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LIBRO DE ACTAS 1

LIBRO DE ACTAS

1

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores Edita: Diputación Provincial de Málaga. CEDMA (Centro de
Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores Edita: Diputación Provincial de Málaga. CEDMA (Centro de

Edita:

Diputación Provincial de Málaga. CEDMA (Centro de Ediciones Diputación de Málaga.

Compiladores:

Pedro Montiel Gámez Antonio Merino Mandly Juan de la Cruz Vázquez Pérez

Autores:

© Todos los que figuran en el índice de esta obra. Los textos que componen este libro fueron presentados por sus autores como conferencias, comunicaciones o pósters en el Cuarto Congreso Internacional de Actividad Físico-Deportiva para Mayores.

Portada:

Centro de Tecnología de la Imagen. Universidad de Málaga.

Maquetadores:

Manuel Chinchilla Pérez. Secretariado de Deporte Universitario. Universidad de Málaga. José Eloy Cano Escarcena. Secretariado de Deporte Universitario. Universidad de Málaga. Arcadio Domínguez Seguí. Secretariado de Deporte Universitario. Universidad de Málaga.

ISBN: 9 7884777 858980

Reservados todos los derechos. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida en cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopias, grabadoras sonoras, et…, sin permiso del editor.

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

ÍNDICE

PRESENTACIÓN

5

PROGRAMA

7

COMITÉS

9

CONFERENCIAS

12

La actividad física, el deporte y las personas mayores: nuevas oportunidades Albert Soler y Sicilia

13

Strength and balance training to prevent falls in older adults Michael E. Rogers

21

PANELES DE EXPERTOS

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

26

Activa tu vida. Hacia la salud integral de las personas mayores Antonio Casimiro Andújar

27

Experto 2 Manuel Castillo Garzón

Los mayores, el sedentarismo y el ejercicio Juan Fco. Marcos Becerro

61

Área de Innovación, Longevidad y Calidad de Vida

70

Motricidad y memoria con personas mayores Pilar Pont Geis

71

Interrelación entre la condición física, el estado nutricional vitamínico y el estado cognitivo y su influencia sobre la calidad de vida en mayores institucionalizados y de vida independiente María Marcela González-Gross

87

Estilo de vida activo en población mayor: Análisis de la adherencia a los Programas de ejercicio físico Susana Aznar Laín

96

Área de Planificación, Organización y Gestión

102

El Libro Blanco del envejecimiento activo Antonio Balbontín López-Cerón

103

Planificación de programas de intervención en personas mayores con discapacidad: importancia de su adaptación Francisco Salinas Martínez

108

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

La Construcción de Capacidad Evaluadora y Aprendizaje Organizacional como marco de referencia para la planificación, organización y gestión de los programas y políticas deportivas. La experiencia del Servicio de Deportes de la Diputación Foral de Gipuzkoa Juan Aldaz Arregui

119

Área de Desarrollo Didáctico y Estrategias en los Programas

135

Propuesta de modelos didácticos de intervención de actividad física aplicados a las personas mayores Jesús Fortuño Godes

136

Estrategias para la adecuación de programas deportivos de personas mayores en centros de fitness privados Jerónimo García Fernández

151

Incidencia de un programa de actividad física integral en grupo sobre las capacidades físicas de mujeres mayores de 60 años Juan Párraga Montilla

171

TALLERES

183

Capacidades de flexibilidad y resistencia.

184

Capacidades de fuerza y equilibrio.

196

Capacidades psicosociales

209

Capacidades coordinativas

214

Programa de intervención en el medio acuático

218

Programa de intervención terapéutica

226

COMUNICACIONES

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

235

Área de Innovación, Longevidad y Calidad de Vida

491

Área de Planificación, Organización y Gestión

578

Área de Desarrollo Didáctico y Estrategias en los Programas

661

RESÚMENES DE POSTERS

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

744

Área de Innovación, Longevidad y Calidad de Vida

852

Área de Planificación, Organización y Gestión

878

Área de Desarrollo Didáctico y Estrategias en los Programas

889

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

El

desarrollo científico y didáctico relativo a la intervención de la Actividad Física y

el

Deporte con la personas mayores cobra protagonismo en estos días, durante el

4º CONGRESO SOBRE ACTIVIDAD FÍSICO DEPORTIVA. El protagonista es, sin lugar a dudas, el trabajo estable que protagonizan las propias personas mayores que deciden tener un estilo de vida saludable, que se reconoce y se muestra en

este congreso.

Profesionales procedentes de diferentes ámbitos dan buena muestra de su saber sobre la actividad física en los mayores en una transversalidad que tiene como resultado la mejora del conocimiento sobre la misma, ya sea en las técnicas, la sistemática del ejercicio o las consideraciones sobre lo corporal en el desarrollo y ubicación de las personas mayores en los contextos sociales, personales y motrices domésticos.

En este foro, las reflexiones, los estudios y las evidencias científicas muestran el camino para una longevidad activa a través de la actividad física y deportiva dirigida por profesionales. Al pensar en envejecimiento activo, aparece la actividad física y lo corporal como la primera herramienta que tiene el ser humano para conectarse con su entorno y con el mundo en general. El año 2012 es el Año Europeo del Envejecimiento Activo. El él cobrará mayor importancia si cabe la necesidad de ayudar y hacer protagonistas a millones de ciudadanos y ciudadanas europeos, crear mejores oportunidades de ocupación y entornos respetables para el creciente número de personas mayores en Europa, favorecer roles activos en la sociedad y, en consecuencia, promover una longevidad activa

y saludable. El papel de la actividad físico deportiva resulta crucial frente al

sedentarismo, la obesidad y la ociosidad; mejora las relaciones sociales, el desarrollo personal, la salud y las capacidades motrices básicas de las personas mayores. Sobre estos pilares se aborda la presente edición del Congreso, 4ª y se emplaza la 5ª para el año 2013, que seguirá al Año Europeo de Envejecimiento Activo, 2012. Sirvan todos para prestar atención a una longevidad activa y digna.

Teresa Prieto Ruz

Presidenta del Comité Organizador

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

EMPRENDER E INNOVAR EN TIEMPOS DE CRISIS

Hace apenas nueve años, iniciamos una aventura junto a mis amigos Antonio

Merino, Juan de la Cruz Vázquez, que hoy entiendo, se ha convertido en toda una realidad. Este proyecto, que nacía de la propia demanda de prácticas deportivas

en personas mayores, ha creado un referente en Málaga, que se ha extendido por

toda la geografía Española y ha traspasado fronteras.

Hoy, hablar de longevidad, vida activa y calidad de vida, a través de la práctica de actividades físicas y deportivas en personas mayores, es una realidad que como se refleja en nuestro Congreso Internacional cada dos años .

En la tercera edición del 2009, uno de los objetivos fue unir a las instituciones en torno a la Universidad y la Diputación. A esta iniciativa se sumaron las Área de Bienestar Social y Deportes del Ayuntamiento de Málaga, la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía y el Consejo Superior de Deportes, con la estrategia de trabajar en el ámbito de la formación, investigación

e innovación, dotando a los profesionales de herramientas de intervención

didáctica, organización y gestión. Todo ello unido a la comprensión psicosocial y a

las circunstancias especiales que desembocan en los procesos de envejecimiento y cognitivos.

Dos años después, seguimos contando con las Instituciones que han consolidado este Congreso.

Destacar la fidelidad y el interés que los distintos profesionales muestran por este segmento de la población, la relación interdisciplinar entre las distintas áreas de conocimiento, y sobre todo, la oportunidad de innovar emprender y desarrollar programas creativos que posibiliten la participación de personas mayores de manera independiente, con calidad de vida y con una vida activa, vivida de manera satisfactoria.

Esta Cuarta edición cuenta con un programa de talleres prácticos destinados a mejorar las capacidades físicas, a esto se añade la importancia que tiene, dar a conocer la medidas de intervención incluidas en el Área de Mayores del Plan Integral A+D del Consejo Superior de Deportes.

Gracias a mi equipo, por el enorme esfuerzo desarrollado durante todo el año, a los voluntarios; alumnos de la Universidad de Málaga; por su generosidad y sobre todo, a los congresistas por la confianza puesta en nosotros, os esperamos en el Congreso del 2013.

Pedro Montiel Gámez Director del Congreso

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

PROGRAMA

ÁREA DE ACTIVIDAD FÍSICA, SALUD Y BIENESTAR

CONFERENCIA INAUGURAL

D. Albert Soler Sicilia Director General de Deportes. Consejo Superior de Deportes

PANEL DE EXPERTOS

Ponentes:

Dr. D. Antonio Casimiro Andújar (Esp.) Dr. D Manuel Castillo Garzón (Esp.) Dr. D. Juan Francisco. Marcos Becerro (Esp.) Dr. D. Christian Benezis (Fra.)

ÁREA DE INNOVACIÓN, LONGEVIDAD Y CALIDAD DE VIDA

PANEL DE EXPERTOS

Ponentes:

Dra. Dª Pilar Pont Geis (Esp.) Dra. Dª. María Marcela González-Gross. (Esp.) Dra. Dª Susana Aznar Laín. (Esp.)

ÁREA DE PLANIFICACIÓN, ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN

PANEL DE EXPERTOS

Ponentes:

Dr. D. José Manuel Ramírez Navarro (Esp.) Dr. D. Francisco Salinas Martínez (Esp.) Dr. D. Juan Aldaz Arregui (Esp.)

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

ÁREA DE DESARROLLO DIDÁCTICO Y ESTRATEGIAS EN LOS PROGRAMAS

PANEL DE EXPERTOS

Ponentes:

Dr. D. Jesús Fortuño Godes (Esp.) Dr. D Jerónimo García Fernández (Esp.) Dr. D. Juan Párraga Montilla (Esp.)

CONFERENCIA DE CLAUSURA

Dr. D. Michael E. Rogers, (USA)

TALLERES

Taller 1: Capacidad de Flexibilidad y Resistencia Taller 2: Capacidades de Fuerza y Equilibrio Taller 3: Capacidades Psicosociales Taller 4: Capacidades Coordinativas Taller 5: Programas de intervención en el Medio Acuático Taller 6: Programas de intervención Terapéutica

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

COMITÉ DE HONOR

- Sra. Dª Viviane Reding. Vicepresidenta de la Comisión Europea. Unión Europea.

- Sr

D. José Luis Rodríguez Zapatero. Presidente del Gobierno de

España

- Sr. D. José Antonio Griñán Martínez. Presidente de la Junta de

Andalucía.

- Sr. D. Francisco de la Torre Prados. Alcalde de Málaga.

- Sra. Dª Adelaida de la Calle Martín. Rectora Magnifica de la Universidad de Málaga.

- Sra. D. Ángel Gabilondo Pujol. Ministro de Educación. Gobierno de España.

- Sr. D. Jaime Lissavetzky Díez. Secretario de Estado para el Deporte.

- Sra. Dª María Gámez Gámez. Delegada del Gobierno en Málaga. Junta de Andalucía.

- Sr. D. Luciano Alonso Alonso. Consejero de Turismo, Comercio y Deporte. Junta de Andalucía.

- Sra. Dª. Micaela Navarro Garzón. Consejera para la Igualdad y Bienestar Social. Junta de Andalucía.

- Sr. D. Salvador Pendón Muñoz. Presidente de la Diputación Provincial de Málaga.

- Sr. D. Manuel Jiménez Barrios. Secretario para el Deporte de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte. Junta de Andalucía.

- Sra. Dª. Mª Teresa Prieto Ruz. Vicerrectora de Bienestar Social e Igualdad. Universidad de Málaga

- Sr. D. José Ángel Narváez Bueno. Vicerrector de Investigación. UMA

- Sr. D. Ignacio Rodríguez Marín. Director General de Planificación y Promoción del Deporte. Junta de Andalucía.

- Sra. Dª María Victoria Romero Pérez. Concejala del Área de Gobierno de

Asuntos Sociales. Ayuntamiento de Málaga.

- Sra. Dª Lina Mª Vidales Pérez. Diputada de Educación. Diputación Provincial de Málaga.

- Sr. D. Elias Bendodo Benasayag. Concejal Turismo, Juventud y Deportes. Ayuntamiento de Málaga.

- Sra. Dª José Francisco Murillo Mas. Decano de la Facultad de Ciencias

de la Educación. UMA.

- Sra. Dª Encarnación Páez Alba. Diputada de Juventud y Deporte. Diputación Provincial de Málaga.

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

COMITÉ CIENTÍFICO

Presidente:

Dr. D. Antonio Merino Mandly

Vicepresidente:

Dr. D. José Luís Chinchilla Minguet.

Vocales:

Dr. D. Elvis Álvarez Carnero. Dr. D. Ricardo Onofre Contreras Jordan. Dr. D. Emilio Fernández Rodríguez. Dr. D. Miguel A. Garcia Martín. Dr. D. Manuel González Domínguez. Dr. D. Manuel Hijano del Río. Dr. D. Ivan López Fernández. Dr. D. Vicente Martínez de Haro. Dr. D. Agustín Meléndez Ortega.

D.

Rafael Merino Marbán.

Dr. D. Pedro Montiel Gámez. Dr. D. Miguel Angel Morales Cevidanes.

Dra. Dª. Isabel Mª Morales Gil. Dr. D. Miguel Muñoz Cruzado-Barba. Dr. D. Juan Párraga Montilla. Dr. D. Ramón Romance García.

Dr. D. Francisco José Santana Pérez. Dr. D. Santiago Romero Granados. Dr. D. Oscar Romero Ramos. Dr. D. Vicente Romo Pérez. Dr. D. Javier Sampedro Molinuevo. Dr. D. José Luis Sánchez Ollero. Dr. D. Aurelio Sánchez Vinuesa. Dr. D. Aurelio Ureña Espa.

D.

Antonio Yébenes Montoro.

Secretario:

Dra. Dª Mª Luisa Zagalaz Sánchez. Dr. D. José Carlos Fernández García.

COMITÉ ORGANIZADOR

Presidenta:

Dª Mª Teresa Prieto Ruz

Vocales:

D. Pedro Montiel Gámez Dª. Marta Carranza Gil-Dolz del Castellar

D. Antonio Souviron Rodríguez

Dª. Jesús Roca Hernández.

D.

Francisco Pomares Fuertes

D.

Luis Díaz García

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

COMITÉ EJECUTIVO

Director:

Ponencias y Auditórium:

D. Pedro Montiel Gámez.

D.

Aurelio Sánchez Vinuesa

D.

Francisco Salinas Martínez

Dª Julia León Rodríguez.

Gestión de las Comunicaciones y Pósters:

D.

Juan de la Cruz Vázquez

D.

Carlos Cano Ortigosa

D.

Miguel Baena Ortiz

Dª Susana Vázquez Calleja. Relaciones Institucionales:

Voluntariado:

Gestión Económica:

Dª Isabel Arsuaga Acaso

D. Ángel Carmona Pérez. D. Beltrán Bautista Bueno.

Actividades Paralelas: D. Publio Parra Trujillano.

Prensa y Medios de Comunicación:

D. Antonio Somoza Barcenilla.

Logística, Material y Recursos:

D.

Juan Carlos Rodríguez Garcia

D.

David Rodríguez Montañés.

Protocolo:

Secretaría General:

D. Pedro Aragón Cansino. D. Manuel Chinchilla Pérez.

D.

Arcadio Domínguez Seguí.

D.

José Eloy Cano Escarcena.

D.

Ramón García Fernández

Dª Margarita Navarro Puente.

Dª Concepción Santos Vargas. Transporte y alojamiento:

D. Jorge Alfonso Bravo Caro.

Página Web / Web master:

D. Javier del Valle Macías.

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores CONFERENCIAS 12

CONFERENCIAS

12
12

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

LA ACTIVIDAD FÍSICA, EL DEPORTE Y LAS PERSONAS MAYORES: NUEVAS OPORTUNIDADES

Albert Soler y Sicilia

Director General de Deportes, Consejo Superior de Deportes

Conferencia: “La actividad física, el deporte y las personas mayores: nuevas oportunidades

INTRODUCCIÓN: Necesidad de Envejecer Activamente

El envejecimiento que está experimentando la población europea en los últimos años, donde los mayores de 65 años ya representan entre un 18 y un 23 por ciento del total, se ha convertido en uno de los mayores desafíos para los gobiernos en las próximas décadas.

Esta tendencia es mucho más marcada en España, donde los niveles de natalidad son de los más bajos de la Unión Europea y la esperanza de vida al nacer, es de las más altas. Un estudio del IMSERSO señala que la esperanza de vida media alcanza los 79 años, siendo de 75,7 años para los varones y de 83,1 para las mujeres (IMSERSO,

2004).

En esta línea el informe presentado por la Secretaría de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad: Informe “Las personas mayores en España 2008”, el colectivo de personas mayores representa hoy en día el 16,7% de la población (7,2 millones) y se estima que se verá incrementada su importancia numérica y social en el futuro puesto que, en el año 2050, las personas con más de 65 años alcanzarán en nuestro país la cifra de 16.394.839 de personas, con lo que representará a más del 30% del total de la población. En el siguiente gráfico se manifiesta esta tendencia, donde España ocupa el 4º puesto como país con mayor porcentaje de esta población, con una proyección de crecimiento que nos situaría en el 2º lugar con mayor envejecimiento en los próximos 30 años.

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

Países con mayor envejecimiento

(Estudio de la Secretaria de Estado de Servicios Sociales, 2008)
(Estudio de la Secretaria de Estado de Servicios
Sociales, 2008)

Si a este envejecimiento de la población añadimos que la franja de edad de 65 a 74 años presenta los niveles más elevados tanto de obesidad como de prevalencia de sedentarismo según nos presenta la “Encuesta Nacional de Salud 2006”, todo parece indicar que no nos acercamos a un envejecimiento activo y saludable.

Niveles de Obesidad en Población Adulta Española

(Encuesta Nacional de Salud 2006) Hombres Mujeres 30 28,3 25,5 25 23,6 22,8 21,2 21,4
(Encuesta Nacional de Salud 2006)
Hombres
Mujeres
30
28,3
25,5
25
23,6
22,8
21,2
21,4
20
15,4
15,1
15
14,7
12,4
9,7
10
7,9
5,4
5,3
5
0
18-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65-74
75 y +
GRUPO DE EDAD
PORCENTAJE

Prevalencia del sedentarismo en España por grupos de edad

(Encuesta Nacional de Salud 20 0 6)

%

80

70

60

50

40

30

20

80 70 60 50 40 30 20 10 0

10

0

Hombres Mujeres 75,1 71,8 67,2 64,1 64,3 62,2 63,9 57,9 62,6 55,5 55,5 56,7 54,3
Hombres
Mujeres
75,1
71,8
67,2
64,1
64,3
62,2 63,9
57,9 62,6
55,5
55,5
56,7 54,3
47,2
16-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65-74
75 y +

GRUPO DE EDAD

15

Conferencia: “La actividad física, el deporte y las personas mayores: nuevas oportunidades

Desde 1997 la Organización Mundial de la Salud confirma que la práctica regular de actividad física está asociada con mejoras de la calidad de vida en las personas mayores.

