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DE J E S U S .

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Ó SE A HISTO RIA

DE IA DESTRUCCION DE LOS JESUITAS.

CLEMENTE XIV Y LOS JESUITAS,

X IV y r e s p u e s t a a e l a b a t e que ataques, en lo general, poco leales, me han obli gado á publicar, he m anifestado los motivos que m e habian de term inado á com poner la obra intitulada: C l e m e n t e X IV y l o s J e s u í t a s . T o d o s los dias no se encuentra un gran acto deju.ST ticia que cumplir, y confieso que m e creo dichoso, al verme, por decirlo así, escogido por la Providencia, como instrum ento des tinado á h acer triunfar la verdad. L a s revelaciones que caian de mi pluma, los docum entos que evocaba, su m ism a autentici dad, sobre la que se propalaban dudas para asegurar mejor la victoria del derecho, obligándom e á depositar los docum entos, originales en casa de mis editores M M . M ellier y herm anos, pla zuela de San A ndrés núm . 11. en P aris; y la ardiente polém i ca suscitada á consecuencia de este libro, todo, todo ha contri-» buido á darle la apariencia de un acontecim iento. H e respondido vivam ente á críticas apasionadas; pero éstas, á quienes 110 faltaba un buen lado en la cuestión, m e han obli gado á estudiar con m ayor cuidado los m anuscritos que están á disposición del público en la librería de M M . M ellier y herm a nos. S em ejante depósito, cuyo descubrim iento tanto se a n h e laba para sacar de él u n a acusación de ligereza ó de mala fé, h a debido, sin duda, satisfacer com pletam ente aun á aquellas personas mas desconfiadas y ecsigentes. M e he rendido á la prim era intim ación, creyendo á la verdad, que pocos historiado res en caso sem ejante, darian ese ejem plo de honradez. C on efecto, es difícil que uno pueda hacerse, cuando guste, de los do cum entos que se citan; éstos se hallan, y a en los archivos del E stado, ya en los de particulares, y á veces parece imposible arrancarlos de su puesto. Q u ié n sabe si la crítica contaba en algún tanto con esos obstáculos y pensaba vencer con ellos la dificultad que por algún tiem po, creyera irresoluble!
E n la D e f e n s a d e C l e m e n t e G io b erti,

H a n querido saberse m uchas cosas; se me lian preguntado, c o n las m ayores instancias, los medios de que me lie valido p a ra hacerm e peseedor de tan preciosos m ateriales. N o he dado m as respuesta que m anifestarlos; y todo hom bre sensato ha res petado mi secreto. O tros no han tenido esta reserva, y en su consecuencia se han puesto en circulación los rum ores m as ab surdos, que yo mismo he leido en obras que aspiran á pasar por sérias. U nos me declaran cóm plice ó corruptor de todas las cancillerías y de todos los diplom áticos, deduciéndose de este descubrim iento histórico nada m enos que u n a conspiración en que se hallan envueltos los mas ricos capitalistas de la F ra n cia . U n a sonrisa de lástim a y desprecio es la única respuesta que m erecen sem ejantes suposiciones. N uevos docum entos, cuya existencia ignoraba, han llegado recientem ente á mis m anos, y como tales los he incorporado al testo. M uchas personas me han dem ostrado, por escrito y de palabra, su deseo de e n co n trar en C l e m e n t e X IV y l o s J e s u í t a s fragm entos mas estensos de la correspondencia de los c a r denales de B ernis y M alvezzi, así como igualm ente de la del m arqués de A ubeterre. M e he persuadido de lo que iba á ga n a r la historia, satisíaciendo este deseo, y m e he apresurado á cum plirlo en esta nueva edición. G rave y mas que grave ha sido la cuestión que contra mí se h a levantado. H e hecho lo posible para resolverla fría y lógi cam ente, com o conviene á un escritor que, despues de haberse m ostrado á sí mismo la verdad, quiere m anifestársela á otros. E s imposible tergiversar la historia, suponiendo falsos datos que hag an dudar de la existencia de auténticos m anuscritos, de don de resulta la respectiva culpabilidad, m ayor ó m enor, de los re yes de la casa de B orbon, de sus cardenales ó de sus m inistros. E s preciso confesar lo que está á la vista y al alcance de cu a n tos tienen ojos, y la luz que ha puesto en claro la m isteriosa destrucción de los Jesuítas, es lo ú n ico que lia conm ovido hasta ese punto la opinion publica. C u an to habia que decir, se habia dicho ya de la Sociedad religiosa fundada por S an Ignacio de Loyola. N o restaba otra cosa sino h acer ver cóm o se llegó á persuadir á un papa de la necesidad de licenciar á unos sacerdotes á quienes d’ A lem bert y F ed erico I I llam aban granaderos de la Iglesia y guardias de C o rp s de la S a n ta Sede.

Creem os, pues, y no sin fundam ento, que h a sta el día no se ha esclarecido este punto tan im portante y que ha preocupa do á las naciones enteras. D e aquí en adelante cualquiera po drá, á su placer, ensalzar ó calum niar á los Jesuítas, y en tre garlos á las disputas de los hombres, como D ios h izo con el m undo; pero ya no será posible elevar un glorioso pedestal á los que los destruyeron, y m enos h acer de C lem ente X IV un m ode lo de Pontífices. T o d a s las cosas han vuelto á ocupar el lugar que las corresponden; y entre tanto cada uno puede decir con m as razón que D . M anuel de R oda: “T a rd e ó tem prano lle ga á descubrirse la verdad y hacerse justicia al que la m erece.” L a verdad se h a presentado ju n ta m e n te con la justicia; des graciadam ente un P apa, varios Reyes, sus M inistros y algunos príncipes de la Iglesia, son los personages sobre quienes descar ga sin com pasion el lleno de su inflexible severidad. P arís, 3 de Noviem bre de 1847.

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—T ratado de cambio entre E spaña y Portugal.— Documentos inéditos que encierra.—Espulsion de los Jesuitas.—E l rey vuelve á sus preven ciones contra la Sociedad.—Los neófitos se sublevan— Proscripción de los Jesuitas en el Marañon.—Se les acusa de sublevar los indios.—Pide k Benedicto X IV.— .—Diferencia de sus planes— Pombal suena establecer una especie de religión A nglicana en P ortugal.—E s protegido por los Jesuítas.—Conce siones.—Tem blor de tierra en Lisboa. un breve de reforma. infundiéndole miedo con conspiraciones quiméri cas.—Su caracter. y Carlos III.—Q ueda dem ostrado que jam as hubo una siquiera. M alagrida. hacen quemar su obra.—L a timidez de los Je suitas alienta á Pombal.—Domina al débil José I.—Los indios son vencidos por carecer de unión entre sí.—Los reyes d e E s paña Fernando VI. obedecen el m andato.—Ambas cortes encargan á los P a dres que preparen íí sus neófitos para la (emigraciou.—Su obediencia les compromete en los dos campos.—Ceballos y Gu tiérrez de la Huerta.—Com prende Pombal que para quedar dueño del campo es preciso ale ja r á los Jesuitas— Cuida de separar al rey de los Padres del Instituto.—S¡i elogió.—La Com pañía de Jesús cara á cara con los enemigos del orden social.—Causas de este destierro. B arreda y Neydorffert— Los Jesuitas.—Ataca á la Com pañía de Jesús en sus mi siones.—Sus medidas arbitrarias.—Los PP.—Se buscan las m inas de oro. por las reducciones del Paraguay. Origen de este libro. Ballister y Fonseca.—Los Jesuitas disculpados por las autoridades españo las.—Mo nopolio administrativo.—R ei na en lugar del Monarca.©APOYlSiJIL® 8.—Todos toman por su prim er objeto la destrucción de lo* Jesuítas.—Pombal sin relaciones con la secta enciclopé dica. que llegan á ser funestas.—E l marqués de Pombal en Lisboa.—Pombal escribe contra los Jesuitas. á riesgo de perder el cristianismo y su populari dad.—Las minas de oro de los Jesuitas.—Las siete reduccio nes del Uruguay y la Colonia del Santo Sacram ento.—Caridad del P.—Motivos de este cam bio.— Destierro de los PP.—Valor de Pombal y y de los Jesuitas.—Situación de lo? espíritus en E uropa.

Francia.—El P.—E l parlam ento de Aix absuelve al P.—E l P. consagra do este ostracismo con el nombre de la Santa Sede. quedó.—E l P.—E l tribunal de la Inconfidencia presidido por Pombal.—Atentado contra la vida de José I. G irard.—El cardenal Saldanha y Pombal.—Destierro de los PI*.—Benedicto X IV moribundo presta su mano. —Los dominicanos de Civita-Vfechia los acogen.—Milagros obrados en su sepulcro.—Relación de P agliarini. Fonseca.—Secretos motivos del odio de Pombal contra los Tavoras.—Proscripción de la Com pañía de Jesús en Portugal. Kaulen.—Malagrida.—Desembarazado Pombal de los Je suitas se ocupa de su cisma nacional —E l librero Pagliarini. y el em bajador portugués de Rom a.—E l cardenal Saldanha trata de seducir á los Jesuitas jóvenes.— Son arrancados los misio neros de todas las reducciones.—Se inventa un P.—Es acusado el marqués de Tavora. por decirlo así.—E l ejemplo de Pom bal alienta á los enemigos de la Sociedad— Se renuevan las anti guas calumnias.—Los demas Jesuitas sospechosos.— La joven ilum inada y el Jesuíta crédulo.—La corte de Lisboa le pensiona.—Los Tavoras en el tormento. por su breve Dóminus et Redemptor.—Manifiesto d eJo sé I á los o.—Lo que era este comercio.—E l padre Santiago C am era. no se haya ocupado de tan grande hecho histórico.—El general de los Jesuitas Lorenzo Ricci se queja del cardenal Saldanha y de sus medidas. pero. Cham illart muerto.—Muer te de Benedicto X IV .—Los Jesuitas conde nados á restituir ocho millones— E l P.—Decreto falso del consejo.—C arta del P.—Acusa á sus parientes y á los Jesuitas.—Condena á los Jesuitas corno convencidos de un comercio ilícito.—Intrigas de los Jansenistas.—Doscientos prelados católicos protestan contra este escrito.—Im prentas clandestinas de la diplom acia.—E l provincial H enriquez y el general de la orden mandan guardar silencio y obedecer.—Saldanha hace uso de sus poderes.—Los Jesuitas confe sores del rey y de los infantes desterrados de la corte.—Elección de Clemente X III.—Médios que emplea para estender sus obras co n tra ía Santa Sede. que directa ó indirec tam ente. U E S D E aquél dia én que los reyes y sus ministros se ligaron con los sofistas del siglo diez y ocho para destruir la Com pañía de J e sús.bispos portugueses.—Am brosio Guis y su herencia. Ferreira. como apelante de la Bula.—Su carácter. G irard y C atalina L a Cadiere.—Su carta. M alagrida condena do como regicida y quemado como hechicero. Matos y Juan Alejandro condenados á la últim a pena.—Decreto de Felipe V que le aprueba.—>Pombal se im agina que los Jesuitas se han desviado de su instituto— Pretende atraer les á él. —2 — Benedicto X IV y el cardenal Passionei. C ham illart resucita. del que Pombal es el autor. de propósito ó por incidencia. sancionó los decretos de espulsion que poco antes habían ya espedido las cortes de Portu gal..—Pagliarini y sus folletos.—E l capuchino protegido por Pas» sionei:—Comercio de los Jesuitas en el Paraguay y en las misiones.—Los Jesuitas prisioneros.—Despues de tres meses de silencio es arrestado con toda su fam ilia. y firma el breve de vi sita y de reforma. Cuando el Soberano Pontífice Clemente XIV.—Breve falso.—E l cardenal Andrés Corsini encubridor de malos libros. E nrique quemado en Amberes.—Pombal m anda el prim er convoy á los éstados pontificios. no existe quizás un escritor en Europa. Malagrida y Torres.—Su proceso por la Inquisi ción.—E l duque de Aveiro en la tortura se acusa á sí mismo. E spaña y Nápoles. la prue ]) '• V - ' . para la espulsion de los Jesui tas en Portugal.

é imponiendo silencio. pero. todos ellos. no han sido mas afortunados que los anteriores en la aclaración de tan singular misterio. contado como en el número de los cómpli ces cegó su entendimiento. E n épocas muy diversas. de la congregación de las Escuelas Pías. Sismondi y Schcell. con miras de alabanza ó de vituperio. Los historiadores y los diplomáticos. despues de haberle asesinado en sus escritos con la ponzoña j e suítica. el con de de Villegas y Tosetti. los católicos y los protestantes. han venido unos tras otros. han rodeado su frente con una aureola inmortal. hallazgo y proclamación de la verdad. Los mismos Jesuitas. sino á manifestar apenas sus dudas. confundiesdo sus palabras e n tre m enti dos elogios. tan ciertas como la correspondencia que le supusieron Caracciolo y M.— 3— ba de que el proceso fue sentenciado. Estos le atribuian virtudes filosóficas. S tark y el capuchino Norberto. Esta. Los jansenis tas y los abogados. siempre con cierta timidez. bendijeron la memoria de Clemen te XIV. Este fué su P ap a escogido. y no sa biendo mas. y durante su ovacion conti nua. Sus enemigos se esforzaban por todos los medios posibles en erigir un glorioso pedestal á Ganganelli. y á la m anera de un escritor honrado que te me calum niar manifestando sus sospechas en lugar de la verdad. á lo que lla maban sueños anticristianos. los incrédulos y los indiferentes. és que este se encuentra siempre pendiente en el tribunal de la opinion pública. si esta debiese serles favora ble. contenidos por el res peto y veneración que merece la Sede Apostólica. lo manifestaban solamente por aquietar su conciencia. que lo que otros habían sabido antes que ellos. L a circunstancia inaudita de ver brillar á un Papa. sin que precediese el juicio. Los enem igos de los Jesuitas han formado empeño en hacer la apoteosis del bre ve Dóminus et Redemptor. han tíatado de esplicar á su manera lo que hasta al presente ha permanecido inesplicable. Ranke y Gioberti. y a para justificar á los reyes y al Papa. y no faltó alguno que. y M. encubiertas con todas las fórmulas del respeto. el conde Saint-Priest. ya para acusar. los revo lucionarios y los malos sacerdotes. de la Touche. qué tanto Ínteres tenian en la investigación. á presentar sus inducciones. ó valiéndose del disimulo. L es hemos visto acuñar medallas y pagar el entusiasmo que su imagen les inspiraba. ya por lo claro. retro ced ian á es-' ta sola idea. ó á lo mas se ocultaban con el velo de inofensiva re- . ayer puede decirse que era un problema indisoluble. ha querido erigirle altares. los católicos no se atrevieron. Lacretelle y San Víctor. los filóso fos y los utopistas. Cristóbal de M urry Coxe. Collombet. Los amigos de la Compañía. y antes ó despues de numerosos escritores en pro ó en contra. respecto á la destrucción de la Com pañía de Je sú s. d’Alembert y el abate Proyart. aparentando desengaños ó espe ranzas.

m ientras que otros. y produjo tal desorden en los juicios. . no es á Clemente XIV á quien honran y á quien adulan. teniendo en su mano los medios de justificarse. D urante un viage que acabo de hacer al Norte y al mediodía de Europa. Nosotros estamos convencidos. lle vados del deseo d<^ recordar las virtudes.— 4— sisteneia. que llevaron con sigo la destrucción de los Jesuitas. y la justicia es la única caridad que se per mite en la historia. inspirados por motivos menos. pero. cuando llegaba el caso de juzgar al que fué sobre la tier ra sucesor de los Apóstoles. temiendo que su contenido Jos colo case en la dura necesidad de ser justos. la Providencia me ha puesto en estado de juzgar con documentos inéditos sobre las ocultas tram as. hacían sus contrarios. aun en esto. jamás traspasaron el límite del cuadro que se habían trazado. . de que si. es al enemigo de la Com pañía de Jesús. Entre una multitud de papeles de diferentes fechas. á la su presión. que nunca pu dieron ser favorables á la equidad. que al pr»pió tiempo que llenase la conciencia de Jesuíta. no pertenezco á ninguna de esas dos categorías. habrían ocultado á la posteridad estos documentos de venganza. Los unos. ellos mismos los hubie ran confundido y quizás de todo punto aniquilado. adquiridos otros sin el menor trabajo por medio de per sonas que se apresuraban á ofrecérmelos. y no dieron nuevas luces sobre la discusión. Como historiador suyo. países é idiomas encontrados unos á fuerza de diligencia. cuyo secreto origen ja mas será conocido de los hombres. T an singular posicion confundió de ta l manera. se opo nían á semejantes pensamientos. . viage cuyas causas esplicaré bien pronto en otra obra en teramente política. no es á un papa. Hubo algunos que. Los hijos de San Ignacio dé Loyola tenían justos motivos de queja contra Ganganelli. mas sus deberes como religiosos y su caridad como sacerdotes. refirieron todos los acontecimientos relativos. laudables. Soy un escritor amante de la justicia. m as que otro. y así tu vieron por mejor resignarse en su silencio. por mi posicion y sobre todo por mi carácter. los discípulos de San Ignacio han creído que debían hacer aquello mismo que. se hallaban algunos relativos á la supresión de la Compañía de Jesús. Jesuitas agraviados. por cualquier acaso hubiesen caído en manos de los. estaba. los documentos irre fragables que patentizan su inocencia. por no suscitar tristes escándalos. para trabajos de índole y especie diferentes. porque. y á toda clase de investigación. P or un estremo de piadosa delicadeza. Por mis principios. interesado en profundizar cuanto hubiese de imaginario ó po litizo en las acusaciones ó defensas de sus individuos y adversarios. y las desgracias de sus hermanos. hiriese en lo mas mínimo á la suprem a dignidad del sacerdocio. los sepultarían en el mas profundo abismp.

el duque de Choiseul. la transacion oculta que dió un gefe de la Iglesia. y por último. el caballero de Azara. fué admitido en Portugal en el rango y con la consideración de diplomático. intrigante fran cés al servicio del Jansenismo. De investigación en investigación. salieron de las Cancillerías. como todas las demas. el marqués de Aubeterre. y al go mas distantes aparecen en el cuadro. instrucciones de los reyes y dé sus ministro?. de todos los puntos á la vez. Campomanes. en que el franciscano Lorenzo Ganganelli salió electo Papa* se presentó á mi vista con todas sus pe ripecias. Correspondencias de carde nales y diplomáticos. con el sudor de mi frente. debo igual mente hacerme cargo de cuanto le deshonra. . y así como he podido referir lo que le ensalza. Ninguno de estos preciosos documentos se ha traspapelado. Orsini. el cardenal de. de la historia pasada y contemporánea. Sus cartas autógrafas. todos estos hombres se escribían casi diariamente con el fin de es tar al corriente de la intriga. E l fué quien dictó á Clemente XIV cuanto debía hacer p ara llegar al resultado. E l cardenal de Bernis. cartas confidenciales. no menos interesantes. pude remontarme hasta las primeras fuentes: el resto me fué fácil. confesor de Cárlos III rey de España. las promesas. conde de Florida-B lanca.. E n derredor de aquellos culpables de pri mer órden se agrupan en segundo término los que no pudieron mas que fecundarles en su obra. Azpuru. Ep ellos pueden leerse. y por último. y como suele decirse. E ntre estos se halla el cardenal An drés Corsini.— 5— y dejando para mas adelante los estudios que me había propuesto sobre ciertos puntos. ■ Tenia la clave de la elección de Ganganalli. me dediqué de lleno á penetrar hasta su mismo fondo. las tentativas. embajador de Nápoles cerca de su Santidad. un librero que. asom brada con tan desconocidos escándalos. primer ministro de Luis XV. Joaquín de Osma. donde se hallaban sepultadas desde hace medio siglo. las escenas de disolución cardenalicia. de los archivos y de las carpetas. y me hice con datos venidos como por en canto. E l Cónclave de 1769.. confidente del conde de Aranda. era el agente mas activo de la destrucción de los Jesuitas. despues de haber sido condenado en Roma á gale ras. D. Almada. ya no me fué difícil penetrar en todo el secreto de su pontificado. sin esceptuar uno. arzobispo de Bolonia. que abrirían los ojos á un ciego de nacimiento. Nicolás de Pagliarini. no dejan la menor duda sobre este particular al lector mas prevenido. testimonios escritos. están en mi poder. y iodos. que dentro y fuera del cónclave m a nejaban en partida doble. Moñino. Dufour. E l cardenal Vicente Malvezzi. ministro dé gracia y justicia en España. contadas hora por hora. embajador de Francia en Roma.el misterio concerniente-á los Jesuitas. Manuel de Roda.

me suplicó con lágrimas en sus ojos. considerando la cuestión bajo otro punto de vista. que renunciase á la publicación de esta historia. á cual mas impíos é inmorales. Varios principes de la Iglesia. en ciertos desahogos de bufone ría ó implacable odio. Invocaban la liber tad con que San Pedro Damiano hablaba al P ap a Nicolás II: “ En nuestros días. le escribía este santo doctor. oculta en el fondo de un archivo. según su antigua costumbre. no seria para que la verdad continuase. se apoyaban en venerables autoridades. E stas son las que me han servido de base para este escrito: ellas son las que le constituyen. á pesar de que éste no contiene mas que su espresion bastante debilitada. fundándose en que en medio de las tem pes tades y borrascas. Otros personages eminentes. H asta intervino para esto el parecer y autoridad de nuestro actual Sobe rano Pontífice Pió IX . el renunciar á seguir línea por línea su contesto. y que corren unidos á la intriga. Eso no obstante. y constituídome su depotario. me rogaron que no descorriese el velo que á los del mundo entero ocultaba semejante pontificado. pue?. quien debía. despues que di cima al trabajo. en circunstancias mu cho mas difíciles.— 6— Estudiando con la mas escrupulosa atención toda la correspon dencia de estos hombres. á quienes desde hace mucho tiempo profeso el mas respetuoso afecto. pero. unia sus instancias á las de algunos cardenales. ruborizándome. cortando por lo sano. tener un ínteres en el descubrimiento que acababa de ha cer. la inercia de los buenos es lo que dá m as fuerza y valor á los malvados. pues descollaba entre tantos nombres reu nidos para deshonrarse los unos á los otros. P a ra alentarm e á que nada ca llase. H e tenido y tengo aun á la vista sus cartas originales. sobre todo en una roa- . que ha sufrido y que puede aun sufrir la nave de San Pedro. Pretendian ademas que puesto que la Providencia habia salvado estos preciosos manuscritos de tantas m anos. Semejante re serva de parte de los doctores de la Iglesia. he creido de mi deber. E n nombre de su Orden y en honor de la Santa Sede.interesadas en aniquilarlos. la Iglesia romana. cuando se trata de la disolución del clero. por el contrario. porque mas de una vez. E l general de la Com pañía de Jesús. no ha tenido reparo en someter á una seria discusión toda especie de cuestión que se presente sobre disciplina eclesiástica. he llegado at exacto y verdadero 'conoci miento de los hechos. me escitaron á que divulgase el misterio de iniquidad. en las conferencias y argumentos de que mi obra fué esclusivo objeto. un nombre á quien la C átedra apostólica parecía cubrir con su inviolabilidad. como hasta entonces. yo mismo que dé aterrado de mi obra. como añadían. el temor de provocar los insultos de los seglares la ha cerrado la boca. habia necesidad de aclarar el terreno. por tantos y tan poderosos motivos.

aconsejaba que supliese todo aquello con un acto de franqueza. es muy reprensible. prelados. Yo no tenia ni sus virtudes. Breno. Del seno de todos los partidos han sajido individuos. el silencio seria mas dis culpable. límites. y por lo tanto siempre temibles. Si al menos se tratase de un malyoeulto. pero. según su merecido. A este se le adm ira. por largo tiempo me hallé combatido y fluctuando.. de co sas púhlicas y notorias. sino que aquellos que-por su estado debieran ser los vengadores del honor de la Iglesia.. mientras que el m ár tir en cambio de su abnegación. no recoge mas que el anatem a de la historia. pero. por respeto mal tenido.. temor. al pronunciar su terrible we victis! no se dirigía sino á enemigos siempre armados.. L a guillo tina es celebrada con cánticos armoniosos.. el verdugo es reputado como modelo de heroísmo y de nacionalidad. se le poetiza* y su víctima es á quien se acusa. para amnistiar por mas tiempo á unos culpables á quienes sus cómplices presen tan aun como modelos de virtud y probidad. finalmente. .la duda é iftcertidumbre. infundieron en mi ánimo. Guardan compasion y lágrimas para el asesino y para el ladrón. encubiertos con el manto del patriotismo.. rehabilitando el crimen.. andan en las conversaciones de todos... no^reí posible resignarme á cometer una injusticia razonada con los inocentes. pudo mas que todas las restantes consideraciones. Se ocupan como á destajo. de la deificación del vicio. Vivimos en un siglo en que el genio..pueblo. que con el fin de con quistar.oscurps nombres una popularidad efímera se im provisan como adoradores de inteligencias ^perversas. el pro y el contra se hallaban con igual peso en la . sean reputados cómo cómplices del desorden” Afortunadamente:1a situación no era la misma que en los tiemv pos de San Pedro Damiano. obispos. ni sus talentos y se roe. Todos ellos habian comprometido sus nombres y la dig nidad de su carácter. : Un papa. minis tros y embajadoras. con el fin de que no solamente no: sean castigados los culpables. y eomo pa negiristas de catástrofes sangrientas. ¡oh escándalo inaudito! tan atrevida peste nc reco noce. se hallaban desgraciadamente envueltos en la cuestión. y á pesar de eso. H a llegado hasta el punto de no hacerse la mas pequeña mención en el sínodo. varios cardenales. religiosos. que en este easotescepeional: se hacia de todo punto necesario. T an contrarios pareceres en boca de hombres dotados de una gran sabiduría y de honradez ¡á toda prueba.—7— teria que: escita las quejas de todo el.. el pensa miento de cunjplir con un grande acto de justicia. y de la apoteosis de las pasiones mas criminales. para sus . entre el deseo y e l.. y me decidí á U eyará cabo mi obra. el pensamiento y la razón falsean su misión civilizadora.balanza. que.

con virtiendo á ésta en una vil prostituta encenegada en sangre y en disoluciones cívicas. Los fabricantes. No redactaré una historia valiéndome de sueños dela imaginación acalorada. en el mas alto grado la Sede Apostólica. los sofistas que la profesaron en la tribuna. la meditaré sobre los autógrafos mismos de aquellos que la han hecho. Se ha cometido . y sobre cuantos no con sienten en dejarse corromper para adular las masas. En nombre de la inteligencia y de la libertad. parte accesoria. No me toca prever la suerte que cabrá á este libro. Halagando de esta m anera ios malos instintos de la multitud. á la perfección y á la fraternidad. porque es la espresion de una verdad tan esacta y tan demostrada como la solucion de un problema geométrico. Se oscurecen las nociones de lo justo y de lo injusto. y se hacen y publican libros para legitim ar su esterminio. y s« inmortalizan la m aldad y la perfidia humana sancionando sus a rre batos furiosos. herirá susceptibilidades que respeto. Se quiere probar que este es el camino p ara llegar al progreso moral. sin duda.Hoy dia. de estos desórdenes sociales. L a destrucción llega á ser una doctrina formulada entre los excesos y vapores de una orgía. los oradores que con su falsa elocuencia no pararon hasta ingerirla en la misma ley. en el corazon ó en los lábiós de algunas personas. y se inventan nuevas palabras de desprecio y envilecimiento para los que acabaron sus dias envuel tos en el sudario de sus virtudes. No es ciertamente la rehabilitación de los Jesuitas. como yo. no hay duda que á tan triste precio. de reprensión ó disgusto. que veneran. todo esto por una fatal é incomprensible aber ración del entendimiento ó por una misteriosa disposición de la Pro videncia. obligando á su razón á aplaudir el advenimiento del ateísmo en la historia. é infundirá acaso. principios eternam ente bendecidos por la hum anidad y bajo el velo de un es tilo romancesco. pensamientos ó palabras. contra muchas preocupaciones. por decirlo así. los hijos de San Ignacio no figu ran en mi escrito sino como una. se encuentra adulado en el momento mismo en que vaci lan }r están para trastornarse las bases todas de la sociedad pre sente. no será en esta escuela donde yo busque los modelos. la palabra: no hay perdón para el vencido! recae sobr« todos los sentimientos nobles y generos. Chocará. P or mi parte. pero no era de esta manera como nuestros antepasados obraban. despertará quizá'pasiones que no querrán condenarse á la vergonzosa confesion de sus erro res. y la escribiré sin tem or y sin odio. Iob cúlpables á quienes la ambición precipita hasta el mismo asesina to. Se desentierran glo riosos cánticos en honor de aquellos que vivieron y murieron sumi dos en la embriaguez del mal. puede adquirirse una celebridad. la que yo proclamo. se desciende á proclamar la apología de la des moralización revolucionaria y de la rapacidad.

Las confesiones que á D . E l momento ha llega do y todos deben saberlo. objetos todós sobre los cuales la Iglesia tiene esclusivamente el derecho de vigilar: tan solamen te tomo á mi cargo el exámen y valuación de un hecho histórico. saca dos del Cónclave y de las cancillerías. Me limito y encierro en el círculo que me he trazado. Discuto. que Roma siga débil ó tí mida. el que cumplo en este momento. Pero semejante espectáculo. No me ocupo. Los datos que presento. Manuel de Roda se le escapan en la embriaguez de su esperanza. refiero acontecimien tos que han producido resultados inmensos. pueden sa carse útiles avisos para el porvenir. reconocido por to dos los hombres de bien. y que tendían á torcer la recta vara de la justicia humana. las buenas intenciones sorprendidas y falseadas por la fuerza de los acontecimientos. E sta es la obligación de todo escritor. es un cargo de conciencia. por qué no se ha de entraren lo positivo de las co las. por qué. que no tendrá ejemplo. despues que nada perdonó para subir 6 él. No dudo que es muy cruel para un católico sorprender á prínci pes de la Iglesia in fm g a n ti de delito de m entira y de venalidad. se renovarían aun si existiese otro pa pa que caminase por igual senda que lo hizo Clemente XIV. fomentada por su misma ambición. no es cierto que inspira un sentimiento de dolor que la historia no puede menos de recoger? ¿El crimen del Sacerdote supremo no es igual al cometido por cualquiera de] pueblo? ¿Dejará de ser mayor aun á los ojos del Supremo Juez? ¿Y si esto es así. cuando oiga la voz de los diplomáticos interpretando sus complacencias como un síntoma de descomposición. y mas doloroso aun.— 9— una deplorable iniquidad. y fundado en documentos originales. ver á un soberano pontífice resistir tímidamente á la iniquidad. de que yo mismo participo. diré mejor. pero del fondo de estas am arguras. ni de la doctrina. y para todo el universo católico. C. ni de la moral. seria una tentativa por lo menos inútil. deben producir una nueva era. y esta misma iniquidad es la que se va á poner en claro sin cuidarse de los resultados. y los cálculos mismos de una prudencia dema siado mundana. No es posible en manera alguna. Llegar á recordársele. y no nos queda mas que la audacia y el valor p ara decir la verdad. E l mundo está lle no de escritores poseídos del genio del mal. y descender en todo lo posible de su trono. ni del dog ma. despues de tomar en cuenta y de pesar en la balanza las miserias de la humanidad. y gozándose entre sí de su victoria. Estos le comprenden y saben llenarle con dignidad y sabiduría. No hay necesidad de dictar su deber á los vicasios de J . E s cierto que ésta será bien triste para la cátedía de San Pedio. sin faltar en lo mas mínimo al respeto que en todo 2 . porque esa misma victoria seria p ara ellos la aurora del triunfo sobre Nuestra Madre la Santa Iglesia Romana. para el Sacro Colegio.

los estremos se tocaron. para no ser molestados en su real sosiego. de las Universidades y de los Jansenis tas. y con el ódio continuo é im placable de los Hugonotes. y como consecuencia de es to se formó una liga de todas las vanidades. cuya capacidad no se hallaba al nivel de las turbulentas virtudes de aquella época. Por amor de la paz se dejaba despojar impunemen te de sus derechos. habia encontrado en los gefes de los pue blos y países donde se hallaba establecida. en esta descomposición moral que los filósofos del siglo XV III nacidos entre una orgía de la regencia. y para esto se removió cielo y tierra. estendia su imperio hasta los confines del mundo por el martirio. E ra preciso pasar sobre los cuerpos de esta mi licia sagrada para llegar al centro y corazon de la vieja unidad. 6 por la gloria literaria. no se han de condenar en todo tiempo y lugar las infracciones mani fiestas de los imprescriptibles derechos de la justicia? Mientras que la compañía de Jesús no tuvo que luchar sino con el feroz y cruel instinto del Salvage. centro del catolicismo. y las mas veces vencer á su enemigo dividiéndole ó avergonzándole de su injusto proceder. querían vivir dichosos. salvo alguna ligera excepción. Adormecidos sobre su trano. sin hacerse cargo de que esa dicha pasagera seria la m uerte de sv imperio. por la humil dad. análogo á todas las formas de gobierno. los Jesuitas fueron designados como blanco de la animad versión general. En semejante crisis.— 10 — y por todo se debe á la dignidad de Padre común de los fieles. y que destruía la moral calumniando la virtud y glorificando el vicio. Los incrédulos tuvieron fé en la Iglesia. por decirlo así. L a Santa Sede habia entrado en la senda de las concesiones. de todos los errores y de todas las preocupaciones. y. como la vanguardia y sagrada falange de la Iglesia. que minaba á los tronos adulan do á los reyes. los Galicanos condescendieron en proclamar la infalibili dad del P apa. Se alistaron en ella los ministros de los reyes. hasta entonces. solo manifestaban una soñolienta energía para consa grar el mal. los propagadores de la impiedad y algunos prelados.-del poder y de la existencia social. é inactivos completamente para el bien. se dejaron arrancar despues de rotos uno á uno los resortes todos de la fuerza pública. por servicios realizados en provecho de la educación. de todos los sueños. sacrificaba su iniciativa á necesidades facticia*. L a Santa Sede la presentaba en sus batallas teo lógicas. así como los enemigos de toda mo narquía. Desde Roma. un apoyo constante y una sábia protección que redundaba en beneficio de las naciones y de sus príncipes. . Prevalida con el principio de autoridad que proclama ba. haciendo aceptar como un progreso. sintieron los monarcas deslizarse por sus al mas un sentimiento de temor y de egoísmo. pero al contacto de una nueva escuela. se la vió siempre dar la cara en los ataques.

y alm ism o tiempo contra el Jansenismo promo vedor de la guerra civil en el seno mismo de la Iglesia.” E l abate Couet. sacerdotes en su mayor parte. nombra al autor de «ste hecho. los que inven taran estas precauciones y los que las llevaron hasta el abuso. se verá con asombro que no fueron los Padres de la Com pañía. y á veces provocan revoluciones.. y por su único principio se crearon un Dios y un mundo á su manera. Has llevaba á todas sin distinción pa ra encaminarlas en el tribunal de sus poetas y retóricos. habia sido imaginado por el P. y ponian en ridículo las cédulas de confesion y la denegación délos sacramentos (1) cues(1) Las dificultades que sobrevienen en m aterias de fé ó de disciplina ecle siástica. el regente de Luis XV. colocándose sobre un terreno desco nocido hasta el dia. “ queriendo. prosigue Dorsaane. como único medio de poner un térm ino al Jansenism o. ata caba á todas las religiones establecidas y haciéndose con un arma de sus discusiones interiores. luchaba contra las sectas separadas de la Comunion católica. y a con moderación. que fueron atribuidas á los mismos Jesuitas. en la pág. con fesor del cardenal de Noailles. apelan do de ella solamente algunos obispos y un corto número de sacerdotes secula res y regulares. como centinela avanzada. ya con auda cia. y se ha visto la parte que en ellas to m aron los Jesuitas. de La Tour. 64 del tom. la aceptaron con gusto. habia sido la prim era en denunciar á la Europa los gérmenes de estos desórde nes intelectuales. tuvo lugar en 1721. junto con los parlam entos y la misma mayoría del clero. concibió el proyecto y se le mandó por escrito. E n 1720. Envenenaba las disputas en tre el episcopado francés y los parlamentos. resta solo referir en pocas palabras el origen de estas pri vaciones de Sacram entos. general del Oratorio. sin fé y sin culto.— 11— y transigía en cierto modo. eu la . A po co que se consulte á los eseritores del jansenismo. II de su Diario. E l cura de S an Luis no consin tió en m anera alguna que se adm inistrase el Viático al O ratoriano Lenlog quien no queria retractar iu appel. L a Bula Unigenitus solicitada por la Iglesia de F rancia. Baudry. y uno de los agentes mas activos de la secta. un cierto nú mero fueron desterrados: Dorsanne. Su talento sarcástico y virulento. dice. como se cree vulgarmente. marchando sin rodeos á sü objeto. hizo comparecer á su presencia í cerca de trescientos Jansenistas. E l asunto de las cédulas de confesion y denegación de Sacram entos tenia un doble origen. con las pasiones. fueron los primeros que cometieron vejaciones con los Jansenitas exaltados. prodigaba el ridículo en las cosas mas sagradas.” Por esto Se ve que no fue ron los Jesuitas los que persiguieron á los Janseuistas. que. Luis X IV. para tratar luego d« calm arlas 6 al menos de dirigirlas. no produjo el objeto que se deseaba. La prim era denegación de sacramentos. llevan consigo peligros. L a Com pañía de Jesús. son siempre serias y complicadas. Un nuevo aliado se presentó á cooperar con los eternos enemigos de la misma. pues provenia del foro interno de la ley civil. lugarteniente de policía. y oponiéndose desde luego á ellos. y sobre to do por F enelon. E l segundo ejémplo de esto acaeció. Este era el filosofismo. “ Sem ejante procedimiento. Y a hemos visto el punto á que habían llegado las cosas du rante la regencia de Felipe de Orleans. sino que los Janseniitas mitigados ó moderados. siempre con el testim onio de Dorsanne. hacer entrar al abate Dubois en este nego cio. Estos nuevos maestros proclamaban el indiferentismo y la virtud especu lativa.

Desde 1738 á 1750. declaraban su constancia en el error. y el mismo cardenal de N oailles rocomendó su práctica. E l Jansenista es mas pérfido: se atreve á ser hi jo de la Iglesia. y en uno de lo» concilios de Milán. apelante. Ig nacio convidaban á los innovadores. se negó á absolverle. este escándalo fué general en Francia. Los Filósofos del siglo X V III tendian á acabar con todai las ideas piadosas por todos los medios imaginables. toda vez que nos consideremos como sus hijos. estaba á punto de morir. que aun en sus últimos momentos. Estas sabia# discusiones. se gloriaban en no pertenecer á su comunion y su unidad. el padre Savornin. y sin calcular de antemano la fuerza de sus ene migos. Estos hechos se multiplicaron.— 12— tion gravísima que hizo desaparecer Voltaire en sus continuas bu fonadas. patentizándole ciertas tram as y ciudad de Arles el 1722. y que la llevaron mas allá de su primitivo objeto. E l abate Boche. Sin embargo. la m edida de las cédulas de confesion tuvo consecuencias tan funes tas. . se les vio ar rojarse á la arena. E n estas circunstancias los Jesuitas ejecutaron lo que el episcopado m andaba. Semejante medida á pe sar de nuestras ideas de tolerancia. no se le ocultó á los Jesuitas que tan repe tidos y bien combinados asaltos necesariamente debian producir un resultado funesto á su Orden. é ilustraban al gobierno. que llegó hasta el sacrilegio. L a asam blea del clero del 1654 le habia adoptado. á pesar de ésta. y prestó á los enemigos de la religión arm as p ara combatirla. ya se encuentra per fectamente mandado en los avisos de S. la debilidad del gobier-s no hizo lo demas. Los Jansenistas se colocaban en una situación particular y que hasta entonces ningún sectario habia adopta^ do. Profanó los sa cramentos y obligó á varios párrocos á que los adm inistrase á personas. al separarse del cuerpo de la Iglesia. En medio de es ta conspiración general. que era concedida á la autoridad judicial p ara sancioner mas fácilmente sus culpables decretos. Se ha querido decir que ellos inventaron la idea. y por lo tanto se reunieron todos sus esfuerzos para derribarle. y hubieran reputado como un pecado participar de sus Sacram entos. pero sin cuidarse de eso y siendo de su inspección la conservación de la fé de los pueblos. dominicano. y el sacerdote que le ad ministró fue castigado por el arzobispo. Carlos Borromeo. y á poco se exigieron á los enfermos las cédulas de confesion. E l parlamento otorgó á los Jansenis tas una im prudente protección. y se sostiene en ella hasta la muerte. Berthier y otros discípulos de S. combatirles con la palabra y con la pluma. si que remos prescindir de ellas. sustituyendo otras convenientes para llevar á cabo su obra de destrucción. El catolicismo era la religión mas inmutable y popular. que no se sabe si ap-obarla ó deshecharla. es indispensable someterse á las prescripciones de la Iglesia católica que no nos precisa á aceptar su ley. no dejaban de entorpecer algo su marcha. pero que nos rechaza de su seno. debe considerarse legítima á los ojos de to da persona que comprende en toda su latitud la libertad que deja á los demas el derecho que uno se concede á si mismo. É l entrometerse el par lam ento en los negocios de conciencia. E l uso de las cédulas de confesion para los enfermos. Los hereges. No pocas veces hizo llevar el Viático á sacerdotes rodeados de fuerza armada. les obligaban á descubrir antes de tiempo sus secretos ardides. que no están en las atribuciones de la política pública. con el fin de averi guar si habían sido asistidos por sacerdote ortodoxo. Si se quiere vivir y morir como ca tólico. las pruebas de esta acusación faltan en todas partes. hizo al mal incurable. á las cuales el P .

E sta situación intolerable prestaba arm as á todas las pasiones. ni ca reció de energía ni de conocimientos administrativos. Los obis pos. el clero y las órdenes religiosas llenaron un deber. en el mismo Oyeras. hostil á los Filósofos. Envueltos los Jansenistas en los debates sin dignidad y fuerza de apoyo que la m agistratura les ofre cía. conde de Oyeras. el cura. y las aplaudía individualmente. de una familia oscura y sin fortuna. Negaban su autoridad sobera na. son loa que han provocado la Bula Unigenitus. Los Jansenistas y los Parlam entarios. que. decian. proscribía con una mano las obras que fomentaba y protegía con la otra. y cuando menos se pensaba. Portugal fué el primero de los reino» católicos que se presentó en cam paña. H abia en la corte de Lisboa un ministro que. No pocas veces aquella degeneraba en violencia (1). se coligaron con los Enciclopedistas p ara minar la sociedad. existia una memoria que la hacia cons tar. Ellos. E l parlamento. acordaba su pa se á todas las ideas subversivas. que p ara un mismo objeto se reunían en esperanza común. E m pleaba todos sus rigores como corporacion contra las doctrinas impías ó revolucionarias. y los mas exaltados y a concebian el pensamiento de su disolución. L a tem pestad iba tomando cuerpo al abrigo de tantas inteligencias y de tantos votos opuestos. ( I ) La violencia y la crueldad se hallaban tan arraigadas en la fam ilia d« C arbaho. Todos los domingos. y desde la fecha de esta constitución apostólica. IIIU .— 13 — proyecto» cuya existencia hubiera convenido tener muy oculta á su» fautores. llevaban cualquier conflicto sacerdotal á la barra de la GranC ám ara. Varios sacerdotes llevaron sus precauciones hasta la intolerancia. acudían á aquella en su» últimos momentos para desacreditarla y comprometerla. aflojando de ese modo el freno m oderador de los pueblos. mientras que en otras. para eternizar su ascendiente sobre el débil José I. aunque en su cumplimiento hubiese algún abuso ó exceso. y querian morir impenitentes y absueltos por ella. eso no obstante. los Jansenistas y los Filósofos se empeñaron en dem ostrar por todas partes el influjo de los Jesuítas para entregarlos al descrédito. Vivían en oposicion con la ley católica. esta lló donde no podía figurarse. en la misa mayor. Con esto se habia encon trado una palanca para batir en brecha é incesantemente á los Jesuitas. marqués de Pombal. rezaba con los fieles tres veces el Poter noster para que el cielo les librase del furor de Carbalho. y que se em pleaba en todo tiempo. los desórdenes. Nació el 1699 en Soura. L a malignidad pública estuvo en guardia por las voces que se hi cieron correr acerca de la denegación de los sacramentos. y mofándose de su propia conciencia. E ste ministro se llamaba Sebastian Carvalho. empleó el medio detenerle siem pre en tutela aterrorizando su imaginación con fantásticas conspi raciones contra su vida. P or miedo de que se hi ciese una guerra sorda ó manifiesta á los Jesuitas.

por el conde Alejo ■de Saint-Priest. • [l] E n la página 25 de la Histoire de la chute dss Jesuites. concibió un odio profundo en Inglaterra y Alemania á los religiosos y gerarquía eclesiástica: L a nobleza portuguesa le rechazó de su seno: Pombal se declaró su:enemigo. hábilmente sostenida. Pom bal habia preparado su plan con mucha anticipación. El P. voluptuoso y dispuesto siempre á conceder su confianza al menos digno y mas adulador de sus cortesanos. si por Tercera Orden de Jesús entiende una congregación ó filiación cualquiera dependiente del Insti tu to de San Ignacio. orgulloso.'y cuando el 31 de Julio de 1750 sobrevino la muerte de Ju an V dejando el cetro á su hijo José. E l nuevo rey de Portugal. y para que los m inistros de E spaña en sus correspondencias secreta* ú oficiales. él mismo vistió la so tana de la Compañía al segundo de sus hijos. . m ientras que en E spaña se vén muchos. el Richelieu del Luis X III portugués. y con su iracundo caracter. P a ra ascender al ministerio era en tonces preciso alcanzar la aprobación del P. solam ente les imputaba. pero la T ercera Orden y la iglesia pertenecían á los Franciscanos. El celo de que Pom bal hacia alarde le sedujo. no sucediendo así en la ssgunda. y. Sin querer sondear los vicios de su carácter y la doblez de su refinada ambición. se encontró de re pente revestida en el cargo de la Secretaría de Estado y de Ne gocios estrangeros. comprendió aquel hombre que era llegada su época de figurar en el mundo. que debian arrastrar le á las medidas mas sangrientas. era débil. que jam as han tenido T ercera Orden. y esto h a dado margen para que los escritores hostiles á la Com pañía la crean oculta en aquello. cayó en el lazo que el intrigante le tendía. José Moreira confesor del infante. y no vió en este hombre sino brillantes cualidades. pero ese Instituto ó congregación nada tenia que ver con los jesuitas.— 14— la fuerza de su alm a se oscurecía con hipócritos manejos. es cierto. tratasen de acreditar esta m entira histórica. tímido. Pombal fué su gefe. no creia en la hipocresía. O tra T ercera Orden para los seculares se hallaba establecida en la citada Iglesia. y la persona que Juan V ha bia tenido siempre á larga distancia del poder. y da observar sus prácticas. desconfiado. Saint-Priest está como otros muchos. y aun él mismo se gloriaba de per tenecer á la Orden T ercera de Jesús. el ser menos adictós que sus an tecesores á los principios de S an Ignacio. ya convertido en Monarca. De estos Terceros apenas existían en Lisboa. E n Lisboa existia una T ercera O rden y una Iglesia llam ada de Jesús. Mr. de nominados Padres de la O rden T ercera de Penitencia. se leen las líneas siguientes: “Al perseguir Pom bal á los Je suitas no los acusaba de pertenecer á un Instituto culpable.” E l histo riador de la E xtinúon de los Jesuitas dice la verdad en la prim era parte de su proposición. Déspota. vengativo y hombre incapaz de hacer bien sino por medio del mal. Moreira. logrado la amistad de los Jesuitas (1). como decia de sí mismo. y á fuerza de artificios. en un error •completo. así como la mayor parte de sus colegas. porque. siendo aun niño. Muy luego fué el principal ministro. semejante á los demás so beranos de su siglo. con una codicia sin freno. ni de profesar máximas inmorales. habia ganado su estimación con una esterioridad piadosa.

Moreira dirigía al Rey y á la Rei na. Pom bal llenó de prisiones las orillas del Tajo. y cuantos le eran odiosos. estaba secundado por los Jesuitas. y así creyó. conocia que no encon traba medio para atacar á los Jesuitas. y así no perdonaba á nadie. Manuel. Pom bal habia mezclado el nombre de los Jesuitas con el de su hermano. Pedro. L a arbitrariedad se ejercía sin máscara. Toda persona.” Semejante atentado.— 15— Conocia cual ninguno la sombria susceptibilidad de su soberano. hermano del Rey. la su}'a necesariamente debía correr peligros mucho mayores. en un todo le equiparaba al crimen de lesamagestad. que el modo de captarse mejor su gracia era el presen tarse á sí mismo como víctima. Costa el confesor de D.. tíos del mismo. fué el encargado de hacer amplias y continuas informaciones. No se ne cesitaba tanto para despertar la inquietud de José. y aterrorizado con esta idea. fuesen sacerdotes o religiosos. Anto nio. al que pudiera revelar al Rey el mis terio de iniquidad con que le habia envuelto. Conocia el ministro les pro gresos que esta idea habia hecho en el ánimo de un príncipe. y semejante aviso contenía á los demas que ado leciesen de esa cualidad. el alma conde nada de Pombal. ó le infundían sospecha. el favorito la tenia á sueldo. le persuadió de que su hermano quería representar en Portugal el papel de todos los Pedros. y D. y mas que nada. y que su actitud prudente. Pom bal se resolvió á to m ar la iniciativa: era atrevido. cuya franqueza le pareciese espansiva. y el senador Pedro González Cordeiro. y Pom bal llamó en su ayuda á la intriga. Este último temia á sus contrarios. el resultado material debía serle favorable. L a delación reci bía su premio. y obrando antes de pensar. y que para hacerse po pular en ese sentido. y el crédito que disfrutaban en la corté' entre la grandeza y el pue blo. En Agosto de 1754 hizo firmar al Rey un decreto en que le decia “ que un ministro de Estado pudie ra muy bien ser asesinado. con nue vas sospechas. P a ra alejar á los Jesuitas era preciso remontarse mucho. Alarmó al Monarca. poblaron aquellas oscuras mansiones. debían tarde ó temprano arruinarle. A pesar de todo.i prim era calumnia. y Campo y Aranjues. nobles ó ciu dadanos. E ntre cinco padres del Instituto se dividia la confianza de la familia Real. I03 de D. no tenia que combatir sino con hom bres timoratos. y trató de sacar partido de J. José I se dejó persuadir fácilmente de que si la vida de Pom bal se hallaba en riesgo. era sumida en lo profundo de un oscuro calabozo. Oliveira era el preceptor de los infantes. y des de este momento los Padres de la Com pañía fueron poco á poce» perdiendo la confianza del Monarca. sobre el cual tenia arraigado su imperio. nutrió sn corazon con . P a ra conseguirlo mejor. por ocultas tram as de sus enemigos. cuyas maneras caballerescas eran objeto de envidia para el Rey. dejó pasar libremente las atrocidades de su ministro.

E s da advertir que esta calle era el receptáculo de todas las prostitutas de Lisboa. ° de No viembre de 1 7 7 5 . Su caridad halló recursos para prestar un asilo á la multitud conster nada. hizo recaer sobre lo sP P . y bajo pena de espatriacion era preciso. Fonseca hizo com prender á aquellos co merciantes lo deplorable de la m edida. Pom bal fué un modelo de calm a. E l ministro tenia necesidad de oro. y á quienes el espanto y el padecimiento habia vuelto como estúpidos. Ya se corría la voz de dar el golpe mortal á la Compa ñía de Jesús. se precipitaron en medio de las ruinas y délas lla mas para salvar de su último fin á algunas víctimas. y se mejante reserva aumentó el atractivo del fruto que se decia veda do. detrás y delante de él. inundando el Portugal de libros que. Estos dirigieron una re presentación al R ey. y á una gran porcion de heridos. recomendándolé en esto el m as inviolable secreto. Sus siete ca sas quedaron destruidas (1). pero la* de la calle de S uja han teñid© la misma suerte. . de intre pidez y previsión. Dos Jesuitas fueron desterrados: el P . por haber dado un prudente avi so á unos negociantes portugueses que le consultaron sobre la mis m a idea. jque lo atribuía á una providencia parti cular. la desgracia de los demas fué la única calam idad que conmovió sus corazones. y á pesar de eso. Los Jesuitas les proporcionaron toda cla se de ausilios. Fonseca. Ballister. E sta esperiencia que salió bien con el Rey. que arruinaba el comercio. como acusado de haber hecho en el púlpito algunas alusiones contrarias á una idea de Pombal. eran necesarios hombres de ab negación y de valor. llenó de luto y consternación á Lisboa. es cierto que se ha conservado la casa de tíarbahlo. unido á los estragos del incendio. y orando en su com pañía les enseñaron á tener fó en la energía religiosa. el padre Gabriel M alagrida y el Hermano (1) L a casa de Pombal permaneció ilesa en el desastre general. en su Viage ó Portugal. y cuando ya creyó en completa madurez sus artificios. no solo consentir sino adm irar el monopolio que ejercía. y así creó una compañía llam ada del Marañon. y el P . las confiscaciones no llenaban sus arcas tan pronto como quisiera. en diferentes épocas. fiegun Linka.— 16— la lectura de cuantas obras se habían escrito contra la Compañía de Jesús. en aquel teatro de horror. la ensayó con el pueblo. del Instituto la persecución de que y a eran víctimas sus amigos. y el Rey quedó tan asombrado de este hecho. cont«stó un dia al Mo narca sobre este particular: “ Señor. Célebre por sus dichos. cuando el gran tem blor de tierra de 1. este chiste costó *1 conde de Obido» muchos anos de priaion. E l conde de Obidos. E n el estado de muerte y devastación en que se encontraba esa ciudad tan fuertemente probada. atormentados por el ham bre y sus dolores. Los Jesuitas. y esto bastó p ara que Pom bal los redujese á prisión. se habían publicado para desacreditar á los Jesuitas.

igual á todos los que se arraigaban en caracteres de este temple. y M alagrida fué dester rado. y en su vista el mi nistro recordó al rey sus antiguos temores. el miedo de un destierro ó de una confiscación contenia á sus protectores y clien3 . Tan inesperado cambio echaba por tierra los planes del ministro y sus sueños de grandeza. y éstos á su vez. Los protestantes y los jansenistas surtian á la Europa de una buena porcion de falsos atentados. P ara conseguirlo. Pom bal no tenia liga alguna con los filósofos del siglo X V III. m iéntras que aquel les regalaba en cambio los que forjaba en América. á espensas de la corona. Este enemigo era la Compañía de Jesús. — IT— Blaise fueron para muchos desgraciados una providencia visible. soñando hasta en la consagración legal del ateísmo. El portugués se contenia en sus innovaciones religiosas por el culto anglicano. Los filósofos le adelantaban en sus proyectos. y al juzgarles por sus escritos. acusaba con frecuencia á sus actores de querer romper las cadenas del pueblo por medio del raciocinio. el peligro habia desaparecido. Los filósofos no dudaban que las cosas llegarían á ese punto. P or entonces era imposible vencer á toda la Orden. tuvo necesidad de buscar por ambos hemisferios crímenes que la pu diesen ser achacados. Estas demostraciones del pueblo llegaron hasta el trono.• .reciso deshacerse á todo precio. un enemigo del que era p. le vantó el destierro á B allistery á Fonseca. lo mismo para éstos que para el portugués existía. desaprobando al propio tiempo cuanto habia de exagerado y en estremo odioso en su arbitrario reformador. Estas pequeñas disidencias no eran obstáculo para que Pom bal y los escritores del siglo X V III dejasen de prestarse un mutuo apoyo. cada vez mas tenaz é irreflexivo. pero esperaba resucitar á las orillas del Tajo las sangrientas peri pecias del reinado de Enrique V III de Inglaterra. Pom bal había aislado á los Jesuitas. ó de arrepenti miento. Un peligro común habia confundido en idéntico pensamiento el celo religioso de los Jesuitas y el patrióti co de Pombal. Sin embargo. llegaron á ser sus mas útiles auxiliares. pero. para trastornar el edificio social. sus ideas de emancipación y de libertad inquietaban su despotismo. y así Pom bal se resignó á atacarla en detall. y Mala grida recobró el ascendiente necesario sobre aquella naturaleza aletargada para volverle á los sentimientos piadosos. pero creían que aun no habia sonado la hora. José I no pudo resistir á un movimiento de gratitud. unidos al de Pom bal. eran bendecidos sobre las rui nas déla corte de Portugal. E l ministro portugués de todo prescin día. y sus nombres. Pom bal servia á los enciclopedistas franceses sin estimarlos. Este era un error. ménos de la fuerza brutal. y á fin de recompensar á los Jesuitas por su heroismo. mandó que se reedificase la casa profesa de la Compañía. siempre en guardia.

ya. cuatro copias de su orden. por los mismos hechos. concibió el proyecto de un cambio entre las dos coronas. ál haber conseguido del gobierno español que no entrasen estrangeros en las reducciones del Parana. ha corrido por Europa la voz de que existían en las reducciones del Paraguay abundantes minas de oro. que dis pusiesen al pueblo para la próxima transmigración. y favorecer con su presencia la in* . como si los diplo máticos de ámbos países tuviesen el poder de obligar á aquellos salvajes convertidos en hombres. la que se apresuró á e n tra r'e n trato con la de M adrid. Los Jesuitas eran en aquella sazón. El 15 de Febrero de 1750 les fué encargado por las dos cortes signatarias del tratado y por el gefe del Instituto. los maestros y amigos de aquellos neófitos. Antes de resolver Pom bal la completa destrucción del Orden. L a E spaña se adhirió al tratado: pero. así cómo igualmente que semejante rumor ha sido desmentido. y á fin de que la prueba no pudiese descubrir tan pronto la impostura.— 18— tes. Gómez de Andrade puso por condición que mas de treinta mil almas quedasen repentinamente sin patria. en diferentes ccasiones. llevaban la mira de ocultar á miradas indiscretas los m anantiales de una quimérica fortuna. y tenian una influencia completa sobre ellos. frente á frente con un enemigo que eñ sí concentraba y reunia todos los poderes. general de la Compañía. espidió para mayor segundad. El trueque era demasiado ventajoso á esta última para que dejase de aceptarle. Con el deseo de esplotar á su libertad las ricas minas de oro con que habia soñado el con sejo de Lisboa. á que mudasen de patria como de calzado. Sabido es que. cuando. en la cual. que por su situación. añadia: “ que él mismo se creía en el deber de superar cuantos obstáculos le detenían en Roma. y en cambio. tomaba una tierra condenada á perpetua este rilidad. gobernador del Rio Janeiro. y sin mas recursos que la buena ventura para volver á comenzar su vida errante. fué estipulado que los habitantes de la siete reduccio nes cedidas irían léjos de allí á desmontar v poner en cultivo otros terrenos á cual mas ingratos y estériles. Gómez de Andrade. en 1740. pensando qué los Jesuitas. para acudir per sonalmente á aquellos países. los padres. sin familia. Dió parte de todo á la corte de Lisboa. L a E spaña sabia m uy bien el valor de estos rumores. trasladó á América la prim era escena de su sangriento dram a. qui so ayudarse de la calumnia. v para obtener las siete reducciones del Uruguay pensó ceder á la E spa ña la hermosa colonia del Sacramento. ya por el testimonio de los comisarios regios enviados á aquellos lugares. abría y cerraba la navegación del rio de la P lata. y así se encontraron casi solos en la brecha. El Portugal abandonaba un país fértil. despues de recomendar toda clase de precauciones. Francisco Retz.

acusó á los misioneros de doblez en este negocio. y al mismo tiempo los acusó como instigadores de rebelión. que les separaba de las tumbas de sus abuelos. El P. que en lugar de contener. se puso en camino. y que ha perdido en cambio mas de una ju sta causa. Bernardo NeydorfFert. provin cial del Paraguay. No se les ocultaba la negra tram a que amenazaba á la Compañía. y los padres. que apoyarse en sus amigos. se reáig- . y creyeron conjurarla haciéndose los auxiliares de los gabinetes de M adrid y de Lisboa. quienes le tenian especial predilección. Entraron también en la funesta. apresuró su ruina. léjos de resistir. que traficaron con sus neófitos cual si fuese un trato de ganado. pero sus individuos quisieron mejor secundarlas miras de sus adversa rios. El Jesu ita comunicó tan estraño proyecto á los caciques. quejam as ha salvado la menor cosa. y de las ca bañas donde habian nacido sus hijas. para consumar su ruina. y se asocia ban á ellas. a t u r didos con el eco de los clamores que se alzaban á su alrededor*. que ya habia mas de treinta y cinco años que residia en tre sus neófitos. á fin de ensayar sus fuerzas. y de todos ellos recibió la misma respuesta. cubriéndola con un barniz de deshonor en sus últimos momentos. sabian que la total dispersión de los neófitos no llevaba mas objeto que el dejar á los agentes portugueses la facul ta d de esplotar á su placer las fabulosas minas de oro. é hizo á Pombal mas exigente. y nombró para que le reemplazase al P. á pesar de sus años y acha ques. creyeron ahogarlos transigiendo con los que los lanzaban. que un destierro ilimitado é inmere cido. E sta condescendencia fué una falta. y ppsa no atraer una tem pestad. E l ministro que veia los inútiles es fuerzos que ensayaban para calm ar la irritación de los indios. Los Jesuitas. quizá útil en aquellos momentos. y es digno de sentirse que en aquella ocasion no tuvie sen el valor necesario para oponerse á tam aña violencia. suponiendo que en se creto obraban de diferente modo que en público. L a sumisión que les calum niaba fué reputada por sus enemigos como un acto de debilidad.” T anta era su prisa por agradar á las dos cortes. se prestaban con un doloroso abandono á las medidas que la am bición y la avaricia sugerían. Se sirvió de ellos para desorganizar las reducciones. Los Jesuitas tenian la clave del cambio inmoral propuesto por la corte de Lisboa. senda de las concesiones. La verdad y honor del Instituto se hallaban comprometidos en la cuestión. todos declararon que preferían ántes la muerte en su tierra natal. Barreda. Los Jesuitas comprendían el valor de sus sencillas quejas. por lo cual creyó Pombal que seme jantes contrarios ya estaban de antemano vencidos. que los Jesuitas beneficiaban de una manera tan discreta. ni la coalicion de envidias y preocupaciones que se alzaban contra ella.— 19— m ediata ejecución de las voluntades de ámbos príncipes. Oprimía á los neófitos.

si bien repugnantes á sus sentimientos. t. predicaron la obediencia á la ley. Los Jesuitas no tuvieron la feliz idea de ser tan noblem ente culpables. no tendrían todo aquel calor y entusiasmo que las hubieran adornado y hecho mas persuasivas en otra ocasion. y los denunció á la Europa entera como escitadores de los pueblos á la in su r r e c c ió n . Y por otra se entregaban á discreción de los enemigos del instituto. y esta misma arbitrariedad. los Jesu itas se colocaban entre dos escollos. qué de la justicia. Los neófitos tenian en ellos la confianza mas ilimitada: hubiera bastado una solo palabra de los misioneros para sublevar á todas las reducciones. dictadas únicam ente por el deber. ¡Qué sena de la historia. 39. y en medio de una guerra entre la metró poli y las colonias. y se despojaban de sus arm as en el momento mismo de comenzar la batalla. fuese permitido ajar la reputación de un hom bre ó de una corporacion!” Pos amor á la paz. y se colocaron en el peor ter reno para los dos partidos. L as familias desterradas atribuyeron á su debilidad los incal culables males de que fueron víctimas. rehusaron so m eterse á la orden de espatriacion. miéntras que un escritor protestante se m uestra m as justo y equitativo. Cours d’ histoire des E tats européens. se creyeron obligados por Ínteres general á aceptar las funciones de comisarios encargados de la ejecución del tratado de cambio. pero bien puede suponerse que sus ex hortaciones. No se atrevieron á evocar un pensamiento generoso. que como el P. acriminó á los Jesuitas. y dice (1): “ Cuando los indios de la colonia del Sacramento. difícilmente sé puede creer en las aserciones de los padres que aseguran haber empleado todo su poder é influencia para reducirlos á la obediencia. hacer yibrar en el corazon de los indios el sentimiento de independencia que aquellos tenian tanto cuidado en sofocar. está probado que los misioneros. Los indios apelaban á la fuerza para paralizar la arbitrariedad. E l suponer esto no es bastante para deducir de aquí un cargo de rebelión. único cam ino que conduce á la muerte sin honra ni provecho. hicieron todo lo necesario al efecto. al ménos esteriormente. y hasta perseguir á algunos Jesuitas. Altamirano. personificada en Pombal. reu nidos en número de doce á catorce mil. ejercitados en el manejo de las arm as y provistos de artillería y municiones. 15. (1) Schosll. Intrigas dirigidas por cató licos se agrupan p ara convertir en malas todas sus acciones. y llegaron á am enazar. E ra objeto de calumnia h a sta su incomprensible abnegación. destituida de pruebas. No obstante. .—20— naron á hacer el papel d e involuntarios hecatombes ó de mártires por concesion. si por la sola palabra de un ministro. por una parte se esponian á las justas reconvenciones de los indios. pág.

unos por la violencia y otros por la astucia. prometidas á Pom bal. y las restantes. em pleada en persuadirlas á la resignación y obediencia. de repente se encontraron sin gefes y sin Jesuitas. de la g u a rd ia espiritual de los Jesuitas. sin culto. y el ministro. En este conflicto interior. ya no restaba mas que descubrir las minas de oro y plata. sin costumbres y sin leyes. De este modo se co menzó á echar por tierra el vasto edificio de los misioneros. con la corrupción mercantil. Ya se habia privado á las tribus cristianas del Marañon. L a Com pañía no estaba ya en el caso de enmendar tales faltas. Desengañado finalmente este hombre. conoció la irreparable falta que le habia precipitado á tamaños desórdenes. E ra preciso arrastrarlos á una guerra parcial y dom éstica. sucedieron las prevenciones y sospechas que hábiles agen tes tuvieron buen cuidado de fomentar en el alma de los neófi tos. y les suplicó que trabajasen de consuno á fin de deshacer el tratado de límites provocado por su insaciable avaricia. Fueron llamados ingenieros. arrollando por el camino cuanto se presentase como barrera de la . E ra esta la época en que los espíritus agobiados por el peso de un mal desconocido. sin Dios. que la filosofía les hacia entrever. E sta con trariedad de fuerzas produjo tristes efectos. y por todas partes se trataron de escudriñar hasta las entrañas de la tierra. y otras. cuyos instintos habia secundado. muy luego se im pregna ron de los vicios y relajación de Europa. que tanta sangre y sacrificios habia costado elevar. y toda su ciencia esplorativa no fué bastante para rea lizar los sueños del codicioso Andrade. y se quería hacer lo mismo con su s pia dosas conquistas del Uruguay. los cate cúmenos no pudieron obrar de común acuerdo: habituados á la obediencia voluntaria. se arrojaban en brazos de la corrupción para llegar mas presto á una perfección ideal. se desmontaron los bosques. L a acción pacífica de los padres se hacia sentir aun en algunas reducciones. Se hallaban espulsados los Jesuitas y sus indios. se conten taron con quejarse y m urmurar. Gómez fué condenado á la vergüenza pública. se registraron las montañas. se aprovechó de sus m entidas revelaciones p a ra desnaturalizar los hechos. la confesó á los Jesuitas. se sondearon los lagos.—21— A la respectiva adhesión. muchas tribus acudie ron á las armas. inspiradas por los misioneros. Se pro fundizaron las llanuras. tenida hasta entónces con los misione ros. Logróse este resultado. á fin de romper por la sangre derram ada la unión que existia entre los indios y los discípulos del instituto. á Pombal y á to dos. y Pom bal los creyó muy convenientes á sus designios ulteriores. y obligados á luchar para conservar su patria. L as prim eras fueron vencidas. Gómez de Andrade quedó por único dueño de las reducciones del Uruguay. Resuelta mente se caminaba al asalto de los principios y de las virtudes.

Cárlos III. rompe el tratado fatal de cambio. en 27 de Setiembre de 1760. el tribunal supremo de Madrid condenó el libro de Pombal á ser quemado públicamente por ma no de verdugo. Fernando VI y Cárlos III reprodujeron por decretos reales la misma condena ción. infinidad de asertos. comenzó su reinado con un acto de completa justicia. Pom bal habia buscado en el gobierno de Fernando VI cómplices tan interesados como él en popularizar el error. A esta distancia de lugares y personas. y de la guerra que han promovido y fomentado contra las armas de las dos coronas. Francisco Gutierrez de la H uerta en su informe al consejo de Cas tilla de 12 de Abril de 1815 (1)” y añade: “ Que se exa'minen sus relaciones. D. Bajo el título de: Relación sucinta de la república que han establecido los Jesuitas en las provincias del Portugal. y á fin de manifes tarlo de una manera ostensible. y en 19 de Febrero de 1761. y cuyo gefe. pero la E spaña. cuya existencia fué el lazo tendido á la ignorante y ociosa credulidad. gobernador del Paraguay. etc. que nunca habia obte nido su asentimiento. apreciaron en lo que se merecía la obra del ministro portugués. Sus ideas habian sembrado la desorganización en las pro vincias. E l rey de España y su consejo de Castilla. . Francisco G utiérrez de la Huerta. Pom bal estendió con profusión por la península y resto de Europa. y se calumnió por cuenta de ambos reinos. y habian intentado reu nir estas provincias bajo el cetro y dominación de uno de sus her manos coadjutores. según estas relaciones. rehusó aceptar semejante mancomu nidad. en las posesiones de ultramar. Mas adelante. y á escepcion del duque de Alba. que se hallaba á la sazón en España. Y “ ¿qué es lo q u e se halló de todo esto en esos pueblos inocentes? pregunta D. cuya prueba.. no halló sino personas indignadas de su atrevimiento. que poco despues iba á ser aliado contra los Jesuitas. Pombal tenia elementos para la calumnia. á quien asociaba en sus criminales pensamientos. siempre anunciada. en 13 de Mayo de 1755. y apenas ocupa su hermano el solio de las E spañas. Los Jesuitas. monopolizaban en el Paraguay los cuerpos y las almas. decian. no se presentaba jam as.22 idea destructiva. diciendo que lo que — — [1] Exposición y dictámen del fiscal del consejo y cám ara. á quien darían el título del em perador Nicolás I. Fernando VI muere. etc. y ellas responderán á esta cuestión. Cebalíos. acuñaba por su cuenta can tidades inmensas con los metales de las minas. su autoridad y sus amenazas le impedían hacer su tejido de mentiras. eran los reyes de la reducción. En Portugal. ilus trados por Ceballos. fué destinado pa ra destruir el trono y los ejércitos del supuesto emperador Nicolás que la imaginación de Pombal y del duque de Alba habian creado en el Paraguay.

se encontraban conquistas hechas en favor de la religión y del estado. se les habia enseñado á desconfiar de sus pastores. presentados voluntariamente á pe dir el conocimiento de la ley. Los neófitos no transigen con su concien cia. religiosos ejemplares y no malvados seductores. Se apoderó. va sallos pacíficos en vez de súbditos rebeldes. esci tó la sed de la ganancia en los unos y la desconfianza en los otros. por las solas armaá de la dulzura. pueblos sometidos en lugar de pueblos sublevados. la nobleza y el pueblo portugués. E l les habia restituido la paz. que Ceballos creyó de su de ber el concluir con el aparato ele iniquidades que servia á Pom bal de escudo contra la Compañía de Jesús. he aquí lo que Ceballos habia notado en las reducciones del Paraguay. en el cual la probidad é inteli gencia reunidas apenas pudiesen discernir la mentira manifiesta del error involuntario. ensalza . y misioneros celosos denunciados. Ignacio era un móvil de insurrección.'' Los neófitos habian aspirado el aire corrompido del vicio al contacto de la mala fe europea. Su arbitrariedad abrazaba al mismo tiempo las márgenes del Uruguay y las orillas del Marañon. se acusan á sí mismos. En una palabra. consiguió su objeto.” Si creemos al gobierno español. Celebraron su valor. para sacar de to do esto un cúmulo de acusaciones. y sus caciques cuentan hasta las sospe chas que los pacíficos esfuerzos de los Jesuitas hicieron germ inar en sus almas. Pombal fué su ministro predilecto. y viviendo en socie dad sin mas freno que los lazos del Evangelio. Finalm ente. cómo gefes de bandidos. ni aquel candor y docilidad que los padres les hábian infundido. Este ministro acababa de destruir en pocos años un mo numento de civilización que habia costado siglos de paciencia y sangre de muchos m ártires. del buen ejemplo y de la caridad. Resucitó las an tiguas quejas de los m ercaderes portugueses con los Jesuitas. la práctica de la virtud y las sencillas costumbres de los primeros siglos del cristia nismo. encon traron asilo en los folletos y sátiras de los filósofos. y en su boca la verdad se trasformaba en calumnia. y un imperio com puesto de salvajes civilizados. sujetos á ella. así de los vicios como de las virtudes.— 23— se halló fué el desengaño y la evidencia de las calumnias forjadas en Europa. y seducido para que ante los m agistra dos declarasen públicamente que cada hijo de S. pero ya no era posible volver á los indios aquella inocencia prim itiva. Todo esto pasaba en 1757. Habian mirado en los misioneros unos cómplices de los portugueses y de los españoles. y era mas que suficiente para que la santa Sede y la Europa entera conociese á fondo los proyectos de Pom bal. Sus libelos repudiados por el clero. y en apoyo de su injusta des confianza presentaron tales pruebas. en las obras de los jansenistas y en las rancias animosidades de los protestantes.

Con este objeto. en lo general. en la pág. especialm ente en la de las ceremonias chinas. en nada habian altera do la buena armonía y aprecio que siempre habia profesado al ins tituto. conoció que á la faz de un pueblo religioso era pre ciso proceder por vias subterráneas. por una teoría de la cual no se separaba sino ra i l ] D’AIambert.—24— ron sus talentos. se creyó ciegamente una impostura manifiesta y sin el menor disfraz. por sus bulas Devotam.” Benedicto XIV no era. Desde la Am érica Meridional resolvió aclimatar en Europa la guerra que ha bia declarado á la Com pañía. pero siempre dispuesto á la oposicion y que no ce día jam as. “ que seguían. y contra lo que pensaba. y en ese siglo. pero estas di vergencias y aun recriminaciones. elo giaba con muestras inequívocas de afecto á los padres de esta sociedad. Este príncipe de la Iglesia. se expresa así: “Se asegura que el difunto cardenal Pasionei llevaba su odio contra los Jesuitas. y le dotaron de todas las perfecciones. ta lento superior. su imaginación se fijó en Roma. y este era Domingo Pasionei. y allí creyó encontrar las arm as que nesesitaba para sus desig nios. que habia dirigido la silla apos tólica á algunos padres de la Compañía. hostil á los J e suitas. se habia puesto en algún desacuerdo con ellos en ciertas cuestio nes. en el que todo presentaba m ateria al sofisma. le sucedía lo propio. d é la familia Lam bertini. Ocupaba la cátedra de S. la gloriosa senda de su padre S. tan temerario en sus planes.1743 y 1753. que los anglicanos y aun los mismos filósofos le tri butaban homenages. discípulo de los Jesuitas. protector de las artes. psro el papa tenia por consejero íntimo á un cardenal que los aborrecía. Sem ejante descubrimiento le alentó á mayor empresa. el cardenal Valenti. hasta el punto de no adm itir en su bella y numerosa biblio- . profundo canonista y hábil político. En 1742 condenaba á perpetuo silencio á los misioneros del M alabar y á los del celeste imperio. Benedicto XIV. Las fábu las inventadas á su capricho se sancionaron como verdades incon testables por hombres que dudaban de todo. 38 de s» obra sobre la Destrucción de los Jesuitas. Pero este hombre. y su nombre era tan re verenciado. cuyas toleran tes virtudes aplaudia el mundo cristiano y á quien el sabio hon raba como una de sus principales glorias. Ignacio (1). Gloriosa Domina y Quantum recessu. era ene migo de todas las órdenes religiosas y particularmente de la de S. Pom bal habia llevado á cabo un gran golpe de política. y minar la plaza antes de llegar al asalto. Amigo de las letras. no halló en los Jesuitas sino obediencia y timidez. y en 1746. reinaba desde el 1740. Pedro un pontífice. pues. y á su célebre secretario de estado. Benedicto XIV. dice él mismo. habia hecho á la Iglesia eminentes servicios. Ignacio.

Grande era. lle vaba á veces su condescendencia hasta la debilidad. En 1744 Pasionei habia d a do una prueba significativa de su aversión hácia la Com pañía de Jesús. según dicen. Pasionei fué el contras te perpetuo de su amabilidad. guardando en su corazon el inveterado odio que aquellos conservaban contra el instituto. que conoció la si tuación. y el dueuo.— 25— ra vez. y el cardenal se ofrecía á sostenerla á todo trance. escritor alguno de la sociedad. en el que se manifestaron sus relevantes virtudes. no lo era respecto de esto. se p re sentó á soltar una prenda de aquella alianza. llamado despues Clemente XIV. Yo desprecio á la biblioteca y á su due ño: la prim era perdió en eso muchos y muy buenos libros. habia publicado en Italia una obra titulada: Memorias históricas sobre la cuestión de los Jesuitas. cuando Lam bertini se presentaba como conciliador y moderado. L a acusación era seria. Pasionei justificaba al autor del libro. filósofo. la autoridad que la categoría y talento del cardenal daba á sus pa receres. y entonces Pasionei le increpaba aguijoneándole siempre contra los institu tos religiosos Ya hacia mucho tiempo que los Jesuitas habian sufrido los efectos de su antipatía. se esforzó en probar que Norberto no echaba en cara á teca. del cual su viva imaginación no hubiera tenido necesidad. Por esta época un capuchino. Pasionei votó solo en favor del Capuchi no. y puso en manos del soberano pontífice una memoria contra la censura opuesta. por otra parte. y estaba afiliado con todas las sectas protes tantes. que condenó el escrito de Norberto. quiso mejor recurrir al subterfugio. P ara defender á su protejido. es taba muy seguro de que el cardenal secundaría sus intentos. Oculto jansenista bajo la púrpura.” 4 . En todo el tiempo del pontificado de Benedicto XIV. Norberto habia recorrido las In dias y la América. en sus relaciones con los príncipes y grandes escritores. pues que tenia sobre el soberano pontífice un ascendiente incoutesu.ble. y una comision del mismo tomó á su cargo el examinarla. E l pa pa. evocando este recuerdo. puso siempre el conato en mostrar su indecisión. aunque ignoraba sus de signios anticatólicos: mas de una vez le alentó en sus proyectos. y el ministro portugués. conocido con el nombre de Norberto. y tenaz en sus con vicciones. y aparentando querer aum entar su brillo. y en el momento en que el papa luchaba con su agonía. y Pom bal. Su obra fué denunciada al santo oficio. queriendo demos trar que los misioneros de la sociedad se entregaban á un comer cio profano y ageno por lo tanto de su instituto. y á pesar de tener en su mano los elementos con que su posicion le brindaba. las defendía con un encarnizamiento. Se contaban en ella Pasionei y el franciscano Ganganelli. Con una secre ta alegría vió tos manejos de Pombal. la esplotó en su beneficio.

atestiguaron jurídicam ente que no habia fundamento para esta acrim inación. Del mismo modo. 152. como im presa en los viages de Duchesne:” habla. como él daba á entender. Estos saben muy bien sus deberes. sino por que el escritor no habia tratado de imputársele. por el Ínteres de aquella y de la moral pública. nos toca. Si los reye» de E spaña hubieran sido engañados en sus intereses. que se ocupaba en Cantón en el cambio de mone da. pues. E n 1643. si las esperanzas hubiesen correspondido á sus deseos. (1) Un gran número de aserciones generales. si igualmente lo han estado desde aquella fecha y siempre (1). Si los misio neros. El procurador general de la Propaganda. añade. averiguar. pero desde el momento en que aquella se ha particularizado y refe rido á ciertos hechos marcados. gobernador de Pondichery. la han confundido testimonios auténticos é ir recusables. D. pues. trocando monedas chinas de oro por plata de Europa. director de la Com pañía de las Indias en Cantón. el autor anónimo de las anécdotas sobre la Chi na. Goville cita en su abono testigos y autoridades competentes y dignas de toda fe. Se ha imputado no pocas veces á los misioneros del Canadá el tráfico sobre peletería. y vagas por consecuencia. La Bretesche. no hubiera sucedido esto despues de la espulsion de los Jesuitas. en el torno primero de sus Memorias. “E l Capuchino. no porque los Jesui tas dejasen de ser realmente culpables de aquel crimen. en buena ley de raciocinio. La F erté. Martin. E n Setiembre y Octubre de 1)52. seguramente no hubiera retrocedido. de la esplotacion de m inas de oro y plata en perjuicio de la corona de España. por testimonio de otro.” Todo esto concluye Pasionei. lo siguiente: “ No queremos en m anera alguna que el lector crea á este gobernador ni á otros tantos. así se espresaba Pasionei. que aseguran el tráfico que los padres siguen con las mas preciosas m ercancías de las Indias. en Cantón. y que los papas y concilios ve dan el comercio á los eclesiásticos bajo pena de escomunion. no quedaba mas arbitrio que sim plem ente des mentirla. se han sentado contra los Jesuitas. á menos que supongamos que éstos se llevaron consigo las minas cuando abandonaron las reducciones. debia denunciarlo. el cardenal. . y no parar hasta que la justicia hubiese llenado su deber. Con el mismo fundamento se acusó en diferentes ocasiones á los Jesuitas del Paraguay. pág. y Felipe V en 28 de Diciembre de 1743. Fácilmente confiesa que hasta el 1745 los misioneros de la Com pañía apare cían como limpios de semejante mancha. imputa al P. declararon que no existia el menor rastro de minas en ese pais. persona poco favorable á los Jesuitas. cita sobre la cuestión del comercio una carta de Mr. Según el cardenal. Norberto no merecía ser censurado.— 26— los Jesuitas lo mismo que él les imputaba. Bordier y demas directores y aso ciados de la Compañía de la N ueva-Francia. se hallaban complicados en esta infracción de las leyes de la Iglesia. relativam ente al comercio. No fundándose la acusación en base alguna. por espacio de dos siglos. A ninguna persona engañó tan artificioso lenguaje. no puede lla marse acusación de comercio. Sobre este único argumento fundaba Pasionei la defensa de Norberto. y para ma yor correctivo. En su carácter y animo sidad contra los Jesuitas. Juau de Valverde. José Ceru. de Goville.

que á los padres. ó que estén á su inmediato cargo. 39. Los obispos del Paraguay elogiaron en diferentes oca siones el desinteres de los padres. ántes por el contrario. administradores de lo temporal. (2) P ara aclarar mas este asunto.P araguay y en en otras reducciones. una bula contra los sacerdotes que se ocu pasen de negociaciones prohibidas por los cánones. ó mejor dicho. La negociación que los cánones prohíben al clero secular y regu lar. du Brossai y de l’Age. á quienes la religión civilizaba. en las cuales los indios. y nunca se alzó la menor reclam a ción. ya por cartas de aprobación. que en la apariencia tiene algún fundamento. en 1740. pero jam as las leyes eclesiásticas se han estendido al comercio y enagenacion de la mercancía ó frutos que sean de su esclusiva propiedad. Los pa pas. y las autoridades civiles. por decreto suyo de 2S de Diciem bre de 1743. hablando de ese de creto pontifical clice (1): “ Las dos Bulas de Benedicto XIV no podían tener efecto respecto de las misiones de los Jesuitas. capitanes de navio. Benedicto XIV ha bia publicado. Arson. otra Providencia. al mismo tiempo que pasto res y misioneros. los reyes y <1 universo entero. fueron testigos de él en el es ? pacio de ciento cincuenta años. de las que eran. (1) Cours d’ histoire des E tats Européens. renovando y confirmando los de sus predecesores. Este comercio se hizo siempre públicamente. de Goville ni algún otro Jesuita habia ejercido ni podido ejercer el cambio de moneda. En ella ni se menciona Jesuíta alguno. no conocían otros gefes y otros maestros. Schoell. Por lo tanto. los pontífices y los monarcas apoyaron en esto á los Jesuitas. con siste en com prar y vender. Vista la incapacidad de estos salvages. un negocio de y <Iu Vélai su sucesor. tom. ni se hace la menor alusión directa ó in directa á su Compañía. 51.—27— No obstante. es indispensable exam inarla detenidamente. á pesar de eso. y en las que todo el comercio estaba á disposición de éstos. que jam as el P. ° y 4. }ra por medio de breves. certificaron en acta auténtica. ° del decreto de F elipe V de 28 de Noviem- . Schoell. que mi nuciosamente inspeccionaban los cuentas anuales.” P a ra juzgar como se debe esta cuestión. al propio tiempo que con su probidad histó rica desvanece esas calumnias. dirige á la Compañía de Jesús otra. pág. nego ciante &c. Los Jesuitas eran como tutores de las cristianos que socialmente habian reunido en el Paraguay. y la que el mismo instituto de Loyola v ed aá sus afiliados. así como las leyes de la Iglesia sobre el comercio de los sacerdotes y la posicion de los Jesuitas en el. conce dieron á los misioneros el derecho de enagenarlos p ro d u cío sle los terrenos cultivados por los neófitos. encomiaron su economía y su fiel administración (2). en su candorosa sencillez. varios reyes de E spaña. creemos oportuno especificar al lector el contenido de los artículos 2.. y con especialidad Felipe V. así como los de su particular industria.

la segunda. “ cuenta exacta de la cantidad y calidad de estos frutos. me didores. se encargan de vender estos productos y recoger su importe. lo que está conforme cou lo que dicen los PP. para pagar el tributo á mi real tesoro. así como la yerba y los ganados. según las in vestigaciones que hizo.” E l artículo cuarto se reduce á sab er si estos indios tienen patrimonio parti cular. siendo como lo es ciertísimo. para el mantenimiento y vestido de las viudas. mejor q ue cualquiera otra esplisacion. para el ornato y conservación de los templos. y esta legislación era justamente la que establecía el comercio de los Jesuitas bajo bre de 1743. del tabaco y otros frutos. Esto supuesto: “ He creido conveniente “ que sin variar en nada lo establecido. con arreglo al modelo que se acompañará en la orden de este mismo dia. dónde y cómo se les da salida. lleven una cuenta exacta de esta admi nistración. la cantidad dé yerba que se conserva cada año. vista la incapacidad é indolente pereza de los in dios en el manejo de sus bienes. y su venta en ciertos casos. teniendo á la vista la prueba de que el valor de la yerba y demas frutos de la tierra y de la industria de los indias asciende á cien mil escudos. la 'primera. que se perjudicaban los intereses del gobierno. procu“ radores. que el producto ríe la yerba. el mismo gobierno habia fi jado la legislación de sus colonias del Paraguay. asciende á cien mil escudos por año. ó si éste ó su adm inistración está á cargo de los padres. dónde se custodia. nada tenia de ilícito. tan manifiesto y necesario. para los empleados de fuerza y p ara las demas necesidades que. y que los procuradores de los padres son los que á causa de la incapacidad de los indios. que en cada pueblo los indios mayordomos. no percibiendo nada de esto todo aquel á quien se haya dado terreno particular para sacar de él cuanto necesite p ara mantenerse todo el año. el uso que de ella se hace. hace ver que estos indios ni aun tienen fondos para ahorrar el tributo que pagan. E l 2. se asignó á cada uno cierta porcion de terre no para cultivarle. pues era el propietario ó su inmediato delegado el que vendia el produc to de sus bienes y de su trabajo. como se ha verificado hasta el dia. y sienten en sus libros todas las entradas y salidas de la p arte que . en la misma m anera y especie que se “ recogen los frutos en estos lugares. y la tercera. Juan Vázquez.. por actas de sesio nes y otros documentos que. otros utensilios y conservación de las iglesias con la decencia que están. ° artículo indica las clases de frutos que se recogen en las reduccio nes. quienes certifican que nada sobra de esta suma para los gastos precisos de las treinta reducciones de mil vecinos cada una. y para que de ella sacase lo suficiente para acudir á las ne cesidades de su familia. veedores y guarda-alm acenes. se negocien por mano de los PP. huérfanos y enfermos. Consta por las informaciones hechas sobre este artículo. Por último. Mas esto podria objetarse dicien do. no to can á cada individuo sino siete reales para compra de herram ientas. hará compren der el modo de obrar adoptado p o r los Jesuitas del Paraguay. entre las cuales repartidos los cien mil escudos.ocurran. que de todo esto se hagan tres partes. citada arriba. Su tenor.—28— esta especie. quedando lo restante en las tierras en común: que lo que se recoge de granos. N ada de eso. sea adm inistrado por los indios bajo la dirección de sus párrocos. Resulta de las informaciones rem itidas por D. y que los dependientes de mi “ real tesorería de S anta F e y de Buenos-Aires manden todos los años unq. raices. comestibles y coton. y ai que se conforma“ rán con la mas puntual obediencia. sobre el que gravitan las pensiones de los misioneros. ascienden á cien to cincuenta mil almas. así como á los del comercio en general. su precio respectivo. los que á razón de cinco personas por cada vecino. todo lo cual.

apoyando'sobre todo la buena educacien que estos padres dan á sus in dios. pág. á quienes ha encontrado tan instruidos en la religión.— 29— las bases indicadas. el bienestar y la fortuna de estos pueblos. 39. dándome cuenta de la visita que acababa de hacer en las susodichas reducciones. que el mismo Schoell es el primero en destruirlos. ya en lo espiritual como en lo tem poral. y en cuanto toca á mi servicio. Los es corresponde al pueblo. ni bajo cualquier pretesto. y no á otras personas. puesto que no se quedaban con un grano ni una hilacha que perteneciese á los indios. José de Peralta. como se ha hecho hasta el presente des“ de que comenzaron las reducciones de estos indios. por los misioneros. tanto de la de su diócesis. quedando obliga dos en virtud del mismo precepto. se había m andado que los padres no ejerciesen el cargo de protectores de los indios. que se ha separado con sen tim iento de aquellos lugares. E ste testimonio con cuerda perfectam ente con otros muchos no ménos seguros. A éstos. 56. Su continua vigilancia fué la única que pudo frustrar los cálculos de especulación sobre la sencillez de los catecúmenos. y que se continúe. y es ta imputación era de todo punto incierta. con su consentimiento y p a ta su mayor ventaja. para su alimento ó vestido. bajo penas gravísi mas. y que en todo esto se guarde la mayor exactitud y puntualidad. en su carta de 8 de E nero del presente año de 1743. que no le dejaba ni aun tiempo de reponerse de tan brusco acometimiento. confesando que “en esta discusión los pa dres han sido condenados por espíritu departido (1). y sin haber si do escuchados sus descargos. y cuando este hombre de estado dirigía sus ataques. estando prohibido á los párrocos por su general. de m anera que lo contrario es lo que se ha verificado despues. que en “ nada se altere la forma de gobierno establecida al presente en estos pue blos. D. jam as vió ni esperaba ver. como lo hago. aprovecharse en lo mas mínimo de lo que pertenezca á los indios. Quería sorprender por donde no se le aguardaba. á dar cuenta de todo al provincial. y que la protección que daban á los indios se lim ita ba á gobernarlos bien. con su sabia economía Ies han preservado de la mala distri“ bucion y malversaciones qug tanto abundan en otras poblaciones indias de “ una y otra América. sociedad mejor arreglada ni desinteres igual al de los padres Jesuitas. “ he creído que “ convenia declarar la verdad de este hecho. obispo que fué de BuenosAires. Por lodos estos motivos vengo en declarar: “ que “ es mi real voluntad que nada se innove en la adm inistración de los bienes “ de estos pueblos. ni á titulo de limosna. y tan bien gobernados en lo temporal. con quistados por ellos mismos al cristianismo. y así creemos que es muy difícil fun dar una acusación en semejantes datos. como en otras del obispado del Paraguay. que á la vuelta de la visita que habia hecho en todas estas reducciones. obispo de Buenos-Aires. t. Sobre esto asegura el reverendo herm ano Pedro Fajardo.” Y aunque p er una cédula real del año de 1661. estaba enco m endada la guarda. del órden de Sto. perseguía á su adversario con tal impetuosidad. y m andar. y sobre todo con las informaciones que me han sido enviadas últim am ente por el R. que no siendo en rigor mas que “ sus directores. No convenia al genio de Pom bal atacar á un enemigo que tenia por su único escudo la razón. ni de préstamo. Domingo.” [1] Cours d’ histoire. y que impedían la exacción de los tributos reales. con permiso del cabildo de la catedral Sede vacante. . como esta prohibi ción estaba brisada en haberles imputado que se entrom etían en la jurisdicción eclesiástica y tem poral.

que ni aun los Jesuitas de Rom a se apercibieron de su exis tencia. L as negociaciones relativas á esta medida se llevaban con tanto si gilo. á los misioneros de los países ferti lizados con su sangre. y el ministro. y aspirando el grato incienso que sus adu ladores ó parásitos le tributaban al pié del altar que él mismo se erigia. y el 1. trer deseo. Benedicto XÍV. despojaba al frondoso árbol de sus mas pro ductivas ramas. de bían salir con su empeño. presentó á la firma del mo-1 ribundo el decreto tan ardientem ente codiciado. á la corta ó á la larga. y los que él mismo' redactaba. Se habia dirigido éste al cardenal Saldanha. dictó con ese fin á Archinto unas instrucciones llenas de prudencia y de justicia' (1). y así las dejaron á un lado. ° de Abril de 1758. Rodeado Pombal de cuanto hostilizaba á los Jesuitas." hacian mas eco en Europa que en Lisboa. Sin embargo. E stas prevenciones eran sabias y oportunas. comenzó á ponerlo por obra. como sueños d e : [11 Benedicti X I V pontijicis maximi secretoria mandala circa visitationem carditiali Saldanha observando. y mucho ménos comunicar sus actos á los ministros del Estado ó al público. no decidir nada por sí. el papa le recomendaba en estola mayor discreción y dulzura. y sus folletos eran allí reputados como oráculos dictados por el buen gusto y la verdad. en sus últimos momentos. los planes de Pombal. presin-. á la fuerza ó con astusia. y.— 30 — critos encargados ó inspirados por el ministro. los cardenales Pasionei y Archinto secundaban las miras de aquel. suprimiéndola. y pesándolo todo con m adurez y con calm a. solicitó de la Santa Sede un breve de reforma de la Com pañía de Jesús. y queriendo el Pontífice iniciarle en su pos-. . sino ha cer de todo ello una relación circunstanciada á la Santa Sede. pero contrariaban. El P apa le firmó. . instituto. sin dar oidos á las malignas sugestiones de los enemigos del. y con astucia y m aña. teniendo á su sueldo al capuchino Norberto. En Portu gal asombraba. y espul sando. Destruyendo las reducciones. pero no convencia. encar gado de su ejecución. en Francia y Alemania fomen taba el odio contra la Compañía. smo hasta el momento mismo en que Pombal anunció á la' Europa entera su victoria. no solo él sino sus subordinados. arm ado con su decreto pontifical. Al cardenal portugués se le nombra ba visitador de las casas de la Com pañía en el Reino Fidelísimo. Ya no restaba sino cortarle de raiz. tió que el espíritu de partido pudiera muy bien abusar del Breve de reforma. Benedicto XIV se hallaba postrado en: su lecho de muerte casi agonizante. En las deliberaciones del Pontífice. Pasionei. como secretario de Breves. guar dando el silencio mas absoluto sobre los puntos de acusación. ésta se habia desviado de su primer instituto y queria reformarla. A sus ojos. quien1 se reservaba el derecho de fallar. y por último.

” (Testament politiqae du¡ Marechnl de Belle-Isle. Confiar la reforma de una sociedad religiosa. y en el dia siguiente S espiró Benedicto XIV. fiándose. el protegido de Pom bal. y mientras que proclam aba á voz en grito la libertad de Portugal. y Saldanha. He aquí el crimen que jam as se les ha podido perdonar. trae otras pruebas. y los Jesui tas. por medio de un enlace. Necesaria mente muchas de aquellas almas. pág. Ibale (1) Se sabe que el duque de Cum berland estaba consentido en ser rey de Portugal. confesores de la familia real. marchaban sobre sus contrarios. y conseguía el uno por medio del otro. é iban á sufrir la derrota en el Portugal. E l 2 de Mayo de 175S se notificó el breve á los J e suitas. era lo mismo que aho garla bajo el peso de una calumnia legal.— 31— un moribundo. y no dudo que lo hubiera conseguido. si los Jesuitas. se hallaba rodeado de los mayores enemigos que tenia el insti tuto. sin mas apoyo que la probidad de su vida. como postrer áncora. Hubo de su parte. agobiadas por sus largos padeci mientos. en su Histoire de lu Chute des J¿suites. L a conspiración era indudable. en esta ocasion. deplorarémos siempre esa misma abnegación. Los santos deben adm irar un heroísmo semejante. Pom bal llevaba dos objetos. y colocar la corora. 34. Comenzaba á rayar el dia del supremo combate. y la Iglesia los abandonaba. Los Jesuitas se hallaban heridos de muerte. que no tenia de ella la menor necesidad. en la sabiduría de la Silla Apos tólica y en el reconocimiento de los monarcas. pág. que entregaba á los ingleses el monopolio de los vivos.) La idea de protestanlizar al Portugal. en las sienes del duque de Cum berland (1). nada tenian previs to. una funesta postración de la fuerza moral. Nada ménos intentaba que cam biar el orden de su cesión d é la monarquía portuguesa. y dice así: “T an opuesto como fué Pombal á la Inglaterra de palabra. deshonrándolos aun á los ojos de sus mismos adversarios. y el conde Alejo de Saint-Priest. sin ensayar siquiera una resistencia que el estado del pais hubiera hecho facilísima. pero los que no lo somos. Los hijos de Loyola ha bian defendido á la Iglesia. ó un sentimiento de obe diencia llevado hasta el punto mas sublime de la abnegación cris tiana. á un ministro que habia jurado su pérdida. no sin el te mor de haber traspasado los límites de su deber. E s también tradición en el mundo diplomático de Lisboa. debieron contar repetidas horas de desaliento y aflicción. no se hubieran opuesto. y corrían á lanzarse sobre ellos como el buitre sobre su presa. Sin mas arm as que la cruz. que ciertas baladro nadas del marques eran á veces convenidas con el gabinete de Lóndres para disimular su complacencia á los ingleses. Aspiraba á destruir la religión católica en la península. tan sumiso fué en los hechos. casando al duque de Cum berland con la princesa de B eira.” . Se habian dejado imponer la ley en el Marañon y en el Paraguay. y per seguía á los Jesuitas como á los defensores mas perseverantes de la Santa Sede. sublevaba á ¡a ciudad de Oporto con el establecí miento de la Compañía. bullía ya hacia mucho tiempo en la cabeza de Pombal. que tiende á transigir con el peligro y que pierde las sociedades y los tronos. 108.

que no sabia ser moderado en el bien ó mal que concebía. provincial de Lisboa. Todo se condenaba en Portugal contra la sociedad. en lugar de defenderse. bajo la forma de manifies to. en la pág. le aisló completamente de toda influencia católica ó monárquica. arrancó de él los principios religiosos. E n medio de esto. los atormentó de mil maneras. elevarse hasta la altura de aquellos. y és ta. que no se hacian esclavos de sus caprichos. y la anticipación de este suceso podia aun hacer (1) Schoeel refiere. Enriquez. redujo al rey á no ser mas que un autómata de movimiento. P ara llevar á cabo la doble em presa. La calumnia estaba tan manifiesta. se contentó con recomendar á sus subordinados un respetuoso silencio. ganó su corazon. Prohibió á los Jesuitas la entrada en la córte. quiso comprometerlos á la rebe lión. E n presencia de tan continuas hostilidades. el cardenal Saldanha notificó el breve de Be nedicto XIV al provincial de la Compañía. Manuel y D. y ya que no pudo. Los mas estreñios eran los que mejor se combinaban con el ardor de su ca rácter. Moreira. cuya inteligencia pudiese quedar reasum ida en una obediencia pasiva. Su contenido era lo m as parcial y apasio nado. se le vió cam inar á grandes pasos á la realización de sus proyectos. y. de los jansenistas y de los protestantes. tios del monarca. cuando arraigó su omni potencia. tuvieron por conveniente abandonar esta fabula á su suer te sin dignarse contestarla. No siéndole asequible corromper ni intimidar á ciertos no bles de la prim era clase.— 32— en esto el envilecimiento de la familia real y la humillación de los grandes. Campo y Aranjués. lo si guiente: “ E l 3 de Febrero de 1737 publicó Pombal. Antonio. el P. eran de absoluta necesidad aquellos hom bres. sustituyéndole los de las universidades. Costa y Oliveica. quiso que descendiesen mas bajo aun que su prim er pun to de partida. y luego el general de la O rden. y la actitud pasiva de los padres estim ulaba á Pom bal (1). En el mismo dia escribió á los infantes D. E l papa se hallaba en vísperas de morir. el folleto siguiente: Relación de la conducta y últimas acciones de los Jesuitas tn Portugal y en la corte de Lisboa. P a ra este ministro. y despues de todo. no cuidaba sino de respetar el arm a con que la habian de herir de muerte. colocó á sus próxi mos parientes ó criaturas inmediatas. que el provincial en un principio. su política no perdonó medio. Los Jesuitas ca llaron y obedecieron. L a malevolencia y el ultraje iban adquiriendo el derecho de impunidad. y el general les ordenó que no alzasen el guante que se les arrojaba: los Jesuitas á todo suscri bieron. Al frente de la gerarquía adm inistrativa. ó por lo ménos á un manifiesto descontento. aña diendo otras medidas arbitrarias." . 52 del tomo 33 de su Curso de historia. E l 19 de Setiembre de 1757 salieron del palacio real los P P . relativam ente á lo sucedido en América desde los primeros estableci mientos que los Jesuitas habian fundado en el interior de este vasto pais. notificándoles que aceptasen precisam ente por sus confesores á los P P . á pesar de su excesivo orgullo.

Los re gistros de los P P . Elegido el nuévo papa en 6 de Julio de 1753. con el estado de gravámenes y obligacio nes que afectaban á cada casa. E l 7 de J u nio de 1758. se hallaba autorizada por el buen sentido y por los pontífices y monarcas.— 33— cuestionable lo que se habia arrancado á su debilidad. todo fué ocupado é intervenido. el ministro se apre suró á ocultar el resultado de estos procedimientos en el fondo de un archivo. el reformador con denó en su tribunal al instituto en las cuatro partes del mundo. Se habia intimidado á este anciano moribun do. y éste los deshace con un decre to del consejo. cono ció muy luego la necesidad en que se hallaba de realzar á los ojos del poder secular la dignidad de la tiara. En el mismo momento el cónclave hacia sentar en la cátedra de San Pedro al cardenal Rezzonico.. Salda nha indica á Pom bal sus escrúpulos. sus libros de cuenta y correspondencia. se remontó la investigación hasta ei origen mismo de la sociedad. sino que era ademas injusta. y buscó otro camino que diese resultados. respecto á los puntos donde aun no se ha notificado el breve en vida de aquel. trece dias despues de ha ber recibido el breve pontificio. L a provincia del Brasil se hallaba en ese caso. sin haber escuchado su defensa. L a inocencia aparecía por este medio. podria darles una autoridad de cosa juzgada. Esta última disposición no solamente adolecia del vicio de ligereza y precipitación. la fuerza y laastu cia. Pero el derecho y la equidad no se tenian en cuenta. Según las leyes ecle siásticas.se coligaban para destruir. cuyo puesto codiciaba Saldanha. en su polémica ó en sus decretos. que los Jesuitas se ocupaban en un comercio ilícito. que tomó el nombre de Cle mente X III. prohibido por las leyes de la Iglesia. Saldanha la pasó por alto. cesa inmediatamente por la muerte del pontífice que la espi dió. creyó Pom bal que precipitando los sucesos. y no se halló el menor rasgo de ilega lidad. En el corto espacio de estos trece dias. E l ministro. Saldanha delegó en el ministro los po deres amplios de que se hallaba revestido. y para evi tarlo. miéntras qúe la ambición y la impericia se daban la mano para secundar la violencia. porque la negociación que ocupaba á los procu radores de las misiones. y el car denal en los suyos los presentaba á la faz del orbe católico como convencidos de transacciones culpables. Se hizo un inventario de capitales y productos. y Saldanha fué llamado á sucederle. espulsó á los Jesuitas de toda la estension de su diócesis. toda comision que se confiere á un nuncio ó visitador apos tólico. L a irregularidad canónica no podia ser mas evidente. acusaba á los Jesuitas de infracciones canónicas. declaró por edicto. E ra Rezzonico uno de aquellos sacerdotes de gran virtud y recto corazon como tantos 5 . y el 15 de Mayo. José Manuel. el eardenal patriarca de Lisboa. sus a l macenes. haciendo intervenir la voluntad del rey. Pocos dias despues dejó de existir.

este pontífice iba á suble var contra sí todas las pasiones. por que se creia fuerte con la autoridad de su fe.. la Compañía se habia dado un nuevo gefe. L a situación era di fícil. 452. Vivia en una época en que la vieja sociedad europea caminaba á su di solución mas por la impericia de sus gobernantes y corrupción de la clase alta. Roma tenia un nuevo pontífice. otros que la Iglesia ha visto á su frente. se le minaba con la duda y con la relajación de costumbres para derribar los tronos. apenas se intaló en la Silla Apostólico. tom. No se ata caba al catolicismo con el cisma ó la herejía. VI. el religioso pon tífice intsrrumpió este discurso profano.” . que la incuria de los rej^es ofrecía á la Europa.— 34— . tomó un Ínteres tan grande. la voz de la razón no se alzaba sino para caer ahogada bajo la burlona risa de unos ó la fraseología de otros. y. es el bien de los pueblos el que únicamente deseamos. equitativo. me contestó con lágrimas en los ojos: “ No es la gloria la que nos toca. hasta el poder mismo. habla de Clemente X III en estos térm inos: E l papa. -En presencia de la filo sofía escéptica y mordaz del siglo X V III. y enseñando entre tanto á los pueblos á preparar su sangriento des pertar. postrado humildemente al pié de su trono. humildemente espone el estremo abatimiento y las des gracias de que es víctima su Orden por la revolución notoria que (1) E l astrónomo Francisco Lalande en su Viage á Italia. pues por cualquier lado se alzaba un escollo. E ra benéfico. el 31 de Julio del mismo año. á Lorenzo Ricci. entibiar el celo y en protestar las revoluciones^. sino que se envilecia al trono. padre de su pueblo (1) y valeroso caudillo de la Iglesia m ilitante. en este caos. y poniendo en sus manos la esposicion siguiente: “Muy Santo Padre: “ El general de la Compañía de Jesús. y el papa se declaró su protector. tjue se lo espuse en detall. no se apelaba al medio de infundir en el corazon de las naciones de seos de emancipación ó de pillaje. que por las agresiones de que era víctima. vió. y me rogó con tanto empeño que pensase bien eu la posibilidad y ventajas de este proyecto. general de los Jesuitas. y del espectáculo lleno de tristeza. Clemente X III no consintió en ser mudo testigo de estos planes. L a Compañía de Jesús era el blanco de los enemigos de la Iglesia. y el 21 de Mayo de 1758. lo deseaba personalmente. Moderado. «ice hablando de la cues tión del desagüe de las lagunas Pontinas. Clemente X III creyó que el único medio de salvar el catolicismo consistia en. Todo era hostil al poder. prosternado ante Vuestra Santidad. dirigiendo sus manos al cielo. y. con la adulación y la lisonja. pero tomándome la libertad de aííadir que semejante obra seria una época de gloria para su reinado. adorméciendole en brazos del deleite. pág. y no retrocediendo ja más ante el cumplimiento de un deber. Cuando di cuenta á su Santidad de esta parte de mi viage. Clemente X III.

exigen en el instante ser al iñénos tratados con indulgencia. que en las diferentes partes del mundo emplean sus fatigas y trabajos en procurar la mayor honra de Dios y la salvación de las almas. tanto ecle siásticos como seculares. que prohibe á los obispos pri v ar á la vez á toda una comunidad religiosa de las licencias de con fesar sin antes consultar con la Santa Sede. sino aun en toda la extensión del patriarca'do. desde el primero hasta el último. E n su consecuencia. desea y hace todo lo que está á su alcance. No solamente se ha publicado en Portugal este breve. los demas. de feliz me moria. M. A dem as. cuanto que no habiéndose citado personalmente en justicia á ninguno de ellos. en que se declaran como culpa bles de comercio ilícito á todos estos religiosos. para eximirse de cualquiera falta á que se halla sujeta la condicion humana. creemos que semejante delito no comprende á todos ni aun á la mayor parte. in consulta Sede apostó lica. de lá de sus ministros y de la de los dos eminentísimos cardena les. tanto mas. crímenes de la mayor grave dad y trascendencia. F . Se hallan ín tim am ente persuadidos de la rectitud de las intenciones de S. No obstante. A mas de esto. M. en cuanto les es posible. no han podido en m anera alguna presentar sus de fensas y descargos. su Eminencia el cardenal patriarca.. sin miramiento alguno á la constitución Superna de Clemente X. sino que se ha reimpreso en toda la Italia. lo cual no puede suponer se. y en particular todacorporacion. M. con la humilde sumisión que debían. y especialmente todo aquello que tienda en lo mas mínimo á ofender á los superiores. ■ * “Ultimamente. aun cuando existiesen en particular algunos cul pables de los crímenes que se les suponen. . fuesen cul pables.— 35— aflige á Portugal. un breve. aun cuando todos los religiosos que se encuentran en los Estados de S. Los Jesuitas de Portugal han sufrido estas demasías tan repug nantes para ellos. visitador y reformador. por el qne se crea á Su Eminencia el cardenal Sal danha. repentinam ente se ha fijado el edicto en todas las iglesias de Lisboa. temen que todas estas personas hayan sido sor prendidas por otras mal intencionadas. de los cuales tiene el ge neral pruebas auténticas. se ha obtenido de Benedicto XIV. E l descrédito y la mancha se ex tienden á toda la Orden. F. Nunca pueden persuadir se que sus hermanos sean culpables de delitos tan atroces. aunque ésta repruebe los crímenes que se atribuyen á los padres de Portugal. Sin haberles personalmen te intimado ese entredicho. con poderes los mas estensos. F . por mas que se incluya á todos en una misma pena. ha prohibido el confesar y predicar á todos los religiosos de la Com pañía que residen no solamente en su diócesis de Lisboa. Pues atribuyendo á varios de sus individuos re sidentes en los dominios de S. el Eminentísimo Visitador ha publicado un decreto. Por el contrario. hechos todos..

que en las delegaciones intervengan personas poco entendidas en las re glas y constituciones de los regulares. Por todo lo cual. pero jam as ha existido el menor aviso ni noticia respecto á los delitos que hoy dia se im putan á estos religiosos. “ Por todas estas razones el general de la Compañía de Jesús. pero sus humildes ruegos y sus ofertas no han merecido ser escuchadas. tanto en las provin cias de Portugal como en todas las demas. y han suplicado que se les instruyese con indi vidualidad sobre los delitos y sobre los culpables. para obtener de su Divina M agestadque dispense á Vuestra Santidad las bendiciones del cielo y una larga serie de años. En ciertas ocasiones se Jes ha informado de abusos de otro género. el general por sí y en nombre de su Compa ñía. han insistido siempre sobre la mas exacta observancia de las reglas. por lo cual ni preventivamente se les ha ad vertido ni requerido para que sobre ello pusiesen remedio. [1] E l com endador d’ A lm ada Mendozza. y parti cularmente al honor de toda la Sociedad. que dem andaba jueces que le absolviesen ó condenasen. en las cua les el Eminentísimo cardenal Saldanha tiene que delegar sus pode res y facultad. con razón. pariente de Pombal. que por lo mismo pudieran causar grandes males. en fin.— 36— “ Indudablem ente los superiores de la Sociedad. rogarán á Dios con los m as sinceros votos. pero dfebe temerse. no han podido ménos de dem ostrar su dolor. aunque indirectamente.. hizo im prim ir y circular por todas partes una falsa decisión . tínica cosa que los hombres no pueden negar á otro hombre. implora con el mas sincero y humilde ruego la autoridad de V uestra Santidad. en nombre de toda la Sociedad. Pom bal no podia obrar por sí solo. sin ningu na utilidad.” E l soberano pontífice recibió esta memoria de manos de un acu sado. “ Ademas. para que ésta no quede in útil para la mayor gloria de Dios y salvación de las alm as. mas capaces y mas acredita dos de la Compañía para visitar y reformar los abusos que pudieran haberse introducido. ó mal intencionadas. de que estos padres habian incurrido en la desgracia de S. y su emba jador en Rom a. Su respuesta fué favorable á los Jesuitas (1). H an ofrecido m andar á paises estrangeros á los P P . ocasionen por el contrario disturbios. y la súplica que por cuan tos m edíosle sugiera su alta sabiduría. como aparece por sus registros y cartas escritas ó recibidas. M. es muy temible que en lugar de ser beneficiosa esta vi sita y esta reforma. pueda servir á la Santa Sede y secundar el piadoso celo de Vuestra Santi dad. para bien y p ro s p e rid a d de la Iglesia universal. Se tiene la confianza que es posible en todo lo que este cardenal haga por sí mismo. especialmente en las posesiones de ultramar. provea á la seguridad y ga rantía de aquellos de sus individuos que no sean culpables. “ Sabedores.

ofrecía á Pom bal el cambio mas inesperado. y am enazaba por la otra. hijo del conde de Ribeira. esperaba Pom bal que le seria muy fácil inclinarlos á hacer traición á la Compañía. hizo recaerlas sospechas sobre los nobles. Las señoras obtuvieron al fin . E l P . Los Tavoras eran sus enemigos.— 37— y tenia que luchar contra un pontífice que no se dejaria engañar con hipócritas demostraciones. de las^ que hubiera sacado gran partido. á la nobleza mas elevada. cre yendo que ésta no les seria muy afecta por la tendencia de sus ca racteres. y todo parecía conspirar en favor del mi nistro. su madre. pero de entendimiento tan vivo como profundo. y presentó siempre y por siempre á los Jesuitas como instigadores del atentado. E l cardenal Saldanha se encargó de afiliarles en la ban dera ministerial. y el 12 de Diciembre. pertenecían. Los Tavoras continuaron acudiendo á la corte. le ocultó á todas las mi radas. Cayetano y Suarez. y se adhirieron com pletam ente á él. E n la noche del 3 al 4 de Setiembre de 1758. E sta oposi ción y las m edidas tomadas en Roma comprometian las esperanzas de Pombal. se negaron á aso ciarse á semejante proyecto. el marques de Tavora. la voz pública bastaba para arres tar á los asesinos ó presuntos fautores del regicidio. Pombal ensayó realizar algunas de fecciones en la Orden. adusto. M alagrida y Torres. el P . que al dia si guiente toda la ciudad atribuía al marques de Tovora como vengador de su honra en el real seductor de su esposa Doña Teresa. Estos habian titubeado en su fe de Jesuitas. Doña Leonor. ademas. aun no trascurridos dos años despues del atentado deD am iens sobre Luis XV. la justicia así hubiera procedido. Ferreira. volviendo el rey de Portugal en su carruage desde la casa de T avora al palacio. y el otro. cuando el instituto estaba poderoso. fueron de re pente arrestados y sumidos en oscuros calabozos el duque de Aveiro. de genio. E ra uno. se habia resistido enérgicam ente á toda clase de intimidación. Semejante crimen. Cayetano. Ignacio Suarez. cuyas nubes dirigía. A falta de otras pruebas. Adulándolos. cuyo crédito temia ó cuyas riquezas codiciaba. porque habian rehusado la alianza con su hija. Dejó así amenazar la tem pestad. á quienes el patriarca aca riciaba por una parte. Santiago de Cam era. En cualquiera otro pais. Exis tían entre los Jesuitas portugueses dos padres. Los resortes de su política se hallaban descubiertos. H abia desterrado de Lisboa á los Jesuitas que mas tem ia: Fonseca. Llenó de terror al soberano. cuyos antecedentes parecían conformes á las intrigas de los ministros. mas un acontecimiento imprevisto cambió de repente el estado de los nogocios. aun á las de la familia real. fué herido con bala en un brazo. y otros muchos parientes y amigos de estas familias. Portugal no adoptó esta m edida regular. pasados mas de tres meses de la perpetración del crimen. que la inesplicable in acción de Pom bal ya convertía en fábula ó paradoja. cuando le vieron débil y perseguido.

hubieran po dido servirse de auxiliares tan fieles como celosos.. 26. Aveiro. dice el conde de Sanit-Priest (1). y las mentiras diplomáticas ó judiciales de Pom bal. íi quienes A lmada dispensaba. hubo piedad para las víctimas y escar nio para el verdugo.'le habia hecho expiar su orgullo con sarcasmos y desprecio. y Pombal se vengaba de esta afrenta bañán dose en la sangre de las razas mas ilustres. E l atentado del 3 de Setiembre le proporcionaba una ocasion muy á propósito para mezclar el nombre de los Jesuitas con un regicidio presunto. pero no fué así. At'ouguia y la mayor par t e de los acusados debían ser juzgados por los Pares. y haciendo de todo ello una horrible mezcla. porque tiingun hombre mereció jam as este título mejor que Pombal. una grande auto ridad.” E ste verdugo. pusiese en dudá las misteriosas tram as que por espacio dé tres meses habian ocupado to d a la atención del ministro. Por un de esta congregación. por alguno de los cardenales. p. como papel anónimo y calumnioso. dudosos y mal presentados. [2] Id. Finalm ente. [1] Histoire de la Chute des Jesuites. Los documentos emanados de la corte de Lisboa les parecieron ridí culos en su forma y calumniosos en su fondo. se vieron tan á las claras. L a alta nobleza habia rehusado acep tarle como á uno de los suyos. y se con sideraba criminal al que. L a opinion pública no vió en esto mas que una maquinación del ministro para absorver á sus enemigos en un complot imposible. y confundiendo las nociones de justicia y de hum anidad. y no tuvieron valor para asociarse á su venganza. el minis tro creó en lugar de éstos un tribunal de inconfidencia. T an ta crueldad formaba contraste con las costumbres de una sociedad ya muy antigua en verdad. Este trabajo seria hecho. pero aun muy elegante. pero la piedad para con todos estos personages llegó á ser á los ojos de Pombal un título de proscripción. hasta entonces per donadas por los filósofos. cuenta el historiador poco verídico de la Calda de los J e suitas (2). sin duda. “ Los tiros que les habia dirigido en sus ma nifiestos. que aun sus mas ecsaltados panegiristas reprobaron seme jantes crueldades. 24. un instante siquiera. así como su gefe. envolvió en esta catástrofe á cuantos Jesuitas resi dían en Portugal. aun le restaba otra. Los meditados cálculos. Se reputaba sospechoso al que se compadeciese de su suerte. para satisfacer coínpletámente sus renco res. pág. L a prim era se encontra ba acorde con sus proyectos anticatólicos. los Tavoras. pero.” Pombal consultaba mas á su venganza que á la opinion pública. “ Los enciclopedistas. tenia bajo su poder á una parte de sus adversarios. no se apoyaban sobre ideas generales. Este supuesto decreto fué quemado en Rom a y en M adrid por mano del verdugo. sino sobre hechos aislados. . Este holocausto de los gefes de la nobleza chocó á las clases superiores.—38— conventos para su prisión.

no me queda mas que ésto. mas altiva aun en este momento que en los dias de su prosperidad y grandeza. pero apenas cesó el. Los jueces se negaron á oir su retracción. suplicio. él mismo presidió esta comisiop especiál. “ Toma. Su barbarie pensaba hasta en los menores detalles. se arrodilló ante aquella m ártir de la justicia humana. que se ejecutó el dia siguiente. se puso fuego al cadalso. que el senador Ju an Bucallao protestó contra la violencia de las formas judiciales é ini quidad del procedimiento. E l pueblo y el ejército murmuraban. Se declaró culpable. Pom bal dispuso que se alzase el cadalso en la aldea de Belen. ya en la rueda ó en las llamas. Cuan do se consumó la matanza. y haz tu deber. E sta era la postrer humillación que reserva ba á los que le habian desdeñado. y el Tajo ar- (1) Memorias del marques de Pom bal. para presentar en conjunto á la vista de los condenados sus diferentes suplicios. y que su pro bidad fué causa de que le cargaran de cadenas. la hoguera y el tajo se elevaban. yernos. su bió la primera á aquel inmens-o tablado. la rueda. vencido por el dolor. Jesuitas. hi jos.— 39— olvido de las reglas mas sagradas. ni interrogatorios ni debates: aun se igno ra si hubo defensa para los prisioneros. Todo cuanto de esto se sabe. dis tante media legua de Lisboa. continuó Doña Leonor con mas dulzura sacando una sortija de su dedo (1). ya entre los hor rores de la estrangulación. que el mismo Pombal redactó la senten cia de muerte. en la que tenian asiento sus colegas Acunha y Cor te Real. primer jurisconsulto del reine. guárdala. criados y el duque de Aveiro. el ejecutor quiso atarla los pies: “ Alto ahí! esclamó ésta. se reduce á que el fiscal Costa Freire. No hubo en el proceso ni testigos. y con el Crucifijo en las manos. que fué notifi cada á los supuestos reos el 12 de Enero de 1759. se apresuró á negar cuanto la violencia habia arrancado á su de bilidad. De media en media hora. donde el garrote. siendo tan solo el duque de Aveiro quien. Llena de calm a y dignidad. . su esposo. proclamó la inocencia de los acusados. los grandes se agitaban. vinieron á morir sucesi vamente á la vista de aquel cadáver palpitante. E l tormento se aplicó á los reos. H abia querido que la marquesa de Tavora y todas las víctimas apareciesen sobre el cadalso con la soga al cue llo y casi desnudas. no me toques sino para m atarm e. confesó cuanto se exigia de £l. acu só á sus amigos y á los. que ésta se halla escrita de su mano.” Intimidado el verdugo.” Un instante despues rodaba bajo el hacha la cabeza de la marquesa de Tavora. Doña Leonor. y por último. se adelantó la marque sa de Tavora. y la pidió perdon. le sufrieron con fir m eza.

despues que seis balas pasaron de lante del pecho del rey mas abajo. Se apoya mucho én la prim era sentencia llena de contradicción. donde se ocultan al público las disposiciones de los testigos. rozando ligeramente la espalda derecha del rey. y donde todas las formas legales no han sido inénos violadas que la equidad natural? . Conocia la firmeza de Clemen te XIII: sus intrigas iban á estrellarse en Roma. L a víspera de la ejecución délos (1) Pombal fué juzgado á su vez. que casi se puede aun du dar de la realidad del atentado. y aun ansiaba otra pre sa. debia inspirar.. deshonraba para el porvenir á sus familias. que se dispararon dos ó tres pistoleta zos al coche de José I. ¿Q.ué peso puede tener un juicio que desde el principio hasta el fin no es mas que una vaga declamación. aunque supiese que se les ha bía quemado vivos. H abia hollado á la noblé¿á. Así se lee en el fallo de Pombal. es preciso que sean bien inocentes para que aun no se les haya cas tigado. que muchos historiadores no temen atribuirle á él mismo. Marzo dé 1759: “L a sentencia del tribunal de inconfidencia no puede considerarse ni como eoncluyente para el público. pero encontró en la reina Doña María. eran inocentes del crimen de que se las habia acusado. heredera de José I. y quería ademas borrar hasta el nombre de la Com pañía de Jésus. Lo que se le debe im putar sin duda alguna. disparado por detras. E l consejo de estado y los magistrados decla raron. que en el primer momento hacen dudar de la inocencia de una vida entera. Pom bal se habia apropiado ó repartido entre sus adictos los bienes de sus víctimas.pudiendo decirse con el ingles Shirley. ya vivas./ — 40— rastró en sus ondas las cenizas de las víctimas. y no hizo mas que rozar la parte posterior del carruage. L a Condamine escribía á Maupertuis: “ Nadie me persuadirá jam as de que los Jesuítas hayan en efecto cometido el atentado horrible de que se les acusa. mas com pasion de la que. “que el tiro se deslizó. y a difuntas. ya desterradas. y por uno de aque llos golpes de audacia. pero Pombal ha sembrado tan ta confusion y encarnizam iento en el proceso. y nunca les creería culpables. ni como justa res puesta á los acusados . E l 7 de Abril de 1'781. L a versión mas acreditada cuenta que dos criados de la casa de T avora fueron los autores del crimen. pasó en tre el brazo y las costillas. que á la historia parecerá poco severo. en su Magasin de Londres. que todas las personas.. y de hechos que se destruyen unos á otros. y un grito de reprobación respondió á esta últim a cobar día del poder. Aniquilábalas para el presente. E l 27 de Marzo de 1759. fué condenado de un modo.” y el escéptico M aupertuis le respondía: “ Pienso como vos respecto á los Jesuitas. por mayoríade quince votos contra tres. E ste fallo de rehabi litación se encuentra sabia y estensam ente motivado. Todo lo cual habia hecho que nadie osara contrarestar en lo mas mínimo á un hombre á quien el furor llevaba m as allá de la razón. las pruebas. que el tiro. que fueron comprendidas en la sentencia de 1759. confundidas con los sangrientos restos de la tortura (1). . es la iniquidad con que procedió en este asunto. este hombre de edad de 82 años.” Lo que parece fuera de toda duda es. y todavía mas adelante añade la sentencia que: el rey recibió heridas considera bles y m ortales.” E l padre Malagrida fué reservado para este suplicio. el ministro no retrocedió ante la m ás/absurda de las acusaciones.

habian pasado su juventud y edad madura entre los salvages del Marañon y del Brasil. C ada escalón del trono se cubría de sangre. el padre Mattos se hallaba ligado con la familia de Ribeira. y Juan Alejandro. Pombal. En nombre de José I espidió una circular dirigida á todos los obispos portugueses. y el 19 de Enero de 1759 redujo al soberano al triste papel de libelista. á fin de ir mas adelante. Pedro. Mattos y Juan Alejandro. al vol ver de las Indias. lps Jesuitas de Portugal. que se repartió con profusion. Separados los unos de los otros. se le enseñó á desconfiar de sus amigos y aun de toda su familia. Este manifiesto era la glorificación de Pombal. sin probar la menor de sus alega ciones. se ponian en juego para apurar su paciencia ó comprometerles. era el destino de sus mas fieles servidores. está muy próximo á inmolar su 6 . Se ignora el motivo por qué el ministro los escluyó del patíbulo el 13 de Enero. y una vergonzosa. El pro vincial Henriquez y los padres M alagrida. Suarez. hermane? dei rey. sometidos cuatro meses hacia á m^s opresora de tollas las inquisiciones. Costa. anti guos misioneros encanecidos en los trabajos del apostolado y de la caridad. fueron declarados en m asa como instigadores y cómplices del presumo regicidio. sin comunicación con sus hermanos y superiores. aunque tácita. que re trocede en presencia del deber. Algunos obispos aprovecharon esta ocasion para crear un pedes tal á su fortuna eclesiástica. habia hecho la travesía en el mismo buque que los Tavoras. aguardaron con la dignidad de su silencio la suerte que les estaba reservada. que pudiera aludir contra el príncipe.— 41— Tavoras. otros se aterraron con la sola idea de provocar la cólera del ministro omnipotente. Perdigana. Juan de Mattos. iuu ron presos. H é aquí los únicos cargos alegados por Pombal: es tos fueron suficientes para condenar á muerte á los tres Jesuitas. en poder de un ene migo que no cesaba de acusar. cubrió bajo la salva guardia de la magestad real cuantas mentiras creia necesarias pa ra justificar tantos crímenes. muy amigo del infante D. tuvieron el valor y sufrimiento del martirio. Pom bal lo habia dispuesto todo para consumar su misterio de iniquidad. la cautividad ó la ruina. L a marquesa de T avora habia seguido los ejercicios espirituales de Malagrida. y el prelado. atenaceado y desgarrado. acusación á los reyqs predecesores de José. Reinaba la consternación en las casas de la Compañía: los mas duros tratam ientos. E l último. Francisco-Eduardo y Cosía. permaneció mudo é inalterable. E l ministro conocia que sus palabras perdian su autoridad. Los padres M alagrida. y los Jesuitas que no supieron conjurar esta nube de injusticias. el destierro. Oliveira. fué so metido al tormento para arrancar ó sus dolores una confesion ó re ticencia. las insinuaciones mas pérfidas.

ya no pudieron por mas tiempo perm anecer mudos espectadores de tam año oprobio. L a m edida se habia colmado. aun del derecho de llorar sobre las ruinas de sus casas. y aun no faltaron quienes las apoyaron. H eria de muerte á la Sociedad de Jesús. por haberse conformado demasiadam ente á él. y ro deados de enemigos inesperados. Nada hacían. sin recursos ni provisiones. que constituia á un príncipe in fr a g a n ti de delito de impostura. quefueron proscriptos en P ortugal por haber degenerado de su instituto. Sátiras las mas virulentas contra la persona real. A Pom bal no le delenian rogativas ni amenazas eclesiásticas. Pom bal imaginó un medio para obligarles á escribir. Voltaire tiene razón cuando dice (1): “Lo que hubo de mas estraño en su desastre casi universal. Su despotismo no encontraba resistencia alguna en Portugal. tomo pág. y los hacinaban. E l ministro portugués no salia de este terreno. pero con una mira católica. Los Jesuitas. Todos éstos suplicaron al papa Clemente X III que vengase á la Compañía de Jesús. y en Francia. fué. en el prim er barco que encontraban se hiciese á la vela para la metrópoli. y al propio tiempo declara b a que su pensam iento no tendía á mas que á volver á los discípulos de San Ignacio á la primitiva pureza de sus reglas. Siecle de Louis X I I . . con la de reformarla y ha cerla mas perfecta. En el Brasil y en el Marañon-los perseguían sus agentes con un en carnizam ien to inaudito. aparecieron publicadas con el nombre de muchos padres. A cusaba á los Je?uitas de cuantos crímenes podia inventar la ima ginación de sus asalariados folletinistas. 354. á fin de pagar las complacencias episco pales. Todos estos Jesuitas. y el padre común de los fieles accedió al general voto de la Iglesia. y pensó que siem pre tendría tiempo de ejercerle despues de haber consumado su obra de destrucción. Dos cientos obispos de todos los puntos del mundo católico. que [1] (Euvres de Voltaire. L a piedad en su favor era un crimen que se castigaba con el destierro ó con la muerte. les arrancaban de sus salvages. Ca si todos ellos se prestaron á las exigencias de Pombal. L as voz del catolicismo fué oida. ni aun siquiera alzaban la voz para pro testar contra tantos desencadenados furores. que la desgracia aglomeraba en derredor de las víctimas.” Los bienes y los colegios de la Orden estaban secuestrados. varios cardenales y los tres electores eclesiásticos. estupefactos. E n presencia de las m uchas contradicciones que ofrece este gran proceso. uno de los acontecimientos menos conocidos y mas curiosos del siglo X V III. y era preciso apropiárselos. á quienes habia despojado de todo.—42— conciencia pastoral á falsas circunstancias de compromiso. El mi nistro tenia en prisiones á mas de quinientos Jesuitas. distraer al pueblo con fiestas y comprar al ejército.

que anuncia b a la intención de arrojar de sus estados á todos los miembros de la Compañía de Jesús. Ignacio de Loyola. Pombal se imaginó que esta negativa equivalía á una declaración de guerra. Henriquez. hacia fabricar en Roma. Pom bal remitió al papa una carta de José I. se decia. colocando á los Jesui tas de otros países en la imposibilidad de defenderse. quienes. E l 20 de Abril de 1759. habia favorecido los planes oficiales. y la hizo á su manera. T an violenta situación no podia ser duradera. ménos crueles que la autoridad. en lo general. H ay en esto una circunstancia que la historia no debe olvidar. tienen medios secretos para deshacerse de . Sabia que el soberano pontífice se aterraba con sus amenzas de cisma. pero que debia exasperar los. se les amontonaba en las prisiones. fueron condenados á ser descuartizados vivos. haria cuantas concesiones fuesen compatibles con la dignidad de la Santa Sede. llegaban á Lisboa. Pombal se apresuró á sacar provecho de estas impresiones. un breve falso que aprobaba sus proyectos. No respondiendo Clemente X III tan pron to á sus deseos. por Almada. Este bre ve. y Pom bal escogió este aniversario. E l verdadero breve no era tan esplícito como aquel de que Pombal se habia forjado un arma: el papa descendía hasta la súplica para vencer la injusta obstinación del rey y de su ministro. no querían proscribir á los Jesuitas. para expedir una senten cia que no tuvo publicidad ni ejecución. por el eterno principio de equidad que no permite sean confundidos los inocentes con los culpables. y autorizaba para castigar con la muerte á los culpables. Los Jesuitas. su embajador en aquella corte. por m antener la paz de la Iglesia. Pombal se indignó al ver disputada por el vicario de Jesucristo la presa que tanto anhelaba. deter minaba el uso que debia hacerse de los bienes de la Sociedad. tan querido para los discípulos del instituto. Mattos. ó al ménos consternarlos.—43— iguoraban de todo punto la acusación que agra’ daria al gobierno que pesase sobre ellos. y despues se les abandonaba entre dos filas de soldados. nuncio en Portugal. tan audazmente supuesto. pero cuando conoció su tendencia. creyendo desde luego que las cosas no se llevarían tan adelante. su secretario de estado. se negó á asociarse á ellos. partían su pan con ellos. Los Jesuitas Malagrida. Pom bal lo puso todo por obra para hacerle imposible su perm anencia en Lisboa. Clemente X III y el cardenal Torregiani. Clemente X III no prestaba su apoyo á las iniquidades de Pombal. y éste. como cómplices del duque de Aveiro y de los m arqueses de Tavora. el mismo ministro le previno. y creyó suscitar entre ambas cortes un conflicto diplo mático. entretenia á la Europa en sus malas disposiciones contra los padres portugueses. Moreira y Alejandro. á fin de engañar al rey. Acciajuoli. E l 31 de Julio es la fies ta de S. y que.

