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Fallas Del Estado

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CATEDRA DOCENTE

: Microeconomía : Mgº Carolina Lizárraga Montes :

INTEGRANTES

 Claudio La Rosa,Josafat Junior  Solano CCanto , Denysse

SEMESTRE : III

2011

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Contenido
1. Contenido 2. Introducción

I. II. III. IV. V. VI.

Estado Economía institucional Instituciones Enfoques Economicos Fallas del Estado Enfoque alternativo

3. Conclusiones 4. Bibliografía

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Introducción
Las reformas emprendidas en los países en desarrollo en las últimas décadas han tenido un denominador común: la implementación de organismos reguladores como parte de las reformas en las economías, en la búsqueda de solucionar las
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crisis originadas por la falta de infraestructura para los servicios públicos y la escasez de recursos estatales. El Estado, en el nuevo modelo, evolucionó de su papel empresario al de regulador, enfrentando nuevos retos y problemas. Una materia clave en este nuevo papel es la independencia de los organismos reguladores, cuestionada periódicamente y escasamente entendida en los países con limitada tradición de regulación mediante agencias autónomas. La presente revisión busca identificar los grupos de interés que participan en los procesos de regulación y conocer los atributos con los que debe contar un organismo regulador de servicios públicos, para ejercer sus funciones con autonomía institucional respecto a éstos. Para este fin se revisará el marco conceptual de la regulación, la base teórica de la autonomía y las variables relevantes necesarias para el funcionamiento adecuado de los organismos reguladores, a través de un análisis exploratorio. Tratamos de explicar los motivos que provocan las fallas o fracasos del mercado cuya búsqueda constante es el punto de equilibrio a través de la oferta y la demanda. Asimismo, explica las fallas del Estado y enfatiza que es importante el estudio del análisis de las decisiones públicas o public choice dado que es una herramienta útil que sirve para demostrar de manera puntual cuáles han sido los fallos de ambas instituciones, incluyendo el sistema democrático

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EL ESTADO Y LA ECONOMIA INSTITUCIONAL “LAS FALLAS DEL ESTADO”
1. ESTADO
El Estado es un concepto político que se refiere a una forma de organización social, política soberana y coercitiva, formada por un conjunto de instituciones involuntarias, que tiene el poder de regular la vida nacional en un territorio determinado. El concepto de Estado difiere según los autores ,pero algunos de ellos definen el Estado como el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad, teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio determinado.

2. ECONOMIA INSTITUCIONAL
En contraste con el pensamiento económico convencional, según la cual el problema económico fundamental es el consistente en la asignación de recursos y la distribución de la renta, los economistas institucionalistas dan primacía al estudio de los problemas de organización y poder del sistema económico. Mientras la ortodoxia económica tiende a identificar la economía con el mercado, la heterodoxia económica representada por los economistas institucionalistas sostiene que la economía es más que el mercado. Según esta corriente doctrinal, en un sistema económico existen múltiples instituciones que interactúan, una de las cuales es el mercado, y es el conjunto de ellas lo que determina la asignación de recursos en una sociedad. La economía institucional constituyó la primera crítica seria a la economía neoclásica. Sus primeros antecedentes se hallan en la escuela histórica alemana. Véase Institucionalistas.

3. LAS INSTITUCIONES
Para Williamson (1985) el mercado y la empresa son las Instituciones básicas de la economía, pero el concepto de institución es mucho más amplio. Según North “Instituciones son las reglas de juego en una sociedad y están constituidas por condicionamientos formales (leyes, reglas), por condicionamientos informales (normas de conducta, códigos de comportamiento, convenciones) y por sus

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poderes de coacción. Sin embargo se mantiene la actuación individual, existiendo una combinación de individualismo y holismo en una sociedad”. Las instituciones no son elementos neutros, por el contrario ellas afectan la organización de la actividad económica. El rol principal de las instituciones en una sociedad es el de reducir la incertidumbre fundando una estable, pero no necesariamente eficiente, estructura de intervención humana. Las instituciones desempeñan un papel clave dentro de los costos de producción, ya que se necesitan recursos para definir y proteger derechos de propiedad y para hacer cumplir los convenios. Las instituciones junto con la tecnología empleada determinan los costos de producción. Esto es así porque también se necesitan recursos para transformar los factores de producción tierra, trabajo y capital y conseguir producción de bienes y servicios y esa transformación no es una función solamente de la tecnología empleada sino también de las instituciones.

