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MODELO EDUCATIVO: SUSTENTADO EN EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE JUAN PABLO DUARTE POR: JUAN DE LA CRUZ GÓMEZ PÉREZ

Señores Técnicos/as Docentes del Distrito Educativo 06-06 Apreciados Directores/as Compañeros Maestros/as Queridos/as Estudiantes Distinguidos amigos y amigas Invitados/as…
Reciban en nombre de la dirección curricular, de nuestro Distrito Educativo 06-06 y en el mío propio, los mejores parabienes, en este bicentenario del natalicio Juan Pablo Duarte, y sobre todo por ustedes haber hecho una parada y dedicarle este pequeño pero apreciado tiempo al ideólogo de nuestra nacionalidad, al fundador de la República Dominicana. El se merece este tiempo y mucho más.

El presente trabajo titulado, Modelo Educativo, Sustentado en el Pensamiento Filosófico de Juan Pablo Duarte¨, tiene la finalidad de escrutar, analizar e interpretar escrupulosamente la realidad educativa actual para determinar qué elementos le afectan en su proceso de avance y deterioro en lo concerniente a la formación integral de los educandos.

Por lo que se busca en el pensamiento filosófico de Duarte, las ideas, sus valores, sus concepciones, sus conductas, sus sacrificios que conduzcan a un Nuevo Modelo Educativo, o al mejoramiento del actual, que permita enrumbar la Educación de la República Dominicana por nuevos senderos de calidad educativa, provocando progreso material, espiritual e intelectual en todos los dominicanos. Es decir, un desarrollo sostenido, sustentado en un pensamiento liberador y de identidad nacional, que dé respuestas a las exigencias de un mundo globalizado e informatizado.

Nuestra sociedad se degrada constantemente en lo moral, lo intelectual, en lo espiritual, en definitiva en todos los valores positivo que ha caracterizado al pueblo dominicano en su devenir histórico, tal como es muy bien sabido por todos los presentes; degradación que se expresa en la ola de delincuencia, atraco, robo, secuestro, envidia, chisme, comportamiento deshonesto, violencia y corrupción generalizada que caracteriza actualmente a la sociedad dominicana; resulta lógico que regresemos

a nuestros orígenes, a nuestros grandes hombres que forjaron nuestra nacionalidad en la búsqueda de elementos filosóficos, educativos y morales que den respuestas a las dificultades, limitaciones, degradación moral e intelectual que vive actualmente la sociedad dominicana.

En ese tenor, se pensó en el ideólogo de nuestra nacionalidad como pensador y hombre de acción, como el mejor instrumento, como la mejor estrategia para proyectar una nueva educación frente a las amenazas de la degradación moral, de la pérdida virtual de la soberanía por efectos de la globalización, que parece estar delante de la vida sociopolítica de nuestro país y de los países pobres de nuestra América.

Lo que significa que se necesita poseer las herramientas patrióticas, filosóficas, educativas y científicas, para el desarrollo de las diversas competencias que el sistema educativo dominicano debe incorporar y desarrollar en las nuevas generaciones que están en formación. Con la adquisición de esas nuevas competencias por la presente generaciones, les permitirá a todos los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, hacerle frente a las situaciones del mundo actual en término teórico y práctico para una mejor y más provechosa vida.

Además, para que la misma educación presente y futura de nuestro país tenga entre sus fines, preservar la identidad nacional, colocarnos verdaderamente en una línea de progreso sostenido o sostenible, de tal suerte que, las generaciones del porvenir tengan asegurado un mundo de libertad, justicia, decencia, organización, disciplina consciente y compartida. Así como una formación y preparación científica que le permita tomar decisiones con conocimientos de causas y con conciencia, que vayan dirigida al desarrollo material, espiritual e intelectual de todos los dominicanos y dominicanas.

Esta educación ha de ser fundamentalmente laica, científica, plural, democrática, respetuosa de los credos diversos, y de un nuevo ordenamiento social dominicano a la luz de la revolución científica-tecnológica que vive el mundo actual, considerado como la época de la sociedad de la información o del conocimiento.

Pero, sí impregnada de toda una visión científica de la vida y del universo. Ya que el Modelo Educativo Vigente presenta debilidades e ineficiencias en la formación de un sujeto crítico, patriótico, revolucionario y científico, que sea cuestionador del orden establecido, tanto en los ámbitos nacionales como internacionales, desde una óptica o perspectiva eminentemente científica.

Para la elaboración y proposición de este modelo se consultó una diversidad de obras históricas, filosóficas, educativas y pedagógicas que analizan los distintos aspectos de la vida de Juan Pablo Duarte en interacción con su medio social y natural. Esto permitió que se revisara su pensamiento filosófico-educativo, el cual fue sometido a un análisis, interpretación y evaluación a la luz del contexto histórico en que actúo y se produjeron sus ideas, para encontrar elementos de tipo filosófico y

educativo que permitiesen esclarecer la difícil situación de la educación actual, y crear los nuevos lineamientos para enrumbar el desarrollo económico, social, político, educativo, cultural y científico del país por mejores caminos, por nuevos senderos de progreso material, espiritual e intelectual del pueblo dominicano.

El proyecto ideológico-educativo-filosófico de Juan Pablo Duarte se sustenta en un pensamiento liberador, ideal que todavía no se ha materializado, porque aún no somos una nación libre, independiente y soberana tal como la soñó el patricio, y mucho menos el sistema educativo dominicano se sustenta en principios científicos.

Es un deber patriótico el de crear y fomentar un Modelo Educativo sustentado en los ideales del Padre de la Patria y el pensamiento científico, con el propósito de preparar y formar a las generaciones del presente y del futuro para que puedan completar su obra, iniciada desde 1833 al regresar de Europa, obra que pareció cristalizarse el 27 de febrero de 1844. Pero ocurrió que su lucha política concluyó en el contragolpe de Estado de los anexionistas encabezado por Pedro Santana el 12 de julio del año de 1844. Contragolpe que desplazó a los trinitarios del poder.

En ese contexto se define la dirección política del Estado y la orientación de la educación formal, quedando truncada las ejecutorias educativas iniciadas por Duarte, ya que la filosofía y políticas educativas a partir de entonces es dirigida por los anexionistas. Fuerza conservadora que toma la

dirección de la Junta Central Gubernativa y el poder político en la naciente República Dominicana.

Debido a la realidad social dominicana de entonces se hizo imposible, elaborar un Modelo Educativo Duartiano, y a pesar de haberse llevado a cabo la Guerra de la Restauración del 1863-1865, y la Gran Revolución de Abril del año 1965. La obra de Duarte está inconclusa, por ende, debe ser completada tomando en cuenta la nueva realidad tanto nacional como internacional que vive actualmente la humanidad.

