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Teologia Sistematica - Lewis s Chafer Tomo 2 Vol 4

Teologia Sistematica - Lewis s Chafer Tomo 2 Vol 4

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TEOLOGIA SISTEMATICA

Por
Lewis Sperry Chafer, D. D., Litt. D.
y del
en VailM, TexM E.U.A.
TOMO II
ESCATOLOGIA
O!ilii P iillll•
RODOLFO MENDIETA P.
PUBLICADOR
Tnc..
Copynight © 1986
5369 Hwy "ZC"
Dousman, WI 53118 USA
Phone (414) 965-4970
Todos los derechos por
la Teología Sísternatica
son reservados a
Publicaciones Españolas, Inc.
CONTENIDO
VOLUMEN IV
ECLESIOLOGIA
CAPITULO l. INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 3
l. Las Criaturas de Dios Consideradas Dispensacionalmente 4
l. Los Angeles 5
2. Los Gentiles 5
3. Los Judíos 6
4. Los Cristianos 12
11. La Doctrina Bíblica Examinada Dispensacionalmente 14
l. Una Posición Aceptable Delante de Dios 15
2. Una Regla de Vida Especificada por Dios 17
3. Un Servicio Establecido por Dios 21
4. Un Fundamento Justo sobre el cual Dios Puede
Perdonar y Limpiar con Benignidad al Errante 22
5. Una Clara Revelación de la Responsabilidad
del Hombre Sobre la cual Puede Lograrse el
Perdón Divino y la Limpieza 22
6. La Base Eficaz sobre la cual Dios Puede Ser
Adorado y Presentado Súplicas en Oración 23
7. Una Esperanza Futura 23
111. La Iglesia Considerada Específicamente 28
l. Dos Propósitos Independientes y Muy
Diferentes en la Encarnación 31
2. Cristo Reveló Dos Líneas Distintas de Verdad 32
3. En Su Muerte y Resurrección los Mismos Dos
Muy Diferentes Objetivos Son Discernibles 32
4. Eventos Profetizados para la Conclusión de
la Edad Presente 34
5. Distinciones entre Israel y la Iglesia en el
Reino Venidero 34
LA IGLESIA COMO UN ORGANISMO
CAPITULO 11. PARTICULARIDADES GENERALES 37
l. El Significado de la Palabra Iglesia 39
II. El Hecho de una Nueva Obra Divina 41
111. Varios Términos Empleados 43
IV. El Primer Uso de la Palabra Iglesia 44
V. La Iglesia es el Propósito Divino en el Presente 45
VI. Cuatro Razones por que la Iglesia Comenzó
el Día de Pentecostés 46
VII. La Iglesia en Tipo y en Profecía 4 7
CAPITULO III. CONTRASTES ENTRE ISRAEL Y
LA IGLESIA 49
l. La Extensión de la Revelación Bíblica 49
11. El Propósito Divino 49
III. La Simiente de Abraham 49
IV. El Nacimiento 50
V. El Que Encabeza 50
VI. Los Pactos 51
VII. La Nacionalidad 51
VIII. El Tratamiento Divino 51
IX. Las Dispensaciones 51
X. El Ministerio 52
XI. La Muerte de Cristo 52
XII. El Padre 52
XIII. Cristo 52
XIV. El Espíritu Santo 52
XV. Un Principio Gubernativo 53
XVI. Habilitación Divina 53
XVII. Dos Discursos de Despedida 53
XVIII. La Promesa del Regreso de Cristo 53
XIX. La Posición 54
XX. El Reino Terrenal de Cristo 54
XXI. El Sacerdocio 54
XXII. La Boda 54
XXIII. Los Juicios 54
XXIV. Posición en la Eternidad 54
CAPITULO IV. SE USAN FIGURAS PARA PRESENTAR
LA RELACION DE LA IGLESIA DE
CRISTO (1 - V) 56
l. El Pastor y las Ovejas 58
II. La Vid y los Pámpanos 61
111. La Piedra Angular y las Piedras del Edificio 63
IV. El Sumo Sacerdote y el Reino de Sacerdotes 66
V. La Cabeza y el Cuerpo con sus Muchos Miembros 70
l. La Iglesia es un Cuerpo de Desarrollo Propio 70
2. Los Miembros Son Designados para un
Servicio Específico 73
3. El Cuerpo Es Uno 74
CAPITULO V. SIETE FIGURAS USADAS PARA REVELAR
LA RELACION DE LA IGLESIA A CRISTO
(VI) EL POSTRER ADAN Y LA NUEVA
CREACION 82
l. El Cristo Resucitado 82
l. La Resurrección de Cristo es un Tema Cuyas
Pruebas Son Indisputables 84
2. La Resurrección de Cristo Es Razonable 87
3. Profecías acerca de la Resurrección 88
4. Siete Razones para la Resurrección 89
5. Tres Normas de Poder 93
6. Fue Una Resurrección Real 94
7. La Resurrección de Cristo es para un Nuevo
Orden 95
11. La Posición del Creyente en Cristo 96
l. El Cristo Resucitado 97
2. La Nueva Humanidad 97
III. Dos Creaciones Requieren Dos Días de Conmemoración 104
l. El Testimonio Bíblico acerca del Sábado 1 OS
2. El Testimonio Bíblico Sobre el Día del Señor 117
IV. La Transformación Final 126
l. Libertad de la Naturaleza Pecaminosa 126 ._/
2. La Ocupación Efectiva de la Ciudadanía
Celestial 127
3. La Posesión de un Cuerpo Transformado 127
CAPITULO VI. SIETE FIGURAS QUE PRESENTAN LA
RELACION DE LA IGLESIA CON
CRISTO (VII) 131
l. Su Contraste con Israel 131
11. Un Delineamiento del Amor de Cristo que Excede
a Todo Conocimiento 137
111. Seguridad de la Autoridad de la Esposa 138
IV. Una Revelación de la Posición de la Esposa Sobre
Todos los Seres Creados 139
V. Una Seguridad de Gloria Infinita 139
VI. Los Tipos de la Esposa 140
l. Eva 141
2. Rebeca 143
VIL El Significado de la Figura 146
CAPITULO VII. LA IGLESIA ORGANIZADA 147
l. La Iglesia Como Una Asamblea Local 149
l. La Iglesia y su Doctrina 150
2. La Iglesia y su Servicio 152
3. La Iglesia y su Organización 153
4. La Iglesia y sus Ordenanzas 1 54
5. La Iglesia y su Orden 154
11. Un Grupo de Iglesias Locales 156
111. La Iglesia Visible Sin Referencia a la Localidad 156
\.
· LA REGLA DE VIDA PARA EL CREYENTE
CAPITULO VIII. REGLAS DE VIDA EN EL ANTIGUO
TESTAMENTO 157
l. La Economía Pre-Mosaica 160
11. La Economía Mosaica 162
l. La Relación que Sostuvo la Ley de Moisés
con el Tiempo de su Dominio 164
2. La Aplicación de la Ley 169
CAPITULO IX. DELINEACION DEL REINO FUTURO 171
CAPITULO X. LA PRESENTE DISPENSACION DE
LA GRACIA 184
l. Tres Características Específicas 190
l. El Carácter Independiente y Sin Complicación
de las Ensefíanzas de la Gracia 190
2. Sus Sublimes Requerimientos 190
3. La Capacitación Divina 192
11. Las Relaciones Bajo la Gracia 199
l. Relaciones Hacia las Personas de la Deidad 199
2. La Relación Hacia el COSMOS, o Sistema
Mundial 200
3. La Relación Hacia el Cuerpo de Cristo 202
CAPITULO XI. CONTRASTES ENTRE LA LEY Y
LA GRACIA 207
l. Sistemas Independientes, Suficientes, y Completos
de Gobierno Divino en la Tierra 209
l. Las Enseñanzas de la Ley 209
2. Las Enseñanzas de la Gracia 209
3. Las Enseñanzas del Reino 211
a. La Similitud y la Disimilitud entre las
Enseñanzas de la Ley de Moisés y las
Enseñanzas de la Gracia 212
b. La Semejanza y Desemejanza entre las
Enseñanzas de la Ley de Moisés y las
Enseñanzas del Reino 215
c. La Semejanza y Desemejanza entre las
Enseñanzas de la Gracia y las Leyes
del Reino 218
11. El Orden entre la Bendición Divina y la Obligación
Humana 230
111. Diferentes Grados de Dificultad y Diferentes Grados
de Habilitación Divina 238
CAPITULO XII. LOS SISTEMAS DE LEY Y EL JUDAISMO
DESCARTADOS 239
l. Las Mismas Instrucciones Escritas, de las Enseñanzas
de la Ley de Moisés y de las del Reino, Son Descartadas 239
l. El Retiro de la Ley de Moisés es la Enseñanza
Explícita del Nuevo Testamento 239
2. El Error de la Mezcla de la Ley del Reino con
las Enseñanzas de la Gracia 248
11. La Abolición del Pacto de J:a Ley de las Obras 251
111. El Desecho del Principio de la Ley de Dependencia
de la Energía de la Carne 252
IV. El Judaísmo Es Quitado 253
ESCATOLOGIA
CAPITULO XIII. PROLOGO A LA ESCA TOLOGIA 259
DISTINTIVOS GENERALES DE ESCATOLOGIA
CAPITULO XIV. UN BREVE ESCRUTINIO DE LA
HISTORIA DEL MILENIALISMO 268
l. El Período Presentado en el Antiguo Testamento 269
11. El Reino Mesiánico Fue Ofrecido a Israel en el
Primer Advenimiento 270
111. El Reino Rechazado y Pospuesto 270
IV. Creencias Mileniales Sostenidas por la Iglesia Primitiva 271
V. La Esperanza Milenial Continuó hasta la Apostasía
~ m m a 2M
VI. El Milenarismo Comenzó a Restaurarse en la Reforma 282
VII. El Milenarismo Después de la Reforma 284
l. La Teoría de Whitby 285
2. Antimilenialismo 285
3. Premilenialismo 287
CAPITULO XV. EL CONCEPTO BIBLICO DE LA
PROFECIA 290
l. El Profeta 290
11. El Mensaje del Profeta 291
111. El Poder del Profeta 292
IV. La Selección de los Profetas 292
V. El Cumplimiento de la Profecía 292
VI. La Historia de la Profecía 293
l. Cuatro Profetas que Sirven de Marco de los
Sucesos 293
2. Juan el Bautista 295
3. Los Profetas Falsos 299
4. Una Clasificación de las Profecías Escritas
en el Antiguo Testamento 299
LOS PRINCIPALES CAMINOS DE LA PROFECIA
CAPITULO XVI. PROFECIA CONCERNIENTE AL
SEÑOR JESUCRISTO 301
l. Profeta 304
11. Sacerdote 305
111. Rey 305
IV. La Simiente 307
V. Los Dos Advenimientos 307
l. El Primer Advenimiento 309
2. El Segundo Advenimiento 31 O
CAPITULO XVII. PROFECIAS TOCANTE A LOS
PACTOS DE ISRAEL 315
l. Los Cuatro Principales Pactos 318
l. El Pacto Concertado con Abraham 318
2. El Pacto que Fue Dado por medio de Moisés 319
3. El Pacto que Fue Hecho con David 319
4. El Nuevo Pacto que será Hecho en el Reino
Mesiánico 3 20
11. Siete Características 3 20
l. Una Nación para Siempre 3 20
2. Una Tierra para Siempre 322
3. Un Rey para Siempre 328
4. Un Trono para Siempre 328
5. Un Reino para Siempre 329
6. Un Nuevo Pacto 330
7. Bendiciones Permanentes 331
CAPITULO XVIII. PROFECIA CONCERNIENTE A
LOS GENTILES 334
CAPITULO XIX. PROFECIA TOCANTE A SAT ANAS, LA
MALDAD Y EL HOMBRE DE PECADO 350
l. Satanás 350
11. La Maldad 3 51
111. El Hombre de Pecado 3 51
CAPITULO XX. PROFECIA TOCANTE AL CURSO Y
FIN DE LA CRISTIANDAD APOSTATA 357
CAPITULO XXI. PROFECIA TOCANTE A LA GRAN
TRIBULACION 366
l. La Doctrina en General 366
11. La Iglesia y la Tribulación 369
l. La Naturaleza de la Tribulación 370
2. La Naturaleza de la Iglesia 3 71
3. ¿Deberá la Ultima Generación de la Iglesia
sufrir de manera Especial? 3 72
4. El Testimonio de las Escrituras 373
a. La Inminencia del Regreso de Cristo 373
b. La Anticipación del Elemento del Tiempo 374
c. El Aspecto Dispensacional 3 7 5
d. El Pasaje Principal 375
e. Los Veinticuatro Ancianos 3 77
f. El Que Detiene Es Quitado 378
CAPITULO XXII. PROFECIA TOCANTE A LA IGLESIA 380
I. Los Ultimes Días de la Iglesia 380
II. La Resurrección de los Cuerpos de los Santos 381
III. La Traslación de los Santos Vivientes 382
IV. El Tribunal de Cristo 3 83
V. Las Bodas del Cordero 383
VI. El Regreso de la Iglesia con Cristo 383
VII. El Reinado de la Iglesia con Cristo 384
CAPITULO XXIII. PRINCIPALES TEMAS DE LAS
PROFECIAS DEL ANTIGUO
TESTAMENTO 385
l. Profecías Respecto a los Gentiles 385
II. Profecía Respecto a los Primeros Años de la
Historia de Israel 387
III. Profecías Respecto a la Nación de Israel 387
IV. Profecías en cuanto a las Dispersiones y
Recogimientos de Israel 388
V. Profecías Respecto al Advenimiento del Mesías 388
VI. Profecía Respecto a la Gran Tribulación 389
VII. Profecía Respecto al Día de Jehová y al
Reino Mesiánico 389
CAPITULO XXIV. LOS TEMAS DE MAXIMA IMPORTANCIA
EN EL NUEVO TESTAMENTO 391
l. La Nueva Era
II. El Nuevo Propósito Divino
391
392
III. La Nación de Israel 393
IV. Los Gentiles 394
V. La Gran Tribulación 394
VI. Satanás y las Fuerzas del Mal 394
VII. La Segunda Venida de Cristo 3 9 5
VIII. El Reino Mesiánico 395
IX. El Estado Eterno 395
CAPITULO XXV. EVENTOS PROFETIZADOS EN
SU ORDEN 396
l. La Profecía de Noé Tocante a sus Hijos 396
II. La Esclavitud de Israel en Egipto 396
111. El Futuro de los Hijos de Jacob 396
IV.Israel en Su Tierra 397
V. Las Cautividades de Israel 397
VI. Juicios Caerán Sobre Naciones Circunvecinas 397
VII. Una Restauración Parcial 397
VIII. La Venida y el Ministerio de Juan el Bautista 397
IX. El Nacimiento de Cristo 398
X. Las Funciones Solemnes de Cristo 398
XL Los Ministerios de Cristo 398
XII. La Muerte de Cristo 398
XIII. La Sepultura de Cristo 399
XIV. La Resurrección de Cristo 399
XV. La Ascensión de Cristo 399
XVI. La Era Presente 399
XVII. El Día de Pentecostés 400
XVIII. La Iglesia 400
XIX. La Destrucción de Jerusalén 400
XX. Los Ultimes Días de la Iglesia 400
XXI. La Primera Resurrección 401
XXII. El Arrebatamiento de los Santos Vivos 401
XXIII. La Iglesia en el Cielo 401
XXIV. Los Galardones de los Creyentes 402
XXV. Las Bodas del Cordero 402
XXVI. La Gran Tribulación 402
XXVII. La Aparición del Hombre de Pecado 403
XXVIII. Los Sufrimientos Finales de Israel 403
XXIX. La Destrucción de Babilonia Eclesiastica 403
XXX. La Batalla del Armagedón 403
XXXI. La Destrucción de Babilonia Política y Comercial 404
XXXII. El Día del Seftor En Sí 404
XXXIII. La Segunda Venida de Cristo 405
XXXIV. Satanás Atado y Encarcelado 405
XXXV. El Recogimiento y Juicio del Pesaroso Israel 405
XXXVI. El Juicio de las Naciones 406
XXXVII. Vida Humana en el Reino Terrenal 406
XXXVIII. Satanás Desatado y la Ultima Rebelión 406
XXXIX. La Sentencia de Satanás 407
XXXX. La Tierra Actual y los Cielos Pasarán 407
XL. El Juicio del Gran Trono Blanco 407
XLII. El Destino de los Inicuos 407
XLIII. La Creación de un Nuevo Cielo y Una Nueva
Tierra 407
XLIV. El Destino de los Salvados 408
XL V. El Día de Dios 408
CAPITULO XXVI. LOS JUICIOS 409
l. Los Juicios de Dios Mediante la Cruz 409
l. El Juicio del Pecado del Mundo 409
2. El Juicio de la Naturaleza Pecaminosa 410
3. El Juicio de Satanás Mediante la Cruz 410
11. El Juicio Propio del Creyente 411
111. El Juicio de las Obras del Creyente 411
IV. El Juicio de Israel 413
V. El Juicio de las Naciones 416
VI. El Juicio de los Angeles 418
VII. El Juicio del Gran Trono Blanco 418
CAPITULO XXVII. EL ESTADO ETERNO 420
l. El Estado Intermedio 420
l. Dos Palabras Importantes de Localidad 420
2. La Doctrina del Suefto 421
3. Cuerpo Durante el Intermedio 421
11. Las Criaturas de Dios que Entran al Estado Eterno 422
l. Los Angeles no Caídos 422
2. Los Angeles Caídos 422
3. Los Gentiles Salvados 423
4. Los Gentiles no Salvados 423
5. Los Gentiles del Reino 423
6. Los Gentiles Excluidos del Reino 423
7. Los Judíos en el Reino 4 24
8. Los Judíos Excluidos del Reino 424
9. Los Judíos Salvados por entrar en la Iglesia 424
10. Los Judíos Condenados por Rechazar el
Evangelio 4 25
11. Los no Salvos en Sentido General 425
12. Los Cristianos 425
111. Diferentes Esferas de Existencia 426
IV. Teorías Concernientes a la Existencia Futura 427
l. La Muerte Es Cesación de la Existencia 427
2. La Transmigración del Alma 427
3. Inmortalidad Condicional 427
4. Universalismo 429
5. La Teoría de Restitución o de Reconciliación 430
6. El Purgatorio de Roma 433
7. Nirvana 434
V. La Tierra Nueva
VI. La Doctrina del Infierno 435
VII. La Doctrina del Cielo 441
l. Los Testigos Informados 442
2. El Estado Futuro de los Redimidos 444
3. El Cielo la Morada Adecuada de Dios y Su
Pueblo 444
4. Algunas Características Esenciales del Cielo 444
5. El Tercer Cielo 445
VOLUMEN V
CRISTOLOGIA
CAPITULO l. EL CRISTO PRE-ENCARNADO 451
l. La Deidad de Cristo 455
l. Los Nombres Divinos 457
2. La Evidencia de los Atributos 465
3. La Evidencia de Sus Obras Poderosas 468
4. La Relación Trina 4 70
ll. Cristo y la Creación 4 71
Ill. El Pacto de Antes del Principio de los Siglos 475
IV. El Mesías del Antiguo Testamento 476
V. El Angel de Jehová 479
VI. Inferencias Indirectas de la Biblia sobre la
Preexistencia de Cristo 481
VII. Afirmaciones Bíblicas Directas sobre la
Preexistencia de Cristo 481
CAPITULO Il. INTRODUCCION A LA DOCTRINA DEL
CRISTO ENCARNADO 487
l. La Doctrina en General 487
ll. Las Predicciones del Antiguo Testamento 490
l. Los Tipos 491
2. Las Profecías 492
CAPITULO Ill. EL NACIMIENTO Y LA INF ANClA DEL
CRISTO ENCARNADO 495
l. El Nacimiento 495
ll. La Infancia de Jesús 50 1
CAPITULO IV. EL BAUTISMO DEL CRISTO
ENCARNADO 504
l. El Bautista 504
11. La Necesidad del Bautismo 507
111. El Modo del Bautismo 511
l. La Evidencia Filológica 513
2. La Evidencia Exegética 515
IV. El Bautismo de Cristo y el Bautismo Cristiano 517
V. Otros Bautismos
l. El Bautismo del Espíritu Santo
2. El Bautismo de la Copa
519
519
520
CAPITULO V. LA TENTACION DEL CRISTO ENCARNADO 523
l. Tres Factores Fundamentales 523
l. El Significado de la Palabra tretpátw 523
2. Dios Puede Ser Probado 524
3. Cristo Fue Tentado 525
11. La Relación de Cristo con el Espíritu Santo 529
111. La Tentación de Cristo por Parte de Satanás 530
CAPITULO VI. LA TRANSFIGURACION DEL
CRISTO ENCARNADO 534
l. La Importancia 535
11. La Razón 536
l. La Necesidad Inmediata 537
2. La Necesidad para Toda la Era 539
Ill. La Realidad 539
IV. Una Representación del Reino 540
V. La Confirmación Divina 542
CAPITULO VII. LAS ENSEÑANZAS DEL CRISTO
ENCARNADO 544
l. Los Principales Discursos de Jesús 545
l. El Sermón del Monte 546
a. La Colocación del Discurso en su Contexto 548
b. Carácter Distintivo 551
c. La Demora en la Aplicación del Reino 563
2. El Discurso del Monte de los Olivos 563
3. El Discurso del Aposento Alto 590
a. Una Nueva Relación con Dios 593
b. Limpieza y Comunión Ininterrumpida 597
c. La Morada en Cristo para Poder Producir
Fruto 599
d. Una Nueva Relación con el Espíritu Santo. 602
e. Una Nueva Relación entre los Creyentes 609
f. Una Nueva Base para la Oración 61 2
g. La Promesa del Regreso 616
11. Parábolas 618
l. Las Mesiánicas 620
2. Las Generales 621
III. Enseñanzas Especiales 621
IV. Conversaciones 621
CAPITULO VIII. LOS MILAGROS DEL CRISTO
ENCARNADO 622
CAPITULO IX. SUFRIMIENTOS Y MUERTE DEL
CRISTO ENCARNADO 630
l. Tipos de la Muerte de Cristo 630
11. Predicciones sobre la Muerte de Cristo 634
l. La Principal Predicción Histórica 63 5
2. La Principal Predicción Doctrinal 63 7
3. Predicciones Menores 639
4. Las Predicciones de Cristo 641
III. La Muerte de Cristo en los Evangelios Sinópticos 642
IV. La Muerte de Cristo en el Evangelio de Juan y en
Sus Otros Libros 643
l. En el Evangelio de Juan 643
2. En las Epístolas de Juan 650
3. En el Apocalipsis 652
V. La Muerte de Cristo en los Escritos de Pablo 65 5
l. En Romanos 65 5
2. En las Epístolas a los Corintios 662
3. En Gálatas 666
4. En las Epístolas que Escribió desde la Prisión 670
5. En las Epístolas a los Tesalonicenses 678
6. En las Epístolas Pastorales 679
VI. En los Escritos de Pedro 680
VII. La Muerte de Cristo en la Epístola a los Hebreos 681
CAPITULO X. LA RESURRECCION DEL CRISTO
ENCARNADO 687
l. La Doctrina de la Resurrección de Cristo en el
Antiguo Testamento 690
l. En los Tipos 691
2. En las Profecías 692
11. La Doctrina de la ResurrecciÓn de Cristo en el
Nuevo Testamento 695
l. Predicciones del Mismo Cristo 695
2. Como Tema de Pruebas Válidas 698
3. El Hecho Real de la Resurrección 700
4. Como Causa de un Nuevo Orden de Seres 701
5. Siete Razones que Explican la Resurrección 702
a. Por Ser El Quien Es 702
b. Para Poder Cumplir el Pacto Davídico 702
c. Para Poder Convertirse en la Fuente de
Vida Resucitada 704
d. Para Convertirse en la Fuente del Poder
de la Resurrección 704
e. Para Ser Cabeza, sobre Todas las Cosas,
de la Iglesia 705
f. Para Garantizar la Justificación 705
g. Para Ser las Primicias de los que Durmieron 706
6. La Medida Presente del Poder Divino 706
7. El Día del Señor Como Conmemoración 710
a. El Sábado desde Adán hasta Moisés 711
b. El Sábado desde Moisés hasta Cristo 712
c. El Sábado en la Era de la Iglesia 712
d. El Sábado en la Edad Venidera 713
e. La Nueva Creación 714
f. El Día del Señor 715
CAPITULO XI. LA ASCENSION Y EL MINISTERIO
ACTUAL DEL CRISTO ENCARNADO 719
l. La Ascensión de Cristo 720
l. La Ascensión en el Día de la Resurrección 720
2. La Ascensión Definitiva en las Nubes del Cielo 726
11. El Ministerio Actual de Cristo 731
l. El Ejercicio de la Autoridad Universal 732
2. Cabeza, sobre Todas las Cosas, de la Iglesia 733
3. El que Prodiga Dones 734
4. El Ministerio de Intercesión 734
5. Cristo como Abogado 735
6. Cristo Preparando Mansiones Celestiales 736
7. El Cristo Expectante 736
CAPITULO XII. LA SEGUNDA VENIDA DEL CRISTO
ENCARNADO 738
CAPITULO XIII. EL REINO MESIANICO DEL CRISTO
ENCARNADO 773
l. Los Pactos de Jehová Garantizan el Reino de los Cielos 775
l. El Pacto de Dios con Abraham 776
a. Una Nación Eterna 776
b. La Posesión Eterna de la Tierra 778
2. El Pacto de Dios con David 779
11. Diversas Formas de Identificar el Reino de los Cielos 790
l. Los Jueces 790
2. El Reino y el Pacto Davídicos 791
3. La Predicción del Reino 791
4. La Oferta del Reino 797
5. El Rechazamiento y la Posposición del Reino 804
6. La Forma Presente del Reino de los Cielos 806
7. Realización y Manifestación del Reino de
los Cielos 812
CAPITULO XIV. EL REINO ETERNO DEL CRISTO
ENCARNADO 816
l. La Liberación de Satanás 817
II. La Ultima Revuelta Que Habrá sobre la Tierra 817
Ill. La Desaparición de los Cielos y de la Tierra 819
IV. El Juicio del Gran Trono Blanco 820
V. La Creación de Nuevos Cielos y Nueva Tierra 822
VI. El Descenso de la Ciudad Esposa 823
VII. La Entrega del Reino al Padre 826
VOLUMEN VI
NEUMATOLOGIA
PREFACIO 837
CAPITULO l. EL NOMBRE DEL ESPIRITU SANTO 841
l. El Triple Nombre de la Deidad 841
11. Títulos Descriptivos 852
CAPITULO 11. LA DEIDAD DEL ESPIRITU SANTO 856
l. Atributos Divinos 857
l. Eternidad 857
2. Omnipotencia 857
3. Omnipresencia 858
4. Omnisciencia 858
5.Amor 858
6. Fe 858
7. Veracidad 859
8. Santidad 859
11. Obras Divinas 860
l. Creación 860
2. Contención 862
3. Inspiración 86 2
4. El Engendramiento de Cristo 866
5. Redargüir 866
6. Restricción 868
7. Regeneración 868
8. Iluminación 870
9. Paracleto 871
1 O. Testimonio 873
11. Unción 874
12. Bautismo 874
13. Sello 875
14. Llenura 875
15. Intercesión 876
16. Santificación 87 8
17. Como Una Prenda 879
CAPITULO 111. TIPOS Y SIMBOLOS DEL ESPIRITU
SANTO 881
l. Aceite 881
II. Agua 884
111. El Fuego 886
IV. Viento 886
V. Paloma 88 7
VI. Arras 888
VII. Sello 888
VIII. El Siervo de Abraharn 888
CAPITULO IV. EL ESPIRITU SANTO Y LA PROFECIA 890
l. El Autor de la Profecía 890
ll. El Terna de la Predicción 893
CAPITULO V. EL ESPIRITUSANTO EN EL
ANTIGUO TESTAMENTO 899
l. Desde Adán hasta Abraharn 899
l. Referencias Directas 899
2. El Revelador de la Verdad 902
11. De Abraharn a Cristo 903
l. Morada 907
2. Bautizo 907
3. Sello 907
4. Llenura 907
CAPITULO VI. EL CARACTER DISTINTIVO DE LA
PRESENTE ERA 913
l. Una Intercalación 914
II. Un Nuevo Propósito Divino 914
111. Una Era de Testimonio 915
IV. El Letargo de Israel 916
V. Carácter Especial del Mal 916
VI. Una Era de Privilegio para el Gentil 916
VII. La Obra Global del Espíritu 917
CAPITULO VIL LA OBRA DEL ESPIRITU SANTO
EN EL MUNDO 918
l. El Controlador del Mundo Cósmico 918
ll. El Que Redarguye de Pecado 921
l. De Pecado 928
2. De Justicia
3. De Juicio
EL ESPIRITU SANTO EN RELACION AL CRISTIANO
CAPITULO VIII. INTRODUCCION A LA OBRA DEL
929
930
ESPIRITU SANTO EN EL CREYENTE 933
CAPITULO IX. LA REGENERACION Y EL ESPIRITU
SANTO 937
l. La Necesidad 93 7
11. La Comunicación de la Vida 939
l. El Conocimiento de Dios 940
2. Una Nueva Realidad en la Oración 940
3. Una Nueva Realidad al Leer la Palabra de Dios 941
4. Reconocimiento de la Familia de Dios 941
S. Una Divina Compasión por el Mundo Perdido 941
111. La Adquisición de la Naturaleza Divina 942
IV. La Introducción a la Familia y Casa de Dios 943
V. La Parte de la Herencia de un Hijo 944
VI. El Propósito de Dios para Su Eterna Gloria 944
VII. El Fundamento de la Fe 946
CAPITULO X. LA MORADA DEL ESPIRITUSANTO 9SS
l. De Acuerdo a la Revelación 9S7
11. En Relación al Ungimiento 966
· 111. De Acuerdo a la Razón 967
IV. Con Relación al Sello 969
CAPITULO XI. EL BAUTISMO DEL ESPIRITU SANTO 971
l. La Palabra Ba1rrítw 971
11. Los Pasajes Clásicos Determinantes 973
111. La Cosa Consumada 984
l. Unión Orgánica 98S
2. La Oración Cuadruple de Cristo 98S
3. La Unica Base de Justicia Imputada 987
4. Debido Reconocimiento de la Unión 989
S. La Base de Apelación para una vida Santa 990
IV. Su Carácter Distintivo 990
l. N o Es Regeneración
2. No Es la Morada
3. No Es Llenura
LA RESPONSABILIDAD DEL CREYENTE
CAPITULO XII. INTRODUCCION A LA
991
991
992
RESPONSABILIDAD DEL CREYENTE 995
l. Motivos Inteligentes 995
11. Obligaciones Prescritas 998
111. Dependencia del Espíritu 1000
IV. La Palabra de Dios 1001
V. Una Transformación Espiritual 1005
VI. Terminología Usada 1006
CAPITULO XIII. PODER PARA VENCER EL MAL 1011
l. El Mundo 1013
11. La Carne 1017
111. El Diablo 1 028
CAPITULO XIV. PODER PARA HACER EL BIEN 1032
l. El Fruto del Espíritu 1033
l. Amor 1036
2. Gozo 1041
3. Paz 1042
4. Tolerancia 1042
5. Mansedumbre 1044
6. Benignidad 1 045
7. Fidelidad 1046
8. Mansedumbre 104 7
9. Templanza 1048
11. El Don del Espíritu Santo 1049
111. La Ofrenda de Gratitud y Alabanza 1054
IV. La Ensefianza del Espíritu 1055
V. La Guianza del Espíritu 1059
VI. La Vida de Fe 1062
VII. La Intercesión del Espíritu 1064
CAPITULO XV. CONDICIONES O PRERREQUISITOS
DE LA LLENURA 1066
l. No Contristéis al Espíritu Santo de Dios 1068
l. Prevención de Pecar en el Cristiano 1 069
2. Remedio del Pecado del Cristiano 1070
Il. No Apaguéis al Espíritu 1084
l. La Resistencia del Espíritu 1087
2. La Vida Rendida 1087
3. El Ejemplo de Cristo 1090
4. La Voluntad de Dios 1093
5. La Vida Sacrificial 1 094
111. "Andad en el Espíritu" 1095
l. El Mundo 1099
2. La Carne 1100
3. El Diablo 1100
CAPITULO XVI. DOCTRINAS RELACIONADAS 1103
l. La Participación del Creyente en la Muerte de Cristo 1109
Il. Perfección 1116
111. Santificación 1118
IV. La Enseñanza de la Erradicación 1119
CAPITULO XVII. UNA ANALOGIA 1124
l. El Estado de Perdición 1124
11. El Objetivo e Ideal Divinos 1125
111. El Don de Dios 1125
IV. La Obra de la Cruz 1126
V. El Lugar de la Fe 1127
VOLUMEN IV
ECLESIOLOGIA
ECLESIOLOGIA
CAPITULO 1
Introducción a la Eclesiología
En esta sexta división mayor de la Teología Sistemática se nos
presenta el estudio sobre la doctrina de la Iglesia según el Nuevo
Testamento. Porque se permitió que aparecieran en los siglos tercero
y cuarto la intrusión de convenios con el mundo pagano y la
sumisión al poder eclesiástico, cosas que hasta cierto punto aún
continúan existiendo en el tiempo presente, se hace necesario
procurar aclarar un número de distinciones en esta extensa
introducción. Se mencionarán aquí solamente en parte algunos rasgos
que a continuación serán examinados de manera más completa en la
te,sis principal de Eclesiología.
· Al Apostol Pablo fueron dadas dos revelaciones separadas,
diferentes e inequívocas, que son: ( 1) Que por medio de la muerte y
resurrección de Cristo Dios ha provisto una salvación perfecta y
eterna para una existencia celestial, y se ofrece de manera igual al
judío como al gentíl como única condición una fe salvadora puesta
en el Señ.or Jesucristo. Sobre esta revelación el Apóstol escribe: "Mas
os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es
según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno,
sino por revelación de Jesucristo" (Gá.l:ll-12). La importancia de
este evangelio revelado se refleja en las amonestaciones concernientes
al juicio que caerá sobre los que presentan un evangelio erróneo.
Tales amonestaciones debieran causar terror en la mente de los que
osan lanzarse a ser predicadores del evangelio. Está escrito: "Mas si
aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio
diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes
hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente
evangelio del que habéis recibido, sea anatema" (Gá.l :8-9). El
carácter sin igual e incomparable del evangelio es manifestado
directamente por el Apostol cuando por inspiración dice que es una
revelación específica, y lo mismo es sobrentendido por las
amonestaciones que demandan la preservación de su pureza por
aquellos que lo proclaman. El evangelio de la gracia divina se perdió
de vista durante los siglos obscuros cuando la corrupción de Roma se
3
4 ECLESIOLOGIA
manifestó desenfrenadamente. A Martín Lutero, con sus colegas, fue
dado la obra de restaurar los principales rasgos distintivos de este
evangelio y estos d i s t i n t i ~ o s han sido las posesiones apreciadas de los
protestantes desde los días de la Reformación. La segunda revelación
dada al Apóstol Pablo fue igualmente definida y sobrenatural y ésta
fue dada para revelar el propósito divino para el tiempo presente.
Esta es la substancia de la Eclesiología. El Apóstol escribe: "Por esta
causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si
es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me
fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente,
leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el
misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a
conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus
santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son
coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la
promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio" (Ef.3: 1-6). Sobre
este pasaje el Dr. C. l. Scofield ha publicado la siguiente observación:
"Que los gentiles habían de salvarse no era un misterio (Ro.9:24-33;
10:19-21). El misterio 'escondido en Dios' era el propósito divino de hacer del
judío y del gentil una sola cosa nueva: 'la iglesia, la cual es su cuerpo (de Cristo)',
formado por el bautismo del Espíritu Santo (l Co.12:12-13), y en el cual
desaparece toda distinción terrenal entre judío y gentil (Ef.2: 14,1 S;
Col. 3: 1 O, 11 ). La explicación de este misterio, que fue predicho pero no aclarado
por Cristo (Mt.16: 18), le fue encomendada a Pablo. Es solamente en sus escritos
que encontramos aclarados detenidamente la doctrina, la posición, la conducta y
el destino de la iglesia" (La Biblia Anotada de Scofield, p. 1209).
Para tener un concepto bíblico de la verdad referente a la Iglesia se
requiere tener un entendimiento exacto de las distinciones
importantes con respecto a las criaturas de Dios, y con respecto a los
tiempos y las sazones de Dios, como también una comprensión clara
del carácter preciso de la Iglesia misma.
l. LAS CRIATURAS DE DIOS CONSIDERADAS
DISPENSACIONALMENTE
La Biblia es el único libro de Dios. Sólo en este libro El revela
hechos de la eternidad como también del tiempo, del cielo y del
infierno como también de la tierra, de Sí mismo como también de
sus criaturas, y de sus propósitos en toda la creación. El lector de las
Escrituras debe estar preparado para descubrir revelaciones que a
veces tratan con otros seres y cuyos destinos son muy aparte de él
mismo. La Biblia presenta el orígen, el estado presente, y el destino
de cuatro clases mayores de seres racionales en el universo, que son,
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 5
los ángeles, los gentiles, les judíos, y los cristianos. Nada puede ser
más a propósito a una verdadera interpretación bíblica que la
observancia del hecho de que estas divisiones de seres racionales
continúan siendo lo que son a través de su historia. El programa
divino revelado para cada uno de estos grupos será trazado aquí
brevemente.
1. LOS ANGELES. Los ángeles son seres creados (Sal.148: 2-5;
Col.1:16); su morada está en el cielo (Mt.24:36); su actividad se
desempeña en la tierra y en el cielo ( Sal.l 03: 20; Lc.15: 1 O; He.l : 14);
lá ciudad celestial es su destino (He.l2: 22; Ap.21: 12). En toda su
existencia serán siempre ángeles. Ni se propagan ni se mueren. No
háy razón por qué confundir los ángeles con otras criaturas de Dios
en el universo. Aunque pueden caer, como en el caso de Satanás y los
demonios, siguen siendo clasificados como ángeles (M t. 25:41 ) .
. 2. · LOS GENTILES. En cuanto a su descendencia racial, los
gentiles tuvieron su orígen en Adán, quien para ellos es su cabeza
federal. Ellos son participantes de la caída, y, aunque ellos son el
tema de la profecía que predice que ellos tendrán parte, como un
pueblo subordinado, con Israel en su reino glorioso que vendrá
(ls.2:4; 60:3,5,12; 62:2; Hch.l5:17). Con respecto a su estado
durante el período desde Adán hasta Cristo, ellos estaban bajo cinco
difeiientes acusaciones, qUe eran, "En aquel tiempo estabais sin
Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la
promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo" (Ef.2: 12). La puerta
del evangelio fue abierta a los gentiles con la muerte, la resurrección,
y la ascensión de Cristo, y la venida del Espíritu Santo (Hch.l0:45;
11: 17-.18; 13:47-48), y Dios está llamando de entre ellos un pueblo
escogido (Hch.l5: 14 ). Las nuevas bendiciones ofrecidas a los gentiles
en este tiempo no consisten en ser permitidos compartir en los pactos
terrenales de Israel, las cuales ni Israel misma las está gozando ahora;
sino más bien, por medio de las riquezas de su gracia en Cristo Jesús,
ellos tienen el privilegio de ser participantes de una ciudadanía y
gloria celestiales. Está revelado que en este tiempo la masa de los
gentiles no entrarán por la fe en estas riquezas celestiales. Por tanto,
este pueblo que está designado como "las naciones" continuará
existiendo, y al final de su mayordomía como gobernantes de la
tierra, que es el fin de "los tiempos de los gentiles" (Lc.21: 24; véase
Dn.2:36-44), al final del período de la tribulación, los miembros de
esa generación (véase Mt.24:8-31 y 25:31-46), serán llamados a
comparecer ante el Mesías Rey, sentado sobre el trono de su gloria
(Mt.25:31-32) aquí en esta tierra. En ese tiempo, aquellos que serán
hallados a la izquierda y que son designados por "los cabritos" serán
despedidos al "fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles,"
6
ECLESIOLOGIA
pero los que serán hallados a su derecha, que son designados por
"ovejas" serán introducidos al "reino" preparado para ellos desde la
fundación del mundo (Mt.25:31-46). Las ovejas entrarán al reino y
"los cabritos" irán al lago de fuego decisión que tendrá por base
única el tratamiento que habrán dado a un tercer grupo a quienes
Cristo llama " mis hermanos". Este contexto no sostiene la
interpretación que ésta es una descripción del último juicio y final
cuando las personas salvadas en todas las edades son introducidas al
cielo; porque todos los que son salvos cuando dejan este mundo
inmediatamente estarán delante del Sefíor en el cielo (Hch. 7:55-5 6; 2
Co.5:8; Fil.1:23); ¿y quiénes, según esa interpretación, responderían
a "mis hermanos"? La escena es del tiempo cuando se termine la
gran tribulación (Mt.24:21) después de que la Iglesia haya sido
quitada de la tierra, en los días cuando los gentiles estarán divididos
sobre el asunto semítico. Entonces cuáles gentiles serán escogidos
para entrar el reino mesiánico de Israel en la tierra? El destino de los
gentiles se revela más adelante cuando se hace la aclaración sobre la
ciudad que, después de la creación del cielo nuevo y de una tierra
nueva, desciende con Dios (Ap.3: 12; 21:2,10), que "las naciones
que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la
tierra traerán su gloria y honor a ella" (Ap.21:24-26). La frase "las
naciones que hubieren sido salvas" no podría referirse a la Iglesia
porque el destino de ella no es terrenal y tampoco se usa el nombre
"las naciones" para referirse a ella, ni se incluyen los reyes de la tierra
en su lista. En este mismo contexto, la ciudad misma se nos dice que
es "la novia", la esposa del Cordero, que es la Iglesia (Ap.21:2, 9-10).
De esta manera se descubre que - a pesar del hecho que una
dispensación de gobierno mundial les es encomendado, que en esta
edad el evangelio les es predicado con su oferta de gloria celestial,
que en la era venidera ellos participarán las bendiciones del reino con
Israel, y que ellos aparecerán en las edades futuras- permaneciendo
como gentiles, en contradistinción a la nación de Israel, hasta el final
de la escena; y no hay razón para mal interpretar esta gran masa de la
Escritura sobre el tema concerniente a los gentiles.
3. LOS JUDIOS. Cualquiera que haya sido la nacionalidad de
Abraham antes que Dios lo llamara, una cosa es cierta, que Dios lo
apartó y por medio de él obtuvo una raza muy distinta en
individualidad, de tal manera que desde los días del Exodo hasta el
fmal de su historia los israelitos son considerados completamente
distintos a todas las demás naciones juntas. Cualesquiera hayan sido
las características físicas distintivas de Abraham, una cosa es cierta
que sus características espirituales estaban muy lejos de aquellos
paganos idólatras entre quienes fue creado, y la raza de su
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 7
descendencia a través de Isaac y de Jacob ha sido siempre singular
tanto en sus valores espirituales como su apariencia física.
Los primeros once capítulos de Génesis relatan la primera tercera
parte de la historia humana cuando hubo sobre la tierra solamente
una división de la raza humana. Después del capítulo once se registra
el comienzo de la segunda tercera parte de la historia humana. Este
período se extiende desde Abraham hasta Cristo. En una edición
usual de la Biblia de unas 1 ,3 51 páginas, unas 1, 13 2 páginas se
.dedican casi exclusivamente a este segundo período, y trata de la
simiente física de Abraham por medio de Isaac y de J acob. Durante
este período prolongado encontramos sobre la tierra dos divisiones
de la humanidad, pero el gentil aparece en la historia únicamente por
su relación con Israel. Israel ha sido apartado como un pueblo
escogido. Los favores divinos específicos de que Israel se goza se
enumeran así: "que son israelitas, de los cuales son la adopción, la
gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de
quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo,
el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amen"
(Ro.9:4-5). De los pactos que Jehová ha hecho con Israel,
predominan cinco rasgos eternos- una entidad nacional (Jer.31 :36),
una tierra perpetua (Gn.l3: 15), un trono (2 S.7: 16; Sal.89:36), un
rey (Jer.33:21), y un reino (Dn.7: 14). Aunque Jehová se reserva el
derecho de castigar aún al punto de esparcir a su pueblo por todas las
naciones, permitiendo que su tierra sea hollada por los gentiles y que
su trono esté vacante por un tiempo, sin embargo sus propósitos
eternos no pueden fallar. Este pueblo será recogido otra vez y la
tierra de sus padres será su posesión para siempre (Dt.30: 1-6;
Jer.23:5-8; Ez.37:21-15). Su legítimo Rey, el Hijo de David, ocupará
el trono de David para siempre (Sal.89:34-37; Is.9:6-7; Jer.33: 17;
Lc.1:31-33; Ap.ll: 15). Cada uno de los dos pasajes mayores sobre el
nacimiento virginal de Cristo - uno en el Antiguo Testamento
(ls. 7: 14 con 9:6-7) y uno en el Nuevo Testamento
(Lc.1:31-33)- relata que, en adición al nacimiento virginal de
Cristo, El ocupará el trono de David para siempre.
Conforme a muchas profecías, el Mesías esperado vendría como
León irresistible y como un Cordero para sacrificio. Pedro testifica de
la perplejidad de los profetas sobre la aparente paradoja (1
P.l: 10-11). Isaías presenta los eventos con relación a los dos
advenimientos en una extensa expectación como si fuera una sola
cosa (ls.61: 1-5); ni aún al ángel Gabriel se le permitió revelar el
hecho de que los dos advenimientos fueron separados por la edad
Presente, más bien se refirió a ambos advenimientos como si
pertenecieran a un programa sin ·interrupcion (Lc.l: 31-33 ). Sin
8
ECLESIOLOGIA
embargo, a David fueron dadas dos revelaciones importantes, que
son, (a) que el Hijo eterno de Dios moriría como muere un sacrificio
(Sal. 22: 1-21; 69: 20-21 ), y (b) que el ocuparía para siempre el trono
de David (2 S. 7: 16-20; Sal.89:34-37). David razonaba que si el Hijo
de Dios fuese destinado a ocupar el trono para siempre tendría
necesidad de morir primero y ser levantado después de entre los
muertos y así tener el camino abierto para reinar para siempre. Esta
conclusión por parte de David fue uno de los aspectos más
importantes del sermón de Pedro en el día de Pentecostés
(Hch.2: 25-36). Pedro comprueba en dicho sermón que el Señor
Jesús, a pesar de su muerte, es el Mesías de Israel. De esta manera se
reveló que el Hijo de David primero moriría y luego sería levantado
otra vez para que se cumpliera la promesa a David que habrá uno que
ocupará su trono para siempre. Sin embargo, fue predicho de Cristo
definitivamente que en su primer advenimiento se ofrecería a Israel
para ser su Rey, no en calidad de un monarca e irresistible
conquistador, que ciertamente así vendrá algún día (Ap.l9: 15-16),
sino "manzo" y "humilde" (Zac.9:9; compárese con Mt.21:5). A
pesar de haberse predicho que Cristo se ofrecería a Israel como su
Rey antes de ir a la cruz, viniendo en forma "humilde", los
antidispensacionalistas hacen referencia a la creencia que sostienen
los dispensacionalistas - que Cristo ofreció el reino a Israel y que fue
rechazado y pospuesto - como una teoría imposible caracterizada
por embrollos. Ellos declaran que esta teoría menosprecia seriamente
el valor y la centralidad de la cruz en la revelación de la Biblia. Estos
señores son Calvinistas, sin embargo se perturban sobre el conflicto
aparente entre la soberanía divina y la voluntad humana. Si el
fundamento de su objeción a la "teoría de posposición" se sostiene,
entonces significa que no hubo garantía de que habría una nación de
Israel sino hasta que Abraham hizo la decisión de obedecer a Dios; no
había certidumbre de que Cristo nacería de María sino hasta que ella
dio su consentimiento; que no hubo seguridad que Cristo moriría
hasta que Pilato así lo ordenó. A la luz de dos hechos determinantes,
es decir, que el Cordero de Dios en el propósito de la redención fue
muerto desde la fundación del mundo y que si Adán no hubiera
pecado no hubiera habido necesidad de un Redentor, ¿por qué dijo
Jehová a Adán que no pecara? ¿Y qué hubiera sucedido con el
propósito de redención si Adán hubiera obedecido a Dios? Estas
objeciones a la teoría de postergación no toman en cuenta el hecho
del propósito divino en la prueba incluída, y la necesidad de la
posposición como resultado del fracazo bajo la prueba, el mismo
fracazo siendo esperado. Estas cosas evidentemente son problemas
muy serios que enfrenta¡: para algunos Calvinistas. Si se quiere
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA
9
sostener que el nacimiento y la muerte de Cristo fueron predichos, y
por tanto ya eran seguras, es igualmente cierto que la oferta antes de
la cruz del reino terrenal mesiánico a Israel por su Mesías durante los
días de su "humillación" fue también una cosa asegurada por
predicción. Fue también igualmente asegurada por predicción q m ~
Cristo sería crucificado, lo cual constituía el rechazamiento oficial de
parte de Israel de su Rey (Sal.ll8:22-24 con 1 P.2:6-8; Mt.21:42-45;
Lc.l9: 14, 27; Hch.4: 1 0-12), sería levantado de entre los muertos
(Sa1.16: 8-1 0), y finalmente sentado sobre el trono de David para
reinar sobre la casa de Jacob para siempre (ls.9:6-7; Mt.2:6;
Lc.l: 31-33). El profeta declaró que sería "despreciado y desechado
entre los hombres," y Juan dice, "a lo suyo vino, y los suyos (Israel)
no le recibieron" (Jn.l: 11 ). La verdad presentada en este último
pasaje es de suma importancia. El "rechazamiento" por parte de la
nación de Israel no fue el rechazamiento de un Salvador crucificado y
resucitado como hoy El es rechazado cuando uno no cree el
eV-angelio. Fue una nación a quien se le prometió un Mesías Rey la
que rechazó a su Rey. Ellos no dijeron, "nosotros no creeremos en
este Salvador para la salvación de nuestras almas"; pero en efecto
ellos dijeron, "no queremos que este hombre reine sobre nosotros."
Esta distinción es importante porque determina el cacácter preciso de
su pecado.
,Dos años después de su partida de Egipto, Dios les ofreció entrada
a su tierra por Kades-barnea. Ellos rechazaron la oferta. Dios ya sabía
que iban a rechazarla, sin embargo era una oferta de buena fe que El
les hizo. Dios sabía desde el principio que ellos iban a rechazarla,
haciéndose culpables de ese pecado específico, y, como un castigo,
volverían por treinta y ocho años a vivir en el desierto. Después de
esa experiencia fueron introducidos a la tierra por la mano soberana
de Dios sin preguntarles sobre sus propios deseos. Pero El había
obrado en sus corazones para hacer su buena voluntad, de modo que
ellos entraron cantando cánticos de regocijo. Esta historia es
alegórica, si no es típica. Los dos años de experiencia en el desierto
que precedieron la oferta hecha en Kades-barnea tipifican los
seiscientos años que Israel había estado fuera de su reino cuando
Cristo vino. El rechazamiento de la oferta divina en Kades-barnea
tipifica el rechazamiento de Cristo. Dios, de buena fe hizo posible la
entrada a la tierra en Kades. Jehová hizo la oferta teniendo completo
conocimiento que ellos la rechazarían. La oferta era real a pesar de
que su propósito eterno requería que ellos rechazaran la oferta y
volver a treinta y ocho años más de prueba. Si la salvación del mundo
dependiera de los años afíadidos después de Kades, los Calvinistas
vacilantes retractarían en admitir que la oferta de Kades hubiera sido
10
ECLESIOLOGIA
hecha, o, si fuese hecha, fue una oferta sincera. Todo tendría la
marca de una teoría caracterizada por embrollos y como imposible.
Los treinta y ocho años adicionales son tipo de la condición presente
de Israel como un pueblo privado todavía de su tierra y de las
bendiciones de sus pactos. La entrada de Israel a la tierra por el poder
soberano es tipo de la restauración de esa nación a su heredad que
Jehová pactó a ellos como su posesión perpétua (Gn.l3: 14-17). El
hecho de que Israel será reunida otra vez en su propio país es la carga
de unas veinte predicciones del Antiguo Testamento comenzando
con Deuteronomio 30:3. La muerte de Cristo no fue incidental, ni
accidental y tampoco fortuita. Es la verdad central de la Biblia y el
hecho central del universo. También estaba en el propósito de Dios
que la muerte de Cristo fuese llevado a cabo por Israel cuando
rechazaron a su Rey. Es también una verdad que ellos no rechazaron
ni podían rechazar lo que no se les había ofrecido antes. En esta edad
presente no prevista - que tiene por límites los dos advenimientos de
Cristo y que es propiamente llamada intercalación, en el sentido de
que no fue prevista en el programa divino para los judíos como se
refleja en las profecías acerca de ellos y sin cómputo en el programa
de la serie de monarcas gentiles que se simbolizan por la imagen
colosal en el sueño de Nabucodonozor- tanto judíos como gentiles,
como individuos, han de ser salvos únicamente por gracia por medio
de la fe en Cristo. La era larga de ventaja judaica por elección divina,
ha sido puesta a un lado como declara el Apóstol, "porque no hay
diferencia". Los israelitas ahora como individuos están igualmente
"bajo pecado" (Ro.3: 9), y como individuos son iguales a los gentiles
en que Dios es rico en misericordia a todos los que claman a El
(Ro.l 0: 12). Este es un mensaje nuevo a los gentiles e igualmente
nuevo a los judíos. El favor divino ofrecido a los gentiles no consiste
en un ofrecimiento de participación en las bendiciones nacionales de
Israel, ni tampoco provee un medio por el cual el judío podría
realizar los rasgos específicos de sus pactos nacionales. Aunque la
salvación presente nos conduce al reino de Dios (Jn.3:3), no se está
ofreciendo ahora un reino terrenal a ningún pueblo. Colosenses 1: 13
no es una excepción. Si el rey de la Gran Bretaña se casara con una
mujer de otra nación la traería a su reino, no como súbdita, sino
como su esposa. El propósito divino en el presente es el llamamiento
de entre ambos, judíos y gentiles, individuos que forman la esposa de
Cristo, quienes participarán de su posición, es decir, estar en El, ser
como El es, y reinar con El en la tierra (Ap.20:4,6; 22:5). Para el
pueblo de Israel Cristo es el Mesías, Emmanuel, y Rey; para la Iglesia
El es la Cabeza, el Esposo, y Señor, la última designación connota su
autoridad soberana sobre la Iglesia. Aun cuando se admite que estas
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 11
declaraciones son dogmáticas, pueden ser comprobadas.
Al final de esta dispensación, Israel tendrá que pasar por 'la gran
tribulación, que está específicamente caracterizada como"tiempo de
angustia para Jacob" (Jer.30:4-7; Dn.l2: 1; Mt.24:21); y, antes de
entrar a su reino Israel tendrá que venir a juicio ante su Rey. De este
evento Ezequiel escribe' "y os sacaré de entre los pueblos, y os
reuniré de las tierras en que estáis esparcidos ... Os haré pasar bajo la
vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre
vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí;"
(Ez.20:34-38. Todo el contexto debiera considerarse, 33-44.
Compárense ls.l:24-26; Sal.50: 1-7; Mal.3:2-5; 4: 1-2). Los juicios de
Israel también fueron descritos por Cristo en Mateo 24:15-25:30.
Queda establecido que esta porción bíblica se refiere a Israel por el
hecho de que la Iglesia no pasará por el juicio ( J n.3: 1 8; S: 24; Ro. 8: 1 ,
38-39). La descripción de los gentiles no comienza sino hasta el
versículo 31. Por tanto como consecuencia, los pasajes bajo
consideración se refieren a los juicios de Israel. La incomparable
tribulación terminará por la gloriosa venida de Cristo a la tierra
(Sal.2:1-9; Is.63:1-6; Mt.24:27-31; 2 Ts.2:3-12; Ap.l9:11-21); los
juicios de Israel, según el contexto de Mateo 24:30-25:30, vendrán
después de la manifestación gloriosa de Cristo; y el juicio de los
gentiles tendrá lugar cuando El se siente sobre el trono de su gloria
(Mt.25:31-32).
El Día de Jehová es un período largo que ocupa una gran parte de
las profecías del Antiguo Testamento. Comienza con los juicios de
Jehová en la tierra, que arriba quedaron mencionados, y continúa e
incluye el regreso de Cristo a la tierra y todo el milenio glorioso para
Israel y los gentiles. Zacarías 14: 1-21 predice el principio de ese
período largo, mientras que 2 Pedro 3:4-15 (debe notarse en esta
conexión que Pedro dice "un día con el Señor es como mil años, y
mil años es como un día") y Apocalipsis 20:7-15 describe el fin de
ese período. Ese "día" en toda su extensión será caracterizado por la
presencia de Cristo reinando sobre la tierra con su Esposa, por
Satanás atado y en el abismo, y por parte de Israel la realización de
toda la gloria y bendición prometidas a ese pueblo en el pacto que
Jehová hizo con ellos. Requeriría mucho más espacio que lo que se
está dando a esta introducción para citar siquiera las profecías
mayores que tienen por tema estas verdades (comp. Sal.45: 8-17;
72:1-20; Is.ll:l-12:6; 54:1-55:13;60:1-66:24;Jer. 23:5-8;31:1-40;
33: 1-26; Ez.34: 11-31; 36: 16-38; 37: 1-14; 40: 1-48:35; Dn.2:44-45;
7: 13-14; Zac.l4: 1-21; Mal.4: 1-6). Todas estas promesas son para una
gloria terrenal y tienen que ver con una tierra que Jehová ha dado a
Israel, su pueblo electo, al cual El le dijo, "Con amor eterno te he
12 ECLESIOLOGIA
amado" (Jer.31: 3). En realidad poca consideración se ha dado a la
confusión y a las contradicciones que se levantan cuando, por medio
de una interpretación en el sentido espiritual, estas bendiciones que
son dirigidas a la nación electa y que están relacionadas a su tierra y
Rey, son aplicadas a un pueblo electo que es celestial, llamado de
entre todas las naciones a quienes nunca se les ha dado una tierra,
quienes, ni en el presente ni en el futuro serán llamados súbditos del
Rey. No es sabio aplicar las Escrituras que tratan del pasado, del
presente, o del futuro de Israel a cualquier otro pueblo cuando las
Escrituras hablan de esa nación. La unidad verdadera de la Biblia se
preserva únicamente por aquellos que observan con cuidado el
programa divino para los gentiles, para los judíos, y para los
cristianos en su continuidad individual e invariable.
4. LOS CRISTIANOS. La presente que también es la tercera y
última etapa de la historia humana, se extiende desde la primera
venida de Cristo hasta el presente, se caracteriza por tres clases de
gentes muy diferentes que habitan la tierra juntas. Así como en la era
anterior, todos los propósitos divinos fueron centralizados en el
judío, y el gentil fue visto únicamente cuando tenía alguna relación
con Israel; de igual manera en la edad presente el propósito divino se
concentra en el grupo nuevo, y tanto el judío como el gentil son
vistos como aquellos a quienes el evangelio es predicado igualmente y
de quienes la nueva compañía electa es llamada por un nacimiento
espiritual de cada individuo que cree para la salvación de su alma. Las
Escrituras que se dirigen específicamente a esta compafíía son: El
Evangelio según San Juan, Los Hechos y las Epístolas. Los Evangelios
Sinópticos, aunque en la superficie presentan una narrativa sencilla,
sin embargo son un campo de un estudio cuidadoso y distintivo para
el verdadero expositor. En estos Evangelios las enseñanzas de Cristo
armonizan con la Ley de Moisés y El es un vindicador de la misma
viviendo en sujeción a ella. En estos Evangelios también El anticipa la
edad del Reino en conexión con la oferta de Sí mismo como Rey de
Israel; y, cuando su rechazamiento queda indicado, El anuncia su
muerte y su resurrección, y la expectación acerca de un pueblo
celestial (Mt.l6: 18), por el cual se dio a Sí mismo con amor divino
(Ef.5:25-27).
Una extensa cantidad de pasajes bíblicos declara directa e
indirectamente que la edad presente fue imprevista como también es
una intercalación en su carácter y que es en esta edad cuando aparece
una humanidad nueva en la tierra cuya cabeza nueva e incomparable
es el Cristo resucitado. Esta compañía se está formando por el poder
regenerador del Espíritu. También está revelado que ahora "no hay
diferencia" entre judío y gentil en sentido general, sea respecto a su
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 13
necesidad de la salvación (Ro.3: 9), o sea el mensaje específico que se
le ha de predicar a ellos (Ro.l 0: 12). También se ve en este cuerpo
nuevo, en el cual están unidos los judíos y los gentiles por una
salvación común, que la pared intermedia de separación- la larga
enemistad que ha existido entre el judío y el gentil - ha sido
destruida por Cristo en la cruz, "matando en ella las enemistades",
haciendo así la paz (Ef.2: 14-18). De manera que todas las
distinciones pasadas ya no existen, los que son salvados están
colocados sobre un terreno nuevo donde no hay judío ni gentil, pero
Cristo es el todo, y en todos (Gá.3: 28; Col.3: 11 ).
También está escrito en el Nuevo Testamento que el creyente
individual, teniendo a Cristo en su corazón, ahora posee vida eterna y
la esperanza de gloria (Col.1:27), y, estando en Cristo, es enriquecido
con la posición perfecta de Cristo, ya que todo lo que Cristo es - aún
la justicia de Dios - es imputado al creyente. De esta manera el
creyente ya queda constituido como un ciudadano del cielo
(Fil.3:20) y, siendo resucitado con Cristo (Col.3: 1-3), y sentado con
Cristo (Ef.2:6), ya pertenece a otra esfera- tan definitivamente, en
verdad, que Cristo puede decir de los creyentes, "No son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo" (Jn.l7: 14-16; comp. 15: 18-19).
D ~ b e observarse también que, siendo el nacimiento espiritual y la
p.os1C1on celestial en Cristo hechos sobrenaturales, son,
neces<triamente, obras de sólo Dios, y excluyen toda cooperación
humana. La única responsabilidad impuesta en el hombre es aquella
fe que confía en solo Aquel que puede salvar. A este pueblo celestial,
:que es la Nueva Creación de Dios (2 Co.5:17; Gá.6:15), han sido
.encomendadas, no en forma colectiva sino como a cada individuo,
dos 'responsabilidades, que son, (a) por la misma naturaleza de su
salvación, adornar la doctrina que representa por medio de una vida
como la de Cristo, (b) ser su testigo hasta lo último de la tierra. De
semejante manera se cree que las Escrituras que dirigen al creyente
para un andar santo y para su servicio están adaptadas al hecho de
que él no está procurando alcanzar una posición con Dios, sino que
es ya "acepto en el Amado" (Ef.l :6), y ha obtenido toda bendición
espiritual (Ef.l :3; Col.2: 10). Es evidente que no hay recurso humano
que podría capacitar al hombre para levantarse para dar
cumplimiento a estas responsabilidades tan altas como el cielo. Dios
viendo de antemano la incapacidad del creyente de andar dignamente
de la vocación con que fue llamado, ha derramado abundantemente
su Espíritu de poder para morar en cada uno que ha sido salvado. De
esta misma compañía celestial ha sido declarado que cuando su
número electo se complete, será quitada de esta tierra. Los cuerpos
de aquellos que han muerto serán levantados y los santos vivos serán
14
ECLESIOLOGIA
trasladados (1 Co.15:20-57; 1 Ts.4:13-17). En la gloria, las personas
que componen esta compaftía serán juzgadas en cuanto a sus
galardones por su servicio (1 Co.3:9-15; 9:18-27; 2 Co.S:lü-11),
serán casadas como la esposa de Cristo (Ap.l9:7-9), y entonces
volverán con El para participar juntos con El en su reino
(Lc.12:35-36; Judas 1: 14-15; Ap.19: 11-16). Este pueblo de la Nueva
Creación, así como los ángeles, Israel y los gentiles mantendrá su
identidad hacia la eternidad venidera (He.12:22-24; Ap.21: 1-22:5).
Pero debe recordarse que el creyente no posee una tierra (Ex.20: 12;
M t. S: 5); ni tiene casa (Mt.23: 38; Hch.15: 16), aunque es de la casa de
Dios; ni tiene una ciudad ni capital terrenal (ls.2: 1-4; Sal.137:5-6); ni
tiene trono en la tierra (Lc.l:31-33) ni tiene un reino terrenal
(Hch.6: 7); ni tiene rey a quien sea súbdito (Mt.2: 2), aun cuando los
creyentes hablan de Cristo como "Rey" ( 1 Ti.l: 17; 6: 1 S); y
tampoco tiene otro altar que la cruz de Cristo (He.l3: 1 0-14 ).
11. LA DOCTRINA BIBLICA EXAMINADA
DISPENSACIONALMENTE
Una verdadera religión consiste en una relación específica, con sus
responsabilidades correspondientes, establecidas por Dios mismo
entre El y el hombre. No hay revelación sobre alguna relación
distintiva que estuviera establecida entre Dios y los ángeles o entre
Dios y los gentiles que tomara el carácter de una verdadera religión,
pero Dios ha entrado en una relación con el judío, que resulta en el
judaísmo, o lo que el Apóstol identifica como la religión de los
judíos (Hch.26:5; Gá.l:l3; comp. Stg.l:26-27), y también con el
creyente que resulta en el cristianismo, o lo que los escritores del
Nuevo Testamento designan como "la fe" (Jud.l:3) y "este camino"
(Hch.9: 2; 22:4; comp. 18: 26; 2 P.2: 2). El judaísmo y el cristianismo
tienen mucho en común; cada uno fue ordenado por Dios para un
propósito específico. Los dos se forman de caracteres
similares - Dios, hombre, justicia, pecado, redención, salvación,
responsabilidad humana, y destino humano, pero estas semejanzas no
establecen identidad; pues, las diferencias, que serán enumeradas
parcialmente más tarde, exceden en número a las semejanzas. Hay
puntos muy notables de semejanza entre las leyes de la Gran Bretafta
y las leyes de los Estados Unidos, pero esta realidad no constituye a
las dos en una sola nación.
Un sistema religioso completo provee por lo menos siete rasgos
distintivos, de los cuales todos están presentes tanto en el judaísmo
como en el cristianismo. Estas características son: ( 1) una posición
aceptable por parte del hombre delante de Dios, (2) un modo de vida
consistente con esa posición, (3) un servicio seftalado por Dios, (4)
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 15
una base justa sobre la cual Dios puede perdonar con benignidad y
limpiar al errado, (5) una clara revelación de la responsabilidad
humana sobre la cual se pueden conseguir el perdón divino y la
limpieza espiritual, (6) una base efectiva sobre la cual Dios puede ser
adorado y presentado con las súplicas en oración, y (7) una esperanza
para el futuro.
l. UNA POSICION ACEPTABLE POR PARTE
DEL HOMBRE DELANTE DE DIOS.
Cualquiera que haya sido el método divino de tratar con los
individuos antes de Abraham y la imposición de la Ley de Moisés, es
evidente que, después del llamamiento de Abraham y el haber dado
la Ley con todo lo que ha seguido, hay dos provisiones divinas
ampliamente diferentes, con reglas fijas, por medio de las cuales, el
hombre que está completamente caído, puede recibir el favor de
Dios.
a. LA GRACIA DIVINA SOBRE ISRAEL. Fuera del privilegio
acordado a los prosélitos para que se unan a la congregación de
Israel- que realmente dio muy poco fruto- el poder entrar y ser
dueño del derecho de participar en los pactos de bendiciones
sefl.alados para el pueblo terrenal se conseguía y se consigue por el
nacimiento físico. No era un simple orgullo cuando el Apóstol
declaró de sí mismo que él era "del linaje de Israel" (Fi1.3: 5 ), ni hay
tampoco ninguna generalización incierta en la declaración hecha
"que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión ... para
confirmar las promesas hechas a los padres" (Ro.l5: 8). Las
bendiciones nacionales de Israel se registran así: "que son israelitas,
de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de
la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los
c u ~ e s , según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las
cosas" (Ro.9:4-5). Aunque fue una familia la que bajó a Egipto, salió
de allá como una nación y Jehová los redimió como a una nación
para Sí mismo con sangre y con poder. No fue una redención
individual ya que no se limitaba a esa generación; pero Israel será una
nación redimida a través de toda su historia. Por el lado humano, el
cordero pascual salvó la vida física del primogénito de Israel. Por el
lado divino, el cordero, como una anticipación del Cordero perfecto
de Dios, dio a Jehová la libertad de redimir a una nación para
siempre. El hecho de que Israel ya era un pueblo favorecido por
Jehová está revelado en Exodo 8:23; 9:6,26; 10:23. La nación
redimida llegó a ser el tesoro permanente de Jehová (Ex.l9: 5;
Dt.4:32-40; Sal.135:4). Lo que Jehová ha pactado a la nación electa
es una cosa, y lo que ha pactado con individuos dentro de esa nación
16
ECLESIOLOGIA
es muy otra cosa.
La entidad nacional ha sido y será preservada para siempre según el
pacto de la promesa (ls.66: 22; Jer.31: 35-37; Gn.l7: 7-8). El israelita
individual, por otro lado, estaba sujeto a una conducta prescrita y
ordenada que llevaba consigo un castigo de juicio individual por cada
fracazo (Dt.28:58-62; Ez.20:33-44; Mt.24:51; 25:12,30). La
posición nacional (pero no necesariamente el estado espiritual) de
cada israelita fue conseguida por el nacimiento físico. Algunos de esa
nación por su fidelidad alcanzaron bendiciones mayores que otros
(Lc.2: 25,37), y algunos se gloriaron por pertenecer a una tribu
(Fil.3: 5); pero estas cosas nada añadieron a sus derechos dentro de
sus pactos, derechos que fueron obtenidos por cada uno de ellos
igualmente por el nacimiento físico.
b. LA GRACIA DIVINA SOBRE LOS CREYENTES. Los que
forman el pueblo celestial tomados individualmente sea de entre los
judíos o de entre los gentiles, adquieren inmediatamente por la fe
una posición tan perfecta como es la de Cristo. Esta posición se
obtiene por un nacimiento espiritual y toda la operación salvadora de
Dios que lo acompaña. Estos son redimidos individualmente por la
sangre de Cristo; nacidos del Espíritu por el cual se establece un
parentesco en el cual Dios llega a ser Padre de ellos y luego ellos son
hechos sus hijos legítimos y herederos - aun coherederos con Cristo.
Por medio de la obra de regeneración del Espíritu Cristo es
engendrado en ellos (Col.l: 27), y reciben la naturaleza divina que es
la vida eterna (Ro.6:23). Todas sus transgresiones son perdonadas a
tal grado que ellos nunca vendrán a condenación (Col.2: 13; Jn.3: 18;
Ro.8: 1), y son justificados para siempre (Ro.3:21-5: 11). Ellos
murieron en. la muerte de Cristo (Ro.6:1-10); resucitaron en la
resurrección de Cristo (Col.3: 1-3); y están sentados en los cielos con
Cristo (Ef.2: 6). Por la obra del bautismo del Espíritu están "unidos
al Señ.or" (Ro.6: 1-7; 1 Co.l2: 13; Gá.3:27) y, estando en esta manera
en Cristo su posición delante de Dios no es menos que la perfección
de Cristo en quien son hechos aceptos (2 Co.5: 21; Ef.l: 6). Estando
en Cristo, ellos están en una unión mística el uno con el otro que es
incomparable e incomprensible - una unidad semejante a la que
existe entre la bendita Trinidad (Jn.17:21-23). Ya han sido
constituídos ciudadanos de los cielos (Fi1.3: 20). Estas bendiciones no
sólo son tan sublimes y espirituales como el cielo mismo y eternas,
pero están aseguradas fuera de todo mérito humano al instante en
que uno cree en Cristo para la salvación del alma. Cualquier
estudiante bíblico puede verificar la aserción que aquí se hace que
ninguna de estas características distintivas del creyente, y la lista
presentada aquí podría extenderse mucho más, jamás se hubiera
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 17
dicho que pertenece a Israel sea como individuos o nacionalmente; y
casi ninguna de estas bendiciones espirituales son afirmadas de algún
individuo antes de la muerte y la resurrección de Cristo. El Discurso
del Aposento Alto (Jn.l3:1-17:26), aún cuando fue pronunciado
antes de la muerte de Cristo, es, sin embargo, una revelación que
anticipaba todo lo que sucedería después de su muerte y aún después
del Pentecostés.
2. UNA REGLA DE VIDA ESPECIFICADA POR DIOS. Muy
aparte de esa voluntad revelada de Dios que está registrada en cuanto
a las edades anteriores, la Biblia presenta extensamente tres reglas
divinas que son distintas y completas que gobiernan la acción
humana. Ninguna de estas reglas es dirigida a los ángeles o a los
gentiles. Dos son dirigidas a Israel - una en la edad que ya pasó,
conocida como la Ley de Moisés, y la otra regla presenta las
condiciones de admisión al reino mesiánico y la conducta que se
reqwere en él, cuando ese reino se establezca en la tierra. La tercera
regla es dirigida a los creyentes y provee instrucción divina en esta
edad. para ellos, el pueblo celeste, que son ya perfectos, en cuanto a
s1.,1 posición, en Cristo Jesús. Ya que la Biblia es el libró de Dios para
todas las edades, no debiera ser más difícil reconocer sus referencias a
las edades futuras que reconocer su referencia a las edades ya
terminadas. Estas tres reglas de vida presentan economías
ampliamente diferentes. Esto se hace evidente por las características
distintivas presentadas en la Palabra de Dios y de la misma naturaleza
del caso. En cuanto a la naturaleza del caso, puede decirse que la
administración divina en la tierra no podía ser lo mismo después de la
muerte de Cristo, después de su resurrección, después de su ascensión
Y la inauguración de su ministerio presente, después de la venida del
Espíritu Santo en el Día de Pentecostés, y después del intervalo de la
anulación del judaísmo, como era antes de estos eventos. Tampoco
podría la administración divina ser lo mismo después del traslado de
la Iglesia de la tierra, después del recogimiento de Israel y la
restauración del judaísmo, después del juicio de las naciones, después
de ser atado Satanás, y después de que Cristo se haya sentado en su
segundo advenimiento sobre el trono de David para gobernar sobre
toda la tierra, así como ahora antes que ocurran esos eventos.
Ya que la fe de algunos no tiene la capacidad de extenderse al
punto de formarse una imagen mental para ver convertidas en
realidad las profecías aún no cumplidas, posiblemente sea más sabio
limitar este argumento al primer grupo de eventos, es decir, aquellos
que forman la división entre la edad pasada y la presente. Por el
hecho de que estos eventos son ahora historia (aunque en otro
tiempo eran profecías que predecían) su realidad ha sido aceptada
18 ECLESIOLOGIA
aún por el hombre no regenerado. Sin embargo el segundo grupo de
eventos, que separa la edad presente de la que viene, son las claves
para entender los propósitos del reino de Dios en la tierra. Sin estas
claves el lector casual se queda casi sin nada más que caer en la
ficción romana de una iglesia conquistadora del mundo bajo una
supuesta supremacía de un reino irresistible de Dios en la tierra. En la
mente del cristiano inteligente no cabe duda alguna de que está
dentro de la extensión del poder divino el transformar la sociedad en
esta edad, o en cualquier otro tiempo. La proposición de que se trata
es averiguar si el propósito divino para esta edad es una
transformación mundial; y hasta que aquel que cree que éste es el
propósito divino ha hecho una exposición razonable y disposición en
armonía con sus puntos de vista de la inmensa cantidad de pasajes
bíblicos que revelan la confusión y la iniquidad con que, se nos dice,
terminará esta edad, muy poco se logra con acusar a aquellos que
creen que el propósito de Dios en el presente es el llamamiento de la
Iglesia como "deshonradores del Espíritu de Dios", o los que
"desprecian el valor de la cruz". Tales acusaciones son especialmente
sin fuerza cuando es conocido que los acusados creen que todo el
triunfo de Dios en esta edad y en todas las edades será por virtud de
la cruz.
El sistema mosaico fue hecho para gobernar a Israel en su país y
era una forma del gobierno divino para el intervalo entre la benévola
administración descrita en Exodo 19:4, y la venida de Cristo
(Jn.1:17; Ro.4:9-16; Gá.3:19-25). El sistema se componía de tres
partes, y son: (a) "los mandamientos", que gobernaron la vida moral
de Israel (Ex.20: 1-17); (b) "los juicios", que gobernaron la vida civil
de Israel (Ex. 21: 1-24: 11 ); y (e) "las ordenanzas", que gobernaron la
vida religiosa de Israel (Ex.24: 12-31: 18). Estas provisiones fueron
santas, justas, y buenas (Ro.7: 12,14), pero llevaban consigo un
castigo (Dt.28: 58-62), y, porque no fueron guardadas por Israel,
llegaron a ser minístradores para muerte (Ro.7: 10; 2 Co.3:7). La ley
no era de la fe, sino de las obras (Gá.3: 12). Fue ordenada para vida
(Ro.7: 10), pero por la debilidad de la carne de aquellos a quienes
instaba (Ro.8: 3), así fue que, como un resultado práctico, no hubo
ninguna ley dada que pudiera dar vida (Gá.3:21). La ley, sin
embargo, sirvió como el "pedagogo", o guía del niño, para guiar a
Cristo - en dos sentidos, inmediatamente, como Cristo fue
prefigurado en los sacrificios, y dispensacionalmente, como se
describe en Gálatas 3:23-25. Aunque casi cada valor intrínsico
contenido en el sistema de la ley ha sido llevado e incorporado en el
sistema de la gracia en el presente, es aún una verdad que la ley como
un sistema temporal llegó a su fin y una nueva economía divina la
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA
19
reemplazó. Sobre este punto no hay lenguaje más adecuado que el
que se encuentra en Juan 1:17; Romanos 6:14; 7:2-6; 10:4; 2
Corintios 3:6-13; Gálatas 3:23-25; 5:18. Estos pasajes bíblicos no
deben ser desestimados, como sucede muy frecuentemente, por
aquellos que desearían imponer el sistema de la ley sobre el pueblo
celestial. Es inútil querer sustentar que fueron los juicios y las
ordenanzas que fueron quitados y que los mandamientos permanecen
en pié, ya que lo que fue "escrito y grabado en piedras" es lo que se
dice "fue quitado" y "abolido" (2 Co.3: 11, 13). Tampoco se remedia
la situación por aquellos que sustentan que la ley ha dejado de servir
como medio de justificación; porque la ley nunca fue dada para eso,
ni podría (Gá.3: 11).
El pueblo celestial, por el mismo carácter sublime de su salvación,
siendo hecho en toda la perfección de Cristo (Ro.3: 22; 5: 1; 8: 1;
10:4; 2 Co.5:21; Gá.3:22; Ef.l:6), no se le ha exigido conseguir
mérito personal delante de Dios ya que en Cristo ellos han sido
perfeccionados para siempre (He.l 0: 9-14 ); pero tienen la nueva
responsabilidad de "andar dignamente" en conformidad a su alta
vocación (Ro.l2: 1-2; Ef.4: 1-3; Co1.3: 1-3). Ningún sistema de mérito,
así como fue la ley, sería posible aplicarse a un pueblo que por las
riquezas de la gracia divina ha alcanzado una posición perfecta, y
todas las bendiciones espirituales en Cristo Jesús (Ef.l: 3; Co1.2: 1 0).
Es de suponerse que los mandatos que se dirigen a un pueblo celestial
que es perfecto serían tan sublimes como el cielo mismo; y lo son
(comp. Jn.l3:34; Ro.6: 11-13; 2 Co.l0:3-5; Gá.5: 16; Ef.4:30; 5: 18).
En la misma semejanza, así como estos requerimientos son
sobrehumanos y sin embargo su cumplimiento es sumamente
esencial. Dios ha hecho la provisión para cada persona que es salvada,
de modo que el Espíritu Santo haga en él morada con el fin de que él
pueda, por su dependencia en el Espíritu y por el poder del Espíritu,
vivir una vida sobrenatural que honra a Dios - no con el fin de que
sea acepto, sino porque ya ha sido hecho acepto. Aquellos que
quisieran forzar el sistema mosaico de mérito en esta administración
divina, alta como el cielo, y de superabundante gracia, o bien no
tienen un concepto claro del carácter de ese mérito que la ley
requería, o no han comprendido las glorias de la gracia divina.
La tercera administración que la Biblia contiene es aquella que está
designada para gobernar al pueblo terrenal en relación a su reino
venidero. También es explícito en cuanto a los requerimientos que se
han de imponer sobre aquellos que entrarán en ese reino. Este
conjunto de pasajes se encuentran en el Antiguo Testamento que
anticipa el reino mesiánico y también hay porciones grandes en los
Evangelios Sinópticos. Los elementos esenciales de una
20
ECLESIOLOGIA
administración de gracia - la fe que es la sola base de aceptación con
Dios, aceptación no merecida por medio de una posición perfecta en
Cristo, la posesión presente de la vida eterna, una seguridad absoluta
de toda condenación, y el poder habilitador del Espíritu morando en
el corazón- no se encuentran en la administración del reino. Por
otro lado se declara que es el cumplimiento de "la ley y de los
profetas" (Mt.S: 17-18; 7: 12), y se ve que es una extensión de la Ley
de Moisés (Mt.5:20-48). Estos mandatos del reino, aunque serán
propios para las condiciones que se obtendrán entonces, no podrán
perfeccionar a nadie como los que están en Cristo son ahora
perfectos, tampoco son adaptados como una regla de vida para
aquellos que ya son completos en Cristo Jesús.
Estos sistemas establecen unos principios en conflicto y en
oposición; pero ya que estas dificultades sólo aparecen cuando se
intenta unir los sistemas, elementos y principios que Dios ha
separado. Los conflictos realmente no existen fuera de esos esfuerzos
injustificables de quererlos unir. Más bien demuestran la necesidad de
reconocer todas las diferentes y distintas administraciones de Dios.
La verdadera unidad de las Escrituras no se descubre cuando
ciegamente se busca unir estos principios opuestos en un solo
sistema. La unidad se haya cuando se observan .las claras
diferenciaciones que Dios hace. El que cree en las dispensaciones no
es el que produce estas diferencias como algunas veces se le acusa
hacer. Los principios en conflicto, en el texto de las Escrituras, se
observan por todos aquellos que profundizan suficientemente para
reconocer los rasgos esenciales de la administración divina. En vez de
crear los problemas, el dispensacionalista es el que tiene una solución
para ellos. Si los ideales de un pueblo terreno para una vida larga en
la tierra que Dios les dio (Ex.20:12; Sal.37:3,11,34; Mt.S:S) no se
une con los ideales de un pueblo celestial quienes con respecto a la
tierra son "extranjeros y peregrinos" y a quienes se les ha encargado
estar esperando y amando la inminente venida de Cristo, el problema
se resuelve fácilmente por aquel cuyo sistema de interpretación es
probado en vez de ser confundido por tales distínciones. Un plan de
interpretación - que, en la defensa de una unidad ideal de la Biblia
afirma un solo propósito divino, rechaza las contradicciones
drásticas, y se sostiene sólo por semejanzas ocasionales o
accidentales- sucumbe a la confusión cuando se enfrenta con los
muchos· problemas que tal sistema impone en los pasajes de las
Escrituras, problemas que son reconocidos por el dispensacionalista
cuando los observa en el sistema que los produce.
Toda la Escritura es "útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia" (2 Ti.3: 16 ), pero toda Escritura no
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 21
tiene aplicación primaria a una persona particular o a una clase de
personas que la Biblia designa como tales. Toda la Escritura no es de
los ángeles, ni es de los gentiles. En la misma manera, toda la
Escritura no se dirige al judío, tampoco se dirige todo al creyente.
Estas son verdades obvias y el plan de interpretación del
dispensacionalista no es otra sino el intento de ser consistente en
seguir estas distinciones en la aplicación primaria de la Escritura,
hasta donde la Biblia las lleva y no más. Sin embargo, toda Escritura
es útil, es decir, tiene su aplicación moral, espiritual, o secundaria.
Para ilustrar esto consideremos lo siguiente: De todos los pasajes
tiíblicos que tratan sobre el sábado judaico pueden enseñarnos
verdades de mucho valor; pero si esa lista de pasajes tiene una
aplicación primaria a la Iglesia, entonces la Iglesia no tiene base
bíblica para la observancia del primer día de la semana (que
seguramente que sí tiene) y no podría ofrecer excusa alguna por su
desobediencia, y cada uno de sus miembros, como los que
quebrantan el sábado, debieran ser muertos a pedradas
(Nú.l5:32-36). De igual manera, si toda la Escritura es de aplicación
primaria a los creyentes de esta edad entonces están en peligro del
fuego del infierno (Mt.5: 29-30), de plagas indescriptibles,
enfermedades, y males, y como resultado de todo esto llegar a
disminuir en número (Dt.28: 58-62), y que la sangre de las almas
perdidas sea demandada de sus manos (Ez.3: 17-18). Lecciones
morales y espirituales pueden sacarse del tratamiento de Dios con
Israel, muy distinto de la necesidad que se impone sobre los
creyentes a obedecer todo lo que demandaría una aplicación primaria
de las Escrituras que son específicamente dirigidas a Israel. Del
creyente de esta edad la Escritura dice que "el ... no vendrá a
condenación (juicio)" (Jn.5:24), y "Ahora pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Ro.8: 1 ). Estas
promesas se anulan por declaraciones diametralmente opuestas si
toda la Escritura se aplica principalmente al creyente. El
arminianismo es la legítima expresión de esta confusión y el supuesto
calvinista que rechaza las claras distinciones de la Biblia no tiene
defensa contra las pretensiones arminianas.
3. UN SERVICIO ESTABLECIDO POR DIOS. El servicio a Dios
es importante en una religión verdadera. En el caso del judaísmo, el
servicio consistió en el mantenimiento del tabernáculo y los ritos del
templo, y todos los diezmos y ofrendas fueron usados para el
sostenimiento del sacerdocio y su ministerio. En el caso del
cristianismo, su servicio es hacia afuera con la comisión de predicar el
evangelio a toda criatura e incluye la edificación de los santos.
4. UN FUNDAMENTO JUSTO SOBRE EL CUAL DIOS PUEDE
22
ECLESIOLOGIA
PERDONAR Y LIMPIAR CON BENIGNIDAD AL ERRANTE. Una
economía religiosa que ha de continuar debe proveer una base sobre
la cual Dios tiene la justa libertad a perdonar y restaurar a aquellos
que fracasan. Siendo poseídos- como todos lo son- de una
naturaleza caída, no hay posibilidad alguna que haya quien pueda
continuar en una relación justa con Dios si no fuera que en todo caso
y siempre es renovado y restaurado por el poder benigno de Dios. En
el caso del judaísmo, Dios perdonó el pecado y renovó su comunión
con ellos sobre la base de que un sacrificio suficiente sería sacrificado
a su tiempo por su propio Cordero. En el caso del creyente, se nos
dice que Dios es propicio con respecto a "nuestros pecados" ( 1
Jn.2: 2), y esto se debe al hecho de que su Hijo ya llevó sobre Sí la
penalidad (1 Co.l5:3), y por el hecho de que Cristo es el Mediador
ahora y El intercede por nosotros cuando pecamos (1 Jn.2: 1). No
hay verdad de más consolación para el corazón del creyente que la
seguridad de que ahora Dios es propicio con respecto a "nuestros
pecados".
5. UNA CLARA REVELACION DE LA RESPONSABILIDAD
POR PARTE DEL HOMBRE SOBRE LA CUAL PUEDE
LOGRARSE EL PERDON DIVINO Y LA LIMPIEZA. Este aspecto
del tema bajo consideración ofrece oportunidad a varios conceptos
equivocados. En una forma general, podrá ser reconocido por todos
que el requisito por la parte humana, en el Antiguo Testamento fue,
el ofrecimiento en sacrificio de un animal, mientras que en el Nuevo
Testamento, después de la muerte de Cristo- evento que dio por
concluidos todos los sacrificios - el perdón divino para el creyente
tiene por condición la confesión del pecado. Tal confesión es la
expresión exterior de un arrepentimiento interno. Todo esto es
natural y razonable. Sin embargo, surgen ciertas complicaciones
cuando estos hechos obvios son considerados en su relación a otros
aspectos de la verdad.
Es importante observar que en las edades del Antiguo Testamento,
hasta donde las Escrituras registran las cosas, ninguna provisión fue
hecha para la necesidad de los gentiles. Reconocemos como un hecho
que Abel, Noé, Job, y Melquisedec ofrecieron sacrificios por el
pecado, sin embargo no se ha revelado una forma de doctrina acerca
de estas ofrendas. Por otro lado, los judíos, siendo un pueblo del
pacto, tuvieron provisión, de modo que cuando el pecado los dañara,
les fueron dados los sacrificios como una base para alcanzar el perdón
divino y como el medio de volver a participar de las bendiciones y
relaciones que pertenecen a sus pactos. Es necesario observar que los
sacrificios nunca fueron constituidos como una base para entrar a los
pactos, base que ya la tenían segura por su nacimiento físico.
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 23
Tampoco era considerado cualquier sacrificio la base de una salvación
personal. Al contrario, los sacrificios para Israel servían para proveer
una base para adquirir el perdón y la restauración para el pueblo de
tos pactos. El paralelo en el cristianismo es la provisión por medio de
la muerte de Cristo por medio de la cual el creyente puede ser
perdonado y limpiado. El judaísmo requería el sacrificio de un
animal; el cristianismo mira retrospectivamente al sacrificio
consumado. El único paralelo en el judaísmo de la salvación hoy día
de una persona no regenerada es el hecho de que el judío por su
nacimiento físico entraba en una relación bajo los pactos. La
salvación personal del judío en el orden antiguo es un tema que será
considerado más adelante.
· 6. LA BASE EFICAZ SOBRE LA CUAL DIOS PUEDE SER
ADORADO Y PRESENTADO SUPLICAS EN ORACION. Bajo este
encabezamiento ha de observarse que la base de la petición sobre la
cual los santos del Antiguo Testamento oraron eran sus pactos. Un
estudio de las oraciones que han quedado escritas revelan el hecho de
que ellos abogaban que Jehová observara e hiciese lo que había
prometido que El haría. El fundamento de la oración en el Nuevo
Testamento después de la muerte de Cristo, su resurrección, y su
ascensión, y después de la venida del Espíritu, es el nuevo acceso a
Dios en el nombre de Cristo. Estando en Cristo, la oración del
creyente se eleva al Padre como si fuera la voz de Cristo, y es
concedida por los méritos de Cristo. Que esto es nuevo se indica por
la palabra de Cristo cuando él dijo, "Hasta ahora nada habéis pedido
en mi nombre" (1 n.l6: 24 ). Por esta declaración todas las formas y
apelaciones previas han sido reemplazadas y la nueva apelación queda
establecida que es tan inmensurable como la infinidad. Leemos, "De
cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi
nombre, os lo dará" (Jn.l6:23).
7. UNA ESPERANZA FUTURA. El judaísmo tiene su escatología
que se introduce en la eternidad venidera con pactos y promesas que
son · eternos. Por otro lado, el cristianismo también tiene su
escatología pero que es diferente en todo punto. Algunos de esos
contrastes son los siguientes:
a. EL FUTURO DE ESTA VIDA. En el caso de Israel lo que se
deseaba era una vida larga "sobre la tierra que Jehová tu Dios te da",
mientras que la esperanza del creyente es el prospecto de la
inminente venida de Cristo para recoger a su Iglesia de esta tierra. Se
le enseña que esto es lo que debe esperar, y se le dice que debe amar
la venida de Cristo. El creyente no tiene su "tierra prometida" aquí,
tampoco tiene promesas de cosas terrenales además de sus propias
necesidades. En esos pasajes de las Escrituras donde Israel recibe la
24
ECLESIOLOGIA
advertencia del futuro advenimiento de su Mesías, a esa nación se le
amonesta que deben velar por su venida ya que sucederá cuando
menos lo esperan (Mt.24:36-Sl; 25: 13). En contra-posición a esto y
por la misma razón, el creyente se le amonesta que debe velar por la
venida de su Seftor del cielo ( 1 Ts.l: 9-1 0).
b. EL LUGAR INTERMEDIO. Un pasaje que registra las palabras
de Cristo es casi todo lo que el judaísmo revela acerca del lugar
intermedio. Esto se halla en Lucas 16: 19-31. El hombre rico está en
el tormento, mientras que el mendigo está en "el seno de Abraham".
La segunda parte es un concepto muy judío y en contraste a la
revelación de que cuando el creyente deja esta vida se va "con Cristo,
lo cual es mucho mejor" (Fil.1:23; véase 2 Co.S:8).
c. LA RESURRECCION. El judaísmo contemplaba una
resurrección para Israel. En Daniel 12: 1-3 leemos que después de la
gran tribulación, el pueblo de Daniel será levantado de entre los
muertos. Algunos serán levantados "para vida eterna y otros para
vergüenza y confusión perpetua." Galardones han sido prometidos
para aquellos "entendidos resplandecerán como el resplandor del
firmamento; y los que enseftan la justicia a la multitud, como las
estrellas a perpetua eternidad." El contexto indica claramente que
esto se refiere al pueblo de Daniel, es decir, los judíos. Marta,
proclamando la esperanza judaica, declaró que su hermano sería
levantado otra vez en la resurrección en el día postrero (Jn. 11:24 ).
Y en Hebreos 6:1-2, donde las características del judaísmo son dadas
por nombre, la resurrección de los muertos está incluida. La doctrina
de la resurrección para el creyente se divide en dos partes: (a) Según
Efesios 2:6 ya ha sido resucitado y ha sido sentado, y, habiendo
participado de la vida de resurrección de Cristo y estando
posicionalmente en todo el valor de lo que Cristo ha hecho, se nos
dice que ya ha sido resucitado de entre los muertos (Col. 3: 1-3 ), y
(b) si él muriere, el cuerpo del creyente será levantado, y esto tendrá
lugar en la venida de Cristo por los suyos (1 Co. 15:23; 1 Ts.
4: 16-1 7). Los creyentes también serán galardonados por su fidelidad
en el servicio.
d. LA VIDA ETERNA. Los santos del Antiguo Testamento
mantuvieron una relación justa y aceptable con Dios, pero no podría
decirse que ellos estaban en el gobierno que encabeza el Cristo
resucitado, ni podía decirse que sus vidas estaban "escondidas con
Cristo en Dios" (Col. 3: 1-3). El Apóstol escribe: "Pero antes que
viniese la fe, estabamos confinados bajo la ley, encerrados para
aquella fe que iba a ser revelada" (Gá. 3:23). En cuanto al estado del
judío en la dispensación antigua se puede decir: (a) Ellos nacieron
dentro de un pacto de relaciones con Dios en donde no hubo
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 25
limitaciones impuestas sobre su fe en El o sobre su comunión con El.
