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Concepto de Norma

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1 Liceo Augusto D’Halmar Lenguaje y sociedad

Normas chilenas
Concepto de Norma El lingüista rumano Eugenio Coseriu en su obra Teoría del Lenguaje y Lingüística General (1978) plantea el lenguaje como un fenómeno tricotómico, dividido en tres estados: sistema, norma y habla. El sistema para Coseriu es una serie de elementos esenciales e indispensables de oposiciones funcionales (Coseriu, 1978:94), es decir, que permite un sinnúmero de realizaciones, siempre que no se altere la funcionalidad del instrumento lingüístico. La norma es considerada como la realización colectiva del sistema, que contiene el sistema mismo y además los elementos funcionales no pertinentes, pero normales en el hablar de una comunidad (Coseriu, 1978: 97). La norma es, por lo tanto, un conjunto de restricciones impuestas por los límites y las características de la comunidad y contiene sólo lo que en el hablar concreto es repetición de modelos anteriores. Dentro de la misma comunidad lingüística nacional y dentro del mismo sistema funcional pueden comprobarse varias normas (lenguaje familiar, lenguaje popular, lengua literaria, lenguaje elevado, lenguaje vulgar, etcétera) distintas sobre todo por lo que concierne al vocabulario, pero a menudo también en las formas gramaticales y en la pronunciación. (Coseriu 1978: 98) El tercer elemento, el habla, es definida por Coseriu como la realización individualconcreta de la norma, que contiene la norma misma y además, la originalidad expresiva de los individuos hablantes, es la única realidad investigable del lenguaje, de la que surgen los dos conceptos anteriormente caracterizados. (Coseriu, 1978) Estos tres estratos no pueden ser separados, dado que están íntimamente relacionados. Otro lingüista que trató de determinar el concepto de norma fue Luis Frenando Lara, quien la define como un modelo, una regla o un conjunto de reglas con cierto grado de obligatoriedad, impuesto por la comunidad lingüística sobre los hablantes de una lengua, que actúa sobre las modalidades de actualización de su sistema lingüístico, seleccionado de entre la ilimitada variedad de posibles realizaciones en el uso, aquella que considera aceptables. (Lara 1976:110). Tanto Lara como Coseriu consideran la norma como una imposición que obliga a los hablantes a seleccionar determinadas realizaciones según la situación y el uso que se les desee dar. Concepto de norma para Ambrosio Rabanales Ambrosio Rabanales plantea un concepto de norma que depende del nivel sociocultural y de la actitud de los hablantes que la utilizan en determinada situación. Según el nivel sociocultural, Rabanales distingue el nivel culto y el inculto. De acuerdo a la actitud reconoce un nivel formal y uno informal. La división que surge de estas distinciones es la siguiente: norma culta formal, norma culta informal, norma inculta formal y norma inculta informa.

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La norma culta es el conjunto de preceptos lingüísticos establecidos socialmente a que se somete espontáneamente una persona culta, ya sea cuando habla en situaciones formales (una clase, un discurso, una conferencia,) o cuando habla en situaciones informales (entre amigos o familiares), con interlocutores igualmente cultos”. (Rabanales, 1985). En este caso la división entre formal e informal, se daría según si el hablante se encuentre en una situación protocolar o en una conversación distendida, respectivamente. La norma inculta es el conjunto de preceptos lingüísticos a que se somete espontáneamente la persona inculta, tanto en situaciones formales, en que procura adaptarse al nivel que ella reconoce culto de su interlocutor (Norma Inculta Formal), como en situaciones informales en que sus interlocutores son familiares, amigos o personas que no le obligan un trato protocolar (Norma Inculta Informal). (Rabanales, 1985). El autor aclara que esta clasificación representa sólo una esquematización aproximada de una realidad muy compleja en la que podemos encontrar zonas de transición entre una norma y otra. Características léxicas de cada Norma Es posible caracterizar cada una de las normas diferenciadas por Ambrosio Rabanales desde el punto de vista léxico. Desde esta perspectiva la Norma Culta Formal está caracterizada por el interés de los hablantes por el uso de tecnicismos, tanto hispánicos como de origen extranjero, también por el uso de muletillas como: así, bueno, en fin. En esta norma se emplean muy pocos indigenismos, sólo aquellos que son considerados como panhispanismos o corresponden a nombres de lugares, animales o plantas. Otra característica es el uso de eufemismos relacionados especialmente con aspectos sexuales, con la muerte o con la política. Por su parte, la Norma Culta Informal, según Rabanales, es más fresca y espontánea y supera a la Norma Culta Formal en recursos de expresión de la afectividad. En esta norma se utilizan indigenismos relacionados con la vida diaria (guacho, causeo, guagua); las muletillas se tornan más recurrentes; se emplean voces por razones afectivas (cabro, niño; gallo, fulano; pera, mentón); son frecuentes los hipocorísticos con reduplicación como pipí (orina), caca (excremento); se observan expresiones cariñosas como formulas de tratamiento para la mujer (m’ijita, mi perrita), eufemismos como pucha (de puta), miéchica (de mierda), etc., y disfemismos como parar la pata, irse cortado, entre otros. También es importante mencionar el uso de las formulas de saludo como ¡que hubo! ¡Hola!, de apodos como el gordo, el pelado, la flaca y el uso de don como forma respetuosa de tratamiento (don José). (Rabanales 1992) La Norma Inculta Formal, se refiere al deseo de expresarse de personas no instruidas o con un bajo nivel de escolaridad, semejando los usos de personas cultas, pero sin conocer su norma formal. Esto hace que esta norma se caracterice por las ultracorrecciones, confusiones por similitud fonética: antidiluviano por antediluviano, tercianas por persianas, absorver por absolver. (Rabanales 1992) La Norma Inculta Informal es utilizada por hablantes incultos en situaciones informales. Se caracteriza por un limitado vocabulario, lo que ha generalizado el léxico del coa (chorear, la firme); utilización de muletillas (guevón, gweón, gwon; pues pu, po), sustituciones paronímicas o también llamadas paisolalias (de acordeón, de acuerdo; nos Belmont, nos vemos); presencia frecuente y variada de indigenismos; empleo habitual de expresiones groseras, insultos o palabras de alusión sexual o escatológica; empleo de numerosos disfemismos relacionados con la muerte, por ejemplo, parar las chalupas,

