La Literatura del Noroeste Argentino

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Reflexiones e investigaciones

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Investigación Interinstitucional acerca de la Literatura del NOA PROYECTO DE APOYO A LAS CIENCIAS HUMANAS (PROHUM) UNIVERSIDAD NACIONAL DE JUJUY SECRETARÍA DE POLÍTICAS UNIVERSITARIA

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Liliana Massara, Raquel Guzmán, Alejandra Nallim (Directoras)

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INTRODUCCIÓN
María Alejandra NALLIM Universidad Nacional de Jujuy
Éste es el Norte, casi ausente, de mi patria. Esta es la provincial heredad ensimismada, El desdibujado imperio Que es preciso rastrear por las soledades Y en la memoria. Aquí reposa la nostalgia del oro, El halo de su renombre. Aquí muchas cosas fueron también la poesía
Néstor Groppa: “En el tiempo labrador”

La impronta de las literaturas locales, de las regiones o de las provincias en la portada del siglo XXI escenifica el alboroto académico, la desnaturalización del canon hegemónicamente situado en la “patria chica” y la visibilización de ficciones y pensamiento crítico hasta entonces, satelitales. Ante la paradoja del individualismo salvaje, el mercado neoliberal y el debilitamiento de las fronteras como impacto de la globalización a partir de los ’90, Latinoamérica y las regiones argentinas, particularmente, revelan la emergencia de subjetividades que instalan la representación simbólica de colectivos artísticos, de redes interinstitucionales, de apertura a las voces silenciadas y topografías secularmente marginales. El sub-proyecto del PROHUM-UNJu denominado FOMENTO DE LA INVESTIGACIÓN INTERINSTITUCIONAL SOBRE LA LITERARIA DEL NOROESTE ARGENTINO pretendió focalizar el problema: • Escasa producción investigativa en el campo de la cultura y literatura del Noroeste argentino, y particularmente jujeña y que dichos nudos de conocimiento hayan podido ligarse a una red interprovincial que abarque la microrregión del NOA. De ahí en más, se establecieron los objetivos generales: Fortalecer la tarea del docente como investigador de sus prácticas pedagógicas y de acciones coparticipadas, desde una concepción de cultura institucional colaborativa. Abordar un proyecto conjunto que procure lograr una sistematización de la literatura local a modo de una cartografía que refracte el campo literario de Jujuy y el NOA, con el fin de afianzar y promover la difusión de nuestra literatura en los distintos niveles educativos.

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Como los específicos que vislumbran los horizontes contextuales previamente señalados al pretender:  Generar un espacio de revisión teórica-crítica sobre la cultura y literatura del NOA.  Contribuir al estudio sistémico de la literatura regional para fortalecer el campo de la literatura argentina  Solventar el espíritu investigativo en las unidades académicas del Nivel Superior y promover una red interinstitucional e interprovincial (Universidades e IES del noroeste argentino, inicialmente en las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán para sumar en futuro a las otras provincias del NOA)  Iluminar las tendencias estéticas del sistema literario regional y las discursividades socio-culturales vigentes tradicionales y disruptivas.  Socializar las redes literarias e investigativas que diseñan una cartografía literaria y cultural del NOA y la nueva malla geocultural de las regiones en todos los niveles educativos.  Publicar los avances investigativos y las discusiones académicas/ literarias consecuentes de los Simposios Regionales anuales. A un año de nuestro inicio como sub-proyecto del marco general del PROHUMUNJu, promovimos diferentes instancias de encuentros interinstitucionales, solicitamos las respuestas de todos los protagonistas con el objeto de sistematizar el mapa del campo literario y editorial del NOA, fortalecer los procesos de investigación mediante capacitaciones de postgrados y de articulación con destacados estudiosos de la literatura regional como de escritores y editores que enriquecieron el terreno de la ficción y cultura de la región. En este sentido, el motor de la utopía irrealizable de esta macro-propuesta se constituyó en la posibilidad de sumarnos a una red como amantes activos de la literatura y cultura del NOA, abandonando así intereses mezquinos o reduccionistas que impidieran los contactos interinstitucionales entre Universidades e Institutos de Formación Docente, y la endogamia jurisdiccional de las Facultades de Letras o Humanidades. Retribuyo este giro prematuro al equipo de referentes provinciales que se han sumado generosa y desinteresadamente para materializar un deseo que parecía irrealizable. Desde el compromiso de sus coordinadoras provinciales -Dra. Raquel Guzmán de Dallacamina (UNSa) y Dra. Liliana Massara (UNT)- a quien agradecemos desde la Universidad de Jujuy la oportunidad de cimentar los andamios y consolidar lo que inicialmente aparentaba endeble; para continuar con el respaldo institucional de los responsables del proyecto Lic. Lucas Perassi y por el Rectorado la Vicedecana Lic. Mercedes Fumagalli porque estimularon todas las iniciativas del equipo y cerrar especialmente con el reconocimiento a todos los artistas, investigadores, editores, estudiantes, libreros, docentes o miembros de la cultura que, sin ellos, hoy no podríamos celebrar el II° Simposio en la ciudad de San Miguel de Tucumán ni dar a luz este primer compendio de lo acontecido en Jujuy 2010.

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La arquitectura del primer año de actividades del Prohum que se concreta en este libro y CD, atestigua el inicio de una red interinstitucional e interprovincial que aspiró consolidar la autonomía del sistema literario regional, problematizar la agenda de la crítica literaria nacional, reconfigurar el canon estético en la currícula de las Universidades e Institutos de Formación Docente (en proyección hacia los niveles para los que forman) y cubrir los baldíos académicos e investigativos sobre la literatura y cultura en el noroeste argentino. El relevamiento de estéticas dominantes, residuales y emergentes de diferentes aristas de las provincias comprometidas inicialmente en este proyecto -Jujuy-Salta y Tucumán- contribuyó al fortalecimiento de las manifestaciones culturales y artísticas en diálogo con la literatura local y el pensamiento crítico regional, nacional y latinoamericano. El objeto literatura regional -concebido como eje nodal del proyecto en todas sus instancias- deconstruyó los procesos de canonización y legitimación de la literatura argentina consolidada desde un sistema central, sin interacción con las regiones y provincias de todo el país, Latinoamérica y el mundo. Insertos ya en la controvertida posmodernidad, la transitoriedad, hibridez y descentración de los territorios y de sus sujetos complejiza la multiplicidad cultural teorizada por los principales investigadores desde las posturas decolonialistas, sociocríticas o sociodiscursivas. A este universo reflexivo se le suman dos corrientes interpretativas: una que replantea la concepción sobre región y regionalización de la literatura nacional para desembarazarse al fin de lo que Nicolás Rosa afirmaba como “local, platense y virreinal” en tanto reproducción de estirpes y linajes, y las nuevas miradas hacia la literatura 00, posautónomas, etnográficas, tecnológicas, de poscrisis, economías literarias, literatura de la cualquerización, entre otras, que debaten no sólo la crisis del objeto, sino la ambivalencia entre ‘lo no literario’ y la inminencia de nuevas estéticas. Las principales problemáticas sobre la literatura del NOA fueron sistematizadas a través de una encuesta propuesta a todos los participantes de la actividad literaria y cultural en cada una de las provincias. Su tabulación y registro revela una realidad: contradictoria en la composición del canon literario; incipiente en las investigaciones académicas, más allá del reconocimiento a los sólidos aportes provistos por intelectuales destacados; y vulnerable en el entramado de políticas editoriales como de industria cultural. En el noroeste argentino de la nueva centuria se percibe la relocalización del campo regional en el polisistema literario argentino, allí conviven no sólo estéticas heterogéneas sino también co-habitan tradiciones y proyectos institucionales innovadores -de las universidades, los institutos de formación docente, las unidades o departamentos- , y promueven además los circuitos mediáticos en la prensa cultural, las prácticas audiovisuales y los formatos digitales en la web. Diversas voces confrontan y dialogan en este texto con el afán de reposicionar el estado de la cuestión literaria, teórica, académica y editorial en el nuevo milenio, sin dogmatismos estériles ni homogeneizaciones endógenas, al contrario para congregar a los actores implicados a discutir, socializar y abrir caminos con la

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finalidad de integrar una literatura argentina sin fronteras. Esta producción reafirma que el NOA refracta un cuadro de cultura o de geoculturas vivas, semiosferas dinámicas que se entrecruzan, comparten y tensionan el campo. Ellas representan el compromiso de todos nosotros -como agentes sociales e institucionales- a ser los protagonistas de un cambio, de un presente que requiere después de largos procesos de maduración, el comenzar a trabajar juntos, a conocernos y especialmente a re-conocernos como parte de un mismo sueño, el de la literatura: vocera de nuestras memorias, vaso comunicante de nuestras identidades.

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Capítulo I Encuesta sobre la literatura de/en el NOA

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ENCUESTA SOBRE LA LITERATURA DE/EN EL NOA
Raquel GUZMÁN Universidad Nacional de Salta

Una actividad inicial en el desarrollo de este Proyecto fue llevar adelante una Encuesta entre docentes y estudiantes de las Carreras de Letras –tanto de Universidades, como IFD- del NOA, escritores, editores y libreros, a fin de diseñar una cartografía de los saberes, reconocimientos, itinerarios de lectura que traza la circulación de la literatura en este tiempo. Para ello elaboramos un cuestionario autoadministrado, con once preguntas, abiertas y cerradas, éstas últimas dicotómicas o con varias alternativas, que fue contestado por 78 personas. Los temas de interés fueron: 1. Referentes de la literatura del NOA 2. Problemáticas de la literatura del NOA 3. Mercado editorial 4. Dificultades y beneficios de enseñar y aprender la literatura del NOA. El procesamiento y la lectura de estos datos permitieron reconocer la dinámica de un espacio de circulación concentrado entre los límites de cada provincia y que se manifiesta en la correlación entre la provincia de procedencia de la encuesta y aquella donde actúa cada escritor. Trascendiendo tales límites, los autores más reconocidos resultaron Héctor Tizón, Jorge Accame, Manuel J. Castilla, Néstor Groppa, Libertad Demitrópulos, Raúl Galán, Juan José Hernández, en una larga lista en la que se nombran ciento doce autores y diecisiete autoras, desde Juana Manuela Gorriti a las muy jóvenes como Meliza Ortiz. El reconocimiento de los autores no es paralelo a la identificación de sus obras, salvo en el caso de Tizón cuyas obras son señaladas en lugares destacados, en el caso de Accame sólo se incluye una obra – Venecia- que fue puesta en escena por diversos grupos teatrales y de Demitrópulos se alude a El río de las congojas. Un texto muy leído es la novela de Carlos Aparicio, Trenes del sur, sin embargo el autor aparece señalado por pocos consultados. Estas discordancias dan cuenta del conocimiento superficial y sesgado que se tiene de la producción literaria del NOA, situación que corresponde con los escasos ámbitos de divulgación que existen, aunque también la intervención del mercado puede ser una variable a considerar, ya que los títulos marcados pertenecen a obras editadas por sellos de distribución nacional. Por otra parte, se observa un claro predominio de la narrativa sobre la lírica y una mínima presencia del teatro. El libro de poemas con mayores recurrencias es

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Puya Puya (1939), cuyo autor Domingo Zerpa aparece apenas mencionado. Lo que también implica la circulación de los poemas en versiones sueltas, desgajadas de los libros que los contenían o en antologías que funcionan como hojas de ruta en el diseño de un canon.
Entre los especialistas a los que se acude para reflexionar sobre la literatura del NOA se destaca la presencia de Zulma Palermo, quien no sólo publicó trabajos significativos referidos al tema, sino que también ejerció la docencia de grado y posgrado, dictando cursos sobre problemáticas teóricas, autores y obras del NOA. Se identifica también a Ricardo Kaliman, Herminia Terrón, David Lagmanovich, Elisa Moyano, Nilda Flawiá, Andrés Fidalgo, entre los principales investigadores. Ante la pregunta sobre los principales problemas teóricos de esta literatura, los encuestados dividen sus opiniones entre, constitución del corpus (40 %), constitución del objeto de estudio (38%) y, en menor porcentaje, la periodización literaria, la complejidad genérica y la relación con otros sistemas literarios. Es interesante citar una de las opiniones vertidas: Los cinco puntos se complementan: según la periodización variará el corpus, y definirá la constitución del objeto de estudio. El objeto también variará si se enfoca en un solo género literario o en todos. También si se priorizan los autores no sólo por su calidad y su significancia sino también por su relación con otros sistemas literarios. Una mala periodización condicionará el resto de la investigación y del corpus, porque, por ejemplo “los autores más importantes” o “las obras más importantes” varían según el recorte temporal o según la indagación que se quiera hacer en relación con el objeto de estudio constituido, constitución que irá delimitando el corpus. Creo que establecer las coordenadas espaciales y temporales es absolutamente imprescindible: no se puede encarar una investigación seria de este tipo dejando fuera la historia política, social y económica, como complemento de la especificidad literaria.” A través de las encuestas se puso en evidencia el alto grado de informalidad del mercado editorial, el bajo porcentaje de compra de libros y la alta circulación de material fotocopiado, que afectan los derechos de los autores y las posibilidades de los sellos editoriales y el importante rol que cumplen los diarios y revistan en la difusión de autores y obras. A la vez se evidencia la ausencia de proyectos editoriales o de promoción de estudios del NOA –públicos o privados- que hayan tenido continuidad en el tiempo, no obstante se citan algunos que significativos como los Premios Literarios de Direcciones y Secretarías de Cultura, Proyecto COBAS, Publicaciones universitarias, Grupo Vocación de Orán; y los aportes de actividades como la Feria del Libro de Jujuy, Grupo GEL, o la tarea que realizan las Cátedras de Literatura del NOA. De esta situación devienen muchas de las dificultades pedagógicas que los encuestados señalan, como: falta de bibliografía y posibilidades limitadas de acceso a lo que se publica, ausencia de capacitación y actualización sistemática,

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incertidumbre en relación con marcos teóricos y críticos, imposiciones curriculares nacionales, valoración diferenciada de las producciones locales que incide en los criterios de selección. A éstas agregan, ausencia de canon, complejidad del corpus y el rechazo de lo propio por parte de los estudiantes. A la vez los consultados advierten los beneficios pedagógicos del estudio de los temas en cuestión, ya que permite señalar los rasgos particulares en un sistema literario nacional heterogéneo, revaloriza las culturas locales y propone nuevos desafíos para analizar lo propio, permite apropiarse de conceptos teóricos al vivenciar cuestiones como campo intelectual y formación del canon, contribuye al autoconocimiento y ayuda a comprender el ámbito histórico, social y político, mejora las competencias de los futuros docentes, aumenta el interés del estudiante al referirse al mundo circundante y conectar los saberes previos, y motiva la lectura, la escritura, la polémica. Conclusiones provisorias Es posible registrar en este momento una demanda de articular este campo literario que hemos denominado Literatura del NOA, procurando: difundir la producción literaria, debatir sus problemas teóricos, generar material crítico, es decir coadyuvar a la construcción de conocimiento. Complementariamente se reconoce un importante conjunto de textos literarios que sólo es conocido en la provincia que se ha originado, por lo que se hace necesario articular modos de circulación que posibiliten ampliar la comunidad lectora, registrar intercambios, debatir, reconocer y reconocerse. A la vez se observa que el diseño de nuevos proyectos de investigación debe considerar al menos: a. la producción literaria b. las redes contextuales c. la inserción en el sistema literario argentino d. el mercado editorial e. las transformaciones estéticas f. las relaciones con la tecnología En este marco la investigación puede impactar tanto en las transformaciones educativas, como en nuevas dinámicas del campo literario. A esto por cierto es necesario agregarle estrategias de difusión de la producción literaria y teórica como la promoción de sellos editoriales regionales, el uso de las posibilidades de internet (páginas, revistas digitales, bancos de datos), la organización de redes y trabajo cooperativo entre instituciones educativas, bibliotecas y organizaciones de escritores; generar circuitos de distribución y comercialización de producciones que no se centren sólo en las capitales

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provinciales. Asimismo existe una demanda de acciones específicas en relación con los diseños curriculares y la producción de material bibliográfico para los distintos niveles educativos. En síntesis, el trabajo realizado en esta encuesta, permitió observar los hiatos, los silencios, las ausencias de una comunidad discursiva fragmentada pero a la vez inquieta, interesada, demandante, base más que suficiente para continuar el trabajo iniciado.

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Capítulo II Pensando la Literatura en el NOA

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QUÉ LEEMOS, CÓMO LEEMOS. REFLEXIONES SOBRE CANON LITERARIO, ORGANIZACIÓN Y TRANSMISIÓN DE LA LITERATURA
Nilda Ma. FLAWIÁ DE FERNÁNDEZ Universidad Nacional de Tucumán - CONICET

Este trabajo está constituido por reflexiones personales basadas en experiencias docentes sobre “textos canónicos” acerca del canon y de su organización y transmisión, pero que no quedarán en la mera exposición teórica sino que devendrán observaciones acerca de la forma que la práctica de la enseñanza y la crítica de la literatura argentina se van delineando en la diferentes ámbitos escolares, cuyos cambios obedecen tanto a variables contextuales como generacionales, a gustos personales como a múltiples circunstancias sociales, históricas geográficas, políticas, así como a la formación crítica de los que imparten dichas enseñanzas De estas condiciones una importante estriba en las dificultades para conseguir algunos textos, dado el escaso número de reediciones; en relación con esto es auspicioso observar cómo ahora las editoriales están volviendo a editar títulos que ya no circulaban, a así como a la práctica de probar autores y producciones nuevas mientras visitamos y fatigamos al decir de Borges textos y autores ya clásicos; en fin, estas reflexiones parten y toman como objeto de estudio aspectos de la realidad y de la experiencia. Ante la inmensa como rica producción literaria, no es un problema menor el pensar cada año qué es lo que vamos a hacer para que nuestros alumnos lean más y con mayor nivel crítico, pregunta que abre un inmenso abanico de espacios a los que hay que cubrir, considerando en primer lugar, que estamos formando tanto ciudadanos con valores si pensamos en el nivel medio como docentes que sientan la pasión y tengan la formación necesaria en el profesorado para la enseñanza media y terciaria. La pregunta de inmediato trae aparejada la problemática de qué es lo necesario para un eficaz desempeño profesional, pero al mismo tiempo cuáles de los muchos textos como tenemos al alcance para la selección les resultarán significativos en otros ámbitos y a futuro, que a su vez les sirvan de apoyo, de crítica, de fuentes de reflexión una vez fuera ya de las aulas. Cada área tiene sus propias problemáticas y necesidades; a la vez no podemos dejar de lado, y es justo decirlo dada nuestra amplia experiencia docente, cómo hacemos dicha selección teniendo en cuenta además de lo enunciado, el mayor o menos placer que, como lectores, sentimos ante ciertos textos a diferencia de otros.

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Lo que tenemos seguro es que no podemos hacer leer todo, es imposible, tampoco nosotros pudimos hacerlo de modo que la brecha es cada vez mayor. A esto hay que sumarle otro aspecto: lo reducido de un ciclo lectivo agravado muchas veces por la escasa disponibilidad horaria de alumnos abrumados por currículas excesivas. Entonces volvemos a la pregunta inicial: cómo realizamos una selección eficaz, que nos satisfaga y a la vez que satisfaga necesidades de los otros y despierte el placer de la lectura. Hace pocos días, leyendo una entrevista a Daniel Link encontré un concepto que ratifica la práctica que realizamos desde hace años: “la crisis y reformulación de lo político afecta las relaciones con la literatura”. En este sentido, el concepto de “post-autonomía remite al arte como experiencia en oposición al arte como mercancía. De un modo o de otro, la literatura no puede pensarse separadamente de las grandes tensiones de su tiempo ya porque subordine su lógica a la lógica del mercado (el sistema de grandes premios, el bestsellerismo, etc.) ya porque se proponga como una ética completa, una transformación radical de sí”. Siguiendo esta línea de pensar la literatura como producto social, podría ensayar una primera respuesta: en general tratamos que aquello que elegimos como objeto de estudio sea lo más representativo posible pero de inmediato surge el interrogante acerca de qué abarca dicho criterio, es decír qué hace que un texto sea más o menos representativo que otro, en qué sentido y de qué valores socioculturales así como de qué momento político o generacional estamos eligiendo. Del corpus completo de una época, suponiendo que lo conociéramos exhaustivamente, elegiríamos un camino para nada nítido ni marcado, sino intentando y seleccionando, descartando y volviendo a seleccionar aquellos textos que, según los diferentes miradas fueran organizando un corpus centrado en lo que consideráramos imprescindible desde nuestra experiencia pero, a la vez, sin perder de vista los intereses escolares. Y en ese camino, probablemente iríamos de lo que se publica en los grandes centros culturales, de lo que se considera “literatura nacional” para llegar finalmente, transitando distintos círculos, a lo que nos rodea. A poco de analizar estos criterios tendríamos que reconocer que quizás el camino inverso sería más accesible, interesante y formativo a la hora de promover lectura y comprensión de la realidad. En este sentido, el canon que Link valora está integrado según la publicación de su artículo en autores como Aira, Fogwill, Gelman, Molloy, Piglia, Luis Gusmán, Saer, Puig, Walsh, Pizarnik, Copi, y el Nunca más. Estos autores que, sin duda alguna tienen reconocido e innegable valor, representan lo que somos solo desde un posicionamiento geográfico particular. Entonces, en base a qué criterios deberíamos elegir. Aquí yace la base de la organización del canon, elegir y sentir que dicha selección está de alguna manera e institución legitimada. Según Tomás Eloy Martínez en un artículo titulado “Una mirada sobre la literatura argentina. El canon argentino”, Harold Bloom, catedrático de Yale hacia

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finales del siglo XX, en las dos últimas décadas vuelve a poner en debate el canon de la literatura occidental, tema presente en todo el desarrollo de nuestra literatura. Organización que tiene que ver con un criterio de transmisión de saberes más que de selección por el mero placer de leer, tema que se agudiza desde el momento en que la literatura argentina se constituye como objeto de saber y de transmisión. Sabemos que en el caso argentino la organización del canon arranca de manera sistemática en la década del Centenario, con la creación de la cátedra de Literatura Argentina y la escritura de los tomos de la Historia de la Literatura Argentina que hace Ricardo Rojas hacia 1916. Uno de los primeros libros paradigmáticos fue Martín Fierro, por su importancia literaria pero además por su valor ideológico al expresar “la vida heroica de la raza” en esos momentos en crisis por los aluviones migratorios. La organización de un sistema así como su ordenamiento abre un camino que atraviesa conocimientos, interrogantes, posibles respuestas, pero, sobre todo, posicionamiento como lectores ante la realidad de la que el docente se siente parte y que, por lo tanto no puede ignorarla. Sin embargo, como lectores, permanentemente, reorganizamos el canon, ese mapa de lecturas de grandes textos y decidimos cuáles dejar y cuáles excluir. Es decir, lo establecido como valor en un momento particular de nuestra historia no significa que el canon sea inamovible; por el contrario, es un concepto dinámico que funciona en las tensiones histórico-político de cada época y muchas veces se construye teniendo presente más una necesidad, una urgencia que el placer. Como docentes sabemos que El Matadero, Facundo o Martín Fierro son textos ineludibles del siglo XIX pero ¿y los autores noveles y los propios de cada comunidad? Entonces de pronto el docente no pude menos que plantearse cuántos cánones hay? ¿En cuántos círculos de conocimientos debe moverse y seleccionar? y ¿en qué medida el criterio personal puede ser más fuerte o creativo del que la institución provee? Así se plantea un espacio de luchas entre poderes diferentes de luchas simbólicas por los criterios de innovación y de tradición es decir, de las transformaciones o de conservación de valores del capital cultural que desatan problemáticas susceptibles de transformarse en el eje de la organización. Estamos de acuerdo en que la supervivencia de esas luchas, no hace sino enriquecer el canon, entendido como un espacio mucho más abarcador de un mero listado de textos. Implica la tarea docente en todo su esplendor

Respiración artificial de Ricardo Piglia que dice: “Quién de nosotros escribirá el
Facundo” es una pregunta que tiene que ver con la organización del canon y que podría reformularse en cuál de estos textos tendrá el destino central que aún tiene Facundo?”

Por ello coincido con Tomás Eloy Martínez en que “aquel enunciado de

Actualmente, sin embargo, el canon argentino excede largamente la pampa húmeda tradicional de los programas anteriores. Hoy no soslayamos escritores

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porque circulen en las provincias y no tanto en la metrópolis; ampliado y por supuesto enriquecido.

los criterios se han

Pensemos que durante mucho tiempo, se estudiaba la literatura producida y que circulaba en Buenos Aires, lo demás entraba en aquella denominación de “literatura regional”, como literatura de segunda clase, porque no tenía mayor circulación. Este criterio habla de un solo centro y de muchas periferias y en ese contexto de entiende aquella respuesta de Victoria Ocampo ante la pregunta de por qué la revista Sur nunca se había ocupado de Roberto Arlt dijo: “Porque Arlt no se acercó a nosotros”. “Buscar el centro, era la idea del poder en la cultura y estribaba además de la producción, en quiénes escribían sobre ella”. Por el contrario, y mostrando la evolución de nuestra historia literaria, José Luis Barcia, Presidente de la Academia Argentina de Letras en una entrevista realizada por el diario La Gaceta de Tucumán reconoce que “en el caso de un autor que sale de su provincia tiene la característica particular de volver siempre a ella, aunque no siempre de la misma manera, quizás con alguna alusión, con alguna tonalidad, con un recuerdo”. En este sentido, podemos pensar por ejemplo en Tomás Eloy Martínez al que ya he aludido, o en Daniel Moyano por ejemplo. En todas sus obras, hay algo de sus terruños que abren caminos mucho más amplio que lo meramente costumbrista. Se cumple en ellos, siguiendo a Barcia, “el Mito de Anteo, aquel gigantón de la antigüedad que si lo separaban de la tierra de debilitaba y en estos casos volver a su tierra a tomar contacto con su cultura, con su ámbito, con su hábitat, los reforzaban. Pero no fueron hombres que se quedaron ni remotamente con lo pintoresco del lugar ya que eso hubiera sido una literatura regionalista, solo para turismo. Por el contrario, en ellos la región se abre al mundo, se abre a la problemática del hombre”. En este punto, sea cual fuere nuestra elección, sería difícil eludir los escritos de Jorge Luis Borges. Este último en su ensayo “El escritor argentino y la tradición” niega ya en las primeras décadas del siglo XX, que la inclusión de ciertos “rasgos diferenciales” fuera suficiente para definir un libro como argentino al afirmar “nuestro patrimonio es el universo”. Fue un enunciado que marcó a partir de ese momento una nueva postura acerca de nuestra literatura así como la manera de afrontarla y sin duda influyó sobre la literatura posterior. El costumbrismo ya no podía seguir siendo el eje descriptivo de la realidad del país, por el contrario Jorge Luis Borges afirmaba con la fuerza de un enunciado dicho casi al pasar que la cultura argentina podía apropiarse sin complejo de inferioridad alguno de “toda la cultura occidental”. De esta manera, permitió entender las infinitas maneras de decir el país tanto en Macedonio, en su propia obra en Alejandra Pizarnik desde el centro cultural metropolitano como en Castilla, Héctor Tizón, o Ardiles Gray desde otras geografías. Como lo explica Tomás Eloy Martínez “poner distancia, volverle las espaldas al lector era la marca de lo literario de un texto hasta mediados del siglo XX. Motivo por el cual a comienzos de los 70 la obra de Puig fue leída cautelosamente ya que encabezaba la lista de best seller y dedicaba toda su atención a los aspectos

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sentimentales aún cuando fuera desde lo paródico. Pero el reconocimiento llegó y con fuerza a la vez que abrió nuevas puertas a la escritura y llegó por obra de la legitimación lectora por sobre todo otro criterio”. Creo que los escritores en las últimas décadas del siglo XX y comienzos del actual han logrado unir literatura y público fortaleciendo el contacto, sin el prejuicio de considerar que ser objeto del mercado cultural implique poca calidad estética. Es decir, la literatura amplíó sus límites a espacios impensados, dejó de ser para iniciados y llama a todos a practicarla y a leerla desde diferentes posiciones, desde diferentes conceptos de escritura, desde diferentes visiones y realidades. Pensemos en este sentido en el éxito de Washington Cucurto o de la editorial Eloísa cartonera. Al respecto coincido con Marcelo Gioffré: “1986 año de la muerte de Borges traza otra línea demarcatoria. Borges despertaba parricidas e incitaba militancias exacerbadas. Su muerte sumió la literatura en la perplejidad metafísica. Por un lado un amplio grupo de escritores se habían formado a su sombra como Piglia, Rivera, Saer, era un paradigma ineludible. Los que se iniciaron en las décadas del 90 y del nuevo siglo van organizando sus textos con nuevos paradigmas, que no sólo reformulan la literatura sino más bien hablan de una nueva Argentina”. Pero aquí lo que hay que romper es cierto excesivo acatamiento a formas tradicionales de organizar de programas y seleccionar textos y autores sin profundizar en los aportes de cada uno de ellos a la formación del lector. Esto no significa plantear un sistema dentro de otro sino por el contrario, la organización de nudos de redes de un polisistema que permita la interconexión, sin darle a esos puntos de intersección valores jerárquicos de unos sobre otros. Sin embargo, creo que también deberíamos desde nuestra posición de provincianos hacer el mea culp,a de no prestarle muchas veces la suficiente atención a lo nuestro, a los que nos y que sería de fácil acceso para los estudiantes a la vez que enriquecería el medio con la difusión de creaciones locales. En este sentido, creo que el canon entonces, deberá ir reorganizándose en cada momento con textos nuevos que junto con otros buscados para su relectura suscitan siempre cuestionamientos, asedian respuestas, plantean incertidumbres más que certezas y sobre todo establecen una libre relación entre autor y lector y como reclamaban los escritores reunidos en el Encuentro del Bosque en la década de 1980 el canon es el derecho a armar la propia biblioteca. Para finalizar, mi visión sobre la enseñanza de la literatura tiene que ver más con el concepto de un corpus armado de troqueles que de un todo ya hecho y transmitido sin tomar en consideración sus aportes a la reflexión sobre la realidad que nos toca transitar, como tampoco de centros problemáticos que puedan dialogar en distintos momentos históricos, de modo que el pasado y el presente se entrelacen, se interpreten, se proyecten. Importaría, pues, instaurar diálogos alrededor de lecturas y de representaciones culturales que, sin duda, tienen que ver con el dinamismo de los roles identitarios de la sociedad.

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Al organizar el canon cada año, pensamos que deberíamos tener presente la literatura como un discurso social que entraña estudios específicos de su organización estética pero al mismo tiempo maneras de leer, de observar mediante dicha lectura la proyección de otros discursos, en fin de desocultar otras significaciones. Eso permitiría ver recurrencias, parodias, alusiones y elusiones, de tensión dinámica entre centros y periferias. El sentido de unidad aparecería sin ser forzado mediante la lectura de ejes que se pueden manifestar de diferente manera, ya explícita, ya implícita y que se leerían tanto desde el centro como desde los atisbos de márgenes, periferias, de incertidumbres, de diálogos de épocas. Quizás deberíamos dejar de lado la tarea más fácil, la de una historia de la literatura; sin embargo, no la descartamos como tal, por el contrario, sería una instancia de consulta permanente dada la necesidad de apelar a ella como modo de organizar la matriz temporal en la que realizaríamos recortes desde otras posiciones que no sean las meramente cronológicas. Anudaríamos corpus por problemáticas, como las representaciones culturales de identidades, de la escritura del pasado que implica no sólo la historia sino los géneros y subgéneros, posiciones diferentes como la biografía, la novela, el cuento, el ensayo o de las representaciones de la literatura central y periférica. Ahora en cada caso, habría un punto de partida: la primera visión que sobre cualquier problemática se haya dado y a partir de ella las rupturas y las tradiciones, las formas de establecer los diálogos. Creo que ello habla ya de un abordaje de mucha libertad, de la amplitud necesaria para tratar autores y textos considerando lugares y estéticas pero no como periféricos sino como lecturas novedosas, todas partes del corpus nación.

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LITERATURA ARGENTINA/ LITERATURA REGIONAL DEBATES Y DESAFÍOS
Amelia ROYO Universidad Nacional de Salta

Un mapeo que contemple las instancias de lo nacional/regional/local supone hacerse cargo de que el trazado curricular para las escuelas nacionales fue uno, y ello trajo aparejado largos años de una disciplina monolítica en torno a los hitos histórico culturales , tantas veces coincidentes con las estéticas de una periodización colonizante- Barroco, Neoclasicismo, Romanticismo, Realismo, etc. No obstante hay que saber que los años sesenta trajeron consigo aires nuevos respecto de la conformación del canon, no sólo por modificar el gusto de la cultura dominante como efecto del acceso a la postmodernidad, actitud manifiesta en cierto interés por el rescate de lo popular y aspectos de las tradiciones 1[1] más recónditas, sino, y esencialmente por una transposición del protagonismo del interior en lo político, al plano del campo cultural. El desmantelamiento de la industria con sus consecuencias y la censura ejercida sobre temas sociales constituyen una cantera imaginaria del subdesarrollo e induce escrituras desesperanzadas cuyo locus es el interior. Siento que puedo decir bastante poco sin reconocer que el trabajo de Victoria Cohen Imach –me refiero a su libro De utopías y desencantos (1994) – ya analiza un paulatino desplazamiento del centro, lo dice apelando al marco teórico de Raymond Williams: La conciencia de la periferia, que recupera la historia del Interior y sus características tradicionales y míticas en los sesenta, se correspondería con la forma residual “alternativa” respecto a la cultura dominante, que Williams distingue de la residual “activa” en la que el pasado es usado en función de la cultura oficial (Cohen Imach, 1994: 94) En este libro de Cohen Imach se relevan varios fenómenos que contribuyen a la modificación del sistema literario argentino, pero yo quiero detenerme en la política del Centro Editor de América Latina merced a la cual se conocieron, a nivel educativo, pero también a nivel masivo muchos escritores del interior: Manuel Castilla, Juan José Hernández; Tizón, Moyano, etc. Siguiendo a la crítica tucumana reconozco la enorme importancia de algunos medios masivos como revistas del tipo de Primera plana y Crisis, en la difusión de textos y autores hasta el sesenta

1[1]

La tradición estuvo muy atendida en el proyecto del Centenario, pero ese enfoque puso el acento en el gaucho y en la gauchesca no así en otras tradiciones.

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desconocidos. Influyeron, sobre todo porque Primera plana otorga, por aquellos años, un premio de novela, hecho que contribuye a la consagración del mendocino Antonio Di Benedetto, por ejemplo. A la hora de relevar antecedentes de los actuales estudios de literatura regional será necesario atender a los trabajos ya existentes, sirvan de ejemplo algunas referencias: La noción de “ámbitos” propuesta por Raúl Augusto Cortazar y el abordaje de la novela por regiones, según Carmelo Bonet, ambos en la Historia de la Literatura Argentina dirigida por Rafael Arrieta, 1959 La concepción de “región exterior” y “región interior” trabajada por Edeweils Serra, expuesta en Actas del Simposio de Literatura Regional, Salta: UNSa., 1978; o la noción de “región vivida”, tal lo que propone José Luis Víttori en Literatura y región, Bs.As.: CELA (Centro de estudios de América Latina), 1982 Los aportes de Eduardo Romano en sus numerosos trabajos sobre la cuentística regional, editados oportunamente por el Centro Editor de América Latina , como colección Capítulo y luego recogida por la Historia de la Literatura Argentina en su versión de la década del ´80. (en esta ocasión bajo la dirección de Susana Zanetti) Los aportes de la Universidad de Rosario, de la Universidad de Cuyo, de Jujuy, de Salta, a través de numerosas publicaciones que no se mencionarán por excesivas 2[2].

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En el marco de las literaturas regionales, y en la recuperación del propósito de revisitarlas se hace necesario traer al ruedo el razonamiento de estudiosos del tema de las nuevas promociones. Es el caso de Pablo Heredia para quien todo texto es regional puesto que registra, explícita o implícitamente, significados de alguna cultura diferenciada; pero entonces cabe el interrogante acerca de esa diferencia que acontece respecto de un referente o contenido ajeno a los ingredientes de esas prácticas definidas como regionales. Dando por válido este discurrir convenimos en que la literatura argentina transita por dos rumbos: el de los textos identificables con la Capital o centro, en tanto zona catalítica del país, y en otra dirección discursiva está la literatura alimentada por voces de diversas regiones, en sus múltiples particularidades socioculturales (Heredia, 1994: 13) Ingresa en las consideraciones que anteceden la variable voz como componente referencial del discurso regional. Pero la voz se constituye de los discursos sociales, factores que existen literariamente hablando sólo a partir de la instancia del
2[2]

Cabe, sin embargo, establecer que este avance debería evitar el relevamiento de aquellos nombres ya suficientemente consagrados y difundidos por el mercado editorial. Ejs. El jujeño Tizón, el tucumano Tomás E. Martínez, el chaqueño Giardinelli, el santafesino Saer, el cuyano Di Benedetto, el riojano-cordobés Daniel Moyano, etc. Hacerlo sería no interpretar que de lo que se trata es de avanzar sobre lo desconocido o poco trabajado, sin que esto nos lleve a ingresar lo irrelevante.

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reconocimiento, esto es: de una conciencia de lectura que se autodetermina como situada en hecho y dicho, del aquí-ahora de la apropiación sígnica (Heredia, 1994: 14-16). La voz, entonces, supone un elemento articulador de significados culturales y de sentido, pasibles de ser incorporados a la tradición local, merced a la mediación de la lectura como dispositivo de reconocimiento. Estos conceptos formulados por el crítico cordobés, muy en la órbita de Yuri Lotman 3[3] no difieren demasiado de lo que propugna Ricardo Kaliman alrededor de los mismos años, cuando estima la necesidad de revisar la fórmula escritor regional –a propósito del poeta Manuel J. Castilla y de los narradores Carlos Hugo Aparicio y Nicandro Pereyra . Su planteo desbroza los a priori de que la literatura se produce en un espacio, pero no se trata sólo del soporte físico-geográfico del que escribe, antes bien es un espacio social que incluye la comunidad de lectores. Ergo, escritor regional traduce escribir en, escribir sobre, pero esencialmente escribir para (Kaliman, 1994, 7). Dicho así el lugar donde se escribe es común con el lugar para quien se escribe. Hasta aquí en un todo de acuerdo con Kaliman, es posible cruzar este razonamiento con el de Pablo Heredia ya que la acepción lugar resulta homologable a voz, por cuanto, en el fondo estamos recalando en el conocido concepto de lugar de enunciación y lectura - como respuesta del enunciatario. La región –en su abarcatura restringida o trascendiendo fronteras físicopolíticas- depende de la percepción y de la vivencia. Es, por lo tanto subjetiva, pero el sujeto de escritura no está escindido del espacio social, como no lo está el sujeto que lee y se reconoce. En el caso de las ficciones históricas considero que la clave de la regionalidad estaría más en el qué, es decir en el tema histórico, en la selección de actores y de datos contrastables con la historiografía. En cuanto al para quién el texto histórico literario excede un lectorado y una crítica circunscriptos a lo regional, muy por el contrario la factura discursiva en sus aristas de poeticidad pulsional desacraliza la historia de la región para proyectarla a horizontes más acostrumbrados a una mayor sublimación, aún de verdades de los archivos parroquiales. Tengo clara conciencia de que hay importante producción bibliográfica 4[4] que contribuiría a diseñar el mapeo, acudiré, sin embargo a mi propia experiencia en la evaluación de lo que considero un interesante progreso hacia el equilibrio entre centro y periferia. Por mi parte y ya sin el dispositivo tutor de otros analistas veo en la década del sesenta la irrupción del fenómeno de una difusión crítica que emerge en los circuitos académicos de las provincias, un ejemplo paradigmático es el de la
3[3]

Sus notas remiten a Lotman, Y. y Escuela de Tartu, Semiótica de la cultura, Madrid: Cátedra y a Estructura del texto artístico, Madrid: Itsmo, 1978. Pienso en el libro de Zonana, Víctor G.(Dir.-editor) y Molina, Hebe (Co-directora) Poéticas de autor en la literatura argentina (desde 1950), Bs. As.: Corregidor, 2007. Un párrafo del Prólogo me parece muy elocuente en sintonía con lo que aquí se analiza: “…el estudio de autores que suelen catalogarse en el marco de la denominada ¨literatura regional´, hace posible la realización de importantes precisiones sobre los modos de incorporación de tales autores al canon nacional”(14)

4[4]

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Universidad de Rosario, más o menos por la misma época despega Mendoza leyendo y escribiendo crítica sistemática sobre sus escritores 5[5]. En los años setenta el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) dirigido por Graciela Maturo recoge, para las páginas de la Revista Megafón, reseñas y monografías sobre escritores del interior, con el criterio de integrar esa producción al ámbito de las regiones de América Latina. Como un desprendimiento del CELA surge en Salta el Grupo de Estudios Literarios (GEL), espacio que se avoca al estudio y promoción de los poetas de Salta. Pero en su agenda de trabajo Zulma Palermo –la directora del GEL- incluye intercambios con varias regiones: Buenos Aires, el NEA y el litoral. Me hago cargo de que no debo convertir mi exposición en un sumario de este “foquismo” cultural pro desplazamiento del margen hacia el corazón del canon. Sería inútil porque la realidad es que ese alzamiento federal nunca fructificó lo suficiente para horadar el rígido cerco de la literatura nacional. Si existen algunos escritores de procedencia regional que son notados y anotados por los actuales diseñadores del constructo literatura argentina, es porque brillaron con luz propia con cierta independencia del aparato institucional, me refiero a nombres como Tizón, Saer, Tomás Eloy Martínez, Mempo Giardinelli, Angélica Gorodischer, Juan L. Ortiz u Olga Orozco, entre algunos otros. El eje de la problemática Convengamos en que si la Literatura Argentina es un saber no estará desacertado citar a Michel Foucault cuando manifiesta: Desde el momento en que se puede analizar el saber en términos de región, de dominio, de implantación, de desplazamiento, de transferencia, se puede comprender el proceso mediante el cual el saber funciona como un poder y reconduce a él los efectos. (1992 :119) Lo dice en el marco de una entrevista que le realiza la revista Herodote, en París, en 1976 6[6]. Las preguntas están orientadas a demostrar la ausencia de la Geografía como ciencia en la Arqueología del saber que recorre el pensamiento foucoultiano, pero en su desarrollo el encuestador demuestra la presencia de metáforas espaciales que no excluyen vocablos como “región”, ni “paisaje”. De esta deriva teórica es posible articular mi argumentación con enfoques críticos que han considerado la variable paisaje en tanto origen de lo que conocimos como “regionalismo” –ismo que no definiré aquí por obvio- pero que permite traer a colación casos muy característicos como lo son los de Juan J. Saer y Héctor Tizón.

5[5]

Cattarossi Arana, Nelly, Liteatura de Mendoza (historia documentada desde sus orígenes a la actualidad) 1820-1980, Mendoza: Inca Ed., 1982; cito solamente un caso de consulta general, pero la producción es, tal vez, de las más ricas y variadas, muy respaldada por la Universidad Nacional de Cuyo. Cfr. Foucault, M. Microfísica del poder, Madrid: Ed.de la Piqueta, 1992

6[6]

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A propósito del primero se ha conjeturado un “regionalismo no – regionalista” 7[7] como lo prueban permanentemente los dichos de los personajes saerianos, o los propios cuando el enunciador se aúna con el sujeto biográfico en los ensayos. Para caracterizar a Saer la crítica que ingresa en un material tan canónico como canonizador cual es la Historia Crítica de la Literatura Argentina dirigida por Jitrik, sostiene: El paisaje en esta obra, naturaleza literaria cuyo gesto es la reinvención del espacio físico, es la topografía. Geografía de la escritura, y no escritura de la geografía. Es un espacio construido, no-determinista, cultural (…) un entre-dos que inquieta porque desestabiliza y vuelve extraña a la literatura nacional (Foffani y Manzini, 2000: 273) Según venimos vivenciando desde el ejercicio de la cátedra y aún desde los diccionarios, una problemática se diferencia de un problema porque la primera no tiene clara resolución, es un conjunto de problemas que se enmarañan a punto tal que no es posible encontrar salida. Tal vez el eje de la problemática es el lexema /regional/ y la problemática propiamente tal radica en poder deslindar la abarcabilidad o composición de la Literatura Argentina habida cuenta de su histórica conformación desde el centro, versus los intentos regionales por ingresar o imponer algo de lo genuinamente producido en Cuyo, la Patagonia, la Mesopotamia, en fin, el Noroeste. Aunque nuestro benemérito Ricardo Rojas haya destinado no pocas páginas a los escritores de provincia en el Capítulo Preliminar 8[8] de su volumen Los Modernos, la vera historia es que se trata de un panorama histórico cultural – con acento en la historia de la instituciones – y dista de ser una propuesta de autores canónicos, en todo caso la reiteración de nombres como Fray Mocho, Olegario V. Andrade y algún otro, permite conjeturar acerca de la valoración canonizadora; Rojas sitúa a Olegario V. Andrade como entrerriano pero destaca su producción en el Capítulo “Poetas Laureados” , en cambio es notoria la importancia que concede a un Martiniano Leguizamón como autor que tematiza la región entrerriana en Montaraz. Quiero decir con esto que Rojas no confunde escritura de provincias con lugar de nacimiento. El párrafo que resulta notoriamente taxonómico es aquel que entroniza algunos títulos paradigmáticos: …y dejó [J. M. Gorriti] en La tierra natal un libro tan de Salta como lo es Mis montañas de La Rioja, o Recuerdos de provincia lo es de San Juan, aunque sea inferior a ambos como factura literaria ( Rojas, 1922: 85)

7[7]

Expresión que acuñara Beatriz Sarlo, a propósito de Juan L. Ortiz y que retoman Foffani, E. y Mancini, A., “Más allá del regionalismo: La transformación del paisaje”, en La narración gana la partida, V.11 de Jitrik, N. (Direc.) Historia Crítica de la Literatura Argentina, Bs. As. : Emecé, 2000 “La vida intelectual en provincias”, comprende 16 provincias incluida la Capital Federal (1922: 106)

8[8]

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Inversamente el estudioso interpreta el despojo identitario que significa la capitalización de Buenos Aires cuando afirma: “La pampa de Buenos Aires ha perdido hasta el recuerdo de su genio tradicional, fuente de la literatura gauchesca (…) Dijérase que al arrebatarle la capital histórica se le robó el órgano de su conciencia” (Rojas, 1922: 12) Lo que puede la teoría La literatura es un campo de intersección que funciona como el sistema educativo, acaso el más regulado de todos. Si nos hacemos cargo de que : El profesor es el compilador, el homologador y el confirmador del prevalecer, donde y cuando ese prevalecer haya existido (J. Dubuffet citado por Bombini, 2004: 347) Habrá que empezar a ampliar el terreno de lo estudiable a riesgo de perder la visibilidad del todo. Y en ese sentido tenía mucha razón Nicolás Rosa cuando postulaba la diferencia entre Literatura Argentina y Literatura Nacional 9[9], arriesgando para la primera adjetivos como “local, platense y virreinal” en cuanto funda topos y retóricas y se reproduce por estirpes y linajes (1999: 89). Si en la concepción del crítico rosarino el sistema depende de “alianzas y pactos políticos de lectura”, los agentes del sistema – es decir los profesores- no podemos ignorarlos. Es por ello que cobra tanta importancia en la formación universitaria la implementación del aparato teórico capaz de dar respuesta a problemáticas aparentemente irresueltas. Lo que voy a proponer no constituye una novedad, accedimos a ello en 1994, desde entonces el primer mundo habrá elaborado otros dispositivos, no importa cuáles, como profesora me atendré a la prerrogativa del “aplauso por el prevalecer”, y es que al menos entre nosotros - me refiero a la Universidad de Salta- ha prevalecido la teoría del polisistema, cuyo exponente más legítimo es Itamar Even Zohar. Entiendo que esta solución teórica es compatible con otras del tenor de la semiótica de la Cultura de Yuri Lotman y los estudios sobre el campo literario de Pierre Bourdieu, entre algunas líneas más, y que desde su despegue en Tel Aviv ha ido ganando consensos académicos tanto europeos como americanos (Iglesia Santos, 1999: 9). Por mi parte intento adecuar los principios polisistémicos a la construcción que aquí se revisa. Me inclino a su favor porque se trata de una concepción abierta, dinámica y heterogénea cuya eficiencia depende de “nuestra habilidad para hipotetizar una ´fructífera´ red de relaciones” (Even Zohar, 1999: 61)
“La literatura nacional es un sistema nacional, estatal de la literatura argentina, donde se organizan por lo menos dos subsistemas: a) géneros, obras, autores; b) regiones, provincias y zonas (litoral, norteña, sureña, etc.). Este sistema se funda en alianzas y pactos políticos de lectura (...). Produce una historiografía bífida : nacional/regional; conservadora/moderna; exegética/revisionista, que por momentos se oponen y se contradicen... (1990: 88)
9[9]

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La interdependencia Nación-Región trae consigo la posibilidad de más de un centro para el sistema, hecho que a la vez instaura la idea de relaciones concurrentes. Cuando los estudiosos de la literatura –sostiene Even Zohar- adoptan la hipótesis del polisistema deben allanarse al reconocimiento de cuantas vertientes existan porque ello supone “una condición sine qua non para el entendimiento adecuado de cualquier campo semiótico” (antologizado por Altuna-Palermo, 1996: 61) De la teoría a la operatividad Dejé para el final la propuesta de un proyecto complementario de todo lo que se inicie con miras a conocer la producción de NOA. Si bien estamos de acuerdo en abarcar lo que más nos sea posible en el tiempo y en el espacio, deberemos hacernos cargo que abarcar las seis provincias del NOA es ya una meta casi inalcanzable. Pese a esta dificultad mi presentación apunta a aventurarnos en el trazado de una red que vincule docentes-investigadores de una universidad por cada región, capaces de asumir el compromiso de gestionar intercambios institucionalizados, el circuito debería poder beneficiar a escritores y a estudiosos , por cuanto ese flujo podría multiplicarse en progresión geométrica. en: a) Más que de método es factible hablar de una propuesta operativa consistente Contactar las cátedras de Literatura Argentina – o de Literatura regional donde la hubiere - a Universidad del Comahue, Universidad de la Patagonia Austral, Univ. de Córdoba, U. de La Pampa, U. de Rosario; U. de Cuyo, U. de San Luis, U. de Misiones, U. de Bahía Blanca, Universidad de Formosa, etc.[se nombran aquellas con las que ya hay un contacto o existe el vínculo incipiente que debería fortalecerse. ] A la inclusión del total puede aspirarse como el sumum , pero también como la utopía en una primera etapa. Gestionar institucionalmente el intercambio de profesores para el dictado de un curso intensivo sobre casos insoslayables de producción regional. Tener presencia con trabajos (proyectos por iniciar / proyectos en marcha a través de avances de / proyectos terminados / publicaciones de los últimos 5 años) de los investigadores de literatura de las regiones en el XIV Congreso Nacional de Literatura Argentina 2011 (en el Chaco). Gestionar ante los organizadora de dicho Congreso se incluya en la programación una Comisión de Trabajos y Proyectos sobre literatura de las regiones y de las provincias argentinas, orientada básicamente a convocar a los directores e investigadores a armar una bibliografía fundamental de trabajos académicos ya editados sobre periodizaciones de literatura provincial y/o regional argentina. Ahí se expondría una suerte de "estado del arte" muy breve, y se convocaría a ratificar el interés de quiénes se comprometen a continuar sumándose a la

b) c)

d)

e)

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Red. También se propondría acordar allí mismo la preparación inmediata de un cronograma posible de actividades académicas 2012 . Esta acción supondrá iniciar y agilizar operativos trámites y/o convenios interinstitucionales (colega visitante / institución anfitriona) con el fin de que el / la colega visitante exponga sobre la literatura de su provincia / región a través de un seminario o de un encuentro para intercambiar conocimiento construido de su provincia o región; o para debatir categorías literarias problemáticas en relación con nuestras literaturas no centrales. Esto supone determinar previamente durante el proceso organizativo la finalidad de tal intercambio, sus destinatarios, su relación con el conocimiento científico, etc. (o sea: ¿para qué todo esto?), y volcarlo sintéticamente en texto para ofrecerlo a la universidad anfitriona 10[10].

Bibliografía Cohen Imach, V. (1994) De utopías y desencantos. Campo intelectual y periferia en la Argentina de los sesenta. Tucumán: U.N.T. e Inst. Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos. Even Zohar, I. (1999) “Factores y dependencias en la cultura. Una revisión a la teoría de los Polisistemas”, en VVAA. Teorías de los Polisistemas, Madrid: Arco/Libros, 1999. Even Zohar, I. (1996) “Polisistemas: Procesos y procedimientos” en Antología 1. Altuna y Palemo, Literatura de Salta. Historia socio-cultural, Salta: CIUNSa. Greimas, A. J. y J. Courtés (1982) Semiótica. Diccionatio razonado de la teórica del lenguaje. Madrid: Gredos. Heredia, Pablo (1994) El texto literario y los discursos regionales. Propuesta para la regionalización de la narrativa argentina contemporánea, Córdoba: Argos. Iglesias Santos, M. Estudio Introductorio a Teorías de los Polisistemas , op. cit Kaliman, Ricardo (1993) “La palabra que produce regiones”, en Cuaderno de cultura No. 1, Salta: Banco Credicoop. Lyons, J. (1995) Semántica lingüística. Barcelona: Paidós. Rojas, Ricardo (1922) Los modernos, V.4 de Historia de la Literatura Argentina, Bs. As.: Coni. Rosa, Nicolás (1991) El arte del olvido, Bs. As.: Puntosur Literaria.

10[10]

Se deja constancia de que la enumeración última es el resultado del diálogo que ya sostenemos con la representante de la Universidad de Formosa, Dra. María Esther Gorleri.(2008-2010)

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LA LITERATURA SANTIAGUEÑA EN LAS ÙLTIMAS DÈCADAS: ALGUNAS LÌNEAS Y AUTORES
Graciela CÓRDOBA Universidad Nacional de Santiago del Estero

Las investigaciones más recientes en el campo de las ciencias humanas, filosofía, antropología, literatura, sociología, lingüística, semiótica, nos ofrecen instrumentos eficaces para el apoyo de las lecturas críticas que intentamos. La productividad de los estudios de la cultura y los textos en Lotman, Prigogyne y Even Zohar, han retomado, contemporáneamente a estudios latinoamericanos, algunas nociones como las de memoria y olvido, la conjetura y la anticipación en las prácticas sociales. La descentración del sujeto y su recuperación desde ningún centro, flujos móviles e intermitentes, dicen lo que estuvo desde muy antiguo en el pensamiento de la cosmología andina, su unidad y multiplicidad cultural. En el marco, en su sentido crítico, frame, de estos estudios me remito al trabajo de Zulma Palermo (1), quien historizando los paradigmas históricos del pensamiento latinoamericano, pone en diálogo el pensamiento sociocrítico de Edmond Cros, con los de Cornejo Polar, Hugo Achúgar, Ricardo Kaliman y otros críticos e investigadores. De manera que al momento de trabajar en el corpus de textos hasta ahora analizado, puedo proponer algunas cuestiones, surgidas del deslumbramiento producido por la lectura de la conferencia de Duncan Wagner,(2) de 1932, sobre La Civilización Chaco-Santiagueña, en ocasión de presentar resultados de trabajos arqueológicos iniciados en 1927. Al realizar detalle de la importancia de la cerámica y el tejido en los restos observados, dice: “Una verdad…se impone a nuestro espíritu, y es que, desde las llanuras del Chaco hasta los valles andinos, caminamos sobre el polvo de imperios desaparecidos” (pág.19). En el momento de este recorte, acerco textos que de manera aleatoria fueron llegando a mis manos en estos años, tarea nada fácil para quien haya intentado una búsqueda de producciones de autores de. Noroeste argentino. En estado de la cuestión, la literatura de la zona participa de las caracterizaciones generales que realizan críticos como Josefina Ludmer, en cuanto a la pérdida de autonomía del discurso ficcional desde los años noventa (3) También en este recorte hay algunos textos que podrían transcurrir en cualquier ciudad, de escritura urbana. El territorio no parece construírse como identidad en algunos casos. Daniel Link (4), se inclina por el arte que propone experiencias radicales que deben entenderse como propuestas de formas de vida en un contexto de mundialización de la cultura. En tanto Josefina Ludmer habla de dos grandes líneas:

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una literatura de mercado que se piensa autónoma, que trabaja para los grandes premios literarios, para las escuelas y las literaturas “postautónomas”, experimentales, que se plantean las grandes obsesiones del arte: el presente, el cuerpo, la relación con el sí mismo. Beatriz Sarlo habla de la literatura del pasado reciente frente a las literaturas etnográficas, con una mirada crítica a la retórica del testimonio frente a la argumentación. Los textos objeto de este trabajo han sido publicados entre 1982 y 1999. El primero de ellos en orden cronológico lo fue en una editorial de Buenos Aires (6). Alberto Alba, autor de Corte de la memoria, tuvo una actividad relevante como editor de textos que en ese momento, década del 60, podían disponer de escasos lectores. Publicó El frasquito de Luis Gusmán y Segrebondi retrocede de Osvaldo Lamborghini, además de textos de Germán Garcìa, discípulo y amigo de Oscar Massotta, reconocido por su introducción del psicoanálisis en la Argentina. Asì es que también Santiago del Estero participa de un campo intelectual lateral aún en Buenos Aires y de alguna manera de una red de comunicación donde la literatura construye encuentros y copresencias, en este sesgo distanciado de la “cultura elevada”. Los cuentos que integran el texto podrían dar cuenta del corte producido en la literatura de la década con la línea hegemonizante del realismo mágico; si bien hay en algunos una designación del espacio al modo léxico y casi alusivo de aquel estilo, existen operaciones de escritura que ordenan estrategias diferentes . Avanzan y retroceden no sólo en cortes de tiempos metatextuales o de presentes de enunciación, también en irrupción de formas textuales otras; el cuento Diario de separación, finaliza en una poesía o ella se entremezcla en el cuerpo textual en referencialidad a Fabio, en diálogo con la retórica de la poesía amorosa gongorina a modo de estilización, procedimiento caro a su contemporáneo Lamborghini. El deslizarse continuo de estilos, estrategias y enunciados nos llevan también a una problemática propia de la literatura del NOA, en tanto la mirada se interese en la manera en los textos pueden reconocerse como parte de ella. Si bien los cuentos del texto aludido construyen un paisaje, no podría afirmarse que remiten a Santiago del Estero, no sólo por la inexistencias de lexemas o semas que lo precisen, sino también por la marcas de lecturas de escritor culto, en tanto prototipo del escritor urbano. Hay nominaciones concretas, Buenos Aires, Luján, Mercedes, pero como parte de ese deslizarse nómade. En Fronteras, desde un texto base en la literatura argentina, el hombre de campo y sus rasgos de cuchillo y coraje, el orden de las acciones se invierte, desde la escena donde es acuchillado un animal, sin mayores explicaciones, “no sé si son subversivos o maricones” (pág. 63), pasa al asesinato porque sí. “Ninguno de los dos gritò cundo un hombre les amarró las manos y otro les amarró, dijo “las patas”. (pàg.64).

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Además de la analogía que traza con las muertes, asesinatos y desapariciones que se empiezan a investigar en la Argentina, también me interesa aproximarme hacia otras apreciaciones: la pertenencia a un universo simbólico que los textos de la zona delimitan de variadas maneras. En Diario de separación, la presencia de la copla y el soneto, como formas arcaicas, establecen y dan forma a una diseminación de una manera de decir, de mirar, casi evanescente en este caso y más visible en otras: Ya no estás más en mi casa/ yo no sè cuál es tu suerte/ pero detrás de mi sombra/ te anda siguiendo la muerte.(pág.39) . Esta tematización y su género, hacen visible la supervivencia de coplas tradicionales de variante española alrededor de la muerte y la casa, artefacto cultural fuertemente enraizado en la cultura del los valles de la zona, no sólo en formas escritas sino también en la copla cantada cuyo ritmo mantiene . En 1987 se publica en Sigma, una editorial santiagueña, el libro de relatos de Carlos Manuel Fernández Loza,(7). Los cuentos reunidos en Para el fuego, nos permiten acercarnos al planteo de Mukarovski (1977) y contemporáneamente al de Bajtin, en cuanto a los modos sociales de funcionamiento del arte en la cultura. En el funcionamiento de estos textos es visible una dinámica cultural y los usos de la memoria en diálogo, en reflexión, como dispositivos pensantes. Los cuentos podrían agruparse desde una línea temática vinculada a los seres que habitan un paisaje desolado, en tristeza pero con la compañía de una madre, una abuela, tías; hay un orden de lo familiar donde predominan las mujeres. Vida de sapos, A ver pasar el tren, Rosario, Francisca, Malila, Dorotea podrían constituír una serie en la que los enunciados son minuciosos en las descripciones y medidos en la sintaxis con la que comparte una puntuación canónica, escasa en diálogos, casi una voz patriarcal. Una segunda serie se forma por la construcción de escenas de guerra en diferentes tiempos históricos. El relato Vargas retoma el suceso histórico de la batalla desde la enunciación de un narrador que va aproximando su muerte no con datos sino por metonimia, por indicios. Juan Isabel Vargas, morirá como un héroe cansado y las claves están en el destino del héroe trágico, no puede retroceder. El hecho histórico conocido como la batalla del pozo de Vargas muestra un momento clave en que la historia de las provincias pudo haber sido diferente, la imposibilidad entreteje en el relato otras variables lexicales que anclan en la zona simbólica y linguísticamente: la sequía, el jume, ”volver al sur por el chaco…”,el desierto, La Rioja, Catamarca,, “sumergidos en el continente, alucinados habitantes de la historia

haciéndose, Fatalmente.” (pág.54).

No puedo dejar de referir la apropiación de otro discurso histórico cuya raigambre es de una fuerte implicancia social, cultural, discurso de polemos y heterogeneidad en nuestro país. Que los muertos entierren a sus muertos (pág.75) toma los relatos más susurrados, interdichos de la llegada de Eva Perón a la ciudad, sin alternativas. La construcción va rodeando, cercando una historia mínima. (8). Esta le es relatada a un sujeto de la enunciación por Mendi, quien en un cuarto de hotel desgrana recuerdos, murmura desde “una insomne y única voz que intentò alguna

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vez una canción...” desde ese murmullo en el que mezcla escenas eróticas de cierta sordidez, incoherencias a media voz, un día ”le dijeron hay que esconder el
reconozca en el nivel discursivo, los sintagmas fijos y lexías, los ideologemas en los que como comunidad materializamos las modalidades de una inserción histórica. La inexistencia de nombres propios y circunstancias, la indeterminación en la construcción del personaje y del sujeto de la enunciación sólo hace posible la remisión a imágenes de una tradición gestual, de un imaginario social. “ Las circula en torno al murmullo, a lo entredicho, interdicho diría un estudioso lacaniano, juega el orden de la comunicación propia de los momentos históricos del silencio o de la modalidad de la conversación propia de nuestra zona.

cadáver…no adivinò ni supuso…el peregrinaje macabro con el cadáver a cuestas…arrastrando el ataúd sin sepultura”. El relato demanda un receptor que

fotos…las de eterna sonrisa y el traje cuadrillé que Paco diseñó para los días de esplendores y orgullos…el beso de hada o el puño levantado…(pág.89). El relato

Uno de los últimos relatos, Para el fuego, opera en el nivel de las formaciones de un estrato residual (Raymond Williams: ), en que los textos formados en el pasado se encuentran activos en el presente. En este caso se arma una escena en diálogo entre la leyenda de la Telesita y la preparación de una adolescente para salir a bailar. La leyenda circula continuamente en diferentes dispositivos culturales en versión oral, en cantos, en tono de baile como chacarera. El narrador, nuevamente en modalidad pasional toma el texto base tal cual es narrado en la comunidad y elabora un texto sin mediaciones entre fábula, leyenda y relato. Hay una adolescente que toma un baño y desde ese momento el calor se manifiesta como significante plurivocal y polisémico hasta culminar en el incendio en el que muere en un boliche bailable. Los significantes remiten de manera imperativa de la leyenda al relato, se explicitan los pasos del rito pero la referencia al mito se invierte en la ofrenda de otros jóvenes para nuevos fuegos. Es reveladora la manera en que un texto ligado a una memoria cultural, (Lotman,1987) activa como programa de conocimiento, otras zonas en un dinamismo que se va volviendo polivalente. Igual que el anterior, Jorge Rosenberg publica el Libro del Zoco I en la editorial, Sigma, en 1997. (9) En poco tiempo más aparecerá el V; trataré de acercar mi mirada al primero y al III, que pasó a llamarse Zoco III, El hombre más santiagueño del mundo. (10). Si tenemos en cuenta el género, encontramos en los textos una reminiscencia de la miscelánea, cercana al aguafuerte, sin que ninguna lo abarque. Tiene su historia en la literatura argentina en los escritos de Elìas Castelnuovo, Roberto Arlt, mas recientemente, Daniel Salzano en Còrdoba, Alejandro Dolina. En los Zocos como en los mercados, su traducción, hay de todo: anecdotario, reflexión, humor, ciencia, atravesados por el género poético. Una decidida centralidad del sujeto de enunciación y ausencia virtual de los sujetos de enunciados, pero de densidad sémica alta pues no sólo se los nombra, se los

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convoca como testigos quese convierten en condición para el discurrir de la enunciación. Se pueden apreciar dos esquemas de construcción en proceso de intersección: el cuerpo de la ciudad, Santiago del Estero y la lengua que la constituye, la construye, la instituye. La ciudad se presenta como un cuerpo sufriente, dolido, rememorado, transformado, atravesado por todas las pasiones posibles: “De tanto pensar en ardientes balcones, con el Trìo Los Panchos…desaparecer y volver de nuevo para ir al Splendid y a comer pizza. (Pág.1). “En esta ciudad, antes que existiera el seguro de caución, existía “cachi no paga”. (pág.13). “Coincidiendo con la mañana del último eclipse de este siglo, llegaron a la plaza mayor de Santiago, Noche y Niebla, las dos águilas gigantescas…” (pág.15). “Otoño del 62, domingo. Hay un rumor de empanadas en el aire. No ha desaparecido ninguna persona en la ciudad. Entonces, amén”. (pág.21) “Esta calle no se llamarìa Urquiza si no fuera por los suspiros y los lapachos en flor, sin estar prosecionada por la iglesia Santo Domingo” (pág.28) Las formaciones discursivas elaboran una práctica de la nostalgia, que en su lenguaje generan cambios, recuperan y produce nuevas sensibilidades. O sea el hipertexto Zoco construye una cosmogonía de ciudad y la deconstruye con sintagmas que se alumbran respectivamente y no cesan. Esos sintagmas provienen en su mayoría de la lengua oral de transacción cotidiana en cuya

articulación intervienen variantes del kakàn, quichua, quizás otros sustratos de lenguas precolombinas, diaguitas, calchaquíes que no puedo suscribir en este estadio de investigación. Cito:
“me yanarca el cielo”, “me aracucan”, “caputón”, “no anda ni un ututo por la calle”, “harto de ver tantos coñalos en bicicleta” “pasaron los huacos”, “hua, pishko había sido”. por ello es posible leer los textos “como espacios lingüísticos en los que se complementan, solapan, intersectan o contienden discursos de muy variada procedencia [...] de filiación socio-cultural disímil” (1994,17). (7) Los lectos provienen de estratos disímiles, diversos : “Pero sucede que todos hemos llegado al último, ergo, todos somos hijos de la Pila Mota y ahora tenemos la obligación de desempatar”.(pág. 38, Zoco III). “Maver, ¿qué cosa, qué cosa quería decir cuando decía una cosa birosa de pico picotosa de Pomporirá?” (Pág. 71, ibid).

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“Somos una provincia castigada, históricamente castigada, la primera exportadora de carne humana del país, esto no es moco y pavo”. (pág. 35,ibid). El mestizaje de dialectos, sociolectos, sustratos de lenguas originarias, se cruza con los enunciados del paseante acosado de la nostalgia y la melancolía, hablan de lo que no está. ¿Y qué es lo que desapareció en los tiempos en que Jorge Rosenberg escribe los Zocos? Recordemos que aunque la dictadura argentina había finalizado, gobernaba aún Carlos Arturo Juárez y sus aparatos de delación y persecución. No sólo se rememora el tiempo de su infancia, una ciudad que se transformó no por el acontecer del tiempo; hay en esta insistencia de lo real, algo que no puede decirse, se deduce, se sugiere, se reconstruyen todas las desapariciones. La de la ciudad y sus personajes está explícita, la de los amigos o personas conocidas en una ciudad donde se conocen todos, las reconstruimos los lectores convocados por el sujeto de enunciación: “por la puerta del costado era por donde entraban los fantasmas que todavía nos saludan” (pág. 41 del Zoco I). “hasta entonces no se había muerto nadie en la ciudad…la gente existía para siempre…no estaba prevista ninguna desaparición, ni ausencia”. Nos acercamos por estos mismos rodeos de lenguaje que juega a la presenciaausencia, para hablar de los orígenes, del mito fundante social y familiar, lo que se perdió y lo que perdura. Lo que somos o estamos siendo está atravesado por una alegría diseminada, pero también es del orden de lo que no puede decirse, El “comoes”: “Esta es una noche como para descomoesar. Porqué sos así, no seas como se llama, sete como es .Sete una lágrima en una tormenta de verano, sete comoes. Una manada de tordos huyendo en el atardecer. Sete Santiago para no saber que es, sete asinito, sete comoes.” ( El Libro del Zoco I, pag.89). Hay varias cuestiones que se presentan por lo menos discernibles; una de ellas es hasta este momento, la manera en que diferentes zonas del país comparten en el nivel simbólico, imaginarios de violencia: guerras de formación del estado-nación, guerra de Malvinas, dictaduras, violencia institucional o no. En algunos casos aquí citados, la presencia del texto base común a nuestra memoria colectiva, muestra la existencia de fronteras internas y presupone zonas de intersección. Aún en el caso en que un hipotexto es de raíz arcaica, los procedimientos retóricos permiten leerlo como un emergente de aquello que no sabemos pero vamos alumbrando en procesos de legitimación y configuración por exclusión, rechazo, apropiación.

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En este proceso de complejidades donde los sentidos posibles se enriquecen con matices nuevos, yo desearía seguir interrogando no sólo la materialidad cuyas circunstancias podemos reconocer, las materialidades significantes que podemos rastrear sino también la espiritualidad como parte rizomática u hologramática de esas materialidades. Espiritualidad que deviene del análisis de la lógica interna que presenta la elaboración de conceptos como pobreza, pérdida, en este presente de Santiago del Estero, los gestos, que hacen posibles las transformaciones. Notas y referencias bibliográficas: 1. Palermo, Zulma (2000) “Los estudios sociocríticos y el Sujeto Colonial Latinoamericano”. Conferencia inaugural en el Congreso Internacional de Sociocrítica. Universidad de Guadalajara-México, octubre del 2000. <http://fuentes.csh.udg.mx/CUCSH/Sincronia/palermo.htm> 2. Wagner Duncan (1932) Conferencia sobre La Civilización Chaco-Santiagueña, Cía. Imp. Argentina, Buenos Aires. 3. Ludmer, Josefina (2007) “Las literaturas postautónomas” en Ciber Letras. Revista de crítica literaria y cultura. http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v17.html 4. Link, Daniel (2007) “Entrevista: ‘En nuestra literatura, la vanguardia ya no interesa’” en Diario Perfil. <http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0160/obs_007.html>. 5. Palermo, Zulma (2006) “Discursos heterogéneos, ¿más allá de la polifonía?” en Acta Poética, UNAM, México DF, Vol 27, No 1. http://www.journals.unam.mx/index.php/rap/article/download/17403/16595 Palermo, Zulma (2001) “Espacios de oralidad y práctica literaria: los lenguajes de la resistencia” en Palabra y Persona, V: 8 (2001), 62-73. 132.248.101.214/htmldocs/acta-poetica/27-1/213-244.pdf 6. Alba Alberto (1982) Corte de la memoria, Edit. Calidón, Bs.As. 7. Fernández Loza (1987) Copistería Sigma, Santiago del Estero. 8. Recordemos que la publicación de Santa Evita de Tomás E. Martínez, es del año 1995. 9. Rosenberg Jorge (1997) El Libro del Zoco I, Sigma, Santiago del Estero. 10. Rosenberg, Jorge (1999) Zoco III El hombre más santiagueño del mundo, Sigma, santiago del Estero.

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LA LITERATURA REGIONAL EN EL CONTEXTO DEL NUEVO MILENIO: ESTACIÓN JUJUY
María Alejandra NALLIM Universidad Nacional de Jujuy

La dinámica de esta participación aspira problematizar el campo literario regional del NOA en general y jujeño, en particular, en el marco o contexto de la Literatura Argentina, a partir de cinco ejes de discusión: 1. ¿Desde dónde leer la literatura regional en el nuevo milenio? ¿Qué andamios teóricos-críticos del pensamiento latinoamericano y nacional debaten, resemantizan y relocalizan los estatutos y alcances de lo regional? 2. ¿Cómo abordamos la literatura regional en la llamada era global y de la posmodernidad? 3. ¿Cuál es el desplazamiento rizomático de la literatura argentina de los ’90 y el siglo XXI en la literatura del noroeste argentino? 4. ¿Cómo se diagrama el campo literario en Jujuy en las primeras décadas de la nueva centuria? 5. ¿Qué lugar ocupa la literatura del NOA en la formación docente, en estudios de licenciatura o en postítulos y/o posgrados de los IES y las universidades del NOA? 1. PENSAMIENTO CRÍTICO Reinstalar las polémicas discusiones acerca de la literatura regional en el marco de la literatura continental y argentina conlleva a desandar los viajes epistémicos que van desde los debates integracionistas y utópicos de los ’60 y ’70, superregionalismo, heterogeneidad, hibridaje, mestizaje, transculturación, geocultura - pasando por las posturas revisoras de la diversidad que prolongan las indagaciones asentadas en las alteridades, hasta llegar a las teorías alternativas latinoamericanas en clave con los estudios culturales, las corrientes “post” coloniales y occidentales, la subalternidad, el entre-lugar o epistemología de las fronteras, la hermeneusis pluritópica, las teorías de la desterritorialización, el nomadismo, la migrancia, el forasterismo, la diáspora o las posturas autorreflexivas de los Estudios Culturales a cargo de Eduardo Grüner, Casullo y Reynoso como líneas de pensamiento de las culturas marginales a la hegemonía de la modernidad letrada. Las mismas iniciaron una suerte de abanico taxonómico con el afán de “categorizar” lo regional desde nociones latinoamericanas. Este aparato nomenclador se amplía desde la academia nacional, en la que emergen variadas concepciones al estilo de

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literatura sin atributo o zona a lo Saer, del regionalismo no regionalista de Sarlo, la reactivación de territorio vivido de José Luis Víttori o del pensamiento situado de Kusch hacia la proyección expansiva de los geotextos populares y plebeyos de
de pensar desde lo local y actuar globalmente de Barcia, quien además afirma:

antropogénesis de Roig, la comunidad regional de Kaliman o lo glocal en el sentido La literatura regional es el nombre verdadero de la literatura porque toda obra es regional, nace en un tiempo, en un lugar, en una región. Ahonda en el suelo del hombre y con ello se universaliza. Hay una querencia regional y un alma universal 11.

Torres Roggero, cuyo sujeto cultural es el pueblo, como así también la

Reflexionar acerca de ciertas nociones aparentemente gastadas o desemantizadas por su uso/abuso apela, en definitiva, a resemantizar estas concepciones con el afán de repensar los instrumentos críticos que abonaron las lecturas de nuestra literatura regional. En este escenario teórico, la idea de región requiere ser desmontada como categoría de análisis, es decir, obliga un abordaje metacrítico, como dice Pablo Heredia 12, a fin de actualizar sus constituyentes desde los pensadores latinoamericanos y poscoloniales. A propósito Nelly Richards 13 señala a propósito que en Latinoamérica nos leemos poco y mal, por tal motivo, sin pretender victimizarnos, ni trasplantar la crítica pos-colonialista de los intelectuales de la India, Medio Oriente y África a las realidades de nuestro continente, ni esencializar la barbarie, intentamos reinstalar en el escenario de la crítica actual, las ideas provistas por los ensayistas y escritores que siguen escuchando y hablando con los saberes de la conciencia viva de sus comunidades 14. El giro del pensamiento desde los llamados intelectuales posoccidentales 15 está logrado justamente en esas contradicciones que reivindican las regiones, en ese juego conflictivo de fuerzas que no sólo se limitan a instituirse en discursos de la

11

José Luis Barcia: “Hacia un concepto de la literatura regional” en Gloria Videla de Rivero y Marta Elena Castellano (Editd.): Literatura de las regiones argentinas, Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo, 2004, p. 43.

Cf. Pablo Heredia: El texto literario y los discursos regionales. Propuestas para una regionalización de la narrativa argentina contemporánea, Córdoba, Ediciones Argos, 1994.
13

12

Nelly, Richards: “Intersectando Latinoamérica con el latinoamericanismo: saberes académicos, práctica teórica y crítica cultural” en Revista Iberoamericana 180, Julio-Septiembre 1997, pp. 345361. Cf.: Alberto Julián Pérez “La teoría post.colonial y el ensayo hispanoamericano” en Imaginación literaria y pensamiento propio, Buenos Aires, Corregidor, 2006.

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Aníbal Quijano, Dussel, Walter Mignolo disienten con la categoría de poscolonialidad, son occidentales más que colonialistas. Retoman los enunciados de Retamar, quien identifica Occidente con capitalismo, y anticapitalismo con posoccidentalismo, como fin de la política de la modernidad. Presupone un pensamiento crítico sobre dicha modernidad que pretende la reconstrucción de las memorias locales de A. Latina.

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resistencia sino a provocar explosiones culturales 16 que vitalizan la cultura. Es decir la diversidad queda suplantada por la tensión y contradicción -ya anunciada por Cornejo Polar- manifiestas en las fronteras culturales, literarias, lingüísticas, étnicas y genéricas que mantienen vivas las fuerzas del conflicto latinoamericano en tanto espacio geopolítico del conocimiento. La otra tendencia apuesta a leer el fenómeno de literatura regional como proyecto de “regionalización de la literatura argentina” cuando paradójicamente vivimos la era de la transnacionalización, mundialización o disolución de los nacionalismos. Entonces ¿qué es hoy lo regional ante el recorrido de otro siglo: un anacronismo, un rótulo impostado y envejecido, una entidad que vuelve a complicarnos cuando se acrecientan los ejemplos de literatura urbana, barrial, un neo-costumbrismo o folclorismo que se instala en Buenos Aires, un espacio autónomo al afirmar la regionalización de la literatura o una producción legitimada al fin como “literatura argentina”? 2. GLOBALIZACIÓN Y POSMODERNIDA Las teorías post (coloniales, occidentales) 17 como así también las genealogías fronterizas europeas y latinoamericanas18 han renovado los debates acerca de dónde encajar culturalmente a Latinoamérica, si en los moldes de la modernidad tardía, en la “crítica moderna de la modernidad” (Casullo), en las condiciones de la posmodernidad o en la “incondición transmoderna” 19, donde globalización, neoliberalismo y movimientos culturales propiamente latinoamericanos a partir de los ’90 han complejizado aún más el terreno de las “literaturas regionales o locales” mediante la insistencia de la heterogeneidad imbricada en tres ejes nodales: discurso, sujeto y representación, como dispositivos de la “desestabilizadora variedad e hibridez de la literatura latinoamericana” según Cornejo Polar 20.

En el sentido otorgado por I. Lotman en “Lógica de la explosión”, Cultura y explosión, Ed. Cátedra, Madrid, 1999.
17

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Aníbal Quijano, Dussel, Walter Mignolo disienten con la categoría de poscolonialidad, son occidentales más que colonialistas. Retoman los enunciados de Retamar, quien identifica Occidente con capitalismo, y anticapitalismo con posoccidentalismo, como fin de la política de la modernidad. Presupone un pensamiento crítico sobre dicha modernidad que pretende la reconstrucción de las memorias locales de A. Latina.

Pensadores fronterizos como Hommi Bhabha, Eduard Said o Gayarti Spivak y en el terreno latinoamericano: Aníbal Quijano, Enrique Dussel, Walter Mignolo, como también la reactualización de las posturas de Fernández Retamar, Kush y Roig. Cfr.: Zulma Palermo.
19

18

Concepto compartido por Nicolás Rosa: “La incondición transmoderna” en La lengua del ausente, Buenos Aires, Ed. Biblos, 1997 y Graciela Maturo: “Mestizaje y transmodernidad” en La razón ardiente. Aportes a una teoría literaria latinoamericana, Buenos Aires, Biblos, 2004.

Cfr.: Antonio Cornejo Polar: “Introducción” en Escribir en el aire, Lima, Perú, Editorial Horizonte, 1994. El crítico peruano señala que las posturas post en realidad se apropian de nociones ya consideradas por el pensamiento continental: como la disolución del sujeto, la explosión de la

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Del mismo modo Castro-Klaren 21 y Marisa Moyano 22 cuestionan todas las categorías promovidas por la era “post” para remover, desmontar las fábulas identitarias de la Nación e ingresar al espacio de “los archivos locales” con el afán de encontrar las marcas de aquellas discursividades contra-hegemónicas. O como sostiene Mabel Moraña ofrecer una clara oposición frente a la adaptación pasiva de las poses culturales para evitar una analgésica asimilación o disciplinamiento como por ejemplo ante los Estudios Culturales. ¿Cómo situar entonces a la literatura regional en relación con las polémicas entradas o atraso de la modernidad y posmodernidad, en la impronta y caída de la corriente neoliberal, y al mismo tiempo en el resurgimiento de las nuevas corrientes de izquierda que se metamorfosean al ubicarse en los pliegues o en las zonas planas de la cultura urbana latinoamericana?. No obstante, más allá del discurrir académico es innegable la emergencia de ciertos signos de crisis que llevan a pensar -con Achugar- la globalización desde la periferia, como por ejemplo: • • • • • Crisis del yo identitario y del lenguaje Disolución de los géneros Transformación del objeto literario La ciudad como locus precario, descentrado y como zona de violencia, muerte, indolencia y desigualdades Las concepciones del fin del arte, la neoutopía de la resistencia situada o la reinstalación del arte por el arte.

3. LITERATURA ARGENTINA DE LOS ’90 AL SIGLO XXI La ficción argentina en sus nuevas generaciones apuesta a estéticas que instalan la cotidianeidad desde una posición anti-heroica y paródica para criticar la injusticia social de grupos despojados y manoseados por el clientelismo político, comunidades que se alojan en asentamientos, barrios periféricos o villas donde la pobreza, el ocio y el vicio aletargan una juventud cargada de vacío ideológico -valga el oxímoron-. La urbe del nuevo siglo desintegra sus centros y esparce sus restos en un espacio repleto de otredades, dichas transformaciones provocadas por la globalización y la posmodernidad privilegia la cultura urbana como espacio “exmarginalidad, la vulnerabilidad de la representación, el quiebre de la unidad discursiva y la búsqueda ejemplar de las narrativas disruptivas de nuestros escritores.
21

Como la de mestizaje, sincretismo, hibridaje, multiculturalidad, subalternidad, teoría de la dependencia, estudios culturales que, a tono de Castro-Klaren, se convierten en homogeneizaciones del remedo (por eso apela a ) a “meternos en genealogías específicas, a nuestros archivos locales”, Sara, Castro-Klarén: “Del remedo: Latinoamérica, la teoría post-colonial y el conocimiento local” en Memoria JALLA Tucumán, Univ. Nac. De Tucumán, vol. II, pp. 232. Marisa, Moyano: “La performatividad en los discursos fundacionales de la literatura nacional. La instauración de la “identidad” y los “huecos discursivos” de la memoria” en Revista Espéculo Nº 27, (UCM) C:\Documents and Settings\usuario\Mis documentos\archivos varios\).mht.

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céntrico” ya por la irradiación centrífuga hacia sus bordes, ya por los desplazamientos estéticos hacia la “seductora marginalidad”. En estas islas urbanas se encuentra la “basura de la globalización” 23, como producto de un neoliberalismo que agiganta las desigualdades sociales y aglutina la “basurización humana” en zonas fronterizas catalizadora de identidades. Las obras literarias, indefinidas por sus fusiones, desmantelan un presente, rasgado por el dolor y el peligro. Se ofrecen como formas de vida disruptivas, de reinvención y de resistencia a la muerte. Escrituras de un hoy en permanente éxodo, narrativas de la diáspora en donde límites entre lo privado y lo público, lo local y lo global se encuentran resquebrajados y las nociones de Nación, Vida, Poder, Política, Memoria y Literatura, resemantizadas. Son prácticas cotidianas de lo literario, realidades ficticias, relatos de la instantaneidad, que proliferan otorgando espacio para la diversidad cultural, desprovistas de las mochilas de compromiso social, conciencia histórica o manifiestos vanguardistas. No obstante, estas producciones pueden ser leídas como expresiones artísticas de una posible neo-utopía o pos-utopía que apuestan a la inclusión de otras ficciones identitarias, que invitan a pensar otra vida colectiva en donde se construyen nuevos espacios artísticos; pero también como íconos del Bicentenario que acerca la oralidad y la otredad de la calle, que incluye a la masa desocupada y a la música marginal confirmando el emergente popular, ingrediente fundacional de nuestra genealogía literaria plebeya. Una extensa lista de caracteres diseña la cartografía estética de la literatura argentina entre los ’90 al 2010: Literatura del siglo XXI • • • • • Urbanidades colapsadas/los márgenes de la ciudad. Descentramiento y desborde de la cuadrícula urbana marginal El imperio del presente El territorio corpóreo con predominio de lo escatológico, la suciedad, los excrementos en un lenguaje barroso Literatura como fábrica de la fragmentación y la instantaneidad. Ciudades colapsadas y la seductora marginalidad. Ciudades “guetoizadas, internacionalizadas o invadidas” rediseñando una “novedosa cartografía de la pobreza” Lumpenización

Josefina Ludmer: “Territorios del presente. En la isla urbana” Pensamientos de los confines, N° 13, dic- 2004, pp. 103-110

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• • • • • •

Historias mínimas, crisis del sentido. Sencillez, lo banal, el kitsch, el pop Aníbal Ford sería un “conventillo global” Narrativa posapocalíptica Estética de lo pequeño, nueva retórica/estética de la pobreza Narrativa de la crisis/crisis de la representación El retorno a la subjetividad lírica

Quiebres enunciativos • • • • • oralidad al texto fragmentación discursiva estructuras rompecabezas o pastiches hechos de retazos mínimos lirismo y sencillez minimalista narraciones viajeras, crónicas urbanas, relatos autobiográficos, novelas de la reescritura o de las memoria

Configuración de las subjetividades • • Personajes reales urbanos, de la vida cotidiana, que cuentan vidas banales, intrascendentes. Posibilidades en donde surge lo fantástico como estrategia de sublimar la angustia por la difracción entre la vida material y la realidad de los sueños. Sólo les cabe la resignación o el resentimiento por esta vida carente de sentido Visión del mundo tanático pero sin tragedia ni rebelión, sin utopía. Monotonía y asfixia. Intertextualidad. Hibrides genérica entre el realismo, fantástico e intimismo psicológico o un realismo sucio, proleta, neobarroco (desde las categorías de diversos estudiosos) ¿Perspectiva existencial vs. compromiso social? Vivir el propio deseo Arte por el arte vs. Arte comprometido en tanto renovación de la vanguardia del siglo XX. ¿Estamos ante una nueva vanguardia o ante la estética de la inminencia como afirma Canclini? 24

• •

• •

Tópicos e ideologemas

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Néstor García Canclini: La sociedad sin relato. Antropología y estética de la inminencia, Buenos Aires, Katz editores, 2010.

