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Acámbaro, la puerta de la historia en el Bajío

Frontera de culturas

Gerardo Argueta Saucedo Cronista de la Ciudad Septiembre de 2012

Acámbaro, la puerta de la historia en el Bajío
Frontera de culturas
Índice…………………………………………………………………………………. Dedicatoria, agradecimiento y reconocimiento ……….…………………………… Comentarios a la edición ……………………………………………………………. Prólogo, a cargo de Isauro Rionda Arreguín, Cronista Vitalicio de Guanajuato capital ..………………………………………… Introducción ……………………………………………………………….…………

Capítulo I Época Prehistórica 1.- El mamut en la región de Acámbaro …………..……………………………. 1.1.- “Cuerno de la tierra” ……………………………………………………….. 1.2.- Centro y occidente del país …………………………………………………. 1.3.- “Corredor cultural” del mamut……………………………………………. 1.4.- Desde la migración del norte hasta la extinción …………………………..

Capítulo II Época Prehispánica La Cultura “Chupícuaro”: Los habitantes del “cielo azul” 1.- El “lugar del cielo azul” en el preclásico………………………………….. 2.- La “cultura del barro” …………………………………………………….. 3.- Chupícuaro a través de los siglos …………………………………………. 4.- El Nuevo “Chupícuaro” en el siglo XX ……………………………………

Capítulo III De la Época Prehispánica a la Conquista 1.- Acámbaro indígena …..………………………………………………………. 2.-Acámbaro en la jurisdicción de Taximaroa (hoy Ciudad Hidalgo, Michoacán), localidad adscrita a Tzintzuntzan ..…….. 3.-De la conquista pacífica de los purépechas por los españoles a la conquista militar y evangelización de Acámbaro ………………………….

Capítulo IV La Conquista 1.- La región de Acámbaro: 1520 a 1522-26 …….…………………………… 2.- Entre lo indígena y lo español …….……………………………………….

Capítulo V De la Conquista a la Época Colonial 1.- La R-refundación de Acámbaro “a la española” o su incorporación a la cultura hispana (La fusión de dos mundos) ...…… 2.- Acámbaro colonizador ..…………………………..……………………… 3.- Acámbaro evangelizador …..……..……………………………………… 4.- La fuerza de trabajo de los acambarenses …..……………..…………… 5.- Gobierno y latifundismo ..…………………………………………………

Capítulo VI Época Colonial, Siglo XVI 1.- El primer medio siglo: 1500-1550 .…………………….………………….. 1.1.- La Encomienda de Acámbaro-Apaseo………………………………….. 2.- El segundo medio siglo: 1550-1600 ………………..……………………… 3.-La economía del siglo XVI …………………………………………………. 4.- Las enfermedades y la población ……………………….………………… 5.- Las minas de plata y los caminos del Bajío……………..…………………

Capítulo VII Época Colonial, Siglo XVII 1.- La primera mitad del siglo: La producción agrícola y ganadera en el Bajío …………………….……….. 2.- La segunda mitad del siglo: Las construcciones religiosas ………………………………………………… Siglo XVIII 1.- Las obras civiles y religiosas de Acámbaro………………..……………. a.- El Santuario de la Virgen de Guadalupe………………………………… b.- El Puente de Piedra……………………………………………………….. c.- Las Ermitas………………………………….…………………………… d.- La Fuente Mudéjar……………………………………………..……….. e.- El Templo de San Antonio………………………….……………………

f.- El Templo de la Virgen de la Soledad…………………………………… g.- El Edificio de la Presidencia Municipal………………………………… h.- El Edificio del Museo de Acámbaro…………………………………….. i.- El Jardín Principal “Independencia”…………………………………… 2.- Auge y desarrollo de la arquitectura acambarense……………………. 3.- Acámbaro, frontera de culturas: De la Provincia de Michoacán a la Intendencia de Santa Fé de Guanajuato, 1786………..…………………………………………………… 4.- Las haciendas, la industria textil, el diezmo y el crédito eclesiástico……………………………………………...

Capítulo VIII De la Época Colonial al México Independiente Siglo XIX 1.-La Independencia Nacional: 1800 /1810-21……………………………………… 1.1.- La intervención de Acámbaro en la lucha armada: 1810…………….……… 1.2.- La consumación de la lucha armada: 1821-24……………………..…………. 2.- Acámbaro en el México Independiente…………………………………………… 2.1.- Periodo: 1821-1824…………….………………………………………………… 2.1.1.- Acámbaro como Villa, 1824 ………………………………………………….. 2.2.- Periodo: 1824-1848………………………………………………………………. 2.3- Período 1848-50/ 1900 …………………………………………………………… 2.3.1.- La Virgen del Refugio, Patrona de Acámbaro…………………..………….. 2.3.2.- La etapa juarista………………………………………………………………. 2.3.2.1.- Los conflictos sociales en el Bajío…………………………………………... 2.4.- El movimiento religionero en el Bajío …………………………………………. 2.5.- El ferrocarril y las jefaturas políticas………………..…………….…………… 2.6.- Acámbaro como Ciudad, 1899………………………………….………………..

Capítulo IX Acámbaro en el México Contemporáneo Siglo XX 1.- Los primeros 50 Años………………………………………………………………… 1.1.-Fin del Porfiriato: 1900-1910………………………………………………………. 1.2.- Acámbaro durante la Revolución Mexicana: 1910-1917……………..………… 1.3.- El surgimiento del ejido en Acámbaro, la Ley y la Reforma Agrarias: 1915-1941…………………………………………………………… 1.4.- Acámbaro en el México Post-Revolucionario: 1942/1949-50…………………… 2.- Los últimos 50 Años………………………………………………………………… 2.1.- De 1950 al 1979-80…………………………………………………………..……. 2.2.- De 1980 al Año 2000……………………………………………………………….

Capítulo X El Tercer Milenio Siglo XXI 1.- Del Segundo al Tercer Milenio .…..………………………………………………… 2.- Primera y segunda década del siglo XXI………………….……………………….. 3.- Acámbaro, ayer y hoy ……………………………………………………………… 3.1.- Acámbaro en la región del Bajío ………………………………………………… 3.2.- Las calles y las avenidas de Acámbaro …………………………………………. 3.3- Un bello rincón de Guanajuato ………………………………………………….. 3.4- Fiestas cívicas y religiosas ………………………………………………………... 3.5.- Enlace internacional…, ¿desarrollo social? ……………………………………. Reflexión Final ……………………………………………………………………………. Bibliografía general …………………………………………………………………….

Dedicatoria:

Al pueblo de Acámbaro, principal testigo y protagonista de nuestra historia regional

Agradecimientos:

Al Lic. Jesús Gerardo Silva Campos, Presidente Constitucional del Período 2009-2012 y Miembros del Honorable Ayuntamiento Constitucional de Acámbaro, Gto.

Reconocimiento:

A todos aquellos que colaboraron y aportaron algo nuevo y diferente para el contenido temático del texto, sabiendo que un trabajo de reconstrucción de una historia como la de Acámbaro, desde la época prehistórica hasta nuestros días, es un esfuerzo difícil, azaroso y muy poco valorado, pero que bien vale la pena llevar a cabo para recuperar y preservar la memoria e identidad de nuestra existencia a lo largo del tiempo. A todos ellos, ¡muchas gracias!

Acámbaro, la puerta de la historia en el Bajío
Frontera de culturas

Gerardo Argueta Saucedo Cronista de la Ciudad Septiembre de 2012

PRÓLOGO
En los años que corren en estos momentos hemos notado felizmente que han aumentado muy considerablemente las producciones históricas escritas por los cronistas de todos los confines de nuestra entidad guanajuatense, sobre todo a partir del año 2003, cuando celebramos el 250 Aniversario del Nacimiento del Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla, y el siguiente 2010, conmemorando el 200 cumpleaños del inicio de la Revolución de Independencia de México y también el primer centenario del principio de la revolución social de nuestra Patria. Fechas en que se vieron buenos y cantidad razonable de aportaciones históricas por medio de la escritura. Como resultado de lo anterior, sostenemos que la velocidad impresa en las presentes y futuras investigaciones de hechos y sucedidos no bajará y mucho menos parará. Lo anterior se refleja muy bien en el novel cronista de Acámbaro, una de las ciudades más bellas de nuestro Estado y más empapada de nuestra historia regional desde los tiempos de las brillantes culturas de nuestros autóctonos; el arribo del hombre blanco a esos lares; el encuentro y dominación de los segundos sobre los primeros; el embarre, consciente o inconsciente de ambas culturas; el resultado de ello; el dominio español; los tres siglos de formar parte de la corona hispana; la cultura generada en ese entonces; el desarrollo total; la revolución insurgente de los mexicanos, sus principales personajes; el triunfo de ella, la Independencia de México; el siglo del liberalismo y positivismo; la intranquilidad de esos momentos; los deseos desbordados de potencias extranjeras de apoderarse de lo nuestro; la llorada amenaza primero y luego el apoderamiento forzoso de la mitad de nuestro territorio nacional; la gran etapa del juarismo y sus próceres; el advenimiento del porfirismo, que ahora está en plena y justa revisión; la revolución de 1910, sus benéficos resultados; el siglo XX, el progreso que se manifiesta en éste, algunos trastornos sociales que se dominan y se encausan por los caminos de la ley; etcétera. Gerardo Argueta Saucedo, Cronista de Acámbaro, inquieto y diligente investigador de la historia de su lugar, revisa, estudia y escudriña todos esos sucedidos históricos en relación al devenir largo de la historia de San Francisco de Acámbaro, en esta su obra titulada: Acámbaro, la puerta de la Historia en el Bajío. Frontera de Culturas. Lo que en estos renglones estamos tratando de prologar, lo que resulta un poco difícil, cansado, pero no tedioso, pues el trabajo de Argueta Saucedo está bien saturado de datos, muy documentados, sacados de fuentes escritas que se encuentran en bibliotecas y repositorios que recorrió y escudriñó, como lo demuestra en el texto de su libro. Acámbaro. La puerta de la Historia en el Bajío, es el resultado de un largo y arduo trabajo de investigación, meditación y redacción, que nos delinea y profundiza todo el devenir histórico acambarense; haciéndose sumamente notorio que el cronista tiene inclinación especial hacia el periodo prehispánico regional, dado el buen número de datos que nos proporciona, en lo cual se gasta mayor espacio del impreso de Gerardo Argueta. Lo

anterior no hace que desmerezcan los sucedidos de los otros tiempos, que también pecan de los mismos aciertos. Al autor le brota el orgullo, nacido del amor al terruño y se nota al narrar lo sobresaliente de las culturas autóctonas, la colonización de Acámbaro, su españolamiento, lo notorio y bueno de la época colonial, su aportación material y humana para lograr nuestra independencia, la estructuración y graduación que en Acámbaro recibe el ejército insurgente, la herencia artística y arquitectónica que nos deja el periodo del mestizaje novohispano y se duele del cambio negativo que ha tenido el bello Acámbaro colonial, al feo modernismo arquitectónico, sin orden ni concierto ninguno. En fin, obras como ésta, de mi buen amigo Gerardo Argueta Saucedo, cronista de Acámbaro, periodista de siete suelas, celoso investigador de la historia de sus lares, vienen a enriquecer los conocimientos que del lugar se tengan y aumentar los acervos por investigar; tanto para el reciente investigador que se acerca a estos caminos llenos de vericuetos como el maduro historiador, ya sea académico o autodidacta; así como el viejo, aunque no decadente, laureado o no, historiador de añosos vuelos en esos pliegos de contenido histórico. Obras como ésta, pletórica de información histórica, se requieren con premura de todos los que llevamos a cuestas la crónica de nuestros sitios. Que ésta nos sirva de ejemplo. Al autor le decimos que lo felicitamos por llegar a la conclusión de esta primera edición de su trabajo. Sabemos, porque lo conocemos, que seguirá adelante con esa ardua tarea, con lo que nos servirá de ejemplo al gremio de los cronistas y amantes de la historia, sobre todo de la microhistoria. Isauro Rionda Arreguín, Cronista vitalicio de la Ciudad de Guanajuato, Patrimonio de la Humanidad Gavia de Rionda, en la Cruz del Pajero del Mineral de Mellado, Guanajuato, Gto. Julio de 2012.

Comentarios a la edición
El presente libro “Acámbaro, la puerta de la historia en el Bajío. Frontera de culturas”, es el resultado de una investigación personal. Surge de la necesidad social de contar con un documento básico que revalore los hechos históricos más significativos de Acámbaro desde la época prehistórica hasta nuestros días, debido a la carencia y al vacío de información prevaleciente sobre el particular. El trabajo de reconstruir acontecimientos a lo largo del tiempo no siempre es fácil; menos aún, cuando hay que partir “casi de la nada” y en medio de ello, lo azaroso que representan los datos disponibles, muchas veces aislados, parciales, mutilados o guardados con extremo recelo por personas e instituciones, lo que propicia que una buena parte se pierda o extravíe. Aun así, la labor desplegada para este libro permite que el contenido comience con un breve capítulo primero dedicado a la época prehistórica, en cuyo período el valle de Acámbaro fue testigo de la presencia del mamut. La historia sigue con los habitantes del “cielo azul” o de la cultura “Chupícuaro” en la época prehispánica, en el capítulo II. Aquí, es de aclararse de manera especial, que la referencia al pueblo de Chupícuaro es mínima, si bien el tema es apenas una parte de otra investigación más amplia de un Servidor que está asignada para otro tiempo y otro espacio. Los Capítulos III y IV sobre la época prehispánica y la conquista son nuevas aportaciones. En ambos casos, el lector tiene la esencia de nuestro origen indígena con los otomíes en la antigua Maguadan y de nuestra relación con los purépechas y los chichimecas, así como con los españoles. No menos relevante es el Capítulo V que aborda nuestro tránsito de lo indígena a lo colonial por medio de la conquista, teniendo su parte central en la re-fundación de Acámbaro de 1526. Tal hecho, de gran significación histórica, social y económica, habrá de recordarse muy especialmente en el 2026 cuando se cumplan y festejen los 500 años de nuestra incorporación a la cultura hispana: 1526-2026. El capítulo VI, relativo al Acámbaro en la época colonial del siglo XVI, aborda desde la Guerra Chichimeca y la Encomienda de Acámbaro-Apaseo hasta las minas de plata y los caminos del Bajío. El capítulo VII destaca la producción agrícola y ganadera en el Bajío y las construcciones civiles y religiosas de nuestra comunidad, lo que es extensivo al siglo XVIII. Tal condición denota el surgimiento y consolidación de una arquitectura acambarense muy propia de su género. También resalta el trascendental paso del pueblo de Acámbaro de la Provincia de Michoacán a la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato (1786); la notable presencia de las haciendas en la región y el otorgamiento del diezmo y el crédito eclesiástico. El capítulo VIII, sobre el México independiente del siglo XIX, menciona la intervención de Acámbaro en la lucha armada de 1810, destacando el nombramiento de don Miguel Hidalgo y Costilla como “Generalísimo de América”, el 22 de octubre de ese año,

así como la consumación del ideal libertario de 1821; la adopción de la imagen de la Virgen del Refugio como Patrona de Acámbaro a mediados de la centuria y la llegada del ferrocarril a la comunidad en mayo de 1883. Incluso, el nombramiento de Acámbaro como Ciudad en noviembre de 1899. En el capítulo IX, referente a la Revolución de 1910-17 y al México posrevolucionario, muy interesante es el tema del ejido, un proceso que inicia en 1915 y concluye en 1941, además de los hechos trascendentes que distinguieron al “lugar de magueyes” a lo largo del siglo XX y su paulatina integración al mundo global en el inicio del siglo XXI. En todo el proceso histórico de integración social y económica, la localidad de Acámbaro ha sido una frontera regional de culturas y un punto estratégico, geográfica y políticamente, que entrelaza el desarrollo comunitario y la vida cotidiana de la población. Con base en ello, Acámbaro se reafirma como “la puerta de la historia en el Bajío”. Por fortuna, en cada capítulo de esta obra surgen nuevas ideas y líneas de investigación para futuros trabajos tanto para aficionados a la historia regional como para los académicos de alto nivel de especialización. Por lo tanto, es de esperar que todo tema o asunto sea siempre constructivo y sirva para seguir conformando el “Gran Libro” que sobre Acámbaro aún hace falta elaborar para beneplácito de las actuales generaciones. “Acámbaro, la puerta de la historia en el Bajío. Frontera de culturas” es una oportunidad para conocer y revalorar nuestro presente en el pasado, pero también para encauzar positivamente nuestro futuro desde el presente. A la distancia de 500 años, desde su re-fundación en 1526, Acámbaro ha sido y es testigo y protagonista de grandes cambios, abarcando dos milenios. Por eso, es y será siempre con orgullo una Ciudad con historia que estará siempre abierta para todas y todos en el mundo global del Tercer Milenio.

Gerardo Argueta Saucedo, Cronista de la Ciudad de Acámbaro, Guanajuato. Septiembre de 2012.

Introducción

Perfil Básico del Municipio de Acámbaro, Guanajuato
Un pueblo con historia
Acámbaro es una localidad de origen indígena en donde pueden admirarse magníficas obras arquitectónicas pertenecientes a la etapa de la Colonia. Los primeros pobladores de la región de Acámbaro pertenecieron a la Cultura “Chupícuaro”, también conocidos como los habitantes del “cielo azul”. Acámbaro, en lengua purépecha es: “Akamba”, maguey; y “ro”: lugar, que significa: “Lugar de magueyes”. En otomí es: Maguadán, que expresa lo mismo. El Acámbaro indígena se fundó por el año 1275, siendo una aldea indígena. En ese año tuvo lugar la primera y verdadera fundación, tal y como lo refería Rafael Ferreira León, historiador y cronista comunitario de la ciudad en los años 60 del siglo XX. El proceso de la conquista del Acámbaro indígena data del año de 1522 con las primeras incursiones de los españoles a la región de Michoacán, concluyendo en 1526. El cronista y exdirector del Archivo Histórico del Gobierno del Estado de Guanajuato, Isauro Rionda Arreguín, comenta que Acámbaro fue re-fundado bajo un proyecto “a la española” por el cacique otomí, Señor de Xilotepec, don Nicolás de San Luis Montañés, con el nombre de “San Francisco de Acámbaro”. En ese entonces era Provincia de Michoacán de la Nueva España, adscrita a la Corona Española. La re-fundación de hecho, o la segunda fundación, tuvo verificativo entre el 19 y el 28 de septiembre de 1526 conforme a una Congregación de Indios: otomíes, purépechas y chichimecas. Don Nicolás de San Luis Montañés, Merecedor de la Confianza de Hernán Cortes, Cacique Natural de Tula y Jilotepec y Deudo de la Casa Imperial de Moctezuma, firmó el Acta de Fundación el 25 de noviembre de 1535. Esto ocurrió una vez que la Real Audiencia de México autorizó la integración del Pueblo Nuevo. Así, la re-fundación fue no sólo de hecho en 1526 sino de derecho en 1535. Si bien la conquista del territorio de Acámbaro indígena abarcó un período de 4 años: 1522-1526, la de la re-fundación duró 9 años: 1526-1535. Todo el proceso de conquista, colonización e incorporación a la cultura hispana duró 13 años: 1522-1535. Desde entonces, la vida comunitaria de Acámbaro cambió y de la fusión de la raza indígena con la española surgió

el mestizaje. A partir del año de 1786, Acámbaro comenzó a desincorporarse de la Provincia de Michoacán y formó parte de la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato. Durante la etapa de la Guerra por la Independencia Nacional, el 22 de Octubre de 1810, en la localidad se nombró “Generalísimo de América” al Cura de Dolores, don Miguel Hidalgo y Costilla, según lo acordó la Oficialidad del Ejército Insurgente, reunida en Consejo Militar. El Ejército Insurgente, integrado por 80 mil hombres, fue reestructurado, lo que significó el germen de la “semilla” del actual Ejército Mexicano. Acámbaro fue declarado entonces “Cuartel General” del “Ejército Grande de América”. Ya en la etapa del México Independiente del siglo XIX, la localidad dejó de ser “San Francisco de Acámbaro” y retomó el nombre original de Acámbaro. En el mes de noviembre de 1899, por Decreto del XVIII Congreso del Estado de Guanajuato y siendo Gobernador el Lic. Joaquín Obregón González, la Villa de Acámbaro adquirió el grado oficial de Ciudad tanto de hecho como de derecho. El Decreto entró en vigor el día 12 de ese mes y año y desde esa fecha, Acámbaro tiene la categoría constitucional de Ciudad.

Territorio fértil y bondadoso
Acámbaro en el Estado de Guanajuato es parte integral de la historia nacional del país. La localidad está ubicada en el centro-occidente de la República Mexicana. El marco geográfico y físico de Acámbaro indica que el municipio pertenece a la Región IV Sureste de Guanajuato, también conocida como el bajío “guanajuatense”. Los otros bajíos, así denominados, son el bajío “zamorano” y el “moreliano”a. Acámbaro es el punto intermedio entre el guanajuatense y el moreliano. Un bajío más, el queretano, se localiza en el oriente de ese Estado y el Río San Juan, afluente del Extoraz, que riega el Plan de San Juan del Río. Ubicada en el sureste del Estado de Guanajuato, la ciudad de ACÁMBARO es una FRONTERA regional de CULTURAS con los actuales pueblos de origen purépecha de Michoacán, en donde en el siglo XVI hubo una intensa labor de evangelización y de edificación de conventos y colegios; como también un notorio desarrollo agrícola y textil. Acámbaro es uno de los 46 municipios que integran el Estado de Guanajuato, siendo los demás los de Abasolo, San Miguel de Allende, Apaseo el Alto, Apaseo el Grande, Atarjea,
a.- Referencias concretas a lo que es el territorio del Bajío se encuentran, en: 1.- González, Pedro; “Geografía Local del Estado de Guanajuato”; Ed. La Rana, Guanajuato, Gto., 1904, p. 37-38; 2.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro, Guanajuato (1915-1941)”, Ed. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana y Secretaría de Gobernación, 1993, México, D. F., p. 19-20; y 3.- Pérez Piña, José Luis Marcos, y Bocanegra Solorio, Anahí; “Acámbaro, Lugar de Magueyes”, Colección Monografías Municipales de Guanajuato; 2010, 1ª. Edición, Gobierno del Estado de Guanajuato; Guanajuato, Gto., p. 14.

Celaya, Ciudad Manuel Doblado, Comonfort, Coroneo, Cortazar, Cuerámaro, Doctor Mora, Dolores Hidalgo, Guanajuato capital, Huanímaro, Irapuato, Jaral del Progreso, Jerécuaro, León, Moroleón, Ocampo, Pénjamo, Pueblo Nuevo, Purísima del Rincón, Romita, Salamanca, Salvatierra, San Diego de la Unión, San Felipe, San Francisco del Rincón, San José Iturbide, San Luis de la Paz, Santa Catarina, Santa Cruz de Juventino Rosas, Santiago Maravatío, Silao, Tarandacuao, Tarimoro, Tierra Blanca, Uriangato, Valle de Santiago, Victoria, Villagrán, Xichú y Yuriria. Guanajuato es la entidad número 22 de las 32 que integran la división geográfica y política de la República Mexicana, incluyendo el Distrito Federal. Guanajuato tiene una superficie de 30 mil 460 kilómetros cuadrados, que representan el 1.54% del territorio nacional. La entidad está ubicada entre los paralelos 19 grados 55 minutos y 21 grados 52 minutos de latitud norte, o sea, al norte de la línea del Ecuador, y entre los meridianos 99 grados 39 minutos y 102 grados 5 minutos de latitud oeste. Al norte, Guanajuato colinda con San Luis Potosí; al este, con Querétaro; con Jalisco al oeste y con Michoacán al sur. Guanajuato, conforme al Censo de Población y Vivienda 2010, registra 5 millones 486 mil 372 habitantes. De este número, 2 millones 639 mil 425 son hombres y 2 millones 846 mil 947 mujeres. La tasa de crecimiento anual es de 1.6% b. Los 46 municipios de la entidad agrupan a 4 mil 824 comunidades rurales y está dividida en cinco zonas o regiones como son la Sierra Gorda, la Sierra Central, el Bajío, los Altos y los Valles Abajeños en donde está Acámbaro, junto con Yuriria, Moroleón, Uriangato, Santiago Maravatío, Salvatierra, Tarimoro, Tarandacuao, Jerécuaro y Coroneo, lo mismo que una parte del Valle de Santiago, Jaral del Progreso, Celaya y Apaseo el Alto. A su vez, las coordenadas geográficas de Acámbaro conforme a este marco general indican que está “situado a 100º 43’ 24” de arco, equivalente a 6 horas, 42 minutos y 56.6 segundos de longitud, al oeste del Meridiano de Greenwich y a los 20º 02’ 01” de latitud norte, tomando como punto central la torre del templo parroquial de San Francisco de Asís de esta ciudad” c. La altitud es de 1 mil 850 a 2 mil 100 metros sobre el nivel del mar (MSNM). Acámbaro colinda al norte con Tarimoro; al oeste, con Salvatierra; al este, con Jerécuaro y Tarandacuao, y al sur con Zinapécuaro, Michoacán. El municipio tiene 130 comunidades, de las cuales 96 cuentan con una delegación d. Registra una extensión territorial de 939.20 kilómetros cuadrados que representan 93 mil 929 hectáreas, lo mismo que el 3.07% de la superficie total del Estado y el 10.9 % de la región sureste. Por su hidrografía, Acámbaro es parte de la Cuenca del Río Lerma que lo atraviesa de este a oeste. Recibe los escurrimientos de diversos arroyos como El Oyamel, Sanguijuela, Nacional, Tarandacuao, La Luna, San José, San Antonio y Rancho Viejo. Otros lagos son el artificial de la presa “Solís” y el natural de Cuitzeo.
b.- El Censo de Población y Vivienda 2010 (INEGI), con datos al 12 de junio de ese año, reportó para el país la existencia de 112 millones 336 mil 538 habitantes, ocupando el décimo primer lugar en población a nivel mundial. De la cifra oficial, 57 millones 481 mil 307 son mujeres (51.2%) y 54 millones 855 mil 231 son hombres (48.8%). Hay en la República Mexicana 95.4 hombres por cada 100 mujeres. c.- Pérez Piña, José Luis Marcos, y Bocanegra Solorio, Anahí; “Acámbaro, Lugar de Magueyes”, Colección Monografías Municipales de Guanajuato; 2010, 1ª. Edición, Gobierno del Estado; Guanajuato, Gto., p. 9. d.- Op. Cit., p. 10.

La orografía de Acámbaro en la región de los Valles Abajeños indica que le distingue una cadena montañosa por los Cerros Tule, Picacho, Cerro Blanco, Culiacán y Cerro Grande, Los Amoles, El Capulín, Cuevas de Moreno, La Sierra de los Agustinos y el Cerro de las Siete Cruces. El tipo de orografía de Acámbaro es semiplana y sólo tiene la zona montañosa de la Sierra de los Agustinos. Las principales elevaciones son el Cerro del Toro, San Andrés, Cerro Ancho, Cerro Gordo, Las Mujeres y Prieto, Moreno, Los Divisadores, Las Tortugas y San Miguel. El 56% de la superficie es semiplana; el 30% zona plana y el restante es un área montañosa o accidentada. La estructura del suelo es arcillosa con tierras de temporal, riego y pequeña propiedad. El suelo del municipio revela que tiene como característica la de una sedimentación en lagos y ríos, lo que produce un cieno pegajoso que resulta ideal para el trabajo de la alfarería. Esta condición seguramente fue un notable factor en el uso del barro para la producción de cerámica entre los antiguos habitantes de Chupícuaro. Su clima es semicálido y subhúmedo. Los meses más calurosos son mayo y junio con una temperatura máxima de 30 grados centígrados y los más fríos son enero y febrero entre 5 y 10 grados centígrados. La temperatura media anual es de 18 grados centígrados. Del marco social de Acámbaro, conforme al Censo de Población y Vivienda 2010, se tiene que registra 109 mil 030 habitantes: 51 mil 803 son hombres y 57 mil 227 mujeres, con una población económicamente activa de 26 mil 011 pobladores. En el año 2000, había 110 mil 718 habitantes, según los datos del XII Censo General de Población y Vivienda: 51 mil 939 eran hombres y 58 mil 799 mujeres, con una población económicamente activa de 30 mil 865 personas y la inactiva de 49 mil 261 habitantes. En 1990 existían 112 mil 450 habitantes conforme a lo revelado por el Instituto Nacional de Estadística, Geográfica e Informática (INEGI). La mayoría de los inmigrantes que alberga Acámbaro proceden de entidades como Michoacán, el Distrito Federal, Estado de México, Querétaro y, entre otros, Jalisco. Adicionalmente, la ciudad cuenta con una aceptable infraestructura educativa, destacando más de 290 escuelas de diferentes niveles, además de áreas para la recreación, deporte, salud, vivienda y comunicaciones y transportes. En el marco económico del municipio, sobresale el potencial de desarrollo basado en el sector agropecuario, disponiendo de tierras de aceptable calidad y agua para riego. Maíz, sorgo y trigo son los principales productos agrícolas. Otros sectores son el ganadero, la industria manufacturera y la explotación forestal en madera de pino y encino; minería con bancos de balastre, tepetate y tezontle; pesca, turismo, comercio, servicios financieros y administración pública. A la tradicional elaboración de pan se agregan como complemento frutas secas. Entre su variedad destacan las famosas “acambaritas”, el pan tallado, especial y ranchero. La gastronomía es única tanto de la región como de sus mercados y centros de abasto popular, lo mismo que las hierbas medicinales. En lo referente a su cocina, constituye ésta un importante factor económico para cientos de familias, pues permite obtener ingresos

adicionales. Lo mismo ocurre con la cerámica de alta temperatura y sus dulces regionales como las cocadas, los ates y hasta la cajeta, el jamoncillo y las conocidas bolitas de leche. Todo es de fabricación casera. En cuanto al marco o perfil histórico-cultural, el municipio de Acámbaro dispone de un amplio y variado calendario de fiestas populares y religiosas: El 4 de julio es la festividad en honor a la Virgen del Refugio, Patrona espiritual de la ciudad desde mediados del siglo XIX, y el 4 de octubre en honor al Santo Patrono, San Francisco de Asís, que lo es desde el siglo XVI. Tiene tradiciones y costumbres y su patrimonio cultural es de gran valor social e histórico. En el marco jurídico-político, la ciudad de Acámbaro tiene su legislación, siendo la Ley Orgánica Municipal y el Marco Reglamentario Municipal, que incluye el Bando de Policía y Buen Gobierno, la base de la actuación y las decisiones de los miembros del H. Ayuntamiento en turno.

Ciudad pacífica y progresista
A través de los siglos, Acámbaro ha pasado de Aldea y Congregación de Indios a Villa y Ciudad. Hoy, es la localidad más importante del sureste de Guanajuato y social y turísticamente una de las 13 denominadas “Ciudades Coloniales” del Estado. Como un sitio ideal para el descanso, alberga promisorias perspectivas de modernización y desarrollo social. En la vida cotidiana de sus pobladores mantiene vivo el valor humano de toda comunidad sana de la provincia mexicana: La amable hospitalidad. Es así que Acámbaro en el México del siglo XXI, es un municipio pacífico y progresista, que invita a conocerlo por propios y extraños tanto del país como del extranjero como “La puerta de la historia en el Bajío. Frontera de culturas”.

Capítulo I

Época Prehistórica

El Mamut en la región de Acámbaro
1.- “Cuerno de la tierra”
Los antecedentes de la región de Acámbaro se remontan a la época prehistórica, antes de la presencia de los primeros habitantes de la Cultura “Chupícuaro”. O mejor aún, en el tiempo de las vastísimas praderas del gran valle donde llegó a habitar1 el mamut. El término “Mammuthus” es un género extinto de mamíferos proboscídeos de la familia Elephantidae, conocidos como mamuts. Existieron durante el período Neógeno, desde hace aproximadamente 4.8 millones de años hasta 3 mil 700 años atrás, en las épocas del Plioceno, Pleistoceno y Holoceno. Se han descrito numerosas especies, siendo el mamut lanudo la más conocida de todas. Hay fósiles en Norteamérica, Eurasia y África2. Otra versión indica que durante el Pleistoceno -una época geológica que va de los 2.5 millones de años a los 10 mil antes de nuestra era, en cuyo último periodo los seres humanos colonizaron el continente americano, caminaban manadas de enormes mamuts3. El nombre ruso de los mamuts, del cual deriva su nombre en otras lenguas, es Mamoht. Proviene del antiguo ruso Mammot y este a su vez, proviene de la expresión en lengua mansi mang ont, con el significado: "Cuerno de la tierra"4. En castellano se conocen con el nombre de mamuts, que no debe confundirse con el género Mammut, que incluye los mastodontes y que pertenecen a otra familia (Mammutidae)5.

2.- Centro y occidente del país
El medio ambiente de la región de Acámbaro era propicio para el desarrollo del paquidermo, si bien es un animal que buscaba los bosques, los pastizales y las tundras en todo lo que hoy es el centro y el occidente del país6. A excepción de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Guerrero, Colima, Nayarit y Baja California, los 24 Estados restantes han registrado presencia de mamut, en más de 270 localidades7. Había un enorme
1.- Los fósiles petrificados de mamut que se han encontrado en la región de Acámbaro en las últimas tres décadas (1980-2010) son exhibidos en los Museos de Acámbaro: Museo Local, en Abasolo No. 10, esquina con Morelos; Museo de Nuevo Chupícuaro “Fray Bernardo Padilla” y Museo “Waldemar Julsrud”, en 5 de Febrero No. 180, esquina con Javier Mina. 2.- Wikipedia, la Enciclopedia Libre (28/ Abril/ 2011). 3.- Revista National Geographic en Español, “México, Tierra de Mamuts”, 30/04/2011, p. 2 4.- Wikipedia, la Enciclopedia Libre (28/ Abril/ 2011). 5.- Wikipedia, la Enciclopedia Libre (28/ Abril/ 2011). 6.- Aguilar, Alonso Ricardo; “El Mamut en el Bajío”, Conferencia; Auditorio del Museo de Nuevo Chupícuaro, jueves 24 de febrero de 2011, Nuevo Chupícuaro, municipio de Acámbaro, Gto. 7.- Revista National Geographic en Español, “México, Tierra de Mamuts”, 30/04/2011, p. 3

Aguilar, Alonso Ricardo; “El Mamut en el Bajío”, Conferencia; Auditorio del Museo de Nuevo Chupícuaro, 24 de Febrero de 2011; Nuevo Chupícuaro, Acámbaro, Gto.

sistema lacustre interconectado, muy atractivo para la fauna de la época al proporcionar suficiente agua dulce y comida abundante8; por eso no es casual el descubrimiento de restos de mamuts en muchas partes del Estado de México, en un eje que va de La Paz a Ecatepec, municipios mexiquenses, (con) más de 100 sitios con osamentas. En el Distrito Federal también se encontraron restos en la Villa de Guadalupe y durante la construcción de la estación Balderas del Metro de la ciudad de México 9. De acuerdo a las características de la región del Bajío, el mamut recorrió áreas de Michoacán y Guanajuato, un bien identificado “triángulo” entre la actual presa “Solís” de Acámbaro, el lago de Cuitzeo y la laguna de Chapala, espacio “ideal” para la sobrevivencia de tan interesante animal. Por eso, sitios como Nuevo Chupícuaro en Acámbaro constituyeron una “zona de mamut”, semejante a la Cuenca de México 10. Se sabe que los primeros registros de presencia de mamuts se remontan al siglo XVI, si bien ya durante el Virreinato “varios cronistas narraron el hallazgo de estos huesos descomunales, atribuidos a una raza previa al diluvio” 11, pero teniéndose el estudio paleontológico serio hasta los primeros años del siglo XIX, debieron esperar la certificación correspondiente. Al paso de los años y las décadas, esos hallazgos se han multiplicado con costillas, tibias y molares encontrados desde 1926 por lo menos, en Santa Isabel Ixtapan, Estado de México, pasando por los alrededores del antiguo Lago de Texcoco -e incluyendo la zona cercana de Tocuila (1996)-, hasta la región de Nuevo Chupícuaro en Acámbaro, en junio de 2009. En México se conocen 17 sitios en donde los hallazgos de mamut representan alguna relación con el hombre, de acuerdo con Joaquín Arroyo, Oscar Polaco y Eileen Johnson12, toda vez que el primero fue en el Cerro de Las Palmas, Tacubaya, en 1860 13, como resultado de estudios relacionados con la prehistoria de México, llevados a cabo por una Comisión Científica Francesa y que iniciaron la búsqueda de los primeros pobladores de México. A este suceso siguieron otros en León, Tequizquiac, Estado de México, pero
8.- Op. Cit., p. 3 9.- Op. Cit., p. 3 10.- Margarita del Olmo Calzada, Doctora en Antropología Física, Investigadora del INAH y Directora del Museo Antropológico de Tepexpan de Acolman, Estado de México. Destaca que el tipo de hábitat de la región era muy propicio para el mamut, lo mismo la presencia del río Lerma y sus afluentes portando agua hacia las praderas y los bosques de la zona. Además, no excluyó su “posible convivencia” con los habitantes de la cultura “Chupícuaro” en el período del preclásico superior. Para ella, la presencia de este animal en la región data de hasta 30 mil años de antigüedad. Manifiesta que consumía 200 litros de agua al día y 80 kilogramos de comida; medía más de cinco metros de alto y 7 u 8 de largo, en: “La Búsqueda de Evidencias Culturales en Chupícuaro, Guanajuato”, Conferencia; Museo Comunitario “Fray Bernardo Padilla” de Nuevo Chupícuaro, Gto., Auditorio, 9 de diciembre de 2011, Acámbaro, Gto. 11.- Aguilar, Alonso Ricardo; “El Mamut en el Bajío”, Conferencia; Auditorio del Museo de Nuevo Chupícuaro, jueves 24 de febrero de 2011, Nuevo Chupícuaro, municipio de Acámbaro, Gto. 12.- Revista National Geographic en Español, “México, Tierra de Mamuts”, en: www.muyinteresante.com.mx, 30/ 04/ 2011, p. 3 13.- Op. Cit., p. 3

fue hasta 1945 en Tepexpan14 cuando hubo noticia de que había vestigios asociados con lítica, es decir, herramientas de piedra. Trece años después surgieron nuevas evidencias con huesos y marcas hechas por el hombre15. En 1946 hubo una más en Arroyo de Chorreras, Tamaulipas. Entre 1952 y 1954 en Santa Isabel Iztapa, Estado de México, se encontraron huesos de mamut con marcas líticas con referencia a 9 mil años mediante pruebas de radiocarbono. Así, surgieron hallazgos en el Estado de México, en Reyes Acozac (1956), San Bartolo Atepehuacan (1957) y los Reyes La Paz (1974) con un registro de 18 mil 280 años, aproximadamente16. Por esta época se tuvieron otros más en Tamaulipas, Jalisco y Valsequillo en donde también se encontró lítica adherida al molar de un mamut. En “El Cedral”, San Luis Potosí, surgieron más de 20 vestigios de mamuts entre 1977 y 1980 y la evidencia de actividad humana más antigua registrada en México que es de hace unos 32 mil años17. No faltaron más vestigios en Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Distrito Federal y Tecuila, en Texcoco, todos ellos conservados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a través de una Colección Paleontológica.

3.- “Corredor cultural” del mamut
A nivel regional, en Michoacán los hallazgos de mamut han sido notorios en la ribera del Lago de Cuitzeo, así como en la región noroeste del municipio de Santa Ana Maya, en el camino viejo entre esa localidad y Huacao18, en el año de 1960. A fines de la primera década del siglo XXI, “un campesino literalmente tropezó con un colmillo de otro animal semejante, que al parecer murió joven. Esto determina a la región como un punto de confluencia de diversidad de animales”19, que quizá fueron un medio de supervivencia para grupos de cazadores y recolectores20, con una antigüedad estimada entre 2 mil y 9 mil años21. Al inicio de la primera década del siglo XXI, también se encontraron restos en la colonia “Maravatío”, en la periferia de la ciudad michoacana de Maravatío. En Guanajuato, los fósiles localizados proceden de Pantaleón22, San Cayetano y
14.- Op. Cit., p. 4 15.- Op. Cit., p. 4 16.- Op. Cit., p. 4 17.- Op. Cit., p. 4 18.- Autores Varios; “Monografía de Santa Ana Maya, Michoacán”; Ed. CIDEM y Ayuntamiento Municipal, Período 2008-2011; Ed. Morevallado; febrero de 2011, Morelia, Michoacán, p. 59 19.- Op. Cit., p. 59-60 20.- Op. Cit., p. 60 21.- Op. Cit., p. 60, y Angelina Macías, G.; “La Cuenca de Cuitzeo”, en: Enrique Florescano (coordinador); Historia General de Michoacán; Tomo I, Instituto Michoacano de Cultura; 1989, México, p. 172 22.- García Moll Roberto, y García Cook, Ángel, Coordinadores; “Homenaje a Román Piña Chan”; Ed. INAH; Serie: ”Arqueología”, 1ª. Edición; 1989, México, D.F., p. 7, y Flores Villatoro, Dolores, “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro…”, INAH; 1992, México, D.F., p. 13

Nuevo Chupícuaro, en el municipio de Acámbaro, al igual que en Puruagua, en Jerécuaro 23, y en Coroneo24 en donde la mega fauna incluye “mamut” 25 y “bisonte”26. Con base en lo anterior, una ruta regional de mamut es posible desde Huacao hasta Puruagua, integrando a municipios de dos Estados como Michoacán y Guanajuato. Incluso llevaría a crear un “corredor cultural” sobre vestigios del paquidermo, ratificando que el centro y el occidente de la República Mexicana fueron espacios adecuados para este animal. Ante tales evidencias, el biólogo Ricardo Aguilar Alonso27 considera posible realizar un proyecto de “rescate” de la presencia del mamut, e incluso, en un ámbito más ambicioso, integrar “Museos de Sitio”28. Aguilar Alonso afirma “abajo de nosotros, a varias capas de profundidad de la tierra, hay interesantes vestigios que nos pueden aportar todavía mucha información”29 sobre el tema. La investigadora del INAH, Margarita del Olmo, comenta que en una labor de salvamento de un mamut se hace una minuciosa inspección del sitio en donde es localizado. Posteriormente, hay un trabajo de restauración en laboratorio para analizar y “limpiar” los huesos. Y aquí, en ocasiones, hay patologías o enfermedades en los animales que permiten saber cómo vivieron y cómo llegaron a morir, siendo entre otros, el cambio climático, la falta de alimentación, la caza o la combinación de todos estos factores30. La zona pantanosa que distinguió a Acámbaro en la prehistoria aporta hoy vestigios como los del Museo Comunitario “Fray Bernardo Padilla” de Nuevo Chupícuaro, Guanajuato31. Lamentablemente, la paleontología en el Bajío no tiene presencia, olvidándose el gobierno del Estado y la Federación de estos hallazgos relevantes. En cuanto a los restos de mamut en la comunidad de Nuevo Chupícuaro, éste “es
23.- Se exhiben restos de Mamut en el inmueble de la Casa de la Cultura, aunque lamentablemente no se hace ninguna alusión al tema en la monografía de Jerécuaro: Alcántara Rivera, Ma. Teresa Obdulia Edith; “Jerécuaro”; Ed. Padilla Hermanos Impresora, S. A. de C. V., Colección de Monografías Municipales de Guanajuato; Ayuntamiento de Jerécuaro y Gobierno del Estado de Guanajuato; Julio de 2010, León, Gto., p. 15 24.- Ortiz Guerrero, Josefa; “Monografía de Coroneo”; Ed. Linotipográfica Dávalos Hermanos, S. A. de C. V., Colección de Monografías Municipales de Guanajuato; Ayuntamiento de Coroneo y Gobierno del Estado de Guanajuato; Noviembre de 2010, León, Gto., p. 63 25.- Op., Cit., p. 63 26.- Op., Cit., p. 63 27.- Aguilar, Alonso Ricardo; “El Mamut en el Bajío”, Conferencia; Auditorio del Museo de Nuevo Chupícuaro, jueves 24 de febrero de 2011, Nuevo Chupícuaro, municipio de Acámbaro, Gto. 28.- Op. Cit. 29.- Op. Cit. 30.- Del Olmo Calzada, Margarita; “La Búsqueda de Evidencias Culturales en Chupícuaro, Guanajuato”, Conferencia; Museo Comunitario “Fray Bernardo Padilla” de Nuevo Chupícuaro, Gto., Auditorio, 9 de diciembre de 2011, Acámbaro, Gto. La especialista en huesos de mamut reveló que los vestigios encontrados a mediados de 2009 en una casa particular de Nuevo Chupícuaro sí estuvo bien protegido y que fue buena la restauración llevada a cabo para su posterior exhibición en un área del Museo. 31.- Aguilar, Alonso Ricardo; “El Mamut en el Bajío”, Conferencia; Auditorio del Museo de Nuevo Chupícuaro, jueves 24 de febrero de 2011, Nuevo Chupícuaro, municipio de Acámbaro, Gto. Los mamuts “aparecen hoy al paso del tiempo”, a decir de Alonso Ricardo Aguilar, no sin destacar que falta un proyecto de recuperación de sus vestigios. Por eso, refiere que es conveniente involucrar en esta labor a los gobiernos locales y estatales, pero sobre todo al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

algo muy especial”32 en la historia reciente de Acámbaro del siglo XXI 33, a decir de Ricardo Aguilar, representante del Museo de Paleontología de Guadalajara 34, puesto que este animal “debió medir entre 4 y 5 metros”35. Un mamut “llegó a vivir hasta 70 años, en condiciones normales y al morir, generalmente lo hacían por inanición” 36.

4.- Desde la migración del norte hasta la extinción
La presencia del mamut en el Bajío pudo ser el resultado de una gran migración que hubo desde hace miles de años desde el continente africano, en donde surgió, y que llegó a América y de allí a zonas específicas como las de Acámbaro, no sin enfrentar una era de glaciación37. Le acompañó una rica fauna silvestre con lobos, conejos, zorrillos, caballos y zorros, entre otros animales38. En cuanto a la extinción del mamut, ésta ocurrió “hace más de 10 o 18 mil años debido a una probable cacería excesiva o quizá al cambio climático que sufrió el planeta” 39. La mayoría de los mamuts se extinguieron a finales de la última glaciación. Aún no se ha encontrado una explicación definitiva de su extinción. Pocos sobrevivieron, por ejemplo, en la isla de Saint Paul (Alaska) hasta el año 6000 a. C., aproximadamente, y los mamuts enanos de la isla de Wrangel (Siberia) no se extinguieron hasta el año 2000 a. C., aproximadamente. Hay diversas teorías para explicar la extinción de los mamuts y la de la megafauna del Pleistoceno en general, pero lo más probable es que no se deba a una sola causa, sino a una combinación de varios factores. En Norteamérica la extinción de los mamuts, según los últimos descubrimientos científicos, está ubicada en 10 mil 500 y 7 mil 500 años. Para llegar a esta conclusión, los científicos se han basado en hallazgos de ADN encontrados en muestras de tierra del permafrost, en la tundra que está en Alaska junto al río Yukón. Las muestras analizadas de tierra contenían restos de orina y heces de mamut. En cambio, en Inglaterra la extinción del mamut se remonta a 14 mil años, según el descubrimiento de huesos en Shropshire, siendo en Europa occidental los restos más recientes de mamut lanudo40.
32.- Op. Cit 33.- Op. Cit. 34.- Op. Cit. 35.- Op. Cit. 36.- Op. Cit. 37.- Op. Cit. Actualmente, se han encontrado numerosos fósiles de mamut en el centro del país, incluyendo a Guanajuato, pero sobre todo en Tecuila, Texcoco, en el Estado de México. 38.- Op. Cit. 39.- Op. Cit. 40.- De: Área de exhibición de Mamut, Dirección del Museo Comunitario de Nuevo Chupícuaro, “Fray Bernardo Padilla”, mayo de 2011, y Aguilar, Alonso Ricardo; “El Mamut en el Bajío”, Conferencia; Auditorio del Museo de Nuevo Chupícuaro, jueves 24 de febrero de 2011, Nuevo Chupícuaro, Mpio. de Acámbaro, Gto.

Sin embargo, no queda exenta una excesiva caza por parte del hombre o por enfermedad. Era un animal que vivía en manadas o en grupo, no aislado. Sobresalía en su relación un matriarcado, “en donde la hembra-abuela o la anciana era la que guiaba a los demás. La madre atendía a las crías y así, disponían de hembras y machos bien cuidados” 41. Un mamut, al igual que la especie del elefante convencional hoy conocida, “tiene un período de gestación de 22 meses y al cabo de 10 años, ya puede tener hijos” 42. Entre las características del paquidermo resalta “el ser de una estatura de 4 a 8 metros de alto por unos 4 de largo”43, lo mismo que tener una defensa en forma de “C” o colmillos muy retorcidos. Había “algunos con pelo o lanudos, que son los más conocidos”44. Era de “patas planas y soportaba grandes jornadas de caminatas” 45. La notable y sorprendente presencia del mamut en el Bajío siempre será un tema de análisis y de estudio para los especialistas en la materia46, a fin de no dejarlo perder en el tiempo, aun cuando haya intentos científicos por ‘revivirlo’ mediante la clonación.
41.- Op. Cit. 42.- Op. Cit. 43.- Op. Cit. 44.- Op. Cit. Entre las especies más conocidas de mamut a nivel mundial figuran las siguientes: a.- El “Mammuthus africanavus” o Mamut africano.- Se dice que apareció por primera vez hace aproximadamente 4.8 millones de años, en el Plioceno. Hay fósiles en Chad, Libia, Marruecos y Túnez; b.- Mammuthus columbi o mamut colombino, que es una de las especies más grandes. Hay fósiles en el rancho La Brea (California), en Texas, México y aún en Nicaragua; c.- Mammuthus exilis o Mamut pigmeo, una variedad enana que vivió en la isla de Santa Rosa, en el Archipiélago del Norte de California. Se extinguieron hace más de 12.000 años; d.Mammuthus imperator o el Mamut imperial era la variedad más grande de entre los mamuts de Norteamérica, con una altura de hasta casi 5 metros, e.- el Mammuthus jeffersonii o Mamut de Jefferson de Norteamérica, en donde vivió hasta hace unos 11.000 años, y f.- Mammuthus lamarmorae o Mamut de Cerdeña, que es la única especie endémica de las islas del Mediterráneo. También, g.- el Mammuthus meridionalis o Mamut meridional, siendo la primera especie en abandonar África para llegar a Eurasia y a Norteamérica a través del estrecho de Bering. Era más grande que los elefantes actuales, con una altura de 4 metros y un peso de 10 toneladas; h.Mammuthus primigenius o Mammuthus primigenius. Es el mamut lanudo que se conoce, a partir de los huesos y cadáveres congelados encontrados al norte de Eurasia, Norteamérica y Siberia. Los ejemplares más antiguos conocidos datan de sedimentos de aproximadamente 250.000 años de antigüedad, correspondiente a la Glaciación de Riss. Desapareció de la mayoría de su hábitat a finales del Pleistoceno, aunque una subespecie enana sobrevivió en la isla de Wrangel hasta aproximadamente el año 1700 a. c.; i.- el Mammuthus subplanifrons o Mamut sudafricano, que apareció hace unos 5 millones de años y es la especie más antigua de mamut. Su hábitat se extendía desde Sudáfrica hasta Kenia. Los primeros restos se descubrieron en 1928 en Sudáfrica; j.- Mammuthus sungari o Mamut del río Songhua, que era una de las especies más grandes con una altura de entre 4.5 y 5.5 metros y una longitud de 9 metros. Tendría hasta 17 toneladas de peso. El mamut del río Songhua vivió durante el Pleistoceno en el norte de China, y k.- el Mammuthus trogontherii o Mamut de la estepa, que se extendió en gran parte del norte de Eurasia y Norteamérica a finales del Pleistoceno (entre 600.000 y 250.000 años atrás). Medía hasta 4.7 metros de altura, junto con el M. Sungari y el Deinotherium. El ejemplar más completo conocido es de una hembra descubierta en 1996 en Kikinda, Serbia. 45.- Op. Cit. 46.- Op. Cit. Margarita del Olmo, Directora del Museo Antropológico de Tepexpan de Acolman, Estado de México, en relación a un grupo de científicos quienes han logrado obtener ADN de algunos restos de mamut, afirma que sí será posible “volverlo a la vida” en poco tiempo, debido a los experimentos llevados a cabo en laboratorio por medio de clonación. Para eso, habrá de utilizarse un elefante africano, similar al mamut antiguo que permita una adecuada clonación para tener una renovada especie de paquidermo. No obstante, prevé, no volverá a poblar las praderas, sino que su forma de vida será ahora más en cautiverio. El hecho es un gran avance científico y una manera de “recuperar” una especie extinguida hace miles de años.

Capítulo II

Época prehispánica

La cultura “Chupícuaro”: Los habitantes del “cielo azul”
1.- El “lugar de cielo azul” en el Preclásico
El Bajío es actualmente una región con notorios valles y montañas. Su origen, dicen los enterados, data de hasta 25 millones de años. Por su propia ubicación, el Bajío era antes un lago que surgió en el período del Pleistoceno. Pertenecía a un área invadida por material volcánico. Un río, el “Lerma”, venció los obstáculos naturales para drenar las corrientes pluviales. Así, desapareció el lago y nació el fértil Valle. Las lluvias torrenciales inundaron las tierras bajas como las de Acámbaro. Al quedar secas las tierras con el paso del tiempo, esos lugares sirvieron para la agricultura que conocieron y practicaron los pobladores de Chupícuaro, aun cuando la alfarería era su actividad principal. Los habitantes de Chupícuaro sembraban sus cultivos en terrazas o terrenos escalonados en los cerros. La Cultura “Chupícuaro” es originaria del período del Preclásico Superior o Formativo. Su época de esplendor que comprende el municipio de Acámbaro, Guanajuato, abarcó del 800 a. de c. al 200 d. de C.1 En lengua purépecha, Chupícuaro significa: “Lugar de cielo azul”. De Chupicua: Azul, y ro: lugar2. La vieja comunidad rural está hoy cubierta por el agua de la presa “Solís” y se localiza a 7 kilómetros de la ciudad de Acámbaro, en el sureste del Estado de Guanajuato3. Si bien no ha sido posible determinar el origen y destino exactos de este pueblo mesoamericano, su gran característica es la de una vasta producción de cerámica4. La agricultura fue la base de su alimentación. El cereal preferido era el maíz, mismo que se molía en metates para obtener harina. Ambas condiciones, la cerámica y la agricultura, constituyeron un claro ejemplo del paso del hombre nómada a sedentario5.
1.- Cronología, Vitrina No. 1 de la Sala de Arqueología del Museo Local de Acámbaro, Guanajuato; Flores Villatoro, Dolores, “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro, Guanajuato”; Ed. Catálogo de las Colecciones Arqueológicas del Museo Nacional de Antropología, INAH 1ª. Edición; 1992, México, D.F., p. 13, y Argueta Saucedo Gerardo, “Localización y Temporalidad” de la Cultura Chupícuaro, en: “La Cultura Chupícuaro, los Habitantes del Cielo Azul”; Ed. La Voz de Michoacán; Trabajo Personal, Inédito; julio de 2003, Morelia., Mich., s/páginas. La cronología sobre Chupícuaro es muy variada, sin embargo abarcaría desde el 800-1500 a. de C. al 200-300 d. de c., independientemente de que hay referencias que la ubican hasta 3 mil años a. de C., cuya existencia actual entonces de sus vestigios en forma global sería de unos 5 mil años de antigüedad. 2.- “La Cultura Chupícuaro, los Habitantes del Cielo Azul”, Documento; Oficina Regional de Turismo de Acámbaro, Gto; www.guanajuato.gob.mx/cibercuates/prehispanica.htm., pág. 1; Flores Villatoro, Dolores, “El Arte Cerámico de Chupícuaro”, en: “México Desconocido, Cultura del Occidente”, en: mexicodesconocido.online, y García Ríos, Jaime; “Orígenes y Desarrollo del Pueblo de Tarandacuao (Época Prehispánica y Colonial)”, Tesina para obtener el Titulo de Licenciado en Historia; UMSNH, Escuela de Historia, Morelia, Mich., agosto del 2000, p. 10 3.- Flores Villatoro, Dolores; “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro, Guanajuato”, INAH; 1992, México, p.12 4.- Ibídem., p.13, y Porter, Muriel Noé; “Excavations At Chupícuaro, Guanajuato”, Ed American Philosophical Society; New Series-Volume 46, Part 5; 1956, diciembre; Philadelphia, Estados Unidos, p. 584 a 636 5.- “La Cultura Chupícuaro, los Habitantes del Cielo Azul”, Documento; Oficina Regional de Turismo, Zona Sur; Coordinadora de Turismo de Guanajuato; Sede: Acámbaro, Calle Pino Suárez No. 78-A, Centro, abril de 2005 New Series-Volume 46, Part 5; 1956, diciembre; Philadelphia, Estados Unidos, p. 584 a 636

Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán; 1998, Acámbaro, Gto., p. 16

Pintura: Pueblo de Chupícuaro; Sala de Arqueología del Museo Local, Acámbaro, Gto.

2.- La “cultura del barro”
A la de Chupícuaro se le llamó también la “cultura del barro” por el uso que de éste material hacían sus pobladores para la elaboración de vasijas y objetos diversos. Según los historiadores interesados en estudiar su desarrollo, refieren su florecimiento después del año 500 a. de C. Algunos más, le asignan un periodo de 400 a. de C. al 200 d. de C.; entre el 500 a. de C. al 300 d. de C., o bien, entre el 800-1500 a. de C. al 200-300 d. de C. La aldea del pueblo de Chupícuaro se localizó en la frontera norte de Mesoamérica y justo al occidente del Altiplano Central, en las lomas cercanas al río Lerma y su afluente, así como el río Coroneo o Tigre. Chupícuaro quedó asentado en medio de ambos ríos, el Lerma y el Tigre o Coroneo6. Sus Habitantes vivían en chozas o jacales elaborados con lodo, plantas y hojas de la región. Tuvieron un notable culto a la vida y a la muerte. A los muertos los hacían acompañar de ofrendas7 y los enterraban en diferentes posiciones, lo que es interpretado por algunos arqueólogos como parte de la pertenencia a un grupo social determinado. Incluso, se llegaba a sacrificar a un perro para que acompañara al difunto en su tránsito hacia el mundo ultraterreno8. También rendían culto a la maternidad y a la fertilidad de la tierra 9. Como el pueblo aldeano y pacífico que era, sin grandes construcciones como otras civilizaciones prehispánicas como Teotihuacán o Tenochtitlán, recurrió a la recolección de frutas y de raíces, a la caza y a la pesca10. Pero la principal aportación de Chupícuaro fue la cerámica. En este sentido abundaron las vasijas y las figurillas de ojos oblicuos, producto del talento y las manos prodigiosas de sus pobladores. Las vasijas tenían dibujos geométricos y motivos textiles diversos con los colores rojo, crema o bayo y negro. Era una cerámica policroma (de tres colores). La bicroma (de dos colores) era generalmente de crema o bayo con rojo y la monocroma (de un solo color) de rojo, negro o café 11. Sobresalió el uso de la arcilla, la concha, el hueso y la piedra12. El fino acabado y el brillo de la cerámica le dio una notable belleza estética.
6.- Flores Villatoro, Dolores; “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro, Guanajuato”, INAH; 1992, México, D.F., p. 12 7.- Urna Prehispánica (Hipotética), Sala de Arqueología del Museo Local de Acámbaro, Guanajuato; Porter, Muriel Noé, “Excavations At Chupícuaro, Guanajuato”; Ed. American Philosophical Society; New Series-Volume 46, Part 5; 1956, diciembre; Philadelphia, Estados Unidos, p. 523 a 537; Flores Villatoro, Dolores, “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro, Guanajuato”, INAH; 1992, México, D.F., p. 13 y 14, y Cervantes Ayala, María del Carmen; “Nuevo Chupícuaro. Una Historia, Un Museo”, Tesis para obtener el Grado de Maestría en Museología, Centro de Arte Mexicano; 2002, México, D.F., p. 122 8.- Flores Villatoro, Dolores: “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro, Guanajuato” , INAH; 1992, México, D.F., p.15 9.- “La Cultura Chupícuaro, los Habitantes del Cielo Azul”, Documento; Oficina Regional de Turismo, Zona Sur; COTUR, marzo de 2005 10.- Flores Villatoro, Dolores; “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro…”, INAH; 1992, México, D.F., p. 15 11.- Figuras y Vasijas de la Cultura Chupícuaro; Registro y Concesión de Uso de la Colección “Chupícuaro”, Patronato Pro-Museo de Acámbaro, Guanajuato, 28 de abril de 1994 12.- Flores Villatoro, Dolores; “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro…”, INAH; 1992, México, D.F., p. 17 a 22. De la clasificación de los cuatro grupos de producción de cerámica que hay, debe precisarse que: a.- La arcilla, es la más extensa en el trabajo artesanal, b.- la concha, muestra formas diversas y tamaños, c.- el hueso (es quizá de marfil), y d.- la piedra, incluyó la obsidiana.

Las piezas de cerámica llegaron a simular caras de personas y figuras de animales y vegetales13. Gracias al estudio de las figurillas de Chupícuaro, los arqueólogos han logrado determinar la forma de vestimenta de los habitantes del “cielo azul”: se pintaban la cara y el cuerpo, usaban bragueros, collares y aretes. Los hombres portaban una cinta sobre la cabeza y las mujeres recurrían a los turbantes o tocados sobre la cabeza. Se peinaban de raya en medio con fleco sobre la frente, mientras que algunos probablemente usaron sandalias o andaban descalzos 14. Los habitantes de Chupícuaro no sólo conocían el uso del fuego, sino los instrumentos musicales como las flautas, ocarinas, silbatos y sonajas15. Se cree que tenían un tipo de música propia, misma que quizá servia para ceremonias rituales. Desde luego que para el cocimiento de la cerámica, los habitantes ya conocían el fuego y su uso. La herramienta principal en este proceso era el horno abierto y no cerrado como se le emplea hoy en día en los modernos talleres de cerámica. No tenían tampoco un torno de por medio. Todo el trabajo era el producto de la creatividad y el ingenio; pero sin duda, de las manos prodigiosas emergía la forma artística que otorgaba su particularidad a cada pieza elaborada. Asimismo debieron conocer algún tipo de danza. Las puntas de flecha y de lanza usadas para la caza y la pesca eran de obsidiana, una piedra que abundó en la actual región sur de Guanajuato y norte de Michoacán16. Chupícuaro llegó a influir en otras culturas mesoamericanas de la región de Acámbaro. Su intercambio cultural y comercial mediante el trueque abarcó comunidades de lo que actualmente es el centro de México, la costa del Pacifico (Colima y Nayarit) y el sur de los Estados Unidos. La presencia de conchas17 entre los numerosos utensilios ratifica el contacto que hubo con pueblos de la costa del Pacífico, principalmente.

13.- Figuras y Vasijas de la Cultura Chupícuaro; Registro y Concesión de Uso de la Colección…, Patronato ProMuseo. 14.- Ibídem, y Flores Villatoro, Dolores; “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro…”, INAH; 1992, México, D.F., p. 1718 15.- Flores Villatoro, Dolores; “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro…” INAH; 1992, México, D.F., p. 15 y 20 16.- Ibídem., p. 15, 17 y 21-22 17.- Flores Villatoro, Dolores: “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro…”, INAH; 1992, México, D.F., p. 20 y 21

Mural: Proceso de Elaboración de la Cerámica de Chupícuaro; Museo de Nuevo Chupícuaro, Acámbaro, Gto.

Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán; 1998, Acámbaro, Go., p. 12

Culturas Prehispánicas de la Región de Acámbaro18

Cultura: Chupícuaro Los Morales Teotihuacán Tolteca Purépecha

Período:

Años:

Preclásico Superior 800 A. de C. al 200 D. de C. Preclásico Superior 400 A. de C. al 250 D. de C. Horizonte Clásico 200 A. de C. al 900 D. de C. Posclásico Temprano 900 A. de C. al 1200 D. de C. Posclásico Tardío 1200 A. de C. al 1525 D. de C. Fuente: Clasificación para la Vitrina Número 1, Sala de Arqueología del Museo Local de Acámbaro, Gto., 2012.

A la de Chupícuaro, se le consideró como “la madre de todas las culturas del occidente de México”, además de que por su similitud se le encontró relación con la cultura inca del Perú, en Sudamérica.

3.- Chupícuaro a través de los siglos
Además de la Chupícuaro, la cultura más influyente en la zona de Acámbaro fue la teotihuacana, en tanto que la de menor presencia regional es la tolteca. A su vez, Chupícuaro y la cultura purépecha pertenecieron a dos épocas y a dos espacios físicos diferentes entre sí. La purépecha prevaleció hasta la llegada de los conquistadores españoles a la región en el siglo XVI19, esto es, entre 1522 y 1526. Durante la re-fundación de Acámbaro “a la española” en 1526, la comunidad de Chupícuaro no mostró su esplendor histórico, pero en el área se conservaron sus vestigios. La cerámica nunca fue desconocida por los habitantes de la época; pero fue hasta el siglo XX cuando el interés por la zona arqueológica de Chupícuaro cobró auge; a partir de tales fechas, la cultura del preclásico superior comenzó a ser conocida con más detalles como ocurre hasta hoy en día. En 192620 por ejemplo, se tuvieron los mayores descubrimientos arqueológicos de Chupícuaro. Esto fue en el lugar mismo de la considerada “cultura madre” de Mesoamérica. Cerca de la iglesia de San Pedro, en el llamado “Viejo Chupícuaro”, fueron descubiertos 400 entierros21 que permitieron obtener más de 4000 piezas históricas. Entre los arqueólogos que trabajaron en la zona figuran Román Piña Chan 22 y Daniel F. Rubín de la Borbolla.
18.- Vitrina No. 1, Culturas Prehispánicas de Acámbaro, Sala de Arqueología del Museo Local de Acámbaro. 19.- Ibídem. 20.- Flores Villatoro, Dolores; “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro…” , INAH; 1992, México, D.F., p. 13 21.- Ibídem., p. 11 22.- García Moll Roberto, y García Cook, Ángel, Coordinadores; “Homenaje a Román Piña Chan”; Ed. INAH; Serie: ”Arqueología”, 1ª. Edición; 1989, México, D.F., p. 7, y Flores Villatoro, Dolores, “Ofrendas Funerarias de Chupícuaro…”, INAH; 1992, México, D.F., p. 13

Hasta 1949, año en que se inauguró la presa “Solís”23, la más grande del centro del país, los estudios sobre Chupícuaro fueron muy fructíferos, sobre todo entre 1946 y 1947. Hoy en día, gran parte de lo que se conoce sobre este pueblo prehispánico procede del histórico periodo de 1926 a 1949. Es así como en el siglo XX tiene una notable relevancia el Viejo Chupícuaro, que ante las necesidades de controlar el afluente del Río Lerma y de asegurar el riego para los cultivos básicos en el Bajío, se tuvo la urgencia de construir la pesa “Solís” entre los años de 1939 y 194924. Debido a ello, el agua de la magna obra cubrió por completo el pueblo del “Viejo Chupícuaro”, siendo reubicado a la “Loma de Paredones” 25, a unos 3 kilómetros del sitio original donde floreció culturalmente en el período del preclásico superior o formativo. La reubicación del Viejo Chupícuaro se llevó a cabo entonces y más de mil personas debieron trasladarse desde el 20 de mayo de 1949 a una nueva comunidad, conocida como “Nuevo Chupícuaro”. Este sitio fue fundado oficialmente el 6 de junio de 194926. Muchos de sus habitantes han emigrado desde esa época a localidades de los Estados Unidos de América.

4.- El Nuevo “Chupícuaro” en el siglo XX
A partir de la reubicación del “Viejo Chupícuaro” y del nacimiento del “Nuevo Chupícuaro”, se retomaron las ideas y las inquietudes de analizar y estudiar la interesante cultura de la época prehispánica. Entre quienes han publicado estudios sobre la cultura Chupícuaro figuran el Doctor Rubín de la Borbolla; Alma Estrada Balmori y Román Piña Chán, así como Muriel Montes. Todos lo hacen entre 1945 y 1969, según los años citados en sus obras publicadas sobre Chupícuaro. De la variedad de los escritos publicados en diferentes épocas, se puede confirmar que los habitantes del “Cielo Azul” tenían un alto culto a los muertos. Por medio de las excavaciones se pudo conocer que los cadáveres los enterraban los pobladores en posiciones diversas: boca arriba o boca abajo. En las tumbas y en los cementerios, a los muertos se les colocaban ofrendas y objetos como metales, collares, instrumentos musicales y hasta se llegaba a sacrificar a un perro para que “acompañara” al difunto en su “viaje” al “más allá”. Algunos esqueletos eran colocados alrededor de tlecuiles o fogones.
23.- Mandujano Vega, Miguel, Presidente del Módulo de Riego “Acámbaro”, Alto Rio Lerma; Entrevista personal, marzo de 2005; Acámbaro Gto., y Ayala, David, Diputado Local; “La Cuenca del Río Lerma, Ante la Economía y la Vida de Guanajuato”, Ed. Talleres Linotipográficos de la Universidad de Guanajuato; 1961, Guanajuato Gto; p. 13 y 17 24.- Mandujano Vega, Miguel, Presidente del Módulo de Riego “Acámbaro”, Alto Río Lerma, Entrevista personal; Acámbaro, Gto., marzo de 2005 25.-“La Cultura Chupícuaro, los Habitantes del Cielo Azul”, Documento; COTUR, marzo de 2005, y Cervantes Ayala, María Carmen; “Nuevo Chupícuaro. Una Historia, Un Museo”, Tesis para Obtener el Grado de Maestría en Museología, Centro de Arte Mexicano; 2002, México, D.F., p. 48 26.- Mondragón Briones, Diego; Director del Museo Comunitario “Fray Bernardo Padilla González”, Entrevista personal, marzo de 2005; Acámbaro, Gto.

Iglesia de San Pedro, Nuevo Chupícuaro; Acámbaro, Gto.

El Imperio Purépecha en el Período del Posclásico en el Occidente de México

En 1982 por cierto, en el Nuevo Chupícuaro, se fundó un pequeño Museo a un costado de la iglesia principal de San Pedro. En el transcurso de los años ochenta pudo consolidarse el Museo Local de la esquina de Morelos y Abasolo en Acámbaro, lo mismo que el Museo “Fray Bernardo Padilla” en Nuevo Chupícuaro, al iniciar la década de los años noventa. Actualmente, en el nuevo pueblo de Chupícuaro, se localiza un monumento en honor “Al Espíritu del Viejo Chupícuaro”27. El monumento fue hecho con piedras de la vieja iglesia de Chupícuaro. Sin embargo, aún hoy, las ruinas del Viejo Chupícuaro emergen28 de las aguas de la presa “Solís” entre abril y junio de cada año, mostrando vestigios del lugar que datan del siglo XX. En el Nuevo Chupícuaro y debido a la idea de preservar la historia regional, el pueblo tiene ahora el Museo Comunitario “Fray Bernardo Padilla”, inaugurado el 24 de febrero de 199329. En la zona urbana está el Museo Local de Acámbaro, fundado el 22 de octubre de 1974. Este Museo se localiza desde el 22 de octubre de 1984 en el edificio de la calle de Abasolo No. 10, esquina con Morelos30. El inmueble del Museo data de fines del siglo XVIII y principios del XIX31. Tiene la única y más grande sala de arqueología que existe en el país32 para exhibir la llamada “cultura del barro”. Hoy en día, en Nuevo Chupícuaro y la ciudad de Acámbaro, se exhiben un total de 6 mil 604 piezas prehispánicas, muchas de ellas encontradas desde que inició la exploración de la zona en 192633. Son piezas tanto arqueológicas como etnográficas; en este último caso, pertenecen a habitantes del Viejo Chupícuaro del siglo XX y están en exhibición en el Museo Comunitario de Nuevo Chupícuaro “Fray Bernardo Padilla”. A la fecha, aún hay hallazgos de la cultura Chupícuaro. Tal es el hecho del registrado en el mes de marzo de 2005 cuando el señor Ricardo García Trujillo, con domicilio en la Avenida Hidalgo No. 1366, en el barrio “La Soledad” de Acámbaro, encontró un esqueleto de origen prehispánico34. La osamenta “data de unos 2,500 años. Se trata de una persona de aparente sexo femenino, mide 1.64 metros y pudo pertenecer a la cultura local”35 de Chupícuaro.
27.- Oficina Parroquial de la Iglesia de San Pedro; Nuevo Chupícuaro, Guanajuato, marzo de 2005 28.- Mondragón Briones, Diego; Director del Museo Comunitario…, Entrevista personal, marzo de 2005; Acámbaro, Guanajuato. 29.- Ibídem. 30.- Placa alusiva a la inauguración del Museo Local de Acámbaro, Gto; 22 de Octubre de 1984, Pasillo del Acceso Principal, calle Abasolo No. 10 31.- Flores Marini, Carlos, Arq.; “Reglamento e Inventario para la Protección del Valor Histórico-Artístico y Arquitectónico de la Ciudad de Acámbaro, Gto.”, SEDUOP-Gto; 1991, septiembre; Anexo A: Cédulas de Inmuebles, Acámbaro; p.9 32.- Cruz Álvarez, Ma. de los Ángeles; Directora del Museo Local de Acámbaro, Gto; Abasolo No. 10, esq. con Morelos; Entrevista personal, marzo de 2005 33.- “La Cultura Chupícuaro, los Habitantes del Cielo Azul”, Documento; COTUR, marzo de 2005, y Estebanez, Francisco Javier; “El Estado de Guanajuato”, Guía Turística; Ediciones Nueva Guía, S.A. de C.V. y Gobierno de Guanajuato; 1ª. Reimpresión, mayo de 2001, p. 155 34.- Argueta Saucedo, Gerardo, y Aguilar, Erika: “Vestigio. Hallan Esqueleto Prehispánico/ Osamenta Anima Interés en Historia”, Reportaje; “La Voz de Michoacán”, Sección Regional: G, Páginas 1, 6 y 7; 17 de marzo de 2005, Morelia Michoacán. 35.- Ibídem., p. 1

Para el INAH, Delegación Guanajuato, el descubrimiento del esqueleto prehispánico es de gran interés. Y tan es así, que seguirá explorándose en el sitio 36, o al menos, esa es la intención. El hecho confirma que Acámbaro está asentado en una vasta zona arqueológica. Ante ello, Carlos Torreblanca Padilla, Arqueólogo del INAH, Delegación “Guanajuato”, comenta que “existen evidencias de que el valle de Acámbaro ha sido permanentemente ocupado desde hace más de 3 mil años, según los vestigios encontrados no ahora, sino en forma continua a lo largo de los años” 37. El descubrimiento del esqueleto en el histórico barrio de La Soledad “es el primero del siglo XXI” 38 en la zona urbana de Acámbaro. Así, los museos de Acámbaro que exhiben piezas y figurillas prehispánicas de la Cultura Chupícuaro adquieren una mayor dimensión en el siglo XXI, particularmente el Local, el de Abasolo y Morelos. En todo Guanajuato hay cerca de 1300 sitios arqueológicos debidamente detectados y clasificados, siendo el de Chupícuaro uno de los más importantes39. Al paso del tiempo, la cultura “Chupícuaro” aún recoge los asombros de la historia, no obstante el continuo saqueo silencioso de que es objeto. Lamentablemente, no se tiene un programa oficial que proteja la zona arqueológica de Chupícuaro, el sitio que la vio nacer y florecer en otra época, aunque sí planes de exploración como el Proyecto “Chupícuaro” (1998-99/2010-13) que en la segunda década del siglo XXI aporta nuevas evidencias sobre los habitantes de la “cultura del barro”.

36.- Ibídem., p. 1 37.- Guzmán, Ramiro; “Concluyó el Retiro del Esqueleto de 2 Mil Años”, Noticia; El Sol de Bajío, Sección: Región, página 3-M, sábado 12 de marzo de 2005 38.- Argueta Saucedo, Gerardo, y Aguilar, Erika; “Vestigio. Hallan Esqueleto Prehispánico…”, La Voz de Michoacán, Sección Regional: G, pág. 7-G 39.- Ibídem., p. 7-G

Capítulo III

De la Época Prehispánica a la Conquista

1.- Acámbaro indígena
Tras de que los habitantes de Chupícuaro fueran el primer antecedente conocido de una comunidad sedentaria en la región, los pobladores del Acámbaro indígena, otomíes primero y purépechas después, también tuvieron esa característica, sobre todo a partir del siglo XV, en tanto que los chichimecas eran seminómadas. Del Acámbaro prehispánico puede establecerse la siguiente clasificación 1 a través del tiempo, en virtud de la influencia de diversas culturas en diferentes períodos históricos: a. b. De la Olmeca, en el período del preclásico del 1200 a. de C. al 500 a. de C.; De la cultura Chupícuaro, originaria del preclásico superior o formativo. Su antigüedad data del año 800-500 a. de C. al 200-300 d. de C., “… grupos protonahuas de Chupícuaro alrededor del año 500 a. de C., en el preclásico superior, ocuparon zonas cercanas a Acámbaro”2; En el horizonte Clásico, formó parte de la cultura Teotihuacana: Año 200900 d. de C.: “Del período Clásico (200/300 al 900 d. de C.), se han encontrado restos de una cultura cuyos habitantes tenían patios en sus casas y las construían empotradas en plataformas. Su alfarería presenta un tipo blanco revestido o rojo sobre bayo. Sitios del horizonte clásico son Salvatierra y Pantoja, vecinos situados al noroeste del (actual) municipio de Acámbaro…” 3 Al imperio Tolteca, en los años 900-1200 d. de C., que incluye el establecimiento del Señorío Purépecha: 1200 d. de C.: aquí es conveniente mencionar que sobre Acámbaro en la época prehispánica o del Acámbaro prehispánico, Rafael Ferreira León alude a “La Verdadera Fundación” 4 como un hecho que “fue más o menos por el año 1275” d. de C. 5 Esta fundación sería a la llegada de los primeros otomíes a la región. El mismo Ferreira León menciona que “exclamaron: ¡Yurecua!, ¡Uan Acambe! (¡El Río!, ¡los Magueyes!). Y sentaron sus reales fundando el poblado que se denominó Acambe-ro (Lugar de magueyes, magueyal)”6. El nombre significa lo mismo en otomí y en purépecha. El investigador considera “más o menos”
1.- De: “Historia de Acámbaro”, Pagina en Internet sobre Acámbaro: www.acambaro.gob.mx; Turismo, Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto., 28 de Noviembre de 1999, Acámbaro, Guanajuato, p. 1 2.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro, Guanajuato (19151941)”; Secretaria de Gobernación, Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM); México, 1993, p. 35 3.- Op. Cit., p. 35 4.- Ferreira León Rafael, Dr.; “Acámbaro”, tema: “La Verdadera Fundación”; Edición Particular; Junio de 1962, p. 3 (pp. 380) 5.- Op. Cit., p. 4 6.- Op. Cit., p. 4

c.

d.

el año de 1275 como el de la “verdadera fundación”, o sea, la del Acámbaro indígena, en tanto que “la segunda fundación” sería para él, la del “19 de septiembre de 1526”, a la que llama legal. A su vez, Rafael Almanza Pérez en su libro “Na Guadán” -Ed. Morevallado Editores, Colección «El Valor de Leer»; Morelia Mich., 1ª. Edición, 1999, p. 155-, menciona que Acámbaro fue en el origen “un pueblo independiente de otomíes, que se estableció por el año de 1300…” La coincidencia en la época (1275-1300 d. de C.), es paralela a la llegada de los otomíes a la región de Acámbaro, por lo que hace creíbles las versiones del surgimiento del Acámbaro indígena. Acámbaro nació siendo otomí. Para el año de 1425 ya era purépecha debido al establecimiento y posterior expansión del imperio tarasco en 1450. Ya para 1526 era “San Francisco de Acámbaro”: Otomí, purépecha y chichimeca. Con esas tres razas indígenas y bajo un proyecto conquistador se re-fundó Acámbaro “a la española”. Para entonces, su área territorial de influencia incluyó a varios pueblos de la región que a su vez formaban parte del ya muy conocido Reino Purépecha, entre ellos -como el más inmediato-, Tócuaro. Por esta razón, Acámbaro fue cabecera de pueblos sujetos a él. A partir de 1526, Acámbaro fue también mestizo dentro de la Provincia de Michoacán de la Nueva España al mezclarse las razas indígenas con la española. Ya “cuando los tarascos conquistaron la región, a partir del siglo XIV, recogieron el nombre de ‘Taximaroa’ para referirse…” a esta localidad 7. Para el año de 1,200 d. de C., en el Posclásico…, el mundo tolteca se colapsó y cayó bajo el empuje de los chichimecas de Xólotl, quienes invadieron una franja de territorio en lo que hoy es Pénjamo hasta Acámbaro. Los otomíes ocuparon después el área8. La llegada de los chichimecas a la región se registró entre el 1200 y el 1300 d. de C., similar a la de los Otomíes, y e. Al imperio purépecha o tarasco9, del 1200 al 1500 d. de C., cultura que encontraron los conquistadores españoles a su llegada a la región. El establecimiento del Señorío Purépecha, como se refiere, fue en el año 1425 d. de C. El Acámbaro indígena fue incorporado al Reino Tarasco de manera definitiva durante el período de la expansión de este pueblo michoacano en el año de 1450 d. de C.10, es decir, 25 años después de iniciado su establecimiento, cuya esencia fue principalmente militar y de defensa territorial contra los chichimecas y los mexicas. Originalmente, el Acámbaro indígena que estaba integrado por otomíes fue independiente y autónomo. Los

7.- Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Taximaroa. Historia de un Pueblo Michoacano”; Instituto Michoacano de Cultura; Morelia, Mich., 1996, p. 37 8.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”, p. 35 9.- De: “Historia de Acámbaro”, Página en Internet…, p. 1 10.- Op. Cit., P. 1

belicosos chichimecas de la región no lo sometieron, pero los purépechas sí lo incorporaron a su imperio. No obstante, respetaron el nombre indígena: Acámbaro, que en su lenguaje significa “Lugar de Magueyes”. La conquista militar de pueblos por parte de los purépechas fue continua y muy exitosa, aun cuando también había guerras y batallas entre tribus de la región 11. La conquista o incorporación de pueblos fue formando el gran imperio purépecha durante el siglo XV, sobre todo a partir de la segunda década. “Hacia los primeros años del siglo XV, el Estado Tarasco quedó constituido como tal, gracias al esfuerzo unificador realizado por Tariácuri”12. Durante la misma primera mitad del siglo V, los jefes tarascos Hiripan, Tanganxoan e Hinquingare lograron conquistar pueblos de la zona lacustre de Pátzcuaro, entre ellos, los de “…Xungapeo, Chapado-hoato (Chapatuato), Haziro-Aunio, Taximaroa, que era de otomíes…, Maravatio, Hucario…, Acámbaro…” 13. Hiripan, Tanganxoan e Hiquigaje en la guerra que sostuvieron con otomíes y chichimecas “conquistaron una gran comarca con un buen número de poblados, uno de estos se consigna como “Acámbaro Hiramucuyo…”14. Taximaroa en particular, una populosa ciudad-guarnición, tenía una ubicación geopolítica estratégica y a Tzintzuntzan se enviaban “…una gran cantidad de productos recolectados en toda la comarca, principalmente frutas y objetos de madera como los arcos de guerra”15. A fines del siglo XV, el Reino estaba debidamente formado por
11.- Paredes, Carlos Dr.; “Códices Prehispánicos”, Conferencia; Auditorio del Museo Local de Acámbaro, Guanajuato, 13 de Agosto del 2001. 12.- Pérez Escutia, Ramón Alonso: “Taximaroa. Historia de un Pueblo…”, p. 74 En la “Guía Histórica de la Nueva España” de Peter Gerhard (México, UNAM, p. 65-66), referente a Celaya, se menciona: “Esta hoy rica zona agrícola e industrial del bajío en el sureste de Guanajuato, fue por mucho tiempo una frontera donde colonias de agricultores tarascos penetraban en el hostil dominio de los menos civilizados chichimecas. “La relación de Michoacán menciona a Acámbaro y Yurirapúndaro entre las conquistas tarascas del siglo XV… “La Relación de 1580 afirma que un grupo de otomíes de Heychiapa se establecieron en Acámbaro en la época de Tariácuari, quien nombró un gobernador tarasco para su propia guarnición en ese lugar y a la vez controlaba la sucesión de gobernadores otomíes y chichimecas. En contra de esto hay una Relación escrita en la década de 1570 en que se afirma que la colonización de Acámbaro por los otomíes ocurrió hasta 1526-1528… “Como quiera que haya sido, podemos suponer que en el momento del contacto español, el área estaba ocupada por chichimecas con gobernantes tarascos de Acámbaro y Yurirapúndaro. Había guarniciones tarascas en ambos lugares que, quizás con ayuda de los aliados otomíes, defendían la frontera del Cazonci contra enemigos chichimecas al norte y al oeste y contra los mexicas al este. Yurirapúndaro era asentamiento predominantemente tarasco que debe haber tenido hablantes de guamares en las inmediaciones, mientras que los chichimecas al norte de Acámbaro pertenecían a la familia pame”. 13.- Op. Cit., p. 48 14.- Meyer Cosio,Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”, p. 36, y Miranda Francisco; “Monumentos Literarios del Michoacán Prehispánico”; Ed. Morevallado Editores, Mayo del 2001, Morelia, Mich., (“Cómo Hiperan y Tanganxoan y Higuingaje Conquistaron toda la Provincia con los isleños y cómo la repartieron entre si y se lo Ordenaron”, 294 a 301), p. 300 15.- Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Taximaroa. Historia de un Pueblo…”, p. 48 El Dr. Carlos Paredes en su Conferencia: “La Conquista del Bajío Michoacano” -13/Agosto/2001, auditorio del Museo de Acámbaro-, comentó que entre los habitantes de los pueblos prehispánicos de la región había incluso un intercambio de animales de caza por un lado, y por otro, productos como la sal –de Araró, en Zinapécuaro-, y la obsidiana. De la obsidiana se obtenían puntas de lanza y de flecha, que era material para la guerra. Generalmente era comercializado con pueblos como el azteca y la zona de Pachuca. Araró incluso… (continúa)

cuatro fronteras o cuatro partes que llegaron a someter los purépechas y a recibir “obediencia de 129 pueblos tributarios”, según Delfina E. López Sarrelangue en “La Nobleza Indígena”, citado por Alberto Rendón Guillén en su obra “Tzintzuntzan. Monografía Municipal”16. Las cuatro fronteras eran las del poniente, el sur, el oriente y el norte. Con respecto a la del norte, Alberto Rendón menciona que la frontera “…se encontraba en Guynaho y Curuzétaro, en donde el emperador Mexicano tenia Guarnición de otomíes y chichimecas resguardando su Reino, que eran valientes hombres, y por eso los ponía Moctezuma en sus fronteras, que se complementaba con las poblaciones de Acámbaro y Yurirapúndaro. Sin embargo, Acámbaro incluía en su jurisdicción áreas como Apaseo, muy al norte (todavía), y Coroneo, muy al este” 17. En torno a las conquistas y a la extensión de los dominios del Reino Tarasco, Rendón refiere que quedaron integradas diversas culturas, entre ellas, la de los otomíes, mazahuas y chichimecas. Adicionalmente, en torno a los pueblos sometidos, llevado a cabo este proceso “entre Principales e Isleños, [estaban] los purépechas [que] llegaron a conquistar lugares tan apartados como…, Taximaroa, que era de otomíes…” 18 Rendón Guillen precisa que “con esto, prácticamente quedó integrado el imperio michoacano, aunque posteriormente hubo más conquistas...”19 Ya para esta época, Acámbaro y Yurirapúndaro eran sitios estratégicos para los purépechas. El predominio tarasco en la región era total para la época y con las conquistas y el sometimiento de pueblos, se fortalecía y consolidaba el Reino. El Acámbaro indígena, al formar parte del imperio, participó junto con los purépechas en los combates que sostuvo contra los aztecas en la frontera del río Lerma.