El ministro les imputaba que tenian como gérmen el pensamiento de todas las maldades. les quedaban amigos. ni uno solo concibió la idea de semejante expiación. estos religiosos. H allábanse todos reunidos. su ejemplo podia contagiar á otros. la vida de los hombres era tan^poca cosa á sus ojos cuando peligraba el Ínteres de la Orden. su crueldad y sus injusticias. Un hombre solo quebraba el pasado y porvenir de la Sociedad. E sta especie de tri bunal secreto. Con el oro de Portugal sembraba el odio al nombre de Jesuitas. Jam as encontraron los Jesuitas fanáiicos en sus parti darios ó en sus novicios. los Jesuitas dejaron escapar la ocasion mas urgente de apli car su sanguinario principio.— 44— sus enemigos. abusaba de la debilidad de su rey. los Jesuitas. Pom bal no se detenia por escrú pulos. ó que se les arrojaría como contagiados al interior de una isla desierta. R epetidas veces se oia al ministro francés decir al príncipe de K aunitz hablando del ministro portugués: “ ¿Este caballero tiene . desafiaba á la silla Apostólica y llevaba su mano sacrilega hasta el arca santa del instituto. Sabia encontrar magistrados que los acu sasen sin discusión. no ha sido mas que una fábula arrojada para alimento de credulidades imbéciles. tan hábilmente vengati vos. aconsejan el re gicidio. cu}ra existencia se reveló con tanta énfasis. Nada. Ponia en tortura los hechos mas sencillos para es traer de ellos una acusación. y tan bien preparados á los escesos del fanatismo. H asta aquel dia en que Pombal se encarnizó contra su instituto. y juntam ente imprentas clandestinas pagadas por él para desfigurar los escritos originales y estender por el mundo los folletos que di rigía contra los Jesuitas. en 1759. tenia hábiles falsarios en Roma. En la situación de los espíritus. que mas tarde de bia repetir en parte el duque de Choiseul. En un caso desesperado. es preciso convenir en que. Si hubo necesidad de alguna muerte para pre[1] La énfasis de Pom bal. no retroceden ante ningún peligro. inspiraban á este último un senti miento de frió desprecio. con la esperanza próxima de la muerte ó de la proscripción. sirviendo su existencia de la mas evidente demostración de sus imposturas (1). se les anunciaba que perecerían todos en un auto de fe. y el ministro vivia. podian herir á Pombal entre las sombras. Pero aun no lo habian perdido todo.les era mas fácil. jam as habian recurrido al asesinato. como afirmaba el ministro portu gués. De los quinientos sacerdotes que se decia estar ligados los unos con los oíros por medio de terribles juramentos. y las respuestas que suplantaba por cuen ta de aquellos. en Paris y en Lisboa. el hierro ó el veneno vienen en su ayuda. le absuelven. y cuando no saben el modo de conseguir el triunfo de sus ambiciosos proyectos. tantas veces acusados de legitim ar los medios. y que los condenasen sin exámen. y podian evocar vengadores. pero si. Arrancábaseles de su patria.

Se mofaba de sus víctimas con una fria crueldad. y ésta. en medio de las combinaciones de su audacia. cuya muerte no llevaba con sigo ni peligros ni desórdenes? Pombal. se reduce á los dos casos siguientes: primero. á quienes se sabe han prometido introducir en cuantos dominios posean el Portugal y la España pasado el sud de la línea. y este hombre. Este argumento en acción debe pesar mas en la balanza de la historia. contra los reyes que les protegían y am aban. y con fecha d e 20 de Enero de 1767. y la corte de Londres <lirá entónces que todo ello no es mas que efecto del inmenso poder de los Jesuitas. que provocaba la venganza. E l sosiempre un Jesuíta montado en sus narices?” E ste chiste. ó le hiciesen expiar el buen éxito de su complot. No obstante. que nadie ha justificado hasta el dia. Los había arrojado del reino Fidelísimo. que se puede aplicar á todos los Pombal del mundo. una comunicación ofi cial. ministro de negocios estrangeros en Liíboa. y jam as encon tró ni obstáculos ni barreras que previniesen sus designios.— 45— servar á la Orden de Jesús de cualquier desastre. Lo que pueden em pren der los ingleses de común acuerdo con los Jesuitas. estaban ade m as proscriptos «n F rancia y en Espaüa. no le corrigió en su manía de ver y tocar por todas partes Jesuitas. que con todo cuidado se conserva en el quinceno registro de las órdenes y decretos desde el 1765 ál 1763. sueña Pombal que los Jesuitas son m as poderosos que nunca. que los Jesuitas están en inteligencia coa los ingleses. ja n senístico y filosófico. y afectando motivos puram ente espirituales. de la que estractamos este pasage: “Muchos hechos tan ciertos como no torios han probado á su Magestad. ¿Es creible suponer les tan demasiado inconsecuentes. desde el fondo de su palacio de Nuestra Señora de Ayuda. y que no osasen aplicarle con enemigos encarnizados. los ingleses suministrarán á los Jesuitas tropas. jam as creyó que sus dias corriesen el menor peli gro. sin embargo. ni aun se dig naba tomar aquellas precauciones con que la tiranía se resguarda mas en la apariencia que por su propia seguridad. Los Jesui tas no acabaron con la persona que les hizo el mayor de todos los mides. . que consisten casi siempre en sem brar el fanatismo para engañar á los pueblos con su este rtor hipócrita. segundo. Los calum niaba en público. y sublevarlos contra sus legítimos soberanos. Conocia mucho mejor á los padres que lo que daba á enten der. se ligaba contra ellos. pero en privado.” Solo el ridículo es la contestación que merecen semejantes aserciones. arm as y municiones de boca y guerra. contribuyendo á es te proyecto con todas sus fuerzas. no aparecia. fué seguramen te la de Pombal. bajo el pretexto da religión. ocultarán los brazos de donde han da salir los tiros. y todo el mundo parlam entario. teniendo á merced suya su existencia. dirige al conde da Acunha. un sistema de exterminio. para de m ostrar ha ta qué punto puede alucinar la pasión contra los Jesuítas á algu nos entendimientos que padecen la enfermedad del miedo. como ya han hecho varias veces. y empleando todas sus tram as. para crear. infundiéndole miedo con los discípulos de San Ignacio. disfrazando á los militares con la sotana jesuítica. C i tam os solamente esta carta de Pombal. que tantas teo rías de regicidio. Pombal sobre vivió veintitrés años á la destrucción de la Orden. no concebía por su vida el menor recelo personal. que reinaba sobre José I.

Proclamábaseles como émulos de la C om pañía de Jesús. E l papa am aba á los Jesuitas. mas por la conciencia y el talento. así con los inocentes com o con los verdaderam ente culpables. Por to d as partes se alzó un grito unánime de ge nerosa compasion en fav o r de estos proscriptos. E l barco se veia obligado á abandonar las costas de España. Pom bal respondía á e s to s ruegos'con proscripciones en masa. E l papa hubiera tenido valor para m orir. creyendo que la condescendencia atenuarla una cólera m a l fundada.4 6— berano pontífice no c e s a b a de suplicar al rey que fuese justo. y el ministro se burlaba de su debilidad. Amenazaba. por afecto á lo s Jesuitas. se decidió por fin á arro jarlos sobre las playas rom anas. Los temores de los demas hicieron que el ministro se asegurase en su camino. Las corporaciones religiosas les ofrecieron una hospitalidad fraternal. Su rivalidad efectiva mente se m ostraba en la s lides teológicas y en las misiones. sin provisiones y sin capacidad para re c ib ir tan escesivo número de pasageros. La Santa Sede trataba con él como d e potencia á potencia. E l 24 de O ctubre de 1759 desembarcaron en CivitaVecchia en número d e ciento treinta y tres. nuncios d e nuevas tempestades. L o s magistrados se creyeron honrados en prodigar todos los cuidados imaginables á unos sacerdotes que rogaban por sus perseguidores. cuanto que se cre yó á sus propios ojos u n objeto de la animadversión general. se esforzaba por calm ar la ir ritación. E l pan y el agua faltab an . y entonces heria con la seguridad anticipada de que el perdón iba anexo á la mas insignificante concesion. En todos los pun tos donde el navio se v e ia precisado á hacer escala. pero. E l papa. y el ministro. hacia toda clase de conce siones. y se humillaban en su presencia. fueron los Jesuitas recibidos con respeto. Hubo tal unanim idad en el recibimiento hecho á estos primeros desterrados. Pom bal afectó tanta mas violencia. Al través de cuantos sufrimientos pudo suscitar un carácter como el de Pom bal. que hasta el 1? de Setiembre de 1759 perm aneció irresoluto sobre las m edidas definitivas que a d o p ta ría contra ellos. que los habitantes . que por la bajeza de la envidia. que bendecían la mano que los heria. pero el acogimiento de los dominicos tuvo un g rado mas de cordialidad. en Civita-Vecchia fueron saluda dos con admiración. donde le a g u a rd a b a un navio de comercio. pero esta rivalidad era inspirada. pero las ondas no secundaron el pro yecto del ministro. y volvió á los desterrados la energía que tanto ne cesitaban. L a caridad hizo renacer la abundancia en el buque. llegó el primer convoy á la embocadura del Tajo. y los vientos contrarios le impulsaron sobre las de Italia. ó al remordimiento ménos compro metido.

al notar en la ciudad de Rom a esa m ultitud de desterrados. Otros navios. E l papa era su defensor. . ob gravissim as apud Regem calumnias. salieron en diferentes épocas para los estados eclesiásticos. ipsique Societati Jesu éx majorum suorum decretis exem plisque devinctissim i. Patres Preedicatores Cristianse fidei incremento et tutelas ex instituto intenti. José de Carvalho. y Pombal. y á las seducciones de la patria y de la fortuna.LIX. el ministro y el patriarca hicieron lo posible por provocar defecciones para no en contrarse burlados. m ultíplices cruciatus. Apelaron á las instancias y cariño de las fa milias. el cardenal Saldanha se abrogaba la facultad de dispensar sus votos á los jóvenes Jesuitas. se puso á la cabeza del movimiento generoso que impedia á los Jesuitas no profesos [1] La inscripción de los padres predicadores está concebida en estog tármi nos: D . ponendum curarunt.—47— de C ivita-V ecchia quisieron dejar perpetuados sobre el mármol. Hubo en Evora. O. el P. L a educación pú blica estaba comprometida en sus obras vivas. y que comenzaban su carrera con un acto de cobardía. térra marique integritate. El mayor número resistió á los halagos y á las amenazas. á las amenazas de la autoridad. la pasagera estancia de los Jesuitas en su suelo.D CO . post probrosas notas. cargados de padres de la Compañía. Miéntras que el destierro ó la cautividad pesaban sobre los pro fesos de la Orden. en la iglesia del convento de dominicos. L asitanis Patribus S ocietatis Jesu. anno M . Algunos de estos novicios se dejaron seducir. Un pa riente de Pombal. Los mismos dominicanos erigieron un monumento para perpetuar esta alianza contraida en vísperas de los desastres. despidieron con silbidos á unos hombres á quienes intimidaba lo inminente del peligro. constancia. ad Italiae oratn amandatis. en Braganza y en Coimbra. pero sus apostasías fueron objeto de la animadversión general. bonorum publicationem. E l pueblo y los soldados que se hallaban de guardia en las casas y colegios. patientia. grandes luchas en las que la franqueza de la juventud dejó muy atras á la de la edad m adura. esperaba que se arrepintie se de su justicia y de su piedad (1). sobre todo. M. in hac Sancti Dom inici aede exceptis. probatissimis.

Los desterrados. y estudiando las doctrinas de Fra Paolo y de Giannone. también lo es que á pesar de tan es pesas sombras. ensayó introducirlo en las costumbres del pueblo. En éste encontró obstáculos. Como simples historiado res contarémos los hechos en la parte que concierna al Portugal. en las costas del M alabar y en las de Salsetta. E ntre los cafres. E ste homenage inquietaba las orgullosas suceptibilidades de Pom bal. y si bien es verdad que estos mismos hechos han sido envueltos en tinieblas. . ante los cuales su invenci ble tenacidad se vió obligada á retroceder. dándose por vencidos. perseveró en sus ame nazas. tanto en el litoral del Me diterráneo.—4S— á seguir la suerte de sus maestros en el instituto. donde los Jesuitas habian fertilizado el desierto. sirviéndole éstas de contrapeso en Roma. 50. los límites de lo espiritual y temporal. obispos sumisos hasta la bajeza. que le iban arreglando un culto á su gusto. los príncipes y los católicos tenian en tonces de este hombre la opinion que un escritor protestante debia espresar mas tarde. y buscaba con sus incesantes ataques contra la San ta Sede. se vislum bra una claridad. Roma. dice Schoel (1). acogía en los estados pontificios á los Jesuitas ex pulsados de Portugal. Pombal tenia á su disposición magistrados complacientes. fueron ar rancados de sus trabajos civilizadores. al través de ellos. que en favor suyo llevaba la condescendencia has ta la debilidad. se reducen á muy (1 ) Cours d’ histoire des E tats européens. tomo 39. Lo que pasaba en la metrópoli se veia sim ultáneam ente en to dos ios demas puntos de la misión. “Las consecuencias de esta destrucción. los metieron en un calabozo. El cisma estaba en sus esperanzas. son extrañas para nosotros. L a Orden de Jesús no existia ya en Portugal. que las acusaciones que Carvalho ha podido hacer á estos padres. la realización de su quimera de la Iglesia nacional. y despues de haberlos hacina do en algunas galeotas. Todos estos se sostuvieron con tal valor en su resolución. buenas ó malas. No obstan te. que los agentes de Saldanha. fueron sa ludados como m ártires. el ministro proseguia su obra. pero no son suficientes algunos jurisconsultos ó sacerdotes cortesanos para cambiar una religión. y que trazaban. en el Brasil. que el ministro se apercibió por último de la inutilidad de sus tentativas. pág. E l pueblo era católico. donde la rapiña de Pom bal comenzaba el sacrilego despojo del sepulcro del S. y es. según sus deseos. en fin. y que mas de una vez es imposible. se les dejó errantes en la estension de los mares. Francisco Javier. como en las ciudades marítimas de E spaña. llegar á descubrir la verdad. A todos se les reunió en Goa. y repudiaba con tan ta energía todo lo que atentaba á su antigua fe. en todas las partes.

y aun en los estados pontificios. Hé aquí este documento que presen tamos traducido del mismo original: O . no solo de impri m irla fuera de los estados del papa. y en una de sus memorias autógrafas. Pagliarini era infatigable. para presentarla al papa Be nedicto XIV y á los cardenales. que en quince dias fué devuelto desde Luca. de la calumnia y de la exageración. y poco despues apareció el famoso breve de reforma dirigido al cardenal Saldanha. le seria muy fácil emplearse con toda exactitud y presteza en obsequio de la corte de S. un ardiente enemigo de los Jesuitas. á quien. E l ministro ha usado mas veces de las armas de la m ala fe. llegó á ser. pensó en refutarle. el cardenal Alberico Archinto. Un librero llamado Nicolás Paglia rini vivia entónces en Roma. sino que le insinuó ademas que para el efecto podría servirse de Nicolás Pagliarini.— 49— poca cosa. Pagliarini fué enviado por el secre tario de estado á Mr. A consecuencia de esto. E l comendador d’ Alm ada Mendozza. Almada le escogió para su agente de publicidad. Bene dicto XIV murió el 3 de Mayo de 1758. y durante el cónclave vino de Lisboa la noticia de este breve que Pagliarini imprimió de órden del embajador Alm ada. y en el mismo momento el general de los Jesuitas le presentó un memorial pidiéndole que el breve se retirase. co mo todos los diplomáticos ambiciosos. que de las de la leal tad y de la justicia. Habiéndose hecho Almada con una copia de este memorial. Fidelí sima. Francisco d’ Almada en 1757. le sugirió la idea. El fué quien se encargó de imprimir contra ellos los fo lletos de la oficina de Pombal. y que hacen alarde de ser venales para prosperar mas fácilmente. Semejante á esos aventureros de pro fesión que venden el vicio. el error ó la m entira como otra cualquier mercancía. los encontró en el reino Fidelísi mo. Varios ejemplares de él se distribuyeron al papa y á los cardenales. pero recordan do las dificultades que habia tenido que superar en tiempo de Be nedicto XIV para imprimir la Relación abreviada. ambicioso é intrigante. ministro de Lisboa en la corte de Roma. le entregó el manuscrito. Clemente X III fué creado papa. quien. el citado herm a no Antonio. orden de la corte para hacer imprimir la Relación abreviada de los hechos de los Jesuitas en América. “ Habiendo recibido su excelencia D. y no habiendo podido obtener permiso para hacer la impresión en Roma. y como era de esperar. por medio de su secreta rio el hermano Antonio Rodríguez. se encuentra la clave de las intri gas empleadas en Portugal. tenien do corresponsales en T oscana. de Alm ada. M.” Pom bal sembraba el oro y las promesas para m ultiplicar sus cómplices. se agregó con Nicolás Pagliarini para en 7 . secretario de estado. dirigida el 12 de Marzo de 1788 á la reina D oña María. su secretario. Tenemos en nuestro poder tanto la correspondencia como los manuscritos de este libre ro.

y fué destinado á ser la víctima de su furor. Se convino en establecer una pequeña im prenta en el palacio del embajador. que nadie llegó á traslucir la menor cosa. por una minuta de ellas que tenia el secretario Antonio Rodríguez. de lo cual se quejaron al se nado de la república. á ser este hombre su punto de observa ción. fueron al punto impresas y distribui das en Roma por medio del correo de Genova. y permanecer allí mu chas horas. fué recomendado por el dicho embajador al cardenal Neri Corsini.—50— contrar medios de im prim ir clandestinamente cnanto pudiese se cundar las miras de S. Los comisionados. creyeron que este libro se habia impreso en Genova. pero es ta recomendación no impidió para que el desdichado Pagliarini fue se arrestado en la noche del 11 de Diciembre de 1760. y lejos de tomar del emba jador la mas pequeña sum a por haber dirigido continuamente la impresión de dichas obras. sin que éste re cibiese por ello la menor recompensa. y todo interesante. Cuando en respuesta ai me morial citado debían aparecer las célebres Reflexiones compuestas por monseñor Juan Bottari. Urbano Tosseti (de las escuelas pias) quiso componer el Apéndice. y el mismo monseñor Bottari hizo la Crítica. “ De la misma im prenta salió cuanto la corte quería que se pu blicase en Roma. el P. M. pues. que que daba abandonado al resentimiento de los Jesuitas y del secretario de estado Torregiani. y era suficiente para descubrirle el ver á Pagliarini ir diariamente al palacio del embajador. No era posible ocultar por mas tiempo á la vigilancia de los Jesuitas y de Torregiani el secreto de nuestra imprenta. Viendo el aplauso: universal con que habian sido recibidas las Rf-jlexio?ies. pero en lugar de patente le dió una especie de título por el cual se le encargaba el arreglo de los archivos reales. con tanta reserva. Todo ello se ejecutó bajo el cuidado é inspección de Pagliarini. que no fué poco. Habiendo á esta sazón sobrevenido en 1760 el rompimiento entre la corte Fidelísim a y el ministerio ro mano. no encontra . y su deseo se llevó á cabo con tanto secreto y circunspección. para perm anecer en ellas hasta el 14 de Noviembre de 1761. no ha obtenido por esto ni aun el reem bolso de los gastos que ha hecho. despues de haber buscado por largo tiempo el objeto de sus pesquisas. “ Es imposible describir el rigor empleado en el Perquiratur que la justicia hizo en su casa. y Pagliarini. como lo habian hecho los de E spaña y F ran cia en sus residencias. y quedase preso en las Cárceles-N uevas. Llegó. protector de la corona de Portugal. Fidelísim a. el embajador A lm ada salió de Roma. Su ejemplo fué eí que inspiró á'P agliarini el pensamiento de crear esa imprenta. Pagliarini pidió al ministro una patente para su defensa. pero los jueces no hicieron cuenta de esto en el proceso que habian formado. que tanto los Jesuitas como el cardenal Torregiani.

000 reis mensuales. “ Despues de un año de prisión. si bien cuatro de sus gefes le declararon inocente. por el voto de monseñor Braschi. y le concedió la libertad sin ninguna condicion ni restricción. por decreto enviado con un expreso á D . con un donativo adem as de 12. su embajador en Nápoles. para em plear contra ellos la ven ganza mas atroz. Ayres para Turin. Con efecto. Pagliarini siguió en Nápoles desde el mes de Febrero de 1762 hasta el de Noviembre de 1763. y conórden ai embajador de que le diera habitación en su casa y le tratase como fidalgo portu gués. “ Desde el 15 de Noviembre de 1761 permaneció Pagliarini en R om a obsequiado por todos. y cómo conservó el secreto que tan to se le habia encomendado.000 cruzados. á pesar de sus prevenciones. M. ofreciéndole volverle á su casa. E n vano los magistrados tentaron á Pagliarini con promesas seductoras. que S. Siciliana. Se le declaraba caballero Fidalgo de su casa. en el que declarada la paz. M. se falló el proceso de Pagliarini. secretario de em bajada. una sola ho j a que pudiese servir de cargo para una acusación. B asta leer los dos alegatos impresos que llevan la firme del abogado Gaetano Centomani. pues nada contrarestó su firmeza. que eran el único objeto de las investigaciones de los Jesuitas y de Torregiani. la dig nidad de la corte de Portugal. para los gastos mas ur gentes que exigiese su nueva posicion. Pagliarini partió con M. se dió la sentencia que conde naba á Pagliarini á siete años de galeras. le hizo llamar á esta corte por el marques de T anucci en nombre de S. y principalmente por el ministro de E spaña. E l marques de Tanucci instó á Ayres para que Pagliarini quedase en Nápoles de encargado de negocios. si m ani festaba los autores de los impresos citados. con la pensión vitalicia de 100. no se llegó á persuadir de la justicia de la senten cia. Clemente X III. de quien era muy . pero redactados por su amigo el abate Nicolás Rossi. para ver con qué valor y nobleza sostuvo Pagliarini en cuantos interrogatorios tuvo que sufrir. donde fué recibido de una m anera especial por el rey de Cerdeña y por el duque de Saboya. Llega do allí. hoy dia Pió VI. se cretario de la casa de Corsini. pero habiendo el ministro escrito sobre este particular al conde de Oyeras.— 51— ron en su almacén. y con escándalo universal de los hombres de bien. y el sábado siguiente absolvió completamente á Pagliarini. hasta el 7 de Febrero de 1762. éste le respondió que desean do el rey conocer personalmente á Pagliarini. provisto de libros de muchas clases. Empero. M. Ayres fué trasladado como embajador á Madrid. no revelando jam as los autores de los susodichos escritos. A yres de Sa. Fidelísim a José I. Don Manuel de Roda. se veia precisado á llevarle consigo á Lisboa. le fueron comunicadas las gracias que el rey Fidelísimo le habia concedido en recompensa de los servicios prestados á su co rona.

P a gliarini entonces mudó su alojamiento á la im prenta Real. Desde este momento. que tantos perjuicios le causaron en su per sona é intereses. Ayres de Sa mas de un año. Pagliarini conti nuó autorizado por el ministro para tratar con los nuncios del pa pa. E ste trabajo ocupó á Pagliarini desde la m adrugada hasta . tradujo en italiano la misma obra. Francis co d’ Almada. los copiaba en los términos que debian ser presentados al papa. Ade m as de los servicios que Pagliarini prestó en Roma á la corona de Portugal. y por disposición del ministro.—52— conocido por haber estado en su corte en 1755. A lm ada encargaba su traducción. como lo acreditan las pruebas y deposiciones hechas con motivo de su proceso. en tres tomos en cuarto: él fué quien escogió el impresor. cuando se trató de la supresión de los Jesuitas. su secreta rio de legación. y el establecimien to se planteó en los términos que existe hoy dia. del cual fué nombrado bibliotecario. Ayres para M adrid. el im presor y su instituto fueron elegidos á su gusto. y cuyo cargo desempeñó hasta que la ad ministración de este establecimiento pasó á la M era censoria. E l rey contestó á esto. fué re cibido con una gran complacencia por el conde de Oyeras. en el momento de llegar á Lisboa. no teniendo confianza en el trabajo de las personas venales á quienes M. permaneciendo en su casa algunos meses. con dos mil cruzados anuales de sueldo. y habi tó en la misma casa de M. Despues de la partida de M. Pagliarini escribía los documentos en portugués. para que tradujese al ita liano los documentos que se le remitiesen. fué empleado por el conde de O yeras para el arreglo y coordinacion de su biblio teca y gabinete. el marques de Pombal comenzó á servirse de él para las comunicaciones mas delicadas re lativas á Roma. el rey le dió una habitación cómoda en el colegio de nobles. Pagliarini llegó á Lisboa el 15 de Marzo de 1764. que Pagliarini. “ Fué el encargado para la impresión de la Deducción cronológi ca . M. “ Pero bajo el pontificado de Clemente XIV. Su proyecto se llevó á cabo. impre sa igualmente en cinco tomos en octavo. y cuando éste volvió de embajador á Roma. casa y dos ejemplares de cada obra que en él mismo se imprimiese. y despues de revisados por el m arques. hizo por dos veces el plan de un estableci miento para la im prenta Real. Fué nombrado su director general. despues de tantas pruebas como habia dado de su probidad y adhesión á la corte. frecuen tando á menudo la del ministro y la corte. “ Cuando se terminó la paz con Roma en 1770. los corregía y traducía al italiano. como lo acreditan los hechos verificados en aquella época. y recibido muchos beneficios de este soberano. Pagliarini pasó á vivir con D. “ De orden de S. tenia los títulos suficientes para ser admitido en el gabinete. el mismo papa sugirió al marques de Pom bal la idea de servirse de Pagliarini. aun en el tiempo de su detención en Roma.

Como estos primeros ejemplares se han dirigido á vues tra eminencia por nuestro cónsul Piaggio. porque ademas de deber espedirlos por el correo. de los cuales ha empleado treinta en la corte de Portugal. sin contar otros muchos. se toma la libertad de presentarle ante vuestra Magestad. tenia que escribir algunas otras cartas se gún lo que ocurria. tan singular memoria. Pagliarini. que desem peñará sin emolumento al guno. Araujo y José Litzeb. se ha terminado al fin.” Cuando el librero Pagliarini dirigia á la hija de José I de Portu gal. y capaz de servir cumplidam ente á S. que actualmente se encuentra con setenta y dos años de edad. De orden del Exmo. despues de su muerte. para quitar todo motivo de escándalo al Quirinal. y suplicarle se digne nombrarle su sustituto. despues de haber sido corrompido por Alm ada. propagaba los escri tos engendrados en el gabinete de Pom bal. Pasando la vista por los papeles que ha deja do. MM. cuán lejos estaría de pensar que llegari^ un dia en el que este documento serviría á la historia como prue ba de cargo á sus protectores del Sacro-Colegio y de las Cancille rías. sin que nadie sepa lo que dentro contienen. no se puede ménos de adm irar su activa correspondencia con los cardenales. Sr. A pro vechándose de la cooperacion de todos éstos. se ocupó en corrom per á otros. entre otros. “ Nicolás Pagliarini. Una carta de este P a gliarini al cardenal Andrés Corsini. que podrán llegar sin inconveniente á las personas que indican sus sobres. Ju a n Gómez. para ser distribuidos en esa corte. contentándose con los gages anexos á este destino. Tuvo especial misión de infestar la Europa de libros obscenos ó irreligiosos. “L a impresión de la Deducción cronológica y analítica. y suponiendo que puede ejecutarse lo mismo relativa mente á éstos. M. hace presente que tiene un sobrino llama do Tom as. En la secretaria de estado deberán encontrar se muchos trabajos escritos de la mano de Pagliarini. he dividido la remesa en diferentes paquetes. pudiendo ates tiguarlo. Fidelísim a. conde de Oyeras. dice en la carta. ministros y religiosos de diferentes órdenes. jo ven recomendable por su buena conducta y escelente carácter. y en atención á esto. por espacio de quince dias. y esto le hizo ser un personaje notable.— 53 — media noche. en el cargo de agente real. nos iniciará en los secretos me dios que empleaba el librero diplomático para estender sus folletos en la ciudad de Roma. que se dedica con aprovechamiento á los estudios. sabiendo que el augusto soberano se digna atender y to m ar en consideración los servicios de aquellas personas que los han hecho á su corona. era enemigo declarado de la Santa Sede y de la Compañía de Jesús. os he remitido por la via de Génova un número de ejem plares correspondiente al de la prim era parte que os mandé ante riormente. Basta solo que vuestra eminencia .

Sin duda alguna. ha comprom etido despues de su m uerte la fama del Eminentísimo. que ha sufrido por esto notables perjuicios.” E l ministro portugués tenia necesidad de fomentar en Roma se mejantes venalidades. indujo á un príncipe de la Iglesia á someter uno de les nom bres mas ilustres de la Italia al servicio de los folletinistas que ata caban á la silla romana. com prenderá cuáles pueden ser las consecuencias y perjuicios que de éstos se siguen á la corte romana. Y toda vez que vuestra em inencia e stá plenamente informa do del contenido de estos paquetes. echando un borron á su memo ria.— 54— cuide de que lleguen con toda seguridad de Civita-Vecchia á Ro. motivado p o r la codicia ó por la am bición. así como mi sincera é íntima adhesión á esa real corte. Quisiera poder expresar.” E l odio contra los Jesuitas. según deseo. Sin embargo. Andrés Corsini fué pensionado por la corte de Lisboa. que han llegado á mis manos por las de M. le irritaba tanto como las ovaciones con que la caridad . pues me jo r que nadie sabe el Ínteres con que el cardenal Neri. con no destruir la correspondencia que medió entre ámbos. y que poda mos estar seguros de su protección. Pom bal no encontraba en todas partes una inmo ralidad semejante. Nosotros hemos sacrificado por ella todos nuestros intereses. quien despues de haberle sometido en vida á papel tan humillante. en quien tengo una completa confianza. Nicolás Pagliarini. camina á pasos agigan tados á su total ruina. y sus cartas autógrafas á Pagliarini dan fe de esta transacion. Los Pagliarini. escribe desde R om a en 1766. mi cons tante afecto hácia vuestra excelencia y su m uy estim ada familia. E l com endador d’ Almada os po drá asegurar acerca de la verdad de estos sentimientos. quien. m a. los Corsini y los Norberto eran raros en Roma y en el catolicismo. Os escribo con és ta libertad. El cardenal Corsini era uno de los cómplices de Pombal. mi tio. por la cual he tenido y tendré siempre el respeto y reconocimiento á que por tantos títulos la estoy obligádo. y yo. perseverando en su sistem a. con tal que nuestras obras sean del agrado de esa corte. y estamos dispuestos á volverlo á ha cer en cualquiera otra ocasion que se presente. esplicar á vues tra excelencia el infinito consuelo que he tenido al saber las buenas noticias de su salud. E l silencio que reinaba á su alrededor. he aquí los términos con que se expresa en una c a rta dirigida á ese ministro: “ Me será imposible. es to es causa de la inequívoca desconfianza de su Santidad y del mi nisterio pontifical respecto á nosotros y á nuestra familia. N ada de ello nos importa. E l cardenal A ndrés Corsini se hizo el agente del librero Pagliarini. por la seguridad que tengo de que esta carta debe lle gar á vuestras manos directam ente por Pagliarini. nos empleamos en servicio de vuestra corte.

para ver si podía descargar sobre él la universal reprobación con que los pueblos le miraban. que el capuchino Nor berto inventó sin duda para fundar la acusación. sino de falsa profe cía y de devota inmoralidad. M alagrida pasaba su vida hacia tres años en un calabozo. que podia llevarse á efecto el dia que se quisiese. y ya se le creía como cosa olvidada. de aire. en virtud de una sentencia ejecutoriada. y se negó abiertamente á juzgar la locura ó la inocencia. hubiera sido preciso suponer desde luego la premeditación del crimen. Uno de los hermanos del rey era entonces gran inquisidor. E l padre estaba condenado á muerte como instigador de un atentado contra la vida del rey. que fué en . Pombal se desentendió de este fallo. mucho rnns d. plumas y papel. deseaba que M alagrida y otros padres del instituto fuesen los fautores del regicidio. habia pasado en las misiones la m itad de su existencia. se citan tan solo algunos fragmentos de estas dos obras. E l manuscrito en cuestión nadie le ha visto. E l P . Gabriel M alagrida era á la sazón un anciano casi octoge nario. Nacido en Italia el 18 d. no se detuvo en estos indispensables preliminares de la justicia. y contra éste dirigió su tiro. que razonamiento de un heresiarca. Aunque vivia en intimidad con la familia Tavora. cuando de repente Pombal se acordó de su víctima. objeto de veneración. ya fuesen pobres. y que presentaron al santo oficio para denigrar al Jesuita. pero el capricho ministerial le reservó para mayo res sufrimientos. parecen mucho mejor pasto de imaginación trastornada. Pombal. P ara com prenderle en esa tram a. privado de luz. mo dificaría la opinion pública. sin fuerzas. y en la sentencia que condenó á los Tavora así se declaró. Pombal lomó de esto ocasion para conferir la dignidad de inquisi dor general á su hermano Pablo Carvalho Mendozza. era acusado como escri tor cíe delirios que. el conocimiento de los culpables y un procedimiento acompañado de pruebas. M alagrida era para el ministro un ser aborrecible. relatados en su proceso. en cuya catástrofe . semejantes relaciones no le constituían cómplice indudable del atentado del 3 de Setiembre de 1758. Se le imputó el haber compuesto en la soledad de su prisión dos libelos.espues del terromoto de Lisboa.— 55— acogía en todas partes las víctimas de su arbitrariedad. y quiso que la inquisición pronunciase á su vez otra sentencia contra este pobre anciano. era para todos. sus asesores siguieron igual ejemplo.hizo prodigios su ardiente caridad. enfermizo y preso entre cadenas. uno sobre el Reinado del AnteCristo. como ya queda dicho. Llam ado á Portugal. de tinta. M alagrida. El Jesuita debió haber perecido con sus coacusados. y así cre yó que entregando un Jesuíta á las hogueras de la inquisición. que. Ya no se trataba de regicidio.e Setiembre de 1689. Vida de la gloriosa Santa A na. ya ricos. dictada por Jesús á su Santa Madre. y otro.

y las palabras que dijo antes de caer en las llamas. embajador de F rancia en Portugal. A fin de desafiar al pontífice hasta en su misma cátedra apostóli ca. p. dulcificando el uno inmerecidos sufrimientos. Sus respuestas delante del tribunal. “E l exceso del absurdo y del ridículo. heredera del trono de Por tugal. M alagrida fué declarado herege. que ninguna familia al zaría su voz para reclam arlos. y no por haber sido parricida. tomo X II. pero los cautivos que aun quedaron en ellas. y no sin fundamento. habia encargado al mar ques de Saint-Priest. Sometiólos á cuantas miserias y privaciones pudo inventar la tiranía mas astuta y refinada. sin institución pontificia y sin poder alguno jurídico. ochenta y ocho pe* recieron en ellos. H abia hecho prender en las misiones á muchos padres franceses y alemanes. el Jesuita fué tan insensato como parricida. que reclam ase los Je-/ guitas franceses que Pombal tenia cautivos. (!) (Euvres de Voltaire. Abandonaba éste sobre las costas de la Italia el exceso que rebosaba en sus prisio nes. 351.” A pesar de cuanto dice Voltaire y la supuesta inquisición. y el tribunal se conformó con ellas. á la mayor parte de los Jesuitas. cuyos bienes confiscaba. en un auto de fé solemne. lleno de benevolencia. Por este medio se vieron libres . y de probarle que sus ruegos eran tan ineficaces como sus man datos. hablando de este asesinato. todo atestigua que Malagrida murió como habia vivido. miéntras que el ministro apuraba su cruel dad con los que se habia reservado en las prisiones. impúdico. y pereció en 2 1 de Setiembre de 1 7 6 1 . y agravándolos el otro por cuantos medios estaban á su alcance. se unió al exceso del hor ror. en el lleno de su razón y de su piedad. Clemente X III se mostró como siempre. Pom bal creyó muy á propósito m andar á sus estados. Se le entregó al brazo seglar. por María T eresa de Austria y por la reina de Francia (2). Siecle de L ouis X V . en la miseria mas completa. dice Voltaire (1). el pañuelo con que le taparon la boca para que no hablase en el camino del suplicio. padecieron solos el cúmulo de torturas con que hubiera querido acabar con toda la Compañía. y conservó con preferencia á los Jesuitas estrangeros. y degradado del sacerdocio. (2) La reina María Lecsinska. esposa de Luis X V . E l papa y el ministro portugués se mantenían en la línea que se habian trazado. De doscientos veintiuno que dejó en los calabozos. E l P . E l culpable fué denunciado y puesto en juicio como un pro feta. Se formó un nuevo tribunal. y fué quemado por haber estado loco.—5 6 — el Marañon el enemigo mas implacable de la Compañía de Jesús. y los restantes fueron á duras penas arrancados á su barbarie por la reina D oña María. pero Pom bal le habia dictado sus órdenes. para probar de esa manera le inagotable cari dad del padre de los fieles. blasfemo. creyendo.

que al fin se le dejaron. de Ranceau. y libre al presente por influjo de la reina de Francia. embajador de la emperatriz. E l que me la ha proporcionado es uno. nos sacaron de allí en número de diez y nueve. Al dia si guiente llegamos á este fuerte. [1] Journal de la L ittera tu n et des Xrís. que se llama de San Julián. Du Gad. que nos condujeron á las cárceles de Lisboa. que cumplió con la mayor prontitud. y por la prim era vez encuentro ocasion de remitiros esta carta.—57— Auníhan quedado algunas cartas escritas por los Jesuitas prisione ros de Pombal. 8 . escusando afortunadamente para los demas tan indigna violencia. incomunicados unos con otros. recibió igual orden. sin que pudie se ahuyentarlas por la oscuridad del sitio. L a prim era noche la pasamos con los presos encerrados por crímenes. sin que hubiese socorro alguno para los enfermos. se me condujo primero á un fuerte llamado Oloreida. estam pas de santos y objetos de devocíon poseíamos. recuerdan con placer este acto de humanidad. Las tradiciones del pais y de la Compañía. El protestante Cristóbal de M urr ha recogido algunas del autógrafo latino para reproducirlas en su diario (1). en términos que creimos que se nos queria m alar de hambre. por la guerra que sobrevino. pues uno habia muerto. Atravesamos el Portu gal escoltados por escuadrones de caballería. Los cuatro primeros meses se nos trató con algún miramiento. De todas ellas elegiremos la que el padre Lo renzo Kaulen dirigía desde la torre de San Julián al provincial del Bajo-Rhin. compa ñero de mi cautividad. Eramos veinte Jesuitas los encerrados en este fuerte. pero despues fueron escaseando los alimentos. y allí fui arrojado en un horrendo en la bozo lleno de ratas hambrientas. en todas ellas se retratan al vivo los mismos pade cimientos y la misma resignación. “Mi : r e v e r e n d o pa d r e “ Está para concluir el octavo año de mi cautividad. “Estoy preso desde el 1759. que está en ia frontera de Portugal. y el hermano Delsarí. A los tres años. Arrestado por la fuerza arm ada. tomo IV. Nos quitaron con violencia los breviarios y cuantas medallas. E l conde de Lebzcltern. á orilos PP. sin poder pasar adelante. que me acosaban hasta en el lecho y partían conmigo el escaso alimento que se me daba. hasta quisieron arrancar á uno de nosotros su Crucifijo. Un mes despues nos volvieron los breviarios: sufrimos en estos lóbregos calabozos el hambre y otras muchas incomodida des.de nuestros padres franceses. 306. T res padres alemanes quedaron en el camino desfallecidos. pág. pero éste se opuso á ello con tal resistencia.

nuestra prisión es de las mas horribles: consiste en un calabozo subterráneo. no se nos conceden los sacram entos sino á la hora de la muerte y mediante certificación del cirujano. despues de los votos y promesas que han hecho: uno de nosotros. se res tableció un momento despues de algunas oraciones que rezó por él uno de sus compañeros. faénos los padres que aquí se conservan.” No hace mucho falleció uno.” Verdaderamen te. en vista de lo cual decia^él go bernador del fuerte. que ve todo esto. otro. que le den el Viático y de seguro no se muere. que deli raba atrozmente. sino por la casi convicción que tenemos de que ya ha recibido su premio. y no es permitido el vernos á ninguna otra persona. oscuro é infecto. despues de haber recibido la Sagra da Eucaristía. se puso en seguida bueno y restablecido de una en ferm edad que le redujo varias veces á la última estremidad. tenemos media libra de pan para todo el dia. de suerte que los soldados. no hay que esperar durante la no che socorro alguno espiritual ni temporal. dice ordinariamente: “Ya sé el remedio de éste. otro. tenemos cierto regocijo cuando muere alguno de nosotros. una escasa y mala comida. atolondrándonos con sus horribles gritos. Como éste vive fuera del fuerte. á uno de mis compañeros que me lo ha repetido: “ E s admirable el ver que todo se pudre al mo mento. El mo mento en que os escribo. donde no entra mas luz que la que penetra por una abertura de tres dedos de larga por tres de ancha. que atónitos le contemplaron. Los calabozos están llenos de ratones. ya casi moribundo. para sufrir mas y mas por Jesucristo. solo un milagro es el que nos conserva. recobró re pentinamente la salud.” Testigos de estas cosas. no porque con su fallecimiento hayan cesado sus trabajos.—53— lias del mar. y una agua las mas veces cor rompida y llena de gusanos. Algunos recobran la salud. tenia mucho mas brillo y animación que cuando vivo. Se nos da un poco de aceite para la lám para. decian: “ H é aquí el rostro de un bienaventurado. E l cirujano se asombra al ver cómo se curan y se restablecen muchos de nuestros enfermos. y los que le so brevivimos envidiamos hasta cierto punto su suerte. que me son enteram ente desconocidos. no hace mucho. donde permanezco con los demas Jesuitas. cuya vista. y dan á los enfermos la quinta parle de un pollo. El cirujano. que hace también de médico en nuestra prisión. Los deseos de todos nosotros son los de morir sobre el campo de bata- . lo que es causa de que los vestidos y otra porcion de objetos se pudran al instante. despues de haber tomado una pequeña parte de la harina milagrosa de San Luis Gonzaga. El agua destila continuamente de los muros. siendo cadáver. de insectos y de otros pequeños animalillos. y confiesa que semejan tes curaciones no pueden ser efecto de los remedios sino del poder divino. y fortificados por el cielo de otras mil maneras. aludiendo á cualquier enfermo.

Los tres franceses que han recibido la libertad. Entre éstos habia un italiano. trece alemanes. E l carcelero es á cual mas grosero y duro: pone su estudio en inco modarnos. considerando nuestra posicion mas dichosa que la suya.— 59— lia. diez de la del Japón y doce de la provincia de la China. supliendo entre tanto el suelo. uno de la del Ma labar. lo sienten.” . nos sirve de cobertor. cincuenta y cuatro portugueses. á orillas del Tajo. y cuyo número y procedencia jam as he podido saber. tres franceses y dos españoles. diez de la de Portugal. para que su honra y gloria reciba allí tanto aumento como. Con mucho trabajo po demos conseguir con que cubrirnos lo que la modestia exige: un tejido bastísimo. cautivo por Jesucristo. entre los infieles. á pesar de que no trascurre un momento sin que haya algo que sufrir. las cadenas y los tormentos reiterados con fre cuencia. y son muy pocos los que conservan algunos restos de sus sotanas. “ Prisión de San Julián. sin duda será mas agradable á los ojos de Dios que padezcan en este pais. la prisión. y el lecho se reduce á un poco de paja: tanto uno como otro se pudre al instante. D e todos solo tres han muerto. Continuamente ofrece la libertad y toda clase de comodidades á los que quieran abjurar el instituto. tres chinos. sin merecerlo. ni que nos hablen. Estamos sumidos en la aflicción. cuyo pelo punza como un alfiler. “ Quedamos aun setenta y seis. nueve de la del Brasil. que el que mueran por la fe entre los idólatras. recibe aquí diminución. la alegría reina en nuestros corazones.—Nuestros padres que estaban en Macao. Estam os casi desnudos. aunque deseo la libertad de mis compañeros de cautiverio. “ De vuestra reverencia muy humilde y muy obediente servidor “L o r e n z o K a u l en.—Hemos tenido en estos cala bozos á veintisiete de la provincia de Goa. veintitrés de la del Marañon. sin contar otros que están encer rados en las torres. rara vez se escapa de sus labios una palabra de dulzura ó conmiseración. no cambiaría mi actual estado por el vuestro. “ No nos es permitido hablar á nadie. y no obstante. á 12 de Octubre de 1766. y otros tantos han sido puestos en li bertad. y le sirve de molestia el darnos lo mas necesario. y la dicha de poder trabajar con va lor y fruto en vuestro pais por el amor de Dios. Rogamos á los padres de vuestra provincia que se acuer den de nosotros en sus oraciones. han sido traidos aquí. sino como dichosos que aguardamos otra dicha mayor. Respecto á mí. no como dignos de compasion.—Deseamos á nues tros padres una buena salud. y siempre pasa mucho tiempo ántes que se consiga otra cama. y de los cuales muchos han sufrido con valor.

al ofrecer la víctima de propiciación. según su última voluntad. Pom bal habia casi aniquilado esta ilustre familia. el prior y el archipreste venían procesianalm ente á buscar á nuestro* pa dres para conducirlos íí la iglesia. si no diésem os al ptiblico un frag mento de una carta escrita desde la villa de Pom bal por el P. resonaba en toda la villa y sus cercanías. para que nos recibiesen en triunfo. les colmaron de las mas afectuosas muestras de cariño. marques de Pombal. tan elocuentes en el dolor como heroicas en el sufrimiento y valor. el m arques de Pom bal y la condesa de Oliveira. E l P. para recogerse y orar en silencio sobre la tumba aun abierta del m inistro. á pesar de todo. En los primeros dias de su poder soñó con el matrimonio de su hijo con una de la familia de Tavora. pero no sé explicar lo que pasó por mí. corpbre prasentc! A llí estaba aguardando cincuenta años hacia. tanto como en realizar proyectos. D elvaux refiere las tristes vicisitudes que sufrió este ataúd duran te las guerras de la Península. fueron los viznietos del hombre que fempleó toda su actividad en la destrucción de los Jesuitas (1).” La venganza de los Jesuitas no podía ser m as com pleta. D elvaux. quien en 1829 fué el encargado de reinstalar á los Jesuitas en Portugal. L a facilidad con que pudo engañar á su rey5 eludir las súplicas (1) No quedaría com pleta esta relación. Pom bal hizo todo lo imaginable para hacer imposible á los J e suitas su nueva introducción en el reino. y los tres primeros pensionistas que el colegio restaurado de Coim bra vió entrar en su recinto con los padres. y despues añade: “E s preciso notar que Pom bal es !a primera poblacion de la diócesis de Coimbra. el cordero inm aculado que pidió en la Cruz por sus verdugos. el retorno de la Compañía. estaba confiado íí la custodia de los francisca nos. era para Pombal una satis facción incesante. me fui al convento de S. al efrecerla. por la parte de Lisboa.— 60— O tras cartas son por el mismo estilo. Pa recía estar en un sueño. al pasar por Pombal. por el reposo del alma de D . S e ocultaban al entusiasmo general de que eran objeto. él mism o habia predicho. Sebastian Carvalho. E l hijo del verdugo se enlazó con la hija de las víctimas. las cam panas tocaban fi vue lo. cuyo único obstáculo consistiese en el derram a miento de sangre. y cuya vuelta. les recibieron á su llegada. Todos estos Jesuitas. Para evitar esta ovación. E l obispo de Coimbra habia dado orden á todas las parroquias por donde debíam os pasar. cuyo número se dism inuía cada año. E l ataúd cubierto con un paño fúnebre. el triunfo porque se nos hacia pasar. . Los restos mortales de! gran marques aun no habian sido depositados en el sepulcro. Mientras que satisfacía este deber religioso. Cuando en 1829 fueron de nuevo llamados. que estaba com pletam ente iluminada. su fam ilia le habia erigido en Oyeras. repito. Francisco. que. y quiso despues de todo que su hijo realizase en el resto el plan formado en su cabeza. su m ayor enem igo. ambos herederos del ministro portugués. Se deleitaba en verlos sufrir. L a negativa de ésta á su pri m era proposicion fué sin duda la principal causa de las desgracias que acabamos de contar. que volvia del destierro á que tan duramente la habia condenado.

E s de todo punto imposible el reunir todos estos vergonzosos partos del pensamiento. Desde el origen mismo de la sociedad se inventó contra ella una continua serie de libelos y mentiras. resolvió em plear toda clase de medios para impedir su vuelta. á promover su Evangelio con semejantes calumnias. inspiró aliento á los demas enemigos que el instituto contaba en Europa. salió de las prensas heréticas. á E spaña é Italia. y analizar todo este atrevimiento de la torpeza intelectual. pero.” Los magistrados de la ciudad donde se supone que el tal P . dice el obispo. porque se les pregunta son un tejido de mentiras. atestiguó la falsedad del libelo. Pombal habia acer tado en sus designios con medios culpables. co menzaron á creer que aun valiéndose de medidas mas suaves. Guillermo de Berghes. habia predicado y acababa de ser quemado. que si anteriormente tuvo algunas treguas. Enrique habia cometido toda clase de crímenes. y bien pronto se ex tendió por toda la Francia. sus Sue y sus Gioberti. declaran que los sucesos. po dian llegar al mismo punto. reunido en Grenoble. Antes de entrar en la relación de los su cesos peculiares á Francia.” El rey y los J e suitas hicieron toda clase de averiguaciones en Flandes. espadero. confundiendo con ella á los sectarios. El P. obispo de Ambéres. En 1602. En su consecuencia se provocó contra los mismos esa guerra de sarcasmos ó de suposiciones. y los jansenistas la enriquecían mas todavía. Se desenterró todo su pasado y su presente. y no se encontró el menor rastro ni del aulo de fe ni del Jesuita quemado. es preciso detenerse sobre algunos que revelan por sí migmos los demas. L a caida de los Jesuitas en el reino Fidelísimo despertó el odio que en otros se les tenia. ahora se desarrolló en toda su estension. pero la historia se ve á su pesar condenada á examinar algunos de estos hechos que tienen cierta apariencia legal. se juzgó que la calumnia bastaría para acabar con ellos. Los hereges afirmaban que se llamaba Enrique Mangot. “ gentes acostum bradas. Jesuita quemado en Ambéres el 12 de A gosto de 1601. reprendian su fria crueldad y su igno rante despotismo. el sínodo calvinista. y que este padre era sin duda un ente imagina rio. y el título de la obra anunciaba que “ esta histo ria habia sido traducida del flamenco al francés. los magistrados deponen que “ desde tiempo inmemorial no se ha castigado á nadie en Ambéres por el . en el momento en que Enrique V I se disponía á restablecerlos. hijo de Juan Mangot. L a H istoria del pad re E nrique . Ya nadie pensó en matarlos.— 61— 6 mandatos de la Santa Sede. que ya tenia por enton ces sus Michelet. los janse nistas y los parlamentarios. Enrique habia nacido. Los filósofos. fuertes con la esperiencia ensayada. Los protestantes habian comenzado. Los Jesuitas eran siempre los infatigables adalides contra el protestantismo. y llegar casi sin oposicion á la des trucción de ía Carapañía de Jesús.

E n el momento de la supresión fué evocado contra los Jesuitas. un artesano de Marsella. y en 1718 los Jesuitas del colegio de marina son acusados de repente por haber atraído á su casa al Guis en cuestión. y recibe de ese punto la siguiente partida de defunción (1): “ Am brosio Guis. rector de la parroquia de San Luis. francés de nación. E l viérnes 6 de Noviembre de 1665 se enterró al susodicho en esta iglesia por amor de Dios. . habia sido muerto por los Jesuitas. según ellos. y por lo tanto quedó como cosa olvidada. Enrique Man got. Lo mismo sucedió con la muerte y herencia de Ambrosio Guis. Este magistrado. la historia del P . L a imputación era grave.” E sta acta. y despojádole de su tesoro en el acto de desem barcar en el estado de enfermo. que se informe sobre el particular. Guis. sacerdote privado de licencias por su obispo. hasta que resucitó la animosidad. E l hecho era notorio. llamado Esprit Berengier. dirigida tan maliciosamente contra los (1) Archivos de la parroqaia de Santa María. se decia. según varias noticias. muerto. y todo el clero asistió al oficio en cumplimiento del decreto expedido por el gran vicario foráneo de esta ciudad de Alicante y de su ter ritorio. Estos declaran que Guis. y que entre todas las familias de esta ciudad no ha existido jam as persona que lleve semejante apellido. ya anciano y en la mayor miseria. encarga á L e Bret. E l prim er presidente escribe á Alicante. ni aun en la profesion de los espaderos ó bruñidores de arm as blancas. y con ella reapa reció igualmente. que era al propio tiempo intendente de la provincia. y la autoridad local jam as habia tenido noticia de semejante sugeto. donde fué enterrado. y que. Los Jesuitas reúnen los elementos que pueden destruirla. Sus diligencias para encontrar la herencia no dieron resultado alguno. el gobierno. hace interrogar en M arsella á los p a rientes de Ambrosio. y que el abate Rognant. Nadie habia visto ni conocido á un hombre tan rico. les constaba que no habia sido mas afortunado en E spaña que en Francia. pág. 258. por su parte. llegaron á Brest. Pasáronse dos años. habia hecho trasportar el cadáver al hospital. E nrique. como si no hubiera sido confundida siglo y medio antes con el peso de las pruebas jurídicas. primer presidente del parlamento de Aix. en compañía de Honorato Guerin. anunciando que venían á reclam ar una fortuna de mas de dos millones que habia dejado uno de sus parientes llamado Ambrosio Guis. E n 1716.— 62— abominable crimen de que se acusa al supuesto P. se embarcó para Alicante en 1661. en B rest por el 1701.” L a impostura se hallaba descubierta. en 1758. cuya copia auténtica estaba legalizada por tres escribanos y por el cónsul francés. echaba por tierra todo el embrollo de la sucesión.

que condena á lodos los Jesuitas del remo á restituir (l los herederos de Ambrosio Guis los efectos de su sucesión. informaciones y pesquisas rela tivas á los padres Jesuitas de Brest. era un sacerdote piadoso. . L a audacia de los que la habian fabricado era inmensa. dejándole salvo su derecho para repetir contra sus acu sadores por toda clase de gastos. Su buena fe . “ el tribunal. se descubrió el enredo. Muchos dieron crédito á las insinuaciones de la maledi cencia. y el 19 de Febrero de 1724. Catalina L a Cadiere fingia éxtasis. Rodeado de tantas corrupciones públicas y secretas. y consta en los registros de ese tribunal lo siguiente: “ Su magestad ha creido que no debe dejarse subsistente la significación de una sentencia que jam as se ha expedido.” E sta fábula debia correr la suerte que otras tantas. pero no pudiendo lograr su intento. Fué engañado por los entusiasmos de una joven. por via de restitución. pero contra los Jesuítas. perjuicios y menoscabos que de resultas de aquella hubiesen recibido. era imprescriptible.— 63— Jesuitas. les declaraba libres de toda acusación. Siempre hay una hora oportuna en que se puede sorprender á otras generaciones. con el siguiente título: Sentencia del consejo de estado del rey-. cualquiera calumnia. y en su impresión. y conviene á su justicia que se haga castigar severa mente á cuantos sean convictos de haber tenido parte en la fabri cación del pretendido decreto. Una tram a hábilmente urdida. Escribía cartas llenas de fuego divino y de la espiritualidad mas elevada. no encontraba valor sino para ejecutar el mal. y el í \ Girad prestó oidos á las relaciones de la visionaria.” En Brest y en Paris se acusaba á los Jesuitas de ladrones y homicidas. así como la sucesión de Ambrosio Guis. E l 3 de Marzo de 1759 se notificó esta supuesta providencia á los Jesuitas de Paris. la suma de ocho millones de libras. que llevó al mas alto grado su pasión por la celebridad devota. y á la sazón apareció en Francia un es crito relativo á este asunto. El 30 de Marzo. venta. pero todos callaron despues que vieron la prueba irrecusa ble. H allábase Pombal en el furor de sus violencias. H ácia la misma época en la Provenza resonaban in culpaciones no ménos delicadas é infamatorias contra el honor de un padre de la Compañía. rector del Semi nario real de marina. cual otra Santa Teresa. pero en esta época el poder se colocó en una senda que le condujo al oprobio y al suicidio. ó á pagarles. como Santa Catalina de Sena. la de ser ol vidada por mucho tiempo. H abia recibido la impresión de las llagas. Juan Bautista Girad. se habia propuesto sobornar la pro bidad del secretario de la cancillería del consejo. pero crédulo. el consejo de estado anuló el ediclo falso. por ridicula que fuese. Los herederos de Ambrosio Guis llevaron el negocio al par lamento de Bretaña. circula ción y distribución al público. haciendo justicia sobre los cargos.

que de sus resultas Ca talina se declara á sí misma infanticida. no sin peligro para el director y para la penitente. En esta confusion de ideas el parlamento no sabia qué hacerse. y en una carta tan razonable como sabia (1). Sucedia esto en la épocs de las con vulsiones y de los milagros en el cementerio de San Medardo. y con ese íin se dirigió á un carm elita llamado el P . Girad em• pleó con ella tantos encantos y sortilegios. y siempre se le encontraba sencillo y crédulo. que habia ocupado á tantas plumas. y fué esplotado de mil maneras. los maravillosos abusos que se improvisaban en la tumba de aquel. El crimen se m ezclaba con la impostura religiosa. Catalina. Llegó hasta anunciarse que el padre G irad habia sido quemado vivo en Aix. L a convicción del Jesuita se revelaba en ella á cada palabra. m añana retracta su dicho: el P. todo se puso en juego. rechazada por un Jesuita. E l padre se retiró con tiempo. y hoy acusa al Jesuita. por una sentencia concebida en estos términos: “ Sea notorio á to(1) E sta carta ha sido reproducida en el proceso de La Cadiere. pero la correspondencia de Girad con L a Cadiere hizo cesar todas sus dudas.. Los filósofos comenzaban á no creer en Dios. L a Cadiere fingió hallarse poseida del demonio. Nicolás. se terminó el 10 de Octubre de 17-31. y otras un ángel caido. el razonamiento y la injuria. el Jesuita se habia él mismo embrollado en un laberinto de misticismo. T a n extraño proceso era una adquisición para los enemigos de la Com pañía de Jesús. Sometida C atalina á un minucioso examen. L a causa se lleva ante la gran cám ara del parlamento de Aix. . del que se han formado seis tom os en dozavo. este dram a. arrastrada por la venganza hasta el punto de sacrificar' su propio honor. E l libelo y la sátira. y los sectarios del diáco no de Paris aceptaban con mas facilidad que el Evangelio. pero siempre á su vez casto y piadoso. El P . Por un candor inescusable. El jansenista comprendió muy bien que la secta sacaria mucho partido de esta muger. unas veces hombre de sólida piedad y de costumbres ejemplares. necesariam ente debia buscar la venganza entre los jansenistas. y que trataban de abusar de la credulidad de algún otro de su mismo estado. invitó á L a Cadiere á que escogiera otro confesor en lugar suyo. que hasta pasados dos años no llegó ni á sospechar siquiera el error en que la joven le habia me tido. Ultimamente.—64— en este asunto fué tan completa. se encuentra en presencia de m agistrados á quienes no fascinaban sus visiones. y des truyó ios cálculos de sus dos hermanos que redactaban su corres pondencia. discí pulo ferviente de Óuesnel. Semejante abandono hirió la irritable vanidad de la joven iluminada. la desconfianza jansenísti ca y el sarcasmo filosófico. Girad es para ella. como hechicero y qúietista.

la generación de los Arnauld. Mil 9 . de Sacy y de Niscole. Girad de las acusaciones y . que sí los Jesuitas quisiesen hacerse apelantes de la consti tución. y nadie reemplazaba á. L a intriga ocupaba el lugar del talento. de Pascal. H ay personas que tienen por principios la creencia de todo lo imposible. que el tribunal. pero esto no detuvo á los jansenistas en sus ataques. desde luego llegarían á ser grandes hombres. Ponía el dedo sobre la llam a viva de todas las oposiciones. y creyeron que se rian mas afortunado^ atrayéndose un Jesuíta como cómplice de sus milagros. Chamillard habia muerto en Paris como ape lante de la bula U/iigeni^us. recien finalizado el proceso de L a Cadiere. Los ja n senistas nada podian y a hacer por sí mismos.¡crímenes que se le. como á mí me ha sucedido en un momento que se ha circulado la voz de mi su puesta apelación. y le ha puesto y le pone sobre esto fuera de tribunal y de proceso. y por último la causa del jansenismo habia ganado el triunfo. L a apelación [ L ’ appet] era la pala b ra sacramental de la época. Según decían los sectarios. imputan.—65— dos.ei ridículo. y la hipocresía el de la fe. que todos los adeptos se apresuraron á creerla. convertido en discípulo de Jansenio.se abatía bajo el peso d. Un hijo de Loyola. que ni habia muerto. Pero nosotros no compramos á ese precio los elogios de los innovadores. muerto con olor de santidad herética. pero el P. En 1732. E l altar elevado por tan poderosas manos'. inventaron los jansenistas que el P. por lo que acaba de suceder relativamente ám i per sona. la palabra de-órden comunicada á las facciones. E l cadáver del P. cu}ra aspiración tenia la virtud de curar todas las dolencias de alma y cuerpo. como todo se finaliza en Francia por el cansancio.” Los jansenistas ya no eran peligrosos. Chamillard. Chamillard. era una cosa tan ex traña y tan notable al mismo tiempo. y hombres de milagros. haciendo derecho sobre todos los fines y con clusiones de las partes. Nos creemos honrados con sus ultrajes. cuando reflexionamos que aquellos que tan cruelmente nos tratan en sus discursos y en sus libelos. para el juicio de aquellos mismos hombres que hoy dia se muestran tan encarnizados en su descrédito. habian perdido sus hom bres de talento. miéntras que haya partidos en el mundo.” Lo que el Jesuita decia en 1732 será una verdad. B. de la cual salia un delicioso perfume. se habia trabado un combate sobre el mismo ataúd de Chamillard. son los mismos que blasfeman contra lo que existe de mas respetable y sagrado en la Iglesia y el estado. resucitó de repente. L a Orden de Jesús era el blanco de todos los tiros. ni era partidario del Augustinus. habia sido depositado en una bóveda. ha descargado y descarga al dicho P. las dos opiniones se le habian disputado. J . y el 15 de Febrero de 1733 escribió una carta que concluía de esta manera: “ E s evidente.

Protestantes. \ . U n acontecimiento inesperado alentó á todas lasesperanzas. único obstáculo á la concordia de los espíritus. se reunían en un pensamiento común. enciclopedistas. Parecía que la paz y la felicidad' iban á renacer en todas partes. universitarios. se renovaron en los reinos católicos. hijos de tan diversas madres. miembros del parlamento ó sectarios del jansenismo. Lavalette. y presentó una realidad á todas las acusaciones. una vez realizada la proscripción del instituto de San Ignacio. estesuceso fué la bancarrota del P .— 66 — acusaciones del género y clase de las que acabamos de trazar. Cada uno por su parte se disponía á acabar con los Jesuitas para preparar el triunfo de su causa.

—Las congregaciones suprimidas.— Los Jesuitas no se defiende^.—Su comercio en los puertos de H olanda. Lavalette protestados.— E l parla m ento elude la ó r d e n .— Los Jesuitas no se convienen en los medios de cortar este escándalo.—Imputaciones que se hacen á los Jesuitas.^-Sus trabajos y sus emprés titos.— Su declaración— Los acreedores ante el parlamento. de los Jesuitas y los filósofos contra la Sociedad. L avaletteen la Martinica.— Son condenados á pa gar in soíidum .— A ccidentes que les detienen.— Retrato de Luis X V . -■ — E l epusejo del rey y el parlamento norfibran cada uno por su parte uría comi^ion para el exámen del instituto. ■ E s denunciado como negociante. de la Marche llega por fin á las Antillas.— Manda el rey que se sobresea. Lavalette compra tierras en la D om inica. de Sacy y la marquesa.'— Los Jesuítas declaran.—Dictámeh de Chauvelin.— Chauvelin y Lepelletier Saint-Fargeau.— E l mariscal de B elle-Isle y el duque de Choiseul.— E l P.—Juzga y condena á Lavalette.—N egocios del P. PPfc-d*?' Francia eobre el institutq.— Su carta á Luis X V I sobre los Jesuitas.— E l P.TQTUL© O L Causa de la destrucción de los Jesuitas en Francia. j^inorí^ d^ quince "Votos p id e'algu n as modificaciones. el parlamento se remon ta á las cuestiones de la Orden.— C oope ración de los judíos y los frac-masones.— Sentencia del 8 de Mayo de 1761.— Luis X V y Voltaire rey.— Apoyos que recibe del ministro de marina.— Madama de Pompadour quiere amnistiar su vida pasada por un Jesuita.—Los confesores de la fam ilia real.-bre dqcrétps.— Su carta confidencial.^-Luis X V 'fpusijíta á los obÍ8-> .—Los judíos y las sociedades secretas.— Los corsarios ingleses apre san sus barcos. ádhetíijse' á í á ^ d octrin a de los cuatro artículos de 163&ii-€on césioa' itiQtili-^Éf <éy .— De la cuestión de quiebra.átíala’ r .— Opinion de los escrito res protestantes.—Atentado de Dam iens.— E l P.— Carácter de este último.— Apelan de los tribunales consulares al parlamento.—D ecretos so.— C oalicion de los parlam enta rios.— Su respuesta.—Los doctores de la econom ía política.— E l intendente de la Martinica tom a su — defensa.^ E l parlam ento recibe al procurado^ general com # apelante de todas las bulas y breves én favor: de los Jesáitas.—Visita dores nombrados p a r a la M artinica.— Una.— Sus negocia ciones con R om a.—D e vuelta á las A nti llas.

Parecía que la paz y la felicidad' iban á renacer en todas partes. hijos de tan diversas madres. estesuceso fué la bancarrota del P . una vez realizada la proscripción del instituto de San Ignacio.— 66 — acusaciones del género y clase de las que acabamos de trazar. Protestantes. U n acontecimiento inesperado alentó á todas lasesperanzas. se renovaron en los reinos católicos. se reunían en un pensamiento común. Cada uno por su parte se disponía á acabar con los Jesuitas para preparar el triunfo de su causa. único obstáculo á la concordia de los espíritus. \ . universitarios. miembros del parlamento ó sectarios del jansenismo. Lavalette. enciclopedistas. y presentó una realidad á todas las acusaciones.

—Los judíos y las sociedades secretas.— Los Jesuitas no se convienen en los medios de cortar este escándalo.—Las congregaciones suprimidas.— Sentencia del 8 de Mayo de 1761.—Juzga y condena á Lavalette. Lavalette en la Martinica.— Son condenados á pa gar in soíidum . d^quince "Votos p id e'algu n as modificaciones.—Su comercio en los puertos de H olanda.— Chauvelin y Lepelletier Saint-Fargeau.— E l P. PPfc-d*?' Francia eobre el institutq.— Los corsarios ingleses apre san sus barcos.^-Luis X V 'fpusijlta á los obÍ8-> .— De la cuestión de quiebra.átíala’ r .-bre dqcrétps.— E l P.— Retrato de Luis X V .— Su respuesta. Lavalette protestados.— C oalicion de los parlam enta rios.—Imputaciones que se hacen á los Jesuitas.—D ecretos so.— Luis X V y Voltaire rey.— Apoyos que recibe del ministro de marina. j^inoría.— E l P.— Su declaración— Los acreedores ante el parlamento.—Visita dores nombrados p a r a la M artinica.— Madama de Pompadour quiere amnistiar su vida pasada por un Jesuita.— A ccidentes que les detienen.— Apelan de los tribunales consulares al parlamento. ádhetíijse' á í á ^ d octrin a de los cuatro artículos de 168^ij-C óncésioa' itiQtili-^Éf <éy .— E l parla m ento elude la ó r d e n .— Los Jesuitas no se defiende^.— Manda el rey que se sobresea.— Su carta á Luis X V I sobre los Jesuitas.—Los doctores de la econom ía política.— Sus negocia ciones con R om a. de Sacy y la marquesa. ■ E s denunciado como negociante.—N egocios del P.TQTUL© O L Causa de la destrucción de los Jesuitas en Francia. Lavalette compra tierras en la D om inica.'— Los Jesuítas declaran.— Su carta confidencial. -■ — E l epnsejo del rey y el parlamento norfibran cada uno por su parte uría comi^ion para el exámen del instituto. de la Marche llega por fin á las Antillas. de los Jesuitas y los filósofos contra la Sociedad.—D e vuelta á las A nti llas.—Atentado de Dam iens.— Carácter de este último.—Los confesores de la fam ilia real.—Dictámen de Chauvelin. el parlamento se remon ta á las cuestiones de la Orden.— E l mariscal de B elle-Isle y el duque de Choiseul.— Una.^-Sus trabajos y sus emprés titos.— C oope ración de los judíos y los frac-masones.^ E l parlam ento recibe al procurado^ general com # apelante de todas las bulas y breves én favor: de los Jesáitas.— E l intendente de la Martinica tom a su — defensa.— Opinion de los escrito res protestantes.

—C inco sobre cuatro m il. Schceel y La Menais.— La asam blea se pronuncia en favor de los Jesuitas.— Causas de esta proscripción.— E dicto del rey que restringe los decretos del parlamento.— Asam bleas ex traordinarias del clero de Francia.— Obliga al silencio al gobierno español. causas acceso rias.— Son espulsados de Parma y Malta. pero el que pre dominó sobre todos fué indudablemente la necesidad en que se enr cootraban todas las sectas combinadas para aislar al catolicismo.— Sus dictám enes. .— Amenazas del marques de Aubeterre en nombre de C hoiseul.— La operacion cesárea hecha á la Compañía de Jesús.—E l duque de Alba y el emperadar N icolás I.— A m enazas diplomáticas de R oda. Manuel de Roda y el confesor del rey.—Valor del Papa.—D.— R eticencias del rey.—Su muerte.— Su obstinación.— Cartas apócrifas.— Los Jesuitas obedecen.— C lem ente X III proclama la vacante del ducado de Parma.— Los parlam entos de provincia. de A lsacia.—Pensión acordada á los Jesuitas.—Misteriosa tra m a contra los Jesuitas.— Los Jesuitas en España. En el acontecimien to de la destrucción de los Jesuitas.— Cárlos III los defiende contra Pom bal. de Flandes y de Artois.— Orden del rey dada á las autoridades civiles y m i litares.—Protestante contra católico.— Los Jesuitas espulsados de los colegios.— Su respuesta.— La carta al rey. Dudon y M ondar. — Clemente X III suplica á Cárlos III que le haga presentes las causas de tan gran medida.— E l prelado es citado á la barra.— La mayoría y la minoría.— E l presidente d’ E gu illes y sus memorias inéditas. N ápoles de Benevento y P onte-C or vo. — Correspondencia de R oda.— Choiseul y Aranda.— Los Jesui tas en Nápoles imitan á Aranda.— Sen ten cia del consejo extraordinario.— Carta de los confesores de la fam ilia real íi Luis X V . hubo sin duda.— Los tribunales soberanos del Franco-C ondado.— E l parlamento de París pronuncia su fallo de des trucción de la Compaíiia.— Roda en favor de los Jesuitas. así como la Lorena se oponen á la expulsión de los Jesuitas.—Breve del Papa.— Situación de los parla m entos de provincia. en A m é rica y en las Indias.—Provocacion del ministerio á la Santa S ed e. de Bordeaux y de A ix.—E l P.— Confiscación de bienes de la Sociedad. ----.— C ausas de su rechazo en aquel pun to.— C lem ente X III y la bula Ayostolicum .—Voltaire y d’ Aleinbert. y su pastoral sobre los Jesuitas.— Los historiadores protestantes cuentan el modo con que se dispuso Carlos III contra el instituto.— Libelos contra la Sociedad de Jesú s .— R esentim iento del rey de España.— Los Jesuitas prescriptos.—Proscripción de los Jesuitas.—A c titud del cardenal T orregiani. arzobispo de Paris./ — 68 — todos los procedim ientos.— Los Jesuitas arrojados al territorio romano.—Juicio de los protestantes sobre esta medida.— La Francia se apodera de Aviuon.— Los Jesuitas obligados á optar entre la apostasia y el destierro.— La C halotais. José Pignatelli. móviles subalternos é intereses accidentales.— E l conde de Aranda lleg a á ser m inistro. procuradores generales de R ennes. es preci so colocarse en el punto de vista protestante.— E stra d o de las Aserciones .— A fin de apreciar con toda la equidad posible los sucesos que pre cipitaron en Francia la caida del Orden de San Ignacio.—E l motín de E sq u ilach e apaciguado por los Jesuitas. para arrestar á los Jesuitas á una m ism a hora.— Su pastoral que mada por mano del verdugo.— Cólera del Parlamento.— E l delfín en el consejo.— Los Jesuitas arrestados en España.— Cris tóbal de Beaumont.

caminaban todos á la destrucción de la au toridad pontificia. que hubieran abor recido en el instante mismo. bajo la apariencia de un celo religi®so. Los es critores calvinistas ó luteranos han marcado perfectamente esta si tuación. p ara echar por tierra al poder eclesiástico. y la guerra contra el jesuitismo se llegó á hacer popular. P a ra dar fin á esta revolución interior y para privar al antiguo sistema religioso y católico de su principal sosten. Según ellos. desde hace tantos siglos incorporada al Estado. y a desde mucho tiempo antes. que hicieron causa común con una secta. como ámbas facciones tendían al mismo objeto. Esta clase de errores no dejan de ser frecuentes. XLIV. L a animosidad y la pasión no se resolvieron á destruirlos hasta el mo mento en que vieron demostrado que nada era bastante á separar los del centro de la unidad. Las imprudencias cometi das por algunos de sus miembros dieron armas para combatir la Orden. Schoel se espresa en estos térm i nos [2]: “ Se habia formado una conspiración entre los antiguos jan senistas y el partido de los filósofos. . á quienes los jansenistas. E sta fué la verdadera causa de la anim ad versión que cayó sobre esta Sociedad. cada siglo tiene el suyo. t. 71. . Teniendo en su mano el porvenir de las gene raciones futuras.” Los escritores protestantes resuelven la cuestión. quitándole el apoyo de la falange sagra da comprometida hasta la muerte en la defensa del trono pontifical. sino por la sola razón de ser la vanguardia y cuerpo de reserva de la Iglesia. . . f2] C o<*rt <f histoire de» Etats turopíetu. T al fué la ceguedad de muchos hombres pensa dores. cuya existen cia estaba unida á la de la religión católica y del trono. los Jesuitas no fueron calumniados ni sacrificados.— 69— y para hallarle sin defensores en lo mas fuerte del ataque. professeur d’ histoire á 1’ unirersité de Heidelberg. . . la estimación adquirida despues de muchos siglos. es decir. ignorando que se iba á poner la nueva instrucción de la juventud en manos muy diferentes. se reunieron contra los Jesuitas. llegó á ser título suficiente para poderse llam ar filósofo. . Nada que [1] Histoire des revolutions politiques et litteraires de T Europe au ñecle XVIII* 1 . par Schlosser. y hacerlos transigir con su deber de sa cerdotes católicos. Mas.” No es solo este el único testimonio que obliga á confesar la ver dad á la escuela protestante. que el aborrecer y perseguir á un instituto. ó mejor dicho. Schlosser dice [1]: “ Se habia jurado un odio irreconci liable á la religión católica. en términos. los Jesuitas. entorpecían el movimiento impulsado. si hubieran conocido sus intenciones. era pre ciso aislarle en sí mismo.1. bajo el de la filantropía. habiaji quitado. que cualquiera hubieia podido creer que concertaban sus medios. pág. por medios las mas veces equí vocos. trabajaban con tal armonía. Los jansenistas. las di ferentes cortes de la casa de Borbon. y los filósofos.

Este últi mo partido estaba principalm ente representado por los Jesuitas. la religión y la monarquía. sueños fa laces. E l poder y la autoridad moral no resi dían ya en la monarquía. expresión del espíritu francés elevado á su (1) H istoire de la Papáuté. Luis XV . dice Leopoldo Ranke (1). y se les declaró culpables. Los unos ol vidaron su fe parlam entaria. “ E n todas las cortes. ambiciosos deseos. En medio de sus frívolos placeres y del profundo hastío que le iba consumiendo. en el siglo XV III. á la Iglesia y al Estado. los otros su rencor filosófico. E sta Orden apareció siempre como el mas firme baluarte de los principios católicos. porque rehusaban asociarse á las intrigas que envolvían la ruina de la Santa Sede y de toda la monarquía. pág. de los cuales el uno hacia la guerra al papa. se formarán dos partdios. E ra este hombre la.—70— fuese hostil á la S anta Sede. y se estipuló tregua en tre ellos. miéntras que el otro ponia su empeño en mantener las cosas en su estado antiguo. Dominados entónces por el vértigo que se apoderaba de todas las cabezas.” L a tem pestad tom aba cuerpo de diferentes puntos á la vez. y hombres de talento.su siglo: Voltaire usurpó tan glo rioso título. m iéntras que los Jesuitas estuviesen al frente de tan sagrados objetos p a ra neutralizar las tramas del pensamiento y las maquinaciones efectivas de una conspiración perenne. . y en conservar las prerogativas de la Iglesia universal. se afanaba en envilecer la m agestad del trono. po día tener efecto. pero en el momento mismo del combate los Jesuitas fueron vendidos por la potestad civil. Rechazaban toda idea de con juración que am enazase á la autoridad espiritual. IV. y por consecuencia á la religión. 486. y fué en realidad el primero entre sus contemporáneos. todo esto se coligó para precipitar la rui na de los Jesuitas. Así como á L u is XIV. Contaba aquella con esforzados atletas á quienes hu biera sido difícil resistir. tom. sabios y virtuosos prelados. le habia sido concedido ver alzarse al rededor suyo ilustres capitanes. An tiguas enemistades y recientes esperanzas filantrópicas. Luis XV no se atrevió á ser el rey de. Los enciclopedistas suspendieron sus redobla dos tiros contra los discípulos de Jansenio. ésta fué la primera contra quien se dirigieron los tiros. sin pensarlo. Los J e suitas eran incorruptibles en su fe. la incuria del príncipe hizo girar á estas ven tajas en sentido opuesto co n tra. para acabar primero con el enemigo común. que ampliando el círculo de sus ideas podian im prim ir en los entendimientos un movimiento pacífico hácia el bien.. se abandonaron á sí mismos. su abuelo. y por consiguiente dejaron de concentrar se en los grandes cuerpos del Estado. y todos de mancomún se encarnizaron contra la Compañía como el lobo con su presa. por lo tanto. y por lo mismo se conspiró contra ellos.

y mas con el chiste que con la convicción. El ascendiente que el patriarca d e F e rn e y ejercía sobre su siglo. Los Jesuitas únicamente eran los que se oponian á la realización de este pensamiento. Voltaire inmoló su afecto á los Jesuitas. tenia un placer en honrar á sus antiguos maestros. y se contentó con la vanidad del talento.— 71— apogeo. cuya exterior muestra de rigorismo. D ’ Alembert los perse- . Desde la regencia de Felipe de Orleans hasta los primeros dias de la revolución francesa. que llenaba haciendo servir á sus fi nes la historia. que hizo aceptar como talentos de prim er órden á una turba de medianías que se alimentaban del genio de los demas. adulador del poder por carácter y cál culo. nada fueron hasta que el vino á confirmarlos por su voto. Estos querían écra. Voltaire. brillante en su superficie. y jam as hubiera pensado en sacrificarlos á los par lamentos y á los Jansenistas. y se hizo el distribuidor de la celebridad. Reformador sin crueldad. todo desapa recía á su contacto. y sobre ella camina por los anales del mundo. y los Jesuitas fueron el blanco de todos los ataques combinados. Voltaire dejó á sus adeptos el cuidado de terminar la obra de destrucción.ser V infame. horrible frase que tanto se ha repetido en el siglo X V III. el talento. convenia con su carácter. la poesía. én ob sequio y buen resultado del plan que él y los suyos habian concebi do. hipócrita sin necesidad y sí por cinismo. L a Francia y la Europa sa poseyeron de un loco entusiasmo por el hombre que inmolaba con una sola burla la fe antigua y las glorias nacionales. Corrompíalo todo. entendimiento escéptico que pudo haber tenido el orgullo del genio. y que aun reina hoy dia por su irónica incre dulidad. sofista por hábito. los generales y los magistrados. que en su eterna movilidad echó por tier* ra. Los veía tolerantes y amigos del saber humano. genio destructor. Los reyes y los ministros. Voltaire reunía todos los contrastes.todo se d a la mano pa ra servir de fúnebre cortejo á un hombre. Ya despues cuando la risa ó la indiferencia legitimaron esta soberanía. tuvo tanto dé prodigioso. L a ciencia. corazon ardiente. No obstante. cuanto hasta su tiem po se habia reputado como santo y digno de veneración! Voltaire se habia impuesto una misión. los servicios hechos al pais. la novela y la mas activa de todas las correspondencias. porque adivinaba que la corrupción era el elemento de la sociedad del si glo XVIII. educado por los Jesuitas. que aplicaba con el mejor acierto según le convenia. que con igual prontitud se dejaba arrebatar de un sentimiento de humanidad como por una blasfemia. reasum ida en sus obras. como para llegar al centro de la unidad católica era preciso pasar por los cadáveres de los gra naderos de la Iglesia. benéfiico por natura leza. E sta se encuentra reflejada en su vida. y sin embargo tan gangrenada en su interior. Voltaire habia formado los hombres de su tiempo á ima gen de sus pasiones. que amontonó á su alre dedor tantas ruinas.

Voltaire con la artillería de sus sarcasmos y los jansenistas con su infatigable aversión. E l filósofo de Ginebra se hallaba en el apogeo de su gloria.—72— guia con el raciocinio. Los enemigos de la Sociedad trataron de afiliarle á sus banderas. dice D ’ Alem bert al patriarca. naci da al soplo de Voltaire. No sucedió lo mismo con Ju an Jacobo Rousseau. por no haber querido abrazar el partido de los jansenistas. Juan Jacobo. e sam a n era co n tra ía religión católica. abolida la confesion. . Jettre du 4 Mai 17tE. y eso no obs-: tante. y se respetó la neutralidad. pero lo que es su Compa ñía se encuentra en muy mala posicion. no tengo al ménos queja de ellos.jam as hubiera podido en contrar circunstancias mas propias á sus designios. y por no haber tomado la pluma contra los J e suítas. pág. se habia creado una inmensa reputación. veo establecida la tolerancia. [1] (Euvres completes de FoUaire.” Estas excepciones no modificaban el plan trazado de antem ano. sin que él mismo lo perciba. 300. he aquí el plan que se desarrolla bajo su plu ma. D ’ Alembert deja escapar el grito de la filosofiía. Desde aquí distingo á los jansenistas espirando el año próximo de su muerte. Minóse el terreno que hollaban sus piés. allí se les hizo mas débiles aun que lo eran en realidad. al mismo tiempo que los veo perseguidos. Los enemigos de Ja Iglesia se constituyeron abogados de los privilegios episcopales. dulce y tranquila. á quienes si bien no amo. despues de haber hecho perecer en éste á los Jesuitas de muerte violenta. caia sin aliento sobre el cadalso de la re volución. Todas las pasiones. ni impedían que D ’ Alem bert escribiera á Voltaire (1): “No sé en qué vendrá á parar la religión de Jesús. Si hubiera sido dado á la voluntad de un hombre prevalecer d e . casados los sacerdotes. aislados en su gloria. “ Se ensañan contra mí. el últi mo deseo que habia contenido hasta el dia de la caída de la Orden de San Ignacio. moria cristiano en manos del P . no se mezclaron sino á lo léjos en el tumulto de las ideas. apoyo de la Iglesia. se les presentó con el colorido mas exagerado y repugnante: aquí se Ies atribuía una fabulosa omnipotencia.. pero ambos escritores. este hombre. “ Por lo que á mí toca. para quien la pobreza fué un lu jo y una necesidad. Bufíón tenia á menos guardar relación con ella. y el fanatis mo disipado. XLVIII. miéntras que Montesquieu. Desde el fondo de su soledad. iodos los intereses se alistaron en esta cruzada contra la Sociedad.” Y. cuando la coalicion ha triunfado. Bernardo Bouth. la Iglesia ha sobrevivido á tan deshecha torm enta que. decía en su carta á Cristóbal de Beaumont. tornados los pro testantes. en 1755. se declaraba siempre en favor de los oprimidos. todo lo veo en este momento de color de rosa. Los enciclopedistas han derribado el mas firm e. como sucede á las almas grandes. tom.

abogados que trasformaron en m árti res á los usureros de la fortuna pública y privada. Con su tenacidad. encontraba en las costumbres del poder una tole rancia que casi era protección. pol las vagas doctrinas de la economía política principian todas las re voluciones. que tram aban en las sombras la pérdida del cristianismo y de las monarquías. E l reino de San Luis se hallaba trastornado por los sofistas ántes que llegasen ágobernarle los ver dugos. que jam as dirá su últim a palabra. Esparcidos po•el globo. los amantes del progreso y los visionarios. socavando la autoridad. los tribunales. recogiesen la abundandante mies que aquellos hicieron germinar. Losjudíos se pre sentaron como víctimas de la Iglesia. Le encontró efectivamente. ciencia indefinible. se forjaban teorías inapli cables. A fuerza de oro encontrar ron entre sus ontemporáneos. para que los atrevidos que viniesen despues de ellos. á quienes el mundo cristiano tan cruelmente hacia expiar su deicidio. se alzaba otra secta. Los enciclopedistas le realizaban destruyendo la Orden de Jesús. Despues que los profesores de esta ciencia arrojaron las primeras semillas. aunque con pasiones nuevas. que pretendió sacrificarse por la felicidad del género hu mano. Así fué en el siglo XV III. E sta secta caminaba bajo el estandarte de la economía po lítica. comprendieron que no les quedaba por hacer sino arruinar con la usura las familias y los Estados. reconstituía su fortuna entre tanto que pudiese estable cer su poderío. propagaba sus erróneas doc trinas con ei apoyo de los ministros y de m adam a Pompadour. para las que nunca se encontraba remedio eficaz. y haciendo causa común. Efectivamente. Atormentado por unos. T o do cuanto era hostil á la fe católica ó contrario á los principios de un sabio gobierno. Lam entábanse las miserias del pueblo. Debajo del manto de la economía política se cobijaban los utopistas. favo10 . despreciado por otros.—73— E n 1757 no se divisaba sino el lado bueno del sueño anticris tiano. se discutían las le}?es que regian al pais. que no partiendo de principio alguno cier to. En medio de esta confusion de los entendimientos. á beneficio de vergon zosos tratos. y despojado por todos. llega hasta las consecuencias m as absurdas. se enseñaba á las m asas á despreciarlas. cualidad dis tintiva de su carácter. en el que esta ciencia elás tica. real en otros puntos. los Quesnay ó los Turgot de aquel tiempo dejaron el puesto. correspondiéndose entre sí por medios desconocidos. el pueblo maldito se habia adherido como un gusano roedor á las naciones de Europa. y llam aba á los hombres al goce de la libertad. que siempre andan á caza de la perfec ción imposible. sectas y socie dades. Se le prescribió y buscó en la asociación un apoyo que el cielo parecía negarle. losjudíos. y atacándolas en su esencia. creando por todas partes y bajo diferentes denominaciones. L a irreligión proclamaba la igualdad de derechos.

murió en 1753. director de la policía secreta. pues la apariencia sola de una des gracia para la Compañía hubiera causado una real y efectiva para la religión. que tendían á la extinción del cristia nismo. E l par lamento de Paris se habia visto desterrado en 1753. existe una car ta de este prelado al general del instituto. es imposible negar la influencia que losju díos ejercieron sobre aquella sociedad voluptuosa y hambrienta de nuevas sensaciones. y ya que el poder les dejaba (Jecir. cuyo número hoy <iia es ya muy nu meroso. el cardenal de Jesch. le puso de manifiesto testimonios irre cusables de la verdad que acabamos de sentar. E l antiguo obispo de Mirepoix se opuso á ello. en la cual se lee: “ No tengo méri to alguno en lo que acabo de hacer por nuestra Compañía [escribe Boyer el 16 de Julio de 1753J. Las investigaciones de M. Desmarets. y c o t í el jan senismo uaa gran porcion de incrédulos. su tío. pero en esto el deber pudo m as que la inclinación. mane jaban al arzobispo de Paris. ó colocar un Jesuita en el lugar de la cues tión. y en los archivos de Gesu. en las circunstancias presentes. bien persuadidos que tan solo su desbordamiento era lo único que podía facilitarles la ruina del mundo que la Iglesia ha bia constituido. disponían de Boyer. el jansenism o triunfaba.— 74— recian y apoyaban todas las revoluciones intelectuales (1) y fueron los primeros que cooperaron al desarrollo que arrastraba al entendi miento humano hacia el abismo. que fueron entregados al papa Pió VII. Se presentaban como estímulo y auxilio á las pasiones. acusó á los Je suitas por este golpe de Estado. En público no pedian mas que la pacífica conquista de sus derechos de ciudadanos. encargado de la parte do béneficios eclesiásticos (2). y ellos le dieron en toda Europa. y estos sueños seducían á los entendimientos enfermos. á ese Cristóbal de Baumont. Los Jesuitas inspiraban á la reina y al delfín sentimientos de repulsión contra la magistratura. en Rosna. pero estudiando á fondo los diferentes móviles que obra ron sobre el siglo X V III. Pero el éxito no ha correspondido á las tentativas. ali[1] La acción de los judíos en los sucesos que han hecho célebre el fin del siglo X V III está patente á todos cuantos han podida ahondar en el secreto de esta sangrienta y célebre época histórica. Una vez escluidos los Jesuitas del puesto. y que hoy dia están en mi poder. Su papel era el de dar impulso. Cuando Napoleon en los primeros aííos del imperio reunió en Paris el gran Sanhedrin. Perusseau. confesor del rey. vinieron luego á corroborar estos docu mentos. ó abandonar la religión. y para inmolar á su venganza una víctima que nadie les disputase. demasiado conmovi da en estos tiempos calam itosos. Los interesados han tratado por to dos los m edios posibles de borrar esta com plicidad. . Su acción fué tan secreta como sus esperanzas. [2] E l P. D esde ese momento se formó nna liga para quitar este cargo á los Jesuitas. E s una gloria para vosotros y al propio tiempo sin consuelo. que llevó la virtud hasta la audacia. querian que el mismo poder les dejase obrar. haciendo perder el hilo de sus infernales maniobras. lo confieso. L as cuestiones religiosas se confundían con las políticas. H e seguido mis inclinaciones. E ra preciso. antiguo obispo de Mirepoix. En las tinieblas de sus afiliaciones daban cuen ta en voz baja de sus sueños.

y todos cayeron en el lazo. los tribunales. refiere lo siguiente: “ S e creía al rey muy agitado. aunque afectaba la indiferencia mas apática. que nada perdono á los Jesuitas. atribuye á Luis X V . Verdaderam ente algunas de estas alegaciones no carecían de fundamento. nueve años despues de la muerte de este Jesuita: ¿cómo podia suponerse que el rey aludiese á él? E l conde de Sain Priest. podero sos é influyentes.icuerda con ellos. Ignacio. no daba oídos. miéntras que. Hablando de la secularización de los Jesuitas. Onofre Desm arets sucedió al P. que en la p. L acretelle en el t. un hombre desconocido hirió al rey con un puñal. hábil diplomático y ministro que jam as transigió con su deber. Lucido talento. Perusseau. decia (1): “Ya debeis conocer. de su H istoria de F ran cia durante el siglo X V I I I .” É l decreto del parlamento sobre esto fué en 1762. Perusseau. hermanos mios. E ste hombre pasó primero por ser criado de los Jesuitas. luego de los parlamentarios. Sesrun estos datos saca dos d*.— 75— mentaban en la casa del conde d’ Argenson prevenciones que los par lamentos no habian soñado justificar. á ningún ruido siniestro. tanto en la corte como en las provincias. Vivia entre la disolución y remordimientos. E l parlam ento estaba en desgracia. y de la carta del obispo de M irepoix. los jansenistas y los filósofos querian impulsar. nunca cesaban de presentarle el cuadro desoládor de las miserias m ate riales y morales que consumian á la Francia. militar valiente. incurre en el mism o error. dijo el principe. á fin de procurársele. es muy difícil esplicar lo que Mr. se presentaba naturalm ente. 32. p. uno de sus compañeros de im piedad. en medio de la voluptuosa apatía á que se hallaba entre gado. cuando el 5 de Enero de 1757. y los jansenistas por descartarse de esa mancha. pero no se sentía con la fuerza necesaria para aplicarle. IV. archivo de la Compañía de Jesús. Preveía que la monarquía debia durar tanto como su vida. disgustado de todo ménos del reposo. anciano prematuro. dominaban al mariscal de Belle-Isle.” “ Seria gracioso. y escribiendo á D amilaville. hacian lo mismo con M achault y Paulm y. y care cía ademas de energía para hacer ejecutar su voluntad. ver secularizado y como un abate al P. tanto su familia.í. se le creyó despues jansenista ardiente. Luis XV. . á eso se lim itaba su real egoísmo. 52 de su C a id a d é lo s Jesu itas reproduce esta especie. y por último. inquietaban la conciencia del rey. pero estoy seguro que se alzaría la posteridad en su favor. se apresuraron á acha-> car el atentado á los discípulos de S. en derredor su yo. (1) CEuvres de Voltaire. veia el mal é indicaba el remedio. si les acusase de un crimen del que la Europa y D am iens les han ju sE l P. tenian á la m arquesa de Pompadour siempre fija al pié de su confesonario. que ct. Solo Voltaire lo tomó como calum nia. carta del 3 de Marzo de 1763. como todos los corazones generosos. impe dían el movimiento que con motivos muy diferentes. L a ocasion de dar publicidad á las doctrinas de regicidio atribuidas á la Com pañía de Jesús.

y al abrigo de las adu laciones con que la embriagaban. la m arquesa de Pom padour se resuelve á diri girse á éstos. Se hacían patrocinar por él. Tuvierpn que decidirse entre el vicio triunfante y la virtud humillada. Llega hasta fin gir una correspondencia epistolar entre ella y Lenordm and d’ Etioles. Ignacio. Los Jesuitas tienen la confianza de la familia real: Luis XV los aprecia. E sta señora no habia tenido jam as sino una sola pasión. abusando de su crédito. entró por el yugo de la marquesa de Pom padour. así como gobernaba al rey. arruinando éste á la Francia con sus locas prodigalidades y deshonrándola con culpables negociaciones. aspiraba á algo mas positivo. si hablase de otra manera. L a herida de Luis XV le habia dispuesto al arrepentim iento. 'trató de acercarse á los hijos de S.” Estos no fueron tan lea|es. y no bastando esta hipocresía para engañar á las gentes. Ya hacia mucho tiem po que ésta hubiera obrado de concierto con los Jesuitas. cree necesario hacer su papel hasta el último ex tremo. destierra de su tocador las licenciosas poesías y novelas de Crebillon y de Gentil B ernard. No ignoraba la favorita los sentimientos de la familia real respec to á ella. y propagar sus principios en todas las clases de la socie dad. Despreciando á los enciclo pedistas. Naciendo el vicio desde el mismo trono. de emancipar el entendimiento humano. Los filósofos y los jansenistas la habian tomado por su escudo. . y le rendían en señal de ado ración un corto tributo de los favores que de aquel sacaban. Fatigada m adam a de Pom padour de los homenages de la filo sofía. de honrarle por una noble renovación. y quiso reducirlas al silencio. tiene su oratorio. unidos á los jansenistas y á los doctores de economía política. su marido. y doblando la rodilla ante las impurezas reales. H ab la ban éstos de dar al pueblo saludables ejemplos. la de go bernar la Francia. no asustaba á esos grandes panegiristas de la vir tud. hu biesen tenido con el príncipe.— 76— tificado. que á su turno la despreciaban. pasaron por todo sin avergonzarse m utuamente. pensó en buscar en el tribunal de la penitencia una salvaguardia contra el desprecio público. como ella los llam aba. en cuyas aras ofre cían corruptoras poesías ó impudentes adulaciones. se les veia obtener los derechos de impunidad. seria un eco despreciable d élo s jansenistas. Con el fin de reconquis tar una estimación de que ya le iba privando su avanzada edad. De repente aparece como devota completa. si es tos inventores de la m oral relajada. los acomoda mientos de conciencia de que Pascal les habia hecho un crimen. L a cortesana y los filósofos. E s ta alianza era á cual mas im pura y vergonzosa. sustituyén dolas con las obras del ascetismo mas consumado. pero apenas se restableció. y su elec ción no fué dudosa. así como con ella.

Perusseau y Desm arets una línea de sus deberes.— 77— E l P . N ada fué bastante para hacer retroceder á Sacy. y les aseguré qüe si el P . miéntras que el re}r. se fijuró que la Santa Sede seria mas be nigna que esos intratables casuistas. éste se entregaría é una vida que escandalizaría á todo el mundo. las obtuvo. M adama Pom padour podia muy bien conjurar la tem pestad. y escribió al P. que hubiera sido muy posible fundar sobre ellas un arreglo. desde principios del 1752 (por motivos de que es inú til dar cuenta) á no conservar para el rey sino un sentimiento de gratitud y de adhesión la mas pura. M. quien le exigió una separación completa. Consul tó á los doctores. se persuadió que no habia esperanza de que yo m udase de parecer. Yo (1) Manuscrito del duque de C hoiseul. la m arquesa y la mayor parte de -los cor tesanos sabian perfectamente ocultarlo bajo especiosos pretextos. para que éste se informase de otras per sonas. E l buen padre creyó en este momen to que se haria dueño del espíritu del rey. sino por mí. que era la única que le decia la verdad tan útil á los reyes &c. y por espacio de dos años luchó con Sacy. L a marquesa. el rey. por mi propia satisfacción. á fin de hallar un medio de permanecer cerca de su la do (puesto que S. ó al ménos amortiguar sus efectos. que vió imposible hacer caer álos Jesuitas en sus redes. Perusseau. si los Jesuitas hubieran consentido. y por mediación de un agen te secreto puso en manos del papa una nota concebida en estos términos (1): “ Resuelta.. añadiendo que era absolutamen te necesaria para la felicidad de su vida. los P P . D espues de haber combinado su artificio. y se prestó á cuanto yo deseaba. pero en aquella época. solicitó entre vistas particulares. así lo declaré á S. lo desea) sin verme expuesta á las sospe chas de una debilidad. Perusseau no encadenaba al rey por los sacramentos. Los doctores dieron tales respuestas. por su pa^te. de Sacy habia sido la guia de su juventud. y por último. Yo hablé por este tiempo á personas que deseaban el bien del rey y de la religión. de que al presente carezco. M. . Perusseau y Desm arets rehusaban á Luis XV: el escándalo era público. Los Jesuitas no ignoraban el peligro á que estaba expuesta la Compañía. su plicándole que consultase á los doctores de la Sorbona y que es cribiese á su confesor. E l rey le respondió que no era por él por lo que deseaba un arreglo que tapase la boca al público. y esperó de él que este recuerdo le inclinaria á una transacion con su con ciencia. se ocupó igualmen te en vencer la firmeza de su director. Conociendo el rey mi carácter. buen éxito de sus ne gocios. y repitió siempre la m isma cosa. L a misma absolución que Sacy denegaba á m adam a Pompadour.

“ A pesar de la extrem ada paciencia d e q u e hice uso. como anteriormente. E l padre me hizo que pidiese una plaza en la servidumbre de la reina. pues. su respuesta no fué diferente de la del P. de Sacy. de Sacy. y el rey. fué privado de poder hacer lo. rodearon al P . tan sabio como prudente. cambio que metió gran ruido en la corte y en la villa: los intri gan tes de toda especie lo interpretaron á su manera. la certeza de que 1 0 seria jam as dichosa por los bie 1 nes de este mundo. Despues de largas reflexiones sobre las desgracias que me habian perseguido. Me dirigí al P . ha blé de ella á una persona honrada y en la que tenia confianza. mi co razón no estaba por eso ménos desgarrado al ver mi situación. p ara ma yor decencia. cuan d o nació Mr. el desapego y disgus to de cuanto antes me habia agradado. Un abate amigo suyo. hasta el 1755. y el rey no entró ya en ésta sino por la antecámara. la diferencia que notaba en su actual modo de pensar del anterior. manifestó mi posicion á otro que tenia iguales dotes para formar exacto juicio de ella. y despues de haber agotado cuanto el deseo de cumplir mis debe res me inspiraba para persuadirle que escuchase á la religión y no á la intriga. Llegó el abominable 5 de Ene ro de 1757. Mi marido se negó á volverme á ver. y le mostré m i alm a en toda su desnudez: desde el mes de Setiembre hasta fi nes de Enero de 1756 seguí bajo su dirección. y movido éste por iguales motivos. en la apariencia. se condolió de mí. de que se hubie ra librado si la buena fe hubiera dirigido este negocio. y que á pe sar de eso no habia podido llegar á ser feliz. L as cosas quedaron. y á poco tiempo se vió que no me habia engañado en mis cálculos. y éste me dijo al fin que me negaría los sacramentos m iéntras que perm aneciese en la corte. y en este tiempo me propuso escribir una carta á mi esposo. y recayó poco despues en los mismos errores. no le volví á ver mas. de Sacy como al hombre mas penetrado de esta verdad. y concluyó por decirme: “ Que “ se habian burlado demasiado del confesor del difunto rey. aun en la época de mi m ayor fortuna. Desm arest á la verdad de la religión. de Sacy. E l rey hizo todo lo posible para atraer al P. el conde de Tolosa. y ambos fueron de parecer que mi conducta no merecía en manera alguna . L e hice ver los compro misos en que me habia hecho entrar.” Nada tuve que responder á semejante razón. cuyo borrador tengo pues to de su puño. puesto que nada me habia faltado.I no insistí. y buscó los medios de hacerla cesar. hizo cam biar las escaleras que conducian á mi habi tación. y á éste siguieron las mismas intrigas del año anterior. durante los diez y ocho meses que estuve dirigida por el P. Me prescribió una regla de conducta que yo observé estrictamente. que deseaba'ardientem ente llenar sus deberes de cristiano. y que él no queria que le suce d i e s e otro tanto. todo esto me condujo á creer que mi única felicidad estaba en Dios.

y así creyó que los . mi con fesor. para evitar disgustos á ini confesor. Esto era echar por tierra para el porvenir los proyectos de la marquesa. Los acontecimientos de Portugal hacían desbordar en Francia las enemistades que la sociedad de Jesús habia atraido en aquel reino. “ Penetrado el rey de las verdades y deberes que le impone la religión. En su consecuencia. no es. y la irritación de la marquesa era una palanca que debia aprovechar. con quien estoy ligada cuanto debo estarlo. como los aprobaron todas las personas honradas sin distinción de culto. es á quienes toca el discur rirlas. permitiéndome la participación de los sacramentos. A personas hábiles y que deseen el bien de su Magestad. pues. no dejandola sino la vergüenza de una caida. despues de un nuevo tiempo de prueba bastante largo.” El papa nada tenia que ver con los escrúpulos de los Jesuitas revelados con tan pérfido candor por m adam a Pompadour. El rey se halla angustiado con las dificultades que su confesor le ha puesto sobre este artículo. tan to por la misma naturaleza del asunto. ha hecho cesar esta injusticia. desea emplear cuantos medios estén á su alcance para de m ostrar su obediencia á los actos de religión prescritos por la Igle sia. “ L a negociación de que aquí se trata. M adama Pom pa dour no desistió por eso. y aunque siento algún trabajo en el secreto que es pre ciso guardar. relativa á mí. es con todo un gran consuelo para mi alma. como por las intrigas que la han desfigurado. en venganza de la afrenta que sufría. E l parlam ento veia á los J e suitas defenderse en Lisboa con suma tibieza. puesto que él se niega absolutamente. instruidos plenamente de los hechos. ó la perspectiva de triunfar de las repugnancias de la fami lia real. debia aprobarlos. y principalmente desearía su Magestad la remocion de todos los obstáculos que encuentra para aproximarse á los santos sacra mentos. disiparán por su consejo y autoridad cuantos inconvenientes alejan al rey del cum plimiento de un deber tan santo para él y tan edificante para los pueblos. no es por mi parte por donde debe temerse el poner condiciones desagradables: la de volver á reunirme con mi esposo es inadmisible. para que una vez conocidos. puedan poner remedio á las dificultades que se han suscitado.— 79— el tormento que se me hacia sufrir. to das las demas no me costarán el mayor trabajo: aquí solamente se trata de las que han de ser propuestas al rey. y así mi conciencia queda tranquila y á salvo sobre este particular. necesario presentar al papa y al cardenal Espinelli la verdadera sustancia de los hechos. “ Es. y está persuadido de que tanto el papa como aquellos á quienes su Magestad elija para con sultar á Roma. sino que me interesa vivamente por el rey. pues.

á los cuerpos de la m agistratura. Antonio de Lavalette residia en la M artinica en calidad de superior general. Lavalette. el café y demas frutos que producían las tierras pertenecientes á las casas que dirigía. etc. como harinas. y testigo del estado de escasez á que estaban reducidos los misioneros. Miembro el Jesuita de la familia de aquel G ranM aestre de' Malta. le hemos hecho siempre la mas completa justicia. que inmortalizó su nombre. en 1753. y Rouillé. con fecha 17 de Setiembre. Así como aquellos. Bompar y yo gobernamos esta colonia. ministro de ma rina. ¿qué seria de ellos en el reino cristianísimo. Nacido el 21 de Octubre 1707. (1) E l P. S^isconti. que tanto yo como todos los honrados habitantes de este pais hemos quedado en extremo sorprendidos con la orden que hemos recibido de hacer salir para Francia al reverendo P. intendente de las Islas del viento. concibió el pro yecto de remediarlos. como en todos los demas que tocan á su ministerio H ay aquí enemigos suyos que han informado mal al ministro. le intimaron la orden de volver á Francia para justificarse. como todos los procuradores de las m isiones y como todos los colonos. y el P. cuentas corrientes. partió para las Antillas en 1741. que compraban estos productos ó los cambiaban por efectos de otros géneros. lo siguiente: “ Mi m u y » r e v e r e n d o pa d r e : “ Os confieso. despues. el Índigo. vendia ó cambiaba en Francia la azúcar. y esto bajo pretexto de comercio extrangero. y léjos de te ner la menor sospecha contra el P. tanto en este asunto. Hasta aquí nada habia de ilícito ni irregular. E sta necesidad del cambio llevaba consigo operaciones comercia les. Lavalette. télas. donde una misma coalicion de inte reses reunia al ministerio. y la sig'iió por espacio de muchos años.” . pero Hurson. y un giro de fondos mas ó ménos importante. cerca de Santa-Africa. H ace tres años que M. vino. general de la Compañía. L a carrera de las' misiones se avenía con su carácter emprendedor. pero es tas transaciones se reducían á vender el producto de los terrenos para adquirir con ellos otros objetos de primera necesidad. á los jansenistas y á los filósofos. L avalette sobre e-ste particu lar. á la fuerza legal y á losx mo nopolistas d é la opinion pública? Faltaba solo un pretexto para poner en movimiento á tantas malas voluntades. fué denunciado al go bierno como negociador mercantil (1). y ellos sin duda han sorprendido su buena fe. cuando el hecho mas inesperado las provocó todas. Caian de sus puestos á la voz sola de Pom bal en un pais que les era muy afecto. y desde la Martinica escribió al gefe del instituto.-S O - de Francia no tendrían mas valor. tenian en Francia corresponsales. se constituyó defensor oficial del Jesuita. es decir.

