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Tres Lineas de Francés Antiguo: Abraham Merritt

Tres líneas de francés antiguo (Three lines of old french) es un relato fantástico del escritor norteamericano Abraham Merritt, publicado en 1919 en la revista All-Story Weekly. Con Abraham Merritt sucede algo curioso, sus relatos en general han pasado desapercibidos por la crítica, a pesar de reconocerlo como el creador de una de las mejores historias fantásticas de los años veinte: La nave de Ishtar (The ship of Ishtar). Personalmente, veo en la narrativa de A. Merritt una vitalidad maravillosa, perfectamente consciente de sus debilidades, pero siempre intensa, original, lo cual ya es mucho.

Tres líneas de francés antiguo. Three lines of old french, Abraham Merritt (1884-1943)

-Por rica que fuera la guerra para las ciencias quirúrgicas -concluyó Hawtry-, al abrir por medio de las torturas y las mutilaciones, zonas inexploradas en las que el ingenio del hombre se apresuró a entrar, descubriendo medios, al hacerlo, para darles jaque mate a los sufrimientos y la muerte, porque siempre, amigos míos, el destilado de sangre y sacrificio es progreso, por grande que todo ello fuera, la tragedia mundial laa abierto aún otra zona en la que pueden descubrirse, quizá, conocimientos todavía mayores. Fue una clínica insuperable para los sicólogos, todavía más que para los cirujanos. Latour, el gran doctor francés, se inquietó, extirpándose de las profundidades del gran sillón; las luces de la chimenea danzaban sobre su rostro enjuto. -Eso es cierto -dijo-. Si, es cierto. En ese horno, la mente humana se abrió, como una flor bajo un sol demasiado brillante. Castigados en esa tempestad colosal de fuerzas primitivas, atrapados en el caos de energías tanto físicas como síquicas, que, aunque el hombre mismo era su creador, hicieron que pareciera una polilla en medio de un remolino de aire, todos esos factores oscuros y misteriosos de la mente, a los que los hombres, por falta de conocimientos, hemos llamado alma, quedaron libres de sus inhibiciones y obtuvieron la fuerza para actuar. -¿Cómo podía suceder otra cosa, cuando los hombres y las mujeres, oprimidos por tristezas y alegrías vibrantes, manifiestan las emociones de las profundidades ocultas de sus espíritus..., cómo hubiera podido suceder otra cosa en ese crescendo mantenido constantemente de emociones?

pero sí eran tal y como los he descrito. en tono aparentemente casual-. el famoso cirujano estadounidense. Durante unos momentos. como sucede con los demás. Al comenzar la guerra se había alistado con los franceses. en la tierra de nadie. era el heredero de los millones del viejo y taciturno rey del carbón. Murió donde lo había manifestado. Señales. cuyo trabajo durante la guerra ha escrito una nueva página en el libro brillante de la ciencia. con sólo que se logre reunir una milésima parte. y el latido secreto y más amado de su corazón. La influencia del padre pudo abrogar la ley del Ejército Francés. Sin embargo. nacidos todos ellos del desgarramiento de los velos del subconsciente. de apariciones de seres amados. Latour. que se transforman en leyendas tales como la de los arqueros de Mons. las multitudes de premoniciones. eso explicaba la curiosa reticencia de los Laveller con respecto a lo que le había ocurrido a su hijo soldado. arqueros fantasmales que dominan y abruman con sus flechas a los arqueros enemigos. McAndrews permaneció en silencio. que son interpretados por los ojos cansados de los vigilantes. un secreto que había causado sorpresa entre los periodistas profesionales durante varias semanas. Así pues. sacó del bolsillo una hoja de papel amarillento. ¡que se trataba de otro de sus triunfos. McAndrews! -Dije que fue allí a morir -repitió el cirujano. en la forma del mismo Hijo del Hombre. cerca de Bethune. en los restos de las trincheras que atraviesan los antiguos dominios de los señores de Tocquelain. el reflejo de la luna en los bordes de las formaciones de nubes que se convierten para los asediados en una cruz sostenida por arcángeles. -¿A qué región sicológica se refiere usted. un cablegrama. un inmortal de Francia. será ya suficiente para que los ana lizadores sicológicos trabajen ininterrumpidamente durante veinte años. Las reacciones mentales que se revelan como visiones. -El joven Peter Laveller murió hoy -dijo. lentamente. ya que el joven Peter Laveller era uno de los héroes de la nación. que ocupa la cátedra de sicología en una de nuestras principales universidades y cuyo nombre se honra en todo el mundo. McAndrews. según la cual . No voy a esforzarme en identificarlos más. -¿Los límites? Resultaba evidente que Hawtry estaba perplejo.McAndrews intervino. la desesperación y la esperanza. en realidad. -Me refiero al campo de la sugestión -replicó el sicólogo-. habitantes todos de esa región de las sugestiones. que camina con tristeza entre los muertos. Hijo único del viejo Peter Laveller. Los nombres de mis tres acompaitantes no eran verdaderamente esos. ya que. jirones de niebla. Luego. no puedo revelarlo. Hawtry? -inquirió. leí que lo habían llevado a casa. Estábamos cuatro de nosotros instalados junto a la chimenea del Science Club: Hawtry. y tampoco este es el nombre verdadero de la familia. -¡Murió allí! -el asombro de Hawtry era profundo-. una formación accidental en las nubes que se convierte para las imaginaciones sobreexcitadas de los dominadores en las multitudes de Juana de Arco saliendo de los cielos. -¿Y los límites de esa zona? -preguntó McAndrews. En este caso. y yo mismo. portentos y milagros.

