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Bolívar enfermo: fisonomía

Bolívar enfermo: fisonomía

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Publicado porCarlos Vidales
Estudio iconográfico. El rostro de Bolívar en el último período de su vida, según los retratos que se le hicieron entre 1828 y 1830.
Estudio iconográfico. El rostro de Bolívar en el último período de su vida, según los retratos que se le hicieron entre 1828 y 1830.

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Bolívar enfermo

:
Los últimos retratos
© Carlos Vidales 2012 Versión revisada final

He reunido aquí algunos retratos de Simón Bolívar, realizados entre 1828 y 1830. Todos ellos (excepto el último, post mortem) fueron conocidos por el propio Libertador. Dos de ellos fueron conservados, como reliquias, por Manuelita Sáenz. Yo los publico como un homenaje en este diciembre de 2012, cuando se cumplen 182 años de la muerte de Bolívar. Esta no pretende ser una presentación artística. Es solamente una parte de mi proyecto de investigación histórica sobre la iconografía del Libertador. Las fechas aquí indicadas están sujetas a revisión.

1828, mayo. José María Espinosa hizo este retrato al óleo, con ocasión de la estadía de Bolívar en Ocaña, en tiempo de la Gran Convención. Durante este período (mayojunio) el Libertador sufrió diversos problemas de salud, mostrando síntomas de agotamiento y decaimiento de ánimo.

1828, septiembre 2, Bogotá: Pintado por José María Espinosa. Bolívar obsequió este retrato al coronel Juan María Gómez, quien llegaría más tarde a ser general, notable diplomático y Encargado del Poder Ejecutivo. Fue publicado por primera vez por Fernando González en su libro Mi Simón Bolívar. Agradezco a Gustavo Retrepo, director de ”Otraparte”, el envío de este retrato.

1828: Bogotá. Vísperas del atentado del 25 de septiembre. El Libertador sufrió resfríos y fiebres durante la semana anterior a la asonada contra su vida. Dibujo al carbón, José María Espinosa.
Bolívar vio, aprobó elogió este retrato. Prometió al dibujante que lo mandaría a perfeccionar su arte a Italia, con una beca.

1828: Bogotá. Inmediatamente después del atentado contra la vida del Libertador (25 de septiembre), José María Espinosa hizo este retrato al carboncillo.

1829, probablemente a comienzos. Bogotá. Dibujante, José María Espinosa. Bajo el retrato, este texto: "Su excelencia en traje de paisano. Perfil". Bolívar vistió de civil con mucha frecuencia después del atentado del 25 de septiembre de 1828. Del archivo personal de Manuela Sáenz.

1829: En Guayaquil, después de un gravísimo ataque de bilis, probablemente una hepatitis aguda.
En segundo plano, su primer edecán, Daniel Florencio O’Leary. Óleo. Pintado por Antonio Salas, por encargo del general Juan José Flóres, primer presidente del Ecuador.

1829: Quito. Óleo de Antonio Salas. Después de la gravísima enfermedad de Bolívar en Guayaquil.

1829, Bogotá. Dibujante: José María Espinosa. Al pie del retrato, el siguiente texto: Su excelencia con el rostro desencajado después de un ataque de bilis y tos. Me dijo: José Ma. ”El verdadero hombre siempre lo encontrarás en el alma de un moribundo". Del archivo personal de Manuela Sáenz.

1829, Bogotá. Dibujante: José María Espinosa. Está incluído en un mensaje que dice: "A doña Manuela Sáenz: Su excelencia recuperado después de un ataque de bilis ruega a usted un poco de su compañía". Como se sabe, Manuelita no vivía con el Libertador, quien le enviaba mensajes como este cuando deseaba encontrarse con ella. Del archivo personal de Manuela Sáenz.

1829: Convaleciente. Miniatura sobre marfil. Pintado por Pío Domínguez. Al dorso tiene una inscripción: "Pintado en el 1 de marzo de 1829 por P.D. copiado de la misma persona del General Simón Bolívar".

1830: Bogotá. Después de su renuncia al poder. Vísperas de su viaje a Cartagena. El pintor José María Espinosa revisó este retrato y lo restauró en 1840.

1830: Bogotá. Después de su renuncia al poder. José María Espinosa, acuarela sobre cartulina.

1830: Después de su renuncia al mando.
Acuarela sobre cartulina. José María Espinosa.

1830: Bogotá. Óleo de José María Espinosa. Una de las muchas variantes hechas por este artista a comienzos de 1830. Todas fueron conocidas y aprobadas por Bolívar.
El Bolívar de pie, con los brazos cruzados y mirando de soslayo al pintor, fue la postura característica escogida por José María Espinosa para los óleos realizados desde fines de 1828.

1830: Bogotá. Poco antes de partir hacia Cartagena, en el peregrinaje que lo llevará a la muerte. Óleo (detalle).

