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Desequilibrio Fatal - Clifford Goldstein

Desequilibrio Fatal - Clifford Goldstein

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NARRA LA FORMA EN QUE SE ERDIERON DE VISTA LOS PRINCIPIOS Y MUESTRA EL EQUILIBRIO QUE DEVERIA DE EXISTIR ENTRE GRACIA Y OBRAS
NARRA LA FORMA EN QUE SE ERDIERON DE VISTA LOS PRINCIPIOS Y MUESTRA EL EQUILIBRIO QUE DEVERIA DE EXISTIR ENTRE GRACIA Y OBRAS

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  • Introducción
  • Derrotados
  • ¡Ataque!
  • El texto perdido
  • Minijuicios
  • El juicio investi gador de Judá
  • “La multiforme sabiduría de Dios” - 1
  • “La multiforme sabiduría de Dios” - 2 P'
  • El santuario de Israel
  • “Por espejo, oscuramente”
  • La primera ley del cielo - 1
  • La primera ley del cielo - 2
  • La purificación del santuario
  • La demostra ción total y definitiva
  • Fe versus obras
  • El examen de tu nombre
  • El Judas que todos llevamos adentro - 1
  • Balanzas falsas
  • Referencias

DESEQUILIBRIO FATAL
El santuario quizá sea una de nuestras doctrinas más malinterpretadas y atacadas. Algunos adventistas creen que ésta se desarrolló simplemente para explicar el gran chasco de 1844. Otros no logran discernir la relación que existe entre el juicio investigador y el santuario, y ven todo el asunto conto un espantajo teológico que nada tiene que ver con la salvación. Y la confusión resultante, con respecto a esta importantísima enseñanza, pone las bases para la abatía espiritual y la pérdida del sentido de misión y íalta de poder que vemos en el adventismo de hoy. Nuestro indiferente y voluble enfoque del santuario nos proporciona el cuadro distorsionado de un Dios que sólo nos da medias verdades acerca de sus esfuerzos para salvarnos. Estas medias verdades crean un equilibrio falso entre la misericordia y la justicia de Dios, que amenaza lanzar a la iglesia al igualmente peligroso foso de la gracia barata por una parte, y de un legalismo letal por la otra. ¿Cuál es la solución? En su libro más significativo hasta el momento, Goldstein muestra la forma en que el santuario y el juicio anterior a la Segunda Venida revelan el amor y la justicia de Dios al salvar a los seres humanos pecaminosos. D esequilibrio f a ta l respon­ de a preguntas vitales como éstas: 0 ¿Por qué realiza Dios un juicio investigador? 0 ¿Existe un santuario celestial, y cuál es su función en dicho juicio? 0 ¿Por qué vienen nuestros nombres a juicio, espe­ cialmente si Cristo ya murió por nuestros pecados? 0 Cómo decide Dios si nuestros nombres han de permanecer en el libro de la vida o ser borrados? La gloria del Evangelio, tal como se ve en el servicio del santuario, resuena triunfalmente al emerger de estas páginas para dar propósito y esperanza a los adventistas que anhelan profundamente la seguridad de su salvación y el reavivamiento de su iglesia.

O t r a s o b r a s d e l m is m o a u t o r

1844 Hecho simple Una pausa renovadora

el santuario. y su salvación.Desequilibrio FATAL La verdad acerca del juicio. Clifford Goldstein ASOCIACION PlJBLICADO RA iNTTvRAMERICANA B e liz e -B o g o tá -C a r a c a s -G u a te m a la -M a n a g u a M é x ic o -P a n a m á -S a n S a lv a d o r-S a n José San Juan—Santo D o m in g o -T eg u cig alp a .

Collins Félix Cortés A. M iami.Título de la obra original: False B alances Traductor: Redactor: Mario A.W. 33172 E stados Unidos de N orteam érica . Derechos reservados C opyright © 1994 Asociación Publicadora In tera m erican a Asociación Publicadora In teram erican a 1890 N. Florida. 95th Ave.

C. .P a r a Z.

......... oscuram ente” ..... “La multiforme sabiduría de Dios” ............... ........ ............Contenido Introducción ....... El examen de tu nombre ....... D e rro ta d o s... Referencias .................................................................. ................... La purificación del s a n t u a r i o ............ La prim era ley del cielo ........................ El santuario de Israel ............ Balanzas falsas .............................................................................................................. El Ju d as que todos llevamos adentro .......................................... ............ ¡A taque!.................................................................................. .... ..............................1 ..........2 ................ M inijuicios............ El texto p e r d id o ................................................................. Fe versus obras ...... La demostración total y d e f i n i t i v a ... 9 13 23 26 39 45 53 62 71 81 88 93 101 108 117 128 133 150 172 178 185 7 ..... Los dos querubines .............................2 ...................1 .............. El Judas que todos llevamos adentro ....2 ...........................................................................................1 ................... El juicio investigador de Ju d á ......................................... La primera ley del cielo .......................... “Por espejo........... “La multiforme sabiduría de Dios” ......

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Como les ha sucedido a muchos otros cristianos. ( joldstein descubrió que sus dificultades no se desvane­ cieron cuando aceptó el cristianismo. a pesar de haber tenido que realizar un peregrinaje espiritual bastante tortuoso. Asistió a un destacado colegio adventista durante los primeros años 9 .Introducción C V > / o m o estudiante universitario provocador de los cristianos. y miembro de una familia judía secular. el autor de este libro se encontró con Jesús y llegó a aceptarlo como su Salvador personal a través de una serie de circunstancias extraordinarias. Los pasos iniciales de ese viaje forman parte de su trabajo autobiográfico: Bestseller. ClifFord Goldstein ha visto a Dios guiándolo clara y asombrosam en­ te.

D e s e q u il ib r io fa t a l de la década de 1980. Sin embargo. La salvación la recibimos de un Dios justo. Nunca se debe disminuir el valor de este precioso don. He ahí el tem a de su trabajo actual: Desequilibrio fatal. El nos provee su justicia m ediante la m uer­ te vicaria y sustitutiva de Jesús en la cruz como expia­ ción por todos nuestros pecados y por los de todo el mundo. Hay una tercera etapa en el peregrinaje espiritual de Goldstein: no es suficiente experim entar el comien­ zo de la vida cristiana. Tampoco se puede abusar de él convirtiéndolo en una licencia para pecar (“sólo tienes que volver al pozo vez tras vez”). Este hecho es absolutamente esencial en la vida cristiana: sin él nadie puede recibir salvación. Tuvo que sopor­ ta r los embates de violentos ventarrones contrarios a la Iglesia Adventista. 10 . En su libro 1844 hecho simple da evidencia de su confianza en dicho mensaje. el estudio personal de las E scrituras afianzó la confianza de Goldstein en el mensaje profético singular que la iglesia predica actualmente. En este documento Goldstein analiza los aspectos sobresalientes de la vida espiritual del cristiano y la experiencia de la salvación. la teología y la doctrina tienen que p enetrar hasta los niveles más profundos de nuestra vida y afectar nuestra forma de vivir. justo a tiempo para recibir el impacto de las acaloradas controversias teológicas que sacudían a la iglesia en aquellos años. Lam entablem ente ésta es la coyuntura difícil para muchos cristianos. Sus claras explicaciones de diversos asuntos complejos me impulsaron a recomendar esa obra a los grupos con quienes he trabajado im partien­ do seminarios relativos al tema central de su libro. no basta poseer un conocimien­ to intelectual de la Biblia y las profecías que ella contiene. y de otros favorables a ella.

También subraya que no es sorprendente que la Iglesia Adventista todavía experimente tales tensio­ nes. De aquí que tam bién tengamos el “partido de la santifica­ ción”. Bien podríamos llam ar el “p a rti­ do de la justificación” a los que apoyan el uso distorsio­ nado de la cruz. El autor encuentra dicho equilibrio en el libro de Levítico y en el sistema de sacrificios 11 . por causa del énfasis que le dan a este aspecto de la salvación. lo mismo sucede en la actualidad. de tal m anera que distorsiona­ ban su verdadera función en la vida cristiana.Introducción En los días del apóstol Pablo había quienes com­ prendían mal y usaban equivocadamente lo que Cristo llevó a cabo en la cruz. Este grupo tiende a transform ar la vida cristia­ na en una cuestión de conducta. Pero este libro hace mucho más que exponer ciertos problemas. Goldstein afirma que la Biblia por sí sola nos indica el mismísimo equilibrio que necesitamos tan desesperadam ente. Pablo declara enfáticamente que jam ás deberíamos usar el maravilloso don divino de la salvación como excusa para q u eb ran tar su ley y sobre­ abundar en el pecado. No podemos darnos el lujo de desviarnos a un lado del camino ni al otro.n ella. m ediante la cual uno se esfuerza por merecer la aprobación divina. Es una invitación al equilibrio. T riste­ mente. Otros yerran por colocar un énfasis excesivo en el otro aspecto de la vida cristiana: la santificación. H an existido en la iglesia cristiana a través de todos los tiempos. Goldstein sostiene que existe una posición verdade­ ra y equilibrada de la cruz y de la obra que se cumplió * (. E n la epísto­ la a los Romanos. Desequilibrio fatal cumple una función excelente al exponer las imperfecciones de estos enfoques extrem istas de la vida y la experiencia del cristiano con Dios.

En los últimos capítulos de Romanos —el gran pronun­ ciamiento acerca de la justificación. Clifford Goldstein encuentra esta misma clase de equilibrio en diversos puntos del Nuevo Testamento. tanto por su experiencia como por los estudios que ha realizado. y nos pone al tanto de ambos. pero gracias a sus propias dificultades. 12 . William H. La epístola a los Hebreos utiliza el mismo enfoque al presentar a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote en el santuario celestial. Haremos bien en compenetrarnos de sus profundas percepciones. De ese modo la justificación se constituía en la razón de ser de la santificación. y al concluir con una explicación del modo en que nuestra fe en aquel Sumo Sacerdote se refleja en una valerosa vida espiri­ tual cotidiana. Goldstein ha desarrollado un mensaje sincero que pone a la consideración de sus lectores con la súplica de que sea escuchado. Ha vivido y trabajado con personas que se han desviado hacia uno u otro lado del camino. El autor está perfectamente calificado para tr a ta r estos temas. Al hacerlo.D e s e q u il ib r io fa ta l m ediante el cual recibían salvación los antiguos israeli­ tas. Dios indicó a los israelitas que llevaran una vida santa en base al don de pura gracia que había provisto para ellos en el sistema de sacrificios. se ha familiarizado con los errores de los dos bandos. P ara él la justiñcación y la santificación armoni­ zan perfectamente en el santuario. Maryland. del Nuevo T esta­ mento— aplica esta enseñanza a la práctica de la vida cristiana. Shea Instituto de Investigación Bíblica Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día Silver Spring. No le ha resultado fácil guardar el equilibrio.

resuenan con una pertinencia que hasta ahora desconocíamos. Son para hoy. Las palabras de Cristo: “Levantad vuestra cabeza.C apítulo Derrotados unca antes los adventistas habían tenido mayo­ res razones que ahora para regocijarse en los mensajes de los tres ángeles. Unicamente las personas afectadas de rigor mortis espiritual pueden pasar por alto la celeri­ dad con la cual están desarrollándose las escenas fina­ les. Durante años los adventistas se habían preguntado: “¿Cómo pueden cumplirse las profecías relativas a las escenas del último tiempo. mientras el mundo siga 13 N . ni para creer y confiar en su cum­ plimiento. porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28). Los eventos anunciados en El conflicto de los siglos ya no pertenecen únicamente al futuro.

'5 En Estados Unidos de Norteamérica la Iglesia Católica ha logrado avances políticos ta n im presionan­ tes que un periódico católico conservador llegó a decir que estamos asistiendo al “inicio de la era católica en la historia norteam ericana”. identifican las tendencias. Los escépticos de nuestro pueblo cuestionaron los escritos de Elena de White por “fastidiar” a los católicos. sin embargo. Los acon­ tecimientos históricos en que intervienen y la inm edia­ tez de su difusión han contribuido a hacer de ellos los ‘portavoces de la religión’”.2 Ju a n Pablo II.D e s e q u il ib r io fa ta l haciéndole frente a un comunismo m ilitante y armado h a sta los dientes?” Para algunos la hoz y el martillo (acerca de los cuales las páginas proféticas parecen g u ard ar silencio) golpearon y cercenaron su confianza en el mensaje de la iglesia para los últimos días. m ientras la Iglesia Católica se fortalece alimentándose de sus restos y su influencia crece día a día. en uno de sus viajes por la Europa Oriental liberada declaró confiadamente: “Este mundo tiene que ser conquistado”. el prestigio del papa es muy elevado —es­ cribe el ex jesuita Peter de Rosa—. el comunismo ha quedado panza arriba y. “El catolicismo —escribió Elena de White— está ganando terreno en todas direcciones”. cuan­ do todo el mundo podía darse cuenta que el enemigo no era el papa sino el comunismo. los escépticos muerden el polvo. el actual “portavoz de la religión”. “En la actualidad. En estos tiempos los pontífices han alcanzado fama universal.4 Hace más de un siglo que 14 . La Iglesia Católica ha estado alcanzando un poder y una influencia que no había ejercido desde los días cuando los “santos padres” podían quem ar im punem ente a sus enemigos en la hoguera.1 Aunque estas palabras no presentan los detalles. Ahora.

están exigiendo que se les perm ita ejercer una verda­ dera influencia política —escribe Rob G urw itt—. Admitiendo que la nueva decisión “colocará en desventaja aquellas prácticas religiosas no muy populares —el juez Scalia afirmó que— la conse­ 15 .Derrotados Elena de White advirtió acerca de que los protestantes “están abriendo la puerta p ara que el papado recobre en la América protestante la supremacía que perdió en el viejo mundo”. Percatándose de ello. Apartándose radicalmente de decisiones previas que salvaguar­ daban los derechos religiosos de las minorías. especialmente a niveles municipales y e sta ta ­ les. la Corte Suprema sostuvo. se ha vuelto menos visible que antes: y mientras menos visible. “Los cristianos conservadores que recién aparecen en escena. ya han comenzado a esgrim irla”. así como los de mayor experiencia política.5 ¿Qué habría dicho hoy? M ientras tanto. como lo hacía antes. m ás peligrosa.6 Ahora que se ha atrincherado firmemente en el siste­ ma político. el desempleo de varios indios oregoneses que habían usado peyote durante una ceremonia religiosa. Y. Amenazar con la ira de Dios a todos los que no apoyen con su voto la posición “bíblica” en todas las cosas —desde la G uerra de las Galaxias h asta la ayuda para los Contras— ya no es popular en la Norteamérica de fines del siglo veinte. la Nueva Ala Derecha Cristiana “se ha convertido en parte del establecimiento político”. aunque la mayoría de los medios nacionales de comu­ nicación no parecen haberse percatado de ello. en un voto de 6 contra 3 (tómense on cuenta los números).7 Los norteamericanos ya no pueden confiar en la Corte Suprem a de Justicia para que proteja sus liber­ tades religiosas. la Nueva Derecha ha adoptado de propósito tácticas más prudentes y menos obvias.

el adventismo pasa hoy por una crisis. consideró que la opinión de Scalia era “incompatible con el compromiso fundamental de la nación con la libertad religiosa”. que deberían caracterizarse por su entusiasmo. año tras año. no asisten a la iglesia. el contenido de E l con­ flicto de los siglos y Apocalipsis 13 desfila ante n ues­ tros ojos dando significado a los sucesos políticos y religiosos que observamos. ya no puedes esperar que la Suprema Corte se incline a proteger tu s derechos. En una hora cuando deberíamos proclamar nuestro mensaje desde los tejados de las casas.8 En otras palabras. Dios ha derram ado sobre su pueblo una luz que el mundo es incapaz de compren­ der. a menudo son tan desabridos que llamarlos “tibios” sería hacerles un cumplido.9 Paso a paso. una 16 . Miles no devuelven sus diezmos. Los jueces que no estuvieron de acuerdo advirtieron que los resultados de esta decisión producirían “un trastorno masivo de la ley establecida concerniente a las cláusulas religiosas de nuestra constitución”. si la práctica de tu religión en tra en conflicto con las necesidades de la mayoría.D e s e q u il ib r io fa t a l cuencia inevitable del gobierno democrático debe preferirse a u n sistema en el cual cada conciencia es ley”. No obstante. y a medida que los acontecimientos se producen. Los cultos de adoración. y muchos —particularm ente los jóvenes— se están separando de ella. La mism a S andra Day O'Connor. poder y espiritualidad. cuáles son sus creencias y por qué las creen. nos estamos escondiendo en los sótanos. Muchos desconocen por qué son adventistas. que votó con la mayoría. El ad­ ventismo de hoy pasa por una crisis de identidad. tenemos mayores razones que nunca antes para am ar y vivir esta verdad.

y una crisis espiritual. nuestros pecados nos destruirán. sino que tenem os la creciente evidencia de la gran salvación que nos ha sido traída por Je su c ris to . madres que trabajan. ¿para qué esforzarnos por traer a otros a nuestras lilas? Si no somos capaces de definir lo que creemos. ¿con qué fin lo enseñamos a otros? Si nos vemos des­ provistos de poder espiritual. No sólo poseemos la gran luz confiada a Israel. La televisión. una cosa es cierta: Si no nos arrepentimos. ordenación exclusiva de varones. ¿Y cuál es el resultado? Una serie de cuestionamientos cruciales para la iglesia. Si ni siquiera sabemos quiénes somos. si ni siquiera estamos seguros de cuál es ese mensaje? Hablamos de recibir la lluvia tardía. prosperidad material. si no nos volvemos. para explicar nuesti’o m ales­ tar. Sin embargo el adventismo es algo demasiado grande. teólogos libe­ rales. N uestros privilegios son mucho más g randes que los del antiguo pueblo de Dios. y ('1 sistema educacional: se han culpado todos estos factores y muchos más.1 0 Si el Israel antiguo sufrió tan severamente a causa de sus pecados. legalismo.Derrotados crisis teológica. jesuítas. El Señor nos ha sido revelado con una luz cada vez mayor. tanto de la dere­ cha como de la izquierda. pero es más probable que caiga una torm enta de nieve sobre La Meca en junio que la lluvia tardía descienda sobre nosotros. demasiado diversificado. ¿a quiénes atraeremos? ¿Cómo podemos esperar que proclamaremos un m en­ saje al mundo. iglesias de celebración. ¿qué nos acontecerá a nosotros? “¿Aca­ so la culpabilidad del profeso pueblo de Dios no es hoy 17 . para <|iie cualquiera pueda categorizar con precisión la causa de nuestro letargo espiritual. Sea cual fuere la causa. Diversas teorías se han ofrecido.

y al poner de manifiesto la situación y la obra de su pueblo. Como Israel. La mayo­ ría de los adventistas sabe muy poco acerca del san­ tuario. nunca había sentido un temor tan grande por la suerte de los mensajeros. no obstante. la misma base del adventismo del séptimo día.D e s e q u il ib r io fa ta l tanto mayor que la del Israel de antaño.1 2 A pesar de la importancia que Elena de White le dio al tema del santuario. nosotros también hemos sido hechos depositarios de la verdad. cuanto la luz de que gozamos es superior a la de ellos?”1 1 Aunque nunca he estado más convencido de la veracidad de los mensajes de los tres ángeles. Reveló todo un sis­ tema de verdades que formaban un conjunto armonioso y demostraban que la mano de Dios había dirigido el gran movimiento adventista. La esencia. mientras los adventistas no comprendamos nuestro mensaje. tampoco entenderemos nuestra identidad. Aunque no existe una respuesta simple para este problema. le indicaba cuál era su deber de allí en adelante. ya sea que nos guste o no. Y el único modo de discernir el significado de nuestro mensaje es volvién­ donos a sus fundamentos. a veces no siento más optimismo respecto de los adventistas del que Jerem ías experimentaba por Jerusalén. actualmente hay una gran confusión acerca de él y se distorsiona mucho su signi­ ficado. debido a lo cual andamos a la deriva. que lo acepte­ mos o no. porque nunca sabremos cuál es nuestro destino mientras ignoremos de dónde veni­ mos. y los que están familiarizados con él ignoran 18 . Esta verdad circuirá al mundo con su gloria. es el servicio del santuario. misión ni propósito. El asunto del santuario fue la clave que aclaró el misterio del desengaño de 1844. aunque nosotros permanezcamos en tinieblas.

presentan el mensaje total del ministerio de Jesucristo. Mi esposa. “A mí me enseñaron —comentó mi esposa— que el juicio se está llevando a cabo actualmente en el cielo. El siste­ ma del santuario terrenal comprendía dos partes sobresalientes: el sacrificio del animal (que invariable­ mente incluía un servicio sacerdotal en el primer departamento). No es de Horprenderse. nuestra obra o nuestro mensaje. particularmente en lo que ne refiere al juicio investigador. aislada. entonces. me describió la forma en que le habían enseñado acerca del juicio investigador. Sin embar­ go. Juntas. que ignoremos cuál es nuestra posición. y que nuestros nombres bus 19 . dentro del adventismo. Hoy.Derrotados verdaderas enseñanzas. Con razón a veces nos vemos arrastrados “por doquiera de todo viento de doctrina” (Efesios 4:14). en cambio otros prefieren enfocar su atención sólo en el servicio del segundo. algunos concentran su vista únicamente sobre el sacrificio y el ministerio del pri­ mer departamento. cualquiera de estas dos posiciones. al decir de la sierva del Señor. sin balancearlo con el sacrificio que lo precede. ¿Cómo podría ser diferente. una adventista de toda la vida. revela un evangelio incompleto. Sus palabras ejemplifican lo que sucede cuando colocamos el énfasis sólo en el ministerio del segundo departamento. Con razón una crisis de fe e identidad afecta nuestras filas. si el santuario —el fundamento mismo de nuestra existencia como pueblo— se ha distorsio­ nado tanto y hasta se ha perdido de vista? El problema más grave consiste en que nuestra presentación del santuario no es equilibrada. y el día de la expiación (con su activi­ dad concentrada en el segundo departamento). Sin embargo. el santuario “puso de manifiesto la situación y la obra de su pueblo [de Dios]”.

Este no es un cuadro de “buenas nuevas”. Y con semejante teología. el plan de salva­ ción term ina en el a lta r de la ofrenda quemada y el ministerio del prim er departamento: con Jesús en la cruz y el perdón. ni tam po­ co es una descripción fiel de lo que acontece durante el juicio investigador. si no hemos sido absoluta­ mente perfectos nuestros nombres serán borrados del libro de ¡a vida. Estarem os perdidos. algunos prefie­ ren circunscribir el santuario al sacrificio y al prim er departam ento. por supuesto. aunque para nosotros ya se haya cerrado la puerta de la gracia y estemos viviendo sin esperanza”. pero ciertam ente ha contribuido a su existencia. La ley. Los mensajes de los tres ángeles son pervertidos por cualquiera de estas dos posiciones desbalanceadas. el juicio. ¿quién puede culpar a una persona p o ra b a n d o n a r la iglesia? Como reacción a este desequilibrio. Este falso equilibrio no es la única causa de tales problemas. es un reflejo de lo que muchos adventistas creen. e ignorar el servicio del lugar santísimo en el día de la expiación. Nadie puede precisar cuándo sucederá. No obstante. Cuando esto suceda no nos daremos cuenta de ello. Para ellos. y la rela­ jación general de las normas y de la moralidad dentro de la iglesia. divorcios. El fruto de tales creencias puede percibirse en los adulterios. y podremos continuar luchando por alcanzar la perfección. es decir.D e s e q u il ib r io fa t a l pueden pasar a revisión en cualquier momento. por circunscribir el ministerio del santuario a 20 . la victoria sobre el pecado —todas las verdades enseña­ das por el segundo departam ento— llegan a conside­ rarse como meros apéndices del “evangelio”. pero cuando nuestros casos sean examinados. la santificación. robo de diezmos. abuso de drogas.

y exa­ minaremos con detenimiento la cuestión del juicio in­ vestigador. Revisaremos la evidencia bíblica en la cual se fundam enta la creencia del juicio investigador. con el ministerio realizado en el primer departa21 . en la cual demostramos que el estudio cuidadoso de la Biblia nos conduce al año 1844. Para comprender la obra del santuario y su relevancia para la iglesia de hoy. constituye la esencia misma de los mensajes de los tres ángeles. En ella tam bién incluimos una breve sección que explica el significado del juicio investigador. ¿por qué necesita serlo? ¿Qué sucede cuando nuestro nombre es traído a juicio. sin duda por causa de una inclinación previa de la balanza hacia la primera posición. o si son borra­ dos de su registro? ¿Cómo armonizamos el altar de la ofrenda encen­ dida. la prim era actividad complementa­ da con la segunda. 1844 hecho simple. En el presente estudio nos ocuparemos del santuario. especialmente a la luz de la cruz? ¿Cuál es el factor que determina si nuestros nom­ bres permanecen en el libro de la vida. el cual. y el ministerio que se llevaba a cabo en el segundo. juntam ente con el sacrificio de Jesús. y daremos respuesta a las siguientes preguntas: ¿Por qué estableció Dios un juicio investigador? ¿Por qué tiene que haber un santuario en el cielo? ¿Es literal ese santuario? Y si es así. Actualmente la segunda de estas dos posiciones es definidamente la más prevaleciente en las filas del adventismo.Derrotados la actividad del prim er departam ento únicamente o a la del segundo. necesitamos tom ar en cuenta todo el servicio: el sacrificio realizado en el primer departamento. Este libro es en realidad la continuación de mi obra anterior.

que simboliza la cruz y la justifi­ cación. Asombrosos sucesos se producen a diario. 22 . que simboliza el juicio investigador? Y finalmente. ¿cómo reconciliamos las declaracion de Elena de White relativas a la perfección del carác­ ter de la última generación. sólo un conocimiento equilibrado y experi­ mental de todo el mensaje del santuario podrá prepa­ rarnos para hacerle frente a lo que está por venir.D e s e q u il ib r io fa ta l mentó del santuario. con el ofrecimiento de la sangre en el lugar santísimo. con la justificación por la fe? Las profecías se están cumpliendo ante nuestros ojos. No obstante.

Todos necesitan conocer personalmente el ministerio y la obra de su gran Sumo Sacerdote. les será imposible ejercer la fe tan esencial en nuestros tiempos. en un artículo publicado en Christianity Today. De otro modo. el ex adven­ tista David Neff. o desempeñar el puesto al que Dios los llam a”.2 Si Neff está en lo cierto.Capítulo ¡Ataque! P1 1 A 1 pueblo de Dios debería comprender claramente el asunto del santuario y del juicio investigador —es­ cribió Elena de White—. entonces obviamente la mayoría de los adventistas no están donde Dios quisie­ 23 .1 Sin embargo. sostiene que “pocos adventistas contemporáneos lo pueden explicar [el juicio investiga­ dor] y pocos teólogos adventistas todavía lo siguen enseñando”.

Si bien otras posturas sobresalientes de nues­ tra fe —sábado. que cualquier otra doctrina”. C anright (1840-1919). estado de los m uertos— son aceptadas por otros cristianos. apostató a causa de la 24 .chorizos vegeta ria n o s. a p esar de g u ard ar el sábado. los adventistas esperan que quienes disienten con ellos acerca de otras doctrinas también lo hagan en lo referente al juicio investigador. como iglesia."arrojan dudas sobre la idea del santuario y el juicio investigador. abandonó el adventismo y se hizo predicador bautista. “puesto que es exclusivamente nuestro.D e s e q u il ib r io fa t a l ra verlos.'5 _§in embargo. Pero son m ucho más peligrosos los que. y comprender el estado de los muertos. renunció al puesto que ocupaba en 1887. m inistro de la iglesia. todo por causa de la doctrina del santuario. milenio. ridículo y burlas de parte de otras iglesias cristia­ nas. Después de todo. Con mucho. considera que “la idea adventista de un santuario en el cielo es un dispa­ ra te ”. los ataques más insidiosos no han sido los procedentes de otras iglesias. a mayor opro­ bio. Dudley M. Este aspecto del santuario. En su bien conocida obra Seventh-day A dventism Renounced [Renuncia al adventismo del séptimo díaj. únicam ente los adven­ tistas enseñan el ministerio sumosacerdotal de Cristo en el segundo departam ento del santuario. adm inistrador denominacional y escritor. con sus implicaciones de un juicio investigador. presidente de las misiones Irlandesa y Galesa. comer . ¿Por qué? El carácter único de la doctrina del santuario contribuye a que se la haga u n blanco especial de ataque. tam bién nos ha expuesto. los m ás fieros asaltos de S a ta n á s h an surgido desde adentro.4 Albion Fox Ballenger (1861-1921).

Aunque entre los que han desafiado la doctrina del santuario estos individuos se cuentan entre los más destacados. como Ford. Valiéndose del principio apotelesm ático^^ q u e permite la j n te r p r e ta ción m últiple de la profecía— Ford rechazó el concepto histórico del juicio investigador. teólogo y maestro. El creía que antes de la cruz los servicios del santuario celestial eran llevados a cabo por ángeles que adm inistraban el perdón bajo un sumo sacerdote inm ortal llamado Melquisedee. descartando así la posibilidad de un juicio investigador que comenzara en 1844. conferen­ ciante. y que en 1844 Dios influyó sobre los m ahom etanos para que “ejercieran tolerancia hacia todos los que habrían de ser cristianos”. otros —a menudo bajo la influencia de ellos— tam bién han hecho lo mismo.5 D urante la últim a década Desmond Ford. ¿cuántos otros albergan y esparcen las mismas dudas. Ford llegó a la conclusión de que Cristo entró en el lugar santísimo del santuario celestial en ocasión de su ascensión. abandonó la iglesia por causa de la misma doctrina. Louis Richard Conradi (1856-1939). aun a expensas de su empleo. fue depuesto por negar la doctrina del juicio investigador. Después de realizar un estudio m ás profundo y m ás inteligente de algunas de las ideas de Ballenger. h an tenido el valor de hablar. E nseñaba que el día de la expiación había comenzado en el cielo con la cruz./Ataque! misma enseñanza. presidente de la bivisión Europea hasta 1922. Y m ientras algu­ nos.300 días de Daniel 8:14 se referían únicam ente al Islam. Conradi era un ávido estudiante de la historia. y sostenía que los 2. y perm anecen adentro? 25 .

otros cuestionamientos han sido honestos v bien__pensados. culpa a los adventistas de basar todo lo relacionado con el juicio investigador en el texto de Daniel 8:14 exclusivamente: “Y él dijo: Hasta dos mil 26 . Afortunada­ mente el Señor ha puesto a nuestro alcance respuestas sincerase cuidadosamente elaboradas7~ Una acusación seria. A u n q u e algunos de los ataques contra nuestra doctrina del santuario. particularmente los provenien­ tes de nuestras propias filas —como la idea de que para 1844 la sangre de Cristo ya se habría secado y que por lo tanto no se la podría haber usado en el Santuario Celestial— son demasiado frívolos como para siquiera tomarlos en cuenta. que estuvo en boga en años recientes.C apítulo El texto perdido A A.

Aquí está mi definición: El juicio investigador es un juicio que se lleva a cabo en el cielo a ntes de la segunda venida de Cristo. desprovistaHeT mañfcT3é"Ia . “La teología seria” no fundam enta una doctrina sobre un solo texto. entonces sus nom bres solí reteni-. entonces sus nombres seraTT h o rra d o s del Libro d u ra n te este juicio. observemos lo que Pablo afirma en el 27 .. sino que todo" el juicio dio al Hijo.. 24: f Porque el Padre a nadie juzga.. D u ra n te este juicio la vida de todos los que han profesado servir a Cristo —y que por lo tanto están escritos en el Libro de la Vida— pasa en revista delante de Dios. quien finalm ente d eterm ina si se han vestido o no con el ropaje de su ju sticiarS T están^ revestidos con s u j u s t i c i a y son verdaderos s ¿£?u k _ clores J e Cristo. ¿Qué acer ca del juicio investigador? " " P a r a r o n te s ta r esta acusación. y cree al que me envió. d u ra n te el cual todos los verdaderos segui­ dores de Dios serán juzgados favorablem ente delante del universo observador. "clonen los libros de l^ ie lo .. tales como^el sábado o el estaco de los muertos. mas ha pasado de muerte a vida”. tiene vida eterna. luego el santuario será purificado”. . u na m era profesión.E l texto perdido trescientas tardes y mañanas... y no vendrá a condenación. soTrborrados^sus peca­ dos y se les d a rá e n tra d a en la Nueva Je ru sa lé n . Ninguna de nuestras otras enseñanzas características. Citan ■ Ju a n 5:22. se basa en un solo versí-. Algunos opositores de la doctrina del juicio investi­ gador han argüido que los creyentes que han aceptado a Jesús — . culo. y se les negará la e n tra d a en la Nueva Jerusalén.. si su_ profesión no h a sido sino eso. El que oye mi palabra.. en prim er lugar necesitamos definir la expresión juicio investigador y después hay que ver si realmente está fundamentada en un solo versículo. No obstante. Sin embargo...■■ ■como su Salvador no vienen a Jiuicio. Ju stic ia de Cristo...

por lo tanícf. ¿Quiénes están involucrados en la escena de la corte? En el versículo 22 del mismo capítulo 7. y se sentó un Anciano de días. ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17). del Anciano de días. ¿A quién dice Pablo que juzgará Dios? A su pueblo. y las ru ed a s del mismo. m illares de m illares le servían. ¿Dónde se lleva a cabo este juicio? ¿En la tierra? Parece difícil que las metáforas de corrientes ígneas.D e s e q u il ib r io fa ta l libro de Hebreos: “El Señor juzgará a su pueblo” (He­ breos 10:30).) Pedro declaró: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios. (Este libro fue escrito muchos años después de la cruz. cuyo vestido era blanco como la nieve. pudieran referirse a la tierra.2 Daniel 7 representa una escena de juicio: Estuve m irando h a s ta que fueron puestos tronos. y si primero comienza por nosotros. el Juez se sentó. Según Pedi'o. sino ¡el juicio comienza con ellos! Estos versículos son sólo dos de las declaraciones bíblicas que enseñan que los creyentes deben compa­ recer ante el juicio. los creyentes (“la casa de Dios”) no sólo son juzgados. el pueblo de Dios se enfren­ tará a un juicio futuro. su trono llama de fuego. y los libros fueron abiertos (vers. y de ruedas flamígeras. y el pelo de su cabeza como lana limpia. 9 y 10). Daniel 28 . Aquí Daniel describe u na escena _££l£stial y. y millones de millones asistían d e lante de él. fuego ardiente. Un río de fuego proce­ día y salía de delante de él. entonces. Evidentemente. estos “millares de millares" y “millones de millones” deben ser ángeles: simbolizados porlos dos querubines de oro del_següñdxTd^5artam^^ to del SantuarioJ donde eTjuIcio ocurría en el modelo terrenal.

Otras versiones rinden este pasaje diciendo que el juicio fue pronunciado “en favor de los santos del Altísimo”. Y sin embargo. documentos y evidencias. ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesú s” (Romanos 8:1)..E l texto perdido describe este juicio como sigue: “H asta que vino el Anciano de días. como el de Daniel 7. lo apunta a usted. y luego se da el veredicto. En el caso se examinan libros. ¡Ese veredicto es “ninguna condenación”! Evidentemente éste. porque si alguien no estuviera llamado a comparecer ante un juicio. ¿Están involucrados los creyentes? Obviamente. ¿Qué está sucediendo? Si usted no ha­ bía sido llamado a comparecer ante la corte. El Juez levanta la vista. Iónica­ mente las personas que son juzgadas se enfrentan a_im veredicto que se pronuncia. El texto no dice que “ahora. y j i e gó el tiempo. ¿Cuándo tiene lugar la escena del juicio que se describe en Daniel 7? El versículo 22 declara que 29 . registros. sino ninguna '"coh3en¿ción. Romanos 8:1 es uno de los textos más notables de la Escritura acerca del juicio investigador.pues. de lo contrario. pero sólo como espectador. va sea en favor o en contra de elIasT-"^ ^ h ó r a . o “para los santos”. y dice que el juicio ha sido dado “en su favor” o “para beneficio suyo”. y los_santos recibieron el reino”. este versículo anuncia el veredicto para aquellos que “están en Cristo Jesú s”. “a favor de los santos”. ¿cómo podría pronunciarse juicio en favor de ellos? Imagínese que usted está en una corte. pues. ningún ju ic io hay para losiQue están ”en "Cristo Jesú s”. ni siquiera se lo podría considerar para recibir una condenación. ningún juicio podía darse en favor ni en contra suya. implica un juicio de los cristianos. es dado “en favor de los santos”. y se dio el juicio a los santos del Altísimo.