A su lado había un periscopio de trinchera. quizá un poco soñador. y no interesan en absoluto los protagonistas. Laveller permaneció en pie detrás del parapeto de una trinchera de primera línea. De estampa limpia. de unos cien metros. a través de una rendija. por consiguiente. donde permanecíamos en silencio. en opinión de todos. Yo sabía que McAndrews lo había acompañado hasta ultramar y que. lleno del fuego de los primeros cruzados. No obstante. en el parapeto alemán. Pero si te decides a ello. y he cumplido con mi promesa.todos los hombres deben comenzar desde abajo -no lo sé-. ojos azules v un metro ochenta de estatura. -Merritt. en el curso de los días más peligrosos. había logrado "remendarlo". era un tipo capaz de excitar las imaginaciones de los "peludos" (soldados franceses). después de todo se consideraba como descubridor. moverse. tomó su lugar en las filas. registrando hasta los menores movimientos. Se lo prometí. prusianos y bávaros. y al decir esto. Después de todo.. fue transferido a nuestras fuerzas expedicionarias. cambia los nombres y asegúrate de que no publicarás ningún detalle que facilite la identificación. y cuando se encendían los obuses y llenaban con su resplandor aquella zona. tengo la idea de que a Peter le agradaría que lo relatara. El caso de Laveller era de los limítrofes. Fue en el asedio a Mount Kemmel donde recibió las heridas que lo hicieron regresar junto a su padre y su hermana. Y eso resultaba horrible. Voy a explicártelo. Fue herido dos veces. Dudó unos instantes. Luego. Con una gran determinación. Relato todo tal y como lo reconstruyó la persona a la que llamo McAndrews. Su fusil se encontraba muy cerca. Era de noche. lo importante es lo que sucedió.. puedes utilizar este relato. que era la tierra de nadie. gesticular y protestar. algunas de ellas incluso levantarse. de sólo veinticinco años de edad. observaba la extensión. una noche de principios de abril en el norte de Francia. si lo consideras conveniente. esas formas parecían agitarse. del mismo modo que lo hacía él. pero el joven Peter no lo quiso. fragmentos de un cargamento llevado a la gran prensa de vino tinto de la guerra. -Quizá no debiera hacerlo. entre los sacos de arena. y cuando los Estados Unidos intervinieron en la guerra. mirando por rendijas simílares. Frente a él sabía que otros ojos permanecían fijos. El periscopio es prácticamente inútil durante la noche. -Hay un límite. ¿Qué había ocurrido entonces? ¿Y por qué había regresado Laveller a Francia. que se había instalado en aquel . Volvió a hacer una pausa. hasta que él entró. John -le dijo a Hawtry-. si es importante. a morir. como lo había dlcho McAndrews? Volvió a meterse el cablegrama en el bolsillo. que lo apreciaban. ya que quienes se movían bajo la iluminación eran los cadáveres franceses e ingleses. Por toda la tierra de nadie estaban diseminadas formas grotescas. en la habitación sumida en la penumbra. no hace falta añadir nada para quienes han estado ya en esos lugares. tomó definitivamente una decisión y se volvió hacia mí.

Al menos los restos de lo que había sido un castillo. Aquel sector era uno de los peores y más agitados. debido a que hacía infinidad de tiempo. fatigado más allá de toda comprensión. y conforme los obuses explotaban y se apagaban. Había dos escoceses muertos en el terreno. en los que era posible arrastrarse y dormir. obedeciendo a las órdenes rígidas inexorables de conservar todas sus reservas de vitalidad en el deber que estaba ejecutando. y dormiré. Constantemente era preciso reconstruir los parapetos y reparar los alambres. para formar el charco oscuro bajo ellos. una vez más. y este último había sido herido en aquel preciso momento. parecía flotar en el aire. El bombardeo había sido continuo. Se encontraban allí tirados. y los alimentos escaseaban y era peligroso obtenerlos. a través del fuego enemigo. querer liberarse de los alambres de espino. no sentía el suelo bajo sus pies y. como los dos escoceses que se encontraban sobre la alambrada. Sentía el cuerpo anquilosado. protegiéndose de la lluvia inclemente. Las raciones enviadas desde el aire no podían acercarse más. eran amigos. lanzarse hacia adelante y regresar. los obuses los destrozaban de nuevo y era preciso efectuar. Luego se puso rigido a medida que la repetición de la palabra hizo que la oscuridad comenzara a reunirse en torno suyo. Los obuses explotaban y se apagaban. El choque de la muerte rápida y múltiple había hecho que pasara su brazo izquierdo sobre el cuello del camarada más cercano. hasta que fuera relevado. Laveller estaba cansado. Todo lo que le quedaba de conciencia a Laveller estaba concentrado en sus ojos Sólo permanecía con vida su facultad de ver. a veces. dormiré y dormiré". dormiré y dormiré. una vez más. "Dormiré. Oyó un arrastrar de pies sobre el barro calizo. parecían girar. a bailar y hacer piruetas. Sería como volver a entrar al paraíso el arrastrarse nuevamente a ese sótano. ya que de lo contrario no hubieran pasado junto a los centinelas que se encontraban en . había dormido allí durante una noche. en el momento en que trataba de atravesar la tierra de nadie. se habían visto obligados a recogerlos. hasta que lo poco que le quedaba de conciencia le hizo comprender de qué se trataba en realidad: algún soldado alenáin demasiado nervioso que trataba de detener el movímiento interminable de los cadáveres. pero debían ser sus dientes que castañeteaban. se dijo. y cuando se efectuaba esa labor. ya que los pocos minutos que se permitía de estupor. a mano derecha. haciendo que resultaran peor que el sueño. abrazados. no veía otra cosa que la franja de terreno que debía vigilar Laveller. Llegó basta él el tableteo de una ametralladora. al ritmo de las explosiones? ¡ Malditos sean! ¿Por qué no podría algún obús arrojarlos al suelo y enterrarlos? Había un castillo como a ochocientos metros de allí. y dormir. iluminaban el terreno y morian. Bajo él había sótanos profundos. Lo sabía. al llegar a aquella parte de las lineas. con un techo sobre la cabeza. se iluminaban y desaparecían. ya que tenían órdenes de conservar aquel sector a toda costa. cinco kilómetros atrás. No necesitaba mirar hacia allá. ¿Por qué no podían estarse quietos? ¿Qué derecho tienen los hombres cuya sangre se les ha escapado. uno segado por las balas de una ametralladora. Y la visión. Durante casi setenta y dos horas había permanecido sin dormir. de vez en cuando eran interrumpidos por las alarmas constantes. la rutina horrible de su reparación.sector.

