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TEMA 29. FRACTURAS DE LA PELVIS Y FRACTURA-LUXACIÓN DE CADERA
FRACTURAS DE LA PELVIS
La pelvis, formada por los dos huesos iliacos unidos por delante por la sínfisis púbica y articulados por detrás al sacro, tiene una importancia funcional de primer orden. Transmite la carga desde el raquis a los miembros inferiores, desde la articulación sacroiliaca, que posee un potente complejo ligamentoso posterior a la articulación de la cadera, de la que forma parte. En la pelvis tienen origen potentes músculos que participan en la postura y la marcha. Por la importancia funcional de este segmento esquelético, su fractura puede ocasionar trastornos funcionales importantes: dismetrías, artrosis postraumática de la cadera, y en la mujer, alteraciones de canal del parto. Muchas de las fracturas representan un problema clínico y terapéutico complejo, con frecuencia se presentan en politraumatizados, provocando una pérdida hemática muy importante, y un shock hipovolémico y no son infrecuentes las complicaciones del tracto urinario, ( lesiones de vejiga y de uretra posterior). Desde el punto de vista clínico y terapéutico deben considerarse: - Fracturas parcelares - Fracturas del anillo pélvico - Fracturas del cotilo FRACTURAS PARCELARES Avulsiones en las inserciones musculares. Son lesiones poco frecuentes propias de pacientes jóvenes deportistas por contracción violenta muscular. Las más frecuentes son las de la espina iliaca anterosuperior por tracción del sartorio, la de la espina iliaca anteroinferior por tracción del músculo recto femoral, y la de la tuberosidad isquiática por tracción de los músculos isquiotibiales. Clínicamente se manifiestan por dolor en la zona de la fractura, que se acentúa con la movilidad de la cadera, la marcha y especialmente toda actividad que lleve a la contracción del músculo implicado. La radiografía anteroposterior de pelvis suela ponerla de manifIesto con facilidad. El tratamiento es conservador mediante reposo. Aunque el desplazamiento sea importante se consigue al menos una unión fibrosa que recupera la función. Fracturas aislada del ala iliaca. Son fracturas por mecanismo directo, sin apenas desplazamiento por las numerosas inserciones musculares en esta zona. El dolor local suele ser importante y casi nunca faltan los signos locales de equimosis o hematoma propios del traumatismo. Curan con simple reposo, consiguiéndose la consolidación ósea con facilidad.

así como el hematoma e hinchazón en la pelvis en la zona de la fractura. Se clasifican según el mecanismo de producción: Fracturas por compresión anteroposterior o rotación externa. vagina. Se tratan con simple reposo.2 Fracturas de las ramas del pubis o el isquion. hasta que se hace el estudio radiográfico. También son instables verticalmente toda fractura de pelvis en el que el trazo posterior se produce en el lado contrario del trazo anterior y la fractura de las dos hemipelvis. uretra. Se producen por golpe recibido en el isquion que provoca fuerzas de cizallamiento verticales y una hemipelvis se desplaza hacia arriba. Las manifestaciones dolorosas nunca faltan. es un signo claro de inestabilidad. Si se puede movilizar las crestas iliacas a la exploración. la lesión posterior puede ser en la porción posterior del iliaco. una fractura de la porción posterior del iliaco o una fractura del sacro. Los huesos de la pelvis estas muy bien vascularizados y sangran abundantemente y con frecuencia pueden afectar a venas y arterias importantes. pero a la hora de planificar el tratamiento es fundamental la información que puede aportar la TAC. como es la arteria glútea superior. con posibilidad de subluxación. La proyección radiográfica en anteroposterior y oblicuas puede dar buena información de la fractura y su desplazamiento. que puede ser una simple disyunción púbica o una fractura de las ramas pubiana e isquiática. La lesión anterior es una fractura de las ramas iliopubiana e isquipubiana. Fracturas por compresión lateral o de rotación interna. Las provoca un golpe lateral recibido en el trocánter mayor y la pelvis se cierra como un libro rotando internamente el fragmento lesionado. en la articulación sacroiliaca y en el sacro Fracturas verticales. FRACTURAS DEL ANILLO PÉLVICO Tienen al menos dos puntos de lesión. suelen producirse en ancianos con osteoporosis después de una caída y presentan un cuadro clínico de dolor en región de la cadera e impotencia funcional. La gran mayoría de las fracturas del anillo pélvico se producen por traumatismos muy violentos. por le que se aconseja en toda fractura desplazada. Las fracturas de pubis e isquion sin afectar