A través de la actividad física, este sector de la población obtiene beneficios significantes a niveles fisiológicos, psicológicos y socioculturales. Numerosos son los estudios que apoyan que el ejercicio físico realizado de forma regular limita las alteraciones que se producen como consecuencia de la edad, y permite mantener una forma de vida independiente, superando los problemas en las actividades de la vida diaria. Pequeñas mejoras funcionales pueden tener una gran importancia a la hora de mejorar la calidad de vida.

Es evidente la relación de la actividad física con la mejora de la condición física y de la salud, siendo frecuentemente una prevención o atenuación de ciertas dolencias consecuencia del proceso degenerativo del envejecimiento. La comunidad científica constata que los beneficios tanto para la persona mayor como para las sociedades se obtienen tanto a corto como a largo plazo.

VISIÓN PARA EL FUTURO: PLAN A+D

Envejecer y envejecer activamente es uno de los principales retos de la sociedad del siglo XXI. En los países desarrollados, nos encontramos ante una realidad social que ha obligado a variar y cambiar las políticas sociales de todos los países. Para afrontar el cambio social que se está produciendo (el envejecimiento de las poblaciones), juntamente con el cambio individual (el envejecimiento de las personas) es necesario que el ciudadano tenga integrada la práctica regular del ejercicio físico y/o deporte en los hábitos de vida diaria y que esta práctica sea una necesidad para lograr el bienestar físico, afectivo, mental y social a lo largo de toda su vida.

Para ello es necesario impulsar políticas sociales y proyectos interdisciplinares que, por lo que a la práctica de ejercicio físico se refiere, se implementen mediante programas preventivo-educativos y recreativos, convenientemente liderados y con un seguimiento y evaluación pormenorizada, que atiendan a todas las personas mayores, en función de sus necesidades.

Cabe destacar que uno de los objetivos del gobierno español actual, es el de fomentar las políticas sociales destinadas al desarrollo del bienestar. Siguiendo esta orientación el Consejo Superior de Deportes introduce como prioritaria dentro de sus cinco líneas de actuación para los próximos cuatro años, la “Extensión de la práctica deportiva en la población española”.

Esta línea de actuación está enfocada a mejorar los niveles de sedentarismo que presenta nuestro país, uno de los más elevados de los países europeos de referencia, así

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

como a disminuir los niveles de obesidad y sobrepeso, cuya prevalencia y tendencia ascendente han hecho que llegue a ser considerada una verdadera epidemia.

Para luchar contra esta situación, se crea el Plan Integral para la Promoción de la Actividad Física y el Deporte o Plan A+D, que será uno de los compromisos prioritarios del Consejo Superior de Deportes para esta legislatura.

EL Plan A+D no pretende ser más que un instrumento cuyo fin sea garantizar al conjunto de la población española el acceso universal a la práctica deportiva de calidad, ayudando así a combatir el elevado nivel de sedentarismo y obesidad y a promover hábitos de vida

Este Plan estratégico de estructura en 8 áreas que hacen especial incidencia en la promoción de la práctica físico deportiva entre aquellos colectivos con mayor dificultad de acceso a la misma. Entre estos colectivos destacamos el de las personas mayores, como unos de los más sensibles en cuanto a necesidad de práctica y a condiciones específicas para su desarrollo.

La visión para el futuro que se plantea el Plan A+D en el área de personas mayores es:

Que este colectivo tenga fácil acceso a programas de ejercicio físico independientemente de su condición física, psicológica, social y económica.

o

Más programas diferenciados según grupos de usuarios

o

Profesionales formados específicamente.

o

Equipos multidisciplinares.

o

Espacios: redes específicas en las ciudades.

Que el mayor número posible de personas mayores integren en su vida diaria un determinado modelo de actividad física, según sus intereses, motivaciones y necesidades, en pro de un envejecimiento saludable.

o

Información, sensibilización y concienciación.

o

Actitud positiva frente al proceso de envejecimiento.

Que el envejecimiento activo y saludable -la actividad física como clave y soporte de ellos- esté considerado como eje vertebral en diferentes sectores de la sociedad:

sanidad, deporte, turismo, urbanismo, etc.

o

Políticas de fomento: sociales, sanitarias, educativas.

o

Marco general de actuación. Implicación sistemática de todos los agentes implicados.

Para lograr el mayor impulso para un envejecimiento satisfactorio y saludable de la población, es necesario incidir de manera directa y específica en los siguientes cuatro grandes Objetivos generales:

Conferencia: “La actividad física, el deporte y las personas mayores: nuevas oportunidades

Promoción de hábitos saludables

Promocionar hábitos saludables entre las personas mayores mediante la implantación de programas que respondan a los requerimientos de salud bio-psico-social y a los intereses de la población mayor de 65 años. Ya sea personas mayores autónomas, frágiles o dependientes.

Formación de técnicos

Impulsar la formación especializada para los técnicos, con niveles homogéneos para todo el país.

Adecuar espacios

Crear y/o adecuar espacios para la práctica dando la posibilidad a las personas mayores para que puedan acceder a un centro, parque, piscina, etc. cercano a su domicilio.

Formación de equipos multidisciplinares

Conseguir la inclusión de políticas a favor de un envejecimiento saludable en diferentes sectores (sanidad, deportes, turismo, urbanismo, etc.) conformando un marco general de actuación, que facilite la formación de equipos multidisciplinares, liderados por un titulado en el grado de ciencias de la actividad física y el deporte con el fin de promocionar y poner en marcha nuevas actuaciones.

Para la consecución de estos objetivos se han puesto una serie de Medidas en marcha entre las que destacamos:

Organización del “Encuentro Nacional de Actividad Física Deportiva para Personas Mayores”

Desarrollo de programas de Ocio Activo en colaboración con los programas del IMSERSO.

Desarrollo de material de soporte para los profesionales del sector.

Proceso de consolidación del “Congreso Internacional de Actividad Físico-Deportiva para Técnicos”.

Programa: “Mueve tu Cuerpo, Abre tu Mente”. Campaña de actividad física en espacios públicos

A pesar de que la última Encuesta de Hábitos Deportivos de los Españoles del 2010 publicada recientemente por el CIS y el CSD muestra que el incremento en la práctica deportiva de la población mayor de 65 años, ha sido mucho mayor en esta población que en los jóvenes entre 15 y 24 años, España sigue estando a la cola de los países europeos de referencia, donde el porcentaje de práctica en esta franja de edad supera el 60 por

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

ciento.

(Encuestas de hábitos deportivos. CSD-CIS
(Encuestas de hábitos deportivos. CSD-CIS

Por ello es necesario impulsar planes estratégicos y proyectos interdisciplinares desde las Administraciones públicas en colaboración con las entidades privadas, que trabajen conjuntamente en la promoción de la práctica de actividad físico deportiva incidiendo desde la prevención y la educación y ofreciendo programas de ejercicio físico específicos para la población mayor, con suficiente variedad de programas para atender a las diferentes realidades, expectativas, necesidades y motivaciones de este colectivo de edad.

BIBLIOGRAFÍA

Del Moral, A. (2003). Programas Estrella del IMSERSO: Vacaciones para mayores. Sesenta y más, nº 221. Madrid, IMSERSO.

Del Moral, A. (2003). Programas estrella del IMSERSO: Programa de Termalismo Social. Sesenta y más, nº 222. Madrid, IMSERSO.

Del Moral, A. (2006). Reportaje: “Ocio y Cultura en los viajes del IMSERSO. Sesenta y más, nº 253. Madrid, IMSERSO.

Fundación “La Caixa” (2008). El reto de la autonomía, un programa de prevención de la dependencia. Sesenta y más, nº 272. Madrid, IMSERSO.

García Ferrando, M. (2005). Postmodernidad y Deporte: Entre la Individualización y la Masificación. Encuesta de Hábitos deportivos de los españoles. Madrid, Consejo Superior de Deportes.

González, I. (2003). A Fondo: En el 2050, uno de cada tres mayores habrá superado la barrera de los 80 años. Sesenta y más, nº 216. Madrid, IMSERSO.

González, I. (2005). España será el segundo país más envejecido del mundo en 2050. Sesenta y más, nº 241. Madrid, IMSERSO.

Conferencia: “La actividad física, el deporte y las personas mayores: nuevas oportunidades

Instituto Nacional de Estadística (2008). Encuesta Nacional de Salud 2006. Madrid, Ministerio de Sanidad y Consumo.

López Moraleda, R. (2006). Las vacaciones para mayores del IMSERSO se modernizan. Sesenta y más, nº 250. Madrid, IMSERSO.

Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (2002). Las Personas Mayores en España. Informe 2002. Vol. 1. Madrid, Secretaria General de Asuntos Sociales, (IMSERSO).

OMS (1998). La política SALUD21 para la Región Europea de la OMS. Madrid. Ministerio de Sanidad y Consumo.

Pont, P. (2005). Efectes d’un programa d’Activitat Física sobre la memòria en la gent gran. Tesis doctoral. INEFC de Barcelona.

Pont, P. y Carroggio, M. (2007). Ejercicios de Motricidad y Memoria con Personas Mayores. Barcelona, Paidotribo.

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

STRENGTH AND BALANCE TRAINING TO PREVENT FALLS IN OLDER ADULTS

Dr. D. Michael E. Rogers PhD, CSCS, FACSM Director of the Center for Physical Activity and Aging and chairperson and professor in the Department of Human Performance Studies at Wichita State University in Wichita, Kansas, USA

Conferencia:

“Strength and balance training to prevent falls in older adults”

One-third of community-residing adults ages 65 years and older suffer a fall each year. With more than 35 million older adults in the United States, this rate equates to more than 10 million falls each year. Falls are the leading cause of injury-related deaths in older adults, and a significant cause of injury, disability and healthcare costs. In 2000, 1.8 million falls in the U.S. resulted in an emergency room visit for head trauma, soft tissue injuries, dislocations and fractures (including 340,000 broken hips), accounting for $16.4 billion in direct medical expenses.

1

A variety of issues can contribute to falls. These include the effects of diseases and medications; environmental factors, such as slippery floors and poor lighting; and many physical factors, including poor strength and balance. 2

Although sometimes difficult to define and measure, balance is basically the ability to maintain the body’s position over its base of support, whether the base is stationary or moving. 3 There are two types of balance:

Static balance, which is the ability to control postural sway during quiet standing; and

Dynamic balance, which is the ability to react to changes in balance and to anticipate changes as the body moves. Dynamic balance includes maintaining balance while walking and stepping over or around objects.

In older adults, static balance is maintained until significant functional declines occur, but losses in dynamic balance are evident much earlier. 4 Based on the importance of strength and dynamic balance, researchers Skelton and Dinan recommend training of postural muscles along with dynamic balance training as a means to reduce the risk of falls in older adults. 5

Why train strength and balance in tandem? Many studies have shown that strength can be improved in older adults using different types of resistance training. But resistance training alone has had only a modest effect on improving balance, even though strength and balance are related. This is likely because the ability to maintain balance involves a complex set of processes that require the successful integration of multiple components, including several sensory systems not typically affected by resistance training. These sensory systems include the following:

The visual system, which provides information about a person’s position and movement through the environment, plus identifies objects on the floor to step around or over;

The vestibular system, located in the inner ears, which provides information about head movement and the body’s position in space; and

The somatosensory system, which monitors the body’s position and contact with other objects (including the floor) using muscle receptors that detect limb and body movement and skin receptors that relay information about touch and vibration.

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Based on input from these systems, the brain sends signals to muscles that make the necessary corrections to maintain balance. If any of these systems is impaired, the body’s ability to maintain balance diminishes and the risk of falls increases.

With advancing age, muscle strength and sensory function decrease, contributing to losses of balance and greater risk for falls. Based on the principle of exercise specificity and the multidimensional aspects of balance, training programs should target the systems involved in balance control, particularly the muscular, visual, vestibular and somatosensory systems. One challenge in developing such programs is identifying safe and effective exercises that target these multiple systems.

Combining balance and strength exercises

A program developed by researchers at the Center for Physical Activity and Aging

at Wichita State University combines strength training with balance-specific exercises to target the muscular system, as well as the three major sensory control systems that control balance. (See “Strength and balance training: a program for older adults” on page xx for specific exercises.) Implemented in several senior centers, this program has been shown to improve strength and balance significantly. 3 After just three months of performing these exercises three times a week, participants improve both their strength and balance by approximately 20%.

Essentially, the program utilizes five-foot long elastic resistance bands and foam pads. The bands are used to enhance strength and to incorporate dynamic movements into the training program. The 16” x 9” x 2” foam pads provide an unsteady surface that challenges the body to maintain balance.

Older adults find the exercises challenging but enjoyable to perform. And they immediately see how the exercises relate to daily activities, providing an impetus to participate. Among the program’s advantages, the exercises can be conducted in community senior centers or wellness facilities as group-oriented programs, providing older adults with the opportunity to socialize. This factor may help maintain long-term participation. Additionally, the equipment is inexpensive, easy to store and portable, allowing older adults to exercise at home during bad weather or on the road when visiting grandchildren. Also important, older adults

can perform the exercises at a level suitable to their individual ability and progress

at their own rate.

Bands are available in color-coded levels of resistance: yellow (easiest), red, green, blue, black, gray and gold (most difficult). The foam pads also come in color-coded levels of firmness: green (intermediate challenge) and blue (advanced challenge). Participants choose a band and a foam pad that adequately challenge them, yet permit proper technique. Everyone performs the same activity during a class, but at their own level, allowing newcomers to use low resistance yet

participate alongside those exercising at higher intensity. As participants improve

in strength and balance, they increase the intensity by advancing to the next level

(color) of challenge.

Conferencia:

“Strength and balance training to prevent falls in older adults”

Given that some muscles are stronger than others, this progressive system enables participants to use a suitable level of challenge for a particular body part. For example, since the legs tend to be stronger than the arms, participants may use a green band (higher resistance) for the leg press and a red band (lower resistance) for the arm curl. When using foam pads, they may choose a less stable surface when standing in a semi-tandem position and a more stable surface when standing in a more difficult position. Finally, the color-coding helps participants easily identify the appropriate piece of equipment for each exercise and switch quickly from one to another.

Ensuring fall-free programs In a program aimed at reducing the risk of falls in older adults, the last thing anyone wants is for a participant to fall while performing exercises. Facility staff must take many precautions to prevent such accidents.

Health and wellness professionals should assess each participant’s deficits or risks prior to the individual engaging in an exercise program. In relatively low-risk older adults, a simple assessment process may identify any unsteadiness, i.e. a staff member observes the person rising from a chair without using the chair’s arms, walking several steps and returning to the chair. 6 But for participants at higher risk, including those who fall frequently, staff should perform additional assessments. Based on the results of these tests, professionals can modify the program as necessary, e.g. avoiding head movements for those with vestibular disorders.

When leading a group class, health and wellness professionals should place a chair or other sturdy object as a stability aid near each participant before any activity performed in a standing position, including each and every balance exercise. The program should also be conducted on a nonskid floor that is dry and free of clutter. To ensure safety, the class leader should inspect the room before the start of each class and keep a sharp eye for potential hazards during the class. Participants should also wear shoes with good traction. Although participants can perform the exercises without shoes to eliminate the stabilizing components of footwear, they often find it cumbersome to remove their shoes. In the program developed by the Center for Physical Activity and Aging, participants typically perform the exercises while wearing shoes.

Finally, professionals should often remind participants to progress gradually, and they should also closely observe each participant’s technique. These actions will help guarantee that participants do not take undue risks during exercise.

Providing effective exercise Older adults who perform exercises with elastic bands in tandem with balance- specific tasks can improve their strength and balance—two of the most important physical risk factors contributing to falls in this age group. Although further research is needed to establish the optimal amounts and combinations of exercise to reduce falls, the program developed by the Center for Physical Activity and Aging provides a simple, effective and enjoyable opportunity for older adults to participate in exercises that may prevent falls and keep them active longer.

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References

1. Kochera, A. 2002. “Falls among older persons and the role of the home: An analysis of cost, incidence, and potential savings from home modification.” AARP Public Policy Institute Issue Brief 56. Washington DC: AARP

2. Tinetti, M.E.; Speechley, M. and Ginter, S.F. 1988. “Risk factors for falls among elderly persons living in the community.” New England Journal of Medicine

1988;319:1701-1707

3. Rogers, M.E.; Rogers, N.L.; Takeshima, N. and Islam, M.M. 2003. “Methods to evaluate and improve the physical parameters associated with fall risk in older adults.” Preventive Medicine 2003;36:255-264.

4. Hageman, P.A.; Leibowitz, J.M. and Blanke, D. 1995. “Age and gender effects on postural control measures.” Archives of Physical Medicine and Rehabilitation 1995;76:961-965

5. Skelton, D.A. and Dinan, S.M. 1999. “Exercise for falls management: Rationale for an exercise programme to reduce postural instability.” Physiotherapy:

Theory and Practice 1999;15:105-120

6. American Geriatric Society, British Geriatrics Society and American Academy of Orthopaedic Surgeons. 2001. “Guideline for the prevention of falls in older persons.” Journal of the American Geriatrics Association 2001;49:664-672

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Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores PANEL DE EXPERTOS ÁREA DE ACTIVIDAD FÍSICA, SALUD Y

PANEL DE EXPERTOS

ÁREA DE ACTIVIDAD FÍSICA, SALUD Y BIENESTAR

26
26

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ACTIVA TU VIDA. HACIA LA SALUD INTEGRAL DE LAS PERSONAS MAYORES

Dr. Antonio Jesús Casimiro Andújar. Universidad de Almería

Panel de Expertos:

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

“ACTIVA TU VIDA. HACIA LA SALUD INTREGRAL DE LAS PERSONAS MAYORES

Dr. Antonio Jesús Casimiro Andújar.

Universidad de Almería

Resumen:

La ponencia trata sobre cómo influye un programa de actividad física en la salud integral de la persona mayor, incidiendo en los beneficios fisiológicos y psico-sociales de la misma. Pero hemos pretendido implicarnos activamente a través de una novedosa herramienta virtual, a través de un laborioso proyecto de investigación-acción sobre programas específicos de actividad física saludable para la mejora de la condición física de adultos y mayores, que contribuya al cambio en la aplicación de estos programas y nos permita adquirir un cierto compromiso social y educativo. El estudio que, a petición del Centro Andaluz de Medicina del Deporte se inició en el 2003, ha sido tan ambicioso que se ha ido dilatando en el tiempo y, gracias a la renovación del contrato de investigación con el Instituto Andaluz del Deporte (IAD) durante varios años, el grupo de trabajo ha elaborado y grabado las

sesiones, clasificado todo el material audiovisual, realizado fotografías y vídeos de las tareas para introducirlas en la base de datos, que se ha ido elaborando de forma paralela. Por último, acaba de ser pública una novedosa publicación - inacabada, dinámica y abierta- en internet, primera de su historia, con el fin de favorecer su cumplimentación paulatina con la aportación de los “lectores” y

usuarios.

es:

http://www.juntadeandalucia.es/turismocomercioydeporte/iad/portaliad/afmayores/ Este proyecto de investigación-acción ha tratado de diseñar y poner en práctica tareas de actividad física saludable en adultos y mayores que, tras un proceso de evaluación, nos permitirán desarrollar sesiones adecuadas para estas personas en función de sus capacidades, intereses, posibilidades y limitaciones. Se analizan también las tareas que son desaconsejadas para estas personas proponiendo alternativas saludables y no produzcan daños en su organismo.