Apocalipsis 21:27 está relacionado con este texto: “No e n tr a r á en ella n in g u n a cosa in m u n d a. 13. cual nunca fue” tiene que referirse al fin del m undo a n te rio r a la segunda venida de J e s ú s (o Miguel. pero en aquel tiem po se rá lib e rta d o tu pueblo. 25 y 26).D e s e q u il ib r io fa t a l después del juicio los “santos recibieron el rein o ”. las p ersonas cuyos nom bres estén “escritos en el cielo”. De acuerdo con las E scritu ras. el g r a n p ríncipe que e s tá de p a r t e de los hijos de tu p u e ­ blo. o “se hallen escri­ tos en el libro”. todos los qu e se ha lle n escritos en el libro. sino solam ente los que están inscritos en el libro de la vida del C ordero”. o que . y se rá tiem po de a n g u s tia . E ste juicio — que involucra a los creyentes y que es un juicio en favor de ellos— ocurre a n te s de la segunda venida de Jesú s. J e s ú s les recomendó a sus discípulos que no se regocijaran porque “los esp íritu s se os sujetan. ¿No im plican estas p a la b ra s que se ha tenido que llevar a cabo un exam en o investigación? O bvia­ m ente el texto enseña que a n te s de la segunda venida se h an investigado los registros celestiales.hace abominación y m en tira. 14. cual n u n c a fue desde que hubo g e n te h a s t a entonces. Daniel 12:1 declara: En aquel tiem po se le v a n t a r á M iguel. sino regocijaos de que vuestros nom bres están escritos en los cielos” (Lucas 10:20). o estén inscritos “en el libro de la vida 30 . ¿Pero quiénes son libertados? “Todos los que se hallen escritos en el libro”. E n vista de que este versículo alude a un “tiempo de an g u stia. No cabe la m enor duda de que se t r a t a de un juicio previo al advenim iento. ¿Cuándo poseen el reino los santos? E n ocasión de la segunda venida (véanse los vers. como aquí se lo denomina).

que me confiese delante de los hom bres. y d elan te de sus án g eles” (la cursiva es n u estra). se rá n salvas. tam b ién el Hijo del H om bre le confesa­ rá d elan te de los ángeles de Dios” (Lucas 12:8. porque sólo tienen e n tra d a en la C iudad S a n ta las perso n as cuyos nom bres son retenidos en los libros. Los nom bres p ueden ser borrados. J e s ú s confesará su nom bre delante del P a d re (el “Anciano de d ías”) y sus ángeles (“m illares de milla31 . yo tam b ién le n egaré delante de mi P ad re que está en los cielos” (M ateo 10:32. Y a cualquiera que me niegue d elan te de los hom bres.E l texto perdido del C ordero”. y no borraré su nom bre d e ljib r o de la vida. N ótense los elem entos que este versículo tiene en común con la escena del juicio de Daniel 7. Apocalipsis 3:5 “á n g e le s” “mi P a d re ” “J e s ú s ” “libro” Daniel 7 “m illares de m illa re s” “Anciano de d ía s ” “Hijo del h o m b re” “libros” “A cualquiera. y si esto sucede. co n trastem o s estas p a la b ra s con Apocalipsis (3:5: . y que sus nom bres p erm an ezcan allí es un asu n to de im portancia crucial. Los creyentes tienen sus nom bres escritos en los registros del cielo —el libro de la vida— . 9). pues. 33).“E1 que venciere será vestido de v estid u ras blancas. Ahora. “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hom bres. yo tam b ién le confesaré d elan te de mi P ad re que está en los cielos. tam b ién To son las personas a quienes pertenecen. y confesaré su nom bre d elan te de mi P ad re.

refrigerio de p arte del Señor. 20). establece el marco cronológico de los últimos días. pero. y su propio abogado lo niega delante del juez! Estos versícu­ los nos advierten acerca de un día de ajusté de cuentascuancío J e s ú s h a rá una dé dos cosas: o nos negará y estarem os perdidos. Con toda certeza. y en este caso lo hacemos m ediante la confesión de nuestros pecados y n u estra súplica de perdón. arrepentios y convertios. p ara que vengan de la presencia del Señor 'tiem pos de refrigerio'. o nos confesará y estarem os sella­ dos p a ra siempre. La voz griega que significa negar tam bién puede traducirse por “re p u d ia r”. abogado tenem os p ara con el Padre. es un don de Dios. Hechos 3:19 y 20 tam bién conecta el juicio con los últim os días an tes del regreso de Jesús: “Así que. para que sea nuestro tenem os que aceptarlo. “rech azar”. el acto de b o rrar los pecados. conversión. si no hemos tomado la decisión consciente de someterle 32 . “Y convertios”. a Jesucristo el ju s to ” (1 J u a n 2:1). creer y~en'tender el juicio investigador.D e s e q u il ib r io fa t a l re s”). ¡Ima­ gínese que usted comparece ante el tribunal. Aquí los elementos están relacionados estrecham en­ te. como todos sus dones. o lo negará. pero si no estam os convertidos. La Biblia dice que Jesú s es nuestro Abo­ gado: “Si alguno hubiere pecado. o “re h u s a r”. el arrepentim iento. Podemos ser adventistas. El arrepentim iento es un paso que se da p ara llegar al elemento que sigue: la conversión. El prim ero. Reflexionemos en los elementos: arrepentim iento. corno en Daniel 12:1. éste es un tiempo de juicio p a ra los que hayam os profesado seguir a Cristo. y él envíe a Jesu cristo ”. La referencia al regreso de Cristo (vers. y la segunda venida. para que sean borrados vuestros pecados.

u n o está perdido. si eTñombre es borrado.:í ' " ¿Que ensena Hechos 3:19. Esos son los ‘tiempos de refrigerio en que^ pensaba eHápostol Pedro'J. Si estam os perdidos. para que sean borrados vuestros pecados” El texto de Apocalipsis 3:5 infiere que los nom bres de las personas que no hayan sido salvas serán borrados. enseña que las personas cuyos pecados sean 33 . deben volverse a cum plir en tiempos de la lluvia tardía. ligado a la acción de borrar los peca­ dos. de "quienes se hayan arrepentido y convertido. pecados son borrados. 20? Que en los últimos días —en conexión con la lluvia tardía y en relación con la segunda venida de Je s ú s— los pecados de las personas que se h ay an arrepentido y convertido. si los. Aparente> "mente. entonces el elemento que sigue en el mismo versículo no se aplica a nosotros: “arrepen­ tios y convertios. Elena de W hite escribió: “La gran obra de evangelización no term inara con m enor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella. ¿Qué son esos tiempos de refrigerio? A l. comentar .E l texto perdido to talm ente n u estra vida a Jesús. es decir. p a ra que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.el pasaje de Hechos 3:19. Las profecías que se cum­ plieron en tiempo de la efusión de la lluvia tem prana. entonces no estam os conYer-tidos^y si no nos hemos convertido estamos perdidos. por el poder del E spíritu Santo. al principio del m inisterio evangélico. estos versículos gle Hechos hablan ríe. El llam am iento de Pedro al arrepentim iento y la conversión. serán borrados. uncTestá salvo.horrar los pecados {no los nom ­ bres) de las personas que sean salvas. Hechos 3:19 realm ente dice: “Así que. En contrasto con ello. al fin de dicho {ministerio. arrepentios y convertios. p ara que sean borrados vuestros pecados.

21:27. porque la hora de su juicio ha llegado. En el capítulo 14 de Apocalipsis. tomados en con­ junto. Otro ángel le siguió. enseñan que las personas cuyos nombres son borrados. Este prim er ángel. Apocalipsis 3:5. hay otras referen­ cias im portantes al juicio. En contraste con lo que antecede.7). h a caído Babilonia. porque la hora ele su juicio ha llegado”. sin embargo. Además. no. que ten ía el evangelio eterno pa ra predicarlo a los m oradores de la tie rra . porque h a hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su forni- 34 . están perdidas. a toda nación. se detiene en el a lta r sino que involucra a la totalidad del san tuario. len­ gua y pueblo. diciendo: H a caído. la gran ciudad.D e s e q u il ib r io fa ta l borrados. especialmente al segundo departam ento. y Daniel 12:1. diciendo a gran voz: T em ed a Dios. estos versículos son una prueba de que el evangelio se está predicando m ientras el juicio se lleva a cabo y los mensajes de los dos ángeles siguientes ayudan a establecer el marco de tiempo. y adorad a aquel que hizo el cielo y la tie rra . tribu. conTmáñdo así el plan"de salvación al a ltar de la ofrenda encendida. el m a r y las fuentes de las a g u a s (Apo­ calipsis 14:6. porque a lgunos de los mienv bxos de iglesia actualm ente quieren lim itar el “evange­ lio” únicam ente a lo que Cristo h izo en fa v o rlíu e s tro "Ihíentras estuvo en la tierra. son salvas. y dadle gloria. y dadle gloria. El mensaje del prim er ángel reza así: Vi volar por en medio del cielo a otro ángel. Este es un punto crucial. el juicio es parte del “evangelio eterno”. en los tres mensajes angéli­ cos. En tanto que este ángel predica el “evangelio eter­ no”. ¿qué proclama a gran voz?: “Temed a Dios. Para este ángel. porque es allí donde se lleva a cabo el juicio que anuncia.

Los que rechazaron la invitación no tuvieron que enfrentar el escrutinio del rey. y fue echado “en las tinieblas de afuera” (vers. Del mismo modo. 3). diciendo a gran voz: S i^ lg u n o adora a la b estia y a su ijna^. ju n tam en te malos y buenos. 13). lo^^ieoa& Uaiijaron a otros_a_ _asistir en lugar de los_primeros: “Y saliendo los siervos por los caminos.E l texto perdido cación. “Entró el rey para ver” únicam ente a las personas que habían aceptado la invitación. La parábola^ de la fiesta de bodas ilustra un juicio de todas las personas que aceptan la invitación del evangelio (véase Mateo 22:1-14). el invitado no pudo responder. 10-11). el juicio investigador es sólo para los profesos seguidores de Cristo. Y el tercer ángel los siguió._dg_> * bodas” (vers. y vio allí aTin hombre que n o e s ta b a vestí do. el juicio proclamado por el prim er ángel tiene que llevarse a cabo antes del regreso de Jesús. y las bodas fueron llenas de convidados. S • ‘e íla m b ié iT b e b e rá del vino~de~Ta ira délDios (Apo-_ A < ] ^calipsis 14AJLQTT Los tres mensajes angélicos se proclaman en el contexto de los últimos días. “El que no cree —advir­ tió Je s ú s— ya ha sido condenado” (Juan 3:18). un rey prepara una fiesta de bodas para su hijo. así como el invitado de la parábola no estaba 35 . En esta parábola de Jesús. ¿Por qué? Porque no todos los que profesan seguir a Jesús se hallan cubiertos con el manto de su justicia. puesto que tienen que ver con la marca de la bestia. ju n taro n a todos los que hallaron. una controversia que p re­ cede inm ediatam ente a la segunda venida de Jesús. Y entró el rey para ver a los convida­ dos. Obviamente. Cuando estas personas rehusaron la invitación. y después “envió a sus siervos a llam ar a los convida­ dos a las bodas” (vers. j C gen. y re c iH e la ñ ia rc a erTsuTrente o en si u n a m u . Después que el rey lo confrontó.

Señor. E n algún punto del camino. o bien 36 . Los santos están involucrados en el juicio: “Y pro­ nunció juicio en favor de los santos del Altísimo” (Daniel 7:22. sino el que hace la voluntad de mi P adre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Cuando el rey observó a los convi­ dados. pudieron quedar en la fiesta únicam ente los que lucían el m anto de bodas. 1990). E sta parábola ilu stra clara­ m ente que el rey emitió un juicio sobre todos los que aceptaron la invitación a la fiesta de boda. reciben un vestido de bodas.D e s e q u il ib r io fa t a l cubierto con el vestido de bodas. e n tra rá en el reino de los cielos. Los que esta b a n cubiertos con su vestido de bodas no tenían n a d a que temer. todos los que entran. ¿Quiénes llam an a Je s ú s “Señor. la persona con vestido común fue echada fuera. Señor” sino los que profesan servirle? No obstante. tanto “los malos como los buenos”. El juicio se lleva a cabo en el cielo a n tes de la segunda venida: “El Ju e z se sentó. NRV. Podríam os considerar otros versículos que tienen que ver con el juicio investigador (todavía no hemos tocado ni Hebreos ni Levítico). y los libros fueron abiertos” (Daniel 7:10). o nuestros nombres serán borrados de los libros del cief(\(“Y no borraré su nom bre cíel Tibro^ de la v íd a ^ ^ p o c a lip s is 3:5). J e s ú s advierte claram ente que no todos los que hacen esta profesión e n tr a r á n en el reino de los cielos. De acuerdo con la parábola. “No todo el que me dice: Señor. que simboliza la justicia de Cristo. ¿pero qué hemos visto h a sta ahora? El pueblo de Dios tiene que hacerle frente a un juicio: “Y otra vez: el Señor juzgará a su pueblo” (He­ breos 10:30).

Consideremos una vez m ás la definición del juicio investigador que dimos al comienzo de este capítulo. porque el resultado de borrar. D u r a n te este juicio la vida de todos los que h a n profesado se rvir al Dios viviente —y por lo ta n t o sus n o m b re s e s tá n escritos en el Libro de la V ida— p a s a en re v is ta d e la n te de Dios (“Y o tra vez: el S e ñ o r j u z g a r á a su pueblo” I H ebreos 10:301). Si e s tá n revestidos con [el ropaje de| su ju s tic ia y son v e rd a d e ro s seguidores de Cristo. E n 37 . Sin em bargo. u n a m e ra profe­ sión. quien fin a lm e n te d e te r m in a si se h a n vestido o no con el ropaje de su ju stic ia (Mateo 22:1-14). o si no lo harem os. d u r a n t e el cual todos los v e rd a d e ro s seguidores de Dios se rá n ju z g a d o s fa v o ra b le m e n te d e la n te del universo o b se rv a d o r (“H a s ta que vino el A nciano de días. “N in ­ g u n a condenación h a y p a r a los que e s tá n en C risto J e s ú s ” [véase Daniel 7 :2 2 .1 0 (NRV). y se les n e g a rá la e n t r a d a en la N ue v a J e ru s a lé n . y pronunció juicio en favor de los sa n to s del A ltísi­ m o”. son b o rra d o s su s pecados (“P a r a que sean b orrados v u e s tro s pecados” IHechos 3:19]). e ntonces su s n o m b re s son rete n id o s en los libros del cielo (Daniel 12:1. La doctrina del juicio investigador es escríLural. d eterm in a si viviremos p a ra siem pre con Jesús. “M illones de m illones a s is tía n a n te él”. A pocalipsis 14:6). para ver si la E scritu ra la respalda o no: El juicio investigador es un juicio que se lleva a cabo en el cielo a n te s de la s e g u n d a venida de C risto (D aniel 7. si su profesión no ha sido sino eso. E sta tiene que ser u n a obra de juicio. y evidentem ente no se basa en un solo texto aislado. R o m a ­ nos 8:11). d e s p ro v is ta del m a n to de la ju stic ia de C r is ­ to. e ntonces su s n o m b re s se rá n b o rra d o s del Libro d u r a n t e este juicio (Apocalipsis 3:5). Apocalipsis 21:27). ya sea nuestros pecados o nuestros nombres.E l texto perdido nuestros pecados lo se rá n (véase Hechos 3:19). y se les d a r á e n t r a d a en la N ue v a J e r u s a lé n .

38 . ¿cuál es el único texto que no hemos tocado e-i este capítulo? Por supuesto.D e s e q u il ib r io fa ta l efecto. luego el santuario será purifica­ do”. Daniel 8:14: “H asta dos mil trescien­ tas tardes y m añanas.

En los tiempos del Antiguo Testamento los 39 T . ¿es bíblica? ¿Podemos encontrar paralelos escriturísticos al juicio investigador que sugieran que ésta no es una enseñanza aislada sino un tema fundam ental de la Biblia? ¿Podemos señalar otros ejemplos que m uestren a Dios formulando juicios desde su templo.C apítulo JL Minijuicios J a doctrina del juicio investigador —ese concepto de que Dios juzga a su pueblo desde su templo— . El concepto adventista del juicio previo al adveni­ miento sostiene que el juicio de Dios sobre su pueblo se está llevando a cabo actualmente en su santuario celestial. de un modo similar a la comprensión que los adventistas tienen del juicio investigador? Estas preguntas son importantes.

El problema se suscitaba. pues. Datán y Abiram —ju n ta m e n ­ te con doscientos cincuenta “príncipes de la congrega­ ción. en su iglesia. ¿qué puede decirnos acerca del juicio este precedente establecido en el Antiguo Testamento? En Números 16. De acuerdo con sus propias palabras. que todos eran justos. y pusieron en ellos fuego. la cursiva es n ues­ tra). ¿Cómo respondió Moisés? “Y habló a Coré y a todo su séquito. fuera que se tratase del tabernáculo terrenal. 2)— se rebelaron durante el viaje por el desierto: “Y se ju n taro n contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación. entre gente que profesaba servir al Señor. Dios ap artaría lo santo de lo profano. y echaron en ellos incienso. os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?” (vers. ¿por qué. Coré. lo que buscaban era obtener mayores responsabilidades en el servicio divino. y en medio de ellos está Jehová. En realidad estaban diciendo que todos eran santos. Al día siguiente “tomó cada uno su incensario.1 Entonces. entonces. varones de renom bre” (vers. ¡que Dios estaba entre ellos! No se tra ta b a de un grupo de incrédulos ni de personas que hubieran rechazado abiertam ente a Dios. todos ellos son santos. diciendo: M añana m ostrará Jehová quién es suyo y quién es santo” (vers. 3). 5. y se pusieron a la puerta del tabernácu­ l o . de los del consejo. Así.D e s e q u il ib r io fa t a l juicios divinos provenían del santuario que Dios e stu ­ viera usando en ese momento. el trigo de la paja. o del templo celestial. del templo terrenal. la actividad jurídica divina ejercida desde su santuario establece un precedente y un nexo bíblico para lo que los adventistas han enseñado acerca del tipo de actividad que Dios lleva a cabo en el p re­ sente.

había m ani­ festado su presencia allí. y los tragó a ellos. y a todos sus bienes” (vers. 41). entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación” (vers. 42-45. a todos los hombres de Coré. Ya Coré había hecho ju n ta r contra ellos toda la congrega­ ción a la puerta del tabernáculo de reunión. El relato continúa diciendo: “Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aa­ rón. m iraron hacia el tabernáculo de reunión. ¿entonces qué es? ¿De quién procedió este juicio? Vino de Dios. Entonces el Señor separó a Coré. en ese momento. el énfasis es nuestro). Y Jehová habló a Moisés. diciendo: A par­ taos de en medio de esta congregación. D atán y Abiram del resto del campamento. El mismo capítulo registra que después de la des­ trucción de los príncipes rebeldes. los hijos de Israel m urm uraron contra Moisés y Aarón diciendo: “Voso­ tros habéis dado m uerte al pueblo de Jehová” (vers. ¿Pero de dónde? La presencia divina se manifestó en el santuario. Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión. y los consumiré en un momento” (vers. y he aquí la nube lo había cubierto. y apareció la gloria de Jeho­ vá. desde allí juzgaba a su pueblo. Dios se manifestaba en el santuario. ¿Qué podemos decir acerca de hoy? Actualmente el Señor se encuentra en el santuario celestial. “Ahora 41 . la cursiva es nuestra). a sus casas. Los juicios procedieron del sa n tu a ­ rio terrenal porque Dios. por supuesto. 32). Si eso no es juicio. y “abrió la tierra su boca.M inijuicios lo de reunión [el santuario] con Moisés y Aarón. 18-19. por eso dice la Biblia que todos se congregaron “a la puerta del tabernáculo de reunión”. Aquí nuevamente Dios juzgó a su pueblo profeso desde el santuario.

de la tierra que habían reconocido” (Números 13:32). “No verán la tierra de la cual juré a sus padres. ministro del santuario. la cursiva es nuestra). ¿acaso hoy no podría hacer lo mismo desde el sa n tu a ­ rio celestial? Otros ejemplos procedentes del Antiguo Testamento comprueban que Dios pronunció juicios —tanto favora­ bles como desfavorables. Moisés intercedió en favor de ellos. ninguno de los que me han irritado la verá” (vers. sobre su pueblo desde el santuario terrenal. “la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reu­ nión a todos los hijos de Israel” (vers. y el Señor no les hizo daño. el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote.D e s e q u il ib r io fa ta l bien. En Números 14. y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor. En medio de su rebe­ lión. Una vez más aquí se regis­ tra un juicio divino pronunciado contra el pueblo de Dios desde su santuario. o en este desierto ojalá muriéramos!” (Números 14:2). Cuando Dios declaró que los destruiría. el cual. cuando amenazaban con regresar a Egipto. no. Sin embargo. el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. Cuando María y Aarón hablaron contra Moisés “a causa de la mujer cusita que había tomado” (Números 42 . después que los doce espías “habla­ ron mal entre los hijos de Israel. pronunció un juicio contra ellos desde su santuario. Si Dios juzgaba a su pueblo desde el santuario terrenal cuando su presencia se manifestaba allí. 10. al decir del Nuevo T esta­ mento. y no el hombre” (Hebreos 8:1-2). era “figura y sombra de las cosas celestiales” (Hebreos 8:5). los hijos de Israel se rebelaron contra el Señor. declarando: “¡Ojalá m u­ riéramos en la tierra de Egipto. 23).

7). ha dispuesto su trono para juicio. a p artir de estos ejemplos. Los Salmos también enseñan la misma realidad.Minijuicios 12:1) y cuestionaron su liderazgo. Uno de los pasajes centrales del Salmo declara: “C antad a Jehová. 11). lo cual implica que Dios pronunciaba sus juicios desde el templo terrenal de Jerusalén. El Salmo 60 comienza con un lamento por las derrotas sufridas a manos de los enemigos de Israel. inclu­ yendo la derrota de los enemigos de su pueblo. que la Biblia enseña que Dios juzgaba a su pueblo desde el santuario terrenal. y se puso a la puerta del tabernáculo” (vers. a Aarón y a María: salid vosotros tres al tabernáculo de reunión” (vers. 6). 4). El juzgará al mundo con justicia. quienes “logran con creces los antojos del corazón” (vers. en el cual se manifestaba en aquel tiempo. Y a los pueblos con rectitud (vers. atri­ buida a sus justos juicios: “Pero Jehová permanecerá para siempre. el Salmo 9 comienza con una alabanza a Dios: “Contaré todas tus m aravillas” (vers. 1). el autor se lam enta de ver “la prosperidad de los impíos” (vers. En el Salmo 73. Es evidente entonces. Apa­ rentem ente el salmista percibió los juicios divinos que recaerían sobre los enemigos de Israel como resultado de lo que Dios había decidido sobre ellos en su san tu a­ rio. 3). y sin 43 . pero promete que la victoria futura se producirá por­ que Dios ha hablado “en su santuario” (vers. que habita en Sion” (vers. 5) desde donde pronun­ ció juicio contra María: otro ejemplo de cómo Dios juzga a su pueblo desde su santuario. Por ejemplo. 7. 8). Allí el Señor “descendió en la columna de la nube. el Señor no tardó en hablar “a Moisés.

Luego el salmista declara: “Cuando pensé para saber esto. 44 . hasta que entrando en el santuario de Dios comprendí el fin de ellos” (vers. fue duro trabajo para mí. Luego describe el juicio final que recaerá sobre los impíos: algo que comprendió única­ mente a p artir del santuario. 9). No puede comprender por qué prosperan en medio de su iniquidad. En el próximo capítulo descubriremos mayores evidencias de que Dios pronuncia sus juicios desde el santuario. Estos versículos que hemos extraído del Antiguo Testam ento conectan el santuario con los juicios divi­ nos.D e s e q u il ib r io fa ta l embargo “ponen su boca contra el cielo” (vers. 16. 17). Lo que vio allí le hizo comprender los justos juicios del Altísimo.

en el mes cuarto. William Shea. C. Esta visión tuvo lugar en julio del 592 a.. tres años y medio antes que el rey Nabucodonosor sitiara Jerusalén. a los cinco días del mes. lo llama “El Juicio Investigador de J u d á ”. De modo que transcurrieron seis años entre el 45 . los cielos se abrieron. que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar. además de los ejemplos que vimos en el capítulo anterior. La ciudad cayó dos años y medio después de comenzado el sitio.Capítulo El juicio investi­ gador de Judá 1 -A 1libro de Ezequiel revela un importante “minijui­ cio”. y vi visiones de Dios” (Eze­ quiel 1:1).1 Ezequiel comienza diciendo: “Aconteció en el año treinta. lo cual tuvo lugar en enero del 588 a. C. del Instituto de Investigación Bíblica.

46 . C. y he aquí venía del norte un viento tempestuoso. las ruedas andaban junto a ellos. 6). y cada uno tenía “cuatro alas” (vers. andaban. y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente” (vers. 20). Enseguida Ezequiel describe cómo vio en medio del torbellino “la figura de cuatro seres vivientes” con “semejanza de hombre” (vers. El torbellino que vio. “Y miré. El contexto cronoló­ gico es im portante para comprender lo que sigue. y las que él vio se movían. hacia donde les movía el espíritu que anduviesen. Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen. un símbolo de movimiento. Luego describe unas ruedas que formaban parte de la visión: “Y cuando los seres vi­ vientes andaban. Por lo tanto. 5). C. “Y cada uno caminaba derecho hacia adelante.D e s e q u il ib r io fa ta l comienzo del llamamiento proféticó de Ezequiel refe­ rido en el versículo 1 (592 a. todo lo que vio estaba en movimiento. como lo expresa Shea. “venía del norte”. Esta actividad del ministerio de Ezequiel fue. sino dinámica. La visión de Ezequiel no es estática. Dios había establecido a su pueblo en la tierra prometida 800 años antes. “el último mensaje divino de amonestación para su pueblo”. o viento tempestuoso. finalmente. 19. y alrededor de él un resplandor. 4). las ruedas también se levantaban tras ellos.) y la destrucción defi­ nitiva de la ciudad (586 a. Y. y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra. con un fuego envolvente. y una gran nube. porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas” (vers. Los seres vivientes tenían alas. hacia donde el espíritu les movía que anduviesen.). Ezequiel proclamó sus mensajes durante el período final de la existencia de Ju d á como nación soberana. las ruedas se levantaban. También las ruedas denotan movimiento.

el Señor se movía hacia el sur. Nueva­ mente hay que destacar la importancia del hecho de que Dios está en movimiento: toda la visión se dirige hacia un lugar. 12. en dirección a su templo de Jerusalén. 3 usa un lenguaje similar para describir la gloria de Dios en el cielo. me postré sobre mi rostro (vers. véanse también los vers. Aunque la visión del capítulo 1 no especifica el destino de Dios. Y cuando yo la vi. en direc­ ción a los exiliados de Babilonia o hacia Ju d á y Jerusalén. 24.. Según la posición de Ezequiel en la ribera del Río Quebar. como la voz del O m ni­ potente..2 ¿Hacia dónde va Dios? De acuerdo con el versículo 1. como sonido de m uchas aguas. 26. que Dios viajaba hacia el suroeste. Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro. y sobre la figura del trono había una sem ejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Ezequiel observa una visión de la “gloria del Señor” en su trono. 28).El juicio investigador de Judá andaban” (vers. ¡todo lo que el profeta ve se mueve! ¿Y qué es lo que ve? Y oí el sonido de sus alas cuando andaban. El punto principal de la visión del capítulo 1 de Ezequiel es que Dios viajaba en su 47 . Como parece el arco iris que e stá en las nubes el día que llueve. 17. 9. E sta fue la visión de la sem ejanza de la gloria de Jehová.. 24). 21. Apocalipsis 4:2. viene del norte. así era el parecer del resplandor alrededor. por lo que sucede en los capítulos 9 al 11. El es quien ordena a las ruedas y a los seres vivientes la dirección en que han de viajar con el firmamento y el trono”. En capítulos subsiguientes se representa a Dios abandonando el templo después de haberlo habitado durante cierto período.. “Su movimiento [de DiosJ es intencio­ nal y direccional —escribe Shea—. “es evidente —escribe Shea—. Aquí.

En este pasaje Ezequiel recibe otra visión de la semejanza de Dios. como símbolo de juicios inminentes (véase el cap. ¿no ves lo que éstos hacen. similar a la que le había sido dada en el primero: “Y he aquí. Los siguientes capítulos contienen una serie de acusaciones muy serias. entre las naciones a donde los arrojaré yo” (4:13). Hubo ocasiones cuando Ezequiel tuvo que actuar sus advertencias: estuvo tendido sobre el cos­ tado durante 390 días (véase Ezequiel 4:5). el Señor le dio a Ezequiel la siguiente comisión: “Les hablarás. A través de todos estos capítulos Dios advierte a Judá acerca de los juicios que caerán sobre ella a causa de su rebelión y apostasía que culminan con la gran abominación descrita en el capí­ tulo 8. ¿Dónde se manifiesta la presencia de Dios? En el santuario. el templo de Jerusalén”. pues.D e s e q u il ib r io fa ta l carruaje celestial hacia el lugar de su residencia terre­ nal. mis palabras. 6. para simbolizar lo que les sucedería a los hijos de Israel: “Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo. se afeitó la cabeza y la barba. como la visión que yo había visto en el campo” (8:4). escuchen o dejen de escuchar. allí estaba la gloria del Dios de Israel.3 Inmediatamente después de la visión del capítulo 1. el énfasis es nuestro). tuvo que comer pan de cebada cocido “al fuego de excremento hum ano”. las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santua­ rio?” (vers. porque son muy rebeldes” (Ezequiel 2:7). 5: 1-6). quemando parte del pelo. puesto que le habla a Ezequiel acerca de ser “alejado” de él. El libro comienza con la visión de Dios 48 . cortando otra parte con su espada y desparra­ mando el resto. Luego el Señor le revela al profeta las abominaciones de Judá: “Hijo de hombre.

desde los varones ancianos que estaban delante del templo (9:4-6).El juicio investigador de Judá procedente del norte. “mi santuario” y con “los varones ancianos que estaban delante del templo”. y matad. y ponles una señal en la frente a los hom­ bres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Los versículos que siguen —de Ezequiel 9— demuestran que el Señor se manifestó allí con el fin de juzgar a su pueblo: Y le dijo Jehová [al varón con el tintero de escri­ bano]: pasa por en medio de la ciudad. pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal. Nótense las dos clases: los fieles. de J e r u ­ salén... Dios 49 . y comenzaréis por mi santuario. En efecto. ni tengáis misericordia. oyéndolo yo: pasad por la ciudad en pos de él. Y a los otros dijo. porque pocos años después Nabucodonosor y su ejército. que serán destrui­ dos. no perdone vuestro ojo. Matad a viejos. tal como Dios lo había advertido. sino con los profesos siervos de Dios. pero ahora se encuentra en el santuario de Jerusalén. pues. La subsiguiente ejecución del juicio fue el resultado de las decisiones que tomó mientras se encontraba allí. jóvenes y vírgenes. Esta separación no tiene nada que ver con los paganos. Comenzaron. destru­ yeron a Jerusalén. niños y mujeres. El punto importante que podemos destacar aquí es el hecho de que esta diferenciación entre los justos y los impíos ocurre mientras la presencia de Dios se manifiesta de un modo especial en el santuario. no os acercaréis. que reciben una marca en sus frentes. Este capítulo enseña que Dios juzga a su pueblo haciendo una separación entre los justos y los impíos que se encuentran entre ellos. este juicio comenzó en el templo del Dios vivien­ te. has ta que no quede ninguno. y los infieles. Esta separación tuvo lugar poco antes que se ejecutara el juicio.

“la gloria de Jehová se elevó de encima 50 . Al describir el juicio investigador. Ezequiel vuelve a recibir otra visión acerca de la “gloria del Señor”. E n el versículo 4 “la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín al umbral de la p u erta”. el versículo 22 declara: “H asta que vino el Anciano de días.D e s e q u il ib r io fa ta l vino a su templo terrenal con el fin de llevar a cabo una obra especial de juicio. Aquí también observa un “trono” (vers. 5). Dios lo está abandonando.. Dios no sólo acude a su templo con el fin de pronunciar juicio. Y vendré a vosotros para juicio” (Malaquías 3:1. en vez de acudir a su santuario. 3. como la que había tenido en las riberas del Río Quebar. porque lim piará a los hijos de Leví.. La escena del juicio presentada en Daniel 7:13. En Ezequiel. sino que lo deja una vez que las decisiones acerca de su pueblo han sido tomadas. Hay otros pasajes bíblicos donde también se presen­ ta la idea de Dios trasladándose a su templo con el fin de pronunciar juicio. “ruedas” (vers.. que vino hasta el Anciano de días y le hicieron acercarse delante de él” (el énfasis es nuestro). sin embargo. 1). y se dio el juicio a los santos del Altísimo” (la cursiva es nuestra). 20). Malaquías 3 tam ­ bién m uestra a la Deidad en movimiento antes de llevar a cabo una obra de juicio.. que dividió en dos grupos a su pueblo profeso: los justos y los impíos. Y se sentará para afinar y limpiar la plata. Refiriéndose al mismo juicio. 9). en el versículo 18. En este caso. “Y vendrá súbita­ mente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis. y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre. preparando a los justos para su liberación y a los impíos para reci­ bir su castigo. y “seres vivientes” (vers. se describe así: “Miraba yo en la visión de la noche. E n el capítulo 10.

desde su templo celestial. todavía hay preguntas importantes que necesitan respuestas: ¿Por qué Dios realiza un 51 . es un evento que abarca al mundo entero. El Señor. procedentes de fuentes ajenas al libro de Daniel —escribe Shea—. El juicio había concluido. esta separación entre el trigo y la paja? Estos ejemplos constituyen “minijuicios” que tuvie­ ron lugar en conexión con sucesos locales relacionados con el Medio Oriente. “la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad” (11:23). Dios abandonó el santuario terrenal. constituyen una serie de minijuicios en escala microcósmica. sin embar­ go. y finalmente. que alguna vez profe­ saron servirle. Una vez que se produjo la división entre los fieles y los infieles. El juicio investigador. por así decirlo. tal como lo describe Daniel (y el Apocalipsis)”. E stas conducen y apuntan —además de proveer un reflejo anticipado y un paralelo— hacia el gran juicio final que se llevará a cabo en escala macrocósmica.4 Sin embargo. ¿No es esto mismo lo que enseña la doctrina del juicio investigador: Dios juzgando a su pueblo desde su santuario (actualmente el celestial)? También hemos destacado que en algunas ocasiones el juicio in­ cluía una separación entre los que habían profesado servir al Dios viviente: entre los fieles y los infieles. hay numerosos pasajes del Antiguo Testamento que describen a Dios juzgando a su pueblo desde su santuario. separará a los fieles de los infieles de todo el mundo. “Los pasajes veterotestamentarios relativos al juicio. tal como lo describen los libros de Daniel y Apoca­ lipsis. ¿Acaso no forma parte del concepto adventista del juicio investigador.El juicio investigador de Judá del umbral de la casa”. Como se ha demostrado en los dos últimos capítu­ los.

incluyendo “a los que son suyos” (2 Timoteo 2:19). y qué significado tiene éste p ara nosotros.D e s e q u il ib r io fa t a l juicio en el cielo? Si el Señor lo conoce todo. ¿entonces por qué se necesita un juicio. 52 . los que algún día tendrem os que compa­ recer an te él? E n los capítulos que siguen exam inare­ mos estas preguntas.

ni le hagas nada. porque ya conozco que temes a Dios” (Génesis 22:12). 53 . el sacrificio frustrado de Isaac sobre el Monte Moría todavía sigue imprimiendo en nosotros su mensaje de fe y obediencia. Esta historia perdura todavía como una de las más conmovedoras de toda la Escritura. Este relato ancestral todavía despierta admiración y reverencia entre judíos. el “ángel del Señor” exclamó: “No extien­ das tu mano sobre el muchacho.C apítulo “La multiforme sabiduría de Dios” .1 D espués de transcurridos varios milenios. al levantar el cuchillo para sacrificarlo. y luego. Después de recibir la orden de ofrecer a Isaac como una ofrenda encendida (sacrificio quemado). A braham lo ató al altar. cristianos y musulm anes.

. absorto y maravillado. Todo el cielo presenció.. que el p atriarca verdaderam ente temía (respetaba) a Dios.. S a t a n á s le había acusado ante los ángeles y ante Dios de no ser digno de sus bendiciones. No obstante.. después que A braham colocó a su hijo sobre el a lta r y levantó el cuchillo. es el libro de texto del universo. sabía lo que sucedería en la m onta­ ña. a veces Abraham había demostrado falta de confianza en el Señor. y si lo era. ya no se cuestionó más su confianza y lealtad. el terreno en el cual se d es arr o­ lla el plan de la redención. Los seres celestiales fueron testigos de la escena en que se probaron la fe de Ab ra ha m y la su m i ­ sión de Isaac.D e s e q u il ib r io f a t a l En esa ocasión el ángel aprendió algo que h a sta entonces ignoraba acerca de Abraham. ¿Tendría el ángel razones para dudar? Aunque era un hombre de fe. ¿Era verdaderam ente necesaria esa prueba?. ¿por qué? Elena de White escribe: El sacrificio exigido a Abraham no fue sólo pa ra su propio bien ni tampoco exclusivamente pa ra el beneficio de las fu tu ra s generaciones. ¿Hizo pasar Dios a Abraham por tan severa prueba únicam ente para demostrarle a un ángel la fe de su amigo? No cabe duda de que el Señor conocía el cora­ zón de Abraham. o como cuando se juntó con Agar para tener un hijo con ella en lugar de creer la promesa divina de que Sara llegaría “a ser m adre de naciones” (Génesis 17:16). como cuando le mintió a Faraón acerca de su esposa. la intachable obediencia de Abra- 54 . sino t a m ­ bién para instruir a los seres sin pecado del cielo y de otros mundos. Por ha ber demostrado Abra ham falta de fe en las promesas de Dios. El campo de batalla entre Cristo y S a ta ná s. a saber. Ahora se desvanecieron todas las dudas que el ángel podría haber tenido acerca de la fe del patriarca.

sia &e_originó en otro jugar_ del _universo. no sólo para entender cabalmente la doctrina del juicio investigador. el rem anente.1 ” E stas palabras introducen u n concepto crucial. el pecado no es únicam ente un problema humano. sino el mismo evangelio. “¡Cómo caíste del cielo. con la caída de Satanás. La cruz... la ley> el desarrollo del carácter: casi todas nuestras doctrinas parecen no ser completamente comprensibles a menos que se las considere a la luz del interés que todo el universo inteligente tiene en el gran conflicto.2 La prim era escena. El libro de Job no es sino un microcosmo de esta gran controversia entre Cristo y S atan ás. en el cielo. S atan ás lanza acusaciones contra el Señor delante de los “hijos de Dios” que están presen­ 55 . con Adán y Eva frente al árbol del conocimiento del bien y del mal? ¿Comenzó el pecado en la tierra? ¡Por supuesto que n o!^La controxer. tú que debilitabas a las naciones” (Isaías 14:12). deja traslucir te n ­ sión y conflicto. hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra.“ m ultiform e sabiduría de D ios La ham. Por lo tanto. ¿Dónde se originaron los problemas del pecado y la gran controversia? ¿Fue en el Jard ín del Edén. el servicio-del santuario. signe desarrollándose en la tierra. Los asuntos involucrados en el pecado y las acusacio­ nes de S atanás contra Dios trascienden mucho más allá de la salvación del hombre. Pero aunque la rebelión comenzó en otro rincón del universo. donde será resuelta definitivamente. En la gran prueba de fe de Abraham. percibimos el interés que el universo entero manifiesta en el plan de salvación. Se demostró que las acusaciones de S a t a ­ ná s eran falsas. lo cual es sólo parte de un cuadro cósmico mucho mayor. el juicio. oh Lucero.

