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LECCIÓN 4: FUENTES DEL DERECHO Y SOCIEDAD POLITICA

I.- COSTUMBRE Y LEYES COMO FUENTES DEL DERECHO

A) Derecho Consuetudinario patriarcal y matriarcal.

Ya en la antigüedad clásica, algunos escritores creyeron en la existencia de sociedades


gobernadas exclusivamente por mujeres. Tal creencia originó incluso la aparición de leyendas y
mitos como la del reino de las amazonas. Básicamente, las sociedades han sido siempre
patriarcales, es decir, han estado regidas familiar, social y políticamente por hombres.

En el caso de la España prerromana, un texto transmitido por el geógrafo e historiador


grecolatino Estrabón de Amasia, ha servido para deducir la existencia de un régimen matriarcal
entre los pueblos del norte peninsular. Sin embargo un detenido análisis del texto revelo lo
contrario:

– Es el padre quien ejerce el derecho a decidir la vida o la muerte de su familia.


– Además, la simulación del parto (covada) por parte del padre es un rito de
reconocimiento de la paternidad propio de pueblos patriarcales, por el que se
acepta o legitima al recién nacido como miembro de la familia.
– Por otra parte, es el hombre quien dota a la mujer, entendiendo dote como
“compra”.

En conclusión, no estamos ante un régimen matriarcal sino matrilineal, en el cual, es la


mujer la que hereda y la que transmite los derecho sucesorios sin que posea una autoridad
especialmente relevante. El varón que se despose con ella será quien ejerza la autoridad dentro
del grupo familiar, aunque en ciertas cuestiones también seguían interviniendo los hermanos
varones.

B) El Derecho escrito en Tartessos

El análisis comparado de los mitos proporciona ejemplos concluyentes de que la ley era
concebida por el pensamiento primitivo como la reactualización de la una “ley primordial
revelada in illo tempore por la divinidad”, esta es “el rito cosmogónico”. Esta ley, por tanto, adopta
la forma de rito o fórmula sagrada que es imitada por los demás dioses, seres sobrenaturales,
héroes o antepasados míticos al llevar a cabo su actividad en otros planos inferiores del cosmos.
Por eso, la ley también puede definirse como la “institucionalización de la hazaña ejemplar”.

La “imitatio dei” es el mecanismo esencial en todos estos ciclos míticos. Los hombres se
inspiran en los héroes tratando de emular sus hazañas para llegar algún día a ser ellos mismos
héroes. A su vez, los héroes imitan a los dioses para convertirse en tales. Y los dioses no hacen
sino repetir y reactualizar el modelo cosmogónico primordial protagonizado por la ejemplar y
sagrada hazaña de Dios soberano cuando llevó a cabo su obra maestra: la victoria sobre el caos
para crear el cosmos.

Estamos, en definitiva, ante el conocido argumento del relevo en la soberanía. Los


pasos básicos de todos estos mitos son los siguientes:

– Situación de caos o desorden personificado por un monstruo, dragón o ser injusto.


– El dragón-caos intenta aniquilar cualquier intento civilizador, incluso su es
protagonizado por su propia descendencia
– Una divinidad, héroe o ser sobrenatural, normalmente emparentado con la
personificación del caos, consigue enfrentarse y vencer a éste.
– El vencedor procede a recrear-civilizar el mundo.

En todo caso, como se ve, todos estos mitos vienen a reafirmar que el origen de la
civilización… son acontecimientos llevados a cabo por héroes o seres sobrenaturales siguiente
un ritual-modelo que se cree preestablecido in illo tempore. Tal ritual implica vencer a las
tinieblas del caos. En definitiva, que toda labor legisladora equivale para el hombre primitivo a
la repetición de una cosmogonía.

II. ESTRUCTURA SOCIAL Y POLITICA

A) Gens y genitilidades.

