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01 - Crecer en Las Manos Del Padre

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1

PARA MAYOR GLORIA DE DIOS

IMPRIMATUR:

+RAFAEL BELLO RUIZ
ARZOBISPO DE ACAPULCO, GRO.
VOCAL DE LA CEAL PARA
EL M.R.C.C.E.S.

2

Hasta la Total Plenitud de
Dios

Autor

Excmo. Mons. Carlos Talavera Ramírez

3

INDICE

Página

IIntroducción..............................................................................5

TEMA I
El Amor de Dios a cada ser Humano..........................................9

TEMA II
La Realidad del Pecado............................................................18

TEMA III
Jesús es la Salvación................................................................26

TEMA IV
La Conversión.........................................................................35

TEMA V
La Vida de Fe..........................................................................44

TEMA VI
El Señorío de Jesús.................................................................54

TEMA VII
El Nuevo Testamento: El don del Espíritu..................................62

TEMA VIII
La Comunidad Cristiana...........................................................69

TEMA IX
La Vida en la Verdad...............................................................79

TEMA X
Como Vencer el Mal Moral.....................................................88

TEMA XI
La Vida Reconciliada.................................................................98

TEMA XII
La Esperanza Cristiana.............................................................107

TEMA XIII
El Amor a Dios.......................................................................117

TEMA XIV
El Amor al Prójimo.................................................................125

4

INTRODUCCION

La catequesis cristiana se refiere a una introducción de viva voz sobre la Palabra y
sobre la vida de Jesucristo. En un sentido estricto, la catequesis comprende la
transmisión del depósito de la fe a los nuevos miembros que la Iglesia va incorporando,
o con otras palabras, la instrucción preparatoria para el Bautismo. Así se origina el
Catecumenado, prolongado en las catequesis mistagógicas a los neófitos. Este sentido
técnico de la catequesis se halla por principios del siglo III.
La catequesis, en sentido amplio, es toda clase de instrucción en la fe, desde el primer
anuncio del kerigma hasta la enseñanza científica sobre la fe cristiana. Desde esta
perspectiva, podemos distinguir en la Catequesis tres niveles: la catequesis fundamental,
que es la primera evangelización de la fe o el anuncio del kerigma que da origen a la
misión; la catequesis permanente, que es el desarrollo de los elementos esenciales
adquiridos en la catequesis de iniciación; y la catequesis superior que conduce a los
estudios teológicos y a las experiencias místicas.
La catequesis fundamental se refiere también a la instrucción prebautismal; la catequesis
permanente comprende la llamada catequesis infantil y de adultos; la catequesis supe-
rior, la teología.
La catequesis hay que basarla en la voluntad de Dios, en el celo apostólico y en la fuerza
del Espíritu Santo. Se trata de una proclamación viva y eclesial, en el nombre de Cristo,
de la fe de los Apóstoles. Es la transmisión de la fe heredada y de la experiencia
permanente de la iglesia. Hay que dejar al Espíritu Santo actuar poderosamente en la
proclamación del Evangelio.
Escuchemos a San Agustín: “Advertid, hermanos, que aquí late un gran misterio: el sonido de
nuestras palabras sacude nuestros oídos, el Maestro está dentro. No penséis que se puede
aprender algo de otro hombre. Podemos llamar vuestra atención con el estrépito de nuestra voz.
Si no está dentro quien puede enseñar, nuestro estrépito resulta inútil. ¿Queréis una prueba?
¿Acaso no habéis oído todos vosotros esta predicación? ¿Y cuántos saldrán de aquí sin haberse
enterado de nada? Por lo que me concierne, he hablado con todos; pero aquellos a quienes no
les habla desde dentro la unción, aquellos a los que el Espíritu Santo no alecciona por dentro,
vuelven a marcharse tan ignorantes como vinieron. Las enseñanzas exteriores son una ayuda
y un toque de atención. Pero el que enseña a los corazones tiene su cátedra en el cielo....”. (SAN
AGUSTIN, In I Johannem, Tract. 3, 12-13: PL 35, 2004).

Los frutos de la catequesis cristiana serán siempre frutos de conversión, de fraternidad
y de presencia de Dios. La Iglesia, “predicando el Evangelio, mueve a los oyentes a la fe y a
la confesión de la fe, los dispone para el bautismo y los arranca de la servidumbre del error y
de la idolatría y los incorpora a Cristo para que crezcan hasta la plenitud por la caridad hacia
El.”(LUMEN GENTIUM,17).
El fruto primero de la catequesis es la purificación del corazón: “Nada hay que agrade
tanto a Dios como el arrepentimiento y la salvación del hombre; en cuyo beneficio se han
pronunciado todas las palabras y revelado todos los misterios....” (SAN GREGORIO NACIANCENO,
Sermo 39 in Sancta Lumina 20: PG 36, 359).

