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Boletin Instruccion de Figueira

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FIGUEIRA

INSTRUCCIÓN

EDICIÓN 2004

Dedicado a los grupos de estudio inspirados por Figueira.

La presencia de la Jerarquía de la Instrucción evoca la vida, incluso en medio del desierto.

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La Jerarquía de la Instrucción busca implantar en la superficie del planeta la cualidad de vida expresada por civilizaciones más avanzadas, tanto de la Tierra como del cosmos.

Para colaborar con esa tarea, el ser humano necesita ascender a niveles de consciencia sutiles y entrar en el estado de síntesis. La simplicidad no puede faltarle, pues es el heraldo de la sabiduría.

Quien aprende a vivir sin lo superfluo, descubre la abundancia divina. Por lo tanto, cuando la luz de la Jerarquía de la Instrucción le brinda a la Tierra esta abundancia, lo hace con simplicidad.

Entonces, la esencia puede revelarse con pureza.

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el contacto con la Jerarquía de la Instrucción surgirá una educación adecuada a las necesidades de la consciencia humana. Dicha educación se

fundamenta en la evolución del espíritu y consiste en elevar a los seres receptivos, proveer medios y estímulos para su perfeccionamiento, y prepararlos para niveles elevados de la existencia. La educación con estas bases considera la totalidad del ser y el universo en el que se encuentra. Se rige por las leyes evolutivas según como se presentan en cada nivel de vida y por las leyes de interacción entre estos niveles. Por eso, un instructor que sigue dichos principios colabora en la integración del ser y lo considera una unidad. Sabe que toda criatura lleva consigo los elementos requeridos para lo que le está predestinado. Sabe que su trabajo es ayudar a que los potenciales se revelen, afloren y permitan la realización de la gran obra del Universo. El instructor puede prestar esta ayuda porque sigue su intuición. El instructor conduce a los estudiantes a la fuente interna de sabiduría, de donde se recoge lo necesario para cada momento. Su tarea es irradiar energías sintonizadas con los pasos que han de dar, estimulándolos a tomar la dirección correcta. El instructor realiza esto con simplicidad, por haber vivido y superado estas etapas. No elabora formas artificiales de trabajo. Expresa con verdad y entereza la esencia de su ser e inspira a aquellos cuyo caminar debe acompañar. Con su conocimiento lleva a los aprendices a discernir entre ilusión y realidad, a percibir que son inmortales. Y tal estímulo, aunque no produzca cambios de inmediato, jamás se pierde.

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cada instructor le corresponde un grupo que, para avanzar, se vale de la energía que actúa por su intermedio.

Estable en los niveles internos de la consciencia, el instructor mantiene una sabia conducta. La necesidad misma de los estudiantes hace aflorar de su interior la manera adecuada de suplirla. El instructor evoluciona al cooperar con la evolución de los que se contactan con él. La energía los impulsa como conjunto, para que avancen con un ritmo sincrónico y armonioso. Quien tiene la tarea de instruir es un escultor de almas. El ejemplo, la palabra, la acción firme y amorosa, y la disponibilidad incondicional para ayudar, le sirven de cincel para retirar las capas que encubren el verdadero semblante de los que están a su cuidado. Aunque la instrucción comience en los niveles materiales —en la

personalidad— después avanza en el terreno del alma y, finalmente, en el del espíritu inmortal. No se trata de una actividad académica y restringida, sino que incluye a todos los que están en la senda evolutiva. Comienza en un individuo y después se extiende a quienes están unidos a él. La irradiación del instructor lleva a los estudiantes a percibir que, en realidad, cada uno es representante de la energía del grupo. Así los capacita para actuar con consciencia grupal, lo cual facilita la introducción de patrones de conducta elevados en la convivencia humana. La sintonía del grupo amplía las capacidades de los individuos y, al mismo tiempo, atrae el flujo de energías inmateriales, portadoras de la luz de la Jerarquía. La instrucción fluye entre los eslabones de una cadena de almas donadas a los principios de fraternidad.

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a Jerarquía transmite la enseñanza adecuada para cada ciclo, y la amplía gradualmente. Un Instructor siempre viene a completar lo que trajeron los

anteriores. En la enseñanza integral no existen contradicciones. Los mojones podrán estar distantes entre sí, pero señalan un mismo camino. La humanidad alcanzó un estado que le permite una evolución superior y una mayor proximidad a la Jerarquía de la Instrucción. Se esperaba este nuevo tiempo sobre la faz de la Tierra, que se refiere a una vida no limitada a las leyes naturales. He aquí el papel de la Instrucción: evocar y preparar esa vida más amplia. Elevar una consciencia por encima del mundo material es posible cuando el ser se deja imbuir de las energías cósmicas que existen en su interior y en los confines del universo. Si con fe y alegría se predispone a oír el cántico de las esferas sublimes, recibe sin grandes esfuerzos las claves para trascender la vida formal. La instrucción vela por tales descubrimientos. Ayuda al aprendiz a conducir su existencia según las leyes de los planos en que actúa. Además, es como un portal para que las excelsas energías de su esencia encuentren las energías de la Jerarquía a la cual pertenece. Mientras la educación se refiere a los niveles de la personalidad, la Instrucción se refiere a las emanaciones del alma y del espíritu. Quien está siendo instruido sabe que, para propiciar la radiante alborada que iluminará a la Tierra, necesita alimentar en sí mismo las luces del despertar, las luces de las virtudes sublimes.