4. ENFOQUES ECONOMICOS
PREMISAS:

       

PERIODO UNICO POSIBILIDADES ILIMITADAS DE CALCULO INFORMACION PERFECTA LOS PRODUCTOS SON HOMOGENEOS EL OBJETIVO DE LA EMPRESA ES LA MAXIMIZACION DEL BENEFICIO LA EMPRESA POSEE UN UNICO CENTRO DE DECISION EXISTE UNA FUNCION DE PRODUCCION EXISTE UN NUMERO ELEVADO DE OFERTANTES Y DEMANDANTES: PRECIO ACEPTANTES NEUTRALIDAD DE LOS IMPUESTOS

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EL PROBLEMA ECONOMICO: LA ASIGNACION DE RECURSOS

División del trabajo

Especialización Coordinación

Precios Mercado (Competencia perfecta)
APORTACIONES:
 

MODELO SÓLIDO SENCILLO Y CLARO DEL FUNCIONAMIENTO DEL MERCADO EL MERCADO ES UN MECANISMO EFICIENTE DE ASIGNACION DE RECURSOS EN CONDICIONES DE COMPETENCIA PERFECTA o Los precios son estadísticos suficientes: contienen toda la información o Coordinación no consciente: la mano invisible o A pesar de que el objetivo de las empresas es conseguir el máximo beneficio ninguna empresa puede conseguir beneficio económico a largo plazo. o Optimo paretiano en la asignación de recursos: Nadie puede mejorar sin que empeore otro.

CRITICAS

LA EMPRESA ES UNA CAJA NEGRA EN LA QUE ENTRAN UNOS INPUTS O FACTORES Y SALEN UNOS OUTPUTS, PRODUCTOS O SERVICIOS o Solo interesa la empresa como elemento del mercado en cuanto que generadora de la oferta o Reduce la empresa a una función de producción o Constituye una visión holista de la empresa: Empresa = Empresario LA EMPRESA TIENE UN UNICO OBJETIVO LA MAXIMIZACION DEL BENEFICIO
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  

Existen distintos participantes con objetivos diferenciados No es posible la maximización NO TIENE EN CUENTA LOS FACTORES PSICO-SOCIALES NO DA IMPORTANCIA A LA FUNCION DE DIRECCION NO JUSTIFICA LA EXISTENCIA DE LA EMPRESA NI SUS LIMITES
o o

EL PROBLEMA ECONOMICO: LA ASIGNACION DE RECURSOS NUEVA ECONOMIA INSTITUCIONAL (COASE 1937) División del trabajo

Especialización

Precios

Coordinación

Autoridad

Mercado

Información

Organización

5. FALLAS DEL ESTADO
Se sostiene que la competencia que otorgan los mercados es positiva por dos razones:  La primera, política, en la medida que los mercados permiten descentralizar el poder, en el sentido de que cuando éste se concentra en un pequeño número de personas, las elecciones de los sujetos y los recursos a los cuales pueden tener acceso son limitados.  La segunda, es la económica, en el sentido de que cuando las industrias son perfectamente competitivas generan eficiencia social en la medida que los recursos se invierten en aquellas áreas y para quienes los valoran más. Sin embargo, los supuestos competitivos no necesariamente se presentarán, en cuyo caso se hablará de una falla de mercado. La existencia de estas fallas es una de las razones que justifica y motiva tradicionalmente la intervención del Estado en los mercados a través de una serie de instrumentos.