al resto del anillo pélvico. que plantea siempre el diagnóstico clínico con la fractura de cadera no desplazadas. Las fracturas verticales suelen ser inestables para la rotación y verticalmente. recto) Manifestaciones clínicas y diagnóstico. mientras que las por compresión anteroposterior y lateral desplazadas suelen ser inestables solo para la rotación pero no verticalmente. una anterior. con la posibilidad de que se vea envuelto el cotilo. y la pelvis se abre como un libro con rotación externa de la hemipelvis fracturada. Si el desplazamiento es importante el miembro puede mostrar una deformidad rotacional o un acortamiento. Los trazos son parecidos a los de las fracturas por compresión lateral. con frecuencia en politraumizados. Las fracturas no desplazadas suelen ser estables. . Las repercusiones hemodinámicas deben ser bien valoradas. y una posterior que puede ser una luxación sacroiliaca. nervios de vecindad y órganos incluidos en el anillo pélvico (vejiga. Se producen por un golpe anterior sobre las espinas iliacas. La lesión anterior es una disyunción del pubis y la lesión posterior una lesión de los ligamentos sacroiliacos. siendo además frecuentes las lesiones de vasos.

de rápida y fácil colocación para la atención urgente de estos pacientes. . se prefiere la síntesis de la sínfisis pubica con placa atornillada anterior. mientras que una irritación peritoneal. Estimularemos que el paciente orine espontáneamente. Las desplazadas pueden tratarse con suspensión en hamaca pélvica. Existen diseños de fijador externo provisional. Complicaciones. es frecuente en las fracturas que no se ha conseguido la reducción. lesiones uretrales y vesicales y lesiones arteriales. shock hipovolémico. y en casos de lesión importante del sacro pueden quedar disfunciones sexuales. y es obligada la profilaxis antitrombótica. con los que se inmoviliza la fractura y se devuelve la relación entre las dos palas iliacas. pero la tendencia actual es tratarlas con fijadores externos en la cara anterior. Se han diseñado largos tornillos y placas en M que permiten la fijación entre la parte posterior de ambas alas iliacas. método clásico para el tratamiento de las fracturas de pelvis. anclados sobre las crestas iliaca. incluso en la sedestación. Las fracturas por compresión anteroposterior con apertura de la sínfisis púbica menor de 2. Secuelas. que se pueden realizar con tornillos simples o placas atornilladas. Si la sonda no penetra habrá que sospechar una lesión de la uretra posterior y proceder a una uretrogía. la presencia de un globo vesical orientará a una rotura de la uretra posterior. Si la micción espontánea no se produce se procederá a sondar al paciente con sonda fina y flexible. aunque algunos autores utilizan la vía anterior retroperitoneal. Tratamiento. Las fracturas inestables verticalmente requieren además una fijación interna posterior.5 cm pueden tratarse con simple reposo en cama. también pueden ser tratadas con sistema de suspensión en hamaca y tracción esquelética. pero para evitar el encamamiento y hospitalización prolongada.3 El aparato urinario debe ser valorado. e intentar la embolización de la arteria sangrante. En fracturas inestable es frecuente que el paciente no se estabilice pese a una adecuada reposición de la volemia. Aunque con poca frecuencia los nervios ciático y obturador pueden lesionarse. especialmente las verticales. La secuela más frecuente de estas fracturas es el dolor sacroiliaco. si la orina es escasa y hemática se practicará cistografía para valorar una lesión vesical. Primera medida a tomar en el tratamiento de las fracturas del anillo pelviano es el control hemodinámico del paciente. para ver si la orina es limpia. La enfermedad tromboembólica es una complicación muy frecuente en estas lesiones. Las lesiones de colon y recto son posibles en fracturas abiertas por traumatismos muy violentos. Si la fijación externa no controla la situación habrá que considerar que ha una lesión de una arteria importante y será necesaria una arteriografía. puede ser debida a una rotura de la vejiga. Las fracturas con inestabilidad rotatoria. Si hay fractura de acetábulo. lo que evita en muchos casos hacer una hemostasia abierta. esta debe resolverse también quirúrgicamente de forma independiente. con lo que se controla la hemorragia y se disminuye el espacio retroperitoneal. La discrepancia de longitud de los miembros. Las complicaciones más frecuentes son las analizadas en el diagnóstico. La secuelas nerviosas pueden afectar al ciático y al nervio obturador. en estos casos se recurrirá a la fijación externa inmediata. La intervención suele realizase por vía posterior.

