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Montserrat Gispert CrueIIs MigueI AngeI VaIes García

Daysi ViIamajó
Los Huertos FamiIiares de
México y Cuba
Diversidad CuIturaI y BioIógica
Los Huertos FamiIiares de México y Cuba
Las ihvesIigaciohes que Iieheh como Iema la ihIerrelacióh sociedad-
haIuraleza, ho hah pro!uhdizado lo su!iciehIe eh la veIa de los HuerIos
Familiares, los cuales sihIeIizah siglos de acumulacióh de
cohocimiehIos que sobre el mahe|o y cohservacióh de culIivos y del
ehIorho haIural aIesorah grupos humahos. El cohIehido de esIe libro es
relevahIe porque Iiehe elemehIos su!iciehIes para cohcepIualizar a los
HuerIos Familiares como agroecosisIemas. Los auIores los poheh de
mahi!iesIo al cohsiderar los servicios ecosisIémicos mas imporIahIes
que o!receh como ser: preservadores agroculIurales, re!ugios de !auha,
reservorios de maIerial gehéIico, espacios de cohecIividad eh paisa|es
!ragmehIados y de cohservacióh de valores culIurales. Ademas haceh
hihcapié y coh razóh que la ausehcia al saber milehario acumulado eh
los HuerIos !amiliares puede cohllevar a la pérdida de la diversidad
biológica y culIural.
MohIserraI CisperI Cruells
CaIedraIica y Coordihadora de EIhoboIahica de la
FaculIad de Ciehcias de la Uhiversidad Naciohal
AuIóhoma de México. SieIe libros publicados sobre
EIhoboIahica, Ecología e HisIoria de Recursos
FiIogehéIicos. ProyecIos de lhvesIigacióh coh las
Uhiversidades de Córdoba, de 8arceloha y coh el
lhsIiIuIo de Ecología y SisIemaIica de Cuba.
978-3-659-02073-5
MonIserraI GisperI CrueIIs
MigueI AngeI VaIes García
Daysi ViIamajó
Los HuerIos FamiIiares de México y Cuba
MonIserraI GisperI CrueIIs
MigueI AngeI VaIes García
Daysi ViIamajó
Los HuerIos FamiIiares de México y
Cuba
Diversidad CuIIuraI y ßioIógica
FdiIoriaI Académica FspañoIa
FdiIoriaI Académica FspañoIa
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ϭ

Los Huertos Familiares de México y Cuba
Diversidad Cultural y Biológica.

Montserrat Gispert Cruells
1
, Miguel A. Vales García
2
, Daysi Vilamajó Alberdi
2
, Alma Rosa
González Esquinca
3
y Hugo Rodríguez González
1

1
Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México, México.
2
Instituto de Ecología y Sistemática, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente,
Cuba.
3
Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México.
Agradecimientos:

Queremos agradecer la comprensión, colaboración y aportes de los pobladores de Rayón,
Chiapas, México y de “El Volcán”, Mayabeque, Cuba, por donarnos su tiempo y sus
saberes, a la vez de colaborar en la organización de talleres y entrevistas, facilitándonos
el acceso a sus hogares.

Ϯ

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1ŝƉŽ ĚĞ ǀĞŐĞƚĂĐŝſŶ ͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘ ϭϴ
MĂƚĞƌŝĂůĞƐ LJ MĠƚŽĚŽƐ͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘ Ϯϭ
8ĞƐƵůƚĂĚŽƐ ͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘͘ Ϯϯ
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PRFFACIO
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-RVp0DUWt
En el momento actual, la humanidad se ve abocada a una catástrofe ecológica sin
precedente. Vuelve, entonces, sus ojos a la naturaleza agredida en busca de soluciones
urgentes a las consecuencias de su actuar irresponsable en los últimos dos siglos.
Pero los que siempre encontraron la armonía entre su vida sencilla y el medio natural,
una vez más nos enseñan que los saberes de los hombres y mujeres de campo, pueden
aportar algo a las urgentes soluciones.
La fragmentación del hábitat es una de las más comunes causas de la pérdida de
diversidad biológica en nuestra América. El llamado “desarrollo” ha motivado, sobre todo
en llanuras y colinas, la ruptura de la unidad espacial de los bosques en islas de
diversidad biológica de mayor o menor tamaño.
El caso de Cuba, pequeño archipiélago cuya isla mayor ha sido sometida a un proceso de
desforestación en sus zonas llanas y colinosas cubiertas mayormente de bosques
semideciduos, con intensidad creciente desde mediados del siglo XVIII y hasta mediados
del XX, es un caso elocuente de la pérdida de diversidad biológica en todos sus niveles y
del fraccionamiento de sus ecosistemas. Su población eminentemente alóctona a partir de
la desaparición (u holocausto) de los aborígenes aruacos, se nutrió de españoles,
africanos y chinos, pero no existió (al menos en medida apreciable y documentada) la
transmisión del conocimiento de los ancestros que vivían en el bosque y lo conocían. No
fue así en el México prehispánico e hispánico, que recibió un legado impresionante de
conocimiento acerca de la naturaleza a partir de su riqueza autóctona tanto étnica como
cultural.
No obstante, la población campesina cubana fue capaz de elaborar un conocimiento de la
naturaleza circundante con base en sus usos, de los árboles y arbustos del bosque en
que sus elementos más conspicuos (los árboles) tuvieron un papel notable, tanto los
autóctonos como los introducidos.
Escudriñar entre las semejanzas y diferencias en la composición de huertos familiares
cercanos al bosque, en ambos países, y extraer de dicho estudio la conclusión de que
entre los servicios ambientales más importantes que ofrecen los huertos familiares como
agro-ecosistemas, se encuentra el de proveer conectividad en paisajes fragmentados y
por tanto servir en la formación de corredores biológicos en que los árboles juegan un
papel primordial, es a mi modo de ver, el aporte principal que hacen estos autores sobre
tema tan actual como importante, que es preciso conocer, y sobre todo reconocer.
ϱ

El actual siglo será, si logramos sobrevivir como humanidad, el de la restauración de
ecosistemas degradados o fragmentados. Y urge que el conocimiento tradicional, a veces
milenario, acumulado en los huertos familiares y sus pobladores, por lo mucho que aporta,
sea evaluado en su justa medida.
Ángela Leiva Sánchez
Directora del Jardín Botánico Nacional
La Habana, Cuba, 2012
ϲ

ϳ

IntroJucclón
En momentos en que la globalización hace más severos y patentes los problemas
ambientales y las sociedades se debaten en la encrucijada de la eliminación de la
pobreza con el menor impacto a la naturaleza, urge la contribución de los científicos,
tomadores de decisiones, y de los ciudadanos en la búsqueda de soluciones.
La utilización sostenible de la diversidad biológica es un punto clave del desarrollo social y
económico. Los sistemas de gestión ambiental deben tener en cuenta esta premisa,
reconociendo que las medidas sociales y económicas pueden ser tan importantes como
las técnicas.
La investigación relacionada con las utilizaciones y aplicaciones de la diversidad biológica
y sus componentes es indispensable, al igual que la investigación relativa a las maneras
en las cuales la diversidad biológica contribuye a proveer los servicios ecosistémicos.
Generalmente los recursos naturales están definidos por las características del medio
geográfico, sin embargo la ciencia, la técnica y el aporte de capital pueden modificar este
esquema, por lo que podemos decir que el concepto de recurso es dinámico,
históricamente hablando, y depende de la situación del grupo humano que lo utilice y
valore.
La pobreza y una distribución no equitativa del ingreso y los bienes, son al mismo tiempo
una causa y una consecuencia de la pérdida de la diversidad biológica, pues son las
sociedades más pobres, las que suelen hacer frente a los mayores efectos relativos a la
pérdida de la biodiversidad.
Es por ello que, Watson et al. (1995), señalan que “la flexibilidad de la gestión es
necesaria a fin de responder a los entornos sociales, biológicos y físicos cambiantes,
manteniendo al mismo tiempo las funciones esenciales de los ecosistemas”; y agregan
que “lograr el equilibrio correcto depende de las circunstancias particulares de cada país
en los ámbitos de la cultura, el derecho, la economía, la propiedad y la tenencia, así como
la biología”. Además insisten en que muchos sistemas tradicionales de ordenación de los
recursos logran la conservación eficaz de la biodiversidad y la utilización sostenible de sus
componentes, por lo que consideran que las diferentes formas de la agricultura
tradicional, especialmente en los países en desarrollo, son las reservas más grandes de
diversidad genética (Foto 1).
ϴ

