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Historia Del Liceo

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, 22 de febrero de 2011

El Liceo Simón Bolívar (1917-1920) Fundado e instalado en la Quinta Morales, en el barrio de San Carlos, el Liceo "Simón Bolívar" se traslado en 1917 a una de las casas, edificadas por el General Eustoquio Gómez, a inmediaciones del Parque Sucre, colindante con el actual Palacio de Gobierno. EI Liceo tenía apenas tres secciones: la de los cursantes de tercer año de instrucción secundaria; la de quienes entraron al primer año en la fecha arriba indicada, y una escuela anexa al primer año integrada por cursantes de sexto grado en la instrucción primaria superior. Entre los cursantes de la primera sección, recordamos a los hermanos Rafael Antonio y José Alberto Branger Semidey, Rafael Torres Márquez, Armando Velasco Castro, Hector y Oscar Loynaz Sucre, Roberto y Antonio Villasmil Candiales, Miguel Parra León, Antonio José Pacheco, Alfonso Rodríguez, Alcides Ortega, Rafael Romero Duran, Víctor Zambrano Roa y otros. EI primer año, integrado por los egresados de la Escuela Graduada Villafañe, lo formaron Carlos Luis Ferrero Tamayo, Santiago Rodríguez, Ernesto Isea Sanabria, Saturio Contreras, Manuel Felipe Rugeles, Antonio Villasmil Stella, José Antonio Parra León, hermanos Martínez, Tulio Chiossone y algunos más que ingresaron posteriormente. En la Escuela Anexa al Liceo, figuraron: Edgar y Germán Loynaz Páez, Claudio y Lucio Vargas, J. N. Serrano, Miguel Martínez Manrique, Horacio Chacón Vargas, Pedro Canas, etc . Para la fecha de su traslado a la Casa del Parque Sucre, era Director el eminente Ingeniero Dr. Enrique Loynaz Sucre, hombre importante en las letras venezolanas, poseedor de vastísima erudición y con grandes aptitudes pedagógicas. Bajo la Dirección del doctor Loynaz Sucre, el Liceo "Simón Bolívar" fue un verdadero centro de luces y magnifico seminario de donde salieron hombres que han descollado en las letras, las ciencias y la política en esta primera mitad del siglo. Un selecto grupo de profesores acompañó al Dr. Loynaz Sucre en las tareas docentes del Liceo. Fueron ellos: el Dr. Antonio Rómulo Costa, Dr. Amenodoro Rangel Lamus, Dr. Héctor Sánchez Becerra,Dr. Santiago Rodríguez R., Dr. Carlos J. Bello, Dr. Hilarión Araujo, Dr. José Domingo Beroes, don Federico Buchard, don Alejandro Hanebuth, don Felipe Araujo. Posteriormente entró en el cuerpo docente el Dr. Teófilo Noguera. El Dr. Antonio Rómulo Costa, nacido en Seboruco del Estado Táchira, de origen corso, se educó en Bogotá en donde adquirió excelente preparación humanística. Como abogado, poseía excelente criterio jurídico y gran erudición. Ocupó siempre el cargo de Presidente de la Corte Suprema de Justicia del Estado, cuando la

