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POEMAS PARA DECLAMAR

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POESIA
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07/11/2013

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POEMAS UTILES PARA DECLAMAR

Mi Robo

Celia Muñoz Escobar

Ella quería una muñeca y me la pedía llorando Yo estaba muy pobre señor juez sin ni un centavo La niña enfermó de pena al ver su deseo frustrado y mi corazón sangraba por el dolor destrozado Se acercaba el día de reyes y ella hincadita implorando en su lecho de miserias así exclamaba a los magos Queridos reyes del cielo que mamá tenga centavos quiero yo a la muñequita de los cabellos dorados que me la compre mamita en cuanto tenga trabajo. Se me cerraron las puertas el trabajo había escaseado y lo poco que ganaba era para alimentarnos ¿Cuesta tanto una muñeca que tenga rizos dorados que abra y cierre los ojitos como la que yo he soñado? Dicen que a las niñas buenas las oyen los reyes magos la tendrás hijita mía yo le respondí llorando y sin más salí a la calle a conseguir el regalo fui a casa de mis patrones a pedir un adelanto a cuenta de mis servicios pero ellos me lo negaron y deambulando por la calle me entretuve largo rato y llegué a un escaparate de mucha gente rodeado a donde estaban expuestos los juguetes más preciados y sonriendo a mi miseria la muñeca de ojos claros marcaba con grandes cifras veinte pesos y centavos. No sé qué pasó después sólo sé que yo corrí presurosa a donde estaba mi encanto roja como una amapola con la fiebre delirando que feliz fue mi pequeña cuando tuvo su regalo como besaba encantada su muñeca de ojos claros. y así se fueron quedando .... con los ojitos cerrados mi muñequita de carne y la de rizos dorados y a la mañana siguiente ¡solamente despertaron los ojos de la muñeca los de mi hija se cerraron para siempre y en la vida sola y triste me dejaron! ¿Qué objeto tiene que guarde un recuerdo tan amargo? Señor juez ¡Yo fui ladrona! vengo a pagar mi pecado deme la pena que quiera

era un lejano tío. porque le despertaban sobresaltos. él. iguales en espíritu. la delicada complexión del niño. -Amarga es la verdad y me lastima tener que decirla. iguales en bondad y hermosura. Algunas veces el uno en brazos del otro cae. le hace bien el aroma de las flores y de los ramajes el oxígeno. son de plata sus risas infantiles y son de oro sus rizos que vuelan agitados por los aires. ¡Cómo se quieren los dos niños! Ella es fresca. luego un grito provocador y el juego se reanuda con más entusiasmo y más ahínco. es un tanto pálido y raquítico. que al llamado del padre fue solícito. lo ausculta y sus carrillos besando con ternura lo autoriza a continuar el juego interrumpido. la hermanita había hecho en la alcoba su escondrijo y en tanto su hermanito la buscaba. Jugaban a ocultarse.y aquí está lo que he robado si ya se me fue mi tesoro esto me sale sobrando entréguesela a su dueño que no he de necesitarlo. este dulce calor de primavera defiende su organismo. ¡Ah! pero a la caída de las hojas . ella escuchó el pronóstico del tío. robusta y apiñonada. Una mañana. pero ambos son iguales en amarse. lo examina. médico de gran fama. fueron sorprendidos por una extraña visita. cuando alegres ambos correteaban. Descansan. LA CAIDA DE LAS HOJAS (MARCOS RAFAEL BLANCO BELMONTE) ¡Matrimonio feliz! miran dichosos correr por el jardín a sus dos hijos. iguales en su eterno regocijo. El médico lo toma entre sus brazos. pero es preciso.

va ensartando las hojas que del otoño al ósculo han caído. Desde que amaneció venciendo el frío. se entregó a su labor. lleva un hilo en la mano derecha y una aguja y con afán solícito. que es toda su alma. ¿Toda? ¿ Y la niña? El otro ser querido que adora con pasión al dulce hermano. fue perdiendo los bríos para jugar. y los vuelve a ensartar en los ramajes. lo mas íntimo? A este recuerdo se preguntaron ambos ¿Dónde está la niña? ¿Dónde se ha ido? que no acude a las voces del enfermo que la extraña y la llama casi a gritos? Va la madre en su busca y la encuentra vagando en el jardín bajo los tilos. y con el rostro abatido.. mostrando desaliento. ¿Qué es de su alma de niña. a las primeras rachas otoñales aquel ser enfermizo demostró que el doctor no se engañaba. y una triste mañana ya su lecho abandonar no quiso. nada le dijo. pero con el paso firme sube y baja de ella. . morirá el niño! Pasó la jubilante primavera. el jardinero que asombrado la vio. que es el ser de su ser. tened resignación. pero la madre al verle le pregunta: -¿Qué hace mi bien querido? y la niña angustiada le responde: -Oí lo que una vez dijo mi tío. en los troncos apoya una escalera. ya empieza la caída de las hojas. pasó el fecundo y caluroso estío.cuando esos tilos la calzada alfombren de hojas secas. Los padres permanecen largas horas contemplando a su pálido enfermito. al comer era nulo su apetito.