. M. Lavalette debia renunciar á todo comercio ilícito. á propósito de Lavalette. L a (1) E l primer presidente.— S Í — - “ Comienzo por'aseguraros y aun juraros. Si las sospechas ó imputaciones hubieran sido 'suscitadas por lós gefes del pais. para que áé creyese conveniénte sépára:rle de bse p a is . sin haber precedido de antemano un exámen y apréciacion exacta de los hechos. tanto mas resaltará su inocencia y la perfidia horrible de sus enemigos. si. y no proceder tan de ligero sin informarse detenidamente. Letó'restier. presentando grandes servicios á muchas personas honradas.prohibido. ha sido sorprendido. ha tenido comercio algunos con el extrangero. esto y a merecia atención. Lavalette y de su conducta.' por«jüéA n '. Péro bastaba que fuese apreciádó' é'n la Martinica y que állí ftíese útil.” E l P.' provincial de Francia. y tocias atestiguaban que Lavalette ító se mezclaba en negoció "alguno . pero cuando los acusacloreá no se atreven á d ar la cara. igualmente que yo. decia muchas veces: “E s preciso tratar á los Jesuitas como menores y nombrarles un curador. y ’sobre todos el P. es que ya le hab'iá: emprendido. se'hubier&n visto én1'el mayor apuró. en la pág. el bien infinito que la veo hacer aquí. que sea u . E l P. El descuido de los Jesuitas en los negocios de intereses estaba tan universalmente reconocido. Guillermo de Lamoignon. que la mayor parte de sus casas se hallaban em peñadas (1). pue do ásegürárós que no’háblana tan afirmativamente. el P / . confirma las palabras del presiden te. y hablar alto en esta ocasion. que á no ser por ellos. De ello darán testimonio. : ' “ Añadiré á mas de eso. ó al ménos no de ja rle tentar por su carácter. por el uso que vuestros stipériorés.'ined'iándo un Jésuitá’ 'Úna vez cometido el yerro. Balbani. Deduzco de esto'. Guillin y el P. 52 de Premier appel á la raison . _ ‘ “Ño hay ejemplo-en parte alguna. récibia al mismo tiem po barias*1sémejantes." porque cuanto mas claras se vean las'cosas. Laválétte. Encargado á la vez de lo espiritual y temporal de tá colonia. no se detenia en nada que tuviese relación con su doble empleo. á quien creo llenó de justicia y equidad. la consideración que se merece una So ciedad' como la vuestra. que el P. Si no estuviera tan seguro de la completa inocencia del P. de Bómpar y cuantos sé dedican al comercio. hace esté juiciff de los procuradores de la Orden: “Para un procurador de los Jesuitas.” Un Jesuita. lo 'q u e pafecia improbable. sino en este pais. Podéis contar con esto. Lavalette ja más. que el ministró.sola sospecha sé reputa como plena e prué’ ba. El padre' no supo contenerse en la reserva que semejante lección le imponía. sin temor de que se os desmienta.eátós' máterias lá. de haberse conducido dfe este modo con un hombre de las circunstancias del P .!' Esto pudo ser qu&á \uria falla. han hecho dé los caudales de' la misión. hi de cerca ni de léjos. L avalettei q u e a d éin a s es un superior. me parece"qüe se debe ir cdn mucho pulso.

listo sea dicho sin herir á nadie. sin poder contener su actividad. activo é inteligente. sabiendo de una manera positiva que caso de pedirle. siemprele seria negado. A su vuelta á la Martinica. compró negros. y para rotularlos y explotarlos reunió hasta dos mil negros. y como si su viaje á P a ris. en Mayo de 1755. sobrevino una epidemia -que acabó con la mayor parte de sus negros. Lavalette realizó desde entonces los grandesdesignios que su imaginación habia abarcado^ ya no fué solamente sobre los productos de los bienes de la casa sobre los que quiso expecular. su lado un Jesuita dotado de firmeza y precisión que hubiera res pondido de sus actos así como de su vida. hay ciento que no entienden ni los primeros rudimentos de los negocios. Concentrando en su mano todos los po deres. no hay mas que aten der á su vida. Lavalette confiaba en el porvenir. multiplicó sus empeños. Los plazos del reembolso á los prestamistas se acercaban. En este abandono es ciertamente en lo que el instituto ha pecado. que el general de la Orden. Hizo uso de su crédito. Pasan en el coiiiesomiriv «1 tiempo rjue otros religiosos pasa rían e:i ios alm acenes ó en los bufetes. Lavalette habia tenido necesidad de un millón en efectivo.” . por medio del adjunto. y le per mitieron extinguir una parte de sus deudas. Para. no se hubiera lanzado en semejantes operaciones. y aplazar las restantes que habia contraído. y la aprobación que éste habia dado á sus medidas. pensó en d ar mayor extensión á la agricultura. sus instintos comerciales se hallaban completamente des arrollados. A l muy poco tiempo reparó sus pérdidas. Entraba en una senda peligrosa. separado de la metrópoli por el Océano. pero. y seguia por ella sin el apoyo de sus superio res. y era preciso satisfacerlos. que los negociantes se lo adelantaron.—82— de San Pedro de la Martinica tenia sobre sí una deuda de 135. El primer desastre nunca altera laconíianza de un genio emprendedor. industrioso. Para convencerse de ello.. y su crédito> se hallaba tan bien establecido en Marsella y en las demas ciuda des marítimas.000 libras tornesas. con su cabeza baja. P ara con seguirlo. En medio de los trabajos de desmonte que Lavalette hacia eje cutar en la Dominica. hubiera sabido al instante. á buen seguro que aquel. las cosechas mas abundantes coronaron sus esperanzas. hubiesen comunicado á su alma una nueva energía. pue* no es esa mi intención. vió Lavalette lo que en su ausencia se habia menoscabado la administración tem poral. Con el fin de mejorar las tierras y darlas mas valor. realizó la compra de terrenos inmensos en la Dominica. y llegó á ser en poco tiempo el mas inteligente y mas tsmerario de los colonos^ Su prosperidad'correspondió á su audacia. pues si ese superior hubiera tenido á. no temia que na die viniese á importunarle. sus entrevistas con el ministro.

de la Tour: “ Padre. los hermanos Lioncy. el a b o g a do que llevaba este nombre vió el peligro que am enazaba á la Compañía de Jesús. tenedores de una •gran parte de los créditos del Jesuita. sino que compró éstas para revenderlas otra vez. y para evitar esto. L a valette se metió en otras operaciones comerciales aun mas arries gadas. cuyas necesidades eran urgentes. Lavalette dirigió hacia la H olanda los navios que habia fletado. El P. la alarma se extendió á los demas cor responsales. Lavalette contrajo un nuevo empréstito con réditos muy crecidos. de las malversaciones de Lavalette. de lo contrario. con una ventaja inmensa p ara Lavalette. L as casas de la Martinica y de la Dominica eran su hipoteca. son VV. meneando la cabeza con resignación. y para salvar estos obstáculos. cuantos buques de comercio llevaban pabellón francés. Estas especulaciones tan en grande. E n este tiempo. y los Jesuitas de Marsella llegaron por fin á saberlo todo. habia y a pagado muchas deudas. que todo lo previo ménos la guerra. Allí se procuró correspon sales y corredores en todas sus costas. se apercibieron del mal estado de sus negocios.” E l anciano Jesuíta. y fué autorizado para tomar á réditos un emprés[1] E s tradición en la fam ilia d« Seguier. E sta se declaró repentinamente entre la Francia y la Gran Bretaña. que cuando en 1/60. sin haberse roto las hostilidades. se fué á ver á su antiguo maestro. con órden de vender sus cargamentos y de llenar despues sus barcos de géneros diferentes. y los ricos. quiso cubrir su crédito realizando mayorqs ganancias. y los corsarios ingleses infestaban los mares. es preciso hacer toda clase de sacrificios. el P. y con ellos perdió mas de 500. nuestra ruina es segura. Venit sumnia dies ■et ineluctabile tempus. los pobres. procurador de la misión de las islas del Viento. de Sacy.le res pondió: “E l dinero no nos salvará. le dijo el abogado. La rapacidad destruye todos sus cálculos..000 fibras tornesas. y al efecto. pudiendo sus productos cubrir toda la parte pasiva. á quienes se garantizaban sus adelantos. Desde -el 1755 apresaron. que otros agentes secretos daban salida en los puertos de América. . Ya no se limitó á cambiar los géneros coloniales por mercancías de Europa. y quedó decidido que se buscarian todos los medios de echar tierra á este asunto. L avalette se obstinó en hacer frente á la desgracia. y su genio inventa otrosnuevos que cree mas infalibles. En el instante dieron parte á Leforestier. E l mejor era reembolsar á los acreedores (1): se divi dió á éstos en dos categorías. provincial de F ran cia y al gefe de la Orden. se improvisó comerciante y banquero.— 33— ■afirmar su reputación. L a interrupción de las relaciones con el continente europeo hacia incierto y casi imposible el pa go de sus letras de cambio. Los del Jesuita entra ron en este número. perdidos.” . seguramente hubieran llamado la atención de los Jesuitas á haberse realizado en los mercados co merciales de Francia.

ciudades ó particulares. independencia entre las casas de la misma órden. De este modo existían tantos seres civiles cuantas casas regulares habia legítim anente establecidas. y la intención de sus fundadores se dirigia á esto mismo. la propiedad separa da inatacable de su patrimonio y de sus rentas. y los que le habian concebido. que no eran com unes. E sta autorización de la potestad civil le aseguraba. este derecho se halla apo yado en otros fundamentos incontestables. E stos fundadores. Las casas religiosas de una misma órden eran entre sí hermanas. cada casa religiosa gozaba de la facultad particular de contratar por su administrador. Cada establecim iento religioso. hijo de las circunstancias en que la Compañía se encontraba. y creemos oportuno recordarla en un negocio que tanto ruido ha metido en el mundo. y los hermanos Lioncy siguen el mismo rumbo. Sin contar las constituciones de las di ferentes sociedades religiosas. los diferentes mi nisterios eclesiásticos. y todos fueron de opinion que era preciso renunciar á ese proyecto deshonroso para el instituto y que ninguna utilidad le podia reportar. propia y peculiar. le quedaba facultad desentenderse con los otros.— 84— tito de doscientos mil francos. L a viuda Grou y su hijo. y le daba una existencia civil. La ley civil. bien fuese colegio. promueven su reclamación en el tribunal consular de Paris. que Lavalette entregue su balance y se presente en bancarrota. y a fuesen cuerpos m unicipales. Pero este partido. El pensa miento tenia algo de nacional. y su misma iniquidad debió quitar la venda de los ojos (1) La jurisprudencia sobre estas materias lia desaparecido en Francia con las órdenes religiosas. investidos con los poderes del provincial. el alivio de los pobres ú otros cualesquiera fines de piadosa utilidad. suminis traba contra ella una arm a terrible. pero esta hermandad no se extendía á los intereses pecuniarios. se oponen á este empréstito. á fin de que la parte odio sa de estas piraterías recaiga sobre el gobierno ingles. constituciones que supongan ó establezcan la. y quieren (mas esto es una. ademas. al edificar y dotar una cassa religiosa. L a sentencia era injusta (i). y llamaba á los tribunales seculares á conocer de un negocio que no podia ménos de ser peijudicial á los Jesuitas. tenia su carta de constitución que le autorizaba. aseguraba á cada casa la propiedad de su dota ción y de sus bienes según el deseo del fundador. espera ban que la corte apoyaría semejante medida.á los banqueros. y jumas se confundían los bienes de la una con los de la otra. al confirmar el contrato del establecim iento. El 30 de Enero de .1760 fué condenada toda la Compañía á pagar los treinta mil francos que debia L avalette á la viuda Grou. Se consultó . E n virtud de estos actos públicos. se proponían por objeto el culto divino. R epartida esta nueva suma entre los acreedores mas necesitados. E sta misma autorización civil formaba la base del derecho de separación. y para cubrir con ellos el objeto de la fundación. monasterio ó comunidad. La amistad ó la caridad . sublevábala opinion pública. E l tiempo se pasaba en discusiones y cor respondencias. comerciantes de Nantes. ni í sus pérdidas ó ganancias. de comparecer en juicio. pero los padres de Paris. la educación de la juventud. de adquirir. versión inédita que indicamos sin discutirla). de recibir dona ciones ó legados de una m anera indefinida.

y la violaeion de esta ley seria para él un caso do deposición.habitan. 158-J Si las rentas anuales de ló¿. Puede admitir propiedades. este exceso todo entero debo consagrarse á cada casa respectiva. no poseían sino la casa-domicilio de los profesos. estuviesen perfectamente distintas y sepa radas en cuanto á lo que tenia relación con los intereses puramente tem porales. noviciados y residencias trasatlánticas. ó cualesquiera . fué erigida en principio. el ge neral está sometido en todos sus puntos esenciales al registro ó decisión de las congregaciones generales. Cap. unidas entre sí por e! i «20 de una regla común y de obediencia al mismo superior. y no puede disponer de nada. y solo se admitió para ti de San Ignacio. IV). bajo la influencia de ciertas enemistades apasionadas. Los abogados decian que la ley y el derecho común es* podían en ciertas ocasiones hacer nacer deberes de familia. YA texto de la Constitución de San Ignacio demuestra eu todas sus partes. pero. IX . ( lin t. sin su asentimiento no puede ni enagenar ni disol ver un colegio ú otro establecim iento. al sosten y mantenimiento de los Jesuitas que en ellas.) La Iglesia y el estado habian reconocido esto derecho de separación entre los Jesuitas. B u llifO regorii X H I . IV: K rém en gem r. un sem inario ó tm noviciado. II) llaman eupnintendm cia. cap. Los colegios. gozaban de bienes propios y rentas. sino los mismos estableci mientos. IV. San Ignacio de Loyola encontró vigente este derecho común. til. que las constituciones (par. cap. era demasiado pobre. que las casas de la misma Orden. no puede pasar por con tratos que no sean útiles ó ventajosos á esas in e m im d tm u tililattm et bomtm. La legislación del instituto no puede estar mas ciara sobre este punto. porque es él el que nombra los demas supe riores ó administradores obligados á darle cuenta de su administración. Según la letra de las Constituciones. níim. núm Ü. pero esto era m e ramente gratuito.. colegios destinados por la intención del fundador y por las disposiciones do! instituto. misión ó noviciado determinado. hace voto de pobreza. cap. sino para extinguir sus deudas ó acre centar sus rentas. Cuando un colegio. y d o existia: ninguna obligación de rigurosa justicia. E l general que tiene el cargo de administrar por sí ó por otros las propiedades. y aun de exclusión de la Compañía. y por consecuencia pro pietario universal de todos los bienes de la Orden. que los igualaba con todas k s demas órdenes religiosas. Las casas profesas que no podian tener rentas. previsto por las constituciones (part. Jamas se exigió á los demas institutos. excediesen á estos gastos. no para aumentar ni engrandecer sus edificios. pero nada de esto sucedió. pro rec. ios dos poderes decretaban y verificaban la unión del beneficio del establecim iento La ley eclesiástica ó civil admitía. no se inquiría si los demás establecim ientos del reino ó de la provin cia tenian una fortuna superabundante: únicamente se comprobaba la cuenta de gastos y cargas de la casa con la que se proyectaba ia unión. pro culmin. H é aquí el pretexto. parte IX . esta aserción era completamente falsa. las personas y los superiores no son los que poseen. 4. S e alegó que el general de la Compañía reinaba como un déspota y dueño absoluto de las personas y las casas. ( Constilutiones . pues. ni lazo alguno de mancomunidad. Hasta el 1760 nadie habia disputado íí los Jesuítas este derecho de separa ción. que solo pertenecían á cada colegio. especies de seres ficticios reconocidos legalm ente por el derecho eclesiástico y civil. y le adoptó para su instituto.—S5— de los padres que se oponían á una transacion. E n las sociedades religiosas. E n su administración. I. para la unión de beneficios en favor de las casas que no so hallasen suficientemente dotadas. como ellos. que el general es el administrador y no el propietario de los bienes de la Sociedad. E l general se coloca en la misma categoría que sus cohermanos. Las rentas se creían insuficientes.

sino un golpe de buena política. en el Fontrevault. la Compañía de Jesús no es como las deinas órdenes. y miembros sobre todo de una sociedonaciones hechas á la Compañía. E xistían otras sociedades. de lo s demas conventos de la misma Ordeu. Ja superintendencia ó administra ción general de todos los bienes. en las que sus religiosos viven y mueren en la misma casa. GuiUct.” . de cualquiera especie que sean. que no puede nacer sino de ley ó convención expresa. pues su defensa. no ofre c e la menor dificultad. el tutor de la Compaílía. en el fondo de la cuestión. y que los Jesuitas no de ben alegar incom petencia. las diferentes casas estuvie sen excluidas del derecho de independencia. aplicarlas á tal casa. en la que io3*religiosos cambiaban de casa á voluntad de su superior. tanto de los colegios com o de las demas casas de la sociedad: puede constituir ó comprar rentas sobre lo s bienes fijos (stabüia) de los colegios. de L a Monoie: . y en todo y por todo dom ina el m ism o sistema de separación y de independencia. pero como corporacion religiosa. Babile. que tenia una muger por superior general de todos los conventos de hombres y mugeres de la congregaciou. y sus enem igos no hubiean hecho caso alguno de esto para confundir á su piacer todas las nociones de justicia. Firmado. H erm initr . en cuanto á lo tem poral. y jamas nadia ha pretendido que en el órden de Fontrevault ó en la congregación de S.* por ejemplo. Mauro. despues d é lo s hechos y medios deta llados en la m em oria. y notablemente íi su fam ilia. sino por e! capítulo general de la Orden. La S ocied ad de Jesús hubiera sido atacada sobre otros pun tos. ya no le es permitido disponer de sus frutos y productos. M aillard. sino el administrador. esta abadesa ejercía. L . ó á tal colegio. y que no solam ente hay con e lia mancomunidad. E sto no era una equidad estricta. Con esta legis lación es evidente. < “ D eliberado en Paris. que cada convento está separado. ya sea . como se practica entre los Jesuitas.” E stas variedades de jurisprudencia entre los institutos no son sino disposi ciones accidentales. sino que no existe especie alguna de acción contra las casas de Francia ó dem as misiones de la Orden. la congregación de San Mauro. y no pueden influir esencialmente en las cuestiones de mancom unidad ó independencia entre los establecim ientos de una misma ór den. cuando la intención del fundador no ha sido formulada. * E l general no es. E l principio estaba en favor de los Jesuitas. fuó preciso desentenderse de este principio y pagar á los acreedores. Final m ente. anadian los tribunales. (1) Ocho de los m as célebres abogados de Paris extendieron y firmaron dictamen siguiente: “ E l consejo estim a por conveniente. el general tien e derecho de hacer toda clase de contratos de venta y compra de bienes muebles ó inmuebles. pero solamente por utilidad y en el Ínteres de las casas. Por sí 6 por otros. y puede. objetaban los parlam entos de 1760. Thevenot. Lavalette colocó á la C om paílía. y los Jesuitas cometieron la falta imperdonable de creer en semejantes dictámenes (1). pero una vez hecha la aplicación. que la casa de la Martinica es óuicam ente la obligada. d ’ E paule. y los negocios principa les tratados y dirigidos por la comunidad reunida en capítulo. Jaboué. y en la que los gefes de cada monasterio no eran elegidos por la comunidad. para su uso. ya para dar á extrangeros. como el general de la C om paílía de Jesús. ‘. pero en la posicion que el P. y su superior es elegid o por lo s miembros de la casa. Como individuos separa dos quizá hubieran encontrado equidad en los tribunales. á 6 de Marzo de 1761. pues. á pesar de no presentar lado alguno vulnerable.Pero.—So taban en su favor.

A esta facultad es á la que se llam a derecho de commitimus.—87— dad que hacia sombra á sus esperanzas. despues de haber interrogado al mismo pa dre Lavalette delante de los principales padres de la misión. En el mes de Noviembre de 1 7 5 6 fueron nombrados los P P . despues de haber pasado tres años luchando con incesantes obstáculos. que fué apresado por los corsarios. Durante este tiempo. cuando. general de la Orden.y dió la ¡sentencia siguiente: “ Despues de haber procedido de palabra y por escrito á las in formaciones convenientes. Claudio Frev de Neuville (1). y aten(1) E i Jesuita Claudio Frey de N euville era hermano de Cárlos de N euvillo. prevaliéndose del derecho de commiltimus (2). Lavalette desde que tuvo el encargo de los negocios de la misión de la Com pañía de J e sús en la Martinica. el P. (2) Viendo Luis X IV el encarnizam iento que el tribuna] judicial desple gaba sin cesar contra los Jesuitas. tanto con nuestros padres. y colocaba á la Sociedad en manos de sus mas arrojados enemigos. procurador de las misiones del Canadá. por una ceguedad inconcebible. de Launay. y permitió á los hermanos Lioncy y á Gouffre que llevasen á cabo sus ejecuciones contra todos los bienes de la Compañía. des pues de haber oido lodos los cargos que resultan contra él. nunca debieron esperar mas que injusticias manifiestas. el predicador. . y de suspender el negocio de Lavalette. de Montigni y de H uberlant visitadores de la Martinica. y se rompió una pierna en Versailles en el momento de partir. h a bia tomado sus medidas para cortar el mai en su raiz. Fronteau. llegó á las Antillas en 1 7 6 2 . el P . L e reemplazó el P . con cedido por carta de privilegio de Luis XIV. que pudo evitar el P. Luis Centurioni. Un tercer Jesuita recibe órden de em barcarse. garantido con un salvo conducto del gobierno bri tánico. Todo se habia puesto en maniobra para hacerla adoptar este partido. les habia concedido la facultad de llevar sus negocios al gran con sejo. En 1 7 5 9 . Causas independientes de la voluntad hu m ana impidieron este viage. finalmente. se ofrecía en holocausto. y lo hizo en un buque neutral. murió en el camino otro visitador. Corrió el tiempo en correspondencias con la Martinica. con encargo especial de dar cuenta del verdadero estado de la situación. obligóseles á apelar al parlamento: otra falta irreparable. Francisco de L a Marche. L a apelación al parlamento heria al gran consejo en sus atribuciones. sobre la administración del P. El mal estaba sin remedio. Instruyó el proceso de L ava lette. que para llegar á Roma debian atravesar por Francia. y ella misma. como con los extrangeros. de quien eran protectores los ingleses dueños de la isla . E l 2 9 de Mayo de 1 7 6 9 el consulado dé Marsella seguia la misma jurisprudencia que el de Paris. cuantas veces tenian éstos necesidad de acudir á él.

aunque confu samente. ■ . despues de haber pedido á Dios luz para el mejor acierto. 2? Ordenamos que-' el dicho P. . aconsejado ó apro- . y con la. Afirmo ade mas. mandarnos: 1? Que el P . % * " nV . tanto . en términos que sin la menor tardanza pensaron en proveer sobre ello. en quien reconocemos-la fa c u lta d le -resolverlo que convenga'sobre esta nuestra sentencia. efefcító hasta este tiempo. tanto por los padres de la misión. • t. al cual he renuncia do en el instante que he sabido los disgustos y contiendas que este comercio ha acarreado á la Compañía en toda Europa. Antonio Lavaleite sea enviado ' lo mas .espiritual como temporal. sabio y mad uro en compañía de los padres mas experimentados de la misión de la Martinica.' en virtud de la facultad que me ha sido conferida. desde el momento que llegó á sus oidos. aquel comercio.padres. un-visitador estracrdina-^ rio* lo cual se ha intentado en vano por espacio de seis años. Antonio Lavalette quede absolutamente privado de toda admi nistración.en un examen justo. J u a n Francisco^dé-iía-MabchíiV-" .: • ■ En el dia:mismo. cuando lle garon á tener noticia del ásunto. i ■ •' . nos. “•Dada en la' residencia principal de la Compañía de Jesu-s en la M artinica. aprobación unánime do nuestros . como por los superiores de la Sociedad. bajo juramento. . con el -fin de estable cer o tra y muy diferente administración.la Sociedad: 3? Que* se han hecho estas reclamaciones contra la . “ F irm ado . sinceramente en todos los puntos que abraza. despues de haber deliberado.pronto posible á Eum pa: 3? Declaramos al P . á 25 de Abril de 1762.dicha negociación. mandando. con desprecio de las leyes canónicas y reglas particu lares del instituto de la Sociedad: 2? Que el mismo padre ha ocul tado el conocimiento de este negocio á los principales superiores de. que entre los superiores de la Compañía no ha habido uno solo que me haya autorizado. Lavalette. : s = . por lo ménos en cuanto al foro externo. ó por una especie de fatalidad que me inclinó á hacer un comercio profano. -Antonio Lavalette privado de todas las funciones sagradas y entredicho ó'íacris hasta qué sea absuelto d eepta interdicción por la'au to rid ad dél muy "reverendísimo padre gerierálde Ja Com pañía de Jesús. la equidad y la justicia de la sentencia pronunciada contra mí.—es cudo á que consta por las informaciones: 1? Que dicho padre se ha mezclado en negocios comerciales. á conéecuenciía de obstá culos que ningún poder humano es capaz de prever. de la Gompañía de Jesús.que se notificó la sentencia al P . dio éste la -declaración -siguiente: • “ El que suscribe reconoce . y no ha podado tener. si bien reconozco igualmente que he procedido así por falta de conocimiento é irreflexión.

ó cooperado á ella. y era muy factible. sin duda alguna. mas de una vez habrá sido solicitado para im putar á los Jesuitas una gran p aite de su» especulaciones.— 89— bado las negociaciones que he emprendido. suplico á los prim e ros superiores de la Compañía que dispongan. lleno de confusion y de arrepentimiento. Los imprudentes pudieron esta vez mas que los sabios. así cotao este testimonio y confesion de mi falta y de mis remordimientos. E sta habia suscrito ál proyecto. y cuando el parlamento se apoderó del negocio. Lavalette. pues en esta época. J>or causa mia. y que solo empobreciese momentáneamen te á la Sociedad. los principales acreedores de L a valette trataban de rem ediar el mal. De acuerdo con los Jesuitas. de la Compañía de Jesús. Por último. ya 12 . la vigilancia que debían guardar (Con todos'sus subordinados. expulsado de la Compa ñía y viviendo en Alemania. los pérfidos consejos y amista des. pero una vez cometida. pongo á Dios por testigo que ni la fuerza.” Estos documentos que yacían olvidados en los archivos de Gesu.) “Firmado. Por todo esto. su importancia: pueden modificar el error de los unos y el crimen del otro. D ada en la residencia princi pal de la misión de la M artinica en el dia. cuando estallaron en su seno nuevas disidencias. miéntras que otros creían que á toda costa se debia quitar todo motivo de escándalo. A n t o x i o d e L a v a l e t t e .-por esta sola vez. ni las am e nazas. que la sentencia que se ha decretado contra mí sea publicada y promulgada. y rechazar al propio tiempo. Ya son patrimonio de la his toria. libre en todas sus acciones. E sta falta atrajo al instituto fatales consecuéncias. jam as ha desmentido las confesiones que hizo. y se ocupaba en que se aceptase por los acreedores. y con su carácter. desmentir y anonadar. fijando plazos. ni los halagos ni cualquiera otra clase de artificio me ha in clinado á hacer esta confesion de mi error. mes y áño arriba cita dos (25 de Abril de 1762. las calumnias con que. L a valette.¡habian puesto enjuego. L avalette ha tomado sobre sí toda su responsabi lid a d . mucho mas fatales que él’odio. la añadieron otra aun mas de'ploráble que la anterior. se ha ofendido á toda la Compañía. ni mucho ménos que haya participado en lo mas mínimo. pero á nuestros ojos no los ate núan sino hasta cierto punto. sino que la hago e s pontáneamente y con plena libertad. y no queda a l general y á los provinciales sino la falta de haber olvidado. Mas de setecientos mil fran’ c'tís estaban ya pagados. tienen. llegar á una terminación que no hiriere á ninguno de los intereses que se . Unos se negaban á salir fiadores por el P . para tributar este hornenage á la verdad. en cuanto me es posible.

Este era un cargo. poseía la incredulidad (1). 52. gustaba aspirar el incienso que los en ciclopedistas le prodigaban. No conocia á los de Francia sino por el P. en el reinado siguiente. á quien suponía haberle malquistado con el mariscal de Belle-Isle. El duque de Choiseul no so lo deseaba su pérdida. se mostraba indife rente con los Jesuitas. Cuando fué poderoso. El pensamiento de to da su vida era el de gobernar á la Francia. se disponía á consumarla. la vanidad. la gracia. la nobleza. Choiseul era el bello ideal de los gentiles hombres del siglo X V III. los filósofos y los jansenistas la aplaudían. El 26 de Enero de 1761 su muerté les dejó en plena libertad. Los Jesuitas estaban de bajo de sus enemigos. y su poder las comprimía. y despues. Su sucesor. No admi tía superior ni sobre el trono ni por bajo de él. se escusó to<lo lo posible. D urante su em bajada en Roma. M adam a de Pompadour queria su ruina. bajo el nombre de conde de Stainvilie. • Miéntras vivió el mariscal de Belle-Isle. pero Choiseul tenia otros muchos ca prichos ambiciosos para detenerse en éste. y sin examen las decidía. la insolencia. entretuvo al rey. aparentó respetarla. que fué lo mas difícil. se ocupó. tom. Mas tarde. No podia plantearlas sino creándose panegiristas entre los escritores que entonces eran el órgano de la opinion pública Sedujo á los filósofos. y se iban á ejercer contra ellos recrimina ciones y venganzas. se hizo adm irador de los jansenistas. con el fin de manejar á cada partido. en perseguir á la Com pañía de Jesús. pero su orgullo se exasperaba con la sola idea de que aquel’os llegasen á ser sus pedagogos. el lujo. . Como prim er ministro. tenia otros designios y un carácter que se acomoda ba mas á la adulación. Cuaudo tuvo que dirigir la lenta aholicion de los Jesuitas. Altivo en demasía. estudiaba profundamente las tenden cias de su siglo. habia vivido casi familiarmente con aquellos hi jos de San Ignacio. (Lacretelle. el duque de Choiseul. sino que aspiraba á destruirlos por medios menos odiosos que los usados por Pombal. el mismo duque de Choiseul. aduló á madama de Pompadour. los enemigos de la Com pañía se habian limitado á formular sus intenciones contra la mis ma. para que no se creyese que inmolaba estos religiosos á la impiedad dominante. IV. pág. y benévolo conse jero de ciertas envidias monacales. Neuville. confundía las cuestiones. dando gus to á todos. y el de aplicar á este pais enfermo las teorías que habia soñado. H istoire de Franee pendant le X V I I I sítele. ganó al par lamento. (1) Choiseul en su juventud habia cedido á la moda dominante de insultar á la religión.— 90— no hubo tiempo de hacer ver el peligro. como con todo aquello que no aceptaba su personalidad. el valor y esa ligereza capaz de sacrificar el reposo de la Europa á un epigrama ó á un verso laudatorio. y el parlamento. cuando inclu yó á todos en su esfera.

— 91— en un memorial á Luis XVI. pero el testimonio de Sismodi. 233. son peligrosos á la corte y al Estado. E sta misma pequenez de alm a tenia influencia sobre el duque de Choiseul. L a casualidad únicamente ha co menzado este negocio. “ muy léjos de ser contrario a la Compañía. abrum ado de negocios. Esperaban adquirir popularidad. como desinteresado en la cuestión. trata de explicar la posicion neutral que creia haber soñado. y si en nada se mezcló á su fin. ya ha respondido á estas alega ciones. ya sea por fanatismo. en su H istoire des Frangais.” es preciso convenir que sus actos están en pieria contradicción con sus palabras. demostran do que sabia dar un golpe de Estado. “ M adama de Pompadour. Yo estaba muy léjos de serles contrarios en los princi pios. aspira sobre todo á adquirirse una reputación de energía de carácter. y si ahora ocupase el ministerio. El parlamento de Paris tenia que fallar sobre una simple quie bra. Bajo pre[1] H istoire des Francals.” T al es la opinion del escritor genoves. ya por ambición. y los sucesos ocurridos en España le han terminado. en lugar de acudir á reformas económicas. que esta Orden y cuantos de ella dependen ó están ligados. y se explica en estos términos: “Estoy persuadido de que se ha dicho al^rey que yo fui el autor de la expulsión de los Jesuitas. X X I X . y cubrir los enor mes gastos de la guerra con la confiscación de los bienes de una Orden tan rica. y si el duque de Choiseul estuvo en un principio. p á g . no tengo la misma indiferencia respec to á los Jesuitas. tom. no veia sino con indiferencia que subsistiese ó se acabase una comunidad de frailes. adu lando á la vez á los fiilósofos y á los jansenistas. En la actualidad. ya por favorecer sus intrigas y sus vicios. debe te ner mas peso que el de un ministro que trata de justificar la arbi trariedad con la calumnia. y el difunto delfín los protegía. y creyó haber encontrado ocasion para ello. Sismonde de Sismondi. Unos y otros se verán en el dis curso de esta narración.” Los hechos hablan mas que esta declaración desnuda de toda prueba. que en tristecerían ai rey y á la corte. pero aun dejando esto. pero la elevó á la altara de una cuestión religiosa. en nada me he mezclado: he aquí la verdad. les pareció á éstos muy conveniente publicar que fui yo el instigador de la caida de la Sociedad. aconsejarla al rey con instancias que jam as se acordase de estable cer una Sociedad tan perniciosa. Difiere mucho de las proposiciones de Choiseul. Ambos á dos estaban muy seguros de poder separar la atención pública de ios acontecimientos de guerra. Pero como mis enemigos lo eran también de los Jesuitas. como dice. miéntras que á la conclu sión de una guerra desastrosa. he adquirido pruebas que me acreditan. . dice el historiador protestan te (1).

E n nombre de la religibn. omni lex mendacium. que cada dia hacian mas realizable la incuria de los monarcas. Im portaba al parlamento aislar á los Jesuitas. pues desde esta época data su carta de ciudadanía en este reino. Un año antes. y se ponia en duda la moral. en los gobiernos y entre los jansenistas. Bu palabra de órden é r a la destrucción de.— 92— testo de examinar los motivos alegados en la sentencia consular mandó á los Jesuitas. Se mataba á la virtud con el arm a del ridículo. se aspiraba á resucitar el sistema de los Maniqueos. que los Oratorianos las establecieron en todos sus colegios. cuyos pro movedores. El oro de losjudíos se prodigaba con ese fin. y bajo las sonoras palabras de fraternidad universal. y rompió esa larga ca dena de piadosos ejercicios y deberes que reunian en un mismo pensamiento á los cristianos de ambos hemisferios. para preparar el reinado del vicio. que miéntras existiese el instituto de San Ignacio. en la Penínsusula Española y en Italia. en Alemania. Se extraviaba. los Jesuí tas. Por entonces comenzaron á difundir se por el mundo las sociedades secretas y asociaciones filantrópi cas nacidas del judaismo. sacrificium turpitudo. llegaron á reclutar en poco tiempo á no pocas personas influyentes. privarles de toda influencia sobre la juventud. adquirieron cómpli ces en los tribunales. nada formal podian em prender contra la Iglesia y contra las monarquías. se gangrenaba al corazon. y para poner el sello del sarcasmo volteriano á este acto sin precedente. intervino un de creto que suprimia su Congregación (1). el 17 de Abril de 1761. ignorantes y cor rompidos. un ejemplar de las constituciones de su Orden. E stas sectas anti-cristianas. Contaban también en su seno cierto número de eclesiásticos avaros. el 18 de Abril de 1760. ántes de seducir el entendimiento. Apoyaban éstos el mal v el [1] La utilidad do las C ongregaciones estaba tan bien demostrada. se perver tía. No se habia aun llegado al indiferentísimo práctico. que se buscaba por toda clase de medios. comprendían las sociedades secreias. las logias masónicas. en Francia. y presentarlos como hombres de quienes la justicia sospechaba ciertas maniobras clandestinas. que depositasen en la secretaría del tribunal. religio diabolus. el mi nistro y el tribunal judicial dejaron libremente multiplicarse en Francia las logias masónicas. según la enérgica expresión de San León. Al abrigo de la ani madversión hacia los Jesuitas. fueron los judíos. siendo éstus los banque ros de la propaganda anti-cristiana. . en Inglaterra. quibus. los iluminados de toda especie y sectarios de cualquier clase. y el lujo y depravación de algunos prelados. ni se ca lumniaba por el solo placer de calumniar. pues sin discurrir mu cho. emancipación del pensamiento y de de beres sociales. hizo cerrar el parlamento estos asilos de piedad. Se tendía á un objeto.

con mucho. E stas propieda des podian. fueron los designados para exami nar estas formidables y misteriosas constituciones.— 93— error con la esperanza de ver alzarse. y de las cuales cada miembro del par lamento. títulos de esa deuda para impedir así toda clase de avenencia. y en su persona. de Moníigny se apresuró á cumplirle. que. Por todos estos motivos. responder de una deuda de dos m illones cuatrocieutas m il libras. Lavalette para m inar en sus cimientos la Compañía de Jesús. Chauvelin. por el recuerdo de su deicidio. su quimera de reconstitución como pueblo. En Portugal conspiraron con Pombal. E l parlamento olvidó á los acreedores de Lavalette. con formándose con lo propuesto por Lepelletier de Saint-Fargeau. que “ condena al general. en precio de cuatro millones. en el término de un año. sobre los restos del catoli cismo. podian ahora estallar. se asegura ba. El 8 de Mayo de 1761 el parlamento declaró. T erray y L averdy. que sin per juicio de pagar en el plazo señalado las dichas letras de cambio. y adem as los daños. los filósofos y los fautores del jansenismo poseían todos un ejemplar. las letras de cam bio que no estuviesen saldadas. los judíos abrazaron con ardor la causa de los acreedores de Lavalette. el dicho superior general y la Sociedad quedarían obligados. y se atribuyó la misión de juzgar sobre el fondo del Instituto. ga rantes y responsables de los intereses vencidos. abo gado general. E ra esta la peor especulación pecuniaria que podian hacer bajo el puuto de vista mercantil. [1] La casa de la Martinica y las tierras de la D om inica fueron compra das por los ingleses banqueros. y su usura proverbial se volvió algo genero sa con la m ira de contribuir á la caida de los padres. Por doble razón les era odioso hasta su solo título. al cuerpo y Sociedad de los Jesuitas. E l P . nadie habia visto nunca. y en Francia se aprovecharon del inci dente del P . pero los descartó del debate eu el momen to que pensó remontarse á esfera m as superior. ordenando ademas. E l depósito de un ejem plar de las constituciones del instituto era un lazo tendido á los discípulos de San Ignacio. pero confiaban que mas tarde serian indemnizados por un triunfo moral. á contar desde el dia de la notificación de la presente sentencia. Se les vió comprar por sí mismos y á precios excesivos. y por los servicios que los Jesuitas no cesaban de prestar á la cristiandad. T res consejeros. E l escándalo de la bancarrota servia de escalón á las pasiones. que jatnas fueron pagados. que habiendo esta do comprimidas. á pagar tanto en el principal como en los intereses y costas. Se les dió tan so lo tres dias de espera para obedecer el m andato. ni aun des pues de confiscados los bienes de la Sociedad (1). . E l parlamento habia obrado en fa vor de los acreedores.

tuvieron valor para no transigir con sus constituciones. E l parlam ento habia nombrado tres de sus magistrados examinadores del Instituto. se perm ite á las partes que procedan. abandonan con gusto su for tuna á merced de los enemigos de la Sociedad. E speraba que la una se des truyese por la otra. d ’Aguesseau de Fresne. y su habitual indolencia no repugnaba cualquiera clase de concesiones. firmes en su fe de Jesuita. y que de no hacerlo. contra los bienes pertene cientes en todo el reino á la Sociedad délos Jesuitas. Aquí se renovó con mas verosimilitud la historia de Am brosio Guis. y no sirvió mas que para echar por tierra a la Compañía de Jesús.” E sta providencia ja m a s se ejecutó en favor de los acreedores de Lavalette. la cantidad adeudada ascendió á cinco millones. tomando de su cuenta la conformidad del parlamento. debia aplicar á Luis XVI. el príncipe quiso que una comision del consejo se encargase de lo mismo. L a Bourdonnaye y Flesselles fueron los nombrados por el consejo. mas ellos. y resucitó las antiguas teorías del regicidio. Los padres que langui decían en presencia del peligro. fué mas nocivo aun á la Compañía que la obra del abate Chauvelin. Luis XV conoció el golpe que se daba á su poder real. tuvieron fuerzas para resistirá la tentación. el Convencional. que treinta y dos años despues su mismo hijo.— 94— perjuicios y costas ocurridas en el seguimiento del proceso. pero jam as quisie ron dejarles árbitros de su honor y de su conciencia. cuando. pero sucedió todo lo contrario. Se presentaron muchas letras de cambio falsas. para el pago de las condenaciones a rrib a expresadas. Luis XV no com prendía que era la muerte de la Compañía la resignación á estos últim os sacrificios. Sus sentimientos patrió ticos ó religiosos los sentía á manera de un acceso. y á pesar de su postración moral. y y a pagados los créditos mas perentorios. deseaba que los Jesuitas aceptasen las condiciones del dictamen de Flesselles. L a comision del consejo queria que se modificasen-algunos artículos sustanciales de la regla del instituto de San Ignacio. Lepelletier de Saint-Fargeau les acusaba en su requisitorio de rebelión perm anente contra el soberano. pero respecto al rey. y los Jesu itas se oponian á toda especie de innova ción. por un decreto de embargo el parlam ento puso á la Compañía en estado de insolvencia. Sin replicar. Entónces. Gilberto de Voisins. en virtud del presente fallo y sin que haya necesi dad de otro. “ E l duque de Choi- . Su trabajo tuvo m as madurez que el del parlamento. Pontcarré de Viarm e. y pensó en amorti guarle. E l total del débito ascendía á dos millones cuatrocien tas mil libras tornesas. A fin de poner su voluptuoso descanso al abrigo de las reconvenciones de su familia y representaciones del papa. y el parlam ento se guardó m uy bien de que así constase. Feydeau de Brou. El rey es taba irresoluto. estaba dispuesto el aplazam iento para lo demas.

y evitar el tener que recurrir á reformas que entristecerian al rey y disgustaría á la corte. Los bienes de la Compañía podian cubrir los gastos de la guerra. Chauvelin acriminaba las opiniones perniciosas tanto en el dogma como en la moral. cortesano por cálculo. [l] Un olvido singular acaeció en esta época. que. se encargó de conciliar los diversos in tereses que se agrupaban para asaltar la Compañía de Jesús. E l parlamento. Adular á la vez á dos partidos po deros. Por esta acta. y fué testigo del entusiasmo con que fué recibida por los enemigos de la Com pañía la sentencia del 8 de Mayo de 1761. y que le obstinaban en no amnistiar los escándalos de que m adam a Pom padour no se arrepentia sino por ambición. debia sonreir á la nación desde el momento que arroja se de su seno á estos perpetuos agitadores que despertaban los re mordimientos en el corazon de Luis XV. que tan en la memoria tenia todos sus edictos. los Jesuitas de su propio movimiento renun ciaban á los legados ó lim osnas que les ofrecieran. . y todas las sectas. la abundancia y la fraternidad.—95— seul y la marquesa de Pom padour. De simples comisarios pasaron de repente al papel de acusadores. en fin. 30. pasó en silencio un acta consignada en su* registros de 1580. tom. de algunos Jesuitas antiguos y modernos. genio atrevido y mal intencionado. la paz. abdicando su gravedad tradicional por correr tras la voz del pueblo y las exigencias de partido. E ra preciso tener en espectativa la curiosidad ■'[l] H istoire de F rance cit. el de los filósofos y el de los jansenistas. jansenis ta por convicción. de que también participaba el parlamento. que ellos eran los únicos autores de los desastres que agobiaban por entonces el reino. ministro de marina. todo á un tiempo. y no igno raban que Choiseul y la marquesa. E l 8 de Julio del mismo año se leyó en el parlamento su trabajo sobre el instituto.” E l abate Chauvelin. era un gran m e dio de adquirir popularidad. estaba impaciente por demostrar. fomenta ban el odio contra los Jesuitas. en su contien da con el rey de Prusia no habia podido justificar sus pretensio nes de energía de carácter. preparaban la opinion pública á una reac ción contra los Jesuitas. según L a Cretelle (1). IV. y así deseó mezclar su nom bre en estas ovaciones de partido. favorecia los proyectos de todos. Se hacia creer á las masas. C hau velin. Fué una denuncia en toda regla. E l duque de Chaoiseul no deseaba menos que aquella semejante honor. Chauvelin habia oido los gritos de ale gría que acogieron el dictámen de Saint-Fargeau. L a m arquesa. p. y que la gloria. T erray y Laverdy llenaban una misión hostil. en reconocimiento de lo s . y amigo de los enciclope distas por lograr celebridad. que era capaz de dar un golpe de Estado. añadiendo que ésta era la doctrina constante y no interrumpida de la Sociedad (2). Con un pié en cada campo. Berryer. En medio de la corrupción del siglo. des truyendo á los Jesuitas.

231. y sabia muy bien. se hizo sentir la exigencia. y dispuso hacer nuevas informaciones. breves y cartas apostólicas concernientes á los sacerdotes y es colares de la Sociedad que se llam aba de Jesús. Desconfiaba del éxito. E l rey pedia á la magistratura que aplazase sus ataques contra la autoridad sobe rana. los m agistrados condescendian á este deseo formulado como súplica. y batía en brecha al poder real. como en el ministerio. estas disposiciones que se alcanza ban unas á otras. y nada se acor dará sobre el instituto por acuerdos definitivos ó provisionales.” El tribunal jurídico fingió despues que obedecía. según la exi gencia del asunto»” En el mismo d ia. renovaron la mism a declaración. oyó al procurador general apelante como de abuso de todas ías bu las. el delfín dominaba su inteligencia y la reina M aría Leczinska cerraba los ojos á los ultrajes del esposo-por darle la fuerza necesaria para ser justo. y por lo mismo declaró: “ Se sobreseerá por el término de un año.— 96— pública. durante un año. autorizado secretamente por el duque de Choiseul. se hacia popular. E n 1720. cuidados que iban á prestar íi los apestados. en el momento en que otros PP. t. y pretextaban qué no asistirían á los moribundos sin o bajo esa condicion. exceptuando el caso en que el juram ento del tribunal. Cuatro dias despues. encontrada apoyos c o n tra ía voluntad real. El Parlam ento se engrandecía sobre las ruinas de la Com pañía de Jesús. y á los Jesuitas que rem itiesen al consejo los títulos de establecim ien to de sus casas. por lo tanto. se negó á registrar este edicto. que tanto en Versailles. sacaron á Luis XV de su voluptuosa apatía. y apasionarla por un debate cuyatendencia no podia apre ciar. . su amor hácia la sagrada persona del señor rey y su atención por el reposo público n a le permitan dem ora ni dilación. pero conocia á Luis XV. del instituto se preparaban á morir. y en todas partes. sacrificándose por los contagiados d e r M arsella. pág. removiendo la m agistratura. Estas m edidas precipitadas. el parlamento. El 2 de Agosto de 1761 mandó al parlam ento que sobreseyese. pero el parlam ento se alzaba contra la Santa Sede. X X IX . E l príncipe no ocultaba su repugnancia á las ideas filosóficas. Luis XV creyó que no debia consentir por mas tiempo que se hollasen de esa m anera las prerogativas de la corona. Tenia instintos de verdad. su fidelidad. en sesión secreta. se apoderó con avidez del pretexto de inmoralidad tan atrevidam ente invocado por Chauvelin. y tem ia verla decretarse en triunfo. quiso defen d e r la Iglesia contra la Iglesia misma. [l] H istoire des F ran cais. y vien do que no podia abrigarse detras de la cuestión política y protejer las monarquías trastornadas por la Com pañía de Jesús. 6 de Agosto. Por el dictám en del ab ate T e rra y . “ el parlam ento. según el testimonio de Sismondi (1).

como si la nube no hubiese de descargar sobre ellos. con lo cual la mutilóy desmembró. el calvinista Sismodi no pudo ménos de hacer esta confesion (1): “ El cúmulo de acusaciones. Dispuso el secuestro de todos los bienes déla Compañía. Tan incom prensible longanimidad debió probar. pág. 13 . Descuidó los intereses priva dos de los litigantes para no ocuparse sino de la Compañía de J e sus. Luis XV habia suspendido el golpeque la m agistratura habia deseado dar. tiene un no sé que de aterrador y espantoso. las mas veces calum niosas.—97— Ya han transcurrido ciento y cuarenta años que los Jesuitas existen en el centro del catolicismo. y era preciso aniquilarlos. á pesar de la Iglesia. Se habia puesto en litigio la existencia de los Jesuitas.” H asta este momento los P P . pública ó privada mente. Im portaba mucho no dejar reposar la impaciencia de los ene migos del instituto. á todo Jesuita continuar enseñando. la T eo logía. H an cubierto el mundo en tero con sus trabajos evangélicos. que no eran tan perniciosos ni tan culpables como se les creia. enemiga de los concilios generales y particulares. 2. en detal. ° . Un año de tregua se habia con cedido antes de juzgar el último resultado. Cualquiera al verlos hubiera dicho. Qui so condenará la Sociedad de Jesús. que cuando llegase el dia de su venganza legal. nada obraban. y conocido á diez y nueve sobe ranos pontífices aplaudir altamente sus esfuerzos. no tenian la conciencia de su fuerza ni la energía de su inocencia. Considerando este espectáculo. R1 parlamento no tuvo en cuenta esa larga serie de com bates. sobre su libertad. que encontramos hechas á los Jesuitas en los escritos del dia. de triunfos y reveses en favor del principio cristiano. í. y los hizo quemar por mano del verdugo en el patio del Palacio. pero esta lo hizo si no de una vez. por medio de la canción del folleto. no se las hubiese sino con un cadáver. En presencia de tantas enemistades que. enemiga de la Iglesia. permanecieron tan quietos. y sobre su honor. y condenó folios que nadie habia leido. Desenterró. enemiga de la Santa Sede. rodaban sobre su cabe za. 231. Provisionalmente inhibió y vfedó expresamen te á todos los súbditos del rey: 1. ° entrar en dicha Sociedad. nada hablaban [1] H istoire des Francais. habian adoptado la misma mar cha que en Portugal. así como sus doc trinas. y la proclama. en términos. al pié de la grande escalera. Este juicio es el que se formaba en el momento en que el tribunal daba acta de su apelación como abu so de todos los decretos apostólicos en favor de la Compañía al procurador general. X X IX . de la calumnia ó del razonamiento. y el parlamente se con sagró todo entero á sus hostilidades. de las libertades galica nas y de toda superioridad. que sor prendidos de improviso por una tempestad hábilmente dirigida.

de las que los partidos coligados creyeron po der dar la explicación. “4 Qué temperamento se podría adoptar en Francia respecto á la extensa autoridad del general. estudiaron por espacio (1) E l P. fué atribuida á esperanzas secretas. arzobispos y obis pos se reunieron bajo la presidencia del cardenal Luynes. Balbani en las páginas primera y segunda de su prólogo del Pre mier appel á la raison. dice. Provincial llevó su atención escrupulosa hasta el punto de prohibir. á la que el rey habia cometido el examen de su instituto. Doce prelados fueron nombrados comisarios. . Como representantes en aqt^el momento de toda la Iglesia galicana. L a reserva que habian creido conveniente á su dignidad sacerdotal y al buen sentido público.” L a situación ya era por fin normal. Se les acriminó hasta esa misma inercia. que en es cribir en su propia defensa. quiera obra sobre este punto. P. la publicación de cual-.santa obediencia. por los cuales el parlamen to. clara ó secretam ente. y ventajas é inconvenientes que puedan resultar de las dife rentes funciones que les son confiadas. á la que el rey sometió estas cuatro cuestiones: “ 1.Jesuitas. “2. Se decía que era opuesto por sus constituciones á los derechos del ordinario. juzgó apropósito hacer intervenir á la Iglesia en un asunto religioso que el parlamento pensaba decidir sin el concursode los obispos. cincuenta y un cardenales. y su ley fuf? una especie de encanto que adonnec ó á mas de ima pluma bien cortada. estaban acosa dos con libelos y perseguidos por sentencias. contenida en su declaración de 16S2. si la prohibición o la obediencia.de los Jesuitas. Miéntras que los . El R. y sobre la doctrina del clero de Francia. tal como éste la ejerce. y en general sobre las opiniones ultramontanas. Sobre la conducta de los Jesuitas acerca de la subordina ción que f-s debida á los obispos y á los superiores eclesiásticos. “ 3. Se les acusó de trabajar en la sombra y de urdir misteriosas intrigas.— 98— (1). y se contentaban con escuchar. y quizá también en las palabras que se les daban. los superiores de las tres casag de Paris. Los Jesuitas se resignaban' al silencio. El episcopado fué el que se encargó de vengar los ultrajes. Convocóse una reunión del clero. la comision del consejo. y si se entrometen en los derechos y funciones de los pastores. manifiesta los motivos que han impedido á los discípulos de Luyóla á defender su causa. a Sobre la utilidad que pueden prestar los Jesuitas en Fran cia. demasiado confiados en su inocencia. los jansenistas y los filósofos tomaban parte común. al clero secular. El 30 de Noviembre de 1761. No entraremos en la cuestión de decidir cuál fué mas ceguedad. 0 Sobre el modo con que los jesuitas se comportan en la en 5 señanza y en su particular conducta respecto á las opiniones con trarias á la persona de los soberanos. y el instituto de Jesús esta ba en manos de jueces competentes. en virtud de. y siempre hos til. se ocuptiban mas en impedir que' no se escribiese.

” E l texto oficial de la declaración está en completo desacuerdo con Ja ver sión de M. habia emitido su voto que. que dirigía el cardenal de Choiseul. fueron de pare cer que se modificasen las constituciones sobre ciertos puntos. representado por sus gefes. les daba un testimonio de ser su enemigo leal. es un elogio á la Compañía de Jesús. ó una complacencia en causa desesperada. 51 de su obra: “ E n esta asamblea.” E n el tomo V III. [2] A ctas de las Asambleas generales del Clero de F rancia. so b reel instituto de los Jesuita-. á los obispos que estaban en Paris: cer ca de cuarenta de éstos. ya por persuasión. Se rodearon de todas las lumbreras eclesiásticas. Un solo prelado. era incom patible con las leyes del reino. cu yos resultados de antemano habia previsto. y también con la relación de D ’ Alembert. y con gusto les hago la justicia de reconocer que no hay quizá Or den alguna en la Iglesia. aunque hostil. acosados de todos puntos á la vez. . seííor. Luis XIV no habia que rido que en la época de su gran poder suscribiesen una acta. Ochenta años despues eran llamados sus sucesores en el instituto á formular su doctrina galicana. hicieron los mas grandes elogios del instituto de la Sociedad. Lo que hubiera sido muy justo y racional en los tiempos de Luis XIV.— 99— de un mes. toda la asambla decidió en favor de los Jesuitas sobre las cua tro cuestiones [1]. Francisco Fitzjames. no soltarían ja[1] E l conde de Saint-Priest en su H istoria de la Caída de los Jesuitas ha co metido un error. respecto á lo que concierne á la la autoridad del general. con toda madurez. se resolvió que la ilimitada autoridad del general residente en R o ma. pág. tom. no diferia de las opiniones de la asamblea sino en ciertas modificaciones. cuyas virtu des servían de bandera á la secta jansenística. E ste. en que la probidad hace un deber en mirar como involunta rio. 5 parte. pidió la entera supre sión de los Jesuítas. 331 y 332. se expresa así: “E l rey habia consul tado. venia áser. 2. VIII. un caso de revuelta teológica. fran ceses sobre los cuatro artículos de 1682. y al solicitarla del rey. las constituciones y los estatutos de la Orden. cuyos individuos sean tan observantes de sus reglas y tan austeros en sus costumbres. y despues de un profundo exámen de las contribuciones de la Orden. 317 y 318 de las actas de las Asambleas 3 generales del Clero de Francia . algunos de ellos quisieron conocer el pensamieto de los P P . y por unanimidad. y seis. y el rnismo jansenismo. aunque saliesen vencedores. en la posicion actual de la Sociedad. Saint-Priest. pro fundizaron todas las dificultades. ya poi* política. menos seis vo tos. teniendo seguridad de que el par lamento y el ministerio. pues anadia [2]: “ Sus costumbres son puras. 165 de la Destrucción délos Jesuitas. pero m iéntras que los cincuenta y un obispos deliberaban. m énos seis votos. E sta débil minoría.” L a Iglesia de Francia hablaba por medio de sus intérpretes na turales. que hubiera deseado introducir en el instituto. d par te. obispo de Soissons. se dice: “ Por todas estas razones creemos. S e lee en la pág. 2 . solamente. por una unanimidad. pág. que no hay que hacer el menor cambio en las constituciones d« la Compañía de Jesús. en la pág.

y que nada enseñarémos que á éstas sea contrario. reunidos extraordinariamente en Paris. declaramos de lante de nuestros señores. . no solamente en las obras de cualesquie ra teólogos de nuestra Compañía. -vi. y nulas de derecho. mirarémos estas órdenes como ilegítimas. persuadidos de que sin pecado. superior de la Casa Profesa. aun los de los prim eros votos. :j -i ^ -1 - . ° Que no se puede ser mas sumiso que lo que nosotros so mos. que sin libertarles del riesgo en que estaban. y que pudieran ser les acordados en el porvenir. y á las cuales ni podríamos ni debería mos obedecer.'íjj . E l 19 de Diciembre de 1761 presentaron á los obis pos. sino en cualquiera autor ó teólogo que lo diga. la doctrina contraria é la inviolabilidad del rey. 8 parte. máximas y usos del reino y derechos del poder real. y demas Jesuitas profesos. los cardenales. á una deferencia. según los cánones y la disciplina de la Iglesia galicana. que han adoptado esta doctrina. de órden del rey para inform ar á su Magestad sobre varios puntos de nuestro instituto: • “ 1. ni direc ta ni indirectamente depende de ninguna potencia terrena. 349 y 351. las declaraciones dadas anteriormente por los Jesuitas de Francia en 1626. residentes en las dichas casas. ° Que si. que condenamos como perni ciosa y digna de execración en todos los siglos. á quienes. quien en lo temporal. ni mas estrictamente adheridos á las leyes. pertenece sobre los re gulares. V III. sino de Dios solo. tendia por el contrario á des honrarlos. los Jesuitas creyeron que debian suscribir. renovando en cuanto necesario sea. “ 4. arzobispos y obispos residentes actualmente en Paris. una declaración conce bida en los términos siguientes. 1713 y 17-57. en virtud de las reglas de obediencia al general. 5 docum entos justificativos. “ 2 ° Que en nuestras lecciones de teología. 2 .. que reconocen que los vínculos. enseñam os la dotrina establecida por el clero de Francia en las cuatro proposiciones de asamblea de 1682. pres[1] A c ta s de las Asambleas generales del Clero de Francia. 1. lo que Dios no quiera. no podíamos menos de conformarnos con ella. por los cuales están su jetos á su soberano. y suscrita por ciento diez y seis padres [1]: “ Los que suscribimos. y reunidos. llegase el caso que nos fuese ordenada por nuestro general la menor cosa contraria á esta pre sente declaración. ° Que reconocemos en los obispos de Francia el derecho de ejercer contra nosotros toda su autoridad.— 100— m as su presa. rector del colegio de Luis el G rande. tom. núm. pág. provincial de los Jesuitas de la provincia de P aris. renunciando expresamente todos los privilegios contrarios que hayan sido concedidos á nuestra Sociedad. son indisolubles. “ 3 . y mas por sus amigos que por su propia salvación. superior del Noviciado. A a . públicas ó partículares.

y haciéndose estos magistrados hombres de partido. . que dejó su fortuna á los jansenistas. ellos veian continuamente á los Jesuitas en su obra. con la mira de una avenen cia. E sta idea multiplicó el número de sus contrarios y desalentó á sus parti darios. éstos acababan de responderle. declaró á los padres de la Socie dad sujetos á la potestad del ordinario. [1] E l presidente R olland d’ E rceville habia sido desheredado por su tio. Los Jesuitas eran objeto de su justicia. en términos de arruinarse algunos por echar por tierra la moderación y la equidad. á fin de animar á los enemigos de la Compañía. y. Provincial. y que daba la señal para atacar con mas fuerza. no retrocedían por nada.” P ara los obispos de Francia este acto era de superogacion. que debiera ser su principal distintivo. quede allí como testimonio siempre subsistente de nuestra fidelidad. y otros setenta mas escribieron al rey para adherir se á la misma declaración. que nadie podia curar. El monarca. El mismo pesidente Iíolland se atrevió á reputar como título de gloria semejante bastardía [1]. en vez de perm anecer impasibles en sus escaños.Los Jesuitas cedian sobre un punto. L a voz del canciller Lamoignon de Blancménil. y conocían la pureza y sabiduría de su doctrina. el parlamento se negó á registrar el edicto. sacrificaban hasta su for tuna." así firmada. y siendo depositada en las demas respectivas de cada diócesis. Esto era dejar !a victoria en manos del enemigo. Luis XV habia preguntado á los obispos.— 101 — critas en nuestras constituciones. se colocó al lado de la minoría. dominado por Choiseul y madama Pompadour. ° de Agosto de 1761. y que se circule á las demas provincias del reino. “ Esteban d e L a C r o ix . y arregló la m anera de ejercer el general su jurisdicción en Francia. Los consejeros jóvenes á quienes el presidente Rolland d’ Erceville conducía al asalto de la Sociedad de Jesús. y hacer triunfar su bandera. y á las leyes del Estado. R ouillé des F illetiéres. imposible de conseguir. R olland no es- . Este temperamento no podia agradar á los que aguardaban aun mas de la debilidad del soberano. y suplicamos que nos sea permiti do que se registre la presente declaración en la escribanía del vica rio de Paris. Por un edicto del mes de Marzo de 1762 anulólos procedimientos entabla dos desde 1. las de los mas graves magistrados se ahogaban ante la exaltación filosófica y el de seo de complacer á la favorita. y era la de una debilidad moral. y éste nada perdonó para aprovechar la ventaja. Para los enemigos de la Sociedad la de claración de 19 de Diciembre tenia otra significación. Luis le re tiró vergonzosamente. para que esta misma declaración. era claro que se hallaban dispuestos á ceder en los restantes.

no siendo esta la últim a vez que se ape lará á ese medio para ocultar un atentado contra el honor ó la liber tad del pais..” E l 1. Todos estos escritos... uno de los iniciados en esta táctica. á la manera que Alcibiades pensó cortar la cola á su perro para im pedir con esto á los atenienses el hablar de cosas mas serias. folletos.. á la verdad.. y D ’ Alembert.. pág.. para distraerle. Siempre en todo ello. se en saya el entretenimiento del dolor nacional.. tenia por título: E stra d o s de las proposiciones peligrosas y perjudiciales en todo sentido.. L a prudencia del gobierno quiso prevenir las quejas que semejante desastre iba á producir en el público. par D ’ Alembert. Choiseul se disponía á ceder el Cana dá á la Inglaterra.... y las mismas preocupaciones al servicio de las pasiones. pues. el valor francés sobre los mares veia desvanecerse su prestigio.. . se llamó la atención contra los Jesuitas. A fin esd e M arzode 1762se re cibió la triste nueva de la pérdida de esta colonia y de su ocupacion por los ingleses.. pero. ° de Abril dispuso este tribunal que se cerrasen los ochen ta y cuatro colegios de los Jesuitas. En el mismo dia las pro vincias y la capital fueron inundadas de obras serias.. presentar á los franceses otro objeto de entretenimiento. Se imaginó..” [1] Destrucción des Jesuites.. su rui na por una circunstancia singular. nada tenian de nuevo. que tan funesta había sido á estos padres. al gefe principal de los Jesu itas. se quejó. que la ligereza de Choiseul y la afectada economía de M adama Ponpadour admiraban sin cesar... hubo una que se reservó mayor ínteres y publicidad que las res tantes. . el mismo círculo vicioso.. que no le quedaba mas arbitrio que obedecer al parlam ento. no debían atraerme una exheredacion de mi tio . según se dice.— 102— E l pais sufría los desastres de una guerra sin gloria. im portantísim a para ellos y funesta para nuestro comercio. otros acontecimientos igualmente funestos ame nazaban turbar la tranquilidad pública. Se intimó. ocasio nando el proceso que habian perdido. atacó el testam ento ante los tribunales. la autoridad pública se envilecía en el interior. y en unw carta del 8 de Octubre de 1778. Entablóse una serie de ataques contra el instituto. ni en la forma ni en su fondo. . que no hubieran servido sino hubiera dedicado á esa obra mi tiempo.. en presencia del imprudente manejo. relativam ente á esos Padres. enseñado y publicado en peraba este golpe. los trabajos que he hecho. que las circunstancias rejuvenecían de tiempo en tiem po. y en cambio de esto.. Se iban á sacrificar las conquistas trasatlánticas de la Francia. “ La Martinica. y. se lee: “E l negocio de los Jesuitas me cuesta en dinero mas de sesenta mil libras.. en medio de este diluvio de produccio nes.. la revela él mismo en estos tér minos U J : . que han sostenido.. unida al mismo proceso. mi salud y mis riquezas. papeles volantes y requisitorios dirigidos contra el instituto. 168.. que privaba á sus cajas de una gran cantidad de millones.. precipitó.

y el parlamento.—103— Esta reunión de textos truncados. y el aniquilamiento de los Jesuitas. y el todos tiempos y con'perseverancia. y en su despecho condenó á ser quemadas las declaracianes de los obis pos y breves del papa. en que la mentira sustituía á la verdad. Se des honraba á los Jesuitas en su pasado. absolvían las inclinaciones culpables. Peroelodio ha cia la Compañía iba siempre delante propagando la calumnia con in creíble rapidez. según ellos. á la moral y al honor de las letras. rehusaba el apoyo de tan oficiosos defensores. El parlamento coritestó. los llamados Jesuitas. tom. La medida ya se desbordaba. La rectificación de parte de los agraviados ca minaba muy detras. alzaron su voz contra un ultraje hecho á la religión. de pasages falsificados y de doctrinas extrañas é incoherentes. era preciso acabar con la Sociedad de Jesús. legitimaban todos los críme nes. el día 1. consejero del parlamento. que para salvar la Iglesia. y prestaban su mano á to das las monstruosidades. y su demostración jamas ha sido refutada. finalmente. vul nerado en la alteración histórica. el libro habrá ya producido el bien que la nación desea. primera parte. y el mismo soberano pontífice. és tos hubieran podido reunir muchas. . él clero de Francia se reunió en Paris en asamblea extraordinaria. Demostraron [ 1]. al rey de Inglaterra soberano le gítimo de la Francia. y á cual mas extrafliis en contra del parla mento y en el código llamado des remontrances. de quienes ha bia aprendido á desconfiar. tuvo por auto* res al abate Gouget. “ Miéntras la verdad se esclare ce. que las proposiciones contenían por lo menos mas de setecientos cincuenta y ocho textos falsificados. Bajo pretexto de defender el poder espiritual contra las invasiones de los Jesuitas. estorbando continuamente su marcha los cla mores de la incredulidad indigna ó de la pasión que no encuentra necesidad de que se la convenza. IV. relativos á este asunto. el que prohibió que se re conociese á Enrique IV bajo pena de horca. fué el que encendió la guerra de la Fronda. Los Jesuitas. el parlamento fué el que declaró. toda entera. La mala fe se des cubría en la discusión que la Iglesia y los Jesuitas aceptaron y que la fuerza brutal cerró. c de Mayo de 1762. Se afirmaba.” Con efecto. la magistratura echaba por tierra aquel mismo poder.” Sin embargo. á Minart y á Roussel de Latour. en tiempo de Cárlos VI. que sus censores habian examinado y cotejado todos los pasages y citas. El Estado pedia dinero al clero. escribia por entonces D’ Alembert. con el sucesor de los apóstoles á su frente. Los obis pos de Francia. y la Iglesia. [1] Se lee en la Correspondencia de Grimm. para envilecerlos en su presen te. el que deshonró á Enrique III. y á todo esto respondieron con hechos á acusaciones producidas de una manera tan palpable. Hubiera sido indispensable un trabajo largo y profundo para dar si quiera un colorido de prueba á tantas imputaciones. aiío 1764: “ Si se hubiera permitido á los Jesuitas oporler proposicion á proposicion.

tí parte. á aquellos que deben formar su alma y su corazon. este voto era la conservación de los Jesuitas. 4. y sirven á la razón á no dudarlo. L a toma del castillo de Arensberg no ha costado mas á los hannoverianos que laocupacion de los bie nes de los Jesuitas á nuestros señores del parlamento. se lleva á cabo con tan poco ruido. leyó á Luis XV la carta extensa. 379. [2] (Euvres de Voltaire. A fe mia que el negocio es serio. que ha perdido su Compañía. núm . desgraciada y torpe nación. los respetables rhaestros que les han educado. y toda lajuventud de nuestro reino. que todo os habla en favor de los Jesuitas. no se quiso dejar resfriar su celo. contra las de la Iglesia. La eva cuación del colegio Clermont nos ocupa mas que la de la Martini ca. V III. depositó á los piés del trono el voto unánime de la asam blea. arzobispo de Narbona. escribiendo á Voltaire. per dónalos porque no saben lo que se hacen. Los parlamen[1] Actas de las Asambleas generales del Clero de Francia. Creen servir á la religión. No desoigáis. deliberada y firmada que le contenia. las almas cristianas. pág. sus ministros.— 101 ~ — clero.” He aquí el lenguaje que usaba el clero de Francia en esta doble crisis. y toman sus órdenes sin apercibirse de ello. tom . tantos deseos reunidos. Ya puede decirse que Jesucristo es uu pobre capitan retirado. L a Roche-Aymon. y prorumpia en un grito de alegría: “En cuanto á nosotros. Lo queone parece extraño es. y así los Jesuitas podrán decir á San Ignacio: P a d re mió. señor.” Los parlamentos eran “ los ejecutores de la alta justicia para coa la filosofía. se ocupaba á su vez de estas desgra cias. cuyas órdenes recibian y acataban sin saberlo. y nosotros hacemos profesión de ser tan celosos de ella como de la propia nuestra. se destruya á una Sociedad entera sin haberlo merecido. son los ejecutores de la al ta justicia contra la filosofía. el 4 de Mayo de 1762. en que al propio tiempo la religión y la patria corrían igual peligro. tom. . contra todas las reglas de la jus ticia. . presentándose al rey en Versalles. decia (2). y termina con estas palabras (1): “Ya veis. un gran numero de vuestros súbditos. y con siguiente á esto. Pero el 23 de Mayo. 68. no desmereciendo de su arraigado patriotismo. el voto del catolicismo entero. y no permitáis que en vuestro reino. los ingleses nos hacen ser trá gicos en el exterior. y las clases del parlamento no saben verdaderamente dónde van á parar. Diez y nueve dias antes. El Ínteres de vuestra autoridad lo exige. La religión os recomienda sus defensores. pág. que la destrucción de estos fantasmas que se creían tan temibles. votó un subsi dio extraordinario. 200. los depositarios de su conciencia. Se conten tan á lo mas con quejarse. 2 . señor. la Iglesia. documentos justificativos. contra el derecho civil. y los Jesuitas cómicos en el interior. D ’ Alembert.

Se contaban entre sus miembros. procuradores generales de los parlamentos de Bretaña. se esforzaron en acriminar los estatutos de Loyola. apelaba al es píritu de corpora*eion. les presentaba el modelo: ellos á su vez evocaron las constituciones de la Orden de Jesús. mas incisivos. y todos entraron en el palenque. un exhorto y una sentencia contra el instituto fueron títulos inmortales. rebajándose hasta su base. Se habia arrastra do al parlamento de Paris á cometer una injusticia por espíritu de religión ó de nacionalidad. Dudon y Mondar.— 105— tos se encontraban en el apogeo de su poder. y las citaron á su barra. de cuya distribución se encargaron los enciclopedistas. difícil de desar raigar. La Chalotais. cuando supieron de fijo que el rey les dejaba hablar. á esa especie de lazo oculto. Se realzó su importancia á los ojos del poder real. Retirados del foco de la intriga. los parlamentos provinciales no tenian un Ínteres directo en la destrucción de los Jesuitas. les dejaron muy atras desde el fondo de sus provincias. Ruperto de Mondar. el deseo de atraer hácia sí las miradas de la Francia. aunque invoU . El parlamento de Paris ya comprometido. La gloria les cayó encima. los procurado res esperaban que tan bella presa no se escaparia de sus manos. de Provenza y de Bur deos. imprimieron á estos cuerpos judiciarios una actividad febril. preocupaciones y dudas en al gunos. adulando sus generosos instintos. era muy fácil dirigir un movimiento hácia el mal. Chauvelin. Se les obligó á todas á con siderar como cuestión vital la de los Jesuitas. y así. se les necesitaba. tan poderoso en los tribunales inamovibles. Habia. Con caracteres y tendencias diferen tes. todos se lanzaron á la arena. la va nidad. ma gistrados llenos de ciencia y equidad. y se esperó que las magistraturas de provincia pasarían aun mas adelante. para brillar en él por su talento ó por su animosidad Tres de estos dictámenes han sobrevivido: Caradeucde la Chalotais. pero en el corazon de la mayor parte dominaba un sentimien to de imparcialidad y de reconocimiento nacional. La ambición. poco ó nada dispuestos á in molar sus convicciones por complacer á la favorita ó al primer mi nistro del rey. y ellos encargaron á sus procuradores generales el dar les cuenta del instituto de San Ignacio. No hay duda que la pasión y la iniquidad. habian tomado la iniciativa en la capital del reino: magis trados mas elocuentes. fueron sus autores. jun to con el odio al nombre de Jesuita. El gobierno les ponia en ’ ocasión de obrar. Saint-Fargeau y Joly de Fleury. y así fueron colmados de alabanzas. Jam as se habia sometido á su apreciación causa de mas ruido é importancia. En esta antigua Sociedad france sa. y sin comprender bien todos sus hilos. unidos al cumplimiento de lo que se creia un deber. y Pedro Jules Dudon. pero con un sentimiento de probidad religiosa que los elogios y excitaciones de ls>s enciclopedistas no llegaron á apagar. es verdad.

valiendo á su autor la reputación mas distinguida. resultaba que. le enviase á decir. en los amigos de los Jesui tas. al parecer. que exigia un trabajo enorme. como magistrado. una parcialidad de la que ellos habian dado el ejemplo (1). E ste era un negocio de marca mayor. de L a Chalotais no tuvo prevención alguna co n traía So- . Chalotais leia las constitucio nes de los Jesuitas. y cuanto mas avanzaba en esta lectura. pero tomando en cuenta las doctrinas de la época y las seducciones que tantas utopías ejercian sobre naturalezas ardientes. que alteró algo su salud. yerno del procurador general. y con la fecha del año 1761 se leen estos curiosos detalles: “ E l parlamento. y debo decir. proscriptos entonces. que no solamente M. publicista y literato. y que sus dictámenes fueron dictados por el odio y la parcialidad. Me rogó que volviera á Rennes. que el rey dejase hablar á los procuradores generales sobre las contituciones de los Jesuitas Yo me apresuré á contestarle que. “AI. Se [1] Se habia dicho y publicado repetidas *eces. á los que se habia asociado. á medida que se iba haciendo. E n los pa peles de su fam ilia existen unas memorias inéditas del conde de la Fruglaie. no quiso tolerar mas los abusos de los tribunales judiciales. quien. quo M. tauto mas le aterra ba la im portancia y extensión del trabajo que necesitaba hacer p ara la próxi m a apertura del parlamento. podia estar persuadido. y La-Chalotais fué preso el 11 de Noviembre de 1765. que el negocio entablado contra la Orden se llevaría á cabo con todo rigor. sino en toda la Sociedad. ni tenian influencia ni tiempo de proscribir á otros. de La Chalotais nunca pudo en un principio persuadirse de que el rey permitiese este exámen. y que despues de conferenciar con todos. E sta voz nos parece desnuda de fundamento. á quien estaba dirigido. de la Chalotais se apresuró á volver á Rennes. Nadie mejor que yo puede desm eutir esta calumnia. de La Chalotais fué antes de esto conocido como enunigo de esta célebre Or den. es preciso confesar que estos grandes magistrados encontraron muchas veces. ni se tomó mucho empeño en em prendar el largo y fastidioso trabajo que se le habia encomendado. Todos los parlam entos de F rancia hicieron lo mismo. líe visto cada una de las páginas de esta obra. tenia una alta idea del crédito de los Jesuitas en la corte para no creerles con medios de conjurar esta tem pestad. existia un partido muy podero so en la corte que prevalecía sobre el crédito de los Jesuitas en Versalles. persi guiéndole y haciendo que se le redujese á prisión. y repartido á la corte y á la ciudad. ya con la cor te. si podria creer se. encargó áM . y leo hoy dia en muchas obras recientes de literatura. F u é Laverdy uno de esos miembros del parlam ento de P aris tan hostiles á la Compañía. no solamente en el parlam ento. Por el camino. al tiem po de cerrarse. AI mometo fué impreso. y que por lo tanto. Su diciánien sobre este ruidoso asunto. y que viera de su parte á los miembros le este supremo tribunal que allí encontrase. tuvo el éxito mas completo. Nos marchamos en seguida [dice el conde] á hacer algunas visitas de familia. M. Se ha dicho ademas que los jesuitas se habian vengad» del famoso procurador general bretón. de La Chalotais el exámen de las constituciones de los Jesuitas. en honor do la verdad. se encerró en su gabinete. y que llegó á ser una especie de concurso de talentos entre todos los procuradores generales del reino. para darle luego cuenta á su aper tura. así como á las personas de la Sociedad que tuviesen relación. que prepararon sus mate-riales. nombrado contra lor general. Los Jesuitas. Se ha añadi do que La C halolaishabia hecho su obra por cálculo y por odio. concluyó su ta rea. bajo el ministerio del duque de Choiseul. . se revela en sus requisitorios.— 106— Iuntaria. que eldictám en de La Cha lotais fué obra de D’ Alem bert y de los jansenistas. “ He oido decir. ya en Paris. y así no se apresuró. y en seis semanas de un trabajo forzado. de todas las noticias que habia podido recoger.

en Grenoble. en Pau. donde habitualmente no se reflexiona sino despues de hecho lo que antes debiera reflexionarse. en el seno mismo de los tribunales. en Metz. luminoso. no es patrimonio sino de aquellos hom bres. En Rennes. el derecho de la familia y el de los acusados. y por lo tanto. en Dijon. pero en sus ar gumentos figuraban íos servicios de que el mundo cristiano es deu dor á la Orden. Los parlamentos eran los centinelas avanzados para la custodia de los intereses sociales. movido por odio ó parcialidad (senti mientos que jam as participó su bella alma) rechazó por el contrario toda im pulsión extrangara á su opinion personal. cuyos tris tes efectos no calcularon en un principio. será siempre muy fá cil el hacer una opinion pública. Fué mas prudente en este punto que los otros que sustituyeron la vehemencia del sofisma á la idea católica.. cuyo arte consiste en engendrar preocupaciones. que un cercano porvenir debia sin duda realizar. en Burdeos. donde la voz de Mondar se habia oido. en P erpiñany en Aix. generalmente. Su obra no despedía el brillante reflejo de las pa siones de la época. . En cualquiera otra circunstancia los huciedad. y concluia contra los Jesuitíis. artic. mas dueño de su pensamiento y de su palabra. cuando el deber de su cargo le puso en necesidad de dar su parecer sobre estas constituciones. El dia del abandono se acercaba para los Jesuitas: ni resistían ni ya podian resistir tan multiplicados emba tes. 6. d' Eguilles. Esta vida severa y retirada fué sin embargo tan digna como piadosa. las masas se encuentran siempre dispuestas á correspon der al impulso de los que. no fué recibida con el entusias mo que aplaudió las de Chalotais y Mondar. y mas adelante. la libertad de conciencia y la intole rancia filosófica. engañándolas. en Rouen. L a Chalotais y Mondar se dejaron llevar por violencias. que les cercaban por todas partes. aspiran á dirigirlas. 304. hicieron entender mas de una siniestra pre dicción. que no consintieron manchar de esa manera el manto de la religión y de la justicia. L a popularidad. y que incapaz de darle. se contentó con discutir las constituciones que el rey sometía á su exa men. Dudon. ni. pero en medio de tantas pre cipitaciones judiciales. en Tolosa. y de lo cual se arrepintie ron. y al mismo tiempo de hechos é investigaciones profundas: se desdeñó de hacer el mas mínimo uso de ellas. salieron del seno de los parlamentos valero sas minorías. se alzaron muchas oposiciones. Estas borrascosas deliberaciones ponian en tela dejuicio el principio cris tiano y el poder monárquico. He visto y leido una multitud de cartas anónimas que le fueron dirigidas (por algunos jansenistas sin duda) las cuales estaban llenas de hiel y de am argura. que explotan luego en su beneficio. En Francia. sobre todo (1).—107— ha juzgado la obra sin querer descender á la vida del autor. fl] Memoires medites de M . Sea cualquiera el sentido en que se trabaje. le présidcnt. Su dictámen era completo.aun quiso leerlas. sino que por el contrario. que agitadas por la pasión. II part. hizo gran caso de muchos de sus miembros. pág.

y ademas los nombres de Montvallon. y. acusadores y testigos. de Gueydan. ni casi libertad para el bien. la vergüenza que resultaría retrocediendo de las preocupaciones y compromisos de compañerismo. Foriisy Camelin. Miraveau. la pretendida gloria é ínteres. una mayoría primitiva de veintinueve votos opri mió á una minoría de veintisiete. En las me morias inéditas del presidente d’ Eguilles encontram'os loque pensa ron estos hombres de profunda convicción. que en Aix. cuando no se cree que existe responsabilidad personal. ni quedeje de ser repugnante. deter . cuanto que no debia esperarlas de una corporacion de magistrados. añade: “Hé aquí. aunque mode -d rado en la relación de los abusos de que fueron víctimas las concien zudas resistencias. No oyeron la defensa de los Jesuitas. no tocan individualmente á las personas: la iniquidad desapa rece dividiéndose. Esta coaccion moral. pero convidándolos á tomar parte en la destruc ción de un instituto religioso. y para todo hay audacia. Thorome. Coriolis. Despraux. que tiene algo de revolucionaría. sin instrucción. Mons. llena de honor y probidad. y casi siempre sin apercibirse ellas mismas. entre los cuales ciertamente no ha habido uno solo que fuese capaz de la menor falsedad. Esto no quiere decir que la condescendencia no cueste trabajo. señor. el honor mal entendido. ár bitros. y por último. donde no hay ojos p ara la verdad. de ííousset. en laque se contaban cuatro presi dentes: Coriolis d’ Espinouse. Boyer de Eguilles y d’ Entrecasteaux. circunstancias que hubiera querido poder ocul tar á mí mismo. renacía la mancomunidad de cuerpo. los corazones mas huma nos. Al parecer. Beaurecuil. no supieron sino castigar. de la menor injusticia. y acaban por poner el corazon y el en tendimiento en una especie de convulsión habitual. cuya influencia sobre las poblaciones mas de una vez habian envidiado. de manera que sin desearlo. podia ser mal interpretada. por un Ínteres personal. el espíritu de venganza y el deseo inmoderado de extender sus atribuciones. Tanto me han sorprendido. amor para la justicia. sin pruebas y sin exámen. las personas mas honradas. Todos éstos no quisieron decidir sobre el mayor y mas difícil de los negocios. Se vió á los magistrados constituirse á la vez. las pasiones todas desencadenadas se reúnen. Charleval. Se habian calculado los votos: los enemigos de los Jesuitas sabian que contaban con una mayoría de dos votos.—108— bieran protegido. y su partido estaba tan de antemano deci dido. la vanidad el segun do. la cólera contra los que atacan. de Jouques. y la ambición algunas veces el tercero. lo demas nada les importaba. caminan hácia el mal lo mismo que los mas perversos. corrompen insensible mente el alma mas bella. los excesos que se cometen en cuer po. pero el mal ejemplo hace dar el primer paso. en seguida. El presidente se quejó al re}1 é la violencia que seles quería hacer sufrir. La Canorgue.

Declaró privados de toda función y cargo civil y municipal á los padres que mandasen á sus hijos al extrangero á estudiar con los Jesuitas. L a repartición de los votos de los demas parla m entos es poco mas ó ménos la misma. de Flandes y de Artois. de Alsacia (2). Su Magestad me encarga le conteste. no por eso dejaria de tener la satisfacción de ver que su diócesis. lo cual. aun cuando vuestra E m inencia no conociese. quienes hasta el presente no han dado el menor motivo en esa provincia para tem er las funestas conse cuencias que han tenido lugar en otros puntos del reino. y en Aix 24 por 22. y de que volváis al ejercicio de vuestras funciones. le decía. y dándole cuenta de la utilid. poco mas á ménos. no puedo menos de haceros presente toda mi satisfacción por el celo que el presidente Espinouse y vos. ya en beneficio de la religión en general. con una moderación tan parlamentaria. una imper ceptible mayoría (1) fué la que sancionó los fallos. hasta el presente. el delfín escribió la carta siguiente á Eguilles. y jam as una mayoría tan disputada ha producido tan gran resultado. E n Rennes fueron 32 contra 29. Pero la sentencia del parlamento de Bretaña excedió en exagera ción á los otros. ha gozado de to d a la tranquilidad que las circunstancias actuales no han interrum pido. Estos dos grandes objetos. las disposiciones del rey respecto á cuanto pueda interesar á la religión. contando vos mismo con iguales sentimientos. obispo de Estraburgo. E l duque de Choiseul le dirigió desde Versalles. Los tribunales soberanos del FrancoCondado. es una nueva garantía . toda mi estimación y benevolen cia. tan estrechamente unidos. el 8 de Agosto de 1762. El asunto de los Jesuitas ofrece al mundo un lastimoso ejemplo.” En la mayor parte de estas corporaciones judiciales. habéis mostrado en el negocio de los Jesuitas por el Ínteres de la religión y los del rey. cuyo pueblo y masgistrados repug naban separarse de ellos. habiqi pedido al rey la conservación de los Jesuitas de Alsacia.” De tiempo en tiempo. al frente de diez y nueve magistrados. en Burdeo» 23 con tra 18. El 12 de Setiembre de 1762. me obligan á rogaros que hagais presente á los magistra dos que tan bien los han llenado. ya por la educa ción de la juventud en particular. (2) E l cardenal de Rohan.ad que prestan estos religiosos en esa provincia. están basados sobre iguales motivos. se negaron á (1) Se ha conservado el número de votos que en muchos parlam entos se decidieron contra los Jesuitas. que habia llegado á Versalles á reclamar justicia: “ An tes de vuestra partida. cuyos antece dentes. Luis XV comprendía alguna vez los de beres de la corona. en Perpiiían 5 contra 4. despertó en el corazon del monarca un sentimiento de dignidad. en Rouen 20 contra 13. en Tolosa 41 contra 39. par ticipándole sus inquietudes respecto á los Jesuitas de Alsacia. la respuesta siguiente: “ El rey me ha entregado la carta que vuestra Em inencia le ha escrito. y que jamas . Con efecto.—109— minándose como ellos por la necesidad del momento.pierdo de vista. que vuestra Em inencia puede estar tran quilo por la suerte de los Jesuitas de Alsacia. tanto p ara su Magestad como para vuestra Em inencia. El asedio de que tan justamente se quejaba el presidente d’ Eguilles. como conoce.

y sucesivamente á la usurpación de toda auto ridad. E l consejo soberano de Alsacia habia sostenido á los padres. y declarado ésto.. pues. sino acusa ciones de doctrinas erróneas. . proclamaron á los discí pulos de San Ignacio “los mas fieles súbditos del rey de Francia y las garantías más seguras de la moralidad de los pueblos. No son. la magia. fórmulas de votos. y con la que me honro mas que otro alguno. de las intenciones del rey. todos los Jésuitas.” E l duque de Choiseul se guardó muy bien de cumplir su promesa. el parlamento de Pa rís. bajo el espe cioso velo de instituto religioso. de falsos principios que el parlamen to copia de los E xtractos de las proposiciones . el homicidio. y en las bu las. Vuestra Em inencia conoce la inviolable adhesión que le profeso. sino mejor dicho. breves. que no quiere que los Jesuitas sufran cambio algu no en su estado. el robo. el falso testimonio. á fuerza de intri gas y de maniobras. cuya esencia consiste en una actividad continua para llegar desde luego por toda especie de medios y ca minos. y con aprobación de sus superiores. todos sin excepción. la idolatría.” El camino ya se encontraba desembarazado. directos ó indirectos. por el cual dice: “ Que hay abuso en el dicho instituto de la dicha Sociedad que se llama de Jesús. como contrario al derecho natural. el par ricidio.” Tal es el resúmen de los cargos é imputaciones acumuladas contra el instituto. la blasfemia. etc. decretos de los genera les y de las congregaciones generales de la dicha Sociedad. iba á proscribir á su turno y á herir de muerte á la Compañía de Jesús. supo al fin obtener de este cuerpo la supresión délos Jesuitas. la irreligión de todo género. los magistrados de estas cuatro provincias y los de Lorena. la superstición. apoyado en todos estos mandamientos de proscripción. no una órden que aspire verdade ra y únicamente á la perfección religiosa y evangélica. la impureza. á una indepen dencia absoluta. donde reinaba Estanislao de Polonia. el perjurio. “la simonía. declara por consecuencia al dicho instituto inadmi sible por naturaleza en todo estado civilizado. las prevaricaciones de los jueces. E l ministro. atentatorio á toda autoridad espiritual y temporal. y que tiende á introducir en la Iglesia y en los estados.—110. constituciones y declaraciones rela tivas á las constituciones. Y no es á uno ó mas individuos aislados á quien se atribuye toda esa degradación y en vilecimiento moral. Los tribunales del 1 reino se coligaban para declarar á los Jesuitas enemigos del bien público. según el parlamento. acusaciones de delitos las que pesan sobre los Jesuitas y lo que les hace culpables. el sacrilegio. son culpables de haber enseñado en todos tiempos. un cuerpo político.— asociarse á este movimiento.de la opinion. ocultos y manifiestos. la astrología. cartas apostólicas. el maleficio.Se reservó para el dia 6 de Agosto de 1762. y en este mismo dia expidió un decreto. suicidio y regicidio.

execra bles y contrarias al amor filial. sobre la gerarquía. crean do contra la vida de los reyes un peligro siempre inminente. á los ejemplos de Jesucristo. de los semipelagios. la vida de los hombres y la regla de las costumbres. álos patriar cas y profetas. trastomadoras de la autoridad de la Iglesia y de la Sede Apostólica. cuyo veneno es muy peligroso. al socianismo. y por lo tantb. dando rienda á la avaricia y á la crueldad. eludiendo la ley divina con falsas virtudes. y haciendo depender de va nos razonamientos y de sistemas. ofen diendo á los oidos castos. opiniones de los santos padres. y ahogando en los padres y en los hijos todo sentimiento de humanidad. protegiéndo los asesinatos. injurian do á los soberanos y á sus gobiernos. eclesiásticas ó apostólicas. y de los errores de Ticonio. reproductivas de la heregía de Wiclef. opuestas á la certeza de otros varios dogmas. cuyo camino abren.—111— “ Sus doctrinas en toda época han sido favorables al cisma de los griegos. paliando la usura. en fin. atentatorias al dogma de la procesion del Espíritu Santo. enseñando á los hombres á vivir como bestias y á los cristianos á conducirse como paganos. sean civiles. á la doctrina de los apóstoles. contrariando al segundo mandamiento de la caridad. á la inquidad del robo. sediciosas. propensas al fanatismo y á carnicerías horribles. doctri nas. excusando la venganza y el homicidio. sus ministros y magistrados. de Casio. sobre los ritos del sacrificio y del sacramento. resintiéndose del epicureismo. de Pelagio. atacando la fidelidad de los criados. al precursor de Jesucristo y á los ángeles. favoreciendo la impiedad de los deistas. y descubriendo la senda para la violacion de todas las leyes. inclinando á los jueces á la prevaricación y á los acusados á usar de artificios diabólicos. vida y honor de los príncipes. decisiones de la Iglesia. añadiendo el arte de engañar. á los apóstoles. alimentando la concupicencia. perturbadoras de la sociedad humana. de Fausto y de Marsilio. y que no se ha acreditado sino por sacrilegos efectos que no pueden recordarse sin horror. al nestorianismo. impías y blasfemas contra la bienaventurada Virgen María y demas funda mentos de la fe cristiana. é indu ciendo á la tentación y á los mas grandes pecados. al sabelianismo. reposo de las familias y buen órden de la sociedad civil. á la seguridad. natural y positivo. para proporcionar homicidios y parricidios nunca vistos* abiertamente opuestos al Decálago. injuriosas á los santos padres. hostiles al misterio de la Redención y á la divinidad de Jesucristo. contrarias á las máximas del Evangelio. calvinistas y demas innovadores del siglo XVI. ame nazando á los magistrados y á la sociedad humana con su perdición segura. apro bando la crueldad y los resentimientos personales. caridad simulada y otros artife cios y fraudes del mismo género. turbando la paz de las familias. opuestas á los derechos divino. favorables al arrianismo.” . y al de gentes. fa vorables á los luteranos.

p a ra no caer en el ridículo. 20 „ Total. sin contar los bienes que tenian en las colonias. los bienes secuestrados. 11 „ D e otras propiedades. . sobretodo para las Casas profesas. t)e capitales productivos.. Una anécdota m uy singular hizo modificar esa parsimo nia. ta le s como vastos edificios. . . el parla mento dispuso que los presos com erían á expensas de los Jesuitas. así como á la piedad. se dispersan sus preciosas bi bliotecas. les daban una comida. cuyos productos pagaban los intereses de cuatro millones de deudas. 5 8 millones. cuando no se daban mas que doce diarios para el sosten de cada uno de los padres. pero el de Languedoc no concedió sino doce. Se Ies confiscan sus bienes. decretó que su generosidad se elevaria á la cantidad acordada por los dem as parlam entos del reino. . . que nadie le per donaba.000 libras de réditos de im posiciones eclesiásticas 6 civiles. cuya ren ta se hallaba gravada con 550. De este modo se tom aban de los bienes de los Jesuitas diez y siete sous para la comida de un presidario. que el parlam ento. que destruia la Compañía. vivir en comunidad.000 religiosos. cuya renta servia p a ra el sosten. se dilipida su fortuna ( 1). y no se concede á los anteriores dueños de todo esto sino una escasa pensión. reuniendo á todas las salas. Todos estos cuatro mil sacerdotes que er» su colegios. Se dió parte al depositario de. lo que ascen d ia el gasto de cada Je suita á 300 francos uno con otro. Les fué prohi bido conservar su trage. Todas las veces que pasaba p o r T o lo sa una cadena de presidarios con denados á galeras. bibliotecas y sacristías. . ". sin haber presentado antes el juramento anexo á la misma sentencia. E n esta cantidad no se com prenden los donativos ó limosnas. respartidos en esta •forma: D e bienes inmuebles improductivos. y desempeñar cual quier cargo del ministerio sacerdotal. (2) Los' parlam entos de F ra n c ia asignaron veinte sous por dia á cada Je suita. y el gasto se fijó á 17 sous por cabeza. hacían servir á los presos por los hijos de las familias mas ilustres. E l parlam ento de P aris no concedía esta pensión alimenticia sino á los proesos. se les expulsa de sus casas. . . Algún tiempo despues del decreto provisional. alimentos y viajes de 4. que solo puede adquirirse mediante toda clase de sacrificios (2). tener corresponden cia con los demas miembros de la Orden. y en que la contradicción en los términos excluye forzosamente la unidad de doctrinas tan decantadas de la Compañía. los Jesuitas estaban encargados de mantenerlos. se despojan de sus ricos templos. . E l de Grenoble se extendió h a sta treinta. 2 0 millones. pasó una cadena por aquella ciudad. . y á fin de habituar á sus discípulos á la virtud. en sus trabajos apostólicos ó li (1) La fortuna de los Jesuitas en F ra n c ia . No se quería que fuesen . Este contraste chocó tanto al pueblo. muebles. . en sus misiones. obliga á to dos los padres á renunciar á las reglas del instituto. ascendia en 1760. .— 11?— Esta sentencia. á unos 56 á 60 millones. y conform e á la costumbre antigua. 7 . De veinte millones. en la que el ridículo va reunido á lo atroz. . y gastos de conservación de edicios. . los estudiantes novicios eran privados de ella.

se negaron á prestar el juramento que se exigia de ellos. faltos de prevención. Pero en las dolencias del entendimiento humano. nunca artículos de fe. “Este decreto del parlamento. Ya que no podian formar la infancia Jesuítas. pero faltaba obligarles á romper unos votos que la ley no reconocia. se encontraron de repente. de quienes se decia estaban tan dispuestos á prescindir de la religión. y por consi guiente la desaprobación inmediata de todos los hombres de bien. y la facultad de poder heredar. al mismo tiempo que se les llam aba á la vida civil. convencidos ple namente de todos los crímenes imaginables. no eran. ofreciéronse ventajas inmensas á los hijos que consintiesen en rene gar de su madre ultrajada. La tiranía ya no podía detenerse en la pendiente en que se habia colocado. Este voto fué el juramento impío de una regla impía. los que faltaron á unos juramentos. de todas las heregías posibles.” L a Compañía ya no existia en el reino Cristianísimo. era un acto de tiranía. era decidir arbitrariamente un hecho histó rico. Exigir de los Jesuitas el compromiso de sostener los principios llamados libertades de la Iglesia galicana. sino muy problemáticos. Estos hombres. habian ensalzado el nombre de la Francia. Sus miem bros se hallaban dispersos. lleva visiblemente im preso el carácter de la pasión y de la injusticia. lo cual se intentó con el encarniza miento propio de las pasiones de partido. pues por respetables que pareciesen éstos. Los Jesuitas opusieron la resignación á las persecucio nes dirigidas contra ellos. la razón calla. 15 . Se excitó á la apostasía. de cuatro mil. como la que afectaba á la generación de aquella época. p. desde el arrianismo hasta el luteranismo. t. y según el dicho de un escritor protes tante. á pesar de todo y según la opinion de los doctores mas sabios. y el juicio se ofusca con la pre vención. Tribunales católicos acababan de dar al mundo un fatal ejemplo que los escritores protestantes no titubearon en reprender. y aunque ciertos.—113— terarios. y redu cidos á la miseria ó á la infamia de renegar de un instituto que habian hecho voto de seguir hasta la muerte. Se les declaraba muertos civilmente. manifiestamente falso y controvertible. Esta conducta es el mas bello y mas completo elogio que puede hacerse de una asociación reli giosa. 51 y 52. apenas cinco se sometieron á él. por la disposición del parlamento. que está en lo verdadero. Los Jesuitas diseminados se veian acogidos por los obispos y por los pueblos. Querer obligar á los Jesuitas á ir contra los principios de moral de la Orden. apenas llegaron á cinco Jesuitas. X I. (1) Cours d’ histoire des E ta ts europeens. y para ello se quitaba á estos jóvenes el derecho de recobrar su p a trimonio. de los que jurí dicamente se hallaban absueltos. y de cuatro mil padres que habia en Francia. dice Schoell (1).

p. Eran pobres. predican en Dijon. Estos dos medallones no indican sino quince estaciones establecidas en los doce pueblos. L X V III. Fueron á la vez misioneros y directores de las almas. éste no era el prim er hombre del mundo.o están tan exactos como el árbol geográfico. . y otro que me dice la misa. y el fallo se ejecutó. y el par lamento no se atrevió á tolerar por mas tiempo esa tardía apela ción á la opinion pública. le contestó (1) el 1S de Febrero de 1763: “ Los Jesuitas aun no han sido destruidos. designadas en los medallones de la derecha. á quien no agradaban mucho las proscripciones. E ste árbol geográfico está conforme al último catálogo general impreso en Rom a él año de 1749. fueron condenados á la horca. se llam aba el P. Para lo» unos como para los otros. que conservaba en los (1) (Euvres de Voltaire. D ’ Alembert comu> nicó sobre esto sus temores á Voltaire. que se volvía contra ellos. asustaban á la filosofía y á la magistratura. ' Las misiones de Ruylem bourg y de Wuch-te-])uerstede. E n esta época. bajo pena de una multa de tres florines. el instituto de San Ignacio com prendía u n a asistencia mas. El parlamento de Paris y sus aliados se inquietaban de este movimiento de la opinion. Su título y sus indicaciones pueden inducir á error. Hay once en Versalles. y el patriarca de Ferney.—114— para la virtud y para las bellas letras. recogido p or Voltaire. que fueron divididas y constituyeron las cuatro provincias de la Gran Polonia. Pequeña Polonia. (2). y no supo nen mas que quince misioneros. erigida en 175ff por la X V III congregación general. Los Jesuitas no se habian ' defendido. pero no representa el estado d e 'la Órden en 1762. E n la época en que apareció este árbol geo gráfico.” L a herida hecha al instituto de San Ignacio fué sentida en todos los corazones católicos. Adam. y en que estaba prohibido á los católicos. Lituania y Mazovia. y form ada con las dos provincias de Polonia y Lituania. y su celo no permanecía ocioso. los hombres sensatos deploraban la pérdida de esa Compañía (3). tal como fué dirigido á los príncipes y á los magistrados. todo el misterio consistía en que las iglesias católi cas no podian tener puertas ni ventanas que diesen á la calle. en Grenoble y en Besánson. Los dos medallones n. la de Polonia. pero su corazon encerraba una superabundancia de riquezas. los padres de familia no sabian á quiénes confiar en adelante la educación de sus hijos. Los Jesuitas esparcidos por los pueblos y aldeas. ya no existiun en esta época. t. se contaban veinticinco estaciones en los veintitrés pueblos y cuarenta misioneros. la edad madura se agrupa ba al rededor de las cátedras evangélicas para escuchar su doctri na. existen en la Alsacia. el ir á los templos con devocionario en la mano. Dos sacerdotes acusados de haber censurado las disposiciones del tribunal. su apología brillaba despues de la sentencia. Según de cía su huésped. 239. (3) E l duque de Choiseul y el parlamento hicieron componer entonces el árbol geográfico que hemos reproducido en la Historia de la Compañía. Los establecimientos de los Jesuitas en las Provincias-Unidas no estaban mas ocultos que los de las dem as religiones y sacerdocio secular. (2) E ste Jesuita.

los jansenistas y los filósofos.” Esta justificación de los Jesuitas. Ocupaba por entonces la silla de Paris un prelado. y no encuentro en lugar suyo sino una justificación manifiesta. pero sin dejar de respetar la pureza de sus acciones. se ofrecerá para llevar la fe y la civili zación. y un gran sacrificio que hacer. cuyo nombre bendecia el pueblo. en lugar suyo. E ra éste Cristó bal de Beaumont. y que tan dificil será llenar. pág. una luz que difundir. y fué para ellos la razón de destruirla. como lo es para no sotros el pagar al ménos el tributo de gratitud y reconocimiento que se merece por sus innumerables beneficios. donde por la primera y última vez se vió realizada por su influencia esa quime ra de felicidad que se encuentra solamente en la imaginación de los poetas? Eran peligrosos á los soberanos. y cuya apostólica virilidad y firmeza maldecían el parlamento. juntamente con la gloria del nombre francés. no les faltó de parte del catolicismo. un arzobispo. probado en el destierro. registro las páginas. 16 (Paris. esos hombres tan ansiosos de sacrificios como lo son otros de goces. 1820). y se echará de ver siempre el vacío inmenso que en la cristiandad han dejado. .—115— pueblos los sentimientos religiosos. supongo que la tuviesen. cuyo valor é inagotable caridad serán siempre uno de los mejores recuerdos de la antigua Catedral. de abnegación. ¡Ah!'¿Quién es capaz de enumerarlos? Pasará mucho tiempo. se refleja el pensamiento con dolor sobre esta Orden tan floreciente en otro tiempo. exclamaban con el abate Lamennais (1): “He hablado. Bien sabian esto los que la destru yeron. dice. expresada con términos tan elocuentes. y todo el que podian. donde hubiesé un bien que hacer. y ¿qué corporacion no la tiene? Su ambición era la de hacer bien á sus semejantes. veo en ellas escritas acusaciones. y ¿en cuáles domi naban fuera de aquellas regiones del Nuevo-Mundo. ¿acaáo la filosofía tiene derecho á hacerles semejante inculpación? Pero sea de esto lo que quiera. tantas veces re gadas con su sangre? Se les acusa de ambición. y ¿quién ignora que esto es por lo general lo que los hombres perdonan con mas dificultad? Querían dominar en todas partes. & los bosques de la América. (1) Reflexiones sur F etat de V E glise de France vendant le X V III siecle. abro la historia. un igno rante que enseñar. cuyas virtudes admiraron Federico II y los ingleses. y al pronun ciar esta palabra. busco luego las pruebas. Todos eüosj en la amargura de sus presentimientos. y cuya existencia toda entera no fué sino una continua abnegación de sí misma en beneficio de la humanidad y de la religión. que se apresuraba á acudir. ¿Quién les ha reemplazado en nuestros pulpitos? ¿Quién les reemplaza en nuestros colegios? ¿Quién. ó á las vastas regiones del Asia.

hizo lo propio con la obra del prelado Cristóbal de Beaumont: fué citado éste á compa recer. ni las enfermedades. si el rey no hubiese mediado con un vergonzoso paliativo. y el parlamento interpe lado por la razón. . El arzobis po se libró de la venganza del parlamento. desmintiendo su obra con los hechos. encum brados en sus escaños. doce jóvenes regentes. La familia real habia mantenido hasta entonces en el palacio de Versalles á los padres que poseían (1) Según los registros del parlam ento de Paris. Ceruti era de este número. creían poder forzar al poder espiritual á no ser mas que el comisario de policía moral del poder civil. sin quejarse. y los Jesuitas de estas cuatro demarcaciones sufrie ron. ni los servicios. El Atanasio francés juzgó en el tribunal de su conciencia de magistratura eclesiástica. A l ver esta intrepidez. El 21 de Enero de 1764 el mismo verdugo que arrojó á las llamas al Emilio de Juan Jacobo de Rouseau y la Enciclopedia. pero al ménos no fueron tan crueles como Pombal. . y el 28 de Octubre de 1763 dió al público su célebre Instrucción pastoral. con fecha 9 de Marzo de 1764. de Rouen y de P au fueron los únicos que se unieron á esta medida.El se encontraba al frente de todos los ataques. ésta recayó sobre la Compañía de Jesús. con todo el dolor de su alma y lleno de respeto p ara con sus antiguos maestros. condenaba léjos de su pais natal (1) El parlamento y Choiseul se mostraron inexorables: no exceptuaron ni la edad. el parlamento no conoció ya límites. E l autor de la Apología de los Jesuitas se dejó seducir por los elogios prodigados á su talento y á su juventud. que optar entre el deshonor y la expatriación. El destierro fué aceptado. acababa de pronunciar. Los parlamentos de Tolosa. contestó con la arbitrariedad. no fueron mas que ocho hermanos coadjutores. en nada debilita ba en la pastoral la energía de su fondo. Fué mandado á todos los padres que adjurasen su instituto y que rectificasen con su juramento las calificaciones con qu^ los anteriores decretos les habian cargado. los que se sometieron al jura m ento exigido. á los jueces seculares que. consintiendo en desterrar de nuevo al primer pastor de su diócesis. Los confundió y derrotó completamente. expulsos y a de la Com pañía y cinco profesos. ni los ta lentos. oponiendo la verdad escrita á la falsedad hablada. que el presidente Molé. Ya no quedaba mas me dios á los discípulos de San Ignacio. y pro bando que los Jesuitas condenados ni habian sido acusados ni juzgados de buena fe. H a sido éste el único Jesu ita que ha favorecido las ideas revolucionarias. y hubiera sufrido una gloriosa condena por la justicia.— 116 — Cristóbal de Beaumont llegó á comprender que la guerra hecha á los Jesuitas era la señal de la ruina de las costumbres y de la Iglesia. L a moderación de la forma. la deportación y la indigencia á que se les.

tal como el enunciado en esta fórmula: “De no vivir en adelante en comunidad. M. Si fuesen tan des graciados que se ligasen con obligaciones tan contrarias á su estado. prestar otro segundo. por los cuales se han ligado á Dios. subsisten aun en el fofo inter no. que su conciencia no les permite someterse á ellos. presten el juramento exigido. de que en materia de fidelidad. han teni do. por la defensa de su autoridad y por el sosten y manteni miento de los derechos de su corona. “En cuanto al último artículo. y por lo tanto se encuentran obligados h cumplirlos delante de Dios. pues si los votos. los Jesuitas se toman la libertad de representar humilde y respetuosamente á V. ni con cualquier miembro de la “misma residente en pais extrangero. y no hay testimonios. les llena de aflicción. ni pruebas. incurririan en la cólera del cielo. “Respecto á los demas artículos contenidos en la fóVmula del juramento que exige vuestro parlamento de Paris. que no estén dispuestos á dar á Ja faz del mundo entero. siguiendo la forma del instituto que habian abrazado.” “ Otro escrito mas largo y detallado que lo que puede ser éste haria ver á vuestra Magestad palpablemente todos los inconve nientes y consecuencias de una medida qué el honor y la con ciencia no permiten á los Jesuitas admitir.acaba de dar un decreto que dis pone. que preparaba la edu cación de los infantes. y en este estado no pueden. El anatema llegó hasta el escalón del tro no. siempre tienen y en adelante tendrán. para convencerle. ni seguridades. ú otras “ personas diputadas por éstos. y de las constituciones de la Sociedad que “ se llama Compañía de Jesús.— 117— su confianza. que concierne á la seguridad de vuestra sagrada persona. ó aisladamente. contravenir al primer juramento que prestaron ante los alta res. dirigieron al rey la carta siguiente: “ Señor: “Vuestro parlamento de Paris. posible. de sumisión y de respeto hácia vuestra sagrada persona. y entre ellos al sabio Bertier. en la indignación de . y el dia mis mo que emprendieron el camino para su destierro. se encuentran rotos y anulados por decretos de los tribunales seculares. Luis no se atrevió á oponerse al parlamento. bajo el “imperio del instituto. los mejores principios. que todos los que componen la Sociedad de los Jesuitas y que se hallan comprendidos en el territorio de esa corte. en cuanto leg 595.. cuantos Jesuitas se hallan dispersos por el reino están prontos á suscribirle aunque sea con su sangre. La sola sospecha que pueda hacer dudar de sus sentimientos sobre este particular. y que se creerían dichosos en dar su vida por la de vuestra Ma gestad. de no seguir correspondencia al“ guna con el general y superiores de la dicha Sociedad.

—1 1 8 los hombres de bien.E l delfin no sobrevivió mucho tiempo á la destrucción de los Jesuitas. Luis (1) Procedvre contre V institu í et les constitutions des Jesuites. pero todas las heregías los han detes . y su protesta hizo que por algunos momentos pensase Luis XV en la concien cia de su deber. pero ésta no impidió que se prestase á la consu mación de la iniquidad. veneno. E l tiempo de los crím enes aun no habia llegado. “Por todo esto. y por la gloria y prosperidad de su reinado. y nos parece inverosímil. á pesar de sus cláusulas. Se alegraron. que ponga á los Jesuitas de su reino. y Choiseul se decidió á firmar un edicto que prescribía (1): “ Que la Compañía de Jesús ya no tendría lugar alguno de per manencia en su reino. E ste rumor jam as se ha probado. fué p a ra el pueblo un golpe tan sensible como in esperado. L a perspec tiva de su muerte llena á los filósofos de alegría. Una muerte prem atura les libró de ese cuidado. señor. Choiseul y la secta filosófica tem ían sus talentos y su firmeza. da su pérdida. Los enciclopedistas no adelantaron la muerte de este príncipe. que trascribimos de su mismo original coaservado en Roma. (2) . y modificando en todo este preámbulo. no se hace mención alguna de los motivos ni del destierro (3). humilde y respetuosamente suplicamos á vuestra Magestad. pág. que contiene las observaciones del rey sobre el preám bulo del edicto.” A esta declaración. Jesuitas. tierras ó señoríos de su obediencia. y vuestra Magestad no podría en adelante considerarlos como súbditos dignos de su protección. y no cesarán de dirigir al cielo sus continuos y mas fervientes ruegos por la conservación de V. ‘‘La muerte del delfin. perpetua é irrevocable. t. El delfin censuraba las acriminaciones de que estaban llenos los decretos del parlamento. 326.” E spiró en efecto el 20 de Diciembre de 1765. respondió únicamente el monarca: “ Sé muy bien que esos son vuestros sentimientos. Durante su enferm edad se vio la m ism a concurrencia en las igle sias. sí. vasa llos tan fieles y tan desgraciados. concluye así: “ La expulsión está aquí fuertem ente indicada.” Frase que pintaba con el mas fuerte colorido la debilidad y la justicia. pero ¿quién ignora que los mas fuertes edictos han sido revocados. dice Lacretelle. Se les ha acusado de haber apresurado • esta muerte por medio del . y así en el edicto real. Luis XV hace en él juiciosas anotaciones sobre muchos puntos. p. IV. inherentes al corazon del rey.” El delfin protestó enérgicamente contra esta medida (2). y Horacio W alpole escribía desde Paris en el mes de Octubré de 1765: “ Al delfin infaliblem ente le restan pocos días de vida. 64. E ra preciso que la sancionase el sobera no. y criticaba sobre to do la sentencia de expatriación que heria á lo s. aun las mas imaginables? “No quiero de corazon á los Jesuitas. A la prim era noticia de su muerte se reunió m ucha gente al rededor de la estatua de Enrique IV para llorarle. Histoire de Frunce pendant le X V III siecle. registrado el 1? de Diciembre de 1764.” (3) Existe una carta de Luis X V al duque de Choiseul. á cubierto de las grandes per secuciones que sufren por parte de vuestro parlamento de Paris y de otros varios. porque tem en sus esfuerzos p ara el restablecimiento de los Jesuitas. M.

despertar el valor adormecido de Luis XV. decia.. No digo mas. se demuestra que el soberano pontífice. insultando así de la manera mas ignominiosa á la Iglesia de Dios. que residiria cada uno de los padres en la diócesis donde habia nacido. Desde lo alto de la cá tedra infalible elevó su voz. de Alsacia. así como la Lorena. “Persisto en mi idea. . El papa cedió al voto general del catolicismo. Los obispos de todas partes del mundo le suplicaron que tomase por su cuenta la causa de la Iglesia y la de la Compañía de Jesús. que el instituto de la Compa ñía de Jesús respira hasta el mayor grado la piedad y la santidad. sin lo cual nada se b a ria . á pesar de que haya hombres que despues de haberle desfigurado con perversas interpretaciones. lo que constituye su triunfo. el delfin. que eu cada parlamento contrabalanceaba á la mayoría. E sta tenia por apoyo y por sus abo gados á todos los obispos de la Iglesia galicana y á una minoría. sin poder aproximarse á Paris. y el 7 de Enero de 1765 dio la bula apostolicum. se hayan atrevido á calificarle de irreligioso é impío. Me callo. no quiero al ménos que se crea que me he adherido á cuanto los parlamentos han dicho y hecho contra ellos. Clemente X III creyó que in cumbía al sucesor de San Pedro un deber solemne que cumplir. Declaramos de nuestro motu proprio y ciencia cierta.” (]) Por todo lo que dejamos sentado. E stanis lao de Polonia. si llego á expulsarles. dirigiéndose á él mas como padre que como pontífice. y dirigiéndose desde esa cumbre al universo católico: “Nos rechazamos.” tado siempre. así como en las de moral y disciplina. “ Adhiriéndome al parecer de otros por la tranquilidad de mi reino. aunque por motivos muy diferentes. contra mi gusto. Mas cuando llegó á su noticia el edicto soberano que sancionaba la des trucción de los Jesuitas en Francia. suegro de Luis XV y aun el mismo Luis XV. quien extipüló con el monarca. el papa instruía á su vez el proceso que en Portugal y en Francia habia tenido igual resul tado. H asta este momento Clemente XIII habia tratado con breves reiterados y con súplicas. de Flandes y de Artois. porque habla ría demasiado. Los tribunales soberanos del Franco-Condado. que la reina. Por la paz de mi rei no. á quien ellos acusan suponiendo que haya podi do engañarse hasta el punto de juzgar y declarar solemnemente como piadoso y agradable al cielo lo que en sí fuese irreligioso é impío (1). deseaban conser var en F rancia la Compañía de Jesús. fundados en documentos irrefraga bles. la grave injuria hecha al mismo tiempo á la Iglesia y á la Santa Sede. Como juez supremo en materias de fé.—119— permitía á los Jesuitas v ivir en el reino como simples particu lares. que en expulsándolos es preciso anular cuanto el par lamento ha hecho contra ellos. cláusula restritiva que alarmó al parlamento. es pre ciso cambiar mi propósito. y que cada seis meses estarían obligados á presentarse ante los magistrados encargados de vigilar sobre ellos.

del delfin. E n su Esposé des motifs du projet de loi.— 120— Los ex-Jesuitas. X X IX . poseia la mayor parte de las cualidades que hacen la felicidad de los pueblos. .” Cárlos III reinaba en España. encontraron un vengador en el soberano pontífice. como el parlamento les llamaba. Los parlamentos tomaron ac ta de la cólera de Carlos III de España y del golpe de estado de su ministro D. la persecución contra los Jesuitas se ex tendió de un pais á otro con tal rapidez. E l edicto del rey los autorizaba para vivir en su patria. para anular el edicto-de Luis X V . del territorio francés á los padres que comenzaban á crearse una nueva existencia.” No pretendemos hacer una historia con preocupaciones ó conveniencias p ar lam entarias. N inguna voz que mereciese algún crédito. se habia mostrado siempre afecto á la Compañía de Jesús. (1) Histoire desfrancais . los acontecimientos que estallaron en la Península recayeron sobre ellos. se alzó para defenderla. el duque de Alba y el general W alh echaron por tierra el ministerio del marques de la Ense nada. En Nápoles como en Madrid. el rey de España fué el primero que desmintió las calumnias oficia les de la corte de Lisboa. un apoyo en los obispos. sobre todo. M. un ministro de instrucción pública no titubea en m irar co mo nulas estas protestas. Su carácter se acordaba perfectamente con el de sus súbditos. pero impetuoso y tenaz. convertido en palabra de órden. de Choi seul y de M. y proscribir de una vez. Pedro de Aranda. sur V instruction secondaire (sesión de la cám ara de los Pares del 2 de Febrero de 1844). t. cuan do esta voz se ponga en paralelo con las de M adama de Pompadour. bajo el reinado de Fernando VI. En el momento en que. pero creemos que las declaraciones del papa. llevaba al mas alto grado el espíritu de familia y la honra de su nombre. Villemain se expresa en estos térm inos: “Cuando en 1762. pag. y ami gos en todos los católicos. mas de una vez se habia ya atentado en España contra el instituto. dice Sismondi (1). Cuando el marques de Pombal trató de ahogarla con el peso de sus folletos y de sus torturas. y para siempre. Villemain. de la minoría de los tribunales y la unanim idad del episcopado francés y de los de m as obispos católicos. la mayor parte im portantes y ricos. 369. Sin embargo. “ Sin em bargo. íntegro é ilustrado. bastan p ara form ar una voz acreditada. bajo la iftfluencia del ministro m as determ inado y mas ilustrado que despertó la languidez de Luis XV. é hicieron triunfar la influencia británica sobre la política rehusaron someterse al voto de expulsión. la Sociedad de Jesús fué por fin disuelta. Puso su conato princi palmente en arrojarlos de todos los estados de la casa de Borbon. la m ayor parte de los estados de Provincia se mostraban hostiles á la destruc ción: sin embargo. y así como éstos. T enia esta diseminados por las diferentes provincias del reino ciento veinticuatro colegios. En 1767. Príncipe religioso y hábil. y se aprovechó para ese objeto de la influencia que habia adquiri do sobre el rey de España Cárlos III. que apenas puede explicarse. Choiseul hizo de ella un negocio personal.

embajadores de Francia ocupaban en Europa el primer puesto. y que. Los. confesor del monarca. que afectaba un cierto puritanis mo. secretario de la Propaganda. 16 . A fin de atraerse la estimación de Cárlos III. y no era esta idea un abuso de las inten ciones de Roda. IV. era preciso algo mas que un derecho de igualdad diplo mática. Cuando Roda fué llamado á reemplazar al cardenal Portocarrero en el ministerio de gracia y justicia. Su fé era viva y su voluntad firme. porque éste repetia sin cesar á los impacientes: “ No ha llegado aun el momento. y debia su fortuna á los Jesuitas. la ruina del instituto en España. francesa. p ar Coxe. á consecuencia de ciertas reformas en el trage español y en el pre cio de los comestibles. se creyó desde lue go en Roma que se presentaba en campaña un nuevo enemigó de la Sociedad de Jesús. Este diplomático. em bajador en Madrid (1). t. Compañía. reformas promovidas por el napolitanismo marques de Esquilache. de haber intentada sublevar las reducciones del Paraguay y del Uruguay. pero á fin de inclinar á este soberano á destruir la Orden de Jesüs. el: duque de Alba y Walh. el ministro de Luis XV supo decidir al rey á renunciar este privi legio en favor de la España. y excitar desconfianzas.” Esta vieja era la reina madre Isabel de Farnesio. despues de los del emperador de Alemania. fingieron para perder á Ravago. se acusó al P. que habia llegado á ser ministro. y en secreto tramaba con el pre lado Marefoschi. octoge naria á aquella sazón. adictos á la In glaterra. El 26 de Marzo de 1766 estalló un alboroto popular en Madrid. aguardad á que muera ja vie ja. fué un preceden te que se guardó para servirse de él. y aunque el rey nada supo de esto. pues. aunque español. confesor del rey. Estas cartas venían por mediación de Pombai. á las diver sas ramas de la casa de Borbon. Se renunció. se desdeñaba de los títulos de noble za. á em plear los medios ejercitivos y los de lisonja. D. cuando llegase la ocasion.—121— . Si hemos de creer la correspondencia de sir Benjamín Keene. para dejarse im poner la ley como José I y Luis XV. Manuel de Roda habia desempeñado las funciones de em bajador de España cerca de la Santa Sede. Ostensiblemente se mostraba afecto á la. En 1761 realizó esta idea con el célebre pacto de familia. Se adulaba á Cárlos III por su fla co. El rey (1) L ’Espagne sous les R ois de la Maison de Bourbon. El duque de Choiseul habia concebido el feliz pensamiento de reunir en una mancomunidad de afectos é intereses. era muy diestro en el arte de engañar. cartas de este Jesuita á sus hermanos del Tucuman. y con el francis cano Joaquín de Eleta. Ravago. Choiseul le sacrificó una de las prerogativas de la corona.

Esquilache fué reemplazado en el ministerio por el conde de Aranda. nada podian rehusar al confesor del rey. Campomanes y Moñino. Su carácter. quedarse atras en España. quien desde mucho tiempo antes habia formado causa común con los enciclo pedistas. no se hubieran arrojado en medio de la multitud amoti nada y con sus ruegos sofocado el tumulto. h a ll] E n el momento mismo de morir. el duque de Alba y Aranda no quisieron. participaba de estas ideas. bajo las banderas de la incredulidad. antiguo ministro de Fernando VI. . pág. ponien do á su servicio su energía de carácter y la ambición que los do minaba. por las capas y los sombreros. y ser uno de los que hicieron acuñar la falsa moneda con la efigie de este supuesto monarca. darles una muestra de su afecto. Los madrileños ce dieron á las instancias y amenazas de los padres. humillado por haber tenido que abandonar su capital. Aranda. pero tenia á su alre dedor ciertos hombres que afiliados á Choiseul y al partido filosó fico. que tanta influencia tenian sobre el espíritu del pueblo. E n el Diario del protestante Cristóbal de M uir (tomo IX . El Por tugal y la Francia acababan de destruirlos. al se pararse. “ Embriagado. El pretexto del motin de Madrid. y quisieron. si los Jesuitas. y los enciclopedistas se la apagaban siempre que era necesario. 1 . su patria. cenocido mas bien por el nombre de Joaquín de Osma. mezcla de rigidez taciturna y de originalidad. que el duque de Alba en 1776 dió por escrito igual de claración al rey Cárlos III.— 122— se vió obligado á retirarse á Aranjuez. obispo de Salam anca. Fué recibido con trasportes de alegría.” Caminaba.Por todos los ángulos de la capital resonaba el grito de: vivan los Jesuitas! Cárlos III. L a irritación de los áni mos iba en aumento. po seía grandes talentos. en que decia que él habia sido uno de los autores del m o tin llamado. Confesó también haber él mismo redactado en mucha parte. Grimaldi. la carta supuesta del general del instituto contra el rey de Espaüa. El duque de Alba. vieron la oportunidad de acriminar el hecho. y quizá mas humillado aun al ver que debia la tranquilidad y el restablecimien to del órden en su corte á unos cuantos sacerdotes. el duque de Alba puso en manos del inquisidor general Felipe Beltran. pero tenia sed de alabanzas. que en 1766 fomentó en odio de los Jesuitas y p a ra que les fuese im putado. uu¡i declaración fir mada por él mismo.de Esquilache. pues. hechuras de Joaquin de Eleta. Los demas gobernantes. y pudo haber habido consecuencias muy fu nestas. 222) se lee ademas. y se habia hecho el apóstol de las inno vaciones y el excitador del odio contra los Jesuitas (1). dice SchcelH con el incienso que los fi lósofos franceses quemaban sobre su altar. Reconocía adem as ser el inventar de la fábula del em perador Nicolás I. así como todos los que fueron llamados al des empeño de los negocios en este período del siglo diez y ocho. era muy inclinado á la intriga. no cifraba su gloria si no en ser contado entre los enemigos de la religión y de los tronos. se volvió á Ma drid. Roda.

