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UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA Dirección académica de postgrado

MONOGRAFÍA
FRACASO Y DESERCIÓN ESCOLAR: ¿UN DESAFÍO PENDIENTE?

Nombre: Jorge Eduardo Alfaro Urrutia Programa: Magíster en Educación Profesores: Dr. Ernesto Shiefelbein F. Dra. Sandra Jaramillo M.

7 de mayo de 2012

ÍNDICE

Introducción ……………………………………………………………………………..

3

Situación actual de la deserción escolar ………………………………………………….. 4

Concepto de deserción escolar …………………………………………………………… 6

Relación entre resultado académico y deserción escolar ………………………………… 9

Consecuencias y proyecciones frente a la deserción escolar …………………………… 12

Conclusiones ……………………………………………………………………………. 15

Anexos ………………………………………………………………………………….. 16

Bibliografía …………………………………………………………………………….. 18

Introducción
Los últimos mensajes presidenciales y las discusiones respecto a educación centran, cada vez más, el foco en la calidad de los procesos de aprendizaje que se brindan al interior de las escuelas. Si bien hasta hace algunos años el debate y la problemática era la cobertura, los números parecen demostrar que ese problema se encuentra actualmente solucionado y que el país debe avanzar a un próximo nivel: La calidad de la educación. Sin embargo, una observación superficial en escuelas municipales hace plantear la inquietud si efectivamente se ha solucionado el problema de la cobertura. No es raro ver niños de 13, 14 años de edad aún cursando primer ciclo básico y que ya están anunciando su deserción del sistema escolar. Por otra parte, la proporción de escuelas básicas en relación a liceos municipales da para cuestionarse dónde quedan todos los estudiantes que egresan de octavo año básico. Con esa percepción, absolutamente subjetiva, se inicia un proceso de investigación teórica que da sustento a la presente monografía con el objetivo de determinar el estado de la cobertura educativa nacional actual y que a su vez pretende resolver las siguientes interrogantes ¿se encuentra solucionado el problema de la cobertura escolar en el sistema educativo chileno? ¿cuáles son los índices de deserción escolar en Chile? ¿cuál es el perfil del estudiante que deserta del sistema educativo? ¿qué sucede con los estudiantes que desertan en Chile? ¿existen alternativas para enfrentar la deserción escolar chilena? Para responder estas preguntas se ha realizado una búsqueda en bases de datos de revistas científicas nacionales e internacionales, específicamente Scielo, Redalyc y Dialnet. Así mismo, se hizo búsqueda de investigaciones en las bases de datos del Ministerio de Educación Chileno, UNESCO, UNICEF y la OECD. Los parámetros de búsqueda fueron Deserción Escolar, Desigualdad Escolar, Fracaso Escolar, Trayectoria Escolar, Progreso Académico hasta 20 resultados. La información recopilada fue sistematizada para poder dar paso a los siguientes apartados.

Situación Actual de la Deserción Escolar
En el año 2010, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, realizaba el discurso del 21 de mayo en el Congreso Nacional. En dicha oportunidad hizo especial énfasis a la calidad de la educación, a la equidad y a los nuevos sistemas de medición para Inglés, Educación Física, Ciencias y Tecnologías. En el año 2011, el mismo discurso, se refirió nuevamente a la equidad y calidad del sistema educativo. Se habló de sistemas de financiamiento, de bullying y nuevamente de evaluaciones para medir cuánto están aprendiendo los estudiantes. 20 años atrás, en 1991, el presidente Patricio Aylwin, hacía el mismo discurso en el cual, al referirse a la educación, lo hacía con un énfasis netamente ligado a la cobertura y a garantizar el acceso a aquellos que hasta la fecha habían quedado excluidos. En la misma línea, en 1997 el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle rendía cuentas de la ampliación de horarios para los Jardines Infantiles, la cobertura de educación rural entre otros elementos vinculados a mayores recursos (programa MECE, Enlace, Bibliotecas) y mejoras de las condiciones laborales de los docentes. Al hacer una comparación de los discursos, podría pensarse que en materia de cobertura escolar, el país tiene resueltos sus problemas. Sin embargo, cabe la necesidad de indagar en qué tan solucionado está el tema de la cobertura escolar y si efectivamente los índices de ausentismo han disminuido al punto de resultar poco significativos o inexistentes. La Comisión Europea (2012) en un plenario realizado en el mes de marzo ha señalado que a pesar de los esfuerzos realizados por todos los países de dicha comisión más del 14% de los estudiantes entre 18 y 24 años termina su educación con enseñanza secundaria completa o incluso menos. En Estados Unidos Aguirre (2009) citando a Rouse (2005) señala que por cada cohorte de 18 años de edad que no termina la enseñanza media, el país pierde un 1,6% de su producto interno bruto, equivalente a 192 mil millones de dólares, por lo cual el fenómeno de deserción ha resultado en una prioridad para la nación.