Aunque el autor no ha sido identificado, se reconocen las características propias del estilo de José María Espinosa

1830: Bogotá. Vísperas de su partida a Cartagena. Dibujo al carboncillo. José María Espinosa

1830: Bogotá. Poco antes de iniciarse el viaje final de Bolívar a Cartagena.

Dibujo al carboncillo.
José María Espinosa

1830: Bogotá. Boceto de José María Espinosa. Entre fines de 1829 y comienzos de 1830, Espinosa hizo numerosos bocetos como este, registrando el creciente deterioro de la salud del Libertador.

El artista envió este boceto a Manuela Sáenz, quien lo conservó en su archivo personal hasta su muerte.

1830, julio: En Cartagena. Óleo de Antonio Meucci (detalle). En la imagen siguiente, completo, en sepia. Los testimonios de contemporáneos describen el alargamiento del rostro y el creciente prognatismo. La mandíbula inferior se hace más ancha y pronunciada.

1830, julio: Cartagena
Óleo de Antonio Meucci (fotografía en sepia). Meucci se carateriza por suavizar las facciones de Bolívar, haciendo desaparecer las arrugas y eliminando todas las señales de deterioro físico que son tan fielmente mostradas por los dibujos, bocetos y óleos de José María Espinosa. Lo importante de este retrato y de todos los que hizo Meucci en 1830, es que queda documentado el aumento de grosor del mentón y el notable alargamiento del rostro.

1830, ca. fines de julio: Cartagena.
Pintor: Antonio Meucci

1830, probablemente fines de julio: Cartagena. Antonio Meucci. Detalle del óleo anterior. Es un retrato único en la iconografía bolivariana, por la sonrisa del Libertador.

Antonio Meucci Miniatura sobre marfil Cartagena, agosto de 1830 Colección Carmen Aida Zuluaga, Caracas Algunos autores han afirmado que este es el último retrato que se hizo al Libertador, del natural. Veremos que no es así. Para estas fechas, Bolívar ha perdido mucho peso y sufre varias caídas y desmayos. Ya casi no puede mantenerse en pie.

1830, agosto: Cartagena. Óleo de Antonio Meucci. Según Juan B. Pérez y Soto, este sería el último retrato que se hizo de Bolívar, del natural, lo que no es correcto. Publicado por la Revista Ilustrada, número 3, 4 de agosto de 1898. Obsérvese el extremo alargamiento del rostro y el ensanchamiento de la mandíbula inferior.

1830, agosto, Cartagena: Antonio Meucci. Miniatura sobre marfil. Belford Hinton Wilson, edecán de Bolívar, escribió: ”Esta es la mejor y la única buena interpretación que jamás haya yo visto del General Simón Bolívar y así ha sido reconocido por el General y por el Coronel Ibarra, sus edecanes, como también por el señor José Rafael Revenga y por todos los compañeros del General Bolívar, sus oficiales y amigos, a quienes la he mostrado”.

Este retrato, hasta ahora no incluído en ninguna iconografía bolivariana, debe ser el último que se le hizo en vida. Lo he encontrado en el archivo personal de Manuela Sáenz, quien lo guardó como reliquia hasta su muerte. Está fechado en diciembre 10 de 1830. José María Espinosa lo fechó en Santa Marta, pero es evidente que lo realizó en San Pedro Alejandrino. José María Espinosa escribió debajo del boceto: "Se refleja en el noble rostro de su excelencia una grave preocupación por su salud. Solo él sabe cuánto sufre. Santa Martha XII-10-/30".

1830, 17 de diciembre, San Pedro Alejandrino. Impresionante dibujo de Bolívar muerto, hecho por Luis Peru de Lacroix. Abajo, el texto: "... Sus facciones expresaban perfecta serenidad, ningún dolor o seña de padecimiento se reflejaba en su noble rostro". Rúbrica de Peru de Lacroix. Del archivo personal de Manuela Sáenz.

Comentario final:
Todos los retratos aquí presentados (excepto el último) fueron hechos en vida de Bolívar, quien los conoció y, en algunos casos, los comentó, a excepción de los dos que pertenecieron al archivo personal de Manuela Sáenz. Apenas puede dudarse de que reflejan la fisonomía del Libertador en diferentes momentos de la última fase de su existencia, pues fueron aceptados como auténticos por él, por sus contemporáneos y por quien tenía la más íntima relación con él. En mi proyecto de investigación iconográfica he buscado el apoyo de los juicios expresados por el propio Libertador o por sus más cercanos colaboradores, amigos y allegados. Las imágenes que ilustran el período final de la vida de Bolívar, sometidas a la crítica rigurosa del investigador, pueden ser valiosos instrumentos de ayuda para estudiar los síntomas y el desarrollo de los males que condujeron a la muerte del Libertador. Carlos Vidales Estocolmo, diciembre de 2012

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