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Gabriela Clavo y Canela- Jorge Amado

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Jorge Amado

Gabriela, clavo y canela

GABRIELA, CLAVO Y CANELA
JORGE AMADO

Esta historia de amor por curiosa coincidencia, como diría doña Arminda–, comenzó el mismo día claro, de sol primaveral, en que el estanciero Jesuíno Mendonza mató a tiros de revólver a doña Sinházinha Guedes Mendonza, su esposa, exponente de la sociedad local, morena casi gorda, muy dada a las fiestas de Iglesia, y al doctor Osmundo Pimentel, cirujano–dentista llegado a Ilhéus hacía pocos meses, muchacho elegante con veleidades de poeta. Pues en aquella misma mañana, antes de que la tragedia conmoviese a la ciudad, la vieja Filomena por fin había conseguido cumplir su antigua amenaza de abandonar la cocina del árabe Nacib, emprendiendo viaje en el tren de las ocho hacia Agua Preta, lugar en el que un hijo suyo prosperaba. Como luego opinara Juan Fulgencio –hombre de mucho saber y dueño de la Papelería Modelo, centro de la vida intelectual de Ilhéus– el día había sido mal elegido, aun siendo día hermoso, el primero de sol después de la larga estación de las lluvias, sol como una caricia sobre la piel. No era un día apropiado para derramar sangre. No obstante, como el coronel Jesuíno Mendonza era hombre de honor, y muy decidido, poco afecto a lecturas y a razones estéticas, tales consideraciones ni siquiera le pasaron por la cabeza dolorida por los cuernos. Apenas los relojes dieron las dos horas de la siesta él – surgiendo inesperadamente, ya que todos lo hacían en la estancia– despachó a la bella Sinházinha y al seductor Osmundo, de dos certeros balazos a cada uno. Y consiguió que la ciudad olvidase los restantes asuntos que tenía para comentar: que el barco de la "Costera" había encallado por la mañana a la entrada del puerto; el establecimiento de la primera línea de ómnibus que uniría a Ilhéus con Itabuna; el gran baile recientemente celebrado en el Club Progreso, y hasta el apasionante caso de Mundinho (diminutivo de Edmundo) Falcão, que había enarbolado la história de las dragas para la entrada del puerto. En lo que respecta al pequeño drama personal de Nacib, súbitamente sin cocinera, apenas si sus más íntimos amigos habían tomado conocimiento del mismo, y sin concederle la menor importancia. Todos habíanse vuelto hacia la tragedia que les emocionaba, hacia la historia de la mu jer del estanciero y el dentista, tanto por la alta clase social a la que pertenecían los tres personajes que intervenían en dicha historia, cuanto por la riqueza de detalles de la misma, algunos picantes y sabrosos. Porque, a pesar del tan cacareado y vanidoso progreso de la ciudad ("Ilhéus se civiliza con un ritmo impetuoso", había escrito el doctor Ezequiel Prado, famoso abogado, en el "Diario de Ilhéus”), todavía interesaban en aquella tierra, y por encima de todo, las historias como ésa, violentas, de amor, celos y sangre. Íbanse perdiendo, con el correr del tiempo, los ecos de los últimos tiros cambiados en las luchas por la conquista de la tierra; empero, de aquellos tiempos heroicos había quedado un gustillo a sangre derramada, en la sangre de las gentes de Ilhéus. Y hasta ciertas costumbres: la de alardear de valientes, de cargar revólver noche y día, de beber y jugar. También ciertas leyes dirigían sus vidas. Una de ellas, por cierto que de las menos discutidas, nuevamente habíase cumplido aquel día: la honra de un marido engañado, sólo con la muerte de los culpables puede lavarse. Ley que venía de los tiempos antiguos, que no estaba escrita en ningún código, pero sí en la conciencia de los hombres, dejada por los señores de antaño, aquellos que fueron los primeros en derribar bosques y en plantar cacao. Así sucedía en Ilhéus, en aquellos años de 1925, cuando florecían los

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cultivos en las tierras abonadas con cadáveres y sangre, y multiplicábanse fortunas, cuando el progreso se establecía, transformando la fisonomía de la ciudad. Tan profundo era el gustillo de la sangre, que el propio árabe Nacib, bruscamente afectado en sus intereses por la partida de Filomena, olvidaba tales preocupaciones para entregarse por entero a los comentarios del doble asesinato. Se modificaba la fisonomía de la ciudad, –se abrían calles, importábanse automóviles, se construían rascacielos, abríanse caminos, se publicaban periódicos, fundábanse clubes. Ilhéus se transformaba. Sin embargo, mucho más lentamente evolucionaban las costumbres, los hábitos de los hombres. Así sucede siempre en todas las sociedades.

PRIMERA PARTE
UN BRASILEÑO DE ARABIA Aventuras y desventuras de un buen brasileño (nacido en Siria) en la ciudad de Ilhéus, en 1925, cuando florecía el cacao e imperaba el progreso. Con amores, asesinatos, banquetes, pesebres, historias variadas para todos los gustos, un remoto pasado glorioso de nobles soberbios y ordinarios, un reciente pasado de ricos plantadores y afamados bandidos, con soledad y suspiros, deseo, venganza y odio; con lluvias y sol, y claros de luna, leyes inflexibles, maniobras políticas, y el apasionante caso de la entrada del puerto; con prestidigitador, bailarina, milagros y otras magias.

CAPÍTULO PRIMERO
DEL SOL Y DE LA LLUVIA, Y CON UN PEQUEÑO MILAGRO En aquel año de 1925, cuando floreció el idilio de la mulata Gabriela y del árabe Nacib, la estación de las lluvias habíase prolongado más allá de lo normal y necesario, a tal punto que los plantadores, como un rebaño asustado, al entrecruzarse en las calles se preguntaban unos a otros, con miedo en los ojos y en la voz: –¿No parará nunca? Se referían a las lluvias; nunca habíase visto tanta agua cayendo de los cielos, día y noche, casi sin intervalos. –Una semana más y todo estará en peligro. –La zafra entera.. . –¡Dios mío! Hablaban de la zafra, que se anunciaba excepcional, superando con largueza a todas las anteriores. Con los precios del cacao, en constante aumento, esto significaba riqueza aún mayor, prosperidad, hartazgo, dinero a raudales. Los hijos de los "coroneles"(popularmente: ricachones) irían a los colegios más caros de las grandes ciudades a cursar sus estudios, nuevas casas se levantarían para las familias en las calles recientemente abiertas, lujosos moblajes serían encargados directamente a Río, llegarían pianos de cola para aristocratizar las salas; los negocios bien provistos multiplicándose, el comercio creciendo, la bebida corriendo en los cabarets, mujeres desembarcando de los barcos, el juego campeando en los bares y en los hoteles, ¡el progreso, en fin, la tan mentada civilización! Y pensar que esas mismas lluvias, ahora demasiado copiosas, amenazadoras, diluviales, tanto se habían demorado en llegar, ¡tanto se habían hecho esperar y rogar!

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Meses antes, los "coroneles" elevaban los ojos hacia el cielo límpido en busca de nubes, de señales de próxima lluvia. Crecían las plantaciones de cacao, extendién dose por todo el sur de Bahía, en espera de las lluvias indispensables para el desarrollo de los frutos recién nacidos, que sustituían las flores de las plantas. La procesión de San Jorge, aquel año, había cobrado el aspecto de una ansiosa promesa colectiva al santo patrono de la ciudad. Su rica litera trabajada en oro, era llevada sobre los hombros orgullosos de los ciudadanos más notables y los estancieros más ricos, vestidos con el ropaje rojo de la cofradía, lo que no es poco decir, ya que los "coroneles" del cacao no se distinguían por la religiosidad, ni frecuentaban iglesias, y eran rebeldes a misas y confesiones, dejando estas debilidades para las mujeres de la familia: –¡Eso de la iglesia, son cosas para mujeres! Se contentaban con atender los pedidos de dinero del Obispo y de los sacerdotes, destinado a obras y diversiones: el colegio de monjas en lo alto de la Victoria, el Palacio Diocesano, las escuelas de catecismo, las novenas, el mes de María, las kermesses y fiestas de San Antonio y de San José. Aquel año, en vez de quedarse por los bares bebiendo, todos ellos estaban en la procesión, con la vela en la mano, contritos, prometiendo el oro y el moro a San Jorge, a cambio de las preciosas lluvias. La multitud detrás de la litera, acompañaba por las calles los rezos de los sacerdotes. Vestido con el ropaje del ritual, las manos unidas para la oración y el rostro compungido, el padre Basilio elevaba la voz sonora, arrastrando los rezos. Elegido para la importante función por sus eminentes virtudes, consideradas y estimadas por todos, también lo había sido porque aquel santo hombre era propietario de tierras y plantaciones, y por lo tanto, directamente interesado en la intervención celestial. Así, rezaba con redoblado vigor. Las numerosas solteronas, en torno a la imagen de Santa María Magdalena, retirada la víspera de la iglesia de San Sebastián para acompañar la litera del santo patrono en su ronda por la ciudad, sentíanse transportadas en éxtasis ante la exaltación del padre, habitualmente bonachón pero apurado, despachando su misa en un abrir y cerrar de ojos, confesor poco atento a lo mucho que tenían ellas para contarle. ¡Tan diferente del padre Cecilio, por ejemplo! Elevábase la voz vigorosa e interesada del cura en la oración ardiente, elevábase la voz cascada de las solteronas, el coro unánime de los "coroneles", y sus esposas, hijas e hijos, comerciantes, exportadores, trabajadores llegados del interior para la fiesta, cargadores, hombres de mar, mujeres de la vida, empleados de comercio, jugadores profesionales, y diversos malandrines, los chiquilines del catecismo y las muchachas de la Congregación Mariana. Subía la oración hacia un diáfano cielo sin nubes, donde, como una asesina bola de fuego, un sol despiadado quemaba, capaz de destruir los brotes del cacao, recién abiertos. Algunas señoras dé la sociedad, según la promesa sobre la que se pusieran de acuerdo en el último baile del Club Progreso, acompañaban la procesión con los pies descalzos, ofreciendo al santo el sacrificio de su elegancia, pidiéndole lluvia. Murmurábanse diferentes prome sas, apurábase al santo, pues ninguna demora podía admitírsele, que bien veía él la aflicción de sus protegidos: era un milagro urgente lo que se le pedía. San Jorge no había permanecido indiferente a los rezos, a la repentina y conmovedora religiosidad de los "coroneles", y al dinero por ellos prometido para la Iglesia Matriz, ni a los pies desnudos de las señoras, tan castigados por los adoquines de las calles, pero tocado sin duda más que todo por la agonía del padre Basilio. Tan receloso estaba el padre por el destino de sus frutos de cacao que, en los intervalos del ruego vigoroso, cuando el coro clamaba, juraba al santo abstenerse un mes entero de los dulces favores de su comadre y gobernanta Otália. Cinco veces comadre, ya que cinco robustos retoños –tan vigorosos y promisorios como las plantas de cacao del cura– había ella llevado a la pila bautismal, envueltos en linón y encaje. No pudiendo reconocerlos, el padre Basilio era padrino de todos ellos –tres niñas y dos niños– y, ejerciendo la caridad cristiana, les prestaba el uso de su propio nombre de familia, Cerqueira, un bonito y honesto nombre.

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Aquellos brotes apenas nacidos de los cocos de cacao. magnificó el milagro y ahora las lluvias no querían parar. ordenando a los macacos "jupará" 1 que se encargasen de multiplicar las plantas de cacao. durante siglos. He ahí porqué. en su ventana maldecida. pesadas y persistentes. era una expectativa trágica. poco aficionados a leyes y rezos. Tal vez sin objetivo definido. nacer villas y poblados. pero comenzaban ahora a necesitar nuevamente de sol. plantando febrilmente sementeras y sementeras de cacao. esas decenas de leguas pobladas de salvajes y de "palo–brasil". deteniéndose ante la pequeña iglesia blanca. Itapira–. destrozados y esclavizados. luego de tantos años. desde la luna. cuyo desarrollo el sol había amenazado. Cuando la procesión desembocó en la plaza de San Sebastián. en su lugar. se impresionó con aquella inesperada y profunda devoción de los "coroneles". ¡San Jorge había venido para oír los rezos. con el cacao.Jorge Amado Gabriela. un viejo estanciero. entonces sucedió el tan mentado milagro. Pero una desmayada luz diurna surgió en el cielo. vio llegar a Ilhéus el progreso trayendo un Obispo consigo. quemando las plantas. cuando aquella mañana en que todo comenzó. Jorge de Figueirédo Correia. llegaba la riqueza. de naturaleza incontinente y fogosa. llamando la atención de las hermanas Dos Reís –sus patronas– en el centro del grupo negro de las solteronas. según decían y él 5 . hoy tierra del cacao. ni comenzó a caer la lluvia. sonriente. Vio entonces cosas terribles: los hombres matándose traicionera y cruelmente por la posesión de valles y colinas. Con los mismos ojos de temor angustiado. cuando el árabe Nacib salió de su bar desierto para apreciar mejor el espectáculo. Indudablemente para no arruinar la procesión. de San Sebastián. El no iría a esa distante tierra primitiva. a su vez. había enviado a un cuñado español para que muriera en manos de los indios. Después. una época nueva para la tierra bajo su protección. pequeños unos. Un clamor de milagro se sucedió. El donatario. había visto levantarse los ingenios de azúcar. clavo y canela ¿Cómo podría San Jorge permanecer indiferente a tanta aflicción? Desde los tiempos inmemoriales de la Capitanía (antígua circunscripción territorial) él venía dirigiendo. con aquella loca promesa del padre Basilio Cerqueira. el "coronel" Manuel das Onzas –así llamado porque sus plantaciones estaban casi en el fin del mundo. Montado en su caballo. Había visto a los indios degollar a los primeros conquistadores y ser. en prueba de amistad. Vio crecer súbitamente la región. se encendían velas. el santo seguía el destino animado de ese San Jorge dos Ilhéus desde aproximadamente cuatrocientos años. No. su señor. había asistido a la llegada de las primeras plantaciones de cacao. de María Magdalena. sin mayor futuro. apenas para mudar un poco el paisaje del que ya debía estar cansado. Sólo que San Jorge. cuando Gloria se persignó. crecieron magníficos con las lluvias. los "coroneles" miraban el cielo plúmbeo. La continuación de las lluvias. La estación de las lluvias se prolongaba desde hacía ya más de dos semanas fuera del tiempo habitual. El negrito Tuísca fue el primero en verla. las plantaciones de café. bien o mal. Pero a pesar de eso. levantarse el colegio de monjas. Pero habíale recomendado poner bajo la protección del santo vencedor de los dragones aquel feudo que el rey. no dispuesto a abandonar los placeres de la corte lisbonense por la selva bravía. propagándose por la multitud. perfectamente visible a pesar de la claridad deslumbrante del sol. de ríos y sierras. en número nunca visto. podría pudrirlos antes de la zafra. por los pies descalzos de las señoras y por el espantoso voto de castidad del padre Basilio. la lluvia cayendo: buscaban el sol escondido. Había visto vegetar esa tierra. y esparciéndose luego por la ciudad entera. donde. naturalmente impresionado por el volumen de las oraciones y promesas. mediocres las otras. En los altares de San Jorge. instalarse nuevos municipios –Itabúna. los destinos de esa región. consagrándola a su tocayo San Jorge. hombres rudos. hasta en el de Nuestra Señora de la Victoria. vio a los barcos desembarcando gente. las lluvias no tardarían! Y efectivamente. tuviera por bien regalarle. partiendo de las solteronas excitadas. tal vez diez días más de lluvias y la zafra estaría por entero en peligro. en la capilla del cementerio. nubes de lluvia se acumularon en el cielo y las aguas comenzaron a caer al anochecer. Durante dos días no se habló de otra cosa. y tanta cosa vio que llegó a pensar que nada más podría impresionarlo. Lejos de imaginar que. pero le daría su nombre. tan fogosa e incontinente que el santo dudaba que él pudiera cumplirla hasta el fin. algunos días después de la procesión. a quien el rey de Portugal había dado. Una semana más. no se cubrió de nubes negras el cielo azul.

Los ómnibus. donde por la mañanita. cuando el impetuoso progreso y las novedades de la civilización transformaban la fisonomía de Ilhéus. La propia carretera.Jorge Amado Gabriela. habla de ese año. Jacob. Pero sucedió que los ómnibus demoraron en llegar y. mientras que por la carretera podía realizarse en una hora y media. El ruso Jacob y su socio. Dicho de otra manera: el ruso restregábase las manos. iniciando la exportación directa de cacao. y viajes más rápidos y más baratos que por el tren. poseía camiones. cuando finalmente desembarcaron de un pequeño carguero del Lloyd Brasileiro ante la admiración general de la ciudad. salió de su casa cuando todavía era casi noche. y los socios resolvieron retrasar la inauguración de los viajes. nuevitos. algunos como el año de la llegada del primer navío sueco. El silbido alegre llenaba el garage mientras en los postes de la ciudad. en los que transportaba cacao de Itabuna a Ilhéus. corazón mismo de la carretera. boletines anunciaban el próximo establecimiento de la línea de ómnibus. Ese ruso. y también él trabajaba con camiones. enviando cuatro pequeños ómnibus en el sur.. El rostro del estanciero se abría en una sonrisa feliz. por la que se trasladaban camiones y ómnibus. y el "coronel" Ramiro Bastos. sino como el año del amor de Nacib y Gabriela y. clavo y canela confirmaba. la excepcional. que unía Ilhéus con Itabuna. aun cuando se refieren a las peripecias del romance. El puente de madera sobre el río Cachoeira. se habían llevado un buen susto. Antes de la llegada de las lluvias habían organizado una empresa de transportes para explotar la carretera que unía las dos principales ciudades del cacao. solicitaron capital en un banco endosando las facturas y mandaron buscar los ómnibus. Para unos fue el año del caso de la barra. como si todos lo esperasen para oír la noticia. de un azul fantasmagórico de aurora abriéndose. más que cualquier otro acontecimiento. Nadie. La alborozada noticia del final de la estación de las lluvias. en cierto momento. Estaba garantizada la zafra. Moacir Estréla había instalado un garage en el centro. de precios en constante aumento. se reunía un grupo de viejos conocidos en torno de las latas de "mingau" (comida del tipo de la tapioca) de las "bahianas". año por muchos considerado como decisivo en la vida de la región. Juntaron sus fuerzas. casi intransitable. sin embargo. a las cuatro de la mañana. el joven Moacir Estréla. quedaron dos meses en el garage. él era siempre el primero en llegar. fue la historia de esa loca pasión el centro de toda la vida de la ciudad en aquella época. El "coronel" Manuel das Onzas apuró el paso en dirección al puesto de pescado. en ese año de tantos acontecimientos sociales y políticos. había quedado. La zafra se salvó. levantó los brazos. las lluvias estaban en su auge y el camino hecho una miseria. de la zafra de 1925 a la de 1926. dueños de un garage. El viaje por ferrocarril duraba tres horas cuando no había atrasos. Restregábanse las manos ante la expectativa de un negocio rendidor. los pequeños puentes habían sido arrastrados por las aguas. y el sol anunciándose con alegre claridad sobre el mar. diariamente revueltos por las patas de las tropas de burros y de los caballos de los cazadores. el viejo cacique local. aquella que sería la mayor de todas.. mientras el ruso maldecía en una lengua 6 . cotidianamente. hasta tigres (onzas) rugían–. y gritó con un alivio inmenso: –En fin. No habría de encontrar a nadie en aquella hora. Terceros lo recordaban como el año del sensacional juicio del "coronel" Jesuíno Mendonza. para otros el de la lucha política entre Mundinho Falcão (Mundiño Falcón) . DEL PASADO Y DEL FUTURO MEZCLADOS EN LAS CALLES DE ILHÉUS Las prolongadas lluvias habían transformado los ca minos y las calles en lodazales. y vio el cielo despejado. estaba amenazado por la creciente del río. en las inmediaciones del puerto. pero caminaba rápidamente. no comprenden cómo. y sus restos barrosos hacían retroceder a los choferes. En el que tantas cosas mudarían en Ilhéus. y Moacir contentábase con silbar. recientemente inaugurada. exportador de cacao.

capital del cacao. colegios. otros estancieros. de los ómnibus saliendo por la mañana y por la tarde para Itabuna. el Capitán. palacetes. exportadores. banqueros. la ciudad resplandecía en vitrinas variadas y bien iluminadas. y de cuando en cuando grandes bailes. conduciendo cacao hacia los depósitos de los exportadores. insistentemente repetida. En aquellos años. de los edificios en el centro comercial y de las modernas residencias en la playa. y si Mundinho Falcáo no los hubiera socorrido en el apuro. día a día. no obstante. mezclándose a los camiones 7 . grandes residencias.Jorge Amado Gabriela. el dinero necesario. El cultivo del cacao dominaba todo el sur del estado de Bahía. a veces permanentemente embarradas y otras cubiertas de polvo. a pesar de que el tiempo continuaba malo. como la "Reina del Sur". se construían casas. Observábase un aire de prosperidad en todas partes. Ilhéus comenzaba a ser conocida. donde los domingos había té–danzantes. ese futuro de grandezas. Tierra de poca religión. del nuevo Cine–Teatro Ilhéus. iniciativa de comerciantes y doctores con Mundinho Falcáo a la cabeza. pues no existía cultivo más rendidor que éste. presentaron disculpas diversas. crecía Ilhéus. y tantos eran los candidatos que acabó viajando gente de pie. Se trazaban calles para el lado del mar y de los morros. y había recibido en medio de fiestas inolvidables al primer Obispo. Mundinho Falcáo creía en el progreso de Ilhéus y lo incrementaba. que para el final de la primera quincena de viajes regulares se realizaría en Ilhéus una gran comida. del colegio del doctor Enoch. y en el centro comercial alcanzaban precios absurdos. ¡Una belleza! La ciudad iba perdiendo. el revólver a la cintura y aterradores guardaespaldas con el rifle en la mano. El viaje duró dos horas –la carretera todavía estaba difícil – pero todo corrió sin incidentes de mayor importancia. de la cancha de fútbol. de los talleres del "Diario de Ilhéus". el "coronel" Ramiro Bastos. surgía en las discusiones de la Papelería Modelo. Progreso era la palabra que más se oía en Ilhéus y en Itabuna en ese tiempo. de los cabarets iluminados. y con las fortunas creciendo. hacién dolo llamar a su escritorio. entonces. algunos otros exportadores. clavo y canela desconocida y Moacir silbaba rabiosamente. con el propio Moacir Estréla dirigiendo el vehículo. en todos los ámbitos del país. cabarets. abogados y médicos. destinado a las jovencitas de Ilhéus. Todos los pasajeros eran invitados: el Intendente. El viaje inaugural. Jacob y Moacir habían mandado arreglar por cuenta propia algunos de los puentes. cines. aún se mezclaba en sus calles ese impetuoso progreso. Los alquileres subían. con los restos de las épocas de la conquista de la tierra. Todavía las tropas de burros. los vendedores ambulantes andaban siempre por el interior y sólo aparecían en las ferias. siendo sus lugares ocupados por otras personas. aquel aire de campamento guerrero que la había caracterizado en el tiempo de la conquista de la tierra: con estancieros montados a caballo. el Doctor. En Itabuna. invadían el centro comercial. e iniciaron el servicio. del Club Progreso con sus té– danzantes. para ofrecerle. y para el Palacio Diocesano. Los habitantes de Ilhéus repetíanla a propósito de las nuevas calles. en los bares. enorgullecíase. sin intereses. El ruso Jacob había anunciado. recelosos de la carretera. Los bancos del sur abrían agencias. rellenado con piedras los trechos más resbaladizos. tiros llenando de miedo las noches intranquilas. atravesando calles sin empedrar. a la llegada. Estaba en todas las bocas. Como habían dado dinero para la instalación del Club Progreso. hubo fuegos artificiales y un almuerzo conmemorativo. Aparecía en las columnas de los diarios. de cuatro pisos. de los hambrientos conferencistas llegados de Bahía y hasta de Río. Mundinho Falcáo. con el fin de festejar ese nuevo jalón del progreso local. vendedores ambulantes exhibiendo sus valijas en las calles. dio lugar a discursos y a bromas. Algunos. Sin embargo. con su elevación a Diócesis. "¡Es el progreso!" Y lo decían orgullosamente. Se multiplicaban los bares. prosperaba la Sociedad Rui Barbosa. reuniendo a las personalidades máximas de los dos municipios. Los títulos vencían en el Banco. de los camiones transportando cacao. Había sido el propio Mundinho quien buscara al ruso. ambos en lo alto de la Conquista. El banquete fue encargado a Nacib. Con la disminución de las lluvias el río bajó y. se multiplicaban las tiendas y los almacenes. conscientes de colaborar todos en los cambios tan profundos experimentados en la fisonomía de la ciudad y en sus hábitos. en los cabarets. Surgían clubes de fútbol. un vertiginoso crecimiento. nacían plazas y jardines. y el Banco de Brasil había construido un nuevo edificio. de un próximo pasado de luchas y bandidos. todos dieron dinero para la construcción del Colegio de Monjas. Estancieros. de las plazas enjardinadas. en el cotidiano y en los semanarios. comerciantes. Todo eso iba muriendo. el negocio habría fracasado antes de iniciarse.