Otro fruto de la catequesis es el nacimiento de la comunidad, donde los hermanos
crecen en el conocimiento y en él amor a Dios. “Sabemos que hemos sido trasladados de
la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte.”
(Jn., 3, 14). Precisamente el fruto primero de Pentecostés fue el nacimiento de la
comunidad eclesial. La catequesis hace nacer un pueblo de testigos para extender la
luz en las tinieblas y la verdad donde exista el error.

5

La catequesis ha de partir del kerigma, raíz y principio de todo proyecto evangelizador.
Los documentos de Santo Domingo lo afirman con diáfana claridad: “Desde la situación
generalizada de muchos bautizados en América Latina, que no dieron su adhesión personal a
Jesucristo por la conversión primera, se impone, en el ministerio profético de la Iglesia, el anuncio
de Jesús muerto y resucitado (kerigma), raíz de toda evangelización, fundamento de toda
promoción humana y principio de toda auténtica cultura cristiana.” (St. Domingo,33).

Este ministerio profético de la Iglesia exige un serio compromiso de parte de todo
evangelizador, que lo impulse a una planificada y orgánica catequesis que, “...actualizando
incensantemente la revelación amorosa de Dios manifestada en Jesucristo, lleva la fe inicial a su
madurez y educa al verdadero discípulo de Jesucristo. Ella debe nutrirse de la Palabra de Dios
leída e interpretada en la Iglesia y celebrada en la comunidad para que al escudriñar el
ministerio de Cristo ayude a presentarlo como Buena Nueva en las situaciones históricas de
nuestros pueblos.” (Idem).
SALVAR NUESTRA IDENTIDAD CRISTIANA

Hoy en día, gran parte de los católicos han perdido su fuerza apostólica y el hombre
moderno desacralizado y materializado en su propio corazón, prescinde de Dios
haciéndose centro y medida del universo. Los cristianos, sin la experiencia viva de la fe,
se encuentran sin el coraje necesario para proclamar entre los hombres que Jesús vive.
El materialismo teórico y práctico (secularismo) está originando la descristianización
profunda de muchos hombres llevándoles al ateísmo del corazón. De esta manera,
aparece una nueva cultura acristiana, y una ideología secularista, humanista, cerrada a la
trascendencia. El aborto, la desintegración familiar y la injusta distribución de la riqueza
son sólo síntomas entre otros.
Dentro de este proceso de paganización, el creyente descubre la urgencia de emprender
una lucha comprometida por salvaguardar su propia identidad cristiana. Surge entonces
clarividentemente la necesidad de la catequesis, especialmente en los grupos que se
constituyen en torno a la oración y que están en camino esperanzador de convertirse,
no sin un serio esfuerzo de responder al Espíritu de Dios, en comunidades de base
comprometidas con la nueva evangelización.
¿Quién no se ha sentido interpelado por la gran ignorancia religiosa, dogmática y moral
que se encuentra hasta en los mismos bautizados? en la actualidad no es necesario
marchar lejos para propagar la fe. La misión está entre nuestra gente, nuestros niños,
nuestros jóvenes, nuestras familias....entre tantos bautizados (dentro de nuestros
mismos movimientos) que se hallan en auténtica búsqueda.
Hay que partir de la Palabra de Dios y de nuestro CATECISMO, sin necesidad de pedir
estructuras prestadas a otro sistema.
No se trata de definir el cristianismo sino de proclamar un misterio. Y la realidad de
Dios, contenido principal de nuestra fe sólo se explica cuando se comparte.
Si queremos seguir marchando comprometidamente como Renovación Católica en el
Espíritu Santo, hemos de considerar como algo fundamental la instrucción catequética
de los creyentes.
Esta es sencillamente la finalidad del siguiente curso de catequesis propuesto a través
de un conjunto de varios cuadernos que han querido nacer como instrumentos de
evangelización, bajo la inspiración de la Palabra de Dios y del NUEVO CATECISMO:
crecer, en las MANOS del PADRE.......HASTA LA TOTAL PLENITUD DE DIOS.

EQUIPO PASTORAL NACIONAL

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