En ese contexto, se cree que una de las posibles causas de las deficiencias del Modelo Educativo Nacional radica en que los principios y fines educativos (Filosofía) que los sustentan están cimentados en principios no científicos, sino en los principios del escolasticismo de los tiempos medievales, y no basado en una educación laica, científica, plural, democrática que propenda a la conformación definitiva de nuestra identidad, bajo un proyecto real de nación, dentro de una visión desprovista de dogmas, simples creencias, y en cambio matizada por elementos científicos, acorde con los avances de la ciencia y la tecnología que vive nuestro mundo.

Por lo tanto, se requiere de un Modelo Educativo que propicie una educación que sea científica y coherente, que favorezca el desarrollo nacional en esta 4ta Ola en que se encuentran ya los seres del planeta: la era del conocimiento. El conocimiento es un factor determinante para la producción de riquezas, del confort, la seguridad, el progreso, el ocio positivo para la creatividad y la libertad. Esto significa que como nación desde las instituciones educativas se deben adherir a nuevos paradigmas que liberen al pueblo dominicano de las ataduras del pasado, especialmente del fatalismo, el pesimismo casi innato, el atraso, la explotación y el oscurantismo.

Duarte, como figura histórica es un producto del contexto histórico nacional e internacional en su pensamiento liberador. Fue un producto de su época y de la realidad social en que vivió y a la clase social a la que perteneció. Duarte nace en la época llamada la España Boba. Período en que la clase hatera se encontraba en un proceso de declinación, pero aún así toma las riendas del país.

En cambio, comienza a surgir y a desarrollarse una pequeña burguesía comercial en la medida que declinaba la clase hatera. Es en ese contexto histórico de declinación de la clase hatera y surgimiento y desarrollo de la pequeña burguesía comercial a la que Duarte, su familia y sus acólitos en lucha formaban parte es que se forma el joven Duarte; esa clase social, recibe el nombre de clase media en la actualidad. En ese momento histórico en que se expresa ese fenómeno sociológico, nace Juan Pablo Duarte, según lo afirma el profesor Juan Bosch en su obra titulada, Composición Social Dominicana (Págs. 217-218). Decimosexta Edición, 1988.

Este período de la España Boba se caracterizó por ser una época donde se tomaron decisiones sin sentido, pues nos liberamos del poder francés para pasar a ser parte de España; pero sucede que España estaba bajo el dominio de Francia, según sostienen Valentina Peguero y Danilo de los Santos en su obra, Visión General de la Historia Dominicana (Pág. 145).

En una época así, caracterizada por la incongruencia política, es que crece el joven Juan Pablo Duarte. Es una época que en el ámbito educativo se enseña a los niños y niñas el catecismo y algunas ideas rudimentarias en el área de las ciencias según sostiene el Dr. Joaquín Balaguer, en su obra, El Cristo de la Libertad, Edición 1997 de la Editora Corripio C. Por A.

Asimismo, expresa que los historiadores opinan que el niño Duarte a los siete años mostraba actitudes superiores a los niños de su edad, poseedor de una inteligencia asombrosa, siendo capaz de recitar el catecismo y el abecedario de memoria. La personalidad del Padre de la Patria se forma entre los años 1813 y 1827 haciéndose consciente de que su País ha sido ocupado por Haití, lo cual rechaza profundamente desde su misma juventud. Es decir, en el proceso de formación y adquisición de su personalidad la obtiene en medio de la dominación Haitiana.

En el año de 1827 Duarte viaja a Estados Unidos y a Europa con el propósito de terminar sus estudios superiores porque en nuestro país la universidad había sido cerrada por falta de recursos en el gobierno haitiano. En esa época, Duarte entra en contacto con ideas liberales en los Fueros de Cataluña. Este viaje lo transforma. Por tanto, se puede afirmar que Duarte es un producto nacional e internacional en su pensamiento liberador.

Cuando regresa a la Patria en el año de 1833 inicia un proyecto educativo-ideológico-político constituyéndose en un educador, al principio formal y más tarde no formal, pues el mismo impartió docencia para despertar la conciencia de la juventud de la época.

Duarte no cesaba de meditar en la ocupación en que se encontraba su país por fuerzas extranjeras, por lo que desde que regresó al país después de haber estudiado en Europa, toma la firme decisión de redimir a su pueblo de la miseria moral en que se encontraba. Los conocimientos que adquirió en España y la gran acogida de la que fue objeto le permitieron convertirse en el mentor o maestro de aquella juventud ansiosa de enseñanza y libertad.

Fue en el almacén de su Padre, Don Juan José Duarte, ubicado en la calle La Atarazana, donde Juan Pablo inicio la docencia con los jóvenes, convirtiéndose ese almacén en una escuela en la cual planeaba la autonomía política de la parte oriental de la isla, siendo esto el verdadero fin de la educación que impartió, así lo afirman cuatro autores: Pablo María Hernández, Joaquín Balaguer, Valentina Peguero, Danilo de los Santos, y Rosa Duarte hermana del Padre de la Patria, lo afirma en el diario que escribiera de Juan Pablo Duarte. Por tanto, se puede afirmar que Duarte fue un maestro revolucionario, pues utilizó la educación como un medio y un fin, para influir y transformar el sistema político imperante y alcanzar nobles ideales como la liberación del pueblo dominicano.

En ese sentido, los educadores del presente podemos utilizar la educación como un medio y un fin para transformar el sistema político actual, y así redimir al pueblo de la miseria moral, intelectual y material en que ha vivido a través de los siglos. Pero sobre todo Duarte entiende que el mejor camino es el de la educación. Eso es lo que explica que desde el año de 1834 hasta el 1838, no dejó de ofrecer sus servicios docentes a un grupo de jóvenes que acudía todas las tardes al almacén de la familia Duarte y Díez. Porque el Padre de la Patria comprendía que educar es sinónimo de liberación.

Duarte motivado por su bondad, capacidad, honestidad y vocación de servicio inició su proyecto impartiendo esas clases gratuitamente en diferentes ramas del saber: idiomas, matemáticas, filosofía, música, literatura y arte militar. Muchos de sus jóvenes alumnos oscilaban entre los 19 a 23 años de edad, Duarte tenía 25 años. Esos jóvenes salieron bien preparados en la filosofía y otras ramas de las humanidades. En ese sentido, nuestros jóvenes deben salir bien preparados, para la gran transformación social, económica, política y cultural de nuestro país.

Y llama poderosamente la atención que Duarte enseñaba idiomas, filosofía, pero, todavía la generalidad del pueblo dominicano no domina una segunda lengua, lo que significa que es una meta que está pendiente, y la filosofía fue erradica del sistema educativo dominicano como asignatura. Y qué decir de la deficiencia en las matemáticas, en el pensamiento lógico-matemático, que tenemos en la actualidad. Las escuelas de música están en un proceso de deterioro y la literatura se encuentra en un estado de decadencia.