¡Vaya. Laveller. ¡No sucedía nada! ¿Por qué no se iban y lo dejaban vigilar en paz? Le hubiera parecido mucho más agradable.. La conciencia responderá sólo a un estímulo-movimiento. -¿Qué sucede?. Pero. comprendiendo sólo a medias. ¿De qué estaban hablando? Sólo llegaban ya hasta él susurros.. Detrás de ello.. todos ellos se dirigían hacia los sótanos del castillo. procedente del exterior.. tan cercano a la superficie y controlado en forma tan ligera. ya que la visión había desaparecido. entre los sacos de arena. No obstante. todo su subconsciente trata de escapar... Sí. Un pequeño circulo de luz brilló contra el parapeto. ¿qué era lo que estaba diciendo el cirujano? De manera fraccionaria. ¿qué hará si se suelta esa ligera suspensión?.. ¿qué sucede? Las palabras se repetían con rapidez y de manera insistente en el interior de su cerebro.. una mano de dedos largos y flexibles que se agitaban sobre un pedazo de papal en el que . las frases se registraron: -Es un caso perfecto de lo que les he estado diciendo. sin reconocerlo. nada.. cerca de su rostro. de manera involuntaria. extraordinariamente cansado. Sin duda. ¿Permiso para qué? ¿Por qué no se iban y dejaban de molestarlo? ¿No era suficientemente duro tener que vigilar. -Nada. Lo miró ciegamente. Levantó una mano y se frotó los párpados. con toda su conciencia centrada en una sola cosa: la vigilancia. ¿qué sucede?. sin que le hicieran también escuchar? Algo pasó ante sus ojos. una y otra vez. como en un susurro. nada. tomando nota de que se trataba de tres figuras oscuras que lo observaban.. -¿Qué sucede? Era la voz de su mayor..las esquinas de la posición.. ¿De qué estaban hablando? ¿Qué miraban? Una mano apareció en el circulo. sus ojos se volvieron hacia los sonidos.. vigilando? El cerebro atormentado se reveló con furia. y por medio de sus resplandores pudo reconocer a los recién llegados. y nuevamente las palabras se repitieron en los oídos de Laveller.. En aquel momento flotaba sobre ellos una media docena de luces. algunos tenían toda la suerte! Volvió a mirar a través de la rendija. La conciencia se encuentra desgastada hasta el punto máximo. -Nada. debía tratarse de sus ojos. Es un caso perfecto. pero el subconsciente. Era el cirujano. si me dieran permiso. Lo lanzaba una pequeña lámpara. tratando de despertarlo. una y otra vez. Era de nuevo el cirujano quien hablaba. -Así pues. nada. que se dirigía al visitante. desgastado. ¿qué sucede? ¡No sucedía nada! ¿No estaba allí él. Ese muchacho. Su visión debía estar nublada.. Los otros eran su mayor y su capitán. Uno de ellos era aquel famoso cirujano que había llegado desde el hospital de la base de Bethune para ver cómo se infligían las heridas que curaba.. -Bueno.

sino también leer! Reunió todas sus fuerzas para protestar. Parpadeó y bajó la mirada. Era un mundo absolutamente normal. pero es muy emocionante que se sienta triste por ellas. ¿cuál era? La recordó de pronto. cálida y fragante. de tono suave. inmediatamente por encima de su corazón. cuyas noches eran disturbadas por el infierno de luces brillantes. y una voz delgada. tal y como debía serlo. Entre ellas se deslizaban mariposas de alas amarillentas. -Soy Lucie de Tocquelain. no sintió ninguna extrañeza. Gimió. ¿Qué quería decir aquello? Esa no era la palabra de contraseña. incluso cuando cerraba sus párpados? Abrió los ojos con dificultad. ¿Qué era aquella luz que danzaba ante él. ¿Querían también que leyera? ¡No sólo vigilar y escuchar. Las abejas se paseaban entre sus cálices. que se elevaba por encima de una hilera de robles. Sentía ruidos muy fuertes en su cabeza. que una mano se deslizaba por la abertura y arrojaba algo al bolsillo de su guerrera. Laveller miró directamente hacia el disco de un sol dorado. ¿cómo era posible que en aquel mundo limpio y feliz estuviera tan sucio? Por supuesto que era así. remoto y muy diferente de este: un mundo lleno de miseria y dolor. Luego hizo una pausa. sucio y salpicado de barro. -¡Ya hay demasiados muertos. y que era interrumpido por pequeñas plantas con florecitas azules. era un mundo lleno de crueldad.estaba escribiendo. Y las flores volverán a crecer -dijo-. que trataban en vano de descansar y dormir. sintió que le desabrochaban el botón superior de su capote. Una mano suave y pequeña se posó en su mejilla. tratando de levantar los capullos rotos. los sonidos cortantes y los hombres atormentados. y se inclinó. Soplaba una brisa suave. Junto a un pie incrustado en el lodo había un manojo de florecitas azules. ¡Había llegado desde un mundo de pesadilla! De otro modo. Estaba de pie sobre un césped verde y suave que le llegaba hasta los tobillos. con piedad. Sus piernas estaban protegidas por botas altas. . Estaban rugosas. sucias y llenas de cortaduras. medio aplastadas. pero. ¿Qué era aquello? ¿Había existido en realidad aquel mundo? Ya no se sentía soñoliento. Levantó las manos y se las miró. Llevaba un capote húmedo. Antes de que pudiera obligar a sus labios rígidos a moverse. de frío y humedad. De forma rara. ¿dónde estaba? ¿Cómo había logrado abrirse paso hasta allí? ¿Se había pronunciado una contraseña?. como si se estuviera hundiendo en el agua. mientras los cadáveres danzaban. Pero recordó que en cierto momento había estado en otro mundo. -¡Lucie de Tocquelain! Laveller gritó ese nombre todavía de rodillas. Alguien susurró: -Lucie de Tocquelain. le acarició los oídos. demasiados! -suspiró. de barro manchado de sangre y suciedad.

y que estaba allí. una joven esbelta.. Era bastante hermosa. señorita? -tartamudeó-. bebiéndosela con la mirada. Me llamo Peter Laveller -tartamudeó-. señor -murmuró-. y sus labios que se posaban dulcemente en sus cabellos? Consiguió sosegarse y levantó la cabeza.. como un manantial que surgía en el árido desierto. La joven alargó la mano rápidamente y volvió a cogerle las manos entre las suyas.. -comenzó a decir. señorita.. Y usted es muy hermosa. luego. de que el mundo infernal cuyas sombras se arrastraban todavía en su memoria. podía observarse la ternura y una piedad no exenta de alegría. posados en él. los de la joven descendieron hasta el suelo.. soy la señorita de Tocquelain. -Lo siento -tartamudeO-. cuyo cabello era como una nube voluptuosa que rodeaba su cabeza diminuta y orgullosa. su frente blanca.. Cierto rubor tiñó la garganta blanca y se elevó hacia el cabello oscuro. sobre una isla agobiada por el calor.. Se hundía profundamente.. se despertó su perplejidad y lo agobió insistentemente. dándole palmaditas. pero a los ojos cansados de Peter era más que eso..Laveller se puso en pie de un salto.. Lo sintió acercarse y apoderarse de él. de cuero. la primera visión del paraíso para un alma surgida de una permanencia de varios siglos en el infierno. De las palmas pequeñas de aquellas manos se desprendía reposo y fuerza. -¿Puede usted decirme qué lugar es este. Dos manos suaves y cálidas se apoderaron de las suyas. cada vez más. -No sé por qué he llorado. Y sus lágrimas brotaron. de llorar de alivio porque había pasado el cansancio. los labios curvados y rojos. con aquella joven. y volvieron a descender de nuevo. con cierta emoción reflejada en sus profundidades.. los hombros blancos y redondeados que destacaban a través del tejido plateado de su chal. No debo tocarla.. ... caía. en cuyos ojos grandes y de color castaño. Peter permaneció en pie silenciosamente. Pero el rubor se hizo más acentuado. Su cabeza cansada se desplomó sobre ellas.. que comenzaba a despertar. mostrando en sus os todo su corazón. mientras sus ojos relampagueaban. Excuse mi brusquedad. poco a poco. de penumbra.? -hizo una pausa. Laveller la observó. -Laveller. de unos dieciocho años de edad.. con un terror repentino. Y usted... el cuerpo dulce y esbelto en el vestido pendiente y de calidad. ¿Y cómo llegué aquí. un cansancio insoportable estaba extendiéndose sobre él. Detrás quedó un deseo incontrolable de llorar.. el primer soplo de brisa fresca. A su lado se encontraba una muchacha. Los soltó. Los ojos claros volvieron a levantarse durante un instante. si usted. y caía. Entonces se dio cuenta de que los dedos pequeños y blancos de la joven estaban reposando sobre los suyos. Y bajo la admiración ardiente de sus ojos.. con la excepción de que se trataba de un lugar muy distinto. con el rostro lleno de vergüenza. -Yo.. ¿Sintió la cabeza de la joven inclinada sobre la suya. amplia y suave. señorita. mojando las diminutas manos. ni tampoco de dónde. a muchas leguas en el espacio. El cansancio comenzó a retirarse. estaba tras él... hasta desaparecer por completo. Desde algún lugar remoto. pero no sé cómo llegué aquí. con su cinturón elevado.