Un estudio de la OECD (2012a) señala que uno de cada cinco estudiantes de los países pertenecientes a la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica, abandona la escuela antes de terminar la secundaria. En este contexto, países como Turquía, México, Portugal y España se presentan como aquellos con mayor proporción de personas entre 24 y 34 años que no han finalizado la educación secundaria; todos sobre un 35% y por sobre el promedio de la OECD. En este mismo contexto, Chile se encuentra bajo el promedio con un 15% (ver anexos: figura 1) En Argentina, un estudio realizado por Gluz & López (2002) revela que existe una tendencia a la deserción a partir de los 12 años de edad, especialmente en sectores rurales. A nivel nacional, el Departamento de Estudios y Desarrollo de la División de Planificación y Presupuesto del Ministerio de Educación de Chile (2010) ha puesto a disposición un estudio general denominado Indicadores de la Educación en Chile, tomando como referente los datos recabados en 2007 y 2008. Este documento constituye el último estudio oficial realizado en Chile. Entre los años 1991 y 2008, las tasas de deserción en enseñanza básica se encuentran fluctuantes, pero nunca sobre el 2,5%. Sin embargo, en educación media la diferencia es mayor, evidenciándose un 8% de deserción, un 5,5% de diferencia. Si bien los porcentajes chilenos, en comparación con los otros países de la región e incluso de otros continentes son significativamente más bajos, la disparidad que se produce entre los niveles de enseñanza merece un análisis particular.

Concepto de deserción escolar
La deserción escolar es un tema que actualmente podría no preocupar tanto como otros tópicos vinculados a educación. En revistas especializadas los resultados sobre deserción escolar y fracaso escolar no superan los cinco resultados en los últimos cinco años. Organizaciones como UNESCO, UNICEF y otras, dedican investigación a la temática, pero aparentemente en menor proporción que a otras materias. Sin duda que los avances en cobertura escolar han sido importantes en los últimos años y se hace necesario avanzar las discusiones a niveles más altos. Sin embargo los resultados presentados en el apartado anterior dan lugar a una revisión de las causas, consecuencias y factores que influyen en que aún, con todos los avances y programas, exista todavía un porcentaje de la población que no estudia. La deserción escolar puede definirse como “abandono temporal o definitivo del sistema educativo” (Aguirre, 2009) por otra parte Richards (2006) citada en Blanco (2010) señala que la deserción escolar “es un proceso de alejamiento y abandono paulatino y definitivo de un espacio cotidiano como es la escuela”. Goicovic (2002) realiza un análisis más profundo del concepto, señalando que la deserción implica por concepto un abandono voluntario. Al hablar de abandono de la escuela, los factores que influyen están tan presentes en la misma institución que no puede decirse que las personas abandonan voluntariamente la escolaridad, sino que más bien se realiza un retiro del sistema educativo. Finalmente, el Ministerio de Educación del Gobierno de Chile (2010) define las tasas de deserción como el total estimado de alumnos y alumnas que estando en condiciones de cursar un determinado grado en el sistema escolar, no lo cursan. Para efectos de este documento, entenderemos la deserción escolar como el abandono que realiza una persona, del sistema educativo ya sea por causas personales o contextuales. Al respecto, Rosa Blanco (2010) señala que “el gran aumento en cobertura escolar no ha garantizado la permanencia de los estudiantes en el sistema escolar, ni la satisfacción