En ese orden de idea, Don Mariano Lebrón Saviñón, en su obra titulada, Juan Pablo Duarte, Publicaciones Onap, Santo Domingo, República Dominicana, 1982. Primera Edición, cita a su vez al gran escritor español Menéndez y Pelayo que sobre Duarte afirma: "Don Juan Pablo Duarte fundó en 1844, la República Dominicana. Duarte que había recibido su educación en España, antes de ser el salvador y el reconquistador de su pueblo, fue maestro de sus conciudadanos. Cuando

no había escuelas, ni bibliotecas, ni medio alguno de cultura, el hacía venir anualmente de Barcelona colección de libros que repartía entre sus amigos y dedicándose privada y gratuitamente a la enseñanza de las matemáticas, al mismo tiempo que a la esgrima y tiro; educaba en silencio a una generación que había de reconquistar virilmente en los campos de batalla la independencia de su patria."

Juan Pablo Duarte, como maestro revolucionario, utiliza la educación como un medio y un fin para producir cambios profundos en las estructuras políticas de poder, se encargó de orientar a gran parte de la juventud en los aspectos ideológicos, políticos y educativos, contribuyendo así, al desarrollo definitivo de la conciencia nacional y al ideal de una patria independiente. Por consiguiente, todo su tiempo libre lo dedicó a la gran obra la de preparar a la juventud que había de lograr la independencia nacional. De esos encuentros de carácter educativo en el almacén comercial de su padre, surgieron ideas de organización grupal para llevar a cabo las acciones libertarias.

En ese proceso de labor educativa y de tarea revolucionaria en contra del gobierno haitiano en lo político, lo social y de acontecimientos ocurridos en el orden nacional como internacional, que afectaron la economía del país es que Juan Pablo Duarte conforma, el 16 de julio de 1838 la sociedad secreta La Trinitaria. La Trinitaria es el instrumento político encargado de protagonizar e impulsar el movimiento liberador. Esta estructura organizativa formada por nueve hombres, estos se dividieron en tres grupos de tres, y cada uno de los integrantes de estos tres grupos, tenían la misión de promover las ideas libertarias, así como la de seleccionar nuevos adeptos, sin comprometer con la causa, a los demás integrantes.

El momento especial de la Fundación de la Sociedad secreta La Trinitaria está muy bien descrito y explicado en la enciclopedia libre Wikipedia, tal como aparece en el siguiente enlace o link, http://es.wikipedia.org/wiki/La_ Trinitaria, donde nos expresa lo siguiente: ¨Su fundación se llevó a cabo, el domingo 16 de julio de 1838, a las 11 de la mañana, en la ciudad de Santo Domingo, en la calle del Arquillo -que luego se llamó Santo Tomás y actualmente calle Arzobispo Nouel-, número 155. Era ésta la modesta casa de Doña Josefa Pérez de

La Paz (Chepita) y su hijo el trinitario Juan Isidro Pérez. Estaba ubicada frente a la iglesia del Carmen, y se eligió ese día y horario porque habría una concurrida procesión, y Juan Pablo Duarte consideró que sería más conveniente para guardar el secreto que hacer la reunión en un lugar apartado o en horas de la madrugada¨.

¨En esa casa se reunió con ocho de sus amigos y dejaron establecida la Sociedad Secreta La Trinitaria. En esa memorable reunión, Duarte dijo a los presentes:

¨Estamos convencidos de que entre dominicanos y haitianos no hay fusión posible. Somos y seremos dos pueblos diferentes. Nuestro destino es ser independientes, absolutamente independientes. [...] Nuestra sociedad se llamará La Trinitaria porque se compondrá de grupos de tres y la pondremos bajo el amparo de la Santísima Trinidad. Nuestro lema: Dios, Patria y Libertad. [...] Amigos míos, estamos aquí para ratificar el propósito que habíamos concebido de conspirar y hacer que el pueblo se subleve contra el poder haitiano, a fin de constituirnos en Estado libre e independiente con el nombre de República Dominicana.

La cruz blanca que llevará nuestra bandera dirá al mundo que el pueblo dominicano, al ingresar en la vida de la libertad, proclama la unión de todas las razas por los vínculos de la civilización y el cristianismo... La situación en que nos colocaremos será muy grave, y tanto más, cuanto que entrando ya en este camino, retroceder será imposible. Ahora bien, en este momento hay tiempo todavía de rehuir el compromiso. Por tanto, si alguno quisiera separarse...¨

¨En ese momento los presentes lo interrumpieron y le ratificaron su decisión de luchar por la proclamación de la República Dominicana. Fue entonces cuando Duarte extrajo de su bolsillo un pliego que todos debían firmar con su sangre; pero antes de ese solemne acto, los presentes tomaron el siguiente juramento, escrito por Duarte mismo: ¨En el nombre de la Santísima, Augustísima e Indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, juro y prometo, por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano y a implantar una república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará

República Dominicana; la cual tendrá un pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules atravesado por una cruz blanca. Mientras tanto seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales Dios, Patria y Libertad. Así lo prometo ante Dios y el mundo. Si tal hago, Dios me proteja, y de no, me lo tome en cuenta; y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición si los vendo¨.

Luego de haberse dicho el juramento, los trinitarios firmaron el pliego anteponiendo una cruz al nombre de cada cual. Duarte entonces dijo: ¨No es la cruz el signo del padecimiento; es el símbolo de la redención. Queda bajo su égida constituida la Trinitaria, y cada uno de sus nueve socios obligado a reconstituirla, mientras exista uno, hasta cumplir el voto que hacemos de redimir la patria del poder de los haitianos¨.

Observen, amigos y amigas oyentes, en Duarte se conjuga, el maestro, el estratega y el táctico. Como maestro educa, forma y prepara a la generación que motorizará la autonomía política de la parte oriental de la isla. Como estratega es el que concibe y elabora los planes generales de cómo obtener la independencia nacional, y como táctico, junto a sus seguidores, aplican todas las medidas que son necesarias para alcanzar o hacer realidad la independencia nacional.

Es él teórico y él práctico. Es un hombre de ideas, pero también es un hombre de acción. Concibe la educación como un medio y un fin para lograr su propósito político. Es en ese sentido que surgen los trinitarios expresando con claridad los sentimientos nacionalistas, puesto que Duarte les había inculcado la idea de la independencia, la cual es la fuente y garantía de las libertades patrias estableciendo que es la ley suprema del pueblo dominicano, que es y será la razón de su existencia política.