El

enlace

con

la

misma

Palabras clave: Salud integral, mayores, actividad física, base de datos, material multimedia, tareas, elaboración de sesiones

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1. INTRODUCCIÓN "Una bella vejez es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida" (Pitágoras). Ojalá fuese así en todos nuestros “abuelos”, pero la realidad es bien distinta cuando acudes a una residencia de ancianos. Estas personas, a las que debemos nuestra existencia y nuestro saber, deben ser atendidas como justamente se merecen y, por ello, se necesita una formación especializada para poder educar físicamente a una población que no ha recibido ninguna educación en este sentido. Hace décadas la utilización del movimiento era imprescindible para muchas actividades profesionales que hoy son suplidas por la máquina: los desplazamientos a pie o en bicicleta han sido sustituidos por los medios de locomoción "motorizados"; en las actividades laborales se ha visto mermado el

dinamismo con la utilización de lavadoras, lavavajillas, aspiradores, etc. Por tanto, dichos adelantos técnicos han conducido a que la necesidad de moverse sea cada vez menor. Como consecuencia de esta inactividad se producen trastornos metabólicos, circulatorios y respiratorios, la musculatura se atrofia, malformaciones posturales, etc. Ante ello, el ejercicio se convierte en una pieza clave para contrarrestar dichas agresiones. Bastantes estudios científicos demuestran que la inactividad tiene una gran responsabilidad en las causas de

muerte (infarto, enfermedad cerebrovascular,

enfermedades crónicas (osteoporosis, enfermedades degenerativas articulares, hipertensión, obesidad, arteriosclerosis, etc.) por parte de nuestros mayores. Así, el sedentarismo lo que provoca es la intensificación de los aspectos "negativos" propios de la involución. Pero, para poder argumentar que dicho sedentarismo afecta a la salud de adultos y ancianos, hemos de partir de la conceptualización del término salud, que, según la Organización Mundial de la Salud, es: “Una condición humana con dimensiones físicas, sociales y psicológicas, cada una de ellas caracterizada por una franja amplia con dos polos en los extremos: uno positivo y otro negativo. El primero está asociado con el bienestar y la salud óptima, no meramente con la ausencia de enfermedad. El segundo, con la morbilidad y en su caso extremo con la mortalidad”.

y en el padecimiento de

)

caso extremo con la mortalidad”. y en el padecimiento de ) Todos fluctuamos entre periodos temporales

Todos fluctuamos entre periodos temporales de salud y enfermedad a través de nuestras vidas. Un estilo de vida activo, puede suponer un cambio importante en el estado de salud y ayudar a permanecer una mayor parte de nuestras vidas en el polo positivo, dentro del espectro de las dimensiones físicas, psicológicas y sociales. Si los hábitos de vida más saludables no han estado presentes a lo largo de los años (correcta alimentación, actividad física regular, no fumar ni beber y controlar el estrés), la mayor proximidad al polo negativo de la enfermedad deberá suponer una circunstancia asumida y esperada dentro de

Panel de Expertos:

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

nuestras vidas en edades avanzadas. La pregunta entonces sería: ¿es la enfermedad un proceso inevitable al hacerse mayor?. ¿Cuántos de nuestros mayores están sanos?. En efecto, la vejez sin enfermedad sería algo casi

impensable: hipertensión, artrosis, depresión, obesidad,

Pero, ¿hemos pensado en los cambios que se pueden introducir en su estado de salud?. Afortunadamente, existen evidencias científicas de que la salud se puede mejorar modificando nuestro estilo de vida, y en el colectivo de las personas mayores queda mucho por hacer en la promoción de la misma. Por tanto, hacia lo que tenemos que tender es a retrasar la morbilidad (enfermedad) el mayor tiempo posible por medio de la prevención de enfermedades crónicas y ayudando a evitar la incapacidad que éstas traen. Así, llegaríamos a una etapa de la vida óptima -la vejez-, ya que se han dejado atrás muchas responsabilidades como el trabajo y la educación y cuidado de los hijos, liberando así a los individuos para disfrutar de cosas para las que anteriormente no había tiempo. Si se consigue lograr que estas personas lleguen a esta etapa con un aceptable estado de salud, mental y físico, el resultado será un grado mayor de independencia para ellos y una mejor calidad de vida para todos (Gil del Real, 1995).

¡casi todos tienen algo!.

para todos (Gil del Real, 1995). ¡casi todos tienen algo!. 2. ESTADO DE SALUD Y ENVEJECIMIENTO

2. ESTADO DE SALUD Y ENVEJECIMIENTO Envejecer es un proceso tan sencillo como inevitable, tan solo hace falta vivir. El envejecimiento fisiológico (morfológico y funcional) es individual y natural, como en cualquier máquina, pero muchos de nuestros mayores llegan a este envejecimiento de forma prematura, brusca y patológica, basado en sus malos hábitos (sobre todos, el sedentarismo), que les conducen a enfermedades crónicas, aumento en el consumo de medicamentos, hospitalización, invalidez e incapacidad; todo ello conduce a la dependencia de otras personas y a un gran gasto económico, entre otras circunstancias. En definitiva, tal como decía Rubner "el mejor método de alargar la vida, es no acortándola". La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002), en su documento:

“Envejecimiento activo: un marco político”, define el envejecimiento activo como:

“el proceso de optimización de las oportunidades de la salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen; permite a las personas realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todo su ciclo vital y participar en la sociedad de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades, mientras que les proporciona protección,

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seguridad y cuidados adecuados”. Para potenciar este envejecimiento activo es necesario seguir una serie de pautas:

1. Tener una buena salud: prevención y promoción de la salud.

2. Tener un buen funcionamiento físico: mantener la actividad física y realizar ejercicio físico. Los efectos beneficiosos del ejercicio regular hacen que constituya la acción con mayor soporte de evidencia para promover el envejecimiento activo saludable. El mero consejo ha demostrado no ser

suficiente. Deberíamos ser capaces de controlar su aplicación y cumplimiento, conocer las estrategias más efectivas y viables.

3. Tener un buen funcionamiento mental: mantenimiento de la capacidad

mental y de aprendizaje.

4. Ser independiente y autónomo: prevención específica de la discapacidad

y la dependencia.

5. Vinculación y participación social: promover y mantener la actividad y la

participación social. La investigación científica ha demostrado la importancia del ejercicio físico en la prevención, tratamiento y rehabilitación de prácticamente todos estos problemas (normalmente un medicamento ayuda en alguna patología concreta, mientras el ejercicio, si es el adecuado, es más barato, no produce efectos secundarios y "sirve" para todas). El proceso fisiológico del envejecimiento está "predeterminado" en los genes, aunque es modificable, positiva o negativamente, por el medio ambiente y por los hábitos de vida. En esta incidencia externa del “medio ambiente” y el estilo de vida con respecto a la salud de la persona, es palpable que los avances científicos y tecnológicos de los últimos años han llevado a un incremento de la longevidad. Un dato de interés respecto a la cantidad de años vividos, es que las desigualdades en cuanto a la expectativa de vida de los hombres y de las mujeres pudieran ser debidas, además de los conflictos bélicos, a las diferencias en el estilo de vida. Hábitos tales como el consumo de tabaco y alcohol, los altos niveles de estrés, la elevada preocupación por el futuro profesional, la inactividad laboral post-jubilación, etc., eran en un pasado más comunes en el hombre que en la mujer. Actualmente, la mujer ya asume dichos hábitos, lo que podría equilibrar en un futuro próximo las diferencias en la expectativa de vida. La consecuencia principal de todo ello ha sido que el colectivo de las personas mayores ha aumentado considerablemente, es decir, se ha producido un fenómeno de "envejecimiento de la población". La superpoblación de personas mayores va a suponer un incremento de las fracturas osteoporóticas de cadera (Moayyeri, 2008) y un serio problema económico en la sanidad pública, que será mucho mayor cuanta menos independencia tenga el anciano (invalidez). Dicho fenómeno de envejecimiento poblacional viene determinado por los descensos en los índices de natalidad, mortalidad infantil, y morbilidad y mortalidad senil, debidos fundamentalmente a los avances científico-médicos en cuanto al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Sin embargo, este aumento en cantidad de años no ha ido necesariamente acompañado de un aumento en calidad de vida. La reflexión al respecto es la siguiente: ¿qué es más importante, darle años a la vida o darle vida a los años?. Evidentemente, ambos aspectos son importantes; el primero se está consiguiendo con los descensos mencionados, pero ¿y el segundo aspecto?. La respuesta es clara y barata: llevando a cabo

Panel de Expertos:

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

programas de prevención de la salud. Más adelante comprobaremos la eficacia del ejercicio físico con este objetivo. Por otro lado, hoy día un importante porcentaje de la población se está jubilando anticipadamente (incluso a los 50 años en algunas empresas privadas), lo que nos lleva a una realidad evidente: el aumento del tiempo libre y un mejor estado de salud de los adultos, por los avances sociales y científicos mencionados (Espín, 1995). Sin embargo, hay que tener presente que el jubilado laboral no debe ser un jubilado social. Esto ha hecho que se multipliquen, en poco tiempo, las ofertas de viajes, cursos, actividades, etc., para las personas de la mal denominada "3ª Edad”. Un aspecto destacable es que las personas mayores de 65 años forman el "grupo" de edad que más cuidan su salud y que, además, son los más necesitados de socialización. Sin embargo, los niveles de práctica en el colectivo de las personas mayores son bajos, comparado con otros grupos de edad. Los últimos datos de hábitos deportivos a nivel nacional confirma que sólo el 17% de la población mayor española practica ejercicio físico (trabajo consciente y regular) de una a tres veces por semana (García Ferrando, 2005). Dadas todas las circunstancias anteriores, deberíamos preguntarnos: ¿por qué no hacen el suficiente ejercicio físico? A nuestro entender varios pueden ser los motivos, entre los que se encuentran:

Falta de conocimientos teóricos por parte de dicho colectivo sobre la importancia que tiene el ejercicio sobre la salud, para que lo adopten como un hábito en su propio estilo de vida.

Falta de formación por parte del médico de atención primaria sobre qué tipo de ejercicio, frecuencia, intensidad, etc. es el más adecuado para cada caso concreto.

Falta de formación (biológica, psicológica, pedagógica,

en cuanto al

)

proceso de envejecimiento y patologías adherentes por parte del profesorado de dicha actividad física, que en muchos casos no son titulados universitarios en Educación Física. (¡Y estamos "jugando" con la salud de las personas¡).

Falta de programas adecuados y coherentes de actividad física para este

tipo de personas, coordinados conjuntamente de forma interdisciplinar entre gerontólogos, médicos deportivos, psicólogos y licenciados en Educación Física. En definitiva, todos deberíamos aportar "algo" para cambiar el horrible hábito de "no hacer nada". Pero un hábito no se instaura de la noche a la mañana

sino que hay que ir "sembrándolo" en el colegio, en la familia, en la comunidad, etc. y, por ello, como educadores a través del movimiento, ésta es nuestra gran responsabilidad: promocionar un estilo de vida activo para todas las edades.

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Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores 3. BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO EN LAS PERSONAS MAYORES

3. BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO EN LAS PERSONAS MAYORES La falta de cultura física en nuestro país ha conducido a que la puesta en práctica de programas de actividad física como práctica corporal recreativa y socializadora para mayores, en principio, suela ir dirigida a personas con poco o ningún historial de práctica de actividades físicas ni deportivas, con poco conocimiento de las posibilidades de movimiento de su cuerpo y con ningún hábito deportivo. Estos programas, que se han ido desarrollando a lo largo de estos años, corresponden a un tipo de programa denominado “socio-motriz”; es decir, donde los propósitos a conseguir con la práctica responde a un mantenimiento y/o mejora de la condición física general de la persona mayor, además del mantenimiento de las cualidades cognitivas (memoria, atención, orientación espacio- temporal…). Asimismo, inciden en la relación y comunicación entre los mayores participantes fomentando procesos de socialización. Son programas en consonancia con una la educación para un envejecimiento saludable, la prevención de la dependencia y/o del mantenimiento de la forma física. En definitiva, se trata de que la persona mayor se mueva, mantenga su autonomía el máximo tiempo posible y se relacione con los demás (Pont, 2009). El hacerse mayor lleva aparejado una inadecuada adaptación immune (inmunosenescencia), incrementándose la incidencia de infecciones y enfermedades inflamatorias con el paso de los años. La práctica regular de actividad física parece combatir, a medio y largo plazo, dicha inmunosenescencia (Senchina y Kohut, 2008), incluso una menor incidencia de algunos tipos de cánceres (mama, páncreas o colon, entre otros, lo que conduce a una mayor esperanza de vida (Nelson et al., 2008). La realización de estos programas de actividad física, permite alcanzar

beneficios a nivel fisiológico, en un efecto favorable sobre los siguientes sistemas del cuerpo humano: cardiovascular, músculo - esquelético, respiratorio y endocrino (U.S. Surgeon General’s Report, 1996). En efecto, a nivel general, el ejercicio reduce el riesgo de muerte prematura, el riesgo de enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, el cáncer de colon y la diabetes mellitus, entre otros beneficios. Además, la práctica regular de actividad física parece disminuir

la incidencia de la depresión y de la ansiedad, mejorando el estado de ánimo y la

habilidad para realizar las tareas cotidianas a lo largo del ciclo vital (U.S. Surgeon General’s Report, 1996). Los beneficios fisiológicos que comporta la actividad física regular se

pueden dividir, por su temporalidad, en dos grandes grupos: beneficios a corto y a largo plazo. Los primeros, incluyen efectos positivos sobre el sueño (Brassington

y Hicks, 1995), la regulación del nivel de glucosa (Giacca y cols., 1995) y la

Panel de Expertos:

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actividad de las catecolaminas (Richer y Sutton, 1994). Los segundos, conllevan un incremento en la eficiencia cardiovascular (McArdle, Katch y Katch, 1994; Hagberg y Goldberg, 1990) y la mejora en el VO2 max., consiguiendo valores extrapolables a personas 20 años más jóvenes no entrenadas (Hollman y Liesen, 1985; Marín, 1995). De esta manera, se obtienen mejoras en la capacidad funcional y se reduce la fatiga ante las actividades de la vida cotidiana: andar, subir escaleras, hacer la compra, etc. Además, también se produce un aumento de la fuerza muscular y de la resistencia (Spidurso, 1995), así como una mejora de la flexibilidad y del rango de movimiento (Spidurso, 1995; Chodzko-Zajko, 1998). Con respecto a la capacidad de realizar movimientos de la mayor amplitud posible, con el aumento de edad se ha comprobado que la amplitud de movimiento o flexibilidad disminuye. Sin embargo, existe evidencia que dicho descenso es fruto de un aumento de la inactividad (Campanelli, 1996), y no una consecuencia exclusivamente genética. Este mismo principio es también aplicable a la pérdida de fuerza muscular, la cual es muy importante para mantener la autonomía y disminuir el riesgo de caídas. Otras mejoras importantes a largo plazo hacen referencia al nivel de los lípidos en sangre, que disminuyen con el ejercicio. Este aspecto es especialmente importante en la vejez, ya que ésta se encuentra asociada a un aumento del colesterol total y de los triglicéridos. Ambas situaciones, hipercolesterolemia e hiperlipidimia, son problemas médicos que desencadenan el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Asimismo, la práctica regular de actividad física también ayuda a disminuir el porcentaje de grasa corporal y protege frente a la descalcificación (osteomalacia) y la pérdida de masa ósea (osteoporosis) de los ancianos, reduciendo así el riesgo de fracturas por caídas. Ahora bien, en un reciente estudio de Johnson, Bonow y Holly (2008) se apreció, respecto a la mortalidad del adulto, que es mayor su asociación con una baja capacidad aeróbica que con un elevado índice de masa corporal, lo que indica que el riesgo cardiovascular es menor cuanto mejor condición física se posea, independientemente de tener algunos “kilos de más”. Análogamente a los beneficios fisiológicos se encuentran los psicológicos, los cuales también se clasifican en beneficios a corto y a largo plazo. Los primeros incluyen una mejor relajación, una reducción del estrés y de la ansiedad, y mejoras en el estado de ánimo. A largo plazo, implican una mayor satisfacción con la vida, mejoras en la función cognitiva y una mejor autoestima y autoeficacia personal, es decir, un mantenimiento de la autonomía personal. Las buenas sensaciones psíquicas tras el ejercicio se justifican por la segregación de endorfinas y monoaminas, pero también por la vasodilatación de los capilares y vasos cerebrales, lo que afecta positivamente en la concentración y atención, pero especialmente en la respuesta fisiológica al estrés (Guszkowska, 2004). Por último, pero no menos importante, a nivel social, las personas mayores que practican actividad física tienen un rol activo dentro de la sociedad, aumentan su núcleo de relación social y aprenden a adquirir una actitud positiva ante su nueva etapa de la vida. Además, la actividad física puede ayudarles indirectamente a abandonar algunos hábitos perjudiciales: tabaco, alcohol, alimentación desequilibrada, etc. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la práctica regular de actividad física puede ayudar a prevenir, disminuir o paliar muchos de los inconvenientes fisiológicos, psicológicos y sociales que

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acompañan la vejez. Incluso algunos autores han denominado al ejercicio físico como una auténtica “píldora antienvejecimiento” (Castillo-Garzón et al., 2006), considerándolo como la medida no farmacológica más eficaz para la mayor parte de enfermedades en estas edades. En definitiva, y sintetizando todo lo aportado en este punto, podemos resumir los beneficios de la actividad física en personas mayores, de acuerdo con infinidad de autores, en los siguientes aspectos (Marcos, Frontera y Santonja, 1995; Audelin, Savage y Ades. 2008, Jonson et al., 2008, Johnson et al., 2007 ; Ewan, 1995, Hakkinen et al., 2008, Marquess, 2008, Ryan, 2000, Samsa, 2007, Karinkanta, 2008, Siegrist, 2008, Moayyeri, 2008, Phillis, 2007, Orr et al., 2008, Nieman, 2007, Senchina y Kohut, 2008, Courneya y Harvinen, 2007, Nilsen et al., 2008, Bruce, Fries, y Lubeck, 2007, Hart et al., 2008, Schmitz, 2005, Visovsky y Dvorak 2005, Luctkar-Flude et al., 2007, Hannan et al., 2009 Angevaren et al., 2008, Liu-Ambrose y Donaldson., 2009, Williamson et al., 2009, Lautenschlager et al., 2008, Vogel et al., 2009, Diognigi, 2007, Eric et al., 2007, Mänty et al.,2009):

Aumenta el VO2 max., mejorando su capacidad funcional y reduciendo la fatiga ante las actividades de la vida cotidiana: andar, subir escaleras, hacer la compra, etc.

Reduce la posibilidad de padecer el síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares, ya que disminuye los factores de riesgo que favorecen dichas patologías. Además de la prevención ayuda en el tratamiento y recuperación de dichas enfermedades una vez instauradas.

Disminuye la presión arterial (o la normaliza, en su caso), debido a la apertura de capilares -menos resistencia periférica-, consiguiendo elasticidad en las arterias, y facilitando la pérdida de sodio y cloro por el sudor.