de sus necesidades básicas de aprendizaje” Esta situación explica en gran medida el porcentaje de estudiantes que a pesar de matricularse en la educación básica, deserta del sistema en algún momento de la educación media. Si bien existen más establecimientos educativos, mejor infraestructura y recursos, algo sucede a otro nivel, que no dice relación con la cobertura, que permite que exista una fuga de estudiantes del sistema escolar. Para poder comprender esto, es necesario conocer el perfil del estudiante que deserta. Santos (2009) realiza un completo estudio en la Universidad Diego Portales Chile respecto a la dinámica de la deserción en Chile. En este estudio concluye que las personas más propensas a la deserción son los varones, las personas de sector rural, con ascendencia indígena y que tengan un jefe de hogar con menor escolaridad. Además hace énfasis en la importancia que exista cobertura de educación media en la comuna. Martínez-Otero (2009) añade en su investigación sobre condicionamientos del fracaso escolar, que los estudiantes que desertan son, entre otras variables que se comentarán más adelante, aquellos con bajo rendimiento. Este perfil hace pensar que los estudiantes que desertan principalmente provendrían del sector público. Padres con menor escolaridad difícilmente podrían acceder a educación particular, y aún cuando pudieran, aquellos estudiantes con bajo rendimiento fácilmente van pasando desde el sector privado al sector municipal. Así lo señala Giocovic (2002) quien afirma que si bien el sistema municipalizado recibe una gran cantidad de estudiantes dado que no es restrictivo, tiene un problema importante a la hora de retener a esos mismos estudiantes. Entre los factores que influyen en que un estudiante deserte, Aguirre (2009) señala que la situación económica y el contexto familiar deprimido son algunos de los gatillantes de esta problemática. A esto, se suman las condiciones de pobreza y marginalidad, la incorporación laboral temprana, que posteriormente Santos (2009) descarta como un factor que influya en la deserción al igual que el pertenecer a una región distinta a la Metropolitan; la disfuncionalidad familiar y las adicciones cierran el número de factores.

Giocovic (2002) comparte varios de estos factores pero añade además otros que denomina intrasistema, y que ya no tienen que ver con situaciones del contexto del cual proviene el estudiante, sino con elementos que se encuentran inscritos en la cultura del establecimiento y del sistema educativo. Entre estas, señala el rendimiento, el disciplinamiento y la convivencia escolar. Aguirre (2002) propone los problemas conductuales y el autoritarismo docente, las cuales también podrían pertenecer a factores intrasistema. Si bien los factores personales son reales y está demostrado que influyen en la deserción, tal como señala Serentill (2011) no es menos cierto que hay factores dentro de los establecimientos y del sistema educativo que también influyen y que además son controlables por el mismo. El Ministerio de Educación del Gobierno de Chile (2010) en su estudio sobre Indicadores de la Educación, hace referencia a algunos factores intrasistema que podrían estar influyendo en la deserción de los estudiantes de enseñanza media. Respecto a la idoneidad del estudiante, la cual define como aquellos que se encuentran matriculados en el curso correspondiente a su edad, en enseñanza media el porcentaje de estudiantes rezagado supera el 10%, reflejando los índices de repitencia que vienen arrastrándose desde la enseñanza básica. Las tasas de reprobación en enseñanza básica el año 2008 es de un 4,5% y la de abandono un 1,2%, en enseñanza media la tasa de reprobación es de un 8,1% y la de abandono un 5,2%. La reprobación se duplica y la deserción prácticamente se quintuplica. En este sentido, Goicovic (2002) señala que un factor importante a considerar al momento de la deserción escolar, es que los jóvenes no se encuentran preparados para el mundo del trabajo, existen bajos resultados de aprendizaje y repitencia. Se puede pensar por tanto, que un porcentaje de estudiantes, especialmente aquellos con bajo rendimiento y que además provienen de familias más pobres, tienden a desertar del sistema escolar porque

no ven en él una utilidad práctica para el futuro o para salir del círculo de la pobreza. Si a esto sumamos la desmotivación que genera la enseñanza tradicional y el autoritarismo docente (Goicovic, 2002; Aguirre, 2009) la escuela se transforma en un espacio no deseado por los estudiantes. La situación se torna más crítica cuando se hace la relación que, si los estudiantes provenientes de familias más vulnerables son los que desertan, es entonces la educación pública la que está produciendo un contexto de exclusión. Así lo señala Blanco (2010) al plantear que en la educación pública “chocan los mecanismos de selección y exclusión del propio sistema escolar”, Oyarzún (2001) citado en Goicovic (2002) refuerza esta afirmación señalando que la educación pública “está también generando condiciones para provocar la expulsión” de un segmento de estudiantes.