Este hecho en sí era una demostración de una gracia de
superabundancia. (b) En el caso de un fracaso en el cumplimiento de
sus obligaciones morales y espirituales que descansaban sobre ellos
por razón de su posición en el pacto, fueron provistos los sacrificios
como una base justa para su restauración a sus privilegios por el
pacto, que es otra demostración de gracia inmensurable. (e) El judío
en sentido individual podía fracasar en su conducta y ser negligente
con los sacrificios, hasta que por último Dios le desconociera y le
echara de su presencia (Gn. 17:14; Dt. 28:58-61; Ez .. 3:18; Mt.
10:32-33; 24:50-51; 25:11-12, 29-30). (d)Lasalvaciónnacionalyel
perdón de Israel es una esperanza del futuro y está prometida suceder
cuando de Sión saldrá el Libertador (Ro. 11:26-27). ¿Quién puede
caer en la falta de no reconocer la gracia eterna de Dios revelada en
Isaías 60: 1-62: 12 hacia Israel en todas fas edades venideras? Si
alguna claridad ha de alcanzarse sobre la diferencia entre los
privilegios de Israel bajo el sistema mosaico y los privilegios de la
Iglesia en el presente, tal distinción se tiene que hacer entre la ley
como una regla de vida que nadie la pudo cumplir perfectamente, y
la ley como un sistema que no sólo expone las altas y santas
demandas sobre la conducta personal, sino también provee un perdón
divino que es completo por medio de los sacrificios. La posición final
de un judío delante de Dios no estaba basada solamente sobre la
obediencia de la ley, sino contemplaba al judío a la luz de los
sacrificios que él presentaba a favor suyo. Toda consideración que se
dé a la doctrina de la vida eterna, sea en una edad o en otra, tiene que
distinguirse entre simplemente una existencia sin fin y la concesión
de la vida de Dios mismo que es eterna en todos sus aspectos como lo
es el Autor mismo. Ningún ser humano puede dejar de existir; aún la
muerte, que parece terminar con la vida, algún día será echada para
siempre (1 Co. 15:26; Ap. 21:4). Muy aparte de la indisputable
realidad del caracter sin fin de la existencia humana, es la benévola
otorgación de Dios de una vida eternal. Esa vida eternal es una parte
vital de la escatología del judaísmo como también es una parte vital
de· la escatología del cristianismo. Hay una extensa cantidad de
pasajes bíblicos que son claros sobre la vida eterna en relación al
judaísmo. Sin embargo se contempla en ellos como una herencia.
Dicha doctrina como se relaciona al judaísmo se encuentra en pasajes
bien identificados: (a) Isaías 55:3 (Comp. Dt. 30:6), que en el
contexto el profeta está llamando al pueblo del pacto entrar de lleno
en las bendiciones que los pactos de Jehová han provisto. Entre estos
se encuentra la promesa que dice "vuestra alma vivirá." (b) En Daniel
1 2: 2, donde el contexto, como se vió arriba, tiene relación a la
26
ECLESIOLOGIA
resurrección de aquellos que son del judaísmo; algunos de estos serán
levantados "para vida eterna", y otros para "confusión perpetua." La
"vida" no es su posesión en la existencia presente como no lo es la
"confusión perpetua." (e) En Mateo 7:13-14 se encuentra en un
pasaje que define las condiciones de admisión y requisitos de una
vida dentro del reino terrenal Mesiánico, el cual ocupa un lugar
importante en la escatología del judaísmo. El pasaje impone el
esfuerzo humano más drástico como cosa esencial para poder entrar
por el camino angosto que conduce a la vida. La vida se encuentra al
final del camino y su precio está bien definido por la palabra
(traducido mejor agonizar o esforzarse) como se usa en
Lucas 13:24. (d) Lucas 10:25-29 es el pasaje donde el doctor de la
ley pregunta cómo podía él heredar la vida eterna y Cristo le dice en
los términos más absolutos que la vida eterna para él se alcanzaba por
guardar lo que contenía la ley mosaica. (e) Lucas 18:18-27, es otro
pasaje doride también se registra que un hombre principal hizo la
misma pregunta, diciendo, "¿qué haré para heredar la vida eterna? "
y a este hombre sincero nuestro Sefíor le citó los mandamientos de
Moisés. Pero cuando el jóven declaró que él había guardado estas
cosas desde su juventud, Cristo no le reprobó la falsedad sino que lo
tomó sobre la base de una completa rendición de todo lo que él era y
de todo lo que poseía como el camino para entrar al estado que
Cristo llamó perfecto (Mt. 19:21). (f) Mateo 18:8-9 es un pasaje que
presenta el alternativo para entrar a la vida -una experiencia futura-
manco o cojo, o entrar al "fuego eterno" o sea el "infierno eterno."
Es muy evidente y obvio que el creyente, que ya tiene la vida eterna
como su posesión y ya es perfecto en Cristo, no podría entrar manco
o cojo en el cielo cuando su cuerpo será como el cuerpo giorioso de
Cristo, tampoco entrará en el infierno de fuego ya que Cristo ha
dicho que él no vendrá a condenación y que nunca perecerá. Frente a
ese buen número de pasajes bíblicos que particularizan sobre esa
forma de vida eterna del futuro, que siendo de carácter distintivo del
judaísmo, tiene relación al reino terrenal, hay otro grupo de pasajes
bíblicos mucho más extensos que declaran que la vida eterna para el
creyente es lo que Dios imparte al creyente como el don de Dios (Jn.
10:28; Ro. 6:23); es una presente posesión (Jn. 3:36; 5:24; 6:54;
20:31; 1 Jn. 5: 11-13); y no es otra cosa sino "Cristo·en vosotros"
(Col. 1: 27) y la participación de la naturaleza divina (2 P. 1:4 ). La
vida eterna que se recibe será para los Israelitas, como es el caso para
el creyente, una característica de la misma salvación; y la salvación
para Israel será, según Romanos 11: 26-3 2, después de la edad
presente con el propósito de obtener la plenitud de los gentiles que
ahora es acompafíada por el endurecimiento de Israel (v. 25), y será
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 27
en el tiempo cuando "vendrá de Sión el Libertador", quien "apartará
de Jacob la impiedad." "Y éste" dice Jehová, "será mi pacto con
ellos, cuando yo quite sus pecados." Isaías 66: 8 de igual manera
anticipa el mismo momento grande de la salvación de Israel cuando
predice que una nación nacerá "de una vez." Las palabras hebreas
"paam ehath" de las cuales tenemos la traducción de una vez,
significan una medida de tiempo, un golpe, marcar el tiempo con el
pié. Por otro lado, el creyente es salvado cuando cree y esa salvación
tie.ne relación únicamente a la primera venida de Cristo.
e. EL REINO PACTADO CON DA VID. Este reino, que es la más
extensa y más importante característica de la escatología del
judaísmo, ocupa una parte tan grande en la discusión que toda esta
introducción presenta, ahora no necesita sino sólo mencionarse aquí.
Aquella forma de interpretación que se sostiene sobre semejanzas
ocasionales y pasa por alto diferencias vitales es ostentada por
aquellos que razonan que el reino de los cielos como se menciona en
Mateo, debe ser lo mismo que el reino de Dios ya que algunas
parábolas acerca del reino de los cielos según Mateo se relatan en
Marcos y en Lucas bajo la designación de, el reino de Dios. Ningún
esfuerzo hacen dichos expositores de explicar el por qué sólo Mateo
usa la expresión el reino de los cielos, y aparentemente no pueden
reconocer el hecho de que la verdadera diferencia que hay entre estas
designaciones se descubre en conexión con los casos donde no son y
no pueden ser intercambiadas en vez de usar los casos donde son
intercambiables. Hay algunas características que son comunes a
ambos, tanto al reino de los cielos y como al reino de Dios, y en tales
casos el intercambio de expresión es justificable. Un examen más
concienzudo revelará que el reino de los cielos es siempre terrenal
mientras que el reino de Dios es un término tan amplio como lo es el
universo e incluye tanto las cosas terrenales como las que son afines.
Además, en el reino de los cielos se puede entrar por una justicia que
excede la justicia de los escribas y fariseos (M t. 5: 20), mientras que
en el reino de Dios se entra por el nuevo nacimiento (Jn. 3: 1-16).
Así, una vez más, el reino de los cielos tiene la respuesta a la
esperanza de Israel y de los gentiles, mientras que el reino de Dios
equivale a decir aquello que es eterno y que abarca todo el propósito
de Dios. Para ser más explícito: Mateo 5:20 declara la condición
sobre la cual un judío podría esperar entrar al reino de los cielos.
Mateo 8: 12; 24:50-51; 25:28-30 indican que los hijos del reino de los
cielos serán echados fuera. Ninguna de estas verdades podría aplicarse
al reino de Dios. Luego, la parábola del trigo y la cizaña, Mateo
13:24-30, 36-43, y la parábola de los buenos y malos peces, Mateo
13:47-50, fueron pronunciadas solamente del reino de los cielos. Sin
28 ECLESIOLOGIA
embargo, la parábola de la levadura es afirmada de ambas esferas de
la regla divina; la levadura representa la mala doctrina en vez de malas
personas, que puede pervertir, como lo hace, la verdad relativa a
ambos reinos. Tales contrastes podría citarse extensamente, pero el
objetivo importante se ha logrado si se ha hecho claro que sí hay una
escatología del judaísmo y otra escatología del cristianismo, y ambas,
aunque totalmente diferentes en detalles, siguen hasta la eternidad.
Entre las grandes cargas de profecía predictiva está la anticipación de
las glorias de Israel en una tierra transformada bajo el reino del Hijo
de David, el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Hay asimismo mucha
predicción que anticipa las glorias de los redimidos en los cielos.
III. LA IGLESIA CONSIDERADA ESPECIFICAMENTE
La eclesiología, o sea la doctrina de la Iglesia, se subdivide de
manera natural en tres partes: ( l) La revelación por medio de Pablo
de un nuevo orden o clase de la humanidad, es decir, una compañía
tomada tanto de judíos como de gentiles, y, juntos con el Cristo
resucitado, forman una nueva creación que es su Cuerpo y su Esposa;
(2) la iglesia externa o visible, la asamblea de aquellos en cualquier
lugar que se . reúnen en el nombre de Cristo; y (3) el andar y el
servicio de aquellos que son salvados.
La primera división principal de la Eclesiología presenta un
conjunto de verdades que sobrepujan en importancia. Aparte de un
correcto entendimiento de esta materia no se puede tener un
concepto del propósito celestial de Dios en y a través de la Iglesia en
contraste a su propósito terrenal en Israel. Tampoco se obtiene una
comprensión del propósito divino para la edad presente, y no hay
base para una verdadera evaluación de todas aquellas nuevas
realidades y relaciones que fueron hechas posibles y que fueron
establecidas por medio de la muerte y resurrección de Cristo, ni se
tendría un concepto digno de los presentes ministerios del Espíritu
de Dios, y sin base suficiente para suplicar por una vida que honra a
Dios y el servicio del creyente.
La verdadera Iglesia sostiene una relación especial a la Primera
Persona de la Deidad, porque El es su Padre, en todo su significado;
otra relación a la Segunda Persona de la Deidad es manifestada en las
siguientes siete figuras: el Pastor y las ovejas, La Vid y los pámpanos,
la Piedra Angular y las piedras de un edificio, el Sumo Sacerdote y el
reino de los sacerdotes, el Ultimo Adán y la nueva creación, la
Cabeza y el cuerpo, el Esposo y la esposa; y cuatro relaciones a la
Tercera Persona de la Deidad, porque los creyentes nacen del
Espíritu, son la morada del Espíritu, son bautizados y sellados por el
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 29
Espíritu. La extensión de toda la verdad relacionada con la verdadera
Iglesia puede indicarse en el hecho de que toda la doctrina de la
resurrección de Cristo se presenta oportunamente en este punto, y
que en todo el alcance de su ejecución sólo es un rasgo de una de las
relaciones que existen entre Cristo y la Iglesia -el Ultimo Adán y la
nueva creación- y que la mayor parte de la porción doctrinal del
Nuevo Testamento tiene que ver directa o indirectamente sobre el
tema ilimitado de la nueva creación en Cristo Jesús. Además de las
relaciones que la Iglesia sostiene al Dios trino hay otras importantes
relaciones que considerar, incluyendo su relación al reino de Dios, al
reino de los cielos, a los ángeles, al mundo, a los santos de otras
dispensaciones, a la nación de Israel, al servicio, y al juicio.
La segunda división de eclesiología tiene por estudio el aspecto
externo, organizado o una asamblea reconocida que, aunque con
Dios es una sola, ha sido dividida y subidividida en muchos grupos
sectarios. El Nuevo Testamento presenta claras instrucciones en lo
que se refiere a la igelsia visible y su organización, con específica
mención de aquellos que han de ejercer autoridad, y cuales son sus
ordenanzas, su orden, sus dones, y sus ministerios.
,, La tercera división principal de eclesiología contempla la vida
diaria y el servicio de aquellos que son salvados. Establece las reglas
por las cuales el creyente debe conformar sus pasos, reconociendo
también los tres sistemas de gobierno independientes y completos
que.,se presentan en la Biblia, citados arriba, los cuales, cada uno en
su' turno, fueron designados para dirigir la cortducta humana: el
primer sistema, fué dado por Moisés y fué dirigido a Israel; el
segundo, se compone de las enseñanzas de la gracia y es dirigido a la
Iglesia; el tercero, uniendo la regla de vida que tendrá lugar en el
füturo reino Mesiánico en la tierra. El creyente de esta edad presente
no sólo se salva del sistema legal, la responsabilidad meritoria que
caracteriza el primero y el tercero de estos tres sistemas, pero él ha
sido salvado, asímismo, de la carga de la ley inherente, que es la
normal obligación meritoria que descansa sobre cada criatura moral,
que es ser como su Creador. Cristo habiendo provisto al que es salvo
todo mérito que la santidad infinita puede demandar, no resta
ninguna otra obligación sobre el que es salvó sino andar dignamente
conforme a su alta vocación. La posición perfecta del creyente se
asume en las porciones exhortatorias de las Epístolas del Nuevo
Testamento y estos preceptos son dirigidos solamente a los hijos de
Dios bajo la gracia. Una comprensión clara de este sistema de la
gracia, que es la única que dirige la conducta cristiana, es súmamente
esencial para el hijo de Dios si ha de vivir y servir inteligentemente a
Dios. Llegando a este punto se le presenta toda la provisión de Dios
30
ECLESIOLOGIA
para una forma de vida sobrenatural, indicándose así por el hecho de
que estos preceptos son, en su mayor parte, sobrenaturales en su
carácter.
Esta tercera subdivisión de la eclesiología concluye con el
reconocimiento de las posiciones y posesiones del creyente en Cristo,
sus asociaciones, su vida, sus contactos y sus hechos, su batalla contra
el mundo, la carne, y el diablo, sus contiendas, y su testimonio.
Aunque son de tremenda importancia, la primera y tercera de estas
divisiones, prácticamente nunca son consideradas en las obras de
teología sistemática, mientras que la segunda, si hace mención de
ella, generalmente se limitan a los rasgos particulares de alguna secta
o ramo de la iglesia visible con referencia específica a la organización
y las ordenanzas.
En el libro de Los Hechos y en las Epístolas se presenta una nueva
clasificación de la humanidad que se conoce por Iglesia, cuyo grupo
también se le ha designado propiamente como una parte de la nueva
creación ya que cada individuo dentro del grupo ha tenido la
experiencia del poder regenerador del Espíritu Santo (2 Co. 5: 17;
Gá. 6: 15). Los dos términos, la Iglesia y la nueva creación, no son
sinónimos. En el primer término se refiere a una compañía de
personas en relación con Cristo, pero distintos de El, como un cuerpo
que tiene relación a la cabeza sin embargo se distingue de ella. En el
segundo término, se hace referencia a una unidad orgánica que se
forma por el bautismo del Espíritu en el cual la misma compañía
idéntica de redimidos es unida al Cristo resucitado -que juntos
forman la nueva creación. No podría proferirse una verdad más
profunda que las que expresan las palabras de Cristo, "Vosotros en
mí (por el bautismo del Espíritu), y yo en vosotros (por la
regeneración del Espíritu)." Es obvio que ésta y toda verdad
semejante es totalmente extraña al Antiguo Testamento.
Las obras de teología sistemática generalmente han reconocido a
los redimidos de esta edad, pero solamente como supuesta
continuación o consecuencia en el progreso del propósito divino en
Israel. Ellos hacen referencia a "la Iglesia del Antiguo Testamento" y
a la "Iglesia del Nuevo Testamento" como si ambas constituyeran
partes de un proyecto divino. Por tanto se descuida reconocer
aquellas distinciones entre Israel y la Iglesia que, siendo tan radicales
en carácter, sirven para indicar las más amplias posibles diferencias
entre ellos -difieren en orígen, difieren en carácter y
responsabilidad, y son diferentes en su destino. Hay, por lo menos,
veinticuatro grandes distinciones que todavía quedan por observarse
entre Israel y la Iglesia, mientras que hay como doce grandes rasgos
que son comunes a los dos; pero las semejanzas obvias no anulan las
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA
31
diferencias. El hecho de que la revelación acerca de Israel como de la
Iglesia incluye la verdad acerca de Dios, la santidad, el pecado, y la
redención por la sangre, no elimina una cantidad mayor de verdad en
que se revela que los Israelitas llegan a ser lo que son por un
nacimiento natural, mientras que los creyentes llegan a ser lo que son
por un nacimiento espiritual; los Israelitas fueron designados a vivir y
servir bajo un sistema meritorio y legal, mientras que los creyentes
viven y sirven bajo un sistema de gracia; los Israelitas, como una
nación, tienen su ciudadanía ahora y su destino futuro se concentra
sólo en la tierra, que se extiende hasta la tierra nueva, que aún ha de
venir, mientras que los creyentes tienen su ciudadanía y destino
futuro concentrado sólo en el cielo, extendiéndose hasta los cielos
nuevos que han de ser creados (sobre las bendiciones terrenales y
celestiales véanse Ap. 21:1-22:7; 2 P. 3:10-13; He. 1:10-12; ls.
65: 17; 66:22). El pacto de Jehová con Israel es de cinco partes y es
eterno en todo sentido -(1) una entidad nacional (Jer. 31:36), (2)
una tierra perpetua (Gn. 13: 15), (3) un trono (2 S. 7: 16; Sal. 89:36),
(4) un Rey (Jer. 33:21), y (5) un reino (Dn. 7: 14). Estas promesas
terrenales son confirmadas por el juramento de Jehová y se extienden
para siempre. De lo contrario el lenguaje deja de ser digno de
confianza como medio de la expresión de la verdad.
Por tanto, se ha visto que solamente la presente dispensación se
caracteriza por la presencia en la tierra de un tercer grupo de la
humanidad -que es la Iglesia. Cristo no sólo anticipó este grupo de
personas (Mt. 16: 18), sino que ellos aparecen a la par de Israel como
(1) coparticipantes en el propósito de su encarnación, (2) como los
dependientes de su ministerio, (3) como los objetos de su muerte y
resurrección, (4) como los beneficiados de su segunda venida, y (5)
como los relacionados con él en su reino. De estos aspectos de la
verdad, se observa:
l. DOS PROPOSITOS INDEPENDIENTES Y MUY
DIFERENTES EN LA ENCARNACION. (a) En el lado Mesiánico y
en relación a su ejercicio como Rey de Israel, Cristo nació de una
vírgen y entró en esta relación humana con derechos indisputables
como rey para que pudiese dar cumplimiento al pacto Davídico ( 1 S.
7:8-18; Sal. 89:20-37; Jer. 33:21-22, 25-26). A la virgen María el
ángel dijo, "Y, he aquí, concebirás en tu vientre, y darás a luz un
hijo, y llamarás su nombre JESUS. Este será grande, y será llamado
Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá
fin" (Le. 1:31-33 ); y como el legítimo heredero por el linaje
humano, él será el que ocupará el trono terrenal de David para
siempre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre (ls. 9:6-7; Le.
32
ECLESIOLOGIA
1:33 ). (b) Desde el punto de vista medianero y de rescate, y para el
cumplimiento del pacto con Abraham, es igualmente cierto que por
la encarnación el Mediador entre Dios y el hombre ha sido provisto
con todas las bendiciones inagotables que el Dios-Hombre Mediador
asegura; y por medio del nacimiento virginal el Pariente Redentor se
realiza, quien, como tipificado por Booz, tiene el derecho de redimir
la propiedad perdida y recibir a su Esposa celestial -la Iglesia.
Si bien es cierto que estos dos obtienen objetivos muy diferentes
en la encarnación, los hechos generales concernientes a la
encarnación son comunes a los dos. Cuando se contempla, sea el
propósito celestial en la Iglesia, o el propósito terrenal en Israel,
debiera observarse que: (i) no fué ningún otro sino la Segunda
Persona de Dios quien vino a tener esta relación humana; (ii) para
esto se despojó de sí mismo, obedeciendo la voluntad de su Padre;
(iii) tomó para sí un cuerpo humano, alma y espíritu; y (iv) esta
unión hecha así entre las dos naturalezas, la divina y la humana, dió
por resultado la Persona incomparable de Dios-Hombre.
2. CRISTO REVELO DOS LINEAS DISTINTAS DE VERDAD.
En una El se presenta como el Mesías de Israel llamando a la nación
para el arrepentimiento nacional que ha sido predicho desde los
tiempos antiguos, en el cual también declaró el carácter de la
autoridad de su reino terrenal y a sí mismo el cumplidor de los
grandes propósitos mesiánicos. En aquel entonces El dijo de sí
mismo, "No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de
Israel" (M t. 15:24 ). Cuando enviaba a sus discípulos él les mandó
diciendo, "Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de
samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa
de Israel" (Mt. 10:5, 6). En la segunda, cuando su rechazamiento por
Israel se hizo aparente, El comenzó a hablar de su salida y su segunda
venida y de una edad hasta aquí no enunciada que se intercalaría
cuando el evangelio se predicaría en todo el mundo a judío y a gentil
por igual; y sus discípulos cuyo mensaje había sido limitado para solo
Israel, fueron comisionados entonces a anunciar las buenas nuevas a
toda criatura. Una leve comparación de su discurso de despedida a
Israel -"odiado de todas las naciones" (Mt. 23:37025:46)- con su
palabra de despedida a aquellos que habían creído en él para la
salvación de sus almas (Jn. 13: 1-17:26), descubrirá de la manera más
evidente las distinciones entre Israel y la Iglesia. Tales contrastes
podrían sacarse casi indefinidamente de los Evangelios, y sin estas
distinciones en mente sólo perplejidad podrá caracterizar al que lee
con atención.
3. EN SU MUERTE Y RESURRECCION LOS MISMOS DOS
MUY DIFERENTES OBJETIVOS SON DISCERNIBLES. Para Israel
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA 33
su muerte fué un tropiezo ( 1 Co. 1:23 ), tampoco era su muerte una
parte de su función como Rey sobre Israel -"Viva el Rey"; sin
embargo, en su muerte Israel tuvo su parte hasta el grado que trató
finalmente con los pecados cometidos antiguamente, cuyos pecados
habían sido sólo cubiertos según las provisiones de la expiación del
Abtiguo Testamento (Ro. 3: 25). Por su muerte se aparejó el camino
para cada judío que quisiese ser salvo por medio de la fe en él; y por
su muerte una base suficiente fué asegurada sobre la cual Dios podrá
"quitar" los pecados de esa nación en el tiempo cuando "todo Israel
será salvo" (Ro. 11: 26). Sin embargo, la nación de Israel no tiene
relación con la resurrección de Cristo sino solamente lo que David
previó, es decir, que si Cristo muriera él tendría que resucitar de
entre los muertos para que pudiera sentarse sobre el trono de David
(Sal. 16: 1 O; Hch. 2:25-31 ). Frente a esto está revelado que Cristo
amó a la Iglesia y se dió a sí mismo por ella (Ef. 5:25-27), y que su
resurrección es el principio de una nueva creación de Dios, que
incluye los muchos hijos a quienes él está trayendo a la gloria (He.
2: 10). En esa relación de la nueva creación, el creyente está en el
Cristo resucitado y el Cristo resucitado está en el creyente. Esta
doble unidad establece una identidad de relación que sobrepuja todo
entendimiento humano. Cristo aún lo compara a la unidad que existe
entre,las Personas de la Deidad (Jn. 17:21-23). Por el bautismo del
:Espíritu, lo que se efectua para cada uno cuando cree (1 Co. 12: 13),
el que es salvado es unido al Señor (1 Co. 6: 17; Gá. 3:27), y por esa
'unión con el Cristo resucitado el creyente es hecho participante de su
Vida de resurrección (Col. l: 27) es trasladado del poder de las
tinieblas al reino del Hijo de su amor (Col. 1: 13); está crucificado,
muerto, y sepultado con Cristo, y es levantado para andar en
novedad de vida (Ro. 6:2-4; Col. 3:1 ); ahora está sentado con Cristo
en los cielos (Ef. 2: 6); es un ciudadano de los cielos (Fil. 3: 20); le
han sido perdonados todas las transgresiones (Col. 2: 13); es
justificado (Ro. 5: 1); y es bendecido con toda bendición espiritual
(·Ef. 1:3 ). Esta vasta colección de verdad que aquí se indica
ligeramente no se encuentra en el Antiguo Testamento, tampoco se
'ha dicho jamás que los santos del Antiguo Testamento estuvieran
relacionados en esa forma con el Cristo resucitado. Es imposible que
·estas grandes revelaciones pudieran acomodarse en un sistema
teológico que no distingue el carácter celestial de la Iglesia en
contraste al carácter terrenal de Israel. La falta por parte de estos
sistemas de teología del discernimiento del carácter de la verdadera
Iglesia, que está totalmente relacionada al Cristo resucitado, explica
(la omisión común en estos libros teológicos de una presentación
''Prolongada de la doctrina de la resurrección de Cristo y todas las
34
ECLESIOLOGIA
doctrinas relacionadas.
4. EVENTOS PROFETIZADOS PARA LA CONCLUSION DE LA
EDAD PRESENTE. Los grandes eventos profetizados para la
conclusión de la edad presente incluyen el día de Cristo, cuando la
Iglesia será llevada para estar con el Señor para siempre -algunos por
la resurrección y otros por la transformación (1 Co. 15:35-53; 1 Ts.
4: 13-1 7)- y el día del Señor, cuando Israel será reunido, juzgado, y
privilegiado para tener la experiencia del cumplimiento de todos sus
pactos terrenales en la tierra que fué dada a esa nación por el
juramento de Jehová, cuyo juramento no puede ser quebrantado (Dt.
30:3-5; 2 S. 7: 16; Sal. 89:34-37; Jer. 23:5-6; 31:35-37; 33:25-26).
5. DISTINCIONES ENTRE ISRAEL Y LA IGLESIA EN EL
REINO VENIDERO. En el reino venidero del Mesías la distinción
entre Israel y la Iglesia es aún más obvia. Israel, como una nación, por
medio de la visión profética se contempla estar en la tierra como
súbditos del reino, gozando de su reino de gloria, mientras que la
Iglesia se dice que estará coreinando con Cristo (Ap. 20:6). Como su
Esposa, es justo que la Iglesia comparta en su reino.
Dos revelaciones fueron dadas al apóstol Pablo: (1) la de la
salvación a una perfección infinita tanto para el judío individual
como para el gentil igualmente por medio de la fe en Cristo y sobre la
base de su muerte y resurrección (Gá. 1: 11-12). El hecho de que la
salvación es un ejercicio de la gracia que sobrepuja todo cuanto se ha
experimentado hasta aquí en el Antiguo Testamento está claramente
revelado en 1 Pedro 1: 10-11, donde dice, "los profetas que
profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y
diligentemente indagaron acerca de esta salvación." y (2) la del nuevo
propósito divino en el llamamiento de la Iglesia (Ef. 3:6). Este nuevo
propósito no es solamente que los gentiles serán bendecidos. El
Antiguo Testamento ha profetizado desde la antigüedad las
bendiciones de los gentiles. El propósito consiste en el hecho de que
un cuerpo nuevo de la humanidad ha de formarse de ambos, judíos y
gentiles, en una relación en la cual no hay ni judío ni gentil, pero
donde Cristo es todo y en todo (Gá. 3:28; Col. 3: 11).
Con la misma distinción fundamental en vista, el apóstol Pablo
hace una enumeración separada del judío, del gentil, y de la Iglesia de
Dios (1 Co. 10: 32); y otra vez en Efesios 2: 11 hace referencia al
gentil como la incircuncisión, y al judío como a la circuncisión hecha
con manos; pero en Colosenses 2:11 se refiere a la circuncisión no
hecha a mano. La última designación indica la posición y carácter
sobrenatural de aquellos que componen el cuerpo de Cristo.
El judaísmo, aunque fué establecido e impuesto por Jehová, no
fué absorbido en el cristianismo. Tampoco provee el judaísmo la más
INTRODUCCION A LA ECLESIOLOGIA
35
leve ventaja al judío individual que desea ser un cristiano. Con
referencia al cristianismo, el judío y el gentil son ahora iguales,
"están bajo pecado." Ambos necesitan igualmente la misma gracia de
Dios (Ro. 3: 9), y esa gracia les es ofrecida a ellos exáctamente en las
mismas condiciones (Ro. 10: 12). A Nicodemo, que aparentemente
era el más perfecto ejemplar del judaísmo, Cristo le dijo que era
necesario que naciera otra vez. Y el apóstol Pablo oró que los
Israelitas "que tienen celo de Dios" fuesen salvos. Ellos se
equivocaron en que, después de que había venido la gracia con los
privilegios nuevos y sin límites por medio de Cristo (Jn. 1: 17), ellos
continuaron adheriéndose a los antiguos rasgos meritorios del judaísmo
"ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya
'propia, no se han sujetado a la justicia de Dios" (Ro. 10: 1-3 ).
Aquel que no puede ver que la Iglesia es un proposito nuevo y
celestial de Dios, completamente desasociada del judío como del
gentil (Gá. 3:28; Col. 3:11), sino sólo ve a la Iglesia como una
compañía de redimidos que va en aumento compuesto de todos los
que han sido reunidos de todas las edades de la historia humana, le
sería provechoso quizas considerar las siguientes preguntas: ¿Por qué
se rompió el velo? ¿Por qué hubo Pentecostés? ¿Por qué tenemos
los distintos mensajes de las Epístolas? ¿Por qué se mencionan las
"mejores" cosas del libro de Hebreos? ¿Por qué fueron quebradas las
ramas judaicas? ¿Por qué es Cristo la Cabeza ahora y tiene un
ministerio en el cielo? ¿Por qué leemos de la presente visitación a los
gentiles en vez de haber sido antes? ¿Por qué el Espíritu en el
presente mora en el corazón de todos los que creen? ¿Por qué es el
bautismo del Espíritu sólo del Nuevo Testamento? ¿Por qué hay dos
compañías en la nueva Jerusalén? ¿Por qué es que para Israel las
promesas son sólo terrenales y las promesas a la Iglesia son sólo
celestiales? ¿Por qué la regla de vida dada por Dios había de
cambiarse de la ley a la gracia? ¿Por qué Israel se compara a la
repudiada y sin embargo será la esposa restaurada de Jehová,
mientras que la Iglesia se compara a la novia comprometida de
Cristo? ¿Por qué hay esos dos objetivos en la encarnación y en la
resurrección? ¿Por qué habla del nuevo día -el día de Cristo- con
el arrebatamiento y la resurrección de los creyentes y con sus
galardones por el servicio y sufrimiento, el cual nunca fué
mencionado siquiera una vez en el Antiguo Testamento? ¿Por qué
leemos de esos "misterios" del Nuevo Testamento, incluyendo el
cuerpo de Cristo? ¿Por qué se nos revela la nueva creación, que se
compone de todos aquellos que por el Espíritu son unidos al Señor y
estarán para siempre en Cristo? ¿Cómo podría haber una Iglesia, tal
como ella es construida, sino hasta después de la muerte de Cristo, la
36 ECLESIOLOGIA
resurrección de Cristo, la ascensión de Cristo, y el día del
Pentecostés? ¿Cómo podría la Iglesia, en la cual no hay judío ni
gentil, ser parte de Israel en esta edad o cualquier otra?
Así como la doctrina de la resurrección de Cristo, la doctrina de la
verdadera Iglesia también con su posición sobrenatural y exaltada y
su destino celestial es notablemente omitida de las obras teológicas,
sencillamente porque estos aspectos de la verdad no pueden ajustarse
en un sistema sometido al judaísmo al cual con frecuencia la teología
sistemática ha sido consignada. La tremenda pérdida por causa de esa
omisión se refleja sólo lévemente en el fracaso de los creyentes para
entender su vocación celestial con la correspondiente incentiva a una
vida santa designada por Dios.
Como queda indicado arriba, la Eclesiología se divide de manera
natural en tres secciones: (1) la Iglesia como un organismo, (2) la
Iglesia organizada, y (3) la regla de vida para el creyente.
LA IGLESIA COMO UN ORGANISMO
CAPITULO II
PARTICULARIDADES GENERALES DE LA
DOCTRINA TOCANTE A
LA IGLESIA
Esta, que es la primera división principal de Eclesiología, tiene por
objeto contemplar la Iglesia universal, es decir, la Iglesia que incluye
a todos los que han creído en Cristo para la salvación de sus almas
desde el comienzo de la Iglesia, e incluirá a todos cuantos han de
creer antes que esa compañía incomparable sea quitada de la tierra.
La gran mayoría de esta compañía gloriosa ya está en el cielo y están
con Cristo su Salvador. Esta verdad importante muchas veces es
olvidada al hacer hincapié de esta vida con sus conflictos que pesan
sobre aquellos de este número que están ahora en el mundo. La parte
de la Iglesia que ya se ha ido para estar. con Cristo a veces se le
considera como "la Iglesia triunfante"; pero ellos que son de esa
compañía del cielo son todavía identificados como una parte
indivisible de ese grupo, que en su carácter celestial-esté ya en el
cielo o esté en la tierra todavía- y está cumpliendo el propósito
divino más sublime de todas las edades.
Ya que la misma palabra es usada para una asamblea local como
para la Iglesia verdadera, se hace aquí la distinción entre la iglesia
organizada en el mundo y ol organismo. Esta última es toda aquella
compañía que ha sido salvada que es un organismo porque está en
Cristo. La otra consiste de cualquier grupo de creyentes que se reune
en cierta localidad.
El reconocimiento claro de lo que es la Iglesia, por la gracia divina,
Y del puesto supremo que ella ocupa como el cuerpo de Cristo, y de
la gloria y exaltación que le espera como la novia del Cordero, es
indispensable si ha de lograrse una perspectiva digna del propósito del
plan y propósito de Dios. La desatención casi universal por parte de
los teólogos de la revelación dada al apóstol Pablo con respecto a la
Iglesia ha traído confusión y ha causado daño a un grado
inmensurable. Dos factores pueden considerarse como las causas
sobresalientes de esta negligencia deplorable, que son: (a) La
Reformación no recobró esta verdad como había sido sostenida
anteriormente por la Iglesia en su edad temprana, y (b) la actitud de
los teólogos, ligada y limitada dentro de las limitaciones de la verdad
de la Reformación, tiende a evitar lo que para ellos parece cosa
nueva. No puede haber teología completa, aún desde el punto de
37
38
ECLESIOLOGIA
vista de los reformadores, que no exaltaba la primera revelación del
evangelio dada a San Pablo. Sin embargo, es igualmente una verdad, a
la luz de las Escrituras, que no hay teología completa si no reconoce
y eleva a su puesto trascendente dada a Pablo la segunda revelación
de la Iglesia. Las dos revelaciones son interdependientes y por tanto
hasta un grado mayor son inseparables. Ellas juntas forman una gran
parte de ese cuerpo de verdad que el apóstol Pablo denomina "mi
evangelio".
Si bien es cierto que hubo referencias ocasionales a la Iglesia
universal en la literatura teológica después de la Reformación, no fué
sino hasta a mediados del último siglo que este extensivo e
importante cuerpo de enseñanza fué formulado en una declaración
doctrinal. Fué a J. N. Darby de Inglaterra a quien se le dió alcanzar
este ministerio distintivo. De las enseñanzas de Darby y sus asociados
nació el movimiento que es conocido como los Hermanos; y estos
hombres altamente amaestrados han producido una literatura
expositoria que cubre todo el Texto Sagrado que no sólo es ortodoxa
y libre de conceptos equivocados y de énfasis desproporcionados,
sino se empeña a interpretar fielmente todo el campo de la doctrina
bíblica-aquello que la teología limitada a la Reformación ha
fracasado en producir. En este tiempo, otros hombres en los Estados
Unidos y en otros países comenzaron a despertar a la realidad de que
la Biblia presenta una vasta extensión de doctrina mucho más grande
de lo producido por los reformadores, y, como resultado, se ha
desarrollado una extensa exposición b1blica que incorporó todo lo
que la reformación había restaurado y muchísimo más. Por tanto,
existe en la actualidad una división entre los hombres ortodoxos. Por
un lado, están aquellos que habiendo sido entrenados a reconocer
solamente lo que entró en la teología de la reformación y que están
restringidos en su punto de vista doctrinal y que miran a cada nueva
verdad añadida como un alejamiento de la doctrina ya aceptada y por
tanto peligrosa. Por otro lado están aquellos que, aunque celosos para
preservar la pureza de la revelación divina, están construyendo un
sistema de teología no compendiado, y hallando el camino hacia una
armonía redondeada de verdad y entrando en un campo sin límite de
doctrina btblica.
La primera división principal de Eclesiología, que contempla la
segunda revelación dada a Pablo, ahora se somete a tres formas de
estudio: (1) particularidades generales de la doctrina tocante a la
Iglesia, (2) contrastes entre Israel y la Iglesia, y (3) siete figuras que
se emplean para describir la Iglesia en su relación a Cristo (Capítulos
IV- VI).
Desde el principio es necesario que el estudiante, por medio de
una atención especial, llegue a reconocer que, la palabra iglesia según
su uso en el Nuevo Testamento, puede referirse a una sencilla
reunión de personas de una generación sin la garantía de que cada
una es salva. Por otra parte, la palabra iglesia puede significar toda la
PARTICULARIDADES GENERALES 39
compama de los redimidos de todas las generaciones entre
Pentecostés y el arrebatamiento, y en esa compañía no hay ninguno
que no sea salvo. El Dr. C. l. Scofield hace un compendio del carácter
de la verdadera Iglesia así: ("La verdadera iglesia, integrada por todos
los redimidos desde Pentecostés hata la primera resurrección ( 1 Co.
15: 52), y quienes se hallan unidos los unos a los otros y a Cristo por
el bautismo del Espíritu Santo (1 Co. 12: 12,13), es el cuerpo de
Cristo, su Cuerpo del cual El es la Cabeza (Ef. 5:30,31 ), y se halla
desposada a El como una virgen pura a un esposo, según lo dicho en
2 Co. 11:2-4." Biblia Anotada de Scofield, págs. 1259-1260).
Ha de notarse que las particularidades generales de esta doctrina
son: (a) el significado de la palabra iglesia (b) el hecho de una nueva
empresa divina, (e) las varias palabras empleadas, (d) el primer uso de
la palabra iglesia (e) la Iglesia, el propósito divino del presente, (f)
cuatro razones por qué la Iglesia comenzó en el día de Pentecostés, y
(g) la Iglesia en tipo y en profecía.
l. EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA IGLESIA
Ya que mucho depende del significado de la palabra iglesia, los
expositores han sentido la obligación de hacer de ello un estudio
concienzudo. El Arzobispo Trench, en su extenso análisis de esta
palabra que lo traza hasta su origen pagano, en su libro Sinónimos del
Nuevo Testamento (9a ed., Pags. 1-7), escribe lo siguiente como su
introducción: "Hay ciertas palabras cuya historia es especialmente
interesante notar, la forma cómo van obteniendo un significado más
profundo, y adquieren una nueva consagración en la Iglesia cristiana;
palabras que la Iglesia no. inventó, pero las ha apropiado en su
servicio, y las emplea en un sentido más elevado que jamás el mundo
les ha dado antes. La misma palabra que sirve de nombre para la
Iglesia es en sí un ejemplo - uno más conspícuo que éste difícilmente
podría hallarse de una palabra que ha recibido un
ennoblecimiento progresivo. Porque tenemos la palabra griega
EKK'X.r¡aía en tres etapas distintas de significado - el de los paganos,
el de los judíos y el significado cristiano. Esto no sucedió, como con
otras palabras, inmediatamente y en un solo paso del mundo pagano
a la Iglesia cristiana pero aquí, como ha sido frecuentemente, la
Septuaginta suple el eslabón de conexión, el punto de transición, y
prepara allí la palabra para su significado más sublime."
El Doctor Marvin Víncent, haciendo un comentario sobre Mateo
16:18, sobre la palabra Iglesia nos da lo siguiente:
"IGLESIA (EKKA.r¡aía) eK, fuera, Ka"A.lw, llamar o convocar. Esta es la primera
vez que ocurre esta palabra en el Nuevo Testamento. La Septuaginta emplea la
palabra para la congregación de Israel, sea para una convocación con un
Propósito definido (1 R.8: 65), o para la comunidad de Israel colectivamente,
considerada como una congregación (Gn.28: 3), donde se halla asamblea y al
40
ECLESIOLOGIA
margen se le da multitud para su interpretación. En el Nuevo Testamento se
refiere a la congregación de Israel (Hch. 7: 38); pero hay otra palabra que se
emplea más comunmente, ovro-yw-yrf, de la cual la palabra sinagoga. La
comunidad cristiana en medio de Israel sería designado como ÉKKA.r¡akL, sin
confundirla con la ovva-yw-yrí, que era la comunidad judaica. Tanto en el hebreo
como en el Nuevo Testamento el uso de la palabra ét<.KA.r¡aia implica más que
una unidad colectiva o nacional; más bien es una comunidad basada sobre una
idea religiosa que es especial y que se estableció de una manera especial. También
se usa en el Nuevo Testamento con el significado más limitado refiriéndose a una
sola iglesia, o a una iglesia que se halla en un lugar especificado. Así como la
iglesia en la casa de Aquila y Priscila (Ro.l6: 5); la iglesia en Corinto, las iglesias
en Judea, la iglesia en Jeru&alén." Estudio de Palabras en el Nuevo Testamento,
Tomo I, 93.
Cualquiera que sea el uso de la palabra iglesia en el Nuevo
Testamento, la idea inherente es, que se trata de un pueblo segregado
o llamado fuera de entre la masa de personas a aquello que es un
grupo distinto en sí. Si no se afirmara más que de una cierta
compañía que se reune en un lugar, aquellos reunidos se constituirían
en una iglesia. Como se encuentra en otra parte, la concurrencia en el
teatro de Efeso (Hch. 19:31) sería una iglesia en un teatro. Asimismo
de Israel en el desierto (Hch. 7:38); pero no hay ninguna implicación
aquí de que Israel, o, la concurrencia de los efesios fuesen
participantes de las glorias de aquella Iglesia que es el cuerpo de
Cristo. La verdad más grande y más impresiva es que cuando algunos
son llamados de entre los judíos y gentiles para formar parte de ese
cuerpo celestial, la palabra Iglesia no solo es la palabra propia para el
caso, sino es la palabra que emplea el Nuevo Testamento. El uso que
se le da bajo estas circunstancias es, sin duda, el avance al más alto
propósito posible. Por el llamamiento divino, que es eficaz (Ro.
8:30), la Iglesia como una compañía elegida se está reuniendo. Se
verá que esta obra es el supremo intento divino en esta edad.
Probablemente no se hallará otro pasaje de mayor iluminación en el
Nuevo Testamento en relación al llamamiento afuera para formar la
Iglesia que el de los Hechos 15: 14: "Simón ha contado cómo Dios
visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para
su nombre." Ya que el evangelio había saltado todos los linderos del
judaísmo, la iglesia en Jerusalem se había reunido para considerar el
problema de lo que había sucedido con los pactos y promesas que
eran distintivamente judaicas. La conclusión es clara: Dios está
visitando a los gentiles para sacar de entre ellos (no a todos ellos) un
pueblo para Su nombre. El hecho de que los judíos ya eran visitados
y ya se estaban salvando era sabido (E f. 3: 6).
PARTICULARIDADES GENERALES 41
11. EL HECHO DE UNA NUEVA OBRA DIVINA
Para los que están acostumbrados al 9rden religioso que ha
obtenido por mil novecientos años, es esencial la capacidad de
formarse una imagen mental de la innovación transformadora que
representa el lanzamiento de un proyecto divino completamente
.nuevo y no previsto. Hasta ese tiempo el judaísmo no sólo había
ocupado el campo, pero había sido engendrado, promovido y
bendecido por Dios. Era la voluntad de Dios para Su pueblo en este
mundo. Los beneficiarios del judaísmo estaban como atrincherados
en su posición religiosa y en sus convicciones y como muy
sustentados por confirmación divina como los creyentes más
ortodoxos al presente. El nuevo propósito divino intencionalmente
no había sido revelado muy antes de su inauguración. Por tanto,
vino, no sólo muy repentino, pero totalmente sin revelación alguna
en el Antiguo Testamento. El caso sería casi paralelo si en este
tiempo un nuevo proyecto divino no pronosticado se forzare a
invalidar el cristianismo. El prejuicio inflexible y la resistencia
violenta que surgió en la mente judía está en directa proporción a la
sinceridad con que el judío individual estimaba sus privilegios de
largos años. Sumado a todo esto y calculado hacer de la nueva obra
divina muchas veces más difícil fue su abrupto anuncio de que los
despreciados gentiles serían colocados en el mismo nivel con los
judíos. Contemplado desde el punto de vista humano únicamente, no
, había ninguna posibilidad de que un movimiento de tal carácter
pudiera introducirse. Ninguna otra cosa sino solamente el gran poder
de Dios podía lograr estos fines. Entre todos aquellos cuyo prejuicio
y resistencia que alcanzó hasta el punto de cometer asesinatos estaba
Saulo de Tarso, quien aparentemente era el más celoso de entre todos
sus conciudadanos por la verdad que sostuvieron los judíos bajo
autoridad divina; sin embargo Dios hizo tal cambio en ese desafiador
fariseo que él llegó a ser el campeón de la nueva causa. Ninguna
palabra más revolucionaria se ha dicho jamás que la que pronunció
este hombre cuando dijo, "Porque no hay diferencia entre judío y
griego (gentil): pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con
todos los que le invocan" (Ro. 10: 12; comp. 3:9).
De esta suerte el primer concilio de iglesias llegó a la conclusión
que un nuevo propósito divino había sido introducido y que, cuando
ese propósito llegara a su conclusión, Dios tomaría una vez más el
Programa judaico y lo llevaría a su consumación profetizada. El
documento de la decisión de este congreso notable se encuentra en
Hechos 15:13-18, que dice: "Y cuando ellos callaron, Jacobo
respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado
42
ECLESIOLOGIA
cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles para tomar de ellos
pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los
profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el
tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo
volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor,
y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el
Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos." El amor
cristiano, engendrado por el Espíritu que mora en el alma, se había
apoderado de los corazones de aquellos que habían creído (tanto
judíos como gentiles). La antigua pared intermedia de separación fue
derribada (Ef. 2: 14); por lo tanto, el nuevo propósito de Dios fue
recibido gustosamente por los que eran salvos y el mensaje de las
riquezas del evangelio que sobrepujan todo conocimiento era
proclamado igualmente al judío y al gentil. Se descubre cuán
definitivamente había sido transformado el apóstol Pedro a través de
sus palabras en el mismo concilio en Jerusalén, cuando dijo que Dios
en el proceder con los gentiles "ninguna diferencia hizo entre
nosotros judíos y ellos, gentiles, purificando por la fe sus corazones
(Hch. 15: 9). Realmente, el propósito nuevo de Dios no revelado
hasta aquí, es decir, el llamamiento de un pueblo celestial de entre
los judíos y gentiles es tan divergente con respecto al propósito
divino hacia Israel, propósito que precedió a éste y aún le seguirá
después, que el término parentético que se emplea comúnmente para
describir el propósito de la nueva era no es netamente correcto. Una
porción parentética sostiene alguna relación directa o indirecta a lo
que va antes o a lo que sigue; pero el propósito de la presente edad
no tiene esa relación y, por tanto, es más propio llamarlo una
intercalación. La exactitud de esta palabra se verá en el hecho de que,
como una interpolación se forma insertando una palabra o una frase
en un contexto, de la misma manera una intercalación se forma
introduciendo un día o un período de tiempo en el calendario. La
edad presente de la iglesia es una intercalación dentro del calendario
revelado o programa de Dios como fué visto anticipadamente por los
profetas de la antigüedad. Verdaderamente tal es el carácter preciso
de la edad presente.
No puede dejar de observarse que hay dos sistemas de
interpretaciones de la Biblia ampliamente separadas que disputan
sobre la veracidad de la contención de que esta edad es una
intercalación. Si el objetivo divino en la Iglesia no es nada nuevo, sino
sólo es la flor del capullo de Israel o el segundo capítulo y el último
capítulo de una historia sin interrupción, entonces todos los
esfuerzos del Nuevo Testamento para hacer claro el carácter
distintivo del propósito celestial en la nueva creación es en vano. Por
PARTICULARIDADES GENERALES 43
otra parte, si el objetivo divino es nuevo, entonces toda la Escritura
queda en armonía y ni una sola palabra de Dios queda sin significado.
Esto no quiere decir que no hay tipos o predicciones en el Antiguo
Testamento que, con la luz adicional de la presente revelación, no
pudiera reconocerse corno prefiguras del presente propósito divino en
la Iglesia; tampoco se implica por esta distinción que no hay una
continuidad a través del Texto Sagrado. Sin embargo, esta edad y su
propósito no fueron vistos por los profetas antiguamente (1 P. 1: 10,
11).
111. V ARIOS TERMINOS EMPLEADOS
Corno su Señor en quien ella vive, en quien está fundada, y en
quien es ella aceptada, la Iglesia es identificada por muchas
apelaciones y designaciones descriptivas. El Señor se refirió a ella
corno "mi iglesia", "mis ovejas", o "aquellos que me has dado"
(comp. Ef. 5:25-27). Sus miembros se conocen corno "cristianos,
santos, creyentes, los electos, el cuerpo de Cristo, hermanos, los
suyos, testigos, embajadores, extranjeros y peregrinos, la familia de la
fe, y los hijos de Dios". Corno se puede ver, cada nombre lleva un
ligero indicio relativo al carácter distintivo de la compañía celestial;
pero ningún nombre es más completo doctrinalrnente que el título la
Iglesia. Casi es innecesario decir que lo que generalmente es conocido
por rnernbresía en la iglesia o la organización de la iglesia no se
contempla bajo el sobrenombre "la iglesia". Ya se ha declarado con
anterioridad que esta designación incluye únicamente a los que son
salvos, aunque se extiende a cada generación entre el día de
Pentecostés y el arrebatamiento. Es de ventaja especial para el
estudiante tener este hecho bien claro en su mente que la verdadera
Iglesia no se debe confundir con ninguna multitud mezclada que
pudiera formar la rnernbresía de una iglesia en la tierra. En esta obra
la verdadera Iglesia siempre se indica por el uso de la 1 mayúscula,
mientras que una referencia a la iglesia organizada se indica con el
uso de una i minúscula.
Entre todas las designaciones aplicadas a la Iglesia verdadera, la
exposición de que ella es una nueva creación es de gran importancia.
No solamente revela este título el hecho fundamental de que ésta es
una compañía nuevamente creada por hacer de cada individuo que la
integra una nueva creación, pero indica que esta nueva humanidad
celestial está relacionada a Cristo corno una raza está relacionada a su
cabeza natural. Esta nueva creación incluye a Cristo juntamente con
todos los creyentes en su sola identidad. En este respecto, el término
Iglesia es un tanto diferente en que, corno un cuerpo puede
44
ECLESIOLOGIA
contemplarse aparte de su cabeza. Así la Iglesia puede contemplarse
separadamente de Cristo aunque estrechamente identificada con El.
IV. EL PRIMER USO DE LA PALABRA IGLESIA
Generalmente cuando un término bíblico tiene más de un
significado, su primer uso en el Texto Sagrado será el significado más
importante. Este pensamiento se sostiene, por lo menos, en el caso de
la palabra iglesia. Esta palabra aparece por primera vez cuando Cristo
mismo la pronunció y está escrita en Mateo 16:18: " ... edificaré mi
iglesia." Cada una de estas palabras está cargada de importancia
doctrinal. Si se repitiera la frase y se enfatizara diferente palabra cada
vez, se notaría la contribución que tiene cada palabra a toda la frase.
Cuando la fuerza de la voz se pone sobre el pronombre yo se indica
que toda la resolución y la obra pertenece sólo a Cristo. El es quien
está llamando hacia Sí mismo, está salvando, y está perfeccionando
esta compañía específica. Cuando se enfatiza el tiempo futuro del
verbo, el aspecto profético se hace prominente para hacer conocer al
lector que la Iglesia no existía en el momento en que Cristo estaba
hablando, pero que sería una realidad en el futuro. Este es un aspecto
dificultoso de la verdad para aquellos que enseñan que la Iglesia ha
existido a través del período que cubre el Antiguo Testamento, o
cualquiera parte de él. Nada sino esclavitud a la tradición - en su
mayor parte de orden romano - puede ser la responsable de tal
conclusión. Cuando el énfasis es puesto sobre el verbo edificaré, se
presenta una verdad muy importante sobre la manera en que la
compañía será completada. La palabra edificar sugiere un proceso
despacio y de larga C:uración; y así se ha comprobado que lo es. El
hecho de que la Iglesia se está edificando es una traducción literal de
Efesios 2:20. En Hebreos 3:6 tenemos "la cual casa somos nosotros".
Cuando se hace énfasis sobre la palabra mi, la realidad más bendita se
está proclamando. Esta compañía es, sobre todo, "la Iglesia del
Señor, la cual él ganó por su propia sangre" (Hch. 20:28); y también
"Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella" (Ef. 5:25).
No importa cuál sea la reacción de cada corazón individual con
respecto a esta posesión, la verdad permanece inalterable - la Iglesia
es una posesión de Cristo, y El se la presentará a Sí mismo algún día.
Su tenencia no será disputable y los que están en la Iglesia, lejos de
ser víctimas involuntarias de una autoridad arbitraria, se regocijarán
que son de El y amarán a Aquel quien les amó primero. Cuando el
énfasis cae sobre la palabra iglesia se establece inmediatamente la
distinción que existe entre la compañía celestial y toda otra
clasificación de seres humanos. El hecho de que Jehová dijo a Israel,
PARTICULARIDADES GENERALES 45
"con amor eterno te he amado" (Jer. 31:3), no complica la verdad
que también la Iglesia es amada al grado infinito (Jn. 13:1; Ef. 5:25).
V. LA IGLESIA ES EL PROPOSITO DIVINO EN EL PRESENTE
El lector con la atención debida se dará cuenta del hecho de que el
Antiguo Testamento se cierra sin la realización de ninguna de las
inmensas expectaciones que los profetas anunciaron. De la misma
manera, se ve que aquellas expectaciones, aunque fueron hechas
posibles por el primer advenimiento del Rey, sin embargo no fueron
llevadas a cabo entonces. El Rey fué rechazado y crucificado; pero
del mismo rechazamiento y crucifixión la puerta se abrió para que al
Cordero le fue asegurada una novia .. En el cumplimiento del tiempo
y como fué estipulado, cada una de las expectaciones del Antiguo
Testamento será una realidad. Sin embargo, es muy seguro que el
,propósito de la edad presente es sacar de entre el mundo miembros
para la Iglesia y no es el tiempo para las bendiciones de Israel. El
pueblo de Israel fué "cortado, aborrecido, esparcido y desollado".
·Dios no está tratando ahora con una nación, sino está tratando con el
individuo. No esfá limitado sólo a los judíos, sino está incluyendo a
los gentiles en sus provisiones de gracia; y El no está ofreciendo a
ningún pueblo el reino terrenal.
En el capítulo 13 de San Mateo, Cristo mismo ha dado siete
parábolas que revelan las características de esta edad. En esta parte
de la Escritura la edad presente se declara ser un misterio, o un
misterio sagrado ( 13: 11 ), y las parábolas desarrollan la verdad de que
hay tres rasgos mayores a través de esta edad que son: (a) aquello que
es aceptable - como el trigo, la perla, y el buen pez ; (b) aquello que
representa a Israel como ciego (vs. 14-15), que son el tesoro
escondido en el campo - el campo siendo el mundo - y (e) la
presencia del mal - la cizaña, las aves malas, la levadura, y los malos
peces. Debe observarse que en el Nuevo Testamento cada uno de
estos tres factores es declarado como un misterio, o un secreto
sagrado: (a) la Iglesia integrada por judíos y gentiles en un cuerpo
(Ef. 3: 4-6), (b) Israel estará ciego hasta que se complete el
llamamiento de la Iglesia (Ro. 11:25; comp. Hch. 15:13-18), (e) la
presencia del mal y su carácter en esta edad (2 Ts. 2:7). La ceguedad
de Israel como un misterio se dice que continuará hasta que la Iglesia
sea quitada de este mundo. El mal como un misterio también
continuará hasta que el que impide sea quitado - la salida del Espíritu
Santo en relación a su estancia en este mundo y el traslado de la
Iglesia que no puede separarse de El (Jn. 14: 17). Así sucede que de
estos tres factores que caracterizan esta edad, dos de ellos - la demora
46
ECLESIOLOGIA
de Israel por su ceguedad, y la presencia del mal - tienen su tiempo
estipulado, no para cumplir su propio propósito, sino cada uno tiene
que esperar hasta que la Iglesia haya sido llamada y trasladada de esta
tierra. Está demostrado pues que la formación de la Iglesia de entre
los hombres es el objetivo divino primario en esta dispensación.
Pero es aún más concluyente la declaración directa que se halla en
Efesios 2:7, que afirma que el propósito divino mayor es que en las
edades venideras Dios hará una perfecta manifestación de las riquezas
de su gracia por medio de la salvación que El está llevando a cabo en
todos los que creen.
VI. CUATRO RAZONES POR QUE LA IGLESIA
COMENZO EN EL DIA DE PENTECOSTES
Aparentemente por falta de debida consideración de todo lo que
entra en el caso, algunos teólogos han sostenido la idea de que las
cosas que caracterizan la revelación del Antiguo Testamento son
llevadas adelante sin ningún cambio al Nuevo Testamento. La
necesidad de observar las distinciones dispensacionales se levanta en
conexión con el súbito abandono de rasgos existentes y la
introducción de nuevos rasgos que marcan la transición de una
dispensación a la siguiente. Esta línea de demarcación es
especialmente clara entre la edad presente y la que la precedió, y
entre esta edad y la que ha de seguir a ésta. Ciertos eventos que sirven
para producir estos cambios son propiamente llamados
transformadores de la edad. Las cosas no pueden ser lo mismo en esta
edad después de la muerte de Cristo, su resurrección, su ascensión, y
el advenimiento del Espíritu en el día de Pentecostés, como lo fueron
en la edad pasada. De igual manera, las cosas no pueden ser lo mismo
en la edad venidera, como lo son en la presente, después de que haya
tenido lugar el segundo advenimiento de Cristo para reinar en la
tierra, cuando Satanás sea atado, el traslado de la Iglesia, y la
restauración de Israel. Los que no ven ninguna fuerza en esta
declaración escasamente han considerado el inmensurable significado
de estos sucesos transformadores de la edad. A la luz de estos asuntos
determinantes, se puede ver (a) que no podría haber Iglesia en el
mundo - constituída como está y con las distinciones de sus
características - hasta que Cristo muriera; porque su relación a esa
muerte no es sencillamente una anticipación, sino que está basada
totalmente en su obra consumada por la cual es purificada por la
preciosa sangre de El. (b) No podría haber Iglesia sino hasta que
Cristo hubiera resucitado de los muertos para proveerla con la vida de
resurrección. (e)· No podría haber Iglesia hasta que El hubiera
PARTICULARIDADES GENERALES
47
ascendido a las alturas para llegar a ser su Cabeza; porque ella es una
nueva creación con el Cristo resucitado como la nueva Cabeza de
mando. El es a la Iglesia lo que es la cabeza al cuerpo. Tampoco
podría sobrevivir por un momento si no fuera por la intercesión de El
y su abogacía en el cielo. (d) No podría haber Iglesia en la tierra sino
hasta el advenimiento del Espíritu Santo; porque la realidad más
básica y fundamental respecto a la Iglesia es que ella es el templo
para la habitación de Dios por medio del Espíritu. Ella es regenerada,
es bautizada, y sellada por el Espíritu. Alguno insiste que estas
condiciones hubieran podido existir antes del Pentecostés, fácilmente
se puede comprobar que las Escrituras no declaran que estas
relaciones se obtuvieron sino hasta después del Pentecostés (véase
Jn.14: 17). Una Iglesia sin la obra consumada como su fundamento;
una Iglesia sin la posición de resurrección o de vida; una Iglesia que es
nueva humanidad, pero faltándote la Cabeza federal; y una Iglesia sin
el Pentecostés y todo lo que el Pentecostés contribuye, es solamente
una ficción de imaginación teológica y totalmente extraña al Nuevo
Testamento.
VII. LA IGLESIA EN TIPO Y EN PROFECIA
La declaración hecha frecuentemente de que la Iglesia no se
encuentra en el Antiguo Testamento, es una declaración de la verdad,
que ella no existía entonces y que de cualquier tipo o profecía no se
podría formar una delineación clara de la Iglesia. En cuanto a los
tipos, es evidente que cada sacrificio del orden antiguo era una
sombra que, prefiguraba la muerte de Cristo en cuya muerte la Iglesia
se apoya en gran manera. El significado antitípico de las ofrendas
levíticas y por lo menos cuatro de las siete fiestas de Jehová
convergen en la Iglesia. Algunas de las novias que se hallan en el
Antiguo Testamento son tipos de la Novia de Cristo. La profecía
concerniente a la Iglesia se halla en su gran parte en el Nuevo
Testamento. De ella, como se dijo ya, que Cristo no sólo declaró que
El la edificaría como suya, pero que "las puertas del infierno" no
Prevalecerían contra ella. Esas puertas constantemente han estado
prevaleciendo contra la iglesia organizada que está en el mundo; pero
nunca han prevalecido contra la Iglesia verdadera la cual es Su
Cuerpo. Cada miembro de dicha Iglesia ha sido y para siempre será
Preservado para su reino celestial.
Como ha escrito el Arzobispo Trench, la palabra iglesia tuvo su uso
Pagano, su uso en el Antiguo Testamento- como se emplea en la
Septuaginta y su sentido en el Nuevo Testamento. Es inútil hacer el
intento de una demostración, como algunos han tratado de hacer,
48 ECLESIOLOGIA
que la Iglesia está descrita por el uso de la palabra en la Septuaginta.
En el Nuevo Testamento, la palabra avanza a su más alto grado, hasta
una exaltación y representación honorable, y las revelaciones de la
Iglesia en el Nuevo Testamento son sin complicación o confusión.
CAPITULO III
CONTRASTES ENTRE ISRAEL Y LA IGLESIA
Aunque ya se han presentado en la introducción general a la
Eclesiología muchas de las distinciones que hay entre Israel y la
Iglesia, en esta ocasión en esta parte se dará un sumario parcial de
este campo inagotable de investigación. Primero se darán veinticuatro
cpntrastes en breves bosquejos y luego se presentarán algunas de las
semejanzas que hay entre estos dos grupos importantes de la
humanidad.
l. LA EXTENSION DE LA REVELACION BIBLICA
Con respecto a la aplicación primaria, Israel ocupa casi
cuatro-quintas partes del texto de la Biblia, mientras que la Iglesia
sólo ocupa un poco más de la quinta parte.
11. EL PROPOSITO DIVINO
Por la extraña falta de atención por parte de muchos, es necesario
decir que hay dos propósitos divinos mayores, y ambos son muy
aparte de lo que concierne a los ángeles o a los gentiles. La distinción
entre el propósito de Israel y el propósito de la Iglesia es tan
importante como la distinción que existe entre los dos Testamentos.
Cada pacto, promesa, y provisión para Israel es terrenal, y ellos
continuarán como una nación en la tierra cuando éste sea
restablecido. Cada pacto o promesa para la Iglesia es para un cuerpo
celestial, y continuará con ciudadanía celestial cuando los cielos sean
recreados.
III. LA SIMIENTE DE ABRAHAM
Por el hecho de que Abraham no sólo es el progenitor de la nación
de la promesa pero también es el modelo del cristiano bajo la gracia,
es significativo que hay dos figuras usadas por Jehová con respecto a
la descendencia de Abraham - el polvo de la tierra (Gn. 13: 16), y las
estrellas (Gn. 15:5; comp. He. ll: 12). La extensión de este pacto
con Abraham se describe en Romanos 4:16: "Por tanto, es por fe,
49
50
ECLESIOLOGIA
para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda
su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también
para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos
nosotros." Aparte de la línea de Ismael y los hijos de Cetura acerca
de los cuales no hay revelación de propósito divino, y sin ninguna
referencia a Esaú, los hijos de Jacob son los considerados como los de
la simiente física (comp. Gn. 22:2; He. 11: 17) de Abraham; porque
con ellos ha hecho Dios pactos con respecto a sus privilegios
terrenales. Por el contrario, la simiente celestial de Abraham no
puede considerarlo como su progenitor, sino que son engendrados
por Dios, por medio de la fe y por el hecho de que esta fe fué
ejercida específicamente por Abraham (Gn. 15:6; Ro. 4:1-3, 17-24),
aquellos que poseen igual fe son simiente espiritual de Abraham. "De
modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Gá.
3: 9). El Apóstol hace una vital distinción entre Israel según la carne y
esa porción de Israel de dentro de Israel que son salvados. Aquellos
que son salvados son llamados "el Israel de Dios" (Gá 6: 16), y la
declaración que dice "porque no todos los que descienden de Israel
son israelitas (Ro. 9: 6) es una referencia a esa misma distinción. El
uso de estos pasajes para probar que Israel y la Iglesia son una misma
entidad es deplorable a la luz de la verdad de estas declaraciones
bíblicas.
IV. EL NACIMIENTO
Los Israelitas llegan a ser lo que son por su nacimiento natural.
Cada uno de ellos es engendrado por padres humanos y su herencia es
transmitida por generación humana. Los cristianos llegan a ser lo que
son por nacimiento espiritual. Ellos son engendrados directamente
por Dios y son, por lo tanto, sus hijos legítimos. Su herencia es
inmediata en el sentido de que cada uno es un hijo de Dios.
V. EL QUE ENCABEZA
Abraham es la cabeza de la raza judía, y ellos son designados
propiamente como "la simiente de Abraham". Aunque Abraham
tenía orígen gentil, Dios lo apartó para el alto honor de ser el
progenitor de ese pueblo electo terrenal. En contraste a esto, aunque
puede decirse que los creyentes son llamados "simiente de
Abraham", cuando se aumenta la magnitud de ese elemento que es la
fe (Gá.3: 29). Pero Dios es Padre de ellos y por el Espíritu están
unidos a Cristo, y El, el Señor resucitado, es su nueva Cabeza federal.
CONTRASTES ENTRE ISRAEL Y LA IGLESIA 51
VI. LOS PACTOS
Dios ha hecho pactos incondicionales con su pueblo terrenal. El
hará otro pacto nuevo con ellos cuando entren a su reino. Ese nuevo
pacto guiará su conducta y suspenderá el pacto Mosaico de la ley
(comp. Jer. 31 :31-33; Dt. 30:8). Este nuevo pacto para Israel será de
cuatro partes, cuatro aspectos son las presentes bendiciones de la
Iglesia. Siendo un pueblo celestial está amparado bajo un nuevo
pacto hecho en su sangre. En su aplicación dicho pacto es individual
y eterno, y garantiza toda gracia divina sobre aquellos que creen en
Cristo corno su Salvador.
VII. LA NACIONALIDAD
Israel pertenece a la tierra y al sistema del mundo. Aunque en los
cálculos de Jehová ellos estarán por encima de todas las naciones,
todavía están en este mundo corno una nación pequeña e inferior. En
contraposición a esto y formando el contraste más poderoso es el
hecho de que la Iglesia se compone de todas las naciones, inclusive
Israel, y no mantiene una ciudadanía aquí, pues los creyentes son
extranjeros y peregrinos en esta tierra.
VIII. EL TRATAMIENTO DIVINO
El hecho de que, en este tiempo, tanto los Israelitas corno los
gentiles llevan sobre sí la responsabilidad individual con respecto a las
demandas del evangelio, esto sin duda confunde a aquellos que no
tornan en cuenta la amplia extensión de la historia humana que
abarca la Biblia. No reconocen que el arreglo divino del presente es
una excepción y que Dios en las edades anteriores ha tratado con las
naciones - especialmente con Israel - corno una nación. El arreglo
presente se limita a la actualidad cuando la responsabilidad es
totalmente personal.
IX. LAS DISPENSACIONES
El pueblo terrenal, aunque su estado pueda variar, está presente en
la tierra en todas las edades desde su comienzo en Abraham hasta la
eternidad venidera. Mientras que, como se dijo anteriormente, la
Iglesia está limitada a la dispensación presente. La dispensación
~ c t u a l está caracterizada por la presencia de la Iglesia en el mundo. Se
Introdujo por razón de ella; y por tanto, no está relacionada con lo
que le precedió ni con lo que le seguirá.
52
ECLESIOLOGIA
X. EL MINISTERIO
Israel había sido designado para ejercer una influencia sobre las
naciones de la tierra (comp. Sal. 67: 1-7), y esto lo ejecutará
perfectamente en la edad venidera; sin embargo en el pasado no hubo
obra misionera y no hubo proclamación del evangelio. Israel mantuvo
su culto concentrado en sí mismo. Concentró su mirada en sí hacia el
tabernáculo o el templo y toda su benevolencia fué consumida en su
propia adoración. En contraste, la Iglesia inmediatamente después de
su formación se constituyó en una sociedad de misioneros en el
extranjero. Su obligación era mirar hacia afuera y a los que son de su
compañía les es dado el trabajo de evangelizar al mundo entero en
cada generación.
XI. LA MUERTE DE CRISTO
La nación que exigío la muerte de Cristo y que dijo a través de sus
oficiales, "Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos," es
culpable de esa muerte; sin embargo, como una nación, ellos serán
salvos a base de ese sacrificio. Por otra parte, hay una salvación
perfecta para la gloria de Dios, y ésta es la porción de la Iglesia por
medio de la ofrenda del Cordero de Dios.
XII. EL PADRE
Israel conoce a Dios por sus títulos primarios, pero no como un
Padre para el israelita individual. En distinción a esto, el creyente es
realmente engendrado de Dios y tiene todo derecho de llamarle
Padre.
XIII. CRISTO
A Israel, Cristo es el Mesías, Emanuel, y Rey, con todo lo que
dichos apelativos implican. A la Iglesia, Cristo es el Salvador, y Sefior,
el Esposo, y la Cabeza.
XIV. EL ESPIRITU SANTO
Sólo en casos excepcionales y para servicios raros vino el Espíritu
Santo sobre un israelita, y se retiraba libremente así como venía,
cuando el propósito había sido cumplido. El contraste más
impresionante debe de verse aquí, en que el creyente es morada
continuamente del Espíritu; en verdad, él no es salvo aparte de esta
relación con el Espíritu (Ro. 8:9).
CONTRASTES ENTRE ISRAEL Y LA IGLESIA 53
XV. UN PRINCIPIO GUBERNATIVO
Durante quince siglos la ley de Moisés fué la regla de vida diaria
para Israel. Está escrito: "Mas la misericordia de Jehová es desde la
eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia
sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que
se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra" (Sal.
103:17,18). Distinto a esto, los miembros del cuerpo de Cristo,
siendo completamente perfectos en El, están bajo los ruegos y
direcciones que provee la gracia.
XVI. HABILIT ACION DIVINA
El sistema de la ley no proporcionó la capacidad para su
cumplimiento. Se ha declarado que ese sistema ha fracasado por la
debilidad de "la carne" al cual evidentemente fué dirigido (Ro. 8:3).
A la Iglesia, sin embargo, así como ciertamente se han puesto sobre
sus miembros requisitos sobrehumanos, con la misma certidumbre se
le ha provisto poder sobrenatural para cada demanda. Por este
motivo el Apóstol pudo decir "el pecado no se enseñoreará de
vosotros". La razón por supuesto, es "pues no estáis bajo la ley, sino
bajo la gracia" (Ro. 6: 14 ).
XVII. DOS DISCURSOS DE DESPEDIDA
Cristo, varios días antes de su partida de este mundo, dirigió un
discurso de despedida al pueblo de Israel que proyectaba el futuro de
la nación en relación a su regreso (Mt. 23:37-25:46). Muy distinto a
esto y completamente diferente en todos sus aspectos, la noche antes
de ser muerto, Cristo dió su mensaje de despedida a los creyentes.
Cuando se contemplan estos dos discursos juntos, se ve que hay
distinciones muy grandes bien indicadas entre Israel y la Iglesia.
XVIII. LA PROMESA DEL REGRESO DE CRISTO
Como se nota en las palabras específicamente dirigidas a Israel,
Cristo volverá a la nación como su Rey en poder y grande gloria,
cuando ella sea recogida de todas las partes de la tierra por el
ministerio de los ángeles y será traída a su tierra (Dt. 30: 1-8; Jer.
23:7-8; Mt. 24:31). Contrapuesto a estos grandes eventos prometidos
a Israel está el regreso de Cristo por su Esposa, cuando El la llevará
consigo a sus glorias celestiales (J n. 14: l-3 ). Los contrastes entre
estas dos situaciones pueden ser extendidas a mayores proporciones y
con beneficios igualmente grandes.
54
ECLESIOLOGIA
XIX. LA POSICION
Isaías declara, "Pero tú, Israel, siervo mío eres" (ls. 41: 8). Aun
cuando individuos en Israel alcanzaron ser de gran utilidad, como
fueron los profetas, sacerdotes y reyes, sin embargo nunca
obtuvieron una distinción más alta de que ellos eran los siervos de
Jehová. Por el contrario, los individuos que componen la Iglesia están
eternamente en Cristo y son miembros de la familia y casa de Dios.
XX. EL REINO TERRENAL DE CRISTO
Los que son de la nación elegida están designados a ser los súbditos
del Rey en su reino terrenal (Ez. 37:21-28), mientras que los que
forman la Iglesia reinarán con el Rey como sus consortes en ese reino
(Ap. 20:6).
XXI. EL SACERDOCIO
La nación de Israel tuvo un sacerdocio. La Iglesia es un sacerdocio.
XXII. LA BODA
Como nación, Jehová asemeja a Israel a su esposa -una esposa
infiel que será restaurada (Jer. 3:1, 14, 20; Ez. 16:1-59; Os. 2:1-23;
Is. 54: 1-17; comp. Gá. 4:27). Como distinción bien marcada a esta
situación acerca de Israel, es la revelación de que la Iglesia es para
Cristo como una virgen pura y tendrá su boda en el cielo (2 Co. 11: 2;
Ap. 19: 7-9).
XXIII. LOS JUICIOS
Está claramente predicho que Israel tendrá que venir a juicio (Ez.
20:33-44; Mt. 25: 1-13); pero con la misma claridad se declara que.la
Iglesia no vendrá a juicio (Jn. 5:24; Ro. 8: 1).
XXIV. POSICION EN LA ETERNIDAD
El escritor a los Hebreos en su enumeración de los habitantes de la
nueva Jerusalén afirma que estarán presentes aquellos que son
identificados como "espíritus de justos hechos perfectos", lo que
puede fácilmente referirse a los santos del Antiguo Testamento,
quienes, mientras estaban en esta vida, fueron llamados hombres
justos. Esta designación se encuentra más de treinta veces en el
CONTRASTES ENTRE ISRAEL Y LA IGLESIA 55
Antiguo Testamento y siempre tiene referencia a aquellos que
mantuvieron una relación correcta con Dios. En la misma
enumeración de los habitantes de la nueva Jerusalén se hace también
reconocimiento de "la congregación (Iglesia) de los promogénitos"
(He.l2: 22-24 ).
CONCLUSION
Al concluir esta prolongada serie de contrastes entre Israel y la
Iglesia, debiera observarse que, en ciertos respectos sí hay semejanzas
entre estos dos grupos de pueblos escogidos. Cada uno tiene su
especial relación con Dios, a la justicia, al pecado, a la redención, a la
salvación, a la responsabilidad humana, y al destino. Ambos son
testigos a la Palabra de Dios; cada uno puede seguir al mismo Pastor;
tienen ciertas doctrinas en común; la muerte de Cristo beneficia a
ambos; los dos son amados con un amor eterno; y cada uno, como
está determinado por Dios, será glorificado.
CAPITULO IV
SE USAN FIGURAS PARA PRESENTAR LA
RELACION DE LA IGLESIA DE CRISTO (1-V)
LA VERDADERA IGLESIA, aunque sea contemplada bajo
muchos sobrenombres, es el tema central de la mayor parte del
Nuevo Testamento que tiene que ver con la edad presente. Ella es el
propósito de Dios para la presente edad y el propósito supremo de
Dios en el universo. La negligencia común cuanto a la extensa
doctrina de la Iglesia no sólo es culpable, sino que ha conducido a
una serie de errores dañinos. El sectarismo, con su ofensa contra toda
revelación específica respecto a la unidad del cuerpo de Cristo, no es
el menor de estos pecados. Si la instrucción teológica del pasado
hubiera dado siquiera una pequeña proporción del reconocimiento de
este tema que merece, el cristianismo bien hubiera podido librarse de
su trágica apariencia presente de un campo de facciones en lucha.
Aparentemente la única cosa que se considera sagrada y digna de
honra ahora es la secta. Se toleran sin resentimiento los ataques
contra las doctrinas más básicas e indispensables, pero sí se resiente la
falta de lealtad a la secta. El remedio no está en los movimientos en
masa; sino que cada creyente tiene la responsabilidad personal de
"mantener la unidad del Espíritu" (Ef. 4:3) amando y teniendo
comunión con cada hijo de Dios. Sólo en los Estados Unidos se
encuentran cuando menos trescientas distinciones sectarias, y muchas
de ellas están satisfechas en sí misma y promueven lealtad a la iglesia,
lo cual significa fidelidad y homenaje a la secta. Reconocen que
Cristo dijo, "Amaos los unos a los otros, como yo os he amado";
pero dicho mandamiento se limita en su alcance sólo para los del
grupo al cual uno pertenece. Frente a esto -aunque para muchos no
existe- está la doctrina que es un cuerpo de Cristo, una familia y una
casa de Dios. Feliz es el individuo que puede ajustar su vida y sus
actividades a esta realidad del Nuevo Testamento.
Muchas verdades acerca de la Iglesia serán descubiertas en los tres
grupos de sietes en que ella aparece; es decir, las siete parábolas de
Mateo 13, las siete cartas a las siete iglesias en Asia, de Apocalipsis 2
y 3, y las siete figuras que se usan de la Iglesia en su relación a Cristo.
Los primeros dos grupos de estos sietes mercen por lo menos una
breve consideración, mientras que el tercero es el tema de toda esta
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 57
división de la Eclesiología.
(a) Sin una identificación exacta de la particularidad de su
naturaleza o de su nombre las siete parábolas de Mateo 13 presentan
el grupo específico que comprende la Iglesia según el propósito
divino en esta edad, y revelan los hechos acerca de otras dos cosas e
influencias que habrían de estar, y que han estado, presentes y
equidistantes con la Iglesia en esta edad. Por un proceso de sembrar
la semilla a mucha gente, un residuo de lo que es llamado trigo sería,
y también ha sido, levantado; la semilla falsificada y destructiva sería,
como ha sido, sembrada por Satanás; una estructura profesante fuera
de toda proporción a su pequeño principio y que abriga a las aves
malas que se comen la semilla sería, y ha sido desarrollada; la
levadura, el símbolo de la mala doctrina sería, y ha sido, introducida
en la misma compañía de los electos; Israel, se compara a un tesoro,
que sería, y ha sido, escondido en el campo, que es el mundo; la
Iglesia, se compara a una perla de gran precio por la cual Cristo
vendió todo para poder poseerla, sería, y ha sido, asegurada por
medio de la redención; y la edad terminará con la división de los
buenos y malos peces, como también por la separación del trigo de la
cizaña. Al final de las cosas, el trigo será recogido en el granero del
Señor y los buenos peces en las cestas. Cuando Cristo concluyó con
estas parábolas, dijo, "Así será al fin del siglo" (la consumación de la
edad): saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los
justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir
de dientes" (Mt. 13:49-50).
(b) En una exposición extensa y esmerada de las siete cartas a las
siete iglesias, como están presentadas en el libro, Discursos Sobre el
Libro de Apocalipsis, el Dr. H. A. Ironside escribe lo siguiente:
"Antes de que demos principio a nuestro estudio de 'las cosas que son',
permítanme darles esta parábola. Hace algún tiempo, mientras unas personas
exploraban un antiguo castillo, algunos de ellos llegaron a un lugar donde estaba
un candado viejo y muy extraño, que aseguraba una puerta muy fuerte. Ellos
dieron fuertes sacudidas a la puerta y trataron de abrirla, pero sin ningún
resultado. Trataron de distintas maneras para ver si abrían el candado, pero no
pudieron. Después de algún tiempo una persona levantó unas llaves de entre la
basura en el piso y dijo, 'Quizás yo puedo abrir el candado.' Probó una llave
pero sin éxito. Probó otra y sí pudo moverla un poco; probó otra y también
PUdo moverlo algo; y así con todas las llaves, pero ninguna de ellas podía abrir el
candado. Por último encontró una llave vieja y extraña. La colocó en el candado,
le dio una vuelta y el candado se abrió. Ellos dijeron, 'Indudablemente esta llave
fué hecha para este candado.'
Ustedes entenderán mi parábola si les llamo la atención al hecho de que, en el
versículo 20 del primer capítulo, se nos dice que hay un misterio relacionado a
los siete candeleros. Los siete candeleros se dice que simbolizan las siete iglesias
de Asia, pero había un misterio coordinado con ellos. Mientras que han tratado
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ECLESIOLOGIA
de usar una clave y otros otra ( y muchas clases de esfuerzos se han hecho para
interpretar este misterio), no se halló ninguna solución sino hasta que unos
estudiantes devotos de las Escrituras considerando esta porción dijeron, '¿No
será posible, ya que esta sección del libro presenta las cosas que son que a Dios le
ha placido darnos aquí una historia profética para toda la dispensación? ' ¿Pero
podrá esta llave abrir la cerradura? Ellos compararon la primera parte de la
historia de la Iglesia con la carta a los Efesios. La llave ajustó aquí
perfectamente. Continuaron el procedimiento y compararon la carta a Esmirna
con la segunda etapa de la historia de la Iglesia, y el acuerdo era muy notable.
Continuaron paso a paso hasta el fin, y cuando llegaron a Laodicea encontraron
que lo que está escrito de la Iglesia de Laodicea responde con exactitud a la
condición de la Iglesia profesante en que vivimos, y ellos dijeron: 'Hélo ahí, el
misterio está todo claro. La cerradura ha sido abierta; por tanto tenemos la llave
que corresponde.' " Págs. 35-36.
Es obvio que estas siete cartas fueron escritas a iglesias que
existían y que de manera específica eran aplicables a los creyentes a
quienes fueron escritas. Igualmente ha de notarse que estos mensajes
fueron dirigidos a todos los creyentes y a todas las iglesias de Dios en
todas partes y para cualquier tiempo. La frase, "El que tiene oído,
oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias" - cada carta termina con
estas palabras - es prueba de la aplicación universal de estos mensajes
de Cristo después de su ascensión. Luego, una vez más y de manera
más vital, como lo señala el Dr. Ironside, estas cartas anticipan el
curso de la historia de la iglesia visible de esta edad. Aunque esta
verdad pertenece especialmente a la división de Eclesiología que
atañe a la iglesia organizada en el mundo, la Iglesia verdadera, en su
mayor parte, está dentro de esta compañía y, por tanto, lo que se
dice de una pertenece, hasta cierto punto, a la otra.
(e) La revelación de mayor importancia respecto a la verdadera
Iglesia se halla en las siete relaciones que ella mantiene con Cristo,
que son: (a) El Pastor y las ovejas, (b) la Vid y los pámpanos, (e) la
Piedra Angular y las piedras del edificio, (d) el Sumo Pontífice y el
reino de los sacerdotes, (e) la Cabeza y el cuerpo con sus muchos
miembros, (f) el Ultimo Adán y la nueva creación, y (g) el Esposo y la
novia. Consideremos ahora cada una en su orden.
l. EL PASTOR Y LAS OVEJAS
La palabra oveja en la Biblia cuando se aplica a los hombres es
amplio en su significado. Con toda propiedad se hace referencia de
Israel, y de las naciones que un día estarán a la mano derecha del
Rey, y que después entrarán en el reino preparado para ellos (Mt.
25:34 ). La designación, entonces, en su más amplio significado,
señala a todo pueblo o gente que ha hallado gracia con Dios. Sin
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 59
embargo, el uso de la palabra oveja en la figura bajo consideración se
refiere únicamente a los creyentes de la presente dispensación. La
completa impotencia de una oveja hace que ese animal sea una
ilustración perfecta del creyente.
Así como el Evangelio según San Juan está escrito para que el
lector crea que Jesús es el Cristo y para que creyendo tenga vida en
su nombre (Jn. 20:31 ), también es esencial reconocer, que, con la
excepción de los capítulos 13-17, las palabras de Cristo que se hallan
en ese Evangelio fueron dirigidas a los judíos. Aquí no se implica que
la verdad pronunciada pertenecía al judaísmo; por el contrario, estas
extensas porciones demuestran la verdad de que el evangelio de la
gracia de Dios es dirigido a los judíos como también a los gentiles, y
en los mismos términos de fe en el Salvador. El pueblo de Israel se
llamaba "ovejas de su prado" (Sal. 74: 1; 79: 13; 95:7; 100:3; Jer.
23: 1). La obra divina que se revela en Juan 10, bajo la figura del
pastor y las ovejas, es, primero, de la venida del Salvador, el Buen
Pastor, quien entra por la puerta, quien es la puerta, quien da su vida
por las ovejas, quien las saca fuera, y a quien intuitivamente le siguen.
No se dice aquí que las ovejas sean guiadas hacia dentro del redil,
sino más bien son llevadas fuera de él para encontrar salvación,
libertad, y pastos (v. 9). La referencia es de aquellos que por medio
de la fe en Cristo son guiados fuera del judaísmo, el redil de Israel; y
éstas juntamente con otras ovejas - los creyentes gentiles que no son
del redil del judaísmo - formarán un rebaño bajo el cuidado de un
Pastor. El rebaño que fué anticipado por Cristo es la Iglesia llamada
de entre los judíos y gentiles. El Dr. A. C. Gaebelein escribe con
claridad sobre este gran tema :
"La enseñanza de este capítulo está íntimamente relacionada con el evento
que le antecede. Se había hecho evidente que la verdadera óveja de Cristo, que
pertenece a su rebaño, sería echada fuera del rebaño del judaísmo. El hombre
que había sido sanado había sido echado fuera y había llegado a ser oveja de El.
por tanto El enseña ahora pletóricamente acerca de Sí mismo como el Pastor y
acerca de sus ovejas. El Antiguo Testamento con frecuencia habla de Israel como
el rebaño de Jehová, y de Jehová como el Pastor (Sal. 80:1; 95:7; 23:1; Ez. 34;
Zac. 11: 7-9; 13: 7). El verdadero Pastor ha entrado al redil, es decir a Israel por la
PUerta señalada. El es el único, y el portero (el Espíritu Santo) le abrió la puerta.
El vino para llamar a sus propias ovejas por nombre para llevarlas fuera. Las
ovejas oyeron su voz y le sigueron. Todo pertenece al judaísmo. El vino, el
v e ~ d a d e r o Pastor, al redil para llevarlas afuera para que fuesen su rebaño. Los
Prtmeros versículos contienen una parábola que El pronunció, pero ellos no la
entendieron. Lo que sigue es una revelación más completa de Sí mismo como el
buen Pastor y de las ovejas que son de su rebaño. El judaísmo era un redil del
cual el Pastor saca su rebaño. El es la puerta de las ovejas. El es el medio por el
cual se entra al rebaño, así como una puerta sirve para entrar en una casa. Por
medio de El todas sus ovejas deben entrar por la fe en el rebaño. No hay otra
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ECLESIOLOGIA
puerta y no hay otro camino. El vino al redil por el camino señalado por Dios y
El es el camino señalado por Dios. "Yo soy la puerta; el"que por mi entrare será
salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos." ¡Qué promesa más preciosa! El es la
puerta, y a cualquier persona, no importa quien sea, quien quiera entrar por El, y
habiendo entrado por El, es decir, habiendo creído en El, se le promete
salvación, libertad y pastos. Estas tres cosas se proveen para todos los que creen
en El. La salvación está en El y es una salvación presente y perfecta; es una
perfecta libertad en que somos librados de la esclavitud de la ley que condena al
pecador; pastos son alimentos que El suple y El mismo es el alimento, un
alimento perfecto. Todo está fuera del redil, el redil del judaísmo. Todo se halla
en Cristo. El vino para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. La
vida abundante de que El habla aquí es la vida que proviene de su muerte y
resurrección. El buen Pastor tuvo que dar su vida por las ovejas. ¡Cuán diferente
del asalariado, que huye y no tiene cuidado de las ovejas! Los asalariados
fueron los pastores infieles (Ez. 34: 1-6). También dijo: "pongo mi vida por las
ovejas." En el versículo 16 nuestro Señor habla de otras ovejas, que no son de
este redil. Estas ovejas son los gentiles. Primero El saca del redil del judaísmo a
sus ovejas; luego están las otras ovejas a las cuales El traerá y escucharán su voz.
El resultado será un rebaño y un Pastor. El judaísmo fué un redil, la Iglesia no lo
es. Los rediles eclesiásticos en que se divide el cristianismo han causado que
influyera el judaísmo en la iglesia. El redil ya no existe. Hay un rebaño y hay un
Pastor; un cuerpo, así como hay un Señor. Todos los que han oído su voz, han
creído en El, han entrado por El, son miembros de un rebaño. "-La Biblia
Anotada: Mateo- Hechos, págs.213-215.
Asimismo, F. W. Grant en las notas en su obra, La Biblia Numérica,
dice lo siguiente:
"El ha venido entonces a dar vida: como el Buen Pastor, poniendo su propia
vida: sin embargo, no es tanto la doctrina que hay aquí, como la insistencia
sobre un amor probado a cualquier costo. El asalariado se preocupa sólo por su
salario: las ovejas no son propias, y él no se interesa personalmente por ellas:
cuando viene el lobo, él deja las ovejas y se huye; ¡ay! esto no es un caso
supuesto, sino que se ha visto abundantemente en la historia. El lobo en
consecuencia, el aparejado adversario, las arrebata y las esparce. El asalariado
actúa según su carácter: no podía esperarse de él una cosa m e jo r. Por el
contrario, entre el Buen Pastor y los suyos existe un vínculo de la más tierna
intimidad. "conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me
conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas". En cambio "el
mundo no le conoció": Había esa extrañeza como resultado de naturalezas
diferentes. Sus ovejas le conocen: porque ellas han recibido su vida y su
naturaleza y así han sido traídos a la comunión; y esta es la misma clase de
conocimiento como el que existe (aunque mucho más perfecto) entre el Padre y
el Hijo. El amor del Pastor ha sido manifestado en esto, que El puso su vida por
las ovejas. Pero sus ovejas siendo definidas en este sentido ya no tienen relación
con el redil del judaísmo, aún menos pueden ser limitadas a aquellos que la
tienen. La ley no podía dar este don de la vida eterna, por tanto, tampoco tiene
algún control sobre ella. En el redil habían estado aquellas ovejas que no eran
suyas; y hay ovejas que son suyas que no son de ese redil, pero los gentiles,
estando lejos, han sido hechos cercanos para oír su voz. Entonces habrá sólo un
rebaño, y un Pastor. El redil ya no existe: eso era del judaísmo y era legal, pero
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
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ya pasó. En Cristo no hay judío ni griego."- Los Evangelios, p. 548-49.
Las verdades salientes que las figuras de Cristo como Pastor y la
Iglesia como las ovejas contribuyen a toda la doctrina de la Iglesia
verdadera son: (a) que Cristo entró por la puerta, que era el camino
señalado; (b) que El es un verdadero Pastor, que va delante de sus
ovejas, y ellas le siguen; (e) que El mismo es la puerta de las
ovejas - de su estado anterior a su gracia salvadora, y como una
puerta de seguridad también, que se cierra tras ellas (Jn. 10: 28-29);
(d) esa salvación, que es libertad de una obligación meritoria y
alimento para la nueva vida, han sido provistos por el Pastor; (e) que
todos los demás pastores son asalariados a lo sumo: nadie ha dado, ni
tampoco podría dar su vida por las ovejas como el buen Pastor lo ha
hecho; (f) que hay una comunión de comprensión dentro de la
familia de Dios - las ovejas conocen al Pastor, como el Padre conoce
al Hijo y el Hijo conoce al Padre; y (g) que sólo hay un rebaño,
porque Ja gracia salvadora ha traído a cada oveja individual, sin tomar
en cuenta su situación anterior, hasta la misma posición de
en Cristo Jesús.
Habrá de notarse, entonces, que por medio del Salvador provisto
por Dios, hay vida, libertad y sustento; que este Salvador es eficaz
porque El puso su vida por las ovejas; que hay una completa relación
establecida entre el Pastor y las ovejas por todas las edades en la
eternidad; y que hay solamente un rebaño.
Toda la doctrina del pastorado de Cristo es propiamente
presentada en lo siguiente: su intercesión sin cesar, su defensa
perpetua, y el continuo impartir de Sí mismo como alimento y
vitalidad espirituales. "Jehová es mi pastor; nada me faltará."Viendo
que esa preciosa relación era una realidad en la vida de David dentro
de las provisiones del judaísmo, ¡cuánto más real y verdadera será
ahora para el creyente que vive bajo la gracia!