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a instrucción es un impulso que parte del mundo interno para dinamizar la consciencia. Conduce al estudiante a lograr el control sobre sus cuerpos y

sobre las fuerzas que actúan en el mundo externo. La instrucción trabaja para que los seres humanos irradien la luz interna y colaboren efectivamente en la realización del Plan Evolutivo sobre la Tierra. Por lo tanto, el instructor estimula el perfeccionamiento de la consciencia y la sutilización de los cuerpos del estudiante. Como los grados evolutivos y los planos de existencia siguen leyes específicas y requieren diferentes abordajes, a medida que la consciencia del estudiante se expande, puede ir cambiando su instructor. Puede ser alguien que haya trascendido el nivel en que se encuentra el estudiante, puede ser un núcleo interno de su propia consciencia o un miembro de la Jerarquía espiritual. El instructor conoce el lenguaje adecuado para los aprendices y sabe qué revelarles en cada situación. Acompaña su caminar, los observa impersonalmente, sin interferir en las decisiones que definen su vida. Eventualmente asume parte de sus débitos kármicos a fin de facilitarles el avance. Es difícil encontrar instructores auténticos. Elevar la consciencia de los aprendices a niveles abstractos es algo para lo cual sólo los seres autorrealizados están aptos para consumar. Encontrarse con uno de ellos puede llevar a la superación del egotismo, a la trascendencia de los deseos y del apego a la vida formal. De este modo, se superan las etapas de purificación. El instructor actúa en consonancia con los grupos existentes en los planos internos de la vida, ayuda en la transmutación de los aspectos atávicos y retrógrados de los estudiantes para que puedan integrarse en estos sagrados núcleos evolutivos.

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a Jerarquía y los grupos internos son fuentes de instrucción para los estudiantes; y las pruebas de la vida diaria, medios para dar los pasos

correctos. Instruir no es adoctrinar, sino estimular para que cada ser encuentre el conocimiento dentro de sí. El principio de la instrucción no pretende, pues, darles soluciones listas a los buscadores, sino llevarlos a descubrirlas. El instructor sabe que los desafíos fortalecen a los estudiantes y posibilitan la revelación de la realidad. También sabe que las cuerdas de los instrumentos deben mantenerse en la tensión correcta y exacta. Cuando se encuentra y se mantiene esa tensión, el margen de error de los estudiantes se reducen y el contacto con la Jerarquía puede establecerse y prosperar. La sobriedad forma parte de los principios de la instrucción. Las emociones y los pensamientos necesitan paz, elevación y, principalmente, no se los debe exacerbar por exceso de atención sobre ellos. Así, el instructor conduce a los estudiantes a abstenerse de estimularlos y a mantenerse serenos ante lo incomprensible. Si la instrucción se realiza por medio de algún libro, hay que reconocer el impulso que el texto aporta. La consciencia sintoniza con ese impulso, se adecua a él con el afán de alcanzar la fuente que lo emite. Entonces, los mundos distantes se vuelven más cercanos a los estudiantes. Como principio de instrucción, el deseo de saber debe sustituirse por la aspiración a ser. Conscientes de esta ley, los aprendices verán que la chispa que enciende el fuego no nace del conocimiento externo: es una dádiva de la esencia interna de su ser. Por eso, la instrucción no aporta informaciones intelectuales, sino que revela la supraexistencia.

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sí como un músico no es un contemplador de sonidos fortuitos, un instructor no se atiene a particularidades: su palabra es, sobre todo, un vórtice de

unión. Por lo tanto, si un estudiante busca la instrucción, escuchará: “Perfecciona el manejo del instrumento que eres”. El aprendizaje llega desde puntos distantes, elevados y vibrantes en el interior del ser. A la consciencia que se eleva hasta ellos se le revela el servicio, que constituye la donación de sí para el bien de todos. La Jerarquía de la Instrucción inspira los diversos caminos evolutivos con impulsos ascendentes. Está presente como un rayo unificador. Ajusta la intensidad y la potencia de estos impulsos a lo que cada consciencia está en condiciones de recibir. Ella le revela al ser su tarea, pero sin imponérsela. Lo ayuda a estar al servicio de manera siempre renovada, receptiva a su destino mayor. Al final, ¿qué puede ser más valioso para una consciencia que encontrar dentro de sí misma el trazado de los caminos de la Vida? La instrucción forma al ser. Tiene como meta el desenvolvimiento de la consciencia sin ocuparse directamente de las estructuras materiales. La instrucción aporta el fuego, pero los aprendices deben erguir la antorcha. La instrucción les muestra el camino, pero son ellos los que cruzan las fronteras. La instrucción los integra en el cosmos, pero para ello las bases de la unión ya deben estar construidas. La instrucción les ofrece las claves de la sabiduría, pero a ellos les corresponde abrir las puertas. La instrucción los dignifica, pero no antes de haber llegado a la grandeza de la humildad. La instrucción concede la eternidad a los que descubrieron la paz en cualquier circunstancia que estén viviendo.