Relación resultado académico y deserción escolar.
Cabe entonces preguntarse, por qué si existe una cobertura y una trayectoria escolar que no evidencia una preocupante deserción entre primero y octavo básico, se manifiesta este fenómeno en la enseñanza media. La respuesta se podría encontrar en los resultados de aprendizajes. Al comparar a Chile con otros países de Latinoamérica y el Caribe, los resultados de aprendizaje de los estudiantes son destacables. Así lo destaca la UNESCO (2011) en el estudio respecto del Panorama Educativo tomando como referencia datos del año 2010, en el que incluso Chile destaca junto a Bahama y Barbados por tener al 75% de sus jóvenes finalizando la educación secundaria, mientras el resto de los países, en promedio, a penas logra un 30%. (ver anexos figura 2) Sin embargo, los resultados de aprendizaje en específico no son tan alentadores. Si bien el país tiene los mejores resultados en Latinoamérica, un 35,6% de los estudiantes de 15 años de edad, evaluados según estudio PISA, logra un nivel de lectura entre los niveles 3, 4 y 5; es decir, un 64,6% de los estudiantes chilenos de 15 años no saben identificar la

idea principal de un texto, no comprenden las relaciones dentro de ese texto, no crean ni aplican categorías simples, no interpretan el significado de una parte de un texto ni tampoco logran hacer comparaciones con conocimientos previos u otros textos, experiencias u actitudes. En matemáticas, aproximadamente un 79% de los estudiantes chilenos no saben interpretar ni reconocer situaciones en contextos que requieren inferencia directa, tienen dificultades para extraer información pertinente de una sola fuente, y no logran hacer uso de un único modelo de representación. Tampoco saben emplear algoritmos, fórmulas, procedimientos o convenciones matemáticas simples. Chile en este contexto se encuentra por debajo de Canadá, Estados Unidos y Uruguay. En ciencias finalmente, un 70% de los estudiantes no logra establecer conclusiones basadas en investigaciones simples, tampoco realizan un razonamiento directo ni hacen interpretaciones lineales de los resultados de una investigación. Chile, con estos resultados, logra el nivel más alto de toda Latinoamérica, siendo superado sólo por Canadá y USA. Si bien estos resultados, a nivel regional (América Latina y el Caribe) son optimistas, deberían constituir una alerta a nivel nacional. Los resultados de la prueba SIMCE 2011 (MINEDUC, 2012) muestran diferencias significativas entre los niveles socioeconómicos (ver anexo, Figura 3), si bien longitudinalmente la brecha se ha ido acortando, las diferencias entre cuarto y octavo básico se incrementan en todos los sectores de aprendizaje. En la prueba de lenguaje cuarto básico, la diferencia entre el nivel socioeconómico alto y bajo es de 50 puntos, mientras que la prueba de lenguaje de octavo básico muestra una diferencia de 58 puntos. En la prueba de matemáticas de cuarto básico, la diferencia entre el nivel socioeconómico alto y bajo es de 66 puntos, mientras que en la prueba de octavo básico la diferencia es de 75 puntos. Este incremento en las diferencias, podría hacer suponer que estudiantes de nivel socioeconómico bajo y medio bajo, que principalmente participan de establecimientos municipales, llegan a la enseñanza con menos competencias en los sectores de aprendizaje,