11. LA VID Y LOS PAMPANOS
Esta figura tiene un contraste grande a la figura del Pastor y las
ovejas, la cual fue dirigida a los israelitas, en que es dirigida a los
creyentes (Juan 15). Es el carácter especial del Discurso del Aposento
Alto (Juan 13-17) que contempla las condiciones que obtendrán
después de la muerte de Cristo, después de su resurrección, después
de su ascensión, y después del Pentecostés. Este discurso es, más que
otra porción de las Escrituras, el más claro y el más
tiernamente amado en esta dispensación. Por tanto, ya que esta
figura se halla en esta específica porción de las Escrituras, tiene una
62
ECLESIOLOGIA
aplicación primaria para los creyentes. Aquí no se dice que son
guiados fuera del judaísmo, ni se hace una referencia a su estado
anterior. Aunque es de mucha significación en su lugar, poca
importancia se dará aquí sobre la verdad de que Israel era la viña de
Jehová (ls.S:l-7; Jer.2:21; Os. 10:1; Lc.20:9-16). Sin duda la frase,
"Yo soy la vid verdadera," tiene por objeto el de marcar un contraste
con la vid israelita. Esa vid no tuvo fruto; pero la Vid Verdadera tiene
que llevar fruto y así será. El Señor mismo obtendrá esto; pero desde
la parte humana, la vida fructífera depende de nuestra permanencia
en Cristo - una relación que los creyentes como pámpanos tienen
que mantener.
La discusión del significado de esta figura ya se presentó en esta
obra, y señalando la distinción que se obtiene entre la unión con
Cristo y la comunión con Cristo. Se ha demostrado que el propósito
de esta figura es desarrollar la verdad fundamental con respecto a la
comunión con Cristo, ya que esa unión con Cristo se presupone,
como se evidencia por las palabra, "Todo pámpano que en mí" (v.
2). En ningún tiempo, sea aquí o en cualquier otra parte del Nuevo
Testamento se declara que la unión con Cristo es una responsabilidad
humana o una adquisición, ni siquiera se implica que podría ser
sustentado por alguna virtud o esfuerzo humano. Estar en Cristo es la
posición más sublime y se ha manifestado claramente que es el
resultado que se obtiene por el bautismo del Espíritu Santo ( 1 Co.
12: 13 ). Permanecer en Cristo significa tener un compañerismo con
Cristo sin interrupción. "Si guardareis mis mandamientos,
permaneceréis en mi amor" (J n. 15: 1 0). En la misma semejanza, los
propios mandamientos del Señor están contenidos en su palabra
escrita. Por tanto se dice, "si permanecéis en mí, y mis palabras
permanecen en vosotros" (v. 7); así encontrando su voluntad en su
Palabra y haciéndola, viene a ser la responsabilidad no complicada del
creyente si quiere permanecer en Cristo. "El que dice que permanece
en él, debe andar como él anduvo." (1 Jn. 2:6). El Dr. C. l. Scofield
sobre permanecer en Cristo es concluyente:
"Permanecer en Cristo es, por un lado, no tener ningún pecado conocido que
no haya sido confesado ni juzgado, ningún interés en que El no tenga parte,
ninguna cosa en la vida en que El no pueda participar. Por otro lado, el que
permanece en Cristo lleva todas sus cargas a El y obtiene de El toda sabiduría y
vida, y todo poder. Esto no significa ser incesantemente consciente de estas cosas
y de El, sino que no se permite nada en la vida que pueda interrumpir la
comunión con El." (Biblia Anotada de Scofield, p. 1 092.)
Conviene repetirse que los resultados de permanecer en Cristo,
como está indicado en Juan 15, son: limpieza (v. 2), oración eficaz
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 63
(v.7), gozo celestial (v. 11), fruto permanente (v. 16). No hay rasgos
de una verdadera vida cristiana más vitales que éstos: el crecimiento y
progreso por medio de la disciplina, la eficacia inmensurable en
oración, el gozo que resulta de un compañerismo sin interrupción
con Cristo (comp. 1 Jn. 1:3-4), y el fruto permanente para la gloria
de Dios. Se ve aquí que el fruto es el producto de la Vid cuya
vitalidad se le imparte a la rama. Aparte de esa vida abundante nada
de verdadero valor puede alcanzarse (v. 5). El fruto es el producto del
Espíritu Santo (Gá. 5:22-23). El verdadero propósito de la unión con
Cristo es que el creyente "lleve fruto para Dios" (Ro. 7:4). La vida
fructífera de los creyentes es un factor sumamente importante en el
plan divino y en el propósito de esta edad. La Iglesia se está
formando por el testimonio y el ministerio de los miembros del
cuerpo de Cristo. Es el ministerio de los santos lo que ahora está
completando el cuerpo. Esta verdad se afirma por el Apóstol que dice:
"a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para
la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que
ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento
de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean
con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en
amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de
quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las
coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de
cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor"
(Ef. 4: 12-16). De la misma manera, acerca de la Iglesia verdadera, se
dice de ella cuando estará por presentarse a su Señor: "Gocémonos y
alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del
Cordero, y su esposa se ha preparado" (Ap. 19:7). No es cosa
pequeña que la esposa "se ha preparado".
La contribución que la figura de la Vid y los pámpanos hace a la
doctrina de la Iglesia es especialmente que, por una comunión no
interrumpida del creyente con su Señor, el poder de Dios que lo
capacita descansa sobre él tanto para su incalculable experiencia de
gozosa comunión como para llevar fruto por la oración y el
testimonio hasta que el cuerpo de Cristo sea completo. La vid y los
Pámpanos participan de una vida común. Esto también es cierto de
Cristo y de la Iglesia.
111. LA PIEDRA ANGULAR Y LAS PIEDRAS DEL EDIFICIO
Otra amplia distinción se señala cuando se declara que Israel tuvo
64 ECLESIOLOGIA
un templo (Ex. 25:8) y la Iglesia es un templo (Ef. 2:21). La figura
de un templo o un edificio que es la habitación de Dios ahora en la
tierra - un templo purificado por el mérito de Cristo - se presenta
en Efesios 2: 19-22: "Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos,
sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,
edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la
principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el
edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el
Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para
morada de Dios en el Espíritu." Cristo habló de la misma figura
cuando dijo, "y sobre esta roca edificaré mí iglesia" (M t. 16: 18). De
igual manera, Pedro, a quien Cristo habló acerca de su propósito de
edificar su Iglesia, dijo, "Vosotros también, como piedras vivas, sed
edificados como casa espiritual" (1 P. 2:5). Se hace una referencia a
"Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros" (He.
3:6); también fué dicho, "Vosotros sois edificio de Dios" (1 Co.
3:9).
La simbolización de Cristo como una piedra se verá en varios
detalles particulares: (a) en relación a los gentiles, El es la piedra que
los desmenuzará en su juicio final (Dn. 2:34); (b) a Israel, su venida
como un Siervo en vez de venir como un Rey llegó a ser para ellos
una piedra de tropiezo y roca que hace caer (Is. 8: 14-15; 1 Co. 1 :23;
1 P. 2:8); (e) a la Iglesia, Cristo es la piedra de fundamento (1 Co.
3;11), y es "la principal piedra del ángulo" (Ef. 2:20-22; 1 P. 2:4-5).
La exaltación de Cristo como la principal piedra angular fue
consumada por su resurrección (El no había sido esto antes), y fue
consumada a pesar de la oposición, y el rechazamiento de esa Piedra
por los "edificadores", es decir, Israel. En el Salmo 118:22-24 se
declara: "La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser
cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a
nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y
alegraremos en él." Pedro hablando de la resurrección de Cristo
afirma que "Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los
edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo" (Hch. 4: 11 ).
Cristo cita la misma profecía del Antiguo Testamento y predice que
el reino de Dios será quitado de Israel y será dado a gente que
produzca los frutos de él. Esta profecía prevé la transición pendiente
del propósito divino anteriormente en Israel al propósito divino del
presente en la Iglesia. Y aún más, El anticipa el hecho de que Israel
tropezará sobre El como la "roca de escándalo", y que los gentiles
serán "desmenuzados" bajo el juicio de la misma piedra
desmenuzadora. El pasaje dice, "Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las
Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 65
cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a
nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de
vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que
cayere sobre esta piedra sera quebrantado; y sobre quien ella cayere,
le desmenuzará" (Mt. 21 :42-44). ,Así pues, como la Piedra
desmenuzadora Cristo llegará a ser la destrucción de la autoridad
gentil (comp. Sal. 2:7-9; Is. 63: 1-6; Ap. 19: 15), y es la piedra de
tropiezo a Israel, y la principal piedra angular a la Iglesia.
Un edificio está construyéndose que tiene tres distinciones
específicas, que son, (a) que cada piedra en el edificio es en sí una
piedra viva; es decir, es participante de la naturaleza divina (1 P.2: 5;
(b) su principal piedra angular, como su fundamento, es Cristo
(Ef.2:2D-22; 1 Co.3:11; 1 P.2:6);y (c)todalaestructuraensíesuna
"morada de Dios en el Espíritu" (Ef.2: 22).
Después de haber recordado a los creyentes gentiles en Efeso (Ef.
2: 19-20) que ellos "ya no son extranjeros ni advenedizos," como se
dijo que eran antes (comp. Ef. 2: 12), el Apóstol declara que ahora
ellos son "conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de
Dios" - una bendición que debe observarse, es mucho más alta que
todo el estado de Israel y los pactos de privilegios, así como los cielos
son más altos que la tierra. Aunque antes fueron excluidos de la
Jerusalén terrenal, ahora vienen los gentiles a la Jerusalén celestial y
reciben una cordial bienvenida (He. 12:22-24 ), a esta ciudad donde el
judío no regenerado, con todas sus preferencias nacionales y su título
a la Jerusalén terrenal, es un extranjero. La frase, "conciudadanos
con los santos" debe recibirse con su significado restringido como
también el hecho de que esta estructura espiritual está erigida sobre
"el fundamento de los apóstoles y profetas" (del Nuevo
Testamento). Dios ha tenido sus santos en todas las dispensaciones,
pero los de las edades pasadas no forman parte alguna en la Iglesia.
Santos son aquellos que han sido santificados, separados para Dios.
El hecho de que los santos del Nuevo Testamento están en una
posición más avanzada en altura que los santos del Antiguo
Testamento (aunque no necesariamente significa más fe ni más
piedad), se revela en Hebreos 10: 10, donde leemos: "En esa voluntad
somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo
hecha una vez para siempre." Esta santificación, no pudo realizarse
sino hasta que Cristo murió y resucitó, porque está caracterizada por
la posición en El, y dicha posición podía ser acordada solamente para
los que están unidos al Cristo resucitado por el Espíritu. Es verdad
que todos los santos de todas las edades serán reunidos a su debido
tiempo delante de Dios en un cielo nuevo y una tierra nueva (He.
11:39-40; 12:22-24); pero los santos del Antiguo Testamento no
66
ECLESI O LOGIA
formaban parte de la nueva creacwn en Cristo, ni fueron ellos
edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas del
Nuevo Testamento. En este pasaje de Efesios se declara que la Iglesia,
que es como un edificio, se está edificando sobre el fundamento de
los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento, siendo Jesucristo
mismo la principal piedra angular. Es en El que todo el edificio está
bien concentrado y unido entre sí por todas las coyunturas y así es
como está "creciendo" para ser un templo nuevo en el Señor. En El
cada uno y los varios miembros están construyéndose juntos para una
habitación de Dios por medio del EspÍritu. Durante la pasada
dispensación la habitación de Dios era el tabernáculo, y después era
el templo - el santuario terrenal o el lugar santo hecho de manos
(comp. He. 8:2; 9: l-2,24)- que, aunque es sostenido en antítesis al
santuario celestial en el cual Cristo ha entrado ahora, era, sin
embargo, el tipo de la presente habitación espiritual de Dios en un
templo de piedras vivas. Sin embargo, en este punto el Apóstol no
está considerando la verdad que concierne al creyente individual, sino
más bien, en aquella que tiene que ver con la formación del cuerpo
de Cristo; y su declaración es que la Iglesia, como se está formando
ahora en el mundo, está construyéndose como una habitación de
Dios por medio del Espíritu. Cabe decir una vez más, que Israel tuvo
un edificio en el cual a Dios le plugo morar; la Iglesia es un edificio
en el cual le place a Dios morar.
La contribución que se hace a la doctrina de la Iglesia por la figura
de la principal piedra angular y las piedras del edificio es la
dependencia recíprocamente entre las personas salvadas, así como un
edificio se debilita y comienza su disolución con sólo quitar una
piedra de su estructura; todo el edificio está edificado sobre Cristo y
por tanto depende totalmente de Cristo; y, por último y de suprema
importancia, este edificio, como cada piedra en la estructura, es un
templo de Dios por medio del Espíritu. El hecho de la morada del
Espíritu es un rasgo que caracteriza a la Iglesia y que recibe un
énfasis supremo en la revelación Bíblica.
IV. EL SUMO SACERDOTE Y EL REINO DE SACERDOTES
El sacerdocio de Cristo está tipificado por el sumo sacerdocio del
Antiguo Testamento, por Aarón y por Melquisedec. Este extenso
campo de tipología se presenta con, su significado antitípico en la
Epístola a los Hebreos (Comp. 5:1-10; 6:13-8 :6). En su servicio de
Sumo Pontífice, Cristo está sobre la jerarquía de sacerdotes que
constituye la Iglesia y sirve como el Ordenador, y el Director de sus
servicios. En su ministerio como Aarón, Cristo ofreció a Dios un
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 67
sacrificio, el cual era El mismo, ofreciéndose sin mancha. En esta
obra El era el que sacrificaba y a la vez el sacrificio; pero el dechado
Aarónico no podía ir más allá que ser el que ofrecía el sacrificio. En
su sacerdocio como el de Melquisedec, El es Rey-Sacerdote.
Melquisedec era de Sa1em, que signifca paz (ls. 11: 6-9); él no tuvo
principio ni fin de días, ni se registra que tuviera padres humanos, y
él era un sumo sacerdote por autoridad divina (Sal. 110:4).
El creyente es un rey y sacerdote para Dios. Su servicio como rey
es diferido hasta la edad venidera cuando él reinará con Cristo (Ap.
20:6); pero su servicio como sacerdote está en vigor en el tiempo
presente. También el sacerdocio del creyente tiene un aspecto futuro
como está declarado en A p. 20:6, "sino que serán sacerdotes de Dios
y de Cristo, y reinarán con él mil años." Fué a Israel a quien primero
fué señalada una posición similar (comp. Ex. 19:6); pero en esto los
israelitas fallaron. La posición presente de la Iglesia de rey-sacerdote,
siendo sostenido por Dios, no puede fallar.
El orden del sacerdocio en el Antiguo Testamento era una
jerarquía sobre la nación y en su servicio ellos estaban bajo la
autoridad del sumo sacerdote. En el orden del Nuevo Testamento
cada creyente es un sacerdote para Dios (1 P. 2:5-9: Ap. 1 :6) y todo
el ministerio de la compañtá de sacerdotes del Nuevo Testamento
está bajo la autoridad de Cristo quien es el verdadero Sumo
Sacerdote, de quien todos los demás sumo-sacerdotes eran
solamente tipos. Por tanto, según el orden en el Nuevo Testamento,
el servicio ha sido encargado a todos los creyentes por igual basado
sobre su relación sacerdotal a Dios. Puesto que no había evangelio
que predicar a las naciones de la tierra, el servicio en el período que
cubre el Antiguo Testamento consistía solamente en el cumplimiento
de los ritos señalados por Dios que los sacerdotes desempeñaban en el
tabernáculo o en el templo. En contraste con esto, el ministerio
sacerdotal en el Nuevo Testamento es mucho más amplio en su
alcance, que incluye no sólo un servicio a Dios y a los creyentes, sino
a todos los hombres en todas partes.
l. EL SERVICIO DEL SACRIFICIO. Hay en este punto
semejanzas extraordinarias que observar. El sacerdote del Antiguo
Testamento fué santificado o separado, primero por el hecho de que
él nacía de la familia sacerdotal de Leví, y segundo, por el hecho de
que él, con la debida ceremonia, fué instalado en el oficio sacerdotal,
nombramiento que continuaba mientras vivía. Además, al principio
de su ministerio era lavado ceremonialmente por un baño de una vez
Por todas (Ex. 29:4). En el cumplimiento del antitipo, el creyente
sacerdote es totalmente limpio y una vez por todas desde el
momento que es salvado (Col. 2: 13; Tito 3:5), y por virtud de su
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ECLESIOLOGIA
salvación, es separado para Dios. Así también, está separado por el
nuevo nacimiento para ser miembro de la familia de Dios. En adición
a todo esto, se requiere particularmente del sacerdote del Nuevo
Testamento que se dedique a sí mismo voluntariamente a Dios.
Acerca de dicha dedicación leemos: "Así que, hermanos, os ruego
por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional"
(Ro. 12: 1 ). La frase, por las misericordias de Dios, se refiere a los
grandes hechos de salvación los cuales han sido presentados en los
capítulos anteriores del libro de Romanos. En estas misericordias
entra cada creyente al momento de ser salvado, mientras que la
presentación del cuerpo como un sacrificio vivo es la dedicación
voluntaria de Sí mismo a la voluntad de Dios de todo lo que es el
creyente y de lo que tiene. Aquello que es así rendido, Dios lo acepta
y lo coloca donde El quiere en el campo de servicio (Ef. 2: 1 0). Según
las Escrituras, este acto divino de aceptar y colocar es la
consagración. Por tanto, el creyente sacerdote puede dedicarse a sí
mismo, pero nunca se consagra a sí mismo. En conexión con el acto
divino de la consagración, deberá observarse que la obra presente de
Cristo como el Sumo Pontífice- El hace el nombramiento, dirige y
administra el servicio de los creyentes - y cumple aquello que fué
tipificado por el ministerio del sacerdote del Antiguo Testamento en
la consagración de los hijos de Leví. Habiéndose rendido a Dios y no
conformándose ya más a este mundo, el creyente sacerdote
experimentará una vida transfigurada por el poder del Espíritu que
mora en él, y por ese poder él comprobará "cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta" {Ro. 12: 2).
Según el orden del Nuevo Testamento, el servicio sacerdotal en
sacrificio hacia Dios está dividido en tres partes: (a) la dedicación de
sí mismo, que está declarado como un "culto racional" (Ro. 12: 1 ), o
más literalmente, "una adoración espiritual". Como Cristo mismo era
tanto, el sacrificador como el sacrificio, así también el creyente
puede glorificar a Dios ofreciéndole todo su cuerpo como un
sacrificio vivo; (b) el sacrificio de los labios, que es la voz de
alabanza, debe ofrecerse continuamente (He. 13:15); y (e) el
sacrificio de los bienes (Fil. 4: 18).
Haciendo referencia a la limpieza de los sacerdotes, deberá notarse
otra vez que el sacerdote del Antiguo Testamento al iniciar su oficio
santo fué lavado una vez por todas por un baño completo, cuyo baño
le fué administrado por otro (Ex. 29:4); sin embargo, después,
aunque ya estaba completamente bañado, le era requerido limpiarse
repetidamente por un baño parcial en el lavacro de bronce, y hacía
esto antes de emprender cualquier servicio sacerdotal. En el
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 69
cumplimiento del significado típico de esto, el sacerdote del Nuevo
Testamento, aunque completamente limpio y perdonado después de
ser salvo, tiene que confesar cada pecado conocido para estar limpio
y así mantener su comunión con Dios (1 Jn. 1 :9). Como el
nombramiento del sacerdote del Antiguo Testamento era para toda la
vida, así también el sacerdote del Nuevo Testamento es un sacerdote
de Dios para siempre.
2. EL SERVICIO DE ADORACION. Así como la adoración era
parte del servicio de cada sacerdote del orden antiguo, así también
ahora al creyente le es señalado el servicio de adoración. De igual
manera como los muebles del lugar santo simbolizan el orden de la
adoración del sacerdote en el Antiguo Testamento y cada
característica y mueble de ese lugar hablaba de Cristo, así la
adoración del creyente es por Cristo y por su medio solamente.
Luego, en el servicio a Dios, el creyente puede ofrecerse a sí mismo
en su adoración a Dios (Ro. 12: 1 ), y tributar su alabanza y gratitud
de corazón a Dios (He. 13: 15 ), o sean las ofrendas que son ofrecidas
a El. En conexión con la adoración de los sacerdotes del Antiguo
Testamento, había dos prohibiciones registradas, y éstas también
tienen un significado típico. No podía ofrecerse incienso "extraño"
(Ex. 30:9), que sólo habla de la formalidad en el servicio a Dios; y no
se permitía fuego "extraño" (Lv. 10: 1 ), que simboliza la substitución
de emociones carnales en nuestro servicio en vez de una verdadera
devoción a Cristo por el Espíritu, o el amor a cosas de menos valor en
exclusión de un amor para Cristo ( 1 Co. 1:21-13; Col. 2:8, 16-19).
3. EL SERVICIO DE INTERCESION. Como el profeta es un
representante de Dios enviado al pueblo, así el sacerdote es un
representante del pueblo que se comunica con Dios, y siendo el
sacerdocio un nombramiento divino, el acceso necesario a Dios
siempre es provisto; sin embargo, a ningún sacerdote de la antigua
dispensación le fué permitido entrar al lugar santísimo sino sólo al
sumo sacerdote, y aun él sólo podía entrar una vez al año sobre la
base de un sacrificio de sangre (He. 9: 7). En cuanto a esta
dispensación, además del hecho de que Cristo como el Sumo
Pbntífice ha entrado con su propia sangre al santuario celestial (He.
4:14-16; 9:24; 10:19-22) y está ahora intercediendo por los suyos
que están todavía en este mundo (Ro. 8:34; He. 7:25), cuando Cristo
llllurió, el velo del templo se rompió - que significa que el camino
hacia el lugar santísimo está abierto ahora, no para el que está en el
mundo, sino para todos los que vienen a Dios por medio de la sangre
!derramada de Cristo (He. 1 O: 19-22). Habiendo un acceso a Dios sin
;obstáculo, basado en la sangre de Cristo, el sacerdote del Nuevo
1'estamento tiene el privilegio del ministerio de intercesión (Ro.
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ECLESIOLOGIA
8: 26-27; He. 10: 19-22. 1 Ti. 2:1; Col. 4: 12).
La contribución que se hace a la doctrina de la Iglesia por la figura
del sumo sacerdote y el reino de los sacerdotes es que, en esta vida, el
creyente no solamente está asociado muy íntimamente con Cristo
posicionalmente, estando en El, pero está íntimamente asociado en
aquellas actividades que El está llevando a cabo en el plano infinito y
que puede ser extendido a la esfera infinita por su gracia. Como se ha
visto, estas actividades son: servicio, sacrificio e intercesión. Además
se ha hecho claro que esto es concedido a los miembros de su cuerpo
para participar en la gran obra del llamamiento y perfeccionamiento
de la Iglesia de Cristo. El Salvador tiene una gloria creciente por su
obra redentora, pero los suyos, que están en el mundo, son sus
instrumentos quienes participarán con El en su gloria ameritada. La
gloria de ellos no es solamente una de beneficio, sino de una fruición
debido a la participación.
V. LA CABEZA Y EL CUERPO CON SUS MUCHOS MIEMBROS
La verdadera Iglesia es un organismo, en contraste a Israel, que
como nación era una organización o un pueblo (Ef. 2: 12), y también
en contraste a la iglesia visible, que es una organización humana
sistematizada. La palabra organismo indica que lo que se especifica
está impregnado en todas sus partes como una vida común. En la
misma vida en las raíces y en las partes más altas de un árbol. Como
la vida en cada miembro de un cuerpo humano es exactamente la
misma. De igual manera los miembros de la Iglesia tienen la misma
vida. Cada individuo en esa compañía no sólo ha sido bautizado en
un cuerpo, pero le ha sido dado a beber de un mismo Espíritu (1 Co.
12: 13). La figura de la cabeza y el cuerpo con sus muchos miembros
se emplea en el Texto Sagrado más que cualquiera otra y sirve para
indicar ciertos hechos esenciales con respecto a la Iglesia, es decir, (a)
que la Iglesia es un cuerpo que se desarrolla por sí mismo, (b) que a
los miembros de este cuerpo se les ha señalado servicios específicos,
(e) que el cuerpo es uno.
l. LA IGLESIA ES UN CUERPO DE DESARROLLO PROPIO. El
texto que tiene por tema este aspecto de la actividad de los que
integran la Iglesia se halla en Efesios 4: 11-16. En este
pasaje - siguiendo la enumeración del ministerio de los dones en esta
edad de la Iglesia, es decir, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores
y maestors - el escritor declara el ministerio de estos hombres con sus
dones, especialmente el pastor y el maestro, es para el
perfeccionamiento de los santos para su obra en el ministerio. En esta
edad, como en ningún otro tiempo, hay un mensaje específico que
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
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predicar a toda criatura, y aunque Dios ha puesto a hombres en la
Iglesia que sirven de guía para otros, la obligación de testificar
descansa igualmente sobre cada creyente. Nunca puede darse
demasiado reconocimiento a las grandes multitudes de testigos fieles
que desempeñan sus comisiones como maestros de Escuela
Dominical, obreros en misiones, las personas que hacen obra
personal, y los exponentes vivos de la gracia divina. Este es el
evangelismo del Nuevo Testamento señalado por Dios. Las fuerzas
latentes de evangelización de una congregación de creyentes están
más allá de los cálculos humanos; pero necesitan ser entrenados para
su trabajo, y Dios ha prescrito claramente que ellos deben ser
enseñados. ¿De qué otra manera podrían ellos llegar a ser diestros y
exactos aun en una esfera limitada de servicio? El hecho de que
deben ser enseñados se indica en Efesios 4: 11-12. La revelación aquí
no sólo es de que los santos tienen un servicio de testimonio que
cumplir, sino también del hecho de que ellos tienen que ser
preparados para dicho servicio por los hombres dotados a quienes
Dios ha puesto sobre ellos como sus dirigentes. La palabra que se ha
traducido perfeccionar, es un verbo que se usa solamente una vez en
el Nuevo Testamento y significa equipar, y así se refiere a esa
preparación que todos los santos debieran tener para que sean
testigos eficaces de Cristo. La forma del verbo de esta palabra se
encuentra en otras partes del Nuevo Testamento, y con sentido
significativo. Según este pasaje (Ef. 4: 11-12), el pastor y maestro
(una sola persona) tiene la responsabilidad de equipar a aquellos que
están bajo su cuidado. Es cierto que este equipo significa hacer uso
de métodos de evan,;elizar, pero incluye mucho más, porque significa
un conocimiento exacto del evangelio.
Pero el pastor-maestro tiene que ser entrenado para este trabajo
especializado. Bajo las condiciones existentes esa preparación es la
responsabilidad de los profesores o en el instituto bíblico o en el
seminario teológico. Su responsabilidad es mayor que la de otros
hombres por razón de que las cosas celestiales trascienden las cosas
de la tierra. Obsérvese esta corriente que fluye de su propia fuente:
cualquiera sea la verdad o los ideales que imparte el profesor a los
estudiantes en su entrenamiento, ellos más tarde impartirán a grupos
más grandes sobre quienes les ha sido dado la responsabilidad
espiritual de cuidarlos. Si una congregación no se ocupa activamente
e ~ la evangelización personal, generalmente es por la falta de
dirección según el propósito de Dios. Si el pastor no tiene pasión por
las almas, y no tiene una visión misionera, será limitado en su
Proficiencia, y deficiente como exponente de la Palabra de Dios. Su
carencia en estos puntos puede atribuirse ordinariamente al hecho de
72 ECLESIOLOGIA
que fué privado de un entrenamiento adecuado en el seminario o en
el instituto bíblico como Dios ha dispuesto para su preparación.
Puede, por tanto, volver a decirse que la responsabilidad del profesor
en dichos centros educativos es sobrehumano. Si esto es una verdad,
nadie que no reconozca esta responsabilidad tiene la preparación para
servir como profesor. Además de tener dicha preparación avanzada y
exactitud en la verdad que su posición demanda, él mismo debe ser
un ejemplo digno del celo misionero con la pasión evangelística, y
con un esfuerzo incansable de ganar almas. ¡Qué fuegos de
avivamiento se encenderían y qué fuerzas espirituales se desatarían si
la iglesia demandara la purificación y perfección de sus fuentes de
enseñanza doctrinal, como también la ilustración digna de vitalidad
espiritual y pasión por las almas perdidas en la vida y ministerio de
aquellos que amoldan el carácter de los que han de ser dirigentes
señalados por Dios!
Aquí no se trata de una apelación para que se baje el nivel de
estudios de las letras. La noción que prevalecía que la erudición y
pasión espiritual no pueden coexistir en una persona fué cortestada
una vez para siempre al principio de la era cristiana en el ejemplo del
Apóstol Pablo, por no decir de los miles de grandes predicadores
después de él que lograron erudición envidiable sin restringir su vida
espiritual o refrenar su pasión del alma.
El objetivo de este testimonio general por parte de toda la
compañía de creyentes es lograr una obra específica en un tiempo
prescrito: "hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la
estatura de la plenitud de Cristo" (Ef. 4: 13). El "hombre perfecto"
que se cita aquí no debe interpretarse como si significara hombres
perfectos; sino que se refiere al cuerpo de Cristo cuando se complete
al agregársele a todos los que son su pueblo elegido en esta edad. Los
peligros que acosan a los creyentes que son privados de la debida
enseñanza, al cual se hizo referencia en el versículo anterior, están
descritos en el versículo 14: "para que ya no seamos niños
fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por
estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error." Frente a esto, aquel que es bien enseñado
"sostendrá la verdad en amor". La verdad se debe sostener como una
posesión de control. El que hace esto crecerá en todas las cosas en
Cristo. Para concluir esta declaración sobre el desarrollo del cuerpo
de Cristo, el Apóstol escribe: "de quien todo el cuerpo, bien
concentrado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan
mutuamente, según la actividad propia, de cada miembro, recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor." Por lo que arriba se
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 73
presenta se ve que la Iglesia, como el cuerpo humano, se desarrolla
por sí misma. Sus miembros, como agentes de evangelización, son
designados para conseguir otros miembros. Un servicio inteligente de
evangelismo personal por parte de los creyentes les espera según el
Nuevo Testamento.
2. LOS MIEMBROS SON DESIGNADOS PARA UN SERVICIO
ESPECIFICO. Esta extensa porción de verdad que compara al creyente
a un miembro en el cuerpo humano y con una función especial que
desempeñar tiene como centro bíblico l Corintios 12, y, así como
estas funciones representan el ejercicio de los dones espirituales, el
contexto continúa a través de los capítulos 13 y 14. En Romanos
~ 2:3-8 se halla otro pasaje semejante que es muy importante
referente a los miembros del cuerpo y sus servicios. Hay sin embargo,
otro pasaje que contribuye con una parte vital a la doctrina general
de los dones que exhiben los miembros del cuerpo, y es 1 Pedro
4:7-11. También se reconoce que todo el tema del bautismo con el
Espíritu y lo que logra está íntimamente relacionado a la figura bajo
consideración, ya que es por ese bautismo que cada individuo llega a
ser un miembro en el cuerpo de Cristo uniéndose así a El. ( 1 Co.
6: 17). En 1 Corintios 12: 12 es donde se declara la unidad del cuerpo
en, su relación a la cabeza. El pasaje dice: "Porque así como el cuerpo
es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del
cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo." En
esta conexión se debe recordar que en Efesios 4:4 el Apóstol hace
una afirmación sin complicación, "un cuerpo," que en Efesios 4:4 el
Apóstol hace una afirmación sin complicación, "un cuerpo," y es en
1 Corintios 12: 13 donde él define la manera en que los miembros son
unidos a Cristo. El dice: "Porque por un solo Espíritu fuimos todos
bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres;
Y a todos se nos dió a beber de un mismo Espíritu" (comp. 6: 17;
Gá.3:27). Todos los creyentes son de un cuerpo: "Vosotros, pues,
sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular" (1
Co.l2: 27); "Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de
sus huesos" (Ef.5:30).
Debido a la posibilidad de que por medio de la debilidad humana
hayan celos y contiendas entre los miembros del cuerpo el apóstol
fué inspirado a señalar primero que cada miembro en el cuerpo está
colocado donde él está en la voluntad soberana de Dios. De esta
soberanía él escribe enfáticamente: "repartiendo a cada uno en
Particular como él quiere" ( 1 Co. 12: 11 ), y, "Mas ahora Dios ha
colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él
quiso" (v. 18). También en Romanos 12:3 se reconoce el mismo
Propósito soberano con respecto a aquellos dones que son
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ECLESIOLOGIA
manifestaciones de la actividad específica de cada miembro
individual en el cuerpo. Está escrito: "Digo, pues, por la gracia que
me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más
alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con
cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno."
Cuando se trata de celos y contienda el Apóstol recuerda a los
miembros del cuerpo de Cristo que la honra delante de Dios es la
misma cualquiera que sea la colocación en el cuerpo, o cualesquiera
sean los ideales humanos que se sugirieren. Todos los miembros son
necesarios y todos serán igualmente galardonados, según su
fructificación.
3. EL CUERPO ES UNO. La extensión de este tema se verá en el
hecho de que forma la sustancia muy sólida sobre la cual se amolda la
más sublime revelación sobre la Iglesia, la que se presenta en la carta
a los Efesios (1:23; 2: 15-16; 3:6; 4: 12-16; 5:30). El argumento
relativo al cuerpo único, después de la introducción del tema en el
capítulo 1, comienza en el capítulo 2. Se define en el capítulo 3, se
pone en ejecución en el capítulo 4, y se concluye en el capítulo 5.
En capítulo 1, se hace la declaración directa que el Salvador
ascendido es Cabeza sobre la Iglesia y que la Iglesia es la plenitud -la
obra completa en cuanto al deseo- de El que todo lo llena en todo.
El pasaje dice: "y sometió todas las cosas bajo sus pies, y le dió por
cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la
plenitud de Aquel que todo lo llena en todo" (vs. 22-23).
El capítulo 2 presenta especialmente la revelación del hecho de
que, aunque hubo en todas las generaciones pasadas una gran
diferencia entre judío y gentil, ahora uniendo judío y gentil para
formar un cuerpo, ha roto esa diferencia, dentro de la Iglesia donde
están unidos, la pared intermedia que los separaba ha sido derribada
y la enemistad destruida. Después de mil novecientos años en que los
privilegios que constituyen la distinción entre gentil y judío han sido
hechos a un lado por Dios, es difícil en este tiempo presente que uno
reconozca la diferencia que predominaba entre estos dos pueblos al
principio de la presente edad. Se deben observar dos hechos
fundamentales: (a) Dios, aunque no quita su poder y soberanía sobre
las naciones, había declarado, sin embargo, su gracia únicamente
hacia Israel, el pueblo que formó la heredad reconocida de Dios. Es
cierto que se había acordado la bienvenida a los extranjeros que
escogieran unirse a Israel; pero todos los que no eran de Israel eran
extraños. No había otro pueblo o nación que fuera el escogido de
Jehová (Dt. 7:6-11 ), con quien El era casado (J er. 3: 14 ), a quien
solamente El conocía de todas las familias de la tierra (Am. 3:2 ), a
quien El redimió de Egipto por sangre y poder (2 S. 7:23 ).
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
75
Probablemente no hay otro pasaje en las Escrituras que describa más
propiamente el estado singular de Israel delante de Dios que
Romanos 9:4-5. Está escrito: "que son israelitas, de los cuales son la
adopción, la gloria, el pacto (Gr. los pactos), la promulgación de la
ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los
cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las
cosas, bendito por los siglos. Amén." Israel seguramente hubiera sido
censurado si hubiera faltado en reconocer, o en responder a esta
elección divina. Sin embargo, la distinción era nacional y no proveía
ninguna base para ese fariseísmo que vino a prevalecer en la actitud
de los judíos hacia los gentiles individualmente. (b) El prejuicio del
judío hacia el gentil, basado sobre el favor divino, vino a ser nada
menos que odio y menosprecio. Para el judío el gentil era un
"perro", y era contrario a la costumbre que un judío mantuviera
compañía con un gentil, mucho menos entrar en su casa. Nada menos
que un mandamiento divino pudo persuadir a Pedro a entrar en la
casa de Cornelio (Hch. 10:20). Probablemente no hay otro pasaje
bíblico que describa de una manera más completa la realidad del
estado del gentil delante de Dios que Efesios 2: 12. El estado perdido
del individuo se descubre en los versículos 1-3 de este capítulo, la
posición nacional del gentil, que era igual que la posición individual,
está descrito en el versículo 12, que dice: "En aquel tiempo estabais
sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de
la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo." Aquí se exhiben
cinco descalificaciones. Los gentiles estaban "sin Cristo," no sólo
estaban sin Cristo personalmente, como todos los que no son salvos,
sino que no tenían ninguna esperanza Mesiánica nacional; estaban
fuera de la ciudadanía de Israel reconocida por Dios; eran "ajenos a
los pactos de la promesa"- esto ni niega que Dios había profetizado
· grandes bendiciones terrenales para los gentiles en el reino venidero
(Dn. 7: 13-14); Mi. 4:2); más bien asegura que El no había entrado en
ningún pacto con ellos como lo había hecho con Israel-el gentil "no
tenía esperanza" ya que no se había acordado ningún pacto de
promesa con ellos; y estaban sin Dios en el mundo. De manera que
ellos no podían tener derecho a su propósito o favor, y formaban esa
Porción de la humanidad que estaba bajo la maldición y sentenciados
a la destrucción. El mundo de hoy sabe muy poco de la impiedad y la
horrible condición de vida humana sin esperanza entre los gentiles en
los días a que se hace referencia. Se dice que, en la cumbre de la
cultura griega bajo Alejandro el Grande, se sostenía comunmente que
la cosa mejor era no haber nacido nunca, y en segundo lugar, era
mejor morir. Así la experiencia del corazón humano reflejaba la
relación real que sostenía hacia Dios sin saberlo.
76
ECLESIOLOGIA
En medio de estas distinciones entre judío y gentil que fueron
establecidas por Dios, aprobadas por Dios, y acentuados por el
prejuicio y odio humanos, se introdujo un nuevo propósito divino, el
cual fué hecho posible sobre la base de la muerte y resurrección de
Cristo y el advenimiento del Espíritu en el Día de Pentecostés. Ese
propósito divino no era menos que la formación de un cuerpo nuevo
y celestial compuesto de judíos y gentiles, siendo perfecto en Cristo
cada individuo en ese cuerpo y toda la compañía destinada a ser
"para alabanza de la gloria de su gracia." Por tanto, viendo que es
para la gloria de su gracia, cada individuo en esta compañía, sea judío
o gentil, es llamado y salvado sobre el principio claro de selección-la
gracia soberana de Dios, aparte de todo mérito humano. Como una
base para este ejercicio de la gracia soberana, aparte de todo mérito
humano, fué anunciado el decreto divino más estremecedor, y ésto
por cuanto nunca se había oído en el mundo, y porque es todo lo
contrario a la exaltación divina de Israel sobre los gentiles. Este
decreto declara que ahora "no hay diferencia" entre judío y gentil:
todos están bajo pecado (Ro. 3:9). Otra vez, "no hay diferencia"
entre el judío y el gentil, "pues el mismo que es Señor de todos, es
rico para con todos los que le invocan" (Ro. 10: 12). En conexión al
nuevo propósito de esta edad y el plan de salvación el gentil tenía
muy poco que desaprender. Antes no tenía ninguna base de
esperanza, y el evangelio de salvación por gracia vino a ser para él
como una vida de resurrección. Pero el judío tropezó sobre una
salvación por medio de la cruz, y relativamente pocos, aunque su
preferencia nacional ha sido puesta a un lado para esta edad (Ro.
11: 1-36), han podido abandonar su atribuida posición nacional con
Dios y aceptar la eminente gracia de Dios en Cristo.
Por las palabras "pero ahora" al principio de Efesios 2:13, se hace
un vivo contraste entre el estado anterior de los gentiles de Efeso
descrito en el versículo 12, y su posición nueva en Cristo. Aquí se les
dice, que ellos, como gentiles en otro tiempo estaban "lejos" de Dios,
pero por su nueva posición en Cristo, "fueron hechos cercanos", no
por ordenanzas externas o por virtud humana, sino por la sangre de
Cristo. Estar cerca de Dios es una de las posiciones sublimes a la cual
es traído cada creyente en el momento en que es hecho salvo. La
perfección de esta posición se ve en que uno no puede estar más
cerca a Dios en esta vida o en la eternidad de la posición que ya
ocupa, estando en Cristo. Tan perfecta es la eficacia de la sangre de
Cristo en proveer una base justa de la gracia divina, que todo deseo
por parte de Dios, aunque fuera por el impulso de su amor infinito,
ahora puede satisfacerse completamente a favor de aquellos que han
creído en Cristo.
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 77
El versículo 13 está íntimamente relacionado al versículo 17
(comp. Is. 59: 17). En el anterior sólo los gentiles están a la vista;
pero en el posterior, ambos, tanto judíos como gentiles son
considerados. Los gentiles están identificados como aquellos que,
.porque no tenían ningun pacto de relación con Dios, estaban "lejos"
mientras que los judíos, por razón de sus pactos, estaban "cerca",
.pero no estaban cerca al mismo grado en que el judío salvo o el gentil
,salvo lo están ahora, estando en Cristo y redimidos por medio de su
sangre preciosa.
:. En el versículo 14, se declara que Cristo es "nuestra paz", y que El
quitó la pared intermedia de separación entre el gentil y el judío. La
pared de separación, que aquí se dice ha sido derribada, había sido
por arreglo divino cuando Dios estableció el pacto de relación
con Abraham; pero ahora se introduce una cosa nueva ("nueva"
(¡;Omo un testimonio pronunciado y un hecho real, pero en propósito
y promesa, es más antigua que el universo que fué creado- comp.
l.:4). Al salvar igualmente a judío y a gentil, sobre la misma
oondición, y para la misma gloria celestial, Cristo es hecho la Paz de
,ambos en el sentido más completo; y por la reconciliación de ambos
ia Dios, llega a ser por ello mismo la agencia más efectiva de
reconciliación. Toda distinción se pierde en esta gloriosa unidad en
.Cristo. Ni judío ni gentil puede reclamar derecho de superioridad
sobre el otro porque ambos han sido perfeccionados para siempre en
Cristo (He. 10: 14 ). Asímismo, además del hecho de que Cristo
establece paz perfecta entre judío y gentil, siendo ellos unidos a El
:por:Ja fe, El derriba la pared intermedia de separación entre ellos. La
que los judíos estaban bajo una legislación divina no
impUesta sobre los gentiles- un hecho tipificado por la pared que
·separaba el patio de los gentiles en las afueras del templo que era
reservado para los judíos- llegó a ser una pared de
entre las dos clases de gente. Por la muerte de Cristo, la
pared fue derribada. El gentil no fue elevado al nivel de los privilegios
judaicos; pero el judío fué bajado al nivel del gentil sin esperanza de
:modo que de esa posición sea judío o gentil cada cual puede ser
salvado solamente por medio de la gracia a una posición celestial y de
gloria. En su carne, Cristo abolió las enemistades, aun "la ley de los
:mandamientos expresados en ordenanzas" (v. 15), y todo aspecto de
;ley, que por su carácter meritorio, pudiera parecer proveer una base
Para la responsabilidad del hombre ante Dios, colocando así al hijo
de Dios, sea judío o gentil, sobre una nueva obligación- una no para
Procurar establecer mérito, pero más bien vivir con toda devoción a
Aquel cuyo mérito perfecto es otorgado a todo aquel que cree. Esta
'nueva obligación es llamada "la ley de Cristo" en otro lugar (Gá. 6:2;
78
ECLESIOLOGIA
comp. Co. 9:21). La eliminación de ambas cosas, la enemistad y la
pared de separación entre judío y gentil es una obra divina que se ha
logrado por medio de la creación de "un nuevo hombre", no por una
renovación individual de los hombres, sino por la formación de un
cuerpo nuevo- la Iglesia- de la cual Cristo es la Cabeza. De modo
que, en la Iglesia (v. 16), El hace la reconciliación de judío y gentil
"con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las
enemistades", aunque estaban separados, por las diferentes relaciones
que sostenían con Dios.
Es por medio de Cristo (v. 18) que, tanto judío como gentil,
tienen acceso al Padre por un mismo Espíritu. Esta declaración
provee una evidencia indisputable de que los creyentes ahora tienen
paz; ¡y cuán maravillosa es esa paz cuando es la porción de aquellos
que no sólo eran enemigos entre sí mismos con una separación
establecida por Dios que los dividía, sino que eran también enemigos
de Dios (Ro. 5: 10)!
El capítulo 3 de Efesios define a la Iglesia como misterio sagrado,
hasta aquí no revelado, que provee para la formación de un cuerpo
nuevo haciendo de los gentiles "coherederos y miembros del mismo
cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del
evangelio" (v. 6). No hay razón para contender sobre la cuestión si
"la promesa en Cristo por el evangelio" es una nota que nunca había
sonado antes. Es una cosa nueva tanto para el judío como para el
gentil.
Según el versículo 5, esta revelación Paulina es el desenvolvimiento
de un misterio, o un secreto sagrado, "que en otras generaciones no
se dió a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a
sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu." No puede hallarse
mejor definición de un misterio del Nuevo Testamento que la que se
presenta en este contexto. Un misterio nuevotestamentario es una
verdad que hasta aquí no había sido manifestada, o que estaba
"escondida en Dios" (v. 9), pero que ahora es revelada. La suma total
de todos los misterios en el Nuevo Testamento representa todo el
conjunto de verdad adicional encontrado en el Nuevo Testamento
que no se revela en el Antiguo. Por otro lado, el misterio del Nuevo
Testamento debe distinguirse del misterio de los cultos de Babilonia
y de Roma, cuyos secretos fueron sellados y tenidos bajo pena de
muerte; porque el misterio del Nuevo Testamento, cuando es
revelado, es para ser declarado hasta lo último de la tierra (v. 9), y su
restricción consiste únicamente por las limitaciones del hombre
natural (1 Co. 2: 14).
Si, para traer previamente otros propósitos divinos de naturaleza
terrenal, fuese necesario emplear "santos hombres de Dios (quienes)
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 79
h41blaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 P. 1:21 ), ¡cuán
razonable es entonces la declaración que "santos apóstoles y
profetas" fueron usados por el Señor para traer en este tiempo
presente la revelación de un propósito celestial! Bajo estas
condiciones, ¿puede alguno justificarse en suponer que los apóstoles
y profetas del Nuevo Testamento que pronunciaron la subsiguiente
revelación fueron un ápice de menos honra delante de Dios como
medios de traer una verdad divina que los "hijos de Dios"- "los
santos hombres de Dios"- quienes pronunciaron la precedente
revelación? El reino del Mesías ocupó la visión de los profetas del
Antiguo Testamento. Ellos no vieron el misterio de ese "nuevo
hombre" (2: 15) que colectivamente lleva el nombre Cristo ( 1 Co.
12: 12). Muy cierto es, que el Mesías tenía que morir una muerte
sacrificatoria. Esto no sólo fué tipificado, pero había sido
solemnemente prometido en cada sacrificio judaico. Por otra parte,
poco había sido revelado sobre el valor que provendría de su
resurrección. Ese evento especial, teniendo más relación a la nueva
creación que a la antigua, fué hasta cierto punto, conservado como
una parte del "misterio".
¿Qué es entonces el "misterio"? Está declarado con toda sencillez
en el versículo 6: "que los gentiles son coherederos y miembros del
mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por
medio del evangelio." Esta declaración no debe tratarse con
liviandad. El hecho de que los gentiles serán coherederos y del mismo
cuerpo no es un reconocimiento de las profecías del Antiguo
Testamento que, durante el venidero reino de gloria de Israel, los
gentiles serán levantados a una participación de subordinación en
esos pactos de bendiciones (ls. 60: 12). Esas predicciones fueron
relacionadas a un llamamiento terrenal, y siendo revelado
propiamente en profecías del Antiguo Testamento, no podría ser
parte delllamamien to celestíal - el "misterio ... escondido en Dios".
Este misterio es de una unión presente de judíos y gentiles en un solo
cuerpo-es un nuevo propósito divino, y por tanto, en ningún sentido
es la perpetuación de cosa alguna que haya existido anteriormente.
· El hecho de que la Iglesia es un nuevo propósito de Dios no podría
decirse con mayor claridad que lo que se revela en los versículos 3-9,
sin embargo ciertas escuelas de teología afirman que la Iglesia en su
forma presente es una continuación del mismo propósito de Dios
desde el principio de la familia humana. Ellos hablan de una "Iglesia
del Antiguo Testamento" y buscan la manera de relacionar ésta al
cuerpo único que constituye la revelación del Nuevo Testamento. El
hecho de que los judíos son ahora invitados a ser coherederos en ese
cuerpo único con los gentiles no es garantía para creer que los santos
80
ECLESIOLOGIA
del Antiguo Testamento están incluidos en este nuevo propósito
divino. Los argumentos a favor de una iglesia del Antiguo
Testamento generalmente están basados sobre los siguientes puntos:
(1) el hecho de que los sacrificios del Antiguo Testamento
contemplaron a Cristo más adelante; (2) que Israel fué una nación
santificada; (3) que había un remanente pío en cada generación de
Israel: ( 4) que la Septuaginta traduce la palabra que indica una
asamblea o reunión de personas por la palabra eKJ<.A.r¡aía y (5) puesto
que todos los santos van al cielo, ellos tienen que constituir una sola
compañía. Dichos argumentos en cada uno de sus puntos son
insuficientes.
En los versículos 7, 8 y 9, el Apóstol sostiene su posición singular
como el escogido de Dios para recibir y declarar el mensaje nuevo
acerca del misterio de Cristo (v. 4 ). En el versículo 1 O él declara que
es por medio de la Iglesia que las huestes angélicas ahora conocen la
multiforme sabiduría de Dios, como conforme a la revelación en 2:7,
que en los siglos venideros, los ángeles conocerán por la Iglesia las
abundantes riquezas de la gracia de Dios. Todo este descubrimiento
acerca de la Iglesia y su ministerio en el presente a los principados y
potestades como una revelación de la sabiduría de Dios es (comp.
1 :9), además, según el eterno propósito que El determinó en Cristo
Jesús Señor nuestro (v. 11 ). A las huestes angélicas es dado observar
que, por medio de nuestra fe en Cristo, los creyentes tienen libertad,
libre intimidad con Dios, e introducción a su bendita comunión;
pero, ¡cuán grande es el privilegio concedido a aquellos que gozan de
esta experiencia de intimidad y comunión!
El capítulo 4, que presenta convincentemente la verdad de un
cuerpo, comienza con un llamamiento a todos los creyentes a
reconocer y observar la obligación que se desprende de la doctrina de
esta unidad que ha sido creada por el Espíritu Santo de Dios- una
unidad establecida por siete particularidades, es a saber, "un
cuerpo .. , ... un Espíritu, ... una esperanza de vuestro llamamiento;
un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre." Basado sobre el
principio de que las Espístolas presentan y desarrollan las verdades en
forma de germen que constituyen la sustancia del discurso de Cristo
en el Aposento Alto, la primera parte del capítulo cuatro de Efesios
es evidentemente una amplificación de la petición en la oración de
Cristo, "para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en
tí, que también ellos sean uno en nosotros" (J n. 17:21 ). Puesto que
este punto es la esencia del tema de la siguiente división de esta
discusión, su consideración se deja por ahora.
La variedad de contribución que la figura de la Cabeza y el cuerpo
con sus muchos miembros hace a la doctrina de la Iglesia ya se ha
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 81
notado, es decir, que el cuerpo de Cristo crece por desarrollo propio,
que los miembros rinden servicios específicos bajo la dirección de la
Cabeza, y que el cuerpo es uno en el sentido de que es un organismo
donde mora un principio de vida.
CAPITULO V
SIETE FIGURAS USADAS PARA REVELAR LA RELACION
DE LA IGLESIA A CRISTO (VI)
EL POSTRER ADAN Y LA NUEVA CREACION
Esta división de la Eclesiología que contempla la verdadera Iglesia
corno una nueva creación con el Cristo resucitado corno su Cabeza
federal introduce una verdad sin paralelo tanto en su importancia
corno en su exaltación transcendental. Naturalmente varios ternas
extensos se combinan bajo su estudio: (a) el Cristo resucitado, (b) la
nueva creac10n, (e) las dos creaciones requieren dos días
conmemorativos, y (d) la transformación final. Corno se ha indicado
con anterioridad, la nueva creación, corno una designación
descriptiva de la verdadera Iglesia, incluye mucho más que lo que está
comprendido en la idea de la Iglesia corno el cuerpo de Cristo. En la
realidad de la nueva creación, Cristo se contempla corno la parte de
toda importancia, mientras que en la figura del cuerpo, esa entidad es
examinada corno una cosa aparte pero completa en sí misma, que
será unida a la Cabeza. El cuerpo es una unidad entera en sí, pero
mantiene una relación vital con Cristo. Frente a este punto, la nueva
creación es una unidad que incorpora e incluye al Cristo resucitado y
no podría ser lo que es fuera de esa contribución mayor- el
Manantial de toda verdad que entra en ella. A continuación se
presentan las cuatro divisiones arriba mencionadas.
l. EL CRISTO RESUCITADO
El estudiante que examina las obras existentes sobre Teología
Sistemática descubrirá que el terna de todo lo escrito sobre la
resurrección de Cristo es casi totalmente ausente de ellos. Sobre el
terna general de la muerte de Cristo se ha acordado una consideración
bien extensa; pero sobre la resurrección de Cristo, lo más que se ha
hecho es una ligera referencia de ella. El estudio que presentan
algunos escritores sobre la resurrección de Cristo, si tanto, no es más
que un retroceso de su muerte, un simple levantamiento de la muerte
"por cuanto era imposible que fuese retenido por ella" (Hch. 2:24).
El hecho de que Cristo en su resurrección entró a una nueva esfera de
realidad que incorpora su cuerpo humano glorificado, que El se
82
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 83
constituyó en un Ser que no había existido antes, y que El vino a ser
el dechado de lo que serán los santos glorificados en los cielos, son
temas que aparentemente los teólogos del pasado les dieron muy
poco reconocimiento. Hay suficiente razón por esta negligencia. Está
en el hecho de que todo el significado de la resurrección está
incorporado en la doctrina de la nueva areación, y en el hecho de que
la teología, casi sin excepción alguna, ha considerado la Iglesia como
una entidad existente a través de todo el período que cubre el
Antiguo Testamento, y que continúa sin cambios apreciables en el
período del Nuevo Testamento. Bajo tal concepto, no hay ocasión
para una nueva Cabeza federal ya que, se asume, que no existe una
nueva creación que requiera esa Cabeza. En otras palabras, a la
resurrección de Cristo se le ha dado poca importancia en los cursos
teológicos sencillamente porque el sistema como se ha presentado-
sacado de fuentes Romanas- no requiere una resurrección para otra
cosa que señalar que el Salvador de los hombres vivirá para siempre.
Es otra evidencia más de la confusión que se levanta cuando se pasa
por alto todo el campo Paulina de Eclesiología bíblica. Es claro que
estos grandes escritores sobre Teología Sistemática - por cierto,
poderosos, en ciertos aspectos de la verdad divina - no han
descuidado intencionalmente la Palabra de Dios; sin embargo, debido
a ese sistema que heredaron, no podían dar lugar para un nuevo
principio. ¿Si la Iglesia comenzó con Adán ó con Abraham, por qué
se debe tener un nuevo principio?
Lejos de ser un asunto no esencial, como insinúan los escritores
teólogos por su silencio, la resurrección de Cristo es una de las siete
más grandes empresas divinas. Estas empresas son: (l) la creación de
los ángeles; (2) la creación de las cosas materiales, inclusive el
hombre; (3) la encarnación; (4) la muerte del Hijo de Dios; (5) la
resurrección del Hijo de Dios; (6) el regreso de Cristo para reinar para
siempre; y (7) la creación de los cielos nuevos y la tierra nueva. Estas
son proezas maravillosas y, cuando se comprenden correctamente, la
resurrección de Cristo no puede considerarse como la menor de todas
en importancia.
Es también evidente que la doctrina de la resurrección de Cristo
ocupa su lugar más importante en Eclesiología, aunque se limita a esa
parte de la Eclesiología que trata de la nueva creación. Es de
esperarse que la doctrina sea omitida en aquellas obras sobre la
teología que nos presentan un estudio sobre la Eclesiología, y aún se
dejaría en un descuido mayor por aquellos que no mencionan la
nueva creación, sino más bien procuran exaltar y perpetuar la antigua
creación en Adán. Por tanto, es necesario que se introduzca en esta
oportunidad algún análisis general sobre este tema tan sublime. La
84
ECLESIOLOGIA
tesis completa sobre este tema incluye dos divis.iones, que son: la
resurrección de Cristo, y la resurrección de aquellos que están en
Cristo. La primera pertenece al presente estudio, mientras que la
segunda, aunque introducida en el Tomo I, se relaciona
especialmente a la división de este tema que sigue. La resurrección de
Cristo se considerará bajo siete aspectos generales de la doctrina:
l. LA RESURRECCION DE CRISTO ES UN TEMA CUY AS
PRUEBAS SON INDISPUTABLES. Se ha dicho con mucha razón no
hay evento en la historia más comprobado que la resurrección de
Cristo de entre los muertos. El evento se coloca totalmente fuera de
los límites del curso natural de las cosas, y es, por tanto, rechazado
por cierta clase de científicos que no admiten ninguna realidad que se
concentra en la esfera espiritual. De aquello que se relaciona con esta
esfera, no pueden conocer nada aparte de la revelación, y habiendo
sometido la misma revelación bajo el dictamen humano, rechazan lo
que es sobrenatural. El asunto retrocede a la idea más sencilla, es
decir, que Dios no existe, por lo menos, como Uno que tuviera la
posibilidad de manifestarse a sí mismo a los hombres. Se asume por
estos científicos que el hombre es capaz de actuar libremente, pero
que Dios no tiene esa facultad.
Ciertas pruebas de la resurrección de Cristo han sido presentadas
por varios escritores:
a. LA VERACIDAD DE CRISTO MISMO. El Salvador no sólo
predijo su propia resurrección, antes de su muerte (comp. Mt.
12:38-40; 16:21; 17:9, 23; 20:19; 27:63; Mr. 8:31; 9:9,31; 10:34;
14:58; Le. 9:22; 18:33; Jn. 2: 19-21), sino que se presentó a sí
mismo como resucitado de entre los muertos a sus discípulos
repetidas veces. El no se había engañado a sí mismo, ni era un
impostor. Su despliegue de un conocimiento perfecto de todas las
cosas y su carácter impecable demandan que su propio testimonio sea
recibido con fe.
b. LA TUMBA V ACIA. Son pocos los que negarían que el
Salvador murió en una cruz, o que fué sepultado, o que la tumba
estaba vacía al tercer día. Las teorías de que El se haya desmayado y
fué resucitado son una imposibilidad y han sido abandonadas
generalmente aun por aquellos que aceptarían una explicación
natural del evento. La noción de que sus seguidores sacaron el cuerpo
es igualmente imposible. Hay, por lo menos, tres obstáculos, que
impedían tal cosa, la guardia, la piedra sellada, y los lienzos
sepulcrales que fueron dejados, reteniendo la forma como cuando El
aún estaba en ellos. De igual manera, es totalmente irracional
sostener que los enemigos de Cristo hubieran podido quitar el
cuerpo. Ellos no podían dejar el sepulcro arreglado en la forma en
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 85
que quedó, además, cuando fueron confrontados por Pedro en el Día
de Pentecostés con el hecho de la resurrección, naturalmente ellos
hubieran presentado el cuerpo, para refutar este milagro, si en verdad
el cuerpo hubiera estado accesible. Por su apariencia física está
igualmente demostrado cuando El les llamó la atención a su carne,
sus huesos y sus heridas, sin necesidad de mencionar el hecho de que
El comió alimentos delante de testigos.
c. LA EXPERIENCIA DE LOS SEGUIDORES DE CRISTO. Las
emociones más naturales que se registran son las de aquellos que eran
creyentes: primeramente la tristeza abrumadora y depresión de
ánimo; y en segundo lugar, el gozo abundante cuando reconocieron
al Señor después de su resurrección. Estas emociones no sólo
demuestran el hecho de su resurrección, sino indican también, que
estos creyentes no tuvieron parte en ningún intento de quitar el
cuerpo de la tumba.
d. LA FORMACION DE LA IGLESIA. Mucho más aún de lo que
será el caso al final de esta edad, la iglesia primitiva fue sostenida por
el hecho de la resurrección y la ensalzó sobre todas las cosas. La
influencia de este gran evento se ve en el cambio realizado en los
judíos al trocar la celebración del séptimo día en la celebración del
primer día - el día de la resurrección. El gran poder con el cual los
Apóstoles testificaron de la resurrección el día de Pentecostés, y
también después, puede explicar el he.::ho de que miles, incluyendo
una gran compañía de los sacerdotes, creyeron al evangelio.
e. LOS TESTIGOS OCULARES. El registro que se encuentra en 1
Corintios 15:4-8; Cristo se levantó al tercer día, fué visto por Cefas,
luego por los doce, después de eso por más de quinientos hermanos,
por Santiago y por todos los apóstoles, y por último por el Apóstol
Pablo - este relato es bien conocido; pero el testigo más importante
~ s el Apóstol, porque toda su carrera está basada sobre la visión del
Cristo resucitado. Sobre este aspecto especial de evidencia, escribe el
Dr. W. H. Griffith Thomas:
"En el capítulo bien conocido (l Corintios 15) donde el apóstol Pablo se
Preocupa por comprobar (no la resurrección de Cristo, sino) la resurrección de
l9s creyentes, él aduce naturalmente a la resurrección de Cristo como su más
grande evidencia, y por lo tanto da una lista de las varias manifestaciones de
Cristo, concluyendo con una a él mismo, que se coloca en el mismo nivel con las
demás: 'y al último de todos, .... me apareció a mí' . Es importante prestar
atención especial a la naturaleza y particularidad de este testimonio. 'Porque
Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por
nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fué sepultado, y que resucitó
al tercer día, conforme a las Escrituras' (1 Co. 15:3-4). Esto, como se ha
señalado con frecuencia, es la autoridad más temprana que tenemos de las
manifestaciones de Cristo después de su resurrección, y tiene una fecha dentro
86
ECLESIOLOGIA
de los 30 años del rrúsmo evento. Pero hay mucho más que esto: 'Pablo afirma
que dentro de 5 años de la crucifixión de Jesús él fué enseñado que 'Cristo murió
por nuestros pecados según las Escrituras; y que fué sepultado, y que resucitó
otra vez al tercer día según las Escrituras' (Kennett, Interpreter, V.
267) .... Además, encontramos que esta narración incluye una pequeña pero
importante declaración que inmediatamente nos hace recordar los rasgos
definidos del Evangelio tradicional - la mención del tercer día. Una referencia a
los pasajes en los Evangelios donde Jesucristo habló de su resurrección mostrará
cuan prominente y persistente era esta nota de tiempo. ¿Por qué, entonces, lo
introduciría San Pablo en esta declaración? ¿Sería una parte de la enseñanza
que él había recibido? ¿Cuál es el significado del énfasis claro sobre la fecha de
la resurrección? ¿No será porque tiene testimonio absoluto de la tumba vacía?
De todo esto se puede concluir que San Pablo creyó la historia de la tumba vacía
en una fecha cuando la memoria estaba fresca y cuando él pudiera haber
investigado por sí mismo, cuando él pudiera hacer la más completa averiguación
de otros, y cuando los temores y la oposición de los enemigos hubiera hecho
imposible para los adherentes de Jesucristo hacer una declaración que no fuera la
pura verdad. 'Seguramente el sentido común demanda que creamos que la
resurrección de Cristo por la cual él sufrió era una cosa bien establecida en su
mente sin lugar a duda alguna' (Kennett, op. cit., V. 271). Por tanto, en vista del
testimonio personal sobre su propia conversión, sus entrevistas con aquellos que
habían visto a Jesús sobre la tierra antes y después de su resurrección, y la
prominencia que la resurrección tenía en la enseñanza del Apóstol, podríamos
llamar la atención nuevamente a esta evidencia de la resurrección. Es bien
conocido que Lord Lyttelton y su amigo Gilbert West al salir de la Universidad de
Oxford al clausurarse un año académico, cada uno respectivamente se determinó
dar atención a la conversión de San Pablo y la resurrección de Cristo durante su
larga vacación, para comprobar que cada una de estas cosas era sin fundamento.
En el otoño se encontraron de nuevo y compararon sus experiencias. Lord
Lyttelton había llegado a convencerse de la verdad de la conversión de San
Pablo; y luego Gilbert West de la resurrección de Jesucristo. Por tanto si los 25
años de sufrimiento y de servicio a Cristo eran una realidad, su conversión era
también una realidad, porque todo lo que hizo después comenzó con ese cambio
repentino. Y si su conversión era una verdad, seguramente Jesucristo había
resucitado de entre los muertos, porque todo lo que Pablo hizo lo atribuía a la
experiencia de haber visto al Cristo resucitado."- (Internacional Standard Bible
Encyclopedia, 1915 ed., IV, 2567-68)
f. LA AFIRMACION DIRECTAMENTE DE LA BIBLIA. La
Biblia declara, tanto directamente con referencia al evento corno con
referencia a su efecto sobre los hombres, que Cristo fue levantado de
entre los muertos. Una pregunta con respecto a la resurrección es,
por tanto, una pregunta relativa a la veracidad de la Palabra de Dios.
Este hecho grandioso ha sido desatendido con frecuencia.
g. LA RESURRECCION Y EL PROGRAMA DIVINO. No sólo se
predijo la resurrección de Cristo en el Antiguo Testamento -una
verdad que está por examinarse - pero es un paso esencial en la
realización del programa divino en el mundo. Así corno seguramente
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 87
la venida de Cristo al mundo anticipaba la muerte de Cristo, ese
advenimiento también anticipaba su resurrección. A la vista hay
grandes objetivos que hubieran sido considerados como abortivos si
no se hubiera seguido con exactitud este programa. Así que, si uno
duda la resurrección de Cristo pone en duda todo el programa divino.
2. LA RESURRECCION DE CRISTO ES RAZONABLE. Si se
aceptan las declaraciones de las Escrituras- que afirman que para los
propósitos de la redención la Segunda Persona de la Trinidad vino a
encarnarse, sufrió, y murió en una cruz, y que ha sido ordenado para
sentarse para siempre sobre el trono de David- la resurrección no
,sólo es razonable en sí misma, pero es un requisito. Para la mente que
excluye todo lo que es sobrenatural, queda excluida la Persona del
Dios-hombre, así como las obras predichas de El. Morir es una
experiencia humana dentro de la extensión de la observación
.humana; por eso la muerte de Cristo se acepta por muchos que no
aceptan la resurrección, ya que eso no está dentro de la extensión de
la experiencia y observación humanas en el presente. En verdad,
se verá, la experiencia de la resurrección será una realidad para
1,cada persona que habrá vivido en la tierra y que ha pasado a través de
Ja muerte. Al mirar retrospectivamente de las edades venideras, se
:recpnocerá que la resurrección fue una experiencia universal como lo
fue la muerte.
·Cristo es el manantial de la vida. El declaró lo siguiente en
,conexión con la resurrección de entre los muertos: "De cierto, de
Cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la
roz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el
Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener
yida en sí mismo" (Jn. 5:25-26). También El dijo, "Yo he venido
que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Jn.
10: 10). En el mismo contexto también El dijo, "Nadie me la quita,
sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y
poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi
;Padre" (1 O: 18 ). Es significativo que El tuviera, como ningún otro
hombre, el poder para tomar otra vez su vida después de su muerte.
Jiay por lo menos veinticinco pasajes que afirman que El fué
de entre los muertos por su Padre (comp. Hch 2:24). El
J>rimer Adán fué una persona que recibió vida, pero el Postrer Adán
Espíritu vivificante (1 Co. 1 5:45). Por el primer Adán vino la
muerte; por el Postrer Adán vino la vida (1 Co. 15: 22). Todo
testimonio converge sobre una verdad importante, y es que la
muerte, aún cuando era posible dentro de los límites de su
humanidad, era totalmente ajena al Hijo de Dios. Se permitió la
·intrusión de la muerte solamente para que pudiera consumarse la
88
ECLESIOLOGIA
redención. Cuando ese propósito fue realizado, Aquel que es
inmortal por su naturaleza volvió a su estado normal. No era posible
que El fuera detenido por la muerte (Hch.2: 24 ). Es así el testimonio
de las Escrituras que la resurrección de Cristo es razonable.
3. PROFECIAS ACERCA DE LA RESURRECCION. En la
profecía del Antiguo Testamento la resurrección de Cristo es
anticipada en los Salmos 16 y 118, y ambos pasajes tienen su
interpretación en el libro de Los Hechos. En el Salmo 16 David
declara: "A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a
mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se
gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente; porque no
dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción"
(vs. 8-1 0). Esta Escritura se aplica a Cristo por el Apóstol Pedro
según Los Hechos 2:25-31. Habiendo muerto David, al mirar retro-
spectivamente de las edades venideras, se reconocerá no referirse a
él, Pedro dice, "Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento
Dios la había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne,
levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes,
habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el
Hades, ni su carne vió corrupción" (Vs. 30-31 ). En semejante
manera, el Salmista declara en el Salmo 118:22-24, "La piedra que
desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De
parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Este es
el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él." Y una
vez más el mismo Apóstol, hablando al Sahedrín de los judíos - esa
compañia que llevó a cabo la muerte de Cristo - les dijo: "sea
notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el
nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificásteis y a
quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en
vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros
los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo" (Hch.
4: 10-11 ). En esta declaración Pedro refiriéndose a estos judíos les
dice "vosotros los edificadores," acusándoles como los que
crucificaron a Cristo, y declara que Dios le levantó de los muertos.
Así pues, la piedra - que es Cristo - que los del Sanhedrín
rechazaron mediante la crucifixión, vino a ser por la resurrección que
Dios hizo, la Piedra Angular. Esta es obra de Jehová y por tanto es
"maravilloso en nuestros ojos". Este día- el día de la
resurrección - es "el día que el Señor ha hecho". Es así que el día de
la resurrección llega a ser el Día del Señor. El lo ha hecho lo que es,
por su resurrección.
En el Nuevo Testamento, la profecía acerca de la resurrección es
pronunciada únicamente por Cristo. Ninguno de sus discípulos
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 89
podía creer que El tenía que morir y resucitar de los muertos. Sus
predicciones fueron claras, como las que arriba se citan. La fuerza de
la predicción divina se coloca detrás de la doctrina de la resurrección
y nunca podría quedarse sin su cumplimiento, porque ninguna pala-
bra de Dios puede fallar.
4. SIETE RAZONES PARA LA RESURRECCION. En el Tomo 1
se indicó que hay por lo menos catorce razones claras a favor de la
muerte de Cristo, y aparentemente hay la mitad de ese número de
razones a favor de la resurrección de Cristo. Al nombrar estas, es de-
seable una anotación completa, aunque sea necesario repetir verdades
ya presentadas.
a. POR LO QUE CRISTO ES. En esta conexión, conviene fijar la
atención en la verdad sublime que el Salvador quien murió y resucitó
es nada menos que un miembro de la Deidad, y como tal, "sus salidas
son desde el principio, desde los días de la eternidad (Mi. S: 2), el Pa-
dre eterno (ls.9:6). Su muerte, por tanto, fue extrínseco a todo lo
;que corresponde a la Deidad. Una obra muy especial y excepcional
:era necesaria, que fuera sin precedente en el pasado y que nunca po-
dría suceder otra vez. Está escrito: "sabiendo que Cristo, habiendo
.resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea
más de él" (Ro.6:9); "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los
siglos" (He.l3:8). Este viaje voluntario a los ámbitos de la muerte-
esa muerte que en sí era el juicio divino sobre el pecado (Gn.2: 17)-
~ r a una demanda inconmensurable sobre cada Persona de la Trinidad.
El: ·Padre"dio" y "no conservó para sí" a Su Hijo; El Hijo "sufrió la
'CIUz, menospreciando la vergüenza"; y fue hecho. Por consiguiente el
·Hijo eterno no querría ni tampoco podría permanecer en la esfera de
:Su propia maldición y juicio sobre el pecado un momento más del
'tiempo preciso que fue divinamente determinado como requisito para
·tsl cumplimiento a toda satisfacción con respecto al pecado. Este
tiempo anticipado en tipo (Jon.l:l7; comp. Mt.l2:40) ymedidoen
la historia fue "tres días y tres noches". Por tanto, está establecido
. ~ q u e la resurrección de Cristo era un requisito por la misma naturaleza
del caso, porque, siendo lo que El es, no podía ser detenido por la
1
tnuerte (Hch.2: 24 ).
b. PARA CUMPLIMIENTO DE LA PROFECIA. Bajo esta división
'del tema, el curso de razonamiento es, ya que grandes
responsabilidades fueron señaladas a Cristo que habían de verificarse
después de su muerte, la necesidad le fué impuesta de resucitar de la
muerte con el fin de que estas expectaciones fuesen realizadas. La
obra que se le fijó llevar a cabo después de su muerte incluye todo lo
1
que está haciendo ahora como Cabeza y Sumo Sacerdote sobre la
90
ECLESIOLOGIA
Iglesia; pero las profecías se concentran mayormente referente al
trono de David y su reinado como Rey. Como en el caso de su
encarnación donde, en cada uno de los dos pasajes sobresalientes que
atañen a este tema, Cristo, se nos dice, vino a humanarse con el fin de
que El pudiera sentarse sobre el trono de David (ls. 9:6-7; Le.
1: 31-33), de manera que en cuanto a su resurrección, está escrito:
"Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea
corrupción" (Sal. 16: 1 0). Como se ha indicado ya, esta profecía se
refiere a la resurrección de Cristo (comp. Hch. 2:25-31). Así se revela
que en el campo de la profecía, el objetivo principal en la
resurrección de Cristo era que El pudiera sentarse sobre el trono de
David. A David fueron hechas dos revelaciones: ( 1) que su linaje real
sería para siempre y esto en el transcurso del tiempo sería realizado
en el Mesías quien reinaría para siempre, y (2) que el Mesías en su
muerte sería un sacrificio ( Sal. 22: 1-21 ). David razonaba, por el
Espíritu, que, si el Mesías había de reinar, era imperativo que El
muriese primero y ser levantado para ese fin.
c. PARA QUE FUESE EL DADOR DE VIDA. Según 1 Corintios
15:45, Cristo, en su resurrección, se le declara ser el Espíritu
vivificante. En contraste a esto, Adán fué un recipiente de vida. La
verdad que el Cristo resucitado es ahora un dador de vida fué
considerado con anterioridad. En Juan 20:22 encontramos que
Cristo, inmediatamente después de su resurrección, sopló en sus
discípulos y les dijo, "Recibid el Espíritu Santo." Esto concuerda
con lo que El había prometido, cuando antes de su muerte
refiriéndose a su relación al Espíritu Santo, dijo, "porque mora con
vosotros, y estará en vosotros."
En el sentido en que el creyente es ahora el recipiente de la vida de
resurrección, se nos dice que él posicionalmente fué levantado en la
resurrección de Cristo y que es a la vez el poseedor de esa vida. El
apóstol Pablo, excribiendo a los Colosenses dice, "fuisteis también
resucitados con él" (Col. 2: 12) En este pasaje la verdad que se
presenta es, que, estando en Cristo por el bautismo con su Espíritu, el
creyente participa del valor de la muerte de Cristo y su resurrección
tan plenamente como si el creyente mismo hubiera muerto y hubiera
resucitado de los muertos. Realmente, la razón central de la muerte y
resurrección de Cristo es para que El pudiera ser el substituto de
aquellos a quienes El salvaría. Esta es la "operación de Dios" en la
cual descansa la fe del creyente en Cristo. Continuando el
pensamiento de una ca-resurrección con Cristo, el Apóstol también
dice, "Si, pues habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de
arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira
en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, Y
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 91
vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo,
vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria". (Col. 3: 1-4 ). Además de todo esto y
como una parte indivisible, permanece la verdad que el cuerpo del
creyente aún ha de ser levantado cuando Cristo vuelva ( 1 Ts.
4:13-18).
d. PARA IMPARTIR PODER. Aquel que dijo, cuando partía de
este mundo, "todo poder me es dado," es una fuente constante de
vida y poder para el creyente, como la savia es vitalidad para la ramas
de la vid. Como el bautismo del Espíritu ha hecho del hijo de Dios un
participante en la muerte y en la sepultura de Cristo, así también,
Cristo fué levantado para que los salvados en El puedan andar sobre
un nuevo principio de vida, es decir, por el poder del Cristo
resucitado. De esto está escrito, "¿O no sabéis que todos los que
hemos sido bautisados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su
muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte
por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por
la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva"
(Ro. 6:3-4). El apóstol testificó de esta verdad, diciendo, "Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4: 13); Y Cristo mismo
afirmó claramente, diciendo, "porque separados de mí nada podéis
hacer" (Jn.l5:5).
e. EL SERA CABEZA DE SU CUERPO, LA IGLESIA. Esto es un
propósito específico del Padre en levantar a su Hijo de los muertos
aomo está escrito en Efesios 1:20-23: "La cual operó en Cristo,
resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares
celesitales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y
sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino
también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo
dió por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo la
plenitud de Aquel que todo lo llena en todo." Por este pasaje btblico
se verá que Cristo ha sido exaltado "hasta lo sumo" y siendo elevado,
como El lo merecía, sobre todos los principados y potestades y
potencias y dominios y todo nombre que es nombrado en este
mundo o en aquel que vendrá. Concerniente a esta exaltación
también está escrito, "por lo cual Dios también le exaltó hasta lo
sumo, y le dió un nombre que es sobre todo nombre, para que en el
nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y
en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que
Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre" (Fil. 2:9-11). Sin
embargo, la más sublime consumación de autoridad y gloria, como
está escrito, es que El es la "Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
la cual es su cuerpo" (Ef. 1 :22-23). El es a la Iglesia lo que la cabeza
92
ECLESIOLOGIA
es al cuerpo. La figura sugiere un número de realidades vitales de tal
relación.
f. LA RESURRECCION Y LA JUSTIFICACION. La traducción
del original de Romanos 4:25 tiene sus complicaciones, la impresión
que parece dar aunque no bien definida- es, que Cristo fué
entregado a muerte por nuestros pecados, y que fué resucitado con el
fin de que los creyentes pudieran ser justificados. Sin embargo, la
justificación no depende de la resurrección de Cristo, pero sí de su
muerte; pero el texto parece dar una idea diferente. "El cual fué
entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra
justificación." Romanos 3:24 declara que la justificación es,
"mediante la redención que es en Cristo Jesús"; y luego "estando ya
justificados en su sangre" (Ro. 5:9). El sentido de Romanos 4:25 es,
que habiéndose provisto base para justificación por su muerte, el
Señor se levantó de la tumba. El Obispo Moule escribe en La Biblia
Cambridge sobre este versículo:
"Literalmente:por razón de nuestra justificación. La construcción es idéntica (es
decir, con la frase anterior 'por razón de nuestras transgresiones'). Esta y el resto
de las cláusulas demandan la siguiente exposición: 'El fué levantado, porque
nuestra justificación ya había sido consumada;' y no, 'para darnos la
justificación,' como muchos interpretan el versículo. El paralelo está completo:
'Nosotros pecamos, por tanto El sufrió: nosotros fuimos justificados, por tanto
El se levantó.' - Esta interpretación tiene sus objeciones para algunos que
consideran que el pensamiento no es doctrinalmente correcto; siendo que la
justificación para cada creyente no comienza cuando Cristo murió, sino cuando
uno cree. Pero la respuesta es obvia: el Apóstol está aquí considerando el ideal del
asunto; él no se refiere a justificaciones individuales, sino a la obra que logró una
vez para siempre la justificación para la Iglesia creyente. Un caso paralelo es la
declaración 'Consumado es' (Jn. 19:30).(Véanse también ellenguage Ideal en
Juan 8: 30; y paralelos instructivos en Hebreos 1 :3 y 10: 14.). En la Idea Divina
cada persona que creyere fué declarado justificado, por medio de una
Propiciación ya consumada, cuando Jesús fué resucitado. Su resurrección fué
prueba de que fué aceptado como nuestro Substituto, y por tanto nosotros
somos aceptados en El. No cabe duda que la otra interpretación es verdad en
cuanto al hecho: El fué levantado, para que por medio del Evangelio (el cual
nunca se hubiera predicado si no fuera por su resurrección), podamos recibir
justificación. Pero la construcción en el Griego, y las cláusulas restantes,
favorecen lo que aquí se ha dádo". - Romanos, p. 98.
Para el mismo propósito, F. Godel escribe, "En la misma manera,
como Jesús murió por causa de nuestras ofensas, es decir nuestra
(merecida) condenación, El fue levantado porque nuestra
justificación se había consumado. Nuestro pecado le mató; nuestra
justificación le levantó otra vez. ¿Cómo es esto? La expiación por
nuestras transgresiones habiendo sido consumada una vez por su
muerte, y el derecho de la justicia de Dios probado de veras, Dios
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 93
podía pronunciar absolución colectiva para los creyentes del futuro,
y El así lo hizo ... Mientras que la seguridad permanezca en prisión,
la deuda está en pié; el efecto inmediato del pago sería su libertad.
Con esa semejanza, si Jesús no hubiera sido levantado, seríamos más
que ignorantes no sabiendo que nuestra deuda fuese pagada;
estaríamos casi seguros de que no hubiese sido pagada. Su
resurrección es prueba de nuestra justificación, únicamente porque es
necesariamente el resultado de ella." (Romanos, I, 312, citado por
Griffith Thomas, Romanos, 1, 187).
g. CRISTO EL DECHADO DE LAS PRIMICIAS. En ningún punto
está más claramente indicado que en esta fase de la verdad que una
cosa totalmente nueva comenzó por medio de la resurrección de
Cristo, y que esa cosa nueva es el dechado de la existencia eterna! en
gloria del creyente. En la Persona del Cristo resucitado, las huestes
angélicas tienen delante de sus ojos la representación de esa
compañía innumerable de creyentes glorificados quienes ocuparán las
vastas esferas de los cielos. Las Escrituras declaran que estos
creyentes serán conformados a la imagen de Cristo. Pues, fue dicho,
"Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que
fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el
primogénito entre muchos hermanos" (Ro.8:29); "Mas nuestra
ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al
Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la
humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria
suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas
las cosas" (Fil.3:20-21); "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún
no se ha manifestado lo que hemos de ser ... " (1 Jn.3:2). El título
Las Primicias adquiere su significado de esta realidad sublime. La
designación aparece en 1 Corintios 15:20,23: "Mas ahora Cristo ha
resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es
hecho ... pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias;
luego los que son de Cristo en su venida."
5. TRES NORMAS DE PODER. Las tres dispensaciones - la
dispensación del pasado, la presente, y la que ha de venir - cada una
por turno sugiere, una norma o medida del poder divino. "Jehová,
que te sacó de la tierra de Egipto." (Dt.6: 12) es la declaración
repetida con frecuencia por parte de Jehová a Israel. La liberación de
la esclavitud de Egipto y la división del mar sirven como una
indicación del gran poder de Jehová. Así también, el día viene
cuando el pueblo Israel, que ahora está esparcido sobre toda la tierra,
será reunido en su propia tierra y será bendito en la realización de
todos sus pactos. Será entonces, en esa dispensación del futuro,
cuando una nueva norma de poder divino será establecido por ese
94
ECLESIOLOGIA
recogimiento - que en sí será un ministerio angelical - de Israel
desde todas las naciones a su propia tierra. Jeremías escribe de ese
evento así: "Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que
no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los hijos de Israel de la
tierra de Egipto, sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la
descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las
tierras a donde yo los había echado; y habitarán en su tierra"
(Jer. 23: 7-8). Y Cristo describió ese evento de la siguiente manera: "Y
enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus
escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el
otro" (M t. 24:31 ). Sin embargo, la manifestación suprema de poder
divino no consiste en la liberación de Israel de Egipto o en el
recogimiento de ese pueblo a su propia tierra; más bien se exhibe en
la resurrección de Cristo de los muertos, y esa obra mide el poder de
Dios para la presente dispensación. De este poder está escrito en
Efesios 1: 19-21, "y cuál la supereminente grandeza de su poder para
con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su
fuerza, la cual operó en Cristo resucitándole de los muertos y
sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo
principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que
se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero." De
modo que la resurrección de Cristo es la demostración de la
"magnitud de su poder". Y este es el poder que está comprometido a
favor del creyente.
6. FUE UNA RESURRECCION REAL. Hay muy poca necesidad
de señalar el fracaso total de las teorías que los incrédulos han
propuesto como una explicación de ese hecho indisputable, que
según las Escrituras, Cristo no sólo murió sino que también resucitó.
Fue una muerte física completa y una resurrección perfecta. En
conexión a esto podría observarse que las ilustraciones comúnmente
usadas para representar la resurrección de Cristo tienden a
extraviar - como el nacimiento del polluelo, o como cuando revienta
la crisálida, o el crecimiento de un bulbo. Sin tener el germen de vida
en el huevo no puede reventar, una crisálida no puede soltar su
mariposa si no tuviera vida, y un bulbo realmente muerto no puede
volver a vivir. Frente a esto, en la tumba no había vida; y es de
dudarse que la naturaleza podría producir un símbolo digno de la
resurrección de Cristo. Fue Dios el Padre quien levantó a su Hijo de
los muertos, aunque también se afirma que el Hijo ejerció su propio
poder para volver a tomar su vida otra vez, y eso por el Espíritu
eterno. ¿Y cuál sería el propósito de reunir todo el poder infinito de
las tres Personas de la divinidad si, por ventura, el Hijo de Dios
realmente no hubiera muerto?
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 95
7. LA RESURRECCION DE CRISTO ES PARA UN NUEVO
ORDEN. Aparte de una investigación cuidadosa de la enseñanza del
Nuevo Testamento, sería natural asumir que la resurrección de Cristo
fue, como tantas otras experiencias registradas en la Biblia, sólo una
reversión de la muerte. Todo lo que se llama resurrección en el Texto
Sagrado no fue más que una restauración. El que murió fue vuelto a
la misma esfera de existencia que ocupó antes, y, eventualmente
murió otra vez. Estos incidentes no tienen paralelo con la
resurrección de Cristo. El no volvió al estado de muerte permanente,
tampoco en su resurrección era el mismo orden de un Ser de lo que
El había sido antes. El no sólo es la incomparable Persona
Dios-hombre, pero ha tenido la experiencia de una maravillosa
transformación con respecto a la naturaleza, estructura, y
mutabilidad del cuerpo en que El murió. Ahora su cuerpo es un
"cuerpo glorioso" en naturaleza, un cuerpo de carne y huesos (pero
sin sangre) en su estructura, e inmortal y por tanto es inmutable en
su continuación. Es un cuerpo adecuado tanto para el cielo como
para la eternidad. Hasta aquí ningún otro cuerpo humano ha
experimentado tal cambio. De Cristo está escrito, "el único que tiene
inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los
hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio
sempiterno" (1 Ti.6: 16). Es necesario recordar que, a pesar de los
términos incorrectos que los hombres usan descuidadamente, la
palabra inmortalidad se refiere únicamente al cuerpo físico y no al
alma. Cristo murió, pero El no vió corrupción (Sal.l6: 1 O; Hch. 2: 27);
El pasó de lo mortal a lo inmortal aunque El murió y estuvo en la
esfera de la descomposición por tres días y tres noches (véase
Jn.ll: 39). Los creyentes que han muerto han visto corrupción, y
todavía han de ser puestos en incorrupción; es decir, todavía no han
recibido sus cuerpos de resurrección. Con la misma certidumbre se
puede declarar, y sobre la autoridad de la Palabra de Dios, que nadie
de toda la humanidad "ha sido puesto en inmortalidad", experiencia
que tendrá realidad en el momento de la translación, cuando aquellos
que estuvieren vivos, que habrán quedado hasta la venida del Señor
(1 Ts.4: 17) serán transformados. Sólo Cristo representa ese cambio
maravilloso que experimentará el cuerpo físico del creyente; y nada
más efectivo podría decirse de ellos con respecto a sus cuerpos que lo
que se ha afirmado por el Apóstol al decir, "Mas nuestra ciudadanía
está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor
Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra,
para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el
cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas" (Fil.3:20-2l);
"Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y
96
ECLESIOLOGIA
esto mortal se vista de inmortalidad" (1 Co.l5:53).
Pero mucho depende, realmente, del reconocimiento preciso e
inequívoco de la verdad, que en su resurrección, Cristo vino a ser el
Ser incomparable, la Cabeza de una raza nueva de la humanidad
quienes no sólo participan de su vida de resurrección desde el
momento que ellos son salvos, pero están destinados a ser semejante
a El, aun con respecto a un cuerpo glorioso - y ser como El es,
adaptados a los cielos y a la eternidad.
II. LA POSICION DEL CREYENTE EN CRISTO
En verdad, es de largo alcance lo que abarca e incluye el cambio
del estado del creyente que el Apóstol describe con estas palabras,
"el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al
reino de su amado Hijo" (Col.l: 13 ). La magnitud de este cambio no
se manifiesta en este mundo, pero se manifestará en su realidad final
en gloria. En verdad, el individuo que cree pasa por un cambio tan
grande que, considerando lo que será su situación final, él no podría
estimarse entonces como el ser que antes fue cuando nació de la
carne. Por medio de su nacimiento espiritual él ha entrado en la
familia de Dios y ocupa el lugar de un hijo adulto; él es transferido de
la cabeza caída, que es el primer Adán, a la cabeza exaltada e infinita
que es el postrer Adán; es capacitado por medio del mérito imputado
de Cristo para ser participante de la herencia de los santos en luz;
estando en Cristo, posee toda bendición espiritual y es hecho
completo, aún para la satisfacción de Dios; es justificado para
siempre; su ciudadanía ha sido cambiada de la tierra a los cielos; será
libertado de la naturaleza Adámica; y recibirá un cuerpo glorioso
como el cuerpo resucitado de Cristo. Sobre el fundamento de estas
transformaciones, se repite que el estado final del hijo de Dios retiene
casi nada de su carácter terrenal. Aunque es la misma persona que
continúa, todo lo demás es cambiado. Las cosas enumeradas que
serán cambiadas, las últimas tres - la entrada a la ciudadanía
celestial, el despojamiento de la naturaleza adámica, y el recibimiento
del cuerpo glorificado- son las cosas que serán realidad en la venida
de Cristo (véanse Ef.5:27; 1 Jn.3:2; Jud.24).
Es mucho pedirle a una persona el declarar lo que será el estado
del creyente en gloria; porque, es probable, que "ni la mitad se ha
contado jamás." Pero estas glorias han sido enumeradas otra vez, con
el fin de que la mente reciba la ayuda en su esfuerzo de reconocer
definitivamente y a la perfección infinita que el creyente es una
nueva criatura en Cristo Jesús (2 Co.S: 17).
Toda la nueva creación hace la unión de dos factores, que son, el
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 97
Cristo resucitado, y toda esa compañía de creyentes que son
identificados como la verdadera Iglesia que está vitalmente unida a
Cristo -que es la nueva humanidad.
l. EL CRISTO RESUCITADO. Con anterioridad se ha procurado
aclarar la verdad de que Cristo mismo por medio de su resurrección
ha entrado a una nueva esfera de existencia que jamás ha sido vista
antes en el universo. Cuando estaba en la tierra y antes de su muerte,
El era "Dios manifestado en carne", pero ahora El es Dios
manifestado en un cuerpo resucitado de infinita perfección y de
gloria. No hay insinuación alguna de que Cristo fuera en ningún
sentido una creación de Dios; pero lo que El llegó a ser por medio de
la encarnación ha sido "exaltado a lo sumo." El Apóstol Juan había
visto al Señor posiblemente en su niñez, en su juventud, en su
transfiguración, en su muerte y también en la forma en que El les
apareció después de su resurrección durante los cuarenta días que
permaneció aquí; pero cuando Juan vio al Cristo glorificado -como
se describe en Apocalipsis 1: 12-18- él cayó a sus pies como muerto.
Esta descripción del Cristo glorificado demanda mucha atención por
parte de los suyos, como también, toda referencia en los Evangelios
en cuanto a su cuerpo resucitado, porque este cuerpo glorificado es el
dechado de ese cuerpo que el creyente poseerá. Es de esa gloria de la
que el creyente ha de participar (Col.3:4). Los creyentes no solo se
unirán a los seres celestiales, pero serán constitucionalmente
adaptados para esa esfera y comunión. Todo esto, como se verá,
depende totalmente del Salvador y en lo que El ha sido "hecho" para
el creyente -la gran redención por medio de su muerte, la gran
transformación por medio de su resurrección, y la participación de su
conocimiento que sobrepuja todo exaltación en los cielos. Cristo es
ahora el Señor de gloria, la Cabeza por derecho de la nueva
humanidad que El está reuniendo para Sí.
2. LA NUEVA HUMANIDAD. Innumerables errores en las
enseñanzas teológicas han sido suscitados por no comprender el
carácter de la verdadera Iglesia, en la que el creyente es distinto, sin
nexo alguno y exaltado en el más alto grado. Ninguna señal distintiva
de cualidad en esta eminente humanidad es de mayor gloria que la
verdad de que por el bautismo con el Espíritu cada individuo de esta
compañía, incluyendo todo el grupo, está unido vitalmente a Cristo
en una unión absoluta, y que establece identidad entre Cristo y el
creyente y forma la base sobre la cual todo lo que Cristo es puede ser
imputado a aquel que está en El. Sin duda, en un orden lógico, el
perdón divino y la obra divina de regeneración por medio de la
operación del Espíritu sirven para una preparación idónea para este
alto estado. La obra generadora del Espíritu es una obra creadora de
98
ECLESIOLOGIA
Dios; pero lo que se llama una nueva creación es aparentemente lo
que resulta de la unión con Cristo, la que se logra por el bautismo
con el Espíritu. Ciertos textos del Nuevo Testamento servirán de guía
en este importante asunto:
2 Corintios 5:17-18. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo
por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación."
En este pasaje se sostiene que estar en Cristo es llegar a ser una
nueva creación en la cual las cosas viejas -tienen relación a las
posición en vez de la experiencia- han pasado, y estas cosas nuevas
son, todas ellas, obra de Dios.
Gálatas 3:27,28. "Porque todos los que habéis sido bautizados en
Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay
esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois
uno en Cristo Jesús."
Así, una vez más, estar unido a Cristo es vestirse de Cristo, y esa
relación resulta en una unidad, ya que los que están unidos a Cristo
"son una cosa en Cristo Jesús."
Gálatas 6:15. "Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada,
ni la incircuncisión, sino una nueva creación."