… (sigue) explica, era un centro importante de veneración. De Tzintzuntzan venían los pobladores prehispánicos a Araró a consagrar en ceremonias a algún cacique o gobernantes locales. Zinapécuaro y Tarimbaro eran de tierra fértil y con abundante agua. A la llegada de los conquistadores españoles, refiere el Dr. Carlos Paredes, el material codiciado no era la obsidiana ni el de tipo guerrero sino el oro y las piedras preciosas. A la llegada de los Conquistadores, agrega, tanto con la incursión de Cristóbal de Olid en 1522 en Taximaroa como enviado de Cortés, como otras de españoles como Carvajal que abarcaron el periodo 1522-24, fue posible el registro de poblaciones como las de Huaniqueo, Comanja, Turicato, Erongarícuaro y Uruapan. Relata que Cortés se basa en esos registros de poblados para crear las Encomiendas en favor de quien le hubiera servido a la Corona española. El Encomendero protegía y evangelizaba a los indios naturales. No obstante, el trabajo de ellos era gratuito y debían pagar tributo. La introducción de actividades por los españoles como la minería, la agricultura con técnicas depuradas para la época y la ganadería cambiaron el paisaje agrario. Surgieron nuevas zonas de cultivos y se ampliaron otras. De la abundante agua existente en la región, se utilizó como energía para imprimirle movimientos a los molinos, una novedosa tecnología para la época; fabricar textiles y edificar Acueductos para llevar el líquido a poblaciones cercanas, lo mismo que sistemas de riego para los cultivos. Detalla el investigador de la Universidad Michoacana que más tarde, con la Fundación de Valladolid en 1541, antes Guayangareo y hoy Morelia, el hecho transforma a la región del Bajío, imprimiéndole un nuevo nivel de desarrollo colonial. La región llegó a reunir hasta 63 haciendas, además de algunas minas. 16.- Rendón Guillen, Alberto; “Tzintzuntzan. Monografía Municipal”; Gobierno del Estado de Michoacán y H. Ayuntamiento de Tzintzuntzan; Ediciones Michoacanas, 1996; Morelia Mich., p. 96 17.- Op. Cit., p. 97 18.- Op. Cit., p. 62 19.- Op. Cit., p. 62

2.- Acámbaro en la jurisdicción de Taximaroa (hoy Ciudad Hidalgo, Michoacán), localidad adscrita a Tzintzuntzan
La expansión del Reino Purépecha obedeció a la necesidad de este pueblo de conseguir nuevos súbditos y esclavos, obtener productos y minerales diversos y recibir el pago de tributos, así como aumentar su control territorial y militar en la región. Fray Pablo Beaumont en la “Crónica de Michoacán”20, deja entrever que la incorporación de Acámbaro al Reino Tarasco se asignó a la jurisdicción de la localidad de Taximaroa, cuyo centro principal era Tzintzuntzan. Taximaroa fue un pueblo purépecha que se ubicó casi en la frontera que dividió al Reino tarasco del Mexica en Michoacán, siendo actualmente Ciudad Hidalgo. Taximaroa significa “lugar de lindero o de carpinteros” como lo precisa Salvador Reséndiz Arreola en la obra “Michoacán y sus Municipios” 21. Indica que este sitio “adquirió gran importancia por la penetración otomí y fue límite entre los imperios purépecha y azteca”22, en tanto que luchaban por esclavos y víctimas, al igual que por el control de los recursos naturales de la región. Los purépechas constituían un gran imperio, llegando a enfrentar, como se indica, a los aztecas o mejor dicho, a la Triple Alianza de los aztecas. Ramón Alonso Pérez23 refiere sobre los tarascos y los mexicas que “la política expansionista seguida simultáneamente…”24, sin duda “los llevó inevitablemente al enfrentamiento, al encontrarse sus intereses precisamente al oriente de Michoacán”25. Para entonces, “los tarascos habían logrado el control de puntos de vital importancia como la antigua ciudad-fortaleza de Taximaroa, desde la cual pudieron ejercer su dominio hasta los linderos de las Sierras de Angangueo, Aculco y Tlalpujahua…, paralelamente, los mexicas llegaron al valle de Toluca y soñaron con extender su influjo hacia los dominios del Cazonci” 26. El investigador agrega que “entre los años 1455 y 1462, los tarascos, hábilmente, dirigidos por Tzitzizpandacuare, incorporándose con éxito sobre algunos puntos del valle de Toluca, partiendo de sus bases en Taximaroa, Acámbaro y Maravatio, sojuzgaron a las tribus matlatzincas, mazahuas y xiquilpas, establecidas en las riberas del Lerma. Poco después, durante el mandato de Axayácatl, los mexicas también hicieron acto de presencia en el estratégico valle de Toluca”27. En 1479, el Rey Axayácatl y 24 mil guerreros atacaron Taximaroa y quemaron la ciudad. En 1495, los aztecas al mando de Moctezuma II y el
20.- Beaumont, Pablo Fray; “Crónica de Michoacán”; Tomo II, Basal Editores, S.A., 1985; Morelia, Mich., p. 300 21.- Reséndiz Arreola, Salvador; “Michoacán y sus Municipios”; Guía Socioeconómica, 2ª. Edición, diciembre de 1991; Maquiladora Periodística, Morelia Mich., p. 68 22.- Op. Cit., p. 68 23.- Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Historia de Maravatio”; Comité Organizador de los Festejos del 450 Aniversario de la Fundación de Maravatío, Michoacán 1540-1990; México, 1990 p. 36 24.- Op. Cit., p. 36 25.- Op. Cit., p. 36 26.- Op. Cit., p. 36-37 27.- Op. Cit., p. 36

famoso guerrero Tlaxcalteca, Tlahuicole, atacan el Reino tarasco y son derrotados por Taximaroa como se refiere en el libro “Los Municipios de Michoacán”28. Marcia Castro Leal en su obra “Tzintzuntzan”, indica que Taximaroa fue un lugar “de grandes batallas y punto por donde entraron los españoles al Reino tarasco” 29. Es destacable que de los emperadores purépechas, quienes tuvieron una incidencia en la región y sobre todo en la lucha contra los mexicas, fueron Tanganxoan I (“El Errante”), quien contribuyó al engrandecimiento de Tzintzuntzan, y su hijo Tzintzispandácuare (“El que se adorna con flores”), un gran conquistador. Alberto Rendón escribe que en la época de este último, el imperio mexicano estaba bajo las órdenes de Axayácatl. Tzitzispandácuare comenzó a amurallar la frontera con los mexicanos en Taximaroa 30. Tal disposición sirvió para prevenir y evitar incursiones bélicas de los aztecas al Reino tarasco, procedentes del valle de México. La cadena de fortificaciones “…pasaba por Acámbaro, Maravatio, Taximaroa, Zitácuaro, Jungapeo, Susupuato, Tuzantla, Cutzamala y Ajuchitlán… 31, aunque también hicieron lo mismo los mexicas para protegerse de los propios tarascos. Por cierto, a Tzitzispandácuare, quien amplió el territorio tarasco y fomentó la cultura, le sucedió su hijo Zuangua (“El de la cabeza esforzada”). Zuangua fue “el del florecimiento cultural” 32 del imperio purépecha. Enfrentó a Moctezuma II y “construyó templos y palacios y terminó las fortificaciones de Taximaroa comenzadas por su padre…” 33 Ramón Alonso Pérez refiere en su obra “Taximaroa” que “durante el mandato de Moctezuma II, la casa militar mexicana planeó efectuar una (nueva y) violenta ofensiva para vengar las derrotas sufridas en el suelo michoacano por las fuerzas de Axayácatl. El ejército destinado a este fin fue puesto bajo el mando del valeroso y temible guerrero Tlahuicole…”34. Las fuerzas guerras que capitaneó Tlahuicole “…fueron a combatir las primeras provincias fronterizas de Michoacán, que son las de Tacimaloyan, que los españoles llaman Taximaloa, Maravatio y Acámbaro, Oquario (Ucareo) y Zinapécuaro…” 35 Este conflicto regional “…duró cerca de seis meses al final de cuentas…”36, y “…constituyó un claro fracaso para las fuerzas mexicanas, en su intento por dominar al Estado tarasco…”37 Alonso Pérez menciona sobre la época que “junto a los tarascos existían (en la región) minorías de origen otomíe, pame y mazahua; éstos habitaban una estrecha franja del territorio situado entre los dominios de tarascos y mexicas, y se extendían geográficamente desde Acámbaro hasta Zitácuaro”38.
28.- “Los Municipios de Michoacán”; Colección: Enciclopedia de los Municipios de México; Secretaría de Gobernación, Gobierno de Michoacán, Centro Nacional de Estudios Municipales y Centro Estatal de Estudios Mpales.; 1987, p. 154 29.- Castro Leal, Marcia; “Tzintzuntzan”; Ed. Gobierno de Michoacán; 1986, p. 70 30.- Rendón Guillén, Alberto; “Tzintzuntzan. Monografía Municipal…”, p. 100 31.- Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Taximaroa. Historia de un Pueblo…”, p. 51 32.- Rendón Guillén, Alberto; “Tzintzuntzan…”p. 100 33.- Op. Cit., p. 101 34.-Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Taximaroa. Historia de un Pueblo…”, p. 51-52 35.- Op. Cit., p. 52 36.- Op. Cit., p. 52 37.- op. Cit., p. 52 38.- Op. Cit., p. 38

Acámbaro, en el Territorio de Taximaroa

Expedición Española a Michoacán. Década de 1520, Siglo XVI, en: “Códices Prehispánicos de Michoacán”, UMSNH; Morelia, Mich., 2001

A su vez, Rendón cita a J. Benedict Warren en “La Conquista” quien menciona que “el primer contacto real entre los españoles y los purépechas ocurrió en la fortaleza fronteriza de Tajimaroa el 23 de febrero de 1521”39. Este primer contacto lo hizo “…un soldado de apellido Parrillas quien había sido designado por Cortés, para que proveyera de pertrechos a las tropas conquistadoras durante el cerco sobre México-Tenochitan…”40. Parrillas fue llevado a Taximaroa, la frontera del Reino de Michoacán, por matlatzincas, y “…hasta el momento en que ocurrió la llegada de los españoles, tarascos y mexicas mantenían una mutua hostilidad…”41. Ramón Alonso Pérez agrega que “…en el territorio intermedio que existía entre las cadenas de fortificaciones que mantenían ambos estados, habitaban varios grupos minoritarios de lengua otomiana [pame, mazahua, otomíe (de Acámbaro), matlazinca, etc.]…, los que eran utilizados por los poderosos rivales para vigilar las fronteras y engrosar sus ejércitos durante las campañas militares…” 42 A Zuangua, hijo de Tzintzispandácuare, le siguió Tanganxoan II, Zintzicha (“El que Sesea”). Rendón en “Tzintzuntzan. Monografía Municipal” subraya que, “a él, (Tanganxoan II) le tocó ver invadido su Reino por los españoles, primeramente por Antonio Caicedo, (y) posteriormente por Francisco Montaño…, finalmente por Cristóbal de Olid…, en el año de 1522”43. Montaño estuvo en Tzintzuntzan enviado por Cortés para explorar el sitio. El mismo Rendón señala que en julio de 1522, Cristóbal de Olid hizo una expedición militar a Michoacán, luego de que los españoles ya conocían Taximaroa. Caltzonzin, para proteger el Reino purépecha de la invasión, y tras la toma de Taximaroa, mandó reunir gente de la región de la Provincia, a fin de integrar un ejército para la defensa del territorio.
39.-Rendón Guillén, Alberto; “Tzintzuntzan. Monografía…”, p. 151 40.-Pérez Escutia Ramón Alonso; Taximaroa. Historia de un Pueblo…”, p. 55 41.- Op. Cit., p. 53 42.- Op. Cit., p. 53 43.-Rendón Guillen, Alberto; “Tzintzuntzan…” p. 102-103 Hellen Perlstein Pollard en el articulo “Tzintzuntzan, Capital de Imperio Tarasco”, publicado en la Revista “Arqueología Mexicana”, Agosto-Septiembre de 1994, Vol. II Número 9, p. 27, menciona que “cuando llegaron los españoles, una gran porción del occidente mexicano se encontraba bajo el control centralizado del imperio tarasco”. “En general, a los tarascos se les considera los principales enemigos de los aztecas y, al igual que la azteca, su civilización emergió después de 1350 d. de C.…, el imperio estaba dominado por una dinastía hereditaria que gobernaba desde Tzintzuntzan, la capital tarasca. Tzintzuntzan se localiza en la Cuenca del Lago de Pátzcuaro, en Michoacán…”. “La creación del imperio tarasco se logró mediante campañas militares y éste se consolidó sobre la base de una combinación de instituciones administrativas y militares. Cuando estaba en su apogeo, el imperio abarcó más de 75 kilómetros cuadrados, comprendidos entre el Río Lerma, al norte, y la Cuenca del Balsas, al sur”. “Desde finales del siglo XV hasta la llegada de los españoles, una frontera activamente fortificada impidió el avance militar de las fuerzas aztecas comandadas por Axayácatl y Moctezuma II (Motecuzoma II Xocoyotl)”. “En el primer documento del siglo XVI que describe a la sociedad tarasca, la Relación de Michoacán (escrita en 1541, en la propia capital purépecha), la creación del Estado tarasco se atribuye al legendario héroe cultural Tariácuri. Para el observador moderno, la herencia más notoria de Tariácuri y del imperio fue la ciudad capital, Tzintzuntzan: ‘palacio del pájaro cantor’…”. “Aunque hoy en día Tzintzuntzan es una pequeña aldea famosa por su cerámica verde, la investigación arqueológica y la excavación realizadas a partir de 1930 revelan que en 1522, cuando arribaron los españoles, era una próspera ciudad de entre 25 mil y 35 mil habitantes en casi siete kilómetros cuadrados de extensión sobre la orilla del lago y las faldas de dos grandes cerros volcánicos”. “A pesar de que hay evidencias sobre la existencia de pequeños complejos de templos ubicados dentro de los barrios comunes, el ritual público principal de la ciudad se concentraba en la plataforma ceremonial, actualmente la zona arqueológica de Tzintzuntzan…”, es decir, el complejo ceremonial.

Así, efectivamente, logró reunir a varios pueblos, “y juntóse (además) toda la gente (de guerra) de Ucareo y Acámbaro y Araró y Tuzantla, y estaban todos en el monte con sus arcos y flechas…”44, listos para enfrentar a Cristóbal de Olid. Sin embargo, no hubo guerra alguna. A los españoles se les recibió finalmente en paz y regresaron a Tenochtitlan en el mes de noviembre de 1522. De esta forma “se consumó realmente la conquista de esta provincia”45 de Michoacán. Asimismo con Tanganxoan II “concluyó el imperio Michoacano que (como tal), se mantuvo en pie durante cerca de doscientos años” 46. En la obra “Enciclopedia de México” -José Rogelio Álvarez, Director; Tomo IX; México, 1978, p. 16-, se precisa que “ …Tanganxoan II fue bautizado con el nombre de Pedro, y entre 1524 y 1526 invitó a los franciscanos para que se encargaran de la evangelización de su territorio”. Paralelamente, en la región, “el 22 de julio de 1522 Nicolás de San Luis Montañés y Fernando de Tapia realizaron la primera entrada a Querétaro” 47, aunque tuvieron que retirarse debido a la hostilidad de los nativos. El Acámbaro indígena por su parte, lo mismo que el resto del territorio michoacano, quedaría integrado poco a poco a la corona española. Cuatro años más tarde, en septiembre de 1526, Acámbaro sería re-fundado directamente “a la española” por don Nicolás de San Luis Montañés, quien “lo convirtió en base de operaciones para la conquista de Querétaro, cuya comarca estaba ya en poder de los chichimecas”48.

44.- Op. Cit., p. 157, y Miranda, Francisco; “Monumentos Literarios del Michoacán Prehispánico”, Morevallado Editores, mayo del 2001, Morelia Mich. (“De la venida de los Españoles a esta Provincia”, 381 a 408) p. 403. En cuanto al poblado de Ucareo, en el Folleto conmemorativo del “XXV Aniversario de la Feria de la Pera” -28/Julio al 5/Agosto/2001, Jefatura de Tenencia de Ucareo y Gobierno del Estado de Michoacán-, se comenta que la localidad está asentada (aún hoy en día) al noroeste de Michoacán, en el municipio de Zinapécuaro. El pueblo quedó sobre una loma enclavada casi en medio de Acámbaro, Guanajuato, y de Maravatío y Zinapécuaro, Michoacán. Siendo un pueblo prehispánico y de tierra fría, su nombre tiene varias raíces: Uquar, que significa “Lugar de Uquares”. Sus montes formaron parte del límite natural entre el Reino Mexicano y el Tarasco y en el siglo XVI, la Iglesia y el Convento de Ucareo fueron fundados por el Fraile Juan de Ultrera. 45.- Rendón Guillén, Alberto; “Tzintzuntzan…”, p. 158 46.- Op. Cit., p. 103 47.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo X: Querétaro; México, 1978, p. 601 48.- Op. Cit., p. 601

3.- De la conquista pacífica de los purépechas por los españoles a la conquista militar y evangelización de Acámbaro
El Acámbaro indígena, que perteneció a Taximaroa (y ésta localidad dependía a su vez de Tzintzuntzan), observó con tristeza que el principal centro administrativo, político y religioso de los purépechas, Tzintzuntzan, al registrarse la conquista pacifica de este imperio por los españoles, dejó de tener mando e influencia en todos los niveles de la existencia prehispánica. La conquista española sobre Tzintzuntzan fue sin compasión. El vasto imperio indígena purépecha, que al iniciar el siglo XVI llegó a abarcar casi todo Michoacán y las entidades aledañas al norte y al occidente, era uno de los grandes sitios culturales de Mesoamérica. La Conquista en la región fue militar, basada en la fuerza y el sometimiento de pueblos indígenas; y económica, por medio de la Encomienda, así como espiritual con la obra evangelizadora de los frailes, sobre todo Franciscanos. Tal presencia vendría a conformar más tarde una parte civil y otra religiosa de los nuevos pueblos fundados, participando en este proyecto los clérigos de los Conventos de Acámbaro, Ucareo, Zinapécuaro y Taximaroa. Sobre Tzintzuntzan al iniciar el siglo XVI, George M. Foster señala que “militarmente el imperio (tarasco) era tan fuerte que los Aztecas nunca lo pudieron subyugar. La masa de los indios vivía en villas y aldeas en donde practicaban los cultivos americanos básicos: maíz, calabazas, fríjol y muchos frutos y vegetales. En ausencia de los animales domésticos, fuera del guajolote y una abeja nativa sin aguijón, el lago y la caza silvestre proveían de carne. Hábiles artesanos elaboraban una cerámica superlativa y se tejían prendas de algodón; se hacían esferas con tallos de tule y los artífices el oro, la plata, el cobre, la laca y las plumas en adornos y objetos decorativos. La especialización artesanal local y la producción agrícola regional eran bastante importantes para sustentar grandes mercados…”49 Asimismo al tiempo de efectuarse la Conquista, Foster destaca que “los primeros cronistas estimaron su población en unos 40,000 habitantes, distribuidos en numerosos barrios en torno del Lago de Pátzcuaro. Sus cinco pirámides -yácatas en tarasco-, coronada cada una por un Templo, dominaban la Ciudad con sus edificaciones palaciegas, las moradas para las esposas y concubinas del Emperador, las viviendas para los funcionarios políticos y los nobles y las casas y talleres de los artesanos y los artistas. En todo sentido Tzintzuntzan era una gran Ciudad…”50
49.- M. Foster, George; “Tzintzuntzan”; Fondo de Cultura Económica; México, 1976, p. 30 50.-Op. CIt., p. 30…

Durante la Conquista de Michoacán, los Señores Purépechas Recibieron al Español Cristóbal de Olid, en: “Códices Prehispánicos de Michoacán”, UMSNH; Morelia, Mich., 2001

Los Otomíes Cultivaban el Maíz, una de sus Principales Fuentes de Alimentación, en: Guerrero, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas; 1ª. Edición; México, 1998, p. 47

Con una economía sana, bravos soldados y dioses aparentemente omnipotentes, el futuro de Tzintzuntzan, como una gran ciudad, parecía asegurado. Sin embargo, el investigador agrega que “en el corto espacio de 18 años, empezando en 1522 cuando el último Emperador Tanganxoan se rindió voluntariamente a los españoles, el Imperio fue destruido. Su gobernante fue asesinado, sus sacerdotes y nobles fueron despojados de sus rangos e influencia y la Ciudad misma fue reducida a la condición de una villa indígena”. Y es que “rara vez en la historia una comunidad cambió tan rápidamente su tipología y se desplazó de uno al otro extremo del continuum urbano-rural. Borrada su élite política, religiosa y económica, poco quedó fuera de los agricultores, pescadores y alfareros, la materia de la que se compone la sociedad…”51 Lamentablemente, Tzintzuntzan no fue en la región la única localidad sometida. El Acámbaro indígena, como ya se cita, perteneciendo al Reino purépecha en el siglo XVI, fue también objeto de la conquista española a partir de 1522. Taximaroa, de quien dependía el Acámbaro indígena y debido a la riqueza de la tierra purépecha que lo albergaba, pasó a ser una Encomienda que en lo económico abarcó una amplia zona de la región colindante con el Río Lerma. La Encomienda de Taximaroa sin embargo entró en disputa según lo comenta Alberto Rendón, pues “…durante la década de 1520, Cortés fue el principal Encomendero de Michoacán…”52 Y agrega: “…a su salida hacia las Higueras (Honduras) en busca de Cristóbal de Olid (que se había revelado), en 1526, al no tener noticias suyas en la capital de la Nueva España, sus sucesores en el poder, Gonzalo de Salazar y Pedro Almíndez Chirinos, gobernadores interinos, hicieron correr la voz de que había muerto y por lo tanto le quitaron sus encomiendas de Michoacán, pero a su regreso volvió a recuperarlas…”53 En la región del Acámbaro indígena, la conquista española se extendió desde 1522 hasta 1526. En la obra “Los Municipios de Michoacán” 54, se menciona que en el año de 1524 pasan por Taximaroa los primeros evangelizadores del Reino tarasco, estando al frente el Fraile Martín de Jesús o de la Coruña. Una ruta natural de la conquista española en la región llegó a ser la que integraban las localidades de Taximaroa, Acámbaro y Araró. Este último sitio era un importante centro productor de sal 55.
51.- Op. Cit., p. 30-31… 52.- Op. Cit., p. 162 53.- Op. Cit., p. 162 Rafael Ferreira León en su obra “Acámbaro” (Edición Particular; Junio de 1962, p. 29-30), señala que en la zona de Acámbaro “…estuvo el mismísimo D. Hernando de Cortés, que (en la época) volvía de recuperar los tres buques construidos en Tehuantepec y que Nuño de Guzmán le había robado. Se le hizo un regalo de gran cantidad de gallinas y de aves de la región, especialmente atrapadas en el Cerro del Toro, el de Tócuaro, de San Antonio de Larrondo, en Andocutín y el Cerro de las Doncellas. No sabía D. Hernando que en Acámbaro había muy buenas huilotas y muy buenos faisanes, aparte de otras cosas”. “Venían en compañía de D. Hernando muchos españoles y dos religiosos franciscanos Fray Ángel de Jesús y Fr. Alonso de Palo…”. 54.- “Los Municipios de Michoacán”; Colección: Enciclopedia…, p. 154 55.- En: “Producción de Sal en la Cuenca de Cuitzeo, Michoacán. Una Actividad con Raíces Prehispánicas”, de Eduardo Williams, Doctor en Arqueología y Especialista en Etnoarqueología y Etnohistoria del Occidente de México, incluido el Articulo en la Revista “Arqueología Mexicana” dedicada a “Rocas y minerales del México Antiguo”, Ed. Raíces, S. A. de C. V., Vol. V, Número 27, Septiembre-Octubre de 1997, p. 66 a 71.

Ramón Alonso Pérez precisa que “…en 1525 los franciscanos se establecieron en Tzintzuntzan, antigua capital del Estado Tarasco, encabezados por Fray Martín de Jesús (o de la Coruña)…”56 George M. Foster señala sobre el mismo asunto que “a fines de 1525 y principios de 1526, llegaron (a la región) varios frailes franciscanos que construyeron Iglesias y monasterios; miembros de la misma Orden se quedaron allí para ejercitar el control religioso sobre el área colindante hasta 1766…, para ese tiempo, las formas religiosas paganas habían sido casi por completo eliminadas” 57. El “primer convento fue establecido en Tzintzuntzan por el santo Fr. Martín de Jesús o de la Coruña”58. De Tzintzuntzan pasaron los religiosos franciscanos a otros sitios y poco a poco en la región, que abarcó Taximaroa y Acámbaro, llevaron a cabo la tarea evangelizadora; entre ellos, estuvo Fray Juan de San Miguel. Su labor evangelizadora o de cristianización fue notable en la región de Michoacán y Acámbaro. “Todas las casas religiosas que en el transcurso de una década se fueron fundando principalmente en Michoacán, vinieron a constituir la Custodia de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, dependiente de la Provincia del Santo Evangelio; corporaciones que adquirieron esa su categoría respectiva en el Capítulo General celebrando en Niza el año de 1535”59. “A partir de esa fecha la expansión territorial -y por supuesto, también misionalde la custodia, adquirió mayores proporciones…”60. Ramón Alonso Pérez precisa con respeto a la conquista de la región del Acámbaro indígena, que “en los años posteriores a la caída de Tzintzuntzan, los españoles se abocaron a la tarea de poner bajo su control la totalidad del territorio antaño por el Cazonci. La región comprendida entre Acámbaro, Ucareo y Maravatio fue conquistada para la Corona Española por el cacique de Jilotepec, Don Nicolás Montañéz de San Luis…, el canónigo Romero asegura que las tropas de dicho cacique se apoderaron de la importante guarnición tarasca de Ucareo en 1526. “En ese mismo año, Montañés fundó formalmente el pueblo de Acámbaro. De acuerdo a lo anterior, es muy probable que los aliados indígenas de los españoles también hayan sojuzgado el valle de Maravatio, debido a su proximidad a las que fueron importantes plazas militares de los tarascos. “La conquista de Acámbaro, Ucareo y el Valle de Maravatío, constituyó un paso significativo para la futura colonización de los ricos territorios del centro-norte de Mesoamérica, ocupado por los indómitos guerreros nómadas conocidos como chichimecas…”61
56.- Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Taximaroa. Historia de un pueblo…”, p. 70 57.- M. Foster, George; “Tzintzuntzan”; Fondo de Cultura Económica, México, 1976, p. 31 58.- “Provincia de los Gloriosos Apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán en México”, Álbum; “Panorama Actual de Nuestra Provincia”; Arquidiócesis de Morelia, Mich. (1968), p. 26 59.- Op. Cit., p. 28 60.- Op. Cit., p. 28 61.- Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Historia de Maravatío…”, p. 45

Alonso Pérez agrega sobre los sacerdotes franciscanos en la etapa de la conquista española, que éstos “…orientaron sus esfuerzos de evangelización y congregación a la línea que comprendían los pueblos de Araró, Zinapécuaro y Acámbaro, puntos limítrofes con los dominios de las tribus chichimecas, que se resistían someterse a los españoles, y que realizaban frecuentes incursiones sobre la región situada al sur del Río Lerma…” 62 De esta forma, paulatinamente tuvo lugar la conquista española en la región purépecha, abarcando su parte militar, económica y religiosa, hasta llegar en septiembre de 1526 al área de Acámbaro. En ese mes y año fue re-fundado el Acámbaro indígena. Se incorporó entonces a la cultura hispana y surgió el pueblo de San Francisco de Acámbaro. La conquista de localidades como Acámbaro sirvió de base y apoyo para la posterior fundación de nuevas poblaciones en la zona, generalmente habitada por grupos nómadas y seminómadas. Tales grupos llegaron a formar un amplio territorio que conformó la “Nación Chichimeca”. Su área fue el sitio de la Gran Guerra Chichimeca que caracterizaría a la región a lo largo del periodo 1550-1590 del siglo XVI.

62.- Pérez Escutia, Ramón; “Taximaroa. Historia de…”, p. 70-71

Capítulo IV

La Conquista

1.- La región de Acámbaro: 1520 a 1522-26
La región de Acámbaro fue objeto de la Conquista a cargo de los españoles entre los años de 1522 a 1526. En ese entonces, había grupos purépechas, otomíes y chichimecas que formarían parte de la re-fundación del pueblo de “San Francisco de Acámbaro”. En un principio, el Acámbaro indígena estuvo conformado únicamente por otomíes. Ya en la época de la colonia, la localidad sería también mestiza, pero manteniendo su raíz indígena. El investigador Charles Wright aborda el tema de la localización de los grupos en lo que llama “la Frontera de la Civilización en 1520”1, en donde describe el panorama regional “en el norte del Altiplano Central, la frontera de la civilización mesoamericana, y que coincidía con los límites septentrionales de los Estados tarasco y mexica. En el noreste de esta frontera se encontraban, del lado mesoamericano, varios señoríos huastecos: Oxitipan pagaba tributo a los mexicas; Metztitlán fue cabecera de un Estado independiente; sus habitantes hablaban náhuatl y otomí…, sus vecinos, al otro lado de la frontera, eran chichimecas jonaces y pames”2. Y con respecto al límite territorial entre el Estado Purépecha y los chichimecas guamares y pames, precisa Wright que estos “habitaban el Bajío, así como la frontera entre los otomíes, integrados al Estado mexica, y los pames, quienes habitaban los valles y las sierras del actual Estado de Querétaro” 3. Asimismo, agrega, los gobernantes tarascos en el siglo XVI mantenían su hegemonía sobre una extensa región en lo que hoy es el Estado de Michoacán. Su límite septentrional coincidía aproximadamente con la actual frontera entre los Estados de Michoacán y Guanajuato. Forman parte del Estado Tarasco los pueblos fronterizos de Jacona, Puruándiro, Yuriria, Acámbaro y Maravatío… La frontera oriental de los tarascos colindaba con el territorio de los otomíes, mazahuas, matlatzincas y ocuiltecos, cuatro de los grupos más antiguos en los valles centrales de México. Es probable que varios pueblos tarascos al oriente de su Estado hayan pertenecido antes a los mencionados grupos otopames. En la lista de las conquistas tarascas en la Relación de Michoacán, se lee, por ejemplo: “Taximaroa que era de otomíes… (este lugar hoy se llama Ciudad Hidalgo). Por otra parte, los señores tarascos invitaron a varios grupos de otomíes a vivir dentro de su territorio, con el fin de defender sus fronteras contra los ejércitos nahuas del Valle de México. Acámbaro recibió inmigrantes otomíes, procedentes de Huichapan, antes de la Conquista. Ahí convivían tarascos, otomíes y algunos chichimecas, probablemente pames. Colonos otomíes y matlatzincas también se asentaron dentro del Estado tarasco de Necotlán, Taymeo y otros pueblos; servían en las guerras contra los mexicas… Esta interacción entre otomíes y tarascos continuó después de la Conquista; fue un factor importante durante la colonización del Bajío en el siglo XVI…” 4
1.- Wright Carr, David Charles; “La Conquista del Bajío y los Orígenes de San Miguel de Allende”; Ed. Universidad del Valle de México y el Fondo de Cultura Económica (FCE); 1ra. Edición, México, 1999, p. 20 2.- Op. Cit., p. 21 3.- op. Cit., P. 21 4.-Op. Cit., p. 21-22

Los Chichimecas eran Cazadores y Recolectores de Frutos Silvestres, en: “Guanajuato. Monografía Estatal”; S.E.P., 1982; 2ª. Reimpresión, 1997, p. 65

Estados Indígenas en la Frontera Norte-Central de Mesoamérica: Hacia 1520…, en: Wright Carr, David Charles; “La Conquista del Bajío y los Orígenes de San Miguel de Allende”; Ed. F.C.E. y Universidad del Valle de México; 1ª. Edición; México, 1999; Figura 1, Sección de Ilustraciones

“La frontera entre el Estado mexica y el territorio de los chichimecas pames caía en el límite noroccidental de la provincia tributaria de Jilotepec. Este antiguo reino otomí pagaba tributo al Estado de Tlacopan, miembro de la Triple Alianza, junto con México Tenochtitlán y Texcoco. La provincia de Jilotepec abarcaba la parte noroccidental del actual Estado de México y la mitad occidental del valle del Mezquital, Hidalgo. Los pueblos fronterizos de la provincia de Jilotepec, donde terminaban los pueblos otomíes y se iniciaban las rancherías de los pames, eran Acambay, Aculco, Nopala, San José Talan y Tecozautla. En esta provincia estaban Chapa de Mota, Tula, Huichapan, Alfajayucan y varios pueblos más…Los Habitantes pames (¿y otomíes?) de Zinapán tributaban los animales que cazaban al Señor de Jilotepec, y marcaban el límite septentrional de su zona de dominio…”5 Una breve descripción de cada grupo indígena puede desprenderse del trabajo de Charles Wright6, siendo la siguiente: 1.- Otomíes: Fue un pueblo con una cultura mesoamericana y agricultor. Construyeron asentamientos urbanos con monumentos arquitectónicos, dominaron -y colonizaron-, a sus vecinos, 2.- Purépechas: Agricultores y pescadores. Dominaron, conquistaron y colonizaron a los pobladores de su región, creando un gran imperio militar, y 3.- Chichimecas: Nómadas y seminómadas, que subsistían de la caza y la recolección. Solían llevar poca ropa y algunos vivían en cuevas. Valientes y guerreros. Había pames, jonaces, guamares y guachichiles. El mismo autor destaca que este último grupo de “los guamares, ocupaban un territorio que abarcaba desde el río Lerma en el sur hasta San Felipe y Portezuelo en el norte, y hasta Lagos y Aguascalientes en el oeste. Estos nómadas vivían de la caza y la recolección. Se ubicaban inmediatamente al norte del territorio dominado por el Estado Tarasco”7. En la obra “La Conquista del Bajío y los Orígenes de San Miguel de Allende” -Ed. Universidad del Valle de México y FCE, 1999, p. 34-, Charles Wright citando a Gonzalo de las Casas en “Noticia de los Chichimecas y Justicia de la Guerra que se les ha hecho por los Españoles” (1986), refiere de los pames, que “…ocupaban el extremo nororiental de Guanajuato (Xichú), parte de la Sierra Gorda queretana, la Sierra del Noroeste de Hidalgo (Zinapán, llegando hasta Ixmiquilpan y Metztitlán, pueblos de otomíes y nahuas), los Valles del Estado de Querétaro, y convivían con tarascos y otomíes en el sureste de Guanajuato (Yuriria, Cuitzeo y Acámbaro)…”. Los Chichimecas de la nación de los guamares estaban ubicados en el área de Acámbaro en 1526, en lo que se llamaba “El Derramadero”, según la respectiva Acta de Fundación. Debido a su condición nómada y belicosa, don Nicolás de San Luis Montañés los sometió militarmente a fin de poder congregar a los mencionados tres grupos -otomíes, purépechas y chichimecas-, en un nuevo pueblo: San Francisco de Acámbaro. De otra forma, la materialización del proyecto de re-fundar Acámbaro “a la española” hubiera enfrentado demasiados problemas. Los habitantes de la comunidad quedarían expuestos a constantes ataques e incursiones armadas de los chichimecas guamares. El enfrentamiento entre los chichimecas-guamares y los españoles conquistadores en “El Derramadero” de Acámbaro sería apenas el comienzo de muchos más que tendría verificativo en la región en años posteriores.
5.- Op. Cit., p. 22 6.- Op. Cit., p. 25, 26, 31, 32, 33 y 35 7.- Op. Cit., p. 35

2.- Entre lo indígena y lo español
David Charles Wright Carr, en una ponencia titulada “La Colonización de los Estados de Guanajuato y Querétaro por los Otomíes, según las fuentes Etnohistóricas”8, menciona que en la época prehispánica (del área de Mesoamérica), y con respecto a la región efectivamente, sobresalió la presencia de los tres pueblos: Otomíes, tarascos y chichimecas. Y de la transición de la conquista a la colonización, entre lo indígena y lo español, refiere que se dividió en tres etapas9: 1.- la clandestina, cuando algunos grupos de otomíes llegaron al sur de esta región para evitar el dominio de los europeos (1526-1540); 2.- la de la integración de los otomíes al sistema novohispano (1540-1550), y 3.- la armada, que coincide con la Guerra Chichimeca durante la segunda mitad del siglo XVI (1550-1590). En la primera etapa o fase de esta clasificación, referente a la clandestina, la región del Acámbaro indígena fue objeto de la colonización española entre 1522 y 1526-40. Este período abarcó el momento previo y posterior de la re-fundación de la localidad y dio la pauta para que los invasores españoles se apoderaran poco a poco de la zona. Hernán Cortés ordenó incursiones a Michoacán en los años de 1521, 1522 y 1523 para inspeccionar el territorio. En 1522 por ejemplo, la región de Acámbaro fue conquistada por compañeros de Hernán Cortés y entre este año y el de la re-fundación de Acámbaro en 1526, se otorgó la primera Encomienda. No se ha detectado la fecha exacta pero debió ser por 1524, pues en el documento conocido como “Tasación Ortega” de 1528, se menciona a Sotomayor como Encomendero de Acámbaro 10. Según se infiere de los documentos existentes sobre Sotomayor, el Encomendero de Acámbaro debió nacer a fines del Siglo XV o principios del XVI y morir en 1544. Su influencia en cambio, no tuvo gran trascendencia como la de Hernán Pérez de Bocanegra. Para la época, el pueblo de Apaseo “estuvo dentro de la jurisdicción de Acámbaro”11. Ambos llegaron a formar la Encomienda Acámbaro-Apaseo. Antonio de Carvajal, Comisionado para efectuar la última inspección a la región michoacana, reportó a Cortés el número de pueblos conocidos y con el dato, los españoles
8.- Wright Carr, David Charles; “La Colonización de los Estados de Guanajuato y Querétaro por los Otomíes, Según las Fuentes Etnohistóricas”; Ponencia presentada en la VI Mesa de Trabajo sobre “Desarrollo Cultural en el Occidente y Norte de México: Arqueología Etnohistoria”, organizada por el Centro de Estudios Antropológicos de El Colegio de Michoacán; 28 de mayo de 1992, Zamora, Mich., p. 3 a 9, y publicada en “Contribuciones a la Arqueología y Etnohistoria del Occidente de México”, Eduardo Williams, Editor; Zamora, El Colegio de Michoacán, 1994, pp. 379-411 9.- Op. Cit., P. 379-411 A su vez en la obra de Charles Wright “La Conquista del Bajío y los Orígenes de San Miguel de Allende” –Ed. F.C.E. y Universidad del Valle de México; 1ª. Edición; México, 1999, p. 36-, el autor menciona que una cuarta etapa en el proceso histórico de la colonización es la “de la posguerra, desde el cese de las hostilidades (de la Guerra Chichimeca) hasta mediados del Siglo XVII”, esto es, de 1590 a 1650. Durante este periodo, los chichimecas siguieron integrándose al sistema novohispano, principalmente por la denominada “paz por compra” que tuvieron que aceptar y promover los españoles con los indígenas. 10.- Escobar Olmedo, Armando Mauricio; “Michoacán en el Siglo XVI”; Ed. Fimax Publicistas, México, 1984, Morelia, Mich., p. 198 11.- Op. Cit., p. 198

dividieron el Reino Purépecha en Encomiendas. Entre las Encomiendas estaba Taximaroa y sus pueblos, que quedaron sujetos a Gonzalo de Salazar en el año de 1524 12. Otras Encomiendas fueron Jacona, Uruapan y Tiripetío. Acámbaro, como ya se dijo, se re-fundó bajo un proyecto “a la española” en 1526. En ese mismo año, “llegó a la Nueva España Hernán Pérez de Bocanegra, contaba con 22 años y era acompañante del juez de Residencia de Hernán Cortés, Luis Ponce de León”13, quien era su pariente. En 1528, Fernando Cortés, ‘descubridor’ de Acámbaro para la causa española, recibía tributo de Caltzonzin. Fernando Cortés llegó a recibir tributo de pueblos y logró tener bajo su control a varias localidades en la región14. Además, J. Benedit Warren en “La Conquista de Michoacán” –Edición de Fimax Publicistas, Colección “Estudios Michoacanos” VI; Morelia Mich., México 1977, p. 222-, menciona en el CapÍtulo IX con respecto a los “Encomenderos y Encomiendas”, que Fernando Cortés tuvo y sostuvo discusiones sobre Encomiendas en diez sitios diferentes: Amula, Tamazula, Zapotlán, Mazamitlán, Tiripetío, Naranja, Tzintzuntzan, Huaniqueo y Tajimaroa. En el año de 1528 “tanto Acámbaro como Yuririapúndaro estaban pagando tributos a Encomenderos”15. Acámbaro lo hacía a Gonzalo Riobó de Sotomayor. El tributo consistía en la entrega de maíz o productos agrícolas y de ganado por un lado, y por otro, en la aportación de indios para trabajos difíciles en minas o para la construcción de edificios en localidades de la región recién fundadas. Ya para 1535 es firmada el Acta de Fundación de Acámbaro. En 1538 el actual Estado de Guanajuato fue incorporado al Obispado de Michoacán16, y Acámbaro quedó bajo la Encomienda de Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba, quien era alcalde de la Mesta en la capital del Virreinato 17. Manuel Serrano Carrillo, colaborador del Diario regional “El Sol del Bajío” de Celaya, Gto., escribió en su Sección “Crónicas para Deleitarse” - Lunes 15 de octubre del 2001, página 4-A-, el bien documentado Artículo con información del Archivo General de la Nación: “Breve Biografía de Don Hernán Pérez de Bocanegra, Encomendador de Acámbaro”: “Hernán Pérez de Bocanegra fue natural de Córdoba en la Provincia de Andalucía. Nació en el año de 1504 y era hijo de Bernardino de Bocanegra y Córdoba y de Elvira Ponce de León. Llegó a esta Nueva España en el año de 1526 con su tío el
12.- “Historia Mínima de Michoacán”; Ed. Gobierno de Michoacán, SEP, INEA; México, 1990; p. 31 y 32 13.- Escobar Olmedo, Armando Mauricio; “Michoacán en el Siglo XVI”, Ed. Fimax Publicistas…, p. 200 En la misma obra -p. 201-, se destaca que “la familia Pérez de Bocanegra-Pacheco tuvo una numerosa descendencia que por una serie de matrimonios lograron acrecentar más su fortuna”. Incluso, ya para el año de 1564 –p. 204-, la Encomienda “fue calificada como buena…”. Y para evitar la desintegración de su fortuna basada en tierras –p. 204-, “obtuvo permiso de fundar un Mayorazgo, el de los Apaseos, por virtud del Real Despacho dado en Madrid el 8 de noviembre de 1562 y que realizó el pueblo de Xerecuaro, sujeto del pueblo de Acámbaro, el 11 de octubre de 1564”. 14.- Rendón Guillen, Alberto; “Tzintzuntzan. Monografía Municipal”; Gobierno del Estado de Michoacán, H. Ayuntamiento de Tzintzuntzan; 1996, Morelia, Mich., p. 163 a 168 15.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro, Gto. (1945-1941)”; Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana; México, 1993; p. 37 16.- Op. Cit., p. 37 17.- Op. Cit., p. 37

Licenciado don Luis Ponce de León, Juez en el juicio Residencia a don Hernán Cortés, mismo que acababa de regresar de las Higueras. Don Hernán Pérez de Bocanegra fue Alguacil Mayor de México-Tenochtitlán en el año de 1527, formó parte del poblamiento de Granada en Michoacán, quedó con el cargo de Capitán General del Virreinato, que volvió a tener en 1551-1552 en la primera entrada que mandó don Luis de Velasco al territorio de los chichimecas. Fue Alcalde Ordinario de México en 1537 y 1543, ocupando la Alcaldía de Mesta -antigua Asociación de propietarios de ganado trashumante-, los años siguientes”. “Por el año de 1538, ya don Hernán Pérez de Bocanegra se había convertido en feudal; fue dueño de casi 20,000 hectáreas…, pues en su tiempo, llegó a tener once sitios de ganado mayor, unidad de tierra, aproximadamente, 1716 hectáreas, más unas cuantas caballerías dispersas de su Encomienda; una caballería equivalía en tiempos de la Colonia Española a 42.6 hectáreas”. “Construyó su casa en la hoy calle Brasil, que luego fue la sede del Consulado y de la Aduana. Casó con Beatriz Pacheco en México con quien tuvo de este matrimonio a Bernardino Pacheco de Bocanegra, Nuño de Chávez Pacheco de Bocanegra; Luis Ponce de León, Juan Pacheco, Fernando de Córdoba y Bocanegra, Francisco Pacheco de Córdoba y Leonor Ponce de León. Bernardino Pacheco de Bocanegra fue Regidor de la Ciudad de México; anduvo de revoltoso con don Martín Cortés, el Segundo Marqués del Valle. Don Bernardino fue condenado a muerte por su complicidad en la Conjuración, pero le fue conmutada por el destierro. Murió en Oran en el año de 1567”. “En estas Tierras de la Nueva España la única familia que quedó fue la de Nuño de Chávez, hijo segundo de don Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba, Encomendero de Acámbaro y Apaseo y Fundador del Mayorazgo de los Apaseos. Ninguno de ellos y mucho menos don Hernán, recibieron merced de algún solar o huerta en la Estancia del Río de Apaseo, como se le llamaba a estos sitios de lo que hoy es Celaya. Por el año de 1538, el dicho Nuño de Chávez, solicita al Virrey don Antonio de Mendoza, una merced de tierras en la susodicha Estancia del Río y Atlallahualco (Apatzeo) en conjunción con don Antonio de Meteotzin, el Gobernador de los Naturales, para la refundación de Apaseo y una Villa de españoles en la Estancia del Río. La primera sí se fundó o más bien se refundó, pero, lo otro no se llevó a efecto. No había treinta españoles peninsulares”. “…Don Hernán Pérez de Bocanegra, ni ninguno de sus hijos o nietos vivieron en la Villa de Celaya. Don Hernán Pérez de Bocanegra, nacido «Gran Caballero» y Doña Beatriz Pacheco de Bocanegra, fueron grandes bienhechores del Convento Grande del Señor San Francisco de México en donde reposan sus restos. Para ellos era muy importante vivir cerca de la Corte Virreinal”. De 1540 a 1550 abarcó la segunda fase de la integración de los grupos indígenas de la región al sistema novohispano como lo considera Charles Wright. Acámbaro entonces

perteneció a la Gran Chichimeca. En 1542, “la frontera chichimeca se trasladó más al norte, a San Miguel el Grande”18. Ya para entonces, los pobladores indígenas de la región pagaban tributo a los Encomenderos y estaban sometidos intensamente al proceso de evangelización. En la obra “Los Municipios de Michoacán”19 se menciona que en el año de 1535, Cortés visitó Taximaroa y fue hospedado en el lugar. Allí ratificó la Encomienda a Don Gonzalo Salazar y mandó construir el primer hospital para indios. Salvador Reséndiz 20 agrega que la Encomienda también se entregó a don Juan Velázquez de Balcázar, convirtiéndosele (a ese lugar, a Taximaroa) en “República de Indios”. Es de suponerse entonces que a esta República de Indios (integrada por purépechas y otomíes) perteneció Acámbaro, siendo parte jurisdiccional de Taximaroa que a su vez pertenecía a Tzintzuntzan. El descubridor y conquistador español del Acámbaro indígena fue don Fernando Cortés, Marqués del Valle, desde 1522, según lo expuesto en la Relación de la Provincia de Acámbaro de 158021, lo mismo que señala Federico Vargas Somoza en un texto de nombre “Acámbaro, la Villa Más Antigua de Guanajuato” 22. Beaumont en la “Crónica de Michoacán”23 relata que don Fernando Cortés, Marqués del Valle, visitó la Jurisdicción de Taximaroa y “atravesó por tierra el Reino de Michoacán”. En Taximaroa, “…fue recibido por los indios Principales del Pueblo…”, y que éstos, con los “demás Caciques, con gran cantidad de naturales…, hicieron su acatamiento al Marqués en el llano que llaman Acámbaro Tepagua…” 24. Sin embargo y dado que la Conquista de Nuño de Guzmán fue muy violenta, Beaumont menciona que el Presidente de la Primera Audiencia de México “a todos tenía disgustados y más que a ninguno al Marqués del Valle, porque le tenía usurpadas muchas tierras de su Gobernación y le tenía hechos muchos agravios…”25, no obstante, entre ambos no se registra ningún conflicto armado. Don Fernando Cortés enfrentó pacíficamente el problema. Alberto Rendón comenta que “a mediados de 1522, el antiguo Reino de Michoacán se comenzó a denominar como «Provincia de Michoacán», una de las integrantes de la Nueva España” 26. Desde 1522 y hasta 1526, es decir, durante cuatro años, junto con don Nicolás de San Luis Montañés, conquistador y fundador oficial de Acámbaro por mandato del Rey don Carlos V, y el apoyo de don Fernando de Tapia, se pudieron llevar a cabo las siguientes acciones:
18.- Op. Cit., p. 37 19.- “Los Municipios de Michoacán”; Colección: Enciclopedia de los Municipios de México; Secretaria de Gobernación y Gobierno de Michoacán; Centro Nacional de Estudios Municipales y Centro Estatal de Estudios Municipales; 1987, p. 154 20.- Reséndiz Arreola, Salvador; “Michoacán y sus Municipios”; Guía Socioeconómica; 2ª. Edición, diciembre de 1999; Maquiladora Periodística; Morelia Mich., p. 68 21.- “Relaciones Geográficas del Siglo XV de Michoacán”; Ed. de René Acuña; UNAM, México, 1987; p.59 22.- Vargas Somoza, Federico; “Acámbaro, la Villa Más Antigua de Guanajuato”, Articulo; Revista “México Desconocido”; Abril de 1995, No. 218, Año XIX, p. 57 23.- Beaumont, Pablo Fray; “Crónica de Michoacán”; Tomo II, Basals Editores, S.A.; 1985, Morelia, Mich., p. 300 24.- Op. Cit., p. 300 25.- Op. Cit., p. 300 26.- Rendón Guillén Alberto; “Tzintzuntzan. Monografía Municipal…”, p. 168

Mural: Llegada de los Conquistadores Españoles; Autor: Cruz Castillo, Pedro; Interior del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, Acámbaro, Gto.

Conquista Pacífica, en: Monumentos Literarios del Michoacán Prehispánico; Recopilación y Traducción de Fray Jerónimo de Alcalá; Presentación, Selección y Edición de Francisco Miranda; Ediciones Palenque y Morevallado Editores; 1ª. Edición, Morelia, 2001, p. 203

a.- Sometimiento militar: a través de la conquista militar en la región pudo someterse a los indios naturales: tarascos, otomíes y chichimecas. El problema mayor lo representaron los chichimecas. Con este pueblo de la Nación de los Guamares, se tuvo en septiembre de 1526 una guerra en el Valle del Derramadero, al pie del Cerro Grande. Una vez vencidos fueron integrados con los tarascos y los otomíes y la localidad recibió protección militar; b.- Labor de unificación para el Nuevo Pueblo: sometidos por los indios naturales, se les reunió o congregó en un mismo sitio y en torno al proyecto de un nuevo pueblo: San Francisco de Acámbaro; c.- Distribución urbana: una vez que los naturales fueron reunidos en el pueblo nuevo de Acámbaro, se les dio distribución o asiento urbano. Los chichimecas fueron enviados al otro lado del Río Lerma. A los otomíes les fue asignado el centro del pueblo y a los tarascos, se les ubicó a un costado, es decir, al extremo izquierdo del sitio en donde se erigía una pequeña Capilla. Por ello, San Francisco de Acámbaro fue un pueblo de composición múltiple: chichimecas, otomíes y purépechas. Los dos últimos grupos, otomíes y purépechas, participaron años más tarde en la colonización del Bajío, y d.- Una re-fundación pacífica: se procedió a re-fundar el nuevo pueblo “a la española” a partir de una fecha concreta, el 19 de septiembre de 1526. La sola fundación terminó el sábado 27 de septiembre de ese año y un día después, el domingo 28, se dedicó a la elección del Primer Ayuntamiento de Acámbaro. Por ello, la re-fundación queda reconocida el 19 de septiembre de 1526, pero abarcó realmente 10 días durante los cuales no hubo guerra. Así, la fundación de San Francisco de Acámbaro como tal, fue pacífica. Los conquistadores españoles empero, “pronto se dieron cuenta que era fácil congregar a los indios, construir un Convento y trazar a su alrededor un poblado con calles, plazas, acueductos y adaptación de plantas y animales del viejo mundo. En estos poblados no habría más españoles que ellos. Así serían cristianizados…”27. En ese sentido, “a las propias ciudades indígenas se les impuso el trazo regular de las renacentistas castellanas, antes de darles su título y escudo de armas. Las congregaciones surgidas gracias al empeño evangelizador de facilitar la tarea mediante la supervisión, adquirieron el rango de pueblos y se situaron en las antiguas cabeceras políticas, conservaron su nombre y le agregaron el de un Santo, que fue su Patrón espiritual. En el centro del pueblo estaba el convento, con sus grandes patios, una cruz en el lugar principal y capillas abiertas, las cuales permitían decir misa a grandes grupos en el atrio. Las pequeñas capillas de adobe y paja pronto se sustituyeron por inmensas construcciones con aspectos de fortaleza…, alrededor del convento, las chozas de los indios no resultaban diferentes a las de los tiempos antiguos”28.
27.- Zoraida Vázquez, Josefina; “Una Historia de México I”; Ed. Patria, S.A. de C.V., México, 1994, p. 177 28.- Op. Cit., p. 185

Mural: Evangelización, Fin de los Sacrificios Humanos; Autor: Cruz Castillo, Pedro; Interior del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, Acámbaro, Gto.

Don Nicolás de San Luis Montañés, Cacique de Xilotepec y Fundador de la Congregación de San Francisco de Acámbaro en 1526. Pintura, Sala de Historia del Museo Local, Acámbaro, Gto.

Para el año de 1526 ya se vivía la época colonial que inició en 1521, con la caída de Tenochtitlan, hasta 1821 con la consumación de la Independencia Nacional. A los españoles les interesó Acámbaro debido a su ubicación geográfica de carácter estratégico para la conquista militar de la región, la nueva fundación de pueblos en la zona (del actual Bajío) y la tarea evangelizadora que llevaron a cabo. Acámbaro se re-fundó por indios naturales que fueron evangelizados y por frailes franciscanos que llegaron con los españoles conquistadores. Para el tiempo de la refundación de Acámbaro “a la española”, en el resto de la región quedaron diversos reductos de purépechas, otomíes y chichimecas. Los chichimecas que eran más de 5 mil 29 en Acámbaro, fueron también los que más problemas originaron para integrarse definitivamente a la nueva localidad. La Relación de la Provincia de Acámbaro de 1580 detalla a su vez que los tarascos eran gobernados por gente del Señor de Michoacán, Caltzonzin, y los otomíes y chichimecas por los Señores que legítimamente eran de su propia Nación. Al Señor de Michoacán le ofrecían tributo. En la obra “México, Nuestra Gran Herencia”, se precisa que “el imperio tarasco, el más poderoso después del mexica, quedó virtualmente en manos del Conquistador al sometérsele al Señor Caltzontzin, en 1522…”30 Sin embargo, una vez reunidos los pueblos indígenas de la región, entre ellos los mismos tarascos, otomíes y chichimecas, en torno al proyecto español de construir una población que sirviera de frontera militar y hasta de presidio, fue que se dio paso al nacimiento de la comunidad de San Francisco de Acámbaro. Esta localidad dejó de pertenecer así, a una región multiétnica, de numerosas culturas dispersas, para adquirir un carácter estrictamente pluriétnico con sólo tres pueblos autóctonos, además de convertirse en frontera militar entre tarascos y mexicas. Acámbaro fue aliado de los purépechas hasta la llegada de los conquistadores españoles a la región en el siglo XVI; posteriormente, debió apoyar la colonización del Bajío. En la “Crónica de Michoacán”, Fray Pablo Beaumont señala que los tarascos se verían obligados a “…asegurarse (contra las incursiones mexicas), retirándose en la Serranía de Ucareo y tener formado su presidio entre (el mismo) Ucareo y Tócuaro, y por este motivo…, en la repartición de solares y barrios del Pueblo Nuevo de San Francisco de Acámbaro, se les asignarían a los caciques tarascos, y a los de su nación, los barrios que les podían estar, en reconocimiento de su antigua posesión de este sitio y para afianzar una buena armonía con los caciques conquistadores y pobladores de la nación otomí y más con el fuerte vínculo de la religión cristiana, que una y otra habían abrazado…”31
29.- “Copia del Acta de Fundación de Pueblo de San Francisco de Acámbaro: 1526, Provincia de Michoacán”; Fray Pablo Beaumont, Siglo XVIII 30.- “México Nuestra Gran Herencia”; Selecciones del Reader´s Digest; México, 1973, p. 192 En la obra “Historia de México” de Salvat Editores de México S.A., Tomo VI, 1978, p. 1149, se destaca que en el año de 1525, “Caltzonzin, Rey de Michoacán, pidió a Fray Martín de Valencia que le enviara religiosos, y al año siguiente, 1526, llegaron a Tzintzuntzan, centro de la comunidad purépecha, llamada popularmente tarasca, los Franciscanos de Fray Martín de Jesús o de la Coruña. En esa misma región se fundaron, mientras tanto, los Conventos de Pátzcuaro, Zinapécuaro, Uruapan, Tarécuato y un importante número de residencias, entre las que destacan Erongarícuaro, Guayangareo (después Valladolid, hoy Morelia) y Zacapu”. 31.- Beaumont, Pablo Fray; “Crónica de Michoacán”; Tomo II, Basals…

El hecho de que los españoles tuvieran un sitio estratégico como Acámbaro y el área de Ucareo y Tócuaro para utilizarlos como presidios, servía muy bien para desarrollar tres proyectos importantes en forma paralela: 1.- Apoyar la tarea militar para el sometimiento de los pueblos indígenas en la región, 2.- Fundar o colonizar nuevos pueblos, y 3.- Respaldar la labor evangelizadora de los frailes. Tanto la conquista militar como la espiritual, siendo la base del proyecto colonial, fueron parte integral de la vida novohispana de Acámbaro en la región durante la segunda y la tercera década del Siglo XVI.

Capítulo V

De la Conquista a la Época Colonial

1.- La Re-fundación de Acámbaro “a la española” o su incorporación a la cultura hispana (La fusión de dos mundos)
“San Francisco de Acámbaro” tuvo en 1526 en la persona de don Nicolás de San Luis Montañés a su fundador, merecedor de la confianza de Hernán Cortés, cacique, natural de Jilotepec y deudo de la Casa Imperial de Moctezuma1. Don Nicolás de San Luis Montañés llegó al valle2 con el propósito central de refundar el Acámbaro indígena bajo un proyecto español. Pedro González en su libro “Geografía Local del Estado de Guanajuato”, menciona que en 1526 hubo “expediciones de don Nicolás Montañés de San Luis y toma de Acámbaro” 3, ya que fue necesario someter militarmente a los chichimecas de la nación de los guamares. A la llegada de los españoles conquistadores al actual territorio nacional en 1519, Acámbaro ya era una pequeña aldea… 4 con un origen que data del año de 1275, aproximadamente, y que dependía del Reino
1.- “Acámbaro”, Folleto; Gobierno del Estado de Guanajuato, Secretaría de Desarrollo Económico, s/año, ni autor, p.2 2.- Op. Cit., p. 2 3.- González, Pedro; “Geografía Local del Estado de Guanajuato”; Ediciones La Rana; Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato; Colección “Nuestra Cultura”; 1ª. Edición, México, 2000, p. 97 4.- “Acámbaro”, Perfil Histórico, Cronología de la Ciudad; Página en Internet: www,guanajuato.gob.mx; Gobierno del Estado de Guanajuato, Turismo; Noviembre de 1999, p. 1. Sobre el Título de la Fundación de Acámbaro, Rafael Ferreira León considera en su texto de “Acámbaro” -Edición Particular, Junio de 1962, p. 5 a 24-, que la de 1526 es la “segunda fundación” de la localidad. La primera es para él, la del año de 1275, es decir, la del Acámbaro indígena, siendo una aldea integrada principalmente por otomíes. Sobre la de 1526, menciona que el original del Título de la Fundación de Acámbaro está en idioma español y en ortografía y sintaxis de su época, por lo cual se conocen una serie de Autos reunidos de tal manera que hace difícil su hilación. Ferreira León distribuye el «Título de Fundación de Acámbaro» en lo que él llama: Autos. Para su clasificación, son 10 los Autos, aunque en su libro de 1962 le falta el 6º. Auto, un término que para nuestro caso sería el de un Hecho o relativo a una Relación de Hechos que sirvieron de Acta Constitutiva. De dicho Título de Fundación, el Cronista Comunitario de Acámbaro de los años cincuenta y sesenta del siglo XX confrontó la Copia de Patricio Gabriel Sotelo que hizo en 1832 con el Original, pero que no dice de dónde lo obtuvo, y dividió los Hechos de Fundación en varios AUTOS, relativos a: Título de propiedad; Límites; Detalles de la Fundación Legal. La Primera Misa; Festejos y Fin de la Fundación; La Introducción del Agua Potable. Fundación de Tócuaro; Ampliación del Convento y de la Iglesia. Fundación del Hospital…; Elección y Formación de Gobierno; Medidas de la Población; La Nación de los Guamares. El Asiento de los Otomíes y Llega el Virrey Antonio de Mendoza. Primera Estampa de Santo en Acámbaro. Del Primer tema en torno al Título de Propiedad, se precisa que es un Título Original de Fundación “de la Congregación de San Francisco Acámbaro, por mandato de su Majestad, el Rey Nuestro Señor, don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey de España y del Estado de Biesmahulloa, que funge como Virrey de esta Nueva España, Gobernador, Capitán General de la Audiencia y Cancelería Real y Presidente de la dicha Audiencia, y por petición de Pedro Díaz Asuero, Procurador General de los Indios de esta Nueva España”. El documento está fechado el sábado 18 de agosto del año de 1534. En el documento se cita en una de sus partes temáticas, lo referente a la posesión y defensa de tierras; al ganado; el aval por parte de don Vasco de Quiroga para el Santo Patrono que es San Francisco de Asís y la ubicación de la comunidad: Provincia de Michoacán de la Nueva España, y por mandato del Rey Carlos V; el trazo “urbano” del pueblo, la edificación de casas y la distribución de solares para huertos; el festejo por la Fundación; la llegada del agua a Acámbaro desde Tócuaro y la Fundación a su vez de éste poblado como “San Mateo Tócuaro”; el pago de tributos; … (continúa)

Purépecha de Michoacán. En esa aldea había indios otomíes 5. Don Nicolás de San Luis Montañés, indígena evangelizado que ayudó a los españoles a facilitar la conquista, llegó a Acámbaro en compañía de don Fernando de Tapia (Conin) en una primera incursión en 1522. Ambos fueron aliados de Hernán Cortés en la zona. A partir de 1522 y hasta 1526, los dos estuvieron ocupados en la conquista y fundación de Querétaro, Acámbaro, Apaseo, San Miguel de los Chichimecas y Xichú 6. En la Relación (de 1555) del cacique don Nicolás de San Luis, el conquistador refiere que “…desde el año de 1522, empecé a hacer entrada (a la región)… para la conquista de esta gran chichimeca…”7 Acámbaro tuvo un gran interés para los españoles al inicio de 1526 debido a los proyectos de las fundaciones de Apaseo y Querétaro y casi de inmediato, se efectuó la conquista para establecer una base de operaciones militares. La idea era que Acámbaro sirviera como punto de abastecimiento para las posteriores (operaciones) de los conquistadores8 en la región del Bajío. Al re-fundarse Acámbaro en septiembre de 1526 y quedar incorporado a la cultura hispana, implicó la fusión de dos mundos y dos culturales diferentes entre sí, permitiendo a los conquistadores no sólo integrar en un solo proyecto a tres razas indígenas como eran la otomí, la purépecha y la chichimeca, sino también
(sigue…) la integración del primer Gobierno acambarense de su historia colonial y la fiesta para San Francisco de Asís, lo mismo que a la Purísima Concepción como Madre de Dios; la distribución de los otomíes y chichimecas en el área de la localidad y la llegada de la imagen de San Francisco en una Estampa. La firma del documento tiene como fecha el día 25 de noviembre de 1535. Finalmente, se destaca que este escrito es copia fiel de su original de 1526 que está en el Archivo de los Indios Naturales de Acámbaro en 14 Fojas, 12 Útiles y 2 Blancas, remitiéndose como fecha al 29 de agosto de 1839. En 1962, Rafael Ferreira analizó el documento de 1832 que era, como se cita, Copia del Original de 1526 y lo dividió en los ya referidos temas de la Fundación. Hoy en día, el Acta se presenta por días y años entre el 19 y el 28 de Septiembre de 1526 y el año de 1535. El Gobierno de Guanajuato la dio a conocer en los años setenta del siglo XX como el “Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro” en el Breviario No. 13; Dirección de Cultura Popular del Gobierno del Estado, S/a, pp. 19 5.- En la “Enciclopedia de México” –Rogelio Álvarez, José, Director; Tomo X, México, 1978, p. 29-30-, se menciona que “los otomíes se referían a sí mismos como Nian Nhu (el que habla la lengua), pero el término otomí (u otomite, como los llamaban los aztecas) lo tomaron, según Fray Bernardino de Sahagún, de un caudillo antecesor llamado Otón. Los Nahuas usaron el término como calificativo de ignorantes y grosero: «Como un otomite…». De los otomíes se sabe practicaban la agricultura, la caza, la pesca y la recolección. En su trayectoria hasta llegar a la región de Acámbaro fueron nómadas, pero una vez ya establecidos aquí fueron sedentarios. También conocían el maguey y de él extraían el aguamiel. La fibra y la pulpa. Sus espinas las usaban como agujas. 6.- “Relación de Querétaro de 1582”; Relaciones Geográficas del Siglo XVI; Edición de René Acuña, No. 9, UNAM, México 1987, p. 213 En “Historia de México” de Salvat Editores de México, S.A., Tomo VI, 1978, p. 1151, se menciona que al crearse en 1525 la Provincia de San Pedro y San Pablo, en la misión de Michoacán y Jalisco, la participación de los frailes franciscanos en la región fue destacada entre ese año y 1535. Así, “en tan breve lapso, los franciscanos lograron un extraordinario avance en la fundación de misiones, sobre todo si se toma en cuenta lo pequeño del grupo de misioneros y los escasos recursos económicos…” con que contaban. A este proceso, “Robert Ricard (le) ha llamado la ‘conquista espiritual’…”. En este interesante periodo -que abarca los años de 1525, 1526, 1527 y 1529-, llegaron también a la zona de Acámbaro un buen número de Frailes procedentes de Europa para continuar con la obra evangelizadora. 7.- Op. Cit., P. 210 8.- Op. Cit., p. 1

controlarlas militarmente y asignarles un mando de autoridades civiles y eclesiásticas. La conquista militar y espiritual de Acámbaro integró definitivamente a este pueblo indígena a la cultura hispana. El Acámbaro indígena se hispanizó y la vida fue diferente: novohispana. Incluso, de la fusión de las razas indígena y española surgió el mestizaje. Acámbaro así, se hizo mestizo y más tarde al lograrse la independencia nacional en 1821, mexicano. Por el año de 1522, en la zona se registraron los enfrentamientos entre sí de los pueblos conocidos como otomíes-acambarenses y los chichimecas, siendo así realizado el sometimiento pacífico del Reino Purépecha por los españoles y repercutiendo más tarde en la conquista de la región de Acámbaro. Esto fue por Alonso de Estrada, Tesorero de la Nueva España. En 1523 llegaron los Franciscanos a la llamada “Provincia del Espíritu Santo”9. El sometimiento del Acámbaro indígena sin embargo, ocurrió desde mediados de 1526, aunque la penetración militar española para la conquista definitiva hacia la región tuvo una notoria incidencia en los años de 1538 a 1540, según se refiere en la obra “México, Nuestra Gran Herencia”10. Sobre la fundación de Acámbaro, el investigador Isauro Rionda Arreguín 11 refiere que la localidad ya existía aún antes de su Constitución en 1526 por los españoles. Y así fue. El exdirector del Archivo Histórico del Gobierno del Estado de Guanajuato, precisa: “Varios años antes de la aparición de los españoles por los llanos y montañas que componen el territorio de Acámbaro, ya existía un sitio habitado en el lugar y con ese nombre. Al finalizar el siglo XV o en los muy primeros años del XVI, fue creado Acámbaro por razones de estrategia económica y de defensa (militar, por los purépechas). “Un día de esos tiempos, se plantaron ante el Señor del Reino de Michoacán, cuatro caciques otomíes, originarios de un lugar dependiente de Jilotepec, acompañados de sus cónyuges y descendientes y una cauda de sesenta familias más. Le pidieron ser admitidos entre sus súbditos, y terreno dónde asentarse. Se les designó el fértil Valle donde caminando los tiempos, se creó la Ciudad de Guayangareo, después Valladolid, y ahora Morelia. Posiblemente por quedar nutridamente cercados por Michecuas, fueron retirándose del lugar y acercándose hacia sus querencias, lo que los hizo dar con dos murallas del Reino de Michoacán: El Río Grande o Lerma, y la presencia de bravos Chichimecas. Allí, entre magueyes que abundaban, poblaron y nació Acámbaro. “Aunque dependiendo del trono de Michoacán, se gobernaron (los de Acámbaro) por sí mismos; al transcurso de algunos años, el Monarca envió a Acámbaro a cuatro principales purépechas y sus súbditos para que poblasen (la zona) junto a los otomíes, haciéndolo en la falda del Cerro que cobija a la población; y es casi seguro que fueron éstos los que le dieron el nombre al sitio, por ser palabra de su lengua…, los Chichimecas cercanos fuéronse acomodando a la vida sedentaria de los otomíes y tarascos.
9.-Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán, 1ª. Edición, Morelia Mich., 1998, p. 28 10.- “México, Nuestra Gran Herencia”; Selecciones del Reader”s Digest; México, 1993, p. 192 11.- Rionda Arreguín, Isauro; “Acámbaro Indígena, Colonizador y Evangelizador en el Siglo XVI”, Artículo; “Capítulos de Historia de Guanajuato”; Ed. Universidad de Guanajuato, Guanajuato, Gto., México, 1993, p. 40-70

“Acámbaro en sus primeros tiempos, fue pueblo de frontera; pero de frontera con gente con las que se tenía un Estado de Guerra constante: Los Mexicanos, los de Xocotitlan y los Chichimecas tanto de Jalisco como de Guanajuato. De estos últimos, bravos, crueles y temidos todos, están los Pames y los Guamares. “Siguiendo, sin sostenerlo, a su autor12, diremos que Acámbaro ya existía como población desde 1482, y era cabecera 13 de Pejo, Irámuco, Chupícuaro, Tócuaro y otros. “Debido a la actitud de subordinarse a la autoridad de Hernán Cortés y lo que él representaba, por el Señor de Michoacán, este territorio fue pronto conocido y distribuido entre los españoles; y así, desde 1523 encontramos que los indios de Acámbaro estaban encomendados a Pedro de Sotomayor, el que alquilaba a los indios para trabajar en las minas de Michoacán, sobre todo entre 1526 a 1528, dando principio muy temprano con eso, al desparrame de los lugareños. “Posiblemente, como lo sostiene (Phillip) Powell, los españoles necesitaban una adecuada defensa a lo largo del trayecto de Querétaro, Acámbaro y Lago de Chapala, lo que produjo que se designasen a caciques otomíes a que entrasen al territorio chichimeca a guerrear con sus habitantes y a fundar poblaciones, lo que ocasionó la refundación (a la española) de Acámbaro; o a que, como lo manifiesta el Maestro (Wigberto) Jiménez Moreno, fue empresa planeada por Hernán Cortés, de la que informó al Rey en su Carta de 1526. Lo cierto es que el aliado a los españoles, reciente católico, indio otomí y cacique de Jilotepec, don Nicolás de San Luis Montañés, al frente de sus huestes, otomíes también, acompañado por algunos españoles entre los que se encontraban un sacerdote, el Bachiller Cura y Vicario de Tula, don Juan Bautista, y dos Franciscanos, Fray Juan Quemada y Fray Antonio Bermul, en el mes de septiembre de 1526 hicieron su presencia en los terrenos de Acámbaro donde derrotaron a los Chichimecas Guamares que les salieron al frente y acto continuo procedieron a refundar la población, lo que se verificó el día 19 del mismo mes y año. Para tal, contaron con los ya de antaño habitantes del lugar, los otomíes, que venían con él y los guamares que se derrotaron y aceptaron vivir en comunidad. Se procedió a hacer la traza, que consistió en una cuadrícula de cinco calles rectas que fueron el Cerro que parapeta el lugar al Llano y otras tantas del Río Grande al Sur, formando así diez calles en cuadrado, dejando al centro un amplio lugar para construcción del templo. Solares de privilegio se les dieron tanto a los caciques otomíes como a los tarascos y más chicos, pero de igual dimensión a los sencillos colonos. Se les dividió así por Naciones, esto es, del lugar destinado al Templo hacia el Río, se les designó a los Otomíes y del Templo Hacia Michoacán a los Tarascos, mandando a los Chichimecas más allá del Río, uniéndolos al pueblo por un puente de gruesos maderos de sabino…
12.- Isauro Rionda se refiere tal vez a Vicente Ruiz Arias, quien sugiere que “…Acámbaro (lugar de magueyes), se fundó probablemente en el año de 1482…”. De Vicente Ruiz se conoce su opinión al respecto en: “Acámbaro”, Fotocopias; S/año ni autor, p. 145 13.- El Acámbaro indígena de esta época no es el original. Y es que ya existía desde el año de 1275, en cuya aldea hubo otomíes. Lo que debió suceder en 1482 es que la comunidad fue más bien re-poblada con indígenas (¿purépechas?), pero no creada de origen. Los purépechas durante los tiempos de su imperio cuidaron al Acámbaro indígena, aunque posteriormente lo utilizaron como una frontera militar contra las incursiones que hacían los mexicas a la región de lo que hoy es Michoacán. Para el año de 1482, ya era cabecera de varios poblados, efectivamente, y más tarde objeto de una sujeción esclavista de indios para el trabajo forzado a cargo de Pedro de Sotomayor en 1523. Ya en 1526, el Acámbaro indígena sería re-fundado “a la española”.

Acámbaro, Trazo Hipotético del Siglo XVI, en: Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM, 1967; Plano 1, p. 22-23. Dibujo: Manuel González Galván

Templo del Hospital del Siglo XVI (1529-32); Obra Colonial con una Fachada de Estilo Plateresco, Acámbaro, Gto.

“Se procedió a la designación de autoridades, unas para los otomíes y otras iguales para los tarascos, siendo el total de los colonos iniciales en número de 412 cabezas de familia, por mitad de una Nación y otra, pero previendo que más indígenas se redujesen y prohibiendo que llegasen a asentarse en su feudo los españoles, si no era con previa licencia, lo que nos indica claramente que la fundación se hizo primordialmente para los indios. Recibió el pueblo, el nombre de San Francisco de Acámbaro. “Se dio parte a la Real Audiencia de México, la que confirmó la Fundación, y además, se ordenó que se hiciese un Convento de la Orden de San Francisco”. De este fragmento, se comprueba que el Acámbaro del siglo XVI tuvo la unión de tres diferentes razas para su integración, convirtiéndolo en un pueblo pluriétnico. La cultura purépecha, pese a todo, fue la predominante sobre las otras dos, la otomí y la chichimeca. Cada una de estas culturas, reunidas en una Congregación de Indios, fue distribuida en tres amplias zonas: 1.- Los otomíes, al centro de la comunidad, entre lo que hoy sería la calle Abasolo y la margen del Río Lerma; 2.- los purépechas, hacia lo que actualmente es el barrio de la Soledad, a partir de la calle Abasolo, y 3.- los Chichimecas, al otro extremo del Río Lerma. En la “Enciclopedia de México”, se menciona que “…al otro lado del Río se estableció una colonia habitada por chichimecas, pueblo rebelde que ocupaba una amplia zona que iba de la región del nuevo pueblo hasta la Huasteca…”14 El hecho de que los chichimecas-guamares quedaran ubicados al otro lado del Río Lerma obedeció a una estrategia militar del conquistador español don Nicolás de San Luis Montañés, a fin de proteger de todo conflicto armado a los habitantes de los otros dos grupos de la Congregación, otomíes y tarascos. En la misma obra, es de destacarse el proceso de la fundación de Acámbaro en septiembre de 1526: “La fundación de la hoy ciudad de Acámbaro es típica de la política de colonización realizada por los españoles conforme a las Ordenanzas de Burgos, emitidas en 1528, en las cuales se mandaba reunir a los indios de una o varias nacionalidades en poblaciones en que debía haber iglesias y sacerdotes, y en las que debían constituirse autoridades civiles que ejercieran vigilancia y control sobre los indios y los hicieran trabajar para los españoles. Es decir, la política de reducciones. En muchos casos, la fundación de poblaciones perseguía también el propósito de crear avanzadas de defensa y penetración frente a los pueblos rebeldes. Además, en determinadas circunstancias, los españoles utilizaban a los antiguos Señores y Caciques para congregar y gobernar a los indios. Todos estos elementos se dieron en la fundación de Acámbaro, realizada entre los días 19 y 28 de septiembre de 1526, según -se indica-, un documento transcrito por Pablo Beaumont en su Crónica de Michoacán, o después del año de 1531, de acuerdo (también) con otras fuentes. El pueblo recibió el nombre de San Francisco de Acámbaro o Acámbaro Pueblo Nuevo…”15 Pedro Rojas en “Acámbaro Colonial” alude a la fundación de la localidad en 1526, señalando que “la edificación de las casas de Acámbaro se llevó todo el año de 1528…” 16 Del proceso de la fundación de Acámbaro en 1526, considerada en el contexto de las
14.- “Enciclopedia de México”; José Rogelio Álvarez, Director; Tomo I; México, 1978, p. 22 15.- Op. Cit., p.22 16.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM; México, 1967, p. 24-25

“Ordenanzas para descubrimientos, poblaciones y pacificaciones”, correspondiente a la Real Ordenanza expedida por Felipe II en San Lorenzo del Escorial, el 3 de mayo de 1576, es de subrayarse que no hubo improvisación ni apresuramiento, al contrario, la fundación y la traza urbana de la localidad estuvo bien calculada. Tan es así, que la de 1526 puede ser un ejemplo de urbanismo bien concebido. Como bien se ha dicho, las Reales Ordenanzas dieron forma y organización a las ciudades fundadas por los españoles, sólo que antes de ellas, Acámbaro ya estaba dentro de las características exigidas: Los conquistadores españoles y sus aliados eligieron el sitio: Acámbaro. Hicieron la demarcación de la plaza y sus calles; repartieron a los pobladores en tres áreas o zonas estratégicas -purépecha, otomíes y chichimecas-, y construyeron el templo y el hospital. Asimismo eligieron el Ayuntamiento y contribuyeron a la edificación de chozas o casas; repartieron solares, alejados de la iglesia, y entre otros aspectos básicos, otorgaron la tierra para cultivo y dotaron de agua a la población, que en este caso provino desde la comunidad de Tócuaro. Es de notarse la dualidad inherente al formar una localidad: tanto que los pobladores aprendieran a vivir en forma práctica como que el sitio sirviera de fortaleza para la defensa o de presidio para la posterior conquista de la región; pero además, que recibieran la doctrina católica. En todo el espacio urbano no habría segregaciones ni extinción de ninguna población autóctona o indígena, al contrario, que todos vivieran en paz y pudieran ayudarse en caso de un ataque o agresión externa. Con respecto a las autoridades del poblado, al terminarse la obra de refundación de Acámbaro, considerada como una Congregación de Indios y perteneciente a la Provincia de Michoacán de la Nueva España, los caciques conquistadores de este lugar nombraron el Primer Ayuntamiento17: 1.- Se eligió a don Pedro de Granada y Mendoza, Gobernador de Provincia; 2.- Como Alcalde Ordinario, a don Pablo Fabián de León; 3.- A don Marcos Sinsona, Alcalde Ordinario Segundo, y 4.- A don Pedro Hernández, Alcalde Mayor. Y así, políticamente, San Francisco de Acámbaro fue administrado por el Primer Ayuntamiento Electo el 28 de Septiembre de 1526. Las autoridades debieron recibir órdenes no sólo del conquistador don Nicolás de San Luis Montañés sino de Hernán Cortés y de la Real Audiencia de México. Hay que mencionar que Cortés debió preparar el terreno militar y garantizar las condiciones necesarias para la re-fundación de Acámbaro “a la española” en 1526, pero quien la ejecutó en los hechos fue el guerrero otomí procedente de Tula y Jilotepec, don Nicolás de San Luis Montañés. A su vez, ya para “el 29 de septiembre (de 1526), después de la elección del Primer Ayuntamiento, los Padres Fray Antonio Bermul, Fray Juan Lazo de Quemada y Fray Juan Bautista, se pusieron a orar, dando así gracias a Dios por el buen éxito de la realización de la Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro”18.