1. Vista de Huerto familiar.
Entre las causas de la pérdida de la biodiversidad se encuentran la fragmentación y la
pérdida del hábitat, impulsadas principalmente por el desarrollo socioeconómico (UNEP,
1992).
Los fragmentos de ecosistemas quedan incluidos la mayoría de las veces en paisajes
productivos sin que exista entre ellos una aparente conexión que permita el intercambio
de individuos y especies para la dinámica de poblaciones y comunidades de organismos
vivos. Es a esta necesidad de conexión, incluso entre las áreas protegidas que se le ha
dado en llamar conectividad entre fragmentos.
Algunos autores como Merriam (1984), se refieren al término conectividad como la
“capacidad de un paisaje de mantener el movimiento de organismos, genes, materiales y
energía; por lo general, el concepto está principalmente relacionado al movimiento de
especies”.
Por otra parte, Saunders et al. (1991) indicaron que “la conectividad no es más que uno
de los objetivos de la conservación, es el estado natural de las cosas, ya que
originalmente la naturaleza estaba conectada a la escala continental, separada por
barreras naturales”.
Y unido a ello, se ha ido incrementando en la literatura la atención sobre la utilidad de los
corredores biológicos conectando estos remanentes (MacClintock et al., 1977; Wegner &
ϵ

Merriam, 1979; Baudry,1984; Forman & Baudry, 1984; Harris, 1984 y 1985; Fahrig&
Merriam, 1985; Noss & Harris, 1986; Bridgewater, 1987; Noss, 1987; Simberloff & Cox,
1987; Soule et al., l988).
Son éstos, los corredores biológicos los que sirven de vía de conservación de elementos
naturales en áreas transformadas, facilitando la conectividad entre fragmentos de la
diversidad biológica, de tal forma que la suma de los elementos del territorio favorezca la
existencia de una mayor biodiversidad y una mayor riqueza paisajística. Por tanto, la
conectividad implica el enlace de los hábitats, especies, comunidades y procesos
ecológicos a escalas espaciales y temporales múltiples (Noss 1991).
La fragmentación del paisaje tiene dos consecuencias importantes para la biota: primero,
hay una reducción del área total de hábitat disponible, con el posible incremento de la
densidad de la fauna sobreviviente en los remanentes, y segundo, el hábitat que persiste
se rompe en fragmentos aislados en diferentes grados (Lovejoy et al., 1984 y 1986; Haila
& Hanski, 1984; Wilcove et al., 1986).
Para lograr la conectividad entre fragmentos se han concebido diferentes caminos, entre
ellos el de considerar a los árboles fuera del bosque como elementos de conexión, en
este sentido la FAO (1998) define los árboles fuera del bosque como: “Los árboles que se
encuentran en tierras que no pertenecen a la categoría de tierras forestales y otras tierras
boscosas”. Pueden “encontrarse por tanto, en tierras agrícolas (incluyendo a las
praderas y pastizales), en tierras construidas (que incluyen asentamientos humanos e
infraestructuras) y en tierras desnudas (que incluyen dunas de arena y afloramientos
rocosos). Igualmente los árboles en tierras que tienen las características de bosques y
otras tierras boscosas, pero: a) cuya superficie es inferior a 0,5 hectáreas; b) los árboles
pueden alcanzar in situ una altura mínima de cinco metros cuando son adultos, pero cuyo
material en pie es inferior al 5%; c) cuando los árboles adultos no alcanzan in situ cinco
metros cuando son adultos, pero su material en pie es inferior al 10%; y d) los árboles
forman pantallas de abrigo y ripisilvas de menos de 20 m de anchura y cubren una
superficie de 0,5 ha.”
A su vez, Alexandre et al., (1999) destacan que entre otras características los árboles
fuera del bosque satisfacen muchas necesidades familiares y están integrados en las
estrategias de producción, consumo y venta.
ϭϬ

Ahora bien, en las áreas rurales con paisajes fragmentados (Foto 2) los ecosistemas de
reemplazo encontrados son esencialmente los agro-ecosistemas y entre ellos
identificamos a los huertos familiares como posibles elementos de conexión.
2. Paisaje fragmentado.
AnteceJentex Je lox extuJlox xobre huertox jumlllurexǤ
En la concepción de los sistemas integrados de conservación de la diversidad biológica,
se parte del criterio de las múltiples posibilidades para lograr este objetivo. Una de éstas
lo constituye la inclusión de especies de la vegetación natural en los huertos de las
localidades campesinas con diferentes categorías de uso.
Las investigaciones que tienen como tema la interrelación sociedad-naturaleza no han
profundizado lo suficiente en esta arista, es decir, en el estudio del espacio transformado
que son los huertos familiares. El cultivo de estos espacios, sintetiza siglos de
acumulación de conocimientos que sobre el manejo y conservación de cultivos y del
entorno natural atesoran estos grupos humanos (Gispert et al., 1993). (Fotos 3 y 4)
ϭϭ

3. Manejo y conservación de Huerto familiar 4. Palo mocoso
Es por esto que Gispert, (1981), consideró a los huertos familiares como una de las
formas más conocidas y antiguas de utilización de los recursos vegetales, a decir de la
autora es “el reservorio vegetal aledaño a la casa – habitación, cuyo establecimiento
refleja un aspecto fundamental de la identidad cultural de un grupo humano en relación
con la naturaleza; en él se practican actividades sociales, biológicas y agronómicas,
constituyendo una unidad económica de autoconsumo a la puerta del hogar”.
Castiñeiras et al., 2002, describen el huerto familiar cubano caracterizado por “un
ecosistema agrícola dinámico, donde se aprecia una alta diversidad en un espacio
relativamente reducido, casi siempre alrededor de la vivienda; y donde se manifiesta una
sucesión espacial y temporal de las plantas, donde las especies perennes tienen una
relativa estabilidad en el espacio, y las anuales manifiestan una variación mayormente en
el tiempo, con una fuerte influencia edafoclimática, socioeconómica y cultural presente en
ambos grupos”.
Otro referente fue el estudio realizado por Gispert et al. (2004) en el cual se compararon
los huertos familiares de dos comunidades rurales del trópico húmedo: Balzapote, Estado
de Veracruz, México y Mayarí, Prov. de Holguín, Cuba, donde se indicó la necesidad de
profundizar los trabajos en esta temática.
En el 2009, Gispert et al., basan sus investigaciones “en la premisa de la armonización,
uniendo el aprovechamiento y la conservación como forma de garantizar a las
generaciones futuras una mejor calidad de vida, haciendo especial énfasis en el manejo y
aprovechamiento, pasado y presente, que hacen de los recursos vegetales los grupos
ϭϮ

rurales. Son ellos, siempre que les ha sido posible, los que se han preocupado de la
conservación de las plantas silvestres que existen en su entorno (“in situ”) y las cultivadas
(“ex situ”), auspiciando y manteniendo la diversidad en sus ecosistemas. El
establecimiento y enriquecimiento florístico del Huerto Familiar, se debe a las semillas,
bulbos, propágulos y plántulas que se encuentran “in situ” y que forman parte del sustrato
del suelo y que al ser reconocidas son “toleradas”, al igual que el material vegetal que de
manera “premeditada” lo recolectan del medio natural, lo manejan y conservan hasta su
desarrollo”.
Gispert et al. (2010) profundizan en el concepto de huerto familiar a partir del enfoque de
la Complejidad “como un sistema biológico complejo con una organización no jerárquica,
multidisciplinaria donde confluyen lo cultural, lo social, lo económico, lo ecológico y lo
agronómico. En este sistema complejo abierto, existe intercambio con el ambiente
circundante de materia, energía, información y sentido. a) De materia, pues en él se
encuentran tanto especies de la vegetación circundante, como cultivadas, traídas por la
familia de otros parajes y en el intercambio intracomunal de material vegetal. b) De
energía que se refleja en las prácticas de agricultura orgánica y en el reciclaje de materia.
c) De información, tanto cultural a través del proceso de transmisión de saberes en el
seno familiar y en el intercambio comunal y extra comunal, como de información biológica
en el establecimiento de la estructura del huerto, pues éste se va acercando con el tiempo
a la estructura de la vegetación natural cercana, atrayendo a especies de la fauna
silvestre y contribuyendo a la formación de corredores biológicos y d) de sentido
contextualizado en el tiempo y en un espacio cultural y socioeconómico dado.” “Se
identificaron como atractores en estos ecosistemas transformados la trasmisión
generacional de conocimientos, el aporte al autoconsumo familiar, el concepto ancestral
de uso integral y múltiple de las estructuras botánicas como forma primaria de uso
sostenible, de conservación y protección, además de la organización participativa en que
cada quien aporta su experiencia”. (Fotos 5 y 6)
ϭϯ

5. Transmisión familiar. 6. Transmisión de conocimiento.
Propóxlto y rexultuJo Je lu lnvextlguclónǤ
Proponemos en la investigación actual el estudio de los recursos fitogenéticos arbóreos
de los huertos familiares, tomando en cuenta no sólo los maderables sino incluyendo la
gran variedad de especies empleadas por los grupos étnicos y campesinos, como son: las
alimentarias (Foto 7), medicinales (Foto 8), tintóreas, curtientes, energéticas, rituales,
ornamentales, etc.