Se afirma la verdad de que las obras de mérito no tienen ningún
valor para el que está en Cristo Jesús. Todo lo que tiene valor -y
cuán inconmensurable es su valor- es esa nueva creación que se ha
conseguido por una unión vital con el Señor de gloria.
Efesios 4:21-24. "Si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él
enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la
pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado
conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra
mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y
santidad de verdad."
Los efesios habían sido enseñados por Cristo (por medio de su
Apóstol) acerca de la verdad de la posición en Cristo, la cual es,
"Vosotros fuisteis (cuando fuisteis salvados) despojados del viejo
hombre." La forma del verbo en el original, coloca el sentido de la
acción en un pretérito perfecto. Fuisteis enseñados, dice el Apóstol,
la verdad acerca de estar en Cristo y que de igual manera el "hombre
viejo" fue desechado. Está a la vista la posición adámica anterior, y
con ella sus prácticas corruptas que ya no están en orden. Al mismo
tiempo, también, os vestisteis del nuevo hombre -el Postrer Adán-
que es según Dios (que responde a sus propósitos eternos) creado en
la justicia y santidad de la verdad. Si bien es cierto que este pasaje
ofrece un reto al estudiante bíblico para una exposición diligente, su
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 99
contribución en este caso se ve en la declaración que el creyente ha
sido transferido de un Adán a Otro. El término hombre viejo, como
se usa aquí termina con la salvación, mientras que la carne y la
naturaleza continúan (comp. Gá.5: 16,17).
Colosenses 3:9,1 O. "No mintáis los unos a los otros, habiéndoos
despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el
cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el
conocimiento pleno."
Sobre este pasaje de igual importancia, el Obispo Moule escribe:
"Despojaos y revestíos puede decirse, significan prácticamente,
'rompisteis la unión con el primer Adán' (de delito y desamparo). 'El
hombre viejo' es como decir, el padre del engafío del pecado en todas
sus faces; conexión con el 'hombre nuevo' es muerte segura para el
hombre viejo, y la conciencia ansiosa halla descanso, de modo que la
relación del creyente con Dios queda totalmente alterada, y se le da
una fuerza espiritual que no es propia. Por la unión con Cristo los
miembros del creyente vienen a ser (y esto se afirma con cuidado y
reverencia) como una reproducción de El, el glorioso Arquetipo.
Venir a estar 'en El' es pues 'vestirse del Hombre nuevo' (que es El),
participando de Su aceptación y su vida y poder" (Cambridge Bible
for Schools and Colleges, p. 124 ).
De los siete pasajes que se han citado arriba, se establece la verdad
de que hay una nueva creación que es engendrada directamente por
una unión orgánica con Cristo. Se ha efectuado una completa
disposición de la existencia anterior en el primer Adán. Se ha
terminado por co-crucifixión, co-muerte, co-sepultura con Cristo. De
esta terminación está escrito: "¿Cómo viviremos aún en él? (los que
hemos muerto al pecado). ¿O no sabéis que todos los que hemos sido
:bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el
bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la
gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva"
(Ro.6: 2-4 ). En este caso, las palabras de Efesios 4:22 y Colosenses
3:9 -"despojado del viejo hombre"- saltan a la vista nuevamente
(comp. Col. 2: 12,13,20).
De modo semejante, existe ahora una unión vital y perfecta con
.Cristo por parte de todos los que están en Cristo. Está escrito: "Si,
pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde
está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida
está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se
manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en
gloria" (Col.3: 1-4). Romanos 6:5 es semejante y dice: "Porque si
100
ECLESIOLOGIA
fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así
también lo seremos en la de su resurrección." Se le asegura aquí al
hijo de Dios que con la misma certidumbre con que él participó en la
muerte de Cristo, así también es la seguridad con que participa en la
resurrección de Cristo. Es pues, por la resurrección de Cristo que el
creyente es hecho digno de entrar en la nueva creación. Cristo no
murió, ni resucitó de los muertos para su propio beneficio; sino que
fue todo substitucionario y representativo. El creyente
verdaderamente fue levantado de los muertos en la resurrección de
Cristo. Esta verdad con respecto a la posición del hijo de Dios se
afirma en dos pasajes:
es, y todo lo que El será perpetuamente.
Se trata de haber muerto en su muerte, haber sido sepultado en su
sepultura, haber sido levantado en su resurrección, haber ascendido
en su ascensión, y estar sentado con El ahora (por el hecho de estar
en El) en gloria. Esta es la posicón presente del creyente en Cristo
Jesús. Frente a todo esto, y con lo que de ninguna manera debe
confundirse, está el hecho de que como real experiencia a todos los
que "durmieron en Jesús" les espera la resurrección corporal, una
exaltación, y una traslación física y exaltación celestial espera a
todos los que "vivimos, que habremos quedado hasta la venida del
Señor," siendo la presente una posición inalterable del creyente en
Cristo, es la garantía de lo que será una experiencia en el futuro.
(b) "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de
arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 101
en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y
vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo,
vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con El en gloria" (Col.3: 1-4 ). Además de la
exhortación de vivir de una manera digna, cosa que demanda el
pasaje, se revela otra vez el hecho esencial de que el creyente no sólo
ha muerto en la muerte de Cristo, pero está realmente levantado en
El ahora.
Hablando en sentido general, todo lo que compone la realidad que
constituye la salvación -que ya se analizó como la representación de,
como mínimo, treintitrés posiciones y posesiones- que contribuye
directa o indirectamente al hecho de la nueva creación. Sin embargo,
como los pasajes bíblicos citados arriba, demuestran, la nueva
creación es específicamente el resultado de la posición del creyente
en Cristo. Probablemente no hay palabra bíblica que con más
claridad defina el hecho esencial acerca del creyente, que la frase, en
Cristo; y siendo el creyente la criatura más importante de toda la
creación, nunca se ha pronunciado palabra alguna que sea tan
profunda en sus implicaciones, o que esté cargada de significados más
grandes para la humanidad que la frase, en Cristo. Esta frase con sus
equivalentes, "en Cristo Jesús, en El, en el Amado, por El, por medio
·El, y con El", aparece no menos de 130 veces con respecto a la
enseñanza de la gracia en el Nuevo Testamento. Este énfasis
extraordinario sobre una verdad especial nos llama la
atención, y su importancia no debe pasarse por alto. Frente al énfasis
QU,e se le da a esta verdad en las enseñanzas de la gracia, está el hecho
correspondiente de que no hay ninguna insinuación de la posibilidad
4e UI,la posición en Cristo en cualquier enseñanza de la ley o del
La presente posición del creyente en Cristo no se vio ni
siquiera en tipo o en profecía. En las edades pasadas era un secreto
en la mente y corazón de Dios. Aquel "que nos bendijo"
con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha delante de el, en amor habiéndonos
· Predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo,
según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su
gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos
por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de
gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría
dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según
&U beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir
todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los
tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la
102
ECLESIOLOGIA
tierra. En él asímismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados
conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio
de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria,
nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo." ¿Quién
puede comprender todo el alcance de estas maravillas eternas:
Conociendo las limitaciones del corazón humano, en este punto el
Apóstol prorrumpe en oración: "Por esta causa también y, habiendo
oído de vuestra fe en el Sefior Jesús, y de vuestro amor para con
todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo
memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro
Sefior Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de
revelación el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro
entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha
llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los
santos ... "
Habiendo hecho esta petición que el creyente conozca por
iluminación divina la esperanza de su llamamiento y las riquezas de
su gloria de la herencia que Dios tiene ahora en los santos, él
continúa orando que ellos también conozcan por la misma revelación
divina cuál sea "la supereminente grandeza de su poder para con
nosotros los que creemos, según la operación del poder de Sl,l fuerza,
la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a
su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad
y poder y sefiorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en
este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo
sus pies, y lo dió por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual
es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo" (Ef.
l : 3-12, 15-23 ). De esta gloriosa relación en Cristo resulta la
responsabilidad más natural de andar dignamente de la vocación;
pero los asuntos de la vida diaria y el carácter de la conducta que
deben estar incluidos, aunque ocupan un lugar importante, se pierden
y se olvidan ante la resplandeciente gloria eternal de esa gracia
impermutable que ha abierto el camino para que el creyente pueda
entrar en la nueva creación en Cristo Jesús. Estar en Cristo es estar en
la esfera de su propia Persona infinita, de su poder y gloria. El rodea,
protege, separa de todo lo demás, y mora en aquel que está en El.
También El suple en Sí mismo todo lo que un ser necesitará sea en
este tiempo o en la eternidad. La unión que se ha formado en Cristo
es más profunda que cualquier otra relación que la mente humana
puede jamás concebir. En su oración sacerdotal, en la cual El
anticipaba su resurrección y contemplaba la gloria de su obra
consumada como si fuera ya un hecho (véase Jn. 17: 11), Cristo habló
de tres unidades dentro de la esfera de una relación: (1) la unidad
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 103
con la persona de la bendita Trinidad, (2) la unidad entre las Personas
de la Trinidad y todos los creyentes, y (3) la unidad entre los mismos
creyentes por el hecho de que ellos están en El. Leemos: "Mas no
ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en
mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh
Padre, en mí, y yo en tí; que también ellos sean uno en
nosotros; .... Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en
unidad" (Jn. 17:20-23). ¿Quién puede sondear las profundidades de
la revelación de que el creyente está relacionado a Cristo en el mismo
nivel de esa unidad que existe entre el Padre y el Hijo?
Una vez más, como fué dicho anteriormente, Cristo compara la
unión que existe entre El y el creyente a la vital relación orgánica que
existe entre la vid y sus pámpanos vivos. El pámpano está en la vid y
la vida de la vid está en el pámpano; pero el pámpano no posee vida
independiente en sí misma. No puede existir aparte de la vid. El hijo
humano puede dejar de depender de sus padres y, en su turno,
proveerles y sustentarles; pero el pámpano jamás puede llegar a ser
independiente de la vid. En la misma semejanza, el fruto y cada
manifestación de vida en el pámpano se debe a la incesante afluencia
de la vitalidad de la vid. El fruto es tanto de la vid como es fruto del
pámpano (véanse Jn. 15:5; Ro. 7:4; Gá. 5:22-23). Así es con el que
está en Cristo. Considerando esa misma realidad de unidad, el apóstol
Pablo compara a Cristo a la cabeza y a los creyentes a los miembros
del cuerpo. Esta figura tiende a ilustrar la misma relación vital de
dependencia. El miembro en el cuerpo participa del mérito y honra
de la cabeza, y la vida y poder de la cabeza es impartida al miembro.
Esta unidad entre la Cabeza y los miembros es tan perfecta, que es
probable que Cristo nunca será visto en gloria aparte de Su cuerpo, y
el cuerpo nunca será visto aparte de El (Véase 1 Co. 12: 12).
De estos pasajes ilustrativos se observará que la unidad entre Cristo
y el creyente tiene dos aspectos: El creyente está en Cristo, y Cristo
está en el creyente. El creyente está en Cristo con respecto a
posiciones, posesiones, seguridad y asociación; y Cristo está en el
creyente dando vida, carácter y poder para su conducta.
Con anterioridad se hizo mención de que la conversación en el
Aposento Alto relatada en Juan capítulo 13-16, presenta las
enseñanzas de Cristo sobre la gracia, y es el germen de toda la verdad
que se halla en las Epístolas, que, en su lugar, contienen la revelación
de ese hecho esencial de la nueva creación y su obligación en la vida
diaria. La verdad doctrinal de las Epístolas, que concierne a la gracia,
se divide también en dos partes- lo que es aquel que es salvo en
Cristo, y el carácter y poder de la vida diaria que se experimentará
cuando la energía victoriosa es impartida por Cristo que mora en el
104
ECLESIOLOGIA
creyente. En cierto punto en ese discurso en el Aposento Alto, Cristo
condensó toda la estructura doctrinal de la gracia en una frase breve.
Esta frase es notable porque es la clave a todos los hechos y
relaciones bajo la gracia, y también por la sencillez y brevedad del
lenguaje: "Vosotros en mí, y yo en vosotros" (Jn. 14:20).
111. DOS CREACIONES REQUIEREN
DOS DIAS DE CONMEMORACION
En ningún punto se nota más vivamente la distinción entre el reino
de la ley y el reino de la gracia que en el asunto sobre la observancia
del séptimo día, y del primer día de la semana; porque estos dos días
son símbolos de las dispensaciones a las cuales se relacionan. De la
misma manera, el prejuicio religioso personal, que nace de
entrenamiento y sentimientos adquiridos en los primeros años, no es
más afirmativo que sobre el asunto del sábado. Fue la enseñanza
liberal que Cristo presentó sobre la observancia del sábado, más que
ningún otro asunto, lo que provocó la ira de los líderes judíos contra
Cristo; y, cabe hacer la observación, que no hay ningún tema
religioso hoy que saque a luz las convicciones y opiniones personales,
como este. La razón es evidente. Son pocos los que realmente han
comprendido el carácter exacto y significado de la gracia. Para
muchos, el cristianismo es un sistema de obras humanas y formación
de carácter de los cuales resultan los méritos. Y la observancia del día
sábado presenta oportunidades extraordinarias para el ejercicio de
obras meritorias. El asunto es más profundo que la observancia, o la
manera de observancia religiosa de un día. Es la cuestón fundamental
si la gracia debe reinar suprema en vez de la ley, o si debe mezclarse
con la ley.
Las raíces de este problema llegan hasta las partes más profundas de
la materia que forma la estructura real de los dos principios opuestos,
de pura ley y de pura gracia. Para su solución, el asunto requiere más
que una opinión superficial. Realmente el escogimiento de un día
particular y la manera de su observancia son una prueba sobre el
asunto que dan a conocer el alcance intelectual del individuo para
ajustarse a toda la revelación sobre la gracia. Como no puede
efectuarse una mezcla natural del reino de la ley y el reino de la
gracia, tampoco puede haber una mezcla natural de los elementos
que, según las Escrituras, son los rasgos esenciales de diferencias
grandes entre estos días. Es una designación inaplicable decir un
"sábado cristiano"; y el mismo uso del término indica una falta de
atención inexcusáble a los términos bíblicos y una libertad de mente
y corazón que se presta a sAcrificar los tesoros más ricos de la gracia
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
105
por mezclarlos con la ley. No es un problema de interpretación; el
asunto es si el prejuicio o sentimiento personal, o la ignorancia
pasarán ciegamente encima del verdadero fundamento de las
divisiones correctas de las Escrituras. Estos dos días, típicos de dos
principios gubernativos y dos grandes dispensaciones, no tienen
ninguna relación. De todo el Decálogo es sólo el cuarto mandamiento
sobre el día sábado que no aparece en ninguna manera trasmitido en
el reino de la gracia, y tampoco se podría. El fracaso de basar la
distinción entre estos días que representan dos edades sobre el
carácter esencial de sus respectivas relaciones - pura ley o pura
gracia- resulta en una confusión de mente casi universal entre
creyentes sobre el asunto, y esto, en cambio, provee la oportunidad
para los legalistas de ahora para promover sus herejías que en efecto
rechazan a Cristo. Una comprensión inteligente de la pura ley aclara
la mente, porque su misma contrariedad a la pura gracia asegura una
comprensión clara de la gracia. Por otro lado, el enemigo más grande
de una comprensión clara de la pura gracia y sus partes
concernientes, es la mezcla antibíblica de estos dos principios
opuestos. Esta mezcla es perniciosa en cada punto; pero en ningún
punto es más destructivo de las distinciones bíblicas que en la
confusión de un sábado judaico con el día cristiano - el día del
Señor, o sea el domingo. Podría presentarse un extenso estudio sobre
las muchas diferencias vitales entre las obligaciones de la ley y las
obligaciones bajo la gracia, tales como circuncisión, diezmo y
sacrificios; pero no son como la cuestion del sábado. Estas cosas se
ajustan por sí solas cuando la gloria de la gracia es comprendida de
alguna manera. Para muchos, sin embargo, la cuestión del sábado es
la enseñanza esencial de mayores proporciones de su religión. Por
tanto, esto demanda consideración especial. Las razones para esta
discusión son tres: ( 1) porque determina vitalmente el concepto del
individuo de la gracia y la bendición en ella. (2) también determina
necesariamente el carácter de la conducta del creyente como la
medida de comprensión de su obligación bíblica a Dios. (3) Es el
asunto central de una herejía engañadora. En cuanto a lo que una
diligente instancia puede aprovechar, al lector se le pide dejar atrás el
prejuicio, y colocarse sobre el inflexible "Así ha dicho Jehová".
Dos aspectos mayores de este tema se consideran aquí: (1) El
testimonio bíblico acerca del sábado judaico, y (2) El testimonio
bíblico acerca de "el día del Señor."
l. EL TESTIMONIO BIBLICO ACERCA DEL SABADO
JUDAICO. Este tema será presentado en las subdivisiones donde el
sábado judaico se considera en relación a los varios períodos de
tiempo:
106
ECLESIOLOGIA
a. EL PERIODO DESDE ADAN HASTA MOISES. Hay dos
teorías obtenidas acerca de. la observancia del sábado durante este
período. Están los que contienden que el sábado fué encargado al
hombre en el Edén, y los que sostienen que el sábado fué dado a
Israel únicamente, por mano de Moisés. La primera teoría
ordinariamente se presenta con el plan de aplicar la institución del
sábado a todos los hombres aún antes que fuese dada la ley, para que
la ley del sábado pueda tratarse como una cosa aplicable ahora a
todos los hombres, aún después de la terminación de la ley de Moisés
en la cruz. Esta forma de argumento no se limita sólo a los legalistas
del Séptimo Día; se usa por muchos escritores y líderes religiosos que
están procurando transferir la autoridad bíblica acerca del sábado
judaico a la observancia del día del Señor. Estos, por judaizar el
cristianismo, están obscureciendo la verdad acerca de la gracia.
Cuando se pretende que el sábado se obtuvo desde Adán hasta Moisés
dicen: "El sábado fué santificado por Dios en la creación."
Ciertamente, esta santificación está claramente declarada en Génesis
2:1-3: "Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el
ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y
reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día
séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había
hecho en la creación". Cuando se asume que el sábado fue impuesto
en el hombre en Edén, se basa sobre la suposición que este pasaje así
lo enseña; sin embargo, el pasaje no lo implica necesariamente. Y
también debe recordarse que el Libro de Génesis no fué escrito sino
hasta en los días de Moisés; y, cuando uno busca evidencias bíblicas
acerca de la observancia del séptimo día antes de los días de Moisés,
encontrará que no es como otras actividades religiosas, como la
oración, la circuncisión (véase Jn. 7:22), y sacrificios, la observancia
de tales se registra haberse practicado en ese período. Pero no hay
mención de alguna observancia del sábado desde la creación hasta
Moisés. Es increíble que esta gran institución del sábado hubiera
existido durante todos estos siglos y no se hiciera mención de ella en
las Escrituras que tratan de esa época. Las palabras de Job, quien vivió
más de quinientos años antes de Moisés, nos ofrece una ilustración.
Su experiencia descubre la vida espiritual de un hombre de Dios antes
de los días de Moisés, no teniendo él Biblia escrita, y procurando
conocer todo su deber para con Dios. Job y sus amigos se refieren a
la creación, el diluvio, y muchos detalles de la obligación hacia Dios;
pero ni una vez mencionan el sábado. Con todo, es imposible que
esta gran institución, con todo lo que contemplaba en cuanto a la
relación entre Dios y el hombre, hubiera existido en ese tiempo y no
se hubiera mencionado en ninguna porción del argumento del libro
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
107
de Job.
Hay poca fuerza en el argumento que una semana de siete días era
conocida aun en los días de Jacob, y por tanto había un día sábado
con que terminaba la semana. La semana de siete días es de manera
natural la cuarta parte del mes lunar y no necesariamente demanda
un día sábado con significado religioso para su medida. También hay
poco peso en la sugerencia de que la historia China insinúa la
observancia de un día sagrado en cada semana. Tal argumento, aun si
fuera cierto, no podría colocarse frente al testimonio positivo de las
Escrituras.
Hay un pasaje que determina esta pregunta fuera de toda
discusión. La cita de la confesión de los sacerdotes y Levitas bajo
Nehemías fija definitivamente el tiempo de la institución del sábado:
"Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el
cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y
mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo (el sábado)
santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste
mandamientos, estatutos y la ley" (Neh. 9: 13-14). El sábado, dado a
Israel como una señal (Ex. 31 : 12-17), nunca fué dado a los gentiles.
No se encuentra ningún registro de que los gentiles hayan reconocido
el sábado, sea entre Adán y Moisés, o entre Moisés y Cristo. El
sábado es de la ley; pero la ley no comenzó a reinar sino hasta Moisés
(Ro. S: 12-14). Ezequiel 20: 10-12 es igualmente importante en fijar el
tiempo exacto cuando el sábado fué prescrito. Leemos: "Los saqué
de la tierra de Egipto, y los traje al desierto, y les dí mis estatutos, y
les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los
cumpliere· vivirá. Y les dí también mis días de reposo (sábados), para
que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy
Jehová que los santifico."
Asimismo, del narrativo histórico dado en Exodo 16, se verá que el
día que fue siete días, o una semana completa, previó a ese sábado
que, hasta donde registran las Escrituras, primero fué observado por
el hombre, no fue guardado como un sábado según la ley de Moisés;
porque en ese día, es decir, siete días previos al primer día sábado
registrado, los hijos de Israel anduvieron a pie de Elim al desierto de
Sin - una distancia de más de treinta y dos kilometros. Se concluye,
entonce, que el sábado fué impuesto sobre Israel solamente y como
una parte de la ley que fué dada por Moisés.
b. EL PERIODO DE MOISES A CRISTO. El sábado comenzó a
observarse por Israel desde cuando fué instituido por Moisés. Fué
investido con el carácter de una señal entre Jehová y la nación de
Israel, en ningún sentido se extendió a los gentiles. Estos hechos se
descubren en los siguientes pasajes: "Habló además Jehová a Moisés,
108 ECLESIOLOGIA
diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad
vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es seftal entre mí y
vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy
Jehová que os santifico. Así que guardaréis mis días de reposo;
porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para
que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el
día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de
cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella
persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará,
mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová;
cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá.
Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por
sus generaciones por pacto perpetuo. Seftal es para siempre entre mí
y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la
tierra, y en el séptimo día cesó y reposó". (Ex. 31: 12-1 7). Sólo un
prejuicio ciego podría aplicar a éste, o cualquier otro pasaje del
Antiguo Testamento acerca del sábado, a los gentiles. El sábado era
parte de la ley de Israel, y era la posesión de esa ley que distinguía a
esa nación de todos los demás pueblos de la tierra. Es igualmente
erróneo insistir que el sábado siempre fué celebrado en el último día
de la semana. El sábado, con las excepciones necesarias, era el
séptimo en una serie de sietes, de días o de años. Hubo por lo menos
quince sábados que tenían fechas fijas en el mes determinado, y esos
sábados cayeron en esas fechas sin tomar en cuenta el día de la
semana. De Levítico 23:37-38, se ha pretendido por algunos que
estos sábados determinados fueron sábados extras que fueron
añadidos a los sábados autorizados. Sin embargo, esta pretensión, no
lo sostiene Nufueros 28:9-10. La comparación de estos importantes
pasajes bíblicos revela el hecho de que la palabra además de Lev.
23:37-39, no indica más sábados, sino más bien se refiere a ofrendas
adicionales que se hacían además y sobre la medida reglamentada
para las ofrendas de los sábados. En un caso, siete sábados fueron
contados de la mafíana después del sábado, "Y contaréis desde el día
que sigue al día de reposo desde el día en que ofrecisteis la gavilla de
la ofrenda mecida;" y el día que seguía el último sábado de los siete,
era Pentecostés (Lv. 23: 15-16). Estos siete sábados, es evidente,
vinieron a ser fechas predeterminadas contadas arbitrariamente desde
el primer sábado. Así, por consiguiente, el día en que Cristo estuvo
en la tumba fué un sábado establecido. Fué el quince de Abib, y por
providencia divina esa fecha en ese año cayó en un día sábado. Que
este sábado era determinado se prueba por el hecho de que el día
anterior "era la preparacióm, es decir, la víspera del día de reposo"
(Mr. 15:42), este día se determinaba por la fecha catorce de ese mes
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 109
(Ex o. 12: 2,6). También ciertos días de trabajo fueron días
establecidos. El diez del mes (de Abib) cada uno tomaba un cordero
por familia, lo guardaban hasta el día catorece de este mes, cuando lo
mataban, asaban al fuego la carne y así comían el cordero. Así
también, la fiesta de las primicias no podía ser de ninguna manera un
sábado, porque esa fecha se había sefíalado como el principio de la
cosecha (Dt. 16:9; véase Lv.23: 15). Todas estas obras hubieran sido
violaciones directas de la ley del sábado; sin embargo, estas
ceremonias fueron sefíaladas para ciertas fechas predeterminadas, y
de vez en cuando inevitablemente han estado en conflicto con los
sábados predeterminados. Por todo esto .es evidente que el carácter
sagrado del día pertenecía a su lugar relativo en una serie de siete
días, y no a un día particular de la semana.
. Durante el período desde Moisés hasta Cristo cuando el sábado
obtuvo bajo la sanción divina esa singularidad de ser un día de
descanso físico, como la misma palabra sábado indica. Toda la nación
de Israel estaba obligada a obedecer la lay, la pena de muerte era el
castigo por la violación de ella. No podía encenderse fuego, por
preparar alimentos, no se podía viajar, no se permitía comprar o
vender, no ninguna carga se podía llevar. Aun la tierra tenía que
:tener sus sábados (Ex 31:12-17; 35:3; 16:22-26; Neh. 10:31;
13:15-21; Lv. 25:4; 2 Cr. 36:21). La ley del sábado, como toda la
ley, fué obedecida tan escasamente que Jehová finalmente tuvo que
Uevar a la nación al cautiverio con el propósito declarado de permitir
.iJ latierra el gozar de reposo .
. Había entre el sábado y la ley una relación recíproca, así como
:también está colocado en el centro del Decálogo. La manera exacta
oomo se debía observar el sábado se revela solamente en las
ensefíanzas de Moisés, y como la ley era un pacto basado sobre obras
•humanas, el sábado era la provisión divina para el descanso bajo ese
:pacto. El concepto moderno del sábado, aislado de las leyes que lo
regían, y adaptado a la dispensación cristiana como el día de
,actividades religiosas, reuniones públicas, servicio cristiano, y
adoración, está totalmente fuera de armonía con todo pasaje bíblico
que tiene ensefíanza sobre el sábado. Algunos ensefían que, aunque
las leyes que gobiernan la manera de observar el sábado han cesado, el
reconocimiento del día, sea sábado o domingo, sigue siendo una
obligación. El resultado de esa interpretación es la imposición de la
observancia de un día sin ninguna instrucción exacta sobre la manera
.de hacerlo. Esta ensefíanza es incompatible y a la vez sin base bíblica.
Además, su carácter de incompatibilidad, como no bíblica, alcanza
mayores proporciones cuando la celebración del sábado se cambia al
domingo, y se impone en los gentiles no convertidos.
110
ECLESIOLOGIA
El sábado (o día de reposo) era una institución vital bajo el
imperio de la ley. Dependía de todo el sistema de la ley para su
correcta observancia, y el sistema de la ley dependía de ese día para
su cumplimiento normal. El sistema legal en su totalidad o se sostiene
firmemente o cae por completo. Durante la edad Mosaica se
permitía el funcionamiento no complicado de todo el sistema de la
ley; pero esa edad, y todo lo que la caracterizaba, fue suspendida por
el reino de la gracia, cuando Cristo murió.
c. EL PERIODO REPRESENTADO POR LOS EVANGELIOS.
Mucha confusión acerca del día de reposo se debe a no poder
reconocer el carácter especial del período que representan los
Evangelios. Debe recordarse que Cristo primero fué un "ministro de
la circuncisión"; El fué "hecho bajo la ley"; y vivió y llevó a cabo su
obra bajo la ley. La ley no pasó cuando El nació, sino cuando murió.
Durante los días de su ministerio, El reconoció, guardó y obligó la
observancia del día de reposo como una parte íntegra de todo el
sistema Mosaico. Es verdad que El insistió que el sistema Mosaico, y
en particular el sábado, sean librados de las enseñanzas incrustradas
de los hombres que habían sido sobreimpuestas en la Ley de Moisés.
Estas adiciones hechas por los hombres a la ley fueron sostenidas por
los judíos como obligatorias y sagradas, como la misma Palabra de
Dios. Siendo que El puso a un lado todo eso, menos la Palabra de
Dios, a ellos Cristo les parecía como un liberal en el asunto del
sábado. También con debido derecho El se llamó "Señor del
sábado", que era la verdad, y por virtud de esa posición, tenía
autoridad para cambiar el sábado, o, si El hubiera querido, pudiera
haberlo anulado para siempre. Uno más grande que Moisés, por quien
vino la ley, estaba en medio de ellos. Es bien cierto que El tenía por
propósito rescatar el sábado para que no fuese una institución que
reduce a la esclavitud sino restaurar sus funciones para el beneficio
del hombre. "También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa
del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo" (Mr.2:27).
Es decir, el hombre no fue creado para ser sacrificado por un día,
sino que el día fue designado para la bendición del hombre.
Antes de Su muerte, el sábado era uno de los asuntos más
importantes en la experiencia y ministerio de Cristo. Sin embargo, no
sólo es obvio sino sugestivo que El nunca mencionó ese día en su
discurso en el Aposento Alto, tampoco hizo mención de ese día
siquiera una vez como una obligación en todo su ministerio posterior
a su resurrección. Es inconcebible que, siendo el sábado una parte
vital al sistema Mosaico, se omitiera de dichas enseñanzas de Cristo
que caracterizan grandemente la presente edad, si hubiera sido el
propósito de Dios que este día judaico llegara a tener un lugar en el
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 111
presente reinado de gracia.
También se ha dicho que Cristo extendió la obligación de guardar
el sábado a todos los hombres cuando dijo: "El día de reposo fue
hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de
reposo." Este punto en cuestión nos dirige al significado exacto de la
palabra hombre como se usa aquí. ¿Querría decir Cristo con esta
declaración que el sábado judaico fué extendido, por su autoridad, a
todos los hombres? O, ¿usaría El la palabra hombre en su
significado más limitado aplicándola únicamente a la nación de
Israel? Dos factores determinan la respuesta: ( 1) El día de reposo
nunca se aplica a los gentiles por ningún pasaje bíblico subsiguiente,
y (2) la palabra hombre se usa en el Antiguo Testamento nada menos
que 336 veces cuando se refiere sólo a Israel, y muchas veces en el
Nuevo Testamento cuando se refiere a los creyentes. Está escrito:
"Cristo es la Cabeza de todo varón"; "A cada uno le es dada la
manifestación del Espíritu"; "si sobre este fundamento alguno
edificare"; "cada uno recibirá su alabanza"; "a fin de presentar
perfecto en Cristo a todo hombre". En todos estos pasajes bíblicos la
palabra hombre, sólo tiene el significado limitado. Por tanto, es
evidente que Cristo dijo, en armonía con toda la Escritura, que el día
de reposo (o sábado) fué hecho por Israel; porque no hay ninguna
evidencia bíblica de que Cristo haya impuesto jamás el sábado
judaico sea a los gentiles o a los creyentes; pero, leal a la ley, El
su lugar importante y la obligación de Israel a ese día hasta
que el reino de la ley llegara a su terminación por medio de su
muerte.
d. EL PERIODO REPRESENTADO POR LOS HECHOS Y LAS
EPISTOLAS. Al considerar la cuestión del sábado, gran importancia
se debe atribuir al carácter exacto de esas enseñanzas del Nuevo
Testamento que vienen después de la fundación del cristianismo por
medio de la muerte y resurrección de Cristo, y por el advenimiento
del Espíritu en el día de Pentecostés. Primero debe observarse que la
ley, como una regla de conducta, no se aplica ni una vez al creyente,
Y que estas Escrituras, por una revelación abrumadora, afirman que la
ley ha pasado, por medio de la muerte de Cristo. Estas Escrituras
afirman que la ley ha cesado, tanto como un medio de justificación y
como una regla de vida para el que esjustificado (Jn. 1:16-17; Ro.
6:14; 7:1-6; 2 Co. 3:1-18; Ef. 2:15; Col. 2:14; Gá. 3:19-25). Si se
sostiene que el Decálogo, donde está solidamente establecido el
sábado, no era parte de la ley abolida, y por tanto no se dió por
terminado con la muerte de Cristo, tal teoría se refuta
completamente por el pasaje en Romanos 7:7-14 donde el décimo
manadamiento que toca la codicia se menciona explícitamente como
112
ECLESIOLOGIA
la ley. De igual manera, según 2 Corintios 3:7-14, aquello que fue
"grabado con letras en piedras"- esto es, el Decálogo, incluyendo el
día de reposo- ha sido quitado y abolido. Como punto siguiente
debe observarse que, si un asunto tan importante como fue el sábado
bajo la ley, se impone en la Iglesia, es increíble (a) que no hubiera
ningún dato de los primitivos cristianos de haber cumplido su
obligación respecto al sábado alguna vez, o (b) la necesidad de
reconocer que el sábado no estuviese incorporado en alguna parte en
las nuevas enseñanzas de la gracia. Mirando estos pasajes en las
Escrituras descubrimos:
(1) El Sábado en el Libro de Los Hechos. La Palabra sábado (día
de reposo) se usa nueve veces en Los Hechos, y en cada lugar donde
hace referencia a la observancia de ese día, es únicamente en relación
a los judíos incrédulos, quienes, como se espera, perpetuaron- y
todavía perpetúan la observancia del día sábado. Ni una sola vez se
declara en este libro, ni siquiera se implica, que los creyentes deben
guardar el sábado. Leemos que el Apóstol Pablo iba a la sinagoga de
los judíos y discutía con ellos cada sábado; pero esto no puede
significar nada más que él aprovechaba las reuniones de ellos en ese
día para poder predicarles. Esto puede aún ser la experiencia de un
misionero a los judíos hoy.
(2) El Sábado en las Epístolas. Al abrir las Epístolas, se verá en
ellas, como en el libro de Los Hechos, que no se dice que creyente
alguno hubiera guardado el día sábado. Es muy probable que algunos
en la era temprana de la iglesia fueron atraídos para guardar la ley y
se vieron envueltos en asuntos como el guardar el sábado también;
pero el Espíritu de Dios ha omitido cada uno de estos incidentes de
las páginas de las Escrituras, si es que hubo tales incidentes. De
manera que la Palabra Inspirada no revela el problema de un creyente
con el sábado judaico, ni aún como un error de conducta; tampoco
menciona pecadores como quebrantadores del sábado.
Al hacer un examen del significado de los preceptos y las
enseñanzas de las Epístolas, se descubre que la palabra sábado se usa
una sola vez, las palabras séptimo día se mencionan sólo en una
página, y el acatamiento legalista de un día ocurre una vez. Estos
pasajes merecen especial atención: Colosenses 2:16-17. En el
contexto de esta porción de la Escritura, el Apóstol amonesta a los
creyentes contra cualquier complicidad con la ley, u obras de algún
pacto, ya que han sido puestos bajo la gracia. El pasaje declara que
ellos han sido hechos "completos" en Cristo, a tal punto que nada
podría añadírsele jamás; por tanto, para el que está en Cristo el
objetivo de todas las obras meritorias ya ha sido obtenido, y la
obligación legal de hacer buenas obras ha sido cumplida para siempre
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 113
(v.lO). Así mismo leemos: "En El también fuisteis circuncidados con
circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo
pecaminoso camal, en la circuncisión de Cristo." Por tanto, ya que la
carne- la que la ley se propuso controlar- es, a los ojos de Dios,
echada fuera, no hay necesidad de la ley. El niño judío fué
circuncidado al octavo día, que era el primer día de una nueva
semana, después de haberse completado la semana anterior. La
circuncisión en el octavo día, o el primer día de una semana nueva,
tipificó la liberación de la creación antigua que sería consumada por
medio de la resurrección de Cristo de los muertos; porque en esa
muerte El llevó sobre sí toda la maldición de la creación antigua. Es
por esta razón que al creyente bajo la gracia no se le exije celebrar
ningún aspecto de la creación antigua que era representada por el
sábado (v. 11 ). El que es salvo ha sido "sepultado con él por el
bautismo en el cual (el bautismo) fuisteis también resucitados con él,
mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos." El
uso del tiempo aorista (pretérito) en conexión con la referencia de
llfl.a sepultura con El en el bautismo, hace de esa sepultura como una
cosa contemporánea con la circuncisión que recién se mencionó. Por
tanto es evidente que se tiene en mente el bautismo con el Espíritu
que relaciona al creyente de modo vital con Cristo (1 Co. 12: 13;
véase Gá. 3:27). En ese bautismo, como en ningún otro, el creyente
participa de todo lo que Cristo es, y de todo lo que Cristo ha hecho.
Participa en la crucifixión de Cristo, su muerte, su sepultura y su
.Jesurreccíón (Ro. 6: 1-1 0). Teniendo sepultada la antigua creación en
la tumba de Cristo, el creyente, en ninguna manera está obligado a
observar cualquier cosa relacionada a la antigua creación (v.l2).
Además, el creyente ha sido librado de la ley por una obra grande,
enClavando la ley, con sus ordenanzas escritas, en la cruz. Después de
esta transición grande, ¿cómo puede ser posible que el hijo de Dios
tuviera que tomar en cuenta alaleyensuaplicación antigua (v. 14)?
Para aquel que está completo en Cristo, circuncidado en Cristo,
sepultado con Cristo, y librado de la autoridad de todas las
ordenanzas, el Apóstol escribe: "Por tanto, nadie os juzgue en
comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de
reposo (sábados), todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero
el cuerpo (la substancia) es de Cristo." Todas estas cosas eran
aspectos esenciales de la ley (1 Cr. 23:31; 2 Cr. 2:4; 31 :3), y como
tales habían de cesar en esta edad presente del castigo de Israel (Os.
2: 11 ), y serán reestablecidas en el reino venidero (Ez. 45: 17). Ellas
fueron sólo sombras de la Substancia - Cristo. Teniendo la
Substancia, el creyente es amonestado a no volver a lo que es sólo
sombra. Según esta Escritura, la ley, que incluía el sábado, quedó
114
ECLESIOLOGIA
abolida. Si se objetara que la referencia en este pasaje es de sábados
extraceremoniales, no puede sostenerse el argumento; porque la
palabra griega usada aquí es aá(3(3ara, que es la misma palabra que se
usa invariablemente para designar el sábado ordinario del judío. Es
pues, significativo, que en todas las Epístolas donde las obligaciones
del creyente bajo la gracia se hallan, el único uso de la palabra sábado
está donde enfáticamente se prohibe guardarlo, y ahí se presenta en
conflicto con los elementos más vitales de la gracia que lo invalidan.
Hebreos 4:4. En este pasaje se encuentra la única referencia al
séptimo día. en todas las Epístolas. Leemos: "Porque en cierto lugar
dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el
séptimo día." Como se vió anteriormente, la ocasión para esta
referencia a un séptimo día es explícito en el contexto. En todo el
pasaje (4: 1-13) se amonesta a los creyentes Hebreos, no sea que,
como sus padres no pudieron entrar, en experiencia, al reposo
provisto en la obra consumada de Cristo, de quien J osué sólo fué un
tipo. En la aplicación de este pasaje, podrá notarse que el reposo bajo
Cristo no es por un día en la semana, ni es ese sábado de reposo que
viene después de seis días arduos de obras meritorias. Es más bien el
reposo permanente de fe en Otro quien, como un Sustituto, ha hecho
todas las "obras de Dios" .. Este reposo bendito es prometido "al que
no obra." Tampoco, el'l ningún sentido puede decirse que es el reposo
de la muerte. Mas bien es el reposo de Cristo impartido, la vida de
resurrección, y es vida activa incesantemente. La extensión y el
carácter de la actividad de la vida nueva en Cristo es una violación a
todo mandamiento que prescribe un día sábado de reposo.
Gálatas 4:9-1 O. En esta parte de la Epístola, el Apóstol reprende a
los creyentes de Galacia por observar ciertos días que son
prestados de la ley, y les dice que por guardar los días legales han
salido de la gracia a la ley. "Mas ahora, conociendo a Dios, o más
bien, siendo conocidos por Dios. ¿cómo es que os volvéis de nuevo a
los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a
esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años." La
frase, los débiles y pobres rudimentos, es una descripción del carácter
de la ley. Como un medio de conseguir conducta moral y espiritual,
la ley era "débil" ya que su cumplimiento correcto era imposible
"por cuanto era débil por la carne" (Ro. 8:3). Como una fuente de
bendición para el alma, la ley era pobre en comparación a las riquezas
de la gracia en Cristo Jesús. De esta consideración de los pasajes que
describen y determinan la vida del creyente después de la cruz, es de
notarse que en estas Escrituras no hay ningún ejemplo de la
observancia del sábado por ningún creyente y no hay precepto para
ello. En cambio, hay enseñanza sumamente conclusiva sobre la
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 115
terminación completa de la ley por la muerte de Cristo, y las más
fieles amonestaciones por si acaso el creyente llegara a ser engañado
por complicidad con la observancia del día sábado.
e. EL SABADO EN LA PROFECIA. El sábado en la profecía tiene
dos aspectos distintos: ( 1) acerca de su suspensión en esta edad del
castigo de Israel y (2) acerca de su re- establecimiento cuando haya
sido completado el propósito en la Iglesia.
(1) LA CESACION DEL SABADO. En Oseas 2: ll es muy claro
que el castigo que caería sobre Israel, que es ahora su experiencia,
sería caracterizada por la cesación de todas sus fiestas solemnes y de
sus sábados: "Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas, y
sus días de reposo, y todas sus festividades." Tal es el decreto
inalterable de Dios, y si una palabra de esta profecía no hubiera
tenido cumplimiento, se hubiera probado que El no es verdadero.
Estas observancias judaicas que tenían que cesar incluían todos sus
sábados. Cesaron al principio de esta edad de la gracia, desde el punto
de vista de Dios. De otra manera, ¿cuándo se cumpliría esta
profecía? Personas que no han sido enseñadas pueden imponer sobre
sí una fiesta solemne, o un sábado judaico; pero esto no lograría más
que la creación de una conciencia anormal que, sea que acusa o
excusa, pero nunca satisface el corazón. Tal es el efecto invariable de
una ley impuesta por uno mismo (véase Ro. 2: 14-15 ).
(2) EL RE-ESTABLECIMIENTO DEL SABADO. Al completarse el
propósito divino en la Iglesia en el presente, el sábado de Israel será
reinstituido. Esto se afirma tanto por la gran tribulación que tiene
que anteceder a la gloriosa venida de Cristo, y por la edad del reino
que seguirá a esa venida. Acerca de la gran tribulación se nos dice:
· ~ o r a d pues, que vuestra huida no sea en invierno, ni en día de
reposo" (Mt.24:20). Ningún creyente se ha inclinado jamás a elevar
esta oración. El tiempo de su cumplimiento no le pertenece, y
tampoco tiene él relación alguna al día sábado. Esto será "en los días
de angustia de Jacob" y entonces el día de reposo de Israel será
observado una vez más. Acerca de la edad del reino leemos: "Y de
mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a
adorar delante de mi, dijo Jehová" (ls. 66:23); "Así ha dicho Jehová
el Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estará
cerrada los seis días de trabajo, y el día de reposo se abrirá; se abrirá
también el día de la luna nueva" (Ez. 46: l ). Esto está conforme a
toda profecía acerca del reino. Será entonces cuando Israel "hará
todos sus mandamientos," inclusive el sábado (Dt. 30:8). El día de
reposo tendrá que ser re-instituido; porque es un "pacto perpetuo" y
una señal entre Jehová e Israel, excepto durante el tiempo que El
hará que cese cuando castigue a ese pueblo (Ex. 31: 16).
116
ECLESIOLOGIA
f. EL DIA EXACTO. Ningún fundamento tiene la suposición que
una continuación exacta de los sábados semanales se está cumpliendo
ahora por todos los que están guardando el séptimo día. Debe
notarse que: (a) Ningún día es santo en sí. Desde el punto de vista
natural, todos los días son iguales y están sujetos a las mismas
condiciones físicas. Un día es santo por decreto divino, y ese decreto
está sujeto a cambio por mandato de Dios. De ninguna manera cayó
ese día siempre en un sábado, y tampoco siempre estaban los días de
reposo separados por seis días completos de trabajo. (b) El día de
reposo comenzaba y terminaba con la puesta del sol. Esto era
suficiente sencillo cuando se trataba de Israel en Palestina con sus
pequeños límites geográficos. Sería muy diferente si se tratara de
toda la tierra, y como algunos se atreven a asegurar, que aun se
incluye el cielo. No sería posible la observancia de un día exacto
sobre toda la tierra. Mientras unos están guardando el sábado en un
hemisferio, otros estarían guardando el domingo (como día de
reposo) en el otro. Suponiendo que dos personas comenzaran en un
punto geográfico para ir alrededor de la tierra en direcciones
opuestas, y ambos observando cada sábado desde la puesta del sol de
un día hasta la del siguiente día, al volver al punto de su partida, uno
estaría observando el viernes y el otro el domingo. El asunto de
guardar cierto día exacto desde la puesta del sol es todavía más
irresoluto muy al Norte. El sol se pone allá una vez cada seis meses.
En esa región, para ser Bíblico y exacto, tendría que haber un
Sábado de doce meses, y una semana de siete años. (e) El día exacto
en el cual Dios terminó la creación y luego descansó es realmente
desconocido. El reposó en el séptimo día; pero no podría probarse
que la puesta del sol del día Viernes en un punto dado sobre la tierra
es la perpetuación de ese momento exacto cuando Dios comenzó a
descansar de Su obra de creación. ¿Quién puede trazar el momento,
el día, o el año exactos, por el Edén, el diluvio, la esclavitud en
Egipto y las edades de ignorancia? Sin embargo, fuera. de la
seguridad que el sábado en un lado determinado en la tierra es el día
exacto en rotación de semanas desde la creación, no hay base para
afirmar la consagración del tiempo exacto que debe observarse.
Hombres ignorantes con mucha frecuencia son incitados a creer que
ellos están realmente celebrando el reposo de Dios en la creación
cuando ellos guardan las horas al llegar el día sábado en el lugar
donde viven. Será entonces la manera de cómo se guarda el día, y no
el tiempo exacto. ¿Será el séptimo día, o será el primer día? Tiene
que ser el uno o el otro; porque no hay cosa más irrazonable, ilógica
y antibíblica que la observancia del séptimo día confundiéndolo con
asuntos cristianos tocante al servicio y adoración, que es la práctica
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
117
de cada sabático; o la observancia del primer día confundiéndolo con
el sábado de la ley, que es la presente práctica de la cristiandad.
Habría muy poca necesidad de discutir el asunto si las distinciones
sencillas entre la ley y la gracia se reconocieran.
2. EL TESTIMONIO BIBLICO SOBRE EL DIA DEL SEÑOR.
Aún con una lectura precipitada de esas porciones de la Escritura que
regulan la vida cotidiana del creyente se verá que todos los principios
fundamentales de la justicia que se hallan en el Decálogo vuelven a
enunciarse en las enseñanzas de la gracia, menos el sábado que ni una
sola vez se impone en el creyente. Al contrario, como ya se mostró
anteriormente, hay amonestación categórica contra el guardar el
sábado. Esto, en efecto es una revelación que no debe pasarse por
alto. A través de la historia de la Iglesia, se ha observado un nuevo
día que invalidó el sábado judaico, y este cambio de días no ha sido
contrario a la enseñanza de las Escrituras, como algunos insisten; más
bien, ha sido según el plan revelado y propósito de Dios. Para este
cambio hay ciertas razones bíblicas:
a. EL SISTEMA MOSAICO HA CESADO. Todo el sistema
mosaico, incluyendo su día sábado, cedió al reino de la gracia. A
favor de esta verdad importante suficiente prueba se ha presentado
ya; pero, a pesar de las declaraciones más claras de la Biblia sobre este
tema, hay dos grupos que profesan ser creyentes que evidentemente
no reciben este testimonio divino: (a) aquellos que persisten en
guardar el séptimo día, y (b) los que guardan el primer día, pero le
dan el carácter del sábado judaico, y lo guardan con la autoridad de
la ley que fue dada a Israel por Moisés. La posición de estas dos clases
deben considerarse separadamente:
Primero, aquellos que persisten en la observancia del séptimo día
lo hacen con la afirmación que, aunque la ley pasó con todo su rigor
en la muerte de Cristo, el Decálogo no es una parte de la ley y por
tanto, ni éste, ni su d ~ a sábado han sido abolidos. La respuesta a este
astuto argumento es claro y concluyente. No sólo está el Decálogo
incluido y sólidamente colocado en la declaración de la ley en el
Antiguo Testamento, sino, también en el Nuevo Testamento, el
Decálogo, como ya ha sido mostrado, se dice ser claramente "la ley".
En Romanos 7:7, el apóstol Pablo describió la tendencia de su propio
corazón a pecar. El declara: "Pero yo no conocí el pecado sino por la
ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No
codiciarás" Así se refiere él a los Diez Mandamientos como "la ley".
Además, ahora es imposible que un judío o un gentil guarde la ley
ceremonial de Moisés, y así es evidente que las amonestaciones en el
Nuevo Testamento contra el guardar la ley no podría ser una
amonestación contra la observancia de la ley ceremonial. Para el
118
ECLESIOLOGIA
cumplimiento de la ley ceremonial se requería la presencia de Jehová
en el lugar santísimo, un altar, un sacerdocio, y un templo en
Jerusalén. Todos estos requisitos para la observancia de la ley
ceremonial fueron quitados al principiarse esta edad presente. La
Iglesia de Roma, en su esfuerzo de continuar el sistema de la ley, para
resolver este problema se propuso crear su propio altar, servicio en el
templo, y sacerdocio, y alega que el Señor está presente en la hostia.
Las amonestaciones que se hallan bajo la gracia contra guardar la ley
son necesariamente aplicables sólo al Decálogo, y no a la ley
ceremonial. La ley ceremonial gobernaba la manera precisa cómo
observar el sábado y es una cosa muy irrazonable y que causa mucha
confusión, cuando se procura ahora guardar el sábado judaico que es
parte de la ley ceremonial. La clase de legalistas que tratan ahora de
guardar el séptimo día, no teniendo cómo introducir la ley
ceremonial usan las características del nuevo día de la gracia.
Celebran sus servicios, adoran, y hacen muchas obras religiosas en el
séptimo día, que siendo estrictamente un día de reposo, nunca se le
determinó que fuera un día de actividad, religiosa o cualquier otra.
Segundo, hay todavía mayor incompatibilidad en la posición de
aquellos que sabiendo lo que es el primer día de la semana, pero dan
a ese día el carácter del sábado judaico, y guardan ese día sobre la
autoridad de la ley de Moisés. No sólo todo el sistema mosaico ha
terminado con sus sábados y todo requisito relacionado a ese día,
pero no podría haber compatibilidad en prestar aunque fuera sólo
uno de los rasgos del sábado judaico. Este error de estar prestando
ciertos rasgos del sábado judaico se comete por ambos grupos
legalistas. La ley de Moisés nunca fué dada para una observancia
parcial. Es una unidad; "Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo
dice a los que están bajo la ley"; y, "El hombre que haga estas cosas,
vivirá por ellas"; también leemos, "Maldito todo aquel que no
permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para
hacerlas." No hay pasaje bíblico que garantice una aceptación parcial
de la ley, o un acatamiento parcial del día sábado. La observancia del
día con todos sus requisitos debe guardarse perfectamente, o nada. El
más leve reconocimiento del rasgo más pequeño del sábado obliga a
la persona que lo intenta, a guardar toda la ley. Por consiguiente el
creyente que, mientras guarda el primer día de la semana, lo hace
bajo la más pequeña influencia de la ley de Moisés acerca del sábado,
está obligado, por la Biblia y por la razón a guardar cada rasgo del
sábado judaico, como también todo el sistema mosaico. Por ejemplo,
la persona que adapta, aunque sólo fuese un rasgo de la observancia
del sábado con la base que está prescrita por la ley, está legalmente
obligada por la misma ley del sábado a apedrear hasta matar a la
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 119
persona que no guarda cualquier rasgo de la ley. Realmente, si él
mismo ha sido culpable en observar el primer día de la semana en vez
del séptimo, él debe someterse a la pena-de muerte, y así vindicar los
juicios justos de Dios. Esta pena de muerte es la inflexible provisión
que Dios ha hecho en su Palabra para los quebrantadores del sábado.
La herejía original de la iglesia era el intento de mezclar la ley y
las enseñanzas de la gracia. Es una de las herejías más destructivas en
esta hora presente, y en ningún punto de contacto se cristalizan más
claramente los principios opuestos de la ley y la gracia que en la
cuestión del día exacto que debe observarse. No hay sábado
cristiano. El nuevo día que pertenece a la gracia no tiene ninguna
relación al sábado. Se debe observar uno u otro de los dos días.
Mezclarlos, como hace todo legalista, es, burlarse de la gracia.
b. DIOS HA DESIGNADO UN NUEVO DIA BAJO LA GRACIA.
Este nuevo día es también un día especial de la semana y se le ha
dado un nombre en concordancia con su carácter. Su designación
divina se halla registrada en un mensaje profético: "La piedra que
desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De
parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Este es
el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él" (Sal.
118:22-24). En este pasaje bíblico, la muerte y la resurrección de
Cristo sobresalen. El fué esa Piedra rechazada, y Su Padre, mediante
la resurrección, le ha hecho Cabeza del Angulo. El Señor tenía
determinado el día cuando tendría lugar la resurrección, y ese día
por intención divina debía celebrarse con gozo y alegría. El
comentario divino sobre este pasaje es dado mediante el apóstol
Pedro como está escrito en Los Hechos 4: 10-11: "sea notorio a todos
vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo
de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de
los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este
Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha
venido a ser cabeza del ángulo." Por tanto el día que el Señor había
señalado cuando la Piedra rechazada llegaría a ser Cabeza del Angulo,
es el día de su resurrección. Este es "el día que hizo Jehová." Por
tanto es el día del Señor. En ese día los hombres deben regocijarse y
alegrarse.
El día del Señor de ninguna manera debe confundirse con "el día
de Jehová." El día del Señor es el primer día de cada semana, que se
observa como una conmemoración de la resurrección de Cristo. El
otro es un período profético, que todavía es el futuro, que concierne
a Israel y toda la creación.
El primer día del Señor fué el modelo de todos los días del Señor
que habían de seguir. Principió "muy temprano en la mañana,"
120
ECLESIOLOGIA
cuando el Señor ya resucitado dijo, "salve" (regocijáos)! Continuó
con su comunión preciosa, y concluyó con su bendición de paz.
Desde esa mañana temprano hasta que clausuró, fué un día de
adoración de actividad, y de gozo. En cambio, el sábado, también
con significado simbólico, comenzó con la puesta del sollo que habla
de una completa cesación de actividad y de un descanso perfecto.
El creyente tiene un día inmutable. Puede extender su observancia
a todos los días, pero él no puede cambiar un día que ha sido
señalado por Dios, lo mismo como Israel o cualquier otro, que no
pueda cambiar el séptimo día apartado por Dios. Cambiar el primer
día a otro quebranta el significado simbólico del día porque
representa la verdadera relación bajo la gracia. Esto resultaría en un
robo de la gloria que sólo a Cristo pertenece. Esto es uno de los
errores cometidos por todos aquellos que persisten en procurar
guardar el séptimo día. Los dos días no presentan al creyente
ninguna libertad de escoger. La opción entre estos días es muy seria
pues tiende a aceptar o a rechazar la relación más vital entre Cristo y
el creyente bajo la gracia.
c. EVENTOS IMPORTANTES DESIGNAN UN NUEVO DIA.
Comenzando con la resurrección, y lo que le sigue, todo evento
escrito en el Nuevo Testamento que tenía algún significado
importante cayó en el primer día de la semana, o sea en el día del
Señor. Mayor énfasis, mediante los eventos, no podía darse a este día
nuevo que lo que se encuentra en las enseñanzas de la gracia, y en
adición a ésto está el hecho de que en estos mismos pasajes bíblicos
el sábado no se toma en cuenta. Se afirma que no hay ningún
mandamiento directo para guardar el día del Señor, pero debe
notarse que hay mandamiento explícito contra la observancia del día
sábado, y que la.falta de mandamientos acerca del día del Señor está
en conformidad con el carácter del nuevo día, y todo el orden da la
gracia que representa y a la cual está relacionado. Los grandes
eventos que tuvieron lugar el primer día de la semana son dignos de
mención.
En el primer día de la semana Cristo se levantó de los muertos. Su
resurrección está vitalmente relacionada a las edades pasadas, al
cumplimiento de todas las profecías, al valor de su muerte, a la
Iglesia, a Israel, a la creación, a los propósitos de Dios en la gracia que
se extiende más allá de las edades venideras, y hasta la gloria eterna
de Dios. El cumplimiento de los propósitos relacionados a estas cosas
dependía de la salida del Hijo de Dios de aquella tumba. El se levantó
de los muertos, y la grandeza de ese evento se entiende por el lugar
importante que ocupa en la doctrina cristiana. Si Cristo no se hubiese
levantado- por quien todas las cosas fueron creadas, quien es antes
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 121
de todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten- todo
propósito divino y toda bendición hubieran fracasado; aun el
universo mismo y el trono de Dios se hubieran disueltos y todo
hubiera terminado para siempre. Toda vida, la luz y la esperanza
hubieran cesado. La muerte, tinieblas, y desesperación hubieran
reinado. Aunque los poderes espirituales de las tinieblas posiblemente
hubieran continuado, la última esperanza para un mundo en ruinas se
hubiera desvanecido eternamente. Es imposible para la mente
humana comprender tales asuntos de tan gran trascendencia que
peligraban en el momento cuando Cristo salió de la tumba. Sin
embargo en ningún momento estaban en peligro estos asuntos
trascendentales. La consumación de su resurrección estaba segura,
porque el poder omnipotente estaba empeñado en hacerla realidad.
Cada aspecto de la salvación del creyente, su posición y esperanza,
dependían de la resurrección de su Señor. Es cierto que mucho
dependía de la muerte de Cristo, pero todo el valor de esa muerte se
hubiera sacrificado aparte de la resurrección. Cuando Cristo se
levantó de los muertos, nació el cristianismo, y la nueva creación
comenzó su existencia. No hay nada en el orden antiguo para el
creyente. Está en pie sobre la resurrección como su base. Pertenece
solamente a la nueva creación. Dios es fiel en todo lo que El ha hecho
en Cristo y, según su Palabra, no dejará que el hijo de la nueva
creación regrese y celebre el principio de la creación antigua y caída
de la cual su hijo ha sido salvado mediante las riquezas infinitas de su
gracia. Si los hijos de la gracia persisten en relacionarse a la antigua
creación por la observancia del sábado, es una evidencia de que sus
conocimientos de la Palabra y de la voluntad de Dios son limitados.
Eso significa caer de la gracia.
Puesto que el día de la resurrección de Cristo es el día en el cual se
formó la nueva creación, y salió a luz todo lo que viene a formar la
vida y esperanza, cristianas entonces, según la Escritura y la misma
facultad intelectual, el creyente no puede celebrar otro día que el día
del Señor.
En el primer día de la semana Cristo se encontró con sus
discípulos en el nuevo poder y comunión de su vida de resurrección.
En el primer día de la semana Cristo simbolizó la nueva comunión
de resurrección partiendo el pan con sus discípulos.
En el primer día de la semana El les dio instrucciones a sus
discípulos en su nuevo ministerio de resurrección y de la vida para El.
En el primer día de la semana El mandó a sus discípulos a predicar
el nuevo mensaje a todo el mundo.
En el primer día de la semana Cristo ascendió al cielo como la
"gavilla mecida". En el cumplimiento del tipo en el Antiguo
122
ECLESIOLOGIA
Testamento y el propósito eterno de Dios, era necesario que El
apareciera en el cielo como las arras de la grandiosa cosecha de almas
redimidas por El, quienes salieron de la tumba con El para participar
de su vida eterna y de su gloria. Asimismo, habiendo consumado el
sacrificio por el pecado, El tenía que presentar su propia sangre en el
cielo (Lv.l6: 1-34; He.9: 16-28). No habiendo ascendido todavía, El
dijo a María, "No me toques, porque aún no he subido a mi Padre;
mas vé a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a
mi Dios y a vuestro Dios" (Jn.20: 17). ¡Cuán poco fue entendida
entonces la importancia de este mensaje de Cristo! ¡Cuán poco es
entendido aún ahora! El hecho de que El ascendió en ese día es
evidente; porque El les dijo aquella noche, "Mirad mis manos y mis
pies, que yo mismo soy; palpad, y ved" (Lc.24:39). El había
ascendido al cielo, cumplió su obra allá, y volvió a la tierra para
completar su ministerio después de su resurrección.
En el primer día de la semana El sopló en sus discípulos y les
impartió el Espíritu Santo.
En el primer día de la semana descendió el Espíritu sobre sus
discípulos para dar comienzo a su ministerio en este mundo que
caracteriza esta edad.
En el primer día de la semana el apóstol Pablo predicó a los
creyentes reunidos en Troas. El Espíritu de Dios con claridad
enfatizó el hecho de que el Apóstol estuvo en Troas siete días. De
necesidad, tenía que incluir su estancia en esa ciudad ambos días de
la semana, el séptimo y el primero. Estaba en libertad el Apóstol para
escoger cualquiera de los dos días para ministrar a los santos
reunidos. La Palabra escrita dice: "Y nosotros .... nos reunimos con
ellos en Troas, donde nos quedamos siete días. El primer día de la
semana reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba"
(Hch. 20: 6-7).
El Apóstol mandó a los creyentes de Corinto, "Cada primer día de
la semana" "ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo"
(1 Co. 16: 2).
d. EL NUEVO DIA TIPIFICA LA NUEVA CREACION .. El rito de
la circuncisión, que se efectuaba al octavo día, era una sugestión de la
circuncisión espiritual de la carne que Cristo consumó por medio de
su muerte y resurrección. El día octavo era el primer día de la
semana después de haberse completado la semana. Es pues así una
figura del nuevo orden que vino mediante la muerte y resurrección de
Cristo. El Apóstol escribe: "En él también fuísteis circuncidados con
circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo
pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo" (Col. 2: 11). No sólo
ha sido juzgada la naturaleza vieja en la crucifixión, muerte y
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 123
sepultura del Hijo de Dios, y la nueva victoria en la vida de
resurrección de Cristo fue hecha posible, pero para el creyente, la
antigua creación entró en la tumba y una nueva creación con su
poder y gloria celestial sa!ió de ella. La antigua creación fue abolida y
con ella el sábado que lo conmemoraba. Sólo una nueva posición ~ n
el Cristo resucitado permanece y esto demanda y provee un nuevo
día. Ese nuevo día es el octavo, o sea el primer día después de la
conclusión de la antigua creación.
e. EL NUEVO DIA ES TIPO DE GRACIA NO MERECIDA. El
primer día de la semana es un tipo de las realidades y relaciones que
existen bajo la gracia, mientras que el séptimo día es un tipo de las
realidades y relaciones bajo la ley. En el séptimo día el hombre
descansó de todo su trabajo. Esto está en armonía con la ley del
pacto de las obras, que requerían que el hombre hiciese lo bueno
para poder recibir la bendición de Dios. Bajo la ley, seis días eran de
trabajo fiel siguiéndoles un día de descanso absoluto. Por otra parte,
el observar el primer día de la semana es típico de la posición del
creyente bajo la gracia no merecida. El comienza con un día de
bendiciones antes de hacer obras, y entonces se espera que él viva los
siguientes seis día en el poder y bendición que él recibió en ese día.
Este es el orden del pacto de la gracia por la fe en el cual toda gracia
salvadora es dada primero como un don de Dios, y entonces es
seguida por una vida que se vive en el poder de esa nueva relación con
Dios. Un día de reposo pertenecía·a un pueblo que tenía relación con
Dios por las obras que tenín que cumplir. Un día de incesante
adoración y servicio pertenece al pueblo relacionado con Dios por la
obra consumada de Cristo. El séptimo día era gobernado por una ley
rígida e inflexible. El primer día se caracteriza por la latitud y
libertad que pertenecen a la gracia. El séptimo día se hacía por la
carne. El guardar el primer día se hace por la presencia del Espíritu
en el corazón.
f. EL PRIMER DIA SE COMENZO A OBSERVAR CON LA
RESURRECCION DE CRISTO. Cierto grupo de sabáticos aseguran
que el sábado fué guardado por la iglesia primitiva hasta el día
cuando fué cambiado por el Emperador Constantino en el año 321
D.C., o aún más tarde por el Papa de Roma. Esta enseñanza errónea y
falsa no tiene ninguna base. El sábado nunca fué cambiado. No se
podía cambiar. Un nuevo día y muy diferente en significado, que
sólo podía pertenecer a esta edad de la gracia, invalidó el otro.
Cuando esta edad presente se termine y la ley empiece a reinar una
vez más en la tierra, el sábado se observará otra vez; pero de ninguna
manera será el hombre que hará el cambio. Hay evidencias
concluyentes de que el primer día de la semana ha sido observado
124
ECLESIOLOGIA
por la iglesia desde el día en que Cristo resucitó. Esta evidencia se
encuentra (a) en las.Escritu.ras y (b) en los escritos de los Padres:
Dirigiéndonos a las Epístolas del Nuevo Testamento en donde las
condiciones de la vida del creyente bajo la gracia están descritas, se
descubre que hay prohibición contra la observancia del sábado, y no
hay ningún documento que creyente alguno haya guardado el
sábado, aun por error. Por otro lado, hay abundante evidencia, como
se ha visto, que el primer día de la semana fué observado en forma
consistente con su significado.
El testimonio de los primeros Padres de la Iglesia es también
conclusivo.
Eusebio, del afio 315 D.C. dice: "Las iglesias en todo el resto del
mundo observan la práctiva prevaleciente desde la tradición
Apostólica hasta el día de hoy de tal manera que no sería correcto
terminar nuestro ayuno en otro día sino en el día de nuestro Salva-
dor. Por esto hubo sínodos y convocaciones de nuestros Obispos
sobre este asunto y todo unánimemente delinearon . un decreto
eclesiástico el cual lo comunicaron a todas las iglesias en todas
partes - que el misterio de la resurrección del Sefior no deberá
celebrarse en otro día sino sólo en el Oía del Sefior."
Pedro, Obispo de Alejandría, del año 300 D.C. dice: "Guardamos
el Día del Sefior como un día de gozo por Aquel que resucitó en ese
día."
Cipriano, Obispo de Cartago, del año 200 D.C., hablando de los
"adoradores del sol" dice: ~ ' A u n q u e observamos el día que ellos
observan, pero no desconfiamos que seremos tenidos como paganos."
Clemente de Alejandría, del afio 194 D.C. dice: "El antiguo día de
descanso ha llegado a ser nada más que un día de trabajo al
creyente." ·
Ireneo, Obispo de León, del año 178 D.C. dice: "El misterio de la
resurrección del Señor no debe celebrarse en ningún otro día sino
sólo en el Día del Señor."
Bardesanes, del año 180 D.C. dice: "Dondequiera que estemos,
todos nosotros somos llam::¡dos por ese nombre del Mesías, es decir,
cristianos,· y en un solo día, que es el primer día de la semana, nos
congregamos y en los días sefialados nos abstenemos de alimento."
Justino Martir, del año 135 D.C .. dice: "Domingo es el día cuando
celebramos nuestra asamblea ordinaria, porque es el primer día en el
cual Dios hizo un cambio en las tinieblas y en la materia he hizo el
mundo, y Jesucristo, nuestro Salvador, en ese mismo día, resucitó de
los muertos." "Y en el día Domingo. todos los que viven en las
ciudades o en los campos se congregan en un lugar y se leen las
memorias de los Apóstoles o los escritos de los profetas conforme lo
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 125
permite el tiempo." "En el Día del Señor todos los creyentes en la
ciudad y en el campo se congregan porque es el día de la resurrección
del Señor; y entonces leemos los escritos de los Apóstoles y de los
profetas. Al concluir esto, el presidente (el ministro que preside)
toma la p a 1 abra, dirigiéndose a la asamblea exhortándoles a
imitar y practicar las cosas que han escuchado, y entonces nos
unimos en oración, y después de eso celebramos la Cena del Señor."
Ignacio, Obispo de Antioquía, del año 110 D.C. dice: "Aquellos
que antes vivieron en las prácticas antiguas ahora alcanzan una nueva
esperanza, ya no más por la observancia del sábado, sino amoldando
su vida según el Día del Señor, porque en ese día también nuestras
vidas fueron levantadas por medio de El, para ser hallados discípulos
de Jesucristo, nuestro único Maestro."
Bemabé, uno de los Padres apostólicos, del año 70 D.C. dice:
"Finalmente El dice, 'Vuestros sábados presentes no me son aceptos.
Haré un nuevo principio del día octavo, que será el principio de un
nuevo orden del mundo" por tanto también nosotros guardamos el
Día del Señor con regocijo, el día en que también Jesús resucitó de
los muertos."
También el "Didache", manual de enseñanza de los Apóstoles" del
año 140, (o, quizás del 70) D.C. dice: "En el Día del Señor
congregaos, partid el pan y dad gracias."
Por esta lista ininterrumpida de testimonios la evidencia acerca de
la observancia del día del Señor nos lleva hasta los días cuando fué
escrito el Nuevo Testamento. Es muy cierto que tanto emperadores
como papas han hecho decretos acerca del primer día de la semana.
Todo lo que era posible hacer se hizo para perseguir al judío, y para
abolir las prácticas judaicas; pero el día de descanso judaico pasó, y
el nuevo día vino a existir, no por ningún decreto de hombre, sino
por la resurrección de Cristo que trajo todo lo que significa el día del
Señor.
g. EL NUEVO DIA HA SIDO BENDECIDO POR DIOS. Los
cristia.pos han observado el día del Señor bajo la evidente bendición
de Dios por casi 2000 años. Entre ellos se han encontrado los más
devotos creyentes, los mártires, los misioneros, y un sinnúmero de
aquellos que hubieran podido pasar por cualquier prueba o
persecución con el fin de conocer y hacer la voluntad de Dios. Es una
imputación muy seria decir que todos estos fieles y santos han
desobedecido, como algunos sabáticos dicen ahora de todos los
creyentes que no guardan el sábado, llamándolos "herejes, teniendo la
marca de la bestia, y cegados por satanás." El evangelio de la gracia
ha sido reemplazado por "otro evangelio" por parte de esta gente,
que en efecto quieren decir que sólo los que guardan el sábado serán
126
ECLESIOLOGIA
salvos; y también ensefían que Dios ha "abandonado a su iglesia" y
que ella ha sido "abandonada a Satanás, quien la gobierna." A pesar
de que Dios ni una sola vez ha impuesto el sábado en la edad de la
gracia, ellos hacen del sábado el tema principal de su predicación, y
no vacilan en estorbar la obra de todos los que aman y guardan el día
del Sefíor. Junto con el error de predicar la ley en vez del evangelio,
estos Sabáticos sostienen y ensefían otras engafíosas herejías y
doctrinas no bíblicas. Estando en tantos errores acerca de muchas
doctrinas fundamentales de la Biblia, no es extrafío que ellos
persistan en la legalidad del sábado.
Las razones para reconocer el día del Sefíor, o sea el primer día de
la semana, son claras y suficientes para aquellos que desean recibir las
ensefíanzas de la Palabra de Dios sin prejuicio.
IV. LA TRANSFORMACION FINAL
Como fue dicho arriba, mucho de lo que entra a formar la realidad
de la nueva Creación ya es un hecho consumado en el creyente. Cada
aspecto de su salvación es una cualidad característica en el nuevo
orden en que él está, especialmente en la nueva posición en Cristo.
Sin embargo, a lo menos hay tres grandes beneficios que, aunque
asegurados por toda la fidelidad de lo infinito, aún son del futuro.
Aunque fueron mencionados antes, merecen más atención en estos
detalles.
l. LIBERTAD DE LA NATURALEZA PECAMINOSA. Al final de
su peregrinación hay para el creyente una libertad de ese conflicto de
toda la vida con la naturaleza pecaminosa. Durante la vida habrá
sostenido una lucha con el mundo cosmos y con Satanás; pero estos
son poderes de afuera cuyo ímpetu serán quitados ·para siempre. La
libertad de la naturaleza pecaminosa implica un cambio
constitucional, o sea la remoción de un poder interior que ha sido
una parte íntegra del creyente todos los días de su vida. El gran
Apóstol se incluyó a sí mismo - y esto era una realidad en su vida
cuando se hallaba en su desarrollo espiritual más profundo - cuando
él dijo, "Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del
Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no
hagáis lo que quisiereis" (Gá. 5: 17). El fin de este conflicto fue
anticipado por él cuando escribió como el testimonio concluyente de
su vida, "Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi
partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la
carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona
de justicia, la cual me dará el Sefíor, juez justo, en aquel día; y no
sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida" (2 Ti.
4:6-8).
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 127
2. LA OCUPACION EFECTIVA DE LA CIUDADANIA
CELESTIAL. En este aspecto de la libertad cristiana, hay una
traslación de esta esfera de embajador, de esta existencia como un
extranjero y peregrino, a ese hogar central en gloria que se ha
sostenido por derecho y título, aunque sin ocuparlo todavía, desde el
momento de la salvación mediante Cristo. No hay ninguna
imaginación que pueda pintar, ni lenguaje que pueda describir este
cambio maravilloso con su traslado de la tierra al cielo, de un
conocimiento parcial a un conocimiento completo, de mirar en un
espejo obscuro a contemplarlo cara a cara, de la asociación con una
humanidad caída a la comunión con santos glorificados y con los
ángeles, de un cuerpo condenado a morir a uno glorioso y eterno, de
chozas terrenales a las mansiones que El fué a preparar, y de una
existencia que se describe como "ausentes del Señor" a aquella que
se caracteriza por su misma presencia inmediata. El profeta de
Patmos afirma:
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo
hubiera dicho; Voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me
fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo,
para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Jn. 14: 1-3); "Y vi
tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar;
y vi las almas de los decapitados ,por causa del testimonio de Jesús y
por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su
imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos;
y vivieron y reinaron con Cristo mil años" (Ap. 20:4); "Después me
mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal,
que salía del trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos
como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de
la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la
vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas
del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más
maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus
siervos le servinin, y verán su rostro, y su nombre estará en sus
frentes" (Ap. 22: 1-4).
3. LA POSESION DE UN CUERPO TRANSFORMADO. El tercer
rasgo de la salvación que se realizará al final de esta vida y que
contribuye a la totalidad de lo que constituye al creyente una nueva
creación, es el recibimiento y ocupación de un cuerpo transformado.
Con respecto a la parte física o material del creyente, le espera una
maravillosa metamorfosis. Aunque hay dos posibilidades delante de
él, el fin es el mismo en ambos casos. Puede ser que él vaya por el
camino de la muerte y resurrección, o puede ser que sea trasladado;
128
ECLESIOLOGIA
de cualquier manera una realidad fija le espera. El tendrá un cuerpo
semejante al cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3: 20-21 ).
Como ha de esperarse, hay una porción central y completa de la
Escritura que enseña un tema tan grande como la resurrección del
cuerpo del creyente; y esa porción bíblica se encuentra en 1
Corintios 15:20-23,35-57. En la primera sección- 15:20-23 - la
resurrección venidera del cuerpo del creyente se ve en su orden,
precedido por la resurrección de Cristo, con el período presente
interpuesto entre la primera y la segunda venida, y seguida por la
resurrección de toda la humanidad - esta resurrección se llama la
resurrección final, o sea, la última en el orden de las resurrecciones
(véase Ap. 20: 12-15) - y separada de la resurrección del creyente
por el reino de Cristo, que continuará hasta que todos los enemigos
estén bajo sus pies. Este período está determinado en cuanto a su
duración por el testimonio de Apocalipsis 20, siendo el tiempo de mil
años (véase 2 P.3: 7-1 0). La Iglesia, habiendo sido resucitada y
trasladada, estará reinando juntamente con Cristo.
La segunda parte de este pasaje central presenta los hechos
esenciales relacionados a la resurrección de los cuerpos de aquellos
que son de Cristo. Si se hace la pregunta: "¿Cómo son levantados los
muertos? ¿Con cuál cuerpo vendrán?" (1 Co. 15:35), la respuesta es
que, así como hay una gran variedad de formas y de cuerpos en la
creación de Dios, no es extraño que Dios dará un cuerpo
transformado en la resurrección, o en la traslación. Acerca de la
transformación que se realiza por la resurrección, se presentan cuatro
contrastes: (a) lo que es sembrado - importante sinónimo de la
palabra sepultado - en corrupción resucitará en incorrupción; (b) lo
que se siembra en debilidad, resucitará en poder; y (d) lo que se
siembra en cuerpo natural --:- adaptado al alma - resucitará cuerpo
espiritual, es decir, adaptado al espíritu humano. Este aspecto de la
verdad se concluye con la seguridad de las palabras: "Y así como
hemos traído la imagen de lo terrenal, traeremos también la imagen
de lo celestial" (v.49).
Frente a esto se halla la muy atractiva verdad de que algunos no
morirán, o "dormirán", sino que serán trasladados así en vida. Ellos
no irán al cielo agobiados y restringidos por- este cuerpo de
limitaciones. Siendo ellos mortales - vivos en la carne - se
vestirán de inmortalidad. El cambio es repentino y completo. Es acto
de "en un momento, en un abrir y cerrar de ojos." El decreto y
propósito de Dios no puede fracasar: "Porque es necesario que esto
corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de
inmortalidad." Todo esto y la traslación es mucho mejor que tener
que morir primero, según declara el Apóstol cuando dice, "He aquí
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 129
os digo un misterio: No todos dormiremos pero todos seremos
transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la
final trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y
nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto
corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de
inmortalidad" (1 Co.l5: 51-53). Aunque Cristo no vio corrupción
(Sal. 16: 10; Hch.2:27,31), Su presente cuerpo es el paradigma del
cuerpo resucitado del creyente. Cabe repetir aquí que la resurrección
de Cristo fue muchísimo más que un simple trastrocamiento de la
muerte; y realmente tal será el carácter del cuerpo glorificado del
creyente. Las Escrituras registran casos de personas muertas que
fueron restauradas a la vida para morir otra vez ( v é a n ~ e 2 R. 4:32-35;
13:21; Mt.9:25; Jn.11 :43; Hch.9:36-41; 14: 19,20). Uno solo
necesita recordar los cuatro grandes cambios presentados arriba,
según 1 Corintios 15:42-44, para estar seguro que una resurrección
diferente en forma espera el cuerpo del hijo de Dios que ha muerto,
muy distinta de cualquier restauración que jamás se haya hecho en la
historia humana. El cuerpo transformado y resucitado tendrá poder
sin límite y gloria infinita, y será eterno en duración.
Todo esto se asegura por las promesas infalibles y por los derechos
incomprensibles mediante la identificación con el Salvador
glorificado. Estando en Cristo, y por tanto poseyendo todos los
valores de su muerte y resurrección tan completamente como dichos
valores hubiesen sido poseídos por uno que realmente hubiera
muerto en la muerte de Cristo y que realmente se hubiera levantado
en su resurrección, no hay nada ilógico en la declaración de que el
cuerpo también aun será levantado y cambiado para ser semejante a
su cuerpo glorioso(Fi1.3: 20,21 ). ·
El Apóstol escribe en Romanos 8:23 de la "redención de nuestro
cuerpo."Esta frase evidentemente encierra la metamorfosis que será
lograda , ya por vestirse de lo incorruptible o bien por la
inmortalidad. Esta verdad con respecto a la redención del cuerpo va
muy paralela a la doctrina de la resurrección, sin embargo esperan el
día en que sus cuerpos serán redimidos - de igual manera, los que
ahora son resucitados con Cristo, esperan ser cambiados o
resucitados.
CONCLUSION
Al concluir esta sexta figura de la relación entre Cristo y la Iglesia,
puede decirse que se ha tomado gran espacio para este aspecto de I'a
verdad en vista del hecho que abarca la doctrina de la posición del
creyente en Cristo como la nueva Cabeza federal, la doctrina de la
resurrección de Cristo, y la doctrina de la resurrección o traslación de
130 ECLESIOLOGIA
todos los que están en Cristo. Estos son grandes y distintivos
principios cristianos que lógicamente aparecen en este punto en un
sistema ordenado de la teología.
CAPITULO VI
SIETE FIGURAS QUE PRESENTAN LA RELACION
DE LA IGLESIA CON CRISTO (VII)
EL ESPOSO Y LA ESPOSA
Esta figura es la última de las siete que nos hablan de la relación
entre Cristo y la Iglesia. Desde ciertos puntos de vista es distintiva, y
puede desarrollarse notando los siguientes puntos: ( 1) el tipo en
contraste a Israel, (2) es como un bosquejo del amor de Cristo que
sobrepuja todo conocimiento, (3) como una garantía de la autoridad
del esposo, ( 4) como una revelación de la posición de la esposa sobre
todos los seres creados, (5) como una seguridad de gloria infinita, (6)
los tipos de la esposa y, (7) el significado de esta figura.
Es evidente que la mayoría de estas distinciones son anticipaciones
de las realidades que se gozarán en las edades venideras. En este
respecto esta figura cumple con un propósito específico e introduce
contemplaciones en las cuales ningún hombre puede entrar
completamente, sea para entenderlas o expresarlas. Este estudio
seguirá el orden general de los tópicos indicados arriba.
l. SU CONTRASTE CON ISRAEL
La fuente constante de errores doctrinales mediante una confusión
de verdades tocante a Israel con verdades que se refieren a la Iglesia
no es menos evidente en esta figura que en los casos anteriores. De
una de las inexactitudes de ese infatigable estudiante y letrado, Dr.
Ethelberto W. Bullinger - cuyo error, juntamente con otros, él se
retractó antes de su muerte - era esa teoría de que Israel es la
Esposa de Cristo, mientras que la Iglesia es su cuerpo. Sostenía su
teoría con el argumento que la Iglesia no podía ser a la vez dos cosas,
el Cuerpo y la Esposa; mientras que, como se ha visto, la Iglesia está
relacionada a Cristo por siete simbolismos, todos no sólo son reales,
sino que son necesarios, si ha de conocerse la extensión de esta
relación. También ya se ha indicado que hay en la relación de Israel a
Jehová una verdad que forma un paralelo a lo que pudiera revelarse
con respecto a Cristo y la Iglesia. La figura del Esposo y la Esposa no
es una excepción. En una nota al pie de la página 200 de su libro El
Príncipe que Vendrá (segunda edición) él escribió:"En las Escrituras,
la Iglesia de esta dispensación está simbolizada como el cuerpo de
Cristo, nunca como la Esposa. Desde la conclusión del ministerio de
Juan Bautista la Esposa nunca se menciona sino hasta que ella
131
132
ECLESIOLOGIA
aparece en Apocalipsis (Jn.3:29; Ap.21 :2,9). La fuerza de 'sin
embargo' en Efesios 5:33 depende del hecho que la Iglesia es el
cuerpo no la Esposa. La relación terrenal se ajusta de una manera
diferente por una norma celestial. El marido y la esposa no son un
cuerpo, pero Cristo y Su Iglesia sí son un cuerpo, por tanto el
hombre debe amar a su esposa 'como a sí mismo'." Cada uno de estos
argumentos puede refutarse fácilmente. ( 1) Si Israel es la Esposa,
entonces Israel debe ocupar el cielo en vez de la tierra y sobrepujar a
la Iglesia en excelencia, aunque no tenga la estructura doctrinal en
que apoyarse, tal como está revelado con respecto a la Nueva
Creación, para sostener esa posición superior. (2) No es extraño que
no se refiera a la Iglesia con más frecuencia como la Esposa, ya que
no llega a ser la Esposa sino hasta que llegue a la gloria; y
no hay pasaje bíblico que presente a Israel como la
Esposa, ya sea ahora o en cualquier otra época. (3) Que el esposo y la
esposa son "una carne" es la equivalencia - dentro la latitud de un
símbolo - de la idea de un cuerpo.
Un paralelo entre la Iglesia como la Esposa, e Israel en su relación
a Jehová, se ve en el hecho de que de Israel se dice ser la esposa
apóstata de Jehová, que será restaurada en el futuro. Seguramente se
obtiene una gran diferencia entre una virgen desposada (2 Co.ll: 2} y
una esposa repudiada. Los pasajes bíblicos que sostienen la verdad de
que Israel es la esposa de Jehová son: "Porque tu marido es tu
Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el
Santd de Israel" (ls.54: 5); "Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y
yéndose ésta de él se juntase a ·otro hombre, ¿volverá a ella inás?
¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con
muchos amigos; más ¡vuélvete a mí! , dice Jehová ... Convertíos,
hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os
tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en
Sion. . . Pero como la esposa infiel ·abandona a su compafiero, así
prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová"
(Jer.3: 1,14,20); "Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que
no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores
de parto; porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene
marido" (Gá.4:27).
Se añaden a éstos otros dos pasajes que son demasiado largos para
citarlos aquí, que son: Ezequiel 16:1-59 y Oseas 2: l-23. El primer
pasaje es el humillante repudio de Jehová a la nación con quien El
hizo pacto y a quien ha hecho Suya propia (vs.8,59); sin embargo,
Israel será restaurado (vs.60-63). Semejante a éste en Oseas 2:1-23, se
describe otra vez el repudio de Israel por parte de Jehová y el profeta
es designado para representar en su propio hogar la situación de
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
133
Jehová en relación a su esposa apóstata, y como una lección objetiva
a Israel. La importancia de estos pasajes no debe menospreciarse. Hay
varios pasajes en el Nuevo Testamento que merecen consideración
específica:
Juan 3:29. "El que tiene la esposa, es el esposo; más el amigo del
esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del
esposo; así pues, este mi gozo está cumplido".
Tal es el testimonio de Juan el Bautista, el más grande de todos los
profetas. y quien tuvo la relación más inmediata a Cristo; sin
embargo, renuncia para sí un lugar en relación a la Esposa de Cristo.
Lo que él demanda se describe bien por el Dr. Marvin Vincent, de la
siguiente manera: "Amigo del esposo. El encargo de la boda. La
expresión era propia de Judea, porque en Galilea no se acostumbraba
tener a un amigo del esposo en la boda. En Mateo 9: 15 leemos
'¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el
esposo está con ellos?' (véase Mr.2:19). En Judea hubo dos
encargados, uno para el· novio y otro para la novia. En la boda ellos
ofrecían los regalos, servían a la novia y al novio, y ,los atendían hasta
llegar a la cámara matrimonial. Era el deber del amigo del novio
presentarle a la novia, después del servicio matrimonial para
mantener relaciones propias, y especialmente para defender la buena
fama del novio. . . El Bautista se representa a sí mismo como el que
mantiene esa r.elación con Jesús" (Word Studies in the New
Testament, 11, 1 05-6).
Romanos 7:4. "Así también vosotros, hermanos míos, habéis
muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro,
del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para
Dios".
Si bien es cierto que el pasaje se refiere sólo al individuo en su
primera aplicación, sin embargo, revela la verdad primordial de una
unión íntima entre CristO y los creyentes que integran la Iglesia.
2 Corintios 11:2. "Porque os celo con celo de Dios; pues os he
desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen
pura a Cristo". ·
Muchas veces las palabras que los traductores agregan, con la
intención de aclarar mejor el pensamiento, sólo debilitan el mensaje
del texto. Lo que el Apóstol literalmente dijo es, que yo pueda
presentar una virgen casta a Cristo. Seguramente él no está pensando
en Israel.
Gálatas 4:19-31. En este pasaje el Apóstol trata de diferenciar los
hijos de Agar de los hijos de Sara. Los hijos de Sara fueron la
ejecución de una promesa y por tanto, libres. Es una verdad que los
hijos de Agar no representan ningún propósito más allá de lo que fue
134
ECLESIOLOGIA
dado a Abraham (Gn.17: 20), y que los hijos de Israel son del linaje
de Sara; pero como una ilustración de dos grupos - uno bajo la
ley - y el otro libre de la ley - estas dos mujeres son simbólicas. Se
llega a esta conclusión por el hecho de que Agar era una esclava, por
tanto, representa a los Israelitas bajo la ley. Sara era libre y
representa a aquellos que han sido hechos libres por medio de Cristo
(Gá.5: 1-4). Israel siempre está bajo la ley cuando Jehová trata con
ellos nacionalmente, aun en la edad venidera del reino (véase
Dt.30: 8). La esposa de un monarca no puede estar sujeta bajo las
leyes gubernamentales más que el mismo rey. Hacer de Israel la
Esposa es elevar a Agar al puesto que le corresponde a Sara. Sólo la
Iglesia ha sido hecha libre de la ley.
Efesios 5:25-33. "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como
Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento. del agua por la
palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una Iglesia gloriosa, que no
tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin
mancha. Así también los .maridos deben amar a sus mujeres como a
sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta
y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros
de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a
su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola
carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y
de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su
mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido".
Indudablemente la discusión sobre la teoría de Israel como la
esposa gira alrededor de este pasaje btblico más que sobre cualquier
otro. El Señor Roberto Anderson, citado·arriba, afirma que la fuerza
de la frase "por lo demás" en Efesios 5:33, depende del hecho de que
la Iglesia es el cuerpo no la Esposa; pero cada afirmación en este largo
contexto se refiere a la relación que existe entre el esposo y la esposa,
ilustrando así la unión entre Cristo y la Iglesia. En la introducción del
tema, donde es natural que se anuncie el asunto, el mandamientc:> a
los maridos es que amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia
(v.25). Un lector sin prejuicios difícilmente se impresionaría· con la
pretensión de que este pasaje bíblico se refiere solo a la relación
sugerida por la cabeza y el cuerpo. El Dr. C. l. Scofield proporciona
una nota que aclara este tema en su Biblia Anotada: "Los versículos
30 y 31 son una cita de Gn. 2:23 y 24, y excluyen la interpretación
de que la referencia es a la Iglesia meramente como el Cuerpo de
Cristo. Eva fue tomada del Cuerpo de Adán, y él pudo decir: 'hueso
de mis huesos, y carne de mi carne'; pero ella también era su esposa,
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 135
y se hallaba unida a él en una relación por la cual dos seres son
hechos una sola carne' (Mt.l9:5,6), y de este modo Eva es un tipo
muy claro de la Iglesia como la esposa de Cristo" (p. 1212). La única
referencia en este contexto al cuerpo se presenta con el fin de afirmar
el hecho de que como el hombre por su naturaleza - así como todos
- ama a su propio cuerpo, de la misma manera debiera amar a su
esposa quien ha sido constituida una parte de su carne por la unión
matrimonial. Es significativo que expositores de mérito, casi sin
excepción, han interpretado este pasaje como un desarrollo muy
completo de la verdad que Cristo es el Esposo y la Iglesia es la
Esposa.
Apocalipsis 19: 7, 8. "Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria;
porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha
preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino,
limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de
los santos".
Esta escena es en los cielos - donde se celebran las bodas. La
Esposa por su ministerio de traer las almas a Cristo se ha preparado.
Ella está vestida de ropas blancas y es constituida justa. Israel, como
una nación, nunca es visto en escenas celestiales, y tampoco como un
pueblo, es constituido justo, como lo es la Iglesia. Aunque se llama
"una nación santa", esa santidad es relativa en vez de ser absoluta.
Apocalipsis 21:1-22: 7; Hebreos 12:22-24. Estos extensos pasajes se
citan en este punto únicamente para que sus testimonios sean
incluidos con respecto a la nueva Jerusalén y sus habitantes. Puesto
que esta ciudad maravillosa es la que 'desciende del cielo' - se
menciona tres veces (Ap.3: 12; 21:2,10) - bien pudiera indicar que
la ciudad no es el cielo de donde procede. Sus habitantes están
descritos en Hebreos 12:22-24. Entre todos estos hay una
innumerable compafiia de ángeles, la congregación (Iglesia) de los
primogénitos, los espíritus de hombres justos hechos perfectos, con el
Padre y el Hijo. Se ve que la ciudad en grado mayor es cosmopolita, y
aparentemente se más por la Iglesia que por las demás
compañías de criaturas indicadas. Se le conoce por la esposa, "la
esposa del Cordero". Si el pueblo terrenal está presente es sefialado
por la frase, "a los espíritus de los justos hechos perfectos".
Mateo 25:1-13. Este contexto familiar que presenta el propio
relato de Cristo en cuanto a los juicios sobre Israel bajo la figura de
las diez vírgenes, entra directamente bajo la pregunta acerca de Israel
como la desposada de Cristo. La escena está en la tierra y el tiempo
es en el regreso de su Mesías en poder y grande gloria cuando tomará
el trono de David, y conquistará y juzgará a las naciones (Sal.2:7-9;
ls. 63: 1-6; Mt.25: 1-46; Ap. 19: 11-16). Será entonces cuando la
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ECLESIOLOGIA
nación de Israel será juzgada conforme a sus méritos de entrar a su
reino del pacto sobre la tierra. Ya que la realización de estas
bendiciones del pacto en el reino ha sido sostenida como un incentivo
delante del pueblo a través de sus generaciones, es racional creer que
todo Israel será levantado y pasará por este gran tribunal de justicia.
El juicio de Israel se revela en muchas profecías en el Antiguo
Testamento, especialmente en Ezequiel 20:33-44 y en Malaquías
3:1-6. El primero de estos pasajes anticipa este gran juicio como
determinado por Dios e indica que ocurrirá en el mismo desierto en
donde Israel fue detenido cuando volvía de Egipto (v. 35). En este
juicio Israel será purificado cuando serán purgados los rebeldes (v.
38). El segundo pasaje - anuncia el mismo juicio final, pero declara
que sucederá en conexión y en el tiempo del segundo advenimiento
de Cristo. Ambas venidas están en perspectiva en este pasaje (Mal.
3: 1-6), como en todas las presentaciones en el Antiguo Testamento,
y se contemplan como una gran obra divina. Esta profecía prevé a
Juan Bautista, y sin embargo, el juicio real acontecerá en el segundo
advenimiento (véase Sal. SO: l-7; Mal. 4:1 ,2).
El pasaje central que presenta el juicio sobre Israel es el que vino
de los labios de Cristo y se halla en el discurso del Olivet, Mateo
24:37-25:30. Después de predecir la tribulación venidera (24:9-28)
que toca a Israel, el Salvador describe su segunda venida con poder y
grande gloria (25: 29-31). Amonestaciones a Israel siguen a este pasaje
y predicciones respecto a su juicio que tendrá lugar cuando el Rey
vuelva. El pasaje que relata la parábola de las diez vírgenes (Mt.