señor -dijo la joven-.. se cegaba y volvía a aclararse. llegaron junto a una mesa cubierta de manteles níveos y con vajilla de porcelana fina.. de colores rosados y blancos. como una gran dama de la antigua Francia. -se dolió-. Luego. opinó Peter. Comprendió que debería tomarla y besarla.. todavía tomados de la mano. con sus torres esbeltas lanzadas hacía el cielo. en tanto no haya comido y bebido con nosotros. muy graciosa. Los ojos límpidos de la dama lo observaron con mucha atención.-Yo no veo sus manos como usted. un castillo. Y con un grito de piedad.. por todas partes había rosas. Era graciosa. te presento al señor Piene la Valliere. Era alto y severo. descansando un poco. a través del verde césped. Pero. pero ya lo verá cuando usted regrese. tan hambriento. donde los hombres trataban inútilmente de dormir y los cadáveres danzaban! Los cadáveres danzaban. -El señor Pierre no se ve a sí mismo como lo hacemos nosotros -dijo la joven con una especie de tono alegre de reproche.. Y cuando. pasaron entre ellos. como niños. entre los rosales. ¿no son para mi sus manchas como trazos de los bravos corazones de los hijos de los gonfalones de Francia? No piense más en sus manchas. ¿adónde tendría que irse?. La señorita le hizo una breve reverencia.. luego soltó una carcajada que resonó como el tañido cristalino y acariciador de un carillón de oro-. mi madre me está esperando. Se habían vuelto y Laveller pudo ver. grandes y fragantes. Eso quería decir que no podría quedarse. Madre. Tomados de la mano. -Está usted tan cansado. macizos y macizos de flores trepando por las terrazas y ocultando la base del castillo con sus pétalos fragantes. a corta distancia. Ahí. con capullos abiertos de escarlatas y azafranes. Y aunque lo hiciera. Peter estimó que acababa apenas de dejar atrás su primera juventud. señor. Vio que tenía el cabello blanco por el polvo y las mejillas blancas y sonrosadas como las de un niño. señor Pierre -respondió Lucie-. a no ser como condecoraciones... Mi padre se encuentra lejos y se pondrá triste por no haberlo conocido. llenas de barro. del mundo que había dejado atrás. Caminaban entre rosales.. señor. un caballero muy valeroso y galante que ha venido a visitarnos brevemente. Una mujer estaba instalada a la mesa. sintiéndose desgraciado y sucio y observando sus propias manos.. ¿Francia?. lleno de serenidad y grandeza. la cabeza blanca se inclinó y una mano delicada se tendió hacia Peter. ¿Francia? ¡Ese era el nombre del mundo del que había salido. pero dudó. sobre la mesa. debía regresar. -Mamá -dijo-. como plumas tomadas del casco de algún príncipe altivo. ¿qué quería decir aquello? Volvió sus ojos llenos de extrañeza hacia la joven... Sus ojos chispeaban y tenían el mismo color castaño de los de la señorita. ¿De dónde debería regresar? Su mente trabajaba febrilmente. Entonces. No piense más ni trate de recordar nada. ¿hacemos que se vea las manos como lo hacemos nosotros? . la muchacha se apretó contra él. la señorita de Tocquelain y Peter Laveller se acercaron a la construcción. -Ése es mi hogar.