o inclinación anterior de 20º. Las fracturas desplazadas pueden ser causa de inestabilidad articular o alterar la superficie articular. La superficie articular cartilaginosa está ampliada por un rodete fibrocartilaginoso. El cuadrante superior es el que recibe prácticamente toda la carga transmitida a la cadera en bipedestación. isquion y pubis. además de ser un elemento fundamental para la estabilidad posterior de la cadera. en función de las repercusiones funcionales que tienen y la necesidad de una reducción perfecta. el labrum. zona de carga en flexión y de estabilización posterior . una radiografía anteroposterior para descartar tanto las fracturas de cotilo como del anillo pélvico. FRACTURAS DE COTILO El cotilo constituye la porción articular de la pelvis en la articulación de la cadera. o un impacto lateral desde el trocánter mayor. Considerando el cotilo integrado biomecánicamente en la pelvis de consideran dos columnas. especialmente cuando afectan a la porción del techo. provocando una incongruencia articular. zona de carga . Otras clasificaciones más modernas como la de Maza distingue dos grandes grupos. ilion. Las fracturas de cotilo se producen siempre por mecanismos muy violentos. siendo causa de una artrosis postraumática. con una inclinación lateral de 45º y una anteversión. una pequeña porción posterior del iliaco y la mitad posterior del cotilo.Fracturas que afectan al techo acetabular. formado por las tres porciones óseas. el pubis el hemicotilo anterior. Maza considera un grupo de fracturas e zonas no portantes. La zona del cotilo que se lesiona depende de la posición de la cadera en el momento del traumatismo. si está en flexión de la pared posterior y si está en abducción del trasfondo del cotilo.Fractura que afectan a la pared posterior. Las dos primeras serían lesiones de las zonas portantes según la clasificación de Mazas. Con frecuencia estas fracturas se asocian a luxaciones de la cadera. con una importancia funcional mucho menor. Manifestaciones clínicas y diagnóstico. que alteran la congruencia articular y la estabilidad. mientras que el cuadrante posterior recibe la carga con la cadera en flexión. Clasificación. La clasificación más utilizada es la de Letournel y Judet que distinguen dos grandes grupos: fracturas simples y fracturas complejas. El resto de cotilo forma el trasfondo cotiloideo. y fracturas en zonas portantes. La anterior formada por la parte anterior del iliaco. gran parte de esta fractura se ven en politraumatizados. y la columna posterior formada por el isquion. Dentro de cada grupo distinguen distintos subgrupos en función de la localización del trazo de fractura. que no alteran la congruencia articular y la estabilidad. accidentes viales).Fracturas que afectan al trasfondo acetabular. Desde el punto de vista del esquema terapéutico general se pueden considerar tres grupos de fracturas: . Tiene una orientación hacia delante y abajo. La fractura se produce por un fuerte impacto de la cabeza femoral contra el cotilo por una fuerza trasmitida desde la diáfisis femoral (caídas de altura. Mecanismos de producción. Un impacto de la cabeza femoral con la cadera en extensión provocará una fractura del techo.4 La artrosis postraumática se presenta en casos de lesión del cotilo. por ello es obligado en la sistemática diagnóstica de todo traumatizado. .