7. Colectando anonas. 8. Estructura de un Huerto familiar.
Queremos responder a la pregunta que nos planteamos:
¿Por qué el estudio se centró en el estrato arbóreo? Por:
™ Las características fisionómicas de los árboles que permiten la existencia de
diferentes nichos para la flora y la fauna.
ϭϰ

™ La presencia de elementos perennes de la vegetación silvestre circundante.
™ Permitir el establecimiento de otros estratos vegetales.
™ Qué las especies secundarias arbóreas contribuyen al desarrollo de plántulas de
especies primarias contenidas en el banco de germoplasma del huerto y se
manifiestan como nodrizas.
™ Qué los árboles son los principales aportadores de servicios ecosistémicos
(retención de agua, captación de carbono, protección del suelo y otros).
™ Tener este estrato una relación directa con el aprovechamiento económico y
cultural por los asentamientos humanos que se refleja en la nomenclatura étnica y
vernácula, así como en las diversas categorías de uso de los diferentes elementos
que lo componen (alimento, vivienda, medicina, ornato, textil, pigmento, etc.).
™ Facilitar la conectividad entre los fragmentos del paisaje.
Con el objetivo de corroborar nuestra hipótesis que se fundamenta en las posibilidades de
considerar a los huertos familiares como espacios de conectividad entre fragmentos de
diversidad biológica, seleccionamos dos localidades, una de la etnia Zoque en el Estado
de Chiapas, México (Foto 9) y otra rural en la provincia de Mayabeque, Cuba (Foto 10),
que cuentan con características similares de interrelación con ecosistemas silvestres, al
encontrarse la primera entre la zona urbanizada y el bosque mesófilo de montaña o “selva
negra” (Rzedowski, 1978) y la segunda, colindante con un área manejada de usos
múltiples que alberga relictos secundarizados de bosque mesófilo (Vilamajó et al., 2003).

9. Huerto familiar zoque. 10. Huerto familiar en el Volcan, Cuba.
ϭϱ

Toda la nomenclatura alrededor de los huertos familiares encierra para las personas que
habitan las zonas rurales una concepción semejante: “el de una zona nítidamente
delimitada y circunscrita, situada invariablemente dentro de un punto del hábitat familiar”
(Gispert, 1981).
La función biológica de los huertos se ve reflejada por una parte, como un laboratorio de
experimentación donde se establecen los semilleros, se reproducen y someten a
procesos de domesticación diferentes plantas silvestres y se aclimatan especies
procedentes de otras regiones geográficas, y por la otra constituyen reservorios de
material genético (Gispert, 1981).
Gispert et al., (2010), señalaron que los huertos familiares constituyen un reservorio
fitogenético arbóreo de los ecosistemas naturales, y de especies cultivadas nativas e
introducidas.
En la formación de la estructura del huerto, la siembra de hierbas y arbustos la mayoría
de las veces es realizada por las mujeres y la “niñería”, en tanto que el dosel arbóreo es
propagado por los varones.
Las técnicas se dividen en tareas cotidianas y ocasionales. Las labores cotidianas más
delicadas atañen directamente a las mujeres y son: el riego particular de cada planta, la
protección individual de plántulas o grupos de plántulas frágiles, la formación de
sementeras o semilleros y el cultivo en macetas o jardineras. De los hombres dependen el
deshierbe y la remoción de la tierra.
Ðexcrlpclón Je lux locullJuJex
La Región Zoque
Gispert et al. (2009) realizan una síntesis de la historia y de los estudios de la vegetación
indicando que:
“Los informes que se conocen hasta el momento indican que los primeros asentamientos
zoques podrían remontarse entre 2 500 y 2 000 a.C., aunque existe verdadera evidencia
de su presencia aún entre 1 700 y 1 500 a.C.” (Velasco Toro, 1975; Zabadua, 1999)
ϭϲ

“Las investigaciones llevadas a cabo en la región por Gareth W. Lowe, Thomas A. Lee y
John E. Clarck (En: Esponda Jimeno, 2001) sostienen que los zoque son los modernos
descendientes de los legendarios olmecas y Clark (1991), dio el nombre de mokayas, voz
que proviene de las lenguas zoque y mije que significa “Hombres de maíz”, a los grupos
étnicos de Chiapas, fundamentándose en el asentamiento preolmeca en la depresión
central y en la costa, alrededor de 1600 a C”.
“Las fuentes coloniales mencionan la existencia de otras poblaciones que dieron origen a
Ixtacomitán, Rayón, Tapilula y Pichucalco (Pérez Suárez, 2000)”.
Zebadua, (1999) comenta que “Los frailes Tomás de Castilla y Alonso de Villalba
escribieron en 1546 acerca de los zoques...”Gente muy noble, de muy honrados
señores”..., Fray Alonso Ponce en 1596 dijo que en las comunidades zoques había...”Muy
buen orden, concierto y policía entre indios”... y Thomas Gage en 1626 que
eran...”Ingeniosos y de cuerpo bien formado”... Con la llegada de los españoles descendió
la población por causas tan variadas como el choque militar de la conquista, la política
colonizadora de redistribución y reagrupación de la población indígena dispersa, el
descenso de la producción agrícola, las enfermedades desconocidas traídas por los
colonizadores y las plagas; el territorio se redujo aún más, quedando ubicados en la
región Serrana.”
“La región zoque denominada “tradicional” está ubicada en el nicho ecológico, uno de la
Vertiente del Golfo, con cálidas planicies en donde se ubica Rayón”.
Los zoques de Rayón
Rayón se localiza en las montañas del norte o “montañas de humo” según la llaman los
pobladores de la región. Pertenece a la Región V Norte.
Los datos del INEGI (2005) señalan que en el municipio de Rayón existen 43936
hablantes zoques, del total 22095 hombres y 21845 mujeres. Son monolingües 2012, de
ellos 609 son hombres y 1403 mujeres.
ϭϳ

11. Niños zoques brincando la cerca.
La comunidad cuenta con 7965 habitantes (Foto 12); del total, 4009 son hombres y 3956
son mujeres; hablantes del zoque 1788, de los cuales 902 son mujeres y 886 son
hombres; 169 hablan español, 853 son hombres y 837 mujeres (INEGI, 2005).

12. Imagen de Googleearth de la Comunidad de Rayón a 400 m de altura. Se
observan sus huertos familiares como parte del entorno.

