LA EUROPA

DEL ABORIGEN
Víctor Guíu Aguilar
ColeCCión RES URREC CIÓN

Colección Resurrección #10 Este volumen pertenece a una tirada única y exclusiva de 200 ejemplares. © de los textos, Víctor Guíu Aguilar 2011 © del diseño de la colección, Víctor Montalbán 2009 www.montalbanestudio.es Editor: Manuel Baile Responsable Colección Resurrección: Octavio Gómez Milián Esta edición es propiedad de Editorial Comuniter S.L. www.editorialcomuniter.es Publicación Nº81. Edición: Marzo 2011 ISBN: 978-84-15126-09-6 Depósito legal: Z-0000/2011 Impreso y encuadernado: Gráficas Salduba

ReSURReCCión

LA EUROPA
DEL ABORIGEN
Víctor Guíu Aguilar
ColeCCión R ES URRECCIÓN # 10

A Mamisu y a los peques. Y también al dragón malvado.

Que sí… Que no… Que caiga un chaparrón de colores. Que se llenen las cuevas de ventanas. Que el fuego arrase hectáreas de desaliento. Que las cumbres bajen al llano. Que sí… Que no… Que la vida es puta y cobra. Que los sueños se reencarnan y renacen. Que olvidar y recordar son de la primera conjugación. Que las palabras ataquen y defiendan. Que sí… Que no... Que no sólo la comida alimenta. Que este frío está lleno de mantas. Que este paraíso está lleno de manzanas mordidas. Que la niebla sea delatora. Que sí… Que no… Que hay una cruz en el saso. Y treinta y tres mil amaneceres sin fichar. Que hay que seguir buscando perlas dentro de un mejillón Sergio grao PaloS
Al Mestizo, buscador de perlas, el día de su 33 cumpleaños... camino del Gólgota.

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Introito
Aborrecer Europas y dejar de fumar. El polvo conversa con el camino, que tropieza con la piedra, que está bebiendo cerveza entre el ocaso de la niebla y la humedad del sol... El pueblo mira, piensa y actúa bajo yugos invisibles (y flechas de Fernando). Y el poeta busca caminos entre las zarzas. Labramos letras escuchando el tempero y su rara melodía. Lo que fue y nunca se contó: La máquina lucha contra el hombre. El hombre lucha contra el hombre. Un sillón en la atalaya, vacío, donde sembrar poesía. Estoy de coña, pónganse serios.

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AboRígENES dE poLvo, CIERzo y NIEbLA
Calabaza: tú que has nacido, y fuiste pepita pipa y diálogo certero. ErnEsto Jartillo

poema al Tom Tom (escrito al tuntún)
En el Tom Tom, cuando cruzas el río Martín, o una rambla perdida en carreteras de provincias, atraviesas el Nilo cerca de El Cairo, sólo que sin alminares, ni catastróficos atascos. Son las cosas del GPS, las mismas que las de mil realidades entrelazadas, que dicen, igual, supongo, que eso es negro, o azul, o verde, cuando es tu voz la que dice que no es negro, azul, o verde. Que vistes amarillos al sol y esta mañana amanecía naranja.

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Como una pelota grande, acariciada por la niebla de la Laguna, entrando a hombros por Alcañiz. En el Tom Tom, el sitio no es lo interesante, y te marca con una hostia en la cabeza dónde estás. Sin equívoco anuncia la hora, pero no cambia, ni la cambió. Sin equívoco retrasa la llegada, y verdea campos de infinitos ocres a su paso. Con él se acabó el ecologismo. Si Belchite es verde y verde es su manto, como verde la paramera, o verde su llanto. ¡Greenpeace, atiende, nació el milagro! Se llama Tom Tom y vosotros estáis muertos. El GPS, con voz de película ochentera, dice: Que gires o te vuelvas.

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Que andes o que intercedas, ante Dios nuestro Señor (léase bien, o no se lea). Una ayuda de rompecabezas amargo. Me hubiera currado mucho más este poema, pero me dicen que pille el “esbarre” en cien metros a la “cucha” (me descargué la versión aragonesa). Me lleva donde quiere, sin querer. Y sólo oigo la voz del bicho que dice que gire cuando pueda. En la radio me ha dado por poner a los Dubliners. Llevo un gusto amargo de cerveza negra que me dice que pare, pero no me dejan. Puto Tom Tom, te buscaré mañana… mientras te lea.