25: 1-13) comienza con esta declaración: "Entonces el reino de los
cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas,
salieron a recibir al esposo" (v. 1 ). Manuscritos antiguos -
especialmente La Vulgata- agrega las palabras y la desposada. Es
decir, las diez vírgenes salieron a encontrar al esposo y a la esposa. En
esa semejanza, el versículo 1 O dice, "Pero mientras ellas iban a
comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él
a las bodas; y se cerró la puerta", debiera afiadirse, como algunas
traducciones correctas lo han hecho, la palabra fiesta. Es decir,
aquellas que estaban preparadas entraron a la fiesta de las bodas - no
a las bodas, que en realidad ya habrían tenido lugar en el cielo (véase
la cena de las bodas del Cordero A p. 19:9 ). Las palabras del Sefior
sobre este mismo tema, registradas en Lucas 12:35-36, arrojan luz
sobre todo este asunto: "Estén cefiidos vuestros lomos, y vuestras
lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que
aguardan a que su sefior regrese de las bodas, para que cuando llegue,
le abran enseguida".
Que la palabra virgen se refiere a Israel no depende sólo de este
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 137
contexto. Los 144,000 de Apocalipsis 14: 1-5 son vírgenes, según el
versículo 4, y en Salmo 45:8-17 en donde se presenta el cuadro de un
palacio milenial, se hace el anuncio de aquellos que tendrán el
derecho de entrar en él. Entre ellos está incluido el Rey, y a su
diestra la Reina - la Iglesia - y hablando de la Reina y sus
compafíeras, el escritor dice: "Con vestidos bordados será llevada al
Rey; vírgenes irán en pos de ella, compafíeras suyas serán traídas a tí.
Serán traídas con alegría y gozo; entrarán en el palacio del rey" (vs.
14, 15). Israel se presenta en la parábola de las diez vírgenes como un
· pueblo sobre la tierra, y que los dignos entrarán en el palacio, de
igual manera se ve a Israel en el Salmo 45 - no como la Reina o la
desposada - como compafieras o invitadas de honor en el reino. El
término vírgenes puede aplicarse con propiedad a un pueblo que está
ahora bajo castigo por su infidelidad, pero sólo en el sentido que ellos
forman un pueblo redimido y están bajo el propósito inalterable de
Dios (véase Ro.ll:29).
Estos pasajes bíblicos dan evidencias conclusivas de que la Iglesia
es la Esposa de Cristo y que Israel tendrá el puesto de honor en el
reino como, según Salmo 45:8-17, "compafíeras de la desposada".
11. UN DELINEAMIENTO DEL AMOR DE CRISTO
QUE EXCEDE A TODO CONOCIMIENTO
El Apóstol oró para que los santos en Efeso pudieran comprender
juntamente con los santos cuál sea la anchura, la longitud, la
profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a
todo conocimiento (Ef. 3: 18, 19). Era bien claro al Apóstol que sólo
por iluminación divina podría alcanzarse tal conocimiento. Como
prólogo a esta petición él había solicitado que ellos estuviesen
"arraigados y cimentados en amor". El amor en que debieran estar
arraigados y fundados no era un amor débil que estos creyentes
pudieran experimentar hacia Dios, más bien era el amor de Dios hacia
ellos - ese amor que los escogió, que los predestinó, que los adoptó,
que los ha hecho aceptos en el Amado, que los ha redimido, que ha
provisto una herencia para ellos, que los ha sellado por el Espíritu,
que les dio vida, y que los ha levantado y los ha sentado en lugares
celestiales en Cristo Jesús. Estar arraigados y cimentados en tal amor
es estar con simpatía y con entendimiento en la revelación
inmensurable de ese amor. Así que, también, con esta experiencia de
un entendimiento en particular del amor de Cristo que excede a todo
conocimiento. En verdad es gráfico el lenguaje usado aquí que asigna
a este amor particular las dimensiones del espacio - anchura,
longitud, profundidad y altura - pero estas son dimensiones
infinitas.
138
ECLESIOLOGIA
Dos veces en Efesios 5 el Apóstol cita el sacrificio infinito de
Cristo como la expresión de amor infinito: "Y andad en amor, como
también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros,
ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante" (v.2); "Maridos, amad a
vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí
mismo por ella; para santificarla, habiéndola purificado en el
lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo,
una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa
semejante, sino que fuese santa y sin mancha" (vs. 25-27). Es el Buen
Pastor que da su vida por las ovejas, y es el privilegio de cada
creyente tener un sentimiento íntimo de ese amor de Cristo, que es
personal y de carácter ilimitado. El Apóstol podía decir, "el cual me
amó y se entregó a sí mismo por mí"(Gá.2:20). El apóstol Juan no
podía pensar en una distinción más grande que pudiera identificarlo
mejor que el discípulo a quien amaba el Señor. Cuando Jesús lloró
frente a la tumba de Lázaro, los judíos dijeron, "Mirad cómo le
amaba! " (Jn. 11 :36). La misma palabra amados como se usa
frecuentemente en el Nuevo Testamento - como "hermanos
amados por el Señor" (2 Ts.2: 13), bien podría considerarse como un
precepto, como decir, Sed objetos de Su amor. Como un hijo en un
hogar normal no lleva la responsabilidad de pagar los gastos que su
presencia produce sino cumple con su propósito sublime como el
objeto del amor de sus padres, así el creyente es el "amado del
Señor". Es cierto que este amor "constreñirá" al que es amado así a
prestar un servicio de sacrificio y el creyente deberá amar a Aquel
que le amó a él y se entregó a sí mismo por él.
Pero tales manifestaciones son sólo como productos o frutos del
infinito amor de Cristo - un amor inmutable e infinito; porque
"como había amado a los suyos que estaban en el mundo (cosmos)
los amó hasta el fin" (Jn.l3: 1); mas en esta relación no existe fin, y
por tanto no hay cesación de Su amor. Aquí entra El Cantar de los
Cantares de Salomón con su anuncio del amor que existirá por
siempre entre Cristo y la Iglesia. Es este amor incomparable del que
el hijo de Dios no puede jamás ser separado. El Apóstol escribe: "Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni
lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor
de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Ro.8:38,39).
111. SEGURIDAD DE LA AUTORIDAD DE LA ESPOSA
En este sentido en que otros ciudadanos son súbditos, la esposa del
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA 139
rey no es súbdita del rey. Como sugiere la palabra consorte ella es
una co-partícipe en su reino. Ninguna responsabilidad real le es
asignada a ella, pero permanece el hecho de que ella está
ce-gobernando, más bien que siendo gobernada. Esta distinción llega
a ser trascendental cuando se reconoce en la relación del Rey de
reyes y Su Esposa, la Iglesia. Como la designación de Sacerdote y
Rey indica que Cristo reinará así como ejercerá las funciones de
sacerdote, así el título "real sacerdocio" aplicado a la Iglesia (1 P.
2:9), clasifica al grupo como ce-regentes más bien que como súbditos
del Rey. El que la Iglesia reinará está claramente anunciado en
Apocalipsis 20:4-6: "Y vivieron y reinaron con Cristo mil años ...
sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil
años".
IV. UNA REVELACION DE LA POSICION DE LA ESPOSA
SOBRE TODOS LOS SERES CREADOS
La Iglesia como la Esposa del Cordero - la Segunda Persona de la
Deidad - alcanza una posición exaltada por virtud de su majestad
infinita que no podría alcanzarse por ninguna criatura de ninguna
otra manera. El mismo Señor habla de esta elevación sublime cuando
dice: "Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os
tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también
estéis"(Jn. 14: 3); "Padre, aquellos que me has dado, quiero que
donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria
que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación
del mundo" (J n.l 7: 24 ). El lugar al cual El se refiere se ha preparado
de manera especial, como si ningún lugar de gloria ya existentes fuese
digno de su Esposa. Un momento de meditación sobre la exaltación
del Hijo de Dios y la incomparable realidad de ella en relación al
tiempo y a la eternidad, a la tierra y al cielo, a los hombres y a los
ángeles, que la Iglesia habrá sido llamada de entre los demás y ha sido
preparada sin mancha ni arruga ni cualquier cosa semejante, obliga a
llegar a la conclusión que la elevación de la Iglesia es, como la de su
Esposo, más sublime que los principados y potestades. De su
elevación se ha dicho, "la cual operó en Cristo, resucitándole de los
muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre
todo principado y autoridad y poder y señorío y sobre todo nombre
que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero"
(Ef. 1:20-21 ).
V. UNA SEGURIDAD DE GLORIA INFINITA
En relación íntima a la posición alta y santa que como Esposa del
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ECLESIOLOGIA
Cordero es otorgada a la Iglesia, está la correspondiente verdad de
que ella será glorificada con El en Su gloria. Una ojeada a una
concordancia completa revelará el hecho de que una gran cantidad de
pasajes bíblicos se ocupa en presentar esta gloria venidera. Mas de
ciento ochenta veces se usa esta palabra en el Nuevo Testamento, y
una porción grande de las referencias tratan de la gloria de Cristo.
Debida consideración deberá prestarse a la gloria que El tuvo con el
Padre antes que el mundo fuese (Jn. 17: 5), la gloria que según
testifica Juan, fue manifestada en la encarnación, es a la gloria de la
transfiguración, a la gloria de la resurrección, y a la gloria que ahora
El tiene en los cielos (Ap.l: 13-18). Cuando se calcula toda esta
gloria, no será difícil entender por qué El se llama el Señor de gloria,
o lo que significa la expresión cuando se dice que El vendrá otra vez
con poder y grande gloria. Sin embargo, Aquel que es coronado de
gloria y de honra está trayendo muchos hijos a esa gloria (He.
2:9-1 0). La propia petición de Cristo es que los creyentes vean Su
gloria (J n. 17:24 ); y el Apóstol afirma que ellos participarán de esa
gloria, al escribir: "si es que padecemos juntamente con El, para que
juntamente con El seamos glorificados" (Ro. 8: 17), y "Cuando
Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con El en gloria" (Col. 3:21 ).
VI. LOS TIPOS DE LA ESPOSA
Sea que se llamen tipos o solamente eventos análogos, es de poca
importancia comparado al hecho de que ciertos matrimonios en el
Antiguo Testamento son, cuando se contemplan con devoción, casi
inagotables símbolos de la unión entre Cristo y la Iglesia. Al
discernimiento natural, los resgistros de varias desposadas del
Antiguo Testamento son simples narraciones de amor humano; sin
embargo, a la mente iluminada - y esto es cierto en cuanto a toda
figura simbólica - todas están llenas de significado espiritual. La
historia humana, es en sí una belleza; pero sus alcances en sentido
figurado, tienden a descubrir las más profundas realidades de la gracia
divina como puede v.erse esa gracia en la unión entre Cristo y Su
Iglesia. El gran campo de figuras y su lugar en la revelación divina no
puede presentarse aquí, sino que se dejará para ser considerado
después. Podrá observarse, sin embargo que un tipo es una
anticipación hecha con propósito divino para ilustrar su antitipo. No
es la prerrogativa de la figura establecer la verdad; esa función
pertenece al antitipo. Por otra parte, el propósito del tipo, es realzar
como una ilustración, la fuerza de la verdad que pertenece al
antitipo. El Cordero Pascual, como figura, inunda la gracia redentora
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
141
de Cristo con rico significado, mientras que la misma redención
confiere al tipo tesoros de verdad que nunca serían sofiados. En su
alcance la figura es una profecía del antitipo, y, sierrdo designado por
Dios, no puede valuarse como una simple especulación. Es una
característica vital de la inspiración divina. Es claramente divina en su
arreglo e intención. Aquel que declara que cierta cosa es un tipo está
obligado inmediatame·nte a demostrar que las semejanzas son más
accidentales, que despliegan un propósito divino. En 1 Corintios
10: 11 (griego) hay indicación de que hemos de esperar tales
comparaciones importantes.
De las varias uniones del Antiguo Testamento que los hombres
defienden como tipos de la Iglesia en su unión con Cristo, aquí se
considerarán sólo dos detenidamente. Es razonable suponer que
cuando se narra el matrimonio de algún hombre del Antiguo
Testamento, siendo él mismo un tipo de Cristo, ese matrimonio bien
puede tener algún significado típico. Moisés es un tipo de Cristo como
libertador; entonces Séfora su esposa, tomada de los gentiles
mientras él vivía lejos de sus hermanos, sugiere el llamamiento de la
Iglesia durante el período entre los dos advenimientos de Cristo.
David es un tipo de Cristo y, de todas las esposas, Abigaíl es la que
mejor ilustra la verdadera desposada. Ella abandonó todo para unirse
a David. También Booz es un tipo de Cristo como pariente redentor;
entonces Rut, la pobre· moabita, cuando descubrió que Booz no
descansaría sino hasta que concluyera la redención que haría de ella
coheredera de toda su posición y sus riquezas, ella se entregó a sí
misma como la amada. Salomón también es un tipo de Cristo, y a
pesar de su fracaso, tiene el puesto como el hijo de David, a quien se
le dará el reino. De todos los matrimonios de Salomón, la sulamita
del libro de Cantares es la que mejor expresa su amor para su novio.
La "hija" del Salmo 45 no es un tipo, sino más bien una
contemplación previa de la Iglesia "Toda gloriosa ... en su morada"
al estar con el Mesías Rey en el palacio milenial. Las dos esposas que
merecen atención específica son:
l. EVA. No se trata de indicar aquí el hecho de que Adán es un
tipo de Cristo, aunque, aparte de la verdad de que cada uno de ellos
es cabeza de una creación de Dios, todo lo demás entre ellos es
contraste. Hay tres pasajes que tienen importancia especial, que son,
Romanos 5:12-21; 1 Corintios 15:21,22, y 45-49. El primero de
estos pasajes bíblicos traza el contraste entre la ruina que vino a la
primera creación por el pecado de Adán y la bendición exaltada que
viene a la nueva creación por la muerte y resurrección de Cristo, el
Postrer Adán. El segundo pasaje - 1 Corintios 15:21,22 - presenta
el contraste entre la vida y la muerte. "Porque así como en Adán
142
ECLESIOLOGIA
todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados." Esta es
una referencia, evidentemente, a la universalidad de la resurrección
como fue anunciada por Cristo en San Juan 5:25-28, ya que en el
texto . de Corintios
1
el Apóstol presenta seguidamente la sucesión de
resurrecciones que incluye a todos los que vivan sobre la tierra. El
tercer pasaje, 1 Corintios 15:45-49, hace el contraste del cuerpo
presente adaptado al alma - con el cuerpo glorioso que
tendremos - adaptado al espíritu. Lo único que podría decirse del
primer Adán es que recibió vida, pero el Postrer Adán es la Fuente de
toda vida. Las características sobresalientes de este tipo son, (a) la
derivación y (b) la identidad.
(a) Eva fue formada de una herida en el costado de Adán cuando
éste fue sumergido en un profundo sueño (Gn.2:21 ,22), que
típicamente sugiere el hecho de que la existencia de la Iglesia ha sido
hecha posible mediante la sangre de Cristo que fluyó de Su costado
en Su muerte. Se llega aquí al punto apropiado para ver el símbolo de
la perla como una representación de la Iglesia (M t. 1 2:45-46). Así
como la perla se forma dentro de la concha de la ostra por la
agregación - una formación vital de algo que tiene vida - y,
probablemente por una herida causada por la presencia de una
substancia irritante extraña, así la Iglesia debe su existencia a esa
sangre que derramó el Salvador. Así mismo, aunque la perla es
formada en una triple obscuridad, la del lodo en que está enterrada la
madreperla, la de la concha misma, y la profundidad del mar, sin
embargo como ninguna otra joya, cuando se expone a la luz del sol,
tiene poder para captar la gloria irisada de esa luz, así como para
reflejar su esplendor. Es así como la Iglesia, aunque está formada en
las tinieblas del mundo, cuando llegue a la presencia del Señor,
reflejará esa incomparable gloria que pertenece sólo a Cristo.
(b) Así como Adán reconoció a Eva como una parte viviente de sí
mismo -"hueso de mis huesos, y carne de mi carne' (Gn.2:23)-
de esa manera se anticipa la verdad de que la Iglesia está en Cristo y
no tiene existencia propia aparte de El. Cada creyente ha llegado a
ser un miembro de esta nueva Cabeza y no conoce ninguna identidad
aparte de esa relación.
En el libro The Brides of Scripture J. Denham Smith escribe;
"Como de paso permitáseme sugerir que el asunto de la unidad de la Iglesia
con Cristo encierra las consecuencias más importantes, no sólo en nuestro juicio
espiritual, sino también en nuestros sentimientos morales y en la vida exterior;
porque a menos que conozcamos lo que somos y lo que tenemos, no podemos
saber cómo vivir. Después de todo lo dicho por aquellos que profesan creerlo,
con todo, digo, este asunto se ha entendido muy poco.
Supera toda bendición humana y angelical. Ya estaba en el propósito de Dios
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
143
antes de todas las dispensaciones y, según parece, continuará cuando las
dispensaciones habrán cesado para siempre (Ef.3:21). En su naturaleza la Iglesia
es lo que Cristo es. ¿Puede haber alguna cosa más maravillosa? Nos coloca,
como San Pablo dice, 'sobre todo principado, y autoridad, poder y señorío, y
sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el
venidero.' Yo se que puede haber cierto interés, y hasta una ansiedad del
corazón, de saber algo de lo que será el reino, o de lo que va incluido en la idea
de ser la desposada de Cristo. En esto puede haber bastante de la naturaleza
humana. En verdad, el reino y la desposada son amados por el Señor Jesucristo
- lo que compró con Su muerte. Pero en vista de la unidad de la Iglesia con
Cristo, todo lo demás se funde en Cristo mismo; la Iglesia es como Cristo.
Nosotros seremos como Eva era en Adán, ambos sin perder su identidad
considerados como una persona; de tal manera que aun después de ser tomada de
él, y cuando fue levantada con él, el Señor les llamó a ambos por el nombre de
Adán, así como de Cristo y Sus miembros se dice ser 'EL CRISTO', lo que es
EL CRISTO MISTICO. Creo que pocos lo ven así, pues el medio de comprensión
respecto a esto es estrecho. Lo que deseamos especialmente aquí es que se
interprete bien la palabra de verdad. Consideremos un momento este
pensamiento maravilloso: lo que somos en ese sentido en El; sí, el ser uno con El
por toda la eternidad; consideremos todas esas ricas bendiciones mencionadas en
Juan 17 y en Colosenses y en Efesios, que las palabras no pueden describir; y
luego pensemos lo que es un reino. Un reino no es uno con el que lo gobierna;
pero la Iglesia, siendo como Cristo es, sí es una con Cristo, reinaremos con El
sobre Su reino." 3ra.ed., págs.l2-13.
2. REBECA. En contraste que Eva provee acerca del origen de la
Iglesia y su unión con Cristo, el tipo o figura que se ve en Rebeca
presenta el llamamiento divino y la consumación divina de la Iglesia.
Isaac es claramente un tipo de Cristo. El representa al unigénito Hijo
de Dios (Gn.22: 2; He.ll: 17), el Hijo del amor del Padre quien fue
obediente hasta la muerte, a quien el Padre "no escatimó" (Jn.3: 16;
Ro.8: 32), y quien fue recibido de entre los muertos (He.ll: 19). En
otra conexión y totalmente diferente, Isaac es también un tipo de los
hijos espirituales de Abraham (Gn.lS:S; Gá.4:28,29). El tipo que
Rebeca representa puede verse en los siguientes siete detalles.
a. EL PADRE SE RESPONSABILIZA A FAVOR DE SU HIJO. El
Padre, representado en figura por Abraham, se propone conseguir
una novia para Su Hijo, como en Mateo 22:2, donde leemos que un
rey hizo fiesta de bodas para su hijo. Ese poder determinante de Dios
se ve en San Juan 6:44, donde está escrito:"Ninguno puede venir a
mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día
postrero'"
b. EL PADRE ENVIA AL SIERVO DE SU CONFIANZA. En vista
del hecho de que ningún nombre del Espíritu Santo se revela en la
Biblia, además de los títulos descriptivos, es significativo que el
nombre del siervo de Abraham, quien hizo el viaje para conseguir la
esposa de Isaac no se menciona en esta ocasión. La responsabilidad
144 ECLESIOLOGIA
señalada a este siervo era de proporciones inmensas. No sólo
significaba un viaje peligroso de muchas semanas, sino la gran
responsabilidad de conseguir esposa para un príncipe. Si hubiera sido
guiado por la sabiduría humana, los resultados, cuando mucho, no
podrían haber sido más que accidentales. El siervo de confianza
tipifica al Espíritu Santo que está ahora en el mundo, quien con
infinita sabiduría está llamando de entre los hombres a la Esposa del
Cordero.
c. LA ELECCION SE NOTA EN EL ESCOGIMIENTO DE UNA
EN PARTICULAR. Muchas jóvenes salieron para sacar agua
(Gn.24: 13), pero sólo una es escogida, y fue escogida con todo el
respeto a su propia voluntad en el asunto (Gn.24:5-8). No podía
haber ningún fracaso en conseguir a Rebeca para ser la esposa de
Isaac. Todo el programa de Dios para Israel está involucrado; sin
embargo no se le obliga en lo más mínimo y ella es escogida
precisamente como había sido la determinación de la voluntad
divina.
d. LA FE DE REBECA. La manifestación de la fe de esta joven es
similar y casi igual a la fe de Abraham, quien hizo ese mismo viaje
cuando Dios le llamó, dejando su tierra natal. Ninguna propuesta de
menos atracción podría hacerse que pedirle a una joven abandonar su
hogar para nunca volver, e ir con un siervo que ella no conocía, y
casarse con un hombre a quien nunca había visto. A ella le fue
anunciado un evangelio por el siervo, quien describió al príncipe
Isaac con todas sus riquezas. A todo esto ella respondió, "Sí, iré"
(Gn.24: 58), y estas palabras anticipan el significado de las palabras
de Pedro, "a quien amáis sin haberle visto" ( 1 P.l: 8). ¡Qué
perfección se revela en Génesis 24: 16!
e. LA ANTICIPACION DE LAS RIQUEZAS DE ISAAC. Los
adornos de oro (Gn.24:22,30,47) sólo eran una muestra anticipada
de las riquezas de Isaac, de cuyas riquezas ella participaría en su
totalidad. Así mismo, esas bendiciones del Espíritu que el creyente
recibe ahora, se nos dice que son las arras de la gloria que vendrá (2
Co.1 :22; Ef.l: 14).
f. EL VIAJE. Para cada hijo de Dios hay un camino de
peregrinación que debe seguir, que se extiende desde el punto de la
fe salvadora en Cristo hasta el momento de su encuentro con El en el
aire. La muerte no es la experiencia normal, aunque quizá sea la
expresión común y aun universal hasta el presente. La esperanza del
creyente es que él pueda encontrarse con su Sefíor en el aire sin pasar
por la muerte (1 Co.l5:51,52; 1 Ts.4: 13-18). En este camino del
peregrino la obra del Espíritu es revelar las cosas de Cristo a los
santos que están atentos a Su voz (Jn.l6:13-15; 1 Co.2:9-12). Sin
SIETE FIGURAS DE LA IGLESIA
145
duda todo esto fue la experiencia de Rebeca. Largos días y aun
semanas fueron necesarias en ese viaje, pero fueron horas maravillosas
para la que escuchaba la verdad acerca de su amado que le describía
fielmente el siervo.
g. LA UNION. No era una simple casualidad que Isaac estuviese
caminando en el campo en meditación, ni que Rebeca levantara los
ojos y exclamara, "¿Quién es este varón que viene por el camino
hacia nosotros?", o que el siervo dijera, "Este es mi Señor". Tal será
el testimonio culminante del Espíritu al corazón del creyente cuando
él vea a su Señor, "Es mi (y tu) Señor" (Gn.24:62-67). Citando una
vez tnás a J. Denham Smith:
"Pero, ¿qué de Isaac? El había estado mientras tanto sólo pasivo - esperando
el resultado; como nuestro Señor que vendrá, quien todos estos siglos ha estado
en la presencia del Padre esperando el resultado. Cuando el Espíritu (tipüicado
por Eliezer), quien es el gran recogedor de almas, haya hecho su obra presente,
Cristo volverá. Es aquí donde nuestra narración divina se profundiza en interés;
porque 'el alba empieza a clarear, y las sombras se ahuyentan.' Isaac ha venido;
está en plena libertad, meditando dulcemente sin la menor preocupación.
No fue en su hogar donde la conoció por primera vez, ni tampoco fue en el
hogar que ella había dejado atrás. Su lugar de encuentro fue en la quietud del
campo, y en la hora quieta del atardecer - propio para la escena. Isaac venía
del pozo Lahai-roi, es decir, 'la presencia de Aquel que vive y ve'. El vino solo,
como· para disfrutar de un gozo sin perturbación al encontrarse con ella quien, él
sabía, había dejado todo por él. El vino al caer de la tarde, cerca de la noche del
mundo; pero para ella fue como una mañana de gozo. Ella tenía un velo, con el
que se había cubierto - ocultándose de la presencia de Cristo. Ahora
¡contémplese esto! Ella se baja del lomo del camello . Ya se puede entender:
¡No más de ese escabroso camino del desierto! Ya no hay más pasos peligrosos
y jornadas cansadas. Ese ansiado momento de descanso y gozo ha llegado. ¡Qué
encuentro! ¡Cómo se atrajeron afectuosamente! , pues ahora' la trajo Isaac a la
tienda d ~ ¡ ~ su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló
Isaac después de la muerte de su madre '. ¡Cuán sugestivo es todo esto! Porque
ahora es el atardecer del mundo, y nuestra ' noche está avanzada, y se acerca el
día'; 'porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando
creímos' (Ro. 13: 11). Y ¡qué realidad comunica esto a nuestras esperanzas
cuando nos damos cuenta de que Aquel que fue una vez nuestro Salvador aquí,
vendrs otra vez a nosotros, como El dijo: 'Vendré otra vez y os tomaré a mí
mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis' (Jn.l4:3)! ¡Cuán
glorioso será el ser llevados al hogar! Entonces el será visto, no en Su propio
hogar, ni tampoco aquí abajo en el desierto donde estamos nosotros ahora, sino
en los cielos siderales, como la Estrella de la Mañana, para anunciar el fin de esta
larga noche de nuestra separación y muerte. La Estrella de la Mañana es esa
lumbrera que siempre precede a la salida del sol; se divisa allá sobre el horizonte,
pero no en los altos cielos. Así que de esa manera, el Señor cuando venga
descenderá del cielo al aire, y nosotros que estemos vivos y que hayamos
quedado, juntamente con aquellos que duermen en Jesús, seremos arrebatados
146
ECLESIOLOGIA
para encontrarle en el aire. De allí El nos llevará a la casa del Padre, y luego
volverá con nosotros para gobernar sobre Su reino, y para siempre estaremos con
el Señor. Y entonces nosotros también descansaremos de todas las penas, de
todo sufrimiento y del pecado; y de nosotros mismos, ya que tenemos en
nosotros la maligna raíz del pecado, y este corazón de incredulidad.
Descansaremos del último pesar, del último dolor, y de la última tristeza."- Op.
cit., págs.36-38.
VII. EL SIGNIFICADO DE LA FIGURA
El simbolismo del Esposo y la Esposa tocante a Cristo en Su
relación con la Iglesia nos habla de Su amór eterno que excede a todo
conocimiento, de la unidad entre El y la Iglesia, y de la aubridad y
posición que serán concedidas a la Iglesia en la edades venideras.
Características de la verdad muy importantes son tipificadas en la
relación de la esposa que no podrían ser representadas de ninguna
otra manera. Mucha bendición divina está determinada para Israel,
todo lo cual ha sido predicho en sus pactos y profecías; pero ningún
pacto o profecía lleva a esa nación a una ciudadanía celestial o a una
unión con Cristo mediante las bodas.
CONCLUSION
En la consumación de este análisis de la doctrina Paulina de la
Iglesia -la que justamente aparece como la característica más
sobresaliente de la Eclesiología Bíblica - podría reafirmarse que,
como ya se ha demostrado, hay, en la familia humana, tres divisiones
durante la edad presente: el gentil, el judío y el cristiano. Hay un
propósito terrenal claro para el judío que revela al judísmo, y así un
claro propósito celestial para los creyentes -es decir, la Iglesia -
que revela al cristianismo. La Iglesia está relacionada con Cristo en
varias maneras que están compendiadas en siete figuras, de las cuales
dos son eminentes, que son: la Nueva Creación cuya Cabeza es el
Cristo resucitado, y luego, el Esposo y la Esposa. La Iglesia es una
compañía elegida, llamada de entre los judíos y los gentiles, y que
estará eternamente con Cristo en Su gloria sublime.
CAPITULO VII
LA IGLESIA ORGANIZADA
La manera en que la gente de todas las generaciones se ha asociado
en íntima relación dentro de la iglesia, con sus persecuciones, sus
conflictos, y sus beneficios, constituye un capítulo en la historia de
los mil novecientos afios segundo en importancia sólo al progreso del
gobierno sobre la tierra. En realidad ya por el siglo cuarto la iglesia
había apropiado los ideales israelitas del Antiguo Testamento, de un
mundo conquistado, con el poder del Mesías llegando a ser universal,
de tal manera que sus dirigentes sofiaron de un gobierno estatal bajo
la autoridad de la iglesia; y Roma perpetúa ese ideal hasta el día de
hoy. Una modificación de este ideal de autoridad gubernativa se
introdujo por el protestantismo en la forma de la teoría postmilenial.
Esta teoría propuso un gobierno mundial por la iglesia, pero
mediante empefios de influencias espirituales, que después de un
milenio de triunfo cristiano sobre las fuerzas malignas concluiría con
la venida del Sefior. El progreso de una supuesta transformación
mundial por la influencia espiritual de la iglesia se ha encontrado con
tantos descalabros y ha resultado tan sin base que la idea del
postmilenialismo es cosa muerta; no tiene ahora un defensor vivo y
sólo quedan indicios de tales nociones en muy escasa literatura que
produjo anteriormente. Ese tremendo fracaso de la iglesia para
convertir, o siquiera convencer, al mundo, basta para sugerir a la
mente cándida que Dios nunca sefialó a la igleisa la tarea de salvar al
mundo; más bien había de servir como testigo al mundo con el fin de
que la compafiía elegida pudiera ser sacada de ese mundo. Cierta
clase de guía en la iglesia ha manifestado una evidente inconsecuencia
al afirmar que Cristo murió sólo por los elegidos y que nadie podría
ser salvo fuera de este grupo limitado, pero que la iglesia, de todas
maneras, fué comisionada para salvar al mundo hasta el último
habitante de la tierra.
No se podrá hacer mucho progreso en el estudio de la Eclesiología
a menos que la Iglesia que es un organismo se distinga de la iglesia
que es una organización. Un organismo se constituye como tal por el
hecho de que posee una sola vida a través de todas sus partes - así
147
148
ECLESIOLOGIA
como el cuerpo humano - pero una organización bien podría ser
solamente una coordinación de partes totalmente independientes
pero unidas para una acción. La iglesia organizada está limitada a
personas vivas de su generación, sin ninguna fuerza mayor para
conseguir la unidad más que artículos acordados sobre ciertos tópicos
religiosos y sin la seguridad de que todos los que la integran son
salvos, mientras que la Iglesia que es un organismo incluye a todos los
creyentes - nada más y nada menos - de todas las generaciones en
esta edad presente, y cada uno que es salvo, para siempre es
perfeccionado en Cristo. No hay práctica más confusa en el campo
general de la Eclesiología que la de aplicar a la iglesia organizada y
visible esos pasajes bíblicos que pertenecen a la verdadera Iglesia, la
Esposa de Cristo. Esta inexactitud es aparente cuando un pasaje
como Efesios 5:25-27 se aplica a la iglesia visible con su enorme
porcentaje de personas no regeneradas dentro de su redil. Este error
lo cometen fácilmente los que no comprenden el vasto campo de
verdad que hay en el Nuevo Testamento con respecto a la Iglesia, el
cuerpo de Cristo.
En el Nuevo Testamento se reconoce la iglesia organizada. Una
iglesia existía dondequiera que un grupo de creyentes se reunía en los
lazos de la comunión espiritual. Esta reunión de los cristianos revela
el significado fundamental del nombre iglesia con que ellos eran
identificados. Los que formaban ese grupo habían sido llamados del
mundo. Había en aquel entonces ventajas notables como las hay ahora
en la convocación de los creyentes. El escritor a los Hebreos exhorta,
" no dejando de reuniros, como algunos tienen por
costumbre" (He.l 0: 25).
Es evidente que el propósito divino incluía algo de organización en
las iglesias ya que se dan los nombres de los oficiales y se definen sus
deberes. Estos tenían que ser escogidos con gran cuidado dentro de
los hermanos de buena reputación en asuntos espirituales. Sin
embargo, no tenemos ningún registro de que hayan inscrito a lÓs
miembros de ninguna iglesia, tampoco hay un ejemplo en el Nuevo
Testamento de una persona que haya solicitado ser miembro de una
iglesia local. Por otra parte, membresía en una iglesia, como se
entiende ahora, no es prohibida. Naturalmente, mucho depende de
las condiciones que existen en cierto tiempo y en cierto lugar; pero el
gran énfasis en el tiempo presente sobre la membresía en una iglesia
- casi se iguala a la misma salvación - no tiene base bíblica.
Afortunadamente, o desafortunadamente, no tenemos ningún dato
de una situación en los días de la iglesia apostólica de que los
creyentes hayan llegado a ser numerosos en una localidad que haya
sido necesario tener más de una asamblea. Esto facilmente podría
LA IGLESIA ORGANIZADA 149
haber sucedido en Jerusalén donde grandes multitudes fueron
salvadas; pero, si hubiera sido necesario tener dos centros de
reuniones, no podría pensarse que los creyentes hubieran
centralizado sus afectos en su propio grupo, o que hubieran sido
censurados por otros por su falta de lealtad si tenían comunión con
los del otro lado. La comunión cerrada que excluía a creyentes de la
asamblea es ese pecado sectarista que ha sido reservado para los días
luminosos del fin de la edad actual.
En sentido general, la verdad acerca de la iglesia organizada puede
dividirse en la siguiente manera: (a) la iglesia como una asamblea
local, (b) un grupo de iglesias, y (e) la iglesia visible sin referencia a la
localidad.
l. LA IGLESIA COMO UNA ASAMBLEA LOCAL
Los escritores teológicos ponen su principal énfasis en sus
enseñanzas sobre la iglesia local. Para ellos la iglesia local organizada
constituye la mayor parte, si no todo el tema, de la Eclesiología, y
con mucha frecuencia exhiben su sectarismo. Hay que reconocer que
la iglesia local suple un campo sumamente limitado cuando se
compara con la gran realidad de la verdadera Iglesia; pero, no
obstante, su carácter restringido, el día de hoy la iglesia local, casi
universalmente constituye la suma y la substancia de la Eclesiología
de la cristiandad profesante.
En su significado más sencillo, la iglesia local no es más que la
asamblea de creyentes profesantes en una localidad. Puede ser sin
ninguna pretensión como "la iglesia que está en su casa" ( 1
Co.l6: 19), o podría ser la reunión de vastas multitudes en una gran
catedral construida para el propósito. Se emplean sencillas
designaciones como: "la iglesia que estaba en Jerusalén" (Hch.8: 1 ),
"la iglesia en Cencrea" (Ro.l6: 1 ), o "la iglesia de los tesalonicenses"
(l Ts.l: 1). Una lectura atenta de los pasajes que se refieren a la
iglesia local - que son menos de cincuenta por todos - suplirá en
gran parte la base legítima para una comprensión correcta de la
importancia b1blica de este aspecto de la Eclesiología (comp.
Mt.l8:17; Hch.8:1,3; 11:22,26; 12:1,5; 14:23,27; 15:3,4,22; 18:22;
20:17,28; Ro.l6:1,5; 1 Co.l:2; 4:17; 6:4; 11:18,22;
14:4,5,12,19,23; 16:19; 2 Co.1:1; Fil.4:15;Col:4,15,16; 1 Ts.1:1;2
Ts.1: 1; 1 Ti.5: 16; F1m.1 :2; Stg.5: 14; 3 Jn.1 :6,9,1 O; Ap.2: 1 ,8, 12, 18;
3: 1,7,14).
A este concepto sencillo de la iglesia los hombres han añadido sus
tradiciones - parecidas a las que los gobernantes de Israel
impusieron sobre el pueblo en el sistema mosaico (comp.
150
ECLESIOLOGIA
Mt.l5:2,3,6; Mr.7:3,5,8,9,13). No importa cuán sencilla haya sido la
idea de la iglesia al principio, ahora se ha ampliado para incluir vastas
super-organizaciones, y, como en el caso de Roma y el Concilio
Federal de Iglesias (Ahora Concilio Nacional de Iglesias, en Los
Estados Unidos- Nota del traductor), hay una intención declarada
para influenciar al gobierno civil.
Las características importantes que pertenecen a la iglesia local
pueden contemplarse bajo cinco aspectos: ( 1) la iglesia y su doctrina,
(2) la iglesia y su servicio, (3) la iglesia y su organización, (4) la iglesia
y sus ordenanzas, y (5) la iglesia y su orden.
l. LA IGLESIA Y SU DOCTRINA. El desacuerdo sobre doctrina
ha sido casi toda la causa de las divisiones sectaristas con sus trágicas
falsas representaciones de ese Cuerpo que es uno, del cual Cristo es la
cabeza, y que débilmente se refleja en la iglesia visible; y aparte de
ese Cuerpo la iglesia visible no tiene ninguna razón de existir. No se
podría saber cuánto de toda la confusión sectaria y pecado hubieran
sido evitados si se hubiera puesto énfasis principal y claro sobre la
doCtrina paulina de la verdadera Iglesia. El Nuevo Testamento
exhorta a la unidad, a una inquebrantable comunión y al amor
fraternal; pero estas cosas han sido descuidadas y rechazadas. La
obligación de permanecer en comunión aun cuando se levantan las
controversias, se ha abandonado y con frecuencia sobre asuntos sin
importancia. Estas diferencias bien podrían haber sido allanadas
mediante la oración y con una debida consideración de los derechos
de otros; porque todas las separaciones sobre la doctrina se deben a la
inconsecuencia de un grupo que piensa tener el derecho de
interpretar la Biblia según su propio punto de vista, y que sin
embargo, niegan a otros el mismo derecho inherente. Por supuesto
que, si se tratara de negar una verdad fundamental, el Nuevo
Testamento da las direcciones en el asunto.
Las cuestiones entre los calvinistas y los arminianos en cierto
sentido conciernen a factores de importancia sobre la gracia divina;
pero los calvinistas están divididos en cuanto a que si hay que usar
mucha agua o poca agua para el bautismo, y sobre si cantar salmos o
cantar himnos escritos con palabras no directamente de la Biblia,
todo esto sin considerar el énfasis que un espíritu sectarista coloca
sobre ellos, no debieran ser los motivos de romper la comunión entre
los creyentes. Aquellos que promueven tales divisiones cometen el
pecado sectarista de dividir el Cuerpo de Cristo. La atrocidad de ese
pecado aparecerá cuando los creyentes sean reunidos como un
cuerpo en la presencia del Señor donde no se podrá soñar que hayan
tales divisiones y donde la mente del creyente estaría concentrada en
las cosas que son eternas. Excluir a un creyente porque, según la
LA IGLESIA ORGANIZADA 151
opmwn de alguien, no ha sido bautizado propiamente, o porque él
no se limita a los Salmos de David para entonar sus notas de
alabanza, sería excluir al ladrón en la cruz que aceptó a Cristo, y hasta
donde tenemos la palabra escrita sobre el bautismo, excluir también a
los doce apóstoles del Cordero.
No será nada agradable descubrir que mientras se trata de colar el
mosquito de cosas de menor importancia en la doctrina, uno se haya
tragado el camello de una unidad rota, o mientras se descubre la
mota en el ojo de un hermano sobre la manera de practicar la
ordenanza, uno ha fallado en echar la viga del propio ojo, que en
espíritu negaría a Cristo la contestación de Su oración "que ellos
sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en tí" (Jn.17:21).
Hay un solo conjunto de verdad revelada, que cuando se entiende
correctamente enseña un solo sistema de doctrina. Cuando los
hombres no están de acuerdo sobre una doctrina es porque uno, o
ambos, están equivocados. Frente a esto, Dios ha enviado Su Espíritu
en el corazón de los creyentes para guiarlos a toda verdad (Jn.16: 13);
y si los hombres se hubieran preocupado para conocer la mente del
Espíritu acerca de la verdad como está presentada en los oráculos de
Dios, no habría sino una sola mente, y esa mente sería la del
Espíritu: sin embargo, centenares de sectas contendoras han venido a
existir, que en uno u otro grado se caracterizan por la arrogancia o
por la satisfacción propia. Es una manifestación de debilidad humana
sentir satisfacción en la falta de acuerdo con otros creyentes. Aun los
llamados Hermanos Plymouth, un movimiento que comenzó con
ideales bíblicos muy altos y con el reconocimiento más completo de
los grandes factores que traen la unidad, especialmente del Cuerpo de
Cristo que es uno, no se ha podido salv&r de muchas tristes divisiones,
trayendo tras sí amarguras y conflictos; y tampoco se inclinan estos
hermanos a unirse nuevamente cuando reconocen su gran error en las
separaciones. La razón para todas las divisiones no se debe a la falta
de un claro testimonio en la Biblia, o la falta del ministerio de
enseñanza por el Espíritu; ni se debe a la debilidad inherente del
hombre; más bien se debe a la falta de espiritualidad entre los del
pueblo de Dios - el fracaso en caminar humildemente y en sumisión
al Espíritu de Dios ¡Cuan escudriñadoras son las palabras de Filipenses
2:3! - "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes en
humildad estimando cada uno a los demás como superiores a él
mismo", y también las palabras de Gálatas 6:1, "considerándote a tí
mismo". El verdadero amor fraternal no da lugar a las
separaciones; y cuando los hombres están desunidos y se aseguran a
sí mismos de que están contendiendo por una causa justa, debieran
contemplar la mayor injusticia del pecado del sectarismo. Los
152 ECLESIOLOGIA
creyentes no fueron designados a la separación, sino para mantener la
unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Ef.4:3).
Los himnos de la iglesia generalmente han proclamado la fe del
pueblo. Dos hombres escribiendo casi al mismo tiempo han
presentado lo que parece ser una contradicción. Sabino Baring Gould
(1865) escribió en cuanto a la iglesia:
"Somos sólo un cuerpo
Y uno es el Señor,
Una la esperanza
Y uno nuestro amor."
En 1866 Samuel J. S tone escribió con relación a la misma iglesia:
"Aunque con desdeñosa admiración
Los hombres la contemplan bajo dura opresión,
Por escisiones hecha pedazos,
Por herejías han sido rotos los lazos ... "
El hecho queda en pie de que ambas declaraciones son la verdad.
La verdadera Iglesia no está dividida, tampoco puede dividirse; sin
embargo, la iglesia visible ante la manifestación de un ideal de la
Biblia, es un esfuerzo arruinado y destrozado.
El remedio para una iglesia dividida no se logra por una sencilla
unión de las organizaciones, aunque esa unión daría un aspecto
mejor al mundo. El remedio está en la actitud del creyente individual
en su amor para todos los demás creyentes, pasando por alto las
conexiones eclesiásticas o distinciones de razas. Este es el efecto
normal de uno que está caminando en el Espíritu. El Apóstol Juan
declara: "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en
que amamos a los hermanos" (Jn.3: 14), y "Amados, amémonos unos
a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de
Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque
Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros,
en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos
por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado
a Dios, sino en que el nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados" (1 Jn.4:7-10).
2. LA IGLESIA Y SU SERVICIO. Intrínsecamente ninguna
responsabilidad o servicio se impone sobre la iglesia. El servicio,
como los dones del Espíritu por quien se efectúa el servicio es
individual. No es posible que fuera de otra manera. La frase común,
"la tarea de la iglesia" es, por tanto, sin fundamento bíblico. Es
solamente cuando los individuos sienten la responsabilidad personal y
piden el poder divino, cuando se hace la obra cristiana. Por otra
LA IGLESIA ORGANIZADA 153
parte, no hay ninguna palabra escrita que por implicación estorbara a
los creyentes el asociarse por una causa común que por conveniencia
podría considerarse a la luz de un resultado unido. Sobre la misión de
la iglesia visible, el Dr. C. l. Scofield escribe: "Mucho se ha dicho
sobre la 'misión de la iglesia'. La Iglesia que es su cuerpo tiene por
misión edificarse a sí misma hasta que el cuerpo esté completo
(Ef.4: 11-16; Col.l: 19), pero propiamente a la iglesia visible,
como tal, no se le ha encargado· ninguna misión. La comisión de
evangelizar al mundo es personal, y no colectiva (Mt.28: 16-20;
Mr.16: 14-16; Lc.24:47,48; Hch.1:8). Hasta donde las Escrituras nos
presentan la parte histórica, la obra de evangelización fue hecha por
individuos llamados directamente por el Espíritu para esa obra
(Hch.8:5,26,27,39; 13:2, etc.). Las iglesias (Fil.4: 15) e individuos
(Hch.l6: 14,15; Ro.l6: 6,23; 2 Ti. 1: 16, 17) ayudaron en la obra de
estos hombres, pero no hay vestigio de una responsabilidad colectiva
impuesta sobre la iglesia. Sin duda que el Espíritu puede llamar
a una iglesia a 'separar' a individuos para esa obra, como se hizo en
Antioquía (Hch.13: 1-3)" (Curso Btblico por Correspondencia,
111,431 ).
3. LA IGLESIA Y SU ORGANIZACION. Existen tres principios
generales en un gobierno, sea esto en la iglesia o en el estado. Así en
el campo del gobierno de la iglesia hay: (1) gobierno episcopal, que
está representado por los episcopales y por los miembros de la
denominación conocida como Metodista Episcopal; (2) la forma
representativa de gobierno, representado por las iglesias reformadas,
que se gobiernan por juntas colegiadas; y (3) la congregacional,
clasificación que incluye a todas las iglesias denominacionales e
independientes que se rigen directamente por la congregación. Entre
estas últimas están las iglesias Congregacionales, las Cristianas y las
Bautistas.
Toda autorización para un gobierno en la iglesia debe hallarse en
las Espístolas del Nuevo Testamento, y toda regla existente para la
iglesia afirmará que su procedimiento es justificado por las Escrituras.
Este hecho sirve para enfatizar la verdad de que el gobierno de la
iglesia es puramente una conveniencia que sirve para un propósito
limitado. El error comienza cuando por la misma dirección de los
ministros, los miembros llegan a considerar a la organización o secta
ser el factor principal en la vida de la iglesia. Nace la impresión de
que la lealtad a una iglesia en particular es de primer orden, que
excede en importancia a los asuntos de la sana doctrina, o a la vida
consagrada a Cristo. Cada secta insiste en publicar su propia
literatura, dirigir sus propias misiones, no proveer a sus miembros
ninguna otra información relativa a la obra cristiana dentro o fuera
154 ECLESIOLOGIA
del país, sino la que se relaciona a esa denominación, insiste en
educar y conferir las órdenes sagradas a sus propios ministros, y en
llamar a sus púlpitos solamente a los que s6lo han sido instruidos en
las doctrinas que dan al grupo las características distintivas. Fuera de
las ventajas limitadas que pueden aseverar que tiene este
procedimiento, hay, sin embargo, un desarrollo constante de ese
pecado sectarista y una negligencia siempre presente, si no una
resistencia, a la verdad gloriosa de la unidad y comunión de un
cuerpo, como es el de Cristo.
Una organización es el primer paso de sabiduría para un grupo de
personas asociadas entre sí para una causa común; pero una
organización es para un propósito, y por tanto, no es el propósito en
sí. El sectarismo tiende a descuidar el propósito - lo que da la razón
de ser a toda iglesia digna del nombre - y aumentar la organización.
4. LA IGLESIA Y SUS ORDENANZAS. Generalmente se ha
convenido que son dos las ordenanzas específicas que se han
confiado a los creyentes que mantienen comunión en la iglesia - el
bautismo ritual y la cena del Señor.
5. LA IGLESIA Y SU ORDEN. En su Curso por Correspondencia,
el Dr. C. l. Scofield escribe en forma extensa sobre las funciones de la ·
iglesia organizada:
"La historia del desarrollo de la iglesia local se conoce por inferencia de los libros
de los Hechos y de las Epístolas. Teniendo esto, dos errores de los hombres
acerca del orden de la iglesia, son refutados de una vez. El primero de ellos es en
cuanto a la noción de que las iglesias apostólicas locales fueron formadas
siguiendo la organización de las sinagogas. Sin duda ha:y ciertas semejanzas que
pueden trazarse, así como la sinagoga misma tiene sombras de semejanzas a las
prácticas del Israel antiguo. Pero la organización de la sinagoga era bien conocida
por la iglesia de Jerusalén, y sin embargo, la iglesia contaba con los miles de
creyentes antes que hubiera aun la más rudimentaria organización; cuando al fin,
la obra de la administración de la caridad de la iglesia vino a ser una carga
superior a la posibilidad de los apóstoles, dijeron: ' Buscad, pues hermanos, de
entre vosotros a siete varones de buen testimonio, ' etc., no basados sobre una
analogía de la sinagoga, sino sobre la razón del asunto (Hch.6: 1-4). El segundo
error es que Los Hechos y las Epístolas contienen tal doctrina acerca de la
organización de la iglesia que se constituye en una regla de obligación, un nuevo
y· rígido Levítico. Un grupo de creyentes, por ejemplo, declaran que como los
discípulos en Troas se reunieron en el primer día, de la semana para partir el pan,
es ley que todos los discípulos en todas partes debieran reunirse cada primer día,
día del Señor, para ese propósito. ¡Esto es seguramente una amplia
géneralización de un solo suceso! Lo que parece ser claro al considerar todos los
pasajes es que de manera gradual la organización de la iglesia local fue
incluyendo ancianos y diáconos. 'Obispos' y 'ancianos' parece ser idénticos
(Tit.l: 5, comp. v. 7). Debe también añadirse que, tanto el servicio de ancianos
como el diaconado fueron plurales en las iglesias apostólicas. No tenemos ningún
LA IGLESIA ORGANIZADA
155
ejemplo de un solo anciano en una iglesia local. Las funciones de los ancianos
eran (1) gobernar (1 Ti3:4,5; 5:17); (2) guardar la verdad revelada de la
perversión y del error (Tit.1 : 9); ( 3) vigilar la iglesia así como ve el pastor por sus
ovejas (Hch.20: 28), en donde 'apacentar' literalmente significa 'atender como un
pastor' (comp. Jn.21: 16; He.13: 17; 1 P. 5:2). Los ancianos fueron (1) ordenados
(del Griego, cheirotoneo, que puede significar, ' crear o nombrar por medio de
votación,' o' elegir, nombrar, crear,' Thayer) por los apóstoles (Hch.14:23); o
(2) ellos recibieron un reconocimiento (u • ordenación') por los hombres
nombrados por un apóstol (Tit.l :5); o (3) fueron hechos cuidadores por el
Espíritu Santo (Hch.20:28), una expresión que no se explica, a menos que esa
explicación esté en la frase de Pedro (1 P.5: 2), • cuidando de ella '; en tal caso
podría significar que los ancianos de Efeso poseían evidentemente el don de
gobernar (1 Co. 12: 28), y de la calificación que se define después en las Epístolas
a Timoteo y a Tito que sin la nota o el nombramiento apostólico ellos
• tomaron' la responsabilidad de cuidar. Eso, como una interpretación, parece
forzada, y se expone a la objeción de que tal práctica llenaría el cuerpo de
ancianos de las iglesias de personas agresivas, llenas de amor propio, que buscan
honra para sí. Los diáconos parece que tenían la responsabilidad de llenar el
oficio de consoladores y los actos de caridad en vez de tener el puesto con los
vigilantes y también de haber sido escogidos por los miembros (Hch.6: 1-6; 1
Ti.3: 8-13). Debe añadirse que el nombramiento a este puesto en la iglesia
apostólica se llevaba a cabo por la imposición de manos de los apóstoles
(Hch.6:6; 13:3; 2 Ti.l:6) o del presbiterio o cuerpo de ancianos (1 Ti.4:14).
Pero, para una correcta comprensión de la iglesia local del Nuevo Testamento, es
sumamente importante reconocer la distinción entre puesto oficial y ministerio.
El primero se alcanzaba por nombramiento, pero el ministrar era por el don del
Espíritu. Felipe, uno de los siete primeros diáconos de la iglesia en Jerusalén, es
una ilustración suficiente para notar esta distinción. Por oficio el era diácono;
stÍgún el don él era un evangelista (Hch.6: 5; 21: 8). Sin duda el nombramiento al
desempeño de un puesto para oficiar en la iglesia, toda vez que las iglesias
mantenían su espiritualidad, fue hecho en reconocimiento de los dones
espirituales y de gracia que había en los nombrados, pero lo principal es que el
ministerio en las iglesias del Nuevo Testamento era completamente libre. Los
dones permanentes del ministerio están enumerados en Efesios 4: 11: ' Y él
mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros pastores y maestros.' Estos, debemos observar, no son dones del Espíritu a
los hombres, como lo es en 1 Corintios 12, sino que son hombres dotados del
Espíritu que El da a la iglesia. o como un evangelista, o como un pastor y
maestro •·sobre ' una iglesia local, aunque las iglesias locales recibieron su
ministerio (Hch.ll: 19-28), y en muchos casos continuamente por varios años.
La imposición de manos se hacía, ya para impartir dones espirituales ( 2 Ti.l: 6; 1
Ti.4: 14), o apartándolos para un puesto oficial (Hch.6:6). También deberá
notarse que, como el ministerio era obra del Espíritu y era libre, así también la
dirección en cuanto al lugar, el tiempo y método en el servicio se mantuvo bajo
la libre autoridad del Espíritu (Hch.13: 1-4; 16:6-10). Sólo queda por mencionar
que en el Nuevo Testamento no se conoce ningún sacerdocio sino el sacerdocio
de todos los creyentes bajo el Sumo Pontífice que es Cristo; no hay un' clero' o
cuerpo de ministros como un cuerpo distinto de los que son llamados • laicos';
tampoco se encuentra una clase de hombres apartados para ministrar el bautismo
Y la Cena del Señor, aunque sin duda estaría dentro de la libertad del Nuevo
Testamento señalar a uno o más para estos propósitos." Op. cit., pp. 428-30.
156
ECLESIOLOGIA
11. UN GRUPO DE IGLESIAS LOCALES
Un número limitado de pasajes del Nuevo Testamento se refiere a
iglesias locales (comp. Hch.9:31; 15:41; 16:5; Ro.16:4; 1 Co.11:16;
14:34; 16:1,19,23,24; 12:13; Gá.l:2,22; 1 Ts.2:14; Ap.1:4,11,20;
2:7,11,17,23; 3:6,13,22; 22: 16). Sin embargo, en ninguno de estos
pasajes se insinúa que estas iglesias estaban confederadas o bajo la
autoridad de un gobierno supremo. Por otra parte, no hay ninguna
advertencia contra la federación de iglesias, mientras no se interponga
o estorbe la dirección inmediata y directa del Espíritu Santo en la
iglesia local. Esta dirección divina es una realidad de inestimable
valor, con tal que la iglesia quiera aprovecharse de ella; no obstante,
con frecuencia, autoridades no espirituales dominan a la iglesia al
grado de excluirla de toda experiencia de la dirección del Espíritu.
Así como los detalles en la vida del creyente bajo la gracia quedan
bajo la dirección del Espíritu (Gá.5: 18), de igual manera detalles en
la vida de la iglesia reciben la misma benévola libertad.
111. LA IGLESIA VISIBLE SIN REFERENCIA
A LA LOCALIDAD.
Esta distinción se presenta por el uso mismo en el Texto Sagrado;
sin embargo, no se necesita darle más que una referencia pasajera
(comp. Hch.12:1; Ro.l6:16; 1 Co.4:17; 7:17; 11:16; 14:33,34;
15:9; 2 Co.l1:28; 12:13; Gá.l:13; Fil.3:6; 2 Ts.l:4). Esta es la
iglesia que persiguió Saulo, o Pablo. Este es también un tema de
profecía (comp. 2 Ts. 2:3; 1 Ti.4: 1-3; 2 Ti.3: 1-8; 4:3,4; 2 P.2:1-3:8;
Ap.2: 1 :3-22).
LA REGLA DE VIDA PARA EL CREYENTE
CAPITULO VIII
REGLAS DE VIDA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Bajo esta división de Eclesiología, un acercamiento se hace a lo
que generalmente es designado como el aspecto práctico de la verdad
revelada. Esto abarca todo el terreno de la conducta humana. El arte
de vivir una vida diaria que sea agradable delante de Dios es segundo
en importancia sólo a la salvación del alma; sin embargo, fuera de
muy pocos teólogos que no pueden ver más allá de la imposición del
Decálogo sobre los creyentes perfeccionados en Cristo con la
suposición de que ese instrumento prescribe todo el deber de los
pueblos de todas las edades, este extenso conjunto de verdad revelada
con todas sus obvias distinciones, no se encuentra en las obras de
Teología Sistemática. El problema de vivir para Dios no sólo afronta
al mismo predicador, sino que es el asunto mayor en la vida de
aquellos redimidos a quienes él ministra; sin embargo, hasta donde
llegan las instrucciones teológicas, el ministro que se supone estar
entrenado comienza su gran responsabilidad completamente sin
preparación para cumplir con uno de los principales requisitos. Así
como no se puede considerar la economía mosaica ser como la suma
y la sustancia de la responsabilidad humana, es igualmente seguro que
ninguna otra regla de conducta deberá juzgarse ser la representación
de todo el campo de la obligación humana que justamente entra en
los estudios de la teología.
Ya que tiene la intención de colocar en orden todo lo que se
encuentra en las Escrituras, la Teología Sistemática debiera abarcar
en su contemplación las condiciones que existieron en otras edades y
en todas las e d a d e s ~ especialmente en la edad de Moisés que ahora
ya es del pasado, la edad del reino que está por venir, y la edad
presente. Siendo el hombre un ser moral, señalado a vivir su vida
delante del Creador infinitamente santo, el problema de la correcta
conducta humana siempre ha mantenido un puesto sobresaliente en
todas las dispensaciones. Comenzó en el Jardín de Edén, aun antes de
la caída, y se intensificó en gran manera por el pecado del hombre. A
todos los hombres esta obligación de una conducta correcta es tan
real que la mayoría puede reconocer muy poco de cualquier otra
157
158
ECLESIOLOGIA
obligación y concluye que por sus obras todos se levantarán o caerán
delante de Dios. Estar en pie sobre una conducta digna es el principio
que rige en el hogar, en la escuela, y en la vida cívica. Los buenos
reciben la honra y los malos son disciplinados. Entonces, es natural
que un individuo que desde la niñez ha estado sujeto a estos
principios de dignidad personal llegue a la conclusión de que la
relación del hombre con Dios es también una de mérito. A la luz de
esta importante realidad de la responsabilidad moral que es dictada
por la conciencia y sostenida por altos ideales, y a la luz de las
demandas incesantes sobre la mente y la voluntad del hombre en
cada hora de cada día de su vida, la Teología Sistemática no puede
ofrecer una excusa válida por la falta de incluir en forma completa el
análisis y exposición de este vasto campo de la verdad.
Aunque la santidad del Creador siempre ha hecho sus demandas
razonables de la criatura humana, ha habido diferentes situaciones y
condiciones las cuales el estudiante debe reconocer. No hay nada más
evidente en el Texto Sagrado que el hecho de que Jehová puso
demandas sobre la conducta de Israel que El no requirió de las
naciones. La Ley de Moisés no fue dada sino después de que la
historia humana había recorrido por lo menos 2,500 años (Ro.5: 13;
Gá.3: 19). Está escrito: "Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y
hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes
verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el
día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les
prescribiste mandamientos, estatutos y la ley" (Neh.9: 13-14); "Los
saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto, y les dí mis
estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre
que los cumpliere vivirá. Y les dí también mis días de reposo, para
que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy
Jehová que los santifico" (Ez.20: 10-12). De la misma manera, es
igualmente evidente que el sistema mosaico ha sido reemplazado por
una nueva relación que los creyentes tienen con Cristo y con ella
viene una nueva y más alta demanda para la vida diaria (J n.l: 16-17;
Ro.6: 14; 7:2-6; 2 Co.3: 1-18; Gá. 3: 19-25; Ef.2: 15; Col.2: 14); y esta
demanda, en su turno, será reemplazada por otra regla de vida del
reino que, aunque en sí es volver al principio legal de la edad mosaica
del pasado, trasciende a un grado incalculable a los requerimientos del
sistema mosaico (Mt.5: 19-48). Es pues evidente que hay una variedad
de responsabilidades, tanto con respecto al caracter como con el
detalle que la santidad de Dios tiene que demandar.
De las tres edades principales- el pasado inmediato, el presente, y
el futuro inmediato - el pasado y el futuro no presentan mayores
complicaciones; pero la edad presente es compleja ya que la forma de
REGLAS DE VIDA EN EL ANTIGUO TEST AMENTO 159
vida que le corresponde es especial, y no consiste en una relación de
legalidades, sino más bien, en la posición perfecta del individuo que
es salvado en Cristo. El objetivo no es alcanzar un puesto de
aceptación delante de Dios, sino adornar la posición ya alcanzada por
la fe en Cristo (Tito 2: 1 0). Esta distinción presenta principios y
motivos que están tan separados unos de otros como está el este del
oeste o como la luz de las tinieblas.
De igual manera, en el propósito de Dios una sola de estas tres
economías provee, de manera directa, la capacidad divina por cada
demanda que hace del individuo; es decir, no se menciona en dos de
estas economías ninguna provisión de capacitación divina para su
cumplimiento. Sin embargo, en la economía del presente, tanto las
normas sobrenaturales de acción se anuncian como también una
completa capacidad por el Espíritu se provee para su cumplimiento.
Poca referencia se ha hecho hasta aquí en esta obra al error
esencial de la Teología del Pacto. En este punto se hará mención de
ella solamente al tocar su punto de vista sobre la responsabilidad
humana delante de Dios. Los términos, El Pacto de las Obras, y el
Pacto de la Gracia, no se hallan en el Texto Sagrado. Si se han de
sostener tendrá que ser totalmente aparte de autoridad bíblica. Lo
que ha sido conocido por Teología del Pacto se construye sobre estos
dos pactos y es, por lo menos, un reconocimiento- aunque es
inadecuado- de la verdad de que la criatura tiene responsabilidad
hacia su Creador. Cocceius (1603-1669) es el principal expositor de
la Teología del Pacto. "El enseftó que tanto antes de la Caída, como
después de ella, la relación entre Dios y el hombre era un pacto. El
primer pacto era un 'Pacto de Obras'. Después de la Caída fue
sustituido por el 'Pacto de la Gracia', para cumplir la cual la venida
de Jesucristo era necesaria" (Enciclopedia Británica, Ed. 14, V, 938).
Sobre este invento humano de dos pactos se ha formado la Teología
Reformada en gran parte. Contempla la verdad empírica de que Dios
puede perdonar pecados únicamente por esa libertad que ha sido
asegurada por el sacrificio de su Hijo- que se anticipa en el orden
antiguo y se realiza en el nuevo-pero esa teología es completamente
inadecuada para discernir los propósitos de las edades, a saber: las
diversas relaciones hacia Dios, del judío, como del gentil, y de la
Iglesia, con las claras y consecuentes obligaciones humanas que
surgen directa e inevitablemente de la naturaleza de cada relación
específica para con Dios. Una teología que no se profundiza en las
Escrituras más que descubrir que en todas las edades Dios es
inmutable en su gracia hacia los pecadores penitentes, y construye la
idea de una iglesia universal, que continúa a través de las edades,
sobre la única verdad de la gracia inmutable no sólo está descartando
160
ECLESIOLOGIA
vastas esferas de revelación sino que está cosechando la inevitable
confusión y la incorrecta dirección que una verdad parcial engendra.
El desenvolvimiento de la gracia divina no está sujeta a una sola
norma en todas las edades, aunque la idea del Pacto de la teología
exigiría eso mismo; y tan seguramente como los tratos de Dios para
con los hombres no están sujetos a una sola norma, de la misma
manera el campo entero de la correspondiente qbligación humana en
la vida diaria no se coloca en un molde de idealismo humano.
Estos ligeros indicios preliminares serán considerados más
detalladamente en las páginas siguientes. Sin una prolongada
consideración de la responsabilidad humana en las edades anteriores,
esta tesis se concentrará sobre cuatro economías mayores y sobre las
distinciones que deben observarse entre ellas.
I. LA ECONOMIA PRE-MOSAICA
El período pre-mosaico, que se extendió por lo menos 2,500 años,
ha sido dividido en ( 1) una edad de inocencia, (2) una edad en que la
conciencia fue el factor dominante con la necesidad inherente de
escoger entre lo bueno y lo malo, (3) una edad de obligación al ·
gobierno h u m a n o ~ estas tres edades llegaron a ser no sólo una
acumulación, sino que fueron impuestas sobre una sola estirpe racial
de la humanidad - y ( 4) la edad de promesa en la cual una nueva
humanidad es introducida con una responsabilidad sobre ellos de
permanecer en el lugar de la bendición. La presente consideración es
más general, interesándose con las obligaciones morales y religiosas
que Dios demandó de los hombres en todo el período entre Adán y
Moisés. Cualquier regla divina existente antes de Moisés
evidentemente fué retenida en gran parte y a ésta fué "añadida" la
Ley de Moisés (Gá. 3: 19). Este esquema de construir sobre lo que
vino antes es precisamente lo que no se hace en esta edad presente,
aunque el sistema mosaico con todas sus características unidas será
perpetuado, con los cambios y adiciones adecuados, en la edad
venidera del reino (véanse Dt. 30: 8; Jer. 31 :31-33).
La revelación sobre el gobierno divino entre Adán y Moisés, fuera
de lo que se pudiera inferir de la narrativa histórica, se restringe a tres
pasajes de las Escrituras.
Génesis 18:19. "Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa
después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y
juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado
acerca de él."
Este texto implica un entendimiento de la mente y de la voluntad
de Dios. Hacer justicia y juicio en guardar "el camino del Señor"
REGLAS DE VIDA EN EL ANTIGUO TEST AMENTO 161
indica una gran responsabilidad que penetra en todo departamento
de la vida humana. Es evidente que había habido alguna revelación
acerca de "el camino de Jehová".
Génesis 26:5. "Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi
precepto, mis mandamientos mis estatutos y mis leyes."
Esta mirada retrospectiva hacia la fidelidad de Abraham revela aun
más claramente en detalle el entendimiento que Abraham tenía de
los requerimientos divinos, y de una manera directa revela que,
cualesquiera que hayan sido estos requerimientos o cómo hayan sido
descubiertos a los hombres, existía un conocimiento de la voz de
Dios, su precepto, sus mandamientos, sus estatutos y sus leyes. Esta
lista de las obligaciones humanas no deben ser confundidas con el
sistema mosaico que no fué anunciado sino hasta 430 años después
(Ex. 12:40-41; Gá. 3: 17).
Romanos 5: 13. "Pues antes de la ley, había pecado en el mundo;
pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado."
La declaración es que no podía haber transgresión de la Ley de
Moisés antes que la Ley se instituyera. Aquí no se está afirmando que
no había demandas divinas antes que el sistema mosaico se pusiera en
vigor. Es cierto que los hombres fueron hechos responsables por sus
acciones en el período pre-mosáico, porque se ha visto que fué en ese
período el juicio más grande de Dios cayó sobre los hombres, por su
falta de conformidad a la voluntad justa de Dios.
Es probable que la autoridad divina sobre los hombres antes de
Moisés haya sido en su naturaleza una ley inherente, que requiere un
reconocimiento por parte del hombre - comoquiera que haya sido
revelada- de la responsabilidad inherente que guarda la criatura para
con su Creador. Que este universo es de Dios es una verdad principal
que no puede menospreciarse. El hombre es una creación de la mano
de Dios, no es un creador, tampoco es un rival potencial del Creador.
Por derechos que son más equitativos que cualquier otro podría ser,
,Dios tiene que demandar de la criatura que ésta cumpla con el puesto
que fue el propósito para ella en su creación. La rebeldía e injusticia
humanas no corresponden a la intención divina. El edicto
majestuoso, "Sed santos, porque yo soy santo" se dirige
directamente a la responsabilidad inherente y no sobre un código de
acción publicado. La obligación inherente difiere del sistema mosaico
en que este sistema ha sido copilado en preceptos escritos y es un
sistema que promete reconocimiento en la forma de bendiciones que
de otra manera no son aprovechables a los que cumplen con sus
demandas, mientras que la ley inherente es aquella ·a la cual la
1
Criatura por su creación está inseparablemente relacionada, siendo
esencial a la cosa específica que ella es. Es una obligación que
162
ECLESIOLOGIA
descansa sobre todo ser humano en cada edad. A esto se "añadió" el
sistema mosáico, y para el creyente ha tenido perfecto cumplimiento
en Cristo juntamente con todo requisito que podía haber sido puesto
sobre él.
11. LA ECONOMIA MOSAICA
En los capítulos I, III de este tomo se presentaron las
características de Israel en su relación a Jehová, donde
necesariamente el sistema mosaico recibió alguna consideración. Esa
discusión, sin embargo, se presentó por trazar las distinciones entre
dos pueblos cada uno de los cuales representa un propósito divino.
La presente consideración de la Ley de Moisés es para colocarla en
contraste con otras economías divinas, especialmente la de la gracia.
Se declara que la Ley que vino por Moisés es provisional y que sirvió
su propósito durante el intervalo de 1,500 años que se extendió entre
su establecimiento como ley y la muerte de Cristo. Su propósito se
define como el del uno que disciplina un niño - para
llevarnos a Cristo (Gá. 3:24). El propósito inmediato de la Ley de
Moisés era proveer a un pueblo redimido, que estaba bajo pactos, con
instrucciones divinas para su vida civil, religiosa y moral. Dos
verdades son de importancia principal, a saber: (1) que la Ley de
Moisés nunca fue dirigida a los gentiles, con excepción de los que
llegaron a ser israelitas como prosélitos, y (2) que la Ley de Moisés
no podía servir para instituir buenas relaciones entre Israel y Dios. La
ley era una instrucción para un pueblo acerca de la voluntad de Dios
para los que habían sido elegidos, redimidos, puestos bajo pactos y
de este modo estaban básicamente en correcta relación con Dios. En
el caso de faltar al cumplimiento de la ley, fueron aceptados los
sacrificios como medios de restauración. Así como el creyente puede
alcanzar el perdón y la limpieza mediante la confesión de su pecado a
Dios ( 1 Juan 1: 9), así los israelitas, tanto individual como
nacionalmente, fueron restaurados mediante los sacrificios. Es
sumamente importante reconocer el hecho de que un israelita nacía
físicamente en una raza elegida, en una nación redimida, y por tanto
era un heredero de los pactos eternos. Si bien es cierto que un
israelita por su nacimiento físico obtiene todos los privilegios del
pueblo escogido, hubo en la ley un elemento de mérito por razón de
las bendiciones adquiridas por obedecerla, y juicios cuando no se
cumplía fielmente. Este aspecto de mérito se publica a través de la
Biblia dondequiera que la ley aparece, pero en ninguna parte se
presenta más drásticamente por Moisés que en sus palabras finales a
Israel que están escritas en Dt. 28:1-68. Los catorce primeros
REGLAS DE VIDA EN EL ANTIGUO TEST AMENTO 163
versículos de este extenso pasaje anuncian la bendición que ellos
recibirían por hacer "todos sus mandamientos", y en el resto del
contexto - los versículos 15-68 - hay una completa declaración de
maldiciones y juicios que caerían sobre aquellos que faltaran en
cumplir "todos sus mandamientos". Sin embargo, mucho más
importante que las bendiciones inmediatas o maldiciones es la
revelación de que los privilegios en el futuro en el reino prometido
fueron hechos condicionales sobre su fidelidad al sistema mosaico.
Fué predicho por Moisés que toda la nación apostataría (Dt.
4:26-28); pero esta apostasía, aunque en aquel tiempo había
bastante, no comprometió a otras generaciones de los israelitas
quienes se alinearon hasta cierta medida a la voluntad de Jehová. Por
tanto el futuro guarda para todo Israel un juicio, así como sufrieron
aquellos que vivieron en la edad pasada. Los pasajes b1blicos que
presentan esto deben ser considerados con especial atención (véanse
Ez. 20:33-44; Mal. 3: 1-6; Mateo 24:37-25:39). Este juicio
condiciona esa forma de vida que será recibida en el reino del Mesías
(Dn. 12:2; Mt.7: 13-14; Lucas 10:25-28; 18: 18-21). Es cierto en
sentido general de cualquier ley que aquel que la obedece es
justificado ante la misma (Ro. 2: 13); pero esa forma de justificación
que se alcanza sobre la base de una justicia perfecta, estando en
Cristo, no puede alcanzarse por ninguna obra (véase Hechos 13:39;
Ro. 3:20, 28; 4:5; Gá. 2:16; 3:11). La naturaleza precisa de la
salvación que se otorgará a Israel cuando entre a su reino y después
que hayan sido echados aquellos que fueron sometidos a los juicios
divinos, se describe en Romanos 11:26-27: "y luego todo Israel será
salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará
de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite
sus pecados."
La palabra ley, como se usa en la Biblia, no siempre se refiere al
sistema mosaico o a una parte del mismo. Puede observarse que ( 1) el
Decálogo es la ley (véanse Lucas 10:25-28; Ro. 7:7-14); (2) que todo
el código que gobernaba a Israel, como está escrito en Exodo, es la
ley; (3) que la regla de vida que aún se ha de aplicar en el reino
venidero del Mesías es una ley; (4) que cualquier regla de conducta
prescrita por los hombres es una ley (1 Ti. 1: 8-9; 2 Ti. 2:5; véanse
Mateo 20: 15; Lucas 20: 22); (5) que cualquier principio de acción es
una ley y algunas veces es equivalente a poder (Ro. 8:2; 7:21); (6)
que toda la voluntad de Dios que alcanza cada detalle de la vida
individual de un creyente es la ley de Dios (Ro. 7:22; 8:4); y (7) que
la voluntad de Cristo para el creyente es "la ley de Cristo" (véanse
Juan 13:34; 15: 10; 1 Co. 9:21; Gá. 6:2).
La economía mosaica, que era un sistema completo en sí y que no
164
ECLESIOLOGIA
requería añadiduras con el fin de que pudiera presentar toda la
voluntad de Dios para un israelita individual o para la nación entera,
se compone de tres partes, las cuales son: (1) los mandamientos, que
dirigían asuntos morales (Ex. 20: 1-17), (2) los juicios, que
regularizaban los asuntos cívicos (Ex. 21: 1-24: 11), y (3) las
ordenanzas, que ordenaban las cosas religiosas (Ex. 24: 12-31: 18). Es
obvio que ambos, los juicios y las ordenanzas cesaron con la
terminación de la edad judáica. Sin embargo, hay ideas equivocadas
con respecto al Decálogo que exigen nuestra consideración. Se
enfatizarán dos características de la verdad acerca del sistema
mosaico, y con más especialidad el Decálogo, que son: ( 1) la relación
que la Ley de Moisés sostuvo con el tiempo de su dominio y (2) la
aplicación del sistema mosaico.
l. LA RELACION QUE SOSTUVO LA LEY DE MOISES CON
EL TIEMPO DE SU DOMINIO. Las Escrituras enseñan que la ley que
Moisés dio, que era un pacto de obras, fue dada de Dios al hombre en
un tiempo especial. La familia humana ya había caminado delante de
Dios sobre la tierra por más de 2,500 años antes que se impusiera la
Ley de Moisés. De manera que ha sido demostrado que Dios puede
tratar. con los hombres en la tierra sin hacer referencia a la Ley de
Moisés. La pregunta que viene a propósito ("¿para qué sirve la
ley? ") es una pregunta que se propone y se contesta en las Escrituras
(Gá. 3: 19). A continuación se dice que la ley "fue aftadida a causa de
las transgresiones". Es decir, fue "añadida" para dar al pecado un
carácter acrecentado de transgresión. El pecado siempre había sido
malo en sí y ante los ojos de Dios; pero vino a ser desobediencia
después de haber sido descubiertos los santos mandamientos. El
hecho de la naturaleza pecaminosa no se cambia por la introducción
de la ley; es el carácter del agravio personal que fue cambiado. Se
cambió de pecado no imputado donde no había ley, a pecado que era
una rebelión contra el mandamiento de Dios, y que tiene que
cosechar todo el castigo acompañante de una ley quebrantada. Los
israelitas, a quienes fueron dados los mandamientos, siendo ellos un
pueblo escogido y exaltado, fueron constituídos, por la imposición
de la ley, un pueblo más responsable delante de Dios; pero ellos
fueron totalmente incapaces de guardar la ley. El hecho de que los
israelitas recibieron la ley no hizo de ellos un pueblo obediente; más
bien probó su pecaminosidad total y su irremediable situación. La ley
vino a ser un ministerio de condenación a todo aquel que no pudo
cumplirla. No puede decirse tampoco que el haberles dado la ley
hubiera resultado en un mejoramiento del corazón, o que hubiera
disminuido el poder del pecado; más bien los provocó a pecar. Como
dice el Apóstol: "mas el pecado, tomando ocasión por el
· REGLAS DE VIDA EN EL ANTIGUO TEST AMENTO 165
mandamiento, produjo en mí toda codicia" (Ro. 7:8). Ninguna duda
puede lanzarse acerca del carácter justo de la ley; porque está escrito:
"De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento
santo, justo y bueno. ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para
mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado,
produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que
por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso"
(Ro. 7: 12-13 ). De esta manera se da a conocer el propósito de haber
sido dada la ley: "que por el mandamiento el pecado llegase a ser
sobremanera pecaminoso.''
Aparte del Hombre Cristo hubo un fracaso universal en el
cumplimiento de la ley. -Esto no quiere decir que la ley fuera
imperfecta en sí misma. El fracaso universal en no poder guardar la
ley es la revelación de la impotencia del hombre bajo el poder del
"pecado en la carne". Hay dos pasajes que dan evidencia relativa al
fracaso de la ley por causa de la debilidad de la carne a la cual hizo su
llamamiento la ley: "Porque lo que era imposible para la ley, por
cuanto era débil por la carne" (Ro. 8:3); y, "Mas ahora conociendo a
Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis
de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis
volver a esclavizar? " (Gá. 4:9). La instancia es fuerte: ¿Por qué,
después que habéis conocido el poder de Dios mediante el Espíritu,
volvéis a una relación a Dios como medio de victoria y bendición,
que siempre ha sido, y necesariamente deberá siempre ser, "débil" e
inútil? La ley nunca fue dada como un medio de alcanzar la
salvación o la justificación: "por las obras de la ley ningún ser
humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es
el conocimiento del pecado: (Ro. 3:20; comp. Gá. 3: 11,24). Aunque
fue dada como una regla de conducta para Israel en su tierra, esa ley,
por causa del fracaso universal en su cumplimiento, vino a ser para
maldición (Gá. 3; 10), condenación (2 Co. 3:9), y muerte (Ro.
7: 10-11). La ley eficaz únicamente cuando guió al transgresor
hacia Cristo. Vino a ser un medio de tomar al pueblo hacia Dios
buscando su misericordia porque la misericordia está provista en
Cristo. La ley fue guía, como "maestra de escuela" o
como instructor de niño, para traer al ofensor a Cristo. Esto se
lograba inmediatamente cuando ofrecía las ofrendas por el pecado
que habían sido provistas, las cuales eran tipos de Cristo en su
muerte; pero esto fue alcanzado más completamente cuando la
dispensación misma vino a su fin en la muerte de Cristo. La ley "nada
perfeccionó", pero sí, Dios introdujo "una mejor esperanza". La ley
fue una "sombra de los bienes venideros" (He. 7: 19; 10: 1). El
reinado de la ley tuvo un período limitado como de unos 1,500 años,
166
ECLESIOLOGIA
o sea, desde Sinaí hasta el Calvario- desde Moisés hasta Cristo. Estos
límites están fijos en la Palabra de Dios, sin lugar a equivocación.
a. LA LEY COMENZO A IMPERAR EN EL MONTE SINAI. La
ley nunca fue impuesta sobre ningún pueblo o generación antes que
fuese dada a Israel de la mano de Moisés. "Llamó Moisés a todo Israel
y les dijo: Oye Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy
en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.
Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con
nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los
que estamos aquí hoy vivos" (Dt. 5: 1-3). Cuando fue propuesta la
Ley, los hijos de Israel deliberadamente abandonaron su posición
bajo la gracia de Dios que había sido su relación con El hasta ese día,
y se colocaron bajo la Ley. La historia lo describe así: "Y Moisés
subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a
la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo
que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he
traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi
pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos;
porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de
sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos
de Israel. Entonces vino Moisés y llamó a los ancianos del pueblo, y
expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había
mandado. Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que
Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del
pueblo" (Ex. 19: 3-8).
Si bien es cierto que Jehová sabía lo que escogería el pueblo, es
igualmente seguro que su elección no era de ninguna manera exigida
por parte de Dios. La descripción de la relación que ellos habían
tenido con Dios hasta ese momento es sumamente tierna y
suplicante: "Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os
tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí". Tal es el carácter de
la gracia en su pureza. Ella lleva al pecador sobre alas de águilas y lo
lleva a Dios. Todo es de Dios. Hasta ese momento habían sido
sostenidos en la fidelidad de Jehová a pesar de sus iniquidades; su
plan y propósito para ellos había permanecido inmutable. Ellos
había tratado conforme al pacto incondicional de gracia hecha con
Abraham. La bendición maravillosa de esa relación de gracia debía de
haber sido atractiva a ellos como las riquezas inapreciables de la
misericordia infalible de Dios, que en verdad así lo fue. De ninguna
manera debía este pueblo haber renunciado de las bendiciones de
gracia. Si hubieran dicho ellos, al escuchar la ley imposible, "No
podemos hacer ninguna de estas cosas. Anhelamos solamente
permanecer en esa ilimitada misericordia de Dios, quien nos ha
REGLAS DE VIDA EN EL ANTIGUO TEST AMENTO 167
amado, y nos buscó, y nos ha librado de todos nuestros enemigos, y
quien nos llevará hacia sí mismo". Es evidente que tal súplica hubiera
alcanzado hasta el corazón de Dios. Y la excelente gloria de su gracia
hubiera sido extendida a ellos sin limitaciones; porque, sobre todas
las cosas, la gracia es el deleite del corazón de Dios. En vez de alas de
águilas por las cuales fueron ellos llevados a Dios, con confianza
escogieron ellos un pacto de obras cuando dijeron: "Todo lo que ha
dicho Jehová haremos." Se les propuso hacer un escogimiento
concreto entre la misericordia de Dios que los había seguido, y un
pacto nuevo de obras que era una imposibilidad. Ellos cayeron de la
gracia. La experiencia de la nación es una realidad de cada individuo
que cae de la gracia en este tiempo presente. Toda bendición de Dios
que ha sido experimentada vino únicamente de la misericordia
amante de Dios; sin embargo con esa misma arrogante confianza en sí
mismo, el individuo vuelve a una dependencia de sus propias obras.
Es mucho más razonable y a la vez es una honra para Dios
abandonarse totalmente en los brazos eternos de Dios, y reconocer
que la seguridad depende sólo de su gracia.
Al haber determinado escoger la ley, el monte donde Dios se
reveló vino a ser un espectáculo terrible de lo inaccesible que se hizo
el carácter santo de Dios. "Todo el monte Sinaí humeaba, porque
Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el
humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran
manera ... Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que
no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de
ellos" (Ex. 19: 18-21). El que los había traído a sí mismo bajo las
bendiciones incondicionales de su gracia, ahora tiene que
amonestarles no sea que traspasen el límite sefíalado entre ellos y el
Sefíor a fin de que no mueran. Que la montaña que ardía era una
señal de la inaccesibilidad de Dios bajo el nuevo pacto de obras, se
declara otra vez en Hebreos 12: 18-24. Hablando de la gloria y de la
libertad de la gracia, allí dice: "Porque no os habéis acercado al
monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las
tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que
hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,
porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aún una bestia
tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible
era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;
"sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios
vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de
ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en
los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos
perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada
168
ECLESIOLOGIA
que habla mejor que la de Abel." Por este pasaje, se presenta
claramente el gran contraste entre la relación del pueblo con Dios
bajo el pacto de la ley de las obras y su relación con Dios bajo la
gracia. Bajo un pacto de obras, Israel no podía venir a Dios, so pena
de muerte, pero bajo la gracia ellos fueron llevados en alas de águilas
a Dios; de manera que, bajo la gracia, todos vienen a Dios y a Jesús, y
a la bendita asociación y gloria del mismo cielo.
Los hijos de Israel determinadamente escogieron el pacto de las
obras, el cual es la ley, como su manera de relacionarse con Dios. De
igual manera, cada individuo que está ahora bajo la ley, el mismo
escoge colocarse bajo la ley, y esa ley bajo la cual él está es un acto
de imposición propia. En cada caso esa clase de relación se sostiene
tenazmente a pesar de la instancia de la gracia pura. Si los legalistas
tuviesen mentes que comprendiesen y corazones que sintiesen, ellos
se darían cuenta de que no hay acceso a Dios por un pacto de obras y
por méritos propios. Para aquellos que buscan allegarse a Dios por la
ley, El es tan inaccesible como el monte de Sinaí que ardía.
b. EL REINO DE LA LEY SE DIO POR CONCLUIDO CON LA
MUERTE DE CRISTO. La veracidad de la declaración de que el
reino de la ley terminó con la muerte de Cristo habrá de determinarse
por la Palabra de Dios, en vez de las tradiciones y suposiciones de los
hombres. La ley, cuando fue dada, fue para un tiempo limitado, o
provisional, y fungiría "hasta que viniese la simiente a quien fue
hecha la promesa" (Gá. 3: 19), y la "simiente" es Cristo (3: 16). Este
pasaje conclusivo (vv. 22-25) continúa: "Mas la Escritura lo encerró
todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo
fuese dada a los creyentes". La distinción entre el judío y el gentil ha
sido derribada y todos están "bajo pecado". Se ha provisto y se
ofrece en Cristo un nuevo acceso y relación con Dios. Esto es por
medio de Cristo y en Cristo. Se alcanza únicamente basándose sobre
un principio de fe. Cristo es el objeto de la fe. No es nada menos que
la "promesa por la fe en Jesucristo," y es dada a aquellos que creen
en El. De modo que el nuevo pacto de gracia mediante la fe en Cristo
se pone en contraste con el antiguo pacto de las obras. El pasaje
continúa diciendo: "Pero antes que viniese la fe (el nuevo principio
de la gracia), nosotros (Pablo aquí habla como judío de su época)
estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba
a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo (un guía de
niño) para llevamos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la
fe (el nuevo principio de la gracia). Pero venida la fe, (el nuevo
principio de la gracia), ya no estamos bajo ayo" (la ley).
Como norma de una vida santa, la ley presentó la cualidad precisa
de vida que convenía a un pueblo que fue escogido por Dios y fue
REGLAS DE VIDA EN EL ANTIGUO TEST AMENTO 169
redimido de la esclavitud de Egipto. En la cruz, una redención nueva
y perfecta del pecado fue consumada para el judío e igualmente para
el gentil. La redención desde Egipto fue un tipo de la redención
desde el pecado. Así como la redención desde Egipto creó una
demanda para una vida santa correspondiente, así también la
redención desde el pecado ha creado la demanda de una vida
caracterizada por un andar celestial en comunión con Dios. Una vida
está adaptada a las limitaciones del hombre natural; la otra está
adaptada a las fuentes inagotables del hombre espiritual. Una es la
que ensefia la ley; la otra es la que ensefia la gracia.
2. LA APLICACION DE LA LEY. La ley fue dada únicamente a los
de Israel. Esta declaración no admite discusión cuando se examinan
las Escrituras. Unos pocos pasajes de los muchos se dan aquí: "Jesús
le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el
Sefior nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón" (Mr. 12:29-30); "Y ¿qué nación hay que tenga
estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy
delante de vosotros? " (Dt. 4: 8); "Llamó Moisés a todo Israel y les
dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en
vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.
Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con
nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los
que estamos aquí vivos" (Dt. 5: 1-3 ). El mensaje dado desde el monte
fue ese gran pacto de las obras de la ley que está contenido en los
Diez Mandamientos, que aquí quedan incluidos en los "estatutos y
juicios" (Ex. 19: 5). Este pacto nunca fue hecho con otra nación o
pueblo; porque Dios no ha hecho pacto con ningún otro pueblo sino
sólo con Israel." "Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas
del pacto" (Dt. 9: 11). Hablando de los pactos con respecto a Israel,
dice: "que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el
pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes
son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual
es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos" (Ro. 9:4-5).
Hablando de los gentiles dice: "Por tanto, acordaos de que en otro
tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne ... en aquel tiempo
estábais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los
pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo" (E f.
2: 11-12). Está expresamente declarado que los gentiles no tienen esa
ley: "Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por
naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley
para sí mismos" (Ro. 2: 14). De acuerdo con esto, Poncio Pilato, un
gobernante gentil, negó tener responsabilidad alguna con respecto a
la ley de Israel: "Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y
170
ECLESIOLOGIA
juzgadle según vuestra ley" (Juan 18:31 ).
Puede concluirse, entonces, que la ley dada por Moisés fue un
pacto de obras, que fue "añadida" después de siglos de historia de la
raza humana, que su reinado se terminó por la muerte de Cristo, que
fue dada únicamente a Israel, y que, ya que nunca fue dada a los
gentiles, la única relación que los gentiles pueden sostener con ella es,
sin ninguna autoridad divina, imponérsela ellos mismos. Pruebas
adicionales de estos hechos acerca de la ley serán presentadas más
adelante.
CAPITULO IX
DELINEACION DEL REINO FUTURO
Con aparente descuido de una enorme fuente de verdad
concerniente a la edad del reino del futuro, algunos que han escrito
sobre doctrinas bíblicas no han podido ver el hecho y la importancia
de esa edad. Se ha hecho la suposición de que las características del
reino venidero constituyen una fase de bendición reservada para la
iglesia visible cuando ella haya logrado la conversión del mundo.
Frente a este idealismo está el hecho, el cual es el único que se
conforma a la Palabra de Dios, de que el programa del mundo tal
como está determinado por Dios, será consumado en la edad
venidera, siendo la edad presente solamente una intercalación - un
período introducido que es totalmente sin relación con lo que
precede o le sigue. La historia terrenal continuará al terminarse
esta edad, precisamente donde se descontinuó, cuando en
cumplimiento a la expectación del Antiguo Testamento, el reino se
había "acercado" por la venida del Mesías de Israel, y cuando los
pactos y la gloria terrenal de ese pueblo estaban pendientes. Aun la
tribulación que tiene que preceder la venida del Rey (véase Mt.
24: 29-30) está en orden de sucesión para completar los 490 afíos de
Daniel, o sean las 70 semanas - de los cuales 483 afíos, o las 69
semanas, se completaron cuando tuvo lugar la muerte de Cristo. El
sistema legal no se vuelve a introducir otra vez al principio de la edad
del reino; será más bien una continuación con ciertas adiciones
directamente del sistema mosaico, sin hacer referencia a esta edad
intercalada, ni sacar contribuciones de ella. El hecho de que todo el
Antiguo Testamento al hacer la anticipación de la venida del Mesías
podía mezclar los dos advenimientos en una sola representación
previa (véanse Is. 61: 1-3; Mal. 3: 1-6), y aun Gabriel cuando hablaba
con María acerca del nacimiento y la misión de Cristo no dio ningún
indicio de que habría un intervalo de tiempo entre las características
que pertenecen al primer advenimiento y las que pertenecen al
segundo advenimiento (Lucas 1 :31-33), demuestra la verdad de que
el segundo advenimiento es una continuación directa y sin
interrupción de lo que fué cumplido en el primer advenimiento con
respecto al programa terrenal. Es aquí en este punto donde la palabra
de Pedro nos ilumina .acerca de la experiencia de los profetas del
171
172 ECLESIOLOGIA
Antiguo Testamento. El nos declara la incapacidad de discernir el
tiempo que interviene entre los sufrimientos de Cristo (su primer
advenimiento) y la gloria que seguirá (en su segunda venida): "Los
profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros,
inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,
escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de
Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los
sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos" (1 P.
1:10-11).
En vista de los conceptos falsos que. hay con respecto al carácter
aislado y sin relación de esta edad presente, se demanda el énfasis
más firme sobre esa verdad. No asuma aquel que pretende ser un
intérprete del Texto Sagrado que este tema sea de secundaria
importancia. De éste depende una correcta comprensión de "la ley y
los profetas," y a la vez una comprensión digna de la naturaleza
precisa del propósito divino en la edad presente. El postmilenialismo,
el amilenialismo, el post-tribulacionalismo, y todo otro sistema de
programa mundial puede trazarse directamente a este error colosal.
Quizás podrían usarse términos más moderados de una falacia
doctrinal que dejara menos destrucción y ruina en su trayecto. A
aquellos que han aceptado estos desvíos de la verdad se les llama a
hacer frente, si son sinceros, el hecho de que la historia del Antiguo
Testamento corre directamente hacia la edad del reino sin el más leve
reconocimiento de la edad presente o el propósito de ella, y que la
edad presente es, por tanto, totalmente sin asociación con el
programa del Antiguo Testamento y en nada contribuye a ese
programa. También debe reconocerse que toda Escritura del Antiguo
Testamento que declara. algo sobre eventos futuros- y estos están en
los labios de todo profeta del Antiguo Testamento - demanda, no
esta edad, sino el reino que viene por su cumplimiento. Las mixturas
y los reconocimientos parciales de la distinción doctrinal que aquí se
presenta, ayudan muy poco a la disolución de la espantosa confusión
que existe.
Todo este tema preliminar, tiene la intención de preparar el paso
para la declaración sencilla de que la Biblia presenta una regla de vida
que es completa en sí, que está adaptada y es particular de la edad
del reino - todo esto pertenece a la Escatología y ha de recibir un
estudio más apropiado en los Capítulos XIII-XXVII de este tomo.
Sin embargo, la discusión presente debe continuarse con cierta
prolongación para que el carácter de la delineación del reino pueda
discernirse.