ϭϴ

1lpo Je vegetuclón
Según Miranda y Hernández Xolocotzin (1963) el tipo de vegetación es Selva Mediana
Siempre Verde y en la clasificación de Rzedowski (1978) queda dentro del Bosque
Mesófilo de Montaña.
Se desarrolla en laderas de serranías abruptas entre los 1200 y 1300 msnm y en algunos
casos más arriba en los declives septentrionales del macizo central, sobre todo en ambas
vertientes de la Sierra Madre, en los lugares donde las nieblas son casi constantes, aún
en las noches más despejadas. El clima es cálido húmedo con lluvias todo el año A(C) f m
(García, 1989). La temperatura media anual varía de 12 a 23
o
C, las lluvias son frecuentes
en cualquier época y a menudo en forma de lloviznas, la precipitación es mayor a 2000
mm anuales. Algunos elementos arbóreos tienen alturas que varían entre los 15 y 30 m
aunque algunos pueden llegar a alcanzar los 35 m. Una característica, es que los árboles
que lo constituyen tienen sus hojas coriáceas y brillantes y las copas de los más altos se
encuentran separadas unas de otras (Miranda, 1998).
Las especies arbóreas silvestres predominantes son el “chelel o Iky´l” (Inga leptoloba
Stahl); “cacate” (Oecopetalum mexicanum Greenm. & C.H. Thomps.); “acubisi”
(Oreopanax xalapensis (Kunth) Decne. & Planch); “magnolia” (Magnolia sharpii Miranda);
“coletón” (Oreopanax capitatus (Jacq.) Decne. & Planch), “takicuí” (Prunus lundelliana
Standl.); “tzikinacuí” (Brunellia mexicana Standl.); “chinine” (Persea schiedeana Ness.);
“palo mocoso o si´na” (Saurauia aspera Turcz); “palo colorado” (Viburnum hartwegii
Benth.); “takicuí, palo de sangre” (Croton draco Schlecht); “caoba” (Swietenia macrophylla
King); “cedro” (Cederla odorota L.); “ceiba” (Ceiba pentandra (L.) Gaertn.); “guayaba”
(Psidium guajava L. y P. molle Bertol.); “zitit” (Vernonia canescens Kunth); “cordoncillo”
(Rapanea myricoides (Schltdl.) Lundell); “majagua” (Heliocarpus appendiculatus Turcz.);
“toskcuí” (Liquidambar styraciflua L.) (Fotos 13 y 14) y “koyojk” (Calatola mollis Standl.),
(Gispert et al. 2009).
ϭϵ

13. Árbol de “Liquidambar”. 14. Fruto del “Liquidambar”
Comunidad cubana de El Volcán, Mayabeque, Cuba
La comunidad de El Volcán se encuentra en el Municipio San José de las Lajas, en el
centro - sur de la provincia Mayabeque, constituyendo el extremo occidental de las alturas
de Bejucal-Madruga-Coliseo.
El bioclima según Vilamajó et al. (1989), es del tipo caliente con invierno seco, de tres a
cuatro meses de sequía, con un promedio anual de temperatura de 20 a 25
o
C y un
promedio anual de precipitaciones de 900 a 1 900 mm. (Foto. 15)
ϮϬ

15. Vista general de huertos en El Volcan, Cuba.
La población del municipio San José de las Lajas, cuenta con 74 053 habitantes. En las
zonas rurales está constituida por 10 584 mujeres y 11 820 hombres, para un total de 22
404 habitantes (ONE, 2008). (Foto16)
16. Imagen de Googleearth de la Comunidad de El Volcán a 513 m. de altura. Se
observa el alto grado de fragmentación de la región y los Huertos familiares.
El Volcán está formado por campesinos, muchos de ellos descendientes de las Islas
Canarias, asentados en la zona desde el siglo XVIII y especializados en el cultivo del
tabaco.
Los tipos de vegetación identificados en la región, son pastos, formaciones arbustivas
secundarias y restos de bosques semideciduos mesófilos, (Vilamajó et al., 2003).
La vegetación de las alturas denominadas “Tetas de Managua” que rodea a la población
de El Volcán es de bosque semideciduo secundario. “El estrato arbóreo alcanza de 25 a
30 m de altura y 95% de cobertura. Entre los principales elementos de la flora se
encuentran: Cordia coloccoca L. – “ateje”; Guazuma ulmifolia Lamb. – “guásima” ; Cedrela
odorata L. – “cedro”; Guarea guidonia (L.) Sleumer – “yamagua”; Hibiscus elatus Sw. –
Ϯϭ

“majagua”; Chiococca alba (L.) Hitch. – “bejuco de verraco”; Erythroxylum havanense
Jacq. –“Jibá”; Trichilia havanensis Jacq. – “siguaraya”; Cecropia schreberiana Miq. –
“yagruma”, Roystonea regia (H.B.K.) Cook – “palma real”, Ricinus communis L. –
“higuerilla”; Bursera simaruba (L.) Sargent - “almácigo”. Los matorrales secundarios se
caracterizan por una altura de cinco a ocho m y una cobertura de hasta el 98%, con alta
presencia de especies espinosas como Dichrostachys cinerea (L.) Wr. et. Arn. – “marabú”
y Acacia farnesiana (L.) Willd. – “aroma amarilla”, que la hacen intransitable” (Vilamajó et
al., 2003). (Foto 18)
Muterlulex y MétoJox
La investigación se llevó a cabo durante los años 2005-2006 en la comunidad de Rayón,
Chiapas y El Volcán, Mayabeque.
El método empleado en la recuperación de la memoria oral fue la entrevista abierta a nivel
familiar, comunal y extracomunal (128 entrevistas en Rayón y 85 entrevistas en El
Volcán), abarcando las facetas de su vida cotidiana, pasada y presente ligadas a su
cosmovisión y acompañadas con recolectas de material botánico. Para ello, se usó la
técnica de registro en cintas magnetofónicas (Gispert, et. al.1979).
Este tipo de entrevistas (Foto 17) fueron dirigidas a los habitantes de ambos sexos y
grupos etáreos, en las dos localidades para obtener la siguiente información: la
nomenclatura en la lengua zoque y la vernácula en castellano de las plantas del estrato
arbóreo y las categorías de uso y manejo (Gispert, et al., 1979).
ϮϮ

17. Entrevista abierta.
Utilizamos el criterio que los árboles presentes en los huertos familiares funcionan como
árboles fuera del bosque según la definición de FAO (1998), mencionada en la
introducción.
En esta investigación seleccionamos e inventariamos 10 parcelas (Foto 18) en las áreas
naturales, con el objetivo de determinar el contingente florístico de las especies silvestres
en las formaciones vegetales colindantes, y 10 en los huertos (georreferenciadas) de cada
una de las áreas descritas. Las parcelas establecidas fueron de 10x10 m identificando la
composición de la flora arbórea.
18. Metodología ecológica.
Las plantas en los huertos se clasificaron en dos grandes grupos según su procedencia:
a) las nativas y b) las introducidas o exóticas.
La identificación botánica de las especies recolectadas se realizó en el Herbario del
Instituto de Historia Natural y Ecología de Chiapas (CHIP) y el Herbario del Instituto de
Ecología y Sistemática de Cuba (HAC). Utilizamos la bibliografía de: Alain (1957, 1964 y
1974), González de Cossío (1984), León (1946 y 1951), León y Alain (1953), Martínez
(1979), Miranda (1998), Monroy Ortíz, y Monroy (2006) y Roig (1988), mientras que la
rectificación y actualización de los nombres científicos se realizó en las bases de datos del
Missouri Botanical Garden, y del Royal Botanic Gardens de Kew.
Ϯϯ

A su vez, se utilizaron imágenes Landsadt tomadas de Earthgoogle para la ubicación de
las áreas de estudio y los fragmentos de vegetación.
Por último realizamos la integración, análisis y la comparación de los resultados obtenidos
en ambas localidades.
RexultuJox

En los Anexos 1 y 2 se muestra la relación de especies; por nombres étnicos, vernáculos,
científicos, familias botánicas a las que pertenecen, las categorías de uso y la
procedencia, encontradas en los huertos estudiados y áreas de vegetación aledañas a
éstos, en México y Cuba reciprocamente.
En las áreas naturales y en los huertos de Rayón se registraron 37 especies arbóreas,
que corresponden a 27 familias. Las que obtuvieron un mayor número fueron: las
Rutaceae (4); Caprifoliaceae (2); Euphorbiaceae (2); Rubiaceae (2); Rosaceae (2);
Solanaceae (2) y Tiliaceae (2) de las cuales 24 especies se encuentran en los huertos y
19 especies en las parcelas. Estos dos espacios (natural y transformado) comparten 8
especies que corresponden a la vegetación nativa. En las parcelas del entorno de esta
población no se registraron especies introducidas o exóticas, mientras que en sus huertos
sólo se hallaron 7.
Es decir, en los 10 huertos de Rayón seleccionados al azar, concurren 24 especies
arbóreas, de ellas 17 autóctonas y 7 introducidas. De las autóctonas o nativas, las de
mayor frecuencia fueron: Croton draco “palo de sangre”, Psidium guajava “guayaba”,
Persea americana”aguacate” y Bellotia mexicana “capulín blanco”, con 39, 14, 12 y 10
representantes respectivamente (Tabla 3). En el caso de las especies exóticas
inventariadas las más abundantes son: Coffea arabica “ café”, con 73 individuos, Prunus
pérsica “durazno” con 9 y Ricinus comunis “higuerilla” con 8. Debemos subrayar que la
especie Coffea arabica presente en 9 de los 10 huertos, indica el auge de este cultivo en
el estado de Chiapas (Tabla 1.).
Ϯϰ