la intervención quirúrgica estará justificada sólo cuando existan posibilidades de una reducción anatómica y una fijación con tornillos o placas moldeadas. pero las del techo están condenadas a un segundo tiempo de sustitución articular. con o sin alteración de la movilidad articular es otra secuela frecuente en relación con la conminución de la fractura y la cirugía. En pacientes de edad las fracturas del techo y del muro posterior se prefieren operar. por la menor importancia de este pueden ser tratada con menos riesgos mediante tracción trasesquelética longitudinal desde extremo distal del fémur. Las del trasfondo pueden dar buen resultado. según la dirección de la luxación. En fractura desplazadas la TAC es prácticamente obligada para detectar pequeños fragmentos.5 Las manifestaciones clínicas varían desde simple dolor a la marcha y movilidad de la cadera en las fracturas no desplazadas a un cuadro de dolor intenso espontáneo. Por ello. el tratamiento debe iniciarse con la adecuada valoración del estado del enfermo y control hemodinámico. pero las facturas que afectan al trasfondo. La necrosis de cabeza femoral tiene una incidencia importante por el daño vascular que sufre durante el traumatismo. porque es una zona de carga. y planificar la intervención quirúrgica. durante 12 semanas. pero debe completarse con las dos proyecciones oblicuas. Tratamiento. En el joven se recomienda la intervención quirúrgica en cualquier fractura desplazada susceptible de reconstrucción. con las maniobras que se describirán en el apartado correspondiente. asociada a una tracción lateral desde tornillo en trocánter mayor. Secuelas. En las fracturas no desplazadas es suficiente el reposo en cama con tracción durante 3 semanas seguido de un periodo de rehabilitación y marcha en descarga de tres meses. La osificación heterotópica. La artrosis postraumática es la secuela mas frecuente aun con reducciones buenas de la fractura LUXACIÓN TRAUMÁTICA DE LA CADERA . En las fracturas desplazadas lo ideal es un tratamiento quirúrgico que consiga la reducción anatómica y la fijación interna pero ello requiere un abordaje quirúrgico muy agresivo con alta incidencia de tromboembolismo. se procederá a la reducción de urgencia. Dada la frecuencia con que esta fractura se presenta en politraumatizados. anterior y posterior. Si la cadera está luxada. valorar mejor la superficies articulares y la congruencia articular. alar y obturatriz para valorar mejor el estado de las dos columnas. Cuando se acompaña de luxación existirá deformidad del miembro en rotación y acortamiento. La fracturas conminutas irreconstruibles se trataran mediante la tracción descrita. y a la movilización de la cadera e impotencia funcional para la marcha. La radiografía anteroposterior de la cadera da buena información de la fractura. La profilaxis antitrombótica es obligado en estas fracturas por ser altamente trombogénica. Una reducción no anatómica se sigue de un mal resultado y hemos sometido al paciente a un riesgo innecesario.

isquiofemoral y pubofemoral. Su participación en la estabilidad de la cadera es mínima. Es más débil que el anterior y se opone a la abducción de la cadera. LESIONES. El ligamento isquiofemoral. en cuyo interior trascurre la arteria epifisaria medial. de gran robustez está formado por dos gruesos fascículos en forma de Y o V invertida. mientras que en el fémur lo hace por delante en la línea intertrocantérea y por detrás en el tercio medio del cuello. pero siempre queda íntegro el ligamento en Y de Bigelow que hace de fulcro del fémur en su desplazamiento. en el resto hay un desgarro capsuloligamentoso. pero tenso. desde la porción posteroinferior del cotilo.( con orientación ya descrita en las fracturas de cotilo). o ligamento en Y de Biguelow. La articulación de la cadera es una enartrosis formada por la cavidad cotiloidea del coxal. Además de los refuerzos oblicuos y circulares que forman el llamado ligamento anular. constituido por una cintilla fibrosa. hasta alcanzar la inserción del ligamento iliofemoral. incluso una fractura importante del cotilo. obligando a este hueso a tomar siempre la misma posición. y por la cabeza femoral. a excepción de una pequeña fóvea posteroinferior donde se inserta el ligamento redondo. La gran masa muscular que rodea esta articulación es otro factor de estabilidad de primer orden. Este ligamento queda íntegro en casi todas las luxaciones. el ligamento redondo. El encaje de la cabeza femoral con el cotilo es un factor importante de estabilidad articular. RECUERDO ANATÓMICO. de ahí la necesidad de practicar siempre una radiografía de pelvis a todo politraumatizado para evitar que pasen desapercibidas. pudiéndose producir fracturas de la propia