Provoca una reducción de la frecuencia cardiaca en reposo, y una mejor perfusión -más oxígeno- al músculo cardiaco, lo que reduce la incidencia de infartos de miocardio.

Mejora

de

la

capacidad

respiratoria

-aumentando

la

capacidad

vital,

elasticidad "pulmonar", fuerza en los músculos respiratorios, etc.-, lo que

favorece

envejecimiento.

del

la

evolución

de

los

trastornos

respiratorios

propios

Disminución de colesterol total, triglicéridos y LDL colesterol ("malo") y

aumento

aterosclerosis.

de

HDL

colesterol

("bueno"),

lo

que

previene

y

mejora

la

Mejora la tolerancia a la glucosa y retrasa la resistencia a la insulina, siendo, por tanto, beneficioso para prevenir y ayudar en el tratamiento de la diabetes tipo II.

Protege frente a la descalcificación (osteomalacia) y pérdida mineral de masa ósea (osteoporosis) de los adultos, reduciendo, así, el riesgo de fracturas y caídas.

Aumenta la fuerza muscular, lo que reduce el dolor musculoesquelético, favorece la estabilidad articular, las actividades de la vida diaria, la marcha, levantarse sólo tras una caída, etc

los

Favorece

el

desarrollo

de

la

movilidad

y

el

fortalecimiento

de

componentes articulares, por lo que es beneficioso en los procesos

osteoartritis,

fundamentalmente).

degenerativos

de

las

articulaciones

(artrosis

y

Panel de Expertos:

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

Disminuye la cantidad de tejido adiposo, por la utilización del metabolismo graso como fuente energética, por lo que se reduce el peso corporal y favorece, por tanto, la prevención y tratamiento de la obesidad.

Estimula la motilidad del colon, lo que puede ayudar en el tratamiento del estreñimiento, y previene la formación de cálculos en la vesícula.

Ayuda a mantener el equilibrio físico y psíquico, aumentando el bienestar, la estabilidad emotiva, la autoestima y la confianza en sí mismo, por lo que puede ser beneficioso para la depresión, otras alteraciones mentales o el riesgo de desarrollar demencia senil o Alzheimer.

Refuerza el sistema inmune, reduciendo la incidencia de algunos tipos de

cáncer (mama, colon,

(control de la fatiga) durante el tratamiento y la recuperación del cáncer.

),

y ayudando a la recuperación emocional y física

Contribuye a la integración y las relaciones sociales, aspecto fundamental en las personas mayores.

Mejora

las

la

respuesta

sexual

del

adulto

y

el

anciano,

debido

a

adaptaciones circulatorias propias del ejercicio. Sin duda, el ejercicio también supone unos riesgos, sobre todo si se realiza sin las debidas precauciones e inadecuadamente (esfuerzos anaeróbicos, deportes de "fuerte" contacto físico, falta de reconocimientos médicos específicos, etc.). A pesar de ello, los beneficios son muy superiores a los riesgos. Hay que recordar que nuestro organismo está diseñado para el movimiento y es el “desuso”, no el “abuso”, lo que conlleva a la enfermedad. El descenso progresivo e irreversible de la capacidad funcional en el anciano se puede retardar considerablemente si participa en programas de actividad física bien regulados. Tal cantidad de beneficios nos llevan a confirmar que “la salud del anciano no sólo está en el plato sino también en el zapato”. Tal como indican Weisser,

Preuss y Predel (2009), dicho ejercicio físico regular adaptado para la población mayor es la mejor terapia no farmacológica contra las principales enfermedades asociadas con el envejecimiento. En definitiva, la actividad física, fundamentalmente el trabajo aeróbico y de fuerza, es una buena estrategia para contrarrestar la edad biológica del envejecimiento.

para contrarrestar la edad biológica del envejecimiento. 4. PRESCRIPCIÓN Y DESARROLLO DE LOS COMPONENTES DE LA

4. PRESCRIPCIÓN Y DESARROLLO DE LOS COMPONENTES DE LA CONDICIÓN FÍSICA-SALUD La actividad física, en sus diversas manifestaciones, se ha venido utilizando con la intención de mejorar tanto la forma física como la salud, teniendo presente que niveles moderados de actividad física son suficientes para disminuir los riesgos de varias enfermedades. Existen 2 evidentes paradigmas sobre lo realmente saludable: si el proceso (hacer ejercicio de por sí) o el producto (poseer una buena condición física). Hay una mayor tendencia por los partidarios del

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primer paradigma -proceso-, los cuales plantean que la actividad física posee un doble efecto sobre la salud: uno directo y otro indirecto, a través de la condición física. Por tanto, la realización de actividad física influye en la salud, exista o no mejora de la condición física, y que esta última repercute en la salud no por sí misma, sino por la influencia del aumento de actividad física. Así mismo, la cantidad y calidad del ejercicio necesario para obtener beneficios saludables es inferior a la necesitada para mejoras de la condición física. Por tanto, este paradigma, centrado en el proceso, es más recreativo y participativo. Los componentes tradicionales de la condición física-salud son resistencia cardiovascular (capacidad aeróbica), composición corporal, flexibilidad (amplitud de movimiento), fuerza y resistencia muscular. Pensamos que el desarrollo de las capacidades coordinativas (coordinación, percepción y equilibrio) y la velocidad en sentido neuromuscular (tiempo de reacción, fundamentalmente) inciden en la salud de los mayores, fundamentalmente por la prevención de caídas. Estos componentes son mejorables con el entrenamiento adecuado y están asociados con un bajo riesgo de desarrollar prematuramente enfermedades derivadas del sedentarismo. El objetivo fundamental de este tipo de entrenamiento será conseguir:

Un cuerpo libre de enfermedades

Unos órganos desarrollados adecuadamente.

Una mente libre de tensiones y preocupaciones.

En una concepción dinámica, integral y holística de la salud, donde la calidad de vida es objetivo primordial, supone como necesidad básica de partida la práctica de actividad física de forma continuada, adquiriendo hábitos de vida que la fomenten. Se justifican los componentes clásicos de la condición física relacionada con la salud con los siguientes argumentos:

4.1. CAPACIDAD AERÓBICA El trabajo aeróbico se basa en la capacidad de obtener (respiración), transportar (cardiovascular) y utilizar (músculos) el oxígeno. La capacidad aeróbica es considerada como la "capacidad de realizar un trabajo eficaz de baja o media intensidad, que involucre a grandes grupos musculares durante el mayor tiempo posible y en presencia de oxígeno". El factor limitante, que determina la capacidad de resistir, es la disposición o no del oxígeno suficiente para el trabajo muscular. Por tanto, el consumo máximo de oxígeno (VO2) será una buena medida para valorar dicha capacidad. La resistencia cardiorrespiratoria tiene una gran importancia dentro de los componentes de la condición física-salud, ya que su desarrollo tiene innumerables beneficios para la salud: menor fatiga en las actividades de la vida diaria, mejor funcionamiento metabólico, prevención de alteraciones cardiovasculares y respiratorias, diabetes, obesidad, entre otros.

Tipo de actividad El American College of Sport Medicine clasifica las actividades aeróbicas en función del gasto energético y su economía:

Grupo 1: pueden mantenerse fácilmente a intensidad constante y la variabilidad inter-individual del gasto energético es relativamente baja:

caminar, pedalear, correr a ritmo lento, golf, etc.

Grupo 2: también se pueden mantener a intensidad constante pero aquí la variabilidad inter-individual del gasto energético es mayor: nadar, remar, correr a ritmo "vivo", esquí de fondo, etc.

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Grupo 3: son muy variables en cuanto a intensidad y a las diferencias energéticas individuales: deportes de equipo, tenis, esquí, bailar, etc. Evidentemente en el caso de las personas mayores solamente se podrían practicar algunas de las actividades del grupo 1, aquellas que no impliquen importantes impactos osteoarticulares (andar, pedalear o nadar a ritmo lento), siempre que sus posibilidades físicas lo permitan. Andar es una actividad excelente para las personas mayores, aunque las actividades acuáticas y la bicicleta estática, son especialmente beneficiosas para aquellas personas que tienen problemas osteo-articulares. Por otra parte, la actividad debe ser asequible, divertida y agradable, con el fin de que resulte motivante y se propicie la continuidad en la práctica. Para ello, es importante tener en cuenta las características personales, adaptando los programas en caso de que la persona mayor padezca ciertas enfermedades. En definitiva, las tareas principales que podemos desarrollar son las siguientes:

Paseos organizados: La marcha es uno de los ejercicios más valiosos para incidir sobre los problemas de índole cardiovascular. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que la duración de los mismos no ha de ser excesiva (nunca superior a 2 horas), aunque es un dato que puede variar sensiblemente dependiendo de las características propias de cada grupo. Lo que si es importante es el hecho de procurar durante los paseos el establecimiento de descansos reconfortantes en los cuales se desarrollen ejercicios respiratorios y de estiramiento. La intensidad de la marcha en los paseos ha de permitir en todo momento la conversación entre los integrantes del grupo, y han de establecerse rutas de interés desde el punto de vista turístico y cultural. Las actividades de marchas prolongadas serán prohibidas a todas aquellas personas que se encuentren tratadas médicamente por poseer grandes alteraciones artrósicas en las articulaciones del tren inferior (cadera, rodilla, tobillo), graves patologías de retorno venoso (varices importantes) o grandes dolencias en los pies. Así, andar debería ser la forma básica de ejercicio en la edad adulta, puesto que es una actividad sencilla y segura (desde el punto de vista cardiovascular y locomotor), y que requiere poco equipamiento. Además, puede mantenerse fácilmente a intensidad constante y la variabilidad inter-individual del gasto energético es relativamente baja. Actividades acuáticas: Suponen una actividad altamente gratificante para el anciano y de la cual se pueden obtener importantes beneficios para la mejora cardiovascular. Se convierten en un recurso de primer orden para implicar, en actividades de trabajo cardiovascular, a todos aquellos sujetos aquejados de severos problemas del tren inferior, para los cuales están contraindicadas las marchas o paseos prolongados. Las actividades acuáticas podrán favorecer el proceso de retorno venoso en todas las personas que sufren de serios procesos varicosos, ya que permite el desarrollo del tono muscular en posiciones horizontales facilitadas. Será importante establecer una correcta familiarización con el medio acuático, para pasar con posterioridad al desarrollo de juegos y gimnasia suave, desembocando finalmente en actividades natatorias. Otras posibilidades para el desarrollo aeróbico de nuestros mayores son juegos populares y tradicionales, danzas, bailes, actividades de expresión y comunicación corporal.

Frecuencia

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La frecuencia de las sesiones depende del estado de salud y nivel de condición física de cada participante. Tal como refleja el principio metodológico de continuidad en el entrenamiento (Torres, 1999), uno de los aspectos más determinantes en un programa de actividad física para la salud recae en la frecuencia, que debe ser como mínimo 3 días por semana. Es importante que el ejercicio físico a intensidades moderadas se realice casi todos los días de la semana (en este tipo de personas es más recomendable actividades livianas frecuentes que sesiones intensas y esporádicas). El aumento de la frecuencia, además de mantener y mejorar las capacidades psicomotrices y las condicionantes de resistencia, fuerza y amplitud de movimiento, incrementa la posibilidad de asimilar la actividad física como una rutina diaria, es decir, de incorporarla dentro del estilo de vida.

Duración Se recomienda una actividad de 20 a 40 minutos por sesión. Es muy importante remarcar que la duración del ejercicio no requiere ser continua para producir beneficios en la salud. Por lo tanto, aquellos que tengan problemas en mantener 30 minutos de actividad física de forma continuada, pueden realizar varias actividades físicas de 10 minutos de duración a lo largo del día, hasta lograr los valores totales recomendados. Además, existen recomendaciones relativas a una duración concreta de ejercicio adaptada a la presencia de limitaciones patofisiológicas. Por ejemplo, se recomienda una duración de 10 a 15 minutos, repetida 2 ó 3 veces al día, ante la presencia de problemas osteoarticulares. Por el contrario, en otras limitaciones relacionadas con el envejecimiento (alteraciones cardiovasculares, metabólicas o de sobrepeso, por ejemplo), se precisa una intensidad de ejercicio más baja pero de mayor duración (hasta 60 minutos si es posible).

Intensidad La intensidad es un aspecto crítico debido a las limitaciones generales y fisiológicas que existen frecuentemente en las personas mayores. Así, por ejemplo, para los participantes con enfermedades cardiovasculares o con elevado riesgo de padecer este tipo de enfermedades, la prescripción tendría que partir de los resultados de una prueba de esfuerzo reciente. Una prescripción de ejercicio correcta se debería basar en el nivel de frecuencia cardiaca o en el equivalente metabólico (MET) adecuado. La intensidad del ejercicio estará entre el 55% y el 90% de la frecuencia cardiaca máxima, obtenida por la fórmula teórica de 220- edad. En la actualidad se considera más idónea otra fórmula de Tanaka (2001), que resulta de multiplicar tu edad por 0,7 y restar el resultado a 208. Por ejemplo, para una persona de 64 años sería: (208 - (64 x 0,7)). El trabajo cardiovascular debe ser abordado con la finalidad de prevenir y enlentecer todos los problemas degenerativos de los sistemas cardiovascular, respiratorio y metabólico, evitando un deterioro brusco del organismo. Para tal circunstancia es recomendado, desde el punto de vista médico, que no se sobrepase en ningún momento intensidades de carga superiores a las 130-140 pulsaciones. Del mismo modo, han de evitarse durante las sesiones de trabajo que el sujeto adquiera una sudoración excesiva, jadeos o labios amoratados, circunstancia que nos indicará la aplicación de una carga excesiva. Es importante que el trabajo cardiovascular se desarrolle en ambientes sanos, en los cuales se pueda respirar aire puro, que sin duda contribuirá a

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mejorar la salud de nuestros adultos y mayores. De forma general, las personas mayores con una edad de hasta 75 años, pueden tener una capacidad de trabajo superior a los 7 METs. Sin embargo, debido a que la condición de salud y la práctica de actividad física pueden variar mucho a nivel individual, la generalización de la intensidad resulta difícil. A veces puede resultar complicado para el profesor el controlar objetivamente la intensidad del trabajo. En este sentido, la escala de esfuerzo percibido (Escala de Borg) también puede ser un instrumento de gran utilidad para regular la intensidad de la actividad con las personas mayores. En resumen, diremos que para disminuir posibles complicaciones médicas y para promover la adherencia a la práctica de actividad física, la intensidad del ejercicio con personas mayores previamente inactivas debe ser baja, y progresar de acuerdo con la tolerancia al esfuerzo y las preferencias personales. Además, puesto que muchas personas mayores padecen ciertas enfermedades, se recomienda máxima prudencia a la hora de aumentar la intensidad de trabajo.

Ritmo de progresión La variabilidad individual en la adaptación al ejercicio y la condición física marcarán el ritmo de progresión. El incremento debe ser siempre gradual y principalmente por el volumen de trabajo (más tiempo, más repeticiones, etc). Por lo general, el tiempo necesario para progresar de una actividad moderada a otra más vigorosa es de, al menos, cuatro a seis semanas. En definitiva, el ritmo de progresión debe ser individualizado, lento al principio con actividades de poco impacto y que causen mínima fatiga, para evitar lesiones y experiencias desagradables. Se debe progresar paulatinamente, una vez producida la adaptación (varias semanas), incrementando 1º el volumen y posteriormente la intensidad.

incrementando 1º el volumen y posteriormente la intensidad. 4.2. FUERZA Y RESISTENCIA MUSCULAR En los programas

4.2. FUERZA Y RESISTENCIA MUSCULAR En los programas de actividad física con adultos y mayores debemos entender el trabajo de acondicionamiento muscular como una forma de mantener el tono y el tropismo muscular, como base principal para conseguir una respuesta adecuada en las actividades que se demandan en la vida cotidiana. En ningún momento se han de emplear altas cargas, ya que no es nuestro objetivo conseguir aumentar los niveles de hipertrofia de los mayores, sino mantener el tono y evitar el deterioro paulatino del tejido muscular activo. El empleo de altas cargas podría suponer un alto sufrimiento para la estructura de sostén del anciano que, por su edad avanzada, se ve sometida a una pérdida paulatina de hidratación y flexibilidad ósea. Los ejercicios han de ser efectuados siguiendo estrategias de práctica globalizadas, empleando grandes

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grupos musculares en las realizaciones, efectuándose sobre todo tareas tales como desplazamientos, transportes con pesos ligeros, lanzamientos de objetos livianos. El único trabajo de incidencia analítica será efectuado cuando se pretenda abordar tareas de trabajo postural y respiratorio. Evitaremos la realización de saltos como elemento de acondicionamiento del tren inferior, ya que se podrían producir serias lesiones óseas por fracturas. Del mismo modo, hemos de evitar la ejecución de contracciones isométricas, ya que se produce un aumento de la presión arterial, con el consecuente riesgo de alcanzarse una lesión cardiovascular. Debemos tener en cuenta que la musculatura erectora del tronco va perdiendo su capacidad de mantener el cuerpo erecto, circunstancia que supone el advenimiento de múltiples alteraciones posturales en el anciano. En este sentido, procuraremos un trabajo de incidencia sobre dicha musculatura, junto a correspondientes ejercicios de estiramiento (asociaremos en todo momento el trabajo de acondicionamiento muscular con ejercicios de movilidad articular y estiramiento de los grupos musculares sometidos a esfuerzo). Lo que sí hemos de evitar en todo momento es la realización de esfuerzos excesivos sobre el eje vertical, que castigarían seriamente las articulaciones vertebrales. Del mismo modo, en todo esfuerzo muscular se ha de evitar que la cabeza descienda por debajo de la cintura, evitando así el riesgo de producción de accidentes cerebrovasculares por aumentos de presión en arteriolas cerebrales. Es importantísimo que planteemos un adecuado calentamiento previamente a los ejercicios de acondicionamiento muscular, sobre todo si tenemos en cuenta las grandes pérdidas de hidratación de los tejidos en estas edades. El trabajo de fuerza y resistencia muscular debería realizarse al menos dos veces por semana, incidiendo en el desarrollo de los grupos musculares más importantes para el mantenimiento de una correcta actitud postural. Los ejercicios de autocarga, tracciones y empujes con compañero, o con sobrecargas livianas pueden ser la manera ideal de desarrollar la fuerza, especialmente en forma de circuito, si es posible, pues permiten un trabajo más dinámico y más motivante que los tradicionales programas analíticos de musculación. Pues bien, además de dichas recomendaciones generales, en el caso que la persona mayor esté en condiciones de someterse a cargas externas, también deben tenerse presentes ciertas precauciones:

Los tests se centrarán en valorar la resistencia muscular (10 – 15 RM), pero nunca la fuerza máxima a través de una sola repetición.

Utilizar cargas livianas (30-40% de 1-RM) durante las ocho primeras semanas de entrenamiento para todos los ejercicios. A lo largo de este tiempo, se producen adaptaciones en el tejido conectivo.

Enseñar la técnica correcta del ejercicio. La velocidad del movimiento debe ser controlada, tanto a favor como en contra de la fuerza de la gravedad.

Enseñar a respirar durante la realización de los ejercicios y evitar que contengan la respiración (glotis cerrada) durante el esfuerzo.

