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Había una vez un niño que vivía en BARRANCABERMEJA, una ciudad llena de colores.

En un día muy soleado aquel niño estaba tan aburrido, que quiso irse para el patio de su casa. Como había tanto sol, quiso irse para la sombra de un árbol de su casa, miró hacia arriba y observó un panal de abejas. Le empezó a lanzar piedras al panal y salió una abejita muy enojada que lo picó en su cara. El niño se sintió mareado y a los 2 minutos se desmayo. Su mamá al darse cuenta lo llevó directamente a la clínica. Al atenderlo el doctor lo llevó a una habitación y lo revisó y se dieron cuenta que por la picadura de la abeja le dió una enfermedad en su cara. Quince días después le dieron de alta, al llegar la madre del niño estaba hablando con su vecina y la abejita estaba escuchando toda la conversación. La mamá del niño le contó a su vecina, que al niño por la picadura de la abeja le había dado una enfermedad en su carita, la abejita se sintió mal y se fue para su casa. La abejita envejeció en su casa y murió. Cinco meses después a la mamá del niño le dieron una cura para la enfermedad de su hijo que era la miel de abeja con sal y limón y gracias a la miel de la abejita que se había muerto, se curó.

AUTORES: BLANCA XIOMARA RUIZ BUENAHORA Y JOHALIZ DIAZ VELASQUEZ 5°4