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COMO UN TORO

...Truena y relampaguea como un tropezón en ayunas. El radio, que está en la ventana del lado del corredor, suelta una música suave, tan rica como el olor a chicharrones de cuche, calientitos... Ella, lo mira como queriendo no mirar, moviendo su cuerpo a la izquierda y sus ojos a la derecha. El viento le movió la faldita y ella mostró un pedacito de nalga, tan sólo un pedacito... Tenía ojitos de chumbita arisca y caminaba como guerrillera subiendo una cuesta. El tambor de su corazón le sonaba como en un quince de setiembre. Él, como queriendo matar a un ejército de piojos, se rascaba la cabeza, a la vez que le gritaba desde el toril: ¡Ana! Mirá para arriba y decime la hora. Como si la tonta fuera un gallo... La radio le contestó: “Son, las tres y quince...” Ella, movió un pie, así, como los toros rascan la arena cuando están enojados con el torero y, pensó: Aquí, como en cualquier otro lugar humilde de la tierra, debería reinar el amor...

Danilo Vásquez | Edición 1994