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ponerse pijama de madera, y uso de on, oña ña, ño, misía, su mercé, como formulas de tratamiento. (Rabanales 1992)

Características fonéticas y morfosintácticas de cada norma Norma culta formal Aspectos fonológicos:  Una pronunciación que procura ajustarse lo más posible a la forma escrita de las palabras.  Se conserva la /s/ final.  Se conservan los grupos consonánticos (taxi [táksi]).  La preferencia por el hiato, pronunciándose amoníaco, período; conjugándose se adecúa.  La acentuación en la forma que se indica: alvéolo, estratósfera, cuido y descuido (con acento en la u).  Tendencia a pronunciar los extranjerismos en la forma más semejante posible a como se hace en la lengua de origen (boite [bwat], affaire [afér]). Aspectos morfosintácticos:

 Resistencia a usar las formas femeninas de los nombres de profesiones o cargos
ejercidos en Chile. Se prefiere: (la) ministro a (la) ministra.  Alternancia del singular y el plural en voces cuyos referentes están constituidos por dos piezas simétricas (alicate, -s; pinza, -s). Alternancia de o, -s y –a como marcas de plural en algunos latinismos: (los) memorándum — memorándums — memoranda; -s y –es en otros (ítem — ítemes). Se han ido generalizando las formas españolizadas currículo(s) y memorando(s).  Uso de –s como marca de plural en los anglicismos terminados en consonante: fans, films, hits, etc.  Uso del sufijo –aj- como colectivo: lomaje ‘terreno con lomas’; de –on- como aumentativo: querendón ‘muy cariñoso’.  En estilo retórico se usa el pronombre vosotros.  Hay algunos verbos regulares que se conjugan a veces como irregulares: apretar (me apreta, en vez de me aprieta).  Empleo frecuente de hacer y haber impersonales como personales en plural (“Habemos muchas personas…”, “Hubieron muchos desmanes…”).  Es común el uso de lo, la, los, las como acusativos y de le, les como dativos, pero hay algunos casos de leísmo (“La casa le invita”).  Es más frecuente en la lengua escrita que en la oral la fórmula abreviada y/o en lugar de “…y…o…”. Norma culta informal Aspectos fonológicos:

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 Predominio de la aspiración de la /s/ ante consonante y pérdida de la misma en posición final de palabra ante una pausa.  Pérdida frecuente de /d/ tanto en posición final de palabra como entre vocales.  Asimilación de secuencias vocálicas (carne [kánne]).  Tendencia a simplificar los grupos consonánticos, para lo cual se recurre a la refundición (juzgado [xuxáo]) o a la eliminación de una de las consonantes (fósforo [fóforo] y la primera consonante de los grupos /ps-, pt-, mn-, gn-/ cuando inician una palabra).  Frecuente pronunciación del grupo /tr/, como en inglés /tɹ/.  Aféresis: (es)toperoles, (es)tar.  Tendencia a abreviar: tele(visión), (telé)fono.  Prótesis sistemática de /g/ ante /w/ inicial de palabra: huevo [gwéβo]. Metátesis: plesbicito por “plebiscito”, demen por “denme”.  Sustitución de /o/ por /u/ (amorrarse [amurrárse]).  Asimilación: comisería por “comisaría”, intrínsico por “intrínseco”, viciversa por “viceversa”.  Disimilación: bacenica por “bacinica”, peremne por “perenne”.  Tendencia antihiática, trasladando el acento hacia delante (amoniaco), pronunciando /e/ como [j] (línea [línja]), /o/ como [w] (almohada [almwáδa]) o simplificando la secuencia de dos vocales iguales (albahaca [alβáka]). Aspectos morfosintácticos:

 Es frecuente el dimorfismo genérico en casos como abogad/o, -a; client/e, -a.  El pronombre vosotros es sustituido por ustedes. Las formas verbales
correspondientes se emplean, un tanto modificadas, con el singular tú, por lo que tienen valor de singular (tú hablai, variante de “habláis”). Tales formas verbales se alternan con las canónicas (hablas). Se tiende a evitar las formas monosilábicas del imperativo, especialmente con pronombres enclíticos (díce(le), sále(te), en lugar de di(le), sal(te)). Uso frecuente los pleonasmos estereotipados como subir para arriba, bajar para abajo. El apreciativo –it- (y su variante –cit-) aparece en formas nominales (Andresito), también en las adverbiales (atrasito) y en alguna interjección (¡ayayaicito!). Con –itse forman también los apreciativos de mamá y papá. En la jerga juvenil la mención a cualquier propiedad es amplificada con el prefijo super-. Habitualmente se emplea a lo que con el significado de ‘cuando’ (“a lo que termine, voy”). Norma inculta informal Aspectos fonológicos:  Es la norma que más se aleja del español estándar.  Articulación más relajada que en la NCI.  Mayor frecuencia que en la NCI de la pronunciación del grupo /tr/ como /tɹ/.  Frecuente asibilación de /rr/.  Pérdida de /-r/ de los infinitivos ante un enclítico (reí(r)se) y en expresiones como azúca(r).  Tendencia a la simplificación de los grupos consonánticos, para lo cual se vocaliza una de las consonantes (absoluto [ausolúto]).

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 Abundancia de metátesis (estuata, estógamo).  Abundancia de tropofonías consonánticas: sustitución de /r/ por /l/ y viceversa en final de sílaba: comer [komél].  Sustitución de /f/ por /x/: fumar [xumál], fuego [xwéγo].  Sustitución de /b/ por /g/: vomitar [gomitál].  Sustitución de /n/ por /l/: nosotros [losótroh].  Frecuentes prótesis (dentrar, huevo [gwéβo])  Epéntesis (sandiya).  Paragoge (de preferencia una /e/ y, particularmente, después de /r/: sure).  Aféresis ([d]onde).  Síncopa (ca[b]allo).  Tendencia antihiática para lo cual el acento se traslada a la vocal anterior, cerrándola a veces (maíz [mei]) o se intercala una consonante (canoa [kanóγa]).  Monoptongación de grupos vocálicos.  Construcciones pseudoantropónimas de valor expresivo del tipo Riquelme ‘rico’, Federico ‘feo’. Aspectos morfosintácticos:

 Dimorfismo genérico en voces con una sola forma en la NCF (testig/o, -a; pesimist/o,
-a). Se usan preferentemente como femeninos calor, sartén, cortapluma(s). Es frecuente la –a protética (abajar, afusilar, aserruchar). El pronombre vos predomina sobre tú. El presente del indicativo en la 1ª persona plural de verbos de la terminación -er, se conjuga: sabimo, veímo, leímo.  Uso de haber y hacer, con sentido existencial, en plural.  El presente del subjuntivo de haber se conjuga: haiga, haigai, haigamos, etc. y se usa soi por ‘eres’, en alternancia algunas veces con soh.  Ausencia de las formas verbales monosilábicas del imperativo.  Mientras el futuro de “caber” es caberá, el de “doler” es doldrá y el de “salir salirá.  Por causa del seseo se confunden en la conjugación los verbos coser y cocer y por analogía se conjuga a veces con diptongo toser [twéso] y como regulares: saber [sáβo] y caber [káβo].  Se confunden y trasponen algunos pronombre proclíticos (me le perdió, se te le cae).  Es común el uso del artículo definido con nombres propios de persona.  Es bastante expresiva. Se utiliza el aumentativo –azo (amigazo).

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Norma inculta formal Aspectos fonológicos:

Son comunes las ultracorrecciones, modos seudocultos de expresión. De esta forma, dicen [toβája] por “toalla”, pues suponen que es lo correcto debido al recuerdo, por ejemplo, de [soáko] por “sobaco”; [aprjéndo] por “aprendo” debido a [apréto] por “aprieto”, etc. Por otra parte, el hecho de que /p, b, k/ se vocalicen en /u/ en la NII, explica, por confusión, las ultracorrecciones /p>k/ (Concepción [konseusjón] > [konseksjón]) y /b>k/ (absoluto [ausolúto] > [aksolúto]). Del mismo modo, como /d, g/ ante /r/ se vocalizan en /i/, ocurre que /d>g/ (piedra [pjéira] > [pjéγra]).

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Aspectos morfosintácticos:

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Presencia de –s en la segunda persona singular del pretérito perfecto simple (fuistes, tuvistes, salistes, est.). Por resistencia al hiato ocurren plurales como ajises por “ají-es”, manises por “maní-es”.

Como vemos, el Español de Chile se caracteriza y se diferencia desde el punto de vista de las normas, tanto las generales como las específicas, en aspectos léxicos, morfosintácticos y fonéticos. Lo anteriormente expuesto, es tan solo una muestra de los rasgos característicos del Español de Chile presentados por Ambrosio Rabanales.

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