Supervisar la ejecución de los ejercicios de forma individual durante las primeras sesiones.

Prescribir ejercicios que impliquen más de una articulación.

Utilizar preferiblemente máquinas de fuerza en lugar de peso libre, ya que su empleo requiere menos habilidades y protegen la espalda estabilizando

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la posición corporal. Además, resulta más fácil controlar el rango de movimiento.

La sesión de ejercicios de fuerza debe tener una duración de 20 a 30 minutos aproximadamente y nunca exceder los 60 minutos, puesto que podría disminuir la adherencia al programa.

Es aconsejable que las personas mayores indiquen el esfuerzo percibido utilizando la Escala de Borg (6 a 20). La percepción del esfuerzo debe situarse alrededor de 12 o 13.

Dejar un descanso mínimo de 48 horas entre sesiones de fuerza.

No permitir que las personas con artritis realicen entrenamiento de fuerza en presencia de dolor y/o inflamación.

Cuando se reanude un programa de fuerza tras un mes de inactividad, debe empezarse con una carga baja (menos del 50% de la carga que se empleaba de forma previa al abandono).

A medida que la persona se adapte al ejercicio, se puede ir aumentando el

esfuerzo con el siguiente criterio: primero se incrementará el número de repeticiones y posteriormente la carga. En definitiva, el desarrollo de la fuerza y resistencia muscular en personas adultas y mayores representa la mayor protección para los problemas articulares, dolores de espalda, ayudará a mantener una postura correcta, mejora la capacidad para afrontar las tareas de la vida cotidiana (levantar un peso, levantarse de una silla o tras una caída, transportar la compra, etc.), previene la osteoporosis, diabetes y enfermedades cardiovasculares, previene accidentes (especialmente las fracturas de cadera en personas mayores) y aumenta el gasto energético en reposo (metabolismo basal), reduciéndose el tejido adiposo.

4.3. AMPLITUD DE MOVIMIENTO (FLEXIBILIDAD) Otra cualidad física imprescindible para la salud, sobre todo del aparato locomotor, es la flexibilidad o amplitud de movimiento. Sería más conveniente utilizar dicho término, ya que flexibilidad nos indica solamente la capacidad de un cuerpo a doblarse sin romperse (Delgado y col., 1997). La amplitud de movimiento articular contempla, además de lo anterior: la elasticidad, que es la propiedad de volver a su estado primitivo después de aplicar una fuerza que lo ha deformado; la extensibilidad o la capacidad de estiramiento de las fibras musculares, tendones y ligamentos que afectan a dicha articulación; la movilidad articular o capacidad de movimiento en función de la estructura anatómica de la articulación; la fuerza de la musculatura agonista y antagonista que tiene relación con dicha articulación, así como el reflejo miotático o de estiramiento. El desarrollo de esta cualidad previene alteraciones de la columna vertebral y dolencias de espalda, favoreciendo la autonomía en las actividades cotidianas de las personas mayores. Además, previene lesiones deportivas, incrementa la eficacia de los gestos deportivos y mejora el control postural. En definitiva, supone un elemento de prevención y corrección de los efectos negativos de la degeneración hipocinética de los tejidos. Así, las ventajas de su entrenamiento son:

Reducción de la tensión muscular.

Contribuye a mantener una correcta postura corporal.

Reduce el dolor muscular durante y después de realizar cualquier actividad física.

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Evita la lesión tras un sobreestiramiento accidental de un músculo o ligamento.

Dentro de los programas de trabajo físico en las personas mayores, es importantísimo prestar atención especial al tratamiento de la movilidad articular, ya que suponen uno de los elementos esenciales a tener en cuenta para asegurar la independencia y calidad de vida en el desempeño de las funciones del individuo en el medio en el cual se desenvuelve. Debemos considerar seriamente este aspecto, ya que cualquier situación de pasividad y abandono acrecentará el deterioro funcional del sujeto, creándose un círculo vicioso en el cual, a la pérdida de movilidad articular se une una disminución de masa muscular, que repercute en una mayor percepción de dolor al movilizar la articulación; dicho dolor favorece la inactividad, y dicha inactividad genera un aumento de la rigidez articular. Para el desarrollo del trabajo de movilidad articular es fundamental buscar ejercicios que en todo momento reproduzcan modelos de actuación utilitarios para la vida cotidiana, sobre todo en acciones tales como vestirse o desvestirse, recogida o alcance de objetos y colocación de prendas de vestir. Del mismo modo, estos movimientos se han de establecer aumentando paulatinamente planos y grados de movimiento, en ausencia absoluta de dolor, ya que de no ser así estaremos ante el riesgo de producir graves lesiones en los tejidos blandos. Los núcleos que hemos de ejercitar han de ser todos aquellos que aseguren una movilidad general, especialmente: columna vertebral, rodilla, cadera y hombro. Algunas recomendaciones que deben considerarse cuando se pone en práctica un trabajo de flexibilidad o amplitud de movimiento, son las siguientes:

Siempre

realizar

un

calentamiento/activación

antes

del

trabajo

de

flexibilidad, con el fin de aumentar la temperatura corporal interna y aumentar el rango de movilidad articular.

A la hora de trabajar la flexibilidad en una sesión, primero se desarrolla la movilidad articular y posteriormente los estiramientos.

Realizar ejercicios que impliquen grandes grupos musculares, así como los músculos opuestos o antagonistas.

Nunca realizar ejercicios con rebote, sino de forma suave, controlada y mantenida.

Centrarse en los músculos que se están estirando y evitar movimientos de otras partes del cuerpo durante el estiramiento.

Respirar lentamente cuando se mantiene el estiramiento (durante 20-30 segundos).

Ir estirando poco a poco los grupos musculares en diferentes planos, con el objeto de mejorar todo el rango de movilidad de la articulación, gracias a la mejor elasticidad y extensibilidad muscular.

Para una evidente mejora de la flexibilidad, bastan unos 15 minutos diarios de estiramientos activos libres y de ejercicios de amplitud articular.

4.4. CAPACIDADES COORDINATIVAS El entrenamiento de las capacidades psicomotrices, a través de actividades que impliquen situaciones de carácter perceptivo, equilibrio y coordinación, suponen la mejora del acervo motor del individuo, ya que normalmente se trata de actividades complejas que favorecen la puesta en escena de los mecanismos de percepción, decisión y ejecución por parte de la persona, lo que redunda en una gran riqueza motora.

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Estas capacidades cualitativas, sustentadas por el Sistema Nervioso Central, suponen la base de cualquier movimiento humano, interviniendo en el control postural y determinando el grado de asimilación de técnicas y destrezas motrices, lo que favorecerá el aprendizaje y la seguridad en la ejecución de los ejercicios. Hay que favorecer la estimulación motriz en el plano cuantitativo (repeticiones) y cualitativo (variedad), para realizar las habilidades con fluidez y precisión, al mismo tiempo que se favorecerá la transferencia en el aprendizaje de gestos más complejos. Todo ello favorecerá en el “anciano” una mayor coordinación inter e intramuscular, lo que incide en un incremento de la coordinación dinámica general, la percepción espacio-temporal y el equilibrio tanto estático como dinámico. Dicho desarrollo del equilibrio incidirá en la disminución de la probabilidad de sufrir caídas en las personas mayores, las cuales también están relacionadas con dificultades en la propiocepción, visión, sentido vestibular, fuerza muscular y tiempo de reacción (Sturnieks, George y Lord, 2008). En definitiva, un programa completo de ejercicio físico para la salud debería atender a estas capacidades en mayor o menor medida, si bien exige un tratamiento absolutamente individual en función de las características de cada persona, por lo que no es conveniente definir un modelo estándar de ejercicio saludable.

definir un modelo estándar de ejercicio saludable. 5. ADAPTACIÓN DE LA ACTIVIDAD FÍSICA ANTE DIFERENTES

5. ADAPTACIÓN DE LA ACTIVIDAD FÍSICA ANTE DIFERENTES ANOMALÍAS FRECUENTES EN PERSONAS MAYORES En la siguiente tabla se pueden apreciar, de forma sintetizada, las actividades más recomendadas ante posibles anomalías que nos podemos encontrar con nuestros queridos “abuelos”:

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Panel de Expertos:

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de Expertos: Área de Actividad Física, Salud y Bienestar En cualquier caso, y como norma general,

En cualquier caso, y como norma general, aquel ejercicio que produzca dolor o mareo debe ser sustituido por otro con el mismo objetivo, pero que no provoque tal situación contraproducente.

6. PROPUESTA DE HERRAMIENTA VIRTUAL METODOLÓGICA

IAD

(http://www.juntadeandalucia.es/turismocomercioydeporte/iad/portaliad/afmayores /), ha consistido en una laboriosa actividad investigadora sobre programas específicos de actividad física saludable para la mejora de la condición física de adultos y mayores, que contribuya al cambio en la aplicación de estos programas y nos permita adquirir un cierto compromiso social y educativo. El estudio que, a petición del Centro Andaluz de Medicina del Deporte se inició en el 2003, ha sido tan ambicioso que se ha ido dilatando en el tiempo y, gracias a la renovación del contrato de investigación con el Instituto Andaluz del Deporte (IAD) durante otros tres años (2005, 2006 y 2007), el grupo de trabajo ha elaborado y grabado las sesiones, clasificado todo el material audiovisual, realizado fotografías y vídeos de las tareas para introducirlas en la base de datos, que se ha ido elaborando de forma paralela. Por último, en los años 2008 y 2009 se ha editado y maquetado todo el material audiovisual y base de datos, para finalizar el proyecto en el año 2010, donde el IAD ha adaptado dicho material a una novedosa publicación -inacabada, dinámica y abierta- en internet, primera de

público

El

proyecto,

que

ya

es

a

través

de

la

web

del

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su historia, con el fin de favorecer su cumplimentación paulatina con la aportación de los “lectores” y usuarios. Este proyecto de investigación-acción ha tratado de diseñar y poner en práctica tareas de actividad física saludable en adultos y mayores que, tras un proceso de evaluación, nos permitirán desarrollar sesiones adecuadas para estas personas en función de sus capacidades, intereses, posibilidades y limitaciones. La elaboración de la base de datos pretende ser una importante herramienta para el diseño de una sesión práctica estructurada en diferentes

fases, a partir de diferentes materiales (sillas, picas, aros, pelotas, cuerdas, etc.) de una forma abierta, para que cualquier usuario (profesor, monitor, animador, …) pueda incorporar tareas y sesiones de forma indefinida. También se ha elaborado un material audiovisual que trata de desarrollar una propuesta didáctica, estructurada en 5 partes: las 4 primeras hacen referencia

a las distintas fases de una sesión (calentamiento, fase aeróbica, tonificación

muscular y vuelta a la calma) y la última parte analiza algunas actividades o tareas que se consideran desaconsejadas para las personas mayores, por las posibles consecuencias de su reiteración a nivel orgánico o del aparato locomotor. Durante su visualización se escuchará un audio, donde desarrollamos la justificación fisiológica y psicopedagógica de la propuesta. De esta forma, tras siete años de laborioso trabajo, se puede publicar esta

guía multimedia interactiva para el acondicionamiento físico de adultos y mayores,

a través de una apuesta del IAD por dinamizar la actividad física en todos los

rincones de Andalucía y del mundo, por medio de la formación del profesorado especialista en estas edades.

la formación del profesorado especialista en estas edades. 6.1. OBJETIVOS En esta investigación se han abordado

6.1. OBJETIVOS

En esta investigación se han abordado los siguientes objetivos:

1. Diseñar, desarrollar y evaluar un programa de actividad física a través de fichas y sesiones prácticas, mediante el uso de diferentes materiales

2. Elaborar materiales didácticos que permitan una aplicación acorde con las diferentes necesidades e intereses de estas personas

3. Construcción de una base de datos y material audiovisual para generar propuestas de tareas y sesiones de actividad física con adultos y mayores, de forma sencilla y abierta

4. Optimizar el desarrollo y mejora de la condición física y la salud de las personas mayores

5. Difundir la información práctica de estos programas para su mejora continua en el futuro. Para ello, desarrollamos la edición de esta

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publicación virtual donde poder encontrar todas las posibilidades de utilización de las tareas didácticas planteadas, aportando cada usuario lo que estime oportuno.

6.2. PLAN DE TRABAJO Y TEMPORALIZACIÓN El trabajo de campo se ha realizado mediante planificación y ejecución de sesiones prácticas, y reuniones periódicas en las que se ha desarrollado el siguiente trabajo: diseño de tareas, revisión de las mismas, puesta en práctica en sesiones, diseño de la base de datos, volcado y filtrado de información en formato digital de las diferentes tareas didácticas, grabación, edición y maquetación de un dvd audiovisual con los contenidos prácticos desarrollados. Para ello, hemos contado con un grupo de investigadores-colaboradores de la Universidad de Almería, que hemos venido trabajando en este proyecto durante siete años. Las diferentes sesiones de trabajo se han desarrollado en diferentes ubicaciones: la Universidad de Almería, las instalaciones deportivas de diferentes municipios donde se aplican las propuestas prácticas, el estudio de informática y el laboratorio audiovisual para el montaje del dvd final, tras ser analizadas más de cien clases planificadas y grabadas. Asimismo, se han desarrollado decenas de reuniones para la coordinación y seguimiento del trabajo. Evidentemente ha sido un camino arduo, intenso y especialmente extenso en el tiempo, para elaborar la base de datos y, paralelamente, analizar todos los vídeos de las sesiones, clasificar las tareas en diferentes categorías (activación,

estiramientos, fortalecimiento, etc), con diferentes materiales (aros, pelotas, etc), formas de organización (individual, parejas, gran grupo, etc), para finalmente proceder a la maquetación con audio de este material audiovisual. Las fases del trabajo han sido las siguientes:

1. Diseño de propuestas didácticas (tareas) con diferentes materiales para las

distintas fases de una sesión de acondicionamiento físico, elaborándose un modelo de la sesión con la que se va a trabajar.

2. Puesta en común del diseño de tareas-fichas realizadas, con referencia a cada

material y a la fase de la sesión.

3. Ejecución de las tareas en diferentes sesiones prácticas con adultos y mayores, así como la grabación de las mismas en vídeo

4. Estudio, reflexión y reconstrucción de la puesta en acción, seleccionando las

tareas-fichas válidas, eliminando las erróneas o desaconsejadas, para ubicarlas en un apartado diferente justificando los motivos para no ser utilizadas en estos programas saludables.

5. Construcción de una base de datos para generar propuestas de programas

(sesiones y tareas) con diferentes materiales, con la intención de publicar vía web dicha base de datos y el material audiovisual.

6. Diseño y construcción de un DVD con imágenes representativas del trabajo

desarrollado y propuestas prácticas visuales para el desarrollo de programas de actividad física con adultos y mayores. Creemos que puede ser de gran utilidad para todos los profesores, técnicos y monitores que se dedican a este apasionante trabajo, que es la docencia del ejercicio físico en adultos y personas mayores, ya que partimos de una base de datos con unas 1700 tareas, que se podrá incrementar con las aportaciones de cualquier usuario en la propia web de forma gratuita.

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6.3. ELABORACIÓN DE SESIONES DESDE LA WEB

para Mayores 6.3. ELABORACIÓN DE SESIONES DESDE LA WEB Programar es elaborar y ejecutar consecuentemente una

Programar es elaborar y ejecutar consecuentemente una serie de acciones, que conduzcan a alcanzar el resultado deseado, evitando de este modo la indeseada improvisación. Para poder llevar a efecto dicha programación debemos saber de dónde partimos, evaluar el progreso con sucesivos análisis y comprobaciones, dando opciones variadas en función de los intereses de los participantes, etc. Los motivos fundamentales que llevan a estas personas a la práctica de actividad física son:

La mejora del funcionamiento fisiológico y psicológico del organismo.

El contacto social en un ambiente mucho más relajado, propenso para establecer relaciones sociales.

La autoaprobación de la imagen, así como la satisfacción que produce el

aprendizaje de nuevas destrezas. Antes de plantearnos la elaboración de una sesión hemos de partir de unos objetivos generales de los programas de actividad física con estas personas:

Mejorar

y

biológica.

mantener

la

capacidad funcional, en función de su edad

Enlentecer el proceso de envejecimiento, y hacerlo de forma diferente.

Obtener placer y bienestar corporal y mental.

Prevenir

y

coadyudar

en

el

tratamiento

y

rehabilitación

de

diversas

enfermedades.

Proporcionarles autonomía.

Incrementar la adaptación psicológica y el conocimiento sobre la utilidad del ejercicio.

Ocupar activamente su tiempo de ocio y ofrecerles la posibilidad de vivir de una forma más alegre.

Favorecer la integración social.

Panel de Expertos:

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

de Expertos: Área de Actividad Física, Salud y Bienestar Partiendo de dichos objetivos llegamos a la

Partiendo de dichos objetivos llegamos a la elaboración de la sesión, que sirve de puente entre las programaciones teóricas y el propio desarrollo de cada una de las tareas que consideramos importantes para alcanzar los objetivos previstos en un programa de actividad física. La sesión es el último eslabón de la programación teórica y el primero para materializar la acción. Sirve de puente entre las programaciones teóricas y el propio desarrollo de cada una de las tareas que consideramos importantes para alcanzar los objetivos previstos en un programa de actividad física para mayores. Gestionar la sesión es fundamental puesto que nos permite determinar las estrategias más idóneas para programar, organizar, desarrollar y evaluar todos los elementos pedagógicos para una intervención de calidad. La forma tradicional de organizar y estructurar la sesión de actividad física para mayores en tres partes: calentamiento, parte principal y vuelta a la calma, nos ha proporcionado los elementos necesarios para reflexionar e investigar sobre la adecuación de dicha estructura a las finalidades que perseguimos en este tipo de programas. La prescripción de ejercicio físico bajo el punto de vista de la salud y la prevención del envejecimiento (Castillo, 2007), se compone de dos elementos fundamentales que deben estar presentes en la sesión: ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza. Aranda (2003) matiza que el ejercicio físico de resistencia y de fuerza provoca unas adaptaciones que se oponen a muchas de las características asociadas al envejecimiento. Además, las tareas destinadas a la mejora de la amplitud del movimiento (movilidad articular), mejora del equilibrio, de la coordinación y rapidez neuromuscular también deben ocupar un papel fundamental dentro de una prescripción de ejercicio físico con finalidad anti- envejecimiento basada en la evidencia científica. Así, en la programación diaria, hay que combinar la intensidad y duración de los ejercicios, de forma lúdica y en ambiente distendido. Lo ideal es que cada una de las sesiones sea "completa", es decir, que en su ejecución se estimulen las diferentes cualidades y que intervengan el mayor número posible de grupos musculares. Si en toda actividad física es importante el calentamiento y la vuelta a la calma, aún lo es más con personas mayores, ya que una paralización brusca del ejercicio supone que no se utilice la "bomba muscular" que favorezca el retorno venoso, provocando un descenso súbito de oxígeno y glucosa en cerebro y corazón, efecto que puede ser sobreañadido si inmediatamente al ejercicio el sujeto toma una ducha caliente o una sauna, que conllevaría a una dilatación de

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los vasos de la piel. El resto de beneficios del "enfriamiento", como pueden ser la recuperación más rápida tras el esfuerzo, la eliminación del ácido láctico, la prevención de lesiones musculares, etc., son ya conocidos del deporte- competición. Por ello proponemos un nuevo diseño de sesión adaptado a los intereses y necesidades de los participantes, en este caso, adultos y personas mayores, proponiendo diferentes subfases o modalidades en las que incluir contenidos fundamentales para el desarrollo de programas de actividad física saludable.