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• • • •

Asesinato como salvación propia. Las instituciones devaluadas. Sin culpas, sin remordimientos, sin pena (ni prontuaria, ni emotiva). Los tópicos de la droga, las bailantas, el sexo, el alcohol- tópicos ‘espacializados’ en la urbanidad geográfica y personal. La muerte, soledad, desesperanza, soledad, incomunicación, angustia, la nada como ideologemas del síndrome del nuevo milenio. Sociedades asmáticas, quebradas, criminales, amenazadas, allanadas, falsificadas.

Del Giro lingüístico, subjetivo al antropológico y transdisciplinario • • • Géneros del yo, subjetividades con una nueva sensibilidad. La irrupción de las memorias y pos-memoria. Identidades narrativas. Experimentación como sustituto de la representación del arte. Objeto artístico reemplazado por contextos.

En este territorio, algunas tendencias teóricas sobre las nuevas posturas en la literatura argentina de las últimas décadas:  la de Beatriz Sarlo que reinstala la bipolaridad de buena y mala literatura en el sentido de revalidar también la alta y baja cultura, la ciudad letrada y la urbanidad oral, al denominar a esta nueva corriente como “literatura etnográfica y tecnológica”.  La Generación 00, Joven Guardia o Nuevos Narradores Argentinos son también algunos rótulos de las nuevas tendencias cuya escritura va del yo intimista a la escritura pública y colectiva del chat y los blogs, es decir del individualismo autobiográfico de historias minucias a las historias de tribus urbanas o manadas que interactúan virtualmente. Desvirtuada la función del escritor intelectual de otras épocas, sus relatos se focalizan en la cultura mediática y en la angustia urbana. Sin interés reivindicatorio: "No somos la generación de la dictadura, ni la de Malvinas. Fuimos los tipos que nos formamos bajo el menemismo, con el desempleo masivo, el acceso inmediato a la información y la posibilidad de salir a conocer el mundo" -sostiene Maximiliano Tomas-, ni perfil contestarlo como afirma Gisela Antonuccio: “Quizás es una literatura menos militante, donde las tomas de postura suelen ser personales". Una generación que no consagra grupos ni camarillas -porque se armaron espontáneamente por participar en talleres literarios-, sin celos, ni rebeldías, y ni siquiera parricida de la herencia canónica argentina.  Los aportes de investigadores de Córdoba coordinados por Pampa Arán que indagan las últimas producciones rioplatenses centralistas, pero también apuestan a leer los desplazamientos de las diversas estéticas literarias en el campo regional, provincial, local o cómo quiera llamarse para dar tratamiento a los “umbrales y catástrofes de la literatura argentina”.

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 Las literaturas posautónomas, desde la perspectiva de Josefina Ludmer quien postula la proliferación de aquellas prácticas literarias de lo cotidiano sobre el mundo de hoy. La literatura se hace eco de un mundo afectado por la economía, la política y divulgación mediática, debilitando el “poder subversivo” o su carga de criticidad sobre la realidad 25. Algunos de sus postulados son: o o “La realidad es ficción y la ficción es la realidad”. “Estamos ante el fin de una era en que la literatura tuvo una lógica interna y el poder de definirse por sus propias leyes e instituciones -la crítica, enseñanza, academia, periodismo- que debatían públicamente su función. Es el fin de la autorreferencialidad de la literatura”. Una especie de “contraconducta cultural”; estas últimas décadas ofrecen un vacío de sentido, el lenguaje se ha quedado sin metáfora y la ambivalencia discursiva confunde los límites entre historia, realidad y ficción. Son textos que “salen de la literatura y entran a la realidad cotidiana (tv, blogs, email, Internet, etc.) ya no es la realidad histórica política y social sino una realidad producida por los medios y las tecnologías, una realidad que no quiere ser representada porque ella misma es una representación”. Una literatura que fusiona la diversidad y apunta “estetizar” la crisis política, económica y socio-cultural. Nuevas maneras de narrar la actualidad desde un enfoque provocador y perturbador en donde sexo, indigencia, delito, droga, bailantas, ocio e instantaneidad, refractan una porción del tejido social que se ofrece como masa desocupada, peligrando la mirada política de “fabricar el presente”.

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 Sandra Contreras en cambio define la narrativa actual como “economías literarias” en tanto legado de la tradición realista y populista en la literatura argentina -Puig, Saer, Aira-. Nos encontramos entonces ante la reactualización del realismo ahora barrial, periférico, marginal y proleta 26. Ante una realidad vaciada o sobre-semantizada sentimos la necesidad de replantear y resignificar lo anterior en clave del presente conflictivo y contradictorio “del todo vale” o “todo sigue igual” cambiando maquillajes, o evidenciamos la urgencia de reposicionar y discutir epistemológicamente los estatutos de la

25 26

Cfr.: Josefina Ludmer: “La Literatura perdió su poder subversivo”, Revista Ñ, N° 218, pp. 6 a 9.

Sandra Contreras: “Economías literarias en la ficción argentina del 2000 (Casas, Incardona, Cucurto, Llinás)” en Actas del II Congreso Internacional “Cuestiones críticas”, Centro de Estudios de Literatura argentina, Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria/ FHyA, UNR, Rosario, 2009 en Contreras_acta CUCURTO.pdf

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literatura que parecen diluirse o desmembrase ante la captura de otras discursividades sociales. • ¿Son textos en fuga, escritos que revelan la crisis del Estado, relatos que textualizan la precariedad laboral y afectiva, nuevos formatos del mercado editorial, una especie de nueva post-vanguardia donde encalla la “mala literatura” o literaturas exentas de los patrones del campo intelectual que legitima el valor literario y el grado de criticidad socio-cultural? En síntesis, ¿dónde estamos parados? • • En este sentido estaríamos ante la disolución de la tradición literaria y la debacle de las instituciones que andamiaron históricamente su estructura. Asimismo, la ausencia del interés insurrecto, la contaminación, simultaneidad y superposición de propuestas estéticas, y las nuevas maneras de ficcionalizar la actualidad nos ofrecen un enfoque provocador y perturbador a la hora de definir ya no qué y cómo, sino cuándo es literatura en la Argentina del Siglo XXI.

4. CAMPO LITERARIO EN JUJUY Ante lo expuesto, necesitamos entramar las discusiones previas con la literatura regional del NOA, ¿jujeña, o en Jujuy? • • ¿podemos hablar de un nuevo canon literario, una nueva generación, un nuevo mapa con diferentes rutas estéticas? ¿es factible reconocer algunas de las categorías o estrategias discursivas de los ’90 y el nuevo siglo en la ficción local, su literatura reproduce ciertas marcas de la literatura nacional? O en cambio ¿nos conducen a otros sitios de andamiaje o construcción escritural, como relatos proveedores de cierta autonomía literaria, es decir nos permiten avizorar un modelo estético propio?

¿Cuáles son las nuevas tendencias? • La cuentística y la poesía actual dominan la literatura del nuevo milenio en Jujuy, estamos a la espera del nacimiento de sus novelas y a la proliferación de una dramaturgia que comience a buscar propuestas divergentes al teatro consagrado de Jorge Accame. La literatura en Jujuy se ofrece como un abanico estético plural y contradictorio a la hora de diseñar un mapa literario de la generación reciente de escritores. Diversas tendencias que van desde lo más intimista hasta un realismo desnudo y cotidiano, un fantástico paródico y una escritura de gran densidad paranoica, con ecos del neobarroco y lo neobarroso. En el campo literario en Jujuy conviven hoy al menos tres tendencias destacadas por lectores y escritores, aquella residual de la década del 50 y 60 que mantiene

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su liderazgo cuyas figuras rectoras son Néstor Groppa (curiosamente emergentes como lo demuestra su último libro del 2010), Libertad Demitrópulos, Calvetti y Busignani hasta Galán como referentes de las dos revistas emblemáticas del NOA: La Carpa y Tarja- A Héctor Tizón si bien se le reconoce su trayectoria no construye redes generacionales ni filiaciones estéticas con los escritores posteriores, queda disociado del campo. Por otro lado, la generación que se inicia entre los ’70 y ‘80 consagra un espacio renovador en Jujuy, en ella se destacan Ernesto Aguirre, Pablo Baca, Alejandro Carrizo, Álvaro Cormenzana, Alberto Alabí, Jorge Accame y en segunda línea Estela Mamaní, Susana Quiroga, Nélida Cañas, Marcelo Constant, Ángel Negro, Reynaldo Castro, Ramiro Tizón entre otros. • Mención aparte requiere la novísima generación que, a pesar de que ninguno de los jóvenes escritores reconoce conformar una “generación”, ni paridad estética, sólo remiten ser amigos, compañeros de o conocidos, cuyos vínculos pasan más por lo afectivo o las circunstancias sin conformar grupos literarios, pueden diferenciarse la presencia de dos grupos (Cofradía Cero e Intravenosa). Ambos tienen sintomáticamente el sello universitario, aunque se muestren insurrectos a la academia. Asimismo se integran como equipo de trabajo editorial o “colectivos” en la creación de revistas culturales, literarias y blogs. (Intravenosa y El caldero del diablo). La nómina de los escritores emergentes (nacidos a partir del 76 o la década de los ’80) está encabezada por Federico Leguizamón y Meliza Ortiz, cuya escritura preanuncia una herencia para los escritores jóvenes 27. Otros autores reconocidos son: Maximiliano Chedrese, Pablo Espinoza y Rebeca Chambi, así también Ildiko Nasrr, Fernanda Escudero, Lía Sosa, Paula Soruco, Matías Teruel, Agustín Guerrero, César Arrueta. La construcción provisoria hace que el campo literario del presente sea aún inestable por su continua formación. Entre las producciones literarias y culturales se destacan:
CONSAGRADOS/SIGLO XXI LITERATURA DEL NUEVO MILENIO Nada, Federico Leguizamón ESCRITORES NACIONALES PERIODISMO CULTURAL El interesante Suplemento Cultural del periódico El Tribuno dirigido por Miguel Espejo a comienzos del siglo.

“VOLVERÁ EL MAR y se irá… ..como entonces”, de Néstor
Groppa Alberto Alabí "Manual para

Reynaldo Castro

ya no amar tanto la patria” Con vida los llevaron, de

Federico Leguizamón

La Suma del Bárbaro de

MUÑECOS CHICOS”, de Pedro
Lipcovich

Segovia o de la poesía y
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Y todo lo demás también de

Meliza tiene dos libros publicados: Poemas para sacármelos de encima (2006) y Kinotos al whisky (2008) y, además, ha escrito obras de teatro que fueron representadas. En tanto que Leguizamón, tiene publicada una obra de teatro, La salamanca (2008), y ha publicado libros de poemas: La suma del bárbaro (2000), Domingos (2001), Nada (2004) y Del acusico en la línea B (2008), otros dos de poemas firmados con el seudónimo de Marta Killcana: Calles de singani y Plata negra (ambos de 2006) y un libro de cuentos: Cuando llegó la brigada amanecía (2008).

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Reflexiones e Investigaciones

Concierto de jazz, Accame Otro lugar de Elena Bossi

Maximiliano Chedrese

Las revistas

Ortiz

Quinotos al Whisky de Melisa Tumbas de Papel
de Agustín Guerrero Cornisa de Paula Soruco Diseñopoesía de Celeste Marciani

literarias Intavenosa, El caldero del diablo

Rasgos de la literatura del nuevo milenio en jujuy • • • • • • Los blogs, revistas culturales o gacetillas virtuales. Predominio de las nuevas tecnologías como la revista “Entropía” que se distribuye por mensajes de texto. Fragmentación genérica o transgenérica, que hacen cada vez más frágiles los límites. Las editoriales pequeñas e independientes El microrrelato Los rasgos del posmodernismo: una literatura de “espontánea y escribo lo que venga”. Una literatura fugaz y superficial. Actitud frente al arte similar a la generación 00, Ezequiel Villarroel aclara que “nuestra escritura ya no se centra en un tema específico, como sucedía en las generaciones anteriores. No fuimos marcados por la dictadura por ejemplo, nacimos con la democracia y si bien, nos importa lo que sucedió, no es de lo que nos toca hablar” 28. Se abordan nuevos registros y nuevas expresiones formales: la brevedad, la inmediatez, la cotidianeidad urbana marginal, las resonancias intimistas.

Función social de la literatura Aquí se tensionan algunos posicionamientos antagónicos: “El arte por el arte”, aquel que se genera y consume como mero placer, la escritura como instancia creativa del poeta 29: “Por lo general, los escritores jóvenes parecerían apostar al ‘arte por el arte’, aunque traten temas actuales o describan situaciones cotidianas que vive la
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Entrevista realizada por Reynaldo Castro y Alejandra Nallim en abril del 2010, en el contexto de un estudio sobre la nueva generación literaria en Jujuy, aún inédita. Las referencias de los escritores en este apartado remiten a la investigación con R. Castro aún sin editar.

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juventud, no hay en esas producciones un impacto que busque o pretenda un cambio social, sólo se trata de describir las cosas, mostrarlas tal cual son en Jujuy” (Pamela Stemberger). O el arte desde una visión redentora o salvadora del vacío, la pobreza y el delito al estilo Leguizamón; un “arte cotidiano”, eco o testimonio del “cada día”, narrar o poetizar el presente; un arte humanista como la postura de Agustín Guerrero: No sé si la literatura deba seguir denunciando lo pasado, como la cruel dictadura, o centrarse en el presente y sus formas de esclavitud; el gremialismo político violento y el nuevo feudalismo de las organizaciones sociales, ni siquiera sé si deba concentrarse en la inseguridad nuestra de cada día, pero que debe seguir de eso estoy seguro. Quizás sólo se trate de seguir construyendo ficciones, lo que soñamos o pensamos que deba ser. Creo que la función principal de la literatura, del arte todo, es recordarnos que a pesar de todo somos humanos y que así como los comportamientos bestiales (qué paradoja) son propios de la humanidad, también lo son la magia y los gestos nobles pequeños y obsoletos, pero nobles al fin. Para muchos no hay una función social en literatura, ella se manifiesta sin revolución ni utopías por eso el repliegue a las “literaturas del yo” o escrituras íntimas de corte individualista como expresa Mariano Ortiz “nos encontramos en un momento retrógrado, los escritos y escritores en este momento tienen preocupaciones más individuales que sociales”. Un arte despreocupado por el contexto socio-cultural pero también un arte que se replantea su finalidad en tanto autonomía del lenguaje literario “Si algo debe cumplir una función social definitivamente no es el arte” como dice Espinoza. Mientras que para Ezequiel Villarroel “La literatura siempre tiene una función social”, frente a la misma cuestión, Fernanda Escudero aporta: “La literatura en función social crea el mundo y lo renueva en cada una de sus ficciones”. Las visiones sobre la situación actual del arte son caleidoscópicas, esta complejidad nos exige validar una cantera de rutas literarias tan disímiles pero al mismo tiempo tan vitales que reafirman las tensiones de una literatura que está viva. 5. EL LUGAR DE LA LITERATURA “REGIONAL” DEL NOA en la Academia y el Mercado Editorial El tema del promoción y circulación de la literatura jujeña es complejísimo no veo que la instituciones hagan gran cosa para apoyar este quehacer artístico. Sólo a modo de ejemplo: no existe una cátedra específica de literatura jujeña en la Facultad de Humanidades de Jujuy que forme e informe a los futuros profesores de los colegios secundarios de la provincia sobre la literatura jujeña; solo hay una cátedra Literatura del NOA pero esta corresponde a la licenciatura, con lo cual, muchos de los docentes de la provincia carecerán de este saber si no cursan la licenciatura o indagan en el tema por su propios medios (Lía Sosa),

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Reflexiones e Investigaciones

Se evidencia un desconocimiento sobre la literatura en Jujuy en todos los niveles del sistema educativo, pero el mayor riesgo lo asumen las instituciones formadoras de formadores que en general no incluyen en su currícula “Literatura del NOA” o de Jujuy como espacio obligatorio ni optativo, ni se tampoco se la aborda en los programas de Literatura Argentina. Del mismo modo ocurre con el papel que asume la crítica literaria en la provincia. En una mesa de escritores de hace dos años, Chedresse afirmaba que Jujuy es muy chico y nos conocemos todos y esto provoca a que somos amigos o demonizamos al otro, la crítica es imposible porque atraviesa otros planos, no se discuten estéticas, ni se debaten poéticas en Jujuy porque todos tememos exponernos y enfrentarnos. Sin embargo, algunos escritores reconocen en el campo de la crítica literaria en Jujuy a Raúl Dorra, Elena Bossi, Guillermina Casasco, María Eduarda Mirande, Herminia Terrón de Bellomo entre los más mencionados. Es decir, que el vínculo literatura y academia se presenta como una lucha de fuerzas encontradas que, citando a Páez “en vez de ser dialógica y de intercambio, se presenta rígida y un tanto incómoda”, Por otro lado, el escritor debe cumplir todos los roles: editor, agente, promotor y mercader de su propia producción. La tarea del escritor como un hobby y la nula promoción y difusión de los libros de autores jujeños desde los medios de comunicación así como las secretarias de cultura de cada localidad jujeña. Se revelan “nulas o titubeantes políticas de Estado de promoción y proteccionismo de los bienes culturales”, (Melano) y acotada comercialización, limitada iniciativa y circulación. El periodismo local a su vez, no contribuye a la difusión, sólo se limita a reseñas circunstanciales o a reproducir los moldes de las ‘efemérides’. Son quizá los grupos literarios o instituciones culturales los que se preocupan por organizar actividades o eventos en donde pueda habitar el arte (Feria de ediciones alternativas, feria del libro de Jujuy, jornadas de literatura, bares o pubs en donde conviven grupos teatrales, bandas musicales, recitado de poemas, exposiciones y performances) Todavía queda mucho por hacer y he aquí el desafío de este proyecto del PROHUM, el poder revelar nuestra entidad cultural con el afán de promover los cambios y particularmente el poder re-ligarnos como NOA para encontrar juntos el camino. Bibliografía Abad, Sebastián y Paez Canosa, Rodrigo (2007) “Qué es la biopolítica? Una polémica sobre Foucault y sus seguidores”, Revista Ñ, N° 206, pp. 10 y 11. Arán, Pampa y otros (2003) Umbrales y catástrofes: literatura argentina de los ’90, Córdoba, epoké editores. Augé, Marc (2004) Los no lugares. Una antropología de la sobremodernidad, Barcelona, Gedisa. Dorra, Raúl (2003) Con el afán de la página, Córdoba, Alción Editora, 2003.

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Espósito, Roberto (2005) “El valor de la política”, Revista Ñ, N° 155p. 12. Fernández, Nancy (2000) Narraciones viajeras. César Aira y Juan José Saer, Buenos Aires, Ed. Biblos. Foucault, M. (1988) Nietzsche, la genealogía de la historia, Valencia, Pre-textos, 1988. Foucault, M. (2007) Nacimiento de la biopolítica, Buenos Aires, FCE, 2007. Garramuño, Florencia (1997) Genealogías culturales. Argentina, Brasil y Uruguay en la novela contemporánea ( 1981-1991), Rosario, Beatriz Viterbo. Gasio, Guillermo y Dalotto, Alberto (2007) “El siglo XXI o la imparable velocidad de los cambios”, Revista Ñ N°172. Giorgi Gabriel y Rodríguez, Fermí (Comp.) (2007) Ensayos sobre biopolítica. Excesos de vida. Deleuze, Foucault, Negri, Zizek y Agamben, Buenos Aires, Paidós. Grimson, Alejandro (compilador) (2000) Fronteras, naciones e identidades. La periferia como centro, Buenos Aires, Ediciones Ciccus-La Crujía. Iglesia, Cristina (2002) La violencia del azar. Ensayo sobre literatura argentina, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica. Lazaratto, Mauricio (2008) “Cómo resistir la sociedad de control”, Revista Ñ, N° 174. Ludmer, Josefina (2007) “La Literatura perdió su poder subversivo”, pp. 6 a 9, R. Ñ 218 Minelli, M. Alejandra (2006)Con el aura del margen (Cultura argentina en los ‘80/ ’90), Córdoba, Alción. Reati, Fernando (2006) Postales del porvenir. La literatura de anticipación en la Argentina neoliberal (1985-1999), B.s. As., Edit. Biblos. Romano Sued, Susana y Arán Pampa Olga (2005) Los ’90. Otras indagaciones, Córdoba, Epoké ediciones. Rosa, Nicolás (1997) La lengua del ausente, Buenos Aires, Ed. Biblos. Ruiz, Laura (2005) Voces ásperas. Las narrativas argentinas de los 90, Bs. As.,E. Biblos, 2005.

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PENSANDO LA LITERATURA DEL NOA. RESEÑA
Liliana MASSARA Universidad Nacional de Tucumán

La mesa panel del encuentro en Salta se constituyó con la presencia de cuatro expositoras, profesoras de literatura argentina en universidades del NOA. : Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Jujuy. Según fue el orden de exposición: Dra. Nilda Flawiá de Fernández Facultad de Filosofía y Letras de la UNT Con una exposición marcadamente pragmática, parte de sus experiencias como docente para centrarse en el canon, su ordenamiento y disposición. Plantea algunas dificultades básicas: 1) el inconveniente de no conseguir los textos, 2) la falta de lectura de autores y textos nuevos, sugiriendo no recurrir siempre a lo conocido. Flawiá de Fernández se pregunta cuál debe ser el buen desempeño de un profesor para conquistar al lector de los niveles secundario y terciario, y al mismo tiempo qué textos seleccionar para instigar, inducir y obtener resultados en su formación general, sin olvidar la perspectiva personal del docente al respecto de sus preferencias lectoras. Hay una preocupación por la selección del material que cada día se acrecienta y amplia, pero ante este hecho concreto sugiere como primera respuesta concebir a la literatura como producto social y a partir de allí: 1) seleccionar los textos más representativos (hacer foco en los valores socio-culturales y sus circunstancias de producción), 2) elegir un corpus de los textos del espacio circundante, ir de lo particular a lo general, y así iniciar la organización del canon. Se apoya en las opiniones de Tomás Eloy Martínez, optando para su estructuración, en el criterio de transferencia de conocimientos, no sólo del placer. Suma a esto la defensa de los textos fundantes de la literatura nacional y de las diferentes regiones. Ello implica reconocer más de un canon y la presencia de luchas por la legitimidad y por los criterios de selección, considerando que hoy están ampliados y enriquecidos. Lo regional intenta circular y construir su propio centro sin detenerse en las formas del costumbrismo. Con respecto a la elaboración de programas sugiere desprenderse de formas tradicionales y emplear, a partir de los

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contenidos, prácticas en red para interconectar el sistema literario argentino sin establecer jerarquías. Un nuevo modo de reorganizar el canon, con más libertad y amplitud en la selección, tomando bienes culturales de la “zona”; así, un corpus que sume partes, que acuñe material variado, teniendo en cuenta ejes de relación, y permita con ello replantear la realidad, su historia, su cultura, en un marco de dialogo a partir del cual configurar otras identidades y permitirnos reconocer un lugar común. Mgr. Amelia Royo Facultad de Humanidades de la UNSA Con claridad expositiva, hace mención de las prácticas literarias monológicas persistentes en el Buenos Aires “federal”, pero observa que desde los años’60 surge la tendencia a flexibilizar la construcción del canon, no sólo en los gustos sino que ante cuestiones de índole político-cultural, el “locus” se ubica en el interior. En apretada síntesis pasea por un corpus de textos y de críticos que destacan producciones del interior. Revisa algunas visiones sobre literatura regional, como la de Pablo Heredia y la de Ricardo Kaliman; ubica al 1º en la línea lotmaniana, reconociendo a la voz como elemento de significación cultural; y al 2º, en la valoración de un espacio social, lo que significa la importancia de “escribir para” y no “escribir en o sobre…”, priorizando, de ambos, el lugar de enunciación. Centrándose en la problemática, literatura argentina versus región, apela al postulado teórico de Foucault, de la no presencia de lo geográfico para articular su pensamiento a partir de Saer y Tizón. Sobre el 1º de estos escritores, recurre a la definición de Foffani y Manzini que asientan su propuesta teórica en la “geografía de la escritura”, erradicando determinismos geográficos y poniendo en cuestión conceptos tradicionales sobre región y regionalismo para acotar que lo que hoy hay que deslindar es en sí, el lexema “regional” y, sobre todo, su constitución dentro del sistema literario argentino, revisando la posición de Buenos Aires en su carácter de Centro del sistema. A partir de la idea de la literatura como un campo de intersección regulado, y desde su lugar de profesora de literatura argentina en la Universidad de Salta, propone ampliar lo “estudiable” en comunión con la teoría del polisistema, por su funcionamiento diverso y dinámico, sin dejar de dar crédito a otras líneas como la de la semiótica de la cultura de Lotman, o la del pensamiento de Bourdie, para permitir establecer una “red de relaciones” provechosa. Advierte que el mapa nación – región supone la existencia de más de un centro dentro del sistema, y en concordancia con Altuna y Palermo señalan como “una condición sine qua nom”, ceder y adaptarse a las múltiples líneas que existan dentro de él. Para el modus operandi sobre la problemática, Amelia Royo propone una red que vincule a profesores de las cátedras de literatura argentina e investigadores de

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una universidad por región, a fin de comprometerlos para gestionar intercambios institucionalizados para gestar proyectos y jornadas varias con estudios y trabajos sobre literatura de las regiones y de las provincias. Concluye que la finalidad de estos intercambios debe tener claridad de objetivos, de formas de operar para que ofrezca resultados y así, poder compartirlos con sus “huéspedes” venidos de las otras universidades, todo lo cual ampliará el campo de conocimiento de la literatura nacional. Lic. Graciela Córdoba Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud, de la UNSE Insta a descentrar la crítica, descentrar el pensamiento reflexivo; proceder a retomar a los pensadores latinoamericanos y resignificar la identidad multicultural que nos caracteriza, asentándose en un marco que recorre diversas líneas desde Cornejo Polar, Hugo Achugar a Ricardo Kaliman y Zulma Palermo entre otros. Da a conocer un estado de la cuestión de los autores y escrituras del noroeste, mediante un corpus de producciones de Santiago del Estero, basándose en las opiniones sobre la literatura de Josefina Ludmer y su observación de la “pérdida de la autonomía” de la ficción; o de Daniel Link cuando se refiere a las formas de experiencias en un contexto global de la cultura; o Beatriz Sarlo a partir de su mirada crítica sobre la retórica del testimonio. Estos apuntes, para referir sobre la literatura santiagueña entre los años 1982 y 1999, atisban un espacio que ofrece variantes; observan vínculos con el realismo maravilloso en lo estético; con la hibridización en cuanto a los géneros literarios, con procedimientos diferentes, con despliegues metatextuales, y demás … en los que se proyectan o no, precisiones geográficas. El artefacto cultural puede obedecer a formas de la tradición en donde incursiona la copla y lo oral, así como por ejemplo, en Para el fuego de Manuel Fernández Loza hay un apego a la memoria cultural en diálogo con la presencia inhóspita del paisaje. Una diversidad de propuestas en donde hay presencia: 1) del relato histórico con las escenas de la guerra; 2) apelación al mito para vincular pasado y presente y darle una re-significación; 3) reestructuración del género, reescrituras al modo de las “aguas fuertes”, que es el caso citado de Jorge Rosemberg; 4) mestizajes de dialectos y sustratos de lenguas originarias, entre otros; lo que muestra un panorama en el que perdura la tradición o se apropian de ella para transformarla. Del corpus seleccionado, Graciela Córdoba hace notar que al espacio creativo santiagueño lo asisten “fronteras internas” que suponen zonas de intersección; procedimientos que buscan espacios de legitimación mediante movimientos de rechazo, exclusión y/o apropiación. Se intenta así, mostrar un sistema variado y cada vez más complejo en dialogo con la literatura nacional; abierto a nuevas posibilidades. Un panorama “rizomático”

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de la literatura de la provincia de Santiago del Estero en permanente transformación. Dra. Alejandra Nallim Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNJu Organiza su propuesta a partir de dos secciones, por un lado la del pensamiento crítico y por otro, la del espacio literario argentino a fin de vislumbrar cómo se posiciona la literatura de NOA, específicamente la que se escribe en Jujuy, en relación a todo el sistema. Parte de una serie de interrogantes con respecto al campo literario regional NOA, teniendo en cuenta la identidad escrituraria de la literatura argentina en una era globalizada y en el nuevo milenio. Hace un paseo panorámico por el pensamiento crítico a partir de los años ’60 y ’70, manifestando diferentes nomenclaturas que tienen cierto lugar común, un registro de la producción regional NOA, desde un lugar de enunciación latinoamericano, mucho más equitativo para analizar la cuestión de la región mediante una perspectiva metacrítica que puede discernir con un sentido de ubicuidad. Pasa revista por las teorías postcoloniales, occidentales, mostrando de qué manera se ha ido complejizando todo el circuito crítico-literario entre polémicas modernas y post modernas. Hace un mapeo en el que incluye ciertos signos manifiestos de una crisis provocada por la razón y la imaginación global, y de cómo uno de los movimientos muy perceptibles es el ingreso de esta globalización hacia las periferias, afectándolas identitariamente, lo que puntualiza a través de la selección de ciertos aspectos que particularizan este tiempo. En un segundo momento trabaja sobre una breve cartografía de la literatura argentina fin de siglo, plasma las puestas estéticas que van albergando los cambios, la fusiones, en las que destaca una escritura que se “cotidianiza”, sin límites entre lo privado y lo público, entro lo global y lo local; lo fugaz e instantáneo, la fragmentación y la subjetividad extrema definen un “tempo” del arte. Acude a los aportes de Beatriz Sarlo, de Josefina Ludmer, de Sandra Crontreras, de académicas cordobesas para sistematizar el estado de la cuestión, reconociendo que el sistema y la tradición literaria padecen de una progresiva metamorfosis; insurrecciones provocadoras que propone tener presente a la hora de definir qué es lo que se entiende por literatura argentina en el siglo XXI. Finalmente, centrada en el campo literario de Jujuy, se pregunta si entre las viejas y nuevas generaciones, surge otra alternativa que permita hablar de una estética propia en la provincia para lo cual visita algunos nombres de la zona, haciendo hincapié en los escritores emergentes, lo que la lleva a asentir un campo literario “caleidoscópico”, con líneas en permanente tensión; acotando además que el espacio de la crítica es menor, sostenido por la academia sin apertura a la

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polémica, acentuando el desconocimiento por la literatura de Jujuy, el poco valor a su crítica, y destacando la imagen de un escritor multifacético ante la actitud de un mercado editorial desentendido del medio cultural. Las docentes expositoras ofrecen algunos lugares comunes en sus reflexiones: 1. Coinciden en hacer y conocer una crítica a partir de los lugares de enunciación para favorecer al conocimiento y a la proyección del sistema literario argentino. 2. Acuerdan en que el sistema no tiene un único centro y por ende, no puede haber un solo canon. Reconocen su complejidad. Por ello, convienen en: 3. Reorganizar el canon según la zona para que sume a la identidad compleja de la literatura nacional 4. Conocer la producción, acceder a lo nuevo para favorecer la distribución de los textos de la región. 5. Trabajar en red cultural como un gran beneficio a favor de propuestas que tiendan a enriquecer y ampliar el conocimiento sobre la literatura argentina. Para cerrar esta síntesis, hago mías las palabras de Alejandra Nallim y de Nilda Flawiá cuando, respectivamente, una advierte que estamos ante la presencia de un desafío que consiste “en hacer y pensar desde este lugar de enunciación” y la otra sugiere que, “abrir la región al mundo es la idea”.

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Capítulo III El concepto ”literatura del NOA” y su teorización

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UN ESCRITOR EN PROVINCIA
Alberto TASSO CONICET, Universidad Nacional de Santiago del Estero Biblioteca Popular Amalio Olmos Castro.

En estas páginas me propongo describir el escenario de una provincia argentina, tal como podría percibirlo un escritor. Para mayor comodidad he preferido una provincia genérica, posible, y por lo tanto imaginaria. En cuanto al escritor, tendrá rasgos parecidos. En ambos casos he partido de hechos y situaciones reales, que conozco a partir de mi experiencia, en cuanto ésta tiene de vivido, leído o escuchado. Primero presentaré al escritor, que es el último en llegar, una especie de Recienvenido a un mundo que ya estaba allí. ¿Y cómo definir a este escritor? Diré que está en ciernes, haciéndose a un oficio que vislumbra como posible, del que aún poco sabe, excepto por el hecho de que está escribiendo, entre otras actividades cotidianas que lo ocupan a nivel de familia o empleo. Por algún motivo se concede a sí mismo la libertad de imaginarse en camino. Su deseo –y su voluntad- lo sostienen, aunque las dudas y limitaciones lo acechan, y no lo abandonarán nunca. Pero, no obstante, avanza con su cuaderno, y sale al mundo. Ese mundo es, justamente, la provincia. Inabordable desde todo punto de vista, por su magnitud y su misterio, no podrá nunca captarla por completo. Afortunadamente lleva un mapa, que en el pasar de los días percibirá inconcluso. La guía telefónica, y algunas referencias, lo conducirán a cierta biblioteca. Ante estantes inescrutables y misteriosos recintos quedará en silencio. Cuando por fin pueda hacer una pregunta, comenzará otra historia. Revisará el fichero, husmeará en los anaqueles, tomará un libro, y se sentará a leer. Entonces, recién entonces, escuchará una voz. Y en los días sucesivos, que se extenderán a lo largo de décadas, escuchará la voz de otros y otras que le hablan. Tiene ya pares y fuentes, pero llevará tiempo desbrozar cada obra. Lo ayudará el bibliotecario, pero también otros lectores que se sientan a su lado. La biblioteca es centro de un círculo muy vasto, que estará siempre en expansión. Una conferencia y un curso serán indispensables, tanto como la mesa de un café o la barra de una taberna. Conocerá así el centro y los difuminados contornos de su oficio y sus numerosos protagonistas: narradores, poetas, músicos, historiadores, periodistas. En estos diálogos aprenderá muchas cosas que no sabía, y hará más preguntas, que lo guiarán aunque queden sin respuesta. De una manera u otra, el escritor advertirá que hay comunidades, unas visibles y otras recónditas. Valorará su aprendizaje en la academia tanto como su admisión en una u otra comunidad más o menos literaria, y también su descubrimiento de que

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cada una de ellas contiene sólo fragmentos de la clave que busca. Ahora dispone de nuevos mapas, aunque aún esté borroso su propio itinerario. Sabe algo más, o lo siente. Debe salir de estos ambientes, que en algún momento le parecerán una pesadilla de aire acondicionado. Debe viajar hacia el interior de sus preguntas. Arma su bolso, sin olvidar cuaderno y lapicera, y sale al verdadero mundo de provincia, y lo verá con muchos otros ojos, además de los suyos. Viaja, entonces, y habla, come y escucha, siente el calor y el frío en su piel de viajero. Sigue huellas sinuosas. Examina árboles y orugas. Tiene sed, y el agua es escasa y bienvenida, aunque no sea potable. Llega a una vivienda en medio del monte. Es un rancho que parece un palacio para su sed y su hambre. Otro clima, otro punto de coordenadas, otro mundo. El canal de riego y el obraje, la fábrica abandonada y el cerco de maíz, las cabras de rigor, y, sobre todo, el modo de decir y sentir que hay en el habla. En innumerables conversaciones, que a menudo serán horas enteras de paciente escucha, recogerá hebra a hebra los restos de una historia desflecada que no estaba en los libros ya leídos. Allí comenzará a comprender el sentido del tiempo, la larga historia acumulada en cada ser vivo de este territorio, desde la tierra misma –en tanto humus, arcilla o loess, roca o río, clima evidente- hasta sus personajes – gramíneas, roedores, flora y fauna dispersas- y esta familia, donde hay abuelos, niños, una mujer y un hombre del lugar, que le transmiten la verdadera temperatura de provincia. Pero ¿provincia? ¿Desde cuándo y hasta dónde? Ya sea que esté en el antiguo país del norte, en la pampa gringa, o en el extremo sur, verá a “la provincia” como una convención entre la historia y la geografía, un territorio delimitado por el azar, la fuerza de los estados, y la vida secreta de las gentes que las poblaron. En efecto, antes de los movimientos tectónicos del siglo XIX que definieron un mapa chico de catorce provincias, hallará los cimientos de construcciones verdaderamente antiguas, primigenias. Encontrará restos vivientes q ue respiran y hablan. Debe escuchar con sus ojos esas manos pintadas en una cueva, los ejércitos en el andén de un cerro, los petroglifos y morteros horadados en la piedra. Para entonces, no caben ya tantos datos en su cuaderno. El escritor viajero retorna a lo que otros llaman civilización, que no es más ni menos que una carpa provisoria en medio de los cambiantes tiempos. En el camino de vuelta no faltan otras huellas. Aquí una fosa común. Allí una marcha, procesión o protesta. Eso es también la vida de provincia, hoy o ayer. Desafíos y propuestas. Guerra de flechas, porque lo es de ideas. Momento de decisión. Entre causas y movimientos, entre el ayer y el mañana que describen los climas, el escritor en ciernes ya tiene un camino, provisorio como todo sendero, en el que

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hallará frutos que antes no conocía y espinas que hablan con palabra precisa al pie desnudo. ¿Qué escribirá, entonces, a su regreso de este primer viaje al mundo de provincia? Debe hilvanar acontecimientos urdidos por otros como él, pero más sabios, que hablaban por sus actos. Él tiene sólo su palabra y unos formatos que le dejó la tradición. Debe elegir el ritmo. Sea copla, soneto o alegato, se sentirá por fin recién venido a un mundo en formación. Será entonces el momento del primer texto con su nueva voz poblada de silencios, de frases incompletas. En el poema estará el sentido, en el cuento los personajes y el ambiente, en la novela el incompleto mundo que columbró entre líneas. Volverá, desde luego, a su familia y sus amigos, más o menos cófrades de este viaje interior a las entrañas que logró atisbar. Ya concluida su primera versión, la corregirá cuanto pueda, la someterá a otros ojos, y buscará difundirla. Para eso deberá saber de papeles, formatos y ediciones. Pero ninguno de los dilemas que ahora enfrente será comparable al desafío de su primer viaje. Allí encontró, si cabe la metáfora, la piedra filosofal de su discurso. Al aire, entonces. Con la templada voz del que sabe que hubiera sido mejor callar, hablará mediante la tinta que tiene ya en las venas. Después, si el momento llegara, y siempre llega, habrá lectores y crítica. Y si no hay, pues no importa. Vendrán después, o nunca. Está en camino, en ciernes, como al comienzo. Dijo lo que podía decir. Esa es la obra.
Nota Preparé estas páginas para el Encuentro sobre la literatura del NOA (PROHUM, UNJu) organizado por Liliana Massara, Alejandra Nallim, entre otros entusiastas colaboradores, escritores/as y amantes de la lectura crítica. Me pareció magnífica la convocatoria, orientada a la lectura y relectura de lo que llamamos literatura de la región. En tiempos de provechosa pero un tanto disolvente globalización, el perfil de la región y la provincia se adelgazan en su estatura propiamente literaria. Al colocar el fiel de la balanza en “el escritor” quise poner el oído en ese otro generalizado que es el autor o autora de ayer y hoy que tengo en mente. Para referirme a este escritor genérico tuve en cuenta, a más de mi propia experiencia, la de otros/as maestros/as que me guiaron en este recorrido: Andrónico Gil Rojas, Orestes Di Lullo, Jorge Washington Ábalos, Blanca Irurzun, y Clementina Rosa Quenel. Y al centrar su itinerario en “la provincia” quise hablar sólo del territorio, en cuanto gea, ecumene y cultura. Me sitúo en el tópico de la literatura de provincia, que no está envejecido sino desestimado, para recuperarlo como espacio topográfico de lectura y escritura, en cuanto diálogo constante y respirado en unas coordenadas de lugar y tiempo. Temperatura de provincia.

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CRÍTICA, LITERATURA, REGIÓN: UN ESPACIO DE IDENTIDADES Y CULTURAS MARGINALES
Liliana MASSARA Universidad Nacional de Tucumán

La crítica no produce obras pero sí construye una literatura
Angel Rama

En la medida que todo lenguaje está cargado de ideología…la crítica a los libros subraya un interrogante sobre las ideas que encierran…Porque los libros, concebidos más allá del simple volumen,…constituyen el texto donde el mundo se escribe a sí mismo.
Jorge Panesi

El sistema literario regional, en la actualidad y por diferentes redes culturales, está en situación de (re)tomar un estado de concientización para consolidar un pensamiento crítico tendiente a “descolonizar”, no sólo el conocimiento sino la cultura como exponente de una identidad que se constituye con lo propio y desde lo diverso. Se producen nuevamente algunos imperativos culturales, éticos e indudablemente políticos compartidos por muchos investigadores y docentes de la Región NOA, caso particular de nuestro lugar de enunciación, que proceden con su accionar, a re-establecer enlaces académicos e interdisciplinarios con otros espacios periféricos de la región, mediante la posibilidad del diálogo entre investigadores y formadores. Abren canales de reflexión y de discusión para que se redefina una construcción del pensamiento latinoamericanista y circule por diferentes espacios educativos y académicos. 30 Las facetas del “latinoamericanismo” en estos tiempos, acuñado en los ’60, está lejos, en sus pretensiones, de imitar aquel momento; la idea es impulsar a la transformación de políticas culturales, a extirpar el silencio de una cultura, caso la de NOA, y a prosperar con un “intelectualismo” asentado en factores locales vigentes para enfrentar la hegemonía de la academia y de las políticas “dictatoriales” del mercado. Este nuevo empuje surgido de un espacio académico periférico podría
30

En esta oportunidad refiero expresamente, la propuesta formulada desde la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy a cargo de la Dra. Alejandra Nallim y por su intermedio, los enlaces con la Universidad Nacional de Salta y la de Tucumán.

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beneficiar una posibilidad constitutiva de estructuras alternativas para el espacio NOA, que partiendo de su ser actual e histórico se predisponga y acuda a poner en marcha su despliegue cultural, en el que, el campo de la investigación literaria es un factor aglutinante, un factor “deseo” para unir las distancias de la literatura argentina marginal, central y continental. A partir de las últimas décadas del siglo XX, y sobre todo, y en los primeros años del tercer milenio, se ha producido un entusiasmo por lo propio. ( ola de modas, efectos de la globalización que generan “anticuerpos? ) Comienza a consolidarse un campo académico de la zona, entusiasmado por retomar estudios de la cultura a partir de diferentes producciones, incluidos todos los géneros literarios, renovando su postura frente al objeto de estudio y sus posibilidades. No se trata de una acción singular y sin antecedentes, al contrario, sino de un afán renovado, se trata de una actitud, porque este tipo de movilización cultural se advierte también en otros espacios marginales, iniciándose una acción “desestabilizadora” a través de “estructuras de sentimiento”, de comportamientos ideológicos que se replantean los discursos hegemónicos eurocéntricos. Se ubica la mirada desde este lado del continente, tratando de “re-localizar” el pensamiento intelectual y descentrar las perspectivas teóricas que derivan de ideologías que sustentan una supremacía sobrevaluada, para abrir el abanico hacia una serie de problematizaciones que derivan de las últimas transformaciones culturales que ofrece el mundo actual. 31 El discurso reflexivo y auto-reflexivo está latente. Siempre hubo interrogantes sobre nuestra identidad: un continente sur colonizado, un país de inmigraciones múltiples no deja de indagar sobre su identidad cultural, a lo que se suma el factor alocado de las aceleradas transformaciones sucedidas en la era “globalcolonizadora”. El discurso crítico apuntó al conocimiento del “dilema identitario” argentino; construyó discursos según los emergentes y estados de la cultura en cada ciclo de la historia durante todo el sigo XX. Pero hasta los años ’60 se produjo un tipo de crítica que mediaba y apelaba a teorías de la “modernización europea”, se apropiaba de un tipo de crítica que venía de la sabiduría del “viejo continente”, descuidando lo local y adquiriendo un poder discursivo desmembrado del discurso cultural del interior del país.

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Esta movilización se ve ampliada por un espacio académico mayor que acciona desde otros lugares de marginalidad cultural: Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, u otras regiones como Cuyo, el Litoral, la Patagonia, sitios que han abierto el juego hacia la búsqueda de paradigmas de no exclusividad eurocéntrica. La tarea, impulsar y guiar a los alumnos a realizar experiencias metodológicas en el campo de la investigación a partir de los bienes culturales de la región. Cada “zona cultural” a través de sus docentes e investigadores está estimulando a las nuevas generaciones de estudiantes a realizar una labor investigativa que enriquezca el conocimiento de nuestra cultura, abriendo el diálogo con lugares silenciados y/o anulados por el aparato de la industria cultural; una tarea que significará, - si la labor es sistematizada y continua- aportes a mediano plazo: panoramas, cartografías de la literatura y de la crítica literaria que rumorea sus posicionamientos desde el monte y no queda estancada en el Río de la Plata, como si la cultura del país, se produjera únicamente, en torno a su puerto.

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Llegó la revolución cubana y llegó con ella el deseo de una “pensamiento latinoamericanista” 32 que necesita renovarse dados los cambios vertiginosos devenidos por la modernidad y el progreso, resultante del “virus global”, por el que comenzamos a generar algunos “anticuerpos” a través de prácticas tales como revisar corrientes teóricas provenientes de pensadores de la América del Sur, difundidores de cuestiones de nuestra cultura, con las variantes propias e inevitables de las metamorfosis ocasionadas por el discurrir de la historia, y en consecuencia, siguiendo el ritmo de la contemporaneidad, pero localizando el pensamiento. El discurso sobre la cultura ha tenido una preocupación permanente entre nuestros intelectuales de todas las épocas, pero diría que es a partir de la segunda mitad del siglo XX, con los años ’60, tal vez por el Boom de la literatura latinoamericana, que se inicia una tendencia más sistematizada sobre los estudios literarios, y dado un espacio mucho más complejo por lo diverso continental. En aquellas épocas del ‘60 surgen los imaginarios de Comala, el universo de García Márquez, las historias “Cándidas y desalmadas” y el “imperio histórico de la imaginación”, “ lo real maravilloso”, anclaje de una resistencia, de una cultura por la liberación expresiva e ideológica; un espacio de la literatura que apostaba a un diálogo de lo posible con determinada visión política, ausente en otros discursos de la época, pero que significó la propuesta de universos míticos, fuertemente míticos en el legado de un tipo de literatura dispuesta a resistir, a acometer contra la inflexividad de los sistemas hegemónicos. Sin embargo todo parece haber quedado en la memoria nostálgica con aliento a derrota cultural. A pesar de idas y vueltas, hubo una reinstauración en “lo real” americano; con el protagonismo de la memoria para reconstruir el último terrorismo de estado o para hacer luz a otras verdades posibles, se ha renovado un culto por lo “nacional cultural” que implica otra oportunidad para tomar conciencia de lo propio, aún en el despliegue universal del pensamiento. La transformación requiere de la presencia de la memoria, un factor hacedor para el aporte de la inclusión de otras geografías con otras fronteras en el proceso de significar los vacíos de la historia. Por lo expuesto, se requiere y se impone la formación de un campo letrado que refuerce y reorganice las prácticas de un pensamiento, no radical, sin reduccionismos teóricos, con un acercamiento mayor entre experiencia y teoría; y con ello, la facultad y aptitud para elevar los índices de una minoría pensante más funcional, que no se detenga ante la disgregación y las discrepancias con los centros urbanos y academias, por esa lucha mítica del influjo de “culturas fuertes” frente a “culturas débiles” en las que la intelectualidad periférica operaba por “imitación acrítica de los paradigmas”. 33

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Zulma Palermo hace mención a la teoría de la dependencia iniciada por Mariátegui y exalta la “gesta” del trabajo de Roberto Fernández Retamar como un incitador a la “teoría literaria latinoamericana”. Ver Zulma Palermo: Desde la otra orilla. Pensamiento crítico y políticas culturales en América Latina, Córdoba, Alción Editora, 2005, Pg. 19. Ibídem, Pg. 20.

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Todo este razonamiento es parte de un programa desarrollado en diferentes regiones con unidades académicas importantes, no por ello no marginales, que están intentando definir cánones locales y reordenar el pensamiento desmembrado, diaspórico, como una forma de escuchar las voces ausentes de una cultura regional a fin de redactar, con el transcurso del tiempo, otra “historia de la literatura nacional” que incorpore y reconozca las diferencias y recomponga “intersticios” culturales no previstos por las estructuras académicas canonizadas. 34 Una alternativa es la reformulación de las líneas críticas y permitirnos una segunda oportunidad; un período de trabajo investigativo que serene el consumo y las modas teóricas de la “posmodernidad”; que resignifique todos los conocimientos adquiridos y “pasee” por su propia realidad, en el “intermedio” (in between) que refiere conceptualmente Homi Bhabha en El Lugar de la cultura, 35 para desprender de ese “tercer espacio” fronterizo, que se sostiene desde el lugar de enunciación, otra discursividad que por cierto, depende también de metodologías de trabajo, de la adquisición de teorías, de la selección e incorporación, como también de políticas culturales para su logro. “Desintegrar la enunciación” es desintegrar una historia y darle lugar al pensamiento global. Recurrir a un panorama concreto del pensamiento de nuestro espacio, lo nacional, lo latinoamericano, a partir de estructuras de desplazamiento, de escisión, permitirá la representación de un sujeto histórico- cultural diferente, sin dejar de revisar lo eurocéntirco u otros estudios subalternos 36; relocalizando y temporalizando pensamientos, sumando así, a la búsqueda de modelos y orientaciones epistemológicas; requiriendo de la diversidad de disciplinas a las que apuntan los estudios culturales 37, sin olvidar que en todas las corrientes del pensamiento, hay factores positivos y otros criticables.
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Pienso, por ejemplo en la colección de numerosos tomos que dirige Noé Jitrk, Historia crítica de la Literatura argentina en la que hasta ahora, ni el Norte ni el Sur parecen tener presencia. Con el respeto a su profundo conocimiento, a su capacidad crítica, observo que hasta lo aquí publicado, no se generó un espacio que retribuya un reconocimiento para “los nuestros”. Digo un estudio profundo de La Carpa, digo el reconocimiento literario de un escritor como Juan José Hernández, Hugo Foguet, Poetas del lado de acá, narradores, dramaturgos, que muestran otro entramado social pero que pertenece al país y forma parte de su identidad cultural y literaria. Dice Homi Bhabha que lo que debe ser cartografiado como un nuevo espacio internacional de realidades históricas discontinuas es, de hecho, el problema de significar los pasajes y procesos intersticiales de la diferencia cultural que se inscriben en el” intermedio” `(in between), en el quiebre temporal que teje el texto “global”. Es irónicamente, el momento, o incluso el movimiento, desintegrador, de la enunciación (esa repentina disyunción del presente) lo que hace posible dar cuenta del alcance global de la cultura Porqué no tomar algunas tesis de la “filosofía de la liberación” en aspectos claves y ofrecer otras perspectivas; o bien, acudir a los estudios subalternos de la India, el orientalismo de Said, por ejemplo, o la filosofía africana, que es probar una filosofía del Tercer Mundo.

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Estos estudios significan en su conjunto posiciones intelectuales que apelan a un conjunto de disciplinas y de discursos como los estudios literarios, la historia, la sociología, la antropología, el psicoanálisis. En sus modos de proceder se desvían hacia las ciencias sociales, y amplían el objeto de conocimiento, el foco de atención de los estudios literarios. Significan un concepto más amplio de lo cultural y su matriz de interpretación provoca y produce la hibridación del campo de conocimiento. También tuvo su momento de explosión que activó a otras modas teóricas como el multiculturalismo o el poscolonialismo.

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La idea es mutar para encontrar propuestas que focalicen problemas y conflictos concretos, pues si el “viejo continente” apostó por las teorías 38 poscolonialistas , los intelectuales latinoamericanistas deberían revisar y re-visitar, teorías como las de Fernández Retamar entre otras, y ubicados en una corriente del pensamiento “posoccidental”, remitir su trabajo discursivo al encuentro de una memoria local; leer desde el territorio los conflictos culturales y discernir, desde los efectos de la experiencia, sobre la sociedad, la literatura y la cultura. Esta línea “posoccidentalista”, apunta también a una crítica social que remite al rumor profundo del planteo bajtiniano; reforzando aquella idea de que nuestras identidades por más “mestizas” que fueran, son el resultado de condiciones sociohistóricas que nos refieren ineludiblemente la existencia de “micro historias”, de una “nación interior”. En nuestra cultura particular, una “multitud argentina” es aún desconocida porque la magna apertura “para el mundo” ha perdido de vista y

olvidado la indispensable concentración sobre sí misma. A nombre de la desprovincialización y la extraversión, la abstracción nacionalista ha terminado desvertebrando y vaciando al país” 39

Es preciso explorar el pensamiento emergente de América Latina, analizar posiciones desde aquellos intelectuales que reflexionaron a partir de los años ‘60 para acá. Es muy probable que revisar las primeras décadas del siglo XX nos brindaría alguna sorpresa de naturaleza profética y/o visionaria. El campo intelectual argentino gira la mirada hacia la “zona” y apuesta al campo intelectual latinoamericanista; de hecho hay importantes pensadores, remitámonos al pasado reconociendo en Bernardo Canal Feijoó por ejemplo, un pensador que pensó desde su propio lugar, incluyéndose en la nación con conciencia integradora, o como en los años ’70 la línea de pensamiento de Rodolfo Kush 40 con la propuesta conceptual de lo “geocultural”. El pensamiento de Kusch, fue considerado en su época, como una corriente innovadora; entendía a la Cultura desde un concepto “cultural de regiones” cuya epistemología deviene del campo de las Ciencias Humanas y Sociales. Su desarrollo se produce desde la antropología filosófica cultural. Decir cultura es entonces asimilarla como un conjunto, una suma de espacios culturales imaginados pluralmente, que desarrollan prácticas determinadas que obedecen a pertenencias de índole histórico, político y cultural; o sea, que tienen presencia en la medida que activan la memoria, factor importantísimo para la puesta en escena de la cultura.

Un grupo de pensadores que de-construyen los supuestos teóricos de la modernidad y deslegitiman la idea de progreso que se desliza desde el Iluminismo francés.
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Bernardo Canal Feijoo, Fundación y frustración en la Historia Argentina, en Beatriz Ocampo, La Nación Interior. Canal Feijóo, Di Lullo y los Hermanos Wagner, Buenos Aires, Antropofagia, 2007 (2º edición). Rodolfo Kush, Geocultura del hombre americano, Buenos Aires, García Cambeiro, 1976.

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Esas prácticas desarrollan y narran identidades; van adquiriendo presencia en el “geoespacio”, reconocidas allí por los habitantes del lugar, en primer término. O sea, un “geoespacio” construye su imaginario, sus bienes simbólicos, los que se interrelacionan y configuran una cadena, un conjunto de identidades comunes, y las ponen en práctica. Esto hace pensar en la región como un espacio con un imaginario /memoria propios, que cada generación mantiene o reinterpreta; en consecuencia, se acciona un imaginario dinámico, heterogéneo, que responde a su intrahistoria y a lo histórico, y, que no es un espacio natural, sino que, así como en el paisaje para ser tal, ingresa la mano del hombre, está construido por el “idealilusorio” de cada comunidad según experiencias de vida, realidad circundante y migraciones culturales. Iuri Lotman 41 reconoce una “memoria común” e “internamente variada”. Es una forma que tiene una comunidad de preservar su “ideal – ilusorio” o de reactualizarlo, o de olvidarlo, según razones de cada espacio histórico- cultural. Estas regiones operan según esa “memoria común” y también con “la presencia de subestructuras culturales” que dan como resultado “semánticas locales”. Según este modo de entender la cultura, la “región”, también cuerpo dinámico, permite delimitar un objeto de estudio, y a la vez, un fenómeno cultural que puede ser referencia social de una o varias comunidades; por desplazamientos, sobre todo con la “mediatización” de los bienes en la era global, determina en su movilidad, un desarrollo de identidades “locales”, a su vez contaminadas, pero que permite la delimitación de espacios con tendencia, en muchas regiones, al borramiento de fronteras. Reflexionar sobre las “regiones” significa entonces pensar en y desde identidades culturales que interactúan con otras que intervienen e interceptan ese espacio, ahora móvil y heterogéneo. La cultura, entonces, tiene un carácter integrador, que se procesa a través de un orden diálogico, dada su hibridación o su mestizaje, sobre todo al pertenecer a países colonizados 42. En consecuencia, se opera desde la transdiciplinariedad a la hora de aprehender el objeto de estudio “región” con el que inevitablemente tenemos que establecer redes relacionales con el país, de punta a punta, con el continente y todo el universo cultural, porque el “otro” cultural es una parte misma de la identidad de la región entendida en su noción “geocultural”. Lo “otro”, en el sentido de Otredad, también responde a lo que García Canclini 43 llama, al referirse a la hibridación, un principio de negociación de procesos simbólicos , o sea, de qué modo, rituales, costumbres y prácticas son

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Iuri Lotman, La Semiosfera I. Semiótixca de la cultura y del texto, Madrid, Ediciones Cátedra, 1996, pg. 157. En todo caso tendríamos que pensar y comparar que pasa en continentes y en países que como China no fueron colonizados, ni tuvieron colonias y trataron de evitarlas. Néstor García Canclini, Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad, Buenos Aires, Sudamericana, 1995.

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reordenados por una lógica diferencial y luego asimilados como nuevas formas de la cultura. Kusch, en su momento, percibe el sentido de “bienes impuros” por ello aborda la cultura no como un acervo sino como una “actitud” que configura un horizonte simbólico, como un corpus de posibilidades que frente a la tradición, a los orígenes. Lo “contaminado” suma en un tiempo nuevo que llega, adopta y adecua los cambios. Mediante procesos de observación, análisis descriptivo, interpretación y puesta en práctica de los mismos, el investigador conforma un panorama, puede dimensionar cómo se comportan los discursos de “la zona” en relación con los “espacios identitarios globalizados” o bien, qué nuevos “horizontes simbólicos” entraman una cultura, producto de la dispersión, de la “diáspora”, desde una visión “no reduccionista” para entender la cultura. 44 A la noción y la perspectiva “geo-cultural” entendida en su hibridez y en su borramiento de fronteras, se agrega toda una serie compleja de mecanismos culturales que tienen que ver con las mediaciones de la “industria cultural”, con las estrategias que ésta emplea para apropiarse de textos culturales de diferentes procedencias: local, popular, periféricos y transformarlos en nuevos textos, siempre de procedencia impura.

elementos de órdenes discursivos diferentes y antagónicos y permite a su vez la resistencia a un orden hegemónico autoritario, por ejemplo a través de la parodia. 45

Sobre

la idea de hibridación cultural, remarca Rita De Grandis

que son

Lo que se quiere destacar es que estas nuevas formas de la cultura no se adaptan fácilmente sólo con el paso del tiempo, sino que generan conflictos, confrontaciones; procesos culturales, a veces violentos hasta su adaptación o no, por eso, en el orden de la escritura, de las artes, por ejemplo, se manifiestan procesos discursivos paródicos, la ironía y el humor, entre otros, como modos de desestabilizar una cultura embanderada en los espacios de poder. Lo que intentamos proponer con estas breves anotaciones es abrir el juego a un trabajo de investigación conciente y sistematizado a partir de un pensamiento latinoamericanista – localista 46. Seleccionar un corpus literario, un conjunto de

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En este sentido habría que recuperar la noción de differánce de Derrida como lo hace Stuart Hall por la que canaliza desde un orden de índole metafórico-ideológico la consideración de la naturaleza “intrínsecamente hibridizada de toda identidad y de las identidades diaspóricas” Al tiempo, sirve recordar que para él la hibridación (impureza) es la forma en que lo nuevo migra y se articula con otras corrientes migratorias, de hecho, complejizando los textos de la cultura. Ver: Stuart Hall: “Identidad cultural y diáspora” en Castro Gómez y otros, Pensar (en) los intersticios. Teoría y poética de la crítica poscolonial, Bogotá, Universidad Javeriana, 1999, p. 15. Rita De Grandis: “Incursiones en torno a hibridación. Una propuesta para discusión: de la mediación lingüística de Bajtín a la mediación simbólica de Canclini”, en WWW BAJTIN/CANCLINI. 10 de agosto de 1999. Por mencionar algunos pensadores: Zulma Palermo, Elena Altuna, David Lagmanovich, Nilda Flawiá de Fernández, José Andrés Rivas, Ricardo Kaliman, Elena Bossi, Herminia Terrón, Alejandra Nallim, representantes de diferentes unidades académicas del NOA. Así como también, revisar otros pensadores como Orestes Di Lullo, Bernardo Canal Feijóo, más acá en el tiempo, Octavio Paz. En

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escritores, y pensadores de la región que ya han expuesto sobre estas problemáticas, que teorizan con rigor sobre el complejo mundo de la cultura, que esa labor sea utilizada por otra corriente de lectores- docentes- investigadores a fin de sistematizar, integrar, conocimientos y aplicarlos en el campo literario del NOA y del país para sumar a un trabajo de otra “Historia de la Literatura argentina”, de otros panoramas, de otras cartografías. Esta particular manera de incentivar en cada foco local contribuirá a la revalorización de los bienes simbólicos de la región y de cada provincia, sin olvidar que la región es más amplia, no sólo geográficamente, sino culturalmente pues el flujo cultural se desplaza de un lugar a otro, más aún hoy, con la era de la Internet; por lo tanto, se establecen redes culturales en una región y entre región, nación y continente, lo cual complejiza el estudio de la literatura por el carácter epigonal 47 de la cultura hoy, lo que implica que las identidades de zona y región se están narrando a través de una escritura que requiere, incuestionablemente, de miradas múltiples. Se trata entonces de construir otros lectores, de profesionalizarlos diferente, aunque para nada sencillo, apelando a políticas del conocimiento para confrontar las culturas locales a las globales, ávidas éstas, en absorber y anular para legitimar sus propios proyectos. Revisar también es una forma de conocer, de percibir lo distinto y de resistir. El cambio también está en la “actitud”, en dejar de lado posturas maniqueas, en desmantelar ciertos estereotipos, en re-construir los discursos del “lugar NOA” y no reiterar derrotas culturales. Leer la “letra intelectual”, leer la producción simbólica; ampliar el conocimiento, discutir y confrontar desde la experiencia para contribuir al “principio del discurso propio” desarrollando un proceso de filiación con el pensamiento crítico latinoamericano. Esa es la tarea.

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suma, revisar el pensamiento latinoamericano y continuar con proyecciones que irán respondiendo a problemáticas en el camino futuro.
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A mediados de siglo XX, Bernardo Canal Feijóo ya caracterizaba a la cultura desde su “epigonalidad”. Ángel Rama teoriza a partir de la transculturación; o Antonio Cándido habla de superregionalismo.

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ENTRE LA REGIÓN Y EL NO-LUGAR. EL EJEMPLO DE BERNARDO CANAL FEIJÓO.
Diego Ignacio ALBARRACÍN Universidad Nacional de Tucumán

La preocupación de este trabajo está puesta sobre la pregunta: ¿Cómo pensar un sistema de región del NOA en el panorama actual? Pensar en región conlleva a pensar un sistema nacional y uno de los mayores exponentes en este campo de discusiones ha sido Bernardo Canal Feijóo quien puso en la mira al proceso modernizador que llevó a cabo la Generación del 80. Para abordar dicho proceso modernizador y configurador del sistema nacional he seguido además a Beatriz Ocampo en su libro La Nación Interior 48. La autora expone cómo un sector social desde un espacio hegemónico implementó un programa económico, cultural y científico construyendo imaginarios sociales que implicaban a todo el país. Beatriz Ocampo nos ejemplifica el modo en que se dio dicho proceso en Santiago del Estero; cito: “En Santiago del Estero Absalón Rojas será el encargado de emprender en la provincia esta etapa modernizadora. (…) Desde el punto de vista de los recursos económicos, comenzaron a explotarse los bosques santiagueños, cuyas especies forestales cubrían un 70% de la superficie territorial, 10.792.200 hectáreas boscosas. Además, (…) se inauguró la luz eléctrica urbana, que hizo de Santiago la primera ciudad del país con ese servicio. (…) Por lo tanto, el ideal de progreso presente en la élite porteña tuvo su correlato en el gobierno de Absalón Rojas, un paradigma racionalista y cientificista, fundado en el positivismo pedagógico y en el evolucionismo darwiniano.” 49 Canal se oponía a este proyecto ya desde las bases de los paradigmas nacionales tomando la crítica que desde Alemania se hacía al racionalismo de la Ilustración. Debe recordarse también su relación con el Conde de Keyserling en su visita a Santiago del Estero; filósofo alemán que simpatizaba con todas las direcciones intuicionistas e irracionalistas. Beatriz Ocampo realiza en su libro un resumen sobre los temas abordados en las Jornadas de reflexión sobre el pensamiento de Bernardo Canal Feijóo en 1994 en
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Beatriz Ocampo; La Nación Interior. Canal Feijóo, Di Lullo y los hermanos Wagner. El discurso identitario culturista de estos intelectuales en la provincia de Santiago del Estero. 2ª ed.; Buenos Aires; Antropofagia; 2007. Ibídem; pp. 126-127.

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La Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), que es necesario recapitular en especial para los destinatarios más jóvenes quienes carecemos las más de las veces de los lazos que nos unen a nuestra región geocultural y nuestro pasado histórico; cito: “Para Canal Feijóo, el Proyecto Constitucional Argentino se habría basado en la intención de crear un país nuevo con una constitución idealista que negaba realidad a la tierra, a la raza y a una historia preexistente, lo que lo dejaba sin raíces ni pasado. Según Canal, Alberdi habría seguido en esto a Hegel, quien consideraba que la única historia existente era la europea a la que era necesario imitar, ya que los pueblos americanos eran antihistóricos, por no tener todavía conciencia universal de la libertad. Algunos de los intérpretes consideraron traumático este viraje histórico, porque la Argentina, que había sido fundada mirando hacia adentro, hacía el Perú y las provincias del interior, constituidas en región, habría convertido al interior en un mosaico de provincias desconectadas entre sí y sólo comunicadas por Buenos Aires. De esto resulta un país macrocefálico, con un cuerpo raquítico, que no piensa en sí mismo como una totalidad, y niega la tierra y el interior.” 50 La Conclusión a la que llega la autora es la siguiente; cito: “Canal busca amparo en un suelo universal para poder instalar el suelo provinciano en el horizonte de la civilización con el mismo derecho que Buenos Aires lo hace; en uno, por los elementos arcaicos y el vínculo arqueológico con el Viejo Mundo, en la otra, por la modernización y el vínculo con las ideas europeas contemporáneas. De este modo, busca legitimidad de los interiores frente a la capital por un lado, pero por el otro, intenta inscribir, siguiendo una lógica análoga, a la provincia en el suelo de una civilización universal.” 51 Esta conclusión no deja entrever del todo la complejidad con que Canal pensaba los conceptos regionalismo y universalismo expresados su libro Proposiciones en torno al problema de una cultura nacional argentina.52 La postura de él no está ni en un término ni el otro. Por un lado, Feijoo nos dice lo siguiente: “(…) Pienso que la verdadera esencia de la cultura, en la única forma concebible para la mente moderna, conduce a la asunción del sentido de universalidad, y que todo aquello que quiera recobrarse bajo la forma de

50 51 52

Ibídem; p. 19-20. Ibídem, p. 169-170.

Bernardo Canal Feijóo, Proposiciones en torno al problema de una cultura nacional argentina, Problemas de la cultura, fascículo II, Institución Cultural Española, Bs. As., 1944.

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una cerrazón localista, encierra desde el comienzo un principio de negación de la cultura”. 53

sentido de la cultura, no hay, no ha habido nunca, culturas abstractas (…) Es difícil imaginar qué podría ser una cultura construida sobre un desentendimiento de la realidad, (…).” 54

Pero por el otro lado, cito: “Por muy universal –o universalista- que sea el

Canal no plantea una salida por la vía de la homogenización de ambos términos, sino que evidencia una tensión: “Lo universal es la cifra absoluta de la ubicación del hombre, cuya pasión más irremediable, como es sabido, nace de su no-ubicuidad. En cierta última instancia, la justificación de la cultura puede requerir incluso la forma más circunscrita del regionalismo. Para una cultura que aspira a definirse por su descompromisión límbica de la realidad, es claro que la idea de regionalismo debe confundirse con todo lo que hay de arrinconado y obtuso en el humano aquerenciamiento. (…) Para la verdadera cultura es necesario que cada regionalismo deje de ser un destierro de la cultura, o una abjuración. Por lo demás, es acaso el regionalismo el precio para la obtención de una efectiva e indispensable carta de naturaleza de la cultura. Regionalismo significa diálogo inmediato del espíritu con la realidad localizada de la naturaleza y de la historia. (…) Es un modo de sabiduría integral, que en general suele ir acompañada de estilo.” 55 Ahora bien. ¿Cómo se inscribe esta problemática en el siglo XXI? Un pensador como Canal cuya vivencia atravesó períodos tan distintos ya preveía las complejidades actuales en su tiempo: impersonalización de los objetos; uso universal de máquinas y técnicas científicas; neutralidad de los bienes culturales; extraterritorialidad ética; etc. Fenómenos impensables en otras épocas que han hecho explosión en las últimas décadas. Impersonalidad; neutralidad; extraterritorialidad -o dicho de otro modo: la noubicuidad son rasgos que entran en fricción con la idea de regionalismo y más aun con el concepto de región. Es necesario tener en cuenta cuáles son las vías por las que se consolidan dichos rasgos. Me refiero particularmente a los medios de comunicación presentes en los espacios más íntimos de los sujetos; medios que reproducen y pretenden instalar los esquemas culturales y económicos de la globalización proponiéndose a sí mismos como única fuente del conocimiento y

53 54 55

Ibídem; p. 5. Ibídem; p. 10. Ibídem; p. 13-14.

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como verdadero mediador entre el sujeto y la realidad. Por supuesto el primer resultado de ello es el barrido de las matrices culturales de cada región colocando al sujeto en un espacio de no-ubicuidad quedando propenso a los designios del mercado que apunta hacia una cada vez mayor individualización. Para pensar esta no-ubicuidad he recurrido al concepto de no lugar utilizado por Marc Augé en su trabajo Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. 56 Para Augé el mundo contemporáneo trae un replanteamiento del concepto de alteridad produciendo transformaciones en tres grandes aspectos: 1. Una superabundancia temporal. 2. Una superabundancia espacial. 3. Una superabundancia del ego. Cito: “(…) concentraciones urbanas, traslados de poblaciones y multiplicación de lo que llamaríamos los no lugares, por oposición al concepto sociológico de lugar, asociado por Mauss y toda una tradición etnológica con el de la cultura localizada en el tiempo y en el espacio. Los no lugares son tanto las instalaciones necesarias para la circulación acelerada de personas y bienes (vías rápidas, empalmes de rutas, aeropuertos) como los medios de transporte mismos o los grandes centros comerciales, o también los campos de tránsito prolongado donde se estacionan los refugiados del plantea. (…) Pues vivimos en una época, bajo este aspecto también paradójica: en el momento mismo en que la unidad del espacio terrestre se vuelve pensable y en el que se refuerzan las grandes redes multinacionales, se amplifica el clamor por los regionalismos (…)” 57 En este mundo globalizado que muchos denominan posmoderno y otros no, que como Augé habla de sobremodernidad, lo cierto es que hoy pensar en región conlleva a discutir el concepto mismo de lugar y su contrapartida: el no lugar. Augé, al igual que Canal, no escapa a la tensión de los términos y nos dice que ambos no se realizan completamente: “(…) el estatuto intelectual del lugar antropológico es ambiguo. No es sino la idea, parcialmente materializada, que se hacen aquellos que lo habitan de su relación con el territorio, con sus semejantes y con los otros. Esta idea puede ser parcial o mitificada. Varía según el lugar que cada uno ocupa y según su punto de vista. Sin embargo, propone e
Marc Augé, Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa Editorial. Barcelona, España, 1993.
57 56

Ibídem; p. 40-41.

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impone una serie de puntos de referencia que no son sin duda los de la armonía salvaje o del paraíso perdido, pero cuya ausencia, cuando desaparecen, no se colma fácilmente.” 58 Pero no solo el lugar antropológico se encuentra ante una nueva situación sino la concepción misma que el sujeto tiene de sí, por ello es que Augé se refiere a una superabundancia del ego. Otro teórico como Gilles Lipovetsky en su libro La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo 59 se refiere a un proceso que lleva a los sujetos al narcisismo. Cito: “Después de la agitación política y cultural de los años sesenta, (…) sobreviene un abandono generalizado que de una manera ostensible se extiende por lo social, cuyo corolario es el reflujo de los intereses en preocupaciones puramente personales, independientemente de la crisis económica. (…) La res publica está desvitalizada (…) vasta operación de neutralización y banalización sociales. “ 60 “Ante todo instrumento de sociabilización, el narcisismo, por su autoabsorción, permite una radicalización del abandono de la esfera pública y por ello una adaptación funcional al aislamiento social, reproduciendo al mismo tiempo su estrategia. (…) Para que el desierto social resulte viable, el Yo debe convertirse en la preocupación central: se destruye la relación, qué más da, si el individuo está en condiciones de absorberse a sí mismo. (…) El narcisismo, nueva tecnología de control flexible y autogestionado, socializa desocializando, pone a los individuos de acuerdo con un sistema social pulverizado, mientras glorifica el reino de la expansión del Ego puro.” 61 Como joven, muchas veces proclive a ser un sujeto del no lugar. O sea, alguien carente de suelo ontológico –por lo menos fijo-; fuera de una matriz cultural consolidada donde los modelos sociales provienen más de las propuestas televisivas que de un Canal Feijóo; inserto en un tiempo vivido para muchos discursos sociales como el apocalipsis. Estoy de acuerdo: este es un mundo nuevo. Pero no me resigno, como no lo hacen tantos otros, a quedarme en una postura pesimista porque pese a los cambios también está la apropiación y la posibilidad de dar una vuelta de tuerca a la cuestión.

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Ibídem; p. 61.

Gilles Lipovetsky, La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo, Editorial Anagrama, Barcelona, 1993.
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Ibídem; p. 50. Ibídem; p. 55.

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En una entrevista realizada a Ricardo Piglia por la revista Ñ 62 expresa que es necesario seguir discutiendo sobre los usos del lenguaje, las creencias, los estereotipos políticos y las tradiciones culturales. A lo cual le preguntaron dónde veía dicha discusión y respondió: “He estado viendo algunas revistas culturales muy interesantes más o menos under. (…) Están ligadas con algo interesante que está pasando en la cultura argentina actual: se están construyendo redes, más que obras los jóvenes están construyendo nexos. (…) los espectadores forman una especie de sociedad secreta que actúa como público, todo por fuera del teatro comercial y la escena oficial. (…) grupo de artistas e intelectuales que traban en conexiones diversas. La cultura como un conjunto de grupos en fusión. Todo esto es mucho más interesante que la escena cultural de la que hablan los diarios. (…) Para mí la clave es saber cuáles son las condiciones en las que se produce literatura. ¿Han cambiado esas condiciones?” 63 La Globalización y la búsqueda por el control del mercado -y para ello el control de los cuerpos, las subjetividades, la cultura y sus objetos- propone, una cultura abstracta. Luego de la caída de los grandes discursos, el sistema económico propuso una cultura para cada uno. Impulsando procesos de banalización, atomización, automatismo, ruptura de lasos y vínculos sociales, y a las tecnologías de la comunicación como elemento aislante, etc. El Yo sufre un proceso deflexivo; y el individuo acaba por descreer del sentido de cualquier estructura. El sujeto se ve ante la nada, ante el vacío. Los que podemos seguir adelante –y podemos ser conscientes de ello- luego de la deconstrucción estructural ya no buscamos un sentido como si estuviera dado allí afuera, sino que lo creamos desde los fragmentos encontrados. La no-ubicuidad también permite un grado de libertad nunca visto antes. Permite objetivar un espacio geocultural, una matriz simbólica, así como un discurso oficial o una propuesta mediática. Cualquier estructura se convierte en un campo de posibilidades proclive a semejarse más a un collage donde el sujeto es consciente de su propia construcción identitaria Cualquier discusión entonces sobre la nacionalidad y las regiones culturales deberá tener en cuenta la construcción de la subjetividad en la actualidad y su relación con los sistemas que lo subsumen o no; so pena de caer en una discusión desactualizada, un molde hueco, taxonómico y puramente teórico. Piglia ha visto bien, estamos entablando vínculos desde la cercanía; pero desde una cercanía que muchas veces no tiene que ver ni con el tiempo, ni con el espacio concebidos decimonónicamente y ello -aunque implique una crisis- no necesariamente debe tener un tinte apocalíptico sino que puede resultar en posibilidades altamente
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La literatura nunca fue autónoma entrevista a Ricardo Piglia por Alejandra Rodríguez Ballester en revista Ñ 19/04/08: 32-33. Ibídem.

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contestatarias a un sistema capitalista globalizado. Lo cual será posible solo aceptando que el mundo del siglo XXI es en muchos aspectos radicalmente nuevo.

Bibliografía Augé, Marc Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa Editorial. Barcelona, España, 1993.

Canal Feijóo, Bernardo; Proposiciones en torno al problema de una cultura nacional argentina, Problemas de la cultura, fascículo II, Institución Cultural Española, Bs. As., 1944. Lipovetsky, Gilles; La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo, Editorial Anagrama, Barcelona, 1993. Ocampo, Beatriz; La Nación Interior. Canal Feijóo, Di Lullo y los hermanos

Wagner. El discurso identitario culturista de estos intelectuales en la provincia de Santiago del Estero. 2ª ed.; Buenos Aires; Antropofagia;
2007.

Piglia, Ricardo; Entrevista; La literatura nunca fue autónoma; por Alejandra Rodríguez Ballester en revista Ñ 19/04/08: 32-33.

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LITERATURA REGIONAL Y ESCALAS DE ESTUDIO: ALGUNAS REFLEXIONES TEÓRICO METODOLÓGICAS
Carlos Hernán SOSA Universidad Nacional de Salta
“Las regiones son como el amor, difíciles de describir -pero las conocemos cuando las vemos-.”
Erick Van Young, “Haciendo historia regional: Consideraciones metodológicas y teóricas”.

Presentación Como todos sabemos, el constructo literatura argentina logra definirse en la monumental obra de Ricardo Rojas, Historia de la literatura argentina. Ensayo filosófico sobre la evolución de la cultura en el Plata (1917-1922), al calor de un contexto propicio como el Centenario. En esta obra, culminan aspectos del proceso de construcción de la nacionalidad argentina; un itinerario que, iniciado a mediados del siglo XIX, estuvo digitado, y sus alcances fueron impuestos, por políticas intelectuales gestadas desde Buenos Aires. Rojas no elude las limitaciones de este lugar de enunciación, aunque su perspectiva sea amplia y gracias a una metodología heterodoxa y omnímoda el corpus resulte francamente abarcador, “su historia” de la literatura nacional responde a las directrices del campo intelectual porteño de la década de 1910. Sin entrar en una reseña sobre los intentos posteriores realizados por la crítica literaria al repensar las “inherencias” de la literatura argentina y la indicación de su corpus, 64 resulta indiscutible que todos estos proyectos, en mayor o menor medida, han construido el objeto literatura argentina mediante una focalización en la literatura rioplatense y según las variaciones de intereses y las políticas editoriales del campo intelectual porteño. Estas parcialidades, inevitables por cierto al momento de definir un objeto de estudio de esta índole, deben ser señaladas por
Los intentos de historización de la literatura argentina a los que hacemos referencia son los siguientes: Arrieta, Rafael Alberto (Dir.), Historia de la literatura argentina, Buenos Aires, Peuser, 1959; AAVV, Capítulo. Historia de la literatura argentina, Buenos Aires, CEAL, 1º y 2º edic., 1967 y 1980-6; Viñas, David (Dir.), Historia social de la literatura argentina (Programada en 14 volúmenes, sólo se editó el VII “Yrigoyen entre Borges y Arlt. (1916-1930)” dirigido por Graciela Montaldo -Buenos Aires, Contrapunto, 1989-, actualmente hay una segunda edición, pero el programa fue acotado al siglo XX, y se han publicado ya dos tomos nuevos: “III. La década infame y los escritores suicidas. (1930-1943)” y “IV. El peronismo clásico. (1945-1955)”-Buenos Aires, Paradiso, 2007-); Jitrik, Noé (Dir.), Historia crítica de la literatura argentina (Es una obra en curso, programada en 12 volúmenes, de los cuales ya se editaron 9, -Buenos Aires, Emecé, 1999-2010-); Pagliai, Lucila, Manual de literatura argentina. (1830-1930), Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, 2005; Prieto, Martín, Breve historia de la literatura argentina, Buenos Aires, Taurus, 2006; y Jitrik, Noé, Panorama histórico de la literatura argentina, Buenos Aires, El Ateneo, 2009.
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dos motivos; en principio, para develar las limitaciones de la mirada sesgada que las define y, además, para desmontar los intereses ideológicos y las utilidades políticas que estas interpretaciones han capitalizado en momentos determinados de la historia argentina. Para quien contribuye a la formación de docentes en una universidad del interior, estas discusiones se materializan en la clase, frente a la necesidad de dar cuenta de las producciones literarias local y regional. A diferencia de ciertas “certezas” sobre la literatura nacional (en relación con algunos problemas, autores y obras) el estatus y el corpus de la literatura regional constituyen todavía espacios abiertos a mayores especulaciones. En estas breves notas, me interesaría retomar algunos intentos de precisión sobre la literatura regional, en trabajos críticos que abordaron puntualmente el estudio del noroeste argentino, con el propósito de revisar algunos lugares comunes y diferenciar las asunciones teóricas que la noción de “región literaria” presupone, mediante el empleo de categorías tomadas, con frecuencia, de disciplinas cercanas como la geografía y la historia. En este sentido, también interesa revisar cómo, a partir de esos presupuestos teóricos, se incorporaron, desde lo metodológico, diferentes alternativas de escalas de estudio (la región, el NOA, la provincia, lo local, la ciudad). En resumen, nos proponemos clarificar esta heterogeneidad de criterios, con el fin de ponderar aquel que, actualmente, nos resulte más provechoso para el campo de los estudios literarios. Tres formas de dimensionar la región Por cuestiones de extensión, voy a retomar sólo tres trabajos que, entiendo, señalan momentos en la historia crítica sobre la literatura regional del noreste argentino. El primero de ellos está integrado por los aportes de Zulma Palermo, quien coordinó el libro La región, el país. Ensayos sobre poesía salteña actual (1987) 65 y redactó los dos primeros fascículos, en colaboración con Elena Altuna, para la obra colectiva Literatura de Salta. Historia Socio-Cultural (1996-1999) 66, el panorama más ambicioso sobre este tema del que tengo referencia y que, desgraciadamente, ha quedado inconcluso. El abordaje de las autoras articula una serie de planteos teóricos orgánicos, fundamentados desde categorías como la de “geocultura” de Rodolfo Kusch, para definir porciones territoriales delimitadas por sus particularidades sociohistóricas y culturales, que las dotan de una relativa autonomía, capaz de refuncionalizarse para el estudio de la literatura regional.
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Palermo, Zulma y Grupo de Estudios Literarios, La región, el país. Ensayos sobre poesía salteña actual, Salta, Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños, 1987. AAVV, Literatura de Salta. Historia Socio-Cultural, Salta, Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta, nº 1-4, 1996-1999. El proyecto sólo pudo publicar cuatro entregas, que incluían un fascículo más un libro de pocas páginas donde se compilaban estudios críticos y obras literarias; para ello, empleaba el mismo formato de distribución que habían popularizado, a nivel nacional, las colecciones de kiosco del Centro Editor de América Latina, desde la década de 1960. Las autoras de los fascículos éditos son: de los números 1 y 2, Zulma Palermo y Elena Altuna (editados en agosto y diciembre de 1996, respectivamente); del número 3, Julia Zigarán y Silvia Barrios (editado en noviembre de 1997); y del número 4, Elena Altuna y Sara Mata de López (editado en octubre de 1999).

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Especial interés tiene el andamiaje teórico usado para articular escalas de estudio de lo regional, ya que la mirada de las autoras va definiendo ámbitos en serie. Avanzan, entonces, desde las alternativas de abordaje macro -al reconocer la existencia de diversas regiones supranacionales en el ámbito de la supraregión de América latina-, hasta las unidades nacionales en las cuales pueden reconocerse a su vez microregiones, como sería el caso de la microregión NOA en la región nacional argentina. Si bien estas categorías resultan claramente expuestas, acompañadas de otros conceptos iluminadores (como heterogeneidad, transculturación, etc.), y son útiles para entender las dinámicas intra-regionales y entre regiones, lo que genera ciertas dudas es la articulación histórica de estas variables, presentes en la percepción y construcción del objeto de estudio, puesto que al intentar revisar un período extenso y explícitamente ceñido a Salta, surgen algunos aspectos no suficientemente clarificados. En principio, pareciera que, siendo el objetivo final el estudio de la literatura de Salta, la articulación de diversos sistemas literarios, operativizada desde la recuperación de la teoría de los polisistemas de Even-Zohar, que constituye uno de los aportes más relevantes de estos trabajos, permitiría trabar la configuración cultural de la microregión NOA con otras regiones y supraregiones durante una dilatada extensión temporal, determinada por factores sociohistóricos que incluyen el sustrato de las culturas aborígenes previas a la conquista, la conformación de la Intendencia de Salta del Tucumán, la creación del Virreinato de Río de La Plata, la institucionalización de la provincia de Salta, etc. Sin embargo, y creo que esto es consecuencia de no tener el desarrollo completo de la Literatura de Salta, los fascículos tres y cuatro no logran anticipar el conjunto de rasgos distintivos que delimitan la microregión NOA. Pues, al estar dedicados a la “Cultura y textualidad amerindia” y la “Literatura de la evangelización”, sintonizan más con problemáticas y campos de estudio generales de la historia y la cultura latinoamericanas, como los estudios coloniales, la etnografía y la oralidad, y no logran vislumbrar los rasgos distintivos que permitirían hablar de una literatura salteña. 67 En el desarrollo de la obra en su totalidad, cuyo proyecto recuperamos por la periodización trazada que adelantan los primeros fascículos, quizás hubiese sido posible comprender mejor el proceso de construcción sociocultural que, desde una conflictiva heterogeneidad cultural, terminó por delimitar la microregión NOA, y nos permitiría reconocerla como objeto de análisis escindido de la unidad nacional argentina. El segundo trabajo que quisiera comentar es el texto de Alicia Poderti, La narrativa del noroeste argentino. Historia socio-cultural (2000), que se editó como resultado de una tesis de doctorado. 68 En el mismo la autora recupera, con mucha fidelidad, los planteos teóricos de Palermo y Altuna, pero incorpora algunas nuevas
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Palermo, Zulma y Altuna, Elena, “Una literatura y su historia. II. Región Literaria”, en AAVV, Literatura de Salta…, op. cit., fascículo 2, pp. 17-20. Poderti, Alicia, La narrativa del noroeste argentino. Historia socio-cultural, Salta, Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta / Editorial Milor, 2000.