17.- Copia del Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro: 1526, Provincia de Michoacán; Fray Pablo Beaumont, Siglo XVIII 18.- Página en Internet de la Presidencia Municipal: www.acambaro.gob.mx; Acta de Fundación, Resumen; H. Ayuntamiento Municipal 2000-2003; 31/08/01, Pág. 2 de 4

Posteriormente, como era la obligación, se dio parte de la fundación a la Real Audiencia de México, como lo ha citado Isauro Rionda, así como de la elección de autoridades para confirmar al pueblo bajo el mando español. En el Acta de Fundación de Acámbaro, se menciona que el primer día del año nuevo, habrían de juntarse los Caciques y los Principales Señores de la localidad para elegir autoridades, es decir, el cargo público duraba apenas un año. Lo anterior ratifica pues, que Acámbaro se re-fundó y quedó integrado a la cultura hispana mediante una política de reducción de indios, típica de los españoles en materia de población y de colonización. Se reunían en un mismo sitio a los indios de una o varias naciones. Se les construía una Iglesia y se les asignaba sacerdote y había autoridades civiles que ejercían control y vigilancia sobre los propios indios, haciéndolos trabajar para los españoles. Para ello, aprovechaban en ocasiones a los Señores Caciques para gobernar19.
19.- “Acámbaro”, en: “Guanajuato, Histórico y Turismo”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Edición, Diciembre de 1990, D.F., p. 145. Sobre el tema hay que hacer dos referencias: 1: En el documento “Acámbaro, Gto., Cuna del Ejército Mexicano”, H. Ayuntamiento Municipal 2000-2003 de fecha del 24 de febrero del 2001 elaborado por el Prof. Cesar Velasco Ocampo, Presidente del Comité Cívico y Cultural “Miguel Hidalgo y Costilla”, con el propósito de apoyar la gestación del Reconocimiento del “22 de Octubre de 1810” como Celebración Nacional e inédito hasta ese mes y ratificado en el texto final del 14 de marzo del 2001, se menciona en ambos casos en las páginas 2 y 3, respectivamente, sobre la “Fundación de la Villa de Acámbaro, Guanajuato”, lo siguiente… “El título Original de la Fundación de Acámbaro en 1526 fue mandado por su Majestad Nuestro Señor Rey, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey de España…, firmado por el Juez Don Bernabé de Cortes, Alonso de Sangriento -el Escribano-, y Don Pedro Díaz Asuero, Procurador General de los Indios”. En la Página 2 y 3 del documento del 24 de febrero del 2001, se agrega: “…Patricio Gabriel Sotelo señala en sus escritos que hubo dos Autos de la Fundación de Acámbaro y menciona que en el segundo, por órdenes de su Majestad y del Ilustrísimo Señor Obispo Don Vasco de Quiroga, se le pusiera a este pueblo «San Francisco de Acámbaro»…”. De Don Vasco de Quiroga (1470?-1565) es la obra “Descripciones Económicas Generales de Nueva España…”, INAH-SEP, p. 79, en donde se destaca: “Nació en Ávila, España y murió en Uruapan, Michoacán. En 1531 fue nombrado Oidor de (la) Nueva España. Visitador y pacificador de Michoacán (1533-34); fundó los Hospitales de Santa Fe de México y Santa Fe de la Laguna de Uayámeo y los dotó de Ordenanzas inspiradas en las reglas de vida de Tomás Moro e imaginó que rigiera su Utopía. De 1538 a 1565 fue Obispo de Michoacán”. En otros Autos posteriores de la Fundación de Acámbaro, se asentaron detalladamente las medidas del área que le correspondían a Acámbaro y un sin número de especificaciones para los indios y españoles, anotadas ampliamente en los 10 Autos que conformaban el total, y en el cual se hace hincapié en la evangelización de los indios naturales. En estos escritos de Fundación lo firman muchas autoridades más, destacando principalmente la intervención de don Nicolás Montañés de San Luis, Capitán General, Conquistador, Fundador y Poblador de estas Tierras de la Nueva España”, y 2: El Dr. Luis Arnal Simón, Miembro Asociado del Seminario de Cultura Mexicana, en el texto para Conferencia: “Diversos Modos de Fundación de Ciudades en México”, inédito, presentado en Acámbaro el 27 de abril del 2001, en el auditorio del Museo Local, p. 1, 2 y 5-67, menciona: “El siglo XVI en México (o lo que era antes la Nueva España), es el de la Fundación de Ciudades, que no sólo reúne a la población creciente, si no que concentra a la dispersa, recién sedentarizada, y la mantiene dentro de una misma jerarquía de normas y conductas sociales y civiles…, (que) finalmente van a dar la identidad de lo mexicano”. Y agrega: “El atributo de Reino de Nueva España y los subsecuentes Reinos, daba a los súbditos indios una seguridad (de) que el Rey debía proteger (aún a los no cristianos y a los nómadas), la identificación de las tribus y sus caciques sujetos (de tomarse) a la Corona, (a quienes) les permite mantener algunos de sus antiguos privilegios (territorios originales, tribus, jerarquías); incluso, a muchos caciques se les otorgó reconocimientos como títulos de nobleza, escudos de armas, encomiendas, etc. Sobre el llamado “Género de la Ciudad”, precisa que lo hay desde centros administrativos y agrícolas hasta el de haciendas, centros mineros, puertos, misiones jesuíticas, presidios y centros militares y ciudades ideales, así como las congregaciones de indios. En este último caso está Acámbaro re-fundado “a la española” bajo un claro concepto de una congregación de indios otomíes, purépechas y chichimecas. Sin embargo, indica que para crear una Congregación de este tipo: “… Se llevaron muchas veces indios pacíficos o culturizados a poblar las… (continúa)

Ya para el período de 1526-1530, se sabe que en la región del Acámbaro novohispano, o lo que es hoy el sureste de Guanajuato, aún se tenían la existencia de varios pueblos indígenas, entre ellos, los guamares, guachichiles, copuces y pames. Estos grupos, en época de guerra, llegaban a unirse para formar una Confederación: “Los pames vivían al sur y al este de los guachichiles; algunos se localizaban en Acámbaro, Orirapundaro y Ucareo…”20 Debido a esta Distribución, “el espacio geográfico habitado por estos grupos fue posteriormente el escenario de la guerra contra los españoles” 21 a mediados del siglo XVI. Sin embargo, en forma previa, “los primeros ‘contactos’ permanentes entre indios y españoles en la región ocurrieron en la parte occidental, poblada por naturales que «aceptaron» quedar en Encomienda y ser evangelizados. Posteriormente, se organizaron algunas exploraciones españolas más hacia el norte; por ejemplo, una rápida expedición de Hernán Cortés pasó por Acámbaro en 1526 y para 1528, el poblado tenía ya un Encomendero llamado Gonzalo Riobó de Sotomayor…” 22
(sigue…) zonas del norte y (para) servir como modelo a los nómadas. Así, se llevan grandes caravanas de tlaxcaltecas, mexicas, otomíes, (y) tarascos que formarán centros de población…”. Adicionalmente, Pedro Rojas en su notable libro “Acámbaro Colonial” -Ed. UNAM, 1967, P. 10, 11, 13, 14, 15 y 16-, refiere: “Acámbaro es el establecimiento que tipifica la colonización realizada con los naturales, a los que se congregó o redujo en vez de mantenerlos dispersos por los campos y al margen de la cultura de los conquistadores, para incorporarlos a los efectivos de la organización española y para asimilarlos a la ideología y prácticas del cristianismo ecuménico”. “El origen legal de una reducción de indios novohispánica, se encuentra en las Leyes de Burgos vigentes entre 1512 y 1513, las cuatro que se adicionaron en Valladolid en 1514, las reformas que se hicieron en Zaragoza 1518, las instrucciones y el estatuto que proveyó Carlos V para el conquistador Hernán Cortés en 1523 y las Ordenanzas de 1528 giradas al Presidente y Oidores de la Audiencia y Cancillería de la Nueva España”. “Las Ordenanzas de Burgos sustancialmente previnieron, según sus propios conceptos y lenguaje, que los indios dispersos fueran traídos cerca de los lugares o pueblos españoles…”. “Tal es el caso de la política demográfica y religiosa que determinó la Fundación de Acámbaro”. “La composición demográfica del Acámbaro novohispano abarcó, justamente, a tarascos y otomíes repartidos por mitad en los terrenos de la traza y a chichimecas radicados al otro lado del río (y del Pueblo), como en un suburbio. A suponerlo contribuye el que el propio documento de fundación llame Pueblo Nuevo: Acámbaro, a la reducción efectuada bajo la autoridad española”. ”Con ese nombre, independiente de su origen, el lugar quedó, en efecto, distribuido entre tarascos, otomíes y chichimecas”. “Del otro lado del Río, a trescientos pasos, en unos cerritos, se hizo pueblo para los indios chichimecas amigos, que así lo pidieron. Unas vigas tendidas sobre el Río comunicaron esta colonia con Acámbaro”. 20.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”; Ed. F.C.E. y El Colegio de México; año 2000, p. 33 21.- Op. Cit., p. 33 22.- Op. Cit., p. 33 Martha Eugenia García Ugarte en la obra “Breve Historia de Querétaro”-Ed. FCE y El Colegio de México; Fideicomiso Historia de las Américas; México, 1999, p. 35- , resalta que “las migraciones de los otomíes de Jilotepec al Territorio de los valles queretanos, que tenían como frontera a los Encomenderos de Acámbaro, Jilotepec y Tolimán, se iniciaron desde 1526 con San Juan del Río. Desde entonces, en oleadas sucesivas que culminaron en 1551, colonizaron Querétaro, Huimilpan, Santa María Amealco y Santa María Tequisquiapan”. Y agrega –p.35-, “…cuando Hernán Pérez de Bocanegra se introdujo en las tierras situadas en las fronteras de Querétaro y Michoacán, los otomíes colonizadores de Querétaro estaban dispuestos a negociar su ingreso a la cristiandad que imponía el orden español, a cambio de concesiones similares a las concedidas a los aliados tlaxcaltecas y mexica”. Hernán Pérez recibió la Encomienda de Acámbaro en el año de 1538, quien junto con Juan Sánchez Alanís -destaca Eugenia García, p. 40-, “…convencieron a Conni y a su gente para que aceptaran el bautismo y la religión católica. Conni fue bautizado con el nombre de Hernando de Tapia. El Sacramento lo realizó un fraile franciscano de nombre desconocido que acompañaba al Encomendero de Acámbaro. Se calcula que su bautizo fue entre 1541 y 1545, porque en 1542 Pérez de Bocanegra recibió un número considerable de mercedes de tierra en la frontera de Querétaro y Michoacán a fin de que salvaguardara esa región que estaba comprendida por la Guerra del Mixtón. La decisión del Encomendero de Acámbaro de cristianizar… (continúa)

En 1526 los frailes franciscanos ya tenían indios naturales para enseñarles la doctrina cristiana y en 1528, Gonzalo Riobó de Sotomayor fue el Primer Tenedor o Encomendero de Acámbaro. Esta Encomienda fue entregada por circunstancias desconocidas, alrededor de 1531, a Hernán Pérez de Bocanegra 23, quien por relación cortesana con el Virreinato o mediante acciones de guerra y evangelización logró reunir además de la de Acámbaro, otras Encomiendas en varios sitios de la región…, y por añadidura, grandes extensiones de terrenos por conducto de varias Mercedes concedidas y por establecer lazos de parentesco con otros propietarios, al grado de obtener permiso de la Corona para fundar su Mayorazgo en el año de 1562 24. La Encomienda de Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba, asignada por cargo de don Antonio de Mendoza, duró por lo menos hasta 1580 cuando la recibió Nuño de Chávez Pacheco de Bocanegra. Nuño de Chávez era el segundo hijo de Pérez de Bocanegra y ejerció el mando de la Encomienda hasta 1597. En la región de Acámbaro y a partir de 1560, proliferaron los Repartimientos y Mercedes para sitios de ganado mayor y menor. Varios españoles llegaron a residir en la comarca 25 y el estilo de vida indígena se transformó. Colonización y evangelización eran proyectos que se influían y se complementaban entre sí. Ramón Alonso Pérez menciona que “en junio de 1565, Diego Ximenez, labrador originario de México, obtuvo una Merced de tierras que comprendían un sitio de ganado menor en términos del pueblo de Acámbaro…”26 Pero en medio del surgimiento de la nueva forma de organización de la tierra, en esta parte del siglo XVI, Acámbaro ya estaba “ubicado en una (nueva) zona triguera, casi desde su fundación en 1526…”27
(sigue…) a los pobladores pacíficos de Querétaro podría haber tenido como trasfondo, además de otros intereses personales e imperiales, evitar que se sumaran a la rebelión indígena que insistía, como relata Enrique Florescano en Memoria Mexicana, “en extirpar todo vestigio de cristianismo y en expulsar de la tierra indígena a los españoles”. Finalmente pues -p. 41-, “Conni y los suyos reconocieron como Señor al Encomendero de Acámbaro y adoptaron la religión católica”. Y así -p. 41-, “convertido en Hernando de Tapia, Conni puso sus huestes al servicio de la Corona. El salto cualitativo estaba dado. Don Hernando de Tapia, Cacique y Principal, pasó a la historia como fundador, colonizador y gobernador del pueblo de Querétaro”. En tan notable empresa también participó don Nicolás de San Luis Montañés, el fundador del poblado indio de San Francisco de Acámbaro de Michoacán. Don Nicolás de San Luis -según la obra de referencia, p. 45-, fue “…conquistador de la Chichimeca y de varios pueblos de la provincia…”. 23.- “Acámbaro”, en: “Guanajuato, Histórico y Turístico”, Gobierno del Estado de Guanajuato…, p. 145 En el interesante texto “Cronicón de la Conquista Otomí-española de Querétaro y la Sierra Gorda” de J. Jesús Solís de la Torre, Cronista de Colón, Querétaro, incluido en “Ya Nofo”: Los Cronistas en otomí –Boletín Oficial de los Cronistas Municipales de Querétaro, A. C.; Velásquez Quintanar, José G., Director; Año 3, Número 14, Octubre de 1990. Qro., p. 15-, se comenta que “el Encomendero de Acámbaro, Hernán Pérez de Bocanegra inicia el proceso de conquista de los otomíes y chichimecas que vivían en Andemaxey, teniendo como su intermediario al comerciante y agricultor Conin, otomí del señor de Jilotepec”. En la obra “Historia de Maravatío” de Ramón Alonso Pérez, p. 52, se destaca que “…el Virrey (Don Antonio de) Mendoza aumentó sus de por sí enormes posesiones, con la Estancia que compró en septiembre de 1541 al matrimonio Sotomayor”. Previo a ello, en 1540 -de la misma obra, páginas 54-55-, se menciona que “…los religiosos franciscanos del Convento de Acámbaro…, intensificaron sus trabajos de cristianización y congregación (de indios), al contar con el respaldo económico del virrey Antonio de Mendoza”. 24.- Op. Cit., P. 145 25.- Op. Cit., p. 147 26.- Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Historia de Maravatio”; Comité Organizador de los Festejos del 450 Aniversario de la Fundación de Maravatío, Michoacán 1540-1990; México, 1990, p. 50 27.- “La Creación del Pan Gran de Acámbaro”, Articulo; Silva Ibarra, Juan, Unión de Productores de Pan Grande de Acámbaro, A.C., Junio 28 de 1993; Acámbaro Gto., p. 1

Por tal motivo, se logró tener el trigo como la materia prima para desarrollar la técnica de la elaboración de pan. El trigo llegó de Europa a América. Para la religión católica, la harina de trigo es la materia prima de la Hostia: “El Cuerpo de Cristo”. Una de las primeras menciones que se conocen sobre el pan la hacen frailes franciscanos en 1584. En ese año, el Padre Comisario Fray Alonso Ponce visita la Guardianía de Acámbaro como parte de las Provincias Franciscanas de la Nueva España28. Los Indios Naturales del naciente Acámbaro “a la española” conocieron entonces las técnicas de elaborar pan, aunque se considera que sirvió fundamentalmente para el autoconsumo familiar. Tal condición empero, no excluye que tal vez el pan fuera parte del trueque o comercio que llegaron a ejercer los habitantes de Acámbaro con otros pueblos en medio de la colonización y la evangelización regionales. El trigo, proveniente de Europa, y el maíz de origen mesoamericano, contribuyeron a la fusión de dos mundos y dos culturas. La conquista del territorio del Acámbaro indígena tuvo lugar entre 1522 y 1526. Duró 4 años. La re-fundación de Acámbaro “a la española” duró 9 años: 1526-1535. Al cabo de este período, los conquistadores terminaron de incorporar a una comunidad de profundas raíces indígenas a la cultura hispana. Todo el proceso de conquista y de colonización duró en total 13 años: 1522-153529. Acámbaro en 1526:
a. b. c. d. e. f. g. h. i. j.
Nombre indígena: Acámbaro Significado en otomí y purépecha: Lugar de Magueyes Descubridor de Acámbaro para los españoles: Fernando Cortés, Marqués del Valle, 1522 Nombre español de la localidad: San Francisco de Acámbaro Fundador oficial: don Nicolás de San Luis Montañés Periodo de re-fundación: 19 al 28 de Septiembre de 1526 Fecha de elección de primeras autoridades: 28 de Septiembre de 1526 Firma del acta constitutiva: 25 de Noviembre de 1535 Razas indígenas: Otomíes, purépechas y chichimecas, distribuidos urbanísticamente en tres zonas denominadas: Colonias o naciones Fundadores originales: Otomíes Número de habitantes: 12 indios caciques y 400 indios otomíes y purépechas para un total de 412. Aun cuando se habla durante la fundación de 5 mil chichimecas bárbaros, éstos no son contabilizados en el Acta. De haber sido así, serían 5,412 habitantes. La Fundación e integración de los indígenas al Pueblo Nuevo fue pacífica entre el 19 y el 28 de Septiembre de 1526, no hubo Tipo de localidad: Congregación de Indios. Pueblo Orden religiosa: Franciscanos Santo Patrono religioso: San Francisco de Asís Patrona religiosa: Virgen de la Inmaculada Concepción Provincia: Michoacán Territorio: Nueva España País sede: España

k. l. m. n. o. p. q. r.

28.- Op. Cit., p. 5 29.- La re-fundación de Acámbaro0 “a la española” no fue producto de la improvisación, al contrario, obedeció a un plan bien estructurado que duró trece largos años. Todavía, se sabe, en septiembre de 1526, don Nicolás de San Luis Montañés tuvo que someter militarmente a los chichimecas para integrar la Congregación de Indios.

La re-fundación pacífica de Acámbaro “a la española” que surgió de la necesidad de conquistar la región del Bajío y de someter militarmente a los chichimecas, no cambió de lugar. Incluso, se hizo sin leyenda ni mito.

2.- Acámbaro colonizador
Isauro Rionda Arreguín define no nada más al pueblo indígena de Acámbaro; también lo hace con acierto a la comunidad que bajo la dirección española emprendió tareas de colonización en la zona. Al respecto, señala: “El Conquistador siguió su camino hacia Zinapécuaro, dejando en Acámbaro a los dos Franciscanos (Fray Juan Quemada y Fray Antonio Bermul). Los acambarenses iniciaron la construcción de sus fincas, templos y convento, pero como el sitio carecía de suficiente agua limpia para el consumo humano, Fray Antonio Bermul se dedicó a buscarlas en las cercanías y la encontró en la Sierra de Ucareo, en un lugar llamado Tócuaro, desde donde se llevó el agua; en Tócuaro, vivían hasta cuarenta familias de tarascos. El fraile trató de reducirlos a la cercana población, pero los indígenas no aceptaron y pidieron que donde vivían se les fundase su pueblo y así, el 21 de septiembre de 1527, Fray Antonio (de Bermul) fundó San Mateo de Tócuaro, siendo ésta la primera obra colonizadora hecha por los de Acámbaro. “El Presidente de la Primera Audiencia de México, Nuño de Guzmán, en 1529, ordenó que se edificase un Templo y Convento (grande y sólidos, para lo cual se derribó las humildes capilla y convento [previos]) de paredes de adobe y techos de paja, para dar principio a la nueva obra el 15 de mayo de 1531 y terminase en 1532. “El Presidente de la Segunda Audiencia, don Sebastián Ramírez de Fuenleal, ordenó en 1532 la creación del «Hospital Real de los Naturales para los Pobres Enfermos y así mismo para los caminantes»”, y dos años después, se mercedó a favor de esta Institución un sitio para Estancias, que fue denominado «De la Virgen», cuyos productos se destinarían al pago de los gastos y ornamentos de las funciones religiosas hospitalarias”30. De Sebastián Ramírez de Fuenleal (¿-1547), en el libro “Descripciones Económicas Generales de Nueva España 1784-1817” -de: Florescano, Enrique, y Gil, Isabel, Compiladores; INAH-SEP, 1ª. Edición, México, 1973, p.79-, se menciona: “Nació y murió en España. Oidor de Granada y Obispo y Presidente de la Audiencia de Santo Domingo; de 1531 a 1536 fue Visitador y Presidente de la Audiencia de la Nueva España. Él y los Oidores Quiroga, Samerón, Ceynos y Maldonado, restablecieron la justicia, el orden y la paz hondamente trastornados por la Primera Audiencia. Organizaron la administración del país e intervinieron en la fundación de Templos, Monasterios y Colegios”.

30.- Rionda Arreguín, Isauro; “Acámbaro Indígena, Colonizador y Evangelizador en el Siglo XVI”, Artículo…, p. 40 a 70

En el documento “Acámbaro Indígena, Colonizador y Evangelizador en el Siglo XVI” de Isauro Rionda, sobresale el hecho de que la simiente colonizadora precisamente no quedó en Tócuaro. Antes bien, pasó hasta Querétaro fundado por Hernando de Tapia y Hernán Pérez de Bocanegra; a la Sierra Gorda, al norte de Guanajuato, y a San Luis Potosí. Además, se acudió a pacificar los territorios habitados por chichimecas como Jalisco; en la Guerra del Mixtón, y en los llanos de San Miguel sobre Tócuaro. Hay que agregar que la construcción del canal del futuro Acueducto que dotó de agua a los habitantes de Acámbaro vio iniciada su construcción en 1527 por Fray Antonio de Bermul y concluyó en 1528. La obra del Acueducto constaría de aproximadamente 7 kilómetros entre el poblado de Tócuaro y la conocida “toma del agua” en donde “nace”, y la localidad de Acámbaro. En un principio tuvo nada más una zanja o canal para poder conducir el agua hasta Acámbaro, y posteriormente, fue necesaria una arquería que se terminó de edificar en 1781 31 y que le distingue. Dado que se tenía el agua “a pie de tierra” en donde se edifica la arquería, es que fue posible acelerar entonces la terminación de la obra del Acueducto. La distribución del agua a Acámbaro mediante el canal de la futura obra del Acueducto inició en 1527, el 14 de septiembre. El vital líquido llegó al “lugar de Magueyes” el día 22 de enero32 de 1528, a las 5 de la mañana. Por esta fecha, los caciques del pueblo de Acámbaro comenzaron también a edificar casas en éste último lugar. En la obra hidráulica de Tócuaro intervino Fray Antonio de Bermul, quien en ese sitio rural levantó una capilla y bautizó a los indios naturales, además de construir una “toma de agua” más para ellos el 21 de septiembre de 1527, fecha en que se rebautizó la comunidad con el nombre de “San Mateo Tócuaro”. La nueva “toma de agua” fue para que los indios naturales permitieran que el líquido llegara sin problema a Acámbaro, ya que mostraron resistencia al hecho. De la construcción de la obra arquitectónica del Acueducto, la fecha de su inicio data de 1679. En ese año, debió iniciar la parte correspondiente a la “toma del agua”, de acuerdo a una inscripción que todavía existe, aunque poco legible. La obra es de mampostería e incluye un arco sobre el arroyo natural. En otra inscripción es de percibirse que el arco fue apadrinado por el Señor Luis Martínez con fecha del primero de diciembre de 1791, esto es, diez años más tarde a la terminación general del Acueducto, que es de 1781. Un año más aparece en la historia de la obra: 1774, que pudo ser el de una necesaria labor de remodelación y mantenimiento, si bien la edificación original es de 1679. La obra de 1774 estaría ya en lo que actualmente es la zona urbana de Acámbaro, a partir del Barrio de “La Soledad” y la esquina de las calles de Leandro Valle y Guadalupe Victoria. Con base en esa cronología, entre el inicio del canal de la obra del Acueducto en 1679 y la terminación de su arquería en 1781, el proyecto abarcó del siglo XVII al XVIII. Hoy en día, puede contabilizarse que el Acueducto tiene 300 metros de largo por 7 metros de alto en su parte principal. Consta de 39 arcos distribuidos de la siguiente forma: dieciséis arcos que hincan en la Avenida Hidalgo desde el barrio de la Soledad hasta la calle Aquiles Serdán; un arco mayor, que cruza la calle Serdán en donde está la imagen del Señor San
31.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, p. 35 32.- Op. Cit., p. 35

José y veintidós arcos más que van de la Serdán a la esquina de las calles Leandro Valle y Guadalupe Victoria para el total de los 39 arcos. En esa esquina se localiza un depósito de agua, así como una fuente con una cruz al centro. Ya para el año de 1534, se erigió el Obispado de Michoacán. La región de Guanajuato entonces se incorporó a este territorio eclesiástico. La iglesia en Michoacán a la que pertenecía Acámbaro pudo erigirse en custodia “al celebrar su Primer Capítulo Provincial en 1536 (o sea), la Provincia del Santo Evangelio en México”33, convirtiéndose canónicamente en Obispado el 6 de agosto de ese mismo año “por la Bula del Papa Paulo II: Illuis Fulciti Praesidio…”34 Para el año de 1565 pasó a ser la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán 35. Habrá de recordarse que desde 1525 se le llamaba Provincia de Michoacán, pero se le oficializó hasta 1565, es decir, 40 años más tarde. Las labores de evangelización y de colonización de los sacerdotes franciscanos sirvieron en parte, en esta etapa histórica, para que otras comunidades como Tarimoro y Apaseo el Alto, en mucho, fueran pobladas por gente de Acámbaro. Este cúmulo de bienes hizo que el 8 de noviembre de 1562 por ejemplo, el Rey de España otorgara su Real permiso para que Hernán Pérez de Bocanegra y su esposa crearan en la región un Mayorazgo36. En cuanto a la colonización, Fray Pablo Beaumont en su “Crónica de Michoacán”, señala que “… se ve la grande conexión que tiene (la localidad acambarense) con la conquista y fundación de los pueblos de Querétaro y Apaseo, por el Capitán general de los chichimecas don Nicolás de San Luis…” 37 Y es que ciertamente, Acámbaro fue uno de los pueblos fundados en el proyecto regional de la conquista española, que incluyó a los de Querétaro y Apaseo. Para mediados del siglo XVI, entre 1536 y 1550, Acámbaro ya formaba parte de la Gran Chichimeca. Este territorio abarcó una enorme porción del territorio norte del país y también fue conocido como Aridoamérica, por la aridez de la tierra. A la Gran Chichimeca pertenecerían los actuales Estados de Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Aguascalientes, Querétaro, toda la Península de Baja California y parte de Nayarit, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí y Guanajuato. Regionalmente, la Gran Chichimeca abarcó desde Querétaro por el poniente hasta Acámbaro; y por el noreste hasta Tolimán, Xichú y la Huasteca como la refiere Fray Pablo Beaumont en la “Crónica de Michoacán” del siglo XVIII. Grupos como los pames ocuparon la extensión oriental del actual Estado de Guanajuato hasta la frontera con los otomíes y los purépechas; y los guamares, que se establecieron en el centro de la entidad, lo hicieron a su vez en línea norte-sur. A esta región se le llamó posteriormente el Bajío y comprendió localidades como Celaya, Pénjamo, Salvatierra, Salamanca, Jaral del Progreso, Irapuato, Santiago, La Piedad y Acámbaro. Hay que recordar que de Acámbaro salieron en el siglo XVI las expediciones militares de españoles que conquistaron casi todo el territorio de lo que hoy ocupa el Estado de Guanajuato.
33.- Rendón Guillén, Alberto; “Tzintzuntzan. Monografía Municipal”; Gobierno del Estado de Michoacán, H. Ayuntamiento de Tzintzuntzan; 1996, Morelia Mich., p. 191 34.- Op. Cit., p. 200 35.- Op. Cit., p. 191 36.- Op. Cit., p. 35 37.- Beaumont, Pablo Fray; “Crónica de Michoacán”; Tomo II, Basals Editores, S.A., 1985; Morelia, Mich., p. 317

3.- Acámbaro evangelizador
La evangelización inició en la región con la llegada de los religiosos franciscanos que acompañaban al cacique de Jilotepec, don Nicolás de San Luis Montañés, y los conquistadores españoles. Los misioneros franciscanos llegaron a las principales comunidades indígenas, llamándolas “cabeceras”, entre ellas, Acámbaro. Este lugar fue entonces República de Indios. Más tarde, los franciscanos rebautizaron a los pueblos anteponiéndoles el nombre de un Santo como “San Francisco de Acámbaro”. Y así, con la llegada del Evangelio mediante la palabra de los propios sacerdotes franciscanos, se dio la advocación de los Santos a cada pueblo. Entre los religiosos que llegaron a Acámbaro en 1526 figuraron el Cura Vicario de Tula, don Juan Bautista, y los Franciscanos Fray Juan Quemada y Fray Antonio de Bermul. Al re-fundarse Acámbaro, como se sabe, fue edificada una pequeña ermita por órdenes de don Nicolás de San Luis Montañés, apoyado por los mismos franciscanos. Posteriormente, entre 1529 y 1532 fue construido un Convento para indios tarascos o purépechas. Siendo Acámbaro una cabecera regional o República de Indios, los franciscanos establecieron allí lo que sería su iglesia parroquial. Era una parroquia bajo el cuidado de la Orden Regular. A partir de ello, se reforzó la acción evangelizadora de los sacerdotes misioneros en poblados como Chupícuaro, Tarandacuao, Coroneo, Jerécuaro y Contepec. Josefina Muriel en la obra “Hospitales de la Nueva España” 38, refiere que los sitios de este tipo, construidos por la época, pasaron de ser un hospital-pueblo a los hospitalescentros de la vida popular, entre los que se encontraban Tzintzuntzan y Pátzcuaro, pero que además llevaban el nombre de Santa Fe y de la Inmaculada Concepción y Santa Martha, respectivamente. Para el caso de Acámbaro, el nombre fue el de la Inmaculada Concepción, pero como parte de la obra hospitalaria o arquitectónica de la Diócesis de Michoacán de don Vasco de Quiroga. En este sentido, precisa la autora que “la inmensa obra hospitalaria de Vasco de Quiroga se encuentra mezclada y en muchos casos confundida con la que realizaron los franciscanos y los agustinos. Ignorándose también la fecha en que se fundaron la mayoría de ellos”39. Muriel agrega que “en Acámbaro ordenó don Vasco, durante una de sus visitas episcopales, la edificación de un hospital con su iglesia anexa. El templo existe todavía -se dice-, y se titula de Guadalupe, aunque seguramente se llamaría entonces de La Concepción”40. De igual forma, destaca: “Posiblemente la más antigua Fundación Hospitalaria es la de Acámbaro. En 1532, después de haberse concluido el Convento de Santa María de Gracia, se erige el Hospital. Fray Antonio de Bermul y Fray Juan Quemada lazo pidieron permiso al Presidente de la Segunda Audiencia para fundar un Hospital que quedase bajo el amparo regio. Así obtuvieron que en dicho año de 1532 quedase erigido el Hospital Real de los Naturales de Acámbaro.

38.- Muriel, Josefina; “Hospitales de la Nueva España”, Fundaciones del Siglo XVI; Ed. Jus, Publicaciones del Instituto de Historia; Tomo I; 1ª. Serie, No. 35; México, 1956, p. 64 a 75 39.- Op. Cit., p. 77 40.- Op. Cit., p. 77

Perfil de Mural: Evangelización, Bautizo de Indios Naturales; Autor: Cruz Castillo, Pedro; Interior del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, Acámbaro, Gto.

Mural: Construcción de Iglesias, Mano de Obra Indígena, Siglo XVI; Autor: Cruz Castillo, Pedro; Interior del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, Acámbaro, Gto.

De igual forma, destaca: “Posiblemente la más antigua Fundación Hospitalaria es la de Acámbaro. En 1532, después de haberse concluido el Convento de Santa María de Gracia, se erige el Hospital. Fray Antonio de Bermul y Fray Juan Quemada lazo pidieron permiso al Presidente de la Segunda Audiencia para fundar un Hospital que quedase bajo el amparo regio. Así obtuvieron que en dicho año de 1532 quedase erigido el Hospital Real de los Naturales de Acámbaro. El edificio era un cuadrado de gran dimensión, en cuyos lados se distribuían las amplias enfermerías de hombres y mujeres, el refectorio, la cocina y la sección administrativa. Tenía grandes y bien asoleados corredores. Para solar de los enfermos, había una huerta”. Su capacidad, que Aguilar considera de sólo veinticinco camas y sin precisar época, debió ser mucho mayor en los primeros Siglos, pues tal nos indica el tamaño del edificio. “La finalidad del hospital era atender a los enfermos locales y hospedar a los forasteros enfermos y sanos, lo cual lo convertía al mismo tiempo en la clásica hospedería de pobres de la Edad Media. Según parece, cuando este Hospital se erigió tenía una organización al común estilo de estas instituciones en la España del (siglo) XVI”. “Nicolás León afirma que cuando don Vasco estuvo en Acámbaro haciendo la visita pastoral, ordenó la edificación del Hospital de la Concepción, es decir, como los que él había proyectado para la cura, enseñanza y ayuda, en la vida social indígena. Lo curioso es que en Acámbaro sólo hay noticias de un Hospital. Sería acaso que a pesar de lo afirmado por Beaumont, ¿el Hospital no se había Fundado? ¿Sería que el Obispado deseaba dar nueva vida, con nueva organización, al Hospital Franciscano? O que, ¿acaso el doctor León se equivocó? No hemos podido aclararlo”41. Es de agregarse que “así como Quiroga vinculó los hospitales a las parroquias, los frailes los conectaron con los conventos”42. “La obra misional de los franciscanos iba tomando día a día mayor auge. Los frailes, compenetrados de la idea de que su misión fundamental era enseñar a los indios a pensar, a sentir y a actuar como cristianos, se ocuparon en poner a su alcance los medios para realizar una vida digna de personas, según su calidad de hijos de Dios y hermanos entre sí. Por eso hicieron que la obra hospitalaria que representaba la realización de los valores esenciales del catolicismo, se desarrollara paralelamente a la evangelización”43. Además, “la obra franciscana se extendió aún más y los hospitales nacieron entonces en multitud de lugares en donde no había conventos. En el año 1563, Beaumont afirmaba ya que los había en todos los pueblos de Michoacán y de Jalisco”44. En el año de 1560, el 29 de agosto, el Virrey don Luis de Velasco autorizó la construcción de un Hospital, según lo ha dado a conocer el Cronista Isauro Rionda Arreguín; de esta forma, se erigió un Hospital para los otomíes 45, pero en donde actualmente está el Templo a Nuestra Señora de Guadalupe. El Hospital para los otomíes quedó así ubicado en la parte central que les fue asignada en 1526. En el otro lado del río
41.- Op. Cit., 80-81 42.- Op. Cit., p. 90 43.- Op. Cit., p. 90 44.- Op. Cit., p. 92 45.- “Acámbaro”, en: “Guanajuato, Histórico y Turístico”…, p. 147

Lerma ya estaban asentados los chichimecas pacíficos. En 1529 inició la construcción de una Iglesia Grande o Convento Grande en lo que hoy es una parte del espacio del Atrio Parroquial. En 1531, el lunes 15 de mayo de acuerdo con el Acta de Fundación de este sitio, concluyeron los trabajos del cimiento de la Iglesia y en 1532 terminó la construcción. A este Convento también se llamó “Hospital Real de los Naturales para los Pobres Enfermos y para los Caminantes”. Fray Juan de San Miguel fue el encargado de terminar esta obra, siendo la de una iglesia con convento y en donde éste último tenía la función de hospital. Para concluir este proyecto, Fray Juan de San Miguel recibió el apoyo de don Sebastián Ramírez de Fuenleal, Obispo de Santo Domingo y Presidente de la Segunda Audiencia Real de México. De igual forma, la evangelización de los chichimecas fue durante esta época una consigna para los frailes franciscanos: Fray Juan de San Miguel, un notable evangelizador, lo mismo que Fray Bernardo de Cossin, convertido en mártir por los indios zacatecos, y Fray Juan Bautista Molinedo46. El investigador Isauro Rionda alude al Plan Evangelizador que se emprendió en Acámbaro, tomando en cuenta la influencia que lograron los sacerdotes franciscanos en la localidad, gracias al apoyo de los españoles conquistadores. Comenta: “Desde la llegada de los Franciscanos a Acámbaro, este lugar fue un baluarte desde donde los Frailes estuvieron haciendo constantes entradas al país de los Chichimecas con afanes catequizadores y logrando muy buenos resultados…, (y cooperando) muy activa y efectivamente en el nacimiento de muchos (otros) centros de población. “Para tal obra, los religiosos se preparaban no sólo en sus disciplinas propias, sino también aprendiendo las lenguas que se hablaban en la región, lo cual era condición fundamental; porque no podía haber evangelizador, que no hablase por lo menos la lengua de sus discípulos indios. “Un gran ejemplo (de los Franciscanos Evangelizadores) que… regaron la buena semilla del auténtico catolicismo entre los Chichimecas, fue Fray Juan de San Miguel” 47.
46.- Op. Cit., p. 146 De acuerdo con las crónicas de la época, todo indica que Fray Juan de San Miguel llegó a Acámbaro procedente de Uruapan (1), en donde trabajó en la edificación del Convento de ese sitio. (1): “De Uruapan, Florecer Uuhapa, hijo de Principal, Príncipe y an, sufijo que significa deidad”, según se refiere en: Corona Núñez, José; “Diccionario Geográfico Tarasco Náhuatl”; Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1991, pp.69, citado por Napoleón Guzmán, en “Uruapan: Tradición, Disidencia y Signos de Modernidad”, p. 9. En esta Obra, p. 14, se menciona que a Uruapan también se le conoce como “San Francisco Uruapan”. En la Obra: Guamal Ávila, José Napoleón; “Uruapan: Tradición, Disidencia y Signos de Modernidad”; Morevallado Editores; Uruapan, Mich., Méx., 2000, p. 9,10 y 11, se menciona: “La evangelización de la región de (Uruapan) corrió a cargo de Fray Juan de San Miguel. Este fundó el pueblo…, y en la primavera de 1535, San Miguel dirigió la construcción de la Iglesia y Convento”. El propio Convento se edificó contiguo al Templo de San Francisco, que debió terminarse en 1535-36. Además: “La casa conventual albergó a un número reducido de religiosos -entre 4 y 6-, encargados de proseguir la labor de Fray Juan de San Miguel y administrar la vida espiritual de los habitantes de la doctrina…”. Incluso, “entre sus huéspedes importantes se encuentra Fray Toribio de Benavente, conocido en la historia como Motolinía, quien presidió el Capitulo Provincial de la Orden celebrado en Uruapan en 1549”. Aurora Jáuregui de Cervantes señala en su obra “Relato Histórico de Guanajuato” -Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Reimpresión, 1998, p. 21-22-, que “el franciscano Fray Juan de San Miguel estuvo en Acámbaro, cristianizando varias ramas chichimecas. Una de ellas era la de los guamares, de quienes Gonzalo de las Casas dice: “Eran los más valientes, más aguerridos, más traidores y destructores de todos los chichimecas, pero también los más astutos…”. 47.- Rionda Arreguín, Isauro; “Acámbaro Indígena, Colonizador…”, p. 40 a 70

De Fray Juan de San Miguel, cabe señalar que su presencia, según Isauro Rionda, incluyó sitios como Xichú, Río Verde, las llanuras de la Sierra Madre Occidental y Zacatecas. Fray Juan Bautista Molinedo, Natural de Portuguete, Vizcaya, llegó a su vez a la Nueva España a fines del siglo XVI. Se ordenó en el Convento de Acámbaro y catequizó a indios naturales en Río Verde y Xichú. Durante el siglo XVI, la construcción de templos, conventos, hospitales, casas y fincas de españoles, las explotaciones de minas y las acciones de guerra, tuvieron verificativo tanto en la zona provinciana de Michoacán como la de Guanajuato 48.

4.- La fuerza de trabajo de los acambarenses
Gracias al trabajo, los acambarenses han superado problemas y enfrentado retos. Del siglo XVI, Isauro Rionda dice de nuestros antepasados: “En la función meramente colonizadora, los de Acámbaro siguieron prestando su importante fuerza de trabajo; así, en 1543 en obedecimiento a una orden del Virrey don Antonio de Mendoza, mandaron sus constantes contingentes periódicos, junto con los otros pueblos, a la construcción de la naciente Valladolid, que llegara a ser la Ciudad de Michoacán” 49. De la aportación de la fuerza de trabajo, en 1555 el Virrey de Mendoza envía a la Villa de San Miguel, fundada por el acambarense por adopción Fray Juan de San Miguel, a Ángel de Villafañe. Su misión fue proteger el tránsito normal por ese lugar, ya que era atacado por chichimecas durante la Gran Guerra y ocasionaba pérdidas en la explotación de la Minas del Norte. De Acámbaro se enviaron 16 indios a San Miguel para ayudar en la edificación de casas y demás edificios50. A su vez, para la fundación de la Villa de Celaya fueron cedidos 15 indios en 1571. En 1576 se fundó la Villa de León y acudieron 150 indios de Acámbaro. Asimismo hubo acambarenses en las minas de Tlalpujahua, de acuerdo a lo que puede extraerse del contenido del relato de Rionda Arreguín: “Acámbaro Indígena, Colonizador y Evangelizador en el Siglo XVI”.

48.- “Acámbaro”, en: “Guanajuato, Histórico y Turístico”…, p. 147 49.- Rionda Arreguín, Isauro; “Acámbaro Indígena, Colonizador y Evangelizador en el Siglo XVI”, Articulo en: “Ciudades Guanajuatenses a la Orilla del Milenio”; Universidad de Guanajuato y H. Ayuntamiento de Acámbaro, Gto., Noviembre de 1997; Morevallado Editores, p. 71 50.- David Charles Wright Carr en la obra “La Conquista del Bajío y los Orígenes de San Miguel de Allende” -Ed. FCE y Universidad del Valle de México; 1ª. Edición, México, 1999, p. 54-, comenta que de Acámbaro fueron 16 indios los asignados para ir a San Miguel para participar en su fundación, pero que también los hubo de Guango, Cuitzeo y Querétaro. Entre todos, incluyendo Acámbaro, enviaron “un total de 50 indígenas para trabajar en la construcción del pueblo”. El dato es ratificado por el documento que incluye en el texto Charles Wright -p. 75 y 76-, llamado: “Mandamientos sobre la Fundación de una Villa de Españoles en San Miguel de los Chichimecas”, mismo que corresponde al Virrey Luis de Velasco I de fecha del 18 de diciembre de 1555 (Archivo General de la Nación, México, Grupo Documental Mercedes, Volumen 4, Fojas 286 Recto-287 Recto).

5.- Gobierno y latifundismo
De la obra de Isauro Rionda puede conocerse que los acambarenses no eran un pueblo anárquico, al contrario, tenían un gobierno, pero también latifundios. No obstante, en todo, la vida cotidiana para los indios naturales nunca fue la misma desde la llegada de los españoles: “Los habitantes de Acámbaro siempre fueron gobernados por sus propios caciques tanto otomíes como tarascos, pertenecientes a las noblezas ancestrales de ambos pueblos…, dada la buena amistad entre Hernán Pérez de Bocanegra y el Virrey Don Antonio de Mendoza… en (la) región, no tardó en desarrollarse el latifundismo, representado por grandes haciendas en poder de Pérez de Bocanegra, las que crecieron con las constantes compras y permutas que la familia terrateniente fue haciendo con los indios tenedores de tierras, hasta que estos se quedaron sin nada o casi nada…, el mal ejemplo estaba dado, y varios españoles lograron que las autoridades virreinales les hicieran mercedes de tierras, para crear Estancias en el país acambarense… “Con los Estancieros llegaron los españoles…, (y con los) Estantes, se inició el mestizaje acambarense y por lo tanto también el cambio de vida, filtrándose a sus añejas costumbres, otras de origen europeo. El Distrito (de Acámbaro, en la época), dependía del Corregimiento de Yurirapúndaro y éste de la Alcaldía Mayor de Celaya…, (y) quedaron dentro de sus límites, 46 pueblos de todas dimensiones… “Así, Acámbaro, siendo buen refugio de indios chichimecas pacíficos, otomíes y tarascos, bien administrados espiritualmente por los hijos de San Francisco de Asís…, bien ganada tiene la honra de haber sido sus hombres en el centro de México, unos de los principales fundadores de poblaciones y de catequizadores”51. El Acámbaro del siglo XVI, así mostrado, es único en el tipo de poblaciones que los españoles fundaron en el Gran Valle de la región en 1526. Esto es, cuatro años más tarde de que en 1522 Cristóbal de Olid fuera el primer español que pisara el territorio de la zona, casi inmediatamente después de la derrota mexica. Hay que recordar que la Fundación de Acámbaro se dio entre el 19 y el 28 de septiembre de 1526, siendo una fundación de hecho. Su Acta de Fundación se firmó hasta el 25 de noviembre de 1535 52, constituyendo la Fundación de Derecho. Entre 1526 y 1535 transcurrieron 9 años. Del Acta o documento de la re-fundación de Acámbaro en 1526, varios son los que
51.- Op. Cit., p. 71 a 74 52.-Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, p. 40 El Documento se rescató de manos del señor Rafael Patiño Ruiz y al menos hasta el mes de marzo del año 2011, estaba en custodia del Patronato del Museo Local de Acámbaro, con sede en la calle Abasolo No. 10, esquina con Morelos. El Documento por cierto, es una Copia del Acta de la Fundación de Acámbaro de 1526, con una inscripción que refiere al año de 1534. El valioso testimonio histórico fue detectado por encargo del Ayuntamiento 98-2000, el 30 de octubre del año 2000, cuando un Servidor fue Director del Museo Local, luego de que el Patronato de ese sitio lo mostró a un periódico local, hoy fuera de circulación. En forma previa, a un Servidor, el Patronato negó su existencia y aseguró que debió estar en el Archivo Histórico del Gobierno del Estado de Guanajuato o en el Archivo General de la Nación.

lo han investigado. Uno de ellos fue el cronista comunitario Rafael Ferreira León. Sobre el “Título Legal de Fundación de la Hoy Ciudad de Acámbaro”, escribió alguna vez: “Lo firmaron como autoridades, el Juez Dn. Bernabé de Cortés, El Escribano Dn. Alonso de Sangriento, y el (susodicho) Procurador de Indios. Firmaron, como testigos, los caciques de Santiago Querétaro, Dn. Fernando de Tapia, Dn. Bartolomé Ximenez, Dn. Marcelo Chimada, Dn Alonso Guzmán, Dn. Ignacio Magonúm (Malagón); y el capitan de los Indios de Querétaro, Dn Ignacio Bautista. Igualmente fueron testigos los Alcaldes de San Ignacio Apaseo, Dn. Ignacio Valencia, Dn Francisco gallegos, Dn Ignacio de León, Dn. Gabriel Gentil y Dn. Miguel Balona (Gaona?). Y hay que hacer muy especial mención del Sr. Nicolás de San Luis y Montañés, Capitán y Conquistador, «fundador y poblador de estas tierras de Chichimecas de la Nueva España»…” “Este Título original de Fundación fue reformado el día 25 de noviembre de 1535, tiempos en que por entonces vino a gobernar estas tierras de la hoy República Mexicana el Viso Rey Dn. Antonio de Mendoza, habiendo firmado, además, los PP. Fr. Antonio Bermul (Bermudez?) y Fr. Ignacio de Quemada y Lazo, quienes fueron aquí los primeros evangelizadores”. “El primer Título Original fue hecho por mandato de Su Majestad, el Virrey Dn. Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey de España, y del Estado de Biesmaulloa, Gobernador, Capitán General de la Audiencia y de la Chancillería Real, y Presidente de dicha Audiencia”. “Por orden de Zúñiga y Acevedo, el Título original fue entregado a los ‘representantes’ Franciscanos de Cheguencha, Juan Ángel y Juan Guzmán de Curimpocha. Después, se sacó una copia que le fue entregada al «cacique principal Dn. Matías Diego». Años después, pasó a manos del cacique Patricio Gabriel Sotelo; quien sacó una copia, debido a lo maltratado que estaba el manuscrito original, el día 29 de agosto de 1839”. “Muerto Patricio Gabriel Sotelo, pasó ese manuscrito importante a otros caciques que, vaivén de la política y las atrocidades que surgieron entre las muchas cosas buenas que trajeron las revoluciones intestinas a partir de 1910, no hemos podido identificar, pero que a estas fechas (12 de diciembre de 1942), hemos localizado con beneplácito tanto el primero y original manuscrito como la copia de Patricio Gabriel Sotelo en poder del Sr. Rafael Patiño Ruiz”. De esta manera, la historia de las primeras décadas del siglo XVI resulta trascendental para el nacimiento y el crecimiento de Acámbaro, el “lugar de Magueyes”. A lo largo del siglo, Acámbaro transitó de lo indígena a lo español. Se hizo mestizo. Y desde entonces, la localidad vivió una larga época colonial que terminaría (a nivel nacional) en 1821.

Acámbaro: Áreas geográficas a las que ha pertenecido durante los siglos XVI al XXI
Época Prehispánica Época Colonial   A Mesoamérica 1526: A la Provincia de Michoacán A la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato Época del México Independiente Siglo XX / XXI:  Al Bajío

Valles Abajeños; sureste de Guanajuato

Capítulo VI

Época Colonial Siglo XVI

1.- El primer medio siglo, 1500-1550
La re-fundación de Acámbaro durante la época de la Colonia tiene verificativo en 1526, pero la comunidad ya existía desde el año de 1275, según el historiador Rafael Ferreira León, y más aún, desde 1482 de acuerdo a una investigación del Cronista Isauro Rionda Arreguín1. Al registrarse la expansión del Reino de Michoacán en el año de 1450, el Acámbaro indígena ya formaba parte integral de la región. El Reino Tarasco fue el centro de una cultura de gran esplendor a la que perteneció el Acámbaro indígena 2. Por el año de 1500, el imperio mexica tiene su expansión3 y a partir del periodo 1502-1507, se le comienza a nombrar “América” al nuevo continente en honor al navegante italiano Américo Vespucio4. La férrea y sanguinaria conquista española tiene vigencia en el actual territorio nacional entre 1519 y 1521. En este último año, los españoles controlaron militarmente a la Gran Tenochtitlán y desde entonces, su dominio es directo. Hacia regiones como la que hoy es el Bajío, la ocupación de los conquistadores no se hizo esperar, aunque para lograrlo totalmente tardarían “…más de un siglo…” 5, sobre todo por la presencia de los chichimecas. En el año de 1522 cuando Carlos V nombra Gobernador y Capitán General a Hernán Cortés en la Nueva España, se registra la lucha entre los otomíes y los chichimecas6. Además se les sometió (militarmente) al Reino Tarasco a favor de los conquistadores por Alonso de Estrada, Tesorero de la Nueva España7. En 1523 llegan a la región los primeros sacerdotes franciscanos8, en tanto que los dominicos lo hacen en 1526. En 1526 se re-funda Acámbaro “a la española”, siendo Provincia de Michoacán de la Nueva España. En la región y a partir de ese año, el hecho marcó el inicio de la vida colonial de la población, integrada por otomíes, tarascos y chichimecas. Anteriormente en el año de 1524, se tiene el establecimiento del Consejo de Indias y en el periodo de 1527-28 es construido el canal del futuro Acueducto entre Tócuaro y Acámbaro. Del Acueducto en particular, hay que destacar que al terminar el siglo XX y comenzar el XXI, la obra ha sido absorbida por el crecimiento de la zona urbana: el Acueducto hoy en día se localiza en la avenida Hidalgo, a partir del barrio de “La Soledad” y hasta la esquina de las calles de Leandro Valle y Guadalupe Victoria, sobre la Avenida Hidalgo. En esta esquina hay una pila o fuente que recibía el agua de un tanque de almacenamiento, mismo que forma parte del conjunto de la construcción arquitectónica.

1.- Ferreira León, Rafael, Dr.; “Acámbaro”, Edición Particular, Junio de 1962, p. 1, y Rionda Arreguín, Isauro; “Acámbaro Indígena, Colonizador y Evangelizador en el Siglo XVI”, Articulo; Capítulos de Historia de Guanajuato; Ed. Universidad de Guanajuato; México, 1993, p. 70 2.- “Historia de Acámbaro”, Página en Internet sobre Acámbaro: www.acambaro.gob.mx; Turismo, Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto., 28 de Noviembre de 1999, Acámbaro; Gto., p. 1 3.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán; Morelia, Mich., 1998, p. 43 4.- Op. Cit., p. 43 5.- Guerrero, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas, México, 1998, p. 52 6.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través…”, p. 43 7.- Op. Cit., p.43 8.- Op. Cit., p. 43

La obra del Acueducto está al lado oriente de la avenida Hidalgo y tiene casas aledañas a los 39 arcos de que consta. Los arcos son mayores en la medida en que aumenta su pendiente a lo largo de la avenida. En el pasado, las casas estuvieron separadas del Acueducto. En la esquina de Hidalgo y Aquiles Serdán, en la parte superior de un arco, hay una escultura religiosa del Señor San José. La pila o fuente del Acueducto, ubicada en la esquina de Leandro Valle y Guadalupe Victoria con Hidalgo, ha tenido en su parte central una cruz. Por algunos períodos a lo largo de su historia fue retirada por razones desconocidas, pero finalmente devuelta para colocarse en ese sitio. En una época en que aún no había casas alrededor del Acueducto porque era una zona rural, la Cruz de la pila sirvió para que las personas que salían de la localidad o llegaban de cualquier sitio se arrodillaran frente a ella para rezar y pedirle por su buen viaje o regreso. Esa práctica de tipo religioso, así conocida -y ratificada por la tradición oral de las familias acambarenses-, le valió el nombre popular de “La Cruz de la Humillaciones”. El término de “humillación” refería al tener que expiar alguna culpa o pecado. Para el año de 1528, en que llegó el agua a Acámbaro desde Tócuaro por medio de un canal, Fray Juan de Zumárraga pisó territorio “mexicano” y fue el Primer Arzobispo. En 1528 surgen también las Ordenanzas de Burgos y las firma Carlos V, Rey de España 9. Entre 1529 y 1536, Nuño Beltrán de Guzmán inició la conquista del Reino de Nueva Galicia y tuvo verificativo la fundación de la primera escuela para indígenas por Fray Pedro de Gante. Sebastián Ramírez de Fuenleal en el año de 1531, siendo Presidente de la Segunda Audiencia de México, ordenó formar en Acámbaro una Caja de Tributos, asignándole a cada familia 12 reales, o sea, la cantidad de $1.20 pesos, aproximadamente 10. En 1532, Fray Bartolomé de las Casas llega a México; y en 1533, lo hacen los sacerdotes agustinos. Entre los años de 1529 y 1532 es construido el Templo del Hospital Real de los Naturales. En este lugar, actualmente, se tiene en su interior un Cristo elaborado con la técnica prehispánica de la “pasta de caña de maíz”11 del siglo XVI. Cristos similares lo hay en el Templo del “Señor de Araró”, municipio de Zinapécuaro; en el Templo Principal de Santa Ana Maya, Michoacán, conocido como “La Preciosa Sangre de Cristo”, y en la Catedral de Morelia. Del Templo del Hospital en Acámbaro hay que subrayar que: fue una obra que sirvió para brindar asilo a caminantes y enfermos y tenía ambas funciones, la de un Templo propiamente dicho, para la evangelización, y la del Hospital, para brindar atención médica a los enfermos. Sobresalen de esta obra los confesionarios hechos de piedra, una torre inconclusa, dos ventanas, campanario, una nave de arco triunfal, puertas de madera con casetones de diversas formas y, entre otros detalles, una fachada de estilo plateresco. Además del Templo del Hospital puede mencionarse que hubo un Convento, el cual estaría edificado en honor a Santa María de Gracia, tal y como lo refiere David Wright en el texto titulado “Las Fundaciones de Querétaro en el Siglo XVI”12.
9.- Op. Cit., p. 43 10.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos…”, p. 43 11.- Delegación Regional de Turismo en Acámbaro, Gto., 1997 12.- Wright, David; “Las Fundaciones de Querétaro en el Siglo XVI”, publicado en “El Heraldo de Navidad”, Talleres Gráficos del Gobierno del Estado de Querétaro, Edición del Patronato de las Fiestas de Querétaro; diciembre de 1996, p. 163

De este nombre otorga testimonio Fray Pablo Beaumont en la “Crónica de Michoacán”13. En el documento de Wright se menciona que existía una “Escuela Interna del Convento de Acámbaro” e indica que sus alumnos “en toda la Nueva España, fueron los brazos derechos de los misioneros en su campaña evangelizadora” 14. De acuerdo con lo anterior, cabe suponer entonces que una de las obras de este período era el Templo del Hospital Real de los Naturales, y otra, el Convento de Santa María de Gracia. Ambos sitios complementaron el proyecto de la obra en general: Templo y Convento. La construcción del Templo del Hospital significó para Acámbaro que los frailes franciscanos tuvieran un sitio fijo para la evangelización. Si bien desde la llegada de los franciscanos a la región su trabajo no dejó de tener dificultades, el Templo o Iglesia Conventual, que de seguro funcionaba como Templo Parroquial, se convirtió en una “punta de lanza del apostolado” 15. Y es que “la Parroquia, centro espiritual y administrativo de la sociedad católica” 16, fue una institución, “cuyos edificios estaban pletóricos de artes visuales…”17. Como ejemplo de esta afirmación está la fachada del Templo del Hospital que es del más puro estilo plateresco. Jaime Morera y González en el texto titulado “Las Parroquia, Punta de Lanza del Apostolado. Promotoras de las Artes”18, refiere que los elementos de una Parroquia, según el Derecho Canónico, son: 1.- Mantener una dependencia de la Diócesis y subordinación directa del Párroco al Obispo, 2.- Territorio determinado. 3.- Templo propio, con Santo Patrono, 4.- Feligresía concreta, y 5.-Responsable adecuado. Morera refiere que las letras pontificadas les daban toda la autoridad a los sacerdotes franciscanos para lograr la conversión de los infieles. El templo y el Convento de Acámbaro por cierto, quedaron bajo el resguardo o la custodia de Michoacán y Jalisco en el año de 1536 como lo comenta Fray Pablo Beaumont en la “Crónica de Michoacán”. Con base en ello: “Se pasó el gobierno de este pueblo con el Convento de sus moradores a la prudente dirección de la (dicha) Custodia…, por cuya razón –afirma-, pongo entre los conventos primitivos, que compusieron esta (misma) Custodia…, el Convento de Acámbaro…” 19 Antes, el 6 de agosto de 1534, la Diócesis de Michoacán con sede original en Tzintzuntzan fue erigida como tal por bula del Papa Paulo III. Don Vasco de Quiroga fue electo Obispo en 1536 y consagrado en 1538…, años más tarde, trasladó la sede episcopal a Pátzcuaro, erigiendo en Catedral la Iglesia de San Francisco de Asís y hacia mayo de 1542, fundó el Colegio de San Nicolás20. En este marco, Don Vasco de Quiroga fue enviado a Michoacán en 1533 para ayudar a las instauraciones de la paz y a las labores de la evangelización. En la obra “Tzintzuntzan” de George M. Foster –Ed. F.C-E., México, 1976, p. 33-, se desprende que
13.- Beaumont, Pablo Fray; “Crónica de Michoacán”, Tomo II, Basals Editores, 1985; Morelia, Mich., p. 329 14.- Wright, David; “Las Fundaciones de Querétaro en el Siglo XVI…”, p. 163 15.- Morera y González, Jaime; Miembro Titular del Seminario de Cultura Mexicana; “Las Parroquias, Punta de Lanza del Apostolado, Promotoras de las artes”, Texto de Conferencia; Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana de Acámbaro, Gto., Museo Local; Viernes 25 de Junio de 1999; Acámbaro, Gto., p. 1 16.- Op. Cit., p. 1 17.- Op. Cit., p. 1 18.- Op. Cit., p. 6 19.- Beaumont, Pablo Fray; “Crónica de Michoacán”… 20.- “Descripción de la Ciudad de Pátzcuaro”; “Relaciones Geográficas del Siglo XVI: Michoacán”; Edición de René Acuña, UNAM, México 1987, p. 196

Vasco de Quiroga tuvo su ordenación sacerdotal y consagración episcopal en 1538, a partir de lo cual se convirtió en el Primer Obispo de Michoacán y fijó su residencia en Tzintzuntzan en 1539. Este sitio lo escogió el Papa Paulo III en 1536 para ser la sede del Episcopado, pero Don Vasco conoció de las restringidas posibilidades de Tzintzuntzan de que lo fuera, pues “…el lugar no tenía agua suficiente y estaba comprimido entre las montañas y el Lago…” de Pátzcuaro. Y así, en 1540 fue reubicada la sede a 15 kilómetros al sur, es decir, a Pátzcuaro. Esta acción “fue un golpe bastante catastrófico del que el pueblo de Tzintzuntzan nunca se pudo recuperar”. Jaime Morera revela que en 1541, oficialmente, la institución de las Parroquias se proyectó en Cédula del 16 de agosto de ese año por el Cardenal Fray García de Loaiza, Gobernador del Reino, en nombre del entonces ausente Carlos V. A su vez, el Colegio de San Nicolás se fundó hacia 1542 y ahora es la Universidad de Michoacán21. Hoy se llama Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Para 1535, Carlos V nombró a Antonio de Mendoza como Primer Virrey de la Nueva España, cuyo mando lo ejerce a partir del 14 de noviembre de ese año 22. San Francisco de Acámbaro al ser re-fundado “a la española” en 1526, perteneció a la Provincia de Michoacán y en 1534 a la Diócesis de Michoacán con sede en Tzintzuntzan y posteriormente, a Pátzcuaro. Finalmente y hasta el siglo XXI, al Arzobispado de Morelia. En 1534 la Cédula Real estableció los límites de cuatro Obispados: Michoacán, México, Yucatán y Puebla. Acámbaro perteneció al de Michoacán. En 1535 se firmó el Acta de la Fundación de Acámbaro, el 25 de noviembre, por don Nicolás de San Luis Montañés23. Este acto constituyó la fundación legal o de derecho de San Francisco de Acámbaro. En 1526 si bien tuvo verificativo la re-fundación de Acámbaro “a la española”, no se firmó ninguna Acta. Esto significó una fundación de hecho, pero no de derecho. Tuvieron que transcurrir 9 años, 2 meses y seis días para que la fundación fuera legal conforme a las normas del régimen colonial. Don Nicolás de San Luis Montañés firmó el Acta que sirvió de Título Original de la Fundación, quedando en poder de los pobladores y siendo guardado en una caja, según se consigna en el contenido de la “Copia del Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro” 24. A la Real Audiencia de México se le remitió en 1535 una Copia del documento. En ese año también se estableció el Virreinato en la Nueva España.
21.- Op. Cit., p. 203 22.- Argueta Saucedo Gerardo; “Acámbaro a Través…”, p. 43 23.- Op. Cit., p. 43 24.- Copia del Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro; 1526, Provincia de Michoacán; Breviario No. 13, s.f., Gobierno del Estado de Guanajuato. Un medio para conocer el Acámbaro indígena y colonial es precisamente el “Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro”, sin embargo, en la localidad no hay ni hubo Códices o Lienzos Prehispánicos que permitan saber más del pasado indígena. Tal vez alguna persona tenga guardado en un sitio especial un documento de este tipo, pero al siglo XVI no se conoce nada al respecto. La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo cuenta con una Exposición Fotográfica sobre “Códices y Lienzos” de esa entidad, a partir de lo cual puede establecerse alguna posible relación de Acámbaro con la historia indígena de la región. Los documentos que hay son de localidades como Valladolid, Querétaro, Zinapécuaro, Tzintzuntzan y Pátzcuaro. El Dr. Carlos Paredes en la conferencia “Códices y Lienzos de Michoacán”, sustentada el 02 de julio del 2001 en el Auditorio del Museo Local de Acámbaro, Gto., en el marco de la Inauguración de una Exposición del mismo nombre, precisó que ésta localidad –Acámbaro-, no tuvo códices prehispánicos. Apenas puede conocerse algo de su historia mediante los Códices y los Lienzos de Michoacán que integran pictografías (Continúa…)

Imagen de la Santísima Virgen de la Inmaculada Concepción, Patrona Histórica de los Acambarenses, Interior del Templo del Hospital del Siglo XVI; Acámbaro, Gto.

Alcaldía Mayor de Celaya, a la que Perteneció Salvatierra de 1644 a 1787, Según Peter Gerhard. Acámbaro Forma Parte de esta Jurisdicción Regional

La Relación del Acta de Fundación de Acámbaro (1526-1535) revela que en 1535 llegaron a la localidad las estampas de la imagen de San Francisco de Asís25 y de la Virgen de la Inmaculada Concepción. A pesar de ello, la primera de esas imágenes debió tenerse desde 1526 cuando los sacerdotes franciscanos participaron en el proceso de re-fundación de Acámbaro. Con base en la labor evangelizadora de los sacerdotes franciscanos, cabría considerar que Acámbaro también pudo llamarse: “Acámbaro de la Inmaculada Concepción”.

1.1.- La Encomienda de Acámbaro-Apaseo
Armando Mauricio Escobar menciona sobre la Encomienda “en 1522, la región de Acámbaro fue conquistada por compañeros de Hernán Cortés y entre este año y el de la fundación de Acámbaro de 1526 se otorgó la primera Encomienda…, que debió ser por 1524”26. El pueblo de Apaseo por su parte “estuvo dentro de la jurisdicción de Acámbaro”27.
(sigue…) e imágenes, por lo que es posible establecer lecturas de la forma de ser y de vivir de los pueblos indígenas de la región, incluyendo una buena parte del siglo XVI. En su estudio de los Códices revela que los Códices eran de piel de venado; de amate o de corteza de árbol y de fibra de maguey. En ellos se plasmó los relatos históricos, el pago de tributos, los rituales y hasta las peregrinaciones de los pueblos indios. Temas con escenas de la Conquista, la evangelización y las migraciones. El investigador destaca que en el siglo XVI no se suspendió la elaboración de Códices. Hoy en día, en Michoacán, existen 21 códices prehispánicos. En otras culturas como la azteca por ejemplo, sí hubo Códices. En el Acámbaro indígena no se conoce que hubiera un “Tlacuilo”, que en lengua náhuatl significa “Quien escribe pintando”. Los tlacuilos “eran, como se dice en la presentación del video “Tlacuilo” -de Enrique Escalona; CIESAS y Estudios Churubusco; 57 minutos, 1998-, hombres y mujeres, hábiles en el dibujo, a quienes desde niños se les adiestra en el conocimiento profundo de su lengua y cultura. Maestros del conocimiento, sabios y artistas, eran al mismo tiempo pintores y escritores”. Es así que, se precisa, “los contornos y colores de cada figura de los Códices se pueden leer”. Al respecto de la Cédula “D” referente a la “Presentación” de la Exposición Fotográfica de Códices y Lienzos de Michoacán” -2 de julio del 2001-, se menciona que estos documentos “…son el producto de la historiografía indígena, los cuales nos informan sobre los procesos sociales e históricos desde un punto de vista indígena”. De acuerdo también a la cédula “E” de la misma “Presentación”, los Códices son “…testimonios pictográficos de los pueblos indígenas del Estado…”, en este caso, de Michoacán. Los Códices y los Lienzos de Michoacán sirvieron a los indígenas en el siglo XVI para establecer una defensa de sus tierras, o bien para comprobar la legítima propiedad de sus tierras ante los caciques. Tan notable trabajo de “rescate” de los Códices y Lienzos de Michoacán que abarcan de 1532 al siglo XVIII, fue hecho entre el Instituto de Investigaciones Históricas de la UMSNH, por conducto de Gerardo Sánchez; el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, con el Dr. Carlos Salvador Paredes Martínez y de Hans Roskamp, del Centro de investigaciones CNWS de la Universidad de Leiden, Holanda. La obra fotográfica por cierto, se presentó en el Museo Local de Acámbaro, Gto., del 2 de Julio al 13 de Agosto del 2001 como parte de las actividades académicas del Taller de la Lengua Purépecha que se realizó en ese sitio del 13 de octubre del 2000 al 6 de agosto del 2001, bajo la coordinación del Prof. Mateo Morales González, originario de Sevina, Michoacán, y radicado en Acámbaro, Gto. Adicionalmente, hay que mencionar que si en náhuatl, Tlacuilo significa: Quien escribe pintado, en lengua otomí se denomina: Ya Nofo, a “los que hablan, los que escriben, los cronistas”, según el Boletín Oficial de los Cronistas Municipales de Querétaro, A.C.; Velázquez Quintanar, José G., Director; Año 3, Número 14, Octubre de 1990, Querétaro, Qro. 25.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos…”, p. 44 26.- Escobar O., Armando Mauricio; “Las Encomiendas en la Cuenca Lacustre de Cuitzeo”, en: “Michoacán en el Siglo XVI”, Colección “Estudios Michoacanos”, VII; Fimax Publicistas, 1984, Morelia, Mich., p. 198 27.- Op. Cit., p. 198

En 1538 Hernán Pérez de Bocanegra ya era Encomendero de Acámbaro, tras el fallecimiento del Primer Tenedor, Gonzalo Riobó de Sotomayor, quien la poseía desde 152828. En el libro de Autores Varios de nombre “Michoacán en el Siglo XVI” –Colección Estudios Michoacanos, VII; Ed. Fimax Publicistas, México, 1984, Morelia, Mich. P. 191 a 213-, referente al tema de “Las Encomiendas en la Cuenca Lacustre de Cuitzeo” a cargo de Armando Mauricio Escobar Olmedo, Profesor de Carrera de la UMSNH -y de lo cual es conveniente realizar una lectura de su contenido-, se destaca que tres fueron los principales Encomenderos de Acámbaro entre 1526-28 y fines del siglo XVI: Pedro de Sotomayor, Hernán Pérez de Bocanegra y Nuño Chávez cada uno y en su conjunto, lograron acumular grandes extensiones de tierra y de riqueza. Los bienes o la riqueza de la familia Pérez de Bocanegra-Pacheco en la región, según la obra citada –p. 208-, consistió en acumular tierras y mercedes, al menos entre el periodo 1537-1565. Charles Wright menciona sobre Hernán Pérez en “la Conquista del Bajío y los Orígenes de San Miguel de Allende” –Ed. FCE y Universidad del Valle de México; 1ª. Edición, México, 1999, p. 40-41-, que “…recibió las encomiendas de Acámbaro y Apaseo en 1538. Este empresario y funcionario español formó un verdadero feudo, comprando tierras alrededor de ambos pueblos. Entre 1542 y 1550 el Virrey Mendoza concedió a Pérez de Bocanegra 18 mercedes, de caballería y media tierra cada una, para él y para sus hijos…”, “hacia 1540 llegó Pérez de Bocanegra a Andamaxei, cerca del valle de Querétaro. Exigió a Conni el pago de tributo en la forma de algodón, chile y trigo; para este último producto, Pérez dejó semillas”. Asimismo Wright, destaca –p. 46-, que “…en 1542 Pérez estableció una comunidad de tarascos en Apaseo. Concertó un pacto con los caciques indígenas, según el cual el Encomendero tenía derechos sobre la mitad del agua del río. Hizo canales de riego y presas en el término de un año…” No obstante, entre 1551 y 1552, Hernán Pérez llegó a participar en expediciones militares en contra de los chichimecas. Todo lo que logró obtener Pérez de Bocanegra, incluyendo lo otorgado por la Corona Española debido a sus “servicios militares”, llegó a construir en la región la Encomienda Acámbaro-Apaseo. Los cronistas de Apaseo, José G. y Antonio Buenrostro; “Monografía de Apaseo el Grande”,
28.- Relación de Querétaro de 1582; “Relaciones Geográficas del Siglo XVI: Michoacán”, Edición de René Acuña; UNAM; México, 1987, p. 210 En la “Monografía de Apaseo el Grande” que escriben José G. Buenrostro López y José Antonio Buenrostro Servín -Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, Abril 2002, p. 14-, se menciona que “Don Hernán Pérez de Bocanegra utilizó el nombre Apaseo para denominar a sus propiedades, posteriormente y en un juego de mutuas influencias con el topónimo Apatzeo, el nombre Apaseo se aplicó por extensión a la cabecera de la región norte de la jurisdicción de Acámbaro y…, a todo el Partido de Apaseo, entidad administrativa virreinal formada al separarse dicha región norte a la jurisdicción directa de Acámbaro; el Partido de Apaseo es el germen político administrativo de los actuales municipios de Apaseo el Grande y Apaseo el Alto”. En esta misma obra, referente a “La Hacienda de la Comunidad” -p. 113-, los cronistas señalan que “el 20 de marzo de 1538, el Virrey don Antonio de Mendoza dio merced de dos y medio sitios de ganado mayor (equivalentes a 4,389.02 hectáreas) a don Fernando Metiotzin, Señor del pueblo de Acámbaro y demás caciques y naturales de la Provincia de Michoacán…”, “…para sus ejidos, pastos e labranza e aguas que poseen, con cargo y condición…, se junten en los pagos de Atlallahualco…”. Esta propiedad según reconoció el mismo Virrey Mendoza era propiedad de los indios del pueblo de Apaseo…”.

Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, abril del 2002, p. 108 y 109-, comentan en torno a la figura histórica de don Hernán Pérez de Bocanegra y la Hacienda de Mayorazgo de los Apaseos, que ese latifundismo fue “el más antiguo del país” y que el nombre en cuestión “…es dado porque estaba conformado por varias labores y estancias, siendo las principales, las siguientes: La Labor de Apaseo el Alto, la Labor de San Pedro de Apaseo el Baxo y la Estancia de Apaseo”. Como un personaje poderoso y bien conectado con las autoridades españoles, los escritores apaseolenses mencionan de Hernán Pérez: “…nació en la Ciudad de Córdoba, España, hacia el año de 1505, hijo de Bernardino de Bocanegra y Córdoba y Doña Elvira Ponce de León; de su niñez y primera juventud, él mismo contaba que había sido paje del Emperador Carlos V; pasó a América con su tío el Visitador y Gobernador de la Nueva España, Lic. Luis Ponce de León en 1526. Tras la rápida y sorpresiva muerte de su tío, que se imputó a Hernán Cortés, permaneció en México”. “En la ciudad de México se casó con Doña Beatriz Pacheco, nacida en Trujillo, España; es vecino de Villareal, Chiapas, en 1527. Pero no permanece mucho tiempo en el sur, ya que en 1529 es de nuevo vecino de la Ciudad de México” e interviene “posteriormente en la expedición de don Nuño de Guzmán a Nueva Galicia en 1530”. “Obtiene ya por los años de 1534 a 1535 algunas pequeñas propiedades en esta zona del bajío oriental, que le permiten construir una pequeña casa y sembrar algo de maíz, de trigo y una viña. En 1538 sucede a don Pedro de Sotomayor como Encomendero de Acámbaro y ese mismo año se le encomienda el pueblo de Apaseo”. Asimismo se agrega –p.109-, que el destacado Encomendero: “Reparte su tiempo entre Acámbaro, Apaseo y Querétaro -donde convencerá a Konhi o Conín de bautizarse como don Fernando de Tapia y aliarse con los españoles en la empresa de colonizar el norte- y la Ciudad de México”. “Es en la Ciudad de México donde, por recomendación de la Corte de Madrid, obtiene el favor del Virrey don Antonio de Mendoza que le servirá…, (para) conseguir gran cantidad de las mejores tierras del Valle del Mezquital de Apaseo”. “En 1540 es vecino y Regidor de la Ciudad de México y al año siguiente ocupa el cargo de Capitán General de la Nueva España, en ausencia del Virrey Mendoza, quien combate a los indios alzados en Nueva Galicia. Desde octubre de 1551 a enero de 1552 manda una operación de castigo contra los chichimecas. Fallece en la Ciudad de México en 1567”. En torno a la riqueza acumulada, los cronistas de Apaseo –p. 109-, destacan que “según la legislación española, el Mayorazgo es una figura legal que permite que los bienes de una familia no pueden ser vendidos y de esa manera perpetuar la riqueza y el prestigio de una familia”. Es así, que: “Los sucesores de don Hernán (Pérez de Bocanegra), sus hijos Bernardino Pérez de Bocanegra y Nuño de Chávez Pacheco, continúan el engrandecimiento de la fortuna familiar”.

“Don Nuño de Chávez Pacheco casó con Doña Marina Vázquez de Coronado, hija del descubridor de Nuevo México, Don Francisco Vázquez Coronado. Este enlace fue determinante para el posterior engrandecimiento de la familia”, incluso, “el hijo segundo de estos señores, don Francisco Pacheco Córdoba y Bocanegra hizo valer el 16 de marzo de 1610 los trabajos de exploración, conquista y colonización de sus bisabuelos para obtener en esa fecha el título de Adelantado Mayor de la Nueva Galicia y el 7 de abril de 1617, previa compra de un lugarejo en España, el título de Marqués de Villamayor de los Iberias”. “En 1624, poco antes de ir a radicar definitivamente a España, el hijo de don Francisco Pacheco de Córdoba, que se llamaba don Carlos Colón de Córdoba y Bocanegra Chávez y de la Cueva, que se titulaba de la siguiente manera: «Marquéz de Villamayor y Adelantado Mayor del Reino de la Nueva Galicia, Señor de los Apaseos y del Mayorazgo, Encomendero de Acámbaro», había reunido una propiedad de 17,605 hectáreas perfectamente documentadas, principalmente en el Valle de Apaseo, superficie de la Hacienda de Mayorazgo de los Apaseos que consistía en un mínimo de 21,000 hectáreas”. El territorio de la Provincia de Acámbaro en esta época era de una gran extensión, que llegaba “…por el sur hasta Ucareo y Zinapécuaro, por el poniente llagaba a Querétaro, por el norte a la Villa de San Miguel el Grande y por el poniente hasta Yuririapúndaro…” 29. Pueblos como Irámuco, Andocutín y Emenguaro, así como algunos barrios e indios, entre otros, prestaban servicio al Encomendero, incluyendo a Acámbaro que “…tuvo 13 barrios con 183 casas y 1048 habitantes, (y) daba 20 indios de servicio” 30. Acámbaro era un sitio para un “…paso obligado entre Valladolid y México y entre México y el Bajío, y no sólo eran lugares estratégicos y de paso sino además tenían ricas tierras susceptibles para la agricultura, pastos y minerales, sobre todo las de Acámbaro con agua en abundancia y bosques suficientes o el Valle de Huatzindeo donde luego sería fundada la Ciudad de Salvatierra con buenas tierras. Todo ello con gran influencia de Hernán Pérez…”31 Hernán Pérez tuvo una numerosa familia (Cuadro 1), lo que le permitió acumular una gran riqueza material (Cuadro 2), convirtiéndose en uno de los hombres más influyentes y ricos en la historia de Acámbaro. La Encomienda Acámbaro-Apaseo trasformó las condiciones económicas, políticas, sociales y religiosas en la región. En la “Monografía de Apaseo el Grande” –de José G. Buenrostro y Antonio Buenrostro, Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, abril 2002, p. 25-, se comenta que debido a las relaciones que logró Hernán Pérez con Virreyes en la ciudad de México, que a
29.- Escobar O., Armando Mauricio; “Las Encomiendas en la Cuenca Lacustre de Cuitzeo”, en “Michoacán en el Siglo XVI”; ED. Fimax Plubicistas, 1984, Morelia, Mich., p. 197 30.- Op. Cit., p. 197 31.- Relación de Querétaro de 1582; “Relaciones Geográficas del Siglo XVI: Michoacán”, UNAM, México, 1987, p. 210-211. Es de destacarse –en la obra “Michoacán en el Siglo XVI”, Ed. Fimax, 1984, p. 211-, que “la importancia económica de la familia (de Hernán Pérez de Bocanegra), le hizo brillar fácilmente en la naciente aristocracia criolla de la región. Los Pérez Bocanegra estuvieron presentes ya sea con tierras o cargos políticos o como fundadores de ciudades como Celaya, Apaseo, Salvatierra, Acámbaro, Salamanca, Zinapécuaro, etc.”. Hernán Pérez nació entre 1504-06 y murió entre 1567-68. Su patrimonio pasó a su heredero Nuño de Chávez, quien sería Encomendero de Acámbaro y Apaseo y poseedor del Mayorazgo de los Apaseos y Villamayor.

éste lo convirtieron “en el virtual iniciador de los latifundios en México…”. De ello, los cronistas precisan –p. 25- que “…el 11 de octubre de 1564, previa Licencia Real Fechada en Madrid el 8 de noviembre de 1562, don Hernán Pérez de Bocanegra y su esposa Doña Beatriz Pacheco instituyeron Mayorazgo”. Años más tarde, Pérez de Bocanegra, considerado como defensor de la frontera contra los nómadas chichimecas, llevó indios de Acámbaro a Querétaro para ayudar en su fundación, así como a un religioso para evangelizar a los chichimecas de esa localidad. A este pueblo belicoso y nómada lo combatió personalmente en la región durante los primeros años de la Gran Guerra. Para el año de 1570, “el pueblo de Acámbaro que ya aparece encomendado a Nuño de Chávez, tenía como barrios que le acudían a la doctrina a los siguientes: Hamocutín, Puriches, Iramoco, Curunes, Xerequaro, Tacámbaro, Purumo y el barrio y cabecera de Apaseo”32. La Encomienda de Acámbaro y Apaseo es por todo ello, un punto especial en la historia regional, de la que aún hay mucho por conocer.

2.- El segundo medio siglo, 1550-1600
A partir del año de 154533, Acámbaro dependió del Corregimiento de Yuririapúndaro. Para fines de los años cuarenta del siglo XVI, los frailes franciscanos ya tenían una gran presencia e influencia en la región. En 1547 muere Hernán Cortés en España y en 1550 inició la Guerra Chichimeca, lo que obligó a los conquistadores españoles a militarizar el Bajío. Para esta época, “solo la provincia de los belicosos chichimecas permanecía inviolable. El Gobierno Virreinal no había logrado llevar sus dominios más allá de las antiguas fronteras de indios. Querétaro, Apaseo, Acámbaro, Yuririahpúndaro, eran apenas las posiciones más avanzadas hacia el septentrión por la parte central” 34. “Hasta antes de 1542, la autoridad del Virrey no había podido imponerse más allá de los pueblos denominados ‘Frontera de Indios’. Esa gran porción territorial que hoy pertenece al Estado de Guanajuato y que entonces se conocía con el nombre de Llanos de los chichimecas, había permanecido en realidad al margen de los dominios europeos; aunque, en teoría, dependían de la Real Audiencia de (la) Nueva España” 35.

