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Estudios del INJUV

Prácticas y Estilos de Vida de los y las Jóvenes del Siglo XXI

Volumen 3

ESTUDIOS DEL INJUV, VOLUMEN Nº3: PRÁCTICAS Y ESTILOS DE VIDA DE LOS Y LAS JÓVENES DEL SIGLO XXI. REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL Nº 151.922. © Instituto Nacional de la Juventud. Agustinas 1564, Santiago, Fonos (56) (2) 620 47 00, Fax (56) (2) 620 47 02. E-Mail: estudios@injuv.gob.cl Editor Responsable: Rodrigo Asún Inostroza, Departamento de Estudios y Evaluación, INJUV. Gestión Editorial: Álvaro Díaz Barros. Impresión: Editora e imprenta Maval Ltda., San José 5862, San Miguel, Santiago, Chile, Fono: (56) (2) 944 35 50. Primera Edición de 750 ejemplares, diciembre de 2005. Se permite cualquier reproducción parcial o total, indicando la fuente. HECHO EN CHILE / PRINTED IN CHILE.

INDICE

Presentación Prácticas y Estilos de Vida de los y las Jóvenes del Siglo XXI.............................................................. 7 Cultura de la imagen y hábitos alimenticios de los y las jóvenes .................................................................................... 11 La cultura democrática de los y las jóvenes .................................................................................... 63 La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual........................................................................................ 93 Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile ............................................................ 129 Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos ................................................................................. 149 Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet ............................ 183 Caracterización de la transición infanto-juvenil del periodo de los 11 - 14 años ...................................................................... 229

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PRESENTACIÓN
PRÁCTICAS Y ESTILOS DE VIDA DE LOS Y LAS JÓVENES DEL SIGLO XXI
La principal tarea que la ley le asigna al Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), es la de colaborar con el poder ejecutivo en el diseño, planificación y coordinación de las políticas públicas de juventud. Ahora bien, para desarrollar con propiedad dicha función, el Estado debe tener un claro diagnóstico, tanto de las condiciones materiales de vida e inserción social de los y las jóvenes, como de su toma de posición ante dicha situación y ante el resto de la sociedad chilena. Por ello, una de las principales actividades del Instituto Nacional de la Juventud ha estado centrada en la realización de investigaciones que permitan levantar una línea base de la situación de la juventud en nuestros días. Sin embargo, nuestra experiencia nos ha enseñado que no basta con realizar dichas investigaciones para tener un verdadero impacto en las representaciones que los funcionarios públicos y la comunidad construyen respecto de la juventud. A pesar que nuestros datos, y los de otras instituciones, desmienten frecuentemente los principales mitos que se sostienen respecto de la juventud actual, dichos mitos continúan apareciendo e influyendo indirectamente en la 7

Presentación

formulación de políticas públicas que afectan a los y las jóvenes. Por ello, desde el año 2003 el Instituto Nacional de la Juventud ha decidido pasar a un nivel superior de análisis, constituyendo un “Observatorio de Juventud”, cuya principal meta consiste en producir una mirada integrada respecto del fenómeno juvenil, capaz de incidir en las representaciones que los distintos actores tienen respecto de los y las jóvenes de nuestro país. En otras palabras, dado que en nuestro país numerosas instituciones públicas y privadas realizan investigaciones respecto de la juventud, creemos que nuestra tarea principal no es sólo producir información respecto de la juventud, sino ser capaz de procesar e integrar dicha información, de manera de transformarla en conocimiento útil para formular intervenciones que mejoren la calidad de vida de los y las jóvenes chilenos. Para lograr ese objetivo, hemos diseñado un “Observatorio de Juventud” centrado, principalmente, en tres tareas: • • • La realización de investigaciones diagnósticas sobre la realidad juvenil. La construcción de una mirada integrada respecto de la juventud. La difusión del conocimiento producido por nuestra institución en los profesionales que trabajan con jóvenes y la opinión pública.

La primera tarea la desarrollamos principalmente a través de dos instrumentos: la realización de investigaciones focalizadas sobre temas emergentes, y la realización regular de la Encuesta Nacional de Juventud, la que se ha transformado, hoy por hoy, en el principal instrumento de diagnóstico de la realidad juvenil en Chile. El segundo objetivo encontrará su principal materialización en el “Segundo Informe Nacional de Juventud”, que esperamos se constituya en la línea base de diagnóstico respecto de la condición y situación de la juventud chilena, a finales del tercer gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia. Finalmente, el tercer objetivo nace de constatar que no basta con producir información respecto de la realidad de la juventud: también es indispensable que dicha información se difunda, tanto en los profesionales que trabajan en el tema juvenil, como en la opinión pública. 8

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Por ello, hemos diseñado una serie de instrumentos de difusión de la información sobre juventud que hemos producido. Dentro de estos instrumentos, los más importantes son la “Revista del Observatorio de Juventud”, el “Sistema Integrado de Información Georeferenciada en Juventud: INJUMAP II”, la constitución de un Centro de Documentación (CEDOC) y la presente serie de “Volúmenes de Estudios”. Los Volúmenes de Estudios están pensados para difundir, en forma de artículo de síntesis, los principales resultados obtenidos por las diversas investigaciones que el Instituto Nacional de la Juventud ha realizado en los últimos años. Evidentemente, las investigaciones en extenso son posibles de obtener en nuestro Centro de Documentación y en nuestra página web: www.injuv.cl. El presente Volumen de Estudios titulado “Prácticas y Estilos de Vida de los y las Jóvenes del Siglo XXI” agrupa investigaciones realizadas por nuestra Institución, en alianza con consultores externos, entre los años 2002 al 2005. El tema central y recurrente de los estudios que hemos incluido en este Volumen es la indagación sobre las prácticas y estilos de vida de la juventud de comienzos de siglo. Por ello investigamos sus hábitos alimenticios, su percepción de la democracia, su subjetividad, la forma en que ellos y ellas ocupan los espacios públicos, la forma y el sentido que tienen para ellos y ellas las nuevas tecnologías de la comunicación, como viven su sexualidad y maternidad y las formas que actualmente adquieren los procesos de transición entre la niñez y la juventud. Todas estas investigaciones nos hablan de la existencia de una juventud diferente a las de generaciones anteriores, con nuevos patrones conductuales, nuevos conjuntos de valores y creencias, nuevas prioridades vitales y, muy importante para una institución como la nuestra, nuevos problemas y demandas. Creemos firmemente que investigar respecto de la cultura de los y las jóvenes actuales, la forma en que ellos perciben el mundo y su realidad, la manera en que estructuran sus prácticas cotidianas, entre otros temas, resulta esencial para diseñar políticas públicas que les sean pertinentes y respondan a las necesidades de los y las jóvenes de nuestro país. Agradecemos fuertemente a todos los investigadores e instituciones que colaboraron con nosotros en la realización de estos interesantes estudios, que 9

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esperamos sean de utilidad a nuestros lectores para constituir una imagen más clara respecto de nuestra juventud. Sinceramente, nos asiste la creencia que al difundir estas investigaciones, no sólo estamos acercando al realidad juvenil al mundo adulto, sino que también estamos contribuyendo indirectamente a mejorar la calidad de vida de nuestra juventud.

Paulina Fernández Fawaz Directora Nacional Instituto Nacional de la Juventud

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CULTURA DE LA IMAGEN Y HÁBITOS ALIMENTICIOS DE LOS Y LAS JÓVENES*
1.- INTRODUCCIÓN
La presente investigación, cuyo objetivo consistió en determinar cómo influyen los patrones culturales estéticos -propiciados por la sociedad de consumo y masificados a través de los medios de comunicación- sobre los hábitos alimenticios de los/as jóvenes, consideró el desarrollo de una serie de etapas sucesivas, destinadas a obtener información primaria y secundaria sobre el tema de estudio. Los objetivos específicos de este estudio fueron: a) Caracterizar los hábitos alimentarios de las y los jóvenes de 12 a 18 años de edad
Este documento es un resumen elaborado el año 2003 de una investigación original realizada por el Consultor Fernando Soto Valenzuela y el Departamento de Estudios y Evaluación del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV). El equipo completo lo conformaron Fernando Soto Valenzuela, Carlos Espejo Silva e Isabel Matute Willemsen. El documento completo se encuentra disponible en el Centro de Documentación de la Dirección Nacional del INJUV o en la página web: www.injuv.gob.cl

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Cultura de la imagen y hábitos alimenticios

b)

Identificar los patrones culturales estéticos más relevantes para las y los jóvenes de 12 a 18 años de edad. Dar cuenta –considerando las diferencias de género- de la valoración que las y los jóvenes de 12 a 18 años de edad, hacen de los patrones culturales estéticos propiciados por la cultura del consumo y de la imagen, y de los efectos que éstos tienen en la autoimagen de dicho grupo etáreo. Establecer factores de riesgo y protectores, en relación a trastornos asociados a desórdenes alimentarios en jóvenes de 12 a 18 años, caracterizando las diferencias que puedan existir según nivel socioeconómico, subtramo etáreo y género.

c)

d)

La aproximación a la temática señalada no pretende determinar relaciones causales ni proveer de marcos explicativos sobre un fenómeno que se ha incorporado recientemente a la discusión en el área de las ciencias sociales. La intencionalidad básica, apunta a rescatar la perspectiva de los sujetos, articulando el proceso de recolección e interpretación de la información en base a tres preguntas: • • • ¿Cuáles son las conductas alimentarias actuales de los/as jóvenes? ¿De dónde provienen y cómo se validan sus modelos estéticos? ¿Cómo se asume –desde la cotidianeidad de los sujetos- el estar inserto en un modelo de sociedad donde el concepto de la imagen resulta protagónico?

La investigación asume el supuesto de que el sistema cultural contribuye a definir las prácticas cotidianas de los sujetos que forman parte de él. Es decir, la orientación del estudio intenta comprender el fenómeno desde una óptica sociológica, que prioriza la influencia de los factores sociales y contextuales en los intentos explicativos que se esbozan. La pretensión que guía el desarrollo de este estudio, radica justamente en poder efectuar una lectura cultural de las prácticas sociales que los/as jóvenes realizan en su cotidianeidad.

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2.- PROBLEMAS Y TRASTORNOS LIGADOS A LA ALIMENTACIÓN.
2.1 Una mirada general Una primera conceptualización, realizada por Lísisic y Rumie (1997, p 4), define los hábitos alimentarios como “la forma en que los individuos o grupos seleccionan, preparan, consumen, distribuyen y almacenan sus alimentos. En otras palabras, son el conjunto de costumbres que determinan el comportamiento del hombre en relación con los alimentos”. Es posible afirmar que “el hecho de comer, pues, está indisolublemente ligado tanto a la biología de la especie humana como a los procesos adaptativos empleados por los humanos en función de sus particulares condiciones de existencia, variables, por otra parte, en el espacio y en el tiempo” (Contreras, 1995, p 14). Son precisamente los procesos adaptativos los cuales se pueden leer desde una perspectiva sociocultural, por lo tanto, es en ellos donde está puesto el énfasis de este apartado. Desde el punto de vista de la salud, a lo largo del tiempo y en las diferentes épocas históricas, se han desarrollado diversos problemas y enfermedades que presentan relación con la alimentación de las personas. Durante mucho tiempo, la preocupación estuvo centrada en el tema de la desnutrición y -sobre todo- de la desnutrición infantil. No obstante, en la mayoría de las sociedades occidentales éste parece ser un problema superado o al menos secundario. Las denominadas sociedades desarrolladas (o en vías de alcanzar un nivel de desarrollo e industrialización considerable), han generado un nuevo escenario donde el incremento del sobrepeso y la obesidad constituye un problema alarmante. Al mismo tiempo, “en la sociedad occidental, a pesar de producirse, paradójicamente, un aumento de peso, hay una marcada preferencia por la esbeltez” (Bañuelos, 1994, p 122). Si se analiza esta situación, no resulta extraña la aparición de otro tipo de problemas vinculados a los desórdenes de la alimentación, los trastornos de la conducta alimentaria1. 2.2 Problemas y trastornos a considerar. Los cambios que se han producido en cuanto al tipo de alimentos que
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Si bien el término aparición puede no resultar apropiado, ya que los trastornos de la conducta alimentaria se han manifestado en épocas anteriores con otras motivaciones (principalmente religiosas), los niveles alcanzados en la actualidad constituyen un hecho sin precedentes.

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se consume, al menor gasto de energía que implica la vida cotidiana, y su repercusión en el aumento del peso corporal y en la acumulación de tejido adiposo en los sujetos, constituye un primer tema a revisar. Desde el punto de vista de la medicina, los trastornos alimenticios se entienden como “problemas psiquiátricos, que se definen como una alteración persistente del comer o de las conductas relacionadas con el comer, que se traducen en una alteración en el consumo o absorción de los alimentos y que alteran en forma significativa la salud física o el funcionamiento psicosocial y no son secundarios a ningún trastorno médico general u otro síndrome psiquiátrico” (De La Maza y Albala, 2000, p 194). A partir de esta definición, queda de manifiesto la complejidad del fenómeno, el que debe ser abordado en su globalidad, considerando los aspectos siquiátricos, físicos, sicológicos y sociales que presenta asociados. Cabe señalar, además, que existen diversos tipos de trastornos alimentarios. Para los efectos de este estudio, se profundizará en la anorexia y la bulimia, los que constituyen los trastornos alimenticios más frecuentes, cuyo incremento –además- han sido notorio. 2.2.1 Anorexia y Bulimia El eje de interés para esta investigación, está dado por los trastornos de la conducta alimentaria y específicamente -como ya se ha mencionado en las páginas anteriores por la anorexia y la bulimia, problemas que se han vuelto preocupantes en la actualidad por su progresivo incremento y cronificación, ya que una de las conductas de riesgo más populares en los/as jóvenes es la de hacer dietas para adelgazar, comportamiento que -como plantea Gonzalo Morandé (1999)- se puede relacionar con la génesis de los trastornos de la alimentación. De esta manera, la presencia de conductas de constante preocupación por adelgazar y de un intenso control ante la disponibilidad de alimentos, puede derivar en el desarrollo de la anorexia y la bulimia, que clínicamente se traducen en una severa restricción de la ingesta. 2.2.2 Anorexia Nerviosa. La anorexia nerviosa es un síndrome caracterizado por el rechazo a mantener el peso corporal dentro de los valores normales, lo que genera una extrema delgadez que es lograda mediante una permanente restricción de la ingesta calórica, a través de una férrea oposición a alimentarse, la cual puede 14

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ser acompañada o no por conductas purgativas (autoinducción del vómito, uso de laxantes, uso de diuréticos, etc.). En cuanto a las características de la anorexia nerviosa, Morandé (1999) señala como aspectos esenciales del trastorno, los siguientes: • • • • • • • La mayoría de las pacientes son mujeres. La mayoría son jóvenes. El síntoma principal es el rechazo a la alimentación. El adelgazamiento puede ser extremo y amenazar la vida. Hay una gran tendencia a recuperarse. Los pacientes tienden a negar la enfermedad. Las razones que dan los pacientes para adelgazar no son constantes.

Para Andrea Marín2, existen otras características igualmente relevantes en los pacientes anoréxicos: • • • • La anorexia se presenta mezclada con un cuadro ansioso, donde se dan conductas compulsivas: ejercicio excesivo, contar calorías, pesarse, etc. Existe irritabilidad y desórdenes en el sueño. No siempre hay depresión, debido a la reafirmación social. Se produce una distorsión de la imagen y una negación de la baja de peso “cuando a pesar de que bajas de peso, tienes la idea de que estás igual”. Esta distorsión, se vincula a la configuración de identidad, “no tienen la identidad formada”, “están en el límite de lo real”, lo que hace necesario trabajar en torno al autoconocimiento y la autoaceptación. Se aprecian problemas en materia de habilidades sociales y aislamiento. Generalmente se detectan historias familiares fuertes e hitos específicos que gatillan el inicio del trastorno.

• •

2.2.3 Bulimia Nerviosa. Bulimia significa hambre de buey. Este trastorno se caracteriza por episodios de alta ingesta de alimentos –habitualmente en secreto- en períodos cortos de tiempo. Estos atracones generan sentimientos de culpa, que derivan
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Entrevista realizada a Andrea Marín, sicóloga de la Unidad del Adolescente del Consultorio La Faena de Peñalolén. Agosto de 2002.

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en conductas compensatorias que pueden ser purgativas (autoinducción del vómito, uso de laxantes y/o diuréticos) o no purgativas (la compensación se realiza a través de ejercicio excesivo o de consumo de supresores del apetito). Actualmente, la bulimia es entendida como un trastorno que –con frecuencia- se superpone a la anorexia o forma parte del mismo cuadro. No obstante, se puede señalar como principal diferencia la dificultad que las personas bulímicas suelen experimentar para controlar sus impulsos, cosa que en la anorexia no ocurre, ya que quienes la padecen generalmente ejercen un hipercontrol. Cabe señalar además, que la bulimia –si bien presenta muchas de las características de la anorexia- no necesariamente implica un descenso del peso corporal, debido a que los episodios de voracidad no siempre van acompañados de acciones purgativas efectivas. Esta situación, hace que su detección sea más compleja. 2.3 Factores predisponentes y precipitantes. Tanto en el caso de la anorexia como en el de la bulimia, las aproximaciones explicativas apuntan a la idea de multicausalidad. Particularmente interesante resulta la clasificación propuesta por Morandé (1999), quien señala que se trata de trastornos multicausales donde participan factores predisponentes, precipitantes y de mantención. A.- Factores predisponentes.
DESCRIPCIÓN FACTORES • Sexo femenino. • Predisposición genética. • Personalidad preanoréxica. • Sobrepeso peripuberal. • Diabetes o enfermedad crónica infantil. • Historia de depresión o trastorno obsesivo infantil. • Familia muy sensible a las apariencias. • Obesidad familiar. • Depresión o abuso del alcohol en la familia. • Agresiones sexuales en la familia.

Factores ligados a la organización genética y biológica, a la estructuración de la personalidad, a la crianza y organización familiar, a la red social, al conjunto de creencias y a la presión social para adelgazar.

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B.- Factores precipitantes.
DESCRIPCIÓN FACTORES • Subida significativa de peso. • Malestar o insatisfacción emocional. • Pérdida amorosa. • Ruptura con amigos. • Cambio de ciclo escolar o colegio. • Agresión física o sexual. • Separación de la familia. • Conflicto de los padres. • Enfermedad o muerte de un familiar • Ayuno o dieta adelgazante. • Vómitos autoinducidos. • Uso de laxantes u otras sustancias para perder peso. • Ejercicio excesivo. • Enfermedad física con baja de peso..

Acontecimientos vitales que afectan al sujeto y precipitan la aparición de los trastornos.

C.- Factores de mantención.
DESCRIPCIÓN FACTORES • Ayuno – desnutrición. • Vómito como purgación y/o uso masivo de laxantes. • Ejercicio compulsivo. • Atracones imparables (principalmente en la bulimia). • Pérdida sostenida de peso. • Digestiones lentas. • Desaparición del hambre. • Ausencia o negación de fatiga. • Estudio o trabajo compulsivo. • Terror a subir de peso y obsesión por adelgazar. • Disociación mental. • Distorsión de la imagen corporal. • Negación de la enfermedad. • Interacción familiar ante la enfermedad. • Cómplices en la casa. • Aislamiento social. • Perversión de las relaciones sociales. • Consumo de alcohol y drogas. • Comorbilidad médica y psiquiátrica. • Refuerzo social por bajar de peso. • Ambivalencia ante la enfermedad.

Factores de naturaleza personal (biológicos y sicológicos) y ambiental, que permiten la mantención de los trastornos.

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De esta manera “la anorexia y la bulimia no constituyen desviaciones irracionales o estigmatizables, sino que presentan una continuidad subyacente a los elementos normales de la cultura, manifestando de una forma extrema los conflictos esenciales y las tensiones que, asociadas sobre todo a las mujeres, están generalizadas en nuestro orden cultural contemporáneo” (Arnaiz , 2002, p 361). En este contexto, no es posible hablar de un factor determinado ni establecer unívocamente el origen de tal o cual trastorno. Tal como lo plantea Díaz-Atienza (2000, p 13), “hablar hoy de factores de riesgo, significa comprender la etiopatogenia de los trastornos alimentarios desde los modelos acumulativos de riesgo”. Estos modelos integran factores biológicos, somatopsíquicos, socioculturales y de personalidad. Desde esta perspectiva, y buscando integrar todos los elementos que pueden estar participando en la generación de estos problemas, es posible establecer un esquema que considera la existencia de factores genéticos, biológicos y sicológicos que resultan favorables para su aparición; los cuales son potenciados por factores ambientales adversos, que provienen del contexto familiar y sociocultural en el que se desenvuelven las personas.
CONTEXTO SOCIOCULTURAL: Oferta alimenticia. Sedentarismo. Ideal estético. Medios de comunicación. Reafirmación de los pares.

PREDISPOSICIÓN: Factores genéticos. Sexo. Edad. Personalidad.

CONTEXTO FAMILIAR: Vínculo afectivo. Hábitos familiares. Ingreso familiar. Situaciones problemáticas

2.4 El cuerpo y la corporalidad. Indudablemente, la cultura de la imagen juega un rol fundamental dentro de esta determinación cultural, sobre todo en las sociedades modernas, donde los patrones estéticos establecen modelos de belleza claros sobre el cuerpo, promoviendo un ideal de delgadez –sobre todo femenina- que ha sido masificado con la ayuda de los medios de comunicación de masas y la industria de la moda.

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La centralidad de esta temática, se refiere –además- al desarrollo de los trastornos alimentarios, ya que los sujetos definen la relación con su propio cuerpo a partir de los mensajes que reciben desde la sociedad, intentando responder a los estereotipos considerados como deseables y ejerciendo –en algunos casos- un control excesivo sobre sus cuerpos, que repercute en la cantidad y en la calidad de su ingesta de alimentos. 2.4.1 El cuerpo como objeto de análisis. a) El cuerpo como objeto de consumo.

Baudrillard, Boltanski y Bourdieu, dirigen sus ideas a enfatizar el hecho de que la estructura de producción y de consumo, genera una doble representación del cuerpo: como capital y como fetiche; como inversión y como signo social. b) El cuerpo como lenguaje.

En este tipo de planteamientos, donde se enmarcan las ideas de intelectuales como Birdwhistell, Ortega y Gasset, y Goffman, se releva la función expresiva del cuerpo, el que se constituye en un elemento comunicador que envía señales a los otros. En este sentido, la forma en que un individuo se presenta ante otro, es decir, su apariencia, entrega información sobre su estatus social, así como sus modales dan cuenta del rol que espera desempeñar en una situación (Buñuel, 1994). c) El cuerpo como control.

Finalmente, un tercer aporte está dado por quienes trabajan el tema del cuerpo como un objeto de control social, que permite a las instituciones ejercer dominación y establecer situaciones de represión y explotación. 2.4.2 La corporalidad. Si bien el cuerpo se define como algo concreto y objetivo, también existe el esquema corporal o corporalidad, cuyo establecimiento implica subjetividad, dependiendo –en gran parte- de la interacción con los otros. De esta forma, la interacción con los demás se vincula a la idea de 19

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reafirmación social, que resulta fundamental en la valoración del cuerpo, tal como lo plantean Díaz-Atienza y Blanquez (2001, p 16), “la corporalidad es un término que hace referencia a las vivencias que cada sujeto tiene de su cuerpo. Esta vivencia, no solo traduce una valoración subjetiva sino también intersubjetiva, es decir, la creencia que el individuo tiene acerca de cómo el otro valora su imagen corporal”. Por otra parte, debe considerarse que esta relación con los otros se produce en un marco social y cultural específico (en el cual –como se ha mencionado– cobra especial relevancia el tema de la constitución del género), determinado hoy en día por la sociedad de consumo, donde el cuerpo es un objeto intercambiable, que adquiere carácter de mercancía. En esta perspectiva, el cuerpo se constituye en un signo que da cuenta del estatus de las personas y que –además de reflejar su personalidad- sirve para tomar contacto con el exterior, y establecer comparaciones con otros cuerpos y objetos. Finalmente, la importancia del cuerpo como signo, define una preocupación creciente por la apariencia física, que genera inversión y repercute en el autocontrol “convirtiendo el cuerpo, no ya en una fuente de placer, sino de poder: el cuerpo debe ser modelado, controlado por uno mismo” (Arnaiz, 2002, p 369). Esto permite suponer que la corporalidad o el concepto que cada persona tiene de su propio cuerpo, depende de una serie de factores ambientales entre los cuales pueden destacarse los aspectos sociales, culturales, ideológicos, afectivos y aquellos vinculados a las opiniones de los otros sujetos. 2.5 Sicopatías de la corporalidad y trastornos alimentarios. Siguiendo principalmente las ideas de la teoría conductual-congnitiva, puede establecerse una asociación entre el esquema corporal y los trastornos de la conducta alimentaria. En este paradigma se trabaja a partir de la idea de que hay situaciones que activan emociones sobre el cuerpo, las que pueden ser positivas o negativas, reales o distorsionadas. Cuando los acontecimientos gatillan un diálogo interior del cual se desprenden emociones negativas, puede producirse una alteración de la corporalidad, donde “existiría una distorsión cognitiva que exagera los posibles defectos” (Díaz-Atienza y Blanquez, 2001, p 16). De este modo, “la vivencia irracional por parte del sujeto de no ser normal y el miedo a la reacción que los demás puedan experimentar ante la anormalidad corporal autopercibida” (Díaz-Atienza y Blanquez, 2001, 20

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p 16), puede traducirse en conductas donde son comunes los trastornos alimenticios. De acuerdo al modelo planteado por Raich (2000), pueden identificarse una serie de procesos cognitivos que presentan los sujetos con alteraciones de la imagen corporal: • • • • • • • • • • • • • La bella y la bestia (el sujeto valora su corporalidad como blanco o negro, muy feo o muy bello). El ideal irreal (el sujeto se compara con un ideal imaginario). La comparación injusta (el sujeto se compara sólo con las personas atractivas que le rodean). La lupa (atención selectiva sobre partes del cuerpo que no le gustan). La mente ciega (se ignoran o no valoran los aspectos favorables de la apariencia física). La fealdad radiante (se generaliza a todo el cuerpo la insatisfacción por un aspecto concreto). El juego de la culpa (atribución de acontecimientos negativos de la vida a los aspectos negativos de la apariencia). La mala interpretación de la mente (la creencia de que si uno no se ve atractivo los demás tampoco lo hacen). Prediciendo desgracias (se cree que los aspectos negativos de la apariencia tendrán consecuencias negativas a futuro). La belleza limitadora (limitación del comportamiento por las preocupaciones por la apariencia). Sentirse feo (creer que si uno se siente feo es porque lo es). Reflejo del malhumor (el malhumor, aunque no tenga que ver con la imagen corporal, también se aplica a ella).

2.6 Patrones estéticos. Sin duda alguna, uno de los factores que incide en la configuración del esquema corporal o corporalidad, está dado por los patrones estéticos que predominan en una sociedad determinada, frente a los cuales el sujeto desarrolla comparaciones y establece una relación con su propio cuerpo. 2.7 La Sociedad de consumo. La etiqueta de sociedad de consumo obedece a una categorización del 21

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capitalismo tardío, en la cual el consumo es más importante que la producción (Ritzer, 2001, p 537). En este sentido, y siguiendo a Moulian (1998, p 20), el consumo reelabora su función básica y tangible (la adquisición de bienes) en una nueva atribución de sentido que lo indica como creador de identidad. La identidad desarrolla una ligazón muy fuerte con la posesión de ciertos objetos, en donde el acto de poseer reelabora la lectura que hace el sujeto de sí mismo y también la que hacen los otros de él3. 2.8 El ideal de belleza en la sociedad contemporánea. Según Fischler (1995, p 378), “un análisis antropo-socio-histórico de los modelos corporales mostraría sin duda que siempre ha existido una profunda ambivalencia en las representaciones del cuerpo grueso y que, en este sentido, la reprobación de la obesidad no es tan reciente como a primera vista pudiera parecer. Ciertamente, en una época tan cercana como el siglo XIX, las referencias a la corpulencia son positivas; significa salud, prosperidad, honorabilidad. Pero también existe, incluso en las sociedades arcaicas, una imagen maligna del grueso; el obeso, es también el que come más de lo que equitativamente le corresponde (...) Simétricamente, la delgadez o la flaqueza, fue en otros tiempos signo de miseria o debilitamiento, pero también de pureza ascética, e incluso de santidad”. A pesar de la ambivalencia a la que se hace referencia, si se revisan los patrones estéticos que predominan en las sociedades occidentales actuales, no puede dejar de reconocerse –sobre todo en el caso de las mujeres- una valoración creciente de la delgadez, que se contrapone -tal como señala Arnaiz (2002), al comentar algunos datos de carácter etnográfico e histórico- con un ideal que promovía la gordura femenina. La autora plantea la idea de que la lipofobia se relaciona con “el cambio habido en las normas de peso desde una perspectiva médica, como con el cambio paralelo habido en las representaciones del cuerpo” (Arnaiz, 2002, p 365). De esta manera, en primer término, se alude a las nuevas concepciones de salud, las que hacen que la obesidad empiece a verse como algo patológico.
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Un ejemplo que puede ayudar a clarificar este fenómeno y que se vincula –además- con los jóvenes, dice relación con la estética de los sujetos, en donde es fácil diferenciar a la “tribu” a la cual pertenecen, por su vestimenta, la que se adquiere en las multitiendas, es decir, productos en serie.

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Además de los cambios referidos a aspectos objetivos del cuerpo (altura, peso, volumen), Le Breton (1995, p 160) comenta que “el cuerpo se convierte en una propiedad de primer orden, objeto (o más bien sujeto) de todas las atenciones, de todos los cuidados, de todas las inversiones (en efecto, también en esto hay que prepararse para el futuro). Hay que mantener el “capital” salud, hacer prosperar al “capital” corporal bajo la forma simbólica de la seducción. Hay que merecer la juventud, el buen estado, el look”. Es decir, el imaginario contemporáneo trabaja sobre la idea de poseer un cuerpo (no “ser” un cuerpo), lo que permite que este sea moldeable y modificable a voluntad. 2.9 Los patrones estéticos y los trastornos alimentarios. Si se considera, como lo comenta Squicciarino (1990, p 124), que “siempre se ha intentado adaptar el cuerpo al ideal de belleza manifestado por los modelos estéticos de cada sociedad”, no resulta sorprendente que la estandarización del cuerpo delgado como ideal estético, genere descontento entre quienes no lo son, llegando a crear problemas de identidad y de aceptación de la propia imagen. Del mismo modo, este descontento puede incidir en la aparición de desórdenes alimentarios, debido a la creciente importancia que se asigna a la apariencia externa y al control del peso, los que pasan a constituirse en expresiones de éxito social, “estas presiones se centran en el cuerpo ideal delgado, en la prevaleciente focalización en la apariencia externa y la trascendencia de esta figura en el éxito social” (Behar y Otros, 2001, p 1004). Como se plantea, el ideal de delgadez va acompañado de una serie de presiones sociales, que se sustentan en la idea de que es posible ejercer un control sobre el cuerpo y que va acompañada de una amplia oferta “de productos dietéticos, gimnasios de fisicoculturismo e innumerables métodos para adelgazar, que se ofrecen persistentemente en el mercado. El paso, por consiguiente, de la disposición a mantener la línea a un trastorno del hábito del comer, es muy sutil y difuso” (Behar, 1998, p 1090). Siguiendo en esta línea, “el cuerpo, en una total inversión de los términos, se convierte en ese objeto amenazador que hay que despertar, llevar a sus medidas justas y mortificar con fines estéticos, con los ojos fijos en las modelos esqueléticas y demacradas de cualquier revista de moda, en las que se puede descifrar toda la contradictoria agresividad de una sociedad de la abundancia contra el triunfalismo del propio cuerpo” (Bañuelos; 1994, p 123). Por otro lado, la misma autora afirma que las adolescentes se encuentran aún más expuestas a toda la sobrecarga masiva de la promoción y 23

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-por consiguiente- a desarrollar algún tipo de trastorno alimentario. A pesar de la predominancia de lo delgado como ideal de belleza, la presencia cada vez mayor de personas con trastornos como la anorexia y la bulimia, ha generado un rechazo de la delgadez extrema, la que -como indica Arnaiz (2002)- también se encuentra fuera de los límites aceptados y ha comenzado a ser estigmatizada. 2.10 Medios de comunicación y cultura de la imagen. La importancia creciente de los patrones estéticos y del ideal de delgadez promovido por la sociedad, no puede ser analizada sin considerar la influencia de los medios de comunicación. 2.10.1 Los medios de comunicación y la masificación de los patrones sociales. En las sociedades actuales, los medios de comunicación de masas y la publicidad juegan un rol indiscutido en la transmisión de información. Sin embargo, no solo es información lo que transmiten, ya que los mensajes también reflejan ideas, valores, normas y pautas de comportamiento. Tal como señala Rodríguez (2002), ya en 1989 José Joaquín Brunner afirmó que la modernización, es paralela al hecho de que la industria cultural y el sistema de comunicación social, se constituyen en el eje articulador de la vida y de la cultura cotidiana. De esta manera, la comunicación mediática debe ser considerada como un nuevo agente de socialización, que incide en los procesos de aprendizaje y de significación de la realidad que establecen los sujetos con el entorno, “el cine, la televisión, el video, los carteles, las revistas gráficas, las historietas, las postales, los cromos son sistemas de transmisión de conocimientos y de contacto con la realidad nuevos, ajenos a la escuela, la familia o el grupo de iguales, tradicionales ámbitos de socialización y aprendizaje” (Moreno, 1990, p 14). A través de los medios de comunicación se produce una generalización de los patrones sociales y –entre ellos- se masifican los ideales de belleza, “la impostura consiste en la generalización a que se nos induce (Moulian 1998, p 24). La generalización aludida, se ha traducido –además- en una disminución de las brechas sociales, no en términos de equidad en materia de oportunidades, sino en cuanto a la masificación de lo que se considera deseable. Así, la relevancia de la apariencia y el ideal de delgadez –que antes 24

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se consideraban privativos de las clases altas- han pasado a ocupar un lugar fundamental en todos los niveles socioeconómicos.

3.- MARCO METODOLÓGICO.
El diseño metodológico mediante el cual se llevó a cabo la investigación, fue ejecutado en cuatro etapas sucesivas, cada una de las cuales constituyó un insumo básico para la siguiente. Si bien el tema cuenta con estudios a su haber, no existen investigaciones que aborden la perspectiva social que se busca privilegiar, por lo que este estudio se plantea desde una orientación Exploratoria-Descriptiva, en donde se utilizó un diseño flexible y emergente, capaz de adaptarse a las circunstancias de la investigación y posibilitar la optimización de decisiones. Se privilegió el uso de técnicas de tipo cualitativo, que buscaron abordar el tema de estudio a partir de las opiniones y significados presentes en el discurso de los propios jóvenes. No obstante, estas técnicas fueron complementadas mediante procedimientos cuantitativos, que contribuyeron a precisar características ligadas a los hábitos alimenticios y a los patrones estéticos. El proceso investigativo integró información extraída a partir de fuentes primarias y secundarias, con el fin de describir los análisis existentes en torno a los trastornos alimentarios, caracterizar los hábitos de los/as jóvenes y conocer la valoración que éstos hacen de los patrones estéticos4. Si bien se incluyó una mirada biosicosocial para analizar el problema, la investigación privilegió una aproximación desde lo social y lo cultural. Esto requirió de la conformación de un equipo multidisciplinario, y de la convergencia de saberes y técnicas propias de diferentes disciplinas ligadas a las ciencias sociales y la nutrición. Se consideró como principal unidad de análisis a jóvenes de ambos sexos, entre 12 y 18 años, de distintos niveles socioeconómicos e insertos en el sistema educacional. Al respecto, se definió la aplicación de 250 encuestas. Para distribuir y extraer los casos a encuestar, se empleó un proceso no probabilístico, proporcional y polietápico El estudio se llevó a cabo en algunas comunas urbanas de la Región
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En este item, se llevaron a cabo ocho entrevistas semiestructuradas a personas ligadas a los temas estudiados. Específicamente, se contactaron –tanto a nivel público como privado- informantes vinculados a áreas como la medicina, la nutrición, la sicología, la publicidad y los medios de comunicación.

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Metropolitana, para cuya selección se consideró el índice de prioridad social (IPS), elaborado por la SERPLAC respectiva. En la búsqueda y análisis de los datos, se asumió como supuesto la existencia de diferencias de género, en cuanto a la forma e intensidad con que los/as jóvenes consideran e insertan el tema en su propia cotidianeidad. La tercera parte de la investigación correspondió a una aproximación a las construcciones de sentido que manejan los/as jóvenes, referidas a sus hábitos alimenticios y a los patrones culturales estéticos predominantes, para lo cual las técnicas de recolección de información utilizadas fueron de carácter cualitativo, específicamente grupos de conversación y de entrevistas individuales semiestructuradas5.

4.-RESULTADOS
4.1.- La juventud y el cuerpo El primer ámbito a tener en cuenta, se refiere a cómo los/as jóvenes viven y perciben su cuerpo. En este sentido, asumir el cuerpo como una experiencia, implica tener una imagen de sí mismo, la cual se vive no sólo a través del espejo, sino también en el contexto social en el cual toca desarrollarse, donde las opiniones del grupo de pares y los patrones estéticos son muy importantes. Dentro de este razonamiento, la encuesta realizada indagó en algunos elementos para conocer la autoimagen de los sujetos de estudio. En cuanto a cómo los/as jóvenes se perciben a sí mismos, la mayoría se encuentra normal (58.8%), en tanto, porcentajes similares se autocalifican de flacos o gruesos (15.2% y 18.8%, respectivamente). Más allá del hecho de autocatalogarse como normales, era interesante indagar en el grado de conformidad que estos declaran sentir con su cuerpo. Un 70.1% de los consultados responde estar conforme, en tanto, el 29.9% restante indica no estarlo. La respuesta anterior es mucho más crítica en el caso de las mujeres, donde solo el 65.3% está conforme con su cuerpo, porcentaje que se eleva al 81.1% en los hombres. A pesar de los altos niveles de aceptación del propio cuerpo, existe un 45.5% de los sujetos encuestados que cambiaría algo de su apariencia. La desagregación por género inclina la balanza del deseo de cambio hacía el público femenino con 51.4% de mujeres que declara que variaría su aspecto versus al 31.5% de los hombres
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Se llevaron a cabo 6 grupos de discusión y 10 entrevistas semiestructuradas.

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Para averiguar sobre el tipo de cambios que se desearía realizar se utilizó una pregunta abierta, la cual -una vez codificada- entregó una lista de once posibles modificaciones; entre las que ocupan los primeros lugares se puede mencionar reducir la guata (28.8%), adelgazar (15.3%) y ser más alto (12.8%). Resulta clara entonces, la existencia de un modelo estético que busca la delgadez y la altura. Es decir, se puede presumir la existencia de estas dos características como básicas de un ideal de belleza para la juventud actual. 4.2.- Patrones estéticos. La utilización del término patrones estéticos, obedece a la construcción de una categoría de consenso, que –en este caso- atañe a los atributos de belleza física que son valorados socialmente en la actualidad. En este sentido, es necesario enfatizar la importancia que adquieren temas como el cuerpo y la apariencia para los/as jóvenes, cuya autopercepción debe ser analizada considerando lo que ellos califican como bello o atractivo, es decir, los patrones estéticos que predominan en sus discursos. Es preciso indicar que se trabajaron los modelos y conceptos de belleza separados por género, pues se infieren diferencias importantes que es interesante destacar. A través de una pregunta abierta se intentó buscar los elementos físicos esenciales que constituyen la belleza femenina. Considerando el total de respuestas, los atributos que contemplan más menciones son la delgadez (36.8%), el tener buen físico (31.0%) y la cara (29.7%). El elemento social, es decir, la importancia de la opinión de los otros se transforma en un tema especialmente sensible al abordar cómo piensan las mujeres que las ven los hombres, ya que en esta situación el ser vista se confunde con el ser deseada (subyace la idea de que los hombres solo mirarán a aquellas mujeres que encuentren bonitas, ergo, deseables). En este contexto, las características apuntan a ser delgadas o –al menos- no gordas; con buen cuerpo, lo que implica atención a senos, cintura y caderas; y en tercer lugar, se comenta que se buscan las mujeres promocionadas por las revistas eróticas, es decir, sólo cuerpos. O sea, igual afecta porque, como decían ellas, uno necesita, o sea, cuando a uno le gusta alguien, necesita estar bonita. Pero si tú le preguntas a cualquier hombre, él va a preferir mil veces tener una mina que tenga el medio forro y sea fea de cara a si es una gordita bonita. 27

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El concepto de belleza que los hombres elaboran sobre las mujeres coincide con la opinión de ellas en relevar la sexualidad femenina. Pero se hace la salvedad de que ésta es una exigencia mutua, o sea, el hombre también tiene que cuidarse y preocuparse de lucir atractivo. Atendiendo los aspectos revisados, se debe hacer hincapié en la visión de la belleza femenina como un asunto referido sólo a la apariencia física (es importante tener presente esta situación, ya que no sucede igual en el caso de los hombres). Estas reflexiones no excluyen las características identificadas por la encuesta, ya que en ambos casos se ha comentado como característica primordial el hecho de ser delgada. Respecto de los otros elementos constatados, es posible mencionar dos observaciones que definen el discurso de los hablantes. Primero, el hecho de una belleza visual que los otros ven, por ende, que los otros enjuician. Segundo, la sexualización que se asume del cuerpo de la mujer, ya que se le aborda como un objeto de deseo. De manera similar a como se realizó en el caso de las mujeres, se buscó saber cuáles son las características físicas que hacen atractivo a un hombre. Al trabajar sobre el total de menciones, se puede apreciar que existen tres características básicas, ellas son el ser alto (47.7%), tener una contextura atlética (41.3%) y ser delgado (21.3%). No obstante, debe destacarse que el tema de la belleza masculina, a diferencia de las mujeres, excede el ámbito de las características físicas de los sujetos. Es decir, -en este caso- los hablantes realizan una construcción multidimensional, que tiende a rescatar el concepto de persona por sobre el de la sola apariencia. Las adolescentes convocadas en las reuniones, abordan la belleza masculina como una conjugación de aspectos físicos y de personalidad; en donde ésta última siempre es la definitiva. Los jóvenes que participan de las conversaciones traducen la “permisividad” de las mujeres, al afirmar una preocupación no obsesiva por su apariencia. Actúan y opinan asumiendo que la belleza masculina no es sólo una sumatoria de características físicas, las cuales son importantes, pero no definitivas. Es que las mujeres dicen “ah, ese tiene cara bonita”, pero no saben cómo es por dentro y el otro que es gordito puede ser mejor que el flaquito. Tras haber identificado las principales características asociadas a 28

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la belleza femenina y masculina, pueden comentarse algunos arquetipos evidenciados por los sujetos. De acuerdo a la codificación de las respuestas obtenidas por la encuesta, los cantantes y las personas famosas son los principales modelos a los cuales quieren asemejarse físicamente los/as jóvenes (39.4%). Al desagregar la información por sexo, se puede precisar que mientras las adolescentes buscan parecerse a las cantantes (44.8%), los jóvenes intentan asemejarse a los deportistas (41.7%).

Persona Famosa a la que gustaría asemejarse
8,3 8,3 8,3 39,4

10,6 12,1 12,9

Cantante

Actriz

Deportista Bailarina de televisión Actor

Modelo o supermodelo Conductora de televisión

En ambos casos tienden a cumplirse los atributos que caracterizan el atractivo físico o belleza en cada uno de los sexos. En el caso de las mujeres, la delgadez y el buen físico, y en el caso de los hombres, el ser alto y atlético. El atributo más importante de acuerdo a los resultados de la investigación y que atraviesa la medición cuantitativa y cualitativa, siendo a la vez un tema en el que coinciden los hombres con las mujeres, independiente de su edad y nivel socioeconómico, es la valoración de la delgadez como una característica básica para hablar de belleza física. Una primera versión del estar delgado se relaciona con ser saludable, es decir, es producto de hábitos de vida sana, y genera resultados positivos físicos y mentales. Las conversaciones asumen el concepto de salud no sólo en el sentido de una enfermedad asociada a un padecimiento físico, sino que integran el concepto de salud mental, en donde el estar bien se asocia a sentirse

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bien, a quererse más; y en este escenario, la delgadez apoya el proceso de sentirse bien con el propio cuerpo Una segunda lectura de la delgadez, la vincula con el concepto de atracción que puede ejercerse en los demás, lo que remite a los patrones estéticos hoy en boga, que promueven la delgadez como sinónimo de belleza. El concepto de imagen, ser lo que se ve y ser valorado por lo que se ve, resulta implícito en las afirmaciones de los adolescentes, que además abordan el tema desde una mirada predefinida, la que opera de acuerdo a ciertas convenciones, es decir, aprueba o desaprueba de acuerdo al cumplimiento de ciertas expectativas donde un requisito de aceptación positiva o inclusión lo constituye la delgadez. Tema aún más fuerte en el caso de las mujeres, donde la sexualización atribuida a ciertas características corporales constituye prácticamente una regla tácita de evaluación. En tercera instancia, la delgadez se encuentra ligada a la idea de éxito. Más allá de la delgadez, las reflexiones que se han explicitado hacen referencia a una nueva forma de entender el cuerpo, donde éste se transforma en una posesión, es decir, mi cuerpo no soy yo, yo soy otra cosa, que en el mejor de los casos mi cuerpo podrá representar de manera acertada, pero no siempre lo logra. Por otra parte, la aceptación y promoción de la delgadez implica la estigmatización de su contrario. En este caso, la referencia alude al sobrepeso y los significados que se asocian a él. El “ser gordito” tiene una connotación problemática, pero que se relaciona más con la apariencia que con la salud de las personas. En ese marco, dentro de las conversaciones, aparece con especial fuerza la discriminación que sufren los sujetos con sobrepeso. También se hacen alusiones a las etiquetas sociales que cargan quienes son identificados como gordos. La clara relevancia que se atribuye a la apariencia, la preferencia consensuada por la delgadez y la estigmatización social de la gordura, generan en los/as jóvenes una presión por mantenerse delgados. Al indagar en la sensibilidad de los encuestados ante las fluctuaciones de su peso, se aprecia una sensibilidad mayor hacia la posibilidad de aumentar de peso, ya que a un 59.6% le preocupa engordar. Al examinar más detenidamente este dato, existen diferencias significativas por sexo, siendo éste un temor mucho más fuerte en el caso de las encuestadas mujeres (66.7%).

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4.3.- La comida y el comer. La preocupación por engordar, se traduce –como se verá más adelanteen una serie de conductas tendientes a modificar los hábitos alimenticios. Por esta razón, resulta fundamental conocer las prácticas alimentarias de las personas, para luego detenerse en aquellas conductas que parecen ser riesgosas. Sin duda, el pan constituye el alimento de consumo más frecuente para los/as jóvenes, ya que un 87.6% indica comerlo todos los días. Cuando se revisan los discursos de los sujetos, el pan también surge como un referente indiscutido de la alimentación juvenil. De acuerdo a la encuesta, el consumo diario de frutas y verduras (59.2%), y de productos lácteos (57.8%), también se presentan como datos de importancia. Cabe señalar, que la alta ingesta de frutas y verduras sorprende a los expertos consultados al respecto. De igual forma, a través de las técnicas cualitativas se percibe un menor nivel de consumo. Parece existir una asociación entre las frutas y verduras, y la preocupación por el cuerpo. Este tipo de alimentos se vuelve fundamental para quienes realizan dietas o buscan adelgazar. El alcohol fue incluido en la encuesta para indagar en la conducta de los/as jóvenes respecto a su consumo, apreciándose un bajísimo porcentaje que afirma beber diariamente (1.6%), mientras que la mayoría señala no hacerlo nunca (64.8%). La encuesta entrega luces sobre el papel que juegan la comida chatarra y las golosinas en la alimentación de los/as jóvenes. Un 55.8% dice consumir diariamente este tipo de alimentos y sólo un 4% no lo hace nunca. Los datos cualitativos pueden resultar aún más ilustrativos, ya que en ellos se observa claramente que la denominada comida chatarra constituye el tipo de alimento preferido por los/as jóvenes. Sin embargo, se percibe también en los sujetos una revalorización de la comida casera y de los platos preparados. En cuanto a las comidas efectuadas cotidianamente, el almuerzo emerge como la comida más relevante para los sujetos, ya que un 84.4% afirma almorzar todos los días. En tanto, la cena es la comida menos señalada, donde casi la mitad de los encuestados dice no cenar (47.3%). Estrechamente relacionado a este dato, debe revisarse el alto porcentaje alcanzado por la once, ya que un 71.8% indica tomar once a diario. Sin embargo, no estamos aquí frente al concepto de once tradicional, sino más bien ante una once-comida que combina el té o café, el pan, las ensaladas o algún plato más elaborado. Por otra 31

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parte, las respuestas generadas en torno al desayuno permiten suponer que gran parte de los/as jóvenes acostumbra desayunar (62.8% lo hace diariamente). Pasando al tema de las construcciones de sentido que los/as jóvenes elaboran en torno a la comida, sorprende la claridad con que algunos aluden a las propiedades de los alimentos. No obstante, también se constata un importante nivel de desinformación, que se manifiesta en teorizaciones claramente erradas y en demandas por conocimiento. Las principales reflexiones registradas sobre la alimentación, se establecen en torno a la distinción que los/as jóvenes plantean entre la comida chatarra y la comida sana. Las opiniones que se pueden extraer a partir de las técnicas cualitativas, manifiestan una contradicción entre el “deber y el hacer”, ya que los/as jóvenes describen las características de lo que consideran como una comida sana, pero sus preferencias y costumbres apuntan a lo que ellos mismos etiquetan como comida poco saludable. La comida sana emerge como algo que le es necesario al cuerpo y que –por lo tanto- hace bien. Por su parte, la idea que subyace al concepto de alimentos no saludables, es que éstos perjudican la salud de quienes los consumen. En general, la comida poco sana es asociada directamente a lo chatarra y se identifica con todo lo frito, los completos y los dulces. La comida cumple un rol importantísimo en la vida de los/as jóvenes, quienes no solo desarrollan reflexiones en torno a su relevancia para la vida, sino que también asignan significados al hecho de comer. Estos significados, planteados -implícita o explícitamente- por los sujetos, no se encuentran exentos de contradicciones, observándose en ellos una clara combinación de representaciones positivas y negativas, que se expresan con diferentes énfasis y matices en la información recogida mediante las diversas técnicas. Los resultados de la encuesta mantienen un carácter positivo en lo que se refiere al hecho de comer, situación que se vuelve mucho más crítica en las conversaciones sostenidas con los/as jóvenes, donde se aprecia con mayor énfasis a la comida como una experiencia que es vivida de manera contradictoria, al generar –muchas veces en un mismo instante- sensaciones que van del placer a la culpa. Si se analizan los conceptos positivos, puede notarse su estrecha relación con el ámbito de las motivaciones, es decir, por qué las personas comen. Las razones expuestas por los/as jóvenes apuntan a una dualidad. Por un lado, apunta a la necesidad de alimentarse para vivir y para “funcionar”, y por otro a la idea de que alimentarse es un acto placentero en el cual uno puede 32

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degustar sabores y olores que provocan la sensación de placer. A pesar de esta dualidad, no se puede desconocer la centralidad que adquiere en el discurso de los/as jóvenes el mensaje hedonista, ya que el placer constituye la principal motivación para comer y –a la vez- su efecto más valorado. No obstante, los significados negativos nos indican que, si bien comer provoca placer, también puede generar culpabilidad. Esta culpa nos remite a la relación que se establece entre comer y engordar. Los datos muestran que una de cada cuatro personas (24.6%) expresa su acuerdo con la idea de sentirse culpable después de ingerir alimentos. Se debe precisar que al desagregar esta información por sexo, se encuentran relaciones significativas, siendo la culpabilidad mucho más frecuente en el caso de las mujeres (31.0%) que en el de los hombres (9.6%). Para concluir, deben mencionarse algunas representaciones etiquetadas como neutras, que dan cuenta de situaciones en las cuales se acostumbra ingerir alimentos o “comer por comer”, aludiendo a la ansiedad, la rutina o el aburrimiento. 4.4.- Dietas y trastornos de la conducta alimentaria. Muchas veces los/as jóvenes experimentan sensaciones encontradas en cuanto a la comida, lo que –en algunos casos- puede ser etiquetado como un placer culposo. Sin duda, esta situación puede traducirse en una relación poco sana con los alimentos, a partir de la cual surgen hábitos riesgosos que atentan contra la salud física y mental de los sujetos, y que pueden llegar a generar trastornos de la conducta alimentaria. En esta sección nos encontramos ante una nueva área de análisis, que ya no se vincula a la descripción de lo que comen los/as jóvenes, sino por el contrario, a lo que dejan de comer. En este contexto las dietas, las conductas de riesgo y los trastornos alimentarios, constituyen la temática central. En primer lugar, debe enfatizarse el temor a engordar que parecen sentir los sujetos. Cuando se toca el tema de la gordura y el comer, de inmediato surge en el discurso el concepto de dieta, que remite a la modificación consciente de las conductas alimentarias habituales. De esta manera, en todos los grupos incluidos en la investigación puede detectarse el desarrollo de conductas destinadas a bajar de peso, las que varían desde una dieta saludable y algunas veces asistida, hasta la adopción de fuertes medidas: restrictivas (dejar de comer), purgativas (vomitar) o compensatorias (ejercicio físico). 33

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No obstante lo expuesto, se debe consignar que la encuesta nos indica que sólo un 20.9% de los sujetos reconoce haber realizado una dieta durante el último año. La proporción es muy disímil al desagregar este dato por sexo. Simplificando los porcentajes, se puede afirmar que mientras uno de cada veinte hombres ha hecho algún tipo de dieta, en el caso de las mujeres la proporción se quintuplica, es decir, cinco mujeres de cada veinte encuestadas dicen haberlo hecho. Al indagar en los significados atribuidos a las dietas, los comentarios apuntan a las razones que los llevan a hacerlas, donde emergen tres motivos principales: la salud física, la salud mental y la estética. Si bien, los/as jóvenes acostumbran a realizar dietas, no siempre creen en su eficacia. De hecho, llama la atención la poca credibilidad con que hablan de las dietas, situación que contradice su frecuente utilización. Un dato diferente se observa en la encuesta, ya que un 58.1% de las personas que han realizado una dieta durante el último año, piensa que obtuvo un resultado positivo de ésta. Ahora bien, para responder a la pregunta sobre qué es una dieta, es posible describir aquellos métodos y conductas que resultan más frecuentes en las dietas realizadas por los/as jóvenes, de acuerdo a los datos de la encuesta. Al respecto, entre las medidas más utilizadas se encuentra el comer alternadamente, es decir, algunos días mucho y otros poco, ya que un 44% dice hacerlo siempre. Otro recurso empleado es la actividad física o ejercicio para quemar calorías (42.9% lo hace siempre). El uso de productos dietéticos aparece en tercer lugar, con un 36.7% de respuestas siempre. En tanto, las formas menos practicadas son tomar pastillas (85.7% dice que nunca lo hace) e ir a un especialista (71.4% de respuestas nunca). Por su parte, la información cualitativa permite identificar diversos tipos de dieta: autocuidado, donde es el propio joven quien decide restringir sus hábitos alimenticios, en búsqueda de la baja de peso o de “mantenerse”; con supervisión médica, cuando se acude a especialistas en busca de asesoría; con orientación familiar, siendo la dieta dirigida de acuerdo a los conocimientos que se poseen a nivel de hogar, los cuales no siempre resultan ser los más adecuados; dietas turbo, basadas en seguir consejos reproducidos en medios de circulación masivos o que se transmiten a nivel informal; y de ejercicio o actividad física, donde la actividad física se transforma en un medio para bajar de peso, quemar la grasa acumulada, “apretarse”, etc. Un número muy reducido de jóvenes alude al uso de métodos que pueden llegar a considerarse como conductas de riesgo. No obstante, algunas de las prácticas referidas se asemejan a las situaciones observadas en aquellos 34

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jóvenes que presentan algún trastorno de la conducta alimentaria, como es el caso de vomitar o dejar de comer. A veces igual me hacen comer, pero yo no quiero comer. Una vez estuve una semana sin comer. Estaba pesando ochenta y tres, ahora peso setenta y seis. Las diferencias que se aprecian entre las dietas realizadas se encuentran fuertemente cruzadas por el manejo de información pertinente. En este sentido, llama la atención la abundante gama de recetas que provienen del sentido común, muchas de las cuales no parecen ser las más adecuadas en términos de salud. Como punto central, emerge la figura de quien asesora y su nivel de conocimientos, apreciándose distintas situaciones dependiendo de si se cuenta o no con orientación especializada. Los/as jóvenes resienten la falta de un traspaso apropiado de información, señalando su continua exposición a mensajes contradictorios, que los llevan a adoptar diversas medidas y que inciden en los efectos que se puedan generar a partir de las dietas. Primero un doctor dice que la masa no engorda... pero sí engorda la manzana, que la manzana es lo saludable. Entonces como que ellos mismos a veces se ponen en contra y tú, comas lo que comas, e igual tratas de que sea dieta pero como que muy pocas veces resultan. Otro ámbito relevante, se refiere al análisis de los y las jóvenes que no sufren estos trastornos respecto de la imagen que tienen de ellos mismos, ya que la existencia de enfermedades como la anorexia o la bulimia es una situación que ha sido incorporada por los sujetos como una realidad próxima. Este dato, puede estar vinculado al conocimiento de personas que padecen algún trastorno de la conducta alimentaria, así como también a su amplia cobertura durante el último tiempo en los medios de comunicación. El concepto de enfermedad no es el utilizado preferentemente por los sujetos para etiquetar a la anorexia y a la bulimia, se refieren a ellas como “algo mental”, en donde existe un afán desmedido por bajar de peso, el cual les hace perder la objetividad. En cuanto a cómo se llega a ese estado o qué elementos son los que gatillan que una persona quiera bajar de peso sin medir las consecuencias, el medio es aludido como responsable al imponer modelos casi irreales. 35

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Por la estética, porque todo el mundo... si uno ve una modelo, es flaca, flaca y varia gente quiere ser como ellas, ya sea porque es famosa o porque ella tiene estilo Una distinción que se debe consignar, se refiere a separar el tema de la anorexia y la bulimia de los problemas del sobrepeso y la obesidad, ya que estos últimos –de acuerdo a los adolescentes- no son de la gravedad de los primeros. Una persona rellenita, no es tan peligroso como una persona que está cayendo en algo que es de verdad grave, o sea como mucho menos la preocupación, porque igual una persona rellenita, es rellenita pero tampoco está enferma 4.5.- Factores protectores y de riesgo A continuación, se presenta un resumen de algunos aspectos del entorno próximo de los/as jóvenes, que pueden representar factores protectores o de riesgo para la generación de problemas como el sobrepeso y la obesidad, así como también de trastornos como la anorexia y la bulimia. Cabe destacar el carácter dual de estos elementos, los que -como se ha señalado- pueden determinar situaciones protectoras y –a la vez transformarse en situaciones de riesgo.
Carácter dual de los factores PROTECCIÓN • • • • El hogar El colegio Los amigos El sexo opuesto CONDUCTAS ALIMENTARIAS DE LOS JÓVENES • • • • RIESGO El hogar El colegio Los amigos El sexo opuesto

ESTILO DE VIDA: CONSUMO ENERGÉTICO (COMIDA CHATARRA) GASTO ENERGÉTICO (SEDENTARISMO)

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EL HOGAR:
PROTECCION • • • • • Preocupación por la alimentación de los hijos. Selección y preparación de alimentos. Orientación y apoyo. Preocupación por la salud de los hijos. Rol de la madre. • • • • • • • • RIESGO Selección y preparación de alimentos. Desinformación. Ausencia de los padres en el hogar. Importancia de la apariencia. Predisposición genética. Enfermedades familiares. Problemas económicos. Problemas familiares.

