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Historia de Martires Cristianos

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HISTORIAS DE MARTIRES CRISTIANOS Los ciento mártires de Persia 3, Santos Carlos Lwanda , Jose Mkasa Y Sus Compañeros San Panfilo Y Sus Compañeros,LOS CIENTO VEINTE MARTIRES DE PERSIA Ignoramos los nombres de estos mártires, pero, según la tradición, en el reinado del rey Sapor II de Persia, mas de cien cristianos fueron martirizados el mismo día, en Seleucia de Tesifonte. Entre ellos, había nueve vírgenes consagradas a Dios; el resto eran sacerdotes, diáconos y mo

HISTORIAS DE MARTIRES CRISTIANOS Los ciento mártires de Persia 3, Santos Carlos Lwanda , Jose Mkasa Y Sus Compañeros San Panfilo Y Sus Compañeros,LOS CIENTO VEINTE MARTIRES DE PERSIA Ignoramos los nombres de estos mártires, pero, según la tradición, en el reinado del rey Sapor II de Persia, mas de cien cristianos fueron martirizados el mismo día, en Seleucia de Tesifonte. Entre ellos, había nueve vírgenes consagradas a Dios; el resto eran sacerdotes, diáconos y mo

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HISTORIAS DE MARTIRES CRISTIANOS

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Introducción
Pág. Los ciento mártires de Persia 3

Santos Carlos Lwanda , Jose Mkasa Y Sus Compañeros San Panfilo Y Sus Compañeros 4 7

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LOS CIENTO VEINTE MARTIRES DE PERSIA
Ignoramos los nombres de estos mártires, pero, según la tradición, en el reinado del rey Sapor II de Persia, mas de cien cristianos fueron martirizados el mismo día, en Seleucia de Tesifonte. Entre ellos, había nueve vírgenes consagradas a Dios; el resto eran sacerdotes, diáconos y monjes. Como todos se negasen a adorar al sol, fueron encarcelados durante seis meses en sucias prisiones. Una rica y piadosa mujer, llamada Yaznadocta se las arreglar para averiguar la fecha en que los mártires iban a ser juzgados. La víspera, organizo un banquete en su honor, fue a visitarles en prisión y regalo a cada uno un vestido de fiesta. A la mañana siguiente, volvió muy temprano y les anuncio que iba compadecer ante el juez y que aun tenían tiempo de implorar la gracia de dios para tener del valor de dar su sangre por tan gloriosa causa. Yaznadocta añadió: “En cuanto a mi, os ruego que pidáis a Dios que tenga yo la dicha de volver a encontraros ante su trono celestial”. El juez prometió nuevamente la libertar a los mártires, con tal de que adorasen al sol, pero ellos respondieron que los vestidos de fiestas que llevaban eran la mejor prueba de que estaban dispuestos a dar la vida por su maestro. El juez los condeno a ser decapitados. Esa misma noche, Yaznadocta consiguió recuperar los cadáveres y los quemo para evitar que fuesen profanados.1

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P.Peters (1925) Analecta Bollandiana, vol. XLIII pag. 261-304)

