P. 1
Curso Fundamental Sobre La Fe - Karl Rahner - HERDER - (OCR)

Curso Fundamental Sobre La Fe - Karl Rahner - HERDER - (OCR)

|Views: 2.806|Likes:
Publicado porIohananOneFour

More info:

Published by: IohananOneFour on Nov 17, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

04/17/2015

pdf

text

original

Entre los existenciales de la existencia humana se encuentran la res
ponsabilidad y la libertad del hombre. La esencia fundamental de esta
libertad (porque está radicada en el polo subjetivo de la existencia hu
mana y de su experiencia y no dentro de los datos categoriales) no
consiste en una facultad particular del hombre junto a otras, por la que
él puede hacer u omitir esto o lo otro en una elección arbitraria. Con
demasiada facilidad interpretamos así nuestra libertad desde una inte
ligencia pseudoempírica de la misma. Pero en realidad la libertad es
ante todo la entrega del sujeto a sí mismo, de modo que la libertad en
su esencia fundamental tiende al sujeto como tal y como un todo. En
la libertad real, el sujeto se refiere a sí mismo, se entiende y pone a sí
mismo, a la postre no hace algo, sino que se hace a sí mismo.

121

La libertad se refiere al todo uno de la existencia humana

Con ello viene dado un doble momento: en primer lugar, la libertad
se refiere al todo uno de la existencia humana, aunque, evidentemente,
este todo uno tiene una extensión y dispersión espacial y temporal. La
libertad en cuanto facultad del sujeto de entender y disponer acerca de
sí mismo como una unidad y totalidad, no es por supuesto una facul
tad que se halle detrás de una temporalidad histórica meramente físi
ca, biológica, externa. Esto sería una concepción gnóstica de la liber
tad, la cual, naturalmente, tiene también su profundo fundamento ob
jetivo para ese error. Incluso un cristiano tan profundo y decidido
como era Orígenes, cedió en parte a esa tentación y concibió esta vida
histórica concreta como el mal reflejo secundario de una libertad que
propiamente se ejerció y decidió en un espacio totalmente distinto,
prehistórico y precorporal de existencia.
La libertad es la potestad que el sujeto uno tiene sobre sí mismo
como una unidad y un todo. La libertad no puede, por así decir, divi
dirse en trozos particulares ; no es la facultad neutral que una vez hace
esto y otra vez lo otro. Y, sin embargo, esta libertad, como libertad
del sujeto sobre sí mismo, de cara a sí mismo, desde sí mismo, como el
todo único, no es una libertad que viva detrás de una temporalidad
histórica meramente física, biológica y externa del sujeto, sino que se
realiza como tal libertad subjetiva pasando a través de la temporali
dad que la misma libertad pone para ser ella misma. Naturalmente,
esa concepción es mucho más diferenciada, mucho más compleja,
mucho menos penetrable que la primitiva concepción categorial de la
libertad como facultad de hacer esto o lo otro según arbitrio, y es más
compleja y difícil de entender también que una concepción gnóstica
de la libertad. Pero de hecho en una auténtica antropología ontològica
lo verdadero es lo complejo, lo difícil, lo no penetrable radicalmente
en su identidad y unidad. La libertad es libertad en y a través de una
historia espacio-temporal y dentro de ésta es precisamente libertad del
sujeto para sí mismo.

La unidad de la realización única de la existencia con libertad
ciertamente no es un dato particular de nuestra experiencia que poda
mos demostrar en forma empírica y categorial. Esta unidad —y con
ello la verdadera esencia de la libertad subjetiva—precede a los actos
y sucesos particulares de la vida humana como su condición de posibi

Grado tercero: el hombre amenazado por la culpa

122

Libertad como facultad de lo definitivo

lidad, lo mismo que la condición de sujeto del hombre no es una suma
accesoria de sus realidades particulares empíricas. Por tanto, la liber
tad no es una facultad —que permanezca neutral en sí misma—de
hacer esto y luego lo otro, de modo que los resultados de estas accio
nes particulares se sumaran posteriormente, pues ellas —de suyo pasa
das—ya sólo subsistirían en la contabilidad de Dios y del hombre, de
modo que tendrían que imponerse una vez más a la libertad como por
una añadidura posterior. La libertad no es una especie de cuchillo que
permanece siempre igual a sí mismo como facultad de cortar, y que al
cortar sigue siendo idéntico consigo mismo. La libertad es un acto
único y singular —si bien en la temporalidad y la historia—, es la auto-
realización de un único sujeto, el cual debe pasar siempre y en todas
partes a través de una mediación objetiva, mundana e histórica de las
acciones particulares, pero se refiere a lo uno y realiza lo uno: el sujeto
uno en la totalidad singular de su historia.

Libertad como facultad de lo definitivo

Hay otra confusión que llega hasta el mundo de las representaciones
religiosas y trae consigo problemas falsamente planteados: la libertad
no es la facultad de hacer esto y luego lo otro, de modo que lo segun
do signifique lo contrario y la supresión de lo primero, y de modo que
—si esto prosiguiera sin interrupción en la temporalidad física— la
consumación sólo sería pensable como interrupción externa de esa
serie (que de suyo temporaliza hasta el infinito) de acciones particula
res libres: Dios en la muerte quitaría externamente su espacio a esa li
bertad que sigue temporalizando por toda la eternidad.
Pero la libertad no es la facultad de seguir haciendo eternamente
en un eterno disponer de nuevo. Más bien, la libertad tiene en sí preci
samente una necesidad, que no es inherente a lo físicamente necesario
en el sentido usual, pues libertad es la facultad de la subjetividad, o
sea, del sujeto que no es un casual punto de cruce de cadenas causales
que tiendan a lo indeterminado hacia adelante y hacia atrás, sino que
es lo irreductible. Por esto, la libertad no es precisamente la capacidad
de revisar siempre de nuevo, sino la única facultad de lo definitivo, la
facultad del sujeto que mediante esa libertad ha de ser llevado a su si
tuación definitiva e irrevocable; por ello, y en este sentido, la libertad