que los estudiantes de niveles socioeconómicos medio alto y alto, acrecentándose por tanto las posibilidades de fracasar en la educación media y finalmente desertar. Respecto a esto, Blanco (2010) señala que “la repetición de grado es otro de los motivos que conducen a la deserción”. Un estudiante que no logra las competencias mínimas en octavo año básico difícilmente tendrá éxito académico en su paso por la enseñanza secundaria. El estudio de la UNESCO (2011) señala que “la repetición y la deserción son problemas complejos y se relacionan no sólo a las condiciones económicas de los niños y sus familias, sino también a la calidad de la educación impartida” En ese sentido y de acuerdo al estudio realizado por el Departamento de Estudios y Desarrollo de la División de Planificación y Presupuesto (2011) es el primer año de enseñanza media aquel con la mayor tasa de repitencia, entendida esta como la proporción de alumnos reprobados respecto al universo de la población. La figura 3 (ver anexos) muestra en general una tasa de repitencia bajo el 5%, mientras que en la enseñanza media esta tasa aumentaría a un 7,7%, siendo el último año, aquel con la tasa de repitencia más baja de todo el sistema. Los estudiantes de enseñanza media del sistema educacional chileno, podrían estar desertando por la falta de éxito durante el curso de este nivel, y esta falta de éxito podría atribuirse a una falta de competencias que no se ha logrado en la enseñanza básica, siendo los más desfavorecidos aquellos de niveles socioeconómicos más bajos. En este sentido, hace falta señalar además otro factor propio de los sistemas educativos y que estaría influyendo en la deserción de los estudiantes de enseñanza media. Martínez-Otero (2009) hace referencia también a factores emocionales. Señala que “la exclusión y el desafecto son condiciones de riesgo que empujan a los alumnos hacia el fracaso y los problemas de salud mental”. Se vuelve a retomar el concepto de una escuela que está creando condiciones de exclusión para un sector de la población. Un estudiante que no percibe éxito difícilmente podrá sentirse a gusto en el sistema educativo y una escuela que no crea instancias para apoyar a sus estudiantes menos aventajados genera condiciones de exclusión más allá de promover la inclusión educativa de sus integrantes.

Consecuencias y proyecciones frente a la deserción escolar.
Habiendo analizado el proceso de deserción escolar, el panorama real chileno y habiendo hipotetizado una posible causa de esta fuga del sistema educativo, cabe preguntarse cuál es el impacto real de tener un sector de la población que no se encuentra escolarizado. Más allá de los aspectos éticos y del derecho a la educación que todas las personas debemos ejercer, se encuentran elementos discutibles respecto de la consecuencia de la deserción escolar. Blanco (2010) señala que “de manera progresiva la persona abandona la escuela, el grupo familiar y el barrio, para finalmente ingresar a circuitos de exclusión más dolorosos en lo personal y en lo social”. Dado que la educación es el pilar fundamental para el ingreso al mundo laboral, una persona que deserta, tendría más probabilidad de formar parte del círculo de la delincuencia, las adicciones u otros circuitos de exclusión a los que se refiere Blanco. Coherente con lo anterior, la deserción escolar genera para el país mayor inversión en programas sociales (Aguirre, 2009; OECD, 2012b) Así mismo, respecto de los estudiantes que desertan “los empleos a los cuales se pueden incorporar con una escolaridad baja son aquellos de menor remuneración” (Goicovic, 2002) Los autores además proponen que las personas con baja escolaridad constituyen una fuerza de trabajo con menos preparación y por tanto más difícil de capacitar a lo largo de su vida. Tienen menor productividad laboral. Además, contribuirían a reproducir intergeneracionalmente la baja valoración de la educación. A nivel personal Aguirre (2009) señala que, una persona que deja la escuela antes de completar la secundaria pierde alrededor de un 20% en lo que a sueldo se refiere a lo largo de su vida. El impacto en la economía del país es relevante. Las personas que no finalizan sus estudios efectivamente representan a lo largo de su vida un mayor gasto para el gobierno en lo que a programas sociales se refiere y a su vez generan menor productividad.