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que comenzaban a hacerles frente. Aún pasaban muchos hombres calzados con botas, exhibiendo pistolas, todavía reventaban fácilmente tumultos en las callejas empinadas, y pistoleros conocidos vomitaban desafíos en los bolichones más bajos o de vez en cuando un asesinato era cometido en plena calle. Esas figuras se cruzaban en las calles empedradas y limpias, con exportadores prósperos, vestidos con elegancia por sastres venidos de Bahía, con innumerables vendedores viajantes, ruidosos y cordiales, sabedores siempre de la última anécdota, con los médicos, abogados, dentistas, agrónomos e ingenieros, llegados en cada barco. Hasta numerosos estancieros andaban ahora despojados de sus botas y sus armas, con aire pacífico, construyendo buenas casas para vivienda, pasando parte de su tiempo en la ciudad, poniendo sus hijos en el colegio de Enoch o enviándolos a las escuelas de Bahía, mientras sus mujeres iban a las estancias solamente en vacaciones, y vestidas de sedas y con zapatos de taco alto aparecían en las fiestas del Club Progreso, que ya frecuentaban. Muchas cosas recordaba aún el viejo Ilhéus de antaño. No el del tiempo de los ingenios, de las pobres plantaciones de café, de los señores nobles, de los esclavos negros, de la casa ilustre de los Avila. De ese pasado remoto apenas si quedaban vagos recuerdos; sólo el Doctor se preocupaba con él. Sí los aspectos de un pasado reciente, del tiempo de las grandes luchas por la conquista de la tierra. Después que los padres jesuítas trajeran las primeras plantas de cacao. Cuando los hombres que llegaron en busca de fortuna se arrojaban sobre los bosques, disputando con la boca de los rifles y de los fusiles, la posesión de cada palmo de tierra. Cuando los Badaró, los Oliveira, los Braz Damásio, los Teodoro das Baraúnas, y tantos otros, atravesaban los caminos, abrían picadas al frente de sus bandidos, en encuentros mortales. Cuando los bosques fueron derribados y las plantas de cacao plantadas entre cadáveres y sangre. Cuando reinó el aguardiente, cuando la justicia había sido puesta al servicio de los intereses de los conquistadores de la tierra, cuando cada gran árbol escondía un tirador en la celada, esperando a su víctima. Era ese pasado que aún estaba presente en detalles de la vida de la ciudad y en los hábitos del pueblo. Desapareciendo de a poco, cediendo su lugar a las innovaciones y las costumbres recientes, pero no sin resistencia, especialmente en lo que se refería a hábitos, ya transformados casi en leyes por el tiempo. Uno de esos hombres, apegados al pasado, mirando con desconfianza aquellas novedades de Ilhéus, viviendo casi todo el tiempo en sus plantaciones, que solamente viajaba a la ciudad por motivos de negocios, o para discutir con los exportadores, era el "coronel" Manuel das Onzas. Mientras caminaba por la calle desierta, en la madru gada sin lluvias, la primera después de tanto tiempo, pensaba en partir aquel mismo día para su estancia. Se acercaba la época de la zafra, pronto el sol doraría los frutos del cacao, las plantaciones estarían espléndidas. Eso era lo que a él le gustaba, por eso la ciudad no conseguía aprisionarlo a pesar de sus numerosas seducciones: cines, bares, cabarets con mujeres hermosas, negocios surtidos. Prefería la abundancia de la estancia, las cacerías, el espect áculo de los cultivos de cacao, las conversaciones con los trabajadores, las repetidas historias de los tiempos de luchas, las aventuras con serpientes, las chinitas humildes en las paupérrimas casas de rameras de las pequeñas poblaciones. Había venido a Ilhéus para conversar con Mundinho Falcáo, vender cacao para su posterior entrega, y retirar dinero para nuevos arreglos y modificaciones en la estancia. El exportador andaba por Río de Janeiro, y el estanciero no había querido discutir con su gente, prefiriendo esperar el regreso de Mundinho, que llegaría en el próximo barco. Y mientras esperaba en la ciudad, alegre no obstante las lluvias, iba siendo arrastrado a los cines por los amigos (donde, por lo general, se dormía en la mitad de la película; se le cansaba la vista), a los bares, a los cabarets. Cuánto perfume tenían esas mujeres, Dios mío ¡qué barbaridad! ... Y cobrando carísimo, siempre pi diendo joyas, queriendo anillos. . . Ciertamente que esa Ilhéus era la perdición... Mientras tanto, el espectáculo del cielo límpido, la certeza de la zafra garantizada, la imagen del cacao secándose en las barcazas, dejando correr la miel que escapaba de sus frutos, partiendo cargado en el lomo de los burros, todo esto lo hacía tan feliz que llegó a pensar que era injusto mantener a su familia en la estancia, a los chicos creciendo sin instrucción, a la esposa en la cocina, como una negra, sin una diversión. Otros "coroneles" vivían en la ciudad, construían buenas casas, se vestían como personas ...

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De todo cuanto hacía en Ilhéus, durante sus rápidas estadías, nada agradaba más al "coronel" Manuel das Onzas que sus charlas matinales con los amigos, junto al puesto de pescado. Ese mismo día les comunicaría su decisión de instalar casa en Ilhéus, de traer a la familia. En todas esas cosas iba pensando mientras caminaba por la calle desierta cuando, al desembocar en el puerto, se encontró con el ruso Jacob, sin afeitar su barba pelirroja, despeinado, eufórico. Apenas vio al "coronel", abrió los brazos y bramó alguna cosa pero, excitado como estaba, lo hizo en lengua extraña, la que no impidió que el poco ilustrado plantador lo entendiese, respondiendo: –Así es ... Por fin ... Ha aparecido el sol, mi amigo. El ruso se restregaba las manos: –Ahora pondremos tres viajes diarios: a las siete de la mañana, al mediodía, y a las cuatro de la tarde. Y vamos a encargar otros tres ómnibus. Caminaron juntos hasta el garage, donde el "coronel", anhelante, anunció: –Esta vez voy a viajar en esa máquina suya. Me decidí... El ruso rió: –Con la carretera seca, el viaje apenas si va a durar poco más de una hora... –¡Qué cosa! ¡Quién lo diría! Treinta y cinco kilómetros en una hora y media ... Antiguamente nos costaba dos días llegar a caballo ... Pues bien, si Mundinho Falcáo llega hoy en el "Ita", ya puede reservarme un pasaje para mañana por la mañana . . . –Eso sí que no, "coronel". Mañana, no. –¿Y por qué no? –Porque mañana es nuestro banquete celebratorio, y usted es mi invitado. Una comida de primera, con el "coronel" Ramiro Bastos, el Intendente –el de aquí y el de Itabuna–, el Juez y también su colega de Itabuna, Mundinho Falcáo, toda gente de primera clase ... El gerente del Banco de Brasil. . . ¡Una fiesta de echar la casa por la ventana! –Quién soy yo, Jacob, para esos lujos... Vivo en mi rincón. .. –;No señor, exijo su presencia! Será en el bar Vesubio, el de Nacib. –En ese caso, partiré pasado mañana . . . –Le voy a reservar lugar en el primer asiento. El estanciero se despedía: –¿Realmente, no hay peligro de que ese artefacto se dé vuelta? Con una velocidad así ... Parece imposible. DOS NOTABLES EN EL PUESTO DE PESCADO Se callaron un instante, oyendo la sirena del barco. –Está pidiendo el práctico. . . –dijo Juan Fulgencio. –Es el "Ita", que viene de Río de Janeiro. Mundinho Falcáo llega en él – informó el Capitán, siempre enterado de las novedades. El Doctor retomó la palabra, alzando un dedo categórico para subrayar la frase: –Es así, como yo le digo: unos años más, tal vez un lustro, e Ilhéus será una verdadera capital. Mayor que Aracajú, que Natal, que Maceió... No existe en la actualidad, en el norte del país, una ciudad de progreso más rápido. Hace pocos días, leí en un periódico de Río de Janeiro... –dejaba caer las palabras lentamente; aun mientras conversaba, su voz mantenía un cierto tono oratorio, pero su opinión era altamente considerada. Funcionario público jubilado, con fama de persona culta y talentosa, publicaba en los periódicos de Bahía largos e indigestos artículos históricos, y por lo mismo Pelópidas de Assunçáo d'Avila, hombre del Ilhéus de los viejos tiempos, era casi una gloria en la ciudad. Alrededor suyo, todos aprobaban con la cabeza, contentos por la finalización de las lluvias y el innegable progreso de la región del cacao, que para todos ellos –estancieros, empleados, hombres de negocios, exportadores– era motivo de orgullo. Con excepción de

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Pelópidas, del Capitán y de Juan Fulgencio, ninguno de los que allí se detuvieron a conversar ese día, junto al puesto de pescado, había nacido en Ilhéus. Llegaron atraídos por el cacao, aunque todos sentíanse "grapiúnas" ( despreciativamente Bahianos de la capital), ligados para siempre a aquella tierra, El "coronel" Ribeirito, ya con la cabeza encanecida, recordaba: –Cuando yo desembarqué aquí, en 1902, el mes que viene hará veintitrés años, esto era un agujero sucio. El fin del mundo, cayéndose a pedazos. Olivença, en cambio, sí que era una ciudad... –rió al recordarlo. Muelle para que atracaran los barcos no había, las calles no estaban empedradas, el movimiento era pequeño. Buen lugar para esperar la muerte. Hoy, es esto que estamos viendo: cada día una calle nueva. El puerto repleto de embarcaciones. Señalaba el amarradero: un carguero del "Lloyd" en el puente del ferrocarril, un barco de la compañía "Bahiana" en el puente que estaba frente a los depósitos, una lancha desatrancada del puente más próximo para hacerle lugar al de la "Ita". Las barcazas, lanchas y canoas yendo y viniendo entre Ilhéus y Pontal; llegando desde las plantaciones por el río. Conversaban junto al puesto de pescado, construido en un lugar descampado, frente a la calle del Unháo, donde los circos, de paso para otros puntos, armaban, sus carpas. Algunas negras vendían "mingau" y "Cuscuz"(torta de harina de arroz o maíz, cocida al vapor), maíz cocido y bollitos de tapioca. Estancieros acostumbrados a madrugar en sus plantaciones, y ciertas figuras de la ciudad –el Doctor, Juan Fulgencio, el Capitán, Ño–Gallo, alguna que otra vez el Juez y el doctor Ezequiel Prado, casi siempre llegando directamente de la casa de su amante, situada en las inmediaciones– se reunían diariamente, antes de que despertara la ciudad. Con el pretexto de comprar el me jor pescado fresco debatiéndose todavía vivo en las mesas del puesto, comentaban los últimos acontecimientos, intercambiaban impresiones sobre la lluvia y la zafra, y el precio del cacao. Algunos, como el “coronel" Manuel das Onzas, aparecían tan temprano que asistían a la salida de los últimos retardados del cabaret Bataclán, y a la llegada de los pescadores con las canastas de pescados recién retirados de sus barcas, róbalos y dorados brillando como láminas de plata, a la luz de la mañana. El "coronel" Ribeirito, propietario de la estancia "Princesa de la Sierra", cuya riqueza en nada había afectado su simplicidad bonachona, casi siempre encontrábase allí cuando, a las cinco de la mañana, María de San Jorge, hermosa negra especialista en "mingau" y torta de "puba" (simil cuscuz, hecho con mandioca), bajaba del cerro, con su bandeja en la cabeza, vestida con una pollera de algodón de colores y una blusa almidonada, bien escotada, que dejaba al descubierto la mitad de los senos rígidos. ¡Cuántas veces el "coronel" la había ayudado a bajar la lata de "mingau", a arreglar su bandeja, con los ojos fijos en el escote! Algunos venían hasta en pantuflas, y el saco del pijama sobre un pantalón viejo. El Doctor nunca, naturalmente. Daba siempre la impresión de que jamás se desvestía de su ropa negra, de sus borceguíes, de su cuello de puntas dobladas, de su corbata austera, ni siquiera para dormir. Diariamente repetían el mismo itinerario: primero, el vaso de "mingau" en el puesto de pescado, la charla animada, el intercambio de novedades, las grandes carcajadas. Luego, iban caminando hasta el puente principal del muelle, donde se detenían un momento, para luego separarse, casi siempre frente al garage de Moacir Estréla donde el ómnibus de las siete de la mañana, espect áculo reciente, recibía a los pasajeros que se dirigían a Itabuna. El barco hacía sonar nuevamente su sirena, con un silbido largo y alegre, como si quisiera despertar a toda la ciudad. –Llegó el práctico. Va a entrar. –Sí, Ilhéus es un coloso. No hay tierra de mayor futuro. –Si el cacao sube, este año, aunque sea cincuenta centavos, con la zafra que vamos a tener, el dinero va a ser cama de gato... –sentenció el "coronel" Ribeirito con una expresión codiciosa en los ojos. –Hasta yo voy a comprar una buena casa para mi familia. Comprar o construir... – anunció el "coronel" Manuel das Onzas.

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–¡Caramba, muy bien! ¡Sí, señor, por fin! –aprobó el Capitán, palmeando la espalda del estanciero. –Ya era tiempo, Manuel... –se burló Ribeirito. –Los chicos menores ya están llegando a la edad de ir al colegio, y no quiero que se queden tan ignorantes como los mayores y como el padre. Quiero que por lo menos uno de ellos sea doctor, con anillo y diploma. –Además de eso –consideró el Doctor– los hombres ricos de la región, como usted, tienen la obligación de contribuir al progreso de la ciudad, construyendo buenas casas, bungalows, palacetes. Vea si no el que se hizo construir Mundinho Falcão en la playa; y eso que él llegó aquí hace apenas un par de años y que, además de eso es soltero. Al final de cuentas, ¿de qué sirve juntar dinero si se ha de vivir metido entre las plantaciones, sin ninguna comodidad? –Lo que es yo, voy a comprar una casa en Bahía. Llevaré la familia para allá –dijo el "coronel" Amancio Leal, que tenía un ojo vaciado y un defecto en el brazo izquierdo, recuerdos del tiempo de las luchas. –Eso es lo que yo llamo falta de civismo –indignóse el Doctor–. ¿Fue allá o fue en Ilhéus que usted ganó dinero? ¿Por qué emplear en Bahía el dinero que ha ganado aquí? –Calma, doctor, no se altere. Ilhéus es un buen lu gar, etcétera, pero, como usted comprenderá, Bahía es la capital, tiene de todo, especialmente buenos colegios para mis hijos. Pero el doctor no se calmaba: –Tiene de todo porque ustedes desembarcan aquí, con las manos vacías, se hartan la barriga y se llenan de dinero, y luego van a gastarlo a Bahía. –Pero... –Creo, compadre Amancio –le dijo Juan Fulgencio al estanciero– que nuestro doctor tiene razón. Si nosotros no cuidamos a Ilhéus ¿quién va a cuidarla? –No digo que no... –cedió Amancio. Era un hombre calmo, al que no le gustaban las discusiones, y nadie que lo viese así, tranquilo, imaginaría estar delante del célebre jefe de bandoleros, de uno de los hombres que más sangre hiciera correr en Ilhéus, durante las luchas por las tierras de Sequeiro Grande–. Para mí, personalmente, ninguna tierra vale lo que Ilhéus. Pero en Bahía existen otras comodidades, buenos colegios. ¿Quién puede negar eso? Mis muchachos más jóvenes están en el Colegio de los Jesuitas, y la patrona no quiere estar lejos de ellos. Ya se muere de nostalgias del que está en San Pablo... ¿Qué puedo hacer? Por mí, no saldría de aquí... El Capitán intervino: –Por el colegio, no, Amancio. Teniendo aquí el de Enoch, resulta hasta absurdo decir eso. No hay colegio mejor en Bahía... –El propio Capitán, para ayudar y no porque lo necesitase, enseñaba Historia Universal en el colegio fundado por un abogado de escasa clientela, el doctor Enoch Lira, que introdujera métodos de enseñanza modernos, y aboliera la palmatoria. –Pero ni siquiera está oficializado. –A estas horas ya debe estarlo. Enoch recibió un telegrama de Mundinho Falcâo diciendo que el Ministro de Educación le garantizará eso mismo para dentro de algunos días... –¿Entonces? –Ese Mundinho Falcão es extraordinario... –¿Qué diablo creen ustedes que él quiere? –preguntó el "coronel" Manuel das Onzas, pero la pregunta quedó sin respuesta, porque se había iniciado una discusión entre Ribeirito, el Doctor y Juan Fulgencio, a propósito de métodos de enseñanza. –Será todo lo que ustedes quieran. Para mí, para enseñar el "b–a, ba", no hay nadie como doña Guillermina. Mano de hierro. Mis hijos, solamente con ella aprenden a leer y a contar. Eso de enseñar sin palma toria...

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figura indispensable en todos los círculos. y sin él no hubiese salido el "Diario de Ilhéus".. hasta entonces silencioso–.. La conversación fue interrumpida por los repetidos silbatos. Si yo sé leer y escribir. bohemio inveterado.. –A las chicas las pongo en el colegio de las herma nas. La moderna pedagogía. Los cargadores llevaban sacos de cacao de los depósitos al barco de la "Bahiana".. A pesar de la hora matinal. de voz gangosa y anticlerical irreductible. dispuestos. donde ya estaban Ño–Gallo. –Viva la ilustre compañía. –Vamos a tener una zafra de primera.. El ruso Jacob me invitó. –Ustedes están atrasados en un siglo. –No hablo de esa clase de coraje. cosa en la que nadie creía.. con las velas desplegadas. –Mañana tenemos una comida. atajó: –Hombres como Mundinho Falcáo necesitamos. algunas personas aparecían en la misma dirección. Trajo los primeros camiones. –¡Encalló! –¡Porquería de costa! 12 .. El Doctor. anunciando la partida próxima. Es poco para él –dijo Juan Fulgencio.. –No creo. Hasta los changadores se detuvieron para escuchar.Jorge Amado Gabriela. –Es verdad. reinaba ya cierto movimiento en el puerto.. breves y afligidos del barco.. "coronel" –sonreía Juan Fulgencio–. como dice Amancio. Un toque de silbato vibró en el aire. Pero miren cuántas cosas ya realizó: hizo la avenida en la playa.. –¿Qué cosa? –La palmatoria es necesaria. Estuve en el Bataclán con el árabe Nacib.. Hablo de algo más difícil. empleado de la Receptoría de Rentas. Doctor. sino. discutiendo sobre los métodos del doctor Enoch y de la famosa doña Guillermina.. El sol había salido.. fueron caminando hacia el puente. Una barcaza que se preparaba para partir. –La pedagogía moderna abolió la palmatoria y los castigos físicos –consiguió explicar Juan Fulgencio. –Es hombre de ambiciones. mujeres.. –¿Más difícil? –Mundinho Falcáo llegó aquí el otro día. Hubo un movimiento de expectativa en el puente. admirador de Mundinho Falcáo. –Haría un buen Intendente. Quiere ser Intendente en la próxima elección. legendaria por su severidad. –Caramba. es muy fácil.. Capaces de comprender y ayudar al progreso. –Dicen que prestó dinero al ruso Jacob y a Moacir para la empresa de ómnibus.. parecía un enorme pájaro blanco. el banquete de los ómnibus. clavo y canela –Atraso. iba contando: –Estoy muriendo de sueño. ni tendríamos el Club Progreso... que fue un negocio de primera y que embelleció la ciudad. –estrechaba las manos. Habían llegado al puente. –Un desconocido. pues iban a esperar el barco. Hombres así necesitamos.. Emprendedor. Pero no podía dejar de venir al desembarque de Mundinho Falcáo. Hombres de visión.. pero a los varones los dejo con doña Guillermina... valientes. y terminamos yendo a casa de Machadáo (Machadón): comida.. naturalmente. Desembocando de otras calles. y se mete en todo.. de pegar tiros y matar gente.. Juan Fulgencio. que llegó aquí hace poco. Ese tiempo ya pasó... y hacía un día espléndido.. Frente al garage de Moacir Estréla se juntaban los pasajeros del primer ómnibus. No se contenta con sus negocios. Así. –No sé de quién está hablando usted. –Caramba. coraje es lo que nunca les faltó a los hombres de esta tierra. En los Estados Unidos. –Estoy con el Doctor –dijo el Capitán. El "coronel" Manuel das Onzas insistía: –¿Qué es lo que Mundinho Falcáo quiere? Ese hombre tiene el diablo en el cuerpo. pero le garanto que fue muy mal hecho.

la renta de la exportación del cacao queda en la ciudad de Bahía.. Eran dos personalidades ilustres de la ciudad y. Era frecuente que los navíos encallasen. cuando. tiene un puerto de primera. Entre las jóvenes generaciones hubo quien ni siquiera supiera el sonoro y noble nombre de Pelópidas de Assunçao d'Avila. DE CÓMO EL DOCTOR CASI TENÍA SANGRE IMPERIAL El Doctor no era doctor. Pocos. y las dársenas de Bahía recogiendo los impuestos de exportación. habían alcanzado el grado de Coronel de la Guardia Nacional. Todo por causa de esta maldita barra. ya que muchos de ellos habían estado envueltos en las luchas por la conquista de la tierra. que fuera Intendente durante el primer período de las luchas.. mientras aparecía gente de todos lados. Ahora que las lluvias habían cesado. y el cerro de Pernambuco. apretada entre el cerro del Unháo (Uñon). Debería haber visto al árabe Nacib. Como la mayor parte de los "coroneles" no eran coroneles. entre ellos se dividía la población. ni el barco de la "Bahiana" va a poder entrar en el puerto. en una isla al lado del Pontal. en la ciudad. pasaba normalmente a usar y recibir el título. –Y menos aún el de la "Costera" y el del "Lloyd" –La "Costera" ya amenazó con suspender la línea.. Y contó–: No sabe lo qué se perdió. Los grandes navíos no se atrevían a cruzar la barra asustadora a pesar del magnífico fondeadero de Ilhéus. se discutía todos los días y en todas partes. bandido). y a veces tardaran un día en zafarse.Jorge Amado Gabriela.. Sobre la barra y la necesidad de hacerla practicable para los grandes navíos. que tuviera dinero pero que había muerto pobre. quedando las autoridades en promesas. Pero quedó la costumbre: dueño de plantaciones de más de mil arrobas. en realidad. En cuanto a Miguel Bautista de Oliveira. criticábase al gobierno. ningún asunto entusiasmaba más a los habitantes de Ilhéus que ése. Mientras una vez más volvía a hervir la discusión. tomó del brazo a Ño–Gallo. Era de mearse de risa. contorneando el cerro –. y el Capitán no era capitán. hijo del finado Cazuzinha. a quien le gustaba reírse de las costumbres locales. Barra difícil y peligrosa. declarándole su amor a aquella tuerta jovencita que salió con él.–murmuró Ño–Gallo con su voz gangosa. tanto habíanse acostumbrado a tratarlo repetuosamente de "doctor". de arena moviéndose continuamente en cada marea. desde criatura fue llamado "capitán". y sin embargo. Canal estrecho y poco profundo. el Capitán se retrasó. Ilhéus produce una gran parte del cacao que se consume en el mundo. comandaba a los chiquillos de entonces. aquella de Ilhéus. que allí no significaba mando militar sino reconocimiento de la riqueza. acusando a la Intendencia de ocuparse poco. Personas que habían venido a esperar el navío comenzaban a tomar el camino de la calle del Unháo para ver lo que pasaba en la barra. Los llamados continuaban angustiosos. alrededor de la una de la madrugada: –¿Y su muchacha. inquieto y atrevido. Los pitos del barco crecían en desesperación y ellos apuraron el paso. decía que la mayoría de ellos eran "coroneles de jagunzos" (salteador.. a quien dejara en la puerta de María Machadáo. eran los estancieros que en los comienzos de la República y del cultivo del cacao. Sin llegarse a ninguna solución. Se sugerían medidas.. aunque viejos amigos. y cuya fama de bondad aún hoy es comentada por las viejas comadres. Juan Fulgencio. indecisa en resolver cuál de los dos era el mayor y más arrebatador 13 . qué tal? –Bocado fino. clavo y canela –Si continúa así. –¿Vamos hasta allá? –Esto es lo que subleva –decía el Doctor mientras el grupo caminaba por la calle sin empedrar.

aquellas vetustas palabras. pero es tan bonito. Prefiriendo unos las altisonantes frases del Capitán. El Doctor. Dejando de lado al doctor Ezequiel Prado. donde los adjetivos grandiosos sucedíanse en impetuosa cabalgata y algunos temblores en la voz ronca provocaban delirantes aplausos. y se hacía el silencio de las grandes oca siones cuando avanzaba hacia él palco la figura morena e insinuante del Capitán. estaba él desde hacía muchos años escribiendo un libro voluminoso y definitivo. cuyo solar habíase levantado entre Ilhéus y Olivença. Por lo menos así lo afirmaba el doctor. uno como orador oficial de la Euterpe 13 de Mayo. –Hasta me corre un frío por la columna cuando él habla –decía Florita. hidalgos portugueses establecidos en Ilhéus en tiempos de las capitanías. perdido en un mundo de fantasías y de grandeza: la gloria antigua de los Avila y el glorioso presente de Ilhéus. ciertas palabras. Oscuro empleado nacional jubilado. el Capitán y el Doctor alternábanse en la palabra. rodeadas de cocoteros. descendía de unos Avila.. que vibraban en el aire. ebrio hasta caerse. la opinión pública era unánime no había quien se le comparase. cuyo palabreado lírico tenía su público de chiquillas del colegio de monjas). en este caso dividían sus opiniones. pero también de unos Assunçáo plebeyos y comerciantes. prolongada a través de los años. oh mi pueblo!" De regreso de las reuniones cívicas en la Intendencia o en la plaza pública. sin embargo. alfiler de rubí en la corbata y aire de ave de rapiña debido a la nariz larga y curvada. en lo que se refiere a los debates jurídicos. –No entiendo nada. o el 13 de mayo (fechas patrias brasileñas)–. el 15 de noviembre. La debilucha y nerviosa Florita. prefería el saber del Doctor. él rendía culto a la memoria de unos y de otros con el mismo exaltado fervor. prefiriendo otros los largos períodos rebuscados del Doctor.Jorge Amado Gabriela. Memorables días aquellos en que. Quinquina. Es claro que poco había que referir de los Assunçáo. Nunca habíase alcanzado la unanimidad en esa disputa. invencible en el tribunal. ¡la de un historiador! Descendiente de esos célebres Avila. Desaparecían todos los otros oradores (aun el profesor Josué. la erudición trasluciendo en los nombres citados abundantemente. votando por el Capitán. ¡Qué palabreado bonito! –Pero vacío. como lo hacía toda la ciudad incapaz de decidirse. que apenas unos pocos conocían su verdadero significado. 14 . en el palco de la Plaza de la Matriz de San Jorge. con el "pince–nez" unido al saco por una cinta. vistiendo su eterna ropa negra. sus hechos y su prosapia. –Hoy el Capitán parecía una catarata de elocuencia. pesebre y bumba–meu boi (fiesta nordestina). Era ardoroso propagandista y colaborador voluntario del progreso de Ilhéus. Sobre los Avila. –concluía Quinquina. el otro en nombre del Gremio Rui Barbosa. clavo y canela orador local. cuello alto y pechera almidonada. en cambio pone tuétano en todo lo que dice. se exaltaba con las arrogancias verbales del Capitán. vestido impecablemente de blanco con una flor en la solapa. o bien la silueta delgada del Doctor. Pelópidas de Assunçáo d'Avila. hoy negras ruinas frente al mar. en la adjetivación difícil en que brillaban como joyas raras. En los feriados nacionales –el 7 de setiembre. fuera del Tribunal. y los cabellos ya casi enteramente blancos. ornamentado con flores. subía a otra tribuna. diciendo que se basaba en documentos de familia. las dos discutían. esa su manera patética de clamar con el dedo en alto: "¡Pueblo. También él tenía sus incondicionales. pequeñito y saltarín como gárrulo pajarito inquieto. votando por el Doctor. dígase en su homenaje. tan clásicas. en ocasión de la llegada a Ilhéus de literatos de la capital del Estado. deleitábase con los trémulos de voz al final de las frases. organización literario– charadística de la ciudad.. y. la gorda y alegre Quinquina. tan unidas en todo lo restante de la vida. o de Año Nuevo con "reisado"–(Fiesta del día de reyes). Hasta las hermanas Dos Reís. el doctor vivía. con sus "rútilas auroras de la libertad". la población se regocijaba y una vez más se dividía ante la oratoria del Doctor y del Capitán. en las fiestas de fin de año. mientras que la crónica de los Avila era rica en sucesos. Opinión digna de considerarse. ¡El hombre es un diccionario! Solamente el doctor Ezequiel Prado podía hacerle competencia en las pocas ocasiones en que.