La sociedad celta tenía una estructura gentilicia, es decir, que las relaciones entre los
miembros de una comunidad se basaban en la relación de parentesco real o ficticio. Puede
representarse como una pirámide de tres escalones: en la parte inferior estaría la unidad social
básica, la familia en sentido amplio, esto es, el grupo de consanguíneos unidos por un
antepasado común. El escalón intermedio, la gentilitas o grupo de familias unidas por vínculos
de parentesco. La cúspide de la pirámide social la ocuparía la gens, es decir, el conjunto de
gentilidades.

La aparición de algunas inscripciones en las que parece asociarse el concepto de gentilitas a


centuria, ha hecho suponer a los investigadores que la sociedad celta se estructuraba
decimalmente, de alguna u otra forma.

B) Los vínculos de solidaridad pública: hospitalidad.

La conciencia de la propia vulnerabilidad frente otros pueblos y la necesidad de garantizar


el libre movimiento fuera del territorio es la causa de la institución de la hospitalidad. Nos
constan pactos de hospitalidad entre tribus o ciudades.

El pacto de hospitalidad consistía en que una de las partes o ambas eran acogidas en pie de
igualdad como miembros del grupo y bajo la protección de los dioses familiares. En virtud de
este pacto, ambas partes entraban en comunión de dioses y derecho. Estos pactos se
documentaban generalmente en plantas de metal o arcilla de diversos tamaños y formas, a
veces de animales, llamados Tesseras. Algunas de ellas solían partirse en dos para que cada
parte conservara un trozo que se exhibía a manera de contraseña cuando fuera necesario.

C) Los vínculos de sumisión personal: clientela y devotio

El pacto de clientela implicaba que una persona, y su familia, se acogían a la protección y


sustento del patrono a cambio de prestarle servicios y fidelidad. Existieron dos formas básicas
de clientela: la no militar, por la que los grandes jefes-propietarios ofrecían protección y
sustento a campesinos y empleados a cambio de su trabajo y sumisión.

La clientela militar suponía la prestación del servicio armado del cliente a cambio de
protección, sustento y armas. En España esta forma de clientela militar se denominó Devotio. La
Devotio Ibérica consistía en un pacto de clientela militar que se acompañaba de un juramento
ante una divinidad, en virtud del cual el devoto ofrecía su vida a la divinidad en caso de que, en
pleno batalla, peligrara la del patrono.
La historiografía moderna ha discutido las razones por las que el devoto había de darse
muerte si fallecía el patrono. De ello podemos deducir que la obligación del suicidio del devoto
se explica por tres motivos:

– El devoto debía suicidarse porque no había sabido defender al patrono


– Como la divinidad no había aceptado la vida del devoto a cambio de la del patrono
esto era porque la vida de aquel carecía de valor para la divinidad, por tanto, debía
darse muerte.
– El juramente ante la divinidad podía contener el compromiso del devoto de no
sobrevivir al patrono.

Podemos añadir una cuarta deducida de la creencia en la reencarnación. Los devotos se


comprometían a acompañar al patrono al más allá para seguir sirviéndole y tal vez con
la esperanza de reencarnar en otra vida.

D) Colonias fenicias y griegas

Las colonias fenicias se organizaban a imitación de la estructura político-administrativa


de su metrópoli, la ciudad de Tiro; eran gobernadas por dos magistrados de elección anual
llamados Sufetes. Además, existía otro magistrado llamado Sofer encargado de la
recaudación de tributos y de las materias económicas. Por encima de ellos, una asamblea
compuesta de grandes propietarios y comerciantes regía los destinos de la ciudad. También
sabemos que la Metrópoli se nutría del envío de mercancías y materias primas de las
colonias y también de los impuestos allí recaudados.

En las colonias griegas también existía una asamblea a la que sólo tenían derecho a
entrar las personas con mayor nivel de riqueza. Paralelamente, el gobierno ordinario
correspondía a un magistrado que era auxiliado por varios magistrados de rango inferior.

Por Aristóteles, sabemos que las colonias cartaginesas también adoptan la estructura
político-administrativa de la metrópoli, Cartago. Cada colonia hubo de estar gobernada por
dos magistrados o Sufetes elegidos anualmente, cuya gestión estaba supervisada por una
Asamblea o Senado formado por los 300 a 500 miembros más poderosos y ricos.

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