Un reconocimiento debido del carácter esencial de cada uno de las
edades decisivas es la clave para la comprensión del modo exacto de
DELINEACION DEL REINO FUTURO
173
la regla divina para cada edad. La regla de Dios en cada caso está
adaptada a las condiciones que existen. Ya que las respectivas
características de las edades son muy diferentes, la manera de la regla
divina es respectivamente diferente. La práctica de confundir estas
tres edades en cuanto a sus características y la manera de la regla
divina en cada una es común, y es, sin duda, el error más grande en el
cual caen muchos intérpretes devotos de la Biblia. Es quizás más fácil
confundir la edad presente con la que le precede inmediatamente, o
con la que le seguirá inmediatamente, que confundirla con
condiciones que son más remotas, aunque no hay necesidad de que
haya confusión alguna sobre estos períodos de tiempos que se siguen
el uno al otro inmediatamente pero que son claramente separados,
porque se dividen por eventos que cambian las edades. La edad de la
Ley de Moisés está separada de la edad presente de gracia por la
muerte de Cristo, cuando El llevó sobre sí la maldición de la ley y
consumó la obra por la cual el hombre podrá siempre estar delante de
Dios justificado, una justificación que él no podía alcanzar por la Ley
de Moisés; asimismo por la resurrección de Cristo; la venida del
Espíritu; y la dispersión de Israel. La edad de la gracia está separada
de la edad del reino por la segunda venida de Cristo a la tierra - ese
tiempo cuando El vendrá a quitar la Iglesia, a reinar, a atar a Satanás,
a reunir a Israel, a terminar los gobiernos humanos, a levantar la
maldición que está sobre la creación, y a hacer que la justicia y la paz
cubran la tierra como las aguas cubren el mar. El gobierno divino no
podría permanecer lo mismo en la tierra después de esa
transformación mundial de las victorias espirituales de la cruz, así
como había sido dioho gobierno bajo la Ley de Moisés. De igual
manera, el gobierno divino no puede permanecer lo mismo en la
tierra después de la transformación mundial de victorias temporales
de la segunda venida, así como ha sido bajo el reino de la gracia.
Todo esto es conforme a la razón; pero, lo que es de más peso y más
obliga a creerla, es que esto es precisamente lo que Dios revela en su
Palabra. Hay pues, tres sistemas separados y distintos de gobierno
divino que se descubren en las Escrituras, que corresponden a tres
edades distintas y separadas para ser gobernadas.
Las enseñanzas del reino se hallan en los Salmos y profecías del
Antiguo Testamento que anticipan el reino del Mes-ías en la tierra, y
en las porciones de los Evangelios que tratan del reino. Estas
enseñanzas como se hallan en el Antiguo Testamento y en el Nuevo
son puramente legales en esencia, tanto por su carácter inherente
como por la explícita declaración de la Palabra de Dios. Los
requerimientos legales de las enseñanzas del reino son mucho más
avanzados tanto en severidad como en detalle que los requerimientos
174 ECLESIOLOGIA
de la Ley de Moisés. Aunque incorporan mucho del sistema mosaico,
la enseñanza del reino es un sistema completo y perfecto en sí.
Además, esta intensificación de requerimientos legales en la
revelación del reino no puede hacer que las enseñanzas de la Ley de
Moisés se asemejen más al carácter de las enseñanzas de la gracia. Por
el contrario, los separa aun más en dirección opuesta, ya que las
enseñanzas del reino aumentan la carga de obras de mérito mucho
más de la que impuso la Ley de Moisés. En la ley del reino, la ira se
condena en la misma situación donde sólo el homicidio había sido
prohibido en la Ley de Moisés, y una sola mirada del ojo se condena
donde sólo el adulterio había sido prohibido previamente.
Los pasajes del reino en el Antiguo Testamento se ocupan
principalmente con al carácter y la gloria del reino del Mesías, las
promesas para Israel de su restauración y su gloria terrenal, las
bendiciones universales para los gentiles, y la liberación de la misma
creación. Muy poco se revela en las Escrituras del Antiguo
Testamento acerca de la responsabilidad del individuo en el reino;
más bien es un mensaje global a toda la nación. Evidentemente los
detalles acerca de la responsabilidad individual estaban, según la
mente del Espíritu, reservadas para ser las enseñanzas del Rey en
persona, cuando el reino se hubiese "acercado". En cuanto al reinado
del Rey, se descubren dos cosas importantes en las porciones del
Antiguo Testamento que tratan del reino: (1) Su reino será de una
justicia rígida que saldrá de Jerusalén con juicio rápido sobre el
pecador (ls.2: 1-4; 11: 1-5); y (2) según el nuevo pacto que El hará
con su pueblo, El pondrá sus leyes en su mente y las escribirá en su
corazón (Jer.31:31-40; He.8:7-12). La escritura de la ley sobre el
corazón es una ayuda divina con el fin de guardar la ley del reino,
esta capacidad no fue de ninguna manera provista bajo el reino de la
Ley de Moisés. Sin embargo, la ley escrita en el corazón, así como
será en el reino, no puede compararse con el poder del Espíritu que
mora en uno, que es la capacidad divina provista para el creyente
bajo la gracia. Bajo el nuevo pacto, Dios quitará para siempre el
pecado que la nación ha cometido. Según la revelación, El es libre
para hacerlo mediante la sangre de su Hijo quien, como el Cordero de
Dios, quitó el pecado del mundo (Mt. 13:44; Ro. 11:26-27).
Las grandes palabras claves bajo el sistema mosaico eran "ley" Y
"obediencia", las grandes palabras en la edad presente son "cree" Y
"gracia", mientras que las grandes palabras claves en el reino son
"justicia" y "paz". Los siguientes son unas breves selecciones de las
Escrituras sacadas del Antiguo Testamento que presentan aspectos
del reino:
Isaias 2:1-4. "Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá Y de
DELINEACION DEL REINO FUTURO 175
Jerusalén. Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será
confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los
montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las
naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al
monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus
caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley,
y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y
reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de
arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación,
ni se adiestrarán más para la guerra."
Isaías 11:1-5. "Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago
retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová;
espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de
poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará
entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de
sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con
justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la
tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus
labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la
fidelidad ceñidor de su cintura."
Jeremías 23:3-8. "Y yo mismo recogeré el remanente de mis
ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus
moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores
que las apacienten, y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán
menoscabadas, dice Jehová. He aquí que vienen días, dice Jehová, en
que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será
dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo
Judá, e ls'rael habitará confiado; y este será su nombre con el cual le
llamarán: JEHOVA, JUSTICIA NUESTRA ... y habitarán en su tierra."
Oseas 3:4-5. "Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin
rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines.
Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a
David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días"
(véanse Sal.72: 1-20; Is.4:2-6; 9:6-7; 14: 1-8; 35: 1-10; 52: 1-12;
59:20-60: 22; 62: 1-12; 66: 1-24; Jer.31: 36-37; 33: 1-26; Joel 3: 17-21;
Amós 9: 11-15; Sof.3: 14-20; Zac.14: 16-21).
Pasando a las Escrituras del Nuevo Testamento que presentan el
reino es importante considerar primero una vez más los dos aspectos
de la obra y las enseñanzas de Cristo. El fue no sólo un ministro a
Israel para confirmar las promesas hechas a los padres, sino también
un ministro a los gentiles para que ellos glorifiquen a Dios por su
misericordia (Ro. 15:8-9). Estas dos revelaciones sumamente
diferentes no están separadas en las Escrituras por bien delineadas
176
ECLESIOLOGIA
divisiones por capítulos y versículos; están entremezcladas en el
texto y deberán ser identificadas donde se hallen por el carácter del
mensaje y las circunstancias en las cuales se dan. Esto, debe
recordarse, es generalmente el método divino de presentar la verdad.
Como ilustración: no hay una división de capítulo y versículo en los
libros proféticos del Antiguo Testamento entre la porción de las
Escrituras que presentan el deber inmediatos, de Israel, y la porción
de las Escrituras que presentan su obligación futuras, en el reino del
Mesías. Los profetas, en el proceso de desplegar ambas de estas
obligaciones ampliamente diferentes, juntan estos dos mensajes en el
texto y los diferentes mensajes se disciernen sólo mediante una
observación del carácter de la verdad revelada. Asimismo, en los
Evangelios hay, hasta cierto grado, una mezcla de este mensaje del
reino y la ensefianza de la gracia. Además, el pueblo recibió estas
enseñanzas mientras la Ley de Moisés estaba en completo rigor. En
armonía con las demandas de aquella dispensación, muchos
reconocimientos del sistema mosaico se hallan incrustados en las
ensefianzas de Cristo. Los Evangelios son complicados casi más que
cualquier otra porción de las Escrituras, ya que están formados de las
enseñanzas de Moisés, de la gracia y del reino.
De una breve consideración de los cuatro Evangelios se llega a la
conclusión de que esa_s ensefianzas de Cristo que confirman los pactos
hechos a los padres, o a Israel, se hallan especialmente en los
Evangelios Sinópticos, y que las enseñanzas del reino se cristalizan en
la primera parte del primer Evangelio. También Ia posición de esta
porción que trata del reino en el contexto de las Escrituras es
significativo - siguiendo inmediatamente, tal como se encuentra, al
Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento se cerró sin la
realización de sus grandes esperanzas y sin el cumplimiento de sus
magnas profecías. Estas esperanzas estaban basadas sobre pactos de
Jehová, Jos cuales El había hecho con juramento. Estos pactos
garantizan a la nación un reino terrenal en su propio país, bajo el
reino permanente del Mesías, sentado sobre el trono de su padre
David. Ninguna promesa tal se cumplió durante el período del
Antiguo Testamento. El reino como se ha provisto por la fidelidad de
Jehová fue revelado en el Antiguo Testamento sólo en forma de
profecía. Un reino como éste no existía cuando nació Jesucristo. Se
declara expresamente que la gran esperanza y consolación de Israel
todavía estaba en la expectativa cuando Cristo vino (Lucas 1:31-33;
2: 25). Estaban entonces los hijos de Israel en gran parte esparcidos
entre las naciones y su tierra estaba bajo la autoridad de Roma. En
este punto y en estas circunstancias, un nuevo mensaje se proclamó:
"El reino de los cielos se ha acercado." Esto lo anunció el precursor
DELINEACION DEL REINO FUTURO 177
- Juan Bautista (Mt. 3: 1-2), lo proclamaba Cristo (Mt. 4: 17) y sus
discípulos (Mt.l 0:5-7). Se prohibió enfáticamente llevar este mensaje
al gentil, o aun a un samaritano (Mt. 10:5-6; comp. 15:24). El
mensaje, aunque breve, se proclamó con el fin de despertar todos los
anhelos nacionales del pueblo a quien se presentó. Los mensajeros no
necesitaban entrenamiento analítico para sentir el significado exacto
del tema que anunciaban. Para los israelitas conocedores de sus
Escrituras, la esperanza del reino había sido su expectativa y su
meditación desde su nacimiento. Más tarde, y en contraste con esto,
era muy aparente que eran tardos de corazón para entender los
hechos nuevos y enseñanzas de la gracia. Aun cuando, después de su
resurrección, Cristo había dado por cuarenta días instrucciones sobre
las cosas concernientes al reino de Dios, ellos le dijeron: "Señor,
¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? " (Hch.l :6), tampoco
habían podido ellos captar el significado de su muerte y el propósito
inmediato de la gracia. Por otro lado, no hay indicio de que los
mensajeros necesitasen o hubiesen recibido un momento de
explicación sobre el significado del mensaje con respecto al evangelio
del reino antes de haber sido enviados para proclamarlo. Era
evidentemente la esperanza ~ e Israel.
La frase, el reino de los cielos, es propio del Evangelio de San
Mateo, y se refiere al gobierno de Dios en la tierra. En ese particular,
se debe distinguir de lo que se llama el reino de Dios, que es el
gobierno de Dios por todos los confines del universo. El uno, en
ciertos aspectos, se incluye en el otro, y hay, por tanto, mucho en
común en ambos. El gobierno mesiánico de Dios en la tierra era el
tema de los profetas; porque los profetas solamente se explayaron
sobre los pactos que garantizaban un trono, un Rey, y un reino sobre
Israel que ha sido reunido, en esa tierra que se dio a Abraham con
juramento. Cristo usó el término, el reino de los cielos, para anunciar
el hecho de que las bendiciones del reino pactado "se habían
acercado". Estas buenas nuevas para esa nación era el "evangelio del
reino," y no se debe confundir con el evangelio de la gracia salvadora.
La esperanza nacional estaba concentrada en la genuinidad de las
pretensiones tanto del Rey como del precursor. Las evidencias fueron
pesadas con sumo cuidado, esto debe creerse, y fueron halladas
intachables; pero prevaleció la iniquidad del corazón. Ellos
aprisionaron al precursor, a quien más tarde Herodes decapitó y
crucificaron al Rey. Ambos, tanto el precursor como el Rey
cumplieron profecías acerca de su puesto individual en todo detalle.
El precursor era la voz de uno que clamaba en el desierto. El Rey era
de la simiente de Abraham, de la tribu de Judá, un hijo de David
nacido de una virgen, en Belén de Judá. El vino de Egipto, y fue
178 ECLESIOLOGIA
llamado nazareno. En su nacimiento El fue proclamado, "Rey de los
Judíos". En su ministerio público El llevó el mensaje de un Rey. En
su entrada a Jerusalén, le aclamaron como Rey de Israel. Cuando
compareció ante Pilato, El dijo que era Rey. Y murió bajo la
acusación, "ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS." La corona
de espinas no tuvo significado con respecto a su muerte como
sacrificio por el pecado: era emblema del escarnio de la nación
porque se había proclamado rey. En esta forma ellos, con su hecho,
cumplieron exactamente la profecía que el Rey había declarado:
"No queremos que éste reine sobre nosotros." No debe haber
confusión en este punto. Los gobernantes de la nación que
demandaron su muerte no estaban personalmente rechazando un
Salvador, como le rechazan hoy los pecadores; ellos estaban
rechazando a su Rey. Ellos no dijeron, "No creeremos en el Salvador
para la salvación de nuestras almas"; ellos dijeron, "No tenemos más
rey que César." El rechazamiento del Rey era conforme al
"determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios" (Hechos
2:23); porque .'su rechazamiento y humillación fueron prefigurados
en los tipos, y previstos en las profecías del Antiguo Testamento: El
era el "Cordero inmolado desde la fundación del mundo." A cada
paso en el registro se dice que su rechazamiento y muerte eran el
cumplimiento de las Escrituras. Se registra de El en diez y seis pasajes
del Nuevo Testamento que, por su rechazamiento y muerte El
cumplió las Escrituras del Antiguo Testamento. También se registra
de El en nueve pasajes del Nuevo Testamento que El era el
cumplimiento de profecías del Antiguo Testamento acerca del Rey.
Entonces, pues, el primer ministerio de Cristo a Israel era ser su
Rey. En esto El apareció no como un Salvador personal, sino como
su Mesías que se había esperado largo tiempo; no como un Cordero,
sino como un León; no como un sacrificio por el cual una Iglesia - la
Esposa inmaculada- podría El comprar para Sí mismo de entre
todas las naciones, sino como el Hijo de David, con todo derecho al
trono de David, sobre Israel, en Jerusalén, en la tierra prometida. En
los Evangelios Sinópticos, por tanto, no hay registro de paso alguno
hacia la formación de la Iglesia, o una referencia a ese gran propósito,
sino hasta que, de Su propia nación, le hace evidente Su
rechazamiento como Rey. Según los Evangelios Sinópticos las
primeras enseñanzas del Rey eran para esa nación, y no tenían
ninguna relación a los grandes resultados que se alcanzarían después
mediante Su muerte y resurrección en el llamamiento de su Iglesia de
entre todas las naciones de la tierra. Al hacerse realidad su
rechazamiento, El comenzó a hablar, con anticipación de su muerte,
sobre la formación de su Iglesia, y de su venida otra vez a la tierra.
DELINEACION DEL REINO FUTURO 179
Asimismo El relacionó al tiempo de su regreso el cumplimiento
seguro de cada pacto con Israel.
¿Era entonces, el evangelio del reino, como fue anunciado por
Juan, por Cristo, y por sus discípulos· un mensaje sincero y
verdadero? ¿Quería decir lo que anunciaba el mensaje? ¿Estaría
cerca el reino de Israel que se había predicho? Si así es, si hubiesen
ellos recibido a su Rey, ¿qué habría sido de los propósitos divinos de
la redención que habían de alcanzarse mediante su muerte? Estas
preguntas se hacen insistentemente hoy día; pero las respuestas no
son difíciles.
Mucho se ha presentado sobre esta importante pregunta en el
primer capítulo de este tomo, que no se volverá a mencionar aquí.
Sin embargo, el evangelio del reino fue un mensaje sincero y
verdadero a Israel. Tratar el asunto de otra manera sería acusar a Dios
de astucia y de engaño. Sería a la vez una grave representación falsa
de todas las Escrituras relacionadas el aplicar el mensaje y la
enseñanza del Rey a los propósitos de Dios en esta edad de la gracia.
Toda confusión acerca del mensaje del reino en su relación a la cruz
surge por no poder reconocer la distinción importante entre el punto
de vista divino y el punto de vista humano. Esto sólo es otra
aplicación de la astucia racionalista de colocar el libre albedrío
humano contra la soberanía de Dios. En el lado humano, había una
decisión bien clara, con poderes no limitados, para escoger o rechazar
al Rey. En el lado divino, hubo una oferta genuina del reino en la
Persona, presencia y ministerio del Rey; pero tras esto estaba la
determinación soberana de Dios que era absoluta. Su escogimiento
tendría que ser el desarrollo del propósito eterno de Dios en Cristo, y
por ese escogimiento serían considerados culpables. En el lado
divino, se dice: "Por esto no podían creer" (Jn.l2:39), y en el lado
humano se dice: "Sin causa me aborrecieron" (Jn.15:25).
Pasando al Antiguo Testamento, se le presenta al estudiante el
problema del ajuste correcto con respecto al tiempo del
cumplimiento de dos grandes líneas de profecías acerca de Cristo.
Por una parte, fue profetizado que Cristo vendría como un Monarca
cuyo reino y gobierno serían para siempre (véanse 2 S.7: 16;
Sal.72: 1-20; 89:35-37; Is.9:6-7). El pensamiento de su muerte es
extraño a este grupo de profecías. La función de un rey no es
morir- porque se dice "¡viva para siempre el rey! " Pero, por otro
lado, hay profecía igualmente explícita acerca del sacrificio y de la
muerte de Cristo como una substitución (Sal.22:1-21; Is.53:1-12).
Claro está que estas dos líneas de actividades no podían efectuarse
simultáneamente. Cristo no podía ser el Rey irresistible e inmortal y
a la vez ser el sacrificio sin resistencia. Era precisamente este
180
ECLESIOLOGIA
elemento de tiempo en el problema que Pedro declaró que no había
sido descubierto a los profetas. Afiadido a esto está la profecía del
Rey de Israel que vendría a ellos en apariencia humilde, cabalgando
sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna (Zac.9:9; comp.Mt.
21: 1-7; J n.l2: 12-16). De esta manera se indicó claramente a Israel
que el Rey vendría en forma humilde, y ellos no tenían ninguna
excusa. Ya que la edad presente de la gracia y su propósito no fueron
revelados a los escritores del Antiguo Testamento, el elemento de
tiempo que se relaciona a estas dos líneas de profecía no podía ser
descubierto. Cuando vino el cumplimiento del tiempo, agradó a Dios
presentar a su Rey en cumplimiento de la profecía y conforme a
todos sus pactos hechos a Israel. Tanto "por determinado consejo y
anticipado conocimiento de Dios," como por libre escogimiento de la
nación, el Rey fue rechazado y crucificado. Es evidente, por tanto,
que las profecías concernientes al Rey y su reino terrenal
permanecen sin su cumplimiento hasta esta hora. No están olvidadas
ni abandonadas. Tampoco están recibiendo un cumplimiento
espiritual. Aún han de tener su cumplimiento cuando el Rey vuelva a
la tierra. De igual manera, la misma claridad de luz sobre el propósito
divino es revelado por medio de Daniel cuando él predice el orden de
los eventos que se cumplirán en el período entre el tiempo en que él
vivió y el del reino mesiánico. En esta profecía el quitar "la vida al
Mesías" precede al reinado del Rey. De esta manera Dios anticipó lo
que se verificaría; pero esto de ninguna manera disminuye el ejercicio
de un escogimiento libre por parte de la nación de Israel al rechazar a
su Rey. Es pueril defender el argumento de que la cruz de Cristo
estaba en peligro hasta que se consumó el escogimiento de Israel
tocante al Rey. Aquellos que se valen de argumentos astutos debieran
ser más consecuentes al punto de aplicar su racionalismo a todos los
grandes asuntos donde la soberanía de Dios y el libre albedrío del
hombre hacen el encuentro. El ministerio de Cristo fue genuino. El
fue un ministro a la circuncisión para confirmar las promesas hechas
a los padres. A la vez El era la puerta abierta a la gracia de Dios para
que los gentiles pudieran glorificar a Dios por su misericordia.
Aunque era verdadero pecado, su rechazamiento como Rey era el
paso necesario en toda la redención, y Dios en su fidelidad aún
cumplirá cada pacto relacionado al trono, al Rey, a la nación y a
la tierra de Israel. Esto lo cumplirá El cuando el Rey vuelva a la tierra
otra vez.
Ha sido necesario bosquejar la relación del pactado reino terrenal a
la primera venida de Cristo, para que las ensefianzas de Cristo
concernientes al reino puedan verse en su verdadera perspectiva.
Leyendo la primera sección del Evangelio de San Mateo los
DELINEACION DEL REINO FUTURO 181
capítulos 1-12, donde el evangelio del reino es predicado a Israel, se
hallará que precisamente este mensaje del evangelio del reino fue
anunciado primeramente por Juan Bautista, de quien se dice: "Pues
éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del
que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad
sus sendas" (Mt.3: 1-3 ). Dentro de este contexto donde sólo el
evangelio del reino es presentado, confinado completamente por los
relatos de estas proclamaciones, está "el Sermón del Monte", que
evidentemente es el manifiesto del Rey (Mt. 5:1-7: 19). En este
manifiesto el Rey declara el carácter esencial del reino, la conducta
que se requerirá en el reino y las condiciones de entrada al reino. La
regla de vida del reino es puramente legal, tanto en sus cualidades
inherentes como por su propia afirmación (Mt.7: 12). Es, sin
embargo, muy diferente de la ley como la dio Moisés. En las
enseñanzas del reino, como se ha dicho, los mandamientos de Moisés
se ponen a mayor altura en requerimientos mucho más imposibles
con respecto al detalle, y esto no mitiga, sino más bien intensifica su
carácter como estrictamente legalista. Cristo no desconoce los
principios de la ley en el desenvolvimiento de los requisitos del reino,
como tampoco lo hace en su comunicación con Israel, antes de su
muerte. Más bien El está presentando un nuevo grado y norma de la
ley que está adaptada a las condiciones que existirán en el reino, y
que El contrasta con la Ley de Moisés. Las grandes palabras del reino
-'--justicia y paz- predominan, y no se hace nunca una referencia a
la salvación o a la gracia. Ni hay la menor referencia a aquellas
grandes realidades de relación que pertenecen a la Nueva Creación
hecha por Cristo mediante Su muerte y resurrección. Esa completa
omisión de una referencia a una característica de la edad presente de
gracia es un hecho que debe considerarse cuidadosamente. La
exactitud diminuta de la Escritura se ve en el uso que Cristo hace de
la frase mis mandamientos. Durante los días de Su ministerio a la
nación de Israel, El obligaba obediencia a los mandamientos de
Moisés, y habló de los principios nuevos que habían de ser aplicados
en el reino como "estas rnis palabras" y "Yo os digo"; pero en
ninguna ocasión usó El el término mis mandamientos sino hasta que
El lo usó con sus discípulos en el aposento alto, y en la ocasión
cuando desarrollaba los nuevos principios que debían de constituir la
condición de la vida diaria de aquellos que estarían firmes sobre la
resurrección como su fundamento, en la Nueva Creación, y bajo la
gracia. Es también significativo que el primer uso de la palabra
mandamiento en este mensaje de gracia es cuando dijo, "Un nuevo
mandamiento os doy" (Jn.l3:34). Hay, por tanto, una posible
limitación que se impone sobre la extensión de la responsabilidad
182 ECLESIOLOGIA
impuesta por Cristo en su gran comisión en que dijo: "enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado" (Mt.28:20). No
cabe dentro de la probabilidad que El haya intentado que la ley de
Moisés, los principios que gobiernan en el reino, y las enseñanzas de
gracia sean combinados y aplicados a aquellos que reciben el mensaje
de la gran comisión. En las enseñanzas del reino, la frase
característica es "el que oye estas palabras y las hace" (Mt.7:24),
mientras que la frase que caracteriza a la gracia es "oye mi palabra y
cree" (Jn.5:24). El carácter esencial de las ensefianzas del reino en
contraste con las enseñanzas de Moisés y en contraste con las
enseñanzas de la gracia, serán considerados en un capítulo posterior
de este tomo.
Hay un sentido en que el reino de Dios, como la autoridad de Dios
en los corazones de los individuos, está presente en el mundo hoy.
Esto no debe confundirse con el reino Mesiánico que se establecerá
sobre una nación, y que se extenderá por medio de ellos a todas las
naciones con el Rey gobernando, no en el corazón individual, sino en
el trono de David, en la ciudad de Jerusalén. A medida que el Rey se
acercaba a su muerte, y el rechazamiento se hacía más evidente, El
hacía mención de ese aspecto del gobierno de Dios en el corazón
individual que caracterizaría la edad de la gracia que hasta aquí no
había sido anunciada. El pasaje siguiente (así como Mt.13: 1-52),
tomado de las enseñanzas subsiguientes de Cristo como se registra en
Lucas, es un ejemplo: "Preguntado por los fariseos, cuándo había de
venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no
vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he
aquí, el reino de Dios está entre vosotros" (en medio de vosotros,
Lc.17: 20,21 ). En ningún sentido podría decirse con verdad que el
reino de Dios estaba en los corazones de aquellos fariseos que
rechazaban a Cristo. Hubo, sin embargo, un verdadero sentido en que
el reino de Dios había de estar, así como ahora, en los corazones de
los creyentes individuales; pero la declaración directa de Cristo es
para decir que el reino estaba entonces, en la Persona del Rey, en
medio de ellos. Así también la frase el reino de Dios no vendrá con
advertencia anticipa el aspecto presente del gobierno de Dios en el
corazón individual; pero después de esto, y según todas las profecías,el
reino de los cielos vendrá con advertencia pública. Hay muchas
promesas de una tierra transformada, y dicha condición será
introducida, no por fuerzas y procesos invisibles, sino mediante el
poder y presencia irresistible del Rey que vuelve. Así también podría
decirse a Israel: "Se ha acercado a vosotros el reino de Dios"
(Lc.l 0: 9). Así como el Rey seguramente estaba delante de la nación,
así también el reino seguramente estaba delante de ellos, y ésta fue la
DELINEACION DEL REINO FUTURO 183
instancia del evangelio del reino que se proclamó a los "hijos del
reino" solamente. Cuando el Rey fue rechazado, Su reino también
fue rechazado. Cuando se rechazó Su reino y su realización se
pospuso hasta el regreso del Rey, la aplicación de toda Escritura que
determina la vida en el reino fue igualmente pospuesta mientras no
vuelva el Rey. Esta demora necesaria se acepta fácilmente con
referencia a la gloria terrenal, que es el tema de las ensefíanzas del
reino del Antiguo Testamento; pero es igualmente cierto que hay
necesariamente una demora en la aplicación de todo detalle de la
obligación humana relacionada al reino terrenal como se presenta en
el Nuevo Testamento.
Las ensefíanzas del reino son declaraciones suficientes y completas
de todo lo que es necesario que uno sepa acerca de las condiciones
para la entrada y la conducta en el reino mesiánico en la tierra.
Muchas de las ensefíanzas del reino son semejantes a las que se hallan
en las enseñanzas de Moisés. También hay mucha semejanza a las
enseñanzas de la gracia; pero estas realidades no constituyen a estas
enseñanzas un todo indivisible, ni justifican una mezcla imprudente
de estos grandes sistemas de gobierno en la tierra. Los elementos
caracterizantes de cada período serán aquellos principios que son
especialmente aplicables a la dispensación a la cual pertenecen, en vez
de los principios en que son semejantes. Las enseñanzas del reino
podrán ser identificadas más completamente bajo los contrastes que
se presentarán más adelante.
CAPITULO X
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA
La salvación por gracia que Dios opera para aquellos que creen
incluye, entre otras cosas, la colocación de los salvados en la posición
de hijos de Dios, ciudadanos del cielo, y miembros de la familia de la
casa de Dios; y, por cuanto cada posición requiere una forma de vida
correspondiente, es de esperarse que una regla de conducta tan
sublime como el mismo cielo será señalada al creyente. Esto es
precisamente lo que se halla, porque la gracia no sólo provee una
salvación perfecta y eterna seguridad para aquel que cree en Cristo,
sino que provee, igualmente, la instrucción para la vida del que ha
sido salvó, mientras-·es-guardacfopor- el poder de Dios. Esta
instrucción para la vida diaria, se hallará que es una revelación
especial que viene de Dios únicamente para el creyente. Como la base
de la gracia sola es enteramente separada e independiente de
cualquier otra regla de vida que se halla en la Palabra de Dios. Siendo
la Biblia el Libro que viene de Dios para todas las gentes de todas las
edades, contiene los detalles de la expresión de la voluntad de Dios
acerca de la manera de vida de las varias clases de dispensaciones a
que pertenecen las gentes en su relación con Dios en los diferentes
períodos de tiempo, y bajo los varios pactos correspondientes. Entre
estas revelaciones está la regla de conducta para la vida diaria de
aquellos que han sido salvos--¡;Qrgrácia en esta dispensación que
ocupa el tiempo entre la cruz y la segunda venida de Cristo. Esta
regla de vida basada en la gracia es completa en sí, y se halla sola en
las Escrituras, no tiene ningún vínculo con otra y no tiene
complicación. Consiste en las enseñanzas de la gracia.
Todo lector diligente del Nuevo Testamento observará el hecho de
que hubo contienda doctrinal desde el comienzo de la dispensación
cristiana. Esta controversia era principalmente sobre la cuestión de la
gracia o la ley: cuál de las dos provee elp!in..Qjpj_Q_gub11LI.lél.l!yo para el
control de la c;on<l_\l.ftª __ c;rts.Jj'!_na. Aunque el Nuevo Testamento
contiene amonestaciones específicas y extensas contra los legalistas y
sus enseñanzas, y sus sistemas se prueba que están opuestos a las
doctrinas de pura gracia. Sus sucesores de generación en generación
hasta el tiempo presente, han buscado siempre desacreditar la gracia
de Dios. Sus mensajes, aunque llenos de errores, con frecuencia han
184
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 185
exhibido gran celo y sinceridad; pero el celo y la sinceridad, muy
deseables cuando son sabiamente dirigidos, fallan completamente
ante los ojos de Dios como sustitutos de una presentación
consecuente de la verdad. La única esperanza de ser librados de las
falsas doctrinas de los maestros legalistas es mediante una
consideración sin prejuicio de las revelaciones exactas de las
Escrituras. Este examen de la Biblia debe estar libre de seguir
ciegamente las enseñanzas de los hombres, y deberá hacerse con un
corazón dispuesto a recibir reprensión y corrección de la Palabra de
Dios, como también de instrucción en justicia (1 Ti.3: 16). Solo para
aquel a quien estas enseñanzas son bien claras puede apreciar el valor
trascendental de poder entender las enseñanzas de la gracia.
Al presentar esta consideración introductiva de este tema extenso
de las enseñanzas de la gracia, es necesario en algunos casos asumir
conclusiones cuyas pruebas serán consideradas más adelante en la
discusión. Asímismo, para completar las varias líneas de argumentos,
la repetición es inevitable

puntos.
La clasificación de la presente como la edad de la gracia no
implica que la gracia divina no haya tenido manifestaciones en las
edades pasadas.Se ha designado esta edad así porque la verdad está
ahora revelada que Dios está haciendo una demostración específica y
suprema de Su gracia-p-or-ñied!o(Ie"C liíéSfa úiiiio
de-entre los judíos como de entre los gentiles. En conexioiicon esto
podrá también verse que los santos del Antiguo Testamento estaban
en la relación correcta y aceptable a Dios, pero no podría decirse que
ellos hayan estado unidos a esa cabeza federal del Cristo resucitado,
ni qul sus vidas hayan estado "escondidas con Cristo en Dios"
(Col.3.1-3). El Apóstol escribe: "Pero antes que viniese la fe,
estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba
a ser revelada" (Gá.3:23). En cuanto al estado de los judíos en la
antigua dispensación se observa lo siguiente: (a) Ellos nacieron
dentro del pacto de relación con Dios en donde no había limitaciones
sobre su fe en El ni sobre su comunión con EJ. Este hecho era en sí
una demostración de una gracia sobreabundan te. (b) En el caso de
faltar al cumplimiento de las obligaciones morales y espirituales que
descansaban en ellos por su posición en el pacto, los sacrificios
fueron provistos como una base justa para la restauración a sus
privilegios en el pacto, lo cual es otra demostración de gracia
inmensurable. (e) El judío individual bien podía fallar en su conducta
y descuidarse de los sacrificios, y ser al fin desechado de Dios y
echado fuera (Gn.l7:14; Dt.28:58-61; Mt.l0:32,33; 24:50,51;
25: 11,12,29,30). (d) La salvación y el perdón nacionales de Israel
constituyen una esperanza futura cuyo cumplimiento está prometido
186
ECLESIOLOGIA
cuando salga de Sion el Libertador (Ro.ll :26-2 7). ¿Quién no podría
reconocer la gracia eterna de Dios revelada en Isaías 60 : 1-62: 12
hacia Israel, en todas las edades venideras? Si ha de hallarse alguna
claridad con respecto a la diferencia entre los privilegios de Israel
bajo el sistema mosaico y los privilegios presentes de la Iglesia, se
tiene que hacer una distinción entre la ley como una regla de vida la
cual nadie pudo cumplir perfectamente, y la ley como un sistema que
no sólo expuso las demandas sublimes y santas de la conducta
personal, sino también proveyó el perdón divino mediante los
sacrificios. La posición final de un judío delante de Dios no estaba
basada solamente en la obediencia a la ley, sino que El contemplaba a
ese judío a través de los sacrificios que había presentado a su favor.
El pasaje principal que presenta la verdad de que la gracia divina
tiene su suprema manifestación en esta edad y mediante la Iglesia se
encuentra en Efesios 2:7. Este pasaje notable que completa la
revelación exaltada acerca de la Iglesia, dice: "para mostrar en los
siglos venideros las abundantes de su gracia en su bondad
para con nosotros en Cristo Jesús." En esta forma se confirma que
por medio de la Iglesia las abundantes riquezas de la gracia divina se
pondrán por obra como de otra manera no se podría hacer y que
serán exhibidas a todo el universo. Sin embargo, aun más importante
que todo, es la satisfacción que recibirá Dios en la realización de uno
de sus más grandes atributos.
En el capítulo 2 de la Epístola de Pablo a Tito, comenzando con el
versículo 11, está escrito: "Porque la gracia de Dios se ha
manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que,
renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este
siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza
bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y
Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para
redirmirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio,
celoso de buenas obras. "Dos ministerios de la gracia que son muy
diferentes se presentan aquí: Primero, la gracia de Dios que trae
salvación se ha manifestado a todos los hombres. Esto, está claro, se
refiere a esa gracia salvadora de Dios que ha venido al mundo
mediante el Señor Jesucristo, y ahora ha de ser proclamada a todos
los hombres. Es un mensaje para todos los hombres, porque sus
provisiones son universales y su invitación es "a todo aquel". Gracia
sobre gracia es derramada, ahora y hasta la consumación de las
edades sobre aquellos que creen. Segundo, el pasaje revela, también,
que es la misma gracia la que ha traído salvación a todos los hombres,
la que nos enseña a nosotros. La palabra nosotros, se debe observar,
no se refiere a la clase más amplia de todos los hombres que se
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 187
mencionó antes; sino que se refiere sólo a la compañía de aquellos
que son salvados. La importancia de esta distinción es evidente;
porque, cualquiera que sea la ensefíanza que la gracia se propone
ensefíar, sus enseñanzas se dirigen solamente a aquellos que son
salvados por la gracia. Este aspecto calificativo de las enseñanzas de la
gracia no se limita a este pasaje, aunque éste sería suficiente; es una
característica sobresaliente de todas las enseñanzas sobre la gracia tal
como aparecen a través de todo el Nuevo Testamento. Siendo estas
enseñanzas dirigidas solamente a los creyentes, de ninguna manera se
dieron con la intención de imponerlas en aquel que rechaza a Cristo,
o en el mundo que rechaza a Cristo. Este hecho es sumamente
importante. La palabra de Dios no llama a aquel que no es salvo para
que viva una vida mejor. Hay solamente un asunto en esta
dispensación entre Dios y el individuo no regenerado, y eso no es ni
el carácter ni la conducta; más bien es el llamamiento personal del
evangelio de la gracia de Dios. Antes que el individuo no salvo reciba
a Cristo, quien es el don de Dios en la gracia, no es posible tratar de
otro asunto. Los hombres podrán moralizarse entre sí mismos, y
establecerse gobierno propio sobre principios de la conducta
correcta; pero nunca se presenta a Dios en el desenvolvimiento de la
gracia como el que busca la reforma de los pecadores. Toda palabra
acerca de la calidad de vida está reservada para los que ya están en la
relación a Dios que El exige en cuanto a la salvación.
Las enseñanzas de la gracia, como se verá, abarcan todas las
enseñanzas de las Epístolts, los Hechos, y también ciertas porciones
de los Evangelios fuera de sus características históricas. Volviendo al
pasaje ya citado de Tito, descubrimos que sólo una parte de toda la
instancia de las ensefíanzas de la gracia se menciona en esta porción
bíblica; pero se le ensefía al creyente aquí que debe renunciar a la
impiedad y a los deseos mundanos, y vivir en este siglo una vida
sobria, justa y piadosa, aguardando la aparición personal de su Señor
de los cielos. Este mensaje describe una vida de devoción especial y
de dulzura. Es así como Dios "purifica para sí un pueblo propio,
celoso de buenas obras."
En toda esta investigación, no debe desviarse la atención de la
verdad fundamental, ya enfatizada, de que hay tres edades- la de la
ley, la de la gracia y la del reino - que están separadas entre sí por
eventos de transformación mundial, y que cada edad presenta ese
requerimiento de la conducta humana que está en armonía con la
relación precisa entre Dios y los hombres en cada edad. Estas
dispensaciones están completas en sí, no necesitan ninguna
afíadidura, y cada una es tan santa y pura en sí como el Creador
quien es el Autor y Disefíador de ellas. Estas disciplinas que regulan
188 ECLESIOLOGIA
la conducta no sólo varían en la dificultad de los requisitos que
imponen, sino que también varían en el grado de capacitación que es
otorgado en cada una. El sistema mosaico, careciendo de una
referencia a una capacitación divina, se dirigió a los recursos
limitados del hombre natural y se encerró dentro de esos limites. El
sistema del reino, aunque extiende sus demandas más allá de los
requerimientos del código mosaico, en los pasajes que tratan de él no
hace ninguna referencia a una capacitación divina; sin embargo en
otras Escrituras se afirma que la ley del reino estará escrita sobre el
corazón, con el fin de ponerla por obra, y el Espíritu Santo será
derramado sobre toda carne. Será entonces cuando Israel realmente
cumplirá la Ley de Moisés (Dt. 30: 8). La dispensación de la gracia
presenta ideales totalmente sobrehumanos - que estará en
concordancia con la ciudadanía celestial - y con estas normas
sobrenaturales de vida provee nada menos que el poder infinito del
Espíritu Santo que mora en el corazón, con el fin de que toda la
voluntad de Dios - exigente como es -.tenga cumplimiento en el
hijo de Dios.
Probablemente es porque la Ley de Moisés vino primero en sentido
de tiempo y porque estuvo sola sin la posibilidad de complicaciones,
que los teólogos le han dado mayor consideración que a los otros dos
sistemas juntos. En realidad, los sistemas del reino y de la gracia no
son reconocidos separadamente en su carácter, más bien el asunto
que presentan ha sido considerado como una extensión o adición al
Decálogo original. La Confesión de Fe de Westminster dedica muchas
páginas al Decálogo con aplicaciones al creyente, pero no reconoce el
carácter distintivo de Jos preceptos que con tanta· claridad son
instrucciones dirigidas a los creyentes bajo la gracia.
La misma naturaleza de los preceptos de la gracia excluye la
posibilidad de que sean reducidos a un En carácter son
libres en el sentido de que no son un requisito para hallar aceptación
con Dios. Más bien, son: direcciones y súplicas divinas dirigidas a
personas aceptadas acerca de su manera de vivir delante de Dios. La
palabra ruego se halla dos veces (Ro. 12: 1; Ef. 4: 1 ); no una palabra
de mando a uno que sólo es siervo, sino una súplica hecha con
cortesía y consideración a un miembro de la casa y de la familia.
Estas direcciones consisten en una información y persuasión que se
extiende a aquellos que no podrían aprender de otra manera acerca
de aquello, que desde el punto de vista celestial, se espera justamente
de ellos. ·En todo esto, hay una diferencia fundamental tanto entre
estas enseñanzas y el sistema mosaico que impuso maldición sobre los
que no pudieron cumplirlo (Dt. 28: 15-68) como entre las enseñanzas
de la gracia y los preceptos del reino que mantiene sobre sus súbditos
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 189
el peligro del fuego del infierno (Mateo 5:22, 29-30). No hay ninguna
excusa para no observar la diferencia entre estos sistemas, uno que
propone una maldición y otro que propone fuego del infierno y un
tercero que declara: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los
que están en Cristo Jesús" (Ro. 8: 1), que Dios que ya ha justificado
no condenará (Ro. 8:33), y que no puede haber ninguna separación
del creyente del amor de Dios (Ro. 8:38-39). Sin embargo, hay un
precio que el creyente paga cuando no anda como es digno de su
vocación celestial. Ese precio que se paga no viene de Dios como un
castigo que se impone, sino que es la inevitable pérdida de comunión
con Dios, y la pérdida del poder en la vida y en el servicio. La
práctica perniciosa de tratar de unir los dos sistemas legales con las
enseñanzas de la gracia resulta en una ley sin poder y una gracia
ineficaz. El problema del estudiante no es hallar un promedio entre la
ley y la gracia, sino más bien el separar estos sistemas con el fin de
que cada uno retenga su propia eficiencia. ¿Qué otra interpretación
podría darse a Romanos 11:6 sino que estos sistemas diferentes están
tan lejos el uno del otro como está el este del oeste? El pssaje dice:
"Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la g r a c ~ ya no es
gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es
obra." Semejantemente ¿qué significado podría darse a Hebreos 4:9,
un versículo que en su contexto declara que el creyente ha cesado de
sus propias obras? "Por tanto, queda un reposo para el pueblo de
Dios"; o ¿qué significado tendría Romanos 3:31 que declara que
todos los requisitos que un Dios .santo demanda de su hijo creyente
han sido cumplidos por Cristo y eso sobre el principio de la fe en El?
La última mitad de la Epístola a los Gálatas es la declaración divina
de que el sistema de ley no es el medio de santificación del creyente
en la vida cotidiana. El orden que se observa en por lo menos tres
Epístolas doctrinales - Romanos, Efesios, Colosenses - es como
sigue: primero se afirma la posición exaltada en Cristo únicamente
mediante la fe y entonces se insta a caminar en correspondencia a esa
posición exaltada. Este arreglo sublime es el inverso de cada fase en el
sistema legal.
Las enseñanzas de la gracia no están aisladas en el Texto Sagrado.
Los tres sistemas aparecen en los cuatro Evangelios. Las enseñanzas
de la gracia se identifican más bien por su carácter intrínseco
dondequiera que se hallan. Porciones grandes del Nuevo Testamento
son totalmente revelaciones de la doctrina de la gracia. Al estudiante,
así como a Timoteo, se le encarga estudiar para ser aprobado de Dios
en cuanto a trazar bien la Palabra de verdad.
Un análisis general de las enseñanzas de la gracia puede hacerse
bajo dos divisiones: ( 1) tres características específicas y (2) las
relaciones en la gracia.
190
ECLESIOLOGIA
I. TRES CARACTERISTICAS ESPECIFICAS
Aunque los detalles incluidos en el andar del creyente y su servicio
son variados y extensivos, hay tres distinciones importantes: el
carácter independiente y sin complicación de las enseñanzas de la
gracia, sus sublimes requerimientos y la capacitación divina.
l. EL CARACTER INDEPENDIENTE Y SIN COMPLICACION
DE LAS ENSEÑANZAS DE LA GRACIA. Como ya se ha indicado,
los principios gubernamentales que pertenecen a esta edad por su
naturaleza se distinguen de los dos sistemas legales. Reconocen la
verdad fundamental de que Cristo ha muerto, ha resucitado, ha
ascendido, y que el Espíritu mora ahora en el corazón de todos los
que han creído. Estos eventos de inmenso poder transformador con
todo lo que efectúan, a la vez crean una relación completamente
nueva entre Dios y el hombre y especialmente entre Dios y los que
han sido salvados. El carácter independiente y sin complicación de las
enseñanzas de la gracia presenta un llamamiento a todo estudiante
sincero para identificar y organizar esa inmensa cantidad de pasajes
bíblicos, y aun más, porque ha sido desatendido en el pasado.
Aunque hombres de capacidad no han dado la debida atención a
estas distinciones, las diferencias aparecen en casi cada precepto que
se ofrece bajo cada uno de los sistemas. El valor práctico de un
estudio sin prejuicio de estos principios, aislando con cuidado aquello
que pertenece a cada sistema, servirá de gran ventaja para los
creyentes que, en su mayor parte, han sido guiados a creer que deben
observar todos los preceptos y mandamientos que se hallan en la
Biblia, pertenezcan a la ley o a la gracia.
2. SUS SUBLIMES REQUERIMIENTOS. No es por demás volver
a decir que la norma de conducta prescrita bajo las enseñanzas de la
gracia es inmensamente más difícil de mantener que la que la Ley de
Moisés prescribe, o la ley del reino. La norma de la gracia es tanto
más sublime que aquellas, como el cielo está más alto que la tierra.
De igual manera, la capacitación divina provista bajo la gracia es nada
menos que el poder infinito del Espíritu que mora en el corazón. Las
enseñanzas de la gracia se dirigen únicamente a los que han sido
dotados de manera sobrenatural, que han nacido del Espíritu y en
quienes mora el Espíritu. Estas enseñanzas son tales que de manera
natural pertenecen a un ciudadano del cielo. Ya que la obra salvadora
de Dios coloca al creyente en las posiciones celestiales en Cristo, Y
transfiere su ciudadanía terrenal a la celestial, y es sólo una
consecuencia natural que se requiere de el que ande como es di_g!!o de
un ciudadano del cielo. Es evidente que esta vida tiene que ser
sobrenatural. Buscando las Escrituras que revelan la posición y la
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 191
responsabilidad del hijo de Dios bajo la gracia, se descubre que se
propone una manera de vida sobrehumana. Desde cualquier punto de
vista se puede ver este aspecto de las enseñanzas de la gracia. Sólo
pocos pasajes serán suficientes para una ilustración: "Refutando
argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de
Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo"(2
Co. 10: 5); " ... para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó
de las tinieblas a su luz admirable" (1 P. 2:9); "dando siempre gracias
por todo al Dios y Padre ... " (Ef. 5:20); " ... que andéis como es
digno de la vocación con que fuisteis llamados" (Ef. 4: lb); "si
andamos en luz, como él está en luz" (l Juan 1 :7); "Andad en amor"
2); Andad en el Espíritu (Gá. 5_:_16); "no contristéis al Espíritu
Santo" (Ef. 4: 30); No apaguéis al Espíritu (l Ts. 5: 19). No hay duda
acerca del carácter sobrehumano de estos preceptos. ¿Qué recurso
humano puede reproducir las mismas virtudes de Cristo? ¿Quién
puede dar gracias siempre por todas las cosas? ¿Quién puede vivir de
tal manera que no contriste al Espíritu Santo, ni lo apague? Esta
demanda es para una forma sobrehumana de vivir, y los pasajes
citados son representativos ¡p,ig,/J carácter de las
enseñanzas de la gracta. Estas enseñanzas sotrepujan las normas de la
Ley de Moisés en la misma medida que supera lo infinito a lo finito.
Cuando Cristo hacía una exposición del carácter sublime de las
enseñanzas de la gracia, dijo: "Un mandamiento nuevo os doy: Que
os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis
unos a otros"; "Este es· mi mandamiento; Que os améis unos a otros,
comq_yll (Juan 13:34; 15: 12). El nuevo mandamiento
es un contraste al antiguo mandamiento de Moisés: "Amarás a tu
prójimo como a tí mismo." Estos pasajes btblicos pueden tomarse
como una ilustración adecuada de la diferencia entre las normas de la
Ley de Moisés y las normas de la gracia. Bajo el sistema mosaico, el
amor a otros tenía por norma el grado en que uno se ama a sí mismo;
bajo la gracia deberá ser según el grado en que Cristo ha amactoal
creyente y se dio a sí mismo por el (l Juan 3: 16). Aun más, las
normas de las enseñanzas de la gracia superan a las que las leyes del
reino requieren. Ese mismo ejemplo - de amar unos a otros - lo
ilustrará. El requisito en el reino en este punto se declara así:
"Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu
enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los
que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los
que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vl:iestro Padre
que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y
que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que
aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los
192
ECLESIOLOGIA
publicanos? " (Mt. 5:43-46). Esto significa un adelanto grande sobre
la norma del amor que se demanda bajo la Ley de Moisés. En la ley el
amor se requería hasta cierto grado limitado; pero nada fue dicho
sobre la actitud necesaria hacia el enemigo. El grado de amor que se
espera bajo los ideales del reino es solamente lo que podría esperarse
razonablemente del corazón que se ha inclinado hacia la ley del
reino. No es de compararse a las normas de amor que se proponen
bajo la gracia. Primero, hay que considerar que el amor bajo la gracia
el "fruto del Espíritu" (Gá. 5:22). Al sentido literal, "el amor ae
Dios ha sido derramado (a chorros) en nuestros corazones por
(desde) el Espíritu Santo que nos fue dado" (Ro. 5:5). Esto garantiza
la reproducción exacta del amor de Cristo en el hijo de .Dios -
"como yoos he también, que el amor, como se
anticipa eñ las ensefianzas de la gracia, es el mismo corazón del
evangelio y del evangelismo. Esa compasión divina impartida bajo la
gracia, que los hombres ganen almas es la rriisma
que trajo a Cristo del cielo a la tierra y lo llevó a la cruz a morir. Esa
compasión divina por las almas ha sido la fuerza motriz de la obra de
traer las almas a Cristo desde el Pentecostés hasta el día de hoy. Fue
la experiencia del apóstoi Pablo, como se descubre en su testimonio:
"Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da
testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo
dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado
de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según
la carne" (Ro. 9: 1-3). No había ningún motivo por el cual el apóstol
pudiera recibir la maldición y separación de Cristo, tampoco pensaba
él que sería posible, pero declaraba que estaba dispuesto a serlo. Así,
en un hombre que había recibido la obra del Espíritu se reprodujo el
amor de Cristo, quien cargó el pecado de otros sob[e sí
verdadera pasión por la salvación de los hombres no e .1:1na
mames acwn e amor que nazca e a na ura eza humana. Ese amor
tiene que ser impartido de Dios. Por tanto el evangelismo no se espera
ni se requiere en la Ley de Moisés ni en la ley del reino.
3. LA CAPACITACION DIVINA. Se ha provisto
para la ejecución exacta y perfecta de la regla de vida
sobrehumana que existe bajo la gracia. No hay ningún aspecto de las
ensefianzas de la gracia que sea más importante que esto, o que tan
enfáticamente establece la diferencia entre estas ensefianzas y las de
toda otra regla de vida en la Biblia. Bajo la gracia se ha dado a tQda
persona salvada, el Espíritu Santo de Dios, quien es
en el corazon y es todo-suficie11te. La
misma revelación respalda abundantemente esta declaración. (V éanse
Juan 7:37-39; Ro. 5:5; 8:9; 1 Co. 2: 12; 6: 19; Gá. 3:2; 1 Ts. 4:8; 1
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 193
Juan 3:24; 4:13. Un estudio diligente descubrirá el hecho de que
Lucas 11: 13; Hechos 5:32; 8: 12-17; 19: 1-7; Ef. 1:13 no contradicen
esta doctrina positiva de las Escrituras), y que se acepta como un
hecho en toda enseñanza de la gracia. La forma de vida sobrehumana
bajo la gracia no es un mensaje únicamente para algún grupo
espiritual que esté incluido en todo el Cuerpo de Cristo; el mensaje se
dirige a todos los creyentes por igual. La imposición de esa forma de
vida sobrehumana sobre todos los creyentes por igual lleva consigo la
revelacíón de que todos poseen el poder sobrenatural por el cual es
p(:fsib1e VIVlf segun las normas sobrehumanas.
--Esfo;-comoes evidente, concuerda con las enseñanzas de la Palabra
de Dios.
Se destruye el carácter puro de la gracia cuando se hace que la
recepción del Espíritu enercorazóli1ii01Vidual dependa dec1,1i!qmer
humano, virtud humana, o de
personal. En 1 Corintios 6:19-20 está escrito: "¿O ignoráis que
vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está@J_)vosotros,
eiCllaí tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis -Sido
comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en
vuestro espíritu, los cuales son de Dios." El elemento de -laleyestá
é:XCluido aquí. Bajo la ley-·se hubiera escrito: "Glorificad a Dios en
vuestro cuerpo y espíritu y llegaréis a ser templos del Espíritu
Santo." Bajo _la gracia sin
hacer a ningún mérito propio; y esto es cierto en cuanto a
todo aspecto de su salvación. El hecho de gue ya son templos del
Espíritu ue mora en ellos es la base de esta instancia para una vida
santa. Un estu 10 e onnhos : -2, 13; : -8 ar ev1 encía
abUndante de que la condición de los santos de Corinto era sin
ningún mérito cuando el Espíritu dirigió esta instancia a ellos a través
del apóstol Pablo. La súplica ferviente es para que su vida diaria
concuerde con el hecho maravilloso de que ellos ya son templos del
ESpíritu. Hay una distinción importante que nofarentre-teiietel
ESpíritu en el corazón y ser lleno del Espíritu. No hay ningún
bíblico ue afirme ue to os los creyentes estén llenos del Espíritu.
ser lleno del Espíritu, que es el requisito para tener una
experiencia de bendición y el ejercicio del poder divino, es un asunto
que deberá considerarse totalmente aparte de la revelación sobre la
morada del Espíritu.
El hecho de que el Espíritu mora en el corazón de cada creyente es
propio de la edad de la gracia. En la dispensación de la ley, para
propósitos especiales de Dios, ciertos individuos, en ciertas ocasiones
fueron llenos del Espíritu; pero no hay ninguna revelación que
declare que cada israelita, que estaba bajo la ley, era el templo del
194 ECLESIOLOGIA
Espíritu. De igual manera, bajo la ley, no había un carácter
permanente de la relación entre el Espíritu y los individuos sobre
quienes El venía (Sal. 51: 11 ). El Espíritu venía sobre ellos, o se iba
de ellos, según el propósito soberano de Dios. Bajo la gracia, no sólo
se da el Espíritu a cada creyente, sino que El nunca se aEarta. Esta
seguridad está basada sobre la infalible oración de CriSto (Juan
14: 16; comp. 1 Juan 2:27). Esto está en conformidad exacta con las
condiciones encerradas en el pacto de la gracia. Si mérito humano
determinara su presencia en el creyente, entonces, según esa relaeion,
el principio básico de gracia sería invalidado or el principio de obras
lega _!S. La entra a e spíritu en el corazón ·-y-su--presencia
es parte del oder de Dios ue salva uardé!_por la
gracia so a. a revelación del Nuevo Testamento sobre la morada y la
permanencia del Espíritu en cada creyente está en completa
concordancia con la doctrina de pura gracia.
Cuando se hace un estudio sobre la cuestión de la habilidad que da
el poder del Espíritu en la vida individual de los hijos del reino, por
las Escrituras se verá que, al principio de ese período por lo menos, el
Espíritu vendrá sobre toda carne, y el individuo profetizará, soñ.ará
sueñ.os, y verá visiones (Joel 2:28-31; Hechos 2: 16-21 ); pero no hay
revelación de que esto sea una presencia y un ministerio
permanentes, porque está relacionado a las grandes señ.ales y
maravillas en la naturaleza que sucederán en el segundo advenimiento
del Mesías. Y, de la misma manera, no hay una revelación acerca del
poder del Espíritu de que capacite al individuo en el reino para llevar
una conducta digna. Las enseñanzas del reino en las Escrituras no
ponen énfasis en la obra del Espíritu. Después de un examen
escrupuloso de las Escrituras, parece que cualquier provisión diripa
que ayuda a llevar la vida diaria, es ajena a todo aspecto de una regla
por la ley, sea esa la de Moisés, o la del reino.
Tan vital es el hecho de que el Espíritu habilitador que ahora
posee cada creyente es parte de la salvación por gracia, que es
presentado como una característica fundamental de esta edad. Esta
es la dispensación cüando el Espíritu mora en el creyente. Está
escrito: "Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para
aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el
régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra."
(Ro. 7:6). De modo que ese nuevo poder del Espíritu que habilita,
caracteriza esta edad, así como "el régimen viejo de la letra"
caracterizó la edad que ya pasó. También la circuncisión es ahora
"del corazón," en el Espíritu, y no de la letra" (Ro. 2: 29), como fue
hecho en la carne bajo la ley. Aun más, "el cual asimismo nos hizo
ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 195
espíritu (Espíritu); porque la letra mata, mas el espíritu (Espíritu)
vivifica" (2 Co. 3: 6). En este pasaje no se hace referencia a diferentes
métodos de interpretación de las Escrituras - espiritualizando o
aplicando un método literal; sino que se refiere a dos dispensaciones
con diferentes métodos de gobierno divino. "La letra mata" - este es
el inevitable ministerio de la ley. "Pero el Espíritu da vida" - vida
divina, vitalidad espiritual, energía, y poder están provistos para el
creyente bajo la gracia, y de igual manera para todos los que han.
creído. Así se revela que la bendición de la presencia del Espíritu en
el corazón es una característica esencial de esta edad.
Si la manera de vida bajo la gracia es sobrehumana, también la
habilidad provista para ella tiene que ser sobrenatural, y es un poder
tan sin límite como lo es el poder infinito de Dios. Así como Dios ha
propuesto una forma de vida humanamente imposible, El ha
provisto, en completa conformidad, el Espíritu que da vida.
Demasiado énfasis no puede hacerse sobre el hecho de que, por
cuanto Dios ha propuesto una regla de vida imposible, y ha provisto
el Espíritu de poder, la responsabilidad del creyente cambia por ello
mismo de una lucha de la carne a una dependencia del Espíritu. Por
tanto, la gracia introduce un problema nuevo para la vida del
creyente pues es completamente extraño a todo aspecto de la ley. El
problema consiste en una adaptación del corazón a la santa presencia
del Espíritu, y de mantener una actitud de dependencia de El sin
interrupción. El nuevo principio de ejecución consiste en lograr cosas
en la vida diaria y en el servicio del creyente por confiar en el poder
de Otro, en vez de confiar en la energía de la carne. La mayor parte
de las enseñanzas de las Epístolas consiste en la revelación sobre este
problema nuevo de la vida bajo la gracia. No sólo se ensefia el
principio de fe de manera directa en las Epístolas, sino que se implica
y se sobrentiende en cada precepto bajo la gracia. No se omite una
revelación exacta del parentesco entre la personalidad del Espíritu y
la personalidad del creyente. En la experiencia, el creyente, cuando
es poseído por el poder del Espíritu, será consciente únicamente del
ejercicio de sus propias facultades. El Espíritu no descubre de manera
directa su presencia; su ministerio es revelar y glorificar a Cristo. Sin
embargo, su presencia se hará evidente por la victoria que se alcanza,
una victoria que no se podría lograr sino por el Espíritu.
De modo que el creyente puede escoger el método de conducta y
servicio, sea por el principio de las obras de la ley o por el principio
de la gracia que es por la fe y esto es cierto aun tratándose de los
asuntos más profundos de la conducta cristiana y del servicio. Si estas
demandas que son tan altas como el cielo se emprenden en la energía
de la carne, vienen a ser de un carácter puramente legal; si se
196
ECLESIOLOGIA
emprenden en completa confianza en el poder provisto por el
Espíritu, son de pura gracia en su carácter. Un método está
enteramente dentro del alcance del pacto de la ley, pacto que· está
basado sobre las obras; el otro está totalmente dentro del alcance de
la gracia, pacto que está basado en la fe. De manera que, cuando se
intenta cumplir las enseñanzas de la gracia en la energía de la carne,
vienen a ser sólo un código legal, cuyas demandas son completamente
imposibles de cumplir. ¡Muchísimos creyentes están bajo este
aspecto de ley, aun aquellos que en parte acatan los verdaderos
preceptos de la gracia!
En las enseñanzas de la gracia en el Nuevo Testamento se dan dos
revelaciones inseparables. Cada una es contraparte, complemento, y
suplemento de la otra, y se ha hecho una incalculable violencia a
todo el propósito revelado de Dios en esta edad cuando uno u otro
de estos temas se ha dejado solo. Uno de los temas se encuentra en la
colección de pasajes bíblicos que presentan el carácter de la conducta
que es digna de aquel que ya es salvo y está seguro en la gracia de
Dios; el otro tema se halla en esa colección de pasajes que presentan
el hecho de que la vida en la gracia ha de vivirse en dependencia total
del poder que suple el Espíritu que mora en el corazón. Esta última
colección de pasajes bíblicos incluye todos los detalles e
instrucciones para la vida de fe y el andar en el Espíritu. Es una
verdad invariable que estas dos revelaciones no podrán ser separadas.
De otra manera, por un lado las enseñanzas de la gracia parecerían ser
un código imposible de cumplir, por otro lado podría considerarse
el.andar en el Espíritu sin meta, sin propósito en su procedimiento.
En las enseñanzas sobre la gracia en el Nuevo Testamento nunca se
separan estos dos aspectos de la verdad. Usando como base el hecho
de que la vida de carácter sobrehumano bajo la gracia es una
enseñanza que se halla en todos los libros del Nuevo Testamento
comenzando con el Evangelio de San Juan, por escasez de espacio
sólo citaremos de cada libro un pasaje hasta Colosenses inclusive.
Estos pasajes exponen la verdad de que la vida en la gracia se puede
vivir solamente por ese poder de Dios que El concede al creyente.
Juan 7:37-39. "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso
en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos
de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que
creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque
Jesús no había sido aún glorificado." En este pasaje se declara que la
corriente sobrenatural de ríos de aguas vivas es claramente el
resultado de la energía del Espíritu.
Hechos 1:8. "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 197
vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos". La revelación que
aquí se hace es que, aparte del poder Espíritu, nadie puede
testificar eficazmente acerca de Cristo.
Romanos 6: 14; 8:4. "Porque el pecado no se ensefioreará de
vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia." Ningún
poder fue dado para el cumplimiento de la ley; pero en la gracia ese
poder ha sido provisto. "Para que la justicia de la ley se cumpliese en
nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu." No hay pasaje sobre la ensefianza de la gracia más decisivo
que éste. Es evidente que "la justicia de la ley" a que se hace
referencia, no es nada menos que toda la voluntad de Dios para su
hijo bajo la gracia. Esta voluntad divina tendrá su cumplimiento en el
creyente, pero nunca por el creyente.
1 Corintios 12:4-7. "Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el
Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Sefior
es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace
todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno (que es
creyente) le es dada la manifestación del Esp1ritu para provecho."
Así como todo servicio cristiano es por el ejercicio de un don
espiritual, estos dones se manifiestan solamente por el poder de Dios.
2 Corintios 1 0 : 3 ~ 5 . "Pues aunque andamos en la carne, no
militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el
·conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la
¡Obediencia a Cristo.'' La realización de esta vida sobrehumana, el
creyente la alcanzará por "las armas poderosas en Dios".
Gálatas 5: 16. "Digo pues: Andad en el (por medio del) Espíritu, y
no satisfaréis los deseos de la carne (V.H.A.)." Esta promesa tiene un
alcance enorme como también es segura.
Efesios 6: 10-11. "Por lo demás, hermanos in íos, fortaleceos en el
Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de
Dios, para que podáis. estar firmes contra las asechanzas del diablo."
Una fuerza verdaderamente vencedora no es ninguna otra sino el
poder que es impartido por Dios.
Filipenses 2:13. "Porque Dios es el que en vosotros produce así el
querer como el hacer, por su buena voluntad." Aquí se ve que el
poder divino llega hasta la formación de los deseos del corazón, y
habilita para el cumplimiento de esos deseos.
Colosenses 2:6. "Por tanto, de la manera que habéis recibido al
Sefior Jesucristo, andad en él." En este pasaje bíblico se halla que el
mismísimo principio de fe, el único que puede salvar el alma, es el
que continúa en operación para que el creyente viva para Dios.
198
ECLESIOLOGIA
Todo el aspecto de la gracia, que provee una suficiencia
sobrenatural para esa conducta sobrehumana y celestial, que también
es la vida racional como el servicio del creyente, es compendiado en
dos grandes doctrinas del Nuevo Testamento, como sigue:
( 1) La vida de manera sobrehumana ha de ser como Cristo. Cristo
es el modelo: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también
en Cristo Jesús" (Fil. 2: 5); "pues como él es, así somos nosotros en
este mundo" (1 Juan 4: 17); "porque también Cristo padeció por
nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas" ( 1 Pedro
2:21 ); "Porque para mí el vivir es Cristo" (Fil 1: 21); Estar bajo la ley
de Cristo ( 1 Co. 9: 21) es tener la demanda de la misma norma de la
cual El es modelo. Por tanto el dechado cristiano es sobrehumano y
está más allá del poder de los alcances humanos.
(2) El propósito supremo del Espíritu en el corazón es reproducir
la semejanza de Cristo en el creyente. La declaración más amplia de
la reproducción de Cristo en el creyente se halla en Gálatas 5:22-23:
"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre, templanza, (auto-control). Cada palabra
que se usa aquí, representa una cualidad de vida sobrehumana. Es
una descripción exacta de la vida de Cristo; pero la semejanza de
Cristo nunca es alcanzada mediante la energía de la carne. Estas
virtudes no se hallan en la naturaleza humana; ellas son "el fruto del
Espíritu." Bajo la ley, se requiere ese grado de amor que es posible al
hombre natural; bajo la gracia, se manifiesta el amor divino que opera
en el corazón por el Espíritu Santo. Esto es cierto tratándose de
todas las demandas sobrehumanas bajo la gracia. Son cumplidas en la
vida por el Espíritu. Esa norma del cielo requiere: "Regocijaos en el
S e ft o r siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! " (Fil. 4:4).
Esto humanamente es imposible, pero el fruto del Espíritu es
"gozo", y el Señor oró "para que tengan mi gozo cumplido en sí
mismos" (Juan 17: 13). La regla de la gracia requiere que "la paz de
Dios gobierne vuestros corazones" (Col. 3: 15). El hombre nunca ha
logrado esto, pero el fruto del Espíritu es "paz", y Cristo dijo: "Mi
paz os doy" (Juan 14:27). Las nueve cualidades del fruto del
Espíritu representan las expresiones reales de la gracia cristiana, pues,
bajo la gracia, se produce este fruto en el corazón y en la vida por el
Espíritu (Gá. 5:22-23). Asimismo, el servicio cristiano ha de ser
también sobrehumano. Es el resultado de "ríos de agua viva"; "Esto
dijo del Espíritu que habían de recibir" (Juan 7:37-39). Es la
demostración completa de aquella buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta" (Ro. 12: 2); "porque Dios es el que en vosotros produce
así el querer como el hacer por su buena voluntad" (Fil. 2: 13). Todo
es hecho con poder sobrenatural; porque es el ejercicio de un don
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 199
espiritual - una manifestación del Espíritu" (1 Co. 12: 7). Así como
el carácter cristiano se compone de las manifestaciones de gracia, así
también el servicio cristiano es una "gracia" impartida. "Pero a cada
uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de
Cristo" (Ef. 4: 7); además, "pero a cada uno le es dada la
manifestación del Espíritu para provecho" (1 Co. 12: 7).
La gracia divina que opera y es impartida por el Espíritu que mora
en el corazón, resulta en una manifestación de la misma benignidad
de Dios en el corazón del creyente y por medio de el. En ningún
sentido podrá decirse que es una imitación de la benignidad de Dios;
es una reproducción por la presencia del Espíritu en el corazón de esa
bondad en la vida y en el servicio del creyente. Esta verdad es una de
las doctrinas más extensas del Nuevo Testamento (véanseRo. 12:3-6;
15:15; 1 Co.l:4;3:10; 15:10;2Co.l:l2;4:15;6:1-3;8:1,6-7,9;
9:8, 14; 12:9; Gá. 2:9; Ef. 3:2-8; 4:7, 29; Fil. 1 :7; Col. 3: 16; 4:6; 2
Ts. 1: 12; 2 Ti. 2: 1; He. 4: 16; 12: 15; Stg. 4:6; y 2 P. 3: 18).
11. LAS RELACIONES BAJO LA GRACIA
La vida diaria del creyente es una de ajustes de ciertas relaciones
particularizadas, y los preceptos de la gracia en su gran parte son las
direcciones divinas en cuanto a cómo deben mantenerse estas
relaciones. En cada sistema legal hay igual reconocimiento de
relaciones. Las características distintivas de la gracia están basadas en
las tres verdades que se le ha señalado al creyente mantener, a saber:
(1) relaciones con las personas de la deidad; (2) relaciones con el
sistema del mundo; y (3) relaciones con otros creyentes quienes son
igualmente miembros con él del Cuerpo de Cristo. La importancia
relativa de estas tres relaciones por separado puede verse en el hecho
de que ellas componen casi todas las porciones exhortatorias- como
la mitad - de las Epístolas del Nuevo Testamento. Al considerar el
énfasis bíblico, no se ofrece ninguna disculpa por la consideración
detallada de los aspectos de esta verdad. Ahora se estudiarán las tres
esferas de relaciones mencionadas arriba.
L RELACIONES HACIA LAS PERSONAS DE LA DEIDAD.
Como cosa suprema a todas las demás obligaciones que descansan
sobre el creyente son aquellas que debe mantener hacia las personas
de la Deidad. Este campo de responsabilidad abarca toda la esfera
moral y espiritual, a saber: el vínculo de comunión con estas
Personas, el ejercicio de alabanza y oración y toda la esfera de la
obediencia a la mente y voluntad de Dios. Siendo ésta la relación
primaria otorgada al creyente, el hacer una inducción de todos los
pasajes del Nuevo Testamento que tratan de esto sería mucho.
200 ECLESIOLOGIA
J u a n ~ ~ ~ - - - - ~ . - - - - - - - - - ~ ~ ~ ~ ~ - - .... ~ ~
b. AL SISTEMA MUNDIAL. Este sistema abarca toda la esfera de
la vida humana con sus instituciones, ideales, y proyectos. Acerca de
este sistema del mundo se amonesta al creyente en la siguiente
manera: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si
alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo
que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y
la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el
mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre" (1 Juan 2: 15-17 ). "Y no participéis en las
obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas" (Ef.
5: 11 ). "Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el
tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal,
para que sepáis cómo debéis responder a cada uno" (Col. 4: 5-6).
c. A LOS GOBIERNOS HUMANOS. Lo que parece ser una mezcla
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 201
extrañ.a se presenta aquí: primero, que el creyente sostiene una
guerra contra el mundo, y, segundo, que se le manda al mismo
tiempo someterse a los gobiernos del mundo. Es cierto que Satanás
controla los gobiernos del mundo (véanse Mateo 4:8-9; Lucas 4:5-7),
y que esos gobiernos están bajo la autoridad gentil durante esta edad
(véase Lucas 21 :24); sin embargo el creyente debe estar sujeto
mientras está en este mundo. El gobierno humano es de Dios sólo
hasta donde permite su voluntad para realizar su propósito; sin
embargo al ciudadano del cielo se le instruye estar en sujeción a los
gobiernos: "Sométase toda persona a las autoridades superiores;
porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por
Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la
autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten,
acarrean condenación para sí. mismos. Porque los magistrados no
están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres,
pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de
ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo,
teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios,
vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario
estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por
.causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos
porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto
mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que
impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra"
(Ro. 13: 1-7); "Por causa del Señ.or someteos a toda institución
humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como
por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que
hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien,
hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres,
pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo
malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los
hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey" (1 Pedro 2: 13-1 7).
d. A LOS NO SALVADOS COMO' INDIVIDUOS. La actitud
inalterable del creyente es la misma que la de su Señ.or quien murió
por los perdidos. Como El es, así somos nosotros, y por lo tanto
debemos mostrar su espíritu en este mundo. El apóstol Pablo
hablando de su propia actitud hacia los hombres perdidos, escribió:
"Porque el amor de Cristo nos constriñ.e, pensando esto: que si uno
murió por todos, luego todos murieron; (murieron - en el
Substituto) ... De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie
conocemos según .}a carne; y aun si a Cristo conocimos según la
carne, ya no le conocemos así" (2 Co. 5: 14-16). Habiendo
contemplado a Cristo como el Cordero de Dios que quita el pecado
202
ECLESIOLOGIA
del mundo, Aquel que murió por todos, y en cuya muerte todos han
sido participantes, el apóstol declara: "De manera que nosotros de
aquí en adelante a nadie conocemos según la carne." Las distinciones
comunes entre los hombres, de entre judío y gentil, el rico y el
pobre, el esclavo y el libre, todas están sumergidas en la abrumadora
estimación de aquello que ha sido obtenido para todos los hombres
mediante la muerte de Cristo. El apóstol los reconoce ahora
solamente como hombres por quienes murió Cristo. Este concepto
del estado de los no salvados es normal para todos los creyentes, y
conduce a un servicio racional, ganando almas para Cristo.
3. LA RELACION HACIA EL CUERPO DE CRISTO. Las
Epístolas del Nuevo Testamento descubren la base para una
comunión y relación dentro de la compañía de los redimidos que no
existe en ninguna otra asociación de personas en este mundo, y esta
unión demanda una forma de conducta de conformidad por parte del
creyente hacia otros creyentes. Esta relación consta de siete partes:
a. LA RELACION DE UN CRISTIANO HACIA OTROS
CRISTIANOS EN GENERAL. Se revela que el principio básico de
esta relación es el amor. Está incorporado en el primer mandamiento
de Cristo cuando empezó a dar las enseñanzas de la gracia en el
aposento alto: "Un mandamiento nuevo os doy; Que os améis unos a
otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En
esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los
unos con los otros" (Juan 13:34-35). Esta misma verdad es presentada
en muchos pasajes. "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte
a vida, en que amamos a los hermanos". (1 Juan 3: 14); "De manera
que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si
un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan" (1
Co. 12: 26); "Y andad en amor, como también Cristo nos amó (Ef.
5:2); "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios";
"Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros
amarnos unos a otros" (1 Juan 4:7, 11); "Permanezca el amor
fraternal" (He. 13: 1 ); "el amor sea sin fingimiento" - este es uno de
los pasajes sublimes sobre el amor cristiano y el cuidado del uno por
el otro. Debiera leerse todo el contexto (Ro. 12:9-16); "Vestíos,
pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de
paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si
alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os
perdonó, así también hacedlo vosotros." (Col. 3: 12-13);
"Fin a 1m ente, sed todos de un mismo sentir, compasivos,
amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no
devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 203
contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que
heredaseis bendición" (1 P. 3: 8-9); "Y ante todo, tened entre
vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.
Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones" (1 P. 4:8-9).
El cristiano es llamado a reconocer la unión vital adentro del cual
él ha sido conducido por el bautismo con el Espíritu: "Yo pues,
preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación
con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre,
soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en
guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Ef. 4: 1-3).
Se da también énfasis especial a la bondad cristiana: "Quítense de
vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda
malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a
vosotros en Cristo" (Ef. 4:31-32; "Que ninguno agravie ni engañe en
nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como
ya os hemos dicho y testificado". "Pero acerca del amor fraternal, no
tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis
aprendido de Dios que os améis unos a otros" (1 Ts. 4:6, 9); "Por lo
cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo
hacéis" (1 Ts. 5: 11); "Hermanos, no murmuréis los unos de los
otros" (Stg. 4: 11 ).
Los creyentes deben someterse el uno al otro y, en cuanto a horira,
preferirse el uno al otro: "Someteos unos a otros en el temor de
Dios" (Ef. 5:21); "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes
bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores
a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual
también por lo de los otros" (Fil. 2:3-4 ); "Igualmente jóvenes, estad
sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de
humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los
humildes" (1 P. 5: 5).
Los dones cristianos deben ser dirigidos especialmente a las
necesidades de los hijos de Dios: "Así que, según tengamos
oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia
de la fe" (Gá. 6: 1 O); "Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a
su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo
mora el amor de Dios en él? "(1 Jn. 3: 17).
Oración debe ofrecerse por todos los santos: "Orando en todo
tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu y velando en ello
con toda perseverancia y súplica por todos los santos" (Ef.6: 18);
"Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para
que seáis sanados" (Stg.5: 16).
b. LA RELACION DEL CREYENTE A AQUELLOS QUE EST AN
204
ECLESIOLOGIA
EN AUTORIDAD EN LA ASAMBLEA DE LOS CREYENTES. En
este asunto importante la Palabra de Dios es explícita y no es
necesario hacer ningún comentario: "Acordaos de vuestros pastores,
que os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el
resultado de su conducta, e imitad su fe" (He.l3:7); "Obedeced a
vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras
almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con
alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso"
(He.l3: 17); "Os rogamos hermanos, que reconozcáis a los que
trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y
que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened
paz entre vosotros" (1 Ts.S: 12-13).
c. LA RELACION ENTRE ESPOSOS Y ESPOSAS CREYENTES.
La enseñanza de la gracia en este aspecto de la relación cristiana es
explícita también: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como
Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella"; "Las
casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor"
(Ef.5:25,22; comp. 5:21-33; Col.3: 18-19; 1 P.3: 1-7).
d. LA RELACION ENTRE PADRES CREYENTES Y LOS
HIJOS. "Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino
criadlos en disciplina y amonestación del Señor." "Hijos, obedeced
en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo" (Ef.6: 4,1;
comp.Ef.6: 1-4; Col.3:20-21). En este grupo de pasajes bíblicos se
verá que los hijos de padres creyentes han de gobernarse como en el
Señor. Una de las condiciones que caracterizará a los últimos días de
esta edad será la desobediencia de los hijos (2 Ti.3: 2).
e. LA RELACION ENTRE PATRONES CREYENTES Y SUS
EMPLEADOS. "Siervos obedeced en todo a vuestros amos terrenales,
no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino
con corazón sincero, temiendo a Dios"; "Amos, haced lo que es justo
y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un
Amo en los cielos" (Col. 3:22-4: 1; comp. Ef. 6: S-9).
f. LA OBLIGACION DE UN CREYENTE HACIA UN HERMANO
QUE ESTA EN EL ERROR. "Hermanos, si alguno fuere sorprendido
en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu
de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también
seas tentado" (Gá. 6: 1 ); "También os rogamos, hermanos, que
amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que
sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos" (1 Ts.
5: 14); "Pero os ordenamos hermanos, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande
desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de
nosotros"; "Porque oímos que algunos de entre vosotros andan
LA PRESENTE DISPENSACION DE LA GRACIA 205
desordenadamente, no trabajando en nada, sino entreteniéndose en
lo ajeno ... mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a
hermano" (2 Ts. 3:6, 11-15). En ese punto se debe hacer una
distinción bien marcada entre un hermano que anda
desordenadamente, entreteniéndose en lo ajeno, esquivando un
trabajo honrado, y descuidado en asuntos de la conducta cristiana, y
de un creyente sincero quien quizás no está de acuerdo con otro
sobre asunto de interpretación. Confusión sin fin y contenciones
vergonzosas han sido los resultados del ejercicio de una libertad
injustificada entre creyentes sinceros que se separan entre sí sobre
cuestiones de doctrina de menor importancia. Si alguno abandonara
la doctrina verdadera de Cristo (2 Juan 1:9-11 ), ese tal no tendría
ningún derecho de sostener un lugar en una asamblea cristiana; pero
los hombres se han dividido sobre asuntos secundarios y han ido al
extremo de excluir a creyentes sinceros de entre su comunión con
quienes quizás no concuerdan en asuntos de doctrina de menor
importancia. Esas separaciones son antibíblicas, son una violación al
sublime valor de la unidad del Espíritu, y son extrañas al orden de la
gracia. Hay enseñanza bíblica sobre la disciplina cristiana, pero no
impone necesariamente la separación como castigo. Al hermano que
fuere hallado en alguna falta se le debe restaurar, y sólo aquel que es
espiritual debe hacerlo. Esta restauración debe hacerse en el espíritu
de mansedumbre considerando su propia debilidad aparte de fuerza
que le brinda el poder de Dios. Ningún otro debe tratar de llevar a
cabo este servicio. Si el hermano que está en el error tiende a persistir
en su falta, es necesario privarle de la comunión con los hermanos
hasta que el reconozca el error de su procedimiento. (Sin embargo,
hermanos igualmente sinceros no deben romper la comunión
espiritual sobre asuntos secundarios.) Para aquellos que están en esas
condiciones, escribe el apóstol: "Mas os ruego hermanos, que os fijéis
en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que
vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales
personas no sirven a nuestro Seiíor Jesucristo, sino a sus propios
vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los
ingenuos" (Ro. 16: 17,18 ).
g. LA OBLIGACION CRISTIANA HACIA UN HERMANO
DEBIL. La conciencia sensible de un hermano débil no debe pasarse
por alto. El principio importante es aplicable en muchísimos asuntos
de hoy día. Había en el tiempo en que vivió el apóstol un asunto
serio sobre comer la carne ofrecida a los ídolos y que después fue
puesta en el mercado público para su venta. Había entre los creyentes
que tenían poco tiempo de haber sido salvados y sacados de las garras
del poder de esa adoración a los ídolos. Había otros que habían
206
ECLESIOLOGIA
llegado a sentir un prejuicio profundo por sus experiencias anteriores
con los ídolos que, aunque salvos y libres, no querían ni siquiera
tocar ninguna cosa que había tenido alguna relación con un ídolo.
Sería natural decir que los primeros debieran saber mejor para no
volver a los ídolos, y el segundo grupo debiera abandonar su
prejuicio; pero esto no es según la "ley del amor". Está escrito:
"Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.
Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil,
come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el
que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido ¿Tu
quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en
pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para
hacerle estar firme" (Ro. 14: 1-4). En este pasaje está claro que
también hay instrucciones para el hermano débil para que él no se
constituya en juez del creyente quien, a través de los años de
entrenamiento y por poseer un conocimiento más profundo de la
libertad que hay bajo la gracia, está libre para hacer lo que en sus
propias limitaciones no sería capaz de hacer. Es casi imposible
encontrar una exhortación más importante para los creyentes de hoy
día que ésta. Según la revelación bíblica el remedio está claro: Dios
se reserva el derecho de corregir y dirigir la vida de su propio hijo.
Mucha crítica nociva podría evitarse si tan solamente aceptaran los
creyentes esto y dejaran que Dios haga con su propio hijo lo que es
según su propósito. Dios es el amo y ante El solo, el siervo está en pie
o cae. El pasaje continúa: "Pero si por causa de la comida tu
hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que
por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió ... No
destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la
verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros
con lo que come. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en
que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite. ¿Tienes tú fe?
Tenia para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se
condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que
come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no
proviene de fe, es pecado" (Ro. 14: 15-23 ). "Sobrellevad los unos las
cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo" (Gá. 6:2).
La debida consideración de la conciencia y la libertad de otros se
divide en dos partes: Por una parte, que el fuerte se muestre benigno
hacia el débil. Por otra, que aquel que es débil desista de juzgar al
fuerte. El resultado será una comunión mutua y será poner en
ejercicio todas las libertades de la gracia.
CAPITULO XI
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA
El tema sobre la acción y la responsabilidad humanas que, directa
o indirectamente ocupa la mayor parte del Texto Sagrado, sea o no
atendido de modo general por los teólogos, cuando es considerado
cuidadosamente, tiene que ocupar muchas páginas. El aspecto
presente del tema, como el que sigue, no puede ser considerado con
un grado de perfección sin entrar en una discusión prolongada. Sin
duda es una verdad que la confusión, la perplejidad, los conceptos
falsos son engendrados tanto por una contemplación parcial de este
tema como también puede nacer de una negligencia total.
Habiendo considerado el hecho de que Dios provee diferentes
reglas de vida, como está registrado en las Escrituras, cada una
adaptándose a su trato con el hombre en el orden de las
dispensaciones sucesivas, es importante considerar la gran diferencia
que existe entre el principio de la ley y el de la gracia, al aplicarse al
gobierno divino sobre el hombre. Aun cuando el propósito de esta
sección es para enfatizar el hecho de que los tres sistemas de gobierno
divino son substancialmente separados, cada uno de los otros, y que
cada uno es totalmente completo y suficiente en sí, no pudiéndose
intercambiar entre sí, ni se pueden mezclar, se debe observar que hay
campos importantes de interpretación bíblica e instrucciones además
del aspecto limitado de verdad que se sugiere por las varias reglas de
conducta. Las Escrituras despliegan muchos caminos de la verdad con
un desarrollo inquebrantable como es la realidad en el caso de
"primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga." Las
importantes características de esta unidad en las Escrituras son como
sigue:
La Revelación acerca de Dios. El se revela primero en el Antiguo
Testamento por sus nombres y sus obras, y a esto el Nuevo
Testamento añade un énfasis mayor sobre la Trinidad, la revelación
de las Personas de la Deidad con el hombre, y los varios aspectos de la
gracia que salva. La continuidad del testimonio del Antiguo
Testamento acerca de Cristo fue patentizada por El mismo en el
camino de Emaús, como está escrito: "Y comenzando desde Moisés,
y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las
Escrituras lo que de él decían" (Lucas 24:27).
207
208
ECLESIOLOGIA
La Pro[ecfa y su cumplimiento. Cada caso inscrito del
cumplimiento de alguna profecía demuestra que cada detalle de lo
predicho fue cumplido al pie de la letra.
La Unión entre Tipo y Antitipo. Casi cada verdad importante del
Nuevo Testamento fue tipificada y simbolizada en el Antiguo
Testamento. Este hecho prueba la simetría de toda la Escritura (véase
1 Co. 10: 1-11 ).
La Revelación acerca de Satanás y la maldad. Igualmente, en los
pasajes de revelación sobre esto, la historia bíblica es sin
interrupción, con excepción del material nuevo agregado en el
desarrollo del mensaje divino.
La Doctrina del Hombre y su Pecado. La manera exacta cómo
i aplicar el remedio para el pecado varía de dispensación en
dispensación; pero no hay ninguna variación en todo el relato de los
hechos esenciales del fracaso humano, y el benévolo remedio divino
únicamente mediante la sangre.
LaSantidad Requerida en la Conducta de los Santos. Aunque hay
gran diferencia entre las reglas de conducta que se imponen en las
diferentes edades, hay unidad en la revelación de que una vida santa
es requerida en cada edad.
La Continuid.ad de Propósito en el Programa de las Edades. En este
aspecto de la verdad deberá observarse que, aunque cada edad posee
una característica exclusivamente propia, sin embargo, el propósito
divino a través de todas las edades es uno, terminando en la
consumación final que Dios ha decretado. Hebreos 1: 2 declara esta
verdad. Hablando de Dios revelado en el Hijo, y relacionado a El,
dice: por el cual programó las edades (según el griego).
Tal es la maravillosa unidad de las Escrituras en todas sus partes;
pero en ningún sentido son iguales ·los varios sistemas que reglamentan
la conducta humana, y la aplicación exacta de estos sistemas debe
considerarse con cuidado en cada punto. Si la verdad para los hijos de
Dios que están bajo la gracia es tomada de las ensefianzas de la Ley
de Moisés, o del reino, debe hacerse un reconocimiento de que ha
sido tomada de un sistema fuera de la gracia, y que se le da solamente
una aplicación secundaria. Estos principios o sistemas predominantes
difieren en tres cosas específicas: ( 1) Presentan sistemas completos,
independientes, y suficientes del gobierno divino en la tierra. (2) En
estos sistemas varía el orden que existe entre la bendición divina y la
obligación humana. (3) Estos tres sistemas difieren según el grado de
capacitación divina que ha sido provista.
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 209
l. SISTEMAS INDEPENDIENTES, SUFICIENTES, Y
COMPLETOS DE GOBIERNO DIVINO EN LA TIERRA
Como ya se ha dicho, hay tres de estos sistemas de gobierno
divino: (1) las enseñanzas de la Ley de Moisés, (2) las enseñanzas de
la gracia, y (3) las enseñanzas del reino. Naturalmente hay aquí un
campo de vasta expansión, ya que estos tres sistemas de autoridad
ocupan la mayor parte de la Biblia. Aquí se dará sólo un breve repaso
del carácter esencial de estos tres sistemas:
l. LAS ENSEÑANZAS DE LA LEY DE MOISES. Esta regla de
vida fue revelada por Dios y aceptada por Israel en Sinaí, y en ningún
tiempo fue pronunciada a las naciones del mundo. Era una forma
especial de gobierno para un pueblo especial, y cumplió con un
propósito especial al condenar el fracaso del hombre y en conducirle
a Cristo. Todos sus detalles se revelan en los escritos de Moisés; pero
la historia de Israel bajo la ley ocupa el resto del Antiguo
Testamento, y la mayor parte de los evangelios hasta lo escrito sobre
la muerte de Cristo. En las enseñanzas doctrinales del Nuevo
Testamento, se adquiere muchísima adicional sobre el carácter y
propósito de la Ley de Moisés. Es ahí donde la ley se contempla en
contraste con las enseñanzas de la gracia. Es donde también, como se
verá más detalladamente en una discusión más adelante, que la ley es
allí representada ya sin rigor mediante la muerte de Cristo; y puede
también observarse que, después de la muerte de Cristo, en ningún
qaso se considera que la ley esté en vigencia.
La Ley de Moisés era completa en sí misma. Era suficiente para
controlar la conducta de un israelita en toda circunstancia que
pudiera surgir. Ninguna otra regla de vida había sido revelada
mientras la ley de Moisés estaba en vigor, por tanto Israel no tenía la
tentación de complicar el principio de gobierno con cualquier otro.
En su relación con Dios, aquella nacion permaneció por mil
quinientos años bajo un sistema de pura ley. "Pues la ley por medio
de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de
Jesucristo."
2. LAS ENSEÑANZAS DE LA GRACIA. Así como las enseñanzas
de la Ley de Moisés, las enseñanzas de la gracia no han sido aplicadas
a los hombres en todas las edades. Estas enseñanzas fueron reveladas
por Dios a través de Cristo y sus apostoles. Además, nunca han sido
dirigidas al mundo como aplicables a él en esta era presente; más bien
son dirigidas a un pueblo especial que está en el mundo, pero no
pertenece a este mundo. Estas enseñanzas constituyen la instrucción
divina para el ciudadano del cielo y revelan la forma exacta de vida
que ese ciudadano debe manifestar aun estando aquí en esta tierra.
210
ECLESIOLOGIA
La plenitud de detalles sobre la regla de esta vida se halla en
porciones de los Evangelios, en porciones del Libro de Los Hechos, y
en las Epístolas del Nuevo Testamento. Así como se halla luz en estas
porciones del Nuevo Testamento por vía de contraste, acerca del
carácter y propósito de la Ley de Moisés, de la misma manera los
mismos fundamentos de la gracia y sus relaciones se hallan en los
tipos y profecías del Antiguo Testamento. Está revelado que Dios
trató con benignidad a la familia humana desde Adán hasta Moisés;
pero también está revelado que la forma precisa de gobierno divino
que es la enseñanza presente de gracia no se dió a conocer entonces,
tampoco fue aplicada a los hombres sino hasta que el reino de la ley
había sido dado por concluido en la muerte de Cristo. También ha
sido revelado que la muerte de Cristo era el fundamento
indispensable para el presente, esa manifestación plena de la
superabundante gracia. Por la misma revelación es igualmente seguro
que las enseñanzas de la gracia serán aplicables a los hijos de Dios
bajo la gracia mientras ellos permanezcan en el mundo. Estos
principios, necesariamente, cesarán de ser la regla, cuando el pueblo
al cual únicamente son aplicables sea reunido y llevado de la tierra en
la venida de Cristo. El período entre la muerte de Cristo y su segunda
venida no está caracterizado en las Escrituras como el período
cuando el propósito supremo de Dios es gobernar las naciones de la
tierra. Más bien se presenta este período como "los tiempos de los
gentiles" en todos los asuntos de gobierno humano en la tierra.
Tampoco es este el tiempo cuando Dios da cumplimiento a sus
pactos inmutables con la nación de Israel. Esa nación se nos dice que
está ahora esparcida, despojada, cegada, desgajada, y odiada por
todas las naciones, y así permanecerán hasta el fin de la edad. Esta no
es la era para salvación de la sociedad; esa gran obra se ve con
claridad en el propósito de Dios, pero está reservada para la edad que
vendrá después. La edad presente está caracterizada por un énfasis
especial en el individuo. La muerte de Cristo, sobre todas las cosas,
contempló la necesidad individual del pecador. El evangelio de la
gracia, que la muerte de Cristo hizo posible, es una instancia personal
al individuo, y la misma fe con que se recibe se ejerce solamente por
el individuo. El mensaje de la gracia es de una fe personal, una
salvación personal, una investidura personal del Espíritu, un don
personal de servicio, y una transformación personal a la imagen de
Cristo. La compañía de individuos que se han redimido y
transformado así, en las edades venideras serán la suprema
manifestación de las riquezas de la gracia de Dios. Con este propósito
eterno todo el universo fue creado y todas las edades fueron
programadas por Dios. La gloria de esta dispensación se pierde en
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 211
gran parte cuando el reino de la ley hace intrusión en esta edad que
viene después de la muerte de Cristo, o cuando el orden social del
reino, prometido para una edad futura, se espera antes del regreso del
Rey. La Biblia no ofrece ninguna base para la suposición de que el
Señor vendrá a un orden social ya perfeccionado. Cuando venga El
reunirá a sí mismo a los salvados, pero a los impíos juzgará en
justicia. La gloria trascendente de esta edad es la misma gracia que
habrá sido aceptada o rechazada por el individuo.