Ric- . en tér minos que solo á él iban dirigidas las instrucciones mas delica das. El conde de Aranda. que se creia demasiado elevado pa ra encargarse por sí de las comunicaciones. Murmuran mucho sobre las máscaras. E l ministerio español. sino en un solo punto. á manos llenas. acompañado de la mayor aversión há cia el instituto. se ensayó primero turbarla en su ministerio. que por cierto no le inspiró su convento. Este príncipe se hallaba rodeado de abogados y hombres de na cimiento oscuro. á quien los anales del siglo diez y ocho han hecho tan célebre bajo el nombre de caballero de Azara. Se le puso en contacto con los enemi gos de la Compañía. cuya alma eran Aranda y el marques de Grimaldi. pero que por lo grande de su mérito borraban á los ojos del Borbon este pecado original. hemos encontrado materiales curiosísimos y hasta el dia completamen te ignorados* Desde el 27 de Enero de 1767 comenzaron los anuncios de la tempestad que iba á descargar contra los Jesuitas. inspirar al rey sospechas contra los Jesuitas. En su correspondencia inédita. Nicolás de Azara.— 123— bia producido el efecto que deseaba. fué en viado á Roma en calidad de encargado de negocios por. así como Tanucci. á todos sus deseos y voluntad. sin exceptuar el P. y llegó á ser su agente ostensible. siguiendo el ejemplo de Francia y Portugal. E l confesor del monarca entraba en la liga. “ L a si tuación del gobierno actual. no se encontraba en igualdad de pensamientos y deseos. y cuya amabilidad de carácter le puso en contacto con todos los hom bres ilustres de su época. Los Jesuitas tan solo y su tercera Orden. es muy diferente de la del año anterior. y aceptada la intervención. Para minar la Compañía en Madrid. fué comentado y desnaturalizado por los con' sejeros de Cárlos III. es en donde. miéntras que la sola presencia y prestigio moral de los hijos de San Ignacio pudo tan fácilmente calmar el furor del pueblo. de los pa dres del instituto» Este misterio. desde Voltaire hasta Napoleon. Les sacó de la nada pa ra modelarlos. tan fecunda en revelaciones de todo género.parte del ministerio y del confesor. y á buen segu ro que los reverendos padres de Roma. ministro de España cerca de la Santa Sede. y desde el año 1716 se dio principio á la ejecución del plan* D. autorizó á Roda pa ra seguirlas con Azara y Azpuru. Habian sido muertos mu chos guardias walonas. son los que están poco sa tisfechos. E l príncipe no podia explicarse á sí mismo cómo su autoridad soberana habia sido desatendida. cuya fácil solucion consistía úni camente en el contacto y continuo roce de los Jesuitas con todas las clases del pueblo. así habla Roda en uno de sus des pachos á Azara. que era el de desembarazarse de los Jesui tas.

que dejó á su muerte la Es paña tan rica y tan respetada. ¡Qué dia de gloria será pa ra la España aquel en que diga que. y escribir el primero de Marzo de 176S: * ‘Se dice por algu nos. era enemigo declara do de los Jésüitas. pues de otro modo llegar ria ántes la del P. que hacian sonreír á los malvados. por el triunfo de su odio sobre la justicia que le elevaba hasta el capitolio. y la viese indiferente. que ni era un juez ni un ministro. se comenzó por hacerle indife rente. no efetán de igual parecer. lo mismo que sobre los teatros. yo los aborrezco.Grimaldi nada me ha dicho. Las esperanzas de Aranda. qué im porta.—i -24— ' • ci. quién sabe si aun se glo riaría Roda de haber preparado la ejecución de este primer cri men que tantos otros ha producido. debemos hacer lo mismo.” El 24 de Febrero Roda dice en otra comunicación: (‘En el consejo de Indias se sigue el negocio que habéis emprendido del breve de los Jesnitas. Ricci. para pedirles ciertas esplicaciones de las que podrian resultar novedades que ignoramos. que esperan los Jesuitas para publicar la aquí. Lo que aquí es pecado.” En 176S se permite Roda gozarse en su victoria sin combate. saliese en 1847 de su tumba. he cha el juguete de los partidos. fué la que le sacó al mundo. es virtud en Roma. No dejeis de dar una copia de aquellas al padre general de los Agustinos.” Roda. estaba muy léjos de pensar que las faltas de los abue los siempre son expiadas por sus descendientes. como él dice. E sta clase de gentes. Espero llegará un dia en que se pueda quitar la máscara é esta clase de gentes. se sigue con actividad en el consejo. La negociación del bre ve que me habéis dirigido respecto á los Jesuitas de las Indias. y no haciéndose visible entre los pueblos sino por la discordia de sus ciudadanos. á los utopistas y á los aventureros. á los crédulos. pero yo he hablado mucho sobre eso con el padre confesor.tuvo unos ministros^ dotados de valor suficiente para realizar su expulsión. Si este mismo hombre. de lo que estoy muy seguro. y otras causas mas graves que por respeto callamos. y no se acuerda de ella sino para perseguir la. Pero cuando el gabinete de Madrid meditaba la ruina de los Jesuitas. Los fiscales se hacen los remolones en hacer comparecer ante ellos á los padres procura dores del colegio imperial. borrada casi del número de las naciones. Los amigos de Choiseul y los filósofos no habian querido que se les acusase de embrutecí- . y despues llegó un dia en que la trama urdida desde mu cho tiempo le envolvió en sus redes. E l rey era favorable á los Jesuitas. y cuantos estamos en los diferentes mi nisterios. que yo aborrezco á los Jesuitas: dejarles que digan. me será muy útil. y lo que me ha béis escrito. pa ra que no tarde en dar otra encíclica. no tardaron en realizarse.

ménos á la dominación de las colonias españolas. invocarémos el testimonio de los protestantes. al dicho de los enemi gos natos del instituto. em bajador de F rancia en Madrid. lo siguiente: “E l tiempo. acordes en los resultados. al ménos. noso tros apelamos para formular nuestro juicio. Aranda y el duque de Alba. pág. dice. 4. tan. L a historia no puede aquí'apoyarse sino en probabilidades. “Desde entonces (habla del 1764) el ministerio jfrances s e propuso generalizar la caida de los Jesuitas en otros paises. han conocido la necesidad de desmentir los asertos del escritor ingles. aun no ha descubierto el misterio de estas negociaciones. sin pruebas decisivas. y así en este asunto. porque en el tomo V.— 12 . t. porque muchos de los pasos que se dieron fueron confiados á agentes secundarios. p. difieren tan solamente en las causas.de E squilache abrió los ojos al rey y le infundió sospechas de lo que podria llegar á ser esta Sociedad de sacerdotes. E sta razón nos p arece poco concluyente. Los fautores de la destrucción de la Orden de Jesús y los partida rios de esta misma Orden. 430 de V Histoire de la diplomatie por Flassan. Choi seul no perdonó á este efecto medio ni intriga de cualquier género. su pariente. (2) Los apologistas del duque de Choiseul. para mostrarse dignos discípulos de semejantes maestros.solo habian dicho que para sacudir el yu go sacerdotal era preciso comenzar por aniquilar á los Jesuitas. ó realizados por medios indirectos. desinteresado en la cuestión. Su única razón para creer que Choi seul no tomó parte en esta intriga. Unos pretenden que el m otin. aspirante al destrona miento de su mismo protector. No hizo el menor escrúpulo de que circulasen cartas apócrifas á nom bre del general de la Compañía (2) y de otros superiores. y de ex- . leemos sobre negociaciones relativas á los Jesuitas. entre otros. el conde de S aint Priest. Abusaron de su respeto para con la memoria de su madre. Hé aquí lo que dice el Anglicano Coxe (1): . se hallan en completo desa cuerdo. ó al. en la correspondencia oficial ó privada del ministro con el marqués d’ Ossun. dicen. ocupándo se sobre todo en su completa expulsión.del territorio español. tuvo por base el orgullo de un hijo que no quiáo te ner que avergonzarse de su madre. el duque de Choiseul se comunicó con el embajador del . y calumniaron el nacimiento del rey para hacerle implacable. es el no descubrirse rastro alguno de ella. Y puesto que los historiadores católicos de ámbos lados. para difundir la alarma sobre los principios y carácter de un Or den al que atribuía cuantas faltas podian acarrear su desgracia. y quizá no le descubrirá jam as. Otros afirman que Aranda no fué mas que el agente é instrumento de un complot organizado en Baris.— 5 miento intelectual. Este complot. y le hicierou olvidar que la muerte de las creencias está muy cer cana á la caida de los imperios. (1) L ' Espagne sous les Rois de la Maison de Bourbon. V. sorprendieron la confianza de Cárlos III. En esta incertidumbre y á fal ta de documentos positivos en que se encuentra el escritor.

se foijó una carta que se decia escrita en Roma por el general de la Orden y dirigida al provincial de España. Palafox. que los Jesuitas habian con cebido el plan de colocar sobre el trono. y el caballero de A zara coiflenzó su carrera por ser el agente secreto del conde de A randa. conservaba el mas pro fundo resentimiento de la insurrección de Madrid. en su clase. y para hacer la acusación mas verosímil. los Berilis. t.—126— tender las calumnias mas odiosas contra algunos individuos de la Sociedad. 6 de dem asiada elevación en las ideas. los príncipes y sus m inistros desconfiaban: unos de otros. É l siglo X V III fué incontestablem en te la era de los agentes secretos. p. “ Se hacían cor rer voces relativas á sus supuestos complots y conspiraciones con tra el gobierno español. toril. á su hermano el infante D. dice (á). 29. fué el buen éxi to de los medios empleados para hacer creer al rey que el mo tín que acababa de verificarse en Madrid habia sido excitado por las intrigas de la Compañía.” Coxe va aun mas léjos. “ Se hizo creer á Cárlos III de España. de protector celoso. 494. y se apresuró á seguir el ejemplo del gobierno francés. y añade (1y. V. En esta carta se or denaba que promoviese insurrecciones. 4. E sto es lo que explica la escasez de medios y de hechos que se nota en las corresponden cias diplomáticas: todo se trataba sin contar con los embajadores. eran escasos. y este fué el principio de su ruina en rey en Madrid. se convir tió en implacable enemigo. arrojando de sus estados á una Sociedad que le parecía tan peligrosa. 9. sino con el abate Beliardy.de E s pañ a. Beliardy era el hom bre de Choiseul. la creyó obra de alguna intriga extrangera. Los d’ Atíbeterré. para aéorfiodarlos á este espionaje de escán dalos íntim os y á eátás tentativas de .eoírü peían subalterna. (3) Histoire des Frtíncms. 370. . y recóm pensar sus servicios á peso de ero. (1) L ' Espagne sous les Rois de la MaiSon de Bówrbon. que aun seguía formando nue vas maquináciones contra su propia persona y familia. (2) Histoire de la Papante . Los mismos Jesuitas perdían mucha parte de su influencia en el espíritu de Cárlos. cónsul francés en la corte. oponiéndose á la canoni zación del V. qiíe han perdido á la E uropa monárquica.” Lo que dice Flassan respecto á E spaña en l' Histoire de la diphm atie. “Cárlios III. y se les suplía con otros hom bres activos. cuyo carácter ámbiguo se podia negar á cualquiera hora. tom. y todos sa ben el papel qué Dümourier y el abate de Broglie representaron en beneficio de Luis XV.” Leopoldo Kanke adopta igualmente la idea de Coxe. los Roda y los Aspuru. y se arregló de manera que fuese interceptada. p. Domi nado Cárlos III por esta opinion. pode mos aplicarlo á todos los demas paises. conociendo la necesidad de engañarse mutuamente. en su lugar. p. dice (3). cebo que se ponia á la vista para obte ner su abolición. pero se le pudo persuadir que fué efecto del manejo de los Jesuitas. Se hablaba de las inmensas riquezas y pro piedades de la Orden. Luis. que aquel con tanto ardor deseaba* P e ro la causa principal que ocasionó su expulsión. No fal taban ademas en todas las cortes personas del prim er rango.

A las instancias que hi zo Clemente X III para hacerse con algunos datos de convicción que pudiesen ilustrarle. se encuentra un heeho curioso en apoyo de lo que dicen los protestantes. y le pareció muy extraordinario que para escribir desde Rom a se echase mano de papel de España. Explica naturalmente. 39. que con tenia atroces invectivas contra el gobierno español. Lam bert Romen]. se encontraba Pió VI. valiéndose de una calumnia atroz. pero confirma plenamente los dichos de Schoel. 271. Ricci. refiere el diplomático prusiano [ 1]. dice el texto que. Schoel. por la cual el general anunciaba á su corresponsal que habia al fin conseguido reunir los documentos que probaban de una manera incontestable. tom. que á los ojos de los lectores. Al echarla la vista encima. hu bo también otros documentos supuestos.” El texto de los escritores protestantes es idéntico: nosotros ni lo desechamos ni lo aceptamos. E l historiador anglicano Adam añade [2]: “ Se puede muy bien. Em pleó todos los medios á fin de convertirla en objeto de terror para con el rey. 4. Fué tal la impresión que hizo al rey tan absurda in vención. aun de los parciales. que Cárlos III era hijo de un adulterio. tora.obra que se publicó en 1800 con el título de: D u retablissement des Jesuites. pitarnos. (2) Histoire de Espagne. es una tradición de católicos. y entre estas piezas inventadas. Otro protestante. no solamente de su establecimiento como cuerpo. y es mas natural creer que un partido enemigo. simple prelado á aquella sason. Se asegura que hizo se pusiese en manos del soberano una supuesta carta del P. Ricci.—127— España. . es un singular testimonia en favor de los padres: “Despues del 1764. y que lo fueron en efecto. Ademas de la sapuesta carta del P. una car ta cuya letra estaba perfectamente im itada de Ja de un Jesuita italiano. toda entera. tan solo lo copiamos en toda su inte gridad. pág. para con el rey Cárlos III. conoció al punto que el papel era de fábrica española. (1) Cours cl'histoire des E ta ts europeas. una particularidad interesante á la historia de los medios empleados para perder á la Compañía de Jesús. que se dejó arrancar la órden de expulsar á los Jesuitas. de Coxe. p. destinadas á ser interceptadas. y siguió persiguiendo á la Orden hasta en España. et de. poner en duda los crímenes y malas in tenciones atribuidas á la Compañía. de cuya falsedad se acu sa al duque de Choiseul. acabaron por decidir al monarca. Conspiraciones supuestas.Roma. sin herir susceptibilidades. se le contestó mandándole esa carta. descubrió. Reparándola mas de cerca y á buena luz. suscitó una ruina. á la que se prestaron los gobiernos de tanta mejor gana. general de los Jesuitas. de Adam y de Sismondi. el de sus riquezas. “Debe añadirse aquí. acusaciones calumniosas y car tas apócrifas. corrobora esta unanimidad. el duque de Choiseul habia expulsado á los Jesuitas de Francia.V édiication publique [Emmerick. no solo que el papel tenia la marca y sello de u n a ftb ric a española. E ste hecho es conocido de cuantos han estado en. y lo consiguió. lo que sin él seria inexplicable [3]. (3) E n una. 164. cuanto que les re sultó de ella un ínteres positivo. E n tre lo s que fueron encar gados de examinarla. sino de la religión cristiana en general. de Ranke.

no pidió mas consejo que el que le proporcionase la venganza. En la imposibili dad de evocar revelaciones de otros hechos qué nos ofrezcan alguna verosimilitud. Ruyz Campomanes. se le creia incapaz de ceder á sugestiones filosófi cas. corno refiere el protestante Juan de Muller [ 1]. habia conquistado con la sola cruz mas pueblos á la monarquía española. no pensó en recurrir á la sabiduría y prudencia del padre común de los fieles. IV. y rodeado de los que le habian proporcionado la lectura de las car tas falsamente atribuidas á Ricci. L a impostura y la falsificación no podia estar mas clara. difundido en todas las provincias de su vasto imperio. nos vemos precisados á adherirnos al que nos refie ren los escritores protestantes. Sumiso al soberano pontífice.—128— porque un hombre del temple de Garlos III no modificó en un solo dia las opiniones de toda su vida. ' Herido el rey en lo mas vivo de su orgullo y de su piedad filial. que Colon. E l mas plausi ble. El 29 de Enero de 1767. [1] Histoire universelle. Cortes y Pizar ra con las armas. el único que podia excitar su cólera. el cual se halla confirmado por tes timonios coetáneos y por los documentos de la Compañía de Jesús. el cual era dos anos posterior á la fecha de la carta. cristiano fer voroso. y se le hirió en su única parte vulnerable. el fiscal de ese cuerpo respetable. Se creyó ultrajado. sepultándola al propio tiempo en lo mas pro fundo de su corazón. como hijo respetuoso de la Iglesia. de los cui dados y consuelos que prestaban en todas parles á los enfermos y prisioneros. fueron precisos motivos extraordinarios. De todos sus dichos se formó un cú mulo de acusaciones ridiculas é incoherentes.” L a sen tencia del supremo consejo principia así: sino el año en que se habia fabricado. t. . pero ya se habia dado el golpe en Espaüa. de lo que se seguiaque esta carta habia sido escrita en este papel dos años ántes que ge fabricase. y les acusó por último de que se valian de estos medios para seducir al pueblo y hacerle servir á sus intereses. Se estableció desde luego el mas tenebroso espionage para seguir en todos sus pasos á los Jesuitas y para alentar las delaciones. y qui so castigar la injuria. y Cárlos III no era hombre que reconocía y reparaba un yerro. Se averiguó la vida pú blica y privada de cada miembro de la Sociedad. no se estrelló contra un instituto. Se tomaron medidas que solamente la discreción española era capaz de ocultar con las sombras del misterio. Siendo como era. par Jean de Muller. de las limosnas que repartian. y para decidirle á semejante acto de severidad inaudita. “Hizo un crimen á sus individuos de su humildad exterior. y el negocio se llevó al consejo de estado reunido en sesión extraordinaria. que. valiéndose de es pías asalariados por Aranda. D. Se habia estudiado a fon do su carácter. leyó un dictámen contrario á la Compañía. era el de echar sobre su real escudo la mancha de la bastardía.

” Aun concediendo la parte y prestigiodeterrorqueesta conspiración del silencio ejerció sobre el carácter español. que su magestad se reserva para sí el conocimiento de los grandes motivos que han mo vido su real ánimo á adoptar esta justa medida administrativa. sea en pro 6 en contra. quedando declarados incompetentes para conocer de esta materia. afirma al ménos el he cho. el consejo extraordinario pa sa á exponer su parecer sobre la ejecución de la expatriación de lo» Jesuitas. limitándose únicamente á entregar en sus manos el decreto real.” Si esta primera consideración tiene algo de extraño.— 129— “Supuesto todo lo que se ha dicho. á fin de que obtenga en su tiempo y lugar un entero y pleno cumpli miento.” Se lee también: “Su magestad impone ademas á sus súbditos el mas absoluto silencio sobre este asunto. usan do de la autoridad tutelar que le pertenece. por que todo lo que á esto se refiera debe ser privativo de la autoridad inmediata del presidente y ministros del supremo consejo. los Je suitas vivían y predicaban en España. eran colmados de beneficios por los monarcas. no solo no están justifi cadas. como el mundo entero. tan solo se dice “ que igualmente será muy oportuno hacer entender á los prelados. de los motivos del destierro. estará tan ignorante. El clero y las masas . cuyas causas fueron un misterio sellado para la Iglesia. á fin de que ninguna persona escriba. como la España. en Francia motivaron largas discusiones. y á pesar de todo esto. y to do traspasó ios postreros límites de'la credulidad. como los Jesuitas.” De lo que resultará que el pontífice supre mo. *Las su posiciones que deciden al consejo supremo. sino que ni aun se hace mención de ellas. L a sentencia marcaba la pena sin enunciar el delito. sin permiso especial del gobierno. Despues de doscientos y veinte años. No se toca en lo mas mínimo á punto alguno del instituto ni se acrimina la disciplina. la magistratura y el pueblo. aceptaban con gusto su intervención. consecuencias de aquella. y sobre las demas medidas. la Orden repentinamente se veia declarada culpable de un crimen delesa-magestad y de un atentado público que ninguna persona podia designar. prueba y hecho todo se sepultó en la oscuridad. ayuntamientos y demás asambleas y corporaciones políticas del reino. tanto el comisario en cargado de la vigilancia de la prensa como sus subdelegados. el que ata y desata sobre la tierra. publique ni extienda obras relativas á la expulsión de los Jesuitas. y en Es17 . la aserción que oculta la prueba. cuyos dominios extendían. El embajador que debe comunicar esta sentencia al papa “ tiene órden expresa de ne garse átoda explicación. En el roce de la vida social. adolecía al ménos del vicio de nulidad. usos y cos tumbres de la Sociedad. pero aquí. En Portugal causó el mayor escándalo la publicación de estas causas. las demás que siguen no lo parecen menos. es preciso convenir que semejante fallo. humana. el episcopado.

” Un crimen contra las personas. en el improrogable término de veinte y cuatro horas. y en calidad de prisioneros los liareis conducir al puerto que se os indica. Campomanes y Osma: todos éstos trabajaban y se entendían entre sí con tanto misterio. En la se gunda cubierta se leia: “ Bajo pena de muerte. á su mag nánimo y piadoso abuelo el rey Cárlos III ( 1).” La órden del rey estaba concebida én estos términos: “ Os revis to de toda mi autoridad y de todo mi poder real.—130— paña son condenadas al secreto de la tumba. firmadas por el rey Cárlos III y por Aranda. y en la imposibilidad de expli car la sentencia del consejo. 163. Todo cuanto el gobier no de Fernando VII confesó despues. ayudados de fuerza armada. En el mismo gabinete del rey se extendieron las minutas de las órde nes dirigidas á todas las autoridades españolas de ámbos mundos. Si despues del embarque existiese ó quedase aun en esa ciudad un solo Jesuita. informa ciones. y la ropa blanca absolutamente pre cisa para la travesía. y de otras personas por el estilo. Os apoderareis de todos los religiosos. .. Estas disposiciones. Moñino. en virtud de una medida arrancada por sorpresa y por la mas odiosa intriga. no hay mas re medio que acudir á la versión de los protestantes. Iguales precaucio nes se emplearon para arreglarla ejecución del golpe trágico. (2) Souvenirs eí Porirciils du duc de Lcvis. aunque sea enfermo ó moribundo. exhortos. incapaces de comprender el sentido y tendencias de to que se les hacia escribir (2). al anochecer. que para sus amanuenses y copistas echaban mano de sus pajes mas jóvenes. en el expediente consultiva sobre si convendrá ó no permitir que se restablezca la Compañía de Jesús en ettos reinos. En el momento mismo de la ejecución sellareis los archivos de la casa y papeles particur lares de sus individuos. respondereis con vuestra cabeza. nada de esto se verificó en este caso. siempre deja tras sí huellas y señales que le dén á conocer. sin permitir á ninguno de éstos que lleve consigo masque sus breviarios. Aranda no admitió para sus secretos confidenciales mas que á Don Manuel de Roda. testigos. Aranda llevó hasta el punto increíble laarbi(1) Exposición y dictamen del fiscal del consejo y cámara Don Francisco Gu tiérrez de la Huerta. no abriréis este paquete hasta el 2 de Abril de 1767. os trasladéis á la casa de los Jesuitas. ó contra la seguridad del Estado.” Pombal y Choiseul trataron al menos de dar una apariencia jurí dica á sus medidas.d efecto. para que en el instante. donde serán embar cados en los buques dispuestos . bajo qué regias calie! idea deberá verificarse. se redujo á que “ la Compañía de Jesús fué arrojada para siempre de la península. aunque no se quiera. p. estaban cerradas bajo tres sobres y otros tantos sellos. “Yo e l I í s y . declaraciones y demas fórmulas judiciales. y en su caso.

y se les arrancaba. sea de la na turaleza que se quiera. nunca hay motivo para que quede encerra do en el pensamiento real. por último. se les insultaba. No da la menor luz sobre la extensión y naturaleza de los crímenes impuestos á los Jesuitas. determinado por motivos de la mas alta importan cia. por su fidelidad. por el cuidado que tienen de abstenerse en ne gocios del gobierno. Jó venes y ancianos. habia una preci sión de denunciarle con todas sus circunstancias. á fin de no dejar la menor duda ni sospecha sobre la justicia de la pragmática. sin comprenderle. pero este crimen. y no le comunicó su plan sino despues de realizado. todos debían sufrir un ostra .—131— trariedad. ° Que el príncipe. quedarán para siempre ocultos en el fondo de su corazon real. pues una simple enunciación no es bastante para legitimar una pros cripción realizada en escala tan superior. de sus colegios ó de sus misiones. Aranda temió la indiscreción de Choiseul. y finalmente. ° Que las otras congregaciones religiosas han merecido su estimación. y ya se habian puesto en movimiento tropas para que la fuerza sostuviese á la tiranía. 2 . cuando el 2 de Abril á la caida de la tarde. La pragmática está tan reservada como el dictámen del consejo de Castilla. ha juzgado á propósito decretar que todos los religiosos déla Compañía de Jesús salgan de sus estados. seles hacinaba sobre el puente de los barcos.° Que los motivos justos y graves que le han obligado á dar esta órden. 3. la paz y la justicia entre sus pueblos. El decreto real era inexorable. el rey católico hizo publicar una pragmática-san ción destinada' á justificar este acto de expatriación general. en todas las posesiones españolas. por sus doc trinas. se les sorprendía en sus casas. y probarle á la España entera. cuántos amargos pesares. de sus correspondencias. Este elogio dirigido á las demas corporaciones religiosas era una acusación indirecta arrojada contra los hijos de San Ignacio. y qué de indecibles ultrajes no padeció la humanidad en aquella hora fatal! Aséis mil jesuitas esparcidos en España y en el Nuevo-Mundo se les conducía en galeotas á su destino. se les escar necía. y que sus bienes sean confiscados. Los navios se hallaban anclados en los puertos de Es paña y América. ¡Cuántos sufrimientos crueles. en el momento en que la Compañía de Jesús caia herida por el rayo. al papa y á los soberanos extrangeros. su cómplice. ántes por el contrario. y en una misma hora. Insinúa el crimen que quiere castigar. sanos y enfermos. y por otras razones igual mente justas y necesarias. se les despojaba de sus bienes. leyéndose solamente: 1. tales como la obhgacion que tiene de conservarla subordina ción. de sus obras. se les entregaba á la apostasía ó á la miseria. se ejecutó una misma órden. y las autoridades civiles y milita res tuvieron que atenerse á su material contexto. El 2 de Abril.

cuanto que tenemos armas seguras para nuestra de fensa. Era preciso dominar á la Santa Se de aterrorizándola de antemano. y las amenazas que prepara para llevar adelante la calumnia. al viérnes ha quedado ejecutada la operacion ce sárea en toda España. que debe comunicar la noticia al papa. Yo estoy loco de ale gría. no es solo este resultado lo que el ministerio español tiene deseos de participar á Roma. Roda se apoya en la alegría de los pueblos que se felicitaron de verse libres de los Jesui tas: unos cuantos renglones mas abajo el ministro español se des miente á sí mismo. Este fatal pontificado. pero esta contradicción no le detiene: “No puede formarse idea.” El 14 de Abril de 1767 el ministro español vuelve á reproducir la idea de la operacion cesárea. de la severidad con que se ha juzgado esta medida. acabar con la religión. escribiéndole. entre amenazas y afrentas. Marchaban hácia un destierro ignorado. En su consecuencia. verá cómo sale del apuro. y defender el asunto delante de Torregiani. Tengo ástima al pobre Azpuru. Todavía no tenemos noticia del resultado de otras partes mas lejanas. con la doctrina y con las buenas costumbres. y ni en el mas pequeño de sus papeles y correspondencia mas íntima se vió una linea siquie ra. tanto en Madrid como en todos los demas pueblos. en estos términos: “Del miércoles. que ha representado un gran papel en las secretas >esquisas hechas por el consejo. y en el punto céntrico de sus intrigas. continúa. concluirá por romper con todos los gobiernos. harémos á Roma un presente de medio millón de Jesuitas. El rey no quiere dar explicaciones sobré este negocio. “Por fin. que ha sido recibido pacíficamente y con satisfacción de los pueblos. la ope Í . Sin embargo. Adjunta remito á V. cuyo secreto origen á nadie se le alcanzaba. En un estilo en el que la energía del pensamiento va unida á la ligereza de la expresión. que se empeña en proteger á los J e suitas. ni una sola de las victimas exhaló la menor queja. según el aviso. Antes causaba una revolución la sola vista de un sombre ro de Jesuita. pero si se nos provoca. fecha 7 de Abril. la nota de los puntos donde han sido expulsados. y Torregiani. la menor trama! Mas. En las primeras líneas de este despacho. hoy se les echa de ménos. y perdiéndose á sí mismo. será indispensable dar las. pagándole su via je y su subsistencia. tanto mas. que hiciese sospechar la menor imputación. Ínterin vivan. para amortiguar de esa manera la fuerza de sus reclamaciones. Nicolás de Azara. Es tamos en medio de dos reinos de donde han sido arrojados. dice en carta de este dia á D.—132— cismo. El 6 de Marzo se han expedido iguales órdenes para todas las Indias. Roda dicta á Azara lo que debe decir y hacer. estos ilustrisimos han perdido mucho terreno en Europa y en las Indias.

en los graneros. que iba unido á la aposlasía.” Vemos presentada la acusación con todas sus formas. E l P. de suerte que todo lo dominaban. y no cesan de importunarnos con su afecto hácia ellos. se le apremia á que no . donde estarían libres y se'les guardarían todas las con sideraciones debidas á su clase. Los papeles que se encontrarán en sus archivos y bibliotecas. es inútil y extemporá neo. de los conventos de ambos sesos. se le suplica. que tiene la bajeza de aceptar los favores de Londres y de los protestantes!” A todos los Jesuitas españoles les cogió de improviso la expulsión. Contábanse entre éstos personas de gran talento y de ilustre cuna: José y Nicolás Pignatelli. en España. sin darles tiempo para poner en algún órden sus papeles. ya están caminando todos hácia los diferentes puertos donde han de ser embarcados. porque no fallan materiales para confundirlos y desacreditarlos en toda Europa. hijo de su necedad. Roda escribe desde Aranjuez á su corresponsal ordinario: “ Cuanto en la actualidad pueda decir y alegar Roma para impedir la salida de los Jesuitas. En cuanto á Roma. en boca del gobierno español no se aguarda mas que una pro vocación para anonadar á la Santa Sede y á la Compañía de Jesús con los documentos que se encontrarán en los archivos. Cuando ménos lo pensaban. hasta lo sumo. Aran da. y al pare cer. y á él se dirigían contentos. y se-conoce que los terceros no son tantos como se creia. se les arrancó de sus casas. lo que es al presente. podrían retirarse al seno de sus familias. Los ricos. se asegura que los ingleses son los únicos que no se han mostrado favorables á la medida. embajador de España en Paris. sobrinos segundos de Inocencio X II y hermanos del conde de Fuen tes. propus*o á muchos padres. ni uno siquiera aceptó este compromiso. Quedaréis admirado cuando veáis el número de J e suitas que habia en España. las mugeres y los tontos estaban apasionados de esta clase de gen tes. Es probable que si la corte de Roma llegase á triunfar. José se hallaba enfermo. en las cuevas y en otras mil partes. de las ad ministraciones. Según las comunicaciones que nos acaban de llegar. entraban en el número. de las casas de los grandes y de los ministros. No ha habido resistencia ni motin en ninguna parte. que temia malquistarse con las primeras casas del reino. Mirad qué apoyo para Roma. se ar marla un escándalo. suministrarán materia abundantísima para que se descubra algo mas que lo sabido hasta el dia. El 2S de Abril. Allá os mandamos esa bue na mercancía. que si gustaban. El destierro les aguardaba. “ Estos señores sé habian apoderado de los tribunales. En Parisy en Lisboa se ha aplau dido. A ejemplo de los Pignatelli.—133— ración cesárea sé ha terminado en todos los colegios y casas de la Compañía de Jesús. Cor rompían la justicia y eran los dueños de España. la expulsión de los Jesuitas. Este siste ma de alarde y de intimidación se prolonga.

que se hallaba á aque lla sazón en Filipinas. p. en semejante expontaneidad. en carta de esta fecha. no habla ban de otra cosa sino de su separación de la metrópoli. ó emisión de algún pensamiento culpable. y atendido el gran amor que tenian á sus pastores. 190. y ya se ha bia acusado á los padres de aspirar á constituir estas reducciones independientes de la corona y bajo el gobierno de la Compañía. como bandera de emancipación ó de ven ganza. morir en compañía de los J e suitas mis hermanos. el compa ñero de Aranda en el ministerio.” Estos hermanos se encontraban esparcidos en medio de todos los continentes. Roda. miéntras que otros la hacen constar. no ha encontrado quien le contradiga cuando dice (1): “No puedo terminar este justo elogio de los Jesuitas. I I. sin hacer notar. hace mención de este mismo valor. y su respuesta siempre es la misma: “Mi resulocion es inalterable. y sin embargo. con toda la calma y firmeza de almas verdaderamente heróicas. Dice así. y yo mismo les he visto obedecer el decreto de su expulsión con toda la deferen cia que se merece la autoridad civil. En todas par tes fué igual la obediencia. Los padres preveian la ruina de su monumento de civi lización que habian alzado. Los unos se callan al tocar esta gloriosa y funesta abnegación. con muy poca citación de su parte se hubiera podido dar ocasion á desórdenes que llevan consigo la violencia y la insurrección.— 134— se embarque. ha podido recoger alguna señal de resistencia. se sometieron. . lo que deseo antes que todo es. La fábula del emperador Nicolás I hubiera podido realizarse fácil mente. ni se le ocurrió á ningún misionero arrojarla en medio de la multitud desconsolada. pov co importa que mi cuerpo sea pasto de los peces ó de los gusa nos. los Jesuitas no se expresaron sino con palabras de fe y de paciencia. porque los neófitos. Ningún escri tor. y al mismo tiempo. sin resistencia. Una sola palabra que pronunciasen los Jesuitas. En la América Meridional disfrutaban de una autoridad ilimitada sobre el espíritu de esos pueblos. Les era muy posible sublevaren su favor los neófitos del Paraguay. que en la posicion en que se veian los indígenas. que no se desmintió jamas. Pero esta palabra no salió de sus la bios. sin excepción. quieren vivir y morir con sus hermanos. y de una manera absoluta. sin réplica á la autoridad que les hablaba en nombre de su rey. tenian la fuerza en su mano.” El 4 de Agosto de 1767. hubiera bastado para cimentar una gran revolución. á dejar la sotana de la Compañía. Las instancias siguen hasta llegar á Tarragona. f. El viajero Pages. al ca ballero de Azara: “Los Pignatelli se han negado completamente. (1) Voy age de Pages. y en su postrer despedida á esos pue blos. al proscribirles sus apóstoles. á quienes habian hecho hombres y cristianos.

X . y arrestadas y embarcadas luego las perso nas. V. t. arranciados de sus trabajos trasatlánticos ( 1 ) : “ En México. vos. tu quoque. fueron igualmente sorprendidos en sus colegios. y no solamente es inocente esta Sociedad. que debe su origen y su lustre á esos santos héroes.— 13-5— Sismoncli no está menos explícito: he aquí los términos con que h a b l a délos Jesuitas. píi^r. X X I X . á los enemigos de Dios y de la Iglesia. cap. y por último. en sus leyes. y su mido nuestra vejez en un torrente de lágrimas.II se comprometía á ratificar todas las medidas to madas contra los Jesuítas. es útil y santa en su objeto. el mas sensible para nuestro corazon paternal ha sido el que vuestra magestad nos acaba de anunciar. en Chile. V Annual Re. pág. á los que piensan en destruir una institución tan útil y tan afecta á la misma Iglesia.gistcr.1) Histoire des Froncáis. que Dios eligió en ¡a nación española para la extensión de su gloria por toda la redondez de la tierra? ¿Por ventura. ¿Conque vos también. sin hacer extensiva la pena á los ino centes? Ponemos á Dios y los hombres por testigos de que la corporacion. habéis llenado el cáliz de nuestros sufrimientos. ocupados sus papeles. . mostráronla mayor resignación y humildad.” L a probidad de Cárlos III estaba tan acreditada como sus ta lentos. con firman estos hechos. Señor. en nombre de la reli gión y del honor. Clemente XIII amaba áeste príncipe: el 16 de Abril de 1767 le escribió el pontífice para suplicarle. sino que es piadosa. que depositase en su seno paternal las causas de semejante proscripción. unidas á una calma y firmeza que rayaban en heroísmo. donde eran casi ado rados por los nuevos convertidos. la honra de su Iglesia y la salvación de las almas. el rey católico. que nos precipitará á la tumba? ¿El piadoso rey de España se asocia á los que prestan su brazo. fili mi. á los que prestan su brazo. hijo mió. El papa se expresaba en estos térmi nos llenos de dolor: “De cuantos golpes hemos sufrido durante los malaventurados nueve años de nuestro pontificado. p. pero al contrario.27. ese brazo. á quien queremos con todo nues tro corazon. Cárlos III. 372. repito. Se temia su resistencia en las misiones. en Filipinas. ct le Mccure historique de Déceinbre 1767. El rey le contestó: ‘‘Para excusar al mundo un gran de escándalo. ha conspirado algún indi viduo de esta Orden contra vuestro gobierno? Pero en ese caso.” Clemente XJ. y sus máximas. el instituto y el espíritu de la Sociedad de Jesús son inocen tes. t. por siempre guardaré oculto en mi corazon la abomi- (. que Dios les ha dado para prolejer su servicio. y á castigar severamente á los indivi duos que hubiesen faltado á sus deberes de sacerdotes y de súbdi tos fieles. ¿por qué no castigais al culpable. nnnée 17G7. 354. en el Perú. en un mismo dia y hora.

sobre laexpulsion de los Jesuitas. aun nos es imposible encontrar uno tan solo que condene á los Jesuitas. que aguarda con impaciencia que el gabinete de Madrid manifieste á la luz pública ios documentos con que arguyen.” Al ver una obstinación semejante. las respuestas son nuevas amenazas. creyó Clemente X III que su cargo de pastor supremo le imponía el deber de intervenir en un proceso terminado por la fuerza brutal. ó en contra suya. decidir sopre semejantes alegaciones. ni aun al soberano pontífice* la causa de su re pentino odio contra la Sociedad de Jesús. Azpuru y Azara piden instrucciones á la cortf'. sea en contra del papa. que se atrincheraba en pala bras desnudas de toda prueba. pero ese mismo secreto se ha descubierto á pesar suyo. en presencia del cuerpo diplomático. ó de los Jesuitas. Roda se constituyó portador oficial de esta especie de desafio. cuantas explicaciones fuesen necesarias. no debian tener comunicación con ningún ._-r-136— na ble trama que ha motivado estos rigores. Este secreto le llevó con sigo á la tumba. Aíirmaba sin rebozo. Torregiani. Nunca se resolvió á revelar. añade. en vista de esto. y aun cuan do algunos de estos religiosos se hubiesen hecho culpables. é inspirado peor. Su santidad debe creer me sobre mi palabra. que si la Santa Sede ó el cardenal Torregiani provocaban al ministerio. Aranda y sus colegas estaban dispuestos á dar. Clemente X lII se queja amargamente de este ultraje gratuito.” Nicolás de Azara no hizo misterio alguno. A la posteridad toca. El cuer po. Torregiani. Las lágrimas del papa no le hacian impresión alguna. y cuantos actos ó escritos haya descubierto. Los Jesuitas expulsados en un mismo instante de todos los pun tos del territorio español. y así el papa se con tentó con apelará la dignidad d é la razón humana. en esas cartas apócrifas que habian ulcerado su corazon. no era justo tratarles con tanta severidad sin aparecer antes acusa dos y convictos. y el gobierno español guarda silencio.insiste. declara á To mas Azpuru y á Azara. en Roma. y Roma le acepta. L a cólera de los reyes y de sus ministros les habia servido mal. secretario de Estado. sin presenciar jamas un hecho. y el espíritu d é la Sociedad son inocentes. de los do cumentos palpables que su gobierno le anunciaba. y mucho mas cuando este no se habia instruido siquiera. Hoy dia que todos los despachos del ministerio están en nues tro poder. Cárlos III jamas se volvia atras de cualquiera resólucion que to maba. En un bre ve dirigido á Cárlos III le dice: “ Que los actos del rey contra los Jesuitas ponen evidentemente su salvación en peligro. la seguridad y el reposo de mi existencia exi gen de mí el mas absoluto silencio sobre este asunto. solo creia en la fábula inventada por los enemigos de los Jesuitas.

ó rentas eclesiásticas que legítimamente posean en el reino. Solamente sabemos que el de Toledo y su vicario estén en contra. al apoderarse de sus bienes. has(1) E l artículo de la pragmática-sanción. y noventa á. no esperado. No extrañaríamos que los de Cuenca. pero por un resto de humanidad. pero Aranda habia tomado ya sus precauciones. dirigidos á perturbar la paz de mis reinos. Recop. ó reclamar con tra estas medidas. que no debian hacer escala en parte alguna. le cesará desde luego la pensión que le va asignada. asignó á cada uno de ellos una pensión alimenticia. en tal caso. Civita-Vécehia. intente ó perm ita que alguno de sus individuos 6 miembros escriba^ contra el respeto y sumisión debida á mi résolucion.—137— ser viviente hasta su llegada á. Se prohibía á todo español. Hubo en el pueblo una sorda fermentación. ó diere justo motivo de resentimiento á l a corte. pagaderos de la m asa de la Compañía. Turuel. Algunas voces se dejaron escuchar sin em bargo. que una legión de esclavos dispuestos á vivir de uua sonrisa ó á perecer por un capricho real. pues han escrito mil necedades á Roma. sin perjuicio d e s ú s cargas. “Declaro que si algún Jesuita saliere de los estados pontificios [adonde se remiten todos].L ey III. Ciudad-Rodrigo. bajo el manto de una vana filantropía. Nov.26. 1. Los padres des terrados debian abstenerse de toda clase de apología de su Orden. 13 . pero hasta ahora lo igno ramos. El rey les declara ba sin patria. así muebles como raíces. bajo pena de alta traición. y llenaba de temor á los que se apres taban á defenderlos. la su presión inmediata de este recurso vitalicio (1). El 12 de Mayo Roda escribía á Azara: “ La mayor parte de los obispos han decidido ofrecer su cooperacion al rey y al conde de Aranda. Coria. que en la ocupacion de tem poralidades de la Compañía. No faltaba mas ¿ estos ministros. de toda ofensa directa ó indicrecta al gobierno. Calumniaba ásus víctimas. cesará la pensión á todos ellos. y la falta de uno solo de los Jesuitas españoles (que una mano hostil ó extrangera podia cometer) llevaria consigo. y Carlos III oyó á un obispo echarle en cara la iniquidad de su decreto. con título ó pretexto de apologías ó defensorios. ó por medio de emisarios secretos conspire al mismo fin. se com prenden sus bienes y efectos. lib. Cuando estuvieron á la vista de Civita-Vecchia los primeros bar cos de transporte. faltando á las mas estre chas y superiores obligaciones. y tener correspondencia con los Jesuitas. cien pesos anuales. mente d e s ú s fundadores y alimentos vitalicios de los individuos. Se debia aceptar sin examen tan extraña proscripción. para con todos los demas. tit. está concebido en estos términos: “ Declaro. los legos. los grandes se indignaron. escribir. hablar. pero no sin algunas restricciones. y algunos otros hiciesen otro tanto. que serán de cien pesos durante su vida á los sacerdotes. con sus opera ciones ó escritos. que era la señal fija de la ruina moral y material de la España. Y aun que no debo presumir que el cuerpo de la Compañía. converti dos en odiosos déspotas. que se refiere á la pensión ali menticia. así como la de sus colonias.

Se expresa en estos términos: “ Es preciso convenir en que el arresto de los Jesuitas y su em barque. no ha tenido la ocurrencia de hacer un crimen al papa y al general de los Jesuitas. hemos acudido á las relaciones de los calvinistas. Al llegar á la rada de Civita-Vecchia. que los novicios no Querrían comenzar su carrera por una espatriacion. su gobernador. . Se puso á prueba su fortaleza con los gratos recuerdos de la patria y de^la familia.— 138— ta llegar á su destino. [Z] Histoire. desnaturalizado tan cruelmente. de un incidente que explican muy bien las leyes sani tarias. y hubo en varias ciudades. la seguridad de los Estados y las exigencias del honor y la delicadeza. sin prueba algu na que lo apoye. Lo mismo que en Fran cia y Portugal. sin el menor testimonio. En su H istoria de lii caida de los Jesuítas. X X IX . rio tuvo sino muy pocos apóstatas. no estaba prevenido. para buscar un punto de desembarco. que según Sismondi [1]. los desterrados que iban en ellos. sorprender el candor de esta juventud. en Valladolid sobre todo. cuyas simpatías religiosas y políticas están muy distantes de la corte de Roma y del instituto de Loyola. y no se pudo por mas esfuerzos que se emplearon. y estos desgraciados. habian casi agotado su valor. y hu bo precisión de hacinar á los proscriptos de toda edad y condicion unos sobre otros. de sabe!'. que nosotros para juzgarle. se atreve á desvirtuar los hechos y á desmentir los'rníxs incontestables. Esta sed de destierro con la cual no habia con tado Aranda. [2] el conde Alejo de Saint-Priest. mu chos casos en que se quiso. hicieron alto por fin. para su transporte á Italia. Este suceso se ha. p. pero su solicitud-de proscripción no pasaba de la frontera. Cerca de seis mil sacerdotes dé todas edades f condicio nes. 65. Muchos pere cieron en la travesía. ni aun de calumniador siquiera. Los navios faltaban. la Compañía de Jesús en España. que se negaba á separarse de sus maestros. recibidas en la diplomacia. santamente obstinados. Aranda lo había com binado todo para el interior. á recorrer la costa bordeándola. tom. y que consentirían en volver á España. pero -bárbara. Un escritor católico no ha tenido ni esta: reserva ni esta equidad. cuyas mar chas forzadas. Se habia creido por muchos. y enfermos llenos de [I] ■Histoire ríes F rm tai's. privaciones y sufrimientos de todo género. necesaria si se quiere. personas de nacimiento ilústre. da la Chute des JesuUts. El protestante Sismondi. fué un embarazo para él. amontonados en los barcos se vie ron precisados por espacio de muchas semanas. y los novicios. . Las seducciones y las amenazas no produjeron efecto. en los escasos buques dis puestos al efecto. como si fueran negros. p&g1 372. siguieron á sus pací res en el camino del tormento. ni quiso recibirlos. se hizo con una precipitación.

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José Pignatelli. Los aragoneses son los mas fanáticos. Ignora que vendrán despues de él escritores. En ellas hablan de la que ántes han recibido de Roma. animados á la resignación por el P. que llegasen suce sivamente de Europa y de América. general de la Compañía. techada en San Ildefonso. no serán manchados por ella. tratarán de acrimi narlos hechos para sacar de ellos alguna sombra de acusación con- '(1) Véase el fac-synil fflúra.” La correspondencia de estos desterrados. y Roda. en su travesía por los mares. dice de quelos Jesuitas del mar han escrito á los de ahí. Sismondi añade: “ Cle mente XIII consideraba á los Jesuitas como los defensores mas há biles y mas constantes de la religión y de la Iglesia. como habituado á en contrar semejante conformidad en sus víctimas. todos sip distinción.” No hay duda que este acontecimiento aumenta una triste página en el libro de la historia. ni dirección fija. lo que V. sin distinción. la confiesa Roda en términos tan formales. “ Sabemos. fueron arrojados en el fondo de algunos buques lanzados al mar. y allí fueron recibidos á cañonazos. y tenia una gran adhesión á su Orden: sus desgracias le arrancaban lágrimas incesantes. así se expresa escribiendo á Aza ra. y para responder de antemano á ul trajes sin provecho. fuesen distribuidos en los Es tados de la Iglesia. es interceptada por sus proscriptores. pero la memoria de Clemente XIII. privados de los objetos mas indis pensables. sin gloria y sin verdad. que se cuentan mu tuamente lo que por ella descubren. y todos desean perder la vida por la Compa ñía [1].” El primer navio que llegó. Los J e suitas se pusieron furiosos contra su general. aplauden la resolu ción del papa de no admitirlos* y sufren estos trabajos como un martirio por el bien de la Iglesia perseguida. de 28 de Julio de 1767. Allí se les esperaba. le refiere lacónica y sencillamente. sin objeto determinado. llevaba á los Jesuitas aragoneses en número de setecientos. porque algunas cartas han torcido el camino y han llegado á mis manos. que no da-lu gar á la menor duda. i ° . En su carta. donde mas adelante muchos de éstos adquirie ron una gran reputación literaria. la del cardenal Torregiani y de Lorenzo Ricci. D espues de al gunos dias de navegación llegaron á la vista de C ivita-V ecchia. que siguiendo la escuela del conde de Saint Priest. Se lee la instrucción que de ahí se les ha dado.— 139— achaques. y particularmente se acusaba de la muerte de los des graciados que habian muerto en Civita-Vecchia: dió disposiciones para que todos estos deportados. y le acriminaron su dureza como causa de todas sus desgracias.

Los Jesuitas rechazados délas playas'rom anas. en el momento mismo en que Caffari puso sitio á esta ciudad. cualquiera podia impunemente despojarlos y arrojarlos po bres y desnudos sobre el territorio romano. los cuales entraron en Ajaccio. Estos puertos eran neutrales. el papa obtuvo que se abriesen á los proscriptos. En el mes de Agosto de 1767 se les trasladó á la roca de San Bonifacio. Este príncipe. Los Estados pontificios son poco fér tiles. debian atraer un hambre. pero en realidad. sin ponerla en duda. L a caridad pontifi cal cuidaba de su manutención: los ministros y los magistrados podian sin remordimiento. como las demas. ó al ménos quejas y reconvenciones de un pueblo siempre suspicaz y desconfiado en el capítulo de subsistencias. H a biendo salido bien este cálculo para unos. comprendían muy hien los motivos que habian inspirado esta medida al cardenal Torregiani. se hallabajustamente ofendida de los imperiosos térmi nos en que estaba concebida la pragmática sanción de Cárlos III. y que gusta mejor vivir con el patrimonio delalglesia. bajo pretexto de ser perjudiciales al órden público. Las confidencias del go bierno español lo han demostrado hasta la evidencia. y con justa razón no quiso que los Estados de San Pedro se convirtiesen en cárcel de cuantos religiosos agra dasen á ios gobiernos arrojar de su territoiio. y la aprobaban. que del tra bajo de sus manos. los demas seguirían igual senda con esperanza del mismo resultado. L a corté de Roma. Por el ínteres y por el honor de la Sede Apostólica éstos no se quejaron en lo mas mínimo. Los Jesuitas sabian igualmente que. Tales fueron los motivos que impulsaron al papa á no aceptar por de pronto los diferentes comboyes de Jesuitas. y sin que sea de su gusto sobre todo.—140— tra los discípulos de San Ignacio. no puede ménos de alabar tan he roica resignación. esto traería consigo alentar á los demas gobiernos á imitar á Pombal. si Cle mente X III les recibia sin mediar con Cárlos III las comunicacio nes oficiales que entre ambas cortes debian cruzarse. que se fueron sucediendo. de limosnas. El papa se encargaba de los hijos de San Ignacio. que otros se toman el trabajo de insultar. repartirse por complento sus riquezas. no queriendo que la corte de Roma se humi llase por causa suya. Choiseul y Aranda. Sufrieron esa nueva calimidad. y seis mil personas que allí llegasen de repente. Sin haber consultado antes al Vaticano. donde Paoto alzaba el grito de independencia nacional. Durante este . y por lo tanto. sin aviso. sin permiso previo. Los franceses ocupaban militarmente las ciudades marítimas de la Córcega. Clemente XHI se ofendió de un proceder semejante. por codiciar sus ri quezas la avaricia diplomática. eligiendo un pais amigo para sitio de deportación. en sus relaciones con las demas potencias. improvisaba al pontífi ce carcelero de seis mil españoles. insultaba la dignidad del soberano temporal. Roda.

Antes de subir al trono de España. desde cuyo punto se fueron á Bolonia. fueron trasladados á los Estados Eclesiásticos. LX. se encontraron hacinados sobre cubierta. refiere Sismondi (2). Sus cualidades le habian grangeado una gran preponde rancia sobre los demas ministros. expuestos á los ardores de un sol abrasador. t. uno de sus hijos. que era preciso recortar un poco el manto papal. p. que arrojase de allí á todos los Jesuitas (1). y. y quiso extenderla mas adulando á los filósofos. á quienes la república genovésa concedió un asilo en la isla de Cór cega. y el primer cuidado de Choiseul fué encargar á Marboeuf. Imbuido de un odio mortal hácia la Santa Sede. á aquella sazón. p. Clemente X III suplicó al rey católico que evitase á su anciani dad y á la Iglesia entera un duelo tan profundo como legítimo. Los reyes de la casa de Borbon de bian perecer ó ser arrastrados en la tempestad que preparaba la fi losofía del siglo diez y ocho. cuyas costumbres eran pu ras. se encontraba lo mejor dispuesto para hacer la guerra á los Jesuitas. enseñó jurisprudencia en la Universidad de Pisa. Tanucci. se abri gaban bajo su cetro. Choiseul regentaba en Francia. Este hombre. fue bárbaro. decia muchas veces. distribuidores. tuvo necesidad de un guia. y se establecieron fi nalmente en Ferrara. que con generalidades vagas. áutes de ser el favorito de un rey. imbuido como ellos en utopias economistas. de la gloria política y literaria. Las ideas de libertad. dice. Se habia sido in justo con los Jesuitas franceses: pero la conducta que se siguió con los Jesuitas españoles. 373. da una tris te idea de la presunta filantropía délos corifeos de la filosofía. . sus colegas. con que se ejecutó esta nueva expulsión. y en medio del ma yor calor. E n esta conformidad fueron transportados á Génova.— 141— tiempo. X X IX . y al salir para Madrid dió la investidura del reino de las dos Sieilias á Fernando IV. unos sobre otros. Aranda ensayaba los medios de modificar las costumbres españo las. Cárlos III habia reinado en Nápoles. léjos de inclinar al monarca siciliano á que al ménos motivase su barba rie de otra manera. refiere la crueldad con que el duque de Choiseul procedió en estas perse cuciones. “ Pero léjos de acceder. mandándolos hácia Génonova. dominaban en su gobierno y se inoculaban en el pueblo garantidas con el poder. en su Cours d'histoire des E ta ts europeens. y desde alli. estos mismos principes se rodeaban de los mayo res y mas peligrosos enemigos de su trono. Demasiado joven éste para gobernar por sí solo. L a m anera. y sus conocimientos administrativos incontestables. á sus ruegos. y Tanucci. por un espíritu de vértigo imposi ble de explicar. Su nombre era allí respetado. y el jurisconsulto Bernardo Tanucci fué nombrado su primer ministro. la república de Génova cedió la isla al gobierno de Luis XV. las ha* cia triunfar en Nápoles. no pudo impedir (1) E l protestante Schoell. que tan rápidamente conducen á las ideas de revolución. Se arrojó á los religiosos en los barcos.” [2] Histoire des Francais* t. por consiguiente. 53.

confesores que seguian á la corte. apóstoles en el nombre y en pura teoría de la tolerancia. y dis poniendo ásu antojo. sin permitirles llevar con sigo mas que su ropa indespensable. que habian iniciado su alma en los primeros rudimentos de la fe católica. fueron cond ucidos to dos los padres á las playas de Pouzzole. y apenas quedaron los Jesuitas abandonados. p . L atilla arran có por fin á Fernando lo que hasta entonces. lib.decreto de proscripción fué fir mado. y escoltados por la fuerza armada. Apenas llegado á la mayoría el rey Fernando. Se forzaron las puer tas. y cu yo nombre era reverenciado por todas las clases. de todas las propiedades de los Jesuitas. violaban.os. habia negado al tutor. residi an en Sora. tom. dispuso dé sus casas y vendió en pública su(1) S to iria d i Napoli. E l . se rompieron todos los muebles. § 8. Tanucci puso en movimiento. y sin tomarse tiempo de cubrir su a r bitrariedad con cualquier pretexto. y que hacian de la conciencia real un escalón para llegar á la fortuna y al poder. agobia dos con el peso de sus muchos años. I . 168. Para apoderarse de sus personas.” El rey de España tenia toda la autoridad sobre T a nucci. que tan perfectamente habia salido á Aranda. tan firme y digna mente.. hasta que por último. ya se hacian á la vela para Terracina. los Jesuitas que fueron sacados de Nápoles á media noche. uno de es. que. Tanucci se fun daba solamente en la razón de Estado y en la voluntad de Cárlos III de España. En la noche del 3 de Noviembre de 1767 hizo que fuesen invadidos á un tiem po todos los colegios y casas de la Sociedad. le arrancó el primer edicto contra los miembros de la Compañía. II. y le escribió á ese fin. como dueño absoluto. según refiere el general Coletta (1). resolvió seguir paso á paso el plan. E l joven príncipe aun se obstinaba. complaciendo á Cárlos III. desafiando á Roma. casi sin ali mento y sin vestido. Preguntaba á Tanucci cuáles eran los crímenes de que se acusaba á unos religiosos. Tanucci con fiscó todos sus bienes. Estas medidas fueron ejecu tadas con tal precipitación. Ocho J esu ita s. nada ménos que un cuerpo de cuatrocientos ballesteros.—342— que Cárlos III y el duque de Choiseul envolviesen en un mismo sistema de persecución á las otras dos ramas de la casa de Borbon en Italia. el ministro napolitano aprovechó aquella ocasion de atraerse algunos elogios de los enci* clopedistas. El marques de Tanucci no acaloró mucho s u imaginación para llegará este triple resultado. de la igualdad social y de la filantropía. . Estos ministros. al salir el sol del dia siguiente. ocuparon iodos los papeles y archivos. las leyes todas de la humanidad. E l rey Fer nando se resistió á firmar el decreto que proscribía á los Jesuitas de sus reinos de Nápoles y Sicilia. á su placer. sobre las costas de Terracioa. En el instante. consiguió el ministro ganar al obispo Latilla.

desterraba para siempre de la is la á la Compañía de Jesús. Tenia el duque puesta su con fianza en Du Tillot.ma y de Plasencia. agente de la secta filosófi ca. Clemente XIII todo lo habia sufrido. que tanto afectaban á la Santa Sede. excomulga á los adminitradores del ducado. sin pasar por su imaginación. cediendo á las ins tancias del monarca napolitano. Las dos cortes de Francia y España obligaron á la de las dos Sicilias a perseguir al instituto. El 20 de Enero de 1768 publicó una sentencia por la cual anulaba los decretos promulgados en los principados d. grabado sobre los mármoles ó bronces. pero que era político hacer valer en seme jantes circunstancias. La victoria de Choiseul y de Aranda aun no era completa. el anciano pontífice no tuvo que oponer. y el monograma del instituto. de rechos litigiosos tal vez. Pero cuando vió que Fernando de Parma se unia también á los enemigos de la Iglesia. Gran-maestre de Malta. así como su rey. Par. Tanucci quiso justificarse. que pudiera abrirles las puertas del cielo.---14:3--basta todo el moviliario. se acordó de que este príncipe tenia en su venas la sangre de Farnesio. pero no quiso aguantar. y que era vasallo de Roma. Tanucci aspiraba á no dejar el menor vestigio ni señal de la permanencia de los Jesuitas en el reino. Las estatuas de plata de San Ignacio y de otros santos que adornaban las iglesias dé la Compañía se hicie ron barras para la casa de moneda. Rezzonico era hijo de un mercader de Venecia. marques de Felino. destronados. El joven duque de Parma. calumnian*do á sus víctimas en un manifiesto oficial. hasta en la misma roca y baluarte de los caballeros de la cristian dad. príncipe de la sangre de Francia é infante real de España. y en los propios términos de la Bula in cúne Domini. A estos golpes reiterados. y el 22 de Abril de 1768 el gran maestre expidió un decreto. esos mismos Borbones. como el postrer juez sóbrela tierra. calumniados. era feudatario del reino de Nápoles. que la tiara se hollase por los pies de uno de sus feudatarios. las sú plicas y la razón. pero era ademas príncipe soberano por elección. los Jesuitas se vieron como en los de mas puntos. invocaron á la Igle sia. Se encontraba frente á frente de esa real familia de Borbon que llevaba á cabo la ruina de los Jesuitas. A principios del 1768. ó consolarles en su postrer momento^ Roma revindicaba sus derechos sobre el ducado de Parma. era borrado por el hacha ó el martillo. para entrar en la coa lic ió n general contra los Jesuitas. y papa por la misericordia divina. Esta m eda . por el cual. Tanucci se apresuró á obedecer. que algunos años mas tarde. Les napolitanos se indignaron. fugitivos ó muertos. y por una bula promulgó su destitución del ducado de Parma. Pinto. sino la paciencia. expulsados de Parma. de este destierro inmotivado y de es tas mutilaciones sin causa. fué solicitado por aquellos.

Los Jesuitas. de los de Benevento y Pontecorvo. dice (1). obró en su derecho. . de Aviñon. par Coxe. el ministro. según la opinion de uno de los mas sabios escritores del protestantismo moderno. El hijo de un tratante veneciano tenia la audacia de recordar su deber á un príncipe de la casa de Borbon. y el primer dia que aquella pudo manifestarse. Los Jesuitas. sin faltar á lá justicia. se expresa en estos términos: “ Por poco fundada. la Francia tomó posesion del condado Venesino. era la garantía de los pueblos contra los reyes. al disponer por los diferentes tratados del siglo XVIII de la herencia de Farnesio. “El dia de San Cárlos. 375. quie nes. la opinion pública se pronunciaba contra ellos en todos los reinos. la Sede Apostólica. Choiseul se guar dó muy bien de tratar la cuestión bajo ese punto dr* vista. que pedia á su rey (1) Histoire des Francais.—144-----da era un golpe dado al pacto de familia. Hacia diez y nueve meses que los Jesuitas se hallaban proscriptos de la Península. se encontraba ajado en su vanidad de cortesano. las voces y gritos de un gentío inmenso hicieron lle gar á sus oidos el voto unánime de la multitud. El ministro francés amotinó contra la Santa Sede a todos los Borbones. protector de las teo rías de la igualdad filosófica. no abolieron un derecho constantemen te reclamado por la Santa Sede y por los habitantes de esos Esta dos. aun en 1768. que no habian sido arrojados de estas provincias. lo fueron en seguida por Choiseul y Tanucci. y al aponerles éste privilegios consentidos á sus odios inexplicables. á su ejemplo. p. pero su recuerdo aun vivia en el clero y en el pueblo. con grande asombro del soberono y de toda la corte. sin embargo. El 4 de Noviembre de 1768 eran los dias del rey Cárlos III de España. se declaró en favor de los padres del Instituto. se decia. que fuese en su origen la preten sión de la Iglesia á la soberanía de Parma y de Plasencia. eran rechazados por todas las naciones. aunque las grandes potencias. que entonces se valían de su mu tua alianza para humillar el papado. con su silencio. como pertenecientes al patrimonio de San Pedro. ademas. y se dispuso á otorgar en este dia alguna gracia de Ínteres general. y Nápoles. era por lo ménos un hecho establecido de muchos siglos atras en el dere cho público. El calvinista Sismondi. t©m. tom. q u 3 en él fundaban sus garantías. (2) L'E spagne sous les R ois de la maison de Bourbon. cuando el monarca se dejó ver del pueblo. confiscaron todos sus bienes. desde el balcón de su palacio. El 11 de Junio de 1768.” Por lo tanto. no tuviesen en cuenta la prerogativa pontificia. respecto á aquella. al ha blar de esto. X X IX . y una herida á Choiseul en su orgullo diplomático. V. sin existir ni uno tan solo en el territorio español. y . al hacer la represalia. 25. dice el protestan te Coxe (2). p.

por el contrario. y desde entonces se mostró mas ardiente que nunca en provocar la extinción de la Com pañía. se cretario de Estado. cemo una de las obras maestras de Canova. “ Por la fuerza. y los manifestaba reclamando los Jesuitas. cuando una muerte súbita y de tantos deseada libró á Clemente X III de los tormentos morales que los enemigos de los Jesuitas le hicieron sufrir. Lleno de años el pontífice. 73. E l que está dormido. la destrucción de la Compañía de Jesús.” E sta firmeza fué siempre la que guió todos sus ne gocios. (2) E n la Basílica de San Pedro de Rom a se adm ira por los inteligentes el sepulcro de Clemente X III. V sobré to do por el dolor. Este incidente inesperado alarmó á Cár los III. pag. D ’Aubeterre volvió con otra nueva no ta al pontífice. pueden los príncipes hacer cuanto quieran. al leerla. Los tér minos de esta memoria eran tan exigentes y violentos. y el papa no la admitió en medio de tan azarosas circuns tancias.” Tan enérgica y generosa declaración de un decreto que debia haber conmovido á Choiseul. le heria en lo mas vivo su amor propio. dijo á todos los embajadores que se hallaban á su alrededor. Luchaba cada vez con mas energía. y el 10 de Diciem bre de 176S. pueden estar seguros de no conseguir jam as la me nor cosa. se representa. agobiado por los trabajos. Entre gó su alma á Dios el 2 de Febrero de 1769 á la edad de 76 años (2). y para ello presentó al papa una memoria. sin duda. armas ni cañones. pero por coneesion. embajador de Francia en Roma. le afirmó en su idea de seguir. según el 19 . p ar le comte de S aint-P riest. que por su belleza atraen todas las miradas. á todo trance. que Clemen te XIII no pudo ménos. pero todo el poder humano no es bastante para obrar contra su conciencia. significa en el pensa miento del artista el símbolo de la mansedumbre y confianza. presentaba al parecer muy poca resistencia. de exclamar con voz entrecortada: (1) “ ¡Al vicario de Jesucristo se le trata como al último de los hom bres! él no'tiene.” Se consultaba al pueblo español. creyó conveniente dester rar al cardenal arzobispo de Toledo.—145— el permiso para que los Jesuitas volvieran á España bajo el trage y vida del clero secular. El marques D ’Aubeterre. . quien despues de tomar informes. se le dejaba en libertad de expre sar sus deseos. E l inmortal estatuario ha colocado á los pies del pontífice dos leones. reducida á pedirle la renovación del breve contra Parma. es muy fácil despo jarle. y en el que vela y que parece querer defenderse mostrando sus garras. como acusa dos de haber sido los instigadores de esta tumultuosa demanda. la recibió con palabras dignas de la Iglesia ro mana. (1) Histoire de la Chute des Jesuites.El Portugal se unia á las cuatro cortes de la casa de Borbon para formular la exigencia. El cardenal Torregiani. esperó ven cerla usando del terror. y á su gran vicario. Esta manifestación fué interpretada por Cárlos III como una acción cul pable.

retirado en Venecia como en observación. aguardan su caida. Veremos cómo acaba esta comedia. se espera que acce derá el papa.— 146— Dos dias despues de esta muerte.” D ’Almada estaba en el mayor error. Los últimos dias de la vi da del pontífice fueron dignos de su reinado. expresó en el mármol la resistencia católica de Clemente X III. . y proclamó su reconocim iento con la mas ingeniosa alegoría. esta Sociedad. el embajador de Portugal. en fin. escribía á Nicolás Pagliarini: “Pero. las tres cortes de la casa de Borbon se han puesto en campaña para estirpar de una vez. en la que tiene fija su atención el mundo entero. y que aun la ignoraba. mismo Canova. En Roma. con el asentimiento dt l Sacro Colegio. la imágen de Clemente X III resistiéndose fi condenar á la Com■pafiía de Jesús. uno desús últimos 1 discípulos. enemiga del géne ro humano. Los Jesu itas ya 1 0 existían cuaudo Canova. Según lo que me dicen de Roma. los Jesuitas cada vez mas mortificados. Ya verémos de qué manera la esplotaron los cardenales y embajadores de las po tencias aliadas. A l mada Mendoza. y de todo el mundo. á ménos queno quiera engañar aun á los soberanos con sus medios evasivos. pero su muerte com plicó la situación y abrió un vasto campo á la intriga.

L el momento en que la Sociedad de Jesús. Retz.—La corrupción en el Sacro colegio.—Muerte del P.—E l cardenal Malvezzi propuesto como papa.—E s demasiado ilustrado. é indultado por Cle mente X III.—Veinte y tres esclusiones. —Ganganelli y el cardenal de Solis. en Francia.—Deplorable si tuación del Sacro-Colegio.— Le sucede Ignacio Visconti.—Instrucciones dadas por Luis XV á los cardenales franceses. —Intimidación ejercida por los ministros de las tres cortes. á destruir la Com pañía de Jesús.—Ganganelli engaña á los dos partidos.—Ber nis se desentiende.—Presentimiento de la congregación.—Diferencia en tre el episcopado romano y los extrangeros. Bernis y Dufour.—Don Manuel de R oda y el caballero de A zara.—Dufour. en el auge de toda su virilidad sucumbía en Portugal.—Nicolás Pagliarini.—Proposiciones de sim onía.—Elección de Lorenzo Ricci.—Su actitud en Gesu.—Correspondencia inédita y autógrafa del cardenal de Bernis y del marques D ’ Aubeterre. Julio de C ordara. Centurioni. en España y en Nápo les.— E l de Bernis entra en el cónclave.—Las exclusiones.—Todos se acusan de jesuitismo.—Escándalos del cónclave revelados por Bernis.—Confesiones de Bernis. muere prontam ente.—D écim a-sesta congregación general.—E l birrete del cardenal Albani y la cortesana.—L as congregaciones de procuradores.—E l Cónclave de 1769.—Ame nazas de los embajadores de la casa de Borbon.—Proposiciones hechas para nombrar un papa.—Medidas tom adas en el instituto contra sus escritores y sus polemistas.—Recompensas otorgadas á los cardenales que han obrado contra su conciencia.—Elección de Clemen te X IV.—E l cardenal Chigi y los Z elanti.—Pacto secreto para suprimir álo s Jesuitas.—Lo que piensan de él D ’ Aubeterre.—Los comentarios inéditos del P. y su corres pondencia.—Intrigas que ponen en juego las potencias. antes de la elección. al parecer.—Actitud de G anganelli. agente del jansenismo.—Medios que em plean. condenado á galeras. nada tenia que temer de parte de la Santa Sede- .—Su carácter. es nombrado caballero por Clemente XIV-—D’ Aubeterre pide proscripciones.—E spira este.—Intrigas de los embajadores de F ran cia y España.—E l em perador José II en el cónclave.© A l P O T a ííL ® DOD* <H§S*«0 -CíSi*<-8> Los Jesuítas en Rom a.—Elección de Francisco R etz. nombrado ge neral en su lugar.—Los fanáticos y los políticos. que se comprometa. y el P.

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Dos dias despues de esta muerte, el embajador de Portugal, A l mada Mendoza, retirado en Venecia como en observación, y que aun la ignoraba, escribía á Nicolás Pagliarini: “Pero, en fin, las tres cortes de la casa de Borbon se han puesto en campaña para estirpar de una vez, y de todo el mundo, esta Sociedad, enemiga del géne ro humano. Según lo que me dicen de Roma, se espera que acce derá el papa, con el asentimiento dt l Sacro Colegio, á ménos queno quiera engañar aun á los soberanos con sus medios evasivos. En Roma, los Jesuitas cada vez mas mortificados, aguardan su caida. Veremos cómo acaba esta comedia, en la que tiene fija su atención el mundo entero.” D ’Almada estaba en el mayor error. Los últimos dias de la vi da del pontífice fueron dignos de su reinado; pero su muerte com plicó la situación y abrió un vasto campo á la intriga. Ya verémos de qué manera la esplotaron los cardenales y embajadores de las po tencias aliadas.
mismo Canova, la imágen de Clemente X III resistiéndose fi condenar á la Com■pafiía de Jesús. Los Jesu itas ya 1 0 existían cuaudo Canova, uno desús últimos 1 discípulos, expresó en el mármol la resistencia católica de Clemente X III, y proclamó su reconocim iento con la mas ingeniosa alegoría.

© A l P O T a ííL ® DOD*
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Los Jesuítas en Rom a.—D écim a-sesta congregación general.—Elección de Francisco R etz.—Medidas tom adas en el instituto contra sus escritores y sus polemistas.—L as congregaciones de procuradores.—Muerte del P. Retz.— Le sucede Ignacio Visconti.—E spira este, y el P. Centurioni, nombrado ge neral en su lugar, muere prontam ente.—Elección de Lorenzo Ricci.—Su carácter.—Presentimiento Je la congregación.—E l Cónclave de 1769.—Ame nazas de los embajadores de la casa de Borbon.—E l cardenal Chigi y los Z elanti.—Instrucciones dadas por Luis XV á los cardenales franceses.—Las exclusiones.—E l em perador José II en el cónclave.—Su actitud en Gesu.— E l de Bernis entra en el cónclave.—Intrigas de los embajadores de F ran cia y España.—E l birrete del cardenal Albaui y la cortesana.—Proposiciones hechas para nombrar un papa, que se comprometa, antes de la elección, á destruir la Com pañía de Jesús.—Dufour, agente del jansenismo, y su corres pondencia.—E l cardenal Malvezzi propuesto como papa.—E s demasiado ilustrado.—Los fanáticos y los políticos.—La corrupción en el Sacro colegio. —Intimidación ejercida por los ministros de las tres cortes.—Diferencia en tre el episcopado romano y los extrangeros.—Intrigas que ponen en juego las potencias.—Medios que em plean.—Correspondencia inédita y autógrafa del cardenal de Bernis y del marques D ’ Aubeterre.—Don Manuel de R oda y el caballero de A zara.—Proposiciones de sim onía.—Veinte y tres esclusiones.—Actitud de G anganelli.—Lo que piensan de él D ’ Aubeterre, Bernis y Dufour.—Los comentarios inéditos del P. Julio de C ordara.—Deplorable si tuación del Sacro-Colegio.—Escándalos del cónclave revelados por Bernis. —Ganganelli y el cardenal de Solis.—Todos se acusan de jesuitismo.—Ber nis se desentiende.—Pacto secreto para suprimir álo s Jesuitas.—Ganganelli engaña á los dos partidos.—Confesiones de Bernis.—Elección de Clemen te X IV.—Recompensas otorgadas á los cardenales que han obrado contra su conciencia.—Nicolás Pagliarini, condenado á galeras, é indultado por Cle mente X III, es nombrado caballero por Clemente XIV-—D’ Aubeterre pide proscripciones.

L el momento en que la Sociedad de Jesús, en el auge de toda su virilidad sucumbía en Portugal; en Francia, en España y en Nápo les, al parecer, nada tenia que temer de parte de la Santa Sede-

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Eran tantos los servicios que habia hecho á la religión y á la Silla Apostólica, que todo inducía á creer que jamas existirá un soberano pontífice que consintiese el destruir la obra de predilección d élos papas cuya tiara ciñese. Este pensamiento consolaba al catolicis mo, é inspiraba á los Jesuitas su postrer esperanza, permitiéndoles contemplar con serenidad la tormenta que los habia dispersado. Roma no debia, mejor dicho, no podia mostrarse débil en la lucha, bajo pena de abdicar toda su autoridad moral; y nunca se habia mostrado el instituto mas íntimamente unido al sucesor de los após toles, ni habia existido mas acuerdo y armonía entre el vicario de Jesucristo y el órden de San Ignacio, que en los últimos años que precedieron á su supresión. Estaban completamente olvidados los debates teológicos que agi taron á la Compañía durante algunos pontificados. Gracias á la sabiduría'y tino de su administración, los generales habian cicatriza do la llaga hecha al principio de obediencia por las disputas susci tadas sobre las ceremonias chinas. Ya no existian ningunos gér menes de discordia (1), y las tres, congregaciones generales, llama(1) F uera de las congregaciones generales, se reunían en R om a cada tres años las congregaciones de procuradores. Dos de éstas se celebraron en tiem po de San Francisco de Borja, dos en tiempo de Mercuriano, ocho bajo Aquaviva, ocho con Vitelleschi, dos con Goswin Nickel, seis con Oliva, una con Cárlos de Noyelle, tres con¡Gonzalez, cinco con Tam burini, y tres bajo el ge neralato de Retz. Mas de una vez las guerras u otras causas políticas se opu sieron á estas asambleas trienales, y la últim a que se tuvo en 1749, era la cua renta y una. Veinte y seis de estas congregaciones decidieron por unanimidad que no se debia provocar la asamblea general de los padres; en ocho, esta convocacion no tuvo mas que dos vetos; en cuatro no fué diferida sino por una débil mayoría. Dos congregaciones de procuradores la decretaron, bajo Clau dio Aquaviva y bajo Tirso González . Y a hemos hecho ver los motivos de oposicion puestos’con anterioridad para forzar la mano á Aquaviva. Los que determinaron á T irso González á Recurrir á los profesos, aun no son conocidos ellos,sin embargo, nos dan la clave de esta obediencia, servil según los detrac tores del instituto, y tan digna á los ojos de los hombres imparciales. T irso González fué general desde el 1687. E ra esta la época en que el probabilicismo de los teólogos de la Com pañía era objeto de controversia. En el año de 1691 el gefe de la O rden publicó, en Dillengen, su obra De recio Usu Opinionum probabilium. Todos los asistentes pidieron que el libro fuese recogi do: González solamente consintió en que se recogiese. E n 1693 se debian nom brar los diputados para la congregación de los procuradores; en el mes de Abril la provincia de Rom a designó su representante. Por mayoría de treinta y nue ve votos contra nueve, fué elegido el P. Pablo Segneri, uno de los adversarios m as elocuentes de las opiniones sostenidas por el general. Las demas pro vincias de la Sociedad, Milán, Venecia, Nápoles, Inglaterra, Galo-Bélgica, R hin inferior, y los cinco de la asistencia francesa, siguieron el ejemplo dado por R om a. Los Jesuitas temieron que los jansenistas se hiciesen un arma del libro de González, y le atacaron con una viveza inexplicable en los hombres que según la opinion del general, no eran mas que un cadáver, ó un palo en manos de un anciano. E l 19 de Noviembre, se reunieron. Los votos se ba lancearon de tal modo, que al fin fué dado el decreto p ara convocar la asarn-

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—149— das á dar nuevos gefes á la Sociedad , no habian tenido necesidad de hacer mas, que aprobar los dichosos resultados de una..indisoluble alianza con la Santa Sede. Miguel Angel Tamburini, despues de haber gobernado al insti tuto par espacio de veinte y seis años, murió el 23,de Febrero de 1730, sin designar vicario. El 7 de Marzo nombraron los profe sos para ejercer estas funciones al P. Francisco Retz, asistente de Alemania, quien fijó para el 15 de Noviembre de aquel año la décimasesta asamblea general. Concurrieron á ésta, entre otros, los PP. Cárlos Dubois, Martin Trampirinski, Juan Scotti, Antonio Casa^i, Xavier Hallever, Francisco de la Gorée, Francisco Sierra, Geróni mo Santi, Luis la Guille, Xavier d éla Grandville y Juan de Villafane. El 30 de Noviembre, Retz, que reunió en su favor todos lovotos, obtuvo, al primer escrutinio, la unanimidad de todos, ménos el su}ro. Habia nacido este padre en Praga el 1673, y sucesiva mente habia desempeñado con distinción y aplauso los principales rectorados de la provincia de Bohemia. L a congregación general terminó sus trabajos el 13 de Febrero de 1731. Dió treinta y nueve decretos. Por el treinta y tres se prohibe á los Jesuitas, autores de obras, hacer tratos con los libre ros para su publicación, sin especial permiso del provincial. En su decreto l x x x i v , la séptima congregación prohibía ademas cual quier acto que pudiera tener la apariencia de negocio comercial, y fué para hacer revivir esta ley antigua. Se renovó otra, en 1731, para mayor corroboracion de la primera. Por un consentimiento unánime se habia establecido en la ante rior asamblea general (decreto ix) que los escritores d éla Compa ñía no debian responder con acrimonia y demasiado calor á los ataques de sus enemigos. Los profesos declararon que una polémi ca apasionada era contraria al espíritu del instituto. En el decreto xv fué renovada la prohibición antigua de la duodécima congrega ción (1), y en vísperas de los terribles asaltos de que la Compañía
bleageneral. Pero muy luego surgieron dificultades, tanto que no quedó sino una corta mayoría. E sta mayoría ponia en duda si habia conseguido su obje to y realizado le plura medielate suffragia, recomendado por las constituciones. E l caso no estaba previsto, y se apeló al soberano pontífice, q uien nombró uua comision, compuesta de los cardonales Panciattici, Albini, Carpegna, Mariscotti y Spada. E l juicio de esta comision decidió la insuficiencia de la m a yoría, y la X IV congregación general resolvió la cuestión, declarando que la mayoría debia ser al ménos de tres votos. E sta oposicion contra las doctrinas teológicas de su gefe, es un acto que sirve para dem ostrar la independencia de los Jesuitas, aun con el general del instituto. Si la Com pañía no ha renovado un caso semejante, h a sido porque nunca, desde entonces, se ha presentado. (1) E l decreto X IX d« la duodécima congregación general está concebido en estos términos: “ Si acaeciese que alguno de los nuestros, de viva voz, por escrito, ó*por algún otro medio, sea el que fuere, ofendiese á cualquiera perso-

—150— iba á ser muy luego víctima, sobrepujó la caridad del sacerdote á los arrebatos del escritor. Se decidió, finalmente, que poco á poco se fuese reprimiendo la facilidad que cada uno de los miembros de la Sociedad habia adquirido para la publicación de sus respectivas obras. L a censura previa se habia debilitado con el transcurso del tiempo, y era preciso rejuvenecerla. L a asamblea quiso que los censores destinados para el exámen de manuscritos, no conociesen á.sus autores, así como ni éstos á sus jueces. Estos últimos tenian órden de, en el momento, dar parte de todo al provincial, sin consi deración personal de ninguna especie, y aquel debia vigilar el exac to cumplimiento de las censuras teológicas ó literarias. Retz se aparecia en una época de calma, precursora de la mas deshecha tempestad. Habia sido amigo de Clemente X III, del cual obtuvo la canonización de San Francisco de Régis, y con su sabia administración contribuyó mucho á la prosperidad de la ór den. Se fundaron muchos colegios, seminarios y casas profesas, y cuando murió, que fué á 19 de Noviembre de 1750, casi en los brazos de Benedicto XIV, dejó á la Sociedad floreciente y con mas vida que nunca. El P. Retz habia designado para vicario general al P. Ignacio Visconti, que fijó la congregación para el 21 de Junio de 1751. Entre los profesos que asistieron á ella, se contaron; Luis Centurioni, Leonardo Tschiderer, José de la Grandville, Pedro de Céspedes, Juan de Guzman, Claudio F re y d e Neuville, Antonio Timoni, José de Andrada, Estanislao Popiel, Leonardo des Plasses é Ignacio Sylveyra, asistentes todos ó provinciales de Italia, Alemania, Francia, España, Portugal y Polonia. El 4 de Julio Visconti fué electo general. Descendiente de una gran familia milanesa, habia este Jesuita gobernado por mucho tiempo la provin cia de Lombardía. Era muy querido del soberano pontífice, y sus virtudes, así como sus talentos, le hicieron apreciable á la Iglesia; pero despues de cuatro años de un fructuoso generalato, murió Visconti el 4 de Mayo de 1755. En su calidad de vicario, el P. Centurioni c invocó la asamblea de elección para el 17 de Noviembre. Ochenta y cuatro profesos
na, no perteneciente á la Com pañía y especialmente á religiosos ó grandes, ó les diese algún justo motivo de queja; desde luego, los superiores investiguen y descubran al culpable, y le castiguen con la severidad que exige la justicia, de modo, que nada quede impune en esta mítteria, haciendo en seguida de suerte, que los que con razón hayan podido creerse heridos rec íb an lo mas pronto posible la satisfacción que se les debe. Y si alguna vez se reim prim en libros que contengan ciertas cosas con las que alguna pueda ofenderse, que se tachen completamente. P er último, temiendo que los superiores, á quienes esto incumbe, sean demasiado indulgentes sobre este punto, los consultores, tanto locales como provinciales, quedan obligados á advertir á los superiores inmediatos si alguno ha cometido cualquiera falta de esa naturaleza, y dealcrar si se le ha impuesto ó no una penitencia, y cual sea ésta. *

—151— se reunieron en Roma. Se distinguieron entre ellos los padres Scotti, Antonio Vanossi, Luth Le Gallic, Lorenzo Ricci, Xavier Idiaquez, Tomas Dunin, Pascual de Matteis, Gaspar Hoch, Andrés Wagner, Mathurin Le Forestier, Salvador Ossorio, Antonio Cabral y Enrique de San Martin. E l 30 de Noviembre fué nombrado ge neral Luis Centurioni. Estuvo casi enfermo todo el tiempo de su generalato, en medio de sus numerosas ocupaciones, y el 2 de Oc tubre de 1757 la muerte puso término á sus padecimientos. Dejó por vicario al P. Juan Antonio Timoni, quien convocó para el 8 de Mayo de 1758 la congregación general. Fué ésta la décimanona y última que se reunió en Gesu. Se notaron entre los profesos que acudieron, á los padres Garnier, De Maniaco, Felipe de Elci, Ridolfi, Claudio de Jame, Kosmiski, Rota, Allanic, Rhomberg, Velasoo, de Sylva, Adalvert Bystronowiski, Trigona, Lindner, Le Ga llic, Ossorio, Juan de Guzman, Wagner y Pedro de Céspedes. El 21 de Mayo fué electo Lorenzo Ricci gefe de la Orden. E ra este P. natural de Florencia: habia nacido en el 2 de Agos to de 1703, y pertenecía á una familia ilustre; pero los sucesos que tuvieron lusjar durante su O t generalato,* dieron á su nombre. un eco O tan general, que nunca le hubieran conseguido su prosapia, m su piedad y modestas virtudes. No poseia ninguna de aquellas cua lidades que se requerían para sostener con fruto el desesperado combate que muy luego iba á trabarse: con un carácter cuj'a dul zura se. aproximaba á la timidez, y con un talento cultivado, pero extraño completamente al fuego de las pasiones humanas, había vi vido hasta entonces con aquella vida interior que los Jesuitas lleva ban en medio del mundo, cuando á la edad de cincuenta y cinco años, se encontró encargado del gobierno del instituto. Sus manos eran muy débiles para sostenerle en presencia de la tempestad des encadenada. Aquaviva no la habia conjurado; Ricci debia dejar se arrebatar por ella, á pesar de una vana resistencia. La congre gación general ya presentia las calamidades próximas, y así, en su decreto xi, al recordar la ejecución de las leyes y reglas ya ante riormente prescritas, añadía: “ Que los superiores inculquen expresa mente á sus súbditos el cuidado de las cosas espirituales, recordán doles á menudo, que de su fidelidad á los deberes de la piedad y de la religión penden la conservación y prosperidad de la Compa ñía; pues que si Dios, por sus designios ocultos, y que no debemos sino adorar, permitiese que la adversidad cayese sobre nosotros, el señor no abandonará á los que pertenecieron fieles é íntimamente unidos; y en tanto que podamos recurrir á él con alma pura y co razon sincero, ninguno otro apoyo necesitarémos.” He aquí las únicas medidas que en el secreto de su congregación adoptaron estos hombres, á quienes el mundo diplomático creyó ocupados en arreglar intrigas. Los primeros relámpagos de lato r.

— 152— menta ya habian aparecido; todo se presentaba hostil á la Compa ñía de Jesús; y para romper esta abolicion de odios, de codicias y de otras pasiones impías, los- Jesuitas no recurren sino á la fe y á la paciencia. Ya hemos dicho el resultado de tan desigual lucha en Portugal, en Francia y en España. Los ministros y los tribu nales de justicia, los príncipes de la casa de Borbon y los filósofos, enemigos de todos los cultos y de todos los tronos, circunscribieron hasta cierto límite el campo de batalla. Juzgaron, condenaron, desterraron y despojaron á los padres del instituto en el tribunal privado de su cólera, de sus prevenciones ó de sus esperanzas. L a dispersión de los Jesuitas, en Lisboa, en Paris, en Madrid, en Nápoles y en Parma, fué producto de opiniones y de cálculos con trarios. En cada Estado, los monarcas y los ministros obraron casi aisladamente. Fueron tentados por el incienso de las alaban zas filosóficas, y se dejaron seducir por la idea de que podría enri quecerlos un despojo tan inicuo. A pesar de que la obra de des trucción quedó consumada entre ellos, aun no estaban sastifechos; quieren obligar a la Santa Sede á que sancione sus decretos, y se coligan para imponer á la corte de Roma la ley de que tienen nece sidad, para que quede legitimado su arbitrario proceder. H asta sste momento los ruegos, los esfuerzos, las amenazas de los embajadores, todo habia sido inútil La muerte de Clemente X III abrió nuevo campo á las hostilidades contra los Jesuitas. La alianza de cuatro soberanos católicos, que solicitaban la extinción de un órden religioso, valiéndose de todos los medios posibles, de bía ofrecer una singular influencia sobre los cardenales. E ra pre ciso saber si la filosofía llegaria á poder mas que la religión, y si la Iglesia oprimida por todos lados, consentiría al fin en conceder á los príncipes el derecho de suicidio, que en su ceguedad invocaban contra sí mismos. L a guerra no se hacia parcialmente; los enemi gos de la Orden habian cotnbiado su ataque. Deseaban acabar con la Sociedad, obligando al futuro sucesor de Clemente XIII, á confirmar lo que ya habian emprendido para menoscabar la auto ridad d éla Santa Sede. El cónclave que se reunía en circunstan cias tan difíciles, ofrecía á la España, á la Francia, al Portugal, y á las dos Sicilias esperanzas de un próspero resultado. E ra indis pensable, ántes de todo, intimidar al Sacro Colegio, excitarle á in molar á los Jesuitas, con una elección agradable á las potencias co ligadas, y hacerle entrever en un cercano porvenir, la paz que ha bian comprometido las últimas medidas de Clemente XIII. El 15 de Febrero de 1769, trece dias despues de la muerte del soberano pontífice, cuyas exequias acababan de celebrarse con el ceremonial de costumbre, se abrió el cónclave. Los enviados de la casa de Borbon no ocultaron sus deseos ni su acción. En nom bre de sus respectivas cortes pidieron y aun exigieron que se aguar-

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dase la llegada, de los cardenales franceses y españoles. José E n rique de Esparbes, marques de Aubeterre, embajador de Luis XV, fué el que se expresó con mayor calor y altanería. Intrépido sol dado y general distinguido, llegó á ser mariscal de Francia, y pasó su edad madura en la carrera diplomática. Plenipotenciario, pri mero en Viena y luego en Madrid, aceptó, ántes de venir á Roma, el patronato de las ideas filosóficas. Era uno de aquellos grandes señoresdel siglo x v m , valiente en su principio como un caballero de las antiguas cruzadas, pero que despues de haber perdido la fe al contacío de las impurezas de la regencia, no reconocía ya mas Dios que el orgullo y el placer. Forzaba á su vanidad á doblegarse an te las ideas de igualdad; se hacia impío, aparentando desengaño, ó por darse importancia, y en presencia del sacerdocio romano, no reparaba afectar una arrogancia, tan fuera de tiempo como irrefle xiva, con el fin de intimidar. Pero todas estas amenazas no hicieron impresión alguna en una parte del Sacro Colegio. Se queria que la Santa Sede se humílla se ante unos príncipes, cuando ni ellos mismos sabían conservar la dignidad de la justicia. E l partido de los Zelanli (1) se indignó al oir hablar de virtud á Luis X V y á Choiseul, á Aranda y Pombal, así como á Tanucci prodigar a la Iglesia sospechosos testimonios de su veneración y respeto. Hizo todo lo posible por acabar de una vez con las intrigas que se agitaban á las puertas del Vaticano, y la elección del cardenal Chigi no llegó á realizarse por la.sola falta de dos votos para obtener mayoría. Chigi era un sacerdote, que no hubiera retrocedido, ni jam as sacrificado la Compañía de Jesús á la aversión filosófica. D ’ Aubeterre y Azpuru, enviado de España, pusieron el grito en el cielo, y anunciaron á la ciudad que si no se temaba en cuenta el deseo y voto unánime de las coronas, la Francia, la España, el Portugal y las dos Sicilias .se separarían de la comunion romana. E stas violencias morales produjeron, en
(1) Rnnke, en su H istoria del Papado, t. IV, pág. 4S9, se expresa así: “ La excisión que dividi a al mundo católico habia penetrado también, en cierto modo, en el seno de la corte romana, en la que se habian declarado dos partidos, el uno mas severo, y el otro mas moderado.” E l partido que el escritor protestante designa como mas severo, y que en Rom a se llam a de los Zelanti, defendía fuertemente, en el Sacro Colegio, las prerogativas de la S anta Sede, y todas las libertades de la Iglesia. Se com ponía, en lo general, de los cardenales mas exactos y mas religiosos. Clemen te X III, Pió VI y Pió VII le representaron sobre el trono pontifical. La fracción del Sacro Colegio que Ranke m ira como mas m oderada, y que era conocida bajo el nombre de partido de las coronas, pensaba, que, conservan do lo esencial, eran indispensables sacrificios á los poderes temporales y al espíritu del siglo. Se componía, al ménos en sus miembros mas avanzados, de hombres políticos y cardenales diplomáticos. Benedicto X IV fué la expre sión de este partido en su sentido mas estricto; Clemente X IV le'reasu m ió en el de las concesiones.

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— 154— efecto, el que algunos cardenales, midiendo la fuerza del catolicis* mo por su propia debilidad, no se atrevieron á exponer al conflicto de nuevas tempestades la barca de San Pedro, que jamas ha esta do mas firme y segura sobre las revueltas hondas, que cuando ha de safiado los vientos de la heregía ó de la iniquidad. Se consintió, por último, en diferir la elección hasta la llegada délos cardenales franceses y españoles. Esta concesion, arrancada por astutas ame nazas ó por un sentimiento de paz, siempre respetable, aun en sus errores, debia dejar, como dejó, la victoria en manos del poder tem poral. Desde aquel momento ya no se trató mas en el cónclave que el hacer que saliese papa un cardenal dispuesto' á seguir la lí nea de conducta trazadas por las coronas. Esta línea se reducía á algunas exigencias mas ó ménos deplorables para la Iglesia. El 19 de Febrero de 1769, Luis XV y el duque de Choiseul las rea sumieron todas en las siguientes instrucciones dadas á los cardena les de Luyenes y de Bernis, antes de partir á Roma. “El reinado de Clemente XIII, se lee en este documento reser vado, ha demostrado claramente que la piedad m as. sincera, las costumbres mas puras y las intenciones mas rectas no son suficien tes para constituir un buen papa, sino que son precisos ademas los conocimientos é ilustración necesaria para la administración tanto espiritual como temporal de que se halla encargado, de los cuales absolutamente careció Clememte XIII. De aquí ha provenido que, ciertamente sin quererlo, y verosímilmente sin saberlo, ha hecho mas daños á la Iglesia romana*, que muchos de sus predecesores ménos virtuosos y menos arreglados que él. No tenia ninguna nocion fija de las cortes, de los negocios políticos y de las considera ciones que se deben á toda persona y á la autoridad independíente de los otros soberanos. Dirigido por consejos apasionados y faná ticos, ha concebido empresas y llevado á cabo medidas cuya injus ticia y violencia han obligado á la Francia, á la España, á las dos Sicilias, al Portugal, á la república de Venecia y á algunas otras potencias, á reclamar altamente contra las invasiones que ha hecho á los sagrados é inalienables derechos de sus soberanías.” El mismo tono de desdeñosa piedad ó de miserable orgullo, pro pio de príncipe, se descubre en cada ií&ea de estas instrucciones. Se conoce que Lu¿s XV y Choiseul quisieron desquitarse de las vergonzosas derrotas militares y diplomáticas que acumularon so bre la Francia, dirigiendo sus baterías sobre la Iglesia desarmada, y sobre la Compañía de Jesús que no hacia resistencia. La obsóluta y total extinción de la Sociedad fué la primera de las condi ciones que se habian de obtener para reconciliar á las potencias de la corte romana: las demas se referían á las cuestiones con la San ta Sede sobre el ducado de Parma, entre las cuales habia una que interesaba directamente á la Francia. Choiseul habia perdido la

A nadie era hostil.” Estas instrucciones eran comunes á Luynes y á Bernis. Aquí fué donde este principe de la Iglesia. se le halagó con la idea de que su afabilidad. En su embajada de Venecia. de sea no hallarse en la necesidad de aplicar á alguno de aquellos una exclusión auténtica. aceptó el papel que se le destinó en esta co media. habia sido el protector de Choiseul. quien.— 155— Martinica y abandonado cobardemente el Canadá á los ingleses: para ofrecer á su pais una gloriosa compensación declara: “Que S. y sus talentos diplomáticos seducirían al Sacro Colegio. el poeta á quien Voltai re habia denominado con el título de Babet la Bouquetiere. pero es te último era el que mas especialmente poseía la confianza del ga binete de Versalles. cuyas preocupaciones personales. pero estaba apasionado del brillo y dé la apariencia del poder. ya sea respecto al trono pontifical. ha resuelto reunir para siempre á su corona la ciudad y con dado de Aviñon-” Luis XV temia á las almas fuertes y vigorosas: sus instrucciones sobre este punto son tán explícitas como las otras. los placeres y la ambición por virtudes propiamente episco pales. y el que tenia sus plenos poderes. y se le llenó de incienso. Jos atractivos de su conversación y la ame nidad de su carácter. ó ya para excluir tal ó cual miembro del Sacro Colegio. un caso en que seria preciso usar de esa prerogativa. y quizá perniciosa y fatal á la religión y á la tran quilidad de los Estados católicos. Hay. du rante su ministerio. Se concedió á sus espirituales vanidades cuanto éstas podian exigir. olvidó completamente los sueños de su juven tud. Bernis. Bernis sin odio alguno hácia el instituto. enemigo de los Jesuitas. Choiseul no quiso que llegase á ocupar la cátedra de San Pedro un pontífice de gran corazon y de energía. se transformó en prelado lleno de magnificencia y de caridad. prometiéndole la embajada de Roma si conseguía que saliese elec to un papa del gusto de los Borbones. su porte habia agradado sobremanera á Be nedicto XIV y á la Santa Sede. S. afectos particulares ó uu celo inmoderado é imprudente pudieran hacer su administra ción peligrosa. Boschi. en quien hasta aquel momento la corte y la villa no habian visto sino su elegancia refinada. Pertenecen á este número los car denales Torregiani. y seria cuando los señores carde nales de Luyaes y de Bernis llegasen á persuadirse que podrían reunirse los votos necesarios para la elección de papa. y por consecuencia. y así previene: “que el rey no ha forma do plan alguno de personalidad. de que con su gracia y modales . El amigo de Madama Pompadour. un poco afectada. pero sin la menor reflexión. sin embargo. Se habia alucinado el cardenal. te miendo encontrar en él un peligroso rival. en favor de una persona. M. M. Buonaccorsi y Castelli. le hizo desterrar á su diócesis de Alby.

embajadores. La mayoría del Sacro Colegio estaba. primero por la corrupción. á los ministros del rey cristianísimo y del rey católico á la miserable altura de intrigantes de baja esfera. En esta correspondencia autó grafa. que para discutir la elección futura. El marques D ’ Aubete-rre. sin disputa. Por un cambio de papeles muy significativo. Mas de una vez la verdad hizo algo por descubrirse. con su conversación llena de aticismo. se oia á los enemigos de la Iglesia proclamar que todo. como por asalto. pero que realmente interesan poco á la historia. Contaban con dos ó tres cóm plices en el cónclave: ellos escribían. Tomas Azpuru.— 156— completamente franceses. pe ro acusaba sin pruebas. se sentían dominados por un instinto de repulsión. con todos los votos. que á nadie satisfacen. Los ministros de Luis XV y de Cárlos III les dirigían desde Paris y Madrid sus instrucciones. confesores. se asociaron y se hicieron partícipes de una culpabilidad preme ditada. Por me dió de las mas vergonzosas transaciones. ha bia sido digno de la filosofía y de la razón pública. y á cual mas extraños cuyo secreto transpiraban de vez en cuando los muros del Va ticano. cuya relación pudiera servir de incenti vo á la curiosidad. Los mas fervientes católicos eran los que. Este encarnizamiento colocó á los embajadores. todos ellos. Los analistas s de esa época vivieron fluctuantes entre opiniones contradictorias. se iba á hacer. ya sobre otros: la conciencia pública acusaba. y de los cardenales Bernis y Orsini recibían comunicaciones oficiosas y al mismo tiempo oficia les. despues por la violencia. se aperci bió éste bien pronto. Nicolás de Azara y el conde de Kaunitz se encargaron de este negocio. en oposicion con el voto de los Borbones: se trató de modificarla en su favor. y que para ven cer no tenia mas que presentarse. ministros y cardenales al dirigir tan execrable intriga. Una serie de incidentes. á los confe sores. cuyos intereses eran muchos mayores y mas graves que el satisfacer el amor propio del cardenal de Bernis. las sospechas ya re caían sobre unos. y muchos atribuían sus inquietudes á una malevolencia sistemática ó á piadosos temores desnudos de funda mento. y obligó á los prínci pes de la Iglesia á violentar la conciencia de sus colegas. en cuya existencia nadie ha pensado hasta ahora. y jamas pudieron sondear las profundidades de este misterio. Hasta el presente ha sido imposible á la historia romper el velo que encubría las escenas de que fué teatro este cónclave. y no se atrevían á parar la consideración en los rumores vagos. en este cónclave. era preci so algo mas que palabra de dulce conciliación ó promesas vagas. han sido causa de que se encuentren en mi poder los documentos . á pesar suyo. es donde es preciso buscar las pruebas del encarnizamiento contra los Jesui tas. Frente á esos ancianos P arpora ti italianos.

y repetir. extypográphia Vaticana. pero al mismo tiempo sin pasión. minuto'por minuto. para con todos es la verdadera. para mayor seguridad de nuestra fe (2): “Antes de pasar mas adelante. urdieron contra la dignidad de la Iglesia. se halla rán crueles lecciones para los monarcas y para el Sacro Colegio. la única caridad que se permite en la historia. cap. del mismo modo nosotros á su ejemplo. en odio á la Compañía de Jesús. X X IX P* 374‘ (2) Annales eclesiastici. Los primeros verán allí hasta qué punto se puede abusar de su au toridad. se va á desenvolver sobre un teatro eclesiástico. 1602. jun tamente con el sabio prelado. por S an Francisco de Sales. 647. el hilo da la oculta trama que grandes culpables. Esta trama.” En este laberinto de escándalos que vamos á explorar. toda (1) Introducción á la vida devota. El segundo. sin miramientos. No solamente representaron en ella reyes disolu tos. en el momento en que v a á referir en sus A nuales los crímenes de algunos pontífices del siglo nono. porque la justicia. y según nos dice San Francisco de Sales (1): “Caridad es gritar al lobo cuando está entre las ovejas. t. cuya voz sublime y poderosa jamas apagarán los mezquinos cálculos de una política miserable y caprichosa. X . no es cuchando sino al bien de la Iglesia y al honor sacerdotal. nos creemos eu la necesidad de protestar nuestro profundo respeto hácia la Se de Apostólica. dia por dia. pero al propio tiempo maravillosamente desprevenidos. al observar. Esta horrible conspiración es la que importa revelar al mundo católico. cómo vela la divina Providencia por la conservación de este mismo templo.— 157— autógrafos relativos al cónclave de 1769. que los ministros de Francia. ó donde quiera que estuviere. sabrá en adelante usar de su derecho. (Romse. y así como lo ha verificado en la glo riosa elección de Pió IX. sin consideraciones pusilánimes.) . y á desconfiar las promesas ó seducciones que pongan tra bas á su completa libertad. y sustraerse para siempre jamas de la acción de las potencias. Mas que de es cándalo. Con auxilio de tan lumi noso descubrimiento nos ha sido posible seguir paso á paso. de Portugal y de Nápoles no se toman el cuidado de disimular en la intimidad de su correspondencia. Así como lo hace el gran cardenal Baronio. auctore Casare Baronio . creemos necesario prevenir al lector contra el escándalo que un espíritu débil pudiera encontrar al ver la abominación de la desolación en el templo. al juzgar á los hombres y ásus faltas. apren derá á desafiar de las amenazas con que la cortes osaban intimidar le. de España.p á g . imbéciles ó engañados por sus favoritas ó por sus diplomáti cos? tendrán también su papel algunos cardenales y diferentes prelados. de su debilidad y aun de sus errores. debiera llenarse de admiración.

pues el mal estado de su fortuna no encontra ba otro medio de reparación que la buena voluntad del ministro.) . que he tenido con él personal(1) Antes de esta carta. embajador de Nápoles. el ho nor cede el puesto á la corrupción. com o que los constituyen las prom esas de Jesu-Cristo. para ponerse en cor respondencia diaria con D ’ Aubeterre. El 28 de Marzo de 1769. como puede verse en el fac-simile adjunto. dia señalado p a ra las exequias del papa difunto. que debería eomenzar despues del 15 del mismo mes. para adular el naciente filosofismo de José II y servir á la causa de la incredulidad. embajador de la emperatriz María Teresa. miéntras que Bernis. en la que le anuncia este acontecim iento y las dificultades que ha tenido que vencer para poder m an darle el avise á Aiby. y aparecer como un espíritu fuerte en presencia del Sacro Colegio y de lus Jesuitas. D’Aube terre escribió otra desde Rom a. en las que. las c u a les me ha com unicado este príncipe en una conversación de cer c a de una hora.T. con fecha 6 de Febrero. cuatro dias despues de la m uerte de Clem ente X III. A juzgar por las apariencias. tiene órden de sos tener oficialmente la Compañía de Jesús. autem mea. El conde de Kaunitz. Apenas es admitido en el cónclave.— 158— vez que no se ha segu id o su com pleta é inmediata ruina asem ejan te abom inación. contándole ademas las consideraciones. al cardenal de Bernis. non tran sibu n t. sino de una de esas intrigas meramente políticas. donde au n resid ia el cardenal. Orsiniy el par tido de las coronas siguen su ejemplo por dentro. Este pre lado llegó á Roma con la intención bien manifiesta de complacer los deseos de la corte de Francia. d. de cuán sólidos son sus cim ientos. y le entretuvo con sus agu dezas. y casi hora por hora. las peripecias de este complot. donde le espera el cardenal Orsini. que el joven emperador José II creyó que debia permitirse pa ra atraerse la amistad de Voltaire. Este olvida sus instruc ciones. conoció su flaco. el cardenal de L u y n es las intenciones d e l emperador respecto á la elección futura. p rom esas m as seguras é indestructibles que los cielos y la tierra. Los embajadores de las po tencias intrigan por de fuera. Asi mismo da á conocer lo interesante que va á ser el futuro cónclave. Esto se refería también á sus personales intereses. por lo común. A sí se persuadirá e l lector. D ’ Aubeterre comienza así su correspondencia con Bernis (1): “Ya habrá v isto su em inencia en el billete que he escrito á M. es preciso entrar en el cónclave con el cardenal de Bernis. p u es el m ism o S eñor nos dejó dicho: Ccelum et térra transibunt’ verva . cualquiera creeria que no se trataba entonces de la elección de un vicario de Jesucristo. D ’ Aubeterre tenia necesidad del cardenal francés. fuera de propósi to. (N. quebranta todas las leyes que protejen el secreto de las deliberaciones interiores. Las cartas de estos diplomáticos cuen tan dia por dia.’' 1 1 Despues de haber indicado el objeto que nos proponemos.

¿ ú z u o t & u ti ^ p o u + '. aJñftt <rT ^ y a u B ' ^ í ^ ( a* ^ o ifá /. í í ¿ n / ü l u <n> n i t+ ¿ o tu ^ < uií/M Jcy ¿Te. 2 <%¿C 3 y 7 lt TA-t*¿<¿tx4J & J ¿ O fC $ ¡ü fo tft/* ()'¿ Ü a é ‘ c h ll ¿ L d couT¿<^t e u t: J o ^ * a rdc¿4s<y-u) ¿ h ^ / u a j l u ^ ^ ^ t i.ín y o b r tc u ^ o u r c t ^ ¿*> íaaa T h h o L t Q r o á sW t u s Z 'd o &¿u u ¿ cl u . Jc(SVr M /fA /% ' IAU & £ ^ td u iu ^ 7 tLfW U l! §C l^ c c (jljju ^ -MJ. ios jZtt.c K a u u ^ :td y f .^ 0 . o&tstjrí e ’o«Lvyer u ^ a r ^ ^ j y ü jk n o £ é 9c T n^* ( i / courl)¿< A & f é o $ w r u c r .tr r .1 í! 'lAsf'CW' HfrUÓ JcsT M j l u . % a £ t fíu v & e * ( ^ J / tL y c u ? T A A jy m .C$t % «.'ty o u o t / tc u ^ i c v~ $ ^ ^ é t ’ u /o ^ jj^ ^ a tL u u //^ J & y ¿o< / u ü ^ t i 4 a r u u tt.k % .

a > n z¿ w J .c c rf o J r .c r o ^ « ¿ c.< h ¿ p i UiíX U ^ f fJ¡ t/ c *y & ^ J^ L ( L ^ r y J ' ^ ^ ° U^ ^ ^ f & ÍL' J C / a*^u f f ^ re' J jC C u ¿ tk e Q m m ¿ ¿ ■ jd d c jt? w w ^ a ií -tU L o u r a / j ^ t v t ú s w ív v ¿ U v u ' u tr P t^ Oj Cc l . (jj4 A /á . C é ^ jsrifó IX . Q cU U * O ré CUbtQLM% J L a U%~CM4¡. % é J a S fu n M ^ c n . v ru (^ a Q c 'jT f /o je . a s ^ ) ( n % ts o c ttu ^ r ^ ^ w cco u J q vt gl / ? < y ¿ J ¿ c p t J ó /^ ¿ fe s r o y flr £ j / f c fr & rj áó ------ . f f M y ó » U ^ ^ u ú /o y . (jfj^ C j/jA J U J iM c Ú h 'c S t c u J a ^ » & %• y a ^ t^ < > m ^ > ( jjJ tÁ < J * J ~ t ¿ 'A a r v o u o u r ^ ^ (t A i L o ¿4J t f a ) (y rih rcJ .I j i o ftv M ( M j m f o .u tí) § e- o v r lu y i'e M jH U T e llx jr w -O J ic U M £ b M O C W v& nJM ^jUMXjUjUt O a Q r «c 2rJ f^Á ^rr U iy 0 .M a v * o u r U é l* a m tfT t.a u j t ^ r 9f c r ^ / U M f i 'f i r c u & .m Á 6 .^ /> C 'L J jfjd /J ti/d n ^ ^ A £ > < J h ¿ ^ O tá '¿ iU *4 ¿ íu v t& Z * ’O U L A ^u J fr ^ t/. tj^ tu Q ^o u i ^tO ^T (-ü~ Áá 4~ £ oÁ y€LU A ^¡ UMy Cc~<*M srv(& ^ O¡T0<4 f i ~ ¡ .u a ¿ Ó aaj v oauó) t^ jJ d h . * f u . C(rrrvw iC (s ¿ ¿ J ^ .J A K A lJ ^ J L ^ n ^ *0 tirfC < A u )y £ .^ .-a M . 60 V J .C ^ ¿ ¡ ü jjJ-' ^ ^ jM ^ O J J ^ Í VM s ]^<X^h^CíC^Ot^Mjt ^CTCOLÚL cu. «*«*y & * ' f j eu. m¿ -¿ c.uiaji u i a V o u T a u u ' «- ay^tO «X - jj i f uoué ft<Sfa> «huyfr a S ¿ i ou><ovj^ouutn eo w tU ocu* 9 o ^ ¿ & > t. A rcU » Sr d£t. a . 0 ~ 1 ^ T C I A / £ f y tA s i^ d v ¿ l& t/fC ¿u a m v w i A A -' Q t J u tc r h . C a ^c ^^u M y u h d . o u u c c o c u c tó ' £ ty u s ^ tC ^ ic . o i ^ ¿M m ó & J U M ÁY C v ü ^ t m ^ i-O U ^ L l.% » A ¿ a í M d tu ja y t.

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Nuestros cardenales están llenos de alegría al saber que el empera dor se ha explicado con tanta claridad sobre los Jesuitas. Or sini ya aparecía como sospechoso. en su cámara. y según ellas. que esperan su salvación de Viena. es cribió fecha 30 de Marzo al duque de Choiseul con el número 1? de su correspondencia lo siguiente: Cuanto he oido y visto hasta es te momento. Nuestro cardenal Orsini de fijo será juguete de todos los partidos. sobre lo cual. me hace pensar. no se ha visto al emperador en Roma. y conoce perfectamente este pais. me temo que al fin le en gañen los Terceros y Rezzonicianos. y que hubiera deseado verle mas de cerca. Apenas quedó introducido en el cónclave el cardenal francés. Se ve á las claras el miedo que tienen todas esas eminencias de desagradar á las cortes. porque Juan Francisco Albani sabe mas que todos.” Las impaciencias españolas no se disimulaban. se burlasen de ellos. Roda fué embajador en Roma. y es maestro consumado en esto de intrigas y manejos. y tomó acta de su permanencia en la ciudad pontifical para prevenir á Azara contra los Zelanti. El 25 de Abril se expresa en estos términos: “Veo que en el cónclave todo se reduce á hablar. Si Bernis no llama en su ayuda á alguna de sus astucias ordinarias. 10 creia que estaba en su deber el dar paso algurto para su 1 destrucción^pero que no se opondría á nada. Será un desengaño terrible para los fanáticos. como lo acredita Roda en su carta del 17 de Abril al ca ballero de Azara: “En nuestros dias. á pesar que desde el principio so lo á él fué al que Bernis confió el éxito de las futuras negociaciones. Respecto á los Je suitas. Esto no es mala señal. los Albani. Jamas ha existido un cónclave ménos animado que éste. Este príncipe tiene carácter.— 159— mente y á solas. Está muy instruido de sus derechos. He creido que serian de su agrado. donde me citó para que hablásemosy Añadió que habia visto á vuestra eminencia asomado á la ventana. y que creen que la protección imperial les servifá para subyugará los Borbones. que aun la veria con placer.” Así como Choiseul. y parece lo mas cierto que no Iray en él partido dominante. me ha dicho que la emperatriz su madre. Seria muy gracioso que al llegar los carde nales extrangeros. pensaba como su madre. que era muy reli giosa.” La noticia dada por D ’Aubeterre produjo la misma sensación en España. prosiguió. y sobre los demas negocios pendientes en esta corte. que no serémos bastante fuertes para . según las noticias que de él nos llegan. que son el diablo. y mucho ménos admitido en el cónclave. Al ir á visitar la capilla de San Ignacio en la iglesia de Jesús. Estas ligeras anécdotas son solo para vuestra eminencia. gran fondo de principios y muchos deseos de adquirir conocimientos. sin poder formar el su}’o. le dice. me consta que preguntó al general cuándo cambiaba de trage al Santo.

á los em inentísim os llegados al cónclave. el ministro de E sp a ñ a y e l cardenal Orsini. » “ Nosotros no tenem os aquí partido. que da al partido contrario y á los fa náticos el m edio de dirigir y ocultar sus baterías. L os cardenales antiguos y los que se hallan achacosos y enferm os. No será m uy extraño que sea e ste príncipe (que da m uestras de gran talento) el que ha hecho cir cular por R om a las voces que los ingleses habian esparcido sobre la parcialidad de aquella corte en favor de la de Londres . y a üna chanza. piensan unánim em ente que sería cau sa de per derlo todo. adelante en nada los negocios del arzo bispo de N ápoles.— 160— hacer el papa á nuestro g u sto . E s y a público que las tres cortes se interesan por este cardenal. E l y su tio tienen alguna predilección por el cardenal Fantuzzi. dar cuenta al cónclave de los negocios y cuestiones im portantes. cuyo celo no parece equívoco. y que m e ha rogado haga presente al rey sus buenos deseos. ha felicitado riéndose al cardenal Sersale sobre su futuro papado. pero se puede presumir que al fin y al cabo nos sacrificarán este deseo. y al mismo tiempo nobleza y dignidad en el modo de expresar sus senti mientos. de E spaña y de N ápoles del nuevo pontificado. E ste cardenal. lo que nos obliga á guardar con él mucha re serva. que aguarda ocasion favorable para estallar. encuentran e l cónclave dem asiado largo. . Sus expresiones recaen sobre la alianza y buena armonía de las corles de V ersalles y de V iena. ' “ T odos convienen en que los Jesu itas alimentan aquí un fuego subterráneo. que no es del agrado de las tres coronas. E l em bajador. aunque joven. desde que aquel príncipe fué en él introducido. que ha veni do á ver'd esde una ventana inm ediata á la celd a del cardenal Serbelloni. Si se espera á los españoles. L e parece igual m ente peligroso la propuesta d el cardenal Sersale. No es á mí á quien toca juzgar si convendrá á la Francia tener alguno. y a sea un cum plim iento. E l cardenal Orsini es d e parecer. cu ya resolución favorable aguardan las cortes de Francia. A ndrés Corsini tiene una m anera d e discurrir clara y precisa. Por últim o. exclusión. lo cual seria un m edio infalible para hacerle excluir. e s cierto que nos dará tiem po para fortificar nuestro partido: tam bién lo es. disfruta de una gran consideración. no calificaré á ningún individuo d el cónclave sino por sus hechos y conducta. “ E l em perador me ha hecho e l honor de tratarme con distin ción. No creo que esto. que me ha parecido estar m uy adherido á la Francia. E l cardenal An drés Corsini. que si se nos agrega alguna otra persona. entre ve grandes dificultades y borrascas despues de la llegada de los cardenales esp añ oles. E l em perador. tendrém os suficientes votos para la. pero es demasiado sencilla la sola previsión de las dificultades de cualquier negó- .

En España y en Nápoles lodemas nietos del gran rey conspiraban contra sí mismos. á la que creian carcomida. atendiendo á que no conservando borrador de las anteriores que o. corte. segun el mundo. creen que despreciamos a la corte de Roma. mediando algunas concesiones. gran des declamadores en los gabinetes de las duquesas. es preciso apiadar se de la ignorancia y fanatismo que reinan aquí. y no es difícil que. para que á tan ligero golpe cayese por tierra la cátedra de San Pedro. 3 y 4. en su misma unión y poderío. y el movimiento que hicieron llevó consigo la caida de loé tronos. y que . Los so beranos d é la casa de Francia encuentran siempre un gran medio de influir sóbrela conducta d éla Santa Sede. Muchos cardenales (gente honrada y piadosa) me han hablado en este sentido. y juz gan que este aire de desprecio ó de indiferencia marcada priva de todos los medios de protección á las personas que piensan bien en el Sacro Colegio. Bernis y el cardenal Orsini habian colocado sus baterías.s he escrito.— 101— ciacion de nuestra parte. entra sobre esto én explicaciones con Bernis. en los términos mas insultantes. sin mas espera. la conservación del poder le gítimo de la Santa Sede. Los mas sabios. Comenzaré desde luego por quejarme de la ex21 .” Este primer despacho del cardenal Bernis pinta al hombre y al siglo. y se guían ciegos su marcha en busca de revoluciones. se contentaban con apuntalar con recompensas y distinciones la silla romana. “Conviene mucho mas. tanto á la piedad del rey. Luis XV no sabia ó no queria preservar del desprecio público la corona de Francia.de Roma. y el mió que dará sin número. y qui sieron ganar con seducciones amables á los porporalis italianos. he olvidado enteramente la numeración que tenia el último. sobre un teatro donde mas de las tres cuartas partes de los actores no están de nuestro bando. ponga el cuchillo délas ex clusiones sobre la garganta del cónclave: “He recibido (le escribe así) los dos billetes de vuestra eminencia núms. el 1? de Abril. cuya autoridad envilecida pasaba de las manos de una prostituta á las de algunos sofistas. que no su limitación. y pretende que. D ’ Aubeterre. Esta especie de burla de la fe y de la suerte no tuvo el menor resultado: Choiseul y Aranda creyeron que les bastaria tropezar con su pié. como á la de las cortes de Madrid y Nápoles. Entonces no podian ni remotamente figurarse semejantes calamidades. allanasen con poco trabajo to das las dificultades y facilitasen el buen éxito de nuestros negocios con la. Bernis le recomienda que tus viesen compasion de Roma. miéntras que. re compensas y distinciones oportunas. sus magestades cristianísima y católica no abandonen la corte de Roma á los malos consejos que lia seguido durante el anterior pontifica do. sobre la des igualdad de las clases y condiciones.

que m ultiplicarían. así como vuestra em in en cia .” E s t e es el cálculo que forman los diplom áticos. y ai que no reconocerían como tal los m inistros de las cortes. el garantirse de los artificios que los flemas no deja rán <íe em plear para arrojar en el cónclave la desconfianza y des p u és la desunión.e ese temor y que se haga saber al cónclave que se apela ría en últim o recurso á esta extrem idad. relativam ente á sus b o n d a d es. supuesto ese ca so. En cuanto al partido que conven dría to m a r á vu estra em inencia en el caso de vernos obligados á elegir por papa á uno de los sugetos exclu id os por las coronas. Finalm ente. que tengo ia menor desconfianza respecto á su persona. v en d ién d o sela s com o lisonja. conviene qu§ se fotnsm . mucho m én os la tendré de vuestra em inencia. y y o des canso-tran qu ilam ente en su celo . íi se nos quisiese forzar. D ’ Aubeterre nada ocul ta. vuestra e m in e n c ia sabe que nuestras instrucciones nada dicen sobre este p articu lar. E ste es un principio que no es del género que pue da agra d a r al Sacro C olegio. “ No m e sorprende que el cardenal Corsini no haya convenido en que c a d a potencia pueda hacer uso.— im p lica ció n en que vuestra em inencia ha entrado conm igo. Pero vuestra em inencia está á la vista. en cu a n to la potencia que de él hace uso tiene m edios para dar va lor á la voluntad que enuncia. E s p e r o que el cuidado de vuestra em inencia sabrá sostener la paz y la unión entre los cardenales de muestro partido. Dudo que vuestra e m in e n c ia secu ndase su voto. E l público desearía que v u e s tr a em inencia fuese secretario de E stado. q u e d e la estim ación gene ral tle l Sacjro C olegio hácia la persona de vuestra em inencia. Bernis . m a s para hacer aceptar estas hum illaciones. que esto es un rem edio odioso. al que no debe acudí rse sino en la últim a extrem idad. Sería m uy esen cial que su conducta. respecto á la carta que vuestra em inencia ha escrito á M. y es la primera vez que le veo anhelar una cosa acertada. con las que cuento. estas ex c lu sio n e s. Continúa en estos términos: “No se h a ld a de otra cosa en toda la ciudad. tiene mucha ra zó n . (jue la realidad m ism a del derecho que en tanto existe. E sto y rnnv seguro de que si se m ultiplicasen las d em ostraciones contra semejante elección . y he aquí el ulti m á tu m que hacen saber al Sacro C olegio. creo. fu e s e uniforme. del derecho de e x c lu sió n . Pero sea de esto lo que quiera. e! duque de Choiseuli Siento á la verdad que vuestra em inencia suponga.” E s t e deseo era de todo punto im posible de cum plirse: la insolen cia c o n el Sacro C olegio llegaba á ser un ultraje gratuito. en su caso. pero mas son de tem er las consecuen cias d e parte de las cortes. E s un punto m uy e sen cia l. el papa electo se apre suraría á anularla. se ias dirige á Ber nis. R esp ecto al público. que sa be h a c e r se amar y tem er al mismo tiem po. pues si por mi carácter no la tengo de la persona m as indiferente. por un mom en to siquitíra. m as de una vez.