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herramientas provenientes de la historiografía para acondicionar una definición del noroeste argentino, recorte regional en el que desarrolla el estudio de un género puntual: la narrativa. Para ello, se apoya en los estudios de Armando Bazán sobre la historia del noroeste argentino, 69 cuyos diversos factores de definición regional (lo geográfico, lo étnico social, lo cultural, lo económico y lo político) la autora respeta. 70 La incorporación de los criterios historiográficos de la propuesta de Bazán, al análisis de la literatura del noroeste, constituye un retroceso si lo comparamos con el trabajo que comentamos previamente. La interpretación del autor impone una noción de región tradicional y esencialista, que en el caso del noroeste sería preexistente y rastreable incluso desde el incario, un planteo ciertamente inverosímil ya que desconoce la existencia de transformaciones, inherentes e irrefrenables, en las prácticas culturales propias de cualquier dinámica sociohistórica. Por otra parte, al ser el autor riojano, se incluye a La Rioja como parte del noroeste; y se defiende, además, una noción de región estabilizada por un claro etnocentrismo provinciano: “Nuestra hipótesis vertebral es la vigencia de una identidad histórica que perfila con caracteres singulares el Noroeste, verdadera matriz político-social de la Argentina”. 71 En el texto de Poderti, en ningún momento se discute el concepto estanco, esencialista y acrítico, que caracteriza la perspectiva histórica de Bazán. Por el contrario, en este caso no se respetan los acertados pruritos del trabajo de Palermo y Altuna, quienes no establecían límites precisos para la microregión del noroeste donde se involucrasen precisamente jurisdicciones provinciales; pues éstas son, en la historia política, divisiones administrativas relativamente recientes, digitadas desde planeamientos socioeconómicos capitalinos -como lo prueba el origen de la misma sigla NOA, en el marco de la planificación para el desarrollo regional, impuesta por la dictadura de Onganía en 1967- 72 y que, a menudo, tienen relativa ascendencia sobre la dinámica interna de los procesos culturales. 73 Cuando la autora establece
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Bazán ha escrito dos libros sobre esta temática: Bazán, Armando Raúl, Historia del noroeste argentino, Buenos Aires, Plus Ultra, 1986, y Bazán, Armando Raúl, El noroeste y la Argentina contemporánea (1853-1992), Buenos Aires, Plus Ultra, 1992. Poderti, Alicia, La narrativa del noroeste argentino…, op. cit., 44-45. Bazán, Armando Raúl, Historia del noroeste argentino, op. cit., p. 11. El propio Bazán se refiere al tema y aclara que el proyecto gestado desde el gobierno nacional, en realidad, recuperaba en la imposición del nombre y, en algún sentido, en el recorte espacial de las provincias integrantes del NOA (Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero) discusiones, usos y acuerdos preexistentes sobre el asunto. Cfr. Bazán, Armando Raúl, El noroeste y la Argentina contemporánea (1853-1992), op. cit., pp. 423-429. Entre esos antecedentes, habría que destacar las acciones culturales emprendidas por el grupo “La Brasa” de Santiago del Estero, desde la década de 1920, y las del grupo “La Carpa”, en Tucumán desde la década de 1940. Para una evaluación de ambos movimientos, cuyas reflexiones previas a la imposición política de la división regional fueron claves para la construcción discursiva de la literatura del norte argentino: Corvalán, Octavio, Contrapunto y fuga. (Poesía y ficción del NOA), San Miguel de Tucumán, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán, 2008; y Ocampo, Beatriz, La Nación Interior. Canal Feijóo, Di Lullo y los Hermanos Wagner. El discurso culturalista de estos intelectuales en la provincia de Santiago del Estero, Buenos Aires, Editorial Antropofagia, 2004. En este sentido, ya advertía Palermo: «Estas “sub-regiones” constitutivas del país no resultan de fácil delimitación y, por lo general, surgen de pautas geopolíticas, lingüísticas o económicas las que no se ajustan adecuadamente a las especificaciones culturales». Palermo, Zulma y Grupo de Estudios Literarios, La región, el país…, op. cit., pp. 37-38.

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que: «La “región histórica” se impone metodológicamente como el marco más adecuado para investigar» 74 el noroeste, no sólo comparte la percepción limitada sobre lo regional que comentamos, sino que además desconoce que toda región sea geográfica, histórica o literaria- es en última instancia un producto artificial, construido teórica y metodológicamente, para servir como objeto de estudio. Si en los trabajos anteriores la noción de región literaria, aunque abordada desde muy distintos presupuestos teóricos y escalas espaciales, constituía el eje de estudio, el tercer trabajo que quisiera comentar, Ese Ardiente Jardín de la República. Formación y desarticulación de un campo “cultural”: Tucumán, 1880-1975 (2010), 75 coordinado por Fabiola Orquera, es un ejemplo de recorte espacial ceñido a lo provincial, e incluso a lo local citadino. De este modo, en su prólogo, la coordinadora explicita que el conjunto de trabajos compilados tiene “el fin de volver la mirada hacia algunos puntos destacados (…) y de pensar en Tucumán como un espacio desde donde se formularon ideas y tendencias que incidieron en el perfil político y cultural de la nación”. 76 A lo largo del volumen, se estudian diferentes aspectos vinculados a la conformación de los campos intelectual y literario tucumanos, como por ejemplo: la constitución de la Sociedad Sarmiento, la fundación de la Universidad Nacional de Tucumán, el derrotero de la revista Cántico y el grupo La Carpa, el proyecto estético y político del grupo “Nuestro Teatro”, etc. El conjunto de trabajos resulta modélico de una opción de análisis de lo cultural y lo literario, que acota los fenómenos a partir del recorte provincial, no en vano el primer capítulo, titulado “Aproximación a la historia de Tucumán en el siglo XX. Una propuesta de interpretación”, a cargo de Daniel Campi y María Celia Bravo, dos reconocidos historiadores especialistas en la historia de Tucumán, funciona como una suerte de marco general de significaciones para las restantes colaboraciones. En este sentido, la pertinencia y explicitación de los criterios de análisis, desde la provincia -y a menudo desde la ciudad- de Tucumán, no desatiende la posibilidad de establecer diálogos interprovinciales, regionales y con lo nacional, lo que permite reencuadrar, por ejemplo, el estudio del movimiento de La Carpa o la creación de la Universidad Nacional de Tucumán, que si bien tienen orígenes indiscutiblemente locales, con posterioridad alcanzarán repercusiones que transgreden los límites provinciales e incluso redireccionan estas interpretaciones perimetradas hacia la región noroeste. Revisiones finales Como puede apreciarse, en los comentarios previos retomamos varios intentos destacables, ya sean de índole teórica o sobre estudios de caso puntuales, que problematizan las nociones de literatura regional y escalas de estudio, y cuyas
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Poderti, Alicia, La narrativa del noroeste argentino…, op. cit., p. 43. Orquera, Fabiola (Edic. y coord.), Ese Ardiente Jardín de la República. Formación y desarticulación de un campo “cultural”: Tucumán, 1880-1975, Córdoba, Alción Editora, 2010. Orquera, Fabiola (Edic. y coord.), Ese Ardiente Jardín de la República…, op. cit., p. 7.

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reflexiones se construyen en íntima vinculación con la situación del noroeste argentino. Pensamos, sin embargo, que falta todavía un abordaje macro que, de ser posible, genere sus propias herramientas teórico metodológicas para dimensionar los fenómenos estudiados. Como propuesta, creemos que, en la medida de lo posible, los planteos sobre literatura regional deben incorporar, en su agenda de discusión, las nuevas tendencias disciplinares que los estudios sobre geografía humana e historia regional vienen sustentando desde hace unas décadas. 77 En especial, resulta estimulador repensar la relación entre el espacio y la producción literaria, pues éste es en definitiva el dilema de la literatura regional, menos en función de posiciones endogámicas, esencialistas e identitarias, defensoras de un localismo estrecho, y más en sintonía con un planteo teórico metodológico que establezca y reorganice cada región en función de sus proyectos de investigación. Así, resulta claro que, por ejemplo, si se pretende estudiar la poesía producida en el noroeste argentino durante la primera mitad del siglo XX, desde las premisas puntuales de las hipótesis de trabajo, el espacio recortado podrá abarcar los principales centros culturales de Tucumán, Santiago del Estero, Salta o Jujuy según los alcances del propio fenómeno analizado que irá definiendo esas escalas de estudio, o incorporará quizás otros ámbitos más alejados, incluso más allá de las fronteras nacionales, si se piensa en una articulación con los poetas bolivianos, tan presente en la revista Ángulo (1945-1947) 78 o en los fluidos contactos que, hasta la actualidad, tienen las actividades literarias de San Ramón de la Nueva Orán con Tarija. Las regiones no son constructos cerrados y estancos, en los encuadres disciplinares geográfico e histórico, y tampoco deben serlo en el terreno de los estudios literarios; por el contrario, su constitución y movilidad depende tanto de las configuraciones socioculturales que las han ido formando, pero que en algún punto resultan insuficientes para explicarlas, como de la concepción del estudioso que finalmente las establece, desde una mirada específica y en pos de objetivos concretos de análisis, acercando la noción de región literaria a la de hipótesis de investigación. 79
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En el caso de la disciplina histórica, en Argentina, existe una preocupación creciente por teorizar sobre los alcances y aportes de la historia regional, planteándose en las discusiones si la misma constituye una práctica metodológica o una corriente historiográfica en construcción. Cfr. los trabajos incluidos en: Fernández, Sandra, Más allá del territorio. La historia regional y local como problema. Discusiones, balances y proyecciones, Rosario, Prohistoria, 2007. Para las discusiones teóricas sobre este tema, en el caso de la geografía, se puede consultar un estado de la cuestión en: de Jong, Gerardo, “En torno al concepto de región: el pensamiento geográfico y la unidad de objeto social de estudio”, Avances del CESOR, Rosario, Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, 2005, año V, nº 5, pp. 11-36. Para ampliar este punto: Castelanelli, Mercedes y Sosa, Carlos Hernán, “Del grupo La Carpa a la revista Ángulo: continuidades de un proyecto cultural. Lo interdisciplinario como alternativa para diseñar una identidad regional”, en Amelia Royo y Olga Armata (Coords.), Por la huella de Manuel J. Castilla. Edición homenaje, Salta, Ediciones del Robledal, 2007, pp. 169-197. Van Young lo expresa de ésta manera, para el caso de la historia regional: “Una de las cuestiones que quiero tratar aquí es que las regiones son hipótesis por demostrar y que, cuando escribimos historia regional, estamos tratando de hacer justamente eso, antes que describir entidades previas”. Van Young, Erick, “Haciendo historia regional: Consideraciones metodológicas y teóricas”, en Pérez H., Pedro (Comp.), Región e historia en México (1700-1850), México, Instituto Mora / UAM, 1991, p. 100.

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Por otra parte, resulta importante señalar que la clara demarcación teórica y metodológica de las regiones literarias es necesaria no sólo para analizar puertas adentro la problemática de nuestro interés, sino también para subrayar las propias inestabilidades y redefiniciones de centros y periferias que existen en este ámbito demarcado; tratando de rebatir la pretendida homogeneidad, que la percepción identitaria de lo regional ha venido imponiendo, y de historizar este mecanismo de hegemonías, en el que la ciudad de San Miguel de Tucumán, por ejemplo en el noroeste, ha ido cediendo prerrogativas a nivel regional. Definir estas modelizaciones y utillajes de manera crítica es importante, además, para despojar de la mayor cantidad posible de ambigüedades la construcción de una región literaria. De ese modo, gracias a la cautela de la vigilancia epistemológica, podremos interpretar, con mayor asidero, la particular capacidad de complejizar, de innovar en matices y develar contradicciones, que cada región literaria permite, al habilitar el diálogo con otras regiones y al debatir con la omnipresente regulación de nuestra literatura nacional.

Bibliografía Arrieta, Rafael Alberto (Dir.), Historia de la literatura argentina, Buenos Aires, Peuser, 1959. AAVV, Capítulo. Historia de la literatura argentina, Buenos Aires, CEAL, 1º y 2º edición, 1967 y 1980-6. AAVV, Literatura de Salta. Historia Socio-Cultural, Salta, Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta, nº 1-4, 1996-1999. Bazán, Armando Raúl, Historia del noroeste argentino, Buenos Aires, Plus Ultra, 1986. ------- El noroeste y la Argentina contemporánea (1853-1992), Buenos Aires, Plus Ultra, 1992. Castelanelli, Mercedes y Sosa, Carlos Hernán, “Del grupo La Carpa a la revista Ángulo: continuidades de un proyecto cultural. Lo interdisciplinario como alternativa para diseñar una identidad regional”, en Amelia Royo y Olga Armata (Coords.), Por la huella de Manuel J. Castilla. Edición homenaje, Salta, Ediciones del Robledal, 2007, pp. 169-197. Corvalán, Octavio, Contrapunto y fuga. (Poesía y ficción del NOA), San Miguel de Tucumán, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán, 2008. Fernández, Sandra, Más allá del territorio. La historia regional y local como problema. Discusiones, balances y proyecciones, Rosario, Prohistoria, 2007. Jitrik, Noé (Dir.), Historia crítica de la literatura argentina, Vols. 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11, Buenos Aires, Emecé, 1999-2010.

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------- Panorama histórico de la literatura argentina, Buenos Aires, El Ateneo, 2009. Jong, Gerardo, “En torno al concepto de región: el pensamiento geográfico y la unidad de objeto social de estudio”, Avances del CESOR, Rosario, Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, 2005, año V, nº 5, pp. 11-36. Ocampo, Beatriz, La Nación Interior. Canal Feijóo, Di Lullo y los Hermanos Wagner. El

discurso culturalista de estos intelectuales en la provincia de Santiago del Estero, Buenos Aires, Editorial Antropofagia, 2004.

Orquera, Fabiola (Edic. y coord.), Ese Ardiente Jardín de la República. Formación y desarticulación de un campo “cultural”: Tucumán, 1880-1975, Córdoba, Alción Editora, 2010. Pagliai, Lucila, Manual de literatura argentina. (1830-1930), Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, 2005. Palermo, Zulma y Grupo de Estudios Literarios, La región, el país. Ensayos sobre poesía salteña actual, Salta, Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños, 1987. Poderti, Alicia, La narrativa del noroeste argentino. Historia socio-cultural, Salta, Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta / Editorial Milor, 2000. Prieto, Martín, Breve historia de la literatura argentina, Buenos Aires, Taurus, 2006. Van Young, Erick, “Haciendo historia regional: Consideraciones metodológicas y teóricas”, en Pérez H., Pedro (Comp.), Región e historia en México (17001850), México, Instituto Mora / UAM, 1991, pp. 99-122. Viñas, David (Dir.), Historia social de la literatura argentina, Vol. VII, Buenos Aires, Contrapunto, 1989. ------- Literatura argentina. Siglo XX, Ts. III y IV. Buenos Aires, Paradiso, 2007.

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REFLEXIONES Y PROPUESTAS PARA EL DEBATE TEORÍAS LITERARIAS Y PRÁCTICAS CRÍTICAS DE FIN DE MILENIO
Susana A. C. RODRÍGUEZ Universidad Nacional de Salta -CIUNSa

Me han concedido la palabra, lo que para mí constituye un privilegio, en este Primer Simposio del Sub-Proyecto Interinstitucional sobre la literatura del NOA, entre cuyos objetivos me interesa destacar, a los fines de mi intervención, el de “propiciar el debate sobre las teorías literarias y las literaturas regionales”. Con el objeto de alentar el diálogo y la polémica con asistentes y panelistas propongo el siguiente orden para mi exposición: 1. Breve análisis de pasado y presente de la enseñanza de las teorías literarias en la universidad. 2. Redimensionamiento de lo regional en el contexto de la globalización. 3. Algunas propuestas para el trabajo de campo desde una perspectiva integral de las prácticas artísticas. 1. La enseñanza de las teorías literarias como espacio dialógico Situaré la propuesta en los marcos epistemológicos del pensamiento semiótico de Charles Sanders Peirce, no en lo relativo a la metodología implementada por sus seguidores sino en cuanto a su concepción del signo triádico que, ideado como interacción entre representamen, objeto e interpretante, permite pensar la constante reinvención de las posibilidades de acercamiento a una materia, la literaria, que en dicha relación semiótica se concibe como dinámica, esto es, inagotable en su abordaje y sólo aprehensible como objeto inmediato. En concordancia, la cadena de interpretantes que se conformó en el discurrir histórico de las teorías del siglo XX generó representaciones del objeto de estudio que se circunscribieron a un recorte espacial, y de esta forma se muestra cuán alejadas de la realidad están las pretensiones de que sus efectos de lectura y circulación se inmovilicen. Es decir, lo que destaco del discurso teórico de Peirce tiene que ver con la infinitud operacional según la cual pensó la semiosis social. De este modo, si queremos describir el estado actual de la enseñanza de las teorías literarias en las universidades argentinas no podemos dejar de lado los avatares, a través del tiempo, del ‘signo’ literario en su dimensión triádica; pero también debemos tener en cuenta para el análisis lo que sucedió en nuestro país durante las graves interrupciones del orden institucional en las décadas del sesenta y del setenta; seguidas por una etapa de efímera efervescencia en los ochenta, y el

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triunfo, para algunos definitivo, de la economía neoliberal en los noventa. De qué modo la intelectualidad argentina se apegó a los modelos teóricos franceses o que eran filtrados por la meca de la cultura europea, París, como es el caso de Mijail Bajtin, Iuri Lotman, a través de los migrantes búlgaros Tzvetan Todorov y Julia Kristeva; qué sucedió cuando las fuerzas armadas irrumpieron en las universidades argentinas y quebraron una comunidad de investigación que fue modélica para el resto de América Latina, interrumpiendo procesos como el propio de la Universidad Nacional de Salta -creada con objetivos de integración regional y transregional-, y cómo se trataron de reconstruir lazos solidarios en el breve interregno de los ochenta para luego asistir al estallido del individualismo feroz promovido y sostenido por las políticas educativas dictadas por el fondo monetario internacional en los noventa. De algún modo, este proyecto que nos convoca intenta paliar, finalizando la primera década del siglo XXI, el aislamiento entre universidades del NOA y la ausencia de políticas de integración regional; intemperie a la que fuimos arrojados por obra del neoliberalismo, sostenido, sin duda, por las agencias locales de reproducción. Voy a tomar como referencia -en las páginas que siguen- un trabajo de Analía Gerbaudo presentado en ocasión del último Jalla Brasil, en agosto del año en curso. Ella repasa la situación de las Universidades de La Pampa, Misiones, la Patagonia Austral, Tucumán y Córdoba, en lo relativo a la construcción del canon literario y teórico-crítico, para mostrar, entre otras cuestiones, cómo se las ingeniaron las universidades alejadas del “ombliguismo” de la UBA para elaborar posiciones teóricas. Apelaron a conceptos provistos por pensadores que podríamos llamar “locales”, si dimensionamos la dependencia de referentes europeos dominantes en las décadas de los sesenta y setenta, según vimos. Sabemos que el campo académico es una arena de lucha discursiva, y luego de la noche de la dictadura más sangrienta que padecimos los argentinos, los que nos quedamos en el país saludamos con fervor el reingreso a la academia (entre otros) de un nombre como el de Ángel Rama 80 que introdujo conceptos tan productivos como los de “ciudad letrada” (1984) y “transculturación narrativa”. Paso a paso irrumpieron pensadores latinoamericanos radicados en y fuera de sus países de origen, como Raúl Bueno, Antonio Candido, Antonio Cornejo Polar y Beatriz Pastor. Entre los nacionales, Gerbaudo menciona a Beatriz Sarlo y María Teresa Gramuglio, quienes en los ochenta instituyeron en el sistema literario rioplatense un canon literario en el que se impuso el nombre del escritor Juan José Saer; para caracterizar su literatura se apeló a una categoría que marcó escuela, la de “regionalismo no regionalista”. Gerbaudo nombra también a Renato Ortiz, entre otros cuyos libros ingresaron en connivencia con los estudios culturales, a nuestro juicio un interpretante del
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Llegué a Salta en 1978 y en los programas de literatura de la Universidad pública se excluía a Rama, volvió a mencionarse con la democracia del ‘84. También recuerdo los Congresos Nacionales de Literatura donde la única línea teórica que tenía cabida era la hermenéutica de Graciela Maturo y su grupo; los demás pensadores estaban exiliados o impartiendo clases en la clandestinidad, en lo que hoy se llama el “inxilio”.

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agotamiento de los estudios textualistas, representado en la pérdida de especificidad del objeto literatura. Pero es necesario aclarar este punto. La afirmación de Marc Angenot acerca de que los estudios literarios en el siglo XX han desarrollado múltiples teorías y métodos pero se quedaron sin objeto, hoy podemos relativizarla. Sabemos que desde las fuertes posturas de la lingüística y la primera semiología derivó una búsqueda infructuosa de especificidad, cuanto más se teorizaba sobre el lenguaje literario se constataba la migración de su pretendida cualidad poética a otras semiosis. Pero esto no implica afirmar la inexistencia de la literatura, sólo se niega que sea posible identificar el objeto inmediato que cada una de las teorías circunscribe con el objeto dinámico que aquella es, si seguimos a Peirce. La semiótica de la cultura de Lotman, la recuperación de un Bajtin desbrozado de la interpretación kristeviana, la Sociocrítica en sus versiones europea y canadiense constituyeron, junto a los latinoamericanistas de los estudios poscoloniales o posoccidentales, 81 una red que posibilitaba dejar el lastre de pensar en lo específico del objeto literatura para abocarse a lo diferencial. En múltiples congresos circularon las preguntas siguientes: ¿cómo construir en los discursos teóricos el espacio donde sea posible “escuchar” la voz del otro y percibir las marcas de lo contra-hegemónico?, ¿qué implica teorizar en América Latina?, ¿puede el texto literario trazar una diferencia respecto del discurso social dominante? Se hizo imprescindible reconocer las condiciones de producción de donde surgen los ‘valores universales’ que, leídos desde otras condiciones de reconocimiento, muestran las huellas inequívocas de los discursos sociales históricos que los atraviesan. Según Algirdas Julien Greimas, cuya semiótica textual alimenta aún el metalenguaje especializado de la crítica literaria, ninguna investigación en el marco de las ciencias sociales puede separarse de la cultura, por ende todas las semióticas entran dentro del campo de los estudios culturales. Pero la hora de las teorías ‘duras’ llegó a su fin en las academias. Los nuevos tiempos requieren teorías ‘débiles’ que puedan lidiar con la complejidad, y el reconocimiento de estructuras que subtienden las series discursivas quedó confinado a los especialistas. La restricción del campo de estudio es un velo que se rompió para siempre -y lo prueban las antologías que provienen de Buenos Aires tanto como las caseras que generamos los profesores de las distintas provincias del interior, así como los temas de las investigaciones acreditadas en los organismos ad hoc de la Universidad-, y exigió la constante redefinición de lo que se entiende por literatura. Para algunos, la intersección dentro del espacio literario de textos de diferente grado de complejidad, que apelan a la escritura como práctica ligada a procesos de subjetivación social, permite revisitar el canon y la historia literaria. Para otros tiene carácter traumático porque desestabiliza un imaginario instituido socialmente y legitimado por la tradición literaria. De cualquier manera, la incorporación en las
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Cfr la introducción del trabajo de Alejandra Nallim “Por la cornisa urbana: literatura argentina del nuevo milenio” ponencia presentada en Jalla Brasil (Río de Janeiro, agosto de 2010).

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clases universitarias de las crónicas que Martín Caparrós82 reseña como “ni novela, ni crónica, ni investigación (sino) todo eso y más (…) y un gran relato”, -como podemos denominar a los libros de Cristian Alarcón (Cuando me muera quiero que me toquen cumbia y Si me querés quereme transa)- prueba la permeabilidad actual del discurso crítico académico desde la irrupción de los estudios culturales. En el caso de la Universidad Nacional de Salta sería largo reseñar los efectos de la ampliación del campo de trabajo, pero me gustaría destacar, sin desmedro de otros colegas, la labor investigativa de la cátedra de Literatura Española, que no sólo aborda la experiencia teatral más allá de lo literario en sentido estricto sino que lo hace en escala comparativa: teatro español/teatro hispanoamericano y noroéstico. También la de la cátedra de Literatura Hispanoamericana en la búsqueda de otros parámetros para historiar su objeto, en especial la tarea del seminario de la profesora Moyano, que incorpora las teorías de género para estudiar un recorte de la producción literaria escrita en Hispanoamérica. En Literatura argentina, en tanto, se han favorecido los cruces con el género policial y la historieta, además de incorporar literatura local; desde Prácticas críticas y Teoría literaria se ofrecen seminarios donde dialogan diversas prácticas artísticas con la literatura y, sin desconocer semiosis diferenciales, se ha procurado despertar en los estudiantes la necesidad de correlacionar la canción popular con la poesía canónica, en la medida de la coexistencia en la semiosfera de la diversidad e integración de los múltiples lenguajes que la constituyen. Ahora bien, el referido estudio de Gerbaudo no abarca otras universidades “del interior”, se encuentran Jujuy y Salta excluidas en las consideraciones de la investigadora santafesina. Creo necesario restañar ese desconocimiento y en la última parte volveré sobre la urgencia de concretar una investigación rigurosa en torno a los programas de estudio de las universidades y de los niveles terciarios provinciales de enseñanza de las letras, el registro del uso de conceptos teóricos en los niveles secundarios, la constitución del campo intelectual; el rastreo de las modalidades de conformación y relación entre la capital y el interior de cada provincia, y cuáles son las políticas editoriales que podrían subsanar el mutuo desconocimiento de nuestras diferencias. Con respecto a la propuesta generada por las cátedras de Teoría literaria, la directriz consiste en que la formación base de los estudios literarios debe construir un espacio de saber que, a través de la exposición y sistematización de las opciones que dispone el futuro docente e investigador como medio de conocimiento del campo literario, establezca un diálogo con la literatura, tanto en su formulación canónica como en los cruces e hibridaciones discursivos. Tal espacio de saber debe tener carácter procesual, pues la educación teórica se entiende sólo en interacción con las literaturas que constituyen la currícula de Letras: un recorte del campo literario ya implica una orientación teórica. Un ejemplo claro de esa inextricable relación es lo que se leyó en los espacios institucionales, aulas y congresos, en
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Cfr la contratapa del segundo libro de Alarcón, Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2010.

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tiempos de dictadura; con qué herramientas conceptuales trabajamos los que nos quedamos en lo que se da en llamar hoy “inxilio”, y cuáles fueron las hegemonías discursivas de centros y márgenes que conformaron una escena tan diferente a la que hoy podemos constatar. 2. Mito y realidad de lo regional Si procuramos abordar la dimensión simbólica de lo regional debemos exigirnos ser precisos puesto que en el concierto de las fuerzas que pujan por concitar una cierta homogeneidad, frente a la heterogeneidad fragmentadora de lo social, las prácticas literarias pueden acabar siendo usadas como instrumento de nacionalidad emergente (Silviano Santiago, 2004). Un libro coordinado por la profesora Beatriz Elisa Moyano 83 da cuenta de la funcionalidad que tuvo el discurso regionalista para contraponer los valores considerados esenciales para la nación frente al “aluvión inmigratorio” y el sustrato indígena. Y en verdad, aquello que disocia literatura nacional de la regional las reúne por efecto de su marginalidad, en un marco territorial más amplio, si pensamos en la subalternidad radical de nuestra región y nación con respecto a los que siguen siendo centros hegemónicos. Las reivindicaciones regionales -de orden económico, político, étnico- que asumen los discursos de la nación y para lo cual se comprometen proyectos de integración regional con los países que están en la misma situación de dependencia, es decir, formas locales de inserción en la globalización representadas por el Mercosur, por ejemplo, en ocasiones se enfrentan con las políticas económicas y culturales que llevan adelante las subregiones que integran la región macro. El caso de Salta es ejemplar en este sentido, frente a la corriente turística que circunscribe la economía local a la prestación de servicios, el regionalismo es enarbolado para sostener proyectos que atentan contra la diversidad, la calidad de vida de los pueblos originarios, y explotan el exotismo (trajes, ritos, artesanías), lo que repite de otra manera la consigna dada a los pueblos calchaquíes en la época de la dictadura: “Sonríe, cacheño, el turista quiere verte feliz”. 84 En la consideración de lo regional, entonces, deben ser superadas las versiones nacionalistas tanto en su faz romántica como realista, para analizar (un punto de partida podría constituirlo la actualización de la categoría ‘transculturación narrativa’ de Rama) los cruces y juegos entre hegemónicos y subalternos, teniendo en cuenta que el máximo punto de vulnerabilidad consiste en la aceptación incondicional de los parámetros impulsados por las metrópolis, y el mayor riesgo es su contrapartida, la rigidez cultural cuando se rechaza la novedad. 85 El punto de focalización residiría

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La literatura de Salta. Espacios de reconocimiento y formas del olvido. Salta: CIUNSa 2004. Cfr la tesis de Licenciatura de Andrea Villagrán de la Escuela de Antropología de la Facultad de Humanidades de la UNSa En Orán, uno de sus escritores-gestores culturales de mayor envergadura, Santos Vergara, comenta cómo cambió su prosa, apegada al realismo de Dávalos, cuando en la Universidad conoció la narrativa de Rulfo.

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en considerar lo local como un factor de integración y construcción del sistema mundo. Otro punto nodal de la reflexión en torno a lo regional concierne a la oposición local / global que se proyecta en otro par, integración / desagregación. Si apelamos al concepto de semiosfera de Lotman, entendida como un espacio semiótico en el que se desarrolla en forma exclusiva la semiosis, es decir, lo que es significante para una cultura, colegiremos que cada una de las esferas, global y local, codifica de manera diferente sus prácticas y las organiza y ejercita en concomitancia. Es en la frontera entre las regiones donde están los espacios de intercambio y traducción entre ambas esferas. Desde esta perspectiva teórica no solo se admite la coexistencia de prácticas de “los extremos del lenguaje”, como dice Raúl Dorra a propósito de la poesía tradicional y la letrada, sino la necesidad de pensar los pasajes entre ellos, correspondan a la misma semiosis o a diferentes, como es el caso de la relación artes visuales (imagen fija y en movimiento) y literatura, por dar un ejemplo. Pero también se requiere estar atento a la dimensión contractual de las relaciones entre lo local y lo global, puesto que están hoy más que nunca mediadas por la economía del mercado (Bauman 2008, Guzmán et al 2010) , y si la entendemos como un dispositivo (no en sentido lotmaniano) que parte del discurso hegemónico (una dimensión que Lotman no tuvo en cuenta) 86 entonces se hace necesario elaborar contradispositivos que restituyan al análisis la fuerza del reconocimiento, a fin de que no sea el consumo lo que rija la aceptación de las diferencias. Žižek (2005) es taxativo en su análisis del multiculturalismo como un mecanismo que oblitera, por el desmembramiento que produce en las múltiples fases de la exposición de grupos (minorías subalternas que diferencian sus luchas por el reconocimiento y la legitimidad de sus reivindicaciones), la posibilidad de transformación social que implica la obtención de sus derechos de ciudadanía. Un caso muy caro a las comunidades latinoamericanas lo constituyen las fundaciones que, de la misma matriz formal establecida por los países ricos, reciben la ayuda humanitaria y la represión. 87 También opera en el mismo sentido la legitimación académica en nuestros países, pues se reproducen las teorías propuestas para comprender Latinoamérica, su ‘heterogeneidad e hibridez constitutivas’, mientras se siguen los parámetros de evaluación de calidad monitoreados por agentes que provienen del mismo dominio. De tal modo, sin olvidar que las relaciones entre las esferas de lo local y global no garantizan intercambios equitativos, y que las resistencias localistas a las transformaciones culturales en ocasiones enmascaran transacciones favorables a las élites locales, postulo que se constituya un concepto de región como espacio

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Cfr Pampa Olga Arán p.81 Las ONGs reciben ayuda “humanitaria” de los países desarrollados que conforman el grupo de presión económica más fuerte sobre América Latina por lo que indirectamente son responsables de la represión que los estados ejercen a lo ancho y largo de esa misma región.

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semiótico de relaciones, zona de pertenencias, de hábitos y memoria cultural en tránsito alejada de los estereotipos e irreductible a discursos esencialistas. 3. Hacia una perspectiva integral de las prácticas artísticas Para el tercer asunto necesito volver sobre la tensión entre las prácticas académicas y las no académicas, dentro de las cuales se consideran de hecho las artísticas y literarias, todas ellas permeadas por la acción de los poderes políticos y económicos. Frente a ese accionar, el pensamiento moderno propulsó la idea del arte como factor de riesgo para las hegemonías porque, al decir de Julia Kristeva, los discursos artísticos tocan zonas neurálgicas del poder social. Sin embargo, en la actual contemporaneidad nos encontramos con la definición de arte posutópica o arte de la posvanguardia, la que ha perdido la función de ser contraparte de la administración de los que Althusser denominó Aparatos Ideológicos del Estado. ¿Cómo y en qué espacios sociales registramos en nuestra región la coexistencia del arte como resistencia y las otras formas de participación artística que reafirman su utilidad en la estetización de la vida cotidiana y su funcionalidad burguesa? Frente a la desregulación (permítanme trasladar el dispositivo aplicado por el régimen neoliberal para el mercado, a la zona de nuestro interés) que circunscribe acciones individuales e individualistas para la gestión del reconocimiento de sus prácticas, por ausencia de marcos de contención y protección, es necesario crear una zona de convivencia donde se puedan activar puntos de encuentro con los actores sociales más jóvenes que, en la era de los medios de comunicación, son sujetos en permanente tránsito y constante distracción. Las figuras de la recepción han cambiado, y mucho; el desplazamiento del lector a la posición de interactor genera otra estructura de circulación de los textos (Moriconi 2007). En la modernidad tardía el arte se ha desterritorializado. Las formas artísticas contemporáneas responden a la experiencia de lo imprevisible, de lo azaroso, no se “fijan” en una materia (recordemos el apotegma marxista “todo lo sólido se desvanece en el aire”). Según Bourriaud (2006), el arte devino una forma de uso del mundo. Una posibilidad para la comprensión del nuevo locus del arte sería entenderlo como desplazamiento y puesta en relación de los lenguajes. Tanto las artes visuales como las literarias son hoy regiones de la red que dibujan una cartografía abierta que admite múltiples transformaciones. Hay dificultad para concretizar la obra, así me decía una artista plástica muy enojada con los jóvenes que constituyen grupos diversos en Salta, “¡no tienen obra!” vociferaba, “se la pasan hablando sobre lo que proyectan pero no exponen obra porque no hacen, Susana, no crean”. Uno de los efectos del arte conceptual es justamente éste, el de la caída de lo visual frente a la palabra (Oliveras 2008). De allí que prendan tan fácilmente en los jóvenes artistas las iluminaciones filosóficas de Gilles Deleuze. Los espacios se desocupan, hoy se habla de artistas visuales sonoros, de compositores visuales, del giro estético del límite y del artista como filósofo.

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El trabajo de campo que realicemos a futuro debería estar impregnado de la idea de migrancia, recorrer los lugares de manifestación de las experiencias artísticas que hoy más que nunca están ligadas a la defensa de la vida; revisitar lo literario y lo masivo para encontrar los puntos de enlace que nos permitan comprender por qué resurgen formas que pensábamos caducas (de lo sentimental, de lo grotesco, por ejemplo). El campo social y el campo artístico, donde se diseminan los efectos de lo literario, están intercomunicados en el mundo actual. ¿Se hacen cargo los programas de estudio de los distintos niveles de enseñanza de las letras y, en correlación, los conceptos que operan teóricamente en la selección del material artístico-literario, de la emergencia de nuevas formas de relación entre escritores, artistas plásticos, teatristas y músicos? Existen estudios de la constitución del campo artístico salteño, por ejemplo, pero en la frontera de los siglos XX y XXI ha cambiado el escenario; debemos rastrear las nuevas modalidades, la actual relación entre la capital y el interior de cada provincia, cuáles son las políticas culturales que podrían subsanar el mutuo desconocimiento de nuestras diferencias. La estabilidad estructural de las formas literarias, ligadas a la narrativa moderna y a la poesía consagrada, guarda un “nicho” dentro del mercado, pero esas matrices están afectadas por la variación histórica. Moriconi (2007) analiza la escasa proporción de la compra de libros de ficción (no hablemos de poesía que tiene una circulación que podemos considerar “privada”) frente al aumento de ventas de libros de autoayuda, periodismo o biografía de celebridades. Se circunscriben así tres espacios históricos de circulación, el de la literatura especializada en la academia que en la formación de los estados modernos en nuestro territorio (siglo XIX) implicó una selección apropiada para la reproducción de los proyectos estatales y nacionales-; el propio del siglo XX, de una literatura sujeta a la economía de los discursos lingüísticos, psicoanalíticos y filosóficos, y el de las vanguardias, que resistió a las normalizaciones y pujó por la comunión arte/vida. En la actualidad, la interfaz texto-discurso obliga a integrar las teorías literarias al campo más vasto de la semiosis social donde se entrecruzan diferentes discursos artísticos y donde el arte ya no puede ser pensado fuera de las nuevas tecnologías de la comunicación. Porque los nuevos actores sociales están inmersos en un circuito en el que el valor de la palabra escrita aún sigue presente, pero son otros los interpretantes que la hacen circular. La idea de que lo literario es un efecto “de texto” fue suplantada, desde el giro pragmático de la semiótica, por la del efecto “de lectura”; hoy acordamos (Moriconi 2007) con que es “de circulación”. Hace unos años, cuando un escritor tucumano me habló para la presentación de su libro en Salta, advertí de qué manera había cambiado la escena literaria con la emergencia de escritores que gestionan sus publicaciones y luchan por ocupar un espacio de visibilidad para vender sus libros. No a la espera de un mecenas sino a la búsqueda de legitimación y en la disputa por conseguir un lugar en el mercado literario, utilizando las nuevas redes sociales de comunicación.

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Ardua, entonces, preveo la tarea por venir. Un registro de lo que sucede en el NOA debe atender a los diferentes circuitos: mediático (relacionado con las demás esferas de la cultura), universitario (ligado a la reafirmación y /o renovación de las matrices heredadas), y el de la vida literaria de auto afirmación de los más jóvenes, cuyo espacio de relación pasa por las revistas literarias que producen, las precarias ediciones que generan, los blogs y los sitios de Internet. El poeta Santiago Sylvester se lamentó, en ocasión de las Jornadas de Memoria y Exilio realizada este año en Salta, del desconocimiento que tenían entre sí los jóvenes poetas reunidos en su Antología, y contrastaba este hecho con las reuniones de café, los intercambios cara a cara que realizaban los poetas de su generación con los consagrados. 88 Sospecho que Sylvester no advierte que las formas de circulación han cambiado y que los patrones que regularon la vida literaria de su generación ya están caducos. Además, la circulación en la red conecta regiones y aproxima, a través de la comunicación virtual, una serie de temporalidades que en la realidad, dada las diferencias regionales, antes eran incomposibles y ahora se han vuelto simultáneas. En resumen, son los tres circuitos, mediático, universitario y de la vida artísticoliteraria los que tenemos que tener en cuenta a la hora de configurar un mapa integral de lo que acontece en nuestro NOA. En lo que respecta al universitario se deben reseñar como antecedentes los resultados de los proyectos de investigación sobre literatura de la región 89 y sus relaciones con otras prácticas discursivas; cada uno de ellos discrimina una zona teórica que circunscribe el campo de conocimiento y las hipótesis pertinentes. Los tres circuitos, como vimos, están atravesados por múltiples discursos que marcan los grados de su permanencia y variación. Además, implican establecer diálogos con otros espacios disciplinarios. Como corolario de mi intervención vale la pena, a mi entender, recordar que las diferencias son constitutivas de las identidades, y tanto en la selección de las teorías como en la consideración de la región y en el recorte del material que consideremos, tal idea puede orientarnos para superar las aporías que subtienden las lecturas acríticas del pasado literario y las resistencias ante las nuevas formas. Además, si pensamos en un proyecto que construya una red literaria, cultural y editorial del NOA no debemos perder de vista la necesidad de respetar las distintas posiciones en el campo social de todos los actores que se comprometan a integrarla.

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Cuando buscaba material para saber qué estaban produciendo los más jóvenes entre los escritores de Salta, uno de ellos me recomendó fervorosamente un blog donde circula la novela por entregas de un amigo. La referencia de valor no reside en lo canónico universitario sino en la hermandad sostenida por la autorreferencia a una vida literaria experimentada en común (y en las/los/ márgenes institucionales y sociales). Los proyectos adscriptos al INSOC por ejemplo. Los que coordinó Beatriz Elisa Moyano.

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Referencias Dalmasso y Pampa Olga Arán eds La semiótica de los 60/70. Sus proyecciones en la actualidad. Córdoba, Doctorado en Semiótica/CEA, 2008. Bauman, Zygmunt La globalización, consecuencias humanas. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2008 [1998]. Bourriaud, Nicolás Estética relacional. Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 2006. Traducción de Cecilia Beceyro y Sergio Delgado Contreras, Sandra “Superproducción y devaluación en la literatura argentina reciente”. El valor de la cultura: arte, literatura y mercado en América Latina. Dir. Luis E. Cárcamo Huechante et al. Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 2007. Fajardo Fajardo, Carlos “Hacia un milenio que amenaza” Espéculo. Revista de estudios literarios, Universidad Complutense de Madrid, 2007. El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero14/milenio.html Gerbaudo, Analía “Los que fundan y los que heredan. El canon literario y teóricocrítico de la Universidad Argentina de la Posdictadura” en Actas de Jalla Río de Janeiro, 2010. Guzmán Raquel, Elisa Moyano y Susana Rodríguez (eds) Cuaderno de Trabajo 1. Foro de Investigación La cultura en la transición del siglo XX al XXI. Salta, EUNSA, 2010. Jameson, Fredric “El posmodernismo y la sociedad de consumo” y “¿’Fin del arte’ o ‘fin de la historia’?” El giro cultural. Escritos seleccionados sobre el posmodernismo 1983-1998. Buenos Aires, Manantial, 2002 [1998] 2002 [1998]. Moriconi, Ítalo “Circuitos contemporáneos de lo literario (Apuntes de investigación)”. El valor de la cultura: arte, literatura y mercado en América Latina. Dir. Luis E. Cárcamo Huechante et al. Rosario, Beatriz Viterbo Editora, (2007). Oliveras, Elena “Las artes visuales más allá de lo visual” en Literatura argentina, identidad y globalización. Buenos Aires, Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, 2005.

Cuestiones del arte contemporáneo. Hacia un nuevo espectador del siglo XXI. Buenos Aires, Emecé Arte, 2008.
Rodríguz, Susana A. C. “Discurso teórico y estudios regionales” reflexiones en torno al proyecto Lecturas canonizadoras y diferencia. Olvidos y reconocimientos de las producciones literarias salteñas en Jornadas Nacionales “Literatura de las regiones argentinas” Universidad Nacional de Cuyo, 2002 Santiago, Silviano “Regionalismo(s) Aquém e Além de Literatura, Aquém e Alem do Estado-Naçao” En Garcia Schlee, A (Ed) Cultura e identidade regional. Porto Alegre, EDIPUCRS, 2004. Citado por Jorge Carlos Guerrero em “Culturas en

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contacto y regionalismos transnacionales. En torno a lecturas artísticas e intelectuales”. Actas de Jalla Rio de Janeiro, 2010. Žižek, Slavoj “Multiculturalismo, o la lógica cultural del capitalismo multinacional”.

Estudios culturales: reflexiones sobre el multiculturalismo / Fredric Jameson y Slavoj Žižek. Dir. Eduardo Grüner. Buenos Aires, Paidós, 2005.

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LA PALABRA TERRIBLE REFLEXIONES SOBRE LA LITERATURA Y LA CRÍTICA LITERARIA.
Alvaro F. ZAMBRANO Universidad Nacional de Jujuy
La neurosis es un mal menor: no en relación con la “salud” sino en relación con ese “imposible” del que hablaba Bataille (“La neurosis es la miedosa aprehensión de un fondo imposible”)
Roland Barthes: El Placer del Texto

Introducción Apenas empiezo a escribir este trabajo con ambiciones de “reflexión”, me detengo a pensar en las palabras claves que conforman su espíritu: Literatura y Crítica literaria. Y aparece clara la relación entre una y otra o, más precisamente, las implicancias de una sobre la otra, esto es, que la Crítica habrá de obrar sobre esa materia, digamos por de pronto, extensa, que es la Literatura. Luego, convocando a la memoria, paso revista a lecturas pasadas y presentes, transito por textos a los que dediqué particular atención y otros que podríamos, ahora apresuradamente, llamar críticos y advierto que aquella correlación que señalé antes no es tan clara o tan evidente. Entonces, retrocedo unos pasos, vuelvo la mirada y trato de aclarar el pensamiento: la literatura obra sobre y en el lenguaje y, la Crítica trabaja desde el lenguaje sobre la Literatura. Este intento de aclaración sólo vale para convocar otros pensamientos, desde ya más autorizados, que a lo largo de la segunda mitad del siglo XX –aunque desde luego debemos rastrear sus principios mucho antes- han problematizado el concepto de “literatura” quizá con el riesgo, como es mi caso, de perder de vista aquello que parecía preciso. Grande sería el esfuerzo y extenso el trabajo de sistematizar todo lo que se ha dicho y propuesto por esos intelectuales reunidos en lo que se ha denominado “corrientes” o “escuelas” de Crítica –denominaciones que no dejan de ser un signo que señala el enfoque particular y, por ello quizá, limitado, en su abordaje como en la particular manera de concebir el “hecho literario”, esto es, su lenguaje. Ante estas preocupaciones, decido empezar por el principio, desde lo que se sabe o se cree saber, es decir, desde la corta experiencia, y tratar de mostrar la idea de literatura que guía mi labor. Y, así, no hallo mejor manera de empezar sino con literatura.

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El animal yacente

Parece que en Kuichú, en China, no conocían los asnos. Un día, un hombre rico hizo llevar uno por barco. Lo tuvo un tiempo en su finca, pero cuando se cansó de él, lo soltó en el monte. El asno se internó cada vez más buscando pasto para comer, sin saber que un tigre lo acechaba. El tigre lo seguía con desconfianza, nunca había visto una criatura tan extraña y creyó que se trataba de un dios. Así pasaron los días, el tigre observándolo a distancia y el asno pastando despreocupadamente. Cierta vez, el asno rebuznó y el tigre escapó corriendo. Pero cuando comprobó que el rebuzno no hacía daño regresó, y pensó que acaso no era un ser tan terrible. Se fue acercando cada vez más, hasta que se atrevió a tocarlo, luego lo empujó, le gruñó y le molestó en todas las maneras posibles, hasta que el asno le pegó una patada. “Así que esto es lo que sabe hacer”, se dijo el tigre. Y entonces saltó sobre el asno y lo devoró.
Esta historia referida por Juan Cízico a Segovia en la novela de Jorge Accame

Segovia o de la Poesía, quizá me ayude a ilustrar una forma de entender la literatura.

Si la entendemos como un animal imprevisible, yacente, una criatura que encierra en sí el sosiego y la potencia, la literatura habrá de perdurar en una zona de insinuación, de erotismo quizá, a la vez que de indefinición. Su quietud está cargada de una fuerza que no se hace evidente sino que sobrevive en la promesa del movimiento y, cuando éste aparece, lo hace de modo fragmentario, recortado, mezquino, de tal manera que sea él promesa de otro que revele la completud. La literatura, esta criatura hecha de palabras, se despliega en el blanco de la página o se desgrana en lo liviano del aire; está toda ahí, expectante, envuelta en una suerte de instantaneidad, siempre igual y siempre distinta. Morosa, va enseñando su cuerpo, se insinúa poco a poco; se muestra ocultando. El lector la acecha, la mira, se acerca, se deja llevar seducido por ese animal que se le ofrece a la vista, extraño, iniciando un juego de enamoramiento, una dialéctica entre la pretendida quietud de aquella y su movimiento. Éste utilizará todas las artimañas, todas las estrategias necesarias para que aquel animal se muestre, se revele o, en definitiva, le revele “eso” que no termina de mostrarse, que aún se encuentra oculto en ese velo de palabras hasta que, finalmente, se lance sobre la presa. El lector, paciente o presuroso, metódico o urgente, va en busca de esa promesa que yace en la palabra poética; anhela su realización, su encuentro, llegar hasta el final, hasta la verdad. Pero en la literatura esa promesa está siempre desplazada o, como lo dice el mismo personaje, es sólo promesa de otra palabra y ésa de otra y de otra… y es allí donde radica su fuerza. Entonces, esta potencia está en su propio límite, en la propia hechura de la palabra que señala otra hasta el después, es decir, hasta la intemperie.

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El lector-predador queda enredado así en la red de palabras que ha ido hilvanando a través de aquella promesa como si fueran distintas capas de cebolla que no llevan más que a sí mismas; un tejido donde -y por medio del cual- habrá de quedar sujeto. La satisfacción del acceso a la presa es siempre transitoria, pasajera y desde luego incompleta; ese final, esa completud, en última instancia, esa “verdad”, son siempre ilusorias; ilusión o pretensión que se paga con una inversión de roles en esta batalla amorosa en la que el cazador termina siendo cazado. La palabra poética es palabra sacrificada en tanto que oficia de señuelo, de elemento de seducción; invitación renovada a un juego, digamos per versus, en el que se cifra una latencia siempre nueva y siempre prevista.

que ser mío y estremecerte ante la infinita omnipotencia de Dios que vuelve ilusorio el orden del mundo. Y después, si te animas, tendrás que comprender cómo te atraje a la trampa, porque al fin y al cabo te lo fui diciendo paso a paso, te avisé claramente que te estaba llevando a la perdición, pero lo bonito de los pactos con el diablo es que se firma sabiendo bien con quién se trata. Si no, ¿por qué el premio sería el infierno?
La danza y la marcha Roland Barthes ha desarrollado ampliamente las ideas que guían el hacer de la crítica distinguiendo fuertemente los presupuestos de los que denomina “antigua crítica” y los elementos y criterios de la “nueva”. No habré de puntualizar aquí todos y cada uno de los argumentos dados por este autor puesto que son bien conocidos sino que me limitaré a partir de una cita que me resulta esclarecedora. En uno de sus artículos (“Las dos críticas” publicado en el libro Ensayos críticos) él, especificando, explora las relaciones y los objetivos de cada una de ellas designándolas como crítica universitaria y crítica ideológica, y reconoce que no hay, pues, ninguna razón

Tal vez a eso hace alusión Humberto Eco cuando dice: en ese momento tendrás

que impida a las dos críticas reconocerse mutuamente y colaborar: la crítica positiva establecería y descubriría los “hechos” (puesto que esta es su exigencia), y dejaría libre a la otra crítica para interpretarlos, o más exactamente, para “hacerlos significar” […], unido esto a la idea puntual de que El crítico tiene que admitir que su objeto mismo, bajo su forma general, es la literatura, que se le resiste o que le huye, no el “secreto” biográfico […]. Esto es, que siendo la obra su propio modelo y su
propio marco, su significación debe señalarse en relación a los “términos” de una red funcional, red que sólo puede indicarse en su “permanencia” en el interior de dicha obra. Quizá podríamos precisar esta idea, entonces, diciendo que la labor del crítico está llevada adelante por operaciones de homología intrínsecas y no por conexiones analógicas extrínsecas.

Es claro suponer que, en algún punto, subyace en todo trabajo crítico una idea o un concepto de literatura y por esta razón, tal vez, sería oportuno detenerme en este punto y sin ánimos de dar por acabado el tema, señalar dos líneas a las que,

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creo, podríamos reducir el problema y, para ello, seguiré el pensamiento de Cuesta Abad y Jiménez Heffernan (Teorías Literarias del Siglo XX, Ed. Akal). La teoría y la Crítica literarias, a lo largo del siglo XX, se han encontrado unidas por varios puntos a la historia de la filosofía y no podemos dejar de reconocer que este siglo estuvo signado fuertemente por las ideas del Formalismo, fundamentalmente desde 1958 cuando a partir de “Lingüística y Poética”, Roman Jakobson cifraba las bases de la discusión. En estos cruces entre una esfera, la Teoría y la crítica, y la otra, la filosofía, podríamos decir que se ha dado a lo largo de este período un denominador que ha ido derivando hacia lugares diferentes y contrapuestos. Por un lado, y a riesgo de caer en simplificaciones, entender la literatura como medium, y por el otro, entenderla como fin o, como propone Michael Foucault en relación a estas mismas derivaciones, documento y monumento, respectivamente. Situarnos en uno y otro lugar, hará variar la noción de “Literatura” y, por ende, señalaría implícitamente los límites y las posibilidades de la Teoría y la Crítica puesto que parecieran encontrarse dos “giros” sobre una misma problemática a los que podríamos llamar, entonces, “giro hermenéutico” y “giro retórico-poético” respectivamente. Nietzsche había postulado que no hay hechos, sino sólo interpretaciones, afirmación que aspira a la universalidad y que, en base a las teorías posestructuralistas podría reescribirse como no hay textos, sino sólo interpretaciones. Visto así, queda claro que se plantea una paradoja puesto que, siguiendo este pensamiento, toda interpretación sería un texto y, por lo tanto, todo texto configura, per se, una interpretación; de lo que se desprende que el texto sería una objetividad que la interpretación revelaría ilusoriamente. De esta manera, esta paradoja pone de manifiesto el procedimiento con el cual se opera sobre la literatura, o más precisamente sobre la obra, pues privilegia la interpretación trascendente, esto es el acceso extrínseco, por sobre la interpretación inmanente, es decir, el acceso intrínseco. Por otro lado, el “giro retórico-poético” pone de relieve la influencia saussureana (en el Formalismo y los Estructuralismos europeos) como así también el retorno a la Poética como disciplina clásica, soportadas en base a la “evidencia inmediata”, o sea, el estudio de la literatura, literaturnost, que opera sobre la inmanencia; en otras palabras, la comprensión de la literatura como lenguaje que debe ser interpretado lingüísticamente, lenguaje cuyas propiedades sólo pueden ser determinadas o explicitadas por un “metalenguaje” para dar cuenta de su “comprensibilidad”. Paul de Man ha realizado reflexiones tendientes a esclarecer los procedimientos y aspiraciones de cada uno de estos giros advirtiendo que: • La hermenéutica es un proceso dirigido a la determinación del significado que postula una función trascendental de la comprensión que suscita, antes o

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después, la cuestión sobre el valor de “verdad” extralingüística de los textos literarios. Esto es, del significado específico. • Que dicho proceder y búsqueda de verdad se explica porque hay que recordar que la hermenéutica pertenece tradicionalmente a la esfera de la teología y su continuación secular en las distintas disciplinas históricas. Finalmente que, en un marco hermenéutico, interviene necesariamente la lectura pero ésta constituye un medio para lograr un fin, que una vez alcanzado, debería hacer de ella algo “transparente” y superfluo. La finalidad última de una lectura hermenéutica satisfactoria –concluye De Man- es abandonar la lectura por completo. La poética, por su parte: • • Es una disciplina metalingüística cuyos análisis formales de las estructuras lingüísticas pretenden la consistencia científica. Se ocupa de la taxonomía e interrelación de las estructuras del lenguaje literario.

A partir de lo dicho, podemos inferir que el giro hermenéutico, alentado por el “des-cubrimiento” y la diafanidad referencial, condiciona la posibilidad del objeto de conocimiento quizá, en algunos casos, porque el objeto que persigue se encuentra ubicado más allá o más aquí del objeto literario, es decir, de la esfera de la literatura y/o, en otros casos, y de acuerdo a las orientaciones que asuma dentro su marco teórico, porque su objeto pareciera ser su propio método. Mientras que para el giro retórico-poético, ya lo hemos dicho, el objeto es la propia esfera de la Literatura que se constituye como principio y fin de su hacer. Como lo exponen los autores 90, al ser su horizonte el propio lenguaje poético, este giro supone la ruptura de las expectativas sintácticas y semánticas, es decir del código in absentia, a la vez que la reflexión sobre las formas lingüísticas de la expresión in praesentia en tanto necesidad de entender el mecanismo lingüístico que hace comprensible tal uso. A este respecto, dice De Man que el texto literario: no conduce a ninguna percepción trascendental, intuición o conocimiento, sino que requiere meramente una comprensión que ha de seguir siendo inmanente porque plantea el problema de su inteligibilidad en sus propios términos […]

significados a un texto, sino en algo parecido a un proceso dialéctico por el que un texto sólo puede ser tal en tanto que su lenguaje está condicionado “inmanentemente” por el metalenguaje de la lectura crítica como efectuación interpretativa de la obra.

Y más adelante aclara que la lectura no consiste en la simple atribución de

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Cuesta Abad y Jiménez Heffernan: ver referencia bibliográfica.

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Llegados a esta parte, quisiera terminar recordando una imagen que Paul Valery utilizó para hablar del lenguaje como medio y como fin que ilustra los movimientos de cada una de las líneas señaladas, dos formas de movimiento que nos remiten a cada uno de los giros, ellos son, la marcha y la danza. La marcha apunta a un objeto concreto, a un fin y por ello su pasaje será finito, ha comenzado antes y, luego de atravesar la obra, seguirá hacia otro lugar ya fuera de sus límites. Su paso certero señala un ritmo y una velocidad siempre iguales, siempre coordinados que aspira a llegar… que ambiciona un horizonte “de verdad” que se inscribe más allá de la obra y de la literatura. La literatura, su lenguaje, es sólo un lugar de tránsito, un medio al servicio de una empresa distante y otra. Por el contrario, la danza es un sistema, un conjunto de actos o de “pasos” armónicos que no tienen un fin más allá sino que es ella misma su propio fin; no va a ninguna parte. La danza, como la seducción, implica un encuentro, un estado o un encantamiento; un movimiento cuyas reglas no implican una operación acabada y final sino que son sugeridas por el devenir de la música que convoca a los cuerpos que se distancia y que se necesitan dando lugar a una dialéctica o una excitación. Finalmente, y visto que empecé este trabajo con literatura, me resta imaginar cuánta más danza o, si se prefiere, más batalla amorosa que la que nos dejó Andrés Fidalgo sobre la labor del poeta y que, tal vez, podría imaginarse para la labor del crítico, en estos versos: La poesía me libera, la poesía me aprisiona; me lleva y trae de las tormentas al mar en calma de su zona. Por la mañana, me condena, al caer la tarde, me perdona; a la rutina me ata y luego con fantasías me corona. No entiendo bien los complicados o simples cantos que ella entona; transcribo mal lo que me dicta, soy su amanuense y su fregona. Cuando me llama, estoy perdido: no reconozco mi persona. He intentado con estas pocas palabras dar cuenta de mi entendimiento y, claro está, de mi elección; comenzando con la idea de literatura para luego recaer en el hacer de la crítica y, tangencialmente, de la Teoría procurando reducir la discusión a sus expresiones mínimas, que siempre son las más problemáticas.

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No es mi intensión cerrar la discusión, lejos estoy de tan ambiciosa meta sino, por el contrario, sumar mi grano de arena a este desierto procurando que a través del consenso podamos hallar un oasis. Bibliografía. Amícola, J. 1997. De la forma a la información. Bajtín y Lotman en el debate con el formalismo ruso. Rosario: Beatriz Viterbo editora. Barei, Silvia. 2001. Recorridos teóricos: texto-discurso. Córdoba: Epóke. Barthes, Roland 1987. “De la obra al texto”, “La muerte del autor”, “Escribir la lectura”, “De la ciencia a la Literatura”, en su El susurro del lenguaje. España. Paidós. -----------------. 1978. El Placer del texto y Lección Inaugural. Argentina: Siglo XXI editores. -----------------.1972.Crítica y Verdad. Bs. As. Siglo XXI. Cuesta Abad, J. M. y Jiménez Heffernan, J. (eds).2005. Teorías Literarias del siglo XX. Madrid: Akal ediciones. Culler, Jonathan. 1989. “La literaturidad”. (En AA. VV. Teoría literaria. México. Siglo XXI). Dorra, Raúl.1989. “El deseo y la constitución de la obra”,”El problema del valor en los estudios literarios”, “Semiótica y Estudios Literarios: la proximidad y la distancia”. En su Hablar de Literatura. México. FCE. Eco, Humberto. 1984. Apostillas a El Nombre de la Rosa. Barcelona. Lumen Jakobson, Roman. 1984. “Lingüística y poética” (En su: Ensayos de lingüística general. Barcelona: Editorial Ariel).

----------------------“Sobre el realismo artístico” (En: 1970. Todorov comp.. Teoría de la literatura de los formalistas rusos. México: Siglo XXI).
Poe, Edgar Alan. 2000. “Filosofía de la composición” (En su: El cuervo y otros poemas. Argentina: Errepar, Longseller) Shklovsky, “El arte como artificio” (En: 1970. Todorov comp. Teoría de la literatura de los formalistas rusos. México: Siglo XXI). Todorov, T. 2004. Teoría de la Literatura de los Formalistas Rusos. México: Siglo XXI. [1970] Valéry, Paul (1990). Teoría Poética y Estética. Visor, La balsa de la Medusa. Madrid [1957].

--------------- (1995). Estudios Literarios. Visor, La balsa de la Medusa. Madrid [1957].
Wellek, R. y Warren, A. 2004. Teoría Literaria. España: Gredos. [1966].

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LA NOCIÓN DE “ESCENA LITERARIA” COMO POSIBILIDAD DE ESTUDIO DE LA LITERATURA DEL NOA
Raquel GUZMÁN Universidad Nacional de Salta
La creación viene de más lejos que sus autores, sujetos supuestos, y desborda sus obras, objetos en los que la frontera es ficticia.
Michel de Certeau

1. Introducción
La literatura del noroeste argentino aparece en el conjunto de la producción literaria del país de dos maneras preponderantes, a veces con un carácter sinecdóquico que se orienta a ver en un pequeño conjunto de autores y obras los rasgos definitorios de un discurso literario denso y complejo. En otras ocasiones cae sobre esa discursividad una petición de principio, una demanda de mantener la lógica inalterable del paisajismo, que hizo preguntarse a algún crítico ¿y en estos tiempos, dónde está el paisaje? Muchas veces, quienes nos ocupamos de estudiar esta literatura que nos abarca cedemos a la tentación de justificar lecturas, explicar las ausencias o decir cómo fueron las transformaciones, situación esta que nos hace volver incesante e insistentemente en una crítica llena de tópicos muchas veces desgastados. En esta situación perdemos de vista la vitalidad y productividad constante de nuestra literatura, sus intercambios y migrancias, los diálogos que establece con la sociedad y la política, los debates estéticos que la sostienen y transforman, es decir la escena literaria que se construye en un diálogo que conjuga las lógicas espacio temporales y los discursos que le dan vida. Es aquí donde se instala la propuesta de este trabajo, frente al agotamiento de las periodizaciones canónicas, estudiar la literatura del NOA como constitución escénica donde múltiples interlocutores debaten y polemizan en /por el ejercicio de los discursos y donde confluye pasado / presente; oralidad / escritura; lo culto / lo popular; canon /márgenes; capital / interior; lo legible / lo escribible. La constitución de esta escena –tributaria de la noción de escena cultural que desde la antropología y la sociología propician autores como Clifford Geertz (Conocimiento local, 1983) o Erving Goffman (La puesta en escena de la vida diaria, 1959)- puede entenderse como un espacio de significación resultante de la coexistencia y el intercambio de una diversidad de textos que circulan azarosamente en un ámbito, cuyo epicentro es el noroeste argentino –Jujuy, Salta, Tucumán / Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero. Textos que se organizan en torno a una

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tradición semejante y se constituyen en la red de la memoria textual de esta región, lo que también permite reconocerlos como individualidad. Esta consideración posibilitaría al investigador constituir núcleos de análisis y reconocer las interacciones que los sostienen en los intercambios discursivos que se suscitan. Se trata de dar cuenta de la trama discursiva que activan las escenas literarias y que, a la vez la articulan en la relaciones de tiempo y espacio, reconociendo un diálogo con otras voces y otras perspectivas.

2. Breve relación teórica
La constitución de la historia literaria –ya lo sabemos- ha sido diacrónica y en el análisis de la sucesión de hechos hubo una cierta concepción de la causalidad para explicar las relaciones entre elementos contextuales y elementos textuales o entre biografía y escritura. Para Eva Kushner 91 una noción fundadora de la historia literaria es el tiempo, que ha sido tratado de un modo discutible, al ser considerado matemático, homogéneo, divisible y ha sido encasillado como períodos, que figuran como recipientes en los que se coloca cierto número de fenómenos. Esto supone un ritmo regular y pautado que no se corresponde con los procesos literarios que aquí nos preocupan, donde el pasado y el presente están en constante interacción y debate, generando superposiciones y dislocamientos. Si nos retrotraemos a lo formalistas encontramos en Voloshinov la preocupación por imbricar los estudios del texto literario en su dimensión formal con los aspectos inherentes a la dimensión social y expone la consideración de “la palabra [como] una especie de ‘escenario’ de un cierto acontecimiento” (1997:123) y en este sentido observa que la relación que establece la palabra con el contexto es una relación tangencial, que sólo puede leerse desde la propia alusión que hace el enunciado. Este punto es particularmente importante porque acentúa la dimensión verbal del acontecimiento. En los estudios acerca de la literatura hispanoamericana hubo, en diferentes ocasiones, una atención particular hacia la dimensión social de la literatura y el “espesor de diferentes sistemas literarios en funcionamiento y en direcciones paralelas, articuladas o contradictorias” (Pizarro 1985: 142). Se trata de la coexistencia de diferentes enunciados literarios que se superponen, dialogan, y complican la mera sucesividad que propone la línea histórica. Es decir que la perspectiva generacional –que ha sido altamente productiva, y que aún hoy se la utiliza de una manera acrítica- resulta absolutamente insuficiente en la medida en que no permite dar cuenta de las transformaciones del discurso literario. Otras nociones, como la de “campo literario” que propone Bourdieu (1990), vienen a colaborar, y a la vez a complejizar la discusión pero para lo que aquí nos interesa, también a proveernos de una red de relaciones teóricas altamente
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Kushner Eva: “Articulación histórica de la literatura” en Angenot et al (1993) Teoría Literaria. México: Siglo XXI.

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fructíferas. Bourdieu (1990) afirma que no se refiere al “medio literario” ni al “contexto literario”, sino a un “campo de fuerzas que actúan sobre todos los que entran en ese espacio (…)”y a la vez un campo de luchas que procuran transformar ese campo de fuerzas”. Se trata pues de “tomas de posición” que se dan a través del conjunto de manifestaciones de los agentes sociales pero también de los discursos literarios y no literarios que circulan. Para Bourdieu las revoluciones literarias resultan de los cambios en las tomas de posición de los agentes. El carácter activo de los agentes y la significación de las decisiones que asumen a través de sus prácticas y discursos, aproxima un vector significativo de análisis para el estudio literario del Noa, sin embargo deja de lado las textualidades específicas, es decir los “enunciados” que, en términos bajtinianos se constituyen como réplicas y , a la vez, convocan otras voces 92 La “semiosfera” lotmaniana (Lotman 1996) también contribuye con variables teóricas importantes para la discusión de la literatura del Noa, en cuanto noción que reconoce en los procesos de significación un mecanismo donde se aglutinan sistemas que funcionan de manera solidaria, es decir un espacio de significación que impregna las consideraciones políticas, sociológicas, artísticas y culturales y les otorga cierta homogeneidad. El trazado de una frontera amplia, que actúa como espacio de traducción permitiría dar cuenta del tránsito discursivo que sostiene y potencia la producción literaria. Entiendo que en la instancia de trabajo de este proyecto resulta útil traer a colación este debate, a fin de buscar los modos que mejor coadyuven al abordaje de una problemática teórica crucial ¿cómo trazamos la noción “literatura del Noa”? ¿de qué modo construimos ese objeto de estudio y damos cuenta de las fricciones y los contactos que lo constituyen? 3. La escena El contraste evidencia el carácter histórico e ideológico de las distintas consideraciones 93, desde las historicistas informadas por el positivismo, hasta las críticas y deconstructivas o las que provienen de los estudios culturales, lo que permite afirmar su carácter situado y su provisoriedad teórica. Esta situación de intemperie que tanto temor causa a algunos estudiosos permite sin embargo fortalecer el lugar del lector, la posibilidad que provee la literatura de re-correr los mundos que se nos presentan como posibles. La apertura, flexibilización y situacionalidad impulsan nuevos lugares de enunciación de las preguntas y nos permiten avanzar sobre otros niveles de problematización. Por otro lado en el Noa es muy evidente la presencia de comunidades de lectura constituidas por los propios escritores que funcionan entonces distribuyendo premios, reconocimientos, sosteniendo elogios y antologías. Esta fuerza actorial lleva además a administrar las
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Enseguida volveremos sobre esta cuestión. Cfr Guzmán Raquel (2005) “¿Qué es eso de la literatura regional?” en Rodríguez Susana (Coord) Desembarcos en el papel. Salta: Ciunsa.

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genealogías y contribuir a la constitución de tradiciones a través del ejercicio de la crítica particularmente periodística. La noción de escena se abre así en núcleos problemáticos, en primer lugar la relación tiempo / espacio / discurso, cuya dimensión escénica se acentuó en los últimos años del siglo XX en la medida que los escritores dejaron de hablar sólo por su producción literaria para avanzar sobre la arena periodística, televisiva y de las presentaciones públicas en encuentros, foros, lecturas en diversos espacios desde las escuelas a las cárceles o desde los centros culturales a los hospitales. El centro de la escena se convierte así en un lugar dinámico en la medida que se posicionan nuevas actuaciones, pero asimismo dependen de las nuevas polémicas que se instalan. También la presencia de los Grupos literarios con prácticas de taller de producción, proyectos editoriales y actividades que propician el diálogo con otros lectores – estudiantes, docentes, letristas y distintos grupos sociales- modificó la escena literaria y, por lo tanto, se demandan nuevas modalidades del trabajo crítico. Es decir que el campo de sentido que estamos proponiendo para “escena literaria” puede dar cuenta de los vínculos que engarzan el complejo sistema de relaciones que la literatura traza con la sociedad y la cultura y que podría sistematizarse a través de vectores que horaden el sistema de actuaciones. En el caso del Noa, percibir la literatura en relaciones escénicas permitiría avanzar sobre la habitual atomización en literatura de provincias y las fragmentaciones temporales que han instituido los estudios generacionales. Los ejes que permitan abrir ese debate pueden enunciarse como: a. Diálogo pasado / presente: La temporalidad permite reconocer los intercambios que –cercanos o lejanos- dan cuenta de genealogías, padrinazgos, tradiciones y emergencias que constantemente aportan un modo de leer la producción literaria del Noa. Desde el gesto fundante de La Carpa al afirmarse como iniciadores de la literatura del Noa, al gesto apocalíptico de algunos sesentista de no reconocer producción de calidad en sus sucesores, muestran que la presencia de esa tensión temporal es una variable recurrente de lectura y valoración que condiciona la circulación de los textos a la vez que tiende a delimitar lo legible y lo escribible de cada momento. El peso de la tradición -y las metamorfosis a que es sometida en el discurso de los neotradicionalismos políticos y económicos-entra en fricción con la literatura en una suerte de domesticación de la lectura. b. Diálogos autor / lector: El carácter ritualizado que fue adquiriendo esta relación limitó el diálogo entre autores y lectores, la participación de los autores en reuniones con lectores –o potenciales lectores- tuvo en muchos casos un carácter directriz, ya que no se trató de acercar la literatura a todos, sino muchas veces la demanda de ser leído (o escuchado) o de orientar cierto modo de leer. Vgr el rol que desempeña el escritor Santiago Sylvester quien -a través de sus antologías y participaciones en congresos, simposios y cursos- aportó a la construcción de “un” canon que se expande como legítimo. En estos casos el lector cumple una mera función de consumo de valores y saberes negociados

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por otros. Distinta es la posición de otros escriores como Néstor Groppa que, tanto cuando dirigió el Suplemento Literario del diario El Pregón como en su etapa frente a la Editorial de la UNJu, propició la apertura y flexibilidad de los intercambios, dando lugar constantemente a nuevas voces y actuaciones en la escena. En este sentido la vitalidad de la literatura del Noa tiene como contraparte una comunidad lectora poco activa, en gran parte dependiente de los espacios educativos y académicos. c. Diálogos intertextuales: las relaciones interdiscursivas e intertextuales -que devienen tanto del carácter dramatúrgico de la escena, como de las relaciones dialógicas- permiten leer los textos literarios en relación con otros textos a los que reconocen, homenajean, discuten, apoyan o rechazan. Posibilita a la vez hacer visibles las interacciones entre lo culto y lo popular, sus imbricaciones y pliegues, y el reconocimiento de rituales de interacción que van asumiéndose en cada momento. En el caso del Noa es particularmente significativa la doble discursividad poeta / letrista en la que suelen desdoblarse los escritores y que no da cuenta sólo del tipo de texto que resulta –poema o letra de canción- sino también de un trazado de relaciones discursivas que liga enunciadores y enunciatarios de manera diversa, con liturgias diferentes en marcos de acción que posicionan de distinto modo al enunciador. La consideración de este vector permite considerar las relaciones que la literatura del Noa establece con la escritura rioplatense o andina, sus tributos y relecturas del canon occidental, las redes discursivas que ligan a sus autores exiliados y aún más, la trama que la enlaza con otras formas del arte, particularmente la pintura y la música. d. Diálogos metatextuales: la tensión escénica que se desenvuelve entre bastidores y escenarios-que en la escena dramática de Goffman es espacio de interacciones de impresiones y expresiones- es, en la escena literaria un espacio de tránsito discursivo que sostiene, modifica, enriquece y aporta temáticas, enfoques. Si pensamos en la historia de la literatura del Noa habitualmente la visualizamos como una sucesión de nombres que –por sus cualidades, posibilidades, o incluso por azar- se sitúan constituyendo un eje histórico que los sostiene. Pero a la vez, y esto lo hemos estudiado en un Proyecto que dirigió Elisa Moyano a propósito de la Literatura de Salta 94, ese eje prístino que la tradición construye deja de lado mucha producción literaria condenada al olvido. El ejercicio de la crítica, cuando se ha dejado seducir por simpatías, afinidades o intereses, ha recortado discursos y –en términos escénicos, ha eliminado actoresdejando espacios oscuros en el escenario. La circulación de metatextos fuera del espacio académico estuvo sostenida por los diarios que, en cada proyecto editorial, ha dado mayor o menor espacio a la literatura y se constituyeron así en importantes actores, lo mismo que algunas revistas generadoras de círculos de discusión. Importante es también considerar aquí el rol de las Universidades y de

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Cfr Moyano Elisa (Coord) La literatura de Salta, espacios de reconocimiento y formas del olvido. Salta: Ciunsa.

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las Carreras de Letras que se dictan en al ámbito del Noa, como asimismo la presencia de estos autores en las consideraciones de otros centros académicos. e. Debates escénicos: En este sentido es posible afirmar que pasamos de las polémicas por la independencia, la constitución de la nación, luego de la capital versus el interior, la construcción del canon, las disputas genéricas, políticas, las apropiaciones de la tradición, todas ellas con sus deslizamientos, solapamientos y diversos núcleos problemáticos. Debates también en torno a la localización del centro 95 –Tucumán hasta los setenta, luego las capitales de Provincia- el rol de las fronteras, la homogeneidad o heterogeneidad de la constitución que llevaron muchas veces a la prevalencia de alguno de los vectores. El lugar que les cabe a los autores nacidos en el Noa y que han migrado produciendo gran parte de su obra fuera (y que, en algunos casos no volvieron nunca) o los que habiendo nacido fuera llevan mucho tiempo viviendo y escribiendo aquí, aparece como cuestión más o menos explícita incluso en la búsqueda (exagerada!) de precisiones de nacimiento entre las mismas provincias. Se pueden considerar también los conflictos estéticos que se suelen plantear en torno a las producciones de nuevos poetas –“esto no es poesía”, “se olvida desde donde escribe”- a quienes se les da el estatus de extranjero en busca de una indómita visa. f. Debates front page /back stage: Los premios literarios, las presentaciones de libros, las reseñas en diversas publicaciones, las entrevistas en vivo o editadas, las conferencias son algunas de las actividades donde sube a escena la actividad literaria, allí los parlamentos –más o menos previsibles- de los actores representan un estado de situación, sin embargo entre bambalinas se mueven intereses, privilegios, historias personales, sueños, expectativas que pueden limitar y aún modificar la puesta. Cuando la consideración de la escena se amplía, lo que ocurre entre bambalinas se reduce, y a la vez cuando se opera reduciendo la escena, procurando focalizar sólo “actores principales” la actividad en los bastidores se incrementa al concentrar el debate por la selección y el reconocimiento. La historia de la literatura del Noa, en reiteradas ocasiones, quiso reducir la escena en nombre de “altos valores literarios” y, con ello fue perdiendo configuraciones discursivas, sus improntas particulares y la dimensión múltiple, variada, excéntrica de las representaciones. En este sentido la noción de “escena literaria” puede coadyuvar a nuevos enfoques de investigación que reviertan tanto la rigidez del canon como los excesos del localismo.

Complementariamente necesitamos considerar la cuestión metodológica que no es un aspecto menor en estos estudios, tener en cuenta las producciones como actuaciones implica reconocer las otras voces que dialogan y nutren a cada intervención, implica a la vez expandir las redes dialógicas en diversos sentidos que
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También los gestos de constituir lo local como centro, en oposición a los discursos que sitúan al Noa como periferia.

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orientan a sacar la investigación de los territorios prefijados, pero pueden también hacer observables los detalles de la escena. La escena dramática aquí, como en el caso de Goffman, funciona como metáfora de una situacionalidad que haga viable el reconocimiento de los discursos y que sostenga la flexibilidad y la apertura del trabajo de investigación. La noción bajtiniana de dialogismo ocupa entonces un lugar central, en tanto sostiene que las consideraciones filosóficas, científicas y artísticas se forman en la interacción y la lucha con pensamientos ajenos (Bajtin 1985:282). Se trata no sólo de la dialogización de la palabra, en la medida que esta nace en el interior del diálogo como réplica viva, sino también de la orientación que la palabra establece hacia una respuesta, que a la vez constituye (Bajtin 1991:97). Este diálogo constitutivo reconoce dos voces, dos concepciones del mundo, dos lenguajes, es la emergencia de la energía metafórica del lenguaje y el reconocimiento de la pluralidad social que constituye la vida verbal de la cultura. Esta consideración expansiva posibilita articular la literatura como objeto de estudio con los discursos de la vida social del Noa, su pluralidad, su polifonía y la diversidad de prácticas y horizontes culturales que los constituyen. 4. Final para continuar El estudio de la literatura del Noa privilegió algunas veces el espacio – descripción, determinación, configuración- y otras el tiempo –historización, generaciones, escuelas-; acentuar los discursos y las interacciones imprime un giro que puede adquirir significatividad en la medida que permita el reconocimiento de lo heterogéneo frente al esencialismo, de lo diverso ante los localismos y del nomadismo frente a un estatismo inconducente. En un mundo dinámico el Noa no es una excepción y su abordaje requiere nuevos modos de aproximación a un objeto de estudio lábil como es la literatura y a las producciones específicas que la constituyen, mientras esperan abrirse a nuevos y permanentes lectores.

Bibliografía Bajtin Mijail (1985) Estética de la creación verbal. México: Siglo XXI. Bourdieu Pierre “El campo literario, prerrequisitos críticos y principio de método” Revista Criterios, La Habana, nº 25-28, enero 1989-diciembre 1990. De Certeau Michel (1994) La cultura en plural. Buenos Aires: Nueva Visión. Lotman Iuri (1996) La semiosfera I Madrid: Cátedra. Pizarro Ana –Coord- (1985) La literatura latinoamericana como proceso. Buenos Aires: CEAL. Voloshinov, V. (1991) El marxismo y la filosofía del lenguaje. Madrid: Alianza.

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Capítulo IV El campo literario de las últimas décadas en las provincias del NOA

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BASES TEÓRICO-HISTORIOGRÁFICAS PARA EL ESTUDIO DEL TEATRO SALTEÑO
Graciela BALESTRINO - Marcela SOSA INSOC- CIUNSa Universidad Nacional de Salta
[…] se trata de erosionar los esquemas de interpretación para que, a través de los intersticios que genere esa actividad, puedan reaparecer trayectorias culturales y figuras, ocultas muchas de ellas por prejuicios [maniqueos]. Creemos que el ensanchamiento de las fronteras culturales y teatrales del país depende de [una] práctica erosiva y a la vez reveladora. La puesta que realizamos acerca del teatro [de las provincias] abre un espacio, crea un precedente e intenta conjurar un olvido.
Halima Tahan

Las bases teórico-críticas para el estudio del teatro de Salta, que expondremos seguidamente en apretada síntesis, son emergentes de una compartida pasión por el teatro, que nos ha impulsado a examinar integralmente los avatares de la práctica teatral de la provincia (grupos, actores, puestas, dramaturgias...) desde finales de los ‘80 del pasado siglo hasta la actualidad. La mirada crítica de algunas puestas escénicas de aquellos años y el diálogo con teatristas del medio nos plantearon interrogantes que nos hicieron dirigir también nuestro examen al nebuloso pasado del que entonces casi nada se conocía, para escribir su historia a lo largo del siglo XX. En forma paralela, nuestra atención estaba puesta en la formación de jóvenes críticos que supiesen comentar espectáculos, mediante el dictado de varios seminarios de grado y en una profusa labor de difusión teatral, porque queríamos dejar testimonios del teatro que se desarrollaba en el presente con el fin de que pudiera ser narrado en un futuro próximo a partir de una base documental específica. Por consiguiente, primero justificaremos los presupuestos subyacentes a la construcción de la historia del teatro salteño del siglo XX y después reseñaremos otras acciones necesarias para contribuir a la persistencia de la memoria teatral. La historia del teatro salteño Esta tarea, que ha insumido más de once años de trabajo en tres investigaciones consecutivas del Consejo de Investigación de la UNSa (1999-2007) y en el reciente PICTO de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica

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(2008-2009), nos obligó a tomar decisiones teórico-historiográficas y metodológicas acerca del objeto de estudio que se adecuaran a la realidad sociocultural del NOA 96. Los dos primeros Proyectos se denominaron, respectivamente, Bases para una historia del teatro de Salta. Siglo XX, Parte I y II. El tercero tuvo un neto sesgo comparatista, al relacionar la dramaturgia local con otros sistemas teatrales 97, y el más reciente, de carácter interdisciplinario, realizado conjuntamente entre el CEPIHA y el INSOC, indaga la representación discursiva de identidades sociales en Salta desde el siglo XVIII hasta la actualidad. En el proyecto inicial pudimos constatar mediante entrevistas que la historia teatral desde la segunda mitad del XX hasta la actualidad se conservaba fragmentada y dispersa en la memoria colectiva y en archivos de algunos grupos teatrales. Pero los primeros cincuenta años de práctica teatral mostraban profundas lagunas respecto de lo que realmente sucedió. A partir del fichaje sistemático de información en diarios, establecimos rupturas y remanencias en el continuum teatral desde los primeros años del siglo XX hasta finales de la década del ’50, a partir de los siguientes ejes de análisis: textos dramáticos y espectaculares, incipiente campo intelectual, recepción crítica y vinculaciones con el teatro porteño. Para esta parte de la historia utilizamos un enfoque histórico-semiótico denominado análisis contextual de textos culturales (De Marinis, 1997, 35-62) 98. De Marinis señala que un enfoque contextual plenamente consciente de sí mismo significa ante todo redefinir el objeto de estudio, que a su vez determina un cambio metodológico. De tal manera, no trabajamos con documentos de teatro (v.g. textos dramáticos, programas de mano de espectáculos o veladas, memorias de actores, etc.) porque estos son prácticamente inexistentes, sino con documentos sobre teatro (crónicas y reseñas de la columna “Sociales” de los diarios que circulaban en Salta hasta la primera mitad del siglo: El Cívico, Tribuna Popular, El Tiempo, La Provincia...). De tal forma, el discurso periodístico se convirtió en el objeto privilegiado de la investigación, al indagar no sólo lo explícito sino también sus zonas de implícitos y de no dicho” (ibid., 44), tratando de reducir sus márgenes de ambigüedad. El documento establece un ámbito compartido entre los saberes del emisor y los de los lectores. Cuanto más amplia sea esa zona común, llamada zona de
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Al respecto cabe mencionar lo importancia que ha tenido para nosotras la propuesta teórica de Osvaldo Pellettieri para la elaboración de una historia del teatro.

Proyectos del Consejo de Investigación de la UNSa, Nº 773: “Bases para una historia del teatro de Salta. Siglo XX”(1999-2001); N° 1070: “Bases para una historia del teatro de salta. Siglo XX. Parte II” (2002-2004); Nº 1408: “Estudio comparatístico del teatro salteño: relaciones con otros sistemas teatrales” (2005-2007); Proyecto PICTO N° 36715-3323, Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, “Construcción de identidades y sus representaciones discursivas. Salta, siglos XVIII-XXI” (2008-2009). Grupo responsable: Dra. Sara Mata, Dra. Graciela Balestrino y Dra. Marcela Sosa. Asesora: Profesora Zulma Palermo. Publicación con los resultados del Proyecto, en etapa de elaboración. Para mayor información remitimos a Balestrino, 1999, donde se fundamenta la utilización de conceptos de Marco de Marinis, 1997.
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silencio, menos información tendrá para nosotros el documento. Lo que el emisor sabe, o supone que el lector conoce, se convierte en el espacio de lo no dicho. Los documentos generalmente hablan de lo que es excepcional y no mencionan lo que puede darse por sabido, sobre todo en ámbitos tan elitistas y reducidos como la Salta de antaño. Entender esta cuestión fue axial. Por ejemplo, que los diarios casi no hayan registrado el “teatro libertario”, expresión del ideario anarquista, no significa que aquel no haya existido. Algunos datos muy sucintos se filtran, como por descuido, en noticias fuera de la sección de espectáculos.
Nuestro análisis se concentró, pues, en la relación teatral, referida tanto a la producción como a la recepción de espectáculos y no a la evanescente escritura dramática, considerada como un elemento más para la exploración de sentidos de la práctica teatral misma. A partir de la segunda mitad del siglo XX la dramaturgia adquiere paulatinamente mayor espesor, pero esto no significó un abandono del enfoque contextual. Para todos los períodos de la historia fue prioritario realizar una cronología de estrenos, referente clave para entender los procesos de cambios, remanencias y reconfiguraciones del sistema. Para ello, establecimos fases de inicio y despliegue de lo nuevo en su contexto y según una dinámica que le es propia, en relación con el contexto político-social, mediatizado por el campo intelectual. Concluir la periodización de los últimos cuarenta años del siglo XX implicó realizar un mapa de los grupos teatrales más importantes por continuidad y producción, así como determinar el corpus de escritura dramática y las vinculaciones del teatro de Salta con el de Buenos Aires99. La periodización se realizó con una mirada crítico-deconstructiva acerca de la carencia de una continuidad teatral, elaborando un modelo historiográfico apto para nuestra realidad sociocultural. La globalización de los mercados y de las culturas ha dado un nuevo impulso a las historia microrregional. En tal sentido, pretendimos dar cuenta, a través del teatro, de un “escenario” social particular (Palermo, 2000: 9) que marca etapas no sincronizadas con las de la región metropolitana. Así, hemos considerado microsistemas espectaculares (puestas en escena) y de dramaturgia local, algunos de los cuales muestran continuidad. Mayores especificaciones sobre las cuestiones aquí planteadas pueden consultarse en Balestrino, Sosa y Parra, 2000 y Balestrino y Sosa 2004, 2005 y 2008. La publicación de la historia, hasta 1976, figura en O. Pellettieri (director), 2005, 291329 y 2007, 347-402 y en forma puntual en numerosos artículos individuales de cada una. Seguidamente comentamos algunos aspectos del proceso histórico del teatro salteño.