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as energías de un Nuevo Tiempo ya aportan impulsos transformadores. Para que se instalen, las estructuras existentes en esta civilización deben dar lugar

a las expresiones renovadas de la esencia de la Vida. Dicha transformación resulta dolorosa y, antes de que la armonía se instale, habrá periodos muy críticos. Este Nuevo Tiempo no se deberá a cambios psicológicos ni a soluciones superficiales. Tampoco resultará de la evolución natural de la humanidad ni de ningún otro factor externo. Es algo que sucederá en la consciencia pura; es el toque de energías que, al penetrar la forma, la volverán incandescente y sensible al propósito supremo de su existencia. La Jerarquía de la Instrucción acompaña este proceso de transformación de la consciencia, el cual constituye una vía de descubrimientos sucesivos y de adhesión a parámetros inéditos. Poco puede decirse sobre dicho proceso, pues describirlo sería limitar su potencial. Es la Vida revelándose a sí misma. Su intenso poder creador recorre, como fuego y luz, los más recónditos rincones de la Tierra y de los seres, despertándolos de un sueño de eones y de una cultura artificial, siempre impuesta externamente. Como fruto de la revelación interior, la nueva consciencia estará despierta en niveles cada vez más sutiles. Purificados, los cuerpos densos se tornarán sensibles a los impulsos de fuentes suprafísicas; la materia que los constituye ya no será un obstáculo para el contacto con el espíritu. En su etapa venidera, la Tierra ya habrá asumido la evolución espiritual. La receptividad del ser humano a la instrucción puede, desde ahora, corresponder a ese destino.

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a sintonía de la consciencia terrestre con la de otros mundos permite que los seres humanos en ascensión espiritual contacten energías cada vez más

puras, portadoras de amor universal y de sabiduría, y libres del egoísmo presente en la órbita de la Tierra. Después de entregarse plenamente a la fuente de vida que existe dentro de su ser, el estudiante es conducido al encuentro de energías sublimes. Comienza a sentir los estados de consciencia extraterrestres, que le servirán de base para una instrucción más profunda y para un servicio cada vez más amplio. Estos estados de consciencia son las Escuelas Internas. No existen reglas fijas para llegar a esa realización interior y espiritual. Si hay receptividad para ello, además de suficiente pureza de vida y de intenciones para alcanzar niveles de consciencia profundos, esto puede suceder, produciendo transformaciones inesperadas. Sagradas y potentes energías penetrarán entonces la consciencia como flechas llameantes, quemando obstáculos e indicando los pasos en dirección a esas Escuelas. Durante la instrucción en este nivel, el ego humano, con los elementos psíquicos que absorbió en su trayectoria terrestre, es redimido y fundido en un núcleo profundo de la consciencia. Sus tendencias primitivas se disipan y, al igual que una gota que al caer en el océano se vuelve parte de su inmensidad, el estudiante comienza a participar de la magnificencia de la Vida universal.

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l momento planetario no admite divagaciones; existe una meta para cada ser, y la luz de la Jerarquía le revela cómo consumirla. La instrucción de las

almas se lleva a cabo mientras prestan servicio. Las oportunidades no le faltarán a nadie si realmente está dispuesto a donarse y a olvidarse de sí mismo. Pero…

… jamás quites la mirada de las verdades internas. Piensa en la Hermandad. En todas las tierras hallarás el Único camino, pues se encuentra más allá de las fronteras. En la entrada de esa senda nos encontraremos, y con Nosotros continuarás hasta que retornes al Origen de todas las causas. El amor debe sustituir al odio y a la indiferencia. No el amor personal y confuso, sino el amor que libera, que brinda la capacidad de romper vínculos caducos. Vacía tu mente de porqués. La razón es una espada traicionera que, después de abrir paso, se vuelve contra los que se distraen usándola. En el espacio sideral se proyecta la semilla de tu realidad. La consciencia es atraída hacia ella. Deja que la desilusión te invada por completo, y así podrás abrazar la verdad. Mientras creas que sabes algo sobre la vida, no te acercarás a su esencia. Las certezas de los hombres son como velos y postergan su encuentro con ella. Una señal recibiste en el interior de tu ser, y aunque nieblas turben tu visión, nada puede borrar la marca celestial impresa en ti. Escucha. Escucha el cántico, presagio de la nueva humanidad.

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