. de que. le dice. si necesario fuese. de Paris y de Madrid someten al cónclave. se presta voluntaria mente para el porvenir. no dudo que se les pueda impedir que se inclinen por un sugeto que no sea del agrado ‘ su mages de tad siciliana. á las concesiones. y el 8 de Abril le propuso un medio. “Hay apariencias. Estos dos últimos están en el caso de tener mu chas consideraciones con la corte de Nápoles. Diez y seis nos baslan para una exclusiva (1). dos franceses y dos españoles. pero el mar ques de Tanucci. E n el cónclave de . Un cardenal. y si no accediese absolutamente. puede en particular ha cerlo. le decia vuestra eminencia. pues ademas de los muchos beneficios personales que han recibido de e$e reino. y hablándoles un poco fuerte. cuanto le era posible. ponerle una condicion ántes de que se decidiese su elección. D ’Aubeterre habia tendi do sus redes al rededor de Bernis: le ereia laborioso y pródigo. producir felices resultados para su intriga: “Lo que no se hace con todos. reservando el resto. ántes de ser papa. y de esto hay muchos ejemplos. se mostraba fuerte con él. si las circunstancias fuesen favorables. al ménos un compromiso verbal ante testigos. con el que debiese sa lir electo. tan al descubierto. según él. pues su fortuna política y privada se hallaba íntimamen te unida á la supresión de los Jesuitas. la oposicion constante de u»a parte de los miembros del Sacro Colegio contra la otra. que.1769 degeneró de tal modo en abuso. Lante. que las cortes de Viena. tendremos diez muy seguros. que tenia tornadas sus precauciones res pecto á la conciencia del cardenal. entre los cardenales de Yorck. Ganganelli.— 363— aceptó una cosa y otra sin mostrar descontento. según dicen los romanos. que es. Pallavicini. En ese caso. y como hechura de Cárlos III secundaba activamente los votos de las de más cortes. no habrá mas de cuarenta y cinco cardenales en el cónclave. seis napolitanos. se le arranca ría una promesa por escrito. declarando que su elección no seria agradable íí cualquiera de ellas respectiva mente por motivos particulares. debia con un so lo golpe. y con el objeLo de impedir la exaltación al pontificado del cardenal que no se quiere. la ma yor parte de la fortuna de su hermano está allí. resistía. su ministro. Podremos esperar que llegaremos á hacernos con algunos mas. La exclu sión de las cortes es. E ste aviso pacífico llegó íi convertirse en una especie de derecho. Malvezzi. á pesar de su debilidad de carác ter.” El rey Fernando de Nápoles. un aviso pacífico. Pozzobonelli y los dos Colona.” (1) Se llam a exclusiva de cardenales en el cónclave. y para su cumplimiento. D ’ Aubeterre. los dos Corsini. y cuando nuestras tropas se hallen reunidas. que este escándalo. contando con todos. Al dia siguiente. 2 de Abril. necesariam ente ha debido volver á la Iglesia su independencia primitiva. sobre un solo cardenal. se le reduciría solamente á asegurar la destrucción de los Je suítas. comienza á descubrir sus artifi cios.

que cuan tos pudieran en adelante emplear las diferentes cortes. No conozco mas teología que la natural. capaz de asegurar nuestro estado presente. si esta idea no agrada á vuestra eminencia. á los ojos de las personas ilustradas. Mas á pesar de todo. D ’ Aubeterre desarrolla mas su sistema. Bernis.— 164— El 10 de Abril. á mi ver. Sé muy bien. D . y lo seria infaliblemente por la Francia. Aubeterre trata de calmar los escrúpulos que en su opinion. es una gran medida. y los ejemplos de este género son muy frecuentes. es echarlo á perder todo. seria mas que probable que el que le hubiera hecho ejecu tase su contenido bajo pena de verse en otro caso públicamente des honrado á la faz del catolicismo entero. que no soy apto para ser en las presentes circunstancias el casuista de vuestra # . nada de lo dicho. que dará solidez y cuerpo á este partido. Desconfiaban del Sacro Colegio. no acabo de creer que hi ciesen un caso de conciencia de' esa promesa anticipada. medida de compromiso personal locante á la destrucción de los Jesuitas. Si mediase un papel escrito y firmado. Respecto á los italianos. escribe el cardenal de Ber nis. si dan por gefe de la Iglesia al cardenal Malvezzi. al que no faltaba mas que un centro. que contemplo como el mas grande y mas útil. “La reu nión de las hechuras de Benedicto XIV. aquel no comprende. si es. con que el futuro papa firmase el compromiso de secularizar la Compañía de Jesús. “No puedo ménos de respetarlos principios que sienta vuestra eminencia. por la repugnancia que manifiesta vuestra eminencia al ar reglo particular que le he propuesto. según las circunstancias. fluctuante entre el primero de ios deberes y su interés personal. le escribe. respecto al papa fu turo. y responde á sus objeciones: “Me encuentro verdaderamente consternado. Los co nozco demasiado. si se hubiese tocado en su tiempo esa cuestión. para pensar de otra manera. esta medida no puede ser reputada. y querían asegurarse. por el contrario. y el úni co. Espero saber con impaciencia que se consuma este plan. El 11 de Abril. y jamas llegaré á comprender. que pue da ser reputado como convención ilícita un pacto que no tiene inas objeto que la secularización de un órden religioso que nadie negará que mantiene la división y guerra intestina en la Iglesia miéntras subsista. rechazó con fuerza se mejante pro3^ecto. El advenimiento de un nuevo papa es lo mejor que pudiera acaecer para llevar adelante nuestras miras. y dejar pasarla mejorocasion y medio mas seguro. No exigirle compromiso alguno de antemano.que al fin no se desgracia enteramente. Apenas habria un cardenal que se negase á hacer semejante trato con tal de ser papa. se va dilatando mucho. el cual es deseado por la Es paña. que creo tan útil"á lo espiritual y temporal. sino como digna de mérito y causan te de un bien efectivo para la religión. Vecf con sentimiento que este negocio.” Tal era el plan de las coronas. sobre lo delicado que es el tomar.

para sentar la simonía en la cátedra de San Pedro. pero tengo una esperanza fundada. Esta ignorancia es uno de los mayores obstáculos que se presentan para el buen éxito de las negociaciones ulteriores.” Bernis estaba muy al corriente del modo de pensar de sus com pañeros. quizá se acercase irrucho á mi pensamiento. pero es preciso convenir que nunca se ha mostrado la corte de Roma tan interesada como ahora en este gran negocio. A pesar de sus vanidosas preocupaciones. no deja la me nor duda. confesaba de plano que sus caricias y sus adulaciones de nada servían. fecha 14 de Abril. al marques D ’ Aubeterre lo siguiente: . y he aquí que el 14 de Abril. despues de estas confidencias. para no comprometer la Santa Sede con las potencias. y en seguida añade en esta carta. y eran los que mandaban en R o m a. Toda su política no sale del recinto de Monte-Cavallo. La intriga diaria es su verdadera ocupacion. y quedará para siempre inscrita en el respaldo de esa silla. sea el que sea. pues. despues de salir electo. E s tas gentes no se ocupan mas que de lo que es preciso hacer ó evitar. como eterno monumento de la fuerza de alma d e anos y de la perversidad de otros. El cónclave se hallaba eminentemente colocado bajo el golpe de uraa infame maniobra que tendia á deshonrar la Iglesia. Acabamos de oirle decir á Choiseul su opinionsobre el Sacro Colegio.” La cuestión propuesta en tan explícitos términos. Bf-rnis escribe. coronas.— 105— eminencia. sino ab solutamente de una pura espiritualidad. que en ningún tiempo el Sacro Colegio se ha compuesto como al presente de personas tan piadosas y edificantes. No se trata aquí de temporalidad. á la que inmolaba su amor propio lastimado. Los embajado res de las potencias habian tomado la iniciativa en el Sacro Colegio. Sin embargo. si antes no se le tiene comprometido. Pero esta lec ción está muy en su lugar. ni tan ignorante al propio tiempo de los designios de las de mas cortes. uno de los teólogos jnas célebres de ese pais. y en lugar de admirar esta firmeza sacerdotal. Nada hay mas dudoso que lo que hará un papa. datada desde el mis mo cónclave el 12 de Abril: “Puede decirse. y que ja mas ha pasado por tener una moral relajada. en el que todos los soberanos católicos se ligan con cinco ó seis cardenales gangrenados. ántes de pasar veinticuatro horas. y desgraciadamente para la paz de la Iglesia. un cónclave. su sola ciencia. tanto él como D ’ Aubeterre desesperan de encontrar un papa según el deseo de las. Bernis dió parte al duque de Choiseul de sus temores y de sus esperanzas sobre los cardenales. ni aun á la conciencia mas desnudá de escrúpulos. Es por cierto una lección cruel en la historia de la Iglesia. Las pocas excepciones que pueden hacerse se reducen á un corto número. la transformaba en ignorancia. de que si vuestra eminencia se descubre confidencialmente sobre esto al cardenal Ganganelli.

tiene miedo hasta de su sombra. mi plan se cifra en nuestra exclusiva. ni hable dea^asiado. á quien he hablado. Me aprovecho de esto. que hoy dia no es sino un espantajo. exceptuando lo que nosotros no podíamos hacer en manera al guna sin deshonrarnos in ¡acula saculorum. lo que es muy sensible. “Cavalchini nos ha avisado que el partido de Fantuzzi reunirá los demas partidos. el duque de Choiseul. y me aprovecharé mas aun. Si Ganganelli no tuviese tanto miedo á mancillarse apa reciendo ligado con las coronas. ¿Pero dónde se halla ese papa? ¿Dónde buscar un secretario de estado superior á las miserias locales de este pais? Le busco. Los medios para ello son los que me contienen. valiéndose de medios convenientes. Yo 10 asusto á nadie. Ya veis que no me olvido de destruir las medidas de Fantuzzi con su partido. pudiera sacarse de él un gran par tido. Todos . Los españoles vienen por tierra. Esta es su falta. y cuanto mas se oculta. dispuesto siempre á lo que el rey quiera que se haga. y á Dios gra 1 cias. sobre un ar reglo que repugna á mi estado. que ha dado luz á Andrés Corsini. Puedo aseguraros que el cardenal de Luynes piensa como yo. suponiendo que no fuese fanático. Este cardenal en su fondo es un buen hombre. Si esto es verdad Fantuzzi ha transigido secreta mente con los Jesuitas. es político y casi necesario el concluirlo. pues respecto al fondo de la cuestión ya hace mucho tiempo que he pensado. y que está persuadido (despues que estoy aquí) que seria de desear. elegir un papa de tan buena cabeza que quiera sacrificar las pequeñas consideracio nes á las grandes. pero si bien no es mas que fantasma para asus' tar. Lo principal de todo es. “Dios mió! ¡Cuánto siento encontrar tan pocos hombres aquí! . se adelantaría mucho mas en el interesante negocio de los Jesuitas con un hombre defortaleza. Todo. No dejaré duda alguna ni tergiver sación sobre este particular en la primera carta que escriba á M. y no le encuentro. en él encontraría mas recursos que en ningún otro. Asegurarémos á su tiempo nuestra exclusiva á fuerza de votos. no por eso debemos dejar de estar sobre aviso. que se pudiese acabar lo comenzado. me ha prometido que jamas daria su voto á Fantuzzi: si este tuviese diez años ménos.nuestros amigos tienen mayores deseos que cabeza. tanto mas se trasluce su am bición: esta es la conducta á tque está acostumbrado en el claustro. porque no debemos alucinarnos. y no echaremos ma no de las exclusiones formales sino en un caso extremo. y he aquí la elección sus pensa por mas tiempo: no obstante. pero esto no es posible: á fuerza de maña va hacien do su negocio. que con un débil. Cavalchini.— 166— “Ya tío habrá disputa entre vuestra excelencia y yo. que despues de lo que se ha ' hecho. Tan so-lo veo mediauías en los unos y en los otros. he podido persuadir al cardenal de Luynes que no obre con precipitación. será muy posible sostener por mas de un mes la inacción del cónclave.

Al presente. y está muy contento del papel que le quiero hacer representar. y el 9 de Abril D ’ Aubeterre contaba á Bernis el resultado de estas querellas diplomáticas. Ya fuese por previsión. He aquí mi gran temor. Este hom bre está firme. respecto al agente de España. y to dos murmuran. Don Nicolás de Azara no se prestaba siempre ni sPii comentarios indiscretos á la complicidad que su colega Azpuru se creía con derecho á esperar de él. que se llama Azara. los negocios no marchaban enteramen te á gusto de la casa de Borbon. Este pais es terrible en punto á personalidades y delaciones. “La tardanza de los españoles ha causado una grande sensación. ya por probidad. El agente de España e?tá lleno de confianza y de presunción. 15 de Abril. que. pero por lo bajo. se oponia de tiempo en. dice. aguardando la ocasion de deshonrar á un p a p a le a baba de estallar una excisión sorda. que me creo en necesidad de volveros á ha blar de algunos puntos. en quien descansa M. y quedarémos destinados á la ver güenza pública. Mr.” Al dia siguiente. . y con razón. le decia.tiempo á los designios que le parecian culpables. Los ancianos sufren. Lante me ha prometido afirmativa mente su voio. También he visto al viejo Conii: su miedo no deja de ser fundado. y cada vez es mas circunspecto. pero lo que es hasta el presente (porque soy muy desconfiado desde que estoy en Italia) el que me ha encantado es Malvezzi. saldrán nuestros votos autorizando la ex clusiva. pero profunda.— 187— Puede estar seguro el ministro de mi respetuosa adhesión y de mi constante fidelidad. y le he hablado. co mo por ejemplo. Entre los enemigos de la Compa ñía de Jesús y los diplomáticos que se esforzaban en envileóer el Sacro Coleoio. y yo he escrito sobre ello directamente á Grimaldi. y tiene mucho crédito con él. porque entonces no haremos ni el papa niel secretario de estado. y llegando ese caso. tan de ligero al billete número 13 de vuestra eminencia. “He contestado ayer.” Sin embargo de todo esto. pero no de una imprudencia sostenida y reflexiva. A lo largo sucederá la impacien cia. sobre los cuales pasé muy por encima. Bernis continúa su papel de ten tador: “He visto. Le he adulado. El agente se encuentra indeciso. Tiene demasiado talento y luces para dejarse llevar. de Tanucci. lo que ha hecho que llegue la desconfianza hasta el cardenal Orsini y el abate Centomani. otro agente de Nápoles. Azara queria reflexionar sobre las injusticias á las cuales se asociaba. Todos se ocupan de ella. de Choiseul se lo ha participado al gobierno español. Azpuru y él se han declarado la guerra al cabo de cuatro años que estaban juiitos. es capaz de una impruden cia del momento. y aun algunas veces hacian que se frustrasen. Azpuru en su descontento le acusaba de jesuitismo. al viejo Corsini.

No creo que la E spaña ceje mas allá de lo que hem os visto. L o m ism o su ced e en Portugal. que y a habia declarado á Orsini tener órden de concertarse con nosotros. y sabe bajo qué pié se le considera en E spaña. H e visto en par ticular al cardenal Pozzobonelli. Me lo ha asegurado per sonalm ente. os pedirá explicaciones respecto á la seguridad y uniformidad de nuestra m archa ulterior.” No ignoraba el Sacro Colegio nada de cuanto los ministros de las cortes comunicaban en sus despachos confidenciales. y luego corromperle para acabar con la Compañía de Jesús.— 168— y a está m anifiesta la desconfianza. com o no puedo. D esgraciada . d iciéndom e aidemas que el emperador habia hablado de mí ventajosam ente. en que se quería envolver al cónclave. hacer na da en el asunto. Nosotros juntos hacemos papas mucho mejor que el cónclave. y m ucho mas de lo que se piensa. Muchos cardenales resistían en el silen cio á tan continuo asedio. y hem os convenido. no pudiendo. com o estas son disputas sin fin. no puedo creer que A zara ten g a la menor correspondencia con Juan Francisco A lbani. hago lo posible por huir de ella s. y para pintar con su verdadero colorido la posicion de mediador que Bernis aceptaba en estas ex cisiones. que es lo que le hace estar tan preponderante. L e he dado cuentas del estado d el cóncla v e. y si lo hace. habiendo com o hay necesidad de impulsarle. E l rey de E spaña y su confe sor los aborrecen. L e co noce muy bien. E l agente que conoce la influencia del napolitano sobre el rey de E sp a ña. H e vuelto por pasiva el argumen to contra la tiranía de las cortes de la manera que vuestra excelen cia d esea. y que á su llegada trataríamos todos de buena fe. y solo en este sentido se debe interpretar su mayor aproxim ación á R om a. el cardenal Orsini dé pai‘te de todo á Tanucci. la discordia estallaba entre los príncipes de la Iglesia. No faltaban quejas y murmullos. Vuestra respuesta nos arreglará igualm ente á los tres. alimentando con esto la mas lejana esperanza de hacer lo propio con el catolicismo'. escribia á D ’Aubeterre con fecha 17 de Abril: “ E l cardenal Orsini. Pero nunca estará de m as que M. le tem e com o el fuego. y una pequeña advertencia le vendrá m uy bien. que era preciso aguardar á los españoles. provocadas por la intriga. Azpuru y el cardenal Orsini to man com o realidad la voz mas insignificante que se refiera á cual quiera de los dos. expondría su persona y toda su fortuna. con tal que la mano sea ligera aunque firme. no debe ser sino con la mira de facilitar m as la destrucción de los Jesuitas. E n cuanto á mí. Obrando de otra m anera. otros se alzaban con energía contra estas tramas desconocidas y nunca vistas. L os m edios d e tem or son muy buenos para em pleados aquí. Se que ría inhabilitarle. con quien mi compañero y yo hem os tenido una conferencia. “ Por lo que á mí toca.

y para quitar toda desconfianza al diplomá tico. para la adoracion del papa. la embajada de Roma seria uno de los gajes de este contrato. La armonía entre nosotros es completa. el príncipe de la Iglesia continúa en estos términos su carta de 17 de Abril: “Si llegase el caso de que los tres ministros saliesen de Roma. Fuera de todo. porque ese viejo zorro sabe mas que aquel. de que la elección de un papa puede ser vá lid a . sobre la cual. por los soberanos. como buen cortesano que aguarda su desquite. y éstos ya han dis puesto que la mayor parte de su gente vuelva á entrar en su anti guo campamento.— 169— mente ha tenido órden de avistarse con el viejo Albani.” ■ E ste es el últim o deseo de este diocleciano del S acro C olegio. y no habiendo sabido su cambio actual. 22 . yo soy el zapatero del Sacro Colegio. pero al m ism o tiem po creo necesaria que se la reconozca com o tal. E l aire de este p ais es dem asiado cargado para m í. conoceréis también que nuestra perma nencia en Roma seria tan desagradable como poco decente. me parece oportuno. y ya se alaba de esa comunicación. puesto que. El cardenal Lanze es también de los amigos de Pozzobonelli. y de co municarle su instrucción ostensible. para que tenga cum plido efecto. “N adie me apea de la m áxim a. cuando se ha hecho con todas las formas.” Desde esta fecha se da principio á otra comedia. Esto es para que se rian los que tengan gana. y adem as la vid a qu e aquí paso no es conveniente ni á m i salud ni á m i carácter. y ha su cedido que habiéndole dejado jansenista en el último cónclave. Cuando llegu e el caso. No d eseo sino vivir en adelante entre gentes honradas y de buen humor y cultivar mi jard in . Esta actitudinquietó á Bernis. el comboy de Jas tropa sd e nuestfos contrarios comienzan á oscurecerse. y al verse sacrificado. en . El cardenal de Bernis extipula secretamente con el duque de Choiseul. Esto es un percance. no le ha hablado durante el es crutinio sino de Pascal y de Arnaud. des pues de la gran campanada de nuestra salida. se le vió ostensiblemente tomar su partido. yo mismo saldria también de Roma. que si por acaso fuese tan desgraciado que no acertase en la elección de un papa del agrado de las coronas y hostil á los Jesuitas. y mucho ménoS de haberlo sido realm ente. y daria mucho en qué pensar al nuevo papa. “ En e ste caso dado. podéis estar seguro de que hablaré con firm eza. D ’ Aubeterre su po esto. ni vos ni yo tenemos la menor instrucción. y me ha dado á entender que no se lo ha manifestado todo. ademas de que esta conducta orobaria en ma yor grado el modo de pensar de nuestras cortes. y arreglo los zapatos mal hechos. y o no tendría la menor en vid ia de aparecer com o un negociador. lo cuales gran adelanto. que despues de haber seguido el'ejemplo de mis compañeros.

y Rezzo nico merecieron una exclusión en compañía de otros. Soy muy amigo vuestro para andar me en cumplimientos. malo). En todo caso vuestra eminencia _ tendría siempre una excusa legítima. ministro de estado de Carlos III. prueban. La España les reputaba como buenos {buenos) es decir. el 19 de Abril: “H e recibido. se encuentran tres notas concebidas en estos términos: Caracciolo (S ig n o r Tanucci dice. Conti. Por lo tanto. No le diré sino lo que pienso. en los nombres de los cardenales Caracciolo. á ménos que él no me busque. malo). que la mayoría del cónclave estaba muy distante de condescender á las miras de la casa de Borbon y á las intrigas de sus cardenales y diplomáticos. vuestra eminencia puede estar tranquila sobre este particu lar. G anganelli (hay cartas que di cen ser Jesuita). el gobierno español. el billete con que vues tra eminencia me ha honrado. Los nombres de éstos son un lítulo de gloria para la cristiandad entera. pero yo no me encuentro autorizado para entenderme directamente con el duque de Choiseul. em bajador de España. y mucho le debió ocupar ese trabajo. Chigi. Buonacorsi. de que nadie se encuentra en mejor posicion que vues tra eminencia. su embajada en Roma. Durini. D ’ Aubeterre contesta á estas intenciones del car denal. á M. no veo ni apariencias siquiera de que se . Estoy muy persuadido. Seis estaban designados como muy malos ( pesimi). que la encontrará despues en un magnífico palacio de Roma. Por mucho deseo que tenga de hacer cuanto sea de vuestro agrado. dirigida p or el marques de Grimaldi. Gangarielli y Pirelli. la de su salud. le dice. Andrés Corsini. que avenia los zapatos mal hechos. repartiéndose los votos de esta manera: Cuatro eran las clases de cardenales. Pirelli ( Tanucci dice. de buenos. Calvachini. Azpuru. Caracciolo (1). Los car denales Torregiani. pero aunque al duque le viniese esa idea. á quienes se (1) E n el manuscrito espaüol de esta lista. que seria muy buena. aunque conozca por mí mismo lo mucho que contrarían los negocios cuando uno desea sinceramente su tranqui lidad. de malos y de indiferentes. Boschi. las formó por otro. Neri Corsini. Si el duque me buscase.me consultase para ejecutarla.” Bernis pretendía ser el zapatero remendón del Sacro Colegio. que á sus ojos se encontraban dispuestos á sacrificar á los Jesuitas y á hacerse cortesanos de las potencias. Negroni.— 170— busca de su pequeña quinta de Salona. y la facción que ésta dirigía. Once de éstos se contaban en la primera. de dudosos. Castelli. donde se resignará á vivir mas de veinte años. Ganganelli y Pirelli. diré siempre la verdad. no podría dispensarme de decirle clara mente lo que pienso. Bernis estableció categorías por un lado. mas allá de la esfera en que me hallo circunscrito. lista de cuya autenticidad salimos garantes. para poder terminar las cuestiones de las diferentes cortes con la de Roma. He aquí sus nombres: Sersale. pues las varias listas en que se dividió al Sacro Colegio. . Branciforte.

Las adulaciones de Bernis se habian deslizado por sus almas. pero se mantenían firmes. y que en Roma. Borromeo. Solis.— 171— distinguió solamente con la denominación de malos. Bufalini. Alejandro Albani. des Lanze. decia. que hacia de intérprete d é la s cortes. que los parlamentos de Francia y los gobiernos español y portugués. El cardenal francés creyó que debia por todos los medios posibles vencer esta resistencia. Los cardenales españoles y franceses. Tres solamente componían la clase de dudosos. Stoppani y Servelloni. muy bien habian po dido cometer ese suicidio moral. Juan Fran cisco sentó por principio que la causa de los Jesuitas llevada al cónclave era la causa de la Iglesia misma. de Rossi. pero sus votos estaban prontos para dar al pontificado al que se presentase dispuesto á rebajar á la Iglesia. Justificados é intrépidos. Pallavicini. Calini. Pozzobonelli. y fué muy animada. daba una mayoría evidente á los cardenales que querían conservar' el instituto. Canale. revelada por los mayores enemigos de la Com. York y Pamphili. se presentaron como gefes de los que no quisie sen humillar la dignidad de la Iglesia ante una ciega é inmotivada cólera contra los Jesuitas. eran necesarias mas pruebas que el inexplicable odio de un rey y los devotos cálculos de una muger perdida. Priuli.” Entre los personages mas influyentes del cónclave se contaban dos purpurados con el nombre de Albani. ya ve vuestra excelencia que no hemos perdido el tiempo. Paracciani.' No se contaba sino con diez. el cardenal de Luynes y yo entramos en el cónclave. Estos eran Lante. Juan Francis co Albani. Malvezzi. Mo lino. Veterani. Spinola. para condenar á un acusado. Bernis á Choiseul. Nueve la clase de nulos ó indiferen tes-. Bernis y de Luynes. demostrarémos el lazo en que cayó esta mayoría. pero que el Sacro Colegir» ni podia ni jamas estaba en el caso de prestarse á semejante crimen. cuando M. Por lo que se leerá mas adelante.L a Cerda. Los dos Albani y sus allegados exigian que se espe cificasen las imputaciones. que eran los cardenales Oddi. La entrevista se verificó el 18 de Abril.pañía de Jesús. “Contamos con catorce votos seguros y cuatro dudosos para la exclusiva. por el ho nor mismo de la Iglesia. y que se apoyase de una manera lógica la culpabilidad ele los Jesuitas. Colonnia y Fantuzzi. Pero. juntos con Orsini. Esta esta dística del cónclave. Estos cardenales destruian piedra . Alejandro y Juan Francisco discutieron las razo nes de Bernis. siempre es bueno publicar los nombres denlos que desde luego aceptaron la misión de envilecer al Sacro Colegio. y pidió á los dos italianos una conferencia en presencia de otros cardenales. ricos y honrados. accediendo alas concesiones imperiosamente exigidas por las tres cortes. el 3 de Mayo. se excluyeron á sí mismos de estas ca tegorías. Guglielmi.

Sus nuevos dueños dieron á su nuevo esclavo pruebas de su poder. poniendo en juego la cues tión de personalidad.” . á pesar de tales disposiciones. al procurador general Joly de Fleury. estaba á sueldo del jansenismo. Defendieron á la Compañía de Jesús con elocuencia y firmeza.” Al oir estas palabras. eminencia. que secundaban los pasos de su embajador. llam ado Dufour. L a F rancia tenia entonces en la ciudad pontifical uno de estos calum niadores manifiestos á quienes se paga y se desprecia al mismo tiempo. las que sabe de memoria. exclamó: “Nada ménos que eso. ios derechos y la independencia de la Iglesia. y he aquí lo q u e envia á decir al cardenal de Bernis respecto á su futuro antagonista en el cón clave. porque no ha sido una vil cortesana la que ha colocado este birrete sobre mis sienes. hipócrita. Alejandro ya satisfecho comprendió que toda su fortuna dependía del reconocimiento que tuviese con esa Sociedad. Por eso jam as ha cesado de servirla cerca de los generales de esta C om pa ñía. pues el carde nal Aljand'ro Albani jamas ha tenido con ella la menor ingratitud. y se entregó sin reserva á estos padres. y aquellos no han cesado de fomentar una pasión. Sin embargo. Este hombre. todos nos encontramos aquí con idénticos de rechos. y servia á la vez de corresponsal al card e nal de Bernis.” El recuerdo de la marquesa de Pompadour evocado en el cón clave cerró la boca al cardenal de Bernis. y se lamentaron al ver ofrecidos en holo causto á incalificables prevenciones. cuyo gérnien llevaba en su corazon. la cual puede gloriarse de ser en esto la única en el mundo. Bernis. lo que despertó en él toda la avaricia. se le ve taimado. y se levantó diciendo: “ La igualdad debe reinar entre nosotros. de la que. en las que las cortes extrang erash an querido em plear su acción sobre la S a n ta Sede. y nos hemos ruborizado. como en todas las demás. La hemos recorrido y estudia do. Los que estamos aquí no tenemos igual título. Todo lo ignora. porque jam as acaso la m entira se ha revestido de formas mas cínicas.se le dirigieron. ademas de los agentes diplomáticos. según el salario que de éstos recibían. de los galicanos y de los jansenistas) el que está mas imbuido en las ridiculas máximas de la corte rom ana sobre el poder real. excepto las pretensiones que llam a ultram onta nas. ss vendió á dinero contante. al ménos en la a p a riencia. “Alejandro es de todos los cardenales (continúa este Dufour panegirista asalariado del duque de Choiseul. el anciano Alejandro Albani (1) quitán dose de la cabeza el birrete cardenalicio y con una voz firrne. sintió la necesidad que tenia de aceptar las p ro posiciones que los Jesuitas le tenian hechas ya mucho tiempo hacia. L a voluminosa cor respondencia de Dufour está en nuestro poder. si estuviera en su m ano. Comienza esta correspondencia en 1766. varios intrigantes de segundo órden. H izo su trato con éstos. á D ’ Alembert y á todos aquellos que tenian necesidad de estar mal informados. que le habia colocado bajo la protección del cardenal Passionei. trató de salir adelante. sin que los Jesuitas puedan dudarlo. existían en Rom a. La alusión no podia (1) E n esta época. sin tener que contestar á las reconvenciones que.— 172— por piedra el edificio de promesas y terrores que habian edificado á tanta costa las tres cortes. y con el mismo título. y vengativo é implacable. lle na de autoridad. han sacado mucho fruto. y las aplicará mas allá todavía de lo que hizo en otro tiempo Gregorio VII. el cardenal Alejandro Albani: “ Su carácter se manifiesta al instante. sin que pueda descubrirse ninguna de sus astucias.

E n su carta d el 20 de Abril á D ’ A ubeterre. que si continúa conduciéndose lo m ism o en éste. tanto por su modo de pensar.” B ernis tenia por m isión ganar votos á la causa de las potencias y neutralizar á los d em as cardenales. Al dia siguiente de esta escena. No . hacer completa justicia al carde nal Lante. y el m ism o D ’ A u b e terre. D ’ Aubeterre le dirigió estas amenazas ántes de la aper tura del cónclave. m e ha a s e gurado que su voto esta b a á mi disposición. L o m ism o digo d el cardenal L an te. me recerá que el rey acoja bondadosamente la instancia que le hará en favor del duque de Lante. no se tomó tanto cuidado para ocultarle cuando escribió al duque de C hoiseul el 6 de Febrero: “ Creo que debem os hablar al cardenal de York. dice Bernis á su confidente diplomático. E s m uy probable que e ste príncipe. escribiendo al duque de Choissul. 19 de Abril. cuando llegue á ser decano del Sacro Colegio. respecto á nosotros. P or otra parte. y es pecialmente por las abadías que él y su sobrino disfrutan en el reino de Nápoles. que y a es m uy diferente al d e otro tiem po d esd e que se separó enteram ente de los J esu ita s. cu yo voto no le fuese de antem ano conocido. y le retirará la protección que le ha dispen sado. y que la explicase sus miras é intenciones para el gobierno de su magestad siciliana? ¡Cuánta dará esto que pensar á ese gefe intrigante!” E sto no era m as que co n testa rá una dura lección con un sistem a culpable de una intim idación. Y o esto y resuelto á d ecirle con la m ayor claridad. Justo es que todas estas vergonzosas transaciones salgan al público en toda su des nudez. seguirá com pletam ente el parti do de las coronas.” El cardenal Lante no tuvo suficiente energía para resistir á esta intimación. M iéntras tanto. y no dudo que. contando con su adhesión por todos conceptos. L o s card en ales que estaban al ser vicio de las coronas le practicaban sordam ente. “Ya puedo. T en g o m otivos para creer que no tiene. y el 3 de Mayo. que dió el primer ejem plo. la mejor vo luntad. en cu yo caso nadie sabe lo que pudiera suceder con las ren tas que p osee en F ran cia. hemos creido opor tuno que Orsini diga á ese viejo zorro (alude á Albani) que la corte de Nápoles. com o por reconocim iento á los beneficios que ha recibi d o de la F ran cia y d e la E sp a ñ a . e l rey no mirará su ca sa com o adicta á su persona. se da por satisfecho de Lante. Bernis. la correspondencia de Bernis con D ’ Au beterre indica algo de la cruel reconvención de Albani: “ ¿Por qué razón. en e l cónclave pasado se condujo m uy mal. su sobrino. Se ha conducido perfectamente en este cónclave. se ofrece adem as á nuestros enem igos para engañarlos mejor. con quien uso de alguna galantería.— 173— ser mas directa y penetró hasta el corazon. desearía estar instruida acerca de su modo de pensar y obrar en los negocios del cónclave. dice Bernis. se lee: “ G anganelli.

y que el cónclave no se com pondrá m as que de cuarenta y seis cardenales. U n a carta del cardenal de B ernis del 22 de Abril nos iniciará en el escá n d a lo que á su nom bre dejaron propagar estos príncipes. G anganelli. y que de éstos cuarenta y seis es preciso separar nueve ó diez que no son papables. Ú na acu sación m uda se traduce de m il m aneras.” L a Iglesia se negaba á asociarse á la prem editada inquietud de : las tres cortes. vale mas que todos los procedim ientos. nosotros no tenem os que dem ostrar la culpabi lidad de los ignacianos sobre t a ló cual punto. al fin se llegará á consum ar el sacrificio. pero aparenta tener mucho aprecio á mi persona. m iéntras que nosotros tenem os derecho para im pedir toda discusión sobre e l asunto. E l silencio. la cual am enazaba con llevar m as adelante las hostilidades. Con efecto. y los ministros de la s potencias juzgaron que conseguirían m as. S e exp resa en estos térm i nos: “ S i Azpuru fija su atención en que las listas de F rancia y E spaña reunidas dan la exclusión á veinte y tres sugetos. y quién duda. si el acusado está condenado. L a corrupción no bastaba para que progresase la in triga. M alvezzi. B ernis y el cardenal Orsini se toman el trabajo de atem orizar al cón clave.— 174'— aprueba el modo de obrar de mis colegas. Stoppani. em pleando m edios de terror. E l secreto d el rey contesta á todo. los napolitanos. Azpuru insistirá en que e l can- . al que no querem os aquí. y lleva consigo la m uerte d e los Jesuitaá com o c o n . escribiendo al conde de Aranda. entre nosotros. P erelli y Pire lli. despues que habló en nuestro favor. Su m agestad ha decretado. L a F rancia ha com etido la falta de pronunciar su últim a palabra sin presentar pruebas. puesto que Bernis tiene que afanarse para d e fenderlos miéntras yo no tengo que hacer m as que callar. y Azpuru. y B enevento Ponte-C orvo se halla ban ocupadas m ilitarm ente por las tropas de la casa de Borbon. d esp u es de la llegada de los esp añ oles. P oco im porta que el crim en se halle probado . que son dem asiado jóvenes. á quien se quiere m ucho menos. á quien se tiene horror. Y a no se habla de la sim onía. pero . no tiene necesidad de torturar lo s1hechos y la ley para herir á la Com pañía de L oyola.. Y a se la unia á la libertad m ism a de la Santa S ed e. H abrá alguna resistencia. dicion sine qua non. ¿podrá encontrarse un papa? Azpuru m e contestará que queda Sersale. L as ciudades de A viñon. que es m uy tím ido y en dem asía considerado. L os mo narcas de Francia y de E sp a ñ a gozaban del privilegio de dos vo tos de exclusión en el Sacro C olegio. S e las piden en el cónclave.que e s to e s pre ferible. á quienes se reunirán pocos votos. pudo m ay bien decirle el 21 de Ab^il: “ M as afortunada vuestra ex ce lencia que el gobierno del rey cristianísim o.” En estos com bates am biciosos la causa de los Jesu itas habia adelantado un paso inmenso. y su decreto ha sido al punto ejecu tado sin apelación. ó no.

aceptando. los reyes nos abandonarán. podéis dispensaros vuestras am ena zas: ellas no nos asustan. eard. L os reyes hablaban. éstas no le reconocerían. que no deje apenas cuatro ó cinco personas. T em or á las cortes y respeto é inclina ción á vuesta em inencia. sino del partido opuesto. pero esto no es razón para que nos privem os de este m edio. nos pisotean: según este principio. era pre ciso que la Iglesia ced iese. prelado dem asiado cortesano. aun se hubie ra encontrado en el Sacro C olegio mas de un individuo de carác ter. que el Sacro C olegio tem e nuestras exclusiones. contam os al m énos. y saldrá un papa á pesar nuestro. que apreciando en su justo valor los deberes d el pontificado. E s im posible que éstas hagan un papa. “ Creo muy bien. si no. E sto no tiene ejem plo. si eligen un papa á pesar y á disgusto de las coronas. destruirá al fin e l sistem a de nuestra exclusión. porque pertenecem os á un poder habi(1) Palatii fa st. y B ernis. conforme á esta políti ca. 1. L a experiencia que tengo de este pais me ha hecho conocer que este es el mejor m edio para deter minar las voluntades. su egoísm o filosófico y sus tradicio nes de obediencia m ilitar estaban d e acuerdo con ellos. tanto en la cla se de buenos com o en la de los dudosos é indiferentes. D e todos modos. he aquí lo que nos hace falta. y e s to es una quim era. L a tiranía no está de nuestra parte. E s d e todo punto im posible formar un plan de conduc ta sobre otro plan de una exclu siva tan general. se*quiere coger la luna con los dientes. en provecho de los no vadores del siglo diez y ocho. unido á las voces que y a se han hecho correr contra la tiranía de las cortes. pero este mismo cansan cio. Llegando ese caso. A esto se tendía por todos los c a minos. E xclu yen d o á los viejos. E s preciso absolutam ente atemorizarles. E s preciso ponerse en la razón.. y no poner al Sacro C olegio en el caso de separarse y de protestar la violencia. . hubiera repetido á estos nuevos Enrique II de Inglaterra. la senda de la intim idación. E l ho nor de las coronas es el que me hace hablar.” Lo que hacia falta al em bajador de L uis X V era la hum illación del Sacro C elegio v de la S ed e A postólica. que nos quiere imponer la ley .. excluyend o á m as de la mitad del Sacro C ole gio. no encuentro m al en que sepan que.. no supo com pren der que se deshonraría á sí m ism o. doce sugetos donde escoger.” D ’ A ubeterre no concebía estas lentitudes y d elicad ezas de con ciencia. En una palabra. 333. que es todo uno. de las cuales algunas son aun m uy jó v e nes. d ice á B ernis en una com unicación.— 175— sancio obligará á echar mano de Sersale. y darnos un papa Jesuita ó d ep en d ien te de los A lbani. nunca viene mal que tengan un poco m iedo. lo que el cardenal Gratiano (1) decía al rey que mandó matar á santo T om as Cantuariense: “ Señor.

En Roma este era el mejor medio para adormecer la vigilancia y paralizar el valor. Habia sondeado á los enemigos que tenian en Roma cóm plices suyos. tomó sus precauciones.consecuencia. Se podrá desde luego añadir al trato hecho con aquellos á quienes no se entregue el dinero sino despues del cón clave. y tra zó un plan para comprar a cualquier precio una mayoría en el Sa cro Colegio. y que el que se haya captado. tenia un agente. habia presentido que en nada se retrocediera por vergonzoso que fuese. verdade ro espía y calumniador. diferente tan solo en el espíritu y la forma. En general. tan solo 1 le insinuaban. . se se* pa de fijo que no está comprometido por otra parte. “ Sin que pudiera sospechar nadie la menor cosa. El que fuese capaz de reinar. “ De este modo. tres años ántes de la muerte de Clemente XIII. . contándole en el número de sus enemigos. con quien los Jesuitas deben honrarse. á ia su ma principal por cada voto que el amigo haya adquirido. que hace que agra de la corrupción á los corrompidos.—r e lucido á mandar á principes y á emperadores. Los cardenales franceses tendrán la lista de los amigos y no harán mas que observarlos. ganando á" cinco ó seis cardenales. profesaba á la dignidad del Sacro Cole gio la misma opinion que el marques D ’ Aubeterre. pero la com pra de dos votos 1 0 debe recaer sobre el obispo de Roma. es menester asegurarse por medio de sus cortes respectivas. á todos los italianos. por ausencia. con tal de abatir á los Je suitas. y de hacer felices á sus súbditos. debe comprenderse entre los romanos. porque aquí el proponente hace completa abstracción del soberano pontificado. y seria un escándalo prestarse á la menor simonía. se puede ganar á casi todos. al ménos entre los romanos. pero á condicion de que el cardenal encargado de las instrucciones de la corle. que. Con ese instinto. lison jearse de dar al estado eclesiástico un príncipe temporal digno de reinar. esté de ello convencido. Lo espiritual no debe ser mirado sino como una. llegaremos á hacernos dueños del futuro cónclave. que para nada debe entrar en esta intriga. hacia toda clase de papeles para envilecer á la Santa Sede y deshonrarla á los ojos de toda la cristiandad. lo seria también de gobernar la iglesia. sino so 1 bre el principado temporal. porque en cuanto á los extrangeros. “Valiéndose de este proyecto. que garantida por la palabra del cardenal encargado de las instrucciones de la corte. Desde el 9 de Abril de 1766. escribe este Dufour.” . Dufour. se aumentará la cantidad de. de concierto con los jansenistas y con los filósofos.” Pero los cardena les y las cortes 1 0 significaban tan á las claras el terror. y se harían dos bienes á la vez. . Ya dejamos dicho que el duque de Choiseul. se podría tener esperanza y.

ese sentido. Neri y yo.” El milagro no vino. trató de conciliarias diferentes exigencias...2W'~!í>1 Sin embargo.: A:.• V. fival.. EL autor fué’-recorñ pensado porsa buena: íaténciors* ¡y D ’ Aubeterre busc^ Otros medios. como paraocultar bajo el mármol de sus cimien tos las iniquidades con que atormetaba á la cátedra de San. autorizó á sus -plenipotenciarios para que obrasen en.al.Cárlos III de España. " — 177— .su. Gamo pensamiento suyo* se sometieron á la aprobación de .fertiia.-.Abril escribe. ya: fuese pot contrariar al embajador.pero ■ • :igualmente eiSlptíblfes’ en¡ su fondo. para obtener.avenía tambten coa las secre tas ideas de T diploroá ticos. Pedro.d el papa futuro una promesa por'escrito (com o condicion sine qua non). Este último comprendió que la. porque de nada soy responsable. Azpuru obedeció.. á D ’ Aubeterre:' “Respecto á \ j ¡ idea abandonada (hablaclel proyecto de Dufour) . 2-3 . . dió parte al cardenal de Ber nis ' del' escándalo' que se iba á cometer.méftos» rórgonzasósr. ólquizá por un espíritu de honradez. Por lo que...una feria parlamentaria. que MM. y confirm adas por muchos decretos de nuestros reyes.pri mera insinuación de ese género. los cardenales de L u y n es.' ¿Qué'Sacerdote-se encontrará tan imprudente (aun cuándo'creyese legítimfo-el medio) .cinco cardenales. pero Bernis. Pero á no ser por uu milagro. y por consecuencia á-ótros tantos secretarios. que Azpuru-y A¿zarú.no puede acom odarse á las reglas canóiiicas adoptadas sobre esté punto ' por los tribunales seculares. á mí toca..-.'de‘-él una..que quiera confiar su honor i tantas pérgortas? " Hé aquí1(se ha dicho entre nosotros) sobre este puíito como sobre algunos 'otros. Or sini. en pugna con su conciencia y su1 Servilismo cortesano.' . supongo que habréis reflexionado que esta clase de manejos no pueden confiarse sino á-. pero Azara. que % haberse realizado. la gran falta de este cónclave-..indignación del Sacro Colegio iba á estallar á la . á cinco ó seis -ministros diferentes.mismo tiempo que hacia construir iglesias éíi Roma. habia sido juzgada coma impracticable por el mismo -Choiseul. de los qúe'algunos han sido y son aun amigos-de la gente que se qüiere destruir. -se ai? apoderaíxjn1 de €ete proyecto para extraer... el plan de'Dufour se.de. en let . y el 1 6 . hu '• biera trasfo-rmatlo'ei cónclave en. pensam os que el acom adam iento propuesto por el ministerio de M adrid. . Es imposible'-que tantos cónsules con facultades -iguales gobiernen igualmente bien una república. . ignominia. estoy muy tranquilo. Este príncipe». El 19 de Abril se explica de eata manera en un despacho ai duque de Choi seul: “ Su m agestad ha visto. llevando la cuestión de simonía ante el rey de Francia. ni á. Esta teona de-lu eomprá de votos. los negocios no tendrán gran resultado con este método.una sola persona (despues de cerciorarse qué'ésta no lo repugna) y no.

que esta intención bastaría por si sola para que d esapareciese la irregulari dad de semejante acto. S e debe elogiar al m inisterio español por haber som etido su dictam en a lju icio de los cardenales de las tres coronas. L es recomienda expresam ente que no aventuren la ejecución de este medio sino estando seguros del éxito. tul como le damos. C lem ente V.as (conducta de que no deben dar cuenta sino á sí mism os) que seria m uy ventajoso al reposo de los estados católi cos y á la tranquilidad de la Santa S ed e.” (I) E l duque de Choiseul y el consejo del rey recibieron este despacho de! 19de Abril. su observancia se haría arbitraria. E sta m ism a razón pudo m uy bien quizá sorprender igualm ente á M. su religiosidad y la de su consejo nos es dem asiado cono cida. que se arranque la raiz del árbol cu yas ramas se ha creído conveniente cortar (1). pero éstos no calcularon que es un principio inconcuso. al destruir el Orden del T em p le. ha podido hacer creer al ministerio de M adrid. “No habiéndonos remitido el rey instrucción alguna sobre este incidente. L os ejem plos que pueden citarse de sem ejantes com prom isos. y nosotros no olvidam os nada (sin faltar á la prudencia) y en conform idad con nuestras instruc ciones. pero en la misma minuta.\o sabemos los motivos que le impidieron comunicarla al gabinete de Versalles. el marques D ’ A ubeterre en varias m e morias. el cardenal de Ber nis habia ¿esonvuelto su idea. que nos han parecido tan sensatas com o teológicas. á pesar de todo el aparato de procedim ientos y fórmulas ju rídicas y de la decisión de un concilio. el m arques D ’ Aubeterre y á M. P ero fuera de esto. que nunca deben quebrantarse reglas positivas aun con intención de hacer un bien. y despues de ser reputado com o honroso á la s cortes y útil á sus designios.— 178— E i cardenal de L uynes ha m anifestado sus reflexiones sobre esta m ateria tan delicada á M. Azpu ru. de cuanto pueda dar á conocer la ventaja y necesidad de esta m edida. no ha podido ocultar á los ojos de la poste r id a d . el secreto de este negocio. atendiendo á la conducta que los tres monarcas han obser vado con los Jesuit. por Ínteres de la historia y . también creernos y estam os conven cidos. Si fuese perm itido interpretar así las ley es can ó nicas y hacerse superior á ellas. prueban solam ente que la am bición es muy fuerte y los hombres m uy déb iles. sin embargo. el rey debe estar muy persuadido de que si bien nuestra opinion es de que no puede ejecutarse el medio pro puesto por la corte de Madrid. que el futuro papa se de cid iese á secularizar á los Jesuitas. . la intención justificaría siem pre las infracciones. en efecto. y los abusos ocuparian el lugar de las le y e s. para tem er que jam as se nos ordene nada que sea contrario á las reglas de conciencia. L a esperanza de procurar á los estados católicos un reposo seguro y duradero con la secularización de los Jesuitas. “ L a política exige.

“La conversación de Orsini con el viejo Corsini no ha sido tan nerviosa como debió serlo. en el que á.— 179— La Compañía de Jesús era este árbol. y ademas. la aprobación que una tan larga sucesión de papas han dado á las constituciones de esta Orden. El 22 de Abril. sea cual fuese la promesa ó compro miso con que pudiese ligarse. Los príncipes temporales en ocasion semejante. Pero es necesario que de nuevo nos autoricéis por medio de una carta sellada y escrita á nombre del rey. 24. pero la energía de la mayoría del cónclave paralizaba sus esfuerzos. no debemos ni buscarle demasiado ni desentendemos totalmente de él. al ménos. Bernis escribe á D ’ Aubeterre: “He recibido el billete de vuestra excelencia núm. El crédito de los Jesuitas en el colegio de cardenales. pero al soberano pontífice no . la debilidad de carácter reúna una edad avanzada. Orsini hace otro tanto por su parte. Ni las reflexiones de Azpuru. El valor en presencia del enemigo es raro en el cónclave. Se encuentra rodeado de nuestros enemigos. y no existe casi sino en las cartas. Estoy muy contento de que mi plan sea de vuestra aprobación. Ya sabéis que es contrario á la supresión de la bula In ccenú. La indiferencia de la corte de Viena sobre la elección de papa es causa de la que nos muestra Pozzobonelli. no deben hacer cambiar de parecer. suponiendo que no le detuviese el temor de suicidar á la S auta Sede. es débil.” Cuando el cardenal Bernis escribió estas líneas. la prim era es. á dar este gran golpe. jam as se resolvería á proceder á la destrucción. por consiguiente. aunque el pontí fice nombrado tuviese resolución para llevar á cabo semejante disposición y la superioridad suficiente para prescindir de un Orden tan afecto á la S anta Sede. y lleva sus miras particulares. ni auu las nuevas instrucciones que vengan de la corte de España. corformes á las órdenes que vos habéis recibido de su magestad para ser ejecutadas. Domini. Por todas partes se bus caba el hacha que debia echarla por tierra. para el ca so de tener que dar algún paso violento. . nosotros tenemos nuestras instrucciones. no contaba con Clemente X IV ni con el cardenal Malvezzi. porque en Madrid y en otras partes no están bien informados de lo que se puede hacer ó dejar de hacer en un cónclave. El cardenal Rezzonico recorre las celdas y reúne sü gente. ya sea de exclusión. No le pierdo de vista. en las que cada palabra es u na confesion. “Dos grandes dificultades se presentan en este negocio. ya de p ara conocer mejor la verdad. Estas emplearían' mucho tiempo. aun. á ménos que vuestaa excelencia no nos man de otras nuevas. y con mayor razón. le es permitido arreglar su conducta sino sobre la observancia de los cánones. sea el que quiera. y que se atrevan. En una palabra. Me parece que despues de las primeras confidencias que tuve con él. pueden obrar mas de priesa. sin guardar. harán siempre gran impresión en el papa. las formas de las reglas canónicas. “ Expresamente nos está recomendado por nuestras instrucciones el obrar de concierto en el cónclave con los cardenales españoles y napolitanos. copiaremos la parte de texto que está borrada de la mano misma del cardenak Bernis continuaba así su despacho. las cuales seguirémos. que hay pocos hombres en el Sacro Colegio que estén persuadidos de esta verdad política.

Azpuru. pero impetuoso en sus deseos y dis puesto á sacrificarlo todo por conseguir su objeto. Passionei le habia inculcado un odio al solo nombre de Jesuita. el 26 de Abril. Me atufé un poco la noche p asada. este arzobispo <le Bo lonia. sin lo cual nos atendríamos solamente-al texto -preciso de las instruc ciones. Pero dé seguro no le querrán. pues muy luego vendrémos á las manos.ua soberano pontífice. tan solamente usaría de la exterioridad de las formas. ¡Plegue a:l cielo que vuestro deseo se logre! Se ha explicado mas de Tp regular sobre el artículo de los Jesuitas para que pueda retroceder. preciso poner todo esto en regla. era demasiado ilustrado para ser . Mis respetos á vu estra excelencia. cuando los ministros de. La excisión era notoria entre ámbos cam pos. y no d u erm o bien. el honor de haceros. Francia. se pongan estas palabras: D e cántenlo é inteligencia con. H em os consentido que en las exclu siones qué los napolitano^ y -los esp’áfíoles juzguen por.la acompa ña.presente que es*. “ Orsini os entregará pasado m a ñ a m a e l voluminoso legajo envia. Bernis se encarga de explicar esta repulsa á D ’ Aubeterre: “Ha béis hecho muy bien en insistir por Malvezzi. El 24 de Abril. á fin de poder escribiros cuando sea necesario. y como enemigo declarado de la Compañía. el carde nal francés expone al duque de Choiseul los motivos que pesan en \ .— 180— declaración al Sacro Colegio. como confórme á las intenciones y órdenes de su magestad. conveniente hacer. y Malvezzi le abrigaba en el mayor grado. fué desde entonces el papa que los embajadores propusieron. fué la que le hizo objeto de la elección de las potencias. y dos días despues.• do por M. eá demasiado jóven y demasiado ilustrado. según Bernis. Esta hostilidad manifiesta en todos sus actos y pa labras. y esto no es de extrañar cuando se llega á ser gefe de la Iglesia. Favorito de Benedicto XIV y de Passionei. Su candidatura fué anun ciada á los cardenales del partido de las coronas. de España y de Nápoles pro pusieron de repente al cardenal Malvezzi.” • Corrían los dias y-las. cuyo nombre resonará tan tristemente en esta historia. y un grito unáni me de repulsión fué la respuesta á esa proposicion.semanas-entre-estos tráficos individuales. Los candi datos al papado estaban excluidos. . y entonces será difícil convenirnos.su magestad Cristianísima .” Malvezzi. apenas habia cumplido cincuenta y cuatro años. se ha bia dado á conocer mas por su ambición que por sus virtudes. con el bien entendido que vuestra excelen cia aprobará por escrito esta m edida y la cláusula que. ó por la probidad de unos ó por 3a injusticia de otros. Despues de la llegada de los espáñoles haré que venga Cornuaulfc á una ventana segura. y complicaciones de la política con la moral y entre las sérias difi cultades que la intriga provocaba ó no podia superar. Me permitiréis tenga. Do tado de talento poco común.

La diplomacia tenia Ínteres en la elección de este sucesor de San Pedro. es porque se ha persuadido íntimamente de que los negocios no se. aparece tan poco canónica como admisible á los ojos de Roma. En su billete diario al marques D ’ Aubeterre.. Si me hubieran . Azpuru á que ponga á Stoppani entre los buenos. los cardenales de las coronas buscan esta persona en la lista que la España habia designado y que ya queda referida. en esta carta: “Si el cardenal Malvezzi ha tomado el partido de sostener la máxima de que se liaga un papa á¡gusto de las . Malvezzi. Pero por mas que he hecho. Ha sido preciso dejarle tal cual Te han calificado en España. ‘^Estoy convencido. ya no ocultaron el pensamiento de las tres cortes. á mi parecer.las potencias cató licas. No es porque yo le crea un talento de primer órden. Su lenguaje. Abril. adoptaba esta teología que Malvezzi hubiera desenvuelto sobre la cátedra romana. D ’ Aubeterre y Azpuru. y el 25 de Abril. En ellas no he tomado parte mas que por Mal vezzi. que es mucho mejor sacrificar á los Jesuitas. cónclave. núm.firme y sostenido sobre este punto le ha gran jeado aquí muchos enemigos y cerrado quizá para siempre la puer ta al pontificado.coronas. Las disposiciones de las cortes son las que adjuntas mando á vues tras eminencias.” El galicanismo.— 1S1— favor del arzobispo de Bolonia* Su. Se atreve á decir sin rebozo que por espíritu de religión se nos debe proponer un papa de nuestro agrado y un se cretario de estado de. que da que la que pueda tener á las cortes. explicado por las palabras de los protectores de la impiedad en el siglo XVIII.” . y vuestras eminencias pu dieran tener mas campo para elegir. que exponerse al resentimiento de. para un obispo y un príncipe de la Iglesia. no he podido inclinar á M. .pueden arreglar de otra ma nera. decía. El 25 de Abril D ’ Aubeterre escribe á Bernis: “He recibido el billete de vuestra eminencia. es el mas emancipado de las ideas ultramontanas.á esto le inclina inas su adhesiop á la Santa Sede. Del mismo modo hubiera colocado á Rossi entre los in diferentes.sola exposición legitima las re pugnancias de]. pero que hay necesidad de que sea reconocida como tal por los soberanos:para que surta sus efectos. . Bernis profesa una doctrina que. Leemos. ademas. el 17 de. necesitaban un filósofo para reemplazar á tantos inmortales pontífices que prepararon la gloria dé la Iglesia y el bien de la humanidad. 30. guardando. que acababan de excluir á los cardenales Colonna y Pozzobonelli. de la máxima de que puede ser válida la elección de un papa cuando se han guardado las for mas. Cree. De todos los cardenales. Sacaremos el partido posible de un lenguaje tan conforme á nuestras instruccio nes. .creido.nuestra absoluta confianza. la clase de los indiferentes se hu biera confundido con la de los buenos. y. Los embajadores. supuesto las^formas convenientes.por.

le escribe. en el instante. bajo otro punto de vista. de promesa a particular respecto á la destrucción de los Jesuitas. idea que. . No dejaría de hacerme. que debo mandarle copia del parecer de uno de los teólogos mas célebres de esta ciudad. sin opinion y consultando solo su ínteres personal. un vicario de Jesucristo vaciado en ese molde les hubiera indudablemente convenido. 9. y que hay verdaderos teólogos que la apoyan. y el embajador de Francia vuelve á recaer en su idea fija de la simonía. creo. sin escrúpulo de ninguna especie. admiradores todos por cálculo ó por ligereza de la secta enciclope dista. Este principio. un sueño dorado de los sofistas. hé aquí lo que D ’ Aubeterre. y el mismo D ’ Aubeterre conoció que era preciso re nunciar á las sombras para colocarse en la realidad de las cosas. sin opinion de ninguna especie y que no consulte mas que á su ínteres.— 182— sino porque creo verle tal cual es. pero es falso para la mitad del clero por lo ménos para un gran número de cardenales. Por lo tanto. he abandonado completa mente. de obispos y de personas de todos países y estados. Roda Moñino. V.” Un papa sin escrúpulo. se resuelva á hacer algunos cambios en la lista. el po der soberano con alma de esclavos. según dice Tácito (1). Un papa filósofo era una anomalía imposible. calum niando al cardenal de Rossi. Pero los cardenales que mediaban en la intriga. “Aunque \? estemos fuera de la cuestión. Pienso que un papa de este temple hubiera podido convenir á las dos coronas. y á unos ministros. Aranda. Pero á qué cansarnos en reflexiones inútiles de todo punto. por sí mismo. en las actuales circuns tancias. tales como los que entonces vejetaban sobre el trono. sin embargo. por la manera con que se ha explicado. responsable de ello. sino al ménos. pues sé bien. quiero decir. para hacerle ver que mí opinion no es tan irracional. Era una alusión tan solo. lo que no es vero símil.” Al dia siguiente Bernis le contestó: “La memoria teológica que me habéis enviado se funda toda ella en este principio: “Es incon testable que la destrucción de los Jesuitas es el mayor bien que puede hacerse á la religión. Histor. cap. A unos reyes. pedia á los cardenales enemigos de la Compañía de Jesús. que nunca llegaria á conseguirlo. jamas se hubieran atrevido á cubrir su púrpura con tan indeleble mancha. Campomanes y Tanucci. el decantado (1) Tácito. puede ser verdadero. tales como Choiseul. á ménos que Azpuru. ejerciendo. Me guardaré muy bien de proponérselo. lib. pues to que vuestra eminencia la repugna. Pombal. El mismo dia 25 de Abril propone á Bernis su teoría de corrupción y sobor no. no para con vencer á vuestra eminencia.

le dice.” Apenas habian tras currido dos dias. seria exponer visiblemente el honor de las coronas por una violacion de todas las reglas canónicas. Convengo igualmente en que muchos no son de ese parecer. repone I)’ Aubeterre el 27 de Abril: ‘'Convengo con vuestra eminencia que el dictámen teológico reposa todo entero sobre el principio de que la extinción de los Je suitas es un gran bien para la religión. tendian á violentar la con ciencia de la Iglesia. Bernis en una memoria con techa 12 de Abril. re caería solamente sobre su conciencia.” A estas razones tan concluyentes.” Los reves. Bernis escribía: “Hoy me han dicho que los cardenales españoles están en el principio de que la medida adoptada por el rey de España. y escri be: “Si yo fuese obispo. ni pueden aceptar ni proponer condiciones de esa especie. eran para los ministros de la familia de Borbon la simonía organizada. Bernis ya tenia recibidas del gobierno ciento treinta mil libras (I). ¿dónde s e . El 4 de Mayo se atrinchera detras de su razón individual. no creería tan absolutamente que los reyes tuviesen necesidad de ser ilustrados en una materia sobre la cual no reconozco mas juez que la recta razón. mi opinion. dirigida al duque de Choiseul.encuentra la unanimidad'? ¿No es preciso separar lo que pro viene de espíritu de partido. habia dicho: “Exigir del papa futuro la promesa-por escrito ó delante de testigos de la destrucción de los Jesuitas. pero ahora pregunto á vuestra eminencia. Lo que es en Francia. El 3 de Mayo. y de ponerse á las órdenes de los enemigos de la religión. bajo el ’ manto de la filofia diplomática. de lo que es hijo de un espíritu de razón? El espíritu de razón y la teología natural invocadas por D ’ Aube terre. que heria á sus intereses. Si un cardenal fuese capaz de acceder á un trato semejante. y este es también el funda mento de. ¿Hay acaso.— 133— principio fundamental es una suposición nada mas y no un prin cipio. el de España sobre todo. j . ni puede haber una disposición de la Iglesia que impida el que se haga el bien?” Con el fin de venir desde Alby á Roma á representar á la Fran cia en este cónclave. y la corrupción introducida en el cónclave. Un sacerdote. tenia ademas la promesa de la embajada vitalicia cerca (I) Tenemos en nuestro poder y á la vista todos los papeles del cardenal. no son privati vas de estado alguno en particular. están obligados los obispos á ilustrar á los reyes sobre las reglas canónicas. fuese mala ó buena. diré mejor. un obispo ins truido. cree mos que en esta clase de asuntos toca. pero en todos cesan cuando habla la recta razón. se-le debería creer mas capaz aun de faltar á él. cuando el ministró presentó nuevos argumentos al cardenal: “La simonía y la confidencia.” D ’ Aubeterre no era de este parecer.

le p ro b a r! lo.e tomarán aquí para poneros en ¿stado de p artir p a ra R om a. pues es necesa rio que yo sepa si es. y ja otra de «ién mil sobre Romaí Rue go á-vuestra em inencia me diga si le .que el banqu-sro L aborde le dirigió desde Paris el 15 de Febrero de 1769: “Monseñor. Si^se1une á Juan Francisco Albani. (N. qtfe está en el secretó. así como el .” Parece que el cardenal encofitró un banquero qüe se portaba iVias á lo rey que el mismo Luis XV. Es un negociador y un intrigante de primera tijera: así es como ha hecho su fortuna. y no queriendo verme despreve nido. Si á esto se accede. __Ll84— £ ' .qu'e1 :éritífsm<J? ha. le dice. E l'card en al se encargó: d e intrigar cotítravla'Gomf)afl. E n el primer caso. escribe á DJ Aubeterre. Me h a ré is el honor de remitirme" esas mismas letras abiertas. los dos harán el papa que les dé la gaña. crita á Azara: “No hay precisión de fiarse d el famoso Bernis. que ignorando cuáles sean las disposiciones de la corte respecto & m i viaje.y.” ' Las ovejas del cardenal eran los fieles de la diócesis de Alby. tanto mas seguro. punto que toca á mi honor. m e dice. diciéndom© que son p a r a cubrir mis necesidades. por decirlo así. M. al mandarme le tras de cambio sobre Turin y Rom a.her cho practiéablei^ Púdierá'ihásta "creerse1cju'e qüeria¿dar lá tázcin & Roda en lo qüe éste diée delícardénal. hasta las mismas m inutas de sus despachos mas secreío'sj. por haber querido darme los medios de llenar sus miras. y revestido de todas las formalidades consiguientes. de Laborde. y hablaba de esto.-' Su. L a apuntación ad ju n ta de mis deudas.ía de Jestis'.de Choiseul p a ra .h a c e ro s este homenage. (*) En el fa csím il tercero puede ver el lector el pasaporte francés indicado en esta nota. sigo aquí. ine enría letras de giro. es .” El 28 de Abril el cardenal francés se atreve. el duque. eñ-é&itá’de 9 d e<Mayo. péro este complot* d él c u a l e r a ^ gefe¡nómittklv. así reprodurirétiNís la carta. de Laborde.) .> Oúr. ‘nársion éri-élíVaticafié terapia de coaquistar votos-pftr kiaptación ó por amentí^áí. socorro en e s ta s .íir ■ r . carreo de M.P:ñ^V.eirr cunstancias. á favor del cardenal de Remis para su viaje á Roma. debo dar las mas respetuosas acciones de gracias á S. d e . pues apenas llegó á Lyon el 4 de Marzo. y por lo mismo éreo que sérá atendida! Tan solo pido una garantía para mis deudas. ° de Marzo de 1766. á semejantes docu mentos. con el cual &c. Béi'niS-é^lGiiiza éti e$te\caíníhé.:bo. que o s ruego pa séis por la vista. “AI. me vuelvo gustoso" á cuidar de mis ovejas.órden y p ara su servicio. trasmitió al duque de Choiseul la reclam ación siguiente.la S an ia S ed e. pero previendo el compromiso en que vuestra em inencia piúliera'fencontrarse. Aprovecho el. cnanto que en el diá anterior.. espedido por la secretaria de Estado en 1. y todo e s to no es aun bastante á sus ojos para recom pensarle 1 <M: se r v ic ib 'q ü é présta'á la incredulidad dominante. del T. á proponer el toma y daca: “Nada tiene de injusta ni de irrazonable mi demanda. s a rd o y milanés para concurrir al cónclave. n ecesario que me es ese. 27 hasta sus pasaportes franceses (*).del pro fundo respeto. no’ le irrípide'pen* sar d e te n id a m e n te ^ é r í^ ^ lo s '-d e tá ltó s 'd é sú í^ p ^ o p io s-fte g o c ió 's. ignoro la s disposiciones que s.b a sta con esto. le remito dos letras de cam bio/la una d« treinta mil libras* sobra T u rin . el rey quien tiene la bondad de abonar los ruinosos gastos de un viaje hecho de su. ó es una nueva obligación la que yo contraigo con M. de no.

confiaban decidirá los cardenales honrados. y saliendo del papel pasivo que se le habia trazado. La vida que aquí se lleva es tranquila. P e ro lo que aquí se trata.— 185— -de Abril. quien en su correspondencia exclusivamente gastronómica. estas gracias del estilo verdaderamente francés. -Toda persona desapasionada debe pensarlo. acumulaban prome sas sobre promesas para captar algunos votos. pero en ninguna tan realmente como en Roma. sus deudas. es. Este hombre se envuel ve en misterios que no comprende la razón. nada se adelantaba. que no merece quedar olvidado en una diócesis miéntras que pueda prestar grandes servicios en otra parte. Pero ¿á qué cansarnos. Este pais es admirable. Bus caron con atan. El cardenal de Luynes. Esta encontrará en todas partes el otium cuín dignitati. los obispos pueden obrar contra las reglas de la Iglesia. Es preciso tener fe. para estar seguros que el cardenal Ganganelli está á nuestro favor. Bernis y Orsini por dentro. para engañarse mutua mente. lo siguiente: “El secreto que me ha confiado vuestra eminencia no saldrá de mi pecho. añade. y creo que el clima no debe . se dejó por fin arrastrar de la fiebre de la in triga. exami nar aquí. 24 . pero debo prevenirle que ya hace muchos dias que se habla de eso. habia hecho pasar á manos de Luis XV. carac teres maleables ó susceptibles de dejarse corromper. en los diversos colegios de prelatura romana. D ’ Aubeterre y Azpuru por la parte de afuera.” A pesar de todo. de saber si para llegar á ese resultado. para los achaques que vuestra eminencia padece. Logrando atraerles á su causa. si en el estado actual de cosas ha}r necesidad de suprimir un órden peligroso cuando ménos. Continuando en seguida su billete de este dia ( 28 de Abril) dis cute Bernis el negocio de los Jesuitas con una imparcialidad teo lógica. el marqués D ’ Aubeterre le habia escrito respecto á la embajada de Roma tan codiciada de Bernis. si es que no es culpable. pero creo 10 podéis hacer cosa 1 mejor que prestaros á los designios que se conciban respecto á vuestra persona. Hay en él una cantidad in mensa de especuladores ociosos que todo lo inquieren y todo lo adivinan. se unió á los demas para dar un nuevo asalto á la Compañía de Jesús. que en nada cede á la delicadeza y desinteres de los senti mientos que acababa de ostentar: “No es del caso. No me toca dar consejos. no se metia en nada.' Bernis no tenia mas que una inquietud. si entre nosotros esta disputa es el cuento de nunca acabar? Nosotros no seremos bastante fuertes para hacer un papa á nuestra elección.” En aquellos tiempos se aprovechaban. La plaza de liorna conviene por todos estilos á vues tra eminencia. y no fué esta la última petición que dató desde el Vaticano. cuya suma total especifi cada ántes de partir para Roma.ser sino muy bueno. la cual ascendia á doscientas mil libras tornesas. y yo lo pienso mucho.

pero no son los últi mos hasta aparentar temeridad con el poder caido. Los papas predecesores de Clemente . y la excepción de la regla general. quien escribía poco á fin de conservar su libertad de acción. y á quien designaron con el nombre de Statistas. han sido. El bien y el mal. la que se insinúa con la3 mugeres.son audaces. No sucedió lo mismo con los que de todos los ángulos del mundo y principalmente de Italia. No se atreven con el que manda. en la que se pue de entrar sin vocacion determinada. el arte de adular á lo's que están en boga. Los desaires y desengaños jamas entibian su perse verancia. la fran queza y doblez. Estas gentes son.j el soberano pontífice teme comprometer una lucha de la que debe salir victoriosa la cátedra apostólica. la carre ra clerical es una profesión como otra cualquiera. en los que no se había en la ciudad de Inocencio 111'. de aldea. y de irse apartando de los protectores cuyo cré dito comienza á decaer. que se hace comensal de los sirvientes de todos los cardenales. la religión y la política. Para algunos de estos últimos. La ambición individual se agi ta. á doblar su cerviz bajo el yugo de un terrorismo organizado. venian á Roma á buscar fortuna.' v v O « . hasta conseguir el objeto que se proponen. En las filas del episcopado encontra ron monseñores que les secundasen. Cuando los enemigos de la Idesia . ó una vida mundana.— ISO— pero irresolutos. se cruzan. llegan dias. El sistema de c o n c e s io n e s á las coronas daba ya fruto. Esta influencia deleterea mas de una vez se ha hecho sen sible en Roma. un exterior piadoso. y serán siempre la última piedra que se arroja al ár bol que está por tierra. concentrados en el so lo pensamiento de apartarlos obstáculos. marchan. ondea por cima de todas las cabezas el pabellón del miedo. aspiran á subirlos todos lo mas rápidamente posible. lo mismo que ante los parlamentarios rencores de un antiguo jan senista. resistieron á cuantas seducciones les rodeaban. La mayor parte de los prelados originarios del territorio eclesiás tico. la que obrará de esta suerte. y cuando llegan á poner el pié en el primer escalón. no ocultaban sus siniestros proyectos contraía independencia de la Iglesia. y no se ocupan de los demas sino para hacerles servir al triunfo de su egoísmo. concluye por interceptar todos los pasos. la que se constituye en corredor de la diplomacia. Pero esta pequeña fracción es la que recorre los salones. que asedia las antecámaras del palacio papal. D ’ Aubeterre y Azpuru. todo es para ellos medio admisible. el reconocimiento y la ingratitud. obran al través de mil imperceptibles rodeos. y se tiembla ante las cautelosas amenazas de un embajador extrangero. Hábiles en disimular su ambición. de Gregorio VII y Sixto V. El número de éstos indudablemente será siempre en Roma el menor. si no de sacrificios en bien de la paz. y que apa reciendo en todas las avenidas.

para adormecer á los celosos y no despetar á lo? incautos. El ínteres particular debilitaba el valor y acababa con la adhesión. Ya no se perseguía en los hijos de Loyola á los enemigos de la impiedad ó de regicidio sistemático. conservan hácia la vejez decrépita de sus abuelos. poniéndose al servicio de los agentes diplomáticos. Por un sentimiento mal entendido de paz y de caridad con los monarcas. naeia un principio disolvente. y ya lo que se quería era rebajar . se atribuían los honores de la persecución. Los jansenistas. D ’ Aubeterre y Az puru comprendían admirablemente esta posicion en juego. permitían al egoís mo desarrollarse mas cómodamente.— 187— XIII no habian ere i do poder ó. sancionada por un soberano pontífice. se habia visto á estos pontífices desnudarse poco á poco de las prerogativas dé la Santa Sede. Es verdad que los príncipes aun les reconocían como su guia espiritual. como todas las sectas. Sacrificaron sus de rechos á una vana apariencia de concordia. que los niños. descendieron al rango de protegidos. era la consagración mas solemne que pudiera concederse á la doctrina de los novadores del siglo XVIII. No habia en Roma ni la audacia del deber. cuando llegan á ser adultos. Se acataban las leyes que pretendían dictar las coronas. y que la revolución sobre todo. En todas las esferas de lá gerarquía eclesiástica se encontraban hombres. ni la resignación del mar tirio. se tenia por fanático al que únicamente repugnaba que se in molasen sobre el altar de la filosoíia los derechos de la verdad. y db protectores que habian sido hasta entonces. Del fruto de estas hipocresías que ca da partido. el golpe se dirigía á mayor altura. los escándalos de este cónclave la revelaban la inmensidad del mal. contra los Jesuitas.deber sostenerla supremacía de la autoridad moral que tantas veces habia servido para la felicidad de los pueblos. que le adoptaban co mo la última tabla de salvación que le quedaba á la Iglesia en el naufragio. fatales á la Santa Sede. ya bajo la forma religiosa. porque regularmente el temor de un mal futuro es el que arrastra á los débiles á cometer injusticias presentes. tienen placer en renovar. Negaban siempre su existencia en Roma como en el resto del mundo. ya bajo el manto político. no restándole mas que esa especie de respeto sin consecuencia. Roma se habia voluntariamente suicidado.. por que estas mismas leyes. para llegar mas pronto á perseguir. cuyas tendencias nadie disimulaba. Estos agentes hablaban siempre de revolu ción inminente. Aun á lo ojos mismos de algunos cardenales y prela dos. pero el principio de las concesiones estaba ya arraigado. La extinción del instituto. eran muchos por su destreza) y así . Los Jesuitas esta ban proscriptos en todos los reinos. y encontraban almas tímidas ó culpables que daban importancia á semejantes amenazaá. pero al mismo tiempo batían en brecha el poder supremo de las lla ves. aunque pocos.

despues de haber dado á todos los fieles el espec táculo de su degradación. El querría mejor. escribe á D’ Aubeterre. guiado del deseo de ser re conocido por tres poderosas monarquías. Las cortes no quieren un cisma.— 1SS— la cátedra apostólica hasta el mas vergonzoso tráfico. D ’ Aubeterre y Azpuru tomaron el partido de anunciar que iban á salir de Roma. tendríamos que ceder á nuestra vez algunos derechos en su favor. aunque no fuera mas que por correspondencia. cuyos intereses lastimaba este proyecto. En el caso en que los tres ministros se retirasen. ó mejor dicho. este mismo iba á ser ensayado. en la intimidad de su correspondencia. creo que debo darle parte de una reflexión que. y he aquí los motivos que alega de esta preferencia. ya compradores. dice. La Compañía de Jesús érala presa que se disputaban losenemigos de la Iglesia. creo que los cardenales de las naciones deben. moti vos que deben ser objeto de una grave lección para la Santa Sede. y para obtenerle se intentaba envilecer para el presente v para el porvenir la tiara que todos ellos prometían ensalzar despues. saliesen deRoma. Las coronas exigían este sa crificio. y aunque espero verla personalmente á medio dia. El cardenal de Bernis. aislándola del mundo cristiano. en 29' de Abril. no faltaba mas que hacer sino quebrar el último lazo que ligaba la existencia de los Jesuitas. permanecer en Roma. por unanimidad. por un sentimiento de unánime reconocimiento. comprometer al pontífice á que ceda sobre ciertos negocios. despues de haber hecho la adoracion del nue vo papa en la capilla del Escrutinio yen San Pedro. cuya conciencia hasta entónces habia sido pura. Roda. 31. no ganaban un palmo de terreno. Este plan. por el que trabajaron quizá á su pesar ciertos hombres. así se explica. “He recibido el billete de vuestra excelencia núm. y solo inten tan al dar esa señal marcada de desaprobación. han adoptado mis camaradas.” Una época de calma se habia declarado entre los conspiradores. Con el fin de ver renacer la edad de oro del catolicismo. porque en ese caso. Héla aquí. al ménos hasta pasado lo que se llama la coronacion del papa. A pesar de haber ensa}rado de mil maneras diferentes toda clase de lenguajes. de adulaciones. “ De nuestro gobierno depende. pero bajo ciertas condiciones. Basta con que los minis . pues se habia reser vado la plaza de su amigo el marquesD’ Aubeterre. pues aun está por decidir el problema. suscribió al pro yecto de retirada. deja traspirar el pensa miento que agita á todas esas almas de sofistas. á cuyo efecto hicie ron que se les preparasen habitaciones en Frascati. ya vendidos. propicio y conciliador. Para impedir la elección de un pontífice que no fuese hostil á los Jesuitas. si para conseguir ese fin valdría mejor tener un papa contrario y fa nático. sin embar go. un papa cuya resistencia á nada obligase. de terrores y de promesas. que otro amigo. el sosten de la regalía y el saber burlarse de Roma. según costum bre.

Kaunitz me ha entendido perfectamente.. y de alejarlas aun mas de nosotros para romper enteramente bajo la apariencia de un convenio. que eñ el caso de que nos viésemos precisados á salir de Roma. y no con vanas palabras. objeto de sospe char en esta incalificable correspondencia. El cardenal Spínola me ha hecho ha blar por su compatriota Pallavicini. pero canónicamente electo. Ahora voy á daros cuenta de lo que he hecho despues. y tanto mas cuanto que este mismo pontífice llegará á grangearse la aprobación de estas mismas cortes. se ria muy conveniente que vuestras eminencias se quedasen. de donde resultarían millares de inconvenientes. “Nosotros seguirémos sabiamente el plan de conducta que vos ha béis aprobado. como por tener siempre-la puerta abierta á la negociación. y prometido que daría de todo cuenta á su corte.— 189— tro s políticos se alejen. de Vosemberg la carta en que quedamos conveni dos. en términos que el papa. Este aun tiene que ser muy largo. fortificado con sus con sejos. y libremente elegido. pero no viene al caso cerrarla puerta á toda negociación. pero que no era culpa nuestra si este habia inspirado dudas sobre sus amistades y sobre su carácter. de Kaunitz. de datario. he contestado al billete núm. de secretario de bre ves. si nosotros nos negamos á cooperar. Le he dicho. y á pesar de eso. ó al ménos á una falta de reconocimiento. por lo imprudente que seria que saliése mos del cónclave y de Roma despues del escrutinio que decidiese la elección. 35.. continúa discutiéndose por D ’ Aubeterre. adoptan do mejores maximas que su predecesor. se encuentra como de Rossi.. Convengo con su parecer. y que ademas se lo escribiría á .” El cardenal Spínola no habia deseado el peligroso honor de la tiara.. Despues de comer. desvanecidas con hechos cla ros y manifiestos.. de que se haga un mérito de es to para con sus magestades imperiales. ya para estar á la mira de la provisión de las plazas y destinos mas impor tantes. pero os prometo que no me he de impacientar. que teníamos buen concepto del mérito y de los talentos de Spínola. y el 30 de Abril anuncia á Bernis: “En la conversación de ayer. y que por último. que lo que yo deseaba era la completa desaparición de esas dudas. con que vuestra eminencia me ha honrado. y de la idea de los Albani de proponerle para el pontificado con el designio. &c. Esta consideración se ha ce todavía mas importante. porque entonces abandonaríamos á nuestros enemigos los importantes destinos de secretario de Estado. Le he infor mado de la conducta y de las intenciones de Pozzobonelli.. Por de pron to he escrito á M. podria hasta dar ocasion á un cisma. si llegase á tener un gefe digno de ella. de sembrarla frialdad entre éstas y las demas cortes de la casa de Borbon. impidiendo á los cardenales que cumplan con sus de beres cerca de un soberano pontífice desagradable á las corles. he visto á M. pero el proyecto formado por los embajadores de abandonar la capital del mundo cristiano.

y para fortificará los cardenales franceses-en su reso lución. Persisto. dirigió el billete siguiente á Bernis desde el mismo cóni / clave (1): “Eminencia. el correo de España ha llegado. que se habia puesto-en su noticia que el cardenal Solis no tendría ningún escrú pulo de exigir del papa futuro una promesa por escrito de la des trucción de los Jesuitas. cíe Kaunitz. Es preciso aguardar al presente el fruto que saldrá de lo que acaba mos de sembrar. esté del mismo parecer. Os mando adjun to ademas un billete del embajador para que vuestra eminencia le lea y le haga ltíer al cardenal de Luyoes. hasta saber que sus magestades imperiales están in formados de todo. que (i) Véase < fac-sim il de este billete. arzobispo igualmente. vuestra eminencia haya dormibien. el 1? de Mayo. Hoy. pero á su edad de 34 años no quiso manchar todos los demas de su vida con un acto tan culpable. pero si la cuestión se reduce á Pozzobonelli. Era embajador del rey de Nápoles. y he recibido una carta de Azpuru con la copia adjunta. El cardenal Orsini conoció la necesidad de poner á buen recaudo su conciencia. 4. Me lia asegurado lo que yo ya creía. sin embargo. repugnó lo que sus colegas exigían de él. Los cardenales se indignaban al verse jugetes de una conspiración que ni aun siquiera se tomaba el trabajo de ocultar sus esperanzas. Esperamos que él nos hable de esto. Se la mando á vuestra emi nencia para que reflexione sobre ella. convencidos como él de la necesi dad de extinguir esta Orden. No dudo que el eminentísimo cardenal de Luynes. El buque que trae á los cardenales españoles se hizo á la vela. Encuentra ademas muy fuera del caso que Pozzobonelli se hubiera atrevido á hablar lo contrario. pienso que vuestras eminencias deben descartarse de él cuanto sea posible. yo sacerdote. y es que la emperatriz pensaba sobre Alejandro-(Albani). Apostarla cualquier cosa á que hoy mismo ha recibido un billete sobre esto de M. de Vosemberg para que informase mas detalladamente al empe rador. y entonces le declararemos que.” El proyecto d e los Borbones y de sus diplomáticos ya no era un misterio. el 18 de Marzo. Vos sois arzobispo. anun ciaba al marques D ’ Aubeterre: “Orsini nos ha dicho. hablarémos. el . así como el emperador. pensamos de diferente manera en cuanto á los medios que deben emplearse para couseguirlo. despues del escruti nio.” El cónclave sufría estas influencias. siendo absolutamente conformes los sentimientos del hijo y de Id madre.en nuestras primeras convenciones. y no podemos concurrir á hacer un papa simoniaco. y Bernis. desde Alicante. Me alegro de que. nüm.— 190— M. Prestó sus dos manos á la destrucción de los Jesuitas.

£jv* c c ..¿ W ./ C 'V -v» «JL'tf'j (?L) 'C » a c t í c? Vs d j CO W tO \* C^- o te e A ju cv. r p e v M ^ e -w ^ w o - ^ ^ ^ .Cart a ielCarW i Or®mi. i M enaU e Ierras./c A /V A . í o ( í ¡ c /H o k ..escrita Jurante ckolaYe. ‘V | » ( P ^ U o t y 1^ h z. e '< ? /. t í o y e : e* os5X ^ «: ^ok>© y S . .u u i^ .v .

AelCarleiul Omm^cnta. ¿h * S -.' tr fx jU A u Í¿ /.\J l v i o ^'1 2A ~ 'C h - -2/ c /H o k .• £ t v £7tce oss-Z^& i va /U u i t f . v» e * pCw\ /-£-v^C.'-C >Jx-5 I-q 'V C »O k vo 'v y C_ A J ono COw^ víLV-^ . 1 ? . Jurante conrlave. $<*. ^ O ^ JJO-5iic*_ \w& in ^ 1 W ( <5 V tCCC-O . g : covt -V «-4^$ (X-. si Cardenal le Berras. V > 0 ^ » /^ jjc^.& * i c <xnl-e \J < & í \ f \. C o Co ^ V c^ov. c d /> A fL 5 ^ ¿ /e g g & n j¿ s a 'h o t^ e ^ ^ CO. c ¿ .: e L ? P . JL j o o «£e y ^ ^ Vc- Í p <L\% x i '■C'^SCLw* • l/JcO i~ I v\ efio ccweiv ^ vM -i tvo ¿L<jg¿. M o ~ h X O . * $no£¿ v? ¿ cü ¿-o v z. fa . I Vi -& V X<A_/ Y V\a Vi Í-O ^ v \ cC . a a c c t o° c ^ ° K>© ' $ * . V-o f ^^ t'i l(/JL .vy\ v * C?^ ? v' ^ O r \ O -& >\ VI |-.w \ } el* e . \ S / ^ v ^cc.. e ^ O h O r n ^U O U • ' .

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. Andrés Corsini. y defcual nada tiene que temer. . y está próxima á echar«por tierra. Es p r ec i so convenir en que estos desgraciados estuvieron muy ciegos. viéndonos con el decano. esta acusación de moda: “Es preciso ser justo. Algunos años ántes D ’Alembert habia hecho. La palabra fanáticos que se lee á cada frase. Bastaba para ser llamado fanático el no prestarse á las importunidades de la hipocresía. y por el cual escribiré el miércoles.. le dice. no podemos dejar de decirle. el cardenal Lante. el fanatismo no tiene hoy día sino muy pocos afiliados en el estado de envilecimiento en que se en cuentra. que si el Sacro Colegio llegase á apercibirse de seiTtpjante proposicion. sino sobre la superstición y el espíritu de persecución y de proselitismo.de los fanáticos. no sobre el cristianis mo á quien respeta. pour servir desuplím znt á V ou■'¿rage'qúi a pour (itre: Su r la destrucción tles Jegüites m Franee. conforme con Voltaire.— 191— no nos opondrémos á' que él exija esa promesa. me rece la amistad de vuestra excelencia. y un secre tario de estado y un datario á gusto. cuya memoria os mandé ayer. se aplica á aquellos cardenales que querían la since ridad de* los votos en el Sacro Colegio. me ha renovado sus instancias para una conversación dentro de algunos días. ménos creyeron que cooperaban á ese objeto con el escándalo de sus costumbres. y nos daría un papa á pesar nuestro.” Bajo estas palabras. contestando al billete diario del embajador de Francia.” este lenguaje era demasiado inteligible. y deseo llenar mi cargo de obispo. “El viejo Alejandro. quien. el 18 de Abril de 1769. Bernis. He extinguido el fanatismo en mi diócesis y restablecido el decoro exterior de mi clero. Por lo ménos.. Les hemos anunciado dos cosas. si no la de impedir que se hiciese sin contar con nosotros. El 2 de Mayo. El triunfo de la razón se aproxima. ni quebrantar las reglas establecidas. infaliblemente nos abandonarían lo votos que forma nuestra exclusiva. no se apercibieron de ello. decía hablando de sí mismo: “No soy devoto. á los que combate con ventaja. Si el cardenal de Bernis..” En boca de un príncipe de la Iglesia. Todos juntos hicimos ayer nuestra ronda. pero sí decen te. Pózzobonelli y Rezzonico. era á la religión católica á la que se decla raba la guerra. le cuenta lo que pasaba en el cónclave. Primera: Que la intención de nuestras cortes no era la de hacer el papa. ó á los cálculos de la bajeza. sin herir. <decia en un folleto (1). y que tanto trabajo nos ha costado reunir y asegurar. si llega el ca so de poderla exigir. Segunda: Que estábamos persuadidos de que el Sacro Colegio era demasia[l] Lzlire á Sl~» contáilcr au parlament di. así como todos los de mas prelados cortesanos de la época.. y que trabajarémos con la mayor unión para obtener sus efectos. siempre y cuando podamos hacerlo. con su insaciable codicia y sus cobardes compla cencias.

“Parece que no es tan íntima. Lante. sin embargo. sobre el cual no me es posible cambiar de dictáinen. buenamente. se ve que el cardenal de Bernis no. Su conciencia. á que los españoles manejen á su placer el asunto. de antemano que seria de temer que el papa nombrado de esa suerte. casi seguros de un golpe de mano y de que no se descubra el fondo de nuestras intenciones. prudente é imparcial. Por lo que hace á mí. de una parte. y creo ha producido su efecto. Yo haré lo que pueda para arreglar todo es to. pero estoy seguro de que con media ho ra que os pudiera hablar. Solis quiere excluir á la Cerda de nuestras confe rencias particulares. Henos aquí preparados para cualquiera sorpresa. los cardenales españoles serán dueños de manejar á su placer este asunto. y seria necesario un volumen (aun suponiendo el medio lícito) para explicaros que es poco aplicable á la par que muy peligroso. He propuesto este medio y ha sido adoptado por los cardenales na cionales. que desearía arrancar del pié. Como la cosa no es urgente. los señores cardenales españoles verán por sus propios ojos. para que- . y de otra. Cavalchini habló á las mil maravillas. y manifestar por nuestra parte que obraríamos de buena fe para concurrir á la elección de un papa. no tomaré en él par te ni directa ni indirectamente. Pozzobonelli estuvo un po co remiso. aun mejor. “Resta el negocio delicado de la exigencia de lapromesa . y con un escándalo que daria que hablar á la Europa entera. se opone. contestó. Todo esto ha *ido acompañado de la dulzura conve niente. y Rezzonico nada dejó que desear. la imposibilidad moral de poner en ejecución este medio. habiamos creído á propósito explicar las intenciones de nuestros señores.” Al través de este estilo tan poco episcopal.como se creía la unión entre los dos españoles. Ya sabéis que esta ha sido mi principal ocupacion desde que entré en el cónclave y que en su buen éxito consiste toda nuestra fuerza. Pero realmente (aparte toda regla) ese medio es imprac ticable. Creo no du dareis que nada seria mas ventajoso para mí que el encontrar ter minada la cuestión de los Jesuitas por la elección de un papa. que en todo caso no quería hacerse sospechoso al Sacro Colegio. y que haria cuanto pudiese (sin coartar su libertad) para inclinar á todos los demas á pensarcomo él. no fuese re conocido por los ministros de las cortes. el peligro que correríamos sin utilidad algu na. y mediante esto. y que para evitar este escándalo. que participaba del sentimiento de las cortes. En todo caso. seriáis del mismo parecer. Nos dijo ade mas. cues tión que es para mí como una aguda espina. según confiesa con tanta ingenuidad. virtuoso.— 3 92— do ilustrado para pensar en una elección repentina y por sorpresa porque en ese caso estábamos persuadidos á decirle.

sin embargo. La cuestión se zanjaría y la espina no mor tificaría mas su pié. estos escrúpu los se desvanecerán en el momento decisivo. de las disensiones de las cor tes de la casa de Francia con la de Roma. en cuanto á la elección de un papa. como ya lo hacen. es demasiado fuerte. quejándose. Los cardenales afec tos á la casa de Borbon y que se hacian. por cortesaneria. Esta razón que no es ■sino muy verdadera. cuando Bernis el 3 de Mayo dió parte al duque de Choiseul de tan singular estado de cosas. no sotros ejercemos aquí un ministerio de rigor. porque los candidatos son todos. igualmen te medianos. Por largo tiempo se nos echará en cara nuestra ti ranía. que á fuerza de proscripciones. que las numerosas exclusivas iban á hacer pesar sobre el cónclave. por decirlo así. enemigos de la Compañía de Jesús. á quien los amigos de la Sociedad. que do minan en el Sacro Colegio. Creo de mi deber. “La proscripción. y la mayoría permanecía insensible. dice en su despacho. no consigue mas que amortiguar. por con vicción ó por frivolidad. la así como también. del ostracismo. Coléricos unas veces. “En todo caso. que no es la Francia la mas rigorosa exi gente de las tres cortes. que la indiferencia que mues tran los demas príncipes. y-al fin tendremos que aceptar á algún secreto partidario de los Jesuitas. pero bajo la mano de hierro que les sujetaba y les impulsaba á inmolar sus derechos. desearía que la elección del pa pa fuese el último golpe que se diese á la Compañía de Jesús. aunque no sea tan completo y dulce como el que tenemos con el cardenal Orsini. pero es de temer que este rigor produzca ■ desesperación en vez de producir la complacencia y conciliación. casi estaban dispuestos á ser finalmente equi tativos. ya queda sólidamente establecido nuestro con cierto con los cardenales españoles. prue ba que no se les daria mucho porque saliese uno á disgusto nuestro para aprovecharse. hablar al rey y á su consejo con esta claridad: á pesar de todas nues tras condescendencias y de la dulzura de nuestras palabras. pero era preciso atraer la mayoría hasta ese punto. Sé muy bien. conocían de vez en cuando lo vergonzoso y falso de su posicion. que no dulcifican ni los beneficios ni las esperanzas. atentando de una manera tan positiva y tan general á la independencia y libertad del Sacro Co legio. que de nada nos sal vará. ó á algún hombre débil. poco mas ó ménos. los espíritus apegados á las ideas de libertad y de soberanía. lleguemos á per der los votos que forman nuestra exclusiva. nunca dejarémos de atraernos la odiosidad. Los escrúpulos de Bernis sobre el capítulo de la simonía están bien expresados. infundirán miedo. como tiene que plegarlos á sus intereses.— 193— ■dar completamente descansada en su futura embajada de Roma. señor duque. Debemos también manifestar. El cardenal <de Solis vive solitario y nada hace sino por medio del secretario que 25 . aterrados otras. no se encontraban aun tan avanzados.

Se ria muy terrible que al principio de la batalla nos . v las coronas no se fijan sino en caracteres maleables y virtudes problemáticas. D ’Aubeterre hizo el último esfuerzo con Bernis. que hiciese porque la corte de Viena encontrase justa nuestra oposicion á que saliese electo este sugeto. y los otros creen que pensar en destruirla es un suicidio. Nosotros le harémos caer guardando todas las consideraciones po sibles. D ’ Aubeterre. pero unos muestran á las claras su afecto hácia la Compañía de Jesús. Paranciani y de Rossi lo será. El cardenal de la Cerda. arzobispo de Milán y encargado de las instrucciones de la corle de Viena. para con los monarcas. y mayor aun para con el cardenal Pozzobonelli.” “Se va á proponer al cardenal Colonna.abandonasen nuestras tropas. Se hará un esfuerzo respecto á Chigi. por sus regalos. amigo oculto de los Jesuitas y que nunca podia convenir á las dos coronas á cau sa de su adhesión á la bula ln cana Domini . Los carde nales religiosos son excluidos como amigos de los Jesuitas. y me sirvió eficazmente. caso de deserción.— 194— le ha dado la corte de España. todos son dig nos sacerdotes. v con mayor escándalo. Fantuzzi. Ya hace mucho tiempo que supliqué á M. por la dirección de M. personas piadosas y llenas de espíritu sacerdotal. se rá también propuesto. El 2 de Mayo. El embajador envió á decir al cardenal: “Ya es verosímil que va á darse principio al ataque. dirigida desde hace tanto tiempo por los Jesuitas. que ha defendido con valor á pesar de las órdenes de la corte . Spínola. Ha sido muy bien he cho el poner á Pozzobonelli en evidencia: esto al ménos es un obs- . pero temido de la España. La posicion en que quieren colocará la Iglesia es ésta: Entronizar en la silla romana un papa cuya vida no sea. por sus costumbres y sus virtudes eclesiásticas. Despues de los cardenales Chigi. Azpuru. se resistirá á consentir en su destrucción.-” Todos los cardenales. que tiene talento. una acusación continua. igualmen te. Se descartan sin piedad esos corazones leales á quie nes se teme. Hay algunos de cuva fidelidad confio hasta no mas. Es muy delicado atacar de frente á un sugeto tan apreciado como' Pozzobonelli. débil por naturaleza. de Viena. persona aplicada y pia dosa. pues estos dos personases iban á cual mas podia deshonrarse uno á otro. Spínola y de Rossi. Me lisonjeo que éstos-y la vigilancia dp vuestra eminencia contendrán á los demás. pero demasiado joven y amiga por lo claro de los Jesuitas. á quienes los príncipes de la casa de Borbon comprendían en la exclusión de este cónclave son. y su alma. á pesar de su magnífica figura. y se quiere despertar á toda costa una ambición que consienta en sacri ficarlos. en opi nion de los embajadores y de Bernis. ha agradado por su exterior noble y sobre todo. hasta Colonna y Pozzobonelli. La em peratriz es piadosa.

que supli camos al rey para que n» nos la diese. creo que estaríamos en ese caso. toma una consistencia mas determinada y precisa. y que así. que creemos necesaria la destrucción de la Com pañía de Jesús: segundo. si los señores cardenales españoles persisten en emplear ese medio. le seguiré en el momento. y solo á fuerza de cansancio le acep taron por fin. despues de haber pesado los in convenientes de toda especie que dejo demostrados. es muy cierto que no me separaré de la España. que nosotros no pretendemos estorbar el modo de pensar de ninguna persona. sino á nombre de Cárlos III de España. que tanto nosotros como vuestra excelen cia. y desde ese dia. E l i . buscando un sugeto que se atreviese á transigir con ellos. que ésta era la intención de su mages tad católica y el único medio de poderse asegurar. no tenemos órden particular para este caso: tercero. El fondo y el espíritu de mis instrucciones me prescriben la alianza con la España y la destrucción de los Jesuitas. estoy seguro de que esta conducta nos va á cau sar embarazo. sino en que se creia obligado á exigir una promesa por parte del que saliese elec to de suprimir los Jesuitas.— 195— táculo mas.” Bernis queria triunfar á toda costa. Con arreglo á esta ins trucción. un nuevo billete del cardenal manifiesta al emba . Los cardenales de Solis y de la Cerda no tenian que obrar. pero en el círculo de la posibilidad. áun pacto que rechazaba el honor. Si el cardenal de Solis persiste en es ta opinion y se obstina en no acóeder á ninguna elección. Bernis escribe á D ’Aubeterre: “Hemos examinado á fondo el negocio de la promesa. sin el cual nada puedo hacer. Los dos cardenales fran ceses se habian opuesto. He oido decir que el cardenal Solis pen saba efectivamente no solo en que era permitido. nosotros ni nos opondrémos á él. porque no podríamos ejecu tarla pasando por las leyes de la Iglesia: cuarto.” El 5 de Mayo. hasta conferenciar con M. En cuanto á mí. En cuanto á la declaración de que nosotros saldríamos de Roma si él saliese nom brado. en lo que su debilidad les permitía. Azpu ru. Pero nada podré decir aun -de positivo sobre este particular. que no cesó en su rotacion sobre sí misma. Pero no impedirá á los otros proponerle y llevarle ade lante. y que si M. 0 de Mayo ya estaban en las celdas del Vaticano. Azpuru sale de Roma. Está en el Ínteres de sus ideas obrar así. sin es pecificarme medio alguno en particular. y hemos de liberado: primero. no tengo órden positiva para este caso. y mucho ménos de nuestros cohermanos tan dignos de consideración bajo todos conceptos. El 4. Daré una respuesta positiva lo mas pronto que se pueda. si no pre cede la promesa. la intriga. ni mucho ménos tomarémos la menor parti cipación. atendido á que le creo co mo uno de los sugetos mas peligrosos. Sobre esta me dida. ya sabéis que abundo en los mismos sentimientos.

sino éste. nacidas de la pluma de un cardenal. Nuestros amigos no se enfriarán viendo que á nadie excluimos. respecto á los sugetos -pro puestos. ó nuestros enemigos no se cansan. nos dan una nueva luz sobre los preliminares de la elección de Ganganelli. Al . aunque no por eso dejan de infundir miedo por de pronto á nuestros camaradas. Jamas cónclave alguno. y en lo general no ha sido mal recibida en el Sacro Colegio. Hemos convenido en una respuesta acorde. hemos exigido que Cavalchini fuese propuesto ántes que Lante. Os doy gracias por la anéc dota de Alejandro Albani. estas espirituales im piedades. creo que hasta el fin del mundo no se acaba. y de su dicho sobre el ministro de Por tugal. les advertirémos por bajo de cuerda que no hagan caso de la generalidad de nuestra respuesta. y el cardenal Rezzonico. Si gamos al cardenal de Bernis en esta misma carta. Continúa en estos términos: “Hasta el presente. donde hay que repetir cien veces una misma cosa para hacerla entender. y conservarémos nuestras armas para el momento en que se nos quisiese for zar. ha tenido la debili dad de permitir que se propusiesen los sugetos del antiguo Colegio sin alternativa con el nuevo. Tratarémos á todo el mundo igualmente.” Estas espirituales impiedades que Voltaire hubiera subrayado con placer y que partian de un cónclave. en el que los amigos del cardenal de Bernis se esforzaban por establecer lo que el abate Gioberti llama un pontificado moderno y civil. repito. Por lo demas. Tan solamente cuando se propongan los sugetos que deseamos. que yo he redactado. el saber por medio del escrutinio la opinion del Sacro Colegio. Nos hemos opuesto á esta novedad. A mas de eso. aguardaremos para explicarnos. En cuanto á esto. los proyectos de nuestros adversarios no es tán bien combinados. ase diado por el cardenal Vicario y por los Lanze. Una parle de nuestros amigos es tán ya contentísimos con esta respuesta. He mos exigido la alternativa. se ha de terminado al fin á hacer lo mismo. se ha encontrado en la posrcion en que debe estar.—196— jador la situación de los espíritus: “El cardenal Cavalchini. serán inútiles cuantas observaciones se nos hagan.. es necesa ria hoy dia una paciencia de ángel para aguantar lo largo y pesa' do de nuestras juntas. y que se ha traducido en español para evitar que se descubran los sentimientos de las cortes y estar prevenidos. cuya sustancia es esta: P ara no herir á-perso na alguna y ^ara no descubrir sin necesidad las intenciones de nuestras respectivas cortes. Os confieso que y a veo dichosamente salvado el punto mas delicado de nuestra conducta. y si el Espíritu Santo no toma aquí parte. Toda mi vida seré vuestro fiel y respetuosa servidor. ántes de declarar si nosotros uniremos á aquel nuestros votos y sufragios . á ménos que él no lo rehusase. que me ha ha blado con la viveza de un joven profeso de la Compañía.

que su doctrina sobre el dejar hacer. que sabe bien que nosotros no queremos dársela. Francia y Nápoles conspiraron contra la libertad de la Iglesia. Los embaja dores se agitaban por fuera. es hablar mucho y con firmeza. Afortunadamente para vos. al presente los hechos son irrecusables. debeis persistir en vuestra idea. que se revelaban en Roma bajo mil aspectos di- . cuando llegue el caso. Los ministros de España. Los dias se pasaban en estériles esfuerzos ó en intrigas. ganada de antemano ó intimidada. y no dejaremos de recordársela. y se esperaba que la Santa Sede. El medio mas seguro. Bernis escribe aun: “ Se me ha dicho que el partido de Pozzobonelli se aumenta. á fin de poder amnistiar la iniquidad de sus corazones. Que se conozca vuestra cólera. y fingen estar decididos á retirarse de Roma. Por medios que leí religión y aun el decoro repugnarán siempre. para que no haya cisma. 6 de Mayo.” D ’ Aubeterre y Azpuru tenian necesidad de intimidar al Sacro Colegio. mas por su actividad que por su lenguaje.” Ya vemos aquí un hombre adversario político de la Compañía de Jesús. Es preciso atemorizarlos. va á tocar casi á los últimos límites de lo absurdo en materia de fe.” Esta coaccion moral. como la recta razón es vuestra única teología. D ’ Aubeterre logra al fin de Bernis que obre en su sistema de terror. de las que muchas no llegaban á las puertas del cónclave.— 197— fin. En los paises católicos se habia juzgado y proscrito' de esa manera á los Jesuitas. si el cóncla ve no se somete á sus órdenes. Nosotros no podemos sin órden expresa darle la exclusiva. Las reglas sobre la simonía son por lo tanto muy sabias por los enormes abusos que resultarían de su infracción. y el 7 de Mayo escribe al carde nal lo siguiente: “Es preciso que vuesta eminencia hable alto. vuestras ideas están de acuerdo con vuestro estado. miéntras que el emperador José II y Leopoldo de Toscana. su hermano. Al siguiente dia. no pudiese rehusar su sanción á la obra de los Borbones. que resistieran tantas veces á los deseos y opiniones de los monar cas germánicos. Lo que le vale es. Es una máxima. se tomaban por dentro una de plorable represalia. á esos electores de la Iglesia. ya veis que le hace mos desempeñar como pudiéramos hacerlo por nosotros mismos las funciones de un ministro de la corte de Viena concertando con' las tres coronas. que se ve á cada palabra de la voluminosa correspondencia que tenemos á la vista. el que no se debe elegir un papa diplomático. Se les habia visto desafiar y humillar. El cónclave sentía la necesidad de poner fin á estas agitaciones. Hasta hoy cabía alguna incertidumbre. Al ménos. tan tolerante. y de hacerle injusto. es preciso tomar una decisión sobre esto. no deja la menor duda á la historia. trataron de ex traviar al cónclave.

ar rogancias que se extendían hasta la intimidación y la venalidad. suplicándole que sostuviese la inocencia de la Compañía de Jesús en la tormen ta que padecía (1). Este príncipe de la Igle sia no era hombre. Renunciando despues á la firmeza sacerdotal para improvisarse cortesano. . y se hizo órgano de su señor contra ellos. y el 8 de Abril D ’ Aube terre previno á Bernis contra él. “Jamas he conocido al cardenal de Solis. capaz de ser reducido por adu laciones estudiadas. Se habia diezmado el Sacro Colegio con las continuas exclusiones. sin obtener el menor resultado. Nicolás de Azara: “Me alegro en el alma. pasa por adicto á los Jesuítas. no le permitían emplear su tiempo en correspondencias tan fútiles entonces.” El plenipotenciario francés no conocia á Solis: el ministro espa ñol. concertadas con José II y Choiseul. como instructivas ahora para nosotros. para encontrar al cónclave fatigado. en muy pocas é insultantes palabras. se le habia vis to escribir el 19 de Junio de 1759 á Clemente XIII. Tenia misión de hacer nombrar un papa que se comprometiese de antemano por escrito á extinguir la Compañía de Jesús. pe ro cuando los dos cardenales españoles. Estaba en su carácter cumplir exactamente esta misión. su altanería oculta. imputa ción que en aquella época érala muerte de un hombre filosófica y diplomáticamente. comparaba con la de Catalina de Médicis. se pre sentaron par último. X X X . el 16 de Mayo. decia al embajador. y D. va á trazar su retrato. t. le escribe desde Aranjuez. he oido decir que él y su compañero son poca co sa: lo que es Solis. Amigo de los Jesuitas. arzobispo de Sevilla. p. como Bernis. embajador de Luis XV en Madrid. que de proposito retarda ron su venida á Roma. y el otro por su enemigo. hasta el momento e-í? que el rey de España les fué hostil. y se hablaba en la ciudad de sus arrogancias. Solis abandonó á sus antiguos protectores. El marques D’ Aubeterre pedia en alta voz un papa que no fuese sino dócil instrumento de la filosofía. Pero llegaba á Roma con la nota de sus hechos pasados. sin piedad y consideraciones de ninguna especie. era el confidente de Cárlos III y d el conde de Aranda. Bernis habia agotado todos los recursos de su política de vanas pa labras y lisonjeras seducciones. y no restaron á Bernis sino las apariencias del poder. Solis le eclip só con la elasticidad de su conciencia y con su audacia en los me dios que puso enjuego. Su taciturnidad española. y partícipe de un odio cuyo secreto origen todos ignoraban. El cardenal de Solis. acusándole de jesuitismo. Ignoro completamente quiénes tienen su confianza ni quién entra con aquel. 143. de saber que al fin han llegado nuestros (1) Dizionario di erudizione del cavaliereM orodi. las cosas cambiaran súbitamente de aspecto.— 19S— versos. d’ Ossun. que M.

Se le encuentra siempre del lado mas conveniente á sus miras. 22 del ma nuscrito): . como en un justo medio pa cificador. pues comparándolos con los demas que componen el Sacro Colegio. y es muy curioso leer la ninguna ceremonia con que la embajada francesa en Roma. no se veia mejor tratado que los demas. no dejaba transpirar el menor de sus pensamientos ó de sus esperanzas. quien. Se hacia notable en el seno del Sacro Colegio un hombre que se mantenía á larga distancia de las intrigas. “Cualquiera diria que este fraile franciscano. ni hácia la Francia. cuyas opiniones eran aun inciertas. sus intrigas han disminuido su crédito con el Sacro Colegio. como toda esta clase de obras. no se rán de los mas invencibles. Teme á las cortes.” Bernis pasaba en España por un afiliado de los Jesuitas. que se encuentra en los archivos de Francia. camina por las huellas de Sixto V. descubrirá verosí . porque no quisieron dar oidos á las exi gencias de los ministros y embajadores de las cortes de la casa de Borbon. y Solis era censurado en Francia por ser su amigo. Pero como está mez clado en mil asuntos. y es Zelanti ó anti-Zelanti según el viento mas favorable. No se trasluce su inclinación. Ganganelli. pueden distinguirse entre muchos de sus hermanos. Su grande estudio es el agradar á todo el mundo. Esta biografía manuscrita. y obtiene de él cuan to quiere por medio de secretas maniobras. La mayor parte de estos prín cipes de la Iglesia son acusades de ignorancia. en el primer cónclave. Una anécdota mas ó ménos apócrifa des truye en pocas línes las virtudes que los anotadores no se tomaron el trabajo de apreciar y conseguir. y las tiene considera ciones. que ha llegado al cardenalato por su destreza. de despotismo. un conjunto de mala fe y de pasión. y que. ni hácia las demas naciones. No se atreve á oponerse á los deseos de los soberanos. colocado entre los Zelanti y el partido de las coronas. Este último probará muy pronto á D ’ Aubeterre que es digno de asociarse á sus proyectos. Espero. Este era el cardenal Ganganelli. el gobierno francés pidió á sus agentes diplomáticos en Roma una nota sobre Jos cardenales que componian el Sacro Colegio. de hipocresía ó de avaricia. y hacer ver que está del partido del que habla. Algunos años ántes de la muerte de Clemente XIII. He aquí el retrato del futuro Clemente XIV (pág. Los cardenales son juzgados en este documento por las voces del pueblo ó de los salones. es. pinta al pontífice á cuyo cuidado dejará un dia ías postumas venganzas de la marquesa de Pompa dour. con vertida en biógrafo cardenalicio. El papa le tiene mucha estimación. que dejando á un lado su figura.— 199— dos cardenales.

Si su voto os fuese necesario algún dia. pero seria necesario ántes quitarle la locura que le do mina de ser papa. Dufour. La comparación será tan curiosa como instructiva. Julio de Cordara. rio se detiene tanto en ese bello camino.” Ganganelli no habia salido aun de los límites de su dignidad sacerdotal. En estos términos. y desde entonces ya no se hace de él sino el caso que merecen los que tienen semejante oficio. “Ganganeili. En cuanto á los asuntos eclesiásticos que conciernen á la Francia. que en cada una de sus cartas pide á una mano con que disfamar á la otra. Es ademas un gran hablador. el marques D ’ Aubeteíre y Dufour del papa futuro que destruirá el instituto: veamos ahora lo que dice de él en el silencio del estudio . porque de seguro se entregará al que ofrezca mas y al último postor. ambicioso.—200— milmente su ambición por enmascarada que se halle bajo su capu cha.” Haciéndose cargo de las imputaciones de sus amos respecto al cardenal Ganganelli. un hombre avaro. El P. y cuyo talento como historiador está reco nocido por los sabios. de su ma gestad por el sosten de la religión. siempre se debe desconfiar de su doblez. No parece amigo de la Compañía de Jesús. Es necesario ganar á este cardenal para aquellos negocios que tengan relación con el santo oficio. vano y presuntuoso. el cardenal de Bernis continuó por bajo de cuerda el trabajo de sus cómplices. no se pueden fiar enteramente á él. hablaron de él los hombres que ahora quieren elevarle al papado. pero es conocido como tal. porque su voto lleva consigo el de los demas. para llegar al fin que se propone. dice en su correspondencia secreta. Ya hemos publidado lo que pensaron el cardenal de Bernis.” Apenas entrado en el cónclave. siempre justas y siempre pacificas. En lo general se le cree capaz de los designios mas atrevidos. Bernis habla así de Ganganelli: “Afecta mucho miramiento por la corte de Francia. pero el temor de descontentar al rey. H a sucedido al célebre Passionei en el cargo de relator del proce so de canonización del venerable Palafox. un retrato de este mismo Ganganelli. y á su vez dirigió al gobierno francés otra noticia sobre los cardenales. y no sera difícil curarle de esa enfermedad hablándole por lo claro. Todo el mundo se ha asombrado de su valor en aceptar esta comision en las circunstan cias presentes. uno de los Jesuitas que trabajaron toda su vida en los anales de la Compañía. y no habia dado á los enemigos de la Iglesia el derecho de ajarle con sus alabanzas. es un verdadero intrigante. habria medios de conse guirle. podrá únicamente determinarle á secundar las miras. Con todo. un malísi mo teólogo. y parece que está asimismo muy bien con la España. ha trazado en sus comentarios inéditos sobre la supresión de la Compañía dé Jesús.

siguió una línea de conducta diametralmente opuesta. ciudades donde Ganganelli enseñó la Teología. conoció que el que se declarase públicamenta afecto hácia los Jesuitas. hasta el mo mento decisivo. declaró que hacia cardenal á un Jesuita.” A los cardenales que no que rían inmolar á los Jesuitas bajo quiméricas acusaciones. y tendió á ser reputado como su amigo. esta actitud. difícilmente podria ser escogido para gefe de la Igle sia. en este mismo carácter. se ligó con ellos. Añadiré también.—201— y de la meditación. Bajo la púrpura comenzó á diri gir sus miradas hácia la cátedra pontificia.” Ganganelli. les repe tía con acento lleno de sinceridad: “Tan quimérico es el echar por tierra la Compañía de Jesús como la cúpula de San Pedro. E l manuscrito latino de esta obra se ha encontrado en la biblioteca del sa bio abate CanceUieri. Bolonia y Roma.” Estas palabras. “Cuando el papa Rezzonico le llamó á los honores de la púr pura. y los m ism os Jesuitas se convencieron de ello. y no rehusaba algunos chis tes en el curso de la conversación. dijo hablando de los príncipes de la casa de Borbon: pasan por ci ma de los Alpes y de los Pirineos. porque desde aquel dia quebró todas sus relaciones con nuestros padres. Sin embargo. “ Sus brazos son muy largos. uno de los Jesuitas proscriptos por Clemen te XIV (1). Su cora zon y su voluntad quedaron inalterables. y no sin falta de razón el cardenal Orsini no cesó de llamarle Jesuita disfrazado. que en cuantas partes Ganganelli encontró Jesuitas. permaneció. embajador á aque lla sazón del rey de España. y donde se dió á conocer á los padres de la Compañía. lo que pueden acreditar los Jesuitas de Milán. sino que fué tal su aplicación á los estudios serios. Ganganelli tuvo en su interior una vida. 26 . Este es el testimonio unánime que dan de él sus amigos y hermanos de su Orden. tomó á pechos la causa de Palafox. este camino no fué sino exterior. Como hombre pers picaz. tan diversamente juzgado. que le hizo reputar por todos como un buen religioso y hombre lleno del santo te mor de Dios. Cada fracción del cóncla ve le habia oido soltar algunas de esas palabras significativas que tanto se prestan á la interpretación. que se distin guió entre todos por su saber. pero sus costumbres eran pu ras. cuyo arte no se escapa á la saga(1) Jttlii Cor dora de supressiont Societatis Jesu comentariiad Franciscum fra trem comitem Calamandranm. uniéndose en estrecha amistad con Roda. que estimó siem pre á la Compañía de Jesús. No solamente llevó una vida sin tacha. Por lo tanto. No niego que por entonces apareció Ganganelli como opuesto á nosotros. vestido con el hábito de San Francisco. y que la mayor parte le creyeron mal dispues to hácia la Compañía. Era naturalmente jovial. Es un hecho constante.

. tan lleno de presunción. El 18 de Mayo. ¿En qué vendrá á parar esto? Nada puedo . que Ganganelli ambicionaba la tiara. si algún dia tendre mos que arrepentimos de haberle destronado. ni comprometerse jamas.— 202— cidad romana. porque el miedo se habia apoderado de nuestros contrarios. Bernis sondeó al franciscano. de Rossi. Los unos querian un hombre honrado para papa. que na da rehusaba al mismo tiempo. y hacernos temer una inclusiva forzada. el cual nos ha contestado como un ángel. ¡Quién sabe. Ganganelli le pareció poco seguro. pero le encontró seco y frió. quien me hace al presente cuatro visitas al dia de falsas confidencias. sin prometer nada. en la lista de los elegibles hay Jesuitas tan Jesuitas como los mayores que conozco. Paranciani. Colonna. y que para encontrar aquí verdaderos enemigos de esa Sociedad. Fantuzzi ha tenido muy pocos votos en el escrutinio: todos noso tros hemos renovado la declaración á Juan Francisco Albani. Este candidato era imposible de encontrar. con aquellas frases tan delicadas de la lengua italiana. nada tenia de simpático con el de Ganganelli. y esta renuncia ha aumentado su mérito á los ojos de sus partidarios. parece que ha sido el último esfuerzo de la facción contraria. y no lo olvidéis. para preguntarnos si hay alguna dificultad en los sugetos propuestos. sospechosas). y se trabaja al presente seriamente por Pozzobonelli. y el arzobispo de Alby se fué en busca de otro candidato. haciendo vacilar una parte de nuestros napoli tanos (gentes muy. Todos están prevenidos. según creo. y creyeron que las rivalidades de institu to podrían ser un nuevo elemento de buen éxito. seria menester ser Dios y leer en los corazones. y que Azpuru y D ’ Aubeterre habian tomado en cuenta ya hacia mucho tiempo. antes de dar sus votos. Es cierto que Fantuzzi reunia la mayoría. como sucedió cuan do Cavalchini! Lo único que puedo decirnos. El carácter de Bernis. Bernis da cuenta á D ’ Aubeterre de sus tentivas. es que. y al mismo tiempo de una manera positiva. hicieron creer á los cardenales es pañoles. pero haciendo ver. y los otros. Spíno la. porque ni Cavalchini ni Lante no habian hablado mas de ella. sobre la cual me la echaron de igno rantes. por la última vez. Era el único fraile que habia en el cónclave. Vol vemos á entrar en el silencio. querian entronizaren la cátedra de San Pedro la debilidad ó la venalidad. hace ocho dias. que ha querido arrancar nos una exclusión. p^ro ha renunciado como hombre sa bio. aunque en corto nú mero. á cultivar nuestros adictos y au mentar su número si es posible. que hace veces de vice-decano. señor embajador. despues de medio dia. “La intriga de ayer tarde. quizá serán puestos en candidatura. Fantuzzi ha caido. Ayer tomé el partido de hablar alto y claro sobre la salida de los ministros de Roma y de la renovación de la declara ción hecha.

quien. Me parece que Stoppani va adquiriendo algunos votos en el escrutinio.” Cuatro ministros de las cortes pesaban sobre el cónclave con todo el peso de sus intrigas. Caracciolo no es Jesuita. Miente mucho. Fantuzzi hace de la necesidad virtud. Colonna por lo tan to le será muy superior. y que todo esté prevenido para un caso. A esta palabra D ’ Aubeterre. porque no píen* so que aun estemos en el puerto. Recibí su billete núm. Vuestra eminencia ha sentado dos puntos fundamentales. La declaración de la falta de reconocimiento es el mayor recurso que tenemos en nuestro favor. á sabér: 1. pero estad muy en guardia sobre lo que dirá. España y Nápoles. reunia la mayoría. 46.” . pero bajo las condiciones propues tas. Fantuzzi sucumbió. Yo voy á darle otro tiento-para que deseche completamente la idea del papado. porque no hay aquí personas que verdaderamente puedan llamarse do talento y que lleguen á comprender algo sino Juan Fran cisco Albani. es un digno y hon rado sugeto. Los demas se malograron como él. cuya ma no dirige Azpuru. No tardarémos en ver alguno sobre la es cena. lo que anuncia una calma precursora de nueva tempestad. Aseguro á vuestra eminencia mi adhesión y mi respeto. pero yo temería sus escrúpulos. Cuidado con que no seáis víctima de su pre tendida moderación. de los cuales es preciso no salir. y me anuncia que ha hecho leer mis cartas al emperador. y éste no es de nuestro partido. era1imposible á las coronas encontrar uno que fuese papable. y el único que obli gará á los demas á avenirse. de Kaunitz. según Bernis. porque su probidad era incontestable.'no tardaría en ar reglarse una elección del gusto de todos.— 203— decir. y. Parece que están persuadidos de nuestra bue na fe. el cual. no seria reconocida. contesta á Bernis con el número 44 de su correspondencia: “No he tenido ayer comunicación de vuestra eminencia. Es preciso prepararse á nuevas borrascas y conjurarlas tan bien como la última que nos hizo honor para con el público. He mandado que me tengan buscada casa en Frascati. el 10 de Mayo. llega á declarar que si no se da satisfacción á los reyes de Francia. le ha encargado escribir una reprimenda á Pozzobonelli. ° que toda elección hecha sin avenen cia de las cortes. Bernis se irrita de los obstáculos. el de no hablar sino cuan do lo juzguemos á propósito. coje la pluma. estalla rá un cisma en Europa. ° . Los cardenales iban renunciando sus votos por Fantuzzi. ■Está muy bien hecho usar de cierto pulso con Juan Francisco Albani. y 2. de Vosemberg. “Hablaré también sobre eso á M. en su consecuencia. He tenido contestación de M. y que si los demas cojeasen del mismo pié. para que cambie de conducta y adopte una marcha conforme á sus intenciones y á las nuestras. y es muy peligroso que nos ha ga decir lo que vos no habéis dicho.

y que nuestras intenciones sobre este punto estaban de acuerdo con nuestros sentimientos particulares. Bernis habla á D ’ Aubeterre de los cardenales españoles. pero nada le pudo convencer. La amenaza se hizo sin embargo. Se han encogido de hombros. Entonces le hemos dicho que nos obligaría á participarla al decano y viee-decano. de nuestra respuesta. y aunque con sus obras inmorales 6'literarias hubiesen gangrenado una parte de la nobleza de Francia y de Alemania. que consiste en decirles que en dando á la piedad y al nacimiento lo que les es debido. Solis me dice siempre que tiene toda su confianza en mi. no tienen prisa por concluir. El cardenal Rezzonico se ha avis tado con el cardenal de la Cerda y conmigo para saber nuestro pa recer sobre el cardenal Colonna. En este mismo dia Bernis anunciaba á D ’ Aubeterre: “He recibido el billete de vuestra excelencia núm. pediríamos al nuevo papa una satisfacción por el poco respeto y miramientos que . la paciencia es la gran virtud de su nación. pero hemos dado una mas positi va.— 204— Toda elección hecha sin consentimiento de las potencias no de bia ser reconocida. A mas de eso. 46. Hice cuan to pude por disuadirle. El cardenal francés cambia en tonces de batería. para tratar con las cortes. que olvidemos esa sim pleza. y ya es un ultraje el que dirige á la corte de Ro ma. y lo rehusó. Le supliqué que diese parte á sus adictos. Nuestra respuesta fué general. á lo que contestó que hiciésemos lo que gustásemos. despues de haber sido consultados. hemos in formado al cardenal Cavalchini y al cardenal Juan Francisco de esta bella conversación. En cuanto á los regalos. Sus regalos han surtido buen efecto. al cardenal de la Cerda y á mí.” El 13 de Mayo aun se estaba en la misma incertidumbre. y despues añade el 11 de Mayo: “Como ha ce poco que han llegado. Los Albani tratan mucho á los españoles. así como sobre sus cohechuras. y nos han suplicado. A esto tendían los secretos deseos de los sofistas. creemos que el cardenal vicario tiene pocos años y poca experiencia. que él obraría con arreglo á lo que le dictase su conciencia. todo conduce á creer que una separación de la Iglesia católica apostólica roma na. El car denal Rezzonico nos manifestó que nuestro modo de pensar no le impedia proponer al cardenal Colonna si encontraba votos suficien tes. pero no e3 este el modo de obrar de la Francia. Yo contesté á Juan Francisco que la olvidaría atendiendo al poco talento del sugeto. pero que si hubiera sido otro. no hubiera sido aceptada por los pueblos. es cierto que nosotros no somos tan generosos. pero no surtió efecto. y que no se pararía en el modo de pensar de las cortes. Paja guardar en nuestra conducta toda la moderación posible. sino en los sentimientos del Sacro Colegio y en sü conciencia. y seria preciso al ménos dar de tiempo en tiempo un bocado á los que se da tantas veces de latigazos. bajo el sobre diplomático.