FASES DE LA SESIÓN

SUBFASES O MODALIDADES

Calentamiento

Activación-animación Movilidad articular

Fase aeróbica

Actividades rítmicas Juegos Circuitos Ejercicio Continuo

Tonificación muscular

Autocargas Circuitos de fuerza

Vuelta a la calma

Estiramientos Higiene postural Técnicas de relajación

Esta estructura de sesión, más abierta y flexible, se termina de definir una

vez que ha concluido, y no antes, con un carácter globalizado conforme a la filosofía de la motricidad educativa. Un carácter global y progresivo, dirigido a la consecución de los objetivos propuestos, que acomode a las personas mayores en un clima de clase adecuado, más que a producir sólo una adaptación del ritmo

e intensidad del ejercicio. Una sesión en la que las personas mayores son actores

y autores de la misma. Nuestros mayores son los que construyen su propio aprendizaje, haciéndoles participes de la elección de sus propias tareas a partir de unas consignas previas, nosotros somos simples guías y orientadores. No buscamos exclusivamente la automatización de formas de movimiento estereotipadas que, en muchos casos ni son significativas, ni trascendentes en la adquisición de hábitos de práctica física saludable, sino que construyan sus propias tareas y que piensen sobre sus acciones, teniendo en cuenta aquellas tareas contraindicadas para el mantenimiento de su condición física. Por tanto, una sesión no se define sólo por la acción, sino también por la reflexión. Por supuesto, como hemos indicado anteriormente, estos planteamientos van más allá de una estructura de sesión, y llegan a los planteamientos fundamentales para el desarrollo de un programa de actividad física para mayores. El planteamiento de la actividad física en las personas mayores (Sañudo y Hoyo, 2006) debe tener como objetivos el aspecto lúdico, el entretenimiento, una ocupación del tiempo de ocio, pero también que esa actividad física tenga unas características en cuanto a tipo de ejercicio, duración, intensidad y regularidad suficiente para generar un proceso coherente y conseguir beneficios para la calidad de vida de la persona a nivel fisiológico y social. La duración de la sesión estará mediatiza por el perfil de los participantes (Delgado, 2007). De forma genérica, tendrá una duración de unos 60 minutos. En sesiones cuya orientación principal sea el trabajo de resistencia se recomienda

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entre 20 y 60 minutos en los que se alternará el trabajo individual (en porcentajes más bajos) y el trabajo colectivo recreativo (en porcentajes más altos). Lo ideal es alcanzar e incluso superar los 30 minutos por sesión. Para las sesiones cuyos objetivos estén vinculados al trabajo de fuerza, debe situarse entre 20 y 40 minutos y 15 minutos para amplitud de movimiento (GRPAF, 2002). Cuando hablamos de programas donde se interaccionen las capacidades (modelo de sesión propuesto) debe existir un trabajo proporcional ya que se pretende el equilibrio de múltiples factores.

6.4. LA SESIÓN DE CLASE En el calentamiento establecemos dos subfases:

La activación-animación comprende aquellas tareas encaminadas a aumentar la temperatura corporal mediante actividades dinámicas, con una participación individual, en parejas o en grupo. Permite iniciar la sesión elevando el clima motivacional mediante formas jugadas, movilización general del cuerpo, actividades genéricas y máxima participación del grupo. Pretendemos desarrollar tareas compartidas que generen procesos de socialización y de relación positiva, que permitan a los participantes sentirse integrados en el grupo. En relación a la movilidad articular, destacar la necesidad de poner en movimiento las diferentes articulaciones para una correcta adaptación a las diferentes tareas a desarrollar, lo cual va a propiciar una mejora de la amplitud de movimiento que nos permita alcanzar lentamente el límite de la articulación y a la vez desarrolle procesos de participación compartida. En el núcleo central de la sesión se van a desarrollar los objetivos principales de la misma. Se hace necesario establecer unos criterios de organización del trabajo, cuya duración oscilará entre 30 y 40 minutos.

Hemos dividido esta parte en una fase aeróbica y otra de tonificación muscular, aunque lo ideal es que cada una de las sesiones sea "completa", es decir, que en su ejecución se estimulen las diferentes cualidades y que intervengan el mayor número posible de grupos musculares, al margen de poder utilizar coreografías, juegos, circuitos, etc.

Tanto la intensidad como la duración de estas fases irán en relación a la condición física de nuestros alumnos. Cuando comencemos un programa hemos de hacerlo con una baja intensidad y una corta duración, para ir aumentando ambos aspectos a medida que la condición física vaya mejorando. Hay que combinar la intensidad y duración de los ejercicios, de forma lúdica y en ambiente distendido, evitando situaciones de fatiga importantes por el incremento en el riesgo de padecer algún tipo de lesión. La intensidad no sólo hace referencia a la exigencia física sino también a la psíquica, ya que con el paso de los años se va produciendo una disminución en la eficiencia de las capacidades intelectuales, atención, concentración, etc. En este sentido, a pesar de seguir una conexión y continuidad entre todas las tareas, el profesor debe controlar la alternancia del esfuerzo físico, así como la dificultad y complejidad de todas las actividades planteadas, de forma que suponga una vivencia satisfactoria (si las clases son muy fatigantes, aburridas o poco significativas, la persona mayor pronto abandonará el programa). Asimismo, deberemos tener en cuenta la

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dificultad que representan las tareas, la secuenciación de las mismas y la interacción social como elemento facilitador de la actividad. Dentro de la fase aeróbica podemos incluir las siguientes modalidades o subfases:

Las actividades rítmicas comprenderán el trabajo de capacidades perceptivo motrices relacionadas con el ritmo, aeróbic para mayores, bailes de salón, música tradicional, danzas populares y el desarrollo de propuestas relacionadas con la expresión corporal. Los juegos son una modalidad muy importante de la fase aeróbica, ya que el desarrollo lúdico de propuestas nos permite conectar el trabajo aeróbico con actividades divertidas, adaptadas a la edad y capacidades de los participantes. Se realizarán juegos en pequeño y gran grupo, con y sin materiales. Los circuitos serán una herramienta clave para el desarrollo de esta fase, permitiendo un trabajo realizado en estaciones (tareas sucesivas). Son tareas sencillas y de fácil ejecución. De gran motivación para el participante, por la variedad y dinámica, que favorecen el trabajo cardiovascular. El ejercicio continuo permite desarrollar tareas de intensidad media-baja que favorecen el desarrollo de la resistencia aeróbica utilizando el propio cuerpo, el espacio y diferentes materiales. Respecto al fortalecimiento muscular, el trabajo con autocargas es el sistema más básico del trabajo de fuerza, ya que la ejecución depende exclusivamente de uno mismo. Pese a que la carga no puede modificarse externamente, existen diversas formas para aumentar ó disminuir la intensidad, tales como variar la situación de palancas “jugando” con la participación de la acción de la gravedad; aumentar ó disminuir el número de repeticiones y la velocidad de ejecución. En nuestra propuesta también incorporamos la participación en parejas, donde un compañero ofrece una resistencia manual a la ejecución del otro, y los circuitos de fuerza que nos permitirán desarrollar propuestas en diferentes estaciones para el trabajo de resistencia muscular, de forma individual y por parejas. La vuelta a la calma es tan importante como el calentamiento, ya que los órganos necesitan volver paulatinamente a su estado inicial. Los estiramientos, los ejercicios respiratorios y de soltura muscular previenen calambres post-esfuerzo, relajan la musculatura, reducen la frecuencia cardiaca paulatinamente, disminuye el riesgo de mareos tras el esfuerzo, evita la acumulación de sangre en las extremidades inferiores, produce una relajación física y psíquica, etc. Los estiramientos al final de la sesión se desarrollarán individualmente o en parejas, de forma pasiva, mediante un recorrido lento y un mantenimiento de la posición. A través de ellos pretendemos dotar de amplitud de movimiento y extensibilidad a la musculatura corporal en su globalidad (tren superior, tronco y tren inferior), incidiendo en aquellas partes implicadas en la tarea realizada. En relación a la higiene postural, incluiremos tareas de la vida cotidiana que permitan a los mayores tener una mayor conciencia y control corporal. Se realizan ejercicios compensatorios que favorezcan el mantenimiento de las curvas fisiológicas raquídeas, para evitar la tendencia a la hipercifosis senil, así como tareas que permitan una adecuada concienciación pélvica, fundamentalmente incidiendo en la retroversión. Las técnicas de relajación permitirán reducir su ansiedad y estrés, adquiriendo sensaciones de bienestar y autoconfianza. Se incluyen actividades de

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relajación, masaje y automasaje, conocimiento y control respiratorio y tareas de soltura muscular.

6.5. LA BASE DE DATOS Y MATERIAL MULTIMEDIA El organizador de sesiones y tareas facilita la clasificación de tareas y la confección de sesiones en función de estas actividades. Lo más interesante de esta base de datos es que no es cerrada sino que cualquier usuario puede proponer tareas que considere oportunas para su actuación didáctica. La propuesta llega al IAD, se filtrarán las tareas y se irán incorporando a la base de datos. Cuanto mejor se clasifiquen las tareas y mayor número de ellas tengamos, mejorarán las posibilidades posteriores de búsqueda o filtrado. Otro aspecto fundamental de esta base datos es la posibilidad de crear nuestra propia sesión, imprimirla y guardarla, de forma que el usuario pueda crear sus propias unidades didácticas. Con ello podemos tener impresas todas nuestras sesiones para llevarlas directamente a la instalación deportiva correspondiente.

directamente a la instalación deportiva correspondiente. También se ha elaborado un material audiovisual que trata

También se ha elaborado un material audiovisual que trata de desarrollar una propuesta didáctica, estructurada en 5 partes: las 4 primeras hacen referencia a las distintas fases de una sesión (calentamiento, fase aeróbica, tonificación muscular y vuelta a la calma) y la última parte analiza algunas actividades o tareas que se consideran desaconsejadas para las personas mayores, por las posibles consecuencias de su reiteración a nivel orgánico o del aparato locomotor. Durante su visualización se escuchará un audio, donde desarrollamos la justificación fisiológica y psicopedagógica de la propuesta.

se escuchará un audio, donde desarrollamos la justificación fisiológica y psicopedagógica de la propuesta. 54

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LOS MAYORES, EL SEDENTARISMO Y EL EJERCICIO

Dr. Juan Francisco Marcos Becerro

Presidente del Instituto de Longevidad y Salud

Panel de Expertos:

Área de Actividad Física, Salud y Bienestar

LOS MAYORES, EL SEDENTARISMO Y EL EJERCICIO” Dr. Juan Francisco Marcos Becerro. Presidente del Instituto de Longevidad y Salud

PALABRAS CLAVE: Envejecimiento. Sedentarismo. Ejercicio.Salud

RESUMEN: En esta revisión se repasan los más recientes trabajos publicados en

el mundo, referidos a los efectos que el envejecimiento y el sedentarismo ejercen

sobre la salud de las personas mayores. Al mismo tiempo se exponen los resultados del ejercicio para combatir las consecuencias negativas originadas por

el envejecimiento y el sedentarismo. Por último, se adjuntan las Recomendaciones de la OMS para la utilización del ejercicio en las personas mayores. INTRODUCCIÓN

EL ENVEJECIMIENTO

Al envejecimiento se le divide en dos grupos: primario y secundario. Al primario también se le conoce como senescencia intrínseca, y se produce por la alteración progresiva del organismo a consecuencia del paso de los años. Según Fontana y Klein, (2007) su aparición es independiente de otros factores. El secundario es la consecuencia de la acción de las enfermedades o las modificaciones negativas del estilo de vida, entre las que se incluyen el sedentarismo el tabaco y las radiaciones solares (Klöting y Bluher.2005). En el envejecimiento intervienen los factores genéticos y los ambientales. La importancia de los primeros se sitúa entre el 25 y el 30% y la de los segundos entre el 70 y el 75%. Los genes controlan el envejecimiento de manera continua en el transcurso del desarrollo y la maduración (Marcos Becerro y M.Orera.2007). Entre los agentes implicados en el envejecimiento distintos a los genéticos, los más valorados por los investigadores son los siguientes: 1º. La disminución de la longitud del telómero originada por la inactividad de la telomerasa en las etapas iniciales de la embriogénesis. 2º. La alteración de la síntesis de las proteínas del estrés. 3º. La acción de las especies oxígeno reactivas. 4º. La perturbación de la degradación de las proteínas celulares (proteólisis) deterioradas por la acción de los radicales libres

EL ENVEJECIMIENTO EN ESPAÑA

Según el trabajo realizado por los componentes de la Secretaría General de Política Social. Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO).2009, de cada 100 nacimientos, 93 mujeres y 83 hombres llegarán a la vejez. Las expectativas de vida en España son más elevadas que en la UE y en el mundo,

tanto para las mujeres (22,0 años) como para los hombres (17,9 años). Por ello,

a los 65 años, a las primeras le queda por vivir un 22,9% de su vida y a los segundos un 24,5%, o lo que es igual, la cuarta parte de su vida total

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Cumplidos los 75 años, el 42,5% padece alguna enfermedad que restringe más de 10 días su actividad habitual diaria. Porcentajes superiores al 50% de las personas mayores, y de forma especial las mujeres, sufren la artrosis, el reumatismo o el dolor de espalda. El 51,9% se ve aquejado por la hipertensión, el 30,20% por el dolor de espalda crónico y el 30% por el aumento del colesterol. Las mujeres son las que más padecen estas afecciones. Las alteraciones de la movilidad (levantarse, acostarse, sentarse y andar) constituyen el primer problema de la discapacidad y afectan al 72,2% de las personas mayores. A continuación le siguen los problemas para llevar a cabo las actividades de la vida diaria (ir de compras, hacer la comida y lavar la ropa) y por último, las dificultades para mantener el cuidado del cuerpo (lavarse, ducharse, vestirse, comer y evitar la incontinencia). Las caídas son el tipo más frecuente de los accidentes que intervienen en la mortalidad de las personas de estas edades, debido, principalmente, a las fracturas que producen. En España se originan cada año 33.000 fracturas de fémur que engendran 31.000 intervenciones quirúrgicas y 768.000 días de estancia hospitalaria, generando, solo en la fase aguda, unos gastos estimados en 97 millones de euros.

EL SEDENTARISMO Y SUS PROBLEMAS

De forma resumida, se puede considerar al sedentarismo como la falta de actividad física adecuada, para conseguir una vida saludable En el trabajo publicado por el IMSERSO en el año 2009 en nuestro país, el 34,4% de sus habitantes era sedentario. El 37,2% de los hombres y el 31,7% de las mujeres. Entre los 65 y los 74 años las mujeres son menos sedentarias que los hombres. Después de cumplir los 75 años aumenta el sedentarismo en los dos géneros, pero en esta edad, los hombres son más activos que las mujeres. Cuatro de cada siete mujeres de más de 75 años pasan sentadas la mayor parte del tiempo, lo que aumenta el índice de discapacidad. Muchos mayores sedentarios lo son por sufrir alguna afección del sistema músculo esquelético (osteoartrosis, osteoporosis o sarcopenia).

INFLUENCIA DEL SEDENTARISMO SOBRE LA SALUD, LA MORTALIDAD Y LA MORBILIDAD DE LOS SERES HUMANOS

En algunas ocasiones la pérdida de la salud se origina por causas ajenas a la voluntad del individuo, pero en otras son los hábitos libremente adquiridos por la persona los que la producen. La falta de actividad física es una de las causas más importantes que intervienen en el deterioro de la salud y en la mortalidad de los seres humanos. En lo que se refiere a la mortalidad, según Mokdal y sus colaboradores (2004), en los EU la inactividad física unida a la dieta inadecuada fue la segunda causa de muerte por la que fallecieron 400.000 personas (16,6%). En cuanto a la salud, a la inactividad se le ha achacado su influencia negativa sobre un considerable número de afecciones patológicas, entre las que se citan:

Las enfermedades cardiovasculares (Al-Qaisi y cols.2008) como la insuficiencia cardiaca congestiva, la enfermedad coronaria (Rastogi.2004) y sus

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consecuencias: la angina de pecho y el infarto de miocardio; las arritmias cardiacas, la hipertensión arterial (Summary of the 2007), la enfermedad vascular periférica (Shammas y Dippel.2005) y el accidente cerebral agudo (American

Heart Association.2007). Las alteraciones del perfil lipídico del plasma (Ibrahim y cols.2005) como el aumento del colesterol total, el de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y el de los triglicéridos y la disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL). Los tumores malignos del colon, de la mama (Maryam y

cols.2010), de la próstata y del páncreas (Tavani.2004)

respiratorias como el asma bronquial y la apnea del sueño. La obesidad (Manson.2004). la diabetes del tipo 2 (Van vranken.2004) y la osteoporosis (Bakhireva y cols.2004), así como el aumento de las fracturas (Vondracek y Linnebur. 2009),. Los daños de la médula espinal. El aumento de los síntomas de la menopausia. La tendencia a la formación de cálculos en la vesícula (Leitzmann y cols.1998) y en el riñón. Las afecciones del aparato digestivo. La depresión, la disminución de la función cognitiva y la ansiedad (Strine y cols, 2004). Por otra parte, facilita la aparición de la fragilidad física en todas las edades, y en especial en los mayores, y lo mismo sucede con la muerte prematura.

Las afecciones

y lo mismo sucede con la muerte prematura. Las afecciones INSUFICIENCIA CARDIACA CONGESTIVA ENFERMEDAD CORONARIA

INSUFICIENCIA CARDIACA CONGESTIVA ENFERMEDAD CORONARIA ANGINA DE PECHO INFARTO DE MIOCARDIO ARRITMIAS CARDIACAS HIPERTENSIÓN ARTERIAL ENFERMEDAD VASCULAR PERIFÉRICA ACCIDENTE CEREBRAL AGUDO

ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES ORIGINADAS POR EL SEDENTARISMO

LOS COSTES ECONÓMICOS DEL SEDENTARISMO

En España los costes directos e indirectos relacionados con la obesidad (sedentarismo) suponen el 7% del gasto sanitario total, lo que representa unos 2.500 millones de euros al año (NAOS.2005).