Esa ardua labor educativa Duartiana, siempre la realizó con gusto y sin distinción de clases ni colores. Su vida fue un apostolado al servicio de la patria. Es un modelo paradigmático a seguir en este momento de crisis moral, social, económica y política por el que atraviesa la sociedad dominicana. El pensamiento Duartiano se hace más imperioso e indispensable, en este momento histórico, que cualquier otro período desde la fundación de la República Dominicana.

Así que, Duarte educa y organiza a aquellos jóvenes que entiende poseían las condiciones para llevar a cabo la gran tarea de la independencia nacional. Sucede que a lo interno de su organización ocurre esta realidad descrita, pero al mismo tiempo implementa planes de índoles educativa y financiera hacia el exterior de esta organización, por lo que utiliza La Sociedad Dramática y La Filantrópica con la finalidad de promover las ideas separatistas y recaudar fondos para su proyecto político, y formar el brazo armado o militar de la Trinitaria.

Duarte concibe la educación como un ente liberador para transformar la sociedad que le ha tocado vivir, no ve la educación como algo alienante o domesticadora, sino una educación de libertad para transformar y construir una nueva sociedad, una sociedad ideal en ese momento y que a la luz del presente aún esta inconclusa, por lo que en los principios y fines de la educación dominicana debería estar presente, la concepción de la liberación de toda dominación extranjera, como lo concebía el Padre de la Patria, pues todavía no somos un pueblo libre e independiente de toda potencia extranjera.

Además, porque permitiría el rescate moral de la sociedad dominicana, y Duarte como ejemplo de vida, de principios y de moralidad, es un modelo que debería guiar las acciones de los hombres y mujeres que conforman al pueblo y a la sociedad dominicana en sentido general, y de manera especial a los hombres y mujeres públicos, puesto que, es un clamor generalizado del pueblo y de las fuerzas vivas de la nación, de que las instituciones no funcionan, pues están corroídas por el fenómeno de la corrupción y del peculado.

Un Modelo Educativo como el que se propone fundamentado en la teoría política, filosófica, educativa y el ejemplo de vida de Duarte, debe ser descentralizado, democrático y participativo a la luz del pensamiento científico moderno. Hay que retomar seriamente esa propuesta del patricio que tuvo la visión hace alrededor de 180 años atrás, de concebir el concepto de descentralización a la que en los nuevos planes educativos del presente se aspira y se está trabajando en la actualidad.

Un modelo en que sus actores cuestionen toda la sociedad en su orden político, económico, social, cultural, a la luz de un enfoque nacionalista, patriótico, liberador y científico acorde con los cambios mundiales de cada momento histórico. Duarte tiene una concepción clara en sus fines y metas para el logro de la libertad y la soberanía de una sociedad como la nuestra que tiene su modo y manera de ser, de vivir, de construir los hechos, de concebir la realidad desde este lado de la isla.

No obstante confiesa que admira el pueblo haitiano en su amor a la libertad y el valor de luchar por la independencia de su país contra "poderes excesivamente superiores y veo como los vence y como sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente." Por eso, según decía Duarte "los dominicanos que tantas veces han vertido gloriosamente su sangre deben salir de la dominación de otros países.

No más humillación, no más vergüenza, si los españoles tienen monarquía y los franceses la suya; si hasta los haitianos han constituido la República Haitiana, por qué han de estar los dominicanos sometidos ya a Francia, ya a España, ya a los mismos haitianos, sin pensar en constituirse como los demás. No mil veces, no más dominación, ¡Viva la República Dominicana!". Como se puede observar, Juan Pablo Duarte es un ser humano liberado de odios, de rencores, de prejuicios, pero, sí lleno de patriotismo y amor infinito por la Patria.

Así se manifestaba Duarte sobre el destino de la República Dominicana. En estos profundos pensamientos queda en alta la identidad nacional, pues el pueblo dominicano reúne todas las condiciones para permanecer libre hoy día, para preservar esa libertad sin necesidad de amparo, protectorado u otra forma de dominación sobre el país como pueblo libre y soberano. Un pueblo que no debe renunciar a la solidaridad internacional, a la independencia entre Estados, presto a la integración regional y a la valoración de la cultura de sus pueblos hermanos.

La nación, el pueblo necesita explorar nuevos horizontes, se necesita que la educación alcance un laicismo científico, sin que necesariamente se contravenga con la tradición religiosa. Es que la educación debe estar fuera y desligada, no en dependencia directa de la religión, lo que no significa que sea una educación atea, ni sin Dios, sino simplemente, laica, racional, no confesional, pero sobre todo científica y revolucionaria.

En ese orden de ideas, se debe preguntar los siguientes: ¿Por qué no se ha tomado y trabajado el pensamiento Duartiano en los planes y macro proyectos educativos de la nación?, ¿Por qué el pensamiento ideológico, filosófico y educativo Duartiano no aparece en términos dominante en la elaboración de esos planes, ni como modelo?, ¿Qué sectores se han opuesto históricamente para que se implemente el pensamiento filosófico y educativo de Duarte?, ¿Qué debe hacerse para implementar el pensamiento Duartiano en la escuela dominicana sin que se postergue más en el tiempo?.

¿Si Duarte existiera en este momento, sería admirado por sus acciones educativas, y en especial por su filosofía y políticas educativas como las que realizó desde el almacén del comercio de su padre?, ¿Por qué se oculta que la educación llevada a cabo por Juan Pablo Duarte a la juventud de su época, no era sino un pretexto para conquistar y mantener la soberanía y la autodeterminación nacionales?, y ¿hasta cuándo seguirá la atadura de la enseñanza al dogma en detrimento de una educación científica?.

Todas estas interrogantes las podemos responder expresando, que el pensamiento educativo de Duarte, no se ha incorporado en toda su extensión debido a que el patricio fue un educador cuestionador del orden existente, pues utilizó la educación como un medio y un fin de difusión de sus ideas políticas para la liberación total, llámese separación o como se quiera. Lo que indica que su pensamiento es altamente revolucionario e inigualado en estos tiempos.

Así no se ha incorporado su pensamiento y no aparece en términos dominantes en la concepción y elaboración de los macro planes educativos de reciente cuña porque históricamente han existido sectores y capas sociales que se han opuesto al progreso y a todo tipo de cambio que no favorezcan sus intereses de clases, desde Santana, Báez, Lilís, Trujillo, Balaguer; entre otros, del ayer y hoy, que aunque hablan de reformas educativas, en un lenguaje hermoso, adornado con términos actualizados no son capaces de cuestionar ni hacer variar la filosofía educativa que persiste en los planes actuales de la educación dominicana.