Las enseñanzas de la gracia son perfectas y suficientes en sí.
Proveen instrucción para el hijo de Dios en toda situación que
pudiera surgir. No tienen necesidad de ser suplementadas, o
aumentadas, añadiéndoles preceptos, sean de la Ley de Moisés o de
las enseñanzas del reino.
3. LAS ENSEÑANZAS DEL REINO. Las enseñanzas del reino no
han sido aplicadas a los hombres en todas las edades; y aún más,
todavía no han sido aplicadas a ningún hombre. Por cuanto anticipan
el tiempo cuando Satanás será atado, la tierra purificada, Israel
restaurado y el reino personal de Cristo establecido, no pueden ser
aplicadas sino hasta cuando llegue el tiempo señalado por Dios,
cuando las condiciones mencionadas hayan tenido cumplimiento en
la tierra. Las leyes del reino serán dirigidas a Israel, además, a todas
las naciones que entren en el reino. Será el primero y único reino
universal de justicia y paz en la historia del mundo. Una nación se
tuvo en vista cuando la ley de Moisés estuvo en vigor en la tierra.
Durante la edad de la gracia se tiene en vista al individuo. Cuando se
establezca el reino en la tierra se tendrá en vista a todo el orden social
de la humanidad.
No se dice jamás que el reino del Rey será introducido por un
proceso gradual de mejoramiento mundial. El reino será introducido
repentinamente y con gran violencia. El retorno del Rey para reinar
será como una piedra que hiere, y demolerá la estructura de los
imperios del mundo, los pulverizará, y los esparcirá como el viento
esparce el tamo de la era en el verano (Dn.2:31-45). Satanás y el
engaflo satánico habrán sido removidos de la tierra, Israel ya habrá
realizado la gloria de sus pactos, y la bendición preciosa habrá venido
sobre los gentiles, y sobre la misma creación. Ni una sola vez se
menciona a la Iglesia en relación a las enseñanzas del reino, ni se
aplican esas enseñanzas a ella. Su parte en el reino no es estar bajo el
reinado, sino el reinar con Cristo, quien es su cabeza, siendo ella la
Esposa del Rey, es su consorte. Ella todavía estará bajo las
enseflanzas celestiales de la gracia, y su hogar será en el s·eno del
Esposo en el palacio de marfil del Rey. El Rey reinará con vara de
hierro. El pecado y la iniquidad serán reprendidos instantáneamente
212
ECLESIOLOGIA
y serán juzgados en justicia perfecta. Un concepto claro de la gloria
del reino se pierde si se confunde con la edad de la gracia que le
precede, o con los cielos impecables y la tierra nueva del estado
eterno que le seguirá. El reino concluye con una demostración del
fracaso del hombre y así añade el último mensaje del testimonio
convergente con respecto a la iniquidad del corazón caído, y al hecho
de que sólo en la gracia sobreabundante de Dios hay salvación.
Según la clasificación de Dios, sólo hay tres divisiones grandes de
la familia humana - "los judíos, los gentiles y la Iglesia de Dios".
Cuando se hace mención de ellas en cualquier parte de la Biblia son
reconocidos como grandes complementos distintos. Es importante
seguir el curso divino acerca de cada división desde el principio hasta
el fin. El judío o Israel, comenzó con Abraham, fue favorecido en su
relación con Dios sobre todas las naciones de la tierra por mil
quinientos años en la tierra prometida. Israel ha sido el objeto de
todos los propósitos y pactos de Dios en la tierra. El judío ahora está
tan libre de la ley y tan efectivamente cerrado al evangelio de la
gracia de Dios como lo son los gentiles. Los israelitas han de heredar
todavía las bendiciones ilimitadas de todos los pactos del reino en la
tierra. El gentil comenzó con Adán, no recibió ninguna instrucción
directa ni pacto de Jehová durante todas las edades pasadas desde
Abraham; ahora juntamente con el judío es objeto de la instancia del
evangelio de la gracia, y será participante en la gloria del reino que
vendrá, cuando la bendición divina sea derramada sobre todos los
gentiles (Hch.l5: 1 7).
La Iglesia comenzó con la muerte de Cristo y el descenso del
Espíritu, es objeto de la atención divina en esta edad, es un pueblo
celestial tomado de entre los judíos y gentiles, y reinará con el Rey,
como su Esposa, en las edades venideras. Porque hay una enorme
diferencia en el carácter de estas edades - de la ley, de la gracia y del
reino - y de los pueblos en la tierra - los judíos, los gentiles y la
Iglesia - en la relación que mantienen con Dios a través de las
edades, es de esperarse que habrá una variación en el gobierno divino
según el carácter esencial de las varias edades. Esto no solo es
razonable, sino que es también la enseñanza exacta de la Biblia.
Porque estos grandes sistemas de gobierno están totalmente
separados y son suficientes en sí mismos, y como también hay
muchas cosas que son comunes a todos, se presenta aquí una breve
comparación de los sistemas.
a. LA SIMILITUD Y LA DISIMILITUD ENTRE LAS
ENSEÑANZAS DE LA LEY DE MOISES Y LAS ENSEÑANZAS DE
LA GRACIA. En esta discusión, la ley de Moisés se limitará al
Decálogo; pues ningún legalista se propone introducir en la gracia los
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 213
juicios que gobiernan la vida social de Israel, o las ordenanzas que
gobernaron los ritos religiosos en el país. Sin embargo, los
mandamientos morales del Decálogo están impuestos casi
universalmente sobre la iglesia por los legalistas. Para justificar esta
imposición, se alega generalmente que aparte de una aplicación
directa del Decálogo no habría autoridad divina o gobierno en la
tierra. En ningún sentido encierra esta cuestión los asuntos de
gobierno del mundo; porque Dios nunca ha dirigido ni las enseñanzas
de la ley ni las enseñanzas de la gracia a todo el mundo. El mundo ha
prestado ciertos preceptos morales de la Biblia para gobernarse, pero
no significa que Dios hubiera aceptado al mundo sobre la base de las
enseñanzas de la ley o de las enseñanzas de ]a gracia. En realidad, el
mundo está limitado solamente a la instancia el evangelio de la gracia.
Basta que esa instancia sea atendida, el individuo no está bajo la ley
ni bajo la gracia, como una regla de vida; sino que está "bajo
pecado". El asunto está, pues entre la ley y la gracia como principios
que gobiernan la vida del creyente. ¿Deberá el creyente ir al decálogo
para tener una base de gobierno divino para su vida diaria? La
Escritura contesta esta pregunta con una afirmación positiva: "No
estáis bajo la ley, sino bajo la gracia". Si esto es así, ¿se habrán
desechado los grandes valores morales del Decálogo? Por supuesto
que no; porque se verá que todo precepto moral del Decálogo, con
excepción de uno, ha quedado reinstituido con mayor énfasis en las
enseñanzas de la gracia. Estos preceptos no vuelven a aparecer bajo la
gracia en el carácter y color de la ley, más bien, en el carácter y color
de la pura gracia. La siguiente breve comparación demostrará el
hecho de que los valores morales de la Ley están reincorporados en
las enseñanzas de la gracia.
f. "No tendrás dioses
de mí."
íl. te harás imagen ni
Dinguna semejanza ... No te
a ellas, ni las
. honrarás."
3. No tomarás el nombre de
Jehová tu Dios en vano."
4. "Acuérdate del día de reposo
para santificarlo."
l. "Nosotros ... os anunciamos que
de estas vanidades os convirtáis al
Dios vivo" (Hechos 14: 15).
2. "Hijitos, guardaos de los ídolos"
(1 Juan 5:21).
3. "Pero sobre todo hermanos míos,
no juréis ni por el cielo, ni por la
tierra, ni por ningún otro juramento"
(Stg. 5: 12).
4. Tal mandamiento no se halla en las
enseñanzas de la gracia.
214 ECLESIOLOGIA
5. "Honra a tu padre y a tu 5. "Hijos, obedeced en el Señor a
madre." vuestros padres, porque esto es justo."
(Ef. 6: 1).
6. "No matarás." 6. "Todo aquel que aborrece a su hermano
es homicida; y sabéis que ningún
homicida tiene vida eterna permanente en
él" (l Juan 3: 15).
7. "No cometerás adulterio." 7. "No erréis; ni los fornicarios,
ni los idólatras, ni los adúlteros,
heredarán el reino de Dios"
(l Co. 6:9-10).
8. "No hurtarás." 8. "No hurte más" (Ef. 4: 28).
9. "No hablarás contra tu prójimo
falso testimonio."
10. "No codiciarás."
9. "No mintáis los unos a los
otros" (Col. 3:9).
1 O. "Pero ... avaricia ni aun se
nombre entre vosotros" (Ef. 5:3).
Es cierto que algunos de los principios de la Ley de Moisés están
incluidos bajo la gracia, pero aquellos aspectos de la ley que son
extraños a la gracia son omitidos. El mandamiento sobre guardar el
séptimo día está totalmente omitido. Esta omisión y la razón de ella
se considera extensamente en el capítulo V. Así también se omite la
única promesa del Decálogo. Esta promesa se encuentra en conexión
con el precepto sobre la obediencia de los hijos. Exodo 20: 12 se lee:
"Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la
tierra que Jehová tu Dios te da." El hecho de que la ley presentaba
una promesa a los hijos obedientes se menciona en el Nuevo
Testamento (Ef. 6: 2 ) ~ sin ninguna inferencia de que la promesa esté
en pie ahora, sino sólo como un recordativo de aquello que existía
bajo la ley. Sería cosa difícil para un individuo, o un hijo, miembro
de la Iglesia reclamar su derecho a una tierra que Dios ha dado, o
demostrar que alguna ley garantiza ahora una vida larga a aquellos
que hoy son obedientes a sus padres. Veamos una vez más a Israel y
su relación al país como está escrito: "Confía en Jehová, y haz el
bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad"; "Los
justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella"; "Porque
los rectos habitarán la tierra" (Sal. 37:3, 29; Pr. 2:21). Al creyente
no se le ha dado ninguna tierra. El es un "extranjero y peregrino"
aquí, es un "embajador", un ciudadano del cielo. Si conoce las
Escrituras, el no está esperando una vida larga aquí; más bien está
esperando el advenimiento de su Señor. No trata de adherirse a esta
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 215
vida aquí; porque "partir, y estar cqn Cristo ... es mucho mejor." La
seriedad con que algunas personas aplican a sí mismas una promesa
del Antiguo Testamento, que es una imposibilidad bajo la gracia, es
una revelación de la escasa atención con que muy frecuentemente se
leen y se aplican las Escrituras. Puesto que todo precepto de la ley
que es adaptable ha sido instaurado en la gracia, no es necesario
violar las Escrituras aplicando forzosamente la ley en la esfera de la
gracia. El Decálogo, en sus principios morales, no sólo ha sido
instaurado en la gracia, sino que sus principios han sido amplificados
grandemente. Esto se ilustra una vez más por el mismo precepto
sobre la obediencia de los hijos. En las enseñanzas de la gracia, se
considera en forma completa todo el asunto de la obediencia, y se le
añade a ello las instrucciones propias para los padres. Bajo las
enseñanzas de la gracia, el mensaje del primer mandamiento se repite
no menos de cincuenta veces, el segundo doce veces, el tercero cuatro
veces, el cuarto (que trata del día sábado) no se menciona ni una vez,
el quinto seis veces, el sexto seis veces, el séptimo doce veces, el
octavo seis veces, el noveno cuatro veces, y el décimo nueve veces. Y
aun más: se debe notar lo que es de suma importancia, a saber, que
las enseñanzas de la gracia no sólo son benignas en su carácter, con
una naturaleza del mismo cielo, sino que se extienden al grado de
cubrir todo lo que pertenece a los asuntos nuevos de la vida y servicio
del creyente. Los diez mandamientos no dan el requisito de una vida
de oración, no enseñan nada sobre el servicio cristiano, no contienen
nada sobre evangelismo, no presentan la obra misionera, no tienen un
evangelio que predicar, no tratan de la vida y del andar en el Espíritu,
no revelan que Dios es Padre, no enseñan nada de la unión con
Cristo, ni sobre la comunión de los santos, nada sobre la esperanza de
una salvación, ni la esperanza de un cielo. Si se afirma que tenemos
todo esto porque hoy tenemos ambos, la ley y la gracia, a tal
afirmación se responde que la ley no tiene nada que añadir a la gracia
sino confusión y contradicción, y tenemos en las Escrituras la más
firme amonestación contra la mezcla de la ley y la gracia. Unas pocas
veces los escritores de las Epístolas hacen referencia a las enseñanzas
de la ley en vía de una ilustración. Cuando presentan la ooligación
bajo la gracia, citan el hecho de que ese mismo principio existía bajo
la ley. No hay, sin embargo, ninguna base para mezclar estos dos
sistemas de gobierno. La ley de Moisés presenta un pacto de obras
que se alcanza mediante las energías de la carne; las enseñanzas de la
gracia presenta un pacto de fe que se obtiene mediante la energía del
Espíritu.
b. LA SEMEJANZA Y DESEMEJANZA ENTRE LAS
ENSEÑANZAS DE LA LEY DE MOISES Y LAS ENSEÑANZAS
216 ECLESIOLOGIA
DEL REINO. Como se verá con mayor detalle más adelante, estos
dos sistemas de gobierno divino son ambos de un carácter y un orden
legal. Si esto es así, es de esperarse que habrá muchas cosas en común
entre los dos. ( 1) Son semejantes porque ambos están basados sobre
un pacto de obras. (2) Son semejantes porque contienen elementos
comunes a ambos. (3) Son desemejantes porque hay ciertos puntos
en que difieren.
(1) Son semejantes porque están basados sobre un Pacto de Obras.
La naturaleza de un pacto basado sobre las obras humanas es
evidente. Cualquier promesa que Dios haga bajo tal pacto, tiene por
condición la fidelidad del hombre. Cada bendición bajo la ley de
Moisés tenía esa condición, y cada bendición en relación al reino se
hallará que también tiene semejantes condiciones. Considerando las
enseñ.anzas de Cristo concernientes al reino sobre los aspectos de
conducta y obligación personal en él, se hallará que todas las
promesas de ese tiempo, hechas al individuo están basadas sobre el
mérito humano. Las bendiciones del reino están reservadas para el
pobre en espíritu, el manso, el misericordioso, el de corazón puro, y
el pacificador. Es un pacto de obras solamente y la palabra enfática
es hacer. "Haz esto y vivirás" es la promesa más sublime de la ley.
Como juzgan los hombres así serán ellos juzgados. Un árbol es
aprobado, o· es rechazado por sus frutos. Y no todo el que dice
Señ.or, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la
voluntad de "mi Padre" que está en los cielos. Así como perdona el
individuo, así será él perdonado. No habrá entrada en el reino de los
cielos a menos que la justicia personal exceda a la justicia de los
escribas y de los fariseos. Interpretar esta justicia que aquí se requiere
como la misma que la que es imputada por Dios, es desconocer la
enseñ.anza del contexto; sería introducir un elemento que no se halla
ni una sola vez en todo este sistema de gobierno divino. Las
enseñ.anzas del reino en el Sermón del monte concluyen con la
parábola de la casa construida sobre la roca. La clave de este mensaje
se da en las palabras, "Cualquiera, pues que me oye estas palabras, y
las hace."
Al leer la ley de Moisés, descubrimos que no presenta ninguna otra
relación con Dios para el individuo sino el mismo pacto de obras.
"Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios,
para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te
prescribo hoy, (inclusive el decálogo), también Jehová tu Dios te
exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas
estas bendiciones, y te alcanzarán . . . bendito serás tú ... " (Dt.
28: 1-14); Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para
procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 217
intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te
alcanzarán. Maldito serás tú ... " (Dt. 28: 15-68); Honra a tu padre y
a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu
Dios te da" (Ex. 20: 12); ''Todo lo que Jehová ha dicho, haremos"
(Ex. 19: 8); "Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? El
le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquel
respondiendo, dijo: Amarás al Sefior tu Dios ... Y le dijo, Bien has
respondido; haz esto, y vivirás" (Lucas 10: 25-28). Por estas
referencias a la ley de Moisés y la ley del reino, puede notarse que
ambos sistemas están basados totalmente sobre un pacto de obras.
(2) Son Semejantes porque contienen Elementos que se hallan en
ambos pactos. En la ley del reino, la ley de Moisés será establecida e
intensificada. "No penséis que he venido para abrogar la ley o los
profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de
cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni
una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De
manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos
muy pequefios, y así ensefie a los hombres, muy pequefio será
llamado en el reino de los cielos ... Oísteis que fue dicho a los
antiguos: No matarás ... pero yo os digo que cualquiera que se enoje
contra su hermano, será culpable de juicio ... Oísteis que fue dicho:
No cometerás adulterio: pero yo os digo que cualquiera que mira a
una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón'·'
(Mateo 5: 17-28; comp. 31-48; 6:1-18, 25-34). "Así que, todas las
cosas que queráis que. los hombres hagan con vosotros, así también
haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas."
(Mateo 7: 12).
Por medio de estos pasajes ilustrativos se ve claramente que la ley
de Moisés y la ley del reino son semejantes por el hecho de que
contienen elementos comunes para ambos.
(3) Son desemejantes porque existen ciertos puntos en los cuales
difieren. En la ley del reino ciertas cualidades se afiaden que no se
hallan en la ley de Moisés. Estas nuevas cualidades sólo en parte se
pueden mencionar aquí.
Por las Escrituras citadas arriba se revela que la ley es intensificada
en las ensefianzas del reino. No se ha omitido ningún elemento de la
ley de Moisés. Más bien, a la revelación mosaica se le han afiadido las
ensefianzas de Cristo sobre el reino referente al matrimonio y el
divorcio, sobre el juramento, y sobre las obligaciones personales .hacia
otros. La ley que demanda "ojo por ojo, y diente por diente" se
reeemplaza por una sumisión requerida. Se debe dar la otra mejilla, se
debe caminar la segunda milla, y al que pide no se le debe rehusar.
Aun a los enemigos se les debe amar. Estas cosas deben hacerse "para
218
ECLESIOLOGIA
que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos", y son
solamente más evidencias de que en hecho y en poder proceden del
pacto de las obras. Hay una nueva instancia sobre la sinceridad en
cuanto a las limosnas, la oración, y el ayuno. Hay una nueva
revelación acerca de la oración; pero es petición para que venga el
reino y según las condiciones que estarán en vigor únicamente en el
reino. Se da una instrucción especial acerca del uso de las riquezas en
el reino y también la hay sobre la ansiedad y preocupación.
c. LA SEMEJANZA Y DESEMEJANZA ENTRE LAS
ENSE:SANZAS DE LA GRACIA Y LAS LEYES DEL REINO. A la
importancia de considerar sin prejuicios estas porciones bíblicas que
descubren todo el campo de comparación entre las enseñanzas de la
gracia y las leyes del reino no se le puede dar demasiado énfasis. El
tema es muy extenso. Aun cuando debiera extenderse este estudio de
contrastes para incluir todas las enseñanzas acerca del reino en los
evangelios, el plan será seguir un breve análisis del Manifiesto del Rey
que está escrito en Mateo S-7, y comparar los diferentes preceptos
que ahí se revelan con los preceptos dados al creyente bajo la gracia.
También será necesario comparar estos preceptos con las enseftanzas
del reino del Antiguo Testamento; porque se hallará que las
enseñanzas del reino presentados en Mateo S-7 están en completa
concordancia con las predicciones sobre el reino que se hallan en el
Antiguo Testamento, pero casi están en desacuerdo total con las
enseñanzas de la gracia.
En Lucas 16:16 está escrito: "La Ley y los profetas eran hasta
Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se
esfuerzan por entrar en él.'' El mensaje de Juan Bautista era una cosa
nueva. En ningún sentido era la enseñanza de "la ley y los profetas"
como una aplicación directa del sistema mosaico. Sin embargo, sus
predicaciones eran de carácter púramente legal. En este concepto se
halla una excepción importante en el evangelio según San Juan. En
ese Evangelio, de las palabras que caracterizan a todos los dichos de
Juan Bautista se seleccionaron las siguientes, "He aquí el Cordero de
Dios, que quita el pecado del mundo" (1:29). El evangelio según San
Juan tiene por distinción el mensaje de salvación y la gracia por
medio de la fe, y la selección de este mensaje de Juan Bautista ilustra
con perfección la mente y el propósito del Espíritu en el
escogimiento del material para la construcción de ese evangelio de la
gracia divina. Esta palabra excepcional de Juan Bautista, ajustada al
mensaje de la gracia en el Evangelio según San Juan, no deberá
confundirse con sus predicaciones legalistas como se registran en los
evangelios sinópticos, donde su verdadero ministerio como precursor
es presentado. Lo que el predicó está claramente escrito en Lucas
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 219
3:8-14: "Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento ... Y la
gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos? Y
respondiendo les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y
el que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también unos
publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?
El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También le
preguntaron unos soldados diciendo: Y nosotros ¿qué haremos? Y
les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con
vuestro salario."
En este mensaje es evidente el énfasis intenso que se hace sobre el
pacto de las obras meritorias; sin embargo Juan no predicó lo que
predicó Moisés o los profetas. La ley y los profetas llegaron hasta
Juan. Se llega entonces a la conclusión de que la predicación de Juan
Bautista era totalmente nueva, y era según la misión de un heraldo
del Rey; pero ese mensaje es legalista y no de la gracia. Es un pacto
de obras y no uno de fe. También Lucas 16:16 arroja más luz sobre
el hecho de que la predicación de Juan tenía que ver con el reino. La
regla divina en la tierra que Mateo llama "el reino de los cielos"
Lucas lo llama "el reino de Dios." Esto es justificable porque el reino
de Dios incluye el reino de los cielos, es decir, el reinado terrenal del
Rey. Porque es tan evidente que Mateo y Lucas se refieren a la misma
regla divina en la tierra, y con frecuencia comunican el mismo
mensaje cuando usan estas dos frases, se llega a la conclusión de que
cuando Lucas usa el término, "el reino de Dios", aquí y en otras
partes, se refiere a la limitada regla divina en la tierra. De los hombres
que entran en ese reino, se dice: "se esfuerzan por entrar en él". El
significado literal es procurar entrar con todo vigor. La palabra
sugiere un intenso esfuerzo humano, e implica la necesidad de mérito
que es un requisito para lograr la entrada al reino. Hay, cuando
menos, tres principales distinciones que aparecen cuando se hace un
eontraste entre las enseñanzas de la gracia y las del reino.
Primero, en el mensaje del reino, la esperanza está principalmente
centralizada en el reino de los cielos, y en Marcos y en Lucas, en ese
aspecto del reino de Dios que corresponde con el reino de los cielos.
Se debe recordar que esto no es el cielo. En esta conexión, es el
gQbierno del Mesías-Rey en la tierra. Sin embargo, el gobierno más
amplio del reino de Dios se menciona una vez (Mateo 6:33), y en un
punto cuando todos los intereses divinos están bajo consideración.
Tres veces el mensaje del reino sostíene la anticipación del cielo
mismo ante sus hijos (Mateo 5: 12; 6:20; 7:23). En las enseñanzas de
la gracia es el mismo cielo que se contempla, y nunca se hace
referencia al reino de los cielos, sino sólo en el sentido de que los
santos reinarán con el Rey. Los creyentes por otra parte, con
220
ECLESIOLOGIA
frecuencia se relacionana a la esfera más grande del reino de Dios
(véase Juan 3:3).
Segundo, estas dos líneas de enseñ.anzas pueden identificarse
también por las grandes palabras que emplean. Según el Antiguo
Testamento como también el Nuevo, las grandes palabras del reino
son justicia y paz. El sermón del monte es la expansión del
significado completo de la justicia personal que se requiere en el
reino. Las grandes palabras en esta edad son creer y gracia. Ni una
sola vez aparecen estas palabras en conexión con las enseñanzas del
reino de Mateo 5-7. La misericordia se despliega en la gracia y no en
la justicia.
Tercero, las enseñanzas del reino, como también la ley de Moisés,
están basadas sobre un pacto de obras. Las enseñanzas de la gracia,
por otro lado, están basadas en un pacto de fe. En un caso, se
demanda la justicia; en la otra se provee esa justicia, se atribuye y se
imparte por operación interna. Una es de una bendición que se recibe
por una vida perfecta, la otra es de una vida que se vive porque se ha
recibido ya una bendición perfecta.
Muchas veces se ha hecho la suposición de que-durante el reinado
del Mesías no habrá pecado en la tierra, así como en los cielos nuevos
y la tierra nueva que vendrán después. Todo pasaje bíblico que tiene
que ver con el reino da énfasis a las condiciones morales que existirán
en el ·reino .. Cuanto Satanás será atado, y habrá juicio inmediato
sobre el pecado, las elevadas exigencias morales del reino serán
posibles de cumplir; pero habrá iniquidad que juzgar, el enemigo
perseguirá, y muchos que habrán profesado fracasarán porque ellos
no habrán hecho realmente la voluntad del Rey. Tan grande será el
avance moral en las condiciones del mundo durante el reino sobre
esta presente edad, que la justicia "reinará" entonces, mientras que
en el presente la justicia "sufre" (2 Ti. 3: 12).
Lo que sigue es una presentación en orden de los diferentes
tópicos que se presentan en el Sermón del Monte.
( 1) Las Bienaventuranzas. Este mensaje del· reino comienza con
una lista de las nueve bendiciones que son prometidas y provistas
para el hijo fiel del reino (Mateo 5: 1-12). Estas bendiciones se
alcanzan por medio de méritos. Esto está en un vivo contraste a las
bendiciones de la posición sublime del creyente que él alcanza en un
instante por medio de Cristo en el momento que él cree.
(a) "Bienaventurados los pobres (humildes) en espíritu: porque de
ellos es el reino de los cielos." Así como Cristo declaró del niñito,
"de los tales es el reino de los cielos." En la visión en el Antiguo
Testamento de la manifestación venidera del Rey, se declara: "Yo
habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 221
espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el
corazón de los quebrantados" (ls. 57: 15). Del creyente se dice:
"Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de
entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de
mansedumbre, de paciencia" (Co. 3: 12): El creyente no se pone estas
virtudes para ganar el cielo, mucho menos el reino de los cielos. Los
creyentes se visten de ellas porque estos son elementos del carácter
de uno que ya ha sido "elegido de Dios, santo y amado." Cristo es el
modelo (Fil.2: 8), y "Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los
humildes" (Stg. 4: 6). En las enseñanzas de la gracia, "vestíos:' no
significa pretender, o apropiarse; sino que es la manifestación de la
vida regenerada mediante el poder del Espíritu (véanse Ef. 4:24;
6:11; Col. 3: 12).
(b) "Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán
consolación." El llanto no pertenece a la Esposa de Cristo. Un
mensaje diferente se ha dado a ella: "Regocijaos en el Señor siempre.
Otra vez digo: ¡ Regocijaos! " "El llanto es la porción de Israel hasta
que venga su Rey, y cuando El venga, será para "proclamar el año de
la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a
consolar a todos los enlutados, a ordenar que a los afligidos de Sion
se les dé gloria en lugar de ceniza, Óleo de gozo en lugar de luto,
manto de alegría en lugar del espíritu angustiado" (ls. 61:2-3; comp.
Is. 51:3; 66: 13; 35: 10; 51: 11; Zac. 1: 17).
(e) "Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra
por heredad." Bajo la gracia la mansedumbre en el creyente es una
cibra del Espíritu, y no es recompensada nunca; pero el Rey en sus
. jtl:icios "juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por
loS mansos de la tierra" (ls. 11 :4; comp. Is. 29: 19; Sof. 2:3; Sal.
45:4; 76:9). La tierra será heredada en la era del reino. La gloria del
Rey estará aquí en la tierra. No cabe ni en la suposición que el manso
. esté ahora heredando la tierra, o que ésta fuera una promesa hecha a
la Iglesia, a quien no se hace ninguna promesa terrenal. Aquellos que
son guardados por el poder de Dios mediante la fe para una salvación
que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero, tienen
' Una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada
en los cielos.
(d) "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán saciados". El creyente bien puede desear un andar
más cerca de Dios, pero ya es "hecho justicia de Dios en el." A
distinción de esto, la justicia es una cualidad que se debe alcanzar en
el reino (M t. 5: 20). "Por amor de Sion no callaré, y por amor de
Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia,
Y su salvación se encienda como una antorcha. Entonces verán las
222
ECLESIOLOGIA
gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria" (ls. 62: 1-2; comp. Sal.
72:1-4;85:10-Ll, 13: ls. 11:4-5).
(e) "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán
misericordia." La condición exacta que se revela en esta promesa
debe ser considerada detenidamente; porque en este pasaje, la
misericordia que se obtiene de Dios depende del todo del ejercicio de
la misericordia de Dios. Esta es la ley en su pureza. Bajo la gracia se le
implora al creyente que sea misericordioso, como aquel que ya
obtuvo misericordia (Ef. 2:4, 5; Tito 3:5). Dios manifestará su
gracia en misericordia hacia la nación de Israel cuando Ellos reúna en
su propia tierra (Ez.39:25); pero al mismo tiempo El tratará con ellos
como individuos según la ley: "Mas la misericordia de Jehová es
desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen. Y su
justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y
los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra"
(Sal.l 03: 17, 18). "Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme
a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de su
vista. Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para
con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, y
severo serás para con el perverso" (Sal. 18:24-26). Bajo la gracia El es
rico en misericordia, aun cuando "estábamos muertos en pecados".
(f) "Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a
Dios". Opuesto a esto, bajo la gracia, está escrito: "Pero vemos a
Jesús" y "Porque Dios que mandó que de las tinieblas resplandeciese
la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación
del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo"
(He.2:9; 2 Co.4:6). En Cristo Dios es revelado ahora al creyente,
mientras que la promesa del reino a los de limpio corazón es que ellos
verán a Dios. Las promesas del reino continúan: "El que camina en
justicia y habla lo recto. . . Tus ojos verán al Rey en su hermosura"
(ls.33:15-17). "¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará
en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón" (Sal.
24:3, 4).
(g) "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán
llamados hijos de Dios." Paz es una de las dos grandes palabras del
reino. El Rey, quien es "el Príncipe de Paz," reinará de tal manera
que la justicia y la paz cubrirán la tierra como las aguas cubren la faz
del abismo (comp. Sa1.72:3,7). En este reino se dará distinción
especial al que promueva la paz. "Serán llamados hijos de Dios". Bajo
la gracia, ninguno es constituido hijo de Dios por obra alguna. "Pues
todos sois hijos de Dios por fe en Cristo Jesús" (Gá.3:36).
(h) "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la
justicia, porque de ellos es el reino de los cielos." Una vez más, el
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 223
asunto importante es la justicia. Por el contrario, el creyente sufre
con Cristo y por Su causa, y su recompensa está en los cielos. "Mas
todo esto os harán por causa de mi nombre" (Jn. 15:21). "Y también
todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán
persecución"(2 Ti.3: 12).
(i) "Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os
persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos;
porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros."
El creyente es llamado a sufrir por la causa de Cristo: "Porque a
vosotros es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino
también que padezcáis por él (Fil.l :29); "Si sufrimos, también
reinaremos con él" (2 Ti.2: 12). Deberá notarse que cuando los hijos
del reino son comparados a cualquier clase de hombres que sufren,
son llevados a los profetas que vivieron antes de ellos, y no a los
santos que componen el cuerpo de Cristo.
Al concluir estas observaciones acerca de las nueve
bienaventuranzas, no debe perderse de vista el hecho de que en
contraste a las nueve bendiciones del reino alcanzadas por un
esfuerzo propio, el creyente bajo la gracia tiene la experiencia de
nueve bendiciones que se producen en el por el poder directo del
Espíritu que mora en él. Una cuidadosa comparación deberá hacerse
de las nueve promesas que se hacen bajo el reino, con las nueve
bendiciones que están preparadas bajo la gracia. Se verá que todo lo
que se demanda bajo la ley del reino como una condición para la
bendición, bajo la gracia, es provista por Dios mismo. Los dos
aspectos de la vida que se representan por estos dos grupos de
palabras descriptoras son muy significativos. El total de todas las
bendiciones en el reino no es de compararse con el superabundante
"fruto del Espíritu" - "amor, gozo, paz, tolerancia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre, templanza" - control de sí mismo,
(Gá.5: 22-23). El mismo tiempo del verbo que se usa es importante.
Bajo la gracia, el fruto del Espíritu es, que indica la presente posesión
de la bendición mediante la pura gracia; en cambio bajo el reino, la
bendición será para aquellos que así lo merezcan por sus obras.
(2) Las Semejanzas de los Justos en el Reino. En esta porción de
las Escrituras (Mateo 5: 13-16) los hijos del reino se comparan a la sal
de la tierra, y a la luz del mundo. "Sal", como una figura, no se usa
de esta manera en las enseñanzas de Moisés ni en las enseñanzas de la
gracia. Sin embargo, el creyente es llamado a ser "luz en el Señor", y
se le exhorta a "andar" como hijo de luz (Ef.5:8). Luego leemos:
"Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día" (l Ts.5: 5).
Pero, de Israel acerca de su bendición en el reino que vendrá, se dice:
224
ECLESIOLOGIA
"Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te
guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones";
"también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación
hasta lo postrero de la tierra"; "Entonces nacerá tu luz como el
alba"; "Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de
tu nacimiento"; "Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu
luto serán acabados" (ls.42:8; 60: 3,20). Aun aparece otro contraste
en esta conexión: El creyente es llamado a manifestar a Cristo (1 P.
2:9), pero los hijos del reino son llamados a manifestar sus buenas
obras (Mt.5: 16).
(3) Cristo Interpreta la Ley en su Relación al Reino. Este pasaje
bíblico (M t. 5: 17-48) declara que la ley no pasará hasta que haya
sido cumplida. Esto tiene que ver con su cumplimiento, porque se
añade: "De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos
mandamientos muy pequeños. . . muy pequeño será llamado en el
reino de los cielos". Es la ley de Moisés intensificada. Al hacer esto,
Cristo transfiere la obligación del hecho externo a la actitud del
corazón. Esto intensifica, en vez de mitigar, su carácter integral.
Lleva consigo la más ardiente condenación posible a la ley. El
creyente no está bajo la ley. No tiene un altar fuera de Cristo
(He.l3: 10). El altar siempre está relacionado o al sistema mosaico, o
al reino venidero y es intensamente legalista en su carácter. Tocante
al reino se dice: ''sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre
mi altar" (ls.56:7; comp. 60:7; Ez.43: 13-27; Zac.14:20). El hijo del
reino debe ponerse de acuerdo con su adversario pronto, no sea que
lo echen en la cárcel donde no hay ninguna posiblidad de
misericordia (Mt.5:25,26). Tocante al hijo de Dios se dice, "Si es
posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los
hombres" (Ro.l2: 17-21 ). En las enseñanzas del reino se sustituye la
alta norma de una generosa sumisión en vez de la equidad exacta de
la ley de Moisés (Mt.5:38-48). En lugar del principio de "ojo por ojo
y diente por diente", se debe volver la otra mejilla, dejar la capa con
la túnica, caminar la segunda milla, no rehusar los bienes de aquel
que pide prestado, y amar a los enemigos. El hacer estas cosas no
significa una expresión de una alta posición ya recibida en la gracia:
sino que se deberá hacer meritoriamente para ' ~ q u e seáis hijos de
vuestro Padre que está en los cielos." Tales relaciones entre los
hombres serán requeridas y practicadas en el tiempo cuando el Rey
reinará en justicia y Satanás estará atado. Las enseñanzas de la gracia
tocante al homicidio, adulterio, divorcio y el juramento se ven muy
claramente en las Escrituras. En esta porción del Sermón del Monte,
se impone el castigo extremo de ley sobre todo agravio (5:20-22,
29-30). ¿Estará un hijo de Dios, bajo la gracia, en peligro de juicio o
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 225
la terrible pena del fuego del infierno? Por la luz que dan las
Escrituras sobre esto no cabe el argumento: "De cierto, de cierto os
digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida
eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida"
(Juan 5:24); "Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni
nadie las arrebatará de mi mano" (Juan 10:28); "Ahora, pues,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Ro.
8: 1). Es cierto que los creyentes serán juzgados por Cristo sobre el
carácter de su vida y su servicio, que el Padre castiga a todo aquel que
recibe por hijo, y también es cierto que el apóstol Pablo sugirió la
posibilidad de visitar cierta iglesia con la vara; pero ¡cuán diferente es
todo esto del castigo del fuego del infierno que incondicionalmente
se impone sobre los hijos del reino por su pecado! ¡Qué concepto
más inadecuado tienen los creyentes del terrible castigo de la ley y el
significado de la condenación eterna cuando abandonan la gracia!
¡Cuán precioso es también el hecho de que esa ignorancia de la ley
no cambia ese pacto divino y permanente de gracia al cual ha sido
traído el creyente mediante la fe en Cristo!
(4) El Simple Externalismo Reprendido. En el reino, un espíritu
de vana exhibición como el poder que motiva el dar limosna, el hacer
oración y la profesión de devoción serán juzgadas instantáneamente
(Mt. 6: 1·7, 16-18; 7:21-29). Por otro lado, si estas cosas son hechas
en secreto, serán recompensadas "públicamente". Tal recompensa no
rdeberá confundirse con los premios por el servicio que son
'prometidos a los creyentes ante el tribunal de Cristo. Una fidelidad
'HUmilde en el reino será reconocido inmediatamente por el Rey.
(5) La Oración que pide la Venida del Reino, y la Oración en el
~ R e i n o . Lo que comúnmente se llama "La Oración del Señor" (el
;HPadre Nuestro"), pero lo que en realidad es, la oración que el Señor
enseñó a sus discípulos cuando contemplaba el reino, no fue
!pronunciada para que llegara a ser una oración ritual. El dijo (Mt.
:6:8-15; 7:7-11): "Vosotros, pues, oraréis así." La oración está
relacionada directamente con los asuntos del reino venidero. "Venga
tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la
tierra." De los grandes temas que se mencionan en esta oración
modelo, sólo se toma uno para un comentario especial y énfasis. Esto
es como si el Espíritu de Dios tratara de librar al lector de cualquier
confusión en este punto. Este comentario amplifica una petición: "Y
perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores." El comentario divino sobre esto, dice: "Porque
si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a
vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres
sus ofensas. tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."
226
ECLESIOLOGIA
Esto, una vez más, es puramente legal. El perdón por parte del
creyente es un mandato; pero es un mandato en conformidad con el
elevado principio de la gracia: "misericordiosos, perdonándoos unos
a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo"; "De la
manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros" (Ef.
4:32; Col. 3: 13; comp. 1 Juan 1 :9). El carácter legal de esta gran
oración del reino no se debe perder de vista por razones
sentimentales resultados de una enseñanza en la temprana edad.
Se han hecho esfuerzos por relacionar este perdón divino, que está
basado sobre la actitud perdonadora del pecador, con el perdón
presente del Padre hacia el creyente que está bajo la gracia. Tal
interpretación es tan extraña a las relaciones precisas que pertenecen
a la gracia, como sería decir que el pasaje enseñara el perdón divino
para los no salvados. El presente perdón, para los no salvados como
los salvados, es un asunto de pura gracia, y las condiciones divinas
que se imponen están en plena armonía con este hecho. En este
tiempo, los no salvados son perdonados como una parte de todo lo
que se ha consumado en la salvación, basado sobre la ánica condición
de que crean (Ef. 4:32), y los salvados son perdonados sobre la
condición de que confiesen (1 Juan 1 :9). Estas dos palabras no
representan obras meritorias; representan un sencillo aliño del
corazón a aquello que ya ha sido provisto en la gracia de Dios. La
cruz ha cambiado las cosas para todos. En el pasaje bajo
consideración se presenta un pacto puramente de obras legales. Tal
pacto es el fundamento de todas las enseñanzas del reino; pero es
totalmente ajena a las enseñanzas de la gracia. Cristo no debe
presentarse, como algunos dicen, como un gobernador austero e
inflexible. Lo que es realmente una maravilla es que El pueda ser otra
cosa diferente. La santidad de Dios no puede inclinarse .hacia el
pecado con clemencia benigna. Aparte de la cruz, donde ha sido
pagado el precio de la redención, no podría haber otra cosa sino el
fuego consumidor del juicio; pero, por cuanto Dios en amor infinito
ha provisto un Substituto, hay gracia en abundancia. En este tiempo,
Dios está tratando con los hombres sobre el fundamento de su gracia
como se halla manifestada en Cristo. En la edad venidera sus tratos
con los hombres estarán basados sobre una relación muy diferente.
En este tiempo el Rey gobernará con vara de hierro. No hay una
palabra de la cruz, o de la gracia, en las enseñanzas del reino. Esta
oración, por su misma expresión, es una oración que pertenece al
reino. Toda la base de la petición en esta oración, como está en
Mateo 7:7-11, es la fidelidad del Padre hacia sus hijos en el reino. La
base de la petición en la oración durante los días antes de Cristo, o
sea bajo Moisés, era la fidelidad de Jehová a sus pactos. La base de la
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 227
petición en oración bajo la gracia es la presente unión del creyente y
su identificación con Cristo. Se ha provisto acceso únicamente
mediante Cristo (He. 10: 19-20), y la nueva base de ruego en la
oración es, en el nombre de Cristo y para su gloria. Mucho después
que El ense:ñÓ a sus discípulos la forma de la oración del reino, y
después que El había comenzado a dar las ense:ñanzas de pura gracia,
dijo: "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedid, y
recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido" (Juan 16:24). La
forma de la oración del reino omite toda característica de la nota
esencial de la oración general bajo la gracia.
(6) La Ley que Gobernará las Riquezas en el Reino. El uso
correcto de las riquezas (Mt. 6: 19-24), así como bajo la gracia, será
recompensada en los cielos, y no habrá término medio: "No podéis
servir a Dios y a las riquezas".
(7) El Cuidado del Padre sobre los Hijos del Reino. Esta porción
de las Escrituras (M t. 6:25-34) es una de las que sobresalen en
dulzura. Así como Dios viste a los lirios del campo, así también
vestirá a los que por fe confían en El. Pero los cuidados de Dios aquí
son solamente para los que buscan primeramente el reino de Dios y
su justicia; mientras que bajo la gracia, sus cuidados son
incondicionales; no dependen de obra humana o mérito alguno:
"Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de
vosotros"; "Por nada estéis afanosos" (1 P. 5:7; Fil. 4:6); El mismo
principio de cuidado divino fue presentado bajo la Ley de Moisés,
pero en una forma de pura ley: "Echa sobre Jehová tu carga, y él te
sustentará; no dejará para siempre caído al justo" (Sal. 55:22).
(8) Amonestación contra el Juzgar a Otros. La ley del reino es
inflexible (Mateo 7: 1-6): "No juzguéis para que no seáis juzgados.
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida
con que medís, os será medido." El que está bajo la gracia ha pasado
de todo juicio, por el hecho de haber aceptado a Cristo quien murió
por él (Jn. 5:24). Puede que sea castigado por su Padre, que es una
forma de juicio (1 Co. 11: 27-32); pero ese juicio nunca se dice que
sea el retorno de su pecado sobre su propia cabeza, como se describe
en esta porción de la ense:ñanza del reino.
(9) Amonestación contra los Falsos Profetas. "Guardaos de los
falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por
dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis" (Mt.
7: 15-20). La amonestación aquí es contra los falsos profetas que han
de discernirse por la cualidad de su vida. La amonestación a los hijos
de Dios bajo la gracia es contra falsos meastros a quienes se deben
conocer por su doctrina acerca de Cristo (2 Pedro 2:1; 2 Juan
1:7-11 ); nunca por su vida; porque por fuera, los falsos maestros se
228
ECLESIOLOGIA
nos dice que aparentan ser como los "apóstoles de Cristo", pero que
en verdad están directamente bajo el poder de Satanás quien también
se hace aparecer como un ángel de luz (2 Co. 11: 13-15). La
personalidad atractiva del falso maestro ofrece un fondo de gran
ventaia para hacer atractiva la presentación de su doctrina.
( 1 O) Tres Declaraciones Determinantes tocante al Reino. (a)
"Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los
escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos" (M t. 5: 20).
No es necesario dar una exposición de este pasaje. Es el fundamento
de todas las demandas para alcanzar la entrada del creyente en el
cielo mediante la obra consumada por Cristo: "nos salvó, no por
obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su
misericordia" (Tito 3:5).
(b) "Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan
con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la
ley y los profetas" (M t. 7: 1 2). Este pasaje sirve como una conclusión
de toda la instancia de la enseñanza del reino. Es como una clave de
todo lo que le antecede. El principio de la ley que se vuelve a
pronunciar en este pasaje, no se dice que sea una parte de las
enseñanzas de la gracia: más bien es "la ley y los profetas".
(e) "Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y
espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que
entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que
lleva a la vida, y pocos son los que la hallan" (M t. 7: 13-14 ). Según las
condiciones que se establecen en las enseñanzas del reino, se entra a
la vida por una fidelidad personal (Mt. 5:29-30; 18:8-9; Le.
10:25-28). Cuando se declara esta misma exhortación en el evangelio
según San Lucas (13: 24 ), comienza con las palabras, "Esforzaos a
entrar por la puerta angosta." La palabra esforzaos es una traducción
de que significa "agonizar". Sugiere el esfuerzo máximo
que ejerce un atleta en una competencia.Esa es la condición humana
que caracteriza todos los pasajes tocante al reino que ofrecen entrada
a la vida. Un cambio repentino se encuentra al abrir el Evangelio
según San Juan. Este evangelio fue escrito para anunciar el mensaje
nuevo de gracia, la cual es que por creer se obtiene vida eterna. No
hay dos palabras en las Escrituras que expresen más elocuentemente
las grandes características de relaciones en la ley y la gracia que
agonizar, y creer. La gracia es la revelación del hecho de que Uno
agonizó en nuestro lugar, y que la vida se halla "por su nombre", y
no por ninguna fidelidad humana o por mérito alguno.
Corre en el mundo un sentimiento peligroso y totalmente sin base
que supone que cada enseñanza de Cristo es una obligación aplicarla
en esta edad sencillamente porque Cristo la pronunció. Se olvida el
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 229
hecho de que Cristo, mientras vivía bajo la ley de Moisés,
guardándola y aplicándola, también enseñó los principios de su reino
futuro, y, al final de su ministerio y en relación a su cruz, también
anticipó las enseñanzas de la gracia. Si no se reconocen estas tres
divisiones de las enseñanzas de Cristo, no podrá haber sino confusión
mental y, como consecuencia, una contradicción de la verdad. Una
vez más, vale. decir, que no es desrazonable reconocer que estas
enseñanzas tocante al reino deberán aplicarse directamente a la edad
futura. La Biblia es la única revelación de Dios a todos los pueblos de
todas las edades. No es difícil entender que mucho de las Escrituras
es aplicable a condiciones que ahora son completamente del pasado;
tampoco deberá ser difícil entender que algunas partes de las
Escrituras son aplicables totalmente al futuro. ¿De qué otra manera
conoceremos lo del futuro? Ciertas revelaciones pertenecen al
. período de la tribulación que vendrá y en ningún sentido pueden
aplicarse al tiempo presente. ¿Quién ha orado jamás que su huí da no
sea en el día de reposo? Sin embargo Cristo mandó que se orara así
(M t. 24: 20).
De igual manera, el uso que se da a la palabra cualquiera en Mateo
7: 24 no significa que se dirija el mensaje a todas las gentes de todas
las épocas. Es más razonable creer que se aplica a la gente que vive en
las condiciones del período que describe el pasaje. Cristo usa una
expresión que pudiera incluir a todos, cuando dice, "Mas el que
perseverare hasta el fin, éste será salvo" (Mt . 24: 13); pero nada sería
más contradictorio a las enseñanzas de la gracia que ese principio que
se ·presenta en este pasaje. Habrá una salvación en la tribulación para
aquellos que soporten las pruebas de entonces hasta el fin. Bajo la
gracia, el creyente soporta porque es salvo. Si la palabra cualquiera en
Mateo 7:24 incluye a los que son salvados por gracia, significa que
han sido arrojados al espantoso pacto de las obras que propone ese
pasaje, y la gracia queda completame.tte excluida.
Se llega pues a la conclusión de que las enseñanzas de la ley, las
enseñanzas de la gracia, y las enseñanzas del reino son sistemas de
reglas divinas, separadas y completas que se adaptan perfectamente a
las.. distintas condiciones en tres grandes dispensaciones. Las
enseñanzas de Moisés y las del reino son puramente legales, pero las
instrucciones para el creyente de esta dispensación están en
Conformidad con la pura gracia. Hay muchas cosas en común entre
todas estas reglas para la conducta, pero este hecho no justifica la
mezcla de ellas. Todo lo que en la ley puede aplicarse a la vida bajo la
gracia, se preserva y se vuelve a afirmar en los grandes mandamientos
e instancias de la gracia. Quebrantar estos límites es frustrar la gracia,
·y complicar al individuo con el sistema de la ley de tal manera que se
230
ECLESIOLOGIA
le hace un deudor para hacer toda la ley. La ley no puede ser
quebrantada o dividida. Aparece como una unidad. Tratar de cumplir
una parte de ella es someterse a todo lo que la ley incluye. Nada
puede ser más desrazonable y antibíblico que prestar algunas
porciones del sistema de la ley, sea la de Moisés o la del reino, y al
mismo tiempo rechazar otras porciones. El que escoge la ley, para ser
consecuente debe cumplir toda la ley (Ro. 10:5), y si la quebranta en
un punto, es culpable de toda la ley (Stg. 2: 1 0). ¡Cuán preciosas son
las riquezas de la gracia en Cristo Jesús! ¡Cuán dulces y propias son,
para el hijo de Dios en la gracia, las instancias celestiales de la gracia!
11. EL ORDEN ENTRE LA BENDICION DIVINA
Y LA OBLIGACION HUMANA
La segunda distinción principal entre las enseftanzas de la ley y las
enseñanzas de la gracia se ve en el orden variante entre la bendición
divina y la obligación humana. Esta diferencia salta a la vista cuando
se compara el principio de la gracia con el principio de la ley
cualquiera que sea la forma de la ley. Esto es igualmente cierto
tratándose de la ley de Moisés, la ley del reino, o del concepto más
amplio de la ley como la voluntad de Dios revelada en su totalidad
cuando se expone en forma legal. Cuando se presenta primero la
obligación humana, y se hace que la bendición divina dependa del
cumplimiento fiel de esa obligación, es de pura ley y en conformidad
a ella. Cuando se presenta primero la bendición divina, y la
obligación humana le sigue, es de pura gracia y en conformidad a ella.
La diferencia en el orden bajo la ley y la gracia puede notarse en las
palabras "haz y vivirás" o "vive y haz." En el caso de la ley, es hacer
alguna cosa con el fin de llegar a ser alguna cosa. En el caso de la
gracia, es ser hecho alguna cosa con la idea de hacer alguna cosa. ¿Es
el creyente que está bajo la gracia salvado y guardado por buenas
obras, o es él salvado y guardado para buenas obras? La ley dice "si
bien hicieres, te bendeciré"; la gracia dice, "te he bendecido, haz
pues ahora el bien." Bajo la ley, el hombre vive bien para llegar a ser
acepto delante de Dios. Bajo la gracia el hombre vive bien, porque es
propio que viva bien uno que ya ha sido acepto. La ley presenta
primero una obra humana que hacer. La gracia presenta primero una
obra divina que se debe creer. La ley comienza con lo que el
hombre debe hacer. La gracia comienza con lo que Dios ya ha hecho.
Cada palabra de la ley revelada se constituye en un pacto condicional
de obras humanas, mientras que cada palabra de la revelación de la
gracia es hecha un pacto incondicional de obras divinas. Las
instrucciones dadas a Israel bajo Moisés, y las instrucciones
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 231
propuestas para el gobierno del reino futuro en la tierra son
puramente legales en su carácter. La palabra de despedida de Moisés a
Israel escrita en los últimos capítulos de Deuteronomio es la
cristalización de toda la ley de Moisés. Un pasaje es el centro de este
mensaje: "Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu
Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo
te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las
naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te
alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás
tú ... Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para
procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te
intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te
alcanzarán. Maldito serás tú ... "(Dt. 28: 1-68).
Cada enseñanza del reino que contempla la responsabilidad del
individuo, de la misma manera, está basada sobre un pacto de obras
humanas, y es, por tanto, en su carácter puramente legal. Esto podrá
observarse en todas las enseñanzas del Antiguo Testamento tocante al
reino y en las mismas del Nuevo Testamento. La gracia se extiende a
la nación cuando, aparte de todo mérito, es colocada en su propio
país, y restaurada a la bendición divina. Pero el gobierno del Rey
estará basado sobre pura ley, y la responsabilidad del individuo a ese
gobierno tendrá que ser necesariamente en conformidad a la misma.
Además de lo que ya ha sido discutido con anterioridad, este hecho
no necesita más que una ligera ilustración sacada de las enseñanzas
del Nuevo Testamento tocante al reino: "Bienaventurados los
mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad";
"Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán
misericordia"; "Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor
que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los
cielos"; "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará
también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los
hombres sus ofensas tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras
ofensas"; "No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el
juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que
medís, os será medido"; "No todo el que me dice: Señor, Señor,
entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi
Padre que está en los cielos ... Cualquiera, pues, que me oye estas
palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente ... "; "Así
que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros,
así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los
profetas"; "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros
con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus
frutos los conoceréis, ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos
232
ECLESIOLOGIA
de los abrojos? ... Así que, por sus frutos los conoceréis." (Mt.5:5,7,
20; 6: 14-15; 7: 1-2; 21-24; 12, 15, 16, 19). A esto se puede aftadir todas
las demás enseñanzas del Nuevo Testamento tocante al reino.
Igualmente, las enseftanzas del reino, deberán distinguirse de las
enseñanzas de la gracia por el orden que cada regla presenta entre la
bendición divina y la obligación humana. La palabra del reino es,
Cualquiera, pues que oye mis palabras y las hace será bendito (Mateo
7:24 ). La palabra de la gracia es, El que oye mi palabra, y cree, será
bendito (Juan 5:24). En las enseñanzas de la gracia la benévola
bendición divina siempre precede, y es seguida por la obligación
humana. Este es el orden que se mantiene a través de las grandes
Epístolas doctrinales del Nuevo Testamento. Por tanto estas Epístolas
se dividen en dos partes. En la primera división, las obras grandiosas
de Dios por el hombre son descubiertas, mientras que en la segunda
división al que es salvado se le insta y se le exhorta a vivir en un plano
al cual ha sido traído en la incomparable gracia de Dios. La primera
división del libro de Romanos es el desenvolvimiento de esa gracia
salvadora de Dios hacia los pecadores, que se extiende a ellos con la
única condición de que ellos crean (1: 16; 3:22, 26; 4:5; 10:4); la
segunda división es una instancia para que el hombre salvo tenga una
forma de vida diaria, que es "racional" en vista de los resultados que
Dios ya ha alcanzado en gracia soberana. Esta instancia se declara en
el primer versículo de la segunda sección: "Así que, hermanos, os
ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos
en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto
racional" (Ro. 12: 1 ). El libro de Efesios en sus primeros tres
capítulos no presenta ningún requisito de la conducta humana; se
desarrolla en ellos la gracia maravillosa de Dios, llevando al creyente a
posiciones exaltadas en los cielos, que son suyas en Cristo. El primer
versículo de la segunda sección es una condensación de todo lo que
sigue: "Yo pues, preso en el Seftor, os ruego que andéis como es
· digno de la vocación con que fuisteis llamados" (E f. 4: 1 ). Igualmente
el libro de Colosenses comienza con una porción que carece aun de la
apariencia de una instancia en asunto de conducta, pues se ocupa con
el desenvolvimiento de la gloria de Cristo y del hecho de una perfecta
posición del creyente en El. La segunda porción es una instancia, no
para que las obras humanas induzcan a Dios para bendecir al pecador,
sino para obras que concuerden con la presente obra de Dios, la
unión gloriosa con Cristo: "Si, pues, habéis resucitado con Cristo,
buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de
Dios" (Col. 3: 1).
Este orden que hay bajo la gracia entre la bendición divina y la
obligación humana se encuentra en cada ofrecimiento de la salvación
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 233
al pecador y en cada propósito que mira hacia la preservación del
santo. Siendo esto la base del propósito divino en las edades y la
única esperanza del pecador, o del santo, no se debe dudar
habiéndose hecho sólo un estudio superficial de las Escrituras. Hay
una inmensísima diferencia entre las dos respuestas de Cristo a casi la
misma pregunta: "¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?"
Respuesta: "Haz esto y vivirás." Luego: "¿Qué debemos hacer para
poner en práctica las obras de Dios? " Respuesta: "Esta es la obra de
Dios, que creáis en el que él ha enviado." Una respuesta está
relacionada a la ley del reino; la otra está relacionada a la gracia, en
donde Cristo se ve como "el pan vivo que descendió del cielo; si
alguno comiere de este pan, vivirá para siempre."
Por tanto se llega a la conclusión de que el pecador es salvado por
gracia, aparte de toda demanda humana, solamente que reciba esa
gracia que Cristo le ofrece, y que el santo es guardado por la gracia
para buenas obras pero no por buenas obras. El Padre justo tiene que
insistir en las buenas obras en la vida de su hijo, pero El no hace que
estas buenas obras sean la condición de la fidelidad de Dios. Esta es la
distinción vital, entonces, entre el orden que relaciona la bendición
divina con la obligación humana en los dos sistemas - la ley y la
gracia. Uno es un pacto de puras obras; el otro sistema es un pacto de
pura gracia. Consideración debiera darse al hecho de recompensas,
que se dan en adición a la bendición de la gracia salvadora de Dios, se
ofrecen al salvado sobre el principio de mérito; y, por otro lado, a los
que estaban bajo la ley, gracia les fue ofrecida, como añadidura a las
demandas de la ley, en las provisiones de los sacrificios. En ningún
caso estas bendiciones añadidas revelan con exactitud el carácter del
pacto: ni por un lado el de la gracia, ni por otro lado el de las obras.
Puesto que el pacto de gracia que está basado sobre la fe humana
fue establecido en la promesa hecha a Abraham, el pacto de la ley,
que fue hecho cuatrocientos años después, y fue añadido solamente
para un propósito temporal, no puede anular el pacto de la gracia. El
reinado de la ley, con su pacto de las obras cesó con la muerte de
Cristo. Su propósito se había cumplido, y su tiempo señalado había
terminado. Así aquel principio de fe que fue anunciado en el pacto
con Abraham se pone en vigor una vez más, mediante la muerte de
Cristo. De manera que la bendición divina es ahora para aquel que
"no obra, sino que cree en aquel que justifica al impío." "Creyó
Abraham a Dios, y le fue contado por justicia." "Y no solamente con
respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con
respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es a los que
creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el
cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para
234 ECLESIOLOGIA
nuestra justificación" (Ro. 4:3, 5, 23-25). Por esta Escritura se
anuncia que el principio por la fe del pacto de Abraham es
continuado y es ahora ofrecido mediante el sacrificio de muerte de
Cristo. Este hecho vuelve a declararse así: "De modo que los de la fe
son bendecidos con el creyente Abraham. Porque todos los que
dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito
está: Maldito todo aquel que no permaneciese en todas las cosas
escritas en el libro de la ley, para hacerlas ... la ley no es de fe" (Gá.
3:9-12). La ley fue un pacto de obras; pero las obras fueron siempre
un fracaso por la debilidad de la carne, y la ley vino a ser entonces,
de necesidad, una condenación y maldición. Según ese mismo pasaje
la voluntad santa de Dios no es rechazada en la gracia: "Cristo nos
redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición"
(3: 13). Esto, debe observarse, que fue hecho bajo un gran propósito:
"para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham (aceptación por
la justicia imputada por Dios) alcanzase a los gentiles" (3: 14).
Después de declarar que ha pasado la ley, sea como una base de la
justificación del pecador (Gá. 3:24 ), o como una regla de vida para el
creyente (Gá. 3: 25), el apóstol llama a los creyentes de Galacia,
librados de la ley, para que consideren el hecho y la fuerza de los dos
grandes pactos que jamás pueden coexistir. Por tanto él señala que
uno cedió lugar al otro: "Decidme, los que queréis estar bajo la ley
(él escribe a creyentes solamente, acerca de la ley como una regla
para su vida), ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que
Abraham tuvo dos hijos; JJno de la esclava, el otro de la libre. Pero el
de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.
Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos (el
pacto de las obras que depende de la carne, y el pacto de la fe que
depende sólo de Dios); el uno proviene del monte Sinaí, el cual da
hijos para esclavitud; éste es Agar (la esclava). Porque Agar es el
monte Sinái en Arabia, (donde la Ley de Moisés fue dada), y
corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos,
(Israel) está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre
de todos nosotros es libre (que Sara tipifica, quien ilustra el principio
de la fe que depende de Dios solamente). Porque está escrito:
Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; (que sugiere la completa
incapacidad de la carne delante de Dios); Prorrumpe en júbilo y
clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de
la desolada, que de la que tiene marido (o sea el brazo de la carne del
cual uno podría depender). Así que, hermanos, nosotros (creyentes),
como Isaac, somos hijos de la promesa (hemos sido salvados por la
fe). Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía
al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Mas ¿qué
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 235
dice la Escritura? Echa fuera a la esclava (no sólo el hijo sino todo el
principio de obras que ella representa) y a su hijo: porque no
heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera,
hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre" (Gá.
4:21-31 ).
Fue acerca de la promesa del nacimiento sobrenatural de Isaac que
Abraham creyó a Dios, y esa creencia le fue contada por justicia.
Después, Abraham tornó a la carne en el nacimiento de Ismael (Gé.
16: 1-4 ). Los dos aspectos de este hecho ilustran con toda la
perfección de la palabra de Dios, los dos pactos - el de la fe, y el de
las obras. El deslizamiento en la fe de Abraham tipifica la intrusión
de una edad de ley. Así, también, la relación con Agar representa lo
que el hombre puede hacer en su esfuerzo para procurar su
aceptación con Dios. La relación sobrenatural con Sara representa lo
que Dios puede hacer por aquel que cree. Las maravillas de la gracia
se indican por la numerosa descendencia de Sara. No que Israel, su
simiente física, sean los hijos de la fe; pero siendo ellos más exaltados
que los hijos de Agar, tipifican la excelente victoria de Dios mediante
la gracia. No puede haber ninguna mezcla o convenio entre estos dos
grandes pactos. "¿Qué dice la Escritura? " debiera poner fin a la
discusión. El testimonio es, "Echa fuera a la esclava y a su hijo,
porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre." El
principio de la ley, que es por las obras, y el principio de la gracia que
es por la fe, no pueden cooperar, ni coexistir, sea en la salvación del
pecador, o en la regla de vida para el creyente.
El principio de la ley que es por las obras, no se limita a los
esfuerzos de la carne por hacer las cosas específicas que se hallan en
la Ley de Moisés, o en la ley del reino. Incluye todo esfuerzo de la
carne por hacer cualquier cosa , como medio de alcanzar aceptación
delante de Dios. Por tanto, cuando se practican las enseñanzas de la
gracia con el fin de ser aceptos delante de Dios, esas enseñanzas
toman un carácter puramente legalista. De igual manera, cuando los
elementos contenidos en la ley que son reestablecidos bajo la gracia
se tratan de cumplir en el poder del Espíritu y sobre la base de que la
aceptación con Dios es ya alcanzada mediante Cristo, esos preceptos
toman un carácter puramente de gracia. Este principio puede
extenderse a la esfera más grande de cualquier ley que se impone por
hombres, aun aparte de los preceptos bíblicos. En tal caso se podrá
ver que el hacer obras buenas cualesquiera que sean con el fin de
alcanzar aceptación delante de Dios, es puramente legalista en
carácter; en el caso contrario el hacer buenas obras porque uno cree
que es acepto mediante Cristo, es de carácter de pura gracia. El
legalista podrá penetrar el campo de enseñanzas de la gracia y
236
ECLESIOLOGIA
suponer que está sujeto a toda la Biblia, cuando, en realidad, no
tienen ningún concepto de las bendiciones y las relaciones de la
gracia. Una persona o escoge aceptar a Cristo con la seguridad de que
Cristo es todo lo que necesitará para que sea acepto delante de Dios,
o escoge depender de lo mejor que él mismo pueda hacer por buenas
obras. Esto último es la inclinación normal de la mente natural. La
proposición de alcanzar aceptación con Dios por ser bueno, es una
cosa agradable al corazón caído como la única cosa lógica que hacer
y, aparte de lo que le ha agradado a Dios revelar acerca de la gracia,
es la única cosa lógica que se debe hacer. Viene, por tanto, a ser una
cuestión de creer lo que Dios ha dejado escrito acerca de su Hijo ( 1
Jn. 5:10).
Puesto que hay tanto engafio en una impostura, la persona más
difícil de alcanzar con el evangelio de la gracia divina es aquella que
está procurando hacer todo lo que un creyente debe hacer, pero que
lo hace como un medio de llegar a ser acepto delante de Dios. Su
reconocimiento espontáneo del valor de la vida cristiana, su
indisputable acogimiento en la comunión de los creyentes, y su
sinceridad en todas las actividades cristianas constituyen su obstáculo
mayor. Tal persona está en mayor engafio que una persona que no
pretende tener relación alguna con Dios. Ambos están destituidos y
están perdidos por no creer en Cristo como el Salvador
todo-suficiente. Naturalmente, la persona que no tiene una esperanza
falsa tiene mayor facilidad de reconocer el hecho de que está perdida,
que aquella persona que cree que es un creyente. La ley no puede
salvar, y aquel que transforma las ensefianzas de la gracia en un
sistema legalista con procurar cumplir con lo escrito para estar bien
con Dios, y no ha creído en Cristo, está perdido todavía. Volver a las
obras meritorias como base de la salvación, aunque sean esas obras
una exacta imitación de una vida cristiana, es estar bajo las obras en
relación a Dios, y por tanto es estar bajo condenación; porque por las
obras de la ley ninguna carne será justificada delante de El. Volver
hacia las obras meritorias como base de guardarse, despues de ser
salvo, o usarlas como una regla de vida para los salvados, es regresar a
la relación con Dios mediante las obras, de donde uno ha sido
salvado. Esto es caer de la gracia, y perder la libertad con la cual
Cristo nos ha hecho libres. La base de obras no vale más para
guardarnos, que para darnos la salvación. Así como Dios podía
proveer para Abraham una simiente bajo un pacto incondicional, de
la misma manera, bajo el mismo pacto incondicional, podía
garantizar el futuro de esa simiente aun cuando su número excediera
CONTRASTES ENTRE LA LEY Y LA GRACIA 237
al de las estrellas del cielo. Así también, bajo el presente pacto
incondicional de la gracia hecho a base de la sangre de Cristo, Dios
puede garantizar la futura seguridad de cada hijo suyo bajo la gracia.
Por tanto, es de la fe, para que sea por gracia, para que sea segura la
promesa (Ro. 4: 16).
Finalmente, el pacto de las obras es "echado fuera" porque ha sido
cumplido e invalidado por el pacto más completo y más perfecto de
la fe. Todo lo que el pacto de las obras contemplaba como un
resultado de una lucha de una vida entera, es logrado
instantáneamente por el poder de Dios mediante el pacto de la fe.
Por la fe en Cristo, el creyente es hecho la justicia de Dios en El, y ha
sido aceptado en el Amado. Esta es una perfecta relación con Dios
que jamás podría ser alcanzada por obras humanas, y a la cual obras
humanas no pueden añadir absolutamente nada. Estando relacionado
a Dios mediante el principio de la fe, todo el objeto de obras legales
está más que cumplido. La ley terminó en la muerte de Cristo. La
sierva es echada fuera. Cristo es el fin de la ley para justicia a todo
aquel que cree.
En verdad, ¡es sorprendente la ceguedad del corazón que no ha
sido enseñado por la trágica experiencia del fracaso por parte de los
innumerables millones que han sido perdidos bajo el pacto de las
obras! Sin embargo, los hombres todavía dependen de sus propias
obras, para lo moral y religioso, en la esperanza vana de que por
medio de ellas podrán ellos ser aceptados por Dios. A los tales, Dios
tiene que ser siempre tan inaccesible como la montaña de terrible
fuego, trueno, relámpago, y terremoto. Pero para aquel que se dirige
a la suficiencia que hay en Cristo, Dios llega a ser el Padre de toda
misericordia, y su poder y gracia se mueven a favor de aquel en todo
tiempo y en la eternidad. El trono terrible de los santos juicios de
Dios viene a ser un trono de gracia infinita. Para aquel que es salvado
así, y cuya seguridad está garantizada, el pacto por las obras de la ley
no puede aplicarse como una regla de vida; porque ese pacto mira
hacia una época de aceptación aún futura, cuando la carne habrá
terminado su cometido. Solamente las enseñanzas de la gracia son
compatibles para uno que ha sido salvado por gracia. Esas enseñanzas
son las únicas que le guían sobre la forma de vida que está en
concordancia con su posición presente en la gracia.
La segunda distinción principal entre la regla de la ley y la de la
gracia es, entonces, que estos dos sistemas son opuestos en cuanto al
orden entre la bendición divina y la obligación humana, y esto es una
realidad para cualquier vida o servicio en cualquier forma que se
quiera hacer.
238
ECLESIOLOGIA
111. DIFERENTES GRADOS DE DIFICULTAD Y
DIFERENTES GRADOS DE HABILITACION DIVINA
Por cuanto mucho ha sido presentado ya sobre esta fase de la
gracia y porque tiene que ser considerado detalladamente bajo
Neumatología Vol. VI), no se considerará aquí, sólo cabe decir
que esta es una de las características más importantes de todo el
sistema de la gracia, y, al mismo tiempo, es una de las más
desatendidas. Se le insta al estudiante a repasar lo que ha sido escrito
antes sobre este tema, y así a alcanzar el conocimiento de la
revelación de que el creyente es llamado a vivir una vida
sobrehumana y que se espera que alcance ese fin por la habilitación
sobrenatural del poder del Espíritu Santo que mora en él, quien es
dado para ese propósito y cuyo ministerio se alcanza mediante el
principio de la fe. La completa ausencia de una referencia al Espíritu
Santo o a su poder habilitador a favor del individuo caracteriza tanto
el sistema mosaico como el sistema del reino. Esta divergencia entre
los sistemas legales y el sistema de gracia es la evidencia completa y
final de que son completamente diferentes y de que el esfuerzo de
combinarlos se hará solamente por aquellos que no observan las cosas
más elementales al respecto.
CAPITULO XII
LOS SISTEMAS DE LA LEY Y EL
JUDAISMO DESCARTADOS
La ley y la gracia están en oposición en todo punto, por tanto es
imposible que ambos coexistan, sea como base de aceptación delante
de Dios o como regla de vida. Es, pues, necesario que las Escrituras
del Nuevo Testamento que presentan los hechos y alcances de la
gracia asuman y enseñen claramente que la ley ha sido descartada.
Como consecuencia, no está en vigor en la presente era en ningún
sentido. La anulación de la ley en el presente se aplica no sólo a la ley
constituida ert el sistema mosaico y la ley del reino, sino a toda
aplicación posible del principio de ley. El concepto más amplio de la
ley, como fue definido anteriormente, se divide en tres partes: (1) las
mismas instrucciones escritas para ambos sistemas, el de las
enseñanzas de Moisés y el de las enseñanzas del reino; (2) la ley del
pacto por las obras en todas sus aplicaciones, que establece las
condiciones de bendición y aceptación con Dios basadas sobre un
mérito personal; y (3) el principio legal de dependencia de la energía
de la carne, en lugar del principio de fe que envuelve una
dependencia del poder del Espíritu que mora en el corazón. También
se verá que ( 4) el judaísmo es descartado.
Que la ley, en sus tres más amplios significados, ha sido abrogada,
es un hecho fundamental revelado en la economía divina de la gracia.
Que la ley ha cesado, aun en su significado más amplio, es una verdad
que deberá considerarse sin prejuicios.
l. LAS MISMAS INSTRUCCIONES ESCRITAS, DE LAS
ENSEÑANZAS DE LA LEY DE MOISES Y DE LAS DEL
REINO, SON DESCARTADAS
Estos mismos mandamientos escritos, tanto de Moisés como del
reino, no constituyen una regla de la vida para el creyente que está
bajo la gracia así como no pueden considerarse estos sistemas como
base de su salvación. Se considerará ahora el retiro completo de la
autoridad de estos dos sistemas de ley.
l. EL RETIRO DE LA LEY DE MOISES ES LA ENSEÑANZA
EXPLICITA DEL NUEVO TESTAMENTO. Una fase importante y
239
240 ECLESIOLOGIA
determinante de esta verdad se halla en la diferencia que se revela
entre el pacto permanente con Abraham de carácter eterno y el pacto
de Sinaí de carácter temporal y limitado. El pacto con Abraham
anticipó, tanto la simiente a través de Israel, como la simiente
espiritual que estaría en relación con Dios sobre el principio de fe.
Este pacto, no dependiendo de ninguna condición humana,
simplemente declara el invariable propósito de Jehová. Se llevará a
cabo por pura gracia, aparte de todo factor humano, y sus
cumplimientos son eternos. Por otro lado, el pacto de la ley de
Moisés fue temporal, una relación de carácter provisional con Dios,
que fue escogida deliberadamente por la nación de Israel, cuya
aplicación fue solamente para ellos. Fue designada claramente para
gobernar esa nación en su país, y para el tiempo que pudiera
transcurrir entre su aceptación de ese pacto, y la venida de la
Simiente prometida. La Simiente es Cristo. La venida de Cristo al
mundo fue la realización de la esperanza contenida en el pacto con
Abraham, y de necesidad, la terminación del reinado provisional de la
ley. Está escrito: "Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su
descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por
la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos,
vana resulta la fe, y anulada la promesa (del pacto con Abraham).
Pues la (ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay
transgresión (aunque sí hay pecado). Por tanto, (la promesa que vino
a través de Abraham) es por fe, para que sea por gracia, a fin de que
la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la
que es de la ley (los israelitas creyentes), sino también para la que es
de la fe de Abraham, (los gentiles creyentes) el cual es padre de todos
nosotros (sobre un principio de fe) ... Por lo cual, también su fe le
fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió
que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes
ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los
muertos a Jesús, Señor nuestro" (Ro. 4: 13-24). Queda, pues,
demostrado que la ley no tiene parte en el procedimiento divino bajo
la gracia. También está escrito: La ley "fue añadida ... hasta que
viniese la simiente" (Gá. 3: 19); pero cuando vino la Simiente, la
autoridad de la ley mosaica quedó innecesaria y tampoco era posible
tenerla como un principio de regla divina. El propósito de Dios fue
cerrar toda puerta de acceso a El, menos una. Esta verdad se presenta
en el siguiente argumento del apóstol: "Mas la Escritura lo encerró
todo bajo pecado, (al judío y al gentil) (Gá. 3:22). Esto, como se ha
visto, es más que una declaración de que los hombres son pecadores
por naturaleza y procedimiento, y por tanto sujetos al desagrado
divino; es un decreto universal y judicial que coloca a toda la raza
LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS 241
humana absolutamente sin mérito alguno delante de Dios. De esa
posición no hay escape alguno sino solamente mediante la pura gracia
por parte de Dios. El motivo divino en la sentencia universal que
coloca la raza bajo pecado es, según se declara a continuación en el
texto: "Para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada
a los creyentes" (Gá. 3: 22). De este modo el reino provisional de la
ley queda completamente anulado, y la bendición divina está ahora
,concentrada en Cristo como el único objeto de fe, promesa hecha a
los que creen. La ley como un principio no se retiene como opción
para mantener relación con Dios: "porque no hay otro nombre bajo
el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hch. 4: 12).
Es importante notar, sin embargo, que, aunque Dios ha dado por
concluido el reinado de la ley por la muerte de Cristo, tratándose de
la relación de Dios con el hombre, el ser humano es libre para
rechazar o tergiversar la verdad de Dios, e imponer sobre sí mismo la
obligación a la ley. En tal caso, no significa que Dios acepte, o aun
reconozca una imposición al legalismo por voluntad propia del
hombre. Dios no podría hacer eso. Pero sí significa que el que se
somete al legalismo, si ha de ser consecuente consigo mismo al
aceptar una parte de la ley como obligatoria, tendrá que obedecer esa
ley en todas sus partes para cumplirla debidamente. La ley era una
unidad. El que ofendiere en un punto, se hace culpable de todos;
todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley; y él es
deudor para cumplir toda la ley. Cuanto ha sido quitada la ley, estas
declaraciones son aplicables solamente a aquel que, sin la sanción
divina o el reconocimiento de Dios, ha asumido la obligación de la
ley.
: . Los siguientes pasajes bíblicos descubren el hecho de que la ley
nunca fue dada a ningún otro pueblo sino sólo a Israel: "Oye, Israel"
(Dt. 5: 1); "Que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria,
el pacto, la promulgación de la ley" (Ro. 9:4); "Porque cuando los
gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza (procedimiento) lo
que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos"
(Ro. 2: 14); "Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle
según vuestra ley" (Juan 18:31 ); "Galión dijo a los judíos: Si fuera
algún agravio o algún crimen enorme, o judíos, conforme a derecho
yo os toleraría; pero si son cuestiones de palabras, y de nombres, y
de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas
cosas" (Hch. 18: 14-15). El capitán del ejército romano escribió de
Pablo: "Y hallé que le acusaban por cuestiones de la ley de ellos"
(Hch. 25:8); "Pero esto es para que se cumpla la palabra que está
escrita en su ley" (de ellos) (Juan 15:25).
En los anales históricos no aparece la apropiación de la ley por
242
ECLESIOLOGIA
parte de los gentiles antes de la muerte de Cristo. Se verá que en la
cruz cesó la aplicación divina de la ley aun para los judíos, y todos -
tanto judíos como gentiles - quedaron encerrados bajo pecado para
ser salvos solamente por gracia. Pero los judíos, por la incredulidad,
persisten aún en la observancia de la ley que les fue dada por Dios
por mano de Moisés, mientras que los gentiles, porque no han podido
reconocer el significado de la muerte de Cristo, y el carácter esencial
de la pura gracia, están asumiendo una obligación a la ley. Muchos
están haciendo esto, unos como un medio de alcanzar justificación
delante de Dios y otros que ya son salvos por la fe en Cristo, como
una regla de vida. Estos dos errores - el de los judíos y el de los
gentiles - están claramente presentadas en las Escrituras. De Israel se
dice: "Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está
puesto sobre el corazón de ellos." Pero en el caso del judío individual
que recibe a Cristo, se dice: "Pero cuando se conviertan al Señor el
velo se quitará" (2 Co. 3:15-16). Considerando a los gentiles, su
apropiación de la ley tiene dos aspectos. ( 1) Con referencia a la
certidumbre de los juicios divinos sobre los gentiles antes de la cruz,
o durante el período en el cual la ley fue impuesta por Dios sobre
Israel, la Biblia dice: "Porque todos los que sin ley han pecado, sin
ley también perecerán." Luego se dice acerca de Israel: "y todos los
que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados" (Ro. 2: 12). Es
imposible creer que esta Escritura ofrezca la oportunidad de escoger
entre una justificación por la ley y una justificación que es sólo por la
fe. La palabra es conclusiva sobre la forma cómo Dios trata con el
hombre en esta era: "ya que por las obras de la ley ningún ser
humano será justificado delante de él" (Ro. 3: 20). Sin lugar a duda,
aquí se hace referencia a las condiciones que existían cuando la ley
estaba en vigor. (2) Sobre la apropiación de la ley por los gentiles, se
dice: "Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por
naturaleza (procedimiento) lo que es de la ley, éstos, aunque no
tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley
escrita en sus corazones dando testimonio su conciencia, y
acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos" (Ro. 2: 14-15). Es
así como se revela la anticipación de la apropiación de la ley por los
gentiles, y el efecto exacto de la ley sobre ellos. La conciencia es
amoldada y se colocan ellos ante una condenación que ellos mismos
se han impuesto. Para los tales no hay bendición. Todo lo que una
conciencia sujeta a la ley puede hacer es acusar o excusar por el
fracaso. No debe suponerse nunca que por cuanto se someten a sí
mismos a una ley con una conciencia desviada, que Dios haya de
reconocer a los gentiles como hombres que están bajo la ley. Dios
tiene que ser fiel a su propósito eterno como está revelada en su
LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS 243
palabra, y los hombres ahora quedan en pie o caen delante de él,
sólo sobre la base de su actitud ante su gracia salvadora en Cristo.
Aquellos que ahora están perdidos pueden sinceramente suponer que
hacen la voluntad de Dios en perpetuar el principio de la ley con su
terrible maldición; pero con todo, ellos están perdidos fuera de
Cristo. Los que serán juzgados por la ley son los israelitas del tiempo
pasado. Los gentiles que ahora practican las cosas contenidas en la
ley, no se dice que estén sujetos al juicio divino porque han
quebrantado la ley; ellos, por esa ley que se han impuesto, o se
acusan o se excusan a sí mismos, según como ellos hayan creado una
conciencia concerniente a la ley. La ley puede producir el efecto sólo
de desconsuelo, dirección errada, confusión, y una limitación de su
propia conciencia.
Primero, los mandamientos del sistema mosaico y sus demandas, y
los mandamientos y las demandas de las leyes del reino son de un
carácter totalmente legalista, y juntos contienen la declaración escrita
de la ley, la cual ley, como se verá, ha sido abrogada durante el
presente reinado de la gracia.
Segundo, toda obra humana, aunque sea lo imposible, como las
instancias divinas de la gracia, que se hace con la idea de obtener
aceptación con Dios, tiene la naturaleza de un pacto legal de obras y
por tanto sólo puede pertenecer a la ley. Mediante la obra consumada
de Cristo, se asegura perfecta aceptación con Dios; pero esa
aceptación solo se experimenta por la fe que no depende de mérito
alguno, y descansa en Cristo como el suficiente Salvador. En forma
semejante se verá que toda la proposición de una aceptación legal y
meritoria con Dios no está en vigor durante el reinado de la gracia.
Tercero, cualquier forma de vida o servicio que se practica con
dependencia de la carne, en vez de una dependencia del Espíritu,
tiene un carácter legalista y por tanto, ha pasado durante el período
presente del reinado de la gracia. Está escrito: "Pero si sois guiados
por el Espíritu, no estáis bajo la ley" (Gá. 5: 18). La ley recurrió sólo
a la carne, y, por tanto, el depender de la carne es volverse a la esfera
de la ley.
Aunque la ley ha sido reemplazada por la gracia, puede ser
impuesta ahora por uno mismo. Esto puede hacerse tomando como
una regla de vida el código escrito de Moisés o del reino. También
puede hacerse tornándose a las obras propias como la base de
aceptación con Dios. O, puede hacerse, dependiendo de la energía de
la carne para el poder que se necesita para vivir agradablemente
delante de Dios. Una ley que se impone sobre uno mismo, cualquiera
que sea esa ley, no es aceptable a Dios; pero como todo pecado
humano, tal imposición puede escogerse por el libre albedrío del
244
ECLESIOLOGIA
hombre, y puede ejercerse en oposición a la voluntad revelada de
Dios. En vista de las declaraciones positivas de la Biblia de que la ley
ha dejado de estar en vigor, cabe preguntar sobre el significado de
ciertos pasajes:
Gálatas 3:23. "Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados
bajo la ley." En ningún sentido puede esta experiencia ser de los
hombres, antes de aceptar a Cristo. El apóstol está hablando aquí
como un judío, y de aquellas circunstancias que podían existir sólo
para el judío de la iglesia primitiva quien vivió bajo ambas
dispensaciones, la de Moisés y la de la gracia. Sin embargo, en el
significado más amplio de la ley, ya descrito anteriormente, toda la
humanidad fue libertada por la muerte de Cristo de la obligación de
las obras meritorias, y de la necesidad de depender de la carne.
"Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo
maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere
en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas"; "Cristo
nos redimió de la maldición de la ley"; Dios enviando a su Hijo
... condenó al pecado en la carne: para que la justicia de la ley se
cumpliese en nosotros" (Gá. 3:10, 13; Ro. 8:3, 4).
1 Corintios 9:20. El apóstol dijo: "Me he hecho ... a los que están
sujetos a la ley como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos
a la ley." Esto es claramente una presentación de todos aquellos
quienes se han impuesto sobre sí la ley en cualquier de sus aspectos
(véase Gá. 4:21).
Romanos 4: 14. "Porque si los que son de la ley son los herederos,
vana resulta la fe, y anulada la promesa." Esto is igualmente cierto
para toda la humanidad cuando se consideran los aspectos más
grandes de la ley; pero también se debe notar que la antigua
designación de los judíos como los que están "bajo la ley", en
contraste a los gentiles a quienes ninguna ley fue dada jamás, los
judíos todiivía la tenían en la iglesia primitiva (comp. Ro. 2:23;
4: 16).
Romanos 2:13. "Porque no son los oidores de la ley los justos ante
Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados." Esto es una
declaración de un principio intrínseco de la ley. Era un pacto de
obras en sentido absoluto. Ahora nadie es justificado por la ley
(comp. Ro. 3:20; Gá. 3: 11). Nótese también: "Pues en verdad la
circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la
ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión" (Ro. 2:25). Esto
también es un principio que perteneció a la ley. Guardar la ley era
un descrédito para Dios, y un insulto a su justicia (comp. Is. 52:5).
Ese mismo principio es una amonestación a todos los que intentan
guardar la ley, o aun contemplan tal idea (véase también Stg. 2: 10).
LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS 245
Romanos 3:31. "¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna
manera, sino que confirmamos la ley." La ley nunca ha sido
cumplida por aquellos que han procurado cumplirla. Sin embargo, es
cumplida por aquellos que humildemente reconocen su incapacidad
para hacer cosa alguna que agrade a Dios, y quienes se dirigen a
Cristo y encuentran amparo en él, quien ha cumplido toda demanda
de la ley por ellos. Ellos, y sólo ellos han vindicado la santa ley de
Dios.
Romanos 7: 16. "Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la
ley es buena." El uso que se le da a la palabra ley en todo este
contexto (7: 15-8: 13) es claramente de la esfera más amplia de toda
la voluntad de Dios, en vez de los mandamientos limitados de Moisés.
Ni una sola vez se menciona a Moisés; sin embargo "la ley de Dios" se
menciona tres veces (7:22, 25; 8:7).
La completa cesación del reinado de la ley de Moisés, aun para
Israel, mediante la muerte de Cristo, es el testimonio amplio de las
Escrituras. Unos pocos pasajes importantes que declaran este hecho
de la cesación de la ley se dan a continuación:
Juan 1:16-17. "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia
sobre (añadida a) gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada,
pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo." Según
este pasaje, todo el sistema mosaico fue cumplido, suspendido, y
terminado en el primer advenimiento de Cristo.
Gálatas 3:19-25. "Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a
causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue
hecha la promesa ... para que la promesa que es por la fe en
Jesucristo fuese dada a los creyentes. Pero antes que viniese la fe,
(nosotros judíos) estábamos confinados bajo la ley, encerrados para
aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido
nuestro ayo (que disciplina niños), para llevarnos a Cristo, a fin de
que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos
bajo ayo" (la ley). Ningún comentario es necesario sobre esta
declaración incondicional relativo al aspecto transitorio del sistema
mosaico.
Romanos 6: 14. "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros;
pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia." Aunque el mensaje
directo de este pasaje es sobre la incapacidad que ha sido provista
para la vida bajo la gracia, la cual jamás se proveyó bajo la ley, se
hace la declaración positiva, "no estáis bajo la ley."
Romanos 7:2-6. "Porque la mujer casada está sujeta por la ley al
marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre
de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro
varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de
246
ECLESIOLOGIA
esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.
Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley
mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó
de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque
mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran
por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.
Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en
que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo
del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra." Se dan varias
revelaciones importantes en este pasaje. La relación de uno que había
estado bajo la ley (que era una realidad en el caso del apóstol Pablo)
a las enseñanzas de la gracia era como la de una esposa a su segundo
esposo. La ley, o la obligación, de la esposa a su esposo termina con
la muerte de él. Si ella se casa con un segundo esposo, ella entonces
queda bajo una obligación enteramente nueva. La muerte expiatoria
de Cristo fue el fin del reinado de la ley, ley que se compara al primer
esposo. "Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la
ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que
resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios." Nada
puede ser más claro que esto. El creyente está ahora bajo una
obligación a Cristo; unido por una ley a Cristo. Sólo necesita cumplir
"la ley de Cristo". Sería muy irracional pensar proponer que una
mujer tratase de ser obligada a dos maridos a la vez; sin embargo, esta
es la ilustración divina del error de entremezclar las enseñanzas de la
ley y las enseñanzas de la gracia. Tener más de un esposo en sentido
espiritual es ofensivo a Dios. En la nueva unión formada con Cristo,
como consecuencia ha de producirse fruto para con Dios. Se refiere
aquí al hecho de que la vida del cristiano y su servicio son posibles
por el poder de Dios y por tanto son sobrehumanos. Del creyente se
dice claramente,_ no sólo que "está muerto a la ley," sino que es
"libre de la ley," y de todo aspecto de la ley, para que sirva en el
régimen del Espíritu"; porque las enseñanzas de la gracia tienen el
carácter especial de ser cumplidas por el poder que da el Espíritu. El
creyente no debe vivir y servir "bajo el régimen viejo "de la letra,"
que es la ley. Es por la unión vital en el cuerpo de Cristo como un
miembro vivo que el creyente es absuelto de toda otra relación y
queda centralizado sólo en lo que pertencece a la Cabeza viviente. Es
así como se indica positivamente que los principios de la ley y la
gracia (que son completamente opuestos) no pueden coexistir como
reglas de conducta.
2 Corintios 3:7-13. "Y si el ministerio de muerte grabado con
letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no
pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su
LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS 247
rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el
ministerio del Espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue
con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de
justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este
respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo
que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.
Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no
como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de
Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser
abolido." Es la ley que está cristalizada en los Diez Mandamientos
que se contempla; porque esa ley, y ninguna otra, es la que "fue
escrita y esculpida en piedras." En medio de los con trastes más
marcados entre el reino de las enseñanzas de la ley y el de las
enseñanzas de la gracia queda declarado que estos mandamientos
"habían de perecer" y "ser abolidos". Deberá reconocerse que lo
. viejo fue abolido para hacer lugar para lo nuevo, que excede mucho
más en gloria. Que la ley haya perecido, no es, por tanto, una
pérdida; más bien es una ganancia incalculable. Los contrastes
incontrovertibles que se presentan en todo este contexto se arreglan
aquí en paralelos:
Las Enseñanzas de la Ley
l. Escritas con tinta.
2. En tablas de piedra.
3. La letra mata.
4. El ministerio de muerte.
5. Fue gloriosa.
6. Pereció.
7. Abolida.
Las Enseñanzas de la Gracia
l. Escritas con el Espíritu
del Dios viviente.
2. En tablas de carne del
corazón.
3. El Espíritu da vida.
4. El ministerio del Espíritu.
5. Con la gloria más eminente.
6. Permanece.
7. Tenemos tal esperanza.
Gálatas 5: 18. "Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la
ley." No queda ningún lugar para la ley, y por tanto tampoco hay
ocasión para su reconocimiento. El ser guiado por el Espíritu es
experimentar una forma de vida que no sólo sobrepuja sino cumple
con todos los ideales de la ley.
Efesios 2: 15. "Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los
mandamientos expresados en ordenanzas."
Colosenses 2:14. "Anulando el acta de los decretos que había
contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y
clavándola en la cruz."
Juan 15:25. "Pero esto es para que se cumpla la palabra que está
248
ECLESIOLOGIA
escrita en su ley." Esta referencia, que es la única en el discurso en el
Aposento Alto que se hace a la Ley de Moisés es muy significativa.
Como ya se indicó, Cristo en este discurso ha guiado a sus seguidores
más allá de la cruz y desenvuelve ante ellos los mismos fundamentos
de las nuevas enseñanzas de la gracia. Estos hombres eran judíos;
pero Cristo, en esta enseñanza no les habla como si estuviesen ellos
obligados a la ley de Moisés. El dice "en su ley", no dice, en vuestra
ley, en esta forma él indica que estosjudíos quienes habían venido a
estar bajo la gracia ya no estaban bajo el régimen de la ley de Moisés.
Por esta misma Escritura no sólo se afirma claramente que todo el
sistema de la ley ha sido quitado durante la dispensación de la gracia,
sino que es notable que la ley, como ley, nunca es aplicada al
creyente como un principio gubernativo de su vida bajo la gracia.
Esta no es una omisión accidental; es la expresión de la mente y
voluntad de Dios.
Se llega, pues, a la conclusión de que la ley de Moisés no fue dada
para regir la vida del creyente bajo la gracia. Sin embargo, por otro
lado, los principios permanentes de la ley que se adaptan a la gracia
son traídos y restablecidos en las enseñanzas de la gracia, no como
una ley, sino reformados al modelo de la gracia infinita. Esta gran
realidad se ilustra hábilmente en la experiencia de un ciudadano de
Estados Unidos que estuvo en Alemania en el comienzo de la primera
guerra mundial. Huyendo a través de Holanda, llegó a Inglaterra con
las bolsas llenas de monedas de oro de Alemania. Esta moneda, con el
cuño alemán, era sin valor como moneda en Inglaterra; pero al
fundirse y acuñarse en la casa de moneda de Inglaterra, llevaba
entonces todo el valor en ese dominio. Así también el valor
intrínseco del oro de la ley es preservado y reaparece con el acuño de
las nuevas enseñanzas de la gracia. Al aplicar las enseñanzas de la
gracia es lícito hacer notar que cierto principio semejante existía bajo
la ley de Moisés, y así se demuestra que el precepto en cuestión
representa el carácter inmutable de Dios; pero aplicar las enseñanzas
del sistema mosaico a los que están bajo la gracia no sólo no es
bíblico sino desrazonable. Por cuanto las dos enseñanzas, tanto la ley
de Moisés como las enseñanzas de la gracia son completas en sí
mismas, ninguna requiere la adición de la otra, y combinarlas es
sacrificar todo lo que es vital en cada una. Por tanto, una gran
importancia se deberá dar al positivo e invariable mensaje al creyente
que se declara en las palabras, No estáis bajo la ley, sino bajo la
gracia.