En estos huertos se encuentran 8 especies de la vegetación circundante con una
frecuencia de 70 individuos y 2 endemismos (“aguacate de mono”, Calatola mollis Standl.
y “tabaco cimarrón”, Solanum chiapasense K.E. Roe.)
Tabla 1. Frecuencia de las especies inventariadas en los huertos familiares de Rayón.
(FR= frecuencia relativa)
Especies Huertos Muestreados
N. Científico 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 FR
Bellotia mexicana 2 3 2 3 - - - - - - 10
Bernouillea flammea - - - - - - - - 5 - 5
Calatola mollis 1 - 1 - - - - - - - 2
Cedrella odorata - - - - - 3 1 - - - 4
Cestrum nocturnum - - - - - - - 1 - - 1
Citrus aurantifolia - 1 - 1 - - - - - - 2
Citrus aurantifolia - - - - 1 - - - - - 1
Citrus aurantium - - - - - - - 2 - - 2
Coffea arabica 12 13 2 13 4 10 1 16 2 - 73
Croton draco 2 4 16 8 - 1 3 - 2 3 39
Cupressus benthani - - - - - - - 2 - 3 5
Eriobotrya japonica - - - - 4 - - - - - 4
Inga leptoloba 1 1 2 2 - 3 - - 1 - 10
Liquidambar stryraciflua var.
Mexicana
- - - - - 2 - - - - 2
Persea americana 1 2 1 2 2 2 1 1 - 1 13
Prunus pérsica - - - - 8 - - - 1 - 9
Psidium gujava 1 2 1 2 1 - 4 1 1 1 14
Rhamnus capreifolia - - - - 1 - - - 1 - 2
Ricinus communis - - - - - - - - 8 - 8
Saurauia aspera - - - - 1 1 - - - - 2
Solanum chiapanense - - - - - - - 1 1 - 2
Trema micrantha - - - - - - 2 - - 1 3
Vernonia arborecens - - - - 1 - 3 4 - - 8
Viburnum hartewegii - - - - - 1 - - - - 1
Por su parte, en los huertos y áreas de vegetación aledañas a la comunidad de El Volcán
se inventariaron 70 especies arbóreas pertenecientes a 29 familias botánicas,
resultando las más numerosas Rutaceae (7); Annonaceae (5); Fabaceae (5); Meliaceae
(5); Bignoniaceae(3); Erythroxylaceae (3); Euphorbiaceae (3) y Moraceae (3). Estas áreas
comparten 17 especies de las cuales 10 son nativas de Cuba. En los huertos a pesar de
Ϯϱ

encontrarse un gran número de especies introducidas, alimentarias, se hallaron 20
especies nativas cubanas, en tanto que en las parcelas de vegetación natural se
registraron 11 especies introducidas, algunas de ellas consideradas como escapadas de
cultivo.
En el estudio de los 10 huertos de El Volcán, existen un total 38 especies arbóreas de las
cuales 10 son autóctonas y 2 naturalizadas (Crescentia cujete “güira” y Gliricidia sepium
“piñón florido”). De las autóctonas o nativas, las mejor representadas por su frecuencia
fueron Bursera simaruba “almácigo”, Guarea guidonia “yamao” y Cordia gerascanthus
“baría” con 14, 3 y 3 representantes respectivamente. (Tabla 2). En tanto las especies
exóticas mas abundantes fueron Coffea arabica “café”, Persea americana “aguacate”,
Psidium guajava “guayaba”, Jatropha curcas “piñón de botija”, Annona reticulata
“chirimoya” y Manguifera indica “mango”, las que mostraron frecuencias de 87, 30, 19, 19
y 14 ejemplares respectivamente. Debe destacarse que la especie Persea americana
“aguacate” estuvo presente en el 90% de los huertos analizados, aunque la mejor
representada en cuanto al número de ejemplares (87) fue Coffea arabica “café”, aunque
sólo estuvo presente en el 50% de los mismos. La abundancia de individuos de “café”
estuvo ligada, en gran medida, a la procedencia de las familias propietarias de los
huertos, ya que se corresponden con emigrantes de las provincias orientales de Cuba,
(Huertos 4, 5, 9 y 10), donde el cultivo del cafeto es fundamental en la economía y su
habito de consumo es parte de las tradiciones. También debe considerarse que esta
comunidad en los años 70 del siglo anterior, estuvo vinculada a las tareas del Plan de
desarrollo denominado “Cordón de La Habana”, donde se propagó la siembra del cafeto
en regiones llanas y soleadas (Huerto 7).
En la comunidad cubana de El Volcán, estos resultados referidos al contingente florístico
de especies exóticas, son predecibles considerando la cercanía de este poblado a la
ciudad de La Habana y estar localizado en una región sometida a una histórica
explotación agropecuaria, así como al crecimiento demográfico, encontrándose en sus
alrededores sólo parches de bosques semideciduos secundarios, lo que explica la
ausencia de endemismos vegetales. Las especies silvestres del entorno (9) presentaron
una frecuencia absoluta de 40 individuos.
Ϯϲ

Tabla 2. Frecuencia de las especies inventariadas en los huertos familiares de la
Comunidad de El Volcán. (FR=frecuencia relativa).
Especies Huertos Muestreados
N. Científico 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 FR
Albizzia lebeck - - - - - - - - 1 - 1
Annona cascarilloides * - - - - - - - - 1 - 1
Annona reticulata - - 9 - 1 - - 4 1 - 15
Annona muricata - - - 2 - 1 - - - - 3
Annona squamosa 1 - - - - - - - - - 1
Averrhoa bilimbí - - 1 - - - - - - - 1
Bixa Orellana 2 - - 1 1 - - - - - 4
Bursera simaruba* - -1 - - - - 3 1 9 - 14
Casearia aculeata* - - - - - - - - - 1 1
Cedrela odorata* - - - - - - - - - 1 1
Citrus aurantifolia 3 - - - 1 - - 1 - - 5
Citrus aurantium - - - - - - - - 2 - 2
Citrus reticulata - - - 2 - - - - - - 2
Citrus sinensis 2 1 - - 3 - 1 - - - 7
Clorophora tinctorea* - - 2 - - - - - - - 2
Cocos nucifera - - 4 - - - - - - 1 5
Coffea arabica - 7 - 22 3 - 25 - 30 - 87
Cordia coloccoca* - - - - - - - - 1 - 1
Cordia gerascanthus* - - - - - - - 3 - - 3
Crescentia cujete - - - - - - - - 2 - 2
Erythroxilum havanense* - - - - - - - - - 1 1
Ficus auriculata - 2 - - - - - 2 8 - 12
Lagerstroemia indica - - - 2 1 - - - - - 3
Gliricidia sepium - - - - - - 2 - 7 - 9
Guarea guidonia* - - - - - - - 9 2 1 12
Jatropha curcas 16 - - - - - - - 3 - 19
Mangifera indica 1 - 3 1 2 - - - 7 - 14
Melia azederach - - - - - - - 2 - - 2
Melicocca bijuga 1 - - 1 2 - - - 1 - 5
Pseudobombax ellipticum - 1 - - - - - - - - 1
Persea americana 2 6 3 11 1 1 1 - 1 4 30
Pouteria mammosa - - - - 1 2 - - - - 3
Prunus pérsica 1 - - - - 8 - - - - 9
Psidium guajava 8 3 - - - 3 - 2 6 - 22
Roystonea regia* 1 1 2 - - - 1 - 1 - 6
Spondias purpurea - - - - - - 5 - - - 5
Terminalia cattapa - - - - - - - - 1 - 1
Theobroma cacao - - - 1 - - - - - - 1
La evidencia de plantas de la flora silvestre en los huertos familiares se debe en gran
parte a la cercanía de los mismos a fragmentos de bosques, ya sea por regeneración
natural a partir del banco de semillas del suelo o a la dispersión de propágulos. Una vez
implantadas estas especies, son respetadas por los pobladores rurales por sus valores de
naturalidad y usos como: alimentario, ornato, medicinal, maderable o cercas vivas.
Ϯϳ