madre? -preguntó con gravedad. se hacían más suaves. La mujer hizo sonar una campanilla de plata. Llevaban bandejas de plata en las que había carne. La joven y la dama siguieron su mirada rígida. volvía a iluminar y a apagarse. dijo Laveller. comenzó a brillar una luz. sin que les fuera posible hacerlo. al mismo tiempo. Un alarido surgido de lo más profundo del infierno y que interrumpía los cánticos de los ángeles..La dama de cabello blanco sonrió. hija -fue la respuesta sonriente. . -¿Está contenta. tomó la esencia de esa dulzura infinitamente grande que es el alma de las madonas. Una de ellas tenía un brazo pasado en torno al cuello de la otra. se puso en pie de un salto y observó la escena. se inclinó cortésmente. permanecían abrazados bajo la luz. Ese sentimiento creció hasta que le pareció que su corazón era incapaz de contener tanta alegría. así como vino en frascos altos de cristal. También los ojos de la joven. Los seguían cuatro niños negros.. Lo único que sabía era que estaba sentado allí. llenos de ternura y promesas. lleno de un gozo y una felicidad mayores que los que había sentido nunca. tratando de liberarse. notó Laveller. pan blanco muy fino y pastelillos. Pero de aquella fiesta fue poco lo que recordó. con la misma piedad que había observado en los ojos de su hija. Peter recordó lo hambriento que estaba. Repentinamente sucedió lo increíble. donde trataban de dormir. cuando reposaban en él. en una forma extraña. La madre habló muy poco. luego le tomó las manos y le puso las palmas frente a los ojos. La señorita tocó ligeramente los ojos de Peter. -Estoy muy contenta. como el golpe relampagueante descargado por la garra de un gorila en el pecho de una virgen. hermosas! Nuevamente un temor profundo se apoderó de él. regresar y bailar. tomó entre sus dedos la mano ofrecida por la dama y la levantó hasta sus labios. asintiendo. el rostro orgulloso de la madre. con bordados dorados. mientras los observaba. bajó sus largas pestañas e inclinó la cabeza. con una expresión llena de amabilidad en los ojos y. volvió a levantar la mirada valerosamente. ¡Eran los cadáveres que danzaban! Un mundo en el que los hombres buscaban reposo. En el corazón de Laveller fue tomando cuerpo una especie de adoración hacia aquella señorita encontrada de manera tan extraña. cuando no permanecían en silencio. Entre los rosales aparecieron dos hombres altos. En esa forma podía distinguir dos figuras. luego. en sus veinticinco años de vida. hasta cierto punto. temblando con todo su cuerpo. que tomaron el capote de Laveller. y parecían hacer piruetas. al levantar la mirada y encontrarse con la mirada de su madre. Finalmente. cuando la vio por primera vez. lo más terrible en aquella escena de belleza y paz que era. finas y limpias y. En él ni siquiera los muertos hallaban reposo. se volvieron de nuevo hacia él y sus ojos estaban llenos de compasión y lágrimas. entre las rosas. ¡Eran blancas. A su derecha. pero la señorita Lucie y Peter Laveller conversaron y se rieron como niños. bebiéndose el uno al otro con la mirada. bajo el cabello níveo. Venció su sentimiento de extrañeza. en librea. vestidos con ropa alegre. una luz resplandeciente que lo iluminaba todo y se apagaba. la señorita de Tocquelain. ¡debían danzar al ritmo del estallido de los obuses! Peter gruñó. pero se impuso su temperamento.. de color escarlata. enrojeció. de lanzarse hacia adelante.

asombrado. hasta que sus ojos quedaron prendidos en los de ella. -¡Las trincheras! -gritó Laveller-. Lucie no era un sueño. la señorita de ojos castaños y la dama de cabellos blancos lo observaban. pero en esa trinchera hace siglos. fuera donde fuera que estuviera. la crueldad. La dama sonrió. entre las rosas. una manita ascendió y le pellizcó con fuerza. en su memoria vio nuevamente el barro y la suciedad. Todo está bien. Levantó las palmas de las manos. ¿no soy yo más que un sueño? Era la voz de la señorita Lucie. un poco decepcionada y temblorosa. -¡Pero debo regresar.. colocados sobre la alambrada. estás en tu trinchera. Sabía de dónde procedía: de las trincheras. para su mente. Cuando se volvió de nuevo hacia ella. mirándola con extrañeza-. en todo caso. Santo cielo. despiértame! -Entonces.. eran los dos escoceses. tan sólo como una nube en un horizonte lejano. ¡Las trincheras! ¡ Se había dormido y todo aquello no era más que un sueño! Se había quedado dormido en su puesto. Recorrió con los ojos la escena maravillosa que le rodeaba. -Hijo mio -era la madre quien hablaba-.-¡No es nada! ¡No es nada! ¡Puede ver que no hay nada! Una vez más le tocó los párpados y la luz y las figuras oscilantes desaparecieron. Laveller observó y observó. El aliento cálido y dulce de la joven le acariciaba las mejillas. obligarse a regresar a aquel mundo endemoniado en el que. derramando lágrimas con una conmiseración infinita. Peter la miró. ¿Estaban locas? ¿Estaba loco él? Su brazo resbaló sobre un . debo volver a la trinchera! Su carácter de soldado le mostraba el camino que debía seguir. las manchas y los sonidos desgarradores. Peter sintió el dolor y se frotó. ¿No soy real? -un pie diminuto tropezó furiosamente con el de él.. si contamos el tiempo como lo hacen ustedes. la miseria y los odios. descendiendo hasta las profundidades de aquellos ojos y perdiéndose en ellos. aunque la pregunta hecha por la joven parecía destrozarle el corazón-. haciéndole bajar la cabeza. había sido. y que le recordaban cuál era su deber. durante aquella hora de encanto. se las colocó en las sienes. La señorita se le acercó-. ¿Cree usted que soy un sueño? murmuró la joven. En el fondo de su conciencia se agitaba la marea plena de los recuerdos. el recuerdo de hombres despedazados y cadáveres atormentados.. cerca del codo. Laveller sintió un sudor muy frío. hace doscientos años. Y aquellas dos figuras fantasmales. lo hizo con la expresión de un niño absolutamente perplejo. Y mientras se esforzaba. ¡Era preciso que se despertara! ¡Debía despertarse! Se esforzó desesperadamente en liberarse de aquella ilusión.. Le pedían que regresara. Hijo mio. ¡Déjenme despertar! -¿Soy un sueño? -la voz sonaba llena de enojo. -Debo regresar -gruñó. Sí. Está en su trinchera. debo despertarme! ¡ Debo regresar! ¡Dios santo. -No tema -le dijo-. y como lo hacíamos también nosotros antes. mientras que sus camaradas confiaban en que estaba vigilando. Pero Laveller sabía ya a qué atenerse.