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Aborígenes
I Escribí tus versos en tantas lenguas, que olvidé decirte cuál era tu nombre. Y, sentado, a tu paso, te llamaba, por otros, esperando recordarlo. II Los maestres amagan, su copa, en el atardecer de Greenwich, el mismo, aquí, que en la metrópoli alta, con pies de barro… III Buscan estrellas de mar. En ocres pardos. De lomazas. Lontananzas secanas. De hierro y frío.

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IV Abrázate a tu tierra, cuando regreses, cuando llegue… o cuando vuelvas, pero no regires tu desdicha ni te amarres perenne a ella… Si no puedo dormirte, puedo al fin verte. V Sentía tu latido firme (sentimiento amargo, padecer confuso). Y lo siento, sí, silueteado en tus paredes, azules y amarillentas de estrellas. (sentimiento amargo, padecer confuso). Entre el porqué y el quise, hasta la copa y el vino, desde el ocaso y la noche parda (sentimiento amargo, padecer confuso). Si ondeas aunque no hubiera viento, ¿quién lo sabe, corazón?

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VI Aquel que en el pueblo suspira, que aspire el aire, y que encuentre, en el suspiro, el corazón… Pues todo el pueblo es vuestro… y es de nadie. VII El único sin vivir es aquel de los necios que no creen en nada, o creen en todo. Quiero ser un corazón sin amor; opaco y triste. El poema de amor que se guarde, en su badil de quimeras. Yo soy el que no sabe, ni ve, ni escribe porque no recuerda. Quiero ser un mediocre más, en tu jaula de cemento y sal.

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VIII Iluso. Viajero de mil naufragios, estúpido labrador de estrellas, ingenuo peón de mis mil derrotas... Iluso soñador, caminante de utopías, amante de los labios y las caricias. Porque la vida es poema y fantasía... IX Soy tan mundano, tan idiotamente adormilado... Si la llave cierra el camino, que abran el ancho los destierros, al canto vano de las flores, tiernas.

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X Quiero mortificar mi alma de cabrón capitalista. Quiero morir de consumo con mi hoz y mi martillo. XI Andan caballos, cansan jinetes, sobran palabras. XII Maldito seas, aborigen del verso, decadente placebo de tu performance maldita. XIII Entrelazado. Aburrido en sí mismo. O de las telas absurdas, que encorsetas. Entrelazado. Aquí.

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XIV Tristeza: Anteponer la belleza de mi decadencia a las aspiraciones por vivir nublado por la realidad. XV Azul Europa: convierte la democracia en vino, disfraza entre estrellas su pañuelo azul, y vierte la copa en la mesa, soñando sueños, partiendo miedos, uniendo ecos de... (qué lástima, en Europa hay días que nada rima con azul).

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Construir Europas
Cuando acabe todo, serán horas de sus Europas, minutos de millones de gotas, segundos de doradas estrellas. Cuando acabe todo, quedaremos nosotros, senderos de arena. Y arderemos al construirnos.

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INSULINA vITAE
Diabético: Que padece diabetes. r.a.E. - r Eal acadEmia dE la lEngua Española I “Gracias a Dios, la úlcera me salvó, de embarcar al hígado y al riñón, en la desesperada barca de mi páncreas” II “Vampírica visión. Con mis sangres, montan, dulcemente, la nata de tus entrañas, relleno suave y sacaroso, mientras se pre-apagan-los-ojos, y la sonrisa”.

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III (Haiku) Café solo y, Un, dos, tres, cuatro, cinco, Coca-Cola Light. IV Por la noche, sientes frío, sudas, tiemblas, tarareas, tartamudeas, dices sin decir, pierdes el sueño, tienes hambre, trabalengua, ta, ta , ta, ta… palpitas, pa, pa, pa, pa, pa... Sudor. Ojos despiertos. Por mi encuentro con mil cofrades de poesía rememoro y sí, no expiro, por hoy, todavía.

