Está en la página 1de 1

La casa en el cielo Mario practicaba habitualmente su solidaridad dando lo que le sobraba a quienes pasaban por su casa pidiendo ayuda.

Pas sus felices aos hasta que el Seor le llama. Al cruzar el puente San Pedro lo recibe con cordial abrazo de bienvenida y le pide presentarse en Secretara para que le indiquen su residencia. Mara Magdalena lo recibe con un gran saludo. Mario dice que lo manda San Pedro para que le diga cul es su casa en el cielo. Magdalena le indica que siguiendo la Avenida del amanecer llegar una calle que lleva el nombre de su familia, y a la derecha sobre la misma la casa que le corresponde. Un poco ansioso inicia la marcha y despus de una cuantas cuadras con casas hermosas ve una muy parecida a suya. Pero como an no ha dado con la calle de su familia piensa que debe estar confundido, cuando desde la ventana de la casa aquella, para mayor sorpresa Zulema, su empleada domstica, le saluda. - Zulema qu bendicin! Se acerca, se saludan, le comenta y Zulema le dice Seor Mario, en el Cielo no hay equivocacin. Mejor siga las instrucciones de Magdalena. No sin cierta intriga reemprende su senda, camina y camina hasta que ya pasado el medioda encuentra un cartel que dice Familia Petra Escuchando como su corazn retumba, toma hacia la derecha lo ms rpido que puede leyendo en el frente de cada casa el nombre de sus parientes, pero sin ver ninguna con el suyo. Sigue caminando, avanza y avanza hasta que al final ve una casita, la ltima que le queda para buscar su nombre en ella. Jadeante finalmente llega y al verla su corazn casi se detiene. Es una casucha de cartn y rezagos, limpia pero de rezagos y pobretona, que sobre la entrada dice: MARIO PETRA, bienvenido a casa. No puede ser, -se dice a s mismo- si yo he vivido toda la vida en casas buenas . . . Tan grande es su desazn que regresa sobre sus pasos lo ms rpido posible y casi al caer la tarde se presenta en Secretara. La Magdalena lo mira no sin sorpresa, le ofrece un vaso de agua y con los brazos abiertos le dice: Mario querido en qu puedo ayudarte? Mario, recupera su aliento para decir: - Magdalena, ruego me disculpe, pero me parece que hay una confusin. Yo soy Mario Petra, un vecino solidario acostumbrado a vivir en una casa buena. No me explico cmo ac en el cielo pueden haberme dado para toda la eternidad una de cartn y rezagos . . . - Ah, eso era! dice Magdalena. Y a continuacin agrega, es la mejor que pudimos construir con los materiales que nos mandaste desde la tierra.

También podría gustarte