El hogar como factor protector. Los padres –y en especial las madres- juegan una función activa en la selección y en la preparación de los alimentos que consumen sus hijos. Esta función refleja una preocupación que apunta a que los/as jóvenes tengan una dieta balanceada, que complemente diversos tipos de comida y que evite los excesos. Además, cuando se trata de conductas que pueden resultar riesgosas, la familia también puede ejercer un papel relevante, tanto en la prevención de estas situaciones como en su detección y tratamiento. El hogar como factor de riesgo. Entender el contexto familiar como un contexto de riesgo, nos remite una vez más a la selección y preparación de la comida, que no siempre resulta ser la más adecuada a las necesidades de los/as jóvenes. Por otra parte, la ausencia de los padres también es un factor a tomar en cuenta. Otro ámbito que emerge como de riesgo, está dado por el cuidado intensivo que realizan algunos padres sobre la alimentación de sus hijos, estas prácticas se dirigen generalmente a que los hijos no aumenten de peso, demostrando una preocupación desmedida por la apariencia, donde la gordura es algo indeseado. Desde otra perspectiva, es necesario recordar que los problemas estudiados pueden tener antecedentes importantes en la familia, tanto genéticos como conductuales. EL COLEGIO
PROTECCION • • • Canal de educación e información. Detección y vigilancia. Los profesores. • • • RIESGO Irregularidad de horarios Oferta de alimentos. Poder adquisitivo.

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El colegio como factor protector. El colegio puede entregar información y responder a las dudas que los/as jóvenes manifiestan explícitamente en sus discursos. De esta forma, el colegio presenta un gran potencial que ya está siendo utilizado por algunas campañas. Los profesores también emergen como personas que se preocupan de los problemas ligados a comer o dejar de comer, situación que resulta más recurrente cuando se trata de los sujetos diagnosticados con anorexia o bulimia, quienes no siempre acogen bien este interés. El colegio como factor de riesgo. El colegio cumple un importante rol en la determinación de los hábitos alimenticios de los/as jóvenes. Esta importancia se refleja por una parte en la irregularidad observada en los horarios de comida, ya que mediante la Jornada Escolar Completa o a través de otras medidas, el tiempo que los adolescentes pasan en el lugar donde estudian se ha visto extendido, de esta forma, gran parte de las comidas que realizan dependen de las horas de clase. Por otro lado, se debe considerar el reciente poder adquisitivo de los/as jóvenes, a quienes se les acostumbra a dar dinero en reemplazo de la tradicional colación. Ante este dato, debe revisarse la calidad de la oferta alimenticia a la que se accede en los colegios. Si bien en la mayoría de los establecimientos se pueden encontrar comidas y platos preparados, éstos no siempre son los elegidos por los sujetos, ya que –como se ha visto- las preferencias parecen apuntar a la denominada comida chatarra. LOS AMIGOS
PROTECCION • • • Conocimiento sobre el tema Apoyo Vigilancia • • • RIESGO Burla Búsqueda de aceptación Atraer al sexo opuesto

Los amigos como factor protector. Es importante recordar que temas como la obesidad, la bulimia o la anorexia, ya no resultan ajenos a la juventud, lo que ha generado una preocupación creciente al respecto, que se manifiesta desde la entrega de consejos hasta acompañar al baño a los compañeros que presentan problemas, para evitar que recurran al vómito. Los amigos como factor de riesgo. Diversas experiencias indican como un hecho común el que a edades tempranas los niños molesten a quienes presentan problemas de gordura, lo que puede traducirse en un factor que

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fomente el deseo desmedido por adelgazar, donde la búsqueda de aceptación ocupa un lugar central. Por otra parte, y sobre todo entre las mujeres, el tema de la gordura y las dietas es recurrente, y –generalmente- no se presenta acompañado de una asesoría adecuada. En estrecha relación con el tema de los pares, surge el interés por atraer al sexo opuesto, donde la apariencia física es fundamental y el estar gordo es visto como una desventaja, ante la cual hay que actuar. 4.6.- Estilos de vida El tema de los estilos de vida no busca ser abordado de manera dual, lo que se intenta enfatizar es la problemática que surge a partir de la excesiva ingesta calórica que potencia la oferta alimenticia y la disminución del gasto energético que se observa en las prácticas cotidianas de los sujetos. Este dato emerge como una situación de riesgo, al permitir el desarrollo de cuadros de sobrepeso y obesidad, y –a su vez- de conductas restrictivas y compensatorias que se dirigen a contrarrestar el aumento de peso. La ingesta calórica. La ingesta excesiva de calorías parece ser común en la sociedad actual, situación de la que no escapa un alto porcentaje de jóvenes, que opta por consumir productos ricos en azúcar y grasa. Ahora bien, qué lleva a los/as jóvenes a comer este tipo de alimentos; las respuestas aluden a tres motivos: bombardeo de productos “ricos” del cual son objeto, el cual puede ser analizado considerando la importancia del mensaje hedonista transmitido por la sociedad y que se vincula claramente al fomento del consumo; el elevado precio de los productos saludables y a la capacidad de satisfacción que éstos poseen; finalmente, la rapidez también es un tema relevante, sobre todo si se consideran los requerimientos escolares que ya han sido comentados. De esta forma, las cadenas de comida rápida emergen como una alternativa bastante atractiva. Gasto calórico. Si se analiza el problema desde el gasto de energía, las muestras de sedentarismo dadas por los sujetos consultados pueden resultar altamente riesgosas. Por un lado, la encuesta nos indica que –fuera de las clases de educación física- solo un 55.1% de los/as jóvenes afirma realizar algún deporte o actividad física de manera regular. Si bien, este dato puede no parecer tan drástico, ello cambia al desagregar la variable por sexo, donde la mayoría de las mujeres no desarrolla ningún deporte o actividad física (57.1%), sucediendo lo contrario en el caso de los hombres (83.6% realiza algún tipo de actividad física). 39

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4.7.- El factor mediático. En la mayoría de los apartados que se han revisado, se torna reiterativa la alusión a los medios de comunicación como factores de influencia del imaginario de las personas; la sociedad parece encarnar -a través de ellos- las distinciones normativas que permiten construir un mundo en orden, donde lo deseado y lo repudiado se encuentran previamente organizados. Obviamente, es ilusorio distinguir los medios y sus mensajes de un contexto sociocultural más amplio. Los medios responden a él constituyéndolo, pero a la vez reconociendo la influencia de otras dimensiones de la existencia social; tema que es particularmente difícil de separar en el modelo de sociedad de consumo vigente hoy ya que es precisamente la inclusión mediática la que torna relevante los mensajes e inquietudes sociales. Es por esto, que al hablar de riesgos otro elemento que debe ser tomado en cuenta, es el factor mediático. Los medios difunden la norma, concepto que es compartido por los/as jóvenes que manifiestan coincidentemente la idea de su importancia al momento de referirse a lo deseable, a lo bello, a lo que gusta, a lo que está de moda. Yo pienso que va más en la sociedad. En todo lo que influye, porque a nosotros nos están bombardeando de imágenes, de mensajes, de todo lo que son los medios de comunicación... El discurso es clarísimo en su contenido, en cuanto apunta a la existencia de mensajes sociales que definen lo deseable y que son difundidos a través de los medios de comunicación. La televisión es el medio por excelencia y su influencia puede ser resumida en la siguiente idea: la televisión da un toque de glamour a quien aparece en ella, pero –a la vez- ejerce una especie de selección entre aquellos que muestra, situación que es vista de manera nociva, ya que la imagen de realidad -que buscan mostrar los medios- se distorsiona al excluir o ridiculizar ciertos tipos sociales. El tema del sobrepeso reaparece ahora con toda la fuerza del estigma, como una situación que se aparta de la norma, casi una anomalía. Con esto, se vuelve a la delgadez como lo deseable, saludable, atractivo y exitoso. Profundizando en el tipo de influencia que ejerce la televisión, los/as jóvenes explicitan que la identidad delgadez = belleza se valida en este medio. Y el concepto de belleza atañe a hombres y mujeres, ya que moldea las propias aspiraciones y también lo que uno puede esperar del otro. 40

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De esta manera, los medios -y la televisión en particular- fortalecen un discurso en donde la apariencia es lo más importante. Así, se construyen modelos de belleza, los cuales ya sea por omisión o por mención explícita, también elaboran las categorías de lo feo. No solo existe una divulgación de estos modelos, sino que también determinados productos tienden a imponerlos. Es importante mencionar –además- el papel de la moda, ya que la producción en serie y distribuida a nivel masivo, parece verse afectada por determinantes que no se relacionan directamente con la realidad de los consumidores. A propósito de esto, es relevante anotar que las personas incluidas en las conversaciones grupales, en especial las mujeres, hacen alusión no solo a la mayor distribución de tallas pequeñas, sino también a la reducción del tamaño de las tallas habituales. En este contexto, el factor mediático también se transforma en un elemento de riesgo, que lleva a los/as jóvenes a buscar responder a los ideales de belleza predominantes, intentando –para ello- moldear su cuerpo de acuerdo a lo que el consenso acepta como bello. Sin duda, aquí la delgadez emerge como una condición esencial.

5.- CONCLUSIONES
5.1.- Alcances del estudio. Existen tres temas que contribuyen a validar el estudio, los que se detallan a continuación. 5.1.1 Abordaje del problema como una cuestión cultural. Tradicionalmente, el tema de las prácticas alimenticias y las conductas asociadas a ellas, constituyen un área en la que la medicina y la sicología han realizado importantes aportes, los que han validado un modelo biomédico para comprender esta situación, lo cual implica que el reconocimiento que se hace de ésta, reside en un enfoque de salud-enfermedad. En cambio, la preocupación desde las ciencias sociales, como la antropología y la sociología, ha puesto el acento en la lectura cultural del fenómeno, es decir, en asumir ciertas situaciones como producto de un contexto más general, en el cual las personas realizan conductas de adaptación a sus circunstancias. Luego, el entendimiento que se intenta –y que esta investigación hace suyo- es el de indagar en los factores que se encuentran detrás de las acciones y las creencias socialmente compartidas y aceptadas. 41

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Atendiendo esta orientación, el estudio buscaba responder a cuáles son los patrones estéticos dominantes y cómo las personas buscan acercarse a ellos. En ese sentido, la importancia de las prácticas alimenticias de los sujetos y cómo éstos las interpretan resulta vital. 5.1.2 Consideración de la población sana como referente. Como parte de la orientación sociológica de la investigación, el conocimiento de las conductas y opiniones asociadas a los hábitos alimenticios y a los referentes de belleza, se transforma en un tema crucial de abordar con el común de la población joven. Considerando en esta decisión que las construcciones de sentido que las personas hacen y declaran, representan la exposición de un conjunto de significados en los cuales subyacen los elementos y factores constitutivos de un sistema cultural determinado. En este contexto, a través de temas que pueden parecer muy acotados, es posible acercarse a los imaginarios que determinan los ideales de los sujetos. Luego, el conocimiento de esos ideales y su configuración resulta de mayor interés si traduce las inquietudes de la población “normal”, es decir, si es factible acercarse a las prácticas que son consideradas y validadas como “normales”6. 5.1.3 Constatación del tema como parte del imaginario y preocupación juvenil. No es errado suponer que las personas realizan construcciones de sentido sobre aquellos temas que les interesan, en cambio, sobre las cuestiones que sienten ajenas o que no les preocupan, los datos que manejan son menores al igual que su capacidad de reflexión. En este sentido, el estudio comprueba el alto grado de interés que provocan en los y las jóvenes las temáticas abordadas; el cual se traduce en discursos articulados, en opiniones que demuestran un alto nivel de información y en una preocupación explícita sobre temas como los trastornos de la conducta alimentaria, la imposición de patrones estéticos, y la disparidad de mensajes sociales –sobre la comida, el cuerpo y la bellezaque existen actualmente.

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Normales en el sentido de ser habituales y no identificadas con acciones asociadas a trastornos de la conducta alimentaria o a personas que los padecen

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5.2.- Limitaciones del estudio. En general, las debilidades de la investigación están asociadas a que sus resultados no pueden ser avalados como representativos de toda la población joven, lo cual se relaciona con el carácter exploratorio del estudio realizado. En este marco, las falencias a considerar en la lectura de la información que se entrega, son –al menos- las dos que se comentan a continuación. 5.2.1 Ausencia de una profundización de los disensos. La investigación sólo esboza los disensos existentes, no observándose una construcción de los discursos diferenciada de acuerdo a ciertas variables que parecen tener un alto potencial explicativo. A este respecto, es posible mencionar el género y el estrato socioeconómico de las personas, ya que si bien en la medición cuantitativa (encuesta) las variables clásicamente estructurantes (edad y nivel socioeconómico, la sola excepción es el sexo de los sujetos) no aparecen como significativas, a nivel de la información cualitativa se manifiestan distinciones que pueden ser profundizadas, tema del cual el estudio se hace cargo, pero sin la profundidad que se requiere para proponer diversas explicaciones. 5.2.2 Necesidad de una construcción interdisciplinaria del conocimiento. Si bien la orientación de la investigación reconoce una impronta sociológica, los datos acopiados precisan de una colaboración interdisciplinaria, tanto desde las mismas ciencias sociales (por ejemplo, a nivel de un estudio etnográfico sobre costumbres alimenticias) como desde la nutrición y la medicina (saberes que pueden aportar en la definición de conductas saludables, conductas no saludables y enfermedad). 5.3.- Las inquietudes iniciales. 5.3.1 Hábitos alimenticios La comida juega un rol importante en la vida de los/as jóvenes, quienes establecen –en torno al hecho de comer- una serie de prácticas individuales y sociales, así como también configuraciones de sentido que dan cuenta de sus conocimientos y opiniones al respecto. Llama la atención la ausencia de reflexiones que aborden la 43

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problemática del hambre como un factor fundamental. Si bien muchas alusiones hacen referencia a la idea de que comer es una necesidad que permite el funcionamiento del organismo, el discurso de los sujetos alude claramente a que el hombre es un ser vivo que no se alimenta solo por motivos fisiológicos. En este sentido, no cabe duda de que los hábitos alimenticios de los/as jóvenes se articulan a partir de una orientación hedonista, donde comer es sinónimo de placer antes que de salud. La realización de este placer da paso al consumo, ya que los niños y adolescentes de hoy cuentan con el poder adquisitivo necesario para acceder a los productos que les gustan, situación a la que no escapa la comida, constituyendo las golosinas y lo chatarra los principales polos de atracción. De esta manera -y a pesar de que se refiere una ingesta variada que incorpora frutas, verduras, lácteos y carnes entre otras cosas no cabe duda de que la alimentación de los/as jóvenes incluye también altas dosis de grasas, azúcares y pan. No obstante, como ya se ha comentado en los resultados de la investigación, la preferencia por la comida chatarra no se encuentra exenta de críticas, constatándose opiniones que apuntan a lo poco saludable que puede ser esta elección, emergiendo –así- una contradicción entre lo que se considera correcto y lo que se ingiere, donde generalmente se termina privilegiando el concepto de placer, el que –como se ha visto se vincula sobre todo a alimentos poco sanos. Por otra parte, la idea de placer también alude a la comida casera, observándose una revalorización de los platos preparados y calientes, los que –sin embargo- no representan el principal consumo de los/as jóvenes. En este contexto, es válida la pregunta por otros elementos que pueden estar incidiendo en las conductas alimentarias, ya que si bien las preferencias ocupan un lugar central, parecen no ser el único factor a tener en cuenta. Esta situación, nos lleva retomar la idea de que los hábitos alimenticios manifiestan procesos adaptativos a las condiciones de vida de las personas, por lo que varían en el espacio y en el tiempo. De esta forma, el estilo de vida de los adolescentes y los requerimientos ante los cuales deben responder, determinan –en gran medida- sus conductas y las decisiones relativas a qué, cómo y cuándo comen. Los resultados desarrollados en los apartados anteriores, permiten deducir que la sociedad actual presenta importantes cambios referidos a la oferta de alimentos, al tiempo destinado para las comidas y a las condiciones en que éstas se llevan a cabo. En este marco, los/as jóvenes no solo actúan motivados por una orientación hedonista, sino que también buscan rapidez y accesibilidad, 44

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convirtiéndose en clientes que consumen lo que les agrada, siempre y cuando se trate de productos rápidos y baratos. Una vez más, las golosinas y la comida chatarra parecen ser las que mejor cumplen con estos requisitos, hecho que se ve reforzado –por una partepor el bombardeo publicitario que apoya la oferta de estos alimentos, cuyo consumo se presenta como “al alcance de la mano” y altamente satisfactorio. Por otra parte, el grupo de pares también ejerce un papel al respecto, debido a la “normalidad” que se asocia al tipo de productos consumidos por la mayoría. De esta forma, nos encontramos ante un concepto de satisfacción distinto en materia de alimentación, que además de los gustos tiene que ver con el consumo como forma de inclusión social. Esta idea nos remite a las relaciones interpersonales que subyacen al acto de comer, las que –hoy en díase vinculan fuertemente al grupo de pares, dejando en muchas ocasiones de lado aquellas costumbres familiares donde la preparación de los alimentos y la sobremesa resultaban tan importantes como el hecho de comer, por lo que la idea de placer se vuelve mucho más efímera y contingente. 5.4.- Patrones estéticos Los/as jóvenes pueden situarse en un proceso contradictorio, en donde se opone y, a la vez, complementa la búsqueda de diferenciación y la necesidad de aceptación. De esta forma, los patrones estéticos responden, por una parte, a la creación de estilos personales y, por otra, al establecimiento de un consenso sobre lo que es bello. Los estilos, que generalmente son compartidos por el grupo de amigos cercanos, aluden a la diversidad que se constata en el mundo juvenil. En este sentido, no puede hablarse de los/as jóvenes de un modo universal, ya que nos encontramos ante un concepto mucho más amplio, que debe ser abordado a partir de los distintos grupos que existen y donde el único factor unificador está dado –muchas veces- por la delimitación de un rango de edad. El contexto descrito hace de la imagen un elemento fundamental, donde la estética se entrecruza con la moda -ya sea mediante su aceptación o a través de su rechazo- para dar cuenta de quien soy. Por esta razón, la diversidad juvenil no impide hablar de ciertas similitudes entre los/as jóvenes, una de las cuales alude a la importancia de la apariencia, ya que el cuerpo pasa a ser un lugar donde afirmar soberanía, un objeto que los representa y que es necesario moldear, circunstancias en las cuales emerge el consumo, como medio para adquirir aquello que les gusta y que tiene que ver con lo que quieren proyectar a los demás. 45

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A pesar de la relevancia que los sujetos asignan a la creación de un estilo propio, no se puede desconocer la manifestación de ciertos patrones estéticos que son promovidos por la sociedad y que se transforman –explícita o implícitamente- en estereotipos y modelos a seguir, los que -más que con personajes determinados- se vinculan con características de la cara y del cuerpo. En este ámbito, los gustos y opiniones sobre la belleza femenina y la masculina, también presentan diversos matices y énfasis, que dan cuenta de diferentes preferencias en cuanto a los ojos, el pelo, la boca, la altura, etc. El único aspecto que parece representar el consenso general, está dado por la asociación que se realiza entre delgadez y belleza. Esta situación no solo se traduce en una valoración de la delgadez -que es significada además como felicidad y éxito social-, sino que también refiere a una estigmatización de la gordura como algo no deseable, una característica que hay que evitar, en síntesis, remite a la construcción de lo feo. La delgadez pasa a transformarse –así- en algo que se debe buscar y promover, sobre todo en el caso de la mujer, donde el concepto de belleza se presenta mucho más asociado a características concretas que en el caso del hombre, para quienes lo físico representa un complemento de otras características que relevan la importancia de la personalidad por sobre la apariencia. Para las mujeres, en cambio, la belleza pasa –casi exclusivamentepor la apariencia física; y la delgadez debe ser entendida no solo como estar flaco o pesar poco, sino como una estructura corporal que se asemeja a los patrones establecidos a nivel mediático, donde también se asigna importancia a las formas; los senos, la cintura, las caderas y las piernas. Finalmente, debe comentarse la centralidad que adquiere el cuerpo en relación a la cara. Una vez más, la belleza masculina parece ligarse de manera más explícita a las facciones, mientras que en las mujeres se privilegia claramente el cuerpo. 5.5.- Valoración de los patrones estéticos La existencia de patrones estéticos es un dato manejado por la mayoría de los/as jóvenes, quienes se muestran concientes del consenso social que se establece sobre los modelos de belleza, atribuyendo responsabilidad a los medios de comunicación en cuanto a la masificación de dichos estereotipos. En relación a esta situación emergen dos críticas de los sujetos. Una de ellas alude a la importancia excesiva que se le asigna a la apariencia física, la 46

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que se constituye en un determinante de las relaciones sociales y en un signo que describe a las personas (actúa como filtro). Esta importancia es acusada como una de las características de la sociedad actual, donde el envoltorio reemplaza al contenido y donde –además- el cuerpo se transforma en un objeto moldeable y transable en el mercado (un producto más). La segunda crítica apunta a la importación de modelos foráneos, que no corresponden a la contextura de la población nacional. Al respecto, se debe mencionar la claridad con que los/as jóvenes expresan su incomodidad ante estos ideales de belleza, los que resultan inalcanzables para la mayor parte de ellos. No obstante, y a pesar del grado de conciencia que los/as jóvenes exponen al hablar de estas temáticas, no son capaces de escapar a los requerimientos que establece la cultura de la imagen, constatándose también en sus discursos la relevancia de la apariencia y la búsqueda de la belleza corporal. Esta belleza, como ya se ha comentado, pasa por la delgadez, condición sobre la cual existe consenso y que es valorada como característica fundamental de una persona bella, mientras que su opuesto –la gordura- es rechazado y estigmatizado. Esta situación genera diversos efectos en los/as jóvenes, vinculados a la autopercepción y al desarrollo de la autoestima. Ser delgado –de acuerdo al discurso explicitado contribuye a la autoestima de los sujetos, a estar conformes consigo mismos y a sentirse seguros frente a los demás, lo que puede relacionarse con las asociaciones ya comentadas, es decir, belleza, felicidad y éxito social. Emerge nuevamente la importancia del grupo de pares, ya que se trata de ser aceptado por el grupo de iguales y de resultar atractivo al sexo opuesto. En este contexto, los/as jóvenes intentan responder a los patrones de belleza física y –específicamente- a la condición de delgadez, que se manifiesta como un ideal posible de alcanzar, a diferencia –por ejemplo- de la altura o el color de ojos promovidos como deseables. De esta manera, se observan diferentes conductas tendientes a moldear el cuerpo, las que –generalmentederivan en relaciones poco saludables con la alimentación, en las que el placer con que se significa el hecho de comer, da paso a la culpa y al “cargo de conciencia”. Debe destacarse la oposición de dos mensajes que parecen ser difundidos con la misma fuerza por la sociedad de consumo y de la imagen; la importancia del hedonismo, que ya ha sido mencionado al asociar comida y placer, donde lo más relevante es satisfacer los deseos de cada uno; y la 47

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centralidad de la estética, donde comer representa un placer culpable. Indudablemente, esta contradicción contribuye a la aparición de conductas de riesgo, destinadas a modificar los hábitos alimenticios y que –en algunos casos- incluyen acciones purgativas o restrictivas de tal magnitud, que terminan por dar paso a trastornos de la conducta alimentaria. 5.6.- Factores de riesgo y protectores Como se ha señalado en el capítulo de resultados, existen múltiples aspectos que pueden estar incidiendo en los hábitos alimenticios de los/as jóvenes, así como en la generación de conductas de riesgo. De esta manera, la aparición de enfermedades como la obesidad o de trastornos como la anorexia y la bulimia, debe ser abordada desde una perspectiva multicausal, donde – además- no es factible aislar los diversos factores involucrados del contexto en que se encuentran insertos, el cual determina el grado del efecto que éstos puedan tener. En este sentido, como primer antecedente se debe poner énfasis en la juventud, entendiéndola como una etapa de vida marcada por una búsqueda de identidad, que muchas veces representa un riesgo en sí misma, debido a la vulnerabilidad que subyace a la necesidad de aceptación e inclusión social. Por otra parte, si bien no se desconoce la importancia que los aspectos genéticos pueden tener, dada la perspectiva sociocultural privilegiada por el estudio y de acuerdo a los resultados obtenidos, es posible identificar dos ámbitos relevantes para las conductas alimentarias de los adolescentes: el entorno próximo y el entorno mediático, ámbitos que interactúan a través de la reproducción de mensajes que pueden resultar contradictorios, ya que –como se ha visto- por una parte promueven el hedonismo de las personas a través de la asociación comida y placer, mientras que por otro lado enfatizan un ideal estético que se aleja de una alta ingesta calórica y que relaciona claramente a la belleza con la delgadez. 5.6.1 Entorno próximo y factor mediático. En el contexto descrito, el entorno próximo puede ser identificado con dos espacios que participan en la formación y en la socialización de los sujetos: el hogar y el colegio. Estos lugares resultan fundamentales para la determinación de hábitos, no sólo en lo que respecta a la alimentación, sino también en lo referente al cuerpo y la autopercepción. 48

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Indudablemente, a partir de la convivencia que se desarrolla a nivel familiar y escolar, se incorporan una serie de costumbres ligadas a la alimentación, que se vinculan a las preferencias y a la realización de las comidas, y en las que inciden las posibilidades adquisitivas, la constitución de la familia, los requerimientos educacionales y las prácticas colectivas aceptadas por el grupo de pares. Por otra parte, estos espacios también son relevantes para la generación de patrones de belleza, que afectan la configuración de la identidad y de la corporalidad de las personas. Sin embargo, la influencia de la familia y del lugar de estudio no puede ser analizada separada del factor mediático, que –de alguna manera- determina los valores y las normas que se encuentran instaladas y son asumidas por el entorno próximo (inserción y estructuración de la cotidianeidad). De este modo, los/as jóvenes parecen estar sometidos a una serie de estímulos que a veces poco tienen que ver con su realidad, pero que son incorporados como parte de ella, sobre todo en lo que se refiere a modelos a seguir, tanto en materia de consumo como en los cánones de belleza. 5.6.2 Riesgo y protección. Ahora bien, es necesario recordar el carácter dual de estos factores, los que pueden derivar en situaciones de riesgo, pero –a la vez- presentan un gran potencial para la protección de los sujetos. En primer lugar, si se considera el riesgo que los entornos identificados conllevan para los sujetos, se debe destacar su incidencia tanto en problemas de sobrepeso como de anorexia o bulimia. El tema del sobrepeso y la obesidad se ve afectado, sobre todo, por el ya comentado mensaje hedonista, donde la satisfacción ocupa un lugar central y la comida es significada como satisfacción, no ya de necesidades fisiológicas, sino de un concepto amplio de placer. Acompañando a este mensaje, se encuentra una variada oferta de alimentos que contribuyen al aumento del peso corporal, mientras de manera paralela el placer, se entiende también cómo hacer lo que nos gusta y dejar de hacer lo que no nos agrada, lo que implica, muchas veces, una disminución del gasto de energía. Además, los trastornos de la conducta alimentaria se ven potenciados a partir del otro mensaje enunciado, que apunta al cumplimiento de determinados modelos estéticos, los que –la mayoría de las veces- resultan inalcanzables. A pesar de la conciencia que puede existir en torno a esta situación, los/as jóvenes acostumbran a desarrollar, como ya se ha comentado, una relación 49

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poco sana con la alimentación y con el cuerpo, siendo el placer opacado por la culpa y dando paso a la realización de dietas que pueden llegar a transformarse en trastornos de la conducta alimentaria. En cuanto a la potencialidad protectora que se detecta, se debe enfatizar el papel que juegan estos espacios en materia de transmisión de información. La familia, el colegio y los medios de comunicación, pueden constituirse en canales para el desarrollo de conocimientos pertinentes sobre alimentación y salud, y pueden asumir un rol activo en la reproducción de valores ligados a la autoestima y a la relevancia de la apariencia. Es necesario destacar la responsabilidad que compete al Estado a este respecto, no solo en lo que se refiere a la generación de instancias informativas, mediante las cuales los/as jóvenes pueden ser enseñados, ya sea a nivel de colegios o de centros de salud, sino también en la injerencia de la política pública en la regulación de los estereotipos que se promueven y el consumo que se deriva de los mismos. 5.6.3 ¿Diferencias? Para hablar de las diferencias que pueden identificarse entre los distintos sujetos, debe mencionarse –en primer término- la homogeneidad apreciada en torno a lo que se ha descrito como factores de riesgo y de protección. En este sentido es posible comentar, que la mayoría de los elementos detectados se encuentran presentes en los discursos de todos los/as jóvenes involucrados en la investigación, sin importar su nivel socioeconómico, su edad o su sexo. No obstante, y sin el afán de establecer explicaciones generales, existen algunas particularidades factibles de ser abordadas. Una de ellas se refiere a los distintos grados de conocimiento e información que se constatan, los cuales parecen vincularse al nivel socioeconómico de los/as jóvenes. De este modo, si bien temas como la anorexia y la bulimia se manifiestan como problemáticas familiares a los sujetos, las explicaciones que emergen de quienes estudian en colegios particulares resultan mucho más elaboradas y asertivas que en el caso de quienes asisten a establecimientos municipalizados. Otro ámbito interesante, está dado por los énfasis que ponen los/as jóvenes en sus opiniones, donde los menores se encuentran recién iniciando una etapa de reconocimiento del sexo opuesto, intentado responder a sus exigencias. Los mayores, por su parte, refieren un planteamiento más crítico sobre el tema, apareciendo con más fuerza la idea de identidad personal, que la reafirmación por los otros, la que si bien es relevante, es asumida de manera conciente y -por lo tanto- reflexiva. 50

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Finalmente, las diferencias de acuerdo al género resultan mucho más explícitas, debiendo recordarse la decisión teórica y metodológica establecida por la investigación, que llevó a privilegiar al sexo femenino, ante el dato de que la aparición de trastornos como la anorexia y la bulimia son más frecuentes en las mujeres. En este marco, la preocupación por la apariencia –a pesar de ser compartida por los hombres- es mucho más fuerte en las jóvenes, quienes señalan una mayor exigencia al momento de cumplir con los cánones de belleza que promueve la cultura de la imagen. 5.7.- Elementos para una discusión. Si bien es posible argumentar que las prácticas alimentarias de los/as jóvenes se ven influidas por los patrones estéticos propiciados por la cultura de la imagen. La relación entre estos factores no es lineal y tampoco –como se ha señalado- ajena a la conciencia de los sujetos. No es lineal, ya que operan distintos filtros que hacen de los mensajes sociales elementos próximos a las personas (acercan, traspasan y reformulan las pautas culturales), en este marco debe considerarse la discriminación de la gordura, la promoción de modelos de belleza delgados, la adjetivación negativa de la comida chatarra, etc. Por otra parte, no es ajena a la conciencia de los/as jóvenes, ya que éstos explicitan los mensajes que reciben, situación que es particularmente visible en la construcción de la juventud como una categoría social, diferente a la niñez y a la adultez, con características propias validadas por el entorno. Además, al retomar los resultados sobre las categorías que estructuran lo atractivo, es fácil relacionar una parte importante de las respuestas con un correlato alimenticio (ser delgado, acinturada y otras características se conectan con la ingesta de comida), situación que también aparece al comentar los cambios que los y las jóvenes harían a su apariencia (las dos primeras menciones se relacionan con bajar de peso). En este escenario, cobra especial relevancia el argumento de Arnaiz (2002) que identifica tres mensajes sociales dominantes respecto de la comida (el discurso médico, que apela al equilibrio dietético; el discurso estético, que identifica belleza con delgadez; y el discurso hedonista, que aborda la comida como un placer). Luego, nos encontramos con un sujeto ideal sano, delgado y que –al mismo tiempo- encuentra en la comida una fuente de placer. Este ideal ha sido difundido por los medios de comunicación, los que se han configurado como ejes articuladores de la vida cotidiana (Rodríguez, 2002), es decir, el imaginario social se relaciona directamente con aquellos 51

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patrones que los medios promueven, tema en el cual la publicidad es importante, no solo por su afán de ofertar nuevos productos, sino también por asociar a éstos con determinados modelos de vida7. Luego, la pregunta puede reformularse hacia el cuestionamiento básico, es decir, ¿por qué la delgadez y no otra característica?, esa es la pregunta de fondo, la cual solo es factible de abordar desde una mirada cultural, que asume que -en diferentes momentos las sociedades establecen distintos modelos de lo deseable y actualmente la delgadez es el atributo decisivo del discurso dominante. 5.8.- El fenómeno como tema de la política pública De la malnutrición por déficit a la malnutrición por exceso solo han pasado tres décadas. Hace diez años los trastornos de la conducta alimenticia eran un problema casi desconocido, solo comentado en los estratos socioeconómicos altos; hoy, la anorexia y la bulimia parecen no hacer distingos de nivel social, siendo mayor la incidencia –de acuerdo a los datos existentesen personas de sexo femenino y menores de treinta años. A pesar de ello, a nivel de país aún no se generan estadísticas alimentarias y nutricionales que permitan conocer el estado de la población, esta información solo existe en el caso de las embarazadas y en niños menores de seis años, apuntando a la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad, sin tomar en mayor cuenta los trastornos de la conducta alimenticia. Paralelo a la situación anterior, la comida rápida ya se ha integrado a la dieta de las personas, la mujer ha consolidado su entrada al mundo laboral y el gasto de energía ha disminuido. En la actualidad, los datos permiten suponer un nivel de sobrepeso que alcanza a alrededor de un 20% de la población prepúber y adolescente (Canales, 1999), lo que acarrea una serie de complicaciones a la salud física, además de implicancias no menores en la salud mental de las personas. En el contexto descrito, el tema de las prácticas alimentarias no solo reviste una importancia estratégica, en cuanto a las proyecciones futuras que se pueden hacer de la situación actual. También se necesita la generación de políticas y programas destinados a promover hábitos de vida saludables, que den a conocer los problemas que acarrea una alimentación inadecuada.
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La publicidad actual no solo difunde las propiedades de un producto, sino también asocia a él ciertos atributos, los cuales responden a los deseos y fantasías de los consumidores (Frascara, 1999). Ejemplo de ello es homologar la posesión de un automóvil al logro de un poder de seducción irresistible.

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Sin embargo, asumiendo la relevancia del tema de la salud, resulta importante no solo promover la prevención de enfermedades, sino también generar las condiciones para que estos cambios sean posibles. En la práctica esto implica que –para el caso de los/as jóvenes- exista una adecuada oferta alimenticia al interior de los colegios (más aún con la reforma educacional), se les informe con metodologías atractivas y ejemplos prácticos de los peligros de la malnutrición, y se potencien conductas saludables vinculadas a la práctica de deportes y actividad física. No está demás recordar, que de acuerdo a la Tercera Encuesta Nacional de Juventud (INJUV 2002), un 63% de los/as jóvenes ve más de una hora de , televisión al día, lo cual implica –en general- conductas sedentarias que tienden a asociarse a la ingesta de alimentos como golosinas, dulces o comida rápida. Otro dato que aporta la encuesta citada, es la identificación que los/as jóvenes hacen de los factores más importantes para ser felices en la vida, en donde aparecen desarrollarse como persona (30.9%) y tener un buen trabajo o profesión (27.5%). Temas en los cuales la imagen no es menor, ya que el desarrollo personal se asocia -en primer lugar- a la aceptación de sí mismo (reaparece la estigmatización de la gordura) y la oferta laboral considera no solo la acreditación profesional sino también la apariencia física. 5.9.- Nuevas preguntas, nuevas áreas de investigación. Dentro de las posibilidades de investigación que surgen a partir de los resultados del estudio, existen tres áreas que revisten un alto interés, en cuanto se relacionan a temas que -estando presentes en la coyuntura- tienen un alto potencial estratégico, es decir, su importancia constituye una apuesta al futuro. 5.9.1 La Temática del cuerpo. Un fenómeno que subyace a la investigación es el abordaje del cuerpo, no solo en función de su apariencia, sino también como parte estructural del sujeto. En ese sentido, resulta especialmente interesante indagar en las concepciones que se manejan actualmente de él. Hoy en día, Chile vive una situación que resulta interesante, la moda se ha liberalizado, son habituales las transparencias, se valoran las formas, la sexualidad inherente a los sujetos es un tema que se debate, pero también el cuerpo ha perdido su integralidad, ya que paralelamente a su valoración completa, se valoran sus partes por separado. 53

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5.9.2 Nuevas formas de discriminación. El requisito de buena presencia es una práctica habitual en los avisos que solicitan personal, y la mayoría de las personas maneja sus propios criterios de lo atractivo (que el estudio ha precisado para el caso de los/as jóvenes). Sin embargo, es necesario identificar y construir la diferencia, ella no solo puede ser referida desde la omisión (si la delgadez es belleza, implica que lo no delgado es fealdad). La pregunta básica apunta a identificar los cánones de lo feo, a indagar en las razones de su construcción y a examinar las conductas que los sujetos ejercen en su cotidianeidad al respecto. 5.9.3 Mensajes sociales y publicidad. Ya se ha aludido a que una de las características de la publicidad contemporánea es la determinación de formas de vida asociadas al consumo de productos. No obstante, la publicidad se define –básicamente- como hacer público lo que de lo contrario sería difuso e inexistente (Caro, 1994). En el esquema básico de sociedad de consumo en el cual se desarrolla la vida actual, cada día la publicidad invade más territorios, lo que implica que independiente del tipo de productos (ya sea un banco o una campaña de vacunación) los códigos que operan son similares. Sin embargo, el potenciar el consumo de determinados bienes (tangibles y simbólicos), no necesariamente guarda relación con el bienestar de las personas. Luego, la pregunta es cómo diferenciar la publicidad que informa de la publicidad que incita a consumir, o sea, cuáles son los mecanismos que las personas ponen en marcha para valorar los mensajes que emanan de los medios de comunicación.

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LA CULTURA DEMOCRÁTICA DE LOS Y LAS JÓVENES*
1.- INTRODUCCIÓN
El presente informe presenta los principales resultados del estudio cualitativo “La cultura democrática de los y las jóvenes”, realizado por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) y A&D Consultores. En términos generales, la investigación se centró en la búsqueda de una comprensión fundada cualitativamente de los resultados de diversos estudios de opinión pública que arrojaron que menos de la mitad de los y las jóvenes consideraba a la democracia como el mejor sistema de gobierno, configurándose una mayoría de respuestas que relativizaban instrumentalmente el valor de la democracia o afirmaban directamente la existencia de situaciones frente a las cuales eran más idóneos los gobiernos no democráticos. La estrategia escogida para lograr el objetivo buscado consistió en ensayar una profundización en la cultura política de los y las jóvenes, intentando

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Este es un documento de trabajo elaborado el año 2003 por A&D Consultores y el Departamento de Estudios y Evaluación del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV). El autor de este trabajo es el señor José Martínez. El documento se encuentra disponible en el Centro de Documentación de la Dirección Nacional del INJUV o en la página web: www.injuv.gob.cl

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La cultura democrática de los y las jóvenes

situar las significaciones que los ideales y las instituciones democráticas ocupaban en el contexto de esta(s) cultura(s) política(s). Para dar cuenta de la pluralidad de los y las jóvenes urbanos, se escogió realizar la investigación en dos segmentos de jóvenes habitantes de Santiago, intentando polarizar los resultados para hacerlos más inclusivos. De esta manera, la investigación se enfocó sobre un segmento de jóvenes de sectores medios definidos como “emergentes”, expresivos de los logros de los procesos de modernización socio-económica desarrollados en Chile a partir de la década de los ‘80, y un segmento de jóvenes pobres definidos como “rezagados” con respecto a los mismos procesos de modernización.

2.- EL LUGAR DE LOS Y LAS JÓVENES
La aparición de la juventud representa la emergencia en nuestras sociedades de una diferencia socio-cultural persistente asociada a la variable atarea y proyectada en el tiempo en términos de identidades generacionales. El escenario de este proceso de diferenciación refiere a una encrucijada biográfica por donde pasan transversalmente la gran mayoría de los miembros de las sociedades contemporáneas, un periodo de ambigüedad en la identidad social que se relaciona con la acelerada transformación de las competencias sociales que caracteriza a las sociedades modernas. En este sentido, los y las jóvenes representan una categoría social que resulta incomprensible si no somos conscientes de las dinámicas de trasformación social y cultural que configuran a las sociedades modernas. En el caso de Chile, el dilatado proceso de transición democrática ha servido de contexto a otra transición, desde una generación de los ‘80 preñada de acción colectiva y gesto progresista (pródigos hijos de las mejores promesas y las mejores luchas de la modernidad) a otra realidad muy diferente protagonizada por jóvenes crecidos bajo el signo del fin de las épicas modernistas y el apogeo de los procesos de globalización. El resultado: la crisis de la dimensión política de las identidades juveniles y la desaparición casi total de la acción colectiva juvenil. Las prácticas cotidianas de los y las jóvenes chilenos se han complejizado y dispersado siguiendo el camino de complejización y dispersión experimentado por la sociedad chilena en su conjunto. Es posible ensayar una imagen de este proceso postulando, a modo de hipótesis, que en un contexto culturalmente globalizado conviven dos tendencias contrapuestas. Por un lado la tendencia homogenizadora que supone la expansión global de ciertas formas simbólicas. Por otro lado, la tendencia a la fragmentación surgida con la especialización 64

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de los contenidos específicos que asumen estas formas simbólicas, donde la oferta simbólica se disgrega en miles de expresiones particulares, asumidas por pequeños grupos de iniciados. Homogenización formal y diferenciación de contenidos, la dialéctica que anima el proceso socio-cultural en un contexto globalizado. La estrecha relación entre la forma en que los y las jóvenes viven su experiencia juvenil y el proceso de complejización de nuestra sociedad se aprecia claramente en el hecho, aparentemente tautológico, que la juventud es, por mucho, el segmento más escolarizado de la sociedad chilena. Esta alta escolarización relativa nos habla de sus capacidades para la adquisición y uso de formas simbólicas globalizadas, lo que incide fuertemente sobre sus posibilidades de inserción y, lo que es tal vez más importante, sobre sus expectativas respecto de la sociedad en que viven y su lugar dentro de ella. En este sentido, el tipo de socialización política que encontramos entre los y las jóvenes se relaciona estrechamente con la exposición a la escuela y el liceo, comprendidos como instituciones transmisoras de códigos culturales y de contenidos políticos específicos. Junto con altos niveles de escolarización, los y las jóvenes presentan también altos niveles de consumo de radio y televisión. De la misma manera en que las cifras referidas a la escolaridad nos hablan de una alta exposición a la escuela, las altas cifras de consumo de radio y televisión (también instancias dé transmisión de códigos culturales y contenidos políticos específicos), nos hablan de una alta exposición los medios de comunicación “en tiempo real”, a la vez que un distanciamiento progresivo de los medios escritos, estrechamente asociados a las formas discursivas clásicas de la intermediación política. La profunda exposición del segmento juvenil a las transformaciones modernistas podría sonar como una proposición obvia: su biografía individual coincide con los procesos de cambio experimentados durante los últimos 30 años. Sin embargo, es posible proyectar este tópico a una interpretación más radical, que juzgamos útil para exponer algunos de los principales problemas que enfrentan las y los jóvenes chilenos en la actualidad: nos muestran los resultados sociales de los intensos procesos de transformación sufridos por la sociedad chilena en las últimas décadas del siglo XX. Entre estos resultados podemos observar la reducción de la pobreza y el incremento de la escolaridad promedio, pero también el deterioro de la vida urbana y la consolidación de cifras de desempleo juvenil muy por encima de los promedios nacionales. La gran mayoría de los estudios empíricos dedicados al análisis de la participación política de los y las jóvenes, nos permiten percibir la persistencia de contenidos culturales tradicionales, pero estos contenidos culturales 65

La cultura democrática de los y las jóvenes

tradicionales se desplazan sobre el piso de una estructura de inserción social diferente, siendo reinterpretados de maneras nuevas de las que aún no somos capaces de dar cuenta del todo. En este contexto, la integración de las personas en la sociedad deja de ser un fenómeno resuelto por la estructura social y se convierte en el principal problema a resolver por las personas. Para nadie es un misterio que las y los jóvenes chilenos deben enfrentar escenarios de inserción fuertemente inestables. Esta nueva definición de las condiciones sociales responde básicamente a tres procesos en gran medida ya cristalizados: • La consolidación en Chile de un modelo de desarrollo orientado a la apertura de mercados y al incremento de la competitividad, lo que supone una profunda redefinición de las pautas de movilidad social. Como consecuencia de esta transformación los y las jóvenes deben insertarse socialmente en un contexto de movilidad estrictamente individual. El cambio cultural detonado por el incremento explosivo del conocimiento socialmente disponible en el mundo entero, lo que se traduce, por vía de la tecnología, en un inédito nivel de reflexivización de la experiencia social, transformando en gran medida las bases de la vida cotidiana. La reconfiguración de las instituciones sociales de cara a las nuevas pautas económicas y culturales. Sobresalen aquí las transformaciones sufridas por dos instituciones clave ubicadas en los extremos del continuo que va de lo macrosocial a lo microsocial: el Estado y la familia.

Los y las jóvenes actuales nunca conocieron el Chile de la industrialización sustitutiva y el Estado de Compromiso. Esta identificación biográfica con los cambios les concede evidentes ventajas adaptativas, a pesar de que deben insertarse socialmente en un marco de certidumbres sociales bastante menguadas. Es en este contexto dónde se desarrolla el entramado de orientaciones culturales juveniles característico del nuevo siglo, tan diferente al modelo clásico de juventud de los años `60 (o su versión remozada de los años ´80), pero en ningún caso menos orientados al logro de la integración social. Visto desde la perspectiva de los y las jóvenes, el proceso de integrarse en calidad de miembro autónomo a la sociedad como un miembro pleno adquiere el carácter de problema central, no en vano la misma juventud es definida como un periodo de preparación para este paso. De las oportunidades 66

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disponibles en el período juvenil dependerán en gran medida las condiciones de vida durante la madurez, eso es una realidad que todos los y las jóvenes chilenos conocen, especialmente los más pobres. En efecto, la centralidad de los problemas de integración social en el período juvenil es fácilmente identificable en las respuestas juveniles a los estudios de opinión pública. Los y las jóvenes muestran una alta disposición a la integración social. Son jóvenes que comprenden su condición juvenil como un momento de decisiones transcendentes y de acumulación de capital social para asegurar las mejores condiciones posibles de integración social en un mundo competitivo. Lejos de aparecer desalentados, el comportamiento de éstos revela que actúan a partir de la valoración de los mecanismos formales (familia, educación y trabajo) por medio de los que se alcanza la integración. En este contexto de transformaciones sociales y de cambios en nuestra comprensión de los y las jóvenes, la lejanía mostrada por éstos respecto de la participación política abre una interrogante crítica respecto de las modalidades de ciudadanía que constituyen la base microsocial de nuestra convivencia democrática. Se trata de un desafío mayor para el análisis social y para las políticas públicas. En buena medida, en torno a este problema se juega la forma futura de nuestra democracia.