Hablan de la necesidad de una educación de calidad, pero en la práctica mantienen el estatus quo educativo, así como el sociopolítico, y actúan en su accionar político para que se mantenga el orden imperante en detrimento de una educación laica, científica, democrática, plural y progresista acorde con los avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo. No toman en cuenta las raíces históricas del pueblo dominicano y de los pensadores brillantes que en el mundo de las letras, las ciencias y la pedagogía ha dado el pueblo dominicano. Los cuales coadyuvarían con sus ideas para la elaboración de un auténtico modelo educativo dominicano y latinoamericano.

Los macro planes educativos no plantean que el camino fundamental es la producción de conocimientos, no el ensamblaje y el manejo de los artefactos y equipos producidos en otras naciones desarrolladas; hay que tener cuidado, pues es un discurso interpretativo, bien expresado y cohesionado como hombres defensores del capitalismo salvaje a nivel mundial. Es un discurso que deben tenerlos los que dirigen el imperio del norte o países del mundo desarrollado y no líderes del tercer mundo o países de capitalismo tardío. Se debe tener ojo avizor con los poderosos de la tierra, los dueños del mundo, los que controlan la estructura de poder en lo ideológico, cultural, científico, económico, político y social a nivel planetario. Es un discurso para mantener la dominación en función del conocimiento.

Todo aquel que tiene, aunque sea mínimamente una formación científica, sabe que lo correcto es formar, preparar a las presentes y futuras generaciones para la investigación, para la producción de conocimientos, sin detrimentos de los conocimientos logrados en otras naciones. Pues, los centros educativos dominicanos deben tener en cantidad y calidad, los laboratorios de ciencia básica, de biología, química, física y astronomía con suficiente reactivos. Seguido por los de informática y otros que son importantes en la formación integral, pero, no pueden sustituir los laboratorios de ciencia básica.

Esto es porque los laboratorios de ciencia desarrollan el pensamiento crítico y científico. Herramientas del pensamiento que nos ayudan a entender y comprender como funciona el mundo, el universo, y pone al individuo en actitud y en capacidad de solucionar los problemas que genera la existencia en término sociales, naturales y del pensamiento. Las escuelas dominicanas debieron llenarse primero de los laboratorios de ciencias, y luego de informática. Primero es la formación básica y fundamental, y sobre esa solida formación, se amplia y se desarrolla la formación integral del individuo.

Las prácticas de Laboratorio coadyuvan en la formación integral, pues para pensar científicamente hay que conocer las reglas del juego del método científico. En un artículo de Enrique García Camarero "La ciencia y la enseñanza de las ciencias en España: un ejercicio de memoria histórica" Enseñanza de las Ciencias, 2008, 26(1), 125-140; donde se registran las siguientes consideraciones que pretendo recoger en esta entrada: 1.- "La enseñanza de la naturaleza y métodos de las ciencias es una tarea que compete esencialmente a los centros de enseñanza media,(el autor de este trabajo agrega incluyendo los niveles inicial y básico) pues resulta difícil modificar más tarde (en la universidad) ideas fuertemente arraigadas".

2.- "El pensamiento científico es una construcción cultural. Si queremos que los alumnos sean capaces de pensar científicamente, tenemos que tomarnos la molestia de enseñarles las reglas del juego, del mismo modo que hay que tomarse la molestia de enseñar a los niños las reglas gráficas convenidas para que aprendan a leer y escribir". 3.- "La adecuada formación científica no debe consistir sólo en la transmisión de contenidos científicos sino, sobre todo, en mostrar las reglas del juego del pensamiento científico“.

Ahora bien, se está consciente que el camino correcto y adecuado, es un trayecto de muchos sacrificios, donde existe la posibilidad incluso de dar la vida por causa de estar al lado de lo correcto, lo honesto, lo justo y lo moral, pero el camino correcto consiste en liberar a los pueblos de la ignorancia, del atraso y los vicios que los mantienen en total adormecimiento y oscurantismo mientras que otros sectores políticos y de clases se benefician de la ignorancia del pueblo, por eso vemos con agrado el Plan Nacional de Alfabetización ¨Quisqueya Aprende Contigo¨ que en estos momentos desarrolla el gobierno Dominicano encabezado por el señor presidente Danilo Medina Sánchez. Esto representa una luz en el camino. Es en ese orden de ideas que el pensamiento Duartiano se hace indispensable en este momento histórico que vive el pueblo dominicano.

En el plano de la Filosofía Educativa del País, todavía queda evidencia tangible de los vestigios de la educación escolástica (confesional), la cual predominó durante más de tres siglos en forma absoluta y predominante en la Europa Medieval, y hoy, en pleno siglo XXI, perduran como fundamento de la educación dominicana. Por lo que debemos preguntarnos, ¿Cuánto hemos avanzado en materia de Filosofía Educativa? Parece que muy poco, pues estos principios permean todavía nuestra educación, mientras otras sociedades como la norteamericana, las europeas y varias Latinoamericanas han cambiado en términos de Filosofía Educativa en el devenir histórico, en los siglos transcurridos.

Esta concepción filosófica, escolástica de tipo confesional, nos recuerda las escuelas dogmáticas medievales, donde el dogmatismo, producto de una filosofía inspirada en principios no científicos, en principios no racionales, originó una educación donde ligaba al hombre a la creencia de la vida después de la muerte, por tanto, se debía preparar a la juventud para la divinidad con el propósito que cuando murieran su alma alcanzara la gloria o el reino de los cielos, por lo que debían aceptarse sin cuestionamiento algunos esos dogmas, como verdades indiscutibles, no sujeto por tanto, a críticas, además de obligatorio para todos los creyentes.

Mientras se preparaba a la juventud para la otra vida, la cual la consideraban la verdadera, la auténtica, la genuina; los poderosos o dueños de este mundo, se preparaban y se preparan en la actualidad, para disfrutar el reino de los cielos en el presente, pero en este mundo y en esta vida. Esa es nuestra triste realidad histórica, y todavía hoy pesa sobre el presente y futuro educativo, en el plano ideológico y filosófico de nuestro país.

Eso es lo que explica que en el plano filosófico educativo se haya mantenido la educación en una parálisis o en un letargo invernal, por lo que se necesita una reforma educativa nacional para actualizar los principios y fines que sustentan nuestro sistema educativo en función de los avances sociales, científicos, tecnológicos y de conocimiento del mundo actual, puesto que cualquier cambio que se quiera introducir en nuestro sistema se debe empezar cuestionando el fundamento filosófico sobre el cual descansa la educación dominicana, o de cualquier país. Se está de acuerdo con una educación de calidad, pero no son capaces de cuestionar la parte filosófica, pues ésta es la que indica el tipo de ser humano que se quiere formar, lo que genera compromiso que no están dispuestos a pagar en pos de una educación moderna, laica, científica, progresista y patriótica.