justicia se impartía automáticamente en cada entidad federal. Sus sentencias fueron un modelo de precisión en lo jurídico y un modelo de pureza gramatical. La excesiva modestia del Dr. Costa, impidió que su nombre se conociera como uno de los más gran des humanistas venezolanos, pues sus profundos conocimientos de latín y griego, adquiridos en la cátedra de Miguel Antonio Caro y Rufino José Cuervo, de haberlos exhibido en artículos o en estudios, Ie habrían situado entre los más caracterizados exponentes del pensamiento venezolano. Su precaria salud posiblemente Ie impidió dejar obra escrita para ser apreciada y juzgada por la posteridad. Regentó en el Liceo "Simón Bolívar" las cátedras de Castellano, Latín y Griego. Poseía especial don para enseñar. Sabía grabar en la mente del alumno los principios fundamentales de la lingüística, pues no era otra cosa la materia que explicaba. En la enseñanza del latín logró que algunos de sus alumnos, los que se especializaron en filosofía y letras, tradujeran y se familiarizaran con los grandes clásicos latinos y griegos. Para nuestro curso no fueron desconocidas las obras de Cicerón, Horacio, Virgilio, Fedro, Laercio, etc., que eran leídas y comentadas en su propio idioma. Nos hacia retener de memoria algunas fabulas de Fedro y Esopo, en sus respectivos idiomas, como recurso mnemotécnico, lo mismo que máximas, postulados filosóficos e inscripciones lapidarias gratas al sentimiento patriótico. Recordamos todavía sus discípulos la inscripción en latín, escrita en el sitio por donde el Libertador se libró de sus enemigos en la nefanda noche de septiembre:

Siste, parumper, spectator graduun, si vacas, miraturus viam salutis que sese liberavit pater salvatorque patriae. Simón Bolívar in nefanda nocte septembrina. EI Dr. Carlos J. Bello, el gran filántropo venezolano, fundador de la Cruz Roja, regentó la cátedra de Zoología. La primera Escuela de Enfermeras de San Cristóbal fue obra suya, y funcionó en una casa contigua al Liceo "Simón Bolívar". Ejerció su profesión de médico cirujano. En la ciudad fue muy apreciado por su generosidad y caballerosidad excepcionales. En su rostro mostraba siempre la expresión suave del apóstol. Amenodoro Rangel Lamus tuvo a su cargo las cátedras de Filosofía y Literatura. Había regresado por ese tiempo a San Cristóbal después de recibirse de doctor en ciencias políticas en la Universidad Central de Venezuela. Fundó su bufete y llegó

a contar con selecta y amplia clientela por sus excepcionales dotes de abogado de lucha con excelente preparación y extraordinaria inteligencia. EI estudiantado Ie temía por su carácter extremadamente serio. Nos obligaba a estudiar y era implacable en la reprimenda cuando teníamos desaciertos por faIta de concentración al estudio. EI base-ball, que empezaba a interesar a la afición de la ciudad, en veces nos distraía. Nos enseñó a pensar, a discernir en la clase de filosofía. El texto adoptado fue escrito por el sabio Dr. José Gregorio Hernández, cuyos conceptos criticaba en algunas ocasiones. Algún choque político con el general Eustoquio Gómez lo obligó a abandonar el Estado cuando la juventud del Táchira más Ie necesitaba. Más tarde, el 1936, el destino nos llevo a Miraflores. Allí me tendió su: mano de maestro y amigo. Carlos Rangel Lamus nos enseñó historia universal. Allí se perfiló como el maestro de generaciones tachirenses, que habría de alcanzar puesto señalado entre las gran des figuras del magisterio venezolano. Es necesario que en esta página consagremos un recuerdo para el maestro alemán don Federico Buchard, a quien tanto deben no solo las generaciones tachirenses, sino de gran parte de Los Andes. El señor Burjan, como familiarmente se Ie llamaba, fue profesor de Geografía Universal, materia ésta en que descollaba. También enseñó contabilidad en un curso libre que se abrió en el Liceo Don Federico Buchard, casó con la honorable dama doña María Ochoa. En Tovar ejerció el magisterio y en su instituto se educó gran parte de la juventud de Mérida de principios de siglo. Posteriormente se estableció en San Cristóbal, en donde fundó el Colegio Alemán, que prestó valiosos servicios en la educación tachirense. Tenemos entendido que muchos de los jóvenes que integraron la primera promoción del Liceo "Simón Bolívar" recibieron preparaci6n en el Instituto del señor Buchard. Profesores de idiomas para la época en que fue Director del Liceo el Dr. Enrique Loynaz Sucre, fueron don Felipe Araujo y el señor Alejandro Hannebuth. EI primero se educó en los Estados Unidos de Norte América, y a su regreso a San Cristóbal, muy joven todavía, fue designado profesor de inglés. Le recordamos con cariño, porque nos enseño con verdadero interés el idioma de Bernard Shaw y de Hemingway. El segundo vino a San Cristóbal como factor de una casa alemana, y fue designado profesor de francés, idioma que dominaba enseñaba en forma amena y certera. Pasaron por la cátedra del Liceo el Dr. Hilarión Araujo, eminente jurista y profundo conocedor del castellano; y los doctores Ángel Domingo Beroes, quien dicto la cátedra de Historia de Venezuela; Ramón Leonidas Torres, que lo fue interino de Filosofía, y el doctor Teófilo Noguera, que dictó algunas cátedras en la Escuela Anexa.,

