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Breve Resumen de La Vida de Manuela Saenz

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BREVE RESUMEN DE LA VIDA DE MANUELA SAENZ QQ.`.HH.`.

A Manuelita Sáenz Aispuru, se la conoce como “La Libertadora del Libertador”, la fecha exacta de su nacimiento y muerte, es incierta, lo mas aceptado es que nació en Quito en 1797, y muere en Paita, Perú, en 1856, su padre fue el español, Simón Sáenz de Vergara, Concejal de la ciudad de Quito, capitán de la milicia del rey, y recaudador de los diezmos del reino de Quito, Joaquina Aispuru, era su madre, Quiteña. Compañera, en sus últimos ochos años de vida (1822-1830) de Simón Bolívar, lo conoció en 1822, cuando ella tenia 24 años, ya estaba casada con el ingles James Thorne, vivía para esa fecha en Lima, donde había sido condecorada con la Orden del Sol, el 23 de enero de 1822, la mas alta condecoración que el Perú revolucionario, concedía a los militantes de la causa patriota. Regresa a la ciudad de Quito en el año 1822, donde ella no se sentía cómoda, a la proclama de la libertad de la ciudad, y a la incorporación oficial del país a la República de la Gran Colombia, el 16 de junio de 1822,

conoció a Bolívar en el baile de gala con el que se celebró la liberación de Quito, desde ese día, fue su sombra. En 1823, Bolívar fue a Lima, para poner fin a la guerra civil, que se había desatado, y allí fue Manuela, en octubre fue nombrada Coronela, y fue incorporada al Estado Mayor de Bolívar, por lo que vistió casaca azul, vueltas y cuello rojo. En la batalla de Ayacucho (1824) siguió a Bolívar por los Andes. El 1 de diciembre de 1827, salió para Bogotá, por solicitud de Bolívar, allí debió enfrentar a un grupo grande de detractores, entre los cuales estaba Francisco de Paula de Santander y José María Córdova, enemigos declarados de la Sáenz, y de Bolívar..
. «Tendría 29 a 30 años cuando la conocí en toda su belleza. Algo gruesa, ojos negros, mirada indecisa, tez sonrosada sobre fondo blanco, cabellos negros, artísticamente peinados y los más bellos dedos del mundo [...] era alegre, conversaba poco; Fumaba con gracia. Poseía un secreto encanto para hacerse amar», así la describió Jean-Baptiste Boussingault, un profesor de ciencias francés que Santander trajo a Colombia en 1824, y con quien Manuela compartió muchos momentos políticos y sociales.

El 20 de enero de 1830, Bolívar presento renuncia a la presidencia, el 8 de mayo emprende el viaje a su muerte, ocurrida el 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta, Manuela estaba en Bogotá acusada de actos “provocativos y sediciosos”, y se la había encarcela virtualmente. De la obra “Manuelita Sáenz, La Libertadora del Libertador”, escrito por Myriam Luz Jaramillo Giraldo, tomamos de su párrafo final:
. “En los últimos días de 1830, Manuela emprendió el viaje hacia Santa Marta para cuidar la salud de Bolívar, pero sólo llegó hasta Honda. Allí recibió una carta de Louis Peru de Lacroix, un joven veterano de los ejércitos de Napoleón, edecán del general hasta hacía poco, que decía: «Permítame usted, mi respetada señora, llorar con usted la pérdida inmensa que ya habremos hecho, y que habrá sufrido toda la república, y prepárese usted a recibir la última fatal noticia» (18 de diciembre de 1830). Desde este momento, Manuela perdió su objetivo en la vida. Con la muerte de Bolívar, el desprecio por ella se desbordó, por lo que decidió partir hacia Guanacas del Arroyo; sin embargo, la persecución no cedió. El 1 de enero de 1834 Santander firmó el decreto que la desterró definitivamente de Colombia. Fue a Jamaica, y de allí a Guayaquil, a donde llegó en octubre de 1835.

También tuvo que partir de Guayaquil, pues el gobierno de Ecuador no la quería allí. Viajó, entonces, a Paita, un puerto en el desierto peruano sin agua y sin árboles, y formado por una sola calle y un muelle al que sólo llegaban balleneros de Estados Unidos. Allí, en un desvencijado edificio, se leía: «Tobbaco. English spoken. Manuela Sáenz». La pobreza la acompañó durante los últimos años, y finalmente también la invalidez. El 11 de agosto de 1847 se enteró de la muerte de su marido, James Thorne, asesinado el 19 de junio de ese año. En su testamento, Thorne devolvía a Manuela los ocho mil pesos de la dote de los intereses; sin embargo, ese dinero nunca Llegó a sus manos. Así, inválida, acompañada por Simón Rodríguez (el Maestro del Libertador), quien también terminó su vida en Paita (1854), y las cartas del General O'Leary, acabó la vida de Manuela Sáenz, víctima de una extraña epidemia que llegó al puerto en algún ballenero, el 23 de noviembre de 1856. “ En el año 2007, visitamos Paita,, encontramos su arruinada casa, y buscamos su tumba, la encontramos fuera del cementerio, la limpiamos y pintamos una pequeña cerca y piedras de blanco, pusimos una cruz, con su nombre.

José Garcia Vera P.`.V.`.M.`. Integración 24 Noviembre 2007 e.`.v.`.

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