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Hasta ahora hemos publicado parte de nuestra investigación en dos volúmenes colectivos de la historia del teatro salteño, desde 1904 hasta 1976. Se encuentra en proceso de elaboración la tercera y última parte de la Historia.

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I. Período de constitución (1900-1913) Este lapso, sin producción de escritura dramática, muestra un público incipiente y grupos filodramáticos circunstanciales. El Teatro Victoria, desde su creación en 1884, es un espacio reservado para el teatro socialmente legitimado (compañías italianas, españolas y porteñas). En la periferia de la ciudad los circos -como el célebre Rafetto- dan a conocer dramas criollos y sainetes. El campo cultural y político, en manos de una élite de ideología conservadora, apoyó el teatro como expresión de una cultura cosmopolita, delineando sus coordenadas fundamentales: entretener y moralizar. II. Reconocimiento del teatro porteño y surgimiento de la escritura local (19131922) En este período se produce el surgimiento de la escritura local. En 1911 el Circo Raffetto estrena un drama del joven periodista Edelmiro Avellaneda, el primer dramaturgo salteño. No se han conservado sus textos, representados con gran suceso de público. Nicolás López Isasmendi y Juan Carlos Dávalos comenzaban a escribir para el público del Victoria. La compañía de Pablo Podestá les estrena El tapao, pieza que provoca un gran revuelo, al ofender el pudor de las mujeres. Poco después Dávalos, como único autor, estrena un drama de trasfondo histórico, Don Juan de Viniegra Herze, que desata una polémica periodística de gran repercusión. III. Constitución del teatro salteño (1922-1929) Subsiste la división muy marcada entre las compañías foráneas y los incipientes grupos de aficionados, como los que representaban dramas socialistas en veladas obreras. En estos años vienen a Salta y Jujuy célebres compañías nacionales, como las de Angelina Pagano, Fanny Brena, Camila Quiroga y Pepe Podestá, que consolidan el gusto local por el sainete porteño y la comedia costumbrista. Es un momento de breve fulgor, porque la gran crisis del ’30 paralizará las giras de compañías. La escritura local da continuidad al drama histórico y el drama social del período anterior con Dávalos, Edelmiro Avellaneda, David Schiaffino y Carlos Ruiz Bates. IV. La crisis del campo teatral. Emergencia del teatro nativista (1930-1957) La profundidad de la crisis económica y el malestar social hacen que el público se vuelque al cine. Los cuadros dramáticos locales de parroquias y clubes siguen creciendo, mientras el viejo repertorio de compañías españolas provoca rechazos y reconocidos visitantes (Blanca Podestá, Chela Cordero, Sandrini y Narcisín -Narciso Ibáñez Menta-) aparecen fugazmente. El radioteatro adquiere inusitada vigencia, con Schiaffino, Wayar Tedín y otros. Por otro lado, el surgimiento de grupos vocacionales en Metán, Rosario de la

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Frontera y Salta es correlato de la nueva configuración del campo cultural durante el gobierno peronista. Con ellos el nativismo cobra cada vez mayor visibilidad al observarse un incremento de reestrenos y estrenos dentro de dicha estética. En este contexto el grupo La Carpa publica en 1952 dos piezas de Carlos Matorras Cornejo de intertexto clásico y moderno que, si se hubiesen representado, podrían haber impulsado un nuevo teatro. En 1957 el grupo independiente Fray Mocho dirigido por Oscar Ferrigno estrena Los de la mesa diez de Osvaldo Dragún, que mostró nuevas alternativas para la práctica local y para la conformación futura del grupo de la Peña Española. V. La primera modernización (1958-1993) Fundado en 1958, Teatro Estudio Phersu establece un punto de inflexión al sustentar su práctica en un programa vasto y coherente que, en forma perentoria, proponía cubrir la necesidad social de ver teatro pero que a la vez planteaba la formación rigurosa del actor y una marcada proyección a la comunidad, mediante la realización de ateneos abiertos, conferencias, giras, y la publicación de la Revista Phersu (entre 1961 y 1964). La revista, única en el país, es eje de la propuesta teatral del grupo y también un documento insoslayable para conocer su proyecto cultural regional. La autoconsciencia fundacional de TEP se percibe en los editoriales de la revista, generalmente a cargo de Perla Chacón, la joven directora egresada del Conservatorio Nacional, que condujo al grupo hasta comienzos de 1966. Los diez años de permanencia del TEP fueron posibles por la existencia de un campo intelectual integrado por artistas plásticos, escritores, músicos y docentes del por entonces Departamento de Humanidades de la UNT y de un horizonte cultural que bregaba por abandonar “el espejo y la repetición” (Valenzuela, 1985). El grupo, con actitud ecléctica, puso dramas de autores europeos y también estrenó piezas del realismo de los ’60 en Buenos Aires (o las transmitió por radio), como Soledad para cuatro, e incursionó en la estética del grotesco con Stéfano de Discépolo. Es evidente, pues, que convergieron una serie de factores para que se produjera la primera modernización del teatro salteño. VI. Procesos de diversificación y cambios (1993 y continúa) El sistema teatral de Salta, desde 1993 hasta la actualidad, está inmerso en un profundo proceso de diversificación y cambios, que omitiremos por el tiempo disponible. Después de Phersu, hubo continuidad en la existencia de grupos estables de larga trayectoria. Salo Lisé, dramaturgo y director del GAD (Grupo de Arte Dramático), concreta la segunda fase del teatro independiente (1969-1977), practicando un teatro de cámara. Le siguen el mencionado Teatro de la Peña Española, el Teatro Universitario que, con José Luis Valenzuela, adquiere un carácter

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experimental con la introducción del teatro de Brecht, y el Grupo de Investigación Teatral (GIT) dirigido por Jorge Renoldi. Con la gestión de Claudio García Bes el TU se lanza paulatinamente a la búsqueda de un teatro que, sin resignar creatividad y excelencia, proponía captar un público reacio a concurrir al teatro. Desde fines de los ‘80 y en forma continua hasta el momento actual, aparecen numerosos grupos -algunos de existencia efímera- mientras se dará la paulatina desaparición de la mayoría de los grupos históricos; tal hecho, sumada a una continua transhumancia de integrantes, ha provocado una profunda reconfiguración del mapa teatral. La escritura, que tanta importancia tuvo-como se ha visto- para el drama social y el teatro histórico-nativista, no vuelve a formar parte del proyecto creador de los elencos hasta 1990. Desde entonces, el corpus de textos salteños puestos en escena, además de desmontar el mito de la carencia de escritura teatral, muestra diversas formas de dramaturgia: de actor, de director, de grupo. Este panorama confirma la existencia de una dramaturgia en la que se manifiestan dos poéticas: una no realista y otra impulsora de un realismo que supera al de los ‘60, abierto a exploraciones metateatrales. Otras acciones para estudiar el presente teatral En forma paralela a la realización de la historia, teníamos que poner la mirada en el teatro del presente, para asegurar la conservación y continuidad de la memoria teatral. Así, en 2003 y2004 dictamos dos seminarios de grado en la carrera de Letras de la UNSa -también abierto para estudiantes de teatro de un terciario- que tuvieron como objetivo la adquisición de herramientas básicas para el trabajo crítico sobre textos escénicos salteños, a partir de un marco teórico indispensable, del que dimos cuenta como editoras, en Ejercicios de crítica teatral (2004). Este libro fue la base para que algunos de aquellos estudiantes fueran los responsables de los Anuarios teatrales de 2004, 2005, 2006, y 2007-2008. Un anuario teatral es un acto de memoria: un prolijo y sistemático inventario, fundamentalmente de las puestas en escenas, que proporciona información técnica imprescindible. Los futuros anuarios digitales debieran ser propiciados por las asociaciones de teatro y por la Delegación Salta del INT. En el mismo sentido, sería importante la conservación de registros de voces de actores, videos, filmaciones, fotografías, programas de mano, entrevistas a los practicantes, pues conforman la base documental imprescindible para críticos y futuros historiadores del teatro. Por otra parte, hemos llevado a cabo actividades de proyección a la comunidad: la más importante, por su repercusión, ha sido la idea y dirección del Programa “El público”, que se emitió por Radio FM de la UNSa, desde el 3 de octubre al 18 de diciembre de 2003 y de abril a diciembre de 2004 y 2005, con las voces de alumnos adscriptos a los Proyectos de investigación de esa época. También las charlas, participaciones en mesas redondas y jurados de concursos, los artículos y reseñas de divulgación, la colaboración en programas de mano, han sido granitos de arena

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para visibilizar el teatro y desmontar, para decirlo con Halima Tahan, una trama encubierta por erróneas y prejuiciosas interpretaciones, arraigadas en el imaginario colectivo. Por ello, compartimos su propuesta de ejercitar una práctica erosiva que producirá -estamos convencidas- el ensanchamiento de las fronteras teatrales del país, intentando conjurar los olvidos.

Bibliografía BALESTRINO, Graciela, 1999, “Práctica teatral en Salta: 1904-1915 (Un enfoque contextual). Breviarios de investigación teatral. AITEA [Asociación de Investigadores de Teatro Argentino]. Año II. Número II, 32-42. ------------, 2000, “El teatro de Juan Carlos Dávalos”. O. Pellettieri (editor). Itinerarios del teatro latinoamericano. Buenos Aires, Galerna/ Fac. de Filosofía y Letras (UBA), 241-250. BALESTRINO, G., M. SOSA y M. PARRA, 2000, Un siglo de teatro en Salta: memoria y balance. Salta, CIUNSa- Universidad Nacional de Salta. BALESTRINO, G. y M. SOSA (eds.), 2004, Ejercicios de crítica teatral. Teatro salteño 2003. Salta, Instituto Nacional del Teatro. BALESTRINO, G. y M. SOSA, 2005, La Revista Teatro Phersu. Índice general y estudio crítico. Salta, UNSa. BALESTRINO, G. y M. SOSA, 2005ª, “Salta: 1900-1930”, en O. Pellettieri (director) Historia del teatro argentino en las provincias. Volumen I, Buenos Aires, Galerna/Instituto Nacional del Teatro, 291-329. BALESTRINO, G. y M. SOSA, 2007, “Salta: 1930-1976”, 2007, en Historia del teatro argentino en las provincias. Volumen II. Buenos Aires, Galerna/Instituto Nacional del Teatro, 347-402. BALESTRINO, G. y M. SOSA, (eds.), 2008, Antología de teatro salteño. Introducción, ediciones críticas y estudios preliminares de G. Balestrino y M. Sosa, Buenos Aires, Instituto Nacional del Teatro. DE MARINIS, Marco, 1997, Comprender el teatro. Buenos Aires, Galerna. PALERMO, Zulma, 2000, “Un nuevo escenario para la historia local”, en G. Balestrino, M. Sosa y M. Parra, op. cit., 9-10. PELLETTIERI, Osvaldo, 2001, Historia del teatro argentino en Buenos Aires. El teatro actual (1976-1998). Volumen V. Buenos Aires, Galerna. TAHAN, Halima, 2000, “Escenas interiores: reinterpretar lo propio”, en Halima Tahan (ed.), Teatro argentino. Escenas interiores. Buenos Aires, Instituto Nacional del Teatro/Artes del Sur, VII-XXI.

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FASES DE LA ESCENA LITERARIA DE SALTA DÉCADA DE LOS ´80: ¿TRAYECTORIA DE UNA GENERACIÓN BIFRONTE E INTERPROVINCIAL?
Elisa MOYANO Universidad Nacional de Salta

La confluencia entre la memoria de los hechos, dada por mi participación en la escena literaria objeto de este estudio (una mirada sobre la entrada y la salida de los actores que fueron protagonistas en la Salta de la década de los ’80), y la tarea investigativa a la que me aboqué en los ’90 (Ibáñez,1993a; Moyano,1994, 1999), da a este trabajo su singular punto de vista: la de un actor que, después de un momento de reflexión, intenta realizar una narración que intenta mantener criterios de objetividad acerca de lo sucedido, sabiendo de antemano que la objetividad no existe. La historia tiene versiones, y aunque ésta es la mía, está respaldada por las de otros actores (fundamentalmente Mercedes Saravia y Reynaldo Castro, a quieres agradezco sus observaciones). La escena literaria de la post-dictadura en Salta Capital se abre con el paradigmático libro Subsuelo (1983) de Jesús Ramón Vera cuyo poema “Las vueltas de vida” todavía evocaba los años del horror: A la madre le sacaron un hijo del regazo, de la casa, de muchas calles. Y da vuelta y vueltas a la plaza. Ruega que le dejen su país. A la madre le sacaron la madre, No sea que descubran su desgarro. Y da vueltas y vueltas a la plaza. Palomas se posan, se anidan entre hombres de gorra azul, de traje azul, violan la quietud. Alguien que no logra encapuchar su conciencia da vueltas y vueltas en la cama

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a la noche; el mundo que también da vueltas lo consuela. Inician las palomas su giro, los autos alrededor de la plaza.

Yo miro el monolito: "25 de mayo de 1810" La madre sigue dando vueltas. En su vientre hay un hijo que vive. De golpe me doy cuenta que yo doy muchas vueltas, para decir las cosas; no sea que otra madre con la misma pena se agregue un jueves a la plaza. Poco tiempo después, este poeta lanza para los nacidos a partir de 1950 una convocatoria para integrar el volumen La nueva poesía de Salta que, aunque se publica recién en el año ´90,iba a ser compilado en esos días por el poeta Horacio Armani. Cuando se dan a conocer los nombres de los seleccionados (Rosa Machado, Sergio Teseyra, Rubens Agüero, Alicia Poderti, Raúl Rojas, Belén Alemán, Mario Llaó, Miguel Brizuela, Marcelo Sutti, Francisco DiazBernuy, Gustavo Parodi, Diego G. Haro, V. Fernández Esteban, Nelson Muloni, Jesús Ramón Vera y el de la que rubrica estas palabras), casi ninguno de nosotros tenía libroeditado, aunque varios habían figurado ya en publicaciones conjuntas como las Selecciones Literarias, publicadas con auspicio de la SADE en 1984, en adhesión a un congreso de escritores realizado en Salta, el denominado “Literatura Viva”. Sólo Marcelo Sutti había dado a luz pública en 1980 una cartilla personal de poemas llamada Desde entre las espinas. Por esos días, Sergio Teseyra abre el juego con El deudo de los pájaros. En 1985, Gustavo Rubens Agüero con Resurrección de la Soledady Realidad a pedazosy, en 1986, Raúl Rojas hace lo propio con Decanto. Con la excepción de Alicia Podertique edita Huellas imposiblesen 1987, Rosa Machado, Belén Alemán y la que suscribe, publicamos nuestros primeros libros recién en 1993, 1995 y 1997, respectivamente. Si Miguel Brizuela se ha desarrollado en el periodismo, polemizando hasta hace poco con Jesús Ramón Vera, su participación en la escena literaria no ha sido plena.Lo mismo puede decirse de Nelson Muloni. Mario Llaó, Francisco DiazBernuy, Gustavo Parodi y Diego G. Haro han desaparecido de ella. El caso de Víctor Fernández Esteban es diferente. Aunque después volviera a incursionar en la lírica, en esos años publica dos libros de cuentos (Cine del Centro en 1986 y Noche de Cenizas en 1987).

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Jesús Ramón Vera vuelve al ruedo en 1989 con Así en la tierra como en el cielo. En cuatro de los libros de poemas mencionados antes aparecen gestos de gratitud, no hacia el antólogo, sino hacia el poeta que había convocado para servir de nexo, Jesús Ramón Vera. Tres traen poemas dedicados a él: “La lluvia de sus ojos” de Sergio Teseyra, “Abandono” de Raúl Rojasy “Las puertas” de Rubens Agüero, del libro Resurrección de la soledad que fuera editado por Tunparenda sello cuyo responsable además fue el propio Vera. Es de destacar que el libro de Alicia Poderti recién mencionado también sale por ese sello y en su totalidad está dedicado a Vera. Ahora bien, son justamente estos los libros en cuyo discurso se entreteje el producido por los integrantes de grupos que actuaron en el campo literario de Saltaen los ´40 y los ´60. En el poema “Marchantas” de Rojas, las polleras evocan las de “La palliri” editado en Copajira (1984,151) de Manuel Castilla y las de la “Chola Dormida”, en Triste de la lluvia (1990, 53), del mismo autor. Alrededor del mercado las polleras, una roja una lila una amarilla (Rojas, 1986: s./p.) Una pollera verde y otra lila, en el mercado bulla en pregón y monos y fritangas. (Castilla,1990: 53) Los libros de Rubens Agüero reiteran el tópico de la bohemia propio de la generación del ‘60. El de Poderti usa como epígrafes poemas de Leopoldo “Teuco” Castilla señalando una genealogía. Por otro lado, es este hijo de Manuel quien realiza el “Prólogo” de Huellas imposibles.El poema “Hospital”, que transcribimos a continuación, evoca el “Neuropsiquiátrico” de este mismo autor. Los rincones congregan miradas ahuecadas repletas de silencios. Hay en el piso mil fatigas impresas como trampas de insomnio de ceniza la convulsión inexpresiva en la cola a las seis de la mañana.

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En los pasillos un olor largo sobrevive a los alcoholes. Palpita en cada mano marcada en la pared. Un olor. Nacido para la pobreza. (Poderti, 1987: s./p.) La polémica no podía hacerse esperar. Al poco tiempo de conocerse los nombres de los escritores antologados por Armani, un grupo depoetas no incorporadas aunque habían sido premiadas por la Dirección de Cultura, Liliana Bellone (Retorno, 1979) y Nancy María García (Lentitudes, 1984), conforman con los poetas Antonio Gutiérrez y Luis Ferrario (ya editados por Agüerojunto a Fernández Esteban, Brizuela y Rojas entre otros, en la cartilla Poesía en movimiento, 1985), el Grupo “Retorno”.Esta agrupación convoca en 1985 a poetas éditos e inéditos de la misma edad de los antes citados, para la realización de una publicación colectiva en la que aparecen todos sus integrantes menos Nancy García. Se encuentran en ese volumen de enero de 1986, el Manifiesto poético, Aníbal Aguirre (su libro Raquel Cambá, había sido editado en Bolivia en 1984), Raquel Escudero(autora de Campo Abierto, 1985), Ana María Parodi (Entre soledades y silencios fue entregado en 1985 y sale en febrero de 1986), Alfonso Ragone, Roberto Salvatierra, Mercedes Saravia, que edita sus libros premiados después (1991 y 1993), y la que suscribe estas palabras. Durante ese año 1986, el grupo también publica cartillas individuales de sus miembros(Mutacionesde Luis Ferrario; Linealidad de Antonio Gutiérrez y Convergencias de Liliana Bellone; La Noriade Nancy García). Podemos hablar de un compromiso distinto con la palabra: se borran las referencias a los contextos regionales y las genealogías no tienen que ver con la poesía anterior de Salta: los referentes son la poesía argentina (Borges) y universal (los poetas españoles y los clásicos). Dice uno de sus integrantes en un e-mail: “El grupo se denominó Retornopor el libro de Liliana Bellone, de poesía, Retorno, primer premio de autores inéditos de la dirección de Cultura de la Provincia de Salta, en el año 1977. Propuso el grupo una nueva mirada respecto de los textos de la literatura clásica grecolatina desde una visión vanguardista a la que adhirieron los otros poetas del grupo, en especial Luis Ferrario, Antonio Gutiérrez y Nancy García.” Como vemos el libro, publicado recién en 1979, es tomado por el grupo como la fundación de una estética diferente que tuvo su continuidad en la Salta de los ‘80.Veamos un poema:

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Ilión Troya, la dulce Troya está mirándome y gira como un soplo de viento va llenándome poco a poco y me adormece. Es la ciudad-miniatura, cincelada y pulida en plata y oro oro muy fino, transparente y quebradizo como un sueño. Sólo corceles blancos en veloz vuelo, encabritados y potentes, muerden el freno, sentenciosamente, y las bridas se sujetan. Hay un aqueo que corre, gris y negro sobre el polvo un mar azul que se ha muerto bajo el cielo, y una mujer de rubia cabellera que, silenciosa, llora en la muralla. En 1987, la Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños (COBAS) promueve un acercamiento entre las facciones y las separaciones estéticas de la poesía de esa década, al publicar la cartilla Salta. Promoción de nuevos autores que agrupa a los integrantes de ambas antologías (La nueva poesía de Salta que se encontraba en proceso de edición por la misma editorial y el Manifiesto Poético).Se suprimen cuatro nombres de cada una: Alemán, Llaó, Díaz Bernuy, Haro, Aguirre, Escudero, Saravia y Ragone y se agregan los de Víctor Hugo Lellín y de Roberto Arias. En ese mismo año, aparece en la escena del arte salteño el grupo de plásticos (Fabián Nanni, Silvia Katz, entre otros) y poetas (Marta Schwartz, Alicia Venini) “El tendedero” que organiza mensualmente una feria de arte callejera de ese nombre donde cuelgan sus cuadros y poemas. Desgajadas de las publicaciones colectivas anteriores Belén Alemán, Alicia Poderti, Mercedes Saravia y yo formamos,con Emilia Virginia Acosta (quien también había colgado individualmente sus poemas en la feria nombrada y en 1989 publica dos libros) el grupo de la “Hoja de poesía” que imita el gesto de exhibir la poesía colgada de sogas en unas endebles hojas editadas colectivamente.En este punto del trabajo se hace necesaria una aclaración. Acudí tanto a la invitación de Vera como a la del grupo “Retorno” (la Comisión Bicameral no solicitó poemas, usó las antologías previas) y mis textos se encuentran en las tres selecciones. Con la “Hoja…” ocurrió algo distinto: convoqué personalmente a las

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poetas que la llevaron adelante por haberlas conocido en distintos ámbitos. Marta Ibáñez dedicó un trabajo completo al grupo (1993b). Tomo la cita de mi libro sobre La Literatura de Salta (Moyano, 2005: 154): El sujeto que produce la Hoja no se asimila a la idealización que la cultura occidental ha hecho de la mujer. Sería interesante relevar en la superficie escritural la presencia o no de marcas textuales que muestran estas quiebras, trabajo que excede los límites de esta propuesta. Sin embargo, no es aventurado sostener que, junto a la polifonía y heterogeneidad que devienen de su particular constitución, la Hoja de Poesía fractura la ética sacrificial al quebrantar el centro ordenador del espacio, para apostar y contribuir a la construcción de una estética de la liberación, proyecto aún en ciernes, pero que encabalgado en las reivindicaciones del feminismo, abre una perspectiva distinta, en tanto lleva al escenario social la palabra silenciada de la mujer. (Ibáñez,1993: 123) Con ese sólo párrafo, vemos que Marta Ibáñez era capaz de captar el gesto de ruptura que significó colgar esas hojas: la poesía había sido hasta entonces patrimonio de varones que olvidaron (el caso de Sara San Martín en la antología de Aráoz Anzoátegui, 1963, es el más flagrante) o “reconocieron” (esa fue la palabra que Teresa Leonardi Herrán usó al referirse a su propia inclusión en la antología de Ovalle, 1979) a alguna figura muy aislada. A partir de entonces, nuestros colegas varones acuden a la feria y silenciosa o ruidosamente nos reclaman por nuestro poco convencional modo de hacer circular la poesía. Recuerdo que Víctor Fernández Esteban me habló mientras repartía las volátiles hojas diciéndome que era necesario ver la poesía publicada en libros y hacer las presentaciones correspondientes. Tal vez sus palabras hicieron que en octubre de 1988 le pidiéramos fuera el presentador de nuestra Hoja aniversario, pequeño librito que exigió solicitar la sala de un museo. De esa hoja, tomo el poema “Terremoto” de Mercedes Saravia que veo como representativo de una búsqueda común del grupo: un uso absolutamente vanguardista del espacio de la página (cabe aclarar que varios de los poetas antologados por Armani aún escribían en sus libros de los ‘80 poemas en verso medido) y el hablar del entorno urbano inmediato al que se agrega una instancia reflexiva. TODO trastabilló y se vino abajo la certeza de un mundo bajo los pies se quebró en infinitos pedazos y el hombre tuvo que buscar en lo más hondo de sí

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para encontrar el sentido entre tanto escombro tanta ruina tanta MUERTE. En septiembre de 1989, Emilia V. Acosta organiza el “Primer encuentro de escritores del NOA y Tarija” al que acuden los jujeños Ernesto Aguirre, Reynaldo Castro,Nélida Cañas, Pablo Baca, entre otros. Muchos de sus libros (1980,1986 y 1989; 1987, 1988 y 1991; 1988 y 1989, respectivamente), algunos de ellos publicados en Salta por Tunparenda o el Banco del Noroeste, quedaron en esta ciudad gracias al prolífico intercambio bibliográfico sucedido. A la interacción humana ya comenzada con anterioridad a este encuentro (la publicación, ya mencionada, de algunos libros por Tunparenda; la aparición de un poema rubricado por Vera en 1986, en el número I de la revista Gestante, publicada por la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy, junto a los de Pablo Baca y Estela Mamaní, entre otros; etc.), se une la relación epistolar de algunos de los poetas jujeños con algunos salteños de los dos últimos grupos mencionados (“Retorno” y “Hoja de poesía”). A todo esto, se suma la invitación, en noviembre de 1989, al “Encuentro Federal de Escritores”, organizado por la Municipalidad de Palpalá, Prov. de Jujuy, cuyo departamento de cultura estaba a cargo del poeta Reynaldo Castro, al que acudimos entusiasmados y en el que conocemos a Víctor Ocalo García que nos regalara varios números de la revista Gestante, editados en 1986 y a Alejandro Carrizo, cuyos Elementos (1987) impactaron en la escritura posterior de algunos poemas de la “Hoja..”, sobre todo en lo que hace a un anómalo uso de las mayúsculas, los signos auxiliares y de puntuación: ESTÉTICAS DE LA MUERTE El globero de la plaza ensaya morirse. Dulcemente quien puede discutir las estéticas

(o no

un pedazo suyo entra a un bar con ojos sin piedad/ ofrece aspirinas apósitos agujas y muestra la sonrisa descociéndose elglobero sangra por donde no se ve

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−cada atardecer un niño de gas se le va al cielo (Carrizo, 1987: 36 y la revista mural megafon-O,publicada por la Municipalidad de Palpalá). Esta actuación generacional interprovincial (poco estudiada por la crítica) se continúa en la década de los ´90. Son frecuentes los viajes de unos y otros a eventos diversos como presentaciones de libros,entre varios, La nueva poesía de Jujuy (1991), cuyo antólogo es Castro, en el que aparece un trabajo de Mercedes Saravia sobre los poemas de Pablo Baca. En simultánea con la actuación de estos grupos que hacían sus primeras armas, en los ´80 continúan produciendo algunos poetas éditos. Tunparenda publica por ejemplo en 1985 Incesante Memoria de Teresa Leonardi Herrán que tenía un libro en los ´60 y el Banco del Noroeste en 1986 El ángel que faltaba de Juan AhuermaZalazar que ya había dado a la luzpoesía y narrativa en los ‘70. También sacan su primer libropoetas inéditas aún, pero nacidas con anterioridad como Nelly Cortés de Ubiergo que en 1984 da a la luz pública Mínimo equipaje,suopera prima. En líneas generales, varios de los agrupados en la antología de Ovalle Poesía de Salta. Generación del ´60 (1979)(podríamos mencionar sobre todo a Benjamín Toro) apoyaron fervientemente a varios poetas varones, pero no fue tan evidente su aval a las poetas de la “Hoja de poesía”. Y claro, éramos, al decir de Mercedes Saravia en el “Prólogo” a un Cuaderno de La Gaviota,“cinco mujeres que buscaban cada mes dar a conocer su producción poética sin ninguna clase de padrinos” (2011) y eso les molestaba un poco. En cuanto a la actuación de las poetas mujeres, éstas nos abren un espacio en sus casas y en su corazón: Nelly Cortés de Ubiergo y Teresa Leonardi Herrán, sobre todo. Aparecen en la escena algunos poetas venidos de otras provincias (Víctor Hugo Lellín, Como un zurcidor de rastros, 1987) y los del interior provincial con sus propias agendas y su búsqueda de reconocimiento (Blanca Omar y el Grupo Vocación, de Joaquín V. González y Orán, respectivamente). Por dar un ejemplo, los escritores del grupo Vocación, llegan a Salta Capital y presentan en 1989 con una cartilla de poemas y relatos breves 7 Voces del interior (las de Ángel y Segundo González, Raúl Reynoso, Teresa Alvarado, Cristina Agüero, Carlos Laime yla de su mentor Santos Vergara). Tiempo después, presentan Nuestra Palabra el mismo día que Blanca Omar presentaba Del crecer y otros dolores (1989)y Santos me solicita que realice la presentación en el museo de Arias Rengel. Todavía conservo las palabras pronunciadas en las que yo mencionaba una cuestión que efectivamente ocurrió: en la posmodernidad, la autolegitimación de lo periférico, a la larga, produce el reconocimiento de quienes ocupan el lugar central y eso fue lo que los ‘80 dejaron: además del gesto posmoderno de revisitar el pasadode los distintos grupos, desde

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la periferia geográfica y genérica se produce un asedio al lugar central y hegemónico, un tanto aplacado, después. La descripción de las distintas fases que sirvieron para “dar cuenta de las transformaciones y los conflictos constitutivos” (Guzmán, 2008) de la escena literaria salteña hizo posible el planteo de las polémicas y conjeturar la existencia de una generaciónmultifronte, o al menos bifronte, como la de “Florida y Boedo” en la Buenos Aires de los años ’20,con una singular movilidad de los poetas que conformaron los grupos, y, a partir de la interacción efectiva entre salteños y jujeños, la de una tan interprovincial como “La Carpa” del NOA de los años ’40. También hizo posible ver superficialmente la escena discursiva, la cual —a diferencia de la escena literaria— permite reconocer los discursos que, aunque producidos en lugares distantes (lo mencionado para el grupo “Retorno” y la “Hoja de Poesía”) y en otros contextos sociales (lo dicho para algunos de los poemas seleccionados por Armani) pueden ser relevados desde el momento mismo que se registran en la escena objeto de análisis con un estatus que dependerá exclusivamente de las réplicas que genere. De la escena discursiva podría decirse mucho más, pero queda como materia para futuras investigaciones.

Bibliografía literaria y crítica Acosta, Emilia Virginia (1989) Clamor en distintos tiempos. Salta: Grafiker. ----------------------- (1989) La mujer y las casas. Salta: Grafiker. Ahuerma, Juan (1986) El ángel que faltaba. Salta: Fundación del Banco del Noroeste. Agüero, Gustavo Rubens (1985) Resurrección de la SoledadSalta,Tunparenda. ---------------------------- (1985) Realidad a pedazos. Salta: Centro de Estududiantes de Tecnológicas (CETe), Universidad Nacional de Salta. ---------------------------- (1985) Poesía en movimiento. Salta: Centro Único de Estudiante de Humanidades. Aguirre, Aníbal (1984) Raquel Cambá, Bolivia: Ed. del autor. Aguirre, Ernesto (1980) Historietas. Sin lugar, sin fecha. ----------------- (1986) Café de la luz. Salta: Fundación del Banco del Noroeste. ----------------- (1989) Crónicas del buen amor. Jujuy: Dirección Provincial de Cultura. Alemán, Belén (1995) De intentos. Tres elementos. Salta: Cuadernos de la Gaviota Blanca. Editorial Biblioteca de textos universitarios. Aráoz Anzoátegui, Raúl (1963) Panorama poético salteño. Salta: Dirección General de Turismo.

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Armani, Horacio (1990) La nueva poesía de Salta. Salta: Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños. Baca, Pablo (1989) Cuentos de la mujer y el solitario.Jujuy: Dirección Provincial de Cultura. Bellone, Liliana (1979): Retorno, Salta, Dirección Provincial de Cultura. ---------------- (1986) Convergencias. Salta: Ed. Retorno. Cañas, Nélida (1988) Cifras del misterio. Jujuy: Talleres Gráficos Gutemberg. Castilla, Manuel J. (1984): Obras Completas Tomo I, Buenos Aires, Corregidor. -------------------(1990): Obras Completas Tomo 4, Buenos Aires, Corregidor. Castro, Reynaldo (1987)Sin solución de conformidad. Salta: Tunparenda. ------------------(1988) El escepticismo militante. Conversaciones con Ernesto Aguirre. Córdoba: Alción editora. ------------------ (1991) Nueva Poesía de Jujuy. Jujuy: Editorial daltónica. Cortés de Ubiergo Nelly (1984) Mínimo Equipaje. Salta: Editorial Limache.Mg. Beatriz Elisa Moyano- Fac. de Humanidades- CIUNSa- UNSa Escudero, Raquel (1985)Campo Abierto, Salta: Ediciones El duende. Fernández Esteban, Víctor (1986) Cine del Centro. Salta: Fundación de Canal 11. ----------------------------- (1987) Noche de Cenizas. Salta: Fundación del Banco del Noroeste. Ferrario, Luis (1986) Mutaciones. Salta: Ed. Retorno. García, Nancy María (1984) Lentitudes, Salta: Dirección Provincial de Cultura.

---------------------- (1986) La Noria. Salta: Ed. Retorno.
Gutiérrez, Antonio (1986) Linealidad. Salta: Ed. Retorno. Ibáñez, Marta (1993a) La escritura salteña de los ’80: condiciones de producción y de reconocimiento. Informe final del Trabajo de Investigación 325/92. Salta: Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta. Mímeo. --------------- (1993b)“De la ética de la sumisión a la estética de la liberación” en Op.

Cit.

Lellín, Víctor Hugo (1987) Como un zurcidor de rastros.Salta: Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños. Leonardi Herrán, Teresa (1985): Incesante Memoria, Salta,Tunparenda. Machado, Rosa (1993): Canción de la Ballena, Salta, Tunparenda. Moyano, Elisa (1994)La escritura salteña de los ´80 como espacio de hibridación y entrecruzamiento discursivo.Informe final del Trabajo de Investigación 422/94. Mímeo.

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--------------------- (1997) La edad del porqué. Salta: Víctor Manuel Hanne Editor. --------------------- (1999-2002) Lecturas canonizadoras y diferencia. Olvidos y 765/99.

reconocimientos de las producciones literarias salteñas a nivel nacional y provincial. Protocolo del Proyecto de Investigación aprobado con el Nº

--------------------- (Coordinadora) (2005)La Literatura de Salta. Espacios de reconocimiento y formas del olvido. Informe final del Proyecto 765.Salta: Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta. Omar, Blanca (1989) Del crecer y otros dolores. Buenos Aires: Palabra Gráfica. Ovalle, Hugo (compilador) (1979)Poesía de Salta. Generación del ´60. Tartagal: Agüero y Godoy editores. Parodi, Ana María (1986) Entre soledades y silencios. Edición del Rotary Club. Poderti, Alicia (1987) Huellas imposibles, Salta, Tunparenda. Rojas, Raúl (1986) Decanto. Salta: Fundación del Banco del Noroeste. Saravia, Mercedes (1991) Mendiga luz. Salta: Grafiker. -------------------- (1993) Plaza desierto. Salta: Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños. -------------------- (2011) “Prólogo” preparado para ser editado con poemas de E. Moyano en Cuadernos de la Gaviota Blanca. Biblioteca de textos universitarios. Sutti, Marcelo (1980) Desde entre las espinas. Rosario: Estab. Gráfico Hugo Jorge Fernández. Teseyra, Sergio (s. f.) El deudo de los pájaros. Salta: Ediciones de la Biblioteca Popular J. C. Dávalos. VV.AA. (1984) Selecciones Literarias. Salta: Ed. Bourel. ------- (1986) Gestante N° 1. Jujuy:Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Jujuy. ------- (1986) Manifiesto poético. Salta: Ediciones Retorno. ------- 1987)Salta. Promoción de nuevos autores.Salta: Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños. ------- (1988) Hoja aniversario. Salta: Víctor Manuel Hanne Editor. Vera, Jesús Ramón (1983): Subsuelo, Salta, Tunparenda. --------------------- (1989) Así en la tierra como en el cielo. Salta, Tunparenda. Vergara, Santos (1989) 7 Voces del interior. Orán: Ediciones del Grupo Vocación.

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Bibliografía teórica Moyano, Elisa; Rodríguez, Susana; Guzmán, Raquel (2005) “Reflexiones en torno al concepto de generación” presentado en las IV Jornadas de docencia e investigación de la Escuela de Historia. Facultad de Humanidades. UNSa. Guzmán, Raquel (2008) “Estética e ideología en la poesía del Noroeste argentino (1960—1980)” Tesis de doctorado presentada en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta.

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FORMAS DE LA NARRATIVA DE SALTA DE FIN DE MILENIO BREVE EXCURSIÓN HISTÓRICA CON DESEMBARCO EN EL PRESENTE
Susana A. C. RODRÍGUEZ CIUNSa – Universidad Nacional de Salta
[…] con la esperanza de que la crítica literaria reencuentre un lugar que desborde los límites de las instituciones académicas, para ponerse en relación con instancias de significatividad social más extensa.
Beatriz Sarlo
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1. Breve excursión histórica Una historia común pareciera ligar el desarrollo de las formas narrativas en las regiones argentinas alejadas de la rioplatense y tiene que ver, según el registro empírico de la desigual distribución y reconocimiento entre centro y márgenes, con algunas variables entre las que se considera, desde el punto de vista de los escritores, la falta de estímulos institucionales para la publicación de novelas y cuentos, si tenemos en cuenta las dificultades económicas para la edición y la ausencia de editoriales propiamente dichas hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XX. Las editoriales universitarias se registran hace ya décadas en Tucumán y Jujuy, a las que se agrega con dificultades la muy reciente de Salta. Pero los libros que se editan son en su mayoría tesis y ensayos críticos. No existe un presupuesto que permita reparar la ausencia en el mercado de la novela de Carlos Hugo Aparicio, escritor jujeño radicado en Salta, quien publicó la primera y única edición de Trenes del sur en 1988, novela escrita veinte años antes de su edición en Legasa y que hoy circula en reediciones pirata ante la demanda de lectura que provoca. Recordamos de esa novela su proceso de gestación largo101 y precedido en su aparición al mercado por una de las últimas muestras de la novela regionalista, La mujer de piedra (La leyenda de Esteco 1973), de Fernando R. Figueroa. Como contraparte de la ausencia de los “clásicos” en las librerías de Salta, en el año 2009, bajo el cuidado de Leonor Fleming aparecen los Cuentos y relatos del norte argentino, de Juan Carlos Dávalos, reedición a cargo de la Fundación Atilio Cornejo y La Crujía. En ese libro se anuncia el comienzo de la edición de una “biblioteca fundamental” de obras de autores salteños, anotada y prologada para
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“Política, ideología y figuración literaria (1987) en Escritos sobre literatura argentina. Buenos Aires: Siglo Veintiuno editores.2007. Cfr entrevista realizada al autor por Leila Gómez incluida en el libro que coordiné: Periodismo y literatura. El campo cultural salteño del ’60 al 2000. Salta, Eunsa, 2007.

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beneficio de la educación de los jóvenes. No existe información de qué ejemplares seleccionarán y si atienden a la heterogeneidad literaria que da muestras la región, tanto en lo que a géneros respecta como en relación al espectro social que recorren sus letras. De cualquier manera, mi intervención corre por un carril paralelo a la real situación de pobreza editorial de Salta, si pensamos en la reducción de los concursos provinciales y la escasa difusión institucional de los premios de la Dirección de Cultura, que sólo se hace cargo de editar y enviar ejemplares cuando se trata de una feria de libros que, en ocasiones, pone de relieve una selección más cercana a las amistades políticas de algunos autores que al valor otorgado por jurados expertos. Me concentraré, dentro del campo literario, en la narrativa, y tomaré como referencia un género proteico al decir de Bajtin, la novela, sobreviviente a la poscrisis y en circulación cada vez mayor en todos los circuitos, mediático, universitario y de la vida literaria (Moriconi 2007). En trabajos anteriores del equipo de investigación coordinado por Elisa Moyano circunscribimos algunos ejes para leer la producción literaria de la provincia; uno de los cuales fue el reconocimiento de procedimientos discursivos inéditos en la narrativa anterior a los ochenta. Si la única novela de Aparicio ya daba muestras de la “transculturación narrativa”, observada por Rama en torno a la novela hispanoamericana, las novelas de Francisco Zamora (La heredad de los difuntos, 1977, Bisiesto viene de golpe, 1985) manifiestan ese realismo interior de la nueva novela hispanoamericana del que habla Noé Jitrik, 102 pero en ese género Zamora no marcó tan fuerte impronta como en los cuentos de El llamaviento, que me atrevo a considerar un clásico dentro del que es uno de los géneros más cultivados en las letras salteñas. Pero es con Alias cara de caballo (1984) y La república cooperativa del tucumán (1989), de Juan Ahuerma Salazar que se pone de manifiesto el ejercicio de una escritura que no sólo rompe con los moldes realistas decimonónicos que aún perviven en las novelas de consumo masivo, sino que hace estallar las prescripciones del género. El horizonte experimental está dado por la leyenda y la crónica, géneros con tradición de reescritura a lo largo de la literatura occidental, que aparecen en la narrativa de Ahuerma Salazar alejados de su factura realista y subvertidos por la mezcla de registros, marcados, además, por la comicidad y el grotesco. En esa línea de hibridación narrativa ha seguido editando dicho autor, y exploró otros géneros como el policial, en particular en El caso de María T. Sus características me permiten hablar de un corte en la narrativa de la segunda mitad del siglo XX, cuyo antecedente en las letras salteñas puede ser El ratón de Antonio Nella Castro, novela que ganó en los setenta un premio internacional, fue editada por Planeta (de Barcelona) pero la dictadura militar la hizo desaparecer de las librerías porteñas, y la
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Cfr “El cuestionamiento en el origen de los cambios” en Suspender toda certeza. Buenos Aires: Biblos.

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diluvio, en la que continúa Nella Castro su crítica ideológica. 103

reeditó Legasa en 1988. Dos años antes apareció su segunda novela, Crónica del Más próximas al circuito universitario, otras novelas de experimentación fueron, ya en los noventa, Augustus (1993) y Fragmentos de siglo (1999) de Liliana Bellone; la primera de ellas tuvo sucesivas reediciones, ya que la obtención del primer premio Casa de las Américas de La Habana garantizó a la autora una cantidad mínima de ejemplares. En el caso de esta narradora, la figura de la revuelta se conecta con una dicotomía que tiene huellas profundas en la cultura argentina, civilización / barbarie. La representación de las escenas privadas y públicas construye una perspectiva privilegiada para observar la vida cotidiana de los actores femeninos, y las vicisitudes históricas de una Argentina marcada por la dictadura militar.

Bellone abre para los finales del siglo XX la línea de escritura de mujeres que se continuará en La mala leche (1993) y La mancha de yodo (1997) de Martha Grondona. Se trata de valores emergentes que en lo local desafían, como antes lo habían hecho en la poesía, una sociedad de fuertes resabios patriarcales. Otra novela que se inscribe como Fragmentos de siglo en la problemática de la dictadura, pero con visos de mayor verosimilitud, es la primera de Gloria Lisé, Viene clareando (2005), muy bien acogida por la crítica local e internacional. 104 El caso de La esposa (1989) de Zulema Usandivaras de Torino, que se sitúa en los epígonos de la novela realista decimonónica, lo analizamos como la hibridación de lo residual, en virtud de sus estrategias narrativas, y emergencia de una mirada feminista del todo ajena a esas convenciones, si pensamos en la dominante masculina del prototipo realista. Y en la primera década del dos mil, otra vez gracias a los premios literarios de la Dirección de cultura, aparecen los cuentos de Ana Gloria Moya, quien en el año 2001 publicará Cielo de tambores (que obtiene un premio internacional) y Semillas de papaya a la luz de la luna (2008). La veta narrativa de ambas novelas, que concita su difusión y reediciones posteriores en editoriales de mayor alcance que las locales, es la histórica; con destreza, Moya construye tramas que recuperan figuras femeninas olvidadas de la historia de Argentina e Hispanoamérica. Su itinerario discursivo tiene mayor proximidad con las novelas históricas de Libertad Demitrópulos (Río de las congojas y La cruz de hierro) que con los del “magisterio” instaurado por Bellone en sus talleres literarios.105

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Cfr el ensayo de Zulma Palermo, De historia leyendas y ficciones. Salta: Fundación del Banco Noroeste Coop. Ltdo. / Aráoz Anzoátegui impresores, 1991.

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“Por ejemplo, leí ahora, con una sorpresa muy feliz, un libro de una salteña, que se llama Gloria Lisé, una novela titulada Viene clareando. Habla sobre la última dictadura, la experiencia de una chica, en Tucumán, lo cual ubica el tema de la dictadura, que siempre fue tratado por los porteños y algunos otros escritores del interior, en otro meridiano. Con este libro, en este pozo que es Buenos Aires, se nos abre el país. Una novela que para mí es muy buena. Naturalmente pasa inadvertida, porque es imposible mover los medios de comunicación para una escritora salteña desconocida. Pero se editó en Buenos Aires por la editorial Leviatán. Creo que es lo mejor que he leído últimamente.” Entrevista a Griselda Gambaro, subida a internet por Cristian Alarcón. En la misma corriente se inscribe La casa blanca de Anguinán de Ricardo Federico Mena, premio 2000 de la Secretaría de Cultura de la provincia de Salta.

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En la misma década se abren otras líneas de escritura, de San Ramón de la Nueva Orán nos llegó Las vueltas del perro (1998) de Santos Vergara. El caso de Vergara excede la estricta cuestión literaria pues, además de escritor y docente, es gestor de la mayoría de las actividades culturales de su querido trópico y oído atento a las leyendas populares que intertexualiza en su única novela. Otra línea que rompe con la tradición narrativa de la provincia es la de Carlos Müller, escritor radicado en la provincia de Salta desde los setenta, que aborda una nueva forma de realismo alimentado por su extenso contacto con las comunidades campesinas e indígenas del interior, dada su tarea de maestro rural, publica La imaginaria (1996), Tamchai Honat (1997) y La resaca (1997). 106 2. Desembarco en el presente: los desheredados En el 2009 irrumpe, gracias al premio provincial de novela, La cáscara de nuez de Roberto Acebo, quien agrega a una escritura anterior que publicó artesanalmente (Ácido) una segunda parte que opera como “reunión” de una serie fragmentada de historias de personajes marginales. El efecto de lectura pone en evidencia la maestría con que Acebo logra construir -a través de una compleja red enunciativa- una escena verosímil mediante una prosa poética plagada de intertextos musicales, literarios y fílmicos que, no obstante las rupturas espacio temporales, permiten inferir las coordenadas socio-históricas de la posdictadura argentina vivida en los márgenes (droga, prostitución, alcohol, locura, suicidio). Emergen así otros actores sociales en la escena literaria salteña; quizás para los lectores de la generación más joven sea ésta una narrativa con una carga excesiva de referencias literarias (Borges, Cortázar, Onetti, Aparicio, Regen y otros escritores circulan por sus páginas) y musicales (Charly García, Spinetta, Janis Joplin, Serrat, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, entre otros). De cualquier manera, muestra con eficacia que una escritura con fuerte arraigo literario también puede dar cuenta de otras voces y zonas sociales sin caer en el sociologismo ni la impostura intelectual. Por último, y no menos importante porque conecta con un grupo generacional más joven que el que representa Acebo y que utiliza la red de Internet para darse a conocer, vamos a considerar Los hombres verdaderos no matan coyotes (culebrón adelgazado por entregas) de Rodrigo España. Inicialmente en un blog 107 e impresa una de las entregas en edición artesanal (“Caraplana contra los anticuchos psicotrópicos”), el epígrafe en inglés repite una línea de una canción, pero el título de la novela alude a un disco de la banda de hard rock y funk: Red hot chili Peppers, llamado True men don't kill coyotes. En esta novela el lector no tiene que armar la trama, como es el caso de la novela de Acebo, se trata de un ordenamiento lineal de los acontecimientos; la ruptura trabaja en el orden del lenguaje: sin puntuación ni mayúsculas el flujo de la escritura produce un efecto paragramático, en el léxico se
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No abordaré aquí las novelas de Héctor Arturo Cabot, Víctor Fernández Esteban, Raquel Espinosa, Beatriz Martínez y Belén Alemán, en razón de no haber profundizado para esta ocasión su lectura. http://loshombresverdaderosnomatancoyotes.blogspot.com/

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mezclan los nombres de los psicotrópicos (“flunitrazepan”) con enunciados propios del argot villero (“tengo ganas de cepillarme a su hija”, “¿acaso la cata ya no te entrega el chonchón?”) y palabras del quechua (“Yocalla”, “ulincha”, “churki”, “warapo”). Próxima al grotesco, a través de un narrador en segunda persona conocemos las vicisitudes del “caraplana” con su mano estropeada, la borrachera, el intento de sexo con mujeres que lo repelen, la circulación por barrios marginales, el mercado, el cementerio, la caza de palomas y el delirio alcohólico del final de la entrega. Sospechamos que el efecto más directo en lectores que sostienen aún como ideal “las bellas letras” es la negación del carácter literario del texto. Pero este grupo en el que circula la palabra de Rodrigo España, constituido entre otros por Alejandro Luna, Carlos Varas Mora, José González y Juan Manuel Díaz Pas, postula, además, una puesta en escena de la palabra fuera de los circuitos canónicos. Es así que me permito citar un correo enviado por Díaz Pas, una especie de manifiesto o declaración de principios del grupo: Si algo hemos aprendido de tanto ir a la Casa de la Cultura o a la Biblioteca Provincial, por lo menos en Salta, es, primero, que la solemnidad acorta y luego mata la vida de la palabra; segundo, que ya no resulta crucial esperar alguna forma de reconocimiento por parte del ghetto literario salteño. Bueno, hemos aprendido muchas otras cosas a partir de estas revelaciones: si la cuestión literaria en Salta pasa por publicar, eso es algo que lo puede hacer cualquiera, incluso sin moverse de su living. Nosotros tenemos una especie de casa tomada donde realizamos un trabajo intenso de producción de libros, artesanías, pintura y música. De hecho, en el mismo sitio conviven dos editoriales distintas: equus pauper y YA ERA. Por otro lado, conviene reforzar la idea de que los parámetros de legibilidad necesitan ser sometidos a un proceso de apertura. Siendo la crítica literaria en Salta, y acaso en el NOA, un discurso ausente, o abarrotada de manierismos universitarios, que pongamos a circular autores nuevos, que trafiquemos literatura de una provincia a otra, que nos encontremos en sitios donde no van los escritores “oficiales”, que de hecho hayamos modificado el guión de prácticas como “la presentación del libro” sumando otras prácticas artísticas, demuestra que todo conduce a una pendiente crítica que es síntoma de un cambio de época. Después de todo, la ciudad ha crecido, ahora somos muchos los que escribimos, los que pintamos, los que hacemos música, los que hacemos teatro, los que pensamos y debatimos los diferentes aspectos e instancias de nuestro arte. Un poco en desacuerdo con Anahí Mallol, la cualquierización de la literatura no es un fenómeno tan perjudicial, pues permite hacer estallar el canon y obliga a la crítica a ocuparse de esas zonas de las letras arrasadas por el desastre post 2001. Con lo cual quiero decir, una vez más, que no necesitamos de los concursos provinciales de la Subsecretaría de la Provincia para publicar porque tenemos la convicción de que es preferible pasar la palabra de boca en boca que ponerla al servicio de modos de producción que no atienden las necesidades reales de los escritores. Por ejemplo, no existen libros de autores salteños en las librerías de Salta editados bajo ese sello, así como no figuran en las escuelas, en las bibliotecas populares, no aparecen

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mencionados en los medios de comunicación, no son objeto de estudio en los claustros universitarios, no son enseñados en el nivel medio ni en la primaria ni mucho menos en los profesorados. Es decir que la política cultural del Estado nos parece de una insuficiencia estructural. Salvo honrosas excepciones, como el caso de Gregorio Caro Figueroa, la cultura en Salta es una prótesis del Turismo, sobre todo ahora que está bajo la pobre gestión del abogado Ovejero. Nuestro desinterés por este tipo de formas de publicar también reside en el rechazo a un presupuesto que domina el campo literario salteño: quien gana un concurso es el mejor en su rubro. Creemos que esta forma de legitimar poéticas y poetas evidentemente no es la única ni la última. En muchos casos tengo la sensación de que han recibido un certificado oficial, estatal, de poeta que no dice demasiado acerca de su poesía, o para decirlo de una buena vez, que muchas veces su poesía no tiene absolutamente nada que decir salvo que el Estado ha invertido mucho dinero en la imprenta para editar esos famosos libros de depósito que nadie lee. A tal punto nos resultan incómodas, y hasta podríamos decir indeseables, las prácticas literarias que tienen lugar en la Casa de la Cultura que un dato de lo más nimio nos dará la idea más cabal de lo que venimos diciendo: en nuestra ciudad las calles son angostas y el tráfico cotidiano es el delirio de un niño medio drogado jugando a los autitos chocadores; a esto súmese la importante estafa del transporte público llamado SAETA; ahora veamos un poco el paisaje y notaremos que el medio popular de las clases populares es la bicicleta; de ahí a los salones donde dice vivir la Cultura de Salta hay un largo trecho: ¿por qué el uso de la bicicleta no es una política ambiental, cultural y hasta turística del Estado?; más importante todavía es retomar la pregunta de Ramón Vera: ¿por qué la Casa de la Cultura no tiene un lugar donde poner bicicletas? Ya sé, la pregunta parece una pavada de un idiota que escribe cartas de lectores que el Tribuno jamás publica porque son muy indignadas, sin embargo también quiere poner el dedo en la siguiente llaga: ¿es la Casa de la Cultura el único lugar donde se pueden expresar los artistas o por el contrario es un cubil elitista desde donde sus funcionarios digitan y brindan su aval ideológico a las inclusiones, expulsiones y desigualdades sociales? ¿A qué tipo de público van dirigidos los eventos, las muestras, las presentaciones de libros? ¿Cuando comenzamos a reconocernos las caras en un lugar muy pequeño y apretado, no será hora de irse? No sé, a ver si por lo menos llueve en la esquina. Si he sido muy duro sepan aturdirse, no se atraganten todavía, es que en estos momentos debemos marcar la diferencia, es un tiempo para elegir la vereda dónde caminar. No sé cuál será el derrame de estas palabras en el futuro, sé que ya no se puede seguir haciendo pasar la miopía por poesía. Así como el Nietzsche de Más allá del bien y del mal se jactaba de ser un plebeyo con gusto aristocrático, pues había leído a Homero, a Horacio, a Shakespeare, es decir lo mejor de cada época, de cada cultura, aquellos que por cierto escribían para aristócratas, la nuestra es una época perversa en la que el gusto plebeyo de “estas” escrituras tan nuestras invadirán la ciudad letrosa porque los aristos (los mejores) se han quedado con poco

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para decir. Pienso por ejemplo en la reciente publicación de Romance del bar, de Carlos Hugo Aparicio, escritura casi póstuma que no viene a añadir demasiado a su obra más importante, a saber Trenes del sur y Sombra del fondo. No debemos alarmarnos mucho, esto siempre sucede, un sistema literario ya consolidado no puede más que producir la confirmación de sus propias reglas. Una escritura en vías de realización busca su sitio a costa del espacio que ocupan otras. Cuando uno escribe, ese gesto señala una actitud: yo no estoy diciendo lo que dice el otro, yo digo que mi palabra busca al otro. Precisamente en esta evidencia casi trivial ponemos el fundamento de nuestra acción: no escribimos en el aire, sabemos que hay lectores que nos quieren leer aun si desconocen nuestra existencia y que recluir la palabra en ámbitos solemnes los aleja de la materialidad viva de la palabra, la voz, los gestos, la presencia del poeta renovando un pacto intangible con su comunidad, con su tribu. Así pues, YA ERA funciona como una manada de inadaptados que deambulan con los ojos errantes, parecemos perros callejeros en busca de la mejor ocasión para satisfacer nuestros deseos más sombríos, nuestro territorio natural es la noche, la perpetua noche, de lengua larga y sentido errático, suelen confundirnos con ladrones, prostitutas, drogadictos, borrachines, artesanos o hippies. Nada de esto nos ofende, si hasta salimos mencionados en el Tribuno de Jujuy, por primera vez no lo hacemos en la sección policiales, como “los chicos de Salta con sus libros de cajas de vino”. Recuerdo que, cuando ya todo había terminado, cuando apenas quedaba un hilo de voz para seguir cargando el viaje y los vasos, una vez más, habían sido secados, Lía Sosa leyó el poema 14 de Crack, de José González, que, yendo contra “la casta plegariedad de las palabras”, terminaba diciendo “y mi voz pija dura”. Esa pasión escatológica, antideclinatoria y orgásmica nos produce la poesía. Ahora sí, que se haga agua el picolé 108. Cuando Díaz Pas hace referencia al libro de Aparicio está echando a la mesa las cartas con las que juega el grupo: advertir que nuevas prácticas literarias advienen bajo la forma de una experiencia del presente y de simulación de la realidad. Quizás para ofrecer otra cara diferente al espectáculo de la Salta tradicional que se recicla para el turista, que se muestra en las ferias del libro y que reproducen los propios agentes culturales salteños mediante sus contactos políticos. Quizás para que los lectores nos desacomodemos y abandonemos para siempre la idea de que la literatura de Salta es reducto de la burguesía. Referencias Moriconi, Ítalo “Circuitos contemporáneos de lo literario (Apuntes de investigación)”. El valor de la cultura: arte, literatura y mercado en América Latina. Dir. Luis E. Cárcamo Huechante et al. Rosario, Beatriz Viterbo Editora, (2007).
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http://elindiegente.blogspot.com/2010/09/andanzas.html (El énfasis es nuestro).

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APORTES TRANSDISCIPLINARIOS PARA EL ESTUDIO DEL CAMPO LITERARIO JUJEÑO
Fabricio Ernesto BORJA Universidad Nacional de Jujuy

La necesidad indispensable de entrelazar las disciplinas se manifiesta en el surgimiento, hacia el final del siglo XX, de la transdisciplinariedad. Así, la transdisciplina se convierte en un novedoso enfoque metodológico de indudable utilidad para el estudio de problemas complejos de carácter social, científico, técnico y pedagógico. La transdisciplinariedad es una actitud que atraviesa y trasciende las disciplinas. Como plantea la Declaración Transdisciplinaria (Portugal, 1994), esta orientación es resultado de un camino evolutivo dirigido a superar la mirada uni-focalizada en el estudio de problemas humanos complejos. El proceso comienza con la consideración de que dichos asuntos no pueden resolverse adecuadamente con una mirada reduccionista de los mismos, sino que se requieren otras perspectivas. La transdisciplina, como otros enfoques que superan las visiones funcionalistas y atomizadas de la realidad, enfatiza aspectos que permiten alcanzar una visión integradora del hombre, la sociedad y la naturaleza. Con este criterio, y en función del estudio en realización sobre el campo literario jujeño, centralizado en la producción de las revistas culturales locales, se propone para este artículo, la revisión de una serie no exhaustiva de lineamientos teóricos y metodológicos contemplados particularmente desde el Análisis Crítico del Discurso, la Sociología estructural y la teoría y crítica literaria. Ideología e identidad El análisis del discurso ha sido contemplado desde distintas corrientes teóricas orientadas a los estudios semióticos, históricos y crítico-literarios. Como una perspectiva crítica, el Análisis Crítico del Discurso se centra en los problemas sociales, y en especial en el papel del discurso en la producción y reproducción de los abusos del poder. Desde una orientación multidisciplinar, el ACD intenta un análisis sociocognitivo del discurso. Se destacan en esta perspectiva los estudios de Teun Van Dijk (1984, 1987, 1991, 1997 y 2003 [1993]) dedicados al racismo, y el amplio trabajo sobre la ideología (1999) que contempla el estatus general de la misma como sistema cognitivo y social, la diferencia entre ideologías y otros sistemas de ideas, los componentes y organización interna de las ideologías, así como las relaciones entre éstas y otras representaciones sociales, valores, estructuras sociales, grupos e intereses de los mismos. Su estudio contempla también la

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inserción institucional de las ideologías y las relaciones entre ideologías, el poder y la dominación. Para el autor, las ideologías representan el conjunto de intereses variados de los grupos sociales. Un conjunto de personas constituye un grupo si y solo si, como colectividad, comparten representaciones sociales. Para los miembros individuales esto significa que parte de su identidad personal está ahora asociada con una identidad social. Además de los problemas objetivos sociales, políticos o económicos compartidos con otros, también deben estar implicados criterios cognitivos o afectivos: los miembros de un grupo deben conocer sobre (o creer en) los otros miembros, sobre un conflicto compartido o sobre posibles acciones compartidas. Los grupos no están constituidos sólo por representaciones sociales: también se caracterizan por su falta de acceso a los recursos materiales o simbólicos, por su acción colectiva, por el discurso y otras prácticas sociales. Además pueden compartir opiniones sobre sus experiencias, conflictos o acciones comunes. Tienen sentimientos afectivos de pertenencia al grupo o sobre sus experiencias o actividades como miembros de grupo. Hay que destacar que, para Van Dijk, las ideologías y la condición de grupo parecen desarrollarse mutuamente, es decir que sólo los grupos pueden desarrollar ideologías. En este sentido, las ideologías constituyen un conjunto de esquemas que constituye la fisonomía de cada grupo y su posicionamiento en la estructura social. Las ideologías aportan la base evaluadora de las prácticas sociales, entre las que se incluye el discurso, y controlan también el desarrollo, el cambio y la organización de un conjunto de actitudes compartidas socialmente que, a su vez, controlan las opiniones de los actores sociales (Cf. Van Dijk, 1997:236). No son solamente conjuntos de creencias, sino creencias socialmente compartidas por grupos. Estas creencias son adquiridas y modificadas en situaciones sociales, sobre la base de los intereses sociales de los grupos y las relaciones entre los grupos. Un componente fundamental del proceso de adquisición y reproducción ideológica es el discurso, parte de su componente social. No obstante, además de la expresión de las ideologías en la interacción discursiva, se debe tener en cuenta qué tipos de grupos están involucrados, así como qué relaciones establecen estos grupos, especialmente en su vinculación al poder. También, en una dimensión institucional y organizacional, una ideología contempla el papel de la política, la educación y los medios en su desarrollo y reproducción (Cf. Van Dijk, 1999:175,176). Estos aspectos no sólo explican los detalles de la producción del discurso y la acción, sino que también permite la necesaria variación, oposición o modificación de las ideologías. Es así que el movimiento del proceso ideológico es en dos direcciones: en función al control de los modelos de una práctica social específica (cuando se ha adquirido una ideología), y en función de la explicación de las condiciones que promueven la transformación de una ideología o bien, la formación de una nueva.

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Para que los discursos tengan consecuencias en la formación de ideologías, necesitan ser comprendidos en general y necesitan ser comprendidos como expresión de opiniones en particular. Comprender los discursos de opinión tiene dos consecuencias cognitivas: las personas representan los acontecimientos y al mismo tiempo, las opiniones sobre estos eventos, en el modelo de acontecimiento. Por otro lado, el receptor puede estar de acuerdo o no con esas opiniones pero al menos puede representarlas como las opiniones de un escribiente o hablante particular. Si las ideologías necesitan ser definidas a nivel de grupo, la identidad también. Así como un grupo específico comparte un conocimiento, actitudes y una ideología, también comparten una representación social que define su identidad o “sí mismo social” como grupo. La identidad social, por tanto, se funde con un esquema de grupo. La identidad de grupo se funde con su ideología, y define su posición con relación a otros grupos. El esquema de grupo representa así aquellas creencias fundamentales que son, por lo general, compartidas (adquiridas, utilizadas, reproducidas) a nivel de grupo (Cf. Van Dijk, 1999:155). Las identidades de grupo pueden ser más o menos abstractas y desligadas del contexto, del mismo modo que lo son las representaciones sociales. Los miembros pueden compartir a la vez varias identidades sociales, más o menos estables a través de los contextos personales, y así definir un sí mismo personal; pero, en situaciones concretas, algunas de estas identidades pueden ser más prominentes que otras. En cada situación, la jerarquía o la pertinencia de la identificación con el grupo controla las prácticas sociales reales de los actores sociales en particular, aunque el hecho de pertenecer “objetivamente” a un grupo, no obliga a sus miembros a identificarse con él. La noción de identidad no tiene un significado fijo, y por ello, es también una noción muy difusa. La perspectiva de Van Dijk restringe la identidad social como tal al núcleo compartido de la autodefinición social, es decir, a un conjunto de representaciones sociales que los miembros consideran específicas de su grupo. Las prácticas sociales, los símbolos, lugares o formas de organización que son típicas de un grupo y con los cuales los miembros se identifican serían, en ese caso, las manifestaciones contextualmente variables de una identidad social. La identidad social no se limita al campo cognitivo: puede definirse también a partir de las prácticas sociales. Acontecimientos históricos, lugares que son parte de la memoria colectiva, o bien rituales de iniciación y símbolos como uniformes, banderas, distintivos, pueden ser un criterio importante de pertenencia al grupo y, por tanto, de sentimientos de identificación (Cf. Van Dijk, 1999:158). Las prácticas sociales semejantes se realizan por agentes que ocupan posiciones semejantes y en condiciones semejantes. Recuérdese que Pierre Bourdieu confiere a este conjunto de agentes, no la categoría de clase, en el sentido de grupo y de grupo movilizado para la lucha, sino el de “clase probable”, en tanto conjunto de agentes que opondrá menos obstáculos objetivos a las empresas de movilización que cualquier otro conjunto de agentes (Cf. Bourdieu, 1990:285).

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Desde los aportes de Bourdieu, el mundo social percibido por los agentes es producto de una doble estructuración: objetiva, socialmente estructurada, y subjetiva, por la que los esquemas de percepción y de apreciación susceptibles de funcionar en un momento dado, y en particular, aquellos depositarios en el lenguaje, son el producto de luchas simbólicas anteriores y expresan el estado de relaciones de fuerzas simbólicas. Se entiende entonces que los objetos del mundo social se pueden percibir de diferentes maneras, lo que promueve las luchas simbólicas por la producción e imposición de la visión de mundo legítima (Cf. Bourdieu, 1990:287,288). El conocimiento del mundo social y de las categorías 109 que lo posibilitan es lo que está verdaderamente en juego en la lucha política, una lucha teórica y práctica por el poder de conservar o transformar el mundo social conservando o transformando las categorías de percepción de ese mundo. La capacidad de dar existencia explícita, de publicar o hacer público, es decir, de objetivar aquello que continuaba en estado de experiencia individual, representa un formidable poder social de los grupos. El mundo social accede, en la objetividad misma, al estatuto de sistema simbólico, el cual, como un sistema de fonemas, se organiza según la lógica de la diferencia, de la separación diferencial, de esta manera constituida como distinción significante. Es así como la práctica funciona como signo distintivo y cuando se trata de una diferencia reconocida, legítima, aprobada, como signo de distinción 110 (Cf. Bourdieu, 1990:290-292). Las luchas simbólicas se realizan siguiendo dos dimensiones, una objetiva, que actúa por acciones de representaciones destinadas a hacer valer ciertas realidades y aquellas manifestaciones que tienen por objetivo manifestar a un grupo, hacerlo existir visiblemente, y una subjetiva, tratando de cambiar las categorías de percepción y de apreciación del mundo social, las estructuras evaluativas y cognitivas; esta última, es la apuesta por excelencia de las luchas políticas. Las relaciones objetivas de poder tienden a reproducirse en las relaciones de poder simbólico. En las luchas simbólicas, los agentes empeñan el capital simbólico que adquirieron en las luchas anteriores, capital que puede estar jurídicamente garantizado e instituido por el efecto de una nominación oficial. Explica Bourdieu que el poder simbólico (el poder de hacer de los grupos) está fundado en dos condiciones: primero, la posesión de un capital simbólico, es decir, el poder de imponer a los otros espíritus una visión, antigua o nueva, de las divisiones sociales, y segundo, la eficacia simbólica en función del grado en que la visión está fundada en
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Las categorías de la percepción del mundo social, son, en lo esencial, el producto de la incorporación de las estructuras objetivas del espacio social. En consecuencia, inclinan a los agentes a tomar el mundo social tal cual es, a aceptarlo como natural, más que a rebelarse contra él (Bourdieu, 1990:289).

El prestigio como valor simbólico, no es sino el capital inscripto en la propia estructura del espacio social cuando se le percibe conforme a categorías acordadas a esta estructura. Este capital simbólico -otro nombre de la distinción- es percibido por un agente dotado de categorías de percepción que provienen de la incorporación de la estructura, es decir, cuando el capital es conocido y reconocido como natural.

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una realidad. La construcción de los grupos no puede ser una construcción ex nihilo: tiene tantas más posibilidades de éxito cuanto más fundada está en la realidad, es decir, en las afinidades objetivas (Cf. Bourdieu, 1996:140,141). Telurismo y regionalismo. En su estudio sobre la poesía telúrica del Noroeste Argentino, Juana Arancibia (1989) reconoce dos vertientes poéticas distintas, o bien, dos maneras opuestas de asumir literariamente la región. La primera corresponde al regionalismo pintorequista o costumbrista de la tradición literaria vigente hasta 1944, y la segunda corresponde a un regionalismo esencial, más auténtico, característico de los poetas Carpas y de los bardos del cancionero popular. Así, el regionalismo pintorequista: Describe la región como un lugar cuyo fin se clausura en sí mismo, permanece en lo extremo del paisaje y del hombre que lo habita y se estatiza en el informe enumerativo de particularidades físicas y pintorescas, en lo meramente pintoresco y anecdótico (Arancibia, 1990: 60) Este es, en términos de Edelweis Serra, el regionalismo exterior111. Por el contrario, el regionalismo esencial, o bien regionalismo interior, procura trascender el paisaje y el hombre en un plano metafísico, ético y estético a la vez. Con el regionalismo esencial la región supera el propio marco situacional y alcanza una jerarquía de universo sin descrédito de su particular configuración biogeográfica y socio-histórica (Cf. Arancibia, 1989:13). Desde el siglo XIX, la literatura de América ha manifestado la admiración del hombre ante la naturaleza bravía, así como su incesante necesidad de introducir la civilización en ese medio físico. La identificación con el medio físico, puede decirse, estuvo definida por la naturaleza y su constante transformación, y en este proceso las denuncias de los abusos e injusticias no quedaron de lado. Explica Arancibia que el regionalismo, como una fuerza literaria estimulante, funciona como descubrimiento y reconocimiento de la realidad incorporados a la literatura. Por ello, tanto el Indigenismo, el criollismo y el naturalismo urbano concurren a una tendencia común -la documental- que trata de ofrecer un inventario de la realidad (Cf. Arancibia,1989:40). El regionalismo como tradición literaria que condiciona y posibilita la literatura actual, acentuó, desde el siglo XIX, aquellas particularidades culturales que contribuían para definir el perfil diferencial de las sociedades, y se inclinó por la observación de los elementos del pasado que habían contribuido al proceso de singularización cultural, para retransmitirlos al futuro. Así el elemento tradición ha
SERRA, Edelweis, citada por Nilda Flawiá de Fernández y Mirta Assís en Poesía y Prosa de Tucumán. Tuc. UNT, 1980, p. 59.
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sido realzado por el regionalismo, tanto en el campo de los valores como en el de las expresiones literarias. Arancibia atiende a la pluralidad de regiones que constituyen la Argentina, lo que permite enfoques particularizantes, y a veces desintegradores, como los que fundan en la polaridad capital-interior, civilización-barbarie, etc: Hoy [dice la autora] si bien se ve la necesidad de llevar la atención hacia las literaturas provinciales -largamente desplazadas por la unilateral identificación de la región capitalina con lo argentino- se tiende a asumir una postura integradora, concibiendo lo nacional como la conjunción de una pluralidad de vertientes, como un todo unitario con matices diferenciadores (Arancibia,1989:41). De esta manera la literatura del Noroeste no pierde de vista su pertenencia a una región de fisonomía definida, la del NOA, que se incorpora, a la vez, en zonas progresivamente mayores: la argentina, la hispanoamericana. En cuanto al concepto de literatura regional, Edelweis Serra expresa que, Por rutina o pereza, todavía se alude a una literatura regional como especie pintoresca, capítulo aparte o apéndice de la literatura nacional. Proponemos que se examine más bien a la literatura argentina como polaridad y unidad, vale decir, como un haz de aportaciones individuales y sociales en la configuración de textos dentro de un discurso general de la literatura nacional. 112 La autora concibe así una literatura regional desde una perspectiva funcionalista, es decir, como perspectiva creadora y con un enfoque sobre el territorio literario argentino, en cuyo corpus se presentan las variantes singulares de un acontecimiento literario contemplado en su unidad. Sin restringir el concepto a una focalización localista, la región aparece como una vertiente cultural que nutre y concurre a plasmar la cultura nacional. Frente a la acción absorbente de Buenos Aires en materia cultural y literaria, son las vertientes regionales de cultura las que pueden jugar un rol específico en la imagen acabada de la expresión argentina (Cf. Arancibia, 1989:47,48). La realidad literaria argentina se considera, desde esta perspectiva, no escindida sino como una pluralidad de acentos regionales procedentes de experiencias sociales y de tradiciones locales. En la dimensión regional late un espíritu de comunidad nacional, un dinamismo creador, una imagen vívida y válida inserta en la imagen más vasta del país y del continente. En tanto espacio creador, arquetípico, lo regional literario transciende la fijeza física del lugar para devenir en sus figuraciones, imagen del país y del continente.
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SERRA, Edelweis. Ibíd.

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Los escritores que buscan alcanzar un acento argentino tratan de incorporar lo circundante en sus obras. En la medida que se van apropiando estéticamente de la realidad circundante, la originalidad es una consecuencia lógica y no la imposición de una escuela. Entienden que la realidad que viven tiene un pasado diferente que no debe quedar en el olvido para no dejar a oscuras un tramo de la influencia histórica y para rescatar valores. El escritor regionalista debe afinar el lenguaje para que no se caracterice sólo por su variante fonética sino que escoja por la carga afectiva, activa o imaginativa. “El idioma -dice la autora- será así vía de acceso a modos de pensar, de sentir, de ver la realidad, a focos de interés, a inclinaciones o apetitos, a condicionamientos históricos” (Arancibia, 1989:51). El lenguaje, por tanto, posibilita un regionalismo esencial, de adentro hacia fuera, no sólo sonido o forma sino peculiaridad viva. Dado que cada región presenta un tono, un matiz, el artista posee los oídos y los ojos para sentir la intensidad de lo peculiar que ese micromundo le ofrece. En su elección juegan sus preferencias y motivaciones, momentos en el que alcanzan máxima tensión las cualidades de la innata individualidad del artista y acopio cultural que lo ha conformado espiritualmente. El escritor se entrega a una actitud pictórica o de máxima aproximación al hombre de la región para pulsar la vida individual o colectiva, o bien se retrae al pasado para exaltar sus glorias o para rescatar figuras, circunstancias, costumbres, creencias o tradiciones, que entretejen una historia seguramente marginada por las visiones totalizadoras. La dimensión exterior propuesta por E. Serra adhiere al compromiso previo, al planteo exteriorista de los problemas típicos con color local, también a sus variantes costumbristas, nativistas o criollistas con relativos o escasos valores artísticos. Frente a esto, y en proceso de cambio de sistema, muchos escritores argentinos -y entre ellos, escritores de NOA- 113 han venido alcanzando la dimensión interior al trascender las circunstancias y los entornos de sus experiencias literarias, en un proceso de transmutación de lo exterior en imágenes que contemplan lo particular y lo universal, interiorismo que tiende a subsumir los asuntos y temas regionales mediante eficaces técnicas constructivas, procedimientos simbólicos y de mitificación.

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El regionalismo exterior de Manuel J. Castilla, por ejemplo, se reconoce en libros como Copajira (1949), Cantos del gozante (1970) y Ángeles de visillo (1976), y el regionalismo interior se prefigura en Bajo las lentas nubes (1963). También, Raúl Araoz Anzoátegui es reconocido como un creador y lúcido expositor de la poética de un regionalismo profundo y universalizador. Otro exponente de la regionalidad interior es Martín Raúl Galán, quien muestra en su poesía una profunda y amorosa adhesión al ámbito circundante, lo que le permite fragmentarse en cada ser y en cada cosa.

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Bibliografía General AA. VV.: Declaración transdisciplinaria. Transdisciplinariedad. Portugal, 1994. Primer Congreso Mundial sobre

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POSICIONES Y POSESIONES EN EL CAMPO LITERARIO DE JUJUY
Ana Lía MIRANDA Universidad Nacional de Jujuy

Ciertamente que a partir de la década de los ’90, el discurso literario evidencia cambios que implican desde el descreimiento por el canon, la emergencia de voces de los márgenes que fundan “otras literaturas” hasta formas escriturarias que conspiran contra un modelo hegemónico de lectura. La literatura producida en Jujuy no es ajena a la renovación; el campo cultural experimentó una transformación resultante principalmente de la mirada del sujeto sobre sí mismo, sobre su realidad, su “plural” heterogeneidad debida a la mixtura étnica y lingüística heredada de una corriente inmigratoria también plural y sostenida además por la situación geográfica de frontera. A través de este trabajo me propongo examinar la situación actual del campo literario de Jujuy sobre todo ante la falta de una crítica literaria como instrumento mediador en la observación y reflexión del hecho literario ínsito en las narrativas contemporáneas; para ello considero pertinente la lectura de un corpus de cuentos de autores jujeños que producen literatura a partir de los ’90 para dilucidar sus “posesiones” del objeto “literatura”, su participación en la dinámica cultural y su toma de posición en este espacio. En su conferencia titulada “Los estudios culturales y la crítica literaria en la encrucijada valorativa”, Beatriz Sarlo 114 afirma que la Literatura está cambiando y que la tarea de la crítica literaria se ha visto reciclada a una interpretación socio/cultural que proponen los estudios culturales, convirtiéndola en muchos casos en un discurso críptico que puso a un lado la valoración del hecho literario en sí mismo. Sin embargo, hay nudos teóricos como: la relación entre la literatura y el universo simbólico de lo social; la especificidad de lo literario y el ingreso del discurso social al texto literario que, por su dimensión dialógica le competen a la crítica literaria. A partir de los ’90 la producción literaria en Jujuy fue prolífica y variada: esto es en número de producciones y en la temática abordada, también es cierto que el conocimiento de la misma es de alguna manera restringido ya que su circulación es limitada o cerrada a un ámbito particular de la cultura a la que no todos acceden sino condicionados por afinidades ideológicas, cronológicas, etc. negando así la

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Esta conferencia fue leída en el marco de la visita de B. Sarlo a Chile (Mayo 1997), invitada por el programa de la Fundación Rockefeller (ARCIS-La Morada-Revista de Crítica Cultural). "Los Estudios y la crítica literaria en la encrucijada valorativa", en Revista de Crítica Cultural, n° 15. 1997. 32-38

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posibilidad de una recepción y socialización a través de la lectura o mirada desde la perspectiva crítica. No es errado afirmar que un examen efectuado sobre la producción literaria se ciñe a las reseñas que esporádicamente se publican en el suplemento cultural o literario de los diarios locales o en el mejor de los casos, a través de ponencias presentadas en las Jornadas Literarias o las de Investigación; ello de ningún modo conforma una crítica literaria. La crítica literaria, por el contrario, es un discurso que se adjudica la intención de dar un sentido particular a la obra, obviamente, con los riesgos que ello acarrea, puesto que implica cierta valoración a partir de la lectura, que es una de las formas de significación silenciosa y solitaria; mientras que desde su paradigma la crítica literaria coadyuva a la construcción de sentido mediatizado por un lenguaje. En tal sentido deberíamos interrogarnos acerca del papel de la crítica dentro del campo literario de Jujuy, porque también se constituye en un lugar de tensiones entre lo que se considera literario o no, impulsando la reflexión acerca de la propia consistencia y legitimidad de la literatura. Para Frank Kermode 115, uno de los mayores críticos del último medio siglo, el privilegio del crítico es que se educa a sí mismo en público; un crítico puede ser capaz de prolongarle la vida a un escritor ausente, de lo que se desprende que la misión de la crítica es poner en relación autores con obras y que la vara de medición de un escritor es siempre otro escritor. La crítica literaria entonces, se erige en una más de las fuerzas o tensiones que median en la configuración del campo literario entendido como espacio ideológico de posicionamiento. Si bien hay un trabajo continuo de reflexión acerca de las prácticas literarias, en la mayoría de los casos éste se realiza en la soledad académica, sin difundirse o queda inasequible en los informes o en las memorias anuales de los equipos de investigación; convirtiéndose en parte de un mero requisito administrativo. Por lo general, el acercamiento a una obra literaria de escritor se materializa a través de las presentaciones que realizan otros escritores o personas entendidas que forma parte de su círculo más próximo, con lo que quedaría descartado cualquier juicio adverso. Con esto quiero decir que el desarrollo de una crítica objetiva sobre la producción literaria de Jujuy es una tarea pendiente, más aún cuando estamos en presencia de prácticas de escritura que promueven una transformación radical del estatuto de lo literario, prácticas que enrarecen o cuestionan, por su modo de existencia, las ideas de autonomía y autorreferencialidad de la literatura 116.

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Kermode, Frank, Pieces of My Mind: Essays and Criticism 1958-2002, Farrar, Straus and Giroux editors, Londres, 2003- pág. 279-293 En Espectáculos de la realidad, Reinaldo Laddaga sostiene que la literatura latinoamericana contemporánea se encuentra en un trance de formación de un imaginario de las artes verbales, tan complejo como el de hace dos siglos atrás, cuando se cristalizaba la idea de una literatura moderna.

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Josefina Ludmer 117 sostiene que “a partir de los ’90 se ingresó en una era de cambios rotundos que afectaron a la literatura y que obligan a reconsiderar qué se entiende por “valor” literario y propone para entender el presente de la literatura, de la crítica y del campo intelectual, partir del término “posautonomía” con el que se designaría el hecho menos sencillo y la impertinencia de trazar ciertas fronteras y tensiones entre lo cultural, lo político y lo económico. En este punto y respecto de la literatura de Jujuy, creo que es necesario reformular el término “valor literario”, que nos permita leer e interpretar estas nuevas prácticas o performances escriturarias que estarían representando el fin de la autonomía literaria y desplegando a través del lenguaje, fragmentos de mundo a manera de “espectáculos de realidad” en términos de Reinaldo Laddaga. Lo hasta aquí expuesto, puede entenderse como la necesidad de un replanteo sobre el “habitus” de la crítica literaria en un campo conflictivo que se dinamiza particularmente por las relaciones amistosas entre sus agentes, por la falta de una estructura retórica que permita ir más allá del lenguaje y tomar partido de la literatura; por lo que la principal función de un crítico sería discernir esa toma de posición que revela la escritura y desechar lo anecdótico que no pertenece al mundo posible que construye un texto literario.

Bibliografía Bourdieu, Pierre. Las reglas del arte, Génesis y estructura del campo literario. Barcelona, Anagrama, 2005.

Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales UNJu.
Giordano, Alberto. “Cultura de la intimdad y giro autobiográfico en la literatura argentina actual” en Pensamiento de los confines, 21, 2007 Kermode, Frank, Pieces of My Mind: Essays and Criticism 1958-2002, Londres, Farrar, Straus, Giroux editors, 2003. Kosak, Claudia. Deslindes. Ensayos sobre la literatura y sus límites en el siglo XX, Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 2006. Laddaga, Reinaldo. Espectáculos de realidad.Ensayo sobre la narrativa latinoamericana de las últimas décadas, Rosario, Beatriz Virterbo Editoria,

2006

Ludmer, Josefina. “Literaturas postautónomas”, en www.linkillo.blogspot,com Panesi, Jorge. “Las operaciones de la crítica: el largo aliento” en Giordano, Alberto y María Celia Vázquez (comps.): Las operaciones de la crítica, Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 1998
117

Entrevista realizada por Flavia Costa, aparecida en Diario Clarín del 1/12/07

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Reflexiones e Investigaciones

Sarlo, Beatriz. "Los Estudios y la crítica literaria en la encrucijada valorativa", en Revista de Crítica Cultural, n° 15. 1997. 32-38, Cuzco, Peru.

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RECONFIGURACIÓN DEL CAMPO LITERARIO EN JUJUY: LETRAS X LETRAS/ EDICIÓN X ESCRITURA/ BLOGS X LIBROS
Alejandra NALLIM Universidad Nacional de Jujuy IES N° 9 - San Pedro de Jujuy

Esta comunicación aspira ser un avance de investigación en proceso, inserta en el proyecto Cartografía literaria del NOA de los ’90 y la nueva centuria: Estación Jujuy, indagación compleja, no sólo por las dimensiones estéticas, socio-culturales y críticas con las que se pretende delimitar el objeto sino por el escaso margen de distanciamiento histórico entre la producción literaria y su tratamiento interpretativo, lo que implica ciertos riesgos en el recorte analítico. En primer lugar, la multiplicidad de factores y la ubicuidad de la literatura en la discursividad social del presente siglo permiten que se problematicen las aristas del campo literario en tanto: 1. Regulación institucional, canon literario y docencia universitaria Los estudios literarios y las prácticas académicas en el Nivel Superior (Universidad e IES) diagraman el mapa consagratorio de una tradición o la emergencia de nuevas generaciones que friccionan su ruptura, de este modo la teoría y crítica literaria como las instituciones y agentes sociales reproductores del “habitus”, instalan una suerte de cánones que se enfrentan entre sí con sus respectivas problemáticas. a. Todos ellos responden a la contradicción entre la interpretación personal del gusto literario y los universales estéticos, es decir es necesario diferenciar entre aspectos vocacionales (situación personal) y epistémicos (situación universitaria) como afirma Walter Mignolo 118. La existencia de dos cánones, el de mis preferencias, recuerda a Barthes con la lectura como placer, y el canon estético que origina una “colegiación estadística”, recuerda a Bloom quien aspira fundar la literatura occidental al decir de Rosa 119.