Eso ocurre porque tal como expresaba Juan Bosch "las cosas no son siempre tales como se ven,… en política, como en la vida, hay cosas que se ven y cosas que no se ven, y a veces las que no se ven son más importantes que las que se ven," y lo que no se ve en educación, en lo práctico, en lo tangible es que no están dispuestos a pagar el precio, el sacrificio de una educación laica y científica. Hay que rescatar la educación Hostosiana.

El precio que conlleva esta transformación, incluye enormes sacrificios incluyendo la pérdida de la paz, la tranquilidad e incluso la vida, lo más preciado del universo. Pues, dependiendo de la concepción filosófica que se adopte, derivará el Modelo Educativo y su estructura que hará operativa los principios y fines de la educación. Para así comenzar a formar un dominicano o dominicana consciente, patriótico, democrático y con actitudes científicas acorde con los avances científicos y tecnológicos actuales.

Sin embargo, hay que admitir que en la actualidad la República Dominicana, tiene un gobernante que su discurso, su planteamiento teórico va en consonancia con su accionar práctico-político, y comprende que la educación necesita de cuantiosos recursos económicos, y lo ha cumplido tal como lo establece la Ley de Educación No. 66´97.

Está consciente que sin una gran inversión en educación no es ni será posible alcanzar una educación de calidad basada en competencias y otras razones más que no enumeraré. Además, afirma que educación necesita más del 4% del PIB. Es decir, tenemos un presidente que en la práctica actúa sin la necesidad de teorizar tanto.

En una ocasión expresó que haría un gobierno ético si llegara a la presidencia. Expresión que me hizo recordar aquella expresión de Duarte que la política no es una especulación, es decir, no es un negocio, sino la ciencia más pura y la más digna después de la filosofía, de ocupar las inteligencias nobles. Además, de los planteamientos del presidente Danilo Medina Sánchez, se infiere que la educación es un factor determinante para el desarrollo social, económico y cultural del pueblo dominicano.

Entonces, surge una interesante pregunta, ¿Si ya se tiene el 4% del PIB para educación, qué se debe hacer? Sencillamente estar vigilante con esos recursos para que se inviertan correctamente, y ante cualquier desvío, hacer la denuncia pública, recuerden que hay fuerzas sociales que están vigilando la inversión de esos recursos, y muchas personas que realicen un mal manejo de los fondos públicos podrían llevarse tremenda sorpresa, pues quedarán deshonrado y sometido a la justicia, la denuncia pública podría paralizar un mal manejo de los fondos públicos. !El que tenga oído para oír que oiga!.

Pues bien, dominicanos y dominicanas, para implementar el pensamiento Duartiano y que no desaparezca, se debe reasumir el compromiso sagrado con la patria tal como él mismo lo hizo y nos enseño. Una tarea de esa magnitud, claro está, exige que sus intérpretes, sus actores, los nuevos docentes y los sectores más sanos de nuestra sociedad, se organicen, difundan y ejerzan la presión suficiente a los demás sectores de nuestra nación, para que se inserte en los principios y fines su pensamiento liberador en consonancia con una concepción laica, crítica, científica, de la vida y del universo.

Si Duarte estuviera vivo en estos momentos sería combatido por los adversarios naturales de la libertad, la justicia, el orden social y el progreso. Así como sucedió en su época, la clase hatera fue la encargada de perseguirlo, desacreditarlo, humillarlo y enviarlo al exilio por ser un traidor a la patria, hoy los sectores oscuros de nuestra sociedad, actuarían de la misma manera, tal como lo hizo Pedro Santana y sus seguidores en su tiempo. El Padre de la Patria afirma que siempre ha existido una fracción miserable que se ha pronunciado en contra de ese anhelo del pueblo dominicano, el de la libertad. Veamos, en palabras del propio Duarte manifestar su opinión respecto a esa fracción que la considera no dominicana y que continuamente se ha opuesto a la emancipación del pueblo dominicano.

"En Santo Domingo no hay más que un pueblo que desea ser y se ha proclamado independiente de toda potencia extranjera, y una fracción miserable que siempre se ha pronunciado contra esa ley, contra ese querer del pueblo dominicano, logrando siempre por medio de sus intrigas y sórdidos manejos adueñarse de la situación y hacer aparecer al pueblo dominicano de un modo distinto de cómo es en realidad; esa fracción, o mejor diremos, esa fracción, es y será siempre todo, menos dominicana; así se le ve en nuestra historia, representante de todo partido antinacional y enemigo nato por tanto de todas nuestras revoluciones; y si no, véase: ministeriales en tiempo de Boyer y luego rivieristas, y aún no había sido el 27 de febrero, cuando se le vio proteccionistas franceses y más tarde anexionistas americanos y después españoles".

También, el padre de la patria expresó en un momento dado que: ¨No he dejado ni dejaré de trabajar a favor de nuestra santa causa haciendo por ella, como siempre, más de lo que puedo; y si no he hecho hasta ahora todo lo que debo y he querido, quiero y querré hacer siempre en su obsequio, es porque nunca falta quien desbarate con los pies lo que yo hago con las manos¨. Esto significa que se debe estar preparado con esa fracción de dominicano que siempre se opone a lo justo, a lo correcto a lo moral.

A la sociedad actual se le oculta que la educación llevada a cabo por Juan Pablo Duarte a la juventud de la época era un pretexto, un medio y un fin para conquistar y mantener la soberanía y la autodeterminación nacionales, la educación la concebía como un instrumento transformador y liberador de la sociedad con la finalidad de conseguir o hacer realidad su proyecto político. Intención política que en un momento difícil de su existencia, para hacer realidad sus ideas, encabezó un golpe de Estado revolucionario en contra de los anexionistas o enemigos de la Patria, pues era capaz de hacer lo que fuera necesario con tal de alcanzar la independencia nacional.

Con relación a su concepción religiosa, aunque era católico, utilizó la religión porque la consideraba importante, dentro de un eclecticismo utilitario para el proyecto político que se planteaba, sin embargo, bien se sabe que fue educado en esa religión y desarrolló su fe, pero no hacía depender su concepción de la realidad y la enseñanza, de ese credo o de los dogmas.

En su práctica educativa y política actuó con objetividad y racionalidad ante el análisis de los fenómenos sociales, tal como lo hace un profesional de la educación, de las ciencias políticas o un cientista de las Ciencias Sociales. Su modo de actuar se parece aun positivista, pues tomas medidas que sólo pueden ser elaboradas como resultado de un análisis, interpretación y evaluación de los hechos a la luz de la metodología científica, como fueron los casos de entrar en contacto, tanto Mella como Duarte, con los reformistas haitianos y con los hateros, los cuales consideraban imprescindibles para obtención de alianzas políticas, lo que les permitirían lograr la independencia nacional.