2. EL ERROR DE LA MEZCLA DE LA LEY DEL REINO CON
LAS ENSEÑANZAS DE LA GRACIA. Si se acepta que no se ha
establecido el reino terrenal mesiánico, con la restauración de Israel a
LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS 249
su país para una completa realización de todos sus pactos, bajo el
reinado de Cristo, sentado sobre el trono de David (por ahora no hay
ninguna forma visible de ese reino en la tierra según se ve por las
condiciones actuales del mundo), entonces se sigue que las leyes y los
principios que regirán en el reino, y que sólo podrán aplicarse a las
condiciones dentro del reino, Dios todávía no está aplicándolos como
régimen para los hombres en la tierra. No es un asunto, como en el
caso de la ley de Moisés, de descontinuar aquello que había estado en
vigor bajo la sanción de Dios. Más bien es una cuestión sobre si las
leyes del reino, que necesariamente tendrán su aplicación en el futuro
.reino terrenal del Mesías, debieran imponerse ahora sobre los hijos de
Dios bajo la gracia. Se necesitan pruebas definidas para establecer el
hecho de que sí hay leyes del reino que se presentan en las Escrituras.
Estas pruebas ya fueron presentadas. Dejando por sentado que las
leyes del reino se encuentran en las Escrituras, ¿se deberán considerar
como parte de las instrucciones divinas que rigen ahora la vida diaria
del creyente? Seguramente no es más difícil creer que las Escrituras
revelan una regla de vida que aún no está en vigor porque pertenece a
una edad todavía futura, de lo que es creer que las Escrituras revelan
una regla de vida que ya no está en vigor porque perteneció a una
edad que ya pasó totalmente. Al considerar el asunto de la aplicación
de las leyes del reino al creyente en esta edad, se asumen dos cosas, a
saber: (1) que hay un sistema completo de reglas del reino, (2) que
estas reglas son estrictamente legales. Estas dos asunciones se basan
.en pruebas ya dadas. Aunque ciertos asuntos vitales ya fueron
mencionados, no deben pasarse por alto en este punto, como
sigue:
a. LOS DOS SISTEMAS NO PUEDEN COEXISTIR. Las leyes del
reino, por su carácter de ley, presentan aquellos principios de
relación con Dios que no pueden coexistir con la relación que hay
bajo la gracia. Por tal mezcla de principios opuestos, todo lo que es
vital en cada sistema sufre pérdidas. Por una parte, la ley como
espada penetrante, que es toda su eficiencia, pierde su agudez por
una mezcla con una supuesta lenidad divina; por otra, la verdad
tocante a la benignidad absoluta de Dios es falsificada por
mercantilizarla, haciendo que dependa de mérito humano, y
sujetándola a la persuasión humana. El principio de pura gracia
demanda que Dios bajo ningún concepto reconozca mérito humano,
Y que El invariablemente sea benigno hacia el hombre; por tanto
nunca necesita ser persuadido por el hombre. Dios siempre está
dispuesto a manifestar su gracia; El busca, atrae, e insta al hombre.
Los principios de la ley y la gracia se destruyen mutuamente, y una
250 ECLESIOLOGIA
confusión doctrinal es el resultado de la intrusión de cualquier
principio de ley en el reino de la gracia. Cuando la ley es entremetida
en esta forma, no sólo se obscurece la clara responsabilidad del
creyente bajo la gracia, sino que la inapreciable actitud de Dios en la
gracia, que El compró con el costo infinito de la muerte de su Hijo,
queda falsamente representada. Porque cuanto la regla del reino es
puramente de ley, y porque el creyente no está bajo la ley, en
consecuencia no está bajo los preceptos del reino.
b. NO HA Y NECESIDAD DE COMBINARLOS. Las leyes del
reino no requieren una combinación con las enseñanzas de la gracia,
ya que cada punto dentro de esas leyes que podría tener alguna
aplicación en el presente está exacta y ampliamente declarada en las
enseñanzas de la gracia. No es necesario, entonces, que el creyente
asuma cualquier obligación a la ley. Cuando se muestra por la
exposición bíblica que las leyes del reino no son aplicables al
creyente bajo la gracia, a veces se levanta oposición que tiene por
base una instrucción errónea, hábitos de mala interpretación, y
prejuicios. El precio de la resistencia a recibir enseñanzas debe
pesarse con mucho cuidado; porque el sacrificio de la libertad y
bendición que pertenecen a la gracia sin complicación es una pérdida
de proporciones incalculables. Cuando se trazan correctamente las
Escrituras, se contemplará claramente la verdad de que la gracia reina
sin complicación y sin disminución por la ley. La ley del reino es en
sí un sistema completo e indivisible. Es por tanto, no bíblico, ilógico
e irracional apropiar porciones convenientes y agradables de esta ley,
y abandonar el resto. Debe considerarse que, así como en el sistema
mosaico, al adoptar algunas porciones de la ley, lógicamente es
someterse a todas sus enseñanzas. "Porque de la justicia que es por la
ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por
ellas"; "Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas
escritas en el libro de la ley, para hacerlas"; "y la ley no es de fe, sino
que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas" (Ro. l 0:5; Gá.
3:10, 12; comp. Lv. 18:5); "Pero sabemos que todo lo que la ley
dice, lo dice a los que están bajo la ley" (Ro. 3: 19); "Y otra vez
testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a
guardar toda la ley" (Gá. 5:3). No sólo hay algunos aspectos de la ley
del reino que ningún creyente ha procurado cumplir (comp. Mt.
5:40-42), sino que todo su carácter, siendo legal, está en oposición a
la gracia.
La ley de Moisés es correlativa y totalmente dependiente de los
sacrificios y ritos provistos para Israel en el país. Las leyes del reino
sólo se relacionan a las condiciones del reino futuro que se
establecerá en esta tierra bajo el poder y presencia del Rey cuando
LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS 251
Satanás estará atado, la creación libertada, y todos conocerán al
Sefior desde el más pequefio hasta el más grande. Toda armonía de la
verdad es destrozada cuando hay la menor mezcla de los principios
de la ley y la gracia. La gracia sola reina ahora mediante Cristo para la
gloria de Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
11. LA ABOLICION DEL PACTO DE LA LEY
DE LAS OBRAS
Bajo este concepto de la ley, sus alcances se extiende más allá de lo
que realmente está escrito en el sistema mosaico y en la ley del reino,
e incluye, también, toda acción humana, sea en conformidad a algún
precepto bíblico o no, que se intenta con el fin de conseguir el favor
de Dios. La fórmula de la ley es, "Si haces bien, te bendeciré". No
importa lo que se quiera hacer como una obligación. Podría ser el
más alto ideal de una conducta celestial que pertenece a las
ensefianzas de la gracia, o bien podría ser la selección de la acción
moral más sencilla en la vida diaria; pero si la intención es conseguir
el favor de Dios, tal relación con Dios es impuesta por uno mismo
porque rechaza su actitud de gracia para con el hombre, y ese intento
es puramente legal tanto en carácter como en resultado. Cabe repetir
que el principio básico de la gracia es la realidad de que todas las
bendiciones se originan de Dios, y en bondad se ofrecen al hombre.
t.a fórmula de la gracia es, "te he bendecido, por tanto sé bueno." De
este modo se revela que lo que mueve a una buena conducta bajo la
gracia no es el fin de alcanzar benevolencia de Dios, que existe hacia
los salvados como a los que no lo son, en un grado infinito mediante
Cristo; más bien es un asunto de acción de acuerdo con esa gracia
divina. A los no salvos no se les insta a alcanzar la salvación por una
conducta meritoria, o influir en Dios a favor de ellos pidiendo su
salvación. Según la Biblia, Dios espera con manos extendidas hacia el
pecador, ofreciendo sus más grandes bendiciones en la gracia, y es
movido a hacer esto por su amor invariable e infinito, por tanto es un
error que un pecador se postre delante de El en una actitud de
adulación y ruego, como si esperase mover a Dios para que sea
misericordioso y bueno. El mensaje de la gracia es: "Mas a todos los
que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
(derecho) de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1: 12). La eterna gracia
salvadora de Dios es ofrecida a todos los que quieran creer. Aun más,
los salvados no vuelven a la comunión espiritual después de volver a
caer en el pecado porque supliquen el perdón divino; su restauración
tiene por condición la confesión. No permanecen en la comunión
divina porque ellos busquen o merezcan la luz; ellos tienen la
252
ECLESIOLOGIA
instrucción de "andar en la luz" que les pertence mediante las
riquezas de la gracia. En ningún caso se consiguen las bendiciones por
méritos humanos, o por ruegos; las bendiciones sólo esperan la fe que
quiera apropiárselas. Cada don de amor divino es provisto y
derramado en pura gracia, y no por necesidad, ni por pago, ni por un
reconocimiento de mérito h u m a n o ~ Tales prodigalidades de la gracia
producen una obligación sobrehumana para una forma de vida que
concuerda con la bendición celestial y posición que la gracia confiere;
pero esa bendición y posición celestiales nunca se adquieren aun por
una forma de vida sobrehumana.
El carácter determinante de la pura ley se manifiesta por el hecho
de que es un pacto de obras en el cual la bendición divina tiene por
condición el mérito humano. Ninguna semejanza de este principio se
halla bajo la gracia, con excepción de las recompensas que :se darán
por un servicio fiel de parte de aquellos quienes ya han entrado en
cada posición y posesión ya provistas bajo la gracia. De consiguiente,
no sólo las reglas escritas de la ley, sino los mismos principios del
pacto de las obras de la ley, han sido excluidos en esta edad de la
gracia.
III. EL DESECHO DEL PRINCIPIO DE LA LEY
DE DEPENDENCIA DE LA ENERGIA DE LA CARNE
La tercera y última importante distinción entre la ley y la gracia se
manifiesta en la actitud de un corazón de dependencia que se
mantiene en vista de toda obligación hacia Dios cualquiera que· sea.
La ley siendo un pacto de obras, que no provee la capacidad para su
cumplimiento, dirigió sus requerimientos a las limitaciones del
hombre natural. No podía esperarse o conseguirse más como réplica a
sus mandamientos que lo que el hombre natural podía producir en su
ambiente. Los requerimientos que hace la ley están por tantó, en el
plano de la limitada capacidad de la carne. Por otra parte, la gracia,
siendo un pacto de fe, que provee la capacidad ilimitada del poder
del Espíritu que mora en el corazón, dirige su mensaje a los recursos
ilimitados del hombre sobrenatural. Los requerimientos que se
cumplen bajo la gracia, están, por tanto, en el plano de la capacidad
infinita del Espíritu. No hay ningún mandato divino dirigido al no
regenerado sobre su vida diara. Se le ofrece solamente el evangelio de
la gracia salvadora de Dios. Los únicos mandatos divinos que están en
vigor actualmente e,n el mundo . son dirigidos a aquellos que son
salvos, y estas normas sublimes como el cielo se realizarán sobre el
principio de fe hacia la suficiencia del Espíritu en el corazón, y nunca
por dependencia de la energía de la carne.
LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS 253
Así se ve que cualquier aspecto de vida o de conducta que se hace
dependiendo de la energía de la carne y de su capacidad, es de
carácter puramente legal, sea toda la voluntad revelada de Dios, los
mandamientos realmente escritos en la ley, las exhortaciones de
gracia, o cualquier actividad en que el creyente quiera ocuparse.
Depender del brazo de la carne es congruente solamente con pura
ley. La dependencia del poder de Dios es requerida bajo la pura
gracia. Ya que no hay provisión para la carne en el plan de Dios para
una vida bajo la gracia, la ley es desechada.
IV. EL JUDAISMO ES QUITADO
Puesto que casi todas las fases que juntas forman la relación del
judío con Dios han sido consideradas separadamente en discusiones
anteriores, no hay necesidad de que aquí se hagan extensas
declaraciones sobre estos asuntos. Sin embargo, se debe afirmar, que
todo el sistema conocido por judaísmo, junto con todas sus partes
componentes, en el propósito de Dios, se ha suspendido en toda la
edad presente, pero con la firme seguridad de que el sistema judaico
en su totalidad (que ha sido interrumpido) se completará por
extensión allá en el reino, en la nueva tierra, y seguirá en la eternidad
venidera. Así como el judío ha sido quitado de un puesto de
privilegio especial que era suyo en el pasado y ha sido colocado en el
mismo nivel con el gentil- bajo pecado- el judaísmo ha
experimentado una cesación en todas sus fases hasta el momento
cuando una vez más comience el programa judaico. El judaísmo será
restaurado y completará su curso señalado. ¿Por cuál otro título
podrían designarse esos futuros tratos divinos con Israel (después de
que la Iglesia sea quitada de la tierra), si no se considera como la
continuación del judaísmo? Todo esto es especialmente evidente en
que las predicciones acerca del judaísmo no han sido cumplidas en
esta edad de la Iglesia pero sí, tendrán cumplimiento en la edad
venidera.
El judaísmo tiene su campo de teología con su soteriología
(doctrina de salvación) y su escatología. El hecho de que estos
factores de un sistema que ocupa las tres cuartas partes del Texto
Sagrado no sean reconocidos y que los teólogos han dejado en
abandono no significa que no existan, ni es ninguna prueba de que
sean sin importancia. ,Una Teología de Pacto engendra la noción de
que sólo hay una soteriología y una escatología, y de que la
eclesiología, así como la entienden, se extiende desde el Edén hasta
el gran trono blanco. Los insuperables problemas exegéticos que tales
suposiciones antojadizas engendran los descartan fácilmente no
254 ECLESIOLOGIA
dándoles ninguna atención. Por otro lado, la Escritura mantiene
armonía y su mensaje se esclarece cuando se reconoce que el
judaísmo y el cristianismo son dos sistemas establecidos por Dios y se
observan sus diferentes caracteres cada sistema siendo completo en
sí. No importa cuan ortodoxos pudieran ser en asuntos de
inspiración, de la deidad de Cristo, su nacimiento virginal, y la
eficacia de su muerte, los teólogos del Pacto no han avanzado en su
exposición bíblica. Este gran campo de servicio ha sido y es ocupado
por aquellos que distinguen las cosas que difieren, quienes, aunque
dan toda su atención a todo lo que ha sido escrito, no están atados
por tradiciones teológicas.
El judaísmo no es el capullo que ha florecido en cristianismo.
Estos sistemas, sí, tienen aspectos que son comunes a ambos - Dios,
la santidad, Satanás, el hombre, el pecado, la redención, la
responsabilidad humana, y los asuntos de la eternidad - con todo,
ellos introducen vastas diferencias que no pueden unirse. Cada uno
propone su base de relación entre Dios y el hombre - el judío por
nacimiento físico, el cristiano por nacimiento espiritual; cada uno
provee sus instrucciones para la vida de sus adherentes - la ley para
Israel, las enseñanzas de la gracia para la Iglesia; cada uno tiene su
esfera de existencia - Israel en la tierra por todas las edades
venideras, la Iglesia en el cielo. Con el fin de que la Iglesia sea llamada
de entre ambos judíos y gentiles, una edad especial y sin relación a
otras, ha sido metida en el continuo programa divino para la tierra.
Es en este sentido que el judaísmo, que es la porción permanente de
la nación de Israel, ha cesado. Cuando la Iglesia haya sido completada
y ya haya salido de la tierra, el judaísmo será una vez más la
incorporación de todos los propósitos divinos en el mundo.
CONCLUSION
Al traer a su fin la discusión sobre todo el campo de la
Eclesiología, puede decirse una vez más que un desarrollo verdadero
de este gran tema, si es bíblico, debe construirse sobre la segunda
revelación paulina. Como se afirmó al principio de este tratado sobre
la Eclesiología, la Reformación recuperó la verdad de la primera
revelación del apóstol Pablo, es decir, la justificaCión por la fe sola,
pero no continuó para la restauración de la verdad contenida en la
segunda revelación. Es muy posible que los problemas que
acompañaban la restauración de la primera revelación, hayan sido de
tan enormes alcances y tan revolucionarios como una reacción de las
perversiones romanas de la verdad, que era todo lo que podía lograrse
en un solo período o por una sola generación. Estudios subsiguientes
LA LEY Y EL JUDAISMO DESCARTADOS 255
del Nuevo Testamento desarrollaron el tema casi ilimitado de la
segunda revelación. Desafortunadamente, los teólogos no estaban
preparados para recibir ninguna otra verdad además de lo alcanzado
en la Reforma, y la teología protestante nunca ha recibido la verdad
contenida en la segunda revelación, por causa de una extraviada
lealtad a la ortodoxia. Se ha pretendido que esta verdad añadida es
peligrosa si no se incluyó en las adquisiciones de la Reformación y
que debe estar en conflicto con esas adquisiciones. En la temprana
historia del protestantismo hubo teólogos que e a p taro n los
primeros centellas de la verdad contenida en la segunda revelación, y
más luz sigue iluminando esta verdad de manera que hoy existe una
gran compañía de estudiantes de doctrina que sostienen y enseñan,
juntamente con la primera revelación, los desenvolvimientos divinos
concernientes a la Iglesia la cual es el cuerpo de Cristo. Sin embargo,
la teología ortodoxa reformada persiste en su reconocimiento
original, aislado, y exclusivo de la primera revelación, y continúa
rechazando y condenando como intruso y destructivo los grandes
hallazgos afirmados por los teólogos que han dedicado años de
estudio a la segunda revelación. Tan persistente es esa lealtad que
ellos mismos se imponen a la teología limitada de la Reformación
que un rompimiento completo de las fuerzas ortodoxas está
sucediendo ya. Esta no es una controversia entre contendores
heterodoxos y ortodoxos; sino que es totalmente dentro de las filas
ortodoxas y es correctamente analizada como una disención entre
aquellos que sin una digna investigación de todo lo que está
implicado, limitan su teología a la primera revelación paulina y los
que contienden fervientemente por la primera revelación, pero
además, con profundos estudios e investigaciones, han llegado a la
comprensión de la segunda revelación. La segunda revelación con
respecto a la Iglesia, si se prosigue su estudio como se merece, dirige
con una lógica inexorable a las distinciones bíblicas dispensacionales
y generales, como han sido presentadas en este tratado. Un ataque
contra estas distinciones no puede sostenerse recurriendo a las
creencias de los reformadores y de los primeros teólogos; porque eso
es asumir que no puede haber ningún progreso en el conocimiento de
la verdad; que la misma luz que cayó sobre los reformadores por la
cual ellos salieron de las tinieblas romanistas, no podía caer sobre
otros en los años subsiguientes para guiarlos a campos más amplios
para comprensión de la inagotable revelación de Dios. Hay una
debilidad inherente descubierta en esta actitud. Tiende a esquivar
toda responsabilidad en la dfrección de avances en la verdad y a
deificar las obras literarias de los reformadores o las que han sido
escritas por los fundadores de una secta, aparentemente olvidando
256
ECLESIOLOGIA
Aparte de todos los conceptos falsos y debilidades de los
hombres, en que, hasta cierto punto todos participan,.con todo, es
cierto que en el propósito eterno de Dios, y hecho posible por la
muerte, resurrección, y ascensión de Cristo, y por el advenimiento
del Espíritu, un pueblo celestial es llamado de entre los hombres para
una específica gloria celestial. Este propósito divino no es en ningún
sentido la realización de las promesas y pactos hechos a Israel. Cada
promesa hecha a Israel tendrá su cumplimiento. Aparte de estas
distinciones y anticipaciones no puede haber armonía en la
revelación divina. El hecho de que ha habido una negligencia de todo
el campo que abarca la segunda revelación de Pablo viene a ser un
llamamiento para el estudiante a que avance muy cautelosamente en
esta esfera de la verdad que casi es sin límites.
El hecho de que la Iglesia es un misterio - con respecto al tiempo
de su llamamiento, la verdad de que ella es el Cuerpo de Cristo, la
verdad de que ella es la Esposa de Cristo, y la manera de su salida de
este mundo - indica su carácter distintivo como separada de todo lo
que vino antes de ella y de lo que seguirá. El apóstol escribe: "Y al
que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de
Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido
oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y
que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios
eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a
la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para
siempre. Amén" (Ro. 16:25-27).
ESCATOLOGIA
ESCATOLOGIA
CAPITULO XIII
PROLOGO A LA ESCATOLOGIA
Esta última división principal de la Teología Sistemática trata de
las cosas que vendrán y no deberá limitarse sólo a las cosas futuras en
cierto tiempo en la historia humana, sino que deberá contemplar
todo lo que era futuro en carácter cuando se dió la revelación. La
palabra ahora representa un tiempo en continuo movimiento y las
cosas que en el tiempo presente son futuras todavía pronto habrán
pasado a la historia. Una Escatología de mérito debe abarcar toda
predicción sea que haya sido cumplida o no en cualquier punto de
tiempo. En otras palabras, una verdadera Escatología intenta
informar sobre todas las profecías presentadas en la Biblia.
El des e u id o de los teólogos acerca de las Escrituras proféticas es
casi total, con excepción de una investigación limitada del estado
intermedio, la resurrección del cuerpo, una ligera referencia a la
segunda venida, y de la existencia eterna del hombre. Los escritores
teólogos en algunos casos han confesado su escasa preparación para
considerar las predicciones bl'blicas. El Dr. Charles Hodge, al
principio de su tratado sobre el segundo advenimiento (Systematic
Theology, III, 790) dice: "El tema no puede discutirse
adecuadamente sin hacer un examen de todas las enseñanzas
proféticas tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo. Este
trabajo no puede verificarse satisfactoriamente por uno que no se ha
especializado en el estudio de las profecías. El autor, sabiendo que
carece de las cualidades para tal obra, se ha propuesto limitar por lo
general a un estudio histórico de los diferentes esquemas de
interpretación de las profecías bíblicas que se relacionan a este
tema." Al mismo estilo, el Dr. B. B. Warfield en un artículo sobre el
milenio ( Princeton Theological Review, 1904, II, 599-617)
desarrolla su argumento sobre una idea insostenible de que no hay
referencia a tal período en ninguna parte excepto en una porción
"muy obscura" como Apocalípsis 20, sin el más mínimo
reconocimiento de un reino pactado para Israel con el cumplimiento
de cada promesa terrenal. ¿Cuándo, cómo y dónde se cumplirán
estos pactos? Para Dr. Warfield la presente bendición de los santos
259
260 ESCATOLOGIA
en el cielo es el milenio. Escribe: "Los mil años, pues, comprende
toda esta presente dispensación, que se coloca delante de nosotros en
su totalidad, pero se contempla ahora no con respecto a lo que está
sucediendo en la tierra sino a lo que se goza 'en el Paraíso'" (Biblical
Doctrines, p. 649). Para él, también el atar y desatar a Satanás es una
experiencia presente en progreso concurrentemente: "Pero mientras
permanecen los santos en su seguridad, Satanás, aunque está 'atado'
respecto a ellos, está suelto respecto al mundo - y eso es lo que
significa la declaración en el versículo 3c de que 'debe ser desatado
por un poco de tiempo'" (!bid., p. 656). Según esta idea, Satanás
estando atado en relación a los creyentes, no los puede alcanzar. Sin
embargo el apóstol declara, "Por lo demás, hermanos míos,
fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la
armadura. de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzás
del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino
contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las
tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales d.e maldad en las
regiones celestes" (Efesios 6:10-12). Es así como aquel que es
autoridad máxima en ciertos aspectos teológicos demuestra un
descuido incomprensible de las revelaciones proféticas más
elementales. Semejantemente, el Dr. R. L. Dabney, el ilustre teólogo
del Sur de EE.UU. cuando le preguntó un estudiante sobre si ciertas
interpretaciones de profecía eran correctas, contestó,
"Probablemente Ud. tiene razón. Yo nunca he considerado tal
tema." No es necesario señalar que la actitud de estos y de muchos
teólogos más ha sido una barrera insuperable a los llamados ministros
preparados, que impide cualquier intento por parte de ellos para
investigar el campo de la profecía bíblica. Es muy natural inferir que
una verdad es de poca importancia si los grandes maestros de la
iglesia la pasan por alto. Con todo, aun el mismo maestro refleja su
propia instrucción con esa determinación de omitir todo lo que no
sea propio de la Reforma. En contraste a esto tenemos la declaración
del Dr. l. A. Dorner: "No hay ninguna duda de que las Santas
Escrituras contienen una rica abundancia de verdades y vistas que
aún no han sido interpretadas y hechas una posesión común de la
Iglesia ... " (History of Protestant Theology, 11, 4).
Una indiferencia y resistencia tal no tiene justificación a la luz del
hecho de que más de una cuarta parte de los libros de la Biblia son
manifiestamente proféticos, y, en el mismo texto de todas las
Escrituras, por lo menos una quinta parte era predicción cuando se
escribió. Una parte de la profecía bíblica ya ha sido cumplida, Y se
estudiará la distinción entre profecía cumplida y no cumplida aún.
El Salvador, en su discurso en el aposento alto, habiendo
PROLOGO A LA ESCATOLOGIA 261
anunciado el ministerio de enseñanza especial del Espíritu Santo en
la edad presente, procede a declarar cuáles verdades específicas
enseñaría el Espíritu (Juan 16:12-15), y coloca "las cosas que habrán
de venir" como el primero de la lista de temas. Sin riesgo alguno se
puede decir que ningún maestro moderno de la Biblia, aun cuando
fuese un extremista en su énfasis desproporcionado sobre la profecía,
jamás colocaría "las cosas que habrán de venir" como cosa primera
entre aquellos temas importantes. Muchos teólogos ni aun incluirían
este tema. El énfasis supremo que Cristo pone sobre este aspecto de
verdad no debe pasarse por alto. Como cosa incidental, Cristo implica
en esta declaración que nadie comprenderá la profecía si no es
enseñado por el Espíritu Santo. En gran parte esto parece ser una
verdad en la experiencia cristiana. También se descubre que el
apóstol Pablo enseñ6 los aspectos más profundos y más complicados
de la profecía a sus nuevos convertidos. Esto se demuestra en su
ministerio en Tesalónica donde se le permitió estar no más de tres o
cuatro semanas y no hay ningún dato de que haya podido regresar.
En el breve tiempo de su estancia en aquella ciudad fue confrontado
con el paganismo, sin embargo pudo hacer contactos con individuos
no sólo conduciéndolos a Cristo sino enseñándoles suficiente verdad
pata poder escribirles más tarde las dos Epístolas de Tesalonicenses
con la espectación de que las entenderían. En la Segunda Epístola,
donde se hace mención de "la apostasía", el hombre de pecado quien
se sentará en el templo restaurado de los judíos declarándose a sí
mismo ser Dios, y la destrucción del hombre de pecado por la
gloriosa aparición de Cristo, Pablo declara, "¿No os acordáis que
cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?" (2 Ts. 2:5).
Seguramente no se necesita una evidencia más clara para establecer la
verdad de que tanto Cristo como Pablo dieron a la correcta
comprensión de la profecía un lugar prominente. Aquí no se concede
permiso para que el profesor cometa travesuras en la verdad
profética, tampoco se ha dado permiso a los hombres para que hagan
caso omiso al campo de la revelación profética.
Es una práctica común de algunos teólogos de afirmar que el
milenarismo es una teoría moderna, no recotdando que, en su forma
restaurada, aun la justificación por la fe es comparativamente una
verdad moderna. Tanto la justificación por fe como el milenarismo se
enseñan en el Nuevo Testamento y por tanto eran la creencia de la
iglesia primitiva. Estas doctrinas, como todas las otras verdades
esenciales, quedaron en la obscuridad durante la Edad Media. Los
reformadores no restauraron todas las fases de doctrina, y
juntamente con la justificación por la fe retuvieron la noción
romanista de que la iglesia es el reino, cumplimiento del pacto
262 ESCATOLOGIA
davídico, y escogido para conquistar el mundo, trayéndolo bajo la
autoridad de la iglesia. Esta idea ha prevalecido a pesar del testimonio
claro y sin complicación del Nuevo Testamento que esta edad tiene
que terminar en una iniquidad sin precedente.
No se puede comprender en todos los detalles exactamente qué
está incluido en la profecía sellada, hasta el tiempo del fin como fue
anunciado por Daniel, "El respondió: Anda, Daniel pues estas
palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin" (Dan.
12:9). Sin embargo, es significativo que el conocimiento tocante a la
profecía ha sido aumentado en los últimos cincuenta años.
El pretexto de que las porciones proféticas de la Biblia presentan
problemas que causan desavenencias entre los hombres no es razón
para renunciar a sus demandas. No hay más problemas en la
Escatología que en la Soteriología. Lo que ha sucedido es que,
debido al lugar principal que se le ha dado a la Soteriología por los
reformadores y en las subsiguientes obras escritas de teología, ella ha
recibido más consideración que la verdad profética. Desacuerdos tan
divergentes como el calvinismo y el arminianismo nunca han sido
presentados como una razón para desatender la Soteriología; sin
embargo la más mínima desunidad entre los profesores de
Escatología se ha considerado como suficiente razón para
desatenderla.
En el campo de la profecía, así como en toda la Palabra de Dios,
existe la necesidad de estudiar para que uno sea aprobado delante de
Dios y no sea avergonzado (2 Ti. 2: 15). Lo que se declara en las
Escrituras respecto a la profecía es tan creíble como aquellas
porciones que son históricas. El lenguaje no es más complejo, ni la
verdad es más oculta. Se admite que es más difícil para que una fe
débil crea y reciba aquello que sólo es una predicción -
especialmente cuando eventos sin precedentes son anticipados - de
lo que es que crea y reciba como una verdad lo que ha sucedido
seguramente. Claramente, a muchos les hace falta el requisito
inevitable de una fe en Dios de que El hará exactamente lo que ha
prometido hacer. Jorge N. H. Peters, en la introducción de su obra
monumental The Theocratic Kingdom (El Reino Teocrático),
declara: "La historia de la raza humana, como teólogos reconocidos
lo han dicho, es la historia de la comunicación de Dios con el
hombre. Es un cumplimiento de revelación; y aun más: es un
desenvolvimiento de los caminos de Dios, de completa confirmación
del plan de la redención, y un auxilio señalado para interpretarla. Por
eso Dios mismo recurre a ella, no como una simple evidencia de la
verdad declarada, sino como la única forma por la que nosotros
podemos obtener una perfecta y completa vista del propósito divino
PROLOGO A LA ESCATOLOGIA
263
en relación a la salvación. Sin embargo, para esto necesitamos
observar la historia del pasado, presente y futuro. Lo que pertenece
al futuro se tiene que aceptar como predicción, porque debemos
tener la confianza de que así como tuvo cumplimiento la Palabra de
Dios en el pasado y lo tiene en el presente, cambiándose en realidad
histórica, así será con las predicciones y promesa relacionadas al
futuro; ellas también se convertirán en verdadera historia. Es esta fe,
que se apodera del futuro como si fuera ya presente, la que puede
formar una unidad incontestable e inequívoca" (1, 13 ). Es
precisamente esta unidad del propósito divino presentada en las
Escrituras la que pierden aquellos que tachan todo el campo de
profecía. La misma diversidad en exégesis antagónica no sólo es
deplorable por su lamentable testimonio al mundo, sino que es una
evidencia de que hay algo fundamentalmente equivocado. Se cita a
Rothe (Peters, ibid., p. 21) que dice: "Nuestra llave no abre - se ha
perdido la verdadera llave; y hasta que sea puesta en nuestras manos
otra vez, nuestra exposición nunca será un éxito. El sistema de ideas
bíblicas no es el de nuestras escuelas. . . " Esta es una franca
confesión y más de uno afirmaría que hasta que toda la Biblia sea
considerada en su unidad no habrá reparación para el fracaso. No es
un asunto de barreras imposibles; es sencilla y solamente asunto de
prestar atención a las cosas que Dios ha hecho, y eso en lenguaje
inteligible. La terminología bíblica es siempre la más sencilla de toda
literatura. Donde se emplea simbolismo en el texto, casi sin
excepción alguna, se indicará así.
Cualquiera que sea el mensaje profético, depende del lenguaje -
términos sencillos del conocimiento de todos- para su presentación,
y aquel que cambia esos términos o los tergiversa no logrará más que
confusión. El plan de Dios respecto a las cosas futuras ha penetrado
la mente de muchos beneméritos letrados cuando ellos se han
determinado dejar que la sencilla terminología bíblica sobre la
profecía presente el mensaje como naturalmente lo hace.
Inmediatamente toda la historia del futuro se esclarece y queda libre
de complicaciones. Esto no quiere decir que no se confrontarán
situaciones difíciles; pero sí se asegura que una aceptación humilde
de las declaraciones en su significado natural darán una correcta
comprensión en prácticamente todos los aspectos del mensaje
profético.
Habiendo mencionado la importancia de dar al lenguaje su
significado racional y gramatical en la interpretación b1blica, Jorge N.
H. Peters dice:
"Sobre una proposición que ha producido muchos tomos en su discusión,
264 ESCATOLOGIA
nosotros sencillamente deseamos anunciar nuestra posición, y señalar algunas
pocas razones a su favor. Su significado es tan importante, las consecuencias de
su adopción son de tanta gravedad, la tendencia qae posee de guiar a la verdad y
de vindicar la Escritura es de tal valor, que no podemos pasarlo sin dar algunas
explicaciones y reflexiones. Sin titubeo nos plantamos sobre la máxima famosa
(Eccl. Polity, B. 2) del hábil Hooker: 'Sostengo como una regla infalible en las
exposiciones de las Sagradas Escrituras, que donde una construcción literal se
sostiene, lo más remoto de la letra generalmente es lo peor. No hay cosa más
peligrosa que el arte disoluto y engañoso, que cambia el significado de las
palabras, como hace la alquimia, o pretende hacer con las substancias metálicas,
haciendo de cualquier cosa lo que le place, y al final reduciendo a la nada toda
verdad. ' La iglesia primitiva ocupó esta posición, e Ireneo (Adv. Haer. 2, C. 27)
nos da el sentimiento general cuando (usando el lenguaje de Neander, Hist.
Dogmas p. 77) ' él dice de las Santas Escrituras: lo que el entendimiento puede
usar diariamente, lo que puede saber fácilmente, es aquello que se halla delante
de nuestros ojos, sin ambigüedad, literal y claramente en la Santa Escritura. ' Sin
embargo mucho de este principio de interpretación fue subvertido, como lo
confirma la historia, durante los siglos posteriores (no sin protestas), sin embargo
se volvió a recobrar en la Reforma. Sobre esto mismo (en su obra, Table Talk,
'Tocante a la palabra de Dios', 11) Lutero dice: Yo he fundado mi predicación
sobre el sentido literal de la palabra; el que quiera puede seguirme, el que no,
puede quedarse. ' En confirmación de un curso tal, puede decirse: Si Dios
verdaderamente tenía el plan de hacer conocer su voluntad al hombre, la
consecuencia de eso nosotros en conformidad con las reglas bien conocidas del
lenguaje. El tiene que adaptarse a nuestra manera de comunicar pensamientos e
ideas. Si Dios dio sus palabras para ser entendidas, es natural que El tiene que
emplear el lenguaje para transmitir el sentido designado, de acuerdo con las
reglas gramaticales establecidas, que controlan el lenguaje; y que, en vez de
buscar un sentido que las palabras mismas no contienen, nosotros debemos
obtener principalmente el sentido que las palabras obviamente abarcan, dejando
campo necesario para la existencia de lenguaje figurado cuando así lo indica el
contexto, según el fin, o la construcción del pasaje. Por ' literal ', damos a
entender la interpretación gramatical de la Escritura."- / b ~ d . , p.47.
Ya que la predicción constituye una gran parte del Texto Sagrado
y también que el predicador es llamado a declarar todo el consejo de
Dios, no hay forma de escapar de la responsabilidad de conocer e
interpretar las Escrituras proféticas. Aquel que esquiva este gran tema
desde el púlpito en el cumplimiento de su ministerio deberá
preguntarse cuál es su relación al Espíritu Santo, en vista de la verdad
confirmada por Cristo de que el Espíritu tiene por enseñanza
primaria "y os hará saber las cosas que habrán de venir" (Juan
16: 13). El pastor y maestro es un especialista en el conocimiento de
la Palabra de Dios, y no hay ninguna insinuación de que esté excluída
de su responsabilidad la exposición de la profecía. Timoteo debía de
hacerse reconocer como "buen ministro de Jesucristo" teniendo
cuidado de recordar a los hermanos ciertas predicciones (véase 1 Ti.
4: 1-6).
No hay otra manera apropiada de entender los Evangelios
PROLOGO A LA ESCATOLOGIA
265
Sinópticos que la de verlos como el cumplimiento de la predicción
del Antiguo Testamento tocante al Mesías. De la misma manera, el
libro de Apocalípsis es la terminal donde, como las líneas principales
que llegan a una estación central, los caminos reales de la profecía
bíblica llegan a su conclusión. La Biblia presupone que el lector,
cuando llega al último libro de la Biblia, tendrá en mente todo lo que
antecede; y de igual manera, estos caminos reales de profecía son
incompletos mientras no se hayan trazado hasta su fin en ese libro
profético incomparable. Esto sirve para enfatizar la verdad de que
toda la Biblia en todas sus partes es un mensaje correlativo e
interdependiente, y que el estudiante que no tiene una comprensión
tan clara de la profecía como de los otros aspectos de la revelación,
carece de las cualidades necesarias para interpretar la Palabra de Dios.
El conocimiento de profecía bíblica afecta toda la vida cristiana y
el servicio. Por ello el creyente llega a conocer la fidelidad de Dios a
su palabra. Es indudablemente el deseo de Dios que los suyos que
están en el mundo conozcan lo que El hará. El dijo, "¿Encubriré yo a
Abraham lo que voy á hacer?" (Gn. 18: 17). Esta declaración es una
buena representación de su actitud hacia todos los hombres que son
salvos. Abraham, aunque era el amigo de Dios, no estaba tan cerca
del corazón de Dios como aquellos quienes son componentes de su
casa y familia y quienes son miembros del Cuerpo de su Hijo (véanse
2 Cr. 20:7; Is. 41 :8; Stg. 2:23). Muchas obras que los cristianos
hacen no se emprenderían si se conociera mejor el programa de Dios y
sus aspectos futuros. El no ha dado ninguna comisión de convertir al
mundo, y empresas basadas sobre ese género de idealismo no tienen Su
autorización. Además, el conocimiento de la profecía produce
equilibrio al creyente en tiempos de crisis, como también consuelo en
tiempos de tristeza. El apóstol, habiendo declarado la verdad de que
Cristo volvería, continúa diciendo: "Por tanto, alentaos los unos a los
otros con estas palabras" (1 Ts. 4: 18 ). Todas las partes de la Biblia
producen un efecto de santificación (Juan 17: 17), pero ninguna cosa
más que el reconocimiento del hecho de que Cristo, como lo
prometió, puede volver en cualquier momento. Una expectación
como ésa, viene a ser una esperanza purificadora. El apóstol Juan
escribe: "Y todo aquel que tiene esperanza en él, se purifica a sí
mismo, así como él es puro" (1 Juan 3:3).
Finalmente, las Escrituras presentan un solo sistema de verdad.
Puede ser que los hombres no lo comprendan, y los que no están de
acuerdo sobre la interpretación pueden estar equivocados, estén de
éste, o de aquel lado de la controversia; pero ambos no pueden estar
en lo correcto. La Palabra de Dios no se presta para dar apoyo al
mismo tiempo a los esquemas de interpretación postmilenial,
266
ESCATOLOGIA
amilenial y premilenial. Toca al estudiante pesar estas pretensiones y
convencerse de cuál es la interpretación bíblica. Esta obra teológica
es definitivamente premilenial y se presentarán pruebas irrefutables
para sostener esta posición a medida que se avanza en el estudio de
Escatología.
El futuro es sólo una parte del plan de Dios, y sólo El conoce todo
lo que encierra. La porción de su conocimiento que El desea que los
hombres posean se presenta en el Texto Sagrado y en ninguna otra
parte. Las opiniones de los hombres tienen valor toda vez que estén
en conformidad a las Escrituras. El canon hermenéutico de los
reformadores era éste: "interpretar e ilustrar Escritura por Escritura"
(Historia de la Doctrina, Hagenbach, Tomo 2, sec. 240, citado por
Peters, ibid. p. 112). Ninguna influencia es más extensiva que la de
los credos; sin embargo estos credos no pretenden invalidar la Palabra
de Dios. En el campo de los credos declara Peters: "Credos, etc.
reconociendo su valor en muchos respectos, sólo pueden, cuando
más, dar su testimonio como testigos de la verdad; y sólo
pueden testificar de ella lo que los autores mismos han visto y han
experimentado. Si ellos profesan dar evidencia a favor de la Biblia, o
declarar lo que enseña la Biblia, tal evidencia o declaración sólo es
correcta, compatible, y disponible cuando coincide con las Santas
Escrituras. Por tanto, el conocimiento del carácter satisfactorio de las
declaraciones confesionales, es asequible solamente cuando se ponen
a la prueba crucial tales declaraciones, es decir, por la Palabra de
Dios. Es una mala indicación cuando, en cualquier tiempo, los
hombres exaltan de tal manera sus confesiones que impelen a las
Escrituras a un puesto de importancia secundaria, ilustrado en una
época, cuando, como dijo Tulloch (Leaders of the Refor., p. 87):
"La Escritura como un testimonio desapareció detrás de la Confesión
de Augsburgo" (!bid., p. 124 ). Peters también cita a Alberto Bames
en su comentario sobre Efesios 2:20, que dijo: "Aprendemos 'que las
tradiciones de los hombres no tienen autoridad en la Iglesia, y no
forman parte del fundamento; que ninguna cosa debe reconocerse
como parte fundamental del sistema cristiano, o algo que ciñe la
conciencia, que no se halle en "los profetas y apóstoles"; es decir,
como significa aquí, en las Santas Escrituras. Ni los decretos de
concilios; ni las. ordenanzas de sínodos; ni las "normas" de doctrinas;
ni credo o confesión, se insistirá como una autoridad en la formación
de la opinión de los hombres. Pueden ser de valor para algunos
propósitos, pero no para esto; pueden consultarse como partes
interesantes de la historia, pero no para formar la fe de los creyentes;
pueden usarse para expresar la creencia de la iglesia, pero no
formarla. Lo que está basado sobre la autoridad de los apóstoles y
PROLOGO A LA ESCATOLOGIA 267
profetas es cierto y será siempre cierto, y sólo cierto; lo que pudiera
hallarse en otra parte puede que tenga valor y que sea verdadero,
como que no lo sea, pero de todas maneras, no se podrá usar como
un control de la fe de los hombres" (/bid., p. 126). Melanchthon en
su Apología dirigida a la Universidad de París declara: "Yo pienso
que aquí está la suma de la controversia. Y hoy les pregunto a Vds.
mis maestros, ¿ha sido dada la Escritura en tal forma que su
significado indubitable puede recogerse sin exposición de Concilios,
de los padres, y de las escuelas, sí o no? Si Vds. niegan que el
significado de la Escritura se puede discernir certeramente en sí
misma, sin comentarios, no entiendo por qué se haya dado la
Escritura, si el Espíritu Santo no tenía voluntad de definir con
certidumbre lo que él quería que nosotros creyéramos. ¿Por qué nos
invitan los ap6stoles a estudiar las Escrituras, si su significado es
incierto? ¿Por qué desean los padres hacer que los creamos no más
allá de lo que establecen sus declaraciones por los testimonios de la
Escritura? También, ¿por qué los antiguos concilios no decretaron
nada sin la Escritura, y de esta manera nosotros distinguimos entre
concilios verdaderos y falsos, en que los primeros concuerdan con
pura Escritura, mientras que los otros son contrarios a la
Escritura? ... Puesto que la palabra de Dios debe ser la roca sobre la
cual descansa el alma, pregunto, ¿qué puede el alma comprender de
ella si no hay certidumbre en cuanto a cuál sea la mente del Espíritu
de Dios? " (citado por Peters, ibid., p. 125). A todo esto habrá cierta
concordia general por las mentes devotas; sin embargo permanece
una disposición esclavizada por parte de muchos de sentirse
angustiados por las incertidumbres cuando son dejados solos con la
Palabra de Dios.
La Escatología en su alcance general se considerará ahora bajo las
siguientes divisiones: (1) características generales, (2) los siete
principales caminos de la profecía, (3) los grandes temas proféticos
del Antiguo Testamento, (4) los grandes temas proféticos del Nuevo
Testamento, (5) eventos predichos en su orden, (6) losjuicios, y (7)
el modo de existencia eterna.
DISTINTIVOS GENERALES DE ESCATOLOGIA
CAPITULO XIV
UN BREVE ESCRUTINIO DE LA HISTORIA
DEL MILENIALISMO
Ciertas consideraciones, más o menos no relacionadas, forman
parte de una preparación correcta para el estudio de la Escatología.
Estas serán mencionadas bajo el título de este capítulo y en el
siguiente intitulado El Concepto Bíblico de la Profecía.
El milenialismo, que viene del griego xíAwt, a través del latín,
rnillenarius, que significa 'mil', se refiere en un sentido general a la
doctrina del milenio, o sea, la edad del reino que tendrá lugar, y
como lo declara la Enciclopedia Británica(l4 edición, s. v.), es la
"creencia de que Cristo volverá para reinar por mil afios .... " Una
característica distintiva de esta doctrina es que El volverá antes de los
mil años y por tanto caracterizará esos años por Su presencia
personal y por el ejercicio de la autoridad que le pertenece,
consiguiendo y sustentando todas las bendiciones en la tierra que
están atribuidas a ese período. El término rnilenialisrno ha sido
reemplazado por prernilenialisrno; y naturalmente, por cuanto el
premilenialismo es confrontado ahora por el postmilenialismo (solo
en su literatura) y por el amilenialismo (y ninguno de estos dos
sistemas opuestos podría caracterizarse por el uso de la palabra
Milenialisrno ), se implica mucho más en ese término que
sencillamente mil afios. Son mil años los que se dice se interpondrán
entre la primera y la segunda resurrección de los seres humanos
(Ap.20:4-6); estas resurrecciones se mencionan en 1 Corintios
15:23-26 mediante estas frases: "luego los que son de Cristo en Su
venida" y "luego el fin" (la resurrección). En el pasaje en Corintios,
como en el de Apocalipsis 20:4-6, estas resurrecciones están
separadas por un período de reinado, cuando Cristo, según el pasaje
de Corintios, antes de entregar el reino a Su Padre, suprimirá todo
dominio y toda autoridad, y potencia, y pondrá a todos los enemigos
debajo de sus pies: aun la muerte el "posterior enemigo", será
268
LA HISTORIA DEL MILENIALISMO 269
destruido y eso, evidentemente, por la resurrección de todos los que
hayan vivido y muerto (Jn. 5:25-29; Ap. 20: 12-15). En estos mil
años no sólo se completan estas transformaciones, que evidentemente
alcanzan hasta las regiones angelicales, sino que todo pacto terrenal
con Israel será cumplido, es decir, todos los pactos que pertenecen al
reino mesiánico. Ha sido la práctica de los opositores del
milenialismo contender que el milenialismo está basado en
Apocalipsis 20:4-6 y que si este pasaje puede interpretarse como
perteneciente al pasado, o como estando cumpliéndose ahora, toda la
estructura del milenialismo queda disuelta. Verdaderamente grande
es la falta de comprensión de la verdad que tal noción descubrej y si
ellos emprendieran una exposición suficiente para confrontar el
problema, llegarían a comprender la carga que ellos mismos se
imponen. Toda la esperanza en el Antiguo Testamento está
implicada, con su reino terrenal, la gloria de Israel, y la promesa de
que el Mesías se sentará sobre el trono de David en Jerusalén. Cuando
se aplican estos puntos a la Iglesia, como sucede con mucha
frecuencia, no hay ni tan solo una semejanza accidental sobre la cual
basar esa aplicación. Cabe muy bien hacer una vez más la declaración
de que tal incongruencia en doctrina que se desarrolla al confundir el
judaísmo con el cristianismo, puede existir únicamente por la falta de
considerar los asuntos implicados. Esto no es acusar a los opositores
de fraudulencia, sino llamar la atención a su omisión, como se¡jseñaló
previamente, del estudio de estos grandes temas. Se expone
claramente esta omisión en el hecho de que esas escuelas de
interpretación nunca han producido una literatura constructiva
·· concerniente a la profecía. La historia del milenialismo puede
considerarse bajo siete períodos generales de tiempo.
l. EL PERIODO PRESENTADO EN EL
ANTIGUO TEST AMENTO
En el capítulo 111 de este tomo se ha delineado ampliamente un
contraste entre Israel y la Iglesia. En esa discusión se ha hecho claro
que Israel y su reino, con su Mesías sobre el trono de David en
Jerusalén, es la esperanza que caracteriza al Antiguo Testamento. En
este punto basta una sola referencia a todo lo que ha sido presentado;
pero el estudiante no debe, por falta de aplicación, dejar de
convencerse de la realidad de que un reino terrenal y literal es la
esperanza razonable de Israel como nación. La palabra milenio es un
término que no se encuentra en el Antiguo Testamento. El tiempo de
la duración del reino venidero no se conoció sino hasta que se dio la
revelación del Nuevo Testamento.
270 ESCATOLOGIA
11. EL REINO MESIANICO FUE OFRECIDO A ISRAEL
EN EL PRIMER ADVENIMIENTO
Una vez más por falta de espacio y porque se desea evitar la
repetición, se insta al estudiante a que consulte la consideración
anterior de este tema en Eclesiología. No podrían emplearse términos
más exactos que los que fueron usados para relatar el ministerio de
Cristo como dirigido exclusivamente a Israel y tocante a su reino, es
decir, que "está cerca". La evidencia es completa sobre el hecho de
que el reino de Israel le fue ofrecido a esa nación por Cristo en Su
primer advenimiento.
111. EL REINO RECHAZADO Y POSPUESTO
Esta verdad, como la anterior, ha tenido una demostración
detallada de su veracidad en la misma sección citada arriba. El
descuido en reconocer que el reino mesiánico fue rechazado y
pospuesto es lo que ha hecho que el curso de las disertaciones de
muchos teólogos conduzca a la confusi .:n. Los teólogos, por haber
errado en este punto, han relacioniido el reino al primer
advenimiento en vez de relacionarlo al segundo, y a la dispersión de
Israel en vez de su recogimiento. Los errores doctrinales que se
engendran por este falso concepto son incalculables. Estos errores no
solo tuercen el verdadero objetivo del primer advenimiento - el
llamamiento para la formación de la Iglesia - sino también errores
que pretenden substituir por un reino humano, idealista, espiritual
(idea desconocida en ambos Testamentos) el reino extensamente
descrito en la Palabra de Dios. Este supuesto reino espiritual asume
que los judíos y, necesariamente, sus profetas inspirados estaban
equivocados al esperar un reino literal; y que Cristo los reprendió por

una ambición indigna. La idea de que hubo tal error por parte de los
judíos, o que Cristo los haya reprendido, no tiene ninguna base
bíblica. Al contrario, Cristo, después de su muerte y resurrección y
en los cuarenta días de ministerio ensefíando a Sus discípulos tocante
al reino de Dios (Hch. 1: 7) contestó la pregunta "¿restaurarás el reino
a Israel en este tiempo? ", diciendo: "No os toca a vosotros saber los
tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad"
(Hch.l:6,7; véase 1 Ts.S: 1,2). No hay aquí ninguna reprensión para
estos discípulos judíos porque volvieron a la esperanza nacional de
Israel. Esa esperanza será cumplida en los tiempos y las sazones de
Dios. Estos discípulos, sin embargo, tuvieron que aprender que se
había introducido una nueva empresa. Sobre esa nueva empresa Cristo
continuó diciendo: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre
LA HISTORIA DEL MILENIALISMO 271
vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda
Judea, en Samaria, y hasta lo Último de la tierra" (Hch.l : 8 ). Este
programa de testimonio terminará cuando venga Cristo, pues el
pasaje continúa diciendo, "Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo
ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y
estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que El se
iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras
blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué
estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús que ha sido tomado de
vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo"
(Hch.l : 9-11 ).
No parece razonable que sistemas de teología, comentarios,
historias de doctrinas, obras sobre la vida de Cristo, y hasta algunas
obras exegéticas trataran de perpetuar las teorías de Roma y de
Whitby tocante al reino, Sólo el poder restrictivo de la tradición y esa
cualidad humana de adherirse a una idea religiosa -que ciertamente
es buena en su lugar - son la causa de esta tendencia. Un método de
interpretación que es libre para espiritualizar o pasar por alto
revelaciones importantes de doctrina ha abierto el camino para que
otros nieguen la autoridad de las Escrituras. No importa cuán
sinceros sean, están a un paso de la perversión de la verdad y hasta de
su negación. No parece ser un problema de erudición. El problema es
romper con el idealismo de orden romanista, que ha venido de
generación en generación, y la falta de voluntad de trasmitir sólo
aquello que los apóstoles y los primeros padres declararon. El hecho
de que la mayoría ha seguido este curso, aunque sea impresionante
hasta donde su impacto llega, finalmente no es ninguna prueba.
IV. CREENCIAS MILENIALES SOSTENIDAS
POR LA IGLESIA PRIMITIVA
Hay por lo menos dos líneas de pruebas que sostienen la
afirmación de que la iglesia primitiva mantuvo la creencia milenial.
Primero, el hecho de que toda la Biblia armoniza únicamente por la
interpretación milenial. Esta declaración dogmática ya fue
confirmada en previas porciones de esta obra, y será defendida en la
consideración de la Escatología. Resulta que la iglesia primitiva
sostuvo la idea milenial porque creyó la Biblia y mantuvo la correcta
interpretación - correcta, porque su doctrina la recibieron de los
mismos apóstoles que, bajo la dirección de Dios, escribieron el Nuevo
Testamento. Segundo, el hecho de que en muchos pasajes la creencia
de la iglesia primitiva revelaba directa o indirectamente ser
milenialista. Es oportuno citar ahora dos pasajes notables:
272 ESCATOLOGIA
Hechos 15:1-29. Este pasaje informa de la ocas10n cuando se
convocó el primer concilio de la iglesia, y sus decisiones. El problema
ante la asamblea, que era de carácter judío, fue creado por el hecho
de que este nuevo mensaje evangélico había saltado todos los límites
y llegado hasta los gentiles con el mismo poder y bendición que
había derramado sobre los judíos creyentes. Ese paso lo puso
completamente fuera de los límites del judaísmo. A la luz de la
separación de Israel de los gentiles - un asunto determinado por
Dios mismo con respecto a su nación escogida- para este extraño
abandono de una de las características más fundamentales del
judaísmo, hubo necesidad de hallar una solución, por evidencia de
autoridad divina. Se tiene que contestar la pregunta sobre qué había
sucedido con los pactos divinos tocante a la nación santa. Siguiendo
el testimonio de Pedro, Bernabé y Pablo, en el que ellos afirmaron
que con el mismo poder pentecostal el evangelio estaba alcanzando a
los gentiles, así como había alcanzado a los judíos, J acabo declara lo
que evidentemente era la respuesta al problema y la que más tarde
fue aceptada por toda la iglesia. El dijo: "Y cuando ellos callaron,
Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha
contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar
de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras
de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y
reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus
ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres
busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi
nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos
antiguos" (Hch.l5: 13-18 ).
El orden de verdad que esta declaración presenta no debe
desatenderse. Se ha inaugurado una nueva obra divina. Dios está
visitando a los gentiles para tomar de entre ellos un pueblo para su
nombre. Que esto incluye a todos los gentiles está revelado; también
se sobreentiende que los judíos tendrán parte en esto, basado en la
idea de que las bendiciones de Dios siempre se han extendido
primero a ese pueblo, y realmente esto ya era un hecho. El nuevo
propósito divino es el llamamiento, de entre judíos y gentiles, de una
compañía escogida especialmente para Su gloria (véase Ef. 3: 6).
"Después de esto", afirma Jacobo, volverá el Señor y edificará otra
vez el tabernáculo de David - la línea real de David - y según el
pacto hecho con David (véase 2 S. 7: 1-17) será establecido. Las
bendiciones del reino serán cumplidas entonces para Israel ya para
aquellos de entre los gentiles sobre quienes es invocado el nombre
divino. Mucho de lo que había sido predicho declara la parte que los
gentiles tendrán en el reino terrenal. Todo esto, lejos de ser
LA HISTORIA DEL MILENIALISMO 273
accidental, Dios lo sabía - aunque no había sido revelado a los
hombres- desde la fundación del mundo. El asunto aquí es que la
primitiva iglesia (la judía) descubría el nuevo propósito divino y
reconocía la posposición del reino terrenal. Este contexto descubre el
hecho de que los gentiles dentro de la Iglesia no están bajo la ley
mosaica. El documento de los descubrimientos del concilio están en
el Texto Sagrado, no para poner al descubierto los errores imaginados
de los que concurrieron al concilio, sino para servir como un
desárrollo constructivo del plan de Dios. De esto puede verse que la
iglesia, en su primer concilio, adoptó una creencia milenialista de que
Cristo regresaría antes de los mil años de reinado.
Romanos 9-11. Estos tres capítulos de Romanos son necesarios en
el argumento que se presenta en esta Epístola para definir todos los
alcances de la presente salvación bajo hi gracia, que llega igualmente
al judío y al gentil (véase 3:9; 10: 12). Esta misma pregunta -que en
verdad es grande en el concepto del judío o de cualquiera que ha
reconocido los linderos del judaísmo tal como se presenta en el
Antiguo Testamento- es ésta: ¿Qué ha sucedido con los pactos
hechos con Israel y sustentados por juramentos? Esta Epístola tiene
que contestar la pregunta, con el fin de que el propósito presente de
Dios no se confunda con el propósito terrenal que se expresa en
todos los procedimientos de Dios con Israel. Una cosa es bien clara, a
saber, que los pactos con los judíos no están cumpliéndose en esta
edad presente. Entonces ¿qué ha sucedido con estos pactos? Los
hombres que no tienen la Biblia y que no poseen ningún
conocimiento de las Escrituras, en las que los propósitos y las
promesas de Jehová están escritos, podrían, aun estando con los ojos
vendados, arriesgar la conjetura de que Dios ha cambiado de
intención y ha retraído sus promesas de un reino terrenal para un
pueblo terrenal que ha escogido, o podría decir que Israel no tenía
1
realmente tales promesas, porque todo lo que ha sido afirmado en
este respecto está sujeto a una interpretación espiritual para ser
cumplida en lo que se está desarrollando ahora en el mundo. Tales
'conjeturas no sólo hacen caso omiso de las Escrituras, sino deshonran
a Dios.
Un análisis de Romanos 9-11 no puede considerarse aquí. Citamos
la conclusión del Apóstol y esa deberá ser la palabra decisiva para una
.l'ersona devota y dócil. El capítulo 11 comienza con la pregunta,
"¿Ha desechado Dios a su pueblo?" La respuesta inspirada es, "En
ninguna manera". Esto no indica ni que Israel haya sido abandonado,
ni que se haya hecho equivocación con respecto a sus pactos, ni que
estos pactos tengan su realización en forma espiritual por la Iglesia.
Tales ideas, cuando se promueven, prueban la falta de comprensión
274
ESCATOLOGIA
de estos capítulos determinantes o de su relación a toda la Epístola.
Al final del capitulo, que es el fin del argumento, el Apóstol afirma
que una ceguedad ha sido impuesta sobre Israel como una nación,
que sirve de juicio sobre ellos, juicio que continuará hasta que la
Iglesia sea completada, cuando "haya entrado la plenitud de los
gentiles" (11:25; véase Ef. 1:22,23). Será entonces cuando vendrá de
Sion el Libertador:' Todo esto es según los pactos hechos con Israel y
sucederá cuando Jehová "quite sus pecados" (11: 26,27). Será así
como "todo Israel" será salvo. No es necesario decir que "la plenitud
de los gentiles" y "todo Israel" son referencias a pueblos muy
diferentes, ni afirmar que hay tiempos y sazones para cada uno. Una
afirmación muy positiva se hace en el versículo 29 con el designio de
que los dones y el llamamiento de Dios respecto a Israel sean
irrevocables por parte de El.
Nuevamente queda demostrado de esta manera, en armonía con
todo el Sagrado Texto, que la iglesia primitiva sostuvo el punto de
vista milenial. El que protesta esta aserción está obligado a disponer
de esta Escritura importante y dar a la Biblia entera un arreglo
conforme a su esquema. La iglesia moderna no está en posición
-aun cuando posea gran erudición- para repudiar lo que la iglesia
primitiva creyó, que fue recibido de los apóstoles de quienes se tiene
que depender para toda revelaciónt sobre estos asuntos, y lo que es
tan evidente que toda la Biblia le concede su unánime sostén.
V. LA ESPERANZA MILENIAL CONTINUO HASTA
LA APOSTASIA ROMANA
Juntamente con la justificación por la fe y casi cualquier otra
doctrina vital, la esperanza de un milenio se perdió en la Edad Media.
Es evidente que los padres de la iglesia primitiva lo sostuvieron sin
lugar a duda. De una gran cantidad de testimonio no se necesita citar
sino uno aquí, el de Justino Mártir. Este testimonio, como muchos
otros, siendo tan directo y de tan grandes alcances, ha sido atacado
por los oponentes del milenialismo, algo así como los fementidos
suelen atacar la misma Palabra de Dios. La declaración de Justino,
presentada por Jorge N. H. Peters, se reproduce en su totalidad:
"Nuestra doctrina (del reino) es trazada desde los apóstoles mismos
continuamente viendo que (Prop. 72, Obs. 3, nota 1) los padres primitivos, que
presentaron puntos de vista mileniales, vieron y conversaron con los apóstoles o
los ancianos que les siguieron. Tan extensamente y en forma tan general se
perpetuó el milenialismo, que Justino Mártir afirma positivamente que todos los
ortodoxos lo adoptaron y lo sostuvieron. El lenguaje de Justino es explícito
(Diálogo con Trifo, sec. 2); porque después de declarar la doctrina del milenio,
LA HISTORIA DEL MILENIALISMO 275
afirma: ' Ha sido completamente demostrado que así sucederá. Pero también,
por otra parte he hecho entender, que muchos -es decir, aquellos de esa raza
de cristianos que no siguen una doctrina recta y pura, no lo reconocen. Porque te
he demostrado que en verdad estos son llamados cristianos; pero son ateístas y
herejes profanos, porque en todas las cosas enseñan lo que es blasfemo, impío, y
lo que no es bueno,' y luego añade: 'Pero yo y todos aquellos cristianos que son
ortodoxos en todas las cosas conocemos que habrá una resurrección de la carne,
que habrá mil años en la ciudad de Jerusalén, construida, adornada y ensanchada,
según Ezequiel, Isaías y otros profetas lo han prometido. Porque Isaías acerca de
estos mil años, dijo (epa. 65: 17),' Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y
nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
Mas os gozaréis para siempre en las cosas que yo he creado porque he aquí que
yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Además, hay un hombre
cuyo nombre es Juan, siendo uno de los doce apóstoles de Cristo, en aquella
revelación que le fue mostrada a él, profetizó que aquellos que creen en nuestro
Cristo cumplirán mil años en Jerusalén; y después de eso en una palabra, la
eterna resurrección general, y el último juicio de todos juntos. De esto mismo
también habló nuestro Señor, cuando dijo, que allá ni se casarán ni serán dados
en matrimonio sino serán semejantes a los ángeles, siendo hechos los hijos de la
resurrección de Dios."- The Theocratic Kingdom.
A través de los tiempos siempre ha habido hombres, como los
que Justino Mártir menciona en sus días, quienes se oponen a la
enseñanza clara de la Biblia sobre el milenio. Las negaciones
modernas se mueven en una de tres direcciones. Ellos dan escasa
importancia a las Escrituras que presentan este tema; dan escasa
importancia al mismo tema; o desprecian la erudición de aquellos que
defienden el milenarismo. Algunos escritores modernos carecen del
conocimiento de que el milenarismo o premilenialismo era la creencia
de la iglesia primitiva casi en forma universal, o de la extensión de esa
convicción en todos los siglos cuando se recibió alguna verdad. Casi
no es digno de un erudito afirmar que esto es un alejamiento
moderno, o, si se sostuvo en los primeros siglos, que se consideraba
como una herejía. Se ha admitido que se había "perdido",
juntamente con otras verdades vitales, desde el final del tercer siglo y
los siguientes, y que permanecieron escondidas hasta la Reforma. El
milenio, así como otras verdades, ha tenido que ser descubierto y
volver a instituirse, y todo esto requiere mucho tiempo y estudio. En
vista de la gran importancia de la actitud de la iglesia primitiva sobre
este tema, una vez más parece conveniente citar de la voluminosa
obra de Peters sobre las creencias conocidas de los primeros padres.
"Obs. 13. Por cuanto muchos de nuestros opositores, para poder hacer una
impresión errónea en aquellos que no conocen la Historia Eclesiástica, a
propósito mezclan los padres que vinieron después con los primitivos (como si
fueran contemporáneos), es conveniente pues dar en orden cronológico a los
padres, para que el lector común pueda ver por sí mismo cuándo vivieron, y así
276 ESCATOLOGIA
formar su propio juicio sobre la posición de ellos en la historia. Esto decide la
cuestión de la prioridad, y también aquello de la introducción después de las
influencias opuestas. Por tanto, nosotros mencionaremos aquellos que se
nombran claramente por ambos, tanto los antiguos como los modernos.
l. Defensores pre-milenarios del primer siglo.
a. (l) Andrés, (2) Pedro, (3) Felipe, (4) Tomás, (5) Santiago, (6) Juan, (7)
Mateo, (8) Aristío, (9) Juan el presbítero - todos estos vivieron entre los años l
a 100 D. C.; se supone que Juan (según Mosheim, etc.) murió por el año lOO D.
C. Todos estos son citados por Papías, quien, según Ireneo, fue uno de los que
oyeron a Juan, y amigo íntimo de Policarpo. Juan también se menciona
claramente por Justino. Bien, esta referencia a los apóstoles concuerda con los
hechos que hemos comprobado: (a) que los discípulos de Jesús sostuvieron el
punto de vista judaico acerca del reino mesiánico en la primera parte del primer
siglo, y (b) que, en vez de rechazarlo, lo unieron con el segundo advenimiento.
Luego (10) Clemente de Roma (Fil. 4:3), que vivió en los años 40 a 100 D. C.
aproximadamente. (Su milenarismo de lo poco que queda, es evidente cuando
consideramos tres puntos específicos: (a) 'predicando la venida de Cristo'; (b)
reprendiendo a los burladores sobre la alegación de la tardania de esa venida, y
expresando la esperanza de 'que El vendrá pronto y no tardará;' (e) y ocupando
la postura milenial de 'esperar cada hora el reino de Dios.' Tales sentimientos
sólo concuerdan con los puntos de vista que entonces prevalecían en cuanto ai
milenio; si estaban en oposición a esos puntos de vista, como algunos
ansiosamente afirman porque no nos han llegado detalles de las opiniones sobre
la escatología, ¿cómo podía él, cuando las ideas judaicas le rodeaban, emplear un
lenguaje adaptado pre-eminentemente para confirmar el milenialismo, a menos
que estuviera de acuerdo con ello? ) (Il)Bernabé, entre los años 40-100 D. C. (Si
la epístola es de Bernabé quien estuvo con Pablo, o de algún otro, no importa
viendo que todos admiten que era pre-milenial y que la epístola fue escrita en
una era temprana, y tiene que ser indicativa del punto de vista sostenido
entonces). ( 12) Hermas, entre los años 40-150 D. C. (Damos una fecha bastante
larga para acomodar la disputa tocante a Hermas q¡üen es el autor de el Pastor.
Algunos quienes no aceptan el milenio creen que él es el que se menciona en Ro.
16: 14; otros creen que fue otro Hermas de fecha más tarde, quien escribió por el
año 150 D. C. Todos están de acuerdo de que él creía en el milenio, y su lugar en
cuanto al tiempo probablemente se decide por nuestras preferencias doctrinales).
(13) Ignacio, obispo de Antioquía, murió bajo el gobierno de Trajano en los años
50-115 D. C. aproximadamente (algunos dan 107 D. C. como fecha de su
muerte). (Sus referencias, en los breves fragmentos, a "los últimos tiempos" y la
exhortación en aquellos tiempos de "esperar a El", está en correspondencia con
nuestra doctrina). (14) Policarpo, obispo de Esmirna, un discípulo del apóstol
Juan, quien vivió aproximadamente en los años 70-167 D. C. (En vista de su
asociación con los de creencias milenarias, y en las pocas líneas que él escribió, el
hecho de que coloca el reino de los santos después de la venida de Cristo Jesús y
la resurrección de los santos, el Dr. Bennet y otros dicen que él era milenarista.
(15) Pap{as, el obispo de Hierápolis, vivió entre los años 80-163. Sus obras
escritas vienen principalmente a través de un enemigo - Eusebio - pero todos
conceden que él creía en el milenio, y declaran que fue el disdpulo y seguidor de
San Juan, y el compañero de Policarpo). Estos, pues, son los nombres de los que
sostenían el milenialismo - nombres que se tienen en alta estima porque
aquellos hombres tuvieron fe y sus obras proclamaron el Cristo, hasta morir por
él.
LA HISTORIA DEL MILENIALISMO 277
b. En el lado opuesto al anterior, ni un solo nombre puede presentarse, que
(1) pudiera ser citado como positivamente opuesto a nosotros, o (2) que pudiera
ser citado como uno que enseña, en alguna forma o algún sentido, la doctrina de
nuestros opositores.
2. Los Defensores del Milenialismo del Segundo Siglo.
a. (1) Potinus, un mártir que murió a la edad de 99 años (en el año 177 D. C.
según Mosheim, Tomo 1, p. 120), es decir, entre los años 87-177 D. C. Su
creencia en el milenio se hace evidente en las iglesias de Lyon y de Viena, donde
él presidió, pues ellas eran milenarias, ya que Ireneo, su socio y sucesor, describe
la uniformidad de la fe, Adv. Haeres., 50, 1.1 O) (2) Justino Mártir vivió
aproximadamente entre 100-168 D. C. (aunque otros, como Shimeall, dan los
años 89 a 165 D. C.) ... Semisch (según la enciclopedia de Herzog) expresa su
opinión sobre ello (el texto disputado de la presentación de Justino sobre el
Milenio): "La creencia en el milenio fue constituida en el segundo siglo tan
decididamente como un artículo de fe que Justino lo sostuvo como un criterio
de perfecta ortodoxia ' ... (3) Melitón, el obispo de Sardis, como en los años
100-170 D. C., se preservan de él solo unos pocos fragmentos. (Shimeall, en su
Respuesta (Reply) dice, 'Jerónimo y Genadio ambos afirman que él era
abiertamente uno que creía en el milenio. ') ( 4) Hegisippo, vivió entre los años
130-190 D. C. (Neander, en su Historia General de la Iglesia, Tomo 2, pp. 430,
432, lo designa como 'un maestro de la iglesia de origen judío con poderosas
impresiones judías', y un defensor del concepto de un ' milenio sensual'). (S)
Tacio, entre los años 130-190 D. C. (El fue convertido bajo Justino, y es
designado por Neander como 'su discípulo'). (6) Ireneo, un mártir (Mosheim,
en su Historia de la Iglesia, Tomo 1, Edic. Amer., nota, p. 120, dice,
1
nacido e
instruido en Asia Menor, bajo Policarpo y Papías ',debe por tanto ser); como de
140-202 D.C. (Nosotros con frecuencia y en gran parte citamos de él) (7) Las
iglesias de Lyon y de Vienna, en una carta de 177 D. C. (la que algunos
atribuyen a Ireneo y otros a un cristiano de Lyon- autor desconocido) contiene
trazos claros de milenialismo en una alusión que se hace a una primera
resurrección, o resurrección anterior. (8) Tertuliano, como en 150-220 D. C.
(Damos sus interpretaciones con frecuencia). (9) Hipólito, entre los años
160-240 D. C. (El fue un discípulo de Ireneo, y, según Focio, se inclinó
ampliamente a Ireneo en su obra contra las herejías, y en su comentario sobre
Daniel, fijó el fin de la dispensación cinco siglos después del nacimiento de
Cristo). (1) Apolinario, obispo de Hierápolis, vivió entre 150-200 D. C. (Lo
reconocemos como de nuestra opinión, y lo admite Hagenbach, en su Historia de
Doctrinas, Sec. 139). Casi cada testigo ha sido un mártir.
b. Pero en el lado contrario ni un solo escritor puede presentarse, ni un solo
nombre puede mencionarse como citado por alguien, quienes se hayan opuesto
al Milenio en este siglo, a menos que aceptemos a Clemente Alejandrino (véase
3); mucho menos de alguien que hubiera enseñado la interpretación de Whitby.
Ahora debe el estudiante reflexionar: aquí hay dos siglos (a menos que
aceptemos la excepción presentada al final del segundo siglo), en el cual
realmente no hay una oposición clara contra nuestra doctrina, más bien se
sostuvo por los mismos hombres, guiadores, y eminentísimos, por quienes
trazamos la historia de la iglesia. ¿Cuál debe ser nuestra conclusión? (1) Que la
' común fe de la Iglesia fue milenial, y (2) que tal generalidad y unidad de creencia
podía haber sido introducida - como demuestra nuestro argumento por pasos
lógicos - por los fundadores de la iglesia cristiana y los ancianos nombrados por
ellos.
278 ESCATOLOGIA
3. De[ensores Pre·milenarios del Tercer Siglo.
a. (1) Cipriano, aproximadamente de 200-258 D. C. (El admiró mucho a
Tertuliano y lo imitó. Citamos a él sobre lo inmediato del advenimiento, el
sabatismo, etc. Shedd, en su Historia de Doctrina, Tomo 2, p. 394, escribe que
"Cipriano mantiene la teoría milenial con su misma sencillez y moderación").
(2) Comodiano, entre 200-270 D. C. (El fue un resuelto defensor del Milenio.
Compárese con la obra de Clark, Literatura Sagrada, Historia General Cristiana
por Neander, Tomo 2, p. 448 - quien lo censura en la siguiente manera: "El
espíritu cristiano, sin embargo, en estas amonestaciones, que de otro modo son
pruebas de un vivo celo por la buena moral, se interrumpe por un elemento
sensual y judío, un milenialismo craso; por ejemplo, cuando se afirma que los
señores altivos del mundo en el milenio serán la servidumbre de los santos".
Neander pasa por alto la manera como una temprana piedad pueril pudiera
contemplar el Sal. 149:5-9; Is. 60:6-10; Mi. 7:16, 17, y pasajes afines). (3)
Nepos, obispo de Arsinoe, como de 230-280 D. C. (Jerónimo, Whitby, Shedd,
etc., lo consideran como un milenialista declarado). ( 4) Coración, entre los años
230-280 D. C. (Siempre se le coloca junto con N e pos por varios escritores, comp.
la Historia de la Doctrina de Hagenbach). (5) Victorino, como de los años
240-303 D. C. (Se le ha reconocido por Jerónimo como adepto de Nepos y los
milenialistas, de Viris III., c. 74). (6) Metodio, obispo de Olimpo, como en
250-311 D. C. (De quien, Neander, en Hist. General de la Iglesia, Tomo 2, p. 496
- dice que 'se inclinaba abiertamente al milenialismo.' Esto lo admiten Whitby,
Hagenbach y otros. (7) Lactancia, (aunque la mayor parte de sus obras se
produjeron en el siguiente siglo, pero siendo contemporáneo con los milenialistas
por largo tiempo en este siglo, lo incluimos con ellos), entre los años 240-330 D.
C. (Lo cj.tamos, aunque Jerónimo ridiculiza su milenialismo. El profesor Stuart
lo llama, 'un rnilenialista celoso' ). Otros, a quienes nos inclinamos a
considerarlos como defensores del Milenio, debido a su asociación constante con
los milenialistas, etc., los omitimos, porque lo que nos ha quedado de sus escritos
y las declaraciones que tenemos son insuficientes para dar una opinión clara y
decidida.
b. En este siglo, por primera vez, a menos que exceptuemos a Clemente
Alejandrino, venimos a encontrarnos con opositores de nuestra doctrina. Todo
escritor, desde los primeros períodos hasta el presente, que han entrado en la
lista de nuestros oponentes, sólo ha encontrado estos antagonistas. Nosotros los
presentamos en su orden cronológico, cuando abiertamente se declararon ser los
adversarios. Son cuatro, pero tres de ellos fueron poderosos dañadores, y
rápidamente lograron adherentes (Comp. Prop. 76). El primero en su orden fue
(1) Cayo (o Gayo}, a quien supone Kurtz (en su Hist. Eclesiástica, haber escrito
como en 210 D. C. o, como dice Shedd (Hist. de Doctrina}, en el principio del
tercer siglo. (Mucho de lo que se alega que él dijo nos llega de fuentes acerbas de
la crítica anti-rnilenialista, y debe aceptarse de conformidad a esas fuentes. (2)
Clemente Alejandrino quien fue el sucesor de Pantaeno, (según Kurtz, murió en
101 D. C.) como preceptor en la escuela catequista de Alejandría, ejerció una
influencia poderosa (sobre Orígenes y otros) como profesor durante los años
193-220 D. C. (Se convirtió bajo Pantaeno, después de haberse dedicado a la
filosofía pagana, y solamente durante la última parte de su vida hizo discípulos,
quienes formaron en gran parte la subsecuente interpretación de la Iglesia). (3)
Orígenes, aproximadamente en los años 185-254 D. C .... "Orígenes la atacó
ferozmente (la doctrina Milenial); porque para su filosofía era repugnante; Y por
LA HISTORIA DEL MILENIALISMO 279
el sistema bíblico de interpretación que él descubrió, él dio una dirección
diferente a aquellos textos bíblicos en los cuales confiaban los defensores de la
doctrina' (Mosheim, Com. de los Primeros tres siglos, Tomo 2, se c. 38) ... ( 4)
Dionisia, como en los años 190-265 D. C. (véase la Sig. Prop.) No hay duda de
que otros fueron en gran parte inducidos a aceptar la enseñanza anti-milenial
(viendo qué fuerte oposición se levantó en el cuarto siglo), pero estos son los
campeones mencionados como enemigos directamente al milenialismo. Ahora
queda para el estudiante pesar cautelosamente este dato histórico, y verá que la
historia de la Iglesia indudablemente sella nuestra fe como la creencia
prevaleciente, porque lo más que se puede decir respecto a la oposición es, que
en los últimos años del segundo siglo se levantaron hombres que comenzaron un
antagonismo definidamente presentado y promovido en el tercer siglo, y que
culminó en el cuarto y en los siguientes siglos. Por tanto, nuestra proposición
queda abundantemente confirmada por la posición doctrinal de la Iglesia
primitiva; en verdad así es - si es conclusiva la línea de nuestro argumento
respecto a la creencia apostólica de que permaneció invariable tocante al reino -
la misma posición que la Iglesia debe ocupar en su introducción. Por tanto, no es
ni lógico ni bíblico, que los hombres procuren debilitar el testimonio de aquellos
padres, ni que traten de disculparlos, considerándolos ignorantes, supersticiosos,
sensuales, etc., de esta manera trazando la Iglesia, que fue establecida por
hombres inspirados y por sus sucesores escogidos, a través de creyentes
ignorantes, supersticiosos y sensuales, hasta que los eruditos, ilustrados y
espirituales como Clemente, Gayo, Orígenes, y Dionisio aparecieron y trajeron
luz que ' la conciencia de la Iglesia' apreció"- Reino Teocrático, /, 480, 494-9 7,
500 (Theocratic Kingdom, 1).
Se agrega a esto la admisión de Daniel Whitby ( 1638-1 726), un
teólogo inglés quien, casi como nadie más, se opuso al punto de vista
milenario. Peters lo cita en su libro Tratado sobre la Tradición
(Treatise on Tradition) como sigue:
"La doctrina del Milenio, o el reinado de los santos en la tierra por mil años,
se rechaza ahora por todos los cat-ólicos romanos, y por la mayoría de los
protestantes; sin embargo fue aceptada entre los mejores cristianos, por
doscientos cincuenta años, como una tradición apostólica; y, como tal, fue
entregada por muchos padres del segundo y tercer siglos, quienes hablaban de
ella como la tradición de nuestro Señor y de sus apóstoles, y de todos los
antiguos que vivieron antes que ellos; quienes nos la repiten en las mismas
palabras en que fue dada, las Escrituras, como fueron interpretadas entonces; y
dicen que fue aceptada por todos los cristianos que eran verdaderamente
ortodoxos '. ' Fue recibida no sólo en las partes orientales de la Iglesia, por
Papías (en Frigia), Justino (en Palestina), sino por Ireneo (en Galia), Nepos (en
Egipto), Apolinario, Metodio (en el Oeste y en el Sur), Cipriano, Victorino (en
Alemania), por Tertuliano (en Africa), Lactando (en Italia), y Severo, y por el
Concilio de Nicea' (en 323 D. C. aprox.). Hasta en su Tratado sobre el Milenio
en el cual procura hacer a un lado la antigua fe, sustituyéndola por' una nueva
hipótesis ', reconoce, según Justino e lreneo, que había 'tres clases de hombres'
(cap. 1, p. 61): (1) Los herejes, que niegan la resurrección del cuerpo en el
milenio. (2) El verdaderamente ortodoxo, que afirma tanto la resurrección como
el reino de Cristo en la tierra. (3) Los creyentes, que consintieron con los justos,
pero procuraron alegorizar y convertir en metáforas todas las Escrituras
280
ESCATOLOGIA
presentadas como las propias para el reino de Cristo, y quienes tenían
sentimientos que más bien concordaban con aquellos herejes que negaban el
reino de Cristo en la tierra en vez de con aquellos que sostenían una ortodoxia
verdadera."- !bid., pgs. 482-83.
La Biblia en sus predicciones universalmente anticipa el retorno de
Cristo antes del reino y cuando se agrega este maravillosos testimonio
de los padres primitivos, no hay sino una sola conclusión tocante a la
prioridad, el honor, y dignidad que pertenece al milenarismo. Los
postmilenialistas y amilenialistas se jactarían del principio de su
historia si pudieran exponer aunque fuera sólo una porción de tal
evidencia para sustentar sus contenciones.
En vista del testimonio de los primitivos padres - Bernabé,
Clemente, Hermas, Policarpo, Ignacio, Papías, Justino Mártir, Ireneo,
Tertuliano, Cípriano, Lactancio, y 318 obispos de todas partes de la
tierra que declararon su creencia en el Concilio de Nicea - quienes
dieron apoyo directo a la fe milenaria, también conviene anotar el
reconocimiento de historiadores ilustres del lugar que mantuvo el
milenio en la iglesia primitiva. La siguiente lista, con sus
declaraciones, ha sido tomada del folleto, La Historia de la Doctrina
del Regreso de Nuestro Señor, por el Dr. I. M. Haldeman:
"Eusebio, el primitivo historiador de la Iglesia, admite que la mayoría de los
eclesiásticos de su tiempo eran milenarios. Es decir, ellos creían en la venida de
Cristo antes del milenio. Gieseler, 'Historia de la Iglesia', Tomo 1, p. 166, dice
' el milenialismo vino a ser la creencia general del tiempo y casi sin oposición,
sino sólo la que presentaron los gnósticos'. El Dr. Horado Bonar dice, en su
obra 'Lindes Proféticos', 'El milenialismo prevaleció universalmente durante
los primeros tres siglos. Esto ahora es un hecho histórico confirmado y
presupone que el milenio era un artículo del credo apostólico'. Müncher dice en
Historia de la Doctrina Cristiana, Tomo II, p. 415: 'Cuan extensamente
prevaleció el milenialismo en los primeros tres siglos aparece de esto; que fue
recibido universalmente por casi todos los maestros'. W. Chillingworth dice:
'Cualquier doctrina creída o enseñada por los padres más eminentes de cualquier
época de la iglesia, y sin la oposición o condenación por ninguno de sus
contemporáneos, debe ser juzgados como doctrina universal de la iglesia de
aquellos días. Pero la doctrina del milenio fue creída, y enseñada por los padres
más eminentes de la era después de los apóstoles, y en esa época no se le opuso
ni se condenó por ninguno, por tanto, era la doctrina universal de aquellos
tiempos'. Stackhouse, en su libro, 'El Cuerpo Completo de la Divinidad', dice:
'La doctrina fue una vez la opinión de todos los cristianos ortodoxos '. El
obispo Tomás Newton dice: 'La doctrina se creyó en forma general en los tres
primeros siglos que eran los más puros'. Mosheim, Tomo l., p. 185, de su
'Historia Eclesiástica ' dice: ' Que el Salvador reinará mil años entre los hombres
antes del fin del mundo, había sido la creencia de muchos en el siglo anterior (es
decir, el segundo), sin ofender a nadie' .... Neander, el historiador eminente,
dice en su Historia de la Iglesia, Tomo I, p. 650; 'Muchos cristianos captaron
una imagen que llegó a ellos de los judíos, y que parecía adaptarse a la presente
LA HISTORIA DEL MILENIALISMO 281
situación de ellos. La idea de un reino milenario que establecería el Mesías en la
tierra al concluirse todo el curso terrenal de esta edad - cuando todos los justos
de todos los tiempos vivirían juntos en Santa Comunión ... ' Gibbon, el autor
de aquella inmensa obra, 'La Decadencia y Caída del Imperio Romano', no
puede acusarse de estar en simpatía con el cristianismo ... En el primer tómo de
su obra, p. 532, él escribe: ' Se creía universalmente que el fin del mundo estaba
cerca. El acercamiento inmediato de ese evento maravilloso había sido predicho
por los apóstoles. Su tradición se preservó por primitivos discípulos, y aquellos
que entendieron los discursos de Cristo mismo en sentido literal fueron obligados
a esperar la segunda y gloriosa venida del Hijo del Hombre antes que se
extinguiera totalmente aquella generación. ' Y ahora tómese nota de lo que dice:
'Mientras este error se permitió existir en la iglesia, para un propósito sabio,
produjo los efectos más saludables en la fe y en la práctica de los creyentes
quienes vivieron en la espantosa expectación de aquel momento.'' ... ' La
antigua y popular,'- tómese nota, la antigua y popular -'La antigua doctrina
popular del milenio tenía una íntima conexión con la segunda venida de Cristo:
Así como la obra de la creación fue terminada en seis días, su duración en su
condición actual, según la tradición, se fijó para seis mil años. Usando la misma
analogía se infirió que este largo período de labor y contención, que ahora casi
ya había transcurrido, sería sucedido por un descanso gozoso de mil años, y que
Cristo con sus santos triunfantes y los elegidos que habían escapado de la
muerte, o que habían sido maravillosamente vueltos a la vida, reinarían sobre la
tierra hasta el tiempo señalado para la última resurrección general. ' ' La
seguridad de tal milenio . . . se inculcó cautelosamente por una sucesión de
padres desde Justino Mártir e Ireneo, quienes conversaron con los discípulos
inmediatos de los apóstoles, hasta llegar a Lactancia, quien fue un preceptor del
hijo de Constantino. Parece haber sido el sentimiento predominante de los
creyentes ortodoxos, y ... parece que se adapta tan bien a los deseos y temores
de la humanidad que sin duda contribuyó a un grado muy notable al progreso de
la fe cristiana. ' ... ' Pero cuando casi estaba completo el edificio de la iglesia, se
dejó a un lado el apoyo temporal. La doctrina del reino de Cristo sobre la tierra
se anunció al principio como una alegoría profunda, se consideró gradualmente
como una opinión dudosa e inútil, y finalmente fue rechazada como una
invención absurda de la herejía y el fanatismo. ' Kitto, en su enciclopedia de
'Literatura Bíblica ', bajo el artículo ' Milenio ', declara que la doctrina milenial
'prevaleció generalmente en el siglo segundo, y que recibió de Orígenes el primer
golpe que lo hizo titubear, seguido por Agustín, Jerónimo, y otros en el siglo
cuarto. En la ' Enciclopedia Británica' bajo el artículo 'Milenio ' el escritor,
nada menos que el distinguido letrado Adolfo Harnack, D.D., profesor de
Historia Cristiana en la Universidad de Giessen, Alemania, dice: '·Esta doctrina
del segundo advenimiento de Cristo y del reino apareció tan temprano que cabe
preguntar si no debiera considerarse como una parte esencial a la religión
cristiana. ' Sheldon en 'Historia de la Iglesia ' Tomo 1., p. 145, cap. 6, testifica
que ' el premilenialismo era la doctrina de los cristianos en los primeros dos
siglos. Los padres esperaban que se levantara y reinara el anti-cristo, y encontrara
su destrucción en la venida personal del Señor. Después de eso el reino de Cristo
se establecería por mil años sobre la tierra. ' Crippen en su ' Historia de la
Doctrina ' p. 231, sec. 12, dice: ' Los padres primitivos vivieron en la
expectación del pronto regreso del Señor'; en la página 232 dice: 'Ellos
distinguen entre una primera resurrección de los santos y una segunda
resurrección general. Suponían que ellas estarían separadas por un período de
282
ESCATOLOGIA
mil años, durante el cual Cristo reinaría sobre los santos en
Jerusalén. ' .. .' Mientras alternativamente se perseguía a la iglesia y el imperio
romano lo toleraba con desdén, la creencia en el regreso inmediato de Cristo y su
reino milenario se mantenía muy extensamente. ' .. .' Cuando la iglesia fue
reconocida y patronizada por el estado, el nuevo orden de las cosas parecía tan
deseable que la conclusión de la dispensación dejó de esperarse o desearse. '
Smith en su 'Historia del Nuevo Testamento', p. 273, dice: 'Inmediatamente
después del triunfo de Constantino, el cristianismo habiendo llegado a ser
dominante y próspero, los cristianos comenzaron a perder su vívida expectación
del pronto regreso del Señor, y comenzaron a buscar la supremacía temporal del
cristianismo como un cumplimiento del reino prometido de Cristo en la
tierra' "-págs. 14-20, 24.
VI. EL MILENARISMO COMENZO A RESTAURARSE
EN LA REFORMA
Todo el carácter del testimonio bíblico fue cambiado por
influencias gnósticas y alejandrinas, y, juntamente con toda verdad
vital, la iglesia perdió su concepto de la esperanza purificadora del
regreso de Cristo, y finalmente bajo Constantino, se cambió el
programa divino de un Señor que vuelve, por una iglesia de conquista
mundial. Sobre esto, el Dr. James H. Brookes (Maranatha, p. 536)
cita a Bengel quien dice: "Cuando el cristianismo llegó a ser un poder
mundial por Constantino, la esperanza del futuro fue debilitada por
el gozo del éxito del presente". Igualmente, Auberlen (Daniel, p.
375) dice esto: "El milenarismo desapareció en proporción al avance
del catolicismo papal. El papado, tomó para sí, como un robo,
aquella gloria que es un objeto de esperanza y que se alcanza
solamente por la obediencia y la humildad de la cruz. Cuando la
Iglesia llegó a ser una ramera, dejó de ser una novia que sale al
encuentro de su novio; y de esta manera desapareció el milenarismo.
Esta es la verdad profunda que está al fondo de la interpretación
protestante anti-papista del Apocalípsis" (ambas referencias son
citadas por Peters, op. cit. 1., 499).
No se requiere aquí un repaso de los siglos "obscuros" de la Iglesia
de Roma ni de la Reforma. Basta con decir que habiendo sido
libertado repentinamente de una esclavitud mental y espiritual y en
peligro del martirio, los reformadores exploraban inseguros en
asuntos de doctrina, teniendo una completa revelación divina que
redescubrir y organizar en un sistema. El progreso maravilloso y los
alcances de los reformadores se descubre en sus obras teológicas, y en
las obras literarias de las siguientes generaciones. Unos de estos
guiadores adoptaron la interpretación milenaria y otros no.
Cualquiera que haya sido la creencia de los refonnadores, ellos no
aceptaron la interpretación de Whitby. En su doctrina ellos eran
LA HISTORIA DEL MILENIALISMO 283
seguidores de Agustín y no dieron apoyo a la idea de un milenio
antes del segundo advenimiento. Lutero escribió: "Esto no es cierto
y realmente es una artimaña del diablo, que se haga creer a la gente
que todo el mundo llegará a ser cristiano. Es una obra del diablo,
para obscurecer la sana doctrina e impedir que se entienda ... Por
tanto no se puede asentir que todo el mundo, y toda la humanidad
creerá en Cristo; porque tenemos que cargar continuamente la
sagrada cruz, que los que persiguen a los santos están en la mayoría"
(Lutero,. por Walch, Tomo 2, págs. 1082-83, citado por Peters, ibid.,
111, 175). En otra obra Lutero escribió, "Creo que todas las señales
que han de preceder a los últimos días ya aparecieron. No debemos
pensar que esté remoto el advenimiento de Cristo; miremos hacia
arriba, con cabezas levantadas; esperemos la venida de nuestro
Redentor con ansiedad y con una mente feliz" (citado por
Haldeman, op. cit., p. 27). Calvino también dice: "Por tanto, no hay
ninguna razón por qué una persona debiera esperar la conversión del
mundo porque en el transcurso del tiempo - cuando ya sea muy
tarde, y no será de ninguna ventaja para ellos, contemplarán al que
traspasaron" (Comentario sobre Mateo 24:30, citado por Peters, loe.
cit.). También Calvino declara en el tercer libro de sus Institutos,
capítulo 25, "La Escritura uniformemente nos manda que
contemplemos con esperanza la venida de Cristo." A esto se puede
añadir el testimonio de Juan Knox: "El Señor Jesús volverá, y su
regreso será con prontitud. El propósito no es otro sino reformar la
faz de toda la tierra, lo que nunca se ha hecho ni lo será sino hasta
que el Rey y Juez justo se manifieste para la restauración de todas las
cosas." Las palabras de Latimer son semejantes: "To!ios aquellos
hombres de excelencia y erudición a quienes, sin duda alguna, Dios
los ha enviado al mundo en estos últimos días para dar amonestación
al mundo, quienes estudiando las Escrituras hallan que los últimos
días no pueden estar lejos. Por ventura acontezca en mi tiempo,
anciano como soy, o durante la vida de mis hijos" (las 3 citas arriba
son hechas por Haldeman, loe. cit.). La actitud de los reformadores
se refleja en la Confesión de Augsburgo. Como una condenación de
las creencias de los anabaptistas, esta confesión en su artículo
diecisiete dice: "Debe haber condenación para aquellos que propagan
opiniones de judíos, que, antes de la resurrección de los muertos, los
píos ocuparán el reino del mundo, los impíos serán reprimidos
dondequiera" (Müller, Libros de Símbolos, p. 43, citado por Peters,
loe. cit.).
No se hizo una investigación de la verdad profética sino hasta más
tarde, y, no apareciendo, en gran parte, en las obras teológicas de los
reformadores esa verdad - juntamente con otras enseñanzas
284 ESCATOLOGIA
importantes, especialmente la eclesiología de San Pablo - no se le ha
dado el detenido estudio que merece por su importancia, así como
todos los descubrimientos después, en los sistemas de teología que
están basados sobre la Reforma.
Se exhorta al estudiante a tener en mente los hechos relacionados
a