Cristo vino a la tierra para “vindicar el carácter de Dios delante del universo”. El conflicto comenzó en otra parte de la crea­ ción. a los ánge­ les y a los hombres” (1 Corintios 4:9.D e s e q u il ib r io fa t a l tes (Job 1:6). suscitando dudas acerca de su gobierno. La batalla se traslada ráp id a­ m ente aquí. sino que vinopara_vindicar el carácter de Dios ante eíJunwersoJ* E ste es un concepto crucial de la verdad presente.4 “Pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo. Entonces. tal como era antes de la entrada del pecado. m ientras los seres no caídos observan desde otros mundos. aparentem ente se tra ta de los seres no caídos que son testigos del conflicto. Job) en el centro. la cursiva es nuestra). con el hombre (en este caso. con S atanás lanzando acusaciones contra Dios delante de todo el universo?'* Luego la historia de Job se transfiere a la tierra. especialmente en el Calvario? Allí los ángeles y los demás seres santos vieron a su amado Comandante —a quien habían rendido adoración en la grandeza del cielo— revestido 56 . “Recordemos que como individuos trabajam os totalm ente a la vista del universo celestial”. El plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al ho m­ bre. no vino m er am en te para que los h a b ita n te s de este pequeño mundo acatasen la ley de Dios como debe ser acatada. la vida y la m uerte de Jesús. pero se está resolviendo en la tierra. donde al comienzo todo es idílico. Cristo no vino a la tierra sólo por este motivo. su ley y su justicia. ¿Acaso no comen­ zó así la gran controversia. ¿habrán resuelto todas las preguntas que el universo necesitaba aclarar acerca del carácter de Dios? ¿Resolvió Cristo todas las acusaciones de Satanás. S atan ás desacreditó el carácter de Dios ante el univer­ so. Por lo tanto.

Allí vieron al Creador del universo. quedó todo resuelto con esto? S a t a n á s vio que su disfraz le h a bía s|do arr aiv cad_o. había perdido la simpatía de los seres celes­ tiales. azotado.“ m ultiform e sabiduría de D ios” La de carne hum ana. ¡Qué espectáculo para el universo celestial!8 ¿Sin embargo.9 57 .7 ¿Pero quedó todo resuelto para ellos entonces? Sin embargo..6 Sin embargo. arrastrado hasta el fondo de la existencia hum ana p'or sus propias criaturas odiosas v desagradecidas. Estabaj*oto el últuno vínculo dj^aimftatía__ entre Sa t a n á s y el mundo celestial. Al d e rr a m a r la sangre del Hijo de Dios. burlado y escupi­ do. m ientras la sangre fluía de sus sienes heridas y el sudor teñido de s angre brotaba en su frente. Con qué in ten ­ so interés siguieron las escenas finales del conflic­ to.. perdónalos. Aquel a quien habían alabado en la gloria celestial. allí estaban los hombres formados a la imagen de Dios uniéndose para destruir la vida de su Hijo unigénito. abatido. ¿había sido resuelto todo para ellos? El cielo contempló con pesar y asombro a Cristo colgado de la cruz. Todo el cielo se llenó de asombro cuando Cristo ofreció su oración en medio de sus terribles sufrimientos: “Padre. porque no saben lo que h a cen ” (Lucas 23:34).. Se había revelado como homicida. Allí contemplaron el ejemplo más excelso de amor que jam ás se haya m anifestado en la historia de la eternmad..Su administración quedaba desenmascarada delante de los ángeles que no habían caído y delante del universo celestial. ¡Seguramente la m uerte de Cristo en la cruz debería haber aclarado suficientemente toda acusación! Todo el cielo y los mundos que no habían caído fueron testigos de la controversia.

D e s e q u il ib r io fa t a l

¿Pero se resolvió todo con esto?
"Sin embargo, S a t a n á s no fue destruido entonces. Los ángeles no comprendieron ni aú n entonces todo lo que e n t r a ñ a b a la gran controversia. Los principios que es tab an en juego h a b ía n de ser revelados en mayor plenitud. Y por causa del hombre, la existencia de S a t a n á s debía continuar. Ta nt o el hombre como los ángeles debían ver el contraste e ntr e el Príncipe de la luz y el príncipe de las tinieblas.1 0

En conexión con esto, consideremos este versículo del Nuevo Testam ento: “Para que la m ultiform e sabi­ duría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efesios 3:10). En este versículo resaltan dos puntos im portantes: Prim ero, en la época en que se escribieron estas p a la ­ bras, alrededor de 30 años después del Calvario, no toda “la multiforme sabiduría de Dios” había sido “dada a conocer a los principados y potestades en los lugares celestiales”. En otras palabras, aún después de la cruz el universo necesitaba apren d er m ás acerca de “la multiforme sabiduría de Dios”. Pe r o j a idea m á s increíble que este versículo expre­ sa es cómo se m anifestaría esta sabiduría. Dice que se h aría “por medio de la iglesia”. Es decir, a través de nosotros, a través de todos los fieles, ¡“la multiforme sabiduría de Dios” se revelará a todo el universo! Por inconcebible que nos parezca este concepto, es lo que la Biblia dice. E sta manifestación adicional de Dios no invalida la cruz. No le resta ni siquiera una jota a la verdad de que Jesú s pagó por nosotros el precio total y completo en la cruz p ara que cada pecador, sin im portar la n atu raleza de su pecado, pudiera ser aceptado y perdo58

“ m ultiform e sabiduría de D ios La

nado totalm ente. Y ciertam ente no disminuye en nada el incomprensible am or manifestado en la cruz. E n lugar de ello, prueba que en lo que se refiere al resto del universo (y el universo está involucrado en este asunto), no todas sus dudas concernientes_a la gran controversia habían quedado resueltas en el Calvario. Y, a pesar de que resulte muy difícil creerlo, Dios se valdrá de s a iglesia, de su pueblo, para ayudar a resolverlas. “La iglesia —declaró Elena de W hite— es la deposi­ taría de las riquezas de la gracia de Cristo; m ediante la iglesia se m anifestará con el tiempo, aú n a los principados y potestades en los eielos'(Efesios 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios”.11Este es un pensam iento solemne. Sin embargo, si no logramos captar esta idea, dejaremos de comprender un aspecto esencial de la verdad presente. C U n segmentojdel adventismo se m uestra desconfor­ me con la idea de que estemos involucrados en la solución de la gran controversia<:'En cambio, predican “la cruz, la cruz, todo fue hecho~en lancfíiz”. ¿Puede alguien a rg u m e n ta r en contra de una predicación centrada en la cruz? Y aunque lo que dicen suene bien, predican a un Cristo falso y un evangelio desequilibra­ do. U na persona puede explayarse acerca de la cruz, llevar una figura de la cruz tatu ad a en el brazo, y aun a r r a s tr a r una de trein ta kilos sobre la espalda; pero al mismo tiempo puede torcer lo que sucedió e n ' ella hasta el punto de transform arlo en un motivo de burla. ¿Puede alguien atribuirle demasiado a la cruzT Jam ás, en lo que se refiere al amor que Dios manifestó en ella. Cuando hayan pasado mil millones de años, todavía seguiremos maravillándonos del amor —y todavía seguiremos tratando de comprender la abnega59

D e s e q u il ib r io f a t a l

ción y la misericordia— que condujo al Salvador h asta el Calvario en favor nuestro, Peroy ¿puede una persona atribuir demasiado a lo que "se llevó a cabo allí? ^ ¿Qué_ sucede con J o s que enseñan que “una vez salvos, siempre salvos”? Ellos creen que la m uerte de Cristo en ía cruz fue tan eficaz, ta n completa, que si u na persona acepta lo que sucedió en ella, se encuen­ tra eternam ente segura. Gracias a la cruz, esa persona recibiría la salvación no importa hasta qué punto se degenerara en el pecado. Creen que, gracias a lo que Cristo hizo en el Calvario, este apóstata continuará cubierto por la justicia de Cristo y será trasladado a la presencia de los seres santos por toda la eternidad. ¿Acaso una .doctrina, tal no le atribuye demasiado a la cruz con respecto a lo que en ella se cumplió? ¿No pervierte más bien esa posición, lo que sucedió en la cruz? ¡Por supuesto! El Calvario, con lo abarcante que es, no hace ninguna provisión para quienes, habiendo aceptado la salvación, se vuelven atrás, rehús'an a rre ­ pentirse", rehúsan confesar sus pecados, y rehúsan obedecer.
Porque es imposible que los que u n a vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la bu ena palabra de Dios y los pode­ res del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados pa ra arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponién­ dole a vituperio (Hebreos 6:4-6).

¿Qué podemos decir acerca de los universalistas, los que enseñan que la m uerte de Cristo en la cruz fue tan completa que todos los seres hum anos —tipos como Genghis K ahn e H itler— serán salvos? En lo que se refiere a lo que se cumplió en la cruz, ¿no le atribuyen ellos tam bién demasiado? Por supuesto. Aunque el
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“ m ultiform e sabiduría de D ios” La Calvario hizo provisión para la salvación de todo el mundo. Como veremos en los_capítulos que siguen. devorando y engañando a los seres liumanos. Evidentemente. la batalla con S atanás no concluyó en la cruz. lo que allí sucedió no fue ta n completo com a para salvar autom áticam ente al mundo entero. porque éste todavía anda al acecho por el mundo. aquel día que vendrá los abrasará. en lo que se refiere al modo en que el plan de salvación se relaciona con la gran controver­ sia. y no les dejará ni raíz ni ram a” (Malaquías 4:1). viene el día ardiente como un horno. También se le puede atribuir demasiado a lo que sucedió en la cruz. “Porque he aquí. y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa. H abrá gente que se perderá. la cruz no concluyó el plan de salvación: ¡sólo lo inició! 61 . ha dicho Jehová de los ejércitos.

inmolado en lugar del pecador. 62 . los cabritos. Todos los cristianos concuerdan en que la m uerte de un animal inocente. simbolizaba la m uerte de Jesús. el sacrificio del animal comenzaba el procedi­ miento del templo. ya fuera en el desierto o en Jerusalén. El servicio no concluía con el ani­ mal sacrificado sobre el altar. quien fue sacrificado por los pecados del mundo.C apítulo “La multiforme sabiduría de Dios” . quien “murió por los impíos” (Romanos 5:6). los becerros y las palomas eran símbolos de Cristo. Todos los coi’deros. se componía del sacrificio del anim al y de la ministración de la sangre derram ada. En cada servicio que requería derram am iento de sangre.2 P' M 1 servicio judaico del santuario. allí sólo empezaba.

“Por lo cual puede también salvar perpetuam ente a los que por él se acercan a Dios.“ m ultiform e sabiduría de Dios” — 2 La Dependiendo de la naturaleza del pecado o de quién lo había cometido. sumo sacerdote de los bienes venideros. hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Hebreos 6 :20 ). es decir. ministro del santuario. no de esta creación” (Hebreos 9:11). La Biblia hace sum am ente claro que aunque un as­ pecto de la obra expiatoria de Cristo había concluido en la cruz —el mismo Jesú s exclamó: “Consumado es” (Ju an 19:30)— . exactamente en el mismo orden en que esta obra se cumplía en el santuario terrenal: primero el sacrificio (Calvario). “Donde Jesús entró por nosotros [en el santuario celestial] como precursor. y no el hombre” (Hebreos 8:1-2). “Pero estando ya presente Cristo. y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor. La epístola a los Hebreos declara repeti­ dam ente que Cristo continúa llevando a cabo su obra de ministración en el santuario del cielo. en el templo se llevaba a cabo un complicado ritual después del sacrificio. él todavía sigue ocupado en una obra de salvación. no hecho de manos. viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). del mismo modo como el ministerio sumosacerdotal de Cristo en el santuario celestial se inició después de su muerte en el Calvario. y después el ministerio del templo (el santuario celes­ tial). por el más amplio y más perfecto tabernáculo. “Ahora bien. 63 . el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote.

como ^ revela Efesios todo — . En la cruz no se dilucidaron todas las dudas. si toda su obra fue acabada en la cruz? ¿Qué hace Jesús allí? ¿Dejando p asar el tiempo? ¿Gozando de la compañía de los ángeles? Evidentemente. 64 . lo ' 1■ — .. Jesús desempeñó los dos papeles. que no podía compren­ der el significado pleno del sacrificio del animal si no entendía lo que sucedía con la sangre derram ada cuando era llevada al santuario. Sin una comprensión correcta de ambos aspectos.D e s e q u il ib r io fa t a l “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano. Sin embargo. igual como sucedía con un judío del antiguo Israel. ^ 1■" ■■ ■ 3:10. que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).. Del mismo modo. figura del verdadero. Los cristianos que no pueden entender el ministerio sumosacerdotal de Cristo. y después se transformó en el Sumo Sacerdote del santuario celestial. ninguno de los dos tiene un sentido completo. tampoco serán capaces de comprender plenam ente la cruz. 11: “P ara que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. El plan de salvación está compuesto de la cruz y el ministerio en el san ­ tuario celestial. puesto que no____ terminót ^en. el sacerdote del templo terrenal cumplía una función diferente que la del animal sacri­ ficado.ella'. Primero fue la víctima del sacrificio: “He aquí el Cor­ dero de Dios. como Sumo Sacerdote está ocupado en la realización de algo en el santuario celestial que no pudo cumplir en la tierra como Corde­ ro. sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He­ breos 9:24). ¿Qué significado tienen estos versículos relativos al ministerio de Cristo en el santuario celestial.

para revelar su sabiduría al universo.“ m ultiform e sabiduría de D ios — 2 La " conforme cd j 2zopós. ¿Existe alguna conexión entre estas dos ideas? El Señor había dicho: “Todos los llamados de mi nombre. pero estos versículos tam bién reve­ lan que de acuerdo con “el propósito eterno” de Dios.. para gloria mía los he creado. conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesú s nuestro Señor”? Efesios 2:10 declara: “Porque somos hechura suya. como parte de sus propósitos eternos. nosotros —la iglesia.üxL£lerno que hizo en Cristo Jesús nuestro Seríor” (el énfasis es nuestro). que realizáramos “buenas obras”.. ¿Pero cómo ha de ser usada “la iglesia”? ¿De qué modo podemos ser utilizados “para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer. el Señor no sólo tiene planes de utilizar a la iglesia m ediante Cristo Jesús. a los principados y potestades en los lugares celestiales. su pueblo verdadero. quienes­ quiera que fueren y dondequiera se hallaren— tienen que desem peñar un papel que tam bién fue planeado desde el principio. Así como desde el principio Dios planeó utilizar a su iglesia para revelar su sabi­ duría al universo. sino revela que esas buenas obras fueron preparadas de antem ano por Dios para que anduviésemos en ellas. creados en Cristo Jesús para buenas obras. los formé y los 65 . tam bién planeó. A menudo pensamos en la m uerte de Cristo como algo que fue planeado desde el principio —“Del cordero que fue inmolado desde el principio del m undo” (Apocalipsis 13:8)— ¡y así fue!. De acuerdo con estos pasajes. las cuales Dios preparó de antem ano para que anduviésemos en ellas”. sino que este plan es parte del “propósito eterno” de Dios. Este pasaje no sólo dem uestra que fuimos “crea­ dos para buenas obras”.

Según la declaración de Jesús. el carácter del pueblo de Dios no es el único factor que afecta el honor divino. en que llevéis mucho fruto” (Juan 15:8). están comprometidos en la perfección del carácter de su pueblo”.3 La idea de que el pueblo de Dios pueda glorificar al Señor mediante sus acciones y su carácter. fuimos creados por dos razones básicas:(para buenas obras.D e s e q u il ib r io fa ta l hice” (Isaías 43:7). y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). . para que vean vuestras buenas obras.2 Por supuesto. y pará la gloria de ■ DTos. además de lo que ocurrió en la cruz. como obra culminante de su creación expresase su pensamiento y revelase su gloria”. “En esto es glorifi­ cado mi Padre —dijo— . El deseaba que toda una nación revelara su 66 . Sin la menor sombra de duda. Esa fue una de las razones principales por la cual Dios llamó a Israel para que fuera su pueblo especial. la cruz de Cristo es la demostración más importante en la vindicación del carácter de Dios. no es nada nuevo. “Dios quiso que el hombre —escribe Elena de White— . Dios es glorificado mediante nuestras buenas obras. el honor de Cristo.1 Por lo que se ve¿ entonces. pero no es la única. “El honor de Dios —escribe Elena de White—. Dios ha decidido utilizar a su pue­ blo para que lo honre delante del universo.¿Puede descubrirse alguna conexión entre am ­ bas? “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres. Evidentemente. por sobre todos los seres de orden inferior. Elena de White declara que “a cada hijo de Dios le corresponde vindicar su carácter [de DiosJ”. Dios es glorificado mediante las acciones de su pueblo y el carácter que desarrolla.

“Y me dijo: Mi siervo eres. Aunque la reden­ ción de la hum anidad mediante la cruz de Cristo constituye el foco y el centro del evangelio. todo esto me parece muy interesante. y todo árbol que en él está. oh casa de Israel. el cual profanasteis voso­ tros entre las naciones adonde habéis llegado” (Ezequiel 36:22). obra de mis manos. me dijo: “Muy bien. “A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza. y serán llamados árboles de justicia. prorrum ­ pid. /. el plan de salvación comprende asuntos que van mucho más allá de la m era acción de hacer que nuestros cuerpos sean trasladados de este planeta moribundo. manto de alegría en lugar de espíritu angustiado. montes.“ m ultiform e sabiduría de Dios” — 2 La carácter ante el mundo y de ese modo le glorificara. bosque.me­ rece el culto. todos ellos serán justos. Aunque se sintió impresio­ nado por las profecías. El asunto verdaderam ente trascendental tiene que ver con el mismo carácter de Dios. óleo de gozo en lugar de luto. la lealtad y la adoración de sus criaturas? Hace-algunos años. el mal y la salvación son enormemente mayores que nosotros. porque en ti me gloriaré” (Isaías 49:3). Los problemas del pecado. sino por causa de mi santo nombre. y en Israel será glorificado” (Isaías 44:23). oh Israel. plantío de Jehová. gritad con júbilo. profundidades de la tierra. “Y tu pueblo. renuevos de mi plantío. en alabanza. y tal vez la existencia de 67 . oh cielos. para glorificarme” (Isaías 60:21). porque Jehová redimió a Jacob. para gloria suya” (Isaías 61:3). ¿Es Dios iusto v recto?. “No lo hago por vosotros. para siempre heredarán la tierra. porque Jehová lo hizo. un amigo judío y yo estudiamos juntos el libro de Daniel. “C antad loores.

justicia y juicio son el cimiento de su trono” (Salmo 97:2). supreiOcL^de todo eL u niverso. Dios de verdad. ¿Acaso no fue ésta la misma pregunta que Lucifer hizo en el cielo? Y aquí. acababa de repetir. E stás haciendo la p reg unta . que desconocía totalm ente todo lo relacionado con la gran controversia que había comenzado en un rincón del universo en tiempos inm emoriales. “No te im aginas —le contesté— cuán fundam ental es lo que acabas de decir. aunque existiera realm ente. El que gobierna en los cielos ve el fin desde el principio. la misma p re ­ gunta que comenzó todo el problema de la rebelión. Y esto lo en te nd e rá n algún día todos los h a b i t a n ­ tes del universo. este hombre. las tinieblas y las r ui na s provoca­ das por el pecado. en un pequeño ap artam en to de Takoma Park. Aquel en cuya presencia los misterios del pasado y del futuro son manifiestos. los sufrimientos. ¿por qué habría de adorarlo? Muy poco de lo que veo me hace pensar que él sea digno de adoración y a la b a n z a ”. un interrogante expre­ sado desde la creación del m undo”.1 68 . p ara la satisfacción eterna de todas sus criaturas.D e s e q u il ib r io fa t a l Dios sea real. M aryland. Pero cuando pienso en el mundo —el dolor. aunque en forma diferente. es justo y recto” (Deuteronomio 32:4). tanto los leales como los deslea­ les. miles de años después. m ás allá de la an gustia. cuya obra es perfecta. y sin ni n g u na iniquidad en él. la injusticia— no puedo menos que preguntarm e. porque todos sus caminos son rectitud. Este interrogante acerca del carácter divino ha continuado a través de todas las edades y aún p erm a­ nece con nosotros. contempla la realización de sus propios designios de amor y bendición. “El es la roca. Por esa razón. Aunque ha ya “nubes y oscuridad alrededor de él. el Señor ha decidido contestar definitivamente todas las preguntas concer­ nientes a su justicia y equidad.

“comprometidos” en h onrar a Dios. y todas las demás verdades. la vida y la m uerte de Jesús^ constituyen el centro. por su buena voluntad” (Filipenses 2:12. “Ocupaos en vuestra salvación con tem or y temblor. Form a el núcleo. Sin la experiencia del nuevo nacimiento no seríamos más capaces de glorificar al Señor de lo que lograría una langosta tratando de bailar una polka. la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27). No lo son todo. hay otros factores que desem peñan un papel en estos asuntos. y confesamos nuestros pecados confiando enteram ente en los méritos que Cristo ganó p ara nosotros en el Calvario.. al igual que en la rueda.¡como rayos. porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer. pero todavía seguimos siendo parte del plan. Unicamente 69 . el Señor desea utilizar a su pueblo para contestar estos interrogantes. “Cristo en vosotros.“ m ultiform e sabiduría de Dios” — 2 La A unque parezca difícil de creer. los rayos desem­ peñan una parte importante. “Porque separados de mí —dijo Je s ú s— nada podéis hacer” (Ju an 15:5). Dios puede utilizarnos únicamente cuando acudi­ mos a la cruz con espíritu quebrantado. y lo que Jesú s logró encella eñ favor nuestro. es como el eje de una rueda. el centro. Por encima de todo. Y sin embargo. Nuestros caracteres están. em anan de este punto focal. es únicam ente en virtud de la cruz. Y todo lo que actualm ente está realizando en nuestro favor. como lo asegura la sierva del Señor. Por supuesto. 13). La cruz. cualquier acción que nosotros poda­ mos realizar con el fin de honrar y glorificar al Señor se hace posible únicam ente en virtud de lo que Jesús ha hecho y sigue haciendo por nosotros y en nosotros.

es como podemos llegar a ser la clase de personas que él busca para sí mismo: un pueblo cuyas vidas traigan honra y gloria a su nombre. g u ard ar sus m andam ien­ tos y darle gloria al Señor? Por supuesto que la hay. la cruz y el carácter del pueblo de Dios se encuentran inseparablem ente unidos en una cadena de verdad presente.D e s e q u il ib r io f a t a l m ediante la respuesta a la invitación del E spíritu Santo de rendirnos sin reservas al poder de Dios. ¿Existe alguna relación entre el evangelio eterno. razón por la cual el mensaje del tercer ángel dice: “Aquí está la paciencia de los santos. Todos estos factores son inseparables. los que guardan los m an d a­ mientos de Dios y la fe de Je s ú s ” (Apocalipsis 14:12). “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel. Este concepto contribuye a darle significado a los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14. y m ediante la acción de pelear la batalla de la fe con su poder. diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadle gloria. Estos mensajes proclaman “el evangelio eterno”. La siguiente frase tam bién es parte de estos tres mensajes angélicos: “La hora de su juicio ha llegado”. el hecho de tener la fe de Jesús. se hallan en el Cristo crucificado. cuyo fundamento. porque la hora de su juicio ha llegado” (vers. eligiendo entregarnos cada día a su capacidad purificadora y refinadora. 70 . Luego estos mensajes continúan diciendo que debemos darle gloria a Dios. 6. 7). La salvación produce obediencia. Los capítulos que siguen revelan de qué modo el juicio. que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra. cuya esencia. La única forma como lo podremos hacer será experimentando el nuevo nacimiento. lo cual sucede cuando uno recibe la salva­ ción.

están comprometidos en la perfección del carácter de su pueblo”. Como vimos en i*l capítulo anterior. referentes a “la multiforme sabiduría de I )ios”. el honor de Cristo. Elena de White declara que “el honor de Dios. todavía quedaron interrogantes no resueltos en las mentes de los “principados y potestades en los lugares celestiales”. fuera de la cruz y el carácter del pueblo de Dios. y esto aún después del Calvario.1 ¿H abrá algo más. A . el Señor tomó en cuenta a su pueblo p ara que contribuyera a la solución de los asuntos que tienen que ver con el universo observador.C apítulo El santuario de Israel A. que contribuya a responder estos 71 A . pesar de la admirable condescendencia que manifestó el Hijo de Dios al morir por nuestros peca­ dos.

sacerdocio. moribunda. como se verá en los capítulos si­ guientes. la clave tam bién se halla en el servicio del santuario terrenal.D e s e q u il ib r io fa t a l interrogantes? La respuesta es sí.um. Las ofrendas de sacrificios ha bían de ser una lección objetiva del amor de Dios revelado en Cristo: en la víctima doliente. purificación. el santuario revelaba la expia­ ción. Y en lo que a esto se refiere. E n figura. Todos los que servían en relación con el santu ar io eran educados co ns tan tem en te acerca de la i n t e r ­ vención de Cristo a favor de la raza h u m a n a . “Porque tam bién a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos. tal como el cristianismo gira alrededor de Jesucristo. toL ‘ Desde la peregrinación de los hijos de Israel por el desierto hasta la destrucción del templo por los rom a­ nos en el año 70 d. El evangelio fue predicado al antiguo Israel m e­ diante el servicio del santuario: una representación gráfica de todo el plan de salvación. Aunque ignoramos cuánto hayan comprendido los judíos acerca del plan divino. justifica­ ción v el papel de S atan ás (el chiv^enyiado al desier. el servicio del santuario —con pocas excepciones (como la cautividad babilónica)— constituyó el centro del culto israelita.a u e ser suficiente como p a r a 'h a c e r posible su salvación en virtud del m ensaje del evangelio enseñado m ediante el servicio del templo. mediación. C. la leyZgl perdón de los pecados.. que tomó sobre sí el pecado del cual era culpable el 72 .. confesión. Ese servicio tenía el propósito de crear en cada cora­ zón amor por la ley de Dios. pero no les aprovechó el oír la palabra. la santificación. Todo su sistem a religioso giraba en torno del santuario. lo que de él se les reveló _t. por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (Hebreos 4:2). que es la ley del reino divino.

A comienzos de la década de 1980. Por lo que se ve.2 Con el correr de los siglos. Israel construyó cuatro santuarios o templos: El santuario de Moisés^ el te m ­ plo de. Por ejemplo. la Mezquita de la Roca). y el templo de Herodes. las autoridades israelíes arrestaro n a varios judíos que tra ta b a n de d in am itar la Mezquita de la Roca con el fin de p re p a ra r el camino para la construcción del templo. haciéndose pecado EL I N O C E N T E por n osotros. aún después do transcurridos 1.Salomón. El concepto del templo ha dominado de tal m anera al judaism o que algunos judíos todavía espe­ ran que otro templo se construirá en Je ru sa lé n en el mismo lugar donde se levantaron los anteriores (donde actualm ente se yergue uno de los santuarios más venerables del Islam. fuera la quintaesencia de la fe de los hebreos.E l santuario de Israel h ombre. el último 73 . el m ás grande y m ás elaborado de los santuarios de Israel. el templo de Zorobabel. el libro de Hebreos del Nuevo Testam ento no considera que el templo de Salomón. sus funciones y su ritual se conformaban al patrón fundam ental que se le había mostrado a Moisés en el Monte Sinaí. Algunos se han estado entrenando en un curso de catorce años acerca de cómo ofrecer sacrificios de anim ales y cómo m inistrar en un nuevo templo. Y aunque muchos aspectos de la reli­ gión judaica m aduraron con el correr de los siglos.900 años la idea del templo conti­ núa proyectando su im agen sobre el pensam iento del judaismo ultra-ortodoxo. AunqueHos cuatro templos diferían en tam año (los dos departam entos del templo salomónico eran dos veces m ás grandes que los del tabernáculo mosaico). el culto celebrado en el templo de Herodes. El santuario del desierto sirvió de base para los templos subsiguientes.

a pesar de proveer una enor­ me cantidad de detalles referentes a la construcción del san tu ario terrenal y del ritual de los sacrificios. acerca del santuario. Ni tampoco los profetas en la mayoría de los casos aclaran su simbolismo. es que sirvieron únicam ente como copias elaboradas del prototipo del Sinaí. no constituyó el apogeo del desarrollo evolutivo del judaismo._Leviti. El “no tiene necesidad cada día. quien m urió en el Calvario una vez para siempre. el libro de Hebreos se concen­ tra en el prim er santuario de Israel. el Antiguo Testam ento no explica claram ente su signifi­ cado.arte del libro de. E n efecto. El tabernáculo del desierto sirvió de “figura y sombra de las cosas celestiales” (Hebreos 8:5). tiene que ver con el p ri­ mero de ellos: la estru ctu ra mosaica construida en el desierto. Si algo hay que decir acerca de los templos posteriores. suficiente información ha sido revelada —m ayorm ente en el Nuevo T estam ento— . el tabernáculo del desierto. la m. La tercera p arte del libro de Exodo. D esafortunadam ente.ayoiup. Felizmente. La prim era parte del servicio del santuario se ocupaba del sacrificio del anim al sobre el a lta r de la ofrenda encendida. los cuales no albergaron el arca del pacto contenida en la estru ctu ra del desierto. Estos sacrificios simbolizaban a Jesús. como para que logremos una comprensión básica y clara de todo lo que implica el san tu ario y su servicio. como el ejemplo terren al del “verdadero tabernáculo” de los cielos. El servicio del santuario comenzaba allí.CQ tiene que ver con sus rituales. se refiere a la organización y la construcción de ese prim er santuario.D e s e q u il ib r io fa t a l templo. como aquellos sumos sacerdo74 . La mayor parte de la información que se da en la Biblia.

no podemos saberlo. año tras año. Moisés explicó en el desierto que “la v i d a de la carne en la sangre está. Probablem ente el pecador comprendió ■ “la paga del pecado es m uerte” y que Dios había pie provisto un sustituto p ara morir en lugar del pecador. se ha s e n t a ­ do a la diest ra de Dios. y yo os la he dado p u r a hacer expiación sobre el a lta r por vuestras almas. a la cruz. “Así tam bién Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos” (Hebreos 9:28). m ediante su sistem a de sacrificios. había una fuente 75 . V l a misma sangre h a rá expiación de la persona” (Levítico 17:11). El sistem a de sacrificios dirigía al adorador hacia a delante. y luego por los del pueblo. Somos santificados mediante la ofrenda del cu er ­ po de Jesuc rist o hecha u na vez p a r a siempre. “Porque la sangre de los toros y ile» los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4). habiendo ofrecido una vez para siem ­ pre un solo sacrificio por los pecados. siglo tras siglo. que n u n c a pueden qui tar los pecados. la Biblia dirige «1 cristiano hacia atrás. ( ’uánto h ay an comprendido íos israelitas acerca de la salvación. hoy... Y cier tame nte todo sacerdote está día t r a s día mi­ nistr and o y ofreciendo m u ch a s veces los mismos sacrificios.perfectos p a ra siempre a los santificados (Hebreos 10:10-12. el único sacrificio eficaz por el pecado.. pero Cristo. entre el a lta r de la ofrenda encendida v la estructura misma del santuario.E l santuario de Israel les. a la cruz. porque esto lo hizo una vez para siempre. las interm inables ofrendas de anim ales a p u n tab an hacia la m uerte de Cristo en el Calvario. Porque con u n a sola ofrendtLh izo .'3 Kn el atrio. 14l_ Día tras día. ofreciéndose a sí mismo” (He­ breos 7:27). de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados.

Aunque la Biblia no explica su significado de m an era explícita. “provocándome a ira con todas las obras de sus m anos” (2 Crónicas 34:25). p a ra im presionar sobre el pueblo y los sacerdotes la idea de que “los que quieran acercarse a la presencia de Dios deben a p a r­ ta rse j e toda im p u reza!’/ La e stru c tu ra del santuario era básicam ente una tienda m uy elaborada. quem ar incienso sobre el a lta r del 76 . Salomón le dijo a H iram . p ara quem ar incienso aromático delante de él” (2 Crónicas 2:4). el lu g ar santo. les dijo a los israelitas en el Sinaí: “Y h a rá n un santuario p ara mí. hecha de ciertas telas y pieles de anim ales p ara que se la pudiese d e sa rm a r con facilidad y tra n s p o rta r d u ran te los viajes por el desier­ to. se encontraba el a lta r de oro del incienso.D e s e q u il ib r io fa t a l de bronce que los sacerdotes u sab an p a ra lavarse (véase Exodo 30: 17-19). y habitaré en medio de ellos” (Exodo 25:8). Dios m anifestaba su presencia a Israel. donde cada m a ñ a n a y cada tard e el sacerdote quem aba “incienso arom ático” al Señor. Desde en medio de esta estru ctu ra. el rey fenicio: “He aquí. E n el prim er departam ento.0 Consistía de dos departam entos: el lugar santo y el lugar santísimo. Poco después de entregarles los diez m andam ientos. E n num erosas ocasiones la E scritura declara que Israel pecó contra el Señor quem ando incienso delante de otros dioses. E videntem ente. p ara consagrársela. yo tengo que edificar casa al nombre de Jehová mi Dios. La Biblia explica que los sacerdotes oficiantes debían lavarse con el agua de la fuente “p ara que no m u e ra n ” (vers. da la im presión de simbolizar el concepto de limpieza y santidad. 20-21). A unque no se dice mucho m ás acerca de la fuente y su significado (véase Exodo 38:8).

Posiblem ente el pan simbolizaba el reconocimiento de que Dios suplía no sólo la salvación. 13). El último mueble contenido en el prim er d e p a rta ­ mento del santuario era la m enorah. sino tam bién los requerim ientos físicos cotidianos de Israel. o candelabro de siete brazos. En la visión del santuario celestial que se le mostró a J u a n el revelador. y significaba la disponibilidad constante de la salvación y el ministerio sacerdotal incesante de Cristo en nues77 . y ceñido por el pecho con un cinto de oro” (Apocalipsis 1:12. El servicio que se llevaba a cabo en el prim er departam ento era una actividad diaria. Lucas 1:10 lo relaciona con la ora­ ción. Además de ilum inar el interior para facilitar el ministerio sacerdotal. vio "siete candeleros de oro. quien se llamó a sí mismo “el pan de vida” (Ju an 6:48). Algunos han visto una relación entre el pan y Jesús. vestido de una ropa que llegaba h a sta los pies. lo cual es una referencia innega­ ble al E spíritu Santo. 5 indica que se refiere a “los siete E spíritus que están. Podría haber una analogía entre estos siete candeleros y el candelabro de siete brazos del prim er d e p a rta ­ mento. incienso y vino. Por lo demás. esta lám p ara se ha considerado símbolo del Espíritu Santo. aunque el pan es lo único que se discute d e ta ­ lladamente (véase Levítico 24:5-7). lo cual también es p arte del culto y la adoración a Dios (véase tam bién Apocalipsis 5:8. continua. a uno semejante al Hijo del Hombre. el contexto de Apocalipsis 1:4. En el mismo prim er departam ento tam bién había una mesa de oro sobre la cual se colocaba pan. 4).E l santuario de Israel Huntuario israelita simbolizaba rendir culto y adora­ ción a la Deidad. y en medio de los siete candeloros. que se m an ten ía constantem ente encen­ dido. dolante~cle sii trono”. 8:3.

E n el ritual del santuario.. es decir. Se llevaba a cabo únicam ente después que el sacerdote había realizado su obra m ediadora en favor del pecador. el pecador penitente tra ía al anim al p a ra el sacrificio a la e n tra d a del santuario. y el sacerdote la h a rá a rd e r en el altar.. y entonces el sacerdote aplicaba la sangre (los detalles particulares del ritual dependían de quién era el pecador y la n a tu raleza de su pecado). Al practicarlo. Si la expiación. del mismo modo. donde era sacrifi­ cado.. En el Israel antiguo. “El sacer­ dote tom ará de la sangre de la expiación.. guardam os el sábado: p ara g a n a r n u estra e n tra d a en el cielo). del mismo modo como lo recibe actu alm en te el pecador. la obra de “re :u n ir” a dos personas ofendidas —como en el caso del hom bre y Dios— significa que en el Calvario se pagó la p e n a ­ 78 . reconci­ liación y restauración. al a sp e rja r la sangre de la víctima en el lugar adecuado. tam bién recibimos el perdón de los pecados. E sta fórmula se repite vez tra s vez en el libro de Levítico como p a ra dem o strar que la expiación era consum ada únicam ente después que el sacerdote había realizado el ofrecimiento de la sangre. su puestam ente.D e s e q u il ib r io fa ta l tro favor. y la pondrá sobre los cuernos del a lta r del holocausto.6 Se ha acusado a los ad v en tistas de no creer en una expiación completa (razón por la cual. Israel obtenía perdón. al acudir a Jesús. y.. y será perdonado” (Levítico 4:3435. cuando nosotros acudimos a J e s ú s por fe.. la expiación no se p ro d u ­ cía al mom ento de morir el anim al. le q u ita ­ rá toda su grosura. A m enudo el sacerdote introducía la sangre en el p rim er d epartam ento m ien tras el pecador se re tira b a con sus pecados perdonados. y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido. la cursiva es nuestra).