En este contexto, el foco debería centrarse en la capacitación de los y las estudiantes, y en la generación de una escuela más inclusiva que sepa responder a las características particulares de la población que atiende. Países europeos han definido recientemente algunos focos de trabajo (European Commission, 2012) Dinamarca, realiza inversión en la guía durante el proceso escolar e incluso al ingreso del mundo laboral. En el Reino Unido, los estudiantes reciben un número único estudiantil a través del cual se genera una base de datos que permite monitorear su trayectoria académica. Luxemburgo, contacta a las personas que han desertado y se les ayuda a desarrollar nuevas perspectivas educativas. España ha comprendido que actualmente existe una multiplicidad de contextos de aprendizaje y que la escuela debe abrirse a la comunidad para motivar a sus estudiantes y generar vínculos entre la teoría y la práctica. La OECD (2012b) ha identificado por su parte cuatro orientaciones que deben llevarse a cabo para superar la deserción escolar. (1) Eliminar las prácticas que entorpezcan la equidad, (2) Dirigirse a las escuelas más vulnerables, (3) Eliminar los obstáculos a nivel de sistema, (4) Apuntar hacia la orientación vocacional. Nuestro país actualmente se ha dirigido hacia las escuelas más vulnerables a través de la Subvención de Educación Preferencial (SEP), la Subvención Pro Retención y la Subvención de Educación Especial Diferencial los cuales se encuentran dirigidos a los sectores más vulnerables de la población (nivel socioeconómico bajo, alumno de familia indigente y necesidades educativas especiales respectivamente) La beca de apoyo a la retención escolar por otra parte, se entrega especialmente a estudiantes en riesgo de deserción para fomentar su continuidad de estudios. Si bien estos esfuerzos son considerables y actualmente están teniendo un impacto potente en la educación, principalmente municipal, aún no se ha avanzado lo suficiente en uno de los puntos que más desarrolla la OECD. Aún no existe en nuestro país un sistema que regule las prácticas discriminatorias en los establecimientos. La facultad de

establecimientos particulares y particulares subvencionados para seleccionar a sus estudiantes y la posibilidad de cancelar matrículas a los estudiantes conflictivos constituyen un riesgo para un sector de la población. Martínez-Otero (2009) señala respecto a esto, que un factor que puede contribuir a reducir la deserción es el que los establecimientos favorezcan la estabilidad emocional, la maduración afectiva, autoestima, autocontrol y el buen clima social en general. Las prácticas de exclusión (selección de los mejores estudiantes, cancelación de matrícula, cursos de selección) generan un sentimiento de competencia negativo y un rechazo hacia el sistema escolar. Otro punto potente en la propuesta de la OECD, es la reducción de las barreras para la trayectoria escolar. Blanco (2010) señala al respecto que “un desafío pendiente es avanzar hacia sistemas educativos flexibles que incorporen diversas alternativas de continuidad de la trayectoria educativa” En este sentido, la autora comenta que un sistema educativo flexible no da segundas oportunidades, porque desde sus fundamentos no existe sólo un camino para lograr la meta. Nuestro actual sistema, está compuesto de peldaños como una escalera que a través de un único camino permite llegar a una meta, mientras que un sistema organizado en ciclos que permita a través de diferentes procesos alcanzar la misma meta, caracterizaría de mejor forma el ideal de escuela inclusiva que favorecería además a aquellos estudiantes que responden al perfil de un potencial desertor. La OECD, al respecto, señala que se deben evitar las repitencias. Estas además de ser costosas para los gobiernos (Aguirre, 2009) al largo plazo no tienen un impacto positivo en el aprendizaje de los estudiantes (UNESCO, 2011) El foco de los sistemas educativos debería ser el poner atención, durante el año lectivo, a las dificultades y barreras de aprendizaje de los estudiantes. La Comisión Europea (2012) concluye que al detectar estudiantes en riesgo de desertar, se deben cambiar los estilos de enseñanza y se deben ofrecer nuevas oportunidades para aumentar el compromiso de esos estudiantes.

Conclusiones
A partir de la monografía realizada, se puede concluir que el tema de la deserción escolar en Chile, lejos de ser un problema solucionado es un foco de trabajo al que hay que poner especial atención. Los esfuerzos desarrollados para aumentar la cobertura escolar en nuestro país han sido efectivos en la enseñanza básica al punto de llevar a Chile dentro de los países con mayor cobertura a nivel mundial. Sin embargo, la calidad de la educación brindada en esta cobertura no parece tener los niveles necesarios. A nivel latinoamericano, Chile se ubica dentro de los países con mejores resultados, sin embargo éstos no son suficientes para que los estudiantes progresen adecuadamente en la enseñanza media. En este contexto, la educación media actualmente presenta altos índices de repitencia y deserción, afectando esta última, principalmente a hombres, de familias de nivel socioeconómico bajo y de sectores rurales. La deserción en enseñanza media es un 5% superior a la observada en enseñanza básica y podría deberse a que los estudiantes de nivel socioeconómico bajo no cuentan con las competencias necesarias para tener éxito en este nivel. La repitencia y un autoconcepto académico negativo, generaría que un grupo de estudiantes decida desertar del sistema educativo. La deserción escolar genera a largo plazo un mayor costo para el país en programas sociales que permitan apoyar a ese sector de la población que finalmente accede a trabajos con menor remuneración. Entre las acciones que se deberían llevar a cabo en nuestro país para responder a este porcentaje de estudiantes que deserta, se encuentra la eliminación de prácticas discriminatorias, que permitan generar un sistema más inclusivo y capacitado para responder a las necesidades de la diversidad de estudiantes que requieren educación.