32.- Escobar O., Armando Mauricio; “Las Encomiendas en la Cuenca Lacustre de Cuitzeo”, en: “Michoacán en el Siglo XVI”, Ed. Fimax Publicistas, 1984, p. 212 33.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro, Guanajuato (19151941)”; Ed. Secretaria de Gobernación, INEHRM; 1993, p. 38 34.- Rodríguez Frausto, J. Jesús; “Hidalgo No era Guanajuatense”; Imp. “Manuel León Sánchez”, S.C.L., México, D.F., 1953, p. 22 35.- Op. Cit., p. 47-48 En la obra de Alberto Carrillo Cazares de nombre “Partido y Padrones del Obispado de Michoacán 1680-1685” Ed. El Colegio de Michoacán; Zamora, 1996; p. 401-, referente a “La Provincia de los Chichimecas, Actual Estado de Guanajuato”, menciona que “la doctrina franciscana de Acámbaro ocupa un lugar primordial en (continúa…)

Territorio de la Gran Chichimeca, en la Óptica de Philip W. Powell sobre la “Guerra Chichimeca: 1550-1600”

Área del Camino Real de la Plata entre México y Zacateas, pasando por el Estado de Guanajuato, Época Colonial, citado en: Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán; 1998, Acámbaro, Go., p. 52

Además de lo anterior, “…al mercedar el Virrey los primeros poblados estancieros más allá de los pueblos fronterizos, automáticamente comenzó a extender su autoridad en forma real y efectiva, y lo hizo directamente, pues con excepción de Yuririahpúndaro que dependía del Corregimiento de Michoacán, en los pueblos de Apaseo, Acámbaro o Querétaro, no contaba con algún Corregimiento o Alcaldía Mayor que los auxiliase” 36. “Hacia 1545 o 1546, don Antonio de Mendoza nombra a un Justicia de los chichimecas que, en representación de él, se encargó de todos los problemas que a partir de esa fecha se presentaron en esa región…”37 Al registrarse en 1550 el inicio de la cruenta Guerra Chichimeca 38, dos grupos o bandos surgen en medio del conflicto. Por un lado, españoles, otomíes, tarascos, mexicas y negros, y por otro, pames, guachichiles, guamares y tecuexes, además de los propios chichimecas. El conflicto surgió a raíz de los abusos cometidos por los españoles en contra de la población chichimeca en su afán de riqueza desmesurada, la prohibición de su libre tránsito por la región y la acción evangelizadora, lo cual implicaba su dominio, el cambio de costumbres y una nueva forma de vida. Un año más tarde, en 1551, se registró la abolición de la esclavitud indígena en la Nueva España, y también: “Para 1551, el Justicia de los chichimecas ya no se encontraba solo: El Corregidor de Yuririahpúndaro ya estaba en plena actividad, quien tenía a su cargo una buena parte de los chichimecas, pues sus dominios se extendían más o menos por todo Pénjamo hasta la altura de los llanos de Corralejo, de allí se venía en línea hacia el oriente hasta la estancia de Barahona (hoy Salamanca), y por el sur colinda con Guango y Acámbaro que dependían de la Provincia de Michoacán, Apaseo, Querétaro y Xilotepec, según bajo la tutela directa del virrey” 40.
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(sigue…) la evangelización de la frontera chichimeca, porción norteña de Michoacán, que corresponde al actual Estado de Guanajuato. Fray Juan de San Miguel era guardián de este convento por los años de 1542, de donde salió a la fundación del pueblo de San Miguel, y a la conversión del Río Verde, según el testimonio dado en 1597 por don Pedro Vizcaíno, Gobernador de Xichú…”. “Para 1571 el Obispo Morales puede anotar: El Pueblo de Acámbaro está en cabeza de Nuño de Chávez, tiene un monasterio de frailes franciscanos, donde suele haber dos y tres frailes que administran los sacramentos”, enumerando como barrios que ocurrían a su doctrina, los siguientes: Hamocutin, Puricheo, Iramoco, Curuneo, Xeréquaro, Tacambaro y Purumu…”. “El Obispo Medina (1582) registra esta doctrina con dos mil feligreses casados. Por 1585, Fray Diego Muñoz cuenta el monasterio de Santa María de Gracia de Acámbaro como uno de los 47 que tiene la Provincia de los Santos Apóstoles, en que residen a dos, tres y cuatro religiosos, el uno predicador de los naturales…”. “Por su parte, la Relación del Obispado de 1619 da razón particular de la población del pueblo de Acámbaro y de la de sus sujetos: Acámbaro. Este pueblo es de la doctrina de San Francisco, donde hay un convento de muy buen edificio y en él un guardián y dos o tres religiosos, y 120 vecinos. Está asentado a la ribera de un Río Grande, de esta banda, hacia el mediodía y tiene por sujetos a Tarandaquao con 50 vecinos, Xerecuaro 130, Yrámoco 50, San Juan Tepagua con 10 vecinos; y hay en este partido 80 indios, solteros y viudos, y en su doctrina estancias de gran número de ganado vacuno u ovejuno, y habrá 100 personas españolas, hombres y mujeres, y 300 indios, negros y mulatos, del servicio de ellas… El documento, en la misma página 401, se asienta que “según la Minuta del Obispo Rivera (1613), Acámbaro tendrá en el primer tercio del siglo XVIII, 8 vecinos españoles y 2000 indios en su feligresía…, de la segunda mitad del siglo…, no quedan padrones de feligreses de este periodo en el Archivo del Obispado. Un informe de tributos aplicados a la construcción de la Catedral de Valladolid para 1698 da una cifra de 548 tributarios en Acámbaro, que corresponde a unos 1918 feligreses mayores de 7 años…” 36.- Op. Cit., p. 48 37.- Op. Cit., p. 48 38.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través…”, p. 44 39.- Meyer Cosio, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria…”, p. 38 40.- Rodríguez Frausto, J. Jesús; “Hidalgo no era Guanajuatense…”, p. 48-49

Para 1554 surgió el conflicto entre el clero secular y el clero regular por la administración de las parroquias, y terminó, solo a medias, en la mitad del siglo XVII con la Cédula Real de 1753 de Fernando VI, tal y como lo menciona Jaime Morera y González en el texto “Las Parroquias, Punta de Lanza del Apostolado. Promotoras de las Artes”. En 1555, don Cristóbal de León era “Cacique e Indio Principal del pueblo de Acámbaro y Poblador de los primeros del pueblo de Apaseo” 41. En ese mismo año, don Nicolás de San Luis Montañés escribe una Relación sobre su presencia y sus acciones llevadas a cabo en la región de Acámbaro. En 1557, el día primero de mayo, se declara Hidalgo y Capitán de la Provincia de los Chichimecas, pueblo belicoso, al propio don Nicolás de San Luis Montañés42. Esta comisión se la dio el Virrey al cacique43, quien era su aliado en la Guerra contra los chichimecas. David Wright en su obra “Querétaro en el Siglo XVI, Fuentes Documentales Primarias”44, destaca que en un manuscrito que data del siglo XVII, el cacique otomí don Pedro Martín del Toro, quien servía bajo (las órdenes) de don Nicolás de San Luis Montañés, revela a su vez que el Virrey Luis de Velasco dio a conocer el nombramiento de Capitán a favor del propio Montañés. En 1559, dos años después del nombramiento de don Nicolás de San Luis, es nombrado Capitán General de los Chichimecas, Juan Bautista Valerio. Un año antes, en 1558, es descubierta la Veta Madre en Guanajuato. La Veta le daría un gran auge minero a la región en el siglo XVII. En el año de 1555 se fundó la Villa de San Miguel, hoy de Allende. En 1560 comenzó la evangelización de los chichimecas. Procedían del Norte de México y eran de raza nahua, herederos de aquellos valientes guerreros que en el siglo XII vencieron a los Toltecas45. Peter Gerhard en la “Guía Histórica de la Nueva España”- México, UNAM, p. 67 y 68 -, destaca que “a partir de alrededor de 1560 hubo inmigración de tarascos, otomíes y mexicanos, acompañada por una retirada de los chichimecas hacia el norte”. En esa década hubo una epidemia y disminuyeron los tributarios, pero “hubo otra disminución alrededor de 2,000 a fines del siglo, algo más de tres cuartos de Acámbaro y el resto de Yurirapúndaro…”, en tanto que “la de Acámbaro, con la ayuda de la inmigración, aumentó hasta 4,937 tributaros en 1664; 5,612 en 1698 y 7,530 en 1743. Un censo de 1802 registra 2,200 tributarios indios en la jurisdicción”. En la época debió existir un gran número de pequeñas rancherías chichimecas, además de los asentamientos tarascos y otomíes, en los primeros años. De la Relación de 1580 se desprende que “había alrededor de 44 (pueblos) sujetos de Acámbaro y 27 agrupados en torno a Yuririahpúndaro. Hubo otras reducciones en la década a partir de 1593 en que fueron eliminados muchos pequeños asentamientos. Los documentos mencionan Acámbaro, Aguas Calientes, Apaseo, Celaya, Contepec, Chamacuero,
41.- Buenrostro, José G. y José Antonio; “Monografía de Apaseo del Grande”; Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, abril 2002, p. 111 42.- Archivo General de la Nación, Boletín VI, 1935, p. 203-204, documento fechado en México, Tenochtitlan, el primero de mayo de 1557, citado por Guerrero, Juan: “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas, p. 53 43.- Op. Cit., p. 53 44.- Wrigth, David; “Querétaro en el Siglo XVI. Fuentes Documentales Primarias”; Colección Documentos de Querétaro; Qro; Qro., 1998, p. 63, 64 y 88 45.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos…”, p. 44

Eménguaro, Iramuco, San Juan de la Vega, Terandacuao, Tepacua y Xerécuaro como lugares elegidos para reducciones de indios en el área de Acámbaro…” En 1562 fue fundado San Felipe, y en 1563 Santa María de los Lagos. En el mismo año de 1560, lo que hoy es el Estado de Guanajuato estaba dividido en las siguientes regiones: “La Alcaldía Mayor de Guanajuato, fundada ese año (de 1560); el Corregimiento de Yuririapúndaro y el de Chilchota, al que pertenecía la parte occidental de Pénjamo y la Alcaldía Mayor de Xilotepec, la cual se extendía hasta el pueblo de Xichú, pasando por San Miguel, Querétaro y Apaseo. Este Alcalde se denominaba «Alcalde Mayor de la Provincia de Xilotepeque y Chichimecas y Corregidor de los Pueblos de Izquinquitlapilco…», y para 1562, año en que se fundó la Villa de San Felipe, el antiguo y poderoso Justicia de los chichimecas dependía de él, pero ya con el grado de Teniente de Alcalde Mayor que actuaba hasta Pánuco, pasando por la Huasteca”46. Fray Pablo Beaumont señala en la “Crónica de Michoacán” que fue en 1565 cuando Michoacán se hizo Provincia, oficialmente. Y que en 1567 se celebró el Primer Capítulo Provincial, ya hecha precisamente Provincia. Pedro Rojas en “Acámbaro Colonial”, comenta que 1565 fue el “…año en el que la jurisdicción Michoacán fue declarada Provincia. Y en 1606, esta última fue dividida para crear la Provincia de Santiago de la Nueva Galicia y el Convento de Acámbaro se mantuvo en la de Michoacán. Ambas Provincias permanecieron unidas hasta 1626 y en Acámbaro acordaron su separación”47. Para 157148 se fundó Celaya y en este mismo año quedó establecido el Tribunal de la Inquisición. En 1572, un año después, llegaron los Jesuitas a la Nueva España, siendo expulsados posteriormente en 1767. “Al crearse la Alcaldía Mayor de Celaya poco después de 1573, ésta absorbió en su totalidad al antiguo Corregimiento de Yuriria y consecuentemente una gran parte del valle de Pénjamo…” 49. En 1575 quedó aprobada la fundación de Aguascalientes, mientras que la de León en 1576. “Al surgir la Villa de León en el año de 1576, el mapa guanajuatense mostraba una nueva modificación: La Alcaldía Mayor de Celaya, integrada fundamentalmente del Viejo Corregimiento de Yuririahpúndaro, (que) absorbió en toda su integridad…” 50. De esta forma, “…la nueva entidad política quedó constituida con porciones de la Alcaldía Mayor de Guanajuato, del Corregimiento de Yuririahpúndaro, que dependía a su vez de la Alcaldía Mayor de Celaya, y del Corregimiento de Chilchota”51.
46.- Rodríguez Frausto, J. Jesús; “Hidalgo no era Guanajuatense…”, p. 49 47.-Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM, 1967, p. 17 48.- En la “Guía Histórica de la Nueva España” de Peter Gerhard (México, UNAM, p. 67), se destaca que “Celaya estaba dentro de los limites de Acámbaro, y cuando se convirtió en Villa en 1571, el Corregidor de Yurirapúndaro tomó el título de Alcalde Mayor de Celaya. Tenientes de Justicia vivían en Acámbaro y Yurirapúndaro a fines del siglo XVI. “Otro asentamiento español, Salamanca, fue asignado formalmente a esta jurisdicción (de Acámbaro) a comienzos de 1604…”, y “cuando Guasindeo, otro (pueblo) sujeto de Acámbaro, se convirtió a la Villa de Salvatierra hacia 1645, se le proveyó un Corregidor cuya Jurisdicción se extienda a Acámbaro, pero poco después (1657) la autoridad de Alcalde Mayor de Celaya alcanzó una más a toda la región…”. Y así, “cada uno de los tres asentamientos españoles tenía su propio Ayuntamiento”. En lo eclesiástico, en 1573, “Concepción Celaya también se erigió en Parroquia Franciscana…”. 49.- Rodríguez Frausto, J. Jesús; “Hidalgo No era…”, p. 118 50.- Op. Cit., p. 49-50 51.- Op. Cit., p. 50

En la “Relación de Celaya, Acámbaro y Yurirapúndaro”, escrita en 1580, se menciona que la Congregación de indios (de Acámbaro) de 1526 sirve de asiento fronterizo y de defensa militar contra los indios mexicanos de Xocotitlán y de Jalisco que amagaban de continuo al Reino Tarasco. A este último territorio pertenecían los de Acámbaro. Incluso, se cita la existencia de hospitales en la joven localidad. Uno, era para indios tarascos y otro para otomíes52. Se describe que hay un Monasterio de la Orden del Señor “San Francisco” en medio del pueblo, no obstante, ambos hospitales pudieron ser nada más uno, es decir, Monasterio: Un área, del Templo, la ocupaban quizá los tarascos y la otra, el hospital, los otomíes. En la Iglesia o Templo del Hospital se debió tener no solo a los frailes de la Orden Franciscana, sino la imagen de su “Santo Patrono”, San Francisco de Asís. Esta obra arquitectónica es el templo del Hospital Real de los Naturales del periodo 1529-32. La Mitra Episcopal de Michoacán por su parte, tuvo la sede en Pátzcuaro hasta 1580, cuando se trasladó a la Ciudad de Valladolid Guayangareo, actualmente Morelia 53. El 15 de junio de 1580, año en que se escribe la “Relación de (la) Villa de Celaya”, o Villa de Nuestra Señora de la Concepción de Celaya, incluida en las “Relaciones Geográficas del siglo XVI: Michoacán”, se destaca: “Cristóbal de Vargas Valades, Alcalde Mayor de la Villa y Corregidor del Pueblo de Yurirapundaro y Justicia del Pueblo de Acámbaro por su Majestad…”, precisa que dicha Villa (de Celaya) “…está en término del pueblo de Acámbaro”, precisamente, y que “…tiene (Celaya), alrededor de sí, poblaciones de indios a una legua, y a dos y a tres, sujetos de la cabecera de Acámbaro, y las leguas son razonables y, (los) caminos, llanos…”54 Para 1580 la Congregación de Indios Naturales del Pueblo de San Francisco de Acámbaro contaba con 2,600 vecinos de acuerdo con la Relación de ese mismo año. Más tarde y a causa de dos terribles pestes que azotaron a la región en 1588 y 1595, la población se vio reducida a sólo 1,557 personas55. En 1576 hubo una primera “pestilencia”. Aun así, para el fin del siglo, sobresalían los indígenas tarascos y los conquistadores españoles. En 1576, al surgir la Villa de León, nuevamente hay modificaciones en el mapa de Guanajuato: La Alcaldía Mayor de Celaya quedó integrada por el viejo Corregimiento de Yurirahpúndaro56. A partir de 1580 y hasta 1597, Acámbaro estuvo encomendado a Nuño de Chávez Pacheco de Bocanegra, hijo segundo de Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba. Pero la localidad ya dependía del Obispado de Valladolid como lo menciona la Relación de Acámbaro de 1580. Para este año además, Acámbaro pertenecía a la Jurisdicción del Corregimiento del pueblo de Yurirapúndaro, teniendo sujetas más de 40 comunidades. Para fin del siglo, entre 1589-90/95, Yuririapúndaro y Acámbaro pasaron a formar parte de la “…jurisdicción del gigante local: Celaya”57.
52.- “Relación de la Provincia de Acámbaro”; “Relaciones Geográficas del Siglo XVI: Michoacán”; Edición de René Acuña, No. 9; Universidad Nacional Autónoma de México, 1987, p. 68 53.- “Relación de Querétaro de 1582”; “Relaciones Geográficas del Siglo XVI: Michoacán”, Ed. de René Acuña; UNAM, México, 1987, p. 247 54.- Op. Cit., p. 55 y 57 55.- Op. Cit., p. 60 56.- De: Rodríguez Frausto, J. Jesús; “Hidalgo No era …”, p. 49-50 57.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria…”, p. 38

El 15 de octubre de 1586, en el Convento de Santa María de Gracia, estuvo en la comunidad como Visitador y Comisario General, Fray Alonso Ponce, quien da cuenta de la obra misionera de los franciscanos. Ya para 1590 se registró el sometimiento pacífico de los chichimecas por el jesuita Gonzalo de Tapia, mismo que había estado en la región de San Luis de la Paz. La vida en este periodo no era fácil. La Gran Guerra Chichimeca había dejado muchas secuelas, entre ellas, que algunas comunidades de la región quedaran despobladas. Ramón Alonso Pérez Escutia en su Obra “Taximaroa, Historia de un Pueblo Michoacano” señala que en el año de 1592, “don Diego de Águila, cacique de Acámbaro, ocupó de manera interina el puesto de Gobernador (que dejara vacante don Francisco Caripecha en Taximaroa, hoy Ciudad Hidalgo, Michoacán) hasta los primeros días de 1593, cuando fue promovido para el mismo cargo en su pueblo natal”58. Mónica Leticia Gálvez Jiménez cita a Peter Gerhard en su obra “Celaya: Sus Raíces Africanas”, en donde señala que en la zona o región se llevaron a cabo varias Reducciones o Congregaciones de Indios, siendo una de ellas la de 1593, lo que provocó la eliminación de “un gran número de pequeños asentamientos indígenas”59, como “…Acámbaro, Aguascalientes, Apaseo, Celaya, Contepec, Chamacuelo, Emenguaro, Iramoco (sic), San Juan de la Vega, Tarandacuaro, Tepecua y Xerecuaro como lugares para reducciones de indios…”60 En el contexto del fin de la Guerra Chichimeca y del nombramiento de don Diego del Águila como Gobernador de Acámbaro, en la comunidad hubo la construcción de obras importantes como la Fuente Taurina, que sirvió para conmemorar la primera corrida de toros en la Nueva España61. La Fuente presenta escenas de tauromaquia y es única en el mundo. Otra obra prevaleciente del Acámbaro indígena es el “Reloj de Sol” 62. Es un bloque de piedra inclinada de forma cóncava semicircular. Contiene grabados y caras, representando solsticios, los radios y la numeración de los respectivos horarios. Los Sacerdotes Franciscanos en esta etapa histórica cumplieron a su vez con su misión evangelizadora: convirtieron a los indios naturales al cristianismo, los bautizaron y asignaron nombres, pero también los enseñaron a leer y a escribir y los orientaron en la construcción de edificios para templos. De igual manera y por lo menos hasta el año de 1600, los sacerdotes franciscanos intercedieron ante los conquistadores para evitar los malos tratos y las vejaciones en contra de los indígenas, sus mujeres y sus hijos.

58.- Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Taximaroa, Historia de un Pueblo Michoacano”; Ed. Comité Editorial del Gobierno de Michoacán, Instituto Michoacano de Cultura, 1986, Morelia, Michoacán, p. 85, cita del AGN, Indios, Vol. I, Exp. 319, f. 144 v. 59.- Gálvez Jiménez, Molina Leticia; “Celaya: Sus Raíces Africanas”, Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Edición, p. 35 60.- Op. Cit., p. 36 61.- Mota Maciel, Luis Dr.; “La Fuente Taurina: Monumento Arquitectónico de Acámbaro”, Reportaje; Revista “Acontecer”, No. 1, Año I, Vol. I, Junio de 1982, p. 22 y 23 62.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial. Estudio Histórico, Artístico e Iconográfico”; Ed. Instituto de Investigaciones Estéticas, U.N.A.M., Estudios y Fuentes del Arte en México; México, 1967, p. 47

3.- La economía del siglo XVI
En el siglo XVI, el tipo de economía que se desarrolló durante el Virreinato tiene su fundamento en la propiedad privada y no comunal, a la que estaban acostumbrados los indígenas63. La propiedad privada era desconocida para los habitantes del mundo prehispánico. Pero con todo ello, la relación entre las comunidades indígenas y la Corona española sería una continuación de los elementos tributarios de la sociedad novohispana. De esta manera, la Corona española misma, la Iglesia y los Encomenderos recibieron tributos. La Iglesia en particular dedicó una parte considerable de lo que percibió de dinero por diezmos a la construcción de templos y conventos en los siglos XVI y XVII, así como edificios públicos. A partir del año de 1560, aproximadamente, proliferaron los repartimientos de tierras y Mercedes para sitios de ganado mayor y menor. En la región de Acámbaro surgió y se desarrolló el latifundismo. Fueron introducidos cultivos provenientes de España como el trigo y la cebada y hubo un gran auge ganadero. Se sabe que en los llanos que rodeaban a Acámbaro, pastaban centenares de cabezas de ganado vacuno64. Las explotaciones de minas y las acciones de guerra se realizaron en el área de lo que hoy es Guanajuato, pero con una aportación importante del esfuerzo y la sangre de los indios de Acámbaro: otomíes, purépechas y chichimecas. Esto provocó que muchos indios se fueran agotando en número y en condición física. El régimen colonizador prosperó debido a la explotación de la mano de obra indígena en casi todos los órdenes de la vida diaria.

4.- Las enfermedades y la población
Sobre el Gobierno hay que citar que dado que las exploraciones, la conquista y la colonización en su conjunto tuvieron un carácter de empresa privada 65, existieron por esta razón disputas por el poder político entre los propios españoles y los representantes del Rey de España. Pero en el Siglo XVI, además del exterminio de los indios aborígenes por la explotación de la mano de obra, sobresalió el hecho de que las enfermedades los disminuyeron considerablemente. De los españoles, los indígenas recibieron el contagio de la viruela, el sarampión, el cólera, la disentería y el tifus66. Los grupos de indios en general que habían resistido siglos de lucha entre sí y por la sobrevivencia normal de todos los días, sucumbieron poco a poco ante las enfermedades.

63.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a través de los Siglos…”, p. 45 64.- “Acámbaro”, en “Guanajuato, Histórico y Turismo”…, p. 147 65.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos…”, p. 47 66.- Op. Cit., p. 48

5.- Las minas de plata y los caminos del Bajío
La Corona española no dudó en someter a su dominio la zona del Bajío en el siglo XVI. Fue el Virrey Luis de Velasco quien organizó un sistema de propiedad con el afán de que Encomenderos y pobladores avanzaran hacia el norte del territorio. Las tierras del Bajío abarcaban “… desde Acámbaro hasta Salvatierra y León, y se beneficiaban del Río Lerma y de sus afluentes. Eran una gran región, fértil, que posteriormente abasteció los centros mineros de Zacatecas y Guanajuato”67. En esta parte del territorio fueron localizadas las minas de plata más ricas de la Nueva España, convirtiendo al Bajío en un paso obligado hacia Zacatecas. Al abrirse las rutas hacia Zacatecas, se comunicaron las ricas tierras agrícolas y ganaderas de Michoacán, Querétaro y Guanajuato con las poblaciones del norte68. Debido a la posición geográfica de Acámbaro, la localidad fue uno de los ramales del camino México-Zacatecas. Así, tuvo un gran contacto con Michoacán, México, Querétaro, Celaya, Guanajuato y Zacatecas. Hacia estos sitios surgió un comercio basado en productos textiles u obrajes y harinas, entre otros. Mas regionales, el intenso comercio incluyó pueblos como Salvatierra, Zinapécuaro, Maravatío, Yuriria y Tlalpujahua. Entre ambas zonas comerciales pudo abarcarse el norte y el centro de la Nueva España. Las minas fueron descubiertas a lo largo de sucesivas exploraciones que se iniciaron entre 1526 y 1550 69. Cuando se encontraron los grandes depósitos en Guanajuato (1552-1556), este territorio se volvió sumamente cotidiano70. Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba, Encomendero de Apaseo y Acámbaro, fue uno de los más beneficiados en la región, pues concentró tierras y molinos. Los caminos hacia Guanajuato y Zacatecas para entonces se volvieron inseguros. No era posible transitar por ellos. Ante el problema de la inseguridad que originó la Guerra, los españoles buscaron aliados indígenas en la región, entre ellos, a dos personajes de gran influencia: don Nicolás de San Luis Montañés y don Hernando o Fernando de Tapia, también conocido como Conin71. Ambos personajes lucharon contra los chichimecas en diferentes momentos del siglo XVI, contribuyendo a la pacificación paulatina del Bajío. Entre los grupos indígenas que fueron aliados de los españoles en la conquista del Bajío figuraron los otomíes y los tarascos. A sus caciques les concedieron privilegios especiales. La Guerra y la urgencia de combatir a los chichimecas por parte de los españoles, facilitaron la consolidación de Acámbaro como un sitio estratégico, es decir, como un poblado para la defensa militar y presidio. Aquí, como en otros sitios iguales o similares, se tenían soldados y armas por ser una zona de frontera y de conflicto con los naturales o chichimecas. En la obra “Breve Historia de Guanajuato”, se precisa sobre el tema que: “La constante necesidad de defender
67.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”, Ed. FCE y El Colegio de México, 2000, p. 39-40 68.- Guerrero, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas, México 1998, p. 58 69.- Op. Cit., p. 52 70.- O.p. Cit., 52 71.-Del Artículo: “Hernando de Tapia en la Historia de Querétaro”; Wright, David, Departamento de Bellas Artes, Universidad del Valle de México, Campus Querétaro; S/Año, p. 16 a 21

y abastecer los lugares promovió la fundación de pueblos y villas como puntos intermedios entre los centros agrícolas-ganaderos y los minerales. Por ejemplo, el sitio de Acámbaro fue creciendo hasta que, en 1555, el Virrey (Luis de) Velasco le concedió el título de Villa y mandó abastecer allí un presidio, compuesto por algunas familias de españoles, gran número de indios otomíes y 30 soldados de guarnición” 72. Sobre el título de Villa que le concedió a Acámbaro el Virrey de Velasco, poco se sabe; de hecho, no ha figurado entre las grandes etapas históricas de la localidad: aldea, 1275; Congregación de Indios, Pueblo, 1526-1535 y Ciudad, 1899. Diversos autores y numerosas personas llaman a Acámbaro como Villa a partir del año de 1526, sin embargo, no fue tal. En el Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro se menciona ese término: Villa, pero por analogía o sinónimo de los calificativos de: “Pueblo Nuevo”, “Congregación de Indios” y “Pueblo”. A través del tiempo, la idea de Acámbaro como Villa ha prevalecido, pero la expresión no es correcta, si bien surgió en 1555 y estaría vigente hasta 1899. Hoy en día, legalmente, Acámbaro es Ciudad. Los sacerdotes franciscanos por su parte habían propuesto a los españoles conquistadores no recurrir a la violencia en la región, sino a la evangelización para someter a los chichimecas. Los indígenas se organizaron en una “Federación Chichimeca” que unía a varias de sus tribus para enfrentar con mayor fuerza a los conquistadores 73. Don Diego de Tapia74, hijo de Hernando de Tapia, fue otro personaje que contribuyó a someter militarmente a los chichimecas. Juan Guerrero cita que “…otra de las estrategias empleadas para colonizar el Bajío fue la fundación de pueblos con grupos indígenas sedentarios, traídos de otras regiones…”75. El propósito de lo anterior era: a.-“Proteger las nuevas fronteras como puntos defensivos, b.- Facilitar la sedentarización de pueblos nómadas y promover el aprendizaje, entre sus miembros, de técnicas para el cultivo de la tierra, la domesticación de animales, la fabricación de hilados y tejidos, y c.- Aumentar la producción agropecuaria indispensable para abastecer a las poblaciones mineras de alimentos…”76 De esta forma, indica, “… lo que se proponía la Corona era unir dos vías, la pacífica y la militar, para lograr el dominio del rico territorio chichimeca…” 77 Varios pueblos surgieron para la época como los hoy conocidos Apaseos, el Alto y el Grande, y Querétaro. Al término de la Guerra Chichimeca las misiones se dedicaron a educar a los pueblos chichimecas establecidos, a fin de enseñarles las labores del campo, los trabajos de las minas, textiles y, por supuesto, la religión católica 78. En el campo de la evangelización de los chichimecas intervinieron franciscanos, agustinos y jesuitas. Durante la Guerra Chichimeca, los primeros templos fueron una combinación de iglesias y fuertes que permitían la defensa en contra de los ataques de los indios insurrectos. En Yuriria, los agustinos fundaron un Convento en 1550. Y es que los propios Agustinos
72.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato…”, p. 49 73.- Guerrero, Juan: “Conociendo el Estado…”, p. 55 74.- Op. Cit., p. 53 75.-Op. Cit., p. 54 y 55 76.- Op. Cit., p. 55 77.- Op. Cit., p. 55 78.- Op. Cit., p. 56

“…empezaron a trabajar en Cuitzeo y Yuriria cuando era frontera con los chichimecas, y bajo su dirección se repoblaron Chucándiro, Copánduro, Santa Ana Maya, Jéruco, Capacho, Araró y una serie de comunidades situadas en las inmediaciones del Lago de Cuitzeo”79. Entre 1550 y 1555, las vías de comunicación mejoraron lo suficiente para que por ellas pudieran transitar carros, carretas pequeñas y hombres a caballo 80. Juan Guerrero refiere que al oeste de estas Rutas “…el Virrey invirtió en los caminos de tránsito MéxicoMichoacán y los puestos del norte. El 16 de julio de 1550 envió órdenes al Gobernador Purépecha de la región para que reparara las rutas Zitácuaro-Acámbaro, a fin de que pudieran circular carros con abastos llevados de la región Zitácuaro-Tajimaroa a las minas de Zacatecas y facilitar el retorno del metal que debía refinarse en los molinos de Zitácuaro. Tres meses después, esta orden se había cumplido e incluía en el «Camino de la Plata» a los de Tajimaroa, Maravatío, Ucareo, Cimayo, la Estancia de Godoy y el camino Real entre Maravatio y Orirapéndaro” 81. Para fines de 1550, agrega, se podía transitar al menos (por) dos rutas principales: a.- La que recorría la zona Valladolid-Zitácuaro-Cuitzeo-Maravatío, que pasaba por Acámbaro, luego se dirigía al norte por Apaseo y Chamacuero hasta llegar a San Miguel, de donde se unía directamente con la carretera a Zacatecas, y b.- La que tocaba los pueblos y las estancias de Michoacán-Guanajuato, transitaba por las márgenes del Río Lerma y al oeste de Acámbaro pasaba rumbo al norte cerca de las minas de Guanajuato, luego se desviaba al noroeste por el Valle de la Señora (lugar donde después se fundaría León) y llegaba hasta lo que más tarde sería Aguascalientes para finalmente unirse a la ruta de México en Cuicillo, a poca distancia de Zacatecas…”82 Todos los Virreyes del siglo XVI83 tuvieron la necesidad de interesarse en la defensa del camino de la plata contra los ataques de los chichimecas. La mayor parte de las medidas militares que aplicaron tenían como objetivo salvaguardar el tránsito normal de los caminos. Una de sus estrategias fue el acantonamiento de tropas en Fuertes custodiados por militares, a los que se les llamó Presidios. Surgieron así varios de esos lugares entre 1570 y 1598, en este ultimo año, el de Ocotlán. En esta época del siglo XVI “…entre 1578 y 1773, tuvo Valladolid más de 60 Alcaldes Mayores, pero sólo de 57 se guardan los registros. Entre 1773 y 1787 gobernaron 3 alcaldes corregidores, y de 1787 a 1821 seis intendentes de los que 3 fueron interinos-, y un comandante militar”84. Además, “…veinticinco prelados sucedieron a Vasco de Quiroga en la silla apostólica…, Abad y Queipo, el supuesto sucesor, sólo fue electo por el Cabildo, pero jamás se le confirmó ni consagró” 85. En la región de Guanajuato, los Presidios más importantes fueron los de Celaya, en 1576. También el del propio Guanajuato en 1528, el del Encinal del río Santa Catalina y el del rancho ganadero de nombre Jasso; al norte de Querétaro, que protegía las dos principales vías de Guanajuato a Zacatecas, y otro más al norte, que defendía las minas de Pozos,
79.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo IX: Michoacán; Méx., 1978, p. 20 80.- Op. Cit., p. 59 81.- Op. Cit., p. 59 82.- Op. Cit., p. 59 83.- Op. Cit., p. 60 84.- Op. Cit., p. 22 85.- Op. Cit., p. 22

abiertas entre 1575 y 1582, así como el presidio de Xichú antes de 1586. En este último año, “pertenecía Querétaro al Arzobispado de México, tras un sonado litigio con los obispados de México y Michoacán”86. En 1580 se tuvo el presidio de Lerma, jurisdicción de Sombrerete. En 1583, don Diego de Águila era “Gobernador Indígena de Acámbaro” 87, mismo que “murió antes del año de 1623”88. Pero el sistema de Presidios no logró ser un medio eficaz para pacificar la comarca chichimeca, al contrario, fue la base de la organización militar de la Gran Chichimeca89, hasta después del año de 1585. Juan Guerrero resalta que “…íntimamente relacionado con el sistema de Presidios y el de la defensa del camino de la plata, fue el establecimiento de poblados defensivos planeados por los Virreyes Martín Enrique y Luis de Velasco…”90 En la Nueva España en cambio, seguirá un régimen colonial hasta la segunda década del siglo XIX. Del Siglo XVI quedarían en Acámbaro las “…huellas de la traza original…”91 del pueblo con la nación en 152692, una plaza central con servicios públicos y la iglesia o Templo del Hospital. David Wright señala que a partir del año de 1590 hubo una inmigración masiva de españoles hacia el Bajío93 y que gradualmente, los indígenas otomíes, tlaxcaltecas y tarascos reemplazaron a los chichimecas en las minas y haciendas de la zona94. De esta manera, en los últimos años del siglo XVI 95, ya había una red de pueblos, caminos, centros de producción minera, estancias ganaderas y tierras de cultivo, algunas con riego96. David Wright destaca que con toda esta infraestructura de pueblos y caminos y con una rica diversidad de etnias, la región floreció durante la época barroca, llegando a ser una de las más prósperas de la Nueva España. En materia de evangelización, Josefina Zoraida Vázquez en “Una Historia de México I” destaca que “antes de terminar el siglo (XVI), existían ochenta conventos franciscanos, cuarenta agustinos y cuarenta dominios. La devoción de su prédica había consolidado la verdadera Conquista: La del espíritu de los vencidos”97. El cronista Isauro Rionda ha señalado que en la región de Acámbaro, a fines del siglo XVI, se hablaban cinco lenguas: el castellano, chichimeca, otomí, mazagua y el tarasco, que era la más general. La segunda mitad del siglo XVI fue sin duda relevante para la región. Acámbaro consolidó su proyecto de localidad urbana y pluriétnica, pero también mestiza.
86.- Op. Cit., p. 61 87.- Buenrostro, José G. y José Antonio; “Monografía de Apaseo el Grande”; Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, abril 2002, p. 115 88.- Op. Cit., p. 115 89.- Op. Cit., Tomo X: Querétaro, p. 578 90.- Op. Cit., Tomo IX: Michoacán, p. 62 91.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial…”, Ed. UNAM; México, 1967, p. 19 92.- Copia del Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro: 1526, Provincia de Michoacán; Fray Pablo Beaumont, Siglo XVIII 93.- Wright Carr, David Charles; “La Colonización de los Estados de Guanajuato y Querétaro por los Otomíes, Según las Fuentes Etnohistóricas”; Ponencia presentada en la VI Mesa de Trabajo: “Desarrollo Cultural en el Occidente y Norte de México: Arqueología y Etnohistoria”, organizada por el Centro de Estudios Andrológicos de El Colegio de Michoacán; 28 de mayo de 1992, Zamora, Mich., p. 9, y publicada en “Contribuciones a la Arqueología y Etnohistoria del Occidente de México”; Eduardo Williams Editor, Zamora, El Colegio de Michoacán, 1994, pp. 379-411 94.- Op. Cit., p. 9 95.- Op. Cit., p. 9 96.- Op. Cit., p. 9 97.- Zoraida Vázquez, Josefina; “Una Historia de México I”; Ed. Patria; México, 1994, p. 177

Caminos de la Plata: Protección de la Vía México-Zacatecas; Powell, Philip W.; “La Guerra Chichimeca (1550-1600)”; Ed. F.C.E.; Reimpresión, 1996, México, p. 36

Caminos de la Plata: Escolta Militar y Fuertes a Intervalos de los Caminos; Powell, Philip W.; “La Guerra Chichimeca (1550-1600)”; Ed. F.C.E.; Reimpresión, 1996, México, p. 150

Capítulo VII

Época colonial Siglo XVII

1.- La primera mitad del siglo: La producción agrícola y ganadera en el Bajío
Pedro Rojas en “Acámbaro Colonial” destaca que “durante los siglos XVI y XVII la comunidad existió teniendo como fuentes originales de organización a sus autoridades indígenas y la paternal (custodia) de los frailes franciscanos” 1. Y si bien David Wrigth menciona que al finalizar el siglo XVI e iniciar el XVII en la región existía toda una infraestructura de red de pueblos y caminos, es a partir de esta época en que la localidad de “Acámbaro entró de lleno al estilo de vida colonial…”2. Se pasó de una etapa de conquista a otra de mayor desarrollo colonial. Peter Gerhard en la “Guía Histórica de la Nueva España” menciona que las fundaciones franciscanas del siglo XVII en la región, fueron “…San Andrés Guasindeo (Salvatierra) y San Francisco Chamacuero (ambas para 1619), y Contepeque (hacia 1640; pronto volvió a ser Vicaría). Mientras tanto los agustinos erigieron claustros en Salamanca (1614-1619)…, el último establecimiento franciscano fue la Parroquia de San Juan de la Vega (hacia 1743). Valle de Santiago…, aparece como parroquia secular en 1762. San Juan de la Vega, Acámbaro y Yurirapúndaro fueron conservados por el clero regular, pero las otras doctrinas fueron secularizadas entre 1743 y 1770 (León y Gama). Todas las parroquias estaban dentro de la Diócesis de Michoacán”3. En el año 1600 comenzó en la región el surgimiento de las Haciendas y las Estancias. Entre 1600 y 1620-23, dichos sitios de producción agrícola y ganadera dieron un gran impulso económico al Bajío y posteriormente, en el siglo XVIII, tendrían un gran desarrollo. En 1623 tiene lugar la apertura del Primer Libro de Bautismo por el Padre Fray Antonio de Pedreguera. Por este tiempo, poco a poco fueron regularizándose las parroquias fundadas y hasta entonces regenteadas por miembros de las Tres Órdenes de la Iglesia Católica. Sólo ellas tenían parroquias con el nombre de Doctrinas. Jaime Morera en “Las Parroquias, Punta de Lanza del Apostolado. Promotoras de las Artes”, menciona que estas Tres Órdenes son las de los Hermanos Menores, la Orden de Predicadores y la Orden de San Agustín. En 1630 el Obispado de Michoacán ya disponía el pago de diezmos y el otorgamiento de créditos. Acámbaro aportaba su respectivo diezmo, siendo República de Indios y abarcando la extensión parroquial que le distinguía en la región. En este año la famosa Encomienda de Acámbaro-Apaseo llegó a pertenecer a la Marquesa de Villamayor, incluyendo a pueblos como Pejo, Irámuco, Chupícuaro, Jerécuaro, Puruagua, Tarandacuao y Contepec. En la obra “Breve Historia de Guanajuato” se indica que “…las grandes zonas fértiles del bajío aumentaron su producción desde principios del Siglo XVIII”, y que “el surgimiento del latifundismo fue relativamente importante en una zona tan rica. Por ejemplo, la familia Pérez de Bocanegra tenía una gran hacienda cerca de Apaseo, y los López Peralta tenían otra en Acámbaro…, estas familias eran dueñas del agua y tenían varios molinos de trigo.
1.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM, 1967, p. 17 2.- “Acámbaro”, en: “Guanajuato, Histórico y Turístico”; Gobierno del Estado de Guanajuato; Primera Edición, Diciembre de 1990 3.- Gerhard, Peter; “Guía Histórica de la Nueva España”, UNAM, México…, S/P.

La expansión territorial de estos ricos españoles y criollos afectó los intereses indígenas…, en 1636, los Bocanegra se enfrentaron legalmente a los indios propietarios de Celaya, quienes los acusaban de haberles robado sus tierras y el derecho al agua proveniente del Río Apaseo…”4 Francisco Javier Meyer comenta que la jurisdicción de Acámbaro agrupaba en esta época poblaciones como “Irámuco, Pejo, San Juan, Chupícuaro, Jerécuaro, Puruagua, Santa Catarina, Coroneo, Conteque y Tarimoro”5. En la zona o “unidad administrativa habría cosa de 2,000 indios y aproximadamente una veintena de españoles” 6. Así, “habría por lo menos seis Estancias y 11 Labores…”7 Riqueza y pobreza se conjugaban. Meyer agrega que “los extremos de la producción, lo más abundante y lo nulo”, indican que “la Estancia de Juan de Sotomayor, que llaman San Cristóbal, hierra dos mil becerros, cien potros y potrancas y cincuenta mulas, recoge seiscientas fanegas de maíz. Y tiene diez y ocho mil ovejas. La huerta de don Gabriel López de Peralta no tiene nada en ella…” 8 En la región una de las principales actividades era el comercio, en tanto que la minería lo fue para la localidad de Guanajuato. Este panorama influía en la vida de todos los habitantes. La famosa Veta Madre fue descubierta en Guanajuato en el año de 1558 del siglo XVI, dándole gran auge comercial. En 1632 fue suprimido el Repartimiento de Indios. De igual forma y desde fines del siglo XVI, el mestizaje es una constante. La fusión de las razas indígena y española era común9. A los nacidos en la Nueva España, de padres españoles, se les denominaba criollos. A los hijos de españoles con indígenas, mestizos; y a los hijos de españoles y negros, mulatos. Esta situación fomentó la mezcla de las culturas española, indígena y africana. Sin embargo, a pesar de la fusión de razas, no cesaron los malos tratos para la población. Y menos, en la región a la que pertenecía Acámbaro 10. En la zona quedó acentuado el mestizaje y decayó la población indígena. En Acámbaro, el camino obligado que existía para llegar a Guanajuato permitía una comunicación permanente entre ambas localidades. Había un comercio con rumbo al norte muy peligroso. Se registraban asaltos y robos continuos11 en el llamado “Camino Real de la Plata”. No existía autoridad que controlara la situación. Los viajes debían hacerse en grupos o con la presencia de hombres armados. Para llegar a Guanajuato desde Acámbaro había que cruzar por una gran parte del peligroso Bajío. Esto provocó el uso de rutas alternas para el tránsito de los pobladores. Los reductos chichimecas que había en la región y que causaban problemas de inseguridad en el Camino de la Plata fueron sometidos por los españoles. La acción en cambio fue propicia para cometerse abusos contra los indios, por lo que los sacerdotes franciscanos se vieron obligados a protegerlos12.
4.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”; Ed. F.C.E., y El Colegio de México, 2000; p. 62-63 5.- Meyer Cosío, Francisco Javier, “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro (1915-1941)”; Ed. Secretaría de Gobernación. INEHRM; México, 1993, p. 38-39 6.- Op. Cit., p. 39 7.- Op. Cit., p. 39 8.-Op. Cit., P. 39 9.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán, Morelia, Mich., 1998, p. 51 10.-Op. Cit., p.51 11.-Op. Cit., 51 12.- Op. Cit., 51

Dibujo: Monumentos Acambarenses de los Siglos XVI al XVIII; Autor: Quintín Pérez Martínez, Miembro de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana; Año de 2003, Acámbaro, Gto.

Iglesia de San Francisco de Asís, Siglo XVII; Acámbaro, Gto.

Una buena parte de la plata extraída de las minas debía concentrarse en la capital de la Nueva España, es decir, en México. De Guanajuato, la plata era retirada de las minas en carretas y animales de carga. Gracias al auge de la minería, los siglos XVII y XVIII fueron clave también para el florecimiento cultural de Guanajuato.

2.- La segunda mitad del siglo: Las construcciones religiosas
Para esta época del siglo XVI, Celaya ya había adquirido el grado de Ciudad desde 1655 y confirmada en el título en 1658 por el Rey Felipe IV, “nombrándola «Muy Noble y Leal Ciudad de Celaya de la Purísima Concepción»…”13 Su Fundación data de 1570. Mónica Leticia Gálvez Jiménez menciona que “…en cuanto a la autoridad religiosa se refiere, la Parroquia de Celaya perteneció a la Diócesis de Michoacán, al igual que Salvatierra (antes San Andrés Guasindeo), Chamacuero (hoy Comonfort), Valle de Santiago, Salamanca, Acámbaro y otras. Por su parte, la Inquisición tuvo presencia importante en el Bajío…” 14 En forma previa, en el periodo de 1611 y 1615, hubo denuncias en materia de delitos heréticos que según se menciona en la “Enciclopedia de México” lograron alcanzar “…el 18.9% del total de los cometidos en la Nueva España en esa época…, en años posteriores los reportes quincenales registraron un 4.6% de delitos llevados a cabo en el Bajío. Los delitos que se cometieron fueron principalmente de hechicería y brujería”15 A partir de 1632, “se consolidó la cristianización de los indígenas de la región (de Querétaro), que hasta ese momento practicaban la idolatría subrepticiamente” 16. En la zona de la localidad, en el año de 1664 “más de la mitad de los Tributos de Acámbaro se entregaban a la Corona, y el resto se dividía entre Baltasar de la Cueva Enríquez y Juan Bautista Sauza Navarrete”17. En 1681 se registra en la historia nacional la Recopilación de las Leyes de Indias, siendo publicadas en España. Las Leyes de Indias eran un Código que recopilaban las disposiciones legales españolas para el Gobierno del “Nuevo Mundo”. Asimismo basadas en la ganadería y la agricultura, en esta etapa histórica lograron desarrollarse las
13.- Gálvez Jiménez, Mónica Leticia; “Celaya, Sus Raíces Africanas”, Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato; 1ª. Edición, Abril de 1995, p. 38 14.- Op. Cit., 38-39 15.- Op. Cit., p. 39 Así, entre lo ficticio y lo real que la Inquisición castigaba, como refiere Mónica Gálvez, el bajío vio ensombrecido el panorama social. Ya en el siglo XXI, en municipios de la región sureste como Jerécuaro, Gto., aún existen sitios en donde la Inquisición castigaba a los que eran considerados como “herejes”. 16.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo X: Querétaro; Méx., 1978; p. 579 17.- En la “Guía Histórica de la Nueva España” de Peter Gerhard (México, UNAM, p. 66), se menciona en torno a las Encomiendas que “durante el gobierno de (Alonso de) Estrada en la primavera de 1528, Acámbaro estaba encomendada a Gonzalo Riobó de Sotomayor…, a la muerte de Riobó en 1538, Acámbaro fue reasignado a Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba. Pérez fue sucedido primero por un hijo, Bernardino Pacheco de Bocanegra, y después (hacia 1565) por el hermano de éste último, Nuño de Chávez Pacheco de Bocanegra y Córdoba. En 1625 aparece como Encomendero un hijo de éste, que había adquirido el título de Marqués de Villamayor, Carlos Colón de Córdoba Bocanegra y Pacheco…”.

Haciendas. Eran las “Haciendas clásicas fundadas y enriquecidas con la aportación de capitales no invertibles en la minería”18. Francisco Meyer resume el panorama de Acámbaro durante esta época: “Acámbaro tenía un hospital y las Cofradías del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora. Además, había un convento en la cabecera y cinco capillas en las Estancias y Labores. El Marquesado de Villamayor detentaba la Encomienda acambarense. Comparativamente con el resto de la Diócesis, Acámbaro era una cabecera pobre en producción material. Distrito fundamentalmente agrícola y ovejero, concentraba la tierra en pocas manos y su aportación a la fuerza animal, necesaria en los distritos del norte, no puede haber sido mucha, pues entre mulas y potros no llegaban a las mil cabezas” 19. En lo referente a las “Doctrinas y Guardianías de Franciscanos” del siglo XVII, mencionada por Ramón López Lara en “El Obispado de Michoacán en el Siglo XVII. Informe Inédito de Beneficios, Pueblos y Lenguas”, se describe el panorama de la localidad: “ACAMBARO Esta doctrina y pueblo, cuya cabecera es Acámbaro, es partido de indios y lo administran religiosos de San Francisco; tiene el cura que los administra (cuatro) dos cientos pesos que paga la Marquesa de Villamayor, Encomendera del dicho pueblo, y su Majestad les da vino y aceite (y cantidad de maíz); de ordinario hay en el convento cinco o seis religiosos y en el dicho pueblo ocho vecinos españoles”20. La iglesia del pueblo tenía dos Cofradías, del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora, con los pueblos sujetos bajo su mando como Irámuco, Pejo (de Guasindeo), San Juan, Chupícuaro, Jerécuaro, Puruagua, Santa Catalina, Coroneo, Conteque (que es doctrina aparte), Tarandacuao y Tarimoro21. Hay además, como se cita aquí, un Hospital e importantes Haciendas y Estancias, como Santa Clara, San Buenaventura, Los Zapotes, la Estancia de San Miguel y la de Juan de Herrera, lo mismo que las Estancias de Jerónimo de Zendejas, Don García del Castillo y la de Diego Pérez Botello llamada San Juan Tacámbaro. Las Estancias de Juan Bautista Ruano y Juan de la Rea, la de Ana de Acosta, junto a Chupícuaro; La Puente. La Estancia de Juan González Carrillo y de Juan Sotomayor, la huerta de Gabriel López de Peralta; Estancia junto al Puerto y de Diego López de Soria, Diego Pérez; Estancia de Petemoro; Don Diego de Orozco de Isabel de Torres22. En todos estos lugares había una aceptable producción de maíz y ganado, con excepción de la huerta de don Gabriel López23, quien no tenía nada en ella. Asimismo se registra que Acámbaro contaba con cinco Capillas: Santa Clara; la Labor de Juan de Sotomayor; Hacienda de Juan González y de Juan Bautista Ruano, así como la Hacienda de
18.- “Acámbaro”, en: “Guanajuato, Histórico y Turístico”…, p. 147 19.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria…”, p. 39 20.- López Lara, Ramón; “El Obispado de Michoacán en el Siglo XVI. Informe Inédito de Beneficios, Pueblos y Lenguas”, Nota Preliminar, Ed. Fimax Publicistas; Morelia, Mich., 1973, Colección Estudios Michoacanos III, p. 168 21.- Op. Cit., p. 169 22.- Op. Cit., p. 170-171 23.-Op. Cit., p. 171

Juan Bautista Negrete24. A su vez, en Acámbaro y a partir de la segunda mitad del siglo XVII, inicia una etapa de grandes construcciones religiosas25, en medio de que en la región se notaba un decaimiento general de la población indígena debido a los malos tratos y a la desnutrición. Durante el siglo XVII se vivieron tiempos de crisis: 1.- Por un lado, hubo prosperidad agrícola y ganadera, así como textil, y 2.- Por otro, epidemias y hambrunas que afectaron a la población. Debido a este contraste, algunos enterados de este período histórico lo denominan el “Siglo Perdido”. Hubo años de oscurantismo y de gran depresión económica. La obra arquitectónica fundamental que distingue a Acámbaro en este azaroso siglo, es el Templo de San Francisco de Asís con un estilo barroco. Pero, con formas muy maduras del barroco andaluz como ocurrió en algunas construcciones de Celaya. La construcción de este templo en honor a San Francisco de Asís, resultó muy benéfica para la comunidad, pues en torno a esta obra se registró: 1.- La ocupación de una numerosa mano de obra indígena para las labores de edificación, lo mismo que el traslado de piedra y material diverso de la región, 2.- la aplicación de un notable sentido de la arquitectura religiosa a través de los sacerdotes franciscanos, y 3.- El aglutinamiento de los pobladores en torno al templo para continuar y fortalecer la labor evangelizadora. Ya para el siglo XVIII fue edificado el Convento Franciscano que complementó originalmente el magno proyecto del templo: “En 1774, se abrieron los cimientos del Convento, siendo el Padre Provincial por segunda ocasión, Fray Antonio Villalba; y el Guardián, el RP Fray Francisco Méndez”26. Desde entonces, el Templo y el Convento se convirtieron en el centro principal y el símbolo del catolicismo acambarense. En el siglo XVIII pudieron consolidarse los proyectos de grandes obras de iglesias, aprovechándose la gran capacidad de construcción de los sacerdotes franciscanos. Acámbaro estaba en una fase irreversible del arte arquitectónico y religioso. Gracias al surgimiento del propio arte arquitectónico, hoy en día se le otorga el título a Acámbaro de “Ciudad Colonial”27. Su característica es que conjuga elementos de pueblo colonizado con los de tipo autóctono. Entre tanto, resurgió el comercio de Acámbaro, que alcanzó nuevamente un mayor impulso en la región.

24.- Op. Cit., p. 171-172 25.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos…”, p. 147 26.- La frase o leyenda textual es la que está inscrita en la fachada del Convento de San Francisco de Asís del siglo XVIII y que aún es visible. 27.- Coordinadora de Turismo del Estado de Guanajuato (COTUR); Gobierno de Guanajuato., Gto., 1997

Plano del Convento Franciscano y Templo del Hospital, Siglos XVIII y XVI. Parroquia de San Francisco de Asís, Acámbaro, Gto.

Dibujo: Fuente de la Inmaculada Concepción, Convento Franciscano, 1967; Obsequio al Autor de Manuel González Galván, 1999

Época colonial Siglo XVIII

1.- Las obras civiles y religiosas de Acámbaro
Al iniciar el siglo XVIII resurgió el interés por la minería en la región. El florecimiento económico entonces es mayor, gracias al propio auge minero 1. Ya por el año de 1803, el Barón Alexander Von Humboldt visitó las Intendencias de Guanajuato y Valladolid, de cuyo viaje elaboró para 1808 el “Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España” 2. Isauro Rionda en “Testimonios de Guanajuato” –Ed. La Rana, 2000, p. 202-, señala sobre la Intendencia de Guanajuato que ya para aquel año había una población de 517,300 habitantes, lo que la hace “la más poblada de la Nueva España”. Y detalla -p. 203-, que “en la Intendencia de Guanajuato se cuentan tres ciudades (que son) Guanajuato, Celaya y Salvatierra; cuatro villas, San Miguel el Grande, León, San Felipe y Salamanca; 37 pueblos, 33 parroquias, 448 haciendas, 225 individuos del clero secular, 170 frailes, 30 monjas y más de 180, 000 indios, y de ellos, 52, 000 tributarios”. Para los acambarenses, en esta época, inicia en la localidad la construcción de magnificas obras de tipo civil o público, religioso y de particulares. Paralelamente “los Carmelitas estudiaron la posibilidad de trasladar a Acámbaro su retiro del Santo Desierto de Cuajimalpa, el que estaba arruinado en 1722, y para lo que hicieron gestiones en el sentido de comprar unos terrenos que pertenecían a Ana Pérez de Barrera, Francisco Bermudo y el pueblo de indios…”3. Sin embargo, esa idea de los padres Carmelitas nunca fue materializada en la localidad de Acámbaro. Es de recordar que en la ciudad la primera construcción de los misioneros franciscanos fue una ermita de fecha del 20 de septiembre de 1526, según se menciona en el Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro, y estuvo vigente hasta 1532 cuando terminó la edificación del templo del hospital o la iglesia y el convento (que) se hicieron entre 1529 y 1532 precisamente. La iglesia de San Francisco a su vez, es del 15 de marzo de 1734 al 3 de junio de ese año, pero entregada con su antecoro el 8 de abril de 17434. El convento fue hecho entre 1744 y 1749. Así, el conjunto arquitectónico, iglesia y convento, fue posible (pues todo transcurrió a lo largo de 15 años: 1734-1749). Del conjunto de ambas obras arquitectónicas destaca de manera especial el Convento. Es una obra basada en la necesidad de tener un sitio más adecuado para el culto católico, debido al crecimiento poblacional y al avance de la tarea misionera de los sacerdotes5, luego de la edificación de la iglesia en el Siglo XVII. El convento como complemento de la iglesia vio iniciada su construcción por el P. Fray Antonio García el 15 de marzo de 1734, y por su fallecimiento, la (obra) fue continuada por el P. Fray Francisco Méndez, quien la terminó en el año de 1749 6. En la memoria impresa
1.- “Acámbaro”, en “Guanajuato, Histórico y Turístico”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Edición, diciembre de 1990, p. 147 2.- En el ensayo incluido por Isauro Rionda Arreguín en la obra: “Testimonios de Guanajuato” -Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, 2ª. Edición, 2000-, el Barón de Humboldt describe que las Intendencias de Guanajuato y Valladolid tenían una población de 398 mil y 290 mil habitantes, respectivamente. 3.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM; México, 1967, p. 18 4.- Ferreira León, Rafael Dr.; “Acámbaro”; Edición Particular, junio de 1962, p. 117 5.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán, 1998, p. 56 6.- “El Convento y El Hospital”, del Artículo: “Acámbaro, Sus Orígenes y Fundación”; Sin Año, ni autor; Dirección del Museo de Nuevo Chupícuaro, Gto., 1995, p. 5

del “Segundo Premio a la Conservación y Limpieza de Imagen Urbana del Estado de Guanajuato” del año 2000, se menciona que el edificio: “Se conforma por dos niveles con cubierta de bóvedas de pañuelo, muros y entrepisos de piedra. La disposición arquitectónica de este inmueble es por medio de un patio central, que aloja una fuente con una bella escultura de la Inmaculada Concepción y brocal mixtilíneo ceñido por un cordón franciscano…”, y “…el primer nivel consta de tres arcos de medio punto en cantería, de los cuales uno se encuentra tapiado; en el segundo nivel hay ventanas con jambas decoradas con cantería, además de gárgolas y un remate en la cornisa superior…” 7 Las crónicas que de la época de la construcción del Convento dieron a conocer hasta 1990 del siglo XX los padres franciscanos en Acámbaro, en el marco de la XI Asamblea Plenaria de los Provinciales de América Latina (UCLAF), refiere que para llevar a efecto la obra, Fray Antonio García y Fray Francisco Méndez, debieron recurrir a “…recoger limosnas mediante un hermano en la ciudad (de) Guanajuato, de promover y encabezar faenas o tandas para el acarreo de materiales…” Incluso “…hicieron un contrato con los indios constructores por concepto de bautismos, matrimonios, etc…”, a través de lo cual “…se les darían algunos alimentos, y se les ayudaría con la mitad de lo que ellos debían como tributo al Alcalde Mayor…” Y una vez que el contrato se hizo cumplir “…en todas sus partes, lo hicieron constar así los mismos indios en una Relación Jurídica que se presentó a los Superiores de la Orden Franciscana en Michoacán y en México…” El Convento es un hermoso sitio encuadrado por 16 pilares que forman una gran arquería. En la arquería se plasman pequeñas esculturas que representan a Santos de la iglesia católica. La distribución de las imágenes y de los símbolos en el claustro conventual es la siguiente: Símbolos: I.- Cruz Potenzada, II.- Monograma AMR, III.- Monograma JHS, y IV.- Emblema Franciscano de los Brazos Cruzados. Imágenes: 1.- San Pascual Bailón, 2.San Antonio de Padua, 3.- San Bernardino de Siena, 4.- Santo Domingo de Guzmán, 5.Purísima Concepción (de María), 6.- San Francisco de Asís, 7.- Santa Isabel de Portugal, 8.- Santa Clara, 9.- Santa Isabel de Hungría, 10.- San Roque, 11.- San Luis Rey, y 12.- San Isidro Labrador8. A lo largo del siglo surgen a su vez en Acámbaro otras obras religiosas y civiles como las que a continuación se comentan: a.- El Santuario de la Virgen de Guadalupe El inmueble data del año de 1882. Anteriormente, en su lugar, había una capilla del siglo XVIII. En la actualidad, hay en su interior cuatro murales del siglo XX del pintor santanamayense don Pedro Cruz Castillo, y un trabajo anónimo que representa el Árbol Genealógico de la Virgen de Guadalupe. Los cuatro murales son únicos en su género en la ciudad y a decir del historiador Rafael Ferreira León, “ya se llevó una copia de éstos a San
7.- “Segundo Premio a la Conservación y Limpieza de Imagen Urbana del Estado de Guanajuato”, Revista; Ed. Coloristas y Asociados S.A. de C.V.; Gobierno del Estado de Guanajuato, 2000, p. 26 8.- “Plano del Convento de Santa María de Gracia (S. XVIII) y del Hospital Real de los Naturales”, en: Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM, México, 1967, p. 62 a 66

Diego, California, E. U. de N. A.”9. Los murales pueden describirse así: 1.- El mural uno, por citarse un número y un nombre con fecha de enero de 1956, está relacionado con la temática de la llegada y el desembarco de los conquistadores españoles a lo que hoy es nuestro territorio; 2.- El dos, de julio del mismo año, refiere a la presencia de la religión católica sobre las prácticas paganas del ídolo de piedra y el sacrificio humano; 3.- El tercero, sin fecha, recuerda la evangelización -principalmente por frailes franciscanos-, al menos en la región de Acámbaro, que conlleva el bautismo y la asignación de nombres cristianos a los indios naturales, y 4.- El cuarto, la instrucción de los indios para leer y escribir en español, así como la organización para el trabajo y la edificación de templos. En cuanto al árbol genealógico de la Virgen de Guadalupe, la población de Acámbaro ha ratificado con esta obra su culto a la Reina del Tepeyac. La pintura del árbol data del siglo XVIII10 y hoy en día es una de las principales riquezas históricas del arte religioso. De esta obra artística, el investigador Pedro Rojas en su libro “Acámbaro Colonial”, describe: “La gran tela mural de la sacristía representa el árbol genealógico de la Virgen, pero como Virgen de Guadalupe Mexicana, a la que corresponde una filacteria con el texto: NON FEC. TALITER OMNI NATION. El árbol arranca del cuerpo recostado del Rey David y en cinco pares de ramas se ordenan las medias figuras de 39 patriarcas y reyes del Antiguo Testamento. En el tronco una inscripción advierte: ABRAHAM VSQUE AD DAVID GENERATIONEM XIV. La radiante Virgen, en su almendra gótica, es coronada por un angelillo y sobre su cabeza se cierne la paloma del Espíritu Santo, desprendida de manos del Pantocrator. Se trata del misterio de la Concepción, lo que indica, además, la leyenda de una segunda filacteria: DEQUA NATUS EST JESUS. Es a la vez glorificación de los acordes de una pequeña orquesta celestial. En el suelo terrenal y ante un fondo de paisaje natural y arquitectónico, adecuado a las escenas, se ven, de un lado, el episodio postparadisíaco de Adán y Eva recién que han comido la manzana prohibida, la que les ha ofrecido una serpiente con cara humana. Ya se habían dado cuenta de que estaban desnudos y por ello cosido unas hojas de higuera para delantales (Génesis 3,7). Del lado opuesto, Moisés aparece en Idumea, cuando el Señor castigaba a su pueblo enviándole serpientes mortíferas y el patriarca cumplía el mandato: “…haz una serpiente de bronce y ponla en alto para señal; quienquiera que siendo mordido la mirare, vivirá. Hizo, pues, Moisés una serpiente de bronce y púsola por señal, a la cual mirándola los mordidos, sanaban” (Números 21, 8-9). Se ve, pues, la pértiga y en lo alto la serpiente de bronce, misma que ha sido dada desde el Evangelio como una imagen de la Crucifixión…” 11 Asimismo en la Sacristía del templo de Nuestra Señora de Guadalupe hay cuatro Pilas Bautismales de estilo colonial, labradas en cantera gris. La iglesia está entre la Avenida Hidalgo y el Andador “Juárez”, frente al Jardín “Independencia”.
9.- Ferreira León, Rafael Dr.; “Acámbaro”; junio de 1962, p. 134 La numeración y nombre asignado a cada mural es personal. Sin embargo, cada quien puede tener una visión general y específica de cada uno. El conjunto aborda el proceso histórico desde el inicio de la Conquista (151921) hasta la Colonización (1521-22). 10.- “Álbum del 450 Aniversario de las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe”; Ediciones Nueva Era, México 1981, p. 176 11.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM; 1967, México, p. 115

b.- El Puente de Piedra Es una obra arquitectónica de tipo civil de nueve arcos de cantera gris. Fue edificado en 1751 sobre el Río Lerma por acuerdo del Cabildo Catedral de Valladolid, según consta en el Acta del 11 de abril de ese año y conforme al Archivo del propio Ayuntamiento. Su estilo es neoclásico. Hay quien atribuye la construcción del Puente a Fray Antonio de San Miguel, pero éste llegó a la región en 1783. El Puente, para algunos autores, es del año de 1786. A sus entradas, hay cuatro magnificas esculturas religiosas de cantera gris12. En el libro “La Cuenca del Río Lerma, Ante la Economía y la Vida de Guanajuato”, el Exdiputado David Ayala, refiere: “Hurgando en los Archivos Municipales y Eclesiásticos de Acámbaro, no se ha encontrado ningún dato…” (sobre el año y autor de la construcción del Puente), “hasta últimamente, en un pequeño folleto que habla de la fundación de Huatzindeo (Salvatierra). Tanto el Puente de esa Ciudad como el de Acámbaro, habían sido construidos por órdenes de los padres “Carmelitas” en el año de 1640…” “En el Puente de Acámbaro pueden pasar dos vehículos de una rueda, no así los de doble rodada. La construcción la encomiendan los Carmelitas al arquitecto español, físico y matemático, Fray Andrés (tal vez Juan) de San Miguel…”13 No obstante, el año de 1640 que aquí se cita, puede ser el de la construcción de un viejo y pequeño arco de un puente que se encuentra en forma paralela al de piedra. No a este último, que data de 1751. Así pues, el viejo puente sería de 1640, en tanto que el de piedra o puente nuevo de 1751. Al Puente de Piedra también se le llamó “Puente Grande” o “Puente de los Pilones”. Es Propiedad federal. c.- Las Ermitas Servían para rezar el Vía Crucis en Semana Santa. Actualmente nada más quedan tres en la Avenida Hidalgo de un total de 14 construcciones similares que datan del siglo XVIII. Desde la iglesia de San Francisco de Asís y hasta el templo de La Soledad, pasando por
12.- “Visite Acámbaro, Guanajuato”, Folleto; Consejo Municipal de Turismo, 1998; Acámbaro, Gto. 13.- Ayala, David; “La Cuenca del Río Lerma, Ante la Economía y la Vida de Guanajuato”; Ed. Talleres Litográficos de la Universidad de Guanajuato; Gto., Gto., diciembre de 1961, p. 95 y 96. El Puente de Piedra es de 1751. Y es considerado por el señor Juan Antonio Riaño en un Informe sobre la economía de la Provincia de Guanajuato en 1793 como una obra de la que “no hay más Puente digno de noticia que el construido en Acámbaro sobre el Río Grande…”, según se cita en el libro “Descripciones Económicas Generales de Nueva España 1784-1817”; Florescano, Enrique, y Gil, Isabel, Compiladores; INAH-SEP; 1ª. Edición; México, 1973, p. 64 - Manuel Serrano Carrillo en su columna “Crónicas para Deleitarse” -Periódico El Sol del Bajío, lunes 26 de noviembre del 2001, Celaya, Gto., p. 8-A-, señala textualmente en torno al Puente de Acámbaro lo siguiente: “Mandase que el puente de Acámbaro corra por qüenta del convento de Franciscanos. Año de 1710”. “ITEM, en dicho día, se ordenó que la fábrica de el puente de Acámbaro, corra y se aumente hasta su fin y consumación por el padre Guardián de el convento del Vble. Definitorio (por) ser así conveniente por la mayor y más facilidad que para dicho efecto tiene el guardián, que no tiene un súbdito; y si fuere necesario, ayudar a su fábrica con alguna limosna del convento se le pasará por aumento; y por ser dicha orden tan esencial y necesaria a la administración de los Santos Sacramentos, y estar en tan buen estado dicho puente. Todo lo cual decretó así este Muy Rvdo. y Vble. Definitorio, en dicho día siete de agosto de mil setecientos y diez años”. Y agrega: “El dicho puente sobre el Río Tololotlán –hoy Lerma-, lo terminaron los religiosos franciscano, casi en su totalidad, pues era muy necesario, como ellos lo mencionaron en el decreto que transcribo tomado del libro Becerro (de Provincia), Fol. 94, Tomo II, 1694-1753, Querétaro, cede del capítulo (juntos y congregados los R.R.P.P. de el Definitorio)”.

cada ermita, los feligreses rezaban el Vía Crucis14. Pedro Rojas en el libro “Acámbaro Colonial” señala que en la calle de “La Amargura”, hoy la Avenida Hidalgo, “la primera (ermita) en orden, aparentemente estuvo dentro del atrio conventual y la última en la plazuela de La Soledad –o Calvario”15. Comenta que once de las catorce capillas o ermitas desaparecieron durante el periodo de “La Reforma” del siglo XIX. La iglesia, al separarse del Estado en ese tiempo, perdió capillas, templos, conventos, fincas y residencias: “El desamparo en que habían caído tales construcciones pudo facilitar no solo la apropiación, y las disputas (entre particulares por las mismas), sino la destrucción” 16. La ermita más cercana al centro de la ciudad que aún se conserva, según Pedro Rojas, y debido a su tipo de construcción y ordenamiento, puede ser contemporánea a la construcción del templo y convento de San Francisco de Asís, 1734-1749. Podría pensarse que las ermitas fueron una especie de extensión del proyecto arquitectónico y evangelizador de los franciscanos hacia la población de la época, que incluía a la congregación de indios otomíes del barrio de La Soledad. El barrio es el último reducto indígena de la ciudad. d.- La Fuente Mudéjar Es un estanque colonial de estilo barroco, ubicado en el actual Mercado “Hidalgo” que se localiza en el primer cuadro citadino. Data del siglo XVIII 17. Anteriormente, la pila estaba en la conocida huerta del convento de San Francisco. En 1964 del siglo XX, la obra que era de una casa particular marcada con el número 792 de la Avenida Hidalgo, fue expropiada y demolida para construirse el Mercado Municipal como parte del Plan “Guanajuato” en Acámbaro18. La Fuente es una obra del patrimonio cultural del municipio, aunque poco cuidada por las autoridades, de ahí que sea uno de los numerosos monumentos que al paso del tiempo van perdiéndose. e.- El Templo de San Antonio Esta obra religiosa tiene una sola nave, un coro alto y otra torre. También se la ha conocido como el templo de San Antonio de los Lavaderos. Data del siglo XVIII. En su interior puede contemplarse el retablo central, adornado con vistosas maderas bañadas en un tinte plateado. La tradición oral cuenta que unos esposos, don Pascual y Doña Antonia19, que vivían en el lugar, se encontraron dinero. El dinero lo dividieron en tres partes: La mayor, para la construcción de la iglesia; otra, para mejorar el negocio de don Pascual (Paniagua) como obrajero, y una más, para que la señora construyera unos lavaderos. Estos lavaderos le servían para obtener un poco de dinero extra. Lavaba ropa ajena y tejía las barbas de
14.- Oficina de la Notaría de la Parroquia de San Francisco de Asís, Acámbaro, Gto., 1996 15.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM, 1967, P. 102 16.- Op. Cit., p. 103 17.- “Visite Acámbaro, Guanajuato”, Folleto, Consejo Municipal de Turismo, 2005 18.- Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue); Gobierno del Estado de Guanajuato, 1992; Guanajuato, Guanajuato. 19.- Apuntes: Lara Medina, Estela; Encargada de la Biblioteca Pública “Solidaridad Acambarense”; Museo Local, septiembre-octubre, 1997; Acámbaro, Gto. Pedro González en “Geografía Local del Estado de Guanajuato”, Ediciones la Rana, Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, Colección: Nuestra Cultura, México, D.F., 2000, p. 617, menciona que el Templo “…de San Antonio lo fundó don Pascual Paniagua…”.

rebozos como algunas de las actividades extra de la familia. Durante las décadas de los años sesenta y setenta del siglo XX, en un área del templo, se tenían numerosos retablos o exvotos20 de cientos de feligreses en honor al Señor Antonio, lo mismo que en el templo de La Soledad y otras iglesias de Acámbaro. Hoy en día, poco se conserva de esta tradición y costumbre de la cultura religiosa y popular de los acambarenses. f.- El Templo de la Virgen de la Soledad Tiene una portada que fue trabajada en piedra y muestra un diseño toscano. Se inició su construcción a fines del año de 1790 cuando era cura Fray Agustín Arévalo. Tiene una nave central y un retablo. Atender a grupos de indígenas y otomíes que vivían en el sector desde el tiempo de la Fundación de Acámbaro fue la razón de la existencia de esta obra. Los grupos indígenas y otomíes eran los que se encargaban de vigilar la acequia del agua potable que venía del poblado de Tócuaro. Desde ese entonces, se puso al pie del cerrito de “La Soledad” una ventosa como parte de la obra arquitectónica del Acueducto. La ventosa no equivale a un registro de agua como algunos lo refieren sino que por alguna razón, es una especie de “respiradero” del Acueducto; por ello, “expulsa el agua” hasta en un metro de alto y de ahí el nombre. Sin duda, cumple una función importante en el monumento. El Templo fue dedicado religiosamente a la Virgen de La Soledad, pese a que durante mucho tiempo la feligresía estuvo venerando la imagen de un antiguo Cristo de autor anónimo. A fines del siglo XIX, una persona de nombre Isidra Porto21, regaló la imagen de Nuestra Señora de La Soledad que está en su interior. Hoy en día, el barrio que es el último reducto indígena que queda en la ciudad, en la salida a Morelia, es de origen otomí. A este lugar de “La Soledad” se le llamó Barrio “La Soledad” o “Barrio de La Soledad”, por encontrarse en una época aislado de la ciudad de Acámbaro.

20.- En la ciudad de Acámbaro varias eran las personas que se dedicaban de manera especial a la elaboración de los Retablos o Exvotos, generalmente como una actividad familiar que permitía generar un ingreso económico adicional, entre ellas, estuvo la Sra. Teresa Saucedo de Argueta, primero en la Avenida Hidalgo No. 821 y posteriormente, en la calle Aldama No. 61. Su trabajo de ingenio y creatividad, fue hecho no sólo para los Templos de San Antonio, La Soledad y la Parroquia de San Francisco de Asís en Acámbaro, sino para otros del medio rural del municipio y del interior del Estado de Guanajuato y Michoacán; San Juan de los Lagos, Jalisco, y la Basílica de Guadalupe en el D.F. Los Retablos o Exvotos, de diferentes tamaños, se hacían en varias técnicas como la del dibujo, el collage y la fotografía. La obra se enmarcaba y era colocada en el altar o al pie del Santo al que estaba dedicada, a fin de que el feligrés le agradeciera algún favor o beneficio material o espiritual recibido. 21.- Apuntes: Lara Medina, Estela; Encargada de la Biblioteca Pública “Solidaridad Acambarense”; Museo Local, septiembre-octubre, 1997; Acámbaro, Gto.

Lavatorio Elaborado en Cantera Tallada, Sacristía del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, Acámbaro, Gto.

Pintura: Árbol Genealógico de la Virgen de Guadalupe; Obra Anónima del Siglo XVIII; Óleo sobre Tela (7 x 6.50 metros); Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, Acámbaro, Gto.

Ermita, Avenida Hidalgo; Acámbaro, Gto.

g.- El edificio de la Presidencia Municipal Es la sede del poder ejecutivo municipal. Se sabe que originalmente era una casa particular que pertenecía al Señor Sixto Guzmán22 y que a partir de 1933 pasó a ser el edificio del gobierno local durante el período del Presidente Municipal, Otilio Rosiles. Algunos datos aislados refieren que es una obra edificada en 1840 y concluida en 1850; otros más, que data de la época del Porfiriato de fines del siglo XIX. Originalmente, el inmueble sólo tenía una planta, pero con los años fue remodelado y hoy es de dos plantas. Sea como sea, el edificio ha albergado la sede del poder ejecutivo municipal durante décadas en los siglos XX y XXI. Es por ello un símbolo de la política local y regional, ya que Acámbaro es cabecera de distrito electoral estatal y federal en el sureste de Guanajuato. h.- El edificio del Museo de Acámbaro Ubicado en lo que hoy es la calle de Abasolo No. 10, esquina con Morelos, en el centro de la ciudad, el edificio que ocupa el Museo de Acámbaro fue utilizado por la iglesia católica para la recaudación del diezmo, según lo recuerda la tradición oral. Data de fines del siglo XVIII y principios del XIX. Es por ello de una obra dual: Religiosa y civil. El diezmo que de la feligresía se recaudaba en este sitio en el siglo XIX era enviado a la Parroquia de San Francisco de Asís y de ahí, al Arzobispo de Morelia en Michoacán. En el edificio hay todavía en puertas y ventadas una pequeña cruz que simboliza su carácter eclesiástico. Al respecto, el “Reglamento e Inventario para la Protección del Valor Histórico-Artístico y Arquitectónico de la Ciudad de Acámbaro, Gto.”, elaborado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Gobierno de Guanajuato en septiembre de 1991, incluye la Cédula del Inmueble del Museo, en cuya parte central se detalla lo siguiente: “Centro Histórico de Acámbaro I.-Reconocimiento del Inmueble: Ced. #: 2.9 (NW); A.-Generalidades: Ubicación: J.M. Morelos, S/N esq. M. Abasolo S/N; Histórico, Artístico y Topológico: H; Época aproximada de construcción: S. XVIII-XIX; B.- Uso del Inmueble: Niveles: 1 (Uno); Uso original: Casa-habitación; Uso actual: Museo Local de Acámbaro; C.- Estado actual (Estructura, alteraciones, instalaciones, color, etc.): Bueno; El edificio conserva formas muy sobrias; la fachada remata con cornisas y friso formado por triglifos y metopas”.

22.- Delegación Regional de Turismo de Acámbaro, Guanajuato, Zona Sur, Abasolo, esquina con Morelos, 10 de julio del 2002

Edificio de la Presidencia Municipal de Acámbaro, en 2 Épocas Distintas: Mediados del Siglo XX y Primera Década del Siglo XXI

A lo largo de los años, el inmueble tuvo diversos usos como el de casa-habitación, citado, pero también albergó varias dependencias gubernamentales y de tipo partidista; sin embargo, en el período 1983-85 del siglo XX, el gobierno municipal lo remodeló para Museo y desde 1984 cumple con esta función. El edificio forma parte del patrimonio cultural de la población de Acámbaro y es propiedad municipal. La obra remodelada para el Museo incluye un área para sala de arqueología y de historia, un patio central y auditorio. Fue inaugurada el 22 de octubre de 1984 por el Gobernador Interino de Guanajuato, Agustín Téllez Cruces, quien posteriormente sería el Primer Embajador de México en el Vaticano durante el sexenio 1994-2000. i.- El Jardín Principal “Independencia” Junto con el Parque “Zaragoza”, ecológicamente es uno de los dos “pulmones” de la ciudad de Acámbaro. El Jardín “Independencia” es del siglo XIX y tomó su nombre de este hecho histórico nacional. En una época se le llamó Plaza “Ignacio Zaragoza”. Todavía la tradición oral del pueblo de Acámbaro refiere que por el año de 1905 llevó por nombre el de plaza “Morelos” y que en 1907 se construyó un kiosko, en la época porfiriana. En forma previa, por el año de 1893, el jardín fue empedrado. Al paso del tiempo ha sido objeto de diferentes remodelaciones, siendo las últimas del siglo XX en 1991 con la colocación de adoquín alrededor del área para peatones, y en 1994 al retirarse el adoquín y colocarle mosaico. En una época, el jardín fue orgullosamente el centro de la reunión familiar durante los días domingo de cada semana para escuchar una banda de viento por un lado, y por otro, que los varones aprovecharan el momento para cortejar a las damas. Desde su origen, el jardín conserva su excelente cuadratura y junto con el kiosko, dignifican la imagen urbana de la ciudad, convirtiéndose en un sitio ideal para el descanso y la sana convivencia social y familiar.

2.- Auge y desarrollo de la arquitectura acambarense
El tipo de arquitectura de Acámbaro que data del siglo XVIII, puede ubicarse históricamente a partir de la Fundación de 1526, sobre todo con las obras religiosas. Pero don Pedro Rojas señala en su libro “Acámbaro Colonial”23, que se distinguen tres momentos o períodos principales en la edificación de viviendas: para el siglo XVI, Acámbaro era: 1.- Un sitio con chozas, 2.- en el siglo XVII, con casas muy “a la española” y quizá hasta con azoteas de tierra, y 3.- en el siglo XVIII, el de una población con casas que muestran un alineamiento urbano-colonial bien definido. La localidad -como habrá de conocerse-, mantiene el “orden urbano” en su traza de calles y avenidas “modernas”. Con respecto al estilo de la arquitectura, Pedro Rojas comenta que hay cuatro períodos24 para distinguir: 1.-El de las décadas sexta a la octava del siglo XVII (con trabajo
23.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM; México, 1967, p. 117 24.- Op. Cit., p. 117

barroco); 2.- El de la novena década en adelante, perdiéndose en el siglo XIX (denotando un estilo neoclásico); 3.-El del tiempo en que se introdujo el Ferrocarril en Acámbaro, y se aprovechó el hierro para hacer soportes y cubiertas (época del porfirismo), y 4.- La fase que sería la de “…los últimos treinta años…”. (Posteriores a la Revolución Mexicana, o bien, hasta mediados o fines de los años sesenta cuando Pedro Rojas escribió su libro: 1967). Hoy en día, en Acámbaro, se tienen obras de arquitectura colonial25 con las siguientes características: 1.- De servicio público, como el Puente de Piedra que es del siglo XVIII, 2.Casas particulares, y 3.- De tipo estrictamente religioso. Todo lo anterior le imprime a Acámbaro una característica especial en el contexto de las ciudades coloniales de Guanajuato y de la región del Bajío. En esta etapa de las grandes construcciones en Acámbaro, destaca el hecho notable de que Fray Juan Junípero Serra, lleva vasijas de la Cultura Chupícuaro a las famosas Misiones de California en Estados Unidos. La gran obra prehispánica, en el siglo XVIII logra nuevamente despertar el interés por los “habitantes del cielo azul” y su cultura26. No obstante, en esta época, Acámbaro en su arquitectura se consolida como una localidad “colonial”.

3.- Acámbaro, frontera de culturas: De la Provincia de Michoacán a la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato, 1786
Acámbaro fue siempre una población importante en la región. Aún antes de 1526 tenía bajo su mando a una serie de comunidades, incluyendo a Tarandacuao y Apaseo, entre otras. Los cronistas José G. Buenrostro y José Antonio Buenrostro comentan en la “Monografía de Apaseo el Grande” -Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, Abril 2002, p. 32-, que para el primer decenio del siglo XVIII, “Apaseo ya no tiene ningún rasgo de dependencia de Acámbaro, ya que constituye un Partido separado y su República de Indios ya cuenta con un Gobernador Residente en el Pueblo de Apaseo”. La dependencia fue mayor en la época del Encomendero Hernán Pérez de Bocanegra. En 1720 se suprimen las Encomiendas de Indios y en 1733, los Jesuitas logran establecerse en Guanajuato, luego de llegar a la Nueva España en 1572. Para el año de 1748 Acámbaro todavía pertenecía a la Jurisdicción de Celaya, que según Francisco Meyer “…se componía de ocho pueblos cabecera; en éstos había gobernadores y oficiales subalternos de República de Indios…”27. Y agrega que las ocho cabeceras eran “Yuririapúndaro, San Juan de la Vega, San Miguel Jerécuaro, San Francisco Chamacuero, San Miguel Emenguaro, Urireo, San Juan Bautista, Apaseo y Acámbaro”28.

25.- Oficina de la Dirección de Desarrollo Urbano Municipal; Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto., 1996 26.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos..”, p. 60 27.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro, Guanajuato (19151941)”; Ed. Secretaría de Gobernación, INEHRM; México, 1993, p. 40 28.- Op. Cit., p. 40

Mapas de la Primera División Política y Administrativa de la Nueva España, en: Rubio Marié (1955), y O’Gorman (1968)

Mapas de la Segunda División Política y Administrativa de la Nueva España, 12 Intendencias.