Jesús m inistrando en el santuario celestiaLen'favor de jiosoíros. todo lo que podía hacer era aceptar dicho sacrificio por medio de la fe (y todo lo que la fe entraña). viviendo siempre p ara interceder por ellos” (Hebreos 7 :2 5 ). obvia­ mente no. por sí sola. "haciendo intercesión” en el santuario celestial por su purhlo? Por supuesto. así (•onio el restablecim iento de una arm onía total en el universo entero. definitivamente. Si el sistem a terren al no es otra cosa que una m era “sombra del celestial”. entonces sí. la expiación no concluyó en el Calvario. no !enía significado alguno. Si toda la obra de la redención fue acabada en la cruz. en el mismo sentido en "qúe~eT" sacerdote IcrrenaT*ministraba en favor de los pecadores en el sistem a antiguo. En el servicio del tabernáculo terrenal. de lo contrario.E l santuario de Israel lidad completa por el pecado. entonces. no es de sorprenderse que la Biblia represente^ claram ente a . la sangre d erram ad a no podía producir reconciliación (expiación). que se produjo la reconci­ liación entre el hombre y Dios. No obstante. la razón evidente es porque no 79 . la expiación concluyó en la cruz. el sacerdote tenía que introducirla en el na lituano. “Por lo cual puede tam bién salvar perpetuam ente a los que por él se acercan a Dios. E n el servicio del santuario. y la solución de todos los problem as involucrados en la gran controversia. después que el pecador sacri­ ficaba al anim al. si la expiación implica la solución final v definitiva del problem a del pecado en la cruz. ¿por qué entonces este versículo —así como oíros— describe a Je sú s como el sumo sacerdote. y que no se puede agregar ni s u s tra e r n ad a al sacrificio. La sangre d erram ad a siempre tenía que pasar por un proceso de mediación.

el ritual que se llevaba a cabo en el segundo departam ento —el lugar santísimo— ._ej día de la expiación.7 Además declara que el santuario del cielo es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. nos conduce h asta el fin mismo del tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado”. ' ¿Qué lecciones enseña el ritual del segundo depar­ tam ento? 80 .D e s e q u il ib r io f a t a l todo lo que tiene que ver con el problema de m anejar el pecado fue concluido allí. Nos revela el plan de la redención. Elena de White escribió: “La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su m uerte en ta~Crüz^ Con su m uerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección”. o literalmente^ “el día del cubrimiento”. ocurría única­ m ente una vez al año en la solemne ceremonia del Yom Kippur.8 Los ritos que se practicaban en el prim er d ep arta­ mento —el lugar santo— eran algo que sucedía todos los días. Concierne a toda alma que vive en la tierra.

sobre la tapa dorada conocida como “el propiciatorio”. pues. de u na pieza con el propiciatorio h a r á s los querubines en sus F * 81 . y contenía la vara de Aarón que había florecido. un querubín en un extremo. Harás. y un querubín en el otro extremo. un vaso de m an á y las tablas de piedra donde se habían escrito los diez m andam ientos. había dos querubines de oro con las alas extendidas: H a r á s t ambién dos querubines de oro. labrados a martillo los h a r á s en los dos extremos del propi­ ciatorio.C apítulo Los dos querubines 1 J n el segundo compartimento del santuario del desierto se hallaba depositado el objeto más im portan­ te de toda la estructura: el arca del pacto. Por encima del arca. E sta caja de madera recubierta de oro era el único mueble del lugar santísimo.

mirando al propiciatorio los rostros de los q u e r u ­ bines” (Exodo 25:18-20). de modo que en él la justicia de Dios (la ley) y su misericordia (el propiciatorio) se encontraban. Los dos querubines instalados sobre el arca simboli­ zaban el interés que las huestes celestiales dem ues­ tran en el plan de redención. sus rostros el uno enfrente del otro. es muy im portante recordar que el segundo departam ento simbolizaba juicio. el día de la 82 . a saber: que Dios puede ser justo al mismo tiempo que justifica al pecador arrepentido y r e a nu d a sus relaciones con la raza caída. La E scritura tampoco da muchas explicaciones acerca de estos objetos.1 En los capítulos que siguen exam inarem os cuidado­ sam ente el servicio que se llevaba a cabo en el lugar santísimo. Elena de White escribe: Los querubines del santuario terrenal que m ir a ­ ban rev erentemente hacia el propiciatorio. es decir. cubriendo con sus alas el propi­ ciatorio. Y los querubines extenderán por encima las alas. Por ahora. En este segundo departam ento se llevaba a cabo el juicio. pero no es difícil llegar a algunas conclusiones. En él m inistraba el sacerdote durante el gran día de la expiación. y el vaso de m an á podría haber simbolizado el cuidado sustentador de Dios en favor de Israel. re­ pres en tab an el interés con el cual las hue stes celestiales contemplan la obra de redención. el día terrenal típico del juicio investigador. La vara de Aarón probablemente era una representación de autoridad y liderazgo (véase N úmeros 16. En el pensamiento judío. por supuesto. Las tablas de piedra.D e s e q u il ib r io fa ta l dos extremos. re p re se n ta ­ ban la ley de Dios: la norma divina de juicio. en tanto que el propiciatorio simbolizaba la misericordia divina. Este es el misterio de misericordia que los ángeles desean contemplar. 17).

con sus rostros observando el sacrificio. “Jehová de 83 . han sido colocados en el mismo centro del lugar santísimo. Esos querubines representaban los “m illares de millares [que] le servían.Los dos querubines expiación es el día del juicio. en la visión que Daniel tuvo acerca del juicio investigador (véase Daniel 7). Regresemos ahora a la pregunta que propusimos al comienzo del capítulo anterior: “¿Habrá algo más — fuera de la cruz y el carácter del pueblo de Dios— que pueda contribuir a dar respuesta a los interrogan­ tes relativos al carácter de Dios?” La respuesta queda revelada —muy gráficam cnt".2 E stas similitudes no deberían sorpren­ dernos. Existe un parale­ lismo fascinante entre la conceptualización judaica del día de la expiación y las secciones de El conflicto de los. por cierto— en la ubica­ ción de los dos querubines que. que constituye la primera fase del plan de salvación. La ubicación de estos ángeles se comprende mejor cuando reconocemos que las pregun­ tas de todo el universo acerca del pecado. ¿Dónde se encuentran estos ángeles? ¿Sobre el a lta r de la ofrenda encendida. al decir de Elena de White.1844. “representaban el interés con el cual las hues­ tes celestiales contemplan la obra de la redención”. No en el Calvario. símbolo del juicio investigador. Esos interrogantes no quedarán resueltos sino h asta el juicio. de la ley y del carácter de Dios no fueron totalm ente contestadas en la cruz. y millones de millones [quej asistían delante de él [el SeñorJ”. Hitflos en las cuales Elena de White describe el juicio investigador. que representa la cruz? ¡No! Más bien. que es la última fase. puesto que el ritual judaico que se realizaba en «I lugar santísimo era una sombra de la expiación que ■ comenzó en el cielo en. d urante el cual cada caso es decidido para vida o p ara muerte. sino ('n el asiento del juicio.

y rió donde ocurre el sacrificio. la advertencia que el p rim er ángel hace con relación al juicio. m u e s tra que éste debe com enzar a n tes del regreso de Cristo. y que ad o ra­ ban a su im ag en ” (vers< 2)/ term in an d o con un te r re ­ moto ta n grande.D e s e q u il ib r io fa t a l los ejércitos será exaltado en juicio” (Isaías 5:16). 1). a medida que las plagas son 84 . Por lo tanto. que incluye la expresión “la hora de su juicio ha llegado” (vers. E stas tam bién suceden an tes de la segunda venida.4 El libro de Apocalipsis tam bién enseña el mismo concepto. “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y d erram ad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios” (vers. com enzan­ do con una “úlcera m aligna y pestilente sobre los hom bres que te n ía n la m arca de la bestia. cual no lo hubo ja m á s desde que los hom bres han estado sobre la tie rra ” (vers. el tiempo de gracia debe haberse term inado y cada caso debe haberse decidido p ara vida o para m uerte. Y m ie n tra s tanto. 18). 7). Por lo tanto. Cuando las plagas del capítulo 16 comienzan a caer. El resto del capítulo tr a ta de las plagas. El contexto cronológico ubica a este juicio an tes del fin del mundo.3 He ahí la razón por la cual aquellos querubines fueron instalados en el lu g ar donde se produce el juicio. el juicio que anuncia Apocalipsis 14 tiene que haberse concluido p a ra el momento cuando comienzan a caer las plagas del capítulo 16. En el capítulo 16 observamos el derram am ien to de las siete últim as plagas. puesto que los dos ángeles que aparecen después del prim ero advierten al m undo acerca de eventos futuros —la caída de B abi­ lonia y la m arca de la bestia— que se producen in m e­ d ia ta m e n te a n tes de la segunda venida de Jesús. El capítulo 14 revela el m ensaje del p rim er ángel.

proceden del templo. el que eres y que eras. No obstante. aunque las plagas produzcan la devas­ tación de la tierra. y del templo salieron los siete ángeles que ten ían las siete plag as” (vers. 5-6). “Conoce el Señor a los que son suyos” (2 Timoteo 2:19). “Ju s to eres tú. con m ás comprensión que nunca pueden a la b a r a Dios y sus juicios como “verda­ deros y ju s to s”. después de ab an d o n ar el edificio celestial. Estos ángeles. Las 85 . el Santo. u n lingel exclama: “C iertam ente. Así como Dios no necesitaba que A b rah am sacrificara a Isaac sobre el Monte Moría para darse cuenta de la fe del patriarca. Apocalipsis 15 relaciona las plagas con el juicio del santuario celestial. el resto del universo desconocía el corazórtrde A braham . tu s juicios son verdaderos y ju s to s” (Apocalipsis 16:7). P a ra obtener un concepto claro del juicio investiga­ dor. Señor Dios Todopode­ roso. donde se ha producido el juicio investigador. dejan caer estas horribles calam idades sobre la hum anidad. y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio. Han sido testigos personales d u ra n te todo el tr a n s c u r­ so del juicio y han sido testigos oculares de cuán ín te ­ gro y justo ha sido Dios. tampoco nece­ sita del juicio investigador con el fin de saber quiénes están salvos y quiénes perdidos.?: porque los ángeles h an sido testigos del juicio. oh Señor. necesitam os considerarlo desde la perspectiva de un p an o ram a cósmico. portadores de las plagas. el juicio en el templo ha term inado. “Después de estas cosas miré.Los dos querubines d erram ad as sobre la tierra (pero sólo después que el juicio proclamado en el capítulo 14 h aya concluido). y ahora los ánge­ les. A parentem ente. ¿Cómo sabe aquel ángel que los juicios de Dios son justos. porque has juzgado estas cosas” (Apocalipsis 16:5).

aunque sus nombres están escritos en el libro de la vida. Dios quedará libre de toda culpa por la existencia o continuación del m al”. ¿No será 86 . ya ha sido condenado” (Ju an 3:18). sino después también. Las personas que rechazan la salvación divina definitivam ente qu ed arán excluidas del cielo. Con razón necesitan que Je sú s sea tanto su sacrificio sustitutivo como su sumo sacerdote. El Señor continúa intercediendo en favor de ellos porque. “Si alguno hubiere pecado. a pesar de su conversión. ¿se encontrará allí el rey David. Cuando los redim i­ dos comiencen su viaje de siete días cruzando el cos­ mos hacia la ciudad de Dios para vivir etern am en te en presencia de los seres santos. no únicam ente an tes de su conversión. Sin embargo.por lo cual el Señor tr a ta r á con el pecado de tal m anera que sus interrogantes queden resueltos para siempre. a Jesucristo el ju sto ” (1 J u a n 2:1). han caído en pecados graves? El universo necesita tener la certeza de que estos individuos nunca más tr a s to rn a rá n el cielo con sus pecados. entre los salvados habrá muchos indivi­ duos que han pecado.5 Todavía hay otra razón por la cual el universo se interesa tan vivam ente en el juicio. un adúltero y asesino? ¿Qué acerca de Aarón.D e s e q u il ib r io fa t a l inteligencias inm aculadas de los m undos no caídos no son omniscientes. aunque son el pueblo de Dios. quien hizo el becerro de oro para que Israel lo adorara? ¿Qué podemos decir acerca de los m illares de personas que. abogado te n e ­ mos para con el Padre. El “puede tam bién salvar p e rp e tu a ­ m ente a los que por él se acercan a Dios. viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). “Ajuicio del universo — decla­ ra E lena de White— . Y pensar que m uchas de estas personas vivirán eternam ente en la presencia de seres santos. todavía han peca­ do contra él. “El que no cree. .

el Santo. Dios conoce nuestros corazones y motivos. oh Señor.Los dos querubines que el universo tiene razón de sentirse un poco ner­ vioso frente a esta perspectiva? Pocas sem anas después de mi conversión. Por la gracia de Dios. “Ju s to eres tú. cuando mi nombre aparezca en el juicio. el universo observador deseará tener la certeza de que yo. 87 . Conoce a todas las personas cuya salvación no significará un riesgo p ara el cielo. me dijeron que debía caer de rodillas y arrepentirm e.juzgado ante el escrutinio intenso del universo obser­ vador. el que eres y que eras. al decirles que “lo prim ero que voy a hacer cuando llegue al cielo será ¡comenzar una rebelión!” Espantados. “C iertam ente. tus juicios son verdaderos y ju sto s” (Apocalipsis 16:7). porque has juzgado estas cosas” (Apocalipsis 16:5). Señor Dios Todopoderoso. verda­ deram ente. he venido sobreponiéndome a mi frivolidad. que todos sus h a b ita n ­ tes no caídos p rorrum pirán en exclamaciones de a la­ banza a Dios por la transparencia y la justicia de su trato con los seres hum anos. Por esa razón cada caso examinado en el juicio previo al advenimiento es . Pero ustedes pueden e sta r seguros de que. Pero los seres santos de los m u n ­ dos no caídos no los conocen. les hice una brom a a mis amigos adventistas. no comenzaré una nueva rebelión. Y cuando todo haya terminado. los in terro g an ­ tes de todos los seres del universo h ab rá n quedado contestados tan completamente. lo cual hice.

en medio de una lla­ m a ra d a de luz y de verdad nunca vistas desde que el mismo Je s ú s caminó sobre la tierra en forma h u m an a. quienes tienen los libros abiertos delante de ellos (véase Daniel 7). E n n u e stra m ente surgen p reg u n tas que dese­ aríam os ver contestadas.C ap ítu lo “Por espejo. tenem os que b a ta lla r con incidentes que no com pren­ demos. los profesos seguidores de Cristo? ¿Acaso no tenemos tam bién nuestros propios in te rro ­ gantes? ¿Quién de nosotros no ha tenido que h ab érse­ las con dolorosas fallas de comprensión? Aun los que vivimos d u ra n te el tiempo del fin. oscuramente” u I ^ n el capítulo precedente acabam os de decir que el juicio investigador es para beneficio de los h a b ita n ­ tes del universo no caído. ¿Pero qué en cuanto a nosotros. y que a veces podrían in d u ­ 88 .

. sin embargo. cuando “veremos cara a cara”. la serpiente an tigua. m as enton­ ces veremos cara a cara. durante el cual. “Ahora vemos por espejo. Algún día n u estra percepción de las realidades eternas será tan clara como la vida del apóstol fue para las inteligencias celestiales. Ahora conozco en parte. oscuram ente”. Llegará el día. conoceremos como fuimos conocidos. En 1 Corintios 4:5. que es el Diablo y S a t a n á s . 4). sólo seamos capaces de percibir las realidades eternas como “por espejo. y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. La venida del Señor in a u g u ra rá en ('1 cielo el reino milenario. y vi las almas de los de cap ita ­ dos por causa del testimonio de J e s ú s y por la pa la b r a de Dios. el cual aclarará lo oculto de las tinieblas. los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen. Pablo dice que “no debemos juzgar nada hasta que venga el Señor. Y vi tronos. Pablo declara que actualm ente n u estra visión es imperfecta. oscuram ente.. y vivie­ ron y reinaron con Cristo mil años (Apocalipsis 20:2. En vista de que la gran controversia tiene que ver con asuntos de m agnitud infinita que afectan hasta los últimos rincones del cosmos. con mentes finitas y a rru i­ nadas por el pecado. los redimidos reinarán como jueces: Y prendió al dragón.“ Por espejo. y lo ató por mil años. que somos incapaces de comprender las cosas cabalmente. y m anifestará las intenciones de los corazones”. como Pablo. no es de sorprenderse que nosotros. pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Corintios 13:12). y que no recibieron la m arc a ni en sus frentes ni en sus manos. de acuerdo con la Biblia. 89 . Entonces recibiremos tal cantidad de luz y entendim iento que nosotros también. oscuram ente” cirnos a dudar de la “multiforme sabiduría de Dios”.

¿Pero qué acerca de los no redimidos. “¿O no sabéis que los santos han de ju zg ar al m u n ­ do? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros. compa­ rando sus actos con el libro de la ley. y el mismo Satanás? Después del milenio resucitan los perdidos. Este juicio puede ocurrir únicam ente d u ra n te el milenio. así como los miembros de la hum anidad redimida.2 E n verdad. y queda anotado frente a sus nombres en el libro de la m u erte”. y fallando cada caso en conformidad con los actos que cometieron por medio de su cuerpo. ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de ju zg ar a los ángeles?” (1 Corintios 6:2-3). H ast ahora. Es evidente que tendrem os que recibir gran luz. las inteligencias universales no caídas. de lo contrario. los ángeles caídos. Res-ponde todas n u estras preguntas. ¿cómo podríamos ju zg ar im parcialm ente? “Ju n to con Cristo — escribe Elena de W hite— [los redimidos] juzgan a los impíos.D e s e q u il ib r io fa t a l D u ran te este tiempo. este juicio cumple para nosotros el mismo papel que el juicio investigador p ara los observadores del universo. cuando todos nuestros interrogantes q u ed arán resueltos a medida que estudiemos d u ran te mil años las cuestiones relativas al gran conflicto: especialmente las que se refieran a los no redimidos. los santos —los mismos que de acuerdo con Daniel 7 reciben el reino después del juicio investigador— 1 ju zg arán no sólo a los hom bres sino tam bién a los ángeles caídos. Entonces lo que los malos tienen que sufrir es medido según sus obras. han recibido respuestas satisfactorias para todos sus cuestionamientos. la Biblia. que esperan su castigo final. Y sin embargo Dios no ha term inado aún. Ju n to con S a ta n á s y sus ángeles caídos (que han p erm an e­ 90 .

la ruina y la muerte. la paz y la armon ía del cielo serían para él s u p re m a tortura.4 Aun el mismo S atanás. Toda cuestión de verdad y error en la controversia que tanto ha durado.3 Entonces. que el salario del pecado no es la noble independencia y la vida eterna.. adm ite que Dios es justo y bueno. todo el 91 . S a t a n á s h a sido condenado por sus propias obras.. ha quedado aclarada. sino la esclavitud. hasta el mismo S atanás. oscuram ente” cido en esta tierra desolada d u ran te una cuarentena de mil años). Todos ven que su expulsión del cielo es j u s ta ”.“ Por espejo. S a t a n á s ve que su rebelión voluntaria le inca pa ­ citó pa ra el cielo. tom an conciencia de cada pecado m ientras permanecen sin excusa delante de su Creador y Juez. especialm ente las escenas de la vida de Cristo y de su m uerte en la cruz. y que él [Satanás] merece la sentencia que se pronuncia sobre su cabeza. la pureza. Y ah or a S a t a n á s se inclina y reconoce la justicia de su s e nt e nc ia . Los impíos ven lo que perdieron con h u vida de rebeldía. “E s entonces evidente para todos —escribe la sierva del Señor— . al ser confron­ tado con el fruto de su rebelión.. Jesú s hace pasar delante de ellos la caída de Adán y los pasos sucesivos del plan de la redención.5 Todo el universo.. Ejercitó su poder guerr ea ndo contra Dios. a medida que se exam inan los libros de registros. h a sido presentado a todo el u n i ­ verso. El desarrollo del gobierno de S a t a n á s en contraste con el de Dios. Sus a c us a ­ ciones contra la misericordia y justicia de Dios están ya acalladas. En vista de todos los hechos del gran conflicto. comparecen ante el Señor. Los vituperios que procuró l a n z a r contra Je ho vá recaen e nt e r a m e n te sobre él. confiesa lo justicia de Dios. La sa biduría de Dios. su justicia y su bon­ dad qued an por completo reivindicadas.

Numerosos inte­ rrogantes existen aún. oh Rey de los siglos!” 92 . el milenial (para beneñcio de los redimidos). tanto los justos como los rebeldes. Si desarrollamos una com­ prensión adecuada del mismo. especialmente para quienes los experim entan. Sin embargo. decla­ ran al unísono: “¡Justos y verdaderos son tus caminos. el juicio investigador es el más perti­ nente para nosotros en la actualidad. nosotros —a pesar de ver como “por espejo. y el ejecutivo (para beneficio de los perdidos). oscuram ente”— podremos excla­ m ar confiadamente y desde ahora: “¡Justos y verdade­ ros son tus caminos. Los capítulos que siguen continuarán refiriéndose a este juicio.D e s e q u il ib r io fa ta l universo. oh Rey de los siglos!”6 Esencialm ente podemos distinguir tres aspectos del juicio: el investigador (para beneficio del universo no caído).

conversaba con un hombre que estudiaba recomliinaciones del ADN. ¿no en­ cuentra en ella alguna evidencia de la existencia de 1)ios? -N o im porta hacia dónde mire —me respondió— . Dios lo hace todo con orden. El 93 ir . o interiorm ente hacia los detalles más diminutos de la célula. yn sea al universo exterior. In misma esencia de la vida —le pregunté— . parado en una acera de Atlanln. —Al observar tan de cerca.1 ¡Orden! En verdad. como usted lo ha hecho.1 J L J L a c e varios años. Al in stan te una declaración de Elena de White aflo­ ro u mi mente: “El orden es la prim era ley del cielo”.C apítulo La primera ley del cielo . usted descubre que tienen un elemento en común: el orden.

'* El orden caracteriza todo lo que Dios hace. Se ven orden y perfección en toda su obra”. cadaPuno en un lugar adecuado”/* ¿Por qué? Porque reo m o lo explica la sierva del Señor. los discípulos corrieron al sepulcro. día tres. La creación de aquello. y otra m a n z a ­ 94 . no hay nada sin im portancia. labrado a m a r ­ tillo se h a rá el candelero. día dos. y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo. ~sínfi cuidadosam ente doblados. Y saldrán seis brazos de sus lados. el Señor instruyó a Moisés: Harás.. sus copas. y en la caña central del c a n ­ delero cuatro copas en forma de flor de almendro. otra m a n z a n a d e ­ bajo de otros dos brazos del mismo. “a la vista de Aquel que guía tanto a la estrella como al átomo. Después de la resurrección. luego de esto. En la construcción del candelero. y después de lo otro. aunque junto a la tum ba hallaron los lienzos m ortuorios que “no habían sido arrojados con negligencia a u n 4 a d o.D e s e q u il ib r io fa t a l registro de la creación: día uno. un candelero de oro puro. asi en los seis brazos que salen del candelero. tres brazos del candelero a un lado. H ab rá un a m a n z a n a debajo de dos brazos del mismo. una m a n z a n a y una flor. Jesú s dijo a sus asom brados discípulos: “Recoged los pedazos que sobraron. Todo en orden. 'Fres copas en forma de flor de almendro en un brazo. serán de lo mismo. su caña. su pie. Desde la elaboración de los muebles h asta el ofrecimiento de los sacrificios. sus m a n z a n a s y sus flores.. Después de alim en tar a los cinco mil. Los libros de Exodo y Levítico revelan que todo estaba sujeto a un orden estricto en las instrucciones que el Señor les dio a los israelitas acerca de la construcción y el funcionamiento del tabernáculo terrenal. por ejemplo. y lo encontraron vacío. p ara que no se pierda n a d a ” (Juan 6:12). Dios mandó que todo se hiciera de acuerdo con un plan específico y ordenado. una m a n z a n a y una flor. sus m a n z a n a s y sus flores. y tres brazos al otro lado.

así p a r a los seis brazos que salen del candelero. En efecto."humano. A través de todas las instrucciones relativas a la construcción del santuario.La prim era ley del cielo na debajo de los otros dos brazos del mismo. tanto redimidos como perdid o s^ En capítulos previos tam bién hemos visto que Dios ha planeado varios pasos tendientes a resolver el gran conflicto. A posar de que la cruz respondió muchos de los in terro ­ gantes del universo. Aunque ac­ tualm ente el pecado está restringido a la tierra. ¿Por qué? Porque Dios es un •I Dios de orden. para ay u d ar a resolver cabalm ente lodos los problemas. es un asunto que atañe al universo entero. y que éstos e stá n simbolizados en la activi­ dad del santuario terrenal. y Dios se propone erradicarlo de un modo tal que satisfaga a todo el u n i­ verso. comenzando con la m uerte de Jesú s en la cruz (el a lta r de la ofrenda encendida). (Exodo 25:31-35). el Señor les dijo: “M ira y hazlos conforme al modelo que te ha sido m ostrado en « m onte” (Exodo 25:40). Dios tam bién se propuso utilizar otros factores. tales como el carácter de su pueblo y el juicio investigador. el punto es éste: la m uerte de Cristo en la cruz y su ministerio sumosacerdotal en el cielo (ta n ­ to en el lugar santo como en el santísimo) forman p a r­ le del método ordenado que Dios se propuso em plear con el fin de erradicar el pecado y la maldad del u n i­ 95 . ¿Cómo se relaciona con el juicio investigador este aspecto específico del carácter divino? En capítulos anteriores se ha hecho evidente que lodo el universo inteligente se interesa in ten sam en te rn los problemas del pecado y la rebelión. inclusive al género. v concluyendo con el juicio (el lugar santísimo).

ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22). pero sin pecadóf (Hebreos 4:15). “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana m an era de vivir. sino con la sangre preciosa de Cristo. que Dios emplea p a ra echar eí pecado “en lo profundo de la m a r” sin lanzarnos a no­ sotros con él.. ¿Pero llevó alguna vez el pecado 96 . como de un cordero sin m ancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18. sin relación con el pecado. Simbolizaban a Jesús. La m u erte de Cristo y su ministerio son parte de la forma ordenada.D e s e q u il ib r io fa t a l verso. ¿Qué quiere decir la ^ ex p resió n “sin pecado”? Este texto In d ic a .'Pedro se refiere a los anim ales que se sacrificaban en los servicios del sa n ­ tuario terrenal. “El cual no hizo pecado.. así como para contestar todos los in terro ­ gantes que éste haya suscitado acerca de su carácter. Jesú s necesitaba ser perfecto — sin falta ni pecado— p a ra cum plir las dem andas de la ley. como oro o plata. pero que a su regreso ya no la tiene^ ¿Pecó-Jesús alguna vez? ~ jJJo r supuesto que no! 7^ >X “Pórcfue no tenem os un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de n u estras debilidades. En este último versículo.q u e Jesú s tuvo relación con el pecado. Je sú s nunca pecó. Por eso el cordero debía ser “sin m ancha y sin contam inación”. no con cosas corruptibles. Hebreos 9:28 dice que “aparecerá por segunda vez. La m uerte de Cristo y su ministerio celestial forman parte del modo ordenado que Dios está usando p ara resolver definitivam ente el problema del pecado. 19). la cual recibisteis de vuestros padres. sino uno que fue te n tado en todo según n u estra semejanza. ¿Cómo? __ Refiriéndose a Jesús. p ara salvar a los que le esperan”.

tomó n u es­ tros pecados y los llevó sobre su cuerpo. y aparecerá por segunda vez. así ta m ­ bién. p a ra salvar a los que le espe­ ran” (Hebreos 9:20). y aun se hizo pecado por nosotros. por nosotros lo hizo pecado. Hebreos 9:23) cómo el espíritu de profecía se refieren a que el santuario del cielo necesita ser purifi97 . quien jam ás cometió un pecado. “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el m adero” (1 Pedro 2:24). _E1 Cal­ vario es la prim era fase del plan divino p a ra erradicar ol pecado del universo sin tener que elim inar tam bién TTlos pecadores. ~ ~¿Qu é sucede después? “Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la víctima ofrecida. entonces el pecado tiene que tr a n s f e .4 Si tomamos el sistem a terrenal como una parábola del verdadero plan de salvación que involucra el sa n ­ tuario celestial. sino que fue hecho pecado! “Al que no conoció pecado. y por la sangre de ésta se tran sferían figurativam ente al sa n ­ tuario terrenal —escribe Elena de W hite— . los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo. Los pecados del mundo recayeron sobre él a tal grado que destruyeron su vida. en el nuevo pacto. Je s ú s no sólo llevó el pecado. rirse a sus recintos. y tra n sfe ­ ridos. ¡En aquella cruz. “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). sin relación con el pecado. Jesús. Por esta razón tanto la Biblia ¡[véase.. p ara que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).La prim era ley del cielo sobre sí? “Cristo fue ofrecido una sola vez p a ra llevar los pecados de muchos. de hecho. al santuario celestial”.

el que tam bién resucitó. es decir no de esta creación” (Hebreos 9:11). "de la realidad del santuario celestial y el énfasis en la obra que Cristo realiza en el cielo. Jesús. “Pero estando ya presente Cristo. no hecho de manos. ni siquiera seria sacerdote. el del cielo. físico. Pero p ara enfatizar el ministerio de Cristo no hay necesidad de desmerecer ni negar la literalidad de la estructura 98 . el que ade­ m ás está a la diestra de Dios. a saber. lo que él hace allí es m ás im portante que dónde lo realiza. habiendo aú n sacerdotes que presen­ ta n las ofrendas según la ley. el que en la tierra fue nuestro Cordero. viviendo siempre" p a ra interceder por ellos” (Hebreos 7:25). ahora es nuestro sumo sacerdote. los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales” (Hebreos 8:4. sumo sacerdote de los bienes venideros. por el más amplio y más perfecto tabernáculo. el que murió por los pecados del mundo. el que tam bién intercede por nosotros” (Romanos 8:34). “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió. La Biblia es explícita: en el cielo existe un santuajrio literal. “Así que.D e s e q u il ib r io fa ta l cado. y vive para “interceder” constante­ m ente por nosotros en el “m ás amplio y m ás perfecto tabernáculo”. Por supuesto.5 E sta transferencia del pecado se vuelve cada vez ’mas*clara a medida que ampliam os n u estra com pren­ sión del ministerio sumosacerdotal de Cristo en el santuario celestial. m ás aún. . 5). si estuviese sobre la tierra. JT o r lo cual puede tam bién salvar p erp etu am en te a loá que por él se acercan a Dios. a expensas del lugar donde la lleva a cabo. Se han hecho esfuerzos por m i n a r l a doctrina del juicio investigador m ediante la negación .

sólo se puede comprender cabal­ mente el ministerio de Cristo en el santuario. El ministerio de Jesú s en el cielo se lleva a cabo en un santuario literal. ¿pero en <|tié consiste esta mediación? El es un Sacerdote. os una obra mediatoria en favor de nosotros. Al contrario. una “im agen” del celestial. ¿pero qué clase de obra realiza un sacerdote? ' A pesar de que la Biblia no presenta detalles pre­ cisos acerca de la obra de Cristo en el cielo. ¿Qués es más real. Es evidente que la realidad celestial tiene que ser cuando menos ta n tangible como su sombra terrenal. nos revela lo que ocurre en el celestial.La prim era ley del cielo celestial. o “som bra” de lo que sucede en el cielo. agua y sangre— como una m era “som bra”. ¿Pero qué implica el vocablo “intercesión”? Sí. fuego. el objeto m is­ mo. donde él está a la diestra de Dios como sumo sacerdote intercediendo en favor de su pueblo. pieles de anim ales. En numerosos aspectos el santuario terrenal corre i'ii líneas paralelas con el celestial: 99 . sino en el cielo mismo para p resentarse ahora por nosotros ante Dios” (He­ breos 9:24). por lo menos sí afirma que el ministerio que realizaban los fWicerdotes terrenales en el santuario eran una “figum". madera. la consideración de lo que sucedía en el s a n tu a ­ rio terrenal —que se presenta detalladam ente— . La Biblia considera al santuario terrenal literal — con su oro. Por lo Imito. figura del verdadero. cuando se entiende que éste es literal.6 Hebreos declara inequívocamente que el sistema te ­ rrenal era una mera “som bra” o “copia” de las realida­ des celestiales. un objeto o la som­ bra etérea que proyecta? Por supuesto. “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de manos.

y en lu g ar de tra ta rs e de un san tu ario terrenal hecho por seres hum anos. el sacrificio de Je s ú s precede la m inistración sacerdotal. y una gran p arte del libro de Hebreos se dedica a e n se ñ a r este punto específico. el san ­ tuario celestial tiene a Je s ú s como Sacerdote. en lu g ar de janimales.D e s e q u il ib r io fatal Terrenal 1. 6. la sangre que interviene en el san tu ario celestial es la de Cristo. Obviam ente. 100 . 2. Cordero (anim al) S a c e rd o te (levitas) S a n g r e (de anim a le s) Pecado P e cadores S a n t u a r i o (hecho por m anos hum anas) Celestial Cordero (Jesús) S a c erdote (Jesús) S a n g re (de J e s ú s ) Pecado Pecadores S a n tu a r io (hecho por Dios) E n tre las diferencias m ás sobresalientes están las que siguen: en lu g ar de sacerdotes terrenales. 5. 4. 3. en lu g ar de sangre de anim ales. “aquel verdadero tabernáculo que levantó el S eñor”. el sacrificio celestial y el ministerio del cielo son mejores que los terrenales.7 En el capítulo que sigue nos concentrarem os en el servicio te rre n a l del santuario y en lo que puede ense­ ñarnos acerca del celestial. ahora se tr a ta de u n s a n tu a ­ rio celestial.

eran “cortados de su pueblo”.2 P1 1 A 1 santuario terren al tenía que ver únicam ente con los pecadores arrepentidos. pedía perdón y tra ía un sacrificio”. Los que acudían al sanlunrio estando desapercibidos. sentía tristeza por la falta cometida y procuraba h a lla r perdón.) “El único pecado que se transfería al santuario era la transgresión cometida por alguien que se hum illaba delante del Señor. si alguien pecaba. los que reconocían su pecado y buscaban el perdón. se real izaba un ritüaLsspBcial.C apítulo La primera ley del cielo .1 ¿Cómo era básicam ente el ritual que tenía que ver (Km el pecado? 101 . (El procedimiento exacto •leí ritual dependía de quién había pecado y de la n a ­ turaleza de la falta cometida. Sin em bargo.

D e s e q u il ib r io fa ta l
Habló J e h o v á a Moisés, diciendo: H a b la a los hijos de Israel y diles: C u a n d o a lg u n a p e rs o n a pecare por y e rro en alguno de los m a n d a m ie n to s de J e h o v á sobre cosas que no se h a n de hacer, e hiciere a lg u n a de ellas; si el sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá a J e h o v á , por su pecado que h a b rá cometido, un becerro sin defecto p a ra expiación, t r a e r á el bece­ rro a la p u e r ta del ta b e rn á c u lo de re u n ió n d e la n te de J e h o v á , y p o n d rá su m ano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará d e la n te de Je hová. Y el sa cerdote ungido t o m a r á de la s a n g re del becerro, y la t r a e r á al tab e rn á c u lo de reu n ió n (Levítico 4:1-5).

E n el contexto del servicio del san tu ario se explica claram ente una sola vez el significado de colocar las m anos sobre el anim al, y se hace en conexión con el chivo em isario del día de la expiación:
Y p o n d r á A arón sus dos m a n o s sobre la cabeza del m acho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las in iq u id a d e s de los hijos de Israel, to d as sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos a s í sobre la cabeza del m acho cabrío, y lo e n v ia rá al desierto por m an o de un h o m bre d e stin a d o p a r a esto. Y aquel m acho cabrío lle v a rá sobre sí to d as las in iq u id a d e s de ellos (Levítico 16:21, 22).