El sistema de los Jesuitas es el hacernos odiosos á fuerza de obligarnos á desechar candidatos. poco tenian que hacer los Jesuitas. no le creia tan insolente.” Para llegar á hacer odiosos á la Iglesia y á todos los hombres de bien. Creo para mí. D ’ Aubeterre le contesta en este in calificable lenguaje: “Os confieso que lo que ha dicho el cardenal Rezzonico á vuestra eminencia y al cardenal de la Cerda es muy extraordinario. lo ha hecho de la manera mas dig na y mas honrosa. Sé muy bien que la cabeza de Caraccio lo está sujeta á calentarse muy pronto.. pero nunca creí que llegase ha 3 ta tal punto. de que no tardará en caer. le hubiera tratado de otra suerte. Pero al cabo. tanto mas se aumentará nuestra consideración.— 205— Rezzonico ha mostrado hácia las coronas. Desde que vuestra eminencia juzgó á propósito manifestar sus sentimientos sobre Colonna. hay razones de Ínteres pa ra descartar á él y á su hermano del pontificado á causa del pro ceso del Condestable con D. Cuantas mas torpezas cometa. Si es así.. El cardenal Rezzonico acababa de declarar á los cardenales de Francia y España que se guiría la conspiración de su conciencia. que le venden. sin embargo. estoy persuadido. que no se ha hecho para él. consiguiendo así que caigan unos despues de otros. El pobre Caracciolo harepresentado una escena de fanático respecto de Colonna con el car denal de Yorkí habia declarado de antemano al cardenal de Solis que en conciencia creia deber dar su voto á Colonna. á los cardenales y embajadores que hablaban con este tono tan descarado y desnudo de todo escrúpulo y respeto aun para sí mis mos. El cardenal Torregiani y el viejo Perelli le dominan. así como vuestra eminencia. E s preciso que estos dias haya sido tanteado por el general de los Je suitas. tanto mejor para nosotros. y en la mañana del 14 de Mayo. Admiro la moderación de vuestra eminencia: si á mí me hubiera sucedido. cuando no se le llegan á calentar los cascos. Aun separándose del carácter. Bernis trata de simpleza esta noble conducta.. Este seria un malísimo papa.. Estoy persuadido de que Juan Francisco no le ha ocultado su modo de pensar sobre este punto. Si este es el sistema de los Je suitas. Sé ademas que está ligado con los Jesuí tas. PaÓlo Boghese. Ricci entiende mejor las intrigas de pala cio que las del cónclave. á ménos que las coronas no le fuesen contrarias. aun cuando sea un buen hom bre. es sistema muy errado. y aunque imbécil. lo creo con demasiado honor para que jamas falte ni á su soberano ni á su palabra. habiéndole visto tomar siempre los partidos mas violentos.. y no estoy léjos de creer que los Albani le irán poco á poco aislando para apropiarse una parte de sus votos y hacer un mayor papel. Es muy esencial par . Es preciso que Rezzo nico esté muy mal aconsejado para ponerse de este modo en evi dencia ántes que sus parciales. aun con riesgo de desagra dar á las cortes.

” Se tocaba por fin al desenlace de este drama. y sin ser afecto á los Jesuitas no les hubiera sacrificado.” Bernis no participa de la destemplanza que la necesidad de estar siempre en escena inspira á los demas.” Veinticuatro horas pasaron en iguales conflictos. cuya elec ción hasta entonces habian impedido por todos los medios posibles. lo cual es necesario aclarar. pues no le creo falto de esperanza de hacer de Pozzobnnelli uno de sus partidarios. y creo que saldrémos del cónclave sin haber disparado nuestras armas. los doce ó quince sacerdotes y obispos. pero espero curarme pronto. el mismo dia 14.—206— ticipar todo esto á los cardenales. de Kaunitz. Solis creyó te ner sobre los principios del franciscano nociones mas exactas. Conti y otros muchos nos dejarán aca so por irse con él? Mi confianza se funda en no creer que Rezzoni co se liga de buena fe. da parte á Bernis de su asombro. en que la religión y la probidad iban á salir tan comprometidas la una como la otra. York. Malvezzi. Bernis habia renunciado entenderse con Ganganelli. creo firmemente que cuanto se va á hacer es. cardenal austríaco. Azpuru. tengo alguna desazón y no duermo bien. y obtiene por último de éste una carta dirigida al rey . no se ocupan sino de una cosa. D ’ Aubeterre. y haré que le hable ademas M.españoles. y algunas horas despues. En este cónclave. D ’ Aubeterre dirigió el 14 de Mayo al cardenal la carta que acabamos de citar. y con los em' bajadores de Francia y España fuera de él. De convenio con el cardenal Malvezzi dentro del cónclave. y el 15 de Ma yo los cardenales italianos de la facción de ias coronas se volvieron bruscamente al lado de Pozzobonelli. vamos adquiriendo fuerzas. á fin de que éstos por su parte lo hagan á M. una pura añagaza. Azpuru que no tiene fe sino en ellos. príncipes de la Iglesia. ¿Qué especie de talis mán tiene ese Pozzobonelli para robarnos todos nuestros votos? ¿Los dos Corsini. Quie ren ántes que todo agradar á los soberanos y á sus ministros: Dios se arreglará como pueda. Sólis negocia misteriosamente con Ganganelli. Lo princi pal es no caer malo. atados al carro de los embajadores. sabedor de esta reacción inexplicable. el arzobispo de Sevilla quiere que se exija del candidato de las coronas una promesa escri ta de suprimir la Compañía de Jesús. y una muestra del genio italiano que no sabe llegar á un objeto sino des pues de dar todos los rodeos imaginables. Esta promesa es la condi cion irrevocable de las potencias. Lo que es yo. en estos términos: “He de hablar aun otra vez á M. El 16 de Mayo. Cuento también con nues tra declaración y con que habrá personas ilustradas en el Sacro Colegio que no quieran exponerse á un cisma. Bernis le contesta gozándose en su esperanza: “A pesar de todo. sin dejar por eso de escribir á M. de Durfort. Tenia este la confianza de la emperatriz María Teresa.

se debia conseguir del papa futuro cuanto se quisiese. teneis buena opinion de él. Sé que M. Yo no soy del mismo parecer. “Esta palabra. siempre dispuesta á comba tir y morir. y en otras circunstancias'Solis se hubiera guardado muy bien de aceptarle como obligatorio. verbalmente no ocultó al español sus planes ulteriores. Solis comunicó la pala bra de órden á los cardenales del partido de las coronas. habia oido decir á aquel en alta voz: “Jamas daré mi voto al car denal Stoppani. y de todos los candidatos papables es del que ménos me atreveria á hacer el horóscopo. y que una vez colocado entre el doble escollo de su honor y de su reposo. señor embajador.” Este compromiso no era demasiado explícito. no titubearía al fin en secundar los violentos deseos del rey Cárlos III. En esta carta declara Ganganelli: “Que reconoce en el soberano pontífice el derecho de poder extinguir en conciencia la Compañía de Jesús.. descubriendo el fondo de su alma y la esperanza de reconciliar algún dia al sacerdocio y al im perio. Bernis. estoy seguro de que oprimiría á los Jesuitas.—207— de España. con efecto. Con ellos se habia mostjado aquel con toda la franqueza aparente que podia dar de sí un ca rácter semejante. votaban por él. El derecho invo cado jamas ha sido contestado. y el 16 por la mañana. que se negaba á pa¿ar mas adelante por escrito. y de la necesidad en que se encontra ba la Iglesia de conservar esa milicia. y esta opresion moral era para k s tres potencias una garantía de la que el texto mismo de la carta no era sino la ocasión. y que siempre habia sido opuesto á Ganganelli. se creyeron seguros de él. pronunciada á la faz del escrutinio. Pero sabia que el carácter de Ganganelli no podria resistir al combate. que aun ignoraba el tratado. Azpuru y vos. guardando las reglas canónicas. primeros protectores de la juventud de Ganganelli. “Se va á proponer á Ganganelli. aspirando á reunirlos en una profunda paz sobre el cadáver de la Orden de Jesús. ya no me asombra que los Albani estuviesen á su favor. Los Albani. en el que dos votos aislados y desconocidos se obstina ban desde la apertura del cónclave en proclamar el nombre de . El cardenal Casteüi.” Los Albani. arrastrados por sus convicciones. Amenazándole con la publicación de aquel escrito. Por otra parte. el italiano. porque si llegase á ser papa. uno de los sugetos mas venerables del Sacro Colegio. si es que sale electo. y que él es de parecer y desea que el futuro papa haga todos los esfuerzos que estén á su alcance para llevar á cabo este deseo de las coronas. Les habia hablado muchas veces de sus antiguas relaciones con la Compañía. y con el recobro de las ciudades de Aviñon y Benevento. le dice:. Una vez firmado secretamente el escrito. No es muy fácil descifrar los verdaderos sentimientos del franciscano. participó sus apren siones á D ’ Aubeterre.

—208— Ganganelli. y todo esto reunido. Bernis ya no deja la menor duda al embajador de Francia. se asustaron. Sé que tenemos nuestras ór denes. fué una revelación para los cardenales de buena fe. Nues tros amigos. y es imposible no solamente res ponder afirmativamente de sus principios. nos •hubiéramos abstenido de hacer reflexión alguna sobre Ganganelli. que por lo mismo tendría que te m er mas que esperar de su pontificado. Todo está dicho. en un mismo billete. y sobre todo los Corsini. y esto nos pareció sospechoso. pero ni aun adivinar cuál seria el sistema de su gobierno. y que ha abandonado cuantas veces ha convenido á sus intereses. las cortes van á ser el juguete de este religioso. Este misterio nos puso en el caso de sospechar de Ganganelli: habiamos notado cier ta intimidad de este cardenal non Castelli. Le vimos inclinado á los Albani. La facción de Rezzonico. le dice. no se le opone. nos ha «lado que sospechar. sea el que fuese. pero al ménos es preciso tomar precauciones para que Ganganelli crea que nos debe el papado. se pasó á la de Castelli (1). tanto mas. por lo ménos es sospechoso. las reproduciremos aquí. “Estaba tan de prisa. también loes que al ménos debieron decirnos que esta ban seguros de los sentimientos de este cardenal. Un fraile que ha cazado tan largo. á sus protecto res. cuando tuve el honor de escribir á vuestra excelencia. v á pesar de eso. con fecha de 17 de Mayo de 1769. sobrino del papa difunto. porque indican la nueva posicion del cónclave. y os confieso que hubo momentos en que creí vender al rey secundando esta elección. y el 16 de Mayo por la tarde escribió á D ’ Aubeterre: “l a está visto que Gangane lli es Jesuita y que ha transigido con ellos. Si ellos hubieran hablado. y le cuenta el modo con que le han bur lado. y no teme confesar. gefe de los fa náticos. y que podrémos disculparnos del resultado. Su liga con Juan Francisco Alvani es cierta. tan oscuro en su modo de obrar.” Algunas horas despues Bernis ya estaba al corriente de la nego ciación tratada entre el franciscano y el arzobispo de Sevilla.” . sigue diciendo: “Los señores españoles no nos lo dijeron todo. y si bien es cierto que no era de absoluta necesidad que nos descubriesen el fondo de ese arreglo. Este cambio brusco inquietó á Bernis. y si esto es así. cuando mis quejas eran por la de los españoles. por no decir peligroso. En una-postdata añadida á esta carta. leemos: ‘‘Como estamos en el deber de de cir la verdad al rey.” En la tarde de este mismo dia. Pa rece que ya se han arreglado con él. Estos han negociado con Ganganelli. y que vos háyais creido que me quejaba de vuestra reserva. Bernis añade hablando de Ganganelli: “ El cardenal Castelli. no podemos ocultarle que el cardenal G anganelli.” Las frases que siguen íi esta minuta están borradas en el original. por su vida misteriosa. for maba la prueba mas completa de jesuitismo de Ganganelli. que temo haberme explicado mal. ántes y despues de comer. cuanto que en la lista de los buenos estaba el seslo: ya (1) E n la minuta de una carta del cardenal de Bernis al duque de Choiseul.

señor embajador.l dé Ta negociación para arreó lar nuestra conducta. Los doblones de España me han parecido un buen medio para ganar. IckIqs los miste rios aclarados. Le hice présenle que este sugeto mé parécia sospechoso por sus alianzas.' pero tampoco imposible. servir dé regla al de los <lWmá?. ¡Quiera Dios que esta intriga salga bien! No deja dé ser desagradable entrar en ella. sin saber á fondo cómo sé. lia dirigido. que es á la Francia á. después de ha-. “No debo quejarme del miste rio. se apresura porque llegue el triui¡|o. que desde él primer escrutinio era preciso votar por -il. y la dataría á Cavále'iiini. y. Es preciso que sé hayan asegurado de los Albani.qué deseasen. Tememos que aun le venda. He aquí. y asegurarnos an tes de él.á los. q'uérién(lo persuadir á Ganganelli. El tomó es tas reflexiones' como una negativa. 'Estamos muy seguros dé 110 haber sabido' nada 'tocanté á estos .medios. por medio del conclavista de Solis. á quien comuniqué' mi estrañeza sobre la unión de los Albani con Garigiiuelli.” Yaño'qdeda mas que votar por GangaaejH. sé ere lar.— 209— ■ i. dé breves á Negroni. . me ha dicho. Entonces declaré á los españoles.sin cuya cooperación es imposible toda elección. y qué eréia oportuno verle venir. que no há yais sido-orientado de todo. á quiénes veo desde'algunos (lias ligados con los espa ñoles.disipadas' creyén. así como en que se conserve la. i . Bernis tonia s'u'partido.: Malvezzi despues de la muer te próxima de CayaU-lsini. La. ád vertimos: á Solis la corres pondencia dé aquel hombre con los Albani. nuestro lenguaje y nuestras.quien debe la tiara. A pesar dél golpe qué lia recibido su vanidad. que nosotros les 'séaniriámos en 1-a Ibrnia. pero siempre lia sido ilulispéíis^ble instruirnos en lo geiVéra. escribe el cardenal á D ’ Aubeterre el 17 dé Mayo. 'No es creíble. puesto que á vos oslé. recomendando para esta plaza á. á pesar'dé iodo. Todo-esto ha quedado convenido.diferencia de nuestras opiniones sobre la promesa préy lamente exigida. pero esto sena. y únicamente añadí (pie era preciso portemos de acuerdo para que n uestras‘ideas. Siémprx* hérrios dicho que-huestro parecer hó dé^üá. podéis conocer el riesgo á qué sé'ha expuesto la negociación de los españoles con este misterio. nciá vez que to das íys sospechas eslabón . Albani. han hecho también. Yo lie qiíédado sobré esto de acuerdo con Orsini. mas de una vez. Ignacio de Aguirre: el cardenal' Orsini y yo. nos lia podido 'hacer sospe chosos. Está mañana el cardonal de Solis. no ciándole nuestros'votos ‘sino á su tiempo. Pero es preciso seguir cada uno sus iustruc27 . Solis convino en qüe habia esperan-' zas dé que 'Ganganelli nombrarla á Páilá'ylcítíi secretario de Estado.respecto ámbps'sin motivo. y entóneos fué cuando se corrió él velo.. bérles hecho percibir ligeramente qué estaba al £abo de tocio.dósé « ’llos seguros dé GangancíU y dé ios Albani. demostraciones fuesen uniformes en un todo. y recordó las conferencias nocturnas de su secretario con Ganganelli.

le escribe el 17 de Mayo: “Por mi billete. y las coronas tendrán toda la ventaja. 51) habrá visto vuestra eminencia que ignoraba completamente el pacto de W españoles con Ganganelli. Ninguna persona exigió con tra carta. Si . El dinero contante está visto que vale mas que todo.” Estas insinuaciones respecto á Ganganelli y que caian sobre él coa lodo su peso. Los resultados justificarán ó condenarán los medios que se han empleado. que el mismo Berniscasi puede decirse que le adivinó mejor (pie le supo. (núm. y lo mismo se debe fiar de unasque de otras. Falta saber sr Azpuru ha usado conmigo la misma buena fe que vo con vuestra emi nencia. pero no demasiado. Por último. Creo esta precaución esencial. tío llegaron á realizarse. Cuando se 2 scril>en ciertas cartas. ha ré saber á Ganganelli en esta misma tarde. se hace la dueña de este pais. y 110 me gustaría palpar lo que no puedo ménos de entrever. Azpuru no se hubiese asegurado por media de cantidades tnuy crecidas y dado esperanzas de otras mayores. y vos por otra parte desconfiabais de esa gente. Si la España conquista á los Albani con buenas pen siones. ¿ lo ménos á los ojos del público. v aparecerán como victoriosas. decididos ya á votar por el francisca no. cuyo orgullo se hallaba altamente resentido.” D ’ Aubeterre tuvo entrada en el complot de los españoles. ignoraban de todo punto el tratada concluido. Es preciso que nos tema un po co. nada cuesta escribir otras contra-cartas.— 210— ciones. Azpuru. no me hubiera extrañado que los españoleóle hubiesen burlado. pero como no tenia dinero que darles. pero conoció la necesidad de consolar al cardenal de Bernis. parece que él no sabia mas que yo. Es toy cierto de que si M. me contenté con vivir bien con ellos é irlos sobrellevando. Esta medioignorancia es la que le movió á añadir en esta misma carta: “Doy gracias al Señor por no intervenir para nada en todo esto. nada tendrán que culparnos. pues sin ella nuestro papel en este desenlace seria completamente pasivo y hasta ridículo. Nosotros no sabemos sino des pedazar á nuestros enemigos y embrollarlos en vez de ganarlos. Ni aun le stiponian. La elección es á gusto de las cortes. y era tal el misterio con (pie se ocultaba. y no vota rán á Ganganelli sino en el caso de estar plenamente seguros de que sostendrá á la Sociedad. tanto mas cuanto que los Albani no abandonarán á los Jesuitas. A'hora veo cuántas veces los Alvani se me entra ron por ios ojos. debe estar unido á la Francia. ya no queda sino desear que esta elección tenga efecto con todos los arreglos convenidos y que ya sabe vuestra eminencia. Esto es lo queyodudo. porque los Zelanti. Por último. Para dulcificar las amarguras de a* despecho. Si acaece que en lo sucesivo no están contentos con ese pontificado. A juzgar por las contestaciones de M. que sin nuestra coopera ción nada podrá conseguir. y que una vez empleada en beneficio su yo.

. “ Sin duda habréis luido las (¿u^tri S¡úsons de M. pero parece que no lia habido mas que un simple arreglo con Ganganelli.agrestes. Én su consecuencia. 52) con que vuestra excelencia me ha honrado. es como la diplomacia. quien se ha vuelto muy alegre y sumamente afable. que los españoles habian formado un gran plan asegurándose de los Albani. pero el E spíritu S anto no estaba en mis manos: lo cierto es. será muy justo divertir un poco á vuestra em inencia. á cuyo lado nos atrevemos á colocar el poema de ¡\I de S aint l. blan co. .” Bajo tales auspicios y con semejantes ultrajesal Sacro Colegio. cuanto que puede com pararse con otro poema que lleva el misino título.ambert. Q u ieren . Dice á todos que no quie re ser propuesto: nosotros le propondremos á pesar suyo. En el momento de escribir aquellas líneas. y en su estilo satírico y bufonesco. y los de mas no valen mas que él. y nos pusimos á jugar el papa á los dados. des truyó las odiosas sospechas que la víspera hizo recaer sobre la pre sunta venalidad de los Albani. •'Hace 1111 m es que llegaron á ver mi celda varios extra ngeros.iintre Snisons. aguardando al E s píritu S anto.” Ganganelli dejaba obrar á los demas. votarémos por Ganganelli en el escrutinio. recordaba al cardenal las poesías de su juven tud. y no olvidéis vuestras bondades para con el an c ia n o labrador. como el que yo tengo el honor de ser. tenia ante sus ojos una carta de Voltaire. y le veo tan en ra zón y trfn claro.— 211— sale bien. E l patriarca de Ferney violentaba también las puertas del cónclave. sacarémos nuestro provecho coma los (lemas. y recargando aun sobre todo esto. Dícese que este cardenal es el hombre mas am able del mun do. y que lleno de imágenes brillantes. metido en vuestra caja de tablas.. Fortunatas et iIle Deus qui novit. mediante lo cual todo se hu biera concluido en ménos de veinticuatro horas. y que se apasionó de la literatura por toda su vida. y Bernis. Será sin duda el carde nal de Bembo (*). V. según las apariencias. señor.corto poema sobre Jas esta ciones. Creimos en un prin cipio. Son dos bellos adornos para el gabinete de un agricul tor. me recomiendo á vuestra santidad! P asad lo bien bajo cualquier título. líe la aquí tal scoino se en cuentra en sus Obras completas: ‘•Ya que estáis. y yo creo qué esa persona vale mas que él.” (*) E l ca rd en al de B ernis había compuesto un. E n la portada se ven las iniciales de M. el C. que uno'de los que liemos ju g a d o será papa. Ganganelli vale tanto como los demas. de 13. que es para mí el Evangelio. sin quererlo. Todo ello ■es una casualidad.de S ain t Lam hert. y saqué. llegáis á serlo vos. si es que-Hene al guno.. se disponía á hacer un papa. yo ponía por el cárdeno! Sloppani. la cual aum enta sus placeres así com o su consideración. E sta obra es tanto m as preciosa. Bernis no titubea en contestar á esta insolente declaración el 17 de Ma) o por la larde: “He recibido el billete (núm. E sta carta (1) fué para Bernis un bálsamo que calmó el do(!) La carta de Voltaire está fechada de 8 de Mayo de J7C9. De ninguno me fio. S i.d ecir que actualm ente no hay en el Sacro Colegio s iu o u u a persona que se parézca á Bembo. Ignoro de quién son estas Q. am inorando su fastidio. y la paciencia nos ad quirirá los votos que nos falten. tiene un estilo ligero y íi cual mas florido. porque me parece que la facción de Rezzonico aun no quiere á este religioso.

Pasados setenta y ¡-¡eto alios despues de esto. Es toy 'disgustado ji.de vuestra eminencia. le escribía el 17 de Mayo. qué creo ex^Uisiv-n obra del conclavista. dbe el embajador al car denal.los avisos que me ha participado vuestra -emi nencia. dos billetes. me parece que deben resultar de esta maniobra violentas sospechas en los espíritus sobre los últimos. si se pierde él primero. Rossi se haya vanagloriado en . y enva necido con los elogios de Voí. v quiera declinar la responsabilidad de la elección que se preparaba?. La leyó á los cardenales de su color.n una prueba m as. que <1 asunto de Ganganelli no está tan adelantado 'cómo lo creí. según. E sto no im pide el que M. de un.mas que nosotros el fondo de esta intriga.l verme en la precisión de renunciar á la esperan za de ver términiidoÜe.á quienes se pudiera hacer paria. se. Saldremos de él con toda la ventaja posible. mas por medios de los que no debe re sultar gran cosa. aunque creo que Ganganelli sea tan bueno eomo cualquiera de lo§ otros . otro agente francos en Rom a no tuvo reparo en publicar que habia logrado igual ventaja.” ¿Qué. lo cual es falso. ■Hervios hecho un convenio agradable á las coro nas sin hacernos en manera alguna responsables de las consecuen cias de este pontificado. Al gunas horas ántes insistía sobre lo mismo con el duque de Choiseul. estS fiiera de toda duda.taire. ( El 1S de Mayo. que jamas ios cardena les súbditos de la casa de Francia. Comienzo a creer ademas. se encuentre de repente atacado de cierto remordimiento. cada uno quiera atribuirse el honor de haber hecho el pontífice.Aubeterre. ra traia. Veo por el segundo. “ Puede decirse. . lo que pasó entre el cardenal Ganganelli.£é íiaílaba mezclado el nombre del futuro . dei cardenal de Solis.’ “H e recibido.tratado con cluido deesaniarieraj y estóy seguro de que Ganganelli suspira un desengaño lo que.esá manera el cónclave. los. pero es costumbre que despues de una elección.—>212— lor de sus heridas. creyó destinado á la inmorta lidad. M. ’én'la que tristemení¿!.CÍ$mente XlV.. núrrn 58 y 59. que Clem ente X IV fué electo papa sin intervención de B ernis y aun á disgusto suyo.' ' .uru no sabe . Las cartas se suqedían sin intermisión.es quizá cuanto desean los Albani. Azp. qne. y á cada'lio*. de la que es peraba salir con el que llegase á ocupar la cátedra apostólica. para que D ’. Dudo mucho. han tenido mas poder que en «3te cónclave (1). Los em bajadores extrangerot> nada han tenido que ver con la elección de Pió IX . pues. Las reticencias del cardenal de So[is v el pacto concluido con Ganganelli colocaban á Bernis en una falsa posicion. fué. e¡ carde-nal de Solis y su conclavista. pero toda sa influencia se ha limitado al presente (1) Según el texto de las cartas inéditas que acabamos» de publicar. ni han tomado la me n o r parte en ella. Bernis se guardó muy bien de faltar al desempeño de este papel. cuya corres pondencia nos ha permitido apreciar en lo que valia su conciencia. Pl'^ubet erre vuelve á hablar sóbrela intriga. En toilo even to.

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^ ^ C&ujLf T rt. Tru-t/ J O #T (jf £** „ e t ...* r £ c^t^ocy (V^ . cl& xst '¿ÍAA^ <4~~ J ? °L 'J? CLrx^ 'fá c . ^ '^ 1 £ \J \fV \~ ¿ s dLc 1 r^LA>-y/ & ^f/A-CUL^-Cisv} "& ¿ w tXíA^rxA^ * & £ ■ •^ -' C^tt... e^T ^ U f g ^ ^ m ^ '^r'i..n j s n f y ^ .t v C 6.. tr~(S^-¿£jCfr^/ S *" L 1AASL40 ^~ < ^ ¿ H * /'«*> < .^ u v t y ¿ * rUrx* ~ l u ^ c ^ V ! * * .t f A * -f h ^ o ^ u tu Os¿¿rot/\s) C ovn^r o ^ t..w c e ../ u . *X ... ® t . m_^.

.destrucción. la manera.r _ye: “Iloy m¡.el parti cular.. .l Se lia encargado líe instiuiros de sus. .instrumento que edií^cra ( í ) / ’ . un gran señor. tuvo ayer tarde con el cardenal Ganganelli.. p. he vuelto á tener otra conversación. é incurrir en la oposición (lc:. Borromeo e. se decidirá en estos ocho días.tan perfecta meó te. devolviéndole la vísiia qud me habia hecho.. y darme parle de sus diligencias. (¡oa Pozzobonelli.. ¡pero -n. mí conclavista. “El cardenni.-2-13— á la. Le he encontrado furiosamente mpa/afo. y íe empleó Contra.o de lps. «Je que k sola su intervención és !i la que til actual sobe rano pontífice’ debe la tiara.este cardenal.. ibaíá.. Kaunitz. . . tronos' El momento supremo.. Veo que está seguro de los la s correspondencias <jue él fabrica para darse importancia. se acercaba-. Berjiis pone.de Mayo.sentimientos. .. puerto en rhan.El lS .le.Ia^Oóiiapañía de J^esas-.intriga. Éste embajador b a. del T .pero no genios podido adquirir aun el.. de miedo de malquistarse con. Nosotros.de. y yo le he dicho en confian «a que era uno de aquellos por quienes las cortes no pondrían dificultad: me ha prometido hacer uso de eso. con que les hemos prometido ^ecurcdaries á favor de. y Je ha tranquilizado respecto á Pqzzqbonclli. el sobrino. E.anudada...Ganganelli. le dice. que acarrearemos los votos necesarios á este Sixto VI (pues realmente debería llevar ese nombre). sobre . á su vez. reyes para ac^bax coa . Se ha explicado muy bien sobre los asuntos que interesan particularmente á la Francia.Veinte años despue$ la ^yoluc^on francesa. sea en bien ó en mal. voy viendo que muchas gentes. como lo e^lá en el original. sp:*apoder|> martillo -que bahía. qye nos procurará dos votos mas para ..ece.M. y la .-\tápor él eulre la facción de líezzonico. que taii^biert .. El mismo la deseó. .u.menor esperanza.smo. (1) E n el fac-simi! cuarta puede verse la minuta do esta carta* llena de enm iéndas y subrayados. Con esto se disiparán'las nubes. Yá. El nego cio.de Luynes os contará la conversación que tuvo con j^áraijciani. .ven a declararse. ha hecho jo mi^inp. los.dar un resulta cío favorable.. y en cuyas postreras líneas *e encuentran las palabras que aquí se citan. al corriente á D ’ Aubeterre de que pasaba en e! cA»clq. Ganganelli. y otros varios que no se "¡tre.o-le he jdf jíido'la.quieren mas que á. de modo que nosotros realmeníev seremos los.—N. . Los cardenales españoles parece es tán contentos de.. . así como sobre el ar tículo de los Jesuítas y sobre mí.^i nó es/mera oferta la de .. Los Corsini nos serán fieles. ' .. y esperan mui dlo de su aplicación al trabajo y de sú firmeza...-. “Estoy muy sa tisfec h o de la conversación que el alíate Lestaché. tenemos el martillo que' demuele. Pozzobonelli va se encuentra bastante inclinado Ganganelli. .¡.-cnmp <se dipe'aquí. visiiatjp igualmente al carde na í Orsuii.. y que hace inser ta r en loa periódicos.Jas cortes.lp vf<? ayer.

escribia al marque D ’ Aubeterre. que ayer tarde habló Ganganelli al abate de Lestache no como un papa presunto. Espero que acabaremos de una vez. á pesar de su entera seguri dad de los Albani. señor embajador. Si M. pero es preciso resignarse á todo en ser vicio del rey. D ’ Au beterre dirige este billete al cardenal de Bernis: . echán dola ya de pontífice. cuando nosotros conduzcamos la barca. los Albani se la jugarán de puño á los españoles. tan acostumbrado á las intrigas. como veis. Ganganelli ha contado á su manera su negociación con los españoles. por la que le demuestra que es á la Francia á la que debe la tiara. y veinte veces se lo hemos advertido á los españoles. Pozzobonelli hace el papel que le conviene. El de Rezzonico anuncia una elección próxim a.e. y no será la última explica ción que sobre esto tendré con Ganganelli de aquí á algunos dias. y les he dado á conocer que están lo la Francia como está. He hecho presente á los españoles. El 19 por la mañana. y el 19 de Mayo. que Rezzonico estaba de su parte. de concierto con ellos. Azpuru no ha intervenido en la negociación. era preciso dejarles hablar. Rezzonico debe avistarse esta tarde con él y con migo. Loque me tran quiliza un poco.” •* El cardenal de Bernis le sacrificaba hasta su conciencia. Ignacio está con los de Albani. “Si el negocio de Ganganelli no se hace en estos cuatro dias. Me parece que.. Los españoles no quieren seguir á na die.J E sta n. no es víctima de ésta. pe ro tengo miedo que nos envuelvan. Su elección está decidida. porque queremos la paz. sino jactan cias de una parte y otra. El abate Lestache irá á cierta hora de la noche á verse con el futuro papa. No es muy agradable en verdad tratar con estas gentes tan reservadas. sino como papa ya hecho.. pero revelan algún tratado secreto. me parece que aquella es tá perdida. que ellos vendrían á su tiempo. Bernis escribe aún: ‘*El barco avanza. y si no la hay. Resta saber si el fraile. Dios quiera que no se estrelle en el puerto. pero no hablaré de ello sino á vos y á la corte. He aquí en dos palabras mi pare cer. no vendrán. y el que lo ha hecho es Ignacio Aguirre. hay moneda de por rae<lio.o se hará sin no sotros. el de Parma &c. Trató sobre el negocio de los Jesuitas.-aun ' pecuniario. estarémos mas seguros de llegar al puerto. El 18 por la tard. cuan do uno jam as lo ha sido. no se rea liza jamas.—214— Albani y medio arreglado con Rezzonico. La'concurrencia de los Albani prueba que tienen Ínteres en ello.” Des graciadamente Ganganelli sabia demasiado á quién habia de ate nerse. y que. Si no anda plata en el juego. y hoy dia nos llevan á remolque. es. es preciso que represente el papel que la corresponde. Si es cierto que vienen.. Le lleva una memoria.. Los escrutinios nada significan aun. y anunció que todo lo baria por sí mismo. por la tarde.

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Lo que hay de mas seguro es. h s í como el que M. y viva mente apoyado por la España. quizá les habrá po dido prometer algunos servicios. En cambio. La venta que le hizo gefe de la Iglesia católica. En este mismo dia. y este año de 1769. el car denal Camarlengo. y sin cargarnos con el mal que pueda sobrevenir. Víctima desde este momento de una lucha eterna con su conciencia. pero dudo que haya ido mas lé jos. sino deshonrarse inútilmente? No hay papa posible hoy dia que pueda conservarlos contra el voto de. y que no hizo la menor oposicion. de la santa Iglesia romana. Se guramente habla así. que no reciba comunicaciones contra ellos. Con todo. excitado por otros. ya tranquilizada por los halagos de las cortes. que engendró tantas intrigas. solo he sabido que los de Albani se adhieren de buena fe á Ganganelli. que hasta el fin no se puede confiar enteramente. registraba en su3 anales los deplorables auspicios bajo que entraba Ganganelli en el supremo pontificado. el cardenal Ganganelli ascendió 6 la cátedra de S. Sersale. Stoppani y Ganganelli. sea el que se quiera. esta venta siempre y hasta el dia ha . los Albani son tan maulas. que fué miembro de la congregación en que resol vió el Breve sobre lo de Parma. y que vió nacer tantos hombres destinados á la celebridad. no pudiendo ignorar la complicada situación en que le colo carla un compromiso mas positivo. si es que hay alguno. fué escrita el 19 de Mayo de 1769. Este último es su papa de preferencia. y nunca podríamos salir del cónclave por me jor puerta. En todo ello no tenemos sino la parte que la honradez exige. anunciaba á Roma y al universo entero que la cristiandad tenia ya un nuevo papa. En general. Los españoles son los que le han arrancado su pacto. y ellos jamas pierden la esperanza de que salga electo. La de Marefoschi me sorprende tanto mas. ¿Cuál será el mo tivo? Lo ignoro. Ya veis cuántas noticias he recibido sobre Stoppani. Azpuru haya entrado en esla negociación. sirviéndonos de la mis ma palabra de D* Aubetérre. ya intimidada con sus amenazas. que al fin le obligarían hasta el punto de no poder rehusar su secularización. Pedro. Se llamó Clemente XIV. las coronas. Jamas habría un papa.— 215— “ Do lodo cuanto he podido rastrear. él franciscano bajo la tiara va por fin á encontrarse en vuelto entre los obstáculos que su genio astuto creyera conjurar. Siempre ha dicho pú blicamente que no conocia sino tres candidatos en el Sacro Co legio aptos para el papado. aprovechándonos del bien que resulte. ¿Qué ganaría Ganganelli con un tratado secreto con los Jesuitas. Es amigo íntimo de los Corsini y de Stoppani. Ganganelli es del agrado de las cortes. cuanto que en ella desmien te el lenguaje que ha tenido hasta el dia. El cónclave se habia terminado.” Esta carta en que la honradez del marques D ’ Aubeterre se pone en tan buen lugar á expensas del franciscano Ganganelli.

Carlos III pide para él un obiépádo inp&rtibus.” La repartición dé los altos destinos de la corte'romana es hecha . a El dia mismo de la elección de Clemente XIV.• ni el de breves."la.Roma. el embajador. puedan preséntarse. y el 19 dé Mayo dé 1709. Negro. in-’ triga que se acababa de desenredar.. el marques D’" Aubeterre se acuerda de una'deúda que databa de . Tu. y especiaImeñto para la legación de Bolonia.. el ‘ consistorio dé 18 de Diciembre de 1769.V do la Europa y lá . obtuvo pór el breve cuín siciUac-'ccpifius la condecoracion de la Espuela de Oro. Ya hemos demostrado los cardenales hostiles á la Compañía. por decirlo. quien bajo la protección de Pombal.dos años. y Pombal pule y con sigue'úri capelo de cardenal para suJ hermano. Clemente XIV cólrha de elogios y ennoblece_al que. El' cardenal Branciforte ha sido uno dé los' que anduvieron en la. y'contra las buenas costumbres. no es echado en olvido.él cardénal Pallavicini. el duque de Choiseul. qué es quien. compuestas por los padres del instituto. .ba/ atea peló de cardénal. Corsini v alguhbs otros recibirán el premio de su. Azpuru. por la diplomacia. será conveniente entrar un poco inas dé lleno en el secreto de sús maniobras. confesor del! rey de España.r hasta el sentido común. los ihterésés del cardenal Branciíorté.Vsr)bre esté particular.r hasta qué'grado los qu's’ dirigi'e’rop la elección del nuevo papa. por su carta de 28 dé Septiembre (le 1767. hay la tiene. ¡dea. El'duque de York. no es permitida la duda. sido negada por . y el' librero Nicolás Pagliarini.encuentran én Iris archivos'de'Gé-‘ $u y en otras pártes. contra la Sarita Sede . los éardena'Ieá Españoles. . que aspira. inun.‘ sados por los reves. a! envilecím'iéiiió' dé la Santa Sede.de Francia escribe á Bernis: ‘‘Habiéudoiné’récomendíx'ilo'. de obras. y Malvezzi tendrá la supervicenci’ de la dataria. en. El franciscano 'Joaquín (le Osma. y dedicados. perdieron. es ascendido'ál arzobispado d é Valencia. auii en sú hipótesis. su antecesor Clemente X líl había condenado' tan'justa mente á galeras. Pallavicini será secretario dé estado.sumisión al vo-' to de las coronas.los rechazan. si ’llegá él casa de qué. asi/como todas lascar-/ tas emanadas" de los m'ístriosVsc hallan completa me'nte' unáóirne. patrocinados por los embajadores.— 216— . pase á btra plaza y déjase esa vacante. Todas las re laciones d¡é esté cónclave qusj se. No nos resta mas que seguir á Ganganelli en la senda qué él misino sé-trazó. los cardenales Lante.1 ' ' ■ Sobre este ptinto histórico’ hemos arrojado una luz inesperada/ En presencia de los documentos <p'ie abábamos ílé exhumar.'los Jesuítas y por muchos fescritófes. todos dos escri tores contemporáneos 6 pc>sterío-: res. a*sí.y recompen.misma. dé una transacion entre Ganganelli y. Pero á íin (le hacer la • demostración mas absoluta y de proba. ruego á vuestra eminencia que haga pór apoyarlos bajo* los diferentes aspéctos' que? s'égun las cir cunstancias. y es nombrado arzobispo de Tébas.

es muy esen cial que sean.están. Las vuestras no . y su destino ha cesado con el pon tificado anterior.to que esos ejemplares influyen para el porvenir. como ni tampoco las personas que se hau por tado mal. pero. H ay otro'que interesa á mi felicidad. ya le había tomado la delantera. Acaba de ser hombrado embajador de su magestad cristianísima cerca de la Santa Sede: esta es la re compensa prometida á su celo. Cualquiera hubiera. Se exilian altos empleos. pide dinero pa ra poner casa. junto con las demandas qué hay que hacer. Es preciso que separe una gran canti dad de mis rentas para poderlas pagar.al mismo tiempo que piensa en !b demas. y es -el restablecimiento de mi pensión. que ascienden á doscientas siete mil libras. Era llegado el dia de pensar cada uno en sí propio. El rey me dió el título: ya ve su magestad que he tenido á la faz del 28 . rto se olvida de sí mismo. pues añade en este despacho. pocos dias de intervalo. como ministro de estado.mejor su negocio que que los de la cristiandad. y él cardenal de Bértiis en sú carta del 18. la tarde-. Así se expresa hablando del papa futuro: “El abate dé Lestache le verá esta no che (á Ganganelli).bia doblegado.que hay que ventilar y que se marcan en las ■nuestras.” La posicion.estas insolentes demandas ¿ la Santa Sede. fechado el 7 de Junio: “Ya os he enviado el estado de mis deudas antiguas. por. A.era la multitud de pretendientes intrigantes v protegidos. el día de-los salarios. Se recompensaba á ¡os hombres que se habían ven dido: D ’ Anhele. np podia estar m.rre propone que se destierren á aquellos cuya con ciencia no se ha. la indig nación de las corles. olvidada^.” 1£1 19 fie Mayo fué cuando D ’ Aubeterre'dirigía . . que son muy malos. las graejas á los sobornados ó á los tímidos. Creó que es muy del caso hacer sentir á estos dos sugetos.votos para mezclarse en el gobierno de la Iglesia. el primero se encuentra al pre sente en el Sa. de modo que ya no es nada. y creo que su plaza es del numero de aque llas que subsisten siempre. El embajador de Francia le inauguró con 'proscripcicues. la proscripción á los fuertes. y no contento aun. desterrados de Roma. El cardenal de Bernis qu§ ha contribuido al desarrollo de esta impru dencia. Ei segun do fué ántes secretario d e l sello. escribía el 19 de Mayo á Bernis. el papa es dueño de echarle de Roma y de hacer que otro ejerza su empleo.ast clara: los destinos. -que probarán que este cardénal sabia hacer . He aquí un punto importante para mi tranquilidad. y se hácian valer lo^ . “En cuanto á los dos prelados'AhteneUi y Garampi. sin embargo. dirige á Choiseul dos cartas. y ya le he dado las instrucciones que contienen tqdos los compromisos.nto Oficio.dicho que el sistema constitucional habia inva dido el cónclave: tal.Cada uno por su parte quería explotar la que habia tenido en el nombramiento de Ganganelli. Vuestra eminencia conoce bien hasta el pun.

que va á salir de entre los pages d« su magestad. escrita fie malísima letra y de propio puño de Choíecul'.” Despues de haber demostrado hasta la evidencia que no era tú canónico. quien accede á sus demandas en una carta fechada en 30 de Mayo (1). Daréis una compañía á mi so brino. por debilidad ó por necesidad.— 218— universo la mayor parte *. que co nocen el momento de venir ó de escapárseles el poder. y despues trata de negociar lo mas ventajosamente posible su repugnancia. ¿no es acaso pro pio de su bdiulad el no dejar e l menor rastro que debilite esa idea? Jamas seré dichoso sin este favor. E l acto se consumó. “Vuestros parientes podrán reunirse con vos cuando gusten.>ñar á sí mismos.) . Como todos los ambiciosos. y que quedan cumplidas sus órdenes con tanta exactitud co mo buen deseo. os suplico que disminuyáis el exceso de las preten siones de la España con motivo de la extinción de los Jesuitas. Ijw cuates confirmó m as latam ente despues en la c«ría siguiente del 1Ü da Julio. exigir del cardenal destinado á ocu par la cátedra de San Pedro un compromiso por escrito de extin guir los Jesuitas. que riéndose eng. consintió en votar y hacer que se votase. y no es búsno que los ministros de España en Roma os vayan á premiar con sus comuni caciones. El embajador me acosa aquí para que os escriba sobre ese particular: su corte no está tan razonable como debiera. al verse como á remolque de los ministros españoles en la cuestión de los Jesuitas. y en ella está él Wtórganiiento del ministro de todas las g ra d a s pedidas por el cardenal. El 10 de Julio le vuelve á escribir confirmando todos los favores acordados. ni político. (N. Ahora se quejan de que os he enviado las órdenes del rey. “Ayer también el rey dió una compañía al conde de Bernis en su regimiento de dragones. Azpuru que las habéis recibido. y así veía vuestra eminencia que sus tre3 peticiones están ejecuta das. ni legal. del T. que el contralor general ha podido alcanzar del rey para el restablecimiento de vuestra pensión de ministro. Me haréis el gusto de decir á M. para solicitar hic ct nunc ésta extinción. “En desquite. y que escriba á su (1) E sta carta íntegra. pero Choiseul no puede disimular su descontento. se ve trasladada en el fa<:-í¡imil adjunto. E l duque se expresa en estos tér minos: “Tengo el honor de remitir á vuestra eminencia la ampliación del bono. que ha sacrificado tn servicio del rey y de las miras del duque de Choiseul. He sacrificado al servicio del rey y á vuestras miras la mayor de mis repugnancias.n la elección de papa. sueña á su vez como en otro tiempo lo hicieron Bernis y D ’ Abeterre. y vos me obligaréis hácia vuestra persona por el reconocimiento mas aun que lo q u e ya estaba por nuestra antigua amistad. Bernis.

y /e /y u.iY7irTlrrif)(Terr.a P u / o l aa^ l < ^ ■ '.s / a -U. \ \ 1 ^éco o ^ li— ... jT» ó sé íT de nadie... woXü. A .... Os enterareis' ii de lo demás por mi despacho y por la carta que he creído deber .Ú¿>-c<^As C t^A S -¿A €0 / a? JyU s (/< ^L A S ? U yS eAA¿S~l*sf <~Pci/Í' / y (jy -fL ^ /C e y C A C ^ /c ^ jq y C ^ l^ ^ 1 f^ J ‘ l '^ U A A ^ / t ' ^ ” A ¿ f^ c m -tJL 4 t -LA^ly "K &* .

¿* u>n st/ 14 ^ . e> Co • T^O O y / 'o r n .y / A-^c^ f 'i ^ 7J?. y /¿* 7 '¿t.o ^ j ¿ L A A ^ C i.t^ e c c ^ z ---------------- y y < ^ c* O y ^ ^ cc^ ^ C 4SL*¿ ~^ LyO c^ -y yy* ~>C^ ' 4 <*-c 7^ ^ ly O -^ T ^ ^ c^ C< — c ^ W _ .^ c X > ¿ /^ ¿ o '¿ ^ J . ■ v> ' '. dy Ví /rL sy o st ^ ^ «S -¿L o * . a . ‘ot_^xyrJ<y U -lS~’ '*7 -& Á & Z Z S ^ 9*^> y < y % / ___ / ^ c c y ^ t^ n ^ V co Í ~ £ '. y ^ --------<^¿ypr u ^ . / £ .r*^ y? Z V ^ CL ?/¿ ^ ^dl.Osarte del D n íp e ele C h as en [ ai GíanoLenal le Bernis.~ ^ -¿ícp C iJ ^ 7 .o y i V -r/á * -r -^ y y ^ c o ^ ¿¿^ cec^ 7 ^ i* ^ ^ = ¿ ^ o~¿~? T ct~ c^¿t ou < ? r / e ^ ó c tsv is ' ' '*'~. c . ~ÉL<y 'iS-'Uy CC^OCCsLs*? ^ 7 ^ 't' Oo C'C^Z-. O í^n ^ ) y y? /^ /^ c v t< .

¿ 4 . ^ C ^ 5 t » M ^ « w u í O ^ u » < .» « ^ / Í i . ■ * . ae¡ i . 4 ¿ r* n L ^ & ^ € ^ V / . ) . r/u J -c c O j ^ «c .« ^ i ^ i ^ C ú i a w o í ^ ^ t < ^ u í u j r ' ^ 7' { i v . . ~ ^ / * * * . ^ - ^ — w - ¿ * C— ^ *Z' -L' Z * .^ - I ■ «->■“ “ ■ • .^ O yU ^cc^7 j / C /¿3 C > XA-AyCA^ JOCt S t^u c ¿ ?sZ/%¿-y~ ./ -ék^Oo ^yO L ^o o4sJ / sisCjf^ cP C C ^¿t^y^' ¿OO-OCJ y / t £ L 4 /~C 4 - á .

“H ice largo tie. cuando se tiene un fondo tan bueno como el vues tro. es honrado. el de tratar bien al conde de Narhoua. son pruebas tan evidentes de vuestra amistad hácia mí. pero. Os enterareis* de lo demas por mi despacho y por la carta que he creído deber . lo que prueba que en negocios no atiendo sino al ne gocio. pues cuanto mas de cerca me tocan. verdaderamente genio y cono cimientos militares. ademas no me siento bueno. Vuestra máxi ma es que la vida debe ser buena. algo imprudentemente. Añadiréis á todos estos favores. de Oyeras (Pom bal) y acabarán por personalidades contra vos y contra mí: contra vos es muy sencillo. y no restará mas que tribu taros acciones de gracias. ménos activo y mas deseoso de mi libertad. y no se fia de nadie. y espero que las encontrareis convincentes. y me abruman las intrigas de corte que me afectan so bre manera. Han querido que nosotros fué semos los engañados. Sa béis. Debeis re flexionar que. desconfía de cuanto le rodea. que por ellas en vida y en muerte me debeis considerar como vuestro amigo y servidor. es preciso concluir. se dej iron decir.” El 23 de Julio de 1769. que vuelve de Córcega. Su Santidad teme el veneno. “Nidie se pone ménos en la razón que los españoles sobre es te particular: ya puede decirse que exceden áM . Los cardenales de Solí s y de la Cerda. finalmente. y desde allí á Compiegne: paso mi vida en ir de una parte á otra y fastidiarme. aunque sea corta. La de Aviñon me llama mucho mas la atención. pero contra mí. que no se de jarían engañar por los franceses. en lugar de morirse. “Me voy á Ohantilly. y adelantareis en su carrera. Bernis contesta á la carta de Choiseul: “El restablecimiento de mi pensión de ministro. y la compañía de dragones concedida al vizconde de Bernis. Con eso iodo quedará completo. No olvidéis igualmente enviarme una carta escrita á nombre del rey (y muy clara) para el ejercicio de la protecto ría. Os diré mis razones en el pró ximo correo. Nada hay mas ver dadero relativamente á los Jesuitas. ántes de entraren el cónclave. á causa de vuestro cardenalato. mas viejo me voy poniendo. y el papa nos hará un gran servicio. y os la recorrí’endo con instancia. convendréis en que tocante á los Jesuitas pierdo el pleiLo por todos lados. señor duque. No tiene un cuarto. que tiernamente y por toda la vida soy vuestro. si puede apresurar esta exigencia. y que las personas me son indiferentes. se atrae uno achaques y enfermedades que hacen la vida triste y casi insoportable. El escrito que han hecho -firmar al papa no es en minera algu-na obligatorio.npr» que los cólicos me inquietan.— 219— corte que se necesita tiempo para ejecutarlas con buen resultado. pero tiene en cambio. Rspero que le colocareis. “ También sé que desde hace tiempo se desconfía de mí en Es paña.

¿ X -'& . ---.~ " ~ K.y <A^C. Z 4 ¿ z ^ i 4 . " T * * " ' w i s p / ---. s * ' .^ i 2^Ca P c ts U ^ L a ^ w ? CL* Jü* ^ -. ¿2C ^ y -^ .^ < & O O C C c Z rC./ ^ ^ ¿£^ ~ T"' ^ / ^ / "^ * ( -------. isf n ^ o o f . ^ á > w ^ y / / ■L íl X ~ //¿ « W -* .Z A / y -¿O -IM s o ¿ < ^ 1 * 1 a¿ ~ ^C (S y f J t^lA lA y CC y cy¿? tAsCCX? ¿*y~~ ^ eyU xs-i^y/ -tP a A O ^ ¿ i Qj4*s¿ C? C c ^ la ^ ¿JaJ-la^ '7 //?CCf -gc^o m ¿ s¿ i_ ^C C ^c^ o /y '^ t ^ J .s p J ^ C O Í^ < * -y .

sin que nadie se ocupe deponer obstáculos á ese torrente» (1) Dialog. la continuarémos despues de su desarrollo. á mi entender. porque el marqués de Tanucci no querrá darle. ’ para que piense. M. El confesor del rey de España es religioso y enemigo de los Jesuitas.lo debe ceder á su impulso. de bemos indicar el origen del mal. El de Benevenlo será mas difícil. haciendo causa común con la diplomacia. Los ministros de España que se en cuentran aqui. cuando yo les hablo.i situación cie los negocios y sobre la mi'a. y no de creer al misino tiem po una sola palabra de cuanto les digo. en este motílenlo. t. una solemne injusticia de bia salir de este conjunto de impudencias. y quiere proceder como hombre sabio y apegado á la vida. así como igualmente sobré los principios y base de con ducta (jue creo debe ser adoptada y seguida. Haced lo posible por con seguir que el asunt ) de los Jesuitas sea ventilado por los españo les.. paralo cual se encuentra su magestad fundado en dere-' cho y en razón. El terror y la intriga acababan de crear un papa. d ce este papa venerado como un santo (1). Pero. habian comprado ó conquistado con el temor algunos votos. ninguno de áus Estados. aguardar á que el papa' la reclame.es preciso. vender por dinero el condado de Aviñon. Hemos referido el ori gen de laconspiracion.desde qué el rey se ha resuello á retener esta. '‘En cuanto á lo de Aviñon. áfin de prevenir una recaida. . estoy seguro de que el papa me' contestará lo mismo que en el cónclave: “Dejo este punto á la cón ciencia del r e y Hace muy poco tiempo qué el papa ha jura do no enagenar. exija. provincia. y con solo nuestro consentimiento. y su cesor inmediato de Gregorio V il bajo el nombre de Victor III. ° . paUum. Pero el papa ¡10 adelan ta un paso. di? la turba de los eclesiásiicos inferiores. Entonces se establecerán los derechos del rey y se hará ver su voluntad decidida. lian dado en la gracia de aparentar. ‘ “ Me debéis compadecer. (¡ue son de mi mismo parecer.— 220— - escribir.. Greo debérsela mandar. tn Biblioth. suprimiendo lo que la prudencia. 3. camina por la senda de la mas desenfrenada li cencia. sea la causa que quiera. Le excita el odio monástico. abad de Monte-Casino. Cuan. Un millón de mas ó de menos ter minará esle negocio. No puede extenderse á mas la confianza con unas gentes que tan poca tienen con nosotros. Los cardenales y las coronas. Azpuru me pide una co pia de la relación que debo hacer de mi última conferencia con el papa.” Su pontifica lo se inauguraba h ijo deplorables auspicios.á su rnagqstad sobre l. pues siguiendo el'ejemplo de Didier. y cree que to. XVIII» lib. y presentará sin cesar nue vas demandas. Ganganelli se atrajo otros muchos sorprendiendo su buena fe.

En Roma fué. siguiendo las huellas de Simón el'Ma'go.á tas mugéréSr. no me permite referir lo deshonrosa que fu© slf dütiducta. .— 221 — muy luego los sacerdotes y diáconos que están obligados á explicar lo^r^térla^ d^f^brí. y así.como siv fuesen sécuW res.cardenales electores y al■'elegido de 1709. (1) E s de Benedicto IX de quien se habla en este texto de Víctor III. donde se arraigó esta execrable y escandalosa costumbre. en el hecho soto de apoderarse dé-esa suerte del ' papado.p jgr^ y caá^rts de cuerpo y dé:'fdríiá. Esta noes una alusión que hacemos á los. c'orñénrarán-ettos tarübiem á¡unirse. Benedicto á su ejemplo. Benedicto. llegó á obtener el sacerdocio supremo por nvdio de sumas considerables que su padre hizo distribuir al pueblo. No han faltado obispos tan desnudos de pudor que han tenido á las mugeres en su propia casa.es un testimonio que invocamos para soste ner nuestras fuerzas y para probar que la Iglesia jamas ha ret. Iiíjq de un cierto Alberico. y hacer sus testamentos en favor de los hijos nacidos de este co mercio sacrilego. sobre todo. pues.'óeedidp ante la verdad. cuyo nombre no correspon dió con sus obras (1). El hor ror que esto me inspira. senador. despues de haber ocupado algunos con el nombre solamente la silla pontifical. mejor que las de Simón Pedio.

—Prohíbe éste al general de la Compañía qi/e se ponga en sil presen cia. Azpuru y el caballero de Azara.—María Teresa se opone íi la destrucción de los Jesuítas.—Correspondencia secreta entre el papa y el visitador apostólico de las casas de la Compañía. —Corre tras de la populari dad.—Este intim ida y domina á Clemente X IV . y tuvo por padre á un médico de aldea.—Por com placer al papa.—Ganganelli estudia el modo de eludir este segundo compromiso.a.—Sus entrevistas.—Moñino.— Precauciones para enga ñar al pueblo. llamados vulgarmente observantes. aplaza la cuestión de los Jesuitas.—Monseñor Alfani.— El cardenal Malvezzi en Bolouia.—Sus motivos de equidad en favor de los Jesuitas.— El padre Lecchi y la comision d élas aguas.—Pro ceso intentado contra los Jesuitas de Rom a.— El sem inario romano pue-to en sospecha. plenipotenciarios d© España en R om a. Pasó largos atlos . con todos los electores ca tólicos de A lem an ia—José II la decide á condicion de dejarla la propiedad de los bienes del instituto.—T res cardenales vi sitadores.C A P IT O L ® D ¥.—El Jesuita y el caballero de Malta. su juez. Roma.—Los filósofos y los Jesuítas Menea esperanzas en él.—El duque deAguillon y madama du Barry se vuelven contra ellos. g e n e r a d » la Compañía le liáce nombrar cardenal.—Lorenzo Ricci.— Roda escribe á Azara para que o bre.—Despacho de Choiseul á B ernis. —Muerte de A zpuru.—Su elogio fie los Jesuítas. nació en San Arcángelo el 31 (le Octubre de 1705. —El folleto español y su respuesta.—El colegio romano condenado.—Bernis forma empeño de obligar al papa T que prometa por escrito al rey de E spa i ña que abolirá en un tiempo dado la Compañía de Jesús. Siendo aun muy joven.—Los franciscanos Buoütempi y F ra n c e sc o — La caida de Choiseul da alguna esperanza íi los Jesuítas.—Su carta á Luis XV.—El cardenal de York pi de al papa su casa de Frascati. R etrata de G anganelli. L o r e n z o Ganganelli.—Clemente pierde en Rom a toda su popularidad. conde de Floridablanc.— El conde K aunitz y el papa.diplomacia del siglo X V II I —E l cardenal Bernis em bajador de F ran cia cerca de la S anta Sede. Entusiasmo de los romanos.—Confesiones del arzobispo’ de Bolonia. entró de religioso en el órden de los conventuales de San Francisco.—Benvenuti desterrado de liorna.—Política de los gabinetes con respecto á la S«nta Se de.—Correspondencia de los minis tros españoles con M.—Juicio de D’ Alembert . va de embajador 5 .— Ultima palabra de la .—E l n t Jiat tumultos in populo.—Clemente X IV y las potencias.—María Teresa se une A la casa de Borbon.— Los Jesuitas arrojados de sus colegios.—La sucesión de Pizani.y Federico II.

si se tratase de7lu char cuerpo á cuerpo con los enemigosde la fe y de sostener los derechos de la Iglesia. ad virtiéndose solo en ella una mezcla de rusticidad extrangera unida á las bellas formas italianas. veo siempre padres de vaestra Compañía qtió en él se han hecho célebres. Su presen cia liada tenia de notable. descubría á su pesar ese continuo é incesante móvil de sus aspiraciones. se le oyó en un certamen teológico que presidió y que es taba dedicado á San Ignacio de Loyola. y de cualquier género la ciencia y estudio que recorra. exclamar dirigiéndose á los Jesuitas: “Si alguna vez hubiera podido creer ó aun suponer que estuviese en mi facultad elegir por objeto d« mi disertación al gún ramo de los muchos que abraza la ciencia sagrada que os fue se desconocido. Este pensamiento secreto le dirigió en los principales actos de su vida: quiso ocultársele á sí mismo. y cada paso que para esto daba. Hardoüin. Suarez con la ex tensión de su ingenio. era ingenioso y amable. amigo de la literatura y artista. Si me ocupase de controversia. se imaginó que la tiara debia reposar sobre su frente. cuando estudiaba en el colegio de San Buenaventura de los franciscanas de Roma. allí los comentarios de Cornelio Atapide. Cossart y el celebre Sirmond con su 3 doctas explicaciones. Pero uno de esos presentimientos que con tanta vivacidad se apo deran de las cabezas romanas. cuyo excesivo número é indis pensable mérito hubieran disipado todas mis dudas. /podría acaso desatender el vigoroso racio cinio de Belarmino? Si quisiese ir al combate prevenido con ar mas de toda especie. y prometerme una victoria segura. aquí se verían ltta trabajos de Salmerón. F ué Canónigo. de Tirino y de otros. Vázquez con la penetración de su privilegia do entendimiento. & . y otros ciento. Sin em bargo. sferia Gre gorio de Valencia con la madurez de sus juicios. Por último. Pobre como él.— 223— en el^studio y ejercicio de las virtudes sacerdotales. le habia mas de una vez iluminado en su soledad del convento de los Doce Apóstoles. con la idea de que algún dia seria llamado á dar principio de nuevo á la historia de Sixto V. y su aspecto dejaba entrever una de aquellas almas cándidas de las que es muy fácil abusar haciéndolas figurarse por término de sus con cesiones la ventaja de la Iglesia y la felicidad del género humano.” (1) Biui jamas ha pertenecido ¡ la Compaüía de Jesús.diri ja mi vista. olvidaría acaso las obras de Dionisio Petara. Fué amigo de los Jesuitas en la época de su prosperidad. glorioso baluarte elevado en de fensa de los dogmas católicos? Sea cualquiera el lado donde . franciscano como él. tanto que en 1743. Labbe. Si en efecto Retratase de la interpretación de la Escritura. t»n el instante se alzarían ante mí esos hombres tan ilustres de vuestra Compañía. Si la cuestión fuese de historia. encontraría a Bini (1).

ce lebró con entusiasmo al que. dias de su exal tación. ya por temor de alarmar sin pruebas irrecusables la conciencia públi ca. .qu& Pombal fuese nom brado ministro. y. En otros tiempos. Entró en . de elegir. por último.y hubiera pa sado por el trono pontifical. ppr aquel entonces imposible. Ricci. fué el encargad» para las informaciones de costumbre. > Las fiestas y fe-licitaciones-ocuparon los primeros. El pueblo. • .Roda y del cardenal de Solis. gozosos con este nue vo pontífice. El P. y el franciscano Ganganelli se. Tan favorables fueron. Las condiciones debatidas y aceptadas eran un misterio. En todas partes donde se presentaba en su carro(1) Aun se cita de él un juego de palab-as que hizo reir á todos los rom . se hubiera bendecido.h^sta-su fin-mas como victi ma (jue corno sacrificado!'. y le recorria-. pensó en honrar al franciscano con la púrpu ra romana. se apasiona de un nuevo papa.Gariganellij. general del instituto. pu sieron á. para él.mofnento. que el papa no tituheó un. no hubiera dejado en los anales de la Iglesia mas que una memoria. íntimos. Llegado é la cumbre de la grandeza. en Madrid fueron igualmente protec tores de D. Tal era el juicio que Ganganelli habia. Clemente X líl. fran queado por su.el-. Los romanos.odio de la casa de Borbon exigían con el objeto ele dar á la Iglesia una. y se cayó ál bajar una calic inm ediata al Caditolio. _ ■ —224— . querian ver su jovialidad y su sutileza (1). honrando la humanidad y haciendo amable la autoridad apostólica. Al ir Clemente XIV con gran pompa á tomar posesion de la Basílica de San Juan de Letran. y con imaginaciones ménosardientes por las no vedades sociales. Pero su carácter. en cuya alabanza ó vituperio jamas se hubieran ocupado los partidos.nuel de . el .Ganganelli en el camino del pontificado. que siempre. permanecieron en silencio. cuyas tristes consecuencias á nadie era fácil pre ver. Ma.. v-ió de repente cardenal porfd crédito y favor del instituto. cuya espansiva franqueza sabiacon mucho arte servirse del disimulo como de un escudo impenetrable. E ste fué un mal agüero para eí porvenir de su pontificado. nc> le hubiera arrastrado mas allá de sus deseos y previsiones. ya por la deferencia.es.. Si la tempestad que creyó calmar contemporizando. Pero no fué así. buenos apreciadores de ésta clase de agudezas. En Lis boa.elección. por recomendación de Lorenzo. En 1759. Los car- . y en Roma. .ej nombre de. hijo del pueblo como ellos. los hijos de Loyola fueron causa de .v nos.cónclave acababa. Al gunos entendimientos previsores creyeron que no todo habia podi do pasar según las reglas. Ganganelli quiso reinar para satisfacer sus sueños. también Jesuita. Andreucci. no tenia el temple necesario para desafiar á las pasiones. Ciernen* te XIY habia conseniido en hacer cuanto la opinión dominante. pero contenidos.te camino.paz. se cayó de la muía en que iba montado. formado de los Jesuitas.

Lorenzo G anganelli. sacó del olvido en que yacia: “ La popularidad y la clemencia. Antes de seis meses cono cerá su desgracia. sin verse precisado á tocar á la Compañía de . podria ganar tiempo. D I-p ap a les contestó «atiriéndose: ‘‘Non abbiamo contusione. Dijo muchas veces que si tuviese necesidad de castigar á alguna de «léñales y los príncipes que !e rodeaban. pág. y sobre todo. dice en su Historia del rei no de Núpoies (1).” 29 . cicatrizar algún día las llagas del catolicismo. y para asegurarse de si se había ú nfr hecho álgufr ñáiío. Se fi guraba qué con promesas dilatorias. y se unirá al mundo entero p ara llorar á Benedicto X IV. Federico II. con una buena voluntad. ca rta fechada en 6 de Mayo de 1758. papa y cristianos. rio convenia al rey de España. uno de los escritores revolucionarios dé Italia. dice. ¡ib. auti f. 62. todos olvidan el provecho que pueden sacar de esté axioma eternamente verdadero que'el general Collecta. Se le creia cle mente de hecho como de nombre. como ni tampoco á Cboiseul. persua diéndola de que el resto de Europa tenia igual confianza en el pon tífice. y cáda uno de por sí se fatigaba por figurársele como el ideal de sus sueños. se alegra de que por fin haya muerto éste. Pombal y Aranda. El afecto habia reemplazado al respeto. Veia por experiencia cuán dulce es ser papa. revestida de oro y terciopelo. pero dejémosles entregarse á su alegría insensata. El rey de Prusia. sobre la muerte de Benedicto XIV. Los filósofos esperaban mucho de d e merite XIV. se explica así sobre los romanos: "E l pueblo romano.—225— -za. Esta política espectadora. quiso borrarla idea de las condicionés por las cuales habia llegado á serlo. que sube y baja como las olas del Mediterráneo. ma cotifusione” ■ [1] Storia del Reame di Napoli del genérale Pietro Colletla.aile francis cano. haciéndolo sufrir en •cierto modo la tiranía de la popularidad'. son lujo de reyes. [2] En una carta al prelado Cerati. que también se avenia con las miras de Luis 3tV. con adulaciones á los sobera nos.que la justicia y la firmeza son los únicos móviles del gobierno. mientras. Ganganelli no quiso acordarse de que el pueblo en las acla maciones con que embriaga al soberano.” En medio de los trasportes dé alegría con que los ciudadanos de Roma asedian siempre al nuevo pontífice (2). el pastor y las ovejas. era saludado con muestras de ale gría. y •ayudado de una sabia tolerancia. El entusiasmo y la ternura de los romanos son tan variables como su clima. se acercaron para tranquilizarle. y bajo el mentido entusiasmo de sus súbditos. encuentra una garantía de libértad para tas maldiciones que tiene reservadas. y que querría cam biar de papa todos los años. y en estos momentos de delirio paternal ó filial. que la que mostraban los habitantes del patrimonio de San Pedro. Los embajadores se go zaban en organizar y dirigir los aplausos de la multitud. pero Federico les conocía á la legua. era maestro y adepto al propio tiempo de aquellos.Tesus. Ganganelli se encon traba radiante de gozo. y su bendición no recaia sino sobre cabezas piadosamente iriclinadas. que ha reinado diez y nueve. VI.

pronunciada en su interior por los mismo que. . Ibid. no se hacian sino á media voz. si quereis que no ella sino la vanidad. y que San Francisco de Asís po drá muy bien matar á San Ignacio. destruyen á los granaderos de la Santa Sede. X V III. Correj-pontlnnce. es como si se propusiese á á vuestra magestad que licenciase su regimiento de guardias. y el 7 de Agosto del mismo año. vuestra heretiquísima magestad sea la única que los conserve. que miéntras sus magestades. por complacer á los príncipes cató licos. el Ínte res. pero os probaré. los resentimientos.0 respondía á D ’ Alembert (3): “Engreída la filo sofía en este siglo. cristiana y fidelísima. en fin. Me parece que el santo padre franciscano. lo han hecho todo.” El enciclopedista no necesitaba la [1] [2] [3] (EwTts jjhilosophiqufs de D ' Alem bírt.” Bajo una ligera y festiva forma.— 226— sus provincias. hará la mayor simpleza en licenciar sin mas ni mas su regimiento de guardias. El rey protestante no hacia el menor caso de este cúmulo de animadversiones. Me parece que este convenio es igual al que hicieron los lo bos con las ovejas.” Estas confesiones. la atribuia á la alegría que la elección de Clemente XIV ha bia infundido en los incrédulos. La deter minación del rey de Prusia era irrevocable. católica. que éstas despidiesen á ios perros. apostólica. ¿qué progresos ha hecho? Me diréis que ha acabado con los Jesuitas. y el 3 de Abril de 177. Sea de esto lo que quiera. Ibid. á fuerza de adulaciones. y todos saben cuál fué en seguida. D ’Alembert. D ’ Alembert volvió á escribir á Federico II: “Se asegura que el papa franciscano se hace tirar mucho de la manga para abolir á los Jesuitas (2). El pontífice titubeaba. la daría á gobernar á los filósofos. De nada me admiro. Quiso por el con* trario. el lenguaje era muy distinto: se proferían las imputaciones mas ex trañas y escandalosas contra el órden de Jesús. En presencia de la opinion y de la Santa Sede. hicieron cuanto pudieron por conducirle á su ruina. su suerte. tan llenas de previsiones revolucionarias y an ticatólicas. D’ Alembert revela la última pa labra de los filósofos. guardándolas para los sue ños del porvenir. y el 16 de Jimio de 1769 le escri bía (1): “Se dice que el franciscano Ganganelli no se las promete buenas á la Compañía de Jesús. Convengo. sin em bargo. recompensar á la Silesia. Esta última palabra es la condenación de Clemente XIV. se muestra con mas resolución y fuerza que nun ca. Pero vamos claros. lo que hay aquí de singular es. t. acusándole deque minaba los tronos y tendía á perder la Iglesia. las intrigas. cuando pusieron como primera condicion. pues solo el proponer á un pa pa que destruya tan valiente milicia. y no obstante las súplicas y sarcas mos de los enciclopedistas. como es. mantuvo allí á los Jesuitas.

Todos aho ra estarán á la expectativa de las primeras medidas del nuevo pa pa. Los filósofos estaban á la expectativa. “ ¿Qué quereis que os diga. El car denal de Solis. despues de haber alimentado la ociosidad de los cafes de Roma. no dejó de continuar el doble juego que también cuadraba á su carácter. ni mas fraile Francisco. tanta parte he tenido en su elección. las esperanzas y los sueños mas lejanos. sobre las noticias que he recibido del gran teatro del cónclave. escribe aquel desde Aranjuez el 6 de Junio al caballero de Azara. no se atrevía á entregarse de lleno á una esperanza quimérica. Esta capital era el centro donde afluían los proyectos. No era al verdadero papa á quien pintaban. llevaba tras sí el torrente de la publicidad. Cada uno basaba en el nuevo papa un sistema de revolu ción disfrazado con el nombre de cambios indispensables ó de pro greso moral. y cuántos otros alzarán su frente asombrados con un golpe inesperado.” El 13 de Junio. Roda. y que ha •querido continuar por cartas. Roda se explica así: “Ya adivinaréis sin duda la alegría que aquí reina por la elección del papa. y esto dará cau sa á las voces que corren y de los que ine habíais. Sabéis bien cuánto he escrito sobre este punto. y se comentaba la sonrisa ménos expresiva del pontífi c e . con el ministerio. En vues~ 'tra anteúltima carta. demasiado la sabia: mas á pesar de eso. Se recogia la menor palabra. Ya verémos. El rey de España se en tregaba al regocijo. con los parlamentos y con la litera tura. como en la del gran visir. ya me indicásieis algo. Esto es lo que explica la gradación del Ínteres qun se encuentra á cada página de su correspondencia con Roma. Lo que es yo. otros le fabricaban virtu des filantrópicas. Sea lo que quiera. Mon señores Alfani y Guarantello volverán á residenciar sus beneficios. que no fué llamado á las confidencias de •su señor y que ignoraba de todo punto el acta firmada por Ganga nelli. No ha sido lo mis mo en Francia. monseñor Macedonio aguardurá el capelo. pero se hizo un misterio para los demas secretarios del despacho. Cuántos prelados caerán por tierra. con su influencia con la corte. pues esta es mi regla. me agrada . Mi amis tad y correspondencia con él miéntras estuve en Roma. para sacar de todo un argumento en favor de las ideas ó de las ambiciones que á cada cual dominaban: unos le atribuían un len guaje impropio de su carácter pontifical. puesto que ya acta esí fabulal Salió falso el proverbio: ni mas Sixto V. Aranda y Azpuru también estaban iniciados en él. Verémos lo que hace. se expiaba el gesto mas indiferente. porque tenia el secreto de Ganganelli.—227— prueba. era al arbitrario pontífice que su imagina ción se forjaba. es pública y notoria. y con él otros muchos. No dudo que Azpuru sea el autor de lodo esto. y referian á su antojo mil anécdotas variadas que. Al ménos Fuentes nos escribe cartas llenas de triste za y mal humor sobre Ganganelli.

Pa rece que son muchos los proyectos que ocupan al papa. Roma y su corte tiene in tereses muy opuestos á los nuestros. espero que será condescendiente. desentendiéndose y a-un sacrificando nuestros intereses comunes. entre Solis y “ Ganganelli. y las mues tras de respeto que de él han recibido. para herir en lo mas vivo á la Compañía de Jesús. que en cuanto á lo demás. y así usan de arte. .r un sim ple espectador. le dice. que no piensa sino en los de su escuela y su orden. que prefiero pensar que no se rá nada.”! A pocas semanas del intervalo.. se exaspera. que no quiere mas que llevar adelante sus propios negocios. y el arte nuestro debería. su confiden te diplomático de Roma: “ ¡Qué feliz sois. Todos escriben maravillas del papa. Roda. Roda se irrita.” El franciscano Joaquín de Osma. Este es un medio que la corte de España creyó oportuno. y no tener papel en esa comedia que. solo vos sois quien no veis tan bellas cosas. escuela.. no ocultan su alegría. puesto que nada me escribís ele eso. á ménos que no le trastornen la cabeza. y el 31 do Octubre se explica en estos términos con. pero ménos encarnizada. “Los Jesuitas aprovechan la oeasion. me atengo como V.. y del papa. El conde <le Campomanes se dirige á su vez á Don Nicolás de Azara.mien tras que los demas se inquietaban ál ver una confianza que les parece apoyada en yagas aserciones. confesor del rey. persuadida de que somos juguetes de Roma. á la experiencia. La mayor parte de sus negocios están prendidos con alfileres. El 12 de Septiembre.. se encar ga de solicitar y activar la causa de beatificación de Palafox. refieren las con versaciones íntimas que han tenido con su santidad.” Los que estaban en el secreto de lo que se habia acordado el 16 de Mayo. que hasta el dia ha consentido en nuestras resoluciones y aprobado todas nuestras medidas. S. y el 1S de Julio es cribe lo siguiente el célebre fiscal: “Por lo que hace al papa.—228— mas que él sea papa que otros en quienes se pensaba^ Que le dejen. en se. y por consiguiente es error querer que obren contra lo que les importa. se terminará en tragedia! La Fran cia. era que los nuestros adelantasen ma&. comienza á alejarse de noso tros. que no tenia la ma yor fe en Clemente XIV. escribía á Azara: “Es tan poca cosa lo bueno que espero de Roma. Sus demas ene migos de Madrid la hacían una guerra mas franca. Lo que yo querría. en paz tocante á su orden y á su. y trabajan á do» manos' Ji Véa*e el fax-sím il ti. ser nó pedir cosa que no sea absoluta mente justa y necesaria á la que el papa no pueda resistirse y obrar con firmeza (í). yo . por la misma fuerza de las cosas.

Liar».' fz e^ Y b p a V e c to r & t£ ^ €-yn & e o u 7 n a J J o r r a . O & 1*sYYU)Ccl<fi c ltl? ru d e ^ r r v i? I /. tU e * ^ . a -' <¿y>° (Xs ? A * Í W -j~ s* L„ « « y ^ ° es™ **. c fa c x.(W le Don S w p é Cttrqjorrmi&s al telsRvr» A. o < J ) f& £s Toó L ^ ' JP €.i^ e > r u c ^ t -ía u & t 7 j? < ^ * 7 & r to n occÁ ^ ?u j c¿ e^cc svn . < ^ l GÚ z c c s au¿ & t^ y r y u y c x . ^ * 9* / O fr S c - f ^ s x u * ' « * > ^ 'c c x t x ^ .c ó l & C f j & L ' ty & s n s c y /c L / ^ ’ o i~ Z t ts .c¿cou OCdOL^ o c t v l ‘^ £ r te ^ J U .o u > u c c a y b fo U& ¿Te < ^t . v ^ í e ^ . j ^ ^ .

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“Si mi voto prevaleciese* ya se. se publicó lá elección de Conti. El 26 dé Diciembre de 1769. como los ministros de Francia y de España. Con esta respuesta. y la contentación fué: que su cantidad mandase á quien le pareciese* Apenas llegó este aviso á Roma. Al subir al trono Clemente XIV. en la que proponía á Cóñtí en primer lugar. los demas quedarán i nn lado*” v Así. la obra que tanto nos importa. y que nos vengan á buscar.de Roma. era muy justo que el papa tuviese el suyo en Lisboa.cion.el papa mandó la terna. pues. teniendo al mismo tiempo lástima de les actores.” No hay cosa mas deplorable que la historia estadiada bajo el pun tó le vista de la diplomacia. Pero á fin dé que no se pierdan estas lecciones ni para Roma ni para el mundo católico.de todos. nada omitirémos de este lenguaje que se renovará mas de una vez*. hubiera atado mas corta-cual q u i e r a negocia. cuesta Roda cómo re cibió Pombal la demanda del pontífice* y bajo qué condiciones fué aceptada: “Por lo que toca. hagaaios* que nos pidan. estuvo tan duro y tan insultante.tener uil nuncio en Lisboa. con Roma. la salvación dé las almas* l a s l a í g l c - . creyendo que Seria bien recibido. pero en tanto qué Ho se extinga la Compañía de Jesús* negocio $ mas importante. dice. desde lue go. ó al ménos finja no tenerla. á causa de su antijesuitismo. los embajadores y los cardena les del partido de las. escribió que el papa desearía . y os reireis. en Portugal. el embajador me ha dicho que no cree que esto sea consecuencia de haberse arreglado las diferencias entre esa corte y la .. qué acabarán por ser silbados. ni menos el que Garvalbó haya de sistido por esto de sus compromisos. coronas habían restablecido una Bdbel. Asomaos al palacio. á lo qué dijo Carvalho: que teniendo el Portugal su ministro en Roma. sin exponerse á un cisma. y el 5 de Diciembre el ministro ex presa así este pensamiento á Azara: “Os estoy viendo mero espec tador de ese teatro en que se representan las farsas mas ridiculas. al nombramiento de Monseñor Conti como nuncio. desde las primeras audiencias qUe tuvo con su santidad. y se hubiera empreñdjdo.” • El cierna estaba en germen en esas -palabras ministeria]fes< En Roma. como dice muy bien Roda. que marchará ^Portugal á Úen&r sus funciones de enviado del papa. que se debate en sus correspondencias últimas. que era un prodigio de confusion. marques de Pombal. quiso renovar las relaciones di plomáticas cotí la corte de Portugal» Carvalho. y harán de modo que el papa quedé sin libertad de obrar. será tratado con todo re»Pétój y obrará de acuerdo con el encargado de negocios de Fran cia. Almada.— 229— póF sí mismos y por sus emisarios* Conocen mefor que nósotros al papa y sus ministros. sin hacer eáso del papa. Ante^ de pedir nosotros.

ministro del rey cató lico. Apenas fué elegido Clem ente XIV . cuando Bernis sucedió al marques D ’ Aubeterre. y expulsa de allí á los des terrados. de todo debía prescindirse hasta despues de la supresión de los Jesuitas. Los padres del instituto. para luego dirigirlas mejor y con mas seguridad contra el papado. Manuel de Roda. daba Voltaire á sus adep tos. Lassis non dabatur tequies. y un papa les negaba el reposo y la seguridad. La ope racion nada ha dejado que desear. cuando he aquí que Ganganelli les va á probar que no es siempre un lugar de asibo la ciudad eterna. pros criptos de todos los reinos gobernados por príncipes de la casa de Borbon. ya no nos queda ‘mas que hacer otro tanto con la madre. se le vió presentarse ■como mediador entre la impaciencia española y la insolencia de Pombal. de una carta diri gida al duque de Choiseul. Embajador de Francia cerca de la Santa Sede. pero en el se creto de sus tendencias. Hemos muerto al hijo. se habian retirado al condado de Aviñon. grito de guerra y de exterminio.” Abajo el infame! tal era la palabra de órden que. el discípulo de San Ignacio 110 era mas que un medio. y se le hacia creer adulándole que su política de conciliación. creyó este cardenal que dividiría con aquel el peso de los ne gocios. y la Compañía de Jesús veia caer sobre ella el golpe dirigido contra la religión. hallaron un refugio en Córcega. ser un poco mas explíci to. unida á su . y pidió tiempo para estudiar maduramente la cuestión. nuestra san ta Iglesia romana. que ensayaban sus armas en el instituto de Loyola. er rantes sobré los mares. dice. Ya fuese por afecto á Clemente XIV. Miéntras tanto. le devolvía el eco al duque de Choiseul. Este era el dclenda Cartago de estos Catones de contrabando. Estaban cansados en el servicio de la Iglesia. le vemos en la posdata. el duque de Choiseul se apodera de esta isla. Con esto se aislaba á Ganganelli. Cuando en 1767 Roda dió el grito de: ¡Guerra á los Jesuitas! y que salió triunfante de la operacion cesárea he cha á la Compañía. en los im píos accesos de su afluente bufonería. Bernis se encargó de obtener un plazo dilatorio. Estos se lisonjeaban con gozar de algún reposo en Ro ma. El soberano pontífice se mostraba benévolo con todos. se alejaron del Vaticano los cardenales que habian dirigido los negocios en tiempo de Rezzonico. D. ó ya por un senti miento de equidad en favor de los Jesuitas. y orgulloso con la gratitud oficial que le manifestaba el pa pa. Los Jesuitas españoles. el honor del supremo pontificado. el 17 de Abril: El éxito feliz. y no querian herir sino al Jesuita. Ellos’ no detestaban si no al Jesuita. su amigo. ha sido completo.—230— sia. que resonó de la otra par te de los Pirineos. La Fran cia les arrojó de allí con sus armas. ministro del rey cristianísimo.

E l 14 de Junio de 1769. Cuanto mas rigurosas eran. hacia por volver la cabeza. y en los primeros cuarenta dias de su pontificado. Estas ocultas maniobras que las ambiciones y resentimientos lo cales propagaban á la sombra de la tiara. que jamas consentiría en que se des truyese á la Compañía de Jesús. y se le fué conduciendo á romper insensiblemente con los que hu bieran quizá despertado su equidad natural. Se mostró tan hos til á la Compañía. A pesar de sus complicidades secretas. se tendieron lazos ásu amor por la paz. y para irse evadiendo emplea todas esas añagazas. Di simulaba por ganar tiempo. Su magestad debe insistir mas que nunca en pedir formalmente la destrucción de la Compañía. pero el rey no debe de jarse engañar por sus tretas. Su odio contra los Jesuitas es una superchería. pero fuese cualquiera el velo con que se cubriese para ocultar sus pensamientos. y ne garse ¿ iodo acomodamiento.” Eu un breve que principia por estas palabras: Ccelestivm munc- . exigían que gobernase y lo viese to do por sí solo. bajo la protección de Bernis y de Azpuru. Lie* gó á conocer muy á su pesar que las astucias diplomáticas no sir ven a! pontífice que las usa sino de apoyo efímero y engañoso. tanto mas alimentaban la sospecha fija y tenaz de que el papa obraba así por mera política. Prohibió á los dependientes y demas empleados de palacio. Ganganelli. Con el fin de arribar al supremo pontificado. No se cesaba de repetir al papa que nada habia dañado tanto á los Jesuitas como la manifiesta adhesión de que su predecesor ha bia hecho'alarde. En el Ínteres de la Iglesia le recomendó que tuviese en considera ción el voto de su soberana. Clemente prometió hacer lo que pudiese. toda comunica ción con los Jesuitas. y Azpuru escribía el 3 de Julio al conde de Aranda: “ El papa nos la quiere jugar. una vez sentado en el trono apostó lico. y cuando veia á alguno de estos arrodillarse á su pa so para recibir su bendición. busca uu medio honroso para salvará todo precio la existencia de los Jesuitas. Kaunitz se presentó en audiencia al papa. No bastaron estas medidas para desarmar á los enemigos del instituto. que venia á cumpli mentarle en las festividades de San Luis Gonzaga y de San Igna cio. se negó dos veces á recibir al general de los Jesuitas.— 231— conocimiento de los hombres. Poco á poco se le iba rodeando de prelados hosti les á la Sociedad de Jesús. Clemente XIV se habia separado del camino de la verdad. se veia obligado á ejecutar las órdenes de su corte y á defender oficial mente lo que la emperatriz cubría con el manto de su protección. creyó que debía observar otra conducta. embaja dor de María Teresa. que no quiso jamas dirigir la palabra á ninguno de los padres. Mientras tanto. había en Roma ojos que penetraban este abisrup. no se ocultaron al conde de Kaunitz.

Decia en él: “ Derramamos con placer los tesoros de las gracias celestiales sobre aquellos que " sabemos que procuran con el mayór ardor la salvación de las al-' mas. pero los de la tercera orden triunfan y dan á este breve la importancia de la bula de la Cruzada. suspendió los efectos del breve. Manuel de Roda significa en estos términos.—232— rum tkesauros. á aquellos á quiénes nuesrro amado hijo en Jesucristo Lorenzo Ricci ha designado para que salgan en . el 15 de Agos to. y por su ardiente caridad para con Dios y para con el próji mo. hecha según costumbre y publicada en la forma y tenor ordinario. para que el papa. Tengo por seguro cuanto me decís so bre este negocio. pues si yo auduviera en ella. Los Jesuítas estaban condenados en el tribunal de las coro nas. concedióindulgencias á los Jesuiias misioneros. sino en toda España. pero lo dejo correr. el breve del papa en favor de los Jesuítas misioneros. vista nuestra to lerancia y moderación con él. y á fuerza de afrentas. por el que su predecesor habia excomulgado al duque de Parma. Los que piensan bien. pero estas protestas cordiales no desarmaban el . le dice. se comprometa mas en el paso de la extinción de la Compañía. Como com prendemos entre estos fervientes obreros á los religiosos de la Com pañía de Jesús.” A la lectura de este breve. no desoía su menor queja. se acercaba la’épo ca de que el papa expiase el pacto del 16 de Mayo. deseamos igualmente conservar y acrecentar con favores y gracias espirituales el celo activo y em prendedor de estos religiosos. Reclamaban contra este acto. la voluntad de Cárlos III en su carta á D. Clemente XIV del 12 de Julio de 1769. las cortes de España. pero se les ha contestado que vale mas mos trarse indiferente y despreciarle. si no costumbre inmemorial. y por su infatigable celo por el bien de la religión. este año y en los siguientes á diferentes provincias para trabajar en ellas en la salvación de las almas. y sobre todo. y pronta sabríamos si el papa procede de buena fe.” Clemente XIV se habia espontaneado: la transacion de que habla Roda ya no era secreto. Nicolás de Azara: “ Es increíble la bulla que ha metido. Ganganelli quería insinuarse y lograr la amistad de Cárlos III y de José I. del cual se han circulado copias no solo en Madrid. Esta transacion no ha corri do por mi cuenta. y se admiraron de que la secretaría ro mana siguiese en favor de la Sociedad de Jesús la plantilla ordina ria. y no debian esperar ni justicia ni indulgencia de parte de la Santa Sede. D. que no era un testimonio de la benevolencia del pontífice. y si sus ministros obran con energía. Ñapóles y Parma hicieron las mayores protestas. Ac cedía á todos sus deseos. se han indignado y profieren mil injurias contra Roma. Muchos golillas quieren que el consejo de Casti lla le mande recoger. ya acortaría el tiem po.

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y si falso. Si es débil. Y lo seriarnos realmente. titubeando en ejecutar lo que su corazon-y sus prome sas exigen. las consideracio n es y miramientos son inútiles. con el rey de España. de los cuales es pre ciso dar de mano al presente. y le instaba á que cuanto ántes acabase con la Sociedad de Jesús. Por otra parle. no me es posible censurar ni mé nos extinguir un instituto elogiado por diez y nueve de mis prede cesores. contentar á unos príncipes con disgusto y desaprobación de otros/’ Personalmente Luis XV entraba en esta idea de justicia que el pontífice le sugería. En ambos casos. Con esto Ganganelli creyó librarse de la responsabili dad del pacto firmado en su elección. según vuestras máximas francesas. Por lo cual no puedo. seria ridículo dejarle concebir ni siquiera una esperanza remota de que somoá su juguete. jamas accedería á sacrificar la Sociedad de Jesús á las exigencias de los incrédulos. El pa pa llegó á conocer tan bien su posicion. con su extinción. Este plan tenia el asenti miento de todos los hombres de bien. ni mucho mé nos con el voto de los filósofos. cuanto que le ha confirmado el santo Conci lio de Trento. y tanto mas. que el papa es débil ó falso: débil. la Polonia. falso. que antes de transcurridos seis meses de su exaltación. lo será mucho mas cuando vea que nada tiene que temér de nosotros. Con su ligereza habitual. Todos los demas ya vendrán por sí mismos. escribió á Luis XV: “Por lo que toca á los Jesuítas. ni con las ideas de Choiseul. pero no se avenía con los ar rebatos de Cárlos ILI. El 26 de Agosto de 1769. yo convocaré otro con cilio general donde tocio se discuta con justicia. pues lo mismo con ellos que con cualquier otro orden religioso. el concilio general es superior al papa. me han escrito en su favor. debo tener equidad v protección. el mi nistro de Luis XV participaba al cardenal de Bernis sus proyectos ulteriores. La corle de Viena no dará su consentimiento sino 30 . Si se quiere.—233— encono de que la Sociedad de Jesús era constante objeto. cuando no haya Je suítas. y donde los Jesuítas sean oidos en sus defensas. buscando subterfugios para engañar á las dos co ronas con esperanzas fallidas. señor cardenal. ei rey de Cerdeña y aun el mismo rey de Prusia. cargo y descargo. El rey de Francia y el papa se hallaban ínti mamente convencidos de que la Iglesia. así se expresa Choiseul en es ta comunicación: “No creo: primero. El punto mas vital es la disolución. y que. para la extinción de los Jesuítas: pues ya conocéis que esta salida del papa lleva consigo mucha dilación y dificultades. “Segundo: Pienso. si aguardásemos á que el santo padre tuviese el consentimiento de todos los príncipes católicos. que sea necesario confundir la disolución de los Jesuítas con los demas objetos-en cuestión. reunida en concilio.

escitada por la Rusia.que los reyes de 1 raneia. ya sea por la voluntad de los príncipes. que debe servir para que el papa os inste á que os quedeis. IV. me avergonzaría con solo ver a¡ P. Choiseul no había tenido repfifo en ultrajar la memoria del delfín (1). que jamas hubiera insultado Ricci al hijo y al heredero . pero con trabajo. y al ponensos de lante ese preliminar. “Concluiré la historia de los Jesuítas. Al fin han seguido el mismo ejemplo todos los estados de la casa de Borbon. y que es el foco de las intrigas. de los negocios. pa ra chasquearnos.t. á quien aun lloraba la Francia». Con esto. No sé si se ha he cho bien ó mal en expulsar á los Jésuitas de Francia y de Espa ña. quizá tenia derecho á presentarse en oposision con un príncipe extrattangero.. ya por la del papa mismo. y sin remedio. presentando á vuestra vis ta nn cuadro que. la Polonia. RíejC¡ corno antagonista de mi señor. que no se puede ver con sangre fria este cuadro sin escandalizarse. A la verdad.— 234— bajo ciertas restricciones y una negociación ventajosa. “Pero la burla llega á su colmo.por . la Prusia y la Cerdeña. ya conoceríais que esta me dida es conminatoria. harán lo propio. debe añadirse el del clero. Ya está dado. La Alema nia le dará. lo que se ba techo mal es.de su soberano. que al consentimiento de los príncipes. que no tienen c o q o c í miento alguno de los hombres. que esta aprobación del clero no podrá darse en toda forma.ni de las cortes. y nos encontramos coa. le negará. el haber dado un paso tan marcado para la supresión de la Orden. señor cardenal. á no dudarlo. de los enredos y embara zos de lodos los corazones católicos. y con esto haber advertido á la Europa entera de este mis mo paso. Tan bien como yo sabéis. y si yo esKJviese de embajador en Roma. Creo que una vez expulsados. ó no lo serán? ¿Vencerán al fin los reyes. y que de hecho semejante asamblea ya no puede tener lugar en nin gún país católico.” El general de los Jesuítas. conspiraba para hacerlos proscribir en tes estados pontificios. cuando el santo padre añade. que. sino reuniendo un concilio. nacido en Fionancia. 6 serán los Jesuí tas los que lleven la palma? Hé aquí la cuestión que agita á 3 s ga © binetes. os asombrará. despues de haber deportado & los Jesuítas de sn reino. “Cuando os encargué que declaraseis al pontífice que los minis tros del rey recogerían sus pasaportes. ¿Serán éstos supri midos. nos trata como á niños. 5i. -T> ' ‘ - ^1) So lee en la -HUtoict ¿ t Fronte jxniant le X VflI jü e k . pero á buen seguro. según ya tengo ealendido. el papa nunca llegará i reu nir ese unánime consentimiento de los príncipes. de España y de Nápoles están en guerra ? abierta contra los Jesuítas y sus partidarios. y para que os comprometa á escribir al rey sobre vues tra permanencia á su lado.

que debía jazgarles. . y ya. siguiendo su bande ra. es difícil explicar el extraño pasage de la carta en que Choiseul d eclara que seria vergonzoso ver al P.— 235— cuando este hombre de estado?dirigia á Bernis la inconcebible carta. y fué el de suplicar al soberano pontífice que escribiese al rey de España. de la que solo hemos citado dos fragmentos» ' Este despacho turbaba la quietud de Clemente XIV. Clemente XIV conoció al fin que toda su mansedum bre no producia sino unapasagera ilusión. Moñino. Se hizo apare cer proceso sobre proceso contra los Jesuítas. dejándole entrever la posibilidad de que le faltase la embajada de Roma. por un contrasentido. Luis XV solicitaba una tregua al odio siempre activo de Cárlos III. y al mismo tiempo le conducía insensiblemente al abismo. que quizá no buscaba sino medios para retardarla. Despues de sem ejante insolencia. que habian empleado contra él sus enemigos. de una parte. la obtuvo. este {el delfín) no hizo más que un esfuerzo en su favor. Era preciso argüirle por sus ideas de justicia. que contenia laa mayores quejas contra el duque de Choiseul. Orsini. y fué. se resignó á pedir algún tiempo para ejecutar la supresión del instituto. Grimaldi y el duque de Alba. y á desafiarle luego en cierto modo con estas palabras: Q uizá per desgracia me veré precisado á ser vuestro sGbdito. amenazando á Roma. Dudaba de su buena fe. . pero Bernis.Versalles la lentitud del cardenal diplomático. con palabras dulces que derramaba sobre aquel corazon ulcerado. Bernis le consolaba en sus amarguras.Ricci antago nista de su seáor. comprendieron que todos los esfuerzos con el papa serian esté riles miéniras que no le arrastrasen mas allá de sus secretas intencio nes. de placeres lícitos y de benevolencia artística. y revelaba ó suponía sus intrigas con algunos gefes dp los parlam entos. fatigado. El cardenal no titubeó. • El rey se quedó sorprendido. se quejó agriam ente del delfín y de sus consejeros. Roda. ■ . é inquie taba también á Bernis. y que le exponía á las justas reconvenciones d ejas cortes. á buscar á ese príncipe para dem ostrarle la falsedad dé las denuncias de que se habia hecho órgano. Bernis no encontró sino un medio para conjurar esta tempes tad. Cárlos III habia denuncia do al gabinete de .fausto. á fin de perderlos en el espíritu del pontífice. Presentó al rey una memoria. el embajador de Francia. pero jam as seré vuestro servidor. esperando poder salvarse aun. donde se habia arreglado una vida de . para llevar íi cabo la disolución de eéta sociedad. por otra. y por espacio de muchos días recibió fria y severam ente íi su ministro. y.casi vencido por tan continuo asedio. Clemente XIV. no cesaban de instar por la extinción de la Compa ñía. sabedor al momento por la marquesa de P om padour de los medios. sembrando de flores su camino. Miéntras que P o m b a ly Choiseul. Pero éste. . y se les atacó en detai. y exigia su separación. y reconociénLacretelle: D urante los dehates sobre los Jesuítas. hizo dar al papa Un paso que la iba á acelerar mas que nunca. Azpuru y algunos otros cardenales v prelados.

quedaría deshonrada si se negase á cumplir su palabra y no suprimiese una Sociedad de cuya destrucción ha prometido él mismo comunicar el plan. y en cuanto al profundo dis gusto que por ella ha tenido el papa.' Mas según parece. enemigo de la publicidad que tan bien se hubiera avenido con una digna ociosidad sobre el trono. Nicolás de Azara: “ Vuestra carta es causa de que las gentes de aquí den una en el clavo y cien to en la herradura. Su santidad es demasiado ilustrada para dejar de conocer que. Con su carác ter. dice Roda á su ministro: “En cuan to á lo que me decis sobre la obligación que os ha sido hecha. Pe ro ese compromiso no bastaba á la actividad de los ministros espa ñoles. y á cu yos miembros reputa como peligrosos. no se le ocultó que tarde ó temprano. á pesar do los ruegos del papa para que no enseñáseis á los demas embajadores la carta de su magestad. y coloca á Azpuru en la senda que Cárlos III quiere que siga en Roma. y el 15 de Enero. que en lugar vues tro hubiera guardado silencio. que. y su magestad ha mostrado gran indignación. y para volver á la gracia y sincerarse con Choiseul y los filósofos. pero aun estas dilaciones ya están limitadas. sospechando siempre de los demas y aun de sí mismos. Desconfiados y tenaces. no contra vos. sino si. que ya habian echado por tierra. sino contra el papa. éste último lo ha revelado al rey. Osma que estaba en el secreto de Cár los III. Manuel de Roda vuelve á tomar la pluma. Ganganelli rogó á Azpuru que la tuvie se secreta. añadió: “que los miembros de esta Compañía habian merecido su ruina por la inquietud de su genio y audacia de sus manejos. La carta que le he comprometido á escribir al rey católico. vos escribisteis sobre eso al padre confesor. Clemente XIV ya estaba con las manos atadas. Su carta estaba llena de amenazas y de amargura. Dejémosles decir. se hacían un punto de honor y un título de glo ria en no dejar resto sobreviviente al edificio de la Compañía de Je sús.se veria obligado á cumplir una obligación tan selemne. si al rey de España le diese la gana de hacer imprimir la carta que le ha sido escrita.” El 29 de Abril de 1770 el cardenal de Bernis se gloría del gol pe maestro que habia dado. D. escribía desde el Pardo á D. lo liga de tal manera. se ve obligado á terminar su obra. su santidad puede ó no dejar de ejecutarlas. dice así: “La cuestión ya no versa sobre si el papa desea ó no evitar la supresión de los Jesuítas. puesto que nos dejan hacer» . á ménos que la corte de España no mudase de parecer. inquietos y enredadores. Este príncipe escribió á Clemente XIV para que apresurase la extinción de los Jesuítas.” Con la misma fecha el P. con arreglo á las promesas formales que por escrito ha hecho al rey de España.—236— cióla al mismo tiempo indispensable. El mas ó ménos tiem po es lo único que quede conseguir. os respondo.

fyc. Ignacio. Su secretario de Estado Pallavicini. El padre común de los fieles no recibia sino á presen cia de los embajadores. y el 24 de Abril de 1770. Parece que esto se ignora en la secretaría de Estado en Roma. Gregorio X III anadió i ella la apelación al futuro concilio. . la proteceion concedida á los herejes. se la da como cierta. era pre> ciso dejarse marcar con la estampilla diplomática. Paulo III y Pió V se reservaron á sí solos la absolución de las censuras que esa bula contenia. Bernis habia dado muestras de su celo contra los hijos de S. Roda se expresa en estos términos: “Nuestros negocios con Roma. á otros de una ale gría inesplicable. no sabia qué responder áeste fuego cru zado de correspondencias y maniobras. la falsificación de las bulas y demas letras apos tólicas.ños. son para mí un misterio. Julio II. pero este celo no habia logrado resultados que pudiesen adormecer las sospechas del rey de España y de sus ministros. y que aun suscribirá á ella con placer. Ya va casi pasado un año que se habla de la extinción de los Jesuitas. La corte de Viena ha declarado que no se opone á la supresión. Estas censuras se refieren principalm ente á la heregía. y aun á Bonifacio V III. Me consta de buen original que Choiseul está que trina contra Bernis y el modo de obrar de la San ta' Sede. se mezclaba lo menos posible en los nego cios. en el dia del juéves santo. escribe desde Aranjuez á Azara. y para ser admitido á su audiencia. ataques contra la ju risdicción eclesiástica. en 1420. y todavía no hemos visto ni por el forro el plan y método que se nos habia prome tido enviar. Clemente X IV sacrificó también está costumbre. Con todas estas cosas los ministros de nuestra corte siguen atendiéndose á buenas palabras y á lisonjeras promesas. Clemente XIV pasaba re pentinamente de unos momentos de desolación. y antiguo nuncio en Madrid.” Todos los a. los proveedores de armas y pertrechos á los sarracenos. no veia mas que á los asalariados de los ministros extranjeros. se creia obligado por reconocimiento á servirá la causa de Cárlos III.” La corte de Roma. de la que éste no ha hecho mas uso que contestarle que tenia mucha razón. dia en el cual se promulgaba otras veces. ó al ménos impío ó ateo. El duque de Choiseul ha escrito al embajador de Francia en Madrid una car ta fulminante. Unos autores refieren su origen 4 Martin V. la piratería. los soberanos pontí fices promulgaban en la B asílica de S. ser enemigo de la Compañía de Jesús. tan hábil generalmente para descubrir el hilo de una intriga diplomática. lleno de gracia V de amabilidad. otros á Clem ente V. Pedro la famosa bula In cana Domini (1). persuadido de que á todos nos la quieren jugar. No sabia sino lo que se queria que supiese.— 237— y será lo mejor que vos digáis lo mismo que dicen los demas. malos tratam ientos ejercidos coutra los prelados. con el fin de que fuese aprobado por los monarcas. (]) La bula In cana Domini tomó ese nombre de la festividad de Jueves S an to. la dió fuerza de ley. exceptuando solam ente en el artículo de la muerte.

de Grande. Estos fueron sobre todos. los tribunales y las congregaciones romanas la su posen siempre vigente en cüanto á las disposiciones espirituales. Esto.” Se habia sembrado la discordia entre el papa y los cardenales. H e tenido el mayor placer. F ran cia y Alemania. Sin embargo. Cedió sobre un punto esencial. y el 17 de Julio Roda escribe á Azara: “ Sabemos que en Roma todo se hará Sé leen también en esta constitución algunos artículos que tocan á los límite? de los dfts poderes. crear nuevos impuestos sobre el pueblo. los artículos que dieron cau saá las reclamaciones que la bula produjo e n fa s i todas las cortes. ° de Mayo: “ Reconozco. en la correspondencia de Ro da con Azara.bula era el precursor de sub siguientes concesiones. y mas sin Consentimiento de los cardenales. cuya discreción en los ne gocios eclesiásticos y del Estado habia llegado á ser proverbial. porque esta conducta muestra cuál es el carácter del papa. y á pesar de que su máxima tradicional era el adoptar al ménos en público la política de los so beranos pontífices. y lo que es m»6. hace esperar que cumplirá sus promesas res pecto á los demas. Clemente XIV iba ya tan léjos del camino or dinario y regular. y su valor para llevar á cabo grandes cosas. Para él G(anganelii no se habia elevado súbita mente al rango de los héroes. hasta que por último Clemente X IV suspendió su promulgación.. revocación qu»^ jam as se ha Hecho. . como la prohibición de imponer Cargas sóbre las bienes de la Iglesia. como las cláusulas de est» bnla exigen una rérocaeion formal para que cesen sus efectos. y los que la hicieron no ser admitida: eií E spaüa. notemieron el manifestar su descontento. como digno de todo elogio el talento y vigorosa firmeza del papa en la resolución que ha to mado de abolir la antigua costumbre de la publicación de la bula In cana Domini. dice. Roda escribió sobre ésto desde Aranjuez á Azpu ru el 1. y aun sin haberlos prevenido. su deseo de conservar relaciones de una perfecta armonía con las cortes. se lee: “No me extrañan las quejas ni el sentimiento del Sacro Colegio al ver la decisión tomada de no publicar la bula In ccena Domini. irresoluto. y-la diplomacia le saludó con el dic tado.” E l Sacro Colegio no mostró tanta alegría como los ministros de las cuatro cortes. que so lo habia podido aconsejar un deseo de vana popularidad ó de con ciliación imposible. Los cardenales. D espues de haber saturado á su placer á Ganganelli de los elogios impostores. ejemplo que han seguido sus sucesores h asta el dia. E l 8 de Mayo. En su género me ha parecido mas heróico y mas meritorio este acto. El papa ha hecho muy bien. á pesar de que los'enemigos del papa le pintan como un hombre tímido. que lo seria eiv su caso la extinción de los Jesu í tas. y de ningún valor. La supresión de la. porque el papa habia cometido un ac to de cobardía.—238— y semejante concesion fué la señal de la debilidad de Ganganelli. y se la explotaba con detrimento de la Santa Sede. asunto». que se negaron á asociarse á una medida. E stá oposicion fué siempre mayor. los ministros emprenden de nuevo su obra dé destrucción.

de cuerda las intrigas de Choiaeul y de Aranda. y no gobernaba sino á mas: no poder. Ildefonso á Nicolás de Azara. y luego cumplimientos.ocuparse en los negocios jeon desprecio* Sus dos únicos confidentes eran dos religiosos de su convento de los) Santos Apóstoles.■ensu . pero sus esperanzas están envueltas en amenazas: “Me decis. aguardando la salvación de la condescendencia del pa pa. que en Viena. Lo esperamos. se han hecho desde hace un año mas demostraciones con tra Roma.” Algunos dias despues.recoger al pié. como si la. Pombal y Tanucci activaron por bajo. en lugar de contentarnos con cum plimientos. He aquí por qué yo cada vez mas me afirmo en mi pensamien to.insolente elegancia de sus maestros.” Entonces. ese era el último deseo de la diplomacia. todo es aquí misterio. que nosotros en ios diez años que han pasado. El disgusto de lí»s hombres le hizo .la. como ahora. Estos últimos ultrajes irritaron al pueblo ro mano. El papa deja pasar tiempo. pero á la primera resistencia riel papa ya se declaraba la idea de obrar por sí mismos y prescindiendo totalmente de su autoridad. y el 28 de Agosto ya desconfía. Se queriaa.—239— á gusto del rejr. el ministro español vuelve á su tono na tural.persecución debiese cada vez mas encar nizarse contra este anciano coronado. sin pedir nada áRoma. aunque hasta el presente no veamos el menor indicio. sé extingui rá la Compañía de Jesús. el 31 de Julio. queie aislaban.. Solo nosotros nos quedamos con las manos quietas sin hacer nada. decis muy bien (así se esplica). escribe desde S.llamados Buontempi y Francesco. en otra carta á Azara: ‘‘Sí. y siibien no tuvieron. y otras cosas grandes verán su cumpli miento. fueron mas gro seros en su proceder. y siempre cumplimientos.e las feeremonias •religiosas. en Florencia y en Venecia.de la cátedra de Pedro las varas con que habian de ser azotados los católicos. sin embargo. Su asentimiento exigido se transforma en humillación para la Santa Sede* y Clemente XIV no se atrevió á dar á entender que lo cora. se ensayaba. Ya voy e m e n d o que este pontificado pasará todo entero. de que esta es la ocasion mas oportuna para obrar por nosotros mismos. Roda espera aun. y como se nos decia en el año anterior. que nos desea mucho bien y que ha prometido complacer al rey en muchas cosas.. El papa detestaba el exterior prestigio d. Lo mis mo podrémos decir de Portugal. donde hasta el dia no hemos visto revocado ni uno solo de los numerosos decretos publicados en igual sentido. y no se habrá hecho otra cosa que dar buenas palabras y cortesías á todo el mun do. transformar la autoridad del sucesor de los apóstoles en instrumento de opresion. ' La Francia y España la dejaron-respirar durante algunos meses.prendía.” Estas adulaciones no produjeron el efecto que Roda esperaba. y creemos en ello con todo el ardor de nues tra fe.

la voz que corre es que el negocio está concluido. y sacó la Niobé de la villa de Médicis. V que todos de consuno podrían aun trabajar por la gloria de la Iglesia.haber triunfado en el vicioso corazon del rey. á fin de poder mejor dominarle en beneficio de sus rencores monásticos y de las pasiones de todos los ministros de la casa de Borbon. Garnier escribia aun á sus hermanos: “Los Jesuitas no se ayudan á sí mismos. que en todas partes veía Jesuitas. cuenta los sentimientos de Ganganelli. cuya firmeza temian>los embajadores. D. Tanucci era el ene migo personal de la Santa Sede. pero el papa guarda un secreto impenetrable sobre este asunto. poco mas ó ménos. el 6 de Marzo de 1770: “Los Jesuítas saben que se solicita su abolicion. Leopoldo de Toscana siguió el ejemplo de Tanucci. consecuencia inevitable de una mala administración. Lo mismo aquí. no quiso atemperarse con Madama du Barry á los deplorables caprichos de Luis XV . en aquella sazón. y el golpe dado. hermana de Choiseul. Ni cardenales ni prelados son llamados al palacio. A estos motivos de descontento interior se agregó la escasez y carestía. y por medio de adulaciones se le pri vaba hasta de la posibilidad do reclamarlos. que el P. príncipes y mi nistros se conjuraron para colmar su vejez de todas las afrentas imaginables. el Toro de Far nesio. Tan completamente se encontraban fuera del manejo de los negocios. escribia desde Roma. ni saben ni pueden ayudarse. el Sacro Colegio estaba re putado como innecesario. y otros monumentos. Los padres del instituto creyeron que tan aflictiva situación inspiraría al pontífice ideas mas justas. el ministro napolitano dispuso de repente des pojar el palacio Farnesio de los mármoles que enriquecían sus gale rías. y usando de una intimidación sabiamente graduada. Se persuadió á Ganganelli de que no tenia necesidad de consejos. cuyos pri meros transportes tanto habian llenado su alma. Clemente XIV separaba del Vaticano á los cardenales y á los príncipes. sin tener en. que constituye una de las glorias de la ciudad eterna. v las medidas están muy bien tomadas contra ello?. de suerie que. Manuel de Roda. que en Paris. de la duquesa de Grammont. v para humillar al papa y al pue blo romano en su orgullo de artista.Despreció altamente á la dama de.. sino para asistir á las funciones públicas. comunicó sus aprensio- . El papa vió desvanecerse como el humo esa popularidad.” En este momento fué cuando la caída del duque de Choiseul vi no á reanimar las esperanzas de los amigos de la Compañía. Garnier. Despues de haber sido hasta la muerte de Madama de Pompadour. Fueron transportados á Nápolesel Hércules. por.—240— trono. antiguo provincial de Lyon y asistente accidental de Francia. “El 20 de Junio del mismo año el P. que se desdeñaba de él. y no ve mas que á sus enemigos. el cortesano mas obsequioso de esta favorita del monarca.

Todos los demás son Jesuítas pero de cuarto voto. un ministro desterrado encontró en los adulado res de la fortuna. no se dejó sentí-? ni de cerca ni de léjos. Madama du Barry. No tuvo la menor compasion con los magistrados que se habian mostrado inexorables con los Jesuítas. aplaudía su desgra cia. rey y el ministro no deseaban otra co sa que dejar al papa en su completa libertad de acción. y los place res eraa los únicos que ocupaban seriamente los ánimos. hombres que se atrevieron á desafiarla. proscritpos en todas partes. El popre Choiseul se encuentra abandonado de toda la corte. y todo lo demás de la intriga. desterrados ya tiempo ha cia del reino. Ignacio. repi ta. Ahora están en París con mas poder y valimiento que nunca. pues el pue blo can sad o de las prodigalidades de Choiseul.” Aúnen estos tiempos se acusaba á los hijos de S. de tener en su mano las riendas de los go biernos. El 25 de Diciembre de 1770 tomó el camino del destierro. se apresuró á cubrir á esta gran deza caída con un prestigio de popularidad. y esta misma Francia. le dice: “Ya sé lo de la nueva favorita de Francia. y proscribió á los proscriptores. desconocido hasta en tonces. y por la primey última vez quizá. D ’ Ai guilion trató de procurarse uno de los mas refinados. Deseaba ven garse de los parlamentos y los castigó disolviéndolos. y al darle parte de esta impura intriga. el conciller Maupeun llevaban sus miras particulares con seme jante medida. Choiseul durante su administración habia ener vado y corrompido la Francia. y el duque D’ Aiguilion fue llamado á sucederle. D ’ Aiguilion y. XV va no tenia Ante sí al imperioso Choiseul que le dictase ordenes. Sin embargo.Compañía de Jesús.-lp. á fin de desafiar desde allí al monarca en el ejercicio de su prerogativa real. El duque de Choiseul fue precipitado por su orgullo déla cumbre de los honores y del poder. Pero en esta rá pida revolución. Llegaba á la mejor ocasión. creyó l e serian coocedidos algunos meses mas de tregua* Lu¡$. no alarmó á Luis XV. mientras que los cortesanos. como ellos habian hecho antes con. la mano de los padres. El nuevo ministro siempre habia amado y siempre defendido á los Jesuítas. (v ese fué un homenage indirec to que tributó á Iíl virtud de los jesuítas) Madama du Barry. los contratistas y los filósofos echa ban de ménos á su protector.en el ministerio. y le seguían á sus tierras de Chanteloup. representada por su nobleza y por sus escritores. y D \A iguilion no debia violentarle en lo mas mínimo sobre ese punto. pero 31 . La desgracia tuvo también sus cortesanos.—241 — nes a Azara. quiénes han si do los célebres introductores. nunca pensó reconstruir en manera alguna e l edificio que su an tecesora había echado-por tierra. Este espectáculo tan fuera del orden común. al saber el papa los pambios verificados en la corte y.. el 9 de Mayo. Por aquella época en Francia todo se tomaba á juego.

El erario públic» se hallaba muy recargado. que Angel Braschi. Tran quilizaos. D ’ Aiguillon con sintió en hacer causa común con los eneirigos de los Jesuitas. .—242— era preciso hacer entrar en igual sistema á Cárlos IÍI de España. conde de Fuentes. si quiereri salvarse. Cordara. administrador de la hacienda pontifi- . enil). quiso. Para desarmar los recelos del ga binete de Madrid. E l papa sabia que su pre decesor Clemente XIII piágaba anualmente á los Jesuitas. sin embargo. con aire consternado. Su vida éritera se con sumía en buscar medios de eludir lá fatal promesa arrancada ántes de su exaltación por el Cardenal de Solis. entre gando á Pinateüi. Francisco. y persuadiéndose de que con su sistema de injusticia calculada y de mala voluntad oficial háciá laCompuñía.«jfH'ior de. Con un solo rasgo de' pluma podria recobrar el condado Venesino y el principado de Venevento. Carlos III y el duque I)’ Aiguillon se convinieron en un nuevo plan de campaña. indican muy bien que Ganganelli retrocedía ante la sola idea del cumplimiento dé la obra que habia tomado á su cargo. engañaba á los enemigos del instituto. creia poder perdonarse á sí mismo el e r r o r que un momento de vértigo inspiró al cardenal Ganganelli. creyó ganada la partida. el rumor publico que se oye por todas partes de que dentro de poco tiempo será destruida la Sociedad de Jesús.IC^pa/ía en P*ris. una de las lumbreras del órden de fran ciscanos conventuales. A fin de consolarle por la desgracia de Choiseul. Cárlos III desde mucho tiempo ántes suponia en el cardenal de Bernis la mayor tibieza en sus reclamaciones. y destruida por.El papft habia obtenido una dilación. quería mejor permanecer en la línea de su deber que recobrar para la Iglesia sus dominios invadidos. Vipera. y sin embargo. así como Pilatos hizo azotar al Salvador con el fin de evitarle por esé medio1el suplicio de la cruz. afectó herirle ligeramente con la intención de preser varle-de la muerte. pero es indispensable que les Jesuí tas sufran y padezcan mucho. quiso darle prendas. le contestó Clemente XIV con cierta seguridad. los despachos y demas comunicaciones orí ciña les del embaja dor-de Francia en Roma. Tan arraigado se halla este pensamiento en su imaginación. Cualquiera hubiera dicho que al reanimar su valor Clemente XIV. arrojados de Portugal.nr» pontífice que ha salido de la familia de S. D ’ Aigniliwn le dtó una prueba de ello. antiguo cohermano y-amigo de Ganganelli. de nin guna ihanera será sacrificada. y despues q'oe se cousumó-esta bastardía.” 'Éstos detalles que tomamos de ios comentarios inéditos sobre la supresión de lá Compañía. escritos por el-P. doce mil escudos romanos destinados á proveer á su subsistencia. que en 1772 le decla ró á'Juan Cárlos Vipe-ra. El poder fué su mayor tentación. dijó ai papa: “Podré creer muy santo padre. y á pesar de buscar Ganganelli todos los medios de aliviarle.