Destaca Meyer, citando a Joseph Antonio Villaseñor y Sánchez, que en la época, en la localidad de Acámbaro, “… tenía residencia un Alcalde Mayor, y su Ayuntamiento elegía cada año dos Alcaldes Ordinarios que se ocupaban de las causas civiles y criminales. Allí mismo se encontraba la Casa Capitular de la Provincia de San Pedro de Michoacán…”29. Ahora bien, “…como subalternados de unidades administrativas mayores, en el ramo eclesiástico, Acámbaro tenía a un Cura Ministro religioso y en lo civil a un Teniente de Alcalde Mayor…”30 Para el año de 1750 hubo una severa hambruna en la región, lo que se repitió en 1785. En 1753, el día 8 de mayo, nacía en Corralejo don Miguel Hidalgo y Costilla, quien más tarde seria el iniciador de la Independencia Nacional. Para la época, el territorio del Virreinato estaba dividido “en dos grandes porciones: La correspondiente a la Audiencia Real de México y la de la Audiencia de Nueva Galicia, las cuales, a su vez, se encontraban divididas en Alcaldías Mayores, (y) Corregimientos, (en) donde se localizaban pueblos con sus haciendas y rancherías”31. Ya para 1760, comenzó en la Nueva España la aplicación de la Reformas Borbónicas. Las Reformas significaron una nueva conquista a través de medidas administrativas y burocráticas que reorganizaron la vida de las familias y los gobernantes en la Nueva España para devolver a la Corona el dominio sobre el territorio y sus riquezas: su primera conquista fue material, hecha por medio de las armas; la segunda, de carácter espiritual con base en la tarea evangelizadora de las órdenes religiosas, y la tercera, de tipo político-administrativo. En esta década, en Acámbaro surgen dos acontecimientos relevantes: Uno, el día 6 de agosto de 1761, Luis Antonio de Alejo realizó la labor de copiar el Acta de la Fundación de Acámbaro como Escribano de República32. El documento sin embargo, es corregido por el paleógrafo Fray Felipe Velasco. En el siglo XVIII, Fray Pablo Beaumont al elaborar la “Crónica de Michoacán”, incluyó la copia del histórico documento acambarense, siendo hoy uno de los que se dispone en relación al original del siglo XVI, y dos, un panorama general de Acámbaro en la región refiere a 1764, el 22 de marzo, cuando Fray Francisco de Ajofrín “salió a pie de la ciudad de México con rumbo al Obispado de Valladolid” 33, y relata en su Diario personal
29.- Op. Cit., p. 40 Sobre Don Joseph Antonio de Villaseñor y Sánchez está el texto sobre la Alcaldía Mayor de Celaya en “Theatro Americano”, según la edición de 1748 que contiene una descripción de Acámbaro: “Capítulo III. De la Ciudad de Zelaya, y Su Jurisdicción”, Libro Tercero, p. 33, en donde se precisa que “el último pueblo cabecera es el de Acámbaro, distante de la principal siete leguas al Sur” y que cuenta con 490 familias de indios y hasta 80 españoles, mestizos y mulatos, sujetos en lo espiritual al Cura Ministro Religioso de San Francisco del convento que hay en él, y en lo civil a un Teniente de Alcalde Mayor…”. 30.- Op. Cit., p. 40 31.- Rodríguez Frausto, J. Jesús; “Hidalgo No Era Guanajuatense”; Imprenta “Manuel León Sánchez”; México, D.F., 1953, p. 154-155 32.- Copia del Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro, Provincia de Michoacán; Fray Pablo Beaumont, siglo XVIII 33.- Rionda Arreguín, Isauro; “Testimonios sobre Guanajuato”; Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Instituto Estatal de la Cultura, 2ª. Edición, 2000, p. 16 - De la obra, se desprende -p. 13, 14 y 21-, que Fray Francisco de Ajofrín visitó la Nueva España al inicio de la segunda mitad del siglo XVIII. Su nombre de pila era Bonifacio Castellano de Lara. El 24 de noviembre de 1740 tomó el hábito capuchino en el Convento Noviciado de Salamanca, España, y se ordenó sacerdote el 18 de marzo de 1747. Murió el 16 de enero de 1789. Escribió el “Diario del Viaje que por Orden de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide Hice a la (Continúa…)

que en su peregrinar fue de Jerécuaro a Munguía, La Encarnación y Acámbaro, “pasando a la entrada el Río Grande por (un) Puente que estaban labrando…”34. Y agrega: “Es Acámbaro pueblo de mucha vecindad con muy buen comercio, hay Teniente de Alcalde Mayor sujeto de Celaya…, es doctrina de Padres Observantes y tiene un Convento muy bueno, fabricado de nuevo. Me recibió el Reverendísimo Padre Guardián Provincial, que había sido en su Provincia de la Concepción…”35. Además, detalla: “Se coge muy buenos bagres en el Río, y en la jurisdicción hay grandes y fertilísimas haciendas que producen abundantes copias de todo género de granos. Aquí y en los lugares circunvecinos componen las famosas pastillas de Michoacán, purga excelente conocida también por leche de tierra”36. De la Alcaldía Mayor de Celaya, indica: “…están sujetos a su jurisdicción los pueblos siguientes: Salvatierra, Yuririapúndaro con Emenguaro y Urireo, San Juan de la Vega, Jerécuaro con Apaseo, Chamacuero y Acámbaro”37. Fray Francisco de Ajofrín, quien “pasó, predicó, dijo misas y recogió limosnas en San Juan del Río, Querétaro, Jerécuaro, Acámbaro, Zinapécuaro, Valladolid (hoy Morelia), Pátzcuaro…” 38, “entró al territorio del actual Estado de Guanajuato por Acámbaro…”39, y “el 9 de octubre de 1764 entró de regreso a la ciudad de México”, contento por haber ‘vencido con la gracia del Señor, el imposible… de poder caminar en la América a pie y sin dinero’…” 40. Otro compañero de Fray Francisco de Ajofrín fue precisamente Fray Fermín de Olite, quien también visitó la Nueva España, en donde los Jesuitas son expulsados en 1767. Asimismo en regiones como la de Guanajuato hubo descontento entre la población por la expulsión de los Jesuitas por parte del gobierno español, lo mismo que sucedió en San Luis de la Paz y el Valle de San Francisco. En la Revista de la Compañía de Jesús denominada “Jesuitas de México”41, se menciona: “La estimación que los novohispanos profesaban a los Jesuitas era profundísima por su trabajo en los colegios, su predicación, su apostolado en el confesionario, el cuidado con que atendían el culto de las iglesias, las obras de beneficencia a favor de los pobres, los encarcelados, los enfermos”. Al darse la expulsión: “Los bienes de los Jesuitas fueron confiscados y vendidos -maltratados, saqueados-, a lo largo de la colonia. Tal fue el destino de sus 123 haciendas (3% de las 3 mil 749 que había en la colonia), los edificios de colegios y casas (10 seminarios, 22 colegios, 19 escuelas), 11 territorios de misión. Con estas ventas, El Rey (Carlos III de la Nueva España) obtuvo 10 millones de pesos, al valor de aquella época. Valían mucho más”.
(Sigue…) América Septentrional en Compañía de Fray Fermín de Olite, Religioso Lego y de mi Provincia de Castilla”. El tema puede consultarse directamente en: “Derrotero a la Provincia de Michoacán”, en el “Diario del Viaje que Hizo a la América en el Siglo XVIII” Francisco de Ajofrín, Instituto Cultural Hispano Mexicano; México, 1964, Vol. I, p. 145 34.- Op. Cit., p. 31 35.- Op. Cit., p. 31 36.- Op. Cit., p. 31 y 32 37.- Op. Cit., p. 52 38.- Op. Cit., p. 16 39.- Op. Cit., p. 16 40.- Op. Cit., p. 16 41.- “Jesuitas de México”, Revista de la Compañía de Jesús; Ideograma Editores; septiembre-diciembre del 2000, México; Número 20, p. 12, 13 y 14

“La provincia mexicana…, tenía 680 sujetos (o sacerdotes) en 1767”. Sin embargo, algunas de las “razones” para la expulsión de los Jesuitas indican, que “…eran el baluarte del Papado por sus colegios, por su ciencia contra los enciclopedistas (del siglo XVIII), por su influencia en las altas esferas y por la defensa de los derechos Papales. (Pero) con todo, los enemigos de la Orden no decían la verdadera razón de su actividad antijesuita, sino que la velaban con la especie de que la Compañía (de Jesús) era una Orden “relajada”. A su vez, en el año de 1772, terminó de construirse en Acámbaro la finca colonial más importante, mejor conocida como la “Casa de Sámano” 42, de acuerdo al apellido de los propietarios. La casa está ubicada en la Avenida Hidalgo No. 476, siendo la más antigua de la localidad. El año de su terminación quedó en “una inscripción hecha a cincel en el aldabón de hierro forjado de la puerta” 43. Y mientras en América habían logrado su Independencia las “13 Colonias” en 1776, diez años más tarde, en 1786, el territorio de la Nueva España es dividido política y administrativamente. Con la nueva división territorial, “ya no hubo Reinos ni Gobernaciones sino 4 Gobiernos y 12 Intendencias”44, sugeridas por el Visitador General José de Gálvez. El Rey de España era Carlos III. Para esta época, don Miguel Hidalgo y Costilla ya tenía 33 años de edad. Con las nuevas disposiciones, Acámbaro entraría en una nueva etapa de su historia. Es así que la Ley que creó las Intendencias fue expedida el 4 de diciembre de 1786 bajo el nombre de “Real Ordenanza para el Establecimiento e Instrucción de Intendentes de Exército y Provincia en el Reino de la Nueva España”, tal y como la cita Edmundo O’Gorman en su obra “Historia de Divisiones Territoriales de México”45. La disposición o instrucción para crear en forma previa las “Provincias Internas” es de fecha del 26 de agosto de 1786. En el Artículo Primero de la referida Ordenanza quedó establecido que se dividía el territorio en las 12 Intendencias, siendo la de México llamada: “General de Ejército y Provincias”. Las demás, textualmente, recibieron los nombres de Puebla de los Ángeles, NuevaVeracruz, Mérida de Yucatán, Antequera de Oaxaca, Valladolid de Michoacán, Santa Fe de Guanajuato, San Luis Potosí, Guadalajara, Zacatecas, Durango y Arizpe…, está última que comprendía Sonora y Sinaloa, eran tan sólo de Provincia. O’Gorman refiere que la división territorial de cada Intendencia quedó determinada en una “Razón de Jurisdicciones y Territorios”, que formó parte de la Ordenanza. Todas las Intendencias integraban el total del territorio del Virreinato de las Californias, que quedaron excluidas. Previo a ello, el territorio del Virreinato se dividía en veintitrés Provincias Mayores, de las que cinco formaban el Reino de México; tres, el de la Nueva Galicia; dos, la Gobernación de la Nueva Vizcaya y tres la Gobernación de Yucatán. Esta División es el antecedente de las Provincias Internas e Intendencias vigentes a partir de 1786. Como a su vez las Intendencias y Provincias Internas son el antecedente de las Divisiones del México Independiente, que reconocen su origen en la antigua División de Provincias; o en otros términos, que nuestra división política -la actual incluso-, descansa en la división territorial que surgió, independiente de la Ley, como respuesta a las
42.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM, 1967, p. 132 43.- Op. Cit., p. 132 44.- Latapí de Kuhlmann, Paulina; “Las Razones de la Historia de México”; Tercer Curso; Ediciones Pedagógicas, S.A. de C.V.; 1ª. Edición; México, 1996, p. 42 45.- O’Gorman, Edmundo; “Historia de las Divisiones Territoriales de México”; Ed. Porrúa, Colecciones Sepan Cuantos, Número 45, p. 20 a 25

necesidades militares de la conquista, según Edmundo O’Gorman. Una de las Intendencias de 1786 del siglo XVIII fue la de Santa Fe de Guanajuato que “supuso la abolición de las Alcaldías Mayores de Guanajuato, León, San Miguel el Grande, Celaya y San Luis de la Paz. Las actuales pasaron a fungir como subdelegaciones con la ciudad de Guanajuato como capital de la misma”46. Las Intendencias estaban dirigidas por un Gobernador General o Intendente. Esta autoridad ejercería facultades como las de justicia, guerra, hacienda y fomento de las actividades económicas y de obras públicas. Así, se unificaría la administración, permitiendo la transferencia de funcionarios de un lugar a otro y acabaría con los Alcaldes Mayores. Esos Alcaldes compraban el puesto y lo utilizaban posteriormente en su provecho, defraudaban a la Corona y abusaban de la población indígena. Los Virreyes perdieron poder ante los Gobernadores Generales que eran nombrados directamente en España, y no reconocían a otra autoridad que la del Rey. La reforma administrativa y política prosperó en la Nueva España y con ella, Acámbaro. Y es que debido a las reformas aprobadas el 4 de diciembre de 1786, la localidad de Acámbaro dejó la dependencia de la Provincia del gobierno español de Michoacán y se incorporó a la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato. En la obra de la “Enciclopedia de México” se ratifica el hecho47. En esta parte clave del siglo XVIII, Acámbaro quedó adscrito a la jurisdicción de la Alcaldía Mayor de Celaya. Esta Alcaldía también se incorporó a la Intendencia de Guanajuato. El proceso legal de desincorporación de Acámbaro48 refiere que “…la Provincia Mayor de Michoacán quedó fragmentada, no así el Obispado que, salvo algunos arreglos de sus límites, quedó circunscrito casi a sus antiguos confines. La Intendencia de Valladolid de Michoacán, que en un principio comprendió Colima, cedió ésta a la de Guadalajara, quedando con una extensión muy semejante a la que actualmente tiene el Estado (de Michoacán). La Jurisdicción de las Intendencias fue la que desde 1770 señalaron a las Alcaldías Mayores y Corregimientos el Superitendente de la Real Casa de Moneda y el Contador General Interino de Reales Tributos. Entre esa fecha y 1787, Michoacán tuvo 3 Alcaldes Corregidores: Juan Sevillano, Policarpo Crisóstomo Dávila (1779) y Juan Antonio de Riaño y Bárcena (1787), nombrado poco después Primer Intendente”. A partir de 1786, la historia de Acámbaro cambiaria radicalmente al incorporarse a una nueva jurisdicción territorial. Por ello, para comprenderlo mejor hay que conocerlo y distinguirlo entre ANTES y DESPUES de su permanencia en Michoacán y Guanajuato. Hoy en día, Acámbaro es la principal localidad de dos Estados del centro y el occidente del país por su estratégica ubicación geopolítica. Culturalmente, en medio de ambos, bien puede considerársele como “la puerta de la historia del Bajío”. Así, además de la nueva división geopolítica para la Nueva España, Acámbaro quedó integrado a una nueva administración. Junto a ello, evitó al paso de los años de una continua falta de atención por parte de las autoridades michoacanas, que le originaba atraso social. En Guanajuato, la
46.- Falcón Gutiérrez, José Tomás; “Guanajuato, Minería, Comercio y Poder”; Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Instituto Estatal de la Cultura, 1ª. Edición, 1998, p. 97. 47.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo I; México, 1978, p. 23 Rafael Almanza Pérez en “Na Guadán” -Morevallado Editores, Colección “El Valor de Leer”; 1ª. Edición, 1999, Morelia Mich., p. 155-, ratifica el hecho en cuestión al señalar que “…en el año de 1786, al formarse las doce Intendencias en la Nueva España, Acámbaro fue incluido a la de Guanajuato”. 48.- Op. Cit., Tomo IX, p. 20

localidad de Acámbaro ha tenido más avance social, a pesar de todas sus limitaciones. La comunidad sin duda resultó favorecida con este cambio territorial. Pero si bien Acámbaro cambió de jurisdicción política y administrativa, no lo hizo de sitio. Siguió en el “lugar de magueyes”, manteniendo una condición dual: con sujeción eclesiástica al Arzobispado de Valladolid, hoy Morelia, y política y administrativamente al Estado de Guanajuato. Una vez creadas las 12 Intendencias en la Nueva España, O’Gorman revela que la de “Valladolid de Mechoacán: Su Distrito”, incluyó las siguientes áreas geográficas: 1.- La ciudad Capital de su título (Valladolid), con la Jurisdicción de su Alcaldía Mayor, incluso los agregados de Pásquaro, Xaso y Teremendo, 2.- La de la Alcaldía de Charo ó Matlatzingo, que pertenece al Marquesado del Valle, 3.- La Alcaldía de San Juan Zitáquaro, 4.- La Alcaldía de Tlalpuxahua, 5.-La Alcaldía de Cuiséo de la Laguna, 6.-La alcaldía de Xacona, Villa de Zamora, con la de sus agregadas de Tlazazalca y Chilchota, 7.-La Alcaldía de Colima, 8.- La alcaldía de Tanzítaro y Pizándaro, con Motínes de Oro, y el agregado de Zinagua y la Aguacana, 9.- La Alcaldía de Guiméo y Zirándaro, y 10.- La Alcaldía de Xiquilpa y Periban, con su agregado de Tinguindín. Sobre la Intendencia de Valladolid, Jesús Romero Flores comenta en el “Diccionario Michoacano de Historia y Geografía”, que “Hasta esta fecha -de 1776, en que José Gálvez hizo la División del Virreinato-, la división política no existía. Asumía el Virrey el mando general de toda la Colonia y de las diversas poblaciones de ella, los Alcaldes Mayores (y después los Alcaldes Corregidores) administraban el gobierno que en cierto modo se hallaban sujetos a la jurisdicción de los Alcaldes”. “En virtud de la disposición que se menciona, Michoacán formó una Intendencia, para cuyo gobierno el Rey de España nombró Intendente Corregidor al Sr. Don Juan Riaño y Bárcena, quien tomó posesión de su puesto el 13 de junio de 1787”. “Solamente dos años gobernó el Sr. Riaño, pasando después a gobernar la Intendencia de Guanajuato…”49. Por su parte, la “Intendencia de Santa Fe de Guanajuato: Su Distrito”, abarcó los siguientes territorios a mencionarse: 1.- La ciudad capital de su título (Guanajuato), con la Jurisdicción de su Alcaldía Mayor 50, 2.- La Alcaldía de la Villa de León, 3.- La Alcaldía de Zelaya, con la del Corregimiento de Salvatierra, Villa de Salamanca y Valle de Santiago. Acámbaro quedó sujeto a esta Alcaldía, de gran influencia regional, 4.- La Alcaldía de San Luis de la Paz, y 5.- La Alcaldía de San Miguel el Grande. Las Alcaldías Mayores fueron, después, “… cabeceras de Subdelegación y los Alcaldes Mayores pasaron a ser Subdelegados de Justicia, quienes tuvieron las mismas funciones que antes. La estructura de las subdelegaciones no varió y siguieron conservando los mismos límites, quedando integradas por partidos…”51.
49.- Romero Flores, Jesús; “Diccionario Michoacano de Historia y Geografía”; Ediciones del Gobierno del Estado; Talleres Gráficos de la Escuela Técnica Industrial “Álvaro Obregón”; Morelia, Mich., p. 204 50.- “El 4 de diciembre de 1786”, la localidad de Guanajuato “adquirió el rango de capital de Intendencia”, según lo cita Aurora Jáuregui de Cervantes en su libro: “Relato Histórico de Guanajuato”. Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Reimpresión, 1998, p. 23. 51.- García Ríos, Jaime; “Orígenes y Desarrollo del Pueblo de Tarandacuao. (Época Prehispánica y Colonial)”; Tesina, para obtener el Título de Licenciado en Historia; Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; agosto del 2000, Morelia, Mich., p. 111. De las Alcaldías Mayores, en: “Descripciones Económicas Generales de Nueva España 1784-1817”; Florescano, Enrique y Gil, Isabel, Compiladores; INAH-SEP, 1ª. Edición, México, 1973, p. 35, se menciona que: “Eran demarcaciones territoriales –ordinariamente una-, en que se subdividían los Virreinatos, Capitanías Generales y Gobernaciones del Imperio Español. Nombrados por el Rey o por los Virreyes, Presidentes y Audiencias, los Alcaldes Mayores y Corregidores tenían facultades administrativas y judiciales”.

Al concluir la creación de la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato, el gobierno español organizó Regimientos de Caballería en León, Guanajuato, Celaya y San Miguel. Además, se formaron grupos de infantería en Silao, Irapuato y en las minas de Guanajuato. La finalidad era controlar militarmente toda la región de la Intendencia. Uno de los personajes que hizo “importantes contribuciones para el equipamiento militar” 52, a fin de formar el ejército regional, como se refiere en “Breve Historia de Guanajuato”, fue Diego Rul, minero. Años más tarde, gracias a esa aportación, recibiría el grado de Coronel, ya que también financió la formación del Regimiento de Valladolid. Diego Rul era dueño de un obraje en Acámbaro. Tres años después de la separación administrativa y política de Acámbaro de la Provincia de Michoacán, el 18 de octubre de 1789, en la localidad un hecho especial fue el inicio de la construcción de la Capilla del Santo Ecce Homo. La parte del solar que formaba su atrio quedó convertido después en un cementerio hasta 1947 del siglo XX cuando se acordó remodelarla para edificar un templo. El 4 de octubre de 1947 se colocó la primera piedra del nuevo templo y quedó concluida en 1956. El 5 de julio de ese año, la bendijo el Arzobispo de Morelia, Luis Altamirano y Bulnes 53. De acuerdo a lo anterior, puede decirse que el templo fue la primera obra arquitectónica de corte eclesiástico de los acambarenses en suelo guanajuatense.
52.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”; Ed. F.C.E. y El Colegio de México, 2000, p. 96 53.- De los apuntes: Lara Medina, Estela; Encargada de la Biblioteca Pública “Solidaridad Acambarense…”, 1997, se desprende la historia que cuenta la tradición oral del pueblo en el sentido de que: Un curtidor de nombre José María, dueño de un pequeño solar en la esquina de las actuales calles de Antillón y Corregidora en donde tenía su casa y un magueyal, encontró en uno de los agaves un Lienzo con la Imagen del “Santo Ecce Homo”. (La palabra Ecce Homo en latín significa: Aquí está el Hombre. Se refiere al pasaje bíblico cuando le presentan a Poncio Pilatos al prisionero: Jesús de Nazareth). El “descubrimiento” del Lienzo ocurrió el 28 de septiembre de 1789. Posteriormente, en el mismo lugar, se construyó una capilla al cabo de una tercera “aparición de la Imagen”. Es de mencionarse que el Lienzo con la imagen tiene 1.9 metros de largo por 83 centímetros de ancho. Es una pintura al óleo en tela y conforme a la técnica del año de 1700. No tiene autor. Otra versión del Lienzo y del Templo la escribe César Federico Macías, en: “La Historia del Templo del Santo Ecce Homo”, articulo publicado en la Revista “Cadamés”, No. 12, Año 0, julio del 2001, p. 3, en donde narra lo siguiente: “En aquellos días de la Colonia, el barrio donde hoy se encuentra el Templo del Santo Ecce Homo estaba convertido en un paraje que se cubría de mesquites y magueyes y entre ellos se levantaba un sitio donde los arrieros descansaban mientras que sus animales eran llevados al Río a tomar agua. “Se dice que uno de aquellos viajeros, de nombre José y que cubría la ruta de lo que ahora es Colima a la capital Virreinal, era devoto de la imagen del Santo Ecce Homo y por ello es que él llevaba una copia de dicha imagen, pero ésta se perdió y no solo una vez sino que fueron varios los extravíos y la imagen siempre aparecía en el mismo sitio: Donde ahora confluyen las calles de Florencio Antillón y Corregidora”. “Ante tal situación, se consideró que esto no era sino una muestra de la voluntad divina para que ahí se erigiere un sitio para la veneración de la citada imagen”. “Fue de esta forma que se decidió erigir una modesta capilla de adobes, porque los recursos no daban para más; el inicio de esta obra fue en octubre de 1789. Aquella antigua capilla, nos dice en su relato el Doctor Rafael Ferreira, estaba construida «con espaldas a la calle Corregidora y la puerta de entrada viendo hacia el sur», era una construcción humilde pero adornada lo mejor posible… Pero también se le vio a la capilla irse deteriorando con el paso del tiempo. Fue surgiendo, como es de imaginarse, la idea de remediar esa situación y así fue que Don Francisco Martínez y su familia se echaron a cuestas la difícil y penosa labor de conseguir los recursos económicos necesarios para la obra…”. “Fue de ese modo que se consiguió construir el Templo que ahora vemos, mismo que recibió la bendición en la mañana del día 5 de julio del año de 1956 por medio del Arzobispo de Morelia, Luis M. Altamirano. En aquellos días el Párroco de Acámbaro era Fray Rafael Soto y el Presidente Municipal, el Señor Salvador Albarrán, quien fue uno de los padrinos de la obra”. “El nuevo Templo cambió la orientación de su fachada respecto a la antigua capilla, pero la imagen que ahí se venera sigue siendo la misma y dando nombre a uno de los barrios más populares de nuestra ciudad, el del Santo Ecce Homo”.

Mapa: Intendencia de Santa Fe de Guanajuato, Fines del Siglo XVIII y Principios del XIX…

Mapa: Diezmatorio de Acámbaro, Siglo XVIII, en: Sánchez Maldonado, Ma. Isabel; “Diezmos y Crédito Eclesiástico. El Diezmatorio de Acámbaro 1724-1771”; Ed. El Colegio de Michoacán, 1994; Zamora, Mich., p. 47

4.- Las haciendas, la industria textil, el diezmo y el crédito eclesiástico
Durante el siglo XVIII tres aspectos le dieron un especial impulso a la localidad acambarense: Las haciendas, el surgimiento de una productiva industria textil y el pago del diezmo y el otorgamiento de crédito eclesiástico. Las minas y las haciendas, así como las Estancias (dedicadas a la ganadería) fueron un común denominador en la región. En la zona de Guanajuato, la mina de plata más importante fue la Valenciana 54. Su fama y riqueza se basó en la alta producción que generó del mineral. No obstante, “a pesar del gran desarrollo de (las) haciendas y Estancias, su producción (como tales) nunca tuvo la misma importancia que la de «La Plata» y su progreso siempre fue limitado, debido a varias causas: 1.- Los bajos precios que la Corona impuso a los productos agrícolas, 2.- los altos impuestos que el gobierno cobraba a los hacendados, y 3.- el elevado diezmo que debían pagar (los dueños de las haciendas) a la iglesia”55. Dado que no todas las haciendas eran iguales, había varios tipos de ellas 56 como las vinculadas directamente a la producción minera y las que estaban alejadas de esta actividad. Otros dos tipos57 de hacienda eran las que exportaban a mercados mundiales y las que funcionaban como unidades cerradas, cuya producción era para el autoconsumo. Por ello, el centro económico de la Nueva España fue la producción de plata y las haciendas se desarrollaron en torno a los grandes centros mineros. Entre el año de 1600 del siglo XVII y el 1760 del siglo XVIII, aproximadamente, la historia registra el desarrollo y consolidación de las haciendas, estancias y minerales. Algunas haciendas tuvieron hasta la construcción de capellanías. En esta época del siglo XVIII, en el Bajío aumentó por cierto la población, mucha de la cual trabajó en haciendas, estancias y obrajes. A lo largo de este periodo, las haciendas se basaron en la explotación y el control de los trabajadores o peones por parte de los patrones. Los peones recibían un mínimo pago por su trabajo, sobre todo a través de artículos diversos para la subsistencia, pero también generaba deudas permanentes y de por vida. Esto, en virtud del bajo salario que percibían y que no alcanzaba para vivir dignamente. Las haciendas concentraron grandes extensiones de tierras. Esta situación les aseguró el trabajo en la agricultura. Pero aún los productos agrícolas tenían bajos precios en el mercado y los hacendados pagaban también altos impuestos al gobierno español. Otro factor que se desarrolló al interior de las haciendas fue la ganadería, especialmente el ganado ovino. Esta circunstancia favoreció el surgimiento de una industria textil, sobre todo en Acámbaro, cuyos obrajes se dedicaron a los tejidos angostos de lana58. De hecho, Acámbaro fue uno de los principales centros productores de textiles en el Bajío. Este trabajo permitió combinar la producción obrajera en sí y el trabajo a domicilio, aunque generó su control por pocas personas y grupos, entre ellos, “personajes como el prominente
54.- Guerrero Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”, Ed. Trillas, p. 65 55.- Op. Cit., p. 65 56.- Op. Cit., p. 66 57.- Op. Cit., p. 66 58.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”; Ed. F.C.E., y El Colegio de México, 2000, p. 79

minero Diego Rul, dueño de Obrajes en Acámbaro”59. De igual forma, en las haciendas se cultivaron las plantas y fueron aprovechados al máximo los recursos naturales como el agua tanto de ríos como de pozos para el riego de cultivos. De la industria textil, la investigadora en Historia por la Universidad de Zacatecas, Mirtila García60, establece que este sector floreció del año 1792 del siglo XVIII al año de 1884 del siglo XIX, aun cuando todavía pudo sobrevivir hasta 1910, aproximadamente. En 1792, en Acámbaro había treinta sitios importantes entre haciendas, ranchos y estancias, según se les registra en un cuadro de localidades sobre el particular en el Archivo General de la Nación (AGN). Esto debió garantizar una aceptable producción ganadera y de textiles. Del trabajo de la investigación sobre la industria textil en Acámbaro, periodo 1792-1884, se desprende61 que en las haciendas existían numerosas cabezas de ganado ovino. Con esta industria surgieron los siguientes aspectos: 1.- La aparición de una nueva clase obrera, 2.un trabajo a mano en talleres artesanales u obrajes, 3.- la expresión de un gran sentido creativo y de un estilo propio en la elaboración de prendas de vestir, 4.- una gran calidad en las prendas, incluso en el uso de colores, 5.- la consecución y permanencia del producto en mercados regionales como los del Bajío, Toluca y Zacatecas, entre otros, y 6.- la inversión para la época de (moderna) maquinaria textil o telares. A su vez, Richard J. Salvucci en su obra “Textiles y Capitalismo en México. Una Historia Económica de los Obrajes, 15391840” -Colección “Raíces y Razones”, Alianza Editorial, 1992, p. 91-, menciona que “Los obrajes de Acámbaro atendían a un mercado regional que abarcaba San Luis Potosí, León, Zamora y Valladolid”. Asimismo considera a Acámbaro -p. 137-, como “un centro de desarrollo” a partir de la industria textil. Y comenta, textualmente: “En la década de 1780, la contribución textil de Acámbaro no era insignificante, y sus obrajes producían cerca de 65 mil pesos anuales en telas de lana. De ocho propietarios identificados en el Informe de la Alcabala de 1781, había tres parientes: Don Nicolás Gómez, Don Joaquín Gómez y Don José Alcalá. Ellos eran los principales, pues el valor de sus telas de lana constituían casi 75 por ciento de la producción total. Nicolás Gómez y José Alcalá poseían tiendas de menudeo en la ciudad, y allí vendían una parte de su producción; otra parte la vendían fuera del alcabalatorio. Los hermanos Gómez y José Alcalá habían participado en el arriendo de la alcabala entre 1772 y 1779. En ello fueron acompañados por otro propietario de un obraje, don Luis Martínez de Lejarzar, quien también poseía dos talleres y una pequeña tienda en Acámbaro. Aunque contamos con poca información detallada sobre los obrajes de Acámbaro, los testimonios de que disponemos no parecen atípicos. Allí la concentración entre los productores era, al parecer, la regla general a finales del siglo XVIII. Por ejemplo, el obraje de don
59.- Op. Cit., p. 79 60.- García, Mirtilia; “La Industria Textil en Acámbaro”, Conferencia; Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana de Acámbaro, Gto; Museo Local, Mayo de 1998; Acámbaro Gto. 61.- Ibídem… Por esta época varias poblaciones de la región coexistían con el Marquesado de San Francisco. Manuel Serrano Carrillo en su columna Crónicas para Deleitarse: “Documentos Inéditos para la Historia de San Andrés de Salvatierra. Año del Señor de 1690” –Periódico “El Sol del Bajío”, viernes 21 de diciembre del 2001, Celaya, Gto., p. 2-M-, menciona que “Salvatierra, lo mismo que el pueblo de Acámbaro, gozaron del Marquesado de San Francisco”, precisamente.

Mateo Mauricio García producía un promedio anual de 27 mil pesos en telas de lana entre 1770 y 1772, cantidad considerable para los niveles de fines del período colonial, en relación con el volumen de su producción local. Tal vez Acámbaro creciera a expensas de San Miguel, o prosperara especializándose en sayales para uso de los clérigos. Todos los indicadores señalan una creciente prosperidad a finales del periodo colonial”. A ambos aspectos, las haciendas y la industria textil, se agregó la ingerencia de la iglesia católica. Pero antes, hay que destacar que “durante el siglo XVIII asistimos al mayor florecimiento”62 de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán: “Sin embargo en la segunda mitad de esa centuria, y obedecimiento a una disposición del Rey Fernando VI, se fueron secularizando casi todas sus Doctrinas o Curatos, a veces también algunos conventos. De aquellos Curatos sólo dos quedaron a la Provincia: Acámbaro y Santa Cruz de Juventino Rosas”63. Los dueños de la haciendas debían pagar diezmo a la jerarquía eclesiástica, aunque también podían recibir créditos. El crédito era para “apoyar” la producción agrícola a fin de que no decayera, lo mismo que para seguir pagando el propio diezmo, según revela la historiadora Ma. Isabel Sánchez Maldonado. Menciona que el Diezmo Eclesiástico en el siglo XVIII tiene un especial interés en la etapa de 1724 a 177164. De la obra “Diezmos y Créditos Eclesiásticos. El Diezmatario de Acámbaro, 17241771”, se obtienen consideraciones importantes sobre el tema, tales como 1.- El diezmo y el crédito eclesiásticos crearon lazos de dependencia económica mutuos. Por ello, el crédito sirvió en ocasiones para el pago del primero, 2.- la iglesia Catedral de Valladolid dio préstamos al Diezmatario de Acámbaro, y de éste, se le enviaba el diezmo o dinero recaudado, 3.- la propiedad en Acámbaro tendió a una estabilidad en el periodo estudiado
62.- “Provincia de los Gloriosos Apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán en México”, Álbum; “Panorama Actual de Nuestra Provincia”; Arquidiócesis de Morelia, Mich., (1968), p. 28. Por la época, 1750 a 1770, y según lo que se desprende de la llamada “Razón de los Conventos de esta Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán así Existentes como despojarlos; de sus jurisdicciones, idiomas, familias y demás circunstancias”, de autor anónimo, y que es un manuscrito no fechado pero resguardado en la Biblioteca Nacional de México, Fondo Archivo Franciscano, Foja 4, Frente, es de mencionarse que en el pueblo de San Francisco de Acámbaro hay Convento que es guardianía y cabecera del Curato que allí tiene encargada la religión, teniendo bajo su jurisdicción los pueblos de Santiago de Contepec, Coroneo, Jerécuaro, San Pedro Puroagua, San Pedro Chupícuaro y, entre otros, Tarandacuao. En la región, se refiere, aún se hablaba el otomí, mazahua, castellano y tarasco. Había haciendas, rancherías y ganado mayor. Trigo. 63.- Op. Cit., p. 28 64.- Sánchez Maldonado, Ma. Isabel; “Diezmos y Créditos Eclesiásticos. El Diezmatorio de Acámbaro, 17241771” Ed. El Colegio de Michoacán, México, 1994, p. 146. José Tomás Falcón Gutiérrez menciona en la obra “Guanajuato, Minería, Comercio y Poder” -Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”; Instituto Estatal de la Cultura, 1ª. Edición, 1998, p. 70-, que “la estrecha colaboración de las elites (rancheros, comerciantes, para el caso del Obispado de Michoacán) con la iglesia, radicaba en que ésta funcionaba como banco de avío, del cual se servían los comerciantes y en general cualquier tipo de productor urbano o rural, adquiriendo préstamos e hipotecando propiedades en garantía de los mismos. La maquinaria administrativa del Obispado de Michoacán permitía a éste financiar a los particulares, echando mano de los excedentes del diezmo o bien del llamado capital espiritual…, depositando en capellanías o de los productos de censos sobre haciendas o propiedades urbanas. Los préstamos eran solicitados por los particulares a través de la llamada Tesorería General de Rentas de la Mitra (en Valladolid) y distribuidos en préstamos por el órgano contralor de la provincia eclesiástica, el Juzgado de Capellanías y Obras Pías, que, como ya se dijo, invertía los excedentes en diezmos, ‘colocándolos a réditos entre los solicitantes que tuviesen bienes hipotecarios con qué respaldar el préstamo’…”.

por el arrendamiento del suelo, el parentesco entre los dueños de la propiedad misma y el crédito que se les otorgó para pagar deudas, 4.- el total de haciendas que componían el Diezmatorio ascendió a 4565. De éstas, 24 fincas (analizadas) formaron parte del patrimonio de las principales familias, 5.- las haciendas de Acámbaro dependieron básicamente del crédito eclesiástico del Obispado de Michoacán66, teniendo a varias instituciones que suministraban los préstamos a los propietarios de la localidad, entre ellos, el Convento de San Francisco, las Cofradías y Archicofradías de Nuestra Señora del Rosario y del Santísimo Sacramento en Acámbaro67, 6.- en las hojas de cargo y data quedaban asentados los nombres de los causantes a los que (se) les había concedido plazos para el pago del diezmo 68, en tanto que en mapas de manifestaciones de diezmos estaba el concentrado de la producción agropecuaria…, 7.- en la jurisdicción del Diezmatorio de Acámbaro, alrededor de veintidós haciendas y todos los pueblos se distribuyeron a uno y otro lado del Río Lerma y del Lago de Cuitzeo, de esas, diecisiete estaban en las proximidades del Río Lerma, 8.- sin embargo, en el estudio realizado, fueron advertidos cambios en el conjunto de haciendas tocante al tipo laboral de los jornaleros, por lo que “surgen” tres subperiodos: El primero de 1724 a 1744; el segundo o intermedio de 1745 a 1755 y el tercero y último de 1756 a 1771. En lo que es el segundo período, se percibe que entre 1749 y 1751 hay un bajo valor que alcanzó el maíz debido a una crisis agrícola. Esto impidió aplicar una reforma sobre el diezmo por parte el Obispado, decretándose el pago del mismo a plazos. El diezmo pasó a ser cubierto en especie o en efectivo por falta de (dinero) metálico, además, hubo un incremento de cereales en el Bajío, 9.- los cereales más importantes fueron dos: El maíz y el trigo. En cuanto a la ganadería, fueron los becerros, los muletos y los borregos69, los más importantes, 10.- el diezmo y el crédito contribuyeron a la reactivación de la economía de Acámbaro70, 11.- ambos aspectos no sólo activaron la producción agrícola si no que impidieron la descapitalización de las haciendas. Las haciendas tenían buena productividad71, y 12.- el diezmo fluctuó entre 9 y 13 mil pesos72 de Acámbaro hacia Valladolid, pero la iglesia podía prorrogar sus préstamos por varios años 73. En el punto 8 de las anteriores consideraciones, es de destacarse que de los tres subperiodos registrados llama la atención el segundo o intermedio que abarca de 1745 a 1755. De este periodo, en la obra “El Obispado de Michoacán en 1765” de Isabel González Sánchez (Morelia…, 1985), se cita que en diciembre de 1754, el capellán y bachiller Carrillo y Figueroa, instalado en Acámbaro, rinde al Obispado de Michoacán precisamente, un Informe de la situación prevaleciente en la jurisdicción, señalando lo siguiente:
65.- Op. Cit., p. 13 66.- Op. Cit., p. 14 67.- Op. Cit., p. 133 y 134 68.- Op. Cit., p. 16 69.- Op. Cit., P. 20 70.-Op. Cit., p. 137 71.- Op. Cit., p. 138 72.- Op. Cit., p. 138 73.- Op. Cit., p. 138

Tabla: Propiedad en Acámbaro, en: Sánchez Maldonado, Ma. Isabel; “Diezmos y Crédito Eclesiástico. El Diezmatorio de Acámbaro 1724-1771”; Ed. El Colegio de Michoacán, 1994; Zamora, Mich., p. 97

Tabla: Localidades, Acámbaro: 1792; Obsequio al Autor, de Mirtila García, Investigadora en Historia por la Universidad de Zacatecas, Mayo de 1998

“ACAMBARO (1) (A.G.N.M., Ramo Inquisición, vol. 937, fol. 350) En cumplimiento de la carta orden del Santo Tribunal de la Inquisición, por la que se expresa dé cuenta del estado de esta jurisdicción, lugares, distancia, vecindad, a qué jurisdicciones seculares y diócesis pertenece y los ministros que de dicha Santa Inquisición, actualmente se hayan en este distrito, digo: que los lugares de que se componen son: este pueblo de Acámbaro cabecera, el pueblo de Xerécuaro, el que dista de este poco más de cinco leguas, y ambos se componen de españoles, mestizos, negros, mulatos e indios. Hay también seis pueblos de indios, los que se nominan: Chupícuaro, que dista de ésta cabecera tres leguas; el de Puruagua, que dista de dicha cabecera poco más de cuatro y media leguas, el de Tarandacuao, que dista cinco leguas y este es el más inmediato a la Corte de México, caminado para ella de ésta cabecera. Hay el pueblo de Yramoco que dista como cinco y media leguas, el pueblo de Contepec y el de Coroneo, que ambos distan de nueve a diez leguas de ésta cabecera. Tiene un circuito toda ésta jurisdicción varias haciendas… (entre las que)…, se hayan tres que mantienen obrajes, todo lo expresado pertenece al obispado de Michoacán, a mi jurisdicción eclesiástica, obteniendo el empleo de vicario in capite y juez eclesiástico de ella, a la Alcaldía Mayor de la Ciudad de Zelaya, y por cuánto determinadamente no se puede inculcar al número de vecindario que dicha jurisdicción comprende, ocurriendo al Reverendo Padre cura de doctrina de ésta parroquia, quien por sí y sus coadjutores administra y pertenece a ésta jurisdicción por los padrones que para su obligación y gobierno actualmente hace, se ha venido en conocimiento, lobos y mariscos y como 1300 indios de pueblo y laboríos, no entendiéndose los muchachos, de cuyos números resulta de 18500 vecinos y en todo este distrito hay un notario del Santo Oficio, apto, aunque no tiene asiento permanente. Hay también Alguacil Mayor del Santo Tribunal que es Don Tiburcio de Albarrán, quien tiene la mayor asistencia por sus crecidos negocios en la Corte de México y el tiempo que se mantiene en ésta jurisdicción es en sus haciendas, no habiendo en ésta otro ministro más de los expresados, de cuya narrativa podrá el Santo Tribunal y señores que lo componen en atención a sus distancias y número de vecindario proveer y determinar lo que más conveniente, les pareciere y fuere de su superior agrado, ministrándome sus preceptos para obedecer y ejecutar todas y cualesquier órdenes que se sirvieren imponerme. La Divina Majestad prospere la vida y salud en todas felicidades Vuestra Señoría. Acámbaro y diciembre de 1754. Muy Señor mío. Besa la mano de Vuestra Merced su seguro capellán y servidor Bachiller Carrillo y Figueroa (rubrica)”.

Así, tanto por el interés mostrado en la región por el Tribunal de la Inquisición como por la importancia natural que tuvo Acámbaro con el diezmo y el crédito eclesiásticos en el siglo XVIII, la localidad se consolidó en una especie de “puerta de acceso” 74 al Bajío. En el contexto de lo eclesiástico, en el año de 1775 se fundó la Vicaría de San Mateo Apóstol de Coroneo, dependiente de la parroquia de Acámbaro 75. También dependieron de esta Parroquia la Vicaría de San Miguel Arcángel de Jerécuaro que data del año 1719 76 y la de Santiago Apóstol de Tarandacuao de 1774 77. El 17 de junio de 1794, surge “Querétaro como Corregimiento de Letras, único en el Virreinato”78. Al concluir el siglo XVIII se calcula que “existían en todo el Bajío 437 haciendas y 913 Ranchos” 79. Es así como la región de Acámbaro y la de Guanajuato habían pasado desde el siglo XVI hasta el XVIII de un entorno de peligrosos caminos rurales a una etapa de mayor prosperidad; en gran parte, debido a la ubicación estratégica del primero en el centro de la Nueva España. Sin embargo, en el inicio del siglo XIX, entre la población del Virreinato el tema principal era el descontento creciente por la vida injusta a la que obligaba llevar la Corona española. Desigualdad social y discriminación política, fincadas en diferencias étnicas80, fraguaron en la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato el ambiente propicio para una rebelión social. Criollos, mestizos e indígenas acambarenses81 compartían el grave descontento que se canalizaría en una lucha social por la Independencia Nacional en 1810. En este período, menciona Francisco Javier Meyer, “clero, pueblo y gobierno se iban a mezclar para hacer una guerra revolucionaria de once años de duración” 82 y sin duda, otra historia comenzaría a escribirse para entonces.

74.- Op. Cit., p. 138 75.- “Provincia de los Gloriosos Apóstoles San Pedro y San Pablo de México en Michoacán”, Álbum; “Coroneo”; Arquidiócesis de Morelia, Mich., (1968) p. 54 76.- Op. Cit., “Jerécuaro”, p. 74 77.- Op. Cit., “Tarandacuao”, p. 98 78.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo X: Querétaro; México, 1978; p. 615 79.- Mónica Blanco cita en su obra: “El Movimiento Revolucionario en Guanajuato 1910-1913”, Ediciones La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Edición, Julio de 1998, p. 48, a Moisés González Navarro, en: “Estadísticas Sociales del Porfiriato, 1877-1910. México”; Secretaria de Economía, 1956, p. 41, en donde se precisa sobre el tema que “menos de un siglo más tarde, en 1882, el número de haciendas aumentó (442), en cambio la cantidad de Ranchos ascendió a 2,716”. El dato corresponde al Censo de 1881. Marta Eugenia García Ugarte en la “Breve Historia de Querétaro” -Ed. F.C.E. y El Colegio de México; Fideicomiso Historia de las Américas; México, 1999, p. 84-, destaca que el nuevo orden productivo de la región (del bajío) “giraba en torno a la hacienda”, y que “a fines del siglo XVIII… sólo en la ciudad de Querétaro y sus alrededores, había 63 haciendas. En su conjunto, la provincia contaba con 157”. 80.- “Acámbaro”, en: “Guanajuato, Histórico y Turístico”, Gobierno del Estado de Guanajuato…, p. 147 81.- Op. Cit., p. 147 82.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro…”, p. 40

Tablas: Estabilidad de la Propiedad y Claves de Haciendas, en: Sánchez Maldonado, Ma. Isabel; “Diezmos y Crédito Eclesiástico. El Diezmatorio de Acámbaro 1724-1771”; Ed. El Colegio de Michoacán, 1994; Zamora, Mich., p. 98 y 99

Capítulo VIII

De la Época Colonial al México Independiente Siglo XIX

1.- La independencia nacional: 1800 / 1810-1821
A partir de 1786 del siglo XVIII y debido a la división de la Nueva España en 12 Intendencias, Acámbaro pasó a formar parte del territorio guanajuatense1, dejando Michoacán. La localidad no estaba más sujeta a la Provincia de ese territorio que hoy es una entidad federativa. Pero con todo y ese cambio, al iniciarse el siglo XIX la sociedad de la época vivía en un ambiente de inconformidad por la continua injusticia social y económica. El pueblo acambarense padeció esa problemática en el nuevo territorio de la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato. Paralelamente, entre Michoacán y Guanajuato, quien sería más tarde el iniciador de la lucha armada de 1810, el cura don Miguel Hidalgo y Costilla vivía dedicado al trabajo eclesiástico. Y si bien Hidalgo gustaba también de la tauromaquia y de la lidia de reses bravas, su negocio era criarlas. Fue ganadero. Jesús Romero Flores comenta en la obra “Miguel Hidalgo y Costilla” que el cura adquirió tres haciendas, la de Jaripeo, Santa Rosa y San Nicolás en Irimbo, cerca de Ciudad Hidalgo, Michoacán. Detalla que “la hacienda de Jaripeo…, tiene casas, pastisales, tierras de laborío…, aguas, abrevaderos y demás, y abunda en ella el ganado mayor, a tal punto, que perfectamente permite criar toros de lidia”2. Romero Flores destaca que “en el año de 1800, Hidalgo se encaminó a (la) hacienda de Jaripeo”3, citando a su vez que el historiador Luis Castillo refiere al respecto que “familiarizando como está (el propio Hidalgo), desde niño, a la vida de las labores del campo, ha de acomodar luego sus costumbres a aquel trueque de actividades. Después de recorrer el predio principal y los otros dos cercanos, Santa Rosa y San Nicolás, también de su pertenencia, en persona dirige las tareas de roturar la tierra y binar los barbechos, para seguir las de la siembra, siendo asimismo uno de los primeros actos, vender ochenta toros de lidia, formales, para las corridas que se estaban celebrando por aquellos días en la magnífica plaza de Acámbaro. La venta la hace a diez pesos cada res, lo que le produce desde luego la bonita suma de ochocientos pesos…” 4 De la venta de ganado en la región por un lado, y por otro, de llegar el cura Hidalgo a tener trato “con los toreros (José Manuel) Luna y Agustín Marroquín, durante la breve campaña guerrera que hizo en pro de la libertad, (ambos hechos) autorizaran a creer que ya los conocía desde antes de haber andado en negocios con ellos, al comprarle ganado bravo para la lidia”5. Romero Flores en el texto “Miguel Hidalgo y Costilla” narra las actividades del cura de Dolores: “… Hidalgo hacía frecuentes viajes desde su curato a los lugares en que, por razón de negocio o amistad, necesitaba permanecer durante algunos días; San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Valladolid y Taximaroa (hoy Ciudad Hidalgo) eran
1.- Sánchez Maldonado, Ma. Isabel; “Diezmos y Crédito Eclesiástico. El Diezmatorio de Acámbaro 1724-1771”, Ed. El Colegio de Michoacán; Zamora, Mich., p. 50 2.- Romero Flores, Jesús; “Don Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Independencia Mexicana”; Biblioteca Enciclopedia Popular; Secretaria de Educación Pública, 1945, p. 59 3.- Op. Cit., p. 59 4.- Op. Cit., p. 59-60 5.- Op. Cit., p. 58

los lugares más comúnmente frecuentados por él. En Guanajuato se hospedaba en la casa del Cura Labarrieta, que escribió después unos apuntes históricos muy importantes acerca de la Guerra de Independencia y los cuales sirvieron a (Lucas) Alamán para su historia. En Guanajuato trataba mucho al Intendente don Juan Antonio Riaño, que era su amigo desde que éste desempeñaba igual puesto en Valladolid. En esta ciudad llegaba a la casa de su tío, el canónigo Gallaga, y frecuentaba la amistad de los Capitulares, quienes se contaban los doctores Abad y Queipo y Don Manuel de la Bárcena, que andando el tiempo figurarían también en la historia. A Querétaro y a San Miguel el Grande iba varias veces al año, pues ahí contaba con excelentes amistades y pasaba días de esparcimiento”6. El tiempo transcurrió y por diversas circunstancias tanto internas como externas en la Nueva España, el anhelo por la independencia nacional en contra del gobierno español no se detuvo. Hidalgo recorrió durante todo este tiempo varios sitios del Bajío y poco a poco fue gestando la idea de la revolución social, al igual que lo hacían Ignacio Allende y los hermanos Juan e Ignacio Aldama. Hacia el año de 1810 por ejemplo, “la Intendencia de Valladolid contaba con 3 ciudades (Valladolid, Páztcuaro y Tzintzuntzan), 3 Villas (Zamora, Zitácuaro y Charo) y 309 pueblos en donde habitaban 168, 027 indios; 108, 970 españoles -la mayor parte criollos-, y 117,134 personas catalogadas como castas” 7. Además, “aunque la Intendencia de Guanajuato, que había formado parte de la Provincia Mayor (de Michoacán), superaba a la de Valladolid en número de habitantes (576 mil) y en actividad minera, la antigua Guayangareo conservaba su importancia agrícola y ganadera, y seguía siendo el centro cultural del Obispado, gracias a su decantada tradición intelectual, a su valioso grupo de letrados y a sus colegios de gran prestigio, donde se formaba la clase directora”8. Fue en la madrugaba del 16 de septiembre de 1810 9 cuando el cura don Miguel Hidalgo y Costilla exhortó al pueblo a luchar por una patria libre y se repicaron las campanas de la Parroquia de Dolores, Guanajuato, para llamar a Misa. Don Miguel Hidalgo expuso las ideas revolucionarias de crear una nación independiente. La población las aceptó y las secundó de inmediato, levantándose en armas en contra del gobierno español que tenía cerca de 300 años en el poder. Al iniciar el camino o la ruta por la independencia nacional, el cura de Dolores tomó en Atotonilco10 un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe y lo mostró como Bandera del Ejército Insurgente. Para el 28 de septiembre de 1810, tuvo lugar en Guanajuato la batalla en la que los insurgentes tomaron la Alhóndiga de Granaditas 11. Esta fue la primera gran victoria del pueblo de México por la libertad.
6.- Op. Cit., p. 60 7.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo IX; México, 1978, p. 26 8.- Op. Cit., p. 27 9.- Autores Varios; “El Hombre en la Historia”; Ed. Patria, México 1999, p. 137 10.- Meyer, Jean; “Hidalgo”, Ed. Clío, p. 37 11.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos”; Ed. Grupo Corporativo “La Voz de Michoacán”; Morelia, Mich., 1998, p. 64

Mapa: Captura de Autoridades Realistas en Acámbaro, 7 de Octubre de 1810, citado en: Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro, Cuna del Ejército Mexicano. 22 de Octubre de 1810”; Ed. La Voz de Michoacán; Morelia, Mich., 2003, p. 26

Mapa: Ruta Insurgente de Don Miguel Hidalgo y Costilla: 1810, en: “Guanajuato. Monografía Estatal”; Ed. S.E.P.; México, 1994; 3ª. Edición, p. 117

1.1.- La Intervención de Acámbaro en la lucha armada: 1810
El día 7 de Octubre de 181012 en Acámbaro, la señora doña María Catalina Gómez de Larrondo, una rica hacendada, logró apresar a una comitiva de autoridades realistas que provenía de la capital de la Nueva España con rumbo a Valladolid, hoy Morelia. Llevaban un cargamento de oro y plata para las tropas del Ejército Realista, además de tener la encomienda del Virrey Javier Venegas de incorporarse a sus regimientos militares en Michoacán para combatir a los insurgentes. Con un grupo de hombres, doña Catalina Gómez de Larrondo logró la captura del Intendente de Michoacán, Manuel Merino; del Comandante de Armas, Diego García Conde, y del Coronel de las Fuerzas Provinciales, Diego Rul, quienes iban en tres carrozas debidamente escoltados. Gracias a esa acción, don Miguel Hidalgo pudo reconsiderar su ruta por la independencia13 en la región e ir a Valladolid para tomar militarmente la plaza. Doña Catalina Gómez envió una Carta al Cura Hidalgo14 informándole del suceso, por lo que el futuro “Padre de la Patria” creyó factible ir a Valladolid. En su camino con ese objetivo, el 13 de octubre de 1810, el cura Miguel Hidalgo visitó Acámbaro y le agradece a doña Catalina Gómez de Larrondo su contribución a la lucha independentista. Hidalgo pernocta en la localidad para descansar y planear asuntos de la guerra entre el 13 y el 15 de octubre de 1810, en una primera visita a Acámbaro 15. En una segunda visita a la localidad, a su regreso de Valladolid y con destino a la Ciudad de México, una vez capturada pacíficamente la plaza de Valladolid, don Miguel Hidalgo re-organiza el Ejército Insurgente. El día 22 de octubre hay un gran desfile militar en el centro de la comunidad y el cura de Dolores es nombrado “Generalísimo”16 de América. A Acámbaro se le declara entonces “Cuartel General” del “Ejército Grande”17. En la notable parada militar participaron 80 mil hombres18 y fueron otorgados varios grados a los insurgentes. Llamó la atención el nombramiento del Ministro de Policía y Buen Gobierno que hoy en día es el de Secretario de Gobernación, recayendo en la persona de don José María Chico 19. La función administrativa era atender todos los asuntos civiles, por lo que se estableció así la separación entre las autoridades civiles y militares. Además de Hidalgo, José María Chico y doña María Catalina Gómez de Larrondo, un personaje relevante de Acámbaro en esta etapa de la independencia nacional lo es Juan Bautista Carrasco, Brigader del Ejército Libertador. Fue Comisionado por Hidalgo a esta plaza para insurreccionarla20, orden que cumplió cabalmente. Murió fusilado en Chihuahua, el 10 de mayo de 1811. Asimismo
12.- Mota Maciel, Luis Dr.; “Narración Historia de la Época de la Independencia de México”, en: “Estudios Históricos sobre el Ejército Insurgente”; S/Ed., No. 3, 1968, p. 61-62 13.- Op. Cit., p. 64-65 14.- García, Genaro; “Documentos Históricos Mexicanos”; Tomo V, Documento No. VIII, 1ª. Edición, INEHRM; 1985, México, p. 39 15.- Mota Maciel, Luis Dr.; “Narración Histórica de la Época de la Independencia…”. P. 65 16.- Meyer, Jean; “Hidalgo”; Ed. Clío, p. 42 17.- “Acámbaro, ¡Es Otra Cosa!”, Folleto; Gobierno del Estado de Guanajuato, Subsecretaría de Turismo, 1997 18.- “Octubre 22, Acámbaro en la Independencia”, Folleto; H. Ayuntamiento Municipal 1983-1985, Dirección de Prensa y Relaciones Públicas, p. 10 19.-Mota Maciel, Luis Dr.; “Narración Histórica de la Época de la Independencia de México…”, p. 70 20.- Op. Cit., p. 86

destacó un torero o matador de toros de nombre José Manuel Luna, debido a su intervención en la captura de la comitiva realista del 7 de octubre de 181021, así como Fray Juan de Salazar, un religioso22 que también contribuyó a la insurrección de la zona. En Monclova, en 1811, el fraile fue fusilado. Para entonces era Comandante de Voluntarios del Ejército Insurgente. Fray Juan de Salazar en particular, fue simpatizante de la causa de Hidalgo, o al menos así lo deja entrever en su Declaración que rinde ante el gobierno español, por lo cual es sentenciado a muerte. En la Declaración de Monclova, hecha entre el 21 y el 30 de mayo de 181123, se desprende que Salazar: fue calificado como reo de insurrección y juzgado por un Consejo Militar instalado en Monclova. Fue aprehendido en Béjar. Era originario de Querétaro y tenía 42 años de edad en 1811. Cuando inició la Guerra de Independencia se encontraba en el pueblo de San Francisco de Acámbaro. Por esos días del levantamiento armado, iniciado el 16 de septiembre de 1810 en Dolores, llegó al pueblo de Acámbaro un Comisionado del Cura (Hidalgo) con cien hombres de custodia de nombre Juan Carrasco, quien se presentó a los Alcaldes Ordinarios de la localidad. Así, a Carrasco le dieron apoyo para realizar su comisión y aprehender a los europeos de ese lugar. Al regresar Miguel Hidalgo a Acámbaro, procedente de Valladolid, el 22 de octubre de 1810, el Cura y Guardián del Pueblo, Fray José Berástegui, le ordenó a Fray Juan Salazar seguir al Ejército Insurgente, asunto que después negó. Sin embargo, Salazar, atendiendo a la orden que recibió y luego de que los insurgentes dejaron Acámbaro, decidió ir tras ellos a Jerécuaro. Regresó a Acámbaro y fue acusado por Berástegui de faccionario de Hidalgo, pretendiéndose conducirlo preso a Querétaro. Días más tarde, el Padre Guardián le mandó seguir al Ejército en compañía del Padre Jubilado, Fray Antonio Patiño. Para entonces, el Ejército ya debió estar lejos de Acámbaro, pero aun así, los sacerdotes aceptaron la nueva encomienda y salieron con rumbo a Maravatio. Llegaron al Monte de las Cruces en donde se sorprendieron por los resultados de la batalla entre los insurgentes y los realistas. Los frailes trataron de regresar a Acámbaro. Uno, Patiño, tomó el camino a Acámbaro precisamente, y Salazar fue a Chalma. En el camino se enteraron del enfrentamiento entre Hidalgo y Félix María Calleja en San Jerónimo Aculco. Ya en Acámbaro, el Cura (Fray José Berástegui) negó otra vez a los religiosos que los hubiera mandado seguir a los insurgentes; y a Patiño, ni siquiera le quiso recibir en el Convento. Posteriormente, Salazar se fue a Guanajuato y en el camino se encontró con Mariano Jiménez, a quien se unió y acompañó hasta la garita de Marfil. Fray Juan Salazar fue también testigo de la proclama que hizo Hidalgo en Acámbaro el 23 de octubre de 1810, en el cual invitaba al pueblo a seguir luchando contra el gobierno español. El religioso conoció además otros impresos manuscritos que circularon en Acámbaro en la época; como también supo del apoyo social que recibió Miguel Hidalgo para sus tropas. Durante el tiempo que estuvo con los insurgentes, Salazar no ofició misa.
21.- Op. Cit., p. 62 22.- Op. Cit., P. 88 23.- Hernández y Dávalos, Juan E.; “Historia de la Guerra de Independencia en México”; Tomo I, 1ª. Edición; México, 1985, Comisión Nacional para la Celebración del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana; p. 198 a 226 y 227 a 236

Pintura: Óleo sobre Tela, Doña María Catalina Gómez de Larrondo, Heroína Acambarense de 1810; Sala de Historia del Museo Local, Acámbaro, Gto.

Mural: Don Miguel Hidalgo y Costilla, “Generalísimo”; Sala de Historia del Museo Local, Acámbaro, Gto.

Al cura de Dolores apenas lo conoció en Acámbaro, de cuyo Ejército menciona que lo llamaban grande, a la vez de que da cuenta de la aprehensión de Diego Rul, García Conde y Merino. En Acámbaro, Salazar tuvo votos en contra por seguir a Hidalgo, en tanto que en la misma localidad se decía que en la Ciudad de México esperaban con interés al cura de Dolores para consumar el proyecto revolucionario. Salazar intervino en el Ejército Insurgente bajo el mando de Mariano Jiménez y de Guanajuato siguió la ruta del centro y el norte del país hasta llegar a Monclova en donde, finalmente, quedó preso. En la Declaración que hace Fray Juan Salazar en Monclova, debido al proceso legal que se le sigue, comenta que los insurgentes mencionaron en Acámbaro, que: el plan del levantamiento armado se les había estropeado con la denuncia que en Guanajuato hizo un hombre de apellido Garrido, tambor mayor del batallón de esa localidad. La fecha para el levantamiento era el día de San Miguel Arcángel, u otro, por gentes que tenían en México, y para aprehender al Virrey. Estaban de acuerdo la nobleza, lo mismo que el Real Cuerpo de Artillería y demás tropas, pero al no poderse llevar a cabo el plan de esta forma, se originó el alzamiento de Dolores la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Del resto del documento de la Declaración, se conoce el siguiente detalle: Mariano Jiménez llamaba a Salazar como Ministro de Gracia y Justicia, sin embargo, el cargo conocido al día de su fusilamiento es el de Comandante de Voluntarios del Ejército Insurgente. Este último cargo se lo dio el Teniente General José Rafael de Iriarte, a través de un escrito emitido en Ojuelos el 2 de diciembre de 1810. Ignacio Allende aprobó por su parte, esta comisión o nombramiento. Posteriormente fue nombrado asociado del Lic. Ignacio Aldama en una expedición prevista a Estados Unidos, la cual le encomendó a éste último, el General Ignacio Allende. En la lucha insurgente efectuada en el norte del país, el fraile emitió varios comunicados a diferentes insurgentes, incluyendo a Mariano Jiménez. Las acciones de Salazar dejan en claro su participación en el proyecto revolucionario de 1810, por lo que fue sentenciado a muerte por votación unánime de los integrantes del Consejo de Guerra. Le antecedió la correspondiente degradación militar y religiosa. Al conocer la historia de Fray Juan Salazar, puede decirse que no sólo doña Catalina Gómez de Larrondo fue heroína por su manifiesto apoyo a la causa insurgente. También lo son de manera especial Juan Bautista Carrasco, por insurreccionar la región de Acámbaro, y el propio Fray Juan de Salazar por contribuir a la expansión de la lucha libertaria en el centro y el norte del país.

1.2.- La consumación de la lucha armada: 1821-24
El pueblo de Acámbaro conoció en 1812 de la promulgación de la Constitución de Cádiz, la primera de la historia de España24, y un hombre importante durante esta época en la todavía Nueva España fue el insurgente don José María Morelos y Pavón. El ilustre sacerdote tuvo en Acámbaro antecedentes familiares en el poblado rural de Chamácuaro en la persona del señor Diego de Morelos25, hijo de don Juan de Morelos e Isabel de Ortega. Juan de Morelos fue el primer español que llegó a la región de Acámbaro y se asentó en la Estancia y
24.- Autores Varios; “El Hombre en la Historia…”, p. 140 25.- Chávez Sánchez, Raúl; “La Progenie de Morelos”; Ed. H. Ayuntamiento Constitucional de Apatzingán 19992001; 1ª. Edición, mayo del 2002; Morelia, Michoacán, p. 43 a 56. El dato de los antecedentes familiares de Morelos en Acámbaro los dio a conocer en la ciudad el Dr. Carlos Herrejón Peredo, Presidente de “El Colegio de Michoacán”. Sustentó la Conferencia: “Inicio y Final de Morelos” el viernes 19 de julio del 2002 en el Auditorio del Museo Local, con motivo de los eventos del Vigésimo Aniversario de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana de Acámbaro 1982-2002. El Dr. Carlos Herrerón facilitó amablemente a un Servidor una fotocopia del libro “La Progenie de Morelos”. En el prólogo del libro, se detalla que por la vía materna, los antecedentes familiares de José Ma. Morelos y Pavón llegan hasta Apaseo el Alto, Guanajuato; y por la paterna, que “llegó proveniente de España a estos lares novohispanos…, para finales del siglo XVI, asentándose primeramente en la región de Guasindeo, entre Acámbaro y Celaya, dando que el peninsular agricultor y ganadero Juan de Morelos hace su aparición en estas tierras por 1589” (p. 10). La familia Morelos fue de “…las primeras familias de colonos y estancieros de aquel lejano siglo XVI en lares de nuestra entidad michoacana” (p. 10), principalmente en la zona de lo que era Guasindeo. Y es que de la familia Morelos se creía que tuvo su origen “en lo que fue el obispado de Michoacán, a partir del primer tercio del siglo XVII…” (P. 26). Ignacio González Polo comenta Raúl Sánchez-, indica que “de quien sí existen constancias tempranas en Michoacán es de Don Diego de Morelos, que en 1643 aparece en la lista de colonos de la Congregación y Valle de Guatzindeo…” (p. 26), y que de él “hubo descendientes que se extendieron por las provincias de Guadalajara, Guanajuato y Querétaro…” (p. 26). De acuerdo con esto, el inicio familiar entonces es del siglo XVI y no del XVII. Raúl Chávez, autor de “La Progenie de Morelos”, menciona: “Juan de Morelos se avecindó en Acámbaro posiblemente a finales del siglo XVI o muy principios del XVII. Adquirió la extensa Estancia de San Juan Chamácuaro, distante de Acámbaro tres leguas (12.5 Km.), (en) donde se dedicó a la cría de ganado mayor y a la siembra de trigo y maíz. Instaló también en su hacienda una pequeña industria textil en la que tenía cuatro telares y diez tornos. Como en su hacienda no tenía ovejas, compraba la materia prima para maquilarla” (p. 28). Y agrega: “Juan de Morelos, que como menciona el Padre Gabriel Ibarrola en su libro Familias y Casas de la Vieja Valladolid”, fue “un ‘Hidalgo procedente de Castilla y poblador de los más antiguos del pueblo de Acámbaro donde pasó su vida dedicado a la agricultura y a la cría de ganado mayores y menores’…”, (p. 27). Asimismo precisa que “a su arribo a (la) Nueva España, Juan de Morelos se avecindó en el pueblo de Celaya, donde conoció a María Magdalena Ortega de la Cruz…”, y “…por su hijo, Diego de Morelos Ortega, ahora sabemos que el matrimonio de sus padres tuvo lugar en Celaya el día 18 de noviembre de 1591, y que éste llegó a fin diez años después a la muerte de su madre…”, por lo que “Juan de Morelos debió llegar a la Nueva España muy poco antes de su matrimonio; tal vez entre 1589 y 1590. Debió ser muy joven, pero con la suficiente edad como para correr mundo y venir –como lo hicieron muchos-, en busca de fama y fortuna…, debió de andar entre los veinte y los veinticinco años de edad, de donde se deduce que debió nacer entre 1561 y 1566 en algún lugar de España” (p. 27). Raúl Chávez destaca que “conocemos el dato de que (Juan de Morelos) murió entre el 14 y el 15 de diciembre de 1638, por lo tanto, falleció alrededor de los 72 años…”, y “…por lo que respecta a su hijo Diego, éste nacería por el mes de septiembre de 1592, quedando huérfano de madre a los nueve años de edad, siendo tal vez éste el motivo por el cual muy poco tiempo después de su viudez, Juan de Morelos contrajera segundas nupcias; esta vez, con Isabel Durán, hecho que debió ocurrir entre 1601 y 1602, aspecto que nos sirve para llegar a la conclusión (de) que Diego de Morelos, cuando murió en Guadalajara el 4 de octubre de 1654, andaba por los 62 años de edad”(p. 27). El investigador comenta que a raíz de una mala deuda económica pactada con la iglesia, la situación financiera de Juan de Morelos fue mala, pues no logró solventar el problema por las severas condiciones impuestas; y su hijo, Diego de Morelos, (Continúa…)

posterior Hacienda de Chamácuaro a principios del siglo XVII, dedicándose a la explotación agrícola26. Diego de Morelos prosiguió la labor agrícola y debido a una deuda que su padre contrajo por el pago de diezmos con la iglesia católica, emigró a Guadalajara como a mediados de 165027. Posteriormente, a fines del siglo XVII -por el año de 1690-, en la región aparece nuevamente otro Diego, pero ahora con el nombre de Diego Manuel Morelos, originario de Acámbaro28. Junto con Tomás y Gertrudis Morelos van a Valladolid y de ahí a la hacienda de Sindurio. Este Diego Manuel Morelos fue bisabuelo paterno del prócer 29. Sus dos últimos hijos de don Diego Manuel Morelos fueron los gemelos Bernarda y Domingo Jerónimo Morelos, quien a su vez sería el abuelo de don José María Morelos. Gerónimo Morelos tuvo como hijo a Diego Manuel Morelos, quien se casó con Juana Guadalupe Pérez Pavón, originaria de Querétaro. Ambos fueron los padres de José María Morelos y Pavón30. Por la parte materna, el bisabuelo de Morelos fue Pedro Pérez Pavón, de Apaseo, Guanajuato, quien tuvo como hijo a José Antonio Pérez, el abuelo 31 del héroe nacional. El investigador Raúl Chávez agrega en su libro “La Progenie de Morelos” en torno a Domingo Gerónimo Morelos, que éste estuvo casado con Luisa de Robles, quienes procrearon a Manuel Morelos. Don Manuel Morelos fue el padre del ideólogo de los “Sentimientos de la Nación” y casó con Juana Pérez Pavón, “natural de Querétaro, hija a su vez de don José Antonio Pérez Pavón y de doña Juana María de Estrada” 32. De ambos hubo “ocho hijos -3 varones y 5 mujeres…”33-, de los que el tercero era don José María Morelos y Pavón. El insurgente nació en Valladolid “el 30 de septiembre de 1765” 34. De Diego Manuel Morelos, el académico Raúl Chávez Sánchez señala que “nació tal vez un poco antes de 1683 en Acámbaro, pues su esposa Juana Núñez de Villalón y Sandoval nació en Sindurio el 18 de abril de 1683 y falleció el 8 de febrero de 1749” 35. Ambos “casaron en
(Sigue…) trataría de defender el patrimonio familiar. La deuda ascendía a la cantidad de $ 3,120.00 pesos, (p. 29). Juan de Morelos enfermó y más tarde murió. El documento que sirve para cobrarle a Juan de Morelos revela que había “obrajes y tierras de ella y seiscientas reses vacunas, macho y hembra, que en dicha Estancia tiene, de todas edades, así como yeguas…” (p. 30). También estaba “sembrada de trigo y maíz…” (p. 30). La deuda final, quitando los pagos hechos a la iglesia por Juan de Morelos, era de $ 2,330 pesos. Pero la iglesia no aceptó perder dinero y posteriormente cobró, quedándose con diversas propiedades como ganado y telares. Asimismo en enero de 1640 confiscó bienes muebles e inmuebles del fiador Bernabé de Vigil. La iglesia volvió a insistir en cobrar, pero en la hacienda de San Juan Chamácuaro ya no había tierras trabajándose y la Casa estaba deshabitada. Para julio de 1640 el asunto terminó, lo mismo que con el Fiador. A su vez “Diego de Morelos, acosado por el fuerte adeudo heredado por su padre con la iglesia, huyó a Guadalajara donde murió el (ya citado) 4 de octubre de 1654” (p. 33). 26.- Herrejón Peredo, Carlos, Dr.; “Inicio y Final de Morelos”, Conferencia; Auditorio del Museo Local de Acámbaro, 19 de Julio del 2002 27.- Ibídem 28.- Ibídem 29.- Chávez Sánchez, Raúl; “La Progenie de Morelos”; Ed. Ayuntamiento de Apatzingán, Mich., 1a. Edición, mayo del 2002, Morelia, Mich., p. 47 30.- Herrejón Peredo, Carlos, Dr.; “Inicio de Morelos”, Conferencia… 31.- Ibídem 32.-Chávez Sánchez, Raúl; “La Progenie de Morelos”; Ed. Ayuntamiento de Apatzingán…, p. 87 33.-Op. Cit., p. 54 34.- Op. Cit., p. 54 35.- Op. Cit., p. 48

alguna fecha del año de 1710…”36. El antecedente familiar de Morelos en Acámbaro es de gran relevancia. Pocos pueblos pueden decir que en su territorio nació un bisabuelo de un prócer nacional. La participación de José María Morelos y Pavón en la lucha armada por la independencia nacional fue vital, ya que continuó la obra iniciada por Hidalgo. Morelos, luego de obtener triunfos destacados en el sur del país y en especial en Cuautla, a fines de 1812, “…se encontraba en disposición de interrumpir el comercio con la metrópoli y ocupar Puebla, lo que le hubiera facilitado su entrada a México. Todos, Realistas e Independentistas, esperaban este movimiento…”37, pero “lo cierto es que en lugar de seguir el camino a Puebla, que era el indicado y en el que se pensaba, se dirigió a (la ruta de) Acámbaro y desde este momento cometió una serie de desaciertos que le costaron la pérdida de todas sus conquistas y el fin de la libertad y (de) su vida” 38. De la aparente visita o estancia de Morelos en Acámbaro a fines de 1812 o principios de 1813 poco o nada se sabe. Pero, de haberse realizado, tan sólo fue de manera apresurada con rumbo a Valladolid. En 1813 se realiza la instalación del Congreso de Chilpancingo, aunque en 1814, Fernando VII, Rey de España, desconoció la legalidad de este hecho insurgente. La comunidad acambarense supo también de la promulgación de la Constitución de Apatzingán en 181439 y que en 1815 tuvo lugar la aprehensión40 de José María Morelos y Pavón. En 1816, la lucha armada retomada por Vicente Guerrero cobró auge en el sur del Virreinato. La población no desconoció tampoco que entre los años de 1818 a 1820-21 se vivieron en la Intendencia de Guanajuato múltiples problemas sociales y que hubo reacomodos políticos diversos41. En este período surgieron numerosas guerrillas en el territorio guanajuatense. Ya en 1820, Fernando VII aceptó la Constitución de Cádiz y quedó abolida la Inquisición. En 1821, el Ejército Trigarante entró en la ciudad de México y fue instalada una Junta de Gobierno. En 1821, en Acámbaro, antes de la Victoria del Ejército Trigarante, Agustín de Iturbide quien era un gran conocedor de la región del Bajío, visitó la comunidad42 y acordó derogar impuestos que le eran lesivos al pueblo 43. Dejó sólo aquellos impuestos que le permitieran mantener un apoyo económico 44 al Ejército que comandaba.
36.- Op. Cit., p. 48 37.- Villaseñor y V. Alejandro Lic.; “Biografías de los Héroes y Caudillos de la Independencia”; Editorial del Valle de México, S.A. de C.V.; México, 1980 p. 296 38.- Op. Cit., p. 296. En la “Monografía de Apaseo el Grande” de José G. y José Antonio Buenrostro -Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, Abril 2002, p. 101 a 103 y 165-, se hace una detallada cronología del Árbol Genealógico de don José Ma. Morelos y Pavón; pero aún ahí, no hay una cita de una posible relación familiar o personal en forma directa del héroe con Acámbaro. 39.- “Guanajuato”, Monografía Estatal; Ed. SEP; México 1997, p. 126. Don José Ma. Morelos y Pavón promovió el acto de la promulgación de la Constitución de 1814 en Apatzingán el 22 de octubre, en memoria de su maestro don Miguel Hidalgo y Costilla, quien cuatro años antes en 1810 fue nombrado “Generalísimo” del Ejército Insurgente en Acámbaro. 40.- Autores Varios; “El hombre en la Historia…”, p. 139 41.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán, 1998, p. 66 42.- Rionda Arreguín, Isauro; “La Lucha de la Independencia en la Intendencia de Guanajuato 1818-1821”, Conferencia; Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, Museo Local de Acámbaro; noviembre de 1997, Acámbaro, Gto. 43.- Ibídem 44.- Ibídem

Habrá de recordarse que “el 24 de febrero de 1821 ondeó por vez primera el tricolor pabellón, que es el emblema de nuestra nacionalidad, y a su sombra se proclamó el Plan de Iguala, que nos había de hacer independientes”45. Iturbide “permaneció en la inactividad, que pudo serle fatal, pues la deserción (en su Ejército) empezó a mermar sus filas…”46, pero “pronto entró en actividad: Dejando a (Vicente) Guerrero en el sur, él se dirigió por el camino de Zitácuaro y Acámbaro al Bajío…” 47. En Tuzantla, Iturbide fue motivo de aclamaciones populares y “en Acámbaro fue recibido también como vencedor”48 de la lucha armada por la independencia nacional. Agustín de Iturbide pasó posteriormente del Bajío a Querétaro. “La Independencia de México se juró en toda la provincia de Guanajuato el 8 de julio de 1821” 49. Para entonces, ya no había guerra y el 27 de septiembre de ese año entró con el Ejército Trigarante a la ciudad de México, la sede de la Corona Española en nuestro territorio.

2.- Acámbaro en el México Independiente
2.1.- Período: 1821-1824
En el período de 1821-24, México era un país nuevo en el concierto internacional de las naciones independientes. Consumada la lucha armada, Acámbaro por su parte siguió perteneciendo al territorio de Guanajuato. Durante el proceso de la independencia nacional y al concluir ésta, probablemente entre 1812 y 1824, las localidades de Guanajuato tuvieron el rango administrativo de Corporaciones. En la obra “Breve Historia de Guanajuato” se detalla que en este período, y aún antes de 1824, “…se erigieron en Corporaciones Acámbaro, Amoles, Apaseo, Casa Viejas, Celaya, Chamacuero, Dolores, Guanajuato, Irapuato, Jerécuaro, León, Pénjamo, Pueblo Nuevo, Salamanca, Santa Cruz, San Diego, San Felipe, San Luis de la Paz, San Miguel el Grande, San Pedro Piedragorda, San Juan de la Vega, Silao, Valle de Santiago, Xichú y Yuriria”50. Ya para el 31 de enero de 1824, la antigua Intendencia de Santa Fe de Guanajuato
45.- Villaseñor y V., Alejandro Lic.; “Biografías de los Héroes y Caudillos de la Independencia”; Editorial del Valle de México, S.A. de C.V.; México, 1980; p. 573 46.- Op. Cit., p. 574 47.- Op. Cit., P. 574 48.- Op. Cit., P. 574 49.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo VI: Estado de Guanajuato; México, 1978, p. 65. Sin embargo en la obra “Monografía de Apaseo el Grande” -de José G. y José Antonio Buenrostro, Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, Abril 2002, p. 40-, se comenta que “en noviembre de 1821 junto con todas las otras poblaciones del bajío, las autoridades civiles, militares, eclesiásticas, las corporaciones…, juran la Independencia” Nacional. 50.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”; Ed. F.C.E., y el Colegio de México, 2000, p. 115

por medio del Congreso Nacional Constituyente, dio a la entidad el nombre de “Estado Libre y Soberano de Guanajuato”51. El Gobernador Interino fue don Pedro Otero. En esa fecha fue instalado en la ciudad de México el Congreso Constituyente, mismo que juró el Acta Constitutiva de la Federación. A su vez, el Constituyente Jesús Romero Flores en el “Diccionario Michoacano de Historia y Geografía”, menciona en torno a la creación del Estado de Michoacán, al cual perteneció Acámbaro, que: “Por decreto expedido el 31 de enero de 1824 y promulgado el 16 de febrero del mismo año, la antigua Provincia de Michoacán tomó el nombre de Estado Libre y Soberano; dicho Decreto procedía del Primer Congreso Nacional Constituyente, que funcionaba en la capital de la República y que en su parte relativa decía así: Art. 7º.- Los Estados de la Federación son por ahora los siguientes: El de Guanajuato; el interno de Occidente, compuesto de las Provincias de Sonora y Sinaloa; el Interno de Oriente, compuesto de Coahuila, Nuevo León y Texas; el interno del Norte, compuesto de la Provincias de Chihuahua, Durango y Nuevo México; el de México, el de Michoacán, el de Oaxaca, el de Puebla de los Ángeles…”52. De esta forma, se aprecia que no sólo Guanajuato surgió como Estado Libre y Soberano sino que también Michoacán al ser uno de los 17 Estados de la Federación conforme “a la Ley del 8 de enero de 1824, que dispuso el establecimiento de las legislaturas particulares”53. “La primera Constitución Política de la entidad (michoacana) fue promulgada el 19 de julio de 1825”54. Asimismo “el territorio de Querétaro formó parte de la Intendencia de Guanajuato hasta la época de la Independencia” 55. En este período, cabría decir que Acámbaro, adscrito a la Intendencia de Guanajuato que incluía a Querétaro, eran un solo territorio. “En vísperas de consumarse la Independencia, Querétaro era una Corregiduría, rango político singular en (la) Nueva España, equivalente casi a una Intendencia”56. Sin embargo, debido a ese casi, no era Intendencia sino apenas parte de un territorio mayor, que era Guanajuato. Guanajuato vio que Querétaro “fue erigido Estado Libre y Soberano el 4 de octubre de 1824, al ser promulgada la Primera Constitución Federal. En el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana del 31 de enero de 1824, ya se menciona a Querétaro como una de las entidades que debían integrar la Nación…”57. Se formó entonces un nuevo territorio, con población y gobierno propios. “El 12 de agosto de 1825
51.- “Guanajuato, Historia y Geografía”; Ed. SEP, 3er. Grado; México 1996, p. 114. Ya para “el 25 de marzo de 1824, Guanajuato se declaró Estado Libre y Soberano y eligió su Congreso Constituyente”, toda vez que lo había aprobado en forma previa el Congreso Nacional Constituyente. De la fuente: Jáuregui de Cervantes, Aurora; “Relato Histórico de Guanajuato”; Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Reimpresión, 1998, p. 70. 52.- Romero Flores, Jesús; “Diccionario Michoacano de Historia y Geografía”; Ed. Gobierno del Estado; Talleres Tipográficos de la Escuela Técnica Industrial “Álvaro Obregón”; Morelia, Mich., 1960, p. 274 53.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo IX; México, 1978, p. 36 54.- Op. Cit. p. 36 55.- Op. Cit., p. 602-603 56.-Op. Cit., P. 604 57.- Op. Cit., p. 600

se promulgó la Constitución local. El primer Gobernador (de Querétaro) fue José María Diez Marina, que estuvo al frente de la administración hasta 1829”58. En forma previa, es de destacarse la anotación sobre Acámbaro que hace la “Enciclopedia de México” en el sentido de que “…el 26 de enero de 1824 se negó al Ayuntamiento de Acámbaro, la solicitud que hizo para agregarse al Estado de Querétaro”59. La negativa obedeció quizá a la distante ubicación geopolítica de Acámbaro con respecto a Querétaro, pues tenía enfrente a las actuales localidades de Coroneo y Jerécuaro. Además, no se le consideraba de mucha afinidad cultural y económica con el territorio queretano que estaba en pleno surgimiento. De haberse aprobado la solicitud, Acámbaro hubiera pertenecido entonces a Michoacán hasta el mes de diciembre de 1786 y a Guanajuato hasta enero de 1824 ó agosto de 1825. Querétaro sería así su tercera gran jurisdicción en tan sólo 48 años, abarcando los siglos XVIII y XIX: 1786-1824. Pero, no fue así. La región, a la que pertenecía el “lugar de magueyes”, vivió una nueva composición geopolítica en el México independiente. Y Acámbaro, en esta época, se mantuvo dentro del territorio guanajuatense 60.

2.1.1.- ¿Acámbaro como Villa en 1824?
Una vez constituido el Estado de Guanajuato en enero de 1824, Acámbaro adquirió de hecho el grado de Villa, estando como cura de la comunidad, Fray Roque Méndez. La noticia data del 10 de febrero de 1824 61. Conforme a derecho sin embargo, se ha mencionado que el Congreso del Estado le otorgó el grado oficial de Villa hasta el 18 de julio de 1827, es decir, tres años y cinco meses más tarde 62. Ahora bien, la localidad de Acámbaro en su origen nunca fue una comunidad española. Se le re-fundó “a la española” en 1526, ciertamente; pero no era española. Era indígena y dentro de esa cualidad: pluriétnica, o sea, otomí, purépecha y chichimeca. Posteriormente, en la colonia: mestiza; y en el México Independiente: mexicana. Ya desde 1824, el gobierno español por medio de su administración central en la “Nueva España”, no tenía vigencia. La lucha armada por la libertad que duró 11 años: 1810-1821, había triunfado.
58.- Op. Cit., p. 604 59.- Op. Cit., p. 604 60.- Aurora Jáuregui de Cervantes en su “Relato Histórico de Guanajuato” -Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Reimpresión, 1998, p. 37-, precisa que “al consumarse la Independencia, Guanajuato conservó los mismos límites que tenía cuando era Intendencia: Al norte con San Luis Potosí, al oriente con Querétaro, al sur con Michoacán y al oeste con Jalisco, por lo que retuvo la superficie de 30,571 Km2”. 61.- Almanza Pérez, Rafael; “Na Guadán”; Morevallado Editores; de la Colección “El Valor de Leer”; Morelia, Mich., octubre de 1999, p. 157, y “Acámbaro Nombrado Villa”, Página en Internet de la Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto.; www.acambaro.gob.mx, Política, Dependencia Política; H. Ayuntamiento Municipal 2000-2003; 31/08/01, Acámbaro, Gto. 62.- Macías Cervantes, César Federico; “La Primera Villa…, Un Error en la Historia de Acámbaro, Gto.”, en: Boletín del Archivo General del Estado de Guanajuato, Nueva Época, No. 7 octubre de 1994- agosto de 1995, p. 56

2.2.- Período 1824-1848
En 1824 un hecho singular destaca en la escena regional para los acambarenses, según lo revela el Cronista Municipal de Apaseo el Grande, José Gerardo Buenrostro López. Y es que fungen como padrinos del niño Josef María Español, los señores don Nicolás Gómez y doña María Franca de la Rondo, españoles del pueblo de Acámbaro. Josef María Español era hijo de los hacendados don Franco Antonio Fernández de Herrera y de doña María Josefa Gómez. Don Franco Antonio Fernández de Herrera o don José Maria Fernández de Herrera y Gómez nació el 20 de agosto de 1784 en la llamada “Casa de los Perros” o “Casa Grande” de Apaseo, hoy el Grande, que es una obra del más puro estilo barroco. El Cronista de Apaseo precisa que el señor Fernández fue literato y poeta. En la Revista denominada “Puente, Diálogos del Bajío”63, José G. Buenrostro destaca que precisamente como Diputado por Guanajuato al Segundo Congreso Constituyente que estuvo reunido entre el 5 de noviembre de 1823 y el 24 de diciembre de 1824, el Lic. José Ma. Fernández firmó el 31 de enero de 1824 el Acta Constitutiva de la Nación Mexicana. Sobre el registro del niño Josef María Español, la respectiva Copia de la Partida de Bautismo precisa lo siguiente: “Al margen: Josef María Español deste pueblo.- Sacada en 1º. de 8bre 5 1800. En veinte y sinco de agosto de mil setecientos ochenta y cuatro. Yo fr. Josef Miq. De Ribera (entre renglón: Religioso de No. P.S. Franco) de Lisa Parrochi exorcise, puse el Santo Oleo y crisma y baptise solemnemente a un infante de sinco días de nacido a quien nombré Josef María Español de este pueblo, hijo legítimo de Dn Franco Antonio Fernández de Herrera y de Da Maria Josefa Gómez. Fueron sus padrinos Dn Nicolás Gómez y Da Maria Franca dela Rondo, españoles del pueblo de Acámbaro, a quienes advertí su obligación y parentesco espiritual y para que Conste, lo firmé. Fr. Joseph Miq(1) de Ribera. (Rubrica)” (Nota: Perdió el número de folio al ser empastado el volumen, de la correspondiente partida de bautismo) 64. De esta forma, dos españoles de Acámbaro fueron Padrinos de un hijo de un Constituyente que firmó, como se indica, la Primera Constitución del México Independiente. Ya para el período de 1827-28, una epidemia de viruela azotó al nuevo Estado de Guanajuato y se realizó una de las primeras campañas de prevacunación. Antes, el 14 de abril de 1826, se promulgó la Primera “Constitución Política del Estado Libre de Guanajuato”65. El Primer Gobernador Constitucional fue don Carlos Montes de Oca 66.
63.- “Puente, Diálogos del Bajío”, Revista; Apaseo el Grande, Guanajuato, junio del 2000, Vol., I p. 10 64.- Una Copia del Documento de la Partida de Bautismo del Niño Josef María Español fue aportada a un Servidor por el Sr. José G. Buenrostro, Cronista Oficial de Apaseo el Grande, Gto. 65.- Guerrero Jaime, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas, p. 102 66.- “Guanajuato, Historia y Geografía…”, p. 118. El primer Gobernador de Guanajuato fue don Pedro Otero, pero no surgió de un proceso de elecciones. Correspondió este honor a don Carlos Montes de Oca ser el Primer Gobernador Constitucional en la historia del Estado. Al respecto y sobre la trayectoria de don Carlos Montes de Oca, el señor Guillermo Casas Hernández, Secretario General de Billeteros de la Lotería Nacional en Acámbaro, Gto., hizo una investigación personal y a manera de una aportación cultural de cortesía, ciudadana, menciona: “El 10 de mayo es una fecha histórica en el calendario cívico guanajuatense, ya que ese día pero (Continúa…)

En esta época posterior a la Declaración de la Independencia Nacional, surgieron problemas sociales, predominando el bandolerismo en el territorio del Estado de Guanajuato67. Tales conflictos pueden ubicarse entre 1829 y 1877, aproximadamente. Lo mismo ocurrió en el bajío michoacano en un período similar. Acámbaro vivió en la región un clima de inestabilidad social y política. En 1835 la entidad guanajuatense sufrió cambios. Juan Guerrero en su obra “Conociendo el Estado de Guanajuato”, precisa que “la organización republicana y federalista se conservó hasta el 12 de noviembre de 1835, fecha en que Guanajuato dejó de ser Estado de la Federación y adquirió el rango de Departamento, sujeto a la República Central, por tanto, limitado en sus atribuciones soberanas…”68 Así, al ser Guanajuato un Departamento en 1835, la situación política se modificó, pero del 26 de marzo de 1837 a 1848, se constituyó una Junta Gubernativa. En
(Sigue…) de 1824 tomaba posesión como Primer Gobernador de la entidad, el Licenciado Carlos Montes de Oca. La memoria histórica nos permite recordar hoy el referido acontecimiento. El Licenciado Carlos Montes de Oca, nació en el mineral de Mellado en el año de 1775. Realizó sus primeros estudios en el Colegio de San Miguel el Grande (hoy de Allende), y posteriormente, estudió leyes en el Colegio de San Ildefonso. Montes de Oca desempeñó diversos cargos entre los que destacan el de Regidor, Procurador y Alcalde Primero de Guanajuato. Fue así mismo, miembro de la Diputación Provincial y Oidor Honorario de la Audiencia de Guanajuato durante la Primera Regencia. “Durante marzo de 1821, al proclamar Agustín de Iturbide el Plan de Iguala, los primeros poblados guanajuatenses en adherirse al mismo, fueron Amoles (hoy Cortazar), que era controlado por el antiguo realista Luis Cortazar, y la hacienda de Pantoja en Valle de Santiago, controlada por Anastasio Bustamante. Los simpatizantes del Plan de Iguala ocuparon la ciudad de Guanajuato el 24 de marzo de 1821, y Agustín de Iturbide visitó la capital durante el mes de abril. La independencia nacional fue jurada el 8 de julio y Guanajuato quedó convertido en Provincia al mando político de Don Luis de Cortazar. “Para febrero de 1823, Guanajuato se mostró a favor del Plan de Casa Mata por medio del cual se desconocía a Iturbide, y para 1824 la flamante Constitución Federal convertía a Guanajuato en Estado. Su Primer Gobernador tomaba posesión el 10 de mayo de 1824. El Congreso estatal que le tomó protesta se había instalado previamente con sus siete Diputados la mañana del 25 de marzo del mismo año de 1824. A partir de la toma de posesión del Señor Montes de Oca, éste gobernó la entidad hasta el 1º. de febrero de 1831. Su gobierno se inclinó a establecer los criterios de lo que sería el Estado como entidad federativa; organizó los pilares de la administración pública y fue a él a quien se le debe el restablecimiento del Colegio de la Purísima Concepción, que había sido clausurado por Iturbide en 1821 y que siguió funcionando con la rectoría de Marcelino Mangas. El impulso a las obras de beneficencia como la creación de Asilos y Casa de Asistencia para Indigentes, fue una labor social de Carlos Montes de Oca. Por ello, es conveniente recordar al Lic. Carlos Montes de Oca como “el primer paso para el desarrollo institucional de Guanajuato”. 67.- Mónica Blanco en su obra “El Movimiento Revolucionario en Guanajuato 1910-1913” -Ediciones La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1a. edición, julio de 1998, p. 84 a 88-, detalla que en 1829 el Gobernador Carlos Montes de Oca enfrentaba problemas a causa de la Guerra de Independencia, ya que se registraban constantes levantamientos armados que favorecían el bandolerismo, “debido a que reclutas forzados de los Ejércitos, que debían improvisarse en cada Revolución, se hallaban de la noche a la mañana militarizados y muchas veces con armas, que era difícil quitarles después”. A ello se agregaba el hecho de que “las características topográficas de la región del bajío eran especialmente propicias para facilitar la presencia constante de las bandas de alzados. De esta forma, del texto de Mónica Blanco se desprende que los conflictos tuvieron presencia en sitios como Acámbaro. El Bajío, ubicado en el centro del país, lo hacía propicio para “obtener un buen botín saqueando haciendas, pueblos y ciudades…”. En ocasiones, los grupos alzados recibían el respaldo de la población o de caciques. La autoridad no podía controlar los conflictos. Un dato interesante es que “en 1876, la Memoria del gobernador de Guanajuato, Florencio Antillón, registró más de 40 grupos de bandoleros…”, lo que impedía hasta la asistencia de los alumnos a las escuelas. Y si bien lo anterior sucedía en Guanajuato, la región de Michoacán no estaba exenta de este tipo de problemas. Sin embargo, “esta situación cambió a partir de 1877, cuando se fortalecieron los poderes nacionales, especialmente el ejército, durante la Presidencia de Porfirio Díaz”. 68.- Guerrero, Juan; Conociendo el Estado de Guanajuato; Ed. Trillas, p. 102

1845 tiene lugar un notorio impulso al trabajo textil en Guanajuato y se establece en Acámbaro una Junta para la Industria local que, desafortunadamente, no cumplió su objetivo social. Entre 1821 y 1845 empero, “…los telares que existían en algunas Villas como San Miguel, León, Acámbaro, Irapuato y otros lugares donde se fabricaban paños finos, ahora elaboran productos de lana como mangas, jorongos, frazadas, jergas y sabanillas”69. En este período el panorama textil no cambió mucho, incluso, los rebozos eran de algodón. Para el año de 1847, el Gobernador era Lorenzo Arellano y organizó Juntas Patrióticas en todos los pueblos de Guanajuato, entre ellos, Acámbaro. La finalidad era apoyar su gestión y la nueva composición política interna del territorio. Los acambarenses de esta nueva etapa histórica no olvidan tampoco los esfuerzos de los hombres que lucharon por una nación mejor. Por tal motivo, en la localidad, existe hoy el monumento a los Niños Héroes de Chapultepec70, quienes defendieron al país de la intervención estadounidense en 1847. El ejemplo de los Cadetes del Castillo de Chapultepec es recordado cada 13 de septiembre en la Plaza del barrio de “La Soledad”. El Estado de Guanajuato contribuyó con seis mil hombres 71 a la defensa del país, invadido por las tropas norteamericanas en el periodo de 1846 a 1848.