El simbolismo es claro: la colocación de las manos sobre el anim al es u n a transferencia simbólica del pecado, que se deposita sobre el macho cabrío. En contextos ajenos al santuario, la colocación de las m anos sobre alguien rep resen ta u n a transferencia de otros asuntos no tangibles. Cuando Josué, el hijo de N un, llegó a ser el dirigente de Israel, el Señor le ordenó a Moisés: “Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu m ano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le d a rá s el cargo en presencia
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La prim era ley del cielo — 2 de ellos. Yjpondrás de tu dignidad sobre, éj^, p a ra que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca” (Números 27:18-20). Cuando se consagraban los levitas a la obra del sacerdocio, p ara que fueran dirigentes espirituales y ministros del santuario, se los investía de autoridad y responsabilidad (es decir, se realizaba u n a tra n sfe re n ­ cia).2 “Y cuando hayas acercado a lós levitas delante de .Jehová, pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los levitas” (Números 8:10). No obstante, en el concepto del sistem a sacrificial, la imposición de las m anos sobre el anim al del sacrifi­ cio simbolizaba la transferencia de la tran sg resió n del pecador culpable al anim al inocente, tal como en el Calvario nuestros pecados fueron transferidos a Jesús. ¡ Im agínensj^co 1ocando sus_ manos__sobre la__cab&za ensa n g re n ta d a de Je s ú s en jja_cruz, y confesando sus poicados sobre~el! ÍCn esencTaTesa es la idea simboliza­ d a por el servicio sacrificial. “M as J e hová cargó en él e jp e cado de todos nosotros” (Isaías 53:6). E n realidad, H e su sto m ó sobre sí lo que el anim al recibía única­ mente en forma simbólica. Después que el anim al era inmolado, se introducía h u sangre en los recintos del san tu ario terrenal. ¿Quién la llevaba h a sta allí? ¿El pecador? No, a él no H le perm itía e n tr a r en el santuario. ¿El anim al? No, e el estaba m uerto. El único que podía interceder en favor del pecador era el sacerHot.p. oficiante^., y lo hacía ni introducir la sangre en el santuario. En otro ritual, dirigiéndose a dos sacerdotes hijos ele Aarón, Moisés les dijo a E leazar e Itam ar: “¿Por qué no comisteis la expiación en lu g ar santo? Pues... la dio él a vosotros p a ra llevar la iniquidad de la congrega­ ción, p ara que sean reconciliados delante de Jehová.
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D e s e q u il ib r io fatal

Ved que la sangre no fue llevada dentro del sa n tu a rio ” (Levítico 10:17, 18). El pecador arrepentido tra ía su sacrificio al s a n tu a ­ rio. Allí colocaba sus m anos sobre la cabeza del anim al y confesaba sus pecados. Entonces la culpa era “tr a n s ­ ferida” al anim al inocente, el cual e ra sacrificado en vez del pecador. Luego el sacerdote tom aba la sangre cíela víctima y la asperjaba sobre el a lta r de la ofren­ da encendida o sobre eT san tu ario mismo, o^_£j_sacerdote en persona comía la carne de la ofrenda. E sta era Ta formi~deTíacer “expTaoon”~poir el pecador. Simbóli­ camente, el sacerdote transfería el pecado al santuario. Los pasajes precedentes m u e s tra n cómo los sacer­ dotes ten ían que “llevar la in iquidad” (N asa ‘awon) de la congregación. La p alabra nasa proviene de una raíz hebrea común utilizada cientos de veces con el signifi­ cado literal de “llevar”, “c arg ar”, “le v a n ta r”. Sin em bar­ go, nasa tam bién se ha traducido con otro significado. D espués que Israel pecó haciendo un becerro de oro y adorándolo, Moisés intercedió delante del Señor en favor de su pueblo errante. “Que perdones ahora su pecado, y si no, ráem e ahora de tu libro que has escri­ to” (Exodo 32:32). El vocab 1o_traducida. poíno “Bgxdqn e s” es tomado de la voz hebrea nasa. E n tonces, lo que Moisés le dijo~literalm ente al Señor fue: “Qu e~Jleues 'ahó’ a su pecado, y si no, rá e me a hora de tu libro que r <4ras'~escrito”! "Cuan d o^Moi s é s jr eg r e s ó~aLM on te Sihái ~ ^ e s p u é s d e J a j a postasiaJre la cionada con,aUhe£erro de ^X Q ^¿LSeno¿-j^ó d¿lante~de él y proclamó: “¡Jehová! _jJehová! fuerte, m isericordioso y plagoso; tardo p a r a l a ir^, y gránele en misericordia y verdad; que guarda M iserico rd ia a millares, que perdona [ftasa] la iniqui­ dad, la rebelión y el pecado” (Exodo 34:6). E n m ás de un a docena de versículos bíblicos, la
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eTpécadojt. “E n cada sacrificio —dice The Jew ish Encyclopedia— . D u ran te ese m om ento de transición el sacerdote llevaba la iniquidad del pecador. Consideremos al pecado como 105 . Luego el sacerdote tom aba hu sangre. la cual ah o ra “contenía” el pecado. La p'enalidad tfene que ser pagada.L a prim era ley del cielo — 2 expresión nasa se traduce como perdón. y al santuario. entonces.3 El perdón se recibe gracias a esta transacción sustitutiva. o el Sumo Sacerdote Divino (véase Hebreos 8:1). h a s ta llegar al san tu ario donde era depositada. Estos pasajes conllevan el concepto de que el pecador recibe perdón cuando alguien más: un sacerdote. carga los pecados sobre sí. Los judíos veían al pecado como u n a realidad tangible que era tran sferid a del pecador al anim al. “transfiriéndolos” al sustituto. E n el pensam iento judío. 34:6). Entonces colocaba las m anos sobre el anim al y confesalía sus pecados. al sacerdote. 18). La imposición de las m anos sobre la cabeza de la víctim a no es sino el rito acostum brado m ediante el cual se produce la sustitución y la tra n sfe ­ rencia de los pecados”. como lo (leclira LevTtico~5:1. el pecador llegaba con ku sacrificio inm aculado h a sta la p u e rta del atrio. Dios no puede ignorar el pecado simple­ m en te. quien moría en lu g ar del pecador. entoñcesT íéne que hacerlo un sustituftfTHSi no h ay~ ningún sustituto. está presente la idea de la sustitución. por ejemplo (véase Levítico 10:17. o a u n Dios (véase Hechos 32:32. déBe llevar su iniqui­ dad él m ism o. en lu g a r de que lo haga el mismo pecador.4 E n el servicio del santuario. la víctima tom a el lugar del pecador hum ano. Si no j a paga el pecador. el concepto de sustitución constituye la base de la expiación.

después que el pecado ha sido transferido al anim al. puesto que Cristo. y al san tu ario como un alm acén donde se depositan tem poralm ente las a rm a s biológicas. este sistem a terrenal era una m era sombra del tabernáculo verdadero donde el mismo Je sú s m in istra actualm ente como nuestro Sumo Sacer­ dote celestial. justificado. hecho por nosotros m aldi­ ción” (G álatas 3:13). ha vuelto a casa absuelto. al sacerdote como u n medio especial de tr a n s ­ portación. sin llevar m ás sobre sí m ism a el pecado que había cometido. Ya no sigue bajo la condenación de la ley. Como sucedía con el pecador del Israel antiguo. Tampoco tiene 106 . El virus del pecado es transferido (en la sangre) por medio de un agente especial (el sacerdote). la transferencia del pecado como medio p ara que los pecadores alcanzaran el perdón de sus transgresiones era una actividad que se llevaba a cabo diariam ente sin interrupción. “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). quien ha sufrido en lugar del pecador. la persona culpable se ha retirado perdonada.D e s e q u il ib r io fa ta l si fuera un virus mortal. que lo trae h asta el alm acén (el santuario). en vez de él. cualquiera que h a confesado sus pecados a Jesú s —en cierto modo habiendo colocado sus manos sobre la cabeza en sa n ­ g rentada de Cristo y reclamado la san tid ad que ofrece im putarnos m ediante la virtud de su vida perfecta— . En el momento presente. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley. M ientras tanto. perdonado. El pecador no tiene que hab érse­ las m ás con la culpa de su pecado. cargó con ella. ha hecho que sus pecados le fueran quitados. donde se lo deposita h asta que sea erradicado definitivamente. puesto que Jesú s pagó la penalidad de esa ley quebrantada. a la sangre como si fuera un frasco. En el antiguo Israel. No obstante.

a la vez como víctima y como sacerdote. ¿Qué sucedía con el pecado después que el sacerdo­ te lo llevaba al recinto del santuario terrenal? La respuesta se en cuentra en lo que sucedía el día de la expiación. a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su san g re” (Romanos 3:24. porque Je s ú s lo hizo en su lugar al transform arse en el portador del pecado. “Siendo justificados g ra tu ita m e n te por su gracia.La prim era ley del cielo — 2 que hacerle frente a la penalidad de su transgresión. m ediante la redención que es en Cristo Jesús. 25). cuando el santuario era purificado. 107 .

U na vez al año. El sacerdote depositaba los pecados simbolizados por la sangre “contam inada”. M ediante este servicio. dentro del santuario. Los pecados eran completamente deste108 r . y lo santificará de las inm undicias de los hijos de Israel”. ¿Cómo podían contam inar el santuario los hijos de Israel. los sacerdotes “llevaban” sus pecados h a sta él en la sangre de los animales. pero esta vez para ser eliminados del santuario. el santuario era “purificado”. Levítico 16:19 dice que el sacerdote “lo limpiará. siendo que al pueblo ni siquiera se le perm itía e n tra r en sus recintos? Aunque ellos no podían en trar al santuario. sin embargo.C apítulo La purificación del santuario referencia al santuario. los pecados acumulados eran transferidos nuevam ente.

eT~pecado esjtrans|BnE. Después que el santuario es purificado y los pecados son transferidos sobre Satanás (véase más abajo). luego el santuario será purifica­ do”) indica que puede referirse únicam ente al sa n tu a ­ rio celestial y al proceso de purificación que en él se lleva a cabo al tiempo señalado.^eQj^_ clor a J e s ú s —primero como sacrificio (Cordero). necesario que las figu­ ra s de las cosas celestiales [el s a n tu a rio te rre n a l I fuesen purificadas así.2 No obstante. ser purificado. lo hará “sin pecado” (Hebreos 9:28). luego como Sumo Sacerdote— . De la misma m anera. y sin de rra m a m ie n to de sa ngre no se hace remisión.La purificación del santuario rrados del campamento. [Moisés] roció tam bién con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del m i­ nisterio. como Sumo Sacerdote. figura del verdadero. Fue. y finalmente es depositado en el santuario celestial. con sangre. razón por la cual éste necesit a . en el servicio del Antiguo Testa109 . Y casi todo es purificado. in a u gurado a la m uerte de J e s ú s. pero las cosas celestiales m ism as. con mejores sacrificios que éstos. llegará el tiempo cuando Jesús dejará de ser nuestro Sumo Sacerdote que m inistra en el santuario celestial. según la ley. cuando regrese por segunda vez. Y a d em ás de esto. lo cual era una sombra de la manera en que Dios se propoñ^extirparTos~pecados del universo. pues. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano. Jesús no los lleva más sobre sí. sino en el cielo mismo p a ra p re s e n ta rs e ahora por nosotros a n te Dios (He­ breos 9:21-24). El contexto de Daniel 8:14 (“H asta dos mil trescien­ tas tardes y m añanas.Q-del. Entonces. Bajo el nuevo pacto.1 ¿Por qué necesitaba ser purificado el santuario celestial? A causa de nuestros pecados que habían sido llevados hasta allí.

de sus rebeliones y de todos sus pecados” (Levítico 16:16). Las personas quebrantan la ley. E sta frase se repite a través de todo el libro. y h ará de la sangre como hizo con la sangre del becerro. La gente necesita expia­ ción. A sí purificará el santuario” (la cursiva es nuestra). a causa de las im pure­ zas de los hijos de Israel. Del mismo modo como el pecado contam inaba al pecador.D e se q u il ib r io fa ta l mentó el sumo sacerdote tampoco llevaba los pecados sobre sí después que el santuario terrenal era purifica­ do y aquéllos transferidos al macho cabrío emisario. Podemos comprender que los pecadores necesitan que se haga expiación por ellos. ¿Pero un edificio? ¿Por qué un edificio. ¿Por qué necesita purificación el santuario? A causa de todas las transgresiones de los hijos de Israel. Los pecados eran quitados del pecador y depositados en el s a n tu a ­ rio (recuerde la ilustración del virus). Varios pasajes del libro de Levítico se refieren al pecador que llevaba al santuario un anim al para sacrificarlo con el fin de que “el sacerdote [hiciera!. M ediante el sistem a sacrificial se había provisto u n a forma de separarlos de sus pecados y concederles el perdón. h abría de n ecesitar expiación?"** A sfpürificariT érsantuario. que los sacerdotes tra ía n a él día tras día. tam bién mancillaba el santuario cuando era depositado allí por 110 . Sin embargo. y llevará la sangre detrás del velo adentro.'* Las personas necesitaban expiación porque habían pecado. una es­ tru ctu ra in anim ada.. 16? “Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo.. ¿Expiación por el lugar santo? La gente peca. ¿qué significa Levítico 16:15. expiación por su pecado”. y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.

La purificación del santuario medio de la sangre. “El hecho de que d u ran te el Día de la Expiación el santuario fuera purificado de todos los pecados del pueblo de Israel —escribe el erudito Angel M. Rodríguez— , sugiere que los pecados del pueblo habían sido transferidos, m ediante el sacerdote, al santuario”.4 U na vez al año, en el Día de la Expiación, el mismo santuario debía ser purificado. Así como la expiación que se hacía en favor de un pecador involucraba la remoción del pecado de la persona misma, tam bién la expiación por el santuario involucraba la eliminación del pecado del edificio. El proceso del santuario contemplaba dos aspectos especiales: El ministerio en el prim er departam ento, que era un procedimiento diario, continuo, m ediante el cual el pecado era transferido al santuario; y el m inis­ terio en el segundo departam ento, el día de la expia­ ción, que desalojaba el pecado de allí. El Día de la Expiación —que, en el pensam iento judío es el día dej_ juicio (tam bién conocido como el “día de las purificado-. ries^f5-—, ' los anim ales eran sacnticados^ y su sangre llevada al santuario, como durante el ritual cotidiano. Pero había diferencias cruciales entre los rituales del Día de la Expiación y los sacrificios diarios. E n prim er lugar, este día especial anual la sangre era llevada al segundo departam ento, el lugar santísimo, y se la asperjaba delante del propiciatorio, que estaba detrás del segundo velo. Ese era el único momento del año en que se introducía la sangre hasta allí. Una segunda diferencia, destacada tanto por erudi­ tos adventistas como por no adventistas, surge del hecho de que en- n i n p-una parte se mencum a q u e du-. ^ante el Día de la E xpiación alguien cojocarajlas maños sobre la cabeza d e l^ á c H o c a b río ^ e rsa c rific io .
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D e s e q u il ib r io fatal

No se hace ninguna referencia a confesión alguna de pecados sobre él.
D egollará el m acho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y lle v a rá la s a n g re d e tr á s del velo a d e n tro , y h a r á de la s a n g re como hizo con la s a n g re del becerro, y la e s p a rc irá sobre el p ro p i­ ciatorio y d e la n te del propiciatorio. Así pu rific a rá el s a n tu a rio , a ca u sa de las im p u re z a s de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados (Levítico 16:15, 16).

E n otras palabras, la sangre introducida en el lugar santísim o p ara hacer propiciación por el san tu ario no contenía pecado, como en el caso de la sangre de los sacrificios diarios. E n un sentido, era “sangre lim pia”. Se ha sugerido que esta “sangre lim pia” recibía todos los pecados acum ulados en el san tu ario d u ra n te el año. Volviendo a la analogía del virus, un frasco limpio y vacío (la sangre limpia) era llevado al alm acén (el santuario), donde ahora se colocaba el virus (el pecado) p a ra ser llevado afuera, “purificando” así el santuario. “Los ritos cotidianos tra n sfe ría n el pecado y la im pu­ reza al santuario —escribe el eruditq__Alberto Treiyer— , y el rito an u al (Día de la^Expiación-Xtransportad ba este~depósTto,fuera del sa n tu a rio ”.5 * Como parte del ritu al del Día de la Expiación, después que se había hecho la purificación del s a n tu a ­ rio m ediante la sangre “lim pia” del chivo sacrificado (recuerde que la expiación involucra la transferencia j i e l pecado), u n segundo, m acho cabrío era introducido ^ en el s e r v id o r El sumo s a c e r c T o t é l ñ o n d r s u s dos^ "manos — en sajig reu tadas p o r j í a ber a sperjado la sanl gíi^soB xeda-cai^eza. del m acho cabrío vivo, y confesa-' ' rá sobre él todas las~Tn^m3ades^déTós hijos~3e IsraéTT feda-s^gus rebéTTonesytodos sus pecaBos, poniéndolos ^ s í sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al
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La purificación del santuario desierto por manos de un hom bre destinado p a ra esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniqui­ dades de ellos a tierra in h a b ita d a ” (Levítico 16:21, 22). La secuencia es clara: el pecado era transferido del pecador al anim al m ediante la confesión y la imposi­ ción de las manos. Entonces el anim al era sacrificado, y el sacerdote, m ediante la sangre contam inada, depo­ sitaba el pecado en el santuario. El Día de la Expiación, el sacerdote lle v a b a sa n gre lim p ia al santuario, la cual recibía todos los pecados (traiTs'formárídóse 'a s f ’ elrTsangre"íargáHa^de'pecado),' y entonces éstos eran colocados sobre la cabeza d ^ J ^ a ^ h 2 x aJtóoN i ^ Que a y su vez era enviado al desierto. M edíante este procedi­ miento, que comenzaba con el pecador, el pecado era conducido fuera del cam pam ento, con la re su lta n te purificación del santuario, el cam pam ento y el pueblo. Los detalles de estos ritos pueden sufrir m ucha elaboración (y especulación). Lgjaue m ás debe interesarnos^aquí--es-la^ t ran sferencia del pecadoT^En eL servicio del s a n tu ario, el pecado no se desvanecíasimplemente. No era sólo cuestión de que fuese perdo­ nado y luego olvidado. E n lugar de ello, el Señor desa­ rrolló u n elaborado ritual, simbólico del procedimiento m ediante el cual el pecado es realm ente eliminado.
Así como en la a n tig ü e d a d los pecados del pueblo e ra n puestos por fe sobre la víctim a ofrecida, y por la sangTe de é s ta se tra n s fe ría n f ig u r a tiv a ­ m e n te al s a n tu a r io te r r e n a l, a sí ta m b ié n , en el nuevo pacto, los pecados de los que se a rr e p ie n te n son p uestos por fe sobre Cristo, y tra n sfe rid o s, de hecho, al s a n tu a r io celestial. Y así como la p u rifi­ cación típica de lo te rre n a l se efectuaba q u ita n d o los pecados con los cuales h a b ía sido contam inado, así tam b ié n la purificación real de lo celestial debe efectuarse q u ita n d o o borrando los pecados reg istra d o s en el cielo.6

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en el celestial^_el_reg istro d e j o s pecados será borrado. p a ra no volver ja m á s a la congregación de Israel. sobre quien se rán colocados fin a lm e n te los pecados 'd e Tos vercjácTerameñte a r r e peTvtiBósT. arrepentios y conver­ tios. Así tam b ié n S a ta n á s se rá d e s te rra d o p a r a siem pre de la presencia de Dios y de su pueblo. luego el santuario será purificado” (Daniel 8:14). Por fin. Los resultados. ya sea en símbolo (terrenal) o en realidad (el celestial) son los mismos: el santuario es purificado. quite del s a n tu a r io celestial los pecados de su pueblo al fin de su m inisterio. a u to r del pecado. q u ita b a los p e c a d ó s d e l s a n tu a rio . el cual en la consum ación del juicio debe c a rg a r con la pena final. “Fue. “Así que. i o s 'p o n í a sobre la cabeza del m acho cabrío p a ra Azazel. en v irtu d de su propia sangre. Elena de White escribió: Se vio a d e m á s que. esta purificación era simbolizada m ediante la re­ moción del pecado. y se rá a n iq u i­ 114 . ¿qué sucede con los pecados después que el registro de los mismos es borrado y eliminado del santuario? El pecado se deposita sobre el macho cabrío emisario quien. para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). C uando Cristo. en el pensam iento judaico. y el sum o s a c e r­ dote r e p r e s e n ta b a a C risto como m ediador.D e s e q u il ib r io fa ta l La purificación del pecado en el templo terren al no era sino u n a ilustración de la purificación del pecado en el santuario celestial: “H a sta dos mil trescientas tardes y m añanas. el m acho cabrío sim bolizaba a S a ta n á s . En el santuario te rre ­ nal. necesario que las figuras de las cosas celestiales [el santuario celestial] fuesen purificadas así” (Hebreos 9:23). en~virtu ¿ ¿ e~ía sangrg^ 'del holocausto. representa al jefe de los ángeles rebeldes. los p o n d rá sobre S a ta n á s . m ie n tr a s que el holocausto s e ñ a la b a a Cristo como sacrificio. 'C uando él sumo sacerdote. pues. El m acho cabrío e ra enviado lejos a un lu g a r desierto.

"al santuario celestial y finalm ente a S atanás. el pecado era transferido del pecador al anim al.7 En el sistem a terrenal. al sacerdote. el pecado es transferido del pecador a Jesú s como Cordero. que in ­ cluía su m uerte. y en arm onía con su carácter de amor. que a su vez era llevado al desierto “por m ano de un hombre destinado para esto”. al santuario. (Aunque la Biblia no lo mencio­ na.) En el verdadero servicio del santuario. sólo p ara ser e rra ­ dicado definitivam ente junto con el pecado y los peca­ dores en el juicio final. al sacer­ dote nuevam ente. Mediante un procedimiento abierto y ordenado. el Señor contestará para siempre todos los interrogantes acerca de la gran con­ 115 . quien es-desterrado de la presencia del pueblo de Dios. En el santuario terren al había ángeles bordados en las paredes del prim er d e p a rta ­ mento. un paso a la vez.La purificación del santuario lado en la destrucción final del pecado y de los pecadores. justicia y misericordia. el Señor escogió —a un costo infinito para sí mismo— eli­ m inar el pecado de esta forma. este hombre debía encontrarse en excelente condi­ ción física para conducir al macho cabrío ta n lejos del campam ento que no pudiera regresar nunca: un ejem­ plo de cuán lejos y p erm anentem ente el Señor se propone alejar el pecado de su pueblo. y luego su ministerio sumosacerdotal en un santuario físico literal. a Jesú s como Sacerdote. la culminación del procedimiento expiatorio: Y todo esto no era sino un símbolo del in te­ rés que el universo m anifiesta en el plan de salvación. y por fin al macho cabrío. En lugar de hacerlo. El Señor pudo d estruir a S atan ás el mismo día en que éste se rebeló. dos querubines de oro habían sido colocados en el lugar santísimo. simbolizado por el sistem a terrenal. ante el universo observador.

Dios permite al universo ob­ servador que vea claramente cada paso en la solución del conflicto. “En el ritual típico —escribe Angel M.8 Todavía quedan por contestarse otras preguntas im portantes concernientes a todo este asunto de los ritos del santuario celestial. Se puede aseverar que por el momento el santuario asum ía su culpa. Rodríguez—. El santuario del cielo es literal. M ediante una estructura física visible. no porque Dios necesite que así sea. el pecado confesado por el penitente y su responsabili­ dad eran transferidos al santuario mediante la víctima sacrificial y el sacerdote. 116 . ¿Cómo afecta nuestras vidas el día de la expiación celestial? ¿Qué significado tiene esto para nosotros en la actualidad? El capítulo que sigue se aboca a la investigación de estos asuntos porque lo que sucede en el santuario celestial es extre­ m adam ente relevante para los que se encuentran en la tierra y cuyos pecados están registrados allá.D e s e q u il ib r io fatal troversia y el origen del mal. y el pecador era perdonado. El día de la expiación el santuario era purificado. y así la posición de Dios (en el santuario) quedaba aclarada”. sino por­ que las inteligencias celestiales lo necesitan para ver de qué m anera Dios tra ta con el pecado.

ni el n a tu ra l ni el extranjero que m ora e n tre vosotros. 30). afligiréis vues­ t r a s alm as. 117 . no sólo el santuario era purificado aquel día. Porque en este día se h a rá expiación por vosotros. Y esto ten d ré is por e s ta tu to perpetuo: en el mes séptimo. y n in g u n a obra haréis. a los diez días del mes. y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de J e h o v á (Levítico 16:29. El resultado de esta operación era la purificación del santuario. Sin embargo. También la gente quedaba limpia. todos los pecados que los sacerdotes habían acumulado diaria­ mente en el santuario mediante la sangre de los sacri­ ficios eran quitados de allí y transferidos a la cabeza del macho cabrío vivo.C apítulo La demostra­ ción total y definitiva 1 -A n Yom Kippur —día de la expiación— .

todos los hijos de Israel debían reunirse cerca del santuario y hum illar sus alm as del modo más solemne ante Dios. en tanto que acerca del pueblo se decía: “En este día se h a rá expiación por vosotros. el sacerdocio y santuario levíticos. ya se tratase de un pecador individual o del santuario. ¡Cuánto más esencial es que en nuestra época antitípica de la expiación comprendamos la obra 118 . ¿Qué significa la purificación especial del Día de la Expia­ ción p ara el Israel moderno? ¿Qué significa p ara las personas cuyos pecados. se encuentran en el santuario celestial. por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación” (Levítico 16:33).D e s e q u il ib r io fa ta l La estructura misma del santuario era purificada “de todas las iniquidades de los hijos de Israel”. En Yom Kippur. y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová”. los sacerdotes y la m isma estructura del santuario. no eran sino lecciones objetivas del ministerio sumosacerdotal de Jesú s en el lugar santísimo del cielo. en virtud de la sangre de Cristo. El pecado era elimina­ do de todas partes. Así que este rito que se realizaba una vez al año producía un santuario limpio y un pueblo limpio. La expiación se producía únicam ente después que el pecado había sido quitado. Los sacrificios. a fin de reci­ bir el perdón de sus pecados y no ser separados de la congregación. y el tabernáculo de reunión. El sistem a terrenal era una sombra del celestial. se hacía expiación por la congregación. también h a rá expiación por el altar. “Y hará la expiación por el santuario santo. cuando el sumo sacerdote en trab a en el lugar santísimo. los que viven en el gran día antitípico de la expiación cuando el “verdadero tabernáculo” será purificado? “En el servicio típico.

entonces en el día de la verdadera expiación.2 Si d u ran te el Día de la Expiación el Israel antiguo debía ser limpiado del pecado. el Señor ta m ­ bién es glorificado en el cielo m ientras los pecados son eliminados del santuario durante el juicio.La dem ostración total y definitiva de nuestro sumo sacerdote y sepamos qué deberes nos incumben!”1 “M ientras se lleva a cabo el juicio investigador en el cielo. Además del santuario. ¡Ambos elementos llegan a su punto culm inante en el Día de la Expiación! Dios tendrá sobre la tierra a un pueblo purificado. que le dará honra y gloria a él habiéndole permitido lim piar­ los de sus pecados. Un pueblo puro que lo glorificará en toda la tierra delante del universo observador. de liberación del pecado. Si una sola persona puede glorifi­ 119 . el Israel moderno debe ser purifi­ cado del pecado igualmente. entre el pueblo de Dios en la tie rra ”. Por esta razón. de liberación del pecado” es una parte im portante de lo que Dios se propone llevar a cabo hoy en favor de su pueblo. la “obra especial de purificación. ¡El Día de la Expiación es el momento singular cuando estos dos elementos se conjugan en una culminación de gloria extraordinaria ante el universo observador! El Día de la Expiación en la tierra era una m inia­ tura de lo que Dios realizará a gran escala. el Señor se vale de otros dos factores que contribuyen a clarificar estas cuestiones: el desarrollo del carácter de su pueblo y el juicio investigador. En capítulos previos se ha hecho evidente que Dios trata con el problema del pecado de tal modo que se resuelvan todos los interrogantes del universo observa­ dor porque los asuntos que están en juego deben ser aclarados todavía. debe producirse una obra especial de purifica­ ción. Sim ultáneam ente.

Jesucristo es “el testigo fiel. lo cual encierra el propósito de la expiación de Cristo. simboliza lo que se p ropone hacer a gran escalaren favor de su pueblo moderno durante la demostración t otal y definitiva de su amor.D e se q u il ib r io fatal car a Dios mediante el desarrollo de su carácter. Lo que Cristo inició en la cruz preparó el camino para lo que se propone concluir en el juicio. Si no fuera por el juicio y la resurrección de los redimidos. El juicio y la glorificación de los redimidos no podrían acontecer sin la cruz. y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5). su culminación se halla en la purificación del santuario celestial y del pueblo de Dios en la tierra. E sta demostración del amor divino constituye el punto culm inante del plan de salvación. El mensaje del prim er ángel reza: ] 20 . únicam ente en virtud de lo que Jesú s realizó en el Calvario. Entonces en las m entes de los habitantes del universo no caído los problemas habrán quedado resueltos a tal punto que Dios podrá d erram ar con justicia las plagas devastado­ ras sobre el planeta rebelde. * El fundam ento de todo el plan de salvación fue establecido en la cruz. [quien] nos amó.. y sólo poco tiempo des­ pués resucitar a los salvados y trasladarlos a la prej sencia de los seres sin pecado.. ¿qué propósito habría tenido la cruz? El juicio conduce a la glorificación de los santos. ¿cuánto más lo podrá hacer toda una generación fructí­ fera? Lo que Dios hizo en pequeña escala en favor de su antiguo pueblo de Israel. y el soberano de los reyes de la tierra. Los tres ángeles de Apocalipsis 14 relacionan el juicio con un pueblo puro. el primogénito de los muertos. Los santos pueden presen tarse delante del juicio y recibir la purificación de todos sus pecados.

dándonos a conocer el m isterio de su voluntad. lo completan. el cual se h a b ía propuesto en sí m ism o. l e n ­ g u a y pueblo. El juicio. el perdón de pecados según las riquezas de su gracia. según su beneplácito. el m a r y las fuentes de las a g u a s (vers. E n tanto que la cruz y lo que Cristo hizo en ella por nosotros constituyen el comienzo del “evangelio eterno”. Así. a toda nación. en quien ten e m o s redención por su sangre. 7). la cruz y todo lo que Je sú s hizo en ella en favor de la hum anidad. en la dispensación del cum plim iento de los tiempos. Nos hizo aceptos en el Amado. el llam am iento a la adoración de Dios. así los que e stá n en el cielo. diciendo a gran voz: tem e d a Dios y dadle gloria. porque la hora de su juicio h a lle g a ­ do. descansa sobre la sangre derram ada del Hijo de Dios. El juicio forma parte del evange­ lio.La dem ostración total y definitiva Vi volar por en medio del cielo a otro ángel. que hizo so bre­ a b u n d a r p a ra con nosotros en toda s a b id u ría e inteligencia. que te n ía el evangelio eterno p a r a predicarlo a los m ora d o res de la tie rra . se proyecta como el fundam en­ to de los tres mensajes angélicos. Como lo mencionamos en un capítulo anterior. y todo lo que de allí se desprende como parte del evangelio eterno. de re u n ir to d as la cosas en Cristo. esta últim a am ones­ tación al mundo comienza con el evangelio eterno de Cristo. 6. Un estudio balanceado del servicio del santuario revela cómo la cruz (el a lta r de la ofrenda encendida) y el juicio (el Día de la Expiación en el lugar santísimo) son sólo dos aspectos diferentes 121 . como las que está n en la tie rra (Efesios 1:7-10). y adorad a Aquel que hizo el cielo y la tie rra . Tal como aquí se la presenta. el juicio y lo que Jesús lleva a cabo allí en nuestro favor. este evangelio eterno incluye la exclamación de “la hora de su juicio ha llegado”. trib u . la am ones­ tación.

y vestios del nuevo hombre. que en este pasaje viene conectada con un énfasis especial en Dios como Creador. todo esto trae honra y gloria a Dios. sino una nueva creación” (Gálatas 6:15). las cosas viejas pasaron. reflejar el carácter de Jesús. lo que es más im portante aún. “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada. El prim er ángel no hace más que describir la manifestación real de lo que el servicio del santuario terrenal había estado prefigurando durante m il quinientos años. el m ar y las fuentes de las aguas”. la fructificación. aparte de él uno es incapaz de comprender la verdad presente. Este con­ cepto constituye un elemento esencial de los mensajes de los tres ángeles. “De modo que si alguno está en Cristo. 24). ni la incircuncisión. La victoria sobre el pecado. Esta co­ nexión no es una mera coincidencia. creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:23. La advertencia de dar gloria a Dios es esencial­ mente un llamamiento a la obediencia. Le damos gloria a Dios cuando le permitimos que nos santifique. nos concede la clase de carácter que es capaz de glorificarlo. he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). “Adorad a Aquel que hizo el cielo y la tierra. el poder creador de Di os. Unicamente mediante el poder creador de Dios obrando en nuestros corazones podemos transform ar­ 122 . “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente. combinada con el mensaje del juicio pro­ clamado por el prim er ángel está la amonestación de “temed a Dios y dadle gloria”. nueva criatura es. Además. el ser obedientes y. mediante la renovación que produce en noso­ tros.D e s e q u il ib r io fatal del mismo procedimiento expiatorio.

Además. Las personas aludidas en Apocalipsis 14:12 guar­ dan los m andam ientos (plural) de Dios. que lo purifique de sus pecados y que “borre” sus transgresiones (la acción de borrar los pecados ocurre durante el juicio investigador). Salmo 1)1:10 generalm ente se traduce: “Crea en mí. En prim era instancia él nos creó. entonces. el llamamiento a glorificar a Dios. no únicamente el cuarto. cuando el mundo esté hundido en profunda apostasía. y la proclamación de adorar al C rea­ dor. oh Dios. que las palabras del tercer ángel se concentren en la obediencia. El contexto las coloca durante el tiempo de la marca de la bestia. recreadas a su imagen. un corazón limpio”. 4). actualm ente se encuentra en el proceso de recrearnos. Una traducción m ás literal sería: “LJn corazón limpio crea para mí. oh Dios”. y llegamos a ser una fuente de gloria para él al perm itir que su poder obre en nosotros. a pesar de toda la desobediencia que los rodea. en el Salmo 51 David le suplica a Dios que lo lave de su iniquidad. Después de la advertencia acerca del juicio. Sin embargo. ¡Aquí se ve a Dios siendo vindicado por la purificación y el juicio de su pueblo! M ediante el poder credor de Dios somos renovados a su imagen. y tenido por puro en tu juicio” (vers. No es de maravillarse. “para que seas í'econocido justo en tu palabra. el tercer ángel pregona: “Aquí está la paciencia de los santos. pero a causa del daño producido por el pecado. No se han dejado vencer por el mal prevaleciente ni por la desobediencia que inunda 123 . estos “santos” no reciben la marca de la bestia. El proceso de la santificación es una obra que Dios lleva a cabo para nosotros.La dem ostración total y definitiva nos en nuevas criaturas. los que guardan los m andam ientos de Dios y la fe de J e s ú s” (Apocalipsis 14:12).

J e s ú s e s tá ofi­ ciando en la presencia de Dios. la siguiente declaración de Elena de White es m uy p e rti­ nente: No debe rea liz a rse m ás un a expiación simbólica. Apocalipsis 14:12 no adm ite dudas acerca de ello. ofreciendo su sangTe d e r r a m a d a como si h u b ie ra sido la de un cordero sacrificado. Apocalipsis 14 es la cúspide del evangelio. d iaria y anual. J e s ú s p r e s e n ta la oblación ofrecida por cada ofensa y cada falta del pecador.D e s e q u il ib r io fa ta l al mundo. Todos estos elementos llegan a su punto culm inante inm ediatam ente antes de la segunda venida de Jesús.3 ¿Quiénes son los que “cometen pecados continua­ 124 . M ientras tanto. Pero el sacrificio expiatorio efec­ tu a d o por un M ediador es esencial debido a que se cometen pecados c o n tin u a m e n te. los pobla­ dores de la tierra son llamados a glorificar a Dios. como lo enseñaron d u ran te siglos las sombras y los tipos implicados en el servicio del santuario. E s ta clase de obediencia lo glorificará d u ran te la demostración total y definitiva de su amor. E sta glorificación puede hacerse efectiva únicam ente m e­ diante su poder creador que obra en ellos. En el contexto de la últim a generación que vive d u ran te el cierre del gran día antitípico de expiación —un pueblo con la misión especial de “[perfeccionar] la santidad en el tem or de Dios” (2 Corintios 7:1)— . El juicio que se pone de relieve en el versículo 6 glorifica a Dios. los seres celestiales exclaman: “Tus juicios son verdaderos y ju sto s” (Apocalipsis 16:7). El Señor m an ten d rá una iglesia fiel aunque el mundo entero se ponga en contra de ella. porque cuando concluye. un poder que se obtiene m ediante la “fe en J e s ú s ” que los capa­ cita para “g u a rd a r los m andam ientos de Dios” y así darle gloria a él. Por lo tanto.

La dem ostración total y definitiva m ente” y hacen que el “sacrificio expiatorio efectuado por u n Mediador... [sea] esencial”? Sólo las personas cuyos pecados h a n sido traídos al santuario. Sólo aquellos que profesan servir al Dios viviente. Sólo las personas cuyos nombres están escritos en el cielo. Unicamente los pecados del pueblo que profesa servir a Dios requieren la mediación de Cristo en el santuario celestial, ¡porque allí se tiene que ver únicam ente con esos pecados! Je s ú s continúa m inistrando los méritos de su muerte. Tuvo que m orir sólo una vez, pero todavía tiene que m in istra r por causa de los pecados de aque­ llos que se h a n sujeto a su sacrificio y a la mediación en favor de ellos. Nosotros seguimos pecando; por lo tanto, Je s ú s continúa llevando a cabo su obra mediado­ ra, del mismo modo como los pecadores de Israel necesitaban constantem ente la mediación sacerdotal en favor suyo. Nosotros tam bién ya tenem os nuestro sacrificio, concluido, completo, irreversible, pero conti­ nuam os necesitando de un Mediador que aplique la sangre en favor nuestro. “Por lo cual puede tam bién salvar p erp etu am en te a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). A veces nos preguntam os por qué Je sú s no ha regresado aún. Si volviera en este momento, ¿qué le sucedería a su pueblo? ¿Quién realizaría la obra de mediación en favor de ellos? Si todavía está en el cielo es para “in ­ terceder” por nosotros ya que todavía seguimos pecan­ do. M ientras pequemos tendrem os necesidad de un Mediador. Pero no está lejos el día cuando, sea que estemos listos o no, él regresará “sin pecado”. N uestros pecados h a n retrasado su regreso, pero se acerca el día
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D e s e q u il ib r io fatal

cuando volverá, a p esar de todo. De acuerdo con el libro de Hebreos, Jesús “aparece* rá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Hebreos 9:28). Ya habrá dejado de ser el portador de nuestros pecados, como sacrificio y como sacerdote. Hay un versículo bíblico que habrá dejado de ser relevante en aquel día: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el ju sto ” (1 J u a n 2:1). Obviamente, cuando Jesús regrese, cuando su ministerio sumosa* cerdotal haya concluido, ya habrá dejado de ser nues­ tro Abogado en el santuario celestial. Elena de White escribe:
El profeta dice: “¿Pero quién es capaz de soportar el día de su advenim iento? ¿y quién podrá e s ta r en pie cuando él apareciere? porque será como el fuego del acrisolador, y como el jabón de los b a t a ­ neros; pues que se s e n ta r á como acrisolador y purificador de la plata; y purificará a los hijos de Leví, y los a fin a rá como el oro y la plata, p a ra que prese n ten a Je h o v á ofrenda en ju stic ia ” (Malaquías 3:2, 3, VM). Los que vivan en la tie rra cuando cese la intercesión de Cristo en el s a n t u a ­ rio celestial d e berán e s ta r en pie en la presencia del Dios santo sin m ediador”.4

Tarde o tem prano, Jesús habrá concluido su papel de Mediador. Tarde o temprano, el pueblo de Dios no tendrá más un Sumo Sacerdote que interceda por ellos delante del Padre. Tarde o tem prano, tendremos que “estar en pie en la presencia del Dios santo sin Media­ dor”. ¿Qué implicaciones tiene la cesación del m inis­ terio intercesor de Cristo para los que lo necesiten?
Los que vivan en la tie rra cuando cese la in te r ­ cesión de Cristo en el sa n tu a rio celestial deberán e s ta r en pie en la presencia del Dios santo sin M ediador. Sus v e stid u ra s deberán e s ta r sin m á c u ­

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La demostración total y definitiva
la; sus caracteres purificados de todo pecado por la sangre de la aspersión. Por la gracia de Dios y sus propios diligentes esfuerzos deberán ser ven­ cedores en la lucha con el m al.5

¿Qué pasó con la cruz? ¿Qué fue del altar de la ofrenda encendida que precedía a la mediación sacer­ dotal en el tabernáculo terrenal? ¿Qué acerca del perdón, la seguridad, la aceptación? ¿Cómo hacemos que armonicen estas palabras de Elena de White con las del apóstol Pablo: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”? (Romanos 5:1). ¿O con estas otras: “con­ cluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28)? Todas estas preguntas pueden resum irse en una sola, que constituye el punto álgido de lo que aflige a los adventistas actualmente: ¿Cómo hacemos concordar las declaraciones de Elena de White referentes a la perfección del carácter de la últim a generación con lo que Jesú s hizo en la cruz? Es fácil.

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C apítulo Fe versus obras años la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha sido azotada “por todo viento de doctri­ n a ” (Efesios 4:4). Numerosas disputas doctrinales han barrido o es­ tán inundando a la denominación. Como resultado. pero son sacudidos por cada nueva brisa que sopla. muchos miembros han sido arrebatados por la tormenta. m ientras otros permanecen. A medida que se gestan nuevas tormentas. y su papel teológico siguen embistiendo al adventismo. los adventistas no necesitan de un meteorólogo que les anuncie de qué lado sopla el viento. Diversos cuestionam ientos acerca de Elena de White. 128 Ti1n los últimos * J . su inspiración. Desde 1844 en ade­ lante los ataques contra el juicio investigador se han suscitado con relativa frecuencia.