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Ahora bien, la fe de que dada las fallas de mercado éstas se resuelven con una intervención estatal, esconde un peligroso error. Nada indica que la existencia de diseños institucionales e intervenciones públicas consecuentes vayan a mejorar los objetivos públicos, y si esto no es así, ¿qué explica esta diferencia? Podemos dar un conjunto de respuestas que pueden ser reducidas a lo que técnicamente se denomina “fallas de Estado”. En efecto, los funcionarios públicos también son sujetos maximizadores, como aquellos que participan del mercado, de manera que sus decisiones no se relacionan con unas de tipo altruista. El detalle es que, mientras en el mercado las decisiones son voluntarias, las intervenciones del Estado son obligatorias. Las organizaciones estatales, al suponer intervenciones obligatorias con presupuestos públicos asignados legalmente, tienen pocos incentivos para maximizar la productividad de las actividades que realizan. En ese contexto, las conductas burocráticas se condicionan a dicho efecto, en la medida que al no poder cobrar por un aumento de eficacia, maximizan con otros elementos dentro de la actividad estatal, tales como prestigio, tamaño de los presupuestos,etc. De este modo, las fallas de Estado se originan, precisamente, en las dificultades que tiene la sociedad para generar un sistema de incentivos que oriente la acción del Estado. En efecto, el marco institucional debiera entregar las reglas del juego en una sociedad al estructurar incentivos y reducir la incertidumbre (Marshall, 1998), de manera que la importancia de la eficiencia de las instituciones estatales tiene impacto en el desempeño económico (Fuentes y Marshall, 1999), en el goce de libertades públicas y en la resolución de las inequidades. El problema central del cual adolecen las agencias estatales son el de principal y agente. En este caso, el problema es cómo pueden hacer los ciudadanos (los principales) que los funcionarios públicos (agentes) actúen en aras de su interés, en la medida que se dan problemas de acción escondida, aunque este fenómeno se suscitará con mayor o menor intensidad según sea la actividad pública que estemos observando. En otros términos, si el Gobierno hace bien su trabajo, los problemas de incentivos y selección debiesen estar relativamente resueltos. En sistemas donde los buenos burócratas tienen mecanismos adecuados de selección, por ejemplo, y los
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incentivos se encuentran relativamente claros, nos aproximaremos a estándares normativos aceptados de Gobierno. Sin embargo, en aquellos en que los diseños institucionales incentivan el autointerés, los mecanismos terminan siendo inadecuados, generando una baja calidad del Gobierno y permitiendo la promoción de fallas de Estado. Se puede afirmar que existe falla de Estado cuando existe una situación semejante a una ineficiencia de Pareto, en el sentido de que se da este tipo de falla cuando las políticas implementadas resultan con efectos inferiores a una frontera de Pareto o bien no permiten una mejora paretiana . Esta cuestión genera una dinámica compleja, pues se supone que la razón que justifica la intervención estatal provendrá de una ineficiencia de este tipo, por lo cual es evidente que la intervención estatal puede generar una pérdida social mayor. Pero lo importante es tratar de explicar qué razones se encuentran tras estas fallas de Estado. Se afirma que tres son los criterios que explican tales fallas: la ignorancia, el uso de influencias y la calidad de los líderes.

La primera se refiere a los problemas de información. En efecto, es conocido la
crítica de Hayek sobre el hecho de que si existiera toda la información disponible un déspota benevolente podría sustituir al mercado; sin embargo, ésta no es una situación cierta y afecta con severidad al Estado, el que también sufre de las asimetrías de información. Esta asimetría se da en la información de la que dispone, en el control de las empresas privadas que fiscaliza, en el control de las burocracias, así como en las que le imponen los procesos políticos.

La segunda, se vincula a las circunstancias de que algunas fallas de Estado
son consecuencia de influencia de grupos frente a decisiones estatales. Esto se traduce en dos consecuencias: corrupción, como un caso de directa influencia asociada a pagos a funcionarios públicos por parte de quienes desean obtener beneficios; y el “rent-seeking, en donde los recursos son utilizados para obtener privilegios que permitan obtener rentas sobre normales.