primero el abuelo y las empleadas de la casa. el doctor publicara en una revista carioca. destrozaba definitivamente las negativas del conde. una Avila romántica y linfática. casi una tradición. De él se hablaba desde los tiempos en que. que colocaba al "insigne varón" en la ridícula postura de suspirante. Alborozóse el estudiante con la durísima respuesta. con el pretexto de visitar al sacerdote de tanto saber. en la "Ladeira do Pelourinho” (Pelouriño). durante una fiesta. el conde hizo polvo al audaz estudiante. sin embargo. de circulación limitada y vida reducida al primer número. pobre progreso. apasionándose por sus ojos desmayados. por falta de protección de los grandes. más de una vez el Emperador apareció por allí. suspiros y juramentos murmurados. al parecer se redujeron a miradas. docena a docena las horquillas. Tan próspero durante la vida del viejo Assunçáo que el nieto Pelópidas fue enviado a estudiar en la facultad de Derecho de Río de Janeiro. Admirador incondicional de las virtudes del monarca. junto a la mención de honor obtenida por Ari Santos –actual presidente del Gremio Rui Barbosa. para dedicarse a "su obra". –Mi segundo artículo lo aplastó y lo redujo al silencio. a mucho costo resumió las dieciocho páginas del doctor a veinte líneas en un rincón de la página. como entonces se dijera. hija del dueño de un próspero bazar de bagatelas. pieza por pieza las cintas de colores. El diario donde el conde atacara a Pelópidas se negó a publicarle la respuesta y. El artículo del joven estudiante hubiera quedado en completa oscuridad si. empleado en una casa exportadora en el concurso de cuentos de una revista carioca y de los versos del ya citado Teodoro de Castro. 15 . El imperial viajero. conde papal y miembro de la Academia Brasileña de Letras. por uno de esos azares. Para el segundo número de la revista preparó un artículo. la revista no hubiese caído en manos de un escritor moralista. había sido el amor y no el interés. metro a metro los géneros. un famoso artículo sobre los amores del Emperador Pedro II –en su imperial viaje al norte del país– con la virginal Ofenisia. No obstante. el monarca había suspirado en latín su inconfesado e imposible deseo por esa flor de los Avila. fue comiéndose poco a poco el bazar. Pero aún hoy el doctor se vanagloria de esa su "violenta polémica" con un miembro de la Academia Brasileña de Letras. esa polémica es asidua y vanidosamente citada como prueba de la cultura de sus hijos. nombre conocido en todo el país. Y así había terminado la prosperidad de los Assunçáo luego de la grandeza de los Avila. y con argumentos irrebatibles en el que. sin recursos para continuar los estudios cuando andaba ya por el tercer año de la Facultad. y de la útil sabiduría de la adulación. lo que le llevara a casarse con una plebeya.Jorge Amado Gabriela. La revista no siguió circulando y se quedó en su primer número. Progresó en la repartición. y luego los vecinos. por sí mismo. la conoció en Bahía. un cierto padre Romuáldo. que era casi la consagración. de huésped desleal que buscaba las miradas de la hija virtuosa de la familia cuya casa honraba con su visita.. Por entonces ya lo llamaban "doctor". En los adornados balcones de la casa. y las peleas de gallos. dejó entonces los estudios pero permaneció en Río. cuando aún era estudiante. dejando a Pelópidas en Río de Janeiro. el conde sintióse ofendido en su propio honor con aquella "insinuación depravada y anarquista". adjudicándole intenciones y objetivos que Pelópidas jamás tuviera. Treinta años después se jubiló y volvió a Ilhéus para siempre. el libro monumental sobre los Avila y el pasado de Ilhéus. De la familia noble apenas si había heredado el nombre y el aristocrático hábito de no trabajar. Y como habitaba en la residencia de los Avila. latinista meritorio. Amigos de su abuelo le consiguieron un pobre empleo en una repartición pública. Libro que ya era. basado en hechos y sobre todo en los versos del poeta Teodoro de Castro. Pero el viejo Assunçáo había muerto sin haber perdonado enteramente a su hija la torpeza de aquel casamiento noble. En los anales de la vida intelectual de Ilhéus. clavo y canela Un Avila colateral y arruinado había sido el padre de Pelópidas. En virtuoso portugués del siglo XVI. en portugués no menos clásico. cuando volvía a Ilhéus en vacaciones. En lo que respecta a los amores clandestinos del Emperador y de Ofenisia. y el hidalgo.. habiendo adquirido hábitos tan populares como el juego "de gamão"(gamón).

pero fracasó ante la obstinada resistencia de Luis Antonio. Solamente el Doctor preocupábase con los Avila. junto con la fama de aquella región. Es cierto que Ofenisia. para su inédito y ya famoso libro: los Avila de los ingenios de azúcar y alambiques de aguardiente. desenca denó una ofensiva destinada a obtener la mudanza de todos para la corte. en la retirada de Laguna. Y borracho murió el poeta Teodoro de Castro. después de arrasar caminos y saquear poblados. contra las tropas portuguesas en las batallas de la Independencia. Los nombres y los hechos de los hombres del cacao. estancieros de pocas letras. habiéndose dado a la política y derrotado en unas elecciones (fraguadas por él en Ilhéus. comandando hombres llevados de sus ingenios. los ingenios y los alambiques hipotecados y la familia en llantos. el apasionado y maravilloso cantor de las gracias de Ofenisia. lo de ayer ya no contaba: ingenios y alambiques. Murió en verdad ahogado en alcohol. por los hombres que escribían en los diarios y pronunciaban discursos. Para Ofenisia había escrito sus versos más inspirados. diez años después de la salida por la puerta del solar en luto. La decadencia de la familia acentuóse con Pedro d'Avila. murió hecho coronel en la guerra del Paraguay. La romántica Ofenisia murió tísica y virgen en el solar de los Avila. después de la partida de su imperial enamorado. sin duda murió de lánguida nostalgia (¿quién irá a discutir esa verdad con el doctor?). Intermediarios consiguieron la paz y compensaciones para el furibundo Avila. rondaba la sala en la que las barbas negras y sabias del Emperador cambiaban ciencia con el padre.Jorge Amado Gabriela. se había dirigido a la capital ame nazando con deponer al gobierno. consta que murió asesinado durante una pelea callejera. otros se habían destacado. cuyos versos tuvieron cierta popularidad en la época. antes y después. bajo los ojos respetuosos e ignorantes de Luis Antonio d'Avila. Versos aún hoy declamados por las alumnas del colegio de monjas. junto al abuelo de Castro Alves. que huyó abandonando el solar (el caserón de Bahía ya había sido vendido). Material interesante no le faltaba al doctor. al son de la "Dalila". tenían un respeto casi humilde por el saber. los Avila de pantagruélico paladar. del blanco ataúd donde iba el cuerpo macerado de Ofenisia. no dejaba de aumentar la consideración que le dispensaban en la ciudad. capaz de estar escribiendo o de haber escrito un libro? Porque tanto se había hablado de ese libro del Doctor. como aquél que luchó en tierras bahianas. clavo y canela Ofenisia. exaltando en rimas ricas su frágil belleza enfermiza. para seguir a una gitana de extraña belleza y –en el decir de la esposa inconsolable– de maléficos poderes. como se ve. de la mansión en la Ladeira do Pelourinho en la capital. leyendas e historias que narraban cómo los hombres lucharon entre ellos por la posesión de la tierra. en el alcohol entonces barato en Ilhéus. nombre hoy injustamente olvidado en las antologías nacionales. Otro. guardián de la honra de la doncella y de la familia. Además de Luis Antonio y de Ofenisia. que muchos lo creían publicado desde hacía años. poniéndose al frente de sus hombres. por otro amante de la gitana. ¿Qué decir entonces de un hombre con tanta inteligencia y conocimiento. excitada como una mucama. tanto se elogiaron sus cualidades. de centenas de esclavos. temperamento trágico y bohemio. de barbita rubia y alocado temperamento. Lo que. los Avila mantenedores de concubinas en la corte. en fiestas y saraos. los Avila de las bellas mujeres y de los hombres sin miedo. suplicando su inaccesible amor. nostálgica de las barbas reales. DE CÓMO NACIB DESPERTÓ SIN COCINERA 16 . Aquellos rudos conquistadores de tierras. plantaciones de caña de azúcar y de café. incluyendo hasta un Avila letrado. de tierras inabarcables. su hermano y jefe de la familia. en 1823. Una nueva vida había comenzado con la aparición del cacao. hasta las más distantes regiones solitarias. y ya incorporado definitivamente al acervo de la literatura nacional. Los cantores ciegos llevaban por las ferias. los Avila del solar de Olivença. Ese Luis Antonio d'Avila. Jerónimo d'Avila. sin embargo. y realizadas fraudulentamente por los adversarios en el resto de la provincia). Todo eso formaba parte de un pasado olvidado por los ciudadanos de Ilhéus. El poeta Teodoro. De ese Pedro d'Avila. del ingenio de los Avila.

Un navío hacía oír su silbato cercano. semejante hombre que ya debía estar casado. Ya preparé mis cosas. ¿Qué clase de locura había atacado a la vieja Filomena? –A Agua Preta.. clavo y canela Nacib despertó con los fuertes golpes dados en la puerta de su habitación. metido en su camisón. me voy. Filomena? ¿Está loca? Buscaba las chinelas con los pies.. pensaba–. Tenía sus días de malhumor.. el baúl y un paquete con cuadros de santos. el viaje a Agua Preta. Salió descalzo hacia el corredor. y él había llegado alrededor de las cuatro. –Pero. con el dedo levantado. Filomena. don Nacib. después del trabajo. Tanto hablaba de irse. le había llevado juntamente con el almuerzo el recado de la vieja. hijo de doña Arminda. y casi una pariente lejana. con el pensamiento puesto en Risoleta.. ¿qué locura es ésa? Así. Pero como eso sucedía todas las semanas. tirándole indirectas. era incapaz de tocar un centavo. mordíale la punta de la oreja y se tiraba para atrás... un poco bizca.. ¡Qué mujer aquella Risoleta! No es que se tratase de una belleza.. 17 .” –Me podía haber dicho ayer que se iba hoy. anunciando su próxima partida. Pero usted andaba corriendo terneras por ahí. El navío hacía oír su silbato. –Yo lo esperé toda la noche. una recién llegada de Aracajú. planeando su casamiento. bordado con pequeñas flores rojas... llamando al práctico. riendo. me necesita. pensando que todo aquello no pasaba de manías inofensivas de la vieja. Usted no le prestó atención. Señalaba. El perfume barato de la mujer aún persistía en su pecho velludo. Filomena? Nacib levantóse. donde su único hijo habíase establecido con un mercadito. hacía más de cuatro años. un pañuelo floreado en la cabeza y el paraguas en la mano... –¿Qué diablos de historia es esa.. era. La vieja Filomena esperaba en la sala. y muy cuidadosa. con la cola asentada en casa en vez de vivir cambiando de piernas. ¡Risoleta!. Me voy ahora mismo. pero limpia y trabajadora. a quedarme con mi hijo. señor Nacib. Un día. Nacib lo había escuchado sin responder. entonces no hablaba sino para anunciar su próxima partida. –¿Quién es? –Soy yo.. vio las manchas de lápiz labial. pero sabía cosas. de aquel famoso viaje. más persona de la casa que empleada.Jorge Amado Gabriela. Impertinente. Chico–Pereza.. que Nacib ya no le creía. una piedra preciosa!". Para despedirme. Nacib bajó los ojos.... como había adivinado. –Pero si le mandé un recado con Chico. don Nacib! Desde que crucé el marco de su puerta le vengo diciendo: "un día de estos me voy a juntar con mi Vicente. Filomena.. Realmente. –Pero. ¡Absurdo! –¡Qué.. el pecho del árabe asomando por el cuello del camisón. Hasta la madrugada lo esperé. acostumbraba a decir doña Arminda para definirla. seria a más no poder. con su vestido nuevo. –¿Hacia dónde va. a pesar de todo ese cuerpo. va a casarse. no apareció por casa. Nacib abrió la ventana.. el "Ita" procedente de Río de Janeiro. ya tan ligada a él.. cuando amanecía con la cara amoscada. parado ante la "piedra do Rapa". La vieja Filomena y doña Arminda vivían criticando su vida de soltero. –No hay nada más que decir. su empleado y vecino. de repente. flaco y acusador. "¡Una perla. mientras trataba de ver la hora en el reloj colocado al lado de la cama: seis de la mañana. va a enfermarse y a estirar las patas. prestando una atención distraída al silbato del navío –por el modo de pitar es un "Ita". Había llegado de madrugada. Vicente me escribió. sin avisar ni nada. Estaba llamando al práctico. En el suelo. hasta tenía un ojo torcido. luego de cerrar el bar anduvo con Tonico Bastos y Ño–Gallo por los cabarets. Había sido sirvienta de Nacib desde que él comprara el bar. mal despierto todavía.. acabando en la casa de María Machadáo con Risoleta.

y el paraguas.. –Hasta otro momento... El viento del mar lo hizo estremecer. Maldita vieja loca. los frutos jóvenes de cacao. –Y tan luego hoy –se lamentó Nacib–.. había prometido a Risoleta volver.. Prefiero llegar con tiempo. –rióse con una risita entre reprobadora y comprensiva. don Nacib. Una coincidencia. y se quedó mirando cómo se alejaba su empleada. don Nacib.. –Ajá. la lancha del práctico se aproximaba.... había trastornado su día.. don Na cib. Nacib rezongó alguna cosa. pisando en el cemento frío. ya pasó del día.. Filomena extendía la mano huesuda. La casa. madre de Chico–Pereza. Por lo menos habían cesado las lluvias. son las seis de la mañana. mujer. amiga íntima suya. Levantó los brazos desperezándose. más de las dos de la mañana. estaba situada casi detrás del muelle. clavo y canela Y tan luego en vísperas del banquete de la Empresa de Omnibus Sur–Bahiana. y eso que fui a dormir bien tarde. –Ocupado.. Conmigo no puede contar. agregó unos pesos de más –a pesar de todo. estornudó. En la ventana de la casa vecina apareció doña Arminda.. –Buen día. doña Arminda.. que pudieron pudrirse en los árboles si la lluvia hubiese continuado. ella lo merecía–. Nacib miró el barco. Ella no quitaba los ojos de las manchas de "rouge".. Movíase descalzo por la sala.. y con ella la brisa del mar.. Por la ventana entraba la mañana alegre... Cuando vaya por Agua Preta háganos una visita. que cuide de su casa... –Ni sé a qué hora llegué. Diablo de vieja.... pero no lo creí. –Deje por lo menos que le pague... Doña Arminda. A ver si todavía se resfriaba. –Yo ni lo sentí cuando entró. espiritista... Dormiría la siesta para estar en forma a la noche. Ahora. que usted ni se imagina. muchachito empleado en el bar 18 . muy probable. sentadas en el batiente de su casa. Los "coroneles" habían comenzado a demostrar cierta inquietud. ¿quién irá a preparar el banquete? –Un problema.. mucho trabajo. luego de tantos días de lluvia. sí. Fue hacia la ventana.. y un sol sin nubes. Todavía ayer le dije a Chico cuando él llegó del bar: "Mañana. con una comida para treinta cubiertos encargada en el bar para mañana a la noche.. –La loca de Filomena. Doña Elizabeth está esperando la criatura en cualquier momento.. Fue por eso que estuve despierta y don Pablo podía venir a buscarme de repente.. Además de eso. en la pendiente de San Sebastián. el hijo le mandó una carta llamándola. la punta de los dedos. el canto de un pájaro. don Nacib... lanzó bajito una maldición. lengua viperina. –Si es lo que yo siempre digo: hombre trabajador como don Nacib hay pocos en llhéus. son bichos matreros.. una cosa como para tumbar a cualquiera. doña Arminda era la curiosidad en persona. comida fina yo no sé hacer. –Yo no me confío en los trenes.. Nacib contó el dinero.. para completar la situación. Se fue.. Dios le proteja y le ayude a encontrar una novia buena.. viuda.Jorge Amado Gabriela.". Quedamos las dos conversando. el paquete pesado con los cuadros santos –antes colgados profusamente en su pequeña habit ación de los fondos–. –Él me dijo. Hasta de madrugada. –Pero.. doña Filomena se va. Tanto habían durado que casi perjudica la zafra. contratado para el día siguiente.. –Ella se quedó hasta tarde esperándolo. el tren sale recién a las ocho. ¡tan luego treinta cubiertos! –Adiós. la ayudó a tomar el baúl.. Nacib se sobresaltó: ¿tendría también manchas en la cara? Probable. despidiendo con su pañuelo a la vieja Filomena. Claro que usted no apareció.. Todo aquello le parecía una pesadilla idiota. y desistió de volver a la cama.

era una cosa rara.. crustáceo. él no tenía preocupaciones. por lo menos. disputada por las familias. Yo. pensiones y bares. don Nacib? Me contaron que en el hotel nuevo va a haber un ascensor.. había ganado dos partidas de "gamáo" seguidas contra un rival tan fuerte como lo era el Capitán. También llegarían nuevas mujeres para los cabarets. doña Arminda.. Fue en una sesión. en Ilhéus. –Así es el mundo. Aracajú o de Río. Necesito hacer muchas cosas. El otro día mismo. de las Flores. no veía otra solución que caer en las uñas de las hermanas Dos Reis.. sin duda.. –¿Chico ya se despertó? –Qué esperanza.... por suerte. ¿usted no cree que es una indecencia que un médico agarre a la criatura? viendo desnuda a la mujer del otro? Falta de vergüenza. –Mire que se ve de todo en llhéus ahora. despiértelo.. Mundinho Falcáo debía llegar en ese barco. Y tan luego cuando él había descubierto esa preciosidad de Risoleta.. mulato de pelo rubio. ¿Y quién sabe si no le darían noticias de una buena cocinera. –Fantasía de la gente. tengo al finado que me avisa. Esa vieja me hizo una buena. en los dolores del parto. don Nacib. desnudas. Valía la pena vestirse e ir al puerto para asistir al desembarque. Esas novedades de ahora. –Son muy careras. un médico espiando a las mujeres de los otros. Cuando necesitaba estar con el espíritu tranquilo.. Es un negoción. celebrando la instalación de la línea de ómnibus. dónde se había visto tal descaro.. era una partera afamada: muchos de los hijos de Ilhéus nacidos en los últimos veinte anos. Usted comprende: una comida para treinta personas. problemas serios creados por el viaje de Filomena: –Es el progreso. Y yo que había conseguido dos muchachas para que ayudaran a Filomena. había comido una "moqueca de siri" (guisado de cangrejos) realmente divina en casa de María Machadáo. traía un cargamento de muchachas alegres..Jorge Amado Gabriela. suceden las cosas. y los bocados dulces y salados para el bar. fuera de Bahía. mirando el navío de la "Costera" al que ya se aproximaba el práctico. para las casas de la calle Do Unháo. Y ahora. aquél era un asunto vital: los médicos comenzaban a hacerle la competencia.. El pobre llegó pasada la medianoche. .. ¿eh. 19 . . Allá estaría ciertamente el grupo habitual de madrugadores. por los hoteles. y había descubierto a aquella novata.. –¿Dónde voy a conseguir una cocinera? –Lo único que puede hacer es encargar todo a las hermanas Dos Reis... ya estaba repleto de problemas. ese tal doctor Demóstenes. ¡Cruz diablo. Cada navío. El diablo de la vieja. según había dicho alguien en el bar. Lleno de novedades. y las primeras sensaciones del mundo que sintieran habían sido su endiablado olor a ajo.. Van y vienen llenos. ojos claros y características negroides) –¿Y doña Clorinda... Pero Nacib no estaba dispuesto a oír las repetidas historias de espiritismo.. el primero de la ciudad... –Oí decir que uno se dio vuelta en el puente del río Cachoeira.. Tal vez llegase también el automóvil del doctor Demóstenes. Pero llamaron al médico. nacieron en sus manos. Cosa complicada es la vida: hasta ayer todo marchaba bien. el médico estaba ganando un dinerón en su consultorio. don Nacib.. clavo y canela de Nacib. Por unos días. especialidad de la partera. –Ya sé. estas escaleras! Nacib se quedó unos instantes en la ventana.. en casa del compadre Deodoro. y su cara colorada de "sarará" (hormiga. –Por favor. Pero la preocupación de Nacib era el banquete del día siguiente. ya tuvo el chico? El doctor Raúl no vino por el bar ayer.. toda gente importante. –¿Progreso? Descaro es eso. Don Nacib.. Risoleta. ayer por la tarde. le arrancan la piel a uno. capaz de cargar con el trabajo del bar? Cocinera. –¿Lo despierta a Chico? –Ya voy.. ni puede usted imaginarlo. recién de mañanita. del Sapo. una caja que sube y baja solita... Cuando menos se espera. Para Arminda.

ya había empezado. ya empezó. y había llegado hasta Bahía en un barco francés. construyendo poblaciones de rápido crecimiento. En aquella época. nato. Y todos ellos. inclusive los rubios alemanes de la recién fundada fábrica de chocolate en polvo. eran los parientes de Nacib. De sus cuidados maternales. de su limpieza.Jorge Amado Gabriela. hasta dormía en el suelo. de Alagoas y de Bahía. pero no sabía que realmente. ganando y perdiendo dinero. Una vez que él cayera con fiebre. desembarcando en Ilhéus a los cuatro años. a pie abriendo camino. y los altaneros ingleses del Ferro carril. eran. doña Arminda. no eran sino hombres de la zona del cacao. ¿Dónde encontraría otra como ella? Doña Arminda volvía a la ventana: –Ya se despertó... matando gente. Para mí ya empezó. adaptados a las costumbres de la región todavía casi bárbara con sus luchas sangrientas. del río y de la tierra. hasta de sus rezongos. verdaderos "grapiúnas" plantando cacao. sintiéndose tan de allí como los más antiguos hijos de Ilhéus. Van a comenzar a suceder muchas cosas. sus 20 .. del célebre negro José Nique. sólo piensan en grandezas. un mujerío colorido. en las barcazas y lanchas. del café por la mañana con "cuscuz" de maíz. instalando tiendas y almacenes.. ella no se había ido del cuarto. Los hermanos vengaron su muerte en forma inolvidable. cuando disputaba pacíficamente una partida de póker. de España y de los más variados "ghettos". exactamente. leer los discursos del Fiscal y de los abogados.. basta recurrir a los anales del Tribunal. emboscadas y muertes. como el paludismo y la viruela. "beijús" (una masa de mandioca). Para mayor información sobre esos parientes de Nacib. Con ese viaje de Filomena. en las canoas. Gracias a esa gente diversa. maniobrando en dirección al banco de arena. Verdad es que muchos eran los que le llamaban árabe o turco. unos Achcar envueltos en las luchas por la conquista de la tierra y cuyas hazañas fueron de las más heroicas y comentadas. El me dijo: "Arminda. Uno de ellos. Eran todos. La verdad es que estaba con nostalgias de ella. abriendo caminos. pero es necesario dejar establecido y fuera de cualquier duda su condición de brasileño. de Recife y de Río de Janeiro. Esto va a terminar mal. comparables apenas con las de los Badaró. Café de pobre. jóvenes en busca de porvenir. factores del asombroso progreso de la zona. el tercero en edad. del Líbano y de Portugal. hasta el último de los vagabundos llegado para explotar a los "coroneles" enriquecidos. además de brasileños naturalizados. batata. murió en los fondos de un cabaret en Pirangi. Está bañándose. Había nacido en Siria. Llegaban y a poco se transformaban en ilheenses de los mejores.. de su solicitud. Sólo piensan en dinero.. El barco recibía al práctico. el diablo se apoderó de la cabeza de este pueblo de Ilhéus. DE ELOGIO A LA LEY Y A LA JUSTICIA. bandidos y aventureros. –Voy a hacer lo mismo. Ilheenses por dentro y por fuera. Gracias.. en los barcos. comerciantes. clavo y canela ¡Qué porquería! Vieja loca.." –Pues para mi. a lomo de burro. las de Blaz Damacio. Quiero contarle el sueño que tuve con el finado. –Después venga a tomar el café con nosotros. de nombre Abdula. como los vástagos de las familias radicadas antes de la aparición del cacao. O SOBRE NACIMIENTO Y NACIONALIDAD Era común que Nacib fuera llamado árabe. don Nacib. jugando en los cabarets. no naturalizado. de Siria y de Italia. por los caminos del mar. desgarrando la selva amenazadora. después de abatir a tres de los cinco bandidos ensañados contra él. Pero quienes lo hacían. o las del "coronel" Amancio Leal. Obreros.. mi vieja. a la ciudad de cantada fama llegaban diariamente. Ilhéus había comenzado a perder su aire de campamento de bandoleros.. el tifus endémico de la época en la región. banana frita. siguiendo el rastro del cacao dispensador de dinero.. centenas y centenas de brasileños y extranjeros oriundos de todas partes: de Sergipe y de Ceará. bebiendo en los bares. Lo dijo en tono de burla. y a transformarse en ciudad. y hasta turco. y hasta una pareja de griegos surgida sólo Dios sabe de dónde.

