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POEMAS ELIAS NANDINO Amor sin muerte Polvo sern, mas polvo enamorado.

Quevedo Amo y al amar yo siento que existo, que tengo vida y soy mi fuga encendida en constante nacimiento. Amo y en cada momento amar, es mi muerte urgida, por un amor sin medida en incesante ardimiento. Mas cuando amar ya no intente porque mi cuerpo apagado vuelva a la tierra absorbente: todo ser devorado, pero no el amor ardiente de mi polvo enamorado.

Con mi soledad a solas Amorosamente mi soledad desnuda me cubre como sbana de tierna sombra tibia. Confundidos somos el orbe donde la palabra impronunciada construye el dilogo que el pensamiento escucha. Su compaa es el regazo de un amor a oscuras que, sobre mi piel esperanzada, inventa la resurreccin de los recuerdos. Junto a sus ojos abro mi conciencia y leemos los biogrficos pasos que caminan hacia atrs de nuestra historia:

fuegos fatuos, diseos, rostros, ecos, en inquemante desfile momentneo que brota de los olvidos insepultos. Estoy solo, con mi soledad a solas, amoldado a ella como el vino a los muros de la copa, y viviendo la ntima galaxia parpadeante, de una conversacin en las tinieblas.

Debo llegar... Para el poeta Carlos Montemayor Cuento las horas: fuga indetenible, vendado navegar en mar sin agua: incesante caer de vida inerte en el hambre insaciable del vaco, Cuento las horas: gotas agotadas, creciente angustia en resignado avance que rueda en la cascada del olvido; rostros que emigran y no vuelven nunca. Ya se acerca el final. Playa a la vista! La orden de bajar vibra en el aire. Debo llegar... Pero llegar a dnde? y si llego sin m... para qu llego? Crece mi duda ante el dilema trgico en que debo sufrir el desenlace: de abandonar mi cuerpo a la deriva, o morirme con l, eternamente. Sin mi cuerpo no hubiera yo tenido el infierno carnal que me dio temple, por eso en l me quedo, hasta que juntos, al mismo tiempo nos volvamos tierra.

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