La tercera, se vincula a los sujetos que toman las decisiones y, por lo tanto, la
calidad de los líderes, en la medida que son ellos los que toman las decisiones que permiten maximizar o no el bienestar social.
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Como se puede apreciar, no es simple la respuesta sobre qué tipo de fallas es peor; sin embargo, parece bastante razonable detenerse en la calidad de las instituciones y los sujetos que implementan políticas, ya que si buena parte de su existencia se justifica en fallas de mercado, las fallas de Estado no pueden hacer sino profundizar el problema. Por esta razón resulta adecuada la advertencia sobre el origen de lo que después pueden ser estas fallas. En efecto, la falta de condiciones de expertos y reflexiones previas insuficientes en relación con los métodos para lograr esos resultados públicos, así como el pobre análisis de políticas, puede resultar de información inadecuada o de no anticipar importantes efectos colaterales de instrumentos regulatorios y de comportamiento evasivo. Esto es particularmente probable si el Gobierno y el Parlamento requieren respuestas rápidas a clamores de acción luego de un desastre o de un evento que ha capturado la atención pública, de manera que un diseño regulatorio adecuado puede ser inadecuado como consecuencia de su implementación sea porque la agencia relevante no tenía recursos suficientes o adopta una función pasiva frente a las contravenciones Durante las últimas décadas, muchos países, especialmente en vías de desarrollo, emprendieron reformas estructurales en las industrias de infraestructura de servicios públicos. El antiguo modelo de operación estatal fue reemplazado por otro basado en participación privada, competencia y regulación por incentivos. En estas economías, los procesos de desregulación, privatización y competencia requirieron el desarrollo de un diseño institucional capaz de resolver los problemas de credibilidad. Entre los diferentes elementos del entramado institucional, la creación de los organismos reguladores autónomos fue un elemento crucial. De esta forma, se buscó promover la inversión a través de compromisos de largo plazo. Como parte del desarrollo institucional, los organismos reguladores cumplen las funciones de proteger a los consumidores de las empresas con poder de mercado y de proteger las inversiones de las acciones oportunistas de los gobiernos. Con este fin se identifican tres grupos de interés: los consumidores, las empresas prestadoras de los servicios y el gobierno, cada uno de los cuales tienen sus propios objetivos y buscan influir en las decisiones de la regulación.

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El diseño de una regulación óptima requiere la dotación de atributos a los organismos reguladores; entre ellos, independencia, autonomía presupuestal, accountability y transparencia. El presente trabajo desarrolla estos aspectos mediante una revisión de la literatura especializada. El énfasis está puesto en identificar organismos reguladores capaces de enfrentar los riesgos de captura y de politización. 5.1. Fallas de mercado El argumento central utilizado para justificar la regulación es el de las fallas de mercado. De acuerdo con la teoría económica, la existencia de mercados competitivos nos lleva a resultados eficientes. Este tipo de mercado tiene una alta rigurosidad en cuanto a sus requisitos, que de no satisfacerse puede ocasionar que el mercado no funcione eficientemente. Esta situación se presenta cuando existen fallas de mercado. Para preservar el adecuado funcionamiento del mercado, se debe poner énfasis en resolver estas fallas. Esto se logra mediante la intervención directa del Estado en dos áreas: • Económicas: monopolios o un impedimento significativo para un mercado competitivo (monopolios naturales dada la existencia de economías de escala); información inadecuada o asimétrica, que afecta la relación entre suministradores y consumidores; externalidades que afectan a terceras partes y problemas de coordinación basados en los altos costos de transacción. A esta clasificación se añade la existencia de bienes públicos. • No económicas: justicia distributiva (que es evaluada por los resultados del mercado desregulado, que no conduce a resultados de redistribución) y paternalismo (cuando se intenta proteger a terceros, sobre la base de que no pueden asumir su propio interés).