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Walter Mignolo: “Los cánones y (más allá de) las fronteras culturales (o ¿de quién es el canon del que hablamos?)” Mignolo, Walter: 1998, “Los cánones y (más allá de) las fronteras culturales (o ¿de quién es el canon del que hablamos? )” en El canon literario, Enric Sullá (comp.), Arco Libros, Madrid, Nicolás Rosa

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Reflexiones e Investigaciones

El canon ¿no tiene una relación distributiva e impositiva de un pago simbólico por la prestación de servicio por imitación, copia o analogía? Cuando Bloom habla de canon literario hace referencia a las relaciones de continuidad y desafectación de los textos pero al mismo tiempo el precio que hay que pagar para saldar esa deuda imaginaria que tenemos con nuestros antecesores textuales. Deuda simbólica que duele en la carne de los escritores. (Rosa) Esta polémica del canon conocida como la “Batalla por el valor de la representación” o la “escuela del resentimiento” (Bloom) está generada por los sistemas y políticas de lectura: usufructo del mercado editorial, de los programas de cátedra y del gusto individual. Reiteramos entonces la pregunta de Rosa: ¿Cómo conciliamos estas líneas? Las universidades y los Institutos de Formación Docente juegan un rol de preservación y sobrevivencia de las obras; la crítica literaria de las últimas décadas -semiótica, posestructuralismo, deconstrucción, sociocrítica, hermeneusis, teorías alternativas como la de la subalternidad, etc.- garantiza la longevidad de las obras pero al mismo tiempo revela el brillo efímero y superficial hasta la esterilidad de las ideas que no potencian -en el caso de nuestro país- la constitución de un pensamiento crítico autónomo sino colegiado en nichos académicos o instalados corporativamente en el periodismo cultural de Bs. As. Por tal razón se reafirman las listas binarias de autores 120, listas que como expresa Averbach no son neutrales y eternas, sino que responden a otros criterios de calidad: la época, la clase social, la raza, el gusto, la personalidad y la época agrega Jane Tompkins. ¿Qué es un canon sino una malla en donde se entraman y descosen sistemas literarios que se han enrolado como elitistas o letrados, plebeyos o marginales? Este tejido puede combinar las hebras más diversas desde las instituciones formadoras, pero también desde la presión y promoción del mercado que impone la inclusión de lo “adecuadamente” ensamblado, lo diacrónicamente ordenado o lo estéticamente valorado en una obra. b. A este debate se le suma el encuadre de las fronteras culturales, ¿cómo afecta el canon como marca del poder occidental e ícono de colonización a través del uso de las lenguas hegemónicas y su expansión “letrada” en la cultura latinoamericana? Sabemos que el canon puede ofrecerse como una intención de genealogía de la descolonización intelectual, y desde esta plataforma ¿apuesta a una geopolítica del conocimiento situado, avizora el diálogo y posibilita el comparatismo contrastivo de lo regional con la universal? Si “el canon es una decantación” 121, cuando queremos definirlo en encuadres mayores, lo nacional se rompe con las culturas particulares y desestabiliza los propios atributos que otorgaran otrora, a la especificidad literaria. Basta con señalar
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Cfr. Revista Ñ, p.8 Kohan revista Ñ, P.8

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las disputas de los estudios culturales que bregan por la inclusión de formas de escritura o producciones artísticas no validadas como literarias desde la tradición occidental (correspondencias, diarios personales, artículos periodísticos, letras de canciones, testimonios) consideradas como actos de descolonización; o la inclusión de sectores marginados y culturas reprimidas (mujeres, gays, indios, negros, poblaciones esclavas) como aceptación de la diversidad frente a la postura de Bloom que los considera actos demagógicos y ajenos a cualquier valor estético. Por otro lado, esta recuperación de las políticas de identidad ¿no terminan siendo una estrategia del mercado, una denostada hipocresía comercial de las industrias culturales como clave del capitalismo global? A su vez, ¿Qué es lo nacional? se pregunta Averbach, ¿tiene que escribirse en una sola lengua, en las modas estéticas del centro; sus escrituras y escritores no dejan afuera de la nación a varios? ¿Cómo configurar el canon de una literatura argentina que dé cuenta de todas las voces, de qué modo interpretar el uso oximorónico que provoca lo regional? He aquí el cruce de las diferentes fuerzas que compiten en el campo como atracción y repulsión, núcleos y márgenes, guetos y fugas, imperios y genealogías, figuras residuales y emergentes. Por último ¿quién enseña el canon regional o local?, ¿necesitamos acordar primero qué es literatura en la Argentina y en las provincias?, ¿cómo ingresan las prácticas y expresiones discursivas minoritarias o no canónicas en la academia, seguimos con la mirada binaria centro/periferia o revisamos la posibilidad de que la periferia es también un centro, de que cada provincia tiene sus centros capitalinos, dejando en los márgenes al resto de las producciones literarias de las otras localidades? ¿Leemos la literatura en tanto un sistema organizado o un plurisistema cultural?, ¿son metatextos que regulan las prácticas discursivas estabilizadoras del pasado o renovadoras del futuro? ¿Es hora de quebrar con la impronta latinoamericanista de la literatura? como señala Beverley en el ya citado artículo de «Post-Literatura»: «El problema [...] es que seguimos sin embargo mirando a la literatura como si fuera el discurso verdaderamente formador de la identidad y posibilidad latinoamericanas [...]. y a la crítica literaria como el discurso formador de una modernidad latinoamericana» 122 y propulsar “nuevos perfiles”, como señala Eduardo Becerra “la literatura… se anticipa a la crítica y construye una fisonomía del presente mucho más certera” c. ¿De qué modo relocalizar el canon en el nuevo milenio ante los parámetros de la extensión o el fin de lo literario? La ‘era post’, las teorías post-estructuralistas y deconstruccionistas, la post-literatura, la post-autonomía y el entono digital son provocadores de la identidad del hecho literario.

122

Beverly: Hacia la descolonización de la colonia. Testimonio, crítica literaria y tradición ancilar latinoamericana

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La contemporaneidad apela a la extensión de lo literario (cine, telenovela, videoclip, graffiti, letras de rock consideradas alternativas en las últimas décadas del XX como sostiene Rosa), pero en el nuevo siglo nos encontramos ante la apropiación de lo literario por parte de otras discursividades e incluso ante la metamorfosis de lo literario (con los nuevos formatos tecnológicos: blogs, chat, sitios, páginas, Internet, etc). Este contexto parece impedir la constitución de reglas y la organización canónica, en consecuencia las rupturas, sustituciones, fusiones o disoluciones exigen la renovación y reconfiguración del canon concebido tradicionalmente como una fosilización diacrónica o cristalización temporal de un modelo. Pero también nos instala en un terreno movedizo e inestable cuando pretendemos definir lo literario: Regine Robin afirmaba en los ‘90: “En el momento actual la explosión del objeto literario es tal que su sectorización ha pulverizado todos los etnocentrismos de la legitimidad. Ya no hay una literatura, ya provenga del círculo amplio o del círculo restringido. A partir de ahora hay objetos particulares y cada uno de ellos tiene su manera de inscribirse en lo literario, de producir algo literario o de pensar lo literario”. (“Extensiones e incertidumbres de la noción de literatura”, en un libro de siglo XXI, “Teoría literaria”, 1993, pág. 53) O como aduce Rolena Adorno acerca de la necesidad de partir de la sustitución de la noción de literatura por la de discurso, con el fin de desligar los análisis del rango eurocéntrico de lo literario, para abrirlos al dominio de la palabra y las voces no escuchadas que el discurso permite oír 123. Carlos Rincón evidencia también la urgencia de un cambio de paradigma en los análisis literarios. Un cambio que tiene que ver con el abandono de la concepción esencialista de la literatura, otorgada por la ideología burguesa de la modernidad, con el fin de incorporar el análisis de los procesos sociales como parte del ejercicio crítico. No se trata de volver a una sociología de la literatura al uso sino de reubicar los discursos literarios en el espectro general de los discursos sociales y culturales en su conjunto, sin ningún privilegio ni jerarquía. En síntesis: ¿Qué efecto causa a la hora de posicionarnos críticamente sobre qué es lo literario y cómo se define el canon en el nuevo milenio?, ¿Cómo lucha lo local con lo global, lo clásico con lo popular, lo regional con lo nacional? ¿El canon es o no una antología, mega o meta antología? El resultado inmediato es el de la ampliación del canon 124 mediante la sustitución de la noción de canon («concebido en términos de estructuras simbólicas de poder y de hegemonía») por la de corpus («concebido en términos de
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Rolena Adorno: “Nuevas perspectivas en los estudios coloniales latinoamericanos”

Walter Mignolo en su artículo «Entre el canon y el corpus. Alternativas para los estudios literarios en y sobre América Latina»

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estructuras simbólicas tanto de poder y hegemonía como de oposición y resistencia a través del espacio social») como objeto de estudio de la crítica. 2. Campo intelectual y literario en Jujuy El campo literario en Jujuy añade las voces del capital simbólico de las letras y algunas editoriales independientes, escasamente dos librerías apuestan al mercado editorial, más los intentos de la crítica periodística y académica que se esfuerza por visibilizar y visibilizarse en un territorio caníbal. La independencia y los sostenes críticos independientes son atravesados por las cercanías territoriales (¿éste de al lado es poeta?) afectivas (amigos o conocidos) o profesionales (pero es profesor, o mi colega), en fin siempre las fronteras selectivas postulan una especie de demonización a la hora de ofrecer una mirada interpretativa. ¿Cómo encarar las distintas corrientes para asumir el objeto literatura o discursividad social en una realidad compleja que renueva el debate sobre el gusto y el valor literario, la buena o mala literatura, la apertura a la diversidad, la consagración de otras narrativas y literatura comercial, de autoyuda o la escenificación de que “todos podemos ser poetas”, ¿una especie de “poesía de la cualquerización”?125 ¿Cómo engrosar las letras literarias en la esfera de la cultura letrada cuando ésta ha desbordado sus aristas, ha perdido su centro y alterado sus andamios? Ser escritor y ser lector de literatura ya no son compatibles a la fórmula LETRAS/letras, otros formatos discursivos, nuevos hipertextos, una prolífera literatura de los márgenes o “alternativa” establecen vínculos originales. 2.a. La literatura en Jujuy en el nuevo milenio Los espejos del nuevo siglo refractan prismáticamente estéticas que circulan y confrontan sin el afán de imponer su marca registrada como en épocas anteriores en donde la literatura se enrolaba en idearios renovadores, sociales, militantes o crípticos. El tránsito por la globalización, el menemismo-la crisis del 2001 y el kirchnerismo, la abolición o fin de los metarrelatos, la crisis del sentido, la poetización de lo cotidiano y la ficción contaminada de realidad, fusionada con los planos del presente referencial parecen haber desprovisto a la literatura de metáforas LETRAS x letras LOS ALUMNOS y literatura ESCRITORES DE LETRAS dominio del terreno en la nueva

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Término acuñado por Mazzoni y Selci en “

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En este contexto, cuando seleccionamos a un grupo de escritores de la novísima generación nos encontramos ante estudiantes que recorrieron las aulas de Letras, egresados, en tránsito o desertores del sistema universitario. Autores que circularon por el claustro académico y en esa vivencia se presentan antagónicamente o reconocen la formación lectora, los intercambios, el manejo con el lenguaje, el descubrimiento de autores y poéticas: (Federico, Fernanda, Lía, Ildiko) Otros, asumen el tránsito como una carga pesada a la que tuvieron que abandonar en el camino como Matías Teruel o como un periplo que aletargaba cada vez más su llegada en el caso de Meliza. Entonces una de las aristas de nuestra investigación es cruzar las variables de las expectativas, los programas y las redes hipertextuales que ofrece la facultad ¿qué leen, cómo leen , qué vacíos ineludibles quedan sin llenar, cómo afecta la crítica y de qué modo la gramática ayuda en los procesos de creación literaria de estos futuros poetas?. Muchos de ellos aluden que sus filiaciones o genealogías son antidogmáticas, se acercaron a la literatura fuera de la formación universitaria incluso fuera de ella como tradición artística, reconocen más que a autores consagrados o movimientos/escuelas/corrientes poéticas de la literatura argentina y de Jujuy a letras de canciones o escritores lejanos de su realidad. Es decir, la formación universitaria le sirve como modelo para citar los canónicos pero a la hora de establecer una consonancia artística fueron otras las rutas que los estimularon o los atraparon para convertirse en escritores. Hay como todo viaje artístico ¿una vuelta a los poetas malditos, a los surrealistas, a la vanguardia más irreverente, a un neo realismo y naturalismo, a un neo-neo barroco?, en tanto retórica del lenguaje sin virulencia ante lo social porque al estar tan atravesados por ella y asqueados por una realidad que los aniquila, asumen la inercia del ocio, se acoplan al delito o a las máscaras de la muerte en el calendario diario. EDICIÓN X escritura EDITAR ANTES DE ESCRIBIR Si los primeros años de la nueva centuria marcaron la desaparición de varios sellos independientes, cerrando la década nos encontramos ante la emergencia de diversas ediciones alternativas que invierten el sistema. Si antes había escritura pero no se poseía editoriales ahora esto es un tema menor, primera se edita y luego se escribe. La diagramación, el diseño, la encuadernación, la figura del autor, las tiradas etc. hacen que lo primero sea publicar. Aquí retomamos las preguntas iniciales acerca del valor y gusto literario en relación a qué llamamos hoy literatura. Mazzoni y Selci hablan de “poesía de la cualquerización”, Freidemberg señala “una estética de cambalache y el revoltijo…termina con la poesía,…legalizar cualquier chantada…, 37). Apelar a ediciones y tiradas innovadoras de la imagen, el diseño, la diagramación, la fotografía y la tipografía, texturas y colores invierten la calidad por sobre los textos y escritura, he aquí el cruce de dos lógicas de pensamiento y

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sistemas de apropiación cultural: el reino de la imagen, la iconografía paratextual y transtextual que sustenta el mundo de la ediciones alternativas. BLOGS x libros ENTRE LO ANALÓGICO Y LO DIGITAL El universo digital, multimedial y multimodal compite e impone sobre el reino de la cultura letrada, analógica, que da cuenta de la linealidad o sucesividad frente a la fragmentariedad e instantaneidad. El mercado editorial y lector juegan también sus fichas en este ajedrez, de qué modo los blogs, el chat, las páginas, los textos subidos a Internet, el acceso a links y las búsquedas de artículos y libros en WIKIPEDIA, ser invitado en Facebook o Twister, GOOGLEAR, NAVEGAR, integrar una RED SOCIAL, ser usuario, visitante o favorito de algún blogs o página permitan redefinir UNA VEZ MÁS, cual es el lugar en donde ubicarnos al ser docentes e investigadores. Docentes analógicos o inmigrantes digitales vs. Nativos digitales. Estamos frente a cambios profundos en el moldeado de la cultura del nuevo siglo, sin apologías ni apocalipsis deberemos animarnos a transitar por las rutas endebles de la actual literatura que nos conduce una vez más a ser protagonistas del desafío: redefinir lo literario y reconfigurar el canon. El corpus de investigación seduce (y mucho) a seguir la aventura…

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DISCURSOS EN LA RED: LOS BLOGS Y LA LITERATURA
Sandra Pamela STEMBERGER Universidad Nacional de Jujuy

Introducción Los medios virtuales constituyen una nueva forma de acercarse a la literatura, relacionarse con los textos y establecer otros tipos de vínculos entre los escritores y sus lectores, de manera que entre ellos se construyen puentes que facilitan el intercambio de opiniones. En sus comienzos, los blogs servían para colgar de la web una especie de diario íntimo en el que una persona relataba las actividades de su vida diaria, sus pensamientos y opiniones, pero también su uso se extendía hasta el periodismo debido a la facilidad con la que se podía publicar información nueva a cada momento. Hoy en día, en los blogs se siguen publicando diarios “íntimos” y de noticias (de deportes, espectáculos, humor, etc. Generalmente, las versiones digitales de los diarios suelen tener blogs de sus columnistas), pero también los rubros se han ampliado y existen blogs cuyos contenidos son de los más variados, son como cajones de sastre virtuales, espacios donde el que navega por la web puede encontrar discos de música, historietas y libros (denominados e-books, libros virtuales) para descargar, cuadros y fotografías, recetas de cocina, materiales y actividades de cátedras universitarias, entre muchos otros. Con respecto al término blog, éste proviene del inglés weblog. Web significa “tejido, red o telaraña” y log, “diario, registrar o anotar” pero, a la vez, log proviene de logbook que significa “cuaderno de bitácora”. Como suele suceder con las palabras que están constantemente en uso en internet, la palabra weblog cambió y se contrajo hasta quedar de ella tan sólo blog. Con estos datos, podríamos pensar en una persona que anota en un cuaderno el camino o trayecto que recorrerá o bien podríamos imaginar a una persona que relata una crónica sobre los sucesos que vivió durante un viaje, una travesía. Pero ¿para qué o quién alguien trazaría un camino a seguir? ¿Para evitar naufragar, andar a la deriva; para llegar a un puerto, a un lugar deseado? Entonces ¿cuál sería ese destino? Pareciera que aquella persona que crea un blog, escribe un “mapa”, marca un trayecto a seguir (por él, sus lectores y seguidores). Podríamos decir que un escritor que publica sus textos literarios (narrativa, lírica, dramaturgia, crítica, teoría) en un blog está trazando una escritura y una lectura que, luego, decidirá el “seguidor” si las seguirá al pie de la letra o no. En ese medio virtual la palabra del autor no es la única válida sino que la del comentarista también es importante pues aporta su visión estética, cultural y emocional sobre los textos que lee.

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Muchos escritores publicar sus textos literarios pero también cuelgan pinturas, dibujos, música, fotografías de su propia autoría o de otros artistas y, de esa manera, crean un espacio virtual en el que conviven diferentes textos y discursos. En los blogs se publican enunciados pertenecientes a diversos planos de la actividad humana, por ello, la intertextualidad, la paratextualidad y la interdiscursividad son características de los blogs literarios que, a su vez, conforman un corpus en el que: […] un texto no está constituido por una fila de palabras, de las que se desprende un único sentido, teológico, en cierto modo (pues sería el mensaje del Autor-Dios), sino por un espacio de múltiples dimensiones en el que se concuerdan y se contrastan diversas escrituras, ninguna de las cuales es la original: el texto es un tejido de citas provenientes de los mil focos de la cultura. 126 El blog, ¿un nuevo género literario o un nuevo soporte virtual? Hay quienes discuten si los blogs son, o llegarán a conformar en un futuro no muy lejano, un nuevo género literario. En una entrevista concedida al diario El país, 127 el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán brinda su opinión: […] hoy, gracias a internet y las facilidades tecnológicas del ordenador, ha aparecido el blog como un nuevo género literario; una nueva generación de autores lo utiliza como parte fundamental de su proyecto narrativo, a la vez que busca incorporar en su escritura procedimientos aprendidos en la diaria convivencia con los medios y las tecnologías emergentes. […] El formato blog es nuevo, pero el lenguaje todavía pertenece a otro medio y a otro género. El blog que utiliza las múltiples posibilidades interactivas de internet es el que se anuncia como un nuevo género literario. 128 En un primer momento Paz Soldán afirma que el blog es un nuevo género literario aunque “el lenguaje todavía pertenece a otro medio y a otro género”. En este sentido, es contradictorio y no queda claro qué es lo que entiende el escritor por género literario. Cuando Bajtín plantea “El problema de los géneros discursivos” sostiene que éstos son “[…] tipos relativamente estables de enunciados […] [y que] La riqueza y diversidad de los géneros discursivos es inmensa porque las posibilidades de la actividad humana son inagotables […]”. 129 Más adelante explica
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Barthes, Roland, El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura, Barcelona, ed. Paidós, 2009, p. 80.

127

Paz Soldán, Edmundo, “El “blog” y la literatura del siglo XXI. Las fronteras de los recursos literarios se amplían”, diario El País, 2008. Fuente: http://www.elpais.com/articulo/semana/blog/literatura/siglo/XXI/elpepuculbab/20080315elpbabese_4/ Tes Ibíd. Bajtin, Mijaíl, Estética de la Creación verbal, Bs. As., ed. Siglo XXI, 2002, p. 248.

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que existen géneros discursivos primarios y secundarios, en los primarios incluye las conversaciones cotidianas, las cartas, las órdenes, etc. y en los secundarios aglutina aquellos enunciados que requieren una mayor elaboración y, por ello, son más complejos: los géneros literarios, científicos, periodísticos, etc. También sostiene que en un género discursivo secundario están presentes géneros discursivos primarios, por ejemplo, en una novela se incluyen cartas, charlas u órdenes, entre otras expresiones de la vida cotidiana. Nosotros observamos que en los blogs se publican textos que pertenecen a los géneros discursivos secundarios y que contienen otros géneros discursivos primarios, de modo que conviven comentarios, saludos e insultos con poemas, fragmentos de novelas, obras de teatro, cuentos, noticias e, incluso, imágenes. Por ello, para nosotros los blogs no constituyen un género discursivo primario ni secundario y no son un nuevo género literario como afirma Paz Soldán. Sino que consideramos que los blogs son soportes virtuales que permiten la publicación de diversos tipos de textos, así como el libro es un soporte concreto y no por ello es un género en sí mismo. Los blogs sirven para publicar enunciados que pertenecen a los géneros primarios y secundarios, es decir, son los soportes en los que un escritor puede publicar sus textos pertenecientes a diversos géneros literarios, ya sea a la narrativa (novela, nouvelle, cuentos, crítica, teoría, entre otros), la lírica o la dramaturgia, como así también los comentarios de sus lectores, opiniones personales, saludos, encuestas, pedidos, elogios, insultos, entre otros enunciados. Aunque a diferencia del soporte libro, estos medios virtuales permiten que se establezcan nuevos tipos de vínculos entre los escritores, sus textos y sus lectores, como así también posibilitan la convivencia de muchísimos tipos de textos y discursos, muchos más de los que pueden aparecer en libros materiales. Por esto, sostenemos que los blogs son soportes virtuales que brindan muchas más posibilidades a los escritores y a los lectores. Un tejido virtual y heterogéneo: “un significante remite a otro significante”

Tan sólo la escritura es capaz de mezclar las hablas (la psicoanalítica, la marxista, la estructuralista, por ejemplo) y constituir así lo que se llama una heterología del saber, darle al lenguaje una dimensión de carnaval.
Roland Barthes En el capítulo de Bajtín que citamos anteriormente, él sostiene: “[…] hay que señalar que un uso libre y creativo no es aún creación de un género nuevo […].” 130 A pesar de no constituir un nuevo género literario, estos medios virtuales sí influyen en la forma (en la “conformación”) de los textos que se publican en los blogs ya que generalmente están acompañados por fotografías, dibujos, colores, opiniones de

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Ibíd., p. 269.

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lectores y muchos más elementos paratextuales que provocan que un significante conlleva a otro significante y así sucesivamente. 131 Cuando entramos a un blog no sólo nos posicionamos frente a un enunciado escrito sino también ante otras expresiones como el dibujo, la pintura, la fotografía e, incluso, la música. La relación entre las distintas expresiones artísticas es un estímulo mucho más fuerte para los sentidos del lector que debe interpretar y entablar relaciones entre los discursos escritos y las imágenes. Al respecto, podríamos hablar de una “vuelta a la Edad Media” en dos sentidos, el primero lo desarrollamos en este apartado y el segundo en el siguiente. Nos parece que los textos que se plasman en los blogs son como los de la Edad Media en cuanto los textos escritos en los libros eran acompañados con guardas y dibujos que servían para explicar y ejemplificar lo que el texto literario decía. Y, justamente, eso es lo que también sucede en los blogs. Los poemas, cuentos, entrevistas, obras de teatro, etc. están rodeados de fotografías, pinturas, dibujos, links que llevan a otros blogs, biografías de los autores de los blogs, frases o comentarios, propagandas, fechas de futuras presentaciones de obras de teatros o libros, etc. El escritor puede elegir acompañar a su texto con una pintura o fotografía que añade más significados a su texto o viceversa, el texto escrito puede ser el que amplifique los significados de la imagen. De todas maneras, no hay que perder de vista que en los textos de la Edad Media las imágenes servían para orientar a lectores que no tenían las mismas competencias que tienen los lectores que navegan por la web. Es interesante observar cómo un significante remite a otro significante en cuanto las palabras escritas y las fotografías y dibujos se presentan ante los sentidos del lector como todo un conjunto al que dota de significados. La hipertextualidad es una característica de los blogs ya que éstos son soportes que reúnen en sí mismos textos de diversos géneros discursivos (literarios, periodísticos, científicos, cartas, comentarios, etc.). Sobre esta capacidad que tienen los blogs de reunir en sí mismos múltiples formas, es decir, textos que responden a variadas esferas del arte y la comunicación, podemos citar a Barthes: “De manera que no podemos ver al texto como una combinación binaria entre un fondo y una forma; el texto no es doble, sino múltiple; en el texto no hay sino formas […] el texto no es más que una multiplicidad de formas, sin fondo […].” 132 Por lo tanto, podemos decir que los blogs constituyen espacios heterogéneos en donde se establecen relaciones entre diversos significantes, quedando como tarea del lector desentrañar posibles significados que no se esconden detrás de los
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En una entrevista concedida a Maricruz Castro Ricalde, Raúl Dorra dice: “Cuando se advierta la naturaleza del texto, se le asigna un sentido y hacia esa dirección marchan los esfuerzos de comprensión del receptor. Elementos paratextuales […] van restringiendo en el lector el enorme campo de la significación en el que puede estar enclavado un discurso. De modo que la noción de género es una noción fundamental porque limita y precisa la dirección que toma un discurso.” “Entrevista con Raúl Dorra. Teoría y análisis del discurso: problemáticas reciente”, Revista Ciencia Ergo Sum, Universidad Autónoma del Estado de México, 2002, noviembre, volumen 9, número 3, pp. 213-217.
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Barthes, Roland. El susurro del lenguaje…, op. cit., p. 179.

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significantes sino que surgen en la reflexión del lector al relacionar las diversas formas que se presentan ante sus sentidos con lecturas anteriores y con todo su capital cultural. Al respecto, Barthes también plantea la heterología de la escritura en cuanto reúne en sí misma una amplitud de discursos. 133 Diversidad que se observa en los blogs literarios, donde circulan discursos que remiten a múltiples concepciones sobre el arte, la escritura, el rol del escritor y del lector, entre otros, que dependen, a su vez, del posicionamiento ideológico de quien publica y de quien comenta. Escritor, lector… y seguidor José Luis Orihuela, un escritor argentino radicado en España, ha escrito sobre los blogs en general y clasifica a sus lectores en tres categorías: 1) los lectores “turistas” que no son lectores habituales de un blog, 2) los lectores “parroquia” que son fieles seguidores y comentaristas de uno o varios blogs, 3) los lectores “surfers” que llegan a un blog mediante un enlace en otro blog o página web, son lectores que arriban buscando una información o texto específicos y no son fieles seguidores de un blog en particular. 134 Más allá de que sean interesantes las denominaciones, consideramos que los “turistas” y los “surfers” pueden integrar una sola categoría ya que las distinciones entre ellos no son taxativas. Sin embargo, los lectores que se identifican como “seguidores” de un blog, sí corresponderían con los lectores “parroquia” de los que habla Orihuela. El rol del lector y seguidor de los blogs es activo, lee y significa no sólo los textos escritos, los enunciados, sino también las imágenes y comentarios que a veces los acompañan. Se entabla así un feedback, una relación de ida y vuelta que posibilita el diálogo entre escritores y lectores. En El susurro del lenguaje, Roland Barthes dice que la crítica clásica no se ocupaba del lector, mientras que a partir de mediados del siglo XX, el lector se ha constituido como: “[…] el espacio mismo en que se inscriben, sin que se pierda ni una sola, todas las citas que constituyen una escritura; la unidad del texto no está en su origen, sino en su destino […] [el lector] es tan sólo ese alguien que mantiene reunidas en un mismo campo todas las huellas que constituyen el escrito.” 135 A la luz de estas palabras de Barthes podemos ver al lector de un blog literario, como un sujeto que reúne en sí mismo, por medio de la lectura, todo un campo de significaciones posibles gracias a las relaciones que entabla con los textos leídos anteriormente en el formato libro o en otros medios virtuales, con su bagaje cultural, con su concepción de literatura, de arte, de cultura, etc. Pero el lector que deja su comentario y su firma virtual en un blog, además, le puede comunicar al escritor del blog cómo interpreta y reconstruye los posibles significados de sus textos en
133 134

Ibíd., p. 164.

Macías, Cristóbal, “La revolución de los blogs, de José Luis Orihuela”, UOC, 2007, Papers Nº 5. Fuente: www.uoc.edu/uocpapers/5/dt/esp/macias/pdf Barthes, Roland. El susurro del lenguaje..., op. cit., p. 82.

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relación con otros escritos, dibujos, fotografías, y así sucesivamente. Durante un acto académico en 1979, el escritor y crítico Anderson Imbert dijo lo siguiente: El escritor, hoy, lanza obras a medio hacer precisamente para que el lector las termine de hacer. Son […] obras en movimiento, cuyas estructuras móviles invitan a múltiples reacciones e interpretaciones. […] el lector parece ser un co-autor. Parece, parece, parece… Pero la verdad es que el lector colabora con el escritor cuando el escritor lo deja colaborar. […] quiera o no quiera, el lector tiene que acomodarse a un texto pre-establecido. 136 Con estas palabras obviamente no se refiere a los textos literarios que circulan por la web, sino a aquellos textos como Rayuela o 62: modelo para armar, ambas de Julio Cortázar, que le dan al lector cierta libertad para que decida cómo quiere leerlos, qué recorridos desea tomar. Pero esto también puede ser aplicado a lo que está sucediendo con los textos publicados en los blogs. Este nuevo soporte virtual permite que se construya una relación de intercambio de opiniones y valoraciones entre el escritor y el lector. Un escritor que tiene un blog puede publicar un texto terminado para que el lector lo lea, lo escudriñe y comente pero, a la vez, puede modificar o no su texto en base a los consejos o señalamientos recibidos. Esto distancia claramente al soporte “blog” del soporte “libro”, la publicación en un blog le da la oportunidad al escritor de corregir sus propios textos y cambiarlos cuando lo desee e incluso publicar las diversas versiones de un mismo texto. Mientras que esa corrección no es posible en una obra publicada en papel, ya está terminada y el lector no puede cambiar nada de ella ni dar sus opiniones al respecto en el mismo libro. Esta nueva forma de interacción fluida entre el escritor y sus lectores no es posible mediante la publicación de una obra ya impresa, terminada y depositada en las librerías y bibliotecas; obras listas para ser leídas tal cual te lo propone su autor. En un blog literario, se publican textos de diversos géneros y los recorridos que se pueden realizar son múltiples. La noción de autoría cambia, no es la misma que rige en relación con el libro. Como habíamos dicho anteriormente, podríamos pensar en un “regreso a la Edad Media” en cuanto: 1) la escritura en los blogs va acompañada de imágenes, fotografías, y otros recursos hipertextuales que los enmarcan como los dibujos y las guardas que acompañaban a aquellos libros medievales y 2) en los blogs, la figura del autor vuelve a ser difusa, puede publicar y dar a conocer su verdadero nombre pero también puede elegir no hacerlo ya que en esa realidad virtual el nombre del blog es más importante en cuanto permite establecer lazos por medio de links con otras páginas. Sólo luego del renacimiento se instituye la figura del autor como una autoridad que se afianzó a partir del capitalismo. Pero en esas redes virtuales, el copyright o derecho de autor se desdibuja. En El orden del discurso, 137 Foucault desarrolla lo que él llama “procedimientos de control y delimitación del discurso” que pueden ser externos, debido a que
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Anderson Imbert, Enrique, Escritor, texto, lector, Bs. As., ed. Corregidor, 2006, pp.33 y 34. Foucault, Michel, El orden del discurso, Bs. As., Tusquets Editores, 2008.

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funcionan desde afuera de los discursos mismos, o internos, dentro de los cuales señala: el comentario, el autor y las disciplinas. Con respecto al autor dice lo siguiente: […] en el orden del discurso literario, y a partir de esa misma fecha, la función del autor no ha hecho sino reforzarse: a todos aquellos relatos, a todos aquellos poemas, a todos aquellos drama o comedias que se dejaban circular durante la Edad Media en un anonimato al menos relativo, he aquí que ahora, se les pide (y se les exige que digan) de dónde proceden, quién los ha escrito; se pide que el autor rinda cuenta de la unidad del texto que antepone a su nombre […]. 138 En Internet circulan una gran variedad de blogs literarios en los que se publican textos que pueden estar firmados o no con el verdadero nombre del autor y no existe esa exigencia de la que habla Foucault para que los escritores que publican sus textos en los blogs expongan sus nombres o hablen sobre sus textos (mientras que las editoriales, los diarios, revistas, academias y el canon sí exigen que el escritor dé cuenta de sus textos y les ponga su firma). Cada blogger ocupa una “parcela de tierra virtual” y, por lo tanto, se le hace creer que prácticamente puede hacer lo que desee allí. Los que publican en los blogs saben que sus textos pueden ser reproducidos sin que se cite la fuente y que pueden hablar o no sobre el proceso de creación pero, sobre todo, saben que no es de vital importancia dar a conocer su verdadero nombre sino el nombre de su blog. De esta forma, el nombre del escritor es relegado y lo que pasa a “ocupar” ese lugar es el nombre de su blog ya que los demás lectores llegan a un blog por su dirección web y no por el nombre de su autor (más allá de que ambos puedan coincidir y un escritor le ponga su propio nombre a su blog). El otro procedimiento de control de los discursos es el comentario, y se refiere a textos, frases, citas, y un sinfín de discursos que son comentados, citados, reiterados porque se reconoce en ellos un cierto valor artístico, religioso, moral, etc. En este sentido, en Internet y en los blogs, como veníamos diciendo, circulan muchos textos que reproducen, citan, plagian a otros. Aunque también hay sitios y blogs a los cuales se puede llegar mediante enlaces o links; los blogs literarios generalmente tienen alguna columna con direcciones de otros blogs “amigos” y también de páginas que pueden ser de interés para el usuario o seguidor de estos medios virtuales. En este punto es inevitable pensar a los blogs como nodos de una gran red virtual que se articulan y se refieren uno a los otros, así como Bajtín habla de “ecos” y de “reflejos”: “Cada enunciado está lleno de ecos y reflejos de otros enunciados con los cuales se relaciona por la comunidad de esfera de la comunicación discursiva.” 139 De la misma manera, en los blogs literarios podemos encontrar

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Ibíd., pp. 30 y 31. Bajtín, Mijail. Estética de la creación..., op. cit., p. 281.

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referencias a textos de otros autores conocidos o no, se ven los diálogos entre las imágenes, las fotografías, los dibujos y los enunciados que allí publican. Con respecto a los procedimientos de exclusión externos que considera Foucault, nosotros nos centraremos en lo prohibido ya que se relaciona bastante con los otros dos procedimientos de control: el autor y el comentario. Con lo prohibido, Foucault se refiere a que no podemos decir cualquier cosa en cualquier lugar y sobre todo a que la persona o institución que detenta el discurso, tiene poder y que, justamente por eso, el discurso mismo es un objeto de deseo. Como no podemos andar por la vida diciendo todo lo que queremos decir sin sufrir la vergüenza y la censura, los blogs son espacios en los que alguien se puede registrar y obtener una cuenta sin la necesidad de revelar su identidad verdadera, allí y en otros foros, páginas y redes sociales (facebook, twitter) los usuarios registrados pueden publicar lo que desean prácticamente sin ninguna restricción y sin tener que dar sus datos personales verdaderos a los demás usuarios o contactos. De manera que notamos que en el espacio virtual, podemos “burlar” ese procedimiento de control de los discursos y así posicionarnos y creernos los dueños de la palabra autorizada dentro de una pequeña parcela digital que un blog nos puede proporcionar. Los usuarios de los blogs tienen el poder de publicar prácticamente todo lo que deseen y publicar o eliminar los comentarios de sus lectores. Conclusión Vemos que Internet es una gran red virtual compuesta por páginas webs, foros, redes sociales y blogs que son como nodos (ecos o reflejos) que se relacionan entre ellos y en los cuales se publican textos que a la vez conforman otra red. Con respecto a la cuestión genérica de los blogs, aquellos en los que se publican textos literarios no conforman un nuevo género literario sino que son nuevos soportes que influyen en la escritura de los textos y en las relaciones entre los escritores y los lectores y en las maneras de leer lo que se cuelga en estos medios. También sostenemos que en los blogs literarios, la palabra del autor no es la única válida sino que la del lector/comentarista también es importante pues aporta su visión estética, cultural y emocional sobre los textos que lee. Asimismo, en los blogs se publican enunciados pertenecientes a diversos planos de la actividad humana, por ello, la intertextualidad, la paratextualidad y la interdiscursividad son características de los blogs literarios que, a su vez, conforman eslabones de la cadena discursiva de la que habla Bajtín. Esta fragmentación es sin dudas un punto a favor de los blogs, en comparación con las posibilidades que tiene el formato libro, pues posibilita que otras escrituras circulen, sean leídas y se establezcan diálogos entre sus creadores y sus lectores.

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Bibliografía

Anderson Imbert, Enrique, Escritor, texto, lector, Bs. As., ed. Corregidor, 2006. Bajtin, Mijaíl, Estética de la Creación verbal, Bs. As., ed. Siglo XXI, 2002. Barthes, Roland, El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura, Barcelona, España, ed. Paidós, 2009. Choi,

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Macías, Cristóbal, “La revolución de los blogs, de José Luis Orihuela”, UOC Papers Nº 5, 2007, Fuente: www.uoc.edu/uocpapers/5/dt/esp/macias/pdf

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Capítulo V Escritores, Industrias culturales y políticas editoriales en el NOA

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CÓMO ESCRIBIR Y PUBLICAR EN SALTA (Y NO MORIR EN EL INTENTO)
Carlos Alfredo MÜLLER

Como escritor, veo con preocupación que, si bien en algunas de nuestras provincias en cierto momento se han hecho o se hacen esfuerzos por realizar ediciones de calidad, hoy en Salta y, tal vez a nivel de las demás provincias de la región, hay numerosos elementos que nos permiten advertir la ausencia de una política editorial seria, ya sea a nivel gubernamental o a nivel privado. Tomando el caso de Salta, tenemos básicamente tres posibilidades de publicar nuestras obras: 1. Ediciones de autor 2. Ediciones gubernamentales 3. Ediciones de las universidades Cualquier análisis nos permitirá observar en las tres categorías señaladas la ausencia de un plan editorial que aborde con profesionalismo la cuestión de la distribución y venta, es decir, que tenga como visión crear un emprendimiento cultural económicamente rentable. En otras palabras, que nos posibilite llegar a publicar sin morir en el intento. Las editoriales Ahora bien, cabe preguntarse qué ha ocurrido en los últimos decenios que hemos visto desaparecer, por lo menos en Salta, a los editores. Las sucesivas crisis económicas han hecho desaparecer a los pocos intentos editoriales privados, optando éstos por no correr riesgos. Actualmente no hay editoriales en Salta, hay imprentas que, sólo ocasionalmente asumen el riesgo de una edición cuando se trata de libros que pueden ofrecer una oportunidad comercial: recetas de cocina, turismo o libros religiosos, que desde nuestro Cristo antisísmico hasta la Virgen del Cerro constituyen una veta interesante lamentablemente ya abordada por algunos colegas. En síntesis, hay imprentas y, al mismo tiempo, una ausencia de editores. ¿Hay un mercado provincial? Entiendo que, aunque limitado, hay un mercado para los productos literarios en cada una de las provincias del NOA, lo que ocurre es que, por razones diversas – endógenas y exógenas- se impone el mercado globalizado y el lector finalmente

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privilegia la adquisición de libros de autores de difusión masiva por encima de las ediciones locales que terminan amarillas y empolvadas en los estantes más recónditos de las librerías provinciales. A excepción de los clásicos provinciales, nosotros no somos conocidos. Hay que abordar la cuestión de la publicidad, pero también hay que replantearnos una relación más directa con el público de la región y una difusión sostenida de nuestras obras. En síntesis, otra razón para morir en el intento. Por otro lado, al desconocimiento se agrega una cuestión de escala no resuelta: las tiradas son demasiado grandes para guardar sobre el ropero y demasiado pequeñas para una distribución a nivel nacional. Si el mercado local es restringido, para aprovechar ese nicho debería abordarse la distribución y comercialización con una perspectiva regional: está claro que pensar el mercado como región multiplica por cinco la posibilidad de ventas y, además, posibilita un mejor posicionamiento para encarar más adelante y con otros volúmenes la distribución a nivel país y a nivel de macro región. Y del mundo, por qué no. Una excepción a la regla son las Ediciones del Trópico en Orán, que han aceitado los mecanismos personalizados de distribución local y provincial con presencia regional en ferias y eventos, tarea que se debe exclusivamente al gran trabajo y esfuerzo del omnipresente escritor Santos Vergara. Más allá de la edición de libros, hay muy poco espacio para la circulación de otras publicaciones, existen algunas alternativas pero a decir verdad son pocas las revistas con una periodicidad regular y sostenible. Actualmente, continúan publicándose CLAVES (desde 1992), Cuadernos Del Trópico (desde 2003) y Artenautas (agenda cultural), si bien no se refieren exclusivamente a las letras. Otras han ido quedando por el camino o permanecen agazapadas, esperando una nueva oportunidad. ¿Qué pasa con los escritores y con el público? Sería un error lamentable abordar el mercado local y la difusión de las letras sin analizar cuál ha sido y es en Salta el posicionamiento que hemos tenido y tenemos al respecto los escritores. Si bien el de editor y mucho menos el de empresario no son roles esperables para el escritor ya que nos dedicamos casi exclusivamente a la producción creadora, la verdad es que ante la falta de posibilidades de edición no existen respuestas a esta debilidad, no hay reflejos, existen sí una suerte de resignación y espasmódicas respuestas individuales que, por lo general consisten en largos derroteros por las librerías o el abordaje de alguna temática oportunista, pero la verdad es que no he conocido en los últimos años experiencias asociativas que supongan haber asumido la cuestión editorial como un problema y como solución que involucra a otros. Hemos permanecido solos, pero dignos.

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Otro problema lo constituye la ausencia de espacios de difusión que permitan el contacto del escritor con el público lector. En la capital provincial ni siquiera se organiza una Feria del Libro –sí se realiza anualmente en Orán, cada año esperamos ansiosos que nos inviten- y a las presentaciones de libros suelen ir gente del ambiente literario y familiares. Es de lamentarse la poca asistencia del público a las presentaciones, pero hay que reconocer que las mismas –salvo excepcionesterminan siendo tremendamente aburridas, formales y poco creativas, ello genera una cuestión endogámica que ahuyenta al público que gusta de la lectura pero que no sabe de tecnicismos ni conceptos dudosamente generosos y almibarados, sino que tan solo busca conocer al autor, pasar un momento agradable e involucrarse con la obra de una manera gratificante, es decir llegar al placer de la lectura luego de sentirse atraído por el producto cultural aunque aletargado por el servicio de lunch. No se escribe crítica literaria sobre las obras de los colegas -eso se lo dejamos a la gente de las carreras de Letras, aunque en realidad en las Universidades se hace investigación-. No existe una verdadera crítica literaria en Salta y ello empobrece el ambiente. Aunque también permite que continuemos saludándonos unos a otros sin pronunciar una palabra sobre la obra en cuestión. Hay poca acción o gestión cultural en las letras, no se facilita el contacto de los escritores con los alumnos de las escuelas, colegios, profesorados y universidades, ni con los asistentes a las bibliotecas populares o centros culturales, vecinales, sindicatos y otras organizaciones sociales; y aquí hay responsabilidades del estado, pero también de otras instituciones. Para encarar esta tarea se requiere gestión y logística. Y está claro que los escritores, cuando quienes convocan lo hacen con seriedad y sin especulaciones espurias, valoran el esfuerzo y participan activamente de las convocatorias. Lamentablemente, casi siempre padecemos la ausencia de un presupuesto que permita multiplicar acciones culturales y sociales sin sostenerse en el voluntarismo. Cuando de literatura se trata, los gobiernos valoran fundamentalmente la gratuidad, en esto no hay banderías. Las propuestas: 1. Es evidente la necesidad de romper el aislamiento (personal, institucional, gubernamental). El surgimiento de un espacio gremial entre los escritores de Salta puede llegar a ser un disparador de la acción colectiva si logra superar la tradicional puja entre personalidades, entre grupos o la seducción de los espacios de poder; fundamentalmente si no se transforma en un nuevo sector de autolegitimación y si se abre al público en general con actividades que logren superar la condición de ghetto cultural y cierto pensamiento chauvinista que a veces nos empequeñece. Desde los gobiernos, las instituciones no gubernamentales y la sociedad en su conjunto, que es, al fin, quien debería impulsar las políticas culturales, hay que rever el rol del estado sin mezquindades ni oportunismos políticos y asumir la

2.

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ausencia de emprendimientos editoriales privados en la región como una oportunidad para poder difundir el capital cultural de una manera amplia, plural y al mismo tiempo, que se realice con sentido empresarial y social. Es el momento de aportar al diseño de políticas culturales que respondan con creatividad al momento histórico que vive Latinoamérica, hay que hacer una nueva lectura de la realidad y ponernos a tono con ella. En países con gobiernos populares tiene que haber políticas populares y espacio para la participación y la creatividad y estos espacios no se regalan, sino que se proponen, se exigen y si es necesario se disputan. 3. Promover la construcción de un espacio editorial regional. Crear un Fondo Cultural Regional, autárquico, no burocrático con una estructura técnica y profesional mínima, con participación de las universidades, los gobiernos provinciales y los creadores, con aporte financieros de las provincias y del gobierno nacional. Y con la participación societaria de los escritores. Promover la difusión masiva y popular de autores de la región en ediciones de gran tirada y bajo costo, sin descuidar la calidad. Que los aparatos burocráticos terminen por devorarse el presupuesto, como en el caso de la Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños, una buena idea que terminó devorada no como un plato de ñoquis, sino por ellos, por los ñoquis. Hay que pensar una estructura autárquica, con perfil técnico y profesional, financiada por el estado pero a salvo del poder político de turno y de sus fauces. Que el amiguismo atente contra la calidad. Para ello, hay que establecer un comité editorial ad honorem, con presencia de profesionales y creadores reconocidos de todas las universidades y provincias involucradas. Financiamiento para favorecer el surgimiento de emprendimientos editoriales cooperativos o privados en la región a través de concursos abiertos y transparentes de proyectos culturales que garanticen la calidad del producto y que sean sustentables.

Los temores: •

4.

En definitiva, como escritores cabe preguntarnos cuál es la relación que sostenemos con esa parte invisible e imprescindible que nos completa: el lector. Creo que encontraremos respuestas en la medida que pensemos en él y en la búsqueda de caminos que nos conduzcan a él. Aunque muchos no estén de acuerdo - y lo respeto- escribir es crear, pero al mismo tiempo es comunicarse con el otro. Y para llegar al otro hoy no alcanza sólo con escribir, una y mil veces tendremos que morir en el intento.

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APROXIMACIONES A UNA POLÍTICA EDITORIAL
Gregorio A. CARO FIGUEROA 140

Encontrarnos en este Primer Simposio Regional de Literatura del NOA nos permite reabrir un cauce para intentar expresar una demanda: la de definir y ejecutar una política editorial realista capaz de articular o de, al menos, incluir mecanismos de cooperación entre el sector privado, el Estado nacional y provincial, las universidades, los centros académicos, las instituciones sociales y los autores. La incomunicación y la ausencia de relaciones, cuando no el antagonismo, que existe entre estos sectores constituye uno de los obstáculos para comenzar un debate en torno a una política editorial que eluda la oposición entre lo estatal y la iniciativa privada, y se apoye en fórmulas mixtas viables y plasmadas en instrumentos legales. En nuestras provincias tenemos que superar la desconexión de estos sectores y de estos actores. Tenemos, además, que remover los prejuicios mutuos: hacia las empresas por “capitalistas” y hacia los escritores por “bohemios”. A ese divorcio se añade otro no menos grave. Por un lado, el de los fines: editar libros. Por otro, los medios: los recursos para afrontar los costos de impresión, la distribución, la promoción y la venta del producto final. En su frecuente aversión a la comercialización del libro, el autor tiende a atender a los fines, reparando menos en los medios. En su mayor atención a la rentabilidad del producto, el editor suele asignar un lugar secundario al trabajo intelectual. La figura del editor fue una excepción hasta los años ’80. Lo que predominaba era el dueño de imprenta que, junto a papelería y revistas, imprimía libros pero no los editaba. Este esbozo de una política editorial debe hacerse en un contexto de rápidos cambios que no podemos ignorar. Los cambios en la tecnología traen aparejada la reducción de los costos de edición, y esto implica adoptar nuevos criterios en materia editorial. Pese a los lamentos de quienes reverenciamos el libro papel, los nuevos formatos, lejos de achicar el horizonte del libro, lo han extendido de modo impensable hasta hace unos años. En los últimos diez años esos cambios se han concentrado, se han multiplicado, adquiriendo una velocidad que convierte en antigüedades muchos esquemas que, en el pasado, tenían prolongada vigencia. En poco más de medio siglo pasamos de la edición artesanal del libro de autor a publicación en imprentas semi especializadas en libros; y al paso de éstas empresas a industrias con organización y tecnología avanzadas, aunque limitadas a ese eslabón, sin vinculación con el de la
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Periodista y ensayista. Cofundador de la Biblioteca Privada “J. Armando Caro” de Cerrillos. Fue Secretario de Cultura de la Provincia de Salta y es Coordinador General de Bibliotecas y Archivos de la Provincia. El autor agradece las conversaciones y aportes sobre este tema de la Licenciada Virginia van Zandweghe. Las opiniones de este texto son de su autor.

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distribución del producto. En los últimos años asistimos a la aparición del libro y las bibliotecas digitales, con los que tienen que coexistir el libro en papel y las bibliotecas clásicas. A su vez, ahora mismo estamos en la constante superación de los soportes electrónicos: sitios web, CD, DVD, blogs y e-books, con un abanico de marcas muy competitivas e innovadoras. Es cada vez más frecuente en nuestro medio la edición y distribución de libros editados en CD, lo que amplía considerablemente las posibilidades de su difusión, aunque sin desplazar al libro en papel. También presenciamos la incorporación de la edición de libros ajustado a demanda. Una política editorial tiene que tener en cuenta estos cambios que nos hacen pasar de la imprenta a formatos que imitan el libro papel, cada vez más sofisticados. Creo que todos los que estamos aquí, coincidiremos en la necesidad de encontrar el modo de lograr que nuestras ediciones, hasta hace poco tiempo casi artesanales, superen la etapa del libro editado por su autor y el de las imprentas como sucedáneo de las editoriales, dando lugar al fortalecimiento de una moderna industria editorial que no sólo mire el acotado mercado local, sino que incluya en su horizonte el mercado regional del NOA y el nacional. Cuando aludimos al carácter moderno de esa actividad editorial no estamos pensando en grandes empresas, de gran tamaño, de importante peso económico y con productos destinados al consumo masivo. Lo que estamos imaginando es pequeñas y medianas empresas editoriales, eficientemente gestionadas, económicamente viables y con catálogos y productos de calidad, destinados a un segmento más acotado, aunque no reducido, del mercado. Empresas con capacidad de armonizar los fines y los medios. A comienzos de los años ’40, la Ciudad de Salta tenía aproximadamente 60.000 habitantes. Ahora, según avances del Censo Nacional de 2010, tiene 600.000. Sin embargo, aunque no hay datos precisos, el número de lectores no creció en la misma proporción. Comparativamente, ahora se venden y leen mucho menos diarios que entonces. Este hecho no hay que atribuirlo sólo a la aparición de periódicos digitales, que tienen aún pocos usuarios. Sin extensión de la lectura es difícil hablar de democratización de la cultura. Sería un error equiparar este concepto al de vulgarización de la cultura. Democratizar significa, más bien, que se puedan crear las condiciones necesarias para que el mayor número de personas esté en condiciones de acceder a los bienes culturales. En lo que respecta al libro, no hay que traducir este concepto como rebaja en la calidad del producto promoviendo mercadería de segunda selección, sino como ampliación de la oferta a un mayor número de compradores, estimulando y promocionando la lectura y las obras de calidad. Hay que mejorar la oferta e incentivar la demanda. Aunque sea una perogrullada, tenemos que superar escollos: el escribir sin poder editar; el editar sin posibilidades de distribuir; el distribuir sin posibilidades de vender. Tenemos que lograr que se escriban textos de calidad destinados a ser

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editados, distribuidos y vendidos en mercados cada vez más amplios, diversificados y demandantes. Como toda actividad económica, la industria editorial debe ser rentable. No es malo que lo sea pues su papel no es ejercer el mecenazgo, pero tampoco desconocer o retacear los derechos que tiene el autor. Eso en cuanto a la extensión o la democratización del consumo de libros. Si nos colocamos en el eslabón de esta cadena que tiene que ver con la selección de obras, no se debería imponer el criterio de que esa democratización autorice a la inclusión indiscriminada de obras, sin pasar por el tamiz de un cuidadoso control de calidad, en el que debe asegurarse que no interfieran criterios de discriminación personal, estético, ideológico o de otra índole. O sea, que no se dé lugar a censura. Con frecuencia la demanda de mejores condiciones para editar libros se expresa a través de la queja, de la insatisfacción y de los reproches a las exigencias de los editores o a la ausencia de apoyo por parte de los organismos culturales del Estado. No podemos confundir el mecenazgo estatal o privado con una política editorial realista. Como tampoco debemos confundir aquí al término “política” con la politización de la cultura. En un régimen democrático y republicano, una política editorial no puede ser el apéndice de un gobierno, de una parcialidad política, ni de una ideología. Por el contrario, debe ser una expresión de criterios abiertos, incluyentes y pluralistas cuyo principal sustento sea la calidad de las obras, al momento de seleccionarlas para su publicación. No puede haber política editorial asentada en la subestimación de la calidad; tampoco inspirada en criterios de amiguismos, parentescos, afinidades políticas o listas negras. Desde hace años hablamos de este tema en reuniones informales, en la charla ocasional, en encuentros como este Simposio en Jujuy. Ya en los años ’60 en el ámbito del NOA Cultural y en los periódicos de nuestras provincias, encontramos no sólo reclamos sino también ideas, diagnósticos precisos y propuestas para encarar este tema. A esas elaboraciones les faltó apoyo porque no tuvieron continuidad y esto fue así porque el país estaba prisionero de las rupturas institucionales, portadoras de fantasías fundacionales, rasgo de los autoritarismos mesiánicos. Pero quizás, además de tiempo, de recursos y de voluntad política, también faltó interés en establecer un diálogo constructivo entre los distintos sectores involucrados en esta actividad. A los autores les fastidiaba hablar de costos y los dueños de imprenta y escasos editores, no estaban muy dispuestos a escuchar los lamentos de los escritores ni a soportar su informalidad de “bohemios”. En los años ’40, en Salta, los libros se vendían en las papelerías, junto a los útiles escolares. Un día, un escritor salteño –creo que Manuel J. Castilla- deja a un librero amigo 10 ejemplares de uno de sus primeros libros. A los cinco meses, vuelve a la librería y pregunta cuántos ejemplares quedaban de su libro. El librero los cuenta y le dice: “Quedan 15, Manuel”. No sólo no había vendido ni uno, sino que los ejemplares se habían reproducido. Hoy uno de esos libros de Castilla puede costar 1.500 pesos en una librería de anticuarios en Buenos Aires.

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Todavía, como hace casi un siglo, buena parte de los libros editados con el esfuerzo de sus autores siguen siendo productos no comerciales, aunque sí posibles de comercializar. Según esta antigua práctica, el autor debía prodigarse y asumir muchos papeles: escribir el libro, corregirlo, hacer la portada, entregarlo a una imprenta, pagar el costo de la impresión, distribuirlo en librerías-papelerías o en quioscos y hasta cobrarlo, cuando tenía suerte. Ahora cada uno de esos eslabones de la cadena está a cargo de distintos especialistas. Esa cadena no tiene sólo dos eslabones: del autor al lector. Es más extensa y más compleja y especializada. Creo que en las últimas dos décadas y media comenzaron a aparecer algunas editoriales. Aunque a comienzos de los años de 1950 un modesto librero, don Ramón Cardozo, hizo de mecenas cuando comenzó a editar y a reeditar libros de autores salteños: desde Joaquín Castellanos a Juan Carlos Dávalos y Manuel J. Castilla. En años más recientes, ahora mismo por ejemplo, al menos una editorial de Salta –“Mundo Gráfico”- decidió abrir un camino principal, hasta ahora inexplorado: el de añadir a la empresa editorial el eslabón de la distribución de libros en todo el país. En julio de 2008, durante mi gestión como Secretario de Cultura de Salta, convocamos a editores y escritores salteños para intercambiar ideas en torno a este tema: “La propuesta editorial en Salta. Políticas editoriales”. Pensamos que no era suficiente con replantearnos algunos criterios referidos a los concursos literarios que convoca esa Secretaría, sino que debíamos plantearnos el problema de los canales de distribución de las obras editadas por ese organismo. Pensamos en la necesidad de modificar la visión de una Salta centrada en su capital, visión que reproduce hacia el interior provincial la del centralismo que criticamos hacia fuera. Equiparamos a Salta con su centro urbano. Por suerte, en los últimos años, hay grupos de escritores que editan revistas y libros en Orán, en Rosario de la Frontera, en Cerrillos, en Tartagal. Las ciudades y localidades de nuestro interior provinciano resultan, muchas veces, tan periféricas en el mapa de la distribución del conocimiento y de los libros, como son nuestras provincias respecto a Buenos Aires. Nuestro desafío sigue siendo poder vincular la edición con la promoción, distribución y venta de lo editado. Atender sólo a la edición es condenar al libro no sólo a los estrechos marcos de la Provincia de Salta, sino confinarlo al círculo aún más estrecho de su ciudad capital y, dentro de ella, a una pequeña cofradía de amigos que suelen esperar que el autor les obsequie un ejemplar. En aquel encuentro de mediados de 2008 advertimos que la difusión del libro y la promoción de la lectura eran objetivos postergados, como lo era y sigue siendo la edición y la reedición de libros. El primer desafío es dar la oportunidad a los escritores de expresarse libremente, además de que puedan difundir sus obras con costo para que sean vendidas a precios razonables. Hace falta, dijimos, que la red de integración e inclusión cultural gire alrededor de la palabra.

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Entendimos que un camino posible para hacer esto sustentable, era el transitado por casi la mayoría de las provincias argentinas: la creación por ley provincial de un fondo editorial. Para citar algunos ejemplos: Chubut dictó un decreto en 1993; la legislatura de La Rioja sancionó una ley de seis artículos en el año 1998, la que luego fue reglamentada. En su artículo 1º declaraba de interés público la edición y distribución de libros de autores riojanos. El costo de la impresión es asumido, por libre voluntad, por toda persona jurídica o individual que manifieste su voluntad de asumir ese costo, deduciendo proporcionalmente el importe “de los impuestos que le correspondiere”. En esto no vamos a inventar la pólvora: tenemos que estudiar la legislación comparada a la luz de los resultados de su aplicación. Tampoco podemos permitirnos ignorar experiencias anteriores valiosas y luego frustradas por causas que tampoco debemos ignorar. De una primera evaluación surge una debilidad generalizada: las fuertes limitaciones en el sistema de difusión y de distribución. Hace un par de años tuve que venir a Jujuy a comprar un ejemplar de Jujuy en la historia. De la colonia al siglo XX, obra dirigida por Ana Teruel y Marcelo Lagos y editada por EdiUnju. Otro tanto ocurre con libros editados en Tucumán, en Santiago del Estero, con las publicaciones en La Rioja a través de su fondo editorial, o con la reedición de obras de Luis Franco en Catamarca. Sólo excepcionalmente, los libros que se editan en nuestras provincias llegan a la Biblioteca Nacional que sigue siendo muy poco federal. Dos de esas experiencias editoriales más importantes están relacionadas con otras tantas universidades nacionales del Noroeste. La más antigua: la Universidad Nacional de Tucumán. La más reciente: la Universidad Nacional de Jujuy y el ejemplar trabajo de Néstor Groppa. A estos ejemplos no se puede añadir el de la Universidad de Salta la que, pese a que está a las puertas de cumplir cuarenta años de actividad, aún no ha institucionalizado una editorial a la altura de su misión académica y de los tiempos. A mediados de 1973 su rector, Holver Martínez Borelli, nos convocó a Leopoldo Castilla y a mí para hablar sobre la creación de esta editorial, que sigue atrapada en el laberinto de expedientes y de concursos impugnados. Las pequeñas editoriales de provincia no tienen todas las puertas cerradas desde fuera. Muchas veces su precariedad administrativa contribuye a cerrarle las puertas por dentro. Las posibilidades de vender sus libros no son tan limitadas como parece. Mencionaré dos ejemplos. El primero y más cercano, la compra de libros por parte del Estado que debería adquirirlos para distribuirlos a bibliotecas populares y a escuelas y colegios. ¿Cuántos libros editados en Salta compra el Estado provincial? Quizás unos pocos por año. No esperemos que el Estado sea mecenas, pero sí que sea comprador y cliente calificado. El segundo, la adquisición de esos libros por parte de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP) Supongamos que la CONABIP en este momento esté enviando libros a 2.000 bibliotecas protegidas por ella. Si una pequeña editorial funcionara como empresa formal y tuviera sus papeles en orden

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como proveedora del Estado, podría ofrecer títulos regionales de su catálogo a la CONABIP, que tiene recursos para esas adquisiciones. Si esa Comisión envía dos ejemplares de la misma obra a cada una de esas bibliotecas, en una sola operación, esa pequeña editorial vendería 4.000 ejemplares. ¿Cuántos libros editados en Salta compra por año la CONABIP? Hasta donde conozco, ninguno. Otro antecedente es el caso de la Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños. La iniciativa, aprobada por la Legislatura en el año 1964 durante el gobierno constitucional, recién entró en vigencia en 1986. La Comisión editó numerosas obras, alguna de ellas valiosas, pero sus fines se fueron desvirtuando por las presiones políticas. A esto se sumaron los problemas no resueltos de distribución y el peso de su aparato administrativo, factores que terminaron por hacerla inviable. Hipertrofia burocrática y atrofia cultural sellaron su suerte. Una política editorial no puede ser la mecánica repetición de anteriores experiencias, pero tampoco puede diseñarse desdeñando esas experiencias. Una política editorial no puede ser el resultado de un dibujo unilateral por parte del Estado. No puede formularse ignorando los cambios que desafían y estimulan el mundo del libro. Tampoco puede pensarse fuera de la región del Noroeste argentino, cuya dimensión amplía los pequeños mercados locales en los que suele quedar atrapado el libro de autor y edición locales. La integración regional del NOA, aspiración enunciada a partir de los años de 1920, recreada en el Primer Congreso de Planificación del NOA (PINOA) en 19471948, reformulada por organismos de planificación nacionales y enriquecida por el NOA Cultural (1966-1970) estará condenada a ser un frágil edificio de organismos superpuestos y poco comunicados entre sí, si esas instituciones se siguen retrayendo frente al proceso cada vez más intenso y necesario de producción e intercambio de información y de conocimientos. Si no se definen políticas claras, realistas, viables y sustentables en materia de edición de libros, incluyendo esas ediciones dentro de un espacio regional más abarcador y cooperante, la mayoría de los casi cincuenta libros que se editan en Salta anualmente no sobrepasarán los límites de nuestra ciudad y, dentro de ella, los íntimos círculos familiares y amistosos. Hay que pensar el libro no como objeto suntuario para consumo de minorías, sino como una mercancía que puede ser portadora de ideas, de información, de conocimientos y de buena prosa y además, también un producto rentable para autores y editores.-

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INFAMES PATRAÑAS

Juan Manuel DÍAZ PAS
Sé que se urden a costa de mí infames patrañas dales crédito algunas de ellas son exactas
Néstor Perlongher, Rivera

La palabra proceso tiene en este caso su acepción judicial. No escondo ningún propósito de participar en la elaboración de la historia de la literatura peruana. Me propongo, sólo, aportar mi testimonio a un juicio que considero abierto. Me parece que en este proceso se ha oído hasta ahora, casi exclusivamente, testimonios de defensa, y que es tiempo de que se oiga también testimonios de acusación. Mi testimonio es convicta y confesamente un testimonio de parte. Todo crítico, todo testigo, cumple consciente o inconscientemente, una misión. Contra lo que baratamente pueda sospecharse, mi voluntad es afirmativa, mi temperamento es de constructor, y nada me es más antitético que el bohemio puramente iconoclasta y disolvente; pero mi misión ante el pasado, parece ser la de votar en contra. No me eximo de cumplirla, ni me excuso por su parcialidad. JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI, "EL PROCESO DE LA LITERATURA” EN 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana (1928)

1. Hablar de YA ERA, Productora de ideas alternativas y de trabajo no formal, supone considerar el relato de las diversas experiencias editoriales y emprendimientos independientes de poetas menores de 35 años en Salta en los últimos ocho años. Recuerdo que allá por 2002 conocí a Alejandro Luna, José González y Diego Ramos en los inicios de la carrera de Letras. Ellos pertenecían a una cofradía más o menos secreta que se hacía llamar La sociedad de los poetas ebrios. En ese entonces sacaron el único número que vio la luz con sus textos y de otra gente que se ha perdido en el camino, con ilustraciones del Cubano, seudónimo o alias (según la autoridad que lo requiera) de Diego Germán Arroyo, uno de los dibujantes más lúcidos a la hora de la crítica y sensibles a los conflictos sociales. La mayoría de los textos llevaban seudónimos por firma y daban cuenta de ciertas inseguridades de principiante. Ese mismo año tuvo lugar el primer concurso de poesía universitaria, en el cual Luna y yo obtuvimos menciones. Desde entonces trabamos una amistad que dura hasta el día de hoy. Disuelta la Sociedad de los poetas ebrios, comenzamos a participar en eventos públicos de lectura. Acarreábamos nuestras plaquetas fotocopiadas y las repartíamos a quienes pasaran. Pero no fue sino hasta la aparición de la revista

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Kamikaze, un proyecto que contaba entre sus principales fundamentos la edición

autogestionada de los libros de cada uno de los integrantes: Carlos Varas Mora, Mariano Pereyra, José González, Rodrigo España, Diego Ramos, Alejandro Luna, Fernanda Salas y quien les habla. La revista comenzó a salir en 2005 y no tuvo una tirada muy grande ni regularidad, carecía de editorial y tampoco contaba entre sus páginas con publicidad, de hecho estaban concebidas para regalar.

Los dos primeros números llevaban por título Todo por salvarla y Contra los culos apretados, en cierta manera hablaban por sí solos desde la tapa. La primera tenía un dibujo de Luna, firmado con el seudónimo equus pauper (caballo pobre), que luego daría nombre a su proyecto editorial, en donde una especie de hombre aniñado estaba tumbado en el piso con una flor a punto de romperse en la mano. La segunda era uno de los poetas metiendo el puño en el culo a la estatua de Dávalos, algo así como un fist fucking a los primeros atisbos fascistoides del gobierno de Romero que luego vendrían para todos los salteños. La estética de Kamikaze, si acaso puede hablarse en esos términos de algo tan grotesco, remitía de manera continua a experiencias cuasi lúmpenes, vivencias de orilla suburbana, pobreza y drogadicción. Es decir, la poesía planeaba sobre percepciones alteradas de la realidad y también observaba con atención y demora aquéllos límites donde el gusto deja de ser bueno y la cultura deja de ser alta. Desde luego existía una intención explícita de identificar la práctica poética con el lugar social del cual proveníamos todos nosotros. Sin embargo no es mi deseo postular que somos la voz del pueblo salteño, la voz de los oprimidos y que vamos a hacer la revolución, nos conformamos con sugerir que la catástrofe ya ha sucedido y esto es lo que queda para decir. Nietszche sostenía que una ventaja de su tiempo era que cualquier plebeyo podía acceder a lo mejor, es decir lo más aristocrático de cada época, como por ejemplo a Homero, la cúspide de la cultura helénica. Pues bien, nosotros creíamos en la reversibilidad de tal enunciado: nuestra literatura plebeya pretendía irrumpir en los salones aristocráticos de Salta. La finalidad en ambos casos es semejante: modificar el gusto. Comprendemos que el gusto resulta de una ardua labor no exenta de transacciones de orden estético, ético, ideológico, político, sociológico, psicológico. Y en tanto compete a ciertos sentidos acerca de la realidad, supone una disputa por aquellas zonas en donde los seres humanos nos jugamos por el sentido de la vida. En este caso, la disputa giraba en torno a decir qué era y qué no era poesía en Salta y quiénes podían proferir tamaños juicios de valor. Por ese motivo decidimos sacar a la calle, y salir nosotros con el libro en la mano, un pequeño volumen titulado Crack, de José González. El mito dice que la primera tirada fue de 13 ejemplares encuadernados en cartón corrugado que habíamos recolectado en las calles, cosidos a mano e impresos en una tinta verde algo extravagante. El libro salió en simultáneo con el que sería el último número de Kamikaze, E’ guanaco, expresión pintoresca de las villas para decir de alguien que es muy vivo.

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Presentamos estos textos en un encuentro de GRADA en Ledesma. Nos fuimos medio peleados con los escritores porque a ellos no les parecía lindo eso de andar a las puteadas cada dos renglones. Un escritor jujeño, cuyo nombre no recuerdo, ofició como defensor circunstancial. Luego intercambiamos algunos textos. Nos volvimos con los bolsos llenos de nuestra poesía y, por cuestiones de trabajo y estudio dejamos de publicar. En 2008 Alejandro Luna empezó a asistir a los talleres de poesía dictados por Cristián Adet, hijo del gran poeta Walter Adet, para internos del hospital neuropsiquiátrico de Salta. A partir de esa experiencia edita a dos asistentes del taller Rubén Darío Perea y de Leonel Zapatero bajo el título Circus. Este título marcará el punto de arranque de equus pauper, editorial artesanal que ha publicado, en un formato intemerdio entre el libro y la revista, a Fernanda Salas, Diego Ramos y Rolando Vargas, además de Poemas institucionales y Sublevación de los objetos del propio Luna, uno de mi autoría, Miniaturas de la oscuridad, y la re edición de El pan del consuelo, de Jesús Ferreyra. Para quienes no lo tienen presente, Ferreyra es el de mayor edad de todos los mencionados hasta ahora y, si nos dejáramos guiar por análisis generacionales, él pertenecería a la de Carlos Aldazábal, Eduardo Robino y Atilio Romano, información que no agrega conocimiento a sus apuestas poéticas. Sin embargo consideramos que su filiación con nuestra escritura y nuestra práctica editorial sobrelleva el sentido de una toma de postura con respecto al campo literario salteño ya consolidado: marca el punto en el que nosotros nos diferenciamos de ellos. A su especial manera, Jesús es una bisagra que, junto a la poesía de José González, permitió la apertura a una sensibilidad en clara disidencia con el discurso poético oficial. Así pues, llegamos a YA ERA que, como se habrá visto, no es una improvisación de última hora. El proyecto nació como un fanzine y contaba en sus primeras horas con el esfuerzo de un par de artesanos. Luego ganó envergadura gracias al contagio de boca en boca y al sentido de intervención social que sostienen muchas de sus prácticas y postulados. Estos diseñan sus estrategias de intervención de manera tal de acercar la poesía a la gente común (salvo que ¿quién no es común?), formar grupos de socialización a través de actividades comunitarias como ferias de libros, talleres de artesanías, de reciclado y de malabares, espectáculos de títeres y publicación de poesía de los autores ya mencionados. Lo notable es que no existe un centro de operaciones sino que cada actividad se sitúa en algún barrio de la periferia salteña, con lo cual la audiencia gana en diversidad y número. En la actualidad YA ERA, más allá de la repetición de ciertos lugares comunes por parte de algunos críticos que ven en esto una copia de Eloísa cartonera, ha movilizado sus esfuerzos para conseguir abolir ciertas contravenciones municipales que afectan el pleno ejercicio de derechos de artesanos, malabaristas y trabajadores callejeros, quienes son diariamente sometidos por la policía de la provincia de Salta y encerrados en la Alcaidía de la Ciudad Judicial. Sin ánimos redentoristas de ninguna especie, creemos que no está de más actuar e intervenir en los conflictos sociales, militancia que no se escuda bajo el ala de ningún partido, pues descreemos

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del poder de estos para cambiar el mundo, sino que asienta su pie en la idea de que la voz es de todos y funciona por donación: el hecho de que sea yo quien habla no es más que una circunstancia, un evento en el devenir del discurso, apenas mi voz señala una estación y el germen de otras voces, las que me contradirán y las que hablarán conmigo. Por otra parte nuestra práctica no invalida la de los demás, tampoco pretende anular o ningunear esfuerzos genuinos por cambiar el estado del campo literario, por el contrario, sostenemos nuestra fe transformadora en un malentendido primordial: no queremos que todos digamos lo mismo, queremos decirlo al mismo tiempo. Un libro que nadie lee no existe. Un libro que recurre de manera sistemática al discurso de los poderosos es un loro parlante, una marioneta de los que aplastan cabezas. Es por ello que resulta en extremo saludable discutir las funciones sociales que desempeñan el poeta, el editor que decide publicar esto y no lo otro, el lector que elige (¿?) leer determinada literatura, el crítico que selecciona, jerarquiza, desestima, rechaza, ordena, ignora y legisla sobre el gusto, el docente que enseña y recorta los textos según necesidades ajenas a la formación de espíritus libres. YA ERA, ahora me refiero a la revista colectiva ilustrada por el Cubano, es una recopilación de mitos, leyendas, medicina alternativa, gualichos, poesía, historia de gente de la calle, drogadictos, cirujas, marginales, pobres en general. Sin embargo no está cerrada a un solo público pues pudo haber sido escrita por cualquiera, no lleva firmas y tampoco interesa demasiado esa función autorial como el reconocimiento del valor performativo del lenguaje. Existimos en la creencia de que la literatura es un medio de transporte complejo: genera y distribuye sentidos en una sociedad; aproxima sujetos que se reconocen en la respiración, en el ritmo de una voz; hace posible el encuentro con el otro, encuentro que sucede cuando uno da aquello que no le pertenece, la palabra, a aquel que no se lo esperaba. Resulta en extremo saludable que exista equus pauper, YA ERA, Víctor Hanne, la Subsecretaría de Cultura de la Provincia, porque así la diversidad de estéticas, de modos de producción, de formas de poner los textos en circulación y el público que esas prácticas editoriales generan se enriquece, permiten discutir los vínculos con los poderes, producir las tensiones necesarias para romper y renovar el pacto con ciertos discursos y sobre todo genera una competitividad que afecta a eso que llamé el sentido de la vida. No todo cuanto se dice está en los libros, YA ERA encuentra en las paredes, en papeles rotos esparcidos al azar, en la oralidad del callejeo, en la feria y el desorden ambulante los espacios vinculares de su comunidad y los sentidos de sus prácticas. 2. Al parecer nuestra curiosa época perdió la fe. Como muchos de los aquí presentes, provengo de una provincia mediterránea situada en una de las regiones

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más pobres del planeta 141. No creo, sin embargo, que haya una relación directa entre la aridez del paisaje y las producciones intelectuales de sus habitantes. Pero sí creo que ese argumento resulta funcional a la hora de alistarse en las filas regresivas de los críticos y literatos del Estado, quienes ven con ojos irritados nuestro desempeño artístico. Por ejemplo, en Salta no se discute el canon, se lo da por sentado: Dávalos, de prosa insuperable, y Castilla, el de “ojo decididamente virgen” 142. De muchas maneras sostener que Dávalos y Castilla son insuperables, desconociendo a la poesía de Jacobo Regen y a la prosa de Juan Ahuerma, supone la sumisión a los rigores de los estudios de linaje. Una de las funciones de este tipo de estudios consiste en ejercer un control sobre las sucesiones legítimas de escritores. Generalmente un notable realiza esa labor 143. Santiago Sylvester, por caso, ha asumido esa tarea teniendo como horizonte epistemológico el análisis generacional: elabora un listado de nombres, realiza generalizaciones sobre sus textos y en su papel de notable extiende carta de ciudadanía a escritores hasta entonces iletrados. La dispersión de la palabra poética, en muchas ocasiones, se ve coartada por la difusión y mención de nombres. Un mencionado, en boca de un notable, se convierte en poeta, título que ni Jesucristo se dio para sí. De esta manera el ejercicio crítico se convierte en una función pública y el poeta entra a conformar una casta aparte dentro de la sociedad, la de los iluminados, personajes flotantes que recorren las callecitas del centrito observando cómo el mundo se mueve debajo, muy por debajo de sus pies. Ahora bien, ¿dónde quedan y qué lugar ocupan los ciudadanos iletrados en la ciudad lustrada?, ¿tienen voz?, y si la tienen, ¿qué dicen? Siempre resultará curioso el
Cito un fragmento de la crítica realizada por el reconocido crítico cordobés Alejandro Morandini a un texto acerca de nuestras andanzas en Jujuy: “Y luego: el canon: men, vivimos en una provincia mediterránea en la zona más pobre del planeta, ¿de qué canon me hablan? Hay una pobreza material e intelectual que espanta: ahora si canon es repetir a Dávalos: bienvenido, todavía no leí ni una línea en prosa mejor escrita que la de Dávalos y no porque estuviera "bien" escrita, sino que la supere en tanto visión de la sociedad que describe y el uso del lenguaje local y acierte en lo que objetiva, lo mismo con los versos de Castilla”. El texto completo puede consultarse en el blog opadromo (http://opadromo.blogspot.com/2010/10/respuesta-iracunda-las-andanzas-de-juan.html) en donde además han sido publicados textos de Alejandro Luna y de quien les habla acerca de cuestiones referidas a los sistemas de legitimación de discursos en la Provincia de Salta.
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He recuperado ese verso de un libro de poesía del reconocido crítico cordobés, Bestias domésticas, que ganó el concurso de poesía para autores inéditos del año 2005 de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta. No debemos olvidar que esta última es la principal institución legitimadora en Salta, sus dictámenes otorgan, de manera automática, las llaves de la ciudad letrada.

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En una monografía sobre el anarquismo en Argentina, Luz Heredia sostiene que es posible advertir prácticas cristalizadas en las sociedades de las provincias que denomina nepotismos provinciales. Dichas prácticas generan representaciones sociales que desactivan la movilidad social de los actores, puesto que tienden a perpetuar en lugares estratégicos de poder a las élites dominantes: “estos grupos no son ni se imaginan iguales. La desigualdad y la jerarquía son públicamente reconocidas, son consideradas como naturales. Estas categorías nativas de superioridad “naturales” son encarnadas en un actor especifico, el notable, quien es la única voz legítima de enunciación […] Los notables eran personas con educación y erudición, en su mayoría pertenecientes a familias de renombre de la clase aristocrática, los depositarios no solo de la tradición sino también del poder político y económico”.

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hecho de que en Salta, cuando alguien tiene la palabra, no la quiera soltar. Por el contrario, un acto fundamental de la literatura consiste en impactar en el corazón de su tiempo. Puestos a caminar por las calles, existen horas en que uno se ha convertido en oído y entonces advierte que una solidaridad básica de la poesía sucede en el acto de compartirla. Entonces, ¿por qué esperar un año para ganar un concurso de la provincia si podíamos publicar cinco títulos en una semana? Los tiempos han cambiado, ¿es necesario decirlo? Un libro que señala un punto de partida a YA ERA es Crack, escrito en 2008 y publicado por Kamikaze ese mismo año. En él, el lenguaje padece la torsión suficiente para dar cuenta de cuerpos sometidos a la catástrofe. El poema 13 144, por ejemplo, ejecuta en su vaivén el sentido posible de la carne flagelada por el paco en las villas salteñas bajo las botas policiales de fines del romerismo. El poema 22 145, por su parte, escenifica el deambuleo urbano, la paranoia de los narcotizados y los estados alterados de los sentidos. La alteración del sentido construye la respuesta violenta sobre el lenguaje a la violencia de los poderosos sobre los cuerpos de los jóvenes 146. Eran tiempos de miseria material e intelectual en la casa donde vive la cultura, Caseros 460, por si no lo encuentran en el Google map. ¿De qué manera los poetas y funcionarios de la poesía, encantados en digitar el sistema de sucesión literaria, “objetivaban la realidad de su tierra”? Si leemos el poema 27 de Crack vemos que la voz generada desde ese lugar extraño a la percepción oficial impugna la validez del discurso hegemónico: ¿qué poesía? que el choto me chupe la poesía he leído y escrito palabras sin carne ni lengua ahora ya fue o va a ser y la poesía: antiguo espiral de muertos en la boca Morandini nos informa que Dávalos fue el mejor en cuestiones de objetivar un habla regional, claro que olvidó decir que lo hacía como ninguno. Es posible decir que el valor de esa literatura de autor notable, realista, conservadora, que

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cuerpos cuerpos cuerpos /sombra// repetición del mismo cuerpo/ en la esquina/ en el cordón de la vereda// todos los días el mismo día en la cuadra/ mudanza inmóvil de los cuerpos/ que son ninguno/ la eternidad instantánea/ de una esquina a otra// mudanza inmóvil de ruinas// chispazos de encendedores que ponen/ a funcionar los relojes/ durante el único segundo antes de ser/ fantasma al final de una pipa dibujito del odio escrache en los ojos/ no mirés/ no mirés// se ha aplicado la tumba/ y todo el mundo policía/ vigila los rostros rotos// alambra el mundo con borde atravesado// sólo el llantazo quiebra límites en las caras// escritura sin palabras El cuento “Valentín, historia de un pipero”, publicado en YA ERA, tiene la siguiente dedicatoria: “a todos aquellos que habitan en los sótanos del infierno y mantienen viva la fe de las calles, sus códigos vivos y su lacerada juventud, porque son ejemplos tristes del dolor y la pasión por un inexplicable viaje al fondo del horno”.

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reproducía de manera tardía una tradición a destiempo, vale por haber sido la primera de su tipo en esta pobre región. La sensibilidad, el gusto, los sentidos de la vida cotidiana, todos son objetos de disputas. Algunos poemas cuestionan y ponen en crisis la escritura misma del valle. Por todas partes, estos discursos buscan sus modos de circular y alcanzar aquellos lugares adonde únicamente llegan unos colectivos repletos de polvo y gente. Nunca está demás preguntarse si quienes viven en las orillas de la ciudad lustrada también son ciudadanos. Veamos por ejemplo este fragmento que diseña un escenario hostil, donde la circulación de los ciudadanos está marcada por fuerzas centrífugas: “Todos complotan en el país de los pelotudos, tantos celulares para no comunicarnos con nadie en el microcentro policial, casco histórico, policías, tiendas, más policías, tiendas para policías, tiendas para policías de barrio, sillas en la mesa, las mesas en las calles y sus plazas adoquinadas, los hippies, las cámaras por seguridad, la ley seca, los niños abusados, las botellitas de plástico, los faroles, los farolitos, los arbolitos de la recova, el alambre de púas, la caja idiota en la cabeza de las escuelas, más celulares, la policía con sus celulares y sus malditas fotos de la culpa y cargo de todo lo creado. Aquí en Salta se postra el paraíso de todos los estafadores.” (de YA ERA, revisteril contemporáneo). Sencillamente, YA ERA es una productora de ideas alternativas y trabajo no formal, dedicada al reciclaje y producción de libros, donde participa gente de la que hay que desconfiar porque tienen los siguientes rasgos: rostros asimétricos, tatuajes, cicatrices, ropa sucia y hablan como delincuentes. Somos cualquiera escribiendo y no vamos a detenernos ahora, marchamos sencillamente 147.

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"vacilamos, pero es necesario que no nos asustemos ni soltemos, por así decir, el nuevo saber. además, no podemos ya volver a lo antiguo; hemos quemado las naves y no nos queda más remedio que hacer de tripas corazón, suceda lo que suceda. marchamos sencillamente, cambiamos de sitio". (fragmento 248 de humano demasiado humano).

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MI EXPERIENCIA EN EL CAMPO LITERARIO Y CULTURAL DE JUJUY
Susana QUIROGA

Al terminar mi labor docente como Rectora del Colegio Nacional “Teodoro Sánchez de Bustamante” empecé a trabajar en diferentes proyectos vinculados a la promoción de la literatura. Así, participé de programas radiales, culturales, durante los años 1997-98-99 en RADIO Mundo, “Encuentros”, y en Radio Nacional, “La mirada”, en los que intento mostrarla y valorarla con colegas idóneos y comprometidos en las diferentes realizaciones culturales de instituciones privadas u oficiales. Docentes, política, teatro, cine, música, literatura, tenían un espacio para informar y hacer conocer sus inquietudes artísticas y creativas, no sólo de gente Jujuy sino de todos aquellos que llegaban a nuestro lugar de San Salvador e interactuaban con la sociedad jujeña. Estas audiciones radiales se realizaban sin fines de lucro. Posteriormente, con un grupo de escritores autoconvocados creamos el grupo “Ahora o nunca”. Nos reuníamos, al comienzo todos los miércoles durante los años 2000 y 2001, lo que significó, a la larga, agotamiento. Organizábamos presentaciones, de libros, recitales, convocábamos a escritores, músicos, coros, cantantes, dramaturgos, etc. Y esa tarea nos impusimos con Alejandro Carrizo, pero nada hubiera sido posible sin el apoyo de los poetas autoconvocados que complementaban las acciones con su producción artística, sus comentarios y presencia y la del público amante de las letras que nos seguía. El lugar, "El patio del Arte, siempre abierto al público, nos permitía el encuentro. Sumamos Las Entregas virtuales a más de 200 direcciones de escritores de todas partes, de aquí, de allá y del otro lado del mar. Esto último, acompañada por la escritora Mónica Undiano. Agregamos con la nueva coordinadora el nombre de “Ahora o nunca Jujuy”. Entre algunos escritores que pasaron por los recitales, puedo nombrar a Ernesto Aguirre, Reynaldo Castro, Raúl Noro, Álvaro Cormenzana, Pablo Baca, Carlos Mallagray, Víctor Ocalo García, Estela Mamaní, Miguel Espejo, Mónica Undiano, Francisco Romano Pérez, Nélida Cañas.NéstorGroppa. De Rosario, Eduardo Danna, Susana Valenti. De Salta, Mercedes Saravia, Aníbal Aguirre, Geraldine Palavecino, María Belén Alemán, Liliana Bellone, Antonio Gutiérrez, Eduardo Robino, Martín Güemes, entre otros. Recuerdo que hicimos un bello homenaje a Manuel Castilla, un 12 de julio del 2000, inolvidable por varias razones, frío de 0º, escritores de Salta y mucho público.