durante doscientos años. esa sensación de frialdad se desvaneció tras la exaltación que le recorrió. Pero se olvidaba.. y Peter se preguntó cómo habrían llegado allí. La señora de Tocquelain sonrió. Era el portador de una verdad que liberaría al mundo endemoniado de su infierno. Ya no habla necesidad de que los hombres temieran la metralla de los obuses que explotaban. hemos estado. cuyos ojos castaños eran las llaves de los deseos del corazón! ¡La muerte.. alargando la mano hacia uno de los rosales. Es preciso que lleve algo que se lo demuestre.. que lanzó hacia las manos ansiosas del soldado... Incluso aquellos dos escoceses permanecerían tranquilos sobre las alambradas cuando se lo susurrara.. La muerte.. ¡Oh.. ¿hasta qué punto su deseo de creer estaba incluido en aquella seguridad? Miró al castillo. Sorprendió un intercambio rápido de miradas entre las dos mujeres. Tomó un pequeño cuchillo de la mesa y. Era como un viajero procedente de un mundo moribundo que tropieza. Sobre la mesa había tinta y una pluma. No las había .lo que llaman muertas.: ellos ya lo sabían. Antes de que pudiera atraparlas. un nuevo Prometeo que le devolvería a la humanidad una llama más preciosa que la que le devolvió el antiguo. reflexionó en ello-. -¡Espere! -murmuró-. Le voy a dar otro mensaje. aquel en cuyo sótano se había acostado a dormir. No. del plomo o el acero cortante.¡Debo decírselo! ¡Indíquenme cómo regresar. Debía regresar a las trincheras y decirles la gran verdad que habla descubierto. la señorita lo había hecho ya. sintiéndose elevado hasta los cielos. -¡Debo irme! -gritó. -¿Y ustedes? -se esforzó en preguntar. pero. Otro pensamiento le sorprendió y le corrió como un torrente. Estaba loco de alegría. de pronto. en tu mundo. lleno de paz y hermosura? ¡Y aquella joven maravillosa. y le miró de nuevo a los ojos. Se desvaneció como el rocío bajo los rayos candentes del sol. con un secreto capaz de hacer que aquel mundo de muerte se convirtiera en un paraíso lleno de vida. -vaciló. ¡Y era cierto! ¡Era cierto! Lo supo con una seguridad absoluta y sin la menor sombra de duda.. creo que Laveller había presentido ya lo que iban a decirle. la madre asintió. cortó un racimo de capullos. no podían regresar a decirlo.. aquello era la verdad? Tenía que regresar a decirselo. No obstante. si aquello.. ¿Qué podía importarle. Sin embargo.! Soltó una carcajada interminable. -¡Mi amor! -dijo con amabilidad-.. qué corazones más tontos y temerosos tenían los hombres! ¿Era aquello la muerte? ¿Aquel lugar maravilloso.hombro suave. ¡Por supuesto! Eran sus ruinas las que había estado viendo cuando el resplandor de los obuses rompía la oscuridad de la noche. rápidamente! -lo asaltó una duda. porque si aquello fuera cierto entonces la muerte no existía. Pero antes de que hubiera podido pronunciar esas palabras. las balas que los desgarraban.. y como respuesta a una pregunta no formulada. y durante un instante sintió que por todas sus venas corría el hielo.. Debo llevar pruebas. la sensación le hizo recuperarse y le dio fuerzas para seguir adelante.. La señorita Lucie oprimió sus suaves manos en el rostro del soldado. Pero no podrán creerme -susurró-. como podía hacerlo él. como un semidiós.

... -No deberá leerlo basta que se haya ido -le dijo.. -¡La amo! -le susurró Peter a su viva. la boca roja estaba muy apretada. aunque muerta desde hacía tiempo. los oprimió largamente contra los de él y retrocedió. lleno de júbilo.. dirigiendo los rayos de luz hacia el rostro de Peter y mirándolo . Tenía la cabeza vuelta hacia los tres hombres que lo estaban observando. Lo necesitará porque ahora debe regresar.. Se lo prometo yo. en ese mismo lugar -explicó-. Su mayor levantó su lámpara eléctrica de bolsillo. Tómelos. -Su capote -dijo-.. ¿lo comprenden? Díganselo al mundo. Laveller se inclinó y se la besó.visto antes. Inclinó su cabeza diminuta y hermosa. Estaba de regreso en la trinchera.. inmediatamente! Inmediatamente. Entonces. retirando la de Laveller. mirándose el uno al otro. -sintió que una mano se deslizaba al bolsillo de su guerrera y oprimía algo contra su corazón-. sopló al papel.. Lucie de Tocquelain.. -Yo lo amé desde el primer momento que lo vi. ¿Por qué miraba aquel reloj? ¿Había permanecido ausente durante mucho tiempo? De todos modos. suspiró. Ella suspiró y se lanzó a sus brazos. lo agitó en el aire para secarlo. -¡Sé que me ama! -gritó ella-.. Abrió los ojos. lo colocó en la mesa y alargó la mano. Entonces la madre se levantó y volvió a extenderle la mano. cuando era portador de un mensaje semejante? Ya no se sentía cansado sino transformado. y escribió. que le estaré esperando. una prueba. mi amor... Sus mejillas y su garganta se cubrieron nuevamente de rubor. y en sus oídos resonaba todavía el nombre de la señorita. Y recuerde.. se lanzó hacia los tres hombres. pero espere. Olvidándose de la disciplina. Estaré esperándolo aquí cuando regrese. pero los ojos grandes y castaños estaban llenos de lágrimas. Tenía el alma llena de alegría. ¿qué importaba eso. aquel otro milagro que le había ocurrido a Laveller. le sonrió a Peter y envolvió en él el tallo del racimo de capullos de rosas. pero tenía mucho miedo de que se fuera sin decírmelo. hasta el lugar en que Peter la vio por primera vez. Pero. La señorita colocó una mano sobre ellas y las levantó. de regresar. entre tantas maravillas. Tomados de la mano. ¿qué importaba una más? La señorita Lucie tenía en la mano un pedazo de papel.. era el cirujano.. señorita de Tocquelain. se presentó nuevamente.. Y ahora debe irse.. Tartamudeaba en su apresuramiento. con gravedad. en pie. Peter metió los brazos en la prenda de vestir. Se detuvieron una vez allí. se apresuraron a atravesar el verde césped. Los tres hombres se miraron uno al otro. y del cual se había olvidado a causa de su importante descubrimiento. ¡Debemos enviar ese mensaje a todos. antes de que pudiera tocarlas. Peter sintió como un cántico en su cabeza. hijo mío -le dijo con dulzura-. mi amor. hasta cuando le llegue el momento. Sé que lo hace. Uno de ellos tenía un reloj en la mano. Se estaba riendo. La joven levantó sus dulces labios. -Lo estaremos esperando aquí. -¡La muerte no existe! -les gritó-. sintiendo junto a su corazón la presión de su mano. Peter alargó la mano para tomar las rosas envueltas en el papel.. Los mensajes -dijo Lucie-. . como niños..