Los motivos que éste. dice á Azpuru. Como nuestro soberano es bastante form al y constante en eso de promesas. e s lo.que Mme. y si por casualidad. pero yo aun no estrañaria ver de nuevo t. no. y que al fin y al cabo cumpla sU palabra.que se multiplican en la corte de Francia. Pero al ver la perplejidad de Ganganelli y la desgracia de Choiseul. se cambie también su modo de ver sobre la extinción de la Compañía. Angel Braschi. du Barry tome partido en favor de los Jesuítas.él hasta el dia han sido arrancados á. Eso no o b sta n te . Nuestro rey ha descuidado e l fortificar á su augusto primo en su an tigu o proyecto. y al presente. quien cuatro años Jespues sucedió á Clemente XIV bajo el nombre de Pió VI. Praslín. se emplea en favor da los Jesuítas. y era que el. todo se puede temer. lo que es mas.— 243— cia. y exactísimo en cumplirlas. á causa de la caída del ministerio. Roda. esté triunfante con la caída de Choiseul y de su primo. y espero que su constancia corlará los vuelos á las muchas cabalas .udacl<> del p^pa. Este obra en.decis con tanta seguridad sobre la firmeza del papa en sus promesas. puesto *]ne ya es cosa segura que el partido de la favorita. y en el palacio mismo del rey cristianísimo. cierto que los Jesuítas han representado un papei muy importante en palacio. obstante. han sido de «u .” El 26 de Marzo.un solo instante.ese sen tido. los Jesuítas en Paris. Roda se encargó de trasmitirla á los plenipotenciarios de España cerca de la Santa Sede. “No dudo. que el papase sostenga. no ha d.acérrimo partidario de. y el ministro español aun pudo conservar sus espe ranzas. pero vos sa béis lo que son las cortes. L a de Francia se queja de las ddacio nes. los Jesuilas.. El papa solo abrigaba un temor. amigo de Choiseul. jamas he dudado de ello. aunque no demuestra h a b er cambiado de opinion.embajador portugués ó el español llegasen á saber su caridad con los proscriptos de Pombal. continuase suministrando este subsidio á la desgracia. El mismo cardenal de Bernis no es. fuerza de órdenes y mas órdenes y merced á fuertes reprimendas.le ha alegado. que en París. por tiias que digan: allá en sus adentros es. muy afecto á los Jesuítas. teme ver. el rey de España no pudo contener su impaciencia. guardó religiosamente el secreto de esta beneficencia pontifical. y así lo que es de aquí adelantedebemos cojjtar poco con sus ser vicios: los pocos obtenidos:de. Esta m. Temo. que no cesa de escribir para apremiar á Azpuru y á Azara. porque temerán desagradar al rt-y de España.uger no se atrevió á hacerle pasar ese mal rato. Si la corte de Paris se acaba de resfriar. el papa se ericon-' contraía entre la espada y la pared. y el 29 de Enero de 1771 escribe desde el Pardo á Azpuru: “Nada dudo de lo que me.

lar apatía del tíiübajador español. complicada en Gangane-lli con mucha parte de remordimiénto. á fin de ver si podia obligarle á una inacción incompatible-con su carácter. la du Barry y el duque D ’ Aiguillon hacen las paces con Cárlos III. que ya era obispo. ya á Nicolás de Az?ara. y yo mismo tendría el mayor disgusto si queda se sin efecto la incomodidad que se toma el rey. Roda.-2 4 4 — aprobación como habéis podido verlo por las reconvenciones que se han hecho. se explica en estos términos con Azpuru: “E s cierto que á estas horas no hay en París otra manera de ver las cosas que sea opues to á nuestros ardientes deseos de acabar con la Compañía de Jesús. dice. negocio que sumagestad desea ver terminado ántes que todos. que jamas se ha visto entre soberaJ- . nuevas súplicas ó amenazas. ya á Tom as Azpuru. le> parece un siglo. y que permanecerá unido á su magestad en cuantas instancias se hagan al papa. La tenacidad española estaba en pug na con la lentitud romana. que cada momento que se tarda. ya mas asegurado.” El 9 de Abril.” Palafox y los Jesuitas. como igualmente por las que tocan á la extinción de'los Jesuitas. anhelaba la púrpura. el odio contra los Jesuitas puede mas en el ánimo de Cárlos III que el respeto que afecta mostrar á la memoria de Palafox. Roda obedeció: . pues desdé que so magestad comprendió que la causa del retardo tenia por móvil preparará su santidad para la extinción de los Jesuitas simultáneamente con lu causa de nuestro Palafox. Palaibx es el epigrama y el intermedio arrojados en este negocio tan deplorablemente conducido. el rey de Francia acaba de asegurar á nuestro soberano que se mantendría firme en su última resolución. es tal. ríiándó á Roda que escribiese á Azpúru para que aca basen de una vez las irresoluciones del Vaticano y.” ■ Cada correo llevaba. contentándose él con inspirársele. usó de miramientos y consideraciones con el papa. El 4 de Junio de 1771 se le recordó mas explícitamente que nunca la promesa de cuyo olvidóse le acusaba. y para conseguir esto. Azpuru. se ha alegrado también mucho por las seguridades que le manifestáis relativamen te á la pronta resolución de la causa de nuestro venerable Palafox. El príncipe* ya cansado. tal es el doble objeto que sigue Cárlos III con un en carnizamiento dél cual d ó cilm en te podrá bailarse ejemplo en la historia. dice eá' su::despacho. el rey ha conocido que la idea no podia ser mejor. y se ha tranqui lizado mas y mas.: • ‘•Creo. y de cir cunloquios y evasivas. El ansia con que el rey suspira por ver llegado el dia dé esta supresión prometida por su santidad. la beatificación del uno y la destrucción de los otros. Roda notifica desde Aranjuez las disposiciones reales. con el rey de España. Aranda deja á los ministros que tiene bajo sus órdenes el cuidado de traducir el pensamiento de su amo. “ Su magestad. El 12 de Marzo.

El velo que habia vendado los ojos al pontífice. á quien Tanucci llama un frate furvo. Ganganelli sabia mas que el obispo Azpuru. Su santidad la promete redondamente y sin condición. encargando á este último que felici tase á los cardenales de Bernis y de Orsini: “El rey. Luis XV estaba bajo el yugo mas humillante.. exigiendo siempre la destrucción d é la Compañía de Jesús. Penetró en seguida lá luz. arrepentido del pasado y del presente. Puso despues condiciones. ttídas se han arreglado. para satisfacción del rey. sus embajadores y los de Nápoles se encontraban á las órdenes del rey de España.—245— nós una negociación semejante á esta ele la extinción d élo s Jesuítas.” Esta memoria. y ni aun se ven trazas de ello. hace constar todo esto. No tengo palabras para ex plicaros él deseo que tiene sur magestad de ver terminado esté asuntó que considera como de la mayor importancia. bueno seria que el santo padre contestase. Igualmente se ha alegrado por el aviso que habéis dado á los dos cardenales para que piensen en el asunto con el mismo Ínteres á nombre de sus cortes respectivas. En ella se habla de justicia y de salvación de la Iglesia.que tan to «tormentaban á la cátedra de San Pedro.'y promete hacerla luego. no produjo ni debia producir ningún efecto.” Toda la gravedad de Carlos III se aliaba con Mme.ejecute en el momento que espireel plazo prefijádo por la misma. y el papa renueva sus promesas. Estoy asombrado al ver cómo nunca faltan al mi nistro de nuestra corte frases y rodeos. sir> sacar nada en limpio en ninguna de sus cartas. y sin concluir la menor cosa. Ya no ignoraba que estaba perdida la esperanza de hacer mas equitativas y sumisas á las cortas. exagerando al mismo tiempo la seguridad y certeza de las palabras del papa.” . se contenta con las esperanzas que le da el papa del cercano cumplimiento de sus promesas. cuyo original tenemos á la vista. no quiso manchar su porvenir. Su magestad aguarda con la mayor inquietud la respuesta que dará su santidad á vuestra me moria y á las instancias de los dos cardenales. “Poco importa. que siempre vienen á parar á lo mismo. du Barry. Sin embargo. así habla Roda. y así guardó silencio. escribiendo desde el Escorial á Azpuru el S de Octubre de 1771. poco importa que el papa no conteste á lá memoria que le habéis presentado para la supresión. con tal que la reflexione v la. y Roda. Todos los príncipes de la casa de Borbbn la han pedido al papa. asegurando siempre que se verán pronio realizadas. y Clemente XIV. pero la realización nunca llega. está muy satisfecho de la prontitud con que habéis ejecutado la orden que se os habia intimado de renovar las instancias sobre la tan suspirada supresión de los Jesuitas. se rasgó completamente. decia el ministro español al embajador en su des pacho del 19 de Octubre.• Miéníras ' esto llega.

La actividad desaparece al llegar á los Je suítas. que cree resfriado por el solo contacto de la atmós fera romana. Se señala . En sus misiones. ejercían. y sin embargo. debemos creer que van bien. sucumbió ante la maldad. Los enemigos del instituto eran audaces y dueños del poder. Perez. para extimular su celo. trinitario. y con lodo esto. pero en cuyo fon do nada se descubre. se. . al través de estas secretas correspondencias. . ya marchando.tes. una carta concebida en estos términos: “Maldito si veo que nuestros negocios adelantan un paso. Mueren heridos del ostracismo. lo cual se atribuye á un tal. y lo que eternamente sorprenderá. operaeion cesárea que aun no habian verificado sino en parte. en medio de tantos escritos y de tantas comunicaciones oficiales en que la calumnia se encon traba como en su verdadero puesto. cuantos reflexionen un poc«. y por todas par. Los Borbones se apresuraban á llevará cabo su pensamiento sobre.es» acti vidad. no se encuentra eJ menor ras tro de acto alguno (le resistencia de parte de los padres. ora deteniéndose á una señal dada: la sociedad de Jesús tenia ásu disposición armas y máquinas de toda especie para batir en brecha á sus enemigos. en Roma. una mágica influencia sobre cuantos á ellos se acercaban. pero mueren sin combate. Se les creia ricos sobre toda ponderación y se ha querido probar que poseian tesoros incalculables en cada punto del globo. á Azpuru y á Azara. donde nada se calla. á. y al llegar esta complicación de sucesos. no será esta misma audacia. El negocio de Palafox ya principia á embrollarse. que en cada palabra que escribe revela un resentimiento ín timo. dice.guardado por los Jesuitas en medio de semejante crisis. Se hace correr la voz de que trabajan en Roma para conjurar la tempestad. la Com pañía de Jesús. como. Por todas partes se les asalta como plaza que ya comienza á estar desmante lada. disponían de medios desconocidos para llegar al objeto que se proponían: el Sacro Colegio. á fia de retardar el ¿cumplimiento de sus promesas tantas veces renovadas. y vice-versa. sin venganza y aun sin osar defenderse. que parece que ha dado un voto malicioso. Azara recibió de él. en España. sino el silencio. y ésta.sucede siempre con los hombres honrados. con fecha 24 de Diciembre.en Francia. la causa es la que real mente lo paga. Aquí se trata de hacérsele pagar. y permanecen en la inacción.—246— Roda. que ha fijado este término para la supresión de la Compañía. Esto será un nuevo pretexto para él. Se nos piden un millón de documentos. que aprovechaban.” Este cumplimiento. y sobre ella se edifican cartas novelescas. se dirige sin cesar. y es imposible rastrear su ménor huella. la prelatura y los príncipes ro manos les obedecían ciegamente. era el buqn éxito de la fuerza que se prepara ba á vencer á la conciencia pública. y el papa también.

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Y sin embargo', jam as■ les ha presentado oeasion mas oportuna se

d<í poner en juego su influéncia y sus riquezas, la oeasion mas favo rable, la única, en fin, que pudiera excusar cualquiera intriga. Los que tanto saben, debieron conocer la parte flaca de sus persegui dores. y eso no obstante, no >e encuentra la menor señal de seduc ción ó de corrupción intentada por su parte. Se les acusa de estar por mitad en el secreto de todas las familias; de tener ojo y oido siempre abiertos para penetrar los misterios todos de la vida pri vada y de la vida pública, y no tienen arte para conocer las innu merables tramas que se urden contra el instituto. Los ministros y los embajadores de la casa de Borbon están en guerra abierta y permanente contra ellos; y no llega su astucia á poder sembrar la cizañaéu el campo enemigo. Choiseul desprecia á Pómbal; Aranda es acusado por Grimaldi; Azpuru denuncia á Roda; Moñino acrimi na á Azarái Bernis se queja sin cesar de Tanucci, v los Jesuitas tío saben1 aprovecharse de esta¡5 desavenencias. El Sacro Colegid desconíia de Clemente XIV, y no toman partido por sus defensores contra el soberano pontífice, ni se les ve medir sus fuerzas contra las puertas del Vaticano ó del Quirinal. Nada hacen con esos di plomáticos cu5ro escesivo lujo tiene necesidadde donativos pecu niarios; á fladie sondean, y la causa de todo ésto es á cual mas sencilla. Consiste únicamente en una carta del general del instituto. El padre Ricci se dirige en ella á todos sus hermanos, y les habla con el corazon en la mano. Mientras que se' denuncian las'casas de los Jesuitas como nadando en oro, vemos la escasez á que se hallaban reducidas trece años antes de su'supresión en Roma, en el momento mismo en qué los filósofos, los gobiernos y los jansenis tas los proclamaban como señores déi mundo v dispensadores de todas las gracias. Entonces subsistía aun la ¡ Compañía en el reirio Cristianísimo, en España, en Alemania, en Tialia y de la otra parte de los mares. No tenia que mantener de extraordinario sino á los Jesterradus, á quienes el marques de Pombal no pudo hacer prisioneros ó mártires: este exceso de: gnsto era para la Compañía un caso de ruina inminente.- El 20 de Diciembre de 1760 Ricci pinta en estos términos á los provinciales la extrema penuria en que se veia sumida la Compañía. ;
“La llegada de nuestros padres y hermanos de Portugal á los estados pontificios, me obliga á tomar consejo de vuestra reverencia, así domo de los demas provinciales. Bu modo de vivir, á la verdad, es tan conformé al que conviene á todo religioso, que me siento lle no de consuelo, Sobre lo que antes de todo debe ser objeto de mi constante solicitud, «sto es* ia fiel observancia de1las reglas. Pero lo que profundamente me aflige, es que no veo medio de hacerme con el dinero n eeesa m para proveer á su s necesidades mas urgen tes. Pasan .ya de novecientos los deportados aquí, y creemos que

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les seguirán otros muchos de los que se encuentran en el Marává. en Goa y otros puntos de la Asia. Los atiendo con la mayor econo mía en su manutención, como corresponde á nuestra manera de vivir^ y sin que les falte nada de lo necesario respecto á alimento, vestido y habitación. E ste es un deber que nos dicta la justicia, la caridad, la conmiseración y la tierna piedad para con unos hijos y hermanos abandonados y á quienes falta todo; y así es convenien te que los sustentemos, hasta que la Divina Providencia lo disponga de otro modo. Sin embargo, el sostenimiento de tantas personas, adaptado á las reglas de nuestra vida común, por mas económico que sea, lleva consigo grandes gastos, que durarán lo que Dios quiera, y carecemos de fondos que sufraguen lo suficiente para eso. ¡Ojalá que nos hubiese sido permitido repartir á nuestros queridos portugueses entre todas las provincias! Entonces no hay duda que fácilmente hubieran sido socorridos; pero el Señor ha querido con centrarlos en una sola, pequeña de por sí, y que, por esta sola ra zón, necesita gastos aun mayores de los que puede soportar. “Ya que la obligación de alimentar á nuestros hermanos de Por tugal, desterrados y privados de todo recurso, pesa sobre la Com pañía entera, solo nos resta buscar los medios mas oportunos para llenar, como es justo, tan sagrado deber. No se me oculta la esca sez en que se encuentran casi todas las provincias; las deudas de consideración con que están gravados la mayor parte de los cole gios, y en una palabra, todo cuanto las desgracias de la época presente han acumulado á la pobreza general. Sin embargo, despues de haber mucho y por largo tiempo reflexionado con el mas increible dolor, me he dicho á mí mismo: ¿Qué haré yo, puesto que este es el.único-medio? ¿Qué será de nuestras reglas de vida co mún, si, porque estamos muy pobres, no podemos subvenir á las necesidades de la vida, del modo y forma que nuestros usos y cos tumbres lo han establecido entre nosotros? ¿Y si alguna vez nuestra vida común recibe cualquier lesión (¡de lo cual nos preserve e l cie lo!) qué queda del instituto, que funda en ella su principal acción, y qué queda de nuestros rhinisterios, dedicados en ese caso, no á la mayor gloria de Dios ni á la salvación de las almas, sino al lucro mundano? H é aquí el motivo que me hace titubear en cargar á la Compañía con nuevas deudas para lo venidero, así como lo he he cho en este primer año: poco á poco estás deudas se acumularían de una manera increible y traerían para todos la ruina inminente de que os he hablado poco hace. H ay quien aconseje que se pida habilitación para recibir limosna por las misas, mientras subsistatan perentoria necesidad; pero este medio eausaria al mismo tiem po una profunda llaga en nuestro instituto; y me aterra la sola idea de un golpe semejaute, sin contar las acusaciones sin número que de esto resultarianen unos tiempos en que toda la Europa se ve como

-r-24íí--inundada dé malos libros dictados por la mentira, y 110 se oyen sino discursos inspirados por la calumnia. “Finalmente* una cosa es la facultad de recibir limosnas, y otra la de encontrarlas. Paso en silencio otras muchas dificultades que lleva consigo este proyecto, y que se piesentarán quizá al pensa miento de quien le considere seriamente. Así, pues, en presencia de una angustia cuyo peso me abruma mas que todas las demas, pido vuestro parecer á cada uno de vosotros; y que atendiendo á lo importante de este negocio, vuestra reverencia piense en él des de luego ante la presencia de Dios; que le examine seriamente por si mismo, y que le discuta luego con personas de gran prudencia, y con los padres mas observantes de nuestro instituto y de la vi da religiosa; y por último, que me mande por escrito su modo de pensar y el de los demas. Que todos oren con ardor, y que pidan al Señor, cuya bondad mantiene á todos los animales creados, pa ra que acuda al socorro de nuestra indigencia y la de nuestros her manos, y que nos conceda, no riquezas, sino lo mas necesario á nuestra existencia; sí, que nos enseñe á amar la pobreza de Jesu cristo; pero que apárte de nosotros la miseria que llegase á obligar nos á que nos desviásemos de nuestras santas reglas.” Dos años despues, la penuria se hizo sentir mas de lleno; el pa pa intervino, y he aquí del modo que lo hizo. El 3 de Septiembre de 1762, el general de la Compañía notificó las disposiciones siguien tes1á los provinciales de Italia: “Habiendo representado humildemente al santo padre Clemente XIII las grandes miserias en que se encuentran casi todas las pro vincias de la Compañía, por una parte, y por otra la necesidad de acudir al sostén de nuestros padres y hermanos de Portugal, su santidad se ha dignado concedernos por cinco años, por rescriptos de 27 de Julio de 17.62, la facultad de emplear para el susodicho mantenimiento el importe de ventas y productos de todos los lega dos piadosos dejados á nuestras casas y colegios, para la erección de iglesias, capillas y altares, para la construcción de las casas, para ornamento de esas mismas iglesias, y para proveerlas de ob jetos sagrados, tales como alhajas de plata y demas que pertenecen mas á la magnificiencia y embellecimiento que á la necesidad. Su santidad quiere al mismo tiempo que se cumplan enteramente to das las obligaciones de misas, sufragios y demas obras piadosas prevenidas por los fundadores. Se lo aviso á vuestra reverencia para que haga uso de ello, recomendándole, sin embargo, que ten ga el mayor cuidado en tener secreta semejante facultad, y en usar de ella con toda la precaución posible; y esto por el solo motivo del abuso que la maldad haria en estos tiempos contra nosotros por semejantes concesiones tan justificadas y legítimas.”
En presencia de semejantes documentos, ya se comprende que

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— 250— las negociaciones entabladas contra los hijos de San Ignacio, debian tener su resultado en corto plazo. Estos no se defendían sino con la oración, con la obediencia y pobreza voluntaria; eran ataca dos á lodo trance y con toda clase de armas; la victoria no podia quedar por largo tiempo indecisa. La muerte de Azpuru, quien sucumbió de desesperación al ver que .cada consistorio dilataba su promoción al cardenalato, apresuró la caída de los Jesuitas. Así como el duque de Choiseul, el conde de Aranda estaba próximo á sucumbir en Madrid bajo una intriga de.corte. Uno de los últimos actos de este ministro, aun bastante poderoso, fué el mandar á Ro ma á D. Francisco Moñino con el cargo de embajador de España. Este hombre, de estado, antiguo abogado de los Jesuítas, y que tan célebre se ha hecho en la historia de la Península bajo el nom bre de conde de Floridabiancn, no sabia aun por experiencia los funestos resultados de las revoluciones. Las secundaba sin pre ver que llegaría un dia en que él mismo fuese uno de sus mayores y mas constantes adversarios.
E l 2 6 d e M a y o d e 1772, R o d a , que se queja d e la desconfianza .que d e él tien e la corte; d e C á r lo s Líl, anuncia la partida del nuevo d ip lo m á tico á su con fidente ordinario: “ Moñino, le dice, está en .camino para su destin o , y á p e sa r de lo q ue esto os puede d isgus tar, creo q ue os,-encontraréis mejor que áhtes. Moñino tiene bue nas maneras, un carácter d u lc e y taleuto. E s una lástim a que se deje gobernar por a d u la d o r e s é intrigantes. Ignoro cu áles son sus in stru cciones. Ya sa b é is que no he tenido parte alguna en su nom.brarniento. D e aigun tiem po á esta parte no me ocupo sino de lo q ue ex lr ic ta m e n te co n cier n e á mis funciones, p oique veo que de mí no se.q u iere otra co s a ; lo q ue e s un beneficio para mí. D ios quie ra que en mi secreta ría d e e s t a d o nada tenga q ue mezclarme con R o m a .”

Moñino no decía otro tanto. Con toda la fuerza de su edad y de sus ambiciosas pasiones, sé entregaba de lleno al príncipe que le había sacado de la oscuridad y dado á luz sus talentos, apadri nando sus resentimientos como un medio de fortuna. Llegó á Roma decidido á hacer cesar cuanto antes la obstinación temeraria y últi m a s resistencias del pontífice. Clemente XIV sabia su modo de obrar; r.o ignoraba que el. duque D?Aiguillon, unido al cardenal de Bernis, estaban ..encargados de secundaren lodo y por todo las me didas, qup Fioridablunca creyese útil prescribirles. La venida de .este agente emprendedor paralizó las contemporizaciones del car. denal, y Mc.nó-de. terror al soberano pontífice, consternado con la .audacia de Fíoridablanea y su jactancia española, bajo cuya influen cia no supo sino tpmblar y condolerse de la fortuna que se le hacia sufrir. ; El embajador de Cárlos III habia intimidado ó seducido á pre

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ció de oro á los servidores del papa: le dominaba por el temor: y cuando Clemente XIV, en tono suplicante le pidió un nuevo respi ro—No, santo padre (1), le contestó: arrancando el raigón de una muela, es como se hace cesar el dolor. Por las entrañas de Jesu cristo, añadió, yo suplico á vuestra santidad que vea en mí un hombre lleno de los mejoros deseos de paz y conciliación; pero te med que cansado al fin el rey mi amo, llegue á aprobar el proyecto adoptado por mas de una corle, el de suprimir todas las órdenes religiosas. Si quereis salvarlas, no confundáis su causa con la de los Jesuitas.— Ah! repuso G;1nganelli, ya sé hace mucho tiempo que ese es el término á donde se quiere llegar! Se quiere mas aún: la ruina dé la religión católica, el cisma, la heregía acaso, he aquí el secreto pénsamiento de los príncipes!” Despues de haber dejado escapar de sus labios estas dolorosas quejas, Ganganelli ensayó con Floridablanca la seducción de una amistosa confianza y de una dulce sencillez; El objéto de estos cuidados se resistia á todo con una infléxibilidad estoica. Obliga. O do á renunciar á este recurso, trató Clemente de despertarla com pasión. ,de su juez: le habló de su salud, de sus padecimiento?,'y el español dejó' traslucir tíña incredulidad íari desesperada, que el des graciado Ganganelli se despojó en su presencia de una parlé de sus vestidóS, y le enseñó sus brazos desnudos, cubiertos en su' mayor parte de una erupción herpética. Tales eran los medios empleados por el papa para doblegar al agente de Carlos til, y tal el modo de pédirle la prolongacion de su existencia. El Vaticano asombrado vió muchos veces renovarse semejantes escenas bajo sus bóvedas, donde tantos pontífices, firmes con su dignidad y su buen derecho, habian hecho frente á los monarcas mas impetuosos v absolutos. Aquellos tiempos, en que Inocencio III escribía (2): “ Nuestros sentimientos son invariables, y nada puede cambiar nuestra resolución. Ni los dones, ni los ruegos, ni el amor, ni el odio nos separarán del camino recto;” aquellos tiempos habian pasado. Ganganelli ya no decia como aquel gran papa (3): “ Lo que no es válido en presencia de la ley, no po demos aprobarlo por agradar á los reyes; y para mostrarnos com placientes no nos es permitido emplear dos pesos y dos medidas, y y ofender, por un Rey de la tierra, al r e y 'd e los cielos.” Clemente XIV aniquilaba sus fuerzas. Floridablanca se había impuesto la misión de dominar los escrúpulos del vicario de Jesu-

1772. Histoire de la chute des Jegüites, par le comte de S ain t Priest, pág. 153..

(1)

Despacho de Floridablanca al marques de G rim aldi, de 16 de Julio de Epíst. I, 171. EpisL X , 59.

(2) (3)

—252— cristo, condenándolo á ser autor de una iniquidad razonada. Eternis se callaba, y ante el anciano enfermo y vaqilante se alzaba á cada hora el español con porte magestuoso, queriendo como aplanarle, con toda su fuerza física. Implacable como la fatalidad, perseguid incesantemente á. su víctima, la acosaba por do quiera, sin conce derle un momento de tregua ni descanso. Al leer esta persecución desconocida hasta entonces, al estudiarla en'sus minuciosos detalles, no hay que preguntar quién fué el asesino de Clemente XIV, si es que hubo alguno. Ganganelli no murió por la ponzoña jesuítica; fueron mas que suficientes para quitarle !a existencia los meditados insultos y continuas violencias del conde de Floridablanca. Una sola vez, sin embargo, recobró el pontífice, en la indignación de su alma, un resto de energía. El plenipotenciario español le hizo un dia entrever que en cambio de la bula de supresión de los Jesuitas, las coronas de Francia y de Ñapóles se apresurarían á res tituirle á la Sede Apostólica las ciudades de Aviñon y Benevento, secuestradas por ellas. Ganganelli recordó entonces que era el sa cerdote del Altísimo, que arrojaba del templo á los vendedores y negociantes, y exclamó: “ Tened entendido que un papa dirige las almas, pero no trafica” . Este fué su último rasgo de valor,. El sobe rano pontífice cayó en seguida abatido bajo este esfuerzo de digni dad. Desde este momento ya no se levantó sino para morir. De todos los príncipes católicos que por entonces tenían una pre ponderancia real en Europa, María Teresa de Austria e.ra la única que se oponía con eficacia á los deseos de Carlos III y al mas ar diente voto de los enciclopedistas. El rey de Polonia, los electores de Bavieia, de Tréveris, de Colonia, de Maguncia, el elector pala tino, los cantones suizos, Venecia y la república de Génova, se unieron á la corte de Viena para oponerse á la destrucción de la Compañía. Carlos Manuel, rey de C erdeñay del Piamonte, no se mostró, durante su reinado, demasiado benévolo hacia la Compa ñía; pero no carecía de una singular penetración y de un vivo amor á la justicia, no siendo de esos príncipes que titubean entre el bien y el mal. Al ver las intrigas urdidas contra los Jesuítas, presintió el rey que no era solo contra éstos, sino mas alto y. á mayor escala donde se dirigían los golpes asestados para derribar el Orden de San Ignacio. Desde este dia se declaró, su protector; pero la muer te no le dejó tiempo para protestar hasta el momento decisivo. Su hijo Víctor Amadeo, que le sucedió, era cuñado del rey de España, y otros enlaces de familia le unian con la corte de Francia. Amaba sinceramente á los Jesuitas; pero al fin se obtuvo su neutralidad. No quedaba sin» la emperatriz. Carlos III seliizóel mismo intérprete de sus tormentos con María Teresa; y la suplicó que en obsequio á su tranquilidad le concediese esa satisfacción. E l emperador José II, hijo de esta princesa, no tenia por los Jesuitas n¡ odio ni afición;

—p a pero codiciaba sus riquezas; y así prometió que decidiría á su ma dre, si se le garantizaba la propiedad de los llenes de la Orden. Los Borbones ratificaron este contrato, y la emperatriz cedió llo rando á las continuas importunidades de su hijo (l). El papa habia creido que quizá María Teresa resistiría por mas tiempo, y que, como muger llena de valor y de virtudes, compade cería sus dolores corno hombre, y sus ansiedades como soberano pontífice. Este último asilo le fué también quitado, d e m e n to XIV ya no pudo mas que doblar su cerviz, resignándose á sufrir la ley que él mismo habia hecho. Cuando ya el infortunado anciano tomó resueltamente ese partido, dejó á los Jesuitas que fuesen presa de sus enemigos. Todo se encontraba perfectamente combinado para cuando llegase aquel dia tan impacientemente esperado. A fin de motjvar la destrucción de una Orden, cuyos servicios tantas veces habia ensalzado la Iglesia, se trató de desacreditarla, suscitándola procesos y acusaciones que los jueces estaban dispuestos á fallar en contra suya, bajo cualquier pretexto. El napolitano Alfani, uno (Je los monseñores legos que nada tienen de común con el sacerdo cio sino el trage, era el magistrado delegado para condenar á los Jesuitas. Les fueron suscitadas tantas sutilezas y enredos, y se hizo tanto por persuadirles que no esperasen en Roma justicia para ellos, que al fin juzgaron que r\o debían ni aun tomarse el trabajo de defenderse. El 19 de Enero de 1773 el P. Garnier hacia cons(1) E i convencional abate Gregorio, en la pág. 170 de su Histolre des confesseurs des Rois , no cuenta He esa m anera esa transacion, y dicé: “Cuando la

primera partición de la Polonia en 1773, la em peratriz María Teresa consultó á su confesor el padre Jesuíta Parham er, sobre la justicia de una operacion. en la que ella era comparticipante. E l confesor creyó que sobre punto tan deli cado debia consultar á sus superiores, y así escribió á Roma. Wilsek, emba jador de Austria cerca de la corte Romana, que ¡legó á rastrear esta corres pondencia, pudo adquirirse una copia d é la carta de Parhamer, y sobre la m archa se la remitió íi María T eresa. Desde este momento, la em peratriz no titubeó en hacer .causa común con los gobiernos que s o l i c i t a b a n de Clemente X IV la abolicion de la sociedad jesuítica.” Gregorio no ba sido el inventor de este cuento: él le copió de la pSg. 192 del Catcchismo dei. Gesuite, pero tiene la suficiente conciencia para reprobar el que el conde de Gorani publicó en 1793, en el 2. ° tomo de sus Mémoires secrets des gouvtrnements. E n esta obra» cuya sola fecha de publicación e s sospechosa, pretende probar Gorani que no.era una simple carta laque fué sorprendida en Roma, sino la confesion general fie María Teresa, que su confesor trasm itía al general de su Orden. Cárlos III, aüade, se hizo con esta carta, que remitió á la em peratriz, para decidirla < suprim ir los Jesuitas. í É l mismo abate Gregorio ha quitado todo el valor que pudiera tener su fá bula. Nos desdeñamos de detenernos en esto, aunque la versión del conven cional no tenga,fundamentos mas sólidos que la de Gorani. E sta cae por eu base, pues jam as el P. Parham er fué confesor de María Teresa. Lo habia sido de su esposo el em perador Francisco J, y ántes, como,después de !a supresión, ertparieció siempre enViena,. apreciado de aquella princesa y de José II, ¿u ¡jo.

E

— 254— tar este desaliento, nacido de la impotencia de sus esfuerzos y es cribía: “ Me preguntáis por qué los Jesuitas no se defienden, cuando nada pueden hacer aquí. T odas las avenidas, ya próximas, }7 re a motas, están perfectamente tomadas, y doblemente obstruidas. No le es posible hacer llegar á manos del pontífice la menor memoria, ni hay aquí persona que pudiera encargarse de presentársela.” Algunos ejemplos de esta iniquidad meditada, arrancados de las hojas de tan incomprensibles procesos, servirán para formar juicio de los medios que se pusieron en juego. Un prelado, hermano del J e suíta Pizam, murió por esta época. El Jesuíta no podía heredar. Otro de sus hermanos, caballero de Malla, le escribió para que es tuviese al cuidado de sus intereses. Apénas volvió este á Roma, la codicia y los enemigos del instituto le inspiraron la idea de que el padre se liabja aprovechado en su ausencia de una buena parte d.e la sucesión; que hubiera pertenecido á los dos, si los votos de-1 Jesuíta no le hubieran impedido á éste adquirir su parte. El mal tes presentó un memorial al papa. Clemente XIV nombró á Onu phre Alfani por único juez entre ambos hermanos procediendo de una manera reservada, esto es sin obligación de dar cuenta á nad¡£ de sus operacipiies sino al papa. El Jesuíta no habia dispuesto que se hiciese un -inventario jurídico d é la herencia; pero tenia los suficientes títulos legales que demostraban su inocencia. Alfani los pidió, y sin hacer de ellos el menor caso, condenó al colegio romano á pagar veinte mil escudos romanos. Alfani habia pronunciado es ta sentencia; y en Roma tanto la apelación como el derecho de re cusar á un magistrado, es privilegio deque goza cualquier acusado, sin exceptuar los mismos judíos. Se negó este recurso á los padres de la Sociedad, y el conde de Aranda. quien habia hecho publicar este proceso en España, se atrevió á escribir con fecha 1. ° de Oc tubre de 1771 al caballero de Azara: “La herencia délos Pizani es cuestión que causa horror; y un documento que por sí solo bastaría para autorizar al papa á la supresión de la Compañía. Si ahora no cumple sus promesas, ya no las cumple jamas.” Al mismo tiempo se desposeía á los Jesuitas del colegio de los irlandeses, y se atacaba á las propiedades de su noviciado y cole gio germánico. Alfani por casualidad no anduvo en este último ne gocio. El colegio germánico ganó su causa en los tribunales; sin embargo, la sentencia que le absolvía, jamas se puso en ejecución, porque era preciso demostrar á los discípulos de S. Ignacio que es taban de todo punto perdidos. Desde el pontificado de Pió IV, los Jesuitas dirigían el seminario romano. Cinco papas, y mas de cien cardenales habian salido de esta casa de estudios mayores. Se imputó á los padres s ú m a la administración y la poca economía en los gastos de la casa. Cle mente XIV nombró por visitadores de ella á los cardenales de York,

— 255— Marefoschi y Colonna. Los dos primeros eran abiertamente hosti les á la Compañía (1). Los Jesuitas hicieron observar que los gastos se aumentaban cada año, y que las rentas del Seminario no guardaban ¡a misma progresión, probando la verdad y exactitud de sus^ücho.s con datos irrecusables. El 29 de Septiembre de 1772 fueron expulsados preventivamente. Los visitadores dijeron que los'rendimientos bastaban para subvenir á todas las necesidades de la casa. Apenas fueron despojados los padres del colegio romano, el papa mismo, asignando una nueva pensión de veinte mil escudos romanos á favor de la. casa, tomó á su cargo justificar sus cuentas. El cardenal de York acababa de cerrar una de las escuelas mas célebres de la Sociedad, y quiso sacar fruto de su obra. El último de los Estuardos se unía á los últimos Borbones, á fin de proscribir los Jesuitas. No tenia mas reino que su diócesis de Frascai.i, y de seó adquirir la casa que los padres poseían en esa ciudad. Clemen te XIV se la cedió en propiedad y por la plenitud de sa poder^apostólico. Antonio Lecchi, uno de esos Jesuítas cuyo inmenso saber era su mayor recomendación, que le atraia la estimación de los monarcas y la admiración délos, pueblos, hizo los mas rápidos progresos en la ciencia hidráulica. Fué designado y llamado á Milán por el sobe rano pontífice á fin de dirigir los trabajos emprendidos para dese car el pantano de Bolonia. Grandes dificultades se oponían á la realización de esta colosal empresa; Lechi las supera todas. Su obra adelantaba con aplauso y asombro de todos los inteligentes; cuan do de repente se suscitó una contienda entre el padre y Boncompagni, prolegado de Bolonia. La cansa pasó á la congregación de los cardenales encargados del ramo de aguas, y por unanimidad fa lló á favor de Lecchi. E sta decisión era una victoria para el J e suíta. Sin querer dar oidos á observación de ninguna especie y contra la opinion general, el papa desterró al que habian absueltolos jueces. En estos tiempos lo? embajadores se arrogaban el derecho de mandar y disponer en la ciudad pontifical. N a d a s e hacia sin su beneplácito, v muchas veces avocaban los negocios mas ágenos de su inspección en el tribunal diplomático. Floridabianca habia es tablecido por su propia autoridad, en una villa inmediata á Roma, una imprenta, de donde salian cada semana publicaciones y hojas sueltas, que servían para favorecer sus planes. Bajo el título de: Reflexiones de las cortes de la casa de Borbon sobre el jesuitismo, apa(1) Marefoschi era un anticuo amigo de D. Manuel He R ada, y según Hice él marques I)' Aubeterre en sus noticias diplomáticas “ se gloriaba aquel de te ner en su gabinete los retratos en estam pa de los mas célebres autores de PortRoyal, que habia com prado en la testam entaría del difunto cardenal Passionnei.

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recio un folleto en italiano, cuya prim era página contiene las tres proposiciones siguientes: “1 ° Si todo, el m undo creé naturalm ente en la probidad y deli cadeza de un hom bre honrado, sea de la clase y condicion que quie ra, con m ucha m as razón debe creerse esto respecto del vicario de Jesucristo, origen d e toda verdad. A hora bien, y a hace trfcs años que el p ap a ha prom etido á los soberanos católicos mas ilustres, de viva voz, en diferentes ocasiones, y aun por escrito, la extinción de una Sociedad inficionada en su régim en actual de m áxim as perver sas, extinción d ese ad a generalm ente por lodos los buenos. Sin em bargo, el santo p ad re difiere siem pre la ejecución de esta m edida, bajo m entidos y frívolos pretestos. “ 2. 0 Q ue el gefe visible de la Iglesia ha hecho e sta prome sa muchas veces d e viva voz y por escrito, puede fácilm ente ser probado por las co rte s de los Borbones, y por las m ism as personas q u e lo han tratado con su santidad. “ 3. ° Q ue nadie puede ni aun suponer que esta prom esa haya sido hecha con p a la b ra s equívocas ó susceptibles de ser tom adas en un sentido general, puesto que atendidas las circunstancias y el contesto mismo de las espresiones y del escrito, todas ellas son ine quívocas, absolutas é individuales, como toda persona de buen sen tido podrá convencerse de ello si g u sta.” T al es el triple argum ento desenvuelto en el folleto diplomático. A estos ultrajes que sin la menor re s e rv a s e dirigían a d e m e n t e X IV y á la cá te d ra de S. P edro y que inundaban la ciudad sin en contrar escritor que contestase á ellos, ni m agistrado que los conde nase, solo hizo frente un Jesu ita llam ado el P . B envenuti, quien creyó no deb er g u a rd a r silencio, y con el título de: Irreflexiones del autor del folleto denominado, Reflexiones de las cortes de la casa de Borbon sabré el jesuitismo, publicó una vindicación en que defendía á C lem ente X IV , y n eg ab a con cuanta fuerza podia la existencia de sem ejante prom esa. Ganganelli habia perm anecido im pasible á las reconvenciones del em bajador español, y se ensañó contra el escri tor que tom aba la defensa de su honor. Benvenuti fué descubierto, y el papa le condenó a un destierro. E l Jesu ita se retiró á Florencia, donde aun fué perseguido, encontrando por fin asilo en la corte de E stanislao P oniatosw ski, rey de Polonia. D em asiado confiado en su perspicacia, el soberano pontífice no com unicaba su pensam iento á ningún m iem bro del Sacro Colegio. No se atrevía á soportar la m irada de los buenos, y desconfiaba de los malos. E n esta situación excepcional, abandonado por los unos, im portunado por los otros, conoció que y a no podia d ar m as treguas; pero le a terrab a la sola idea de suprim ir por medio de una bula el instituto de L oyola, cu an d o su predecesor habia glorificado y con firmado su existencia. Su entendim iento fértil en recursos, se fijó

en un térm ino medio. P ensó en conferir á los obispos el título de visitadores apostólicos: y ba jo e sta denom inación, concederles la fa cultad d e cerrar los noviciados de los Jesu itas, despedir á los estu diantes, y privar á los sacerdotes d e l ejercicio de todo sagrrfdo m i nisterio. Creyó G anganelli, que si todo el m undo cristiano ad o p ta ba esl-as medidas, por solo este hecho la C om pañía de Jesú s deja ba de existir, sin necesidad de un decreto pontifical que la supri miese; y si por el contrario, se verificaba, este plan con una lentitud calculada, nadie duda que-en ese tiem po podía sobrevenir algún acontecim iento que hiciese suspender estas m edidas.
S u prim era ejecución fué confiada al cardenal V icen te M alvezzi, arzobispo d e Bolonia. l i s t o m ism o M a lv ez zi, er a á q u ie if B e rn is y Azpuru, Orsini y D ’ A u b e t c r r e habian p en sa d o hacer p ap a en el c ó n cla v e d e 17G9. E s t e p relado se en contraba lleno de d e u d a s y d ev o ra d o por la am bición; y en re co m p e n sa de su encarnizam iento conira la C om p añía d e J e s ú s , aguardaba el lucrativo e m p le o d e datario, c u y a su perviv encia le habia sid o o torg ad a'p or contrato c e l e brado la víspera de la e l e c c ió n d e G an g anelli. P or un breve secreto del pontífice se conliere á M alvezzi la facul tad d e privar á todos los J e s u it a s d e l ejercicio del ministerio sa c er dotal, y las de escla u stra r sin m as e x a m e n ni averigu ación á todos los novicios y estudiante;, se cu larizar á los profesos, ó incorporarlos en otras órdenes, y cerrar t o d : ¡s la s c a s a s del instituto o u e se en con trasen en toda la es te n íi'-n d e su d ió cesis. C o n f ia r á un hombre co m o M alvezzi la ejecu ción d e un d ecr eto cu y o tema- no estab a obli gad o á manifestar, era autorizar la arbitrariedad. M a lvezzi no se con ten tó con dar libre cu rs o á sus resentim ientos, sino que escribió y j a m a s se han escrito c a r ta s á un soberano pontífice en las que mas resalte el cinismo de la in justicia. E n esta correspondencia, autó grafa que tenem os á la v ista , y que e m p e z a d a el U de Marzo, se continúa d e tres en tres d ia s hasta <4 27 d e Ju lio d e 1773', hav Con fesiones que !a historia s e v é p recisad a á recoger.

C lem ente XIV tuvo d u ra n te cinco m eses el triste v;dor de reci bir y de leer estos despachos' del cardenal Malvezzi, que llegaban al vaticano con sobre á M onseñor M acedonio, uno de los confiden te s del papa. E! pontífice se ad u eñ a á todos'los-fraudes-que Mal v e z ó le aconsejaba. E l cardenal,¡cie-jo por sus: pasiones, procla m aba sin dudarla la inocencia de ¡os Jesuitas, y al propio tiempo, el papa le ayudaba á-destruirlos y á consum ar su sistem a de iniqui dad. E l 10 de M arzo, el arzobispo de Bolonia escribe á C le m ente X IV . ■“ V uestra santidad se ha dignado concederm e por el br*ve la fa•cultad de disolver el noviciado de los Jesu itas, mihi-vi.(Uhitur. P e ro yo la ruego me declare si cree á propósiio que yo lo haga, porque ■entonces ejecutada la m e d id a en mi prim era visita de noviciado, 3;3

deberra serles manifestado desde el principio. Conoce el mal terreno donde se halla colocado. no dejo par eso de reputar como loable este proyecto de visita. de S. mas y mas respecto á la supresión ya acordada. he disuel to el noviciado de los Jesuitas. da cuenta ai pa pa del éxito de sus primeros actos: “ Las órdenes de vuestra santidad han sido ejecutadas. convocar á los rectores dé los colegios de Santa Lucía. El 3 de Abril. le escribe. aunque para proceder regularmente. ó que en otro caso me mandará otro breve en que mas positivamente cons ten sus intenciones. porquelos defectos que en ella se se ñalen ya sea en la moral. y además tenia el arte de hacer entrar las incertidumbres pontificales en su plan de agresión. y co mo por otra parte semejante manifestación seria mas perjudicial que provechosa á objeto que vuestra santidad se ha propuesto. Ignacio.en la ad ministración ó en la política. Luis. y que exigen cada una de ellas una direc ción distinta en la conducta que deberá guardarse. y el 24 de Mar zo se esfuerza en llevar á Clemente XIV. cer rando con estoclos cursos de los filósofos v de los teólogos Jesu itas que podrán volver ai seno de sus familias-ántes de ligarse m as es trecham ente con votos religiosos. el arzobispo de Boloniatrata de establecer una especie de mancomunidad entre el papa y él. Francisco Javier y de S. supresión que puede eje cutarse de dos maneras. me atrevo á esperar que me aprobará el no haberle presentado.” El cardenal Malvezzi era un enemigo peligroso. á fin de prevenirles la visita apostólica. “ Me parece que de esta manera vuestra santidad va no tiene que hacer mas que aguardar á que sobrevengan graves motivos que provoquen una solemne declaración á consecuencia de estas visitas que si no producen el descubrimiento de algún hecho notable ó dig no de presentarle al público. No dejan de censu rarme por no haber manifestado el breve. Pero como no veo que este paso entre en las miras y designios que vuestra santidad se ha dignado manifestarme.—258— adem as creería conveniente suprimir la casa de S anta L ucía.” ■ A pesar de la audacia de su carácter. ó ya bien-. “He creí do oportuno. servirían mas para debilitar la causa que para darla fuerza. pero si yo lo hubiera he cho y las intenciones de vuestra santidad no me hubiesen sido . de S. y desatado de esa manera el primer nudo fundamental de esa Sociedad sospechosa. me guarilaré muy bien de enseñarles el breve. Llevaba sus hostilidades á un punto y con un vigor que desconcertaba á los J e suitas. Con todo. serán siempre pava vuestra santidad un motivo de lle gar con mas prontitud al término que se ha fijado para concluir es te negocio. ya en la ensañanza. y si vuestra santidad no me lo permite.mas adelanie. sean grandes ó pequeños los que se encuentren. Por mi parte le deseo para enterarme.

Despues de haberlos vestido como los seglares. L a primera prueba salió bien con los novicios. Los estudiantes le contestaban: “ Dios nos ha llamado al instituto de S. Rector Belgrado le hizo igual intimación. Si este nudo fuese el único que se. y estamos á él ligados por nuestros votos. el ne gocio ya estaba concluido. Los jóvenes religiosos insistían en su resolución. suspender durante estos santos dias las reuniones de sus congregaciones y las clases. la destrucción d é lo s Jesuitas era un luto para los pueblos. Los. estudiantes permanecieron firmes. encontró la resistencia pa siva que habia previsto. fué reproducido en Ravena. E l pueblo se irritaba al ver semejante tiranía. en Ferrar. obstinándose en que se despojasen del hábito de la Compañía. El P. hubiese de romper. pero no por eso dejó de continuar su obra. dejándoles ejercer las dem as funciones en sus iglesias.—253— significadas. y con riesgo de esponer á la Santa Sede á la indignación pública. hizo tiras ese mismo trage que no consi guió quitarles. los esbirros les obligaron á cada uno de por sí á dirigirse al pueblo de su nacimiento. parare viam Domino. pero los lazos que unen á los Jesuitas con todas las naciones son tantos y de tal naturaleza. y el 7 de Abril. en Módena y en Macérala.” Ya vemos que por confesion de Malvezzi. no hubiera sido posible conseguir el objeto desea do. cuya iniciativa tomó Malvezzi. Malvezzi les privó de los sacramentos. No nos arrancarán de nuestras casas sino por la fuerza. que la em presa seria impracticable si el deCreto supremo no procediese del vaticano. será aun difícil ejecutarle sin fomentar eldescontento de los pueblos. Este sistema de persecución. La contestación de Malvezzi fué sepultarle en un calabozo. hasta que la fuerza armada. Ignacio.” Exigían al cardenal que ma nifestase el breve que le autorizaba y en cuya virtud les notificaba.” . pero cuan do Malvezzi se dirigió á los estudiantes. Si vuestra santidad nove en mi conducta la celeridad que quizá tenia derecho á esperar. pero esto es lo que me ha sido encargado. Clemente XIV se deja forzar su mano. porque si las hubiese mandado cerrar todas. escribia al papa: “ Creo que es mi deber preparar el camino al señor. debe atribuirlo á las muchas dificul tades que en todas partes se me presentan. á las órdenes del cardenal. se hubiera po dido descubrir lo que vuestra santidad quiere tener oculto.que mas adelante se resignarán á pesar de todo á las disposiciones to madas. El car denal de Bolonia previo este descontento. único depositario en la tierra de la autoridad de Jesucristo. la prác tica de los ejercicios» espirituales y la enseñanza del catecismo en las plazas públicas.]. Esto 110 es decir que vuestra santidad necesite que se allane el camino. Aun cuando el edicto emane de vuestra santidad. He juzgado como muy oportuno para despremier del pueblo el jesuitis mo y para acostumbrarle á pasar sin él. ó por una orden formal del papa.

los amigos de la Orden. si es posible.se yo que mas. revelando un no sé qué de esencia!.? religiosos por la vía de examen de su disciplina. P ero como será m as fácil lograr este conocim iento • O despues de disuelta una sociedad d e hom bres ligados entre sí por el secreto m as im penetrable. daría oeasion de un triuri- . con él que con Ganganelli. y se espresa así: ‘‘En otra oeasion declaré á su santidad.” L a ca rta inclusa en ésta. y por otra parte no descuqriendo nada que pudiese ser im portante.” Macedonio era el cómplice asalariado de los embajadores y de Malvezzi. Este último.—260— E l señor creyó tener n ecesidad de que se le preparasen los ca minos. es decir. en una carta de 10 de Abril de 1773. no hay m as remedio que bajar la cab eza y hum illar la razón.de Abril Malvezzi en la indicada carta. en la sem ana santa. les priva de una p arle de las funciones. se esp resa en estos té r minos: “ P arece que vuestra santidad.sacer dotales. desearía obtener algún detalle. alg u n a noticia de desórdenes inte riores en el gobierno. añade M alvezzi. puede el lector verla por entero en el adjunto facsímil. se muestra mas esplícito. E l 10 . que no puede procederse contra esto. ya le confesó que las persecuciones que ejercía co n tra los padres de la C om pañía. escribiendo el card en al á M acedonio. no solamente serian vanas. P a ra acostum brar al pueblo á pasarse sin Jesu itas. m e p o ndría en ridículo buscando he chos de esa especie en la a c tu a lid a d . en la época en que el cristia no acude con m as religiosidad á los altares y en la que debe ser preparado por la predicación y la oracion á resucitar con el H om bre-D ios. Malvezzi dispensa á C lem ente X IV de esta precisión á la que se sometió. Las investigaciones sobre esto. E ste autógrafo es la justificación mas clara y term inante que jam as ha pronunciado m a gistrado alguno prevaricador sobre los mismos acusados que se p re p ara á condenar. en la disciplina y en los estudios y m oral de los Jesu itas. Serian ade mas un triunfo para. ejecutarse de tal manera que no se trasluzca el grande y principal designio. su moral y que. Podéis estar persua dido de que el medio que yo he adoptado es el mejor. Un mes antes* el 6 de Marzo. el mismo Jesu cristo . y le repito ahora en la carta inclusa en ésta. á la que M alvezzi hace alusión. sino que probarían que no tenemos en nuestro poder armas suficientes. tenían por resultado debilitar el amor que una gran por'cion de sus diocesanos les m anifestaba anterior m ente: “ Y no creáis. según me lo asegura M acedonio. que me han filiad o recon venciones por haber prohibido á los Jesu ítas que el clero y los or denandos hiciesen con ellos los ejercicios espirituales que h asta aquí lian hecho con gran provecho esp iritu al. E n presencia de sem ejantes docum entos em an a dos de un príncipe de la Iglesia y recibidos por un soberano pon tífice sin que su corazon se irritase de una santa cólera al leerlos.

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Sin que sea necesario que vuestra santidad se esprese sobre el punto de la supresión. meritamente mor ti (2. basta que diga que quie re dar una nueva regla á la sociedad. como en la pasión de Jesucristo. Hsic tribuna! tomó ese nombre de. los Jesuítas perdieron su espíritu y no pu dieron continuar la obra de su fundador. no se quiere que la voz del pueblo proteste en favor tle la inocencia. siendo cardenal no tuvo. se espresó en estos térm inos en la bala j rr&clqris: “ Siguiendo las hue llas de los pontífices de liorna nuestros predecesores que han colmado do be neficios á la ilustre Com pañía de Jesús.. Vuestra santidad sabe que tenemos aqui al vice-legado Boncompagni. ¡jorque el justo va á ser herido.: “Se han mostrado en todo tiempo hijos degenerados de un padre muy santo y muy ilustre: ‘-Por esto sin duda será por lo que fueron justamente condenados á muerte. que proclamarían como una injusti cia toda sentencia contraria á estos últimos. Creo al primero muy adicto á la Santa Sede. ¿han manifestado su opinion? ¡No por Dios! y harta Clem ente X IV como despues de él. y que este sacerdote se atreviese á decir que los Jesuítas fueron ju s tamente condenados á una muerto civil. que S. todo eseepto el que llegaría un dia en el que un sacerdote ita liano refugiado. y al segundo demasiado hombre de bien para que su adhesión á los J e suitas le hagan olvidar su deber.) Vi cente Gioherti eclipsó á Vicente Malvezzi.. que era preciso acabar con la Com pañía de Jesús ó instruir despues ej proceso de sus miembros si hu biese lugar á ello.” El mismo cardenal Malvezzi confiesa. tan buenos jue ces. Según él. i2ó. pág. 17 (tom. y. En su Gósuita moderno y especialm ente en el cap.” E n la bula constctniem. los Jesuítas jamas han sido dignos de S. auditor del Torrone (1).—261— fo á los amigos de ios Jesuitas. una torre contigua al palacio apostólico. el servirse de ellos no dejaría de ser criticado. han profesado la contraria.. Ignacio: pero los pap<. era preciso pasar un aviso á los presidentes y á los legados. despues añad:. v á Caroni.. cuyos religiosos ton mirados en todas partes como el buen olor de Jesucristo. quien el 33 de Mayo es cribía á Clemente XIV: (]) E l auditor del T om ino era el presidente del tribunal crim inal del carde nal Leonilo en Bolonia. Boncompagni es muy adicto á 3a Santa Sede. Caroni os demasiado hombre de bien para presenciar con sangre fría semejante prostitución de la conciencia. El caifás de Bolonia. No obstante. (2) Praleg del primnto. el mismo papa parece que de antemano qui*o refu tar . y lo son «ji efecto. ne fíat tumultus in -populo. al menos como el abato Gioberti. afirma el abale Gioberti. edificada en tiempo de Sixto V. no titubeamos en dar nuevos testimo nios de nuestra benevolencia pontifical íi esta misma sociedad. todo lo habia pre visto. II).s. desahogando sus desenga ños en el seno de Clemente XIV. que su obra es bella y sublime. tuviese la audacia que él..Sé que vuestra san tidad ha decidido que en el momento mismo de publicar la nueva ley. Ignacio de Loyola es un gran hombre y un gran santo. por am enazar ruina. Es preciso que inter venga la fuerza armada. peró que inme diatam ente despues de su muerte. E l mismo Benedicto XIV mas de doscientos años despues de la fundación de la orden. y que hizo posteriorm ente destruir el cardenal Bernetti.

L a autoridad de Malvezzi se ha desvirtuado en la opinion pública por ensayarla contra los Jesuitas. y se afirma que serian bien recibidos.. este es un pequeño mal.” De éste m odo vem o s que. llegasen á ser reci bidos en o tra parte. según la es-.° tomo. se desarrolla sin dete nerse por la justicia que le rechaza y por las adhesiones populares que hiere. pocos años íintes d esu destrucción. Malvezzi guarda aun las formas del respeto. los Jesuitas soii en efecto y en todas partes él buen olor de Jesucristo. dice aq u e l. y no se atreve á espresar de lleno su pensa- las preocupaciones del abate Gioberti.Y si algunos novicios m al aconsejados han vuelto á vestir el hábito de la-Com pañía en el noviciado de Novarelta. conviene que sepa que los estudiantes en su totalidad. pcíro me parece mejor dejar esto cuándo vuestra santidad haya tomado una medida definitiva y -general. á quienes hemos despedido.. Con él.. es un aborto disforme y repugnante. IlAn cambiado.”• E ntré B enedicto X IV. ya no encontrarán tan fácilmente un asilo. la disolución del noviciado ha sido una medida oportuna. y que Clem ente XIV. despues de leidas las cartas que recibe de Bolonia. Pero luego que vuestra santidad haya ha blado. sobre los Jesuitas el descrédito. pág. sobre todo. en los tiempos de Benedicto' XIV. des pués que con su extinción queden desacreditados. un apostolado de paz y de atnór en una fe. La sentencia pontifical á que apela. y una inspiración de lá caridad }r de la generé sidad cristram i en uii tráfico de egoísmo.— 262 — “ Su santidad podria desde luego prohibir la enseñanza á los Je suítas. ¿A cüfil de los' dos' debe rá éreer el m undo católico? . bérti. caminando por las gloriosas huellas de su padre (Ignacio <ie Loyola). atraerá dice. y le dará. les seguirían hasta allí. “ L a óbra admirable dé ¡á. y cam inan por las gloriosas huellas de su fundador. en el que Cada palabra-que traza la pluma d'el cordénal Malvezzi es una confesión de que el pueblo y los estudiantes están adheridos á los Jesuitas hasta el punto de se guirles en su destierro. y esté desgra ciado abáfé Gióbertj) existe un d¿sacüerdo‘ completo.” El complot en el que el arzobispo de Bolonia quiere dar al papa el principal papel.Ignáfcio. c a d a vez se verá mas imposibilitado de motivar. repito. 180 del 2 . “Los religiosos (le la Compañía de Je sús. En suma. 6 en su mayor número.'Gio-. ¿Quiere vuestra santidad mas? pues dicen. p ru eb a n de una m anera patento la vérdad de esta Opinión porloscjem-' píos de v irtu d es religiosas que dan continuam ente. que debe prevenirse adelantando la disposición definitiva contra la corporacion entera. este complot. han degenerado desde su prim er origen. que si que da en todo el mundo un lugar donde puedan existir los Jesuiias. un instrumento bien h ec h o r dé la civilización en un foco péátifenté de barbarie. porque de hacerlo ahora. cuyo nombre es inmortal en In Iglesia.ecth ó d io sa y turbulenta. Pero si los estudiantes. y según M. y Malvezzi va nece sita que hable la Santa Sede. pasarían el Pánaro. presión de é ste hombre. este seria un negocio de muy mal resultado. Pero es el papa quien debe dar el golpe de gracia. este complot.

lo esplica por lo claro al confidente. llevó al fin sus quejas á los pies del vicario de.. á Malvezzi.los Jpsuitas al hacer estas omisiones. astucia. á quien decia que “le mandaba esos f apeles inútiles. habiendo obrado según las reglas del instituto de . llegase á ver los breves. merced á esta correspondencia.—2 63— miento.ueno.” . y así para evitar esto. Por costoso que fué á su corazon como tio. en l»s que recla maban contra los actos del cardenal. usar del término tnjungimus (mandamos). si se llegan á espedir nuevos breves á otros obispos. “Afortunadamente. y .. dice. “ Si esta mala raza.” A pesar del poder de que disponía Ganga nelli. y por medio de Macedonio los envió. Malvezzi no se atreve sino á insinuar al soberano. Lo que . que Mal vezzi. no se le debia ocultar que el voto unánime de los pueblos se negaba á asociarse a l a s hostilidades dirigidas contra la Sociedad de Jesús. uno de los Jesuitas perseguidos. estos términps esplica su debilidad á Clemente.que le son dirigidos para proceder á la des trucción de los Jesuítas. la cual se obstinaba en no-tener confianza. . acceder á esta exigencia. para el criado. sus individuos hubieran pretendido .” La ciudad y el senado de Bolonia. y el 29 de Mayo. y he aquí. y no. seria b. y en poco. hubiera parecido irracional en toda la ciudad.XIV: “ Una prohibición esprpsa. dejau aquella á su arbitrio y facultad. que daria honor aun al mismo clero secular. para la dirección de su alma. está tan bien diseñada. para 110 hacer recaer toda la odiosidad sobre mí. El papa le dice: Concxlimis Jacultatem. el 22 de Mayo creyó deber entretener al soberano pontífice con uno de sús disgustos de iamilia. Malvezzi cre yó que debía cerrar los ojos y pasar por ella. se gloria con este último de su . v á i u odio como sacerdote. Dos memoriales le fueron presentados. así dice hablando de los Jesuitas. cu}T voz quería a ahogar Malvezzi. sobrina que se hallaba enferma. el papa los leyó. Los breves. le escribe. no he manifestado á nadie el primer breve en el que se encontraban talia ct lalia. dirian con razón: Malvezzi fué libre en obrar de esta ó de otra manera.mí el anatema mas cruel. Mas confiando coa Macedonio.arzobispo de Bolonia confiesa que las averiguaciones . Je• sucristo. el injungimvs apostólico. pues si hubiera llegado ¿ ejecutarlo. que he omi tido. la razón que dá á Macedonio. tanto mas. este pueblo. Malvezzi. desea que se sustituyan á esas pala bras los términos de mando. Malvezzi tenia una.” Cada carta dirigida al amo contiene otra. y sostenido por la poblacioa entera. La situación de los padres de la Compañía. que yo habia reconocido su inocencia. ha estado el no haberlos canonizado á todos. El. cuanto que se trataba de un religioso de grande reputación. que quiere colocar s e bajo el abrigo de la tiara.asediados en Bolo nia por e! Cardenal-Arzobispo. sino en el padre Borsetti. cargaba sobre .en. no teme descubrirse por entero.

y destinado íi desempeñar una cátedra de física que rehusó. y él 5 de Junio de 1773 refiere este á Macedonio la respuesta que le dió: “ La conducta bru tal de este rector Belgrado. Entonces sufrió (as persecuciones del cardenal Malvezzi: y suprimida la Compañía. ó de Junio. Este acto heria el buen sentido católico. miembro corresponsal de la academia de ciencias de Paris. hasta las fronteras del estado eclesiástico.” Y como yo le replicase. le acompañó á Paris en 1752. y á pesar de eso. El padre Belgrado (1). qué por se gunda vez podría sncederle lo mismo. su matemático áulico. y Malvezzi aconseja al papa.—264— mas -iníiuisitoriales no producen hecho alguno que pueda servir de cargo á los padres. quiso saber. me repitió. con buena escolta. y con efecto. y Clemente XIV estaba d e . en virtud de que poder obraba el cardenal. siguiendo á la letra los primeros principios del derecho canónico (lo que era sin duda tina brutalidad k los ojos de Malvezzi) eran los únicos que podiaii destituirle legítimamente. su confesor y de la duquesa. así se espresa Malvezzi. ambos a dos caminaban. Y el cardenal añade: C última. que estienda y propague libelos contra ellos. que están á fa vor de los Jesuitas. “que . porque no reconocía1en el prelado la autoridad necesaria. y las doctrinas erróneas que se ha permitido verter para escusar su desobediencia respecto á mi persona. me han obligado á arrestarle y á hacerle marchar á un destierro. las intrigas filo sóficas de Felino le arrojaron de Parma. en esta misma corresoondencia inédita. rector del colegio de Bolonia. fué recibido por el duque do ¡\íódena. afirmaba el padre. y me contestó á la puerta de mi antecámara: que eso e ra para él un triunfo. que dimitiese su car go de rector. . me dijo: * bien! esté será ‘Y un segundo triunfo. añade.” ¿Qué crimen habia cometido este Jesuita? En el mismo dia. vién dole tan persuadido de qué cuanto padeciese lo reputaba como un verdadero martirio.” Suprimir los Jesuitas era impopular. E ste Jesuita habia sido ele gido en 1762. aunque con desigual paso por esta senda de iniquidad. tan m altratado por el cardenal de Bolonia.vez que le hablamos. El cardenal arzobispo ordenó al padre Belgrado.” No me chocaron semejantes simplezas. . Mal vezzi no teme confesarlo igualmente. iLa' creimos deber recordarle que ya en otra oeasion habia sido espul sado de Parma. porque en ellos solos residía el derecho de/hacerlo. En 1777. el duque de Parm a Fernando de Borbon le colmó de beneficios en reconocimien to de los servicios que Belgrado hizo á su padre. ‘‘con el fin. Despues de la muerte del duque. Sus superiores del instituto. Sieudo teólogo del duque de Parma.e staba dispuesto ______ 1 (1) E ste Jesuita. de predisponer al pueblo y la nobleza. Este último declaró que no podia obedecer sobre es te punto. Malvezzi lo revela al papa en su correspondencia. No se les puede disolver con apariencias de equidad.ello convencido. para la sentencia que ies está preparada desde hace tanto tiempo. nació en Udina y ocupó u¡i lugar distinguido entre los físicos y los geómetras.

No quería comprender que hombres como Malvezzi podian muy bien. Ignacio. años. á deponer contra él. pero helos aquí limpios del polvo que les. la muerte. La iniquidad se ha vendido á sí mis ma. si llegase un dia en que jrfuese concedido á la probidad de un historiador penetrar hasta el fondo de estas tinieblas sacerdota les y diplomáticas. á fuerza de medidas opresoras. no tuvo el menor presen timiento de que esta correspondencia de Malvezzi se presentaría despues de setenta y cuatro. . cerró com pletamente los ojos sobre estos actos precursores de la supresión. Es pre ciso aceptarlas con toda su dureza. acabar con la Orden de Jesús. de los estados de vuestra santidad. y por esto he creido conveniente hacerle salir.” • Acosado Clemente XIV por todos lados y no residiendo en su corazon la energía suficiente para sustraerse á la ingratitud sin com pensación hacia la cual se arrastraba á la Santa Sede. cubría en'los archivos. pero que su victoria seria una glorificación de los discípulos de S. y cuanto yo quisiese. y estas cartas del cardenal arzobispo de Bolonia no dejan el menor resquicio por donde pueda encontrarse un paliativo. Muy seguro de la discreción de la corte de Ro ma. Todo parece que debió contribuir á aniquilar estos documentos acusadores. proclamando la inocencia de los condenados y condenan do la memoria de sus jueces. el soberano pontífice Clemente XIV.— 265— ¿ s u f r i r l a prisión. y á depqper de una manera que excluyese todo medio de encontrar una sola es cusa de tan inésplicable abyección. tales como se atrevió á recibirlas el papa Clemente XIV.” Estoy con vencido de que tiene el cerebro trastornado. tales como las escribió Mal vezzi.

—Su testam ento.—Ac titud de ¡as potencias. pero .—Sus respuestas.—Su inform e sobre los papeles y libros aprendidos como base de la conspiración jesuítica.—E l papa obliga á la comision nombrada por Clem pnte X IV íi que pronuncie su sentencia so bre los Jesuitas. Los prínci pes habían arrojado de sus reinos á lo s hijos de Layóla. todo era contraria al instituto.—Fuó el p ap a envenenado por los Jesuitas.—Malvezzi y los once cardenales in p etto .—Declaración de los médicos y del franciscano Marzoni.— Los Jesuitas en la Chi na. Panzi.© ' W.—Interrogatorio d é lo s prisioneros.— Su pensión de Portugal. el pontífi ce lo s abandonaba á perseguidores de entre la misma Iglesia. Angelo.—La Iglesia de F rancia se nie ga á publicarle.—E l breve de supresión aceptado por todos los padres de E u ro p a y en las misiones.—É l gobierno francés y la memo ria de G anganelli. Alfonso Ligorio á su lecho de muerte.—Su desesperación á la m añ an a siguiente.—E l P.—E l P.—Los Jesuitas secularizados continúan siendo misioneros.— El dominicano Mamaohi maestro del Sacro-Palacio y visita dor domiciliario.—Los Jesuitas insultados.—Pro hibición hecha á los Jesuitas de tom ar partido en favor de su órdeu.—Son arrojados <le sus casas. y su conspiración debia tener un resultado.—Sus últimos momentos.— Embarazo de la comision. Ricci y sus asistentes trasladados al castillo de S.—E l P.—Muerte de L orenzo Ricci.—P illage organizado de sus archivos y de sus sacris tías.— C artas del cardenal Bernis en F ran cia p a ra persuadir de que son culpables.—Muerte de Clemente X IV. F aure. Las medidas del papa tienden íi acreditar el rumor de que ios padres son cul pables de alguna fechoría—E l breve Dominus et Redemptor arrancarlo al pa pa.—Su am istad hácia la Compañía. —Milagrosa asistencia de S.— M uerte de tres padres al saber la extinción de la Compañía.—Federico II los defiende. Estos enemigos habian conspirado abiertamente en el cónclave. lios Je sniias se hallaban en manos de sus implacables ene migos.— El breve en E uropa.—O pinión del cardenal Antonelli sobre el breve.—El cardenal A ndrés Corsini es el gefe de esto. Excepto la masa de lo s catolicos.—La com ision disuelta.—Sus correspondencias.© A iP O T O L .—L a resigna ción de los Jesuitas es igual en todas partes. —Comision nombrada p ara hacerle ejecutar.—E l cardenal Braschi es electo papa.—D em encia del papa.—Predicción de Bernardina Renzi.— Como reciben á sus sucesores.—Alegría de los filó sofos y de los jansenistas. B urgeois y el P.—Cónclave de 1775.—Cristóbal de Beaum ont dá cuenta al papa de las razones que alega el episcopado.

” Este dicho.. comenzaba en Gesu la novena de S. Clemente XIV formó el breve durante la noche. Este dia fué para él un dia de desesperación y de lágrimas. No hay remedio!” Le contesté.. contó de esta manera tan horrorosa escena.. y según la relación manuscrita que ha dejado el célebre teólogo Vicente Bolgeni. con aire consterna do. y callaba. un breve se revoca por otro breve. y por fin el papa se decidió á otorgársele. que aun existia uno. es por los muertos. al levantar la pluma. y las ansiedades y remord. Ganga nelli pregunta la causa.Gan ganelli cayó desmayado sobre el mármol del pavimento. E ra preciso al monarca español un triun~ fo mas completo.. diciendo siempre: “ El infierno es mi morada!” T rataba de sosegarle. recostado sobre su lecho. que Ganganelli de seó publicar el breve en el dia 10 de Agosto. que no es verosímil. Lo hice..!” Su desesperación. duró mas de me dia hora..” Nadie mejor que Cle mente XIV lo sabia.... pues en este mismo dia acababa de firmar el breve Dominns et Rcdcmptor noster. según la relación de Simoni.. Las campanas se hacian oir desde muy léjos. el car denal de Simone. de donde no fué alzado hasta la madrugada del dia siguiente.. y que dijo con alegría maliciosa refi riéndose al mismo breve “ Este será el ramillete que el hermano Lorenzo Ganganelli. el correo que le lleva á España habrá partido!—Y bien. y á esta hora.. no tiene consecuencia alguna...imien- . me rogó que me acercase al papa y le dijese alguna pa labra.... Entonces. tes tigo ocular. y de tiempo en tiempo se le oía repetir: “ Dios mío! estoy condenado! El infierno es mi mora da. Algunos imprudentes amigos de Clemente XIV no han querido dejar á su memoria. Estoy condenado. santo padre. Ya no hay remedio!” Fray Francisco. ni aun siquiera esta postrer probidad del remordimiento. el Jesuita.. Mi casa es el infierno... E l 21 de Julio de 1773. asi refiere Simoni.. tampoco se puede. Pretenden por el contrario. auditor á aquella íazon del papa. suspiraba. Ignacio de L o y o la . repuso. añadió: “ No. el Franciscano. que despues de haber ratificado un acto de tan grande trascendencia. aun supues to. le re pliqué.— 267— •esta tiranía detallada y minuciosa no llenaba aun las miras de C ar los III y de sus ministros.. No hay remedio. no es por los santos por los que tocan las campanas de Gesu. P a só un cuarto de hora y por fin dirigió á mi sus ojos y exclamó: “ Ah! ya he firmado el breve!. se lo he dado á Moñino.. que suprimía la Compañía de Jesús en todo el universo católico. Refiérese. ex clamó de nuevo. presentará al hermano Loren zo Ricci. pero el pontífice no me contestó. en que la Iglesia ce lebra la fiesta de S. se le dice.—Ah! Dios mió. os engañais. y era el de retirar el decreto: “No es posible. y sobre una ven tana del Quirinal. Lorenzo. (y lo que diremos lo hemos oido de los labios del papa Gregorio XVI).El pontífice se hallaba casi desnuda.

cuando habla de la tristeza que agobiaba al soberano pontífice de resultas de haber firmado el concordato de Fontainebleau del 25 de Enero de 1813. de Benevento. que el temor de morir loco como Clemen te XIV. le picaba de vez (1) El estado de salud del papa Clemente XIV y su estado de demencia que comenzó el dia mismo en que llevó á calió la supresión de los Jesuitas.to creyó bastarse á sí mismo. El papa entonces estaba perdido y no halló medio de tergiversar la palabra dada. según sus propias expresiones. MoHino. han corroborado con sus pa labras la autenticidad de este hecho. los conocimientos y medios para dirigirle. y para llevar íi buen término ese csur. En la segunda parte de las memorias inéditas del conde Marco Fantuzzi. Los recuerdos de familia y de palaci*. son en Roma. leemos lo siguiente: “Por inas que se haya dicho y escrito. En la historia de los soberanos pontífices. y al lin aun contra su voluntad. Bernis. y fingiendo aversión á la Compañía. t. Por este tiempo murió el confesor de la emperatriz: el que le succedió era contrario íi los Jesuitas. en la ciudad de Ins tradiciones. Pensó que íi fuerza de promesas y favores concedidos íi sus enemigos. Los dos sucesores inmediatos de Clemente XIV sobre la cátedra apos tólica. pues desde el 21 de Julio de 1773 hasta su muerte. no dejan la menor duda. leemos que el papa le dijo: “Clementé X IV llegó á estar demente no solo despulís de la supresión. y ese recuerdo no era otro. Pero dejando á un lado lo poco justo y religioso de este plan. le faltaba el talento. se expresa en estos términos: -‘Sumido en su melan colía y hablándome de lo que acababa de suceder. sobrino del cardenal de este nombre que fuó uno de los concurrentes de Ganganelli en el cónclave de J7C9. Clemente XIV quiso conservar los Jesuíta*. hechos incontestables. II p. el santo padre se desahogó en términos que mostraba su profundo dolor. la ultima audiencia que obtuvo de Pió VI.—26S— tos del pontífice. ganaría tiem po y concluiría por conjurar la tempestad.” Este testimonio de un contemporáneo no es el único que se pueda y debe in vocar. Le faltó muy poco para perder del todo la razón (1). Floridablanca. 227). etc.” Pió Vlf conoció también personalmente A Ganganelli. razón y lle^ú á estar (¡emente en toda-la extensión de la palabra. tuvo miedo de morir envenenado. El cardenal Calini refiere en un docu mento firmado de su mano. ó por mejor decir los jansenistas. Clemente XIV. desde el dia mismo de su exaltación. era un áspid que se enroscaba incesantemente al rededor del papa. que se trasmiten en el Sacro Colegio y entre los ciu dadanos con una exactitud casi matemática. que no le dejaba dormir ni le perm itía co mer sino lo indispensable para sostener la existencia. y volvió íi María Teresa. diciéndome que no podia alejar de su alma un punzante recuerdo. Pió VI y Pió VII en diferentes ocasiones. Bernis y Aliñada..” . los filó sofos y los francmasones tenían toda la actividad y perspicacia necesarias. Clemente XIV es el primero y el único que ha sufrido esta degradación de la humanidad. tu vo que dar el golpe fatal de la supresión. si creemos á lo? Romanos. El cardenal Pacéa. y en es te misino documento que citaremos mas adelante. Según di jo el cardenal de Bernis. y halagaron al papa con la restitución de Aríüon. aquella aparecía de vez en cuando como la claridad de un relámpago. Perdió com pletamente la. Se habia comprome tido mucho con' Moñino. en su Relación de los dos tinges á Francia durante los años 1809 y 1813 (edición de Cíviia Vecchia 1829. y la paz de iPorTn^al. atestiguados por cuantas personas estuvieron á su alrededor. no permiten que se dé crédito á la anécdota. sino aun antes de ella.

porque cada paso es un tropiezo.. Clemente XIV. con las costumbres de la Iglesia. no condena ni la doctrina. pero se olvida de hacer observar. Si mi amigo de ia Mancha. si tengo ó no cara de vinagre. (2) E n el momento en que el papa C lem ente V. contentándonos solamente con omitir las primeras páginas que di rectamente no hablan con la ^ociedad. X C I. lib. he aquí los sarcásticos con ceptos con que le cuenta: “He tenido necesidad. va enumerando las diferentes órdenes religiosas é institutos que fueron separados del cuerpo de la Igle sia. de acuerdo con Felipe el H erm oso. ántes de llegar al punto de los Jesuitas.” Con toda esta chanzoneta anunciaba Floridablanca el breve de Clemente XIV. villano. los tem plarios fueron individualm ente citados á com parecer personalm ente. P or to do esto. Con los Jesuitas no se aplicó ninguna de estas medidas que indican las nociones mas sencillas de la justicia. XLIV. convocó á todos los obis pos de ¡a cristiandad. Las quejas y reclamaciones de las cortes contra ese orden. Clem ente V y F elipe el Hérm oso no pudieron im aginarla. de disparar mi arcabuz. con razón diria entonces. pues. y autorizado por el cardenal Negroni. Me temo que sea necesaria otra descarga. ni aun con los procedim ien tos de los tribunales seculares. “ Este breve.. Trescientos prelados examinaron las acusaciones y las defensas. y dos dias despues de ha ber obtenido ese triunfo sobre la Iglesia. No le conmovió nada este espectáculo de desolación. Le publicamos. decidieron que era preciso oir las declaraciones y descargos de los acusados. Se procedió en 1773. en 1310. do una m anera que. y plenamente demostradas. etc. que si éstos ó las corporacio nes religiosas fueron secularizadas. . E sta ha surtido el efecto de que se emplee mucho papel para la impresión de cierta hoja.que en adelante podrá servir para hacer cartuchos. ayer y hoy me hubiera visto por un agujero. ni las costumbres. p.. cornudo. Ignacio. y despues de infor(1) Cours d' H islo in des E tn ts européens t. creo que aun estareis á tiempo de llamarme con toda cuan ta fuerza podáis. y lodos ellos. p. escribe al minis tro de Nápoles el 23 de Julio. debe ser reproducido. H a b ia herido de muerte de un solo golpe al vicario de Jesucristo y a la Compañía fundada por S. 83. 150 y 151. dice el protestante Schcel (l).i — 269 — en cuando para recordarle su promesa tocante á la destrucción de los Jesuitas.” El decreto espedido en Santa María la Mayor. La form a y el fondo del juicio contra los Jesuitas nunca estuvieron acordes con las leyes canónicas. y vos sabéis la metralla con que estaba cargado. poltron. se ocupó de la supresión de los tem plarios. ni la disciplina de los J e suitas. son los únicos motivos que se alegan para su supresión que justifi ca el papa con ejemplos anteriores de órdenes igualmente suprimi das sin mas razón que el conformarse á las exigencias de la opinion pública. para ser juzgados al menos por los Concilios pro vinciales. Según el abate Fleury en su H is toria. íí excepción de cuatro. lo fueron en virtud de pruebas convincentes (2).

sin embargo. y hemos encontrado. de toda jurisdicción. á excepción de los colegios de estudios. por sus letras espedidas con el sello de plomo. y á todos los bienes de estos. que esta fué instituida por su santo fundador para la salvación de las almas. á la vista estos y otros ejemplares (que en el concepto de todos son de gran peso y autoridad) y deseando al mismo tiempo con el mayor anhelo proceder con acierto y seguri dad á la determinación que aquí adelante manifestaremos. correc ción y subordinación de cualesquiera ordinarios. predecesor nuestro. permitió que pudiesen en trar en la dicha Compañía todos aquellos que los superiores de ella tuviesen por conveniente y necesario recibir. con servación y gobierno de la Compañía. á los cuales se les permitió que tuviesen rentas. pero el papa Paulo III predecesor nues tro. de venerable memoria. pero con tal que ninguna parte de ellas se pu diese invertir en beneficio y utilidad de la dicha Compañía. habia al principio ceñido á la dicha Compañía en los estrechísimos límites de que se compusiera solo del número de sesenta individuos. En seguida el soberano pon tífice continúa en estos términos: “ Teniendo. por sus letras expedidas en igual forma de breve á 15 de Noviembre de 1549. y tomó á la dicha . con las cuales se lograse la estabilidad. gracias y autoridad que gozaban los individuas profesos. concedió á la dicha Compañía muchos y amplísimos privilegios. pues. en el dia 27 de Septiembre del año de la Encarnación del Señor 1540. y que para conseguir mejor y mas fácilmente este tan deseado fin. para la conversión de los herejes. progreso y estado actual de la orden de regulares. y concederles las mismas facultades. fué consagrada á Dios. predecesor nuestro. Y aunque el mismo Paulo. ni en cosas de su uso. por las otras letras suyas ex pedida > también con el sello de plomo. en el dia 28 de Febrero del año de la Encarnación del Señor 1543. y ademas de esto declaró libre y exenta á la dicha Compañía. tanto en común como en particular. Ultimamente el mis mo Paulo. comunmente llamada la Compañía de Jesús. con el estrechísimo vo to de la pobreza evangélica. sin ninguna limitación en el número. se estendiese á to dos los que los mismos prepósitos generales juzgasen idóneos. y se la concedió por este pontífice facultad de formar la regla y constituciones. v entre estos quiso y mandó. y con especialidad la de los infieles. que el indulto que antes habia concedido á sus prepósitos generales de que pudiesen admitir veinte presbíteros para coadju tores espirituales. no he mos omitido ningún trabajo ni diligencia para la exacta averigua ción de todo lo perteneciente al origen. y finalmente para el aumento de la piedad y religión. y á todos sus profesores y demas in dividuos.— 270— nnaciunes y procedimientos jurídicos. “ Con estas y otras leyes santísimas fué aprobada al principio la dicha Compañía de Jesús.

sobre la facultad de espelerlos. pues consta. . cuerpos lite rarios. como sobre la potestad absoluta. y sobre otras co sas pertenecientes al gobierno de la misma. sino también de ésta con otras órdenes de regula res. Uno de aquellos fué Felipe II. que se arrogaba el prepósito general de dicha Compañía. se suscitaron. y la forma de gobierno de la Compañía. confirmados también por algunos varones virtuosos y sabios de la misma Orden. no tan solamente de los individuos de la Compañía entre sí mismos. Pió IV y V. Gregorio XIII. universidades. así las gravísimas causas que movian su real ánimo. predecesores nuestros. exenciones y privilegios. que por J u lio III. Gregorio XIV. el cual hizo esponer á dicho Sixto V. Paulo V. y sin haber hecho los votos solemnes contra lo dispuesto por el Con cilio de Trento. de feliz memoria. Gregorio XV. Sixto V. sobre el tiempo que se requiere para admitir á la profesion los individuos de la Compañía. así sobre la calidad y naturaleza de los votos. predecesor nuestro. Pero por el mismo contesto y palabras de las constituciones apostó-. y diera comision para ella. el clero secular. León XI. para que mandara hacer visita apos tólica de la Compañía. jus tamente con los motivos de las disenciones. bajo de la protección suya y de la Silla Apostólica. Urbano VIH. de esclarecida memoria. Y finalmente fueron acusados los indivi duos de la Compañía en materias muy graves.— 271— Compañía é individuos de ella. “ No lué menor la liberalidad y munificencia de los demas prede cesores nuestros con la dicha Compañía. fue ron expuestas á Paulo IV. rey ca tólico de las Españas. y otras personas constituidas en dignidad eclesiástica ó secular. y Sixto V. que apo yadas también con la autoridad y oficios de algunos soberanos. “ De aquí nacieron muchas quejas contra la Compañía. Paulo IV. se oponian como perjudiciales á su jurisdicción y derechos. hacien do instancia al mismo pontífice. ó manifiestamente declarados los privilegios que antes habian concedidos á la dicha Compañía. casi des* de su origen empezaron á brotar varias semillas de disenciones y contenciones. Pió V. que perturbaron mu cho la paz y tranquilidad de la cristiandad. licas se echa de ver claramente que en la dicha Compañía. á los cuales los ordinarios locales. Clemente VIII. y sobre la promocion de los mismos á los órdenes sacros sin congrua. de venerable memo ria. y aun hasta cori los mismos soberanos. y lo mandado por el papa Pió V. é igualmente sobre va rios puntos de doctrina sobre sus escuelas. y que las dichas contiendas y discordias. en cuyos dominios habia sido admitida la Compañía. como también los clamores que habian he cho llegar á sus oidos los inquisidores de las Españas contra los in moderados privilegios. escuelas públicas. predecesor nuestro. y otros pontífices romanos. han sido confirmados ó ampliados con nuevas concesiones. de santa memo ria.

es á saber: sin preceder ninguna información. de lo cual resultó. como también las providencias que tomaron algunos so beranos contra la Compañía. quitar ó mudar en ellos. por haber tallecido luego. ni dar ningunos términos aun los njas sustanciales. por sus letras expedidas con el sello de plomo. ni intentase que se innovara nada de ellos en nin-. pero quedó frustrada y no tuvo ningún efecto esta tan salu dable resolución. y echados de ella sus individuos-. las constituciones ó los estatutos de la dicha Compañía. que por sus predecesores habian sido concedidos á dicha c o m pañía. y principalmente aquel por él cual se le concedía facultad para que pudiesen ser espelidos. y atendiendo á la culpa. que en adelante fuesen ó directamente. sino so lo en vista de la verdad del hecho. á 23 de Junio del año de la Encarnación del Señor 1591. que habia tomado el mencionado Sixto V. Pero dejó á cualquieia la libertad de que pudiese hacer presente.'ó sola mente á una causa razonable. que nadie se atreviese á impugnardirecta ni in directamente el instituto. Y habiendo sido elevado al Solio Pontificio el papa Gregorio XIV. Ademas de esto impuso perpetuo silencio acerca de lo so bredicho. pa ra que atendiesen con el mayor cuidado á la consecución de este intento. so pena entre otras cosas de excomunión ma yor lata sentsncut. la cual muchos daban por repugnante á la fe católica. eligió por visitadpr apostólico á un obispo de notoria . s§ vió precisada á pedirle que se dignase confirmar . sin observar las folmalida'des del derecho. sin observar ningún orden judicial. que antes bien se llenó mas y mas casi todo el mundo de muy reñidas disputas sobre su doctri na. lo. y confirmó y mandó que se le guardasen todos los privile gios. que juzgase deberse aña dir. “ Pero aprovechó tan poco todo esto para! acallar los clamores y quejas suscitadas contra la Compañía. predecesor nuestro á los de seos é instancias de dicho rey. una nueva confirmación de su instituto y de sus privilegios. de todo lo cual nacieron como todos saben. sin formar proceso. y se multiplicaron las acusaciones contra la Compañía. aprobó de nuevo el instituto de la Com pañía. que estando la di cha Compañía para impetrar del papa Paulo V. y reconociendo que eran sumamen te fundadas y justas. virtud y doctrina. de feliz memoria. guna manera. prede cesor nuestro. ó por medio de los le gados ó nuncios de la Ssiila Apostólica. predecesor nues tro. principalmente por la inmoderada codicia de los bienes temporales. y á las buenas costumbres: encendiéronse también mas las dísenciones do mésticas y esternas. aquellas turbaciones que causaron gran sentimiento é inquietud á la Silla Apostólica. ó á las personas y demás circunstan cias.prudencia. de feliz memoria.—272— ‘‘Condescendió el mencionado Sixto. y ademas de esto nombró una congregación de algunos cardenales de la santa Iglesia romana. y prohibió. v proponer solamente á él y á los pontífices roma nos.

como.. nos'prohibe á todos rigurosa y severamente. “ y e s p o n d ria á grandísimos peligros. y “ se fundó paradla propagación de la fé. “ así: como por medio de los-misterios: de su instituto que son W ar“ mas¡ espirituales. que *<de ningún modo nos mezclemos en semejantes negocios públicos. esr “ pecialmente en estos tiempos muy peligrosos en muchos. y ademas de estov “ encargó la congregación. que se hallan insertos palabra por palabra en sus letras espedidas sobre esto. S.verdad con harto dolor de nuestro corason j que así los sobredichos remedios. y m andar que se observasen los estatutos hechor en. X II y X lli. ni fue^ ron bastantes para desarraigar y disipar tantas’ y tan graves:disen* siones. se ve claramente. es necesario el buen nombre en' Cristo. todos los vocales que eligiesen y a£>li'‘♦casen¡con todo cuidado.—273— por su autoridad. de mal en» “ cuanto ser pueda y evitar los motivos de las-'quejas*. la cruz. por am“ bicion^ó por celo indiscreto de algunos. “que-producen-de sospechas sin fundamenta.almas.. no produjeron casi ningún efecto. y XII. y<}uefueron-infructúosos los esfuerzos hechos por los predecesores. Por lo cual.” “ H em os observado:á la. y de las pertenecientes á la política y goM bierno del Estado.losjprójimos. en el dia 4. y disensiones: entre los individuos.la quinta congregación general. del servicio de Dios profesarles afecto y amor) y que por “otra parte. ello. para:conseguir “ el fruto espiritual de las. con utilidad de la Iglesia. puede conseguir felizmente el fin que solicita ba“jb del. y salvación de las. como las quejas y acusaciones de los-estraños contra la Compañía habian impedido á los. á hacer el estatuto siguiente: “ Por cuanto nuestra Compañía* que es obra de Dios..Urba no V l í r . está en mala opinion. con el sello de pio rno.los remedios mas eficaces* en don•’de quiera.son agenas de nuestra pro“ fesion. á. aun de las. y que no-nos dejemos ven“ cer á. “ aunque seamos buscados y convidados. X? XI. que fuesei necesario». “y con varios soberanos (á los: cuales en sentir de nuestro P. otros muchos que se: esplicaron en lo sucesivo. lia juzgado por conveniente laconM gregacionv que debemos abstenemos de toda especie. Alejandro VIT y VIH.estandarte de.. que así las discor dias: intestinas. de Septiembre del año de la Encarnación del Señor 16G6i por los-cuales estatutos. almas. Y siendo así-que nuestra orden acaso por culpa. todos. que nomo alistados en la milicia de Dios* “ no nos mezclásemos en otras! cosas que. acusaciones y quejas contra la mencionada Compañía. Ino cencio X. por ningunos ¡ruegos ni persuaciones. 35 . vocales. Por esta razón se dispuso con gran acuerdo **por nuestros mayores. X I. y Benedicto XÍV.. Ig“ nacio. juntos en congregación general. también: malograría-estos bienes espirituales'. los cuales solicitaron.para la entera: curación de este' “ m al. Clemente IX. si se mezclase en el manejo “ de las cosas del siglo. por el “ presentetestatuto.parages. y edifica c i ó n de. es..

. habiendo publica do muchas y muy saludables constituciones. lo que ocasionó grande sentid miento á nuestros predecesores. así sobre que: se abs tuviera la Compañía del manejo de los negocios seculares. persecuciones de la Iglesia en al gunas provincias de Asia y Europa.:pues habiendo crecido cada dia mas los clamores y quejas contra la so bredicha Compañía. que practicaban con mu cha frecuencia en algunos parages. predecesor nuestro. ya fuera de las sagradas misiones. el cual se vió precisado á tener que prohibir á la Compañía que recibiese novicios. y también suscitádose en algunos parages sedi(1) E sta acusación de debilidad dirigida á la m emoria de C lem en te. y también sobre la interpretación de varios ritos gentílicos. no usando dedos que están apro bados y establecidos por la Iglesia universal. y se aprueba de nuevo el instituto1 Ja Compañía’ de de Jesús. por Ganganelli. predecesor nuestro. como. en las cuales1 se elogia mucho. Asia. órdenes de regulares. y todo género de cuerpos en Europa. y finalmente. ó algún bien á la cristiandad. t truccion.en el pasado siglo se originaron muchísimos daños y males. mas bien sacadas por fuerza (L). y también al papa InocencioXIII. Pero regen tán d o la cátedra de S. y de los Algarbes.X ílí. ni hacer resaltar la odiosidad que descubre. Pedro el dicho Clemente XIII.é inter pretaciones de aquellas opiniones que la silla apostólica con razón ha condenado por escandalosas. y manifiestamente contrarias á labuena moral. sobrevinieron tiempos mucho mas críticos y turbul¿ntos. se siguiese algún consuelo á la Silla Apostólica. auxilio á la Compañía. tiene un no sé qué de estraño sobre el cual ni nos queremo» detener por mas tiempo. el cual se vió obligado á comunicarla la misma pena. sobre otras cosas de mucha importan cia. lugares pios. y a con motivo de éstas. es á s'aber: turbaciones y tu multos en varios paises católicos. en el sobredi cho Concilio Ecuménico Lugdunense) que impetradas. de venerable memoria. sin que despues con las letras apos-tólicas del papa Clemente XIII. América.— 274— restituir á la Iglesia su tan deseada tranquilidad. y muy necesarias para conservar ilesa la pureza de los dogmascristianos. “ Despues de tantas y tan terribles borrascas y tempestades* toj dos los buenos esperaban que al fin amaneceria el dia deseado en que enteramente se afianzase la tranquilidad v la paz. y sobre el uso. 1 últi mamente al papa Benedicto XIV. y entre estos al papa InocencioXI. de piadosa memoria. de' feliz memoria. no sin gran ruina de las almas y admiración de pueblos. (valiéndonos de laspalabras de que usa Gregorio X. como acerca de las gravísimas disensiones y:contiendas suscitadas con todo empe ño por ella contra ordinarios locales. y de los cuales así en este. que tuvo por necesario decretar la visita de las casas y colegios existentes err los dominios de nuestro muy amado hijo en Cristo el rey fidelísimo de Portugal. nuestro inmediato predecesor. < quien en el mismo momento se le arrancaba un breve de des-.

pidiendo que movido de esta tan eficaz razón. acom pañados de los dictámenes de muchos obispos. se admitieran á la profesion ó se echasen . si no también para pedir con mucho llanto y continua oracion al Padre de las luces auxilio y favor. y otros varones muy distintinguidos por su dignidad. considerando que este era el único remedio que quedaba para ocurrir á tantos males. tomase la sábia resolución que pedian el sosiego estable de sus súbditos. de que la Orden de los clérigos de la Compañía de Jesús. Por lo cual. que concluido el tiempo del noviciado de los novicios. luego que por la misericordia de Dios fuimos exaltados á la misma cátedra de S. pues. que aquellos mismos principes. y con el peso de su autori dad v súplicas pasaron juntamente uniformes oficios. de España. Entre las demas cosas qui simos indagar.de m u cho tiempo.—275— eiones. de Portugal y de las dos Sicilias. y es generalmente muy alabada de to dos. tumultos. nuestro predecesor. impidió totalmente su curso y éxito. y á espeler de sus reinos y dominios á los individuos de la Compañía. encendieron en los ánimos dé los fieles grandes enemistades parcialidades y odio?. en lo cual también hemos cui dado de que nos ayudasen para con Dios todos los fieles con sus frecuentes oraciones y buenas obras. llegó el desorden á tanto extremo. Pedro. ni suficiente para reconci liar á todo el orbe cristiano. juzgamos que necesitábamos.instancias y oficios. en cierto modo fué solemnemente aprobada y firmada por el Concilio de Trento. la mas acertada resolución en materia de tanta gravedad é importancia. discordias y escándalos. qué fundamento tiene la opinion divulgada entre muchísimos. maltratasen. virtud y doctrina que hacían la mis ma solicitud. que este remedio no era seguro. se nos hicieron iguales súplicas. y to talmente necesario para impedir que los pueblos cristianos no se desa viniesen. cu ya innata piedad y liberalidad para la Compañía les viene como por heréncia de sus antepasados. “ Teniendo por cierto los sobredichos muy amados en Cristo hijos nuestros. Pero el no esperado fallecimiento del mencionado pontífice. y el bien universal de la Igle sia de Cristo. por el cual se dispuso en cuanto á las demas órdenes regulares. “ Para tomar. expusieron sus intenciones y deseos al sobredicho papa Clemente XIII. sin la entera supresión y extinción de la dicha Compañía. es á saber: nuestros muy amados hijos en Cristo los reyes de Francia. que fue sen hallados idóneos. que quebrantando y rom piendo enteramente el vínculo de la caridad cristiana. no solo para imponernos diligentemente y poder re flexionar y deliberar con maduro exámen sobre este asunto. y despedazasen entre si en el seno mismo de la santa madre Iglesia. y hemos hallado que no se trató de ella en el citado Concilio. sino para exceptuarla del decreto general. se han visto absolutamente precisados á hacer salir.

declaró que no queria innovar c o sa alguna. predecesor nuestro. como confiamos del divino espíritu. pues. v así mismo todos y cad a uno de lo* privilegias é indultos generales y especiales. reino ó dominio. aunque estén corroboradas con juram ento. d el modo. fom entar y afirm ar hasta donde alcancen nuestras fuerzas. en el concilio general Lugdúnehse. y que nunca se apartan de nuestra consideración siguiendo las -hue llas de nuestros predecesores y especialm ente las del m encionada Gregorio X. y tratándose al presente de la C om pañía. colégios* hospi cios. y remover enteram ente todo aquello que la pueda cau sar detrim ento por pequeño que sea. “ D esp u es. Y por tanto declaram os.. aunque estéh concebidos con cualesquiera fórmulas. ministerios y empleos.). suprim im os y eiíinguim o» la sobredicha C om pañía. é impelidos por otras razones que nos dictan las leyes de la prudencia y el m ejor gobierno de la Iglesia universal. casas. p ara los ca sos. según su piadoso insti tuto. decretos y constituciones. y bajo de las condicionéis que aquí ade- . que subsistiendo e lla se restablecióse lá v erdadera y durable paz dé la Iglesia: movidos. así pof razón de su instituto / -como de sus privilegios. granjas y cualesquiera posesiones sitas en cualquiera pro vincia.d e habernos valido de tantos y tan necesarios medios. P o r lo cual el mismo santo concilio (Ses. y sus estatutos. asi en lo espifituál co mo en lo tem poral. los visitadores y Otros cualesquiera superiores de dicha C om pañía. y que de cualquiera modo pertenezcan á ella. com prehendida én el núm ero de las órdenes m endicantes. y com pe tid o s de la obligación de nuestro oficio.. sns pudiese servir á Dios y á la Iglesia. los provinciales. abolimos y anulam os todos y ca d a uno de sus oficios. con m aduro acuerdo dé cierta c re a d a con la plenitud de la potestad apostólica. có mo si estuviesen insertos en ellas.gravísim as causas. y trasferimos total y enteram ente la dichá juris dicción y a u to riia d en los ordinarios locales. antes bien que ap e n as ó de ninguna m anera podia ser. ptír él cual nos -vemos e í trechísim am ente precisados á conciliar. escuelas. ek 16 de R egul. confirmaéión apostolicé. costum bres. el sosiego y tranquilidad de la re pública cristiana. ó de <>tro cualquiera modo. que t^ueda p erpetuam ente alrolida y enteram ente extinguida toda y cualquiera autoridad que ténian el prepósito general.—276— del m onasterio. asistidos é inspirados. de eétas. y habi«ndo adem as de és¿ lo considerado que da sobredicha C om pañía de Jesú s. palabra por palabra. 25. cláusulas irritantes^ firmezas v decretos. aprobado por la santa Sede Apostólica. usos. lo9 cuales q'ueremó& tener por pie ¡ia y suficientemente expresados en las presentes. acerca de las personas. no podia ya producir los abundantísim os y grandísim os frutos y utilidades para que fué instituida. «ni pro h ib ir que ia sobredicha orden de clérigos de la :Gompaflía de J e . aprobada y enriquecida con m uchísim os privile gios por tantos predecesores nuestros.

que se le dé el hábito ó ad-raita al noviciado. y a sea p ara p asar á alg u n a de las órdenes regulares aprobadas por la Sitia. salgan de las casas v colegios de dicha C om pañía é H a teram ente absueltos del vínculo d e los votos sim ples.e n la viña del Señor. com petente p a ra coti seguir ailgun oficio ó desti¿ no> ó fencontrar benévolo receptar. antes bien querem os. prohibiendo corno en las presentes prohibim os. sin m aé caufeá que la que los superiores juzi*afeen mas conforme á prudencia y á las circunstancias. p a ra tom ar el modo de vida que c a d a uno ju zg are nriaá apto en el S eñor. discordias y aflicciones qué han padecido hasta ahora. que los tjue'actualm ente se hallan novicios. donde d eberán cum plir el tifempo dél noviciado préscrito por el concilio T ridentino. p u ed a ser prom ovido á ninguna de las órdenes m ayores. cu y as p e rso n a l en p artic u la r amamos paternaím entfí en el S eñor. y sér m as ú ti les p ara la salvación d e las alm as. si han hecho la profésion con los vo tos sim ples en la Com pañía* y si la hubiesen hecho con los votos «olemnes. dentro del térm ino íjue les prefiniesen los o r dinarios locales. p a ra qüe libres de todafc las contien da». y o tras á nuestro arbitrio. con el pretexto. y que todavia no están or denados in saeri's. é igualm ente prohibim os que ninguno de los que se hallan profesos con ios votos sim ples. y que de ninguna m an era p ue dan ser adm itidos á la profésion de los votos sim ples ó solemnes los que se hallen al presente recibidos. siendo abí qtio auh por lo» privilegios de la C om pañía podian ser echados dichos indivi duos de éíla. pero que no esceda de un afio. el cuál térm ino se h ay a de contar deisde la d a ta de estas nues tras letraá. P o r tanto. y todavia no están ordenados de algún órden fcácró. Apbstólica. sin dilación. al instante y luego al punto sean con efecto despedidos.— 277— tenté declararém os. asi Uatnbien procurem os d a r algún consuelo ¡y aúxilio á tos individuos de la d icha órden. ó á título de la profesión y a hecha en la C om pañía. ó de los privilegios concedidos á ella contrá tós d ecretos déi Concilio Tfi* dentinm “ P ero p o r cuánto huestros cohatos se dirx&en á que así comt> que* rémos aten d e r 6 la utilidad de la Iglesiá y á la tranquilidad de los pueblos. sin precéder ninguna citación* sin form ar proceso y sin g u ard ar ningún órden judicial. “Y á todos los individuos de la Compañra* que se hallasen prcvmovidos á los sagrhdos órdenes^ concedem os licencia y facultad p a ra qué salgan d e dichas casas o colegios d e la C om pañía. determ inam os y ordenam os que los individuos d e la C om pañía. estarán en el noviciado solo él tiem po de seis mesefc inte- . según su voeacion* fuerzas y conciencia. que se recib a en ad elante á ninguno en dicha-C om pañía. so p e ñ a de nulidad dé la a d misión y profesión. que han hecho lá profefeion solo con los votos sim ples. pue dan trab ajar con m as fruto . ordenam os y m andam os.

á la salvación de las almas y á la pública utilidad: y miéntras tan to. en cuya diócesis fijasen su domicilio determinado. en lo cual usando de benignidad dispensamos con ellos. al aumento del culto divino.y conforme á lo dispuesto por los sagrados cá nones á la voluntad de los fundadores. lugar. falta de salud ú otra justa y grave causa no tuvie sen por conveniente dejar las casas ó colegios de la Compañía. Y prohibimos enteramente que puer dan entrar otros en lugar de los que vayan faltando. conforme está manda do en el Concilio Lugdunense. según y como corresponda y se juzgare mas propio. y enteramente sujetos á los ordinarios lo cales. que ó por temor de que les falte la decente manutención por defecto ó escasez de la cóngrua. ó porque no tienen donde acogerse para vivir. posesiones ó efectos que al presente tienen: debiendo vivir juntos en una ó: mas casas los individuos que se que daren. y que a d quieran niiguna casa ó posesion de nuevo. extinción general de la Compañía: por tanto. puedan convertirse en su tiempo y. ó por su avanzada edad. teniendo consideración así á las rentas como á las cargas de dicha casa ó colegio. en usos piadosos.prudencia y virtud pa ra que gobierne las dichas casas. ni puedan denominarse así en ade lante.. están comprendidos eii esta.— 278— gros. que han de asar solo del hábito de clérigos seculares. que no han de tener ningún manejo ni gobierno en las sobredichas casas ó colegios. “ Pero los profesos ya ordenados in sacris . ademas de esto que á los que de este modo se quedaren en el siglo. queden reducidos por el mismo hecho al estado de clérigos y presbíteros seculares. y también les prohibimos que pue dan enagenar las casas. po drán permanecer allí. miéntras que por otra parte no tengan coa qué mantenerse. podrán á su . aunque hayan sido. doctrina é integridad de costumbres. -i “Y si los ordinarios locales conocieren en los regulares que han «ido del instituto de la Compañía de Jesús. para habitar en ellas á proporcion del número: de modo que las casas que quedaren desocupadas. se les asigne alguna pen sión competente d é la s rentas de la casa 6 colegio en donde resi dían. si no pasaren á otra órden regalar. “ Declararnos también que los individuos de la sobredicha Com pañía de cualesquiera países de donde se hallan expulsos. sin que les quede en ningún mo do el nombre de la Compañía.y se ha llen promovidos á las órdenes mayores. se nombrará un clérico secular dotado de. ó ya para permanecer en el siglo como presbíteros ó clérigos seculares. queremos que los sobredichos expulsos. que en virtud de las presentes letras nuestras pasaren al estado de presbíteros seculares -ja debida virtud.. bajo de la entera v total obediencia y jurisdicción de loa ordinarios. y vivir en todo y por to do sujetos al ordinario local. bien entendido.

ó son maestros en algún colegio ó escuela. ninguno de ellos pueda ejer cer estos ministerios. según lo dis puesto por los sagrados cánones y constituciones apostólicas. no concederán. “ Ademas de esto. sean hábiles y aptos para obtener. les habia si do prohibido enteramente por el papa Gregorio XIII. cua lesquiera beneficios. si actualmente se hallan-empleados en él. nunca estas licencias pará con los extraños. y de aquel rigurosí simo juicio con que el supremo juez de vivos y' muertos.mismos obispos ó ordinarios loca les. por sus letras expedidas en igual forma de Breve. en el citado concilio genera1 sobre lo cual encargamos las !: -conciencias de los mencionados obispos. queremos que si algunos de los individuos que fueron de la Compañía están empleados en easeñar a l a juventud. á los que vivan en las casas ó colegios que antes pertenecian á la Compañía. Pero los. y que prediquen cómo igualmente lo prohibió el dicho Gregorio X. de feliz me moria. süpej-qve. co n ' los'cuales sé pueda conseguir y lograr con mayor facilidad y estabilidad. las cuales quere mos que se entiendan también comprendidas en todo lo que va dispuesto acerca de la supresión de la Compañía.—279— arbitrio concederles 6 negarles la. oficios. y en ningún tiem po se admitan á este ejercicio de enseñar ni se les permita que continúen. quedando excluidos to dos del mando. que adminís tren el sacramento de la Penitencia á los estraños. que empiezan: Satis. “ Pero por lo tocante á las sagradas misiones. por escrito. manejo ó gobierno. sin cuya licencia. declaramos que sus individuos. dignidades y personados. nos reserva mos establecer los medios. y así prohibimos perpetuamente á éstos. d e sp q esq u e hayan salido de las casas y colegios de ella y hayan quedado reducidos al éstado de clérigos seculares. y con tal que se abstengan enteramente de las buestiones y opiniones que por laxas ó vanas suelen producir y . así la conversión de los infieles.' Y también les damos permiso de que puedan percibir la limosna por . predecesor nues tro. “Y quedando anulados y abolidos enteramente. en el dia 10 de Septiembre de 1-534. facultad de confesar y predicar á los fieles. según va dicho. como la pacificación de las disensiones. y cualquiera otra prebenda eclesiástica: todo lo cual mientras permanecían en la Compañía. acarrear gravísimas disputas é inconvenientes. los que no hu bieren de conservar la quietud de las escuelas y la pública tran quilidad. amenaza á todos los que gobiernan. solo se les permita continuar enseñando á aquellos que dén alguna muestra de que se puede espe rar utilidad de su trabajo. así con cura como sin cura de almas. los cuales deseamos que se acuerden de aquella extrecbísima cuenta que han de dar á Dios de las ovejas que están encargadas á su cuidado. todos los privilegios y estatutos de la mencionada Compañía.

ni bajo de ningún otro pretexto previsto! ó no pre visto. y señaladam ente á los que hasta)aquíi fueron de la C om pañía y han sido tenidos por. mal tratar. nadie se atreva á suspender sui ejecu> cion ni aun su color ó con título. d e todasi aquellas^ gra cias. prohibimos. eondjcion y calidad que sean. m odo. abolición. injuriar-ó-. que en adelante fueren» el que se atrevan en público ni: en :secreto. sucesores nuestros. con motivo de esta extinción» á afrentar. en la forma y modo que hem osiexpresado ar riba.— 38Q-— * lia celebración de las misa?.que intentase poner im pedim ento ú obstá culo al cum plim iento de estas nuestras letras. de todos sus.cualesquiera. como clérigos reg ulares d e la C o m p añ íad e Jesú s. sevetúsi. á todas y.concedem os que puedan gozar. so pena.de excomunión m ayor ipso fa d o Í7i€urren<la\.horas cátw nicasiy otras) semejantes* de> las c ó l e s les. “ Exhortarnos á todos los príncipes.de ninguna o tra cosa perteneciente á este asunto. ni.contra de* esta. d e las cuestippes y forma de gobierno de la C^mpia?ftíaj. que en adelante^ fuerep. contra cualquiera. así en. á cad a una de las personas eclesiásti cas. del. vois eomo por escritoy á nadie y mucho m énos..: letras. co mo presbíteros seculares.á todos vá.y o|j‘ prohibidos y condenados por la Silla Apostólica: la de> os no ayutija^ ó no C Q in p r de pescado los dias de ayuno. individuos suyos* de que no se atrevan á hablar ni escribir en favor ni en. se' arreglen en su.libros de losiherejes.con palabrag ofengiyag.u$ causas.ó pretexto de cualquiera instancia* apelación. P ues querem os qu. dignidad. licencia. sin expre sa.y favores de. recurso.oficios.publi cad as estas nuestras. “ Prohibi.de vidai á lo dis puesto por el derecho común.ni motivos.obediencia. como»ni tam poco del institu to d$ 1^ regla.mamente que puedan hacer usoien lo. ni con ningún desprecio. ni.precepto en virtud do sap ta. so p eñ a de excom union. así regulares como seculares.reservada áN os:y ánuestrosv sucje^ores. d e toda la so bredicha C om pañía y. Asimismo prohibimos. siendo nuestro ánimo é intención. como la de leer los.cristianos.y les.de-s. dé cualquiera grado.e la extinción y. coi)sulta ó declaración de d u d as q u e acaso pu? diesen originarse.que. pontífice romano. que con la fuerza.. lo que igualm ente' les estaba prohíbi(Jp.reservada. sucesivo. v tatrjbieni eo® . que los sobredichos. Nos y á los rom anos pontífices. en fuerza d e loa privilegios ob tenidos de los sumos pontífices. autoridad y potestad que tienen* y queEH os les h a concedido para la. la de anticipan ó posponer el rezo de las. extinción. tengan efecto d e sd e alio-» ra: é inm ediatam ente. defensa y protepcion de la santa Ig le sia ro m a n a . Y asim ism o derogamos tpdas y cualesquiera facultades que les hayan sido d ad as por el pre pósito general y dem ás superiores. m andarnos é im ponem os.m os^ue después que hayan sido hechas saber y.á los que han sido indivi duos de la Compañía. ó d ilatar su ejecución» “ A dem as de eslo.á. hubieran carecido perpetuam ente..

asechanzas. contiendas. allí hay perturbación y toda' obra perversa. Pero si teneis envidia maligna y espíritu de conten“cion en vuestros corazones. que hemos sido alimentados con un mismo pasto de la doctrina católica y de la palabra divina. presen te. llena de “ misericordia y de buenos frutos. se originen entre los fieles.—281— el obsequio y reverencia que profesan á esta Silla Apostólica. opiniones y también de perfección cristiana. con curran con sus providencias. invalidadas ó revocadas. suceptible de todo bien. por las entrañas de nuestro Señor Jesucristo. bajo del título y pre texto falacísimo de escuelas. y que ateniéndose á todo lo contenido en ellas. escogitadas y suscitadas por el enemigo antiguo del género humano. nulidad ó invalidación. qué todos unidos juntamente con el vín culo común de la caridad. exhortamos y rogamos. disensiones ó dis cordias. vivan en paz con todos los hombres. y por último. inventadas. todos un mismo Redentor. y cada uno de nosotros es mutuamente miembro uno de otro. modesta. Porque donde hay envi“dia y contención. finalmente. aborre ciendo sumamente las ofensas. por el cual hemos sido redimidos á suma costa. empleen todo su esfuerzo para adquirir la que en realidad es verdadera sabiduría. 13 y sig. por grande y sustancial que sea. animal y diabólica. y no tengan otra deuda con ninguno sino la de amarle recíprocamen te. Pues esta sabiduria no es la que viene de “ lo alto sino terrena. cap. para perturbar la Iglesia de Dios é impedir la felicidad eterna de los'fieles. y cuiden de que estas nuestras letrás surtan su pleno efecto. de la cual escribe el apóstol Santiago (en su Epístola canónica. á todos los fieles' que se acuerden de que todos te nemos un mismo maestro. discordias. primeramente es pura.” “Y declaramos que las presentes letras jamas puedan en ningún tiempo ser tachadas de vicio de subrepción. que to dos hemos sido regenerados por un mismo Bautismo y constituidos hijos de Dios y coherederos de Cristo. porque el que ama al prójimo ha cumplido con la ley. “Finalmente. ni . Mas “la sabiduria. y ademas de “esto es pacífica. enemistades.) “ ¿Hay alguno sabio é instruido entre vosotros'? Manifieste sus obras “ en el discurso de una buena vida. obrepeion. no juzgada ni fingida. para que se evite enteramente que al tiempo de ejecutarse esta nuestra dis posición. expidan y publiquen los correspondientes decretos. y que por esta razón es absolutamente necesario. Y el fruto “de la justicia se siembra en paz para aquellos que hacen obras de “ paz. que es de lo alto. seáis mentiro s o s contra la verdad. no os vanagloreis y no. 3. v que nunca se haya te n id o . que todos somos un cuerpo en Cristo.pueda 36 . con una sabiduría llena de man se dum bre. que está en los cielos. y otras cosas semejantes. y que. dócil. ni puedan ser impugnadas. veis. ni de efecto de intención en Nos ó de cualquiera otro.

reasum iendo este proceso. Nadie d u d a que esta tiene el derecho de su p rim ir lo que ella m ism a ha constituido. ni tampoco por razón de que en las cosas sobredi chas. ó en alguna de ellas no se hayan observado las solemnidades. ni aun las injus ticias y p rev enciones de partido que tanto abundan en las diversas fases de este docum ento. y que ninguno pueda usar ó aprovecharse de ningún modo en juicio ni fuera de él. el d ar la razón á los enemigos de los Jesuitas. motivo ó causa.de la mencionada Compañía. de cualquiera que le fuese concedido ó hubiese obtenido: por causa de que los superiores y demas religiosos. y ningún otro remedio de hecho ó de derecho. ó de que sean observados los trámites y via judicial.” Llenos de re s p e to hácia la autoridad pontifical no juzgam os un acto em anado d e la cáted ra apostólica. ó de cualquier modo pretendan tener Ínte res en lo arriba expresado. no han consentido en ello ni han sido ci tados. ó bajo cualquiera otro pretexto. ni oidos. y se observen inviolablemente por todos y cada uno de aquellos á quienes toca y pertenece. por justa. y aunque fuese tal. ni los demas que tienen. razonable y privilegiada que sea. la habia en tregado. que debiese expresarse necesariamen te para la validación de todo lo que va dicho. y todo lo demas que debe guardarse y observarse. ni puedan ser reducidas á términos de derecho. de gracia ó de justicia. firmes y eficaces. y con esa m ira im puso el ostracis mo á la S ociedad de Jesús. cuando hace mención de sus acusaciones sin dignarse sancionarlas._hayan-ensayado á fuerza de habilidad de len guaje. sino que las presen tes letras sean y hayan de ser siempre y perpetuamente válidas. aunque se halle comprendida en cuerpo del derecho. ni por ninguna otra razón que proceda de derecho ó de alguna costumbre. como ni tampoco bajo de pretexto de enorme. con el fin de llegar m as pronto á la del ca . E sta apreciación debe salir de las entra ñ as m ismas de la historia. ó un sacrificio hecho por el bien y esperanza de la paz. Tampoco discutirém os la m ay o r oportunidad de la m edida. ni pueda intentarse contra ellas el remedio de la restitución in integrum ni el de la nueva audiencia. Tampoco exam inarem os si la supresión pronunciada fué un. no lo ignoraba C lem ente XIV.—282— moverse instancia ó litigio sobre ellas. pero se queria p e rs u a d ir que tan tas concesiones ponian el resto de sus dias al abrigo d e las violencias. enormísima y total lesión. L a habia co n d en ad o á m uerte por llegar á ser p ap a. E sta paz e r a quim érica.castigo impuesto á los Jesuitas. y de cualquiera modo tocare y pertene ciere en lo sucesivo. en treg án d o se tam bién él mismo á los que intentaban la destrucción del instituto. y todas las pasiones desenca denadas contra ella. No direm os que el sucesor de los após toles. y surtan y obren sus plenos é íntegros efectos. que ha durado doscientos treinta y tres años entre l a Sociedad de Jesú s.