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A estos encuentros se sumaron profesores de letras para hacer lecturas y comentarios: Elena Sotelo, María Eduarda Mirande, Patricia Calvelo, Cristina Jorge... Entre otras acciones, entregamos plaquetas de homenaje en el día del escritor a Andrés Fidalgo, Néstor Groppa, Héctor Tizón, y por supuesto, homenaje al inolvidable Raúl Galán, de quien tomamos el nombre del grupo, Ahora o nunca… También editamos libros “Homenaje Groppa”, 2004 con el sello del Grupo y la participación de 22 escritores del orden provincial y nacional. “Letras en Jujuy”, 2007-2009, dos ediciones a la fecha, con la colaboración de 31 escritores reconocidos, antología referente del hacer cultural jujeño de todas sus zonas geográficas. Desde2001 comienza mi labor como Ddirectora de la Página Literaria del diario Pregón, de San Salvador de Jujuy, que se edita todos los domingos y sin vacaciones. Me permite difundir a poetas noveles y reconocidos, y comunicarme, no sólo con jujeños sino con el resto del país y del exterior. Mi formación literaria, docente, y la propia escritura, me hacen reflexionar acerca de Periodismo y Literatura, y pensar en que ambos oficios se apoyan y enriquecen, como lo demuestran las periodistas y escritores que realizan esta tarea. Lo cierto es, que el escritor que hace periodismo o el periodista que hace literatura, en ciertos casos, se vuelven indistinguibles, trabajan contra el tiempo y toman el tiempo a su favor. La rapidez de los medios impone una dinámica exigente que no tiene que perder la sensibilidad. No se termina de preparar una Página cuando ya se debe comenzar con la próxima. Si bien es cierto que la información es prioridad del periodismo y su objetivo será siempre informar, creo que no se debe olvidar a la Emoción. El periodismo literario exige riqueza narrativa capaz de rozar la literatura, pero sin apartarse de la sencillez y la precisión del estilo periodístico. Y por supuesto, la responsabilidad de informar es ineludible. Estas cualidades deben estar presentes tanto en los textos de los diferentes columnistas, como notas y editoriales de la dirección y demás colaboradores, intentando siempre una unidad estética. Jorge B. Rivera, periodista e investigador argentino, opina que este tipo de periodismo abarca “… una zona compleja y heterogénea de medios, géneros y productos que abordan con propósitos creativos, críticos, reproductivos o divulgatorios los terrenos de las "bellas artes", "las bellas letras", las corrientes del pensamiento, las ciencias sociales y humanas, la llamada "cultura popular" y muchos otros aspectos que tienen que ver con la producción, circulación y consumo de bienes simbólicos, sin importar su origen o destinación estamental". (Rivera, 1995). Coincido con esta idea alentadora. Además, considero importante conocer cómo se trabaja en otros Suplementos para estar al día con los diferentes aportes, sobre todo en estos momentos en el que han surgido nuevos medios o espacios de comunicación relacionados con la cultura, ya sea en formato papel, blogs, programa radiofónico o incluso televisión por Internet, en forma novedosa. La actualización invita a la reflexión.

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En ese camino, en el Suplemento literario de Pregón aparecen presentaciones de libros, de textos líricos, narrativos, breves estos últimos por el espacio. Me parece importante realizar siempre una nota introductoria o editorial, columnas de escritores prestigiosos por su hacer de diferentes lugares del país. Una pluralidad metodológica que tiene como finalidad crear un lector. Normalmente, se organiza en torno a fechas o conmemoraciones, de modo tal de buscar otro tipo de acercamiento a los debates sociales en danza. La construcción de este lector empieza desde la diagramación, en la que ponemos énfasis junto con los colaboradores del diario para la selección de reproducciones artísticas universales, regionales, en fin, de plásticos de todas partes que suman al significado del texto. Hablamos de un propósito creativo- crítico, de las bellas artes. Pero quiero referirme fundamentalmente al Lector, a quien considero el elemento de la comunicación más importante, a un lector general. Intento atraer su curiosidad, hacerle un guiño desde la diagramación, desde la volanta dirigida especialmente a él. La idea es que comience a leer y compruebe que los textos no son difíciles y que pueden llegar a emocionarlo. Quizás le atraiga la poesía, la narración, o la presentación de algún libro, la tapa. De tal manera, a veces, la curiosidad se transforma en inquietud, y en el deseo de hojear y leer el suplemento del próximo domingo. Por supuesto que la Página está también dirigida al lector especialista en letras, pero se privilegia al primero, el segundo hace la crítica que siempre es buena recibir. No hay que subestimar al lector. No todos leen las diversas secciones de un diario. No todos leen el cultural. Pero según las estimaciones del diario, en una tirada de 10.000, la cuarta parte lo lee, la cantidad es significativa con respecto a la tirada de un libro. Por supuesto que guía la construcción de la página literaria una estética, la del coordinador –director responsable. Mis experiencias, lo que voy conociendo y disfrutando, están siempre presentes. Y no quiero evitarlo, es una marca que es preciso conservar. El propósito principal es divulgar las letras con fidelidad y responsabilidad, con sus respectivas corrientes, tanto de la cultura popular como la especializada, entre otros aspectos, desde una lectura particular. En síntesis, pienso que las páginas culturales de los periódicos adquieren suma importancia debido a variadas razones. Primero, al vacío que afecta aún hoy a la producción literaria por la desaparición de importantes editoriales argentinas durante la década de los noventa. Han surgido nuevos pequeños emprendimientos que con poco capital colocan a la literatura argentina en un lugar completamente distinto. Por tanto, los periodistas culturales se abren a estos formatos para la divulgación de la obra de los escritores. Segundo, porque logran difundir la creatividad de escritores noveles y reconocidos. De esta manera, intento cumplir con el requisito importante de crear un lector, e informar sobre la producción literaria con una dimensión estética.

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APUNTES PARA UNA HISTORIA DEL PERIODISMO CULTURAL EN JUJUY
Paula Andrea CRUZ Universidad Nacional de Salta IES Nº 9 (San Pedro de Jujuy)
El tiempo ya no me domina como antes, o como dominaba a Baudelaire, con su tiranía brutal, ni puede ya conducirme, como un animal [...] Yo puedo ahora darle órdenes al tiempo [...] Malcom Lowry: El viaje que nunca termina

1. Introducción Este trabajo es de corte exploratorio y se inscribe en una investigación mayor que intenta mapear las producciones literarias del NOA en la década de los noventa y el nuevo siglo 148. Aquí pretendemos problematizar y relocalizar el campo cultural jujeño a comienzos de la centuria, en relación con el Periodismo Cultural en tanto ámbito de legitimación del sistema literario local y global. Adherimos a la idea de que el Periodismo Cultural es una práctica especializada que se encarga de la difusión de la cultura, por lo que resulta de gran importancia para el crecimiento de los pueblos. Anida en el campo de las artes, de las letras, del pensamiento filosófico y de las ciencias sociales y humanas y, como toda práctica social, está condicionada por factores políticos, económicos y sociales, de ahí que la propagación cultural adquiera al mismo tiempo un carácter simbólico y mercantil al debatirse constantemente entre el reconocimiento del valor de los productos culturales y las imposiciones de la Industria Cultural y de un sistema capitalista salvaje que decreta el fin a todo aquello que no resulta rentable. El desarrollo de la prensa cultural jujeña no está exenta de la influencia de estas fuerzas: en ella se da cumplimiento a esa doble condición del Periodismo Cultural a la que alude Rivera 149 cuando se refiere a su capacidad “creadora”, al explorar ámbitos estéticos e ideológicos totalmente nuevos con el riesgo de poner la cultura en manos de unos pocos; y su naturaleza “reproductiva”, al difundir lo que ya está legitimado y hacer caso omiso de la producción creativa. Precisamente, el Periodismo Cultural, según este autor, hace referencia a una “línea de fractura [...] que deslinda pares de
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Nos referimos al Proyecto de Investigación “Cartografía literaria del NOA de los ’90 y la nueva centuria: Estación Jujuy” (SeCTER- UNJu) dirigido por Alejandra Nallim y cuyo codirector es Reynaldo Castro. Rivera, J., El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidós Comunicación, 2005.

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conceptos opuestos como: elite/masa, cultura especializada/cultura general, tradición/modernidad, palabra/imagen, erudición/vulgarización, homogeneidad/ heterogeneidad, etcétera” 150. Nos interesa saber cómo la prensa cultural jujeña resuelve estas dicotomías. Particularmente, nos proponemos determinar las formas en que el Suplemento Arte y Cultura del periódico El Tribuno de Jujuy lee la cultura del Noroeste Argentino, en general, y su literatura, en particular; y las imágenes que de éstas elabora en la construcción de la mirada social. Abordar el suplemento sin descuidar el entramado social donde se localiza, nos llevará a interpretar en clave histórica las características de la publicación a partir del análisis de los textos que la conforman. Para ello, en este trabajo hemos analizado los ejemplares correspondientes al primer año de su publicación bajo la dirección del reconocido escritor Miguel Espejo. Se trata de diecinueve ejemplares que han circulado entre el 27 de agosto y el 31 de diciembre de 2000. Con ellos se intenta reconstruir parte de una historia, la del periodismo cultural en Jujuy, a la manera de ese lector que pretende embeberse de la vida y de la obra de Malcom Lowry a través de las cartas que pueblan “El viaje que nunca termina” que se incluyen en el volumen número 6 del suplemento aludido. En eso consiste todo viaje al pasado: en adentrarnos en textos dispersos, para desandarlos, para darles un orden. 2. El periodismo cultural jujeño en los albores del siglo: el suplemento Arte y

Cultura

El Suplemento Cultural es un cuerpo que se integra al periódico pero a la vez es independiente. Dice María José Villa: Los suplementos culturales son espacios de difusión y opinión cultural pero a la vez un lugar de legitimación [...] Son espacios donde se complementa la función informativa y de opinión de los productos culturales, en tanto "periodismo especializado", con la de legitimación del campo cultural e intelectual a través de las "firmas" que aparecen y al prestigio adquirido. En este complejo campo está el periodista cultural o el crítico -en la mayoría de los casos como "colaborador" que es un "experto"- que tiene un conocimiento disciplinario y un destinatario doble: por un lado el propio creador (de quien habla o con quien habla) -o sea producción para productores-; por el otro, el gran público -lector del diario- al que no siempre llega. 151 La autora ubica al suplemento cultural en una región que descansa entre lo que Bourdieu denomina Campo de la Producción Restringida (CPR) y el CGP (Campo de
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Rivera, J., El periodismo ...op.cit, p. 21.

Villa, M. J., "Una aproximación teórica al periodismo cultural", Revista Latina de Comunicación Social, La Laguna, 2000, Nº 35.

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la Gran Producción), es decir, entre un campo aparentemente clausurado como lo es el suplemento, que goza de libertad para establecer las normas que regulan un tipo de producción destinada a un público acotado y que privilegia la obtención de un capital simbólico antes que económico; y un campo sometido a las presiones de una Industria Cultural, que concibe a los productos culturales en términos meramente económicos por lo que los dirige a un público amplio, como ocurre con el periódico en el que el Suplemento se inserta. 152 Estas consideraciones pueden aplicarse al Suplemento Arte y Cultura de El Tribuno de Jujuy, el cual puede leerse como un signo de la nueva centuria que permite repensar sobre las dicotomías “centro/periferia”, “culto/ popular” que se ciernen en relación con el Periodismo Cultural. Nuestro suplemento se inscribe en un campo de permanente disputa, de tensiones entre los agentes culturales, que es necesario releer bajo la convicción de que la reflexión sobre la evolución del periodismo cultural debe desembocar en una problematización acerca del lugar que hoy le cabe, en un contexto donde la revolución digital y las nuevas tecnologías ponen en riesgo no sólo el desarrollo de la prensa escrita sino también los modos de producción y de recepción de la información cultural. En ese sentido, hemos sometido el corpus a un análisis tendiente a establecer las características de la publicación, los modos de representación de la cultura y el arte, los objetivos que persigue y sus principales géneros, autores y temas. 2.1. Características de la publicación formato tabloide permite una lectura sin complicaciones. Consta de ocho páginas que, en líneas generales, presentan los siguientes contenidos: • • Página 1: Portada con una imagen de un artista plástico y un anticipo del desarrollo (autores y títulos) Páginas 2 y 3: Espacio destinado, por lo general, a la literatura (crítica o creación). En proporción menor a otro ámbito del arte y la cultura (teatro, música, ecología, sociología, filosofía, etc.) Páginas 4 y 5: Zona dedicada a las artes plásticas. Página 6: Nuevo ámbito referido a la literatura. Página 7: Perfil del artista de la ilustración de la portada. Página 8: Contratapa con un texto literario.

Arte y Cultura es un suplemento semanal que salía a la venta los domingos. Su

• • • •

El suplemento muestra un diseño bien cuidado y limpio que conjuga armoniosamente textos e imágenes, literatura y artes plásticas ya que los artículos se presentan acompañados por reproducciones de obras artísticas concebidas mediante diversas técnicas: óleo, tinta, lápiz, acrílico, técnicas mixtas, etc. A
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diferencia de otros suplementos, no existe publicidad gráfica con la consecuente invasión de abigarradas imágenes sino que, por el contrario, las ilustraciones se disponen elegantemente y resultan atractivas a la vista. Podría decirse que el suplemento no sólo se refiere al arte sino que exhala arte. Efectivamente, en las tapas predomina la reproducción de obras de artistas jujeños como Héctor Alemán, Roberto Albizu, Mercedes Beltrán, Efraín Paredes, Rita Baca, Berta Mallagray, Daniel Osinaga (diseñador del suplemento), entre otros creadores, que conciben la actividad artística de un modo distanciado de aquella representación folklorista de la tierra que ha caracterizado a la producción editorial de la región del noroeste. También, la mayoría de las tapas exponen pinturas de autores que, nacidos en otras geografías, eligieron la provincia de Jujuy como lugar para vivir o para desarrollar su labor artística, como ocurre con Pastor Monzón Titicala, Víctor Montoya, Susana Sánchez, Eolo Pons, Hugo Irureta y Juan José Cánepa. 2.2. Modos de representación de la cultura y del arte Analizar el concepto de “cultura” constituye una tarea de gran complejidad debido a la polisemia del término y a su abordaje transdisciplinar. Desde el campo de la comunicación, en general, y del Periodismo Cultural, en particular, Villa 153 ofrece un horizonte bastante claro sobre esta cuestión al examinar el concepto desde dos posturas básicas: la cultura según el sentido dado por la Ilustración, concepto que como ella descartamos; o desde una mirada antropológica, sociológica y semiótica, visión que compartimos. Esta autora plantea que es posible definir la cultura a la manera de Raymond Wiliiams como toda la forma de vida de un pueblo y como una categoría ontológica puesto que constituye el ser de los pueblos, su modo de pensar, de sentir y de saber. La cultura, además, se construye históricamente a partir de normas que la legitiman. Al asumir esta postura –continúa Villa- estaríamos colocando a la cultura popular dentro de un status superior al que se le asignó tradicionalmente por cuanto ahora adquieren valor todas las formas de organización de la experiencia vital que despliegan los grupos sociales, las que son complejas estructuras en las que confluyen tanto los aspectos prácticos de la cotidianeidad como los imaginarios. Villa se basa también en García Canclini para observar la cultura como un proceso de producción de fenómenos que a través de la representación simbólica coadyuvan a modificar un estado de cosas; planteo que se opone a la concepción antropológica tradicional del relativismo cultural: hay diferencias entre las culturas y esas distancias son producto de la desigualdad social. Finalmente, considera operativos los aportes de la Semiótica desde cuyos postulados es posible examinar la cultura como un sistema de comunicación en el que circulan los discursos sociales y donde la producción de sentidos está fuertemente atada al poder y a la ideología hegemónica (Eliseo Verón) y como un

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sistema dinámico que posee una signicidad particular que se define por su ubicación dentro de un polisistema (Even Zohar). Luego de este panorama general, resulta necesario preguntarnos acerca del concepto de “cultura” que postula el suplemento objeto de análisis. Esta indagación es crucial porque la elección de los temas, autores y géneros depende del posicionamiento del suplemento frente a esta cuestión. De nuestro análisis surge que las páginas del Suplemento Arte y Cultura del periódico El Tribuno de Jujuy exhiben textos que plantean diferentes temáticas desde una postura que apuesta a la convivencia entre lo que se considera “culto” y “popular”. En estas producciones observamos que el periodismo cultural no es encarado como un medio de divulgación de los productos de la cultura tal como fuera definida por la Ilustración, puesto que estamos frente a un lenguaje asequible, un registro compartido por el lector. Tampoco se erige como un mero instrumento propagador de productos culturales de cómodo consumo sino que más bien notamos una notable participación en los procesos de construcción de una cultura arraigada en lo propio pero con proyección a lo global. Por ejemplo, el poema “(balcón hacia un centro de manzana)” 154 del salteño Santiago Sylvester plantea una bifurcación contextual: “Comparo esta tormenta con/ la que caía encajonada en San Lorenzo: me mojo/ con ambas y así voy entrando en este juego de/ olvido y resurrección”. En la poesía de Sylvester los versos libres confluyen en un punto conflictivo en el que el “aquí” y el “allá” se comprimen. El espacio local se equipara con una instancia biológica de inestabilidad que se ubica al mismo nivel que la escritura. Esa que deja entrever los periplos del poeta por los senderos de la intelectualidad europea y las vanguardias. La conjunción entre lo local y lo universal aparece también en la reproducción de un poema de la escritora jujeña Mónica Undiano, cuya calidad literaria no fuera reconocida más allá de la región durante el periodo consignado. En “Pesadilleabas” 155 plantea la dolorosa nostalgia por la madre muerta: “pesadilleabas/ esa cárcel/ /carne tuya// transformó/ tus sueños/ rezos/alegrías/ en ave sin alas/ canto sin plumas/ al final/ ni el llanto”. En esa evocación de la muerte desde un corazón estremecido de ausencia, la cárcel funciona como metáfora del cuerpo enfermo. Poesía lacerada que exhibe la condición humana desde la finitud del cuerpo, el que al final desaparece en idéntica gradación a la de los versos del poema. Como vimos, las opciones temáticas y escriturarias desvelan la conjunción entre lo local y lo universal, entre lo desconocido y lo conocido, que el suplemento se empeña en conquistar. Igualmente, las artes plásticas son abordadas desde esta
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Sylvester, S., “(balcón hacia un centro de manzana)”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 2, p. 7.
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Undiano, M., “Pesadilleabas”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 7, p. 7.

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visión sincrética. Como ejemplos pueden citarse las pinturas sobre Jujuy que Héctor Alemán exhibe mediante el uso de técnicas propias del abstraccionismo (Nº 2, p. 1); las representaciones con técnicas mixtas del éxodo jujeño de Susana Sánchez en su obra “Caminantes” (Nº 6, p.1); un acrílico de Efraín Paredes que presenta con notable influencia cubista los típicos cerros de colores del paisaje norteño (Nº 10, p.1) y las pinturas de artistas plásticos del NOA que se reproducen en la publicación Nº 4 (pp. 4-5) como “Paisaje de Horco Molle” (témpera) y “Misachico” (óleo sobre tabla) de Timoteo Navarro, “El bebedero” y “Una calle colaleña” (óleos sobre tabla) de Luis Lobo de la Vega y “Figura” y “Retrato de Niña” (óleos sobre tela) de Ramón Gómez Cornet. Retratar la geografía local pero desde estéticas contemporáneas, parece ser la consigna del suplemento. En estas obras se verifica el planteo de Benjamin 156: si bien en ellas se diluye su esencia o “aura”, su difusión a gran escala permite un acceso más plural al arte, lo que viene a confirmar el carácter democrático de nuestra publicación. 2.3. Objetivos El suplemento se instituye desde una posición privilegiada, si se considera el ámbito de circulación del diario en el que se inserta 157, para desde allí construir representaciones acerca de lo que es el arte y la cultura. Desde ese lugar se ha propuesto reforzar la legitimidad de los artistas de la región y visibilizar creadores locales tanto del ámbito literario como de las artes plásticas que hasta entonces han permanecido en los márgenes del campo artístico o no han alcanzado un nivel aceptable de recepción. Creemos que los esfuerzos de la publicación se han orientado exitosamente en pos de estos propósitos por cuanto es posible reconocer cómo aquellas voces que en su momento fundaron un espacio simbólico desde el que pusieron en jaque las formas artísticas tradicionales, en la actualidad han delineado un territorio discursivo con características propias. 2.4. Géneros y autores A partir de la distinción entre géneros de creación literaria y géneros del Periodismo Cultural 158, un análisis cuantitativo permite establecer que son los primeros los que en mayor medida pueblan las páginas del suplemento. Y es la
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Benjamin, W., “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, Discursos interrumpidos, Madrid, Taurus, 1989.

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“El Tribuno” junto a “Pregón” son los diarios de mayor circulación en la provincia de Jujuy.

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Nos basamos en la clasificación propuesta por Rivera (2005) quien establece los siguientes géneros de la prensa cultural: la crítica, el perfil, las notas necrológicas, las notas y servicios de aniversario, la crónica cultural, las columnas noticiosas, la entrevista cultural, la encuesta cultural, la polémica, el manifiesto, la declaración de propósitos y el editorial de presentación.

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narración 159 la forma literaria a la que se destina más espacio, aunque también es posible advertir que por las rendijas de la metáfora y del lenguaje creativo, irradia una poesía 160 que desde los bordes se esfuerza por recalar en el centro. Las ediciones consultadas permiten apreciar una exquisita selección de textos literarios de autores jujeños pertenecientes a Mita Homs, Jorge Accame, Alejandro Carrizo, Miguel Espejo, Alberto Alabí, Mercedes Mamaní, Ernesto Aguirre, Mónica Undiano, Sixto Vázquez Zuleta, Octavio Tintilay, Germán Walter Choque Vilca, Carlos Hugo Aparicio, Pablo Baca, Raúl Galán, etc. Las voces jujeñas conviven con autores del centro del país como Griselda Gambaro, Horacio Salas, Enrique Molina –a quien se le dedica un homenaje en la edición Nº 15 del 26 de noviembre de 2000- y de las provincias como el salteño Santiago Sylvester, los santafesinos Roberto Aguirre Molina y Angélica Gorodischer, el catamarqueño Juan Bautista Zalazar, el correntino José Gabriel Ceballos, los cordobeses Carlos Schilling, Claudia Giner y Marta Cristina Ramallo, la santiagueña Clementina Rosa Quenel, el entrerriano Orlando Van Bredam, entre otros. En menor proporción, la literatura estadounidense representada en la figura de Ray Bradbury aparece junto a textos del italiano Cesare Pavese y del británico Malcom Lowry. Un número especial del que se desprende una visión crítica sobre la conquista de América reproduce poemas precolombinos. En contraste con la abundante producción literaria, la crítica ocupa un espacio restringido en Arte y Cultura. En este contexto, la crítica literaria en los pocos casos revelados apunta a valorar positivamente la manera en que la literatura permite transformar no sólo los estilos sino también las formas de concebir la geografía
Cf. Abós, Álvaro (fragmento de la novela El simulacro) y los cuentos de Accame, Jorge (Esa chica); Alabí, Alberto (El círculo de agua); Altea, Ernesto (Las enseñanzas de Don Félix); Angelino, Diego (Diversidad de lenguas); Aparicio, Carlos Hugo (La pieza); Ceballos, José Gabriel (Lima eco tanto no se rinde); Gallipolli, Elio (El día anunciado); Gambaro, Griselda (Lo mejor que se tiene); Gili, Edgardo (La mejor hora para iniciarse en política); Gorodischer, Angélica (La perfecta casada, Si el fulgor de los mundos danza en la cabeza de un alfiler); Homs, Mita (La verdadera historia); Lastra, Héctor (De vuelta al silencio); López Zenarruza, Oscar (Mi amigo el gran gigante); Mamaní, Mercedes Virginia (Anita); Odstrcil, Iris (Pinturas, pintores, consejos y reflexiones); Osuna, Carlos (Ella); Quenel, Clementina Rosa (Tiempo de sequía); Sarmiento, Domingo Faustino (La pluma dorada); Schilling, Carlos (Podríamos escuchar música, Retrato inconcluso); Szwarc, Susana (El aire justo); Tintilay, Octavio (Chupita, La despedida de Tía Mericia); Vallania, Graciela (El pudridero); Van Bredam, Orlando (Puerta); Vázquez Zuleta, Sixto (Pasó a medianoche); Zalazar, Juan Bautista (Doña Chucrita) y Zamboni, Marcelo (Juan 12; 10).
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Cfr. Aguirre Molina, Roberto (Ojo conmigo); Aguirre, Ernesto (Migas, Encuentro de una moneda, Casa Rodante, Gomilla); Baca, Pablo (Ahora cae su pelo, Olvidar la noche); Bradbury, Ray (Adiós verano, Los perros de la Mesopotamia teñidos por la primavera); Carrizo, Alejandro (Centro Recreativo de Socorros Mutuos); Choque Vilca, Germán (Cuando me fui, Canción para el único amigo, Canto rojo, Último canto); Espejo, Miguel (Trópicos); Galán, Raúl (Preludio, Mi tierra, El hombre y su aventura, La ciudad, el canto y yo); Gourinski, Celia (Inocencia feroz); Leonardi Cattólica, Elena (El nacimiento, Rastros de un madero); Molina, Enrique (Isla loba, Para todos, Centro Nocturno, De prisa hacia la tempestad); Neruda, Pablo (Amor América -1400-); Pavese, Cesare (Vendrá la muerte y tendrá tus ojos); Poemas precolombinos (Y todo fue destruido, Fugacidad de la vida, La amistad efímera); Ramallo, Marta Cristina (Tránsito, Su voz); Sampaolesi, Mario (Cruel ternura si sangra); Sylvester, Santiago (Balcón hacia un centro de manzana, La lluvia como metáfora de la memoria, Santo Domingo de Silos); Tudesco, Luis (Maleza); Undiano, Mónica (Pesadilleabas); Zurbarán, Francisco (Fuentes de Cantos)

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local. Desde esta premisa el discurso crítico aborda la producción literaria de escritores como Néstor Groppa, Héctor Tizón y Libertad Demitrópulos. En la crítica de Mita Homs se señala a Groppa como uno de los pocos poetas interesados en el espacio urbano jujeño y, a propósito de dos poemas incluidos en el “Libro de ondas” (Vinciguerra, 2000), de él se afirma: “[...] a lo largo de los años, verifica el inventario de vía pública como un inspector benevolente ocupado en llevar la cuenta de sus pérdidas y ganancias. El poeta que Ernesto Aguirre asocia con Woody Allen y su apego por Manhattan. Pero el registro de Groppa no se limita al recuento. En sus poemas y notas la ciudad vive múltiples vidas, donde están, en la calle” 161 El suplemento tiende a revalorizar el uso exquisito del lenguaje que los autores jujeños realizan en la construcción del terruño local por medio de la reproducción de textos críticos que han aparecido en otros volúmenes 162. Así lo expresan Foffani y Mancini en la crítica de la obra de Tizón: “Su literatura, engañosamente, no representa, sino significa un paisaje, un lenguaje, historias y personajes que responden por sus características a ese espacio referencial al que el escritor pertenece. Y es precisamente en la configuración espacial de sus textos donde con mayor nitidez se observa el trabajo a partir del cual el lenguaje actúa como un mediador que procesa la belleza natural del paisaje original” 163 Del mismo modo, Pons enaltece la escritura de Demitrópulos en su novela “Río de las Congojas”. Sobre esta obra, manifiesta: “[...] la historia se inscribe en las memorias individuales de los personajes, para circular sólo en la oralidad de la tradición [...] La prosa que sostiene esta ficción de oralidad se aparta, sin embargo, de todo intento de reproducir la voz, y exhibe, en el cuidado poético del ritmo y de las invenciones verbales, la dimensión de la escritura” 164
161

Esta autora expone la crítica literaria de dos poemas de Néstor Groppa incluidos en el “Libro de ondas” (Vinciguerra, 2000) Cfr. Homs, M., “El mercado y la novia”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 9, p. 7

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Nos referimos a la transcripción de ensayos incluidos en el volumen “La narración gana la partida” (Coord. Elsa Drucaroff) de la Historia Crítica de la Literatura Argentina dirigida por Noé Jitrik que es posible advertir en la edición número 3.

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Foffani, E. y Mancini, A., “Más allá del regionalismo: la transformación del paisaje”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 3, p. 6 Pons, M., “La historia de un mito”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 3, p. 7

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Resulta oportuno indicar que la actividad crítica también excede el ámbito de la producción local aunque de manera aislada. Así, en la publicación Nº 3 se transcribe el texto de un trabajo leído en un congreso realizado en Tucumán en julio de 1985 sobre la obra de Borges cuyo autor, José Santillán, propone aportes del Psicoanálisis para la comprensión de la escritura borgeana. Se destacan también, los trabajos de Osvaldo Gallone quien reflexiona acerca de la manera en que la perplejidad de la escritura se construye en “El autor intelectual” de Juan Martini en el ejemplar Nº 5 del suplemento y manifiesta su preocupación por la palabra escrita en la crítica literaria de la obra de Daniel Halévy “Vida de Nietszche” aparecida en el Nº 10 165. Sin la profundidad que caracteriza a la crítica de arte pero con un despliegue superior al discurso metatextual literario, el ámbito de las artes plásticas es desarrollado fundamentalmente por Juan Carlos Entrocassi y Carlos Osuna quienes por medio de reseñas y comentarios hacen posible el acercamiento del lector a obras de Adela Cortínez, Cristian Delhez, Pedro Molina, José Antonio Terry, Nicasio Fernández Mar, Raúl Lara, Luis Pellegrini, Ramón Gómez Cornet, Timoteo Navarro, Luis Lobo de la Vega, Medardo Pantoja, Héctor Alemán, Ernesto Soto Avendaño, Miro Barraza, Alfredo Gogna y Joaquín Ezequiel Linares, la mayoría del norte argentino. Junto a estas obras se comentan las de los ingleses William Blake, David Cox, John Robert Cozens, Peter De Wint y del alemán Alberto Durero y se brinda información acerca de algunas corrientes pictóricas y sobre sus representantes como Munch y Nolde, pintores del expresionismo, o sobre los impresionistas Bazille, Pissarro y Sisley. Es el perfil 166 el género del periodismo cultural más recurrente en el abordaje del arte. Este formato se configura como un elemento paratextual al que se recurre

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A diferencia de los artistas de Jujuy cuyas obras se difunden con tesón, llama la atención que gran parte de los productores de la crítica, salvo Miguel Espejo y Mita Homs, no son jujeños sino que proceden de otros puntos del país y, principalmente, del ámbito académico. Tal es el caso de Álvaro Abós, José Santillán, Celia Terán, Osvaldo Gallone, Miguel Grinberg, Marta Vasallo, José Luis Valenzuela. Del mismo modo, se refuerzan las ideas mediante citas de autoridad de críticos de arte, periodistas e investigadores como Enrique Foffani, Adriana Mancini, María Cristina Pons, Alberto Petrina, Andrés Cáceres, Eduardo Peñafort o el extinto José León Pagano.

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Se destacan los perfiles de los pintores jujeños Medardo Pantoja (Nº2), Héctor Alemán (Nº 2), Roberto Albizu (Nº 7), Efraín Paredes (Nº 10), Rita Baca (Nº 12), Berta Mallagray (Nº 13) y del diseñador de la publicación, Daniel Osinaga (Nº 14). También podemos advertir las semblanzas de artistas nacidos en otros lugares pero que se radicaron definitivamente en Jujuy como Pastor Monzón Titicala (Nº 3), Víctor Montoya (Nº 4), Susana Sánchez (Nº 6), Nicasio Fernández Mar (Nº 8), Juan Carlos Entrocassi (Nº 11), Marta Fassinato (Nº 20); que estuvieron de paso por territorio jujeño como Remo Bianchedi (Nº 16) o que acreditan una trayectoria importante en Jujuy como José Antonio Terry (Nº6 ), Juan José Cánepa (Nº 17) y Hugo Irureta (Nº 5, Nº 7), artista nacido en Buenos Aires y creador de una Fundación para la promoción de la cultura y el arte del Noroeste Argentino y de un museo en Tilcara. En menor medida, se reproducen los perfiles de artistas del noroeste argentino como Miro Barraza, Alfredo Gogna y Joaquín Ezequiel Linares (Nº 16) y de otras provincias como Adela Cortínez, Cristián Delhez y Pedro Molina (Nº 5). Por último, se debe destacar la labor de Carlos Osuna quien ha trazado los perfiles de pintores del Impresionismo como Bazille, Pissarro, Sisley (Nº 19), Cézanne y Degas (Nº 20).

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permanentemente para ofrecer datos de los autores de las ilustraciones de la portada y de las obras pictóricas que abundan en el suplemento, situación que expone la presencia de un sujeto enunciador que guía, orienta, enseña. En efecto, percibimos un “contrato de lectura” 167 basado en una relación asimétrica: hay alguien que posee el saber (el suplemento) y debe trasmitirlo a alguien que desconoce el tema (el lector). Desde una posición didáctica, el enunciador que se construye en Arte y Cultura considera que los textos allí expuestos deben ayudar a entender una obra, razón por la cual orienta y guía al destinador, al que le adjudica el rol de aprendiz. Este enunciador concibe a la crítica en términos de Giaccaglia quien expresa: “...para tratar sobre las tareas de orientar y educar el gusto, sobre el placer del esparcimiento y del goce espiritual existe la crítica, que, sí, como la cultura, orienta y educa y sirve de esparcimiento y de goce espiritual” 168. 2.5. Principales temas Del suplemento se desprenden voces que construyen subjetividades e identidades: “esta noche no hay asalto ni sapo ni taba ni gallos ni canasta de las viejas barbudas `damas de rosa´ ni pecho colorado en las tripas del lote no, no hay kermesse ni velorio ni nadie osará morirse esta noche porque esta noche toca el piano `Jorge arduch, el fantasista del teclado´ 169 “Me habitaba un poderoso sentido de lujuria, el torbellino de la carne, la búsqueda por esos cuerpos del trópico, que no logré nunca que me abandonara. Y sin embargo, no había mares, tan sólo la verde tierra, lanzando sus tentáculos y raíces como un testimonio de plenitud. El horizonte estaba allí, inalterable, sin ningún movimiento, esperando, con muda súplica, la se167

Verón, E., "Cuando leer es hacer", Fragmentos de un tejido, Barcelona, Gedisa, 2004, p. 96. La propuesta metodológica de Verón apunta a “identificar y describir todas las operaciones que, en el discurso del soporte, determinan la posición del enunciador y, en consecuencia, la del destinatario”. Para este autor, el nexo entre el soporte y los lectores se asienta sobre el denominado "contrato de lectura". Como en todo contrato, hay un vínculo entre las partes que, en nuestro caso, está dado por la lectura.
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Giaccaglia, R., Crítica creación, Córdoba, Ediciones del Boulevard, 2006, p. 51.

Carrizo, A., “Centro Recreativo de Socorros Mutuos”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 4, p. 8

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ñal de partida, los primeros pasos para interrogar el mundo y la sorprendente abundancia de sus dones” 170 En estos poemas inéditos de los ledesmenses Alejandro Carrizo y Miguel Espejo (“Trópicos”), la evocación nostálgica del pasado y del lugar de origen se construyen desde la plasticidad del lenguaje, prueba concreta de que lo telúrico puede ser tematizado con sensibilidad poética y sin caer en el pintoresquismo ni el regionalismo exacerbado. Algo similar ocurre con la reproducción en el ejemplar Nº 5 de dos capítulos “Tierras de frontera”, libro de Tizón que reúne textos autobiográficos y pensamientos del autor sobre la escritura, el arte, la literatura del interior y la que emerge del centro del país: “Yo escribo tratando de registrar el fulgor de algo que se extingue, para bien o para mal. Y sé que todo pasado será barrido por la inexorable marca del tiempo, en la que ha de perderse y conservarse a la vez. Sé también, y lo he dicho antes, que el destino de toda obra literaria es el fracaso. La materia de un escritor son las imágenes mentales que fija con palabras [...] jamás lo que escriba será exactamente igual a aquellas imágenes primigenias y allí radica su frustración y su desdicha, puesto que sólo él sabe la medida de su fracaso o de su acierto, ya que, como decía Keats, nunca el lenguaje podrá reproducir el éxtasis y el relámpago de la belleza” 171 El jujeño reflexiona sobre el propio trabajo creador a partir de los vínculos entre la literatura con el espacio geográfico, entre el ámbito de las letras y los desplazamientos. En esta visibilización de temas tradicionales que se recrean mediante nuevas formas literarias se constata que la identidad constituye una preocupación constante del suplemento. Junto a los discursos identitarios se alzan voces que incomodan, como las de las mujeres que en nuestro suplemento encontraron una zona amplia de expresión dentro de un sistema caracterizado por una producción artística direccionada por y desde los valores masculinos. Esto se confirma en la nota homenaje a la labor creativa de las mujeres artistas del Nº 9 del suplemento y en la inclusión en diversas ediciones de fotografías de las obras de Lola Mora, Raquel Forner y de las jujeñas Berta Mallagray, Marta Fassinato, Sebastiana Cristina García, Carolina Álvarez Prado y Susana Sánchez.
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Espejo, M, “Trópicos”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 4, p. 8

171

Tizón, H., “Sobre el arte de narrar”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 5, p. 3

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La pluralidad discursiva se hace patente en textualidades que no exigen esfuerzo al momento de leer, que trazan caminos con pocas señales para la interpretación o, por el contrario, proponen demasiados elementos ostensivos en sus superficies textuales. En fin, una variedad de discursos hierven en las páginas. Sin embargo, ese caos está reglado pues la publicación legitima la circulación de determinados autores y soslaya otros mediante procesos de inclusión y de rechazo vinculados con los objetivos del suplemento. De este modo, resulta evidente la predilección por aquellos autores que logran trascender la realidad provincial por medio de una producción artística que puede leerse desde estéticas universales, como sucede con Tizón, Espejo, Groppa, por ejemplo, que rubrican el territorio desde estéticas contemporáneas. Sus textos se erigen como operadores culturales capaces de proponer nuevos sentidos en torno a la literatura de la región; sentidos que van más allá del paisajismo y del folclorismo intemperante, que se entroncan con visiones arraigadas a la región pero traspasadas por la problemática política y social nacional. Los textos desnudan, además, posiciones decisivas para interpretar la lógica de los debates artísticos, entretejen relaciones con la realidad social de entonces. Son textos que dejan vestigios: las huellas de la política, la cultura, la historia, etc. Estas consideraciones pueden apreciarse en el cuento sobre el peronismo de Eduardo Gili (“La mejor hora para iniciarse en política”) en el que se palpa una estrecha vinculación entre el arte y la política y en el ensayo histórico de Vicente Cicarelli aparecido en la edición Nº 7 titulado “El éxodo jujeño”. Asimismo, el rescate del testimonio como forma de acercamiento a la historia y la desmitificación de los discursos de la historia oficial cobran vida en la obra “Caballero” de Antonio Monteiro que ilustra la portada del ejemplar Nº 7, edición especial dedicada a la historia americana. Íntimamente ligadas a estas cuestiones, el exilio y la memoria se asilan en las páginas de Arte y cultura: “El lector tal vez recuerde un tiempo todavía vivo de exterminios cercanos, que no fueron noticia porque eran costumbre; tal vez ya sepa que villanos como el de Bosnia, con sus ojos azules y su afán de hundirse hasta las rodillas en la sangre del enemigo, aunque no hayan salido en fotos pasan a ser respetables vecinos con hijos exitosos, y no queda demasiado por decir, dado que así son las guerras, y las guerras, lo mismo que la paz, tienen su propia normalidad” 172 “La religión del indio es una religión hecha de temor y de misterio. La Quebrada se presta para ello. La luz de la Quebrada, su silencio profundo, su soledad de ser en esa pampa de granito, el hoy como el ayer, el mañana como siempre, sin espacio ni tiempo. Una eternidad
172

Vasallo, M., “Noticias”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 9, p. 6-7.

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para adentrarse en si mismo, una eternidad para la meditación, y después del diálogo con las cosas, el silencio. Las cosas adquieren contornos inusitados; crecen, se escorzan y parecen estar tejidas con la trama de lo eterno” 173 El ensayo de Marta Vasallo- extraído del libro “Redes de la memoria” editado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos en 2000- habla de heridas que aún no han podido cerrarse en la historia reciente argentina, las que aún se ciernen en su autora, escritora y periodista exiliada en España durante la dictadura militar y que se reactualizan con la alusión a la espectacularización de la violencia y del horror de la guerra en los medios. Por su parte, con la reproducción de la conferencia de Soto Avendaño a propósito del quincuagésimo aniversario de la inauguración del Monumento a la Independencia en Humahuaca se pretende revalorizar la historia provincial y el patrimonio cultural. Efectivamente, la evocación de un discurso del pasado -el que no se comenta sino que se propaga tal cual para mantener su esencia- tiene como principal función la conservación de la memoria. El cuerpo como símbolo de resistencia se instaura también como una temática recurrente. Las múltiples perspectivas de la figura humana que Irureta plasma en la portada del ejemplar Nº 5 se reeditan en los “Recuerdos en la Higuera”, cuento de Claudia Giner publicado en la edición Nº 10 y en “Acoso...” acrílico sobre tela de la pintora boliviana Ejti Stih quien, influenciada por el neoexpresionismo, caricaturiza las obsesiones de la mujer por su cuerpo. Estas poéticas del cuerpo obligan a revisitar el pasado, a repensar la noción de identidad que se construye ahora articulando lo propio con lo diverso, lo local con lo global, a analizar las nuevas formas de representación del cuerpo, a reflexionar sobre las estéticas de la desaparición y las poéticas del desencanto. Finalmente la construcción y deconstrucción genérica resulta una constante en el suplemente analizado. Como ejemplos de la apertura genérica pueden citarse la prosa poética de Raúl Dorra titulada “¡Qué distancias, América!!!” -texto del audiovisual “América canta su historia” dirigido por Margarita Revol- donde confluyen la historia y la literatura para revivir un acontecimiento cultural trascendente en Jujuy como lo fue la inauguración de la temporada oficial del Teatro Mitre en 1987 y la transcripción de las cartas de Malcom Lowry a Jan Gabriel incluidas en el libro “El viaje que nunca termina” de Editorial Tusquets. Estas cartas, de las que hemos tomado un segmento para iniciar este trabajo, son textos vivos que oscilan entre la ficción y la realidad. En ellas, el viaje constituye una metáfora para dibujar la autobiografía de una vida tormentosa. Aquí nos han servido como

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Fragmento de la conferencia del escultor Ernesto Soto Avendaño que se desarrolló el 8 de noviembre de 1941 en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza (Buenos Aires). Cfr. S/F, “50 aniversario de la inauguración del Monumento a la Independencia en Humahuaca”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 4, p. 2-3.

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pretexto para recorrer los inicios de un suplemento, un texto que habla de múltiples historias: de sus hacedores, de sus protagonistas, de la vida social de una región. 3. Conclusiones provisorias Como vimos el Suplemento Arte y Cultura durante su primera etapa de circulación supo aprovechar los espacios del decir para construir identidades en torno al arte y la cultura, supo eslabonar a través de sus páginas una serie de elementos que repercutieron con fuerza y calidad estética en el campo artístico e intelectual para ofrecer una visión dinámica del concepto de “cultura”. Y, consciente de la ubicación periférica del artista jujeño y de las consiguientes trabas para la difusión de sus obras, supo darle visibilidad y situarlo en un espacio simbólico de jerarquía. El suplemento exhibe una escritura que cuestiona, que subvierte las reglas de lo establecido, que proyecta programas estéticos de ruptura con los centros de poder. Una escritura que bosqueja un mapa literario construido a partir de rasgos propios que prefiguran temas y estéticas insertos en una semiosfera con límites endebles, susceptibles de cambios y transformaciones. En relación con la literatura, el suplemento desborda los moldes de la “literatura regional” en pos de una necesidad expresiva de formas estéticas que permitan ubicarlo a la par de otras publicaciones nacionales. Quizás le faltó bucear en otras expresiones discursivas provocadoras de pactos diferentes de lectura que hubiesen podido aproximar a los lectores a otras formas de construcción de lo social; quizás le faltó dotar de mayor fuerza a la actividad de la crítica, alternativa potente para hacer frente a la cultura hegemónica. Sin embargo, es indiscutible su participación en la creación de un contexto que supo incluir diferentes voces sociales –en las que las jujeñas adquieren un rol relevante- que posibilitaron la constitución de un sistema artístico literario plural y democrático.

Bibliografía Benjamin, W.,

Discursos interrumpidos, Madrid, Taurus, 1989.

“La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”,

Giaccaglia, R., Crítica creación, Córdoba, Ediciones del Boulevard, 2006. Rivera, J., El periodismo cultural, Buenos Aires, Paidós Comunicación, 2005. Verón, E., "Cuando leer es hacer", Fragmentos de un tejido, Barcelona, Gedisa, 2004 Villa, M. J., "Una aproximación teórica al periodismo cultural", Revista Latina de Comunicación Social, La Laguna, 2000, Nº 35.

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Corpus Abós, A., “El simulacro”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 2, p. 3. Accame, J., “Esa chica”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 2, p. 8. Aguirre Molina, R., “Ojo conmigo”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 13, p. 8. Aguirre, E., “Migas”, “Encuentro de una moneda”, “Casa Rodante”, “Gomilla”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 3, p. 7 Alabí, A., “El círculo de agua”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 3, p. 3. Altea, E., “Las enseñanzas de Don Félix”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 12, p. 8. Angelino, D., “Diversidad de lenguas”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 17, pp. 6-7. Aparicio, C., “La pieza”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 17, p. 2. Baca, P., “Ahora cae su pelo”, “Olvidar la noche”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 14, p. 7. Bradbury, R., “Poemas”, “Adiós verano”, “Los perros de la Mesopotamia teñidos por la primavera”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 6, p. 8 Carrizo, A., “Centro Recreativo de Socorros Mutuos”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 4, p. 8 Ceballos, J., “Lima eco tanto no se rinde”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 17, p. 3. Choque Vilca, G., “Cuando me fui”, “Canción para el único amigo”, “Canto rojo”, “Último canto”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 11, p. 8. Cicarelli, V., “El éxodo jujeño”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 7, pp. 6-7. Entrocassi, J., “Luis Pellegrini, pintor y dibujante de las figuras humanas y paisajes de Jujuy”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 3, pp. 4-5. Entrocassi, J., “Medardo Pantoja, talentoso creador jujeño del singular y mágico mundo andino”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 2, pp. 4-5.

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Entrocassi, J., “La obra de José Antonio Terry. Patrimonio artístico de Tilcara”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 6, pp. 4-5 Entrocassi, J., “Pinturas de Hugo Irureta y su personal visión del Noroeste”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 7, pp. 4-5 Espejo, M, “Trópicos”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 4, p. 8. Espejo, M., “Celia Gourinski. Inocencia feroz”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 9, p. 8 Espejo, M., “El estupor de existir”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 10, p. 8. Espejo, M., “Juan Carlos Entrocassi y su visión de lo múltiple”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 11, pp. 4-5 Espejo, M., “La travesía del amor”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 15, pp. 2-3 Fassinato, M., “Nicasio Fernánez Mar y sus creativas esculturas en Jujuy”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 8, pp. 4-5 Foffani, E. y Mancini, A., “Más allá del regionalismo: la transformación del paisaje”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 3, p. 6. Galán, R., “Canto a Jujuy”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 14, p. 8. Gallipolli, E., “El día anunciado”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 20, pp. 6-7. Gallone, O., “En el centenario de Nietzsche. Una obra en curso”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 10, pp. 2-3. Gallone, O., “La escritura perpleja”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 5, p. 2. Gambaro, G., “Lo mejor que se tiene”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 5, p. 6. Gili, E., “La mejor hora para iniciarse en política”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 4, pp. 6-7. Gorodischer, A., “La perfecta casada”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 19, p. 2-3.

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Gorodischer, A., “Si el fulgor de los mundos danza en la cabeza de un alfiler”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 12, pp. 6-7. Gourinski, C., “Visiones”, “Inocencia después”, “Poeta incierto”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 9, p. 8. Grinberg, M., “Ecología del futuro”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 7, pp. 2-3. Homs, M., “El mercado y la novia”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 9, p. 7. Homs, M., “La verdadera historia”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 2, pp. 6-7. Lastra, H., “De vuelta al silencio”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 7, p. 8. Leonardi Cattólica, E., “Crónica de Navidad”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 19, p. 8. López Zenarruza, O., “Mi amigo el gran gigante”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 19, pp. 6-7. Mamaní, M., “Anita”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 3, p. 2. Molina E., “Isla loba”, “Para todos”, “Centro Nocturno”, “De prisa hacia la tempestad”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 15, pp. 4-5. Neruda, P., “Amor América (1400)”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 8, p. 3. Odstrcil, I., “Pinturas, pintores, consejos y reflexiones”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 11, pp. 2-3. Osuna, C., “André Derain, Jacques Villon y Kees Van Dongen. Maestros de la pintura moderna”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 13, pp. 4-5 Osuna, C., “Bazille, Pissarro y Sisley, pintores del impresionismo” Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 19, pp. 4-5 Osuna, C., “Cézanne y Degas, pintores impresionistas” Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 20, pp. 4-5 Osuna, C., “Ella”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 11, p. 7.

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Osuna, C., “Ensor, Munch y Nolde, pintores del expresionismo” Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 17, pp. 4-5 Osuna, C., “Grandes maestros de la pintura a la acuarela”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 14, pp. 4-5 Pavese, C., “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 2, p.3. Quenel, C. “Tiempo de sequía”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 13, pp. 2-3. Ramallo, M., “Profecías”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 10, p. 7. Ratier, H., “El cabecita negra”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 12, pp. 2-3 S/F. “Raúl Lara, desde lo cotidiano a un mundo mágico popular”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 10, pp. 4-5 S/F., “Adela Cortínez, Cristian Delhez y Pedro Molina. Artistas plásticos del Nuevo Cuyo”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 5, pp. 4-5. S/F., “Poesía precolombina”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 8, p. 8. Sampaolesi, M., “Cruel ternura si sangra”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 20, p. 8. Santillán, J., “Borges psicoanalista”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 3, p. 8. Sarmiento, D., “La pluma dorada”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 6, p. 7. Schilling, C., “Podríamos escuchar música”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 16, p. 2. Schilling, C., “Retrato inconcluso”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 16, p. 3. Sylvester, S., “(Santo Domingo de Silos)”, “(balcón hacia un centro de manzana)”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 2, p. 7. Szwarc, S., “El aire justo”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 9, pp. 2-3.

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Terán, C., “Ramón Gómez Cornet, Luis Lobo de la Vega y Timoteo Navarro. Artistas plásticos del NOA”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 4, pp. 4-5. Tintilay, O., “Chupita”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 14, p. 3. Tintilay, O., “La despedida de Tía Mericia”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 11, pp. 6-7. Tudesco, L., “Maleza”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 16, p. 8. Undiano, M., “Pesadilleabas”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 7, p. 7. Valenzuela, J., “Para abandonar la periferia teatral”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 15, pp. 6-7. Vallania, G., “El pudridero”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 6, pp. 6-7. Van Bredam, O., “Puerta”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 14, p. 7. Vázquez Zuleta, S., “Pasó a medianoche”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 8, pp. 6-7. Zalazar, J., “Doña Chucrita”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 16, p. 3. Zamboni, M. “Juan 12; 10”, Arte y Cultura. Suplemento cultural de El Tribuno de Jujuy, San Salvador de Jujuy, 2000, Nº 20, p. 7.

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Capítulo VI Obras y autores de la Literatura del NOA. Estudios Críticos

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UN LUGAR PROPIO PARA ELDA NORO DÉCADAS DE 1930 Y 1940 EN JUJUY
Florencia Raquel ANGULO VILLÁN Universidad Nacional de Jujuy

“Había una vez una mujer, veintiocho años casi cumplidos, un tipo frío de mujer descuidada, que no se pinta, que usa lentes antiestéticos […] un tipo vulgar, en fin; uno de esos tipos que no molestan por demasiado insignificantes, que no dan en el ojo, que no caen en cuenta. […] aquí está la mujer del cuento. A mi lado. Se llama Elda Noro, como yo. Y sonríe: levemente, muy levemente” 174
En 1929, la escritora británica Virginia Woolf publicaba su ensayo Una habitación propia 175. Dicha producción se leyó como una afirmación de los derechos de la mujer a tener un espacio propio dentro del campo de la cultura, un lugar donde poder escribir, poder hablar, poder vivir y en definitiva, poder ejercer unos derechos y una libertad hasta ese momento negada. El mismo reclamo estalla en infinitas voces a lo largo y a lo ancho de todo el mundo en estas primeras décadas del siglo XX. En Argentina, las primeras luchas se inician en 1880 176, mientras que entre los años 20 y 30 la fuerza de la lucha se concentra en la emancipación civil de la mujer. Así están las cosas cuando María Elda Noro llega a Jujuy. Es el año 1929 y tiene 20 años. Había pasado buena parte de su vida en la ciudad italiana de Turín. Se había recibido de farmacéutica en la Universidad Nacional de Tucumán y ahora, en Jujuy, trabaja en el negocio familiar, la Farmacia Noro, en la esquina de Belgrano y Necochea. Los comentarios maliciosos no se hacen esperar. María Elda a los veinte años en vez de marido, tiene profesión. En vez de criar hijos, escribe obras de teatro. ¡Escándalo! La joven no tarda en darse cuenta que ha cruzado los límites impuestos por la sociedad patriarcal. Consciente de las censuras se lanza al ruedo público entablando una polémica con el mundo: “Yo, Elda Noro, me sonrío, levemente, muy levemente”. El rictus es de conmiseración hacia la sociedad que no está preparada para entender que la vida de la mujer no empieza ni termina con la maternidad, ni que las actividades de la esfera pública deben ser encasilladas entre la poesía –con su consiguiente desborde emotivo, permitido y perdonado en las mujeres- y la
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E. Noro: “Había una vez…” Revista Jujuy. Año 1. Número 9. Mayo de 1937.

A Room of One’s Once. Se ha convertido en uno de los más preciados discursos de reivindicación femenina de todas las épocas. L. Fletcher: Una mujer llamada Herminia. Catálogos Editora, Buenos Aires, 1987.

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pedagogía –cuyo papel ético es propio del universo femenino-. Actividades que, como señala Sylvia Molloy 177, eran las dos únicas formas aceptables del un yo femenino público en la sociedad de los años 20 y 30. Por eso Elda Noro no es maestra ni escribe poesía como lo hacen tantas mujeres en su tiempo. Elda Noro se dedica al teatro. Su pasión por el drama le da la posibilidad de objetivar la realidad circundante, marcada por la diferencia entre sexos y por la crisis espiritual de un mundo abrumado por la “vida cómoda”, el tranquilo goce de los bienes materiales, el abandono a toda preocupación superior y la indiferencia frente a todo lo que fuera inquietud moral 178. Pero a la vez, esta necesidad de inventar personajes y hacerlos hablar, actuar, le permiten ser muchas otras, ofrecerse en toda su libertad, su subjetividad y su experiencia emocional y artística. Elda Noro tiene conciencia de su condición femenina, de estar ocupando “una habitación propia”, un lugar en el mundo del trabajo y además llevar adelante sus preocupaciones artísticas. Tal es su obsesión que asume su vida literaria como si ella misma fuera un personaje de ficción. En una nota aparecida en una revista de la época, dice: “Nadie sabía que a la noche, cansada de su trabajo pesado y abrumador, esa mujer se retiraba a su cuarto, buscaba sus papeles, escribía, poblaba su soledad con personajes de cuentos, los hacía vivir, los hacía sonreír, los hacía sufrir y vivía, sonreía, sufría con ellos. Que esa mujer tenía su vida y la vivía intensamente, que nada le importaba de lo que la rodeaba, nada que no tuviera el sabor dulceamargo de esos hijos de su imaginación.” 179 Su actitud ante el proceso de creación tiene puntos coincidentes con las ideas de Luigi Pirandello quien postula que: “él [el artista] deberá crear, con la ilusión de crearse, aquella vida que siente y en la cual puede creer 180”. Actitud ética que regirá la escritura de Noro y le permitirá poner en tela de juicio ciertas convenciones sociales sustentadas en el rol tradicional de la mujer, la moral hipócrita y las apariencias. Estos son los temas centrales que rondan su breve producción dramática, al menos, aquella publicada en Jujuy 181. Elda Noro escribe dos dramas y una comedia dramática, como ella misma las clasifica. El primero de los textos, Presidente Arena, escrito en italiano en 1933, y traducido con la ayuda de Rosa Gámez un año después, es publicado, al fin, en 1942, alentada por el director teatral Ubaldo Ferrer.
177

Citado por Beatriz Sarlo: Una modernidad periférica. Buenos Aires 1920-1930. Ediciones Buena Visión, Buenos Aires, 2003. J.L. Romero: Las ideas en la Argentina del siglo XX. Ediciones Nuevo País, 1987. Elda Noro: Revista Jujuy. Op. Cit. Diario LA NACIÓN, 09-04-33. Bibliografía de Autores Jujeños, pág. 100.

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Presidente Arena, drama en cuatro actos, nos enfrenta al conflicto de una mujer en tensión con su mundo social. La lucha dramática se plantea en diferentes niveles que reelaboran las preocupaciones históricas, políticas y sociales del momento.
Los clásicos solían referirse al enfrentamiento de dos o más personajes que representan dos o más visiones de mundo o actitudes frente al mundo con la palabra “agón”. Estos momentos de tensión rigen la construcción de Presidente Arena. En la obra se destacan: 1º Enfrentamiento: los intereses personales vs el bienestar social: Vanna Arena tiene una misión: “salvar al país” del estado catastrófico en que se encuentra. Para lograrlo debe hacer una elección: dejar su universo personal, el mundo en el que espera la llegada del amor, por esa otra “vida atormentada, tempestuosa, terrible” de la lucha política. Esta decisión la ubica en un espacio de permanente tensión. Todos los personajes están de acuerdo en que es una mujer excepcional, fuera de serie, pero al la vez, ninguno de ellos entiende el rol que cumple dentro de ese espacio propiamente masculino. La posibilidad de que el personaje se desempeñe dentro del ámbito político, nos advierte sobre la toma de posición político-ideológica de E. Noro al referir a una situación actual en el momento de producción del texto. No hacía un año, en septiembre de 1932, que los diputados habían dado media sanción a la ley que otorgaba el derecho al voto femenino. Sin embargo, el senado levantó un muro de contención infranqueable hasta 1947 182. Pero en este texto, escrito en 1933, la mujer llega a ser presidente de la Nación, salva de la crisis a este “hipotético estado sudamericano” pero la suerte ya está echada: Vanna Arena no tiene amparo. Y aquí se plantea el segundo de los grandes conflictos de este drama. Una vez presidente, la protagonista encuentra el amor y alentada por el frágil juramento de un hombre, acepta ser esposa y madre. 2º Enfrentamiento: las leyes de la pasión vs las leyes de la razón y la ética. Las promesas formuladas en un momento de pasión se desvanecen y su esposo la conmina a dejar el cargo político. El diálogo que sigue es revelador de la brecha que se abre entre hombre y mujer. Entre los impulsos y la cordura. Vanna Pablo Las promesas valen siempre… Tratándose de sentimientos, de pasiones, no tienen ningún valor. Yo no sabía: ahora sé. Sé que tenía razón cuando afirmaba que el lugar de una mujer es su casa. Sé que la mujer no debe meterse en asuntos que no le conciernen y que son

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Felipe Pigna: “La llegada del voto femenino”, Clarín, 28-10-2007

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patrimonio exclusivo del hombre… A cada cual lo suyo. Te queda un solo camino a seguir: o renuncias a tu cargo… Vanna: (se pone de pie, como movida por un resorte) ¡Renunciar! Pero tú estás loco, o no sabes lo que dices. Antes que a ti, juré a miles de hombres. ¿No lo recuerdas? Y mi conciencia impide esa renuncia.

La catástrofe final es inminente. El juramento público y la responsabilidad civil se imponen sobre el bienestar individual y familiar. Vanna Arena pierde sensibilidad y afecto, se sacrifica ante el pueblo y en ese sacrificio se le va la vida. Esta última elección permite plantear un último conflicto, caja de resonancia de la crisis de los años 30. 3º Enfrentamiento: la tensión entre la moral materialista vs la moral espiritualista. Vanna es imagen de aquellos principios y valores que parecen perdidos: lealtad, fidelidad, justicia, coraje, sacrificio. Y con estos atributos se enfrenta al hombre, a todos los hombres que son “gente que no sabe de moralidad ni de lealtad”. La crítica de Vanna es implacable: “Sabéis únicamente vuestra comodidad y vuestra voluntad. Y no respetáis a nada.” Este reclamo es el motivo que desgarra la entereza femenina y la arroja a un espacio de soledad, asperezas y tormentos. El último acto transcurre en plena Puna jujeña. El lugar es doblemente simbólico: por un lado, representa la libertad en su más pura expresión, es el lugar donde la protagonista de Presidente Arena puede dar rienda suelta a su dolor. También es símbolo de esperanzas, pues en Abra Pampa lo caótico vuelve a ordenarse para lograr un equilibrio. Como se verá, la naturaleza femenina y la lucha permanente por ingresar en el espacio masculino son los planteos centrales que entrelazan las tres obras de E. Noro. El hombre, en este campo, es siempre antagonista. El generador de conflictos, representante del caos. Este contraste se observa también en la segunda obra de Elda Noro: María Sol, María Sombra, publicada en 1945. El título permite sintetizar la acción: un conflicto que transforma a una mujer en su opuesto. Como las peripecias propias de la

tragedia, María Sol, pasa de ser la más amada, la más alegre y la más luminosa de las mujeres, a ser su opuesto, su sombra. La razón: los egoísmos, los celos, los vicios masculinos. Hay un rasgo psicológico sutilmente desarrollado: el silencio. Ante las presiones, esta mujer adopta una sola defensa: callar. Los que tienen el poder de la palabra, los que hablan son los hombres. Ellos tienen la voz autorizada, la última versión de la historia que se cuenta. La palabra, en boca de los personajes masculinos, es una verdad rotunda, ellos mismos se encargan de señalarlo una y otra vez:

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MORES.

-[…] En realidad, si vamos a la verdad 183, sin andarnos por las ramas, usted le dio una importancia enorme a un asunto que no debió tenerla nunca: […] -Para usted, quizás. Pero para mí y para Clara! Sobre todo para Clara.

SOL

Más adelante, otro personaje, Carlos dice: CARLOS. -La verdad 184 de lo que me han escrito: que has sido la amante de Mores… SOL. -¡Mienten! CARLOS. -¡Mírenla! Escuche su grito: cualquiera que no la conociera como yo ahora, creería en su inocencia... […] El poder del discurso masculino mina la integridad de la protagonista de este drama y se transforma en un ser triste, cargado de pena y angustia. Finalmente, María Sol se doblega resignada ante la presión de aceptar las reglas de juego masculinas. Si hiciéramos un gráfico de las fuerzas en tensión de esta obra, deberíamos colocar a María Sol, el único personaje femenino, en el centro de esquema. Alrededor, a los personajes masculinos generado presión y una tensión constante sobre esta mujer. Cada uno de ellos con sus propias aspiraciones, con sus propios deseos sobre un objeto que es María Sol. En este juego de poder, en el que la presa, la víctima es la mujer, ella pierde siempre. Quedan la angustia y el silencio, como rasgos distintivos de la opresión. Cabe señalar que tanto en Presidente Arena como en María Sol, María Sombra, los hombres se presentan como seres bestiales, mostrando su lado impulsivo, irracional. En cambio, la mujer es siempre encarnación de los valores espirituales. Un caso es el de María Sol que entrega generosamente su honor para evitar la deshonra de una amiga, lo que la lleva a la perdición. La última producción de Elda Noro lleva por nombre ¡Courage! y se publica un año después de María Sol, María Sombra. A diferencia de la anterior, en esta obra todos los personajes principales son mujeres. Cada uno debe resolver un conflicto diferente que se relaciona con la pérdida y recuperación de un bien espiritual: la verdad, el trabajo, el estudio, el sacrificio, la maternidad, la solidaridad. El conflicto se
183 184

El subrayado es mío. El subrayado es mío

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plantea en la medida en que todas las protagonistas tienen algo que ocultar a las demás. Al final, cada una de los verdades ocultas se revela y la obra culmina en un “happy end” con el reencuentro de los perdidos o negados, con todas las verdades dispuestas en la mesa y para la fiesta final. primera escritura de una jovencita poco experimentada. Si bien la obra responde a la poética de las comedias de enredo, en las cuales los personajes son esbozados de forma aproximada y las peripecias son múltiples, la tensión se ve afectada por una dispersión de personajes y temas lo que genera una duda permanente en el lector. Tal vez el entusiasmo con el que presentara las dos primeras obras hizo que un impulso irreflexivo la llevara a publicar ¡Courage! sin permitirle, como a todo texto, reposar y madurar, hasta el momento justo de su plenitud. Hay un detalle inscripto en la “dedicatoria” a una muy buena amiga, Modesta Álvarez Soto, que tal vez permita explicar esta cuestión: Elda Noro dice allí que su “espíritu […] empieza a sentir el mordiente cansancio” ¿Quizá este cansancio se refleja en su producción? En fin, a los 37 años, Elda Noro publica su última obra en Jujuy, prepara sus maletas y parte hacia Buenos Aires. Luego, con los años, retorna a Turín, Italia. Más allá de esto, es de destacar que Elda Noro formó en las filas de mujeres que no dudaron en reclamar por sus derechos en un tiempo en que eran consideradas un complemento, un adorno, una compañía para el hombre. En un lugar y en un tiempo en que las acciones masculinas racionales, calculadoras, individualistas, mezquinas socavaban la integridad social, las mujeres supieron aprovechar la oportunidad para abrir nuevas puertas a nuevos espacios-habitaciones discursivas y reales dentro del amplio edificio llamado sociedad.

¡Courage!, la última de las obras escritas por Noro, da la impresión de ser la

Bibliografía Bellomo, Herminia T.de y Angulo, Florencia, Bibliografía de Autores Jujeños, Jujuy, 2003. Fletcher, Lea, Una mujer llamada Herminia. Catálogos Editora, Buenos Aires, 1987. Noro, Elda, “Había una vez…”, en Revista Jujuy, San Salvador de Jujuy, Año 1, Número 9, Mayo de 1937. Noro, Elda, Presidente Arena: drama en cuatro actos, Jujuy, Edición de la Autora, 1942. Noro, Elda, ¡Courage!, Jujuy, Edición de la autora, 1946. Noro, Elda, María Sol, María Sombra, Jujuy, Edición de la Autora, 1946. Pigna, Felipe, “La llegada del voto femenino”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 28-102007

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Romero, José Luis, Las ideas en la Argentina del siglo XX. Buenos Aires, Ediciones Nuevo País, 1987. Sarlo, Beatriz, Una modernidad periférica. Buenos Aires 1920-1930, Buenos Aires, Ediciones Buena Visión, 2003.

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OTRAS MIRADAS, OTROS EXILIOS EN LA NOVELA DE EVA GONZÁLEZ (JUJUY)
Herminia TERRÓN DE BELLOMO

Universidad Nacional de Jujuy

Se ha dicho, y con razón, que en Jujuy la novela, además de ser un género tardío en cuanto a su aparición dentro de la narrativa, es poco frecuentada por los autores, hasta la década del 70 (sólo por poner una fecha), época en que el nombre de Héctor Tizón como novelista empieza a circular no sólo en la provincia, sino más allá de los bordes de la región. Le siguieron otros escritores, aunque con marcadas diferencias temporales de aparición: Jorge Accame, Pablo Baca, Marcelo Constant, entre otros. En los años 80, el nombre de Libertad Demitrópulos cobra brillo con la publicación de Río de las congojas, merecido reconocimiento ya que a esta novela la preceden otras tres, que si bien fueron recibidas favorablemente por la crítica, no tuvieron la difusión que sin duda merecen. En las décadas de los 80 y 90 comienzan a aparecer nuevos nombres en la narrativa jujeña que, además, escriben novelas, con lo cual el género comienza a afianzarse en la provincia. Mónica Undiano, Federico Leguizamón, Teresa Quevedo y se publica en forma póstuma la novela de Palliari, son algunos nombres que empiezan a surgir y ya a comienzos del siglo XXI, se suma Alberto Alabí, que hasta entonces había escrito cuento y poesía. En forma paralela a los más jóvenes, las escritoras– también jóvenes en su mayoría - empezaron a dejar oír sus voces, mejor dicho, permitieron leer sus escritos, que dejaron de ser poemas o cuentos, géneros en los que tradicionalmente incursionaron las mujeres, para sorprender a los lectores con novelas comprometidas con la historia, los problemas que acucian a esta zona en cuanto a lo identitario, lo social, lo económico, en fin, la cultura en todas sus acepciones. Es así como Blanca Spadoni, Mónica Undiano, Susana Quiroga, nombres ya conocidos por su obra narrativa breve y poética, además, otras, como Elena Bossi, más conocida por su obra crítica y narrativa breve y Eva González, inician su labor como novelistas. Pocos son los elementos comunes que las unen: no se puede hablar de un carácter generacional, pues sus edades no están encuadradas en determinadas décadas, tampoco hay coincidencias temáticas, aunque todas ellas ponen en práctica nuevos conceptos de escritura y abandonan definitivamente lo que durante años se llamó “literatura regional” y que tantas polémicas produjo. 1. El canon y sus problemas.

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Hasta no hace mucho, para que las obras publicadas pudieran entrar dentro del canon, se dejaba pasar un tiempo durante el cual se observaba la recepción que habían tenido tanto por parte de los lectores como de la crítica y recién entonces se decidía cuáles merecían permanecer, ser estudiadas y enseñadas. Estas ideas respondían a la idea de un canon fundamental, que, naturalmente, pertenecía al primer mundo, es decir, se consideraban los parámetros de la literatura europea. A fines del siglo XX estos conceptos se dejan de lado y surgen las polémicas en torno a qué se entiende por “canon” y qué obras lo deben constituir, si debe haber un solo canon, como lo propone Harold Bloom en su discutido libro 185 o, como propone Walter Mignolo , entre otros, que “el canon debería transformarse para representar a una población plural como la americana” 186 , lo que significaría una “descolonización” de la cultura de estas comunidades 187 por la que se viene luchando desde las producciones de escritores anteriores al boom, incluidos ellos y sus sucesores. Estos aportes son importantes a la hora de estudiar las literaturas que se escriben en las regiones de la Argentina, pues permiten suprimir la dicotomía centro / periferia, ya que las que se encuentran en la primera situación, siguiendo a Mignolo, “han desarrollado un discurso académico sobre el canon” dicho en términos generales, mientras que las que pertenecen a la segunda, las escritas en provincia, “el canon es un elemento de cohesión”. Estas razones lo llevan a proponer que “a nivel de las fronteras culturales un canon debería considerarse como relativo a la comunidad y no como una relación jerárquica respecto a un canon fundamental” 188 Los dos novelistas más difundidos: Tizón y Demitrópulos, si bien inician con sus obras una nueva etapa en la novelística jujeña, no son considerados como “modelos” por los novelistas posteriores; es así que puede hablarse de dos (o tal vez tres) momentos en la narrativa de la provincia. Lo que considero de importancia es que se logra en las últimas décadas una continuidad en la producción novelística, de variada temática y de valores literarios diferentes, de los que se está ocupando la crítica. Me detuve en estas reflexiones porque la novela objeto de estudio de esta investigación pertenece a una de las que más arriba llamé “voces nuevas”; se trata de Luna en capricornio, de Eva González, publicada en 2008, es decir, recientemente ingresada a las Letras de Jujuy, lo que parecería un poco apresurado de mi parte incluirla entre las nuevas novelistas. No obstante, considero que su novela representa un aporte en varios aspectos que trataré de demostrar.
185 186

Me refiero a El canon occidental, 1994, Anagrama, Barcelona. . . .

Mignolo, Walter: 1998, “Los cánones y (más allá de) las fronteras culturales (o ¿de quién es el canon del que hablamos? )” en El canon literario, Enric Sullá (comp.), Arco Libros, Madrid, pg. 261

187

Ibid. Mignolo asevera que “el canon hispanoamericano se construyó sobre la base de un lenguaje “estándar” y de un conjunto de criterios estéticos implícitos en los conceptos de “poesía” y”literatura” del colonizador”, p.268. ibid. pg.245

188

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2. Los exilios. El mundo relatado en la novela se sustenta en tres tiempos que corresponden a tres espacios recorridos por la protagonista, en algunos casos “vividos” como el recuerdo de historias oídas (pasado lejano), en otros se trata del recuerdo de lo experimentado (pasado próximo) y finalmente lo que “ahora” le sucede. El pasado remoto es el recuerdo de la vida en familia, con abuelos y padres judíos inmigrantes que aconteció en Buenos Aires, el pasado más cercano sucede en Salta y luego en Ledesma y el presente es ambiguo, puesto que es un retorno al principio, una vuelta a la casa paterna, después de todo lo vivido. Cada uno de estos traslados es vivido como un desprendimiento. Por estos hechos, la novela podría ser encuadrada dentro de la categoría de “novela de viajes”, pero no son los viajes lo que se cuenta, sino los efectos emocionales y la madurez interior que cada desplazamiento provoca en la protagonista. Cada partida tiene los efectos de un exilio, tomando este concepto en su acepción más amplia: no se trata de un exilio político, sino del vacío que provoca dejar una cultura, la judía, con la que se ha compartido los años de la niñez y que constantemente aflora a la mente a veces sólo con el estímulo sensorial: olores, sabores, sonidos (tanto de músicas y cantos como del pedaleo del abuelo en la máquina de coser), en fin, todo lo que hace a una etapa de la vida que se abandona y que sobrevive en la memoria, que con sus artilugios la trae al presente sorpresivamente. A ese primer exilio le siguen la estadía en Salta y luego el establecimiento en Ledesma y su posterior abandono, para finalmente regresar al hogar paterno, periplo narrado en forma intermitente, en fragmentos aparentemente inconexos que dan voz a mensajes no planificados, con juegos que la memoria le impone. Esos mecanismos de la memoria hacen que la narración resulte fragmentada, es decir, que rompa la linealidad temporal de la historia relatada, camino imposible de seguir puesto que los recuerdos nunca aparecen de manera ordenada: se recuerda lo que nos ha marcado y que nos hace conscientes de que existe un “antes” y un “después” del suceso evocado. De esta manera aparece intersticialmente la subjetividad de quien narra, puesto que en el proceso de escritura se produce un conflicto entre lo que registra la historia y lo específico del pasado personal. De manera que recordar esas vivencias, hace que la persona se sienta expulsada de ese mundo que la contuvo, circunstancia que se vive como un exilio con su carga de nostalgia y desarraigo. Desde este enfoque, la subjetividad de la narración, marcada por un yo asume distintas variantes: por momentos se acerca a lo testimonial, pero prima lo ficcional puesto que no sólo se narra lo que la primera persona experimentó – algo que erróneamente haría pensar en una autobiografía sino que se incluyen otros relatos de vida de gente común, que comparten algún aspecto de la cotidianeidad de la narradora. De manera que más allá de lo posiblemente biográfico, se intenta la reconstrucción de algunas dimensiones de la historia y la memoria común en la etapa vivida ejerciendo la medicina en Ledesma

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Para lograr la combinación de historia y memoria, se organiza un doble juego: al mismo tiempo que se cuentan peripecias que van conformando la subjetividad de la narradora, se relatan historias ajenas que son totalmente ficticias por responder a modelos muy repetidos en la zona, 189 por distintos grupos sociales, después de lo acaecido durante la dictadura militar. El episodio que se narra sigue el recorrido común a otros relatos: el marido de una amiga es tomado preso y enviado a otra provincia, sigue la imposibilidad de obtener datos del hecho, las cartas enviadas por la mujer y nunca respondidas, en fin, la “desaparición” sin rastros de la persona, historia tantas veces escuchada. La inclusión de esta y otras historias intenta desarmar la idea de la construcción de una autobiografía, es decir, se narra dentro de la ficción con datos que en algún momento, en algún lugar, fueron verdaderos, por eso se inventa esta otra historia, con otros nombres, en otros lugares. De ahí el efecto de “real” 190 de los acontecimientos narrados. Pero estos acontecimientos no pretenden convertir al yo en testigo ni investir de un sentido pasajes de su “autobiografía”, sino que son utilizados para manifestar emociones, sensaciones, imágenes de lugares y gentes y son llevados al texto no sólo como un registro de lo sucedido. 191Es así como consigue insertar en lo “individual” lo que va formando la historia colectiva. Si atendemos a la cronología de los hechos, una etapa anterior a la estadía en Ledesma sucede cuando la narradora llega de Buenos Aires a Salta, donde, ya en épocas de la dictadura militar, se narra uno de los tristemente conocidos con el paso del tiempo como “pedido de documentos” en una confitería céntrica. No se trata sólo del relato de lo repetidamente sucedido, sino de mostrar a través del lenguaje, la violencia del suceso y su repercusión en los actantes. Los soldados que entraron “nos apuntaron con ametralladoras” acción que marca la ruptura de la despreocupada vida cotidiana de la ciudad provinciana; luego “obligándonos a pararnos en fila”, típica acción militar. La narradora es interrogada y en ese momento es consciente de estar en un lugar que no le es propio, pues piensa “Qué hacía allí, sola, en una ciudad donde no conocía a nadie”. Es esa convicción de desprotección la que la lleva al temor ante la soledad, lo extraño, la lejanía de lo propio, es decir: una exiliada voluntariamente, pero exiliada al fin. Lo que empezó como una aventura juvenil, la enfrenta a la realidad de no pertenecer a ese lugar y sus peligros, que tal vez no hubieran sido distintos en su ciudad, pero el terror que experimenta por su condición de “extranjería” hace que sienta la lejanía como un posible lugar de protección. Como puede observarse, no se trata de la inclusión de una anécdota de vida, es un relato que excede lo biográfico para convertirse en un testimonio generacional que además, permite una de las pocas ranuras por las que se puede atisbar el “sí
189

Con esto quiero decir que los sucesos dan lugar a la conformación de un relato que se estructura con las mismas secuencias, cambiando sólo los nombres de las personas y el lugar de los hechos.

190

Barthes, Roland: 1970 “El efecto de realidad”, en Lo verosímil, Edit. Tiempo Contemporáneo, Bs. As., pgs.98-100, cfr. Arfuch, Leonor: 2008, Crítica cultural entre política y poética, FCE, Bs. As, p. 46

191

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mismo” de la narradora: Cuando el amigo salteño le pregunta –una vez fuera de la comisaría - si tenía algo que esconder, ella piensa: “¿Esconderme? ¿Huir? Podía ser. Pero no de los militares” (p. 97). Estas palabras que denotan seguridad son sólo un aspecto de la personalidad de la protagonista, ya que en circunstancias del casamiento de su hermana, deja en libertad sus emociones y llora, expresando: “lloré, aliviando lo que desde muy chica aprendí a disimular, mi angustia”. (p. 112) Cuando reside en Ledesma como médica, la sensación de extrajería es más fuerte: ni siquiera entiende el lenguaje de sus pacientes, no porque hablaran otro idioma, sino porque las deformaciones de los vocablos y los términos autóctonos imposibilitan la comunicación. “Desarreglo”, “gómito”, son términos que le deben ser explicados Las condiciones miserables en que viven los niños que ella debe atender en los lotes del ingenio la preocupan hasta no dejarla dormir. Otras carencias no la afectan de ese modo y de a poco, va acomodándose al lugar, aunque no lo logra en forma definitiva. Tampoco resultará indiferente ante otros sucesos, como el registro del llamado “apagón” de Ledesma en épocas del proceso, ocasión en que “desaparecieron” obreros del ingenio. El hecho está relatado con naturalidad y resulta creíble lo que la narradora dice: su total desconocimiento de lo que ocurría, pero sus palabras logran un efecto de angustia que sugiere lo siniestro del suceso. La ausencia de un relato pormenorizado permite pensar lo sucedido como perteneciente a la memoria común que pasará a formar parte de “la historia” que se irá conformando en el futuro. A ello contribuye la acertada utilización de indicios que perfilan una época: las órdenes dadas a gritos, la invasión de lo íntimo: “husmearon en el ropero, hurgaron los cajones, entraron al baño”, sacaron de bajo de la cama “revistas de medicina” que “examinaron una a una”, procedimientos que luego fueron comunes y mucho más agresivos. Si bien cuando esta novela se escribió (2008) ya se sabía lo sucedido “la noche del apagón” en Ledesma, la narradora se sitúa en el presente del suceso, de ahí la imposibilidad de encontrar un significado a lo que le estaba ocurriendo, lo real le resulta indescifrable, imposible de captar por el lenguaje, por eso apela a la anónima voz del pueblo para esbozar una versión de la realidad: “Dijeron que se habían llevado gente. Nadie sabía a donde”. La ausencia de detalles, “activa nuestra memoria del pasado” y gracias a lo que el lenguaje sugiere aun sin delinear una escena, “podemos avanzar hacia nuevos tipos de cognición, que sugieren verdades mucho más amplias” como dice Francine Masiello 192. Las estrategias de fragmentación temporales y espaciales utilizadas por la autora, la importancia otorgada a lo socio-cultural, el trabajo del lenguaje que aleja lo narrado de lo panfletario, demuestran las cualidades literarias de esta nueva integrante de las Letras de Jujuy y por ello se esperan sus próximas publicaciones, que seguramente afirmarán su oficio.

192

Masiello, Francine: 2001, El arte de la transición, Grupo Editorial Norma, Bs. As. p.292-294

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Bibliografía Arfuch, Leonor: 2008, Crónica cultural entre política y poética, FCE, Bs. As. Barthes, Roland: 1970 “El efecto de realidad”, en Lo verosímil, Edit. Tiempo Contemporáneo, Bs. As. Bloom, Harold: 1994: El canon occidental, Anagrama, Barcelona Masiello, Francine: 2001, El arte de la transición, Grupo Editorial Norma, Bs. As. Mignolo, Walter: 1998, “Los cánones y (más allá de) las fronteras culturales (o ¿de quién es el canon del que hablamos?)” en El canon literario, Enric Sullá (comp.), Arco Libros, Madrid, pg. 261

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FRAGMENTACIÓN Y CONCILIACIÓN. INDIVIDUO Y SOCIEDAD EN LA POESÍA DE MARÍA SILVIA ALONSO
María Soledad BLANCO Universidad Nacional de Jujuy

Introducción En la provincia de Jujuy, la presencia de la mujer en la literatura, hasta hace poco más de dos décadas era relativamente escasa: si atendemos a los libros y revistas literarias publicadas antes de esta década, encontramos muy pocos nombres femeninos que publiquen obras literarias o, si lo hacen, participan de manera anexa en la creación literaria de esos tiempos. Es precisamente, a partir de 1980 que surgen una serie de escritoras que son publicadas con mayor asiduidad y que gozan de reputación en el campo literario provincial contemporáneo. Entre las primeras podemos mencionar a Susana Quiroga, Susana Aguiar, Mita Homs, por sólo nombrar algunas de las que continúan su tarea literaria hasta nuestros días. Ya considerando generaciones más jóvenes, podemos rescatar los nombres de Mónica Undiano, Patricia Calvelo y Estela Mamaní como las que han logrado una voz literaria propia más fuerte que las demás. Sin embargo, en un rastreo por la revistas de circulación provincial, también nos encontramos con nombres de escritoras que no vemos aparecer luego como autoras de obras literarias conocidas y/o cuyo destino dentro del campo de las letras nos resulta totalmente ignoto. Uno de esos casos es el de María Silvia Alonso, poeta jujeña nacida en 1958 que perteneció a los grupos literarios Tiempo (19761981), fundado, entre otros, por Ernesto Aguirre, y Brote (1982-1984), al que pertenecieron también Susana Lorite, Analía Burgos, Rafael “Guigui” Calderón, Oscar López Zenarrusa, Carlos Ferraro, Enrique Rosso y José Arriéguez. Este último grupo editaba una publicación bimestral del mismo nombre, “Brote”, revista en la que pude acceder a los poemas de María Silvia Alonso. Desde mi mirada, estas poesías se destacan por sobre los poemas escritos por los colegas con los que compartía la pertenencia al grupo, debido a la fuerza de su voz, su originalidad, su carácter enérgicamente apelativo y un uso de la lengua despojado de adjetivos y preciosismos. Esto me llevó a querer profundizar mi conocimiento respecto de esta poeta y su obra, hasta el momento desconocida para mí. Es así que encontré en la revista “Brote” Nº 4, de diciembre de 1984, referencia a un libro que María Silvia Alonso publicó en 1984, dentro de una colección auspiciada por Brote, un poemario titulado Tributario, que aparentemente sería su único libro, a cuyo análisis me abocaré en este trabajo. Cabe aclarar que no es mi objetivo agotar todas las líneas de análisis posibles, sino sólo presentar algunas cuestiones generales a través de los poemas que me

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han resultado de mayor interés tanto por las temáticas planteadas como por su concepción estética. El retorno a la democracia y el grupo “Brote” A partir del 10 de diciembre de 1983, luego de producido el agotamiento del régimen militar dictatorial del llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, se iniciaba en Argentina un nuevo ciclo democrático con la asunción de Raúl Alfonsín a la presidencia argentina. Esta renaciente democracia suscitó un gran optimismo, expresado en la ya famosa frase de Alfonsín: “con la democracia se cura, se come y se educa”. En Jujuy, y ya en el campo de la literatura, dicho optimismo se expresó en el surgimiento de Brote como grupo literario que enarbolaba la palabra como celebración de la libertad de decir, como festejo por el “renacer” de las posibilidades, esa nueva “primavera” que promovía y permitía el nacimiento de “brotes” literarios. El grupo así lo expresa en el editorial del número 1 de la revista, que venía a celebrar la libertad de pensamiento, acción y creación. En este marco, la revista adquiere tres direcciones principales: la primera, el reconocimiento a y el rescate de los precursores o contemporáneos que no formaban parte del grupo pero que se consideraban escritores importantes de la provincia de Jujuy. Entre ellos, podemos mencionar a Néstor Groppa, Ernesto Aguirre y Germán Choque Vilca. La segunda orientación de Brote es la publicación de la obra literaria, fundamentalmente lírica, de quienes integraban el grupo; y la tercera, la discusión, desde sus editoriales, de la política cultural de la provincia. Es decir, se busca integrar pasado, presente y futuro cultural como modos de enfrentar esta nueva etapa política que se abría en la Argentina. Como ellos mismo lo afirman en el editorial del Nº2, de mayo de 1983: “En tanto esa cultura nos demuestra (a la humanidad, a cada pueblo, región, país o raza), lo que somos, hasta dónde caminamos, por dónde vamos y hacia dónde nos dirigimos, el rescate, la preservación y el estudio de nuestro pasado, la difusión y promoción de lo que hoy hacemos en ese orden y la planificación del futuro cultural debe ser tarea prioritaria para todos y cada uno de los integrantes de la sociedad humana (…) De esa manera, todo el acontecer cultural, tendrá la garantía de la ecuanimidad en los procederes y en la visión exacta de la dimensión de cada hecho cultural. Nuestra propuesta -como integrantes de la comunidad- es cristalina y precisa y nos sentimos obligados a ponerla en el tapete de las opiniones, ahora, que se acercan los tiempos del ejercicio de la democracia” 193

193

El subrayado es mío.