3.- PRESENTACIÓN DEL PROBLEMA
Las sociedades, para dotarse de cierta continuidad, necesitan construir imágenes operativas en las que puedan reconocerse a sí mismas. En alguna medida, la sociedad misma es una modalidad de reconocimiento social. Este proceso de reconocimiento supone la existencia de una ‘conversación’ en la cual las imágenes de la sociedad se tensionan y se redefinen cotidianamente de cara a las condiciones de la experiencia colectiva. Esto equivale a decir que las imágenes en las que una sociedad proyecta y hace operativa su existencia para los individuos se encuentran sujetas a revisión sobre el telón de fondo de la vida cotidiana. En efecto, la imagen que una sociedad tiene de sí misma puede verse tensionada desde diversas instancias, pero el procesamiento de las transformaciones se realiza en la vida cotidiana, lo que genera que las tensiones y/o innovaciones en las imágenes sociales no sean todas igual de consistentes. Las nociones de ciudadanía, autogobiemo y derechos humanos, fundamentos de la idea democrática de sociedad, son componentes esenciales en la imagen que de sí mismas tienen las sociedades occidentales modernas. En gran medida, la democracia es la imagen de sociedad más consistente que 67

La cultura democrática de los y las jóvenes

ha producido la modernidad y bien puede ser identificada con ella. En Chile, el movimiento democratizador que puso fin al régimen militar fue particularmente sensible a la impronta modernista de la idea democrática. Más aún, en el contexto mediático en el que se convocó a los chilenos a decidir sobre la continuidad del gobierno militar (La franja televisiva del SI y el NO), los actores democráticos fueron muy exitosos en desmontar la imagen de país sobre la que se sustentaba la dictadura (v. gr. La franja del Sí), En efecto, la transición a la democracia aparecía como un paso lógico, tanto por la ilegitimidad ética de la dictadura (debida a su política de violación sistemática de los derechos humanos), como por la inconsistencia política de un régimen que propugnaba la modernización sin dar paso a la modalidad propiamente moderna de reconocimiento social: la democracia. La democracia apareció así como éticamente superior a la dictadura y además como un gesto de modernidad (v. gr. La franja del NO). Esta es la imagen sobre la que aún se funda la conciencia de sí que tienen los actores y las instituciones políticas chilenas. Ahora bien, el escenario en que finalizó el régimen autoritario, y que se estiró en el tránsito a un sistema democrático en que pudieran reconocerse los distintos actores políticos y los ciudadanos en general, coincidió con un acelerado proceso de transformación de las estructuras económicas y sociales de la sociedad chilena, acompañado de no menos intensas transformaciones culturales, que puso en evidencia que el marco social sobre el que se construía la democracia tenía muy poco que ver con aquel en el cual se había producido el golpe militar y la implantación de la dictadura. En este contexto, luego de una década de gobiernos democráticos emergió una paradoja que ha devenido un problema fundamental para el sistema político: el crecimiento económico y el mejoramiento sostenido de los indicadores sociales no ha redundado en una mayor legitimación de las instituciones políticas y de la actividad política. 3.1 Filiación democrática: la pregunta por los y las jóvenes. Históricamente la imagen que de los y las jóvenes se hace la sociedad chilena ha estado fuertemente ligada a la dimensión política de las manifestaciones juveniles. De una manera un tanto ambigua, constatamos en la actualidad el mismo fenómeno, aunque invertido: lo propiamente juvenil pareciera ser la ausencia de una dimensión política. En base a lo anterior, resulta común pensar que la paradoja de la desafección ciudadana frente a las instituciones políticas (paradójica pues se trata de instituciones relativamente exitosas) presenta en los y las jóvenes 68

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una versión extrema, lo que se expresa en los bajos niveles de participación electoral de éstos. En este sentido, fueron leídos los resultados de la 3a Encuesta Nacional de Juventud (2000), en la cual se preguntó por la adhesión con el régimen democrático, resultando que una cantidad ligeramente mayoritaria de los y las jóvenes (51,2%) no consideraba a la democracia como “el mejor sistema de gobierno”, manifestando preferencia por la carátula “la democracia es un sistema de gobierno como cualquier otro”. Sin embargo, esta lectura, que origina el interés por estudiar el lugar del compromiso democrático en la cultura política de los y las jóvenes, resulta muy luego relativizada por dos vías de contextualización. En primer lugar, la impresión de que los y las jóvenes ‘desordenan’ los altos niveles de civilidad de un país que tiene una imagen de si mismo orgullosamente democrática, parece ser, una vez más, la condensación en la imagen de los y las jóvenes como los fantasmas presentes en el conjunto de la sociedad. En efecto, el Informe del Desarrollo Humano Chile 2002 (PNUD) consigna, en base a los resultados de una encuesta nacional realizada en 2001, que sólo un 45% de los chilenos considera que la democracia es preferible a cualquier otro sistema de gobierno, mientras que un 32% considera que “a la gente le da lo mismo el tipo de gobierno”. Según la misma fuente, un 18% de los chilenos piensa que “en algunas circunstancias es mejor un gobierno autoritario”. En segundo término, una vía de contextualización muy potente resulta de la verificación que los resultados de la 3a Encuesta Nacional de Juventud (2000) no son socialmente homogéneos, sino que muestran una sorprendente asociación entre la posición social (nivel de ingresos) y el carácter explícito de la adhesión democrática, dejando abierta la interrogante sobre las implicancias de la posición social de los y las jóvenes respecto del lugar de la democracia en su cultura política. De esta manera, lo que hasta poco tiempo se pensaba como (des)orientaciones especialmente juveniles, parecen corresponder más bien a tendencia generales, donde las especificidad es generacionales aún precisan alcanzar un nivel más fino de comprensión. En síntesis, las encuestas nos muestran la instalación en la sociedad chilena de un discurso público en el que la radicalidad critica frente a la inconsistencia de los actores políticos tiende a proyectarse en una crítica radical de las instituciones y, más aún, en una preferencia difusa por el sistema democrático. En este contexto, ¿cuáles son los discursos sobre la democracia que interactúan en la conversación juvenil?, ¿qué idea(s) de democracia y 69

La cultura democrática de los y las jóvenes

ciudadanía pone(n) en movimiento la cultura política de los y las jóvenes?. Estas son las búsquedas centrales del estudio propuesto, y por medio de él se pretende rastrear y tensionar las imágenes de sociedad a partir de las cuales los y las jóvenes evalúan las instituciones política y se posicionan respecto del sistema democrático de reconocimiento social. 3.2 ¿Qué tan consistente es la indeferencia democrática? La vida cotidiana transcurre básicamente y por definición en escenarios de interacción previamente delimitados y definidos. Asimismo, estos escenarios cotidianos se despliegan sobre espacios (físicos y sociales) delimitados y significados que constituyen el verdadero soporte territorial de la vida social. De aquí que, como es bien conocido por todo el mundo, la vida de todo los días se articula como un desplazamiento que circula por entre “lugares comunes”. Al interior de estos escenarios de convivencia se produce el proceso de socialización y la consolidación de la identidad personal y social. Esta delimitación introduce una primera estructura de las actividades cotidianas que habita en lo más básico del sentido común y que a su vez constituye el telón sobre el cual el sentido común es sedimentado y/o criticado. En cierta medida la estabilidad de la comprensión del mundo depende de la estabilidad de la estructura cotidiana. Así las cosas, es importante notar la existencia en la sociedad chilena actual de un conjunto de tendencias y/o procesos que impactan en el desenvolvimiento diarios de los y las jóvenes chilenos, apuntando en algunos casos incluso a una verdadera reestructuración de la vida cotidiana. En este sentido, el piso estructural sobre el que descansa el procesamiento de las imágenes de sociedad presentes en el mercado simbólico no aparece hoy particularmente estable. Salvo para los y las jóvenes de mayores ingresos, que muestran niveles de identidad social y política mucho más claros que el resto, la definición de las posiciones sociales y de la propia situación e identidad social ha pasado a convertirse en un ejercicio problemático e inestable, lo que se ha visto agudizado por los efectos de la crisis económica que caracterizó la implantación del actual modelo de desarrollo. Sin embargo, ¿se extiende esta inestabilidad hasta poner en duda un mínimo compromiso democrático?. Por otra parte, desde una perspectiva macrosocial, es un hecho comúnmente aceptado que el proceso democratizador se ha realizado en el contexto de una redefinición de las relaciones entre los distintos subsistemas funcionales que dan forma al proceso social. El caso más patente de esta 70

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transformación es, evidentemente, la nueva estructura de relación entre mercado y sistema político, y en general el equilibrio progresivo entre cada vez más consolidadas instancias sistemáticas de integración frente a la crisis relativa de las instancias de integración simbólica. De este diagnóstico emerge el tópico de la pérdida de relevancia de la política por su capacidad decreciente para influir en las decisiones cotidianas y la progresiva reducción y especialización de su ámbito de acción. Como sucede a veces en el análisis social, las perspectivas macro y micro convergen en tomo a un diagnóstico común: las instituciones políticas tienen escasa relevancia en los ámbitos de reconocimiento cotidiano de los individuos, los que a su vez tienden a privilegiar otras estrategias de integración social (p. ej. el paso del ciudadano al consumidor). Este es el piso sobre el que se asienta (solidamente) el discurso antipolítico. ¿Constituye este desencuentro también el fundamento de una erosión de la adhesión democrática?. Llegamos aquí al núcleo de la cuestión abordada. Numerosas encuestas constatan la instalación de un discurso público de lejanía respecto de las instituciones políticas. Sin embargo, ¿es lo mismo la crítica de las instituciones políticas que una desidentificación con la democracia? ¿qué significa la extensión del discurso antipolítico al plano de la adhesión democrática?. Se trata de evaluar la consistencia de las respuestas difusas frente a la democracia para indagar por el sentido del discurso, buscando responder a las preguntas: ¿Qué quiere decir el joven que responde negativamente frente a la pregunta por una adhesión democrática clara?, ¿Qué quiere hacer con esta forma de expresar su percepción de las cosas?. Se configura aquí un problema metodológico de la mayor importancia. Para comprender el significado de la indiferencia democrática es preciso pasar de los contenidos de las respuestas a las relaciones de estas con otros componentes de la cultura política y de la cultura juvenil. A partir de la problematización anterior del fenómeno estudiado se construyeron 3 preguntas que guiaron al estudio y dan forma sus conclusiones: a) ¿En qué consiste la apatía democrática juvenil?

Se trata de evaluar la consistencia de la respuesta difusa frente a la democracia para indagar por el sentido del discurso, sometiéndolo a tensión y buscando responder a las preguntas ¿Qué quiere decir joven que responde negativamente frente a la pregunta por una adhesión democrática clara? ¿Qué quiere hacer con esta forma de expresar su percepción de las cosas?. 71

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b)

¿Cuál es el lugar de la democracia en la cultura política de los y las jóvenes?

Para comprender el significado de la indiferencia democrática es preciso pasar de los contenidos de las respuestas a las relaciones de estas con otros componentes de la cultura política y de la cultura juvenil. En síntesis, se busca proyectar el estudio desde la pregunta por ¿cuáles son los discursos respecto de la democracia que interactúan en la conversación juvenil? hacia la pregunta por ¿cuál es el espacio de los principios democráticos en la cultura política de los y las jóvenes? c) ¿Qué tipo de interlocución política es posible con los y las jóvenes?

Pensando en la implementación de políticas públicas dirigidas a los y las jóvenes, como es posible y en qué sentido estos responden a interpelaciones desde los actores políticos y el Estado. De igual manera, cuál es la variabilidad social del tipo de interpelaciones que resulta pertinente para los distintos segmentos juveniles.

4.- ANTECEDENTES METODOLÓGICOS.
Los grupos focales estudiados fueron construidos (seleccionados) teniendo en cuenta tres variables fundamentales de muestreo (que operan como límites): por edad, por sexos y una pertenencia socio-espacial urbana definida. La condición de edad distinguió entre jóvenes menores y mayores de 19 años. Se apuntó a establecer una distinción paralela a la que divide legalmente a los y las jóvenes entre menores y mayores de edad (con o sin derecho a votar), a la vez de dar cuenta entre los y las jóvenes en edad escolar y los que se integran a la Educación Superior y al mercado laboral. Los grupos se conformaron con jóvenes entre 15 y 25 años (6 grupos con jóvenes entre 15 y 18 años y 6 grupos con jóvenes entre 19 y 25 años). La condición socio-espacial urbana apuntó a polarizar socialmente la forma y el contenido de los grupos. La idea se basó en la percepción de que el proceso de modernización implementado en Chile durante las ultimas 2 décadas ha impactado en formas diferentes a la población urbana, originando segmentos de la población crecientemente incorporados y beneficiados (‘sectores emergentes’) y sectores cuya inserción es muy problemática y ambigua (‘sectores rezagados’). 72

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El resultado concreto de este ejercicio de muestreo consistió en realizar 6 grupos focales con jóvenes de sectores medios habitantes de La Florida y Puente Alto (sectores medios “emergentes”) y 6 grupos focales con jóvenes populares habitantes de Pudahuel, Cerro Navia y Lo Prado (sectores populares urbanos “rezagados”). Los grupos seleccionados estuvieron compuestos indistintamente por hombres y mujeres en una primera fase exploratoria (4 grupos de discusión realizados en Agosto y Septiembre del 2002) y luego, en una segunda fase, fueron constituidos 4 grupos de mujeres y 4 de hombres. Los 8 grupos focales de la segunda parte se realizaron durante Noviembre y Diciembre del 2002.
Grupos de Discusión realizados Edad 15 a 19 20 a 25 La Florida - Puente Alto mujeres hombres mixtos 1 1 1 1 1 1 Pudahuel- Cerro Navia - Lo Prado mujeres hombres mixtos 1 1 1 1 1 1

5.- RESULTADOS DEL ANÁLISIS DE GRUPOS.
5.1.- El comportamiento del muestreo y las características fundamentales de la conversación. De las tres variables tomadas en consideración en la selección de la muestra, la condición de pertenencia socio-espacial se manifestó claramente como la más discriminante al momento de clasificar las conversaciones recogidas. Las variables edad y género mostraron algunos matices interesantes, pero enmarcados dentro de un contexto de referencia socio-espacial (es decir, a modo de ejemplo, la conversación de las adolescentes de La Florida y Puente Alto se parece más a la de los otros grupos de La Florida y Puente Alto que a la conversación de las adolescentes de Pudahuel, Cerro Navia y Lo Prado). Sorpresivamente para los investigadores, la conversación respecto de la democracia presentó amplias diferencias entre los dos segmentos socioespacial seleccionados, y muchas de las convergencias fueron de carácter más formal que substantivo. La conversaciones registradas en general son simples y los problemas tratados, pocos. No se observa aquí una gran variedad argumentativa o una rica pluralidad de posiciones. No se muestra tampoco un gran manejo de

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información. Los tópicos fundamentales de la conversación son pocos pero fuertes y están claramente sedimentados. La conversación de los y las jóvenes de sectores medios estudiados responde fácilmente a los estímulos introducidos por el moderador. En este sentido, podemos .decir que se trata de una conversación no clausurada que se involucra rápidamente en diálogos con otras posiciones sociales. Es una conversación y un segmento de jóvenes al cual se puede interpelar desde afuera y que reprocesa sus distinciones para responder a la interpelación. La conversación de los y las jóvenes de sectores populares estudiados es muy estable y densa en significaciones sedimentadas. En gran medida es una conversación cultural, fundada sobre ejes simbólicos muy sedimentados, con una fuerte tendencia a la clausura y a la circularidad. Por lo mismo, los contenidos discursivos propiamente políticos son de menor importancia frente a la cristalización de la experiencia social de los participantes y a la potencia de las bases prediscursivas de la conversación (míticas, rituales, religiosas, etc.). Interpelar a estos grupos desde la conversación pública es más difícil, pues en gran medida los contenidos en juego en la discusión política no penetran las áreas relevantes de la experiencia social de los sujetos. Por lo mismo, existe la posibilidad de que interpelaciones que se sitúan en los márgenes de la política (populistas, religiosas, identitarias, autoritarias) encuentren canales posiblemente más expeditos para conectarse con los ejes de sentido que se ponen en juego en la conversación de los y las jóvenes pobres estudiados. 5.2.- Los tópicos fundamentales de la conversación. 5.2.1 La democracia y libertades personales: la emergencia del individualismo. La clásica idea liberal de que la democracia representa un proceso de expansión de las libertades de las personas, a la vez que un límite a las posibilidades de coacción sobre ellas, aparece como un tópico relevante en la conversación de los y las jóvenes de sectores medios, siendo mencionada también, aunque con un énfasis menor, en la conversación de los y las jóvenes populares. En los sectores medios estudiados la asociación entre el tema de la democracia y las libertades personales aparece ligada con mucha fuerza a la emergencia del individuo en cuanto sujeto de la acción política. Este es un rasgo fundamental de la cultura política de estos jóvenes. De esta manera, no sólo los proyectos personales y las trayectorias de inserción social son leídos 74

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básicamente en clave individualista, sino que también los problemas y las identidades sociales. Cuesta encontrar referentes simbólicos estables donde afirmar identidades colectivas viables y proyectables políticamente. En base al mismo énfasis individualista, que parece ocupar un lugar importante dentro de la conversación política de los y las jóvenes de sectores medios “emergentes”, la posibilidad de una supresión de las libertades personales, aunque sea por buenas causas (o una restricción en el presente para asegurar una mayor libertad en el futuro), genera mucho ruido y proyecta rápidamente la conversación hacia una valorización de la democracia. En este sentido, la conversación de los sectores medios estudiados tiende a desechar rápidamente una proyección desde la crítica a la clase política hacia la búsqueda de alternativas autoritarias a la democracia. En los y las jóvenes populares estudiados se presenta también la alusión a las libertades personales, en especial la libertad de expresión, como elementos definitorios de la democracia. Sin embargo, la conversación tiende rápidamente a abandonar este tópico para pasar hacia otros temas más estables. De esta manera, la emergencia de una lógica individualista que articule la cultura política es un problema más complejo. Tampoco parece fácil afirmar sin más la existencia de parámetros comunitarios de conformación de una voluntad política. El problema referido al nivel de constitución de la ciudadanía permanece sin definiciones claras durante toda la conversación. Por una parte, es claro que existe una valoración a nivel discursivo de las libertades individuales o que puestos frente al problema de la movilidad social todos leen sus posibilidades en clave individual. No estamos frente a una pura y simple continuidad del modelo nacional popular de movilidad colectiva. Sin embargo, como condición previa al tema de la movilidad social emerge el problema de la exclusión y el umbral de discriminación que los separa de los procesos de movilidad social y, en ese contexto, los y las jóvenes pobres estudiados identifican su condición a la condición del grupo, a la vez que avizoran con gran desesperanza sus posibilidades futuras mientras no sea superado el estigma que pesa sobre los pobres. En este sentido, no se observa entre los y las jóvenes pobres un tránsito directo desde el tema de las libertades personales hacia el individualismo, lo que no implica la inexistencia e alegatos individualistas, pero su consistencia es escasa, muchas veces se repite simplemente eslogans escuchados, que resisten muy mal los contrargumentos o la dinámica de preguntas y respuestas. Es un tema que muy luego se subsume bajo la temática de la discriminación y el estigma contra los pobres.

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5.2.2 Democracia y desigualdades sociales. Las consecuencias del sistema democrático sobre la superación de las desigualdades sociales representa para los y las jóvenes un principio potente para la definición de la democracia y en la evaluación del funcionamiento de las instituciones democráticas chilenas. La conversación juvenil se tensiona rápidamente frente al problema de la rigidez del sistema de posiciones sociales y la persistencia de las grandes desigualdades sociales en nuestra sociedad. De esta manera, tanto en los grupos medios como en los grupos populares surge la denuncia frente al carácter cerrado de la estructura social y las consecuencias que esto plantea sobre el sistema político y las instituciones democráticas. En los y las jóvenes de sectores medios “emergentes” la denuncia de las desigualdades sociales se transforma rápidamente en una demanda por más democracia, por la vía “social demócrata” clásica de la de igualdad de oportunidades. En términos políticos, los bloqueos y trabas a la movilidad social representan un problema mayor para los y las jóvenes de sectores medios estudiados, ubicados en una comente de movilidad ascendente, que para los pobres, siempre amenazados por el deterioro de sus condiciones de inserción. Sin embargo, resulta claro que en la juventud de sectores medios prima como definición estratégica frente a las desigualdades sociales el carácter individual de la experiencia de la movilidad social y la existencia de determinadas estrategias individuales para optimizar la posición social de cada quién. En los y las jóvenes de sectores populares el debate respecto de las desigualdades sociales se transforma rápidamente en una denuncia de la doble exclusión que sufren como jóvenes y pobres, desviándose la conversación desde el problema de las oportunidades y los caminos para la movilidad social hacia a las diferentes modalidades de la discriminación, donde se estabiliza. El resultado de esta deriva a la petición a la autoridad por la apertura de oportunidades “desde arriba” hacia los pobres como grupo. 5.2.3 La critica de la clase política. Este es un tópico generalizado y compartido que cruza transversalmente todos los segmentos estudiados. Refiere básicamente a la distancia creciente en que se sitúan los y las jóvenes en relación a la actividad política y sus actores. Sin embargo, si bien la forma radical de la critica permanece constante, los argumentos de fondo presentan algunas diferencias entre de sectores medios y los pobres. 76

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En términos generales, el tópico de la crítica a la clase política se apoya sobre una base discursiva muy potente: los políticos no penetran jamás la esfera de identificación de los y las jóvenes. En efecto, la conversación se construye siempre en base a la distinción radical entre ellos y nosotros. La profundidad y omnipresencia de esta distinción provee la forma discursiva de la seria crisis de representación que constituye uno de los fenómenos centrales al momento de caracterizar el posicionamiento político de los y las jóvenes en la actualidad. No existe percepción de algún tipo de lazo representativo o de liderazgo que vincule a los actores políticos (“ellos”) con la juventud (“nosotros”). En los y las jóvenes de sectores medios, la crítica de la clase política apunta básicamente a la mala calidad de la política y la ineficiencia de la clase política, incapaz de configurar una alternativa a los sectores económicamente dominantes (los empresarios, los ricos) y obsesionada por el cuidado de su imagen en los medios de comunicación. No obstante lo anterior, la figura del Presidente de la República (Aylwin, Lagos y en menor medida Frei) parece situarse al margen de esta crítica, distinguiéndose del resto de la clase política. En los y las jóvenes populares, la distinción entre ellos y nosotros se radicaliza hacia una identificación genérica de la clase política con la clase dominante (“los ricos”). Dentro de una lógica estamental, la actividad política en su conjunto parece ser un campo ajeno a la realidad de los sectores populares, un ejercicio de la capacidad hegemónica de los grupos dominantes, dominada por motivos utilitarios. A diferencia de los y las jóvenes de sectores medios, no hay entre los pobres una evaluación consistente sobre la calidad de la clase política ni sobre los fines sociales de la actividad política. En este contexto se inserta la percepción (más común entre los de menor edad y las jóvenes) de que la actividad política en sí misma puede constituir una estrategia de enriquecimiento impropio. 5.2.4 La discriminación y la exclusión. Este es el tema por excelencia de los y las jóvenes pobres estudiados, en ellos la denuncia de las desigualdades sociales se transforma rápidamente en una denuncia de la exclusión social y de la carga de discriminación que sufren en relación al resto de la sociedad. Las estrategias individuales frente a la discriminación aparecen difusas y se enfrentan con el problema límite de la delincuencia. De esta manera, la denuncia de la discriminación sirve también para diferenciarse de los delincuentes, el limite inferior de la sociedad, un más allá amenazante 77

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y cercano. De acuerdo a la misma lógica, la denuncia de la discriminación se asocia estrechamente a una demanda de justicia, de poder judicial y de seguridad pública. La centralidad y el protagonismo de la denuncia de la discriminación posterga la discusión de los problemas democráticos frente a la primacía de la búsqueda de un reconocimiento social mínimo (por parte de los que mandan, la autoridad, el resto de la sociedad, etc.), que los libere del estigma de ser jóvenes pobres. Se trata de un gesto de resolución exógena (depende de los discriminadores, no de los discriminados). No nos encontramos ante una apelación propiamente política o ciudadana tras esta denuncia de la discriminación, el tema es más básico (cultural, podríamos decir), y se asocia estrechamente con el reconocimiento y la construcción de una identidad personal legítima. En los y las jóvenes de sectores medios estudiados es también percibido que la rigidez del sistema de posiciones sociales genera como consecuencias la exclusión de una parte importante de los habitantes de la ciudad. Esta situación es denunciada vivamente, pero como una situación que afecta a un “otro” difuso, ambiguo, limítrofe también con grupos sociales peligrosos (el lúmpen). En este sentido los diálogos presentes en los y las jóvenes de sectores medios respecto de los pobres son muy ambivalentes y ambiguos. Por un lado, se expresa una cierta solidaridad fuertemente influenciada por el tópico cristiano de la justicia social. Por otro lado la asociación de los pobres con la delincuencia aparece persistentemente como una herramienta de juicio (prejuicio) que configura una sensación de peligro frente a los excluidos, reforzando la discriminación. 5.3.- Observaciones desde una perspectiva de género. En el transcurso de las últimas décadas se ha producido un importante cambio en relación a los roles de género y a las relaciones entre hombres y mujeres. Este cambio ha estado motivado principalmente por la incorporación de la mujer al mercado laboral, con la consiguiente mayor participación del mundo público, en conjunto con la transición demográfica experimentada por las familias chilenas: aumento del número de hogares con jefatura de hogar femenina, reducción de las tasas de fertilidad, aumento del número de divorcios, lo cual ha traído como consecuencia una mayor diversificación de los tipos de familia y distintas expectativas sociales respecto a las conductas de mujeres y hombres. 78

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Para las mujeres este cambio ha significado un distanciamiento del rol de género exclusivamente vinculado a la maternidad, la crianza y el espacio doméstico, para ampliarse hacia el mundo público del trabajo remunerado. Para los hombres estos cambios han removido las bases de la identidad de género masculina, siendo las relaciones familiares el ámbito en el cual las tensiones originadas por esta transición en los roles de género se manifiesta más claramente. Cabe señalar de todos modos que esta mayor flexibilización en los roles de género no se ha producido, ni se está produciendo, de la misma manera en las diferentes clases sociales, ni en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana (familiar / laboral) de hombres y mujeres. 5.3.1 Observaciones desde la perspectiva de género a los grupos de jóvenes de sectores populares “rezagados”. En los grupos de jóvenes pobres estudiados, hombres y mujeres presentan aspectos muy similares respecto a sus ideas de la democracia, de la política, de las instituciones democráticas, los actores del proceso democrático, así como de su propio ejercicio ciudadano. Este fenómeno es especialmente identificable en los grupos mixtos, donde las temáticas abordadas por los y las jóvenes participantes no difieren significativamente por género. Sin embargo, en los grupos focales de un mismo sexo, aparecen algunas diferencias en las temáticas abordadas por mujeres y hombres. Algunas de estas se relacionan estrechamente con los roles de género asumidos por estos/as jóvenes y que están a la base de la construcción de sus identidades como mujeres y hombres. Es así como en este grupo de jóvenes es claramente observable la presencia de una división de roles, particularmente clara en lo que dice a las relaciones familiares y la participación en el mercado laboral. En efecto, para los hombres, el trabajo remunerado y la amenaza del desempleo aparecen como un aspecto central en la definición de la identidad y la elaboración de juicios y percepciones. Esto se vincula estrechamente con la formación de una familia, y el consecuente rol de proveedor que ellos adquieren en este proceso. Más aún, el ámbito familiar parece ser el espacio privilegiado de los proyectos y ambiciones futuras. Son jóvenes, por decirlo de alguna manera, que se proyectan al futuro principalmente a través de la obtención de algunos bienes materiales domésticos (casa propia, automóvil, etc.). Para las jóvenes pobres, la definición de su identidad está marcada por el arraigo de los roles de dueñas de casa y madres, ejercitando en la práctica en forma paralela a un discurso que valora la integración al mercado laboral. 79

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Especial importancia tiene para ellas la adquisición de roles a través de la identidad que les otorga el tener pareja, cumpliendo de esa manera con las expectativas internas y externas respecto de los roles que las mujeres debieran asumir. Los intereses de estas jóvenes y sus proyectos para el futuro se centran también en el ámbito familiar, declarando explícitamente que sus intereses se remiten a formar una pareja estable y tener hijos, identificando a este espacio como el ámbito donde se fundan sus expectativas, radican sus intereses, encuentran una identidad sólida y se sienten legitimadas. 5.3.2 Observaciones desde la perspectiva de género a los grupos de jóvenes de sectores medios “emergentes”. Al igual que en el caso de los grupos focales realizados con jóvenes pobres, es posible observar algunas diferencias interesantes en los grupos diferenciados por sexo realizados entre jóvenes de sectores medios. Estas diferencias aluden fundamentalmente a la percepción de la política y la configuración del proceso democrático. Sin embargo, estas diferencias no afloran en los grupos focales mixtos, en los cuales se imponen temáticas comunes y una conversación convergente. Es así que, encontramos a los jóvenes hombres, particularmente de 15 a 18 años, la presencia de los roles masculinos tradicionales. Este fenómeno se presenta de manera distinta en el grupo de 19 a 24 años, en el cual el ámbito de participación política-pública está casi ausente. En las jóvenes, resulta interesante observar en ambos grupos etáreos un cuestionamiento desde el discurso de los roles históricamente asumidos por las mujeres y que se relacionan con su presencia en el espacio privado de reproducción y crianza, y de dependencia económica de su pareja. No dejan de estar presentes, sin embargo, las contradicciones con que se experimentan estos cuestionamientos, principalmente derivadas del contexto socio-cultural en el cual estos cambios están ocurriendo. Las nuevas posiciones femeninas, asumidas en un marco de expansión del individualismo, no dejan de estar constantemente tensionadas por el fantasma del riesgo social. En efecto, el gran número de factores definidos como riesgosos, que conforman en algunos casos una lista francamente desoladora, grafica el alto nivel de inseguridad con que es vivida la emergencia de las nuevas posiciones sociales de las jóvenes de sectores medios. En el grupo de jóvenes hombres adolescentes (15 a 18 años) se observa un fuerte interés en los problemas sociales, sintiéndose parte del sistema, y buscando alternativas de participación. Declaran tener los recursos y las ideas 80

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como para mejorar el escenario político actual, con un discurso caracterizado por la proactividad. Además, se ven como los políticos del futuro, afirmando que para cambiar el sistema hay que estar dentro de él. Incluso declaran que el progreso de Chile depende de ellos. Se proyectan tomando decisiones para el país. Desde una perspectiva de género, estas imágenes identitarias de estos jóvenes concuerda más cercanamente a los roles masculinos tradicionales, en los cuales el hombre se sitúa y desenvuelve en los espacios públicos, tales como la política y el trabajo remunerado. Un situación distinta se aprecia en los jóvenes de 19 a 25 años. En este grupo se observa que las aspiraciones de estos jóvenes se caracterizan por integrar los roles masculinos tradicionales de trabajadores y proveedores, postura que resulta opuesta a los jóvenes hombres entre 15 a 19 años. En el caso de las jóvenes de sectores medios, se observa un nivel importante de interés por los temas públicos. Esto contrasta notoriamente con la realidad de las jóvenes pobres, quienes prácticamente carecían de opinión sobre los temas de actualidad, y no se mostraban interesadas. Se trata de mujeres que se ven a sí mismas simultáneamente insertas en el mercado laboral y en una vida familiar sobrellevada en base a responsabilidades compartidas, siendo un actor muy dinámico, lo que enmarca en forma determinante su cultura política y las posiciones que desarrollan respecto a los problemas políticos y los procesos democráticos.

6.- LA DEMOCRACIA Y LA CULTURA POLITICA DE LOS Y LAS JÓVENES.
La interrogante inicial del estudio, referida a la falta de un compromiso democrático explícito por parte de los y las jóvenes, encuentra en los grupos de conversación analizados una respuesta ambivalente. No hay una desidentificación consistente con el sistema democrático y mucho menos un principio de acción colectiva conformado a partir de esta hipotética desidentificación. Sin embargo, también nos encontramos con una inconsistente afirmación de la ciudadanía por parte de la juventud, caracterizada más bien por una ubicación en la periferia del debate político que por una identificación clara respecto de los problemas públicos. En este contexto y en términos generales, podemos postular que la respuesta que relativiza la adhesión democrática refiere más a la búsqueda de una problemática identidad social que a una conducta política reflexiva de orientación antisistémica, la que supondría la expresión de una identidad social y, sobre todo, de una identificación política previamente decantada. Por lo mismo, la estabilidad de este tipo de respuestas es baja, pudiendo evolucionar 81

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rápidamente en cualquier sentido. No obstante lo anterior, es importante consignar la claridad con puede percibirse que el acercamiento de los y las jóvenes al sistema político aparece bloqueado por una grave crisis de representación, un límite generado al interior del sistema político que éstos señalan explícitamente como la principal distancia que los separa de las instituciones y los procesos democráticos. De esta manera, sintéticamente, del análisis de la información producida por el presente estudio surgen 2 escenarios críticos para la comprensión de la relación de los y las jóvenes con el sistema político: la crisis de representación que da forma a la imagen que la juventud tiene del sistema político y la problemática relación que se da en ellos entre identidad social e identificación política. El sistema político no contempla en la actualidad, a diferencia del pasado reciente, instancias de representación que involucren a los y las jóvenes y los procesos de constitución de identidades juveniles no presentan en la actualidad, a diferencia del pasado reciente, una dimensión política clara. 6.1.- La democracia vista por los y las jóvenes. A pesar de enarbolar una fuerte crítica frente a la clase política, no se percibe entre nuestros investigados la emergencia de alternativas consistentes a la democracia como forma de organización de la sociedad y el sistema de gobierno. Es cierto que los y las jóvenes se sitúan en la exterioridad de los problemas políticos y tienden hacia comportamientos ausentistas, lo que habla de lo débil que es su identidad como ciudadanos, pero la alusión directa a soluciones autoritarias encuentra mucha resistencia en la conversación juvenil y es rápidamente superada como marco del debate. Sin embargo, como resulta esperable, el tipo de respuesta respecto de la definición democrática que encontramos en los más pobres y en los de sectores medios no es homogénea. Sintéticamente, podemos afirmar que para los y las jóvenes de sectores medios estudiados la democracia se define fundamentalmente en términos de la convergencia entre libertades personales (libertad de expresión en primer lugar) y equidad social. Estos dos principios fundamentales de la democracia constituyen igualmente el marco de fondo sobre el cual se produce la evaluación de la situación actual y se genera un diagnóstico crítico radical respecto de la funcionalidad de las instituciones políticas y de la calidad de la clase política chilena. Sin embargo, de una manera relativamente directa, este diagnóstico crítico se proyecta hacia una discusión que podríamos llamar “la constitución del problema democrático” (derechos de ciudadanía, necesidad 82

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de legitimación de la autoridad, límites del poder, etc.). Un aspecto central en la cultura política de los y las jóvenes de sectores medios, que enmarca en buena medida el lugar de la democracia dentro de ella, está dado por la ubicación del individuo como sujeto de la actividad pública y el compromiso político. La democracia representa un escenario ideal de convergencia entre proyectos y trayectorias individuales potencialmente muy diferentes, pero que encuentran en las instituciones democráticas un umbral de convivencia y de cooperación mínimos. Por lo mismo, la falta de equidad social y la persistencia de un rígido sistema de posiciones sociales (explícitamente caracterizado como “aristocrático”), supone el fracaso de las instituciones democráticas y su descrédito, a pesar de la existencia reconocida de un importante nivel de libertades personales. De manera muy general entonces, podemos decir que la conversación política en los sectores medios estudiados no presenta una gran distancia de los parámetros “clásicos” de la discusión democrática. Así mismo, es importante resaltar la relevancia de los principios de equidad social e igualdad de oportunidades en la evaluación del funcionamiento de las instituciones democráticas. Por decirlo de alguna manera, siendo definida en términos básicamente liberales, la democracia es evaluada en base a parámetros “social demócratas”. En los grupos de jóvenes populares estudiados la definición de la idea de democracia es mucho más confusa y muchas veces aparece como una repetición de formulas escuchadas desde la autoridad (la familia, la escuela, la televisión, etc.) pero no bien comprendidas o asumidas. Aparecen explícitamente mencionados los temas de las libertades personales y la equidad social, pero no son los temas centrales de la conversación. El tema central es claramente el carácter excluyente de la estratificación social y los altos niveles de discriminación que se le asocian. Más aún, la conversación permanece estabilizada en tomo a la denuncia de las consecuencias de la pobreza y la subordinación (delincuencia, inseguridad, imposibilidad de construir proyectos personales, consecuencias negativas de los cambios, la amenaza de los extranjeros, etc.). Por lo mismo, el sujeto de enunciación no se constituye claramente desde el individuo ni la comunidad y no es menor el lugar de las mitologías en la constitución de “los otros” (“ellos”, los ricos, los que mandan) y la autoridad en general. De esta manera, los temas democráticos siempre permanecen en la periferia de la conversación y su lugar no es bien comprendido por una proporción significativa de los participantes. De manera muy general, entonces, podemos decir que la conversación política en los sectores populares gira en tomo a parámetros parecidos a 83

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las identidades ‘nacional-populares’ o ‘populistas’, donde el núcleo central de sentido está dado por la denuncia del carácter de grupo fuertemente excluido y discriminado que asumen los participantes. En este contexto, la conversación se proyecta rápidamente hacia la demanda de un reconocimiento social mínimo (la apertura de oportunidades por parte de la autoridad), no necesariamente convergente con los tópicos “socia-demócratas” de la equidad y la ciudadanía social. Por lo mismo, los temas democráticos de filiación “liberal” (individualistas) son prácticamente inexistentes. Los y las jóvenes pobres viven en una tensión no resuelta respecto de los términos de su integración en la sociedad, a medio camino entre la subordinación y la ciudadanía. La relativización explícita de la adhesión democrática no es un contenido sencillo de consensuar y frecuentemente recurre a afirmaciones de autoridad o a motivos identitarios para hacer valer su lugar en la conversación. Por el contrario, en jóvenes de ambos segmentos aparece en forma nítida el motivo de la pasividad y falta de voluntad de los chilenos como un obstáculo en la profundización de la democracia. La indolencia o la indiferencia frente a los problemas públicos, graficada en el tipo de respuestas que señalan que da los mismo la existencia de democracia u otros sistemas de gobierno, se encuentra siempre en la conversación de los y las jóvenes con un cuestionamiento que se proyecta hacia una afirmación de una mayor y mejor ciudadanía. ¿De dónde surgen entonces las respuestas que se marginan de una identidad democrática? En gran medida este tipo de respuestas emergen de la proyección de la crítica radical a la clase política en una marca de identificación juvenil. En cierto sentido, se trata de la recuperación de la crítica anti-políticos para catalizar una identidad juvenil fuertemente cuestionada desde el exterior (“ellos”). En cierto sentido, se trata de una las instituciones democráticas que se tiene por representativa de lo juvenil y donde lo juvenil aparece fuertemente interpelado desde la autoridad (“los adultos”). Por su propia naturaleza, este tipo de comentarios identitarios es más común entre las jóvenes pobres y los adolescentes en general. El tópico “obviamente no deberíamos estar ni ahí” muestra en toda su extensión el lugar de la autoridad y la búsqueda de una identidad que enmarcan las respuestas que relativizan la adhesión democrática. Cuestionando y tensionando esta afirmación, el discurso entero se desmorona y abandona rápidamente la discusión política para refugiarse en temas culturales (religión, identidad nacional, identidad local, etc.) o se produce un giro que da cuenta de lo no tan obvio del “no estar ni ahí”, recuperándose los problemas públicos en un sentido democrático. Este tránsito es más rápido en los segmentos mayores 84

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de 20 años, quienes rápidamente reinterpretan el “obviamente no deberíamos estar ni ahí” como un argumento contrario a su anhelo de integración social. Una vez superado el impasse que significa la utilización de la critica radical de la clase política como marca identitaria por algunos segmentos de jóvenes, subsisten los problemas centrales que obstaculizan la relación de la juventud con las instituciones democráticas. En efecto, así como los y las jóvenes de los sectores medios buscan sentirse representados democráticamente, los y las jóvenes pobres buscan sentirse reconocidos legítimamente por la sociedad. Una búsqueda de representación y una búsqueda de reconocimiento que aparecen hoy en día sin respuestas claras, lo que se expresa en la débil adhesión que generan las instituciones democráticas. 6.2.- La crisis de la representación política de los y las jóvenes. Un dato fundamental en la conversación de los grupos focales estudiados es la centralidad inusitada de la distinción entre “ellos” y “nosotros”, que ordena la referencia a la clase política y, en cierta medida, también a la clase dominante, generando como consecuencia la identificación de las instituciones políticas (los partidos, el Congreso, el gobierno, etc.) con un espacio social ajeno y extraño respecto de la juventud, un mundo respecto del cual éstos se posicionan en la periferia: el mundo de “ellos”. Entre “ellos” y “nosotros” no aparecen mediaciones o instancias de pertenencia común. Se trata de dos mundos separados que se miran a través de la televisión, pero que no establecen ni vínculos comunicativos ni compromisos en la experiencia social cotidiana. Como resulta claro, este problema apunta al corazón del régimen político democrático vigente: la representación. En los y las jóvenes de sectores medios el planteamiento del problema de la representación es extremadamente claro y directo: no somos representados, los representantes no nos representan, no tenemos voz ni se nos escucha; luego, no participamos, aunque sea importante. Los y las jóvenes de sectores medios son igualmente claros para diagnosticar las causas de esta crisis de representación: la autorreferencia de la clase política que fijó una representación de la juventud y se hizo incapaz de dar cuenta de las especificidades de los y las jóvenes actuales. La clase política, en la percepción de la juventud de sectores medios “emergentes”, aparece en buena medida como desactualizada frente a las características de la vida contemporánea, habitando otros tiempos y con otros parámetros de juicio frente a la experiencia social. 85

La cultura democrática de los y las jóvenes

En este sentido, la crisis de representación aparece también como una consecuencia de la radicalización de la crítica de la calidad de la clase política. El núcleo de este discurso alude a un fenómeno muy relevante: la incapacidad de los políticos para dar cuenta de la plena modernidad del contexto en cual se desenvuelven los y las jóvenes. Frente al desinterés de los políticos por los problemas «reales» de la juventud se ubica la percepción de que éstos viven un contexto decididamente más moderno que aquél que administran los políticos, lo que redundaría en un desapego frente a las instituciones políticas por su incapacidad por ir al ritmo de los tiempos. En el caso de los y las jóvenes pobres, el problema de la representación pone en evidencia la desaparición de las instancias de intermediación que vinculaban en el pasado a los sectores populares con las instituciones políticas. Posiblemente, el carácter más “cultural” que político de las conversaciones “políticas” de los pobres no sea un fenómeno nuevo, pero las instancias de intermediación que antiguamente dotaban la experiencia de los pobres de un sentido político han desaparecido, arrastrando con ellas buena parte del sentido de pertenencia comunitaria de los y las jóvenes pobres. En este contexto, cuando consignamos la falta de sustento individualista o comunitario de la identidad política de la juventud, aludimos a la gran dificultad para articular políticamente la experiencia de la exclusión, densamente significada en términos simbólicos. Existe claramente una denuncia de la discriminación, en la experiencia vivida del no reconocimiento de la ciudadanía de los y las jóvenes, pero esta denuncia casi nunca abandona el plano “cultural” (simbólico) para proyectarse en un discurso de superación de la exclusión. No hay en las conversaciones analizadas ninguna alusión a los partidos políticos que históricamente articularon las demandas populares, ni a la Iglesia Católica, que reforzó institucional e ideológicamente los lazos de pertenencia comunitaria y los asoció a un discurso ético muy potente centrado en tomo al principio de dignidad de los pobres. Nada de esto aparece hoy en la conversación de los y las jóvenes pobres. Se trata de una conversación que refleja una gran soledad. 6.3.- Identificación política e identidad social en los y las jóvenes. La juventud es comprendida generalmente como un periodo de búsqueda y definición de una identidad personal autónoma. Para los y las jóvenes de los años ‘60 u ‘80, involucró un proceso intenso de identificación política. En gran medida, esta imagen clásica de la juventud se configuro en la expresión de una cierta especificidad cultural (los “hippies”, la “Voz de 86

Estudios del INJUV

los ‘80”), así como en la expresión de un compromiso y un “estilo” político característicos (un buen ejemplo es la Reforma Universitaria en los ‘60 y las protestas en los ‘80). De esta manera, la identificación política aparecía como una dimensión muy importante del proceso genérico de definiciones identitarias que constituye lo juvenil. La búsqueda de una identidad social específica incluyó la búsqueda de un correlato político de esta identidad social, o, mejor aún, por medio de la identificación política se expresó la búsqueda de una identidad social autónoma. Desde esta perspectiva, un fenómeno que sorprende al analizar las actuales conversaciones juveniles es la casi completa ausencia de identidades políticas o de procesos de identificación. El problema de la identificación política puede ser visto autónomamente o ligado a la consistencia de las posiciones sociales en que se sitúan los y las jóvenes, el piso estructural de las imágenes e identidades desplegadas en la conversación pública. Siguiendo esta pista nos encontramos con un problema de reconocimiento de la juventud respecto de las transformaciones en el sistema de posiciones sociales, lo que se refleja en una gran incertidumbre relativa a la consistencia de los diseños de las trayectorias personales. En efecto, pareciera que la ubicación en determinadas posiciones de la estructura social ya no aseguraran nada respecto de posibilidades concretas de ubicarse en determinadas posiciones sociales en el futuro. La capitalización de determinadas estrategias de inserción, especialmente la educación, ya no está asegurada y la posibilidad de trayectorias descendentes o ascendentes depende de la habilidad personal para optimizar continuamente las posiciones personales. En este contexto de incertidumbre, ¿qué tipo de identidades sociales emergen? y ¿qué procesos de identificación política son capaces de estabilizarse en el tiempo?. Las respuestas no están claras. Como resulta esperable, la relación entre una difícil búsqueda de una identidad social viable y los problemas para identificarse políticamente son más visibles entre los y las jóvenes pobres. Más aún, en el caso de los pobres el bloqueo de la identificación política es explícitamente señalado como una consecuencia de las dificultades de integración social. La política aparece como una competencia característica de los ciudadanos integrados, que poseen los “conocimientos“ que les permiten descifrar las claves y orientarse entre las distintas alternativas. La construcción de una identidad política, desde este punto de vista, sería un proceso paralelo al proceso de integración social. Es preciso construirse una identidad social para estabilizar una identidad política, o al menos saber utilizar la identificación política como herramienta en la construcción de una identidad social integrada. 87

La cultura democrática de los y las jóvenes

En el caso de jóvenes pobres contemporáneos, fuertemente bloqueados por procesos de exclusión social y que han desarrollado un discurso muy potente de la discriminación, esta asociación no se produce. Las competencias políticas son mínimas, lo que es también una barrera a la integración en la medida en que dificulta el ejercicio de la ciudadanía, y cristaliza un discurso de la exterioridad frente a los problemas públicos. Las dificultades para generar una identidad social sostenible a partir de la posición que se ocupa dentro de la estructura social permanecen como un problema no resuelto para nuestros entrevistados pobres. En este sentido, no puede hablarse de una base comunitaria para la identificación política.

7.- CONCLUSIONES
7.1 ¿En qué consiste la apatía democrática juvenil? Los resultados del presente estudio no permiten hablar de un proceso de desidentificación consistente respecto de la democracia como sistema de convivencia y de organización política de la sociedad. No hay en la cultura política ni en la conversación pública de los y las jóvenes un abandono masivo de las pautas democráticas y su reemplazo por alternativas autoritarias u de otro tipo. Más aún, el tipo de argumentos asociados a una adhesión democrática difusa o meramente instrumental son rebatidos al interior de los grupos de conversación de jóvenes y son rápidamente superados. No hay formulaciones alternativas a las pautas democráticas de convivencia que logren persistir en la conversación pública de los y las jóvenes articulando algún tipo de opción política viable. La apatía política de la juventud se asocia estrechamente a una crítica radical respecto de la clase política. Esta crítica cruza transversalmente el espectro de jóvenes estudiados, pero se hace particularmente reflexiva entre los sectores medios “emergentes“, quienes elaboran el argumento en términos propiamente políticos. En los y las jóvenes pobres la crítica permanece constante en un plano simbólico expresivo, pre político. Además observamos una gran dificultad para llegar a formular consistentemente los problemas democráticos por parte de los sectores populares, quienes se expresan mejor por medio de demandas e identidades parecidas a los modelos nacional-populares clásicos, aunque inconsistentemente articuladas con un modelo individualista de la movilidad social. La crítica que hacen los y las jóvenes respecto de la clase política se enmarca dentro de una muy profunda crisis de representación del 88

Estudios del INJUV

sistema político respecto de éstos, quienes no reconocen actores capaces de representar su especificidad en términos políticos y se ubican a sí mismos en la periferia del sistema político. Esta crisis afecta por igual a sectores medios y populares, aunque nuevamente son los sectores medios quienes la explicitan en términos políticos y la reintroducen dentro de la crítica de la clase política. Las consecuencias de esta crisis de representación se expresan en los altos grados de ausentismo entre jóvenes de sectores medios y populares, a la vez que los coloca a merced de los más dispares liderazgos fundados sobre una relación directa, no mediada políticamente y realizada fundamentalmente por intermedio de la televisión. La capacidad de los y las jóvenes para reconocerse en identidades colectivas es muy baja, especialmente en lo que refiere a identidades políticamente constituidas. En general, tienen grandes dificultades para ubicarse en el espectro político o para identificar sus preferencias. Esta dificultad para reconocerse se relaciona estrechamente con los altos niveles de incertidumbre e inestabilidad en las trayectorias sociales y la problemática búsqueda de una identidad social viable en la que reconocerse. Los pobres presentan los mayores problemas para definir una identidad social viable donde sustentar algún tipo de identificación política consistente. En este contexto, más que la expresión consistente de preferencias no democráticas, la apatía democrática responde a una ausencia de identidad política y a la conflictiva búsqueda de referentes identitarios en los que reconocerse. 7.2 ¿Cuál es el lugar de la democracia en la cultura política de los y las jóvenes? La cultura política de los y las jóvenes aparece cruzada por la inestabilidad de sus posiciones sociales y la necesidad individual de definir los contornos de la propia identidad social. En este sentido, una buena parte de las posiciones defendidas en la conversación pública responden más a la búsqueda de una identidad legitima en la que reconocerse que a la expresión de preferencias o posiciones estabilizadas y preexistentes. La cultura política de la juventud se enmarca en una tensión no totalmente resuelta en ninguno de los segmentos jóvenes estudiados: la búsqueda de un “nosotros“. En los sectores medios los problemas democráticos (ciudadanía, libertades civiles, DDHH e igualdad de oportunidades) aparecen claramente definidos y el discurso se construye desde un sujeto definido en términos individualistas. En consecuencia, la distancia respecto de la política es definida explícitamente en términos de crisis de representación y no desde 89

La cultura democrática de los y las jóvenes

una inexistente lejanía frente al ideal democrático. En los sectores populares la democracia es asimilada a un umbral de reconocimiento social mínimo. El problema central de la conversación es claramente el carácter rígido de la estratificación social y los altos niveles de discriminación que se le asocian. En este contexto, el lugar de los temas democráticos es difuso y prima la demanda por reconocimiento y oportunidades de inserción. El sujeto de enunciación no se constituye claramente desde el individuo ni la comunidad y los rasgos identitarios tienden a ser planteados en términos negativos, por contraste a un “ellos“ donde se confunden los ricos, los sectores dominantes (“los que mandan“) y la autoridad en general. Los y las jóvenes de sectores medios buscan sentirse representados en su especificidad juvenil dentro del sistema político, mientras los más pobres buscan sentirse reconocidos como miembros legítimos de la sociedad nacional. En ambas búsquedas se definen los parámetros de ciudadanía de la juventud y las herramientas de evaluación de las instituciones democráticas. Ninguna de estas búsquedas encuentra hoy una respuesta clara y satisfactoria para los y las jóvenes, lo que deriva en la lejanía de éstos respecto de las instituciones democráticas y una apatía política generalizada. 7.3 ¿Qué tipo de interlocución política es posible con los y las jóvenes? La conversación pública de nuestros investigados en general es simple. No se observa, como en generaciones anteriores, una gran variedad argumentativa o una rica pluralidad de posiciones. No se muestra tampoco un gran manejo de información. Los tópicos fundamentales son pocos pero fuertes y están claramente sedimentados. Por lo general, el conflicto y el cruce de posiciones es rápidamente sobrepasado por una voluntad de convergencia y homogeneización. La conversación de los y las jóvenes de sectores medios estudiados responde de manera fácil a los estímulos introducidos desde fuera del grupo de pares. Es una conversación no clausurada y se involucra rápidamente en diálogos con otras posiciones sociales. En consecuencia, se trata de una conversación juvenil y un grupo de jóvenes al cual se puede interpelar desde afuera y que reprocesa sus distinciones para establecer un diálogo con posiciones externas. La conversación de los y las jóvenes de sectores populares es muy estable y densa en símbolos y significaciones sedimentadas. En gran medida es una conversación “cultural“, articulada más en términos expresivos discursivos que políticos, con una tendencia importante a la clausura y a la circularidad. De 90

Estudios del INJUV

esta manera, los contenidos discursivos propiamente políticos son de menor importancia frente a las figuras simbólicas que cristalizan la experiencia social de los participantes y a la potencia de los contenidos culturales (míticos, rituales, religiosos, etc.) que conforman el marco articulador de la conversación. Interpelar a estos grupos desde la conversación pública resulta menos fácil que en el caso de los sectores medios, pues en gran medida los contenidos en juego en la discusión política no penetran las áreas relevantes de la experiencia social de los sujetos. Por lo mismo, existe la posibilidad de que interpelaciones que se sitúan en los márgenes de la política (populistas, religiosas, identitarias, autoritarias) encuentren canales posiblemente más expeditos para conectarse con los ejes de sentido que se ponen en juego en la conversación de los y las jóvenes pobres. En términos generales, puede afirmarse que los y las jóvenes estudiados muestran una mejor disponibilidad a ponerse en comunicación con posiciones externas que apuntan hacia los dos puntos críticos de su experiencia política: sus dificultades para definirse identitariamente y la crisis de representación del sistema político. Un mensaje que los convoque debe necesariamente facilitar el reconocimiento de la juventud en un “nosotros“ viable y penetrar las áreas relevantes de su experiencia cotidiana. De igual manera, debe ser una preocupación de los actores políticos el explicitar los puentes que van del “nosotros“ al “ellos”, en el sentido democrático por el cual los asuntos públicos son cada vez más un tema del “nosotros” y la conversación pública acorta progresivamente la distancia que nos separa de “ellos”. La construcción de ciudadanía juvenil continúa siendo el tema de convergencia más directo en el cual se puede intencionar en términos políticos democráticos una conversación entre la juventud, el Estado y los actores políticos.

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La cultura democrática de los y las jóvenes

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Estudios del INJUV

LA SUBJETIVIDAD Y CULTURA DE LOS Y LAS JÓVENES EN EL CHILE ACTUAL*
1- LA SUBJETIVIDAD JUVENIL EN EL CONTEXTO DEL CHILE ACTUAL
No es posible entender la forma en que los y las jóvenes piensan, se representan y valoran la realidad en que viven sin hacer referencia a las condiciones materiales e inmateriales del contexto social, es decir, de la evolución política, cultural, económica y social de Chile. Por ello, resulta relevante comenzar esta panorámica de la subjetividad juvenil actual con un recuento de los principales cambios ocurridos en nuestro país en los últimos años y su posible impacto en la subjetividad juvenil: a) A pesar de la crisis económica que enfrentó Chile en los primeros años del siglo XXI, nuestro país ofrece hoy en día, en promedio, condiciones mucho mejores que las que predominaban en la década de los ochenta.
Este es un documento de trabajo elaborado el año 2005 por el Departamento de Estudios y Evaluación del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV). El autor de este trabajo es el señor Rodrigo Asún Inostroza. El documento se encuentra disponible en el Centro de Documentación de la Dirección Nacional del INJUV o en la página web: www.injuv.gob.cl.

*

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La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

La disminución de la pobreza, el aumento de la cobertura educativa, el mejoramiento de los sueldos reales, son una realidad para una importante mayoría de los adultos, jóvenes y niños de nuestro país. No obstante lo anterior, las tasas aún altas de indigencia y pobreza que reflejan las estadísticas, conjuntamente con la estabilización de las altos niveles de cesantía, conforman un cuadro en el cual el crecimiento económico no ha significado una real mejoría en las condiciones de vida para toda la población, sino que sólo para una porción de ésta, quedándose estancado un grupo de jóvenes que, si bien es minoritario, no deja de ser estadísticamente importante. De esta manera, se entiende que, al tiempo que Chile experimenta una alta tasa de crecimiento económico, aumenta también la desigualdad en la distribución de los ingresos de las familias chilenas. b) Es importante señalar también que este crecimiento económico se ha dado en el marco de un modelo de desarrollo que enfatiza la especialización productiva exportadora, la flexibilización progresiva de los mercados de trabajo, el aumento de las actividades terciarias en la economía, la reducción del aparato Estatal y su influencia en la estructura productiva nacional, con lo cual las personas han tenido que adaptarse a condiciones de vida mucho más móviles que lo tradicional en Chile. Por ejemplo, para muchas personas, la experiencia de tener un sólo trabajo en su vida productiva ha dejado de ser una opción realista de futuro. Complementario con lo anterior, el desarrollo económico de Chile ha ido acompañado con la progresiva entrada de la mujer al mundo laboral, lo que sin duda no sólo ha afectado al mercado del trabajo, sino también al funcionamiento de la familia, la cual ha tenido que adaptarse a la relativa menor presencia de los padres. El creciente desarrollo del sistema financiero, complementado con la mayor disponibilidad de recursos en las familias chilenas, ha aumentado la capacidad de consumo de los chilenos. Esto no sólo ha impactado en el nivel de vida de las personas, sino también en los estilos de utilización del tiempo libre. Hoy en día, por ejemplo, muchas personas disponen de recursos para el ocio que antes no tenían, además de afianzarse nuevas formas de recreación relacionadas con esta mayor capacidad de consumo (como el paseo familiar a los centros comerciales). 94

c)

d)

Estudios del INJUV

e)

Desde el punto de vista cultural, han aparecido en la sociedad chilena una serie de expresiones de una progresiva y lenta mayor liberalidad en las costumbres. La aprobación de una ley de matrimonio que regulariza la separación de los cónyuges con la amplia aprobación de la población (aunque con el rechazo de algunos sectores de la Iglesia Católica), es uno de los ejemplos de este proceso. Desde el punto de vista político, nuestro país ha logrado consolidar una democracia cada vez más naturalizada. Los lentos pero progresivos avances en la disolución de los enclaves autoritarios, el progreso en el cerrar las heridas producidas por el atropello a los derechos humanos durante el gobierno militar y la estabilización de dos grandes coaliciones políticas, han tendido a producir un sistema de gobierno quizá desprovisto de épica y grandes debates de principio, pero efectivo como garante de gobernabilidad. Contrasta con esta relativa estabilidad el contexto Latinoamericano en el cual está inmerso nuestro país. En los países vecinos los sistemas políticos democráticos no terminan de afianzarse, siendo aún extraño que un gobernante termine su período en forma regular. Lamentablemente, esta inestabilidad política también se reproduce en la situación social de estos países, generando inseguridad, desempleo y niveles de pobreza muy superiores a los que tiene Chile. Esta situación tiene, al menos, dos grandes efectos sobre nuestra situación: por un lado nos brinda un punto de comparación que resalta aún más nuestra situación de relativa estabilidad, explicando el alto nivel de optimismo sobre el futuro que tiene actualmente la población chilena, mientras que por otro lado, explica la creciente llegada de inmigrantes a un país que como el nuestro, no estaba habituado a este tipo de fenómenos sociales.

f)

g)

¿Cómo se puede interpretar en forma conjunta todos estos cambios?. Según muchos autores, la sociedad chilena se está aproximando progresivamente a lo que se denomina “sociedad del riesgo”, en la cual las personas viven en condiciones esencialmente móviles, teniendo que adaptarse continuamente a condiciones cambiantes. Esta esencial movilidad (laboral, espacial, de estado civil, educacional, etc.), si bien resulta una oportunidad para muchas personas, constituye una amenaza para otras. 95

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Las personas con menor nivel educativo, con menor capital social, de más edad (y por tanto menos adaptadas a las nuevas condiciones), tienden a percibir más negativamente los cambios y a procesarlos como “inseguridad”, lo que se traduce en un aumento de la percepción de inseguridad ciudadana y una disminución de la confianza interpersonal. Por el contrario, las personas más jóvenes, con mayor capital monetario o cultural, perciben los cambios como facilitadores de una mayor libertad a la hora de construir sus proyectos vitales. Esto tiene como consecuencia el crecimiento de los fenómenos de “individuación” por los cuales se sienten llamados a construir sus biografías con una mayor independencia de las determinaciones sociales tradicionales. Este cambio hacia la “sociedad del riesgo” ya se ha iniciado con anterioridad en otras sociedades, por lo cual es posible conocer algunas tendencias que experimenta la subjetividad de los y las jóvenes en este tipo de estructuras sociales. Según diversos autores, es posible distinguir 7 tendencias de cambio en la juventud: 1. Revalorización de los espacios íntimos (familia, amigos). En un mundo más riesgoso y complejo, las personas se refugian en sus espacios de seguridad. Aumento de la desconfianza y distancia con las estructuras políticas formales. Los y las jóvenes se sienten más cercanos a otras formas de acción colectiva no tradicionales. Disminución de la religiosidad estructurada y aumento del sincretismo religioso. Aumento de la tolerancia, pero ésta asume un carácter selectivo (hay intolerancia con algunos grupos o conductas). Liberalización de las conductas e incertidumbre ética. Aparece una menor demarcación de los límites entre lo que tradicionalmente divide lo bueno y lo malo. Construcción cada vez más independiente de la propia biografía. Búsqueda del desarrollo de las propias potencialidades, por sobre el respeto de las normas colectivas o las conductas tradicionalmente valoradas. 96

2.