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V Entre los equipajes guardo siempre el sitio justo de la insulina. Compañera insuperable del azucarillo; entusiasta redicha de mi conciencia. VI En el momento de la verdad no nos imaginábamos ancianos decrépitos, que sonríen colesterol y viajan en venas de “sintrón”, entre recetas, pastillas de azúcar, glucómetros de plata, o copas de Chinchón.

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Mantos
Escurrimos un manto de simpleza, de autoafirmación de la nada, de anclajes viscosos, de manida suspicacia. Escupimos la tela, quedándonos en la utopía apática del cancerbero.

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Muertes
Todo el mundo, algunos días, piensa en morirse. Supongo que será para que te hablen bien al menos un día de tu vida (o de tu muerte). El mundo, su gente, decía: Tenemos una extraña manía de ver lo bueno cuando se muere, aun muriendo de hambre, de pena o de hijoputez... Aunque se haya muerto de vida.

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Levantado
Dios se ha levantado melancólico, azucarado, triste. Será por el buen tiempo y por su hipocresía zafia, que afea hasta el extremo.

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SoCIoLogíA gRoTESCA
Gilipollas yo, gilipollas tú; pues gilipollas todos. ErnEsto Jartillo

dos
I Soy un punto y poeta, y aparte. Un descaro. Una lumbre sin beso, un deshecho. Un… Que encaro, y que rezo, y que velo, sin Dios aquí abajo.

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II Qué suerte tengo cuando creo que nadie va a venir, y tengo un tiempo prudencial, y leo, o me escribo para no oírme, mejor, ni que me oigan. Así procedo, cumpliendo con el contrato absurdo de vivir. Y al hijoputa le dice el socio: forma parte del grupo humano, por naturaleza. Acabemos, pues, con la naturaleza del grupo, con la alternancia de los mil amos.

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Modernamente gilipollas
Aúno, en un rincón con luz atenuada (son las doce y dan las diez), una tristeza, de esas que se dicen, pasajeras. Y un gin tonic, que acompaña a la luz y resplandece. Dos, a mi lado. Conmigo son tres y un camarero peripuesto, con su compañera, la camarera peripuesta. Y su jefe peripuesto, en la esquina del bar. — Somos modernos—. Me dice uno. — Somos gilipollas—. Me dice dos.

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Aúno en torno al mármol mojado de la mesa extraordinaria. Aúno y somos, modernamente gilipollas.

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El efecto Mariposa
No, en este mundo globalizado todo, todo es más fácil, menos poético, sin más. Cuando un alto cargo de multinacional se bebe una botella cara de whisky en Chicago (o en el puticlub de la esquina, que nunca se sabe), créanme, o en las Bahamas… … desaparecen 200 puestos de trabajo en cualquier rincón del mundo, qué sé yo, Nepal, Senegal, o Albalate del Arzobispo. No, en este mundo globalizado las pobres mariposas tienen muy poco que aletear.

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generación 78
La Democracia en España; esa vieja puta de grandes pechos. Proclaman, las ínsulas de la desmemoria: somos fuimos, fuimos fiel, al encontronazo, con la desgraciada democracia que nunca nos llamó. Somos Quintos... del 78.

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de tirón
Ya no duermo de tirón, me preocupa la norma de vernos de rodillas, agazapados, con relucientes cartillas y vividas hipotecas, tele de plasma, tus vídeos y mis graciosas tardes de limpieza. Ya no duermo de tirón. visto lúgubre, sin embargo ya no me resisto.

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Querida palabra “picatoste”: Nosotros te amamos y te elevamos a la categoría de mito. — Como no podría ser de otra manera —. Así de sencillo, lleno de gozo, cristalino, así se dijo y así lo digo yo. ¿Quién osaría llevarnos la contraria? El mundo de la poesía se rinde ante ella, su finura, válida para el pueblo llano o la más bella princesa.

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Tortuoso camino, volumen claro, tu “p” de prólogo azul, tu “i” de incrédulo rojo, tu “c” de cálido ámbar, tu “a” de anónimo vergel, tu “t” de tórrido amarillo, tu “o” de oficio singular, tu “s” de sufrido perplejo, tu “t” de tintineo rodar, y tu “e”, ¡ay!, tu “e”, tu “e” de espíritu conformista... Aquí y ahora, reunidos por ti, te declaramos, ¡Oh sabrosa y tierna palabra! Te declaramos, reitero y digo, bien alto, al que me quiera escuchar, mito real de la más hermosa poesía castellana.