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5.2. Fallas del Estado Las fallas del Estado están asociadas a aquellas deficiencias que generan los gobiernos cuando intentan reemplazar la actuación del mercado. La regulación es buscada por la industria y se diseña y aplica, desde el punto de vista de Stigler, para su propio beneficio. El problema de la regulación consiste en descubrir cuándo y por qué un grupo de interés puede utilizar al Estado para conseguir sus propósitos, y qué beneficios puede proporcionar el Estado a una industria en particular. Stigler presenta cuatro elementos: • Subsidio directo en dinero. • Control sobre la entrada de nuevos rivales. • Medidas perjudiciales para los bienes sustitutos y beneficiosas para los complementarios. • Control de precios. La evaluación de la participación del sector privado en la provisión de servicios públicos y las necesidades de los pobres en países en vías de desarrollo nos hacen ver que existen algunos mitos. Éstos evidencian que la intervención del Estado puede conducir a apreciaciones erradas como: • Es un mito creer que el statu quo, vía la provisión pública, en las industrias de servicios públicos es beneficioso para los pobres. • Es un mito que los subsidios existentes benefician a los pobres. • Es un mito creer que los pobres no desean o no son capaces de pagar por un servicio regular y confiable. • Es un mito que no hay un papel para el Estado, una vez que los servicios públicos son administrados por el sector privado. El tratar de corregir las fallas de mercado y propiciar la equidad, objetivos saludables para las industrias reguladas y la economía en general, no lleva necesariamente al éxito de la política aplicada. El logro de esos objetivos (controlar, a través de la regulacion,los problemas de las fallas de mercado y la equidad) se traduce en potenciales fallas del gobierno. Existe el riesgo de que la intervención política en la regulación pueda conducir a resultados ineficientes, debido a que la regulación redistribuye los recursos y la
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renta. Los gobernantes pueden usar estos para asegurar sus ganancias políticas, antes que para corregir efectivamente las fallas de mercado (Guash y Hahn, 1999). La intervención estatal dista de ser la ideal, ya que junto a las fallas de mercado se encuentran las fallas del Estado, por lo que debe evaluarse cuidadosamente y ponderarse adecuadamente su conveniencia y consecuencias (Parker 2001: 7; Smith, 2000: 2). En los hechos, la intervención del Estado para la solución de determinados problemas presenta limitaciones, como lo señala una cita muy conocida: ¿Propones un gobierno, todo sabio, todo justo, todo poderoso o un gobierno tal como es ahora? Eco. Alfred Marshall 5.3. Fallas de la regulación La regulación, en su afán de remediar las fallas de mercado, puede generar mayores ineficiencias en la asignación de recursos, por lo que se recomienda que la intervención estatal sea la mínima posible. Las principales fuentes de ineficiencia introducidas por el sector público son los procedimientos poco eficaces y los costos mal asignados, cuando las decisiones responden a objetivos particulares. Existen estudios empíricos realizados en algunas economías, que no muestran diferencias estadísticamente significativas entre los precios eléctricos con regulación y sin ella. La existencia de fallas de la regulación puede llevarnos a situaciones en las que la actuación pública introduzca más costos sociales que los generados por las fallas de mercado. Las fallas de la regulación pueden clasificarse en: • De información e incentivos • De sostenibilidad o consistencia en las decisiones • De captura ante los intereses particulares Esto pone en evidencia la importancia de la regulación llevada a cabo por los organismos reguladores, que son considerados como expertos e imparciales administradores dentro de sus áreas de competencia (Oberlander, 2001). Las fallas que se presentan en alguno de los alcances de la regulación son numerosas. Encontrar alguna de ellas no significa que es un modo inferior de

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organización de la actividad económica, ya que la alternativa o ventajas de su eliminación justifican tal decisión, a pesar de las deficiencias observadas. 5.4. Funciones del Estado

Si bien hay consenso de que el estado debe existir, no lo hay sobre las funciones que debe desarrollar, y en consecuencia en su tamaño e intervención en la economía. Musgrave sostiene que son tres las funciones que el estado debería desarrollar:
 

La función de asignación de determinados bienes y servicios sociales a través de la política presupuestaria. La función de distribución, o mejor dicho de predistribución, generada a partir de cobro de impuestos en los sectores con mayor capacidad para contribuir, y la ejecución del gasto dirigido hacia quienes no tienen la capacidad económica para adquirir ciertos bienes y servicios. La función de estabilización, ya que a través de los impuestos y el presupuesto se puede tratar de llegar al pleno empleo, crecimiento del a economía, y estabilidad de precios. La finalidad de esta función es evitar fluctuaciones importantes en la economía. Los instrumentos mas importantes de estabilización son:

Los instrumentos monetarios, como el control de la oferta monetaria efectuado por el banco central o reserva federal. Los instrumentos fiscales, que pueden incidir en las variables macroeconómicas. Por ejemplo, una reducción de impuestos, probablemente incremente la demanda y la inversión, siempre y cuando la mayor porción de renta quede en el sector privado. Adam Smith reconocía que el estado debía existir, aunque en una mínima expresión, proveyendo solo algunos bienes públicos, como defensa y representación exterior, garantizando el libre funcionamiento del mercado. Wilfredo Pareto, también defensor del libre funcionamiento del mercado, reconocía como primera función del estado la de garantizar el derecho de propiedad de los productores y el de los consumidores para que el mercado funcione correctamente. Durante el siglo XIX en la literatura económica se pone énfasis en la falta de eficiencia del mercado para que, por si solo, resuelva determinados problemas adicionales al de la provisión de bienes públicos. La necesidad de provisión de estos bienes se ha incrementado notoriamente a lo largo del siglo XX, y con ello el tamaño e intervención del estado en la economía.

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Los principales que suelen justificar la intervención del estado en la economía son:
   

Fallas de Mercado: externalidades, bienes públicos e información asimétrica. Pobreza y distribución del ingreso. Igualdad de oportunidades: el estado debería garantizar el derecho a la educación, salud, alimentación y vivienda. Paternalismo: hay quienes justifican la intervención del estado porque a veces las personas no actúan en función de su propio interés. Ello requiere que el estado intervenga brindando lo que se denomina “bienes meritorios”. La posición opuesta es la de quienes se enrolan en el liberalismo y sostiene que el estado debe respetar las preferencias y elecciones de las personas. Futuras generaciones: sostiene que en el sector privado y mediante el libre funcionamiento del mercado los individuos actúan en función de su propio interés, pudiendo a veces tomar decisiones que no consideran el bienestar ni los derechos de las futuras generaciones. Por ejemplo, la protección del medio ambiente.

Es importante destacar que la intervención del estado por si misma, no garantiza el cumplimiento del objetivo inicial propuesto, el bienestar de la sociedad. Es decir, así como existen las fallas de mercado, también existen las del estado, sobre todo cuando su intervención se produce sin justificación. Algunos economistas, como Milton Fridman, sostienen que las fallas del estado son tan importantes que debería reducirse al mínimo su actividad, siendo preferibles las fallas de mercado antes que las del estado. Las causas por las que se producen las fallas del estado son:

 

Información ilimitada: por ejemplo, debido a la imposibilidad de conocer con cierta precisión la reacción del a sociedad ante un determinado beneficio social. Escaso control sobre la respuesta del mercado. Muchas veces los mercados son impredecibles. Limitado control de la burocracia administrativa.

Limitaciones impuestas por el proceso político. Por ejemplo, el establecimiento de programas asistenciales puede contar con la desaprobación de sectores que desean otros destinos para esos fondos públicos Estado y Equidad El funcionamiento espontáneo de los mercados puede requerir la intervención del estado por razones de equidad, con el objeto principal de garantizar la igualdad de oportunidades a todos los habitantes de un país.