En su mano. ajados y viejos. avanzó y se colocó entre su subordinado y el fusil. Parecían estar muy poco impresionados. con calma. ¿Imaginación? Peter comprendió lo que ocurría.. Bueno. -¡Miren! Su voz sonó como un toque triunfal de trompeta. con incredulidad. Sus manos trazaron en el aire un amplio circulo. que esperaran hasta que escucharan lo que tenía que decirles. -¡Es una demostración perfecta! ¡Mejor de lo que hubiera podido imaginarme! -le dijo al mayor. No. permaneciendo en la mano del soldado. excepto en su propia mente? ¿No había ninguna señorita de ojos castaños que le amaba y a la que también él amaba? El científico dio un paso al frente. con el tallo envuelto en el papel.. Peter sintió un enorme desaliento. sintiendo un sonido en los oídos. regresé con tanta rapidez como pude para decírselo a todos.. -¡Porque no importa nada de eso! ¡ Cuando morimos. y cuéntenos después todo lo ocurrido -dijo. en lugar de tratar de comprender qué era lo que les estaba mostrando? Bajó la mirada hacia lo que tenía en las manos. Miró en forma extraña al cirujano. Y Peter lo hizo.. se merece usted saber con exactitud lo que le ha estado sucediendo. En el rostro del hombre de ciencia podía observarse una profunda satisfacción. con un gesto de profundo desagrado. Para liberarnos de todo esto. -Recupere el aliento... amigo mío -le dijo la voz citadina y que denotaba una gran capacidad-. tan sólo. a su capitán y al mayor. ¡No le creían! ¡Pero iba a demostrárselo! -¡Tengo pruebas! -les gritó. después de la reacción que . no se encontraba el racimo de capullos frescos y fragantes que había cortado para él la madre de su señorita de ojos castaños. ¡Cuán grande es la imaginación de los hombres! Su voz tenía cierta tonalidad extraña. -Desde luego. se lo acercó todavía más a los ojos. ¡Ahora iba a demostrárselo! Lo sacó y se los mostró. tomó de entre los dedos flojos el pequeño manojo de capullos ajados y el pedazo de papel resbaló. pero la preocupación reflejada en los ojos de su mayor fue haciéndose cada vez más profunda. vivimos! -concluyó.. por encima de la cabeza de Laveller-. Luego. manchados. cuyo rostro reflejaba ya una enorme preocupación e. cierta decepción. metió la mano en el bolsillo de la guerrera y su mano se cerró sobre un pedazo de papel que rodeaba a un tallo. Sobre todo. incluso.. ¿Qué les pasaba? ¿No alcanzaban a ver? ¿Por qué lo miraban a la cara. a medida que avanzaba en su relato. como si el universo se alejara de él. lo que había sucedido entre él y la señorita. y como si su corazón se hubiera olvidado de latir. amigo. suprimiendo de su relato. Luego.. -Naturalmente. -¿Qué significa eso? -murmuró.. ¿Había sido todo un sueño? ¿No existía la radiante Lucie.extrañado. No tenía más que un manojo de capullos artificiales. ¿no era esa una cuestión personal? Lo escucharon en silencio y con gravedad. De todos modos. gastados y rotos. Se abrió el capote.

Por ejemplo. La furia se iba apoderando lentamente de él. necesitarían varias horas. -el tono de voz del cirujano era como el de un profesor dando una conferencia a nuevos doctores en una clínica-. exteriormente parecía calmado. No obstante. o incluso días. Cuando atacara debería hacerlo con rapidez ya que aquel oficial estaba demasiado cerca. Era usted un sujeto clínico perfecto. que cruje.. debería hacerlo. su Lucie. ¿Experimento? ¿Experimento? Una rabia sorda comenzó a desarrollarse en el interior de Peter. prestando toda su atención.. Desgraciadamente. pero el control ha pasado ya al subconsciente. toda una serie de incidentes que. amigo mío. Se trata de un muchacho de elevada inteligencia y educado. lo cual puede verse por el modo en que se expresó.. su consciente se empeña en darse cuenta de todo. si ocurrieran en realidad.. advirtiéndolo en cierto modo.. -Tranquilícese. debía ocuparse de su vigilancia. pero se acercó un poco más al fusil que reposaba en el suelo. El mayor no era científico. medio hipnotizado por la tensión y el continuo encenderse y apagarse de las luces... observando a través de la rendija. acomodándose a las circunstancias. Este último entra en acción. era una mentira fantástica. entre los sacos de arena. -Estuvimos conversando sus oficiales y yo -siguió diciendo la voz del visitante-. algún sonido poco familiar. y sólo puede expresarse por medio de imágenes. concentrado en el deber presente.. tomé un pequeño manojo de flores artificiales que . -le susurró el mayor. -Y así pues. -Sus oficiales estaban en desacuerdo con algunas de mis conclusiones. Toma el sonido y fabrica un pequeño romance en torno a él.. Deseaba escuchar lo que aquel demonio tan satisfecho había hecho con él y luego. un testigo de laboratorio excelente.tuvo usted ante nuestro pequeño experimento -añadió. lo mejor que puede hacer es fabricar una mentira. Y el movimiento del subconsciente en esa presentación de imágenes es inconcebiblemente rápido. según parecía. Estoy seguro de que lo comprenderá. Lo vi a usted aquí cansado. más o menos fantástica. pero no puede responder. sino un francés. o cualquier cosa que amenace al sueño. antes de que hubiera concluido su explicación? Laveller se lo estaba preguntando. Hace lo mejor que puede para explicarlo.. Los sueños son el esfuerzo hecho por las mentes semidormidas para explicar algún contacto.. ¿Podría impedir que sus manos se cerraran sobre aquella garganta.. en una fracción de segundo. Lucie.. mayor -siguió diciendo el gran hombre-. La rabia amarga que lo consumia estaba haciéndose cada vez más fuerte. Sin embargo.. riéndose de manera agradable. preocupado por su distinguido visitante. Quizá estuviera mirando hacia afuera cuando saltara Peter. en su lugar. reconocida como tal por la conciencia. Laveller asintió. Se encogió de hombros.. en el momento en que despierta. humano y con una imaginación propia. así pues. El que duerme oye. ¿Me ha comprendido hasta ahora? ¿Reconoce quizá la experiencia que acabo de describirle? Desde luego. Puede representar. alguien que está adormecido tiene cerca una ventana rota. -No se inquiete. -¡Señor! Era el mayor quien lo llamaba.