Es decir, la teoría política y educativa de Duarte, estaba fundamentada en una concepción operativa de la realidad social e histórica que le tocó vivir. Su accionar educativo y político se fundamentaba en el análisis objetivo de los hechos que ocurrían en la realidad social e histórica de su patria, lo comparaba con los acontecimientos que estaban sucediendo en el resto del mundo, o mejor dicho, partía de una realidad y actuaba sobre la misma con objetividad, lo que le permitió elaborar sus concepciones educativas, filosóficas y políticas, que le permitiría promover y alcanzar la independencia nacional.

Es justo reconocer que la atadura de la enseñanza al dogma ha ido disminuyendo en el discurrir histórico, debido a los avances científicos y a los aportes de Eugenio María de Hostos a nuestra educación, el cual introdujo una concepción positivista y científica de la educación, al igual que Juan Pablo Duarte, ambos pensadores sustentaban una educación fundamentada en los valores éticos, estéticos y científicos.

Así que, un análisis del pensamiento filosóficoeducativo Duartiano arroja como resultados que sí se puede elaborar un proyecto paradigmático para ser aplicado o implementado en la educación dominicana, en interés de completar la obra que se inició con un proyecto educativo fundamentado en sus ideas patrióticas, separatistas y nacionalista, tomando en cuenta la diversidad. Este paradigma presenta un pensamiento de carácter social, patriótico y revolucionario, es decir, un modelo educativo cuestionador del orden social y político existente, para el establecimiento de uno nuevo que responda a los intereses nacionales.

Esta visión filosófica-educativa Duartiana, podrá parecer puritana y también utópica, pues se sabe que los valores negativos que campean en nuestra sociedad, donde los valores de carácter espiritual, intelectual, patrióticos y científicos parecen haber desaparecido, demandará una reconquista del pensamiento Duartiano en su totalidad, enriqueciéndolo con los avances tecnológicos y científicos que nos ofrece ésta época considerada como la sociedad del conocimiento; implicará esto desenterrar la literatura y hechos históricos, los hombres y mujeres modelo de sacrificio por la patria para presentarlo en el Modelo Educativo Nacional.

La idea de independencia pura, completa y perfecta debe ser punto nodal en la reelaboración de los fines y principios de nuestra educación. Significa esto, que nuestros educadores básicos y medios, las universidades e institutos que los formen harán revisión de su currículo, su didáctica, su filosofía y su ideología política, para formar docentes capaces de fomentar de un modo natural y convincente la ideología patriótica-filosófica de Juan Pablo Duarte.

El modelo que se presenta aspira a que a través de la escuela, la sociedad dominicana reasuma la idea libertaria en el marco de un mundo globalizado, para que produzcamos representantes de los intereses nacionales en el ámbito local y de la diplomacia en el internacional, defendiendo la soberanía nacional de la República Dominicana y su derecho de autodeterminación, pues sería la mejor manera de "concluir" la obra que Juan Pablo Duarte y los Trinitarios, idearon desde un almacén de la familia, según lo registra nuestra historia. Existen razones de sobra que justifican la necesidad de seguir en la actualidad al Padre de la Patria como modelo paradigmático, veamos:

El Diario de Rosa Duarte, su hermana, nos cuenta que Duarte: “Empezó a dar clases de filosofía en unión de sus copartidarios con el Pbro. Dr. Gaspar Hernández, cuya clase de filosofía más era una junta revolucionaria que clase de estudios filosóficos… era muy activo, por lo que para todo tenía tiempo, no ocupándose tan sólo de su patria y sus estudios, para lo que hacía de la noche día; consagrado a estudiar nunca dejó sus libros antes de la una o las dos de la mañana; él llevaba los libros en el almacén de su padre y daba en el mismo almacén clases gratis… a los que demostraban deseos de aprender; los enseñaba con gusto sin hacer distinción de clases ni de colores, lo que le traía una popularidad incontrastable, pues estaba fundada en la gratitud…”

•Se hizo consciente de la realidad económica, social, y política en que vivía el pueblo dominicano. •Su lucha no era por el interés del de poder por el poder, sino el poder para el servicio a los demás… •Tenía claro la importancia de la libertad e independencia de una nación. •Desde un principio tuvo confianza en la juventud de su época. •Presto al servicio de la causa de la nación, sus bienes materiales, sin buscar recompensas. •Fue persistente en su proyecto independentista. •Sus ideas, obra y valores llegaron casi a ser concluidas. •Duarte como modelo paradigmático, fue un estudiante, maestro, político, y patriota, auténtico, honesto y con vocación de servicios. Para él la Patria era lo primero.

Por tanto, nuestra educación debería asumir nuevos principios y ejes transversales que al menos se identifiquen con los siguientes postulados: •Una educación que persista en cuestionar en forma permanente el orden socioeconómico y político existente. •Una educación nacionalista, patriótica y liberadora acorde con los cambios mundiales de cada momento histórico. •Una educación donde la sociedad comparta con el Estado la filosofía y política educativa nacional amparada en el marco de una democracia real. •Una educación que tenga un control y autofinanciamiento en su comunidad municipal, con el respaldo moral y económico de los organismos centrales del Estado.

•Una educación que fortalezca la dominicanidad frente a las demás naciones, sin caer en la xenofobia ni en la xenofilia que ha caracterizado a la gente dominicana. •Una educación que produzca sujetos justos, honestos y laboriosos como nos lo enseñó el padre de la patria. •La educación debe constituirse en un medio y un fin para la liberación individual y la persona moral de la nación. •La educación debe asumir y trabajar constantemente, el pensamiento crítico, la ciencia, su metodología, los avances científicos, tecnológicos, didácticos y pedagógicos recientes, para la formación de ciudadanos y ciudadanas integrales, acorde con lo nuevo tiempo sin renunciar a nuestra identidad y soberanía nacional. •Una educación en que los egresados actúen en la sociedad desde una óptica crítica, científica, patriótica, con equidad, vocación de servicios y de sacrificios, a la luz de principios ético-morales, tal como actuó y nos enseño el patricio.

Con esta propuesta educativa, fundamentada en el pensamiento liberador de Duarte, se puede establecer con suficiente claridad que las ideas separatistas, educativas, sociales y filosóficas de Duarte poseen los elementos necesarios para la construcción de un modelo educativo estrictamente dominicano, que enriquecido con el pensamiento hostosiano, el científico, los avances de la didáctica y la pedagogía, se constituyen en las herramientas teórica-metodológica indispensable para la construcción de un modelo educativo con profundas raíces dominicanas y latinoamericanas.

Lo que evidencia la necesidad de que todo el sistema educativo dominicano en su conjunto, debe ser regido en forma preponderante por el pensamiento liberador de Juan Pablo Duarte, tal como se presentó en los postulados anteriores, y en toda la exposición e interpretación de las ideas Duartiana que se ha venido exponiendo en este trabajo.