todo es lo mismo. o del comerciante Fadel. haciendo de los hijos de esos inmigrantes cuando no de ellos mismos venidos para trabajar en nuestra tierra. cuando en las mesas del bar apenas si quedaban unos pocos amigos. clavo y canela mejores amigos. y el fuego devoró indiscretas mediciones y escrituras de las tierras de Sequeiro Grande. llegando a veces a enojarse: –¡Turco será tu madre! –Pero. Recordaba vagamente el viaje en tercera clase. Nacib. la ida a tierra en una canoa. Proceso rápido de naturalización que el respetable escribano practicaba con la perfecta conciencia del deber cumplido. por lo tanto. para mí son todas iguales. –Arabe. pues en aquel tiempo no existía ni el puente de desembarque. Para Nacib era como si hubiese nacido en el momento mismo de la llegada del barco a Bahía. hijo de sirios. no se enoje. antes del incendio. tanto se había mezclado a ella la nueva patria. las plantaciones de cacao. hijos de Aziz y de Zoraya. aquella zona ubérrima en la que se hiciera hombre. Un enorme brasileño. Tal vez lo llamasen así. como fidedigno testigo? ¿O del perneta Fabiano. sirio. –Todo lo que quiera. y mucho menos del viejo Segismundo. Por otra parte. Pero le disgustaba que le llamasen turco. ¿Cómo podría Segismundo. con la venta de buenos y válidos certificados de nacimiento. Nacib había embarcado después. colocando la operación legal al alcance de todos. Brasileño –golpeaba con la mano enorme el pecho velludo–. Su padre y sus tíos. siendo registrados en la oficina. –así comenzaban sus historias en las noches de largas charlas. entonces Tabocas. Porque su tierra era Ilhéus. auténticos ciudadanos brasileños. hubieran sido consumidos en el incendio. De lo que no se acordaba era de Siria. habían nacido en el arrabal de Ferradas. como bromeaba el Capitán cuando perdía una partida frente al tablero de damas. menos turco. gracias a Dios. Los turcos son unos bandidos. Después la llegada a Ilhéus. cobraba barato. "barriga de nueve meses". vientre demasiado desarrollado.. siguiendo el ejemplo de los Achcar. turco. seis años mayor. cabeza chata y abundante cabellera. obligando a nuevo registro a centenas de ilheenses (en ese tiempo Itabuna todavía era distrito del municipio de Ilhéus). que le descendían por los labios y cuyas puntas él retorcía al conversar. alto y gordo. todos ellos. corrido de Sequeiro do Espinho. sin cometer una grave descortesía. Nacib. habían venido primero. No teniendo alma de explotador. más por sus bigotes negros de sultán destronado. ningún recuerdo le había quedado de la tierra natal. de ojos desmesurados que se agrandaban al paso de las mujeres. el desembarco en Bahía. No puede haber insulto mayor para un sirio que ser llamado turco. la raza más desgraciada que existe. para anotarlos como brasileños. y que no poseía otro medio de vida fuera de ese de 21 . por unos pocos pesos. –En la tierra de mi padre. cuando aún no había cumplido cuatro años. donde el padre fuera a esperarlos. . establecido con tienda de géneros.. pero sí existían testigos idóneos que afirmaban que el pequeño Nacib y la tímida Salma.Jorge Amado Gabriela. Es no conocer historia ni geografía. cuando recibiera el beso del padre envuelto en lágrimas. y que gozaba de crédito en la plaza? ¿O aún de la palabra más modesta del sacristán Bonifacio. y tanto se había hecho brasileño e ilheense. a la escribanía del viejo Segismundo. lo primero que hiciera el mercachifle Aziz luego de la llegada a Ilhéus. Frondosos bigotes plantados en un rostro gordo y bonachón.. y cuando así lo hacían. rico estanciero. No fue para ofenderlo. No era culpa de nadie. Sucedió que la antigua escribanía se incendió en una de aquellas luchas por la conquista de la tierra.. cosa que está contada en un libro. dudar de la palabra del "coronel" José Antunes. dejando a la familia. la ciudad alegre ante el mar. repelía irritado el apodo.. de intimidad. y en expresión de afecto. con su madre y su hermana. Boca golosa. que los libros de registro de nacimientos y muertes. Es que esas cosas de extranjeros. presto siempre a aumentar su parco salario sirviendo en casos así. –¡Lo mismo un cuerno! Eso es ignorancia suya. –Bueno. No existían libros de registros. había sido llevar los hijos a Itabuna. grande y de risa fácil.

para las generaciones futuras. registrando a sus hijos? Simplemente. esto es: por error se la metieron en la pierna. las hipotecas inventadas. un hombre todavía joven. el corte de género para su esposa. con sangre y coraje. y aun cuando parecía evidente el nacimiento después del incendio. Toda la población había concurrido. más "grapiúna" todavía. de las emboscadas mortales? La vida era bella y variada. Registraba fácilmente como nacido en el municipio de Ilhéus. a cuanta criatura le llevasen. por error. confiaba en la palabra de aquellos simpáticos inmigrantes. clavo y canela testimoniar? Cerca de treinta años habían pasado sobre tales hechos. construyeron edificios. por su contribución al desenvolvimiento de la zona. se plantaron las estancias. le quemaron la ofi cina y le metieron una bala en la pierna. pues estaba destinada al pecho de Segismundo. la falsificación de escrituras y mediciones de tierras. Había sido –afirmaban– un servidor admirable de la justicia. su entierro se transformó en verdadera manifestación de homenaje a quien fuera. ejemplo de civismo y devoción a la justicia. no medía por el nacimiento al verdadero "grapiúna" y sí por su trabajo en beneficio de la tierra. vestido con verde bombachón de terciopelo francés. En una oportunidad. con falsas escrituraciones y mediciones inventadas. DONDE APARECE MUNDINHO FALCAO. de las bandas de matones armados. Ni escéptico ni formalista. no era el pago más elevado del registro y del certificado. ya que desde hacía mucho tiempo él no tenía enemigos. gracias a Dios. hombres cuya palabra a veces valía más que cualquier documento legal. ¿cómo iba a desmenuzar nombres de localidades el viejo Segismundo? ¿Qué importaba. tal vez las pupilas negras. Nacib fue hecho brasileño nato en cierta tarde lejana de su primera infancia. Brasil. Era que él. Fue con tiros y celadas. Campeaba la tramoya. sin mayores investigaciones. en aquellos parajes. Desde entonces quedó menos escrupuloso y más barato. aldea siria o Ferradas. En cuanto a los escrúpulos. Segismundo recordó sus escrúpulos. como la mayoría de la población. ni siquiera los que le habían incendiado la oficina. que lo único que deseaban era cumplir con la ley. acompañados de testimonios idóneos.Jorge Amado Gabriela. SUJETO IMPORTANTE. de amplia comprensión humana y de pocos escrúpulos. con lo que se trazaron carreteras. Esa era la mentalidad de Ilhéus. con prostitutas y jugadores. Ante su tumba hablaron oradores celebrando sus virtudes. y también la del viejo Segismundo. de personas respetables. con asesinos y aventureros. dónde naciera el brasileño a registrarse. Algo. Y. MIRANDO A ILHÉUS A TRAVÉS DE UN LARGAVISTA Desde el puente de comando del barco. la gallina o el pavo para su hogar. tal vez los ojos rasgados. le daba un toque romántico y hacía que las 22 . lo que dejaba en paz su conciencia. miraba la ciudad con aire levemente soñador. Por esa mano venerada. La bala. Trás–os–Montes o Río de Brago? El viejo Segismundo ya tenía demasiadas complicaciones con los documentos de posesión de la tierra. Por eso. si alguna duda restaba en el espíritu. cuando murió octogenario. Se trataba de la medición de la mata de Sequeiro Grande y le ofrecían poco por la tramoya legalista: le crecieron súbitamente los escrúpulos. con muertes y crímenes. en espera del práctico. El viejo Segismundo murió rodeado de la estima general y hasta hoy se recuerda su entierro. Experiencia y comprensión colocados al servicio de la región del cacao. o por el número de puertas de las tiendas y almacenes. no ha sido con ellos con los que las ciudades del sur de Bahía progresaron. sur de Italia o Pirangi. las escribanías y los notarios eran piezas importantes en la lucha por la conquista y escrituración de las tierras. bien vestido y bien afeitado. ¿Cómo distinguir un documento falso de uno verdadero? ¿Cómo pensar en míseros detalles legales como el lugar y la fecha exacta del nacimiento de una criatura. ¿por qué habría de dificultar la vida de honestos ciudadanos. fundaron periódicos. les aceptaba sus modestos regalos. por las plantas de cacao plantadas. por su coraje para entrar en la selva y afrontar la muerte. hombre con larga experiencia de la vida. exportóse cacao al mundo entero. Estado de Bahía. se creó el comercio. tampoco podía haberlo sido en el Ilhéus de los comienzos del cacao. en realidad. cuando se vivía peligrosamente en medio de los tiroteos. En vista de eso.

Pero la boca dura y el mentón fuerte denunciaban al hombre decidido. Vio su casa moderna. que ya no venía más a solicitar dinero. estaban los tres hermanos conversando. jamás había aceptado una diputación o senaduría. El dentista Osmundo. No hay barra peor en todo el norte. en Río. electo y reelecto sin el menor esfuerzo. para no escandalizar la población. Poco a poco estoy transformándome en un hombre importante de la tierra. casi irritada: –Él ya no es un chiquillo. clavo y canela mujeres notasen de inmediato su presencia. Diputado. Puedo decir que fui yo quien construyó esa avenida. Lourival. entonces anunció: –Pienso meterme en política. multiplicarlo? Bastaba tener disposición para el trabajo. envuelto en una bata. de verme subido a la tribuna para responder a uno de esos discursos tuyos de adulación al gobierno? Quiero estar en la oposición. en la playa –señalaba con el dedo–. Mundinho Falcáo dijo. el grupo escolar. rostro curtido por el viento. los jardines del Palacio del "coronel" Misael. El comandante. chupando su cigarro: –Y está ganando dinero. la madre dominándolos como una reina. mordiendo una pipa. casi con emoción. Emilio había sonreído. Pero ¿quién podía adivinar que nuestro joven galán tenía habilidad para los negocios? Aquí nunca revelaste gusto sino para la farra. Esta vez. Mundinho examinaba cada detalle atentamente.. práctico. Conozco casa por casa. creando sus propios negocios. Y cuando te fuiste. es la mía. obteniendo ganancias envidiables.. En la plaza San Sebastián ni una persona se veía. y lo llevó a los ojos. hablando de 23 . Emilio era diputado federal. no pudo dejar de reconocer con su voz desdeñosa. La verdad es que cada vez le gustaba más aquella tierra. tal vez. Sólo que el banco de arena es una desgracia. El bar Vesúbio. no lamentaba el alocado arrobo que un día lo trajera. mayor que las otras? Era cosa de esperar tu vuelta para encaminarte en la vida. En la gran sala austera de la residencia familiar. Gobernador de San Pablo. cabeza para los negocios. tanto la madre cuanto los hermanos habían manifestado unánimemente que estaba cambiado. la de la izquierda al lado de aquel caserón. –Tierra de dinero. tino y audacia. hombre por hombre. le extendió el largavista. tomado bien de mañanita. ¿Dónde aplicar mejor su dinero. con los ojos altivos y la cabellera blanca. después de despilfarrar la abundante mensualidad? Mundinho los dejaba hablar. –¿Irritada con quién? ¿Con Emilio por decir tales cosas. Él poseía todo eso y algo más: una mujer para olvidar. exportando cacao. hasta allí. El viento de la noche había derribado un cartel de anuncio en el frente del cine. gozaba aquel diálogo. Los dos. una pasión imposible que arrancar del pecho y del pensamiento. Hasta un ministerio había rechazado cuando le fuera ofrecido. las torres de la Iglesia Matriz. sabedor de sus deseos y de cómo conseguirlos. Y muy pronto... diferente. como un conocedor–. Los sobrados de la Avenida. al recibirlo: –Ni lo preciso. de hombre siempre hastiado: –No hay duda... tal vez aceptase en caso de ser elegido por todas las fuerzas políticas. –Ya resolveremos eso –anunció Mundinho–.. pocos años antes. No debíamos –hablaba ahora a Mundinho– haber permitido que partiese. mucho mayores que Mundinho. Allí crecía el cacao. Mundinho levantó el largavista. de futuro –habló el capitán. ¿Qué piensas. ¿quién sabe?. Cuando no tuvieron nada que decir. ¿qué podíamos imaginar. salía de la casa para su baño de mar. Pero esa no era una tierra cualquiera. llevándote tu dinero.. Como si hubiese nacido allí. tenia sus puertas cerradas.Jorge Amado Gabriela. Aquella casa. hacerme elegir cualquier cosa. el muchachito ha madurado. los muebles solemnes. Emilio. como un náufrago a la deriva. –Dios lo oiga. o con Mundinho. Lourival. La madre había concluido. cuyas ropas eran encargadas a Londres. se espantaban ahora de verlo hecho un hombre. como no fuera una locura más. construida por un arquitecto traído de Río. su hermano mayor. Cada vez que entro aquí tiemblo por mi barco. al que cualquier tierra sirve para salvarse.

Soy un hombre de Ilhéus. Aquello era imposible. Gobierno. basta Emilio. Si yo no hubiese emigrado para allá jamás habrías dormido con Berta. entrando a verlos sin antesalas. –Para no ser apenas el hermano de mis hermanos. los intereses de gente ligada al yerno del gobernador. de los depósitos de Bahía. de su progreso actual y de los problemas. –¿Y entonces? –¿No comprendes? –No. en Ilhéus. le dijera que ya había respondido al gobernador de Bahía afirmando que sólo podría oficializar el colegio de Enoch a comienzo del año. Al gobernador puedes exhibirle la ley. bien lo sabes. –¿Fue él quien te nombró? –No. En el ministerio de Vialidad y Obras Públicas pidió un ingeniero. por que no vine aquí para solicitárselo a ustedes. paternalmente. sólo quiero serlo allá mismo.. pediría nada. –Haremos poner tu nombre en la lista del gobierno. escondiendo el temor. son tus hermanos. anunciándose después como diputado para muy en breve. –Me haré elegir solo.. ¿No es verdad? Divertíalo aquel chantaje con el nombre de los hermanos a los que. La madre alteró su voz: –Puedes hacer lo que quieras. contra la región más próspera y poderosa del estado? Tontería. –Ya no soy un chico mamá. por ningún precio. –¿Para qué correr peligro cuando no es necesario? –preguntó la madre.Jorge Amado Gabriela... la holandesa viciosa. por los ministerios. muchas gracias. lo imposible. completamente imposible. Después refirió cosas de Ilhéus. nadie te lo impide. su rival en la disputa de las gracias de una holandesa. Si hablo con Lourival y Emilio. –Solo. –No vine aquí para pedir. Y por la oposición. usted misma lo dijo. –Orgulloso el muchachito. que me hagan hablar en nombre de ellos en la Cámara. tú recibirás órdenes del presidente de la República para mandar al ingeniero. Además de que. mi querido amigo. sonriendo a Madelaine? Cuando el ministro de Educación. sentados a la mesa presidida por su madre. El futuro soy yo. –¿Puede echarte? –Creo que no. –murmuró Lourival. había música y mujeres.. es claro. no te harás elegir –previno Emilio. sin duda. champaña y flores. El gobernador es viejo y el yerno un ladrón. Para ser alguien. ¿cuántas veces no encontró a cada uno de ellos en su casa. –Política de lugareño. Para mí lo ilegal. Fin del gobierno. lo difícil. Había andado por Río de Janeiro. Quiero la oficialización ahora. pero imposible. el gobernador es el pasado. –Quiero que me respeten. tuteando a los ministros. Lourival. desdeñoso. o en la casa de Lourival. fin de un clan. de las luchas pasadas.. Elección garantizada–completó Emilio. A mí. ¿Qué ganaría yo si ustedes me metiesen en una lista? Para representar la firma. en San Pablo.. vine para comunicarles mi decisión. Al ministro habíale contado toda la historia de la barra de Ilhéus. de las tierras conquistadas a bala. entre los primeros. Con tiroteos y banda de mú sica –sonrió Emilio entre irónico y condescendiente. no valen nada. años antes. ¿Vas a ponerte contra mí. Gobierno que voy a tomar. si recurro a ti es por amistad.. clavo y canela aquella tierra bárbara en donde fuera a meterse sin que nadie supiera jamás por qué motivo. –Te podemos ayudar –dijo. no. Comió con el ministro a la noche. tú le debes mucho a Ilhéus. Justo. Puedo ir más arriba. Pero ¿por qué te alzas contra tus hermanos? ¿Por qué te separas de nosotros? Ellos te quieren ayudar. el gobernador rugiría de rabia. del bandidismo. Mundinho había reído: –Hijo mío. 24 .

Mundinho se hacía el desentendido. todavía estaba preparando el terreno. a las farras. informaciones sobre el viaje. Admirábase de que todo aquello que fuera su vida durante tantos años y años. Mundinho sintió que si no partía definitivamente nada podría hacer. una pequeña multitud seguía los penosos trabajos de desencallar el barco. Realmente sentía nostalgia de Ilhéus. eran sus rivales habituales en el juego de damas y en el "gamáo". ninguna consideración moral. y desde hacía tiempo venía insinuándole. a los marineros corriendo. tan superior. llegados del Pontal. hasta podría. fatigándole. Ilhéus lo había sanado. jamás confesada. para imprimirle un ritmo acelerado. La hora había llegado. de su oficina llena de movimiento. la posibilidad de hacer política. de los dimes–y–diretes de ciertas figuras locales. DE LA LLEGADA DEL BARCO A pesar de la hora temprana. impediría que terminasen uno en brazos del otro. De a bordo. que derribaran a su padre del gobierno local. Estos intercambiaban frases a los gritos.Jorge Amado Gabriela. a los oficiales apurados. Desde la punta del morro do Unháo. porque Mundinho todavía era socio de los establecimientos de café y debía visitarlos. Habíase tornado su mejor amigo. a las jóvenes de la alta sociedad. Necesitaba inducir al Capitán a hablarle francamente. las manos temblaban al tocarse. para Ilhéus vivía ahora. La madre le presentaba jovencitas ricas. Mal podía imaginar el desdeñoso y frío Lourival que su hermano más joven. casi todos en pijama y chinelas. buscábale una novia que lo arrancase de Ilhéus. no quería volver a verla. bromas sobre el encalle. el práctico subía a bordo y el barco enfilaba hacia el banco de arena. Nunca había pensado en que podría adaptarse con tanta facilidad. ya nada sentía por ella. rompiera con todo por su causa. por cariño al hermano. de familias importantes. Pegado fuertemente a la orilla. parecía anclado para siempre. ningún remordimiento posible. siempre a un paso de arrojarse uno en brazos del otro. pero sentida por ella y por él. le sedujera tan poco ahora. estaba curado. ¿quién sabe?. volviendo a la vida de antes: a las fiestas. No fue: la herida de su pecho apenas había cicatrizado. El Capitán iba a servirle mucho. Sonríe porque el dueño del bar le recuerda al Capitán. Madelaine mal escondía las razones por las que se casara. Para nadie era secreto en la ciudad el despecho del Capitán contra los Bastos. habíase casado nuevamente de súbito. viudo sin hijos de una mujer millonaria. Con el largavista recorre la ciudad de Ilhéus. A Ilhéus debía su cura. tan inglés en su suficiencia. ve al árabe Nacib en su ventana. a las artistas de teatro musical. desdeñoso y aburrido. Los ojos perseguíanse por la casa. el alocado Mundinho. Pasión monstruosa. con los parientes que habían madrugado para recibirlos en el puerto. Gran diferencia de edad separaba a marido y mujer. Mostraría a sus hermanos de cuánto era capaz. de las intrigas. veinte años atrás. Sin contar que Ilhéus precisaba de un hombre como él para incrementar el progreso. los curiosos veían al comandante y al práctico afanados. Pequeños botes. alguien anunciaba a una familia que estaba en tierra: 25 . modelo de una casa de modas. en uno de sus frecuentes viajes a Europa. y alguno que otro vestido para el desembarco. Lourival. ya que aquellos "coroneles" ni sabían de las necesidades de la región. rondaban el navío. Algunos pasajeros se reclinaban en la amurada. ningún escándalo. que se aficionaría tanto a su ciudad. mirar a Madelaine. con palabras vagas. Lourival quería llevarlo a San Pablo. clavo y canela Al mes siguiente el ingeniero estaría en Ilhéus. Mundinho devolvió el largavista. a hacer sufrir sus ojos. con una francesa. dando órdenes. la imagen de Madelaine hacía muy poco que desapareció de sus sueños. Durante tres semanas anduvo por Río. las voces enronquecían. y al que arruinaron en la lucha política. a que le ofreciese la jefatura de la oposición.

–Compromisos son compromisos. . Pero. Doctor ¿de dónde los va a sacar? El "coronel" Amancio Leal habló con voz suave: – Oiga. –Las necesidades ahora son otras. –Resultado: que se arreglen solos los intereses de Ilhéus.Jorge Amado Gabriela. mis votos serán para mi compadre Ramiro Bastos y para quien él indique. como si no fuese el más rico. el Intendente no tiene voz activa. Los "coroneles" continúan votando a los mismos hombres que los sostuvieron en aquella época. –La culpa. a la mala voluntad para con el pueblo de Ilhéus. ciudad que crecía como un hongo. con señales de luto en el brazo y en la solapa del saco. y no somos hombres de dos palabras. de los tiempos de Maricastaña. o diputado federal a gente que no tiene nada que ver con Ilhéus. En los momentos de necesidad se contó con ellos. El árabe Nacib se incorporó a la rueda.. Para que la exportación continúe vía Bahía. Tampoco la Intendencia hace nada. Entre los espectadores se formaban grupos. contra los gobernantes de Bahía. Elegimos intendente. todavía somnoliento. debido a compromisos antiguos.. de la necesidad de cambiar todo en Ilhéus. Ni me interesa saber su nombre. el más próspero del Estado.. Doctor:se habla mucho de progreso. tomados en los momentos difíciles. . el que contribuía con mayores rentas a los cofres públicos. –Ilhéus necesita mostrar lo que vale. Para que no entren navíos grandes. Mientras yo viva. ¡y adiós puerto de Ilhéus!. No oigo otra conversación durante todo el día.. que se encontraba junto a un hombre delgado y sombrío. preocupado y abatido: –¿De qué se trata? El Capitán explicó: 26 . –¿No se interesa? Lo deja así a propósito. vestida de negro. municipio también sacrificado a la incapacidad de los gobernantes. diputado y senador estadual. debemos reconocerlo –dijo el Capitán. sin embargo. Esto sin hablar de Itabuna. Juan Fulgencio apoyaba: –Eso mismo. dígame una cosa: ¿quién hizo este progreso? ¿No fuimos nosotros. clavo y canela –¡Murió sufriendo espantosamente.. los plantadores de cacao? Tenemos nuestros compromisos. El Doctor blandía el dedo: –¡Pero esa desvergüenza va a terminar!. ¿quién manda en la política de Ilhéus? Los mismos hombres que hace veinte años. Fue él quien me dio mano fuerte cuando uno andaba jugándose la vida por estos pastos. –se defendió el "coronel" Amancio Leal–. por tratar al municipio con desprecio. se comentaba lo sucedido: –Ese banco es una vergüenza. Dos criaturas miraban el movimiento sin darse cuenta de las lágrimas maternas. con su habitual excitación.. –¿Cómo? –Nuestra y de nadie más. es nuestra. El "coronel" Manuel das Onzas se rió: –Y los votos.... a la incuria. Un día de estos algún barco va a quedar allí para siempre. se cambiaban saludos.. la pobrecita! Noticia que arrancó sollozos a una señora de mediana edad. –Es un peligro. azuzaba al pueblo contra los políticos. Elegiremos hombres que representen los verdaderos intereses de la tierra. –El gobierno ni se interesa. El grupo que llegó del puesto de pescado enredábase en conversaciones. Y es fácil probarlo. de civilización. Sólo sabe decir "¡amén!" al gobierno. El Doctor.