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Querida hipoteca
Querida hipoteca: Después de tantos años contigo, unidos como somos al más insondable carromato abstracto de la “letra”, vividos de grandes placeres como la estratagema financiera, ansiados del final, deseosos de la dicha de tu desdicha, encontramos así tu cobijo paternalista. Y aún así ardo en ganas de apretujarte, besarte bajo la almohada del desconchón, arriostrarte con puntales de alegría. O follarte dulcemente entre tus rejas. Querida hipoteca, me voy, quizás nunca regrese, a la impertinente caricia de los muebles del Ikea. Querida hipoteca, no aguanto más esta puesta de cuernos continua. Cuando te marchas con él, al banco más cercano, y desechas tus besos de amor entre cajas o planes de pensiones. Me voy, sí, porque no puedo ni comprar tabaco.

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Frío
Iba a poner una foto pero, ¿para qué? Todo el mundo sabe lo que es el frío. ¿No os parece? El frío es una palabra. Una frase. Un olvido. O un malentendido. O querer malentender. ¿No es el frío ese peso absorto en el corazón del hombre? ¿O las tardes de invierno esperando primaveras? Quizás no somos ni eso. O somos eso y más. Iba a poner una foto pero, ¿para qué? Todo el mundo sabe lo que es el frío.

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Colado por la conductora de autobuses interurbanos
Subes al autobús. la ves. Con cuatro pulseras que tintinean al darte las vueltas. Ojos pintados. Pelo grasiento. Maquillaje que oculta sus arrugas de más de 35. Y una sonrisa fría. Su carne se tambalea envuelta en un traje horroroso, que la hace más atractiva, sensual y pornográfica. Te sientas y miras de reojo en el retrovisor. Como un tonto quinceañero. Pones cara de duro, o de imbécil despistado, con pajaritos en la cabeza. ¡Qué idiota!. Nunca se fijará en mí.

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Mis amigos dicen que endioso lo cotidiano. O quizás soy, sencillamente, un “salido” cotidiano. Cuando bajaba del autobús bajaba avergonzado. Hasta un buen día. Un día que subió su novio. Era feo. Rematadamente feo. Jodidamente feo. Tenía cara de tonto. Como una visión, perfecta, de mi espejo... todas las mañanas, al despertar.

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AMéN
Amo la soledad, a condición de que un amigo venga a hablarme de ella de vez en cuando. luis BuñuEl I. MI EGO Orondos tenéis vuestros egos... Culturetas pacotillas actores de sus naufragios, malheridos de pena, la suya (y la mía). Que dan, en sus cien primaveras. Escritos entre comillas... Orondos hipócritas ciegos. Queréis veros ante un espejo imaginario De Bruja; cenicientas. Hadas y blancanieves que os nieven y aplaudan. Orondos culturetas hinchados; somos estómagos de hambre.

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2. MI REFLEJO Te reflejo, te observo, te miro. Te encuentro y te detesto, y a veces me quiero hasta yo mismo.

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2011: El año que crucificaron a Cristo
Hubo una época de elegancia, al menos. Donde naufragaban su popa incandescente, junto al mar, lejano en la estepa. ¿ Y la luna?, la paramera de luz en calva pelada, romero en flor y cainitas cruzadas. En el 2011, me di cuenta de que era Jesús, el Cristo y el imbécil, el profeta y el demagogo, el tonto y el absurdo, el hijo y el padre, y hasta el Espíritu Santo. Nacido el peor día del año. Un mes siguiente, un par de milenios, algunos años… Antes de los Inocentes, me cuentan los ancianos, que hubo un referéndum y dijeron que llegaba una señora que todavía no he tenido el gusto de conocer. El primer negro que vi, y del que me acuerdo, fue Baltasar (uno del pueblo pintado con betún),

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y uno que salía con un chino, un indio y otro de no sé dónde, que utilizábamos el día del Domund. Como buen profeta he profesado alegremente con bodas, bautizos y comuniones. No hubo milagro de Canaán. Coño, me fui bebiendo todo el vino. Mi padre fue tornero, no carpintero (¿vale igual no?) Y se cagó en la paloma antes de que el arcángel le tocara los cojones. El pueblo me enseñó antes la barra que las chicas, que la sinagoga, que los libros, que la vida que el paseo y que la muerte... Y leí para unir versos al tuntún. Me presenté ante el templo en Zaragoza — divina y alabada seas —.