Eso sí, pero enriquecido, fusionado o mancomunado, con el pensamiento científico moderno, porque la ciencia tal como lo plantea Mario Bunge en su obra, La Ciencia, su Método y su Filosofía, es útil porque permite constituir el fundamento de la tecnología, empleándosele además en la edificación de concepciones del mundo, las cuales concuerdan con los hechos o datos, creando el hábito de adoptar una actitud libre y valiente, acostumbrando a la gente a poner a pruebas sus afirmaciones, y en capacidad de argumentar o discutir correctamente.

Lo que significa que la ciencia es una manera de explicar, entender, de comprender, de pensar, de reflexionar en forma objetiva y racional sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, constituyéndose en un modelo para la investigación y la comprensión de los fenómenos que ocurren en el universo, con el propósito de presentar soluciones que vayan en beneficio de la humanidad y de todos los seres vivientes que forman parte de nuestro añorado planeta Tierra. Pues, para la ciencia las ideas tienen validez cuando son sustentadas o confirmadas en la praxis, o mejor dicho, son verificadas y demostradas, pues, el conocimiento científico de la realidad es objetivo y racional.

Esto significa, que forma parte de su naturaleza la racionalidad y la objetividad, las cuales se fusionan en un todo inseparable constituyendo la esencia de lo que se conoce como conocimiento científico. Principio que debe sustentar, propugnar o estar presente en un auténtico Modelo Educativo como el que se propone a la luz del pensamiento Duartiano.

Pero sobretodo, se debe integrar al modelo educativo propuesto, porque según afirma Mario Bunge, ideas con las cuales se identifica el autor del presente trabajo y la considero fundamental en el modelo propuesto es que "la ciencia es valiosa como herramienta para domar la naturaleza y remodelar la sociedad; es valiosa en sí misma, como clave para la inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de nuestra mente."

Es decir, la ciencia como sistema teórico-metodológico libera al ser humano de la ignorancia, del atraso, del oscurantismo, del dogmatismo, de lo irracional y lo sitúa en condiciones de comprender la realidad, dominarla y ponerla a sus servicios, para un mejor bienestar material, espiritual e intelectual de todos los seres humanos, y por ende, de todos los seres vivientes. Por lo que se proponen las siguientes medidas para que este Modelo Educativo se haga realidad. Veamos:

Legislar a favor de una modificación o reformulación en los principios y fines de nuestra educación para implementar el pensamiento filosófico-educativo Duartiano. Reformar el currículum con la finalidad de establecer una educación laica, científica, plural y democrática, que fortalezca nuestra dominicanidad, sustentado en un proyecto real de nación, y que respete los diversos credos.

Incluyendo una modificación constitucional para la introducción de una educación laica, científica y patriótica, tal como lo establecía la constitución del año 1963, elaborada y redactada por el Prof. Juan Bosch. La formación de un docente que asuma el pensamiento Duartiano, el hostosiano, los avances de la pedagogía, la didáctica y la ciencia para formar un ser humano que responda a la realidad actual, de un mundo globalizado, evitando que se erosione la identidad nacional.

Que se considere la educación como patrimonio de todos y todas (descentralización) de manera que toda la sociedad se sienta comprometida con su desarrollo. Y que el Ministerio de Educación y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, incorporen a la filosofía educativa, el pensamiento filosófico-educativo de Duarte, acompañado de los avances científicos recientes, así como la visión científica de como focalizar o visualizar la realidad social, natural y psicológica.

En este sentido, se ha encontrado que sí se puede, a partir de las ideas de Duarte y del pensamiento científico, elaborar con carácter paradigmático un Modelo Educativo que salvaguarde, como una misión sacrosanta, la soberanía y la autodeterminación nacionales, haciendo que sea la escuela el laboratorio ideal de una nueva sociedad, motorizada por las fuerzas vivas, progresistas y patrióticas que conforman la sociedad dominicana.

En el mismo tenor, es un paradigma educativo que implicará desenterrar la literatura, los hechos históricos, los nombres, las acciones de los hombres y mujeres modelos de sacrificio por la patria, para colocarlos en el sitial que se han ganado y que debe ser una herencia del pueblo dominicano.

Entre esos docentes destacados que pueden servir para un modelo educativo Duartiano están Eugenio María de Hostos, Socorro Sánchez, Salomé Ureña de Henríquez, Pedro Henríquez Ureña, Ercilia Pepín, Nicolás Ureña de Mendoza, Camila Henríquez Ureña, Urania Montás, Federico Henríquez y Carvajal, Luis Arístides Fiallo Cabral, Manuel Arturo Peña Batlle, Osvaldo García de la Concha, Emilio Prud´Home, Américo Lugo, Juan Bosch, Eugenio de Jesús Marcano Fondeur, entre otros destacados docentes del ayer y del presente.

Se forjarán nuevas conciencias para una nueva libertad ante la mundialización o globalización de la economía, los hábitos de vida y los valores. Al finalizar con esta propuesta educativa expresamos que no podemos ser indiferentes ante la realidad educativa que vive nuestra patria, tal como lo expresó el general Gregorio Luperón, cuando explicó que "los indiferentes, tratándose de la suerte de la patria son imbéciles y cobardes. Por eso es que los hombres influyentes y buenos son sin saberlo los médicos de la humanidad y los malvados son los envenenadores públicos; porque sus maldades son un contagio".

Por tanto, los verdaderos dominicanos y dominicanas cumplirán con su deber patriótico, sus sueños se impondrán tarde o temprano, pues el futuro le pertenece a los pueblos, ya que, el porvenir le concierne, puesto que, los malvados pronto tendrán su paga y será el lloro y el crujir de dientes… Adelante dominicanos y dominicanas con esta propuesta educativa, patriótica, científica y revolucionaria. Vamos al encuentro y a la materialización de las ideas del patricio a la luz de los avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo.

Vamos a operacionalizar el pensamiento Duartiano… casi dos siglos han transcurrido, tiempo que ha sido suficiente para hacerlo realidad, pero, no se ha materializado. Ya llegó el momento de la ejecución del pensamiento Duartiano. El futuro está del lado de los pueblos y los pueblos son justos, sabios e inmortales… y termino expresando distinguido público que escucha ésta disertación con una estrofa de nuestro glorioso himno nacional dominicano, que indica:

¨Compatriotas, mostremos erguida Nuestra frente, orgullosos de hoy más; Que Quisqueya será destruida Pero sierva de nuevo, ¡jamás!¨

!Viva Juan Pablo Duarte! ¡Viva la República Dominicana! ¡Gloria Eterna a los Fundadores de la República Dominicana!.
Muchas gracias.
22 de Enero del año 2013.

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