Así mismo, la repitencia como estrategia educativa debiera eliminarse o bien restringirse según criterios muy particulares, en tanto constituye en una primera alerta de deserción. Los efectos de una repitencia no son altamente efectivos y los establecimientos en realidad, deberían responder durante el año escolar a las dificultades que se van presentando. Debieran frente a esto, modificar sus propias prácticas y no dar un plazo a los estudiantes para adaptarse a las mismas metodologías que anteriormente no han funcionado.

ANEXOS

Figura 1: Proporción de personas entre 25 y 34 años que no han finalizado la educación secundaria (2009)

Fuente: OECD. Education: Reduce school failure to boost equity and growth.

Figura 2: Estudiantes que finalizan la educación secundaria según países.

Fuente: UNESCO, Panorama Educativo 2010

Figura 3: Resultados de la prueba SIMCE 4to y 8vo básico. Cuarto Básico N/S Alto Medio alto Medio Medio bajo Lectura 299 284 267 253 Matemáticas 301 278 259 243 Ciencias Naturales 297 280 260 243 Lectura 293 274 255 238 Octavo Básico Ciencias Matemáticas Sociales 311 282 258 241 305 283 261 242 237

Ciencias Naturales 309 287 263 243 240

Bajo 249 235 234 235 236 Fuente: Presentación MINEDUC (2012). Construida a partir de la información.

Figura 4: Tasas de reprobación en Chile año 2008

Tasas de Reprobación 2008
15 10 5 0
1° 2° 3° 4° 5° 6° 7° 8° I Enseñanza Básica II III IV

Enseñanza Media

Fuente: Departamento de Estudios y Desarrollo de la Planificación y el Presupuesto. Indicadores de la Educación (2011) Construida a partir de los datos disponibles en el informe.

Bibliografía Aguirre, M. (2009) Deserción Escolar en Chile. Centro de Estudios de Opinión Cuidadana, Universidad de Talca. Talca, Chile. Blanco, R. (2010) Desafíos y propuestas frente a la exclusión educativa en Latinoamérica. Ponencia presentada en Cooperación Educativa con Iberoamérica sobre educación especial e inclusión educativa. UNESCO. DED (2010) Indicadores de la Educación 2007-2008. Ministerio de Educación. Santiago, Chile. European Commission (2012) Reducing early school leaving: efficient and effective policies in Europe. Brucelas. Gluz & López (2002) Estrategias sistémicas de atención a la deserción, la repitencia y la sobreedad en escuelas de contextos desfavorecidos. OEA, Argentina. Goicovic, I. (2002) Educación, Deserción Escolar e Integración Laboral Juvenil. Revista Última Década (n°16, pp11-52) Martínez-Otero, V. (2009) Investigación y reflexión sobre condicionantes del fracaso escolar Red de revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Potugal Redalyc. (Vol XXXIX, 1-29, pp11-38) MINEDUC (2012) Resultados SIMCE 2011 4to y 8vo básico. Consultado en http://www.simce.cl/index.php?id=1 el 5 de mayo de 2012. OECD (2012a) Education: Reduce school failure to boost equity and growth, says OECD. Consultado en http://www.oecd.org/document/0/0,3746,en_21571361_44315115_49623168_1_1_1_1,00.html el 5 de mayo de 2012. OECD (2012b) Equity and Quality in Education. Supporting Disadvantaged Students and Schools. OECD. Serentill, J. (2011) Revista OGE. La prevención del fracaso escolar y del abandono escolar prematuro. (5) pp2. UNESCO (2011) Panorama Educativo 2010: Desafíos pendientes. Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe.

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