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Conocí a algunas Magdalenas: del horno, del Mercadona, y perdoné a todas porque ninguna vino a buscarme ni a enjugarme los pies (joder con esa frase de la Biblia, tiene guasa). ¿Los apóstoles? El uno en un banco, el otro de segurata, uno en una Caja, el otro echando hormigón. Se vendieron y el capital los absorbió. Judas no se vendió, fue moral, y eso se paga. Entre fariseos maniqueos de esta España Santa acabé más que harto antes de cumplir los 30, esperando inútil la llamada de la vida pública. Por mucho que os cuenten; sí, San José era conservador, algo facha, por así decirlo. La María no quería hablar de política — no te metas en líos idiota, no vas a sacar nada, ya te acordarás de lo que te digo…—

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Y ustedes se preguntarán: ¿Y los jodidos romanos?, ¿dónde están los jodidos romanos? Están entre nosotros. Sí, somos nosotros. ¿O tú no te lavas las manos? ¿Y qué me decís de la crucifixión? Eso es un invento viejo. Desfasado, casi ni sale por la tele, ni en los colegios, ni en La 2. Tienes que poner Radio María o aguantar a los petardos de Intereconomía o Popular TV. Hoy te matan de otra forma. Son más hijos de puta. Te van jodiendo desde pequeño. Y es que hay que dar de comer a curas, psicólogos, psiquiatras, jueces, políticos, abogados y proxenetas. Los males llegan y nunca se van. Hay gente que se pega un tiro, o va muriendo despacio esclavizado hasta los 90. Es una obra de arte.

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Tengo que comprar los clavos -la crisis-, menos mal que la cruz la prepararon cuando había plusvalía.

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A los críticos
Ojalá no me leáis, total, de qué sirve. Sois inertes, como yo, un número, que habrá contribuido, que será, PNB de un momento, un instante, una historia que transcurrió. Ojalá no me leáis, total, de qué sirve, soy caduco, una hoja, que ya está podrida en primavera. Ojalá no me leáis, miembros, parte, indivisible de gente, como yo, grano de granero de gente, ciudadana de una ciudadanía que pernocta siempre, y duerme.

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Víctor Guíu Aguilar

Demagogo, hipócrita, de gente… Ojalá no me leáis, nunca escribiré para vosotros.

víctor Manuel guíu Aguilar, el Mestizo.
HíJar (tEruEl), 1978
Poeta y agitador en territorio hostil. Híbrido rural-urbano de polvo, cierzo, niebla y asfalto. Lo rural ha muerto, ¡viva lo rural! Arma socio-política de corto alcance. Anarquista de salón que a veces discute consigo mismo. ¿Técnico cultural y de desarrollo local? Militante. Miembro del colectivo del mismo nombre que el libro que llevas entre las manos. Ha publicado los poemarios: Delirios de polvo blanco (2001) y Rafael Rojo Libanés (2005). Colaborador de revistas locales y literarias, articulista ocasional: polémico. Ha publicado poemarios breves en antologías como: Con nuestra propia voz... (2004) o Con el cierzo entre los dientes (2009). ¿Más? mestizo.blogia.com laeuropadelaborigen.wordpress.com

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RE S URREC CIÓN

títuloS PublicadoS

1. Rara vez tu nombre Antonio Romeo 2. Ángel parís Clara Santafé 3. Todos los lunes jazz David Liquen 4. Enroque frontal Luis Antonio Puente 5. Mapas y disfraces Carmen Ruiz Fleta 6. Cuando éramos reptil Christian Peribáñez 7. vivir la vida que no es mía Magdalena Lasala 8. El imperio del Co2 Lucas Rodríguez Luis 9. La excusa de los días Marta Fuembuena 10. La Europa del aborigen Víctor Guíu Aguilar 11. Lágrima de mar Enrique Villagrasa 12. Medusa Emma Hueso 13. Culpa de pavlov Sofía Castañón 14. Encuentro en el museo del amor Esthersita de Castro 15. distancia Pierre d. La

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