2.3.- Período: 1848-50 / 1900
Después de que la nueva Nación surgió del periodo 1810/ 1821-24, entre los años de 1846 a 1848 hubo serios problemas políticos y sociales debido a la intervención militar norteamericana en nuestro territorio. En Guanajuato y la región, los pobladores vivían los efectos negativos del hecho. Particularmente, en Acámbaro había una creciente descomposición social que preocupaba tanto a las autoridades civiles como a la jerarquía de la iglesia católica. Era una época difícil.

2.3.1.- La Virgen del Refugio, Patrona de Acámbaro
A mediados del siglo XIX, el RP Fray Macedonio Romero, Párroco de Acámbaro, llamó a los misioneros franciscanos que estaban en Zacatecas72, a fin de que trasladaran la imagen de la Virgen del Refugio, cuyo origen es italiano. En la ciudad de Acámbaro, se decía que la descomposición social originada por los problemas políticos y económicos de la época “incidía en la pérdida de la fe cristiana”. Desde el punto de vista de lo religioso, se esperaba un “milagro” para que los problemas sociales quedaran resueltos. La tradición oral de la
69.- Aranda Ríos, Gerardo; “Monografía de Uriangato, Gto., 2000”, S/Ed., H. Ayuntamiento, período 98-2000, julio del 2000, p. 33 70.- Monumento a los Niños Héroes, Plaza de la Soledad; Av. Miguel Hidalgo, siglo XX; Propiedad Municipal; Inventario de Bienes Inmuebles del Patrimonio Cultural de la Población de Acámbaro, Gto.; INAH-Guanajuato, Febrero de 1994. 71.- “Guanajuato, Historia y Geografía…”, p. 121 72.-Rangel, Salvador Fray, y Arriola Ramírez, Nemesio; “Refugio de Pecadores”; Ed. Osesno, julio de 1993; Acámbaro, Gto., p. 21

población acambarense indica asimismo que hubo conflictos a causa del cólera morbus, por lo que le prometieron a la Virgen del Refugio la construcción de un templo, si es que los salvaba de este mal. Al responderse a este “deseo solicitado” por los católicos, tuvo lugar la edificación del “Templo Prometido”.

Imagen de la Virgen del Refugio, Patrona de la Ciudad. Interior de la Iglesia de San Francisco de Asís; Acámbaro, Gto.

“Días terribles fueron para la población los de 1850”, si bien el cólera morbus dañó seriamente a la población y por eso, surgió el 15 de marzo de ese año la Promesa de edificarle un Templo. La construcción inició el día 8 de diciembre 73, colocándose la primera piedra. En el mismo año de 1850, y una vez hecho el “milagro”, la imagen de la Virgen del Refugio es elegida como Patrona de Acámbaro 74 ante el beneplácito del pueblo que desde su llegaba a la localidad, siempre le ha merecido un sitio especial en la profesión del catolicismo. La Primera Patrona espiritual de los acambarenses sin embargo, desde el siglo XVI, fue la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción. Para el año de 187375, la obra religiosa del Templo Prometido fue suspendida por los problemas sociales que surgieron durante la etapa juarista; y así, quedó pendiente por más de cien años. Para 1972, en el siglo XX, se tomó nuevamente la decisión76 de continuar con los trabajos de construcción y en 198177, el templo fue Consagrado. En 1987, el 21 de mayo78, se entregó a la feligresía por la iglesia católica el nuevo Santuario, pero convertido en un “Templo Expiatorio”79, a donde el pueblo acude “a expirar sus pecados” de la vida pagana.

2.3.2.- La etapa Juarista
Numerosos y variados fueron los problemas surgidos durante la etapa juarista. La lucha social y política entre los liberales y los conservadores tuvo una de sus tantas expresiones de rivalidad en Acámbaro y el Bajío. Para la época, el Estado de Guanajuato se encontraba constituido a mediados del siglo XIX, de la siguiente forma: “…ocupando toda la parte central…, el Departamento de Guanajuato, integrado por los municipios de La Luz, Irapuato, Salamanca y Guanajuato… Al sur del Estado…, el Departamento de Celaya, uno de los más extensos, bajo cuyos dominios se encontraban los municipios de Salvatierra, Acámbaro, Jerécuaro, Santa Cruz, Chamacuero, Yurirapúndaro y Apaseo. Abarcando el norte y oriente tenemos al Departamento de San Miguel de Allende, compuesto por las municipalidades de San Miguel, San Felipe, Dolores y San Diego del Bizcocho. Allá, en el noreste, y colindando con el Estado de San Luis Potosí, se encuentra el Departamento de Sierra Gorda, sojuzgando a San Luis de la Paz, Casas Viejas y Xichú. Y, dominando absolutamente todo el occidente del Estado guanajuatense…, el enorme Departamento de León, fraccionado por los municipios de León, Piedra Gorda y Pénjamo” 80.
73.- Ríos, Carlos Fray; “Amanecer de un Pueblo”; Ed. Imprenta Ríos, p. 75 74.- Argueta Saucedo, Gerardo; Acámbaro a Través de los Siglos…”, p. 69 La tradición oral del pueblo de Acámbaro aún refiere que de la imagen de la Virgen del Refugio que llegó a Acámbaro a mediados del siglo XIX, se obtuvo una copia que es la misma que hoy está en la parte superior del Altar Principal de la Parroquia de San Francisco de Asís. En su momento, la Virgen tenía un sitio secundario, pero ante la necesidad de que la población contara con un Santo Tutelar para la época, se eligió a la Virgen del Refugio. Esto implicó que posteriormente cada día 4 de julio, se realizara una gran fiesta popular y religiosa. 75.- Ríos, Carlos Fray; “Amanecer de un Pueblo…” p. 77 76.- Rangel, Salvador Fray, y Arriola Ramírez Nemesio; “Refugio de Pecadores…”, p. 24 77.- Op. Cit., p. 24 78.- Op. Cit., p. 24 79.- Op. Cit., p. 24 80.- Rodríguez Frausto, J. Jesús; “Hidalgo No Era Guanajuatense”; Imprenta “Manuel León Sánchez”, S.C.L., México, D.F., 1953, p. 18

Templo de la Promesa o Expiatorio, Obra Iniciada en 1850 y Entregada a la Feligresía en 1987; Acámbaro, Gto.

Monumento a Juárez; Andador “Juárez”; Acámbaro, Gto.

Durante esta etapa, los enfrentamientos ideológicos y armados entre los grupos de liberales y conservadores con una presencia nacional, impactaron socialmente en los habitantes de la región. Pedro González en el libro “Geografía Local del Estado de Guanajuato”, precisa: “La Constitución de 1857 dejó al Estado de Guanajuato su antiguo territorio, segregándole a Contepec y Santa Ana Maya, que pasaron a Michoacán; la Sierra Gorda, que en dos épocas revolucionarias fue anexada a Querétaro, volvió a Guanajuato; y restablecida la República por el insigne señor Presidente (don Benito) Juárez, se formaron sucesivamente 27 Estados; un Distrito Federal, residencia de los supremos poderes, y 2 territorios; ahora, acaba de hacerse otro más –indica-, el de Quintana Roo, entre el Estado de Yucatán y la Colonia de Belice. Guanajuato, sin sufrir desmembraciones de los anteriores Departamentos y Partidos, tiene hoy 45 municipalidades y con ellas 32 distritos independientes”81. De la pugna ideológica y armada que había en la región, en 1858 Leonardo Márquez derrotó al liberal Eutimio Pinzón en Acámbaro 82. La Guerra de Reforma abarcó pues, al Bajío, incluyendo una parte importante de Michoacán. Algunos de los conservadores no perdieron oportunidad para escapar hacia Guanajuato por Acámbaro. Sobre esta convulsionada época, Francisco Javier Meyer resalta: “Un año después (a 1858), hubo toda una campaña en el bajío guanajuatense y zonas aledañas. Tomás Mejía y Cruz, conservadores, se enfrentaron a los liberales Juan Zuazua y Jesús González Ortega. Esta campaña de mayo de 1859 consistió en una gran movilidad de tropas, con pocos enfrentamientos que tuvieron un resultado indefinido…, ambos ejércitos rehuían el combate a gran escala, se retiraban o avanzaban según el número de hombres que tuvieran y los que creían que tenía el enemigo. La comunidad que nos ocupa (Acámbaro)…, vio pasar tropas…, para reforzar la plaza de Querétaro”83. Y agrega Meyer, el historiador, que “otra acción de guerra, en julio de ese mismo año, se llevó a cabo en Acámbaro donde el General conservador Felipe Villanueva derrotó a sus contrarios Epitacio Huerta, Nicolás de Régules y Miguel de M. Echegaray…” 84. Posteriormente, ya con el apoyo francés, los conservadores reforzaron su lucha contra los liberales. Meyer señala al respecto que “…en noviembre de 1863, se formaron en el centro
81.- González, Pedro; “Geografía Local del Estado de Guanajuato”; Ediciones La Rana; Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato; Colección “Nuestra Cultura; 1ª. Edición, México, 2000, p. 95 En la obra “Enciclopedia de México” -José Rogelio Álvarez, Director; Tomo IX; México, 1978, p. 42-, se precisa que “el 24 de julio de 1857, de acuerdo con los artículos del 44 al 49 de la Constitución General de la Republica, el pueblo de Contepec dejó de pertenecer al Estado de Guanajuato y se incorporó a Michoacán, con el carácter de municipalidad adscrita al distrito de Tlalpujahua”. 82.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro, Guanajuato (19151941)”; Ed. Secretaria de Gobernación, INEHRM; 1993, p. 41. En la “Enciclopedia de México” -José Rogelio Álvarez, Director; Tomo IX; México, 1978, p. 43-, se resalta el hecho de que en este tiempo cuando tenía presencia regional Epitacio Huerta, “se añadió a la denominación de las localidades el nombre de algún héroe o hecho histórico” como fue el caso de Zinapécuaro, que pasó a ser “Villa de Figueroa en memoria del Cura Juan Bautista Figueroa, su benefactor (20 de Noviembre de 1858)”. 83.- Op. Cit., p. 41-42 84.- Op. Cit., p. 42

del país dos columnas para someter a los liberales del occidente…, una, mandada por Armando Alejandro de Castagny y Leonardo Márquez ocupó Morelia por la vieja ruta de Toluca y Acámbaro. La otra enfiló por Querétaro, León y Lagos para llegar a su objetivo, la ciudad de Guadalajara…”85 Los liberales entretanto lograron mejorar y fortalecer sus posiciones militares en la región del centro-occidente de la nación. Y nuevamente Meyer, refiere que “la vastedad del país y la beligerancia guerrillera de los liberales obligaron al invasor y a su aliado nacional a limitarse con mantener una línea resguardada que permitiera la rápida ocupación del occidente en su parte michoacana. Esa línea estuvo bajo el cuidado de las tropas belgas de la Emperatriz (Carlota) y los colaboracionistas de Ramón Méndez. La línea consistió en Pátzcuaro, Morelia y Acámbaro…” 86 José Rogelio Álvarez destaca en la “Enciclopedia de México” que “al terminar la Guerra de Reforma, Michoacán había casi duplicado su población…, (y) la agricultura había permanecido casi estacionaria y funcionaban 118 minas de todas clases, 32 haciendas de beneficio y 11 zangarros. Había caminos para carruajes a México, Toluca, Maravatio, Acámbaro, Zinapécuaro, Morelia…”87 De la etapa juarista y la lucha contra los extranjeros en cambio, se recuerda en Acámbaro a don Ignacio Zaragoza. Actualmente, su valentía es honrada con un Parque, el “Zaragoza” precisamente, y un monumento88. El terreno del Parque fue en un tiempo del siglo XX un cementerio. Como se sabe, el General Zaragoza pasó a la historia como el héroe nacional del 5 de Mayo de 186289, al vencer a las tropas francesas que intervenían en México para tratar de cobrar la deuda externa, cuyo pago suspendió don Benito Juárez. La batalla sucedió en Puebla y el triunfo para México en esa época tuvo resonancia mundial. A don Benito Juárez, con un “hemiciclo” y una estatua90, se le recuerda su nombre. La plaza “Juárez” está a un costado del portal “Sámano” o llamado también el portal “Guadalupe” 91. Juárez en 1858 y ante el Golpe de Estado de Ignacio Comonfort, asumió la Presidencia de la República y formó su gobierno el 19 de enero, convirtiendo en ese año a la ciudad de Guanajuato –temporalmente-, en la capital de los Estados Unidos Mexicanos92. A Juárez, en Guanajuato, lo apoyó Manuel Doblado. En 1861, el Congreso Constituyente promulgó la Constitución del Estado de Guanajuato en la época de la Reforma Juarista, en tanto que un año después, en 1862, Manuel Doblado apoyó nuevamente al Presidente en contra de la intervención francesa. Por otra parte, “el 8 de marzo de 1863, el Papa Pío IX erigió en metrópoli el Obispado de Michoacán”93, que abarca una buena parte del territorio de
85.- Op. Cit., p. 42 86.- Op. Cit., p. 42 87.- “Enciclopedia de México”, José Álvarez, Director; Tomo IX; México, 1978, p. 44 88.- Oficina de la Dirección de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de la Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto., 1996. La estatua fue robada a mediados de la década de los años noventa, siendo posteriormente repuesta. 89.- Varios Autores; “El Hombre de la Historia”; Ed. Patria, p. 166 90.- Oficina de la Dirección de Desarrollo Urbano de la Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto., 1997 91.- Silva Espino, Heriberto, Miembro del Consejo de Desarrollo Regional de Guanajuato (Codereg), Entrevista Personal, Acámbaro, Gto., 1998 92.- Guerrero Jaime, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas, p. 111 93.- “Enciclopedia de México”, José Rogelio Álvarez, Director; Tomo IX; México, 1978, p. 50. En la misma obra -p. 56-, se destaca que durante el siglo XX surgieron dos nuevos Obispados en la Jurisdicción de Michoacán, que es el de Tacámbaro (1921) y el de Apatzingán (1962).

Guanajuato. En el mismo año de 1863, en Michoacán el ejército franco-mexicano buscó avanzar sobre la entidad, decretándose el Estado de Sitio el 11 de noviembre. “En México, el General Bazaine formó dos columnas para invadir el interior de la República…”94, siendo una de ellas la del General Castagny para Michoacán y Jalisco, misma que “salió de México el 9 de noviembre y el 27 llegó a Acámbaro” 95. Posteriormente, desde aquí avanzaron tropas hacia Morelia, pero “la columna francesa volvió hacia Acámbaro el 2 de diciembre…”96. En 1864, Maximiliano de Habsburgo llegó al territorio nacional para fungir como Emperador y en septiembre de ese año visitó el Bajío. Estuvo en Celaya, Apaseo, Irapuato, San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo y Guanajuato, aunque no en Acámbaro. “Para 1865, el que fuera Estado de Guanajuato (ya) era (un) Departamento gobernado por un Prefecto Superior…”97. Meyer comenta sobre el fin del período de la Reforma y el triunfo de los liberales en el país: “Para 1867, los planes imperiales franceses en México habían terminado…, lo que facilitó que los liberales mexicanos reconquistaran las riendas del gobierno. Ninguno de los reacomodos militares del liberalismo triunfante afectó en gran escala a Acámbaro, si bien el bajío guanajuatense fue teatro de luchas armadas en diversas ocasiones”98. Para el año de 1868, conforme al Censo del Estado de Guanajuato, Acámbaro, integrado al Departamento de Celaya, tenía 15,671 pobladores. Ya las comunidades de Irámuco y Tócuaro, incluidas en este mismo Censo, revelan la cifra de 1,471 y 381 habitantes, respectivamente99.

2.3.2.1.- Los conflictos sociales en el Bajío
También en la época Juarista y la de las Leyes de Reforma, en el bajío tanto michoacano como guanajuatense, hubo diversos problemas sociales. Bandas y gavillas lo azolaron con frecuencia. José Carmen Soto Correa100 cita en torno al momento social que vivía la región y sobre todo al oriente de Michoacán, que en donde “había un verdadero pánico a los grupos liberales sublevados era en el Distrito de Maravatio…” 101, al grado de preocupar a las autoridades federales y estatales. Y es que “…el 28 de febrero de 1870, la misma cabecera distrital fue ‘sorprendida por una gavilla que capitaneaba José María Ruíz’…” 102. Durante esa toma de Maravatío, el grupo atacante quemó archivos y saquearon expedientes
94.- Op. Cit. p. 45 95.- Op. Cit., p. 45 96.- Op. Cit., p. 45 En la misma obra queda claro que “toda la zona norte de la entidad (michoacana) estaba ocupada por los imperialistas” y que “a los republicanos les quedaban el sur, el este y el oeste” del mismo territorio. 97.- Rodríguez Frausto, J. Jesús; “Hidalgo No Era Guanajuatense…”, p. 139 98.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”p. 42 99.- Jáuregui de Cervantes, Aurora: “Relato Histórico de Guanajuato...”, 1998, p. 88-89 100.- Soto Correa, José Carmen; “Movimientos Campesinos de Derecha en el Oriente Michoacano, Comuneros, Campesinos, Caudillos y Partidos”; Ed. Hoja Casa Editorial, S.A. de C.V.., Vol. I, 1867-1914; 1ª. Edición; México, 1996, en: “Rancheros, Excomuneros y Comuneros Convertidos en Bandidos Sociales”, Capitulo IV, p. 127 a 244. 101.- Op. Cit., p. 148 102.- Op. Cit., p. 148

que contenían problemas de tierras de comunidades indígenas. La situación “obligó al Prefecto (de Maravatio) a solicitar ayuda directamente al General en Jefe de las Fuerzas Expedicionarias en Michoacán del Ejército Republicano que era el General Mauricio Escobedo, quien en ese entonces se encontraba en la población vecina de Acámbaro en el Estado de Guanajuato, el cual proporcionó un destacamento al mando del Coronel Villanueva…”103 “La toma de Maravatio impactó a la región, porque mostró en toda su plenitud lo frágil de la seguridad, al caer una de las cabeceras distritales más protegidas…”104 de la época en la comarca. En Michoacán y Guanajuato había en 1870 una notoria presencia de gavillas de liberales sublevados, abarcando en el primer caso, Maravatío, Zinapécuaro y Santa Ana Maya, y en el segundo, Acámbaro. En abril de 1870, la gavilla de Esteban Bravo con unos 500 hombres merodeaba por Jerécuaro y Acámbaro, lo que obligó al gobierno federal a movilizar tropas en “las regiones colindantes de Guanajuato, Querétaro, del centro y oriente de Michoacán, para concentrarlas en el Distrito de Zinapécuaro…”105 El general Nicolás Régules enfrentó a Esteban Bravo, siendo la batalla desfavorable a este último, pues sus fuerzas fueron dispersadas. Otro de los sublevados era José María Castañeda, quien “tomó la población de Acámbaro” 106. A su vez, “el Prefecto de Zinapécuaro informaba al Gobernador de Michoacán por medio de un telegrama fechado el 7 de septiembre de 1870”107, que “la gavilla que entró a Acámbaro y Ucareo nos impone respeto; como el Cerro (de San Andrés) donde se cree (que) han entrado (y) es tan grande, (que) no les he podido dar alcance…” 108 “La movilidad del grupo de Castañeda preocupaba al gobierno del Estado, porque su presencia motivaba a otros caudillos a levantarse en armas…” 109, puesto que “el grupo armado por Castañeda se movía en los tres distritos del oriente michoacano, siendo además notoria su capacidad de convocatoria con otros grupos…” 110. Asimismo para el “15 de septiembre de 1870”111, el Prefecto de Zinapécuaro informaba al gobierno michoacano que variando su disposición para seguir a Castañeda, “yo vine a permanecer a Acámbaro porque según las noticias que tuve, el enemigo marchará sobre esta Villa…” 112. José Carmen Soto precisa sobre ese hecho que el Prefecto de Zinapécuaro no se equivocó. Aprovechando las fiestas patrias, los rebeldes entraron a la población de Acámbaro. Según informes de la
103.- Op. Cit., p. 149 104.- Op. Cit., p. 149 105.- Op. Cit., p. 162 106.- Op. Cit., p. 170 107.- Op. Cit., p. 170. Pedro González en la obra “Geografía Local del Estado de Guanajuato”, Ediciones La Rana; Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato; Colección “Nuestra Cultura”, 1ª. Edición, México, 2000, p. 103, señala sobre el acontecimiento en Acámbaro: “Durante el Gobierno del señor Juárez solamente un disturbio hubo en el Estado: La entrada y salida de Acámbaro de una fuerza rebelde que se llevó armas y dinero, y como prisionero al Jefe Político, el día 6 de septiembre de 1870…” Aurora Jáuregui de Cervantes en el “Relato Histórico de Guanajuato” -Ed. La Rana., 1998, p. 127-, confirma sobre el hecho: “En Acámbaro hubo un alzamiento militar el 6 de septiembre de 1870”. 108.- Op. Cit., p. 170-171 109.- Op. Cit., p. 171 110.- Op. Cit., p. 171 111.- Op. Cit., p. 172 112.- Op. Cit., p. 172

Prefectura, los rebeldes no causaron males a los vecinos, sólo balearon los cuarteles en donde estaban la tropa alojada. En este ataque los rebeldes no pudieron tomar los cuarteles, pero se llevaron como rehén entre otros, al jefe político de la población de Acámbaro, volviéndose a internar en la sierra de Chincua después de haber cruzado el distrito de Maravatío. Ante ello, el Gobierno del Estado volvía a requerir a los Prefectos de los Distritos para que coordinaran con carácter urgente sus fuerzas y salieran en su persecución. La gavilla estuvo posteriormente en Senguio y de ahí fue a la hacienda de Tarimoro, además de estar en Ucareo e Irimbo. En Senguio, Castañeda y sus huestes se vieron “obligados a liberar al Jefe Político de Acámbaro que traían preso desde el día del alboroto en aquella Villa…”113 En octubre de 1870, una “movilización dirigida por el Coronel Gregorio Bustamante…cubrió una amplia zona desde la capital del Estado hasta Ucareo, Araró, Santa Ana Maya, San Juan Tararameo, Punguato e Indaparapeo”…”114 En el mismo mes de octubre de 1870, un año muy convulsionado en la región, “el Prefecto de Maravatío informaba al Secretario de Gobierno (de Michoacán) que ‘la gavilla que capitaneaban Castañeda y Gallardo, compuesta de veinticinco bandoleros, la que invadió el pueblo (de) Curianguato, siendo su pertenencia en éste de un corto tiempo, se dirigió luego para la hacienda de Santa Inés comprendida en el Distrito de Acámbaro, al retirarse de Curinguato se llevaron al jefe de la Policía de Acámbaro’…” 115 De ahí, pasó la gavilla a la Sierra de San Andrés del Distrito de Zinapécuaro. “En Michoacán, durante el último mes de 1870 y el primer mes del año de 1871, los temas predominantes en la prensa estatal fueron: Los impuestos y el reparto de tierras comunales, el comercio, las gavillas, la Ley de Amnistía y las próximas elecciones…”116. A todo lo anterior se sumaban en ocasiones los plagios de algunas personas, uno de ellos fue el (de) Cayetano Flores. Esto corrió, según la Prefectura de Maravatío, “en el Jaral del Estado de Guanajuato”117, cerca de Acámbaro. Otros de los sublevados para 1872 fueron Juan Pliego y Casimiro Alonso “en la que ‘la primera (de las gavillas) constantemente recorre en la parte del Distrito y la última estuvo hace poco en Andocutín, distante 12 leguas de esta cabecera’…”118. De Casimiro Alonso, se supo por medio de la Prefectura de Zinapécuaro el 8 de enero de 1872 119 que “el dueño de la hacienda de Andocutín participa que una fuerza de sublevados entró a las nueve de la mañana de hoy a Santa Ana Maya, le dicen que son cien o doscientos hombres…”120 Arredondo hizo incursiones en Taximaroa, Ucareo, la hacienda de San Isidro, El Jaral y regresó a Taximaroa, en tanto que para el 2 de abril de 1870, la Prefectura de Maravatío informaba que “en el vecino Estado de Guanajuato cercano a la cabecera de su Distrito, en Puronogua (Puruagua) estuvo ‘una fuerza sublevada que según las noticias que se han tenido, asciende a cien hombres al mando de Marcial Bravo’…” 121. Asimismo diez
113.- Op. Cit., p. 173 114.- Op. Cit., p. 177 115.- Op. Cit., p. 181 116.- Op. Cit., p. 185 117.- Op. Cit., p. 191 118.- Op. Cit., p. 205 119.- Op. Cit., p. 205 120.- Op. Cit. P. 205 121.- Op. Cit., p. 210

días más tarde, “el 12 de abril de 1872, las autoridades estatales (de Michoacán) recibían la noticia del Prefecto de Zitácuaro, (en cuanto a) que había sido ‘asaltada la Hacienda de Andocutín, por la gavilla de Jesús Vargas en número de doscientos hombres, exigieron dinero y caballos y de allí tomaron (la vía que lleva) a Rancho Viejo…” 122

2.4.- El movimiento religionero en el Bajío
En cuanto al movimiento religionero de la época y sobre todo para 1875, éste “ya se había extendido a Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Colima, etc.”123, cuya “acción alcanzaba proporciones de una guerra civil” 124. Las gavillas de religioneros siguieron en la región y la que “anda por Andocutín, la manda ‘Antonio Herrejón de Santa Ana Maya’…”125 José Carmen Soto comenta que “para el mes de abril de 1875, las actividades de los religioneros se incrementaban en todos los distritos del oriente michoacano; y así, la Prefectura de Maravatío informaba el 1 de abril, que “una gavilla procedente del Partido de Acámbaro (Guanajuato) invadió la tenencia de Uripitío perteneciente a este Distrito, cuya gavilla según los informes adquiridos, se compone de sesenta bandidos que acaudilla un Pepe López Dávalos y Canchola, y como no son perseguidos por la Jefatura del expresado Acámbaro, recorren con la mayor impunidad las haciendas y rancherías de aquella demarcación hasta la línea límite de este Distrito’…”126 Sin embargo, “para estas fechas Jesús González “El Ranchero”, destacaba como uno de los principales caudillos religioneros, operando en una amplia zona que además de los distritos del oriente comprendían parte del de Morelia, la ribera del Lago de Cuitzeo, la región de Acámbaro, Guanajuato, y la parte limítrofe del Estado de México, obligando a las autoridades a coordinarse no solo a nivel de distritos, sino de entidades federativas…” 127 José Carmen Soto Correa destaca en este contexto que “El Ranchero”, el 1 de abril de 1875, “se encontraba en Taximaroa, y para el día siguiente las autoridades informaban que había atacado la población de Acámbaro (Guanajuato) en número de 200 y se retiró rumbo a Ucareo…”128 Y agrega que “por su parte las fuerzas religioneras coordinadas de los grupos de Jesús González, Antonio Herrejón y José Ma. Castañeda después de que atacaron Acámbaro, desconcertaban a las autoridades los informes y observaciones de un gran movimiento de gavillas rumbo a la sierra de San Andrés…” 129, lo que era indicativo de que “el movimiento religionero estaba en plena ofensiva…” 130 en la región. Para el 24 de
122.- Op. Cit., p. 211 123.- Op. Cit., p. 260, en: “De Bandidos Sociales a Religioneros”, Capítulo V. p. 245 a 351 124.- Op. Cit., 262 125.- Op. Cit., 267 126.- Op. Cit., 268 127.- Op. Cit., 269 128.- Op. Cit., 269 129.- Op. Cit., 269 130.- Op. Cit., 271

abril de 1875, el Prefecto de Zinapécuaro escribía textualmente al Secretario de Gobierno (de Michoacán) que “más de doscientos hombres al mando de un tal Plancarte se (citaban) en el pueblo de Uramaco (Irámuco) y hacienda de Andocutín”. Manifestando además de que el Jefe Político de Acámbaro “le pide auxilio que no puedo proporcionarle”. El Prefecto tenía problemas con el grupo de Socorro Reyes, informando que éste después de tomar “Jaripeo pernoctó en Santiaguillo, para después tomar el rumbo de Tacario, lo que ponía nerviosas a las autoridades del distrito vecino de Maravatío…” 131 Jesús González, “El Ranchero”, era señalado por las Prefecturas de Maravatío y Zinapécuaro como el principal cabecilla de los religioneros en la región, que abarcaban puntos como Taximaroa, San Pedro, Tzintzingareo, Andocutín, Araró, Ucareo y Queréndaro. Para el 30 de abril de 1875, el gobierno federal emitió una orden para “señalar los templos que quedaban abiertos al servicio del culto católico…” 132, aunque el movimiento crecía, “y el día 3 de mayo, ‘tomaban Castañeda y Dávalos a Tarícuaro’, de la comprensión de Acámbaro, Guanajuato…”133 Para mala fortuna del gobierno federal, en la zona los religioneros tenían el control de las áreas rurales manteniendo a las autoridades a la defensiva en las poblaciones como lo reconocía el Prefecto de Zinapécuaro, cuando el 4 de mayo de 1875, le escribía al Secretario de Gobierno, diciendo que “…no puede darse ya un paso fuera de la población sin grave peligro de ser asaltado. Todos los días se me da parte de robos más o menos importantes cometidos con especialidad en los caminos de Acámbaro y Ucareo’…”134 “La imposibilidad de las autoridades de frenar la actividad religionera, las llevaba a cometer arbitrariedades en todos los distritos michoacanos, lo cual en lugar de contener el movimiento lo incrementaba…”135 La fuerza del movimiento entonces continuó “y el 9 del mismo mes (de mayo de 1875) el grupo de ‘Canchola y Castañeda en número de cien’, atacó Acámbaro, Guanajuato…”136 A fines de mayo hubo la aprobación de facultades extraordinarias por parte del Congreso de la Unión para combatir a los religioneros, pero aún así, estos grupos siguieron con su actividad. En 1875 habría elecciones para Presidente de la República, ante lo cual “la intensa actividad de Castañeda que para el día 22 de junio había tomado Ucareo, Araró y Andocutín, al igual que la del grupo religionero de Soravilla que tomó Queréndaro, tenían como objetivo político entorpecer y no permitir el proceso electoral, por lo que una de sus principales acciones en dichas tomas era la quema de ‘archivos, boletas y todo lo concerniente a la elección’…”137 A su vez, “los grupos de Razo, Castañeda y Arredondo el 29 de julio (de 1875) se reunían en Irámuco…”138 Parecía que no habría tregua alguna en el conflicto o que el movimiento religionero terminara. El año de 1875 fue de los más importantes, en particular
131.- Op. Cit., 271 132.- Op. Cit., 273 133.- Op. Cit., 273 134.- Op. Cit., 273-274 135.- Op. Cit., 274 136.- Op. Cit., 274 137.- Op. Cit., 276 138.- Op. Cit., 277

agosto y septiembre. Cabe señalar que “los jefes o cabecillas de los grupos armados religioneros, eran líderes naturales de los cuales varios habían obtenido grado militar, tanto en el bando del Gobierno Imperial como en el Republicano…”139 En marzo de 1876, “los religioneros al mando del Coronel Guadalupe Gutiérrez y Vidal Gómez atacaban la población de Taximaroa…, y cerca de Acámbaro tenía lugar un combate…” 140 El movimiento por último, comenzó a perder fuerza social a fines de 1876 y 1877. “Los políticos católicos y conservadores con su actitud facilitaban el acuerdo que ya se estaba tejiendo entre Porfirio Díaz y la jerarquía eclesiástica…”141 Así, Díaz triunfó y a través de la iglesia católica pudo “desarticular al movimiento religionero al que temía más que a los movimientos liberales impulsados por lerdistas e iglesista”142 Más tarde, con Porfirio Díaz Mori en la Presidencia de la República, “los comuneros y campesinos (que participaron en el referido movimiento), serán fuertemente afectados en sus propiedades, de forma tal que durante la dictadura en la región…, se aplicó una reforma agraria al revés: muchos indígenas perdieron sus tierras a favor de los hacendados…”143, entre ellos, los de localidades vecinas de Acámbaro en Michoacán. En la época de los años setentas del siglo XX, el historiador comunitario Rafael Ferreira León menciona que de un documento que existe en el Archivo de la Presidencia Municipal (de Acámbaro), se desprende que “en 1873 hubo fortísimos temblores en la Sierra de Ucareo (en Zinapécuaro), por lo que se abrieron quebrajas y aparecieron nuevos manantiales” 144 Comenta que el cabildo de Acámbaro entabló convenio con la comunidad de Ucareo para que los propios acambarenses utilizaran las aguas de ese manantial…, “según acta del 20 de mayo de 1879145; pero con fecha 4 de mayo de 1880, el Ayuntamiento de Acámbaro compró a la comunidad de Ucareo el manantial, levantando escritura pública con esa fecha…”146

2.5.- El ferrocarril y las jefaturas políticas
Previo al auge del ferrocarril en Acámbaro, en el período 1854-1868, así como los años 1881 y 1895, y aún hasta 1908, destacó de manera especial a nivel nacional una “moda” en la indumentaria de la clase social alta, siendo Acámbaro un sitio importante debido a la producción de textiles de gran calidad. La Dra. Ma. Eugenia de Lara Rangel147 destaca que sobresalió la “Manga de Acámbaro”, una especie de capa, a finales del siglo XIX.
139.- Op. Cit., 278 140.- Op. Cit., 287 141.- Op. Cit., 294 142.- Op. Cit., 295 143.- Op. Cit., 295-296 144.- Ferreira León, Rafael Dr.; “Acámbaro”; Edición Particular, junio de 1962, p. 143 145.- Op. Cit., p. 144 146.- Op. Cit., p. 144 147.- De Lara Rangel, Ma. Eugenia; “La Moda en la Independencia, del Imperio al Porfiriato”, Revista: México en el Tiempo; No. 35, p. 40 a 45

El auge textil duró 54 años, aproximadamente, de los cuales los últimos veinte del siglo XIX fueron los más relevantes de Acámbaro, así como los primeros del siglo XX. Además del auge textil, políticamente la entidad tuvo para el 31 de diciembre de 1876 a Francisco Z. Mena, quien es Gobernador Interino de Guanajuato debido al nombramiento de que fue objeto por el General Porfirio Díaz. Este último tenía su cuartel general en Salamanca. Durante su gestión, Francisco Z. Mena apoyó la construcción de importantes ramales de ferrocarril y en 1877 reordenó la división política estatal148. Ya para 1884, el ferrocarril atravesaba la entidad, abriendo nuevas rutas al comercio en general. José Carmen Soto Correa, comenta: “La expansión de los ferrocarriles facilitó la inversión extranjera e incorporó al mercado los artículos de un gran número de actividades productivas de la región. La ‘fiebre ferrocarrilera’ se dio en nuestro país, sobre todo a partir de fines del primer período presidencial de Porfirio Díaz; y para septiembre de 1880, se suscribían dos convenios: el primero en el Ferrocarril Central para el tendido de una vía férrea que uniría a la Ciudad de México con el Paso del Norte; el segundo, con la Compañía Constructora Nacional para unir a la Ciudad de México con Nuevo Laredo, con lo cual el eje principal del sistema ferroviario unía la economía mexicana al mercado de los Estados Unidos. Los ferrocarriles, eran además en el Porfiriato, un indicador de que México quedaba incorporado a la nueva fase del capital…”149 a nivel latinoamericano y mundial. De acuerdo a lo escrito por Soto Correa, en “el contexto de la ‘fiebre ferrocarrilera’ que se da en el México del Porfiriato, Michoacán (y desde luego Guanajuato) no será(n) la excepción; así, para el año de 1881, el Gobernador Prudenciano Dorantes inauguró el ferrocarril México-Morelia; y más tarde, el Gobernador Mariano Jiménez haría lo mismo con el ferrocarril a Pátzcuaro, y a principios de 1886, el Yurécuaro y La Piedad. Para 1888 se inauguraba el tramo de Irapuato-Guadalajara que tocaba parte del bajío michoacano. Asimismo, para el año de 1889, se terminó el tramo Pátzcuaro-Uruapan, con lo que se integró al mercado la rica región de Tierra Caliente” 150. Y agrega que “la importancia de los ferrocarrileros en el oriente michoacano (al menos) data de 1887, cuando en el gobierno de Aristeo Mercado, la estación de Acámbaro del Ferrocarril Nacional Mexicano, con su ramal de 230 kilómetros, 400 metros (que pasa por Morelia, Páztcuaro y Uruapan), quedó conectada con la región por medio de la estación de
148.- Miguel Ángel Guzmán López en la obra “La Participación del Gobierno del Estado de Guanajuato en el Movimiento Decembrista de 1876” -Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Instituto Estatal de la cultura de Guanajuato, 1ª. Edición, 1999, p. 117, 118 y 119-, menciona que por el Decreto del 17 de junio de 1870, el Estado de Guanajuato se dividió en Departamentos, subdivididos a su vez en Partidos y en Municipalidades. El Decreto reformó el artículo 23 de la Constitución de 1861. Así pues, la división administrativa de la entidad estaba conformada por 5 Departamentos, entre ellos, el de Celaya. En materia electoral, el Estado contaba desde 1871 con 18 distritos según la parte federal, y 31 partidos administrativos de acuerdo a la estatal. Acámbaro no era cabecera electoral, pero sí Salvatierra y Jerécuaro. Judicialmente había 14 distritos con 17 jueces de primera instancia y alcaldes constitucionales por cada municipalidad y partido administrativo. La división fiscal estaba integrada con 8 administraciones, siendo la capital –Guanajuato-, la superior. Acámbaro dependía fiscalmente de la receptoría de Salvatierra como una de las 25 que había en la entidad. Junto con Acámbaro estaban Jerécuaro, Yuriria, Moroleón y Uriangato. 149.- Soto Correa, José Carmen; “Movimientos Campesinos de Derecha en el Oriente…”, p. 367 150.- Op. Cit., P. 368

Maravatío, la cual se unía a Zitácuaro (89 kms. 987 mts.). Y contaba con un ramal a Agangueo y a las Trojes (4 km. 900 mts.); esta vía de comunicación constituyó un poderoso medio para vincular al mercado nacional e internacional la producción minera, agroindustrial y textil de la región…”151 A su vez, en Acámbaro en el año de 1882, los franciscanos iniciaron la construcción del Santuario de “Nuestra Señora de Guadalupe” o “Santuario de la Virgen de Guadalupe”, terminándose en el Año Santo152. En el lugar que ocupa actualmente este templo hubo primero una capilla dedicada a la Purísima Concepción entre 1749 y 1752153.

151.- Op. Cit. p. 368 152.- Apuntes: Lara Medina, Estela, Encargada de la Biblioteca Pública “Solidaridad Acambarense”; interior del Museo Local de Acámbaro, sep/oct., 1997, Acámbaro, Gto. 153.- Ibídem. Sin embargo, otro período para la construcción del Templo data de 1749-1772, según el “Reglamento e Inventario para la Protección del Valor Histórico-Artístico y Arquitectónico de la Ciudad de Acámbaro, Gto.”, emitido por la Dirección General de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Gobierno de Guanajuato; septiembre de 1991; Guanajuato, Gto., p. 11

Mapa: Líneas del Ferrocarril: 1880-1911, en: Soto Correa, José Carmen; Movimientos Campesinos de Derecha en el Oriente de Michoacán; Ed. Hoja Editorial, Vol. I: México, 1996, p. 369

Mapa: Líneas del Ferrocarril en el Estado de Guanajuato, a Finales del Porfiriato

Como se recordará, en el siglo XVI, la primera imagen religiosa de una Virgen católica que llegó a Acámbaro por medio de los frailes franciscanos fue la de la Inmaculada Concepción. Sobre el templo de la Virgen de Guadalupe, hay que agregar que en un tiempo sufrió cuarteaduras y hubo la necesidad de reconstruirlo, encargándose del trabajo el Padre Fray Francisco Solís. Al morir y no poder terminar la obra, ésta la continuaron otras personas con el apoyo del Arquitecto Luis Busso. Al construir la bóveda del Santuario 154, se intercambió tezontle con pequeñas ollas de barro en el tipo de material utilizado. Acomodado ese material de manera especial, la finalidad era hacer más ligera la propia bóveda y favorecer la acústica del lugar. Ahora bien, el Reloj de Tres Carátulas del Santuario sería colocado por acuerdo de los Ayuntamientos de 1952 y 1954 155, años en que los encabezó el señor Juan Terrazas como Presidente Municipal. En cuanto al ferrocarril, Emma Yánez Rizo en la obra “Vida y Muerte de Fidelita, la Novia de Acámbaro” 156, cita que en 1880 el gobierno de Porfirio Díaz otorgó en concesión a la Compañía Constructora Nacional Mexicana, la apertura de una línea férrea para la ruta México-Toluca-MaravatíoAcámbaro- Zamora-La Piedad, y (posteriormente) hacia el Pacífico. Lo anterior fue un acontecimiento histórico para Acámbaro porque le significó la llegada del ferrocarril. Este medio de comunicación terrestre llegó a Acámbaro en 1883 en momentos en que la empresa de James Sullivan buscaba unir la mesa central con la vertiente del Pacifico, refiere Yánez Rizo. La Constructora Nacional Mexicana también era conocida como la «Palmer Sullivan», por ser éstos precisamente los apellidos de los accionistas estadounidenses que respaldaban de manera mayoritaria a la empresa. El día 6 de mayo de 1883157, cerca de las seis de la tarde158, el ferrocarril cubrió (entonces) la ruta MaravatíoAcámbaro por vez primera. Antes, el 6 de abril, se inauguró la Estación del Ferrocarril 159 de Acámbaro. La ruta Acámbaro - Morelia entretanto comenzó a formalizarse el 8 de octubre de 1883160, lo mismo que a Celaya161, por lo que el Bajío quedó unido por ferrocarril. La introducción del ferrocarril en Acámbaro abrió la “brecha” social para el progreso y con él, la instalación del telégrafo, otro “gran medio de comunicación” para la época. Para recibir al ferrocarril se colocó una vía de 0.9144 metros de ancho162. Por esa razón, era una vía angosta para locomotora de vapor, pasando en 1911 a la vía ancha 163. Esa vía, era para las locomotoras de diesel164. Francisco Meyer precisa sobre la llegada del Ferrocarril a Acámbaro que este asunto, “… no creó conflictos en lo relacionado a los terrenos necesarios para su instalación, fenómeno que sí se presentó en algunas regiones mexicanas. El trazo técnico de la vía del ferrocarril y la buena titulación de las tierras acambarenses se conjuntaron en un proceso que no dio lugar a violentar la tenencia de la tierra…”165
154.- Ibídem. 155.- Ibídem 156.- Yáñez Rizo, Emma; “Vida y Muerte de Fidelita, la Novia de Acámbaro”; Ed. UNAM-CNCA, p. 62 157.- Op. Cit., p. 62 158.- Tapia García, Guillermo Adrián; “Acámbaro”; Escuela de Filosofía, Letras e Historia; Universidad de Guanajuato; Guanajuato, Gto., p. 7 159.- Yánez Rizo, Emma; “Vida y Muerte de Fidelita, la Novia…”, p. 62 160.- Tapia García, Guillermo Adrián; “Acámbaro”; Escuela de Filosofía…, p. 7 161.- Yáñez Rizo, Emma; “Vida y Muerte de Fidelita…”, p. 62 162.- Tapia García, Guillermo Adrián; “Acámbaro”; Escuela de Filosofía…, p. 8 163.- Op. Cit., p. 11 164.- Op. Cit., p. 11 165.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”p. 73

Y subraya, el historiador: “Hacendados y rancheros con propiedades en el municipio que nos ocupa, aprovecharon las facilidades de comercialización de sus productos, principalmente maíz, fríjol, chile, trigo, garbanzo, jícama, pulque y leña que les ofrecía el ferrocarril. La ciudad de Acámbaro también se vio beneficiada con la presencia de este sistema de transporte mediante la creación directa de empleos e indirectamente con los servicios que el ferrocarril requería de la ciudad, dinamizando la economía municipal”166. En 1883, año de la llegada del ferrocarril a Acámbaro, el destacado francés Jules Joseph Leclercq visitó México. En Guanajuato estuvo en sitios como Acámbaro, Morelia y Tacámbaro, escribiendo su travesía en el ensayo: “Voyage au Mexique de NewYork á Veracruz en Suivant les Routes de Terre”167. En 1890, siete años más tarde, se construyeron los Talleres del Ferrocarril en Acámbaro 168 para la reparación y mantenimiento de máquinas, principalmente de pasajeros y de carga. Las de carga tenían por ese tiempo una gran demanda para el comercio regional como el de los minerales y los productos agrícolas.
166.- Op. Cit., p. 73 167.- Jules Joseph Leclercq fue Presidente de la Real Sociedad Belga de Geografía y Miembro de la Sociedad de Geografía de París. Su ensayo lo edita en París en 1885: “Viaje a México de Nueva York a Veracruz Siguiendo las Rutas Terrestres”, obra incluida por Isauro Rionda Arreguín en el Libro “Testimonios de Guanajuato” -Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato; 2ª. Edición, 2000, p. 365 a 376. Del contenido del texto se desprende que el francés viajó por ferrocarril en su peregrinar por México de Toluca a Acámbaro, atravesando una comarca rica y bien cultivada. En su permanencia en Acámbaro, narra el francés que el único albergue de la localidad era entonces el “Hotel Dolores” -quizá el antecedente del posterior Hotel “Internacional”-, pero que más bien era una pobre Posada. La localidad era el punto de convergencia de dos vías férreas, la de Morelia y la de Celaya que la une a la red del Ferrocarril Central. De Acámbaro como población -p. 374-, lo describe con “calles sucias y estropeadas que no tiene más adoquinado que la roca natural, casas de una planta, en que las ventanas son puertas, y viceversa; muros de arcilla resquebrajada, sobre los cuales se desarrolla una vigorosa vegetación de cactus opuntia, mujeres que portan sobre la cabeza ánforas de forma azteca, una población bulliciosa de morenos desnudos como lombrices, bestias cargadas de sacos de maíz, perros ariscos, pavos, gallos y gallinas: de ahí la fisonomía de Acámbaro; como marco de esta pintura, montañas de flancos escarpados con contornos ásperos y tortuosos. La hermosa y pequeña plaza de armas está ornamentada con una vieja fuente que domina “el águila mexicana devorando su serpiente sobre un cacto”, aunque reconoce que goza del delicioso clima de las tierras templadas. Alrededor de la localidad de Acámbaro p. 375, refiere-, el campo es encantador, miles de pájaros cantan en los árboles que bordean los caminos. De la condición geopolítica de Acámbaro, Jules Joseph Leclercq –p. 375 y 376-, precisa que “Acámbaro no debe ser confundido con Tacámbaro… Acámbaro está situado en el Estado de Guanajuato, mientras que Tacámbaro se encuentra en el corazón de Michoacán. Acámbaro era imperialista, mientras que Tacámbaro era republicano. Como muchas ciudades de México y la América española, Acámbaro debe su origen a las órdenes religiosas. Ahí se encuentran muchos antiguos conventos abandonados que se convierten en ruinas. Esta pequeña ciudad es un punto estratégico de gran importancia, pues domina los caminos de Querétaro, de Morelia, de Toluca. Fue ocupada seguido, por las tropas francesas. Un día –narra-, en 1866, se extendió la noticia de que el general Méndez había sido derrotado por los Republicanos y muerto en Uruapan, en Michoacán. El Coronel Clinchant recibió la orden de partir inmediatamente a la cabeza del 2º. Regimiento de Suabos, acuartelado en Querétaro; para salvar al moreliano no había tiempo qué perder: así que los Suabos atravesaron en un día las 20 leguas que separan Querétaro de Acámbaro, y hubiesen alcanzado Morelia al día siguiente, si no hubieran enterado de que eran los Republicanos los que habían sido derrotados por Méndez. Cuando, en 1867, la famosa División Méndez evacua Morelia para correr a la defensa de Querétaro, donde se había refugiado Maximiliano (de Habsburgo), fue en Acámbaro donde Méndez arengó a sus tropas. El General indio debería caer algunas semanas más tarde bajo las balas de un pelotón de ejecución”. No lo menciona Leclercq, pero el nombre de Tacámbaro significa en lengua purépecha: “Lugar de palmeras”; Acámbaro, “lugar de magueyes”. 168.- Tapia García, Guillermo; “Acámbaro”; …, p. 10

Dibujo: Joaquín Obregón González, Gobernador de Guanajuato: 1885-1893

Los talleres incluían una Casa Redonda para la reparación de locomotoras con una capacidad para guardar hasta ocho de ellas, instalaciones para composturas ligeras de carros, carpintería, pintura, bodega de carga y edificios para pasajeros. Para los últimos años del siglo XIX, el desarrollo agrícola y comercial de Guanajuato se vio favorecido por el ferrocarril que cruzaba su territorio. Al respecto, César Federico Macías Cervantes en su libro “Ramón Alcázar. Una Aproximación a las Elites del Porfiriato”, menciona: “…la región sureste del Estado tenía conexión hacia Uruapan, Morelia, Toluca y México con la línea que pasaba por Acámbaro y Tarandacuao; el sureste, el este y el norte de Guanajuato se conectaban al centro y al norte de la República por la vía de México a Laredo, la cual tocaba puntos como Escobedo (antes Empalme González), San Miguel, Dolores y San Felipe. Esta línea tenía otras (vías) troncales que unían sitios como Acámbaro, Salvatierra y Celaya, por un lado, y Pozos y San Luis de la Paz, por otro. La línea de México a El Paso cruzaba de este a oeste nuestro Estado, pasando por Escobedo, Celaya, Cortazar, Villagrán, Salamanca, Irapuato, Silao y León; esta línea tenía la troncal a la ciudad de Guanajuato. Por último, la vía que unía a la Ciudad de México con Guadalajara y Manzanillo también pasaba por nuestro Estado, siguiendo la ruta del ferrocarril a El Paso (y) hasta Irapuato, donde se desviaba hacia Pénjamo, para seguir a la región de La Piedad y Yurécuaro, conectando así al suroeste del Estado”169. De la presencia del ferrocarril en Acámbaro a finales del siglo XIX, Meyer comenta: “La importancia ferrocarrilera de Acámbaro era grande, pues sólo México y Toluca, dentro de la División Pacífico, tenían instalaciones que ofrecían servicios análogos o superiores a los dados en Acámbaro (precisamente). Cualquier reparación que no se pudiera efectuar en el lugar se remitía a alguna de las dos ciudades mencionadas. Estas características de la estación de Acámbaro se mantuvieron durante 25 años”170. En el período de 1885 y 1893, el Gobernador de Guanajuato era Manuel González. En esta época, la entidad tuvo acontecimientos que impactarían en la mayoría de los municipios, entre ellos, la sequía de 1890. Hubo pérdida de cosechas agrícolas y falta de alimentos. De Estados Unidos fue importado maíz y una epidemia de tifo provocó innumerables muertes en toda la entidad. Para 1891, el Gobierno del Estado hizo reformas a la Constitución local para establecer Jefaturas Políticas, Distritos y Municipios en reemplazo de los “Partidos” de tipo colonial; y, en 1893, una nueva organización política tuvo vigencia a nivel estatal. El 25 de septiembre de 1893, el Lic. Manuel Obregón González asumió el Gobierno de Guanajuato. En la obra “Breve Historia de Guanajuato” se dice en torno a las Jefaturas Políticas, que “…los jefes políticos (precisamente) tenían mucho poder, más aún si se consideraba que la Ley Orgánica de Jefaturas Políticas de 1891, en su afán por limitar la autonomía de los ayuntamientos, les otorgó las funciones de presidentes municipales. Así, los Jefes tenían facultad de convocar y dirigir las reuniones del Consejo Municipal. Esta
169.- Macías Cervantes, César Federico; “Ramón Alcázar. Una Aproximación a las Élites del Porfiriato”; Ediciones La Rana; Universidad de Guanajuato, Abril, 1999, p. 71 y 72 170.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria…”p. 45 171.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”; Ed. F.C.E., y El Colegio de México, 2000, p. 155

simbiosis entre cargos puso las tareas del gobierno local en manos de los Jefes Políticos de Distrito. El nombramiento de nuevos Jefes Políticos en Guanajuato estuvo indisolublemente ligado a los cambios del Poder Ejecutivo…” 171 En 1897, en el mes de septiembre, la comunidad acambarense vivió una gran inundación172. Hubo serios daños materiales y agrícolas en el área urbana y el medio rural. Pero afortunadamente, el conflicto fue superado. No había una obra hidráulica de gran dimensión como la actual presa “Solís”. En ese año, se desbordó el Río Lerma como lo haría dos veces más tarde en el siglo XX en los años de 1927 y 1958. Para 1898, en Acámbaro se tuvo al Primer Jefe Político de acuerdo a la renovada división política y administrativa de Guanajuato, siendo el señor Emeterio Iturria 173. Desde esta época y hasta el inicio de la segunda década del siglo XXI, solo hubo una sede del poder político municipal, siendo más tarde el edificio utilizado hoy en día en la Avenida Benito Juárez No. 280, en el centro de la ciudad. La arquitectura del inmueble es del siglo XIX y conserva proporciones originales174. Durante el período de 1895 y 1910, políticamente Acámbaro era el segundo de los 33 Distritos que había en Guanajuato y el tercer municipio de los 45 existentes en la entidad.

2.6.- Acámbaro como Ciudad, 1899
A fines del siglo XIX, el Estado de Guanajuato ingresó en una renovada etapa social debido a la presencia del ferrocarril en su territorio y al enlace que este medio de comunicación terrestre tenía con otras regiones; como también por el interés del gobierno estatal de avanzar en asuntos clave de la vida pública. En este último aspecto, un ejemplo fue el período de 1893-1911.
171.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”; Ed. F.C.E., y El Colegio de México, 2000, p. 155 172.- “Inundación de 1897”, en: “Acámbaro, Sus Orígenes y Fundación”, Fotografías; S/Ed. Ni Año, Acámbaro, Gto. 173.- Relación de Nombres de Jefes Políticos y Presidentes Municipales de Acámbaro, Guanajuato: a.-Sala del Cabildo Municipal, Período 1995-1997, y b.-Área Secretarial de la Presidencia Municipal, agosto de 1997, Acámbaro, Gto. 174.- “Reglamento e Inventario para la Protección del Valor Histórico-Artístico y Arquitectónico de la Ciudad de Acámbaro, Gto.”; Dirección General de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Gobierno de Guanajuato; septiembre de 1991; Guanajuato, Gto., p. 16. El inmueble de Juárez No. 280 es el más antiguo de las casas gubernamentales que aún quedan hoy en día en Acámbaro. Fue propiedad del cacique Patricio Gabriel Sotelo, llegando a tener un solar para el cultivo de hortalizas, según se desprende del libro “Acámbaro” del Dr. Rafael Ferreira León -Ed. Particular, p. 165 a 168. Indica que consumada la Independencia fue comprada esta propiedad por las autoridades de entonces. En la época del Presidente don Benito Juárez, a esta casa se le denominó “Ayuntamiento”, y a raíz de las Leyes de Reforma le fue cambiado el nombre por el de “Palacio Municipal”. A lo largo de los años, en el edificio se ha dado albergue a varios Juzgados y a diversas oficinas municipales y estatales, incluyendo el Registro Civil y el Registro Nacional de Electores, Ministerio Público y Policía Judicial, así como la Cárcel Municipal que después sería trasladada a la calle Matamoros No. 3. También estuvo al fondo del inmueble, el Archivo Municipal (que hoy ya vuelve a existir). Laboró en el edificio la primera Escuela Oficial llamada “Escuela Superior del Estado”, siendo trasladada en 1879 a la actual esquina de Abasolo y Matamoros. Su nuevo nombre es el de Escuela Urbana No. 1 “Benito Juárez”, dependiente del Estado. En la actualidad, al histórico inmueble de Juárez No. 280 se le conoce con el nombre de: Presidencia Municipal.

Decreto: Acámbaro Recibe el Grado de Ciudad, 1899

Durante esa época, se “elevó al rango de Ciudades (a) muchas Villas de nuestra entidad”175, siendo en 1899, un año más tarde al de la designación del Primer Jefe Político en la localidad -en la persona de Emeterio Iturria-, cuando Acámbaro recibió el nombramiento oficial de CIUDAD176. El nombramiento quedó legalizado en Guanajuato capital con base en un Decreto que expidió el Décimo Octavo Congreso del Estado. El documento se publicó en el Periódico Oficial del Gobierno estatal, correspondiente al Tomo XXXVII, No. 39, el domingo 12 de noviembre de 1899, día en que entró en vigor 177. Del Decreto puede conocerse que 1.-el dictamen de Decreto ingresó al Congreso del Estado a inicio del mes de noviembre de 1899, 2.- el día 8, lo aprobaron los Diputados, 3.- el 9, se mandó imprimir en el Periódico Oficial, y 4.- a partir del día 12, el Decreto estuvo vigente178. El responsable de la edición del Periódico Oficial del Gobierno del Estado en el año de 1899, era el señor Ignacio Hernández Zamudio. El nombramiento de Acámbaro como Ciudad surgió en el marco general de la Constitución liberal de 1857 y la del Estado de Guanajuato. En aquel entonces, el Gobernador Constitucional de Guanajuato era el Lic. Joaquín Obregón González 179, quien junto con el Secretario de Gobierno, Nicéforo Guerrero, firmaron el Decreto. Ambos eran miembros del Partido Liberal y de la Corriente Positivista en el Estado de Guanajuato. El Decreto del Congreso del Estado, cuya iniciativa partió del Ejecutivo, gracias a su visión histórica y sensibilidad política, precisa en una de las partes del Artículo Primero: “Se erige en Ciudad, la Villa de Acámbaro. Conservará su propio nombre y se le concede una feria anual…”180 El Documento no menciona el nombre que tuvo Acámbaro en el siglo XVI: San Francisco de Acámbaro181. Acámbaro llevó su nombre indígena hasta 1526. En 1899, el Decreto que le otorga la categoría constitucional de Ciudad, sólo menciona el nombre de:
175.- Guerrero, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas, p. 129 176.- Decreto que erige en Ciudad a la Villa de Acámbaro; XVIII Congreso del Estado de Guanajuato. Publicado en el Tomo XXXVII, No. 39, del periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Guanajuato, domingo 12 de noviembre de 1899, Guanajuato, Gto. El documento fue entregado al H. Ayuntamiento de Acámbaro 1980-82 por el Oficial Mayor de la Cámara de Diputados del Estado, Lic. Miguel A. Serrano Olvera. Fue a petición del Presidente Municipal de este periodo, Rubén Eduardo Morales Herrerón, con base en el Oficio Número 1082 de fecha del 18 de mayo de 1982 y por acuerdo de la Diputación Permanente de la H. Quincuagésima Primera Legislatura Constitucional de Guanajuato de fecha de 28 de mayo de ese año. 177.- Ibídem, y Cartel Oficial del Centenario del Nombramiento de Acámbaro como Ciudad; noviembre de 1999, Presidencia Municipal y Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana de Acámbaro, Gto. 178.- Del Decreto que nombra a Acámbaro como Ciudad en 1899 hay que precisar que es el día 12, y no otro, cuando la localidad adquiere ese grado constitucional. No falta quien diga que la fecha histórica es el 8 y no el 12, pero esto sería inconstitucional, es decir, sin sustento legal. Una Ley es tal, hasta que entra en vigor; no cuando la aprueban los Diputados ni cuando se manda imprimir en un Periódico Oficial. La celebración anual del hecho, en estricto apego a la legalidad, es el 12 de noviembre por la entrada en vigor del documento. 179.- Ibídem. 180.- Ibídem. 181.- Copia del Acta de Fundación del Pueblo de San Francisco de Acámbaro, Provincia de Michoacán; Fray Pablo Beaumont, Siglo XVIII. En el libro “Acámbaro” del Dr. Rafael Ferreira León -Ed. Particular, junio de 1962, p. 39-, el cronista comunitario menciona que en este periodo “es elevada a la categoría de Ciudad la Villa de Acámbaro, quitándole el ‘San Francisco’…”. Sin embargo, en el texto literal del Documento no se alude a este hecho. Acámbaro ya no se llama “San Francisco” en 1899.

Acámbaro, que es de origen indígena, y no el colonial de San Francisco de Acámbaro. Entre 1526 y 1899 pasaron 373 años. En el primer caso, la llamada re-fundación de la localidad “a la española” se dio como parte de un proceso de conquista y evangelización, y en el segundo, en medio de un contexto jurídico-político a nivel estatal que reafirmaba el ingreso de Acámbaro a una etapa de modernidad. Los rangos otorgados a Acámbaro son parte de un proceso de evolución histórica, que también tuvieron otras localidades de Guanajuato durante el siglo XIX182. Al pasar Acámbaro de Villa a Ciudad183, la entidad guanajuatense de fines del siglo XIX era una sociedad diferente. Tenía avances y retrocesos, aún en medio de la dictadura porfirista. Una panorámica muy realista de la propia identidad entre fines del siglo XIX y comienzo del XX la ofrece Pedro González en su obra “Geografía Local del Estado de Guanajuato”184. Cita que en la época, “…la República Mexicana se compone de 27 Estados, 3 Territorios y un Distrito Federal”185, en tanto que “el Estado de Guanajuato está dividido en 32 Distritos con 45 municipios”186, y concentrando “en el Estado, en 1900”187, una población de 1,065,357188 habitantes. En el caso de Acámbaro, esta localidad es parte de la región del sur del Estado e integra un Distrito que complementa Tarandacuao. La ciudad cabecera es precisamente Acámbaro y cuenta con 83 localidades, distribuidas en 2 pueblos,
182.- Al surgir México como país independiente, el pueblo y sus autoridades trataron de desechar todo aquello que tuviera que ver con la etapa de la colonia y el nombre de Acámbaro tal vez no escapó a esta condición, por ello, el nombre de la localidad pudo quedar desde entonces como: Acámbaro, pero al finalizar el siglo XIX, el titulo legal fue el de Ciudad. Lo anterior en cambio, no excluye que la autoridad municipal pueda promover el uso oficial del nombre colonial de: San Francisco de Acámbaro. 183.- Decreto que erige en Ciudad a la Villa de Acámbaro; XVIII Congreso del Estado… De la obra “Relato Histórico de Guanajuato” de Aurora Jáuregui de Cervantes -Ed. La Rana, Gobierno del Estado, 1998, p. 169 a 176-, surge un interesante panorama general de Acámbaro al finalizar el siglo XIX: Por el año de 1869, Acámbaro era una de las poblaciones importantes del Estado de Guanajuato. Era una Villa cabecera de Partido y Municipalidad, situada igualmente en la orilla del Río Lerma, sirviendo de punto de unión de una de las líneas férreas más interesantes. El pueblo fue (muy bien) fundado en 1526 con el nombre de San Francisco de Acámbaro -se decía-, y elevado a categoría de Villa. Cuenta con 6 000 habitantes. Esta Villa por su buena posición y la fertilidad de sus campos tiene todas las condiciones para un brillante porvenir. Antes, en 1853, durante el Régimen Centralista, existían los Departamentos de Guanajuato, Celaya, Allende, León y Sierra Gorda. Con el Régimen Federalista, Guanajuato se convirtió en Estado y sus partes en Municipalidades. Por un lado, un Decreto de 1869 lo dividió en 13 Distritos Electorales; pero por el otro, para 1882, Guanajuato fue dividido políticamente en 31 Partidos Administrativos y 45 Municipalidades. En 1882, Acámbaro siendo como se cita una cabecera de Partido y una Municipalidad, fincaba su autoridad y división administrativa en un Ayuntamiento integrado por 6 Regidores y 2 Síndicos. La autoridad estaba representada por un Jefe Político. Para 1886, Acámbaro seguía siendo Partido y sus Municipalidades eran la propia localidad y Tarandacuao con una población de 23, 066 habitantes. En ese año, en Guanajuato, se tenía además de la capital del Estado, la categoría de 7 ciudades, 15 villas, 45 pueblos, 47 congregaciones, 53 minerales, 442 haciendas y 2,716 ranchos. La población indígena era tarasca y otomí, de ésta última se derivan los jonaces o mecos, serranos y pames. Una de las principales vías de comunicación terrestre de Guanajuato era la de Celaya. Se comunicaba con San Luis Potosí, tocando San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo, así como con Michoacán, pasando por Acámbaro. 184.- González, Pedro; “Geografía Local del Estado de Guanajuato”; Ediciones La Rana; Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato; Colección “Nuestra Cultura”, México, 2000, p. 106 185.- Op. Cit., p. 27 186.- Op. Cit., p. 63 187.- Op. Cit., p. 64 188.- Op. Cit., p. 64

Irámuco y Tócuaro; 13 haciendas y 68 ranchos que concentraban 28,761 habitantes 189. Pedro González revela que “en los municipios (de Guanajuato) hay Ayuntamientos, Jefes Políticos y Jueces de Letras y Municipales, funcionarios todos que, en su orden, dependen de los Poderes del Estado”190. La Ciudad “es gobernada por el Jefe Político del Distrito y Presidente del Ayuntamiento, corporación que se compone de 6 Regidores y 2 Procuradores. El Partido Judicial se forma con el municipio y los de Tarandacuao, Jerécuaro y Coroneo…”191. En torno a Acámbaro, es de señalarse que religiosamente están sujetos al Arzobispado de Michoacán “los curatos de Franciscanos de Santa Cruz y Acámbaro; el primero, con sus Vicarias de San Juan de la Vega, Octopan, Guaje, Cortazar y, entre otras, Rincón de Tamayo; y el segundo, con las de Irámuco, Tarandacuao, Chupícuaro, Jerécuaro, Barranca y Coroneo. El Provincial de esta Orden reside en Querétaro” 192. Una Vicaría fija también lo era Tócuaro. La Parroquia para entonces cuenta con “el pequeño curato secular de Puruagüita”193. En cuanto a la instrucción pública, en Acámbaro hay una de las “20 Escuelas Modelo para niños y niñas”194, mientras que en el ferrocarril, “la vía angosta se conservará en el Estado desde San Miguel, por Celaya y Acámbaro, teniéndose la nueva línea como la más directa y rápida vía internacional”195. En los primeros años del siglo XX, en Guanajuato proliferan los latifundios. A nivel nacional esta clase de tenencia de la tierra fue respaldada por el gobierno porfirista. En Acámbaro algunas de las propiedades importantes eran las haciendas de Andocutín, “San Cristóbal” y “San Isidro”. La vida cotidiana de los acambarenses debió sortear problemas sociales diversos y los negativos efectos de la dictadura porfirista. El panorama nacional cambió entre los meses de noviembre de 1910 con el inicio de la Revolución Mexicana, y mayo de 1911 con el derrocamiento de Porfirio Díaz. Así, iniciaba una nueva etapa histórica en la vida del país.

189.- Op. Cit., p. 609 190.- Op. Cit., p. 65 191.- Op. Cit., p. 611 192.- Op. Cit., p. 69. A partir de que la provincia de la Orden Franciscana de Acámbaro tenía su residencia en Querétaro, no faltaría quien afirme que durante esta época, la localidad “perteneció” a esa entidad federativa. Pero, tal situación lo sería nada más en una parte de lo eclesiástico, es decir, en lo que corresponde a la Provincia, ya que el Arzobispado seguía en Morelia. En todo lo demás, Acámbaro no “perteneció” a Querétaro ni en lo político ni en lo administrativo. 193.- Op. Cit., p. 162 194.- Op. Cit., p. 72 195.- Op. Cit., p. 84

Capítulo IX

Acámbaro en el México Contemporáneo Siglo XX

1.- Los primeros 50 años
1.1.- Fin del Porfiriato: 1900-1910
Con el inicio del siglo XX continúa la dictadura porfirista. En Guanajuato, el Gobernador del Estado era Joaquín Obregón González1, y en Acámbaro, Emeterio Iturria2 fungía como Jefe Político de la comunidad. Ambos provenían de fines del siglo XIX. En esta época, Acámbaro consolida su condición ferrocarrilera como su principal actividad económica 3, independientemente de que la ciudad tenía una muy rica producción agrícola, gracias al riego con agua que ofrecía el río Lerma. Asimismo iniciaba la construcción del Ferrocarril Nacional de México, que “se inauguró hasta el 8 de noviembre de 1903. También se tendió en Querétaro una vía férrea angosta que había de unir esta ciudad con la de Acámbaro” 4. El año de 1908 fue importante para el futuro de este medio de transporte. El Ferrocarril Central estaba en bancarrota y por disposición del gobierno porfirista, el 28 de marzo quedaron constituidos los Ferrocarriles Nacionales de México5. A su vez, en Acámbaro logró gestarse una intensa labor panadera que sería una de sus principales características a lo largo del siglo XX. En el año de 1900, en Acámbaro existían 18 sitios6 en donde se elaboraba pan, aunque fuera apenas para el consumo familiar y local. De Zinapécuaro, Michoacán, los productores de pan conseguían
1.- Guerrero, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas, p 129-130-147 2.- Arqueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos”; Ed. La Voz de Michoacán; Morelia, Michoacán, 1998, p.128-129 3.- Superitendencia de la División Pacífico de Ferrocarriles Nacionales de México, 1997, Acámbaro, Gto. En el libro “Testimonios de Guanajuato” de Isauro Rionda Arreguín -Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Instituto Estatal de la Cultura, 2ª Edición, 2000, p. 151 a 187-, se menciona que por esa etapa de inicio del siglo XX vino a México en 1907, el italiano Adolfo Dollero en compañía de Armando Bornetti y Arturo Vaneresson, conocedores de mineralogía, botánica, medicina y química, entre otras ciencias. Entre 1908 y 1910 visitaron el interior del país, incluyendo Acámbaro en 1909. Del viaje, Dollero escribió el libro “México al Día” en donde habla de las presas de Guanajuato –p.159-, señalando que “… existen también las presas de Gaytán, Santiaguillo y de Encarnación, en el Distrito de Acámbaro…”, las cuales servían para impulsar la producción agrícola. Asimismo Dollero -p. 175 y 176-, cita que Acámbaro es una pequeña ciudad de 10,500 habitantes, a la cual dan vida los grandes talleres de las líneas nacionales y las 82,000 hectáreas de terreno del Distrito, cultivado de cereales, hortalizas y legumbres”. Además, hay ganaderías, bosques y mucha agua…, “la potable está entubada y procede de los manantiales de Tócuaro por un antiguo y macizo Acueducto. Para la irrigación hay en el agua del río Lerma que en las crecientes, ya amenazó a la ciudad más de una vez”. Se relata que en la hacienda de San Cristóbal se fraccionaban lotes y que “en la Sierra denominada Cordillera de los Agustinos, se han encontrado minas de plata con ley de oro, y otras cerca de Jaripeo, en los límites de Michoacán…”. Incluso, que en la época “Acámbaro es una ciudad bastante limpia…”, aunque no tenia hasta entonces ni alumbrado ni drenaje. Y precisaba: “Una especialidad del Distrito de Acámbaro es la baja porcentual que arroja la criminalidad”. 4.- “Enciclopedia de México, S.A.”; José Rogelio Álvarez, Director; Tomo X; México, 1978, p. 590 5.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro, Guanajuato (19151941)”; Ed. Secretaria de Gobernación, INEHRM; México, 1993, p. 46 6.- Silva Ibarra, Juan, Presidente de la Unión de Productores de Pan Grande de Acámbaro, Gto., A.C.; Entrevista, 1997, Acámbaro, Gto.

la harina para el producto y algunos panaderos si bien eran originarios de ese lugar, en Acámbaro lograron instalarse definitivamente y con ellos sus familias 7. Esas familias iniciaron una nueva vida productiva a través de la industria, logrando progresar económicamente. La actividad alfarera entretanto, una tradición desde la época prehispánica, contaba con 14 centros de trabajo 8 al iniciar el nuevo siglo, sobre todo del actual barrio de “La Soledad”. Esta labor ha logrado permanecer aún hoy en día, a pesar de los recurrentes problemas económicos de los alfareros. Otras labores de relevancia en el municipio son el comercio, los textiles y la curtiduría. La primera década del siglo XX fue así el comienzo de numerosas actividades que impulsaron el futuro desarrollo social de Acámbaro.

1.2.- Acámbaro durante la Revolución Mexicana: 1910-1917
Para el año de 1910, los habitantes de Acámbaro recordaron el Centenario del inicio de la Revolución de Independencia de 1810 y por tal motivo, a la ciudad le fue entregado un medallón en honor a don Miguel Hidalgo y Costilla, el Padre de la Patria9. En el mismo año, el dictador Porfirio Díaz donó a Acámbaro una estatua del héroe nacional, don Miguel Hidalgo10, siendo una de las dos últimas que se conservaron en el Estado de Guanajuato. Se localiza en la sala de historia del Museo Local. En 1910 también surgió el primer panadero netamente acambarense de que hay memoria, don Merced Loeza 11, quien fue uno de los que lograron establecerse en la localidad entre 1910 y 1915, en tanto que en Acámbaro surgió una sociedad de panaderías12. Los dueños fueron don Merced Loeza Guerrero, Guadalupe Loeza Novoa y Natividad Loeza Novoa13, trabajando en ellas como “maestros panaderos” José Loeza Novoa y Abraham Silva López 14; su esposa Francisca Loeza Novoa, tenía una panadería. Sin embargo, en 1910 la atención del pueblo mexicano estaba centrada en los problemas sociales de carácter nacional. El 20 de noviembre 15 de este año inició en el país la Revolución Mexicana con Francisco I. Madero al frente. En el Estado de Guanajuato, el movimiento maderista recibió el apoyo de Cándido Navarro 16 registrándose batallas en San Felipe, la Luz y Silao17, así como en Romita. En la región de Acámbaro las haciendas eran los puntos neurálgicos que los campesinos les había impulsado para unirse a la lucha política y democrática de Madero. La hacienda de San Isidro 18, ubicada en
7.- Ibídem…. 8.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, p. 76 9.-Secretaria del H Ayuntamiento Constitucional de Acámbaro, Gto., Periodo 1980-82, Acámbaro, Gto. 10.-Ibídem… 11.- Silva Ibarra, Juan; “La Creación del Pan Grande de Acámbaro”, Artículo; Unión de Productores de Pan Grande de Acámbaro, Gto., A. C.; junio 28 de 1993, Acámbaro, Gto., p.1 12.- Op. Cit., p 1 13.- Op. Cit., p 1 14.- Op. Cit., p 1 15.- Autores Varios; “El Hombre en la Historia”; Ed. Patria; México, 1999, p. 203 16.- Guerrero, Juan: “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas; México, 1998, p. 150 a 153 17.- “Guanajuato. Historia y Geografía”; Ed. S.E.P., 1996, p. 140 18.- “Haciendas. Estado de Guanajuato”; Gobierno del Estado de Guanajuato, Secretaria de Desarrollo Económico, Subsecretaria de Turismo; Guanajuato, Gto., 1996, p. 67

Acámbaro, es de las más importantes desde fines del siglo XIX y comienzo del XX, junto con las de Andocutín y San Cristóbal. Según datos del Tercer Censo General (de población) de 1910, Acámbaro en este periodo era eminentemente rural, en su mayoría joven y analfabeto. Francisco Meyer Cosío establece que en ese año, la localidad, ubicada en la zona del bajío moreliano, tenía un porcentaje de captación fiscal de 5.0%, siendo lo agrícola 19 su principal actividad. En este sentido, señala que “un extremo del bajío moreliano, situado en Acámbaro y Tarandacuao, presenta un paisaje (de) contraste entre las planicies…, su conexión con el guanajuatense por un corredor hacia Salvatierra, y las estribaciones de los Agustinos. Además de su eficiente agricultura, Acámbaro era un centro comercial y ferrocarrilero de importancia”20. Para 1911 hubo elecciones estatales en Guanajuato. Cándido Navarro fue uno de los candidatos, pero ganó Víctor José Lizardi de acuerdo a las crónicas de la época. La entidad como el país buscaban democratizarse y en la elección participaron habitantes de todo el territorio guanajuatense. Las elecciones no modificaron en mucho la realidad política y social. En cambio, la hacienda mexicana del bajío es afectada por el movimiento social y luego por la Ley de la Reforma Agraria21. En 1911 la rebelión social tenía puntos de enfrentamiento en Silao y Acámbaro. Sobre el asunto, Meyer precisa que “la rebelión maderista en Acámbaro tuvo una fugaz actuación. Para mayo, mientras (Cándido) Navarro hostilizaba por el rumbo de Silao, en Acámbaro había más información de la guerra por las noticias provenientes de Morelia, que por las que venían de Guanajuato. Algunos acambarenses sabían desde el 12 de mayo de 1911 que Pátzcuaro era amagado por los maderistas, y que al día siguiente la comunicación telegráfica con Morelia había sido cortada. “Así las cosas, el 17 de mayo tuvo lugar un levantamiento a favor de Madero en Acámbaro. Por la noche, una turba formada por los peores elementos de esta población, según la oficina telegráfica de los Ferrocarriles Nacionales de México, liberó a los presos encerrados en la cárcel municipal y después de quemar los archivos de la jefatura política, saquearon algunos comercios y la casa de empeño…, la respuesta acambarense ante el vació de poder porfiriano fue inmediata: Habilitaron guardias blancas y algunos voluntarios para que se encargaran de mantener el estado de cosas en el municipio…, que hicieron con eficacia, pues no se volvió a tener noticia de ‘desórdenes’…” 22. Cuando la revolución de Madero logró el triunfo a nivel nacional con la renuncia de Porfirio Díaz, en Guanajuato había todavía problemas en diferentes sitios; pero luego del motín en Acámbaro, en la
19.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “El Final del Porfiriato en Guanajuato 1910-1913”; Ediciones La Rana, Colección “Nuestra Cultura”; Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Edición, Abril de 1993, p. 21 y 22 De la época, en la obra “El Movimiento Revolucionario en Guanajuato 1910-1913” -Ediciones La Rana, Colección “Nuestra Cultura”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Edición, julio de 1998, p. 45 y 46-, Mónica Blanco menciona que los distritos integrantes del bajío guanajuatense en 1910, son: “León, Silao, Romita, San Francisco del Rincón, Purísima del Rincón, Manuel Doblado, Pénjamo, Irapuato, Abasolo, Salamanca, Valle de Santiago, Yuriria, Santa Cruz, Cortazar, Moroleón, Salvatierra, Comonfort, Celaya, Tarimoro, Acámbaro, Apaseo y Jerécuaro”. Acámbaro por su parte, tenía 11,080 habitantes en la región del bajío, correspondiente a las ciudades del Estado de Guanajuato. 20.- Op., p.25 21.- “Haciendas. Estado de Guanajuato”; Gobierno del Estado, 1996, p. 67 22.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria en Acámbaro…”, p. 55. A su vez, Francisco Meyer en su obra: “El Final del Porfiriato en Guanajuato”, p. 1993, p. 46, señala que el (Continúa…)

región hubo tranquilidad. “El líder insurrecto más cercano, Moisés García, tenía su radio de acción en la zona de Yuriria, Moroleón, Tarimoro y la cercana Salvatierra” 23. En “Breve Historia de Guanajuato”, se precisa que en la entidad hubo 16 motines 24, entre ellos, el de Acámbaro. La población manifestaba su descontento con las autoridades de corte porfirista. En 1911, la localidad de León disputaba su “independencia” para ser la capital del Estado ante la ciudad de Guanajuato. En cambio, en los municipios, aún había jefaturas políticas, mismas que tenían vigencia desde mediados del siglo XIX. Siendo el Gobernador de Guanajuato, Víctor José Lizardi, en el territorio estatal había fuerzas del gobierno combatiendo a los revolucionarios, incluso a quienes operaban por su cuenta en Acámbaro. Sin embargo, entre fines de 1911 y mediados de 1913, se vivió una situación pacífica 25. En 1912 hubo en la región un plan para un ferrocarril que permitiera cubrir la ruta AcámbaroJerécuaro26, cuyo proyecto quedó integrado a la División Pacífico por medio de la estación del poblado de Guadalupe, cerca de Acámbaro y sobre la vía a Celaya. En 1913 el ferrocarril buscó alargarse hasta Querétaro, hecho que logró en 1914 y con mayor éxito en 1915; a partir de este año, tuvo problemas tanto económicos como de tipo social por la Revolución Mexicana. Las guerrillas llegaron a la región. El ferrocarril se mantuvo, pero enfrentó nuevos conflictos económicos en 1923 hasta que dejó de funcionar en 1934.
(Sigue…) motín registrado en Acámbaro fue “el 16 de mayo (de 1911), en donde rebeldes locales de filiación maderista liberaron a los presos de la cárcel municipal y saquearon una casa de empeños. En esta acción, indica, un policía municipal resultó muerto y varios de los amotinados fueron heridos”. Asimismo destaca que “en Acámbaro -en el corto plazo de dos días-, se organizó una guardia civil que realizó las tareas de presentación de la estructura social que el gobierno ya no podía hacer…”, lo que debió dar resultado, “pues no se ha encontrado noticia de otro motín en la localidad de Acámbaro…” de esta época. Meyer agrega -p. 50-, que en esta línea y “en algunos casos los lugareños tomaron las armas para proteger su terruño…,” y no propiamente para apoyar el proyecto de la Revolución. “Tal fue la situación, precisa, de Acámbaro, de Celaya, y muy probablemente de Irapuato”. Durante la Revolución Mexicana, el Bajío fue un punto importante en la lucha social. Meyer –p. 56-, destaca sobre la región que “…de la amplia frontera entre Guanajuato y Michoacán hay evidencia de que en las regiones de La Piedad, Pénjamo y Puruándiro-Yuriria operó el mismo grupo de rebeldes e indistintamente en ambos Estados. Los rebeldes originaron serios problemas a las autoridades en turno durante el tiempo que duró la lucha. Se sabe que en el Bajío, la Revolución Mexicana abarcó los Estados de San Luis Potosí, Guanajuato y Michoacán. 23.- Op. Cit., p. 56 24.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato”; Ed. F.C.E. y El Colegio de México, 2000, p.158 25.-Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria…, p. 60 26.- Op. Cit., p. 50. Una versión en torno al ferrocarril de la ruta Acámbaro - Jerécuaro y que más tarde extendió su vía a Querétaro, es narrada por un autor anónimo en un texto titulado: “Historia del Ferrocarril «Acámbaro a Querétaro»”, que refiere: “Corría el año de 1900 cuando el señor Yamedo, propietario de la hacienda de San Cristóbal, en la jurisdicción del municipio de Acámbaro, Gto., regresaba de los Estados Unidos del Norte, Chihuahua y Nuevo León por haber sufrido un fracaso rotundo en un negocio algodonero que tenía establecido en aquellos (lugares)…, a consecuencia de su descalabro comercial le hipotecaron los terrenos de la hacienda de su propiedad, que se extendían hasta el Cerro de Agustinos, dejándole solamente el casco de la Hacienda de Guadalupe, jurisdicción de la de San Cristóbal y pocos terrenos que la circundaban. “En aquella época, el Cerro de los Agustinos tenia fama de ser muy abundante en minerales y además productor de carbón vegetal, con tal motivo, cruzó por su mente la idea de hacer un Ferrocarril que llegara hasta dicho Cerro para sacar los minerales y el carbón que se produjera…, y habiendo solicitado la concesión al Gobierno Federal, la logró sin dificultad, estableciéndose que éste sería de la hacienda de Guadalupe al Cerro de Agustinos. “Tendió su vía sin ninguna experiencia ferrocarrilera y cuando empezó a sacar el carbón, se dió cuenta que no era suficiente y creyendo que con flete y pasaje de los puntos que iba tocando podría sostenerlo, extendiendo la línea hasta el (Continúa…)

En junio de 1912, hubo elecciones federales para conforman el poder legislativo. Por Guanajuato se integró la Diputación para la XXVI Legislatura Federal. En este tema, Manuel M. Moreno en su obra “Historia de la Revolución en Guanajuato”, menciona que fueron 18 los distritos27 que eligieron a sus representantes. Acámbaro era el número 13 y como Diputado Propietario fue electo Manuel Castelazo Fuentes y como suplente, Francisco de P. Mendoza.
(Sigue…) poblado de Jerécuaro…, pidió al Gobierno Federal la ampliación de la concesión que tenía para llegar al punto indicado, pero su fracaso fue el mismo, ya que no pudo lograr ni pasaje ni carga suficiente que le dieran vida al mencionado Ferrocarril. “En Querétaro, algunos hacendados formaron una Compañía y consiguieron una concesión para hacer un Ferrocarril entre el Mineral de Pozos y Jerécuaro, pasando por Querétaro, y comenzaron con éxito su construcción porque los socios eran dueños de las haciendas por donde iba a pasar el Ferrocarril. “Constituidos en Compañía aquellos Señores de Querétaro y sabiendo que el señor Yamedo ya tenía construidos algunos kilómetros de vía, lo invitaron para que su Ferrocarril también ‘tocara’ la ciudad de Acámbaro y Jerécuaro, (y) para tal fin le ofrecieron la gerencia de la Compañía. El señor Yamedo se vio halagado y como efectivamente su capacidad era lo suficientemente fuerte para asumir la Gerencia, la aceptó y le dieron amplias facultades para que organizara de la mejor manera (el Ferrocarril), poniendo a su disposición por dos ocasiones el dinero suficiente para la compra de maquinaria, locomotoras y riel para continuar tendiendo (la vía o el propio) riel. “El nuevo Gerente compró desde luego 3 locomotoras alemanas marca «Coplen», 50 furgones de carga y 7 coches de pasajeros, maquinaria de primera para la instalación de un Taller para la conservación del equipo, nombró desde superintendente, maestro mecánico y jefes de estación, (que eran) los necesarios para el recorrido desde la estación inicial, Guadalupe, (hasta) San Lucas, El Fresno, Jerécuaro, San Pablo, San Ignacio, Salto de Peña, Belén y La Nopalera, iniciándose un viaje redondo diario. Salía de Guadalupe a las 7 de la mañana para regresar el mismo día a las 5 de la tarde, y como ya era numeroso el pasaje que viajaba en este Ferrocarril, su Gerencia con la de Ferrocarriles Nacionales de México hicieron un Convenio para que la máquina de los FF.CC. que operaba en el patio diariamente fuera a recibir el pasaje, llevando un coche de pasajeros. “Los trabajos siguieron a ritmo acelerado y el Ferrocarril logró que tocara los puntos de La Salitrera, Ojo de Agua y El Astillero de Agustinos. Entre el personal que se tiene conocimiento, figuran: El señor Miguel Fuentes, que era conductor; Crescencio Bernal como maquinista; fogonero, Canuto Núñez: garrotero, Cleto Martínez y como jefe de estación, el Sr. David Del Llano, quien después fue nombrado Gerente cuando intervinieron los trabajadores el Ferrocarril para recuperar sus salarios. “El auge que se vió claramente en la marcha ascendente del Ferrocarril (en la ruta de) Acámbaro-Jerécuaro-Querétaro a Pozos, se eclipsó rápidamente, pues el señor Yamedo no tuvo la visión administrativa para mantener activa la producción y conservación del Ferrocarril y el crédito que había otorgado el Banco Nacional a la empresa. Comenzó a cargarse de intereses y como no se amortizaba ninguna cantidad por el préstamo, la institución bancaria tuvo que embargar los bienes de la empresa y los trabajadores no percibían (el) pago de sus salarios hasta que los propios trabajadores de acuerdo con el Banco, intervinieron el Ferrocarril para recuperar sus salarios. Y fue cuando nombraron al Sr. David Del Llano (como) Gerente, quien estando al frente de la empresa, logró hacer convenios con los hacendados por donde pasaba el Ferrocarril para que sacaran el producto de sus cosechas a cambio de que ellos ayudarían a los trabajadores con durmiente(s) para que no se entorpecieran sus actividades. “Los Señores de Querétaro, miembros de la Compañía, queriendo apoderarse de todo lo que poseía la empresa, incluso del capital intervenido del señor Yamedo, que ya se había retirado a la Ciudad de México, dejando en manos de los trabajadores la administración a él encomendada, buscaron la forma de que el Banco rematara para después comprar el propio Ferrocarril por meditación de terceras personas. Su labor de destrucción fue acelerándose recurriendo hasta el sabotaje, al grado de que los trabajadores se vieron arruinados en su fuente de empleo y después para nadie sirvió el mencionado Ferrocarril…, fue desmantelado el taller…, las máquinas y a la postre, el Banco no recuperó su dinero, no obstante haber vendido todo el riel y como chatarra, las máquinas y furgones y toda la maquinaria del taller. “Fue así como terminó una empresa que fue fulgurante su nacimiento, porque llenó de esperanza a muchos trabajadores…, (pero que) su caso fue de tragedia y desolación.” 27.- M. Moreno, Manuel; “Historia de la Revolución en Guanajuato”; Ed. Talleres Gráficos de la Nación; México, 1977, p. 100-101

Mapa: Ferrocarríl Acámbaro-Querétaro, en: Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso. La Reforma Agraria en Acámbaro, Guanajuato (1915-1941); Ed. INEHRM y Secretaría de Gobernación; México, 1993, p. 51

Escultura a Emiliano Zapata; Patio Cívico de la CNC, Acámbaro, Gto.