alejado del– centro comercial. que hoy las cosas son diferentes. –Caramba. por poco dinero.. Hasta el nombre del bar. ¡treinta cubiertos! Las hermanas Dos Reís. multitud de viajantes llenando las calles. trajo tablero de damas y "gamáo". disputado en una partida de dados. al italiano. frente al mar. se había desdibujado con el tiempo. anduvo en peligrosos negocios de compra y venta de cacao para hacer rendir más su dinero. el billar con el paño roto. y después de las cinco de la tarde. Los "coroneles" no comprenden que ya no estamos en los viejos tiempos. pintado con letras color de fuego sobre la imagen de un volcán en erupción. sólo el cabaret.. Pero el árabe no se interesó. Hasta un gramófono viejo. Sillas desvencijadas. Aquel italiano se metió interior adentro. cantidad de negocios resueltos en las mesas de los bares. Que los problemas no son los mismos de hace veinte o treinta años atrás.Jorge Amado Gabriela. hacía ya cinco años. Surtido de bebidas. –Usted anda melancólico. Prosperaban los bodegones del puerto. y donde se erguía la Iglesia de San Sebastián. sin clientela. en el que se tocaban discos de arias de óperas. ¿Por qué esa cara de entierro? –Mi cocinera se me fue. No le gustaba aquel trabajo. lleno de moscas. temeroso. Mandó pintar todo de nuevo. vacío. cubierto de telas de araña. el hábito de beber corajudamente y la costumbre llevada por los ingleses. Lo compró a un italiano. Un bar era buen negocio en Ilhéus. mesas con las patas rotas. esperaba un arreglo. Un detalle aparentemente sin importancia: 27 . el Bar Chic o el "Trago de Oro". Tierra de mucho movimiento. Nacib se alejó unos pasos. del puerto donde estaban sus mayores frecuentadores. que reunía más personas a su alrededor. sobretodo.. cuando se construía el Ferrocarril. los bares se llenaban.. de Plínio Aragá. como para colocar distancia entre él y la discusión perturbadora. El bar Vesubio era el más antiguo de la ciudad. el viejo tenía iniciativa. era simpático. cada vez más exaltada. de beber un aperitivo antes del almuerzo o de la cena. Cuando compró el bar Vesubio. algunos amigos y su tío consideraron que iba a cometer una locura. Nacib compró toda aquella porquería más el nombre y el lugar. hacer nuevas mesas y sillas. donde prosperaban el Café Ideal. –el Capitán volvióse hacia la discusión. oratoria. La voz del Doctor se cruzaba. sobre todo. qué motivo. qué motivo. marcaba el paso. Pero Nacib no quería continuar midiendo telas en el mostrador de la tienda donde trabajaba desde la muerte del padre. apenas asintió con la cabeza a las palabras del amigo. distante –distante no. En la otra esquina. diputados o senadores! Lo que sí le importaba era el banquete del día siguiente. y acabó por adquirir el bar. Caramba. si aceptaban el encargo. Debíase... pedirían un dineral. porque las distancias en Ilhéus eran ridículas–.. con la cabeza siempre en las plantaciones de cacao. No prestaba atención al bar. qué motivo. hombre de familia grande y métodos rutinarios. contentándose con poco.. los saladitos y los dulces para la hora del aperitivo. Vuelto hacia su problema –el bar sin cocinera ¡un desastre!–. helados para las familias a la hora de los paseos por la tarde en la nueva avenida de la playa y a la salida de los cines y. mucho menos la sociedad con el tío y el cuñado (su hermana se había casado con un agrónomo de la Estación Experimental de Cacao) Mientras el padre vivía. con la voz más suave pero firme del "coronel" Amancio. Y justo cuando todo iba tan bien. distante como estaba de toda aquella discusión capaz de conmoverlo en cualquier otro momento. La decadencia del Vesubio no se debía a su ubicación fuera de las calles comerciales.. los tres principales rivales de Nacib. Nacib prefirió vender su parte. clavo y canela –Es el eterno atraso. no renovaba las existencias de bebidas. El tío. en cambio.. con su clientela hecha. se había inaugurado recientemente el Cine–Teatro Ilhéus. nada hacía para satisfacer a los clientes. El italiano sólo se quedó con el gramófono y los discos. ¡Qué le importaba la Intendencia de Ilhéus. vendió el billar a un bar de Macuco y construyó un reservado en los fondos para las partidas de pocker... mucha gente de paso. El bar estaba en una decadencia de miedo. de gente que llegaba atraída por la fama de la riqueza. Antes del mediodía. Ocupaba la planta baja de un edificio situado en la esquina de una pequeña y linda plaza. Caramba. y mejor que éste. la tienda iba bien. en la alucinación del cacao. eran hábitos extendidos a toda la población masculina.

es verdad. En el puente de comando apareció un hombre todavía joven. los bollitos de mandioca y pubá. varios otros–. ayudado por Chico–Pereza y Pico–Fino. Todo iba bien. dulces. y ciertos hombres más respetables. sólo los amigos se hicieron clientes. Una simpatía general rodeaba a Nacib. de camarón o de bacalao. el hombre que precisa Ilhéus. el sirio Fuad de la zapatería. y donde no era raro las violentas riñas con golpes y tiros de revólver. y el bar a prosperar. en el reservado. ¿Quién iría ahora a cocinar para el bar –y para él. –A lo mejor tiene que tirar toda la carga al mar para zafarse–comentó un hombre en mangas de camisa–. Idea de Juan Fulgencio. no solamente porque ellas no aceptarían sino también porque él no podría pagarles. desapareció durante unos minutos para reaparecer en la amurada. comidas condimentadas y picantes? Pensar en tener a las hermanas Dos Reis con carácter permanente era un absurdo. el Vesubio volvió a florecer. después de la cena. –Esto acabará. él guardaba. el "coronel" Melk Tavares. atraídas por el helado o por los refrescos de frutas. el doctor Ezequiel Prado. Tenía que conseguir. para la medianoche. buscó el lugar de donde provenían las voces. cuyo vicio era comer bien–. y de las buenas. Superó al Café Ideal. Al comienzo. –terció la voz del Doctor en la discusión. Pero fue luego de haber iniciado el servicio de dulces y salados a las horas del aperitivo. entre los pasajeros. Osnar Faria. Después descendió las escaleras. Sus precios elevados absorberían todas las ganancias. las fritadas de "siri" blanda.. que estableciera su caja de lustrabotas en el largo pasillo del bar. El navío sacudíase. los dulces de "aipim" (mandioca). Se sucedieron los gritos: –¡Mundinho! ¡Mundinho! El otro escuchó. los motores gemían. de maíz. bollitos. –¿Dónde? –Allá arriba. aquel mismo día si fuese posible. masticando un "acarajé" de la vieja Filomena. el cacao se arrastraba sobre la arena. como decía el juez al sentarse. siendo su movimiento apenas inferior al del "Trago de Oro".. saludó con la mano. trabajaba como un esclavo. Arrimando las manos en bocina a la boca. –Nadie sabe a ciencia cierta quien es ese tal Mundinho Falcáo. y lo barato se hacía caro. . alcanzaron gran suceso.. anunció: –¡El ingeniero viene! –¿Qué ingeniero? 28 . al Bar Chic. "hombre derecho y trabajador". –¿Por qué no hace estas cosas para vender en el bar? –preguntó un día. –atacaba Amancio Leal. junto a las mesas al aire libre. la barra de la Papelería Modelo. cuya única ocupación era jugar al pocker y apretar negritas en el morro de la Conquista. cuando venía a discutir allí después del cierre del comercio. buscando reconocer amigos entre los espectadores. Mundinho! –avisó el Capitán. como el Juez y el doctor Mauricio. a él le gustaba el trabajo. La bebida corría a rabiar.. Está varado. se comentaban hasta los mínimos acontecimientos de la ciudad. preparado para exclusivo placer del árabe. Nacib no podía quejarse. Las partidas de pocker. Poco después fueron las familias. sin lo que. con las manos en pantalla sobre los ojos.. los "abarás” (comidas típicas). . Nacib olvidó por un momento sus preocupaciones. al lado de la plazuela. risueño. las máquinas del barco roncaban sin resultado. bien vestido. a veces hasta por el negrito Tuisca. cuando la clientela realmente comenzó a crecer. Para esos clientes –el "coronel" Amancio Leal. –¡Allá está el. amante de la buena mesa. . para contemplar el mar y el movimiento de la plaza.Jorge Amado Gabriela. –¿No se sabe? Pues es el hombre que está en ese barco. los amantes del "gamáo" y de las damas.. platos de fritada. Todo fue bien hasta ese día en que la loca Filome na cumpliera su amenaza antigua. el práctico gritaba sus órdenes. las noticias del país y del mundo. en una de las mesas al aire libre. siempre suave. En poco tiempo.. Ribeirito. poco dados a mostrarse en los bares del puerto en los que se mezclaban los parroquianos. el rico Maluf. clavo y canela los "acarajés". una cocinera. en su bar sabíanse todas las novedades. Nacib.

los artistas. Maceió. –Sabe vivir bien. Cuando llegaron al puente ya el barco estaba en maniobras para atracar. clavo y canela –Del Ministerio. El hombre que. Ya era tiempo.. abrazado ahora con la familia. El exportador le dijo algo. asustando a los pasajeros –la mujer rubia soltó un pequeño grito–. mago de primera. –¡Qué bocado! –Ño–Gallo aprobó con la cabeza. –Por lo que parece él consiguió mover el Ministerio. –Yo también. miraba indiferente al lado de Mundinho. Pasaban cargadores con valijas. –¿Están viendo? ¡Lo que yo decía! Por detrás de Mundinho Falcáo surgía una figura de mujer joven.. había anunciado la dolorosa muerte de alguien. Gemía día y noche.. a cambiarme de ropa y a tomar café –se despidió Manuel das Onzas. Nacib elevó las manos: –¿En el bar? Eso es para los cines o para los ca barets.. pero todavía más hermosa.. –Es que Río de Janeiro rejuvenece.. que sería un éxito.. los estancieros.. La pequeña multitud se dirigía al puerto. –¡El hombre tiene prestigio de verdad! –¡Qué mujer! Bocado de rey. Aracajú. en el muelle.. de a bordo. –y Amancio Leal lo acompañó. La mujer rubia –menos joven de lo que parecía de lejos. partiendo el corazón. El Capitán tomó del brazo a Mundinho: –¿Y el ingeniero? 29 . no es como nosotros –respondió.. Grandes novedades. Crecieron los sollozos de la mujer. Sonriente.. contaba detalles tristes: –¡Llevó un mes muriéndose. esperando. Nacib. la bailarina Anabela. Mundinho. Mundinho Falcáo le propuso a Nacib: –¿No quiere contratar a la muchacha para que baile en su bar? Ella ejecuta una danza de los velos. Pasajeros con destino a Bahía.. Lo que yo quiero es una cocinera.. –suspiraba el "co ronel" Ribeirito. y su esposa. el Doctor. –Engordó. – El barco se balanceó violentamente.. la pobrecita! Nunca nadie sufrió tanto. y un clamo r alegre se elevó de tierra y de abordo..Jorge Amado Gabriela.. Un hombre moreno y flacucho con un cigarro en la boca. Mundinho Falcáo. de inmediato fue envuelto por los abrazos. –¡Caramba. y rumbeó para el puerto. para estudiar el banco de arena. –Está más joven. Mundinho hizo las presentaciones en un tono juguetón de propagandista de circo: –El príncipe Sandra. Van a hacer una temporada aquí. –Adonde voy es a la pensión.. El grupo de amigos comentaba la información de Mundinho. uno de los primeros en desembarcar... salieron caminando por el puente. –Ese Mundinho se sabe dar maña.. El árabe se desdoblaba en reverencias. bien vestida y bien maquillada. –comentó con simpatía el "coronel" Ribeirito. el "coronel" Amancio Leal. qué mujer! Mundinho no pierde el tiempo. el Capitán.. el fondo se desprendió de la arena. con un gran sombrero verde y cabellos rubios. apoyaba su mano sobre el brazo del exportador. miraban curiosos. –Vamos a enterarnos de las novedades que Mundinho trae –propuso el Capitán.. sin simpatía. Anabela abrió una sombrilla.. mi viejo. "una muñeca extranjera". Recife. con un silbido largo y libre. El navío pitó. él rió. Rieron todos.. como la clasificara el "coronel" Ribeirito– y el hombre esquelético estaban parados junto al grupo.

Ilhéus era todavía un lugarejo atrasado. –Cosas que le suceden a uno. y la comida de la Empresa de Omnibus. sin embargo.Jorge Amado –A fin de mes está aquí. pasaba por entre los canteros regándolos con un balde. El portón conducía a una veranda donde crecían flores y plantas cuidadas con cariño. en la que vivían – codiciada por muchos "coroneles" ricos– en la calle Coronel Adami. de antes del cacao. armado todos los años en una de las salas del frente de la casa pintada de azul. DE LAS HERMANAS DOS REIS Y DE SU PESEBRE Gabriela. se establecía entre las familias verdadera emulación para ver cuál de ellas presentaría un pesebre de Navidad más hermoso. –¿Y las revistas que nos prometió? –Voy a traerlas. Una de ellas desde hacía mucho que había dejado de funcionar como sala de visitas. algunos hermosos y ricos. de vuelta de la misa de siete en la Catedral. recortando y pegando en cartulina figura s de revistas para aumentar el pesebre. apuraron el paso menudo al ver a Nacib esperando. Trabajaban el año entero. era la sala del pesebre. Herederas de una buena casa. pequeño. voy a traerlas. aquello que las transformara en una institución de la ciudad. –Pues entre. vivían de los alquileres de éstas y de los dulces vendidos por la tarde por el criadito Tuisca. Solamente en diciembre era montado y expuesto al público. a los de Alagoas. completo y rico. para la noche siguiente. pues ninguno se le podía comparar. 30 . y allí quedaba hasta las proximidades del carnaval. si quería llevar a buen término sus negociaciones. y Quinquina y Florita aún jovencitas inquietas y fiesteras. El Ministro me lo garantizó. Nacib sabía. con sus vestidos fuera de moda. a los árabes. tal vez por haber escogido demasiado). Gemelas.. los chales en la cabeza. Lo importante era garantir los salados y los dulces del bar durante algunos días. indagar por los trabajos del pesebre. Había ido creciendo. encorvada por los años. de a poco. era el gran pesebre de Navidad. Parecían dos caricaturas salidas de un libro antiguo. por experiencia propia. Una empleada. Dulceras celebradas. y de otras tres en la Plaza de la Matriz. No era el único en Ilhéus. sumando ciento veintiocho años de sólida virginidad indiscutida. a veces aceptaban encargos para almuerzos y comidas de etiqueta. ¿De qué prefiere? ¿De "genipapo" o de ananá? También tenemos de naranja y de maracujá.. Existían otros. cuando Quinquina y Florita lo desarmaban cuidadosamente e iniciaban de inmediato la preparación del próximo pesebre. clavo y canela Las hermanas Dos Reís. italianos y españoles. parado junto al portón. que era necesario beberse el licor –a aquella hora de la mañana. en el correr de más de cincuenta años.. La Navidad europea. sírvale un licor a don Nacib! –ordenó Florita–. más vieja aún que las solteronas. La nerviosa Florita sacaba revistas a cuantas personas conocía. la rolliza Quinquina y la debilucha Florita. saltarinas y vivaces. doña Florita. Eso no significaba que estuviese armado el año entero. –¡Anastasia.. eran cuanto restaba de una antigua familia de Ilhéus. don Nacib. manos de hada en la cocina. con dos salas de visita a la calle. mostrar interés en él. En aquel olvidado Ilhéus de otros tiempos. Eran dos viejitas joviales. Hasta conseguir una nueva cocinera competente. cuando armaron su primer pesebre. mientras la plácida Quinquina sonreía. –Madrugó hoy. a los de Ceará. Estoy juntándolas. Su celebridad. –¿Y qué lo trae a esta hora? –Quería tratar un asunto. motivo de su diversión y de su devoción. –Entre a la sala del pesebre –invitó Quinquina. muy solicitadas por los jovenzuelos (todavía hoy es un pequeño misterio el que hayan quedado solteronas.. a los sertanejos. Era una de aquellas casas de antaño. elogiarlo.. ¡Señor!–. pero cuando alguien hablaba de "pesebre" era al de las hermanas Dos Reis al que se refería. de aquella gente que cediera su lugar a los de Sergipe. entonces. anterior a la época del cacao.

animales variados. trayendo oro. con un pequeño valle en el centro donde quedaba el corral con la cuna de Jesús. y el comentario de la vida ajena con la vecindad. Gaspar. a las seis de la tarde para la bendición). vecinas. en diciembre. el profesor Josué. más tiempo le dedicaban. apretaba el trabajo. Quinquina y Florita se empeñaban en conservarlas. cuya figura arruinara la humedad. Caminos cruzados por entre las colinas. perros. todas las horas libres entre las visitas obligatorias a las iglesias (a las seis de la mañana para la misa. allí estaban los tres reyes magos. y los curiosos aglomerados en la calle. ante las ventanas abiertas. Eso no sucedía con el grande y misterioso cometa anunciador del nacimiento. Era la Navidad de los pesebres. en el que la casa de las hermanas Dos Reis se llenaba. las visitas a amigos y vagos parientes. y el día desu inauguración. recientemente había sido substituido por el retrato del sultán de Marruecos. parecían pequeñas y pobres al lado de las otras. que aquél tan necesitado de protección. de los más variados períodos de la historia. como era de esperarse. en verdad. Esas figuras no eran las mayores ni las más ricas del pesebre. El pesebre. pero como pertenecían al primer pesebre armado por ellas. del vaquero y de la "caaporá" (demonio indígena). de los "bumba–meu–boi". agregándole nuevas figuras. Entre marzo y noviembre. y el ingenioso Joaquín había llegado a concebir y realizar hasta una catarata. pueblitos 31 . macerados rostros de santo al lado de las radiantes encarnaciones de estrellas semidesnudas del cine. alumnas del colegio de monjas. no existía en Ilhéus. tocador de bombo de la "Euterpe 13 de Mayo". Ño–Gallo. empleado de la Papelería Modelo. María sentada a su lado. representaba el nacimiento de Cristo en el pobre establo de la distante Palestina. dirigiéndose todos al corral. ampliándose de año en año. orgullo de los habitantes. Melchor y Baltasar. animales domésticos y feroces. filete de agua corriendo sobre el lecho de un caño de goma cortado en el medio.Jorge Amado Gabriela. cuidadosamente pegadas después en cartulina. gatos. a fin de año. venían a ayudar a las viejas señoritas. Y. de comienzo de las celebraciones populares. En cuanto al rey negro. eran asiduos abastecedores de revistas. Cuando. una jirafa. literatos y artistas. gallos. políticos. Juan Fulgencio. San José. de pie tomando por el cabestro a un tímido jumento. Año tras año. Sobre el tablado se eleva una sucesión de colinas. hombres de ciencia. clavo y canela con Papá Noel en carros de renos. la de los reyes blancos. de las visitas a las casas con la mesa puesta. que en ese día glorioso se emborrachaba intrépidamente con los licores azucarados de las solteronas. vestido con ropas para nieve y frío. Dos figuras bíblicas. Hombres célebres. adoraban al recién nacido. terminando por abarcar tres de los cuatro lados de la sala. amigas y jóvenes estudiantes después de los exámenes. luchando con las armas en la mano por la independencia de su reino?) Un río. militares. incienso y mirra. la elaboración de sabrosos dulces vendidos por el criadito Tuisca a una clientela segura. Por el contrario. un león y un tigre. a pesar de exaltado anticlerical. que por lo mismo se consideraba un temperamento de artista. y protestante). caballos. era día de fiesta. suspendido por hilos entre el corral y un cielo de paño azul perforado de estrellas. las jóvenes Dos Reís fueron aumentando su pesebre. recortadas desde hacía mucho tiempo de un almanaque. también trabajo de Joaquín. Y a medida que el tiempo de los bailes iba pasando. Diógenes (dueño del Cine–Teatro Ilhéus. tan bien concebida y realizada que parecía descender de ella toda la luz que resplandecía en el inmenso pesebre. trayendo regalos a los niños. El gran pesebre había llegado a ser casi propiedad colectiva de la comunidad. de las cenas después de la misa de gallo. se esforzaban para ver el pesebre iluminado con lámparas multicolores. vacas despertadas de su pacífico sueño por el acontecimiento. más indicado para substituir al estropeado Melchor. descendía de las colinas hacia el valle. En los trabajos de montaje. patos y gallinas. de los "reisados". Pero. profusamente divulgado por los diarios y revistas de la época. En las proximidades del corral. toda en papel celofán. Era la obra maestra de Joaquín. las dedicaban a recortar figuras de revistas y almanaques. ¡ay! la árida tierra oriental apenas si hoy era un detalle en el centro del mundo variado donde se mezclaban democráticamente escenas y figuras de las más diversas. guiados por la luz de la estrella de Joaquín. blanco de elogios que le dejaban los ojos húmedos: una enorme estrella de cola roja. el Capitán. de los "ternos” (representaciones de tres personas) de pastorcitas. (¿Qué mejor rey. ampliando el tablado sobre el cual era montado. eran ayudadas por Joaquín.

hombre con rifles al hombro. –No me diga.. Más adelante. Sorbió el licor de "genipapo". Aparecían también figuras locales: el antiguo intendente Cazuza Oliveira. héroes de la guerra: el rey Jorge V de Inglaterra. –¿Y el peligro? –preguntó Florita. William S. de alguna manera. don Hugo Kaufmann. Víctor Hugo. Seabra l. cuya visión arrancaba exclamaciones de las hermanas.. Ya sé.. J. Lucren Gutry. el Káiser.. el temido jefe de la revolución bolchevique. Dentro de poco nadie viaja más en tren.. el Barón de Río Branco . en fin. al lado de las ventanas. y cuyos retratos merecieron la consagración de las revistas. cartulina. Y tan luego hoy: día de feria. encantadas: –¡Qué hermoso para el pesebre! En los últimos años había crecido grandemente el número de artistas de cine. muy tiesas. a instancias del doctor. Al lado de las ingenuas estampas coloreadas. Rodolfo Valentino. adelante de casas con las ventanas iluminadas. ni sabemos cuántas! Sentábanse las dos hermanas en un sofá.. el de Itabuna. La vieja Filomena se me fue a vivir con el hijo en Agua Preta. cuya admiración dejara fama.. –El de aquí. Y allá estaba hasta el mismísimo Vladimir Ilitch Lenin. amenazaban seriamente dominar los caminos de las colinas... ¿Así es que se fue? Ella simpre decía. Emilio de Menezes. quería convenir la comida de la Empresa de Omnibus. J. Allí estaba Santos Dumont al lado de uno de sus principales aviones. ¿no? –¡Oh . el poeta Castro Alves y el bandido Antonio Silvino.. representando a la inolvidable Ofenisia. –¿Usted cree que ese asunto de los ómnibus va a resultar? –quiso saber Quinquina.. tijeras. –Muchas cosas nuevas. se habían destacado en el Brasil y en el mundo. por lo que veo. escenas de celadas. bandoleros de barro. Carlitos. el Zar Nicolás. el "coronel" Misael. Fíjense lo que me sucedió hoy. Ramón Novarro.. tengo encargado una comida para treinta personas. con un sombrero deportivo y su aire un poco triste. encontrábanse en medio de los animales los hombres y mujeres que. Una hora de diferencia.. Dicen que viene el Intendente de Itabuna. principal contribución de las alumnas del colegio de monjas.Jorge Amado Gabriela. Ya está resultando. sí. en la vertiente derecha de una colina. –¡Ah! –dijo Florita –. del garage. . el gerente del Banco de Brasil. elogió los trabajos del pesebre: –¡Este año... –hablaban las dos al mismo tiempo. el mariscal Joffre. No puede dejar de estar en el pesebre. Poincaré. 32 . En la vertiente izquierda refulgía Eleonora Duse con una diadema en la cabellera y los brazos desnudos. era una noticia más para hacer circular. toda gente de primera clase. Nacib tenía apuro. –¡Bien! –dijo Quinquina– Oí hablar. Y por si fuera poco. Eddie Polo. las fuentes de dulces y saladitos. confabulaban Herodes y Pilatos. Y en esos caminos. sonriendo al árabe en espera de sus palabras. de mucho movimiento en el bar. Don Pedro II. –¿Treinta personas? –Ofrecida por el ruso Jacob y por Moacir. desparramábanse revistas. –Yo no me esperaba esto. conquistador de tierras. Mezclábanse Rui Barbosa. Un dibujo –hecho por Joaquín. el fallecido "coronel" Horacio Macedo. para la inauguración de la empresa de ómnibus.. Lloyd George. clavo y canela levantábanse aquí y allá... Hart. Lía de Putti. –Así es. va a ser formidable! –Si Dios quiere. Lilian Gish. Próximo a él.. Había sido Juan Fulgencio quien cortara el retrato en una revista. cola. y los William Farnum. –Claro que va a resultar. En una mesa. entregándolo a Florita: –Hombre importante. Zola y Dreyfus.