Además, está la siembra deliberada de especies nativas que por sus usos son requeridas
por la familia, aún cuando ya no se encuentran en el entorno, o nunca hayan formado
parte del mismo, por ser específicas de otras formaciones vegetales. Por tanto, con
ánimos de aprovechamiento, se manejan y conservan estas especies nativas en los
huertos, aún cuando sus poblaciones silvestres hayan mermado en concordancia con la
pérdida y fragmentación del hábitat, lo que consideramos como un proceso de
domesticación.
Como era de esperar fueron los árboles frutales las especies arbóreas mejor
representadas en los huertos, donde se pudo observar que la dominancia de especies
expresada en la frecuencia de las cultivadas responde en la mayoría de los casos a los
gustos alimentarios de los propietarios de los mismos y en otra medida a sus valores
espirituales.
El análisis de la presencia de especies por procedencias de origen (Tabla 4) indica que
de las 37 especies vegetales encontradas en la zona de estudio de Rayón (México), 29
son nativas (78,4%) y solo 8 son introducidas, mientras que de las 70 especies
encontradas para la zona de El Volcán (Cuba), 35 fueron nativas (50%) e igual número de
introducidas. Tanto las parcelas del entorno, como los huertos de la comunidad de El
Volcán, mostraron una mayor riqueza de especies. Sin embargo, el mayor porcentaje de
especies nativas en Rayón nos habla de una mayor conservación de la diversidad
biológica nativa.
Los huertos familiares de ambas comunidades reflejaron sus semejanzas por la presencia
de especies alimentarias como las pertenecientes a los géneros: Citrus spp. ”cítricos”;
Coffea arabica L. “café”; Persea americana Mill- (Foto 19)., Prunus persica (L.) Stokes
“durazno” y Psidium guajava L. “guayaba”. Como especie interesante cultivada en estos
huertos por ambas culturas encontramos a Cedrela odorata L. “cedro” (Foto 20), de
origen silvestre para los dos países.
Ϯϴ

19. “Aguacate”, especie encontrada 20. “Cedro”, especie compartida
en ambos países. México-Cuba.
Se constató en esta investigación que la planeación del huerto familiar está íntimamente
ligada con el origen cultural, el status socio económico de la familia y el entorno natural.
En él están presentes los procesos de intercambio de plantas y flujo de conocimiento,
coincidiendo con Gispert y Gómez, (1986), que señalan que el “flujo de información se
manifiesta en todas las direcciones; no sólo de los padres a los hijos como es usual sino
que”….incluso, “emana de la niñería esparciéndose a los otros sujetos de la familia”.
Queremos evidenciar que el grado de diversidad en los huertos depende de cuatro
características principales: 1) El tipo de vegetación dentro y en el entorno, 2) La
durabilidad de los cultivos, 3) La intensidad del manejo y 4) La distancia de separación del
huerto con la vegetación natural.
Si bien es cierto, como indicó Anderson (1967), que los huertos a primera vista, dan la
impresión de masa vegetal desordenada e inconexa que da una apariencia de total
abandono, sin embargo, según nuestras observaciones, existe un ordenamiento espacial,
el cual pudimos comprobar en los huertos estudiados, en el cual las plantas más ligadas a
las faenas hogareñas y descanso, tales como las hierbas aromáticas, medicinales y
comestibles, así como árboles de sombra y algunos frutales como el “limón” (Citrus
aurantifolia, (Chris.)Swingle), el “naranjo agrio” (Citrus aurantium, L.), y el “guayabo”
(Psidium guajava, L.), se disponen en la parte más cercana a la casa, mientras que los
Ϯϵ

árboles mas frondosos se encuentran en los espacios intermedios entre la vivienda y las
cercas, como es el caso del “aguacate” (Persea americana Mill.), el “cedro” (Cedrela
odorata L.) y el “chelel”, (Inga leptoloba Schtdl.),
A su vez, las cercas vivas (Foto 21) están formadas por arbustos y árboles tanto del
entorno natural como cultivados, seleccionados de acuerdo con sus características, tales
como: protectores por sus espinas, maderables, melíferos, alimentarios para las personas
y animales domésticos, medicinales, sombra y ornamentales, etc., entre los que podemos
mencionar al “cuchunuc o piñón florido”, (Gliricidia sepium, (Jacq.) Steud.), el “aguacate
de mono”, (Calatola mollis Standl.) y el “almácigo o palo mulato” (Bursera simaruba (L.)
Sargent).
21. Cerca viva
Al transcurrir el tiempo la configuración del huerto además de constituir un modelo de
agricultura orgánica, se aproxima en gran medida a la estructura de los ecosistemas
naturales limítrofes, llegando a alcanzar una alta variedad vegetal que conlleva a una
compleja estratificación.
Según los resultados de la información oral obtenidos en las entrevistas, podemos decir
que: a) las especies introducidas o exóticas, como en el caso de Citrus aurantifolia
(Chris.) Swingle, el “limón”, mantienen la denominación vernácula con la cual entraron en
ambos países; b) en las dos naciones la nomenclatura usada para las especies
autóctonas, se corresponde con la que los españoles les asignaron durante la conquista,
como el “guayabo”, (Psidium guajava L) y c) en otros casos conservaron las voces en las
lenguas nativas con fonética castellana; por ejemplo el “aguacate” (Persea americana
ϯϬ

Mill.) cuyo nombre proviene de la lengua nahuatl “ahuacatl” y al cual los zoques lo
nombran “ohui”.
Se pudo comprobar que una misma especie se aprovecha para distintos usos (ver Anexos
1 y 2), como por ejemplo Calatolla mollis Standl., “aguacate de mono” o “kojojk”, la que
además de emplearse como alimentaria, se utiliza también como tintórea y maderable.
Otro ejemplo es la Trema micrantha Blume, “tzabas” o “ju´cui”, que es empleada como
sombra, fibra y combustible.
En relación a las categorías de uso, encontramos grandes semejanzas tanto en las
especies autóctonas como las introducidas de otros continentes. Sin embargo, en cada
una de ellas hay especificidades que las diferencian acorde con las culturas de la etnia
zoque estudiada y la campesina cubana.
Tabla 3. Número y porcentaje de especies arbóreas según su procedencia.
Grupos de procedencia Especies México Especies Cuba
Nativas 29 (78,4%) 35 (50%)
Introducidas 8 (21, 6%) 35 (50%)
La Tabla 5, muestra que los conjuntos de especies nativas ó autóctonas encontradas en
los huertos de Rayón y El Volcán con 78,4% y 50% respectivamente, prueban que existe
un mayor conocimiento en el manejo de los recursos vegetales del bosque por la etnia
zoque, que por los pobladores rurales de la zona de El Volcán. En nuestra opinión esto
ocurre por la mayor interdependencia que tienen los zoques con su ecosistema natural,
así como por la transmisión milenaria de las experiencias sobre el aprovechamiento de las
plantas.
En la categoría de especies introducidas, la comunidad zoque presentó solo 21, el 6%,
mientras que la comunidad rural cubana estudiada alcanzó el 50%, lo que interpretamos

como una influencia cultural
desaparición de la cultura ab
asiáticos en el proceso de col
mayor empleo de las plantas i
La Fig. 1 muestra que las 5 c
por ambas comunidades son:
dos poblaciones realizan un
siendo éste uno de los interes
Fig. 1 Gráfica que presenta la
especies empleadas por las c
En las entrevistas realizadas
plantas presentes en el entor
que quedó expresado por lo
nietas para la búsqueda de fru
Es importante recalcar que
arraigo en las tradiciones, ya
seleccionada por su abundan
acordes con las exigencias
Ϭ
ϱ
ϭϬ
ϭϱ
ϮϬ
Ϯϱ
ϯϬ
ϯϭ
más acentuada en los campesinos cu
origen, y la mezcla de culturas entre eu
onización del archipiélago cubano, lo qu
introducidas o exóticas en sus huertos.
categorías de uso de las especies vegeta
: alimentaria, medicinal, maderable, orna
n amplio aprovechamiento de los árbo
ses primarios en la creación de los huerto
as principales categorías de uso reconoc
omunidades de Rayón, México y El Volcá
se patentiza la utilización por los poblad
rno natural para satisfacer sus necesida
os mismos cuando explicaban cómo se
utos en las áreas naturales con el fin de c
las construcciones campesinas cuban
que es la Roystonea regia (H.B.K) Coo
ncia, las bondades de su madera y hoj
del clima cubano (Foto 22) . Así mi

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ϯϮ

viviendas zoques están elaboradas con “tejamanil” (Foto 23), madera de Pinus oocarpa
Schiede ex Schlecht.