cabeza. La cápsula articular forma un fuerte manguito fibroso. remonta la cara posterior del cuello femoral. El ligamento iliofemoral de Bertin. Suele presentarse en politraumatizados con otras lesiones de riesgo vital que dificultan la evaluación completa de las lesiones. la cabeza está bien protegida por la pared posterior del cotilo. que a veces se impacta contra el acetábulo por lo que con frecuencia la luxación se acompaña de fractura del acetábulo y de la propia cabeza femoral. permitiendo un fácil diagnóstico clínico. Además de los ligamentos extraarticulares existe uno intraarticular. por lo que estabilidad anterior depende de los ligamentos.6 La cadera es una articulación muy estable. orientando la deformidad del miembro. Para luxarla son necesarias fuerzas muy violentas trasmitidas al fémur. que va desde el fondo del cotilo a la fóvea de la cabeza femoral. La lesión de uno de los extremos óseos es frecuente. debido a la orientación del cotilo. Protege la superficie posterior de la articulación. proporcionando una gran estabilidad posterior. que representa dos terceras partes de una esfera cubierta por cartílago hialino. Con la articulación en extensión. que se inserta en todo el reborde cotiloidea. en forma de semiesfera. La porción anterior de la cabeza femoral está mas descubierta. de un reborde del acetábulo. Salvo en las luxaciones centrales que la cabeza femoral se empotra en el acetábulo y puede quedar íntegro el componente capsuloligamentoso. El ligamento pubofemoral se extiende desde la rama superior del pubis hasta la porción medial del ligamento de Bertin. cerca del trocánter mayor. distinguimos tres gruesos ligamentos: iliofemoral. . que desde la espina iliaca anteroinferior se abre en abanico hacia la línea intertrocánterea. lo que lleva a una deformidad típica para cada luxación.

en tal caso hay rotura del ligamento iliofemoral Aunque es excepcional. situándose por encima de la rama iliopubiana (luxación púbica). En pocas ocasiones encontramos la cabeza femoral en el escroto o periné (luxación perineal). con menor grado de flexión y abducción en la luxación púbica. se hace presa en la pierna y se tracciona axialmente con la cadera en abducción. el miembro queda alargado y la cadera en actitud de extensión y rotación interna. empujando un ayudante la cara interna del muslo. abducción y flexión de la cadera. En la rara luxación perineal. al golpear el reborde anteroinferior del acetábulo durante su desplazamiento. abducción y rotación externa. y la cabeza femoral se palpa en el periné o en el escroto. . y porque la demora aumenta el riesgo de necrosis de cabeza femoral. El riesgo de necrosis avascular de la cabeza femoral es importante. La cabeza femoral abandona la cavidad articular entre los dos fascículos del ligamento iliofemoral. la rodilla en flexión de 90º para relajar los músculos isquiotibiales. puede ocurrir fractura de la cabeza femoral. se apalanca y expulsa la cabeza femoral hacia delante. La reducción por manipulación no ofrece dificultades si es precoz y bajo anestesia general. La maniobra de reducción mas utilizada es la descrita por Allis: En decúbito supino. La movilidad articular está totalmente bloqueada y cualquier intento de movilización es muy doloroso. La reducción debe realizarse de urgencia por el gran dolor que provoca la luxación de cadera. Manifestaciones clínicas y diagnóstico. Los músculos cortos de la cadera siempre sufren desgarros. Durante el desplazamiento. Se producen por traumatismos violentos que fuerzan la cadera en extensión. Tratamiento. se clasifican en: Luxación anterior Luxación posterior Luxación central LUXACION ANTERIOR Son poco frecuentes. El dolor es intenso por distensión de las partes blandas y cede rápidamente al reducir la luxación. El estudio radiográfico nos mostrará la cavidad acetabular vacía y la cabeza femoral en situación interna e inferior respecto al acetábulo. o quedar acodados. produciéndose una trombosis secundaria. rotación externa y flexión. La deformidad clínica es típica: rotación externa. o más frecuentemente se aloja en el agujero obturador (luxación obturatriz). o entre el ligamento iliofemoral y pubofemoral. seguida de rotación interna y extensión sin relajar la tracción. de manera que el cuello de fémur o el macizo trocantéreo se apoyan sobre el reborde posterior acetabular. Los problemas de diagnóstico y tratamiento son los mismos que cuando se asocian a la luxación posterior y se verán más adelante. sólo el 13%.7 En las luxaciones posteriores el nervio ciático se puede lesionar. CLASIFICACION Según en la dirección en la que se luxa la cabeza femoral y la posible asociación de fracturas. los vasos que irrigan la cabeza femoral pueden romperse.