.. no es una de esas pretenciosas que sólo piensan en cine y en baile. ¿adónde iría a parar? –Es difícil encontrar cocinera buena. hasta sabe tocar el piano. –contó Florita. No sin antes afirmar que sólo lo hacían por tratarse de don Nacib. a buscar novia. Ni aunque tuviésemos dinero. . Sólo que es pobre. sin comida para sus invitados. Por el precio que le hicieron la comida no dejaría ganancia. –completó Quinquina. Como tampoco podía dejar el bar sin los saladitos y los dulces... don Nacib. –Y cuanto antes. –No. don Nacib.. quien iría a cuidarlos? Para nosotras. un dineral.. las familias ricas las mandaban buscar en Aracajú. . Hombre de palabra. En Ilhéus una buena cocinera valía oro.. Miró una vez más la mesa llena de revistas. Levantóse extendiendo la mano a las solteronas. pero terminaron aceptando. está arreglado. El otro día volcó uno en Bahía. 33 . Nacib rió: –¡Todavía las voy a ver comprando un automóvil! –Nosotras. Mando a Chico –Pereza con las compras.. una que otra vez. es muy disputada. Ya estamos acostumbradas a ella. en Feira–de–Sant'Ana. las cajas de cartón repletas de figuras: –Voy a traer las revistas.Puedo morir por culpa de un auto sólo si me agarra en la calle. Y habilidosas.. y todas importantes.. Cobraban caro.. el marido. en Estáncia.. Negáronse.. . perdería la clientela. se hicieron rogar.. El automóvil no fue hecho para mí. –No hay de qué. Era verdad. en los que no sobraría tiempo ni siquiera para recortar una figura. Nacib rió: –Cuando resuelva casarme vengo derechito para aquí. Si no fuera porque Nacib ya había asumido el compromiso con Moacir y el ruso. –Yo sé de una espléndida para usted. ¿Dónde se había visto encargar una comida para treinta personas. Pero aquello no podía durar más de algunos días. La manía de las viejas señoritas era arreglar casamientos. Lo hacemos por tratarse de usted. don Nacib: ¿y la casa de ella... leí en el diario. un joven distinguido. En caso de hacerlo. Distinguida.. Pero entrar yo dentro de uno. –¿Y ella. – dijo Quinquina. Lo que necesita es casarse. Y cocina bien. –Cuando aparece una.. –Yo no viajo en esos artefactos..... Muchacha derecha. eso sí que no.. los tres hijos... Hasta la comadre Noca nos llamó atrasadas. ella viene. y el perjuicio sería mayor.. por amistad .. de lo contrario.Jorge Amado Gabriela.. don Nacib. –Yo había apalabrado a dos muchachas para que ayudasen a Filomena. Nosotras preferirnos a doña Jucundina y a sus hijas.. no aceptaría cocinar para mí? –¿Quién? ¿Jucundina? Ni piense en eso. ya hombres. en la víspera? Sin hablar de los dos días perdidos para el pesebre. Si estuviese casado no le sucederían estas cosas. clavo y canela –¿Qué peligro? –Peligro de darse vuelta. –se lamentó Florita. –Todavía el otro día el compadre Eusebio quería alzarnos a pulso a su auto para dar una vuelta. –Entonces. –Pero vamos a nuestro asunto. no iba a dejar plantados a los amigos... el pesebre por armar. Y muchas gracias por sacarme del aprie to. –Con tanta muchacha soltera en la ciudad. murieron tres personas. Además de tener que buscar quien las ayudase.

"abará". era cosa difícil. en Ilhéus. ese Felipe de lengua sucia y corazón de hiel. Borracha o no.. bajó por el otro lado del morro. Una de ellas. Mientras claveteaba suelas entonaba canciones anarquistas y. donde un grupo de negritas se echó a reír cuando él cayó. le había confirmado los méritos de Marianita. De información en información. Al llegar a su casa. quien cocinaba hasta que apareciera otra. entre los cuales se contaba el padre Basilio. y terminar la noche. y saber las novedades locales y las noticias del mundo. dueño de vacas lecheras. sudando a mares. cansado de la jornada de trabajo y del lecho de Risoleta. como es usted. Nacib preguntó aquí y allá. declarándose anarquista a cada paso. desgastada por la bebida. En lo alto del cerro. si era buena cocinera. Nacib había recorrido Ilhéus de punta a punta en aquella primera mañana de sol. siendo amigo y comensal de varios estancieros. comerciantes. la víspera.. Hablador como él sólo.. sentada a la puerta. la tía. después de la larga estación de las lluvias. Esa vez iba con cierta esperanza. pero todavía con restos de gracia en el rostro mestizo. valía la pena oír las maldiciones contra los sacerdotes. casi imposible. el saco bajo el brazo. Después rió. ¿Por qué Nacib no venía a almorzar con ellos?" Le dieron noticias de una. temible adversario en el juego de damas. famosa. Jugar su partida de "gamáo" o de damas con Ño–Gallo y el Capitán.Jorge Amado DE LA DESESPERADA BÚSQUEDA Gabriela.. capaz de tomar las riendas de la cocina de un bar. –Una tal Marianita. representaba en Ilhéus a la extrema izquierda. Cocinera. Era mujer de unos treinta a treinta y cinco años.. Por lo menos hasta que encontrara otra. después de cerrar el bar. subía las pendientes del morro. Un portento. ensuciándose los fundillos del pantalón. En vez de eso. Dar un salto al cabaret. Era día de feria. clavo y canela Había iniciado su desesperada búsqueda en el morro de Unháo. "Acarajé". no es que fuese gran cosa. hora en que Chico–pereza y Pico–Fino. "dulces". él la contrataría. la pendiente todavía resbaladiza por las lluvias. tratábase de una "cachaceira" memorable. por eso Eduardo la despidió. Dormir la siesta después del almuerzo. "moquecas" y fritadas de camarones eran cosas que solamente María de San Jorge sabía hacer. sino también de sillas y de arreos. Nacib se dirigió hacia la Conquista. matándose piojos. Había preguntado en el puerto. cuando jugaban a las damas. Por fin divisó la casucha miserable y. declaró saber hacer lo trivial. Don Eduardo. Había trabajado un tiempo en su casa. había hecho sus cálculos para el día siguiente: dormir hasta las diez. el español Felipe. amenazando limpiar el mundo de capitalistas y de curas.. hábil en arreglos no solamente de zapatos y de botas. peinándose unos cabellos larguísimos. cruzando calles y plazas. comenzaban a servir a los primeros parroquianos. ¿quién sabe? otra vez con Risoleta. localizó la casa de la cocinera.. había pasado por la casa del tío: "¿no sabían acaso de una cocinera?". En el Unháo había deshecho el trato con las dos muchachas apalabradas para ayudar a Filomena en la preparación de la comida de la Empresa de ómnibus. pero había dejado el empleo sin saberse porqué. riendo con la boca sin dientes. Se quedó escuchándolo. Nacib maldecía. hecha ya la limpieza del bar. Había escuchado a su tía quejarse: "tenía una más o menos. como si la propuesta la divirtiera: 34 . Habíase interesado por el drama culinario de Nacib. corría las calles de Ilhéus. Subiendo y bajando pendientes. cambiaban exclamaciones y felicitaciones. dijérale el informante. El corpachón inclinado hacia adelante. y tenía una habilidad especial para los condimentos. conversar con Juan Fulgencio. con el peine en la mano. Ahora era ella. que vivía en el morro de la Conquista. –Aunque para casa de hombre soltero. los pies descalzos. los consultorios médicos y las farmacias abarrotados. Reinaba alegre animación en las calles donde estancieros.. las tiendas estaban llenas. "De mano llena". Su único defecto era la bebida. exportadores. él y Ño–Gallo. Cuando bebía se ponía como el demonio: le había faltado el respeto a doña Mariana. La otra ni eso. a Marianita. Una casita de madera y cinc.

En noche de oscuridad Se encontraron en la luz.. Nacib descendió por la pendiente de la Victoria. Nadie conocía cocinera alguna. Que aquí no hay co cinera alguna. clavo y canela –Ñor. no.. Un ciego. A lo mejor en la feria. –¿Cuánto quiere por aquél loro.riñones. ¡Desgracia de tierra!. naranjas. Bananas color oro... con el vaso de aguardiente al lado. ovejas. Gabriela. extendiéndose hasta las proximidades del ferrocarril. la mano de obra se torna difícil y cara por la procura. Un vasto descampado frente al fondeadero. Él no quiere ni oír hablar de La voz del hombre venía de adentro: –¿Quién es. papagayos habladores. zapallos amarillos. tanto que se hablaba de progreso y no se podía conseguir ni siquiera una cocinera.. El loro. Allá abajo la ciudad brillaba al sol. Una negra gorda.. con las piernas extendidas al sol. el mate en el suelo. –Pájaros de increíble plumaje. con un turbante en la cabeza. caza diversa. Puestos de carne seca.. don Mierda"... hace un escándalo único . doña? –Ocho pesos porque es para usted. llena de movimiento.. judías verdes... Marianita? –Un doctor buscando cocinera. "sarapatel"(revuelto de higado. Nacib pasó entre montañas de requesón.. feijoada. buscando piojos entre ellos. Nacib sacudió los hombros.Jorge Amado eso. Por una cosa de nada. collares y pulseras. hombre valiente. torció la nariz: –¿Trabajar para un patrón? Dios me libre. Bolsas de blanca harina de mandioca. mujer? Que se vaya en seguida. En las barracas servían. –Pero es hablador de verdad. el sol brillaba sobre el amarillo de las "jacas" maduras.. –¿Está viendo? Él es así: no quiere ni oír hablar de que me emplee.. Celoso. "quiabos". Ahora sólo cocino para mi hombre y para mí. Ruidosa y colorida.. Más valiente que él Sólo el mismo Juca Ferreira. como para mostrar cuanto valía. sangre etc. cantaba "Ay. moqueca de pescado... Volvió a peinarse los cabellos.. Algunos campesinos comían. –¿No sabe de ninguna? Ni respondió. en platos de latón. antes que me enfurezca. llegado por la mañana. que paga bien. El "Ita". se desgañitaba. Está ofreciendo. La feria semanal era una fiesta. "pacas" y puercoespines. apenas si negó con la cabeza. como para probarlo.. –Es mejor que se largue. 35 . –Tan caro no puede ser. –¿Qué andás dándole charla a extraños.. contaba en la guitarra historias de los tiempos de las luchas: "Amancio. venados. pasó por el cementerio. El loro gritaba: "¡Campesino! ¡Campesino!".. descargaba. tirador de primera.. cerdos. con caldo). Nacib se informó allí. –Decile que se vaya al diablo. Es sargento de policía –contaba con placer. Sabe cada palabrota. –Por eso mismo –había explicado Juan Fulgencio cuando el árabe se paró en la Papelería Modelo para descansar–.

. –Cura tos. potes para agua fresca. a veces bien informados. perfumes con nombres extranjeros. zona semi desértica). Respondía a la cansada pregunta: –No sé. echó pestes contra la comida de Ilhéus. inmóvil. fabricados en San Pablo. No es bicho. Y la trataban que ni parecía empleada. sí señor. várices. con una cobra mansa y un pequeño yacaré. dos. Un "cúralo–todo". Un negro casi tan alto como Nacib. compra.. dolor de cabeza. muy buena. sarampión. perros. Uno de ellos. ninguna leva de "sertaneros" recién llegados. No sabían cocinar. cedía aquel frasco de salud. para el "coronel". comida sí que era la de Pernambuco. collares falsos y vistosos.. pero estaba empleada en lo del comendador Domingos Ferreira. exhibían sus valijas abiertas. no señor. Nacib continuaba su camino. viruela brava. El mercader extendía unos aros a Nacib: –Compra. Nacib interrumpía la discusión de los precios: ¿alguien sabía de una buena cocinera? Existía una. indiferente a toda tentación. y caballos. la voz seductora. Pedro Paca? Aquí. se empinaba un vaso de aguardiente de un trago. Temblaron hasta los macacos en la noche de oscuridad. . ¡una tentación! ¡El vidrio de los anillos irisábase al sol como diamante! –Todo verdadero. no supieron informarle." Don Amaneio respondiera con la mano en la carabina.. clavo y canela Los ciegos. de horno y fogón.. obras todas de las manos toscas y sabias de los artesanos. por detrás del Ferrocarril.. para amiga. no aquella porquería de allí. La cobra subía por el brazo del hombre. ¿Conoces a alguna cocinera. Mulatas y negras. guardaespaldas con sus carabinas. apenas un peso cincuenta. soldados de policía y escenas de trampas. Es baratito. sus cortes baratos de percal. resfríos. valiendo diez centavos. se amontonaban ante las valijas abiertas: –Compra. de entierro y casamientos. en busca de trabajo. descubierto por los indios en las selvas que se extendían más allá de las plantaciones de cacao. venido del "sertáo" (sertón. Por una niñería. Pero no 36 . no. tisis. donde se amontonaban los "retirantes"(habitantes del nordeste que huyen de la sequía) venidos del ''sertáo". Largas negociaciones. sus artes mágicas. cacerolas. y escupía fuerte en el suelo: –Trago de primera. hombres montados. donde nadie sabía lo que era bueno. Nacib preguntaba a unos y otros. para novia. fugitivos de la sequía. mientras el yacaré permanecía en el suelo. Tal vez en el "mercado de los esclavos".. –la pronunciación cómica. vendedores ambulantes de los caminos. cliente. gallos. no señor. Nuestro Señor Jesucristo sea loado. las pulseras en los brazos mulatos. paludismo. Nacib no se tomó el trabajo de ir al "mercado de los esclavos". Árabes pobres. De un buen albañil. cura el "esternón caído" y reumatismo . "cuscuzeiros". Vasijas de barro. bueyes. todo cuanto sea enfermedad mala. Los collares sobre los pechos negros. varicela. Las negritas compraban a mitad de precio o por el doble del valor. El otro no sabía. sirvientas de casas ricas. anunciaba la curación de todas las molestias a un grupo que lo rodeaba. como una extraña piedra.Jorge Amado "¿Quién viene ahí?"–dijo Ferreira. sí. de lo mejor.. sólo que ahora no había nadie. Allí iban los "coroneles" a contratar trabajadores y bandidos. sarna.. Exhibía un frasco conteniendo un remedio milagroso. –De cocinera no sé. paisano. y las familias a buscar empleadas. regalo para mujer. un peso. "Es hombre." Gabriela. anillos brillantes de vidrio.

No adelanta nada buscando. por lo menos.. que trabajara en varias casas y vivía ahora con una hija casada. de haber podido hubiese ido a la cama. En los días de sol. con el día de feria. su animación. Tomó la canoa. y balanceaba la cabeza de cabellos blancos. Vamos a conversar un poco. A estas horas.. Pero. DEL DUEÑO DE LA TIERRA CALENTÁNDOSE AL SOL Nacib no consiguió despedirse. Había sido enjardinada durante uno de los gobiernos del "coronel" Ramiro. cruzó el fondeadero. el "coronel" Ramiro Bastos salía de su casa. su simpatía. el "coronel" Ramiro Bastos no lo dejó. en las manos huesudas. cansado y somnoliento. la sede del Club Progreso. Decidió tentar suerte: –Después voy al bar. ¿Y cómo va el bar? ¿Prosperando siempre? Así le deseo. En la fábrica de chocolate ganan más. donde criaturas pobres jugaban al fútbol con una pelota hecha de media. –Fácil no es. su charla. Los dos empleados – ¡unos dormidos!– solos no servían para mucho. que los poderes públicos cuidasen con especial cariño dicha plaza. y sin conseguir quién sepa cocinar. en una sala del frente. Se detuvo para saludarlo. Necesitando de su presencia... Además de casas de alto y residencias de las mejores que tenía la ciudad. y sentábase en un banco. sentado en un banco. El "coronel" también lo veía. A los ochenta y dos años de 37 . –Hoy me sucedió una cosa. clavo y canela había nadie aquellos días. el "coronel" lo hizo sentar a su lado: –Hace tiempo que no lo veo. el paso lento pero todavía firme. Ya corrí Ilhéus entero. –La cobra vino a calentarse al sol.. Mi cocinera se me fue. cuando él estaba sonriendo.. bien frente al Palacio Municipal. el bar ya debía estar abierto y. dentro del corazón también. Volvió a Ilhéus. Ni buena ni mala. el Gremio Rui Barbosa. Aquel día el viejo estaba satisfecho y conversador. O a las plantaciones. y el Cine Victoria. apoyándose en un bastón con empuñadura de oro. tomando sol.. –Y con un banquete mañana. donde estaba el edificio de la Intendencia y la sede del Club Progreso. del ruso Jacob . Nacib. La vieja había muerto hacía más de seis meses. en cuyo segundo piso vivían muchachos solteros y funcionaba. El "coronel" sonreía. el viejo plantador lo sentía en la espalda curvada. en frente de la Papelería Modelo. bajo el sol. Euclides. "coronel".Jorge Amado Gabriela.. –¿Cocinera? Ni piense. Cruzó la plaza Seabra. a pesar de ser muy otro su deseo. Natural. –decía el Capitán al verlo desde la puerta del edificio en que trabajaba. cruzaba la calle para entrar en la plaza de la Independencia. cerca de la plaza Seabra. en el Pontal le habían hablado de una vieja que fuera cocinera apreciada... Pero la verdad es que en la Plaza Seabra se levantaban también el edificio de la Intendencia... Le aconsejaron ir a dar una ojeada en el Pontal. entonces. Anduvo por las pocas calles de arena. con bastante movimiento. –Es verdad. Iba rumiando sus tristezas cuando se encontró con el "coronel" Ramiro Bastos. le sacó las esperanzas. fui hasta Pontal.. El Capitán respondía al saludo. invariablemente a las diez. la hija quiso contarle toda la historia de la enfermedad. contento del sol que jugueteaba en los vidrios de las ventanas de la Intendencia y que le calentaba el cuerpo fatigado. Aquél era el jardín más bello de la ciudad. Por lo menos no había que subir pendientes... casi pidiendo: –Es temprano. Estoy invitado. Sólo mandando buscar afuera. pero Nacib no tenía tiempo para oírla. El desánimo lo invadía. se quitaba su sombrero panamá.. dueño de la panadería. a dormir. Las malas lenguas decían que la Intendencia prodigaba atenciones especiales a aquél lugar debido a la vecindad de la casa del "coronel" Ramiro. Y quién iría a discutir una orden suya. Finalmente el sol había reaparecido. de sus atenciones para con los clientes. tal vez vaya.

Miraba con desconfianza ciertas empresas y. Su hijo. Su ojos pequeños conservaban un brillo de mando. trazado jardines y durante su gestión la ciudad cambió de fisonomía. atendiendo gente. plantas venidas de Europa. ahora trémulas. Pero ese tal Mundinho 38 . Se preocupaba por tales cosas cuando no tenía más remedio que hacerlo. Manteníase. Y como la oposición estaba reducida a un pequeño grupo de descontentos sin fuerza y sin mayor expresión. Lo que no entendía era eso de un club de muchachos y muchachas para conversar hasta altas horas de la noche. El "coronel" sentía. y se alegraba cuando los forasteros hablaban de la gracia de Ilhéus. Ese Mundinho Falcáo. a reclamaciones diversas: fundación de hospitales. Había abierto calles y plazas. prometiendo soluciones. él también había sido joven. Torcía la cara al Club Progreso y no quería ni oír hablar de dragar la bahía. ¡una indecencia! La mujer estaba hecha para vivir dentro de la casa. poníanse a disposición uno del otro. Por dos veces fue Intendente. y ahora era senador estadual. Cada dos años cambiaba el Intendente. muestras de amistad. en elecciones a punta de pluma. se detenían en el edificio de la Intendencia. sino por el propio crecimiento de la ciudad y de la región. lo que raramente sucedía. tocar el piano. No por la oposición. sin mover una paja sin su aprobación. venido de Río.Jorge Amado Gabriela. Sus ojos se paseaban por la plaza. aceptaba los cabarets. es que el "coronel" Ramiro amaba la ciudad a su manera. Desfilaban decenas de personas diariamente. El "coronel" Ramiro Bastos contemplaba todo aquello como si fuese propiedad suya. Y en cierta forma lo era un poco. Amigos incondicionales o parientes suyos sucedíanse en el cargo. cuyo retrato de cuerpo entero se podía ver en el salón de honor de la Intendencia. aquel sol de la mañana era su diversión. sobre todo. El poder había venido a sus manos durante las luchas por la posesión de la tierra. y se venía a la plaza. con un supremo desprecio por la opinión pública. médico de niños y diputado estadual. ¿Sus propias nietas no lo criticaban porque él ordenó que la Intendencia negara una ayuda económica al Club Progreso? ¿Y el diario de Clovis Costa no osó discutir el problema de la escuela? Él había oído la conversación de las nietas: "¡Abuelito es un retrógrado!" Él comprendía. donde no tardaba en aparecer alguien para hacerle compañía. que el exportador era un enemigo que todavía le acarrearía dolores de cabeza. enjardinada. por otro lado. oyendo pedidos. para bailar esas danzas modernas donde hasta las mujeres casadas iban a dar vueltas en otros brazos que no eran los de sus maridos. ciertos hábitos nuevos. obstinadamente sordo a ciertos problemas. oscuramente. su mejor alegría. no venía a visitarlo ni a consultarlo. a las diez de la mañana. Animada la construcción de buenas casas. Así había ocurrido con la carretera. No obstante su terquedad. No había podido impedir la fundación del club. éste le había entregado la región. la orgía desenfrenada de las noches de Ilhéus. que a veces parecía querer escapar de sus manos. su lujo. apertura de caminos para el interior. a pesar de sus esfuerzos. el "coronel" hacía casi siempre lo que quería. decidía por su propia cuenta e iba haciendo cuanto le parecía. en los últimos tiempos sentía disminuidos su indiscutible prestigio y su palabra que siempre tuvieron fuerza de ley. escapaba a su control. cuando el poderío de Cazuza Oliveira se desmoronó. Cuando se encontraban. con buen servicio de cloacas. estuviera con quién estuviera. Siendo uno de los grandes estancieros de la región. la de Ilhéus y la de Itabuna. intercambiaban palabras amables. como amaba el jardín de su casa. se quedaba en la sala de visitas sentado en su silla austríaca. En la época de las lluvias sentíase desdichado. dirigir la cocina. Sentábase en un banco del jardín. tomaba su bastón. Los hombres precisaban aquello. habíase hecho un jefe político respetado y temido. Y la muchacha soltera para esperar marido. En apariencia mantenían espléndidas relaciones. Decíase que la razón de que sucediera todo esto había sido la de facilitar la elección del joven a la Cámara Estadual. En los jardines de su casa plantó manzanos y perales. aprendiendo a coser. Le gustaba ver la ciudad limpia (y para eso había hecho que la Intendencia comprara camiones). pues él y los suyos gobernaban Ilhéus desde hacía muchos años. con sus plazas y jardines. obra de dos Intendencias. la quinta de su estancia. sin embargo. las casas de mujeres de la vida. construcción de campos de deportes. Pero cuando hacía sol. clavo y canela edad. Era un viejo seco. resistente a la edad. creación de una escuela municipal. pero en realidad nada cambiaba pues quién continuaba mandando era el mismo Ramiro Bastos. o cuando sentía en peligro su prestigio. de hombre acostumbrado a dar órdenes. La verdad. asfaltada. había dejado fama de buen administrador. cuidando de los hijos y del hogar. se disculpaba. Habiendo apoyado al viejo Seabra. donde se realizaban conferencias y fiestas. gente sin mayor relieve.

.. no.. ¿Y quién animó la fundación del Club Progreso. estaba a sus órdenes. dueño de los terrenos. Clóvis había salido desanimado. sin piedad... relatándole las quejas de Clóvis: –¿Tú necesitas de un diario? Yo no. de su llegada anunciando la venida de los ingenieros del Ministerio de Vialidad. . Podría obtener un poco de dinero con alguno que otro estanciero... despreciable. Su nombre sonaba cada vez más insistentemente en los oídos del "coronel". Dijo que el caso de los bancos de arena. Ahora mismo el árabe Nacib hablaba de él. en los postes de la plaza y en las paredes. de gente venida de todas partes! Pero era diferente. a decidir sobre las necesidades de Ilhéus. Los otros llegaban modestamente.. sus hermanos tenían prestigio y dinero..Jorge Amado Gabriela. órgano al servicio de la defensa de los intereses de la región del cacao. yendo a quejarse a Tonico Bastos. y están siendo montadas.. a la noche. Por ahí andan unos papeles diciendo que va a salir. A Ramiro Bastos la idea no le agradó. pero necesitaba capital. o tuviese alguna autoridad. –Forastero. para estudiar el caso de los bancos de arena .. entrar tierra adentro. él hablaba de Ilhéus. Pero la negativa de Ramiro significaba la de la mayoría. padre. escribano de la ciudad. los planos completos.. Pero para publicar un diario. Ilhéus no lo necesita –y habló de otra cosa. su progreso. quién dio dinero a los empleados de comercio para que fundaran sus clubes de fútbol? La sombra de Mundinho Falcáo se proyectaba por todas partes. 39 . era como si el "coronel" Ramiro no existiese. Con su rechazo había puesto la lápida sobre esa idea. querían únicamente ganar dinero. ¿Dónde encontró dinero? ¿En Bahía? –Aquí mismo. Fue lo que dijo a Tonico cuando éste. Ya tenía las máquinas en vista. Cuál no sería su sorpresa al ver. que liquidara gente. –¿Cómo es eso? Le negué mi apoyo. le preguntarían: –¿El "coronel" Ramiro con cuanto entró? El "coronel" no pensó más en el asunto. acaso? La oposición era una cosa inútil. el "coronel" ya tuvo noticias de que el "Ita" encalló.. como si aquello fuese asunto suyo. le vino a hablar del caso. Nacib se estremeció. Quería organizar una sociedad para lanzar un diario. Para él. su vida. de su incumbencia.. Si él fuese a hablarles. ¿No obró así cuando resolvió abrir la avenida en la playa? Había aparecido de súbito en la Intendencia. Esa cosa de diario era un peligro. establecerse. Era hombre de familia acostumbrado a mandar en el sur del país. que invadiera poblados. No se metían a cuidar del "progreso de la ciudad y de la región". –atajó el "coronel"– ¿Qué diablos vino a buscar en Ilhéus donde nadie perdió nada? –era aquella misma voz dura del hombre que prendiera fuego a las estancias. el "coronel" Ramiro Bastos había sido abordado por Clóvis Costa. ¡Como si Ilhéus no fuese una tierra de forasteros. días después. –Mundinho Falcáo llegó en él. sería el primero del interior del Estado. que serían todos socios del diario. Por lo tanto. –Las máquinas ya llegaron. metiéndose en los negocios municipales. Unos meses antes. Un diario le parecía lujo superfluo. Mundinho Falcáo. Bastaría con que un día dejase de satisfacer un pedido de Clóvis y tendría al diario en la oposición. ¿Defensa contra quién o contra qué? ¿Quién amenazaba Ilhéus? ¿El gobierno. cada vez era mayor el número de personas que lo rodeaban. desmenuzando todo. Si precisase de él para cualquier otra cosa. Le había dado largas explicaciones: un diario significaba un nuevo paso en el progreso de Ilhéus.. El periodista pretendía conseguir dinero entre los estancieros. Nacib le daba las noticias más recientes. el otro hijo del "coronel". arrastrando reputaciones por el barro. clavo y canela comenzaba a meter el pico en todas las cosas. se inclinaban en seguida ante la autoridad de los Bastos. –Forastero. anuncios de la próxima aparición del diario. dueño de un semanario. Mandó llamar a Tonico: –¿Qué historia es esa del diario? –¿De Clóvis? –Sí. en Bahía.