3. 4. 5.

6.

Estudios del INJUV

7.

Aumento de las identificaciones con los espacios locales (ciudad o región) por sobre las identificaciones nacionales.

La pregunta que guiará este documento será determinar si estas tendencias ya documentadas en otras culturas están o no presentes, y en qué medida, en la subjetividad de los y las jóvenes de hoy. No obstante, antes de intentar responder a esta interrogante, debemos enfatizar que dada la heterogeneidad de la sociedad chilena, no esperamos que estas tendencias se encuentren presentes en toda la juventud, sino principalmente en los sectores de ésta que se encuentran en mejores condiciones para aprovechar las oportunidades que ofrece la nueva estructura social y productiva chilena. En otras palabras, dada la heterogeneidad de edad, sexo, nivel social y lugar de habitación de la sociedad chilena, esperamos encontrar una juventud subjetivamente heterogénea en la mayor parte de las características que describiremos. Por ello es que comenzaremos el análisis determinando si los propios jóvenes son conscientes de su propia diversidad como generación.

2- UNA GENERACIÓN DIFERENCIADA PERO HETEROGÉNEA
Como se puede observar en el gráfico 1, el porcentaje de jóvenes que está de acuerdo con que los mismos jóvenes tienen importantes diferencias con los adultos es alto. Por ello, podemos afirmar que existe en la mayor parte de los y las jóvenes la percepción de que ellos constituyen una generación diferenciada.

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La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Gráfico 1: Porcentaje de acuerdo con la frase "los jóvenes piensan y actúan parecido a los adultos"

74,3 80 70 60 50 40 30 20 10 0 Acuerdo Desacuerdo 25,7

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

No obstante, esta impresión de unidad generacional debe ser moderada en función de la información que muestra el gráfico 2. En él se puede observar que, a pesar de que los y las jóvenes se perciben diferentes a los adultos, también son claramente conscientes de sus diferencias internas.

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Estudios del INJUV

Gráfico 2: Porcentaje de jóvenes que está de acuerdo con que los jóvenes piensan y actuan parecido

60 50 40 30 20 10 0

51,7

17,5 9,5

Las mujeres y los hombres

Los de clase baja y alta

Los de la ciudad y el campo

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Es relevante notar que estas diferencias percibidas son muy altas en el caso de las distinciones urbano-rural y de nivel social, mientras que son mucho más bajas en el caso del género. Esta percepción de los y las jóvenes se ve confirmada con los análisis estadísticos que se han realizado con la IV Encuesta Nacional de Juventud (ENJ), ya que en ellos las principales diferencias en las respuestas de nuestros encuestados se encuentran cuando se cruzan las respuestas por el nivel social, la edad y la zona (urbana o rural), pero se detectan muchas menos diferencias al utilizar como variable de separación el sexo de los encuestados. Posiblemente en el caso del género se está produciendo una homogeneización de las formas de pensar y actuar que es detectada por la ENJ y percibida por la juventud. En definitiva, si bien los y las jóvenes se perciben a sí mismos como diferentes de los adultos, tienen también altamente presente sus diferencias internas, derivadas de sus disímiles condiciones de vida (espaciales y sociales).

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La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

3- OPTIMISMO ANTE LA “SOCIEDAD DEL RIESGO”.
Dado el relativo debilitamiento de los sistemas normativos, laborales, educativos, etc. que conlleva el paso a la sociedad del riesgo, se espera que las personas reaccionen de una manera doble: aumentando el nivel de optimismo frente al futuro para aquellos que, dado su nivel de capital cultural y económico, puedan aprovechar este debilitamiento de las restricciones sociales para construir más autónomamente su propia biografía y con un aumento del pesimismo entre aquellos que, por su bajo nivel de capital cultural y económico, han perdido seguridades sin por ello necesariamente ganar libertad de acción. Como se puede observar en el gráfico 3, contrariamente a nuestras expectativas, la gran mayoría de los y las jóvenes se declara optimista frente a su futuro personal.

Gráfico 3: ¿Cómo cree que vas a estar tú en los próximos 5 años?
84,6 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0
Mejor que ahora Igual que ahora

12,4 2,9

Peor que ahora

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Como se puede apreciar en el gráfico 4, este nivel de optimismo no sólo se refleja en su vida personal, sino que también alcanza, aunque de manera un poco más moderada, a nuestro país.

100

Estudios del INJUV

Gráfico 4: ¿como crees que va estar Chile en 5 años?

60 50 40 30

51,1

30,8

18,1 20 10 0

Mejor que ahora

Igual que ahora

Peor que ahora

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Existe un alto nivel de asociación entre el optimismo a nivel personal y de país (correlación de Spearman 0,31; p < 0,000), lo que indica que la gran mayoría de quienes son optimistas en su vida personal, también lo son a nivel social.
Cuadro 1: Relación entre la percepción del futuro personal y de Chile
Como cree que va a estar el entrevistado en 5 años Mejor que ahora 56,9% 29,0% 14,1% 100,0% Igual que ahora 21,8% 45,5% 32,7% 100,0% Peor que ahora 4,6% 22,8% 72,6% 100,0% Total 51,1% 30,9% 18,1% 100,0%

Como cree que va a estar Chile en 5 años Total

Mejor que ahora Igual que ahora Peor que ahora

Esta asociación también implica que quienes evalúan peor su futuro personal, son los que perciben pocas expectativas para el país. Por ejemplo, como se observa en el cuadro 1, el 95% de los que consideran que en el futuro van a estar peor que hoy, también creen que en el futuro Chile va a estar igual o peor. 101

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Ahora bien, en este cuadro de optimismo general, ¿Quiénes son los pesimistas?, ¿corresponden, como predice la teoría, a aquellos que disponen de menos capital social, educativo o económico?. Efectivamente, la asociación entre una serie de variables relacionadas con el capital disponible por el joven y su nivel de optimismo, fue bastante alta.
Cuadro 2: Relación entre percepción del futuro y Nivel Socio Económico
Nivel Socioeconómico Bajo Alto Medio 91,3% 84,2% 77,8% 8,0% 12,6% 17,6% 0,7% 3,2% 4,6% 100,0% 100,0% 100,0% Total 84,7% 12,4% 2,9% 100,0%

Como cree que va a Mejor que ahora estar el entrevistado Igual que ahora en 5 años Peor que ahora Total

Como se observa en el cuadro 2, se encontró relación entre el nivel socio económico y el nivel de optimismo (V de Cramer 0,085; p < 0,000). Es así como la creencia que en el futuro el joven va a estar peor está 6,5 veces más presente en el nivel social bajo que en el nivel social alto. También podemos ver en el cuadro 3, que el hecho de estar actualmente estudiando (como indicador de capital educativo), también incide en el nivel de optimismo del entrevistado (V de Cramer 0,131; p < 0,000).
Cuadro 3: Relación entre percepción de futuro y estar estudiando actualmente
Esta estudiando actualmente Si Como cree que va a estar el entrevistado en 5 años Total Mejor que ahora Igual que ahora Peor que ahora 89,7% 9,5% 0,8% 100,0% No 81,3% 14,4% 4,3% 100,0% Total 84,7% 12,4% 2,9% 100,0%

Profundizando en la relación entre el capital educativo y el nivel de optimismo personal, podemos observar en los cuadros 4 y 5 que aquellos/ as que señalan tener buenos conocimientos de algún idioma extranjero o de computación son apreciablemente más optimistas frente al futuro respecto de quienes no tienen dichos conocimientos (V de Cramer 0,121; p < 0,000 para el caso del idioma extranjero y V de Cramer 0,184; p < 0,000 para el caso de los conocimientos de computación).

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Estudios del INJUV

Cuadro 4: Relación entre conocimiento de idioma extranjero y percepción del futuro
Nivel de conocimiento de algún idioma extranjero No se nada Se a nivel Se a nivel Se a nivel Total o casi nada básico medio avanzado Como cree que va a Mejor que ahora 81,1% 88,6% 88,7% 95,9% 84,7% estar el entrevistado Igual que ahora 15,1% 9,8% 9,4% 2,5% 12,4% en 5 años Peor que ahora 3,8% 1,6% 1,9% 1,7% 2,9% Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%

Cuadro 5: Relación entre conocimiento de computación y percepción del futuro
Nivel de conocimiento de computación No se nada Se a nivel Se a nivel Se a nivel Total o casi nada básico medio avanzado Como cree que va a Mejor que ahora 76,0% 87,2% 90,4% 91,0% 84,7% estar el entrevistado Igual que ahora 18,0% 11,1% 8,6% 7,6% 12,4% en 5 años Peor que ahora 1,7% 1,0% 1,4% 2,9% 6,0% Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%

Con respecto al trabajo y su relación con el nivel de optimismo de la juventud, sorprendentemente no encontramos ninguna relación entre el tener o no actualmente trabajo y el nivel de optimismo, pero sí existe vínculo entre buscar trabajo por primera vez y esta variable. Al parecer, la primera búsqueda de trabajo es la que produce mayores niveles de inseguridad, lo que podría indicar que los y las jóvenes que ya han tenido experiencias con el mundo laboral aprenden a aceptar mejor los períodos de cesantía que quienes aún se enfrentan a un mundo desconocido. Esto podría hablar de cierta facilidad de la juventud para adaptarse a un mundo laboral más incierto. Finalmente, respecto a la asociación entre el nivel de optimismo de los y las jóvenes y su capital social, podemos ver en el cuadro 6 que aquellos/as que declaran tener un grupo de amigos con quienes se juntan cotidianamente tienden a ser más optimistas que los que no disponen de ese grupo (V de Cramer 0,100; p < 0,000).

103

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Cuadro 6: relación entre el disponer de grupo de amigos y el nivel de optimismo personal
Tiene grupo de amigos quienes se junta frecuentemente Como cree que va a estar el entrevistado en 5 años Total Mejor que ahora Igual que ahora Peor que ahora Si 86,8% 10,8% 2,4% 100,0% No 78,3% 17,3% 4,4% 100,0% Total 84,7% 12,4% 2,9% 100,0%

Contrariamente a lo esperado, la zona de residencia (urbana o rural) tiene poca influencia en el nivel de optimismo, así como el nivel de participación de los y las jóvenes en organizaciones. Por otro lado, tampoco tienen relación con el optimismo la edad y el sexo de nuestros entrevistados, confirmando en este último caso la creciente igualación en la subjetividad de hombres y mujeres jóvenes. En síntesis, en un contexto de alto optimismo frente al futuro, podemos distinguir a un grupo de jóvenes que no se encuentran muy esperanzados. Este grupo coincide especialmente con aquellos/as que disponen de menor nivel de capital cultural, económico y social.

4- PERCEPCIÓN SOCIAL POSITIVA, PERO CRÍTICA
Coincidente con el nivel de optimismo que poseen respecto de Chile, los y las jóvenes mostraron una visión positiva pero crítica de la sociedad chilena. Es así como de las cinco palabras que, según nuestros entrevistados, mejor representan a Chile, sólo dos de ellas son positivas: “Solidario” y “Democrático”, en tanto tres de ellas hacen referencia a las desigualdades sociales y al peso que tiene el consumo en la sociedad. En concordancia con lo que se describió en el punto anterior, y tal como se puede notar en el gráfico 6, las palabras que utilizan los y las jóvenes para referirse a Chile no son independientes de su nivel de optimismo.

104

Estudios del INJUV

Gráfico 5: Principales palabras que describen a la Sociedad Chilena
40,0 35,0 30,0 25,0 20,0 15,0 10,0 5,0 0,0
Consumista Solidario Sin igualdad de Discriminador Oportunidades Democrático

38,4 35,7 34,5 32,3 26,3

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV Gráfico 6: Imágenes de Chile y Nivel de Optimismo Personal. Análisis de Correspondencias Múltiples
1,2 1,0
Dimensión 2 (10% de la Inercia)
Individualista Consumista Clasista Solidario Mejor Sin Igualdad OPPP

0,8 0,6 0,4 0,2 0,0 -0,2 -0,4 -0,6 -0,8 -1,0 -1,2 -2,0 -1,5 -1,0 -0,5
Moderno Libre Democrático

Discriminador

Inseguro Peor Igual Injusto

0,0

0,5

1,0

Dimensión 1 (13% de la Inercia)

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

105

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

En el gráfico 6 se muestran las distancias y el grado de asociación que existe entre las palabras señaladas para caracterizar Chile y los niveles de optimismo con el futuro. Podemos observar claramente cómo el hecho de considerar que estar peor o igual se encuentra cerca (o está asociado) con las mismas percepciones sobre Chile: considerar que es un país discriminador, injusto e inseguro. Por otro lado, señalar que en el futuro se va a estar mejor que hoy se encuentra ubicado más hacia el ángulo superior izquierdo del gráfico, es decir, más cerca del polo donde están las palabras positivas (“Democrático”, “Moderno”, “Libre” y “Solidario”) y la crítica societal menos dura (“Individualista” y “Consumista”). En síntesis, las imágenes que los y las jóvenes tienen respecto de nuestro país influyen o son influidas fuertemente por la percepción de sus propias posibilidades en el futuro. No obstante lo anterior, en conjunto aparece una visión crítica de la sociedad chilena, la cual si bien resalta alguno de sus logros actuales, pone el acento en sus debilidades. Como una forma de enfatizar un poco más en los elementos críticos del discurso de la juventud sobre la sociedad, presentamos el gráfico 7, en donde se puede notar que los principales problemas que afectan a los y las jóvenes según ellos mismos están relacionados con la sociabilidad (delincuencia y el consumo de drogas) y con la integración social (falta de oportunidades de trabajo y dificultad de acceso a la educación superior).
Gráfico 7: Principales problemas de los jóvenes hoy
60 50 40 30 20 10 0
Consumo excesivo de alcohol y drogas Falta de oportunidades de trabajo La delincuencia Dificultades de acceso a la educación superior

50,2

35,6

16,8 13,2

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

106

Estudios del INJUV

5- CLARA Y POSITIVA VALORACIÓN DE LOS ESPACIOS ÍNTIMOS:
En un notorio respaldo a las hipótesis sobre las tendencias predominantes en una sociedad post industrial, los y las jóvenes chilenos declaran sentirse identificados principalmente con su medio cercano: familia, pareja y ellos mismos (ver gráfico 8). Del lugar obtenido por la mención “Dios” se hablará más adelante.
Gráfico 8: ¿Con qué te sientes comprometido?
75,7

80 70 60 50 40 30 20 10 0

30,4

29,7

27,5

Mi Familia

Dios

Mi pareja

Conmigo mismo

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Como puede ser observado, la familia es la institución más valorada por la juventud, la que genera más confianza y la que menos críticas despierta. Por ejemplo, sólo un 5% de nuestros entrevistados señala que la familia es “una institución que hay que cambiar”, mientras que más de un 90% declara que la familia “ocupa un lugar fundamental en la sociedad”. Además, un 95% de los y las jóvenes declara que le gusta la familia que tiene, un 73,3% señala que tiene acuerdos importantes con su familia en un plano muy relevante para ellos: sus planes y proyectos para el futuro (ver gráfico 9). En este gráfico puede observarse que el desacuerdo con la familia sólo es mayoritario en temas más alejados de las prioridades juveniles, como los temas políticos.

107

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Gráfico 9: Nivel de acuerdo con la familia según temas

80 70 60 50 40 30 20 10 0

73,3 58,8

53,2

48,6

Planes y proyectos para el futuro

Sexualidad y relaciones de pareja

Permisos y salidas

Temas políticos

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Por otro lado, la evaluación que los y las jóvenes hacen de sus familias es altamente positiva, siendo la nota 7 la moda de las evaluaciones asignadas en todos los temas a ambos padres (comunicación, demostración de afecto, comprensión y apoyo en los problemas, respeto por la vida privada y tiempo compartido). A esto se suma, en el plano de las relaciones íntimas en general, que más del 76% de los y las jóvenes declararon tener un grupo de amigos con el que se juntan normalmente y que el 78,4% le cuenta sus problemas íntimos a otras personas, dentro de las cuales destacan principalmente sus amigos y su madre (ver gráfico 10).

108

Estudios del INJUV

Gráfico 10: ¿A quién le cuentas tus problemas?
50 45 40 35 30 25 20 15 10 5 0
Un amigo Tu madre Tu pareja Algún hermano Otro adulto Otro jóven

45,6

44,3

32,6

19

9,4

9,1

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Respecto a las relaciones de pareja, un 55% de nuestros encuestados declararon tener algún tipo de compañía (desde el menos vinculante, “andar con alguien”, a las relaciones más estructuradas de “pololeo”, “noviazgo” o “convivencia” -con o sin matrimonio-). Lo relevante es que casi unánimemente ellos evalúan positiva o muy positivamente estas relaciones afectivas. En definitiva, la imagen que tienen los y las jóvenes de sus espacios afectivos cercanos, especialmente de la familia, es realmente positiva, constituyéndose en un elemento de primera necesidad para la gran mayoría de ellos. Se construyó un índice de calidad de las relaciones familiares, el cual consideró estar o no conforme con su familia, el número de problemas familiares reportados, la evaluación de la calidad de las relaciones familiares y el nivel de acuerdo que el joven tiene con su familia en una serie de temas. Este índice no mostró relación con el nivel de optimismo personal, de manera tal que el hecho de tener malas relaciones familiares en un contexto en que predominan las buenas relaciones no incide sobre las expectativas de futuro que el joven se plantea. Por otro lado, se construyó un índice de capital social que consideró tener amigos con quienes juntarse frecuentemente, el tener a quien contarle

109

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

y pedir ayuda con sus problemas personales y conversar regularmente sobre temas íntimos. Sorprendentemente este índice tampoco tuvo una asociación fuerte con el nivel de optimismo de los y las jóvenes. En suma, los y las jóvenes valoran de sobremanera su espacio privado, especialmente su familia. Por otro lado, y contrariamente a lo esperado, el nivel de calidad de estas relaciones no es un factor altamente determinante de las expectativas de futuro que tenga el joven.

6- DESCONFIANZA DE LA POLÍTICA, PERO NO DE LA DEMOCRACIA NI DE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
Los y las jóvenes entrevistados manifestaron consistentemente una fuerte lejanía y desconfianza de la actividad política formal. Por ejemplo, como se puede apreciar en el gráfico 11, una muy pequeña minoría de la juventud participa en partidos políticos, mientras que un grupo también minoritario, aunque un poco mayor, se siente representado por los partidos o las coaliciones existentes hoy en día. Combinando todas esas variables, sólo el 29% de éstos participa en un partido político o se siente representado por alguna opción política.
Gráfico 11: Porcentaje de jóvenes que participan o se identifican con alguna opción pólitica

80 70 60 50 40 30 20 10 0
Participa en PP Identifica con un PP Identifica con una coalición política

26,3 15 0,7

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

110

Estudios del INJUV

Además, los y las jóvenes experimentan una fuerte desconfianza de las instituciones de carácter político. Como se observa en el gráfico 12, todas estas organizaciones ocupan los últimos lugares de confianza juvenil. Lo mismo se puede encontrar al estudiar el nivel de confianza de los y las jóvenes en las personas. En el gráfico 13 se puede ver que, a excepción del Presidente, que genera una mucho mayor confianza que el resto de los actores relacionados con la política, nuevamente son este tipo de sujetos quienes ocupan los últimos lugares del ordenamiento.

Gráfico 12: Confianza en las instituciones, ENJ-INJUV

Los partidos políticos El congreso El sistema judicial El gobierno La municipalidad Los medios de comunicación La iglesia católica Carabineros de Chile Los hospitales, postas y consultorios Universidades Las escuelas / liceos La familia

8,6 18,9 22,8 34,1 41,1 54,8 55,6 59 61,6

80,9 81,1

96,2

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

111

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Gráfico 13: Confianza en las personas, ENJ- INJUV

Los Políticos Los Senadores y Diputados Los Alcaldes Los Jueces Los Periodistas radios/revistas El Presidente Personas prog. informativos TV los Sacerdotes, Pastores, Monjas Los locutores de radio Los Carabineros Los Médicos, Matronas, Enfermeras Los Profesores

7,3 13,4 28,2 30,4 33 46,6 49,7 51,4 53,1 58,6 79,1 82,5

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

No obstante, esta falta de confianza en las instituciones y personas que operan en la política democrática formal no implica que los y las jóvenes no valoren positivamente a la democracia, por el contrario, ellos parecen tener una buena opinión de la democracia como sistema de gobierno, pero sienten que ésta debe ser perfeccionada. Es así como vemos en el gráfico 14 que los y las jóvenes consideran que la democracia les sirve y en el gráfico 15 que si bien es un buen sistema de gobierno, éste debe ser perfeccionado.

112

Estudios del INJUV

Gráfico 14: Opinión respecto de la democracia y los jóvenes
La democracia no le sirve a los jóvenes 25%

La democracia le sirve a los jóvenes 75%

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Gráfico 15: Acuerdo con la frase

En algunas circunstancias es mejor gobierno autoritario Da lo mismo un gobierno democratico que un gobierno No estoy de acuerdo con ninguna de estas frases La democracia es preferible a otro sisstema de gobierno, pero se debe perfeccionar

7,5

9,3

13

70,2

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

En resumen, los y las jóvenes se sienten bastante lejanos de la política formal y mantienen una actitud crítica hacia la democracia, pero eso no significa que no valoren este sistema de gobierno en sí mismo. La participación social alcanza niveles mucho más altos que en el mundo adulto, como se puede ver en el gráfico 16, casi la mitad de los y

113

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

las jóvenes participa en alguna organización actualmente y más del 75% ha participado en una en algún momento.
Gráfico 16: Participación en Organizaciones

4 7 ,2

2 9 ,5 2 3 ,3

Participa

Participó

Nunca ha Participado

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Si bien la mayor parte de esta participación se vincula a grupos tradicionales (como son las asociaciones deportivas o religiosas) o de carácter nuevo, pero esencialmente lúdico (grupos de hobby o virtuales), no se puede desconocer a más de un 15% de jóvenes que participan en asociaciones de voluntariado o culturales. Esta participación podría estar representando nuevas formas de compromiso social juvenil, no vinculadas al mundo político como era tradicional en las generaciones jóvenes anteriores (ver gráfico 17).

114

Estudios del INJUV

Gráfico 17: Seis principales grupos en que participan los jóvenes

Deportivos Religiosos Virtuales Juegos-Hobbies Culturales Voluntariado

21,7 12 11,8 11,2 9,8 4,8

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Es importante notar que no se encontró una asociación significativa entre la participación social y la participación política, por lo que se puede afirmar que muchos de los y las jóvenes que participan en asociaciones de voluntariado y culturales son algunos de quienes no se sienten representados por la política formal.

7- DESINSTITUCIONALIZACIÓN RELIGIOSA, GOZA DE BUENA SALUD

PERO LA

RELIGIOSIDAD

Contrariamente a las tendencias mundiales en sociedades postindustriales, en Chile las creencias de carácter religioso no han perdido fuerza. Por ejemplo, ya hemos visto (gráfico 8) que nuestros encuestados mencionan a “Dios” en segundo lugar de sus compromisos vitales (sólo sobrepasado por su familia). Eso no significa que no exista un proceso de cambio desde las tendencias religiosas tradicionales. Como se puede apreciar en el gráfico 18, la creencia católica sólo llega al 53,9% de los y las jóvenes, mientras que alcanzan altos niveles la creencia evangélica y el no sentirse cercano a ninguna religión. Además, de los y las jóvenes que se sienten cercanos a alguna creencia, el 46,4% de ellos señala ir sólo ocasionalmente a su iglesia o templo respectivo, mientras que un 22,8% afirma no ir nunca, por ello podemos afirmar que cerca

115

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

del 70% de los y las jóvenes que se identifican con alguna religión no realizan prácticas habituales relacionadas con dicha creencia.
Gráfico 18: Religión con la cual se siente identificado
60 50 40 30 20 10 0 17,1 23

53,9

2,7

3

Católica

Evangélica Otra religión Otra religión cristiana

Ninguna

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

A pesar de este alejamiento de la institucionalidad, la cercanía de los y las jóvenes a las creencias religiosas no ha perdido fuerza. Como se observa en el gráfico 19, un 95% de ellos declara creer en “Dios” y la gran mayoría creen en una serie de personajes asociados con la religiosidad formal o popular. Se aprecian también altos niveles de creencia en personajes o ideas no cristianas (por ejemplo, en la reencarnación), lo que podría explicar el alejamiento de los y las jóvenes del catolicismo tradicional no sólo por un rechazo a la institucionalización de las creencias, sino también por una búsqueda religiosa personal que tiene mucho de ejercicio de sincretismo.

116

Estudios del INJUV

Gráfico 19: Creencias juveniles

Dios J esucristo A ngeles S antos Diablo E xtraterrestres A strología R eencarnación M agia T arot - I C hing Otra Divinidad

95 89,5 74,5 54,8 48,1 47,2 43,7 40,6 32,1 25,8 8,1 0 20 40 60 80 100

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

8.- TOLERANCIA, PERO SELECTIVA.
Tal como se predice en el enfoque que estamos siguiendo, los y las jóvenes ejercitan una tolerancia de carácter selectivo. Es así como si bien el 93,3% de ellos se manifiesta de acuerdo con que la existencia de discriminación afecta negativamente el desarrollo de nuestro país, frente a algunos tipos de personas, los y las jóvenes responden con altos niveles de intolerancia. Como se puede observar en el gráfico 20, nuestros encuestados se manifestaron relativamente tolerantes con los pobres, mapuches, adultos mayores, musulmanes e inmigrantes peruanos y bolivianos, pero presentaron también niveles de intolerancia bastante altos con los homosexuales (rechazados por uno de cada cuatro jóvenes) y, especialmente con los adictos a las drogas. Muy posiblemente esto último se explica por la experiencia que tienen muchos jóvenes con los efectos desestructuradores sobre la vida social que tiene la presencia de muchos consumidores de drogas en un determinado barrio (presencia de traficantes, delincuentes, violencia cotidiana, etc.).

117

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Gráfico 20: ¿A qué tipo de personas no te gustaría tener como vecinos?

D ro ga dic to s o a lc o hó lic o s H o mo s e xua le s P e rua no s , Boliviano s A s iá tic o s o musulma ne s A dulto s ma yo re s P o bre s M a puc he s

62,8 25,4 9,9 7,8 4 2 1,8 0 10 20 30 40 50 60 70

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

9.- EL DUALISMO: VALÓRICO

LA

LIBERALIZACIÓN

Y EL

CONSERVADURISMO

Con relación a la definición de los valores y los límites de la conducta éticamente admisible, los y las jóvenes se manifiestan contradictorios, como si la predicha liberalización hubiera llegado a algunas áreas, pero se hubiera detenido en otras. Dentro de las áreas en que se puede detectar una efectiva liberalización es en el terreno de la sexualidad. Según los datos de IV Encuesta Nacional de Juventud, el 73,4% de los y las jóvenes ha tenido relaciones sexuales alguna vez en su vida y la edad de inicio de las relaciones sexuales se sitúa cerca de los 17 años en promedio, lo que indica que las relaciones sexuales prematrimoniales son una conducta validada en los hechos por la juventud. Confirma esta impresión, los datos que se observan en el gráfico 21, en donde la legitimidad de las relaciones sexuales está dada por el amor y el deseo compartido y no por el matrimonio.

118

Estudios del INJUV

Gráfico 21: Razón para tener relaciones sexuales

Sólo cuando estén casados Sólo si hay compromiso para casarse Sólo si hay amor

8,2

4,3

36,8

Si ambos lo desean

50,7

0

10

20

30

40

50

60

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

No obstante, esta liberalización no es tan extrema, es así como los y las jóvenes reportan tener relaciones sexuales mayoritariamente con sus parejas (71,8%) o ex parejas (14,1%), quedando sólo menos de un 15% que afirma haber tenido su última relación sexual con amigos, amantes, una prostituta o en un encuentro ocasional. Otra área de las creencias valóricas en que los y las jóvenes manifiestan un grado importante de liberalización es el tema de la división de los roles por género al interior de la familia. En el gráfico 22 vemos como la mayor parte de los y las jóvenes está en desacuerdo con que “mantener a la familia es tarea principalmente del hombre” y que “cuidar a los hijos es tarea principalmente de la mujer”.

119

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Gráfico 22: Porcentaje de jóvenes que está de acuerdo con cada frase

Mantener la familia es tarea del hombre

26,1

Cuidar a los hijos es tarea de la mujer

21,1

0

20

40

60

80

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

A pesar de esta liberalización, en el gráfico 23, podemos ver que fuera del apoyo tácito a una nueva ley de matrimonio que contemple la posibilidad de la separación y a permitir el aborto en condiciones justificadas médicamente, en el resto de las preguntas, los y las jóvenes manifiestan un nivel de conservadurismo importante.

120

Estudios del INJUV

Gráfico 23: Porcentaje de jóvenes que está de acuerdo con las frases
E n Chile debería estar permitido el aborto a toda mujer que lo desee El matrimonio es un compromiso para toda la vida La existencia de diferentes opiniones políticas es un obstáculo para el avance del país E n Chile debería estar permitido el aborto si la vida de la madre corre peligro E n Chile es difícil divorciarse

14,3

21,1

26,1

72,3

85,2

0

20

40

60

80

100

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Es así como los y las jóvenes rechazan la existencia de diversidad en las opiniones políticas, afirman que el matrimonio es un compromiso para toda la vida y rechazan la posibilidad de realizar abortos sin justificación médica. En síntesis, no percibimos una juventud liberal ni confusa respecto de los límites de la ética, sino una juventud que ha cambiado sus criterios morales en algunas materias como la sexualidad y las relaciones de género, pero permanece apegada a una moral tradicional en otras esferas de la vida.

10.- LA JUVENTUD FUTURO

COMO

CAPITAL VITAL

PARA

INVERSIÓN

EN EL

A diferencia de lo establecido en el enfoque teórico que estamos siguiendo, los y las jóvenes chilenos no parecen orientados especialmente hacia el placer. Por el contrario, tanto su auto caracterización como el sentido que dan a su juventud habla de una generación orientada fuertemente hacia la acumulación de experiencia y capital educativo para poder lograr sus metas al llegar a adultos. Esto implica que los y las jóvenes, si bien están en la tarea de construir 121

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

sus propias biografías en base a sus logros y a las metas que ellos se fijan, estas metas y logros no parecen demasiado alejadas de las tradicionales y quizá pueden sintetizarse adecuadamente señalando que se trata simplemente de insertarse de la mejor manera posible en el mundo adulto. Como ejemplos de esta tendencia podemos ver el gráfico 24, el que muestra que los y las jóvenes cuando se autocalifican, ponen en primer lugar atributos como “trabajador(a)”, “realista” y “tranquilo(a)”, los cuales sin duda hacen más referencia a deseos de integración que de independencia valórica.
Gráfico 24: Autorepresentaciones de los jóvenes

Optimista Soñador Tranquilo Realista Sociable Solidario Trabajador

23.1 25.7 26.5 27.2 31.4 33.4 40.5 0 10 20 30 40 50

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

De la misma manera, en el gráfico 25 podemos ver que la expectativa de felicidad para los y las jóvenes está ligado a valorar la intimidad o la integración vía el trabajo que en búsquedas identitarias alternativas o expectativas de transformación social. Estos últimos dos sentidos sólo son relevantes para un tercio de los y las jóvenes, especialmente en lo relacionado con el desarrollo personal.

122

Estudios del INJUV

Gráfico 25: ¿Qué es lo más importante para ser feliz en la vida?

Tener un buenos amigos Vivir en un país más justo Desarrollarme como persona Tener un buen trabajo Tener una buena familia o pareja

1,4 6,9 28,8 30,3 32,6

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

Complementario con lo anterior, podemos observar en el gráfico 26, cómo la juventud tiene un sentido de inversión para el futuro, quedando en lugares secundarios la búsqueda de sociabilidad, el placer hedonista y la búsqueda de cambios sociales.
Gráfico 26: ¿Qué es la juventud para ti?

Tomar decisiones sobre que hacer en la vida Aprender cosas que sirvan para el futuro Pasarlo bien Jugársela por ideales Encontrar pareja Hacer amigos

46,2 29,8 12 6,3 3,2 2,5

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

123

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

En síntesis, nos encontramos claramente con una juventud orientada hacia la integración en el sistema social y cultural producido por las generaciones anteriores, poco hay de búsqueda del placer o de construcciones alternativas de sentido, salvo para poco menos de un tercio de los y las jóvenes. Ahora bien, si esas son las metas de la juventud, ¿cuáles son los medios por los cuales ellos creen posible conseguir la integración social?. En el gráfico 27 podemos observar que los medios que los y las jóvenes consideran adecuados para el logro de sus fines son esencialmente el trabajo y la educación. En otras palabras, los y las jóvenes valoran y validan no sólo las metas socialmente aceptadas, sino también los medios prescritos para lograrlas. Nuevamente la referencia a la innovación sólo alcanza a uno de cada cuatro jóvenes.
Gráfico 27: ¿Qué hay que hacer para que te vaya bien en la vida?

Tener iniciativa para hacer cosas nuevas Tener metas claras Tener fe en Dios

24,2 26,7 28,6 29,4 62,8 0 10 20 30 40 50 60 70

Buena educación C onstante y trabajar responsablemente

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

11.- IDENTIDADES ESPACIALES DEL ESTADO - NACIÓN

POCO

CENTRALES,

PERO

PREDOMINIO

Lamentablemente la IV Encuesta Nacional de Juventud no explora demasiado el tema de las identidades espaciales de los y las jóvenes, pero

124

Estudios del INJUV

dentro de lo que es posible indagar, queda relativamente claro el predominio de las identidades nacionales sobre las locales o supranacionales. Por ejemplo, en el gráfico 28 podemos observar que a pasar que la mayor parte de los y las jóvenes no señala en los primeros lugares de sus compromisos a estructuras político-territoriales (los primeros lugares están monopolizados por entidades afectivo - íntimas, como vimos algunas páginas atrás), de todas maneras, la identidad con que más se comprometen es su país. Resulta digno de resaltar que las identidades “supranacionales” en nuestros entrevistados están incluso más abajo que las identidades territoriales locales, contrariamente a lo que ocurre en países Europeos, donde predominan las identidades locales y supranacionales.
Gráfico 28: Compromisos territoriales de los jóvenes

Planeta

0.6

Humanidad

1.8

Barrio o población

3.9

Con mi país

7.5 0 2 4 6 8 10

IV Encuesta Nacional de Juventud, INJUV

12.- SÍNTESIS Y CONCLUSIONES:
Nuestro supuesto central al comenzar a escribir este documento ha sido que no es posible entender la forma en que los y las jóvenes piensan, representan y valoran la realidad en que viven sin hacer referencia a las condiciones materiales e inmateriales del contexto en que viven, es decir de la evolución política, cultural, económica y social de Chile.

125

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

Por ello, comenzamos presentando las tendencias de cambio que ha experimentado Chile en los últimos años y un conjunto de transformaciones que se espera sufra la subjetividad juvenil en contextos de sociedades del riesgo o post industriales. No obstante, luego de poner a prueba la existencia de estas transformaciones de la subjetividad y cultura juvenil en los y las jóvenes chilenos, debemos reconocer la existencia de similitudes y diferencias respecto de lo previsto. Las mayores semejanzas se encuentran en: a) la desconfianza y distancia con las estructuras políticas formales y la relativa mayor valoración de formas de acción colectiva no tradicionales, b) la presencia de una mayor dosis de tolerancia, pero sólo de carácter selectivo, c) un cierto grado de liberalización moral, aunque en algunos ámbitos delimitados, d) un aumento del sincretismo religioso y un alejamiento de la institución católica y sus ritos tradicionales, e) una fuerte y masiva valoración de los espacios de intimidad, por sobre otros lugares de interacción social. No obstante, también observamos una serie de diferencias entre los procesos de cambio de la subjetividad en otros países y los experimentados por la juventud chilena: a) el alejamiento de la religión católica no implica una disminución del sentimiento religioso, el que está muy extendido en la juventud chilena, b) la liberalización moral no llega a incorporar todo tipo de conductas, en algunos temas predominan los límites éticos tradicionales, c) la identificación de los y las jóvenes en términos territoriales sigue estando ligada principalmente a Chile como conjunto y no a entidades menores o supranacionales, d) la construcción de la propia biografía, si bien parece una tarea crucial a la que los y las jóvenes están abocados, no muestra mayoritarias búsquedas alternativas a los modelos de adulto tradicionales. En este sentido, el vivir procesos de individuación parece ser tarea principalmente de un 25% de éstos, mientras la gran mayoría parece preocupado mayormente por integrarse de buena forma a la sociedad adulta, e) no se observa un estado predominante de inseguridad frente a la evolución de la sociedad, sino por el contrario, los y las jóvenes son altamente optimistas. En definitiva, a pesar que en lo que dice relación con la falta de apego formal a las instituciones y normas tradicionales (religiosas y morales) y en el terreno de la sociabilidad, en donde podemos observar a los y las jóvenes transformándose en las direcciones esperadas, en lo relacionado con las creencias, confianzas y lealtades éticas, místicas, territoriales y sociales, ellos y ellas se manifiestan más bien conservadores. En otras palabras y a modo de ejemplo, es posible que los y las jóvenes 126

Estudios del INJUV

ya no sientan un apego mayoritario a la Iglesia o a las instituciones políticas, pero siguen confiando en sus creencias religiosas y en la posibilidad de integración a la sociedad actual a través de los mecanismos de ascenso social tradicionales. ¿Cómo explicarnos este alto nivel de confianza?. Creemos que para explicarse esta particularidad de los y las jóvenes chilenos podemos acudir a tres hipótesis que se sostienen en las particularidades del proceso de modernización de la sociedad chilena: a) Chile ha experimentado estos cambios de manera pionera en su espacio geográfico, adelantándose a un espacio Latinoamericano que no resulta totalmente deseable como lugar de referencia para los y las jóvenes. Es así como su situación de inestabilidad y precariedad sólo sirve para acentuar las ventajas y confianzas que ellos depositan en la sociedad chilena, la que si bien no es perfecta (ellos son plenamente conscientes de sus defectos), puede resultar preferible a otras alternativas. La transformación económica de Chile y su liberalización no deja atrás un sistema de seguridad social extendido masivamente como fue el caso Europeo. Por el contrario, el Estado de Bienestar chileno siempre fue sólo propiedad de un pequeño segmento de la población, mientras que un grupo mayoritario no tenía acceso a él. Por ello, para muchas familias no hubo tanta pérdida al disminuir el rol y tamaño del Estado en la sociedad. Además, la legitimidad ganada por el Estado chileno al disminuir en los años 90 los niveles de pobreza de la población, quizá aún sirve de referencia para la confianza que tienen éstos en los medios y fines que la sociedad adulta les propone. Desde el punto de vista político y valórico, la transición a la democracia chilena no implicó una ruptura radical con lo anterior, sino más bien un proceso de transformación progresivo, creciente, pero de lenta velocidad, que ha impedido que los valores tradicionales sean sobrepasados por nuevas creencias. Por ello, si bien ha habido cambios valóricos, ellos en general se han restringido a aquellos espacios en que toda la sociedad ha cambiado, no siendo los y las jóvenes sólo portadores de cambios sino también continuadores de una tendencia colectiva. 127

b)

c)

La subjetividad y cultura de los y las jóvenes en el Chile actual

En definitiva, reiteramos que no es posible comprender la subjetividad y cultura juvenil de nuestros días sin hacer referencias a las condiciones de partida, de contexto y de dirección de los cambios experimentados por el conjunto de la sociedad chilena.

128

Estudios del INJUV

ANÁLISIS DE LA SEXUALIDAD Y MATERNIDAD ADOLESCENTE EN CHILE*
1. INTRODUCCIÓN
El presente artículo tiene por objetivo presentar un breve análisis de la sexualidad adolescente y una caracterización de las madres adolescentes a partir de la información aportada por la Cuarta Encuesta Nacional de Juventud 2003 (4º ENJ) y el CENSO 2002. Nos ha parecido relevante enfocar este artículo de demografía y vida privada en la sexualidad y el fenómeno de la maternidad en este segmento específico de jóvenes - adolescentes entre 15 y 19 años – por tres motivos. En primer lugar, la constatación del aumento de la tasa de fecundidad adolescente (número de nacimientos cada 1000 mujeres)1. Si bien, Chile presenta las menores tasas de fecundidad adolescente del contexto Latinoamericano, de acuerdo a
*

1

Este es un documento de trabajo elaborado el año 2005 por el Departamento de Estudios y Evaluación del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV). El autor de este trabajo es el Sociólogo Eduardo Candia Agusti. El documento se encuentra disponible en el Centro de Documentación de la Dirección Nacional del INJUV o en la página web: www.injuv. gob.cl Según las estadísticas vitales del INE, las tasas específicas de fecundidad adolescentes en mujeres de 15, 16 y 17 años suben desde 13, 33 y 59 a 23, 50 y 71 nacidos vivos por cada 1000 mujeres respectivamente entre los años 1980 y 1998.

129

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

las estadísticas vitales del INE, durante la década de los 90, se ha producido un progresivo aumento en estas cifras en mujeres entre 15 y 17 años. En segundo lugar, aparece con fuerza en la sociedad chilena contemporánea la idea de que el embarazo adolescente - aquel que se produce antes de que la joven cumpla los 20 años –, en general es un problema social. En consecuencia, las políticas públicas, en el marco de la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, se han planteado como objetivo reducir los embarazos no deseados que se producen en esta etapa así como minimizar las consecuencias negativas que el embarazo puede tener en esta etapa. Es por esto, que al ser una área prioritaria en el desarrollo del país, la reflexión y desglose al respecto nos parecen extremadamente pertinentes. Por último, es prioridad del INJUV profundizar en el fenómeno de la maternidad adolescente por considerar – en sintonía con lo postulado por la OMS – que este grupo tiene necesidades de salud sexual y reproductiva que difieren de los adultos, que no son comprendidas ni tratadas adecuadamente. Esto, pues las conductas sexuales y reproductivas en esta etapa tienen implicancias de largo plazo en el desarrollo de las personas hacia la adultez. Es importante tener en cuenta que la utilización de la tasa de fecundidad declarada de las mujeres entre 15 -19 años (número de nacidos vivos de las mujeres en estas edades), medida en el CENSO 20022 como indicador del fenómeno permite estudiar sólo de forma indirecta el embarazo adolescente, ya que subestima los embarazos que no terminan en un nacimiento (abortos), y no toma en cuenta los embarazos que comienzan a los 19 años y finalizan a los 20 años. Ante la falta de indicadores adecuados que cuantifiquen la realidad del problema, la reflexión se hace imperiosamente necesaria. Teniendo en cuenta que Chile se caracteriza por una profunda desigualdad en la distribución del ingreso que no solo implica diferencias en el capital financiero disponible para cada individuo, sino que está profundamente asociada con la distribución del capital educacional, social o cultural, hemos considerado apropiado introducir una estratificación socioeconómica a los datos censales para su análisis. Para hacer esto, se aplicó una matriz de clasificación socioeconómica del hogar desarrollado por la empresa de estudios de mercado Adimark que toma en cuenta el nivel de estudio del jefe de hogar y la presencia de algunos bienes del hogar, obteniendo la siguiente escala ordinal de distribución de hogares por nivel socioeconómico (ver tabla 1).

2

En el procesamiento de datos Censales se tomo como universo los casos en que existe información disponible en la pregunta número de hijos del Censo 2002 INE.

130

Estudios del INJUV

Tabla 1: Hogares según nivel socioeconómico Categorías 1. E 2. D 3. C3 4. C2 5. ABC1 Total Casos 869.914 1,506.769 816.361 555.905 275.834 4.024.783 % 22% 37% 20% 14% 7% 100% Acumulado % 22% 59% 79% 93% 100% 100% Años de educación jefe de hogar4 $0 - $160.000 3.7 $200.000 - $300.000 7.7 $400.000 $500.000 11.6 $ 600.000 - $ 1.200.000 14 $1.700.000 - $3.500.000 16.2 Ingreso hogar3

Esta desagregación proporcionará elementos necesarios para un mejor acercamiento a la realidad a fin de lograr mejores inferencias que permita el rediseño de políticas públicas más eficaces en el tratamiento del embarazo adolescente. El siguiente documento presenta por lo tanto, el análisis de las cifras arrojadas por el último Censo (2002) y la 4º Encuesta Nacional de Juventud. Por ultimo, se entregan las orientaciones para una política pública de prevención del embarazo adolescente a partir de la experiencia internacional y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

2. RELACIONES SEXUALES EN LA ADOLESCENCIA
Según la 4º Encuesta Nacional de Juventud, 40% de los y las adolescentes declaraba el 2003 haber tenido relaciones sexuales. Esta cifra ha tendido a mantenerse estable en los últimos años (35% en 1997, 42% en el 2000). Los datos muestran que la mediana de la iniciación sexual para jóvenes de 15 - 29 años son los 17 años para las mujeres y 16 para los hombres. Sin embargo, hay diferencias observadas según nivel socioeconómico, siendo más baja la edad de iniciación en mujeres de estratos populares (ver tabla 2). En términos de frecuencia, según la 4º encuesta INJUV, más de la mitad de los adolescentes sexualmente activos tiene sexo al menos una vez al mes (ver tabla 3). Tabla 2: Mediana en años de la primera relación sexual – INJUV Alto Medio Bajo Hombre Mujer Total 17 18 17 16 18 17 16 17 16 Total 16 17 17

3 4

Adimark 2003 Ibid.

131

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

Tabla 3: Frecuencia del sexo adolescente INJUV 2003 % Varias veces en la semana Una vez en la semana Una vez al mes Menos de una vez al mes No he tenido relaciones sexuales en los últimos seis meses No contesta Total 19% 22% 13% 12% 31% 3% 100% % Acumulado 19% 41% 55% 67% 97% 100%

Gráfico 1: Sexo con la pareja habitual, jóvenes 15-19 años - INJUV
74% 67% 61%

1997

2000

2003

La encuesta mencionada anteriormente evidenciaba que en el año 2003 la mayor parte de la población juvenil sexualmente activa había mantenido relaciones con su pareja habitual (ver tabla 4). Sin embargo, los datos sugieren que para este grupo de edad las relaciones sexuales con la pareja habitual tienden a hacerse menos frecuentes en comparación con datos obtenidos de mediciones anteriores (ver gráfico 1). Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su estudio “Progreso de la Salud Reproductiva” 5 afirma
5

OMS. (2000). Progress in Reproductive Health Research Nº53. Recuperado en Noviembre de 2003, de http://www.who.int/reproductive-healt/hrp/progres/

132

Estudios del INJUV

que muchos adolescentes sexualmente activos reportan haber tenido relaciones con más de una pareja sexual, especialmente para el caso de los hombres. A su vez, se sugiere la existencia de una asociación entre el consumo de alcohol y conducta sexual de riesgo como el sexo casual lo cual complejiza aun más el fenómeno en cuestión.
Tabla 4: Con quien tuvo su última relación sexual 15 -19 años INJUV 2003 Con tu pareja Con una ex pareja Con un amigo En un encuentro ocasional Con otra persona Con tu amante 61% 22% 8% 7% 2% 1% 100%

Tabla 5: Uso de método anticonceptivo en iniciación sexual por NSE INJUV 2003 Alto Si No 48% 52% 100% Medio 38% 62% 100% Bajo 35% 65% 100% Total 39% 61% 100%

En términos de tecnología preventiva, según la 4º ENJ sólo un 39% de los adolescentes usó método anticonceptivo en su iniciación sexual. La falta de uso de estos métodos resulta mayor en el nivel socioeconómico bajo (ver tabla 5). Estos datos confirman los resultados del estudio de CONASIDA6 (2000) que indica que aquellas generaciones nacidas en décadas recientes tienen una mayor conducta preventiva en su iniciación sexual. No obstante, los datos son alentadores respecto al aumento en la prevención en las iniciaciones sexuales de los y las adolescentes, los datos del INJUV muestran que la población adolescente podría estar usando en menor medida los métodos de protección en sus relaciones habituales (ver gráfico 2), aumentando de 24% del total de jóvenes encuestados que declaran no haber usado prevención durante su último encuentro sexual el año 1997 a 42% el año
6

Estudio Nacional de Comportamiento Sexual (CONASIDA, 2000)

133

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

2003. Esta cifra sube a más de la mitad cuando el último encuentro sexual se dio con un amigo, pareja casual, u otra persona, lo que sugiere que el sexo no planificado es especialmente riesgoso.
Gráfico 2: No usó anticonceptivo en la última relación sexual por año jóvenes 15-19 años INJUV
42%

31% 24%

1997

2000

2003

134

Estudios del INJUV

Gráfico 3: No usó anticonceptivo en la última relación por GSE sexual 15-19 años INJUV 2003
53% 46% 42%

18%

Alto

Medio

Bajo

Total

El uso de método anticonceptivo presenta significativas diferencias por nivel socioeconómico. Mientras más baja sea en la escala social menor es su uso (ver gráfico 3). Entre las razones expuestas por los y las adolescentes para el no uso de anticonceptivo en sus relaciones sexuales, las más comunes fueron “no me gusta usar métodos anticonceptivos” (25%), no atreverse a sugerirlo (15%) y rechazo de la pareja al uso de algún método anticonceptivo (7%)7. Según la OMS, en general la información en sexualidad, concepción, embarazo, anticoncepción y enfermedades es raramente impartida por profesores, encargados de salud o los padres y las fuentes de información se caracterizan por su informalidad8. En esta dirección, la 4º Encuesta Nacional de Juventud confirma que las y los adolescentes hablan de sexualidad sobre todo con amigos o personas de su edad y en segundo lugar, con la familia (ver gráfico 4).

7

8

4º ENJ. Esta encuesta no permitió conocer en detalle las motivaciones y percepciones asociadas al uso de tecnología preventiva, por lo tanto, aun se requiere investigar en profundidad esta materia. OMS. (2000) Ob. Cit.

135

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

Gráfico 4: Con quién conversa de sexualidad 15-19 años - INJUV 2003

Con nadie Con otro adulto Con algún hermano Con tu padre Con tu pareja Con tu madre Con un amigo/otro joven

6% 11% 16% 23% 25% 48% 78%

Gráfico 5: Condiciones para una relación sexual entre los jóvenes 15-19 años - INJUV 2003
Solo si hay compromiso para casarse/vivir juntos Solo cuando estén casados

7%

12%

Solo si hay amor

39%

Ambos lo desean

42%

136

Estudios del INJUV

En las encuestas del INJUV, la población adolescente demuestra poseer pocas restricciones conservadoras respecto de las relaciones sexuales. Consultados acerca de las condiciones para consolidar una relación sexual entre jóvenes, la mayoría considera que pueden darse si ambos lo desean o si hay amor. El compromiso para casarse o vivir juntos, o solo dentro del matrimonio como razones para encontrarse sexualmente resulta marginal entre las razones esgrimidas por éstos (ver gráfico 5). Estas percepciones resultan consistentes con la dirección de las políticas publicas en relación a los derechos sexuales y reproductivos que reconoce el Estado, en términos de que resaltan el mutuo consentimiento. Sin embargo, la sexualidad adolescente está acompañada de una serie de miedos y aprensiones. Estudios de la OMS sugieren que en la iniciación sexual los y las adolescentes experimentan miedo al embarazo, ansiedad, miedo al VIH-SIDA, y temor a ser descubierto. Por otro lado, podría decirse que en general estos jóvenes están bien informados, pero el conocimiento profundo no es el adecuado y algunas creencias equivocadas están ampliamente extendidas. Estudios de caso llevados a cabo por la OMS muestran que en adolescentes se dan una serie de creencias que los llevan a subestimar riesgos tales como: la primera relación sexual no implica riesgo de embarazo, que una persona con una ITS9 revela evidencia externa de su condición, que la mujer es la responsable de transmitir las ITS, que el VIH-SIDA puede ser prevenido con una buena higiene personal, o que estas infecciones se transmiten al compartir utensilios o el baño con personas infectadas.

3. MAGNITUD DE LA MATERNIDAD ADOLESCENTE
El Censo 2002 preguntó a las mujeres de 15 años y más – 5.760.651 mujeres – por el total de hijos nacidos vivos. El análisis presentado a continuación toma como universo a las 5.415.588 mujeres que respondieron a esta pregunta, es decir, las cifras de maternidad presentadas corresponden a la fecundidad declarada. Dentro de este universo de madres contabilizadas en el Censo 2002, 77.291 corresponde a mujeres entre 15 y 19 años, lo que equivale al 12% del total de mujeres de ese grupo de edad y a un 15% de las mujeres que contestaron la pregunta10 (ver tabla 6). Una cifra nada despreciable.
9 10

Infección de Transmisión Sexual La diferencia se debe a que debido a convenciones internacionales la respuesta a esta pregunta no es impugnada por el encuestador.