22. “Bohio”, vivienda tradicional cubana. 23. Vivienda zoque de tejamanil.
Para los autores, el huerto familiar constituye una forma peculiar de agroecosistema, en el
que la conservación de recursos genéticos de las especies presentes en él, reporta
beneficios debido al potencial de adaptación dinámico y permanente de las plantas
silvestres, especialmente en zonas rodeadas de vegetación natural donde existe un
intercambio genético con los ecosistemas adyacentes. Así, los huertos familiares
rodeados de fragmentos de vegetación nativa constituyen islas de hábitats. Estos
espacios atraen una gran diversidad de fauna, entre ellos especies locales autóctonas y
migratorias, proveyéndolas así de sitios de anidamiento, alimentos, protección de
predadores y de condiciones adversas del clima, según lo expresado en las entrevistas.
Por lo que estos agro-ecosistemas pueden ser particularmente importantes para la
conservación de flora y fauna; considerando que las diferentes especies zoológicas a
menudo se especializan sobre un cierto estrato o nivel dentro de las formaciones
vegetales y que los huertos por regla general presentan varios estratos arbóreos siendo
estructuralmente complejos.
En los casos de los huertos familiares cercanos a fragmentos de bosques, pueden
establecerse calles o corredores, donde la fauna en la búsqueda de alimentos y lugares
para la reproducción, disperse en esta movilidad las semillas tanto de los árboles de los
fragmentos como de las especies de la flora silvestre presentes en el huerto; lo cual
pudiera contribuir a la formación de un puente de conectividad.
ϯϯ

Hasta el momento, los árboles silvestres que se encuentran en los huertos familiares han
sido deficitariamente reconocidos en las evaluaciones de los recursos naturales. Según
nuestras experiencias, los árboles presentes en los huertos, tanto los cultivados como los
silvestres del bosque que permanecen en ellos, pueden ser considerados como “árboles
fuera del bosque”.
Esta investigación nos condujo a las siguientes conclusiones:
• Consideramos al huerto familiar un agro - ecosistema de policultivo que mantiene
parte de la diversidad vegetal del entorno y refleja una expresión cultural, insertado
en un marco político para el autoconsumo y venta de excedentes,
• El conocimiento tradicional sobre la flora, reflejado en los huertos familiares de
Cuba y México pone de relieve el mantenimiento de material genético silvestre que
puede ser útil para la restauración de ecosistemas fragmentados. (Fotos 24 y 25).
24. Los Huertos zoques como espacio de conectividad.
ϯϰ

25. Los Huertos del Volcán, como espacio de conectividad.
• Proponemos que se tome en cuenta al huerto familiar como un espacio de
conservación de diversidad biológica y de domesticación de especies nativas que
podrá contribuir a la conectividad del paisaje.
• La presencia de endemismos en los huertos de Rayón confirma la importancia de
éstos en la conservación de la diversidad florística autóctona.
• La ausencia de reconocimiento al saber centenario acumulado en los huertos
familiares puede conllevar a la pérdida de la diversidad biológica y cultural.
• El éxito de la formación de corredores biológicos sólo se alcanzará si se toman en
cuenta los criterios de las comunidades locales y étnicas, así como sus saberes
ancestrales, intereses y necesidades.
• Los servicios ecosistémicos más importantes que ofrecen los huertos familiares
son: a) preservación agrocultural, b) protección de los suelos, c) refugios de
biodiversidad, d) conservación de material genético, e) retención de agua y
secuestro de carbono y f) protección de polinizadores y dispersores (Foto 26 y
27).
26. Mujer preparando composta en Huerto familiar cubano.
ϯϱ

27. Mujeres zoques compartiendo su saber milenario.
Anexo 1. Contingente florístico encontrado en los huertos y áreas naturales colindantes con éstos en la zona
estudiada de Rayón, México. Nombres vernáculos, principales usos y procedencia.
Nombre vernáculo Nombre científico Familia Usos Procedencia
Palo de anona Annona scleroderma Saff. Annonaceae Maderable, alimentaria Nativa
Cordoncillo Ardisia compresa H.B.K. Myrsinaceae Alimentaria, ornamental Nativa
Capulín blanco Belotia mexicana Schum. Tiliaceae Maderable Nativa
Palo de corcho Bernoullia flammea Oliv Bombacaceae Maderable, ornamental Nativa
Palo de Catalina Blakea purpusi Brandegee Melastomataceae Nativa
Acolito Bocconia frutescens L. Papaveraceae Tintórea, medicinal Nativa
Aguacate de mono Calatola mollis Standl. Icacinaceae Alimentaria, maderable
tintórea
Nativa
Cedro Cedrela odorata L. Meliaceae Maderable Nativa
Venenillo Cestrum nocturnum L. Solanaceae Ornamental, tóxica Nativa
Limón Citrus aurantifolia (Chris.)
Swingle
Rutaceae Alimentaria, medicinal,
maderable
Introducida
Lima Citrus aurantifolia (Chris.)
Swingle var. limeta
Rutaceae Alimentaria, maderable Introducida
Naranja agria Citrus aurantium L Rutaceae Alimentaria, medicinal Introducida
Naranjo Citrus sinensis (L.) Obs. Rutaceae Alimentaria, maderable Introducida
Café Coffea arabica L. Rubiaceae Alimentaria Introducida
Palo de sangre Croton draco Schlecht Euphorbiaceae Medicinal Nativa
Ciprés Cupressus benthani S.
Endlicher var lindleyi Klotc
Cupresaceae Ornamental, combustible Nativa
Nispero Eriobotrya japonica
(Thunb.)Lindl
Sapotaceae Alimentaria Introducida
Palo blanco Forestiera aff. rhamnifolia
Griseb.
Oleaceae Maderable, artesanal Nativa
Palo negro Garrya laurifolia Hartw.ex
Benth.
Cornaceae Medicinal, ornamental Nativa
Majahua Heliocarpus appendiculatus
Turcz.
Tiliceae Fibra Nativa
Chelel Inga leptoloba Stahl Fabaceae Sombra, combustible,
alimentaria
Nativa
Liquidambar Liquidambar stryraciflua L.
var. mexicana Oerst.
Altingiaceae Maderable, ritual Nativa
ϯϲ

Nombre vernáculo Nombre científico Familia Usos Procedencia
Cachiquil Malpighia glabra L. Malpighiaceae Curtiente Nativa
Palo de bola Morinda panamensis Seem. Rubiaceae Nativa
Aguacate Persea americana Mill. Lauraceae Alimentaria, maderable,
medicinal
Nativa
Durazno Prunus persica (L.) Stokes Rosaceae Alimentaria Introducida
Guayaba Psidium gujava L. Myrtaceae Alimentaria, medicinal Nativa
Cinco negritos Rhamnus capreifolia Schltdl.
var grandifolia
Rhamnaceae Nativa
Higuerilla Ricinus communis L. Euphorbiaceae Medicinal, tóxica,
industrial
Introducida
Sauco Sambucus nigra ssp.
canadensis (L.) Bolli
Caprifoliaceae Medicinal, alimentaria,
ritual
Nativa
Palo mocoso Saurauia aspera Turcz Saurauiaceae Nativa
Tabaquillo cimarrón Solanum chiapasense Roe. Solanaceae Nativa
Palo de espina Solanum ochraceo-
ferrugineum (Dunald)
Fernald
Solanaceae Nativa
Palo de agua Symplocos matudae Lundell Symplocaceae Ornamental Nativa
Capulín rojo Trema micrantha Blume Ulmaceae Sombra , fibra,
combustible
Nativa
Chichangui ,Tzhitic Vernonia arborecens L Asteraceae Nativa
Palo colorado Viburnum hartwegii Benth. Caprifoliaceae Nativa
Anexo 2. Relación de especies vegetales registradas en los huertos y áreas naturales aledañas a éstos en la
zona estudiada de El Volcán, La Habana, Cuba. Nombres vernáculos, principales usos y procedencia.
Nombre
vernáculo
Nombre científico
Familia
Usos Procedencia
Aroma
Acacia farnesiana (L.)
Willd
Fabaceae
Combustible Nativa
Músico Albizzia lebbeck (L.) Benth. Fabaceae Ornamental, maderable Introducida
Aguacatillo,
Baconá,
Alchornea latifolia Sw. Euphorbiaceae
No reportado
Nativa
ϯϳ