fruncido el seño impasible se encuentra en el estrado sin embargo en la faz del magistrado.ayúdame mamá. ¡Es un chacal! malvado y truculento. se adivina un pesar jamás domeño. . El turno es del fiscal. con voz de trueno ante la turba hostil de odio cegada lanza su acusación de hiel cargada cual lanza la serpiente su veneno. del acusado. Grave y sereno el juez. de la mujer que lo forjó en su sangre. yo te lo pido. se encuentra un hombre de mirar perdido y de ver su semblante entristecido el corazón se siente apesarado. un ente sin piedad ¡un MATRICIDA! quien con sus garras arrancó la vida de la mujer que le brindo el sustento. de esa mujer que como toda madre le arrulló alguna vez en su corpiño. De la mujer que lo veló de niño. EL MATRICIDA (Efraín Alatriste Nava) Sobre el banquillo gris. que no se alfombre de hojas la calzada para que no se muera mi hermanito. Hundida entre las manos la cabeza y sumido en el mar de sus sollozos ante la ley brutal y los curiosos que mofándose están de su tristeza. ¡Ahí lo tenéis señores es la bestia! el hombre sin entrañas el ladino el ser más despreciable ¡el asesino! que priva de la vida sin molestia.

y así no daña. … ¡Yo soy el asesino la he matado! y lo juro ante Dios… ¡no me arrepiento! si por ello me aplican cruel tormento por su dicha lo doy por bien empleado. pero antes al tormento! ¡Que muera el indeseable matricida! Habla por fin el juez desde su estrado imponiendo silencio al ruido hecho y dice: todo ser tiene derecho que hable sobre el asunto el acusado. Más mienten los que dicen que con saña a mi madre maté. jamás he visto sufrimiento tanto.Y cómo le pagó ¡qué cruel delito! que injusticia sin par… que cobardía arrancarle la vida en forma impía señores este ser ¡es un maldito! Es un chacal y al condenarlo en suerte que se cumpla la ley en su persona y si Dios su pecado le perdona ¡Que la justicia le condene a muerte! Calló el fiscal. la turba enardecida con rugido feroz gritó al momento ¡Muera. Anegados los ojos por el llanto la faz ajada… hirsuta la cabeza jamás he visto tan fatal tristeza. Dulcemente murió. suavemente … se extinguió su existencia tormentosa cual leve palpitar de mariposa y abandonó la vida… dulcemente. ¡cuánto la quise! difícil es medir lo que es cariño maté a quien me arrulló cuando era niño sin embargo es amor. porque lo hice. Cuántos de los hipócritas humanos . muera. ¡miente la plebe! yo la maté sin el dolor más leve la maté con amor. La maté con ternura.

y dejé de ser hijo… ¡fui verdugo! y le arranqué del sufrimiento el yugo yo le quité señores ¡la existencia! Lo demás ya lo saben. Mas no es la ley quien deberá juzgarme. mátame hijo! y no esperes de mi alma ni un reproche. Y así termina la existencia agita de un hombre que de amor es ¡MATRICIDA! . qué tortura ¡ya no soporto del dolor el peso! y aquí me encuentro ante vosotros preso y es mi única pasión la sepultura. ¡Mátame por piedad!… dame la calma. Yo bendigo tu mano hijo de mi alma. que anhelaba la muerte suplicante taladraba mi alma a cada instante ¡Mátame hijo! ¿Dios mío por qué no muero? Y se ofuscó la luz de mi conciencia. aunque sí soy culpable de eutanasia no se van a reír de mi desgracia ¡No lo harán! porque yo ¡voy a matarme! Una daga sacó de la cintura que en el pecho clavóse con violencia al cielo suplicó ¡Señor… clemencia! y se borró en su rostro la amargura. ¡Mátame ya!… y dame sepultura yo bien sé que mi mal no tiene cura. Y ese grito salvaje y lastimero.a quien yo supliqué pidiendo ayuda hoy me escarnecen con terrible duda ¡y todavía pretenden ser cristianos! Cómo sufrió mi madre ¡pobrecita! con atroces dolores en el pecho implorándole a Dios desde su lecho ¡sufriendo aquella enfermedad maldita! ¡Jamás he de olvidar aquella noche! en que gritando de dolor me dijo ¡Mátame por piedad.