137

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

Tabla 6: Mujeres que han sido madres según Censo 2002 Total Mujeres 15 años y más Frecuencia Si No NS/NR Total 4.187.019 1.228.569 345.063 5.760.651 Porcentaje 73% 21% 6% 100% 100% Porcentaje válido 77% 23% Mujeres 15 -19 años Frecuencia 77.291 426.580 124.505 628.376 Porcentaje 12% 68% 20% 100% Porcentaje válido 15% 85%

Específicamente, dentro del segmento adolescente, al analizar la maternidad por años cumplidos, se puede observar que la maternidad se concentra en la adolescencia tardía. No obstante, las madres adolescentes de menos de 17 años representan el 20% del total, lo cual no deja de ser significativo (ver tabla 7).
Tabla 7: Mujeres de 15 -19 años por años cumplidos CENSO 2002 15 años Madre Total 8.902 8% 16 años 6.327 7% 17 años 18 años 19 años 12.204 13% 20.198 20% 29.660 28%

No madre 96.980 92% 90.422 93% 84.045 87% 80.197 80% 74.936 72% 105.882 100% 96.749 100% 96.249 100% 100.395 100% 104.596 100%

4. ACCESO A LA EDUCACIÓN DE LAS MADRES ADOLESCENTES
En forma consistente con su edad, la mayor parte de las madres adolescentes ha completado niveles de la enseñanza secundaria (43,997 casos) y solamente básica (30,778 casos) (ver tabla 8).
Tabla 8: Mujeres 15 –19 años según último nivel educacional alcanzado Básica Madre No madre Total 30.778 54.617 85.395 Media 43.997 334.629 378.626 Técnica 845 7.865 8.710 Universitaria 1.671 29.469 31.140 Total 77.291 426.580 503.871

138

Estudios del INJUV

Gráfico 6: Está estudiando, mujeres 15-19 años

78%

72%

25%

Si Tiene usted hijos

No Total

Diversos estudios dan cuenta de que el fenómeno de la maternidad entre los 15 y 19 años presenta un fuerte impacto negativo que coarta el acceso a la educación. Los datos de la encuesta muestran que sólo la cuarta parte de las madres se encuentra estudiando en contraste con el 78% de las no madres (ver gráfico 6) De hecho, el análisis de los motivos de la exclusión al sistema educacional, arroja que del total de mujeres entre 15 y 19 años encuestadas, junto con los problemas económicos, el cuidado de los hijos es el motivo más importante para abandonar los estudios (23%). Específicamente en el caso de las adolescentes madres la frecuencia de este argumento como motivo para no estudiar sube a un 73%. En este sentido, cabe destacar que prácticamente todas las madres adolescentes declararon en la 4º ENJ que les gustaría volver a estudiar. De acuerdo al Censo 2002, existe un fuerte contraste en las actividades que realiza una adolescente una vez que ésta entra a la maternidad. Lo más común es que la madre adolescente se encuentre realizando quehaceres del hogar (54%), mientras que el estudio es la actividad más frecuente entre aquellas que aun no lo son (ver gráfico 7 y tabla 9).

139

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

Gráfico 7: Actividad mujeres jóvenes 15-19 años
78%

54%

Estudiando En quehaceres de su hogar

20% 7%
Es madre No es madre

Tabla 9: Actividad madres adolescentes 1. Trabajando 2. Buscando trabajo 6. En quehaceres de su hogar 7. Estudiando 8. Otra situación Total 9.410 4.577 41.886 15.632 5.786 77.291 12% 6% 54% 20% 7% 100%

5. MADRES ADOLESCENTES Y EL TRABAJO
De acuerdo a los datos de la 4º ENJ el tener un hijo en esta etapa de la vida no sólo trae consecuencias inmediatas en términos de acceso a la educación, sino que también en la participación en el mercado de trabajo. Un 34% de las adolescentes madres están activas económicamente (trabajando o buscando trabajo) y 15% declara encontrarse trabajando. En contraste con el 23% de las que no son madres las cuáles están activas y un 8% trabaja (Ver tabla 10).

140

Estudios del INJUV

Tabla 10: Acceso al trabajo en mujeres adolescentes 15 -19 años Situación Trabajando Buscando trabajo Total Tiene usted hijos Si 16% 18% 34% No 8% 15% 23% Total 9% 15% 24%

Por otro lado, si bien las madres adolescentes tienen dos veces más probabilidades de encontrarse trabajando que las no madres, el cuidado del niño, se convierte en el impedimento más fuerte para acceder al trabajo. De acuerdo a los datos de la 4º ENJ el motivo para no trabajar más importante en las madres adolescentes es no tener con quien dejar a los hijos (51%). En contraste, en las no madres es la imposibilidad de compatibilizar estudio y trabajo (54%) (ver gráfico 8).
Gráfico 8: Motivos para no buscar trabajo en madres adolecentes 15-29 años
Mis papás no me dejan Cansado, busca y no encuentra No tengo necesidad de trabajar No tengo interés en trabajar por ahora Quehaceres del hogar No puedo compatibilizar estudio y trabajo No tengo con quien dejar hijos 4% 4% 6% 7% 9% 19% 51%

141

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

6. ACCESO DE LAS MADRES ADOLESCENTES A LA SALUD
Según la 4º ENJ, si bien, la mayoría de las madres adolescentes posee algún sistema de salud previsional (78%), presentan un déficit en el acceso respecto de las adolescentes que no son madres (84%). La mayoría de estas mujeres se concentra en FONASA (66%) y sólo un 6% en alguna Isapre. El porcentaje de madres que no está protegida por alguno de los sistemas de salud previsional asciende al 22% del total de las madres adolescentes. (ver gráfico 9).

Gráfico 9: Sistema previsional de salud mujeres 15-19 años
66% 57%

Madre No madre

22% 17% 11% 6% 7% 1% FONASA Isapre Ninguno FF.AA. 5% 0% No sé 5% 3% Otro

En forma consistente con su acceso a estos sistemas, más de la mitad de las madres adolescentes (54%) considera que no tiene las posibilidades económicas de acceder a la salud que requiere. Esta percepción baja a un 38% en el caso de aquellas adolescentes que no son madres (ver gráfico 10).

142

Estudios del INJUV

Gráfico 10: Tiene posibilidades económicas de acceder a la atención de salud que requiere mujeres 15-19 años
62% 56% 45% 38% 60%

40%
Si No

Madre

No madre

Total

7. ESTADO CIVIL MADRES ADOLESCENTES
La gran mayoría de las mujeres adolescentes (91%) declara encontrarse soltera. Específicamente, dentro del segmento de madres adolescentes un 54% continúa siendo soltera mientras que el 17% habría contraído matrimonio y el 26% se encontraría conviviendo con sus parejas. Esto nos lleva a concluir que, el fenómeno de la maternidad adolescente presenta una consistente asociación con el emparejamiento temprano de la joven (ver gráfico 11 y tabla 11).

143

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

Gráfico 11: Estado civil madres 15-19 años
Separada 1% Anulada 0% Viuda 2% Casada 17%

Soltera 54%

Conviviente 26%

Tabla 11: jóvenes de 15 -19 años según estado civil CENSO 2002 Casada 13.035 Madre 17% 72% 4.973 No madre 1% 28% 18.008 Total 4% 100% Conviviente 19.746 26% 75% 6.505 2% 25% 26.251 5% 100% Soltera 41.968 54% 9% 414.709 97% 91% 456.677 91% 100% Anulada 50 0% 77% 15 0% 23% 65 0% 100% Separada 1.047 1% 77% 308 0% 23% 1.355 0% 100% Viuda 1.445 2% 95% 70 0% 5% 1.515 0% 100% Total 77.291 100% 15% 426.580 100% 85% 503.871 100% 100%

144

Estudios del INJUV

8. MATERNIDAD ADOLESCENTE SEGÚN NIVEL SOCIOECONÓMICO
El análisis del fenómeno de la maternidad adolescente permite apreciar la profunda heterogeneidad de la sociedad chilena que se distribuye en diferentes estratos socioeconómicos (ver tabla 12). En primer lugar, se advierte una correlación entre maternidad adolescente y nivel socioeconómico. Al observar el peso relativo de la maternidad adolescente (porcentajes de columna) se aprecia claramente que a menor nivel socioeconómico, mayor es el porcentaje de adolescentes que son madres. De esta forma, el peso relativo de las madres en el estrato más pobre es casi 8 veces más grande que en las jóvenes del nivel socioeconómico más alto. En segundo lugar, si analizamos la composición socioeconómica dentro del universo de adolescentes que son madres (porcentaje de fila), se aprecia que casi la mitad de las madres - un 48% - provienen de hogares clasificados en el estrato socioeconómico D, y un tercio – 29% - del estrato E, es decir, un 77% de las madres adolescentes provienen de los hogares de nivel socioeconómico medio o medio bajo. Esto quiere decir que las madres adolescentes provienen especialmente de hogares que tienen como jefe a una persona con pocos años de educación y bajos ingresos.
Tabla 12: jóvenes de 15 -19 años según nivel socioeconómico –Elaboración propia a partir del CENSO 2002 E 21.930 Madre 29% 23% 73.899 No madre 18% 77% 95.829 Total 19% 100% D 36.471 48% 19% 155.504 37% 81% 191.975 39% 100% C3 11.608 15% 12% 88.352 21% 88% 99.960 20% 100% C2 4.304 6% 7% 59.129 14% 93% 63.433 13% 100% ABC1 1.185 2% 3% 39.283 9% 97% 40.468 8% 100% Total 75.498 100% 15% 416.167 100% 85% 491.665 100% 100%

145

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

9.DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS MADRES ADOLESCENTES
El análisis de la distribución de las jóvenes adolescentes de 15 – 19 años según zona de residencia nos da la posibilidad de apreciar que el peso relativo de las madres adolescentes es levemente superior en las zonas rurales que en las zonas urbanas (ver tabla 13).
Tabla 13: jóvenes de 15 - 19 años según zona 1. Urbana 66.272 1. Si 86% 15% 379.837 2. No 89% 85% 446.109 Total 89% 100% 2. Rural 11.019 14% 19% 46.743 11% 81% 57.762 11% 100% Total 77.291 100% 15% 426.580 100% 85% 503.871 100% 100%

En la tabla 14 se puede observar la distribución regional de madres adolescentes. En estos datos se advierte un contraste importante en el peso relativo de las madres adolescentes entre las distintas regiones. En las regiones III, XI, II y X el porcentaje de mujeres de 15 – 18 años supera el 18% siendo la región de atacama la que presenta los más altos niveles de maternidad adolescente alcanzando el 20,2% del total. Por su parte, en las regiones VIII y XII esta cifra baja a menos del 14%.

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Tabla 14: Distribución regional de mujeres 15 - 19 años que son madres REGIÓN Región de Atacama Región Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo Región de Antofagasta Región de Los Lagos Región de Coquimbo Región de La Araucanía Región de Tarapacá Región del Maule Región de Valparaíso Región del General Bernardo O’Higgins Región Metropolitana de Santiago Región del Bío Bío Región de Magallanes y de La Antártica Chilena TOTAL III XI II X IV IX I VII V VI RM VIII XII N° 1.751 567 2.940 6.268 3.544 4.838 2.392 4.642 7.814 3.784 29.471 8.673 607 77.291 % (fila) 20.2 % 18.8 % 18.6 % 18.4 % 17.6 % 16.6 % 16.5 % 15.3 % 15.1 % 14.8 % 14.7 % 13.3 % 13.2 % 15.3 %

10. CONCLUSIÓN
Teniendo en cuenta el escenario que nos ha permitido configurar los datos de la 4º Encuesta Nacional de Juventud y del CENSO 2002, creemos que deben intensificarse los esfuerzos para evitar el emparejamiento temprano, el embarazo y la maternidad en mujeres jóvenes adolescentes. A nuestro juicio, para lograr esto los esfuerzos deberían apuntar a: • • • • • Aumentar la conciencia de las consecuencias negativas del embarazo temprano tanto para la madre como para el niño. Profundizar el conocimiento respecto del desarrollo de la vida sexual durante la adolescencia. Dar prioridad a estrategias que prevengan la expansión de infecciones de transmisión sexual (ITS) entre jóvenes. Incrementar la habilidad de la población joven para tomar decisiones informadas respecto de su vida sexual y reproductiva. Sensibilizar a la población adulta para proveer un ambiente más acogedor para discutir asuntos sexuales y reproductivos más abiertamente con los y las jóvenes. Dar acceso a servicios de salud adecuados para la población juvenil, en

147

Análisis de la sexualidad y maternidad adolescente en Chile

• •

espacios y tiempos especialmente diseñados para ellos, con personal sin prejuicios que sea respetuoso de la confidencialidad. Aumentar el conocimiento de: conductas y actitudes asociadas a la actividad sexual adolescente; niveles, patrones y contexto del embarazo no deseado y aborto entre las mujeres jóvenes; coerción sexual y violación en adolescentes; acceso de los y las adolescentes a atención en salud y la calidad de esa atención etc. Incluir a los adolescentes en el trabajo de diseño de políticas de salud asociadas a la salud sexual y reproductiva. Y por último, promover los Derechos Sexuales y productivos derivados de la declaración de Derechos Humanos a través de dialogo abierto.

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LOS Y LAS JÓVENES Y LA UTILIZACIÓN DE ESPACIOS PÚBLICOS*
1.- DESCRIPCIÓN TÉCNICO – METODOLÓGICA DEL ESTUDIO.
Dada la escasez, tanto de definiciones operacionales del concepto de espacio público encontradas en la literatura, como de reflexiones en torno a la vinculación entre ellos y los/las jóvenes, se consideró pertinente la realización de entrevistas a expertos en la materia. De igual forma, para abordar la vinculación entre jóvenes y espacios públicos, el estudio contempló una entrevista grupal con interventores en terreno con jóvenes. En tercer lugar, en la perspectiva de alcanzar una comprensión adecuada de la utilización de espacios públicos por parte de los y las jóvenes de Santiago, también se consideró efectuar un acercamiento a la representación social que tienen de dicha ciudad los y las jóvenes. Para ello se realizaron cuatro grupos de discusión a partir de la consideración de dos de las variables definitorias
* Este documento es un resumen de una investigación original realizada el año 2002 por Alcalá Consultores Ltda y el Departamento de Estudios y Evaluación del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV). El equipo fue dirigido por el sociólogo Jorge Larenas S., participando en él, de manera permanente, los sociólogos Mauricio Rodríguez V., Luis Campos M. y Gonzalo Aboitiz. El documento completo se encuentra disponible en el Centro de Documentación de la Dirección Nacional del INJUV o en la página web: www.injuv.gob.cl

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Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

del estudio: estrato socio económico y género. De esta forma, los grupos de jóvenes se distribuyeron en: • • • • Grupo 1: Grupo 2: Grupo 3: Grupo 4: Mujeres, estrato popular. Hombres, estrato popular. Mujeres, estrato medio. Hombres, estrato medio.

En cuarto lugar, se generó información relativa a la representación social de la ciudad de Santiago de los y las jóvenes, a partir de la experiencia individual y social de éstos. La situación a abordar fue la caracterización de la forma de ocupación que hacen de los espacios públicos, específicamente en sus: Prácticas realizadas (tiempos, razones, motivaciones). Tipos de lugares utilizados. Lugares específicos (“con nombre”) donde se efectuaban tales prácticas Interacción con otros actores en esa ocupación. Para ello se decidió la realización de dos talleres de jóvenes: • • Taller 1: Mujeres y hombres estrato popular. Taller 2: Mujeres y hombres estrato medio.

De manera complementaria y paralela a esta aproximación “desde arriba”, se desarrolló una aproximación “desde abajo” a través de un proceso de “barrido” que consideró las tres comunas seleccionadas para la realización de la investigación (Cerro Navia, Santiago y San Miguel) en la totalidad de su superficie y estuvo dirigido a la detección, directa y en terreno, de los espacios donde estaban los/las jóvenes en la particularidad de cada una de ellas. Mediante esta aproximación fue posible identificar y realizar una primera caracterización de los diversos espacios de “emergencia de los/las jóvenes en lo público” en las comunas. Una síntesis de toda esta instalación metodológica se presenta en el siguiente cuadro:

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Estudios del INJUV

Propósito Adentrarse en las definiciones operacionales del concepto de espacio público y en la reflexión en torno a la vinculación entre ellos y los/las jóvenes Abordar la vinculación entre jóvenes y espacios públicos

Técnica Empleada

Implementación Práctica Nueve Entrevistas a expertos en los temas de espacios públicos, jóvenes y/o ambas Una Entrevista Grupal Cuatro grupos de discusión:

Entrevista a Expertos

Entrevista a interventores en terreno

Descripción de la Representación Social de la ciudad

Grupo de Discusión

-

G1: Mujeres, estrato popular G2: Hombres, estrato popular G3: Mujeres, estrato medio G4: Hombres, estrato medio

Identificación y caracterización de espacios “emergencia de los/las jóvenes en lo publico” en la ciudad (prácticas, tipos de lugares y lugares específicos) Identificación y caracterización de espacios “emergencia de los/las jóvenes en lo publico” en las comunas (usos, usuarios, tiempos, etc)

Talleres Grupales, incluyendo: - Dinámica en subgrupo - Ejercicio de visualización - Entrevista grupal

Dos talleres grupales: - Taller 1: Mujeres y hombres estrato popular - Taller 2: Mujeres y hombres estrato medio Equipo de 12 antropólogos/as, subdividido en tres grupos de 4 integrantes realizando observación etnográfica en Cerro Navia, Santiago y San Miguel

Observación Etnográfica

2.- ANTECEDENTES CONCEPTUALES DEL TEMA.
2.1 El concepto de espacio público La noción moderna de espacio público se remite a la separación formal (legal) entre la propiedad privada y la propiedad pública. Supone mantener el suelo libre de construcciones (excepto equipamientos colectivos y servicios públicos), y destinarlo a usos sociales (esparcimiento, actos colectivos, transporte, actividades culturales y a veces comerciales, etc.). Por otra parte, haciendo referencia al espacio urbano de uso público, el autor Sergio León, intenta una definición del mismo a partir de las que considera son sus funciones. A su juicio, “el espacio urbano de uso público 151

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

puede ser definido como aquel espacio de propiedad pública o privada, que es de libre, aunque no necesariamente de acceso gratuito, de la población de una ciudad, comuna o vecindario, para que ésta pueda desarrollar actividades sociales, culturales, educacionales, de contemplación y recreación”. Por su parte, J. Osorio plantea que “la noción de espacio público es de carácter integral y está centrada en el uso más que en la propiedad”. En este sentido, podría decirse que el espacio público se constituye en la convergencia entre una determinada materialidad y/o distribución físico-espacial de elementos establecida a partir de un diseño, y un determinado uso (o formas de uso) que remite a las relaciones sociales que se establecen entre los individuos que acoge. Al decir que los espacios públicos son lugares donde los individuos interactúan entre sí, es posible concebirlos como escenarios para la acción. Y en ese sentido, incluirían las dimensiones física, social y política: “si el espacio público en su dimensión física abarca las calles, pasajes, paseos peatonales, plazas, parques, entre otros; en su dimensión social abriga la capacidad de los grupos para organizarse, soñar juntos e implementar acciones de bien común; y en su dimensión política, representa un lugar de encuentro de ideas y de transparencia”. Se podría plantear que el ejercicio regular de la interacción (entre grupos y/o individuos) en un determinado espacio lleva a que éste sea significado como público. De igual forma, la costumbre de reunirse en un determinado espacio trae consigo el mismo efecto. Vale decir, la práctica de congregarse en un espacio va grabando, por capas, el carácter público del mismo; va dejando señas que permiten el reconocimiento de quienes le ocupan. Asimismo, la disposición (interna) a darse y tomarse un tiempo posibilita el ejercicio (común, colectivo) que decanta en costumbre de estar en “lo público”. En otras palabras, no es el espacio por sí mismo el que congrega y se convierte en público, sino la intensidad de sentido depositada por el grupo lo que lo convierte en tal. 2.2 Los y las jóvenes como una construcción socio – histórica. De acuerdo al discurso aún dominante en el sentido común, la juventud es entendida como la fase de la vida individual comprendida entre la pubertad fisiológica (condición “natural”) y el reconocimiento del status de adulto (condición “cultural”). La juventud ha sido vista como una condición universal, una fase del desarrollo humano que se encontraría en todas las sociedades y momentos históricos. 152

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Sin embargo, abordándola desde una perspectiva socio-histórica, no es posible considerar la juventud como una condición natural generalizable en su naturaleza a todas las culturas. Muy por el contrario, desde esta perspectiva, la juventud surge como una construcción cultural relativa en el tiempo y el espacio y dice relación con cómo las sociedades organizan la transición entre la infancia y la vida adulta, pero sus formas y contenidos son variables. Según Carles Feixas (1998), para que exista juventud deben existir dos componentes: de una parte, las condiciones sociales (en términos de normas, comportamientos, instituciones que distingan a los y las jóvenes de otros grupos de edad); y de otra, las imágenes culturales (en cuanto valores, atributos y ritos, asociados específicamente a los y las jóvenes), encontrándose ambos en dependencia de la estructura social en su conjunto. Es decir, de las formas de subsistencia, las instituciones políticas y las cosmovisiones ideológicas que predominan en cada tipo de sociedad. “Lo juvenil” constituye, entonces, un fenómeno sociocultural que nos habla del entramado de relaciones sociales que establecemos al interior de una sociedad y donde, al referir a ello, también estamos aludiendo a los referentes simbólicos desde donde extraemos los significados que orientan la vida cotidiana. En síntesis, es en la interacción entre la dinámica social y la cultura donde se produce el lugar de la diferencia que supone lo juvenil. Por ello, lo que es un joven en un momento de la historia de un país corresponde a las expectativas, ilusiones, temores y proyecciones que esa misma sociedad hace respecto de su futuro. 2.3 Los/las jóvenes en el Chile del 2000 Interrogándonos por la denominación genérica de los/las “jóvenesproblema” de los años ’90 -y que aparentemente se mantiene en la actualidad, se hace posible reconocer dos vertientes del imaginario social que la refuerzan. Por una parte, una noción de la juventud pasiva y libre de responsabilidad, que tomaría forma en comportamientos tales como la despolitización, la privacidad, el escepticismo y el consumismo. Características que hacen aparecer a los y las jóvenes como actores-inactivos de la sociedad. Por otra, marcando un polo muy relevante y posiblemente complementario de nuestro imaginario, la idea de que los/las jóvenes presentan una importante desintegración valórica. Comportamientos como el consumo y tráfico de drogas, la violencia callejera, la violencia en los estadios, la violencia escolar, la actividad sexual precoz o fuera del matrimonio, los embarazos no deseados y/o adolescentes, sostienen esta representación. 153

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

En síntesis, pareciera que, en gran medida, el imaginario social sobre los y las jóvenes, más allá de un ideal de futuro y esperanza, hoy en día indicaría que éstos se encuentran en los márgenes sociales y culturales como actoresinactivos, desde donde, muchas veces, se transforman en actores-activos de conductas socialmente indeseables y, a veces, incontrolables. Aún prevaleciendo las imágenes descritas, desde la investigación social reciente es posible decir que resulta imposible referirse a “los/las jóvenes” como un grupo claramente identificable y homogéneo. Los/las jóvenes” no serían un actor social sino varios, los que sin embargo podrían compartir elementos en común. Resulta imperioso, por tanto, acercarse a una caracterización y comprensión de la realidad actual de la juventud en nuestro país, ya que hablar del uso que hacen los y las jóvenes del espacio público supone, necesariamente, referir a las características propias de este grupo social que le hacen distinguible de otros. Supone, en efecto, dar cuenta de los rasgos fundamentales que presentan, como grupo, en el contexto socio-histórico de la sociedad chilena de inicios de la década del 2000. De acuerdo a la información disponible con relación a las prácticas de participación social, las asociaciones, organizaciones o agrupaciones sociales donde más jóvenes participan son los clubes deportivos, los grupos religiosos y los llamados grupos de juego o hobbie. Por su parte, el 16,4% de los/las jóvenes menciona los centros juveniles, mientras que entidades como los centros de padres, los grupos que siguen una onda cultural, los centros de alumnos, centros culturales y barras de fútbol presentan niveles que fluctúan entre el 11% y el 14%. La asociación que presenta la más baja aceptación es la Junta de Vecinos. Otro tópico importante lo constituye la información producida en torno a la interrogante por el compromiso de los/las jóvenes. Frente a ella, la Tercera Encuesta Nacional de Juventud plantea que no es efectivo que los jóvenes carezcan de sentimientos de compromiso. La particularidad, sin embargo, es que dicho compromiso parece estar referido a dimensiones concretas y propias de su entorno inmediato, como son la familia, ellos mismos y los amigos, más que a ideas abstractas como el país, o evocaciones públicas como el barrio, la comuna o la ciudad. Y aunque estas tendencias predominan, se encuentran diferencias al considerar la variable género. Las mujeres presentan porcentajes más altos en el nivel de compromiso con la familia y consigo mismas, mientras que entre los hombres, la tendencia a sentirse comprometidos con los amigos, los aspectos colectivos y públicos, es más fuerte. 154

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Pasando a un ámbito más cercano, las actividades que los/las jóvenes realizan de manera preferente en su tiempo libre muestran un alto consumo de imágenes audiovisuales en sus casas o en la de los amigos, mientras que el uso de los espacios públicos y las actividades asociadas al “carrete” ocupan una posición secundaria). Por otra parte, la definición que la mayor parte de los/las jóvenes hacen de sí mismos/as es compartida. Esta visión también es esencialmente positiva, con atributos tales como “trabajador”, “tranquilo” y “solidario”, en franca ruptura con las imágenes y estereotipos que sobre ellos circulan en la conversación pública y, muchas veces, en aquellos medios (los de comunicación) con los que más interactúan. Del mismo modo, las posiciones que adoptan frente a temas tales como el divorcio, la censura, los derechos humanos, el aborto y los roles de género, los muestran, en general, como abiertos y ponderados a la vez, con una clara orientación al respeto de las diferencias y las opciones personales. Todo lo anterior lleva a decir que a los/las jóvenes les cuesta relativamente menos combinar y compatibilizar lo que a muchos podría parecer incompatible o, en otras palabras, los/las jóvenes actuales tienen la capacidad de reunificar en su visión de mundo y prácticas de vida lo que habitualmente parece disjunto. Además, las orientaciones de los/las jóvenes presentan una suerte de innovación e interpelación cultural constante que es importante tener presente a la hora de observar las formas efectivas de uso de la ciudad y de sus espacios públicos. No obstante, parece claro que la cultura de los/las jóvenes no es diferente a la cultura prevaleciente en la sociedad chilena. No representan valores alternativos, tienen modelos tradicionales de familia, están orientados hacia la integración y aceptan los medios y los fines propuestos para lograrla. Finalmente, resulta importante hacer breve referencia a uno de los principales problemas y preocupaciones que manifiestan los/las jóvenes en la III Encuesta de Juventud, cual es la falta de espacios para opinar o participar, respecto de la que el 65,1% de los encuestados/as está de acuerdo. El punto es importante por sí mismo y con mayor razón para una investigación sobre jóvenes y espacios públicos, por cuanto es clara la conexión existente entre estos últimos y los “espacios de opinión y participación” (ya sea a nivel simbólico o metafórico, o a nivel material y concreto). Respecto de ella, gran parte del debate actual instala la posibilidad de la realización de intercambios comunicativos significativos –a partir de los cuales se establezca, además del respeto al otro, la posibilidad de determinar el futuro y la proyección que se va a dar a lo común- como el elemento propio y característico de los espacios públicos. 155

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

En esta dirección, el espacio público aparece, necesariamente, como un espacio de expresión y participación, es decir, un espacio de ciudadanía, puesto que proporciona un espacio de mediación entre, por un lado, la experiencia individual o personal de los/las jóvenes y su experiencia como colectivo y, por otro, entre su experiencia cotidiana y su vivencia excepcional y trascendente. 2.4 Los/las jóvenes y ciudadanía En el sentido de lo dicho anteriormente, se puede entender que los espacios públicos proporcionan un espacio ritual de construcción y/o reforzamiento de la identidad, a la vez que de concretización y experimentación de la ciudadanía. Los espacios públicos proporcionan un espacio de concretización y experimentación de la ciudadanía, en la medida que, siguiendo lo planteado por el informe del PNUD (2000), “El espacio de la ciudadanía comprende la mediación entre la vida cotidiana y la lógica del sistema político, donde se constituyen las prácticas de sujetos investidos de derechos y deberes”. En el mismo sentido, “La ciudadanía es algo más que la opinión que un grupo social tiene de ésta; la ciudadanía es una experiencia social de relación entre la vida cotidiana y el sistema político”. El espacio publico proporciona un lugar o una esfera, para la mediación entre la experiencia social cotidiana de las personas y aquellas referencias y problemáticas que trascienden el ámbito de lo privado individual e involucran al colectivo y en los que, en gran medida, se juega la “inclusión social”. Los/las jóvenes aparecen alejados de la política porque en ellos opera la idea de que su inserción social depende de sus recursos y capacidades individuales, más que de la expresión y ejercicio de derechos o de su participación en instituciones socio-políticas de mediación como lo eran, antaño, los sindicatos y los partidos. Los/las jóvenes de la actualidad se representan menos que las generaciones anteriores en el sistema político; sus imágenes de colectivo y sus representaciones pasan más por la cultura o la búsqueda de oportunidades que por la actividad política. Puede pensarse entonces que la participación de los y las jóvenes en espacios públicos podría estar más mediada por iniciativas vinculadas con la promoción del bien común, que con la representación política de sus intereses.

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2.5 Claves para interpretar el espacio urbano de Santiago. Los aspectos relevantes en este punto son tres. En primer lugar, el impacto en la sociedad del proyecto refundacional implantado por el gobierno militar, basado en el abandono por parte del Estado de su papel de promotor del desarrollo y la definición del mercado como principal asignador de recursos. Este confluye en un reordenamiento del espacio urbano que lleva al límite la segregación socio-espacial de los sectores populares y le otorga un soporte jurídico a esta separación. En segundo lugar, se realizó la reestructuración comunal del Área Metropolitana de Santiago (1981) en que las 17 comunas originales se transformaron en 34. El criterio de división apuntó a la generación de unidades homogéneas desde el punto de vista socio-económico, ecológico y administrativo. La idea subyacente a este proceso, tiende a la homogeneización social de la población de Santiago, permitiendo estructurar una ciudad dual con comunas “ricas” y comunas “pobres”. En tercer lugar, la distribución desigual del ingreso y la concentración del mismo, tiene una clara expresión espacial en Santiago. Tanto los datos relativos a distribución del ingreso, como a la calidad del equipamiento, calidad de vida y estándares habitacionales se han distribuido crecientemente desiguales en las distintas zonas de la ciudad. Claramente las políticas de empleo, laborales y salariales, junto con el mecanismo de asignación y distribución de recursos que experimentó Chile, tuvo una nítida expresión en el espacio urbano santiaguino, transformándola en una ciudad dual y desintegrada, al extremo que encontramos en ella no sólo diferentes grupos sociales con niveles de ingreso dispares sino que además diferentes culturas, desfasadas completamente en sus niveles de vida y de progreso. Esto además, limita el desplazamiento de las personas. La ciudad se va conformando como un conjunto de áreas separadas en las que los distintos sectores sociales conviven sin mezclarse.

3.- RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN
El mapa conceptual y socio-histórico que se ha esbozado constituye, el prisma particular a través del cual se ha efectuado la indagación en torno a la pregunta por el uso de los espacios públicos por parte de los y las jóvenes de Santiago. La información de esta investigación se ha interpretado desde tres perspectivas complementarias, poniéndose en juego este “andamiaje” 157

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

conceptual de modo de generar una especie de triangulación que, además de ordenar y dar coherencia a la exposición, permita desarrollar una comprensión completa y acabada del fenómeno en estudio. Dichas perspectivas de observación pueden ser nombradas, de manera sintética, como, i) la de los lugares y prácticas; ii) la de las representaciones sociales y; iii) la de los usos y significados. La primera de ellas, la de los lugares y prácticas, responde a la pregunta por dónde están los/las jóvenes en las tres comunas estudiadas (San Miguel, Cerro Navia y Santiago) y qué hacen en esos lugares, desprendiéndose de ello una reflexión en torno a la vinculación práctica que establecen con los espacios públicos. La perspectiva de las representaciones que le sigue, tiene como elemento articulador la pregunta por cuáles son aquellas formulaciones de sentido, producidas por los/las jóvenes que, elaboradas y compartidas socialmente, les permiten interpretar y simbolizar la realidad y su experiencia social, a la vez que construirla. Finalmente, la tercera aproximación indaga directamente en el uso y significado que los/las jóvenes tienen de los espacios públicos. De este modo, las preguntas relacionadas con ella son el “por qué” y “para qué” se utilizan los espacios públicos de una determinada manera. A estas tres aproximaciones de interpretación y análisis se agrega un cuarto apartado, que recoge los elementos específicos relativos a las necesidades, expectativas y aspiraciones juveniles en relación a los espacios públicos, cuyo contenido específico surge de una lectura particular de los tres anteriores. 3.1.- Lugares y practicas. Los y las jóvenes en los espacios públicos. 3.1.1 Observaciones etnográficas generales por comuna Existen diferencias específicas entre los/las jóvenes de las comunas estudiadas, en función de dos aspectos: i) los lugares que más frecuentan y ii) el uso que le dan a estos lugares. a. San Miguel El uso típico o de mayor recurrencia de espacios públicos por parte de los/las jóvenes en esta comuna es el de las plazas, las que frecuentan sobre todo en los días de semana por la tarde-noche. Esta utilización posee un carácter principalmente recreativo. 158

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Otro uso que se destaca distintivo es frecuentar en las noches de los fines de semana los pubs de la comuna o de áreas cercanas, siendo también de un carácter recreativo. b. Cerro Navia El uso típico o de mayor recurrencia de espacios públicos por parte de los/las jóvenes en esta comuna corresponde también a las plazas, los que frecuentan en horarios variables predominando la noche en días de semana. Su carácter también es de recrearse. El uso que se destaca en tanto distintivo es que en las noches de fin de semana frecuentan las calles de la comuna o de zonas cercanas, y la motivación principal tiene un carácter simbólico: demarcación-apropiación. c. Santiago Por último, el uso típico o de mayor recurrencia de espacios públicos por parte de los/las jóvenes de esta comuna es el de frecuentar todos los días de la semana en sus distintos horarios tanto plazas, parques, calles y las esquinas de la comuna. Se aprecia en estos una mayor actividad que los anteriores. Además, el carácter va mucho más allá que el recreativo, obedece también a uno comercial y el de salir a carretear. Los/las jóvenes de la comuna de Santiago se diferencian del el resto en poseer una mayor actividad y, por ello, dan un mayor uso a los espacios públicos. d. Apuntes Comparativos Se tiene, en síntesis, una diversidad de realidades objetivas de ocupación y uso de los espacios públicos por parte de los/las jóvenes en las tres comunas estudiadas, respecto de las cuales es posible identificar similitudes pero, a la vez, se las puede diferenciar con bastante claridad. La comuna de Santiago se ubica con claridad en el polo de la diversidad: a todas luces, su oferta de espacios públicos es la más variada. Sus “condiciones objetivas” pueden ser en cierta medida descritas como de alta concentración de actividades distintas, lo que plantea una correspondencia entre tal heterogeneidad en lo objetivo y la diversidad encontrada en los usos. Cerro Navia, por su parte, se encuentra en el otro extremo, en la medida que se presenta como una comuna con una baja estructuración (diferenciación) 159

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

del territorio comunal, por lo que las actividades que acoge son más bien homogéneas. Por su parte, la comuna de San Miguel se encuentra a medio camino entre las dos anteriores, ya que su diferenciación interna puede considerarse mayor que la de Cerro Navia, pero bastante menor que la de Santiago. Esto, además, es claramente indicado por el límite –nuevamente- material y simbólico que constituye la Gran Avenida, frontera que separa dos formas distintas de uso y ocupación de los espacios públicos. Específicamente en cuanto a la utilización puede decirse que, si bien existe un grado nada despreciable de similitud entre los usos del espacio público encontrados en las diversas comunas, que se ha tratado de señalar a través de los usos más recurrentes o “típicos” encontrados, se presentan importantes diferencias en la utilización y ocupación del espacio público, que también se ha querido señalar a través de la idea de uso distintivo. Las similitudes registradas dicen relación, por ejemplo, con que una de las características de la dinámica de ocupación-utilización de espacios públicos por parte de los/las jóvenes, es que ella pareciera ser exclusiva de ellos/as, a la vez excluyente de otros actores: los/las jóvenes buscan espacios para ellos/as que puedan utilizar con independencia y sin tener que “vérselas” con otros actores (sea para actividades intimistas o expansivas). Por otra parte, resulta muy significativo que la caracterización de los espacios públicos, en relación a la variable género, no se encuentre ningún espacio utilizado únicamente por mujeres, mientras que, salvo en el caso de aquellos en que su usuario son homosexuales o travestis (que, además, son excepcionales), en todos existe presencia masculina. Esto sin duda implica que las mujeres son, en general, acompañantes en el uso de los espacios públicos. La interpretación y/o ponderación que hacen de esta información los/las propios/as jóvenes consultados va en una doble dirección: indica una diferencia discriminatoria, en la medida que responde a una exclusión histórica de las mujeres de la participación de lo que se considera público; a la vez que una presencia que, aunque es hoy “disminuida”, antes era inexistente o casiinexistente y, por tanto, se encuentra en proceso de reversión. Finalmente, en lo referido a lo distintivo (o diferenciador) del uso de los espacios públicos, resultan destacables las diferencias encontradas en relación a las prácticas que se efectúan en ellos en cuanto a que, mientras en San Miguel estas corresponden a lo que podría llamarse, desde el lenguaje habitual, “convencionales”, es decir, no necesariamente distintivas de los/ las jóvenes con respecto a otros actores; en el caso de Cerro Navia ellas son claramente lo que podría denominarse como propias de la expresividad juvenil 160

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actual, incluyendo manifestaciones altamente distintivas como el hip-hop, el breakdance, las barras bravas, los graffitis y murales (“chapas” incluidas), el “copete”, etc. El caso de la comuna de Santiago, a este respecto, constituye un punto intermedio o más bien, una comuna en la que se dan las distintas variedades de prácticas, cubriendo el espectro completo. 3.1.2 Talleres con jóvenes En el marco de los dos talleres con jóvenes se encontró una serie de referencias en torno a prácticas, espacios y lugares específicos de la ciudad de Santiago donde transcurre su cotidianeidad. A continuación, se pasa a revisar las principales de ellas en vistas a establecer un acercamiento más profundo a la “emergencia de los/las jóvenes en lo público”, en especial, a su experiencia y apreciaciones respecto de dicha emergencia y de los espacios públicos de la ciudad. a. Grupo de jóvenes populares Los tiempos del día presentan ciertas diferencias. Mientras lo propio de la mañana es el estudio o el trabajo, en la tarde tiene lugar un aflorar de la sociabilidad, de la interacción con otros vinculada, fundamentalmente, al retorno a casa y al encuentro con los/as conocidos/as. La noche, por su parte, es el momento de la intimidad, de la vida en casa, del hogar. Sin embargo, la significación del tiempo cambia entre los días de semana y los fines de semana, aunque se debe matizar de que la diferencia se produce específicamente para quienes están incorporados al sistema educacional o al mercado del trabajo, variable que posee un menor poder estructurante en el caso de las mujeres. De lunes a viernes no hay un lugar específico donde se acuda. Situación distinta ocurre el fin de semana, respecto del cual, tanto por la energía que se despliega al hablar de él, como por los tópicos mismos que se abordan, puede decirse que presenta un carácter totalmente diferente. Sin embargo, el fin de semana no comprende sólo el sábado y el domingo, sino que comienza el viernes. En este sentido, podría decirse que la noche del viernes o el fin de la jornada laboral o estudiantil del viernes constituye el límite simbólico que marca el fin de un tiempo y el inicio de otro. Quizá el elemento distintivo del fin de semana es que es el tiempo del carrete, el tiempo en que se hace lo que se quiere y no lo que se está obligado 161

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

a hacer. Por ello el día domingo adopta un carácter “transicional”: se convierte en tiempo de descanso y de preparación para el tiempo de las obligaciones y las responsabilidades que está por iniciarse. b. Grupo de jóvenes de clase media Lo que ocurre durante los días de semana es una “completa rutina”, que no requiere siquiera diferenciación entre los diferentes días, pues en todos ellos se reproduce el mismo patrón. También los tiempos del año se ven claramente establecidos o determinados por la participación en el mundo estudiantil y/o del trabajo, ya que durante todo el año se hace lo mismo, salvo en los tiempos de vacaciones, especialmente en febrero, y en las vacaciones de invierno. En este período se mueven más libremente, hay movimiento por “toda la ciudad” y no un quedarse en lugares específicos, ya que se va a distintas comunas. Sin embargo, esas comunas son “todas aquellas en que viven las/os amigas/os”, que tampoco son muchas/os y son recurrentemente visitadas. Quizá si el único dato interesante –por lo inusitado, pero completamente explicable- sea la aparición del gimnasio como un lugar al que se acude en los meses de noviembre y diciembre, es decir, previo a las vacaciones de verano, preparando el cuerpo para estar en condiciones apropiadas (establecidas de acuerdo a los patrones convencionales de belleza) para el momento en que se produce su mayor exposición. c) Revisión Sinóptica de la práctica y uso juvenil de Espacios Públicos. En síntesis, podría plantearse que la experiencia de los espacios públicos por parte de los/las jóvenes remite a la experiencia y vivencia cotidiana del tiempo. Vale decir, la experiencia que tienen de los espacios públicos, su percepción y apreciación, pasa por los ritmos, secuencias y regularidades que les va presentando su vida de todos los días. Más aún, podría plantearse que la experiencia que poseen de la ciudad de Santiago y, específicamente, de sus espacios públicos, se estructura en torno a las díadas tiempo ocupado-tiempo libre; deber-distensión; obligacióndisponibilidad. Esto significa que no hay (gran) diferencia en cuanto a los principios que distribuyen y ordenan la experimentación de los espacios públicos de jóvenes y adultos. Si hay algo que los separa, ello corresponde a los “contenidos” o lo que específicamente se realiza en los tiempos de la vida diaria. 162

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En efecto, estas díadas, que se constituyen en los principios estructurantes de la experiencia de los espacios públicos, son idénticas a las que operan para el caso de los adultos, cuyo tiempo está distribuido entre la semana y el fin de semana, la jornada laboral y el tiempo libre, etc. La diferencia se encuentra en que, en el caso de los/las jóvenes, el primer término de esas distinciones (el primer polo) está más fuertemente cruzado por la experiencia del estudio –más que por el trabajo-, mientras que el segundo término (o polo) se presenta con un contenido específico: el “carrete”. De igual forma, tomando como objeto de observación el tiempo del año, donde la distinción se produce entre los meses de trabajo y de vacaciones, la diferencia entre adultos y jóvenes no se produce en ese orden y distribución, sino en la duración específica de cada tiempo y en la presencia de un segundo tiempo de vacaciones durante el invierno y las fiesta patrias para el caso de los/ las jóvenes, aunque con algún matiz entre jóvenes medios y populares, pues en el caso de estos últimos, la posibilidad de “vacacionar” se da de manera más restringida para otros meses que no sean los de verano. Algo similar ocurre si nos fijamos en la diferencia entre hombres y mujeres, no encontrándose diferencias significativas entre lo que hacen unos y otras: la forma de estructuración del tiempo se mantiene; las temporalidades definitorias del uso de los espacios (públicos y privados) persisten. Lo anterior lleva a pensar que se estaría en presencia de un ciclo bastante “convencional”; estructurado de la misma forma que para el caso de los adultos, lo que refuerza las ideas respecto de la adscripción de los/las jóvenes a las valoraciones y principios de la sociedad chilena actual, incluso a nivel de la “estructura profunda” que constituye la organización práctica del tiempo, como lo plantea la Tercera Encuesta Nacional de Juventud. 3.2.- Representaciones sociales. 3.2.1 Representaciones sociales de la ciudad de Santiago en los y las jóvenes Casi como un reflejo, la idea que genera en los/las jóvenes consultados/ as la pregunta por la ciudad de Santiago, se sitúa en el nivel de la comparación con el resto del país. Santiago es, antes que todo, “distinto de las regiones”. Santiago es “centralización”, es el lugar donde se concentra la oferta de espacios para los y las jóvenes, los carretes así como las actividades culturales. También a Santiago se la señala como la ciudad que acumula la mayor cantidad de dificultades en términos de la calidad de vida, lo que plantea una 163

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

cierta duda respecto a la posibilidad real que existe de disfrutar, efectivamente, de la oferta existente. Las distancias, la falta de tiempo, la contaminación acústica y del aire se presentan como un serio handicap de la ciudad, que les afecta en su capacidad de acceder a ella. Se considera que “Santiago es el centro del micro-universo que es Chile”, esta situación genera como consecuencia que la ciudad se constituya en un polo de atracción para el resto del país, lo que en cierta medida hace que la situación se haga algo más difícil para sus habitantes, porque, por decirlo de algún modo, reduce la cantidad de oportunidades per cápita existentes. Esta situación lleva a decir que “Santiago es Chile... lamentablemente”. Esta última afirmación hace referencia a que en Santiago está todo, en ella se concentran ofertas de todo tipo. Sin embargo, la competencia para acceder a esa oferta es también la más grande. Y cuando la competencia es así, el elemento determinante en el acceso son los recursos de los que se dispone, los “pitutos”, con toda la connotación negativa que éstos tienen. Por ello, se puede señalar que si bien Santiago presenta la mayor oferta de servicios en relación al resto del país, dicha oferta no está igualmente distribuida para toda su población: Santiago proyecta la imagen de una ciudad que no es vivida de igual manera por quienes tienen dinero y quienes no lo tienen. Además, la imagen de las personas es una variable importante en el acceso a la oferta existente, el cuerpo se constituye en un capital que se pone en juego, no sólo en el caso –más difundido en los medios- de las estrellas de televisión que obtienen ganancias simbólicas y materiales producto de la explotación medial de su cuerpo, sino también en la interacción cotidiana de los/las distintos/as habitantes de la ciudad, en el marco de lo que es considerado habitual. El tema de la segregación socioespacial y la discriminación que trae aparejada, se manifiesta de manera explícita en el discurso de algunos jóvenes (hombres de clase media) pues, más allá de reconocer que se circula por una porción estrecha de la ciudad, aparece con fuerza: i) la distinción de realidades diversas y lejanas, expresada en el saber que existen otros jóvenes en la ciudad, pero que son extraños y cuyas prácticas distan de las propias y, ii) que es posible reconocer a los pares. Ambas situaciones son posibles por la simple localización espacial en la ciudad. El lugar de procedencia y la comuna de origen, se constituye en un filtro poderoso al momento de establecer relaciones de cualquier tipo. En una línea similar, la ciudad, en el caso de los y las jóvenes de clase media, aparece como un lugar que se conoce muy poco y que se recorre de 164

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manera monótona. No existe la exploración como una práctica habitual, lo que está influido por un sentimiento de desconfianza frente a los extraños, a reconocerse parte de una ciudad diversa. La ciudad es vista como un espacio peligroso, el cual es preciso respetar, en cuanto a sus ritmos, sus horarios y sus fronteras. Existen lugares prohibidos o de acceso restringido y que de algún modo se conocen, ya sea a partir de experiencias previas y/o referencias simbólicas a las que se encuentran asociadas en la conversación cotidiana, así como en los medios de comunicación. No obstante, las apreciaciones que se tienen corresponden, más bien, a una mirada estereotipada de la ciudad que está más allá de las fronteras de los circuitos frecuentados. En este sentido, se podría plantear que la ciudad, para los y las jóvenes de clase media, escapa a su control y deja pocos espacios para explorarla. La ciudad es vivida de manera esquemática y rutinaria. En el marco de lo que podría denominarse la experimentación subjetiva e individual de la “diferenciación objetiva” de la ciudad, es posible encontrar la apreciación respecto de que Santiago es una ciudad que “exige”. Una ciudad que exige aparentar, que exige comportarse de ciertas maneras, desenvolverse de formas diferentes en sus diversos escenarios. Los distintos lugares de la ciudad obligan, de manera soterrada, inconsciente, a adoptar (pre)disposiciones diferentes, cuestión que, además de suponer un alto dominio práctico de los elementos indicativos de la necesidad de un patrón de conducta diferente según el espacio, no genera una sensación de armonía. Por el contrario -aunque sin ninguna exageración en el discurso de los y las jóvenes-, produce algún nivel de estrés, pues hay un cierto temor a presentarse tal como se es. 3.3.- Significados del uso y las prácticas Esta sección aborda el problema del uso de los espacios públicos por parte de los y las jóvenes desde una perspectiva distinta que el precedente. Se programó un trabajo de observación etnográfica en tres comunas del Gran Santiago, a saber; Cerro Navia, San Miguel y Santiago. Los datos recogidos provienen de observaciones no participantes realizadas a modo de un barrido exhaustivo en los territorios correspondientes a cada una de estas comunas, y el habla de los y las jóvenes que aquí se constata fue registrada in situ, es decir, en los espacios públicos de las comunas que convocaban a los/las jóvenes. A partir de allí, las reflexiones desarrolladas provienen de la interacción estrecha establecida entre jóvenes y espacios 165

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

públicos, a partir de los usos y las prácticas juveniles en los mismos, que para este caso se corresponden con la escala barrial. 3.3.1 Una cultura de la entretención Los/las jóvenes que se encuentran en calles y plazas, en portales y bandejones, en escaleras de edificios y de estaciones del metro de Santiago, es decir, los/las que ocupan espacios públicos, autorizados o no, suelen tener como motivación de sus prácticas la entretención. El evento que aparece como relevante en este sentido, y que ha pasado a ser parte de su vida diaria, es el carrete. No hay una definición clara del uso de la palabra ‘carrete’, pero supone una instancia de conversación, interacción entre dos o más personas; una práctica recreativa donde la mayoría de las veces se consume alcohol y otras drogas, como la marihuana. Las implicancias de esta actividad son múltiples. Requiere, idealmente, ser llevada a cabo en un lugar “piola” (con poco tránsito), donde no ser molestados ni - ojalá - molestar. En general, exige un espacio no doméstico, para desenvolverse más tranquilo. La carencia de dinero impide que la recreación se desarrolle en locales donde hay que pagar entrada y/o consumo. Por lo que se elige comprar las cosas a consumir e instalarse en la plaza, parque u otro lugar “piola” para carretear. Los adultos ven en este grupo etareo una amenaza y un mal ejemplo para las nuevas generaciones, los asocian a lo negativo y las conductas que practican son percibidas como nocivas socialmente. Orden y desorden, tranquilidad y mal ejemplo, son valores aplicados a las mismas actividades de los/las jóvenes. El grado en que sean positivas las opiniones respecto de estos jóvenes dependen del conocimiento personal que se tenga de los/las jóvenes “carreteros”. A pesar de que existen diferencias entre jóvenes de distintas comunas, es posible encontrar factores similares que los unen y los motivan a compartir, “El copete, la amistad y lealtad entre ellos” . Otro aspecto que los une e identifica es la música. Así, entre la amistad y el colegio se desenvuelven y pasan su vida. Si bien el consumo de alcohol y marihuana es ilegal en la vía pública, es una conducta aceptada entre los/ las jóvenes. La principal amenaza que observan para desenvolver libremente sus conductas en los espacios que frecuentan (en su mayoría públicos), es la acción de la autoridad policial. Junto con la amistad, es la libertad que los y las jóvenes sienten en el espacio público lo que más los motiva para su uso. Pese a la presión de 166

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la autoridad policial, ellos dominan variadas estrategias para escapar de las posibles sanciones, por lo que la libertad que el espacio público ofrece no suele encontrarse en ningún otro lugar. Además de la presión de las autoridades y los vecinos, que los acusan cuando hacen desórdenes y son demasiado bulliciosos, está la presión de los padres. Aunque de los datos recogidos en entrevistas el papel de los padres no parece ser en exceso determinante, los/las jóvenes suelen expresar una cierta incomodidad ante la posibilidad de actuar ante ellos como lo hacen entre amigos. Entonces, el espacio público queda como aquél donde se puede hacer - casi - cualquier cosa (el carrete), donde no se dan las múltiples presiones de la familia, el colegio o el trabajo. Así, para los y las jóvenes, mayoritarios ocupantes de los espacios públicos urbanos, la libertad que éstos les brindan, parece ser un factor muy importante para la decisión de acudir a ellos y mantenerse ocupándolos en el tiempo. 3.3.2 Los y las jóvenes y los espacios externos e internos Uno de los primeros factores que es necesario destacar en este punto se refiere a la distinción de género. Son, mayoritariamente los jóvenes varones quienes se encuentran en los espacios públicos, hasta el extremo de que algunos han hablado de verdaderos “clubes de Toby” donde ellos se reúnen para relajarse en un carrete (casi) exclusivamente masculino. En estos espacios públicos, las jóvenes se encuentran sobre todo en calidad de acompañantes de sus parejas (pololos) o en lugares con tranquilidad y poca concurrencia de público, conocidas como las “plazas del amor”. El invierno, con sus lluvias estacionales, mantiene a los/las jóvenes en las casas, aunque siempre hay quienes desafían al clima ante la necesidad y el gusto de juntarse con los amigos. El colegio y el trabajo imponen horarios a la ocupación de los espacios, dejando disponibles las tardes y las noches para estos encuentros. Igual se las arreglan para reunirse en los espacios acostumbrados, aunque sea por unos momentos. En San Miguel y Santiago, locales como pubs, discotecas y bares son espacios congregantes cuando las y los jóvenes disponen de dinero para pagar entradas y consumos. Asimismo, las casas de las y los amigos son utilizadas esporádicamente en ocasión de fiestas de cumpleaños y otras celebraciones permitidas por las familias. En Cerro Navia, claramente la preferencia se inclina hacia el parque del cerro que da su nombre a la comuna. 167

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El carrete con ciertos recursos económicos disponibles permite el desplazamiento juvenil a locales más allá del barrio y/o la comuna. También, la carencia de infraestructura adecuada para la realización de ciertas actividades (juegos, entretención, deporte, etc.) es otro factor que motiva los desplazamientos juveniles por la ciudad. En algunos casos, habría que tener en cuenta que los movimientos de las y los jóvenes fuera de los límites del espacio conocido y vivido cotidianamente - ya sea la comuna, el barrio, la población o la calle - resulta en la ocupación de espacios públicos que son considerados propios de otras/os jóvenes. Esto ocurre cuando los desplazamientos son grupales, y pueden concluir en reyertas territoriales de diversa magnitud. 3.3.3 Las y los jóvenes en los contextos de la ciudad Uno de los fenómenos de contexto que parecen tener influencia en las prácticas juveniles es la percepción que tiene la sociedad respecto de la delincuencia en el país y en la ciudad. Esta percepción relaciona a los y las jóvenes, especialmente de sectores “populares”, con una serie de delitos de carácter más o menos violento, y la prensa ha tenido un papel destacado en construir esta mirada respecto de la población juvenil. Aunque hace algún tiempo se derogó la llamada “detención por sospecha”, que afectaba sobre todo a los y las jóvenes populares, según los relatos de éstos y éstas la impresión es que la autoridad encargada habría continuado con ese tipo de práctica. Ya se ha destacado la visión juvenil sobre la acción policial, según la cual éstos ejercen un control excesivo sobre quienes ocupan espacios públicos. Vigilar y controlar (donde el castigar no queda ausente), parecen ser las formas actuales de trato policial con los/las jóvenes. Sin embargo, para las y los jóvenes el estar en casa puede ser incómodo, ingrato. Las familias son percibidas como autoritarias. Si se suma a eso, el trato que los y las jóvenes reciben en las escuelas y por parte de funcionarios, municipales, policiales, y gubernamentales, se configura una percepción muy negativa de la sociedad adulta por parte de los y las jóvenes. El único lado positivo del autoritarismo es la protección, pero en la percepción de los y las jóvenes que ocupan espacios públicos, la “seguridad ciudadana” pareciera no tener el sentido de protección, sino de represión. Más allá de la contingencia, la historia de Santiago - en términos de diferencias y discriminaciones -todavía se hace notar en los espacios públicos. Además, las y los jóvenes también establecen diferencias entre personas y espacios, que reflejan la complejidad de la vida social actual en esta ciudad. 168

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Hip hoperos, grafiteros, skeiters, etc., delimitan ciertos lugares en función de sus prácticas y conductas de manera conciente y/o inconscientemente. 3.3.4 Conclusiones En el complejo entramado de la vida juvenil, para algunas/os jóvenes de las comunas de Santiago, San Miguel y Cerro Navia, una parte importante de su tiempo de ocio se consume en actividades outdoors. Parques, plazas, calles, veredas, sitios eriazos, portales, escaleras, lugares autorizados y no autorizados, reciben a estas/os jóvenes. De preferencia se prefiere espacios ubicados a una distancia relativamente próxima del lugar de residencia. Desde la perspectiva de la ocupación de tales espacios, las y los jóvenes pueden ser divididos entre quienes los utilizan frecuentemente y quienes esporádica o raramente acuden a ellos. La frecuencia dependerá de diversos factores: ocupaciones principales, situación familiar, práctica de deportes, pololeo. La práctica que parece atraer mayor cantidad de jóvenes a estos espacios es el carrete. Si se dispone de dinero, se podrá salir a carretear a locales pagados, discos y pubs relativamente cercanos o alejados (el barrio Bellavista sigue siendo el lugar más nombrado). En segundo lugar, estos espacios se utilizan para la práctica de deportesjuegos-música-baile, los que suelen influir en los desplazamientos juveniles por la ciudad. La escasez de infraestructura apropiada para la realización de deportes como el ciclismo / biking y el skating hace necesaria esa movilidad. El fútbol, deporte tradicional, se practica en todas partes, pero incide en el traslado en el caso de los campeonatos entre comunas y partidos de los clubes preferidos. Asimismo, el interés por asistir a y tocar en recitales y tocatas de las expresiones musicales favoritas, lleva al movimiento por la urbe. Por otra parte, las y los jóvenes que hacen uso de los espacios públicos establecen una cantidad de distinciones, que emplean para diferenciarse del resto de los y las jóvenes y para ubicarse en una compleja jerarquía social. Estas discriminaciones se basan en la práctica de ciertas actividades, en la pertenencia a ciertos grupos, en el origen nacional e incluso en el lugar de residencia, y se expresan con términos como: “cuicos” y “pitucos” - para los que son considerados hacia arriba en la escala social (o para quienes creen estar más arriba) - y “flaites” para los que son considerados más abajo. El término “choro”, o “chorizo”, suele aplicarse a personas y/o grupos que tienen ciertas prácticas específicas como robo, porte y uso de armas.