Nombre
vernáculo
Nombre científico
Familia
Usos Procedencia
Chote
Anoncillo Annona cascarolloides Wr. Annonaceae No conocido Nativa
Guanábana Annona muricata L Annonaceae Medicinal, maderable y alimentaria Introducida
Chirimoya o
chirimoyo Annona reticulata Mill.
Annonaceae
Medicinal, alimentaria y construcción Introducida
Anón Annona squamosa L. Annonaceae Medicinal, ritual y alimentaria Introducida
Pepinillo Averroha carambola Oxalidaceae Alimentaria Introducida
Bija o Achiote Bixa orellana L.
Bixaceae Alimentaria, ritual, comestico,
medicinal Introducida
Almácigo
Bursera simaruba (L.)
Sargent.
Burseraceae Maderable, cercas vivas, ornamental y
medicinal Nativa
Ocuje Calophyllum calaba L. Clusiaceae Maderable, ornamental Nativa
Mije
Calyptranthes decandra
Griseb.
Myrtaceae
-----------------------
Nativa
Ilang Ilang
Canangum odoratum
Hook & Thoms.
Annonaceae
Ornamental, maderable Introducida
Fruta Bomba Carica papaya L. Caricaceae Alimentaria, medicinal Introducida
Raspalengua Casearia hirsuta Sw. Flacourtiaceae Melífera, Maderable Nativa
Cedro Cedrella odorata Meliaceae Maderable Nativa
Ceiba Ceiba pentandra Bombacaceae Maderable y ritual Nativa
Zarza blanca
Celtis iguanaea (Jacq.)
Sarg.
Ulmaceae
Sin uso conocido
Nativa
Icaquillo o
Vigueta
naranjo
Chiococca cubensis Urb. Rubiaceae
Sin uso conocido
Nativa
Mora
Chlorophora tinctorea (L.)
Gaud.
Moraceae Construcción: carpintería fina,
bastones, pertígos de carreta,
horcones y postes, tintórea Nativa
Caimito Chrysophyllum cainito L. Sapotaceae Alimentaria y maderable Introducida
Lima
Citrus aurantifola (Chris.)
Swingle var limetta
Rutaceae
Alimentaria, medicinal y maderable Introducida
Limón
Citrus aurantifolia (Chris.)
Swingle.
Rutaceae
Medicinal y alimentaria Introducida
Naranja agria Citrus aurantium L. Rutaceae Medicinal, alimentaria Introducida
Toronja Citrus grandis Osbeck Rutaceae Alimentaria, medicinal, maderable Introducida
Mandarina
reina Citrus reticulata Blanco
Rutaceae
Alimentaria Introducida
ϯϴ

Nombre
vernáculo
Nombre científico
Familia
Usos Procedencia
Naranja dulce Citrus sinensis Rutaceae Medicinal y alimentaria Introducida
Coco Cocos nucífera L.
Arecaceae Alimentaria, ornamental, fibra, ritual,
artesanal, cosmético e industrial Introducida
Café Coffea arabica L. Rubiaceae Medicinal y alimentaria Introducida
Ateje Cordia coloccoca L. Boraginaceae Construcción, medicinal Nativa
Güira Crescentia cujete L.
Bignoniaceae Medicinal, maderable, artesanal,
alimentaria, ritual y melífera Introducida
Guara
Cupania macrophylla
Mart.
Sapindaceae
Combustible
Nativa
Dracena Dracaena fragans Dracaenaceae Ornamental Introducida.
Roble prieto Ehretia tinifolia L. Boraginaceae Maderable Nativa
Jibá o Arabo
prieto
Erythroxylon alaternifolium
A. Rich.
Erythroxylaceae
Medicinal Nativa
Jibá
Erythroxylum havanense
Jacq.
Erythroxylaceae
Medicinal
Nativa
Arabo
carbonero
Erythroxylum areolatum L. Erythroxylaceae
Combustible
Nativa
Jagüey Ficus aurea Nutt. Moraceae Ornamental, maderable Nativa
Piñón
mexicano Ficus auriculata Lour.
Moraceae
Cercas vivas Introducida
Yaba
Geoffrea inermis W.
Wright
Fabaceae
Maderable, medicinal, melífera
Nativa
Júpiter Ginoria ginorioides Britton Lithraceae Ornamental Introducida
Piñón florido
o amoroso Gliricidia sepium Stend.
Fabaceae
Cerca viva, construcción, melífera Nativa
Yamao
Guarea guidonia (L.)
Sleumer
Meliaceae
Alimento del ganado, Medicinal Nativa
Gúasima Guazuma ulmifolia Lam. Sterculiaceae Maderable, medicinal Nativa
Majagua Hibiscus elatus L. Malvaceae Maderable, medicinal Nativa
Hura crepitans L. Euphorbiaceae Nativa
Piñón botija Jatropha curcas L. Euphorbiaceae Medicinal y cercas vivas, tóxica Introducida
Mamey de
Sto. Domingo
Mammea americana L. Clusiaceae
Alimentaria
Nativa
Mango Manguífera índica L.
Anacardiaceae Medicinal, maderable, sombra,
tintórea, y melífera Introducida
Paraiso Melia azederach L. Meliaceae Ornamental, sobra, medicinal y ritual Introducida
Mamoncillo Meliccoca bijuga L. Sapindaceae Sombra y alimentaria Introducida
ϯϵ

Nombre
vernáculo
Nombre científico
Familia
Usos Procedencia
Sigua
Nectandra coriácea (Sw.)
Griseb.
Lauraceae
Sin uso conocido
Nativa
Yaya
Oxandra lanceolata (Sw.)
Baill.
Annonaceae
Maderable
Nativa
Carolina
Pachira insigne Savigne
(flores rosadas) y Pachira
alba Walp. (flores blancas)
Bombacaceae
Lúdico y ornamental Introducida
Aguacate Persea americana Mill. Lauraceae Alimentaria, melífera, maderable Introducida
Aguedita Picramnia pentandra Sw. Simarubaceae Medicinal Nativa
Mamey
colorado
Pouteria mammosa (L.)
Cronquist
Sapotaceae
Medicinal y Alimentaria
Introducida
Melocotón Prunus persica (L.) Stokes Rosaceae Alimentaria, ornato y ritual Introducida
Guayaba Psidium guajava L.
Myrtaceae Medicinal, maderable, ritual y
alimentaria Introducida
Palma real
Roystonea regia (H.B.K)
Cook
Arecaceae Construcción, artesanía, sombra,
melífera, ornamental, utensilios
domésticos Nativa
Algarrobo del
país
Samanea saman (Jacq.)
Merrill
Fabaceae Sombra, Ornamental, alimentaria y
maderable
Introducida
Tulipán
africano
Spathodea campanulata
P. Beauv.
Bignoniaceae
Ornamental y maderable
Introducida
Ciruela Spondias mombin L.
Anacardiaceae Alimentaria, combustible, setos o
cercas vivas Nativa
Pomarrosa
Syzygium jambos (L.)
Alston
Myrtaceae
Alimentaria y artesanal
Introducida
Almendro de
la India Terminalia catappa L.
Bignoniaceae Alimentaria, medicinal, maderable,
ornamental, ritual, cosmetología,
aceite Introducida
Cacao Theobroma cacao L. Sterculiaceae Alimentaria Introducida
Siguaraya Trichilia havanensis Jacq. Meliaceae Medicinal y ritual Nativa
Cabo de
hacha
Trichilia hirta L. Meliaceae
Maderable
Nativa
Ramón de
caballo
Trophis racemosa (L.)
Urb.
Moraceae
Maderable
Nativa
Ayúa
Zanthoxyllum martinicense
(Lam.) DC
Rutaceae
Medicinal Nativa
ϰϬ

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