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SANTOS CARLOS LWANDA , JOSE MKASA Y SUS COMPAÑEROS
La historia de los mártires de Uganda consiste en un relato conmovedor que vivifica los corazones cristianos al revelarles el poder de la gracia de Dios. Es un hecho por el cual se demuestra que aquellos milagros de constancia, que nos asombraban al leer los sufrimientos de los mártires en las primeras persecuciones, se han renovado en nuestros tiempos, entre los pueblos incultos del centro del Africa, donde los padres blancos del Cardenal de Lavigérie establecieron las primeras misiones católicas en 1879. Las misiones progresaron en Uganda , gracias a que el regente local, Mtesa, mostraba cierta amistad hacia los cristianos. En cambio Mwanga , su sucesor, parecía decidido a desarraigar el cristianismo de su pueblo, sobre todo cuando sus subtitos, un servidor del palacio SAN JOSE MKASA, LE HIZO reproches por los abominables vicios que practicaba y por haber mandado mandado a matar al misionero protestante James Hannington, junto con otros miembros de su caravana.Mwanga mantenía relaciones sexuales con varones aun muy jóvenes, y esto encendia la indignación por la actitud de MKkasa y los consejos de algunos ambiciosos funcionarios, estallo ante la negativa de ciertos muchachitos cristianos a su sevicio, para complacer sus perversidades. El propio Jose Mkasa fue la primera victima: el 15 de noviembre de 1885, Mwanga se valio de un pretexto cualquiera para ordenar que fuera decapitado. Despues de la ejecucion publica y, para asombro del caudillo, los cristianos lejos de mostrarse atemorrizados, continuaron con sus actividades.En mayo del año siguiente, se desato la FURIOSA tempestad. Mwanga mando a traer a uno de sus pajes, un chico llamado Mwafa; pero cuando lo tuvo a su lado, se entero de que aquel jovencito rechazaba sus proposiciones, en razón del que había sido instruido en la religión por los otros pajes,SAN DENIS SEBUGGWAWO.El reyezuelo, furioso, ordeno que denis fuera llevado a su presencia , y en cuanto lo tuvo delante, le atravezo el cuello con la espada. Aquella noche los guardias fueron apostados en torno al palacio real, con orden de no dejar escapar a ninguno de los pajes cristianos. Los brujos fueron convocados
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y retumbaron los tambores de guerra para que acudieran los verdugos profesionales a prestar servicios.Mientras tanto, en un rincón del palacio y dentro del mayor secreto,SAN CARLOS LWANGA, que ocupaba el puesto de Jose Mkasa comojefe de pajes, bautizo a cuatro de éstos que eran catecúmenos.Entre ellos se hallaba San KIZITO, UN CHIQUILLO de trece años, a quien Lwanga había sasalvado a menudo de caer en los perversos designios del rey. Al otro dia por la mañana, todos los pajes llamados por el rey , estaban en fila ante Mwanga, quien mando a los cristianos a que diesen dos pasos hacia adelante. Lwanga y Kizito, el mayor y el mas pequeño, encabezarón con decisión el grupo de quince muchachos, todos con menos de veinticinco años de edad, que confesaron su fe al desprenderse de la fila. Ahí mismo se unieron a ellos dos jóvenes, anteriormente detenidos, y dos soldados. El rey Mwanga se acerco a ellos y les preguntó si tenían intención de seguir de seguir siendo cristianos. “¡Hasta la muerte !”, respondieron a coro. “¡Que se les dé pronto la muerte!”, dijo el rey despectivamente. El lugar señalado para la ejecución, Namugongo, se encontraba a unos sesenta kilómetros de distancia; hacia allá partió la caravana de diecinueve víctimas. “El grupo de jóvenes héroes estaba a unos pasos de mí, escribió el padre Lourdel, superior de la MISION DE LOS Padres Blancos. “Kizito, el más chiquillo,charlaba y reía…Yo experimente una angustia tan grande, que hube apoyarme en la barba para no caer…No me estaba permitido dirigirles una sola palabra, y tuve que contentarme con leer en sus rostros y en los ojos que me miraban, la resignación, la alegría y el valor de sus corazones”. Alos tres jóvenes se les quito la vida cuando iban por el camino; los restantes fueron encerrados en una prisión de Namugongo, bajo condiciones infrahumanas, durante siete días, mientras se preparaba la enorme pira. El 3 de junio de 1886, dia de la Ascencion, fueron sacados de las mazmorra;frente a un monton de ramas secas se les desplomo de us vestidos, se les ató de pies y manos y, uno a uno, fueron envuelotos en esteras de juncos,los paquetes enrollados con las victimas dentro, se acomodaron en hileras de pira(a un
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muchacho, el SANTO MBAGA, lo mataron antes con un golpe en la cabeza, por orden de su padre que era el jefe de los verdugos) y le prendieron fuego. En un tono mas alto que el cántico ritual de los verdugos,surgieron algunas vocecillas de entre las llamas y el humo para repetir el nombre de Jesus. La persecusion se extendió, y por l tanto los protestantes católicos perdieron sus vidas antes que renegar de Cristo.Uno de los mas destacados entre los confesores,fue el Santo Matthias Murumba, a quien se martirizo con repuganate crueldad; era un hombre de edad madura, magistrado Auxiliar del jefe provincial, quien oyo hablar de Jesucristo por primera vez a los misioneros protestantes y mas tarde fue bautizado por el padre Livinhac,P.B. Otro hombre de mayor edad, San Andres KAGWA, gobernador de Kigowa, instrumento en la conversación con su esposa y que se había reunido con un numeroso grupo de catecúmenos en torno suyo, fue decapitado por negarse a dejar su fe. Andres Kagwa, junto con Carlos Lwanga y Matthias Murumba y otros diecinueve jóvenes (diecisiete de los cuales eran pajes del rey), fueron solemmente beatificados en 1920. El 18 de octubre de 1964, el PAPA Pablo VI canonizo a los 22 martires de Uganda, por lo que son los primeros negros que, en la época contemporánea, han alcanzado el honor de los altares. Una vez mas, las tantas veces citadas palabras de Terluliano el africano: “La sangre de los mártires es semilla de los cristianos”.2

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Acta Apostolicae Sedis (1920) vol.XXI,pp.272-281