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4.- SÍNTESIS ANALÍTICA EN TORNO A LAS DEMANDAS JUVENILES.
Respecto de los resultados, se ha transitado por la descripción y análisis de aquellos lugares y prácticas que marcan una cierta especificidad juvenil, además se han presentado las representaciones sociales que guían la experiencia juvenil de la ciudad y se han abordado los usos y prácticas juveniles y los significados asociados a los espacios públicos. A partir de tales elementos se ensayará una síntesis que observe el material recopilado desde un punto que aún no ha sido tratado y que se refiere a las demandas juveniles respecto de la ciudad y sus espacios públicos. Éstos se ordenan de acuerdo a la distinción que ha organizado el estudio, vale decir, cruzando la procedencia socioeconómica y el sexo de los individuos contactados. De esta manera, se distinguirán las demandas de los jóvenes populares y de nivel medio. 4.1 Mujeres populares La principal necesidad que plantean las jóvenes populares es la de disponer de tiempo. Esta necesidad es importante porque se traduce en una baja calidad de las relaciones interpersonales, ya que sin el tiempo suficiente, es imposible brindar a otro/a aquellos elementos que hacen saludable una relación. El tiempo es rescatado aquí como un recurso para la sociabilidad. En segundo lugar, Santiago es una ciudad que puede proporcionar todos aquellos recursos o servicios requeridos para la satisfacción de las necesidades de sus habitantes. Todos menos aquellos que proporcionan tranquilidad. En tercer lugar, y ahora desde un punto de vista que observa más claramente a la ciudad en su totalidad, se plantea la necesidad de acceso a la educación, pero entendiendo que esa accesibilidad no viene dada por la ubicación espacial que se tenga en la ciudad, sino que por una disposición o voluntad de la autoridad, pues el acceso cae en su ámbito de competencia. En cuarto lugar, de manera un tanto residual en la conversación de las jóvenes, se plantea que Santiago necesita de mayor libertad. Libertad para expresar, libertad para hacer cosas distintas a las que tradicionalmente se han hecho. Ahora bien, entre las condiciones de posibilidad para que lo anterior se cumpla no está ausente la necesidad de enfrentar la delincuencia. Finalmente, resulta interesante constatar que la conversación se termina con una visión pesimista del futuro, con una desconfianza respecto de la satisfacción de sus demandas.

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4.2 Mujeres de sectores medios Son mucho más críticas que sus homologas populares. Para las jóvenes de clase media consultadas, la necesidad fundamental es que la ciudad de Santiago cambie, se modifique, ya que las condiciones de vida que en ella existen en la actualidad son perjudiciales, podría decirse que hasta casi autodestructivas... de otra forma, lo que queda es marcharse. 4.3 Hombres populares Quizá, la primera demanda expresada por estos jóvenes corresponde a aquella referida a que los jóvenes se tomen la palabra y se hagan cargo de sus expectativas, se proyecten y no sean espectadores y sólo tomadores de las oportunidades que otros (los adultos) les ofrecen. Sin embargo, y tal vez como un requisito previo para lo anterior, se señala la necesidad de igualdad; necesidad de igualdad que, desde otro registro, podría llamarse necesidad de democratización social, ya que se trata de igualar las oportunidades de acceso a bienes y servicios existentes, como un “indicador” de democracia verdadera. En este sentido, cabe destacar el certero diagnóstico de la realidad que se efectúa: la individuación (“personalización”) requiere de ciertos recursos (materiales y culturales, por ejemplo) que se encuentran desigualmente distribuidos en la sociedad, por lo que su redistribución de forma más equitativa, es casi una pre-condición para el logro de las expectativas de vida en una sociedad como la actual. 4.4 Hombres de sectores medios El primer aspecto destacable en cuanto a la o las demandas de estos jóvenes con relación a los espacios públicos es que, dada la irrupción en ellos de personas a las que “les gusta ir gratis a todas partes” (jóvenes de sectores populares), plantean la necesidad de regularizar su acceso. La ciudad y sus espacios públicos, dada su heterogeneidad amenazante, deben ser regulados por la autoridad, de manera que se minimice el potencial de riesgo que puede aparecer en cualquier parte y en cualquier momento. En segundo lugar, estos jóvenes destacan el carácter centralizado de la ciudad que determina que los desplazamientos en ella sean bastante largos, lo que genera la necesidad de acortarlos, de disminuir la demora en los desplazamientos. 171

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

Se podría decir en síntesis, entonces, que las necesidades, expectativas y aspiraciones de los jóvenes de clase media están situadas en el ámbito de lo práctico, de lo útil, de la experiencia cotidiana de distancias, inseguridades, agobios y riesgos, y no de cuestiones de orden simbólico o de sentido, como podrían ser las necesidades de libertad y de libertad de expresión que también mencionan, pero que en definitiva se reducen a tener la posibilidad de pasarlo bien y hacer lo que se quiera. Reflexión final Podría decirse que siempre está presente la voz, que en algunos casos es disonante (sectores medios) o en otros mayoritaria (sectores populares) de que la ciudad no es independiente de lo que cada uno haga, es decir, no se le considera un espacio inmodificable. Está claro, se trata de una realidad estructurada de acuerdo a ciertos principios (segregación, aceleración, “anonimización” o despersonalización, etc.), pero esa estructuración se reproduce como efecto de la acción de quienes viven en la ciudad, por lo que siempre queda la posibilidad de transformarlas. Eso sí, esa capacidad de transformación está limitada o se corresponde con los recursos y potencialidades que posee cada uno. El problema es que las condiciones en que se han ido configurando como individuos cada uno de sus habitantes contribuyen a que su(s) disposición(es) sean más afines a mantenerse o mantener la estructura en la inercia, que a ejercer actos transformadores. Como los y las jóvenes manifiestan que sus actos son efectivamente transformadores, una de las principales necesidades que se vislumbra –en el marco de la transformación de la ciudad- no es la modificación de sus características específicas o de los principios de los que de ella emanan, sino de las disposiciones individuales existentes hacia ella; de aquellas posturas de las que, en definitiva, depende su modificación.

5.- CONCLUSIONES
Las grandes ciudades latinoamericanas presentan, como uno de sus principales rasgos, una enorme extensión. Son ciudades cuyas dimensiones las hacen casi inabarcables con la vista, los recorridos y hasta con la imaginación. Esto, sumado a que la circulación y el flujo se han constituido en los principios ordenadores de la ciudad actual, ha provocado una “reducción progresiva de la ciudad que es realmente usada por los ciudadanos”, 172

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determinando que sus habitantes, “deban” especializar sus recorridos, trayectos e itinerarios; “deban” desarrollar estrategias de movilización, circulación y vida que estén acorde a esta nueva materialidad-inmaterialidad, a estas nuevas condiciones urbanas de existencia. Podría decirse entonces que, los usos de la ciudad se especializan y, por tanto, los recorridos se “estrechan”; los espacios de reconocimiento disminuyen; los encuentros se hacen más improbables. En este marco, Santiago no presenta una realidad diferente. La ciudad, de esta manera, presenta una “objetividad”, una cierta “constitución objetiva” que establece en gran medida el margen de uso o el rango de posibilidades de uso de un determinado espacio. No obstante, esta “objetividad” de la ciudad encuentra su “complemento” en la apreciación que de ella hacen los sujetos, quienes en y por la experiencia y el conocimiento práctico que tienen de esos espacios y su historia, los significan de determinadas maneras, “convirtiéndolos” en “espacios escenografiados” en los que, por lo mismo, no puede efectuarse cualquier representación, sino sólo aquellas que están, de alguna forma, permitidas por el espacio. Se podría plantear, en una reflexión que vinculara espacios públicos y ciudadanía, que el máximo desarrollo ciudadano se obtiene cuando el o los individuos son capaces de gestionar y regular de manera autónoma la privacidad de las interacciones en las que participan, sin necesidad de poner esa gestión-regulación en otro, fundamentalmente en la autoridad. Privacidad es entendida aquí en una doble dimensión: i) como capacidad de regular el grado de exposición en que se quiere quedar frente a otros y el grado de acceso a sí mismos que se quiere proporcionar a otros y; ii) como apropiación del entorno en que la interacción se desarrolla. Dicha capacidad de regulación, por lo mencionado, constituye una capacidad más o menos flexible y adaptable a las condiciones cambiantes del entorno en que se desenvuelven los individuos, pero no es una capacidad igualmente distribuida entre ellos/as, ni tampoco inmodificable. Por otro lado, para el autor de este estudio, lo propio del habitar, no es sólo estar con otros, sino “estar expuesto a la interpelación de otros por cada cosa que uno hace o deja de hacer”, es decir, ser ante otros; eso sería lo propio de la espacialidad pública. En el caso de los/las jóvenes no se trata de responder frente a los otros, de sentirse interpelado a responder sobre la validez de los actos, sino de un estar ante otros puramente dramatúrgico en que el otro es espectador. Para el caso de los/las jóvenes, sobre todo los/las jóvenes de clase media, podría decirse que se ha instalado un nuevo modo de relación con los 173

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otros y con el mundo de acuerdo al cual el otro se queda reducido a testigo... testigo de la pose, del espectáculo, de la “indiferencia”. El modo de relación que instala por ejemplo, el walkman, es muy similar al principio de acción o de movimiento que orienta a estos jóvenes: el de la evasión. Evito lo que no me gusta, evito lo que no me parece, evito las imágenes que no me parecen interesantes, evito lo que “no me tinca”. En la misma dirección, y derivada de la observación en terreno del uso que los y las jóvenes hacen de los espacios públicos, podría concluirse que, dado que el modo de interacción que predominantemente establecen ellos/ as con otros actores en dichos espacios -como pueden ser los adultos, pero también otros grupos de jóvenes-, corresponde a lo que podría denominarse un “encuentro indiferente” y que, como se desprende de lo anterior, la vinculación establecida es dentro de un grupo de pares, que se caracteriza no sólo por constituir un grupo de edad, sino que además por tener un alto nivel de afinidad y, por tanto, similitud de apreciaciones, valoraciones y conductas, por lo que la posibilidad de constituir un espacio de intercambio comunicativo entre actores diferentes se ve mermada, disminuida. La evasión no posibilita el surgimiento de espacios de negociación y aprendizaje para estar con otros/ as, para gestionar la interacción con ellos/as, el encuentro y el diálogo en la diversidad imprescindible para la ciudadanía. Podría decirse, entonces, que el problema se produce cuando los espacios públicos pierden el carácter esencial que tienen en el imaginario de la modernidad, vale decir, constituir espacios de encuentro y convivencia en/de la diversidad para transformarse en espacios donde predominan los vínculos con aquellos/as con que se tiene un alto nivel de afinidad y, por tanto, similitud de apreciaciones, valoraciones y conductas, y cuando los territorios secundarios desaparecen de la experiencia de los sujetos. Desde otro punto de vista, los resultados de esta investigación permiten pensar en una suerte de “plano de la participación juvenil” en el espacio público, donde la ciudadanía no aparece articulada en función de la metáfora urbano-física (ciudad) asociada a la idea convencional, sino que en torno a las motivaciones y las prácticas que determinan o definen el modo cívico de estar en la polis. Así podemos distinguir un eje de las motivaciones asociadas “al ser y el hacer ciudadano”, donde los polos están dados por las ideas de “lo global abstracto” y “lo concreto vivido”, y un eje de las prácticas, donde los polos son “lo colectivo” y “ lo individual”.

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MATRIZ TIPOLÓGICA PARTICIPACIÓN JUVENIL
Lo global abstracto I n d i v i d u a l
M o t i v a c i o n a l

Teleparticipación social a través de NTIC
Práctica

Transformación social a través de las organizaciones políticas y sociales tradicionales
Práctica M o t i v a c i o n a l

Inclusión social a través de la participación en los subsistemas funcionales

Participación social a través de asociaciones locales, solidarias y expresivas

C o l e c t i v o

Lo concreto vivido

El cruce de dichos ejes determina cuatro espacios de participación pública: el de la “participación colectiva”, el de la “participación asociativa”, el de la “participación individual” y el de la “participación virtual”. En el primero encontramos formas de articulación ciudadana vinculadas a los movimientos sociales tradicionales, donde lo central es la idea de trasformación social estructural. En el segundo, otras tantas referidas a los llamados nuevos movimientos sociales, más vinculados al cambio de los modos cotidianos de vida y convivencia. En el tercero figuran las orientaciones individuales a la inclusión mediante los subsistemas funcionales de integración social, que refieren al cambio circunscrito al proyecto de vida personal. Por último, en el cuarto se revelan las formas virtualizadas de la construcción de comunidades desterritorializadas, donde la noción de cambio está configurada en torno al “medio” mismo más que a la finalidad de la comunicación. Si bien todos estos tipos tienen referentes empíricos que coexisten en la actualidad, es posible sostener que en el esquema propuesto se revelan como emergentes los modos de ciudadanía propios de los cuadrantes de “lo individual” y “lo virtual”. 175

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

MATRIZ TIPOLÓGICA PARTICIPACIÓN JUVENIL
Lo global abstracto I n d i v i d u a l
M o t i v a c i o n a l

(4) VIRTUAL

(1) COLECTIVO

Práctica

Práctica M o t i v a c i o n a l

(3) INDIVIDUAL

(2) ASOCIATIVO

C o l e c t i v o

Lo concreto vivido

6.- PROPUESTAS
Enfrentar el problema abordado no pasa por dotar a priori de una especificidad juvenil los espacios públicos. Estando el conflicto en la no aceptación de las lógicas juveniles en el uso y apropiación de lo público por parte del mundo adulto (vecinos, autoridades, fuerza pública), marcada ésta por el prejuicio y en ocasiones por el estigma, una tarea primordial es producir las condiciones para que las prácticas juveniles puedan emerger con legitimidad en la esfera pública, generando espacios, instancias, momentos que permitan a las distintas formas de expresión colectivas de los/las jóvenes operar con legalidad y legitimidad. Se plantea esto, pues los/las jóvenes no se quejan por la no existencia de espacios físicos, pues los hay, la cuestión pasa más bien por el acceso a ellos. Acceso restringido por razones financieras (“en Santiago todo se paga”), de localización (“Santiago es muy grande y existen muchos lugares que no conoces”) y principalmente represivas (“estás en un parque, tranquilo, y llegan los pacos”). 176

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Por otro lado, debe reconocerse la diversidad de usos y usuarios que coexisten en los espacios públicos. Es decir, los espacios no son neutros, por lo tanto, los distintos usos van a generar apropiaciones diferenciadas y muchas veces en conflicto (inter e intra generacionales) unas con otras. Aquí, las alternativas son, por un lado, la atomización de lo público a partir del tipo de actividad realizada o por el tipo de usuario involucrado y, por otro, la promoción de espacios públicos que convoquen actividades y usuarios diversos. Reconocer las particularidades de los bikers, skaters, hiphoperos, raperos, malabaristas y de los/las jóvenes “a secas”, constituye un acto obligatorio para la sociedad, sin embargo el desafío mayor pasa por evitar la lógica de compartimentos estancos y desarrollar estrategias de acción hacia los/ las jóvenes en lo público que contemplen la comprensión de la heterogeneidad de lo juvenil y su relación compleja tanto con sus pares generacionales como con la diversidad social de la ciudad en su conjunto. En fin de cuentas, se trata de construir una ciudad diversa para ciudadanos diversos y no una ciudad atomizada para ciudadanos atomizados. Ahora, teniendo en cuenta la relación dialéctica existente entre espacio y sociedad, donde cada uno respecto del otro es estructurante y estructurado, es posible imaginar que interviniendo por ambos polos se concurrirá a constituir ciertas condiciones permitiendo resolver problemas de convivencia muy propios de las ciudades contemporáneas y palpables nítidamente en la ciudad de Santiago, y que se relacionan con el miedo a lo(s) desconocido(s), una demanda casi morbosa por seguridad, una promoción peligrosa de la desconfianza en los otros y un estrechamiento de las relaciones cercanas como principal solución. En definitiva, una retracción de lo público, porque se estigmatiza como peligroso, y una valorización de lo privado como estrategia de vida. Para hacer frente a esta ciudad temerosa de sí misma, se precisa trabajar simultáneamente en la escala local, tanto como en la metropolitana (o nacional incluso, al menos para las grandes ciudades), actuando también de manera simultánea sobre el espacio y sobre la vida social. Así, intervenir en el espacio local implica reconocer la diversidad existente, aglutinando esa diversidad en aspiraciones y expectativas comunes, es decir nos reconocemos diferentes pero establezcamos ciertos acuerdos de colaboración y convivencia que nos permitan coexistir en el espacio y permanecer en el tiempo. El espacio debe reconocer en su diseño la diversidad de sus potenciales usuarios, y para ello no hay otro camino que elaborar estrategias de diseño participativo que involucren a la comunidad. 177

Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

En un segundo nivel, aparece un acumulado interesante en el ámbito de la arquitectura y del trabajo social (como quehacer, no como disciplina) que en Chile se construyó principalmente en el mundo no gubernamental, durante la segunda mitad de la década de los ochenta, fundamentalmente ligado a la reconstrucción de viviendas tras el terremoto de 1985. Este acumulado corresponde estrechamente a lo que aquí se denomina diseño participativo y que busca romper con un modo de intervenir verticalmente en las soluciones, modo en que predomina el saber-hacer del experto trabajando en gabinete, más influido por la “iluminación” que por las necesidades y requerimientos comunitarios. En el caso del diseño participativo, el producto a lograr se va construyendo en todas sus etapas en un diálogo permanente entre la comunidad, los agentes financieros y políticos, junto a los expertos que abordan de manera simultánea la dimensión social y la dimensión espacial. Aquí es preciso elaborar un proyecto comunitario de espacio público. Para ello, es preciso aproximarse a la comunidad (o a los usuarios si dicha comunidad no existe o es difusa), reconocer su diversidad e indagar en ella, respecto de la relación particular con los espacios públicos existentes; enumerar todas las deficiencias del espacio en cuestión; imaginar los distintos espacios públicos ideales. Con esto, será posible identificar los problemas y deseos latentes en los distintos grupos de la comunidad y sus respectivas prioridades a ser resueltas, lo que constituiría el programa de la obra, es decir constituirían los antecedentes a disposición de los equipos de arquitectos para elaborar un conjunto de propuestas a ser discutidas por los habitantes, hasta decidir de manera abierta y democrática por el proyecto que mejor responda a las necesidades y requerimientos de los distintos grupos de la comunidad. Todo este proceso va acompañado de un diálogo permanente con los agentes financieros y políticos que actuarán como vínculos certeros respecto de la factibilidad financiera y de gestión. En un esfuerzo de modificar la relación conflictiva entre espacio y vida social que existe en la ciudad de Santiago, cabe desarrollar estrategias multidimensionales que promuevan el retorno de los ciudadanos a los espacios públicos. Dada la centralidad del problema de seguridad ciudadana, para el cual se ha demostrado que se requiere al menos complementar las estrategias policíacas con estrategias de participación comunitaria, el espacio público constituye el lugar privilegiado para el encuentro de las comunidades y, por tanto, para la emergencia de acuerdos y la decisión de cursos de acción posibles que favorezcan la producción colectiva – comunitaria de la seguridad. 178

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De igual forma y muy relacionado con ello, la sociedad chilena requiere con cierta urgencia de un acercamiento entre sus “postulados discursivos” respecto de la diversidad y sus “prácticas concretas y cotidianas” en relación a ella. Vale decir, requiere que esa amplia aceptación de la diversidad a nivel del discurso se traduzca en prácticas concretas que la vivan y la acepten como parte de la cotidianeidad, con toda la cercanía que ello implica. Finalmente, a la luz de los hallazgos obtenidos en el desarrollo de la investigación, aparece la necesidad de generar mayor información sobre el tema en cuestión, complementando el abordaje cualitativo efectuado en este estudio, con otro de carácter cuantitativo que permita identificar y caracterizar la distribución de ciertas formas de uso de los espacios públicos por parte de los/las jóvenes, incluyendo necesidades, expectativas, y aspiraciones que respecto de aquellos los y las jóvenes construyen, así como las asociaciones o correlaciones que se establecen con otros tópicos aquí abordados.

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Los y las jóvenes y la utilización de espacios públicos

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Estudios del INJUV

LOS Y LAS JÓVENES Y EL USO DE COMPUTADORES E INTERNET*
1.- PRESENTACIÓN
La tecnología es una herramienta transformadora que está presente en todos los ámbitos en que se desarrolla el ser humano e influye fuertemente sobre su vida individual y colectiva. En este documento se describirá cómo la tecnología afecta la “subjetividad y la organización social de los y las jóvenes”. Dado lo amplio del campo abarcado por las nuevas tecnologías y con el fin de ser más preciso en la información que se presenta, esta investigación se limitará a estudiar el uso de computadores e Internet y los espacios en que estas herramientas son utilizadas por los y las jóvenes. Los resultados aquí descritos son producto de tres tipos de herramientas de investigación: a. b. c.
*

Encuestas. Entrevistas. Grupos Focales.

Este documento es un resumen elaborado el año 2002 de una investigación original realizada por el Consultor Fernando Soto Valenzuela y el Departamento de Estudios y Evaluación del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV). El equipo completo lo conforman Fernando Soto Valenzuela, Carlos Espejo Silva e Isabel Matute Willemsen. El documento completo se encuentra disponible en el Centro de Documentación de la Dirección Nacional del INJUV o en la página web: www.injuv.gob.cl

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Principalmente se busca conocer el proceso de conformación de los espacios en los cuales interactúan los sujetos que acceden a estas tecnologías, ya que esta herramienta tecnológica ha de condicionar y afectar en todo sentido el accionar de los y las jóvenes de hoy, identificándolos como sujetos situados social y culturalmente en esta época.

2.- LA RELACIÓN TECNOLOGÍA, SOCIEDAD Y CULTURA.
La rápida evolución y desarrollo tecnológico de nuestros días, ha acelerado como nunca antes los procesos sociales llegando a alterar la tradicional relación entre cultura y sociedad. Como sostiene Castells (Castells, 1999), la “tecnología es sociedad”, en tanto expresión de su producción cultural y material, y asimismo, la sociedad no puede ser entendida sin las herramientas técnicas que condicionan las prácticas de los sujetos y sus esquemas mentales. Desde esta perspectiva, Vygotski plantea que las actividades tecnológicas de las personas constituyen la clave para la comprensión de su sistema sicológico-cultural, en tanto los procesos mentales deben ser comprendidos históricamente, a partir de las actividades prácticas de los sujetos. En este sentido, señala que la actividad simbólica tiene una específica función organizadora, que se introduce en el proceso de uso de instrumentos (Vygotski, 1979). Además, sostiene la importancia del lenguaje en la organización de la actividad práctica y -por lo tanto- una unidad entre percepción, lenguaje y acción (articulándose inteligencia práctica y uso de signos), que define el proceso de aprendizaje con las herramientas. De esta manera, se llega a establecer una relación de mutua afectación, donde los objetos (intervenidos) son sometidos a fines sociales y los sujetos son enculturizados (asimilados) por sus prácticas con estos objetos. En función de lo descrito por Castells y Vygotski, el vínculo entre lo tecnológico y lo sociocultural se encuentra recíprocamente influenciado. Las bases tecnológicas en las que se desarrollan las relaciones sociales, constituyen un marco condicionante, donde los actores construyen su cotidianeidad como experiencia subjetiva y cognitiva. Por otro lado, en un ámbito más general -según Castells- es posible sostener que la dinámica entre cambio tecnológico y social va a depender de las características de desarrollo histórico de cada una de estas variables. La capacidad de una sociedad para dominar las tecnologías claves en cada período condiciona la potencialidad de esta sociedad para transformarse social

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y culturalmente. En este sentido, las instituciones sociales pueden cumplir un papel fundamental como fuerzas dirigentes de innovación tecnológica, o también de retraso, al limitar los círculos de creación de ideas y conceptos autónomos de la sociedad. Lo que se plantea -fundamentalmente- es que la llamada revolución de las tecnologías de la información (el uso de computador e internet principalmente), está cambiando la estructura de la cultura material y simbólica de nuestras sociedades, en base a un nuevo paradigma informacional.

3.- EL ACCESO A COMPUTADORES E INTERNET EN CHILE
3.1.- Precisiones preliminares Antes de entregar algunos datos e informaciones que ayuden a configurar el campo del estudio, se deben realizar ciertas precisiones, que permitan entender de mejor manera el tema del desarrollo de Internet en Chile. En primer lugar, el funcionamiento de la red, entendida como un mercado donde hay oferta y demanda, es de un gran dinamismo. Por lo que, en general, los informes y estadísticas entregados no corresponden a los datos actuales, sin embargo, sirven a objeto de dar una mirada del fenómeno global. Relacionado con lo anterior, está el hecho de que Internet es un espacio importante en el cual se llevan a cabo negocios, por lo tanto, la información no sólo tiene carácter de conocimiento, sino también existe un tema estratégico, en donde los datos son reservados. Es decir, no toda la información se hace pública. Finalmente, en este apartado se busca hacer un repaso desde diversos estudios e intereses, a fin de construir una perspectiva que de cuenta del desarrollo de Internet en Chile, no sólo como un fenómeno de mercado. 3.2.- Disponibilidad de computadores. Se experimenta un fuerte crecimiento del uso de computadores en Chile, los que pasan de 0,4 a 1,4 millones entre 1994 y 2000. Este crecimiento se descompone en las siguientes áreas: • • 70% en empresas y educación 30% en hogares.

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

COMPUTADORES EN USO EN CHILE

Millones de computadores

1,6 1,4 1,2 1 0,8 0,6 0,4 0,2 0 1994 1995 1996
Año

1,4 1,2 0,8 0,4 0,5 0,6 0,9

1997

1998

1999

2000

3.3.- El acceso a Internet Respecto a las formas de acceso a Internet, hoy existen 2 modalidades de acceso: Dedicada y Conmutada. Si bien existe un estancamiento en el acceso vía línea telefónica (técnicamente llamada conmutada), esto convive con un aumento explosivo de las líneas “dedicadas” (ADSL, Banda Ancha, Will), las que han experimentado un crecimiento de un poco más de 6 veces en un año. Por otro lado existe una importante Oferta pública de acceso a Internet: • • • La red enlaces. SIJ (Sistema de Información para la Juventud). Otras (Infocentros, Proyecto F. Bill Gates – DIBAM)

3.4.- Perfil de los usuarios La cantidad de usuarios en Chile de Internet, como porcentaje, está por sobre el promedio de América Latina. Sin embargo, respecto a los países desarrollados la comparación es completamente opuesta, situándonos por debajo del promedio de éstos. 186

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No obstante lo anterior, el número de usuarios de Internet ha experimentado un aumento explosivo, pasando de 140 mil usuarios en el año 1998 a 3 millones en el año 2001. Según CASEN del año 2000, un 16,9% de los hogares del país posee computador y la mitad de este porcentaje cuenta con conexión a Internet. En Chile, las personas con acceso a computador representan un 33% del total nacional, mientras que la que tiene acceso a Internet llega a un 18%. En este contexto, los y las jóvenes menores de 19 años son quienes están más integrados y familiarizados con esta herramienta. En cuanto a lo demográfico, los usuarios se concentran en la Región Metropolitana, y respecto al género o sexo de los y las jóvenes, no existen diferencias sustantivas entre hombres y mujeres. Si bien se presenta una situación de ventaja en el uso de esta herramienta respecto del promedio de los países latinoamericanos, se está lejos de igualar a quienes están a la vanguardia tecnológica.

4.- METODOLOGÍA DEL ESTUDIO
4.1.- Introducción. Esta investigación da cuenta de las conductas que poseen los y las jóvenes de las regiones V y Metropolitana entre 15 y 24 años de edad respecto de los computadores e Internet. La investigación se realizó en 4 etapas: 4.2.- Primera Etapa. La primera etapa de la investigación contempló la recolección de datos secundarios y primarios, que permitieron construir un marco teórico y conceptual, de acuerdo al cual se abordó el tema de estudio. Por otra parte, en esta etapa se definieron las dimensiones e indicadores, a partir de los cuales se elaboraron los instrumentos cuantitativos y cualitativos aplicados en la siguiente etapa. Las técnicas asociadas a esta primera parte fueron dos: revisión de fuentes secundarias y entrevistas semiestructuradas a informantes ligados a la oferta de nuevas tecnologías.

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4.3.- Segunda Etapa. La segunda parte de la investigación, estuvo determinada por la aplicación de una encuesta y de entrevistas a jóvenes usuarios de computadores e internet. En primer lugar, a través de la encuesta se buscó indagar en los usos que hacen los y las jóvenes de estas nuevas tecnologías. Por su parte, las entrevistas se orientaron a profundizar los temas de significado y apropiaciones de contenido, que realizan los y las jóvenes producto de dichos usos. I.- Encuesta a jóvenes usuarios. a) El instrumento. Para la realización de la encuesta, se utilizó un cuestionario compuesto de 27 preguntas, en su mayoría con respuestas precodificadas (cerradas). El cuestionario se dividió en dos partes; la primera de ellas se orientó a indagar en el uso de computadores, mientras que la segunda consideró el tema Internet. Para la aplicación del instrumento, se decidió considerar sólo población inserta en el sistema educacional, entre 15 y 24 años, residente en las regiones Quinta y Metropolitana. En el caso de los alumnos de educación media, se determinó la autoaplicación del cuestionario, bajo la supervisión de un encuestador. Para los y las jóvenes de educación superior, se contempló la aplicación del instrumento por un encuestador. b) La muestra. La muestra fue definida como no probabilística y de asignación arbitraria de casos (se privilegió la educación media; y dentro de ella los establecimientos municipales. En el caso de la educación superior, se favoreció a las universidades tradicionales). Para la selección de los sujetos, se definieron las siguientes etapas: • • • • Asignación de casos por región. Asignación de casos por tipo de educación (media y superior). Asignación de casos por tipo de establecimiento. Selección de encuestados.

Se determinó un total de 600 casos a encuestar, distribuidos tal como indica la tabla. 188

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Tipo de Educación Educación Media Educación Superior Total

Quinta Región 150 50 200

Región Metropolitana 300 100 400

Total 450 150 600

c) El Análisis de los datos. Los datos recogidos a través de la encuesta, fueron digitados en el programa SPSS (programa estadístico para ciencias sociales) y procesados considerando dos niveles de análisis: • Análisis univariado de la información, calculándose para cada una de las variables asociadas a los ítems o preguntas del instrumento de aplicación, su distribución en la muestra (frecuencias) y los estadísticos descriptivos de las variables numéricas (valor mínimo y máximo; mediana y promedio). Análisis bivariado, correspondiente a los cruces de las variables en estudio con otras variables relevantes, cuyos resultados se presentan en tablas de contingencia o de doble entrada. Además, se consideró la aplicación de pruebas de asociación y la construcción de un índice que rearticula diferentes variables sobre el nivel de uso de la red.

II.- Entrevista a jóvenes usuarios. a) El instrumento. Dada la finalidad de las entrevistas, se elaboró –para guiar las conversaciones- una pauta de temas flexible, que fue concebida como una prolongación y una profundización de los tópicos planteados por la encuesta, con tal de rescatar las inquietudes propias de cada informante. Atendiendo los intereses de la investigación, se definieron cinco temas articuladores de las conversaciones con los y las jóvenes: • • Forma de aprendizaje y socialización de las nuevas tecnologías. Uso de computadores e Internet en la vida cotidiana.

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• • •

Percepción de cambios en los hábitos de vida. Expectativas respecto del uso posible y deseado de los computadores e Internet. Cambios en los modos de adquisición y transmisión de información y conocimiento.

b) Los informantes. Para la selección de los informantes, se establecieron una serie de criterios, de acuerdo a los cuales se realizaron 10 entrevistas a jóvenes usuarios de computadores e Internet: • • • Se decidió considerar sólo usuarios habituales de computadores e Internet. Se definió un rango de edad entre 15 y 24 años. Se estableció que las personas deberían ser contactadas en los CIJ, cafés virtuales, telecentros, colegios y universidades.

La distribución propuesta originalmente para las entrevistas, considerando región y edad, fue la siguiente:
Región Quinta RM Total Hombres Mujeres -Menor de 18 +Mayor de 18 -Menor de 18 +Mayor de 18 1 2 3 5 1 1 2 1 1 2 5 1 2 3 Total 4 6 10 10

c) El Análisis de la información. Las entrevistas fueron grabadas y transcritas. Posteriormente se desarrolló -a partir de ellas- un análisis en dos etapas y niveles: • Una primera aproximación consistió en un ordenamiento temático de las conversaciones, lo cual posibilitó la identificación de las ideas fundamentales y la comparación de los diferentes textos, relevando aquellas materias factibles de ser profundizadas. En segundo lugar, se realizó un análisis del discurso de los 190

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informantes, para indagar sobre lo que dicen y desde dónde lo dicen, enfatizando los temas vinculados a los significados que atribuyen al uso de computadores e internet, a las motivaciones subyacentes y a la percepción de utilidad de estas tecnologías. 4.4.- Tercera Etapa. En la tercera parte de la investigación se usó la técnica del grupo focal, con el objetivo de profundizar en los temas ligados a la importancia y los significados que los y las jóvenes atribuyen a la red. a) Los Grupos. De acuerdo a los resultados generados por la encuesta y las entrevistas, se decidió la realización de cuatro grupos focales, que tuvieran las siguientes características: • • • Jóvenes habitantes de la Región Metropolitana. Jóvenes de entre 15 y 24 años, insertos en el sistema educacional y usuarios de computadores e internet. Grupos mixtos.

En detalle, la composición de cada grupo obedeció a dos condiciones; la edad (15 a 18 años y 19 a 24 años) y la disposición de conexión domiciliaria a la red (con conexión y sin conexión), lo cual se tradujo de la siguiente manera: • • • • Grupo 1: jóvenes de 15 a 18 años, sin conexión a Internet en su casa. Grupo 2: jóvenes de 15 a 18 años, con conexión a Internet en su casa. Grupo 3: jóvenes de 19 a 24 años, sin conexión a Internet en su casa. Grupo 4: jóvenes de 19 a 24 años, con conexión a Internet en su casa.

En cuanto a la asistencia registrada en las reuniones, se observó una convocatoria máxima de 11 personas y mínima de 7 jóvenes. b) El instrumento. Con el objeto de lograr minimizar la intervención de los investigadores en el desarrollo de los distintos grupos, se elaboró una pauta general, en la cual se identificaron sólo los temas a proponer. 191

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Si bien se trabajó a partir de una pauta única, se incorporaron algunas áreas específicas para cada uno de los grupos definidos, por lo que se contó con cuatro pautas temáticas. c) Análisis de la información. Siguiendo un proceso similar al desarrollado con las entrevistas aplicadas a jóvenes usuarios, los grupos focales fueron grabados y transcritos, para luego ser analizados mediante dos perspectivas o técnicas: análisis temático y análisis de discurso. 4.5.- Cuarta Etapa. Finalmente, la cuarta y última etapa de la investigación involucró la discusión de los resultados obtenidos, tanto con el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), como con actores relevantes para la creación y el mejoramiento de políticas públicas, en lo que se refiere al uso de computadores e Internet por parte de los y las jóvenes. Esta etapa se basó en la realización de un panel de especialistas, que permitió corroborar y profundizar la información generada a partir de las técnicas desarrolladas en las etapas anteriores, así como proponer líneas de acción factibles de ser implementadas desde el Estado. a) El Instrumento. Para la realización del panel, se envió un documento a cada invitado, el cual detallaba las características de la investigación y su desarrollo metodológico. Estos antecedentes contextualizaban el proceso investigativo, acotando los ámbitos de interés de la reunión. b) El Panel. La convocatoria al panel consideró relevante contar con la opinión de personeros públicos y representantes de la oferta privada, vinculados al tema de las comunicaciones, de la juventud y de la educación. De esta forma, la reunión se realizó con la presencia de 5 personas, ligadas al ámbito público y privado, quienes discutieron sobre la perspectiva y los hallazgos de la investigación realizada, desde su campo de saberes específico.

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c) El Análisis de la información. La conversación grupal fue grabada y luego transcrita. En su análisis se enfatizó los contenidos y temas, orientados a elaborar propuestas de mejoramiento a las políticas y programas públicos.

5.- RESULTADOS DE LA ENCUESTA.
La encuesta se realizó en diciembre del 2001, basándose en un universo de cuotas, donde se asignó una cuota 75% para los estudiantes de enseñanza media y un 25% para estudiantes de educación superior (lo que significó encuestar a 450 estudiantes de enseñanza media y a 150 estudiantes de educación superior). De entre los estudiantes de enseñanza media, la mayor parte de ellos estudia en colegios municipalizados y sólo el 10,5% de ellos estudiaba y trabajaba. En tanto, los y las jóvenes de educación superior, 60% pertenecía a universidades y el resto a Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales. 5.1.- Utilización de computadores: En su tiempo libre, los y las jóvenes encuestados expresan preferencia por escuchar radio y/o música. Dentro de 21 alternativas, el conectarse a Internet, aparece en el lugar 11 dentro de las preferencias. Por tanto, Internet no es una de las primeras prioridades de utilización del tiempo libre. No obstante, el conectarse a Internet es algo cotidiano para los y las jóvenes (este resultado se confirma en los instrumentos cualitativos de investigación). Al realizar una desagregación según género, son los hombres quienes dedican más tiempo y declaran tener más habilidades en el conectarse a Internet y a la utilización de aparatos como copiador de CD, impresora, scanner y los juegos de consola, dejando de manifiesto una cercanía y familiaridad mayor con este tipo de herramientas en relación a las mujeres. En tanto, al distinguir entre estudiantes de educación media y universitaria, los primeros muestran un mayor porcentaje de uso de elementos tecnológicos (como los juegos de consola, filmadora, tv cable y reproductor de DVD), superando al otro grupo en promedio de 15%.

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Por otra parte, reafirmando que son los y las jóvenes de menor edad los más aventajados en el uso de la tecnología, el tramo de edad en que comienzan a interactuar con el computador se encuentra entre los 10 y 14 años de edad para la mayor parte de los encuestados (61,8% de los y las jóvenes). Los conocimientos en computación e Internet que poseen los y las jóvenes son uno de los aspectos mas interesantes de investigar, sobre todo, para hacer frente y disminuir la brecha digital que existe entre Chile y el resto del mundo, así como la que aparece entre distintos grupos de la población chilena. En este campo, se da una situación particular entre hombres y mujeres, que se acentúa mayormente si se posee esta herramienta en los hogares. Principalmente, los conocimientos son fruto del autoaprendizaje en el caso de los hombres (33,6%), en tanto que para las mujeres la mayoría aprenden en el lugar donde estudian (32,7%) asistidas por un tercero. Lo anterior se asocia también a que los hombres poseen una frecuencia de uso del computador mayor que las mujeres, siendo para éstos una práctica diaria, mientras que para las mujeres, en promedio, el uso es semanal. Al ser consultados los y las jóvenes sobre la propiedad del computador en que se desempeñan, resulta ser en gran parte de propiedad de la familia o propio del joven (65,3%). Por otra parte, y como segunda mayoría el equipo pertenece al establecimiento en el que estudian (22,3%). En términos de las herramientas computacionales (software) que más se utilizan, el procesador de texto es el más mencionado por los y las jóvenes (47%), mientras que en segundo lugar y muy distante se encuentran programas para reproducir, bajar y editar música (9%). Las mujeres se caracterizan por utilizar mucho más fuertemente el procesador de texto, mientras que los hombres combinan esa herramienta con programas de aplicaciones gráficas, programas que bajan, reproducen y editan música, mostrando su mayor familiaridad con las herramientas que ofrece esta tecnología. Dos conceptos articulan la visión que tienen los sujetos encuestados sobre el computador. En primer lugar, los computadores aparecen como “útiles” y en segundo término, como “herramientas”. No obstante, existe casi un cuarto de los consultados que reconocen todavía no lograr dominar aun esta “útil herramienta”. Al momento de realizar el estudio, el Sistema Operativo Windows `98 es el más usado en los computadores que manejan los y las jóvenes.

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5.2.- Uso de Internet. Esta parte del estudio se realizó a partir de las respuestas de 518 entrevistados, ya que el resto de los y las jóvenes no se conectan a internet regularmente (menos de 1 vez por semana), por lo que se han eliminado del análisis. Es importante notar que el 83% de nuestros encuestados declararon conectarse a Internet al menos una vez a la semana. Las principales características que muestran los usuarios de internet se presentan a continuación: Este grupo de jóvenes declaró utilizar Internet desde hace más de un año. En tanto, el lugar de conexión principalmente se desarrolla en el hogar de los y las jóvenes (55,8%) y también en donde estudian (26,8%). Por otro lado, los estudiantes de colegios particulares acceden en un 92,5% a Internet desde sus casas, mientras que aquellos de colegios municipalizados sólo un 38,4% lo hace así, demostrando en este caso, que la situación socioeconómica es determinante en cuanto a accesibilidad. La frecuencia de conexión depende del lugar desde donde se conectan. Es así como mientras quienes poseen acceso en el hogar declaran tener la conexión como una práctica diaria y rutinaria, los que no tienen este recurso en casa se conectan en promedio solo una vez a la semana. Una vez conectados a Internet, son los sitios de entretención y aquellos que proveen de información para las tareas los que más visitan. La auto percepción sobre el nivel de conocimiento computacional y de Internet que manifiestan los y las jóvenes no es el óptimo para un país que pretende ser desarrollado en el mediano plazo, ya que según los resultados aquí obtenidos, los y las jóvenes que declaran poseer un nivel básico representan un 51,2%, mientras que aquellos que afirman tener un nivel Intermedio son un 43,7%. Haciendo una desagregación, los hombres consideran poseer un nivel básico en un 41,6%, frente a un 61,3% de las mujeres que afirma lo mismo. Un nivel intermedio de conocimientos es declarado por el 50,7% de los hombres, frente al 36,7% de las mujeres. Finalmente, un 8% de los hombres y sólo un 2% de las mujeres cree tener un dominio avanzado. Con esto se confirma la mayor familiaridad que tienen con estas herramientas los hombres sobre las mujeres. No obstante lo anterior, existe un consenso interesante respecto de los conceptos que resumen lo que internet representa para los y las jóvenes, los que son principalmente tres: “utilidad”, “rapidez” y “perspectivas para el futuro”. 195

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

6.- RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS.
En esta sección, se presentan los principales resultados generados por el análisis de las entrevistas, los que intentan dar cuenta del discurso social de los y las jóvenes en el plano de su práctica y experiencia individual con el computador e Internet. Cabe señalar, que el análisis realizado consideró cuatro perspectivas o miradas complementarias, las que fueron integradas para dar origen al texto que se presenta en las páginas siguientes:
TEMAS DISCURSO

INDIVIDUAL CONJUNTO

INDIVIDUAL CONJUNTO

Como se desprende del cuadro, se combinaron dos técnicas analíticas: el análisis temático de las entrevistas y el análisis del discurso de los y las jóvenes usuarios. Por otra parte, estas técnicas fueron desarrolladas de manera individual y –luego- sobre el conjunto de la información. De esta forma, las entrevistas se analizaron desde los significados que articulan las hablas individuales, para construir el marco común y de sentido que asume el acceso a las nuevas tecnologías por parte de éstos. Finalmente, en cuanto a los contenidos abordados -y de acuerdo al marco teórico definido para el estudio-, se privilegiaron dos formas de acercamiento; desde las mismas tecnologías de la información (lugares de acceso, plataforma tecnológica, servicios, etc.), y desde el intercambio y uso informacional que desarrollan los sujetos para sí mismos. 6.1.- Computador e Internet: un proceso de aprendizaje constante. El autoaprendizaje surge como la forma más común de interacción con el computador e Internet. Nuestros encuestados aprenden desde la praxis, de una manera autodidacta y acumulativa, a través de la exploración permanente de las funcionalidades de las nuevas tecnologías. Esta exploración se asume como un continuo ensayo-error, que deja espacio al azar y a la contingencia, y en el cual los sujetos asumen un rol activo y no pasivo. 196

Estudios del INJUV

Esta situación indudablemente se relaciona a la posesión de un computador; a los medios económicos que se tienen para perfeccionarlo y actualizarlo; y a los intereses de los y las jóvenes, que los llevan a preocuparse por la calidad del computador y sus accesorios. A raíz del autoaprendizaje nacen inquietudes de conocimientos más específicos o de actualización. Este es el espacio del Aprendizaje Asistido. Aquí aparecen como terceros: El colegio, Familia y/o amigos, Monitores (principalmente CIJs y Telecentros). Es así como la asimilación individual se ve acrecentada por los contextos de socialización en los que se insertan los aparatos e Internet (lugar de estudio, casa de familiares, casa de amigos o terminales públicos). Es importante notar que esta asistencia tiene el carácter de tal en la medida que surge y se ajusta al nivel, la dinámica, las necesidades, las experiencias y los conocimientos generales del usuario, como también al momento específico de su uso del medio (mientras usa word, mientras navega, mientras chatea, etc). En este sentido, la asistencia es siempre contingente. 6.2.- Uso del Computador e Internet. Los y las jóvenes entienden al computador e Internet como dos objetos casi imposibles de separar. Además se las entiende como herramientas de comunicación y sociabilización. La interacción con el computador e Internet es un proceso netamente individual, matizado en ciertos aspectos con la interacción con una comunidad mayor, refiriéndose esto último a la forma en que se interactúan en la red, intercambiando información. Al confeccionar un listado de los temas que son utilizados por los y las jóvenes para referirse al uso que se le da al computador y/o a Internet se obtiene el siguiente: • • • • • • • • Procesador de Texto. Biblioteca, Enciclopedia. Teléfono, Correo, Chat. Equipo de música. Cine, TV. Oficina de trámites. Periodico. Vitrina.

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Por su parte, el uso que se le da a esta herramienta tecnológica obedece principalmente al siguiente grupo de intereses y motivaciones: • • • • • • • • • • Producción de trabajos. Búsqueda de información de Estudios. Búsqueda y Procesamiento: La integración PC/ Red desde el estudio. Los Juegos. Correo electrónico: espacio de relaciones. Chat: espacio de conversación. Música: desarrollo de la multimedia. Los Trámites. Búsqueda de imágenes. Información de medios.

A raíz de estos intereses y motivaciones es posible construir el nivel de uso y otros aspectos importantes. A continuación se muestra una tabla que grafica y asocia el uso que los y las jóvenes dan a esta tecnología y las motivaciones que sustentan esta conducta.
TIPO DE USO Procesador de texto Búsqueda de información de estudio Correo electrónico y Chat Juegos Música Búsqueda de Imágenes Información de medios Trámites MOTIVACIÓN Funcional / Aprendizaje Funcional / Aprendizaje Comunicativa Recreativa Recreativa Recreativa / Aprendizaje Recreativa / Funcional Funcional

6.3.- Significado e importancia atribuida al computador e Internet. El computador e Internet, son herramientas facilitadoras en todo los ámbitos, y los y las jóvenes que las utilizan no conciben la vida sin ellas. Prácticamente se las considera una extensión del ser humano. Su utilización es algo normal y cotidiano, por lo que no posee ningún significado especial. Los y las jóvenes de hoy nacieron en un mundo donde el computador e Internet estaba ya instalado, por lo que ya es considerado parte 198

Estudios del INJUV

del desarrollo de cada persona y sin él no se puede vivir. A raíz de lo anterior, existe una preocupación por parte de los y las jóvenes en cuanto al acceso a estas herramientas, entienden que existen oportunidades desiguales y proponen que es vital que el Estado se haga parte en la solución de esta problemática, a la que se da el nombre de Brecha Digital. De esta manera, los mismos jóvenes consideran que aquellos menos cercanos a esta herramienta tecnológica presentan y presentarán menos oportunidades de desarrollo en su vida futura.

7.- ANÁLISIS GRUPOS FOCALES.
Este apartado está destinado a dar a conocer los principales hallazgos, generados a partir de la ejecución de cuatro grupos focales con jóvenes usuarios de computadores e Internet. 7.1.- El análisis. Como se ha señalado, en la tercera etapa del estudio se llevaron a cabo entrevistas grupales, para cuya realización se utilizó la técnica del grupo focal. Mediante los grupos ejecutados, se intentó profundizar en las temáticas ya abordadas a través de la encuesta y en las entrevistas individuales aplicadas a jóvenes usuarios de computadores e Internet. De esta manera, las conversaciones grupales permitieron indagar nuevamente en el tipo de uso que los sujetos hacen de estas tecnologías, así como en los contenidos que están insertos en dichos usos y los procesos que se generan a través de la información que adquieren a partir de la red. Sin embargo, las reuniones efectuadas apuntaron –además- al logro de dos objetivos de carácter más específico: a) analizar el impacto subjetivo del uso frecuente de computadores e internet; y b) conocer las percepciones, reflexiones y expectativas que los y las jóvenes desarrollan en torno a estas nuevas tecnologías. Debido a la prioridad que adquiere en esta etapa el ámbito subjetivo –y a pesar de haber llevado a cabo un primer análisis con énfasis en los contenidos planteados por los sujetos- se privilegió una revisión del discurso de los y las jóvenes, donde más que la descripción de los usos, interesó conocer los significados que emergen a partir de la interacción que realizan cotidianamente

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

con el computador y la red. En este contexto, las representaciones referidas al uso y las opiniones evaluativas emitidas en torno a la existencia de Internet, constituyen el eje central a partir del cual se articula la información que aquí se entrega. Por otra parte -al igual que en el caso de las entrevistas individualesse intentó complementar dos momentos analíticos: a) la revisión individual de cada grupo focal y b) la revisión conjunta de las conversaciones. En este sentido, un primer enfoque estuvo destinado a dar cuenta de las particularidades de cada grupo, mientras que una segunda mirada buscó establecer un discurso colectivo que permitiera definir aspectos y significados comunes para los y las jóvenes.
ANÁLISIS INDIVIDUAL

GRUPO 1

GRUPO 2

GRUPO 3

GRUPO 4

Referentes comunes

ANÁLISIS CONJUNTO

Diferencias

7.2.- Los grupos. En primer término, se debe reiterar que se efectuaron cuatro grupos focales, todos en la Región Metropolitana. Se consideraron dos variables de segmentación: presencia de conexión domiciliaria a Internet (con conexión y sin conexión) y edad (entre 15 y 18 años, y entre 19 y 24 años de edad). De esta forma, los grupos focales se estructuraron como se explicita a continuación:
Conexión Domiciliaria a Internet Sin Conexión Entre 15 y 18 Entre 19 y 24 Grupo 1 Grupo 3 Con Conexión Grupo 2 Grupo 4

Edad

200

Estudios del INJUV

7.3.- Uso de computadores e Internet. Lo que se obtiene en los grupos focales, respecto al acceso a internet, no difiere de las conclusiones obtenidas en las entrevistas personales: los que poseen conexión a Internet son los más adelantados en esta materia, basando principalmente su conocimiento en el autoaprendizaje, mientras que el resto de los y las jóvenes acceden a Internet desde su establecimiento educacional, CIJs, Ciber cafés, y el conocimiento adquirido requiere de la asistencia de un tercero en la mayoría de los casos. Las necesidades e intereses que muestran los y las jóvenes, principalmente obedecen a la realización de las tareas para el caso de los estudiantes de educación media. Por su parte, los y las jóvenes de educación superior además de hacer sus tareas y trabajos también demandan algunos requerimientos de softwares según la especialidad en que desarrollan sus estudios. Como se muestra en el siguiente esquema, el uso del computador y la red esta determinada en función de las condiciones de acceso y las necesidades e intereses de los y las jóvenes, las que influyen directamente en la diversidad de la información, intensidad de uso (no esencial, pasatiempo, necesidad), así como las motivaciones e intereses del usuario (Aprendizaje, Funcional, Recreativa y Comunicativa).
CONDICIONES DE ACCESO
• Equipos • Acceso • Conexión

USOS

NECESIDADES E INTERESES
• Valoración • Gustos • Utilidad

Diversidad Intensidad Motivación Contenidos

7.4.- Opinión en relación a las nuevas tecnologías. Este apartado busca entregar una visión de lo que los y las jóvenes opinan en relación a las nuevas tecnologías. Tanto en las evaluaciones explícitas

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

como en los significados implícitos en el discurso de los grupos focales, se distinguen elementos valorativos que aluden a lo positivo y a lo negativo, del uso de computadores y –sobre todo- de internet.
+ • Permite Acceso • Información Actualizada • Útil • Multimedia USO DE COMPUTADORES EN INTERNET — • Envicia • Inhibe • Análisis • Genera Control • Información Limitada

Comentarios Positivos • • Se las concibe como un medio cada vez más masivo, de bajo costo, “todos manejan la misma información”. Además, se las valora por la calidad de la información a la que se accede. Al respecto, la actualización, la especificidad y la posibilidad de selección función de los intereses particulares de cada sujeto son las características más valoradas. El computador e Internet representan una herramienta útil para el logro de los objetivos de los y las jóvenes, lo que representa una connotación práctica y esencialmente funcional. Se asocian a esto, además, los conceptos de rapidez y comodidad. La Multimedia se entiende como interactividad, capacidad de información, simultaneidad.