Otros han aceptado puntos de vista relativos a las citas referen­ tes a la perfección. y sus implicacio­ nes p ara la iglesia actual. Todos son im portantes. la naturaleza de Cristo. La iglesia se ha visto am argam ente dividi­ da por las discusiones acerca de la justificación por la fe. Con relación a la justificación por la fe. La forma en que confrontemos esta cuestión del desarrollo del carácter ante la realidad de la cruz afectará casi todos los demás aspectos de nuestra teología. pueden rastrearse h asta una sencilla pregunta: ¿Cómo relacionamos la cruz con las declaraciones del espíritu de profecía que se refieren a la perfección del carácter de la últim a generación? E sta pregunta es el fondo mismo de los debates teológicos que aquejan a la Iglesia Adventista en la actualidad. pero la mayoría no son sino manifestaciones superficiales del asunto crucial. y aun lo que sucedió en 1844. Las teorías especulativas acerca de lo que sucedió y de lo que no sucedió en la cruz todavía despeinan a la iglesia. que anulan el concepto bíblico de 129 . Todos estos tem as son relevantes (aunque algunos tienen mayor trascendencia que otros). sin embargo ninguno de ellos tiene relación con el problema princi­ pal. particularm ente los que se refieren a la justificación por la fe. Los adventistas todavía luchan con la realidad del sa n tu a ­ rio celestial. continúan. el papel de Elena de White. N uestras filas se ven asediadas por la controversia acerca de si la n a tu ­ raleza de Cristo era semejante a la del hombre antes de la caída.Fe versus obras Debates incesantes acerca del Congreso de la Asocia­ ción General de 1888. Kistos conflictos. o como después de la caída de Adán. en Mineápolis. algunos han aceptado puntos de vista que anulan las declaraciones de Elena de White acerca de la perfección.

estas dos po stu ras so apoyan m utuam ente. hay comentarios como los quo siguen: “Cristo espera con u n deseo an h e la n te la manifestación de sí mismo en su iglesia. cuando no haya sumo sacerdote en el sa n tu a ­ rio. serán sellados en sus frentes”. A dem ás de las declaraciones de El conflicto de los siglos que citamos en capítulos anteriores.3 “Tam bién vi que muchos ignoran lo que deben ser a fin de vivir a la vista del Señor d u ran te el tiempo do angustia.4 130 . con el fin de dem ostrar que su posición es correcta. U na no tiene que cancelar a la otra.D e s e q u il ib r io fa ta l justificación por la fe. no hacen m ás que exacerbar la controversia. C uando se las comprende adecuadam ente. Ambas son posiciones extremas. entonces vendrá él para reclam arlos como suyos”. Los que se dedican a acum ular pasajes del espíritu de profecía relativos a la perfección del carácter. esforzándonos constantem ente por llegar a la meta p u esta delante de nosotros: la perfección de su carác­ ter? Cuando el pueblo del Señor alcance esa meta. E sta es la condición en que deben encontrarse los que h a n de poder subsistir en el tiempo de a n g u stia ”. Los que reciban el sello del Dios vivo y sean prote­ gidos en el tiempo de angustia deben reflejar plena* m ente la im agen de J e s ú s ”. Cuando el carácter de Cristo sea perfectam ente reproducido en su pueblo.1 “¿Estam os luchando con todas n u e stra s fuerzas con el fin de alcanzar la e s ta tu ra de hombres y m ujeres en Cristo? ¿Estam os tratan d o de obtener su plenitud. Cristo guardó los m andam ientos de su P adre y no hubo en él ningún pecado de que S a ta n á s pudiese sacar ventaja.2 “S a ta n á s no pudo encontrar nada en el Hijo de Dios que le perm itiera g a n a r la victoria.

De esta m anera. sino en los suyos”. y an te la ley. Pero es incapaz de serlo. Cristo solo puede p re sen ta r una intercesión eficaz en nuestro favor. La justicia de Cristo es aceptada en lugar del fracaso del hombre. perdona y ju s ti­ fica al alm a creyente y arrepentida. y el Señor coloca la obediencia de su Hijo en la cuenta del pecador. caerá avergonzada delante de él”. sino que debe in teresarn o s lo que Dios piensa de Cristo. debemos fiar en Cristo como n u estra justicia. las personas cuya religión ostá cim entada únicam ente sobre declaraciones sim ila­ res a ésta. La única forma en que puede obtener la justicia es m ediante la fe. la fe es im p u tad a a justicia”. a José y a Elias. El puede hacer callar al acusador con argum entos que no están basados en nuestros méritos.8 E s ta tensión entre la fe y las obras existe. Por fe puede p re sen ta r a Dios los m éritos de Cristo. m irad a Daniel. Mirad a estos hombres. a menudo pasan por alto otras citas de Klena de White. la tr a ta como si fuera ju sta . el pecador debe ser justo. No podemos contestar las acusaciones de S a ta n á s contra nosotros. y Dios recibe.6 “La ley dem anda justicia. y halladm e una sola frase donde ellos hayan pretendido alguna vez ser impecables.7 “Pero aunque debemos comprender n u estra condi­ ción pecaminosa. y la am a como am a a su Hijo. sino en la 131 . n u e stra santificación y redención. Somos acep­ tos en el Amado”.Fe versus obras D esafortunadam ente. P recisam ente el alm a que se halla en estrecha relación con Cristo. nuestro Sustituto. contemplando su pureza y excelencia. no única­ m ente en los escritos de Elena de White. como las que siguen: “No debemos inquietarnos por lo que Cristo y Dios piensan de nosotros.5 “M irad a Moisés y a los profetas.

Pablo dijo: “Porque si A braham fue justificado por las obras. Sin embargo Santiago pregunta: “¿No fue justificado por las obras A braham nuestro padre. que fuo aceptada por Dios. 132 . no obstante. 4): u n a ofrenda hecha por fe. m ás ad elan te Dioa declaró: “Misericordia quiero y no sacrificio. pues mejor te es que se pierda uno de tu s m iem ­ bros. En cambio Abel ofreció a Dios “de los prim ogénitos de sus ovejas” (vers. y no peques m ás” (J u a n 8:11). No obstante. pues. que el hombre es justificado por la fe sin laa obras de la ley” (Romanos 3:28). E sta s declaraciones. en el libro de Apocalipsis. Al contrario. El mismo J e s ú s le dijo a la m ujer sorprendida en adulterio: “Ni yo te condeno. n u estra p reg u n ta debiera ser: ¿cómo las balanceam os? Como lo veremos en el próxi­ mo capítulo. p a ra ten er derecho al árbol de la vida. no se contradicen u n as a otras. y p a ra e n tr a r por las p u e rta s de la ciudad” (Apo­ calipsis 22:14). el lu g ar donde se revela ese equilibrio verdadero es el santuario. Génesis registra que “Caín trajo del fruto do la tie rra u n a ofrenda a Je h o v á ” (Génesis 4:3). Sin embargo J u a n . vete. declara: “B ienaventurados los que lav an sus ropas. y échalo do ti.D e se q u il ib r io fatal E scritura. en otra ocasión J e s ú s dijo: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer. sea que provengan del espíritu de profecía o de la Biblia. y cono* cimiento de Dios m ás que holocaustos” (Oseas 6:6). y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:29). tiene de qué gloriarse. N uevam ente Pablo escribe: “Conclui­ mos. sácalo. So tra ta b a de u n a ofrenda de obras que Dios rechazó. cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?” (Santiago 2:21). pero no p a ra con Dios” (Romanos 4:2).

símbolo de J e s ú s en la cruz. Sobre este fundam ento descansa todo el plan de salvación. El servicio del san tu ario se puede e n te n d e r únicam ente en el contexto de la cruz. el servicio del san tu ario y el juicio in v esti­ gador se tra n sfo rm a n en conceptos legalistas y c o n tra­ rios al evangelio. espe­ cialm ente lo relativo al juicio investigador. S eparados de la cruz. ¿Qué significa la cruz p a ra aquellos cuyos nom bres a p arecerán en el juicio? ¿Qué ha hecho la cruz por las personas que te n d rá n que vivir sin Mediador? La corrección o la equivocación de sus respuestas puede 133 .C ap ítu lo El examen de tu nombre T -J a p rim era lección que el servicio del san tu ario nos enseña acerca del equilibrio de n u e stra s creencias tiene que ver con el sacrificio del anim al.

y el hombre y su m ujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del h u e rto ” (Génesis 3:8). Adán no era pecador por n atu raleza. varón y hem bra los creó” (Génesis 1:27). m alditos con defectos espirituales de nacim iento que nos h a n separado de nuestro Hacedor. Tal como un drogadicto engendra a u n hijo con malform aciones congénitas. y engendró un hijo a su sem ejan­ za. lo hacía porque había cometido un pecado. Acudimos a J e s ú s porque hemos pecado. des­ pués del pecado de Adán sus descendientes heredaron^ la im agen de su padre. O riginalm ente el hom bre no era un pecador sep ara­ do y enem istado. todos nosotros heredam os la corrupción de Adán m ien tras estábam os profundam ente contenidos en el patrón genético de sus lomos. En el principio Dios creó al h o m b r e ^ su propia sem ejanza moral. como sucede actu alm en te con nosotros. “Y creó Dios al hombre a su im agen. “Y vivió Adán 130 años. “A vosotros tam bién. E ra pecador porque así había nacido: separado y ajeno de Dios. qiie ahora era un pecador. conforme a su im ag en ” (Génesis 5:3). que erais en otro tiempo extraños y enemigos 134 . Cuando en el Israel antiguo un pecador tra ía su sacrificio al santuario. A causa de su pecado. ni tampoco experim entaba u n a separación in n a ta de Dios. Lo mismo sucede con nosotros.D e s e q u il ib r io fa ta l significar la diferencia entre la vida etern a o la des­ trucción perpetua. al aire del día. a im agen de Dios lo creó. Pecaba porque era pecador. y pecamos debido a que somos pecado­ res. nosotros somos hijos deformados de nuestro padre. E n lu g ar de ser hechos a la im agen de Dios. La enem istad comenzó únicam ente después que Adán y Eva pecaron: “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se p aseaba en el huerto.

p ara presentaros santos y sin m ancha e irre ­ prensibles delante de él” (Colosenses 1:21. fusilados y quem ados a m anos de los nazis en Europa. son las excepciones que la estable­ cen. No somos culpables del pecado específico de Adán. No obstante. las contadas alm as que a rrie s­ garon sus vidas tra ta n d o de salvarlos no elim inan la regla. quien nos ha “reconciliado” con Dios “por su cuerpo de c arn e”.E l exam en de tu nombre en v u e stra m ente. a d u ­ ciendo que nos a b ru m a con un sentido destructivo de vergüenza y culpabilidad. Colosenses 1:21. La psicología m oderna rechaza el concepto de la n a tu ra le z a perversa in h eren te del ser hum ano. por medio de la m uerte. en virtud de la herencia que nos h a tran sm itid o nuestro padre Adán. que la n atu raleza h u m a n a es básicam ente moral. ¿Cómo? E n u n sentido teológico. M ientras millones de hombres. E s ta ciencia enseña que el hombre es n a tu ra lm e n te bueno. pero generalm ente se m an ifiestan en medio de u n gran fondo de m aldad prevaleciente. hemos sido condenados legalm ente a causa de su pecado. pero hemos sufrido los resultados del mismo. haciendo m alas obras. 22 se refiere a Jesús. decir que “todos pecaron. 135 . Somos peca­ dores por n atu raleza. Es m uy cierto que a través de la historia se h an registrado muchos actos abnegados de m oralidad y bondad. ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne. Al contrario. y e stán d e stitu i­ dos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23) es subestim ar la realidad. la Biblia_eiiseña que han existido únicam ente dos hombres: AdáiVy J e s ú s . 22). En el contexto de las páginas salvajes de la histo­ ria h u m a n a .'E n n u e s tra condición de hijos n a tu ra le s de Adán. J e s ú s m urió con el fin de salvarnos de la des­ trucción y la m iseria causadas por el pecado. m ujeres y niños eran asfixiados.

que ha adoptado en Adán a todos los hijos que estén dispuestos a recibirlo. E sta situación es análoga a n u estra condición. durante años estos niños llevan una vida clandestina. Adán trajo el pecado. Con el tiempo. cometiendo toda suerte de delitos. Puesto que todos pecan. y el pecado acarreó la muerte. mintiendo. nacido 136 . Dios envió a su Hijo. y por el pecado la m uerte. ocultán­ dose. En un sentido muy débil esto es precisam ente lo que D ioslia hecho por nosotros por medio de Jesucristo.D e s e q u il ib r io fata l U n individuo roba el banco. con seis mil años de m iseria como consecuencia. Los niños son enviados a un reformato­ rio. así la m uerte pasó a todos los hombres. Jesú s vino al mundo como el nuevo P adre de la raza. Como sus descendientes naturales. luego huye. Im itando a su padre. Sin embargo. H an sufrido los resultados de la transgresión inicial del padre. Pero como ocurrió con aquellos niños. nosotros tam bién fuimos corrompidos por el pecado de nuestro padre. Adán huyó de Dios por causa de su propia transgresión. por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). todos mueren. engendra hijos. “Como el pecado entró en el mundo por un hombre [AdánJ. robando. en la vida corrupta que han llevado a causa de ella. nosotros también hemos andado huyendo desde entonces. no por el robo bancario de su padre. No somos más culpables del pecado de Adán que los hijos del ladrón de bancos eran por culpa suya. el nuevo jefe legal de la h u m a­ nidad. Como fugitivo. supongamos que alguien ofrece adop­ ta r legalm ente a los hijos del ladrón de bancos y sepa­ rarlos de su vida delictiva. “Pero cuando vino el cumplim iento del tiempo. la policía captura a toda la familia. sino por los crímenes que perpetraron como resultado de las fecho­ rías de su padre.

Y por cuanto sois hijos. p ara que redimiese a los que estab an bajo la ley. No obstante. Pablo escribió: Así que. enem istada con Dios y alejada de él. 15). Jesú s hizo m ás que adoptarnos m eram ente. no explica com pletam ente lo que Cristo ha logrado en nuestro favor. La justificación e n tra ñ a una declaración legal de perdón. el cual clama: ¡Abba. Lo podemos reflejar. la adopción en un sentido terrenal.E l exam en de tu nombre de m ujer y nacido bajo la ley. así tam b ié n por la obediencia de uno. de la m ism a m a n e r a por la ju stic ia de uno IJ e sú s ] vino a todos los h o m b re s la justificación de vida. Padre!” (G álatas 4:4-6). 137 . y a u n reflejarlo “perfectam ente”. a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. impecable y santo que se nos acredita a p esar de que nunca seamos capaces de obtenerlo por n u e stra propia cuenta. 19). de quien tom a nombre toda familia en los cielos y en la tie rra ” (Efesios 3:14. nosotros tam bién nacimos en u n a familia corrupta y condenada. Como herencia de Adán recibimos u n a n a tu raleza pecam ino­ sa. Si uno de los hijos del ladrón de bancos comete un asesinato. “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo. T am bién nos justificó (véase Romanos 5:1). P o r ­ que a sí como por la desobediencia de un ho m b re los m uchos fueron constituidos pecadores. los m uchos se rá n constituidos ju s to s (Rom anos 5:18. como por la tra n g re s ió n de uno [Adán] vino la condenación a todos los hom bres. Dios envió a vuestros corazones el E sp íritu de su Hijo. pero jam ás lo podremos igualar. salvarlo dem an d ará m ás que u na adopción.1 Tal como sucedió con'los hijos del ladrón de bancos. Es el regalo de un carácter perfectam ente justo. Je s ú s desea adoptarnos e incorporarnos a su propia familia.

cuán saludables sean nuestros genes. m uertos en nuestros delitos y pecados. experimentó esa justicia perfecta en su propia vida.2* Sin embargo. Sin embargo. fracasa. No im porta quiénes seamos. sus riq u e z a s y gloria. U n estu d ian te con 95 por ciento obtiene la m ism a calificación de fracaso que uno con 20 por ciento. fracasa. y al im ita r su vida de b e n e v o le n ­ cia y abnegación. pereceríamos sin esperanza y sin Dios. nuestro dilema persiste. y vino en b u s c a de nosotros. Se hum illó a sí m ism o y tomó n u e s t r a n a tu r a le z a con el fin de c a p a c ita rn o s p a r a a p r e n d e r de él. lo p u d ié ra m o s se g u ir paso a paso h a s ta el cielo. cuán intachable n u e stra educación. ta n com pletam ente incapaces de salvarnos por n u e stra propia cuenta. Lo mismo sucede con la redención.D e s e q u il ib r io fatal N u e s tro S e ñ o r y S a lv a d o r hizo a un lado sus dom inios. p a ra s a lv a rn o s de la m ise ria y h a c e r ­ nos se m e ja n te s a él. de acuerdo con n u e s tr a s h a b ilid a d e s . No j>odemos ig u a la r el e je m ­ p l o 'p e r o podem os asém e ja rn o sjL é J. Como consecuencia del pecado de Adán y la corrupción que produjo en la hum anidad. Si comete una equivocación. precisam ente porque somos ta n desvalidos. P a ra aprobar. si responde mal un a sola pregunta. puesto que Dios no acepta sino una justicia perfecta. y ahora nos la ofrece como un don gratuito. y h a c e r como él. Un reflejo perfecto o una sem ejanza no son suficientes. ninguno de nosotros ha sido capaz de form ar un carácter perfecto. Si quedáram os librados a n u e stra suerte. J e s ú s vino. ejercicio de clase y examen. todos hemos peca­ 138 . de lo contra­ rio. Piense en una escuela que tuviera únicam ente dos calificaciones p ara cada m ateria: aprobado y fracasado. el alum no necesita un promedio de 100 por ciento. El alum no debe ten er un a m arca perfecta en cada papelito.

A unque pudiéram os llegar a ser perfectos. y cuando llegue el día de a s e n ta r las calificaciones. “M ira que he quitado de ti tu pecado —dice Je s ú s— . El es la nueva Cabeza de la h u m an id ad p ara que en él hagam os n u e stra su vida perfecta. sin im p o rta r cuáles h a y a n sido. a m enos que se nos acredite una justicia perfecta. todas n u e stra s justicias y bu en as obras. escobillado y m anicuras del mundo pueden hacer “kosher” (limpio) a un cerdo. sin pecar nunca m ás. Es como si en aquella escuela el m aestro dijera: “confíen en mí. Pero Jesús. somos alm as perdidas. No im porta cuánto nos empeñemos. La justicia que Jesucristo obtuvo p a ra nosotros independientem ente de nosotros. a causa de nuestros pecados pasados seríam os incapaces de producir la justicia que la salvación requiere. y u s te ­ des podrán ten er u n 100 por ciento en lu g a r de sus grados deficientes”. no pueden salvarnos m ás efectivam ente de lo que todo el jabón. E s ta es la esencia del evangelio. las bu en as nuevas.E l exam en de tu nombre do y por lo tanto ja m á s lograremos por nosotros m is­ mos la calificación de la justicia perfecta de 100 por ciento que se necesita p a ra obtener la redención.' cuán convertidos y santificados lleguemos a estar. a u n las que hayam os realizado bajo la inspiración del E sp íritu Santo. gracias a la perfección de su vida. Por lo tanto. procedente de un a fuente externa. No im p o rta quiénes seamos ni lo que hayam os hecho. y te he hecho vestir de ropas de g ala” (Zacarías 3:4). las b o rraré todas. con c u á n ta insistencia oremos. posee la m arca del 100 por ciento: aquella justicia perfecta. Jesucristo es capaz de perdonarlo todo de modo que podam os presen tarn o s ante la presencia de Dios tan 139 . ahora nos la ofrece en lu g a r de n u e stra s propias vestiduras contam inadas.

el r e p r e s e n t a n te del pecador. Coloca sobre C risto la in iq u id ad de toda a lm a que cree.D e se q u il ib r io fatal perfectos y aceptados por el P adre como él mismo. El alm a convertida recibe inm ediatam ente el 100 por ciento sin to m ar en cuenta su puntaje térm ino medio. no tenem os que alcanzar cierta norm a p ara lograrlo. sino verdaderos hijos e hijas de Dios. p a r a que nosotros fu ése­ mos hechos ju stic ia de Dios en él” (2 Corintios 5 :2 1). El Señor i m p u ­ ta al creyente la ju stic ia de Cristo y lo declara ju sto de la n te del universo. sin im portar nuestros logros. E ste es declarado ju sto m e d ia n te Aquel que h a b la verdad. no necesitamos llegar a cierto nivel p ara que nos sea concedido. que luego compensa la diferencia. su su s titu to y g a ra n tía . por nosotros lo hizo pecado. la justicia de Cristo nos cubrirá com­ pletam ente. como Adán antes de la caída. No tenem os que le v a n ta r n u e stra califica­ ción a un 70 por ciento o un 90 por ciento an tes que se nos conceda el m anto de justicia.3 “Concluimos. La g ran obra que h a de e fectuarse en favor del pecador m a n c h a d o y conta m in a d o por el m al es la obra de la justificación. como veremos en el capítulo siguiente. No tenemos que g a n a r ese estatus. pues. aunque no incondicionalmente. que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28). como resultado de acreditarnos g ratu itam en te —a p esar de no merecerla en absoluto— su justicia perfec­ ta. ¡Las buenas nuevas se vuelven mejores aún! E ste marco de la justicia perfecta de Cristo (llam ada ju s tifi­ cación forense por los teólogos) nos cubre d u ra n te el juicio investigador cuando llega el momento del exa­ 140 . Y es suyo p a ra siempre. T ra n sfiere sus pecados a J e s ú s . “Al que no conoció pecado. Entonces ya no somos pecadores dignos de m uerte. Al contrario. como manto tejido en los telares del cielo.

(Aunque los exámenes de las últim as sem anas hubieran estado obtenido calificaciones de 100 por ciento. entonces por demás murió Cristo” (G álatas 2:21). ¡de todos modos fracasaría por causa de las m alas notas del pasado!) E n la epístola a los G álatas Pablo nos am o­ nesta contra este tipo de razonamiento: “No desecho la gracia de Dios. ahora vais a acabar por la carne?” (G álatas 3:3). Tam bién nos advierte: “De Cristo os desligasteis. y se pretendiese que el alum no respondiera únicam ente con sus propios trabajos. Siguiendo con la ilustración de la escuela. El santuario enseña la verdad de la justicia sola­ m ente en Cristo. ¡Este es el propósito m ás im portante de la justificación! ¿De qué nos serviría la justificación si al llegar el juicio. ya no fuera válida? Algunos creen que inicialmente somos justificados por la justicia de Cristo. Luego agrega: “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el E spíritu. cuya justicia era lo único que podía tra e r salvación a la hum anidad. esto sería como si la calificación de 100 por ciento que se nos había acreditado fuera borrada el día de sacar los promedios. el momento cuando más la necesitamos. Pues nosotros por el E spíritu aguardam os por fe la esperanza de la ju sticia” (G álatas 5:4. pues si por la ley fuese la justicia. Cada animal inmolado en la econo­ mía judaica simbolizaba la m uerte de Jesús. 5). los que por la ley os justificáis.E l exam en de tu nombre men de nuestros nombres. pero que en el juicio —en vista de que seremos juzgados por n u e stra s obras— recibiremos n u estra justificación definitiva m ediante la adquisición de un carácter perfecto por medio de la gracia. de la gracia habéis caído. “Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 141 .

E ste punto es crucial. a la p u e rta del tabernáculo de reunión. D urante todas las h oras del Día de la Expiación. seguía ardiendo sobre el a lta r (véase N úm eros 29:711 ). aun en el Día de la Expiación. a ú n así podía alcanzar por medio de la fe la prom esa simboli­ zada por el continuo sacrificio. Si estaba enfermo o lejos de J e ru sa lé n . que ardía sobre el a lta r las 24 horas diarias. Ofrecerás uno de los corderos por la m a ñ a n a . el sacrificio diario de la m a ñ a ­ na y de la tarde continuaba ardiendo. E n Israel se ofrecía un sacrificio especial cada m a ñ a n a y tarde. E sta ofrenda encendida continua aseg u rab a al israelita penitente la disponibilidad constante del perdón. D u ran te la solemne cere­ monia de Yom Kippur. o regular. “Esto es lo que ofre­ cerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día... esta ofrenda encendida. continuam ente. ofrenda encendida a Jehová. cada día. aun m ien tras el sacerdote se ocupaba de sacar todos los pecados del lu g ar santísim o para que la gente recibiera la prom esa 142 .D e s e q u il ib r io fatal 10:4). Aquellos sacrificios señalaban hacia J e s ú s cruci­ ficado. M ientras el servicio se llevaba a cabo. y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde. delante de Je h o v á ” (Exodo 29:38-42). simbólica de la m u erte de Cristo en nuestro favor. una ofrenda encendida que simboli­ zaba la continua disponibilidad de la justicia de Cristo en favor del pecador. Esto será el holo­ causto continuo por v u estras generaciones. los m éritos de la justicia de Cristo. o por alguna otra razón no podía llegar al santuario. cubrían al pecador. y d u ra n te todo el año. Se la llam aba la “ofrenda encen­ dida a Je h o v á ” diaria. simbolizados por “el holocausto continuo”. como la única fuente de redención.

las vidas de todos los que h ay an creído en J e s ú s p a sa n a n te Dios p ara ser exam inadas por él”. E n sus andrajos sucios. está delante del ángel. que simbolizan los pecados del pueblo que él lleva como su rep resen tan te. confesando su culpa. ¿qué sucede con nosotros en el Día de la Expiación? ¿Qué procedimiento se sigue d u ra n te el juicio investigador? B alanceando la perspectiva del sacrificio del anim al con el servicio del segundo d e p a r­ tam en to . ¿qué sucede con los que e stá n inscritos en el libro de la vida cuando sus nom bres son llam ados a juicio? “A m edida que los libros de m em orias se van abriendo en el juicio —escribe E lena de W hite— . Entonces. en la persona del sumo sacerdote Josué. y 143 . sin e m b a r­ go. fiando en la m isericordia de un R edentor que perdona el pecado. No sostiene que Israel esté libre de culpas.0 El tercer capítulo de Zacarías describe la obra que Cristo lleva a cabo en el san tu ario celestial.E l exam en de tu nom bre de que “seréis limpios de todos v uestros pecados d e la n ­ te de Je h o v á ” (Levítico 16:30). 3). rep resen tan d o la condición espiritual del verdadero pueblo de Dios. E lena de W hite indica que Josué “no puede defen­ derse a sí mismo ni a su pueblo de las acusaciones de S a ta n á s. su arrep en tim ien to y humillación. La visión m u e s tra a Josué “vestido de v estid u ras viles” (vers. lo mismo que d u ra n te el ritual del día de la expiación e ran borrados ú n ica­ m ente los pecados que se hab ían introducido al s a n t u a ­ rio: los pecados del creyente p en iten te. y S a ta n á s estaba a su m ano derecha p ara acu sarle” (Zacarías 3:1). señalando. en tan to que S a ta n á s lo acusa delante del ángel del Señor. “el cual estaba delante del ángel de Jehová.4 D u ran te este juicio se revisan los nom bres únicam ente de las perso­ n a s que han creído en Jesú s.

le h a dado toda potestad en el cielo y en la tie rra .6 Entonces el ángel del Señor. Con su s ro p as m a n c h a d a s de pecado confiesa su culpabilidad d e la n te de Dios. declarando: 'Je h o v á te reprenda. rechazando las acusaciones de S atan ás. te reprenda. nu e stro Abogado.1 0 Las bu en as nuevas consisten en acep tar que lo que Cristo realizó aquí en favor de Josué ¡es la m ism a obra que lleva a cabo en favor de sus seguidores fieles d u ra n te el juicio investigador! C uando nuestros nom ­ bres son exam inados él presenta su justicia.9 El hom bre no puede por sí m ism o h a c er fre n te a e s ta s acusaciones. Su perfecta obediencia a la ley de Dios. su digni­ 144 . que ha escogido a Je ru sa lé n . p r e s e n ta u n a sú p li­ ca eficaz en favor de todos los que m e d ia n te el a rr e p e n tim ie n to y la fe le h a n confiado la g u a rd a de sus alm as. 5). Pero J e s ú s . y te he hecho vestir de ropas de g ala” (vers. y él solicita a su P a d re m isericordia y reconciliación p a ra el hom bre c u lp a b le . Israel había de ser revestido con 'ropas de gala': la justicia de Cristo que le era im p u ta d a ”. 4). Luego “pusieron una m itra limpia sobre su cabeza. au n h a s ta la m u e r te de cruz. Jehová. oh Satán. el Salvador de los pecadores. hace callar al acusador de su pueblo. y le vistieron las ropas” (vers. “que es Cristo mismo.D e s e q u il ib r io fatal con fe se aforra a las prom esas de Dios”. el Señor le dice a Josué: “M ira que he quitado de ti tu pecado. Intercede por su c a u sa y vence a su a c u sa d o r con los poderosos a rg u m e n to s del C a lv a ­ rio. ¿No es éste un tizón arreb atad o del incendio?’ (Zacarías 3:2)”. S a ta n á s acusa a todos los seguidores de Cristo en todo tiempo.7 En ese momento.8 Del mismo modo como acusó a Josué. Elena de White continúa: “Sus propios pecados y los de su pueblo fueron perdonados.

A todos los que se h a y a n a rre p e n tid o v e rd a d e ra ­ m e n te de su pecado. como llegaron a ser p a rtíc i­ p es de la ju s tic ia de C risto y su c a rá c te r e stá en a rm o n ía con la ley de Dios. . S a ta n á s los a cu sa a n te Dios como tra n s greso res. J e s ú s no d iscu lp a sus pecados. N ada más sería eficaz. le v a n ta su s m anos h e rid a s a n te el P a d re y los s a n to s án geles. reclam an d o el perdón p a ra ellos. Los he grabado en las p a lm a s de m is m a n o s . sus pecados se rá n b o rrad o s. y ellos tnism os se rá n ju zg a d o s dignos de la vida e te r n a . ¿Cómo podemos en ten d er sus declaraciones relati­ 145 . nunca sugiere siquiera que serán nuestros carac­ teres los que nos ju stificarán en el juicio. diciendo: los conozco por su s nom bres. los defectos de c a rá c te r. ¡El desarrollo del carácter ja m á s puede justificar! La sierva del Señor a p u n ta invariablem ente hacia la obra de la cruz.-----— M ie n tra s J e s ú s in te rc e d e por los sú b d ito s de su g rac ia. se les h a in sc rito e l perdón fre n te a sus no m b res ‘en los libros del cielo.12 A p esar del m arcado énfasis que Elena de W hite hace en la perfección del carácter de la últim a g en era­ ción. pero m u e s tra su " arrep e n tim ie n to y sjüufe y.v ______________ _ >------.1’ . la fa lta de s e m e ja n z a con C risto . todos los pecados que les in dujo a com eter. y que h a y a n ac ep ta d o con fe la sa n g re de C risto como su sacrificio expiatorio. la sangre de Cristo. porque todos aparecemos condenados delante de aquellas dos tablas de piedra que se en cu en tran en el lugar santísimo. v a c a u sa de ésto s los re c la m a como sus súbditos. el g ra n sed u cto r se ñ a la la h isto ria de su s vidas. que conduce al pecador penitente d u ra n te todo el trayecto a través del juicio investiga­ dor.E l exam en de tu nombre dad... lo que deshonró a su R e­ d e n to r. su perfecta calificación de 100 por ciento en nuestro lugar.

Los q ue vivan en la tie r r a c u a n d o cese la in te r ­ cesión de C risto en el s a n tu a rio c e le stia l d e b e rá n e s ta r en pie en la p re se n c ia del Dios sa n to sin M ediador. Lo que los salva d u ra n te el juicio.13 146 . es ex a c ta m e n te lo que salva a todos los seguidores fíeles de Cristo: la acción de J e s ú s de le v a n ta r sus m anos d elan te del P ad re diciendo: “Los tengo esculpidos en las p alm as de mis m an o s”. H a b r á n p asad o por una experiencia de santificación Ínigualable. No cabe duda de que esta últim a generación consti­ tu irá un pueblo especial. La ú ltim a generación es salvada d e j a m ism a m a n e ra como lo fueron todas las d em ás generaciones: m ediante la justicia de Cristo que les fue im putada. S u s v e s tid u ra s d e b e rá n e s ta r sin m á c u ­ la.D e s e q u il ib r io fa t a l vas a las personas que vivirán sin M ediador cuando h ay a concluido la obra de Cristo en el sa n tu a rio celes­ tial? ¿Son ellos pecadores? Por supuesto. en su vida p asad a persis­ tiría n los pecados que los co ndenarían d u ra n te el juicio si no fuera por la justicia perfecta de Cristo que los cubre y les ha sido acreditada. su s c a ra c te re s . porque serán trasladados: serán el pueblo que d u ra n te la culm inación de la g ran controversia h o n rará y glorificará a Dios observando todos sus m an d am ien to s au n q u e el m undo entero se vuelva contra ellos. ¿H an que­ b ra n ta d o la ley de Dios alguna vez? Por supuesto./serán persoñ a s que nunca m orirán. p u rific a d o s de todo pecado por la s a n g re de la a s p e rs ió n . aun si h u b ieran vivido veinte años sin pecar. entonces. ¡Sin embargo no es esa experiencia lo qu£ los salva! No Im p o rta cuál hay a sido su expe­ riencia en la práctica de la san tid ad . alg u n a ju sticia in h e re n te que p ueda conducirlos a través del juicio? Por supuesto que no. por lo tanto. ¿Tienen.

E sta s personas vivirán literalm en te d u ra n te el fin del m undo. Lo que los sostuvo d u ra n te el juicio no fue la perfección de su carácter. Se acabó. E s ta ú ltim a gene­ ración h a b rá perdido todas sus posesiones m ateriales. y el que es justo. Algunos d escartan la perfección del c a rácter porque les parece que nulifica al evangelio. confiando exclusivam ente en el S eñor— no e s ta rá n pensando en dorm ir con la esposa del vecino ni en cualquier otra cosa sem ejante. T e n ­ d rá n que afe rra rse ta n estrech am en te al Señor que no se a tre v e ría n a hacer n ad a que p u d iera sep ararlo s de su único refugio y fuente de fortaleza. sino lo que llegaron a ser y son. esta gente — h a m b rie n ta . H a cesado su intercesión en el san tu ario . T e n d rá n que h ab érselas con ham bre. y el que es santo. practique la ju sticia todavía. santifíquese todavía” (Apocalipsis 22:11). cansada. Todo se d e rru m b a alrededor de ellos a m edida que el p la n e ta se degenera y e n tr a en “u n tiempo de a n g u stia cual nunca fue”. Su situación será desesperada. can ­ sancio y persecución. “El que es injusto. E sta s p erso n as conti­ n u a r á n viviendo después que el juicio haya term in ad o y se hay a cerrado la gracia.E l exam en de tu nom bre O bservem os en esta cita el elem ento del tiempo. El 147 . el que es inm undo. Al escapar por sus vidas. P a ra entonces sus pecados h a b rá n sido borrados del m ism o modo como ha sucedido con los de cada g e n e ra ­ ción: la presencia de J e s ú s d elante de su P a d re ofre­ ciendo su propia ju sticia en favor de ellos. Ambos e stá n equivocados. tem erosa. sea in m undo to d a­ vía. Ya h a n sido sellados. en tan to que otros a n u la n el evangelio porque les parece que la perfección del carácter los salva. privación. puesto que la obra de Cristo ha concluido. Los nom bres de estos individuos ya te n d r á n que h a b e r sido revisados en el juicio. sea injusto todavía.

y sin embargo sólo estam os dispuestos a devolverle lo m enos posible. No obstante. No h ab rán pasado por la experiencia de los 144. no todos los salvados form arán p arte de la últim a generación. Elena de White escribió: “No sólo quiero ser perdonada por la transgresión de la san ta ley de Dios. Es sorprendente que Cristo no nos haya abandonado a m orir en nuestros pecados. Todo lo demás es salvación por obras. entonces no necesito preocuparm e por llegar a form ar p arte de ese grupo. Muchos de los fieles que viven hoy ya no esta rá n vivos cuando Je s ú s regrese. nos lo ha prometido todo. sino que tam bién deseo ser elevada hacia la luz del rostro de Dios.000. es suficiente”. esta últim a g e n e ra ­ ción es justificada únicam ente por lo que Jesucristo ha hecho por ellos. sino que deseo que las p u ertas se ab ran am pliam ente para mi . D escan­ sarán en sus sepulcros para lev an tarse en la p rim era resurrección con todos los justos que h ay an vivido desde Adán en adelante.D e s e q u il ib r io fa t a l Señor J e s ú s perfeccionará los caracteres de u n a últim a generación de ñeles que le verán d u ra n te la gloriosa culminación de la gran controversia y que revelarán a n te el universo lo que Dios siem pre ha sostenido: su ley puede obedecerse. No quiero ser m eram ente adm itida al cielo. V erdaderam ente. A veces nos comportamos como payasos d esag rad e­ cidos y dañinos. ha logrado tan to en n uestro favor. ap arte de ellos. N atu ralm en te. Debido a eso. algunos ad v en tistas se han sentido tentados a pensar: “Bueno. Je s ú s ha hecho tantísim o por nosotros. lejos de a n u la r la obra de la cruz. hace dos mil años en el Calvario. el juicio investigador la conduce a su culminación. Si sólo logro p articip ar de la prim e­ ra resurrección. 14 En vista de que muchos de los salvados no h a b rá n '» 148 .

las personas cuyos nombres están escritos en el libro de la vida son juzgadas según sus obras: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios. y no borraré su nombre del libro de la vida. algunos se p reguntan por qué h a b ría n de tr a t a r si­ quiera de integrarse a este último grupo que experi­ m e n ta rá u n a victoria total sobre el pecado. ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17). Tampoco nos equi­ voquemos pensando que los nombres que se hallan escritos en el libro de la vida no pueden ser borrados d u ra n te el juicio: “El que venciere será vestido de. y confesaré su nombre delante de mi Padre. y si primero comienza por noso­ tros. ¿Quién quiere p a s a r por las an g u stias de d ar gloria a Dios d u ra n te la culminación de las edades? ¿Quién desea e sta r vivo cuando J e sú s venga? ¿A quién le in teresa no m orir nunca sino ser trasladado únicam ente? Los que no lo deseen. hay otro aspecto que tiene que ver con el juicio: el de aquellas tablas de piedra g u ard ad as en el segundo dep artam en to de] santuario.000. H ay nom bres que quedan. v estid u ras blancas. y delante de sus ángeles” (Apocalipsis 3:5). y nombres que se borran. no lo tendrán. ¡pero no necesariam ente en la prim era! A dem ás de la justicia de Cristo que recubre al pecador — simbolizada por la ofrenda encendida conti­ n u a m e n te — . E stas rep resen ­ tan la ley divina. ¿Qué determ ina la suerte de cada uno? 149 .E l exam en de tu nombre tenido la experiencia santificadora de los 144. Con tal actitud. No nos equivoquemos. se levan­ ta r á n en un a resurrección. la norm a por la cual somos juzgados.

sino que ese m anto nos revestirá d u ra n te todo el juicio investigador.1 C. El Dios que dejó tras sí la eternidad con el fin de vestirse de hum anidad. su perfección. En lugar 150 El Judas que todos llevamos adentro . Je s ú s nunca nos abandonará a causa de nuestros pecados. son lo que nos perm ite aparecer perfectos a la vista de Dios cuando nuestros nombres son exam inados en el g ran día antitípico de la expiación. no nos dejará por causa de nuestros pecados. S u obe­ diencia a la ley divina. E stas son buenas noticias. que abandonó la gloria del cielo p a ra recibir una corona de espinas en la tierra. . Sin embargo.C ap ítu lo X ^ . las cosas se vuelven todavía mejores./r is to no sólo nos cubre con su justicia al m om en­ to de aceptarlo sinceram ente. sus méritos.

y sufrió nuestros dolores. “Mas Dios m u estra su am or p a ra con nosotros. ¿no dice Jesú s que es mejor perder un ojo o una mano an tes que quem arnos en el infierno? ¿Cómo debemos en ten d er sus palabras: “Muchos me dirán en aquel día: Señor. yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:27)? ¿Qué diremos acerca de todos los augurios de condenación. y en tu nombre echamos fuera demonios. hacedores de m ald ad ” (Mateo 7:22. y el am or que motivó esta acción suya tampoco nos ab an d o n ará por causa de nuestros pecados. Pero de todos modos Jesú s vino a redim ir este planeta. molido por nuestros peca­ dos. no sea que habiendo sido heraldo para otros. y lo pongo en servidum bre. en que siendo aún pecadores. Sin embargo. y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: nunca os conocí. La tierra pudo haberse descartado con m enor efecto sobre el universo del que la pérdida de una célula ejerce sobre el cuerpo hum ano. destrucción y juicio que el Antiguo T estam ento presenta a Israel si rechaza el arrepentim iento y la reforma? ¿Qué diremos acerca de los juicios que fueron derram ados sobre la nación a causa de su pecado? 151 . Cristo no estaba obligado a morir en vez de noso­ tros. Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Mas él herido fue por n u estras rebeliones. “C iertam ente llevó él n u estras enferm edades.E l J u d a s que todos llevam os adentro de ello. por herido de Dios y abatido. el castigo de n u e stra paz fue sobre él. y nosotros le tuvimos por azotado. Señor. vino a m orir por n u e stra s transgresiones. y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4. apartaos de mí. 5). 23)? ¿Qué podemos decir acerca de la amonestación paulina: “Golpeo mi cuerpo. ¿no profetizamos en tu nombre.