LOS EFECTOS DEL EJERCICIO SOBRE LA SALUD

Los efectos que el ejercicio ejerce sobre la salud afectan a las personas de todas las edades. Entre ellos se citan los siguientes: Mejora la capacidad aerobia e interviene de forma decisiva en la prevención y rehabilitación de las enfermedades cardiovasculares, constituye una poderosa herramienta contra los factores involucrados en el desarrollo de la aterosclerosis, ya que disminuye las

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lipoproteínas de baja densidad (LDL), aumenta las de alta (HDL), disminuye la presión arterial sistólica y diastólica, aminora el peso corporal en los obesos, a través de la pérdida de masa grasa, mientras que preserva, e incluso aumenta la magra (ejercicios de fuerza). Además incrementa la sensibilidad a la insulina, por lo que mejora la evolución de la diabetes. Ejerce un efecto protector frente algunos tipos de cánceres como el de colon, próstata, mama y pulmón. Aumenta la fuerza y la resistencia de los músculos y el contenido mineral de los huesos, por lo que es muy eficaz en la lucha contra la atrofia muscular del envejecimiento y contra la osteoporosis. La actividad ligera mejora la función del sistema inmunitario, previene contra la aparición de cálculos en la vesícula biliar, disminuye las complicaciones inherentes a las intervenciones quirúrgicas en todas las edades, aumenta la duración de la vida y protege a los mayores contra las caídas y las fracturas. Previene contra la aparición de las lesiones, a la vez que disminuye el tiempo empleado en su recuperación. Del mismo modo, acorta el periodo de recuperación una vez finalizado el esfuerzo físico. Facilita el descanso nocturno al mejorar el sueño. En las mujeres embarazadas, la actividad física les permite mantener una buena forma física, a la vez que mejora la labor del parto y disminuye las complicaciones del puerperio. Protege contra el estrés excesivo de la vida moderna, disminuye la ansiedad y la depresión y mejora la autoestima. Ha sido empleada en las campañas contra el tabaco, el alcohol y las drogas. Ya en el siglo pasado se utilizó en Inglaterra en la prevención de la delincuencia y ha surtido buenos efectos en la reinserción de los condenados en la sociedad (Marcos Becerro y cols (2007)

MECANISMOS POR LOS QUE EL EJERCICIO MEJORA LA SALUD

Varios mecanismos biológicos pueden ser los responsables de los beneficios que el ejercicio habitual produce sobre la salud. Este tipo de actividad mejora la composición corporal (disminuye la adiposidad y mejora el control del peso corporal) (Warburton y cols.2001) (Mairorana y cols.2003), aumenta los perfiles de las lipoproteínas lipídicas (disminuye los triglicéridos, aumenta las HDL y disminuye el cociente LDL/HDL Warburton y cols.2001), mejora la homeostasis de la glucosa y la sensibilidad a la insulina (Warburton y cols.2001) (Kelley y cols.1999), disminuye la presión arterial (Blair y cols.1984), mejora el tono autonómico (Tiukinhoy y cols.2003), reduce la inflamación sistémica (Adamopoulos y cols.2001), disminuye la coagulación de la sangre (NIH.1996), mejora el flujo coronario (Hambrecht y cols.2000), aumenta la función cardiaca (Warburton y cols.2004) y mejora la función endotelial (McGavock y cols.2004).Por otra parte, el ejercicio, y en especial el de fuerza, protege contra la sarcopenia (Bautmans y cols.2009) y contra la osteoporosis (Vondracek y Linnebur.2009), sin olvidar los buenos efectos que origina sobre la memoria, el aprendizaje, la depresión y la cognición (Gomez-Pinilla y cols.2008).

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de Expertos: Área de Actividad Física, Salud y Bienestar AUMENTA LAS LIPOPROTEINAS BENEFICIOSAS DISMINUYE LA PRESIÓN

AUMENTA LAS LIPOPROTEINAS BENEFICIOSAS DISMINUYE LA PRESIÓN ARTERIAL MEJORA EL TONO AUTONÓMICO REDUCE LA INFLAMACIÓN SISTÉMICA DISMINUYE LA COAGULACIÓN DE LA SANGRE MEJORA EL FLUJO CORONARIO AUMENTA LA FUNCIÓN CARDIACA MEJORA LA FUNCIÓN ENDOTELIAL

MECANISMOS POR LOS QUE EL EJERCICIO MEJORA LA SALUD CARDIOVASCULAR

RECOMENDACIONES DE LA OMS PARA LA UTILIZACIÓN DEL EJERCICIO EN LAS PERSONAS MAYORES

Un hecho comprobado científicamente es que los mayores de 65 años de ambos géneros involucrados en los programas de ejercicio padecen menos enfermedades, como la cardiopatía coronaria, la hipertensión, el ictus, la diabetes del tipo 2 y los cánceres de mama y de colon que los sedentarios. Además, sus buenas funciones cardiorrespiratorias, metabólicas y musculoesqueléticas les protegen contra la aparición de las afecciones crónicas; y al mantener una buena masa muscular y ósea, no se ven afectados por la sarcopenia ni por la osteoporosis. Otro hecho de gran importancia es que sus funciones cerebrales, incluida la memoria, mejoran notablemente, dado que el ejercicio estimula en el hipocampo el factor neurotrófico cerebral implicado en esta función Warburton y cols.2009) (PAGAC.2008) ( Paterson y cols.2009). Teniendo en cuenta estos hechos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a todas las naciones la realización de programas para mejorar los niveles de actividad física de sus habitantes (Resolución WHA57.17.2004), con el objeto de mejorar la salud y prevenir y controlar las enfermedades no transmisibles (ENT) (Action Plan. 2008–2013. 2008).

EJERCICIO Y CALIDAD DE VIDA EN LOS MAYORES

Para realizar las actividades corrientes de la vida los seres humanos, y en especial los mayores, necesitan conservar, del mejor modo posible, las tres funciones principales involucradas en la forma muscular: la fuerza, la resistencia y la flexibilidad. Su mantenimiento a través del ejercicio se asocia a un buen estado de salud psicofísica y a una mejoría de la calidad de vida (Kell.2001), al retrasar el declive de la movilidad (Westerterp.2001), y del equilibrio, lo que contribuye a mantener la autonomía funcional y la independencia (Lexell.1999)(Christmas.2000), incluso en quienes se ven afectados por ciertos

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tipos de afecciones crónicas (Seeman.2002) como la osteoporosis, la sarcopenia o la osteoartrosis. También se han descrito mejorías de la función intelectual

(Schooler.2001).

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Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores PANEL DE EXPERTOS ÁREA DE INNOVACIÓN, LONGEVIDAD Y CALIDAD

PANEL DE EXPERTOS

ÁREA DE INNOVACIÓN, LONGEVIDAD Y CALIDAD DE VIDA

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INTERRELACIÓN ENTRE LA CONDICIÓN FÍSICA, EL ESTADO NUTRICIONAL VITAMÍNICO Y EL ESTADO COGNITIVO Y SU INFLUENCIA SOBRE LA CALIDAD DE VIDA EN MAYORES INSTITUCIONALIZADOS Y DE VIDA INDEPENDIENTE

Marcela González-Gross, Raquel Pedrero-Chamizo, Ulrike Albers

Universidad Politécnica de Madrid

Panel de Expertos:

Área de Innovación, Longevidad y Calidad de Vida

.

Introducción

La sociedad se encuentra ante un proceso global de envejecimiento, con un aumento progresivo de la esperanza de vida, que junto con la reducción de las tasas de natalidad, está provocando una alteración de las pirámides poblacionales. Estos cambios tienen una clara influencia sobre factores sociales y

económicos.

Para el año 2050, ya se ha previsto que a nivel mundial más del 21% de la población se va a encontrar en el grupo de mayores de 65 años, cifra que para España aumenta hasta al menos el 30%. En España, en la actualidad, este grupo de población supera los 7,5 millones, lo que equivale a un 17% de la población general española. Cabe resaltar que un 2,8% (212.475 mayores) se encuentran institucionalizados en residencias para la tercera edad, predominando en este grupo las mujeres y siendo los 80 años la edad media de ingreso (INE, 2009; Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2008).

Durante el envejecimiento, se experimenta un progresivo deterioro de las capacidades físicas, entre las que cabe destacar la pérdida de fuerza y de masa muscular, que pueden ser atribuidas a múltiples factores como la genética, padecimiento de enfermedades, nutrición, etc, siendo la inactividad física y el sedentarismo la variable más importante relacionada con la pérdida de masa muscular en los mayores (Burgos-Peláez, 2006; Serra-Rexach, 2006; Bauer et al, 2008). Cuando la debilidad muscular se convierte en enfermedad, conocida como sarcopenia, la capacidad para realizar las tareas de la vida diaria se ve limitada, además de asociarse con una mayor probabilidad de caídas y con la discapacidad (Rikli & Jones, 1997). En general, la pérdida de la fuerza es más marcada en el tren inferior que en el superior a medida que avanza la edad (Virtuoso-Junior et al, 2008; Newman et al, 2003; Runnels et al, 2005). Tal hecho resulta de la disminución del nivel de actividad física que suele darse con el envejecimiento, principalmente debido a la reducción de actividades de desplazamiento. Las actividades domésticas exigen que la parte superior del cuerpo se mantenga más activa y en consecuencia, el declive de la fuerza del tren superior pasa a ser menos acentuado cuando se compara con la fuerza del tren inferior (Virtuoso- Junior et al, 2008).

Además de la pérdida de fuerza y masa muscular, con la edad se produce un deterioro de la función cognitiva que repercute de manera directa en la autonomía personal. La relación entre ambas variables, fuerza y estado cognitivo, es un aspecto que está cobrando gran importancia dentro del mundo de la investigación (Christensen et al, 2001; Alfaro-Acha et al, 2006; Raji eta l, 2005; Nourhashemi et al, 2002).

Otro de los aspectos relacionados con el envejecimiento e íntimamente ligado a los anteriores es el cambio asociado al estado nutricional del sujeto (Miquel y González-Gross, 2002). Aunque las deficiencias clínicas de nutrientes son infrecuentes en los países desarrollados, las deficiencias subclínicas son relativamente prevalentes. En concreto, en personas mayores, la prevalencia de

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deficiencia subclínica de vitaminas del grupo B (vitamina B12, vitamina B6 y folato) se cifra en torno al 30-40% (González-Gross et al, 2002; González-Gross et al, 2007; Spinneker et al, 2007). La deficiencia, incluso leve, de una o varias de estas vitaminas da lugar a un incremento en la concentración plasmática de homocisteina. La hiperhomocisteinemia se considera factor de riesgo de enfermedades cardio y cerebrovasculares (Boushey et al, 1995), e incluso se ha propuesto como predictor de deterioro cognitivo (González-Gross et al, 2001). Valores elevados de homocisteina también se han relacionado con aumento en la incidencia de fracturas de cadera (McLean et al, 2004), osteoporosis (Herrmann et al, 2004) y algunos tipos de glaucoma (Cumurcu et al. 2006). Además, el propio déficit de estas vitaminas va ligado a problemas neurológicos, que se manifiestan en forma de deterioro de la función cognitiva y en trastornos del sistema nervioso periférico, especialmente visibles en brazos y piernas (Robins et al, 2001).

Las consecuencias de estas alteraciones conllevan pérdidas de la coordinación que propician las caídas que unidas a los problemas de la osteoporosis tienen consecuencias muy graves en las personas mayores. Normalmente los pies, pero ocasionalmente las manos o el área pélvica pueden verse afectados inicialmente. La debilidad de los músculos y la parálisis son señales tardías y suelen ser irreversibles. Otros síntomas que pueden ocurrir son alteraciones auditivas o visuales (escotoma central, atrofia del nervio óptico), que son otras de las causas que provocan las caídas. Otras complicaciones son la impotencia e incontinencia urinaria y fecal. El comienzo de señales tiende a ocurrir después de los síntomas y abarca la pérdida de la sensación cutánea, alteraciones de la sensación propioceptiva, especialmente en las piernas, resultando en una alteración de la función del tracto corticospinal con parálisis espástica que igualmente dificultan la locomoción y la coordinación de los movimientos. Normalmente, debido a la neuropatía periférica dominante, existe ausencia de reflejos y presencia del reflejo de Babinski. El deterioro cognitivo avanzado se caracteriza por una tendencia a la inactividad física que agrava el deterioro funcional debido al envejecimiento (Albers et al, 2007).

Nuestro grupo de investigación lleva más de 20 años estudiando a la población mayor y en concreto la interrelación de estos factores y su repercusión en el envejecimiento y la calidad de vida.

Desarrollo

En la última década, hemos realizado diversos estudios transversales, de intervención y longitudinales tanto en personas mayores de vida independiente como viviendo en residencias para la tercera edad. Para este trabajo se han valorado los datos de un total de 406 ancianos institucionalizados en residencias de la tercera edad en las Comunidades de Andalucía y de Madrid obtenidos en el marco de diversos proyectos de investigación (ver agradecimientos), y de 600 ancianos de vida independiente de la Comunidad de Madrid analizados en el marco de un proyecto financiado por el IMSERSO y englobado dentro de la Red de Ejercicio Físico para poblaciones especiales (EXERNET, www.spanishexernet.com).

Panel de Expertos:

Área de Innovación, Longevidad y Calidad de Vida

Todos los proyectos se han realizado en acuerdo con los estándares éticos contenidos en la Declaración de Helsinki del año 1964 (revisada en el año 2000 en Edimburgo), la Convención sobre los derechos humanos y de Biomedicina de Oviedo en el año 1997. Los protocolos de investigación fueron aprobados por la Comisión de Ética en investigación de la Universidad de Granada y por la Comisión de Ética de la Universidad de Zaragoza. Todos los sujetos y/o sus parientes más cercanos firmaron un consentimiento informado previo a la realización del estudio.

En la valoración de la condición física, se han incluido diversos test para valorar la fuerza en manos (mediante dinamómetro modelo Takei TKK 5101, con un rango de 5 a 100 Kg y una precisión de 0,1 Kg ), brazos y piernas. La fuerza de las extremidades superiores e inferiores fue evaluada a través de la batería Senior Fitness Test (SFT) de Rikli y Jones (Rikli & Jones, 1999; Rikli & Jones, 2001) específica para este grupo de población, ya que es una batería validada y utilizada a nivel internacional, además de requerir un equipamiento sencillo. En el test para medir la fuerza de las extremidades superiores, denominado “Arm Curl” o “flexiones de brazos”, el sujeto, sentado en una silla tamaño estándar, disponía de 30 segundos para realizar el mayor número de flexiones y extensiones de codo agarrando una mancuerna. La batería estipula que las mujeres deben levantar un peso de 5 lbs. (2,27 Kg) y los varones 8 lbs. (3,63 Kg). El test para medir la fuerza de las extremidades inferiores, denominado “30-Second Chair Stand” o “levantarse y sentarse en una silla durante 30 segundos”, consistió en levantarse y sentarse en una silla sin ayuda de los brazos, contabilizándose el número de repeticiones que el sujeto fue capaz de hacer en 30 segundos.

El estado de la función cognitiva fue valorada mediante el cuestionario Mini Mental State Examination (MMSE) de Folstein et al (1975). El MMSE es uno de los instrumentos más utilizados para la evaluación de la función cognitiva debido a que es breve, fácil en su administración y sencillo en su puntuación. Al ser un instrumento estandarizado de uso generalizado, también favorece la posibilidad de contar con un parámetro adecuado de comparación. Está compuesto por 11 preguntas, divididas en dos secciones, que valoran diversas funciones cognitivas como la orientación temporal y espacial, la memoria inmediata y el recuerdo a corto plazo, la atención, el cálculo, el lenguaje, la escritura y la praxis constructiva. La puntuación puede oscilar entre 0 y 30 puntos.

En relación a los parámetros sanguíneos, se han analizado dos marcadores de la vitamina B 12 (cobalamina y holo-transcobalamina), dos marcadores del estado de folato (folato sérico y el folato intraeritrocitario) y las concentraciones de homocisteina total (tHcy) mediante diferentes técnicas en un autoanalizador AxSYM (Abbott Diagnostics, USA).

Entre los resultados obtenidos podemos destacar que para todos los grupos de población analizados, los hombres tienen más fuerza que las mujeres (Albers et al, 2008) (Figura 1). Si comparamos el grupo de vida independiente con las personas que viven en las residencias de ancianos, los primeros presentan mejores niveles de fuerza que los segundos (Tabla 1). Al analizar los datos por grupos de edad, observamos que se produce una pérdida de fuerza a medida que

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aumenta la edad (Figura 1) en ambas manos. Al partir los varones de una situación mejor, también es más acusada la pérdida de fuerza en este grupo.

La evaluación del estado cognitivo a través del MMSE fue positivamente correlacionada con todos los parámetros de fuerza (p<0,001). Tanto la ANOVA de un factor como la prueba de Kruskal-Wallis, para los valores de fuerza en piernas que no cumplían los criterios de normalidad en la distribución de la muestra, mostraron diferencias significativas entre los distintos grupos de MMSE (p<0,01). El análisis para la comparación de los grupos, post hoc Bonferroni y la prueba de Mann-Whitney, revelaron las diferencias existentes, obteniendo los mejores resultados en las pruebas físicas aquellos sujetos con un mejor estado cognitivo (Figuras 2 a 4).

En relación al estado vitamínico y las concentraciones de homocisteina, ya hemos insistido en otras ocasiones en la dificultad del diagnóstico, al no haber valores de referencia específicos para población mayor y no haber consenso en un marcador de elección, en especial para caracterizar el estado de vitamina B12 (Sola et al, 2005). En función del parámetro y del valor de corte elegidos, los datos pueden variar algo, pero aún así los resultados obtenidos indican una elevada prevalencia de hiperhomocisteinemia (tHcy > 15 µmol/L): 54% en los ancianos institucionalizados en Andalucía y 59% en los ancianos institucionalizados en Madrid. Las concentraciones bajas de folato oscilan entre el 20% y el 50 % en ambos grupos de población analizados (González-Gross et al, 2007; Pedrero- Chamizo, 2008). En relación a la vitamina B12, y también en función del parámetro empleado, se observan niveles deficitarios que van desde el 11% (niveles de cobalamina) al 49% (niveles de ácido metil-malónico y/o holo- transcobalamina) (González-Gross et al, 2007; Pedrero-Chamizo, 2008).

Si analizamos el estado vitamínico en función del estado cognitivo, podemos observar una tendencia a concentraciones menores de vitamina B12 y folato a medida que se obtiene menor puntuación en el MMSE, pero sin alcanzar la significación estadística (Albers et al, 2007). También se ha encontrado una correlación negativa entre los niveles de fuerza y las concentraciones de vitamina B12 (Figura 5), llegando a alcanzar las significancia estadística en el caso de la fuerza en brazos (Pedrero-Chamizo et al, 2008).

En relación a la composición corporal, observamos que más de la mitad de la población institucionalizada presenta sobrepeso u obesidad (Figura 6), llegado estas cifras al 84% para los mayores de vida independiente (Gómez-Cabello et al, 2011). Cabe destacar que en este estudio representativo de la población mayor española, un 15% presentó obesidad sarcopénica.

Conclusiones

Los niveles de fuerza observados en población mayor española de vida independiente son similares a los observados en otros países. En cambio, los datos obtenidos en población institucionalizada son inferiores a los obtenidos en otros países, aunque cabe recordar que son escasos los datos publicados en la bibliografía en ambos grupos de población. Destaca la poca fuerza desarrollada por las mujeres incluidas en nuestros estudios, en especial las que viven en

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residencias para la tercera edad. En este grupo de población también hay que destacar los bajos valores que se obtienen para la fuerza desarrollada por las piernas. Hemos encontrado una clara relación entre los niveles de fuerza y el estado cognitivo, así como una tendencia entre éstos y las concentraciones de vitamina B12 y homocisteina en sangre. Un estado deficitario de vitamina B12 se asocia con menores niveles de fuerza y un peor estado cognitivo. Por tanto, es importante establecer planes de entrenamiento específicos para las personas mayores y considerar la suplementación de vitamina B12 en este grupo de población.