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La psiquis fragmentada En esta línea debemos comprender la escritura de María Silvia Alonso como un intento más (y muy reflexivo) de poner en palabras la cultura y, por lo tanto, las ideas de su tiempo, de su lugar. Y si de representar el pensamiento se trata, es posible acercarnos a la concepción de la psiquis que Alonso hace en sus poemas: a través de ellos nos aproximamos a un rico universo interior, cargado de emociones y contradicciones. Sin embargo, esto no significa adherir a la dualidad socialmente legitimada entre cuerpo-continente y alma-contenida. En cambio, se proyecta al ser femenino como un todo indivisible cuerpo-psiquis, motivo éste que es eje de su poesía: ADVERTENCIA “Soy una unidad indivisible y Mi cuerpo es compatible solamente con Mi espíritu". Prefabricado Cirujano pretencioso de dividirme en dos: en alma y trozo-rescatable, oíme: Si te llevás mis ojos no tendrás mi mirada; ni podrás completar con esta boca la ausencia corporal de otras palabras; y al pretenderme "tuya" toda cuerpo y vaciada vas a lograr de premio mi sabor a Distancia. Seré Yo misma la que por mí reclame, porque no he de admitirme fraccionada. Vení, y ahora que todo lo sabés, tomarne. María Silvia Alonso responde como mujer a la prioridad cultural del cuerpo por sobre el alma, refutando esta concepción de los “prefabricados cirujanos” cuya concepción de belleza se basa en lo material. A partir de plantear esta unidad, la poeta abordará otras dicotomías sociales que tratará de replantear en su propio interior. Por ejemplo, plantea el alma como dividida en pasión y razón, pero no como realidades o fuerzas opuestas, sino complementarias y en busca de equilibrio. Esta dualidad en movimiento se muestra en el poema “EVOLUCIÓN”:

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Venían de justificar una misma existencia, acaso porque eran totalmente distintas. Una era el corazón, las manos y las piernas; la otra, la cabeza. Una creía que había que ser franca; la otra que, mejor, solamente sincera. La una pretendía dinamitar la celda; la otra la frenaba: quería ser eterna. Hoy comparten aún lo que una llama “vida” y la otra “condena”, convulsionando el cuerpo que las contiene en pugna, y, hasta sin darse cuenta, van creciendo la una a costa de la otra, fundiéndose, sin querer, en coincidencia La poeta nos da a entender así que el cuerpo femenino se proyecta como contenedor de las disputas entre pasión-razón, de manera que es sólo la superficie a partir de la cual pueden ser explorados, a través del lenguaje poético, fondos ignotos, complejos, contradictorios. Pero no es esta (la de la pasión y la razón) la única dicotomía, la única contradicción, que la poetisa jujeña manifiesta como constituyente de la psiquis femenina, sino que junto a ella aparecerán otras como tradición-renovación; regionalismo-universalismo; íntimo-social, entre otras. Sin embargo, estas contradicciones que son vividas con dolor, desesperación y desolación, son simplemente aceptadas como parte indisociable e inevitable de la vida y la existencia, que hay que admitir. Como, por ejemplo, la misma “tristeza”, cuya negación sería un absurdo, como lo es el “fatal engaño” de la felicidad absoluta: TRISTEZA Y te digo: "No puedo retenerte. Es necesario. Hoy es tan "demodé" sentirse triste. Porque este siglo XX es un magnífico verano extremista, voluptuoso, insolente, arrasador, atolondrado, y es un lujo inconcebible llevarte de parásito". Pero igual te quedás (sabia insistencia) para librarme del fatal engaño, y me hacés comprender que negarte es tan necio como pretender podarle un Otoño a cada año.

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No hay en María Silvia un sentimiento de fatalidad. Simplemente se trata de ser, de vivir, con la aceptación de esas contradicciones que son, a la vez, propias del ser humano. Pero la poesía se convierte en un modo, el único o el más apropiado, por lo menos, de abordar esas dualidades y hacerlas consciente para, por lo menos, controlarlas, pues decir, nombrar, es de alguna manera ejercer dominio sobre la cosa. Y la psiquis empieza a develar sus propias batallas interiores, que son las que la historia del sujeto le va dejando como legado. Español e indio coexisten en la misma persona y libran allí sus guerras; reconocerlo así es también promover un inicio de paz entre ambos, proponer una reconciliación que es, en definitiva, la reconciliación con uno mismo: LAZOS (…) ¡No en vano provenimos de la raza violada, sometida, atropellada, que nos legó el escudo del silencio voluntario después del sobresalto (…) Y aun así, pese a las evidencias, no nos extrañe pensar que dentro nuestro algún atolondrado español no considera terminada la lucha y persevera en la secular persecución sin altos, navegando violencia en las arterias, confundiéndonos, agitándonos. No nos extrañe creer que algún hispano quiera pelear batallas ya ganadas, pero no definitivas, porque mañana el indio perseguido, el indio humillado y ultrajado, explotará en su cascarón de piedra, despegará los ojos de la tierra, y pasará de la firmeza del silencio a la potencia del grito acumulado para que lo reconozcan como dueño para que le devuelvan lo robado. (La paz). En esa autoexploración que pone en jaque las contradicciones internas, que muestra la tensión entre el yo interno y el sujeto socialmente construido, podemos designar, la escritura poética de María Silvia Alonso, como poesía feminista existencial, entendiendo ésta por aquella que deja hablar al inconsciente femenino, sus intuiciones y deseos más recónditos, liberándose o poniendo en cuestión las imágenes sociales predominantes sobre la mujer en su momento histórico. De este modo, la poesía es en cierto sentido expresión del verdadero ser, el ser profundo que espera develarse detrás de las máscaras, del “cascarón”, un ser subyugado pero tenaz y perseverante, que genera en la poeta la idea de una deuda consigo misma, en tanto mujer, que tarde o temprano tendrá que saldar:

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COMPAÑERA (…) esto de permitir tu manifestación ante el ahogo solamente, con fuerza y prisa. Esto de transcribirte sin tu venia, y esto de exhibirte, aunque resistas, de esclavizarte a pesar de lo absurdo, de ser tu dueña, antes de tu amiga. Te tengo así: marginada y pendiente, innato suplemento que de-vezen-cuando alivias esta pesada carga que me agobia (el cascarón que me creo día a día). (…) y pese a lo inconmensurable de mi deuda, que seguirá creciendo quién sabe por cuánto tiempo todavía, permaneces aquí, esperando mi antojo (lo que prefiero mal llamar mi "inspiración"), inmortal por lo tenaz, Mi Poesía. En búsqueda de la unidad En esta búsqueda interior que representa la poesía, hay luchas que librar para la poeta. Estas luchas tienen que ver con las restricciones que la sociedad impone al ser y a la poesía. Si Alonso asumía con resignación las contradicciones que eran propias de la existencia humana, toma una actitud crítica y militante cuando estas contradicciones son producto de imposiciones sociales sobre el individuo, mujer y poeta, en su caso. Estas batallas tienen que ver, entonces, con distintas búsquedas: 1. por un lado, la exploración de una lengua propia descargada de la artificiosidad que suele caracterizar su poesía. María Silvia Alonso escribe con el lenguaje común, propio, y con ello logra no sólo originalidad sino también autenticidad y frescura en su poesía. El uso de adjetivos como “atolondrado”, el voseo, así como conjugaciones verbales propias de nuestra lengua coloquial (“quierás”) son formas de liberarse de la colonización del lenguaje “culto”, aquel en el que perdura la dominación. 2. en segundo lugar, la lucha es por defender su forma personal de escritura frente a las modas y frente a los críticos: ISLA 1 Con un poco de tinta alguien cambia el traje. Me pretenden distinta... y yo no sé qué darles. Pero esta búsqueda de originalidad e individualidad es también frente a las dicotomías que, como “tradición” y “modernidad”, producen estereotipos poéticos. En el siguiente poema, se expresan estos primeros dos puntos:

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RESPUESTA (A los que desperdician su energía en el afán de novedad y originalidad a toda costa, para congraciarse con el "arte moderno" y sus seguidores). Porque aquello que siento es Mío, Aquí y Ahora, soy individuo: Eso es lo que me otorga el derecho heredado desde Dios, desde siempre, de ser la constructora de frases diferentes. Crearé como que fui creada para eso: soy ser humano y debo un testimonio de lo que voy viviendo a quien quiera leerlo. Soy de este siglo. Y tengo veinticuatro años, por si acaso. Y no invento palabras a la fuerza, ni ex-profeso exagero ni lo horrible ni lo bello. Soy objetivamente-subjetiva. Y no me empeño en atarme a la moda del momento (Y no hablo de atuendos). Basta salir al Mercado con los poros bien abiertos para ver cómo conviven las rosas exclusivas con los trapos exclusivos y mugrientos. nostalgia ésta (actual) y la impotencia... Todo en vigencia pienso que si, a tu pesar, alguien con fundamento - dice mañana de vos (que me incitás a imitarte siendo actual, ajustándome al momento): "Fue menos libre que un clásico”… tal vez sea cierto. 3. Por último, hay una batalla más frente a los distintos modos en que la sociedad intenta limitar la expresión de la individualidad a través de estereotipos y dicotomías que le obligan a elegir entre supuestos polos, so pena de vivir la condena de la exclusión. Estas imágenes que a sociedad impone son muchas, y se profundizan en el caso de la mujer: SATELITARIO Amante eterna, sin sexo, sin edades, sin besos que profanen tu coraza, sin anillos que establezcan posesiones, sin oídos, sin voz y sin mirada. (…) Te convierte de vedette en secretaria, (…) Contento ahora te restituye los enseres, te atavía nuevamente con mentiras y te lanza, despiadado, al escenario, entre mujer fatal y niña desprotegida. Y te condenas a creer en la Felicidad

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de cuatro modos. Mas, sin culpar tus necesarios roles, te tengo celos, o envidia, que te ignoro: No pretendas, entonces, que te nombre. La fuerza de estas imágenes preconcebidas es tal que ellas determinan el éxito o el fracaso del individuo. Incluso, la sociedad parece dividir la vida en estos únicos dos planos, sin considerar intermedios ni complejidades. Es así que el que no “felicita”, declara “muerto” al individuo, lo que María Silvia Alonso rechaza de plano, pues, como hemos visto, ella pretende un mundo y una gente que acabe con esas dualidades: ISLA II Para salvarme de esto que me asfixia dónde estarán tus manos transparentes que, sin felicitarme, como todos, tampoco se acercan para darme el pésame. Por otra parte, el poema “RESPUESTA” antes transcripto, que puede considerarse un ars poetica, declara también que la poesía tiene una proyección social. Si en primera instancia es vehículo para la exploración del propio ser en sus verdades más recónditas, en un segundo momento es el canal de proyección social de esa subjetividad. En otras palabras, la existencia íntima, privada, cobra sentido político. En este paso de lo individual a lo social se entiende el carácter fuertemente apelativo de sus poemas, con un Tú muchas veces invocado directamente, aunque a veces sea ella misma. Así, su voz es la voz de una generación; las categorías que conviven en su propia subjetividad son las que coexisten socialmente y los llamados a una acción son llamados sociales. En primer lugar, el llamado a comunicarse sin excederse en las palabras: COMUNICACIÓN No deberíamos hablar tanto En un mar de palabras se ahogan nuestros pensamientos, y lo que pudo ser un canto breve y locuaz, aturde a nuestro interlocutor sediento que no se atreve a decidir si es mejor el fondo del mar actual o el anterior desierto. Siguiendo con la búsqueda de superar los esquemas dicotómicos entre extremos, María Silvia Alonso propone un punto medio en el ejercicio de la libertad de expresión cuando ésta es recientemente posible, puesto que es inminente el

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peligro del retorno al pasado “desierto” de palabras. Aquí podemos apreciar cómo se proyecta socialmente la propuesta de la poeta jujeña para superar modelos heredados. Su poética, su modo de escritura de alguna manera novedosa para el campo literario jujeño del momento, es una forma de llevar a la práctica su propia propuesta de ruptura con el pasado. Más claras alusiones al problemático contexto socio-político en el que escribe (entre fines de la dictadura militar y el comienzo de la democracia) las encontramos en los poemas “MANIPULACIÓN” y “ADIÓS IDIOSINCRASIA”, poema este último que cierra el libro: MANIPULACIÓN Progreso es pensar. Es peligroso sobre todo cuando abundan los piolines del fantasma que decide desde "afuera" por vos. Del que te impide alterarle el plan establecido o por establecer. Diría... te corrige, pero a control remoto, porque “desarraigarse le resulta imposible”; y si a lo sumo emplea mano de obra prefiere la de aquí, que antes bien que cobrar paga: se conforma con saciar sus entusiasmos juveniles y se embarca en contratos en donde la otra parte no tiene ni firma, ni huella digital (aunque digite), no, por supuesto, cara.

ADIÓS IDIOSINCRASIA Julio de 1982 Te propongo el Amor, y te prohíbo: las guerras, el fanatismo y la ceguera, llamar héroes a los que fueron víctimas del arrogante afán por las estrellas, manosear bonitas palabras implantadas por gente que no creía en ellas, y el silencio, cuando sirva de algo tu garganta resuelta, y el odio pululante y maloliente que te pudra la lengua, las venas, la cabeza... Aceptá: vale la pena. En estos poemas queda clara la proyección hacia lo social pero también hacia el futuro del poemario de la autora. A la vez íntima y política, la escritura de Alonso

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marca la necesidad de ser conscientes, ya en tiempos de democracia, de que aún existen imágenes estereotipadas sobre “la mujer” y sobre “el escritor”, que pueden arraigarse en el propio subconsciente y hacer más difícil la tarea de encontrarse. Podemos decir que su poesía expresa cierto feminismo existencial concordante con los movimientos internacionales de los años setenta y ochenta. Identificándose ella misma como ruptura del ideal de mujer socialmente asignado y del ideal de poeta, María Silvia Alonso restituye al lenguaje su capacidad de expresar la diversidad, lo “otro” social, sobre todo teniendo en cuenta las imágenes que la dictadura militar había silenciado. En este sentido, el poder de la poesía está en su capacidad de reconocer los distintos “yoes” que conviven o pugnan dentro del propio sujeto, imágenes que son siempre construcción a la vez social e individual. En conclusión, en la poesía de Alonso el sujeto no es uno, sino diverso y heterogéneo, y el poder de la propia palabra está en la posibilidad de refutar la idea de una identidad homogénea, generalmente impuesta desde afuera. Si atendemos al título del libro, podemos afirmar que esta heterogeneidad se manifiesta desde allí. El “tributario” es quien está obligado a pagar tributo; en este sentido, María Silvia Alonso, coincidiendo con los postulados de Brote, rinde tributo a la renovada democracia y, sobre todo, a la posibilidad de hacer uso de la palabra. Bibliografía ALONSO, María Silvia (1984) Tributario. Edición de autor, Colección Brote, San Salvador de Jujuy. BARTHES, Roland (1987) Fragmentos de un discurso amoroso. Siglo XXI, México. BOSSI, Elena (2003) El erotismo en el arte. En: Tópicos del Seminario Nº 9. Universidad de Puebla, 27-36, México. MATEO DEL PINO, Ángeles (1998) La literatura erótica frente al poder. Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, 11-25, Madrid. PAZ, Octavio (1994) El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica, 3ª edición, México. PARRET, Herman (1995) De la semiótica a la estética. Enunciación, sensación, pasiones. Edicial, Buenos Aires.

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BUSCANDO UNA REFLEXIÓN (A PROPÓSITO DEL CUENTO BREVE Y BREVÍSIMO)
Cristian Gabriel Ricardo Cinco Rosario Robles Michel Universidad Nacional de Salta
La brevedad se pareció siempre a la vida, tan fugaz que ni nos dimos cuenta que pasamos.
Cesar Antonio Alurralde

El epígrafe marca el comienzo, pero en este caso, además, señala el tema y el objeto del trabajo. El tema es la brevedad, o mejor dicho, los cuentos breves y brevísimos, pero no en general, sino de un autor contemporáneo y comprovinciano en particular: Cesar Antonio Alurralde. El objetivo es dar cuenta de la “grandeza” del relato breve, pero enfocando nuestra mirada en un escritor salteño 194. En antologías difundidas por América Latina y España, en congresos internacionales y concursos, dentro de la producción de escritores jóvenes o ya consagrados, no caben dudas de que tienen un lugar prominente estos latigazos narrativos. Es muy clara la íntima relación que tienen estos tipos discursivos con la escritura de vanguardia del siglo XX y, además, proponen un cruce de géneros y estilos para producir el sobresalto o el asombro e invitar a la reflexión. Luego de esta breve introducción al tema, trataré de dar características y aproximaciones que permitan conocer mejor este fecundo género literario, pero sólo será a modo de paso inicial para adentrarnos en la narrativa de Alurralde. Es necesario comenzar todo trabajo sabiendo, con precisión, el nombre del objeto de estudio. Minicuento, texto súbito, microhistoria, textículo, son algunos de los muchísimos nombres que se le atribuyen a este tipo discursivo, lo cual plantea una complejidad en su enunciación. Además, esto señala el poder significativo de cada palabra, pues dentro del género breve, se podría decir que cada palabra es una pieza de vital importancia y eficacia. Nosotros usaremos la designación “cuento breve” y “cuento brevísimo” 195, por ser los términos usados por el autor a trabajar: él

194 195

Para tener más conocimiento de Alurralde se anexará una entrevista realizada al mismo

Alurralde señala, no de manera definitiva según propias palabras, como parámetro y patrón para designar al cuento breve, “un máximo de 35 renglones y cada renglón de 60 espacios, como lo determina para sus concursos la Revista Puro Cuento (argentina, nacida en Noviembre de 1.986 y dirigida por el escritor Mempo Giardinelli); y para el cuento brevísimo: desde medio renglón hasta el pellizco entre el índice y el pulgar, sin que se salga de la poca cosa de un tris y la nada”. (Alurralde, El cuento breve y brevísimo).

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usa estos términos por considerarlos como si fuesen un desprendimiento del cuento 196. Estas narraciones están recorridas por la ironía, el sarcasmo y el humor negro. Su carácter lúdico y experimental las liga a los movimientos de vanguardia de inicios del siglo XX. En su génesis es inevitable mencionar a Vicente Huidobro y sus guiones de cine, caligramas y cuentos en miniatura, César Vallejo y su poesía en prosa, Oliverio Girondo y sus neologismos, Jorge Luis Borges como impulsor de tramas originales, Gomez de la Serna con sus greguerías y una significativa obra de vaguedad genérica y Oswald de Andrade atraído por la estética de lo imprevisto, lo indeterminado, el cinematismo discontinuo y la sátira (Boccanera, 2004:7) Dentro de las letras hispanoamericanas, el auge de las narraciones breves se consolida hacia la mitad del siglo pasado, y posteriormente se asientan en España. Cuatro autores han fundado magistralmente el género: los mexicanos Julio Torri y Juan José Arreola, el uruguayo Felisberto Hernández y el guatemalteco Augusto Monterroso. Las revistas literarias han sido el principal canal de difusión de los minicuentos y de su estudio. Son ejemplos de ellas la mexicana El Cuento, la argentina Puro cuento y las colombianas Eureka y A la topa tolondra, entre otras. En este trabajo analizaremos el cuento breve como un género literario, pero para ello se deben dar, y posteriormente encontrar, ciertas constantes o rasgos fundamentales 197. Aquí los señalaremos en base a un corpus extraído de Cuentos Breves, publicado por Alurralde en 1984. El cuento breve y brevísimo (CB y B) puede producir una ruptura o una continuidad con la tradición literaria. Tiene un estrecho parecido con las formas breves de la narración tradicional como la leyenda, el ejemplo, la anécdota o el caso. Debido a su uso ingenioso del lenguaje se lo ha relacionado con formas que, también, acostumbran jugar con el sistema lingüístico, a saber: el aforismo, el epigrama y la greguería; sin embargo se distancia de ellas por el componente de ficción, ausente en las formas anteriores. El CB y B, además, se encarga de revitalizar y reformular formas y temas literarios en desuso, como la alegoría, la parábola, la fábula o el bestiario. En Elefantes: Los antiguos creían que el mundo era un enorme plato sostenido por cuatro elefantes, y que los terremotos provenían por el sacudimiento de éstos. Después vinieron otras teorías que cambiaron la concepción del universo. De cualquier manera me gustaría seguir creyendo en los paquidermos, sólo que por lo torcido del asunto pareciera que están demasiados viejos o ha muerto algunos de ellos. (221)

196

Alurralde también utiliza los términos minicuentos, cuentos, cuento flash, brevedad en cuento rápido y bonsái literario (1984).

197

Para Francisca Noguerol Jiménez estas categorías son: ruptura/continuidad de la tradición literaria, deseo de originalidad, empleo de la paradoja como recurso fundamental, continuo diálogo intertextual, ironía, humor, sátira y final sorpresivo e ingenioso. No se tomaron todas las categorías que plantea la autora, sino aquellas que son pertinentes a la obra de Alurralde.

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Vemos como se retoma una leyenda antigua, que habitó en el imaginario humano por muchísimo tiempo; no hay que olvidar que, inclusive, antes del descubrimiento de América, aún se tenía esta fantasía con respecto al mapamundi. El tema de una leyenda antigua ayuda a formar un significado, y a repensar en viejas concepciones por descreimiento de nuevas y modernas concepciones. Decíamos, también, que se revitalizan formas en desuso en el CB y B, y señalábamos como una de esas formas al bestiario, muy difundido en la época medieval, con fines didácticos. Con el firme propósito de ejemplificar las utilizó también la religión cristiana como alegorías para la instrucción moral y religiosa.

El bicho, de Alurralde, toma la forma del bestiario, pero, si bien tiene un propósito ejemplificador, es distinto de ese modelo:
Sus manos gozaban de la tersura del barro. Tomó un pedazo que de a poco fue modelando hasta convertirse en un raro bicho. Por separado confeccionó sus patas que de a una las fue añadiendo al cuerpo. A la cabeza grande con las fauces abiertas le puso unos afilados colmillos. Cuando estimó que había terminado sintió un dolor agudo y advirtió que le faltaban algunos dedos de sus manos. Un reguero de sangre corría perdiéndose en la noche tras el animalito. (16) Es precisamente ahí donde podemos observar la reformulación de formas literarias en desuso, porque este cuento breve no nos dice qué hacer, sino que al contrario, nos invita a reflexionar, a buscarle un significado y uso a este “bicho breve”. Otra característica común en los CB y B es la reelaboración de temas clásicos de la historia universal y/o literatura universal. Elefante es un ejemplo de eso, pero un ejemplo aún más claro de reelaboración es Adán y Eva: Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. Hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cuál se durmió. Y le quitó de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó la mujer. ” 198 Así vivieron Adán y Eva en el Edén hasta que pecaron comiendo del fruto prohibido. Fuero desalojados del Paraíso, trabajaron, sufrieron y tuvieron hijos. Jamás pudieron jugar como niños, pues habían nacido adultos. 199 Como se puede observar, en la parte resaltada del texto se presenta lo nuevo respecto al tema ya conocido. Al episodio de la creación del hombre según la visión judeo-cristiana, se incorpora un nuevo sentido, una nueva reflexión que plantea un
198 199

Las comillas pertenecen al original. El subrayado es nuestro.

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nuevo problema allí donde no lo había: la cuestión siempre fue el pecado original y la expulsión del paraíso, pero ahora la complicación que plantea el texto es algo que parece, a simple vista y en comparación con lo otro insignificante, pero la meditación del cuento breve puede arrojar resultados distintos. Al respecto, Alicia Chibán dice que hay una “instauración del diálogo transtextual sobre todo con motivos bíblicos, extrayéndoles sentidos no advertidos (…)” (1997:292). Es decir que se toma un tema clásico y conocido, para transformarlo y presentarlo ambigua e irónicamente. Es importante señalar que la reelaboración de la tradición literaria demuestra el vasto conocimiento de los autores de microcuentos, y este conocimiento les permite jugar con formas conocidas, reelaborándolas y enriqueciéndolas. Anteriormente hacíamos referencia al diálogo intertextual, pero en la obra de Alurralde además se presenta otro tipo de diálogo, y es un diálogo con creencias, saberes y decires populares. Un claro ejemplo de esto es Caracolas: Acerqué a mi oído una caracola para extasiarme con el ruido de mar. Era un murmullo de olas que llegaban desafiantes a mi playa. De pronto sentí el gusto salobre del agua que comenzaba a taparme. Recién esta mañana encontraron mi cuerpo entre los arrecifes. (p. 14) Se da en esta brevedad “la estrategia más frecuentada por Alurralde (…) provocar la inquietante ruptura de fronteras – entre la <realidad> y el sueño (…), entre lo cotidiano y lo insólito (…) y, en general entre los distintos planos de la existencia (…)” (Chibán, 1997:293). Se utiliza una imagen popular y se juega con lo que ella designa, se utiliza lo dicho para decir más y se ficcionaliza para así poder mostrar la existencia de otras posible realidades. La siguiente cuestión a tratar es el título. En otras creaciones artísticas literarias éste no cobra tanta importancia, pero en los microtextos, debido a su condensación, el título tiene estrecha relación con la trama. El título nos dirá hacia donde se dirige todo. En los CB y B de Alurralde el título cumple un rol principal, puesto que ellos gustan de jugar con el lector llevándolo de un lado a otro, presentándole un primer sentido, para luego, brusca y repentinamente, cambiar de significado. Un pertinente ejemplo es Piedras: No cayeron por efecto de una avalancha ni porque las arrastra el torrente. Tampoco aparecieron espontáneamente. Se formaron con lentitud de tiempo por encinamiento de arena sobre arena hasta llegar a piedras, obstruyendo el tráfico que casi resultó fatal. Después de la operación de la vesícula todo fue mejor. ( 26) Vemos cómo el sintagma nominal “piedras” es usado en dos sentidos distintos: uno es el del uso común, las piedras que podemos observar en la naturaleza, pero el otro, el que cierra el cuento brevísimo, es el usado en su sentido médico y será este

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el principal y el que cierre lo narrado. Entonces, tenemos un título que plantea a simple vista un significado, pero luego, en un excelente giro, el final cambia y nos descoloca presentándonos la otra posibilidad semántica. También utiliza el final de manera irónica con respecto al tema tratado: Suerte: La tormenta no amainaba. Una herida brillosa seccionó el firmamento iluminando con su refucilo la campiña. Un vago rumor fue creciendo hasta convertirse en un insoportable atronar que ensordecía. Un rayo hizo centro en su humanidad dándolo por tierra totalmente carbonizado. Al menos sus cenizas tuvieron la suerte de caer al lado de un trébol de cuatro hojas. (199) Aquí la ironía de la situación enmarca el cuento brevísimo, aunque también muestra, valga la redundancia, de manera irónica como no todo es malo, y que las cosas si se ven de otra manera, tal vez, tengan un lado positivo. La última característica a señalar es el final, tan importante en la construcción del CB y B como en la interpretación del mismo. A tal efecto, cabe recordar las pronunciaciones de algunos cuentistas importantes, como por ejemplo Cortázar, Quiroga y el propio Alurralde. Lo que ellos, y seguramente muchos otros, dicen es que el cuento siempre empieza por el final, ya que sin un final pensado el cuento no podría existir. Por ejemplo Horacio Quiroga declara: Comenzaremos por el final. Me he convencido de que del mismo modo que en soneto, el cuento empieza por el final. Nada en el mundo parecería más fácil que hallar la frase final para una historia que, precisamente, acaba de concluir. Nada, sin embargo, es más difícil. (Horacio Quiroga, 1992:328) Ya al momento de analizar un CB y B se puede apreciar que el final suele ser sorpresivo e ingenioso, un fulmen in clausula como se dice al señalar el fin de un epigrama. El mejor recurso para lograr el ansiado final, quizás sea, la ironía. La primera muestra de esto es el cuento brevísimo ya señalado, Suerte; de éste dijimos que se logra el final deseado mediante el recurso de la ironía, con la que juegan el final y el título, pues entre estos elementos se arma un proceso de ida y vuelta de los sentidos. Leamos otra composición, Dudas: Anoche me ví pasar, y sin que nadie se dé cuenta me seguí a varios pasos de distancia. Mi otro yo se dio vuelta, sonrió y me invito al bar a tomar una copas. Hablamos de cosas triviales que nos resultaban familiares. Después de emborracharnos y ya casi de madrugada nos despedimos fraternalmente. Tengo mis dudas de saber a ciencia cierta, cuál de los dos durmió con mi mujer. 200 (238)
200

El subrayado es nuestro.

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Este texto presenta, como muchos otros de Alurralde, un final sorpresivo, “un golpe al estómago” según él. En este final se ve el artificio ficcional de trastocar y confundir la identidad, un procedimiento muy utilizado por Borges. Hasta aquí realizamos un somero repaso de las características principales del CB y B que aparecen claramente en la obra de Cesar Antonio Alurralde. En sus microtextos se cumple según la profesora Chibán (1992:293): La condición clave de los distintos tipos del género: el trabajo calculado del discurso por el que la concentración formal –no el mero recorteproduce un “estallido semántico” y un efecto “noqueador” (Noguerol Jiménez, 1992); éste consiste, por supuesto, en la intensificación de ese elemento de asombro del que –como advertía el Herbert Quain borgeano- no puede prescindir el hecho estético. Además en estos textos se da una condición paradójica, puesto que en el conciso espacio estructural se extreman las estrategias de escritura de la ficción (Cfr. Chibán, 1992:291). Por otra parte, vimos que el asombro que los CB y B buscan provocar resulta del trabajo minucioso, casi comparable al de un relojero suizo, con el discurso, a diferencia de textos mas extensos que buscan esto mismo, pero en la labor de anudar los acontecimientos en el plano de la historia (Cfr. Ibíd.). En síntesis, las estrategias mas frecuentes son “el cambio de la isotopía inicial, la narrativización e inversión metafórica, la reversión de la expectativa lectora y la instauración solapada de un discurso enigmático” (Ibíd.) Esperamos haber dejado en claro algunas de las líneas estratégico-formales trabajadas en Cuentos Breves de Alurralde, y el por qué del título de este trabajo, ya que constantemente aludimos a la fuerte capacidad reflexiva que despierta el CB y B. Creemos que el importante trabajo formal que ellos demandan, pone en evidencia el contrato de lectura que se establece entre lector-escritor y, por otra parte, el poder demiúrgico de la escritura, al tomar materia en bruto de la realidad o de otros textos, y transformarla en materia poética para, de esa manera, rehacer el mundo. Nos parece imposible que con lo que ya señalamos no quede en claro la fuerte función reflexiva de este pequeño pero a la vez gigante género discursivo, que cumple con ese conocido dicho popular: “Lo bueno viene en envase chico”.

Bibliografía consultada BOCCANERA, Jorge (2004) “La grandeza del relato breve”, en Revista de cultura Ñ, Nº61, Año II, Noviembre, 2004. CHIBÁN, Alicia (1997) “Aporte a una tipología de la narrativa breve latinoamericana (a propósito de César Antonio Alurralde)” en América. Formes Brèves de l`expresión culturelle en Amérique Latine de 1850 á nos tours. Tomo I. Paris

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NOGUEROL JIMENEZ, Francisca, “El microrrelato latinoamericano: Cuando la brevedad noquea”, en Lucanor, Pamplona, Nº8, Octubre 1992 QUIROGA, Horacio, “El manual del perfecto cuentista” en Pacheco, Carlos y Barrera Linares, Luis (comp.) Del cuento y sus alrededores. Aproximaciones a una teoría del cuento. Caracas: Monte Ávila, 1992 ALURRALDE, César Antonio El Cuento Breve y Brevísimo. Mimeo. ________________________ (1984) Cuentos Breves, Salta, Argentina

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LOS MÁRGENES, LA MARGINALIDAD Y LAS POSIBILIDADES DE HUIDA EN LAS GENERACIONES DEL 60 Y LA NARRATIVA JUJEÑA CONTEMPORÁNEA
Fernando David Choque Universidad Nacional de Jujuy Planteo crítico Los estudios de la literatura latinoamericana se encuentran intrínsecamente relacionados con una disyuntiva de fondo: la co-existencia de sistemas literarios en mismos períodos y espacios. Esta convivencia determina la presencia de un conflicto constante entre aquellas literaturas ubicadas en el centro y otras que se encuentren desplazadas o postergadas del mismo. Si tomamos a Latinoamérica como el espacio histórico-cultural en el cual estudiar su literatura, debemos considerar los movimientos e influencias hacia el exterior e interior que nos permitan visualizar el conjunto de sistemas literarios que conformen su Literatura. Las metrópolis marcan el ritmo de estas conexiones: hacia el exterior, en su mayoría, se realizan con la mirada puesta en Europa y hacia el interior con las llamadas regionales. Reproduciendo, en ambos casos, el tradicional y siempre presente modelo centroperiferia. Al imperar un centro que domina la actividad social y cultural debe existir un espacio contrario que permita sostenerlo, son necesarios entonces dos espacios desde donde sustentar esa supremacía. Es natural concebir el concepto de región situado a partir de un margen separador. Como si todo lo que pertenece al afuera no tuviese influencia en las formaciones culturales internas, en realidad toda forma cultural se nutre de formaciones externas, ya sea por el rechazo a la misma o por la aceptación de nuevos parámetros aportados por ella. Pablo Heredia replantea la idea de una geografía rígida que evite tener en cuenta los contactos con lo situado fuera del margen: “(…) Lo regional cultural, en última instancia, es un componente referencial que es posible rastrear en todo texto literario procedente de cualquier país del mundo, (…). Por lo tanto todo texto literario es regional, en cuanto registra, directa o indirectamente –o aún a través de su ausencia-, formas y representaciones de una o varias culturas regionales que su autor reconoce a través de los lenguajes de las voces narrativas implícitas en su discurso estético.” 201 En estas definiciones Heredia pone el acento también sobre el término “región”, manifestando su posición sobre que toda literatura pertenece a una región sin
201

Heredia Pablo, El texto literario y los discursos regionales, Córdoba, Ediciones Argos, 1994, p. 13.

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importar su espacio de origen. Esta designación de las literaturas centrales con el título de regionales tiene como objeto combatir la acepción negativa que el término conlleva generalmente en los estudios literarios. Es decir, propone una misma condición a los sistemas literarios, sin las diferencias generadas a través del último siglo. Son los límites los que precisan las configuraciones geográficas o las referenciales dentro del texto literario. En las determinaciones espaciales el margen sostiene y da cuerpo, pero a su vez separa y divide. Desde esta línea divisoria es posible observar que los sistemas, a uno u otro lado de la misma, no terminan de excluirse definitivamente ni tampoco aceptarse - En tal caso los textos literarios “registran” a través de sus autores varias regiones que conviven o se contactan a través de sus orillas-. La doble disposición nos permite un análisis que mire desde la misma perspectiva cualquier sistema literario. No es el centro quien mira su periferia, ni viceversa, es una posición de atalaya desde donde poder abarcar los espacios conjuntos. La literatura argentina también sufre estas dicotomías que nos llevan a nombrar a una literatura regente, de fuerte preeminencia en la Capital federal y la provincia de Bs. As, con el nombre nacional y al conjunto de las literaturas escritas en las demás provincias, (denominadas del “Interior” 202), como regionales. Si aspiramos a procurarnos un sistema literario que no establezca desde sus nominalizaciones el valor literario de sus obras cabe preguntarnos: ¿Cuáles son los márgenes desde los que la región NOA debe medirse y cómo están conformados los mismos? Para responder a esta pregunta es necesario despojarnos de la mirada centralista, y tener en claro que no todo margen es dominado. Y sobre todo que para alcanzar un análisis abarcativo debemos rastrear las condiciones socio-históricas que devienen en el presente. Alicia Poderti (2000,14) analizando la relación entre literatura y región, y las variables que responden a cada espacio y tiempo determinados, determina al Noa, (antes de la conformación de los estados latinoamericanos), como zona fronteriza entre las regiones andina (virreinato del Perú) y rioplatense (virreinato del Río de la Plata), conservando desde entonces un vínculo de doble pertenencia cultural. A partir de la expansión comercial y política del puerto esta tensión andino-rioplatense se mantiene, aunque resuelta como una hegemonía de Bs. As sobre las ciudades del Norte. ¿Qué sucede con el lazo que lo une a la supra-región andina? La región, como consecuencia de esta dominación genera una respuesta. Con el correr de los años se proyecta una filiación de la cultura regional con la andina, ante la presión ejercida desde la metrópolis nuestra literatura del NOA elige, en primera instancia, la ligazón con la tierra como representatividad. Sus creencias, costumbres y lenguaje
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Barcia Pedro Luis, “Hacia un concepto de literatura regional”, en Videla de Rivero y Marta E. Castellino, editoras. Literatura de las regiones argentinas, Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo, 2004, p. 33. “Entre las muchas dicotomías en medio de las que vivimos y nos debatimos los argentinos, la planteada entre Bs. As. y el Interior es una de las más antiguas y conflictivas en nuestra realidad histórica, política y estética. Ella funde todos los regionalismos en una sola unidad, el Interior, confrontada con la cabeza de Goliat, Buenos Aires.

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que sobreviven desde la región originaria con sus interpretaciones y modificaciones socio-históricas, junto a la influencia española, también predominante. Sincretismo cultural que se eleva como identidad propia. He aquí las dos caras de la misma moneda: Un sistema literario unido temáticamente a una raigambre andina a través del cordón umbilical que sigue alimentándose de la MADRE TIERRA y, por otro lado, un sistema transcultural que se enriquece discursivamente por sistemas literarios foráneos (Nallim, 1998, 230). Podemos ayudarnos de los conceptos estrictos de territorio y límites geográficos para concluir los conceptos teóricos que definan la región NOA, como si se tratara de fronteras geo-políticas, junto a un proyecto de nacionalización territorial. Es decir, todo lo que se encuentre dentro se homogeniza sin importar sus variables. Pero por el contrario vamos a valernos de las nuevas definiciones de frontera para, ajustando sus axiomas, acercarnos integralmente a la literatura de Jujuy. El hecho de pertenecer a una frontera donde se dividen dos culturas (andina y rioplatense), y visto que en nuestro territorio se someten a un contacto permanente, hace que los conceptos de transculturación 203, heterogeneidad 204 e hibridación 205 sean aplicables en todas sus formas, aún más si se tiene en consideración la vinculación que existe entre los sistemas literarios y los procesos histórico-políticos. Ante la falacia del concepto de homogeneidad, Ricardo Káliman 206, plantea que en realidad la región está conformada por una serie de regiones interpuestas que no necesariamente deben coincidir en sus límites, tan es así que inclusive debe desconfiarse de las coincidencias. En los estudios sociales actuales las fronteras no son simplemente una línea demarcatoria, sino un sistema dinámico donde se producen contactos, intercambios y filtraciones que una vez superadas dan lugar a afirmaciones o a nuevos procesos de formación de identidades. Las fronteras son áreas vitales cuya importancia no debe descuidarse. El NOA posee, en su condición de margen, una doble corporeidad: superficie y perímetro. Para dilucidar las diferencias que existen entre regiones son esenciales las zonas donde comienzan las diferencias, donde uno comienza a sentir que las cosas le resultan extrañas y deben descubrirse. En nuestro trabajo partimos desde el concepto de Frontera Literaria, sin definirlo a priori, sino que su definición va a darse desde la práctica. Sus conceptos deben surgir de los textos, de sus lecturas y análisis. Visto que todo texto se encuentra en circulación, y las “comunidades discursivas” 207 son las que determinan su
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Rama Ángel, Transculturación narrativa en América Latina, México D.F., Siglo XXI editores, 2004, 4 ta. edición. Cornejo Polar Antonio, “El indigenismo y las literaturas heterogéneas: su doble estatuto sociocultural”, Revista de crítica literaria latinoamericana, 1978, pp. 67-78. García Canclini Néstor, Culturas Híbridas: Estrategias para entrar y salir de la modernidad, México, Grijalbo, 1990.

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Káliman Ricardo, “La palabra que produce regiones. El concepto de región desde la teoría literaria”, Documento de trabajo N° 3, programa: Tucumán en el contexto de los Andes Centromeridionales, Tucumán. Edit. UNT, 1994. Ibíd.

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categorización, las interpretaciones que surjan van a responder a los procesos sociohistóricos al cual pertenecen. Las regiones varían según las hipótesis que revelen afirmativamente sus contextos de lectura. Responden a espacios de circulación y de delimitación en movimiento. Entre los márgenes y la marginalidad, del 60 a la literatura contemporánea Al analizar generaciones distantes en el tiempo, surge por propio peso que la primera frontera entre ambas es temporal, y en consecuencia contextual. Mientras algunos tópicos se mantiene en sus obras cuentísticas, aparecen inevitables diferencias tanto en lo temático como en la conformación de la región. El escritor no puede desprenderse de su tiempo y espacio, la circulación del texto es lo que le permite movilidad, recordemos que tal como lo plantea Walter Benjamin el narrador guarda la memoria cultural de toda la sociedad; es el depositario de los valores y los secretos, de aquello que es innombrable por naturaleza pero a lo cual el hombre ha de enfrentarse. Es el encargado de dejar constancia de esa memoria social, de recordarnos a todos nuestro origen y el camino recorrido hasta llegar al lugar donde nos hallamos 208. El autor, entonces, se presenta como revelador de situaciones que deben resaltarse y que en muchos casos cuentan con pocas posibilidades de salir a la luz. Las estructuras de poder ocultan y es el escritor, según Benjamin, quien debe pone su arte al servicio de la justicia y de la emancipación del sujeto. El autor en tal caso se sitúa a observar la nación o la región desde una perspectiva marginal, migrante o exiliado, de todo aquello silenciado por la cultura oficial. No es un estar afuera definitivamente, sino como ya dijimos, en el margen, entre ambos espacios para conservar su presencia. Al mismo tiempo, los textos literarios no existen como fenómenos aislados, sino que se ligan a otros textos pasados o contemporáneos, de una misma cultura o de diferentes culturas, generando una forma de intertextualidad en la que los diferentes sistemas literarios entran en contacto (Poderti, 2000, pág. 8) En base a estas disposiciones de autor y texto, es posible determinar un recorrido que se modifique en base a las conciencias colectivas y a los textos que se producen dentro de estas, trazando puntos de contacto o permanencias temáticas como así también intereses enfrentados entre las generaciones. La generación del 55, o del 60, o nueva narrativa del interior toma conciencia de su condición de provincia norteña. Y a partir de este anclaje comienza a narrar tanto el pueblo como la ciudad, tanto la siesta como la jornada laboral, tanto una épica histórica como historias comunes. Interpelaron a su condición periférica y la revelaron como experiencia lacerante. Beatriz Sarlo define a Tizón y Moyano como “narradores de la provincia” en oposición a los creadores urbanos, aunque con diferencias internas: “Moyano desdeña lo regionalista, Tizón lo asume y lo
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Rodríguez Guerrero Strachan, Santiago; En torno a los márgenes: ensayos de literatura poscolonial, Madrid: Minotauro Digital, 2008.

http://www.primeravistalibros.com/capitulos/002608/cod2608introduccb.pdf

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reelabora”. Por su parte Amar Sánchez, Stern y Zubieta 209 agrupan a Moyano y Hernández interesados por el conflicto Bs. As - interior y las migraciones internas. En sus textos la marginación social no aplaca la chatura provinciana. En cambio estudia a Tizón como regionalista, y fija su acento en la reconstrucción de los orígenes de la región. Las diferencias no eclipsan el proyecto conjunto de tomar conciencia de la periferia, asumiéndola y siendo portadores de la misma. En sus textos no basta con sacudirse de lo provinciano para quitarse la marginalidad, ella es parte de un proceso histórico que determina su perdurabilidad. Tanto quien migra como quien se queda no obtiene ventura. Si migra termina desplazado por los otros, desarraigado y añorando el terruño, en especial su tiempo de la infancia. Si se queda no significa que esté revalorizando su pertenencia, sino que muestra un destino irreversible, repleto de injusticias, de atraso y de hipocresía. La posibilidad de la Huida no resuelve ninguna situación previa, por el contrario, deriva en una frustración que lo subsume a un estado peor que el de partida. Cuarenta años pasaron de aquellas publicaciones generadas a partir del “ser” provinciano, luego la dictadura hará girar sus temáticas hacia el exilio, la opresión, el poder. En el caso la generación contemporánea puede vislumbrarse una despreocupación por una afirmación de la “región lugar”. La preeminencia de escenarios urbanos marca una primera y visible diferencia. Sin los tradicionales campos semánticos de la puna o las yungas. No predominan en sus textos el pintoresquismo ni el color local. Incluso aquellas narraciones que se trasladan fuera la ciudad se resuelven expresadas con una mirada urbana. Es necesario detenerse en este punto para poder dar mejor forma a los conceptos aquí planteados. En muchos estudios, sobre todo los que terminan definiendo los textos escolares, se construye la región como una organización homogénea e independiente. Sin embargo, los parámetros literarios que define actualmente a una región pueden trasladarse, fragmentarse e incluso invertir el recorrido literario 210. De tal forma que cuando desde el centro se espera una literatura regional convencional, este novel grupo de escritores está produciendo de tal forma que los textos pertenezcan a cualquier ciudad sin esperar diferencia por su esfera de origen. Aunque siempre existan marcas que puedan agruparlos y diferenciarlos de otros, no buscan que se los defina con una marca específica. La comunidad discursiva recibe un relato como propio cuando encuentra situaciones que le resultan semejantes. Acceder a otras localidades con comunidades discursivas similares, y subvertir un sistema nacional que divide Bs. As. del interior no debiera resultar dificultoso. Si se narra la ciudad habría que estudiar cuales vínculos permiten una pertenencia a un sistema literario “urbano” y cuales
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Amar Sánchez Ana María, Stern Mirta y Zubieta Ana, “La narrativa entre 1960 y 1970, Di Benedetto, Tizón, Moyano y Hernández”, La historia de la literatura argentina, fascículo 125, Bs.As., Centro Editor de América Latina, 1981. La generación del 55 realiza el recorrido inverso, desde los márgenes se ubican en el centro y llegan a conformar a la misma literatura nacional. Se dan en un proceso político y social que permitía una comunidad discursiva ampliada, en tales circunstancias el centro pudo identificarse con la producción de estos escritores.

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responden al par centro-periferia. En tal caso lo regional debiera resolverse junto a otras características que no sean solamente la “región lugar”, pero su existencia muchas veces hace caer a los investigadores en la facilidad de definirlas bajo su influencia. Si escribís desde Jujuy, sobre Jujuy y si encima se es ciudadano jujeño, entonces inevitablemente haces literatura regional, y así vas a los estantes de las librerías. Entre las posibilidades narrativas de la ciudad puede encontrarse como tema: la marginalidad urbana. Escriben sobre personajes y ambientes marginales citadinos. La mirada se centra en el barrio, en la periferia de la ciudad y los acontecimientos se someten a dicha territorialidad. Aunque son pocas las veces que los personajes salen de su espacio pueden aparecer en latitudes ajenas a la cuadra, se convierten en microcontextos que reproduce su lugar de origen y son ellos mismos un espacio que genera una frontera que se moviliza 211. Es entonces cuando las cosas comienzan a parecer ajenas o debieran parecerlo. Ajeno y contrario, expulsor y fascinante. La marginalidad en estos personajes no se resuelve en un gozo a la vida, como si sucede en Washington Cucurto, mientras este autor propone un “realismo atolondrado 212”, de goce, de placer, de coger, de bailar cumbia 213 y disfrutar de esa marginalidad. Aquí se propone un “realismo escéptico” de sufrimiento, un goce efímero generalmente resuelto en una desgracia o una soledad inevitable, surge entonces una diferencia que puede ser frontera de dos regiones que se encuentran y confrontan. Una frontera que se define en primera instancia en el proceso de lectura y que toma forma en su recepción. No es posible determinarla teóricamente sino a través de estudios e investigaciones posteriores. Aquello que el lector resuelve en la misma lectura no es la frontera definitiva, y puede darse el caso que la recepción individual no coincida finalmente con la región establecida. Por ello la importancia de la comunidad discursiva. Veamos desde el gran buenos aires se avanza desde el goce, en Jujuy desde el padecimiento, punto de frontera que marca con firmeza dos formas de escribir la marginalidad. Hacia atrás, la generación del 55 irrumpe para formar una triple frontera, la marginalidad del interior provinciano no es urbanidad pero también es malestar. La marginalidad es pueblerina, el “tonto” es una marca de marginación, la “torpeza pueblerina” en las grandes ciudades es síntoma de lo mismo. Aparece como un amasijo intenso las posibilidades de definir tantas fronteras como literaturas aparezcan, pero con estudios posteriores se puede trazar una dinámica de regiones literarias que den una visión completa de sus interacciones. Goce urbano, padecimiento urbano, sufrimiento pueblerino, son tres campos que tienen la necesidad de adentrarse en los otros sistemas. Sus influencias o sus preponderancias le permitirán prevalecer hacia delante o solo ser un efímero
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Lo mismo sucede con los libros, al ser una región literaria propia, su traslado a otras comunidades discursivas implica que forman frontera con su propio movimiento. Término aportado por el mismo Cucurto a su literatura. Sarlo Beatriz, “Sujetos y tecnologías. La novela después de la historia”, Punto de Vista N° 86, 2006.

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momento literario. Otra marginalidad con mayor fuerza que las tres planteadas, que supera cualquier sistema posterior (al menos hasta el bicentenario) es la marginalidad del gaucho situado en la frontera de la pampa habitable hacia la mitad del siglo XIV: El Martín Fierro presenta una marginalidad icónica, que representa toda una nación. Pero que recién se revalida a través de los intelectuales y políticos del centenario, casi cuarenta años después de su publicación. Una nueva comunidad discursiva realizó los mecanismos necesarios para convertirla en el libro nacional. Los jóvenes poetas contemporáneos son herederos de las consecuencias de las crisis de los sistemas de representación nacional, sobre todo a partir de la culminación de la década menemista y los cacerolazos de 2001. Se proyecta una desilusión sobre la situación social, un impedimento a las posibilidades de superación o bienestar democrático. Mientras en la literatura latinoamericana contemporánea, tras las crisis del neoliberalismo todos escapan o quieren escapar de sus países: estos escritores permanecen. El narrador jujeño post-cacerolazos toma como referente su ciudad y no busca como escape la migración hacia las metrópolis del primer mundo, se queda a afrontar esta realidad y la muestra tal cual la vive. No fueron expulsados, ni perseguidos, ni tuvieron que exiliarse es una generación de la democracia y en sus escritos pueden vislumbrarse las respuestas que la democracia les ha propuesto. Mientras las generaciones anteriores pueden testimoniar las atrocidades de los gobiernos militares y festejar el triunfo de la democracia, estos nuevos narradores deben exponer los errores, las desigualdades, o las decepciones de los últimos gobiernos. Bibliografía Amar Sánchez Ana María, Stern Mirta y Zubieta Ana, “La narrativa entre 1960 y 1970, Di Benedetto, Tizón, Moyano y Hernández”, La historia de la literatura argentina, fascículo 125, Bs.As., Centro Editor de América Latina, 1981. Arrueta Cesar, Noticias en la Piel, Jujuy, Ediunju, 2006. Barcia Pedro Luis, “Hacia un concepto de literatura regional”, en Videla de Rivero y Marta E. Castellino, editoras. Literatura de las regiones argentinas, Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo, 2004, 1 ra. edición. Chedrese Maximiliano, Y todo lo demás también, Jujuy, Ediunju, 2006. Chedrese Maximiliano, “Descuentos”, II Certamen de Teatro y Cuento, Jujuy, Cuadernos del duende, 2004. Cornejo Polar Antonio, “El indigenismo y las literaturas heterogéneas: su doble estatuto socio-cultural”, Revista de crítica literaria latinoamericana, 1978, 1 ra. Edición. García Canclini Néstor, Culturas Híbridas: Estrategias para entrar y salir de la modernidad, México, Grijalbo, 1990. Goitea Martín, El transporte es un desastre, Jujuy, Edición de autor, 2008.

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Guerrero Agustín, Taxi Compartido, Jujuy, Intravenosa Ediciones, 2006. Guerrero Agustín, Tumbas de Papel, Jujuy, Ediunju, 2005. Heredia Pablo, El texto literario y los discursos regionales, Córdoba, Ediciones Argos, 1994, 1 ra. edición. Hernández Juan José, La señorita estrella y otros cuentos, Bs. As., Centro Editor de América Latina. Káliman Ricardo, “La palabra que produce regiones. El concepto de región desde la teoría literaria”, Documento de trabajo N° 3, programa: Tucumán en el contexto de los Andes Centromeridionales, Tucumán, Universidad Nacional de Tucumán, 1994. Leguizamón Federico, La suma del bárbaro, Jujuy, Edición de Autor, 2000. Leguizamón Federico, Cuando llegó la brigada amanecía en el barrio, Jujuy, Perro Pila, 2008. Moyano Daniel, La espera y otros cuentos, Bs. As., Centro Editor de América Latina, 1992. Nallim Alejandra, “Eros y Tánatos en la cuentística jujeña: la escritura de las rupturas culturales”, Cuaderno 7, Argentina en su Literatura, Tucumán, Universidad Nacional de Tucumán, 1998. Poderti Alicia E., Historia de la literatura del noroeste argentino, Salta, Universidad Nacional de Salta, 2000, 1 ra. edición. Rama Ángel, Transculturación narrativa en América Latina, México D.F., Siglo XXI editores, 2004, 4 ta. edición. Rodríguez Guerrero-Strachan Santiago; En torno a los márgenes: ensayos de literatura poscolonial, Madrid, Minotauro Digital, 2008. Sarlo Beatriz, “Sujetos y tecnologías. La novela después de la historia”, Punto de Vista N° 86, 2006. Teruel Matías, Siluetas repetidas, Jujuy, Cuadernos del duende, 2003. Teruel Matías, Cualquiera puede ser un rockstar, Jujuy, Ediunju, 2006. Tizón Héctor, A un costado de los rieles, México D.F., Ediciones de Andrea, 1960.

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PROYECTO: ANTOLOGÍA DE POETAS JUJEÑAS CONTEMPORÁNEAS
Romina Durán Angélica Villena Introducción El decidirnos a crear esta antología nos llevó automáticamente a pensar que la literatura de los últimos tiempos implica pensar en el “hombre” de nuestra época, porque hay en ella, sin lugar a dudas, una autobiografía fragmentada que encuentra en el papel el desahogo del silencio. Esta irrupción que se torna búsqueda y que de algún modo halla reposo en el lenguaje, nos llevó a cuestionar y a reflexionar acerca de la búsqueda de un significado nuevo o, tal vez, una mirada singular respecto a la concepción de sujeto. La literatura jujeña, por lo general, ha sido considerada desde la problemática del objeto cultural y del canon regional, específicamente desde las ideologías multiculturales que han emergido en el seno de la sociedad americana, reclamando su propia visión literaria del mundo. En este canon regional surgen los análisis de corte socioliterario, postulando una mirada que los presente desde una “estética de la identidad” y “estética de la diferencia”, o bien desde las dicotomías que explora Lotman como centro/periferia, interior/exterior, que son determinantes para explicar no sólo la construcción del canon, sino los procesos de transformación a que son arrastrados. Particularmente la lírica ha ocupado el foco de atención por ser un discurso representativo del motor cultural, puesto que revoluciona constantemente hacia un horizonte universal a través de la subjetividad. Como sostiene Sylvester 214, “una mirada sobre la poesía del norte descubre, posiblemente, lo que en todas partes: mezcla de estilos, pluralidad de asuntos, convivencia de propuestas y mestizaje general. Es el mestizaje de la época asentada en una zona mestiza, cuyo mayor aporte y virtud, consiste en ser frontera”. Al respecto, consideramos que la lírica femenina se encuentra en los bordes del canon jujeño porque, si bien no hay una exclusión total de esta mirada, no está inserta plenamente como una concepción que lee su época y su subjetividad con otra mirada. Este giro a la concepción de la subjetividad fronteriza se potencia con las elipsis, los vacíos, los silencios, que dan cuenta del implícito que le otorgan al lector. Esta constitución, a partir de lo “no – dicho”, es la que en su fragmentarismo multiplica la significación. Desde esta posición, cobra singular importancia el poder de la poesía,

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SYLVESTER, Santiago. Poesía del Noroeste Argentino Siglo XX. Buenos Aires, Fondo Nacional de la Artes, 2003.

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puesto que en ella está la posibilidad de encontrar una imagen, un ritmo, una forma para hacer con palabras lo que se desea, decir lo que hace falta decir. Es por ello que las poetas seleccionadas Mónica Undiano, Patricia Calvelo, Estela Mamaní y Susana Quiroga exponen sus miradas y rupturas escriturarias para proponer, si se quiere, un estilo que las caracterice individualmente en este oficio artesanal, al tiempo que sus producciones implican el desafío de atravesar un andamio entre lo que es y lo que puede ser, la ilusión de ocupar un lugar que va desde el goce en los procesos poéticos del lenguaje hasta la búsqueda de las preguntas que no tienen respuesta. En cuanto al abordaje desde un territorio, una cultura determinada, una posición social, es evidente que, como dice Walter Mignolo, “borran, eliden o simplemente ignoran cualquier adscripción a la tradición”. La relación entre la poesía y el contexto socio – político se devela en tanto busca ampliar la mirada de un canon regional. Por todo esto consideramos necesario, el cotejo desde la explotación de los deícticos ya que es una constante en la poesía contemporánea, que al ubicarse desde una postura yoica, en un presente y en un aquí, permite a las escritoras dejar una huella, una voz que necesita ser palabra. Justificación La mirada femenina permite explicar por qué un texto producido por una mujer constituye una forma de discurso diferente al creado por un hombre. Al respecto distintos movimientos “contraculturales” exigen drásticos cambios en el análisis de la función de la mujer en la sociedad y en la construcción de sus modelos ideológicos. Esto posibilita nuevas construcciones tendientes a la desaparición de los arquetipos tradicionalmente asignados a la mujer: la subjetividad, el acercamiento a la naturaleza, la compasión o la ternura, reclamando los contrarios como principales desde los que se debía proceder a la conquista de un nuevo papel y a la definición de una identidad propia. La mujer como escritora se plasma en esa dimensión “ginocrítica” 215 que reclama la concepción de una trama femenina para acceder a la literatura realmente creada por mujeres. Showalter 216 al plantearse la diferencia que define la escritura femenina lo que busca es separar la crítica que llama androcéntrica de la ginocéntrica; por ello, considera necesario revisar el “canon” masculino literario, específicamente desde la perspectiva cultural que debe convertirse en asiento de la indagación sobre la diferencia de las mujeres escritoras, a la par de propiciar un modelo de teoría poética propio.
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SHOWALTER, Elaine cuando propone como término “ginocrítica” se refiere a considerar como objeto principal a la escritura femenina que nos obliga a dar el salto hacia una nueva perspectiva conceptual y a redefinir la naturaleza del problema teórico. Ya no es más el dilema ideológico de reconciliar pluralismos revisionistas, sino la cuestión esencial de la diferencia: ¿cómo constituir a las mujeres como grupo literario definido? ¿Cuál es la diferencia de la escritura femenina? Showalter es quien formula los principios básicos de la literatura feminista.

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No lejos de esta perspectiva de análisis y a la que adherimos, Hélène Cixous define la noción de “escritura femenina”, rechazando de paso los tópicos que rodeaban a un “feminismo” que perseguía, simplemente, ganar influencia y poder dentro de un modelo de sociedad, que Cixous considera que puede ser cambiado desde el interior de la obra artística. Esta autora recurre al concepto de “diferencia” tal como lo formulara Derrida para explicar el modo en que la escritura femenina se enfrenta continuamente a la lógica machista dominante; es el único modo de quebrar sus limitaciones y de descubrir un espectro de nuevas posibilidades de expresión. No es tanto la voz, en cuanto categoría sexual, sino el estilo lo que debe reconocerse en ese proceso de la escritura, por lo que la literatura femenina es la que posee al menos dos de estas marcas: que su autora sea una mujer y que el texto lleve marcas perceptibles de esta feminidad que dan cuenta de sus propias discursividades, a la vez que la construcción del sujeto presenta características particulares que conforman el decir de una época. Estas marcas son las que el trabajo de investigación pretende develar a fin de dar cuenta de la visión femenina de los ´90 en la literatura jujeña. Si tradicionalmente se hablaba de que la mujer estaba ausente no ya del canon sino incluso del corpus de la literatura hispanoamericana, ahora su presencia es un hecho incuestionable, fruto de una serie de circunstancias que pusieron sobre el tapete la figura y la problemática femenina. Susana Reisz 217 en su libro “Voces sexuadas. Género y poesía en Hispanoamérica” reúne un conjunto de ensayos que dialogan con las fronteras que separan a hombres y mujeres desde la más obvia: el machismo, para ellos y el hambre de amor, para ellas. Cuando se plantea si es femenino o feminista, Reisz sostiene que se trata de obras que expresan “formas de experiencia específicamente ligadas a la situación de la mujer”. Para añadir a continuación que “(…) el género sexual –análogamente a los géneros literarios– es una construcción cultural de características y consecuencias altamente variables” en la que sólo es posible describir el objeto poesía femenina dentro de cierta topografía social y de muy precisas coordenadas históricas. Sólo así se logra sortear el riesgo de un ingenuo esencialismo y dar cuenta, a un mismo tiempo, de la variabilidad de la experiencia de las mujeres en relación con el género sexual de que son portadoras y de la diversidad de las estrategias discursivas aptas para articular estéticamente esa experiencia en cada uno de los géneros literarios. Desde nuestra postura, la crítica al “esencialismo” femenino consiste en que no tiene sentido teorizar sobre si hay o no una escritura específicamente femenina porque, más bien, se perfila que esa lucha femenina por acceder a un lenguaje artístico propio es una opción genérica y algo más, es también una opción política. Podría no serlo pero lo cierto es que en la Hispanoamérica convulsa del siglo veinte,

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REISZ, Susana es crítica literaria argentina que escribe el libro “Voces sexuadas. Género y poesía en Hispanoamérica”.

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heredera de corrupciones, caciquismos y dictaduras, muchas de las mujeres feministas hicieron en su momento una opción política. Consideramos que la propuesta de las escritoras seleccionadas, ya no solo consiste en llevar el lenguaje más allá de sus límites sonoros, sintácticos y semánticos, sino que se adhieren a las nuevas corrientes contemporáneas en tanto develan detrás de ese trabajo arquitectónico, un nuevo “decir” desde la mirada femenina. Patricia Calvelo, Mónica Undiano, Estela Mamaní y Susana Quiroga son poetas que realizan un trabajo de hilado en la construcción poética. Utilizamos la palabra “hilado” porque no sólo implica un trabajo minucioso de composición, sino también porque en esta labor están explícitos este tipo de saltos formales que conforman una madeja cargada de singularidad en pos de constituir sus propias voces. Cuando hacemos referencia a las nuevas corrientes literarias no hacemos referencia a la adscripción al linaje del objetivismo o del neobarroco, ya que consideramos que la vía objetivista-neobarroca no es la única por la que ha circulado la poesía argentina en las últimas décadas. Desde nuestra perspectiva, y siguiendo a Ricardo Herrera, la poesía más intensa, arriesgada y perdurable de estos años no es la que ha transitado por el “camino de la desconfianza” hacia las palabras, ni la que se ha propuesto la “novedosa” transgresión de convertir la escritura en un registro de lo “superficial”, lo “digresivo”, lo “intrascendente”, lo “indiferenciado” o lo “superfluo” 218. El hecho de que estas poetas jujeñas no se hayan constituido en grupo, sin duda ha favorecido que quedaran en una situación de inferioridad ante las tendencias que, como rezagos de la lógica vanguardista, han actuado de manera corporativa para imponer su visión de la poesía. Por tratarse, justamente, de voces aisladas, es difícil hablar de estas poetas en conjunto. Pero quizá pueda advertirse por lo menos un aspecto en común, ya que para ellas, la lírica no sólo no ha muerto, sino que en su poder de indagación en lo que la sociedad le niega a la mujer, hallan una dimensión más genuina para dar cuenta del encuentro ─y también el desencuentro─ del hombre consigo mismo y con los demás. Se trata, si se quiere, de una lírica crítica, ya que su tensión y su originalidad no necesitan recurrir a la parodia de la tradición para formular una palabra inédita. A su vez, la idea de la poesía como respuesta a través de su propio lenguaje es una constante en estas poetas, quienes en el lenguaje o en la insuficiencia de éste exploran la polisemia que se convierte en la respuesta que buscan. Como lo advierte Eduardo Grüner 219, el propósito es “devolver su opacidad a la engañosa transparencia de lo real, escuchar en ella lo no dicho entre sus líneas, lo no

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HERRERA, Ricardo H.: “Poesía argentina: nuevas tendencias”, Ínsula, Madrid, Nº 512-513, agostosetiembre de 1989, pág. 37. Este ensayo se halla recogido también en su libro La hora epigonal, Grupo Editor Latinoamericano, Bs. As., 1991, págs. 85-95, con el título de “Militancia y frivolidad”. GRÜNER, Eduardo: “El fin de las pequeñas historias”. Editorial Paidós. Buenos Aires, 2002.

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representado en los bordes de sus imágenes, lo no comunicado en el murmullo homogéneo de la comunicación”. Antecedentes Partiendo desde la concepción clásica de antología que indica que éstas se construían con el fin de proporcionar un panorama general y selectivo a la vez, en la concepción de un todo compuesto de relaciones determinadas por varios criterios: género, forma, región, temporal, anual, monográficamente, general, etc., es que nuestra postura es considerarla desde la aceptación de la flexibilidad, de la permeabilidad, y por qué no, de la fugacidad de algunos cánones. No tratamos de contradecir el concepto mismo de canon, que se basa precisamente en los parámetros de durabilidad y de permanencia, sino de ampliarlo y enriquecerlo proponiendo una antología de carácter regional. Es por ello que adherimos a la postura de hablar de cánones, en plural ya que hoy más que nunca es impensable defender una idea autónoma de la literatura que no tenga en cuenta una realidad definida por un conjunto de prácticas, de una realidad polisistémica, en los términos defendidos por Even-Zohar, por lo que se puede hablar de una popularización y apertura semántica del término. Los discursos sobre la literatura llevan en su propia esencia una tarea de valoración, selección, y, en consecuencia, también de exclusión. Nuestra época es sinónimo de pluralidad de voces como así también de apertura a nuevos enfoques comunicativos. Por ello, la necesidad de revisar el concepto tradicional de literatura lleva implícito también el del canon. De ahí la importancia de distinguir —siguiendo a Mignolo— el canon que responde a preguntas como qué debe enseñarse y por qué, y el canon que, visto desde una perspectiva epistemológica, se plantea cómo se forman y transforman los cánones o a qué grupos sociales representan. La cuestión de fondo es evitar la proyección de criterios de carácter universal a literaturas regionales y, viceversa, enseñar literaturas regionales como si fueran universales. En este sentido, nuestra posición es defender una teoría que supere las fronteras lingüísticas y culturales. Partiendo del debate contemporáneo sobre estas nuevas concepciones es que se enmarca la antología que proponemos en una concepción que desdibuja los límites en cuanto a lo canónico y la acepción de antología para ubicarse en una zona fronteriza, permeable que posibilita una apertura no ya desde la universalidad sino desde la individualidad. En cuanto a los abordajes previos de las autoras propuestas para esta antología, Soledad Blanco 220 en sus ensayos sobre Estela Mamaní y Patricia Calvelo considera como tópico unificador la soledad vista desde dos perspectivas disímiles. Tal es así, que advierte que en Calvelo la soledad es el origen y retorno sobre la cual el recuerdo es la fuente para una escritura ficticia que en el intento se torna inasible. En
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BLANCO, Soledad (2007): “Buscando ser en Voy siendo de Estela Mamaní”.

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tanto que en el caso de Estela Mamaní es la condición necesaria para el acto creativo, es una herramienta que crea otras relaciones con el otro y con la naturaleza, al tiempo que implica la búsqueda interior. Blanco advierte que un tema recurrente es el sentimiento de incompletud, de disociación que caracteriza a estas poetas, por lo que en sus dos ensayos indaga sobre las poéticas para encontrar en ellas algo que exprese una postura estética común para que sea la expresión del “ser – mujer – escritora” en la periferia. Aunque prescinde de teorizaciones sobre la escritura femenina, ya que considera importante reconocer a la mujer como un sujeto históricamente desplazado y con una voz que ofrece una mirada distinta. Castro 221, por su parte, en su análisis denominado “Del lado de la poesía” advierte que la poesía de Estela Mamaní implica una búsqueda sin fin porque es capaz de “(…) escuchar lo que nadie está escuchando, de rescatar una voz donde otros constatan el silencio (…)”. Por lo que sostiene que las palabras intentan recomponer una fractura a la vez que ser consciente de ésta, es reconocer la propia fractura. En este devenir, la poesía viene a responder y mostrar su desvío en ese laberinto, es la búsqueda del camino hacia la revelación. En cuanto a la soledad, idea recurrente, Reynaldo sostiene que implica acercamiento y distancia a la vez ya que se formula como un llamado hacia el otro, pero este otro se torna el sujeto mismo, que se constituye a partir de la separación del otro. Estos aportes críticos de Blanco y Castro ofrecen un acceso alternativo que, sin lugar a dudas, son una invitación a la complejidad que encierran las poetas seleccionadas para esta antología, no obstante, nuestro abordaje _que se plantea desde la construcción del sujeto_ se apoya no sólo en aquellos tópicos que la atraviesan sino que intenta dar cuenta de la relación que se establece entre las diferentes autoras desde una mirada femenina, ya que como advertimos anteriormente, en ello radica la apertura al canon femenino. Objetivos generales • • Analizar cómo las poetas jujeñas construyen al sujeto femenino en los ´90. Contribuir a la apertura del canon introduciendo la mirada femenina.

Objetivos específicos • Plantear la problemática de la construcción del sujeto desde las poetas Undiano, Calvelo, Mamaní y Quiroga en sus producciones desde Jujuy en los `90.

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CASTRO, Reynaldo (2009): “El fin de la inocencia” Campo literario jujeño en la década del noventa.

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Concertar una antología desde la perspectiva femenina con el fin de contribuir a la apertura del canon para ampliar de este modo el “sujeto vocacional” 222 implícito en los lectores contemporáneos.

Hipótesis Si la apertura del canon tiende a legitimar a un sujeto fronterizo, es posible encontrar en las marcas de la enunciación a ese sujeto desde la mirada femenina en los `90 en los poemas de Calvelo, Undiano, Mamaní y Quiroga que escriben desde Jujuy. Corpus Esta antología consta de las siguientes poetas y sus respectivos libros seleccionados: “Pasajero solo” y “Fórmula para incendiarios” de Patricia Calvelo; “Las patas del silencio” y “Ave sin alas” de Mónica Undiano; “Voy siendo” y “Marunayra” de Estela Mamaní; y “Una” y “Arcilla de mujer” de Susana Quiroga. Metodología Para abordar la problemática de la inclusión femenina en el canon jujeño no solo tomamos a Walter Mignolo, sino que también hacemos una revisión a la Teoría de la identidad femenina del canon propuesta por Lillian Robinson 223, (más tarde revisionada por teorías críticas hispanoamericanas) quien lanza un desafío al canon literario construido por y para hombres, denunciando la ausencia de mujeres en cualquier listado de carácter escolar o programático, a la par de insistir en el tratamiento sesgado que recibían las figuras femeninas en los textos construidos por autores masculinos. El desafío feminista no ha sido simplemente un ataque reiterado, sino una serie de alternativas sugeridas a la militancia y a las actitudes predominantemente masculinas del canon. Examina las alternativas de analizar el canon de un modo crítico para suscitar lecturas renovadoras, como abrirlo a las voces femeninas o bien instigar un canon sólo para mujeres. En este sentido, la crítica feminista asume la necesidad de vincular la mirada histórica y política para comprender la subjetividad “generizada” como entidad política. Lo anterior implica reconocer como premisa central que los elementos que marcan la diferenciación de géneros están marcando a su vez los procesos de

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Entiéndase como sujeto vocacional a las "personas y comunidades que han interiorizado el concepto de literatura vocacionalmente en tanto que participaban en un sistema de interacciones que ellos mismos aceptan como literarias", como lo plantea Mignolo. GÓMEZ REDONDO, Fernando (2008): Manual de Crítica Literaria Contemporánea. Madrid. Editorial Castalia.

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subjetivación y constitución de subjetividades, el género es constitutivo del sentido del yo y por tanto da cuenta de la subjetividad 224. Para ello tenemos en cuenta la teoría de la deconstrucción en tanto constituye una forma renovadora de leer los textos, eliminando “pre-juicios” estéticos y concibiendo a la lectura como un acto de total libertad “re-creativa” del universo de referencias y de ideas que se albergan en el interior del texto. Si se habla de una “estructura”, explica el filósofo francés Jacques Derrida, es porque se supone la presencia de un “centro” que otorga sentido y orden a los elementos que forman parte del sistema, impidiendo que ninguno se desvíe o alcance un desarrollo autónomo. Esos “centros” surgen del deseo del “yo” de sentirse también “centro” del mundo referencial en el que se encuentra y en el que lo único que pretende es “ser en cuanto presencia”, expandir su circunstancialidad por medio de esas “estructuras” inventadas. Derrida desmonta la convicción de que toda “estructura” se apoye en un “centro” y de que además, éste pueda ser conocido de alguna manera, ya que ello implicaría “estructurar el centro” y poner en juego “otro centro” para explicarlo. Sin embargo adjuntamos a esta postura una parte de la perspectiva hermenéutica abordada por Walter Mignolo en su libro “Los cánones y (más allá de) las fronteras culturales” (o “¿De quién es el canon del que hablamos?”). Mignolo escribe su ensayo que: “Una de las funciones principales de la formación del canon (literario o no) es asegurar la estabilidad y adaptabilidad de una determinada comunidad de creyentes” que, relacionándose con una tradición, “se adapta al presente y se proyecta al futuro.” Este crítico afirma que “Mediante la formación del canon una comunidad define y legitima su propio territorio, creando y reforzando o cambiando una tradición.” Desde su concepción el canon hispanoamericano se construyó sobre la base de un lenguaje “estándar” y de un conjunto de criterios estéticos implícitos en los conceptos de “poesía” y “literatura” del colonizador. En este sentido, la distinción y tensión entre cánones vocacionales (personales) y cánones epistémicos (académicos) se ilustra con la situación del canon latinoamericano, bajo las preguntas de ¿quién investiga y enseña, dónde y para quién?, y ¿cómo se forman y transforman los cánones? Para Mignolo en Latinoamérica el relato testimonial de Rigoberta Menchú y el Popol Vuh maya-quiché son pruebas de la formación del canon en las comunidades
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De acuerdo con lo anterior, esta mirada de la crítica feminista cuestiona la noción de “objetividad” como lugar de verdad y denuncia que la “objetividad” no puede ser comprendida por fuera del reconocimiento de “verdades hegemónicas” legitimadas por las tramas de poder. Lo que está en cuestión en la objetividad privilegiada en el paradigma de la razón ilustrada es que dicha objetividad se naturaliza en las prácticas que borran los trazos de su particularidad, en aras de una visión totalizante y unívoca del mundo humano. Esta objetividad excluye aquello que tradicionalmente ha adjetivado lo femenino: el cuerpo como lugar que toma posesión de lo singular y que se implica en las prácticas enunciadas como verdad constituida. Por lo tanto, a través de esta crítica feminista no tratamos de proponer “otra objetividad” sino de posicionar una objetividad que incorpore el conocimiento situado. Este modo de conocimiento fractura el conocimiento hegemónico que propone una versión de la verdad universal.

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amerindias y ejemplifican la formación de un canon más allá de las fronteras revelando la gran lejanía entre culturas “centrales”, que han desarrollado un discurso académico sobre el canon, y culturas “periféricas”, para las que el canon es un elemento de cohesión y no de debate académico. Basándose en dos ejemplos (Historia de la literatura hispanoamericana de Anderson Imbert e Historia de la literatura náhuatl de Angel María Garibay ), Mignolo propone una hermenéutica diatópica “que vaya más allá de las fronteras lingüísticas y culturales” que permita “disociar el sujeto vocacional del epistémico y […] entender que nuestro canon vocacional (como sujeto vocacional) no debería ser la medida de todos los cánones (literarios) como nos invitan a creer […] las historias de la literatura”. El concepto de literatura como “un mecanismo autoorganizado” (definición de Lotman) debería ayudarnos, dice Mignolo, a concebir la literatura como una práctica discursiva regional y la formación y transformación del canon como un subsistema dentro del sistema. Esta distinción permite describir personas y comunidades que han interiorizado el concepto de literatura vocacionalmente en tanto que participaban en un sistema de interacciones que ellos mismos aceptan como literarias. Con respecto a esta antología en particular, consideramos relevante lo que Mignolo advierte sobre la necesidad de incluir la literatura no occidental, del tercer mundo, específicamente una literatura de mujeres, para que se refleje la existencia de un grupo de investigadores que sienten, a nivel vocacional, que el canon debería transformarse para representar a una población plural como la americana. En este sentido, las escritoras contemporáneas rompen con el statu quo y crean universos que corresponden a sus propios valores, sin negar su biología y desde su perspectiva de mujer. El resultado es un nuevo canon en la literatura: una imagen de la realidad captada a partir de la mirada femenina, a partir de la publicación de obras que han llegado a constituir un corpus con su propio contexto, su propia voz y su propia visión. Si bien, la revisión del canon que efectúa la literatura femenina latinoamericana coincide con las revisiones que hacen las literaturas femeninas de otras lenguas integrando temas antes “prohibidos”, como la sexualidad de la mujer, la denuncia de la opresión patriarcal o la búsqueda de la identidad; esta antología se permite analizar un corpus de poesías de escritoras mujeres desde el placer estético y su manifestación a partir de la experiencia estética del lector, ya que son los individuos los que crean los “centros” para apoyar en ellos su existencia y con ellos llenar el lenguaje sustentado en implicancias singulares, como sucede con los conceptos de “hombre”, “ser” o “sujeto”. Como bien lo señala Mignolo, si el lenguaje se llena de oposiciones, de parejas binarias, de diferencias que implican dualismos; la identidad verdadera a que puede llegar el ser humano se ve entorpecida por la delimitación de las “diferencias” y “oposiciones” que impone el lenguaje y se hace necesario descentrar el lugar de enunciación europeo reemplazándolo desde un lugar de enunciación propio. Desde esta perspectiva, el cambio que se experimenta cuando el texto/obra literaria se

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abre como posibilidad de sentido, más allá de la semántica misma, de la estructura misma, permite que el lector también pueda cambiar su forma de leer; por ello es importante cuestionarnos cómo llega al lector esa experimentación del “sí mismo”, respecto a su sentido de belleza en el Otro, que de alguna manera viene a estar prefigurado en el texto. Esta vía nos parece oportuna en tanto un canon representa un repertorio de ideas, motivos y construcciones del que no hay que prescindir sino amoldar hermenéuticamente a los nuevos valores femeninos, además de que permite “humanizar” el canon. Como ya habíamos planteado anteriormente, si bien Derrida piensa desde la perspectiva de una crítica al logocentrismo occidental, a la universalidad de la ley, Mignolo 225 opone la experiencia regional. Mignolo opone lo local a lo global, y la diferencia colonial a la universalidad de la razón europea, tal oposición tiende a debilitarse en momentos tales como aquellos en los que él afirma que no es absolutamente necesario desprenderse de la deconstrucción ya que se trata, por el contrario de ver en el “pensamiento fronterizo” (border thinking) el potencial epistemológico de una máquina descolonizadora y de este modo captar la diferencia irreductible entre ambas. Y la diferencia entre deconstrucción y descolonización se haya anclada en la fuerza epistemológica de la enunciación localizada en los límites internos y externos del sistema moderno/colonial. El modo de pensar diferente (“an other thinking”) es un cruce de diferentes pensamientos, ideologías, prácticas y modos de ver el mundo que generan una crítica externa y subalterna de la modernidad. Mientras que la deconstrucción se limita a desarticular las dicotomías producidas por un tipo de pensamiento presuntamente universal, el pensamiento mediante conceptos dicotómicos forma parte del proceso mismo de descolonización. De ahí que sea necesario para abordar este análisis la teoría de la enunciación, ya que es mucho más productivo intentar pensar de qué modo la misma lógica del capital produce una exclusión del Otro, articulando este programa con una exploración de los intersticios que aparecen dentro del sistema. El pensamiento postcolonial no se encuentra limitado a la crítica interna de la modernidad, ya que la crítica interna de la modernidad se limitó a reaccionar ante la apropiación del Otro por parte de lo Mismo, mientras que el pensamiento postcolonial intenta ejercer un descentramiento radical de lo Mismo mediante un posicionamiento en el lugar del Otro.
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Dentro de las múltiples teorías encontramos la teoría postcolonial, el postestructuralismo y el marxismo. Una de las manifestaciones de pensamiento postcolonial más difundidas dentro del latinoamericanismo es la de Walter Mignolo, con el propósito de analizar su divergencia y toma de distancia respecto a los otros dos modos de pensamiento mencionados. En su libro Local Histories/Global Designs Walter Mignolo sostiene que el pensamiento postcolonial, en miras de lograr su objetivo descolonizador, debe apartarse tanto del marxismo como del postestructuralismo. Dicho distanciamiento estaría acompasado con una multiplicación de los lugares de enunciación situados en los bordes del mundo moderno colonial. Dando voz a aquellos intelectuales situados en lugares de enunciación no privilegiados por la modernidad, se hace posible resistir a los embates del imperialismo epistemológico de la misma. Tanto el marxismo como el postestructuralismo forman parte de esta agenda moderna que debe ser excluida por el programa de pensamiento postcolonial.

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Tomamos la teoría de la enunciación que recupera esa doble dimensión de la subjetividad en el discurso a partir de su distinción entre sujeto de la enunciación y sujeto del enunciado. En términos de Benveniste, la realidad a la que se refiere “yo” es una “realidad de discurso”, porque “sólo vale en la instancia en la que es producido”; pero, al mismo tiempo, “la forma yo no tiene existencia lingüística más que en el acto de palabra que la profiere”, de tal modo que, cada vez que se enuncia yo, el discurso contiene conjugada esta doble instancia de producción y producto. Si bien esta teoría nos permitiría recuperar parcialmente la dimensión de la enunciación del poema, es decir, la voz del autor, no es posible ignorar que existe una relación de asimetría entre ambas instancias. De este modo, esta propuesta de lectura propone dilucidar la subjetividad implícita en los modos de entablar vínculos con el mundo ya que de esta forma se instituye la construcción del sujeto que intenta trascender el espacio del poema para instalar su cuerpo como un objeto más del y en el mundo a través de diferentes estrategias escriturarias que tienden a inscribirse como alternativas a la universalización. Bibliografía BLANCO, Soledad (2007): “Buscando ser en Voy siendo de Estela Mamaní”. CASTRO, Reynaldo (2009): “El fin de la inocencia” Campo literario jujeño en la década del noventa. GÓMEZ REDONDO, Fernando (2008): Manual de Crítica Literaria Contemporánea. Madrid. Editorial Castalia.

GRÜNER, Eduardo (2002). El fin de las pequeñas historias. Buenos Aires: Editorial Paidós.
MIGNOLO, W. (1998). Los cánones y (más allá de) las fronteras culturales (o ¿de quién es el canon del que hablamos?). En El canon literario, E. Sullá (ed.), 237270. Madrid: Arco / Libros.

SHOWALTER, Elaine (1999). La crítica feminista en el desierto. Otramente: lectura y escritura feministas, coord. Marina FE. México, Fondo de Cultura Económica. SYLVESTER, Santiago. (2003). Poesía del Noroeste Argentino Siglo XX. Buenos Aires: Fondo Nacional de la Artes. POZUELO YVANCOS, J. M.a (1995). El canon en la teoría literaria contemporánea. Valencia: Ediciones Episteme. REISZ, Susana. (1996).Voces sexuadas. Género y poesía en Hispanoamérica. Asociación Española de Estudios Literarios y Ediciones de la Universidad de Lleida.

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APROXIMACIÓN A LA NARRATIVA DE FRANCISCO ZAMORA
Rafael Gutiérrez CIUNSa – Universidad Nacional de Salta

Introducción Francisco Zamora fue conocido en el ámbito periodístico y literario de Salta en las tres últimas décadas del siglo XX aunque su producción fue silenciada progresivamente hasta su desaparición física en la primera década del siglo XXI. Como narrador dejó un libro de cuentos y dos novelas y, revisando el impacto que produjo desde la década del setenta, podemos afirmar que su producción no pasó desapercibida en su momento de aparición, pues dos componentes conformadores del canon lo ponderan claramente. Por una parte el discurso crítico y por otra el pedagógico lo tuvieron en cuenta. Walter Adet -el antologista y crítico de un momento en el que aún la universidad no tenía suficiente ingerencia en el ámbito consagratorio- cuando presentó el cuadro de la generación del 60, lo ubicó claramente como el más representativo del género narrativo: En la generación del 60 sobresalen Jacobo Regen en la poesía, Carlos Hugo Aparicio en el cuento y Francisco Zamora en el novela, mientras hierve la discordia como una sopa de piedras y acuden a los suplementos culturales demasiados poemas como una sala de terapia intensiva, diagnosticados de traumatismo cerebral. (Adet, Walter, 2006: 237) Luego, en el libro de ensayos El escudo de Dios de 1983 reproduce el prólogo que le escribiera en 1975 a El llamavientos para refrendar esa ponderación realizada al narrador casi una década atrás y casi simultáneamente con la aparición de su segunda novela. También en la selección de textos escolares, sus cuentos integraron antologías de literatura recomendada para la provincia y la nación. El cuento “La cometa” del libro El llamaviento fue seleccionado para integrar una de las antologías de Colihue sobre autores regionales preparadas para su uso en ámbitos escolares. Cuando la Universidad Nacional de Salta encaró un estudio integral de Salta con motivo de la celebración del Cuarto Centenario de la Fundación de la Ciudad, los encargados de relevar su literatura no soslayaron sus libros, en ese momento, uno de cuentos, El llamamiento, y una novela, La heredad de los difuntos. Aún cuando no los pondera específicamente en cuanto a su logro estilístico, sino que lo trata en función de la textualización de ciertas temáticas recurrentes, el hecho de citarlos como representativos aún cuando su publicación es muy próxima, es ya un gesto de reconocimiento.