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El primer teorema de Pareto dice que el libre funcionamiento del mercado asegura la más eficiente asignación de recursos. Mientras que el segundo teorema dice que pese a ello, es necesario un cierto grado de intervención del estado, aunque sea leve, para distribuir mejor la utilidad de la sociedad. Uno de los factores que ha contribuido al aumento de la desigualdad en la distribución del ingreso, es la distinta posibilidad de acceder a similares niveles de educación que tienen las personas que nacen en hogares cadenciados en comparación con quienes nacen en hogares con ingreso medio o alto. Quienes estén en mejor posición para adaptarse a los cambios tecnológicos, como los ocurridos durante la década del noventa en materia de comunicación y computación, son quienes han recibido educación e invertido en capital humano. Solo quienes aprendieron las nuevas técnicas pudieron acceder a trabajos mejores remunerados. Por tal motivo, es necesario invertir en capital humano (al mismo tiempo que salud, vivienda y alimentación) para poder salir de la pobreza y poder garantizar una igualdad de oportunidades. 6. UN ENFOQUE ALTERNATIVO No se justifica la intervención del gobierno para “solucionar” las supuestas fallas del mercado, por las razones que vamos a exponer en este apartado. El propio mercado soluciona el problema de las externalidades de múltiples maneras. Por ejemplo, puede desarrollar sistemas de exclusión como en el caso de la TV por cable o las autopistas privadas. En centros comerciales, los bienes públicos como luz, seguridad, calles, baños, etc, en donde aparecen free riders, se cobra a los dueños de los locales comerciales. Lo mismo sucedería con el típico ejemplo de bien común de los economistas convencionales: los faros. No sólo se podría cobrar a los comerciantes de los puertos cercanos, sino que de hecho la historia muestra que así se hizo. Muchos de los problemas de los bienes públicos pueden solucionarse definiendo más claramente los derechos de propiedad. Un ejemplo son los animales que tienden a desaparecer en las regiones donde no hay un derecho de propiedad definido. Sobre este punto la teoría de Coase muestra que la existencia de externalidades no da lugar a una mala asignación de los recursos productivos. El argumento de Coase es que si los costos de transacción son cero y los derechos de propiedad están claramente definidos y pueden hacerse respetar, el causante y receptor de una externalidad tendrán motivos para negociar entre sí. El problema según Coase se produce cuando los derechos de propiedad no están claramente
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definidos. En este caso nadie es responsable por los costos que generan las externalidades. Por ejemplo si una fábrica en la orilla de un río provoca contaminación del agua. Pero si el río es propiedad privada de alguien los dueños de la fábrica deberán pedir permiso al dueño del río para arrojar residuos. Si los derechos del río los tiene el mismo dueño de la fábrica entonces serían los pescadores los que tendrían que pagarle a la fábrica para que no contamine el agua. Pero si nadie es dueño del río nadie tiene incentivos para pagar los costos de detener la contaminación. De esta manera Coase llega a una conclusión opuesta a la de Pigou y la doctrina de las fallas del mercado. El problema no es que no se tienen en cuenta los "costos sociales" en las decisiones económicas sino que los derechos de propiedad no están definidos. Por lo tanto en vez de favorecer una mayor intervención del Estado Coase da la solución postulando una mejor definición de los derechos de propiedad privada, reforzando de esta manera el principio de no intervención del Estado. En otras palabras, para esta escuela, las externalidades no nacen de "fallas del mercado" sino justamente al revés por la obstrucción al funcionamiento del libre mercado. La “solución” de pasar la producción de los bienes públicos a manos del Estado empeora la falla y servicios. Los mercados logran la mejor solución posible. La producción óptima es la que se produce en los procesos de mercado (regidos por el principio de no agresión). La producción sub-óptima tiene lugar cuando los gobiernos alteran los mecanismos de mercado. La acción correctora del Estado tiene un costo mayor que la falla que se pretende remediar. Como dice Milton Friedman “[a]l igual que hay «defectos de mercado», también hay «defectos de Estado»... Y si estos efectos son importantes en una transacción de mercado, puede serlo igualmente en las medidas que toma el sector público para corregir el «defecto de mercado».” Si a las partes privadas les cuesta trabajo identificar quién les impone costes o les causa beneficios igual le ocurre al Estado. “Como consecuencia de ello, una Administración que trate de rectificar esta situación puede acabar empeorando las cosas, imponiendo costes a terceras partes inocentes o beneficiando a afortunados espectadores. Para financiar sus actividades debe recaudar impuestos, que por sí solos afectan ya a lo que hacen los contribuyentes –es decir, otro efecto sobre terceros-. Además todo incremento de poder público, para la cuestión que sea, aumenta el peligro de que el estado, en vez de servir a la gran mayoría de los ciudadanos, pueda convertirse en un medio por el que algunos de esos ciudadanos se aprovechen de