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SAN PANFILO Y SUS COMPAÑEROS
En la sección de la “Historia Eclesiástica” dedicada a los confesores de Palestina, Eusebio describe a su maestro Panfilo como al “mas ilustre mártir de su época, por sus vastos conocimientos filosóficos y por todas las virtudes que le adornaban”. Esta vez no se trata de un mero panegírico convencional, porque hay un inconfundible tono de sinceridad en las palabras que utiliza el historiador cuando habla de “su señor Panfilo”, puesto a que siempre se hace esta aclaración: “no seria conveniente que yo mencionara el nombre de ese santo y bendito hombre, sin darle el título de mi „mi señor‟.” Con agradecida veneración, se autoimpuso lo que él llama “un nombre triplemente amado para mí”, firmándose Eusebius Pamphili al escribir la biografía de su héroe, en tres volúmenes que conocio San Jeronimo, pero ya no existen. Pánfilo, vástago de una familia rica y honorable, nacio en Berytus(Beirut), en Fenicia. Tras distinguirse en todas las ramas de la enseñanza secular que se impartia en su ciudad natal, tan renombrada como el centro del saber, se fue a Alejandria para estudiar en la en la famosa escuela catequética, donde cayó bajo la influencia de Pierio, el discípulo de Orígenes. El resto de su vida la pasó en Cesarea, que por entonces era la capital de Palestina.Ahi fue ordenado sacerdote.Tambien ahí formó una magnífica biblioteca que se conservó hasta el siglo VII, cuando fue destruida por los árabes. Pánfilo fue el mas notable estudioso de la biblia en su época y el fundador de la literatura sagrada.Despues de salvar infinitas dificultades,de revisar y corregir miles de manuscritos,hizo una traducción de las sagradas escrituras más correcta que cualquiera de las que circulaban hasta entonces.Toda la versión fue transcrita por su mano y distribuída por medio de copias que hizo sacar a los alumnos mas dignos de confianza de su escuela.La mayoría de las veces, entrego su trabajo gratuitamente puesto que, a más de ser un hombre muy generoso, estaba ansioso por alentar los estudios sagrados. Como trabajador infatigable,llevó una existencia muy austeria y fue notable por su humildad.A sus criados y empleados los trataba como hermanos; entre sus parientes,amigos y particularmente, entre los pobres, distribuyó las riquezas
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heredadas de su padre. Una vida tan ejemplar tuvo una culminación en el martirio. En el año 308,Urbano, el gobernador de Palestina, lo mandó aprehender, lo sometió a crueles torturas y lo encerró en prisión, por negarse a sacrificar ante los dioses.Durante su cauteverio,colaboró con Eusebio, que tal vez fuera su compañero de prisión, para escribir una “Apología de Orígenes”, cuyas obras había copiado y admiraba grandemente. Dos años después de haber sido detenido, Pánfilo fue llevado ante el gobernador Firmiliano, sucesor de Urbano, para un examen de causa y un nuevo juicio. En estaocasion le acompañaban Pablo de Jemnia ,hombre de gran fervor, y Valente, un anciano diácono de Jerusalén que tenía en su crédito haberse aprendido toda la Biblia de memoria. Encontrando a los tres acusados enteramente firmes en su fe,Firmiliano dictó contra ellos la sentencia de muerte.Tan pronto como se dio a conocer el veredicto,Porfirio, un estudiante joven e inteligente a quien Pánfilo amaba como a un hijo, abordó resultamente para pedirle al juez permiso de recoger y sepultar los restos de su maestro. Fimiliano inquirió si también él era cristiano y, al recibir una respuesta afirmativa, mando se le diera tormento. A pesar de que sus carnes fueron desgaradas hasta mostrar los huesos y las entrañas, Porfirio no Lanzó ni un lamento. Para matarlo, lo quemaron a fuego lento, mientras él invocaba el nombre de Jesús. Al mismo tiempo, un capadocio llamado Seleuco, que proclamo en voz alta el triunfo de Porfirio y alabó su constancia, fue condenado a morir decapitado con todos los demás. El tirano estaba enfurecido, que nisiquiera la servidumbre de su casa escapó a su cólera; por un simple informe que un anciano Teódulo, su criado favorito, era cristiano, puesto a que había besado el cadáver de uno de sus mártires, Firmiliano lo mando a crucificar inmediatamente.Los otros confesores, Pánfilo, Pablo,Valente y Seleuco murierón decapitados. Sus cadáveres, arrojados a las afueras de la ciudad, fueron respetados por las aves de rapiña y las fieras salvajes, de manera que los cristianos pudieron recogerlos intactos y darles sepultura.

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Diseño y recopilación: Isabel Cunyas

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