Un año más tarde, en 1913, un hecho relevante para Guanajuato fue el Golpe de Estado de Victoriano Huerta en contra Madero. Sus fuerzas militares dominaron la entidad a lo largo de año y medio. Guanajuato fue recuperado por los Constitucionalistas el 5 de agosto de 1914. Manuel M. Moreno, comenta que “el Gobernador Rómulo Cuéllar, en su relativamente breve permanecía al frente de los destinos del Estado, rindió ante la Cámara Local, dos informes de labores; el primero tuvo lugar el 15 de septiembre de 1913…”, en donde refiere “a las acciones de guerra libradas en territorio guanajuatense durante los meses de mayo, junio y varias fechas de julio…”, y “entre cuyos enfrentamientos figuraba uno en Irámuco, municipio de Acámbaro”28. En el segundo informe, rendido el primero de abril de 1914, el General Cuéllar proporcionaba datos como los siguientes: “... el 24 de septiembre de 1913, el capitán Esteban Frutos, Jefe Auxiliar de Santiago Maravatío, unido a los vecinos de Emenguaro, recuperó el pueblo de Pejo que se encontraba en poder del jefe revolucionario Gonzalo Peña…”, y en octubre 3, hubo enfrentamientos en Irámuco, municipio de Acámbaro”29. Asimismo Francisco J. Meyer menciona sobre estos meses de lucha social en Guanajuato, que “entre octubre de 1913 y enero de 1914 tenemos una presencia rebelde muy activa en el municipio de Acámbaro, especialmente en su zona limítrofe con Michoacán. Las poblaciones de Irámuco y de Pejo fueron ocupadas durante temporadas largas por contingentes antigubernamentales; a finales de septiembre, un grupo progubernamental compuesto por personas de Emenguaro, poblado del vecino municipio de Salvatierra y del cercano Santiago Maravatio, comandados por el de este último, Capitán Esteban Frutos, combatieron en Pejo a una partida rebelde al mando de un líder llamado Gonzalo Peña, que se sabia posesionado de la población”30. Y ahonda sobre este corto periodo, destacando que “en la segunda mitad de enero de 1914, un contingente del 16 Regimiento Federal de Caballería, acuartelado en Acámbaro, combatió a un grupo comandado por Roque Alanís, contrario al Gobierno que ocupó la población de Pejo. Se puede conjeturar que la gavilla de Alanís llevaba en Pejo el tiempo suficiente como para conseguir parapetos de defensa, los cuales resultaron eficaces en diciembre de 1913 cuando un contingente gubernamental enviado para combatir a los rebeldes fue sorprendido y derrotado, pero que en el segundo intento gubernamental por desalojar a los concentrados en Pejo ya fueron poco útiles. De acuerdo con el Comandante Federal, Capitán Epigmenio Martínez, las tropas del gobierno triunfaron completamente sobre su enemigo, dispersándolo y causándole un número no determinado de bajas, entre las que se contaron la del comandante rebelde Alanís...”. Otro encuentro de armas en territorio acambarense tuvo lugar en el paraje llamado Barranca del Muerto, cuando en la quincena de febrero de 1913 se enfrentaron fuerzas gubernamentales, al mando del Capitán Gazcón, en contra de un contingente rebelde comandado por el líder Leocadio Flores; los insurrectos fueron derrotados y dispersados…”31 En relación al año de 1914, el investigador Francisco Javier Meyer destaca que “la crisis final del régimen huertista en la entidad dejó graves problemas de todo tipo y se dio a
28.- Op. Cit., p. 115 29.- Op. Cit., p. 116 30.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria…”, p. 63 31.- Op. Cit., p. 63

finales de 1914, cuando fuerzas antihuertistas provenientes de Jalisco (Ejército Constitucionalista del Noroeste, comandado por el General Álvaro Obregón), de San Luis Potosí (Ejercito Constitucionalista del Noreste, al mando del General Pablo González y la Segunda División del Centro, bajo las órdenes del General Jesús Carranza) confluyeron en Guanajuato en la ruta rumbo a la capital del país…”32, abarcando un periodo de junio a agosto de 1914. Debido a ello, “los Ejércitos Antihuertistas procedentes de San Luis Potosí ocuparon San Felipe, Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende, Guanajuato, Empalme, en ruta a Querétaro con incursiones en Celaya y Acámbaro. Todas estas maniobras fueron tan rápidas que cortaron la retirada del General (Rómulo) Cuéllar, quien opuso resistencia en la ciudad de Guanajuato en contra de las fuerzas constitucionalistas al mando de Alberto Carrera Torres”33. De igual forma, sobre la presencia de los Constitucionalistas de Acámbaro, precisa que este lugar fue ocupado “…el 1 de agosto de 1914 por un contingente Constitucionalista de la Segunda División del Cuerpo del Ejército del Noreste, al mando de Francisco Munguía. La fuerza Constitucionalista que llegó a Acámbaro iba al mando directo del General Andrés Saucedo…”34 Manuel M. Moreno menciona que las fuerzas del General Francisco Munguía, de la Segunda división del Ejercito del Noreste, tras ocupar Querétaro el 28 de julio de 1914, “…ordenó la movilización de fuerzas al mando del General Andrés Saucedo sobre la Ciudad de Celaya que cayó en el poder de los revolucionarios el día 30 del mismo mes; y dos días más tarde, entraron triunfantes a la ciudad de Acámbaro” 35. Meyer señala que a los Constitucionalistas, la población acambarense los llamó popularmente “carranclanes”, mismos que “impusieron préstamos forzosos y no pagaderos a los ricos de la población ...”36, y se destaca que “…el más famoso (de los prestamos impuestos) fue el saqueo hecho a José de Jesús Álvarez del Castillo, poderoso propietario de la gran hacienda de Andocutín, este personaje, hombre de tacañería legendaria y con muchos recursos económicos, fue obligado a portar una gran cantidad de monedas de plata al Ejército Constitucionalista”. Narradores (de la época) sostienen que “…enfermó ligeramente por la impresión de haber sido saqueado, pero que se vanaglorió porque los soldados no habían localizado el depósito de monedas de oro, mismo que le permitió seguir siendo considerado uno de los hombres más ricos de la región…” 37 En el marco del movimiento revolucionario y al término de la Convención de Aguascalientes de fines de 1914, la facción carrancista de la lucha armada “siguió identificándose como constitucionalista”38, y con ello, muy seguramente, la que estuvo en Acámbaro el 1 de agosto de ese año. Por cierto, en Acámbaro y a manera del ideal
32.- Op. Cit., p. 64 33.- Op. Cit., p. 65 34.- Op. Cit., p. 65 35.- M. Moreno, Manuel; “Historia de la Revolución en Guanajuato…”; p 121 36.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”, p. 65-66 37.- Op. Cit., p. 65-66 38.- Op. Cit., p. 66. La tradición oral del pueblo de Acámbaro ha comentado que el Centauro del Norte, Francisco Villa, cuyo nombre original era Doroteo Arango, estuvo en 1914 en la ciudad. Fue hospedado en el entonces Hotel “Internacional” que se localizaba frente a la Estación del Ferrocarril, incluso, se relata que provocó una riña con lugareños. El dato fue comentado en el periódico local “La Prensa de Acámbaro, Gto.”, en el año 2000.

campesino representando por el General Emiliano Zapata durante la Revolución Mexicana y las luchas revolucionarias en el bajío guanajuatense, se tiene hoy en día la “Casa Agraria”, dependiente de la Confederación Nacional Campesina (CNC). Está ubicada en la esquina de las calles Madero y La Soledad. En el patio cívico y público hay una estatua 39 en honor al “apóstol del agrarismo mexicano”. Para el mes de enero de 1915, el Coronel Abel Serratos, Gobernador y Comandante Militar de Guanajuato, trasladó los poderes, ejecutivo y judicial a León; esta localidad, fue provisionalmente capital de la entidad. En mayo de ese año, al nombrarse Gobernador y Comandante Militar a José Siurob, Guanajuato recobró el carácter de la ciudad capital. Siurob por cierto, trató de reconstruir al Estado y, entre otros avances, en educación “se fundaron cinco normales regionales en Celaya, Salamanca, Acámbaro, Irapuato y Silao…”40 Entre los meses de abril y julio del mismo año de 1915, el general Álvaro Obregón derrotó a los villistas en las Batallas de Trinidad, Celaya, Guanajuato, Santa Ana y León. En la región de Acámbaro hubo batallas entre tropas constitucionalistas y convencionistas41. Juan Guerrero42 refiere que el 4 de abril de 1915, Obregón inició su marcha hacia Celaya. Francisco Villa estaba en Irapuato. De Obregón, Juan Guerrero señala que “...llegó a Celaya con las infanterías, la artillería y la brigada de caballería. El resto de las caballerías las dividió en dos columnas, una de ellas se dirigió a Acámbaro y la otra fue destacada en Dolores Hidalgo con instrucciones de ocupar esa plaza y cortar las comunicaciones hacia San Luis Potosí”43. Meyer comenta al respecto que una de las columnas dispuestas por Álvaro Obregón, “…la primera (estaba) al mando del General Alejo G. González, que avanzaría sobre Acámbaro a cortar la vía del ferrocarril entre Celaya y Morelia, capital del Estado de Michoacán, para evitar que las fuerzas reaccionarias que se encontraban en esta última plaza, al mando del General Federal, Prieto, pudiera hacer un movimiento rápido por ferrocarril hasta Celaya, donde conecta dicha vía con la del (FC) Central…” 44, y pudiera dañar la retaguardia de los obregonistas”. De esta forma, “los generales Alejo G. y Alfredo Elizondo ocuparon la plaza de Acámbaro con 2000 soldados; una vez cumplidas las órdenes que llevaban, se incorporaron a Celaya el 7 de abril …” 45 A Alejo González y Alfredo Elizondo, obregonista, “se les incorporó con sus fuerzas el general Joaquín Amaro, procedente de Michoacán”46, posteriormente, Obregón y Villa libraron dos batallas el 6 y 7 de abril y del 13 al 15 de ese mismo mes. El día 3 de
39.- Comité Municipal de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Esq. de Madero y La Soledad; año de 1997, Acámbaro, Gto. 40.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato…”, p. 179 41.- “Guanajuato. Historia y Geografía”; S.E.P., 1996, p. 144 42.-Guerrero, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas; México, 1998, p.155 y 156 43.- Op. Cit, p. 155-156 44.-Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”, p. 67 45.- Op. Cit., p. 68 46.- M. Moreno, Manuel; “Historia de la Revolución ….”, p 142

junio de 1915, en un combate, el sonorense perdió un brazo. Durante la segunda batalla entre obregonistas y villistas en Celaya, del 13 al 15 de abril de 1915, Meyer resalta que “…las fuerzas del general Joaquín Amaro del Ejercito de Operaciones fueron las encargadas de vigilar el empalme ferroviario de Acámbaro, pues el general villista Rodolfo Fierro hacia correrías depredatorias entre Querétaro y Valle de Santiago; sin embargo, las tropas villistas no se aparecieron por Acámbaro y el contingente del general (Joaquín) Amaro regresó sin novedad a Celaya…”47, el último día de la segunda batalla, el 15 de abril. Pero aun así, en Acámbaro, en una de sus áreas periféricas, hubo un hecho que aún hoy algunas personas deben recordar. Juan Errejón Álvarez en su libro “Casos y Cosas verídicas de Acámbaro sin comentarios”, alude en torno a los días de los combates de Celaya y explica que cuando eso sucedió, “…se desplazan fuerzas numerosas (a Acámbaro) y llegaron varios miles de hombres maltrechos, cansados y vencidos; y unas horas después, dos hombres venidos del norte, de aquellos de camisas rayadas de blanco y negro, lanzaron sus caballos al galope, audazmente, por el Puente de Fierro (en la salida a Parácuaro) y disparando sus armas los ponen en fuga, sin darles tiempo siquiera a echar mano de sus caballos que acaban de desmontar; a poco de llegar por el Puente de Piedra el grueso de la columna y hacen en las calles una verdadera carnicería. Los fugitivos, presa de pánico, buscan la salida de San Antonio; atropelladamente corren cuesta arriba del Cerro seguidos muy de cerca por los “rayados” que hacen blanco certero. Desde la azotea, vemos cómo caen a cada momento cientos de hombres que desesperadamente pretenden llegar a la cima; sólo unos cuantos tienen la huida y parapetados tras las peñas contestan el fuego de sus perseguidores. A esto le dicen (en Acámbaro) el combate de Colín, pero fue, en verdad, una espantosa carnicería”48. Sobre el periodo de la Revolución Mexicana en Acámbaro, y tal vez con mayor frecuencia a los días y los meses posteriores a las batallas de Celaya de mediados de 1915, Juan Errejón, sin “H”, añade que “recuerdo que el pueblo fue odiado implacablemente por un cabecilla llamado Raya, lo mismo que por aquel otro de trágica memoria en Michoacán que el solo nombre de (José Inés) Chávez García llenaba de pavor a las gentes. Cuando entraba Raya (al pueblo), el comercio era saqueado, allanadas las casas y pacificas gentes eran secuestradas o fusiladas. Por ocupar un punto estratégico, Acámbaro fue de los más duramente castigados en la Revolución y dio su contingente en muchas vidas cegadas y en grandes intereses perdidos, muchos hombres y jóvenes de todas las clases sociales se lanzaron a la revuelta…”49
47.- Meyer Cosio, Francisco Javier; “Tradicion y Progreso…”, p. 68 48.-Errejón Álvarez, Juan; “Casos y Cosas Verídicas de Acámbaro Sin Comentarios”; S/ Ed., 2ª. Impresión; México, 1986, p. 1 y 2 49.- Op. Cit, “S/ P”… En la obra de Mónica Blanco “El Movimiento Revolucionario de 1910-1913” -Ed. La Rana, Colección “Nuestra Cultura”; Gobierno del Estado de Guanajuato, 1ª. Edición, julio de 1998, p. 102-, se menciona que Inés Chávez García, “célebre bandolero originario de la región de Puruándiro…, actuó en el Bajío a partir de 1911…, y tuvo gran auge entre 1917 y 1918, cuando logró dominar una parte considerable del territorio de la (misma) región”. De esta obra se desprende que Chávez tenía sus centros de operaciones en la finca denominada “Troncón Prieto”, en el Distrito de Zinapécuaro, y a orillas de la Laguna Verde, en donde sus seguidores activos se dedicaban a la caza y a la siembra de maíz y trigo.

A su vez y en torno a la Hacienda, Meyer comenta en su obra que el año de 1915 “…fue crucial para el agrarismo acambarense, pues el 20 de noviembre cuando la comunidad indígena de Tócuaro, tomando como base la Ley Carrancista del 6 de enero, solicitó al gobierno la restitución de sus tierras…, así comenzó el proceso… (del) desmantelamiento de la hacienda en Acámbaro…”50 En el texto de “Breve Historia de Guanajuato”, se detalla sobre el reparto agrario en Acámbaro que “durante la gubernatura de Siurob, se inicio la reforma agraria en Guanajuato. Al amparo de la Ley Agraria de enero de 1915, que los campesinos de la región llamaron “de los Santos Reyes”, la comunidad indígena de San Mateo Tócuaro, en Acámbaro, solicitó la restitución de sus tierras comunales, incorporadas a las haciendas de San Antonio, San Isidro y Jaripeo. Siurob dictaminó la restitución de 2,525 hectáreas a Tócuaro, sin embargo, cuando la Comisión Nacional Agraria revisó el caso, encontró que la documentación presentada por los indígenas de Tócuaro era deficiente. Así el dictamen del Gobernador de Guanajuato fue revocado y el Presidente (Venustiano) Carranza dispuso que los ejidatarios de Tócuaro tenían derecho ejidal a un sitio de ganado mayor en una extensión de poco más de 1,755 hectáreas. Un curso similar siguió la reclamación del pueblo indígena de Irámuco, también en Acámbaro. Los solicitantes consideraban tener derecho a dos sitios de ganado mayor y 16.5 caballerías de tierra (aproximadamente 3,550 hectáreas). La Comisión Local Agraria y el Gobernador dictaminaron favorablemente. Sin embargo, el Presidente Carranza revocó la acción restituida de Siurob y dotó a Irámuco con solo 565 hectáreas. Ambos casos muestran que la actitud pro-agrarista de Siurob ya no comulgaba con el carrancismo…”51 Siurob fue destituido por Carranza a fines de 1916. En ese año, pese a toda la situación social y política, Acámbaro era de un clima de mayor tranquilidad y para entonces, la figura jurídica y política local era ya la de los Presidentes Municipales. En el panorama nacional figuraba un proyecto de una nueva Constitución que sustituiría a la de 1857, asunto que quedó definido entre fines de 1916 y comienzo de 1917. Pero antes, el 22 de octubre de 1916, en Guanajuato tuvieron lugar las elecciones para Diputados al Congreso Constituyente de Querétaro. En ese proceso de elección, la entidad participó activamente y los habitantes de los diferentes Distritos, incluyendo al décimo tercero de Acámbaro, nombraron a sus representantes populares. Por Acámbaro asistió al Congreso Constituyente de 1917 el Lic. Fernando Lizardi, quien fungió como propietario; el suplente fue David Ayala52. Lizardi se distinguió por una brillante oratoria 53. Manuel M. Moreno describe a Fernando Lizardi de la siguiente forma: “Abogado. Nació en la Ciudad de Guanajuato el 23 de mayo de 1883. Fue hijo del Licenciado Manuel Lizardi, quien fungió como Gobernador del Estado de Guanajuato del mes de agosto de 1877 al mes de enero de 1878, durante el transcurso de una breve licencia que se le concedió al Gobernador Constitucional, Coronel Francisco Z. Mena para separarse del cargo. Un hermano suyo, el Licenciado Víctor José Lizardi, fue el primer Gobernador de Guanajuato electo
50.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”, p. 69 51.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato…”, p. 181 52.- M. Moreno, Manuel; “Historia de la Revolución…”, p. 173 53.- Op. Cit, p. 174

por el pueblo al triunfo de la Revolución Maderista. Hizo sus estudios primarios en una escuela particular de la Ciudad de Celaya, y los preparatorios y parte de los profesionales en el Colegio del Estado. En 1901 pasó a continuar su carrera de Abogado a la Escuela Nacional de Jurisprudencia en la de México, obteniendo su titulo tras un brillante examen profesional sustentado el 11 de septiembre de 1906. Regresó a la provincia para dedicarse al ejercicio de la abogacía, radicándose en la ciudad de Celaya en donde instaló su bufete, asociado con el Licenciado Enrique Colunga. Tomó parte en el movimiento armado a que convocó el señor Madero contra la dictadura de Díaz. Al frente de un grupo de decididos revolucionarios ocupó las plazas de Cortazar, Celaya y otras poblaciones circunvecinas. Después del cuartelazo de Huerta, se incorporó a las fuerzas constitucionalistas, acompañando al Primer Jefe cuando éste estableció su Gobierno en el Puerto de Veracruz. En el Congreso Constituyente actúo como primer secretario de la mesa directiva. Fue secretario de Gobierno en el Estado de Hidalgo, abogado consultor del Gobierno de Tamaulipas y Director de la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Profesó en este plantel las cátedras de Introducción a la Ciencia del Derecho y Derecho Público, entre otras. Formó parte de numerosas comisiones revisoras de leyes. Murió el día 11 de septiembre de 1956 en la ciudad de México” 54. Como se aprecia, Acámbaro contó con un Diputado Constituyente en una persona originaria de la capital del Estado, no del municipio ni del Distrito que le dio el sufragio. Su trabajo legislativo empero, fue relevante. Una de las destacadas acciones de Fernando Lizardi es comentada en la “Monografía de Apaseo el Grande” de José G. Buenrostro y José Antonio Buenrostro -Ed. Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, abril, 2002, p.55-, en donde se menciona que el Congreso Constituyente se reunió en la ciudad de Querétaro. Una vez instalado, “…en la XXIX Sesión Ordinaria, la diputación queretana propuso al pleno un punto de acuerdo basado en el hecho de que la pequeña superficie del Estado de Querétaro, era a su parecer indigna de su relevancia pasada y presente en el acontecer nacional”. Y agregan: “La Diputación queretana propone entonces agrandar la superficie del Estado de Querétaro, sumándole las superficies de los municipios guanajuatenses de Jerécuaro, Chamacuero, Apaseo, San Miguel de Allende y San José Iturbide y del municipio mexiquense de Jilotepec. En la sesión del 5 de enero de 1917, los diputados guanajuatenses licenciados Don Fernando Lizardi y Don Enrique Colunga defienden victoriosamente la pertenencia de los antedichos municipios al Estado de Guanajuato”. Por fortuna, una vez más Guanajuato se mantuvo unido en sus municipios y nuevamente, Acámbaro había sido excluido de ese proyecto de anexión por parte de las autoridades de Querétaro al no figurar en la lista. En 1824 el cabildo acambarense solicitó su incorporación a esa entidad y fue rechazada. Tal vez si la idea de ese año hubiera prosperado a favor de los queretanos, el propósito de anexión de 1917 hubiera tenido más éxito con el pretexto de unir “a su municipio lejano de Acámbaro” con el resto de “su” región. Sin embargo, en 1917 las autoridades y el pueblo de Acámbaro comenzaron una nueva etapa. La Carta Magna fue promulgada el 5 de febrero de ese año 55 por el Constituyente de Querétaro, estando Venustiano Carranza al frente del país. En Guanajuato
54.- Op. Cit, p. 178 55.- Autores Varios; “El Hombre en la Historia…”, p. 227

por consiguiente, se modificó la Constitución56 local para adecuarla a la de la República y se legisló57 para elegir mediante el voto popular a las autoridades municipales. Manuel M. Moreno comenta al respecto que “los Ayuntamientos venían funcionando ya normalmente desde el primero de octubre…” de 1916, “debiendo terminar su ejercicio el 31 de diciembre de 1917, conforme a lo dispuesto en la convocatoria expedida con fecha (del) 12 de junio de 1916 para las elecciones municipales…” en ese mismo año, y en cumplimiento de lo establecido por la Ley del Municipio Libre…”58 La vida política del municipio en Guanajuato adquirió una renovada dimensión, por lo que los ciudadanos pudieron elegir a sus gobernantes. La Constitución de 1917 instituyó el Artículo 115 sobre el Municipio Libre.

1.3.- El surgimiento del ejido en Acámbaro, la Ley y la Reforma Agrarias: 1915- 1941. La ley y la Reforarias a nivel nacional cambio el panorama
En Acámbaro, el reparto agrario, de acuerdo con Francisco Javier Meyer, tuvo verificativo entre 1915 y 1941. En la región de Acámbaro las haciendas quedaron reducidas a una mínima porción de terreno y sus propietarios pasaron a ocupar únicamente el área de la propiedad privada, es decir, lo que es la casa-habitación. No obstante, en esta etapa, Meyer comenta que los asentamientos indígenas pugnaban por la restitución de sus tierras comunales que habían perdido ante la propiedad privada de la hacienda. Los hacendados estaban organizados en “cámaras agrícolas”. En las haciendas había un administrador y peones acapillados y eventuales, incluyendo los aparceros; ante este panorama, Meyer señala que “en Acámbaro de las postrimerías del siglo XIX hasta por lo menos en los años cuarenta de este siglo (XX)…, la propiedad rural era el sector más importante de la economía y su carácter era principalmente privado, aunque existan importantes núcleos indígenas que explotaban la tierra comunalmente”59. Para el periodo del reparto agrario en Acámbaro y la creación del ejido, Meyer distribuye al municipio en cinco zonas o regiones: La Mesa de Parácuaro, Los Agustinos, Andocutín, Valle de Acámbaro y Oriente. Sobre la Mesa de Parácuaro, destaca que “la tenencia de la tierra acambarense fue dinámica y tuvo uno de sus fenómenos más relevantes en el caso de la hacienda de San Cristóbal…”60 con una extensión calculada “en casi 6,000 has, es decir, la segunda más grande del municipio; la calidad de su tierra se distinguía por el riego y el temporal de primera. San Cristóbal estaba situada al norte de la cabecera municipal…”61
56.- Op. Cit, p. 145 57.- Op. Cit, p. 145 58.-M. Moreno, Manuel; “Historia de la Revolución en Guanajuato…”, p. 162 59.- Meyer Cosio, Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”, p. 72-73 60.- Op. Cit, p. 74 61.- Op. Cit, p. 74

Mapa: Sitios de Enfrentamientos entre Constitucionalistas y Convencionistas, citado en: Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, p. 78

Imagen del Hotel “Internacional”, Ubicado Frente a la Estación del Ferrocarril, Inicio del Siglo XX; Acámbaro, Gto.

Mapa: Reforma Agraria, Regiones de Acámbaro, en: Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso. La Reforma Agraria en Acámbaro, Guanajuato (1915-1941); Ed. INEHRM y Secretaría de Gobernación; México, 1993, p. 26

Mapa: Haciendas de Acámbaro por Regiones, en: Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso…”, p. 75

En Cuanto a la Sierra de los Agustinos, el investigador indica que “al norte de la Mesa de Parácuaro tenemos a la región Agustinos (precisamente), en donde se encontraba nada más una hacienda, pero de gran extensión, llamada Monte de los Agustinos con un poco más de 5,800 has. de superficie”62. Asimismo estaba Andocutín, en donde “se localizaba la hacienda más extensa del municipio, y una de las más grandes del Estado de Guanajuato…”63, (y)… tenía 9,000 has. de las 11,650 que sumaban las cinco grandes propiedades ubicadas ahí…”64, además de que integraba a “las antiguas comunidades indígenas de Acámbaro, Tócuaro e Irámuco.”65 Estaba de igual forma el denominado Valle de Acámbaro, cuya “…hacienda de mayor extensión se llamó San Juan Viejo, la cual de acuerdo con su propietario, el norteamericano Gorge T. Braniff, tenía 3, 613 has. de extensión…” 66, a pesar de ello, “las autoridades agrarias mensuraron la propiedad durante el cardenismo y emitieron como dictamen que la finca medía en realidad 4, 656 has…” 67. “Dentro del fértil, irrigado y comunicado Valle de Acámbaro nueve propiedades concertaban casi 10,000 has…” 68 La hacienda de Inchamácuaro fue otra de las más relevantes del propio Valle. Por último, en la región del Oriente del municipio, “había nueve grandes propiedades agrarias. La mayor hacienda de esta región era Santa Inés, bien comunicada por ferrocarril y caminos carreteros con la Ciudad de Acámbaro”69. Para 1927, esta Hacienda “constaba de 4,606 has. En terrenos de diversas calidades…”70. Otra hacienda importante fue San Antonio con más de 3,700 hectáreas. Y así como la reforma y el reparto agrarios, la hacienda no tuvo más vida en la región del bajío ni en Acámbaro, de ahí que Meyer precise que “ninguna gran propiedad acambarense sobrevivió…, más allá de la década de los (años) cuarenta”71. Actualmente sólo quedan algunos viejos “cascarones” de los que fueron estos sitios en su época de esplendor, que abarcó del siglo XVIII al XX. Meyer subraya que “…uno por cada cuatro acambarense vivía bajo el régimen ejidal. Al final del reparto agrario, el 25 por ciento de ellos vivían y trabajaban tierras propiedad de la Nación, ocupándolas en usufructo”72. El 10 por ciento de los habitantes del municipio, sin duda eran los usufructuarios directos de las parcelas ejidales”73. En cuanto al ferrocarril, la ruta de las vías pasó por tierras que no eran ejidales al terminar la Revolución Mexicana primero, y después con el reparto agrario propiamente, cambió la vida social, política, económica y cultural del país, lo mismo que Guanajuato y Acámbaro, incluso surgieron problemas de bandolerismo y asonadas militares debido a la
62. Op. Cit, p. 78 63.- Op. Cit, p. 80 64.- Op. Cit, p. 82 65.- Op. Cit, p. 82 66.- Op. Cit, p. 83 67.- Op. Cit, p. 83 68.- Op. Cit, p. 86 69.- Op. Cit, p. 87 70.- Op. Cit, p. 87 71.- Op. Cit, p. 74 72.- Op. Cit, p. 190 73.- Op. Cit, p. 190

lucha por el poder entre diferentes grupos políticos a nivel nacional. Al respecto, Gerardo Sánchez Díaz y Ramón Alonso Pérez Escutia comentan que “con motivo de la sublevación de los militares que apoyaban las aspiraciones políticas del general Álvaro Obregón, a través del Plan de Agua Prieta, la comarca de Carácuaro (entre otras del bajío) volvió a ser escenario de importantes actividades político-militares. El gobernador Pascual Ortiz Rubio, el 15 de abril de 1920, se pronunció a favor de la sublevación a través de un manifiesto publicado en Morelia en el que declaraba roto el pacto federal, por lo que Michoacán resumía su soberanía como entidad libre, en tanto que el Presidente (Venustiano) Carranza no abandonara el poder”. “Ortiz Rubio fue secundado por algunas tropas adictas a otras que le fueron remitidas por los principales jefes rebeldes, con las que abandonó Morelia ante la presencia de una poderosa columna procarrancista comandada por el General Bruno Neyra, quien tenia instrucciones de aniquilar la sublevación de Michoacán a cualquier costo…”. Es así que…”Ortiz Rubio se encaminó con sus simpatizantes hacia la abrupta Tierra Caliente…”74, estableciendo “su cuartel general en la apacible hacienda de San Antonio de las Huertas…”75. Desde la hacienda, se refiere, Pascual Ortiz Rubio emitió un decreto que lo autoproclamó Gobernador y Comandante Militar en Michoacán con el grado de General, pidió el apoyo de los Ayuntamientos y en Nocupétaro dio a conocer otros derechos para exhortar a los burócratas de las diferentes dependencias federales a apoyar su causa. Por último “a finales de abril de 1920, cuando la rebelión amparada en el Plan de Agua Prieta se consolidó, el Gobernador Ortiz Rubio salió de la porción sureste de la Tierra Caliente de Michoacán para regresar a Morelia, la cual fue evacuada apresuradamente por las tropas de Bruno Neyra, al que más tarde dieron alcance en Acámbaro una coalición de fuerzas obregonistas dirigidas por Renterías Luviano, propinándoles una decisiva derrota. El movimiento había triunfado así en Michoacán…”76. Y ciertamente, triunfó el Plan de Agua Prieta de Michoacán, pero siendo estrictos, ese objetivo se alcanzó en Acámbaro, Guanajuato, al detenerse a Bruno Neyra por el General José Rentería Luviano. Pascual Ortiz Rubio por su parte, tenía lazos familiares en la vecina localidad de Zinapécuaro, Michoacán, y particularmente conocía bien la región del bajío, incluyendo Acámbaro. En cuanto a Acámbaro, en 1921 y según el Censo de ese año, en el municipio “…había aproximadamente 135 localidades, éstas se componían de una ciudad, un campamento del ferrocarril, dos pueblos, 18 haciendas y 113 ranchos” 77. Además, “la principal ocupación siguió siendo la agricultura, seguida por el comercio y la industria. Casi por partes iguales, urbano y ranchero, el municipio de Acámbaro para 1921 era mayoritariamente pobre, joven, analfabeta, labriego y católico; las minorías eran ricas, propietarias y con numerosos años de educación institucional”78. A su vez, en el municipio de los años de 1918, 1923 y 1926 surgieron nuevas panaderías por miembros de las familias Loeza y Silva79, algunos de
74.- Sánchez Díaz, Gerardo y Pérez Escutia, Ramón Alonso; “Carácuaro de Morelos. Historia de un Pueblo de la Tierra Caliente”, Morevallado Editores, UMSNH, Instituto de Investigaciones Históricas; Morelia, Mich., México, 1994, p. 143. 75.- Op. Cit, p.144 76.- Op. Cit, p.145 77.-Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria…”, p. 90 78.- Op. Cit, p. 91-92 79.-Silva Ibarra, Juan; “La Creación del Pan Grande…”, p. 1 y 2

los pioneros locales de esta actividad. El señor Abraham Silva López es nombrado en 1926 como “mayordomo”80 de la fiesta regional anual en honor a la Virgen del Refugio. La celebración que a la fecha organizan los panaderos el 11 de julio es la conocida como “La Octava”81. En 1935 al morir el señor José Natividad Loeza Novoa 82, establecieron su panadería en la avenida Primero de Mayo No. 797 los hermanos Carlos, Heriberto y Samuel Silva Loeza. Y siguieron con una tradición familiar panadera que duraría todo el siglo XX. En 1937 se introduce al sector panadero el uso de la levadura de cerveza 83 que sustituyó a la del pulque, lo que hace más controlable la fermentación de las masas. En ese mismo año, surgió la fórmula del “pan ranchero”84. Hasta entonces sólo se elabora el “pan de leche”85, el “pan de granillo”86 y el “pan de carreta”87. Este nombre del “pan de carreta” es uno de tipo genérico para el pan de masas duras, que actualmente ha desaparecido. Es como el pan de Bocaneo de Zinapécuaro, Michoacán, y el naciente “pan grande de Acámbaro”. Una “molinilla” de fabricación española88 es la que adquieren los hermanos Silva Loeza en 1937 para hacer más homogénea y manejable la masa; y en 1938, una “cortadora”89 para simplificar el proceso de producción. Desde este momento y con la introducción de las primeras máquinas, se revoluciona la técnica del amasado en la panificación que hasta este periodo los panaderos ejecutaban a mano. En lo eclesiástico y para mediados de los años treinta, “queriendo el titular de la Comisaría General para México fijar con precisión los limites de las tres Provincias (eclesiásticas de Michoacán), obtuvo de la Santa Sede, previa aprobación de la Curia General, el Rescripto del 14 de abril de 1934, por el cual a esta (provincia) de San Pedro y San Pablo se le asignaron fundamentalmente los actuales Estados de Michoacán, Guanajuato y Querétaro. Después, por concesión de la Provincia de los Santos, Francisco y Santiago de Jalisco y por Rescripto Apostólico del 11 de noviembre de 1944, el Estado de Chihuahua pasó también a formar parte”90 de la Provincia Michoacana y cuya jurisdicción aún conserva al iniciar el siglo XXI. Previo a lo anterior, en 1924 y debido a la lucha por la sucesión presidencial desde ese año a nivel nacional, en Guanajuato tiene lugar la rebelión delahuertista. Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles eran los candidatos opositores entre sí; en Guanajuato, la sublevación de Huerta fue apoyada por el coronel Miguel Ulloa, jefe del Cuadragésimo Quinto Regimiento de Silao. El Presidente Álvaro Obregón en cambio, logró controlar un conflicto mayor y en Guanajuato, el Gobernador Interino, Arturo Sierra, hizo lo mismo. Sin embargo, ante el problema que enfrentó el Gobierno del Estado, “solo durante unos días quedaron substraídos a su acción Acámbaro, León, Silao,
80.- Op. Cit, p. 2 81.- Op. Cit, p. 2 82.-Silva Ibarra, Juan; “La Creación del Pan Grande…”, p, 2 83.- Op. Cit., p. 2 84.- Op. Cit., p. 2 85.- Op. Cit., p. 2 86.- Op. Cit., p. 2 87.- Op. Cit., p. 2 88.- Op. Cit., p. 2 89.- Op. Cit., p. 2 90.- “Provincia de los Gloriosos Apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán en México”, Álbum; “Panorama Actual de Nuestra Provincia”, Arquidiócesis de Morelia, Mich., (1968), p.30

Ciudad Manuel Doblado, Purísima, San Francisco del Rincón, Salvatierra y Yuriria” 91. Para 1927, hubo elecciones para Gobernador en Guanajuato. Los conflictos afloraron entre Agustín Arroyo, postulado por la Confederación de Partidos Revolucionarios Guanajuatenses, y Celestino Gasca, del Partido Laborista. Finalmente triunfaría Agustín Arroyo en competidas elecciones y violencia, aunque “en Acámbaro y Jerécuaro se suspendieron”92 los comicios. En el año de 1930, la población de Guanajuato se informaba por el Gobierno del Estado de la creación del municipio de Villagrán, integrado con una parte del territorio de Cortazar. Desde entonces y a la fecha, la geografía de la entidad no sufre cambios, salvo problemas que se registran entre comunidades rurales de una localidad y otra. Al concluir el siglo XX sólo había problemas limítrofes entre algunos municipios, pero no por el surgimiento de nuevas ciudades o la promoción de actitudes separatistas en comunidades de Guanajuato. A su vez, entre 1937 y 1938 el Movimiento Sinarquista adquirió fuerza a nivel nacional y estatal. La Unión Nacional Sinarquista integró Comités, algunos de ellos en Guanajuato. El Comité de Acámbaro estaba dirigido por el señor Francisco González 93. Es de citarse que “a mediados de 1938, León era un bastión sinarquista, incluso se conocía como sinarcópolis. Además de León, los municipios con mayor actividad de la UNS en Guanajuato eran Apaseo, Acámbaro, Celaya, Irapuato, Dolores Hidalgo y Comonfort” 94. Por la época, la UNS “participó electoralmente en varios municipios de Guanajuato, sobre todo en León, Acámbaro, Apaseo, Celaya y Dolores Hidalgo” 95. En 1938 y debido a la represión emprendida contra la UNS, esas “acciones cobraron varias vidas en Acámbaro…”96. Además entre 1939 y 1943, las manifestaciones sinarquistas en Guanajuato fueron notorias; en Acámbaro97, hubo 28 manifestaciones y 20, 000 participantes. Por otra parte, con el inicio de la construcción de la presa “Solís” en 1939 98, la actividad panadera adquirió relevancia especial hasta 1949 cuando es inaugurada la magna obra. Los trabajadores que participan en ese plan hidráulico llevaban “pan de Acámbaro” a sus familiares al regresar a sus lugares de origen. El tamaño del producto, diferente al de toda la República Mexicana, constituye y significa hasta hoy una novedad y un apreciado símbolo de la hospitalidad de Acámbaro. Por su calidad y buen sabor, el pan grande de Acámbaro abre las puertas de cualquier sitio. Este hecho reactivó la economía del sector de la panificación.
91.- Autores Varios; “Breve Historia de Guanajuato…”, p. 190 92.- Op. Cit, p. 191 93.- Op. Cit., p. 213 94.- Op. Cit., p. 213 95.- Op. Cit., p. 217 96.- Op. Cit., p. 218 97.- Op. Cit., p. 222 98.- Silva Ibarra, Juan; “La Creación del Pan Grande…”, p.3

1.4.- Acámbaro en el México Postrevolucionario: 1942/1949-50
Francisco Meyer señala que en fechas posteriores a 1941 “ya no hubo reparto agrario significativo”99 en Acámbaro, y que “para 1942 no existía en el municipio ninguna propiedad tipificada como hacienda”100. El investigador precisa que “el 6 de marzo de 1940 se realizó el sexto Censo General de Población en la República Mexicana…" 101, y que “dentro de la Ciudad de Acámbaro radicaba el 40 por ciento de los pobladores de todo el municipio…”102, siendo Los Agustinos la zona más “…agreste y (que) además estaba militarizada”103. Concentraba apenas el 1% de la población del municipio. Para entonces, “el urbanismo creció…”104. Al inicio de los años cuarenta, refiere Meyer, el desempleo en Acámbaro era mínimo y “el analfabetismo masculino llegaba a casi el 50 por ciento, mientras que el femenino a poco menos del 53 por ciento” 105. “El catolicismo mantuvo su vigencia masiva entre los habitantes, con más del 99 por ciento…” de fieles 106. Con base en ello, había una mayor urbanización y la “desaparición de los hacendados, una mayor presencia de pequeños propietarios y una activa vida ejidal” 107. Era una población “exclusivamente católica, joven y analfabeta”108. En el panorama de Acámbaro de esta época, en 1945, “el día 15 de diciembre”109, se inauguró la radiodifusora X.E.G.W. con el lema “La Voz de Acámbaro”, siendo el Ingeniero José Martínez su dueño, mejor conocido como “El Tío Pepe” y para el año de 1947, el maestro Carlos Silva Loeza desarrolló la fórmula del “pan Tallado”110, relativa a la voz “tallar” que designa la acción de refinar la masa de la “molinilla”. Así mismo, unos industriales franceses111 introdujeron en la Ciudad la manteca para la elaboración del popular producto. En el mismo año de 1947, Acámbaro no escapó al problema nacional de la fiebre aftosa112. El exterminio de ganado por este conflicto a través del llamado “rifle sanitario” fue parte del Bajío. “Y sin haber estado de
99.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma…”, p. 189 100.- Op. Cit., p. 189 101.- Op. Cit., p. 189 102.- Op. Cit., p. 189 103.- Op. Cit., p. 190 104.- Op. Cit., p. 190 105.- Op. Cit., p. 192 106.- Op. Cit., p. 192 107.- Op. Cit., p. 192 108.- Op. Cit., p. 192 109.- Ferreira León, Rafael Dr.; “Acámbaro”; Edición Particular, Junio de 1962, p. 194 110.- Silva Ibarra, Juan; “La Creación del Pan Grande…”, p. 3 111.- Op. Cit., p. 4 112.- Soto Correa, José Carmen; “Guerra Fría y Guerra Caliente. La Fiebre Aftosa, México 1947”; Ed. Talleres Disigraf, S.A. de C.V., 1ª. Edición; México, Enero de 1998, p. 11 al 16 y 95 a 97 De la obra de José Carmen Soto Correa se desprende que en 1947 fue detectada la presencia de fiebre aftosa en el ganado vacuno de nuestro país. Según el gobierno de Estados Unidos, la aftosa había llegado a México con la compra de ganado tipo Cebú, procedente de Brasil. En regiones de 16 Estados del país en donde fue “detectada” la enfermedad, se recurrió al uso del llamado “rifle sanitario”. Por las presiones ejercidas de Estados Unidos, el gobierno mexicano dispuso que miles de cabezas de ganado fueran sacrificadas para “controlar” el mal. El ganado era sacrificado de uno o varios balazos, incluyendo al considerado sano o al que podía estar con la posibilidad de algún contagio. Para ello tenia el apoyo de brigadas sanitarias y hasta de miembros del Ejército. La decisión del “rifle sanitario” provocó (Continúa…)

excepción se prohibía todo tipo de ...reunión de personas”113 que vivían en las 16 entidades del país afectadas, en un aparente afán del Gobierno Federal por controlar la enfermedad; incluso, “…se prohibieron las fiestas y exposiciones ganaderas de León y Acámbaro en Guanajuato, la de Aguascalientes, etc.”114. El problema de la fiebre aftosa provocó más temprano que tarde el surgimiento de “…guerrillas campesinas en las zonas que fueron villistas y cristeras, muchas de estas reconocidas como aquella que a raíz de la campaña antiaftosa, operó en el Cerro de Los Agustinos en la colindancia de los Estados de Guanajuato y Michoacán…”115, cerca de Acámbaro. Por la fiebre aftosa, la ganadería y la agricultura se vieron seriamente dañadas en la región. Y más aún, por si esto no fuera poco, en 1948 la lepra representó un serio peligro para la población en el Estado de Guanajuato. Pobreza y marginalidad, entre otros factores, incidieron en este problema, el cual fue atendido en el país con una campaña nacional contra la lepra. En Guanajuato fueron creados algunos centros dermatológicos para su control. Un hecho interesante en cambio, surgió en la ciudad de Acámbaro desde 1918, tan solo un año después de terminada la lucha revolucionaria, al sentarse las bases para formar una banda infantil de música116. El señor Tomás Prado, originario de Durango, vino a esta localidad en 1918 incorporado al Cuadragésimo Segundo Batallón que comandaba el General Alfonso de la Huerta117. Ganándose la simpatía popular debido a su buen carácter, logró que el pueblo escuchara las audiciones musicales que ofrecía los días jueves y domingo de cada semana en las tradicionales serenatas118. No obstante, tuvo que dejar la ciudad, pero al triunfo del obregonismo, se disolvieron las bandas militares119 por razones de ahorro de recursos económicos y el maestro Prado, al quedar sin trabajo, vino nuevamente a Acámbaro. Aquí, con amigos, logró continuar con su obra cultural y pudo consolidar el proyecto de la banda infantil de música. El día Primero de Mayo de 1922 120, Tomás Prado presentó el programa para la primera audición de la banda, logrando un éxito rotundo. El General Álvaro Obregón visitó Acámbaro como Presidente de la República en una ocasión y la banda le dio una audición especial en su honor, siendo de su total agrado por la calidad interpretativa de sus integrantes121. El grupo de pequeños que conformaban la banda continuó con su labor musical a lo largo de cinco años 122, desintegrándose
(Sigue…) numerosas protestas campesinas y el surgimiento de grupos armados, debido a los graves daños causados a la economía nacional. En 1948 y 1949, los médicos veterinarios mexicanos lograron producir cerca de 23 millones de vacunas contra la enfermedad, lo que permitió erradicarla y salvar a otras miles de cabezas de ganado más. La “historia” de esta “guerra caliente” en contra de la economía de nuestro país, en el marco del inicio de una “guerra fría”, de posguerra (1939-1945), constituyó un claro atentado a nuestra economía y soberanía nacionales por parte de los Estados Unidos de América. 113.- Op. Cit., p. 60 114.- Op. Cit., p. 60 115.- Op. Cit., p. 79 116.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, p. 80 117.- Op. Cit, p. 80 118.- Op. Cit, p. 80 119.- Op. Cit, p. 80 120.- Apuntes Personales: Estela Lara Medina, Encargada de la Biblioteca “Solidaridad Acambarense”, Interior del Museo Local de Acámbaro; 1997, Acámbaro, Gto. 121.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, 1998, p. 80 122.- Op. Cit, p. 80

posteriormente. En 1972, la banda cumplió 50 años de su formación123 y por tal motivo se celebró una misa de acción de gracias. Al evento asistieron los sobrevivientes del grupo, así como sus familiares. Otras bandas ha tenido el municipio, pero ninguna como la infantil de aquella época. Las demás de que hay registro, son las tradicionales bandas de música de viento que a partir de 1986 y por espacio de ocho años, aproximadamente, tuvieron un concurso estatal124 que impulsó el gobierno municipal del periodo 1986-88. Con respecto al ferrocarril, hay que subrayar que este medio de comunicación terrestre si bien alcanzó en Acámbaro uno de sus clímax durante el periodo revolucionario, su famoso y cercano hotel el “Internacional”125, significó el principal punto de concentración social, comercial y turística que distinguió a la ciudad en toda la región del bajío. La tradición oral del pueblo de Acámbaro recuerda que el área en donde estaba ubicado el hotel, en el siglo XIX era un panteón. El cementerio estaba anteriormente en un sector cercano al Templo del Hospital, en el centro de la localidad. Más tarde, el panteón pasó del área del hotel a lo que hoy es la colonia “Las Malayas” y de ahí, al sitio actual en la avenida Primero de Mayo, a un costado del edificio del DIF Municipal 126. Bien habrá de saberse que el ferrocarril resultó también de vital importancia en los años 1926-29 durante la Guerra Cristera. En la región y sobre todo en el área de la Sierra de San Luis de Los Agustinos127 de Acámbaro, Tarimoro y Salvatierra, hubo encarnizados combates entre los defensores de la religión católica, los llamados Cristeros, y miembros del Ejército Federal. En este conflicto armado, los sacerdotes no quedaron exentos de la persecución ni de los fusilamientos; como tampoco la cancelación del culto religioso y el cierre de templos. De esta etapa de la Cristiada que inició con el Presidente Plutarco Elías Calles, en la “Monografía” de Apaseo el Grande” -de José G. y José Antonio Buenrostro, Ed Archivo General del Estado de Guanajuato, abril de 2002, p. 57-, se destaca que “la insurrección en el bajío fue iniciada por don Luis Navarro Origel, Expresidente Municipal de Pénjamo, el día 28 de septiembre de 1926”. El problema llegó a toda la región en donde las escuelas suspendieron actividades. Sitios como Apaseo y Acámbaro entraron en un clima de guerra, teniendo en la Sierra de Los Agustinos un punto estratégico para las luchas armadas entre los Cristeros y las tropas del Gobierno Federal. En Acámbaro, uno de los Generales que custodiaban la plaza era de apellido Espinoza y Córdoba; y en el caso de la Parroquia de San Francisco de Asís, ésta fue cerrada al culto religioso por elementos del Ejército Mexicano que combatían a los Cristeros en la región. El sitio fue tomado militarmente y se improvisó un área para caballos en el área del patio del Convento.
123.- Op. Cit, p. 80 124.- Secretaría del H. Ayuntamiento Constitucional de Acámbaro, Gto., Periodo 1986-1988, Acámbaro, Gto. 125.- Superitendencia de la División Pacífico de Ferrocarriles Nacionales de México; 1982, Acámbaro, Gto., y tradición oral del pueblo de Acámbaro, Gto. 126.- En el Cementerio Municipal, en uno de los costados de la entrada por la calle Omega, entre Primero de Mayo y Morelos, hay una leyenda en una placa que invita a reflexionar sobre el hombre y su mundo. La placa señala textualmente: “Postrados, aquí la eternidad empieza y es polvo; aquí, la mundanal grandeza; aquí acaba el poder, aquí la ciencia, aquí la vanidad de la hermosura, la lucha sin cesar de la existencia, la ambición por el oro y la ventura desde aquel que en la edad de la inocencia vislumbra de la vida la luz pura hasta el que llega a la vejez cansada, se convierte en polvo y nada. H. Ayuntamiento 1970-1972”. 127.- “Guanajuato Historia y…”, SEP., p. 147

Banda Infantil de Música, 1922; Acámbaro, Gto.

En el interior del recuadro del patio del Convento que data del siglo XVIII, la tropa del Ejército cerró sus dos accesos. Uno, en el lado de la entrada a este lugar; y otro en el extremo opuesto, cerca de la entrada a la parte superior del edificio. En los muros de los pilares del patio se abrió espacio para colocar un madero o tronco que servía de “puerta” a los caballos para dejarlo como si fuera un corral. Los militares, empero, no tomaron todo el inmueble del histórico Convento, sólo el patio y su contorno, así como una parte del área de las habitaciones128. Una sección de la zona habitacional fue usada por los elementos de la tropa y el resto les fue dejado a los sacerdotes franciscanos. La iglesia no sufrió daños en su arquitectura. En las afueras del templo, los militares llevaron a cabo varios fusilamientos de Cristeros. Desde la misma iglesia de San Francisco salía el contingente de “federales” a combatir a los Cristeros. El lugar era por ello, un cuartel improvisado y adaptado a las necesidades de lucha armada de la región. Pero a fin de desalojar de caballos el patio del Convento y prever daños a la obra arquitectónica en general, la autoridad eclesiástica de la época, representada por el cura Fray Daniel Mireles129, negoció con los “federales” mismos que pasaran a una parte o sección de la huerta de la iglesia, localizada en lo que hoy es un viejo corralón frente al Mercado Hidalgo, así como toda la manzana urbana en donde se encuentra este centro de abasto popular. La enorme huerta se extendía, en el lado opuesto, en lo que es el Templo del Hospital y la manzana urbana de la calle Pípila y Madero. De esta forma, todo el conjunto o cuadro urbano de la Huerta de la Iglesia y del Convento
128.- Fray Raúl Martínez Guapo, Párroco de la Iglesia de San Francisco de Asís; Plática, Notaría Parroquial , 11/jun/01 129.- Ibídem

abarcaba lo que es la Avenida Hidalgo, Pino Suárez, Nigromante, Pípila, Madero, Leandro Valle y nuevamente la Hidalgo. Así mismo durante este periodo de la Guerra Cristera, en la iglesia se quemó el archivo eclesiástico130, uno de los más valiosos de la jurisdicción franciscana. Tal vez a la llegada de la tropa para quedar acuartelada en el Convento, fue incendiado a propósito el archivo, perdiéndose numerosa información de incalculable valor histórico que debió tenerse desde el siglo XVI. En el caso de Acámbaro no fue posible salvar el archivo eclesiástico como sucedió en Celaya. En esa localidad, ante el conflicto armando, la puerta de acceso al archivo fue cubierta con cemento y lodo por los clérigos, simulando una pared más. Por esta razón, el contenido del archivo no fue objeto de destrozos ni de daños. Al cabo del tiempo, el acervo documental ha sido “rescatado” y clasificado poco a poco. En la actualidad, el archivo eclesiástico de Celaya es uno de los mejores de la provincia franciscana en el bajío. Otro archivo parroquial que pudo conservarse es el de Apaseo el Grande. La Guerra Cristera concluyó en 1929 y paulatinamente, los templos fueron reabiertos al culto religioso y las actividades en general quedaron normalizadas. El escritor salvaterrense Damián Méndez Sandoval, en el articulo titulado “Acámbaro, Guanajuato, sede de acuerdos post-cristeros” -periódico “El Sol del Bajío”, lunes 18 de marzo del 2002, página 3-m-, relatada que “hacía dos años que se había terminado el conflicto cristero en 1939-40 y ambas autoridades (Cristeros y Gobierno), se presentaban a conciliar los dos grupos” para “tener un poco de calma y empezar a trabajar los ejidatarios sus parcelas…”. Y es que, agrega, “lo más difícil sería(n) las rencillas que no terminaban…”. En ese contexto hubo problemas entre las familias de ejidatarios y de los mismos Cristeros con el Gobierno, surgiendo “en diferentes partes bandas de malhechores”, a pesar de que el gobierno mismo “buscaba mantener el orden”. Hubo asesinatos de policías y ejidatarios, además de que gente “que había sobrado de las ‘guardias blancas’, platicaban con los dos grupos en conflicto para garantizar la seguridad de las poblaciones ejidales y les dieron pelotones armados. En el artículo, Damián Méndez destaca que en esta coyuntura “surgieron los caciques que dominaban cada comunidad que les correspondía”. No obstante, los Cristeros se hicieron ejidatarios, sus hijos se casaron con los de sus enemigos y poco a poco fue terminando “aquella enemistad acérrima entre ejidatarios y Cristeros”. Entre el clero, los problemas internos fueron más difíciles de subsanar, pues sus miembros trataban de “ganar el aprecio del Arzobispo de Morelia, llevando en varias ocasiones información tergiversada. Tal situación confundió al Arzobispo, por lo que hizo recorridos por la Arquidiócesis y al analizar la situación, se llegó al acuerdo de “hacer ejercicios espirituales”. Una de las principales parroquias en este proceso “fue la de Acámbaro, Gto., ya que el Director de los ejercicios, el Reverendo P. José M. Altamirano, uno de los que había apoyado a los Cristeros (y) que inclusive anduvo en los campos de batalla con ellos”, tuvo una participación determinante, de ahí que “al término de tan memorable reunión, todos salieron fortalecidos y de acuerdo y así terminaban el gran conflicto Cristero…”. Acámbaro, una vez más, contribuyó a la pacificación de un conflicto
130.- Ibídem.

regional. Hay que destacar que paralelamente a la Guerra de la Cristiada, en Acámbaro tenía vigencia el reparto agrario, que inició en 1915 y terminaría en 1941. Entre 1926-29, la conflagración cristera complicó este trabajo para el gobierno federal, sobre todo en la región de Los Agustinos, zona de continuos combates entre Cristeros y Militares. Meyer comenta sobre el reparto agrario que se dio en Acámbaro entre 1915 y 1941, así como en lo referente a la guerra cristera, que “el sinarquismo acambarense enfrentó al gobierno como una opción no armada intensa, en pro de libertades democráticas y propiedad privada. Sectores campesinos se enfrentaron al gobierno con las armas en la mano y tomaron la bandera de Cristo Rey como símbolo de su lucha, la cual tuvo como blanco al 18 Batallón Federal de Infantería y, en menor medida pero más a fondo, al agrarismo. La magnitud de la fuerza gubernamental y las contradicciones internas entre cristeros y sinarquistas, además de grupales, llevaron a la ineficacia de la lucha acambarense por su tradición ante los cambios incluidos y, en ocasiones, forzados por el gobierno, quien pregonó ante los individuos acambarense (de la época) que la reforma agraria era el vehiculo principal de progreso”131. Y sin embargo, Meyer precisa que “…los acambarenses se conservaron católicos. Inclusive los ejidatarios, de quienes se podría suponer algún cambio en su religión al ser agredidos o estar amenazados por los Cristeros, continuaron católicos” 132. Acámbaro en particular fue una región cristera. Los “focos de Cristeros”, o sea, de las personas que en nombre de “Cristo Rey” defendían su religión y sus tierras, estaban bien identificados, como ya se ha referido, en comunidades rurales de Acámbaro, Salvatierra y Tarimoro. Del periodo 1926-29 y a pesar del conflicto, en Acámbaro no hubo un mártir al cual la población le rindiera culto posteriormente. El único caso registrado es el de Fray José Pérez, “quien fuera acribillado con dos compañeros frailes durante la Guerra Cristera”133. Pero aún así, este fraile obedece más a las condiciones históricas de la región
131.- Meyer Cosío, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma…”, p. 194 132.- Op. Cit, p. 194 133.- “Crece devoción a Fr. José Pérez, Mártir Durante la Cristiada”, Artículo; Periódico “Comunidad Cristiana”, No. 1967, Domingo 10 de junio de 2001, Arquidiócesis de Morelia, Mich…., p. 6. Anualmente, se dan cita cientos de feligreses en la Parroquia de San Francisco en la ciudad de Salvatierra para conmemorar el sacrificio de Fray José Pérez. La primera conmemoración data del 19 de junio de 1941 por Fr. Gabriel M. Soto, y a partir de esa fecha se ha venido celebrando sin interrupción. La autoridad de la Provincia de Michoacán le ha dado carácter oficial y por esa razón preside ordinariamente la celebración eucarística. El padre Fr. José Pérez nació en Coroneo, Gto., el 29 de diciembre de 1890 y murió fusilado cerca de Salvatierra el 2 de junio de 1928. A su vez, del periódico “Comunidad Cristiana” que edita la Arquidiócesis de Morelia, Mich., No. 1975, del domingo 5 de agosto del 2001, p. 11, se desprende que Fr. José Pérez se crió en Jerécuaro. Su nombre de pila era David. Por el año de 1914 estuvo en la Parroquia de Acámbaro con el P. Fr. Alfonso Caso. En 1920 fue enviado como Vicario Cooperador a Acámbaro. Luego de recibir atención médica y de intervenir en otros asuntos, el 13 de agosto de 1923 se reincorporó, ya recuperando, a la Parroquia de Acámbaro, pero volvió a enfermar y tuvo que ir nuevamente a México. Regresó a Jerécuaro y ahí estuvo como Vicario Cooperador. El 31 de julio de 1926, fueron cerrados los templos y conventos en toda la República Mexicana, como reacción ante la llamada “Ley Calles”, que prohibía celebrar la misa dentro y fuera de los (propios) templos, castigando hasta con la pena de muerte a quien fuera sorprendido violando la ley. Entonces, Fr. José Pérez se refugió en el poblado de San José de la Peña, perteneciente a la Vicaría de Jerécuaro. Pero en 1928 y tras ser detenido por un grupo de cien soldados callistas, dirigidos por el Coronel Severiano Pineda, Jefe de la Guarnición de Celaya, al regresar de la Cañada de Tirados con rumbo a San José de la Peña, Fr. José Pérez fue asesinado el sábado 2 de junio de ese año (de 1928). Al morir tenía 37 años de edad, 21 de religioso franciscano y 9 de sacerdote.

de Salvatierra y Tarimoro que a la de Acámbaro, lo mismo que fray Junípero de la Vega Velázquez, fusilado entre Yurécuaro y Ecuandureo, Michoacán, y Fray Humilde Martínez Gil, sacrificado de la misma forma entre Yurécuaro y Los Reyes. Los tres murieron durante la persecución religiosa de 1928. Uno más, fue el padre León Rojas Trejo, fusilado en la región de Tarimoro. Los problemas sociales y políticos en ocasión de la Guerra Cristera tuvieron vigencia en el bajío guanajuatense entre 1926 y 1946 134. En 1927, en medio de este conflicto y de la militarización del sureste del Estado, se agregó otro lamentable hecho en Acámbaro: La primera gran inundación135 del siglo XX, tras desbordarse el río Lerma. Todavía no existía la presa de “Solís” para regular y almacenar el agua del afluente del río Lerma. Debido a la inundación, en la ciudad hubo enormes pérdidas económicas y materiales. Cientos de familias acambarenses sufrieron daños en su patrimonio. Esto ocurrió el 15 de septiembre de 1927 136, un año en que el Cine “Rosales”137 de Acámbaro era uno de los principales centros sociales del municipio y a donde llegó la noticia cuando tenía verificativo la celebración patria de Independencia. Por la inundación, los damnificados fueron numerosos y algunos habitantes solo les quedó la ropa o la indumentaria que llevaban 138 puesta cuando los sorprendió el desastre. Algunas personas sacaban sin descanso a familias damnificadas en pequeñas lanchas y canoas, en carros de mulas, a caballo o cargados en la espalda. La difícil y obligada evacuación de damnificados dio resultado finalmente y así, daños mayores pudieron evitarse, pero sin sustraerse la ciudad al robo ni a la rapiña 139. Las autoridades civiles y eclesiásticas unieron esfuerzos para el rescate de la población afectada, ayudando en esta labor la Cruz Roja Mexicana, lo mismo que el trabajo altruista de un Comité Prodamnificados140. Un hecho a destacarse en este problema, es que la inundación generó zozobra en toda la población entre los días 15 al 19 de septiembre de 1927. Un coronel de apellido Salinas aceptó incluso que la imagen141 de la Virgen del Refugio se llevara por las calles en una procesión. La tradición oral del pueblo cuenta que “apenas había llegado la imagen al entonces Arco Central del Atrio Parroquial hasta donde se tenía el agua por la inundación (de 1927), cuando se advirtió que “comenzó a bajar” paulatinamente su nivel. Todos los presentes, según el relato social, “mezclaron las lágrimas con el canto. Una vez más, se dice, la Virgen hizo otro milagro a favor de la Ciudad” 142. A mediados del siglo XIX, la Virgen del Refugio “salvó” a la población del cólera morbus; ahora, en el siglo XX, de una inundación. Esto, desde el punto de vista católico, reafirmó la fe y la veneración del pueblo por la patrona de la ciudad.
134.- Argueta Saucedo, Gerado; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, p. 81 135.- Paulín R. Benjamín; “Inundación de 1927”, en: “Acámbaro sus Orígenes y Fundación”, Fotocopias; S/año ni fecha, Acámbaro, Gto., p. 10. 136.- Op. Cit., p. 10 137.- Op. Cit., p. 10 138.- Op. Cit., p. 11 139.- Op. Cit., p. 12 140.- Op. Cit., p. 13 141.- Op. Cit., p. 13 142.- Tradición oral del pueblo de Acámbaro, Gto.

Inundación de 1927, Calles del Ecce Homo y Antillón; Autor: Anónimo, Archivo Histórico Municipal “Centenario”, Privada Morelos No. 5, Centro, Acámbaro, Gto.

En el “mundo de la cultura” de Acámbaro, muere en 1944 el poeta Alberto Quintero Álvarez143. Apenas con treinta años de edad, logró destacar en su género, siendo reconocido por hombres como Octavio Paz, Efraín Huerta, Rafael Solana y Jaime Torres Bodet, además del chileno Pablo Neruda. El poeta acambarense tituló su obra “Saludo de Alba”. En 1946, el día 8 de enero 144, en Acámbaro tuvo lugar la Coronación de la Virgen del Refugio. La autorización para el acontecimiento la formuló el Papa Pío XII 145 y la llevó a cabo el Arzobispo de Morelia, Michoacán, Luis María Altamirano y Bulnes 146. El Arzobispo presidió los festejos religiosos de esta magna celebración. Si desde 1926, un año antes de la gran inundación, en Acámbaro trascendieron las noticias de la existencia de la cerámica de Chupícuaro y hubo excavaciones y un gran interés nacional en el municipio a causa de los estudios que permitan conocer más de la “riqueza arqueológica del lugar” 147, entre 1946-47 se organizó “un programa de explotación intensiva”148 en la zona. Para fines de los años cuarenta son revelados los resultados de las excavaciones. Chupícuaro queda de nueva cuenta revalorizado como un sitio ceramista de tradición histórica en todo el centro y occidente del país. En 1949, el día 20 de mayo 149, el viejo Chupícuaro desafortunadamente quedó sepultado por el agua de la presa “Solís. La necesidad de reubicar a los habitantes de Chupícuaro y de 16 poblados rurales más es patente. En la Loma de Paredones quedó fundado el pueblo de Nuevo Chupícuaro150. Loma de Paredones está en las inmediaciones de la Laguna de Gavilleros, sitio que fue secado para dedicarlo a tierra de labranza. La construcción de la Presa “Solís” propició cambios en la división geográfica y política de la región entre Acámbaro, Tarandacuao y Jerécuaro. Algunas de las comunidades rurales que les pertenecían originalmente, pasaron de un municipio a otro 151.

143.- “Nuestra Señora del Refugio”, Campos, Leopoldo Fray, en: “Acámbaro. Sus Orígenes y Fundación”; Fotocopias, S/año ni fecha; Acámbaro, Gto., p. 9 144.- Alberto Quintero Álvarez nació el 25 de enero de 1914 y murió el 20 de agosto de 1944 a la edad de 30 años. Nació en Acámbaro, Gto., en la casa que actualmente ocupa la Sección No. 1 del STFRM. La obra poética del sobresaliente joven ha sido traducida a varios idiomas. 145.- Rangel M., Salvador Fray, y Arriola Ramírez, Nemesio; “Refugio de Pecadores”; Impresora Osesno; México, Julio de 1993; Acámbaro, Gto., p. 26-27 146.- Op. Cit, p. 28-29 147.- Castañeda López, Carlos, y Cervantes Jáuregui, Beatriz; “El Recuerdo del Reencuentro…”, INAHGuanajuato, en: “Un Museo para un Nuevo Chupícuaro”, Revista Casa Abierta, Órgano Oficial del Consejo Estatal para la Cultura; Año 1, No. 4, abril-julio de 1993; Guanajuato, Gto., p. 4 148.- Op. Cit., p. 4 149.- Op. Cit., p. 4 150.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Surge Enigmático el Antiguo Chupícuaro de las Aguas de la Presa Solís”, Reportaje; La Voz de Michoacán, Sección “C”, mayo de 1996, Morelia, Mich., 6 y 7 151.- A través de los siglos, Acámbaro ha sido objeto de cambios en su geopolítica, desde la época prehispánica cuando quedó incorporado al Reino Purépecha y su re-fundación “a la española” en 1526, hasta el siglo XVI cuando perteneció a Yurirapúndaro y más tarde al Corregimiento de Celaya, sin faltar su reubicación estatal de Michoacán a Guanajuato a partir de diciembre de 1786. Así mismo a fines del siglo XIX, aún había poblados del lado de Zinapécuaro, Michoacán, que hoy al iniciar el tercer milenio, son acambarenses: Santa Clara, El Rodeo, San Antonio, San Miguel, Palo Blanco y el Zapote. El último cambio geopolítico hasta el año 2012 es el registrado en el año de 1949 con la construcción de la presa “Solís”. Actualmente, Acámbaro enfrenta una falta de delimitación territorial en la comunidad rural del Puerto de Cabras, que sólo la divide una calle entre el municipio de Santa Ana Maya, Michoacán, y el Estado de Guanajuato, así como entre los poblados de Tócuaro en Acámbaro, y Ucareo de Zinapécuaro, Michoacán.

Presa Solís, Construcción: 1939-1949; Acámbaro, Gto.

Máquinas 295 y 296, Taller y Estación del Ferrocarril de Acámbaro; Años 40 del Siglo XX, Acámbaro, Gto.

Años antes, en 1941, el párroco Fray Daniel Mireles promovió la idea de crear el área de las criptas en la parte inferior del Templo del Hospital 152. El plan lo aprobó la jerarquía eclesiástica y lo ratificó la feligresía con su apoyo social. Incluso fue creado un fondo económico por la iglesia católica y el pueblo adquirió los derechos para el uso de las gavetas, a fin de poder depositar los restos mortales de sus familiares en ese sitio. La obra, en la parte inferior del Templo, significó un trabajo histórico especial, ya que es una de las principales obras de Acámbaro del siglo XVI, aún con plena funcionalidad. Asimismo a inicio de los años cuarenta y debido a la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos de América requerían de trabajadores para el campo, ya que los suyos se fueron a pelear en los frentes de batalla contra los nazis, los fascistas y los nipones. El Gobierno Federal Mexicano firmó un convenio con Estados Unidos y en poco tiempo, a través del Programa “Bracero”, miles de campesinos emigraron hacia el norte, incluyendo a los del bajío. En Acámbaro, la política del Programa “Bracero” afectaría el desarrollo rural al paso de los años: Centenares de campesinos que emigran a los Estados Unidos en busca de trabajo no tienen los apoyos necesarios para hacer producir sus tierras. Esta característica o “fenómeno social” en el municipio no tuvo vigencia durante y después en el caso de la Primera Guerra Mundial. Asimismo en los años cuarenta, trabajadores del ferrocarril son nota destacada en Acámbaro para Guanajuato y la nación. Encabezados por el señor José Cardoso 153, un maestro mecánico, logran construir las Máquinas 295, en 1942, y la 296 en 1944, con tecnología mexicana. La 296, las “más famosa”, fue bautizada con el nombre de “La Fidelita”154. Asimismo la llamada División Pacífico de los Ferrocarriles adquirió una mayor presencia laboral y política, recibiendo el apoyo de la Sección No. 1 del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de Acámbaro. Del ferrocarril hay en Acámbaro toda una cultura propia de su género no sólo en máquinas y herramientas, sino en libros, ensayos, folletos, fotografías, ferromodelismo e indumentaria (etnografía). Al “Héroe de Nacozari”, Jesús García Corona, se le recuerda su hazaña de salvar a todo un pueblo de una tragedia. Tiene una escultura en su honor a un costado del edificio sindical de la Avenida Juárez 362 y frente al jardín “Independencia”. Un acontecimiento más de los muchos que hubo en los años cuarenta, lo significó el alemán radicado en la ciudad de Acámbaro, don Waldemar Julsrud 155, al lograr integrar una enorme Colección de más de 37 mil figurillas sobre animales prehistóricos. Por esa condición, la obra adquirió un gran enigma al señalarse que provenía del subsuelo de Acámbaro. La Colección fue elaborada con barro cocido156 de color natural por los habitantes de la localidad. La tradición oral de los acambarenses revela que el señor Julsrud compraba las figurillas a la población a un precio determinado. Muchas personas ofrecieron una o varias piezas para hacerse de dinero. Esta labor despertó el ingenio y la creatividad de los pobladores, cuya aportación artística es impresionante.
152.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, p. 83 153.- Yañez Rizo, Emma; “Vida y Muerte de Fidelita, la Novia de Acámbaro”; Ed. UNAM.-CNCA; México, 1991, p. 21 154.- Op. Cit, p. 21 155.- Julsrud, Waldemar; “Enigmas del Pasado”; Diciembre de 1947, S/ editorial, p. 103 156.- Op. Cit, p. 9 y 10

El 28 de marzo de 1988, la familia del señor Waldemar Julsrud hizo la “donación en forma gratuita”157 al Ayuntamiento de Acámbaro de la Colección para su debida custodia y protección. La obra ha sido responsabilidad del Gobierno Municipal y del Patronato del Museo “Waldemar Julsrud”, ubicado en la Avenida 5 de Febrero 180, esquina con Javier Mina. La Colección “Jusrud”, como se conoce, es una fuente de promoción turística en beneficio de Acámbaro, ya que despierta gran interés. Hoy en día, esta impresionante obra artística constituye un tema especial para estudios diversos.

2.- Los últimos 50 años
2.1.- De 1950 a 1979-80
En los años posteriores a 1949, el Colegio del Estado de Guanajuato se trasformó en la Universidad de Guanajuato en beneficio de decenas de jóvenes de toda la entidad, entre ellos, los de Acámbaro. Además de tan notable beneficio para la educación, el Estado de Guanajuato ya estaba inmenso en un periodo de “desarrollo económico estabilizador” (1945-65), que fue reconocido como el “milagro mexicano”. Entre 1949-50, en el bajío aumentó la producción agrícola, gracias a la puesta en operación de importantes obras hidráulicas como la presa “Solís” en Acámbaro. En 1950, la industria de la panificación de Acámbaro usó para la época el empaque tradicional conocido como “tambache”158, elaborado de Sicua que es una corteza suave de los filamentos fuertes que producen algunos árboles y sirven para amarrar bultos. La mejor es la del llamado “Sacacicua”. El material permitía forrar cinco panes superpuestos y envueltos en papel. Los extremos se juntan en la parte de arriba, quedando un asa del mismo material. Pero al escasear el producto surgió la bolsa de plástico 159, que prolonga la del pan. En 1952, la industria del pan dejó de utilizar leña 160 como combustible para los hornos por parte de los hermanos Silva Loeza, quienes adquieren el primer quemador de fabricación alemana que funcionó con un aspersor eléctrico. Empleaba chapopote y combustóleo mezclados. Un año más tarde dejó de usarse la pala de carga para acomodar la leña en el horno. En 1958, los hermanos Silva Loeza deciden establecer cada uno su propia panadería y se jubila José Loeza Novoa, quedando sus hijos Fernando y Daniel Loeza Pacheco como maestros panaderos con Samuel Silva Loeza 161. La panadería en el siglo XX resulta para la ciudad un factor indiscutible de “despegue” económico y social. Genera
157.- Acta No. 57 del H. Ayuntamiento Constitucional de Acámbaro, Periodo 1986-88; Marzo de 1988, Acámbaro, Gto. La Colección que en 1988 fue donada al municipio es la base del acervo del Museo “Waldemar Julsrud”, institución que en una primera etapa fue inaugurada por el Presidente Municipal, Ignacio Nares Luna, el 9 de octubre del 2000; y en una segunda fase, por el Gobernador del Estado de Guanajuato, Juan Carlos Romero Hicks, el 28 de febrero del 2002. 158.- Silva Ibarra, Juan; “La Creación del Pan…”, Artículo, p.4 159.- Meyer…, p. 195 160.- Op. Cit., p. 4 161.- Op. Cit., p. 4

empleos y una gran derrama económica, beneficiando de manera indirecta a centenares de familias que recurren a la reventa del producto. En esta época fue recordado en Acámbaro el Primer Centenario de la llegada de la imagen de la Virgen del Refugio, siendo declarada oficialmente como Patrona de la Ciudad el 4 de julio de 1953162. La Coronación de la Virgen del Refugio como Reina y Patrona de Acámbaro fue promovida por el cura Daniel Míreles163. En la ceremonia religiosa, Fray Leonardo Peñaflor dirigió a los fieles el célebre Panegírico en honor a la Santísima Virgen. Ya en 1996, el pueblo recordó el Cincuentenario de la Coronación 164. La Virgen del Refugio es venerada con respeto y cada año, el día 4 del mes de julio es motivo de la fiesta pagano-religiosa que reúne a la familia acambarense165. Para el día 10 de septiembre de 1958 tiene lugar en Acámbaro la segunda gran inundación del siglo XX. Se desborda el agua de la presa “Solís” y hay serios estragos en la economía agrícola y familiar166. Con la presa, era de esperarse que no hubiera otra inundación. El personal que tenía a su cargo la obra hidráulica cometió un error técnico en el control del afluente del río, originando que éste se desbordara. Acámbaro tuvo que enfrentar serios conflictos en su economía a causa del error. La primera inundación fue en 1927; en el siglo XIX, la inundación fue en 1897. La de 1958 arrojó grandes cantidades de lirio acuático de la presa, quedando atorado en el Puente de Piedra o colonial y en el conocido Puente de Fierro de los ferrocarriles. David Ayala en su obra “La Cuenca del Río Lerma” menciona que el lirio “se comprimió a tal fuerza, que se podía pasar por encima”167. La presa “Solís” permitía controlar el afluente del río Lerma, pero debido a la inundación de ese año y luego de varios meses, las autoridades no se habían atrevido “a llenarla antes del mes de septiembre (de 1961) por el temor de las grandes avenidas, que al verter sobre el lecho del río, el único desfogue de la presa es insuficiente y provoque nuevas inundaciones”168. Destaca David Ayala que “antes de existir la presa se regaba el valle de Acámbaro con el canal de San Cristóbal y el dique Braniff”169. Al año de 1961, aproximadamente, la presa no cumplía del todo con su cometido de otorgar el agua para el riego ni para la generación de energía eléctrica en Tepuxtepec, municipio de Contepec, Michoacán; como tampoco en agosto de ese año tenía terminada la construcción de un canal de desagüe que beneficiaría a la margen izquierda170 de la Unidad de Riego No.2 de Acámbaro, que era de 12 kilómetros. Tras la inundación de septiembre de 1958 y en función de los daños ocasionados, “el señor Benjamín Méndez, funcionario de Ferrocarriles Nacionales, ordenó la construcción de un talud alto para la protección de las instalaciones ferroviarias y de la ciudad en general” 171. Las instalaciones están cerca del río Lerma, que albergaban los talleres del ferrocarril y la Casa Redonda.
162.- Op. Cit., p. 4 163.- Campos, Leopoldo Fray; “Nuestra Señora del Refugio…”, p. 9 164.- Profr. Jorge Peñaflor Obregón; Entrevista, Acapulco, Gro., mayo del 2000 (Fray Leonardo Peñaflor, 1948) 165.- Notaría Pública, Parroquia de San Francisco de Asís; Enero de 1996, Acámbaro, Gto. 166.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a Través de los Siglos…”, p. 86 167.- Ayala, David; “La Cuenca del Río Lerma, ante la Nueva Economía y la Vida en Guanajuato”; Ed. Talleres Litográficos de la Universidad de Guanajuato; Guanajuato, Gto., Diciembre de 1961, p. 19 168.- Op. Cit, p. 18 169.- Op. Cit, p. 19 170.- Op. Cit, p. 82 171.- “Historia de un Olvido: El Paseo López Mateos”, Articulo; Revista: “Cadames”, No. 11, año 0, junio de 2001; Dr, Sámano No. 3, Centro, Acámbaro, Gto., p. 3

Allí, las máquinas eran objeto de trabajos de reparación. En el área también figuraba el famoso hotel “Internacional”. El talud en cuestión es el conocido “Bordo” o “El Bordo de la Vía del Ferrocarril”. Esta obra “se construyó paralela a la Avenida Mártires de la Democracia, hoy Héroe de Nacozari…”172 Se le denominó oficialmente “el Paseo (Adolfo) López Mateos”173, inaugurándose “solemnemente en esta Ciudad el 28 de junio de 1959…”174, además de que fuera pavimentada y se le colocaran lámparas de alumbrado público a lo largo del mismo. El Paseo Adolfo López Mateos “iniciaba en las orillas de la Estación de Ferrocarril y culminaba en una zona de descanso situada a un costado del “Puente de Piedra”175, constituyendo un muro de defensa para enfrentar inundaciones a raíz del crecimiento del cauce del río Lerma. Ya en el periodo 1967-69, el señor Benjamín Méndez sería Presidente Municipal de Acámbaro. En los últimos años del siglo XX, el talud o el “Paseo López Mateos” separó el área urbana del Río Lerma, pero en una zona o franja intermedia y de irregular tenencia de la tierra, varias familias construyeron viviendas. Sus pésimas condiciones físicas y el entorno urbano que las rodeaban crearon la popularmente llamada “Ciudad Perdida”. De las inundaciones de Acámbaro entre 1897 y 1958, el conocido escritor Rafael Solana señaló en alguna ocasión que “Acámbaro ha sido una Ciudad Mártir; pero no de las guerras, sino de las fuerzas de la naturaleza, pues ha sufrido mucho con inundaciones provocadas por desbordamientos de las aguas del río Lerma, que pasa por un costado de la población. Se ha procurado evitar que la ciudad se anegue con la construcción de oportunos bordos, que por desgracia no siempre fueron suficientes para ponerla a salvo”176. Durante el periodo de la inundación de 1958, en la zona urbana existía un monumento erigido en honor “A la Madre”, cerca del hotel “Ibarra”. El monumento fue retirado durante la realización de las obras de remodelación urbanísticas de Acámbaro con el Plan “Guanajuato” de los años 1961-67, sin que autoridad alguna lo protegiera ni conservara. Una parte de la famosa escultura quedó extraviada durante años y a fines de los años noventa fue localizada en completo abandono y destruida en el área trasera del excentro de abasto o rastro de la Ciudad, ubicado entonces en la Avenida Hidalgo a un costado del Templo de San Antonio, y otra, a pie de la carretera del poblado de “El Moral”, en la salida a Morelia. También en 1958, en Acámbaro surgió parte del Movimiento Ferrocarrilero Nacional, mismo que pugnó por un aumento en las percepciones de los salarios177 de los trabajadores. El conflicto derivó en una huelga y hubo entonces una ocupación de las instalaciones de la empresa ferrocarrilera y numerosas detenciones de dirigentes. Más tarde hubo despido de obreros. Por la época, el señor Alfredo López Sánchez editó desde 1941 un periódico que a la postre fue el “Diario Más Pequeño del Mundo”178 de nombre: “Acámbaro al Día”. La familia López guarda todavía 13 volúmenes empastados de la interesante obra periodística que valió a su dueño un reconocimiento de la
172.- Op. Cit., p. 3 173.- Op. Cit., p. 3 174.- Op. Cit., p. 3 175.- Op. Cit., p. 3 176.- Solana, Rafael; “Acámbaro Tiene Su Poeta”, artículo en: “Vagamundo”, Suplemento Turístico del Periódico “El Nacional”, José Carreño Carlón, Director; No. 130, Miércoles 4 de septiembre de 1991, p.7 177.- Superitendencia de la División Pacífico de los Ferrocarriles Nacionales de México; Acámbaro, Gto, 1982 178.- Familia López, Avenida Morelos No. 838, Acámbaro, Gto., 1993

Reina Isabel II de Inglaterra, así como ingresar al libro mundial de los “Récords Guiness”. En 1993, el nombre del señor Alfredo López Sánchez, es el del Premio Municipal de Periodismo que aprobó el cabildo 1992-94, entregándose al reportero-gráfico Salvador Ruiz Carreño179. El Premio es un reconocimiento a la labor del editor de “Acámbaro al Día” y fue otorgado el 7 de junio de 1993 en la tradicional comida del “Día de la Libertad de Expresión” que tiene lugar entre el Gobierno Municipal en turno y los periodistas de la región del Bajío. Al iniciar la década de los años sesenta, el Plan “Guanajuato” del periodo 1961-67 que aplicó a toda la entidad federativa el Gobernador, Juan José Torreslanda, trasformó físicamente a Acámbaro. En la elaboración técnica e ideológica del Plan participó el Arquitecto Luis Ortiz Macedo180. Pedro Rojas señala al respecto en la presentación de su obra “Acámbaro Colonial” que “entre 1963 y 1964, el Gobierno del Estado de Guanajuato emprendió obras de reurbanización que afectaron a algunas muestras de lo hecho durante la Colonia, lo que vino a sumarse a las destrucciones materiales consumadas con anterioridad”181. La aplicación del Plan en la Ciudad no fue fácil. La autoridad estatal tuvo que recurrir al apoyo eclesiástico para iniciar con el proyecto. El entonces cura de la Parroquia de San Francisco de Asís, Raymundo García 182, aceptó participar en las obras y para que la gente no opusiera resistencia mayor, el mismo sacerdote comenzó a derribar el área perimetral del atrio parroquial. A partir de ello y al ver la población que el párroco apoyaba el Plan, el personal del Gobierno del Estado pudo trabajar sin problema. Al concluir la ejecución del Plan “Guanajuato”, bajo la dirección del Arquitecto Francisco Artigas, el entorno urbano de Acámbaro cambió radicalmente, destacándose lo siguiente: a.- El Atrio Parroquial, ubicado en el centro histórico, quedó sin sus característicos cinco arcos, barda perimetral y barandal. A cambio, se dejaron cuatro áreas verdes en el interior del Atrio, sin dos kioscos ni varias estatuas de tipo religioso, entre ellas, una Virgen de Fátima, así como un elefante y una escultura que simulaba a un sansón peleando con un león183,

179.- Dirección de Comunicación Social, Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto,, junio de 1993, Acámbaro, Guanajuato. 180.-Luis Ortiz Macedoa fue fundador del Primer Instituto de Restauración de Monumentos de la Universidad de Guanajuato y Director de la Escuela de Arquitectura de la misma institución (1963-1966). Dentro de su labor profesional elaboró múltiples proyectos de restauración monumental; fue Director General del INAH y organizador del Primer Congreso de Arquitectos de la República Mexicana realizando en Guanajuato en 1965. Es miembro titular del Seminario de Cultura Mexicana. a.- Seminario de Cultura Mexicana; “Curricula Vitarum de sus Miembros Titulares”; Impresos Chávez, S.A. de C.V.;, México, 1997, p. 73 y 74. 181.- Rojas, Pedro; “Acámbaro Colonial”; Ed. UNAM, 1967, p.8 182.- R.P. Fray Raúl Martínez Guapo, Cura de la Parroquia de San Francisco de Asís; Plática, Notaria Parroquial, 11/junio/01 183.- El elefante que se colocó en el interior de una fuente en el atrio parroquial y que simulaba caminar o pasar sobre unas serpientes, fue elaborado por el señor Espiridión Medina Tinajero con domicilio en la calle Manuel Doblado Número 26 de Acámbaro, Gto. Los familiares del escultor como la Sra. Sirenia Medina García, tataranieta y guardia de seguridad en el Museo Local de Acámbaro en los años 2001 y 2002, (Continúa…)

“Acámbaro al Día”, el Diario Más Pequeño del Mundo; Autor: Alfredo López Sánchez; Años 50 y 60, Acámbaro, Gto.