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El retorno de la democracia durante la década del 80 marcó la literatura con la reaparición de escritores que estuvieron silenciados en el ámbito nacional y, entre ellos Francisco Zamora llegó a ser considerado como uno de los mejores vendidos con su novela paródica Bisiesto viene de golpe. Los dos primeros libros de Zamora fueron objeto de la crítica local que inmediatamente consideró sus referencias al espació regional con un trabajo sobre el lenguaje destinado a generar esa impresión de oralidad del interior del interior. El objetivo de esta lectura panorámica de la narrativa de Francisco Zamora es establecer si más allá de los cambios de estilo hay una unidad de referente construido y de efecto crítico buscado y logrado. Relatos de un mundo cercano Los mundos creados en El llamaviento son comparables a las ficciones de Juan Rulfo y de Héctor Tizón, ya que el espacio –geográfico y cultural- que estos tres autores textualizan guardan muchas similitudes puesto que plantean el conflictivo encuentro entre dos mundos coexistentes, pero ordenados en base a dos formas distintas de comprensión del universo. El lector de “Huallpa” debe, por ejemplo, crear los sujetos de las voces, que oímos más que leemos (a la manera rulfiana), influencia conscientemente aceptada por Zamora. (Chibán, A., 1982: 226) Básicamente los relatos sitúan el espacio en un paisaje rural y pueblerino cuyo referente es el espacio puneño. El conflicto se figurativiza bajo distintos formatos, pero manteniendo la misma matriz semántica, la conflictiva relación entre un mundo ordenado en base al pensamiento mítico-tribal y un mundo ordenado en base a leyes consumistas-urbanas. Los nueve cuentos que conforman el libro pueden ser clasificados en base a la construcción de mundos posibles y su invasión por un orden extraño o por los sujetos que migran entre un mundo y otro, sin que por ello ingresen en el ámbito de la narrativa fantástica, sino más bien que se adscriban a una estética realista. Al primer tipo pertenecen: “Don Alemán”, “El pedrero de Bailón”, “El perro de doña Cande”, que es el único que incorpora el elemento sobrenatual; “La Cometa”, relatado desde el ensueño febril de un niño; Huacanqui” y “El Angelito Santo”. Al segundo: “Huallpa”, “Seis años para Veneranda” y “Con la sal a cuestas”. Dos novelas, dos tonos resultado de la convocatoria “Premio de Novela Homero Robles” que contó con un jurado compuesto por tres escritores en plena vigencia en ese momento, pero

La heredad de los difuntos fue publicada en Buenos Aires en 1977 como

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surgidos del interior y no de la gran Capital: Juan José Hernández de Tucumán, María Granata de la Provincia de Buenos Aires y Antonio Nella Castro de Salta. La nota “A manera de prólogo” que los editores incorporan a la novela de Zamora se reproduce en la contratapa reiterando los motivos por los cuáles el texto fue galardonado con su publicación: …esta novela, aunque pura ficción, podría haber sucedido, pero lo más importante no es eso, sino que está inserta en una realidad que poca gente conoce. (Zamora, 1977:8) Refrendando el carácter testimonial y de denuncia de la literatura como un “deber ser” asumido por una generación de escritores que impulsa a otros escritores. En 1983 Bisiesto viene de golpe fue publicado por Editorial Bruguera Argentina con una tapa en la que aparece un militar flaco y de bigotes, como una clara alusión al ex presidente de facto Jorge Rafael Videla que huye con una valija de la que caen dólares. La distancia que hay entre los dos modos de narrar va más allá que los seis años de edición que las separan. Si el estudio realizado por la U.N.Sa. sobre la literatura de Salta en su cuarto centenario, mostraba una continuidad temática y estilística entre El llamaviento y La heredad de los difuntos, con Bisiesto viene de golpe hay un notorio cambio tanto temático como estilístico. La desolación casi rulfiana de la Puna en La heredad de los difuntos de Francisco Zamora, está vivida desde el padecimiento y la conciencia de los personjes…( Chibán, A., 1982: 149) La primera novela tematiza el problema del aislamiento geográfico y legal de las comunidades de la Puna con un lenguaje plagado de regionalismos, a tal punto que el libro se cierra con un “Vocabulario” para facilitar el tratamiento con un lenguaje que busca acercarse a la oralidad de sus protagonistas. La segunda novela, en cuanto a la construcción de su referente geográfico, no se aleja mucho de los dos primeros libros, pues las alusiones a los paisajes del NOA son claramente reconocibles. La diferencia está en que si el libro de cuentos y la primera novela asumen un tono elegíaco ante comunidades al borde del exterminio, Bisiesto viene de golpe es totalmente paródica y, como buena parodia, remite a través del humor crítico y destructivo a una historia por todos conocida, respondiendo a una estética generacional: La alteración no será buscada exclusivamente en los temas, sino en los procedimientos internos de esta nueva narrativa. Aquellas normas implícitas dentro del canon estático anterior, los estatutos que restringen el itinerario de la palabra y las reglas acerca de la restructuración

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profunda del discurso, constituyen una suerte de “protocolo literario” al que los autores de este período desoyen, instaurando un nuevo registro en las letras nacionales. (Poderti, 2000:420) Si reconocemos en los dos primeros libros la asunción de un “deber ser” de la literatura, con una estética tendiente a crear una impresión de oralidad testimonial, la segunda novela si bien toma el registro paródico no se aparta de la intensión política de denuncia, pues la risa no es de puro divertimento sino una risa crítica, cruel y demoledora que caricaturiza un momento de la historia y a sus protagonistas. El efecto del espejo deformante es devastador porque en la crítica no envuelve sólo al referente parodiado sino al mismo lector que por acción u omisión formó parte de esa historia criticada. Conclusión La producción escrita de Francisco Zamora es una tarea pendiente dentro de los estudios literarios de Salta, sujeto a todos los problemas que se han planteado en torno a la de muchos otros autores de la región. Un recorrido global implicaría revisar además su producción lírica, ensayística y periodística, tanto édita como inédita pues ya planteábamos al principio de nuestra presentación que por problemas con la dirección del diario El Tribuno, muchos de sus artículos no fueron publicados y, por tanto, requerirán una tarea de rastreo por archivos personales para sus investigadores. Esta primera aproximación a la narrativa de Francisco Zamora nos ha permitido realizar una mirada de conjunto sobre sus tres libros y reconocer si, efectivamente, más allá de sus diferencias formales había una unidad. El relevamiento panorámico nos permitió corroborar la lectura que realizaron los trabajos críticos precedentes que establecen una continuidad temática y estilística evidente entre el libro de cuentos El llamaviento y la novela La heredad de los difuntos, pero a la vez nos permitió esclarecer que Bisiesto viene de golpe construye su mundo representado apelando a un mundo referencial similar al de sus primeros dos libros, sólo que el lenguaje con el que trabaja es satírico. La unidad de toda su obra no está dada solamente por la referencia extratextual al mundo representado sino fundamentalmente por la actitud crítica que asume en toda su obra. En los dos primeros textos esa crítica se realiza a través de la dolorosa representación de un mundo en descomposición, mientras que en el último lo hace con un lenguaje satírico. De ambas maneras, el efecto logrado es muy contundente pues el lector no puede dejar de compadecerse del dolor por la destrucción de un mundo en los dos primeros textos y la risa concitada en la segunda novela no es de una diversión

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gratuita sino que provoca una profunda reflexión que lleva del gesto de la risa a la mueca de la preocupación profunda por un mundo del que participamos. Bibliografía AA.VV. (1983), Cuentos regionales argentinos. Catamarca, Córdoba, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Buenos Aires, Colihue Adet, Walter (2006), Obra literaria, Salta, Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta Adet, Walter (2007), Cuatro siglos de literatura salteña, Salta, Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta-Ediciones del Robledal Chibán, Alicia (Dir.) (1982), Estudio socioeconómico y cultural de Salta. Área lingüística y literaria. Tomo II, Salta, C.I.U.N.Sa. Poderti, Alicia (2000), La narrativa del noroeste argentino, Salta, Milor-U.N.Sa. Zamora, Francisco (1974), El llamaviento, Salta, Ediciones Culturales Zamora, Francisco (1977), La heredad de los difuntos, Buenos Aires, Orión Zamora, Francisco (1983), Bisiesto viene de golpe, Buenos Aires, Bruguera

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IMÁGENES O PALABRAS: EL CUERPO, UN OBJETO DEL DESEO
Juan Pablo Páez Universidad Nacional de Jujuy
“El placer de la comida exige, si no el hambre, al menos el apetito”
Roland Barthes (El susurro del lenguaje)

En el año 1992, Ángel Negro (1951) obtuvo el premio “Ciudad de Palpalá” en el certamen literario organizado por el Departamento de Cultura de la Municipalidad de Palpalá (Provincia de Jujuy). Como resultado de aquel concurso, en 1993 se publicó su, hasta ahora, única obra “Epístolas y fragmentos” con el sello editorial Libros de tierra firme bajo la dirección de José Luis Mangieri. Diez años después de aquella publicación, Ángel Negro integraría el libro “Eros”, una obra compilada por Elena Bossi que reunió distintas producciones en torno al tema del erotismo. La organización de este simposio sobre literatura del NOA nos brinda la oportunidad de rescatar la poesía de Ángel Negro. El propósito de este trabajo es mostrar cómo la contemplación del cuerpo del otro despierta el deseo de quien lo contempla. La literatura se relaciona con otras artes, motivo por el cual en esta ocasión estableceremos algunos lazos entre Ángel Negro, poeta, y Robert Mapplethorpe, un fotógrafo estadounidense. Mapplethorpe y el retrato de la sexualidad. El día 4 de junio de 2010 en el MALBA se realizó la inauguración de la muestra fotográfica “Eros and Order” de Robert Mapplethorpe. En la nota de tapa de la Revista Ñ (29 de mayo de 2010) donde se anuncia dicha muestra, nos dicen que este fotógrafo “retrató la sexualidad hasta sus límites más transgresores”. Al observar algunas de las fotografías que acompañan la nota, podemos deducir que la transgresión de Mapplethorpe radicaría en el modo en el que se expone la denudes. Su obra provocó el repudio del sector conservador de la sociedad estadounidense instalando el debate. El hecho de que una fotografía cause controversia, nos llevó a reflexionar acerca de la relación entre el sujeto y el objeto. Nos detenemos delante de una obra de arte para contemplarla porque existe algo en ella, que nos llama la atención, algo nos inquieta y detiene nuestro tiempo; ese algo sería el placer que nos genera. Un poema, un cuadro, una fotografía, el arte en general, nos in-moviliza: movilizarnos a la vez que nos detenemos sería un efecto de la percepción; una manifestación del placer que nos invade.

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Reflexiones e Investigaciones

Según la cita extraída de la Revista Ñ, las fotografías de Mapplethorpe capturan la sexualidad, sin embargo nos preguntamos ¿qué significa capturar la sexualidad? Una reflexión sobre lo citado nos permite considerar algunas acepciones de este término. La RAE define dicha palabra como: 1. 2. Conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo. Apetito sexual, propensión al placer carnal.

A la luz de ambas definiciones podríamos decir que la sexualidad involucra tanto al cuerpo, como sus posibles percepciones. Es decir, una primera forma de percibirlo es externa, es decir atendiendo sólo a sus “condiciones anatómicas”. En cambio, la segunda percepción es más bien interna y subjetiva; relacionada al gusto personal, es decir al propio “apetito”. A pesar de las diferencias evidentes entre una acepción y otra; ambas se involucran en tanto lo externo de un cuerpo otro puede desertar el deseo en mi propio cuerpo; de esta manera lo interoceptivo se ve movilizado por lo exteroceptivo. Miramos una fotografía, cuyo retrato es la sexualidad, pero ¿qué miramos? ¿Sólo cuerpos retratados, es decir la sexualidad en su sentido anatómico? En efecto, miramos los cuerpos, no obstante es lícito pensar que en un sentido simbólico, también podríamos mirar al sujeto que se sitúa detrás de la cámara, al fotógrafo, quien al asumir su propio deseo, dispara. Quizás el retrato de la sexualidad sea el resultado de una relación establecida entre la percepción de un cuerpo otro y la satisfacción del propio apetito. El fotógrafo no podría retratar al cuerpo que se sitúa delante de su cámara sin dejar implícita, en la fotografía, la satisfacción de su propio deseo; aquel que lo movilizó y motivó detrás de la cámara. Decíamos que la percepción externa de un objeto puede repercutir en el interior del sujeto quien mira. En el caso de Mapplethorpe, su obra provocó una serie de rechazos: “[…] cuando la Corcoran Gallery of Art de Washington D.C. se negó a recibir una exposición de Mapplethorpe, luego de haber acordado su realización. Los responsables de la galería no habían visto las obras” 226 Como vemos, la fotografía de Mapplethorpe transgrede en tanto muestra, expone aquello que no está permitido. Además, la cita extraída permite preguntarnos ¿la transgresión está en el objeto que muestra? ¿En el sujeto quien mira? ¿En el fotógrafo que se encuentra detrás de la cámara? ¿O es que el fotógrafo, al igual que un escritor, muere simbólicamente para que su obra viva? El fotógrafo, quien retrata, sería similar al escritor ya que ambos ofrecen un cuerpo a los demás; en el caso del escritor, ellos están constituidos por palabras

226

BECQUER CASABALLE, A, “Robert Mapplethorpe: Eros y Orden” Revista FOTOMUNDO, Buenos Aires, 2010, N° 498, p. 14.

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La Literatura del Noroeste Argentino

sostenidas en una hoja en blanco. Poemas como cuerpos a los que el lector también mira y recorre. Transgresión y Poesía: Ángel Negro. La poesía, al igual que las obras fotográficas de Mapplethorpe, lleva implícita la transgresión. Elena Bossi, refiriéndose a la lírica, sostiene que es “el género

socialmente aceptado para incluir libremente todos los discursos que la sociedad excluye: lo prohibido, aquello de lo que no se puede hablar” 227. Sabemos que existe
en toda sociedad un control no sólo sobre las palabras, sino también sobre las imágenes. El cuerpo nos remite a las imágenes y a las palabras: el cuerpo de la palabra. Jorge Accame haciendo alusión al discurso nos dice: “estamos hechos de la misma

ser humano se transforma a medida que transcurrimos en la vida, igual a las palabras que cambian a medida que transcurren en el discurso. Si el silencio desvanece las palabras; la muerte, el límite de nuestros cuerpos.

sustancia de las palabras, nos desvanecemos y nos conformamos a medida que transcurrimos. Somos como las palabras; somos las palabras.” 228. Nuestro cuerpo de

En un primer momento nos referimos al deseo y al placer como resonancias de lo externo. A continuación veremos cómo el cuerpo de las colegialas del Huerto genera placer en quien las observa. El poema “V” 229 que transcribimos a continuación pertenece al escritor Ángel Negro. Me gustan las colegialas del Huerto de sus piernas pende una escalera de azúcar y mieles piadosamente oculta por medias oscuras de miradas oscuras de señores mayores como yo. Las colegialas del Huerto que tanto me gustan sonríen y alisan sus cabellos y miran entre inocentes y fatales con ojos chispeantes, las manos expertas y los rostros resignados
227 228 229

BOSSI, Elena, Leer poesía, leer la muerte, Rosario, Editorial Beatriz Viterbo, 2001, p. 136. ACCAME, Jorge, “Partes del animal”, en BOSSI, E (comp.) Cuerpos. Jujuy, EDIUNJu, 2001, p. 147. NEGRO, Ángel, “V”, en BOSSI, E (comp.) Cuerpos. Jujuy, EDIUNJu, 2001, p. 131.

267

Reflexiones e Investigaciones

de señores mayores como yo. Estas niñas que, creo haberlo dicho, son colegialas del Huerto, pasan por mi calle atando sus manos al viento que generoso sacude sus faldas destemplando las tardes tranquilas y ociosas, típicas, de señores mayores como yo. Como lectores asumimos el vacío de una primera persona y decimos: “me gustan/las colegialas del Huerto”. La voz lírica nos obliga a sostener el poema, involucrándonos discursivamente a través de los sucesivos pronombres personales de primera persona (me – yo – mi). Los pronombres funcionan como marcas discursivas que ayudan a que el poema, implícitamente, sujete a su lector y no lo deje escapar sino hasta finalizada la lectura. En el caso de este poema, ese “yo”, que pertenece al grupo de “señores mayores”, manipula a su lector diciéndole aquello que debe decir y mirar. El lector llenará la voz del poema pues sabemos es un vacío 230. Terminada la lectura, el silencio lo liberará ya que no habrá palabras que sujeten a ese lector; así, el silencio será su salvación. La elipsis, un mecanismo del silencio. Si existe un elemento en común entre el poema de Negro y la fotografía de Mapplethorpe es el cuerpo como objeto del deseo. En el poema V el cuerpo al que se desea aparece elidido: “Me gustan” los cuerpos de 231 “las colegialas del Huerto”, ¿qué sentido aporta la utilización de la elipsis al poema? En su “Diccionario de Términos Literarios”, Estébanez Calderón define la elipsis como un mecanismo que permite suprimir palabras y proposiciones sin que el discurso se vea afectado; además agrega: “[…] desde el punto de vista estilístico, este recurso es de gran utilidad para evitar reiteraciones innecesarias, para incitar la atención del lector,

230

Elena Bossi nos dice que el lenguaje poético obliga a silenciar la propia voz del lector, lo obliga, a suspender el propio ritmo respiratorio “para recibir la voz del otro, el ritmo de otro que sin embargo es un vacío”. Leer poesía… op. cit. p. 47 Agregamos las palabras en cursiva y en negrita para completar la construcción.

231

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estimular su ingenio, provocar expectativa, y dar mayor agilidad y viveza al texto. En el lenguaje poético es muy frecuente” 232 En el poema observamos cómo los cuerpos generan placer en quien las observa, así, el poema se carga de erotismo. La elipsis y el erotismo manifiestan una característica común: el control, sobre lo que se dice o muestra. Si la elipsis es un mecanismo del silencio, lo es en tanto busca los medios para ocultar las palabras. El erotismo también oculta, pues contrario a lo que se piensa, éste ha sido caracterizado más como un arte del control que del desenfreno. En el poema se cuidan las palabras para que no muestren todo, de esta manera el erotismo surge con sólo sugerir el movimiento de las “faldas” que “el viento” “sacude” “generoso”. Un poema o una fotografía, toda obra de arte, está allí, ofrecida a múltiples miradas pero a determinadas perspectivas. Las miradas podrán recorrer estos cuerpos sólo por partes. El objeto impone determinado puntos de vistas, asume un rol activo. El sujeto deberá adoptar alguno de ellos, pues sabemos de nuestra imposibilidad de captar la totalidad en tanto nos condiciona la focalización. El poema de Negro muestra esa imposibilidad por eso el cuerpo se fragmenta. Existen dos estrategias que el sujeto puede emplear a fin de poder captar el objeto en su totalidad: “[…] o bien el sujeto recorre el objeto observado y retiene diversos aspecto para realizar una secuencia de puntos de vistas y guardarla en la memoria; o bien el sujeto elige, mediante una operación de sinécdoque […] ambas estrategias presuponen la necesaria fragmentación del objeto” 233 En el poema de Ángel Negro recorremos los cuerpos y retenemos sus partes en la memoria que es también la escritura. Estas partes componen una secuencia: “sus piernas” – “sus cabellos” – “ojos chispeantes” – “sus manos”, decimos las palabras una por una, del mismo modo en que miramos parte por parte. Ya sea que utilicemos un procedimiento u otro, ambos funcionan como modos de compensación frente al abismo generado por la negación de todos los puntos de vistas juntos. Las partes siempre se nos imponen y por eso tal vez las guardamos en la memoria ya que anhelamos el objeto completo. La percepción externa de las colegialas aviva el apetito en el interior del señor mayor que las observa pasar por su calle. En el poema “V”, retornaríamos a la relación entre lo externo y lo interno: la sexualidad, en su acepción física, corpórea, anatómica, despierta el deseo, el apetito de la voz lírica; una manifestación de aquello que es interno y pulsional.
232

ESTEBANEZ CALDERON, Demetrio, Diccionario de términos literarios, España, Alianza Editorial, 2008, pp. 309-310. FILINICH, Ma. I, Enunciación, Buenos Aires, Eudeba, 2003, p. 71.

233

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Reflexiones e Investigaciones

La lectura de este poema, es la lectura de una confesión. En el poema, un hombre mayor se confiesa y declara el placer que le genera contemplar los cuerpos de unas niñas que “sonríen y alisan sus cabellos / y miran entre inocentes y fatales”. A modo de cierre, una breve conclusión. Desear la totalidad nos impulsa al fragmentarismo sea en la mirada o en lo dicho. A lo largo de este ensayo pudimos observar cómo, salvando las distancias, Mapplethorpe y Negro exponen de manera similar el placer que provoca en el propio cuerpo, la contemplación del cuerpo del otro. Fotografías y poemas comparten la fragmentación del cuerpo al que pretendemos unido. La mirada que los recorre devela nuestras propias pasiones. Sean palabras o imágenes siempre en el exterior habrá algo –o alguien– que destemple mí tarde. Palabras y fotografías serían medios que permiten perpetuar un instante que es el placer mismo: al cuerpo que deseamos, podemos capturarlo en imágenes o en palabras.

Bibliografía General: ACCAME, Jorge, “Partes del animal”, en BOSSI, E (comp.) Cuerpos. Jujuy, EDIUNJu, 2001. BOSSI, Elena, Leer poesía, leer la muerte, Rosario, Ed. Beatriz Viterbo, 2001. ESTEBANEZ CALDERON, Demetrio, Diccionario de términos literarios, España, Alianza Editorial, 2008. FILINICH, Ma. I, Enunciación, Buenos Aires, Eudeba, 2003.

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La Literatura del Noroeste Argentino

EL MICRORRELATO EN JUJUY
Gloria Carmen Quispe Universidad Nacional de Jujuy
“Los editores son cada vez más exigentes y el hombre sabe, con cierta desesperación, que si no logra ubicarse rápidamente en un género corre el riesgo de permanecer doloroso, permanentemente inédito.”
Ana María Shua. “El respeto de los géneros”

Este fragmento pone en evidencia, desde la ironía y el humor, el carácter híbrido o transgenérico del microrrelato. En adelante, nos referiremos a la década del noventa, al estado de la literatura y a las características de esta nueva modalidad narrativa. Y finalmente, nos detendremos en la producción de microcuentos en Jujuy. Ahora bien, hablar del Microrrelato supone hablar de una especie narrativa que alcanzó gran popularidad y adhesión en los noventa y que continúa una llamativa propagación en este siglo. Conviene, entonces, referirnos escuetamente a algunos acontecimientos que tuvieron lugar en nuestro país durante la década de los ’90 y que determinaron las manifestaciones literarias actuales. El primero de ellos es la dictadura que culmina hacia 1983 y promueve una sensación de vacío en todos los ámbitos, especialmente el editorial y el literario. Laura Ruiz en su texto “Los ’90: de la globalización del mercado a la disolución local” menciona cómo el sector editorial se redujo y se transformó incidiendo fuertemente en los hábitos de lectura del público, en los cierres de librerías e incluso en la ausencia de ‘formaciones culturales’. Gran parte de las editoriales fueron compradas por grandes empresas, principalmente españolas. Las editoriales empezaron a depender de las exigencias del mercado que precisamente no favorecían a los autores noveles puesto que no eran rentables. La publicación de obras de autores conocidos (en su mayoría extranjeros) garantizaba, de alguna manera, las ventas. Hacia 1997 la situación dio un pequeño giro; las empresas editoras comenzaron a interesarse por el autor argentino. Así, se hicieron frecuentes los concursos literarios. Esto, para los nuevos autores, significó la única posibilidad de entrar en el escenario literario. 234

234

Laura Ruiz, “Los ’90: de la globalización del mercado a la disolución local” en Voces ásperas. La narrativa argentina de los ’90. Biblos. 2005. pp. 19- 42

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Reflexiones e Investigaciones

Las limitaciones y prohibiciones promovidas durante el período dictactorial afectaron directamente el ámbito educativo, el literario y el cultural en general. En los ’90 resulta imposible hablar de una generación literaria puesto que los mismos escritores no se sienten emparentados con sus contemporáneos, no comparten un itinerario de lecturas y no tienen propuestas comunes; aunque se podría decir que están relacionados por su pasado reciente y por la relación que tienen con la tradición, una relación que es de no reconocimiento. Otro de los aspectos a mencionar es la instauración de la política neoliberal de manos de Carlos Menem durante sus dos mandatos presidenciales. El neoliberalismo creó la ilusión de igualdad y de posibilidad de alcanzar las formas de vida de los países del primer mundo. Sin embargo, no hizo otra que cosa que potenciar las desigualdades y diversidades. Y en la Argentina, ello se hizo patente en las privatizaciones de las empresas nacionales, en el crecimiento del desempleo y en el empobrecimiento y casi desaparición de la clase media. De la mano del neoliberalismo está la globalización que contribuyó a tejer la ilusión y el engaño. Se creyó que las fronteras se disolvían y que los diversos espacios estaban intercomunicados. Desde los aspectos comunicativo y tecnológico, esto pareció concretarse; aunque desde los político, económico y social no. Los países hasta ese entonces favorecidos mejoraron aún más su posición y los demás continuaron esperando que las migajas les llegaran en algún momento.235 En este contexto debemos pensar la literatura en particular y el arte en general. En este aspecto resultan interesantes los aportes que realiza Sofía Larrán en “Reflexiones sobre el “fin del arte” en el fin del milenio”. La autora plantea que no debemos continuar validando y juzgando el arte a partir de viejos presupuestos que respondían a otras formas de percibir el mundo y que tenían que ver con la representación mimética. Por el contrario, “una obra de arte es hoy un lugar de articulación de significados a descubrir mediante un esfuerzo de interpretación…” 236, debido a las diversas transformaciones de orden social, político y cultural vemos y percibimos el mundo de modo diferente. Por consiguiente, percibimos el arte de otra manera. “debemos experimentar el fin del arte y el surgimiento del arte, la muerte de una forma de ver el mundo y el nacimiento de otra” 237. Josefina Ludmer 238 también manifiesta la necesidad de nuevas categorías, nociones y conceptos para pensar el presente y propone el término “Posautonomía”, para aludir a la imposibilidad de marcar fronteras y tensiones entre los cultural, lo político y lo económico. Para ella, la literatura ha dejado de ser autosuficiente,
235

Bergesio, Liliana y Fandos, Cecilia: “Neoliberalismo: Ideología y práctica. Su influencia en América Latina de los noventa” en: Lagos, Marcelo (director): Jujuy bajo el signo neoliberal. Política, sociedad y cultura en la década del noventa, Jujuy, EdiUnju, 2009. p.20. Las autoras hablan de la “Teoría del goteo” cultivada por Geroge Gilder. Larrán, Sofía. “Reflexiones sobre el fin…” en: Guzmán, Moyano y Rodríguez, Susana (Comp.): La cultura en la transición del siglo XX y XXI. Cuaderno de trabajoI, Salta, CIUNSA. p. 62 Ibíd.

236

237 238

Ludmer: “La Literatura perdió su poder subversivo”, revista Ñ, nª 218, Bs. As, 1º de diciembre de 2007, 6 a 9.

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La Literatura del Noroeste Argentino

autorreferencial, ha ingresado a la realidad y ha permitido el ingreso de la realidad. Es difícil establecer límites entre lo ficcional y lo real cuando en un texto aparece lo cercano, lo cotidiano como es la televisión, los blogs, el chat, etc. Para referirse a esta contaminación, Ludmer habla de “realidadficción”. Inclusive la delimitación de las especies literarias es difusa. La hibrides de los textos impide el encasillamiento y ante esto resulta complejo hablar del valor literario de las obras. O, como lo planteara Larrán, es conveniente pensar ese valor teniendo en cuenta que nuestro presente es distinto, que nuestra forma de percibir es otra. Anahí Mallol, refiriéndose particularmente a la poética de los noventa 239, menciona esa irrupción de la realidad en la literatura a través de la violencia. Una violencia que se manifiesta en todos los niveles; desde lo ideológico al negar la tradición literaria hasta lo escriturario al emplear un lenguaje procaz, una sintaxis sencilla que no demanda competencias específicas. Menciona, además, la aparición de “poéticas de reducción al mínimo”: mínimo del verso, mínimo narrativo, mínimo del sentido. Estaríamos ante un arte minimalista o una estética de lo pequeño. Lo expuesto, nos servirá en adelante para abordar un fenómeno literario como lo es el Microrrelato 240. Como mencionamos anteriormente, esta modalidad narrativa tuvo auge en los noventa y es importante la vigencia, adhesión y vitalidad que tiene en la actualidad. Prueba de ello son los concursos y congresos que se organizan en torno a él. Sin embargo, en Latinoamérica, podemos hallar antecedentes en las primeras décadas del siglo XX. José Luis Fernández Pérez 241 realiza una periodización e identifica cinco etapas: 1°. Etapa de los precursores/ 1917- 1949 (lo fragmentario como experimentación y/o recolección residual): Torri, Lugones, Fernández, Anderson Imbert. Etapa de los arquitectos/ 1950-1960 (de la intuición minimalista al programa de escritura): Arreola, Borges, Monterroso. Etapa de la consolidación de una tradición/ 1960- 1970 (de las nuevas búsquedas expresivas y la intertextualidad programática): Córtazar, Denevi, Monterroso. Etapas de expansiones y rupturas/ 1970-1985 (de los discursos en crisis y el microrrelato en complicidad con el testimonio): Alcalde, Peri Rossi, Barros, Valenzuela, Galeano, Muñoz, Jiménez Emán.

2°. 3°.

4°.

239

Mallol, Anahí: “Ser joven, poeta y argentino en los ‘90” en: Romano Sued, Susana y Arán Pampa, Olga (Ed.): Los ’90. Otras indagaciones, Córdoba, Epoké ediciones, 2005.

240

Minirrelato, minicuento, hiperbreves, textículos, nanocuento, bonsái literarios, minificción, etc. son otras de las denominaciones que se emplean indistintamente para aludir a esta modalidad narrativa. En una entrevista, Raúl Brasca define su preferencia por el término minificción al considerarlo más abarcativo ya que considera que la tendencia por la brevedad sobrepasa lo meramente narrativo y se extiende en el ensayo y la poesía. Fernández Pérez: “El microrrelato en Hispanoamérica: dos hitos para una historiografía/ nuevas prácticas de escritura y de lectura”, http: www.scielo. cl/pdf/lyl/n21/art04.pdf.

241

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Reflexiones e Investigaciones

5°.

Etapas de las nuevas voces/ 1985- 2006 (las hibridaciones genéricas y el desmarque de los padres): Shua, Britto García, Guedea.

La etapa que nos interesa es la última en la que confluyeron los rasgos de las etapas anteriores y entre esas nuevas voces tendríamos a las jujeñas Patricia Calvelo e Ildiko Nassr. Fernández Pérez destaca de esta etapa la hibrides genérica. Precisamente ese es uno de los rasgos discursivos del microrrelato. Cuando leemos uno no podemos evitar confundirlo con poema en prosa o un fragmento de un diario o de una autobiografía (si se emplea la 1º persona). Los límites son borrosos, imprecisos. Las fronteras literarias tradicionales son insuficientes para nombrar estas fusiones y confusiones. La literatura (y por consiguiente, el microrrelato) es posautónoma. 242 Otro de sus rasgos es la Brevedad. La presencia de cada una de las palabras es significativa. Todo contribuye a alcanzar el sentido y a favorecer la interpretación. Todo evoca. En estrecha relación con la brevedad está la Fragmentariedad. El microrrelato es percibido como un fragmento de una totalidad que está ausente y que muchas de las veces no se puede reconstruir pero que se puede suponer y entender. El fragmento apunta a la totalidad y, al mismo tiempo, es la totalidad. “No es sólo una forma de escribir, sino también y sobre todo una forma de leer” 243. Para que el fragmento sea autosuficiente requiere de una Concisión e intensidad expresiva. Este rasgo aproxima al microrrelato a la poesía. Se explota al máximo la plurisemia de las palabras, lo que genera ambigüedad. La lengua es trabajada desde lo fónico (a través de los sonidos, los silencios, las repeticiones), desde lo sintáctico, desde lo gráfico. Desde lo temático, se puede destacar la Intertextualidad. Gran parte de los microrrelatos aluden directa o indirectamente a otro texto. El sentido se busca afuera. Los elementos ausentes y necesarios para una exitosa interpretación son recuperados por el lector. La exigencia de un lector activo es el rasgo pragmático del microrrelato y, a nuestro parecer, uno de los más importantes. Si no se contara con un lector la efectividad narrativa quedaría trunca. Pero el lector que reclama el microrrelato es un lector co-partícipe, co- creador; capaz de reconstruir y recuperar lo ausente a partir de su variedad conocimientos.

242

Contrariamente Laura Pollastri manifiesta : “Estoy convencida de que no son híbridos, sino que el mismo texto puede a veces operar como microrrrelato y otras como poema según sea el corpus textual en que se lo inserte; pero no puede ser ambas cosas a la vez, vale decir, ambas cosas en una misma lectura…”. Véase: Pollastri, Laura: El límite de la palabra. Antología del microrrelato argentino contemporáneo, Argentina, Menoscuarto, 2007. p. 19 Zavala, Lauro: “Seis problemas para la minifcción, un género del tercer milenio: Brevedad, Diversidad, Complicidad, Fractalidad, Fugacidad, Virtualidad.

243

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La Literatura del Noroeste Argentino

Entre sus rasgos formales, Francisco Álamo Felices 244 menciona la ausencia de complejidad estructural, la construcción esencializada; la ausencia de descripciones, el uso extremo de la elipsis, la carencia de diálogos, el final sorpresivo y enigmático, la importancia del título y la experimentación lingüística. Estas características hacen del microrrelato un género narrativo novedoso e interesante, un género que respondería a las demandas de este presente confuso, apremiado por la rapidez y la inmediatez. En distintos puntos de la Argentina, el microrrelato tiene una activa práctica. En Jujuy contamos como representantes con Nélida Cañas 245, Patricia Calvelo e Ildiko Nassr 246. Cercanas en edad y publicación son éstas dos últimas. Textos de las tres escritoras aparecen en El límite de la palabra. Antología del microrrelato argentino contemporáneo de Laura Pollastri (2007). Importante es señalar que la antología está dividida en cinco sectores. Los textos de Nélida Cañas están incluidos en el IV “El microrrelato actual”. En tanto los de Calvelo y Nassr son parte del V “Nuevas incorporaciones”. La distinción probablemente tiene que ver con la diferencia que tuvieron las obras al momento de salir a la luz. En esta oportunidad nos referiremos a algunos de los textos pertenecientes a las dos autoras jóvenes. De Patricia Calvelo tenemos Relatos de bolsillo (2006) y de Ildiko Nassr, Placeres Cotidianos (2007) 247. El primer texto que trabajaremos es “Penélope, Reina de Ítaca”: Esta noche, mientras todos duermen, besa a su hijo en la frente, cubre a los impostores con sábanas de sangre y sale en busca del que no puede regresar. p. 63 Evidentemente, para la comprensión del texto, el lector debe apelar al intertexto, La Odisea de Homero. Saber que Penélope era la esposa de Odiseo, que tenían un hijo llamado Telémaco, que ella tejía durante el día una mortaja para demorar las demandas de ambiciosos pretendientes y la destejía por la noche, y que Odiseo estuvo ausente por veinte años. La variante, en el microrrelato, estaría en la partida de la mujer, en la previa masacre de los pretendientes y en el beso en la frente al hijo que nos hace imaginarlo pequeño.
244

Álamos Felices, Francisco: El Microrrelato. Análisis, conformación y función de sus categorías narrativas, revista Signa 19, UNED, 161 a 180.

245

Si bien nació en Córdoba en 1949, su obra ha sido considerada parte de la literatura jujeña. Véase: Letras en Jujuy. Antología siglo XX, Jujuy, Ahora o nunca, 2007. En un artículo publicado el 6 de marzo de 2009 en “minificción,blogspot” y titulado “El Microrrelato en el Noa”, Liliana Massara menciona como escritor de microrrelato a César Arrueta con su obra Noticias en la piel. En estudios posteriores nos referiremos a su obra.

246

247

Antes de la publicación del libro (noviembre 2007), un microrrelato suyo, “El gran día”, fue publicado el 14 de octubre de 2007 en Cultura- Perfil. En la página “minificción. blogspot”, periódicamente son incluidos otros textos.

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Reflexiones e Investigaciones

Por otra parte, tomamos este texto para aludir a la categoría transgenérica del Microrrelato. El texto antes citado es también parte de otra de las obras de Patricia Calvelo, Fórmulas para incendiarios (2007), un poemario. Allí, el texto es titulado “otra Penélope” y no hay más alteración que la meramente gráfica: esta noche mientras todos duermen besa al hijo en la frente cubre a los impostores con sábanas de sangre y sale en busca del que no sabe regresar. p.19 La pertenencia de un texto a un determinado corpus o la disposición de los sintagmas condicionan la percepción y la valoración genérica. Así, el mismo texto puede ser leído como microrrelato (2006) o como un poema (2007). La línea entre ambos es tenue. Otro texto que tomaremos es “Tartamudeo”: Ah. Ahí está. Ahí está ella. Ella. La muy zorra. Viene a decirle que. Viene a decirle que no. Que no se acerque más a. A su esposo. Que si se acerca. Que si se acerca de nuevo. Si se acerca: no sabe. No. No sabe de lo, de lo que ella es capaz. Que cuidadito. Viene a decirle que tenga mucho cuidado: mucho cuidado con ella. Pero no. Pero no, no, no le va a decir. No le va a decir porque. Porque acaba de. Acaba de, de llegar su esposo. Su esposo, que la besa. Que la abraza. A la otra, la besa, la, la abraza. Y ella se vuelve. Mejor, sí. Mejor se vuelve. Se vuelve sola a, a casa .p.23 En el microrrelato, el trabajo está en lo fónico; se construyó procurando reproducir el tartamudeo. Sin embargo, los cortes y las repeticiones no son fortuitas, contribuyen a crear la expectativa del lector por un lado y hacer evidente la desesperación del personaje por otro. Al mismo tiempo, se genera la ambigüedad; al principio no sabemos si esa ‘ella’ es la “muy zorra” o la que “viene a decirle que”. La carga humorística del texto está en la imposibilidad de decir, debido a la demora enunciativa provocada por la tartamudez. Por otra parte, tomamos de Placeres cotidianos de Nassr el microrrelato “Mamá siempre me salva” Mamá, arreglame esta nena, dice, con el brazo de su amiga en una mano

y el cuchillo ensangrentado en la otra. p.12

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En este caso, la presencia del título es fundamental. La madre aparece como la imagen salvadora, capaz de remediar hasta el hecho más cruento como un asesinato que aparece, además, enmarcado por la ingenuidad e inocencia de una hija que no es consciente de la gravedad del hecho. En escasas palabras, la autora expone la violencia; una violencia en el grado máximo al ser la ejecutora una niña. La misma temática, la violencia, la encontramos en otro microrrelato, “Solución”: Ella lo consuela después de cada pelea. -Paciencia, hijo, paciencia y resignación. ¿Sabes? Mi papá decía siempre que si te sentás en la puerta de casa podrás ver pasar el cadáver de tu enemigo.Se sientan y esperan. p.21 En un principio, no sabemos quién es esa ‘ella’ y quién es el receptor del consuelo. Luego, descubrimos la relación entre ambos, la de madre e hijo. La presencia del refrán es la que determina y otorga significado a la última construcción. Sin embargo, no se puede precisar cuánto durará la espera y cuándo el cadáver de ese enemigo (que al parecer es el esposo y padre) pasará. La muerte deseada, es la solución para esa violencia familiar. Para finalizar, con este trabajo iniciamos el camino ambicioso de ahondar en el microrrelato. Una modalidad narrativa creciente, cuyo futuro es incierto. Para algunos es sólo una moda, para otros es el género del nuevo siglo; hay quienes ni siquiera lo consideran un género y hay quienes afirman que el microrrelato exige una mayor habilidad estilística que el mismo cuento o la novela. En futuros trabajos, procuraremos confirmar o refutar estas afirmaciones y en Jujuy, probablemente, tengamos más escritores que lo incursionen y de quienes debamos ocuparnos.

Bibliografía Álamos Felices, Francisco: El Microrrelato. Análisis, conformación y función de sus categorías narrativas, revista Signa 19, UNED, 161 a 180. Arán, Pampa Olga: “Voces y fantasmas en la narrativa argentina” en: Arán, Pampa y otros: Umbrales y catástrofes: literatura argentina de los ’90, Córdoba, Epoké ediciones, 2003. Bergesio, Liliana y Fandos, Cecilia: “Neoliberalismo: Ideología y práctica. Su influencia en América Latina de los noventa” en: Lagos, Marcelo (director): Jujuy bajo el signo neoliberal. Política, sociedad y cultura en la década del noventa, Jujuy, EdiUnju, 2009. Castro, Reynaldo. Campo Literario jujeño en la década del noventa. El fin de la inocencia, Jujuy. 2009.

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Reflexiones e Investigaciones

Fernández Pérez: “El microrrelato en Hispanoamérica: dos hitos para una historiografía/ nuevas prácticas de escritura y de lectura”, http: www.scielo. cl/pdf/lyl/n21/art04.pdf. Lagos, Marcelo y Gutiérrez, Mirta: “La década del Menemismo y la ingobernabilidad en Jujuy. Nación, región y provincia en los noventa” en: Lagos, Marcelo (director): Jujuy bajo el signo neoliberal. Política, sociedad y cultura en la década del noventa, Jujuy, EdiUnju, 2009. Larrán, Sofía: “Reflexiones sobre el “fin del arte” en el fin del milenio” en: Guzmán, Moyano y Rodríguez, Susana (Comp.): La cultura en la transición del siglo XX y XXI. Cuaderno de trabajoI, Salta, CIUNSA. Ludmer: “La Literatura perdió su poder subversivo”, revista Ñ, nª 218, Bs. As, 1º de diciembre de 2007, 6 a 9. Guzmán, Moyano y Rodríguez, Susana: “Propuesta desde los estudios literarios para el debate interdisciplinario a propósito del ‘fin de milenio’ (Algunas claves de reflexión para comprender el fin de milenio)” Guzmán, Moyano y Rodríguez, Susana (Comp.): La cultura en la transición del siglo XX y XXI. Cuaderno de trabajoI, Salta, CIUNSA. Jara, Sandra: “Itinerario hacia la teoría literaria posmoderna. Sobre lo impensado del sujeto y el lenguaje” en: Piña, Cristina (edit.): Literatura y (pos)modernidad. Teorías y lecturas críticas, Bs. As., Biblos. Mallol, Anahí: “Ser joven, poeta y argentino en los ‘90” en: Romano Sued, Susana y Arán Pampa, Olga (Ed.): Los ’90. Otras indagaciones, Córdoba, Epoké ediciones, 2005. Pollastri, Laura: El límite de la palabra. Antología del microrrelato argentino contemporáneo, Argentina, Menoscuarto, 2007. Reati, Fernando: Postales del porvenir. La literatura de anticipación en la Argentina neoliberal (1985-1999), Bs. As., Biblos, 2006. Romano Sued, Susana: “¿Los Noventa?” en: Romano Sued, Susana y Arán, Pampa Olga (Ed.): Los ’90. Otras indagaciones, Córdoba, Epoké ediciones, 2005. Ruiz, Laura: Voces ásperas. Las narrativas argentinas de los 90, Bs. As., Biblos, 2005. Toledo, Victor: “El pasaje del siglo XX al siglo XXI: Incertidumbres y certezas de un mundo en transición” en: Guzmán, Moyano y Rodríguez, Susana (Comp.): La cultura en la transición del siglo XX y XXI. Cuaderno de trabajoI, Salta, CIUNSA. Zavala, Lauro: “Seis problemas para la minifcción, un género del tercer milenio: Brevedad, Diversidad, Complicidad, Fractalidad, Fugacidad, Virtualidad.

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HOLVER MARTINEZ BORELLI: SOBRE UN TÓPICO DE LA MEMORIA
Belén Scigalszky Universidad Nacional de Salta
“El manco lleva el aire de su mano como una piedra en el bolsillo” Jacobo Regen

El poeta y la obra lanzada a la realidad, son hijos tanto de la época como del lugar, la tierra Salta Capital, en enero de 1930 nace Holver, hijo de María Amalia Borelli y Mariano Martínez. Sus primeros estudios los cursa en el Seminario Regional de Catamarca, luego prosiguió en la carrera de Filosofía en el Seminario Superior, después de unos años incursionó estudios de Teología en la Plata; sin llegar a ordenarse abandonó la carrera sacerdotal. En 1954 ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán, durante los años como estudiante organizó varias agrupaciones de militancia política, como por ejemplo la Liga Humanista. En el 61 se gradúa de abogado, y obtiene varios cargos públicos, en los cuales siempre adquiría una postura política determinada. En 1971 es designado como Rector normalizador (el primero) de la Universidad Nacional de Salta. Respecto a la poesía, con solo 16 años obtiene tres premios en la categoría poetas jóvenes, en los “Juegos Florales”; al mismo tiempo logró un primer premio en Buenos Aires, por su Canto a Güemes. Desde ese periodo en adelante contribuiría en revistas y diarios de Salta y Tucumán. Su participación y compromiso con la poesía fue activo, así fundó la filial Salta de la Sociedad Argentina de Escritores junto a Antonio Nella Castro. Perteneció al Generación poética del ´60, la cual posee rasgos rupturistas, como por ejemplo el viraje desde la poesía paisajística hacia el proclamar lo social, la ciudad y sus problemáticas. En 1968, aparece su libro Vísperas del Mar, esta antología poética se divide en cuatro secciones, la primera de ellas titulada como el libro. Los poemas iniciales, revelan una primera fase de la poética de Holver, situada en un paisaje doliente y existencial:

“con los cinco sentidos

puestos sobre mi mismo y puestos bajo el hombre

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Reflexiones e Investigaciones

que para arriba dura y crece desde mi propio ser” (“He llegado hasta el fondo”. 1992:21) Podemos notar un lamento del cuerpo, tan característico, de la poesía del siglo XX mezclado con una fuerte convicción existencial “dura y crece”, o como menciona en otro poema “yo soy el que hago tiempo/y voy, como quien dice, confiándome a la muerte” (Me he confiado a la muerte, 1992:28). Ligado a estas flexiones poéticas, se encuentra la imagen de un Dios en búsqueda, que suele concluir muchos de sus poemas. La lectura reflexiva de sus versos evoca una notable columna que articula y desarticula su poética, una Metafísica de la Memoria; pareciera ser que las cosas materiales, en sus átomos alojaran la memoria; el cuerpo, las células se cargan de memoria simbólica, representando la identidad, como así también el olvido suele reclamar la muerte: y en cada espacio donde poso dejo la faz de mi memoria” (“He llegado hasta el fondo”. 1992:21)

“la sombra lame el hueco de mi planta

el aire aun desposa tu voz y el agua arrostra espejos para no olvidarte (…) Qué poco basta para morir, oh visitante apenas.” (“De tanto como soy”. 1992:29) En la segunda sección, titulada Casi Canciones, se encuentra una serie de poemas un tanto más descriptivos y amorosos, en los cuales aparecen paisajes que evocan un reconocimiento directo a la percepción y a los sentidos, recorridos por la espacialidad corporal; aparece el mar como símbolo de fuerza y pureza, a su vez el amor se canta o se muere: “Si de nada, el amor se parece al olvido” (“Tres Cantigas para el amor III”.1992:41)

“A veces digo: espera,

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Ese mismo olvido u otro que reviste la muerte; las tensiones justificadas de la naturaleza y su memoria, o también el deseo y fuerza del ideal que crece en el cuerpo, que se alimenta de la pasión:

“Ahora que la luna

te crece como un árbol desde la sangre, y sientes como quema su pulpa, la memoria del cielo se te esfuma en los pajaros” (“Ahora que la luna”.1992:49)

Otros poemas contenidos en este libro, reafirman el juego de sinestesias sostenidas por una dimensión existencial: “hasta cuando tendré que acomodar el tiempo para verme conmigo, yo, el trampeado por el amor, que me niego a vivir y a morir de memoria, para nada. (…) Pero lloro de oído sin más remedio mirar mis tactos, como giran sobre su propia línea destrozada” (“Hasta cuándo”. 1992:71)

estado de fuerza y convicción por ideales y la desolación que desemboca en una angustia entre una realidad sorda que borra y olvida. Se vivía la Dictadura militar y en Salta, provincia conservadora, se consolidaban persecuciones, la situación y su militancia llevaron a Holver como a muchos otros, a sobrevivir en el exilio, así en 1976 llega a Francia. Es por este motivo que algunos comentaristas dicen que Vísperas de mar fue profético, sea o no, la poesía posterior de Holver explicita su poética del exilio. En el año 1978 murió de un infarto en Bruselas, Bélgica. En 1987 se publica en Venezuela, poco menos de 10 años luego de su muerte, el libro Los lugares comunes con un prólogo de Santiago Sylvester, los poemas reunidos sugieren esta dimensión de lugar común o tópico como se suele llamar en retórica o en literatura, a esas construcciones sociales o especificas del lenguaje poético y filosófico; lugares comunes como título de este libro nos abre una visión encarnada del exilio, de lo inconcluso, de la toma de ideas con manos que dejan de

Vísperas de Mar, fue fruto de un momento histórico de tensión, pues refleja un

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ser manos lejos de la tierra; una marcada impotencia “tumbado sobre el aire/mira pasar los grandes pájaros/que le enloquecen la memoria” y esa memoria que daba sentido a las cosas, ahora es una máscara del teatro de la realidad. El primer poema de esta antología póstuma, es “Instrucciones a bordo para un poeta”:

“Hay un chaleco salvavidas
debajo de su asiento y más allá sobre el costado izquierdo la puerta de emergencia.

Cuando por ella escape el corazón salga la muerte toda la metafísica quemaremos la nave. Que nadie intente abandonar la tierra” (“Instrucciones a bordo para un poeta”. 1992:79) Este poema condensa la labor del poeta, que se encuentra entre una pasividad o inocencia y la extensión de su peligrosidad en tanto cambio de la realidad, al alcance de las manos estas dos formas de serlo, Holver fue el peligroso, el que se dio y se comprometió socialmente al cambio. El tema del exilio, esa angustia que obstruye la respiración, la impotencia de lo que comenzó con fervor y entusiasmo y se trunca en el cuerpo, en la voz tapada; la poetisa Teresa Leonardi en uno de sus libros “Memoria Incesante”, menciona a Holver y la actitud comprometida que compartían, y cita uno de sus poemas:

“Al pie del pueblo grande
Mataron al laurel. ¿Quiénes mataron al laurel Al pie del pueblo grande Y a la salud de quien? En aquel tiempo el país Se puso mal Y los que más lo amaban Comenzaron a morir.” (“Canción”. 1992:133)

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Los compañeros desaparecen, y su desaparición es el tinte de la existencia de los que sobreviven, que se alimentan de las ausencias.

“Estamos hechos de todas las miradas De todos los gestos que nos dieron los otros Hasta de las palabras dichas desde afuera No nos dejaron ser lo que quisimos Sino esta ausencia Este destierro que nos cubre” (“Todavía Preguntamos”. 1992:83)
La poética de Holver Martínez Borelli, condensa una resultante histórica muy fuerte que une e identifica a muchos de los poetas salteños y argentinos de la época, incluso los poemas tanto de él como de muchos otros son vertientes de sangre que aun laten sobre la tierra, y resuenan en la cultura de los que vivimos mucho después, pero nos sentimos parte de los sueños donde habitan pájaros...

“casi incorpóreos casi la respiración de la luz ellos de su flacura extraen la locura de volar” (“A muchos le crecen alas”. 1992:137)

Bibliografía: Martínez Borelli (1987).LOS LUGARES COMUNES. Cayao: Venezuela. Martínez Borelli (1992). OBRA POETICA. Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños: Salta. Regen, Jacobo (1992). POEMAS REUNIDOS. Ed.: El Tobogán, Salta. http://www.camdipsalta.gov.ar/INFSALTA/borelli.htm

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EL TEATRO EN JUJUY
Lía Inés Sosa Universidad Nacional de Jujuy

Este avance de investigación titulado “El Teatro en Jujuy”, se haya enmarcado dentro del Proyecto (SECTER): Cartografía literaria del NOA de los ’90 y la nueva centuria: Estación Jujuy. Dicho proyecto, procura lograr una sistematización de la literatura local a modo de una cartografía que refracte el campo literario en Jujuy y apuesta contribuir con un estudio sistémico acerca de la literatura jujeña para las últimas producciones del siglo XX y la nueva centuria, a fines de organizar y fortalecer los materiales de investigación sobre las diferentes estéticas que nutrieron el territorio ficcional en la provincia. El relevamiento de estéticas residuales, emergentes e innovadoras a cargo de grupos, “generaciones” o voces de diferentes localidades de la provincia contribuirá a la relocalización y fortalecimiento de la literatura jujeña en el contexto nacional y a su articulación con las corrientes actuales del pensamiento crítico latinoamericano. En lo particular, este trabajo aspira a constituir un capítulo del trazado general de la Cartografía literaria de la provincia, sumando un área ineludible del quehacer artístico provincial: El teatro. Sabemos que el estudio del teatro es esencialmente complejo. Desde el principio, el propio sentido de la palabra teatro parece tomar varias direcciones: 1. El teatro como acción. Asociado íntimamente a la práctica de representación. Por su etimología la palabra teatro tomada del griego théatron derivada de theáomai ‘yo miro, contemplo’ 248. En efecto, el teatro es un punto de vista sobre un acontecimiento: lo constituyen una mirada, un ángulo de visión. El teatro como lugar. se convierte en el edificio donde tiene lugar la representación sólo en la medida en que se desplaza la relación entre mirada y objeto mirado. Durante mucho tiempo, en la lengua clásica de los siglos XVII y XVIII, el teatro también será el escenario propiamente dicho. El teatro como género literario: los textos dramáticos. Mediante una segunda traslación metonímica, el teatro acaba convirtiéndose escritura, letra y también en el repertorio y la obra de un autor (el teatro de Shakespeare)249. No obstante, lejos estamos de aquietar conceptos de tan frondosa significación; que un texto dramático sea teatral depende de factores ligados íntimamente a la estética de

2.

3.

248 249

COROMINAS, Joan. Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid: Gredos. 2006.

PAVIS, Patrice. Diccionario del teatro. Dramaturgia, estética, semiología. Buenos Aires: Paidós. 2008.

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la representación. No pocos son los críticos que hablan de la falta de teatralidad en tal o cual obra dramática para luego referirse a la teatralidad de tal poesía 250. Sin embargo, es en esta ambigüedad de sentidos o direcciones que adquiere la palabra teatro donde puede hallarse un punto de encuentro. No existe una oposición irremediable y absoluta entre teatro puro como representación y literatura dramática, en cambio, sí existe una tensión dialéctica entre actor y su texto, entre la significación que puede tomar el texto con la lectura y la modalización que la puesta en escena le imprime a partir del momento en que en enunciado a través de medios extraverbales. Asimismo, el teatro como actividad está compuesto de varios discursos, como el de la música, la imagen, el texto, la escenografía, entre otros. Dichos componentes serán considerados con sus leyes y características propias, dentro de un marco socio-histórico que comprende un conjunto amplio y variado de interacciones sociales. Esta presentación corresponde a una primera etapa de investigación, que nos encuentra definiendo, recortando, delimitando fronteras al corpus a ser analizado; de donde nos aparecen las primeras problemáticas: 1. De corte formal: ¿Analizar solo material escrito tradicional, que incluye: obras editadas en formato libro, libretos de actuación, reseñas? simplificando así nuestro objeto de estudio o, por el contrario, ¿ser más panorámicos e incluir en nuestro estudio las puestas en escena de obras sin soporte textual escrito, con un modo de circulación que al momento llamaremos “alternativo” que incluye todas las otras formas de realización, el teatro callejero, teatro de títeres, las improvisaciones, las performance 251s, tan de ‘moda’ en la actualidad, entre otras y que se posicionan como un arte distinto: un arte de lo efímero 252?. Asimismo, tanto si decidiéramos abocarnos solo al material escrito tradicional, opción acotada, como si decidiéramos abrirnos a un campo más general, el del teatro alternativo, opción amplia; tendríamos que enfrentar la siguiente problemática. 2. De corte espacial y temático: ¿Qué teatro es el qué puede ser considerado de Jujuy? ¿El escrito por autores originarios de la provincia?, ¿el realizado por

250

Así, para Roland Barthes, Baudelaire había puesto teatro en todas partes, excepto precisamente en su proyectos teatrales, a los que les falta la estética de la representación. Allí donde debe otorgar materialidad a los objetos los sustituye rápidamente por conceptos, Baudelaire imagina una historia completamente narrada, en vez de partir de la escena; Una performance es una muestra escénica, muchas veces con un importante factor de improvisación, en que la provocación o el asombro, así como el sentido de la estética, juegan un rol principal; el creador entabla su relación con el espectador en vivo y en directo sin que sea determinante un papel más o menos activo de quien contempla la puesta en escena. Cualquier asunto y cualquier lugar son válidos en la Performance y tampoco su duración es un factor significativo. Wikipedia. El URL de este documento es http://es.wikipedia.org/wiki/Performance. Concepto desarrollado por Ariane Mnouchkine en prefacio que escribió para el libro: El Teatro en Francia.

251

252

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actores jujeños, en la provincia, pero de autores foráneos?; ¿el que “habla” de Jujuy?; ¿el realizado y escrito por jujeños pero que no “habla” de Jujuy? 3. De corte temporal: Tenemos en claro que nuestro estudio abordará la actividad teatral de los 90’ y la nueva centuria, sin embargo consideramos necesaria una visión multifocal que tenga en cuenta no solo el carácter histórico del proceso sino el conjunto completo en donde se entrelazan intereses artísticos, económicos y políticos en una extraña danza de interacciones sociales. Vinculado a estás problemáticas surgen más interrogantes a ser atendidos como: • • • • • • • • • • ¿De qué temas habla y hablo el teatro producido en la provincia? ¿Qué líneas estéticas pueden observarse en la actividad teatral actual? ¿Quiénes son los representantes más influyentes de teatro en Jujuy? ¿Qué importancia tiene el público espectador de teatro en la provincia? ¿Modifican los modos de producción? 253 ¿Qué procesos entran en juego cuando aparecen nuevas estéticas? ¿Qué políticas culturales modificaron para bien o mal la actividad teatral en la provincia? 254 ¿Qué espacios están disponibles para la actividad? ¿Cómo, cuándo y por qué surgieron 255? ¿Qué modos alternativos de realización teatral perviven bajo formas diversas? ¿Qué ideologías subyacen y fundan los diversos modos de representación teatral 256? ¿Qué relación existe entre espacio teatral y el espacio regional donde se produce? (usos particulares del idioma, sustratos indígenas, la oralidad presente en los textos)

En síntesis, el estudio sobre la actividad teatral de los ’90 y el nuevo siglo impone un horizonte investigativo cargado de interrogantes y desafíos que guiarán
253

Pienso por ejemplo en las Representaciones callejeras hechas a medida de un público transeúnte primero, espectador después. Las Histéricas Somos lo máximo del grupo ADN teatro; Nosotras queremos ser reinas de Silvia Montesinos; entre otras. Liliana Fellner, durante su gestión como secretaria de educación y cultura de la provincia de Jujuy 1999-2003 introdujo una serie de medidas que perjudicaron mucho a la actividad teatral local, por ejemplo la decisión de cobrar por el teatro Mitre un alquiler fijo a la compañías locales, que al no tener una asistencia masiva de público se vieron obligadas a buscar nuevos espacios de acción. Por ejemplo, el Teatro la Vuelta de Siglo surge como espacio alternativo a la inaccesibilidad de los espacios del estado. Pienso en la desaparición o merma de la figura del autor-dramaturgo en las puestas locales actuales más afectas a realizaciones volátiles, donde aparecen formas como el guión de acción, la mach improvisación etc. vinculadas a la ideología actual dominante posmoderna.

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255

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nuestra reflexión, ahora solo queda dar el siguiente paso y adentrarnos en la exploración y búsqueda de herramientas teóricas y prácticas adecuadas para así llegar al trazado de las rutas teatrales en Jujuy. Bibliografía

BARTHES, Roland. “El Teatro de Baudelaire” En: Ensayos Críticos. Barcelona: Seix Barral. 1977. BOSSI, Elena. “La calle como escenografía” En: VV. AA. Ciudad. San Salvador de Jujuy como texto. San Salvador de Jujuy: EdiUnju. 2010.
COROMINAS, Joan. Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid: Gredos. 2006. DUBATTI, Jorge. Otro teatro. Después del Teatro Abierto. Buenos Aires: Coquena Grupo Editor. 1990.

FÉRAL, Josette. Encuentros con el Teatro del sol. Buenos Aires: Arte del Sur. 2010. FIDALGO, Andrés. El Teatro en Jujuy. San Salvador de Jujuy: Libros de Tierra Firme. 1995. GROPA, Néstor. Abierto por Balance. De la literatura en Jujuy y otras existencias. San Salvador de Jujuy: Buena Montaña. 1987. GUERRA, Damián. Espacio Dramático y Lengua Regional. San Salvador de Jujuy: INT. 2010. PAVIS, Patrice. Diccionario del teatro. Dramaturgia, estética, semiología. Buenos Aires: Paidós. 2008 TELLO, Nerio. Historia del Teatro. Desde sus orígenes hasta el siglo XXI. Buenos Aires: Era Naciente. 2007. VALENZUELA, José Luis. 25 Fiesta Provincial del Teatro. El teatro de Jujuy hecho historia. San Salvador de Jujuy: INT. 2009.

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DESEMBARCAR EN LA NARRATIVA DE LOS ’90…
Silvana Esperanza Vargas IES N°9 – San Pedro de Jujuy
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Los heraldos negros, César Vallejo.

Empezar a entender el campo literario de la última década del siglo XX a través de una obra del género histórico como “Jujuy bajo el signo neoliberal” (2009), significa iniciar un viaje de reconstrucción del pasado muy reciente como si se ingresara a un mundo otro, pese a no haber estado ajenos a los ’90. El libro nos coloca en una situación de lectura en la que constantemente la memoria es salpicada por la desgarrada visión del Sábato de los ensayos de los ’50 y, casi como en letanía, resuena aquella idea:

“Nuestra tragedia consiste en buena parte en que no habíamos terminado de hacer un país cuando el mundo comenzó a derrumbarse; esto es como un campamento en medio de un terremoto” 257
Es así que los ’90 parecen haber sido gestados para escribir una historia invariable: en sincronía eterna, la comunidad sobrevive en el caos dejado por algún terremoto. Prueba de esto emerge en la tesis de la investigación de Lagos y Miranda: “el 14 de mayo de 1989 se iniciaba el ciclo de la gran mutación en Argentina” 258 (casi podemos sentirle un sabor macondiano). Qué debemos entender por mutación, pues nada más -y nada menos- que el desguace del Estado, el abandono del “intervencionismo estatal en torno al modelo industrialista-redistributivo”, lo que en lengua de la provincia quiere decir: postergación y marginación para los grupos sociales más desamparados económica e intelectualmente, crisis en la economía regional, deterioro en las condiciones sociales y en la estabilidad política, disolución de la educación pública y, con ella, también de ciertas costumbres [tradicionales] de encontrar en el conocimiento y en los libros el futuro de los pueblos.

257 258

Sábato, E. Hombres y engranajes ,1951. Heterodoxia, 1953; (la negrita es nuestra). Lagos, M. Jujuy bajo el signo neoliberal, S S de Jujuy, UNJu, 2009.

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En el ámbito provincial, reflejo del nacional y en algunos momentos refracción exacerbada, en medio de las crisis y los jirones, es dable encontrarnos con quienes en aquel momento construían una narrativa de este mundo chico. A propósito, Reynaldo Castro, en “El fin de la inocencia” 259, reflexiona acerca de la presencia minoritaria de narradores en Jujuy en los finales de 1900; concretamente se pregunta por qué ellos no se desarrollaron como los poetas que sí tienen más exponentes. El mismo Castro propone algunas respuestas: una dictadura que lesiona el concepto del derecho a la libertad de la palabra y cuya onda expansiva aún se puede sentir; la escasa presencia de trabajos críticos literarios; la existencia de modelos rectores que guían el género de la poesía desde suplementos literarios; la ausencia de puentes entre las generaciones de escritores. La intención de este ensayo es compartir el resultado del avance realizado en el proyecto de relectura de la literatura de Jujuy del último milenio, cuyo propósito “diseñar un mapa literario local en consonancia con las diversas final es

discursividades de la cultura NOA, durante el tránsito finisecular y el nuevo milenio. [Pues se espera que] El relevamiento de estéticas residuales, emergentes e innovadoras de diferentes aristas de la provincia contribu[ya] a la relocalización y al fortalecimiento de las manifestaciones culturales y artísticas en diálogo con la literatura local y el pensamiento crítico regional/nacional y latinoantemericano. 260.
Como primera incursión, hemos seleccionado algunos de los cuentos del primer libro de Mónica Undiano.

Contextualizamos esta lectura en el enfoque interdiscursivo, para reinsertar el texto en la red en la que fue producido, en tanto nos hacemos eco de la afirmación de José Javier Maristany de que “un texto que llamamos ‘literario’ no aparece en el vacío sino en medio de una trama de discursos literarios o no literarios, con los cuales establece ‘necesariamente’ relaciones. Las palabras, la materia prima utilizada, traen con ellas las huellas de otros contextos sociodiscursivos en los que habitaron o en los que habitan todavía. No pueden desprenderse de esta marca de su contexto de origen, el cual persiste y orienta los procesos semióticos” 261. Es esa materia prima la que reproduce la vida en la literatura (Piglia, 1990) y la que nosotros leemos en combinaciones discursivas que favorecen la relación entre el campo literario y sociopolítico en los finales del 1900. En los 2000, ¿ya todos mutados? –volviendo a la tesis de Lagos y Miranda-, las preguntas nos indagan;

259 260

Lagos, M. ibid.

Nallim y Castro (2009) Proyecto de Investigación “Cartografía literaria: Estación Jujuy”. UNJu, San Salvador de Jujuy
261

Maristany, J. Narraciones peligrosas. Resistencia y adhesión en las novelas del proceso. http://books.google.com.ar/books

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Qué se narra en los ’90 en Jujuy Qué se narra mientras va cayendo algún gobernador Qué se narra mientras en las aulas van hacinando estudiantes Qué se narra mientras el país se va despatrimonizando Qué se narra mientras los trabajos y la educación se van precarizando Qué se narra mientras los objetivos colectivos van siendo ganados por los privados Qué se narra mientras vivimos sordos, aturdidos por una realidad ficticia que compra a precios insólitos la vida Qué se narra de un pueblo, de una comunidad, de un territorio, que –al decir de uno de sus narradores- es una “elección amorosa […] donde has de vivir, de perseverar y de multiplicarte” (Héctor Tizón) 262

1er. Desembarco Mónica Undiano (1958, San Salvador de Jujuy) Obra publicada 1996, Redes -(CUENTOS) 1999, Huellas -(CUENTOS) 1999, Ave sin alas -(POESIA) 2001, El ojo y la maga - (NOVELA) 2002, Las patas del silencio - (POESÍA) Fugas - Inédito. (CUENTOS) También colabora con diarios y revistas del medio.

262

Nallim, A. Voz y memoria. Mito, historia y literatura en la cuentística tizoniana, San Salvador de Jujuy, Cuad. Fac. Humanid. Cienc. Soc., Univ. Nac. Jujuy n.19, nov. 2002.

* Profesor investigador titular en la Universidad Autónoma Metropolitana, Campus Xochimilco, México.

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Cuentos de Redes

Redes, libro de cuentos publicado en 1996 en la serie Los Sonámbulos del sello Cuadernos del Molle, auspiciado por la Fundación Norte Chico.
Hundidos en un presente cotidiano, los relatos de Redes pertenecen a la categoría del cuento corto. Lauro Zavala* señala que los cuentos breves poseen extensiones menores a las 2000 palabras y propone la existencia de tres tipos de cuentos breves, a los que clasifica en corto, muy corto y ultracorto. Siguiendo a Irving Howe, para quien un

posibilidades de desarrollo de los relatos:

“cuento corto puede narrar un incidente o condensar una vida, o bien puede adoptar un tono lírico o alegórico”, el mexicano nos ofrece las siguientes “I) Un incidente repentino, lo cual produce epifanías surgidas en un período extremadamente corto en la vida de un personaje. Estas epifanías suelen estar despojadas de sus respectivos contextos, condición que obliga al lector a proyectar sobre la situación un contexto imaginado por él mismo. Ejemplos: “El ramo azul” de Octavio Paz; “El eclipse” de Augusto Monterroso. “II) Condensación de toda una vida, lograda gracias a la capacidad de comprimirla en una imagen paradigmática. Ejemplos: “Paper Pills”, “The Untold Lie” y otros cuentos breves de la serie escrita por Sherwood Anderson en Winesburg, Ohio. “III) Imagen instantánea en la que no hay epifanía, tan sólo un monólogo interior o un flujo de memoria. Ejemplo: “Amargura para tres sonámbulos” de Gabriel García Márquez. “IV) Estructura alegórica, cuya belleza superficial nos puede llevar a resistirnos al placer de su interpretación. Ejemplos: “Un lugar limpio y bien iluminado” de Ernest Hemingway o “Chacales y árabes” de Franz Kafka“ 263

Además de esta categorización que consideramos oportuna para encuadrar los cuentos de Mónica Undiano, también es importante la perspectiva de Charles Baxter que aleja de los cuentos cortos las acciones morales y observa que, en este tipo de relatos, lo que se narra es la reacción de un personaje ante un momento de tensión súbita. Desde este marco de lectura de los cuentos breves, observamos que la escritora jujeña narra historias ordinarias, minúsculas, de seres comunes que, las más de las veces, hacen de la vida interior la razón de sus existencias. Entre tanto no ejercen su discurso con los otros, la realidad los acoge y los expulsa.
263

Zavala, L. “El cuento ultracorto: hacia un http://usuarios.multimania.es/wemilere/ultracorto.htm

nuevo

canon

literario”.

Pág

1.

291

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Los espacios que viven –en la mayoría de los relatos- podrían ser cualquier lugar del mundo, en general no presentan marcas topográficas que los identifiquen: territorios físicos que permiten esa vida hacia adentro, en la que las identidades sociales poco importan ya que están alejadas de historias comunitarias. Y las utopías no los embarcan en sueños comunes y a veces ni individuales. Con una estética sin estridencias, de frases sencillas, casi coloquial, Undiano nos abre las puertas del universo de sus cuentos, en el que el protagonismo está sobre todo ejercido por mujeres. Como los lugares, casi todas sin nombre. Sólo Clara, la del amor cumplido que inaugura el libro de diecisiete cuentos. Clara, mujer casi ninfa; a diferencia de la Eco griega, no es alegre ni parlanchina. Sin embargo canta, enamorada de su voz, sin auditorio visible. Vive en un mundo de espejismos creados por ella hasta que el amor aparece y la despoja de la introversión: Clara y José construyen un amor feliz. La tragedia del mito parece intertextualizarse con timidez en el plural del nombre del cuento, “Ecos”, pero se aleja del mito al afirmar la historia en un aquí cercano, conocido, más completo, que hace posible un final sin predestinación. “Ecos” es el punto de partida de un viaje por la vida interior de sujetos que no tienen un ejercicio pleno de la palabra, que existen afuera de la Historia, exilados hacia adentro de sí mismos. Proscriptos de sus tiempos, lugares y comunidades, ensimismados, andan, sostienen sus historias y sus vidas. Los lugares en que viven casi carecen de importancia, porque no parecen formar parte de la marea humana que construye ese espacio. Están solos re-buscándose. Breve, condensada en la idea del vuelo, se desarrolla la historia de “Volar bajito”: la del padre que un día puede literalmente elevarse porque se redescubre en el hijo. Casi historia con moraleja, relatada por un otro que mira con ternura, ahonda en la soledad y el tiempo que, detenido en un anhelo viejo, se vuelve con el vuelo tiempo nuevo y suavemente dinámico. En la misma categoría de la vida concentrada en unas pocas líneas está “La competencia”: la Quebrada en dos tiempos, el de los trenes y el de la ausencia de ellos. La ubicación topográfica separa este relato de los otros en el libro. Una voz ajena abre la historia en el intenso preparativo de la carrera de un niño que repentinamente es un viejo: el dolor despierta la conciencia del tiempo transcurrido. El jadeo por la carrera reemplaza su voz de viejo-niño; un gemido le advierte el despojo, el abandono, las imposibilidades y el paso del tiempo. La Quebrada está, sigue estando; ya no el tren. La carrera, el humo, el silbato, pueblan la memoria del que recuerda. En la soledad, el quebradeño reconstruye su historia y se asoma una clave para leer a Mónica Undiano como parte de un lugar y un tiempo detenido, sin más historia que la del pasado, la de los hombres que fueron, la de los que antes allí estuvieron, la de un juego sostenido por la presencia del tren. La carrera vuelve el tiempo cíclico, aunque no pueda materializarse el pasado.

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El concepto de epifanía -el incidente repentino- técnica propia del relato corto y desarrollada en el cuento anterior también es parte de “Esas manos” y “Brumas”; en el primero se conjuga el hombre sin nombre ni lugar que lo contenga con el descubrimiento de la muerte de sus manos que es la de él todo. En el segundo, una voz femenina monologa albergada por la soledad de una siesta y la tristeza de la llovizna: la pesadilla que vive le revela su muerte. En cambio, en “Dèja vu” la mujer que se piensa no es sorprendida, ella ejerce su muerte, ella decide un final definitivo. El universo de personajes solitarios de Undiano se constituye con los que cuentan sus historias desde el fluir de la conciencia, la vidente de “Tanto mirar” y el psicópata de “Equivocado”. En ambos casos, los personajes se expresan desde un yo torturado. Ni ella ni él pueden detener sus percepciones. Las palabras se les atropellan en los cerebros. A una la angustia el conocimiento de las tragedias que puede ver pero no evitar; el otro, desde su mundo marginal, de desechos, construye la existencia a partir de la usurpación: la risa brutal es un síntoma más de la devaluación de su humanidad sola; la revelación de los asesinatos –el cometido y el que planea- es la exaltación del crimen y la impunidad, de la vida amoral y de la reivindicación de la vida centrada en los sentidos. A través del discurso quebrado del fluir de la conciencia, Mónica Undiano sugiere la deshumanización del lumpen y de la que se calla, porque no sólo uno está desclasado sino que también uno y otra están protegidos por una sociedad que no se involucra o que se ampara en la estigmatización para ocultar sus silencios. El libro es una intensa reflexión sobre la soledad, en medio de carencias estructurales de contención y amparo. A propósito, Hanna Arendt vincula la soledad con el desarraigo y la superfluidad, y considera que el discurso capitalista es el promotor de la ruptura del lazo social y gestor del desamparo y la banalidad. En esta encrucijada se mueven los personajes de Undiano: deshecha la capacidad del lazo con el otro, se encuentran desarraigados, no tienen en el mundo un lugar reconocido y garantizado por los demás; deambulan silenciosos, inmersos en “el pensar rumiante del obsesivo” 264. Es el caso de “El hombre y el viento”. Undiano nos retrotrae a la leyenda en medio del espacio urbano: la del hombre que olvidó su origen. Extraño a su mundo y tiempo, espera respuestas, que llegan con la metamorfosis que –al contrario de las leyendas del hombre lobo- no las provoca el rayo de la luna que lo toca, sino que de él sale ese haz de luz. La mujer de “Esa cierta ausencia” se atreve a salir de esa obsesión y a una acción que desafiaría el “cariño amodorrado, […] la seguridad y la imagen” (16), el orden que ella misma había establecido. Otros personajes están atrapados en ese movimiento de mentes hostigadas por un inevitable pensarse; así, la mujer de “Brumas”, atrapada en una situación alucinante que la inmoviliza, no puede dejar de sentirse, de sentir el horror en su
264

Goldenberg, Mario (2009) http://virtualia.eol.or.ar/019/variedades_goldenberg.pdf

Soledades

en

Variedades.

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Reflexiones e Investigaciones

cuerpo y de someterse a él. En “Guerras”, otra mujer manifiesta en el cuerpo la incomodidad que le provoca la humanidad que se le acerca; presiente, imagina un mundo hostil que conspira en su contra; sin embargo es la realidad cotidiana, la de seres que no pueden integrarse a la vida rutinaria en comunidad, aunque les perturba la soledad elegida. Aunque el delirio y la angustia son tópicos en casi todos los cuentos, en “La máquina de escribir” a estos sentimientos se suma cierto pesimismo: un hombre enfermo y, literalmente, encerrado, es el escritor no cumplido. Su sueño y, aparentemente, la razón de su cárcel, el libro que aún no escribió y la herramienta que necesita para hacerlo. Conseguirla no le da la salud, por el contrario le arranca el aullido del dolor de haber convertido la ilusión de la escritura en la pesadilla del libro logrado. Mónica Undiano abre el libro con un cuento en el que el mito de una Eco sin tragedia se cuela en una historia cercana a las de los finales felices: la transparencia está en la voz, en el nombre Clara, en el amor realizado. A lo largo de los relatos siguientes, recorremos historias en las que los personajes adquieren el color amargo de las realidades delirantes y absurdas en las que están encerrados. Aquietados en ese pensarse perturbante, sin más norte que ellos mismos y las obsesiones que los apagan o enfurecen, no se sueñan afuera de sí. Son hombres y mujeres sin utopías, inmersos en un tiempo sin retorno ni progreso, autocondenados a la incomunicación y a un presente eterno. Estas historias cortas ocurren como las instantáneas –las ya viejas instantáneasy se superponen como el collage de fotografías de una comunidad de seres solos e incomunicados. Es tan efímera su presencia que no hay memoria de ellos, tampoco legado. El desarraigo que viven goza de cierta reversibilidad: no se afirman en ningún lugar, pero también son excluidos. Sólo en algunas historias hay casa, tierra y raíz: la del viejo que espera el tren, la del Tano en La Quiaca, la de Soledad en casa. Con este último personaje, Mónica Undiano cierra su libro. Alejada de la imagen seductora de la Delia Mañara de Cortázar, la Soledad de “Redes” se acerca sin embargo a ella con la acción constante del tejido: aquella teje modos para atrapar hombres, ésta sólo quiere uno, el hermano. Soledad no está sola, convive con su “otra”: mujer que teje y mujer araña; mujer que se desdobla en un yo que no se limita a tejer la lana. La Soledad de Undiano es el arquetipo de los habitantes de un mundo degradado, en el que han desaparecido los sistemas de protección y de nucleamiento de los hombres. Las redes que propone esta historia solo sirven para ahogar las voces de los que deambulan sin raíz. La Soledad de Undiano, como el usurpador de “Equivocado” o la mujer autodestructiva de “Los pasos de la vida” subsisten en la ausencia de culpa y remordimiento. En la brevedad e intensidad de estas historias se intersectan las profundas diferencias de comunidades culturales que en los ’90 constituyen, por un lado, una sociedad sorda a los reclamos de quienes permanecen en los márgenes y, por otro,

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La Literatura del Noroeste Argentino

paradójicamente un conjunto inmovilizadas en un exilio interno.

de

individualidades

frustradas,

temerosas,

Bibliografía Nallim y Castro, Cartografía literaria del NOA de los ’90 y la nueva centuria: Estación Jujuy. UNJu, SECTER 2010-2013 Lagos, M, Jujuy bajo el signo neoliberal. 2009 Castro, Reynaldo, Campo literario jujeño en la década del noventa. El fin de la

inocencia. .

Romano Sued, Susana, “¿Los noventa”? Ludmer, Josefina, “Literaturas postautónomas” Romano Sued y Arán: Los ’90. Otras indagaciones. Undiano, Mónica. Redes. Fundación Norte Chico, Serie Los Sonámbulos, Jujuy. 1996 Maristany, J. Narraciones peligrosas. Resistencia y adhesión en las novelas del proceso. http://books.google.com.ar/books Capano, Daniel (2007) El errático juego de la imaginación: la poética de Antonio Tabucchi. Edit. Biblos, Bs As. http://books.google.com.ar/books

Goldenberg, Mario. Soledades, en http://virtualia.eol.org.ar/019/pdf/variedades_goldenberg.pdf

Variedades.

Palermo, Zulma. (2005) Desde la otra orilla, pensamiento crítico y políticas culturales en América Latina. Alción, Córdoba. Revista Zavala, cultural Asterion http://www.asterionxxi.com.ar/numero6/cuerposalmargen.htm Lauro. “El cuento ultracorto: hacia un nuevo http://usuarios.multimania.es/wemilere/ultracorto.htm

XXI. literario”.

canon

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Reflexiones e Investigaciones

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La Literatura del Noroeste Argentino

ÍNDICE INTRODUCCIÓN
Pág.

María Alejandra NALLIM Universidad Nacional de Jujuy

5

Capítulo I Encuesta sobre la literatura de/en el NOA
Raquel GUZMÁN Universidad Nacional de Salta 9

Capítulo II Pensando la Literatura en el NOA
QUÉ LEEMOS, CÓMO LEEMOS. REFLEXIONES SOBRE CANON LITERARIO, ORGANIZACIÓN Y TRANSMISIÓN DE LA LITERATURA Nilda Ma. FLAWIÁ DE FERNÁNDEZ Universidad Nacional de Tucumán - CONICET LITERATURA ARGENTINA/ LITERATURA REGIONAL. DEBATES Y DESAFÍOS Amelia ROYO Universidad Nacional de Salta LA LITERATURA SANTIAGUEÑA EN LAS ÙLTIMAS DÈCADAS: ALGUNAS LÌNEAS Y AUTORES Graciela CÓRDOBA Universidad Nacional de Santiago del Estero LA LITERATURA REGIONAL EN EL CONTEXTO DEL NUEVO MILENIO: ESTACIÓN JUJUY María Alejandra NALLIM Universidad Nacional de Jujuy PENSANDO LA LITERATURA DEL NOA. RESEÑA Liliana MASSARA Universidad Nacional de Tucumán

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Reflexiones e Investigaciones

Capítulo III El concepto ”literatura del NOA” y su teorización
UN ESCRITOR EN PROVINCIA Alberto TASSO CONICET, Universidad Nacional de Santiago del Estero Biblioteca Popular Amalio Olmos Castro. CRÍTICA, LITERATURA, REGIÓN: UN ESPACIO DE IDENTIDADES Y CULTURAS MARGINALES Liliana MASSARA Universidad Nacional de Tucumán ENTRE LA REGIÓN Y EL NO-LUGAR. EL EJEMPLO DE BERNARDO CANAL FEIJÓO. Diego Ignacio ALBARRACÍN Universidad Nacional de Tucumán LITERATURA REGIONAL Y ESCALAS DE ESTUDIO: ALGUNAS REFLEXIONES TEÓRICO METODOLÓGICAS Carlos Hernán SOSA Universidad Nacional de Salta REFLEXIONES Y PROPUESTAS PARA EL DEBATE. TEORÍAS LITERARIAS Y PRÁCTICAS CRÍTICAS DE FIN DE MILENIO Susana A. C. RODRÍGUEZ Universidad Nacional de Salta –CIUNSa LA PALABRA TERRIBLE. REFLEXIONES SOBRE LA LITERATURA Y LA CRÍTICA LITERARIA. Alvaro F. ZAMBRANO Universidad Nacional de Jujuy LA NOCIÓN DE “ESCENA LITERARIA” COMO POSIBILIDAD DE ESTUDIO DE LA LITERATURA DEL NOA Raquel GUZMÁN Universidad Nacional de Salta

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La Literatura del Noroeste Argentino

Capítulo IV El campo literario de las últimas décadas en las provincias del NOA
BASES TEÓRICO-HISTORIOGRÁFICAS PARA EL ESTUDIO DEL TEATRO SALTEÑO Graciela BALESTRINO - Marcela SOSA Universidad Nacional de Salta FASES DE LA ESCENA LITERARIA DE SALTA DÉCADA DE LOS ´80: ¿TRAYECTORIA DE UNA GENERACIÓN BIFRONTE E INTERPROVINCIAL? Elisa MOYANO Universidad Nacional de Salta FORMAS DE LA NARRATIVA DE SALTA DE FIN DE MILENIO. BREVE EXCURSIÓN HISTÓRICA CON DESEMBARCO EN EL PRESENTE Susana A. C. RODRÍGUEZ CIUNSa – Universidad Nacional de Salta APORTES TRANSDISCIPLINARIOS PARA EL ESTUDIO DEL CAMPO LITERARIO JUJEÑO Fabricio Ernesto BORJA Universidad Nacional de Jujuy POSICIONES Y POSESIONES EN EL CAMPO LITERARIO DE JUJUY Ana Lía MIRANDA Universidad Nacional de Jujuy RECONFIGURACIÓN DEL CAMPO LITERARIO EN JUJUY: LETRAS X LETRAS/ EDICIÓN X ESCRITURA/ BLOGS X LIBROS Alejandra NALLIM Universidad Nacional de Jujuy IES N° 9 - San Pedro de Jujuy DISCURSOS EN LA RED: LOS BLOGS Y LA LITERATURA Sandra Pamela STEMBERGER Universidad Nacional de Jujuy

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Reflexiones e Investigaciones

Capítulo V Escritores, Industrias culturales y políticas editoriales en el NOA
CÓMO ESCRIBIR Y PUBLICAR EN SALTA (Y NO MORIR EN EL INTENTO) Carlos Alfredo MÜLLER APROXIMACIONES A UNA POLÍTICA EDITORIAL Gregorio A. CARO FIGUEROA 265 INFAMES PATRAÑAS Juan Manuel DÍAZ PAS MI EXPERIENCIA EN EL CAMPO LITERARIO Y CULTURAL DE JUJUY Susana QUIROGA APUNTES PARA UNA HISTORIA DEL PERIODISMO CULTURAL EN JUJUY Paula Andrea CRUZ Universidad Nacional de Salta IES Nº 9 (San Pedro de Jujuy)

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Capítulo VI Obras y autores de la Literatura del NOA. Estudios Críticos
UN LUGAR PROPIO PARA ELDA NORO. DÉCADAS DE 1930 Y 1940 EN JUJUY Florencia Raquel ANGULO VILLÁN Universidad Nacional de Jujuy

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Periodista y ensayista. Cofundador de la Biblioteca Privada “J. Armando Caro” de Cerrillos. Fue Secretario de Cultura de la Provincia de Salta y es Coordinador General de Bibliotecas y Archivos de la Provincia. El autor agradece las conversaciones y aportes sobre este tema de la Licenciada Virginia van Zandweghe. Las opiniones de este texto son de su autor.

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La Literatura del Noroeste Argentino

OTRAS MIRADAS, OTROS EXILIOS EN LA NOVELA DE EVA GONZÁLEZ (JUJUY) Herminia TERRÓN DE BELLOMO Universidad Nacional de Jujuy FRAGMENTACIÓN Y CONCILIACIÓN. INDIVIDUO Y SOCIEDAD EN LA POESÍA DE MARÍA SILVIA ALONSO María Soledad BLANCO Universidad Nacional de Jujuy BUSCANDO UNA REFLEXIÓN (A PROPÓSITO DEL CUENTO BREVE Y BREVÍSIMO) Cristian Gabriel Ricardo Cinco Rosario Robles Michel Universidad Nacional de Salta LOS MÁRGENES, LA MARGINALIDAD Y LAS POSIBILIDADES DE HUIDA EN LAS GENERACIONES DEL 60 Y LA NARRATIVA JUJEÑA CONTEMPORÁNEA Fernando David Choque Universidad Nacional de Jujuy PROYECTO: ANTOLOGÍA DE POETAS JUJEÑAS CONTEMPORÁNEAS Romina Durán Angélica Villena APROXIMACIÓN A LA NARRATIVA DE FRANCISCO ZAMORA Rafael Gutiérrez CIUNSa – Universidad Nacional de Salta IMÁGENES O PALABRAS: EL CUERPO, UN OBJETO DEL DESEO Juan Pablo Páez Universidad Nacional de Jujuy EL MICRORRELATO EN JUJUY Gloria Carmen Quispe Universidad Nacional de Jujuy HOLVER MARTINEZ BORELLI: SOBRE UN TÓPICO DE LA MEMORIA Belén Scigalszky Universidad Nacional de Salta

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Reflexiones e Investigaciones

EL TEATRO EN JUJUY Lía Inés Sosa Universidad Nacional de Jujuy DESEMBARCAR EN LA NARRATIVA DE LOS ’90… Silvana Esperanza Vargas IES N°9 – San Pedro de Jujuy

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Reflexiones e Investigaciones

La Literatura del Noroeste Argentino… se terminó de

imprimir en el mes de noviembre de 2011 en los talleres gráficos de la Universidad Nacional de Jujuy, Av. Bolivia 1685, San Salvador de Jujuy – Argentina.

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