123

Grado tercero: el hombre amenazado por la culpa

es la facultad de lo eterno. Si queremos saber qué es “definitivo”, en
tonces hemos de experimentar aquella libertad trascendental que es
realmente algo eterno, pues precisamente ella pone un carácter defini
tivo, que desde dentro ya no quiere ni puede ser otra cosa.
La libertad no existe para que todo pueda ser siempre de nuevo
diferente, sino para que algo reciba realmente validez y condición ine
ludible. Libertad es en cierto modo la facultad de fundar lo necesario,
lo permanente, lo definitivo; y donde no hay ninguna libertad, siem
pre se da solamente algo que de suyo sigue engendrándose y tradu
ciéndose cada vez de nuevo y se disuelve en otra cosa hacia adelante y
hacia atrás. Libertad es el evento de lo eterno, al que, evidentemente,
no podemos asistir desde fuera como espectadores, pues somos noso
tros mismos los que seguimos aconteciendo todavía con libertad; más
bien, padeciendo la multiforme temporalidad, hacemos este suceso de
la libertad, formamos la eternidad, que nosotros mismos somos y de
venimos.

Libertad trascendental y sus objetivaciones categoriales

Esta libertad, como libertad del acontecer del carácter definitivo del
sujeto, es una libertad trascendental y una experiencia trascendental de
la libertad. Es, por tanto, un momento en el sujeto mismo, un momen
to que el sujeto en su mismidad como tal no puede poner, objetivar in
mediatamente ante él. Por ello, esta libertad no es un dato particular
empírico, que las antropologías aposteriorísticas puedan mostrar junto
a otros objetos. Si comenzamos a reflexionar sobre la libertad, enton
ces ese acto en el polo subjetivo es a su vez libertad, y en tal acto de la
reflexión que busca una libertad anterior, en cierto modo sólo pode
mos encontrar siempre las objetivaciones de la libertad, las cuales,
como tales, sin duda pueden disolverse de nuevo funcionalmente hacia
adelante y hacia atrás, hacia arriba y hacia abajo en la pluralidad del
mundo empírico de tipo objetivo, de modo que ya no puede encon
trarse la libertad. Pero en el mismo instante ésta ha vuelto a realizarse
en el polo subjetivo de ese acto de búsqueda de libertad objetivada.
Por tanto, la libertad, por su esencia como acontecer del sujeto, no se
produce precisamente en la experiencia particularizante, aislante y
como tal observable de las ciencias particulares, pues aquí en el fondo

124

Libertad trascendental y sus objetivaciones categoriales

nada es libre fuera del sujeto que desarrolla la ciencia, para la cual en
tal tipo de ciencia se trata siempre de algo distinto de él mismo como
sujeto. Hemos experimentado ya que somos libres y qué es propia
mente libertad cuando empezamos a preguntar reflejamente acerca de
esto.

Con todo ello no se niega, por supuesto, sino que se dice a la vez
de manera positiva que el hombre es bajo múltiples aspectos el ser ex
puesto a la necesidad. Y la afirmación de que el hombre también es
siempre el ser condicionado, originado, manipulado por su entorno,
no se refiere simplemente a un ámbito regional y delimitable de su
existencia, junto al cual exista el espacio de la libertad, sino que estos
dos aspectos nunca pueden separarse concretamente en el hombre de
manera adecuada. En efecto, donde actúo libremente como sujeto, ac
túo siempre hacia el interior de un mundo objetivo, me alejo en cierto
modo de mi libertad en dirección a lo que acontece necesariamente en
este mundo; y allí donde padezco las fatalidades, las conozco, analizo
y pongo en conexión, hago esto como el sujeto de la libertad, y por lo
menos el acto de conocimiento de lo necesario es un acto subjetivo,
que el sujeto pone activamente, del que se responsabiliza y que asume
libremente. Todo esto queda dicho de manera radical cuando se acen
túa que la libertad no es ningún dato particular categorial de la expe
riencia humana que pueda observarse empíricamente de manera inme
diata en el espacio y el tiempo.
Por lo que respecta a las acciones particulares de la libertad en la
vida de un hombre, el sujeto nunca tiene una seguridad absoluta en re
lación con el carácter subjetivo y en consecuencia con la cualidad
moral de tales acciones particulares, pues éstas, como objetivadas real
y cognoscitivamente, son siempre la síntesis de libertad originaria y
necesidad asumida, síntesis que ya no puede resolverse adecuadamente
en forma refleja. Por eso el sujeto en su originaria experiencia trascen
dental de sí mismo como sujeto ciertamente sabe quién es él, pero
nunca puede objetivar este saber originario en un determinado saber
temático, en enunciados absolutamente seguros, para expresarse a sí
mismo y juzgar sobre sí mismo, para juzgar quién y qué ha llegado a
ser por la mediación concreta de sus acciones categoriales. El sujeto
libre siempre está originariamente en sí mismo con libertad, y a la vez
está sustraído a sí mismo en su libertad en virtud de lo objetivo, a tra
vés de lo cual tiene que mediarse necesariamente consigo mismo.

125

Grado tercero: el hombre amenazado por la culpa

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->