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otros. Como vemos, toda medida gubernamental lleva una chimenea en su espalda.” La supuesta acción “correctora” tendría que obtener la información que se requiere para sus ajustes (impuestos y subsidios versus costos y beneficios privados y sociales de la falla y de la propia acción gubernamental), y esto es prácticamente imposible y si lo fuera sería demasiado costosa. Los partidarios de la intervención del gobierno para solucionar las fallas del mercado deben incluir dentro de sus curvas el costo en gasto público que implica juntar esa información, además que puede ser virtualmente imposible hacerlo. Los incentivos de los funcionarios públicos son distintos a los que tienen las empresas privadas y las empresas del estado suelen ser mucho más ineficientes. Los políticos generalmente están guiados por el interés propio y no necesariamente por el de la población. Por ejemplo, los programas populistas son generalmente el principal motor de las acciones de los políticos para conseguir votos, es decir el sector público se mueve por incentivos diferentes, generando mayores ineficiencias, desperdicio de recursos, otorgando privilegios y costos mayores incluso a terceros. Por otro lado, toda acción humana genera externalidades pero no todas generan precios (aporte de Mises), es decir, no por ello se tienen que generar precios monetarios. Además, hay efectos negativos que afectan derechos y efectos negativos que no afectan derechos. Hoppe en su trabajo muestra que es ilusoria la distinción entre bienes públicos y privados y sostiene que todos los bienes son más o menos privados o públicos, y el grado en que lo son pueden cambiar, de hecho lo hacen constantemente, según se van modificando los valores y las evaluaciones de las personas y va cambiando la composición de la sociedad. “Para reconocer que los bienes no pueden ser incluidos de una vez y para siempre en una u otra categoría, sólo hay que recordar qué es lo que convierte a una cosa en un bien. Para que lo sea alguien tiene que considerarlo escaso y tratarlo como tal. Esto significa que una cosa no es un bien en sí misma, sino que sólo lo es para alguien. Únicamente adquiere la condición de bien si una persona la evalúa subjetivamente como tal. De esto se desprende que, si las cosas nunca son bienes en sí mismas –si su condición de bienes económicos no puede determinarse por un análisis fisicoquímico-, es obvio que no existe un criterio invariable para clasificar un bien como privado o público. Los bienes nunca pueden ser una cosa u otra en sí mismos. Su carácter público o
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privado depende de cuántas o cuán pocas personas los consideren como bienes, y el grado en que son públicos o privados varían a medida que lo hacen las evaluaciones y van desde uno hasta el infinito... Siendo así, no es posible basar ninguna decisión sobre un bien como público o privado”, pero, más allá de eso, puntualiza que “lo que es imposible es decidir si rechazar o no el resultado de la operación de un mercado libre basándose en la evaluación del grado en el cual un bien es público o privado”. Hoppe muestra que la distinción entre bienes públicos y privados, además de ser subjetiva (o en algunos casos arbitraria o impuesta) no es útil para decidir qué es lo que se deja librado al mercado. Más allá de argumentos utilitaristas o de eficiencia, la intervención del gobierno tiene un problema ético, ya que cualquier intervención del Estado requiere de dinero para financiarlo, el mismo que lo obtiene mediante la fuerza, la agresión y violando los derechos innatos de las personas (al libre usufructo de su trabajo y su propiedad). La función correcta del gobierno es proteger los derechos innatos de los individuos y es, por tanto, inmoral que el gobierno use la fuerza para afectar esos derechos, en definitiva: no es función correcta del gobierno.

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Conclusión
Los argumentos con los que se intenta probar las fallas del mercado son claramente absurdos, lo único que demuestran es que el mercado no es perfecto y se caracteriza por el principio de no agresión impuesto en condiciones de escasez; de este modo, aquellos bienes que sólo podrían producirse si la agresión estuviera permitida, simplemente no se producen. Pero, esta imperfección del mercado es defendible, tanto en el aspecto ético como en el económico y no justifica las intervenciones del gobierno que generan verdaderas “fallas” o “desastres”.

Bibliografía
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Benegas Lynch (h), Alberto, Bienes públicos, externalidades y los freeriders: el argumento reconsiderado, Fundación Friedrich A. Von Hayek, http://www.hayek.org.ar/art_ensayos/art_ensayos.jsp

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Cachanosky, Juan Carlos, Externalidades y fallas del mercado. ElComercio.pe / Política - "En el Perú lo que falla es el Estado, no la política económica" Adams, John. 1998. “Economía institucional y economía de la elección social: aspectos comunes y conflictos”, Cuadernos de Economía 17, 29. Arrow, K. 1987. “Economic Theory and the Hypothesis of Rationality”, Eatwell, J.; M. Milgate y

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