Comentarios Negativos. • Cuando esta actividad empieza a absorber mucho tiempo, se desplazan otras cosas por estar conectado y se confunden las personalidades entre la realidad y el ciberespacio. Se percibe la existencia de una perdida del autocontrol similar a la de los drogo dependientes. La comodidad y la rapidez, si bien son admitidas como beneficios que otorga Internet, también son consideradas en su dimensión negativa, en cuanto “atrofian” la capacidad de pensar y analizar. La no disponibilidad de información antigua y la invasión de correos

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Estudios del INJUV

basura son cosas que perjudican y limitan el buen funcionamiento de esta tecnología. 7.5.- Reflexiones en torno a las Nuevas Tecnologías. Este apartado aborda aquellas miradas y reflexiones que sobrepasan el referente inmediato de los sujetos y que –avanzando más allá de los efectos que perciben en sí mismos y en su grupo de pares- apuntan a las transformaciones de la sociedad en general, en lo que se refiere a temas como la adaptación a los avances tecnológicos, el reemplazo de lo tradicional, las nuevas lógicas comunicacionales, las diferencias intergeneracionales y las responsabilidades que deben asumirse en la difusión del acceso a Internet. Nuevamente, las reflexiones conllevan –de manera explícita o implícitaconnotaciones críticas y positivas, las cuales no se manifiestan de manera unívoca, sino conjunta y complementaria. a) Cambio y adaptaciones constantes.

Las nuevas tecnologías forman parte de la cotidianeidad y se encuentran internalizadas por los y las jóvenes, quienes además las asumen como un proceso en el que el cambio y la adaptación determinan transformaciones tanto a nivel de sociedad como a nivel personal. En este contexto, existe conciencia de la evolución tecnológica y de la necesidad de adecuarse a los avances de dicha evolución. Esta adecuación se manifiesta en distintos ámbitos, entre los cuales destacan los siguientes: • • Adaptación de la plataforma tecnológica, lo que se refiere a no quedar obsoleto, dependiendo principalmente de los ingresos disponibles. Adaptación de conocimientos y destrezas, ya sea en el trabajo como en los estudios, concepto que se explicita en el siguiente comentario, “si no tienes nociones de computación estás perdido”, “si no tienes Internet te va mal”. Adaptación a los cambios sociales, hoy en día muchas cosas se hacen a través de un computador e internet, declaraciones del SII, compras, pagos, cotizaciones, comunicarse, etc... “te tienes que meter al sistema para seguir adelante, aunque a uno no le guste”.

b) Cambios en las prácticas tradicionales de comunicación e información. Si bien existe conciencia sobre la necesidad de aceptar y adaptarse a 203

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

las nuevas tecnologías, se observa también cierta resistencia a este proceso, acompañada de una valoración de las formas tradicionales de comunicarse, informarse, recrearse y aprender. Tal vez donde se observa una aceptación más clara del cambio, es en relación a la música y la comunicación con otras personas, principalmente por el bajo costo asociado al reemplazo de los CD originales y el teléfono, y –en el caso de la música- también por la posibilidad de acceso y selección. Por su parte, en la lectura (libros) y las películas (ir al cine) es donde se rechaza más fuertemente el reemplazo de las opciones originales. En estas posturas, la idea de complementariedad es fundamental, Internet es vista como herramienta que no reemplaza, sino que complementa, es decir, la red es percibida como un medio de complementación y articulación con otras prácticas y fuentes de información, que no desaparecen ni dejan de utilizarse. c) Cambios en la lógica del lenguaje y del aprendizaje. En otro ámbito, el uso de computadores e Internet conlleva una lógica y un lenguaje que ya han sido incorporados por los y las jóvenes; “los computadores también tienen códigos, la ventanita, sabes que la X es para salir, todos los programas donde ves una X va a ser para salir, asocias”. Esto incide –además- en la forma en que los sujetos realizan sus procesos de aprendizaje, así como en la manera en que se comunican e informan, donde adquiere predominancia la imagen por sobre las palabras y donde un hecho tan simple como escribir a mano parece ajeno ante la familiaridad de tipear. Otro aspecto relevante está dado por el aprendizaje interactivo, que no solo les resulta más dinámico y entretenido, sino que también les ofrece la oportunidad de profundizar aquellos temas que realmente les interesan. Las transformaciones planteadas en cuanto al modo de aprender, se manifiestan incluso en la relación con los padres, para quienes también la red se constituye en el principal referente de estudio y de realización de tareas; “yo le digo a mi mamá: no encuentro información, y me dice: metete a Internet”. El único vértice que parece no adecuarse completamente a estas variaciones, está representado por el sistema educacional, donde se perciben críticas que apuntan a la resistencia de algunos profesores ante la presencia creciente de la red; “mi profe de castellano es súper enchapado a la antigua, yo llevé un trabajo, me dijo: que bonito, pero no lo quiero porque es de Internet”.

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Estudios del INJUV

d) Diferencias Generacionales. Los y las jóvenes asistentes a los grupos focales se sitúan en un espacio y en una temporalidad determinados, desde donde realizan diversas comparaciones que hacen referencia a la existencia de diferencias importantes entre las distintas generaciones. Estas diferencias, pueden ser sintetizadas a partir de tres comparaciones, que surgen en los discursos de los sujetos, independiente del grupo etáreo de que se trate: • Una de ellas se vincula a la relación con los padres, en la cual se aprecia una transformación de la interacción que se da en los demás ámbitos de la vida cotidiana, debido a que –generalmente- son los hijos quienes manejan un mayor conocimiento técnico y práctico sobre computadores e Internet, por lo que éstos les enseñan a los adultos. En relación a los hermanos mayores (sobre todo cuando se trata de jóvenes menores de 18 años), los sujetos se perciben como en una situación aventajada, en cuanto tienen la oportunidad de acceder más fácilmente a información útil, lo que contribuye a la realización de tareas y trabajos de estudio. Tanto los participantes mayores de 18 años como los menores de esa edad, refieren diferencias entre ellos y sus hermanos menores. Estas diferencias se significan tanto de modo positivo como negativo. La evaluación positiva alude a un mayor manejo de las nuevas tecnologías, derivado de haberse criado y educado mediante el uso del computador y la red; “mi hermano desarma el computador”. Por su parte, las críticas reiteran la idea de que la comodidad altera la capacidad analítica.

e) Demandas y sugerencias de los y las jóvenes Se configura una visión general de demanda por la democratización de la conexión y el acceso hacia los sectores de menores recursos económicos, identificando al Estado como agente relevante y responsable de la promoción. Las reflexiones confluyen en algunas sugerencias concretas, formuladas por los y las jóvenes en cuanto a la forma en que el Estado debe hacerse cargo de esta responsabilidad que le toca en la difusión de las nuevas tecnologías. • Enfocar el trabajo en los colegios, con una clara focalización en los establecimientos municipalizados. 205

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

• •

Activar realmente la red enlaces, promoviendo la utilización de los conocimientos -adquiridos por los profesores en las capacitaciones- en las clases. Masificar la existencia de lugares que permiten el acceso gratuito, como es el caso del CIJ. Difundir la existencia de dichos espacios, para que la gente los conozca y los utilice regularmente

8.- RESUMEN DE RESULTADOS
En los capítulos anteriores, el análisis presentado ha sido desarrollado de manera específica para cada una de las técnicas aplicadas -como parte de la investigación realizada-, es decir, la encuesta, las entrevistas y los grupos focales efectuados con jóvenes usuarios de computadores e Internet. Este capítulo busca sintetizar los principales hallazgos generados a través de dichas técnicas, en un intento que además de resumir los datos, pretende lograr su integración en torno a las principales áreas temáticas consideradas por el estudio. De esta manera, en cada tópico o ítem revisado, se hace referencia a los resultados cuantitativos y cualitativos más relevantes producidos sobre un mismo tema, los que son expuestos -de forma paralela y complementaria- a través de una tabla conjunta. Los tópicos seleccionados se concentran en cinco áreas: • • • • • La socialización y aprendizaje. El uso del computador e Internet. Los y las jóvenes como usuarios de nuevas tecnologías. Los significados y opiniones emitidos sobre la figura computador/ red. Las reflexiones que surgen sobre la percepción de efectos e impacto.

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SOCIALIZACIÓN Y APRENDIZAJE.
ENTREVISTA GRUPOS FOCALES

TEMAS

ENCUESTA

Tiempo de interacción

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En relación al tiempo que los y las jóvenes llevan interactuando con las nuevas tecnologías, la encuesta permite establecer dos datos importantes: • La mayoría de los y las jóvenes (un 61.8%) indica haber comenzado a usar un computador entre los 10 y los 14 años. • En el caso de Internet, no se indaga en la edad de iniciación, sino en el tiempo que los sujetos llevan conectándose a la red, donde un 64.9% señala hacerlo desde hace más de un año.

Las nuevas tecnologías les aparecen a los entrevistados tan naturales que se torna difícil determinar períodos precisos que den cuenta de las primeras interacciones de los y las jóvenes con las nuevas tecnologías. Esta situación se relaciona a la cotidianeidad con que se produce la interacción, la cual se ha insertado en el mundo juvenil como un elemento recurrente y familiar, que ha pasado a formar parte de la configuración simbólica y cultural de los y las jóvenes. Si bien no es posible establecer con exactitud cuándo los sujetos empiezan a utilizar el computador y la red, se pueden identificar dos referentes de iniciación: el sistema educacional y los juegos.

Las conversaciones grupales arrojan una información muy similar al análisis de las entrevistas, donde los discursos también se encuentran marcados por la cotidianeidad de las prácticas de uso de las nuevas tecnologías. Por esta razón, los primeros contactos con el computador y la red tampoco son vividos en la memoria como experiencias exactas, situadas claramente en un tiempo y en un contexto determinados.

Estudios del INJUV

TEMAS

ENCUESTA

ENTREVISTA

GRUPOS FOCALES

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Proceso de aprendizaje.

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En cuanto al proceso mediante el cual los y las jóvenes aprenden a interactuar con el computador, el “aprender solo” se ubica en el primer lugar de menciones, con un 27.6% de las respuestas emitidas. No obstante, se debe señalar la importancia que presentan los lugares de estudio y sobre todo los establecimientos escolares, ya que al sumar las categorías “en el colegio” y “en la universidad”, se aprecia que para un 27.8% de los encuestados dichos lugares cumplen un papel relevante en el aprendizaje computacional.

En materia de aprendizaje, y al igual que en la encuesta, el autoaprendizaje emerge como la forma más recurrente. Los diferentes tipos de asistencia o ayuda en el aprendizaje, son representados como ámbitos no prioritarios, que dependen del contexto en que se produce la interacción con el computador y la red. A diferencia de los resultados de la encuesta, los lugares de estudio aparecen como secundarios y el colegio se vincula solo a la presentación de funcionalidades básicas.

Es el autoaprendizaje la modalidad que configura el proceso de interacción entre los sujetos y las nuevas tecnologías. A pesar de lo anterior, se observan formas de asistencia a este proceso, que se generan a partir de los lugares desde los cuales se accede al computador e Internet. Aquí, los profesores y los monitores son los más relevantes. Sin embargo, esta asistencia sigue siendo secundaria. El papel de los establecimientos de educación superior, es importante sobre todo en el aprendizaje de programas específicos ligados a las distintas carreras.

USO DEL COMPUTADOR E INTERNET.
ENTREVISTA GRUPOS FOCALES

TEMAS

ENCUESTA

Qué usan del computador

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En lo que se refiere al empleo específico del computador como equipo en sí mismo y no como plataforma de conexión a la red, se distingue el procesador de textos, 74.0%, lo que se ve acompañado además por la utilización de planillas de cálculo (28.8% de los casos). En general, los demás usos si bien requieren del computador como equipo, se potencian gracias a internet, como es el caso del bajar, reproducir o editar música (31.6% de los casos).

En las entrevistas, resulta complejo diferenciar entre usos específicos del computador y de Internet, ya que ambos han sido incorporados por los y las jóvenes como un ejercicio integrado, donde el computador representa una interfaz de interacción digital con capacidad de conexión a una red. De este modo, las prácticas de uso se desarrollan de manera múltiple. No obstante, puede señalarse que el computador en sí mismo, genera funciones ligadas al uso de procesadores de texto y planillas de cálculo, fundamentalmente del paquete Microsoft Office. Otros usos identificados son escuchar música y jugar.

De manera similar a lo ocurrido con las entrevistas, la distinción entre computador y red no se presenta de manera clara en los grupos focales. Nuevamente, estamos ante una representación integrada del equipo y la conexión. Más aún, la oportunidad de conexión otorga valoración a la interfaz digital, debido a las potencialidades de uso que representa. Como única práctica distintiva del computador y que no requiere – necesariamente- de la red, emerge una vez más el procesamiento de textos, sobre todo para elaborar tareas y trabajos de estudio.

Estudios del INJUV

TEMAS

ENCUESTA

ENTREVISTA

GRUPOS FOCALES

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Qué usan de Internet

210

Al profundizar sobre el uso específico de la red, los sujetos indican tres prácticas comunes: la navegación (76.5%), el correo electrónico (65.5%) y el chat (46.7%). En cuanto a los contenidos buscados por los y las jóvenes, la suma de las menciones señaladas arroja las siguientes áreas como las más relevantes: • Música, grupos y/o cantantes (59.6% de los casos). • Contenidos académicos (24.5% de los casos).

Se identifican diversos usos, los que se vinculan principalmente a: • Ocupar el correo electrónico, el chat y otras formas de mensajería. • Bajar música. • Navegar en busca de información académica. • Navegar en busca de información específica de acuerdo a gustos e intereses. • Realizar trámites. • Buscar información de medios (radio, televisión, diarios).

Los usos de la red que se distinguen a través de los discursos grupales, resultan muy similares a los desarrollados por los entrevistados. • Búsqueda de información (navegar), tanto de carácter específico y funcional (académico o escolar), como inespecífico (gustos e intereses). • Bajar música. • Recibir y enviar mensajes a través del correo electrónico. • Utilizar el chat, el messenger y el icq. • Jugar. Además, se puede mencionar la generación de rutinas que dejan de manifiesto la simultaneidad con que se realizan los diversos usos.

TEMAS

ENCUESTA

ENTREVISTA

GRUPOS FOCALES

Para qué usan computador e Internet

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El principal motivo que se alude para utilizar la red y el computador es hacer tareas o trabajos de investigación con un 47.6% de respuestas en la categoría “siempre”. Sin embargo, el conectarse a la red ocupa también un lugar importante, registrando un 39.4% de respuestas “siempre”. Ahora bien, al intentar identificar las motivaciones que acompañan al hecho de conectarse, pueden establecerse tres funcionalidades claras: entretenerse (57.9% de respuestas “siempre”), hacer tareas o trabajos de investigación (45.7% de respuestas “siempre”) y conocer a otras personas (26.2% de respuestas “siempre”).

Las motivaciones que subyacen al uso del computador y la red, pueden ser asociadas a cuatro áreas: aprendizaje, funcional, comunicación y recreación. Estas motivaciones se presentan generalmente vinculadas unas con otras. Es así como pueden establecerse las siguientes relaciones, que representan las combinaciones más reiteradas por los informantes: • Búsqueda y procesamiento de información de estudio: aprendizaje y funcional. • Búsqueda de información de interés: aprendizaje y recreación. • Mensajería: comunicación

La figura computador/ red, no sólo se desarrolla a partir de la realización de usos diversos, sino que también se refleja en la idea de multifuncionalidad. Esta se encuentra asociada a las mismas motivaciones descritas en las columnas de la encuesta y de las entrevistas, es decir: la necesidad de aprender, de obtener resultados (hacer tareas y trabajos de investigación sobre todo), de comunicarse con otras personas y de recrearse. La forma en que se manifiestan las motivaciones aludidas, generalmente, resulta complementaria, surgiendo diferentes combinaciones entre ellas, dependiendo de necesidades e intereses de cada sujeto.

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LOS Y LAS JÓVENES COMO USUARIOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS.
ENTREVISTA GRUPOS FOCALES

TEMAS

ENCUESTA

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Lugar acceso

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La conexión en la residencia, no se consideró explícitamente como variable de muestreo, ya que se privilegió una segmentación según tipos de establecimientos educacionales. No obstante, a partir de los resultados, se constata que un 65.3% de los sujetos tiene computador en su casa y un 55.8% accede a Internet desde su residencia. En segunda instancia, emerge el lugar de estudio, tanto para el uso de computadores (22.9%) como para conectarse (26.8%). Además, se observan diferencias a raíz de la posesión de conexión propia, los que se vinculan a la frecuencia y a la intensidad del uso.

Para las entrevistas, se buscó recoger diversos discursos, introduciéndose el lugar de acceso como variable de segmentación para determinar la inclusión de los informantes. Así, se conversó con jóvenes que poseen Internet en sus hogares y aquellos que deben ir a terminales públicos. El lugar de acceso parece ser un elemento importante al analizar los discursos de las personas, observándose diferencias significativas en cuanto al nivel y la intensidad de uso entre quienes tienen o no acceso a estas tecnologías en su hogar.

Los grupos focales se definieron a partir de la posesión de conexión domiciliaria (además de la edad), por lo que se realizaron dos grupos con conexión en la casa y dos grupos sin Internet en el hogar. De acuerdo a esta variable se ven diferencias en el nivel de utilización, pero no resultan tan claras como en las entrevistas, surgiendo otros elementos que inciden en el uso y que se vinculan sobre todo a las necesidades y gustos de los y las jóvenes, los que pueden ser asociados a variables como el sexo, la edad y el tipo de estudios, entre otras.

TEMAS

ENCUESTA

ENTREVISTA

GRUPOS FOCALES

Frecuencia y regularidad

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Quienes acceden desde su hogar presentan una intensidad mayor que aquellos sujetos que no cuentan con conexión domiciliaria, lo que queda de manifiesto en los siguientes datos: • Un 37.9% de los y las jóvenes que tienen computador en su casa lo usa todos los días, mientras que solo un 6.8% de los sujetos que no poseen un equipo propio hace lo mismo y el 50.7% indica ocuparlo sólo una vez por semana. • Con la red ocurre algo similar, ya que el 58.7% de quienes cuentan con acceso en el hogar dice conectarse –al menos- día por medio. Por su parte, la mayoría de los encuestados que no tiene conexión propia (50.4%) accede solo un día a la semana.

Si bien, como ya se ha aludido, las nuevas tecnologías forman parte de la cotidianeidad de los y las jóvenes informantes, se identifican diferencias en materia de frecuencia y regularidad de las prácticas de uso. Estas variaciones, emergen en estrecha relación con el lugar de acceso a la red: • Los sujetos que poseen conexión domiciliaria asignan un tiempo importante al uso de nuevas tecnologías y sobre todo de Internet, determinado por una alta cantidad de horas y una frecuencia diaria. • En el caso de los y las jóvenes que no tienen conexión en su casa, se manifiesta una utilización más variable y restringida, de acuerdo a la disponibilidad de acceso.

En los grupos focales también surgen distinciones importantes en lo que se refiere a la frecuencia y la regularidad de las prácticas. Sin embargo, éstas parecen vincularse más a los intereses y necesidades de las personas que al tema del acceso, a pesar de que éste sigue siendo un aspecto relevante. De esta forma, se aprecian tres niveles claros en cuanto a intensidad: • No esencial, que puede asociarse a la idea de “lo justo y necesario”. • Pasatiempo, ligado al concepto de hobbie. • Necesidad, cuando se entiende el uso como algo indispensable.

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TEMAS

ENCUESTA

ENTREVISTA

GRUPOS FOCALES

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Conocimientos y saberes.

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En materia de conocimientos, la autopercepción de los sujetos en cuanto a sus saberes sobre el computador, coincide con su autoclasificación en relación al manejo de la red: • Un 50.9% de los encuestados se cataloga como usuario básico de computador y un 44.1% se percibe a sí mismo como usuario intermedio. • De igual forma, el 51.2% se considera usuario básico de la red, seguido por un 43.7% que se clasifica como usuario intermedio.

En las entrevistas se distinguen dos tipos de saberes: • Saberes prácticos, ligados al uso práctico del computador y la red. • Saberes técnicos, vinculados a los equipos, a los avances tecnológicos y a la actualización, y al manejo de programas específicos. Una vez más, se presentan diferencias asociadas al tipo de acceso, donde quienes tienen conexión propia demuestran conocimientos de carácter práctico y técnico. Por su parte, quienes no poseen conexión en el hogar, reducen el ámbito de sus saberes a lo práctico.

Los tipos de saberes ya enunciados para las entrevistas, son los mismos que pueden establecerse para los grupos focales, es decir, saberes técnicos y prácticos. No obstante, las diferencias en el ámbito del conocimiento no pueden ser asociadas tan claramente a la posesión de equipo y conexión propia. Quienes cuentan con plataforma en el hogar, desarrollan saberes prácticos y a la vez técnicos, sobre todo por la necesidad de adaptar y actualizar sus equipos. Esta situación, si bien se da en menor medida entre quienes no cuentan con computador propio, también emerge como un elemento interesante, a partir de los conocimientos demostrados por los y las jóvenes –sobre todo universitariosen cuanto a programas específicos ligados a las carreras que estudian.

TEMAS

ENCUESTA

ENTREVISTA

GRUPOS FOCALES

Nivel de uso

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A partir de los aspectos ya descritos, se elaboró un índice para determinar distintos niveles de uso de las nuevas tecnologías y específicamente de Internet. Los resultados del índice, generan tres niveles: básico, integral e integral avanzado. • Un 31.7% se ubica en la categoría o nivel básico. • Un 34.0% se concentra en el nivel integral. • Un 34.4% puede clasificarse en el nivel integral avanzado. Cabe destacar, que mientras los y las jóvenes que tienen conexión propia a internet se ubican -en un 50.9%- en la categoría “integral avanzado”, los sujetos sin conexión propia lo hacen –en un 53.3%- en el nivel “básico”.

Se distinguen distintos niveles de uso del computador y la red, usando la misma terminología del índice diseñado para la encuesta: • Básico, asociado a las tareas de estudio y a funciones comunicativas. • Integral, cuando a los usos señalados se le agrega otra utilización/ motivación. • Integral avanzado, cuando se ejecuta un uso integral pero con mayores posibilidades de diversidad e intensidad. Al igual que en la encuesta, aquí también se observan que quienes tienen conexión en el hogar realizan un uso integral o integral avanzado, mientras que quienes no tienen conexión propia, realizan usos básicos o integrales.

En los grupos focales también se observan usos básicos, integrales e integrales avanzados, los que no necesariamente se encuentran determinados por la posesión de conexión a Internet. • El uso básico, se asocia a prácticas restringidas por las posibilidades de acceso y por los intereses de los sujetos. En estos casos, sobre todo se da prioridad a lo académico. • El uso integral, además de lo académico y de lo funcional, conlleva motivaciones de aprendizaje, recreativas o comunicacionales, las que sin embargo, aún tienen restricciones. • El uso integral avanzado, es mucho más exploratorio, multifuncional y simultáneo, presentando mayor amplitud, dada por el ámbito de interés o por la facilidad de acceso.

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SIGNIFICADOS Y REFLEXIONES SOBRE EL COMPUTADOR Y LA RED.
ENTREVISTA GRUPOS FOCALES

TEMAS

ENCUESTA

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Significados positivos

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Los ámbitos consultados en la encuesta se refieren, sobre todo, al tema de la utilidad de las nuevas tecnologías. Al respecto, las opiniones vertidas son altamente positivas, como lo demuestran los siguientes resultados: • Un 95.8% de los sujetos está de acuerdo en que el computador le hace mucho más fácil la elaboración de tareas y trabajos de estudio. • El 93.0% cree que la red es muy útil para hacer los trabajos del colegio o la universidad. • Un 91.1% señala que Internet permite entregar y recibir material de manera más rápida.

Los significados que se derivan del discurso de los y las jóvenes entrevistados, también presentan un carácter positivo. Al respecto, la idea de herramienta que facilita el desarrollo de las necesidades escolares y académicas surge como principal referente. Vinculada a esta reflexión, la posibilidad de acceder a información a través de la red, implica para los sujetos rapidez, comodidad y diversidad de contenidos. Además, Internet es representada como un acceso barato y universal, que permite obtener, por ejemplo, programas y música.

Las opiniones positivas registradas a partir de los grupos focales, resultan similares a los resultados de la encuesta y de las entrevistas, concentrándose en dos áreas. En primer lugar, la idea de que el computador y la red son herramientas que facilitan la vida cotidiana, sobre todo gracias a su a su carácter de multimedia y a la simultaneidad –y por lo tanto a la rapidez y comodidad- del uso. Por otro lado, la posibilidad de acceso a información diversa y a la vez específica, que se encuentra actualizada y que es factible de ser ordenada de acuerdo a criterios de selectividad y personalización.

TEMAS

ENCUESTA

ENTREVISTA

GRUPOS FOCALES

Significados negativos

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Si bien las opiniones vertidas en general son positivas, surgen algunas críticas a la utilización de las nuevas tecnologías. Un 28.8% indica estar de acuerdo con que Internet es un vicio. • Por su parte, conectarse se sitúa en el séptimo lugar de menciones en una lista de actividades ligadas al tiempo libre (16.9% de los casos). Además, cuando se consulta sobre las actividades que se han dejado de realizar debido al uso de la red, solo en el caso de la televisión las respuestas afirmativas superan el 50% (51.0%). Es decir, la red no parece competir con estudiar, compartir con otras personas, leer, hacer deporte o ir al cine.

Si bien las reflexiones se encuentran marcadas por elementos principalmente valorativos, surgen en los discursos de los y las jóvenes algunos planteamientos más críticos. Estas opiniones se relacionan a una incipiente idea de vicio, que no adquiere de por sí connotaciones negativas, sino que es analizada en cuanto implica destinación de tiempo y recursos. De esta manera, existe conciencia de que -por el hecho de conectarse a la red- se resta tiempo a los estudios, no obstante lo cual, también se potencia el aprendizaje mediante su uso. El aspecto más crítico está dado por la aparición de la inercia o el “hacer cosas por aburrimiento”.

En el caso de los grupos focales, las reflexiones presentan características más negativas, a pesar del reconocimiento de las potencialidades de las tecnologías. Nuevamente, la idea de vicio ocupa un lugar central, tornándose más importante aún cuando se la vincula con los siguientes procesos: • Dejar de hacer cosas relevantes y encubrir este hecho. • Afectar las relaciones entre las personas, a través de una comunicación impersonal. • Generar dependencia. • Inhibir la capacidad de análisis, mediante el fomento de prácticas como el cortar y pegar al momento de elaborar tareas o trabajos de investigación.

Estudios del INJUV

TEMAS

ENCUESTA

ENTREVISTA

GRUPOS FOCALES

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

Importancia de las nuevas tecnologías en el mundo actual

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Más allá de los planteamientos positivos o críticos, los y las jóvenes se muestran concientes en relación a la presencia creciente de las nuevas tecnologías en la sociedad. Por esta razón, un 87.3% cree que hoy es imprescindible saber usar el computador. Además, los encuestados reflexionan en torno a la utilidad de la computación y del manejo de la red para el ámbito laboral: • El 90.9% cree que saber computación es útil para encontrar un buen trabajo. • El 77.2% señala que saber manejar Internet le servirá para encontrar un mejor trabajo.

A nivel de las entrevistas, también se reflexiona sobre la importancia que hoy en día tiene el uso de computadores e Internet. En este sentido, pueden identificarse tres planteamientos claves: • La significación del futuro como estrechamente ligado a las nuevas tecnologías, tanto en materia laboral como de servicios. • Lo clave que parece el manejo de computadores e Internet para el desarrollo de oportunidades laborales. • Lo inimaginable que resulta una cotidianeidad sin computadores y sin red.

A pesar de cierta resistencia observada en cuanto al reemplazo de las formas tradicionales de comunicación, aprendizaje, información y recreación, los asistentes a los grupos también se manifiestan claros en cuanto al avance de las nuevas tecnologías y la necesidad de adaptarse a ellos. Esta adaptación, se encuentra vinculada a diversos ámbitos de la sociedad actual: • Necesidad de adecuar los conocimientos y destrezas a los requerimientos de la vida estudiantil. • Necesidad de adecuarse a los requerimientos del mercado laboral. • Necesidad de adecuarse a las nuevas formas que se establecen para acceder a bienes y servicios.

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9.- CONCLUSIONES
La intencionalidad de este capítulo es doble, en cuanto –por una partebusca representar una visión integradora del proceso de investigación y sus resultados, y -a la vez- pretende introducir una apuesta interpretativa, basada en el contexto en el cual se inscribe el estudio y en las intuiciones del equipo consultor. En este marco, se considera fundamental recordar los objetivos generales de la investigación: • Caracterizar -sociodemográfica y culturalmente- a los y las jóvenes de 15 a 24 años, usuarios frecuentes de computadores e Internet, de las regiones Metropolitana y Quinta. Analizar el impacto subjetivo que tiene el uso frecuente de computadores y de Internet, sobre los y las jóvenes de 15 a 24 años, de las regiones Metropolitana y Quinta.

La investigación realizada se desarrolla a partir de la confirmación de la existencia de desigualdades de acceso en materia de nuevas tecnologías, planteamiento que queda reflejado no sólo en la estrategia empleada para aproximarse al objeto de estudio, sino también en los resultados generados. Siguiendo con esta reflexión, y volviendo a los objetivos ya explicitados, la investigación intenta conocer los mecanismos mediante los cuales los y las jóvenes acceden, usan y se apropian del computador y la red, razón por la que –en primer lugar- se decide trabajar solo con sujetos que utilizan estas tecnologías. Luego, de acuerdo a los intereses del Instituto Nacional de la Juventud, tendientes a dar cuenta de las diversas realidades que viven los y las jóvenes chilenos y –particularmente- aquellos sectores de menores ingresos, se opta por considerar a personas de 15 a 24 años insertas en el sistema educacional, y por privilegiar –en el caso de la educación media- a los estudiantes de establecimientos municipalizados, y –en el caso de la educación superior- a los alumnos de centros de formación técnica y universidades tradicionales. Se debe explicitar que las reflexiones realizadas y comentadas no buscan ser una interpretación de segundo orden, lo que se intenta tiene que ver con una mirada contextualizada de la investigación, es decir, cómo se pueden leer los hallazgos en un momento determinado y con fines específicos. En otras palabras, cuál es la inserción que determinadas tecnologías tienen en el mundo juvenil y cómo esta situación puede ser abordada desde la política pública.

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

9.1.- Los y las jóvenes y las nuevas tecnologías: Cotidianeidad e identidad. La presencia de las nuevas tecnologías es asimilada por los y las jóvenes –aunque con matices y diversas intensidades – como una manera más de interacción cotidiana, que supone la inmersión en nuevos entornos simbólicos, a partir de experiencias interactivas basadas, principalmente, en el intercambio informacional que se produce entre el joven y el computador / red. Este intercambio implica la configuración de capacidades cognitivas altamente relacionadas con el uso de estas tecnologías, en tanto se presenta como práctica regular, que supone la internalización de determinadas formas de relación con el entorno en el cual se desarrolla. Desde esta perspectiva, el joven realiza -como sujeto- nuevas formas de acoplamiento con el entorno simbólico en el cual lleva a cabo sus experiencias, proceso que configura nuevos tipos de socialización y -por lo mismo- nuevas construcciones de identidades desde la particularidad histórica y cultural que suponen estas interacciones. Esta potencialidad de configuración de identidades, radica en que estas tecnologías implican y trabajan con información, influyendo directamente en el campo cognitivo. De esta manera, considerando -por un lado- a Internet como una red de socialización informacional y cotidiana, desde la cual potencialmente se construyen y reconstruyen las visiones de mundo (referencial y comunicativa), y -al mismo tiempo- el carácter histórico de las redes y herramientas digitales, tienden a configurar nuevas realidades que asumen la forma de cambios culturales, en cuanto “afectan” a sus usuarios. Específicamente, en este momento de la transición tecnológica, son los y las jóvenes y niños quienes se han apropiado con mayor rapidez de estas herramientas, distanciándose de las otras generaciones más adultas. Se destaca que la representación del computador como herramienta se encuentra altamente integrada a la red, lo cual plantea que las prácticas de uso suponen lógicas que integran capacidad de interacción y -al mismo tiempo- de búsqueda y selección de información a través de funcionalidades determinadas. 9.2.- Las formas de aprender y los nuevos lenguajes. De acuerdo a los resultados generados por la investigación, un tema de central interés se refiere a los procesos de aprendizaje que desarrollan los y las jóvenes, para y a través del uso del computador y la red. La relevancia 220

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de esta temática, no sólo radica en la presencia del autoaprendizaje como modalidad principal de interacción y acumulación de saberes, sino también en la posibilidad de retroalimentación que conlleva el proceso de conocimiento. Uno de los hallazgos más importantes del estudio, es que los y las jóvenes han aprendido a utilizar las nuevas tecnologías de una manera esencialmente autodidacta, observándose, eso sí, distintos tipos de asistencia, que resultan claramente secundarios y que dependen del entorno desde donde se accede. Otro aspecto relacionado, está dado por el componente de simultaneidad (realizar varias actividades en un mismo momento) que ofrece el computador y la red, que representan una variable particular y que es una razón por lo que resulta ser tan potente. A nivel general, se puede establecer un modelo en donde el uso posibilita el conocimiento aplicado y el desarrollo de nuevas herramientas, es decir, el sistema tecnológico está en constante diálogo con sus usuarios, actualizándose producto de las necesidades expresadas, pero no en un esquema estricto de usuario - programador, ya que todos podemos modificar los programas para que respondan mejor a nuestros requerimientos (el ejemplo más simple, pero no por ello menos importante, es la configuración del escritorio con un tema del gusto de cada persona, algunos pondrán un color de su agrado, otros una fotografía, etc). 9.3.- Las prácticas de uso del Computador y la Red. Sin duda, otro eje interesante de analizar corresponde al tema de los usos, donde no sólo resulta relevante la descripción de las prácticas desarrolladas por los y las jóvenes, sino también las diferencias que se detectan entre ellos y las apropiaciones de sentido que refieren. A partir del siguiente esquema que se expone se puede hacer mención a dos entornos o ámbitos relevantes. Uno de ellos dice relación con aspectos concretos que se vinculan a la etapa de vida o socialización de los sujetos, como es el caso de la edad, el sexo y el nivel de educación en el cual se encuentran insertos (principalmente se debe hacer la distinción entre educación media y superior). El segundo ámbito está asociado también a elementos concretos, pero que se refieren –fundamentalmenteal – al nivel socioeconómico de los y las jóvenes, su capacidad adquisitiva, y las posibilidades reales que tienen para la generación de saberes técnicos y prácticos en torno al uso de nuevas tecnologías. 221

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

A partir de ambos entornos, se desprenden factores que determinan y configuran, el proceso de interacción de los y las jóvenes con el computador y la red. Estas determinaciones se complementan y superponen, no pudiendo establecerse –a partir de los resultados de la investigación- relaciones de causalidad o predominancias claras.
EDAD - SEXO - SITUACIÓN EDUCACIONAL

NECESIDADES

INTERESES

MOTIVACIONES

PRÁCTICAS DE USO

POSIBILIDAD DE ACCESO

EQUIPO Y CONEXIÓN

TIPOS DE SABERES

CAPACIDAD ADQUISITIVA - CONOCIMIENTOS

9.4.- Las Nuevas Tecnologías como herramientas que precisan usuarios. Internet es el mejor ejemplo de que la tecnología se desarrolla y se explica a través de su interacción con los usuarios, en cuanto mediante el intercambio de información se generan conocimientos (en las personas, por cierto), los cuales permiten o posibilitan alterar las circunstancias originales. Es decir, en un sistema tecnológico abierto, sin nodos centrales ni de control, los tránsitos de información no sólo “afectan” a los usuarios, sino también al sistema tecnológico. Un caso claro de esto es el tema de la pedofilia, en donde no es la acción de los estados nacionales la que más sitios ha cerrado, sino los propios usuarios, donde los hackers han probado sus conocimientos al cerrar lugares que las regulaciones normativas de los países no podían atacar (cómo obligo a un habitante de Chile, que tiene su sitio en un servidor de otro país). Esto no implica necesariamente la existencia de una cibersociedad, pero si configura a Internet como “otro lugar” donde las personas pueden estar, lo que nos devuelve al tema de la cotidianeidad, donde el uso de la

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Estudios del INJUV

herramienta requiere procesos de adaptación constante (si ayer se chateaba hoy la mensajería instantánea –msn, icq- es la versión mejorada de aquello, la función de conversar se mantiene, pero se filtra a los interlocutores), generando dinámicas de autoaprendizaje a partir de funcionalidades básicas. En el mundo juvenil, la condición de cotidianeidad con que se utilizan las herramientas tecnológicas resulta absolutamente incuestionable, ya que demuestra y responde a las mismas actividades y necesidades que los y las jóvenes desarrollan sin la red. Nos referimos a la realización de deberes académicos, la comunicación con otros y la entretención. En este último rubro, la música juega un rol fundamental (si antes cambiábamos la radio para escuchar otra música, hoy la bajamos desde Internet). Retomando la cuestión de la existencia de una sociedad virtual o cibersociedad, más que discutir sobre su calidad de tal, y considerando las opiniones de los y las jóvenes, aparecen dos comentarios que brindan un marco desde el cual los usuarios sitúan su participación en la red. En primer lugar, el tema de la incorporación cotidiana tiene dos atractivos, como lo son la comodidad y la inexistencia de fronteras espaciales (la red es la misma para todos). No obstante –en segundo lugar-, para acceder a la red hay una serie de condiciones de contexto que se sitúan fuera de la conexión (en la vida off line). En síntesis, los resultados del estudio hablan de una creciente utilización funcional de la red, la cual aún no incorpora de manera conciente dinámicas de producción de contenidos, ni tampoco genera procesos que apunten a agrupar o promover polos de debate o interlocución. No obstante, se encuentran dadas las condiciones de experticia y familiarización con la máquina, que permitan la utilización creativa de las herramientas tecnológicas. 9.5.- Sugerencias hacia un Rol Estado Chileno. Resumiendo las propuestas de acción del Estado entregadas por la investigación, ellas se articulan en torno a dos ideas matrices, las que son expuestas a continuación. Adecuación de los procesos educativos. La adecuación de los procesos educativos se entiende desde una doble entrada, por un lado, validar el conocimiento que los y las jóvenes pueden obtener desde la utilización de la red, y –a la vez- potenciar los procesos de capacitación de las personas, para que sean sujetos con posibilidad de producir contenidos (ya no sólo bajarlos). 223

Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

En este contexto, se está hablando de adaptar y potenciar el sistema educativo desde una perspectiva que acepta otro paradigma de aprendizaje, en el cual se fortalecen las ideas de interacción con la máquina y el autoaprendizaje. Promoción de la equidad en el acceso. En este acápite se hace referencia a que el mercado no brinda las mismas oportunidades a todas las personas en el ámbito del conocimiento, acceso y uso de las nuevas tecnologías. Ello implica marginar a un sector importante de la sociedad en base a sus posibilidades adquisitivas. Es en este escenario donde la acción del Estado puede contribuir a igualar las posibilidades de acceso, pero sin descuidar la promoción y el traspaso de conocimientos de uso. Es decir, se debe promover la idea de un Estado no sólo preocupado de los aspectos tecnológicos y regulatorios del mercado (posibilidades de conexión, costos de acceso, porcentajes de conectividad), sino también participante de los procesos sociales de apropiación de conocimiento que se pueden generar.

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Estudios del INJUV

I.- BIBLIOGRAFÍA TEÓRICA.
BERGER, P. Y LUCKMANN, T. (1979). La construcción social de la realidad. Editorial Amorrortu. Buenos Aires – Argentina. BETTETINI, G. Y COLOMBO, F. (1995). Las nuevas tecnologías de la comunicación. Editorial Piados. Barcelona – España. CASTELLS, MANUEL (1999). La era de información. Volumen 1. La sociedad red. Alianza Editorial. Madrid – España. DE KERCKHOVE, DERRICK (1999). Inteligencias en conexión. Editorial Gedisa. Barcelona – España. ECHEVERRIA, JAVIER (1999). Los señores del aire. Telépolis y el tercer entorno. Ediciones Destino. Barcelona – España. FERNÁNDEZ, MARÍA LUISA (1998). Nuevas tecnologías, Internet y derechos fundamentales. Editorial McGraw-Hill. Madrid – España. MORIN, EDGAR (1998). Cultura y conocimiento. En “El ojo del observador” de Watzlawick, Paul y Krieg, Peter. Editorial Gedisa. Barcelona - España. NEGROPONTE, NICHOLAS (2000). El mundo digital. Ediciones B. Barcelona – España. RHEINGOLD, HOWARD (1993). The virtual community. Reading mass. Addison- Wesley. TERCEIRO, JOSÉ (1996). Sociedad digital. Alianza Editorial. Madrid – España. VYGOTSKY, LEV (1995). Pensamiento y Lenguaje. Editorial Paidos. Barcelona - España. WIENER, NORBERT (1969). Cibernética Sudamericana. Buenos Aires – Argentina. y sociedad. Editorial

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

II.- BIBLIOGRAFÍA SOBRE NUEVAS TECNOLOGÍAS EN CHILE.
ACTI A.G. (1999). Chile ante las nuevas tecnologías de la información. Santiago – Chile. CÁMARA DE COMERCIO DE SANTIAGO (2000). La economía digital en Chile. Santiago – Chile. DEPTO INGENIERÍA INDUSTRIAL USACH – SUBTEL (1999). Telecentros comunitarios, un análisis de las experiencias. Santiago – Chile. EKHOS I+C (2000). Internet pensando en Chile II. Santiago – Chile. SUBTEL (2000). La industria de acceso a internet en Chile. Santiago – Chile. SUBTEL (2001). Informe de estadísticas básicas del sector de las telecomunicaciones en Chile, Nº 2. Santiago – Chile. SUBTEL (2002). Caracterización socioeconómica de los servicios de telefonía y tecnologías de información y comunicación, Informe Estadístico 4. Santiago – Chile. SUBTEL (2002). Estadísticas del sector de las telecomunicaciones en Chile 1999-2001, Informe Estadístico 5. Santiago – Chile. UNIVERSIDAD DE CHILE (1999). Demografía y comportamiento de los usuarios chilenos en internet. Santiago – Chile.

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Estudios del INJUV

III.- OTROS TEXTOS.
INJUV (2000). Tercera Encuesta Nacional de Juventud. Santiago – Chile. KEMLY CAMACHO. Internet ¿Una Herramienta para el Cambio Social? Elementos para una Discusión Necesaria, Fundación Acceso (www.acceso. or.cr). PNUD (1998). Desarrollo humano en Chile 1998. Santiago – Chile. PNUD (2000). Desarrollo humano en Chile 1998. Santiago – Chile. SONNTAG, H. Y ARENAS, N (1995). Lo global, lo local lo híbrido. Documentos de Debate Nº 6, Gestión de las Transformaciones Sociales – MOST, UNESCO.

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Los y las jóvenes y el uso de computadores e internet

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Estudios del INJUV

CARACTERIZACIÓN DE LA TRANSICIÓN INFANTO-JUVENIL DEL PERIODO DE LOS 11 - 14 AÑOS*
1.- PRESENTACIÓN DEL ESTUDIO
En Chile, desde 1990 principalmente, la investigación de la realidad juvenil se ha hecho indispensable a la hora de diseñar e implementar políticas públicas orientadas a asegurar la calidad de vida y a promover los apoyos necesarios en los procesos de desarrollo personal e integración social de las nuevas generaciones. A medida que se ha ampliado la cobertura longitudinal de los datos, a través de las distintas encuestas nacionales y otras investigaciones, se ha hecho necesario extender la mirada hacia los procesos de inicio de la etapa juvenil hasta ahora no suficientemente abordados. En este tema se constata cada vez con mayor fuerza, un nuevo tipo
*

Este documento es un resumen de una investigación original realizada el año 2005 por el Instituto Superior de Pastoral de Juventud (ISPAJ) y el Departamento de Estudios y Evaluación del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV). El equipo de investigación estuvo conformado por: Coordinadora Ingrid Marx, investigadores Maria Angélica Cruz, Marcelo Neira, Marco Antonio Villalta, ayudante investigación Víctor Hugo acuña y Francisco José Zarricueta. El documento completo se encuentra disponible en el Centro de Documentación de la Dirección Nacional del INJUV o en la página web: www.injuv.gob.cl

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Caracterización de la transición infanto-juvenil

de presencia pública asociada a adolescentes de 11, 12 o 13 años o “preadolescentes”, como se los suele denominar, y a quienes algunos psicólogos y educadores llaman con mayor justicia: Primera Fase de la Adolescencia. La emergencia de esta nueva categoría social motivó la pregunta respecto a si esta etapa de la vida no está más cercana al polo lúdico de la juventud que a los procesos propios de la infancia. Pregunta a la cual esta investigación intentó responder y así contribuir a generar un debate con distintos actores del mundo público y político, respecto a lo que entenderemos por la etapa juvenil y cuál debiera ser el rol de la institucionalidad pública dedicada a este grupo. A inicios de un nuevo milenio, el tránsito infanto-juvenil se está dando en un contexto sociocultural de cambio. Estamos en tiempos de reingeniería y las consignas son la creatividad y la libertad para acompañar la gestación del conocimiento, de las valoraciones y de las formas de organización, incorporando también crecientes cuotas de incertidumbre en la vida personal y social. En este contexto, las demandas de los/as jóvenes se ordenan en torno a motivaciones e intereses personales que buscan, sin embargo, ser incluidos en los sistemas funcionales de la sociedad, en los que ven proyectadas sus proyectos de futuro y también sus aspiraciones más inmediatas. Este estudio, entonces, se orientó en profundizar en las características específicas del segmento etáreo de 11 a 14 años, pues ocupan actualmente un gran espacio social y requieren más atención desde el aparato público. Además, hemos podido contrastar a los preadolescentes de hoy con los de hace una década, para conocer cuáles son las peculiaridades actuales del modo de vivir el tránsito infanto-juvenil, y así atender las necesidades específicas de esta edad y protegerlos de los riesgos asociados a un proceso de transformación social no siempre benigno con sus necesidades.

2.- ASPECTOS METODOLÓGICOS
El presente estudio corresponde a un diseño metodológico descriptivo, de carácter exploratorio transversal y comparativo, a través de instrumentos y de investigación social. Fue desarrollado en dos fases, a saber: a) una cualitativa, en la que se recolectaron los antecedentes directamente desde los/as preadolescentes para la elaboración del cuestionario de encuesta y la complementación de sus resultados; b) una fase cuantitativa que corresponde al diseño, aplicación y análisis de la encuesta.

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2.1.- Población objetivo y casos de estudio. La población objetivo fueron los/as preadolescentes entre 11 a 14 años de edad de la Región Metropolitana, Provincia de Santiago, de estrato socioeconómico medio y medio bajo. Los datos obtenidos a través de entrevistas en profundidad, grupos de discusión y encuesta, fueron analizados comparativamente con los datos homologables de la IV Encuesta de Juventud para el tramo de entre 15 a 18 años. Además, esta comparación transversal de datos generados por el estudio en ambos tramos de edad, se enriqueció con la comparación de estos datos con investigaciones afines y con la información empírica y analítica dada por informantes claves. 2.2.- Instrumento cuantitativo de recolección de información. Encuesta Se construyó y aplicó una Encuesta de aproximadamente 100 preguntas, que incluían algunas de las variables posibles de comparar con datos entregados por la IV Encuesta Nacional de Juventud. El instrumento fue diseñado en base a ítems con alternativas de respuesta, y para ser aplicada de modo individual por encuestadores seleccionados y preparados para esta tarea. Fue sometido a un pretest de 30 casos, con informantes preseleccionados de características similares a la muestra definitiva. Una vez realizado el pretest, el cuestionario fue corregido y formulado de manera definitiva. El Universo del estudio lo conformó la población preadolescente de la Región Metropolitana entre 11 y 14 años, de nivel socioeconómico medio, específicamente del Área Metropolitana de Santiago. La Unidad de Análisis estuvo constituida por escolares entre 11 y 14 años de las comunas del Área Metropolitana de Santiago que cumplieran con el requisito de que tuvieran una proporción de población en nivel socioeconómico medio superior al 50%, y de población en nivel socioeconómico bajo inferior al 10%. Siguiendo esos criterios, se seleccionaron las comunas de Estación Central, Quilicura, La Cisterna, Independencia, Macul, La Florida, San Miguel, Santiago y Maipú. El nivel de confianza fue de un 95% y el error muestral del 2,5%. Con estos valores, la muestra debía quedar constituida por 385 casos, y se le agregó un 15% para reemplazo, con lo que la muestra inicial constaría de 424 casos. Se tomaron finalmente 434 casos.

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Distribución de la muestra por sexo y edad
SEXO 11 Hombre Mujer Total Nº de casos % del Total Nº de casos % del Total Nº de casos % del Total 58 13,4 55 12,7 113 26,0 12 56 12,9 55 12,7 111 25,6 EDAD 13 54 12,4 52 12,0 106 24,4 14 52 12,0 52 12,0 104 24,0 220 50,7 214 49,3 434 100 Total

2.3.- Técnicas cualitativas de recolección de información. a) Entrevistas personales en profundidad: La entrevista es un recurso metodológico muy útil para investigar en profundidad temas más específicos y de mayor intimidad personal que normalmente no salen en las discusiones grupales. Esta modalidad fue también muy útil para identificar los temas más relevantes a profundizar posteriormente en los grupos de discusión. Se realizaron 8 entrevistas con jóvenes de colegios no seleccionados para la aplicación de la encuesta. b) Grupos de discusión: En términos de técnica cualitativa, el grupo de discusión es una forma de indagar en la construcción y sentido del discurso social de un grupo artificialmente construido para profundizar en las lógicas y secuencias temáticas que orientan esta construcción. Supone la existencia de elementos teóricos y de base empírica que permiten articular preguntas de investigación mucho más intencionadas y tematizadas. Los criterios de construcción de los grupos se especifican en la siguiente tabla:

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Composición de grupos Tramo de edad 11 a 12 años 13 a 14 años

HOMBRES 1 grupo de NSE Medio. 1 grupo de NSE Medio.

MUJERES 1 grupo de NSE Medio. 1 grupo de NSE Medio.

MIXTO

TOTAL 2 2

11 a 14 años 15 a 18 años TOTAL 2 grupos de discusión 2 grupos de discusión

1 grupo de NSE Medio. 1 grupo de NSE Bajo. 1 grupo de participantes, de NSE Medio. 1 grupo de NSE Medio. 4 grupos de discusión

3 1 8

c) Cartas autobiográficas: Para el presente estudio se consideró la aplicación exploratoria de 253 cartas escritas por estudiantes de tres colegios de Santiago. De éstas, se seleccionaron 80 para hacer el análisis (20 por cada edad, de las cuales 10 fueron escritas por hombres y 10 por mujeres). La técnica incluyó la comparación de los relatos y sus significados con una selección de 80 cartas autobiográficas escritas en 1995.

3.- RESULTADOS RELEVANTES
3.1.- Caracterización Preadolescente En esta parte se mencionan los hallazgos más relevantes de la investigación, alternando los datos obtenidos tanto en la fase cualitativa como cuantitativa. Metodológicamente, la caracterización de los/as preadolescentes es abordada desde la perspectiva de tres niveles de análisis y profundidad. • • • Descubrir el mundo. Un escenario distinto porque se mira ahora desde los ojos de quien se va alejando de la niñez. El mundo en relación. Exposición y evaluación de las distintas instituciones socializadoras, Reconociendo el mundo y su lugar. Síntesis que hacen de su proceso de abandono de la niñez y de las convicciones que van forjando como generación. 233

Caracterización de la transición infanto-juvenil

3.1.1. Descubrir el mundo El 65% de los encuestados dice sentirse más parecidos a los/as jóvenes, siendo las mujeres las que más se inclinan hacia este sentimiento, junto con los que tienen entre 13 y 14 años. Esta percepción de los/as preadolescentes aumenta significativamente más de diez puntos porcentuales de los 12 a los 13 años. Tal parece que éste es el período crítico de mayor quiebre y mutación de la niñez hacia la juventud. a) Los cambios

La conciencia de estar cambiando genera la necesidad de ir organizando una idea coherente acerca de quiénes son, de cómo quieren ser percibidos, de lo que quieren llegar a ser. No vemos el resultado, sino el proceso de una nueva reelaboración de la identidad en la que se integran o tensionan las características del niño que va quedando atrás. Al preguntar a los/as preadolescentes de 11-14 años sobre los aspectos en que han cambiado desde que tenían 10 años, el 99,5% del total de encuestados reconoce haber cambiado en algún aspecto, especialmente respecto de los temas de la responsabilidad, de la coherencia pensamiento-acción y de los cambios físicos.
En qué aspectos has cambiado desde que tenías 10 años hasta ahora (Respuestas Múltiples) Tengo responsabilidades Ahora pienso más las cosas que hago Ha cambiado mi cuerpo Ahora tengo más personalidad Ahora me siento más feliz Ahora me siento menos feliz No he cambiado en nada

SEXO Hombre Mujer 57.3% 54.5% 40.5% 29.5% 9.5% 7.7% 0.5% 11

EDAD 12 13 14 Total

52.8% 55.8% 53.2% 51.9% 59.6% 55.1% 48.6% 50.4% 51.4% 48.1% 56.7% 51.6% 46.7% 35.4% 44.1% 58.5% 36.5% 43.5% 36.9% 32.7% 34.2% 34.0% 31.7% 33.2% 7.5% 6.5% 0.5% 15.9% 8.0% 0.9% 6.3% 9.0% 0.9% 5.7% 1.9% 0.0% 5.8% 9.6% 0.0% 8.5% 7.1% 0.5%

Estas variaciones porcentuales por género confirman la diferente forma en que hombres y mujeres interpretan sus cambios corporales, las cuales se 234

Estudios del INJUV

construyen en estrecha relación con el entorno sociocultural en que crecen. En las entrevistas realizadas se encuentra que las mujeres tienen mayor conciencia de sus cambios corporales —los cuales son más evidentes que en los varones— por lo mismo, conlleva cambios en las formas de exponerse al entorno (“tengo más personalidad”) y revisar la responsabilidad consigo mismo. Los cambios corporales implican la despedida irremediable de la niñez. En todo caso, la autopercepción de más responsabilidades y de pensar más las cosas que ahora se hacen, caracterizan de manera más precisa la edad de los 14 años. La percepción de los cambios corporales es relevante a los 12 y 13 años, y no lo es tanto a los 11 y 14 años. Es probable que a los 11 años estos cambios sean incipientes y aún poco frecuentes, y más evidentes y frecuentes a los 12 y 13 años. A los 14 años, estos cambios ya están más asumidos y por lo mismo no se consideren como relevante en su vida. Respecto de lo bueno de cambiar, el “tener las cosas más claras” es lo más valorado por los encuestados. La opción “estoy más tiempo con los amigos” tiende a disminuir en el grupo de los 13-14 años, comparados con el grupo de los 11-12 años. Tal parece que en el periodo de los 11-12 años los amigos son especialmente importantes. Es el periodo en que se hace la distinción entre amigos y conocidos, entre ideal de amistad y los amigos concretos, los datos de entrevista ilustran más este aspecto. Para los/as preadolescentes de 11 años, tener más responsabilidades es un logro que tiene relación con dejar de ser visto como niño. Conforme se acentúa la identidad adolescente, tener responsabilidades se suele valorar en menor medida para dar mayor valor a la amistad y a la libertad. Entre lo que ellos consideran malo de la edad que viven, tiene relación con el disgusto que les produce por cumplir órdenes, tener muchas responsabilidades, la indiferencia de los adultos y las nuevas dudas que hayan surgido. Es interesante notar que el mayor conflicto de crecer no tiene que ver directamente con los cambios corporales o la internalización y reelaboración del entorno, sino con las relaciones de autoridad. Dado el tiempo que los/ as preadolescentes pasan con sus padres y profesores, es probable que la relación generacional asimétrica niño-adulto es la que pasa a ser revisada e interpelada. Estas frecuencias y jerarquías son similares entre hombres y mujeres y se mantienen en las cuatro edades estudiadas. Es probable que los adultos sean más exigentes con los/as preadolescentes conforme los ven físicamente más grandes. Es interesante que ser confidente de los adultos es para los/as adolescentes una constatación de que dejan de ser niños. 235

Caracterización de la transición infanto-juvenil

b) La autoimagen La autopercepción de cambios se consolida en un nuevo imaginario, en una imagen de sí que simboliza continuidad y ruptura con la niñez. Es así como los preadolescentes hombres y mujeres se describen en general en términos positivos, se valora especialmente el ser sociable. Conforme se avanza en la edad, específicamente a los 14 años, se amplía el repertorio verbal para describir la imagen que se tiene de sí mismo, autocalificándose menos como “soñador(a)” y más como “realista”. La imagen de sí mismo se sostiene y relaciona con elementos del imaginario sociocultural donde crecen las personas. En tal sentido los medios de comunicación, especialmente la televisión abierta, es rica en ofrecer elementos de identificación a todas las etapas de la vida, dado que aquello que ofrecen los medios es una amplificación elaborada y comercial del imaginario sociocultural. c) Consumo de tabaco y alcohol Menos del 35% dice estar dispuesto a fumar tabaco o consumir alcohol. “Fumar tabaco” es algo que “no lo ha hecho y no lo haría” señala el 73,3% del total de encuestados. Aquí hay diferencias significativas por edad y sexo. Los hombres en mayor frecuencia porcentual (81,4%) dan esta respuesta en comparación con las mujeres (65%). Asimismo, esta respuesta tiende a bajar progresivamente con la edad, siendo el 85% a los 11 años, y llegando a ser la respuesta del 59,6% a los 14 años de edad. El 10,1% del total de encuestados, señala que ya ha fumado y volvería a fumar tabaco. Esta cifra porcentual es mayor en las mujeres (12,6%) en comparación con los hombres (7,7%) y tiende a aumentar con la edad, siendo del 6,2% a los 11 años y elevándose progresivamente hasta llegar a ser la respuesta 20,2% de los/as preadolescentes de 14 años.

