Nubes

¡Ah, nubes!: las pasajeras inquietas, las indomables mansas de estas praderas de azules casi palpables. ¡Ah, nubes!: las primorosas, desflecando caprichosas figuras tan imborrables; las que, en preclaros presagios, anuncian dulces naufragios; ¡ensueños de agua inefables! Nubes, de hechura ligera, siempre dejándose ir para, de alguna manera, volver de nuevo a partir. Nubes, a veces, espesas, oscuras como promesas que nunca habrás de cumplir. Nubes...en que uno quisiera, de alcanzarlas si pudiera, dejarse un poco ¡vivir! *

Por cima, gasas y tules

con primaveral prestancia danzan: al vuelo pules, en el paño de esa errancia, el azogue de tus ojos; lavas parchajos de enojos en colirio de distancia… Hurga musa en sus baúles: canta “¡Estos días azules y este sol de la infancia!” * Hoy, el viento las empuja, al parecer, con fiereza; ajenas a toda puja, las ves, con delicadeza por el azul transitar: sin prisas por arribar, ¡ganado tienen ya el cielo!, mientras rebullen y agitan, por llegar se precipitan las almas a ras del suelo. * ¿Son o no son?: Que parecen quietas siguiendo su vuelo; que de continuo fenecen renaciendo… Y desde el suelo (modorra estigia de ruido) te dejas, hasta el olvido, llevar envuelto en sus gasas: fresco sudario de vida con que encubrir esta herida de ser muriendo el que pasas. *

Tambú.

Noviembre, 2012

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