El Dr. Loynaz Sucre enseñó Aritmética, Algebra elemental y superior, Geometría y Trigonometría, Física y Química, Mineralogía y Geología. Cuando faltaba un profesor, él lo suplía brillantemente. Su vasta erudición Ie permitía dictar cualquier clase, menos latín y griego. Fue el ingeniero ad-honorem de muchas de las obras públicas realizadas por Ia administración estatal. A él se debe el Palacio de Gobierno, el antiguo Hospital Vargas, que para su época prestó invalorables servicios, el primer aeródromo de San Cristóbal, construido en La Sabana, camino de Santo Domingo, en la posesión de Antonio Ignacio Moreno. Los problemas técnicos para la construcción del primer hangar, pues era necesario calcular vigas de gran dimensión, los planteaba en clase y obligaba al curso de matemáticas a trabajar en ellos. Nos imponía ejercicios de Topografía, consistentes en el manejo del teodolito, y en la realización de levantamiento de pIanos ya por el sistema de triangulación, de coordenadas o de perpendiculares. No descuido nunca sus actividades literarias. Perteneció a la generación de "El Cojo Ilustrado", en cuyas páginas publicó magníficos artículos e inspirados sonetos. Cuando en San Cristóbal se formó un grupo literario al que pertenecieron Manuel Felipe Rugeles, quien se iniciaba en sus incursiones por Ia lírica, José León Escalante, Vicente Elías Moncada Moncada, Rafael Torres Márquez y Roberto Oliver Salas, este último propició la fundación de una Editorial para la publicación de novelas y cuentos. Esta fue la "Editorial Trébol", que logró editar algunos trabajos de escritores tachirenses. Se publicó en esa colección un magnifico cuento del Dr. Loynaz Sucre titulado "El' Agujerito", y otro de Rafael Torres Márquez. El Liceo "Simón Bolívar" ha sido, desde su iniciación, uno de los institutos más importantes de Venezuela, porque ha contado siempre con la colaboración de eminentes ciudadanos, muchos de ellos descollantes figuras de la ciencia, las letras, el magisterio y la política. Por sus aulas han pasado un grupo de hombres que han sido factores indiscutibles para el progreso de Ia República. De la misma manera que gran parte de la cultura tachirense está vinculada al Colegio de La Grita, que dirigió el Pbro. Dr. Jesús Manuel Jáuregui Moreno, porque de allí salieron grandes representativos como Eleazar López Contreras, Emilio Constantino Guerrero, Diógenes Escalante, Vicente Dávila, etc., etc., así el Liceo "Simón Bolívar", en la hora de ayer, y en la hora presente, continúa siendo el seminario de la cultura tachirense. Le consagramos esta página en momentos en que es necesario valorizar la obra institucional e intelectual que se ha cumplido en la ciudad cuatricentenaria como aportación a la cultura y al prestigio de Venezuela. Por: Tulio Chiossone Pág. 33/37 El Liceo “Simón Bolívar”. Maestros y alumnos cuentan su historia. Biblioteca de autores tachirenses. Volumen 44. 1968

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