se procede de la siguiente manera: . Se produce por una fuerza trasmitida al fémur. y no existen fragmentos óseos. Habrá igualmente que explorar la rodilla buscando posibles lesiones de la rótula y del ligamento cruzado posterior. Otra posibilidad de fractura es la de la cabeza femoral. Si tras la reducción. y la cabeza femoral se aloja por debajo de la inserción del glúteo menor. Se indicará siempre la TAC ante la menor duda.8 Tras reducción debe hacerse un estudio radiográfico para comprobar que se ha recuperado la congruencia articular. El ligamento redondo y los músculos rotadores cortos están rotos. Los vasos retinaculares posteroexternos quedan acodados y si la luxación no es reducida a tiempo se produce trombosis de estos. seguido de un periodo de rehabilitación activa. y se produce una luxación simple. demuestran que existe una fractura. siendo la isquemia definitiva. La fuerza del impacto se trasmite a través del eje del fémur. Tras la reducción se coloca en tracción percutánea hasta que desaparece totalmente el espasmo antiálgico. Si la cadera está en flexión mayor de 90º y en aducción. estando la cadera en flexión de 90º o más. Tras la reducción de urgencia debe realizarse un nuevo estudio radiográfico y si existe sospecha de que existe cualquiera de las lesiones óseas antes vistas. golpeando la rodilla en el salpicadero. Es típica del accidente automovilístico. afectando el pasajero junto al conductor. También es posible la luxación posterior con fractura del trasfondo acetabular. la deformidad que predomina es la de la fractura del fémur. LUXACION POSTERIOR. La movilidad activa está totalmente bloqueada y la movilidad pasiva es muy dolorosa y limitada. aducción y rotación interna (la llamada posición de la bañista sorprendida) y el trocánter del lado afecto es más prominente. En caso de asociación con fractura diáfisis de fémur. el control radiográfico obligado y la TAC si procede. entre 1 y 3 semanas. la cabeza golpea el muro posterior y se produce una luxación con fractura de la ceja posterior del acetábulo. con la consecuente necrosis cefálica avascular. Manifestaciones clínicas y diagnostico El dolor es intensísimo y la deformidad típica: la cadera queda bloqueada en flexión. Tratamiento La reducción debe llevarse a cabo como urgencia inmediata. Si la cadera está en menor flexión. en una colisión frontal. rotación interna y flexión de 90º. la cabeza femoral ya no queda protegida por el muro posterior del acetábulo y abandona la cavidad articular desgarrando la cápsula posterior. La maniobra más utilizada es la de Allis: en decúbito supino un ayudante mantiene firme la pelvis apoyándose en ambas crestas iliacas mientras que se tracciona axialmente del fémur con la rodilla en flexión de 90º y la cadera en ligera aducción. manteniendo la musculatura de la cadera mediante ejercicios isométricos. se completará el estudio con una TAC. y la cabeza femoral abandona la cavidad acetabular por detrás. El ligamento iliofemoral queda indemne y tenso obligando a la flexión y aducción de la cadera. Por el mecanismo traumático es fácil comprender la frecuencia con que se asocian lesiones de la rodilla y de la diáfisis femoral. El diagnóstico se confirma con la radiografía simple. por lo que en toda fractura diafisaria de fémur debe practicarse una radiografía de la cadera. En la exploración clínica nunca hay que olvidar valorar si hay lesión del nervio ciático. y addución. bajo anestesia general y con suficiente relajación.