Agradecimientos: Trabajos realizados con el apoyo de Axis-Shield Diagnostics Ltd (Norway), Abbott Científica S.A.(Spain), Asociación de Familiares de Alzheimer (AFAL, Spain), Instituto de Salud Carlos III (FIS PI021830), Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (104/07), Universidad Politécnica de Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia (DEP2005-00046/ACTI) y Red EXERNET. Asimismo, agradecemos a R Arcas, P Carazo, R Perez, RM Torres, R Sola, MJ Castillo, A Meléndez, K Pietrzik su colaboración en estos estudios.

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Tabla 1. Valores de fuerza de prensión manual (Kg) en varones y mujeres de vida independiente e institucionalizados

Varones

VIDA INDEPENDIENTE

INSTITUCIONALIZADOS

M.

Derecha

M.

Izquierda

M.

Derecha

M. Izquierda

33,66±7,5*ab

32,16±7,0*ab

21,36±8,8 ab

20,16±9,1 ab

Mujeres

VIDA INDEPENDIENTE

INSTITUCIONALIZADOS

M.

Derecha

M.

Izquierda

M.

Derecha

M. Izquierda

18,25±4,54*

17,24±4,18*

10,01±5,13

9,34±5,14

* p = 0,000 (mismo género).

a p= 0,000 (diferente género y mismo lugar de residencia).

b p= 0,000 (diferente género y lugar de residencia).

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Figura 1. Valores de prensión manual en varones y mujeres institucionalizados en función de la edad

varones y mujeres institucionalizados en función de la edad Se establecen 5 grupos de edad: de

Se establecen 5 grupos de edad: de 60 a 64 años (G1), de 65 a 69 años (G2), de 70 a 74 años (G3), de 75 a 79 años (G4) y > de 79 años (G5).

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Figura 2. Relación entre la fuerza de prensión manual derecha e izquierda en función de los resultados obtenidos en el MMSE. Normalidad, (MMSE score 24); deterioro leve (MMSE score 21–23); deterioro moderado (MMSE score 11-20); deterioro severo (MMSE score 10) en ancianos institucionalizados.

deterioro moderado (MMSE score 11-20); deterioro severo (MMSE score ≤ 10) en ancianos institucionalizados. 82
deterioro moderado (MMSE score 11-20); deterioro severo (MMSE score ≤ 10) en ancianos institucionalizados. 82

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Figura 3. Relación entre la fuerza en brazos y piernas en función de los resultados obtenidos en el MMSE. Normalidad, (MMSE score 24); deterioro leve (MMSE score 21–23); deterioro moderado (MMSE score 11-20); deterioro severo (MMSE score 10) en ancianos institucionalizados.

deterioro moderado (MMSE score 11-20); deterioro severo (MMSE score ≤ 10) en ancianos institucionalizados. 83
deterioro moderado (MMSE score 11-20); deterioro severo (MMSE score ≤ 10) en ancianos institucionalizados. 83

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Figura 4. Z-scores de fuerzas de prensión manual, fuerza en brazos, fuerza en piernas, equilibrio con ojos abiertos, equilibrio con ojos cerrados, coordinación motora fina, en función de los resultados obtenidos en el MMSE. Normalidad, (MMSE score 24); deterioro leve (MMSE score 21–23); deterioro moderado (MMSE score 11-20); deterioro severo (MMSE score 10) en ancianos institucionalizados.

deterioro moderado (MMSE score 11-20); deterioro severo (MMSE score ≤ 10) en ancianos institucionalizados. 84

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Figura 5. Valores de fuerza de prensión manual, de fuerza en brazos y fuerza en piernas y de MMSE en función de los niveles de holo-transcobalamina, en ancianos institucionalizados

y fuerza en piernas y de MMSE en función de los niveles de holo-transcobalamina, en ancianos

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Figura 6. Presencia de bajo peso, normopeso, sobrepeso y obesidad en ancianos institucionalizados en función del índice de masa corporal

IMC en func ión del Género

35% 32% 30% 27% 20% 21% 19% 17%
35%
32%
30%
27%
20%
21%
19%
17%

Bajo peso

Peso normal

S obrepeso

35% 32% 30% 27% 20% 21% 19% 17% Bajo peso Peso normal S obrepeso Hombres Mujeres

Hombres

35% 32% 30% 27% 20% 21% 19% 17% Bajo peso Peso normal S obrepeso Hombres Mujeres

Mujeres

Obesidad

0,4

0,3

0,2

0,1

0

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MOTRICIDAD Y MEMORIA CON PERSONAS MAYORES

Dra. Pilar Pont Geis Associació Esportiva Sarrià- Sant Gervasi Barcelona

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Introducción

El

envejecimiento de la población es uno de los mayores triunfos de la humanidad

y

también uno de nuestros mayores desafíos. A inicios del siglo XXI, el

envejecimiento a escala mundial requiere mayores exigencias económicas y sociales en todos los países. Al mismo tiempo, las personas mayores ofrecen valiosos recursos, a menudo ignorados, que suponen una importante contribución para la sociedad.

El envejecimiento es un hecho social y a la vez un hecho biológico. Envejece la

población, en los países desarrollados, en especial en España, la esperanza de vida al nacer se encuentra entre las más altas de la Unión Europea y del mundo. Según un estudio presentado por el IMSERSO en el 2004, nos indica que la vida

media alcanza los 79 años, con una esperanza de vida de 75,7 años para los varones y de 83,1 para las mujeres.

En Europa, el envejecimiento se ha convertido en uno de los mayores desafíos de las próximas décadas, debido al margen de mejora de la calidad de vida de las personas en edad avanzada, sobre todo a través de la percepción de la salud, servicios sociales, alimentación saludable e inversión en programas de ejercicio físico.

Según el estudio presentado por la Secretaria de Estado de Servicios Sociales, familias y Discapacidad: En el Informe: “Las personas mayores en España 2004”, el colectivo de personas mayores representa hoy en día el 17% de la población (7,2 millones) y se estima que se verá incrementada su importancia numérica y social en el futuro, puesto que, en el año 2050, las personas con más de 65 años alcanzarán en España la cifra de 16.394.839 de personas, con lo que representará más del 30% del total de la población.

Cabe destacar que, de este 30% de población mayor de 65 años, un porcentaje destacado estará representado por personas mayores octogenarias.

Uno de los objetivos del proyecto SALUD21, “Envejecer en buena salud”:

En definitiva, envejecer y envejecer activamente es uno de los principales retos de la sociedad del siglo XXI, donde se debe contemplar:

> Que las personas mayores tengan fácil acceso a programas de ejercicio físico independientemente de su condición física, psicológica, social y económica, dando la posibilidad de que integren en su vida diaria un determinado modelo de actividad física, en pro de un envejecimiento activo y saludable.

Es necesario implementar programas de salud, que contemplen de forma conjunta el ejercicio físico y el entrenamiento cognitivo y que se puedan adaptar a diferentes tipologías de población de mayores, con sus peculariedades, sus necesidades y sus intereses, sus capacidades y sus posibilidades de comprensión y de realización de las propuestas.

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Desarrollo Proponemos pues un Programa de ejercicio físico denominado: “Método Motricidad y Memoria”.

La realización y puesta en práctica de este programa debía dar respuesta a dos objetivos:

a) Un objetivo pedagógico: Crear un programa de ejercicio físico que tuviera como objetivo incidir en la memoria.

b) Un objetivo experimental, poner en práctica este programa y comprobar los

resultados. En el año 1995 iniciamos un riguroso estudio sobre la relación que podían tener el

trabajo motriz y el entrenamiento de la memoria. El objetivo de este estudio se centró en la elaboración de un programa de ejercicios donde se contemplaran de forma paralela las actividades cognitivas a realizar en aula con las actividades cognitivas a nivel motriz, observando las posibilidades de transferencias del trabajo de aula al trabajo motriz.

Numerosos estudios avalan nuestra hipótesis de partida, es decir, que para prevenir y mejorar los aspectos cognitivos sensibles de ser alterados a lo largo del proceso de envejecimiento, es más conveniente realizar ejercicio físico juntamente con entrenamiento de la memoria, ello nos animo a seguir investigando en esta línea. Oswald,W. (1998)

Veamos cuales son los puntos de partida para la elaboración de este método:

Se contemplaron de forma paralela los objetivos y los contenidos que se contemplan en los programas de actividad física para mayores. A la vez se contemplaron los objetivos y contenidos de los programas de estimulación de la memoria, es decir de la mnemotecnia.

Llegados a este punto, nos pusimos a investigar sobre las posibles estrategias a utilizar para presentar las actividades y ejercicios juntamente con los tipos de memoria existentes y a los cuales íbamos a incidir

Veamos pues las diferentes Estrategias que nos marcaran las pautas en nuestro método:

1.- Asociaciones 2.- Secuencias 3.- Actividades senso motrices: Vista. Oído. Tacto. Olfato 4.- Repeticiones 5.- Representaciones y descripciones corporales. 6.- Combinaciones 7.- Capacidad de atención y de observación. 8.- Lenguaje 9.- Relajaciones 10.- Visualizaciones 11.- Percepción espacio- temporal

Asociaciones, cuando se debe realizar un movimiento o acción que va asociado a una determinada propuesta: música, número, letra, olor, sonido, color, etc.

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Secuencias, cuando se trata de realizar una secuencia de movimientos, ya sean segmentarios o globales. Trabajo sensorial, se refiere a todas aquellas propuestas corporales que tengan como punto de partida los sentidos, ya sea el olfato, tacto, oído, vista o sabor. Los sentidos determinaran el movimiento. Repeticiones, en este caso se trata simplemente de repetir un determinado movimiento, ya sea de forma inmediata o bien pasado un tiempo. Representaciones, trabajamos la representación cuando se proponen formas de movimiento creativas, representando corporalmente desde una determinada acción, sensaciones, recuerdos de la infancia., bailes, etc. Combinaciones, en este caso la propuesta implica diferentes acciones, sobre todo

a nivel espacial.

Atención, cuando el recuerdo de un determinado movimiento o respuesta corporal

se centra en la atención y observación.

Lenguaje, cuando además de realizar unos determinados movimientos interviene la palabra o bien los sonidos. Relajaciones y visualizaciones, cuando basamos el trabajo memorístico a partir de una relajación, tanto pasiva como activa o bien mediante visualizaciones.

Orientación espacial, cuando el centro de interés en el movimiento se centra en la relación del sujeto con el espacio, ya sea el espacio propio como el remoto. Orientación temporal, en este caso se trata de jugar con el movimiento a partir de parámetros temporales, el tiempo es el que nos marcará el objetivo de un determinado movimiento. Estas estrategias motrices tienen su base en las estrategias de la mnemotécnica.

A nivel de recordatorio, presentamos la clasificación desarrollada en el libro:

”Ejercicios de motricidad y memoria” (Pont, 2007) y que va a permitir comprender

y ubicar todas las propuestas motrices que inciden en la memoria.

Para elaborar los ejercicios, no solo deberíamos tener en cuenta las estrategias, sino también valorar que tipo de memoria nos interesaba trabajar en cada propuesta.

Diferentes son las clasificaciones encontradas que definen la memoria, para nuestro estudio, la clasificación más adecuada responde a la teoría basada en los Sistemas de memoria:

Para estos modelos de memoria, la información va pasando de unos almacenes o estructuras a otros:

Memoria Sensorial (M.S.), Memoria a Corto Plazo (M.C.P.) y Memoria a Largo Plazo (M.L.P.). A la vez se han definido dos componentes directos de la Memoria

a Corto Plazo, la Memoria Primaria y la Memoria de Trabajo. Por otro lado, la

Memoria a Largo Plazo se ha subdividido en: Episódica, Semántica i Procedimental. Esta teoría tiene como punto de referencia las coordenadas temporales, o sea, según el tiempo que pasa desde que se recibe la información hasta que se recupera, a la vez, también tiene en cuenta el tipo de información a recordar. Mayor y Pinillos (1992).

Expuestas las estrategias y los tipos de memoria, ya disponíamos de los elementos necesarios para presentar una Taxonomia de los ejercicios del Método Motricidad y Memoria:

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Como resultado obtuvimos la siguiente clasificación o Taxonomia del trabajo motriz y memorístico, ello nos ha permitido ubicar cualquier ejercicio motriz que haga incidencia en la memoria:

TAXONOMIA DEL TRABAJO MOTRIZ Y COGNITIVO.

TIPOS DE MEMORIA

MEMORIA

MEMÒRIA A

MEMÒRIA DE

MEMORIA A

ESTRATEGIAS

SENSORIAL

CORTO PLAZO

TRABAJO

LARGO PLAZO

ASOCIACIONES

       

SECUENCIAS

       

ACTIVIDADES SENSORIALES

       

REPETICIONES

       

REPRESENTACIONES

       

COMBINACIONES

       

ATENCIÓN y OBSERVACIÓN

       

LENGUAJE

       

RELAJACIONES

       

VISUALIZACIONES

       

PERCEPCIÓN ESPACIAL

       

PERCEPCIÓN TEMPORAL

       

Pont, P. (2004)

Una vez referenciados aquellos conceptos relacionados con la memoria desde el ámbito psicológico, veamos que papel juega la neurología en la memoria.

Según Franz, Meter (2008); A la pregunta si nuestros pensamientos modifican nuestro cerebro, contestó: “Si, correcto, la terapia del comportamiento en los años, cuarenta, cincuenta y sesenta solo trataba la mente e ignoraba el lado biológico, pero cada vez los psicólogos son psicólogos biológicos, es decir, involucran el sistema nervioso y el sistema físico. A través del entrenamiento, del cambio de comportamiento físico, podemos cambiar la función cerebral”. Para Franz, en según que partes del cerebro, nacen nuevas neuronas. Se ha descubierto la capacidad de neurogénesis (creación de nuevas neuronas) en algunas partes del cerebro. Las investigaciones que se están realizando, tienen como objetivo detectar si la neurogénesis puede sustituir células dañadas en la misma zona y hasta que nivel.

Las neuronas tienen la capacidad única de construir las “cadenas” mnemónicas debido a la forma que adoptan. A diferencia de otros tipos de células, la mayoría de las neuronas son alargadas. Se asemejan a árboles, con un sistema de ramas en un extremo y un sistema de “raíces” en el otro. Son árboles extraordinariamente diminutos, cabrían 20.000 en la cabeza de un alfiler.

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Las neuronas son células que generan actividad, son células capaces de transmitir una señal eléctrica entre ellas. Cada neurona se conecta hasta con diez mil neuronas vecinas, las partes que se juntan son las ramas; de estas hay de dos tipos, los axones, que conducen las señales hasta los cuerpos celulares y las dentritas que reciben la información.

Frente a la degeneración del tejido nervioso, es necesario considerar cómo se puede estimular el cerebro, generar nuevas conexiones y favorecer nuevas capacidades y habilidades. Es decir, actuar desde la actividad física para activar las neuronas, frenar o paliar la degeneración del tejido nervioso y potenciar la plasticidad neuronal. El cerebro sigue manteniendo su plasticidad en la vejez. El crecimiento en la estructura y en el número de sinapsis forma una parte importante del desarrollo neuronal durante el proceso de maduración. Aún en la vejez, el cerebro es capaz de conservar su elasticidad a nivel sináptico, creando nuevas conexiones, reorganizar y remodelar regiones concretas del cerebro, aunque en la vejez este mecanismo sea más lento que en la edad adulta. Los científicos se están cuestionando si se generan nuevas neuronas, pero lo que si han podido observar es que se generan nuevas sinapsis y conexiones. Este mecanismo tiene la capacidad de reorganizar y remodelar regiones concretas del cerebro. En definitiva, el cerebro de la persona mayor conserva la capacidad de ramificación de las neuronas.

Según Gage (1998), demostró que en el hipocampo -una región cerebral relacionada con la memoria- nacían nuevas neuronas a partir de células progenitoras y que este fenómeno se mantenía de por vida. Más tarde se ha visto que otras regiones cerebrales también mantienen esta capacidad de regeneración.

Las neuro-imágenes han mostrado también que unas zonas se activan más que otras al realizar distintas funciones, pero ninguna función cerebral es absolutamente dependiente de una sola región. “No es solo una cuestión de cuánto cerebro se usa, sino de cómo se usa. Lo importante es cómo y cuándo se activa cada parte del cerebro”, según Morgado, (2008) “La plasticidad neuronal, es decir, la capacidad adaptativa del cerebro para reorganizar sus sinapsis, es mucho más potente de lo que se había imaginado Ramón y Cajal. La posibilidad de que el cerebro reorganice su estructura y sus funciones para minimizar los daños de una lesión es mayor de lo que se pensaba, hasta el punto de que, si se daña una región, otra próxima es capaz de asumir en parte las funciones perdidas.”

Las nuevas técnicas para estudiar el cerebro están permitiendo romper dogmas y crear un nuevo paradigma científico: el cerebro es un órgano muchísimo más plástico de lo que se pensaba, y las neuronas se regeneran incluso en edades avanzadas.

Veamos a continuación diferentes imágenes que reproducen el trabajo de diferentes tipos de memoria, ya sea mediante ejercicios realizados en el aula como ejercicios realizados corporalmente.

4º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores

Conclusiones:

Si bien la realización de este programa está en constante evolución, ya que su estructura y puesta en práctica da pié a que se realicen ejercicios novedosos e ir actualizando las propuestas.

Cabe señalar también que los resultados conseguidos en el estudio experimental que se realizó mediante la implementación de los ejercicios con grupos de personas mayores, fueron muy gratificantes y significativos, ya que estos resultados corroboraron nuestra hipótesis inicial, es decir, que para mantener y/o mejorar cualidades cognitivas como la memoria es preferible realizar de forma conjunta ejercicios motrices y de memoria que no hacer ningún tipo de actividad o simplemente hacer actividad física. Se consiguieron mejoras significativas en las pruebas de Atención (minimental), dígitos (Weshler), test de depresión y en las pruebas de memoria motriz.

Consideramos que la práctica de ejercicio físico con memoria puede ayudar a prevenir posibles problemas de deterioro cognitivo debidos al envejecimiento.

Puede servir también como terapia para aquellas personas que están en un grado inicial de demencia, tipo Alzheimer…

La practica de los ejercicios de motricidad y memoria es una práctica inteligente, que potencia el movimiento a partir de propuestas cognitivas en las que se propone resolver, asociar, disociar, datos que transforman el movimiento.

Tal como dice Rita-Lèvi Montalcini (premio Nobel): Gozamos de gran plasticidad neuronal, aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡Pero para ello conviene estimularlas! Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar y nunca se degenerará.

La Plasticidad neuronal, es decir, la capacidad de las redes neuronales de realizar diferentes funciones o de sustituir las funciones de unas determinadas neuronas que se mueren, la podemos entrenar. Podemos intervenir mediante un entrenamiento físico y mental y potenciar la plasticidad neuronal.

LA MEMORIA ES CAPAZ DE SINTETIZAR EN UN INSTANTE TODA UNA VIDA.

Panel de Expertos:

Área de Innovación, Longevidad y Calidad de Vida

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