ENERO Plácidamente se durmió Plácidamente se durmió para siempre en su lecho de nieve. ¡Cuántas cosas deseaba contarle!

Cuántas se fueron Sin tiempo de hallarles un momento apropiado, un instante oportuno, un lugar aceptable ¡Cuántas cosas dejó de enseñarme! O porque no supo o porque llegó tarde. No quiso el destino ayudarme. Por mucho que anduve hacia él nunca conseguí alcanzarle. Placidamente se durmió para siempre en su lecho de nieve; Pero antes me miró; y en su mirada había el regalo de un perdón escrito en letras grandes.

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