Vio que los cojos. Simón. y convinieron en d a rle dinero. “Y entró S a ta n á s en Ju d a s. el cual e ra uno del nú m ero de los doce. y con los jefes de la g u a r ­ dia. ¡El ja m á s nos abandonará por causa de nuestros pecados. p o r­ que te m ía n al pueblo. los ciegos y los enfermos que eran traídos a los pies de 152 . J u d a s dejó a Je s ú s. Y él se com prom e­ tió.D e s e q u il ib r io fa t a l Repetimos: Je sú s nunca nos a b a n d o n a rá por causa de nuestros pecados. Dios elim ina un nom bre del libro de la vida sencillam ente por respeto a la elec­ ción que la persona ha hecho. Santiago ni Pedro? S a ta n á s deseaba in cau tarse de todos ellos. Y los p rin c ip a le s s a c e r­ dotes y los e scrib as b u sc ab a n cómo m a ta rle . 3). Y e n tró S a ta n á s en J u d a s . y é ste fue y hab ló con los p rin c ip a le s sacerd o tes. por so b ren o m b re Iscario te. de cómo se lo e n tre g a ría . ¿Quién dejó a quién? ¿Abandonó J e s ú s a J u d a s a causa de su pecado? No. que se llam a la p ascu a. y su ruina constituye un ejemplo dram ático de las razones por las cuales los nombres pueden ser borrados del libro de la vida. En ese mismo capítulo Je sú s advirtió a Pedro: “Simón. el cual era uno del núm ero de los doce” (vers. Los milagros del Salvador lo habían conmovido. pero nosotros estam os en peligro de abandonar a Jesús por ir en pos de ellos! La acción de b o rrar un nombre del libro de la vida respon­ de a la decisión que la persona ha hecho de elegir el pecado y rechazar a Cristo. ¿Por qué Ju d as? Después de todo. E s ta b a cerca la fie sta de los p a n e s sin le v a d u ra . y b u sc ab a u n a o p o rtu n id a d p a ra e n tre g á rs e lo a e s p a ld a s del pueblo (L ucas 22:1-6). he aquí S a ta n á s os ha pedido p ara zarandearos como a trigo” (Lucas 22:31). ¿Por qué entró en J u d a s y no en Ju a n . este discípulo había tenido una experiencia con Jesú s. Ellos se a le g ra ro n . por sobrenom bre Isca­ riote.

J e s ú s “le dio un lugar en tre los doce. h a n experim entado “un deseo de ser tra n sfo r­ m ados en su carácter y sus vidas”? V erdaderam ente. y al igual que J u d a s . y h a s ta le concedió poderes sobrenaturales. Le confió la obra de un evangelista. Por esa razón. J u d a s pudo llegar a ser el m á s poderoso de todos los discípu­ los. “Reconoció la e n señ an za de Cristo como superior a todo lo que hubiese oído. tal vez. J e s ú s advirtió a sus discípulos: “He aquí os doy po testad de hollar serpientes y escorpiones. y quizás llegar a escribir uno de los libros de la Bi­ blia: el evangelio según S an Ju d a s. Lo vio re su cita r a los m uertos. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan. Am aba al g ra n M aestro. ese fue Ju d a s .1 ¿Acaso no h an experim entado algo de esto todos los seguidores de Cristo a través de las edades? ¿No han am ado tam b ién a J e s ú s y deseado e s ta r con él? ¿Acaso no los h a n conmovido los m ilagros realizados por Cristo? ¿No han reconocido que sus en señ an zas son superiores al resto de cuanto han oído. sino rego­ cijaos de que vuestros nom bres e stá n escritos en los 153 . Le dotó de poder p a ra s a n a r a los enfermos y echar a los demo­ nios”. Sintió un deseo de ser tra n sfo r­ mado en su carácter y en su vida. y esperó obtenerlo relacionándose con J e s ú s ”. le dio la bienvenida en el círculo íntim o de los doce. ¿no hay un pequeño J u d a s en cada uno de nosotros? E vid en tem en te el E sp íritu Santo había tocado a Ju d as. y sobre toda fuerza del enemigo. y deseaba e s ta r con él. Si hubo alguien que tuvo la oportunidad de ser salvado por Jesú s. y n a d a os d añ a rá . ech ar fuera demonios. y m ultiplicar los panes y los peces.E l J u d a s que todos llevam os adentro Cristo sa n a b a n gracias al toque de sus m anos o a una p alab ra de sus labios.2 J e s ú s no se limitó a u n a m era aceptación de Ju d a s .

3 entonces seg u ram en te el nom bre de J u d a s Iscariote tuvo que haber estado escri­ toJ. No renunció a su ambición m u n d a n a l o a su am or al din ero.D e s e q u il ib r io fa t a l cielos” (Lucas 10:19. Aunque aceptó el puesto de m inistrojie_Cris to. ninguna condenación hay p ara los que e stá n en Cristo J e s ú s ” (Romanos 8:1). h a s ta que éste había llegado a ser el motivo predom i­ n a n te de su vida. entrego] ^ S a t a n á s p a ra ser a rra s tra d o a cualquier bajeza de pecado”/ ' J u d a s acarició un pecado por encim a de todo lo dem ás. Al re h u s a r arrepentirse. 20). Si las vidas de todos los que profesan creer en Dios son l a s de “aquellos que profe­ san servir a Dios. ^ S a ta n á s conoce el evangelio. aquellos cuyos nom bres e stá n escri­ tos en el libro de la vida”. ¡él se encoñTo t r a b a a l l i í Sabe muy bien que “ahora. y éste le acarreó la ruina. _no se deió m odelar por la acción divina”. literalm ente prefirió "el pecado por encima de Jesús: un ejemplo de lo que tard e o tem prano sucede con todas las personas cuyos nom bres están escritos en el libro de la vida pero que al fin son borrados de él. Á1 lle g a r a ser esclava) de un vicio. pues. (Jree e n T ^ m z T D e sp ü e s^ é ^ tó d o . El am or al dinero superaba a su am or por Cristo. S £ .llír ¿Qué sucedió entonces? Eleña^FW hltüTIÜ s lo dice claram ente: “Pero J u d a s no llegó al punto de entregarse plenam ente a Cristo.4 ¿Cuál fue el resultado? “H abía fomentado el mal espíritu de la avaricia. Comprende la justifica­ ción por la fe mejor que cualquier adventista'deLseptlm día. no porque Je s ú s no p udiera perdonarlo. Comprende cabalm ente que “la dádiva de Dios es vida etern a en Cristo J e s ú s ” (Romanos 154 . sino porque J u d a s rechazó su perdón.

“Y entró S a ta n á s en J u d a s ”. Aun d e sp u és de h a b e rs e com prom etido dos veces a tra ic io n a r al S alv ad o r.6 155 . “él se entregó a S a ta n á s ” y la razón por la cual se rindió a S a ta n á s fue eljrecho de h a b e r practicado u n pecado que se tra n s-. ¿Por qué en Ju d a s? Porque. y el único modo de lograrlo es induciéndonos a pecar y * luego m anteniéndonos en el pecadQ. sabe que al fin de cu en tas elegiremos el pecado por encima de Jesús. T rató de salvarlo h a s ta el fin. Incluyó tie rn a m e n te a J u d a s en el servicio hecho a los discípulos. Por eso es que se esfuerza p a ra que nosotros abandonem os a Jesús. Y puesto que todas estas cosas son de su conocimiento.E l J u d a s que todos llevam os adentro 6:23). ni ninguna otra cosa creada nos podrá s e p a ra r del am or de Dios. E n to n c es el caso de. Pero no fue oída 'Vsu ú ltim a sú p lica de am or. sin im p o rta r lo que somos ni lo que hemos hecho. No ignora que “el hom bre no es justificado por las obras de la ley. sabe que Je s ú s ja m á s nos abandonará. En ocasión de la C en a de P a sc u a. El sabe bien que en Je s ú s pode­ mos alcan zar perdón y restau ració n completos. ni lo profundo. tuvo o p o rtu n id a d de a rre p e n tirs e . J e s ú s d em o stró su d iv in id ad rev e lan d o el propó­ sito del tra id o r. como dice E lena de W hite.. P ero J u d a s no e s ta b a c o m p le ta m e n te e m p e d e r­ nido. formó en la fuerza guiadora de su vida. E stá fam iliarizado con el inm enso am or que Dios nos tiene y sabe que “ni lo alto. Si logra que lo hagam os. y los pies que J e s ú s h a b ía lav a d o salieron p a ra c o n su m a r la tra ic ió n . S a ta n á s tam bién sabe que no puede hacer ab so lu ta­ m en te nada p ara a n u la r ni re v e rtir n a d a de lo que J e s ú s hizo en la cruz. sino por la fe de Jesu cristo ” (G ála­ ta s 2:16). Jja d a s fue decidido. tal como lo hizo Ju d as. que es en Crito J e s ú s Señor n u estro ” (Romanos 8:39). 'Jesú s no abandonó a Ju d a s.

La cruz lo comprueba. sino que dará tam bién j u n t a ­ m ente con la tentación la salida. ¿Y qué hicieron al oír su “voz en el huerto” (Génesis 3:10)? Huyeron. Por esta razón. que sí. si se m antienen unidos a Cristo. no porque sea capaz de alejar a Dios de nosotros. Hemos de vencer. nos induce a h a c e r lo mismo. pero fiel es Dios. la lucha con el pecado es un elemento central de la batalla de la fe. o ser vencidos? El pecado es letal. “No os h a sobrevenido ninguna tentación que no sea hum ana. los cristianos de hoy deben darse cuenta de cuán fácil es elegir el pecado por encima del Salvador. p a ra aquellos que finalm ente han de estar de pie sobre el m a r de vidrio. Tenemos que obtener la victoria sobre el pecado. sino porque nos aleja a nosotros de Dios. “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos” (2 Pedro 2:9). o no? De acuerdo con este versículo.. sí sabe. p ara que podáis soportar” (JL Corintios 10:13). que no os dejará ser tentados m ás de lo que podéis resistir.D e s e q u il ib r io fa t a l J u d a s estaba ta n endurecido que eligió este pecado en desmedro del Salvador. ¿Sabe el Señor cómo librarnos de la te n ta ­ ción. 156 . Dios anhela perdonar nuestro pecado. no porque no pueda ser perdonado. Si pudo r e c h a z a r ^ Je s ú s a u n después que el Salvador le lavó los pies. Sin embargo. aunque en formas m ás sutiles. ¿Puede Dios proporcio­ narnos una vía de escape o no? Este versículo asegura. El pecado. a pesar de que Je s ú s se hallaba frente a él en la carne. o él la obtendrá sobre nosotros. los cristianos obtienen la victoria sobre el pecado. El pecado es mortal. El pecado nos separa del Señor!""' ¿Quién salió en busca de quién en el Edén? Dios fue quien salió a buscar a Adán y Eva.

sino que justifica­ mos nuestros pecados asegurando que somos incapaces de vencerlos y que la ley de Dios no se puede guardar? “Podemos ser victoriosos. antes. Je s ú s declaró: “no resistáis al que es malo. ¿Es Dios capaz de librarnos 'de caer. sin. y presentaros sin m ancha delante de su gloria” (Judas 24).enibargo Je sú s nos conduce un paso m ás adelante. Cuando estam os en paz con nuestros enemigos. o no? Este versículo dice que sí. resistir cada tentación. o rdenán­ donos que le presentem os la otra mejilla al abusador. ¡Jesús nos ordena amarlos! En estos textos todas sus palabras tienen que ver con las relaciones personales. Entonces. consideramos que ya llegamos a la meta. Pero Jesú s nos pide que hagam os algo más. com pletam ente._ “Amad a vuestros enemigos” (Mateo 5:44). Qué buenos cristia­ nos nos consideramos cuando alguien nos pide un favor y se lo concedemos.E l Ju d a s que todos llevam os adentro “Aquel que es poderoso p a ra guardaros sin caída. ¿cuál es nuestro problema? ¿Por qué no sólo continuamos pecando todavía. vuélvele tam bién la o tra ” (Mateo 5:39). ¡Observemos a qué nivel de m oralidad nos ha llamado Jesús! Cuando no devolvemos mal por mal consideramos que somos buenos cristianos. de modo que pudiéram os vencer cada falta. o les perm iti­ mos p a sa r por encima de nosotros. definiti­ vamente. a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha. tal como sucede con los últimos seis m andam ientos: no hab larás contra tu 157 . ve con el dos” (Mateo 5:41). y por fin sentarnos con él en su trono”. “A cualquiera que te obligue a llevar carga por u n a milla. Sí.7 En el sermón del monte. Je sú s murió para tra z a r una vía de escape p ara nosotros. Sin embargo no es suficiente.

Se nos ha dícKo"que es imposible g u a rd a r los diez m andam ientos. S m embargo la Iglesia A dventista está inundada por la enseñanza de que somos incápa^ ces de* obedecer nP siq u iera las “próhiRciones~~de la 'ley". Se Tía sostenido que siem pre continua7” ¡remos pecahdo'Ty que loS que enseñan dé'otfo modo son legalistas o pérfeccionistas radiüalésrSe hlifhabla^ dcfde todas estas cosas. algunas referencias a las “prohibiciones de la ley”. ¡nos enseña a ni siquiera enojarnos! En el sermón del monte. No h u rta rá s . No m atarás. P resen ta a sus seguidores conceptos_mucho m ás profundos que eT mero cumplimiento externo de las exigencias de los diez m an dam ientos. Je sú s apenas si hizo. por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto. Nos indica que ni siquiera alberguemos la inclinación carnal en nuestros corazones..: como si los “no h a rá s esto” fueran autom áticos.D e s e q u il ib r io fa t a l prójimo falso testimonio. para que tam bién la vida de Je sú s se m anifieste en nuestros cuerpos.con un CérfTTino a u n m a s ridículo: ¿Justificación por la fe! ¿Qué hay de justo en la aseve­ ración de que debemos continuar pecando? Es como si Jesú s quisiera que obtuviéramos un doctorado. No sólo nos pide la m era obediencia de la ley contra el homicidio. y toda la gente ya los entendiera y aceptara. siempre estamos entregados a m uerte por 158 . ¡y a esto se llam a evangelioTO jcTIolilTdenominado. hasta que Cristo sea formado en vosotros” (G álatas 4:19). ¡mien­ tra s los que aseguran que no podemos g u a rd a r la ley sel Empeñan en m antenernos en el ja rd ín de infantes! “Hijitos míos. “Llevando en el cuerpo siempre por todas p artes la m uerte de Jesús.. Porque nosotros que vivimos.” Jesú s nos pide que avancemos m ás allá de la simple obediencia del m andam iento que prohíbe el adulterio.

y conduce a la ruina. a u n q u e expulsado del cielo. “Cristo llevó una vida de perfecta obediencia a la ley de Dios. E n g a ñ a r a los hom bres p a ra inducirlos luego a tra n s g re d ir la ley de Dios. La vida de Cristo debe “m anifestarse en nosotros”: u n a vida que se ha remontado muy por encima de las simples “prohibiciones de la ley”. tenía que ver con la ley de Dios.ue ni siguiera los cristianos convertidos pueden g u ard ar la ley divina ni dejar de pecar. P a ra realizarlo se reláel (Tcóhtra7H J C read o r y. y dem ostrar con ello que está en lo cierto. injusta. A pesar de ello algu­ nos adventistas del séptimo día aseguran que no se pueden g u ard ar ni siquiera los diez m andam ientos. asegurando que era incorrecta. echa por el suelo los tres mensajes angélicos. “Con Cristo estoy ju n ta m e n te crucificado. Sea esto conseguido haciendo a un lado toda la ley o d es­ cuidando uno de sus p recep to s. S atan ás se rebeló contra la ley. La vida que él llevó en este mundo. tenem os que llevarla nosotros por medio de su poder y bajo su instrucción”. hacejuna burla de la cruz. 159 . su objetivo inalterable ha consistido en hacer que los seres hum anos quebranten dicha ley. e lp r o p ó s i tjtdeJ3. para que tam bién la vida de Jesú s se manifieste en n u estra carne m ortal” (2 Corintios 4:10. Desde el origen de la g ran controversia en el cielo.8 La aseveración-de q. 11 ). y ya no vivo yo. el resu lta d o será fin a lm e n te el m ism o. continuó la m ism a lucha en la tie rra . tal fue el objeto que persiguió sin cejar. el punto de partida de la rebelión de Satanás. y así dio ejemplo a todo ser humano. y que no se la podía guardar.__ El problema central en la gran controversia. Por lo tanto.a ta n ás h a consistido en d e s truir_ ■jTTev efe P ío s . m as vive Cristo en m í” (G álatas 2:20).E l Ju d a s que todos llevamos adentro causa de Jesús.

aseguran que no se la puede gu ard ar. No hay m ucha diferencia entre cre e r que no necesitamos g u a rd a r la__ley y aseverar que ésta no se puéHcT guardar. cuando asegura: “Aquí está la paciencia de los santos. que involucra el cum"foimiéñto de los propósitos satánicos. ’ oiT"que~consilerañ que no podemos vencer el1 E pecado.D e s e q u il ib r io fa t a l E lena de W hite pudo h ab er agregado que el objetivo de S a ta n á s tam bién se puede lograr m ediante la enseñanza de que la ley realm ente no se puede g u a r­ dar. Si la ley no se puede guardar. entonces ¿qué quiere decir el tercer ángel en Apocalipsis 14:12. las personas llam adas a hacerlo las estén promoviendo! Además. cuando los ad­ v en tistas del séptimo día. están anulando la m ism ísim a ley que h a n sido llam ados a poner en alto! C uán ridículo es promover una norm a cuyos promotores la rechazan con sus p alab ras o sus accio­ nes. C ualquiera de estas dos posiciones Conlleva~el quebranto dé la ley. ¡Que en lugar de re fu ta r sus m entiras. realm ente sostienen que no se pueden obedecer los diez m andam ientos. los que g u a rd a n los m andam ientos de Dios y la fe de J e s ú s ”? _ Da miedo escuchar a un adventista del séptimo día que reitere exactam ente la m en tira que S a ta n á s dise­ minó en el cielo a u n an tes de la creación del mundo: que no se puede g u a rd a r la ley divina. a quienes se les ha confiado el propósito especial de proclam ar la ley de Dios. ¡Por lo tanto. ¿por qué Dios había de establecer una ley que no pudiera cumplirse. para luego arro jar al lago de fuego a miles de millones de personas por el incum pli­ miento de sus dem andas? ¿Cómo podrían los diez m andam ientos ser la norm a del juicio si desde el 160 . El diablo debe de e s ta r feliz con esto.

La salvación no term ina c o n ja proel am aciún-legal del p e rjóiij com otarnpocoel bautism o finaliza con la inmersión. L a clave está en hallar el equilibrio entre la ley y la gracia. con funciones distintas. ¿cuál es la im portancia del Calvario? ¿Qué g ran sacrificio realizó Jesús? Si somos condenados por una norm a inalcanzable desde el comienzo. Después que se nos ha sumergido. tanto la Biblia como el espíritu de profecía enseñan que podemos ser victoriosos. si los seres hum anos son condenados por q u e b ra n ta r una ley imposible de obedecer. Se tr a ta de dos aspectos diferentes del mismo evangelio. para luego hacerlos fracasar a todos? Y lo que es m ás significativo. Jesú s nos debía su m u erte en la cruz. debemos levantarnos y salir del agua p a ra que “tam bién nosotros andemos en vida nueva” 161 . entonces realm en te Dios tiene la culpa. Pero los problem as se suscitan cuando las separam os en té rm i­ nos de la vida diaria del creyente. No obstante. tam b ién seremos santificados. El hecho de que algunos h a n enseñado el evangelio desde un ángulo legalista no es razón para que desechemos la ley. entonces el Calvario era lo menos que podía hacer. Si él era culpable de la existencia del pecado. No hay que olvidar la diferencia que existe e n tre lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz —ju s ti­ ficación— y lo que se propone hacer en nosotros —san ­ tificación— . que en verdad triunfam os. Si hemos sido justificados.E l Ju d a s que todos llevam os adentro mismo comienzo eran algo inalcanzable? ¿Qué m aestro es capaz de poner un examen tan difícil que ningún alum no tenga la m enor posibilidad de pasar. y que la ley es la norm a por la cual vivimos y seremos juzgados. La una sin la otra desvirtúa el evangelio. y el pecado consiste en la transgresión de dicha norma.

Pablo am onesta en contra de aquellos que p re te n ­ dieran utilizarla como excusa p a ra pecar. porque la redención no concluye con el perdón. Eso es lo que sucedía en el a lta r de la ofrenda encen­ dida y el p rim e r d epartam ento del santuario. ¿qué dice el versículo siguiente? “Y si buscando ser justificados en Cristo. p ara ser justifica­ dos por la fe de Cristo y no por las obras de la ley” (G álatas 2:16). tam bién nosotros somos hallados pecadores. Sin embargo. fundam ento. nos están dando excusas p ara pecar. pocos versículos m ás adelante Pablo declara: “¿Luego por la fe invalidam os la ley? E n n inguna m anera. sino que sólo m arca su comienzo. es decir lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. Eso es justificación. no puede sep ararse de la ley. pues. en la m ism a referencia acerca de la justifica­ ción. La justificación. sino tam bién la restauración.D e s e q u il ib r io fa ta l (Romanos 6:4). los que enseñan que no se puede obedecer la ley. A unque sutilm ente. E sta es la verdad m ás im portante de la Biblia. 17). * Aquí. He ah í la vida y la m uerte de Cristo por nosotros. nosotros tam bién hemos creído en Jesucristo. El evangelio no contem pla únicam ente el perdón. lisa y llanam ente. “Concluimos. ¿es por eso Cristo m inistro de pecado? E n n in g u n a m a n e r a ” (vers. ¡Cuidado con los que preten d en meterlo debajo del agua y dejarlo allí! El san tu ario enseña que la salvación no term inó en el Calvario. lo cual es su. Sin embargo. sino por la fe de Jesucristo. “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley. que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28). El perdón es ú n icam ente el comienzo de la redención^no su fínal^así como la inm ersión ño indica que eU )au tism o TTsTterm inado. la cual constituye su punto culm inante. sino 162 .

“Porque como el cuerpo sin espíritu está m uerto. ni los afem inados. E n lu g ar de ello hemos elegido la acción pecaminosa. ni los idólatras. ni Jos fornicarios. si Dios les advierte que el pecado podría destruirlos (“No erréis. ¿por qué seguimos quebrantándola? ¿Por qué continuam os pecando? Si Dios dem anda que su pueblo no peque (“¿perseverarem os en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna m an era [Romanos 6:1. y si Dios a ú n les prom ete poder p ara no pecar (“A Aquel que es poderoso p a ra guardaros sin caída” [Judas 24J) —sin embargo. de todos modos continúan siendo tra n s g re sores. 2]”). Siem pre estarem os conscientes del pecado que mora en nosotros. ni los a d ú lte ­ ros. ¡pero no siempre te n ­ dremos que pecar! P a ra un cristiano convertido el acto de pecar. siempre poseeremos una n atu raleza p erv er­ sa y pecaminosa. Siem pre tendrem os que b a ta lla r contra las dem an d as de n u e stra propia carnalidad pervertida. h e re d a rá n el reino de . es únicam ente porque hemos decidido no echar m ano de ese poder.Dios” [1 Corintios 6:9. ni los maldicientes. ni los ladrones. ni los avaros. Si la ley de Dios se puede observar —y el Señor h a prometido darle poder a su pueblo p ara hacerlo— .4 * M ientras vivamos a este lado deliT segunda venida de Cristo. La fe y las obras v an u n id as inseparablem ente. esto sucede úTncamenteTpo rque eligen pecar. ni los borrachos. ni los estafadores.E l J u d a s que todos llevam os adentro que confirmamos la ley” (vers. 10J). y esta elección de gratificar nuestros 163 . implica una elección consciente. ni los que se echan con varones. A este lado de la segunda veni­ da siempre seremos pecadores. en sí mismo. pero de todos modos lo hacemos. ¿Cómo podría ser de otro modo? Si Dios nos prom ete poder p ara no pecar. 31). así tam bién la fe sin obras está m u e r ta ” (Santiago 2:26).

Pero t ningún cristiano necesita acabar su vida a la m anera de Ju d a s para que su nombre sea borrado del libro de la vida. Jesús se venaT orzadcTá ser Rey'y (Jobernáhte" Como resu ltado^ “J u das tendría ¿T su favor'él* haber p uestcHaT Rey en el trono de~David. Al hacerlo elegimos el pecado por encima de Jesús. y sin embargo ser b o rra d o del libro j e j a vida. es exactam ente lo que hizo Judas. El Señor puede perdonar nuestros pecados: pero si r. m ientras J e sús declara. El pecado había pervertido tanto su mente y lo había hecho t an. obradores de m aldad” (Mateo 7:23). orar.. la justicia y la impiedad. Nos vuelve insensibles a las diferencias entre lo correcto y lo equivocado. insensible a las diferencias ^ n tre el bien y . que llegó al punto de racionali­ zar su traición ¡h ^ sta j^ r^ rjju e é s t a j^ ) e x a lta r ía tanto Con razón la Biblia advierte a los cristianos: “Que 164 . menos pecaminoso aparece a nuestra vista.el m al. tarde o temprano llegaremos a estar tan empe­ cinados en ella.D e s e q u il ib r io fa ta l propios deseos impíos. y h a s ta^ realizax buenas obras. El pecado es una enfermedad de los nervios espiri­ tuales.su pecado. Y este á^tcTTe aseguraría el primer puesto. entre el bien y el mal. Ei^efecto. en lugar de preferir a Cristo. que haremos la misma decisiorT 1ataT ’ qué J u d as hizo al recHazar ‘ otalm ente a Jesús. Los matices se vuelven borrosos. De modo que continuamos pecando únicam ente porque elegimos no echar m ano de las prom esas de Dios en Cristo. Ju d as había racionahzad-Q. aunque en escala menor. y había llegado a creer que si traicionaba a su Señor. el siguiente a Cristo en el nuevo reirfo.oiitinuam os en la t ransgresión como Judas. puede asistir_a la iglesia. M ientras m ás lo justificamos. diezmar. ^‘Apartaos de mí.

pobre. No nos engañemos. y no sabes que tú eres un desventurado. tampoco. Estos siervos de S atanás habían sido cegados por el pecado de tal m anera que no podían distinguir la diferencia entre el bien y el mal. ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:17). ¡a pesar de que ahora se engañan pensando que están bien! “De los defectos de carácter —advierte Elena de 165 . miserable.E l Judas que todos llevamos adentro ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13). Convencidos de que realizaban la obra de Cristo. creyendo que lo hacían para la gloriá de Dios. mujeres y niños en la estaca. serán borrados del libro de la vida. En efecto. que somos cristianos. a menos que acepten el consejo'que se les da en el ver-. y en su nombre tortu­ raron gente. El hecho de que no hayamos quemado a algún ‘'hereje” en el nombre de Jesús. saquearon pueblos. y de ninguna cosa tengo necesidad. Esto no da la idea de que los laodicences estarán gozando con Jesús en el banquete celestial. el griego lo expresa literalm ente como “te vomitaré [hacia] fuera”. 3^ i c o n t r a r n o s tan engaña­ dos y endurecidos como Judas. “Tú dices: yo soy rico. sículo siguiente. y ultrajaron a sus habitantes. ¿verdad? A menos que cambien. Emprendieron g uerras en el nombre de Jesús. Da~histona^Iel cristianismo dem uestra que no todos los que han profesado el nombre de Jesús han estado convertidos. muchos ya lo están. no significa que no podamos estar tan engaña­ dos como ellos. al decir del mensaje de Laodicea. y me he enriquecido. los dirigentes eclesiásticos quemaron a hom­ bres. que estamos teniendo una relación correcta con Dios. Podemos creer que somos salvos. Cuando Dios dice a los laodicences: “Te vomitaré de mi boca” (vers. entre el pecado y la justicia. 16).

1 1 E n Lucas 18 Jesú s se refirió a dos hombres que oraban en el templo. m ás pecadores e impíos aparecerem os ante nuestros propios ojos. 14). adúlteros. uno era fariseo y el otro publi­ carlo. N u estra propia experiencia debería enseñarnos que m ientras m ás victorias alcanzamos en Cristo. no el fariseo. pecador” (vers. 12). la menos inclinada a jactarse de ello. “El fariseo. oraba consigo mismo de esta m anera: Dios.D e s e q u il ib r io f a t a l White— se vale S atan ás para in te n ta r dom inar toda la mente. ¿quién vivía más cerca de Jesús? ¿Quién estaba familiarizado con la santidad y la perfección que Dios exige? ¿Quién experim entaba su necesidad absoluta de la justicia de Cristo p ara cubrir sus peca­ dos? Por supuesto. La persona que no hubiera pecado en todo un año sería la últim a en saberlo y. m ás nos acercaremos a Jesús. sé propicio a mí. ¿Quién estaba ta n endurecido por el pecado que era incapaz de ver sus propios defectos? ¿Quién volvió a salir del templo con todos sus pecados encima? ¿Quién estaba ta n ciego acerca de su propia condición espiri­ tual como los laodicenses? Por supuesto. el fariseo. El pecado nos a p a rta de Cristo. diciendo: Dios. ni aun como este publicano. doy diezmos de todo lo que gano” (Lucas 18:11. De ahí que trate constantem ente de e ñ g a ñ a r a los discípulos de Cristo con su fatal sofisma de que les es imposible vencer”. “descendió a su casa justificado” (vers. ladrones. Entonces Jesú s agregó que el publicano. no quería ni aun alzar los ojos al cielo. Por otra parte. y por lo mismo. 13). puesto en pie. te doy gracias porque no soy como los otros hombres. E ntre tanto. por lo mismo. el publicano. ayuno dos veces a la sem ana. estando lejos. ’ T — ---------------------------- 166 . “el publicano. sino que se golpeaba el pecho. x sabe muy bien que si se conservan estos defectos lo logrará.

12 ¿Quién corría el mayor riesgo de no arrepentirse de su pecado. y que h a y a n aceptado con fe la sa n g re de C risto como su sacrificio expiatorio. pero m ie n tra s más victorias obtengam os en Cristo. cuya justicia h ará que se vean en la vergüenza de sus propias imperfecciones. sus pecados serán 167 . pero únicam ente porque estaba ta n engañado por sus pro­ pios pecados que ni siquiera se percataba de ellos. el fariseo o el publicano? El fariseo. ni podemos abandonarlos. y m ás inclinados nos sentirem os a orar como el fariseo.E l Ju d a s que todos llevamos adentro m ientras m ás separados de él nos hallemos. Esto parece irónico. con m as claridad percibiremos niTestra^ñecesi^ad^de su justicia. se les h a in sc rito el perdón fre n te a sus nom bres en los libros del cielo. que testificarán en contra suya en el día del juicio. con mayor denuedo se golpearán el pecho porque se encontrarán caminando más cerca de Jesú s. Elena de White advierte que “los pecados de los cuales no nos hayam os arrepentido y que no h ay an sido abandonados. Ya que somos incapaces de arrepentim os de los pecados que no percibimos. El pecado nos endurece y nos ciega a todos con respecto a nu estra verdadera condición espiritual.m vtráin^pecador en el día de Dios”. como llegaron a ser p a rtíc i­ pes de la ju stic ia de C risto y su c a rá c te r e s tá en a rm o n ía con la ley de Dios. M ientras m ás victorias ganen los cristianos. las personas em pecinadas en la maldad corren el grave riesgo de albergar pecados de los cuales no se han arrepentido ni los h a n abandonado. no serán perdonados ni borrados de los libros de memoria. A todos los que se h a y a n a rre p e n tid o v e rd a d e ra ­ m en te de su pecado. sino que perm anecerán como T ^sH m ^iol. m ás confuso será nuestro discernimiento acerca de n u estra condición pecaminosa.

Cualquie­ ra puede jactarse de ser salvo. Los caracteres que formamos m ediante la justicia de Cristo nos aseguran una vida en arm onía con la ley divina. a pesar de nu estra carne enferma de pecado. Y en el día del juicio son esas victorias las que testifican de que hemos sid(f'verdaderam ente„redimidos.. Sola. El hecho de que la víSaTTegüe a estaF~erTarmonía con la ley de Dios no conducirá a nadie al cielo. El juicio investigador es lo que determ ina ante el universo que observa si estas pretensiones son válidas o no. En eso consiste^a pruebaTTa evidencia externa. o no._Por esta razón Elena de White pudo escribir: “El que no tiene suficiente fe en Cristo para creer que él puede g u ar­ darlo del pecado. sino tam bién la victoria sobre ellos. d “M uéstram e tu fe sin tus obras —nos desafía S a n tia ­ go— . Al exam inar n u e stras obras. ’ é 'q ü e verdaderam ente poseemos una fe salvadora. y de ser un servidor de Cristo. a pesar de tener que habér168 . el juicio investiga^ dor de£ermiña~si re al m e n l é h e m os ejer o d ^ v e r d a d e m fe. y ellos m ism os serán ju zg ad o s dignos de la vida e te rn a .D e s e q u il ib r io fa t a l borrados. puede salvarnos un registro perfectoTy como Jesú s fue el único hombre que verdaderam ente lo alcanzóLtocios ríécesitamos_de “la san g rejje~Uristo coino rTuestro. j Jesucristo no prometió únicam ente el perdón de los pecados. Si aquí en la tierra.La reden­ ción es un plan pam L&teT Si ya hemos aceptado el perdón.1 4 El juicio investigador determ ina ante el universo observador si de veras hemos sido salvados.sacrifLcKLexpiatorio”.13 JSsto n o es salvación por obras. tam bién debemos aceptar la victoria. no tiene la fe que le dará en trad a en el reino de Dios”. y yo te m ostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:18).

Pero al paso que Dios puede ser ju sto y sin em ­ bargo ju stific a r al pecador por los m éritos de C risto.. Si Ju d a s Hubiera aícanzadoTáVictoria sobre su codicia mediante el poder de Cristo. Si 110 le permitimos a Cristo que desarraigue de nuestras vidas el mal que hemos heredado y el que hemos cultivado.E l Ju d a s que todos llevamos adentro noslas con trem endas tentaciones y con un diablo que nos inquieta constantem ente. n ad ie puede cubrir su alm a con el m anto de la ju stic ia d e 'C risto m ie n tra s p rac tiq u e peca­ dos conocidos. * ’ * En Mateo 7 Jesú s compara a dos individuos. entonces en el cielo.descuide deberes conocidos. o. 26). El otro oye sus palabras “y ñ o l as nace” (vers. la que no cumple los m andam ientos de Jesús. raleza-ñecaminosaj sin estar acosados por las tentacio­ nes. Permanecemos justificados cuando vencemos m e­ diante el poder que se nos ha p rometido. Su nombre podría Kaiser permanecido en el libro de la vida. Su “fe se perfeccionó por las obras” (Santiago 2:22). permanece fiel hasta el fin. no habría abandonado a su Señor. se descamina. sin una n a t u . En cambio la persona desobediente. que hace lo que Jesús ordena. y libres para siempre de un diablo que nos persiga constantem ente. La persona obedien­ te. elegimos a Jesú s por encima del pecado. D ios req u iere la e n tre g a com pleta del corazón a n te s que p u eda e fectu arse la ju stificació n . 24). Y a fin de qtrg~éf'Hombre re te n g a la justificación. Su “fe sin obras está m u e rta ” (Santiago 2:26). Uno oye sus palabras v ^las hace” (vers. El pecado puede separarnos de Dios a tal punto que perdamos la salvación.1 5 169 . ciertam ente no causarem os problema alguno. debe h a b e r u n a obediencia co n tin u a m ed ian te una fe activa y viviente que obre por el am or y purifique el a lm a . caeremos de la gracia.