Haz a un lado el gis que te agiganta. Cierra el libro con el cual nos hablas Y escucha. Tal vez meditando que cambian los tiempos Que avanza la ciencia. ¡Ah mis pobres manos tanto que sufrieron antes de tu estancia . Se volvió mañana. Tu voz que en el mundo es oda sagrada. sólo aquí y no dices nada. Me faltan palabras. escucha un momento mis palabras. ¿Cómo agradecerte querido maestro todos estos años tus miles de esfuerzos? Tu vasta ternura. primavera. tus conocimientos. Que me guíe en la vida en todo momento. Tu noble paciencia. Pero estás aquí. no sabían de aulas. prendiste la hoguera Que ilumina al hombre en su ardua tarea. Hiciste el milagro. a enseñar sediento De ciencia. Y llegaste tú. tus sabios consejos. Contar a retazos. . sumando los dedos.y deja en los anales de la vida ¡UNA HISTORIA DE AMOR CON SANGRE ESCRITA! ANTE LA TUMBA DE UN MAESTRO (Fidencio Escamilla Cervantes) Maestro. querido maestro! Cuando ni una escuela había en el pueblo. Ahora estás aquí frente a mí. que antes eran vanas. en silencio. aun mismo tiempo. nosotros vivíamos hambrientos. tus días de desvelo. Y la noche oscura que antes era eterna. eran sólo humanas Que a puros reflejos se desarrollaban. Ignoraban todo. risa. Que nosotros mismos estamos creciendo. No sabían de escuelas. Nos diste tu mente. también sus secretos. me sobra el aliento Para dedicarte un bello recuerdo Que vaya en mi pecho y en mi pensamiento. maestro: Estas manos. Y luchamos juntos.

rodeado de olvido. La costa y el bosque cual grito de guerra. Una tumba sola y una cruz más pobre. Mañana. ya nadie te extraña. Héroe sin medalla. Venero de ciencia que yaces tendido. tranquila. De todos los pueblo y en todas las razas. sin pedir aplausos. No han podido o no han querido recordarte. Los rostros impávidos. ni fama. los cuerpos enjutos. ¡para tanto tributo que cobró la tierra. Sólo una flor marchita es la ofrenda Y una cruz olvidada y macilenta. si mueres. ni gloria. maestro. ¿Dónde están los padres de los hijos? ¡Los que guiaste! Los que bebieron agua de tu ciencia hasta saciarse. Que tristeza maestro me aprisiona el alma De ver esta tumba rodeada de calma. gigante dormido. que nadie recuerda. se han quedado mudos. A aquellos que de la ignorancia los sacaste. Quedaste hecho nada. Cual faro radiante que hubieran destruido. Impregnada en los vientos. ignorado y pobre. maestro. Pero sola. que poco fue el triunfo que obtuvo la escuela! Aquí estás. sin premios. Hoy te vitorean si les haces falta. al morir te la llevas. ¿Dónde están los que guiaste? ¡Yo pregunto! Grito sin respuesta. callada. Ni una sola frase se escucha en el mundo. volviéndose eterna. Un recuerdo magro de aquellos menores Que bajo tus manos hoy se hicieron hombres. que tu cuerpo absorbe. Pero cuando alguien grite: ¿Dónde está el MAESTRO? ¡Héroe sin bandera! . Llevando el mensaje de toda la ciencia. Se queda contigo. ni honores.Ha quedado escueta. Legaste tu vida. Los pueblos sin alma ya no te reclaman. sin voces de niños que a gritos te llaman. Y tu voz esa voz que recorrió la sierra. Cubierto de tierra. Que ingrato es el pago de la especie humana. Sólo un epitafio recuerda tu nombre. Esa voz.