236

Estudios del INJUV

Consumo de tabaco y alcohol
31.8% 26.0% 19.8% 11.7% 9.9% 10.4%

7.1%8.0%

11

12

13

14

Con disposición al consumo de tabaco

Con disposición al consumo de alcohol

“Consumir alcohol” es algo que no ha hecho y no haría el 70,3% del total de encuestados, el 8,1% informa que no ha consumido pero estaría dispuesto a hacerlo, el 12,4% que ha consumido y no lo volvería a hacer, y el 9,2% que ha consumido y lo volvería a hacer. Aquí las diferencias significativas se dan por edad. El grupo porcentual de preadolescentes que no ha consumido y no consumiría alcohol se va reduciendo con la edad, del 88,5% a los 11 años, hasta llegar a ser el 51,9% a los 14 años. El 1,8% de los/as adolescentes de 11 años señala que ya ha consumido alcohol y lo volvería a hacer, este porcentaje sube con la edad, llegando a ser el 23,1% a los 14 años de edad. El 13 % señala consumir alcohol en fiestas con amigos. Y casi un tercio indica haber consumido alcohol en fiestas familiares, bajo la supervisión de adultos. d) La sexualidad En sus comentarios se percibe que están explorando el tema desde muchos puntos de vista: en la información que reciben y buscan, en las conversaciones que tienen, en las observaciones que recogen de las experiencias cercanas de familiares, amigos(as) y compañeros. Desde todo este entorno evalúan, seleccionan criterios, aprenden prácticas. La sexualidad es percibida de dos formas distintas. Por un lado,

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Caracterización de la transición infanto-juvenil

como un potencial para la vida y el amor. Por otro lado, como una suerte de fatalismo: uno propone, el destino dispone... Algo que no saben bien qué es, puede distorsionar sus planes, adelantar sus proyectos y experiencias. Hay como un juego entre control y descontrol que sienten algunos que está puesto fuera de su decisión. También es posible reconocer que, aunque no quieren una sexualidad moralista, anhelan una sexualidad de pareja vivida con amor. Las mujeres son más explícitas y reiterativas en ese aspecto, los hombres son más parcos en su habla, sin embargo también describen sus expectativas con contenidos éticos. Es la mamá la persona con quien más conversan sobre este tema, especialmente las mujeres. Entre los/as preadolescentes aumenta la percepción de que en el colegio la información sobre sexualidad entregada es poca, en comparación con la información que se entrega en la casa, siendo más críticos los varones. Los/as preadolescentes reciben mensajes muy contradictorios y tienen muchas veces a sus propios pares como único referente para contrastarlos y elaborar criterios adecuados respecto a cómo actuar en ese terreno. Los mitos abundan. Desde los que magnifican la cantidad de experiencias, generalizando hechos no comprobados, hasta los que plantean que el éxito sexual es una cosa de práctica variada y frecuente. Y dado que para los/as preadolescentes resulta una gran amenaza pasar por inexperto o quedar ‘out’, muchos inician tempranamente prácticas de riesgo en ese terreno. Respecto del erotismo, los/as preadolescentes inician su actividad sexual en modalidades previas de juegos eróticos. Corresponde a lo que en el lenguaje actual se denomina ‘atinar’ o ‘agarrar’ (en ‘grado dos’, como instaló el término el programa radial ‘Chacotero Sentimental’) es decir, las caricias eróticas íntimas pero sin penetración. Según los datos, es algo que no han hecho y no están dispuestos a realizar el 50,3% del total de encuestados, estarían dispuestos a hacerlo el 20,8% y lo han hecho y volverían a hacer el 22,4%. Aquí hay diferencias significativas por sexo y edad. En lo que respecta a las relaciones de pareja, el 77,9% del total de encuestados señala que en el momento de la encuesta “les gusta alguien”. Este porcentaje baja levemente en el grupo de los hombres al 76,8% y sube un poco en el grupo de las mujeres en 79%. Tampoco existen diferencias muy marcadas en las distintas edades. Sin embargo, en el momento en que se aplica la encuesta, la gran mayoría (67,3%) informa que está solo(a), especialmente las mujeres. El 58,9% del total de encuestados señala que “sólo a veces” y “muchas veces”, no se han sentido correspondidos en el amor. Y la lealtad es una característica considerada importante para elegir pareja en todas las 238

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edades, en ambos sexos y sea cual fuere la situación actual de pareja de los/as preadolescentes. 3.1.2.- El mundo en relación Durante la niñez la vida transcurre básicamente en torno a tres ámbitos de referencia: la familia, la escuela y el vecindario. Es desde este entorno que se constituyen las redes sociales de interacción y los espacios de convivencia. Una de las grandes transformaciones del tránsito a la adolescencia se constituye con la ampliación de este espacio con nuevas redes y nuevos vínculos. Junto con descubrir a este “mundo amplio”, el preadolescente inicia un progresivo proceso de inserción a nuevas instituciones formales e informales ampliando su espacio interactivo. En estas nuevas modalidades de inserción, el preadolescente empieza a ensayar su autonomía y su separación de la familia como núcleo central de integración. Para muchos, es el momento en que empiezan a “salir hacia fuera” autónomamente. Ese proceso de salida o ampliación de redes es de suma importancia para sostener la creciente individuación que realizan los/as preadolescentes. Necesitan entrar al mundo amplio para poder apropiárselo activamente. a) Sus espacios La Familia La mayoría de los/as preadolescentes vive con ambos padres en una familia de tipo nuclear completa (55,5%) o en una familia extensa completa (17,3%). La presencia de la madre se da en el 96,5% de las familias de los entrevistados, mientras que la del padre es bastante menor: 74,4%. Aún cuando es cada vez menos frecuente la presencia de abuelos o abuelas en la familia, el 23,7 % comparte la casa con ellos, tanto en las familias en que están ambos padres, como en las familias con uno sólo de los progenitores. En la muestra de los/as preadolescentes, el 66.7% de los entrevistados señala que sus padres están casados y viven juntos, y los casos restantes se distribuyen en distintas modalidades de parejas. Importa también señalar que un 7,1% declara vivir con padrastro o madrastra. La familia reúne un alto nivel de confianza entre los/as preadolescentes. De hecho es la institución mejor evaluada. Esto es importante para sostener el 239

Caracterización de la transición infanto-juvenil

sistema. Además, involucra un alto grado de expectativas respecto a la función que cumple la familia como espacio de referencia. Sin embargo, los procesos de individualización y autonomía que necesitan elaborar los/as preadolescentes pueden poner en crisis las relaciones familiares de manera permanente o esporádica. Padres e hijos necesitan redefinir las reglas implícitas y explícitas que norman su convivencia y además responder a las demandas propias de su rol en el funcionamiento del sistema familiar. No existen modalidades únicas de convivencia, variando desde un modelo tradicional, jerárquico y adultocéntrico, hasta un modelo desregulado, en constante definición, en que hijos se sienten confundidos respecto a las decisiones. En el tema de la decisiones cotidianas, la búsqueda de un acuerdo es la alternativa más frecuentemente elegida para ambos padres (43,1% y 48,7%) y aparece como una ganancia de la edad pues aumenta notoriamente entre los 13 y los 14 años (57,5 y 55,3% con la madre). La aceptación de las decisiones sin problemas por parte de los padres es señalada por uno de cada cuatro preadolescentes. No obstante, los temas que más diferencias provocan en la conversación familiar parecen ser los derivados de los permisos y salidas. Mientras existe amplio acuerdo con los padres en relación a los planes y proyectos para el futuro y también en las opiniones respecto a la sexualidad y las relaciones de pareja, este acuerdo disminuye notoriamente cuando se trata de la libertad para salir. El análisis por edad indica que en general los/as preadolescentes sienten el afecto de sus familias, pues el 70,5% reconoce que nunca se ha sentido poco querido. De ahí que ellos/as recurren con frecuencia a sus padres para compartir sus problemas. El 87,2% señala hacerlo con su mamá y el 66,3% con el papá. Esta cercanía se mantiene más o menos similar entre los 11 y los 13 años, alrededor de 89% con la mamá y 69% con el papá. Sin embargo, baja notoriamente a los 14 años: 79% y 56%. Además, los/as preadolescentes que tienen una mala evaluación de su padre y de su madre, señalan en mayor medida, no recurrir a ellos para compartir sus problemas. Entre los problemas señalados, los más frecuentes son los asociados a la convivencia cotidiana: tiempo para compartir y falta de comunicación, La demanda de mayor tiempo para compartir es alta ya que 37,5 % de los entrevistados la señala como un problema de su familia. Las mujeres y los de 14 años son quienes manifiestan mayor crítica a ese aspecto de la vida familiar. En la convivencia familiar, las dificultades comunicacionales pueden transformarse en malas relaciones, que traducen distanciamiento y peleas. Estas son más frecuentes entre hermanos, lo que aparece reportado en los grupos de 240

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discusión y en las entrevistas. Los/as preadolescentes suelen reclamar de la intromisión de los hermanos menores “en sus cosas”, como también, de las diferencias en el trato que reciben las mujeres de los varones, en cuanto a permisos y responsabilidades. Ellas suelen sentirse discriminadas, y por lo tanto, señalan con mayor frecuencia problemas de este tipo. A los 14 años, sin embargo, el malestar con la familia tiende a aumentar, lo que posiblemente tiene que ver con las diferentes interpretaciones de las responsabilidades que los padres encargan y, especialmente en el caso de las mujeres, las diferencias con la madre. Es posible que nuevos cambios se avecinen, tal vez ya no sea solamente la autopercepción y autoimagen referidas a los procesos de mutación corporal y hormonal, sino al uso de las nuevas habilidades cognitivas y de relación social adquiridas precisamente en las relaciones con los adultos y conocidos, transferidas a nuevas relaciones interpersonales, nuevos espacios sociales, a una elaborada subjetividad que proyecta el presente en el futuro deseado y por lo mismo temido, es el anuncio de la segunda fase de la adolescencia. La Escuela La escuela es también un espacio propicio para el aprendizaje y el ensayo de las habilidades sociales. En ella se encuentran los primeros amigos que, por la estructura de promoción de un curso a otro y como se verá más adelante, se mantienen por muchos años. De ahí que la gran mayoría de los/as preadolescentes evalúa con alta nota el tiempo que está en la escuela (con nota seis y siete, el 72,4%), y una proporción incluso un poco más alta lo hace de esa forma respecto de la amistad en sus cursos (75,6%), en tanto que son más críticos respecto de la convivencia entre cursos, ya que un 17,3% evalúa este ítem con nota inferior a cuatro. Respecto al ambiente escolar su evaluación es más crítica. Las situaciones anómalas que más observan los/as preadolescentes en el colegio son burlas o descalificaciones entre los alumnos (76,2%), problemas graves de disciplina (73,2%), robos (67,2%) y violencia física entre alumnos (65,6%). En este último punto cabe destacar que los niveles de percepción de este problema suben desde los 11 a los 12 años (58, 4% a 65,5%), y luego desde los 13 a los 14 años (65,1% a 74%).

241

Caracterización de la transición infanto-juvenil

Clima de convivencia en el grupo curso

Desunión Indiferencia por los demás Desconfianza Individualismo

Unión Preocupación por los otros Confianza Cooperación

Humor desagradable
40 30 20 10 0

Buen Humor
10 20 30 40 50 60 70 80

Distribución porcentual

Al evaluar la dinámica interna de convivencia, relativa al grupocurso de pertenencia, también se observa que mayoritariamente la perciben como buena. Los aspectos peor evaluados se refieren a la desconfianza y al individualismo. Los/as preadolescentes se manifiestan bastante críticos respecto de su rendimiento escolar. Más allá de lo objetivo que pueda ser el sistema de calificaciones, en su mayoría se han sentido disconformes con su rendimiento, incluso quienes han tenido notas muy buenas. En general existe gran confianza en los profesores (77,1%), quedando en tercer lugar como grupo, tras la familia y los profesionales de la salud. Sacan buena nota ante sus alumnos tanto en nivel de preparación (5,9) como en el interés y la dedicación que demuestran para con ellos (5,8). Pero, como era de esperarse, a medida que baja la calificación en interés y preparación, baja el nivel de confianza, llegando a un nivel de desconfianza de 70% cuando su interés y dedicación son mal evaluados, y a un 54,1% cuando la mala evaluación es en torno al nivel de preparación. En el primer ítem la buena evaluación alcanza su mínimo de 54,8% a los 14 años, mientras que los mínimos de buena evaluación al nivel de preparación se otorgan a los 13 y 14 años, con 68,9% y 71,1%, respectivamente.

242

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Evaluación y confianza hacia los profesores

Confía 15 35

Desconfía 19

30 54

70

85 65 46 30 70

81

Mala

Regular

Buena

Mala

Regular

Buena

Interés y dedicación

Nivel de preparación

Sin embargo, esta confianza no se expresa a su vez en cercanía o en que se les considere en los primeros lugares para conversar acerca de cuestiones íntimas, como sexualidad o afectividad. Como ya se ha comentado, quienes más conversan estos temas con los profesores son las mujeres, y sobre todo en relación a la sexualidad (27,7%; hombres: 15,9%). Los problemas afectivos y emocionales no se comparten en gran medida con los profesores, especialmente los hombres (6,4%; mujeres: 11,2%). Lo anterior se explica porque respecto de la sexualidad, los/as preadolescentes buscan llenar un vacío de información, ante un tema que se vive de manera novedosa, con curiosidad, y que se percibe como propio de la juventud. La participación Como antecedente se puede señalar que el año 2000 sólo el 30% de los chilenos participaba activamente en organizaciones sociales. De ellos el 26% tenía entre 12 y 14 años (Casen, 2000). Los datos observados apuntan a que se mantiene un alto interés de los/as preadolescentes por integrar grupos. Sus motivaciones los llevan a participar más que los/as jóvenes e interesarse en todo tipo de actividades y agrupaciones. En promedio, poco más de la mitad (50,4%) afirma que participa o que 243

Caracterización de la transición infanto-juvenil

le gustaría participar en alguna organización, primando, en la participación real, los clubes deportivos en el caso de los hombres, y grupos culturales, con mayor interés de parte de las mujeres. En el caso de la participación deseada, es interesante observar que esta es mayor en prácticamente todos los tipos de grupos. Existe en ese sentido un potencial de convocatoria amplio y diversificado en cuanto a los intereses. Los grupos de voluntariado y los grupos culturales o de expresión artística interesan a un gran número. Entre los 11 y 12 años, también el scoutismo resulta atrayente para más de la mitad de los entrevistados, principalmente del género femenino. Sin embargo, respecto de las edades, hay una leve tendencia a alejarse de las experiencias de participación a los 14 años (13,5% participan) y mayor apatía por integrar grupos (37,3% no desean participar). b) Sus tiempos El tiempo libre Uno de los cambios que notan los/as preadolescentes es la restricción de su tiempo de libre disposición, conflicto que se hace más patente porque tienen mayor conciencia de él y una gama más amplia de posibilidades. Sin embargo, la mayoría de los/as preadolescentes evalúa con alta nota su tiempo de libre disposición, en especial porque tienen una mayor capacidad de buscar en qué y con quién entretenerse. Entre las acciones más preferidas para pasar el tiempo libre, destacan escuchar música, hacer deporte, conversar con los amigos y salir a fiestas. En cuanto a las actividades menos preferidas por los/as preadolescentes, destacan la lectura de libros, revistas y diarios, integrar clubes o pandillas, las actividades artísticas y hacer visitas familiares. El dato de las actividades artísticas se ve fuertemente influido por el rechazo que de ellas hacen los hombres (38,5%). Los hombres a los 13 años van mucho más a fiestas, mientras que a los 14 aumenta su gusto por la música y bajan las instancias de conversación con los amigos y los juegos de computador. Las mujeres, por su parte, mantienen una alta valoración del consumo de radio, bajan de manera constante su gusto por la televisión, en especial de los 11 a los 12 años y progresan en sus salidas a fiestas. La amistad de grupos amplios, propio de la niñez, es la que parece dominar a los 11 años. A los 12 años es la idealización de la amistad y posiblemente las primeras decepciones la que hace relevante que los/as preadolescentes 244

Estudios del INJUV

dediquen más tiempo a recomponer sus redes sociales. Desde los 13 años, estar más tiempo con los amigos sigue siendo valorado como bueno, pero la libertad, es lo que a partir de esa edad se comienza a valorar y reivindicar más.

Actividades de interes según sexo
66

Escuchar música Hacer deporte Conversar con los amigos Salir a fiestas a bailar Jugar juegos en el computador Actividades artísticas (baile, teatro, pintura, etc.) Ver televisión Integrar un club "pandilla" o "patota" de amigos Salir de compras o vitrinear solo o con amigos Ir al estadio, plazas, parques, etc. Ver videos o Dvds Hacer visitas familiares Leer (diarios, revistas, libros, etc.) 2 3 3 2 4 7 7 Hombre 5 7 4 10 10 10 12 14 7 19 13 22 11 18 27 27

43 44

Mujer

Tecnología y medios de comunicación Los/as preadolescentes actuales nacieron en un mundo que tiene como dato la tecnología digital. La informática y la masividad de los medios audiovisuales forman parte de la realidad desde su nacimiento, por lo que tienen una relación muy cercana con ellas, más allá de la cercanía material con dichos medios. De esta forma, se abren también nuevas áreas donde puedan desarrollar destrezas que les sirvan para destacar o para establecer lazos con grupos de pares. Con todo, no hay relación entre este tipo de acceso a las nuevas tecnologías de la información y la evaluación que se tiene del tiempo libre. Y ello puede ser coherente con la información que arrojaron los grupos focales: la tecnología facilita muchas cosas, pero no es una receta que asegure la felicidad.

245

Caracterización de la transición infanto-juvenil

Casi todos los/as preadolescentes de nivel medio tienen teléfono celular, y la mayoría (78%) cuenta con un computador (superando a los que tienen, por ejemplo, automóvil); mientras que contar con TV cable e Internet cubre a cerca de la mitad de los entrevistados. Sólo para el caso del computador hay leves diferencias por edad, aumentando a los 13 y 14 años (84 y 82% respectivamente). Las consolas de juego son preferencia mayoritaria de los hombres, quienes en un 42,8% dicen usarlas con alguna frecuencia diaria, mientras que un 33,2% dice no usarlas nunca o casi nunca. Las mujeres, en cambio, no las usan en un 65% y sólo un 16,9% de ellas las usa diariamente.
Horas dedicadas a escuchar Radio
60,0% 50,0% 40,0% 30,0% 20,0% 10,0% 0,0% 11 12 13 14 15 16 17 18 EDAD
Nada o menos de una vez al día Hasta dos horas diarias Entre 2 y 4 horas al día Más de cuatro horas al día

Como ya se vio, escuchar música se encuentra entre las actividades más preferidas y más realizadas por los/as preadolescentes, especialmente las mujeres. Un 71,7% de todos ellos dice escuchar radio diariamente, y la cantidad de tiempo dedicado a esto no necesariamente es consciente. La radio se ocupa como un telón de fondo que proporciona compañía mientras se realizan otras actividades. Similar situación ocurre con la televisión, que ven diariamente un 83,3% de los/as preadolescentes del estudio, y que sólo un 8,8% dice no ver nunca o casi nunca.

246

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Horas dedicadas a ver Televisión o videos

70,0% 60,0% 50,0% 40,0% 30,0% 20,0% 10,0% 0,0% 11 12 13 14 15 16 17 18
Nada o menos de una vez al día Hasta dos horas diarias Entre 2 y 4 horas al día Más de cuatro horas al día

EDAD

Existe también una disposición crítica frente a la televisión y en torno a todos sus contenidos. Aunque consumen mucha televisión, manifiestan cierto rechazo por la escasa variedad en la oferta, y una baja credibilidad (39,6%) en las personas relacionadas con programas informativos. A pesar de esa crítica, los personajes televisivos como animadores, bailarines y cantantes marcan sus gustos. El computador e Internet, como ya se enunciaba, son medios interactivos, que exigen una relación menos pasiva y que ofrecen posibilidades reales de comunicación. Pero también implican un gasto específico, por lo que no todos los/as preadolescentes tienen acceso a él de manera libre. A diferencia de la radio y la televisión, el computador e Internet involucran menos gente en el hogar al mismo tiempo y una dosis de conocimiento específico para hacerlos funcionar, cuestión en la que los menores llevan ventaja por su natural flexibilidad y capacidad de aprendizaje en esta etapa en que se abren al mundo.

247

Caracterización de la transición infanto-juvenil

Horas dedicadas a Navegar por Internet y/o chatear

100,0% 80,0% 60,0% 40,0% 20,0% 0,0% 11 12 13 14 15 16 17 18
Nada o menos de una vez al día Hasta dos horas diarias Entre 2 y 4 horas al día Más de cuatro horas al día

EDAD

Al hablar de posibilidades efectivas de comunicación, nos referimos a esos espacios virtuales que reemplazan los grupos de pares presenciales, llámense foros o chats. No es despreciable el dato de que más de un 30% de los/as preadolescentes diga conocer a sus amigos a partir de estos espacios virtuales, y que sea también un espacio de encuentro con ellos en proporción similar, aunque también manifiestan cierto grado de recelo frente a las personas que pueden conocer a través de este medio. 3.1.3 Reconociendo el mundo y su lugar

Parece haber acuerdo en que una de las características que marcan el abandono de la niñez es la preocupación por lo social. El “salir hacia fuera”, dejar el espacio exclusivamente familiar para preocuparse e interrogarse por el entorno sociocultural, se convierte en un nuevo interés. Ello va de la mano de la necesidad de elaborar teorías o explicaciones coherentes acerca de cómo y por qué ocurren las cosas, asociado tanto al mayor desarrollo cognitivo como moral. a) Esta generación

Esta generación de preadolescentes está inquieta por lo que le depara la vida juvenil. En esta etapa se pueden ensayar comportamientos y gustos propios de la juventud, sin dejar al niño de forma definitiva. Es así como se va 248

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configurando un nuevo tema de conversación y opinión: cómo es y cómo se vive en la juventud. Un periodo en la vida con tareas determinadas. De hecho, más de la mitad de los encuestados de ambos sexos (55%), creen que la juventud es un momento para “aprender cosas que sirvan para tener éxito en la vida”. Así, la etapa juvenil para los/as preadolescentes adquiere un carácter fundamentalmente instructivo donde se juega la vida de acuerdo a lo que se entienda por “éxito”.
¿Cuáles de las siguientes frases representan mejor lo que es para ti la juventud? Pasarlo bien Tomar decisiones sobre qué hacer en la vida. Jugársela por grandes ideales Aprender cosas que sirven para tener éxito en la vida SEXO Hombre Mujer 12.3% 25.0% 6.8% 55.9% 17.8% 20.7% 5.6% 55.9% 11 EDAD 12 13 14 9.6% Total 15.0%

21.2% 15.3% 13.3%

15.9% 29.7% 17.1% 28.8% 22.9% 8.0% 8.1% 5.7% 2.9% 6.2%

54.9% 46.8% 63.8% 58.7% 55.9%

El futuro también es tema para esta generación. Las condiciones señaladas con mayor frecuencia (por sobre el 30%) como las más importantes para que les vaya bien en la vida, tienen el siguiente orden: 1° “ser constante y trabajar responsablemente”; 2do. “tener el apoyo de los padres” y 3ro. “tener una buena educación”.
¿Cuáles son las condiciones más importantes para que te pueda ir bien en la vida? (RM) Ser constante y trabajar responsablemente Tener suerte Tener una buena educación Tener buenos contactos Tener el apoyo de los padres Tener fe en Dios

SEXO Hombre Mujer 11

EDAD 12 13 14 Total

53.2% 3.2% 37.7% 1.8% 34.5% 21.4% 20.0% 28.2%

50.0% 46.0% 51.4% 50.0% 59.6% 51.6% 0.9% 0.9% 2.7% 1.8% 3.6% 0.9% 0.9% 1.9% 1.0% 1.0% 2.1% 1.4%

35.5% 32.7% 38.7% 34.0% 41.3% 36.6% 39.3% 46.0% 44.1% 34.9% 21.2% 36.9% 25.2% 35.4% 22.5% 21.7% 12.5% 23.3% 23.4% 15.9% 13.5% 29.2% 28.8% 21.7% 24.8% 19.5% 25.2% 27.4% 34.6% 26.5%

Tener iniciativa y capacidad para hacer cosas nuevas Tener metas claras

249

Caracterización de la transición infanto-juvenil

El futuro y la juventud tienen algo en común: aluden al deseo de crecer pronto para ganar más espacios y cuotas de autonomía y para validarse ante los mayores. Cerca del 41% de los encuestados menciona haberse sentido discriminado por su edad casi siempre u ocasionalmente. A esto se agrega que para los/as jóvenes de 15 a 18 años, que integraron uno de los grupos focales, la identificación con la adolescencia no les favorece. Este proceso de validación refiere también a una nueva comprensión de la vida adulta. La encuesta señala que la adultez es posible cuando la persona “trabaja y se mantiene sola” (31.1%) y se relaciona con tener “las cosas más claras” (29.3%) y “cierta edad” (26.5%). Y que lo bueno de ser un adulto es que “tienen mayor decisión sobre las cosas” (24.4%). Los rasgos de la adultez valorados son el derecho a decidir, ser tomado en cuenta, contar con espacios propios, no ser manipulado. b) Sus orientaciones sociales y culturales Atendiendo al hecho de que los personajes mediáticos preferidos de los/as preadolescentes son los artistas, dibujos animados y deportistas, la preferencia de estos modelos, tanto de mujeres como de hombres, tiende a resaltar la imagen masculina como referente de aprendizaje. El gusto por artistas, personajes hombres y dibujos masculinos asciende a 62.6%, en cambios los modelos femeninos sólo tienen un 13.1% de las preferencias. A ello se agrega la alta mención que los hombres hacen de los deportistas (20,2%) que en su mayoría también son varones. Las cualidades admiradas por tipo de personaje y género muestran también cierta influencia en la acomodación de rasgos identitarios y en las experiencias socializadoras. Si consideramos que el desarrollo de estas funciones es producto de la interacción entre la maduración orgánica y los estímulos del medio ambiente por un proceso continuo de asimilación, es pertinente señalar que la televisión interviene decisivamente en la construcción de paradigmas conductuales que desempeñan un papel importante en la socialización. En este proceso se trasluce una realidad que denota también experiencias de paso de una etapa a otra, adaptándose o resistiéndose a las normas básicas de convivencia social. Cerca del 30% de los encuestados tiene disposición a manifestar tendencias rupturistas que en esta etapa refieren, nuevamente, a experiencias asociadas con la edad y el sexo. Es decir, existe más adhesión a este tipo de conductas en preadolescentes de 13 y 14 años, y son las mujeres quienes manifiestan mayor disposición a ceder en este tipo de transgresiones. En este intento por negar la niñez, cabe preguntarse si el preadolescente está siendo objeto o sujeto de nuevas modas y corrientes. 250

Estudios del INJUV

Pese a las necesidades de sobresalir y distinguirse con actitudes salidas de la norma, los/as preadolescentes también tienen una palabra respecto de las personas e instituciones sustentadoras de la convivencia social. La confianza manifestada en estos actores se expresa en tres grupos: 1) la familia, trabajadores de la salud y docentes con más de 75%; 2) el presidente, religiosos y carabineros con cerca de 70%; y 3) políticos activos y agentes relacionados con medios de comunicación con menos de 40%.

Grado de confianza en instituciones según sexo
Hombre Tu familia Los médicos, matronas, enfermeras Los profesores Los carabineros Los sacerdotes, pastores, monjas El presidente Personas trabajan en programas informativos de TV Locutores de radio Los alcaldes Los senadores y diputados 17 18 31 33 28 34 40 39 62 76 78 68 71 68 70 70 86 87 Mujer 96 97

La confianza en estos agentes socializadores advierte una valoración por las experiencias de sentirse cuidados y contenidos en distintos aspectos como el familiar, la salud, la educación, lo social, lo espiritual y la protección simbólica de carácter nacional que provee la imagen del presidente. Y pese a las desconfianza en los políticos un 37% manifiesta interés por inscribirse en los registros electorales. El grupo que se manifiesta dispuesto a inscribirse menciona como

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Caracterización de la transición infanto-juvenil

gran motivación la importancia de dar la opinión (53,4%), hecho que es más atendido por las mujeres (58%) respecto de los hombres (48,8%) y por los que tienen 14 años (72,7%). El sufragio en clave de “opinión” es una manera de estar presente en las instancias de toma de decisiones que se refieren a la convivencia social. Así, el voto se convierte en un tema relevante por cuanto constituye un mecanismo para expresar la opinión propia. Respecto de la discriminación y la tolerancia, los/as preadolescentes creen que la edad es el principal motivo para ser mirados en menos, pero los otros factores como el sexo, la clase social, la apariencia física también cuentan en esta alteración de la convivencia social.
Te has sentido discriminado por... (Ocasionalmente + Casi Siempre) Tu edad Tu sexo Tu clase social El lugar donde vives Ser estudiante/escolar Tu color de piel Tu apariencia física Tu manera de vestir SEXO Hombre Mujer 39.3% 34.4% 25.6% 20.5% 14.6% 11.4% 8.7% 15.5% 11 EDAD 12 13 14 Total

41.8% 43.8% 41.4% 40.0% 36.5% 40.5% 37.9% 42.0% 36.9% 37.1% 27.9% 36.1% 30.8% 22.3% 23.4% 34.9% 32.7% 28.2% 20.7% 13.4% 22.5% 23.8% 23.1% 20.6% 26.2% 18.8% 19.8% 25.5% 17.3% 20.3% 16.8% 13.4% 18.0% 13.2% 11.5% 14.1% 18.3% 15.2% 13.5% 11.4% 13.5% 13.4% 10.7% 14.2% 16.2% 12.3% 9.6% 13.1%

Pese a esta experiencia de sentirse discriminados, los datos de la encuesta señalan una disposición evidente a establecer una discriminación difusa de parte de ellos, atendiendo a la preferencia de no tener a algunos tipos de personas como vecinos.
No te gustaría tener como vecino a... Pobres Asiáticos / Musulmanes Homosexuales / Lesbianas Drogadictos / Alcohólicos Peruanos / Bolivianos Mapuches Adultos mayores SEXO Hombre Mujer 22.8% 27.0% 66.5% 94.4% 39.1% 19.5% 11.2% 11 EDAD 12 9.5% 13 14 Total

10.6% 17.9%

18.4% 21.6% 16.8%

15.5% 22.3% 23.8% 19.4% 19.6% 21.3% 39.6% 59.8% 52.4% 51.1% 49.0% 53.3% 93.7% 96.4% 95.2% 93.2% 91.2% 94.1% 26.1% 28.6% 30.5% 35.9% 36.3% 32.7% 12.1% 17.0% 14.3% 13.6% 18.6% 15.9% 12.1% 8.9% 5.7% 20.4% 11.8% 11.6%

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Estudios del INJUV

Los hombres aparecen siendo 10 por ciento más discriminadores que las mujeres, advirtiendo que poco más de un tercio de los/as preadolescentes manifiesta alguna suerte de reticencia con los grupos mencionados. En lo referente a los llamados “temas valóricos”, mayoritariamente los menores de 15 están de acuerdo con que el matrimonio debiera ser “un compromiso para toda la vida” (79%). Por otro lado, el 74% está en contra de que se realice un aborto “a toda mujer que lo desee”; aunque este rechazo baja bastante (56%) cuando se trata del aborto en casos en que la vida de la madre o del hijo corra peligro, lo que se conoce como “aborto terapéutico”. Por otra parte, cuando indagamos en una de las orientaciones culturales más asociadas a la preadolescencia, como es el inicio de las prácticas sexuales, la mayor parte de los/as preadolescentes sostiene que los/as jóvenes deberían tenerlas “sólo si hay amor” (42%), le siguen quienes lo validan “si ambos lo desean” (25%), luego los que creen que deberían practicarse “sólo cuando estén casados” (20%) y los menos creen que sólo “si existe un compromiso” para casarse (14%). Suele considerase que un indicador de los cambios culturales tiene que ver con la mayor o menor creencia religiosa. Casi todos los/as preadolescentes creen en “Dios”, bajando levemente la tendencia de los/as jóvenes de entre 15 y 18 años (94% y 97%, respectivamente) e incluso lo hacen quienes no se sienten cercanos a ninguna religión (80%).

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Caracterización de la transición infanto-juvenil

Creencia según edad
100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 11 años 12 años 13 años Creen Creen Creen Creen en en en en 14 años Dios Los ángeles Los Fantasmas o Espíritus El diablo 50 41 30 27 23 49 45 35 28 19 39 35 30 30 97 96 83 74 90 77 72 96 97 95 80 69 58 87 84 71 63 62 46 43 36 28

Se sienten parte de la iglesia. Creen en Jesucristo Confían en sacerdotes, monjas, pastores Creen en Los extraterrestres Creen en La magia o brujería

c) Su imagen de país Los/as preadolescentes ven a Chile como un país discriminador (45%), democrático (33%), injusto (30%), consumista (26%) y solidario (25%). En un nivel intermedio, hay preadolescentes que ven al país como “clasista” (23%), “sin igualdad de oportunidades” (20%), “inseguro”, “libre” y “moderno” (18%). Mientras que una minoría lo percibe como “justo” y “con igualdad de oportunidades” (10%), “seguro” (9%), “individualista” (6,5%), “tolerante” (5%), “represivo” (2%). Podemos aventurar que los discursos públicos que en los últimos años han ido expandiendo la imagen del país como un entorno inseguro, en el contexto de abogar por la “paz ciudadana” o el “combate contra la delincuencia”, han calado más fuertemente en los/as jóvenes que en la generación que los precede. Uno puede aventurar que en términos de políticas públicas, los 14 años parecen ser un punto de quiebre en cuanto a identificar al país como democrático entre sus primeras características. Con todo, hay que tener en cuenta también, que los/as preadolescentes son la primera generación que ha

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vivido completamente en un régimen democrático. Característica valorada, aunque la mitad cree que en Chile no hay espacios para “dar su opinión”. Por otra parte, podemos suponer que entre los 13 y los 14 se tiene más conciencia del juego democrático que a los 11 y 12; pero después de los 15 según van haciéndose más autónomos, comienzan a ser más críticos del entorno político. La mayor parte de los/as preadolescentes tiene una percepción positiva de futuro, independiente de su edad. El 71% cree que el país estará “mejor que ahora”, un 17% igual y sólo el 12% “peor”. Respecto de cómo ven su situación personal en 5 años más, la confianza en un futuro mejor es aún mayor, el 92% cree que estará “mejor”, lo que corrobora la tendencia de los mayores de 14 años. 3.2 “Un día de mi vida” en 1995 y 2004

El estudio analítico de las Cartas Autobiográficas nos permite constatar que los “espacios” más comunes de los/as adolescentes, tanto en 1995 como el 2004, son la casa, el colegio y el encuentro con los amigos. La mayor parte de los acontecimientos y afectos expresados se desarrollan en estos espacios. Los “tiempos” más propiamente considerados como “un día de la vida” son los fines de semana y las vacaciones. La vida familiar en la casa es apreciada en el discurso adolescente, tanto de 1995 como del 2004. En términos generales los relatos de 1995 y de 2004 no difieren mucho de sus vivencias por cuanto se mueven en función de temas articuladores comunes, como el ver la televisión, el hacer las tareas del colegio, la importancia de los amigos y amigas, la presencia activa o pasiva de los adultos y las actividades de juego. No obstante, es posible enunciar diferencias cualitativas que matizan los discursos de ambas generaciones con maneras de relacionarse y expresarse respecto de estos temas y que matizan el uso del tiempo libre y las obligaciones diarias. • • • Una nueva relación con la tecnología Las cambiantes redes sociales Otra expresión de estados de ánimo

a) Una nueva relación con la tecnología. Las menciones del uso de las herramientas tecnológicas en el año 1995, tenían un valor diferente en la vida cotidiana al que tienen en los/as preadolescentes del 2004, quienes crecen de la mano con las novedades 255

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tecnológicas, especialmente relacionadas con la comunicación y la informática. La relación de los/as preadolescentes con la tecnología, concebida esta como un conjunto de recursos para pasar el tiempo libre y cumplir algunas obligaciones, especialmente escolares, ha evolucionado en la manera como se expresan las cartas de 1995 y 2004. Para ser más precisos y fieles con los relatos, las herramientas que más atraen el interés del público estudiado son dos: la televisión y el computador. De la primera advertimos una disminución del uso y del segundo una mayor integración a las acciones habituales. En 1995 televisor servía para superar el aburrimiento, un estado anímico que mejor representa las disposiciones personales frente a la vida cotidiana. Su uso es transversal a las demás actividades y no significa que sea la más importante del tiempo libre. Además son los hombres los que la mencionan con mayor frecuencia, con amplia inclusión, de parte de ambos sexos, de programas de la época, especialmente teleseries, perfilándose un público cautivo de un determinado espacio mediático y horario de exposición. En las cartas del 2004, el ver la televisión, es parte de la rutina y no necesariamente es un objetivo contemplado a la hora de volver del colegio o como alternativa para pasar el rato los fines de semana. Además, hay otros indicadores que señalan que estamos ante una generación más crítica de los contenidos televisivos, aunque más expuesta a programas destinados para mayores. Esta relación integradora y utilitaria de la tecnología hace que no sea muy frecuente en los relatos. Es más visto como un satisfactor que un fin en sí misma. Más allá de la demanda por tener un computador, recurso que cuenta con un alto acceso en comparación con el año 1995, la necesidad está instalada en disponer de un mayor acceso a la comunicación con los “cyberamigos”, al juego complejo e interactivo on line, y a todo tipo de información de acuerdo a los intereses particulares, tanto para satisfacer inquietudes personales como para cumplir con la tarea del colegio de una manera rápida y consistente. Las comunicaciones o exploraciones hacia esta nueva forma de relacionarse cautiva el interés, no tanto por la novedad como por el grado de libertad y autonomía para expresarse desde la identidad propia o ficticia a través del nic, una nueva forma de explorar y validar los emergentes ensayos de identidad. b) Las cambiantes redes sociales La vida social y las redes sociales también han cambiado desde 1995 al 256

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2004. Los amigos y la familia tienen mas relación entre sí en 1995 comparados con los/as preadolescentes del año 2004. Se vive de modo diferente la amistad, la familia y la vinculación entre estos dos espacios. En 1995 hay sujetos más relacionales y vinculantes. Los amigos están también muy cercanos a la familia y sus actividades se realizan principalmente dentro o cerca del entorno familiar. En cambio, en el 2004, la generalidad narra experiencias de amistad diferenciados del ambiente familiar y las actividades pueden darse en la casa o en otra parte como el cine o el estadio. Ellos quieren jugar, conversar, salir. Ellas quieren encontrarse, acompañarse en momentos especiales. Experiencias como el enamoramiento en 1995, eran temas sobre los cuales los/as preadolescentes relataban extensamente desde los 11 años y que los/as preadolescentes del 2004 relatan de modo más discreto. En ambos períodos, las mujeres se aventuran más temprano en relaciones de gustos, cortejos y declaraciones de amor. La diferencia es que en 1995 las experiencias de enamoramiento de las mujeres parten ya a los 11 años y en los hombres, tímidamente a los 13 años. El 2004 es distinto, porque los hombres no mencionan experiencias de ese tipo y las mujeres sólo tocan este tema a los 12 años. La soledad de esta generación no es dramática. Va de la mano con cierta autonomía lograda o heredada. El 2004 las actividades en la familia suelen narrarse con cierto gozo y consideración, especialmente por parte de los hombres que antes de narrar peripecias con amigos, se dedican a contar vivencias familiares. Es importante esperarse para comer juntos, salir a pasear, conversar o jugar. En cambio, en 1995, las actividades en familias no son muy nombradas con la lógica de una elección, pueden ser presentadas, incluso como una obligación o un ritual. c) Otra expresión de estados de ánimo La expresión de los estados de ánimo a través de lenguaje escrito es escasa en los/as preadolescentes del 2004 comparadas con las cartas de 1995. Sentimientos como la alegría, soledad y aburrimiento hacen parte de los relatos en ambos grupos, pero los acentos son diferentes. Los relatos de 1995 muestran los esfuerzos de hombres y mujeres preadolescentes por superar el aburrimiento. Los varones suelen relatar actividades señalando lo agotadoras que éstas son o lo cansados que se encuentran, y las mujeres sobre las cosas que desean o los lugares donde quisieran estar. En los/as preadolescentes del 2004, 257

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no hay expresión afectiva a la actividad de estudiar. “Hacer tareas” está mucho más relacionado a hacer “trabajos”. Es el relato de una rutina, sin mayores especificaciones y detalles, respecto de las otras edades. Se expresa una suerte de tematización de la tarea y medios para lograrla. El relato de los afectos que produce el encuentro con otros (amigos, amigas, pololo(a), adulto, etc.) es mayormente relatado en las mujeres preadolescentes tanto de 1995 como del 2004, asociado a la calificación del logro o fracaso en relación a las personas con los cuales se relaciona o de sí misma. Son las mujeres, tanto del 1995 como del 2004, las que más expresan sus experiencias de tristeza. Situaciones gatilladas por algún desencanto, problemas propios o de alguna amiga.

4.- CONCLUSIONES
4.1.- Prolegómenos de una nueva generación juvenil. Ser preadolescente, no significa estar en un tiempo amorfo, en que se es definido por la negación: ni joven aún, y ni tampoco niño. Aunque ambos tiempos vitales sirven de puntos de partida o de llegada, la etapa de los 11 a 14 años, tiene peculiaridades que la distinguen y le dan una característica específica. Hay una nueva conciencia personal de sentirse distinto del pasado y en búsqueda de una nueva imagen. Eso los lleva a sentirse progresivamente identificados con la imagen juvenil, abandonando la imagen de la niñez, con la expectativa de vivir nuevas experiencias y a veces con prematura nostalgia de la infancia que queda irremediablemente atrás. Los 14 años parecen dejarlos instalados en una nueva etapa vital. Los cambios corporales son evidentes, sobre todo en el periodo de los 12 y 13 años. Sin embargo, es interesante notar que los cambios de su cuerpo no es lo que les despierta más inquietud, sino la imagen de sí que se construye, presenta a los demás, y que es reconocida por otros, especialmente por los adultos. No obstante, en el periodo de los 11, y hasta los 12 años, no están aún en condiciones de hacer una metacognición de sus propios procesos de cambio. Los viven, les interesa, los conversan, pero aún no pueden hacer una síntesis que les permita bosquejar una idea de quiénes son. En tal sentido, construyen su identidad en un tránsito de un cuerpo que no sorprende pero que invita a relacionarse de un modo diferente con el entorno, hacia una valoración de la libertad y la autonomía. En efecto, a los 13 y 14 años, la libertad tiene un gran valor. 258

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En el estudio del periodo de la preadolescencia a través de la expresión escrita en sus cartas autobiográficas, llama la atención lo parco de sus expresiones afectivas y la satisfacción que manifiestan —las pocas veces que connotan afectivamente su vida cotidiana— en la relación consigo mismo y con el entorno. Descubren un mundo gradualmente más variado y con distintas ofertas de actividades. El gusto por la música parece constituir el sello que marca la diferencia con la niñez. A eso se suma el salir gradualmente hacia más afuera del espacio familiar y escolar. A los 13 y 14 años, la ciudad se amplía y el tiempo también. Llega la noche como un nuevo tiempo para disfrutar, más propio, menos tutelado, en que se pueden ensayar nuevas relaciones y nuevos ritos. Se confirma, al menos en el discurso, de que las mujeres desarrollan y expresan un mundo simbólico más rico y complejo en comparación con los varones de la misma edad, quienes se reconocen menos capacitados para sostener una extensa conversación, aunque más hábiles en expresarse desde el pensamiento lógico-racional. Estas diferencias se hacen menos notorias con el avance de la edad. Están transformando las creencias infantiles religiosas y no religiosas y revisando su práctica religiosa institucional. Su nueva capacidad de pensamiento abstracto pone en duda las verdades incuestionables con que hasta ahora entendían el mundo y la trascendencia. Se observa también que viven en un mundo de creencias más relativas y buscan construir sus propias certezas. Sorprende, sin embargo, descubrir que están rodeados de mitos y de pensamiento fantástico producido por el cine, los juegos de computador, Internet. Podría aventurarse que el pensamiento mágico de la niñez les permitía entregar a poderes externos el control de la vida, las fuerzas de la naturaleza, de manera a sentirse protegidos. A través del pensamiento mítico que empiezan a desarrollar, buscan apropiarse de fuerzas sobrenaturales, de manera a sentirse poderosos. Es probable que por eso se identifiquen más con personajes fantásticos que con personajes humanos. Traspasan a los personajes fantásticos las cualidades y valores que no reconocen en los personajes del mundo real y que quisieran tener para sí. Esta es una generación donde hombres y mujeres se reconocen diferentes a nivel de sus intereses y habilidades, e iguales en el campo de sus derechos cívicos. Sin embargo, confrontados con su futuro personal, reproducen los patrones de crianza tradicional en la cual el hombre se educa para “salir adelante” y la mujer se piensa a sí misma consolidando una familia. En ese sentido, ellas lo viven con mayor tensión, reclamando sentirse discriminadas, 259

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asumiendo con mayor crítica el mundo que empiezan a conocer y con mayor nivel de conflicto para lograr la anhelada autonomía. Entre los varones se observó escasa sensación de discriminación por sexo o edad, al contrario de ellas. Es una generación que peligrosamente señala la discriminación como una característica más del país en que crecen. Ellos mismos se sienten discriminados por su edad, y son discriminadores de los pobres, de los homosexuales y de los peruanos. Paradójicamente es el grupo etáreo que más define el país como democrático, comparados con el grupo de los 15-18 años. Observan con más optimismo el futuro personal y colectivo, donde el uso de las Tecnologías de la Informática y la Comunicación (TICs) es parte de su vida cotidiana, y son estas posiblemente las herramientas a través de las cuales están aprendiendo la relatividad de muchas verdades, y que toda situación de la vida esta cargada de incertidumbre y posibilidades. 4.2.- Las instituciones de socialización y los/as preadolescentes. Los/as preadolescentes crecen vinculados a instituciones a cargo de adultos. Conforme avanzan en la edad, las relaciones de amistad y enamoramiento van tomando distancia del paraguas institucional de la casa y la escuela. Pero esto no sucede de un modo relevante sino hasta los 14 años. Los adultos son pues un interlocutor inevitable en su vida cotidiana, el mediador entre el preadolescente y la institución socializadora. En realidad, el adulto “es” la institución. En tal sentido, llama la atención el poco tiempo que los/as preadolescentes tienen con los adultos, y sobre considerando el valor que estos le otorgan a la relación. Tienen alto nivel de confianza con los principales adultos cercanos a ellos: los padres, los profesores, el personal de salud, los carabineros, los sacerdotes y monjas. También la figura del presidente aparece como respetada y digna de confianza. No obstante, esta confianza es otorgada en base a la calidad del trato. Es así como disminuye cuando perciben inconsistencia o se sienten no respetados. Los elementos valorados en los adultos son pautas que modelan sus aprendizajes sociales y emocionales. La madre sigue siendo la figura mejor evaluada y más cercana en la vida familiar. Se necesita su aprobación y cariño y los conflictos con ella son resentidos más fuertemente. Los hombres en esa edad aparecen más cercanos al padre para conversar temas afectivos y sexuales. Las niñas sufren más por los conflictos familiares y se sienten lejanas del padre, que las “trata distinto 260

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ahora”. Aunque el nivel de conflictividad es bajo, y la gran mayoría se siente querido en la familia, la falta de afecto y los conflictos graves de convivencia están asociados con la comunicación afectiva y la confianza para compartir sus problemas y también para conversar de sexualidad. En el estudio del 1995 los/as preadolescentes manifestaban relaciones conflictivas con los adultos. Los/as preadolescentes del 2004, se muestran más satisfechos en su relación con los adultos, en la casa y en la escuela. Pero también en el 2004 reclaman del poco tiempo para compartir. Esto indica que los/as preadolescentes crecen más solos. El colegio, antes como hoy, es una experiencia que ocupa tiempo central en su vida y en sus obligaciones. Evalúan bien la calidad de la formación que reciben aunque son más críticos que los/as jóvenes respecto a la calidad de la convivencia escolar, señalando una alta frecuencia de situaciones conflictivas principalmente de carácter disciplinario como burlas y descalificaciones, e inclusive de violencia física entre alumnos. Es probable que sean más sensibles dado que el mundo de la enseñanza básica de donde provienen es más tranquilo y normado que la escuela secundaria. La mayoría de los/as preadolescentes considera que lo pasa bien en el colegio. De ahí son gran parte de sus amigos. En las cartas de 2004 aparece menos mencionado el aburrimiento experimentado en la sala de clases, que fue señalado en las cartas de 1995. Aunque valorizan positivamente el clima de su grupo curso en cuanto a compañerismo, unión, buen humor, uno de cada tres se resiente de la calidad de la convivencia. Importa rescatar en ese sentido, que los/as preadolescentes que se sienten más solos y que evalúan con peor nota su experiencia escolar, señalan en mayor porción estas dificultades. En relación a su participación en la iglesia, aunque la mayoría es católico(a), los/as preadolescentes de las iglesias no católicas son los que más participan en grupos de jóvenes de sus iglesias. En general se observa una menor participación religiosa, y un aumento de los que se declaran vivir la fe a su manera, aunque se identifican con una iglesia. Entre los/as preadolescentes se observan las mismas tendencias de identidad y práctica religiosa que han señalado otros estudios realizados en el país (PNUD, INJUV) lo que indica que el proceso de modernización que vive el país ha implicado una mayor secularización de la vida social. También importa señalar que la experiencia religiosa no es unívoca y las representaciones en cuanto a las orientaciones culturales entre el polo más liberal y el más tradicional o conservador, mostraron no estar del todo asociados a la identidad religiosa, en el caso de la iglesia católica, sino más bien al modo como viven su fe religiosa. 261

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Un punto central de la relación adultos preadolescentes es que estos anhelan un nuevo trato. Están ensayando nuevas capacidades intelectuales y necesitan construir un pensamiento sólido que respalde sus conocimientos y los desmitifique de los resabios de la conciencia mágica infantil. El mundo cambia tan rápidamente que los/as preadolescentes corren el riesgo de quedarse atrapados en un ‘pensamiento débil’, incapaz de articular el continuo bombardeo informativo, de ordenar la curiosidad con el saber, de construir significados. Otro riesgo es transformar su natural crítica y rebeldía en un ‘pensamiento escéptico’ desencantado, y en consecuencia descomprometido, auto referente y ajeno a lo colectivo. Los adultos actúan como mediadores en la medida que traducen el mundo en conocimientos, intuiciones y nuevos cuestionamientos. Finalmente, también necesitan la mediación y el compromiso adulto para vencer el riesgo de una tolerancia sin solidaridad. Los/as preadolescentes están abiertos a la aceptación amplia de la diversidad siempre que no llegue a su puerta o a su patio. Trabajar la empatía es fundamental en una ética social que haga frente a la discriminación creciente o, en su menor grado, a la indiferencia, la que también dañina para la integración social en una sociedad que tiene que convivir con la incertidumbre, el riesgo y la desigualdad. 5.3 Riesgo psicosocial de los/as preadolescentes y políticas públicas.

Las políticas de prevención del riesgo psicosocial referido a prematura experiencia sexual, abuso del alcohol y drogas debería iniciarse desde los 11 años. Los datos indican que el periodo de los 11-12 años es sumamente vulnerable al modelamiento del entorno sociocultural con relación al cual el preadolescente construye la identidad que se aleja de la niñez. Sin embargo, es importante considerar que, más que receptores pasivos de mensajes, quieren ser protagonistas de debates y discusiones a nivel escolar, familiar y de MCM, que les permita ejercitar sus nuevas capacidades cognitivas y les ayude a formular argumentos, más que aprenderse normas y prescripciones. La ampliación de la política de promoción de la participación de los/as jóvenes en la vida cultural y política del país podría iniciarse desde los 13 años. Los datos señalan que en el periodo de los 13-14 años la identificación con el imaginario juvenil, la valoración de la autonomía y el reclamo del respeto a su modo de pensar, expresarse y presentarse al entorno, ponen en evidencia formas más complejas y elaboradas de sí mismos que trascienden la obediencia infantil hacia la valoración de la libertad y la individualidad. Por otra parte, la política de educación sexual debe considerar que el 262

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desafío formativo a este nivel es mucho más complejo que transmitir clara y ordenada información sexual. El problema de los/as preadolescentes a nivel de su sexualidad no es de conocimiento, sino de empatía. Ellos y ellas necesitan ser reconocidos en la expresión de sus vivencias eróticas. Es decir, la educación sexual debe partir por acoger sus experiencias, sobre todo en lo referente a deseos y temores, los cuales son muchos, pero comúnmente con pocos espacios sociales relevantes para su elaboración comprehensiva y educativa.

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