eso ya no sé. quién le reclamó la solución de los problemas de la ciudad? ¿Desde cuándo él era autoridad? –¿Quién le dio esa comisión a él? –la voz brusca del viejo interrogaba a Nacib como si éste tuviese alguna responsabilidad. ¿Qué diablos hacía su hijo Alfredo allá. con la carabina en la mano y guardaespaldas siguiéndolo. venido de afuera. no conoce las historias de Ilhéus. todavía. –Va bien. Si piensan que él está acabado. las oficializaciones.. con el amigo Nacib. como ese Mundinho Falcáo.. el viaje le resultaba un verdadero sacrificio.. La voz cordial del profesor Josué lo interrumpe: –Buen día. de repente comienza a hablar. Su pensamiento estaba lejos. .. últimamente casi no iba a Bahía. que estaba prohibido. clavo y canela ¿Quién le pidió ingenieros. . Al "coronel" se le nubla la cara. ¿Quieren lucha? Pues vamos a luchar. pocos jóvenes valen lo que usted. justamente.. marcó los amplios límites de sus estancias. están engañados. entrando y saliendo del Palacio de Gobierno y hablando con el gobernador a cualquier hora. creciendo a la sombra de sus hermanos. Nadie ha olvidado. antes de la iniciación de las clases. Y ahí estaba el resultado: sus pedidos al gobierno dormían en los Ministerios. presionado por Alfredo.. –¡Ah! –. El gobernador me mandó decir que sólo podría ser oficializado a comienzos de año.. ¿Cómo llegó a liquidar a sus adversarios políticos? Fue irrumpiendo en los bosques. pero el "coronel" ni los oía. –¿Ya? No sabía. A pesar de que hay quien piense por ahí que ya no valgo nada. yo estaba diciéndole a Nacib que todavía no estoy enterrado. por prin cipio. Yo me interesé mucho por este asunto.. esas historias. El "coronel" golpea con la contera del bastón el cemento del paseo. Siéntese. –Nadie piensa eso. Nacib escucha en silencio. "coronel". Sin duda. y Nacib no tiene coraje de despedirse. –Realmente. –Hace un lugar en el banco –: A mi edad todo cuanto resta es tomar sol.. Nacib aprovechó entonces para despedirse. –Sin duda. tal vez fuera mejor que se informara antes.y él obtuvo del Ministro una excepción. Que el Ministerio no lo podía hacer antes. Esta es una gran noticia para Ilhéus. "coronel" –dijo Nacib.. preguntaba a Josué: –¿Cómo va el colegio de Enoch? –Josué era pro fesor y subdirector del colegio. –Qué es eso. El colegio sería equiparado sin falta a comienzo de año. construyó su poder? No fue heredando de sus parientes. extendiendo la mano al joven: –Conversando aquí. a las sesiones del Senado. podría contarlo. habíale mandado decir al gobernador como si estuviese atendiendo presurosamente su pedido. se arrastraban por los caminos normales de la burocracia.. a su lado. Ese Mundinho Falcáo está muy engañado. "coronel": ¿Tomando sol? El "coronel" sonríe. Él. son siempre hechas a comienzo de año.. mientras que. se hubiese realmente interesado. Fue oficializado. Ilhéus ya tiene su colegio. . –Ah... Las flores coloridas del jardín brillan a la luz del día espléndido. Cualquier habitante de Ilhéus. muy bien. los pájaros trinan en los árboles de los alrededores. Y él había quedado contento 40 . –Pues. El joven profesor continuaba hablando. Ramiro. ¿qué diablos hacía? ¿No había él mandado pedir la oficialización del colegio.. "coronel".. Estoy vendiendo el pescado por el precio que lo compré. Enoch y la ciudad la hubieran debido si el gobernador. Pero Enoch le pidió a Mundinho Falcáo cuando él fue a Río. ¿qué otra cosa ha hecho él en su vida? ¿Cómo plantó su cacao. en las grandes capitales.. Una gran noticia. El viejo está enojado. .. de más avanzada edad. Todavía no ha muerto ni es inútil... Ramiro Bastos cambiaba de tema. acaso? A él y a nadie más que a él. en Bahía? Diputado estadual..Jorge Amado Gabriela. Ya para los exámenes de este año el colegio tendrá un examinador oficial..

a sus necesidades. más difícil tal vez.. mi amigo. un Ministro no es todopoderoso. Tiene que atender los intereses de los gobernadores. y decirle el nombre del intruso. –Un momento. Josué se despedía. El Ministro me dijo: "Amigo Mundinho. no quería saber de otra cosa. Y él gobierno de Bahía quiere oír hablar de cualquier cosa menos de la bahía de Ilhéus. bastaba llamar a uno de los hombres de confianza. ese Ilhéus naciendo de aquel otro que fuera el suyo. Y ahora. la oficialización es imposible. Dígale a Enoch que yo le mando mis felicitaciones. "coronel". arrastrando al amigo para conversar en casa con el pretexto de contarle las novedades. no sabía imponerse. hijo. construido plazas y jardines. Dife rente de aquel otro de antes. Se quedó otra vez solo en la plaza.. es cierto. Que yo estaba esperando la noticia de un momento a otro.. el muchacho no tenía pasta para político.. También ¿qué diablos hacía su hijo en la Cámara del Estado? Realmente. su rostro habíase ensombrecido. en la playa. 41 . usted va a dejarme malparado con el gobernador de Bahía". cruzó hacia el Palacio. buen administrador. –Estamos fuera del plazo. muchos chicos irán a Bahía. Empujó la taza. Podía estar viejo pero aún no estaba enterrado. y el árabe Nacib llegaba al Bar Vesubio sin haber encontrado co cinera. El Capitán saboreó un trago de café. quiso saber más detalles: –¿Pero.. –Hasta luego. DE LA CONSPIRACIÓN POLÍTICA A la misma hora en que el "coronel" Ramiro Bastos penetraba en el edificio de la Intendencia. clavo y canela transmitiéndole la noticia a Enoch.. pero era débil. es cuestión de esperar un poco.. repentinamente. Si alguien se hacía demasiado molesto. Pensaba en otros tiempos. . prometerle algún dinero. Sentía que un nuevo tiempo de lucha se aproximaba. Ilhéus había mudado mucho en esos años. que ya no mandaba? No era hombre de dejarse vencer– sin lucha. de dónde viene toda esa resistencia? Al final de cuentas. desperezóse en el sillón. Ilhéus no es un poblado cualquiera. Hoy era diferente. entonces. Cada bolsa de cacao que sale del puerto de Bahía significa dinero para las dársenas de allá. nadie hizo por ella más que Ramiro Bastos. Vamos a perder un año. subrayando la prontitud con que el gobierno había respondido a su pedido. le hizo la venia. Tonico sólo pensaba en mujeres. empedrado sus calles. Pero ese Mundinho Falcáo se engañaba. El "coronel" Ramiro trataba de comprender esa nueva vida. esa noticia. Enoch había agradecido pero quejándose: –Es una pena no haberla obtenido ahora mismo. habría de arrebatarle el bastón de mando. sin esperar que él diese las órdenes? ¿Qué estaba sucediendo en Ilhéus que él ya no comprendía. así. que se acercaba a sus problemas. estiró las piernas. Se levantó. abierto la carretera a pesar de sus compromisos con los ingleses de los Ferrocarriles? ¿Por qué. El "coronel" Ramiro Bastos sonrió. ¿No había embellecido la ciudad. Ya no sentía la alegría del sol. El soldado de policía apostado a la entrada. Llegó a pensar que lo había comprendido... El colegio oficializado fuera de época por obra y gracia de Mundinho Falcáo. Es un municipio que rinde más de un millón . Habría que ir a Bahía . por su propia cuenta. tampoco. sin oírlo. –Para el próximo año su colegio tendrá fiscalización federal. no había salido a él.. y de las buenas . en su casa. Dejó el jardín. Aquélla era su tierra. No fue nada fácil. la ciudad parecía querer huir de sus manos? ¿Por qué comenzaban todos a hacer lo que querían. de repente. mi querido amigo. Él no era hombre con cuyo prestigio se podría jugar. Mundinho narraba al Capitán: –Una batalla. era buen médico. Pero. fuese quien fuese. mi querido amigo. el gobernador tendría que oír algunas.. A mitad de año. Y el yerno del gobernador está ligado a la gente de las aduanas. Nadie. irguióse como si no sintiera el peso de los años.Jorge Amado Gabriela. Había estado brevemente en su oficina. cuando esas cosas eran fáciles de resolver. y mientras él viviese sería él quien mandara allí. El otro.

El Capitán siguió enumerando. La prisa que asaltó a Mundinho en su escritorio. Lo que ya está hecho en general.. y al mismo tiempo iba dándose cuenta de la extensión de los negocios de Mundinho.. Hoy mismo estuvimos discutiendo mientras el "Ita" desencallaba. bien dicho . Capitán. contempló el mar que reventaba en la playa. Una estupidez sin nombre. como soy exportador y no estanciero. Era necesario dejar que fuese el otro quien le ofreciera la jefatura política. Por qué usted vino aquí. haciéndolo despedirse de sus clientes y dejando para la tarde importantes citas comerciales. –Perfectamente. ¿Y sabe por qué? El Capitán gozaba de aquella hora de intimidad con el exportador. si el cacao no fuera el buen negocio que es. clavo y canela –¡Ese yerno es un indecente! Eso es lo que los "coroneles" no quieren comprender. tuve deseos de sentarme en la plaza y ponerme a llorar. óptimo negocio.. ¿Usted nunca oyó hablar de esto? –Ya... Creo que tengo alma de pionero – rió. rica. . sino de todo el mundo. por así decirlo. he ahí uno de los misterios de esta vida. Se levantó. Ellos apoyan un gobierno que saca todo de Ilhéus y no nos da nada. es malo.. los técnicos llegados para la poda del cacao. se decía que quien llegaba a Ilhéus no partía nunca más. Ramiro Bastos se cruza de brazos. . traza calles.. creo que mis pies donde se quedaron presos fue en el barro de las calles. –Una civilización a construir. ¿por qué diablos me vine a meter aquí? Al final de cuentas podía estar disfrutando de la vida. caminó hacia la ventana. –Todo este atraso . Pero no se puede comparar la vida. sentíase vanidoso con aquella amistad importante: –Le confieso mi curiosidad. –Al contrario. Antiguamente. –Es claro que si no ganase dinero. Una tierra nueva. debía hacerse rogar. Cuando desembarqué y me hospedé en el Hotel Coelho. en Río o en San Pablo. desaparecía ahora.. Exactamente eso . –¿Por eso se mete usted en tantas cosas? Comprendo. el día de sol: –A veces me pregunto a mí mismo. . sobrecargado de trabajo. Usted sabe que mi familia negocia con el café. Me dio deseos de quedarme para construir alguna casa. como tomado de sorpresa. en tanto que miraba al Capitán: –No piense que me quejo.. hacerse solicitar. 42 . Compra terrenos. Pero eso sólo no es suficiente para sujetarme. quedaban presos para siempre. el cacao es un buen negocio. el diputado. –Pues bien: creo que fue eso mismo lo que me sujetó. no tiene importancia. la Empresa de ómnibus. una. No sé si usted me comprende. en el tiempo de los barullos. Los políticos de aquí tampoco se mueven.. Pero. –el Capitán lo apoyaba–. no tiene visión y los otros "coroneles" lo acompañan.. pone dinero en los negocios más diferentes. –Porqué vine. al percibir la impaciencia del Capitán.Jorge Amado Gabriela. Tamborileaba con los dedos en la ventana. Es. Los pies se pegaban en la miel del cacao. no quiero volver. de cómo el exportador estaba presente en casi todo lo que se hacía en Ilhéus: la instalación de nuevas filiales de Bancos. el primer día. –Así es: ponen dificultades a cuanta obra es indispensable para la ciudad. el arquitecto loco que construyera su casa y que ahora estaba de moda. Porqué me quedé. donde todo está comenzando. En este viaje mismo mi hermano Emilio. esa es la pregunta a hacerse. no me quedaría. ¿no? Hace muchos años. civilización a construir. . Y sin embargo. el diario. de aquí con la de Río. la avenida en la playa. es preciso cambiarlo. Que no es solamente mía.. sí. construye casas. me preguntó: "¿Todavía no te cansaste de esa locura de Ilhéus? No sé qué es lo que te dio para que fueras a meterte en ese agujero".

. a Agua Preta. sin saber que hacer. –Los "coroneles" van a perder la cabeza . ¿sabe? Lo hago con mis propias manos. Querían viajar pero no tenían dinero ni siquiera para los pasajes. Y se acabó. El resto usted lo sabe: la firma exportadora. El Capitán al principio se sintió orgulloso por la intimidad con aquel ricacho venido del sur. dejando todo. Era el recaudador de impuestos y habíale cabido orientar al capitalista. nunca más pude partir. Soy el más joven de los tres. Capitán.. . Había llegado la hora de ponerlos en práctica... la ilustre cofradía de los maridos conformados. a Pirangi. si me quedé. hermano de diputados. . . eh? ¡Pobres! Los encontré a los dos en Río. El ideal de cada "coronel" es dormir con una mujer casada. de uñas manicuradas como las de una mujer. cordial. –¿Qué cofradía? –La de San Cornelio. el entusiasmo que tengo por la tierra. . yo no precisaba esforzarme para nada. ¿Usted está realmente dispuesto a llevar la cosa adelante? –Para mí. ¿Usted sabe lo que es la pasión? ¿Más que pasión. –concluyó riendo con la alusión a la bailarina llegada en el "Ita". con el correr de los tiempos y la múltiple actividad 43 . ¡ay! . Vine por motivos íntimos. las buenas amistades que hice. de familia importante en los negocios y en la política. soy alguien. mi amigo.. Mundinho. Está a disposición de ustedes. . ¿comprende usted? Podía ganar tanto o más exportando café. En Río. cuando yo vine aquí. huyendo. debido a la fundación de la nueva casa exportadora. Déjeme acabar. hoy no. ahora se trata de una cuestión personal. –Nuevo silencio–. estaba en vena de confidencia. No es solamente por los negocios. por su parte. –Sobre eso quiero hablarle. Pero si alguien quisiera dormir con la de ellos. Están dispuestos a establecer la línea directa a Ilhéus. El Capitán oía atentamente. . Me transformé en empresario . mi vida aquí. Sólo después. El marido parece ser de la Cofradía . El Capitán nadaba en gozos. mu cho más joven y nacido fuera de tiempo. La venida de Mundinho a Ilhéus fue una bendición de los cielos. ¡No de la policía! De una mujer. Allí es sólo cuestión de pagar. del cacao. –En esas condiciones. Los otros dos estaban primero. Y eso no me agradaba. le explicó las costumbres de la región. Todo estaba hecho. ¿Qué piensa que ella hace cuando no tiene donde bailar? Para mí fue una diversión quebrar la monotonía del viaje. de fácil camaradería. Habíase hecho amigo de Mundinho Falcáo apenas el exportador lle gara a Ilhéus. finas.Jorge Amado Gabriela. dejábase llevar: –Mire usted. –Se calló un momento. hasta artistas de teatro usted trae . tan pronto los bancos estén en condiciones de dar paso a navíos de cierto calado. Ni siquiera son casados. –¿Bonita. cómo recibiría él tales propuestas? Era preciso andarse con cuidado. y entonces le sirvió de cicerone. vine medio huyendo. ciertos planes políticos.. . por el dinero. Lo llevó a la estancia de Ribeirito. . la locura? Por eso vine. . . . a Itabuna. rumiando ciertas ideas que lo perseguían desde hacía mucho. . Hasta yo me transformaría.... . mi viejo. Yo siempre era el tercero.. Viven juntos. Apenas si tenía que dejar que las cosas corrieran solas. Pero. –por la mañana. Algún día le contaré toda la historia. convencerlo.. Pero no cuente que no son casados.. con parientes en la diplomacia. los naturales de buen genio . . –Espere. Pero aquí estoy haciendo alguna cosa.. aquellas confidencias llegaban justamente en la hora precisa. pero cada uno por su lado. el hermano mayor hasta había sido mencionado para Ministro de Hacienda. ¿Pero. Mundinho sentíase enternecido con la admiración del otro. era hombre sin poses. Salieron juntos. ganar su confianza. . Volviendo al caso del banco de arena. no es ventaja. fue a causa de mis hermanos. clavo y canela –. .. esa gente no se casa. el "benjamín". Vine para ver como era. le recomendó mujeres. Ya me habían hablado de Ilhéus. –y se miraba las manos bien cuidadas. Mundinho hizo un gesto con la mano: –Qué va. como dudando si valía o no la pena continuar– . me puse al contacto con una compañía de cargueros suecos.

abre plazas. Sin embargo. Es estimulante para un hombre como yo. . mis hermanos lo resolvían todo. que patatín. para derribarlos . Capitán? ¿Toda la perfección? Una mujer así no puede ser llamada bonita. que patatán . Para ellos lo primordial es plantar y recoger el cacao. como decía Lourival. en la buena vida.. –sus ojos ahora estaban vueltos hacia el mar. 44 ..Jorge Amado Gabriela. adivinaba ya las palabras del otro. Eligen a unos idiotas para la Cámara. Aún hoy. He pensado en ganar dinero. Una cosa sin solución. con la cabeza baja. –Usted mismo dijo: el Ministro tiene que atender al gobernador. –su rostro ensombrecíase al hablar del hermano mayor–. En el fondo. en tanto no modifique la situación existente aquí. –Todo eso suena muy bonito. en sus principios. como para deshacer visiones: –En fin. y ya es hoy el primer exportador de cacao. Pero entonces apareció aquella mujer. –.. No obstante. ¿La bahía? Tiene compromisos con el gobernador. le sienta muy bien. Había llegado el momento. Esta es mi tierra. ... . Hoy ya no soy solamente el hermano de Lourival y de Emilio Mendes Falcáo. levantado. –interrumpió el Capitán. ante la ventana abierta. ¿Usted comprende? Me cansé de no hacer nada. votan en quienes Ramiro Bastos indica... y los políticos de por aquí son unos tibios. . Los "coroneles" no ven un palmo delante de la nariz.. Se pasó la mano sobre el rostro. En la firma no tenía nada que hacer. Que tenía compromisos con los ingleses de los Ferrocarriles. . Soy yo mismo. como quien dice. el juego había comenzado. tratándose de ella. –Traza calles.. –¿Qué cosa? –Mundinho esperaba. –¿Cómo? –Las cartas estaban sobre la mesa. Ahora era Mundinho quien escuchaba en silencio. estoy contento. lo que me prende es esta tierra todavía en sus comienzos. –Fui un niño mimado. –Pero el "coronel" siempre hace algo. . clavo y canela de Mundinho comenzó a reflexionar y a planear: ese era el hombre para oponer a los Bastos. quedándome en aquella blandura. –Esta vez mis hermanos me miraron de otra manera... La Intendencia va de las manos de uno de sus hijos a las de un compadre de Ramiro. con recuerdos y figuras que sólo él veía. atravesaba ahora la sala. pero miraban más allá del horizonte. usted llegó el otro día. Los Kaumanns exportan más.. en estimular el progreso de la tierra. El Capitán hablaba con un cierto acento de pasión. Steveson también. . Tal vez no hubiese reaccionado nunca. y yo pudiendo hacer todo eso. –¿Ambiciones políticas? Nunca pensé en eso. usted no va a conseguir hacer ni la mitad de lo que piensa mientras no se meta en política.. planta flores. apenas. . voy a dar vuelta y poner del revés a este Ilhéus. una capital. tengo mi propia firma y. Con todo por hacer. –Todavía no. Dejaban que yo me divirtiera. El gobierno no tiene interés en ayudarnos. como hoy mismo decía el Doctor . .. para ellos continuaba siendo un chiquillo. Pero los sobrepasaré. sí. "la hora de mis responsabilidades".. Ya perdieron la esperanza de verme volver fracasado. . La verdad es que no estoy yendo tan mal. Aunque hombre hecho. Como si Ilhéus se hubiera detenido hace veinte años. que después habría de llegar mi momento. ¿Sabe usted lo que es belleza. señor Capitán. –¿Sabe usted lo que andan diciendo por ahí? –El Capitán. –¿Bonita? Mundinho Falcáo tuvo una risa breve: –Decir bonita es un insulto. a hacer de esto una . de ser el hermano más joven. Y en eso se queda. por lo menos no en serio. Por lo menos –se corrigió– ayudar a hacerlo. . ¿verdad? –¿Mal? Caramba.. ¿Caminos? ¡Ni pensar? Ya para construir la carretera hacia Itabuna fue una lucha. –Que usted tiene ambiciones políticas.. El resto no interesa.

Mundinho estaba interesado.. Es una cosa que hormiguea en todo el pueblo. los medios para alcanzarlo. que no va a haber lucha. Será una cosa bien dura. tal como le dijera a Emilio. –¿Y a quién debe Ilhéus todo eso? ¿Usted se dio cuenta del triunfo que tiene en la mano? Mejor que naipe marcado. . a la Intendencia. si es para el bien de esta tierra... Creo que es amigo de los Bastos. o. Pero... ¿Sabe cuál debe ser la primera medida a tomar? –¿Cuál? –Una serie de artículos en el "Diario" desenmascarando al gobierno.Jorge Amado Gabriela. de todo el interior. –No deja usted de tener razón .. Por lo menos de Tonico. Usted verá: la llegada del ingeniero va a causar sensación.. Mire usted. de toda la zona. . Y en Ilhéus. podía hacer frente al poder del "coronel" Ramiro Bastos. Tal vez sea divertido –corrigió. . le estaría mintiendo. sus amigos. los remolcadores. –¿Y por qué? –¡Porque Ilhéus lo exige. –El Capitán volvía a sentarse. –Asunto a discutirse. –Es claro que la tengo –palmeó el hombro del exportador–.. valdrá la pena? La política es siempre tan sucia. El Capitán sonrió. –repitió Mundinho Falcáo. –Es asunto a discutirse.. extendiendo el brazo como discurseando. que encontraría apoyo. por lo menos. No quiero meterme en una aventura ridícula. –¿Usted piensa. Mundinho Falcáo encendió su cigarrillo: –Es cosa para pensarla. En la gente de Itabuna. él y nadie más que él. sólo él podía vengar al Capitán. –Amigo de quien le pague mejor.. Vea: esa cuestión del puerto puede ser decisiva. aunque usted mismo no lo quiera no tiene otro remedio que meterse en política. Tal como él lo deseaba. el pueblo! El Capitán había hablado solemnemente. ahí estaba el Capitán ofreciéndole el poder. –y veíase llegando a la Cámara Federal. llevándolo a arruinarse en una lucha política sin gloria. Puse dinero para ayudar a Clóvis Costa.. de Itapira. elegido diputado por la tierra del cacao. No se habla de otra cosa. sin duda alguna. Mundinho pensaba: él tenía razón. pero él no tiene ningún compromiso conmigo. –Y después del ingeniero vendrán las dragas. apenas Mundinho Falcáo. –sentíase levemente ridículo –. Mi querido amigo. Todos cuantos se interesan por el progreso de Ilhéus. Pero esto es cierto: podemos ganar lejos. El exportador quiso simular una última vacilación: –¿En verdad. –¿Aventura? Si yo le dijera que todo va a ser fácil. Déjelo por mi cuenta.. andan siempre juntos. . realmente. que usted ni podría calcularla. las nece sidades de los "coroneles" ya no correspondían a las de la tierra en rápido progreso. Hay que comenzar inmediatamente. ¿Acaso los Bastos no habían desbancado al viejo Cazuzinha. Y no sólo aquí. –Usted ni imagina. de Itabuna. mío no es.. no le digo que no ni que sí.. y de ahí a comprometerse había sólo un paso. en la dependencia del empleo público? Mundinho Falcáo sonrió. –¿Asunto a discutirse? Las elecciones se aproximan. 45 . tanta gente.. gente dispuesta a marchar conmigo? –Lo único a hacer es que usted se disponga. clavo y canela persuasivo. y dejando al Capitán sin un centavo para heredar.. satisfecho consigo mismo–. mostrando la importancia del asunto del puerto. ¡hasta diario tenemos nosotros! –Bueno.

debido a la feria. Sentáronse los tres. Hablar de la vida ajena era el arte supremo. decía Juan Fulgencio al verlas frente a la Iglesia. el deleite superior de la ciudad. si usted quiere realizar sus proyectos. El Capitán miró a Mundinho como diciéndole: ¿"Vio que yo no mentía? Los mejores hombres de Ilhéus. no tiene otro medio. en tránsito para los puertos del norte. le impedía volcarse por entero hacia las múltiples novedades. el Oporto y el Madeira sin bautismo. –tomaba otra botella con el mismo rótulo y la misma apariencia. nada había más sabroso –con excepción de comida y mujer – que comentar novedades.. la de todos los días. Respondió con su voz gangosa: 46 .. El Capitán se apresuró: –¿Qué me dice. –Pero todavía es un secreto. ¡Sensacional! –volvióse hacia el exportador–: Si para alguna cosa pueden servirle mis modestos servicios. todavía era temprano para los clientes habituales. por ejemplo. recetas del árabe para aumentar las ganancias. El doctor Ezequiel Prado. ¡Aquél iba a ser un día de mucho movimiento! De muchos comentarios. a darle la bienvenida. Es para la gente del barco. estaban reservados para la clientela segura. ¿acaso no era en la Papelería Modelo. los intereses en juego. Quitábale también la paz del espíritu.Jorge Amado Gabriela. no. formada por los amigos. de paso por la ciudad. a saludarlo –sudaba bajo el cuello de punta doblada y la camisa de pechera almidonada. lápices. lenguas tan afiladas como las de las solteronas? Allí y en los bares. servir a Ilhéus. lapiceras.. Agarró a Pico–Fino. No podía alejarse del bar sin que los empleados comenzaran en seguida a meter los pies donde deberían estar las manos.. en todas partes: se hablaba de la vida ajena. "Está reunido el Congreso de las Lenguas Viperinas". se murmuraba. el Capitán comenzó a explicar el mecanismo político de la región. –No es para ellos.. No lo encontré. examinó su clientela... también. hombre de tantos amigos entre los estancieros. El viaje de Filomena no le ocasionaba solamente perjuicio material y cansancio. que no lo habían hecho presidente del Consejo Municipal . Novedades a granel. la sirvienta fue a abrir. las ligazones entre los dueños de votos. qué? ¿Acaso ellos son mejores que los otros? El cognac puro. Una vez fueron a decirle a Ño–Gallo que andaban comentando sus aventuras en las casas de mujeres de vida fácil. junto a los puentes de los muelles. de tener –a Mundinho Falcáo como candidato en las próximas elecciones? El Doctor levantó los brazos: –Gran noticia. pero en la que se mezclaban cognac portugués con el nacional. El idealismo sólo no basta. Doctor.. seguro que acababa perdiendo dinero. –¿Y de ahí. donde se reunían los "talentos" locales. La figura inconfundible del Doctor exclamaba: –Fui a su escritorio. Golpeaban las manos a la puerta. y en opinión de Nacib. DEL ARTE DE HABLAR DE LA VIDA AJENA Nacib se arremangó las mangas de la camisa.. don Nacib. Arte llevado a increíbles refinamientos por las solteronas. en las ruedas de pocker. y aquí vine. estaba descontento con los Bastos. y le arrebató la botella de la mano: –¿Qué significa esto? –éra una botella de cognac portugués–. Doctor. –Eso es verdad. cuadernos.. Había también algunos pasajeros del "Ita". hacia los comentarios cuando llegasen los amigos. Abrió la caja registradora. el vermouth sin mezclas. clavo y canela –Mi querido amigo. donde Juan Fulgencio imperaba entre libros. a la hora de la bendición. especular sobre ellas. ¿Habráse visto? – caminaba hacia el mostrador con el empleado–. Servir a esos campesinos cognac verdadero.". de no haber estado él presente. casi toda ella constituida en aquella hora por gente extraña. Pero.