hacia la garganta del cirujano. construido totalmente por su imaginación. explicándonos. porque estaba seguro de que su subconsciente tomaría buena nota. Su subconsciente la absorbió también. la rabia mortal de Laveller había roto todos sus controles. En un pedazo de papel escribí una frase en francés. unas manos fuertes lo sujetaron. Nunca pensé que lo tomaría tan en serio. para saludarlo. sin producir ningún sonido.. luego desapareció. Sin duda el de su propietaria.. susurrándole al oído el nombre de Lucie de Tocquelain. como si tuvieran llamas rojas y vivas.. ¡Era en verdad un problema fascinante! Y apenas había retirado la mano. La cortina de color escarlata brillaba ante sus ojos. a renglón seguido.. hacerle entrever el paraíso y permitir que regresara una vez más a un infierno que era ya cien veces más cruel debido a la pérdida de la esperanza para toda la eternidad. Ya no necesitan sujetarme. hahia un nombre escrito en la portada del misal. -Por consiguiente. -¡Amigo mío. . -la placidez y la calma habían abandonado al científico-... El problema consistía en saber qué haría su subconsciente con esas cuatro cosas: las viejas flores. pero le quitaría la vida a aquel adversario de sangre fría que era capaz de sacarle a un hombre del infierno. mientras observaban a su visitante con la misma frialdad. Laveller les habló a sus oficiales con calma: -Todo ha pasado.. Le mostré la línea escrita. fallecida desde hacía ya mucho tiempo: "Lucie de Tocquelain". lleno de furia. Envolví el tallo de las flores en el papel y le metí ambas cosas en el bolsillo. pasé el manojo de flores ante sus ojos que no veían. Lo miraron. Se abalanzó hacia adelante. zeteniéndole. Sus ojos despedían chispas..encontré entre las hojas de un antiguo misal. con la sugestión de una aventura amorosa. la sugestión de la frase escrita. Antes de que pudiera hacer daño. el contacto y el nombre susurrado. -Asimismo. que recogí en las ruinas del castillo. que no veían conscientemente. observando al cirujano de rostro repentinamente pálido. Pensó escuchar una voz llena de ternura y musical. Era una frase simple de la balada de Aucassin y Nicolette: Y ella lo espera. amigo mío. De ningún modo. casi antes de que mis labios se cerraran sobre las palabras que acababa de pronunciar. ese relato tan notable. Pero no siguió hablando. No lo comprendo. que le susurraba: -¡No es nada! ¡ No es nada! ¡Tienes que verlo. cuando todos sus días hayan pasado. porque pensé que era usted de esa nacionalidad. lanzándose. lo soltaron y le dieron palmaditas en el hombro. Guardaban silencio. como lo hago yo! Estaba de pie entre sus oficiales. cuando se volvió usted hacia nosotros gritándonos que no existía nada semejante a la muerte. ¡Lucie! La rabia y el odio de Peter quedaron sumidos ante un gran impulso de ansiedad que se hizo más fuerte que nunca. que lo sujetaban a ambos lados. una separación y una espera. quiero decir.. señores. con una expresión bastante fría y llena de animosidad. Lo matarían por ello.

Los tres hombres que lo observaban vieron que en su rostro se extendia una expresión llena de felicidad parecida a la de un alma redimida de la tortura infinita. Cuando enrollé en él el manojo de flores. de modo que la humedad las hizo resurgir. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Sobre la frase que había escrito el cirujano había tres líneas en francés antiguo: No temas.. mi amor. prometiéndole esperarlo. -Por supuesto. Probablemente estaban poco marcadas. era exactamente la misma. Después de los sueños viene el despertar. Todavía sentía el contacto de sus dulces labios contra los suyos. se volvió hacia el parapeto. varias luces aparecieron en el cielo y la trinchera estaba muy iluminada. con calma-. No había nada antes. en el sendero del paraíso. por Hawtry.. dejándole. . de todo deseo de seguir esperando. En ese momento. no temas por las apariencias. El mayor dio un paso al frente.Peter. la verdad sagrada que iba a hacer que se afirmaran los pies de un mundo atormentado. En su rostro. de modo que era imposible leer con facilidad lo escrito. -No -respondió McAndrews-. El papel era una página arrancada de mi libreta de notas. era un objeto que se componía de una sola palabra. con movimientos inseguros.. Su pena y su dolor desaparecieron. que le había susurrado su amor. Lucie. Y la firma "Lucie". y fue Hawtry quien rompió al fin el silencio que siguió.... lo levantó y se dispuso a tirarlo a sus pies. ¿podriamos llamarle otra prueba. -Porque yo era ese cirujano -declaró McAndrews. un desperdicio extraordinariamente árido de esperanza e. Alguien pareció detenerle la mano. Aquel mensaje suyo. Laveller arrugó el pedazo de papel con furia. con excepción de la frase que yo mismo había escrito. una frase escrita y flores artificiales. esas frases debían haber estado ya en el papel -dijo-. Con lentitud desplegó el mensaje. en sus rostros apareció aquella misma expresión de incredulidad. Bueno. LUCIE Ese era el relato de McAndrews.. con los ojos muy abiertos. Permaneció en pie.. curva por curva y trazo por trazo.. John? La escritura del mensaje de Laveller era la misma que la que vi en la misiva en que estaban encerradas las flores. era sólo un sueño. Estaba lloviznando. Su cuerpo cálido que temblaba entre sus brazos.. Quien te ama.. su corazón y su alma no eran sino una desolación. Su cerebro. se reflejaba una profunda impresión. cuando lo alzó. su señorita de ojos castaños. estaba limpio. -¿Cómo puede estar usted tan seguro de ello? -insistió el sicólogo. "Además. lleno de alegría. una vez más. Y cuando los demás le quitaron el papel y lo leyeron. con el mismo estilo anticuado.. incluso. No podía ni deseaba creerlo. un contacto. Y le había dicho que regresaría. le quitó a su subordinado el papel con suavidad y se dispuso a leerlo. y su cirujano no las había visto. con brusquedad." Siguió un silencio prolongado. había otra. roto una vez más. soñando.

"Y me sonrió. al principio. Creí. ¿quiere? Pero Hawtry. sin hacer ningún esfuerzo por recuperarlo. no podía ofrecer ninguna explicación en absoluto. Es usted el mejor amigo que he tenido." -¿Por qué? -preguntó Hawtry.. "-Ya no importa. haciéndonos preguntas -lo interrumpió McAndrews-. que me había hecho lo que ningún hombre puede hacerle a uno de sus prójimos.. según parecía. Permaneció durante toda la guerra sin buscar la muerte. -Por supuesto. Fue a despedirse. en tono apaciguador-. Díganosla usted. doctor. Ahora lo sé -dijo. Llegué a amarlo como a un hijo.. -Esa conclusión me parece absolutamente desprovista de fundamento -dijo el sicólogo con irritación. casi con enojo-. a la sombra del viejo castillo en ruinas. "Y eso es todo. Laveller lo observó. se abatió sobre la trinchera un soplo violento de viento que me arrebató el papel de las manos.. Ahora comprendo que hizo por mí lo que ningún otro hombre pudiera hacer.. ni evitarla. Se hubiera muerto después de Mount Kemmel. y luego regresó a la antigua trinchera. "-Perdóneme. y lo curé. Abraham Merritt (1884-1943) .-¿Qué pasó con el papel? -inquirió-. -Porque pensó que desde allí podría regresar con mayor rapidez junto a ella. John -le respondió el cirujano. Por supuesto que existe. con la felicidad de un niño lleno de gozo. de no haber sido por mí. llevándoselo. Todo eso debe tener alguna explicación natural y simple.. donde había encontrado a su señorita de ojos castaños. ¿Se analizó la tinta? ¿Trató usted de. Deseaba vivir lo suficiente para despedirse de su padre y su hermana.? -Mientras permanecíamos allí.

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