Cuando se trata de una fractura de cuello de fémur o un fragmento muy grande del polo superior. Solo cuando se trata de fracturas con fragmentos muy pequeños extrarticulares que afectan a menos de 1 cm de anchura de la ceja posterior. reducciones operatorias tardías que exigen la liberación amplia de partes blandas. Aunque se recomienda que si se diagnostica en el primer estudio radiográfico se proceda directamente reducción abierta con fijación del fragmento óseo. . Lesión del nervio ciático. y en todos aquellos casos de conminución de la fractura acetabular en los que el tratamiento quirúrgico sea poco alentador para su reducción. La porción más afectada es la del ciático poplíteo externo. Debe ser este el tratamiento preferido en los viejos. El mecanismo de producción. siendo mas frecuentes en las luxaciones centrales. según los estudios posteriores de Rx y TAC Los criterios que se siguen para tratar la fracturas son los mismos que en las fracturas de cotilo sin luxación. La incidencia es del 12% y es la luxación-fractura posterior la que con más frecuencia la provoca. Cuando se trata de un fragmento óseo pequeño de la inserción del ligamento redondo o de la porción inferior. Los fragmentos mayores se fijaran con tornillos a compresión o placa atornillada en grandes fragmentos. Tratamiento. En las fracturas tratadas quirúrgicamente. es este caso mediante tracción axial sobre clavo en extremidad distal de fémur. y la intensidad del impacto sobre la cabeza femoral. En el momento actual se emplean fijadores externos anclados en la pelvis y diáfisis femoral. politraumatizados. con la reducción cerrada puede obtenerse la reposición anatómica del fragmento. Peor pronóstico tiene cuando se afectan los componentes. Tiene una incidencia entre el 18% y 33%. por compresión por un fragmento volteado de la ceja posterior del acetábulo. Luxación posterior con fractura del trasfondo acetabular. externo y interno. con amplia exposición del foco de fractura y fijación con placas incurvadas que contorneen las columnas ilioisquiática e isquiopubiana. Se produce por compresión o contusión del nervio por la cabeza femoral. la cadera queda estable y puede procederse como en la luxación simple. Luxación posterior con fractura de la ceja posterior. Necrosis avascular. las manifestaciones clínicas y el diagnostico es el de las fracturas de cotilo. En su aparición interviene: el retraso de la reducción de la luxación. Sin embargo mediante tracción. el periodo de rehabilitación se aconseja hacerlo con descarga de la cadera.9 Fractura de cabeza femoral. en este caso la recuperación suele ser completa. Requieren también reducción inmediata. COMPLICACIONES. LUXACIÓN ACETABULAR CENTRAL Casi tan frecuente como la luxación posterior. como se vio en las fracturas de cotilo puede conseguirse un buen resultado. se procede a la fijación interna. Tracción que se mantendrá en la cama con un dispositivo de poleas. hasta completar el tratamiento o someterlo ha intervención quirúrgica. de lo contrario se extraerá el fragmento o se fijará con clavijas según el tamaño y localización o no en zona de carga. y tracción lateral mediante tornillo anclado en trocánter mayor. tras la reducción se mantienen 2-3 semanas en tracción seguida de rehabilitación y marcha asistida tres meses. En las luxaciones simple. La fractura puede reducirse anatómicamente mediante intervención quirúrgica.

en relación a una artrosis.10 Miositis osificante (osificación heterotópica). generalmente del ciático poplíteo externo. o una necrosis de la cabeza femoral. y hasta el 33% para los casos intervenidos. Las osificaciones en masas musculares yuxtaarticulares pueden no repercutir en la movilidad de la cadera y son tan solo un hallazgo radiográfico. Disminución de la movilidad de cadera. SECUELAS Atrosis postraumáticas por falta de congruencia articular o necrosis de la cabeza femoral. una miositis osificante. Parálisis de ciático. . Su frecuencia es del 5% para las reducciones cerradas.