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El Protocolo

Silencio. Ah, silencio! Yo conmigo y mi silencio. Por fin solo y envuelto en la limpia gasa de esta bendita penumbra! Ya, en sordina, amigos y parientes (pobres queridos mos!) del otro lado de la puerta recin entornada: el eco de sus acongojadas voces modulndose lnguido, casi como el rumor de las olas de un mar parsimonioso y ajeno. La puerta?: Umbral vano! Afueras?: Algaraba de pjaros, recogindose al amor de las acacias, se me regala envuelta en un aire ebrio de perfumes!... Adentros?: yo, aqu, ahora, del lado de tu azogue, espejo de mi vida, sin fin cayendo mullido sobre la estigia inmensa de esta exigua cama; pronto libre de cables, tubos y tantas otras penosas vitales ataduras!; liviano, sin ms lastre que el de una difusa carga de conciencia que cuanto apenas, y en dulce susurro, siento reclamarse como ma. Sin fin cayendodespierto, vivo, iluminado!: que un rayo mnimo de luz intrusa, hebra fiel desprendida de los ltimos girones del ocaso, alumbrando me va, con qu gracia!, nimios detalles al desgaire de la ptina de asepsia que emborrona triste el conjunto de la sala. Fiat lux! Alegra ltima, menuda, inmarcesible y serena con que afrontar el reto: nunca he sido valiente, pero eso ya no importa; basta con dejarte, mano sabia, empuar la pluma decidida y, aprovechando que, justo ahora!, la estela, caprichosa, curiosea demorndose en el simpar recuadro, traces t, sin t saberlo, ste que ha de ser tu ltimo trazo. Sea pues: firmado quede El Protocolo!; y ya sin ms, tiempo de cualquier vida, libre de burocrticos estorbos, dejarte que vayas primoroso extendiendo ante m tu gran papiro. Fuera de concurso, lo que sobran son ideas para, por fin, desde este nuevo principio, ir hilvanando sin pausa ni prisas, el nico, el imposible, el verdadero relato. Semel
Noviembre, 2012