D e s e q u il ib r io fa t a l Esto no significa que cada vez que uno peca queda fuera de la salvación. y confiando enteram ente en los rñéritos de Cristo que nos han sido imputados. El juicio investigador es el proceso mediante el cual nuestras decisiones son selladas para bien o para mal. deberían unirse a una iglesia que enseña el concepto de que “una vez salvos. Sin embargo. crecimiento y^ victoria. como la única fuente de nuestra salvación. la . alabándolo por las victorias que nos ha concedido. y la única m anera de conservar su presencia es m ediante la entrega diaria que producirá una constante cosecha de obediencia.justificación debe entenderse como un procedimiento continuo que necesita ser cultivado. Pero algunos argum entan que el juicio investigador les resta seguridad. el juicio no hace otra cosa que reconocer y darle carác­ ter definitivo a nuestra elección de m antenernos p ara siempre al lado de Dios o de rechazarlo. ^arrepmtiendonos y abandonando nuestro pecado cuando caemos. En lugar de eso. andad en él” (Colosenses 2:6). En cambio. salvos para siem pre”. entonces tendremos toda la seguridad que necesitamos. si le rendimos nuestras vidas a Je s ú s diariam ente. Todos aquellos cuyos nombres están escritos en los cielos ya han sido aceptados por el Señor. Cualquier promesa 170 . El juicio investigador no es el momento cuando Dios decide definitivamente si nos acepta o nos abandona. de la m aner^ que habéis recibido al Señor Jesucristo. ¿Cuánta seguridad desean tener? Si lo que desean es poseer la seguridad absoluta de que una vez que aceptan a Jesús nunca más pueden perderse. mantenido y alimentado diaria­ mente para evitar perderlo! “Por lo tanto. Recibimos a Cristo en virtud de la entrega total del yo. El juicio investigador revelará finalmente sí Hemos mantenido o no esa relación salvífica.

El Judas que todos llevamos adentro que se nos haga más allá de ese límite es mera p resun­ ción. Las obras no nos salvan. No pueden salvarnos ni h an sido diseñadas para ello. Al contrario. No tenemos s u fi cie n tes obras p ara ser salvo^ y jam ás las tendreIhos. Si estamos verdaderam ente convertidos. ¿Qué más necesitamos? 171 . que nos juzgará de acuerdo con su sabiduría y misericordia infinitas. reclam ar sus“meritos en nuestro faV or/v~cónfiar en tque él es un Juez justo y compasivo. nuestras obras testificarán acerca de ello. ¿Cómo podemos saber si tenemos suficientes obras para ser salvos? La respuesta es sencilla. de que hemos sido salvos. Pero eso no significa que no tengan nada que ver con nuestra salvación. son la prueba. la evidencia. Por eso necesitamos que Jesús nos cubra con su justicia. Todo lo que podemos hacer es apoyarnos^en él. y en el juicio no tendremos nada que temer.

¿cuál es el secreto de la victoria? ¿Cómo podemos ser contados entre los victoriosos a quienes se refiere el Apocalipsis: “E l que venciere será vestido de vestiduras blancas. el pecado todavía se aferra a nosotros. y mfborraré su bré~déTTibro d£ la~vida7y conTesare~su nombre^delante de mi^ádre^. JL pesar de todo. Es verdad que jam ás 172 El Judas que todos llevamos adentro .2 A .Capítulo A . Otros ponen el énfasis en las devogiones matinales porque consideran que mediante ellas esta­ blecemos una relación con Jesús. La oración es impor­ tante. nosotros nos aferramos al peca­ do. mejor dicho. Entonces. no cabe duda. Sin ella no tendríamos la menor posibilidad. H ^ántejde sus áñpelefi”~ (A^pocalipsis 3:5)? Algunos enseñan que para triunfar necesitamos orar de cierta manera específica.

vosotros también armaos del mismo pensamien­ to. en lugar dé~salir victoriosos sobre él. si no lo hacemos. los pecados del mundo lo hicieron morir. .^eremos vencidos por el pecado. porque los sufrimientos más intensos del Salvador en la cruz fueron más bien espirituales que físicos. pues quien ha padecido en la carne... se necesita algo más. pero a menos que en nuestro diario caminar con el Señor estemos dispuestos a poner en práctica un principio. yjel. “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne. siempre le fallaremos a Dios. ¿Pero qué le sucedió a pesar de todo? ¿Cuántos de nosotros no oramos también. ¿acaso no oraba Judas. deseo de alcanzar gloria mundanal? ¿No padeció por 173 . y todavía caemos en pecado? Evidentemente. ' ¿Qué significa el hecho de que Cristo sufrió por nosotros en la carne? En este pasaje Pedro no alude primariamente al Calvario.El Judas que todos llevamos adentro-2 podremos triunfar sin conocer a Jesús. tenemos nuestras devociones.. mientras ejercía su ministerio y sostenía una relación personal con Jesús? Por supuesto. Si aplica­ mos este principiov Dios nunca nos fallará. el secreto de la victoria seiialla en la testificación: trab a­ j a r en favor de la salvación de íás almas y testificar acerca de Dios. terminó con el p ecado”J l P_edro_4: 1). Para otros. No lo mataron los clavos que atravesaron sus manos. ¿Entonces cómo sufrió Cristo por nosotros en la carne? ¿Qué les parece aquella vez que ayunó en el desierto durante 40 días y 40 noches y ganó para nosotros la victoria sobre el apetito J a presuncióp. testificamos. Sin embargo. Cada uno de estos factores es importante. Podemos orar. y testificar. m antener una vida devocional con­ sistente.

cuando cada célula de su cuerpo les pida a gritos la satisfaccTórTde sus ansias de pecar. la tentación se desvanecerá. perfec­ cionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (Hebreos 2:10). les parecerá que andan con los nervíos~de piínta.mediante una fe fn ^ ^ _ e sn iid ^ . y pasiones parezcan_ecMr~liumo por sus poros. por lo qu_e padeció. y la única forma de soportar los ataques del diablo consistió en su disposición de sufrir en la carne para ganar la victoria sobreeT^peca dojm edíante el poderTde^Diosr Esta es también la única forma en que nosotros pode­ mos salir victoriosos.D e s e q u il ib r io f a t a l nosotros en la carne en esa ocasión. realicen obra de testificación. y gracias al poder de J e s u r —y para honra"y gloriá'suya— se regocijarán en las victorias que han alacanzado mediante el Señor. “Y aunque era Hijo. Van a experimentar momentos dgj. que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria. tengan sus devociones.. pero cuando el diablo los presione. cuando sus hormonas. 174 . pero sin pecado” (Hebreos 4:15)? ¿No le causaron sufrimientos estas tentaciones? “Porque convenía a Aquel por cuya causa son todas las cosas. logrando triunfos de los cuales pudiéramos participar? Por supuesto que lo hizo. y poseía una carne humana que reclamaba la satisfacción de sus necesida­ des al igual que la anhelamos nosotros."y se sentirán inducidos a creerque están a puntaj e morir.er-ribje agonía. EniQncesr-cuando les parezca que ya no la pueden_soportar un momento más. apetitos. ¿Qué podemos decir acerca de su vida entera. durante la cual “fue tentado en todo según nuestra semejanza.. Oren. aprendió la obediencia nHebreós 5 j8X^ Jesús era un ser humano. lo~unico~que p uedeñ hacer esüchar mano de las promesas divinas de victoria. y abrazarse de ellas .

Hasta que esto sucediera. Nada más produce resultados óptimos. Obtuve una completa victoria. E sta experiencia h a sido de gran valor para m í de m u­ chas m aneras. Continué resistiendo el deseo de vinagre. Todos pensaban que era imposible que yo viviera.El Judas que todos llevamos adentro-2 “que es poderoso para guardaros sin caída” (Judas 24). Ahora no tengo ninguna inclinación a probar nada de esa índole. Puede e sta r seguro usted de que buscamos al Señor con mucho fervor. Si seguimos cavejido es porque no hemos sufrido en la carne con el íin de triunfar. la lucha continuó.1 ¿Es ésta una manifestación de salvación por obras? ¿Era Elena de White una legalista? ¿Será acepta en el cielo porque logró la victoria sobre el vinagre? Por supuesto que no. Elena de White relata su lucha para ganar la victoria sobre la adicción a cierto tipo de vinagre: Por sem anas estuve muy enferm a. Se ofrecieron las oraciones m ás fervientes por mi recuperación. a esto se lo llamaría legalismo! Algunos argüirían que Elena de White no necesi­ taba haber sufrido de ese modo. 175 . pero continué diciéndome una y otra vez: el Señor lo conoce todo. Si muero. y me vi agudam ente afli­ gida por m uchas sem anas. que m uera. Su experiencia es un ejemplo de lo que significa padecer en la carne con el fin de obtener victorias en Jesús. Debería haber bebido todo el vinagre que quisiera. nos encontraremos bajo el control de Satanás tanto como lo estaba Judas. Antes de mucho. Oportunamente Dios le habría concedido la victoria. ¿Cuándo fue la última vez que usted escuchó acerca de un adventista que sufrió de esta manera con el fin de ganar la victoria? ¡Ay. aunque* "cada vez que lo Racemos se hace más difícil resistir la siguiente vez. sin que siquiera nos percatemos de ello. y por fin vencí. pero no cederé a este deseo. És tanto más fácil fracasar.

Y por considerar que no lo necesitamos. 176 . en lu g ar de p erm itir que fuera derro tad a.D e s e q u il ib r io fa ta l sus luchas y sufrimientos no eran otra cosa que un esfuerzo por obtener la salvación a través de las obras. Pade­ cer en la carne significa exactamente eso: sufrírTSTlm estamos dispuestos a sufrir en l_a carne para g anar la V ictoria sobre nuestros pecados. “Pues quien h a padecido en ía carne. a pesar de la miseria y el dolor. Realmente son la forma correcta de reclamar y recibir las promesas de victoria que Cristo nos hizo. y el pecado nos destruirá. a pesar de la agonía que experimentemos en nuestro interior. nunca term inare­ mos con el pecado. E sta clase de pruebas y sufrimientos no son eviden­ cias de legalismo. es indispensable que los deseche­ mos. a menos que elijamos no pecar.■ Algunos pecados desaparecen en el preciso momen­ to en que aceptamos a Jesús. otros se adhieren tan tenazmente a nuestras almas que parecerían estar incrustados en las moléculas de nuestro ADN.*eníonces moriremos en e l l o s T ^ J ^ . y Jesús nos ha prometido que triunfaremos. aunque hubiera legio­ nes de seres alados moviéndose en derredor nuestro. Para controlar nuestras mentes Satanás utilizará el pecado de tal manera que no discerniremos nuestra necesidad de perdón.2 ¡Qué promesa! Sin embargo. A parentem ente no hay n ad a m ás desvalido —pero en realid ad m ás invencible— que el alm a cons­ ciente de su insignificancia que depende to ta lm e n ­ te de los m éritos de su Salvador. terminó con el pecado”. Sin embargo. Dios enviaría a todos los ángeles del cielo en auxilio de tal perso­ na. A rran­ carnos el corazón nos parecería más fácil que abando­ narlos. a menos que elijamos padecer en la carne hasta sobrepo­ nernos a los clamores de nuestra naturaleza caída.

Dios puede proveer una vía de escape. Judas lo dejó a él. Dios nunca abandonó a Judas. O seremos inducidos a la desesperación y abandonaremos totalmente a Jesús.El Judas que todos llevamos adentro-2 tampoco confesaremos nuestros pecados y éstos testifi­ carán en contra de nosotros en el día del juicio. contestamos esta pregunta cada día7T ^s elecciones que realizamos 4-para bien o para mal— de aquí a poco quedarán fijadas para siempre en el juicio. Si Judas hubiera estado dispuesto a padecer en la carne. si en el nombre de Jesús y en virtud de su poder hubiera buscado las victorias que el Señor le quería conceder. habría podido levantarse con todos los redimidos. será destruido con los condenados. El Señor prometió que no nos dejaría nunca. 177 . Pero es indispensable que nos preguntemos: ¿lo abandonare­ mos nosotros a él? Mediante las alternativas que prefe­ rimos. mediante las victorias que elegimos obtener o desechar. Sin embargo. En lugar de ello.

necesitamos saber personalmente lo que creemos. A menudo admiramos a alguien. y luego arraigarnos en eílo sinim portar lo que cualquier persona —aunque se trate del mismo que nos trajo el mensaje— haga o diga. fL # Balanzas falsas ^ ^ ^ u a n d o me encuentro con adventistas recién con­ vertidos. Más bien me refiero a que cada creyente debe estar fundamentado en la verdad.Capítulo ^L. les doy dos consejos. esto hace que nuestra fe se estrelle y que retrocedamos frustrados. Primero: No confíes en nadie. Regrese­ mos a Cristo. pero cuando lo vemos darle un puntapié a un perro o llevar a cabo cualquier otra acción negativa. No me refiero a que noUebas amar a la gente ni aprender de ellos ni respe­ tarlos. Estemos firmes en la verdad presente 178 r .

al fanatismo. cuán inteligente o santa sea su apariencia. __E1 otro punto que hago resaltar (es: equilibrio^ equilib'rio. provienen de un desbalanee de la verdad. y amarlos. Tampoco necesitamos saferToTjT r ^ a n e c e s i t a m o s . usted debe aprender a mantener su propia posi­ ción. Noé. equilibrio.esen erTmeHio déSflaTÍ a líerrapestos tres varones. dice Jehová el Señor” (Ezequiel 14:14). debe mantenerse dentro de un marco apropiado de equilibrio. Daniel y Job. aprender de otras gentes. Como ha sucedido en el pasado. Sabe muy bien que su trabajo puede ser mucho más efectivo y enredar a mucha más gente si logra que un elemento de la verdad sea enfatizado de tal manera que otros elementos importantes permanezcan relegados hasta 179 . o el creyente será in­ ducido a la herejía. Cada a sp ecto T eestam en sáje. Puede suceder que algunas de las personas a quienes más hayamos admirado y querido sean las que más nos desilusionen. ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas. ! conocer a Jesús \n á^v erdacit ^ ^ t ? p ^ ^ ^ ra~eltiempo presente. ^ H £ g ¿ ^ ^ I ^pcosa ni na3Te^naf ^ r o clucira résulTacfos^e^vosT^ T ^ lfu v ’. ni cuánta influencia haya tenido en su vida. pero acostumbrarnos a pesar toda palabra humana en la balanza de la Palabra de' Dios. El diablo casi nunca introduce una creencia totalmente errada. Somos incapaces de discernir qué puede gs ^ n d e rse enjA corazón d^otra persona. sin excepción ni desviación. y a menos que cortemos nuestros nexos con ellos nos veremos arrastrados también al abismo. o al disparate. algunos llegan a lanzarse de cabeza a las profundidades. la mayor parte de las here­ jías que azotan a la iglesia en la actualidad.Balanzas falsas confiando únicamente en Jesús. Debemos escuchar. No importa de quién se trate.

toda vez que Jesús ya nos cubrió comple­ tam ente al morir en la cruz. la Iglesia ^dveñtislá necesitó corregir su modo de ver estas cosas. no es sorprendente que el resto del servicio del santuario. hoy somos testigos de un desbalance igualmente devastador. fau e ja victoria/el desarrollo del carácter y la obediencia a la ley se han transformado en meras notas de pie de página. Si el evangelio consiste únicamente en lo que Cristo hizo en la cruz por nosotros. y realmente este hecho no afecta nues­ tra salvación. se haya obnubilado al punto de perderse de vista. En consecuencia. Con un cuadro tan des­ proporcionado de la verdad del santuario. En gran medida. A pesar de ello. con todo el énfasis colocado sobre el altar de la ofrenda encendida y el primer departamento. otras 180 . especialmente lo que se refiere al ministerio del segundo departamento y al juicio investigador. j e s ú s declara justa a una persona —nos dicen ellos—. pero no puede obligarla a que sea justa. hemos puesto ta n to énfasis en la justifica­ ción forense.D e s e q u il ib r io fa ta l que se los considere casi insignificantes. particularmente en lo que atañe a la justificación por la fe y a la experiencia de la última generación. no obstante. algunos sostienen que pode­ mos ser salvos a pesar de nuestra desobediencia. Nadie enseña una desobedien­ cia abierta. En lugar de equilibrar la ley. Como resultado. ¿quién necesita de un juicio investigador? E ñ vista del esparcimiento de estas ideas. la obediencia v la victoria cbnlá cruz. Nunca podremos dejar de pecar. esta desproporción constituye la raíz de la mayoría de los errores en las filas adventistas de hoy. algunos maestros y predicadores (muchos de los cuales han sufrido la misma experien­ cia) se han empeñado en ayudar a la gente poniendo énfasis sobre el aspecto legal o forense de la cruz.

la han rechazado totalmente. aseguran creer en 'éTTaT pero en lo profundo de su corazón no la aceptan en grado mayor que los partidarios del otro bando aceptan el juicio investigado^. 181 . Como resultado de este desequilibrio. Aparentemente. Los del ala de la extrema izquierda sostienen que la ley no se puede guardar. En Tugar efe balancear la justificación forense. y por nosotros. los legalistas —reaccionando desmedidamente ante esta sobrerreacción—. y que por lo tanto no importa si peca­ mos después que se cierre el tiempo de gracia. y dichos pecados no serán transferidos al santuario celestial. Le rinden un servicio n ominal a la justificación. que siempre nos m anten­ dremos pecando. la victoria y la obediencia. la obra que Cristo realiza en nosotros es la única base de nuestra salvación. Toda la teolo­ gía de ellos es experimental. se han adentrado más en el terreno del legalis­ mo. los que no enseñan otra cosa que el aspecto forense del evangelio han llegado aún más lejos: la aceptación de una gracia barata y totalmente sin valor. (El perfeccio­ nismo no es perfección del carácter? ETperfeccionismo enseña que cuando llegamos a ser perfectos esa perfec­ ción es la que nos salva. A su vez. que han caído en el legalismo v_en \inj/ulgar perfeccionismo. Cada bando sigue experimentando una reacción desmedida frente al otro. porque ya todo habrá terminado. concentrándose a tal punto en la ley.) Estos individuos son incapa­ ces de aceptar que el 100 por ciento de nuestra salva­ ción es el resultado incontestable de lo que Jesús ha hecho fuera de nosotros. Esta situación ha causado la proliferación de enseñanzas extrañas tanto del lado izquierdo como del derecho. hasta que ambos han queda­ do sumidos en el error.Balanzas fa ls a s personas han reaccionado yéndose al otro extremo.

en sus primeros años ella fue m ás lega­ lista que durante la última parte de su ministerio. parecen dem ostrar que. Por fin. estas personas no pueden aceptar el juicio investigador. Se lo pasan constantem ente despotricando contra la bestia del legalismo. Algunos enseñan que cada vez que usted comete un pecado. Para estos individuos. por lo demás. enseñan y predican con denuedo la necesi­ dad de la perfección. la creciente promiscuidad sexual que se practica entre nuestros miembros. el incremento del uso del alcohol y otros estupefacientes.D e s e q u il ib r io fa ta l Dios no los toma en cuenta. la decadencia de nuestras normas. ¡Si su criterio no armoniza con el de ellos. Tienden a juzgar la salvación de los demás con la norma de su propia comprensión de la naturaleza de Cristo. sumado a los escándalos sexuales y financieros que se han visto dentro de la iglesia. Siempre andan arm ados de citas relativas a la perfección con las cuales golpear la cabeza de los liberales. el juicio se llevó a cabo en la cruz. queda fuera de la salvación. otros albergan ideas extremas referentes a la última generación. A pesar de que hay que reconocer que el legalismo ha permanecido en la igle­ sia. Sos­ tienen que más tarde no enseñó la perfección del ca­ rácter de la última generación. el aumento escalofriante del divorcio. ¡el legalismo no es nuestro problema! Los partidarios del ala de la extrema derecha enfatizan. olvídese! No le dan más crédito que a un pagano. las declaraciones de Elena de White acerca de la perfec­ ción del carácter realm ente no significan lo que dicen. después de todo. Algunos predican que después 182 . aunque ellos mismos puedan formar parte de los santos más detestables. más criti­ cones y desamorados del adventismo. En realidad consideran que Elena de White y los pioneros estaban simplemente equivocados.

ni tratando de anularla. descubrirán el verdadero equilibrio (como tantos miles de adventistas). Como iglesia. Sólo hay que desem bara­ zarse del ismo. M ientras tanto las personas que no saben qué creer.Balanzas falsas que termine el tiempo de gracia tendremos que soste­ nernos en nuestra propia justicia. 183 . que podremos ser perfectos por nuestros propios medios. nos mantendremos peleando. sólo hay que librarse de la baratura. y consideran que las personas que creen en la justificación forense como base de la salva­ ción forman parte de la “nueva teología”. y trayendo oprobio sobre el mismo Dios a quien profesamos servir. son arrastrados hacia un campo o el otro. la salva­ ción tiene que ver exclusivamente con lo que Cristo ha hecho en nosotros. no de la gracia. y mien­ tras no lo recuperemos. sin que continúe cubriéndonos la justicia de Cristo. Ambos bandos están equivocados. Hemos perdido este equilibrio. P ara estos individuos. Algunos predican que la última gene­ ración realm ente llega a constituir una “expiación” por el pecado que Jesú s no había logrado en la cruz ni en el santuario celestial. y si leen el espíri­ tu de profecía. haciéndole daño a nuestra iglesia. y los usan como la piedra de toque de todo lo demás. Para combatir la gracia barata. y equilibrio es lo que más necesitamos. ni denigrán­ dola. no parecemos haber aprendido que la gracia b arata no se combate con el legalismo. Ni tampoco se combate el legalismo restándole importancia a la ley. ¡No acepten ninguna de las dos posiciones! Si estudian su Biblia. particularm ente los adventistas recién convertidos. Algunos sostienen que habremos alcanzado tal grado de perfección que no necesitaremos al Espíritu Santo. que nos encontrare­ mos tan cerca de Dios y estaremos tan conscientes de su voluntad.

Proyecta un equilibrio falso. E n ninguna otra parte se puede hallar una revelación más am plia de este equilibrio cabal que en el servicio del santuario. Djfts”~T2^ Conritios" 7T1TTnabremos empezado á desli­ zam os hacia la perdición. (Primero^ la única esperanza que podemos tener al presentarnos ante el juicio consiste en ten er u n Sustituto en lugar nuestro y que presente su propia justicia en lugar de la nuestra. C ualquier persona que pretenda enseñar algo diferente solamente estará diciendo la m itad de la historia. el servicio total del santuario. A jQaenos_que estemos endurecidos v ciegos en nuestros pecados. “la pesa cabal le a g ra d a ”. jam ás perdamos de vista el hecho de que las personas que enfatizan u n aspecto del evange­ lio a expensas del otro podrían ellas m ism as ser repro­ badas el día cuando se las pese en las balanzas del santuario. desde el a lta r de la ofrenda encendida hasta los Diez M andam ientos. el problema de n u e stra iglesia. Y en reali­ dad. Por lo demás. de él se desprenden dos puntos bien definidos. ♦En^seguñZo. el día que veamos a este Sustituto como u n a excusa p ara no seguir “perfeccionándola santidad enjsl tem or de. 184 . los acontecimientos^mundiales Tfemeran ser suficiente advertencia de que ese día se acerca rápidam ente. en ninguna otra área de nu estra religión necesita­ mos un equilibrio m ás cabal que en la comprensión de la relación que existe entre la lev v la gracia. la clave de este equilibrio está en el santuario. E n esto consiste el evangelio. y “el peso J a l so _ es abominacíoh a Je h o vá” tProverbios 1 l j j ^ Sin embargo. especial­ m ente en lo que se refiere a la últim a generación. y n u estra aceptación únicam ente de la m itad de la historia h a sido.rixgaB. y sigue siendo.D e s e q u il ib r io fa t a l Con todo.

2. 1A. pág. “The Christian Right Has Gained Political Power. 12. A13. Capítulo 2 ¡Ataque! 1. Vicarios de Cristo. Peter de Rosa. 6. pág. pág. The Wanderer (15 de noviembre. 4. 1984). pág. Arnold V. Ibíd. ed. El conflicto de los siglos.. (México. Christianity Today (5 de febrero. 5. Ahora. pág. ¿qué hace con él?) Governing (Octubre de 1989). pág. en Doctrine of the Sanctuary. 14a. pág.F. 3. 476. 20. 542. D. Christ’ Object Lessons. 1989). o la cara oculta del papado. 1990). Religious News Service (30 de enero. 317 s 11. Signs of the Times (26 de mayo. pág. “A Sanctuary Movement” (Un movimiento del santuario]. p. 198. 185 . A. 43. 4. E l conflicto de los siglos. 622. 8. pág. pág. 1990). 630. 52. 128. 7. 1990). pág. The Fresno Bee (18 de abril. Frank Holbrook (Silver Spring. ed. 1889). 1990). Md. S. Now W hat Does It Do With It?” (La derecha cristiana ha logrado poder político. Wáshington Post (23 de abril.: Biblical Research Institute. 10. 4. “Challenges to the Doctrine of the Sanctuary” [Desafíos a la doctrina del santuario!. 9. El conflicto de los siglos.: Ediciones Roca. El conflicto de los siglos. 3. 2. Rob Gurwitt. pág. 1991). Wallenkampf. 1881). (Nueva York. Seventh-day Adventism Renounced.Referencias Capítulo 1 Derrotados 1.

C. D. William Shea. 2. C. Capítulo 3 El texto perdido 1.D e s e q u il ib r io f a t a l 5. págs. 24. Véase William Shea. Para un análisis detallado acerca de los asuntos principales relativos a este tema. 207. Selected Studies on Prophetic Interpretation [Estudios selectos acerca de la interpretación profética] (Wáshington. págs. Capítulo 6 “La multiforme sabiduría de Dios” .. 2. 669-670. publicada por el Instituto de Investigación Bíblica de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. Id.: Instituto de Investigación Bíblica. Citado en Doctrine o f the Sanctuary [La doctrina del santuario |. Capítulo 5 El juicio investigador de Judá 1. El conflicto de los siglos. 1982). véanse los tomos 1-5 de la colección titulada Daniel and Revelation Committee Series [Serie de la Comisión de Daniel y Apocalip­ sis]. Idaho: Pacific Press. 2. Para un estudio m ás sencillo véase 1844 hecho simple.1 186 . D. 14-16. 3. por Clifford Goldstein (Boise.: Biblical Research Institute. Capítulo 4 Minijuicios 1. 1982). pág. 4. 3. 1988). pág. Id. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. Ihíd. Selected Studies on Prophetic Interpretation [Estudios selectos acerca de la interpretación profética] (Wáshington. pág. 13-24. 15. págs.. pág. Para un estudio más detallado de este tema. véase 1844 hecho simple.

2. Para un estudio más detallado. pág. 1 It. tomo 3. Todos estos ejemplos y muchos i»! ros. 363. 5:8-11. 1991). Capítulo 8 El santuario de Israel 1. pág. 164. pág. Idaho: Pacific Press. tomo 8. Véase Levítico 4:13-20. no el animal sacrificado. (i. T estim onies for the Church. Dios!l (Boise.Anotaciones 1. pág. 3. P a triarca s y profetas . 8. véase The S an ctu ary a n d the Atonernent |El santuario y la expiación]. Patriarcas y profetas. Véase CliíTord Goldstein. la cursiva es nuestra.. Los hechos de los apóstoles. 625. 4. 709. pág. 4:22-26. 708. tomo 5. págs. 263. 625. 187 . C. P atria rca s y profetas. 5. 707. Capítulo 7 “La multiforme sabiduría de Dios” . Ibíd.. Id. pág. M ensajes selectos. 274. pág. pág. 151. pág. 150. pág. 55. P atriarca s y profetas. 6. m uestran que siempre es el sacerdote quien realiza la expiación. El D eseado de todas las gentes. Id. Véase P atria rca s y profetas. pág. 2. 7. 10. véase Exodo 25• 10 . pág. tomo 1. El D eseado de todas la s gentes. 3. 11. 1981). pág. 9. 3. Joyas de los testim onios. Ibíd. págs. 2. 23.2 1. 4. T estim onies for the Church.. ■. 11-23. Pnra más detalles referentes a la construcción misma. E l D eseado de todas las gentes. D. 312. How D aré You J u d g e Us God! [¡Cómo te a tre ­ ves a juzgarnos. publicado por la Comisión de Investi­ gación Bíblica de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Oía (Wáshington. 9.

El Deseado de todas las gentes. pág.. pág. y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo. Véase El conflicto de los siglos. 5. El conflicto de los siglos. 3. Para un estudio más amlio del concepto judío acerca del día de la expiación. 537). 6. Capítulo 11 La primera ley del cielo . Además. pág. 4.. Capítulo 10 “Por espejo. 729. oscuramente” 1. De este modo se pueden percibir claramente diversos paralelos con la forma adventista de comprender el juicio investigador. págs.D e s e q u il ib r io fa t a l 7. Id. pero esta representación no conlleva un significado tan enérgico como el de los dos querubines dorados del segundo comparti­ mento.1 188 . Ihíd. pág. cualquier libro judío de oraciones para el día de la expiación revela el concepto judaico de lo que sucedía durante él. “El reino. 40. 719. 2. pág. Id. pág. 8. pág. 728. Capítulo 9 Los dos querubines 1. 5. 726. véase 1844 hecho simple. capítulo 43. Es verdad que había querubines bordados en las cortinas que recu­ brían el lugar santo.. pág. 4. Id. 543. El conflicto de los siglos. El conflicto de los siglos. “Todo el más profundo interés manifestado entre los hombres por los fallos de los tribunales terrenales no representa sino débilmente el interés manifestado en los atrios celestiales cuando los nombres escritos en el libro de la vida desfilen ante el Juez de toda la tierra” (El conflicto de los siglos. sea dado al pueblo de los santos del Altísimo” (Daniel 7:27). 2. 3. 39-40. 467..

un mejor pacto (8:7-13). es anotado en los libros del cielo cuando cometemos el acto pecaminoso. aunque en el sistema terrenal. la sangre limpia purifica. un sacrificio mejor (9:110:18). Hebreos presenta la sangre de Cristo únicamente en el contexto de purificar (véase Hebreos 9:23). o por lo menos su registro. págs. 5. 1335. Aunque todavía necesitamos estudiar más este asunto. pág. Issues in the Book o f H ebrew s [Temas que se tratan en el libro de Hebreos] (Silver Spring. A través de todo el libro de Hebreos se hace claro el tema de la supe­ rioridad del ministerio celestial sobre el terrenal. pág.Anotaciones 1. Por lo tanto. y profanado el santuario. Biblical Research Institute. Los detalles de este aspecto del plan de salvación no resultan total­ mente claros. y la impura contamina. Frank Holbrook. un san­ tuario mejor (8:1-6). no hay nada en las Escrituras ni en los escritos de Elena de White que se refiera a esto específicamente. Ibíd. 2. Issues in the Book o f H ebrews. tomo 2. sin abarcar los detalles menores. pág. ed. necesitamos tomar en cuenta que el servicio del santuario terrenal sólo incluía los rasgos más significativos del plan de salvación. E l D eseado de todas las gentes.. Md. 474.. un mejor dirigente (3:14:16). págs. 37. 459. puesto que Cristo llevó nuestros pecados en la cruz. tomándolo como una correlación de uno a uno. Se evidencia una mejor revelación (1:1-4). 4. entonces Jesús tuvo que llevar el pecado consigo cuando ascendió al cielo. La reducción de estas verdades a un mero lenguaje metafórico tiene que producir una segura transformación de la doctrina adventista del séptimo día”. un mejor sacerdote (5:1-6:20). su sangre tuvo que haberse contaminado. El conflicto de los siglos. un mejor sacerdocio (7:1-27). Joyas de los testim onios. 7. Otra explicación sostiene que el pecado. Si enfatizamos el tipo. Hace mucho que nuestros pioneros y Elena de White se apoyaron en el libro de Hebreos como fuerte evidencia de la realidad de un santuario celestial y la realidad de un ministerio celestial llevado a cabo por Cristo Jesús. el punto crucial es que el “pecado” ha sido transferido al santuario celestial. Sin embargo.2 189 . un mejor nombre (1:5-2:18). cuando recordamos el lugar que ocupa en nuestro ministerio y en nuestra historia un santuario celestial real. nuestro real sumo sacerdote. contaminando así el santuario con su sangre. 6. Además. 3. Véase Frank Holbrook. 38. Capítulo 12 La primera ley del cielo . 1989). “Este asunto es significativo para la Iglesia Adventista del Séptimo Día —escribe William Johnsson—. 733.

. El marco cronológico de esta purificación la sitúa posteriorm ente a la actividad de la potencia representada por el cuerno pequeño de los ver­ sículos precedentes. 2. F rank Holbrook. 7. 9:7. pág. con la ayuda de S even ty Weeks. 1986). 276.. 188. Al trazar un paralelo de la descripción de Daniel 8 del cuerno pequeño con la actividad de la potencia represen­ tada por el cuerno pequeño de Daniel 7:8. 1988). 8-11. S even ty Weeks. cuya persecución de los santos concluyó (al menos tem poralm ente) después del período se­ ñalado como “tiempo. 1844 Hecho S im p le (Boise. I d . pág. 25). págs. 196. 21. ed. 14:20. la naturaleza de la profecíal (W áshington. 474. 6. S even ty Weeks. ed.: Biblical Research Institute. pág. ¿Podría ser que el solo registro de los pecados contam inara el santuario? Por encima del proceso metafísico de lo que sucede. pág. pág.D e s e q u il ib r io fa t a l 1. en especial al santuario celestial? Sin embargo Elena de W hite declara que los pecados “de hecho” son transferidos al santuario (El conflicto de los siglos. 474). págs. el marco de tiempo referente a la purificación del santuario se adentra muchísimo en la dispensación cristiana. 180-183. 3. E l conflicto de los siglos. L eviticu s. véase Clifford Goldstein. una acción que se comete. C. 4. L eviticu s. Frank Holbrook. 10. 1989). el punto im portante es lo que enseña acerca del plan de salvación. pág. N a tu re ofP ro p h ecy [Las setenta sem anas. Si el pecado es un acto inmoral. 5. tomo 2. D.. D. 20. pág. (New York: Funk and W agnalls. Biblical Research Institute. Para un estudio m ás completo de la frase nasa 'awon. 6:7.. C a p ítu lo 13 La purificación del santuario 1. 475. 24. L eviticu s. 1986). Id. Se puede realizar un estudio m ás profundo de todo este concepto de la imposición de las manos. ¿cómo se lo puede tran sp o rtar físicam ente a algún lugar. 217. 18. Véase Levítico 5:6. 2. Véase Clifford Goldstein. 25. 13. y tiempos. el Levítico. 1902). 3. Idaho: Pacific Press. 15:30. 190 . 15:15. The J e w ish E n cyclopedia. N a tu re o f Prophecy (W áshington. C. “Who Shall Atone For Us?” [Quién h a rá expiación por nosotrosj S h a b b a t S h a lo m (Octubre a Diciembre. N a tu re o f Prophecy. 4. y medio tiempo” (vers. Daniel 8:9-12. a una época cuando el santuario terrenal había estado destruido durante siglos. 8:34.

174. 3. Véase tam bién Romanos 8:15 y Efesios 1:5. 403. 478.A notaciones 8. 6. 430. pág. 70. 478. 7. Id. Id. 170. 71. Id. tomo 2. 534. 37. pág. pág. El conflicto de los siglos. Primeros escritos. tomo 2. Id. 4. 459. El conflicto de los siglos. 5. Seventy Weeks. pág.. El conflicto de los siglos. Leviticus. Nature of Prophecy. pág. . ed. pág. Mensajes selectos. Testimonies For the Church. pág. Joyas de los testimonios. 3. 3. Joyas de los testimonios. pág. Mensajes selectos. pág. pág. pág. pág. 170. 5.. 2. págs.. Mensajes selectos. Palabras de vida del gran Maestro. págs. pág.. tomo 1. 2. 403. 2. Ca p ítulo 15 Fe versus obras 1. pág. Our High Calling. 47. 484. tomo 2. 175. 681. pág. 4. 5. tomo 1. 4. 477. tomo 2. 171. tomo 1. tomo 3. 6.. 8. 191 . 536. Capítulo 16 El exam en de tu nombre 1. Id . 150. págs. 478. Ca p ítulo 14 La dem ostración total y definitiva 1. pág. Frank Holbrook. El conflicto de los siglos.

Mensajes selectos. 438. 192 . tomo 1. 173. 537. pág. 4 de septiembre. 664.. 6. pág. 9. tomo 7.. El ministerio de curación. 478. pág.. 12. Review and Herald. 2. C a p ítu lo 18 El Judas que todos llevam os adentro . 135. Palabras de vida del gran Maestro..2 1. 543. pág. 429. tomo 2. 582. Id. págs. 8. 15. T estim on ies fo r the C hurch. Id. 10. 4. 9. 7. 17. 172. pág. El Deseado de todas las gentes . 3. pág.1 1. pág. 659. 668. 2. 538. 14. 173. 10. El Deseado de todas la gentes. 13. Ibíd. Id. pág. pág. pág. 411. Id. Id. pág. 540.. El conflicto de los siglos. Id. 13. 667.D e s e q u il ib r io f a t a l 7. 8. pág. 11. M ensajes selectos. 5. pág. 537.. pág. Id. 174. 251. 14. pág. pág. pág. El Deseado de todas las gentes. 663. C a p ítu lo 17 El Judas que todos llevam os adentro .. Id. tomo 3. pág. 664. El conflicto de los siglos. 12. Ibíd. 1883. pág... pág. El conflicto de los siglos. Consejos sobre el régim en a lim en ticio . pág. Id. Id. 11..

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