siete leguas de distancia Ahí comprendí yo. Cruza a galopes la muerte Y va y viene la desgracia! Me ordenó que le comprara Al pasar por la botica Un frasco de limonada Y trajera a mi enfermo Cuando la fiebre pasara. Yo abrazaba a mi hijo. gritaba Siento una sed de martirio Siento un fuego que me abraza. lo besaba Así se me fue mi hijo Así murió mi hijito Con la frente. Siete leguas. agua tata. Le expliqué al doctor el caso Y se acomodó en su butaca Me miro de arriba abajo Y me dijo: ¡Señor lo siento mucho! Pero la senda que va a ese rancho Es muy mala y me va a estropear el auto. ¡Porque en esos mismos caminos Por donde muchos médicos no andan. entonces Que la ciencia. Bese el cachorro en la frente Y lo deje sobre la cama Y volé. Ocho años tenía… ocho años El pobre hijito de mi alma Que despertó una mañana Con los ojos encendidos Y el cuerpecito echando llamas. Ni lo explican las palabras. volé en mi caballo. Ladran los perros afuera Como si vieran fantasmas Y alumbran mi pensamiento Candiles de luces malas Álijones de pájaros negros Le ponen luto a mi alma. duro poquito La fiebre duró poquito Y se me fue una mañana Entre el canto de zarzales Y el suave aclarar del alba. El médico no venía… el médico no venía No porque fuera mala la senda que va a mi rancho Si no porque no tenía con que pagarle a la ciencia. muy helada . decía Me muero tata.Con orgullo inmenso y con voz serena: “Lo tengo en mi espíritu _¡Nos dirá la Escuela! “Lo tengo en mi seno” ¡Gritará la tierra! ME PERDONE LA CIENCIA (Claudio Martínez paiva) Estoy sólito en mi rancho Me he quedado solo en mi casa. siete leguas. Agua nana. Me muero nana. no es tan ciencia Cuando no tiene conciencia. Y es tan grande el sentimiento Que llevo dentro de mi alma Que no lo dicen las cosas. Siete leguas de distancia Siete puñales de punta Metidos en mi garganta Y el grito de mi hijo adentro. Yo regrese a mi rancho Igual que regresaría todo padre En iguales circunstancias El corazón en los labios Y la tristeza en el alma La fiebre.

. ¡Dios! ¡Dios! Todo poderoso has que despunte el alba y arranca de mi pecho este grito. O un mal hombre sin entrañas. Y al filo de media noche Mi cuchillo cabo de plata La única plata del pobre Que no le sirve pa´ nada Y medito mi venganza Y por eso grito al mundo Que me perdone la ciencia. Así… así la tierra lo aguarda Con las manos sobre el pecho Acuñando mi desgracia Sin vida su cuerpecito Ya de la fiebre descansa. ladran los perros afuera Como si vieran fantasmas Y alumbran mi pensamiento Candiles de luces malas. Estoy. este grito que me mata: agua nana. sólito en mi rancho me he quedado solo en mi casa. agua.. agua tata . Nací buey y me hacen puma Soy cordero y me ponen garras. No me culpen si mañana.Y yo sin voz ni dinero Parado junto a mi casa. Me gritan que soy bandido.

empujando a la niña hacia la acera. conque fuera! Marchóse la pobrecita Ocultando su tristeza.. ¡Quítate que voy de prisa! ¡por Dios. señor. ¿Qué haces ahí? Le pregunta con voz desabrida y seca un dependiente. . ¿cuesta mucho? ¿Quiéres marcharte chicuela? Será muy cara. Ninguno escucha sus quejas Y desfallecida y triste..La Muñeca de Vital Aza En una noche de invierno Una niña pordiosera Con los pies casi desnudos Y las manecitas yertas. En vano pide limosna. la sorpresa. déjeme usted. Cubriendo a modo de manto Con su falda la cabeza. es que estaba mirando esa muñeca. Caballero. Que por su gusto en juguetes Es de todas la primera. El cadáver de una niña Abrazada a una muñeca. retírate pronto Y deja libre la puerta. ¡Pobre niña! ¡Me das pena! ¡Toma! pero señor. ¡lárgate a pedir limosna! La muñeca que te gusta cuesta un duro. Otro día se comentaba en la prensa El hecho de haber hallado En el quicio de una puerta. tú piensas? No señor. un duro. dispense usted! Pero... ¿Dígame usted. ¿verdad? ¡Lo que es que si yo pudiera! Los demonios con la chica Pues no puede comprarla ella. ¡Si me vuelvo loca de alegría! Que dios le premie en el mundo Y le dé la gloria eterna Y apretando entre sus manos Convulsiva la moneda. Corrió por las calles abajo Veloz como una saeta... Ah. Y sin temor a la lluvia Que cada vez más arrecia. Contempla extasiada y triste El interior de una tienda. una limosna A esta pobrecita huérfana. ¡No Será falso! ¿verdad? ¿Cómo muchacha. te lo doy para que tengas esta noche buena cama y buena cena! deje usted que le bese la mano! quita chicuela. aunque sea un céntimo tengo hambre. ya. estoy contenta. vamos. si es un duro! no le hace. Cruza calles y plazuelas Recordando en su amargura La tentadora muñeca.

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