Atrio Parroquial, Antes de la Aplicación del Plan “Guanajuato” de los Años 60, Acámbaro, Gto.

b.- Sobre la calle Pino Suárez, se colocaron dos áreas verdes con árboles. Desapareció el Portal “Victoria” en la esquina de Hidalgo y Pino Suárez, así como otro Portal en la esquina de Hidalgo y Guerrero denominado popularmente como “Los Cigarreros”, c.- En lo que hoy es la plaza “Hidalgo” fue retirado el Mercado Municipal, dejando dos áreas verdes y el espacio libre para eventos cívicos. Al centro, se colocó una Fuente que al parecer estuvo en una casa particular. Paralelamente se delimitó la calle Matamoros, frente a la Plaza, y surgió un nuevo estacionamiento público a un costado. Del estacionamiento se retiró un tianguis, d.- En el mismo centro histórico resaltó el Templo de “La Promesa”, que permaneció cerrado. Su acceso principal estaba cubierto y en su interior todo era ruinas. A un costado de este Templo y de la Parroquia de San Francisco de Asís, no había en la época un área de sanitarios como hoy en día, ni la biblioteca parroquial. Esto fue posteriormente, y e.- De la Avenida Hidalgo, frente al jardín principal “Independencia”, fueron retirados dos Portales, uno de ellos era el “Hidalgo”, que incluía la finca de lo que era el hotel “París”. El jardín sufrió cinco cambios urbanísticos al paso de los años en el siglo XX. De esta forma, el centro de la Ciudad de Acámbaro quedó con más espacios físicos, ciertamente; pero con menos joyas arquitectónicas e históricas que eran parte integral del patrimonio cultural del municipio. Antes y durante la aplicación del Plan, los acambarenses opusieron resistencia; primero, en la zona del atrio y, segundo, con el derribamiento del Mercado Municipal. Esta última obra fue la que más inconformidad social generó. Finalmente este sitio fue derribado y trasladado apenas a una cuadra urbana de la actual plaza “Hidalgo”, en donde se encontraba. Así, quedó en lo que hoy es la esquina de Hidalgo con Ocampo y Aldama. El Mercado no dejó el centro citadino. Incluso, el Gobierno del Estado expropió una casa particular184 para la edificación del Mercado.
(Sigue…) comentan que la obra del elefante data del año 1931 o 32. El entonces Señor Cura de la Parroquia de San Francisco de Asís, Fray Daniel Míreles, a manera de reconocer su talento, le entregó al Sr. Espiridión Medina la cantidad de $ 150 pesos y una medalla por la elaboración de la escultura. El señor Medina quien se firmaba como: Espiridión T. Medina-, también elaboró la escultura de un Sansón luchando con un León. Participó en la construcción de dos Kioskos que había en el atrio e intervino en el difícil trabajo de subir y colocar la campana principal de la Parroquia de San Francisco. Además, en la obra de construcción de las Criptas del Templo del Hospital y en la elaboración de una escultura de San Francisco de Asís con un Lobo, cuyo paradero hoy se desconoce. El escultor comunitario perdió lamentablemente el brazo derecho un 3 de julio durante la fiesta religiosa anual al momento de colocar y hacer detonar unas bombas con dinamita de medio cartucho. Este tipo de “bombas” son parte de la variedad de fuegos artificiales que se producen en Acámbaro y que son utilizados para las celebraciones religiosas. Sin embargo, tal impedimento físico nunca fue limitante ni motivo de inactividad para el Sr. Medina, al contrario, usó la mano izquierda con gran habilidad y destreza. De hecho, la mayoría de sus trabajos fueron hechos con esta cualidad. 184.- Hermesdorf, Graciela, en: “Moros y Cristianos”, Artículo; Periódico Erandi, No. 9, junio del 2001, p.2, señala sobre la Fuente Mudéjar, ubicada en el área del tianguis del Mercado “Hidalgo” de Acámbaro, “La Fuente Mudéjar o Morisca como algunos la llaman…, estaba en una huerta rodeada de árboles frutales…, hoy se encuentra dentro del Mercado Municipal en la Sección de las Fondas. Al frente (de la Pila), en el (Continúa…)

Plaza Principal y Atrio Parroquial, Después de la Aplicación del Plan “Guanajuato” de los Años 60, Acámbaro, Gto.

Franciscanos Participantes en la XI Asamblea Plenaria de la UCLAF; 1990, Acámbaro, Gto.

Tanto el Mercado en sí como la expropiación del terreno de la casa particular fueron dos acciones mal planeadas. Y no sólo porque afectó intereses populares y familiares sino porque nunca fue un trabajo hecho con visión de futuro. Ya en el tercer milenio, el Mercado Municipal “Miguel Hidalgo y Costilla” resulta incómodo e inconveniente en el mismo sitio, debido al constante crecimiento urbano y el creciente caos vial. El Plan “Guanajuato” ha sido cuestionado severamente a través de los años por las diferentes generaciones de acambarenses. No se discute que todo pueblo debe y tiene que evolucionar, pero no a costa de la pérdida de su patrimonio cultural. Si bien era necesario el Plan para la Ciudad desde el punto de vista urbanístico, el uso y el abuso del patrimonio edificado como sus esculturas, portales y monumentos fue tal, que el Gobierno del Estado de este periodo logró el repudio histórico y social. La mayoría de las joyas arquitectónicas que fueron retiradas pasaron a manos de particulares y de políticos, sobre todo los arcos y la barda perimetral que rodeaban el atrio parroquial, la misma que el cura Mireles comenzó a derribar. Antes de ejecutarse el Plan, en Acámbaro se tenían calles debidamente empedradas. Al concluirse el trabajo, varias arterias viales perdieron esta condición. En cambio, con todo ello, el Plan “Guanajuato” fue una de las más importantes trasformaciones urbanísticas que ha tenido Acámbaro a través de los siglos. De hecho, la del periodo 1961-67 es comparable con la reconstrucción del pueblo durante la primera mitad del siglo XVII, según la refiere Pedro Rojas en su libro “Acámbaro Colonial” 185. Hoy en día, del Acámbaro previo al Plan “Guanajuato” y del Acámbaro posterior a él, aún quedan numerosas fotografías que permiten apreciar el reflejo del tipo de cultura de una época; como también una fase importante de su evolución urbana, basada en una idea de crear espacios y áreas verdes en el centro citadino a partir de rectángulos o de zonas rectangulares. Años más tarde, en la década de los años setenta del siglo XX, la plaza “Hidalgo” sufrió modificaciones. En el gran prado o área verde que quedó en este lugar con una fuente, se colocaron jardineras y una escultura en honor al Padre de la Patria. La estatua fue ubicada en un principio de frente hacia la Avenida Miguel Hidalgo y posteriormente, reacomodada hacia la calle Matamoros y el resto del conjunto urbanístico de la plaza, pero sin una base. A su lado quedó también un asta bandera. Hasta finales de los años noventa le fue colocada una base a la escultura.
(Sigue…) pasto, hay un águila sobre un nopal…” La fuente “…fue creada para estar en el interior de la huerta del Convento Franciscano. A mediados del siglo XIX cuando la secularización de la iglesia, ese predio de siete mil metros cuadrados pasó a ser propiedad de civiles: hay noticias de que fueron dueños los señores Rafael Sánchez, Benjamín Paulín y ya a principios del siglo XX del señor Lino Chacón. Tenía seis mil metros cuadrados…, los señores Rafael Vieyra López y Antonio Carrillo eran dueños de 500 metros cuadrados cada uno. Según datos verbales, para construir el Mercado, esos terrenos fueron expropiados en 1964, siendo Presidente Municipal el señor Rafael Chávez Silva y el Gobernador, Juan José Torres Landa. Aproximadamente 50 pesos por cada metro cuadrado fue la compensación que recibieron los propietarios del predio. ¿Y la fuente? Bueno, al menos la conservaron…”. “El estilo le da nombre a la Fuente. Es mudéjar, aquello que tiene elementos del arte cristiano y árabe, según dice Manuel Toussaint en el libro ‘Arte Colonial de México’…”. “El Instituto Nacional de Antropología e Historia cataloga a la Fuente como (una obra) construida durante los siglos XVII y XVIII con muros de ladrillo y piedra. La describe con brocal, pila y cabecera o murete mixtilíneo. En la parte superior tiene un monograma Mariano coronado, de cordones franciscanos, veneras molduradas, dos nichos laterales con peanas (sostenes que sirven para colocar una imagen u objeto) de cantería, que flaquean un vertedero a los lados. El brocal es rectangular con las esquinas ochavadas y al frente, se aprecia la escalera con un descanso que tiene un medallón con molduras roleadas (con bolas) sosteniendo por una carita”. 185.- Rojas, Pedro; “Acámbaro colonial…”, p. 23

No obstante, la localidad acambarense vivió mejores momentos. En 1961 inicio la nueva radiodifusora X.E.V.W. con el nombre anterior: “La Voz de Acámbaro”186, teniendo como propietario al señor J. Jesús Morales. En las décadas de los años sesenta y setenta, una serie de grandes logros deportivos tanto en el fútbol como en el básquetbol, el box y la tauromaquia, entre otras disciplinas, le dieron relevancia regional al municipio. El equipo “Acámbaro” del fútbol de la zona centro, grupo oriente, consiguió el titulo de Liga, el de Copa y el de Campeón de Campeones en la temporada 1969-70187. Estos triunfos consecutivos impulsaron a varios directivos y jugadores a integrar el primer club de la Tercera División Profesional, participando por primera ocasión en esta categoría en el torneo de Copa 1971-72188. Previo a ello, en 1966 y a instancias del Dr. Luis Mota Maciel, una persona interesada en la historia de Acámbaro, se aceptó la realización de un desfile cívico y militar189 que recuerda el movimiento insurgente de don Miguel Hidalgo y Costilla. En Acámbaro, el cura de Dolores recibió el nombramiento de “Generalísimo de las Américas” en 1810. A partir de 1966, cada día 22 de octubre hay un magno desfile militar que sirve para el fomento del espíritu nacional entre la población del Bajío. En 1972 inició actividades la nueva clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social en la ciudad de Acámbaro (IMSS), lo que permitió una mayor cobertura de los derechohabientes de la región. A 1972 por cierto, se le consideró el “Año de Juárez” 190. Para 1973 sobresale en el ámbito de la radiodifusión el Noticiero “13 Horas”191 en la emisora XEVW Radio “Acámbaro”, antes “La Voz de Acámbaro”. Por medio de este noticiero, la sociedad está informada de los hechos relevantes de la región, siendo uno de los principales medios de comunicación social del sureste de Guanajuato. El programa de radio tuvo su “gran época dorada” a lo largo de la década de los años ochenta, gracias a un
186.- Ferreira León, Rafael Dr.; “Acámbaro”, Edición Particular, junio de 1962, p. 198 187.- En la invitación para el XXX Aniversario del Primer Campeonato de Liga de la Zona Centro, Grupo Oriente”, 21/marzo/2001, entregada al Autor como Corresponsal del Diario “La Voz de Michoacán”, se señala que el torneo de fútbol de esta categoría era “…uno de los más importantes dentro del fútbol amateur, ya que se competía con equipos de Morelia, Mich., y Zitácuaro; del mismo Estado (de Guanajuato) y Querétaro, que ya tenían en sus filas a jugadores de 2a. División…”. En los equipos que participaron en estos torneos “desde su fundación en 1968 hasta los que por su gran trayectoria pasaron a los de 3ª. División Profesional…”, se demostró por los jugadores “…su gran nivel de juego del futbol amateur...”, en tanto que “…del llano ingresaron (en la época) nuevos elementos que también merecían una oportunidad…”. La época dorada del fútbol amateur y profesional en Acámbaro en los años sesenta y setenta abarcó, respectivamente, los periodos de 1968-70 y 1971-73. En lo global comprendió cinco años: 1968 a 1973. La euforia y la pasión entre los aficionados al fútbol en Acámbaro fue mayor a nivel municipal y regional, debido a la motivación que originó en 1968 la realización de los Juegos Olímpicos (México 68), en donde no faltó este popular deporte, y la organización del Campeonato Mundial “México 70”. La gran figura del futbol era el brasileño Edson Arantes Do Nascimento, mejor conocido “Pelé”, a quien en México, al proclamarse tricampeón del mundo en 1970 con la Selección Nacional de Brasil, le fueron impuestos la Corona y el Cetro como “El Rey del Fútbol”. Así, en el llano o el fútbol amateur y en el nivel profesional de este deporte, todos querían imitar al “Rey Pelé”. 188.- Ibídem. 189.- Arqueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro A Través de los Siglos…”, p. 88 190.- En el Seguro Social de Acámbaro, ubicado a un costado de la Estación del Ferrocarril en la Avenida Primero de Mayo, la institución tiene una placa alusiva a la inauguración de la clínica que señala textualmente: “El IMSS en cumplimiento de los Programas del Gobierno de la República construyó y puso en operación esta clínica en Acámbaro, Guanajuato, para el servicio de sus derechohabientes. Agosto de 1972, Año de Juárez”. 191.- Gerencia, Estaciones XEVW y XEAK; 1987, Acámbaro, Gto.

nutrido auditorio que le otorgó siempre su fiel preferencia, credibilidad, respecto y presencia social y política. El noticiero significó en esta fase histórica un factor de impulso a la dinámica del desarrollo192 comunitario de Acámbaro. En 1973 también, pero el 22 de octubre, se fundó el Museo Local de Acámbaro de la calle Abasolo No. 10, esquina con Morelos, bajo el Programa de “Museos Locales” 193 precisamente, implementado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de Guanajuato (INAH). En forma previa, el Museo tuvo como sede el domicilio de la calle Vicente Guerrero No. 3194 y después en la calle Pino Suárez No. 78195, en donde fue la casa de la heroína acambarense de 1810, doña Catalina Gómez de Larrondo. La sede actual de Abasolo No. 10 fue ocupada para Museo desde el periodo 1983-85 cuando el lugar es remodelado, siendo Presidente Municipal el Dr. Luis Mota Maciel. El 6 de febrero de 1974196, el Dr. Luis Mota, Cronista Oficial de la Ciudad, instituyó el “Patronato Pro-Museo de Acámbaro, A.C.”. El 15 de agosto de 1975, el Gobernador del Estado, Luis Humberto Ducoing Gamba, designó al Dr. Mota Maciel como Presidente del Patronato Pro-Museo Local de Acámbaro197, que custodia una Colección inventariada de 4, 731 piezas arqueológicas198.
192.- Ibídem… 193.- Patronato Pro- Museo Local de Acámbaro, A.C., 1995, Acámbaro, Gto. 194.- Delegación Regional de Turismo; 1997, Acámbaro, Gto. 195.- Ibídem… 196.- Patronato Pro-Museo Local de Acámbaro, A.C.; 1995, Acámbaro, Gto. 197.- Copia del nombramiento; Lic. Luis H. Ducoing, Gobernador Constitucional del Estado de Guanajuato; Guanajuato, Guanajuato, 1975. 198.- El Registro Arqueológico de la Colección es el: P.J., Sección de Muebles, Libro 3, Volumen 1, Foja 55. INAH, Subsecretaría de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas; 28 de abril de 1994, México, Distrito Federal. La citada dependencia otorgó el Registro y la Concesión de las 4,731 piezas de la Colección al denominado “Patronato Pro-Museo de Acámbaro, A.C.” para “su guarda, conservación y custodia en el domicilio ubicado en Abasolo No.10, esq. Morelos, Acámbaro, Gto.” De esta manera, el Patronato del Museo es el Custodio de la Colección, pero no el dueño o propietario. El Patronato puede heredar la Colección, pero sólo a algún familiar, no a otra persona ajena. Y aun así, sigue siendo un mero Custodio. La Custodia termina cuando el encargado de las piezas arqueológicas ya no desee tenerlas o cuidarlas, pero nunca podrá venderlas. El INAH puede cancelar el registro de una Colección Arqueológica si de acuerdo a las condiciones de Custodia que guarda la misma así lo considera necesario y pertinente. Una vez en su poder, el INAH las puede conservar en resguardo o asignarlas a alguna otra persona. La Colección Arqueológica del Museo de Acámbaro y las que hay en el país, son patrimonio exclusivo de la Nación. Son de todos y de ninguno, no tiene dueño. Más aún, porque la Colección Arqueológica del Museo pudo integrarse durante varios años, debido a la adquisición o compra de algunas de las piezas por un lado, y por otro, debido a la donación que hicieron diferentes personas. Por otra parte, una Copia de la Relación de un Inventario de las piezas arqueológicas del Museo Local de Acámbaro, Guanajuato, que debió ser previa al Registro de 1994, y que se encontró en la Institución en julio del año 2000, refiere desde la No. 134 a la No. 4, 863, correspondientes a las páginas 3 a 50, precisándose el sitio o lugar de su procedencia, siendo los más frecuentes: Hacienda, La Encarnación, Cerro Uruacuao, Gto., Chupícuaro, Puriantzícuaro y San Nicolás. Así mismo sitios como San José de Porto, Las Pilas, Hacienda San José, Solís, Hacienda Santa Catarina, Cerro Ballesteros, Cerro del Toro, Hacienda La Concepción, Hacienda El Terrero, Hacienda Estanzuelita y Hacienda Satemayé. En Acámbaro hay numerosas familias que tienen piezas arqueológicas de Chupícuaro en su casa o que han logrado integrar también una Colección igual o similar a la del Museo, registrándolas ante el INAH, pero son de carácter “particular” y no han sido exhibidas públicamente. Entre las colecciones particulares hay bellas piezas de diferente forma y tamaño.

En su gran mayoría pertenecen a la Cultura “Chupícuaro” y están registradas ante el INAH en Guanajuato y en la ciudad de México. En esta misma década de los años setenta tiene una notable trascendencia el acto conmemorativo del 450 Aniversario de la re-fundación de Acámbaro199. Por este motivo, en la localidad hay una celebración cívica y popular, llegándose a acuñar monedas200. En 1976, en el ámbito de la panificación, el maestro panadero Noé Rosas Ibarra, sobrino de Samuel Silva Loeza, desarrolló la fórmula para la creación de una nueva figura de pan: “Las acambaritas”201. A pesar de la gran variedad de panes que hay en la industria panificadora mexicana, este producto es único en su tipo, que le otorga una notable preferencia popular. El término de “acambaritas” para el nombre del pan es una derivación comercial del gentilicio verdadero del nombre de Acámbaro, que es el de acambarense.

2.2.- De 1980 al año 2000
Entre los años 1977 y 1981202 tuvieron lugar en Acámbaro los trabajos de sobre-elevación de la presa de “Solís” para evitar futuras inundaciones en la zona urbana. Y es el 15 de septiembre de 1981 cuando el Presidente José López Portillo re-inauguró la magna obra203, en compañía de Miguel de la Madrid, posteriormente su sucesor. En este tiempo, es Gobernador de Guanajuato el acambarense Enrique Velasco Ibarra, quien creó el “Plan de Vigorización Municipal”204. Este programa, para muchos de los enterados de la vida política, significó una de las tantas bases de futuros programas de apoyo e impulso al fortalecimiento del municipio libre en México. En 1982, en el poblado de Nuevo Chupícuaro, autoridades eclesiásticas y civiles instalaron en la Sacristía de la Iglesia de San Pedro una pequeña sala de exhibición de la Cultura Chupícuaro 205. Es una de las primeras en su género en Acámbaro, albergando un promedio de 400 piezas arqueológicas 206. De igual manera es construido un monumento “al espíritu del Viejo Chupícuaro”, gracias al rescate de la cantera207 del antiguo templo de San Pedro, cubierto hoy por el agua de la presa de Solís. En 1986 y conforme a la ley en la materia son confiscadas en Acámbaro por el INAH, un “bloque” de 638 piezas arqueológicas de la Cultura “Chupícuaro”. Para el año de 1983, en todo Guanajuato y Acámbaro no es la excepción, una
199.- Programación Oficial del 450 Aniversario de la Fundación de Acámbaro, Gto., 1526-1976, Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto. 200.- Secretaría del H. Ayuntamiento Municipal, Período 1974-1976; Acámbaro, Gto. 201.- Silva Ibarra, Juan; “La Creación del Pan Grande…”, Artículo, p. 5 202.- Argueta Saucedo, Gerardo, “La Presa Solís: Obra de la Arquitectura Moderna”, Reportaje, en: Revista “Acontecer”, No. 5, Año I, Vol. I, Octubre de 1982; Acámbaro, Gto., p. 15 203.- Op. Cit, p. 15 204.- Gobierno del Estado de Guanajuato, Periodo 1979-1984; Guanajuato, Gto. 205.- Parroquia de San Pedro de Nuevo Chupícuaro, Gto., y H. Ayuntamiento Municipal de Acámbaro, Periodo 1980-82; Acámbaro, Gto. 206.- Ibídem… 207.- Parroquia de San Pedro de Nuevo Chupícuaro, Gto., 1982.

reforma a la Ley Electoral permite que los Ayuntamientos Municipales incorporen regidores de los partidos políticos distintos al que triunfe en una elección local. Así, surgen los cabildos pluripartidistas como parte de un proceso democratizador a nivel nacional que inició durante la administración del Presidente José López Portillo. En el período de los años de 1986-88 y mediante una convocatoria, el Ayuntamiento decide cambiar el Escudo Oficial del Municipio, adoptando uno nuevo. Esto ocurre en marzo de 1987 al realizarse una sesión pública de Cabildo en el patio del Museo local. Su creador es el potosino Jesús Gutiérrez Flores208, un aficionado a la pintura. En 1990 se efectúa en la Parroquia de “San Francisco de Asís” de Acámbaro una Reunión Mundial de Sacerdotes de la Orden que lleva su nombre. La encabeza Fray John Vaughn, Ministro General de la Orden Franciscana. Es la XI Asamblea Plenaria de los Provinciales de América Latina209. Frailes Menores de todo el continente y el mundo están en la ciudad del 18 al 24 del mes de febrero. A su vez, el día 23 de febrero de 1990, el Presidente de la Republica, Carlos Salinas de Gortari, y el Gobernador de Guanajuato, Rafael Corrales Ayala, regresan a los acambarenses las 638 piezas confiscadas legalmente 210 a particulares en 1986 sobre la Cultura “Chupícuaro”. Son exhibidas de inmediato en la sala de arqueología del Museo Local. En el ámbito internacional, la ciudad de Acámbaro inició el sábado 2 de noviembre de 1991 el proceso de hermanamiento con la localidad de Quetzaltenango, Guatemala211, por conducto de una Comisión de Regidores del Ayuntamiento 1989-91 que visitó ese sitio en Centroamérica del 30 de octubre al 7 de noviembre. En una cena de gala con alcaldes, previa al V Encuentro Internacional de Presidentes Municipales de MéxicoCentroamérica212, el edil de Quetzaltenango, el empresario Carlos Arriola (q.e.p.d.), aceptó la propuesta de Acámbaro para hermanar a ambas localidades. Ante ello, el 8 de diciembre de este año realizó una visita oficial a Acámbaro 213 y en sesión de Cabildo que encabezó el Presidente Municipal, Luis Niño García, surgió el Acuerdo del lazo de Hermandad, dejándose constancia en una Acta. Para completar el proceso, un acto igual de Gobierno aún debe realizarse ahora en Quetzaltenango, así como intercambiar las autoridades municipales las actas oficiales respectivas. A manera de un símbolo del hermanamiento de ambas Ciudades, el Ayuntamiento Local remodeló214 en 1991 el Excentro Recreativo “2030” que se ubica frente al Parque “Zaragoza”, y le asignó el nombre de Parque Infantil “El Quetzal”. El nombre hace referencia al ave nacional de Guatemala. El Parque lo inauguró el mismo 8 de diciembre el Presidente Municipal de Quetzaltenango, Carlos Arriola.
208.- Secretaría del H. Ayuntamiento Municipal de Acámbaro; marzo de 1987, Acámbaro, Gto. 209.- Parroquia de San Francisco de Asís; febrero de 1990, Acámbaro, Gto. 210.- Secretaría del H. Ayuntamiento Municipal de Acámbaro; febrero de 1990, Acámbaro, Gto, y Vitrina de Exhibición de las Piezas Confiscadas y Recuperadas, Sala de Arqueología del Museo Local, Acámbaro, Gto. 211.- Secretaría del H. Ayuntamiento Municipal de Acámbaro; noviembre de 1991, Acámbaro, Gto. La Comisión de Regidores del H. Ayuntamiento de Acámbaro 89-91 para visitar Guatemala, la integraron los ciudadanos Rosendo López Rosiles (q.e.p.d.), Enrique Romero Arreola (q.e.p.d.), Delfino Posadas Soria, Manuel Aguilar Avelar, Francisco Castro Servín (q.e.p.d.), Margarito Purón García y el Autor de este libro, quien en ese periodo fungía como Regidor en la Comisión de Gobernación y Reglamentos. 212.- Ibídem… 213.- Ibídem… 214.- Ibídem…

En Guatemala, la Comisión de Regidores de Acámbaro logró el 6 de noviembre de 1991 sentar las bases para el hermanamiento de la comunidad guanajuatense con la ciudad de Esquipulas, referente al Departamento de Chiquimula215. Ese lugar es ampliamente conocido por el Cristo Negro y por ser la sede del Parlamento Centroamericano. En Quetzaltenango y en Esquipulas, el gobierno acambarense dejó constancia de su presencia con la entrega del Escudo Oficial de 1987 con su respectiva descripción heráldica. Anteriormente, Acámbaro ya tenia vínculos de hermanamiento con las Ciudades de Potes, en España, y La Verne, California, Estados Unidos. Con La Verne, el contacto es más permanente y directo desde los años ochenta en aspectos como la promoción del desarrollo social y el turismo. Para 1993, en el Nuevo Chupícuaro, Guanajuato, fue inaugurado el Museo del poblado216, esto es, en el sitio mismo en donde floreció la llamada “cultura de barro” en el periodo del preclásico superior. Junto con el Museo Local de la zona urbana, el de Nuevo Chupicuaro constituye un complemento al aprendizaje de la vida prehispánica de los habitantes en general y a los centros de atracción cultural y turística del bajío. De la cultura “Chupícuaro”, aún en la actualidad, han sido encontrados objetos diversos en el Cerro del Tepalcate, Ticomán, Cuautitlán y Cuicuilco. Una muestra de la Cultura de Chupícuaro es exhibida hoy en día en un área especial del Museo Nacional de Antropología e Historia, en la capital del país, además de poderse admirar en Museos de Norteamérica y Australia. Se sabe que hay más de 10 mil piezas de la Cultura “Chupícuaro” en el extranjero. En el Estado de Guanajuato son exhibidas más de 8 mil piezas diversas en diferentes museos, entre ellos, el de la Alhóndiga de Granaditas de la ciudad capital. Para 1994 y por vez primera en la historia contemporánea del ámbito político, un mandatario municipal distinto a los del Partido Revolucionario Institucional (PRI) surgió de los comicios locales del mes de diciembre217. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) asumió el mandato constitucional el primero de enero de 1995218 en la persona de Antonio Tirado Patiño. Previo a ello, en la segunda quincena del mes de diciembre de 1994, el pueblo de Acámbaro quedó envuelto en una severa crisis económica nacional con daños irreversibles en el nivel de vida de las familias. Hubo una gran pérdida de empleos en la ciudad y la región. Meyer219 describe muy bien el panorama heredado por este hecho, producto también de las crisis recurrentes de los años ochenta del siglo XX, al señalar que “…uno de los precios a pagar por la crisis estallada en los años ochenta es el advenimiento de un neoliberalismo privatizador…220 que implicó… la optimización capitalista del mercado sin la participación gubernamental directa, con sus respectivas secuelas sociales y políticas de igualdad en un medio altamente contrastante”221. Entre diciembre de 1994 y los días y meses posteriores, se vivió en una austeridad extrema en todos los órdenes de la actividad y la vida cotidianas.
215.- Ibídem… 216.- Dirección del Museo de Nuevo Chupícuaro, Gto.; 24 de febrero de 1992, Nuevo Chupícuaro, Gto. 217.- Comité Municipal Electoral; Zaragoza No. 48, diciembre de 1994, Acámbaro, Gto. 218.- Ibídem… 219.- Meyer Cosió, Francisco Javier; “Tradición y Progreso: La Reforma Agraria…”, p. 195 220.- Op. Cit, p. 195 221.- Op. Cit, p. 195

A mediados de los años noventa y como una manera de retomar el proyecto de administraciones estatales anteriores para el sector, en Guanajuato se otorga un mayor impulso al turismo. De igual forma es ampliada la promoción turística para la región con la “Ruta de la Independencia”, que incluye a Acámbaro. Lo anterior es motivo de una notable revaloración histórica y cultural para el municipio al considerarse como “Ciudad Colonial”. Juan Guerrero Jaime menciona a la “Ruta del Lerma”222 como parte de las maravillas de la naturaleza de la región, misma que contempla a Acámbaro, Salvatierra, Valle de Santiago, Salamanca, Irapuato y Pénjamo. Hasta 1995, y desde el inicio de la década, el mismo autor refiere que “…en varios municipios la migración fue mayor al número de nacimientos, por lo que su población se redujo. Este fenómeno se dio en Acámbaro, Coroneo, Moroleón, Pueblo Nuevo, Santiago Maravatío, Tarandacuao, Tarimoro, Valle de Santiago, Victoria, Xichú y Yuriria”223. Por otro lado, ya para el mes de septiembre de 1996, la ciudad de Acámbaro cumplió 470 años de su re-fundación. Y en noviembre de ese mismo año, la Unión de Productores de Pan Grande de Acámbaro, A.C., edita un medio de información impresa para promover las bondades de la panadería. El periódico se denomina “Panadero Mexicano” como un tiraje de 10,000 ejemplares224. Es impulsado de manera especial por Juan Silva Ibarra, Presidente de la Unión, y Heriberto Silva Espino, Vicepresidente. El autor de ese libro fue su Director de 1996 al 2001. El medio impreso circuló en el centro y el sur del país, abarcando los principales centros de venta del sector. Socialmente, el periódico apoyó el desarrollo de la política industrial de los empresarios de la panificación y promovió la idea de ingresar en el mediano y el largo plazo al mercado estadounidense, gracias al apoyo del Tratado Trilateral del Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá225, lo mismo que la apertura del mercado para la venta del pan a Centroamérica. La explotación del producto constituye en este sector un reto vital en el siglo XXI. En materia de promoción turística en 1996, el cabildo 1995-97 difundió una muestra de la Colección “Julsrud” a través de la televisión de Japón. A ese país del lejano oriente envió unas cincuenta piezas de la obra de animales prehistóricos226, logrando un gran interés a favor del municipio. En el marco de esta promoción, sobresalió el comentario de que Acámbaro en el mapa mundial (mapamundi) es un pueblo que se encuentra a la misma latitud que Hawaii227. En un mapa puede ubicarse “a la misma altura” a Acámbaro y a Hawaii, centro éste de enlace internacional entre América y Asia en el Océano Pacífico. Ocho meses más tarde, en julio de 1997, los comicios municipales adelantados para el día 6228, lleva a la población a votar por un nuevo Presidente Municipal, ganando el Partido de la Revolución Democrática (PRD). El periodo constitucional es del primero de enero de 1998 al 10 de octubre del año 2000. Y a partir del resultado electoral del día 6, entre el propio mes de julio del 97 y enero del 98, Acámbaro tiene por primera ocasión en su historia tres alcaldes municipales229: 1.- El interino, en la persona del
222.- Guerrero Jaime, Juan; “Conociendo el Estado de Guanajuato”; Ed. Trillas, 1998, p.174 223.- Op. Cit, p. 178 224.- Unión de Productores de Pan Grande de Acámbaro, Gto., A.C. 225.- Ibídem… 226.- Secretaría del H. Ayuntamiento Municipal de Acámbaro, Gto, Periodo de 1995-97, Acámbaro, Gto. 227.- Comité Municipal de Turismo de Acámbaro, Gto., 1996. 228.- Comité Municipal Electoral; Sámano “S/N”, julio de 1997, Acámbaro, Gto. 229.-Secretaría del H. Ayuntamiento Municipal de Acámbaro, Gto., Período 1995-97, Acámbaro, Gto.

Arquitecto Juan José Martínez Trujillo. Quedó en lugar de Antonio Tirado Patiño, quien solicitó licencia para separarse del cargo y contender por una Diputación Local (que ganó); 2.- el edil con licencia, el mismo Antonio Tirado, y 3.- el alcalde electo del 6 de julio, Ignacio Nares Luna. Para el primero de enero de 1998 cuando tomó posesión el Presidente Constitucional, Ignacio Nares Luna, legalmente dejaron de tener vigencia el Presidente Municipal Interino y el edil con Licencia. El 25 de septiembre de 1997, Antonio Tirado Patiño dejó de ser Presidente con Licencia y quedó como Diputado Local únicamente, al asumir ese cargo legal ante el pleno del LVII Congreso de Guanajuato. En las semanas previas, la industria de la panificación logró que el producto conocido comercial y popularmente como las “acambaritas” fuera elegido por la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior del Estado de Guanajuato (COFOCE) para desarrollar el proyecto de exportación de la empresa “El Triunfo”230. Esta empresa calificó para recibir la distinción y la oportunidad de ingresar al mercado norteamericano. Entre 1998 y el año 2000, algunos de los retos sociales que enfrentaron los acambarenses fueron los de disminuir rezagos históricos acumulados como el lograr nuevas oportunidades para la educación superior a un nivel popular e impedir la toma de decisiones políticas centralizadas que dañan el futuro familiar y social de las nuevas generaciones. A estos retos, se agregó la permanente responsabilidad social del rescate, conservación, investigación y difusión del patrimonio histórico y cultural del municipio, a fin de que permita conocer mejor a la ciudad en el contexto regional y nacional.

230.- Silva Ibarra, Juan; Propietario de la Empresa “Antigua Panificadora El Triunfo”, Entrevista, diciembre de 1997, Acámbaro, Gto.

Capítulo X

El Tercer Milenio Siglo XXI

1.- Del Segundo al Tercer Milenio
Al concluir el siglo XX y comenzar el XXI, Acámbaro muestra una mayor pluralidad, democracia en constante perfeccionamiento y libertad de expresión digna del nuevo perfil que el país comenzaba a mostrar al mundo. Las generaciones de acambarenses de inicio del siglo XXI consecuentemente, son más críticas, analíticas y demandantes. Social y económicamente, la población confía en superar problemas que provocó la crisis económica del periodo de 1994-95 y es objeto de nuevas inversiones e instalación de empresas maquiladoras de capital extranjero (estadounidense y chino) que generan empleos. A su vez, la región del Bajío sigue garantizando a Acámbaro un intenso comercio interestatal entre Guanajuato y Michoacán, incluso, con la cercanía de la moderna Autopista de Occidente México-Guadalajara, a la altura de Zinapécuaro. En el aspecto político, Acámbaro vive un marcado e intenso pluralismo. En el año 2000 hay alternancia en el poder público a nivel federal con Vicente Fox (PAN) en contra del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En el municipio, la alcaldía sigue bajo dominio del PRD en el período 2000-2003 hasta el mes de octubre de éste último año; y en lo estatal, figura el PAN. En materia de movimientos sociales, en el mes de marzo del 2001 y como parte de la “Caravana de la Paz” que tiene como destino el Congreso de la Unión en la capital del país, la localidad es visitada por miembros de la guerrilla autodenominada “Frente Zapatista de Liberación Nacional” (FZLN), dependiente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), cuyo líder principal es el popular Subcomandante “Marcos”, Sebastián Guillén Vicente. En lo cultural y lo educativo, Acámbaro tiene en su calendario anual de actividades a lo mejor del Bajío, principalmente por medio de la constante labor de la Casa de la Cultura que restaura y acondiciona una sede propia en la calle Matamoros Número 3, frente a la plaza cívica “Miguel Hidalgo y Costilla”1; la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, que cumplió entonces 20 años en agosto del 2002, y el Museo Local de Acámbaro. En julio del 2000, la Ciudad vive un cambio histórico en la Dirección de este sitio de Abasolo y Morelos 2, lo que permite convertirlo en los siguientes 20 meses en una instancia de gran apertura social que va de lo elitista a una institución pública de todos y para todos. Por su parte, el Museo de Nuevo Chupícuaro “Fray Bernardo Padilla” consolida su presencia comunitaria y se fundan dos museos más en el municipio: el “Waldemar Julsrud”, ubicado en la avenida 5 de Febrero Número 180, esquina con Javier Mina, el 9 de octubre del 2000; y el Museo del Ferrocarril, en el antiguo edificio de la Estación del Ferrocarril, inaugurado el 6 de enero de 2001 3.
1.- En la placa conmemorativa se establece que el nuevo inmueble de la Casa de la Cultura data del 19 de septiembre de 2003 y estuvo a cargo del H. Ayuntamiento 2000-2003 de Acámbaro, Gto. 2.- El H. Ayuntamiento Municipal 1998-2000 que encabezó Ignacio Nares Luna, nombró por unanimidad de sus integrantes (PRD, PAN, PRI) a un Servidor como Director del Museo Local de Acámbaro el día martes 18 de julio del 2000. El nombramiento fue extendido el día jueves 20 de ese mes y a partir de entonces y hasta el 28 de febrero del 2002, se ejerció el cargo, luego de ser invitado por la Coordinadora de Turismo del Estado de Guanajuato (COTUR) para fungir como Delegado Regional de Turismo en Acámbaro, Zona Sur. Sin embargo, durante el mes de marzo del 2002, aún se estuvo como encargado del Museo en tanto el Cabildo Municipal 2000-2003 nombraba a un nuevo(a) Director(a). 3.- Archivo de la Oficina de la Crónica Municipal de Acámbaro, Gto., julio de 2011

Mapa: Sectores y Áreas Productivas del Municipio de Acámbaro; Consultoría Profesional “Akamba”, 1995; Acámbaro, Gto., pp. 10

Mapa: División Política del Estado de Guanajuato; Gobierno del Estado de Guanajuato, 2000-2006

En el 2001 sobresale el 475 Aniversario de la fundación de Acámbaro (1526-2001) y el 35 del inicio del magno desfile cívico-militar del “22 de Octubre” (1966-2001), así como una intensa promoción turística de Acámbaro en el extranjero por medio del Museo “Waldemar Julsrud”. Comienza también una nueva vida de carácter universitario en la localidad mediante diversas carreras en instituciones tanto privadas como oficiales; se realiza exitosamente el XV Concurso Estatal de la Industria de Pan y llega a su fin el proyecto del denominado “Festival Musical” con motivo de la tradicional feria anual de julio. Asimismo entre el 2000 y el 2001, el municipio vive una etapa única en el renglón deportivo al contar con fútbol profesional de segunda y tercera división nacionales y destaca en disciplinas como el atletismo, el ciclismo de montaña y el tae kwon do por medio de la Escuela “Eagle Park”. La población de Acámbaro finalmente es de un municipio que exige a sus autoridades buscar y proponer mejores niveles de vida para todos a través de programas de desarrollo de un amplio beneficio social.

2.- Primera y segunda década del siglo XXI
En el inicio del año 2000, en el Tercer Milenio, debido a que termina un régimen de Partido con un dominio único y llega a la Presidencia de la República el guanajuatense Vicente Fox Quezada, el municipio y el Estado viven un intenso bipartidismo: PRD-PAN, 2003 al 2009. No obstante, si bien en los primeros seis años de la década: 2000-2006, hay paz y estabilidad social, esta condición cambia con el nuevo sexenio 2006-2012 debido a la inseguridad pública que generó el «combate» al narcotráfico. Desafortunadamente, problemas como el de la migración es también de una alta incidencia. Paralelamente, Acámbaro reactiva su labor arqueológica con el Programa “Chupícuaro” mediante una misión de Francia y México (1998-99/ 2010-13). Regionalmente para Acámbaro, las autoridades no dejan de impulsar el turismo, cuya economía es ampliamente respaldada por el comercio interestatal entre Guanajuato y Michoacán y la ciudad se incorpora de lleno al proceso de la globalización con la apertura de tiendas como “Soriana” (2007) y “Aurrerá” (2009). Lamentablemente, la inseguridad pública a nivel regional ya es mayor para el 2008, lo que se combina con una crisis económica nacional e internacional. El problema se prolonga por lo menos hasta el 2012, año de elecciones federales e inseguridad pública. Tal inseguridad impacta en diversas empresas y negocios, incluyendo algunos medios de comunicación como la radio local con el noticiero “13 Horas”, perteneciente a la Organización Radiofónica de Acámbaro (ORA). El ciclo de vida de este medio de comunicación llega a su fin en marzo del 2008 (19732008), pero reinicia actividades en las estaciones de ORA: XEVW y XEAK, en septiembre de ese año, aunque ahora con el nombre de “A la Una, Noticias”. En este intervalo, el 27 de agosto de 2008, surge el periódico “7 Días”, el ABC de la Semana, constituyéndose en un rápido y obligado referente histórico de los habitantes de la región sur de Guanajuato: 2008-2012. Para el año 2010, la población acambarense festeja dignamente el Bicentenario del Inicio de la Independencia Nacional (1810-2010) y el Centenario del Inicio de la

Revolución mexicana (1910-2010). Aquí, destaca el Bicentenario debido al nombramiento del Cura de Dolores, don Miguel Hidalgo y Costilla, como “Generalísimo” el 22 de octubre de 1810. Así, en el festejo principal -el 16 de septiembre-, tiene verificativo una misa con motivo de la magna celebración a las 5 de la mañana, y a las 6 horas el acto cívico de aniversario en el Atrio Parroquial. Decenas de acambarenses acuden puntuales a celebrar el Bicentenario del inicio de la lucha libertaria. En el 2010 también, el gobierno municipal en turno, período 2009-2012 (PRDPRI), logra generar inversiones y nuevos empleos para la población a través del ramo automotriz, pese a la inseguridad regional y a la crisis económica mundial que padece la sociedad mexicana4. Tales problemas se recrudecen en el período 2011-2012. Además, en el 2011, el Estado y el país enfrentan la peor sequía registrada en los últimos 70 años e inicia así, con este escenario social, la segunda década del siglo XXI: 2010-2020. En ese contexto, crisis económica e inseguridad propician más migración en perjuicio de la desintegración de centenares de familias. En lo político, resurge el pluralismo político: PAN, PRD y PRI. Una candidatura común entre el PRD y el PRI para la alcaldía, que trasciende dos décadas en un siglo: 2009-2012, es un hecho inédito por vez primera en la historia del municipio, encabezando el gobierno el joven abogado Jesús Gerardo Silva Campos. En la composición del Ayuntamiento intervienen 2 síndicos y 12 regidores de los partidos políticos: PRD, PAN, PVEM, PRI y PT. En lo cultural, el proyecto “Chupícuaro” sigue vigente en la región de Acámbaro, Jerécuaro y Tarandacuao hasta el 2013 y hay nuevos descubrimientos en materia de paleontología con fósiles de mamut5. En el inicio de la segunda década del siglo XXI, la ciudad de Acámbaro amplía su participación en la “era global”, lo que exige nuevas visiones y enfoques sobre sus necesidades reales tanto en la vida pública municipal como en educación, a fin de reducir y superar rezagos históricos como el de la pobreza y la marginación sociales.

3.- Acámbaro, Ayer y Hoy
“Acámbaro a través de los Siglos, desde la época prehispánica hasta nuestros días”, muestra una gran riqueza en su vida comunitaria. Al recibir el Tercer Milenio, la Ciudad es la más importante del sureste del Estado de Guanajuato. Al paso del tiempo, la localidad también revalora su historia. Ya una “Declaración de la raíz indígena de Acámbaro” 6 del año 2001,
4.- Oficina de Desarrollo Económico, Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto., agosto de 2011 5.- Archivo de la Oficina de la Crónica Municipal de Acámbaro, Gto., julio de 2011 6.- La Declaración de la Raíz Indígena de Acámbaro, así denominada, fue escrita por Federico Macías y proclamada por Aurelio Quevedo, un chichimeca de Guanajuato, según el periódico Erandi (Abril año 2001, número7, pág. 8) que editó el Grupo Civil de Acámbaro por la Paz con Justicia. La Declaración surgió con motivo del acto público que tuvo en la Ciudad la Comandancia General del EZLN, el 2 de marzo del 2001 a las 12:30 horas, en la explanada del Atrio Parroquial, como parte de la marcha nacional por la dignidad indígena que dirigió el Subcomandante Insurgente Marcos, Sebastián Guillén Vicente.

precisa que “…hoy los acambarenses, como muchos mexicanos, sabemos que tenemos dos grandes vertientes de antepasados: los indígenas americanos y el crisol hispano. Nuestra genética revela continuos y variados encuentros entre grupos humanos, el Acámbaro purépecha, el maguadan otomí…”. Y en relación a la presencia de los guamares, chichimecas, otomíes y purépechas en la región durante la época prehispánica, que nutrieron la raíz indígena de Acámbaro, se detalla que “…todos ellos estaban aquí cuando hicieron su arribo los españoles, todos ellos fueron distribuidos en el pueblo de indios en San Francisco de Acámbaro, como le llamaron los hispanos; guamares, otomíes, purépechas, españoles, terminaron fusionándose para crear un nuevo Acámbaro, mestizo, que con los años dejó de vestirse de manta; pero que aún hoy en día come corundas y trabaja su barro”. A ello, es de agregar que “si a los acambarenses de hoy preguntaran: ¿de dónde venimos? Podemos decir claros que provenimos de la bravura de los chichimecas, de la nobleza de los otomíes, de la sabiduría purépecha, de la tenacidad hispana. No nos avergonzamos de ser mestizos, no nos avergüenzan nuestras raíces. Los acambarenses estamos conscientes de que somos como un árbol centenario que hunde sus raíces muy profundas en nuestro pasado”. Bien se sabe que Acámbaro “ya no es étnicamente indígena…”, pero “Acámbaro sigue siendo culturalmente indígena, la gente de la región se ha encargado de mantener como denominador común de nuestras poblaciones sus orígenes indígenas: Coroneo, Jerécuaro, Tarandacuao, Chupícuaro, Parácuaro, Tócuaro, Irámuco, Chamácuaro, Emenguaro, Acámbaro mismo, son solo muestras de esta persistencia cultural que en comunidad nos da nombre, nos identifica, nos dice de dónde venimos y nos recuerda lo que aún somos, nos dice que el alma de guamares, otomíes y purépechas vive en nosotros” 7. Los acambarenses “…reconocemos (entonces) que nuestras raíces están vivas y asumimos el compromiso de mantenerlas vivas para seguir siendo como un árbol robusto que vivirá por muchas, infinitas generaciones más”8.

3.1.- Acámbaro en la región del Bajío
Acámbaro, en el siglo XXI, no solo tiene las características de un municipio como es su territorio, pueblo y gobierno, sino que conserva tradiciones, costumbres, bellos paisajes y recursos naturales. De todos esos paisajes y recursos son los rápidos y las islitas de Chamácuaro y el Lago de Cuitzeo, en la zona de Irámuco y cuya belleza fue cantada por Humboldt en el siglo XIX y por Rubén Romero en el siglo XX. También dispone de la zona de la “Toma del Agua” que nace en Tócuaro, una cañada con arcos y bóvedas del siglo XVI. Sus arcos y bóvedas son parte del histórico Acueducto Tócuaro-Acámbaro. Enclavada en el Lago de Cuiteo se localiza la Isla “Cerro Grande”. La naturaleza de este lugar invita a la práctica de deportes acuáticos como la motonáutica y el remo, lo mismo que a la caza y la pesca. Esta zona del municipio pertenece al corredor turístico del
7.- Ibídem. 8.- Ibídem.

sur del Estado de Guanajuato. No falta la presa “Solís”, construida entre 1939 y 1949, que permite el control del afluente del río Lerma para aportar agua para riego a más de 112 mil hectáreas de cultivos básicos. Su capacidad de almacenamiento de agua es de 1,250.000 m 3, lo que ayuda a mantener niveles aceptables de producción agrícola como sorgo, trigo y maíz9. De Acámbaro destaca su artesanía como la cerámica, la alfarería10, la cestería y la elaboración de artículos de tule11 como el petate y el sombrero, la zarapería, pirotecnia y los tradicionales “judas” de cartón para la Semana Santa. En la localidad se fabrican juguetes de barro12, dulces típicos como el ate de membrillo, pero también las llamadas charamuscas y las figuras de alfeñique para la festividad de “todos los Santos” 13, en el mes de noviembre. Para los “días de muertos” está el famoso “pan de muerto”. En la ciudad sobresale una rica gastronomía regional muy mexicana con el tamal y el caldo de charal, la barbacoa, el pescado o la chegüa y el postre de jícama 14, el charal, la típica y muy gustada anca de rana-toro y el pan grande de Acámbaro. El pan es ideal para combinarlo con el rico chocolate, herencia para todos del Emperador azteca Moctezuma 15. A su vez, la producción de losa y tabique son de gran calidad en la zona del Bajío 16. Los trajes típicos son también de gran interés para Acámbaro, recibiendo una gran influencia del vecino Estado de Michoacán. El atuendo o indumentaria para la mujer o traje típico17, consiste en una enagua larga, amplia y plisada de manta o caballa; la blusa suelta con talle largo en forma de faldón, manga tres cuartos y cuello redondo cerrado, en tela lisa satín chermeses o flat, pero siempre en colores brillantes, con alforzas y adornos de encaje. Llegó a usarse el clásico rebozo con el cual cubrían el sol. Gustaba lucir collares de auténtico coral o cuentas de papelillo de colores; las arracadas eran de oro o plata. Las que no iban descalzas usaban huaraches o botines18. El traje típico para la mujer es una prenda digna que realza su belleza. La indumentaria para los hombres, de acuerdo con esta clase de descripción, incluye calzón y camisa blanca de manta, tapio faja azul marino o rojo, sombrero de copa corta y ala ancha, así como huaraches tejidos 19. El uso general de estas prendas ha cambiado o casi desaparecido a lo largo de los años. Sin embargo, la “moda” de cada época le otorga a Acámbaro una forma diferente de preservar un traje, tratando siempre de que sea social y culturalmente lo más típico y representativo posible.
9.- Información Básica para la Planeación; Comité de Planeación para el Desarrollo de Guanajuato (Copladeg), Gobierno del Estado, s/año, p.9 10.- Archivo de la Oficina de la Crónica Municipal de Acámbaro, Gto., julio de 2011 11.- Ibídem 12.- “México, Guanajuato, Estado Turístico”; Gobierno del Estado de Guanajuato, Secretaría de Fomento Económico y Social; Dirección de Turismo y Artesanías, Ed. La Rana…p, 29. Los juguetes de barro fueron tradicionales en una época, pero hoy en día ya poco se adquieren. Ingenio y creatividad los distinguen. El uso del barro en la región de Acámbaro ha sido siempre un rasgo distintivo de su cultura. Un ejemplo del uso ingenioso de este material son las flautas y las figurillas de imitación prehispánica. 13.- Archivo de la Oficina de la Crónica Municipal de Acámbaro, Gto., julio de 2011 14.- Ibídem. 15.- Ibídem. 16.- Ibídem. 17.- Ibídem. 18.- Ibídem. 19.- Ibídem.

Collage, del Folleto: Acámbaro…, Oficina Regional de Turismo, Zona Sur de Guanajuato; Año de 2003, Acámbaro, Gto.

Mapa: Acámbaro, Atractivos…, Oficina Regional de Turismo, Zona Sur de Guanajuato; Año de 2003, Acámbaro, Gto.

Además de lo anterior, en el Acámbaro de hoy no quedan exentas las leyendas y así figuran la de la “Condesa del Pedreguero”20 y a partir de 1998, con la edición del Libro “Acámbaro A Través de los Siglos” 21, la “Historia Verdadera y Veraz del Pan Grande de Acámbaro” o la (nueva) “Leyenda del Panadero”22, narraciones que son de interés para niños, jóvenes y adultos. Tampoco falta la expresión musical de Acámbaro con melodías y canciones sobre la Ciudad como la de “Acámbaro Insurgente”23 y temas populares como el de “Acámbaro” y “Acambareña”, poesía, coros, declamaciones y hasta corridos que son manifestaciones culturales; unos, son anónimos y otros inéditos de personas que gustan de escribir sobre su tierra natal. Así mismo ha destacado el tema de “Acámbaro Insurgente” que es entonado el 22 de octubre de cada año durante el acto cívico y militar que sirve para conmemorar el nombramiento de don Miguel Hidalgo y Costilla como “Generalísimo de América” de 181024. Aún en nuestros días, todavía prevalecen las danzas de origen autóctono o prehispánico, entre ellas, la de los concheros y la de los machetes. La danza del torito y otras de tipo azteca, otomí y chichimeca. En la localidad se han filmado escenas de películas mexicanas y videos promocionales, gracias a la riqueza de sus monumentos coloniales. Una de esas películas, probablemente la más recordada en los años ochenta y noventa del siglo XX, es la del nombre “Traigo la sangre caliente”, cuyo protagonista principal fue Valentín Trujillo. Es de destacarse que el municipio de Acámbaro dispone de más de 140 monumentos históricos 25, que son joyas arquitectónicas que registra en un inventario el Instituto Nacional de Antropología e Historia del Estado de Guanajuato (INAH). Gracias a las joyas arquitectónicas de Acámbaro a través de los siglos, bien puede hoy conocerse que la localidad cuenta con un relevante patrimonio histórico y cultural, único en su tipo en las localidades del continente americano que datan del siglo XVI.

20.- Argueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a través de los siglos”; Ed. La Voz de Michoacán; Morelia, Mich., 1998, p. 133 21.- Op. Cit., p. 142 22.- Ibídem. 23.- H. Ayuntamiento Municipal de Acámbaro, Gto., período 1986-1988, Oficina de la Secretaría 1988, Acámbaro, Gto. 24.- Ibídem. 25.- Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Guanajuato, Gto. En el período 1992-94, el INAH Guanajuato reveló que en Acámbaro se tenían 136 Monumentos Históricos, pero en el Plan Director de Desarrollo Urbano del período 98-2000 se citan 141 joyas arquitectónicas. En el 2° informe de Gobierno de 1999 -Ayuntamiento 1998/2000-, se menciona que en el municipio había 117 monumentos. A su vez, el señor José Ríos Velarde, Presidente del Comité de Industria, Reforestación y Monumentos Coloniales, revela que 65 monumentos están en la zona urbana y 80 en el medio rural para un total de 145, según datos que “se desprendían” del INAH Guanajuato de 1990.

3.2.- Las calles y las avenidas de Acámbaro
La traza urbana de las calles de la Ciudad de Acámbaro le ha otorgado una imagen de pueblo con arquitectura colonial y raíz indígena. Puede observarse desde la parte superior del Cerro del Toro el buen trazo de sus calles. Tal panorámica muestra, de paso, “la puerta” de acceso a la “historia del Bajío”. En cuanto a los nombres de las principales calles, éstos son relativamente nuevos. Abarcan desde el periodo de la Independencia Nacional de 1810 hasta mediados del siglo XX26. Las calles más importantes hasta la segunda década del siglo XXI, son las siguientes: De Norte a Sur: Río Blanco, Manuel Doblado, Florencio Antillón, Francisco I. Madero, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Costilla, Mariano Matamoros y José María Morelos y Pavón, 1ero. de Mayo (de 1872), 16 de Septiembre (de 1810), 5 de Febrero (de 1917) y 20 de Noviembre (de 1910). La calle más importante en este primer grupo es la Miguel Hidalgo. En esta calle había 14 Ermitas que servían para rezar el Vía Crucis durante la Semana Santa, partiendo del Templo de San Francisco de Asís y hasta el Templo de La Soledad. Hoy nada más hay 3. La calle ha tenido por nombres el de “La Amargura” primero; y a mediados del siglo XIX, el de la Virgen del Refugio en honor de la Patrona de la comunidad. A partir del periodo de la Reforma, y al menos hasta ahora, lleva con orgullo el nombre del Padre de la Patria, don Miguel Hidalgo y Costilla. La segunda vía más relevante es la Avenida 1ero. de Mayo, pero de 1872, en memoria de los mártires de Chicago y de Río Blanco y Cananea, o bien, la igualmente llamada Calle Ancha como se le denominó popularmente por su amplitud hasta el período 2000-2003. No obstante, también pudo llamarse la calle del “Día del Trabajo” o “Mártires de Cananea”. La tercera calle es la Benito Juárez. Fue el camino o la arteria vial que interconectaba directamente al Templo de San Francisco de Asís en el siglo XVII con la zona de la excolonia chichimeca, ubicada al otro lado del río Lerma en septiembre de 1526. De Oriente a Poniente: Son las calles Héroe de Nacozari, Santos Degollado, Corregidora (de Querétaro), Francisco Javier Mina, Dr. Francisco Sámano (Alegría), Ignacio Zaragoza, Hermenegildo Galeana, Leona Vicario (La Aurora), Pedro Moreno, Ignacio Allende, Vicente Guerrero, Pino Suárez, El Nigromante, El Pípila, Mariano Abasolo, Guillermo Prieto, Juan Aldama, Melchor Ocampo, Leandro Valle, Guadalupe Victoria, Aquiles Serdán, Nicolás Bravo, Pino, Sabino, Sostenes Rocha, La Soledad y Omega. De este segundo bloque de calles, probablemente las más célebres son la Héroe de Nacozari, antes llamada “Mártires de la Democracia”, y la Pino Suárez, denominada “Los Campos Elíseos” hasta el período de la Independencia Nacional. La calle Abasolo es otra más, puesto que serviría para delimitar la ubicación urbana entre los otomíes y los purépechas, conforme a la llamada re-fundación de
26.- Archivo de la Oficina de la Crónica Municipal de Acámbaro, Gto., julio de 2011

Acámbaro en 1526. De las tradicionales e históricas calles y avenidas de la localidad, se ha dicho que “Acámbaro será siempre el punto de encuentro donde florezca la convivencia armónica de sus habitantes y el intercambio comercial y cultural”.

3.3.- Un bello rincón de Guanajuato
En materia de ecoturismo, el municipio dispone de balnearios, entre ellos, el “Cuauhtémoc” que tiene agua termal. Sus manantiales proporcionan agua a una temperatura de 36 grados centígrados durante todo el año27, así como el balneario “Agua Caliente”. El clima de Acámbaro es agradable con un promedio anual de 18 grados centígrados28, lo que le otorga un ambiente natural de un sitio idóneo para descansar y disfrutar de la compañía de los miembros de la familia. Acámbaro junto con Tarandacuao, son los dos municipios del sur del Estado en donde todavía hay agua en abundancia29, lo que les otorga un interés especial y estratégico para impulsar el desarrollo social por medio de empresas acordes a la vocación de esta rica zona de Guanajuato. Para disfrutar de la provincia mexicana, en el centro de la ciudad se encuentran también las conocidas “bancas familiares” del Atrio Parroquial, en tanto que para conocer Acámbaro en su cultura, es de mencionar sus 4 museos: El Museo Local de Acámbaro, en la calle de Abasolo No.10, esquina con Morelos, con una gran afluencia de visitantes locales y foráneos durante el año. Debido a su buen estado físico de conservación, el 16 de noviembre del 2001, el Gobernador Constitucional de Guanajuato, Juan Carlos Romero Hicks, le entregó en Silao el “Premio a la Limpieza, Conservación de Imagen Urbana y Preservación Ecológica del Estado de Guanajuato”, en su Tercera Edición, correspondiente a la categoría de Inmueble Mejor Conservado, Área de Administrativos. Como parte de lo que se puede llamar el “Corredor Cultural del Municipio”, figura el Museo Comunitario de Nuevo Chupícuaro. En este caso, hay 200 piezas etnográficas en exhibición30. Importante es para Acámbaro la zona arqueológica de Chupícuaro, pues abarca el área del Cerro del Chivo Blanco, entre Acámbaro y Nuevo Chupícuaro; Solís y la zona de influencia de la presa del mismo nombre, Cerro “La Cantera” y una parte
27.- El Estado de Guanajuato ¡es otra cosa!, Folleto; Gobierno del Estado de Guanajuato; Secretaría de Turismo, p. 6 28.- “Acámbaro, ¡es otra cosa!”, Folleto; Gobierno del Estado de Guanajuato, Subsecretaría de Turismo, 1995 29.- Arqueta Saucedo, Gerardo; “Acámbaro a través de los siglos…”, p. 98 30.- Entre los dos Museos se exhiben más de mil piezas arqueológicas de la Cultura Chupícuaro, además de otros objetos. La Dirección del Museo de Nuevo Chupícuaro ha dado a conocer que en la institución hay 1,066 piezas arqueológicas y 200 etnográficas para una cantidad de 1,266 objetos, los que sumados a las 4,731 piezas de la llamada Colección Chupícuaro del Museo Local de Acámbaro, la cifra global es de 5,997 piezas. Dolores Flores Villatoro reveló que en la Sala de Occidente de México del Museo Nacional de Antropología e Historia hay 1,300 piezas en exhibición sobre la Cultura Chupícuaro y de 400 a 500 objetos diversos sobre el tema. (Fuente: “La Cultura Chupícuaro”, Conferencia; Auditorio del Museo Comunitario “Fray Bernardo Padilla” de Nuevo Chupícuaro, 26/octubre/2001, Acámbaro, Guanajuato).

significativa del Cerro del Toro, anteriormente llamado Cerro del Biombo, Cerro Azul o Cerro Grande durante la época prehispánica. En todo ese espacio geográfico pueden encontrarse vestigios de la Cultura “Chupícuaro”, sobre todo en el Cerro del Chivo 31. En esta última parte del denominado “Corredor Cultural”, se encuentran vestigios prehispánicos “a flor de tierra” y piedras ladradas con figuras: petroglifos, que pertenecen a pirámides enterradas. Este Cerro fue un punto clave como frontera militar entre los purépechas y los mexicas para proteger a los habitantes de Acámbaro que eran aliados de los primeros, además de ser un centro ceremonial prehispánico en la parte superior del montículo. Los otros dos Museos de Acámbaro son: El Museo del Ferrocarril, localizado en la Estación local, e inaugurado el 6 de enero del 2001. Aquí se muestra la recuperación de por lo menos 100 años de historia de este medio de comunicación terrestre en la región (fines del siglo XIX y fines del siglo XX), y El Museo “Waldemar Julsrud” que alberga figurillas de tipo prehistórico. Se localiza en la calle 5 de Febrero No. 180, esquina con Javier Mina. Fue inaugurado en una primera etapa el 9 de octubre del 2000 y en una segunda, el 28 de febrero del 2002. En cuanto a la infraestructura turística del municipio, Acámbaro ofrece hoteles de precio accesible, restaurantes, agencias de viajes y discotecas. Al año, son numerosos los turistas que visitan la ciudad, sobre todo de origen nacional. La afluencia de turistas es relevante tomando en cuenta que son 365 días los que se ofrece normalmente el servicio en el sector. Tal condición obliga a que cada acambarense sea no solo un defensor del patrimonio cultural edificado, sino un “guía de turistas” de cuyo trato cordial y respetuoso le garantice a la Ciudad “que regresen pronto” y que siga siendo, con orgullo, muy hospitalaria.

3.4.- Fiestas cívicas y religiosas
Acámbaro en el siglo XXI dispone de fiestas y celebraciones religiosas y civiles que distinguen al “lugar de magueyes”. Son veinticuatro las fechas más importantes32 en este aspecto y en torno a ellas, confluyen los habitantes durante el año: 1.- Coronación de la Virgen del Refugio, Patrona de Acámbaro, el día 8 de enero. Se celebra con peregrinaciones, danzas y fuegos pirotécnicos; 2.- Festividad en honor de Nuestro Padre Jesús, en la comunidad de Parácuaro, en la segunda quincena del mes de febrero; 3.- Semana Santa, que incluye la Bendición del Pan, el Vía Crucis o la
31.- Acámbaro puede tener un quinto museo, ubicado en el área que comprende el denominado Cerro del Chivo. Sería un museo de sitio. El proyecto para el rescate del Cerro puede estar inserto en un Plan de Desarrollo Ecoturístico, aceptando la inversión nacional y extranjera. El lugar, lamentablemente, es hoy objeto de un saqueo continuo en toda el área arqueológica de Chupícuaro. 32.- Archivo de la Oficina de la Crónica Municipal de Acámbaro, Gto., julio de 2011

representación de la Pasión y Muerte de Jesucristo, la Procesión del Silencio y la popular quema de judas. La celebración varía en los meses de marzo o abril de cada año; 4.- En Irámuco, durante la Semana Santa, tiene lugar la escenificación de la Pasión de Jesús de Nazareth, en donde participan activamente los pobladores del lugar; 5.- Las fiestas de la Santa Cruz, con actos religiosos y eventos deportivos en el barrio del Santo Ecce Homo. Se realiza el descenso de la Santa Cruz de la parte superior del Cerro del Toro y es trasladada a la iglesia el día principal, que es el 3 de mayo; 6.- La festividad en honor de San Antonio, en el barrio del mismo nombre ubicado en la Avenida Hidalgo, el día 13 de junio; 7.- La festividad en honor de San Juan Bautista, en su barrio, el 24 de junio; 8.- Feria Anual, en honor a la Virgen del Refugio, Patrona de la Ciudad, se realiza el día 4 de julio como el principal. Esta celebración abarca un período aproximado del 25 de junio al 11 de julio. Durante este tiempo hay numerosas peregrinaciones que visitan la Parroquia de San Francisco de Asís y eventos artísticos, juegos pirotécnicos, palenque y juegos mecánicos; 9.- Fiesta de “La Octava”, el 11 de julio que organizan los empresarios y los trabajadores de la industria de la panificación; 10.- Festividad en honor de Nuestra Señora del Carmen, el 16 de julio; 11.- Fiesta en honor a Santiago Apóstol, el día 25 de julio; 12.- Realización de las Fiestas Patrias de Acámbaro, el 15 y 16 de septiembre; 13.- Aniversario de la Fundación de San Francisco de Acámbaro de 1526, el día 19 de septiembre, con un acto cívico y eventos artísticos y culturales; 14.- Festividad en honor de San Mateo, en el poblado de Tócuaro, el 21 de septiembre, con acto cívico y eventos artísticos y culturales; 15.- Festividad en honor a la Virgen de la Soledad, en el barrio de este nombre, el último reducto de origen otomí que hay en la zona urbana. La celebración es de fecha variable; 16.- Festividad en honor de San Francisco de Asís, Patrono de Acámbaro, el 4 de octubre;

17.- Festejo cívico-militar el 22 de octubre, con motivo del aniversario de la proclamación de don Miguel Hidalgo y Costilla como “Generalísimo del Ejército Insurgente de América Septentrional” en 1810. Incluye en forma previa el 7 de octubre, la batalla de Jaripeo-El Moral. El 22 de octubre se realiza un magno desfile militar por las principales calles y avenidas de la localidad; 18.- Celebración de los “Días de Muertos”, el 1 y 2 de noviembre. Una tradición familiar es saborear el “pan de muerto” y visitar en diversos sitios los “altares de muertos”; 19.- Celebración del nombramiento de Acámbaro como Ciudad, el 12 de noviembre de 1899. Acto cívico en la plaza Hidalgo y eventos culturales; 20.- Festividad en honor a Santa Cecilia, Patrona de los Músicos, el 22 de noviembre; 21.- Celebración en honor de Cristo Rey durante la segunda quincena de noviembre, en el barrio conocido como “El Pinito”; 22.- Festividad en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción, Patrona histórica de los acambarenses desde el siglo XVI, el 8 de diciembre; 23.- El 12 de diciembre, festividad en honor a la Virgen de Guadalupe, con peregrinaciones, kermes y juegos pirotécnicos y 24.- Festividad de acción de gracias por la bendición del Templo Parroquial en honor al Apóstol “San Pedro”, en la comunidad de Nuevo Chupícuaro, el 29 de diciembre. Todas estas actividades son esenciales para la cultura cívica y religiosa de los acambarenses, en virtud de que permiten mantener vigentes sus tradiciones y costumbres. Así, Acámbaro en la región confirma que no solo es la puerta de la historia 33 de Guanajuato, sino que a partir de su sitio geopolítico de influencia, puede revalorarse hoy que en el sur inició la del Bajío34, que incluye a Michoacán.

33.- Ibídem. 34.- Ibídem.

Sala de Arqueología, Museo Local; Acámbaro, Gto.

Maqueta: Proyecto Turístico y Religioso, Cerro del Toro; Años 80, Museo Local; Acámbaro, Gto.

4.- Enlace internacional…, ¿Desarrollo Social?
Acámbaro tiene un excelente enlace internacional35 en el centro y el occidente del país, lo que le permite ampliar sus posibilidades de desarrollo social. Con Morelia en Michoacán, y Guanajuato capital, mantiene una intensa actividad comercial, política, religiosa y universitaria. En el municipio de León, la ciudad de Acámbaro dispone del Aeropuerto Internacional de Guanajuato con vuelos a los Estados Unidos, el Caribe y Europa. En automóvil, puede llegarse a Acámbaro por modernas autopistas desde la capital de la República Mexicana y Querétaro, además de la Autopista de Occidente MéxicoGuadalajara. En Michoacán, entre Acámbaro y Álvaro Obregón, está el Aeropuerto de Morelia, antes “Francisco J. Múgica”. La comunicación terrestre de la región se amplía con carreteras como las de Acámbaro, Jerécuaro y México; Acámbaro, Tarandacuao, Maravatio y México; Acámbaro, Irámuco, Santa Ana Maya y Moroleón; Acámbaro, Zinapécuaro y Morelia; Acámbaro, Tarimoro y Celaya; Acámbaro, Salvatierra y Celaya, y Zinapécuaro, Acámbaro, Tarimoro, Apaseo el Alto y Querétaro. Así mismo destacan en Acámbaro sus crecientes asentamientos humanos, entre fraccionamientos y colonias, incluyendo la de San Isidro. Entre las localidades rurales figuran las siguientes: Andocutín, Buena Vista de Ballesteros, El Zapote Nueva Colonia, Irámuco, La Ortiga Isla Cerro Grande, Parcialidad de Irámuco, Puerto de Cabras, San Diego de Alcalá, Las Jícamas, Pila de los Árboles, Las Partidas, Adolfo Ruiz Cortínez, El Romero, La Soledad, San José de las Pilas, Palo Blanco, Cútaro, Pantaleón, San Juan Jaripeo, San Francisco Rancho Viejo, Las Trancas, Los Ángeles, La Merced, Los Fresnos, San Lorenzo, Teresa, Loreto, Guadalupe, Inchamácuaro, Chamácuaro, Obrajuelo, San Rafael, San Agustín, Providencia de San Agustín, Parácuaro, La Mesa, San Luis de los Agustinos, La Concepción, San Francisco Parácuaro, Moncloa, Santa Rosa, Tres Marías, El Jaral del Refugio, El Piloncillo, El Tenorio, San Juan Viejo, El Español, El Fresno, Providencia, La Carpa, Monte Prieto, Solís, Gaytán, Piedras de Amolar, Santiaguillo, San Cayetano, Paredones, San Vicente Munguía, La Granja, Nuevo Chupícuaro, El Maguey, El Sauz, La Encarnación, Loretito de las Cajas, Purísima Concepción, Las Cruces, San Ramón, La Chicharronera, San Diego de Alcalá, Pila de los Árboles, El Romero, San Miguel del Puerto, San Miguel, Valle Cuauhtémoc, Santa Inés, San Nicolás, Arroyo Colorado, Arroyo de la Luna, Presa de Santa Inés, San Francisco de la Piedad, Agua Caliente, El Rodeo, Santa Clara, El Moral, San Mateo Tócuaro, San José de la Peña, Los Desmontes y San Antonio36. Adicionalmente, Acámbaro tiene una favorable flora y fauna como parte de su ecología. Entre su fauna destacan los animales silvestres como el conejo, la ardilla, el
35.- Información Básica del Municipio de Acámbaro, Consultoría Profesional “Akamba”, y H. Ayuntamiento de Acámbaro, Estado de Guanajuato, 1995, p. 3 36.- Archivo de la Oficina de la Crónica Municipal de Acámbaro, Gto., julio de 2011

zorrillo, el armadillo y los mapaches; las aves, incluyendo el pato y la güilota, así como una gran variedad de insectos, peces, serpientes y anfibios. Hay afluentes pluviales e hidrológicos como el río Lerma y más de 170 pozos para riego 37. A tal escenario, hay que ratificar que la topografía del territorio municipal en su mayoría es plana, con pocas áreas montañosas como la Sierra de los Agustinos y los Cerros de San Miguel, Cuevas de Moreno, Mujeres y Cerro Prieto. A su vez y entre los variados y diversos aspectos básicos que en Acámbaro sirven para impulsar el desarrollo social figuran la panadería, la metalmecánica, las telecomunicaciones, la agroindustria y los textiles. En Acámbaro y en localidades de la región como Tarimoro y Coroneo, la minería en particular ha sido y es una actividad que despierta interés. La ubicación geográfica que tiene la localidad en el centro y el occidente de la República Mexicana hace de Acámbaro un municipio muy propicio y estratégico para la inversión38, así como para el fomento del desarrollo económico. Para ello, se dispone de potenciales mercados laborales, aprovisionamiento regional de materias primas, buen clima, un alto potencial hidrológico, su orografía y tipos de suelos son adecuados, hay una excelente comunicación regional con otros Estados y sus autoridades ofrecen paz social. A la ciudad le es favorable también la transportación terrestre de mercancías, lo mismo que la ruta ferroviaria Tacuba-Acámbaro-Lázaro Cárdenas-Monterrey, perteneciente a la exdivisión Pacifico. Además, cuenta con servicio de teléfono, celular, televisión vía satélite y cablevisión, telegrafía, dos radiodifusoras: XEVW Y XEAK, líneas de autobuses foráneos e internet39, Okay y Direc-tv. Acámbaro es un “polo de desarrollo regional” 40 muy natural que entre otros aspectos, permite impulsar el mejoramiento permanente de la infraestructura turística y de servicios en general. Todo esto es apenas una base mínima para las inversiones nacionales y extranjeras que deseen aplicarse en el municipio. Por ello, Acámbaro es una ciudad abierta al cambio social y a la globalización y vive hoy una cabal correspondencia con los hechos de la historia regional que le han dado trascendencia a su nombre a través de los siglos.

37.- Ibídem. 38.- Ibídem 39.- Ibídem 40.- Información Básica del Municipio de Acámbaro, Consultoría Profesional “Akamba”, y H. Ayuntamiento de Acámbaro, Estado de Guanajuato, 1995, p. 3

Mapa: Infraestructura Aeroportuaria del Estado de Guanajuato, Gobierno del Estado de Guanajuato, 2000-2006

Reflexión Final

Acámbaro, la antigua Maguadán Frontera de culturas

Los antecedentes de Acámbaro tienen su origen en la época prehistórica cuando el mamut recorría las praderas del gran valle. Hoy en día, los vestigios encontrados nos permiten revalorar la presencia del paquidermo en el Bajío. También conocido como el “cuerno de la tierra”, el mamut abarcó una amplia zona del centro y el occidente del país; incluso, al grado de poderse establecer en el siglo XXI un “corredor cultural” de este animal a fin de revalorarlo mejor. El hábitat de la región fue un medio muy adecuado para su subsistencia, independientemente de los peligros que enfrentó como el de la caza. Los vestigios de mamut, exhibidos en los museos de Acámbaro, son fieles testigos de una etapa que aun puede aportar mucho más a su estudio y conocimiento entre la población de nuestro tiempo. Significativa y trascendente fue también la presencia del pueblo de Chupícuaro, en cuyo “lugar del cielo azul” produjo para el mundo una “cultura de barro” de notable calidad. El pueblo aldeano de Chupícuaro logró elaborar cerámica de gran colorido y belleza, lo mismo que practicar un alto culto a la vida y a la muerte, sin descuidar el interés por la agricultura. Al siglo XXI, gracias a los vestigios y estudios antropológicos y arqueológicos existentes, todavía se conocen más detalles de esta interesante sociedad mesoamericana. Tal hecho, surge con gran auge desde los años 20 del siglo XX en ocasión de las primeras exploraciones practicadas en la zona del sureste de Guanajuato, y en especial, en el viejo Chupícuaro, hoy cubierto por el agua de la presa Solís. El pueblo nuevo de Chupícuaro sin embargo, conserva su memoria colectiva con el museo comunitario “Fray Bernardo Padilla González”. Y si bien Chupícuaro fue relevante en la época prehispánica al considerársele una “cultura madre” de Mesoamérica, la comunidad de Acámbaro logró su conformación indígena en el valle de la región en el año de 1275 d. de c., esto es, mucho antes del

establecimiento (1425 d. de c.) y posterior expansión (1450 d. de c.) del Reino de purépecha. Otomí primero y purépecha después, Acámbaro se posicionó en la región y llegó a pertenecer a una amplia zona que abarcó desde Tzintzuntzan hasta Taximaroa, hoy Ciudad Hidalgo, Michoacán, y el Río Lerma. En la ribera de este Río quedaron asentadas ambas culturas, integrando a los bravos chichimecas durante la etapa de la conquista española en 1526. En ese año, tuvo su incorporación a la cultura hispana. Siendo una conquista pacífica la de Acámbaro, el “lugar de magueyes” adquirió un perfil “a la española” y fue un punto de partida y de fortalecimiento para otras conquistas más: la militar, la de la evangelización y la administrativa. La administrativa lo fue desde el mes de diciembre de 1786 con la renovada división política de la Nueva España en Intendencias. En ese entonces, el otrora Acámbaro indígena, ya “españolizado”, pasó de la Provincia de Michoacán a la Intendencia de Santa Fe de Guanajuato. Durante el período de la lucha armada por la Independencia Nacional, la localidad acambarense hizo su gran aportación a la historia nacional en la idea revolucionaria de construir una nueva nación. El 22 de octubre de 1810, en la plaza principal, la Oficialidad del Ejército Insurgente, reunida en Consejo Militar, proclamó “Generalísimo de América” a don Miguel Hidalgo y Costilla, cura de Dolores. En forma previa, el Acámbaro del tiempo de la colonia registró el auge de Encomiendas, la Guerra Chichimeca (1550-1590) y el desarrollo de las minas de plata de la región de Guanajuato. No faltó la construcción de obras civiles y religiosas que van desde el Templo del Hospital del siglo XVI hasta la iglesia del siglo XVII y el Convento Franciscano del siglo XVIII, pasando por el Acueducto Tócuaro-Acámbaro y el Puente de Piedra. El progreso de haciendas fue un motor esencial para la economía local y regional, al igual que la industria textil. Muy especial fue la intensa participación de la iglesia católica de su tiempo con el otorgamiento del crédito y la recaudación del diezmo eclesiásticos. Tras la lucha libertaria de 1810-1821, Acámbaro enfrentó la vida nacional independiente y consolidó su condición de pueblo fronterizo entre Guanajuato y Michoacán. Y si bien tuvo momentos difíciles en el escenario nacional con la intervención norteamericana y la etapa juarista, a mediados del siglo XIX el pueblo de Acámbaro eligió como patrona espiritual de la comunidad a la Virgen del Refugio. Hasta entonces y desde el siglo XVI, lo era la Virgen de la Inmaculada Concepción. El Santo Patrono ha sido siempre San Francisco de Asís. A su vez, entre los conflictos registrados en el siglo XIX en el Bajío y Acámbaro figuraron los de tipo religioso. Posteriormente, tuvo momentos clave para el progreso social como la llegada del ferrocarril en la década de los años 80 de esa centuria y el nombramiento de Acámbaro como Ciudad en el mes de noviembre de 1899. En el Porfiriato y la Revolución Mexicana, la población acambarense sorteó la compleja relación con la dictadura militar y el descontento campesino por la explotación de la mano de obra en las haciendas de la región. Al término de ambos períodos, el pueblo fue testigo de la

reforma agraria y del surgimiento del ejido (1915-1941) que dio un nuevo giro a la economía regional y nacional. En el México posrevolucionario, el pueblo de Acámbaro contribuyó a fortalecer las instituciones nacionales que estableció la Constitución de 1917 y durante la Guerra Cristera (1926-29) participó intensamente en el conflicto. La consolidación del ferrocarril dio una nueva perspectiva a Acámbaro en el siglo XX, al igual que la edificación de la presa Solís para controlar el afluente del Río Lerma. En la época reciente ha logrado incorporarse poco a poco al mundo globalizado del siglo XXI y mantiene su condición de ciudad fronteriza. Surge entonces, como un pueblo orgulloso y digno de su origen, que es indígena, y que ha pasado de aldea a villa y a ciudad. A 500 años de su incorporación a la cultura hispana, Acámbaro, la antigua Maguadán*, retoma el pasado en el presente y desde el presente, proyecta el futuro. Hacia el futuro, en el Tercer Milenio, la localidad seguirá siendo una estratégica “puerta de la historia” en el bajío, o mejor aún, una “frontera de culturas”.

* En lengua otomí, se le conoce a Acámbaro como: “Ma Guadán”, “Maguadán” o “Maguadan”, que tiene el mismo significado: Lugar de magueyes.

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Rionda Arreguín, Isauro; “Acámbaro Indígena, Colonizador y Evangelizador en el Siglo XVI”, Articulo; “Capítulos de Historia de Guanajuato”; Ed. Universidad de Guanajuato, Guanajuato, Gto., México, 1993. Solana, Rafael; “Acámbaro Tiene Su Poeta”, Artículo en: “Vagamundo”, Suplemento Turístico del Periódico “El Nacional”; No. 130, miércoles 4 de septiembre de 1991. Vargas Somoza, Federico; “Acámbaro, la Villa Más Antigua de Guanajuato”, Revista “México Desconocido”; Abril de 1995, No. 218, Año XIX. Wright Carr, David Charles; “La Colonización de los Estados de Guanajuato y Querétaro por los Otomíes, Según las Fuentes Etnohistóricas”; en “Contribuciones a la Arqueología y Etnohistoria del Occidente de México”, Eduardo Williams, Editor; Zamora, El Colegio de Michoacán, 1994. Wright, David; “Las Fundaciones de Querétaro en el Siglo XVI”, en “El Heraldo de Navidad”, Talleres Gráficos del Gobierno del Estado de Querétaro, Edición del Patronato de las Fiestas de Querétaro; Diciembre de 1996.

Conferencias
1 2 3 4 Aguilar, Alonso Ricardo; “El Mamut en el Bajío”; Auditorio del Museo de Nuevo Chupícuaro, Febrero de 2011, Nuevo Chupícuaro, Municipio de Acámbaro, Gto. García, Mirtilia; “La Industria Textil en Acámbaro”; Museo Local, Mayo de 1998; Acámbaro Guanajuato. Herrerón Peredo, Carlos, Dr.; “Inicio y Final de Morelos”; Auditorio del Museo Local de Acámbaro, 19 de Julio del 2002. Margarita del Olmo Calzada, “La Búsqueda de Evidencias Culturales en Chupícuaro, Guanajuato”, Museo Comunitario “Fray Bernardo Padilla” de Nuevo Chupícuaro, Gto., Auditorio, 9 de Diciembre de 2011, Acámbaro, Gto. Morera y González, Jaime; “Las Parroquias, Punta de Lanza del Apostolado, Promotoras de las Artes”, Museo Local; Viernes 25 de Junio de 1999; Acámbaro, Gto. Paredes, Carlos Dr.; “Códices Prehispánicos”, Auditorio del Museo Local de Acámbaro, Guanajuato, 13 de Agosto del 2001. Rionda Arreguín, Isauro; “La Lucha de la Independencia en la Intendencia de Guanajuato 1818-1821”; Museo Local de Acámbaro; Noviembre de 1997, Acámbaro, Gto.

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Entrevistas personales
1 2 3 4 5 6 Fray Raúl Martínez Guapo, Párroco de la Iglesia de San Francisco de Asís; Notaría Parroquial, Junio de 2001; Acámbaro, Gto. Jorge Peñaflor Obregón; Acapulco, Gro., mayo del 2000 (Fray Leonardo Peñaflor, 1948). Mandujano Vega, Miguel; Presidente del Módulo de Riego “Acámbaro”, Alto Rio Lerma; marzo de 2005; Acámbaro, Gto. Mondragón Briones, Diego; Director del Museo Comunitario “Fray Bernardo Padilla González”, marzo de 2005; Acámbaro, Gto. Silva Espino, Heriberto; Miembro del Consejo de Desarrollo Regional de Guanajuato (Codereg), 1998, Acámbaro, Gto. Silva Ibarra, Juan; Presidente de la Unión de Productores de Pan Grande de Acámbaro, Guanajuato, A.C.; 1997, Acámbaro, Gto.

Exhibiciones
1 2 Cédula, Vitrina dedicada a fósiles de Mamut, Sala de Arqueología del Museo Local, Abasolo No. 10, Acámbaro, Gto. Figuras y Vasijas de la Cultura Chupícuaro; Registro y Concesión de Uso de la Colección “Chupícuaro”, Patronato Pro-Museo de Acámbaro, Guanajuato, 28 de abril de 1994.

Páginas web
1 2 3 “Historia de Acámbaro”, Página en Internet sobre Acámbaro: www.acambaro.gob.mx; Turismo, Presidencia Municipal de Acámbaro, Gto. Flores Villatoro, Dolores; “El Arte Cerámico de Chupícuaro”, en: “México Desconocido, Cultura del Occidente”, en: mexicodesconocido.online National Geographic en Español, “México, Tierra de Mamuts”, en: www.muyinteresante.com.mx, 30/04/2011