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El origen del universo La consideracin rigurosamente cientfica del origen del universo (1) es un problema relativamente nuevo.

Sin embargo, su incorporacin al pensamiento humano puede considerarse como muy antigua (2). Aunque nuestros conocimientos sobre la historia humana oral y escrita tienen menos de 5.000 aos, se desprende de distintos datos arqueolgicos que el hombre tiene preocupacin por el mundo en el que vive y se forma ideas sobre el universo como un todo, desde mucho antes. Podemos afirmar que los rastros se pierden en el tiempo. Cuando el hombre se hizo agricultor, necesit escrutar los cielos para regular mejor los perodos de siembra y cosecha y as conseguir mayor eficiencia en su nuevo modo de supervivencia. Entonces la observacin de la naturaleza, y fundamentalmente del comportamiento cclico en los movimientos de los cielos, se convirti en una tarea importante. Esa ocupacin le permiti coleccionar durante un par de milenios un conjunto de observaciones, que se acumularon paralelamente a las diferentes teoras que desarroll para explicarlos. Estas descripciones tericas en ningn caso pueden ser consideradas como cientficas, ni siquiera aquellas que contienen aciertos descriptivos. No son cientficas porque faltan varios de los elementos que hoy consideramos bsicos para formar ese discurso. De cualquier manera, le proporcionaron al hombre una visin de conjunto sobre lo que observaba y en algunos fenmenos claramente recurrentes, le permitieron incluso predecir futuras consecuencias, un objetivo bsico de la ciencia actual.No es el caso desarrollar aqu una historia detallada de esos pasos iniciales. Las primeras interpretaciones que analizaban las regularidades observadas considerando las esferas celestes (homocntricas) pensadas para ubicar las estrellas fijas, y la inclusin de los epiciclos y deferentes para explicar los movimientos planetarios, fueron un avance importante en la construccin de una primitiva ciencia de la totalidad o cosmologa. Estas cosmologas primitivas se desarrollaron y progresaron en verdaderas escuelas de pensamiento que hoy se recuerdan junto a los nombres de Hiparco, Apolonio, Aristteles o Claudio Ptolomeo.