E l corazon y la cabeza de los fanáticos por la impiedad ó por el filosofismo. cuánto mas desgarradora le parecería la tristeza cristiana del Sacro Colegio y del Episco pado! El breve fué mandado á Paris: Clemente XIV escribió á Cristóbal de Beaumont para solicitar su aceptación. debe creer que el decreto de Gan ganelli fué justo y oportuno. siguiendo á sus maestros en el arte de engañar á las naciones.—283— tolicismo. no ha desaparecido con la primera generación. le contestó el 24 de Abril de 1774. jiág. se prosternaron á sus pies. Se dice que esta bula poco exacta. ha podido decir en 1845 (1): “ Todo el que venere la Silla Apostóli ca y la profese en su corazon todo el respeto que los Jesuitas la profesan solamente de palabra. las formalidades de costumbre. le declararon inmortal y digno de adoracion por que ayudaba á su venganza. Lugano). pensa ron de esa manera. bula revestida de todas. fué mas bien arrancada que ob tenida. y que las acusaciones que le provo caron fueron verdaderas y fundadas. del primato. Si aquella le pareció tan amarga. y su alegría no pudo ménos de herir el corazon del soberano pontí fice. y sin embargo. dada por el santo papa Clemente XIII. fué aceptado por ellos como modelo que se debia copiar por todos los vicarios de Jesucristo. L a promulgación del breve Dominvs et Rcdcmptor fué aco gida con trasportes de alegría por todos los enemigos de la Iglesia. v el arzobispo de Paris. se ha trasmitido á las siguientes como una herencia. trata de imponer como artículo de fe.. á quien no intimidaban amenazas. &c. continuador de los entusiastas de 1773. quienes saludaron este acto como la nueva era de la regeneración que se prometian sus culpables esperanzas. le ha chocado singularmente la expresión odiosa y poco mesu rada que se emplea para caracterizar la bula Fasce?uii munus. y el abate Vicente Gioberti. y que tenia alzada siem pre su cabeza sobre la tempestad. y escritor cuyo nombre proclaman los revolucionarios de Italia con la mayor ternu ra. Este fctiquismo tan lógicamen te exclusivo. Esta justicia y esta oportunidad que Gioberti. por haberse constituido adulador en gefe de su vanidad. tiene toda la fuerza y autoridad de un con(1) Prolegom. Entre las varias cosas que nuestro clero de Francia ha notado en él. Los incrédu los creyeron en él. ya está vista en toda su desnudez. de cuantas bulas se habian expedido por los sucesores de los apóstoles. no reconocían ni cele braban sino el Breve de destrucción. . £>e' cuantas le}'es. cuya memoria será siempre gloriosa. 124 (edición de 1846. L a gloria de todos los pontífices pasados se eclipsó ante la de Ganganelli. lo siguiente: “Este breve no es otra cosa que un juicio personal y particular. y Clemente XIV. Los ene migos d i la Iglesia jamas han tenido alabanzas sino para el mal. desde este dia.

las funciones y cargos que en él se desem peñaban.en su modo de pensar. queriendo hacernos adm itir efectivam ente el breve destructivo d$ la Com pañía. en sí mismo. Ninguno ha reclam ado contra ella. en lo que consiste verdaderam ente la eficacia. la doctrina que allí se enseñaba y los gloriosos afanes de sus hijos que la cubrían de un lustre admirable. de co. si hay algunos que no se hayan unido á los dem as para dar positivam ente su aprobación. pues. “ A hora bien. que era objeto de la anim adversión de sus ene migos.” garantiéndole de nue vo con el sello de su apro. y á la propagación y conservación de la fé or todoxa. que extingue la C om pañía de Jesús. T o d as estas son. de común acuerdo y con voz unánim e.bacion y confirm ando no solam ente al ins tituto.—284— cilio general. considerando que el espíritu de la Iglesia es uno é indivisible y el solo verdadero. pernicioso. han interveni do en este asunto. tanto eclesiásti cas como seculares. ó bien suponiendo que es igual enteram ente en su legitim idad y en su universalidad. poco honroso á la T iara y perjudicial á la gloria de la Iglesia. á despecho de los esfuerzos de la calum nia. á la constitu ción de que acabam os de hablar. ¿Y no es en esto. com pletam ente fascinadas. Y sin em bargo. D ejam os aparte. se expresaron en estos términos: “ Sabem os de ciencia cierta que ese instituto resp ira el m ayor olor de S an tid ad . y soli citó con em peño su pronta ejecución. ala bó extrem adam ente el designio formado por el santo padre. de carácter. su núm ero es bien corto. la realidad y fuerza de un concilio general. no es m as que un juicio aislado y particular. aunque físicamente reunidas. nos induciría á error. m as bien que en la unión m aterial de algunas personas que. á decir verdad. si nos diese por san to y piadoso un instituto al que tan cruelm ente se m altrataba en tonces. y á pesar de la tem pes tad de las persecuciones. tan poco ventajosos. de doctrina y de sentim ientos. m uy santo padre.e diese curso en sus estados. las personas que nos seria m uy fácil designar. ninguno se le ha opuesto. como lo es en efecto. y en sus juicios ó tendencias? E n cuanto á los príncipes secula res. por no decir otra cosa. tenem os dere cho á creer que aquella no puede engañarse de una m anera tan so lemne. m uy santo p a dre. E l clero. . F u é concebida y publicada con una aprobación tan general como solem ne. que esto solo b astaria para hacernos formar con seguridad un juicio formal y positivo de que este B reve. L a Iglesia se engañaria. han per mitido que se l. sino los m iem bros que le com ponian. pue den sin em bargo encontrarse muy d istan tes . y sobre el cual la Iglesia y con ella el E spíritu Santo. que. no habiendo sido expedida sino despues que todo el clero católico y todos los príncipes seculares fueron consultados por el santo padre. y aun aquellos mismos que lenian pensam iento de d esterrar á los Jesuitas. y nos en ganaría á nosotros.ndicion.

se llega á apoderar del corazon de algunos cristianos. Aun está reciente la m em oria de la ú ltim a asam blea general. que ja m a s se una con la virtud. que tuve el honor de convocar de órden de S. queriendo c e rra rla todas las avenidas .. aunque bastan te desventajoso. prefiriendo los m as rudos trabajos á una m uelle y estéril ociosidad. “ P o rque. y canonizarla sin m as pru eb a. p ara exam inar en ella la necesidad y utilidad de los Jesu itas. ganando terreno. sus fatigas y los recursos de su elocuencia. colorando la destrucción con el especioso pretexto de la paz.—285— P o r otra p arte . y sin esp erar m as recom pensa de su celo y santas espediciones que el odio d e los libertinos y la persecución de los m alvados. podrá servir á todo lo m as. en una palabra. E s v erdad que si se quiere dem ostrar que ha sido absolutam ente nece sario lleg ar á este punto. esta paz que adoptan el vicio y el libertinage y á la que reconocen por m adre. este pretexto. C ontra esta paz han dedicado sus vigilias. es la que J e sucristo llam a insidioso. haría la m as notable injuria á la religión. la cual no podia subsistir existiendo la C om pa ñía. y si ahora me encargase de esta otra comision. y jam as llegarém ós á com prender cómo un motivo sem e ja n te ha podido inducir á vuestra santidad á d ar un paso tan av an zado. su atención. y llevar su extrago al seno mismo de la cristian dad . y desgraciado de mí si em please para ello mi m inisterio. su vigilancia. y en las cuatro p a r tes del m undo.por las que p u diese introducirse. defendiendo las alm as de sus reiterados ataques. anim ada y sangrienta. no es posible que vo pueda en car garm e de h acer que el clero acep te dicho B reve. al celo. M . á la que se le d a el nom bre de paz y que no es paz: P ax. p a ra d estru ir todos los cuerpos celosos y enemigos de esta C om pañía. y cuando por desg racia esa fatal paz.. á la s luces y á la rectitud con que aquellos' prelados expusie ron al rey su p arece r sobre los mismos puntos que se encuentran en contradicción y controvertidos por este B reve de destrucción. falsa y engañadora. es enem iga ca p ita l de la piedad. principia da y seguida h asta el dia con el m ayor éxito. A esta paz es á la que los Je su itas han declarado constantem ente. et non crut'pax. P a ra exterm inar esta paz han sacrificado sus taléntos. entonces esos hom bres se disponen á com batirla en sus últimos atrincheram ientos. ¿cuál puede ser esta paz que se nos presenta como in com patible con esta sociedad? E sta reflexión tiene un no se qué de aterrad o r. tan peligroso y tan perjudicial. y la arrojan de ellos á espensas de sus sudores. pureza de sus doctrinas &c. m uy santo pad re. que creería deshonrar. C iertam ente. No seria oído so bre este particu lar. F ax. sin tem or de arro star los m ayores peligros. . la paz que no ha podido conciliarse con la existencia de los Jesuitas. santo padre. sino que por el contrario. una guerra activa. y ese mismo pretexto es el que nos autoriza y en el que m as nos apoyam os p ara form ar del dicho B re ve un ju icio dem asiado justo.

no hemos podido ménos de es tremecernos al notar que en el susodicho Breve de destrucción se hace el mayor elogio de personas. sino solamente poner á la vista de vuestra santidad algunas razones que. “ Ademas. que acaban como han acabado los apóstoles y los mártires. “ La paz inconciliable con la existencia de la Sociedad. jamas interrum pida desde el dia que' vió nacer á la Sociedad. helos aquí cubiertos de gloria. si esta paz. en el caso presente. y que hace resaltar hasta el infinito el brillo de nuestra santa religión. piedad y caridad cristiana. Se debe ceder ante la evidencia de los hechos que llevan la.” L a firmeza del uno y la connivencia de la otra se manifiestan clara mente. en fin. siendo ase quible á vuestra santidad convencerse de esto por sí mismo y no pudiendo ignorarlo. cuya conducta no. que constituye la gloria del cristianismo. aunque la prueba pueda hacerse fácilmente.— 2S6— “ De esto podrían alegarse infinidad de pruebas á cual mas evi dentes. pero en medio de eso. que no puede subsistir con la Compañía. vuelvo á decir. que atestiguan por los Jesuitas fueion siem pre y en todo tiempo las columnas. de santa memoria. y comportarse res pecto á los mismos con la mas escrupulosa reserva. pues. como el objeto que me propongo en esta carta no es el hacer la apología de los Jesuitas. “ A mas de esto. en una larga serie de acciones memorables. no es por cierto esa paz que une los corazones. que los alivia recíprocamente y que adquiere cada dia nuevo acrecentamiento de virtud. hasta el dia fatal pa ra la Iglesia que la ha visto destruir. le mereció de Clemente XIII. Pero. sino por una multitud innumerable de hechos. y si el resta blecimiento de semejante paz ha sido realmente el motivo de la des trucción de los Jesuítas. los hombres de bien no encuentran consuelo al ver la llaga tan sensible y dolorosa abierta desde este dia á la piedad y á la virtud. juzgó siempre que debía hacer abstracción de ellos. tan lejos de esto. Estas pruebas ni son oscuras ni aun desconocidas á vuestra santidad. convicción á un grado el mas superior. Es to no hay necesidad de probarlo. si ella no supusiese el completo conocimiento de un hecho que no se pue de ocultar tan completamente que no se entrevean mas de lo que es . no con un corto número de ejemplos que podría sumi nistrarnos esa Sociedad desde el dia de su creación hasta el aciago y para siempre memorable de su supresión. los promovedores é infatigables defensores de esta verdadera y sólida paz. podría excusarse la conducta de esta última. visto que el anterior papa no creyó dignos ni aun del honor de la púrpura á los que vuestra santidad desea al parecer el de la Tiara. nos dis pensan de obedecerla. muy santo padre. Si pues. no he citado fechas ni lugares. “ Esta di-versidad de juicios merece que se fije en ella la atención.

dividió con Consalvi la confian za de Pió VII. 1 “En una palabra. habiendo sido preso en los (iltimos años del reinado de Napoleon. ni ha querido ni. cuyo conte nido prueba que no era tan intolerante como quieren representarle los biógra fos modernos.—2S7— necesario. se atrevió á escribir esas líneas. y cuya severidad acepta la historia. á no declarar jamas sobre esto á vuestra santidad. Pió VI pidió en 1775 su parecer á los cardenales. prefecto de la Propaganda y decano del Sacro Colegio. habiendo reflexionado con la debida madu rez que la aceptación del Breve de vuestra santidad no podria mé nos de oscurecer su propio esplendor. y que ellas le descubran la verdad cuyo brillo se ha oscurecido. aun despues de sobrevenida la calma. esa misma exageración va no es mas que un justo homenaje tributado á la verdad. muy sanio padre. que no tiene mas mira ni pretensión que el verla de dia en dia y ca da vez mas floreciente. (1) El carden. Leonardo. quien. como lo hago por la presente carta. mas en presencia de los documentos que acabamos de evocar. secretario de Breves en tiempo de Clemente X III. Se conserva de él una carta íi los obispos de Irlanda. uno de los mas sabios y mas piadosos (1). algunas de las muchas razones que nos determinan.il Leonardo Antonelli era sobrino del cardenal Nicolás A nto nelli. Antonelli fué una de las lumbreras de la Iglesia. . á mí y á todo el clero de este reino. y los inminentes peli gros que corrió la Iglesia. Antonelli. “ Estas son. que tales son nuestras disposiciones y las de todo él clero. y el cual ha dirigido la pluma en la confección <q 1 Breve. terrible acusación que dolorosos recuerdos. de vuestra beatitud.” La iglesia de Francia. nunca cesará de rogar juntamente conm go al Señor por la sagrada persona. encontró entre los miembros del Sacro Colegio jueces que á su tur no se pronunciaron contra él.puede con sentir en dar un paso que en los siglos venideros empañaría la glo ria. y en particular por el honor de su cabeza visible. por otra parte. inspiraron á ese príncipe de la misma. muy santo padre. íi quien acompañó k Paris en 1804. rehusaba asociarse á lá destrucción de la Compañía de Jesús. El cardenal romano y el arzobispo francés han sido criti cados de exageración por sus contemporáneos. á fin de que se digne derramarlas en abundancia sobre vuestra santidad. Pocos años despues. en cuya posesion se mantiene no admitiéndole. y pretende. respecto al instituto destruido. cuando Clemente XIV bajó á la tumba. dirigiendo nuestros humildes ruegos al divino Padre de las luces. siendo el clero de Francia u n o de los cuerpos mas sabios y mas ilustres de la santa Iglesia. trasmitirá la posteridad un claro y patente testimonio de su integridad y de su celo por la fe católica. Con esto daba al papa un testimonio de su fe y de su respetuosa firme za. por su actual y muy justa resistencia. por el órgano de su mas ilustre prelado. por la prosperidad de la Iglesia romana.

. concediéndole vir tudes quiméricas. “ E n vano los enemigos d e ios Je su itas nos prom eten milagros para canonizar el Breve y á su autor (1). dirigieron á este príncipe reconvencio nes amargas. Destruyó V proscribió á los Jesuitas. con gran escándalo del mundo. la impiedad pudo mas que su óelo. ^ “V uestra santidad lo sabe tam bién como m onseñores los carde nales. . y adem as es cosa á cual m as pública. ¿qué regla se ha observado? ¿Han sido oidos? ¿Les ha sido perm itido presentar su defensa? Sem ejante modo de obrar prueba que se tem ia encontrarse con inocentes. la C om pañía de Je s ú s no está des truida. y en el otro. y d pesar suyo. Fué calumniado en los dos campos: en uno. la cuestión se reduce á si la estincion es válida ó no.su honor. sin tem or de equivocarm e. Su carácter. E ste principio que siento.pero Clemente XIV jam as ha merecido este esceso de indignidad. sin oir su's defensas. se apoyó sobre medios puramente humanos que le vendieron. E sta protección. anulado un juicio tan inicuo. á quien su ambición habia perdido y á quien sus acciones en cierto modo han deshon rado. y esa falta la expió sobre el trono. gúe los jansenistas y los filósofos. inválido é ini cuo. al cubrir de infamia á los jueces. y prometió á los enemigos de los Jesuitas este Breve de abolicion. Los católicos en su exaltación se irritaron al verse abandonados. para no conocerlo desde luego. E n cuanto á mí. sino un hombre débil. anuncia ron que se habian obrado milagros por intercesión de Ganganelli. que el B reve que la extingue es nulo. pues. sin hacerse cargo dé la situación. no debía recomendar su memoria respeto íi la S ania Sede. y que en su consecuencia. Se encontró en tre dos partidos igualmente animados.—288 — Antonelli se expresa en estos térm inos: “ Exam ínese. si ha sido ó no permitido el suscribir á sem ejante breve. Los unos han visto en Ganganelli el mas indul gente y mas amable de los vicarios de Jesucristo. Lo odioso de semejantes condenaciones. y aun habla ron dé beatificarle. cuando aun no e ra sino persona privada. v se lé há tenido comó un papa mo delo de tolerancia y de humanidad. que para llegar al supremo pontificado. L a falta de Ganganelli está en su elección. los otros un criminal. no re p a ra inm cdiatam ente. y para los enciclopedistas ha debido ser un gran ciudadano. haciendo servir su alm a cómo de pasaporte de palabras odiosas y crueles. concedida al papa por los incrédulos y por los sectarios. si la S anta Sede. sus medidas administrativas. y aqué llos. Ganganelli parecía desdénarsus reclamaciones. E li su tribunal. mancilla adem as á la S anta Sede. É l mundo im parcial conviene en la injusticia de este acto. se encuentra apoyado por canti d ad de pruebas de les que solo me encontraré con presentar una p arte. han permitido á la novela deificarle. su facilidad ea destruir la an tigua gerarquía monástica. y las mismas razones le han hecho rebajar p ara los verdaderos católicos. Clemente XIV ni fué un santo ni un culpable. y favoreció al uno en perjuicio del otro. y ántes que pudiese haberse instruido de (1) É s una verdad incontestable. E n el fallo que se ha pronunciado contra ellos. que Clemente X IV ofreció por sí mismo. decido. sin examen. } sen a preciso estar ■ m uy ciego ó dominado de un odio mortal hacia los Jesuitas.

usando de expresiones ambiguas é indecisas. en cuanto puede. no se ha ob servado ninguna ley. pareciese nulo á cualquiera. se le aduló con falsas promesas. no podria temer igual disolución? Bajo este punto de vista puede considerarse este breve como una plantilla preparada para la destrucción general de todas las órdenes religiosas. “ E n el juicio definitivo y en la ejecución del breve. ni divina. jam as ha querido dar á este breve una forma auténtica y tal como los cánones la requieren. una inmensidad de bulas y constituciones de la Santa Sede. Des pues. “ E n cuanto á los votos. por una parte. deja dudas y ansiedados sobre puntos que debieron estar claramente determinados. negoció la firma de este breve. están en él violadas las leyes mas sagradas que el soberano pontífice ju ra observar. é intimidó con vergon zosas am enazas. “ No se descubre en este breve señal alguna de autencidad. “ Contradice y anubi. “ Los fundamentos sobre que se apoya el breve no consisten sino en acusaciones fáciles de destruir. Se añade á esto que no se dirige á persona alguna. tanto simples como solemnes. pue de soportarla la Santa Sede? “ Este breve ha causado un escándalo tan grande y tan general 37 . care ce de todas las formalidades canónicas indispensablemente exigidas en toda sentencia definitiva. “ U na facción de hombres que actualmente siguen en disensión y hostilidad con la Santa Sede. una facultad como ningún papa se ha atribuido jam as. para que su breve. ni eclesiástica. “ E n este infame tráfico se hizo al gefe de la Iglesia una coaccion manifiesta. vergonzosas calumnias y falsas imputaciones. olvidó de propósito todas las formalidades.— 289— los conocimientos que tienen relación con este gran negocio. “ Si se consideran los motivos de destrucción alegados por el breve. que no firmó sino á su pesar. sin dar la menor razón. demasiado astuto. ¿Tan temeraria condenación de las decisiones de tantos pontífices predecesores de Ganganelli. Clemente XIV se atribuye. bajo los mismos pretextos. y cuyo objeto fué. haciendo de ellos aplicación á otras órdenes religiosas. y por otra. y la arrancó por fin de un hombre demasiado ligado por sus propias promesas para atreverse á desdecirse y á negarse á se mejante injusticia. Es de c reer que este papa. es y será. por el con trario. ¿cuál seria la órden. aunque está dado como carta en forma de breve. que. y concede ántes lo que niega despues. adoptadas y reconocidas por toda la Iglesia. tii civil. “ El breve se contradice: afirma en una parte lo que niega en otra. siem pre tu rb a r y trastornar la Iglesia de Jesucristo. siendo papa.

al sancionar este acto pontifical. los malos católicos y los libertinos son los que han conseguido un triunfo con él. no solo no maldice. y por lo tanto. “ por dar alivio y consuelos á cada uno de los miembros d e esta Sociedad. se expresa en estos dos manifiestos. no tiene mas que quererlo y hablar. según lo declara. sino que bendice. y no estando basados bajo unas leyes tales como las que tiene la Compañía. todos sin excepción. son tanto mas necesarios que los particulares. seria preciso es tablecerla hoy dia. que la supuesta destruc ción de los Jesuitas es injusta y no ha producido ningún resultado» Subsistiendo. que no es otro que la mayor gloria de Dios. “ Estas razones bastan p ara probar que ese breve es nulo¿ y de ningún valor ni efecto. que haga justa y razonable la supresión. aun la Compañía de Jesús. y á . son los únicos motivos confesados que determinan al papa. turbado con razón ó sin ella por la existencia de los Jesuitas.. el reposo del pueblo cristiano. sea cual fuese su nombre y su trage. una Sociedad semejante. que reúnen á Paris y Roma en un mismo sentimiento. Pero no debemos olvidar que eí mismo Ganganelli. no se pone ja mas en desacuerdo por su fondo con sus predeciesores ó sus suceso res. y para llegar al cual se vale de los medios que emplea la que se conforma á las reglas prescritas por ese instituto. se gloría de los grandes servicios que la hizo la Compa ñía fundada por San Ignacio. haciéndose cargo de lo que me resta que decir: ' “ Una Sociedad cuyos miembros tienden á un mismo fin. Al ver la defección del siglo XVIII.” L a impresión que el breve de Clemente XIV produjo en la cris tiandad. y al abolir la Com pañía de Jesús. á cuyos individuos. no juzga al instituto como malo ó vicioso. nunca son capaces ni pueden emprender iguales trabajos.— 290— en la Iglesia. El no expide ninguna sentencia doctrinal. lo hace. los hereges. cuanto que éstos. ni llevar á cabo grandes empresas. A ta c ad a la Iglésia en el siglo XVI por enemi gos furiosos. la Sede Apostólica. El supuesto bien de la paz. siendo libres de todo compromiso. y sin tener su espíritu. y por consecuencia. añade. Clemente va áuri más léjos. es de todo punto necesaria á la Iglesia en este siglo de escandalosa deprava ción. no acrimina con esto á los padres bajo pretexto de culpabili dad. Si una Sociedad tal jam as hubiera existido. que solo los impíos. para hacerla aparecer de nuevo sobre la tierra. pues. combinados por qna Sociedad entera. y si hiere de muerte la Orden de San Ignacio. amamos tiernamente en el Señor. y se conservan en el espíritu de la Compañía. en los que la impiedad y la irreligión hacen los últimos esfuerzos por conmover hasta sus cimientos? Estos auxilios. Estoy en la persuasión de que vuestra santidad así lo hara. ¿querrá la Iglesia privarse de los servicios que esta misma Compañía aun se halla en estado de hacerla? ¿Tuvo jamas la Santa Sede necesidad de generosos defensores como la tiene ahora en estos últimos tiempos.

y no se pensó en asegurar su subsistencia. Se habia expropiado á los Jesuitas. y la injusticia mostró con tanta audacia su cabeza erguida. datado el 21 de Julio. concediendo la im punidad á tan inmediatos escándalos. renunció el puesto que tenia en la comision. Clemente habia concedido toda su confianza al prelado Macedonio. tan grandes culpables unos hombres por quienes el pontífice m uestra tan paternal Ínteres? ¿En e sta m ansedum bre. á la cual fueron despues agregados Alfani. pero Flqridablanca le quitó esa facultad. compuesta de los cardenales Andrés Corsini. A las ocho de la noche todas las casas de los Jesuitas fueron in vadidas por la guardia corsa y por los esbirros. José II quiso tomar sus medidas para apropiárselos.—291— fin ele que Ubres de todas contestaciones. Macedonio y otrosprelados y ju risconsultos. á quien la España habia comprado en favor de sus intereses. y la irnágen de la inercia. debia ser promulgado en el mismo dia: la corte de Viena retardó su publicación. Clemente XIV habia nombrado una comision encargada de ejecutarle. temiendo que los bienes de los Jesuitas no cayesen en manos del clero. Zelada y Casali. d isp u tas y disgustos. do que han sido objeto basta este dia. que los diamantes de que estaba adornada la imágen de Nuestra Señora de Gesu. que el car denal Marefoschi. De concierto con el embajador y el padre Buontempi. así como sobre cada una de las crisas de la Orden. en manos de Alfani y de Macedonio.” “ ¿Son. Caraffa. y despues. Refieren éstos todavía. jamas se borrará de la me moria de los romanos. que los ostentó públicamente. y el 16 de Agosto de 1773 el breve se publicó. puedan cultivar con m as fruto y puidado la v iñ a del S eñor. Este asalto fué decisivo. Los papeles fueron distribuidos de antemano. Esto duró largo tiempo. y para no autorizar con su presencia1escándalos de tantas clases. se resolvió dar el último asalto á la voluntad vacilante del pontífice. no se encuentra quizá el secreto de los com bates y rem ordim ientos de C lem ente XVI? “El breve. se opuso á semejantes tropelías. coronada con la tiara. Lorenzo Ricci fué trasladado al Co legio de los Ingleses. Este retardo favorecía las incertidumbres del papa: éste hubiera querido eternizarle. nombrado comipario á causa de su permanente enemistad hacia el instituto. en la ‘presencia misma de los delegados pontificios. El despojo. pasaron al dia siguiente á poder de la querida de Alfani. tomó un carácter tan excesivamente cínico. que no es sino una justicia. de las sa cristías y de los archivos de la Sociedad. se organizó el pillage de las iglesias. los asistentes y profesos fueron diseminados en otros establecimientos. Marefoschi. E l 22 de S eptiem bre C lem ente XIV hizo conducir al castillo de . Se notificó al gene ral de la Compañía y á los padres el breve de supresión: y Alfani y Macedonio pusieron los sellos sobre los papeles. pues.

el general del instituto continuó sien do el blanco de los tiros de los m agistrados inquisitoriales. calla. que tanto abusaban de la licencia de escribir. todo se encontraba en poder de la comision. y sin em bargo. me hubiera mandado á galera». (1) E l interrogatorio del Jesuíta pasó en estos términos. E l soberano pontífice tenia á su disposición los archivos de la C om pañía. ¡hé aquí una nueva jurisprudencia! Fisto quiere decir que. organi zaron este derecho. aplaudieron esta esclavitud de la prensa. Z acharia. y lo que he escrito. que proclam aban im prescriptible para todos. que arrestados en completaincom unicación y asediados del tem or ó de la desesperación. y estos ancianos encorvados bajo el peso de sus años. no tuvieron que contestar sus antagonistas m an q u e con las c a d e n a s y el cadalso. el estado de sus rentas. sino solamente p ara impediros escribir contra el breve. porque nadie me ha prohibido escribir. como miembros de la Sociedad de Jesú s y sacerdotes católicos. E ste fué su solo crim en.—Lo creo muy bien. D eclararon que eran hijos de obediencia. G autier y F au re.—Tam poco estáis aquí por ciertos escritos que habéis publicado. Se les habló de tesoros escon didos en subterráneos. n ad a tenían de que acusarse res pecto á los cargos que se les hacian. y que. si h ay tesoros. necesariam ente debeis encontrar el rastro. Así fué como los prim eros prom ovedores de la libertad del pensam iento. L as cartas mas íntim as. y si hubiera te nido miedo de que cometiera un asesinato.” Todo eran indagaciones: la codicia de Alfani y de M ace donio era insaciable. las correspondencias de cada uno de los padres. de todos nues tros secretos. los papeles de la Orden. pu dieron muy bien salvarse haciendo útiles revelaciones.—Sea de esto lo que quiera.— 292— Sant-Angelo al general y á sus asistentes. y á los padres L eforestier.—Calla. Se trató de com prom eter con inter rogatorios capciosos á los prisioneros. y los filósofos. Todo fué inútil. R icci y los dem as Jesu itas encerrados en el Castillo de Sant-A ngelo no dierorv la menor queja por la cautividad en que se les tenia. no lo he hecho sino para responder á las calumnias vomitadas contra la Sociedad de que he sido miembro. me neando sus cadenas y con sonrisa triste en sus labios. á Comelli. secretario de la O rden. contestabanr ♦‘Vosotros teneis la clave de todos nuestros asuntos.— También lo creo. Se tem ía la causticidad de su genio y la energía de su lógica (1).” . ei el santo padre hubiera temido que yo volase. que se m ostraba im placable. Esteúltim o era uno de los escritores mas brillantes de la Italia. en Italia se procedió por el mismo estilo. de su desobediencia á las disposiciones del pap a . no estáis aquí por nada de esto. E n F ran cia. porque estoy seguro de no haberlo co metido. todos sus negocios. me hubiera arrestado preventiva mente. la conciencia inquieta de C lem ente X IV desea b a justificar su parcialidad descubriendo alguna tram a m isteriosa. E l magistrado instructor le dijo en su calabozo: “Tengo encargo de deciros que no estáis aquí por ningún crimen. al a c e p ta rla libre discusión.

existe un docum ento que ofrece cierta importancia por la clase de la per sona por quien fué redactado y por el cargo que esta misma ejercia. El padre Stefanucci pertenecia á una familia romana rica é ilustre. El dominicano T om as María Mamachi. declarando que jam as consentiría e n actos que pudiesen infundir la menor sospecha sobre la completa inocencia de sus hermanos y la suya propia. ofreciéndole ocul tarlos en lu g ar seguro. ex-Jesuita. del probabilismo y de la causa de Palafox. 2? Adhesión fanática al jesuitis mo y á m áxim as que el papa ha condenado. hablan de las cortes de España. escribió y firmó de su puño un dictamen sobre el contenido de aquellos papeles. así como del marques de Pombal. 3? Perseverancia en la convicción de la inocencia de la Compañía. conservan aun en su pri- . Contienen profecías relativas á los Jesuitas y al futuro restablecimiento del instituto. que haria honor á mas de un ministro de policía. se encon traban todas las obras que atacaban á la Compañía. ya al papa. maestro del Sacro Palacio. y todos se conformaron con esta orden. y a á los cardenales comisarios para la supresión. habia seguido la escala de los empleos mas importante de su Orden. discuten el caso even tual de la supresión. y aun dos 6 tres de sus mismos padres. de la devocion al Sagrado Corazon de Jesús. fué e ncargado de examinar una gran porcion de papeles y libros encontrados en poder del abale Stefanucci. El autógrafo está en nuestro poder: su autor descubre en él una perspicacia inquisito rial. El domini cano. cuyo nom bre es célebre en la literatura cristiana por su T ra tado sobre las costumbres de los fieles durante los primeros siglos de la Iglesia y por otras obras religiosas. cuando.. Estas obras. De esta sencilla exposicion. Los libros impresos tratan en su mayor parte de los acontecimien tos de P ortugal. Ricci se opuso á ello. 1? Su facilidad en ad m itir y conservar vanas profecías. por el solo hecho de suprimir la C om pañía de Jesús. de las que actualm ente somos poseedores. Dispuso que los archivos y libros de caja quedasen en su puesto ordinario. en la biblioteca privada de Lorenzo Ganganelli. Portugal y Francia.— 293— Algunos amigos de la Compañía. fué ade m a s el teólogo del cardenal de York.de los hechos. hab ia n ántes de esto aconsejado á Ricci que sustrajese al gunos p a p e le s importantes de la Orden de Jesús. y hé aquí las bases de la acusación que fulminó contra él el maestro del Sacro Palacio. y escritos injurioeos á los príncipes y sus ministros. En medio de todas las actas y dictámenes que fueron dirigidas. el dominicano tiene el arle de deducir tres puntos de acusación contra los Jesuitas. Los manuscritos d e los Jesuitas contienen reflexiones sobre los cargos é imputaciones de que la Compañía fué objeto. Mamachi desenvuelve estas tres acusaciones sin hacerse cargo que debia ser permitido á un hijo de San Ignacio defender su instituto ó poseer libros que le defendiesen.

en su novela sobre Clemente XIV. allí mismo donde necesariamente debían hallar se. si sus investigaciones le hubieran puesto en camino de descubrir cualquiera de las infinitas conspirac iones que tan gratuitamente se han atribuido á los Jesuitas? ¿Qué h u b ié ^ dicho si las pruebas de la turbulencia y de las rique zas tan decantadas de la Compañía de Jesús. Se queria un superior particular para los Jesuitas france ses. . es el que atribuye al P. por ser una consecuencia de sus votos y de su vida. Enlónces fué cuando se exhumaron aquellas palabras. El general de los Jesuitas jamas la pronunció delante del papa C lem ente XIV. le busca cómplices entre gran n ú m ero de personas de categoría. al papel de agente de policía. que no lleguen á verse semejantes críticos en Roma. Mamachi manifiesta su deseo de que se tomen precauciones contra los impug nadores del breve. Según él. las que jam as pronunció este padre. por su breve lleno de prudencia. (1) Caracciolo. y que al mismo tiempo no se encuentren defensores de unas máximas que. contestó con esta exclamación: “ ¡Q. Ricci esa frase que se ha hecho célebre. en la que reprende el descuido que hacia tolerar en R om a á los hereges de su tiempo.—294— m era hoja estas p a la b ra s e s c rita s por la m ano m ism a del francisca no que llegó despues á s e r C lem ente X IV : E x librisfrairis Luurcntii Ganganelli Sancti Officii comultoris. puesto que le fué imposible hacerlo d e s d e su elevación á la cátedra d« San Pedro. el padre Stefanuéci es culpable. resistiéndose á las innovaciones propuestas. y despues d e haber apoyado su opinión en una carta de San Agustín al sacerdote Sixto. y de qué diferente género. Estas palabras salieron d éla boca de Clemente X III. qae sean pocos y de baja ó m ediana condicion. ¿Cuáles hubiera» sido.” Mamachi no habia descubierto sino manuscritos y libros inofensi vos. ul non siní (1). ¿podrán sobrevenir quizá discordias que turben la tran-' quilidad de los estados y de la Iglesia? No puedo responder. se hubieran encontra do en sus archivos. que las mas veces de una pe queña chispa suele producirse un grande incendio. y así se resolvió prolongarlo. pero comprendo muy bien por la historia.El maestro del Sacro P a lac io no se limita. le pedia que modificase esencialmente las constitu ciones del Orden. casi sacramentales. quiere su santidad dejar abandonadas y desechas aun ■ por los mismos que profesaban el jesuitismo. embaja dor de F rancia en Roma. cuando en 1761 el cardenal de Rochechouart. aunque casi todos los Jesuitas se las han atribuido. véanse las c o n s e c u e n c i a s que deduce de su pesquisa. ó que no aean!” . “ Q u ie ra Dios.ue sean lo que son. No haciendo caso de todo eso. pues. añade él mismo. una vez supuesta su existencia? El proceso contra los Jesuitas embarazaba mucho mas á los car denales instructores que á los mismos acusados. ó caso de haberlos. á las cuales pide se vigile. puestas en boca de Ricci: Sint aut suni. y el papa entonces.

’H / > ‘ y y b ^ f d s < fk . S£J y j™ ijg . & Y V U > -. f C t/K M A M S fc& W L ' ~ 'c* n * y u ^ c ^ (J r ^ C^JO Lé ¿L p u k c s L a ..c u c é o ^ P > r r t ñ / j ¿ ¿ ' ¿ h J y / b / J T °< n ' * B -ü c i áJU ryx^o '^ c ^ 9 u ^ * * * 4 ^ . “¡ W 7t€ a ^ v M S0 YV j^9<V d íc te te 7 tlL L & T 9~ * 'L á ta lo ' ^ {yL'Colü' f'L H u y & y tó y & xy < ^vY n .™ & ****<> T ^ -x i? ^ o a ^ ° r r u o lí 4 S h x tS L ¿ W .9 & r ^ y c<J.m js 8 t n .c c ./t /} < Ír -S e t*■ *<W 0.f t f g /ftO h J L o ry v U s 6 hC . K r v te s u .H .^ tó W < ^C do t.f^ V L S e i f . ru> rrec a ^ U ^ V/ o 'f á a sév * f t^ j^ c x ó ' C fy a J C < X }tco S ts C C a y é c L S 0 y 7 iM * ts r ^ ^ Q 0 c o tL ..^ c ^ í y f . ¿y y fa sK ^é b C J y í / £ ¿ Í$ G ~nn AS&O-fi lT ^ € ^ u P 7J^^° r\ € y ^ f^ í^ jy y V iy r Tz nzf*' T b io n c S xjl / w ei> jjv . LAS*' aX ¿¿ C y ^ e e ^ e <%Z£¿L.& ~ ~ rrv.á ^ n j lo .

es de cir. las cuales se habian compli cado y convertido en mortales á causa del trabajo excesivo y de la costumbre que tenia de provocar artificialmente sudores copiosos. com prendió el pontífice to d a la extensión de su error. E l p a p a tuvo la desgracia de ser reputado como un grande hom bre á los ojos de los calvinistas de H olanda y de los jan sen istas de CJtrech. accedió pura y sencillamente á las m iras del p a p a por el m antenim iento y sosten de la paz de la Iglesia. E l rey de E sp a ñ a le consideró como insuficiente. del c u a l se indignaron sus virtudes. aun en la época de gran calor. fué uno de los gol pes mas sensibles p a r a el corazon de G anganelli. Esto no obstante. L a P olonia resistió por algún tiem po. fué tan solo elogiado porPom bal y por los filósofos. y de su m u erte se dedujo la postrer calum nia contra la Orden de Jesú s. los médicos declararon que la enfermedad de que habia sucumbido pro venia de disposiciones escorbúticas y hemorroidales. brebaje imaginario. según la observación de muchos escritores. á la edad de sesenta y nueve años. que hicieron ac u ñ ar una m edalla en su honor. los antiguos cantones suizos no consintieron tan fácilm ente en som eterse. y que ninguno ha visto ni conocido. t. reservándose sus derechos. F rib u rg o y Soleura jam as perm itieron que abandonasen sus colegios. L a Iglesia ga licana se negó á acep tarle . importe de los bienes que poseian los Je su ita s. L a ejecución del breve les p a re c ía sum am ente dañosa á la religión católica. de las que se vió atacado desde muchos años antes. E ste borron. Según nos refier eSchoell (1). D e e s ta m anera el decreto pontifical no satisfizo ni las am istades ni los odios católicos. E ste breve no fué notificado á los Je suitas según la costum bre canónica. comenzó á debilitarse desde el momento en que firmó el breve. Al saber la ale gría de que se h a lla b a n poseídos los enem igos de la religión. que se hizo delaqte de gran número de curiosos. sobre lo cual escribieron a l mismo C lem ente X IV . del que muchos ignorantes han hablado.—296— como m as fácil d e revocar. L a co rte de Ñapóles prohibió su prom ulgación bajo pen a. . dejando á J o s é I I apoderarse de los cincuenta millones. M aría T eresa. falleció el 22 de Septiembre de 177Í. No le restaba sino mo rir. Se hi cieron circular gran número de folletos y hojas sueltas en las que {1) Couts d' histoire des E ta ts europems. XLIV . cuya salud.85. mas L ucerna. no se fijó ni en el campo de F ia ra ni á las p u e rta s de la B asílica de San P edro. las personas que formaban lo que llam aba el partido español. pero y a se habia colocado en la im p o sib ilid ad de rep ararse. Despues de la autopsia del cadáver. p.d e m uerte. hicieron correr una porcion de fábulas con objeto de hacer creer que Clemente fué envene nado con el agua d e Tofana. “ Clemente XIV. E n este intervalo los discípulos del instituto se habian secularizado por obediencia.

La fuerza armada los condujo al castillo de Sant-Angelo. Bernardina profetizaba que la Santa Sede vacaría muy luego. d e c ía la misma. dijo él mismo ser verdadera. que leia en el por venir. no es para consagrar un hecho consumado para lo que se hacen cul pables. que naturalmente debia transformarse muy luego en certidumbre. Es cierto que semejante atentado puede comprenderse sin dejar de reprobarle. E l envenenamiento de Clemente XIV hubiera sido entonces un crimen inútil para los J e suitas. y cuando se les veia á ellos mismos. sufrir su cruel destino con la indiferencia de unos niños? Se habia querido suponer que los filósofos y el duque de Choiseul habian hecho morir al delfín hijo del rey Luis XIV y al papa Rezzónico. puesto que seria para despopularizar á la Compañía de Jesús. me tendrá cautiva. “ Esta muerte. no muy común en los anales de la Iglesia y que se encuentra sancionado por la correspondencia misma de los domésticos mas íntimos y familiares de Clemente XIV. Desde este dia su pre ciosa salud comenzó á decaer notablemente. que fué rigurosamente interrogada sobre este particular. y cabe en la esfera de la presunción siquiera. cuando su muerte les era ventajosa. Ignacio se deciden á ejecutar un asesinato.” Algunos catélicos no han guardado la leal discreción del historia dor protestante. pues. P a r a establecer sú hipótesis. L a mayor parte de estos sucesos acaecieron ántes del 21 de Julio de 1773. E n tre otras cosas se cuenta. posible. cerca de Vitervo. es ta muerte fué predicha. Se dió gran importancia á una aldeana de Valentano. Coltraro y Venissa fueron denunciados. y Bernardina. Los Jesuitas no privaron de la exis tencia á Ganganelli. los P P . se apoyaron en toda clase de conjeturas. y no le llevan á cabo. llamada Bernardina Renzi. á su vez. que le hubie sen envenenado cuando sus superiores se hallaban cargados de ca. ¿es. ¿qué importaba á los Jesuitas la vida ó la muerte del papa? Cuando hombres tan diestros como se les supone á los discípulos de S. y que no pasaría mucho tiempo sin que á ella la arrestasen.— 297— se acusaba á los Jesuítas como autores de un crimen cuya existen cia no reposa sobre hecho alguno que la historia pueda admitir. sino para prevenirlo. aña diendo que solos Dios y él podian saberla. hace pocos meses. por una aldeana de Vitervo. denas. Esta era una calumnia y una inverosimilitud. se sacaron estrañas deducciones. y á sus ojos Clemente XIV murió envenenado. y que anunció dia por dia la muerte del soberano pontífice. pero despues de expedido y ejecutado el bre ve. así se espresa Gavazzi escribiendo á Pagliarini. como autores y propa gadores de las predicciones de esta muger.” De semejante hecho. que en su exámen reveló una anécdota que.’ Dos Jesuítas. dispersos y arruinados. “ Ganganelli. Braschi me dará la libertad. referida luego al santo padre. La historia 33 . juntos con su confesor. fué en cerrada en una oscura prisión. pitonisa cristiana.

E n est. sus angustias se redoblaron. combates interiores que de voraron los restos de su vida. E l recuerdo de la Com pañía de Jesús. Al ver la continua de sesperación de su perseguidor. V erd ad es que esta agonía fué tan larga como dolorosa. Pensamientos funestos le atorm enta ban noche y cha: su razón se trastornaba. potes p ara hacer creer grandes crím enes. media la inm ensidad del daño que habia causado a ?a Ig lesia la obra que deshonraba su nombre. los perseguidores no fueron ya el objeto principal que excitaba la compasion. Sin m as pruebas que vagas suposiciones.quien solamente celebraban por sus filosóficas v irtu d es los enemigos de toda religión. confió siem pre en que no llegarían á tocar sus labios ese cáliz de am argura. como siem pre. no han tenido esa previsión. com bates horribles y desgarradores e n t r e l a debi lidad y la justicia. los proscriptos no hicieron m as que . y que el mismo C lem ente X IV en su agonía habia declarado que moría victima. El contraste del amargo dolor de los fieles con la inm oderada alegría de los incrédulos. era para él la mayor desolación. E l emba ja d o r españo l fué el verdugo del hombre. se ve uno tentado á preguntar si en este siglo la muerte n atu ra l ha sido suprim ida por disposición de la filantropía nueva m ente descubierta. Resistió. Los Jesu itas poseían el secreto de acab ar con sus enem igos. pues co menzó d esd e el dia que ocupó la cátedra apostólica. en las horas del reposo general. Oyéndoles. le ased iab a sin cesar. Entonces su imaginación. y el remordim iento lo fué del pontífice. lúcida en otras ocasiones. poco ó n a d a predispuesto p ara la lucha. creyendo oir él funeral clamoreo de las cam p an as de Gesu que anunciaban su agonía. tienen siempre dispuesto un botiquín de ve nenos. ya pasen su existencia en las soledades de las tierras vír genes de las misiones.a ocasíon. sea cualquiera. hijas del odio m as impíacable. que le presen taro n los príncipes de la casa de Borbon. destruida por su mano. indudablemente Ganganelli debió morir á sus manos. y á vista de tantas im putaciones. Los enemigos de la C om pauía de Je sú s. pero Jo mismo fué llegar el conde de Floridablanca. atenuó m iéntras que los recursos d e su imaginación se lo permitieron. leyendo sus pensamientos mas íntim os en los autógrafos documentos que acabam os de evocar c u a lq u ie ra cree que los Jesuitas ya vivan en lo mas poblado de la S ociedad. es preciso m ostrar grandes pruebas. se ha afirmado por algunos que la muerte del p ap a habia p re sen tad o diferentes síntomas de envenenamiento. y m uchas veces en medio de las tinieblas de la noche.h 29S— la rechaza con desden. y que sun capaces de hacer olvidar con sus crím enes imagi narios á todos Jos Locustos de la antigüedad.. y no tuvo so fin sino con el último suspiro.la secta á que hayan pertenecido. y el oprobio qué llevaba consigo un papa á. se le vió-despertar lodo asustado. Hubo en el alma de este pontífice.

El carde nal Malvezzi. y con viniendo su sueño en la mas cruel de las agitaciones. en el rei na de Nápoles. Clemente XIV ha b ia d ich o al firmar el breve: “ Questa suppMSsione mi dará la. esa -quimérica ponzoña administrada por una mano invisible. dijo el siervo de Dios. contestaron. 1806). pero sin perderle de vista. pero no era la famosa acqua di lofana. . que velaba entonces mucho por el honor del supremo pontificado. me habéis creído dormido. J u a n Nicolás de Rubino. es. designó á Alfonso Ligorio como un medianero entre el cielo y Ganganelli.— Vosotros. se le veia a n d a r agitado y con paso vacilante por sus habitaciones.—Lo que hay señor. ni coméis. D. Para arrancar el alma •de un papa de las garras del infierno. y exclamar con voz ahogada entre sollozos: ¡Perdón! jPerdon! ¡Compulsus feci! ¡comjndsusfeci/” Deplorable confesion. di L igorio (Roma. Uno de sus criados quiso despertarle. Notando en todos ellos cierta admiración y sorpresa: “ ¿Qué hay de nuevo? les preguntó. el ángel malo del pontífice. que hace dos dias que ni habíais. En el proceso pa ra la canonización de este santo (1) se encuentra el modo con que se verificó este admirable prodigio. Por último. Despertó por fin sin la me n o r novedad ni estrañeza. el 22 de Septiembre de 1774 volvió la razón á Clemente XIV. sumido al parecer en dul c e ’ v profundo sueño. ni habéis da d o hasta ahora señal alguna de vida. que no cesaba de repetir: 1 0 ! 1 Dio. “ Estando el venerable siervo de Dios en Arienzo. era la violen c ia misma del padecimiento físico y moral. y tirando del cordon de la campanilla. S . que según una espresion de Clemente. per maneció en esa postura dos dias enteros.— 2-99— rogar á Dios par el que los proscribió. morte!” Mucho tiempo despues de haberle promulgado. más desgraciado aun que sus víctimas. y el milagro se cumplió. -S. L a Providencia. que por la salvación de un cristiano comprometida por una gravísima falta. mas su'vicario general. pero volvió acompañada de la muerte. que un noble arrepentimiento arrancaba á la demencia! El papa estaba amenazado de morir loco. era ya su morada. Alfonso Ligorio era á la sazón obispo de Santa Agueda. sus sirvientes acudieron. E n tan supremos y decisivos momen tos recobró el moribundo la plenitud de su inteligencia.D. Alphonsi Marite. Sentado en un sofá. sono dannato! fué necesario un milagro. y para que la tumba no se abriese sin esperanza sobre el ilustre agonizante. mandó que no le inconrodaseri. le asistia en su última ho ra: Dios no permitió que el sucesor de los apóstoles exhalase el úl timo suspiro sin reconciliarse con el cielo. no es verdad? Pues nada de eso: (1) Information animadversibne's e t resjonsio svp ra v irtu tiv lu s V . la que iba corrompiendo su sangre quemando poco á poco sus entrañas. pequeño lugar d e su diócesis (fué esto el 21 de Septiembre de 1774) tuvo una es pecie de deliquio parecido á la epilepsia.

con el nuevo pontificado. La justicia. relación ya. Gavazzi escribe desde Bolonia á Nicolás Pagliarini. el agente de Pombal: “Ahora recuerdo que tengo que deciros que el pobre Mon señor Macedonio. En suma. Roma ha sen tenciado. “ No.—300— habéis de saber que me he ido á asistir al p ap a en su postrer mo mento. exclamó el papa: “ voy á la eternidad. y ya se habla de mandarle de gobernador á Urbino. según me dicen de Roma. entre las ocho y las nueve de la m añana. Mostró e n ella un valor que se aum entó i m edida que . no. vuelto en sí el siervo de Dios. á poco despues se supo en dicho pueblo que C lem ente X IV hab ia muerto el 22 de S eptiem bre. sancionada en las actas de la canoniza ción de S. y ayudado de tan poderoso auxilio. “ Con efecio. Malvezzi quiso aprovechar aquellos instantes de serenidad. no deja la menor duda sobre este hecho. sacrificado. le contestó. negándose á acceder á la demanda del cardenal. y de la cual solo él percibió los misteriosos y saludables efectos. que tan necesarias serian á las po tencias en el próximo cónclave. ámbos á dos hechos forman uno histórico. habia ya des cendido sobre la cabeza del pontífice. y el cielo juzgará mis motivos. por decirlo así. que n® admite. Macedonio tendrá en seguida la púrpura. ¡Gran negocio! No ha sido posible obtener del p a p a el nombramiento de los cardenales in petto. hechura del cardenal Malvezzi. de milagros. Ligorio asistió al papa Clemente XIV en sus últimos momentos. si> no despues de haberlos examinado con la madurez mas esquisita. Roma la ha discutido. “ Ni puedo. y quiera Dios que cada cosa vuelva á su lugar. cuyo secreto origen ignoraba. por fin. porque aquel le quiere y conoce su mérito.” Tal es la relación. ni debo hacerlo. Suplicó al papa que terminase su obra confirmando esas promociones.” Una carta de Jo sé Gavazzi. tan escrupulosa en materia. y sé por qué. Se le habia obligado á crear in petto once cardenales designados por los enemigos de la Sociedad de Je sús. de cuya autenticidad responde la congregación romana. hizo sonar la cam p an illa. jus tam ente en el m om ento preciso en que. Pe ro si Malvezzi llega á ser papa.” E sta negativa tan providencialm ente ac red itad a y tan extraordi naria en un soberano pontífice que tanto habia concedido. sigue. que habia sido creído por todo el mundo cardenal in petto. El 29 ds Septiembre de 1774. Alfonso Ligorio. hizo^ que la calma y la esperanza recobrasen su lugar en aquel corazon tan violentamente agitado. se mostró digno de si. parecia inesplicable. el cual y a ha m uerto á estas horas. to do está en desorden.” Malvezzi y sus cómplices insistieron. á pesar de que por dos veces el eminentisimo Malvezzi y otros va rios se han arrodillado á sus piés suplicándole que lo hiciese. y esta intervención de la que solo Ganganelli tuvo conocimiento. Tenia la conciencia del pro digio que el cielo realizaba en su favor.

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C LJU & rv y c íLt p ü b ^ ttvouj ^ ?/7 fuvtou^y Y/U#' hUltO f i 1 ÍO. ^/ ^ p jfr Íl. ( d r j d fiA l / ^~~ác¿¿. ?:.c^ yurrfcuA&^j te) -a/noL Ajuiit. L & „ t * v C AiJ í j C 'jfl* ' $ u fyfrC L ^ aAjJ¡aft. : 1O f \ 0 fl h .'cr . n h t ^/cor-ÍUUAHX. J . % M j0 n ytoo/ J u jr r e / f c t ia J-m sJL Son* . T cv ^oumio-j V »£< { ^^^n<y-Qrh. O C l^: ^ c o ^ & r ^ iy > n ^ fe .<.J ¡ . y j u ° w ' &%s — <C¡ V / / i ^ta ru ? Q^T^fncmíerrur. ^„ j J J Pl ^. ju > c c v ru u n u a - e ° it i-x . «. b ¡ L ¿ . P !:J i J f f Ó ¿ i x j n y . lM TVyf^Jj.^ u t í h -*u * A ^ •AfruC. y c lo . cv ú \ ü K^~0írn^ j¿^QV& Jslt. L * Zí y* i 'fíu s n a .s ^krrncu^ oo e /on¡t?Wfl4y íO ^ y j[ ^ J ¿ / (¡0 * 'fio K$&rvt*r¿e. OW ' -roarv r ' O u m jx a ^ f* uJ L ’ w o v V wrvcrnsA^f* ultM eu J Í u L t t .J' ^ ' CiUfcrfloij*^ u £ Jeme- fi ^ÉmAeJecct/ Ju s ^¿jÉ uí^y v o ij bu ^ I J O ^ ^ v y scupM .^ r^ í^ £ fT W ¥ k ° Q ^ s ^ l/m f / o u u aJ j l "f¿ . c w itQ * .n^J<il~y v/'w Ju n e. £ L ye d ?w f i ^ n ¿ y J scu*. (Ls ctuM^y .urr^' JIf ^ T4' f¡ 1 ! U $ \Í J j* D V ’ mxtjpxfff U Ut r-rM ^M y. / .'nJ f at ''j. ■ • / ^ “ y '***' • f*' ica^fAcfl£4° ' Cfio ¡vfbco ~m&í*!. ? fa n / m * J p ^ J " Ü -r r jU t-S'U'UCCtJ ¥s¿£h¿f^ £ X J ! ^ o jL a ^ (h J¿ J L ^ 2 T ~“V rf i r * br<**j * rtX^ ctysA CcÉ^i* * 1 cÁjü 0 . J L / o í 0 ^ a OCHyo) n V C /} )ú. O ^ (tX ^ ju x s fí 0 n cerroay fl° as 'no U a*na' t7inCLrr(' Í/C J — 1 tf] ¿ /cxn C V y i # ' Vl^cív-Jv -vwv i.u_ <xn^•aA^cé t-u.O. . ts fyviUh. < j)e^ y 'L jy A v-jpj/UÍ''*' J c £ t hm /fctvj o F ^ i OfvCuJdi J tU so L Lcum s Uv QY*4 ek. r M m . „ M j C -O T a r ^ y y / s<uñrri-nr<jyj j íno*' i'C-' C /i^. I f\ t n t . . . : n f.Z7 i. v^vu ^ Á vyUy^Jt/ -rv“S(' ^ °Í4C^ jp t í 13. 1&k^otouV¡A&t\A.J ^ « > c S o .!jei IKCY^M ¿. U L .J L c d L ^ f c 1*<xJkpTLt// m o rí* t u w dbj*o'} ftw x c J ^ J U QtuMy ir tfi& fa ^ v d x e r v f y M > w iJÍL OíT Z ^ W < C 7 / y i w ü .'Q o Q C t n A f o ^ . axux7e* u?° <JL/ Cero nrerluM s OoJk M s eq-n-o mxLjff Z T í 3 w t t / jtTtouui' ^ itsjttcL- * st''. ~n r\ U - ^UccruyLuAjt^ 1fvr ****<. 'Jfourtuunw ttiÁU. " u v iy fá u &c\ 7 fjd L ¡¡ V w . J L . M u . ■ e . J m .■/ c tv tM fro ta ^M v * * a ¿ ^ J l ./( t & a J u . C ell*^ . '¿ jc m x . - Zjjt*ru. BM f l. .^ íVf r d n .mr'ou ¿falo. L u fa ^ Sfeíc-..

j d fra J^ó n M .^ r ..0 C\ ir tvcf t n 'fj& O - . W ^ ¿ X ¿ » . é ■no.' T io r v Í I » ^ i á 'w * / W uv^O ^UK^Ociauog. Vtfisu i r ' * ' ----v Dt c £ h u .c fb S o n ^. S E L .cM>Jw £ n a i ’ I f £. t/c ^ n y ^ t 7rus Sonó ^~do J~ornP7ic^ cor^cf>'COzXxmj(¿// <s 'ir-ex^*5-. ÍÍxL üfVOf^ /^ Vfeu t ~ ^ Q¿ rü c A/ — ^ ¿u^ioL n.® fí V ^ .. Sa .tlAXA/ .i a j y A* ^ L' 4 1 ^ r --i¿ ^ ^ ^ ^ ' ¿F ~ y % . éL f 4 L .ó <U tM>tC [ ttu ^ 3 ^ U ¡r^ " / 7 f W -^ L r í« ^ tx 4 * ' típ 'Y 0. Be.</cc. r qpefinrrircun. / 7 Mu^j_. wmí ‘ u f L ^ l V U -JL Ji nk J 1 -B w r u n a ^ i^ * ^ <** O' ■mu* J< VT< «' f" -¿fe c M c ™ / e «. .. f u ^ qJ / j j -------- J u % ¿ ^ > Y G y Íty 6. ií<tny.y ^ j G % M 9. e ^ c S W « «n . 1 » . & cu 'wrwumty' co-r^ « f j msrtccm u * /7 ^ U " ¡¡ ’ ria. C tvw S a A c k . / h ¿ (/ /? .*. . .. . L rv J ^ W ^ ix J lt^ rrifé ^ ' 2 * f ' ^ fa L n r .' c * n U r t / í w t f w . e. . «c ^ ~ 9 .& (jjAAXZ ^UL jjiofr<K^ % <1& w* fr^ Vtor 7uyfo&Mx¿/ £m w / '/y ^ c c o ^ U c Á > ^ / (f¡f j u t n h . ...¿ L *f “ i r * ' Jw j $ ¿ J í T¿ L j ' " y i a ¿ ¿ ^ J u í i £ -¿ jj c & ~ ^ - i ^ » f ~ ^ ■ ¿ ^ ' y. TKCHs c Si ¿jcitfi J v tu l s¿ ^ d ta n & i c* Y ^« ^^a yrr¡w x¿ * -v ir !j¡jL * u r ^ ta * o 'y r iffk u j J j í & í 'r t S i M -a J L a ¿ % f.^ J~cv cc vso « X J . 1 Q„ t **.aÁ>viaJj e.M ' & t^rjj-eA fr _ .j r f) íh jjtl& n O ' W ^ « # ra/DC^ '^ ¿ 5 'lX s &*to O f¿ur u>t n fT ^ ü Erudito ol <±*tnx^ « ¿ t a.. r S ^ r L 7. o J ¿ U l(ir. S^y fir Q f^ J L /I. ¥ 'Ü&ujvui. iW a ^ A ^ r ¿wr^jOXs íi^. f w ¿ rw - . ' . • x m ^ ^ ^ c L ^ o ó n a ...

.oe«We/y o ü cfo 'rtijco tA srt. 7 wrmvm»' co-rv tfi/ qf¿> S imk . t u * x h r ¿ o v °Ü C / T u l* &v < ^ / y ¿ a r tx ^ (y C C í& i' í) G > \'a A C L fiS S ^ e c m A s 7 - w mes fyytf-e* i* /r.• ' . viM/?' (¿va^ru Pad ep<• w ° ro s: m f s o M-// V 1 u a il '(¿ U % L r / ~ 7/e/ fen iv ü V ijfe & r r fs ¿ t o ir o M d o o f^ c r { i'0^ r'n tfi¿ J s i* J e J O r \P-. St rruzyUcr Jl*s Som m a' W to t. h . | ~ 4<r Z J C nf a r f a ^ Jcorda^' '~¿é/ ¿v/tt*' chcu cZ-'/) JLQé^JL eLla d í$ lunouru j ix \ MyC. .U^ TM W ^^(2c¿fóruiM s SO c+m¿. U ^fíí pu o O... . ih y rios xol J-s d/doruo ciAy-ra. . seorr^nuj oJ¿. C i arm JL V* C jjtv r u r c l c r ^ jfc í) CQ Cü ^ M t d b J^ it¡ eru^jJKhc*^ / j J W o z u co0°.. l? É : C'rwVYü fr' "tiusflts* ol - g.lOU ' OLAjO su Ci.J' n^y' as^rr cc nj^r¿q & f v em fH ffS )o 4 H c Z b 'li'i 7no cla W iÁ i L u fij .. L tn o ^ ^ t^ fy °(4A £cb$V d i TU /y % Ú0 VoufhjyvU' bu v r aL CjfíL..-n o m -e n o o ^ /y M ’j H ^ Í J<\L [ ■ <?*o U ^ r (n J r u ^t A / u u j f O l fm. . : t . / o.La^fásJ í0^jrW sJ J [/ LRc¿Uy' y ZrufLto ou l/ewJouKs a Qum/xy^*-' niM ' í de? r conruy.. OÍ/ . r t s o #¿> rUAJL 7 i v í m ^ / n 0 O& U\ V-OTY'-t'flMj o Jb rt se ‘ " ao(J‘ ' . .Voon&jLu ccrujjjl<l°^ i JJM iájxtzu^ ^ ' aJ^^T ^ % v ^ á y c o rio r r u i/x j i u ^ J J (jJMK'JCAC l/m j io jw tw tv ¿4 j d*<Jl< y c d x / rf^ C c yt< qita. J .■ ■ e.: juznOy/. G a f. . CAJ &c?t>.. ^OLCCUÜ't’ ' O tf UK £Ci6Qfl&sriJíMtf¿¡o/ Ky Ul % r ci jL ¡¡’ ■ * ntne/YT^om. 'jjoínK^ O ír n o ^ -M y Gtéc¿° ^ /tífío J * ' ¿¡ftimcMU qfjMwh*-' noto So c & ih s m ¡ nrfU jiW ni .] I - (. <S<HAX>ru>:~7cixey tír é . S C 'tn tJ U U smidO lO b w d o io 0 i / o ..o n.

irritaron con la sola idea de saber que iban á ser juzgados como habian juzgado. no haber recogido los ejemplares. Pedro. la muerte no lleva consigo ei elogio del difunto como en el resto del mundo. señores y caballeros de Roma. 2. castigado á los repartidores y copistas. de España y de Nápoles. por cuya infinita misoricordia Gan ganelli espiró santamente como siempre hubiera vivido. creyeron que ofendían á su dignidad las canciones y pasquinadas de los romanos. Mousefior el gobernador cuidará descubrir los autores. y el nuevo papa absolvia con su primera bendición todos estos epigramas. Esta demostración pú blica es tanto mas necesaria. £ n el cónclave que siguió á la muerte de Ganganelli. tocante á las materias ó invenciones aplicadas al presente cónclave. El Sacro C olegio no se aper cibía de los ultrajes dirigidos contra sus miembros. E l orgullo del ciudadano sufrió tanto como la fe del católico por el en vilecimiento de la tiara. oficiosos representantes de la em ancipación intelectual y de la libertad filosófica. y el carde nal de Bernis trasmitió la siguiente nota al gobernador de Roma. dejando la autoridad á la opinion pú blica el derecho de satirizar y aun de calumniar. Está. por no habérseles dado parte acto continuo de la comedia intitulada: El Cón clave. los embajadores de Francia.° “Despues de esta pública satisfacción. de gloriosa memoria. especialm ente el sermón de S. la cual he mos hallado entre sus papeles. pues. Los diplomáticos habian muerto á la Sociedad de Jesús. en su mismpalacio. cuanto que los ministros extrangeros están resuel tos á pedir una satisfacción de los uitrages causados con esas sátiras á su honor y á su representación. de la comedia del cónclave y de otras sátira» contra el difunto papa y los cardenales. Clemente XIV fué ultrajado sin piedad (1). Los romanos se vengaron de él á su manera. Para edificar al público escandalizando con semejante desenfreno. servia de pasaporte á la virulencia ó injusticia. cuyo estilo incisivo y á veces ingeniosamente cóm ico. En Roma. contra el honor y la reputación de personas de ambos sexos las mas respetables de Roma.” Los ministros extrangeros cuyos resentimientos queria hacer valer el cardeo nal de Bernis. habian establecido en Roma contra todo derecho. repartidores y copistas de esas sátiras. prensas clandestinas. de lasq u e incesantemente salían mil folletos con tra la Iglesia y los Jesuitas. segundo. y estos apóstoles de teorías enciclopédicas se. primero contra el papa Clemente X IV .— 301— 8ft aproximaba el juicio de D ios. bajo pena de per der su destino.® “Hacerle presente la sorpresa de los señores cardenales de las coronas. esos escritos deberán ser públicamente quemados en la plaza mas frecuentada de Roma y con el mayor aparato por mano del verdugo. 3 . y no haberse ocupado en detener la corriente de tantas sátiras. y demas libelos que se han circulado. ® “ Ordenar y reencarnar á Monseñor el gobernador la pesquisa mas exac ta de todos los ejemplares del sermón de S. 1. las que jas y reconvenciones que pudieran tener sérias consecuencias. en el tino del gobierno el porvenir. y miéntras que el grito de la maldición ro(1) E l pueblo romano no dejó de avergonzarse al ver la om nipotencia que los ministros de la casa de Borbon ejercieron durante el reinado de Clemente XIV. j no obstante osaban quejarse de una antigua coi- . Desda tiempo inmemorial los cónclaves fueron una época en que la libertad de hablar y de escribir se transformaba en licencia. Pedro contra muchos cardeuales. Los egipcios de la ciudad eterna traen ine vitablemente y sin compasion ante el tribunal de sus sarcasmos al papa que acaba de sustraerse á su respetuosa familiaridad y se ven gan de su adoracion persiguiendo su memoria. á no haber interpuesto una hora de ambición y un deseo de iniquidad entre su púrpura y la tiara.

“ Así terminó su vida Clemente XIV. como igualmen te á la Iglesia. De la dignidad con que se hallaba revestido. ¿Acaso otro papa. que en muchas com posiciones dé ese mismo género. escribia1 esta página. tenia saber y virtudes. se halló dotado de Una sabiduría verdadera. en esta época obtuvo gran boga en Italia. hubiera sido admira ble si hubiera alcanzado mejores tiempos. la co m edia del Cónclave. ¿pero puede ejercer este poder cuan do los príncipes le combaten y declaran la guerra? En estos tiem pos desgraciados. de carácter siempre igual. porque era recomendable por muchas buenas cualidades. que jam as habia provocado reclamación alguna. que no fuese él. si así me es permiti do esplicarme.S . hubiera obrado de otro modo? ¡Quién lo sabe! Nadie duda que el papa. el poder de los reyes supera mucho al de los pa pas. no se dejaba arrastrar á los excesos de un inmoderado celo. así concluyó su breve pontificado. y jamas precipitado en sus consejos. debe m os confesar que hay mucha menos amargura y ma* verdad en el sermón da . y los cuidados del gobierno que á aquella van anexos. dos graves heridas.i. un Jesuita. Este papa. pero este recuerdo será siempre acompañado de' lágrimas y dolor. Pedro y en la comedia. Otro Jesuita. no parecía tomar sino en el lujo exterior que le rodeaba. y que hubiera vivido en tan malos tiempos. Luis Moz/. mas desgraciado que culpable.1aUn inédita. . la mayor que hay sobre la tierra. Dulce. Sus amenazas no pro dujeron resultado alguno. y la sostenía en pié á la faz del universo católico.— 302-— maViá sé confundió cori los interesados elogios que la secta filosófica prodigaba sobre esta tumba aun entreabierta. En una palabra. Estas dos medirías perpetuarán el recuerdo del pontifica do de Ganganelli. principal mérito de un prínci pe^ á mi parecer. la supresión de esa constiincion tan antigua y venerable á la vez que se llamaba la bula in cctna D om ini. pero hemos querido leer el sermón de S . y demas sátiras hijas de las circunstancias. tiene un po der soberano y legítimo sobre todo el rebaño y sribre los reyes mis mos que son hijos de la Iglesia. si Ganganelli obró mal. La primera fué la destrucción de nuestro instituto. y de una singular mo deración. y inas difícil de curar. y en éi se encontraba una sagacidad profunda. mas profunda aun. en sus Comentarios sobre la supresión de la Compañía. Aunque sublimado á la cumbre de los honores. el P. Ella sola constituía la fuerza de la Santa Sede. U segunda. coirío pastor supremo. afable. “ Viendo á: los príncipes imbuidos en las opiniones de Febronioj y llenos de preocupaciones sobre la autoridad del soberano pontífice. creyó detener sus proyectos haciéndose. bueno. P ed ro . d« Cordara. á sí mismo. y despues de haberlas comparado con otras sem ejantes anteriores á esta época de 1775. al ménos es preciso pensar que una mala intención no aeornpañó á sus obras. no guarda menos respeto á la memoria tumbre. el P. en una obra que.

un conventual como él. se encuentran al presente aclarados. —-303-— .aun no ha llegado para vosotros. y Lutero habla de los papas de su tiempo de una manera ménos reprensible que la que lo hicieron ciertos escritores de la secta res pecto del intemerato Clemente. el bien de la religión. No tuvo sino un amigo. . personal. que.no es^tan indigno de vues tro aprecio para que deje de merecer toda vuestra compasion. y lassuposiciones que se han alzado contra él.que Clemente estaba dis puesto aun á renunciar el pontificado antes que llegar á esta extre midad. E l tiempo favorable. Tengamos confianza en Dios.es el que conoce. ] 7'. Ella reasume los actos de su vida. 193..como.dice este (1). pag. y hará olvidar los anteriores. disvellati ntlle opere di Frederico it Grande. p . manera mas admirable. la tran quilidad. á las ventajas de la Compañía. “La persona del soberano pontífice. la seguridad y la gloria de la Iglesia. íl) I projetti deqVhicrcduli a danno delta Religión?. el momento. de la caridad sacerdotal y quizá de la estimación. del primaio. todo re vela que el intemerato Clemente no es grande á los ojos de los enemi gos de la Iglesia. y séamosle siempre fieles. Esta comienza hoy dia solamente por Ganganelli.de <3anganell¡. y juzguemos si podia tener lugar de una..!03 (At-sisi.. así se expresa Gioberti (2). en los acontecimientos que sobrevienen cada dia. Dios solo nos debe justificar. R e f l e x i o n e m o s en las consecuencias de nuestra supresión. porque este gran pontífice se atrevió á preferir el reposo de los Estados. Los enemigos de la Compañía se guardan muy bien. Te ned un poco de paciencia. sino porque fué débil delante del Señor. cesa de ser inviolable para estos humil des religiosos.se debe. todo se sabe.. fué propuesto á Ganganelli bajo un aspecto engañoso. y los aprecia bajo el punto de vista. Es á la posteridad á quien toca decir si la es permitido ratificar ese juicio. en el momento en que se les presenta un poco hostil. es á los Jesuitas á quien debe los últimos honores de la historia. pero no todo se puede d. (2) Prokgoni.ecir. y sin embargo llegó á ella. “ Se sabe. de tributarle este homenage. y se dejó se ducir por él. las ansieda des de su vida como papa. ya quelos elogios interesados con que ha sido manchada su memoria. ese padre Buontempi á quien los filósofos y los cardenales de ¡as coronas. la manera y la causa? ¡Oh hijos mios! Caros amigos de la Compañía que no exis te: honrad el recuerdo de un pontífice. así como los embajadores adularon tanto para dominar mejor al pontífice. vendrá. la desesperación en su muerte.!I) .” He aquí la última palabra de los Jesuitas sobre Clemente XIV.” Hemos probado que este quíntuplo objeto jamas fué conseguido. ¿Pero quién. y así se ve. l o declaró muchas veces. que si hasta aquí su nombre ha sido respeta do y protegido. Sus sufrimientos morales sobre el trono.

Buontempi. »1 ministro le dice: “ Cuando todos lleguen á instruirse como yo lo estoy por los documentos verdaderos que el difunto me comunicó.. repito.—304— Apenas cerró sus ojos Clemente XIV. / . “ liste indigno Bountempi. y llevó su delicadeza de conciencia hasta el punto de no dejar e s c a p a r de su boca. E l epíteto de indigno. II). (1) E s ta huida y este robo.Comparo actualmente las verdaderas circunstancias de la enfermedad y muerte de Clemente XIV.” El 26 d e Octubre. las circunstancias de su muerte. en su interés el propagar los.. sino muy remotamente las crueles sospechas con que se hallaba devorado pasada la semana santa. que por amargas y tristes que sean. esp licará muy bien. se con firman en su mente. aplicado al P. despues de haber enseñado la doctrina del regici dio. p. el cardenal de Bernis. cómo han podido conservarse las cartas del cardenal M alvezzi al papa Clemente X IV . que se d ecia confesor del papa. acompañado y se guido á la muerte del último papa excitan igualmente el horror y la compasión. las sospechas que ha dejado entrever. E í cardenal Malvezzi se encontraba no poco comprometido con esta correspondencia. oró como el Redentor por sus mas implacables enemi gos. Vale mas atenerse á la relación de los primeros. es aun Gavazzi el •que cuenta el hecho á Pagliarini. 373. evitó con la huida las graves reconvenciones que su conducta mereció. y sobre todo. No pueden disimularse al rey ciertas verdades. quien por conducto del cardenal M alvezzi. X . c. t. se atreve á evocar Locustos hasta bajo las bóvedas del vaticano. entonces sí que se encontrará la supresión justa y nece saria. época de su do lencia. que tratar de esclarecer una verdad demasiado triste. pues. quien como vicario de Jesucristo. Buontempi puso íi buen recaudo esos papeles. de que se acusa al cardenal Buontempi por Ga vazzi. Dirigiéndo se. quem ó por su propia mano todos loá papeles de su predecesor. y que quizá seria inoportuno ó peligroso descubrir. según dicho de sus cómplices. Buontem pi es otro signo de la cólera que pasó por el arzobispo de Bolonia.” Seis d ias despues de esta muerte. y los cirujanos con alguna ménos circunspección. escri bia al ministro de negocios extrangeros: “La clase de enfermedad del papa. pues. lib.Los médi cos que h an asistido á la autopsia del cadáver se expresan con pru dencia. estaba..” Los filósofos conocían la correspondencia de Bernis. E l Journalhistorique etlitiérairede Feller (Sep tiem b re 1775. para dejar de seguir la huella. ha huido llevando consigo todos los papeles q u e pertenecieron al sanio padre (1). y sabian las suposiciones que abrigaba.. y quiere trasmitirlas á la del rey. que ne cesitaba prevenir al jóven rey Luis XVI contra los Jesuitas. quedarán consagradas por la historia. Pero. L a s circunstancias que han precedido. ímtes de dejar el vati cano.. hacen creer comunmente que este fallecimiento no ha sido natural.. debía *aber to « das las in trigas mas secretas del palacio. si creemos « G avazzi. este indigno 'Buontempi.. D ’ Alembert trata de infundir miedo á Federico II con la ter rible milicia que. declara que Pió VI.

y ¿creeis vos que esta joven estuviese verdaderamente inspirada? Él papa no ha rnuertó á consecuencia. (a por.d<i> á despiiés.eós'ttftíiWe. f?I.eficazmente á lft déstrue'cion de los Jesuítas no temen confesar io misino que e l rey.iinantemeute el envenamie'nto 'de'Ciérnan íe XIV: En sus fyltmorias ’ .u’ dé 'íh. que. ninguno le felicitó por ello.murió en 1826. tendido del envenenamiento del papa. Gavazzi. do Glémerito SttV". y aunie) cardenal de.rfeyeron en el pnv^iie) iiainjento/li) c.íulo de la I"les/n y de lf>s J^sjuit^s. y en sus mas -íntimas-correspondencias. á : (1) 39 . el rey1de Prusia tranquiliza en estos términos al sofista frane. no confirma. que no deis crédito-tan ligeramente á las calumnias que se hacen correr contra nuestros buenos padres1 Nada más falso que la voz-que. niega tcri. . Í7 . .*la revolyóion francesa y que.”' I¿D que Federico . y q-ue una noticia tan ventajosa á la Santa Sede. Su honor tétrico v suscéptible empeoró los últimos años de su vida. rnueito naíural do Clemente XÍV” v dice así:' “Q ue < .es (1): “Os ruego. no pacas veces. reah’ ín co-! toda su ftiérza ésta íálVila. E l condoJosó de'CíórhniY ekfé escritor nirlanés qiie abrasó con tanto ardor la causa « e. fué un enemigo-thn constante y tan J inarc. le dicé.de.tíoRi¡s. ¡ X V I íí.su H¡#tprüf. carta dél 20 de Séptiémbfe de 1774 á P agliarini. 'los que cooperaron tnas . p.posspssi dsi sunim i Pontífici.” Bernis invoca la conciencia futura de la historia (2).J. y no se lm encontrado el menor indicio de veneno. a! capricho de sus hijos*rebeldes.los que>. sino de una resecación general dé jugos. á cnhs'a de:'síis padecimientos y no por veneno.. deja escapar-estas palabras qué.nl p&blipo con los piíjá descubiertos.^ P .se ha ex . Los mismos protestantes Jo han escrito bajo el influjo de sus prevenciones anti-jesuíticas. y.4 'ísia* distinguidos sabios <íe Italia. de eso. el raíalo de la. Este se apesadumbró mu cho con ver que ál anunciar á los cardenales la restitución dé Aviñon.11 proclamaba engaita voz.n jle los humores-en pj-pad&rer del papa difunto» no pudó ser expu£st«/.refiere cn . Correspondance.d. v esto ha contribuido á abreviar sus dias.ájg.— 305— Ei 15 de Noviembre de 1774.esa hipótesis!.”' . muerto cómo lo dice todo el man¡lo. o U|i'escritor italifiiiíí. fuese recibida con la mayor frialdad. en los tres priinerofe idi as1 según. la historia ha hablado como'Federico II.pi». En su. liafdié sostiene.de Prusia. una den las almas crmdénada-s. l.!)i}|'Vs|i. dé gloriosa'memoria.r^pr. ít'pqsur de haber sido de. en ¡as páginas -íí!. que ya no creía nada. como algunos haíi qiic'ridó dfeieir. ios en^rrilgos del instituto se lo eséribó'iY entre sí en el (Eupre$:phfliiisojifoifitfes de Alembert.jo.vatim . los d i ferentes rinriói'és qüp córVieron en liorna'y en el niutido cyanrlo ja muerte.) ^ tíahéeflíén . de' esta profecía. t. f S loria di Pío. -3. Muchas veces se habrá acusado á sí mismo’por Ja debilidad que ha tenido en sacri ficar una Orden como' la de Jesuitas. de Malvezzi. Su cadáver ha sido abierto. También pareceque una joven profetizó que seria envenenado cierto dia. í.> y 515 de su Storia di solenni .son una revelación: “Nuestro santo padre Clémente XIV. y désptié^ áSíiá'é: “Al presenté.tcretaj y crfticqs ¿e las cortes y de s loe gobiernos <fe lá'lt'ália. i causa de la sieritu.

como ordinariamente lo están los de los soberanos pontífices. fué pues ta en manos del prelado Archinto. han debido reconocer que la alteración de las partes nobles del cuerpo. tal como nos gloriamos de serlo. si. exentos de prevención y desnudos de todo espíritu de partido. Se . de éstos le condena. y termina asi: “ Nada hay de extraño en que despues de veintiocho ó treinta horas se hubiesen encontrado las carnes en estado de putrefacción. general de los conventuales de San Francisco. el testimonio. se hubiera fijado la atención en el efecto que produce el viento de mediodía sobre los cadáveres. no debe legítima mente atribuirse sino á causas puramente naturales. mayordomo de Gaganelli. ya que el populacho es naturalmente inclina do á creer lo maravilloso y las opiniones mas extraordinarias. del crimen que Bernis quiere atribuirles. como lo es éste. secreto que hoy dia penetramos. y antiguo confesor de C lem en te XIV. El padre Marzoni. no se hubieran extendido por el público tantos rumores falsos. Ella disculpa ademas á los padres de la Compañía. Es indudable que por entonces el calor era excesivo y que soplaba un viento abrasador. al tiempo de la abertura y disección de todas las partes examinadas con detenimiento y vueltas luego á colocar en su sitio natural. y por mas que se esfuerce en apo}T arse en el testimonio mas ó ménos circuns pecto de los facultativos. jamas fué reputado como parcial tocante á los Jesuitas. Si entre la confusión y tumulto que causó en toda la poblacion este desagradable suceso. y cuyos síntomas he mos reconocido claros y palpables en la autopsia que se ha hecho del cuerpo á presencia de todo un público. las causas y los efectos de la enfermedad de Clem ente XIV. pero derrotada en un punto. describieron en una certificación circunstanciada. fechado en 11 de Diciembre de 1774. no se tributase á la verdad cuanta justicia debe esperarse de un hombre de probidad. en un negocio de mayor importan cia. E l soberano pontífice habia pertenecido á este ins tituto y Marzoni. que se les suponga. y la historia retifica esa falsedad convencional. Esta. despues de firmada. el primero médico del palacioapostólico y el segundo médico de cabecera del papa. Los doctores Noel Salicetti y Adinolfi. por poco ilustrados. y cuantos á ella se encontra ron presentes.” “ H é aquí nuestro parecer respecto de esta enfermedad mortal que principió lentamente. se replegó sobre otro. concluye. duró largo tiempo. si paso á paso en sus comunicaciones inéditas. Nos creeríamos culpables de un gran crimen. El honor y la ciencia desmintieron oficialmente las suposiciones que la calumnia estaba interesada en extender. en to das sus partes en favor de una muerte natural. fué el amigo. aun los embalsamados.—306— secreto de su odio. que no se separó de su cabecera:durante su larga agonía. capaz de producir y de aumentar la corrupción en muy poco tiempo. y este documento.

Los hijos de San Ignacio se hallaban diseminados por el globo. por sus médicos. pues. El tribunal de la inquisición le interrogó sobre esto. escritas y trazadas’de mi propia mano. el miedo y la obediencia pasiva. estando cierto de lo que aseguro como tal. hicieron imposible por entonces la rehabilitación del Orden de San Ignacio. por sus amibos. pero igualmente lo está que los Jesuitas murieron á ma nos del breve que aquel dictó. y sobre todo por la evidencia. á persona alguna. de que el papa habia confiado á Marzoni su creencia de morir envenenado. el cardenal conventual se resignó á la injusticia.” Clemente XIV no murió. y la juven tud de Luis XVI. . mientras qué sus enem igos'de Francia y España disfrutaban en Roma de un crédito sin límites. lison jeando su sed de popularidad. que el mismo Clemente XIV me haya hecho esa confianza de haber sido envenenado. Dios me es testigo. Clemente XIV jam as me dijo.— 307— -aprovecnaron estas circunstancias. Los Jesuítas \ a no existen. el que abajo firmo. y por estas palabras llenas de verdad. pero los reyes católicos se. á manos de los Jesuitas. por los destructores de la Compañía. y para satisfacer este deseo. é introdujeron en él la simonía. ó de haber sentido el menor síntoma de veneno. sin temor al guno. se dejó arrastrar mas allá de sus previsiones. “ Yo F . comprometieron en su contra. y se lé precipitó hasta su fondo para escalar la Santa Sede y llegar mas presto á la revolución que pre paraban m día res de espíritus turbulentos. . “Dado en el convento de los Doce Apóstoles de Roma. ni que habia sido envenena do. quien sabe que no miento. Juro igual mente que jamas he dicho. Ganganelli firmó su ruina sin que rerlo. ministro general de la orden de conven tuales de San Francisco. En 17G9. ni que habia sentido el menor síntoma de veneno. Las pasiones de Cárlos IIL la. Un secreto deseo de elevarse hasta la Cátedra de San Pe dro lisonjeó su corazon. Siendo papa. Luis M a r í a M a r z o n i . sea cual fuere. baja codicia de José II. juro y atestiguo á todo el universo. Se le puso al borde del abismo. sabiendo bien que por el juramento se po ne por testigo de lo que se ju ra al Dios Soberano é infinitamente verdadero. m inistro general de la orden. y él contestó con la declaración siguiente: “Yo. en presencia de Dios. á 27 de Julio de 1775. el general de los franciscanos no retrocedió sin em bargo ante el cumplimiento de un deber. que en ninguna circunstancia ni ocasión. los ministros de las curtes y los enciclopedistas llegaron á dominar á una fracción del cónclave. el hecho está atestiguado por los protestantes. y se hizo correr la voz por Euro pa.

en la inteligencia de creer y estar convencido dé que I03 verdaderos enem igos de la Iglesia fueron los que emplearon toda clase de culpables intrigas para obtener del papa la «supresión. y tanto mas. presenta el promotor de la fe. el conde de Vergennes. Luis XVI. ántes por el contrario. Una parte del Sacro'Colegio faé débil una vez. y sacrificó la Compañía de Jesús y el honor dé la Silla Apostólica á culpables maniobras y á ten dencias mas culpables aun. . Los reyes temen ver á la Iglesia deshacer la obra de iniquidad que un papa se vio obligado á consumar. habia redactado para gobierno de los cardenales de Luynes y de Bernis. que iban á entrar en el cónclave. . que el conde Gravier de Vergennes. firmó las instrucciones siguientes. el breve de supresión de ja Compañía de Jesús y si se ha opuesto á 61. y que la edificaba “ su piedad y sus virtudes. y en la positio xuprti introductiont cattsa. que el siervo de D ios jam as pronunció una sola palabra contra el breve. su ministro de negocios extrangeros.” El abogado de los Ritos contesta en las páginas 33 y 34. El 24 de Octu bre de 1774. Trae como prueba de esto los testim onios de Voltaire. y la casa de Borbon se ligó de nuevo para eternizar su ascendiente sobre los cardenales. Las lágrimas deben correr de sus ojos mas bien que de los nuestros. suce por sor presenta tantas mas dificultades y embarazos. el instru mento de su cólera. de D ’ Alembert y de otros filósofos. Con la mayor acti vidad se está. de viva voz ó por escrito.. cuanto que se oyó al siervo de Dios decir á sus hermhnos. acaba de ser pri vada de un gefe que la gobernaba con sabiduría y prudencia. y revelan los verdaderos pensamien tos de la corte romana respecto á la Sociedad de Jesús. A !a cita contesta diciendo: “ Que bien pudo el siervo de D ios proferir aquellas palabras. y al mismo tiempo toman precauciones para que su su cesor se vea en la imposibilidad de ser equitativo. se podrá esperar que el promotor de la fe creerá deber renunciar a una objecion que tiene la rtias concluyente de las respuestas en los docum entos emanados de todas la» can cillerías. cuando era profesor en Ferrara: “ ¿Qué motivo tenemos para afligirnos. Clemente XIV. &c. cuanto que sin contar él corto número de sugetos que se encuentran dotados de (1) Un hecho que no carece de Ínteres prueba la singular posicion en que». el breve Dominus ac Redemptor colocó á la corte de Roma.siguiendo la causa de beatificación del padre Pignatelli. así habla. cuan do nos vemos inocentes de la desgracia que nos abruma? Son aun mas d es graciados los que han dado ocasion ó contribuido á la destrucción de nuestra Orden.. apenas sentado sobre el trono. Al presente.—sos— Un escándalo inaudito salió de esta intriga: y era preciso que ese escándalo produjese su fruto al perpetuarse (1). . le aceptó y se sometió á él con resignación. y que publicamos por la gloria de la justicia. respecto á la introduc ción de la causa del venerable José María P ignalelli.istas instrucciones secretas son una amarga censura dél pontificado de Ganganelli. propone Ja siguiente: “ S e debe examinar si el siervo de Dios ha desaprobado 6 no. 1342) leem os que entre las objeciones que. cuando la historia ha descorrido el velo. ellos acusan su memoria. “La Iglesia. La elección de su. habia descendido á la tumba. 6 números 7 y 8 Romee. (pág.

y les ha inspirado un odio indeleble hacia su persona y hacia su administración. “ En este estado de cosas. “P. monseñores los cardenales de Bernis y de Luynes van á entrar en el cónclave para la elección de un nuevo papa. Esta opinion está justificada por cuantas noticias hemos recibido tocante á su dispo sición é inclinaciones. “ El-origen de esta fermentación se encuentra en la administra ción del difunto papa. tienen pocas simpa tías con la casa de Borbon y que deben esperarse los mayores es fuerzos de su parte para oponerse á la elección de un papa que reuniese los votos de las coronas. D e aquí de bemos deducir que los cardenales reprueban en el fondo de su co raron todas las operaciones de Clemente XIV . sobre todo aquellos que están marcados como adheridos aun á la extinguida Sociedad. se reducirán en substancia “ á que el rey Católico no piensa “ que las dos coronas deben dar á sus ministros instrucciones preci osas y positivas relativamente á los sugetos capaces ó no. y de con venir con él en las medidas comunes y que será preciso tomar en un asunto tan interesante y delicado.. para abolir el instituto de los Je suitas. ó al ménos de su mayor parte. han excitado todo el resentimiento de los cardenales ita lianos. que el mayor número de ellos no han cuida do de ocultar. reina ademas entre los cardenales una sorda fermentación que anuncia un cónclave de los mas borrascosos. ha determinado á su magestad á consultar á este príncipe sobre el partido que conviene tomar á las dos coronas. sin concurso ni participación del Sacro Colegio. — 509— las cualidades eminentes que requiere eí supremo sacerdocio. ya al gobierno de la Iglesia. por último. ya á la dirección temporal de sus Estados. f que no desean sino medios y oeasion de echarlas por tierra. y sobre todo. y de oponerse. “ La perfecta armonía que reina entre el rey y el monarca de E s paña. el proyecto que tuvo concertado éon los soberanos de la casa de Borbon. particularmente . y se puede concluir con cierta especie de evidencia. á la exaltación de otros. y “ de alejar á aquellos cuyas mismas disposiciones no sean tan sa tisfa cto ria s como desearíamos. .or la respuesta que su magestad católica ha dado. absolu ta m e n te . que estas “ instrucciones no pueden ser redactadas sino con vista de los in fo r m e s de los respectivos ministros. El método que siguió coñstántemente de no consultar jam as á los cardenales sobre objeto alguno que inte resase. anuncia que las instrucciones que por su parte remita á su embajador en Roma. si es preciáo. y que consumó. y “ dejarles el cuidado de alimentar las buenas disposiciones d é lo s “ cardenales en quienes reconozcan ideas conformes á sus miras. y será mas natural confiar á “ su discreción y á su conducta la totalidad de la negociación.que todos los cardenales.

y los que no podrían con venir á éstas. Corsita y Conti. Zelada. En su consecuencia. y quizá Vizconti. Fautuzi. y á obrar juntamente con ella en igual uniformi dad de principios. y del deseo «ñas vivó por el mantenimiento de la paz de la Iglesia. ó por ser partidarios declarados de los Jesuítas. délos que es preciso oponerse á su elección ab solutam en te. tanto para la elección que ha de hacerse de un soberano pontífice como para la exclusión que crean oportuno dar á los candidatos que reputen indignos de ser revestidos de tan sublime carácter. Caraccioli. Malvezzi. funden “ éstos todas sus esperanzas. la intención de su magestad se reduce á que monseñores los car denales de Bernis y de Luynes arreglen su conducta y todos sus pasos con el conde de Floridablanca. de concordia y de paz. su magestad está re suelto á conformarse en un todo con las disposiciones de su ma gestad Católica. Simone. que prefiera constantemente á los medios violentos el camino de la dulzura y de la moderación. y se fian sobre esto en sus ministros respectivos. Marefoschi. y que reúnan todos sos esfuerzos y sus medios á los de aquel para que el Sacro Colegio eleve sobre la Cátedra de San Pedro un papa que lleve por delan te en el gobierno de la Iglesia el espíritu de caridad. sobre quienes. que obren en todo caso con el mas perfecto acuerdo con este ministro. Casali. para prevenir que con las mejores y mas piadosas intenciones no llegase á ser un agente de las pasiones de los espíritus turbulentos que pudieran sorprender su religiosidad y confianza. “ Tal es el voto cumun de los dos soberanos. Estos no tienen ninguna clase de predilección personal por este ó el-otro cardenal en particular. á causa de su tenacidad en las principios ultramon tanos. Los prime ros (independientemente del cardenal Sersale) son los cardenales Negroni. ha indicado exactamente los diferentes sugetos que merecen el voto de las dos coronas. Coloma. y renovar por este medio las revueltas que tanto ha costado el apagar.— 310— “de los que sean partidarios de los-Jesuitas.” “ Como el rey no se encuentra ménos animado que el rey su tio del celo mas puro por el bien de la religión. A mas de eso no seria ménos importante el vigilar que no ascendiese á la Cátedra de San Pedro un papa de limitados alcances y de carácter débil y susceptible de dejarse dominar. tales como los cardena les Boschi. su magestad Católica distingue á los que no se deberá sino evitar en lo posible. respecto á la elec ción de que se va á ocupar el Sacro Colegio. según los informes que ha recibido del conde de Floridablanca. y el príncipe. de sentimientos y de miras. tales como . “ Esta exclusión ha parecido al rey 'de España digna de medi tarse. y que sepa conciliar las prerogativas y las pretensiones de la Santa Sede con las conside raciones debidas á los legítimos derechos de las coronas. }r entre los segundos.

Borromeo. cuyo advenimiento saludaba con amor el pueblo roma no. comprendió al ascender al trono la indefinible posicion en que Ganganelli se habia colo cado. valor. Pío VI. Luis XVI y Vergennes. se queria eternizar la proscripción. su demencia. dando á la iglesia un papa a gusto de las potencias y de los enciclopedistas. á pesar del Sacro Co legio y del voto casi unánime del episcopado y de los católicos. deberán hacerle el sacrificio de su opinion particular. Poco mas ó mé nos. Cleménte XIV habia arrojado un largo fermento de discordia en la Iglesia. no ocultó sus inclinaciones co mo discípulo y como pontífice. “ La intención del rey es que monseñores los cardenales de Bernis y de Luynes sigan esta distinción en todos sus puntos á ménos que circunstancias particulares y conocimientos mas profundos que los del conde de Floridablanca. Sin embargo. Giraud y los Lanzes. reunía en sí suficiente virtud. sin juzgarla y sin condenarla. y harán lo posible por convencerle. siempre habia sido afecto ni ins tituto y á sus primeros maestros. si al fin el ministro español no cediese. aunque de carácter totalmente opuesto al de aquel. Spinola. y al disolver la Orden de San Ignacio de Loyola. y ya que la So ciedad de Jesús habia sido aniquilada. Rossi. Buffalini. en cuyo caso la participarán á ese ministro. habia puesto en duda la obra de todos loá pontífices desde Paulo IIÍ hasta Clemente X ÍII. Desde el fonda de sus celdas en el Vaticano. no les hagan variar de opinion so bre alguno de los cardenales que van nombrados. y su muerte que tanto dió que meditar. los ultrajes que había su frido. á fin de que su modo de pensar respecto á los mismos sugetos sea enteramente conforme al suyo. todo esto se presentó á la mente de los cardenales. Torregiani. cuyo motivo ignoraba. cuyo fausto y caridad le encantaban. Nadie era tan osado que quisiese continuarlos. grandeza y magestad para hacerle olvidar ó para reparar su error. Por . Paracciani.—a i l los cardenales Castelli. Braschi respetaba la memoria de su predece sor. oían los insultos y la befa con que el pueblo romano cargaba la memoria de Clemente XIV. y esto no impidió que. Calini. fuese electo por unanimidad. se asociaban á las iniquidades pasadas.” De este modo la Francia contribuía plenamente á das vengan zas del rey de España. la lucha interior que éste habia sostenido. Ellos mismos habian sido testigos de los escándalos que precedieron y siguieron á su elección. Los últimos años del pontificado de Ganganelli. Pamfili. este cónclave se componía de los mismos elementos que eí de 17G9. Buonacorsi. y el 15 de Febrero de 1775 el cardenal Angel Braschi fué nombrado papa Educado entre los Jesuitas. y su recuerdo les causaba rubor.

ca sa d eB orb ón aglomeraban sobre sus cabezas. relegó al olvido á Alfani y á Macedonio.. Seguro^ de la inocencia de los padres.tefrqg.” ■. conservando siempre el honor del pontificado. L os. E l olvido en Roma es el mayor castigó que se puede* imponer á los ambiciosos. .de Federico II íe Prusia. sin embargo.Catalina de Rusia y . tenia en su poder todo. la intervención de un juez d< paz. La comision la dilató cu. Pió V I no la rehusó. D ebem os confiísatf'tjuei los cargds se reducerrá'sütilidadés. ellos s e defienden. Floridablanca conoció que su tesón y sus ame nazas serian inútiles.amenaza.efábámos^fa. ni los aáistentes en los primeros d ias de su prisión. necesitado. á que fos J-esuitas die ? ron algunos pasos cerca de la emperatriz María Teresa.usíicioij. En presencia de este rey de lá Iglesia.'todo lo hem os-com pulsado por nosotros'm ism os c^n i^ria curiosidad verdaderamente histórica. ni aun hubieran.éár cl.. hombres á quienes de antemano Lan crnelménte habia.intó pudo. los in. para iuclina^la á em plear en su favor el crédito ó influencia que' tejiiá C|éméjíte X IV . tan 'fatalmente habia muerto. y des pues. Ellos pudieron aconsejar & la em peratriz qúS. bello y radiante bajo la-auEeola popular.é é^ o s legajos algún indicio revelador. Se coligan para destruirlos sin m otivo.ac. argos de. quiso que la com isión formada por Clemente XIV y bajo la influeuoia de la E spaña. Ni el general. y Pío VI instó para que la pronunciase. del papa. Debieron tratar de sublevar. que el ge neral y los. se. se viese condenada á juzgar á la So ciedad de San Ignacio. N íf le 'e r a iposijbla . sino el h. Pió VI res petó lo que Ganganelli habia hecho. único crimen que ge les imputa. . Por un ingenioso artificio de-hum anidad. absolvió.i extrailQ proceso. Ob tuvieron ademas la protección de . La ¡acusación termina así: “E sta s son en resúmen las principales razones para continuar los procedim ientos contra lo& prisioneros.al>er ensayado conjurar la .tinos.—312— un sentamiento de qanveniencia sacerdotal y política. para reparar las injusticias cometidas. fueron preguntados sinó-sobre puntos gené rales. (1) Tenem os ít la vista la s piezas y <lbcuhiento. aquellos buscan íos medios de impedir «supresión. tempestad que los reyes de la. . porque esp. superiores de los Jesuitas sufriesen' el fallo de la corte. se valiera ha'stti la. Exigió. qu^-en situación ordinaria. pero obliga da al fin á ser justa. ■ ■ B u Jloma n o’se imputó ít lo s Jesuítas.castigado (1).resucitar un instituto que su predecesor. . y no estaba en su facultad sino dulcificar la suerte de los Jesuitas.s. la vista de éste. Todas estas recrim inaciones se reducen. decidió que su proceso fuese continuado y llevado hasta su fin.plenamente' á.les ataca.que' sirvieron para edificar ta.los documen tos necesarios para dar su sentencia.3 tqrios de los proc pesados. ni antes de terminado el exálten do ío s papeles que se reunían. en adelante de burlar la vigiladcia del papa: obraba-á. según él. de Romaj esto era una satisfacción que él se concedía á sí mismo.á los obispos contra la Santa SedeE sta triple acusación no prueba la culpabilidad anterior de los ¿cuitas. Esta comision sabia muy bien que ya estaba privada para.

en su nombre.” Alabo sil celo. para ese. mas quizá. Ha corrido por Roma.es posi ble hacer prudentemente. XIV exhaló el último suspiro. Por lo deinas. lo. I03:Jesuítas prisioneros en el castillo de-San Ange lo. que pasa en la. corte de Rom a. E l P.están al corriente de lo. el vicario de Jesucristo se atrevió á ser justo. alabo sus operaciones.. carta me. alguno.la:Compañía. porque los superiores.las fuery partí apoyar laacusacion .íin y con la publicidad que llevacousigo uu tal hecho. El padre del colegio romano xio tiene ninguna autoridad para hacer que comision alguna obre á nombre inio. ellos están én un error. N iego haber dado semejante comision. Ricci no podia ser ¡(ízgado. y solo hacen lo que. cautivo. i?l 30 d a Enero de 1773 escribía Lorenzo Ricci. ha sorprendido sobre manera y. no se exponen á dar pasos imprudentes.BQ. y que no dejan de estar sorprendidas de un heqho que nos expone á la división y que hace creer á todo el mundo la indi ferencia de su magestad. yo. el estado de turbación en. entre cadenas. los rumores que corren respectará nuestros asuntos. trató dé con solar las víctimas que el Borbon se reservaba. sin deber decir todo lo que hacen.me encuentro.” Pío.. c. y miéntras que éstos no obren sino inocentemente. P. v . se presentó Floridablanca. mandado un embajador para suplicarle se declarase abiertamente protector de. le dijo: “El rey mi señor está en la creencia de que le respondéreis de. ni ésta para desempeñar su cometido Eara las dos personas qup vuesü'a reverencia¡ me cita. Gorgo. á Johannisberg: “Vuestra. y. anuncian no deben servirnos de regla. otros príncipes. le compadecia.que. debe obrar. porque dicen: “Los superiores no liacen na da.VI. me impide-reflexionar como quisiera. no porque yo sepa nada de cierto. sin expresa comisiou del superior. al P. hé aquí las cartas de>rnas compromiso que la com isiorijudicial evoca. Pió VI rodeó su prisión de todos los favores compatibles con la. Javier de Panigai. ' Cordara los coirsejos siguientes:. Discurría en su pen samiento la. todo lo cual facilita mas nuestra ruina. porque de serlo hubiera. era una presa prpmetida á la Es paña.. al. Si esto fuese cierto. y no quiere que so les dé libertad. Apenas Clemente. y quo puede desagradar á. S é que algunos dan. : „ . D’ Aubcterrej en la que le dice qua yo le he. . do la perseverancia de las enemistades de Cárlos III. recomendado en mi nombra íi la Compañía. en.cci. escribia desde Ravena. sido ■ absueltp. pasos de su propio movimiento. Excuso al que o s ha aconsejado.“ Según lo que yo «reo. no nos debemos de tener por los motivos de tem or que nos. pues todo se hace con un secreto>que quita hasta el deseo de investigar aua á la s personas ma^ respeta bles.on fecha 31 de Octubre do. le.—315— Viii. las noticias quo 40 .dan. que conocia á fon.manera de apresurar su soltura.hubiera aprobado. El monarca católi co-se mostraba desapiadado.habrá. el palacio del cardenal Albani. cuando en el mes de Noviembre de 1775 al general de los Jesuitas le faltaron. aprovechando ta oeasion de cumplimentar á su magestad. sino porque pienso que las vocea y. pero nunca un sim p le particular. ■ .” E l mismo general habia dirigido. temores que. al P. y no tomen el nombre del superior. aconsejados de personas de dentro y de fuera. y concedió á sus vir tudes un: testimonio público de su estimación.:privacion de la libertad. decano del Sacro Colegio. asistente de la Compaüía: “Mi muy reverendo padre. Ignacio Pinto. el 4 de Julio de 1773.una caria de su magestad el rey d e Prusia á M. . añadido una extr-ewiada aílicciou á cuantas ya m erodean. podré-citarle otras muchas qup.. 1772. quo ántes no era creida.

la idea de que cada rector presente. Marefoschi. E sta congregación. puedan los religiosos presentarse á cualquier obispo de la diócesis donde residan y ser empleados por él. L a enfer medad hizo rápidos progresos. Zelada. en muchas perso nas que nos son afectas. y lo esencial que es que' cada individuo de por sí tenga el suyo para cualquier caso que ocurra. y pidió el santo viático. hallar el hilo de alguna trama acusadora. y en la cual.—314— zas para soportar los padecimientos que le consumían. y en los papeles de la Órden. Alfani y Pallotta. para disponer previamente las cosas para la ejecución de la bula. de personas dignas de toda fe. Si vuestra reverencia lo cree á propósito. atendida mi edad avanzada. Ricci creyó cercano el momento de su fin. Vuestra reveren cia comprenderá la utilidad que pueden prestar algún dia á todo el cuerpo de la Compañía. que esa bula es infamatoria. tanto las relaciones como los atestados. me ad vierten que debo llenar con antelación mis deberes.sí. que son: Corsini. y la certeza de que aquella está próxima. la correspondencia de iodos los generales. no quiso morir sin dar el último adiós á sus hijos. son que la bula contra la Compañía está ya escrita. y dos prelados. Sobre esto mismo. y hacer lo m isin o con los gefes de las demas provincias. y. compuesta de cinco cardenales. larga duración y magnitud de mis padecimientos superiores á mis fuerzas. sino los documentos citados. pero es preciso no perder tiempo porque la nube estív encim a. y la multitud. respecto de sus religioso?. que s o n t a n ' insignificante# qoe-es casi una burla formalizar un cargo con ellos. á fin de que. pudiendo fácil mente acaecer que la naturaleza de mi postrer enfermedad me im pida llenarlos en el artículo de la muerte. hoy escribo á nuestro reverendo padre provincial. Roda.” A pedir un certificado de buena vida y costumbres. Pom bal. la incertidumbre de su suerte y el temor de una expatriación. por el cual se cargó de cadenas ni general de los Jesuitas y á sus asistentes. se supli que al prelado se digne conceder á cada uno de aquellos un certificado en forma sobre su buena vida. despues de haber enumerado las circunstancias ac tuales. que ya se ha nombrado una congregación. una relación exacta á su obispo respectivo. de los oficiales. Griinaldi y Tanucci. es á ló que se reduce todo este complot. Sim oni y Caraffa di Trajetto. Bernis. “ Lo incierto de la hora en que será Dios servido llamarme á. tienen en su poder los archivos de la Compañía y Clemente X IV en Roma y á su vista. ántes y despues de reunirse en el local que ocupa la Rota durante las vacaciones. sin perdonar á sus enemigos. puede comunicar esta idea á nuestro general y al padre provincial de la provincia romana. lo que es mas. dijo en presencia de esos testigos. conside rándome ya como próximo á comparecer ante el tribunal de la in falible verdad y justicia. ha hecho nacer. desde San Ignacio hasta Ricci. y para vigilar despues de su publicación sobre su ente ro cumplimiento. Todo se hallaba en sus manos. cuya posteridad aun joven se veia condenada á una disper sión esteril. cemo las mas fuertes pruebas de culpabi lidad de los Jesuitas. supues to el caso de la disolución. y de todo ello no presentan. Por lo tanto. Los magistrados instructores pudieron en estas cartas íntimas. soldados y demas que con él estaban prisioneros en el castillo de Sant Angelo. que es el único tribunal de Dios. . Cuando el enfermo se encontró en presencia de su Dios. de los nombres de todos ellos. este padre de familia. despues aquí nos han llegado últimamente. costumbres y santa doctrina.

y sondeará todos los pensamientos. por que es necesaria á la reputación de la Compañía de Jesús extin guida. Lo declaro y protesto con toda aquella certeza que puede tener moralmente un superior bien informado de lo que pasa en su Orden. y por los méritos de Jesucristo. protesto que con el auxilio de Dios siempre he perdonado y perdono ahora sinceramen te á cuantos me han atormentado y herido. pues quiero morir con ese sen timiento y esa súplica en el corazon. “ Mae para satisfacer el deber de cristiano. y las inclinaciones y movimientos del corazon que acompañan al acto.—315— de una larga y madura deliberación. especialmente en una de las postreras acciones de mi vida. y por el perjuicio que todo esto haya podido causar á mi repu tación. Los pensa mientos del hombre son conocidos de Dios solo. por mi prisión y crueldades que á ella se han añadi do. dejo es te juicio al que interrogará sobre todas las obras. por to dos los males que han acumulado sobre la Compañía de Jesús. y discierne si aquellos son tales que puedan escusar el pecado. Hago esta segunda protesta tan solamente. y como de todo es to depende la inocencia ó la malicia de una acción exterior. “No pretendo. como yo igualmente me abstengo de semejante juicio. de la cual he sido su superior general. mis numerosos pecados. y por los rigores que se han empleado con los religiosos que la com ponían. por la extinción de la misma Compa ñía y por las circunstancias que lian acompañado á esta extinción. primeramente. Rue go al Señor que desde luego perdone por su pura bondad y mise ricordia. El solo vé los errores del entendimiento humano. ni por ninguna amar gura de corazon. hago las dos siguientes protestaciones y declara ciones: ‘‘Primeramente: Declaro y protesto. y por último. Lo declaro y pro testo con la soberana certeza y evidencia que tiene cada uno de sus propias acciones. la intención con que se obra. despue^ de haber pedido hu mildemente al infinitamente misericordioso Redentor y terrible juez no permitiese que me dejase conducir por la pasión. “ Segundamente: Declaro y protesto que no he dado el menor motivo. ni aun el mas ligero. ni por algún otro Ínteres ó fin vicioso. por último. para mi prisión. . que la Compañía de Jesús no ha dado motivo ni causa alguna para su supresión. y en seguida perdone igualmente á todos los autores y cooperado res de los susodichos males y faltas. él solo penetra los motivos que im pulsan á obrar. y en segundo lugar. que á consecuencia de estas mis pro testas se pueda ni se deba juzgar culpable delante de Dios á ningu no de los que han perjudicado á la Compañía de Jesús ó á mí. sino sola mente por creer que es de mi deber dar este testimonio á la verdad y á la inocencia. hechos que son públicos y notorios en todo el universo.

y sin esperar acaso. que algún dia le llegaría su hora á la Verdad. expresa así sus sentimientos.ochenta y cuatro años sobre mí. el papa. y que por consecuencia no puede estar lejano aquel mom ento. y he dicho en mi corazon: Dios juzgará ál justo y al impío. de m i propia mano. teniendo. que las haga públicas en todo-el universo en cuanto le sea posible. A n tes. de justicia y de caridad cristia na pueden persuádir á cuálquiera á que cumpla este mi deseo v voluntad. (2) E l cardenal C alini." Se contaba el 19 de Noviembre de 1775. como cardenal. os recomiendo la Compañía de Jesús. y cardenal anciano. Al morir. “ L o r e n z o R i c c i . esto fué una prueba de sus sentimientos respecto délos Jesuitas. me creo obligado á decirla. consignando sus palabras y 1* de Pió VI en un acta. y la iniquidad en lugar de la justicia. y se lo ruego y conjuro por cuantos títulos de humanidad. que unas magníficas exe quias diesen testimonio de sus sentimientos y de su equidad. (1) Ecclesiastes. ruego y conjuró á cualquiera que esté presente á estas mis declaraciones y protestaciones. una cosa que. “En esta audiencia. de inocencia y de caridad. que careciéndode religión. cinco dias despues espiró sin pen sar. por decirlo así testamentaria.° de Abril de 178U. E l 31 de Marzo de 1780. su píitria. pudo exclamar como el Eclesiástico (1): “He. injusta mente destruida por una cábala de cuatro á cinco ministros. al menos. escrita de su puño y firmada con su nombre eu 1 . m e he encom endado á D ios de una manera especia!. S. 16 y 17. E l cardenal entóneos prosiguió: Muy Santo Padre. y sepultado al lado de los gefes . v. y ya que no habia podido aun manifestar su respeto hacia este anciano abriéndole las puertas del castillo de Sant Angelo. se presentó. anciano de ochenta y cuatro años y que había vivi do en Roma desempeñando los cargos mas elevados. han em pleado todos los esfuerzos Im aginables para destruir á t e s q u i . En el pensamiento de Pió VI. El sucesor de Clemente XIV sobre la cáte dra apostólica le adelantó sin embargo.” E ste tiempo ha llegado. tocan te á su persona y á su alma. quiso. con tin u óen estos términos: “Esta mañana. le contestó que tuviese resolución y que hablase con entera libertad. nos ha dejado un docu mento de la mayor im portancia sobre este objeto. visto-bajo el sol la impiedad en lugar del juicio.que le habian precedido en la Compañía. El cuerpo de Ricci fué llevado á la Iglesia de Gesu de órden del soberano pontífice. y una solemne aunque imperfecta repara ción (2).d e despedirse del papa para ir á terminar sus dias en Brescia.—316— “'Finalmente. con su afabilidad ordinaria. cuando el general del Instituto leia en el fondo de su calabozo éste testamento de do lor. despues de haber pedido al papa alguuos favores. y este señor me ha sugerido la idea de decir á Vuestra Santidad. fap.” Al oir esta9 palabras. No quiero comparecer ante-el tribunal divino culpable de esta om ision. y entonces llegará el tiempo para todas las cosas. duran te el santo sacrificio. por última vez á la audiencia del soberano pontífice.

p«ro jamas oprobé ni s u conducta ni el escándalo que dió á la Iglesia. con otras muchas cosas q u e m e refirió el hijo del que le velaba1durante la noche. «reyendo-que le mataban los Jesuitas ya destruidos. •‘Tengo gran experiencia dél mundo: he sido obispo de residencia por espac io d e veinte a ñ o s :. ésto s ponian inm e diatamente remedio. pero seria muy necio. tal como lo prescribe su santo instituto. unidos contra la C om pañía y contra la Santa Sed e. en el púlpito. el mal universal de qne se acusa k todo este cuerpo. siem p re firmes sobre el cam po de-batalla han defendido con sus obras. quien:os dió la p ú r p u r a . continuó el cardenal. y «un con la efusión de su sangre á la Santa Sede. que quiso arrojarse por uña ventana. resolvieron acabar con los que. á los estados. á los pueblos y á los soberanos. e n lsu lech o d e muerte-. en las misiones. Vuestra osan .uesiiia s antidad que haga de m odó . con los moribundos.miedo á los Jesuitas que ya no existían. y eu vida ejemplar. Este bien uni v e r s a l . que mereciesen la destrucción total de la Orden. despavorido. No soy yo. y reh u sab a c reer en fel arrepentimiento que. Lo <jue puede servir d e única escusa de esto es.naturalmente h e debido tratar con los Js^uitas. muy santo padre.' y temblando de. aun me causa horror. y viendo entre las. suplico á>v. vuestra santidad podrá atestiguar si se dis fruta al presente el bien que C lem ente X IV s e prometió sacar de este acto. si por casualidad habian sido e l l o s mismos testigos oculares de lo q u e afirmaban. pero estos eran defectos inseparables de la humanidad. creer en lo que ven mis ojos j no en las palabras de otro. sino es Clem ente X III. que lo que he sabido y visto yo m ism o. y que eran los déspotas de ios gabinetes que ha bian formado. Por el contrario. la he oido y leido en los libros. que eran hom bres infatigables en el confesonario. lo h e visto y palpado. vida escandalosa y máximas perniciosas tocante á la fé. :En-vista ule todo esto.— 31*7— E l general del institüto. concluia diciendo: "Mi máxima es. y muchas veces saltó de su lecho. pero estas faltas estaban muy distantes d e ser de tal na turaleza. u el bien general que hacen lo s Jesuitas. pues me consta de una manera positi va que al dar parte de algunos de aquellos á los superiores. Yo he contribuido á la elección de aquel papa. y lo que vi en su cadáver aumenta mas ese horror. puesto que el cuer po de la religión quedaba siempre intacto. entónces. ó nos lo han dicho. si creyese mejor á lo s que escriben ó hablan mal de los Jesuitas. muchas veces este santo pontífice me dijo que cuatro ó cinco-ministros que teniau dominados á sus príncipes.qu© este cuefpo religioso resucite. sin embargo. no se ve ni oy e decir? Entónees me contestaban que esos eran hechos que no podian negar. Y yo. que estaba podrido (impuzzito)» Sus camareros me han contado cosas que demuestran indudablemente que lle gó á estar lo co . eran los que hacian unu encarnizada guerra á la Compañía. pr<scknnaba>su'ino cencia y la de sus herm anos. enem igo* declarados de la Santa Sede. ca si ignorantes de sus intrigas. sobre todo cuando se: me dice lo contrario de lo que he visto. eu las cátedras. mo la propagaban con todas sos fuerzas. sí.¡y en todas las obras del santo ministerio.sombra» dé la noche.-puesto que ha bían sido testigos de lo mucho que trabajaban por medio de su santo ministerio. que he notado ciertos defectos en algunos de su» miembros. y la única respuesta que me daban era esta: “Así lo hem os leid o.en tal forma..” Pero les repli caba. L a Ig lesia entera afiadia su fé á este testim onio supremo. Muchas veces he preguntado á las personas que me hablaban mal de este cuerpo. dándole mi voto. el q u e habla por m i boca. Mas de una vez he oido á varios Jesuitas quejarse ellos m ismos de la imprudencia de algunos de sus hermanos. y puedo asegurar que generalmente he observado que su doctrina común era sana. co m o d e moral relajada.” No puedo negar. La muerte que tuvo. y d e se guro que no se cometían im punem ente. el q ue así habló. “Una vez destruida la Compañía. en la masa de los Jesuitas.

y la Iglesia univer sal se lo agradecería. La falta d e ‘ ítceptacion en los pueblos es un prudente m o tivo para inclinar al príncipe á que suspenda la ley ó algunos de sus efectos. ó dicho en otros términos el Jus repnesentandi al papa. según las circunstan cias en qne se encuentran los súbditos. En otro caso. ni es ese su modo de pensar. este acto h o n r a r í a su pontificado. “ La sola persona de vuestra santidad es la que tiene la tuerza suficiente pa ra romper ese nudo. A éste so lo se lim itan. Tam bién es cierto que los rcgulistas la amplifican. “No ignoro que algunos individuos del cuerpo diplomático residente en R o ma. E s muy cierto que ha «ido destruida esta Orden siu ser citada ante ningún tribunal. como igualmente lo seria la idea de que en virtud de la falta de aceptación en los pueblos de alguna ley civil. atendieudo á que en aquel país el breve de aboiieion no ha sido promulgado. y éste es para ellos como un quinto Evangelio.vidos de inteces. todos es tos jueces cuya prevaricación fué tan notoria. el desórden que resultaría si se diese curso á su breve. el pueblo y. y jam as la Santa Sede se ha opuesto á es te modo de proceder de los soberanos católicos. sosteniendo que la suspensión de los efectos del precepto ecle siástico nace de la falta de aceptación que de él hacen los príncipes. Alfani. se han hollado todas las leyes. el efecto ha sido conseguir que tal ó cual ministro caiga de su empleo en la desgracia. creen que las circunstancias les obligan íi pensar de ese modo. que. puesto. y 110 son ellos los que po: nen esas dificultades. E n virtud de esta reclamación. lió aquí la razón porque los autores católicos de primer Orden admiten el J u s praecum. sino despues de haber obtenido el real plácito. Esto es lo que se llam a una doctrina sólida y ver dadera. para hacerla ver cuán distan tes se hallan algunos de decir la verdad cuando 6e trata. quieren pasar como llenos de celo por el breve de destrucción. y hacer comprender la verdad inm ediatam ente á los sobe ranos. Muy santo padre: esos hombres hijos de la mentira. E ste antiguo sistem a se ha adoptado en todos los reinos. los enemigos de. Así han obrado muchos papas predecesores vuestros. es erróneo. al hacer la guerra mas cruda íi las bulas dogm áticas y á la in Cana Domini. “Bien sé que la dificultad para hacerlo proviene de parte de los soberanos. á fin de que por medio de uua bula confirme la destrucción de la Compartía de Jesús. alucinados por sus ministros. Pero vuestra santidad es de masiado ilustrada para dejarse sorprender por un breve de pura y sim ple dis ciplina eclesiástica. éste es el que únicamente creen emanado de autoridad infalible. seria el legislador. puede creerme. cuyas razones son muy conocidas por el soberano que está sobre el mismo pais. y declare1 cismáticos á los Jesuitas de la R usia-Blanca porque continúan como antes estaban. no dejan de instar á vuestra santidad. todos esos perseguidotidad. los efectos del breve que dan en suspenso mientras que se reclama. A un vicario de Jesucristo y al mismo tiempo príncipe temporal de un gran estado. “H ablo en estos términos á vuestra santidad. Para atacarles ó inculparles. que solam ente se promulgaba en R o ma. sino que. y por consecuen- — 318— t . proviniese la nulidad de esa mism a ley. pero el nürnere de los que se oponen es muy corto. y cese así su obligación. y él mismo es quien en vista de la súplica.de los Jesuitas. y una vez disipadas las tinieblas y reconocido el error. Macedonio. y durante la suspensión del recurso ad primam Sedem. lo cual á mi entender.ho el rey. los Jesuitas se apresuraban á de mostrar á los pies del trono apostólico. abusando de ella «norm em ente. no | ueden faltarle n e d io s para hacerlo. porque el papa debe gobernar la Iglesia con prudencia. un breve de pura disciplina puede ser útil á un reino y perjudicar á otro. advertencia ó representación del soberano. suspende la obligación que lleva consigo el bre ve ó precepto eclesiástico. cuando en todas las demas cortes católicas 110 ha sido pro mulgado.

obra maes tra de bajeza y de hipocresía. se encontraba dispuesto á restablecerla. con el fin de despedirme y recibir b u bendición ántéa de partirá B rescia mi patria. los de otros cardenales tanto aquí como en Roma y en Frascati que preludiaron la abolicion de la Compañía. puesto que la destrucción se ha hecho injustamente y sin guardar ningunas reglas. toca. quien en su correspondencia autógrafa con el car denal Conti. que cuanto contiene este pliego. Este hombre. que por lo que á él to caba. orador muy humilde y súbdito de vestra san tidad. y devolviendo á la Iglesia y á la educación un Orden tan necesario y estimado de la una y de la otra. del cuerpo y de sus miembros. Conviene que accedamos á ciertas cosas poco favorables á los Jesuitas para no atraér males mayores.. que cuanto se habia hecho fué injusto. E ste restablecimiento no es imposible. Braschi llegó á ser el papa Pió VI. “ Yo. unidos á otros que la acom pañaron y subsiguieron. añadió. certifico y atestiguo. Le contestó que estaba persuadido de que la destrucción de lo§ Jesuitas habia sido un verdadero misterio de iniquidad. pretendió ser acepta. que los hechos del cardenal Mal vezzi en B olonia. en 1775. son una deshonra para la Santa S ed e. El padre R icci fué un hombre ve nerable. hace pre cia sin oir su defensa. no solo despues sino aun ántés de esta supresión. haciéndolo con el mayor gusto en el instante que se presentase la menor proporcion para ejecutarlo. y todo el odio de un Roda y del cardenal Malvezzi. Pidamos al Señor que nos dé á conocer el camino que nos conduzca al término q ue deseam os. sufrían el destierro y la oscuridad. “Hó aquí en sustancia lo que el cardenal C alini dijo al papa en esta audien cia. como también lo es. ha ce en el mes de Junio de 1782 una especulación de remordimientos. Nicolás Pagliarini.— Vuestra santidad conoce la inocen cia del gefe. obrar con madurez y calm a. lo cual no ereia imposible. bien conocido de vuestra santidad. ese librero diplomático. y aun me atre veré á decir. Pagliarini fué condenado á galeras^ por Angel Braschi. que ha reunido contra los Jesui tas toda la audacia de un Pombal. do en Roma en calidad de secretario de la legación portuguesa. 1776 y años siguientes. que para la humanidad. es la sustancia de la larga conversación que tuve con su santidad Pió VI en la mañana del sábado m aíbis de 1780 cuando fui admitido á la audiencia del san to padre. y con aquella fecha el librero diplomático le dirige la carta siguiente. y fuera de las reglas prescritas. el papa demostró su grande amor á la ver dad y á la justicia. A nos. que conocía el mal causado á la Iglesia con la extinción de la Compañía.es. Los tiempos habian cambiado. Los embajadores nos hacen pasar en sus cortes por uno de los partidarios de la Compañía. “Muy santo padre: “ Nicolás Pagliarini.” — 319— . prosternado religiosamente ante vuestra santidad. y que él seria el primero que entrase por ese camino. el que suscribo. se atrevió á su vez á elevar su voz basta el soberano pontífice. el agente mas activo de la corrupción. T odas estas cosas reunidas de ben estimular fuertemente á vuestra santidad á echar mano de todos los medios posibles para arrancar de la Sede Apostólica esta máscara de infamias. resti tuyendo á la inocencia el honor de que se la ha privado. que C le mente X IV estuvo demente. En semejante circunstancia. que se hicieron un arma de la calumnia. Habéis tenido ante vuestros ojos los procesos formados en los tiempos de rigor.

es á la vez una acusación. y el último gefe de esta Sociedad. que ha causado un perjuicio notable a su numerosa familia. Miéntras que la muerte arrebataba con algunos meses de interva lo á Lorenzo Ganganelli y á Lorenzo Ricci. volverle su benevolencia pontifical.atendiendo á su . el pontí fice dé la mnrtsedumbre. de los Párennin y de los Gaubil.vuestra santidad.—320— éente: que se eneu©ni. Habiéndole comprometido las circunstancias á.. á la que sirve hace veinte años. Pero el mayor y mas sensible tormento de su alma ha sido y es aun el de verse privado do lá benevolencia de vuestra santidad. v á la desolacion en. a y. que se-lia visto despojada de los emolumentos áquq su cargo tenia derecho. bsolución' apostólica. fué mas útil á los chi nos. hizo una especie de cuadrante que simplifica . el papa que extingió la Compañía dé Jesú s. han determinado al orador á venir á arrojarse-á-los píes cíe vuestra santidad y á suplicarlabumiklem enté que se-digneconcederle la .Conformarse:en cier to modo. y ¡favor inaudito! és. colmado deajaiLpruebas-de afecto de la magestad imperial. y en Lisboa. Antes de morir. aunque no tan bien tratado. falta que ha cemetido. y un título de honor para Pió VI.á Clemente XIV. v que singularmente resplandecen en el perdón que concede á los que.su patria. ha incurrido en la fatal y soberana desgracia de haber obrado eivcontra del agrado de vuestra santidad. se libraron de está última d esgracia. desdetjue. que implora humildemente. vuelto á .Pagliarini.te-Jesuíta vió al mismo emperador componery eseribirsu élogio. extinción atravesaba los mares. una persona.China de la sabia generación de los Verbiest. psrque en Ro m a . se habia lisonjeado.. Coggeils. en la mas humillante y dolorosa situación ra.se llamaba: á sí mismo culpable. Los padres Castiglione y Coggeils. *José Castiglione murió á los setenta años de su edad. que despues de haber sido tantas vecesobjeto de las benéficas inten ciones de vuestra santidad.edad avanza d l a la-pesada-carga de su numerosa familia. imploran los efectos de la¡clemen cia pontifical. se desdeñó de un arrepentimiento. y en qué-viviráj miéntrasque sea privado de lagraciá de. “ Las altas virtudes que adornan el alma de vuestra santidad. con las disposiciones de la corte fidelísima. herederos en Ja. ha sufrido con la mayor resignación los dolorosos efectos de su desgracia. cuya confesion era un nuevo cálculo de codicia ó perfidia. qiie lé