Dame un trago. la noche con Risoleta. Mi cocinera se me fue. Sé que hablan de mí. pero se habla de todo el mundo. en cuyas manos delicadas las familias entregaban los trajes de hilo. y seguramente pagando los pasajes de ambos.. ciertamente. Nacib podía quedar tranquilo.. en búsqueda viciosa.. comprando cacao.. Nacib vio cuando de los lados de la playa surgieran el Capitán y el Doctor. como no todos poseían el buen de humor de Ño–Gallo. pero esta vez tendía a Mundinho Falcáo con ventaja. exaltados exigiendo explicaciones. el caso de la bahía. asintiendo con la cabeza. con su cara de ratón muerto de hambre? Asunto delicado y delicioso. –Hablando de bandejas. como buen patriota. no me importa. quiero saber lo que pasó anoche. en compañía de los dos compadres? Desembarcado esa misma mañana.. a los sarcásticos comentarios de Ño–Gallo. remolcando al marido con su boquilla. lavandero de profesión. Pero ¿cómo olvidar la pareja de artistas. Y.. tales como el "Ita" encallado. voy a trabajar. que el exportador la trajera. a aquella hora. Estaba también la comida del día siguiente. que daría lugar a las bromas del Capitán y de Juan Fulgencio. y el Capitán gesticulaba interrumpido de cuando en cuando por el Doctor. –¡No me digas! Llegaba el negrito Tuisca con su caja de lustrabotas. a veces había bofetadas en los bares. la violenta irritación del "coronel" Ramiro Bastos. la llegada del ingeniero. ¡grandioso! –afirmaba como quien lo hace después de constatar un hecho–: El mujerío de aquí está mejorando. Ño–Gallo se hizo el gracioso: –¿Por qué no contratas a Machadito o a Miss Pirangi? Se trataba de los dos invertidos oficiales de la ciudad. Conversaban animadamente. –Nacib susurraba detalles. Crecía el movimiento en el bar. eh? –Ño–Gallo reía –. gritándole el sobrenombre: "¡Miss Pirangi!" "¡Miss Pirangi!". asunto complejo. sírvanme algunas cosas para acompañar. el de la Empresa de ómnibus..Jorge Amado Gabriela. la actividad de Mundinho Falcáo ("¿Qué es lo que él anda queriendo?". –¿No ves que no hay? Sólo más tarde. de brín blanco. siempre lo hacía todo diferente de los demás. Mundinho escuchaba. clientes a 47 . Y las nuevas mujeres de cabaret. sacando armas. –pensó Nacib–. Mundinho debería estar en su escritorio. Era la principal diversión de la ciudad.. Ahí se escondía alguna cosa. envolviendo una diversidad de detalles. ausente casi un mes. bien. a sabrosas carcajadas. los cuellos duros. Apenas si me esfuerzo. Sólo ese complicado asunto bastaría para apasionar. –Nunca vi mujer tan experta. clavo y canela –M'hijo. Por lo tanto. debería estar en la Mesa de Rendas: –Hice la estupidez de volverme a casa después de la llegada del "Ita".. sin peligros. Tonico Bastos no tardaría en andar rondando a la bailarina. Allá venía Él. Le sirvió la mezcla habitual de vermouth y aguardiente. trayendo un recado de las hermanas Dos Reis: todo estaba en orden. recibiendo "coroneles".. por ejemplo. Los muchachotes le arrojaban piedras. había mucho para comentar: primero. A la tarde mandarían dos bandejas. Como si fuera a propósito. no se trataba de un arte gratuito. –¿Y la tuerta. Ño–Gallo entraba en el bar. No habría sido por amor a sus danzas. cuyo bulto era visto por las noches en la playa. A simular que trabajo. y dormir hasta ahora. sirviente en la pensión de Cayetano. Pero dentro de poco vuelvo. preguntaba el "coronel" Manuel das Onzas). como si no tuviese negocios a resolver. El mulato Machadito. No era su hora. Nacib enojábase con el consejo burlón: –¡Ándate a la mierda! –Adonde voy es a mi oficina. paso a paso. Un saca–gusto cualquiera. Ese Mundinho Falcáo era desconcertante. Aquel día. árabe. siempre limpio y bien arreglado. no hay duda. Saber los motivos por los cuales fulano y mengano no fueron invitados. la mujer hermosa y el tal Príncipe de oscuras tintas. para darles tema. Ayer estabas grandioso. discutiendo negocios. las camisas finas. ¿Qué diablos hacía el exportador en su casa (pues ciertamente que venía de su casa). Y un negro que metía miedo. flanqueando a Mundinho Falcáo.

. Nacib gozaba el silencio de los amigos. –¿Él dijo "forastero"? –preguntó el exportador. Nacib. Golpeaba con el bastón en el suelo. 48 . Estoy decidido. Parece ser que él había pedido al gobierno lo mismo sin conseguirlo. Cuando él estaba hablando. Fue la palabra que usó. Quería saber qué era lo que don Mundinho tenía que ver con eso.. calentándose al sol. Ilhéus es como si fuese parte de su estancia. la sonrisa satisfecha del Capitán. –Eh. –A la tarde solamente. Nacib. –definió el Doctor.Jorge Amado Gabriela. sonreía. conversación viene. la impresión producida por su historia. –De tarde va a haber.. Traer heladera para tener hielo propio. conversando con los dos amigos en la mayor de las animaciones. frente a la Intendencia. Mudamos de bar. Don Mundinho para él es un "forastero". y se adelantó. clavo y canela atender y despachar. –Manda buscar una en Sergipe.. Mundinho Falcáo no decía nada.. interesado. –Menos mal. –No es eso solamente. –rió el Capitán. Nacib sentóse: –Don Mundinho. Nacib agregaba: –Eso mismo. eh? Mucho más furioso va a quedarse. Estaba sentado. Mundinho Falcáo aconsejaba: –Lo que usted precisa. El Capitán. –Y unos bocaditos de bacalao. eh! –pidió Mundinho. –Para él. –Forastero. –¿Menos mal? Cobran una fortuna.. llegó el profesor Josué contando que el colegio había sido oficializado.. Capitán. El viejo se puso hecho una fiera. –Ya recorrí Ilhéus entero.. Vieron a los otros en la mesa.. Y nosotros... –Cognac. los ilhenses. Mundinho Falcáo tocó el brazo del Capitán: – Puede buscar el hombre. Pierdo dinero. y hacia allá se dirigieron. es modernizar su bar.. No tardaría en saber lo que andaban tramando.. en el paseo del bar. árabe. –Lo que necesito es una cocinera.. –¿Ya consiguió cocinera? –preguntó el Capitán sentándose. –¿Está viendo? –le interrumpió el Capitán–. sí.. Ni sombra.. Chico–Pereza llegaba con la bandeja de las bebidas... le conté que don Mundinho había venido hoy. ¿qué decadencia es esa? –Así usted pierde la clientela. árabe. la conversación interrumpida.. Encargué todo a las hermanas Dos Reis. simples sirvientes y contratados. Conversación va. El banco de arena. el viejo cretino. –Por nada. no. en venganza por el aire conspirativo con que habían llegado. ¡Del verdadero. terminada de repente. Vamos a tocar música para que el viejo baile. . y ahí el hombre saltó hasta el techo. furioso.. autoritario: –Desembuche... Estas últimas palabras fueron dichas a Nacib. En la puerta del cine aparecían Diógenes y la pareja de artistas. .. por qué se metía donde nadie lo llamaba... instalar máquinas modernas. ¿qué diablo le hizo usted al "coro nel" Ramiro Bastos? –¿Al "coronel"? No le hice nada. ¿Qué sucede? –Lo encontré hoy. que iba a venir el ingeniero. –¿Y hasta que llegue? Espiaba el aire cómplice de los tres. ¿Por qué? Entonces Nacib fingió discreción. Nacib dejó en la caja a pico –Fino.. El Capitán habló: –¿Furioso. le palmeó la espalda. Piensa que él es dueño de todo esto.

No quería confesar que era él mismo. 49 . Diógenes se sentía confuso para explicar. El dueño del cine. se animaban las mesas. ¿no lo cree? Magia en el cine. Algo estaba por suceder. –Mañana.. quien se sentía lleno de melindres por los bailes osados de Anabela: –Eso es cosa de cabaret. Pero. coqueta. Diógenes se rascó la barba: –Bueno.. El Príncipe. –¿Por qué no? –preguntó Mundinho mientras Nacib servía nuevos aperitivos. con la barba aún sin afeitar. un asunto urgente. Trabajar en el cine con el marido. con su boquilla larga. Los hombres se levantaban de la mesa. disculpaba a la ciudad ante la sonriente artista: –Usted. uniéndose a la rueda. –Es claro. El "Príncipe" Sandra con su aire de hambre. es claro. quiero hablar con él. –Ella va a bailar en el cabaret. –¿Cuándo es el estreno? –preguntó el Doctor. Esta es una tierra atrasada.. La muchachada gusta de estos trucos de prestidigitación. nerviosa. Mundinho daba buenas propinas.. danzas en el cabaret.. Al oír hablar de ganar más. Era una plaza como para demorarse un tiempo.. explicaba con su voz eternamente desanimada y quejosa. ordenando siempre.. Anabela quería conocer la opinión de Mundinho: –¿Qué le parece? –Bien.. bailar en el cabaret. Anabela sonreía.. hacía cálculos sobre el dinero a ganarse. extendía una mano larga y flaquísima. ¿Qué diablos estarían planeando los otros? –reflexionaba Nacib. arrastraban sillas bajo una sombrilla abierta. protestante y púdico. Esos bailes de ella.. –¿Qué idea? –deseaba saber Ribeirito.. hágame un favor: mande a un muchacho a llamar a Zeca Lima. Anabela resplandecía entre todos aquellos hombres. Pero ella ... esto todavía es un lugar atrasado.. –En el cabaret ella podría ganar más. Nacib gritó una orden al negrito Tuisca que salió corriendo. –Se llena de hombres.. No queda bien en un cine. Rápido. dictando leyes. tendrá que disculpar. Después.. Perfecto. y vació su copa. Mundinho Falcáo se divertía: –Caramba.. Encuentran todo inmoral.. Tambien el "coronel" Ribeirito.. –Son danzas artísticas. –Yo creo que él puede agradar. muy digno en su silla... que venga en seguida. la pareja de artistas llegaba en ese momento. para quitarle miseria a la barriga. El Capitán saludaba: –Discúlpenme. –la voz cavernosa del prestidigitador. El árabe pensaba en la voz de mando del exportador. El Doctor. don Diógenes. –¿Y el dueño del cabaret? ¿Tendrá interés? –Eso vamos a saberlo en seguida.. señora. –afirmó Nacib. parecíase a la voz del "coronel" Ramiro Bastos cuando era más joven. –se dirigía a Nacib–. –Esa idea del cabaret no es mala. muy cortés y fino. de cantor de himnos sacros. estaba saliendo. clavo y canela El Capitán se levantó. Y hasta la gente grande. Ño–Gallo reapareció. llegaban nuevos clientes.. Chico– Pereza corría de un lado a otro. casi desnuda.. usted sabe. ilumináronse los ojos del "Príncipe"... y las familias no van a venir. con los ojos tragábase a la bailarina.Jorge Amado Gabriela. Estamos ultimando los detalles con don Diógenes.. en los trucos. donde las osadías del arte no son comprendidas. Nacib. El movimiento aumentaba..

... –¿Quién me presenta? –preguntó. empleada en lo de una familia Coutinho. Va a dar un lleno ... Donde el arte es expulsado hacia los cabarets. y la lluvia siempre cayendo en abundancia. alguien contaba a Nacib las maravillas de una cocinera. –Mis respetos. ¿Todos? Cierto.Jorge Amado Gabriela.. no? –En el cine habrá magia. Josué. Uno a uno. El bar estaba repleto de gente. que no frecuentaba el cabaret. A él no lo engañaban: ahí estaba siendo tramada alguna cosa. Ño–Gallo y el Doctor sentábanse ya al lado de un tablero de gamáo.. Nacib acompañaba aquellas miradas. densos bosques para atravesar. Los ojos de Anabela. entre plantaciones de caña que se balanceaban al viento. Tonico Bastos... todos? –Las familias pueden no gustar. Pero quien la reconquistó y la devolvió a la mesa fue el doctor Ezequiel Prado que venía llegando en esos momentos. señora mía. nunca se vieron .. ¿cómo lo dejaste? Eso sí que es vida. –¡Gente distinguida! –dijo el "Príncipe" Sandra. –¿En el cabaret? Perfecto .. quería saber noticias del banquete del día siguiente: –No se preocupe. despeinado su cabello pelirrojo.. protestaba contra la pudicia de Diógenes. con grandes demostraciones de amistad: –Y Río. pernambucanos importantes. ríos y riachos. se demoraban en Ribeirito. Manos para los condimentos como las de ella. Un trabajador habíales dado detalladas 50 . El viento que llegaba del mar. echaba maldiciones contra la vieja Filomena. hecho muy hombre de sociedad.. besaba la mano de Anabela... Josué. En el cabaret. Juan Fulgencio. entonces? GABRIELA EN EL CAMINO El paisaje mudó. ¿por qué no baila en el cine? Yo pensé . El profesor Josué bajaba la calle en compañía de Juan Fulgencio. No soy prostituta para faltar al trato.. los ojos húmedos. pasaban de un hombre a otro. Esas son cosas de ese protestante. Habían pernoctado en las vecindades de un alambique. la impaciencia del exportador. –¿De qué diablos me sirve. él y el Doctor intercambiaban miradas. Ño–Gallo. Los clientes reclamaban los saladitos y los dulces.. –Ni cocinera se encuentra –quejóse Nacib. sudando a mares. la inhóspita "caatinga" (zona fitogeográfica) cedió su lugar a tierras fértiles.. Mundinho Falcáo espiaba la calle.. cayó en los brazos de Mundinho Falcáo. El doctor repetía: –Tierra atrasada. que había quedado abierta al lado de la mesa. el "coronel" Ribeirito se precipitaron detrás de ella para recuperarla. Había llegado la hora del aperitivo. del hombre irresistible de la ciudad. esperando la vuelta del Capitán. "coronel". Solamente Mundinho Falcáo y el "Príncipe" Sandra permanecieron sentados. verdes pastos. sirviendo. –Se trata de bailes modernos.. miraba al "coronel" con ojos prome tedores. de ebriedad. El ruso Jacob. Anabela reía.. el árabe repetía sus explicaciones. con largas pestañas negras. –¿Uno a uno? ¿Los siete. es mejor el cabaret. –¡Ah! Eso ya no sé.. el Doctor. esos ojos de conquista dor.. Los velos van cayendo uno a uno. Pero. . En otra mesa. Más animado.. De cuando en cuando. que llegaba de su escritorio. Sus ojos medían a Anabela. clavo y canela –¿En el cine. El propio Nacib era obligado a andar entre las mesas. Solamente que estaba en Recife. –Qué escándalo ni que ocho cuartos. Para las familias. arrastraba la sombrilla de Anabela. la danza de los siete velos.

a golpes de facón. de mediana edad– yo voy a los bosques. y sus cabellos rodaban sobre el cuello. y una preocupación presente en sus ojos. Era eso lo que se decía por el "sertáo". para aquellos lados del ferrocarril. –Eso fue en otro tiempo. recostada en un árbol.. Las tierras del cacao. Las bandas de inmigrantes bajaban del "sertáo" con la sequía mordiéndole los talones. –habló el negro Fagundes pasando la mano. El polvo de los caminos de la "caatinga" la había cubierto tan enteramente que era imposible distinguir sus trazos. Solamente Gabriela parecía no sentir la caminata. al comienzo del viaje.. 51 .. casi en una caricia. en la punta de los dedos y en la piel del pecho. los viajantes de comercio hablaban de aquellas tierras de abundancia y de coraje.. señor. donde el dinero era basura arrojada en las calles. –Todos los que son "retirantes" acampan cerca del puerto. Cuando los dos grupos se encontraron. y que se enriqueciera en aquellas tierras en poco tiempo. Algunos casi se arrastraban. –¿También en la ciudad? –se interesó Clemente. el acordeón al hombro. la fama de Ilhéus corría por esos mundos.. plantar. Dicen que ahí los hombres pueden hacer dinero. incapaces de soportar la travesía de horrores. Clemente no tenía oficio. allí donde un hombre se arreglaba en un abrir y cerrar de ojos. corrida por la sequía. En los cabellos ya no penetraba ni un pedazo de peine. tiene buena aceptación. trabajar la tierra y cosechar. casi muertos de cansancio.Jorge Amado Gabriela. los ciegos cantaban sus grandezas en las guitarras. Como si no existiesen las piedras. Parecía una demente perdida por los caminos. La marcha era lenta. el rostro hosco. sobre el rifle. Muchos quedaban por el camino. el color del rostro de Gabriela y de sus piernas era todavía visible.. era todo cuanto sabía. –Esperan y no demora en venir gente a contratarlos. Un poco más de esfuerzo y habrían alcanzado la ciudad rica y fácil. . el paludismo. o en la ciudad. carpintero. Tanto para trabajar en las plantaciones de cacao. tomaban las picadas en dirección al sur. Aún hoy.. sus pies iban deslizándose por la picada muchas veces abierta en ese mismo momento. al final de la feria. entre ellos iban viejos.. Además de sus pertrechos –el acordeón y un saco de paño lleno hasta la mitad llevaba el atadillo de Gabriela. a través de la suciedad que la envolvía. –¿No van a buscar trabajo? –preguntó el negro Fagundes. clavo y canela explicaciones sobre el camino a seguir: menos de un día de marcha y estarían en Ilhéus. terminado el viaje en vapor. la vi ruela los esperaban. Además. Pero Clemente sabía cómo era ella en la realidad. con restos de lo que fuera su familia. él la veía como la viera el primer día. el cuerpo erguido. esparciendo su perfume. Llegaban diezmados.. en el co razón de la selva virgen. huyendo del "sertáo". pero lo cierto es que hasta los más jóvenes estaban al límite de sus fuerzas.. las lianas enmarañadas. pintor de casa. Clemente iba cargado... –¿Ahora ya no es así? –A veces. –Dicen que un hombre. frente a una nueva vida por comenzar. había oído tantas historias de gente que llegaron como él. Están levantando tantas casas en Ilhéus que es una barbaridad. casi muerta de hambre. mordiendo una guayaba. Siempre había trabajado en el campo. los troncos. –Por mí –dijo un "sertanero" fuerte. –¿Sólo esos trabajos? –También en los depósitos de cacao. –Tiempo atrás era así. el rostro sonriente. abandonaban la tierra reseca donde el ganado se moría y las plantaciones no rendían. A los que tienen oficio: albañil. no podían más.. otros morían al entrar en la región de las lluvias donde el tifus. –Sí. Ahora es más difícil. había venido con la intención de meterse en las plantaciones de cacao. y lo sabía en cada partícula de su ser. sabiendo tirar. de tanto polvo acumulado en ellos. y donde no había cultivo más próspero y rendidor que el del cacao. pero en los corazones latía la esperanza crecida en el último día de la marcha. en las dársenas. sostenidos apenas por la esperanza.

Parecía una loca con aquel cabello enmarañado. le obedecía presurosamente cuando ella le pedía que fuera a llenar una lata de agua. de lavandera. Agregó. agotado y enfermo.. para no gastar municiones. conmigo. Voy a quedarme en la ciudad. cierta noche. conversando. En las noches de la "caatinga". también termina por acabar. se ensombreció todavía más: –No me parece. podíamos ir dando un paso siempre adelante. ella se recostó en un árbol. Atacó una melodía del "sertáo".. En la risa de ella había cierta amargura. mucha gente había muerto a sus manos. La noche estaba avanzada. Ella no contestó. Clemente sentía la presencia cercana de Gabriela.. podríamos comenzar la vida. para ganar plata? No hablabas de otra cosa. en un recuerdo alegre: –Ya anduve de empleada en casa de gente rica. El negro Fagundes contaba: –Había cinco soldados. pero sentía un nudo en la garganta y afligido el corazón. anduvo metido con bandoleros. plantar cacao juntos..... o para limpiar la casa de los otros. cuando los grupos se encontraron. controlando la voz. El tío dormía con la agitación de quien le falta el aire. En la noche oscura y asustadora.. los pies heridos. la cabellera suelta y el rostro delicado. él había reparado de inmediato en la muchacha. trapos rotos sobre el cuerpo. La muchacha comenzó a cantar en sordina. Clemente tocaba para Gabriela pero no se atrevía a dirigirle la palabra. Gabriela habló bajito: –No deje de tocar. La voz de Gabriela era cariñosa pero definitiva: –Ya te dije mi intención. al campo? ¿Tener una tierrita. tanto como lo que es malo. repitió la pregunta que le venía haciendo por el camino y en las noches insomnes: –¿De veras no quieres venir conmigo. como si estuviese conforme con su destino: –Lo que es bueno. . Es bueno llegar. Ella rió: –Ya estamos llegando. –Sabes porqué –rezongó él con rabia–. En el campo. casi ni se veían. nosotros dos? En poco tiempo vamos a tener una plantación propia. Ella venía con un tío. Se ensombreció todavía más su rostro. este camino podía durar toda la vida. clavo y canela –Ni parece que vienes de lejos... Para mí. –¿Y por qué? –levantó hacia el rostro severo del hombre sus ojos a veces tímidos y cándidos. El negro Fagundes contaba historias de coraje. sino van a criticar. cubierta de suciedad. no se animaba ni siquiera a mirar el árbol de ombú en el cual ella se recostara. no quiero vivir más en el campo. Estamos cerquita. Los sones murieron en el acordeón. Ponía en Gabriela unos ojos pesados y humildes. 52 . impotente. la voz de Fagundes sobresalía en el silencio. no. sin valor siquiera para aproximarse. ¿No saliste para venir a trabajar en el cacao. buscando entablar conversación. sacudido todo el tiempo por la tos. cinco macacos que pasé a cuchillo. ayudando. Pero Clemente la veía erguida y hermosa. aprendí a cocinar. ¿Cómo vivir sin el calor de Gabriela? En la iniciación del viaje. Una vez más. Cleme nte tocaba su acordeón y los acordes llenaban la soledad. cosas de bandas al margen de la ley. consolando.. Ella iba de un lado para otro. –Ahí no vas a progresar.. No me importaba. la hoguera agonizaba en brasas cuando ella se acostó junto a él como si nada fuera. noches pobladas de cobras y de miedo. Iba por el camino casi saltando.Jorge Amado Gabriela. a veces insolentes y provocadores–. Una rabia sorda subía dentro de él. Noche que de tan oscura. quería tenerla con él para siempre. Fue ella quien vino. las piernas altas y el busto esbelto. que no llegaba a ser tristeza. En los primeros días la había observado de lejos. El rostro sombrío de él. junto a él. con su paso de baile y sus ojos de inocencia. Me voy a contratar de cocinera..

continuaba durmiendo recostada sobre su pecho desnudo. lo trataba de la misma manera que a los demás. Mucho le habían contado de aquella tierra del cacao hacia la que iban. el tío de Gabriela estaba en las últimas. tirando dinero a manos llenas. Sabía de gente que saliera de Ceará sin un centavo y volviera a los pocos años. a quien había que proteger. –Zonzo. Gabriela reía. ganar bastante. Se entregaba toda. el rostro lastimado. Por primera vez pensó comprenderla: no era nada más que una pobre muchacha. venía hasta el rincón distante en donde él iba a refugiarse. dijo solamente: –No voy al bosque. cada vez más sombrío. y se acostaba a su lado. –Estoy hasta con ganas de matarte y matarme también yo.. le gustaba bromear. se casarían. preso de Gabriela como si ella fuese su propia vida. Fagundes bajó la cabeza y se fue. como si no hubiese vivido para otra cosa durante el día entero. muriendo en suspiros. mientras los buitres volaban sobre el cadáver. necesitada y triste.. la arrojó a un lado en un rechazo: –¡No me quieres! De súbito. distribuía sonrisas y obtenía de todos cuanto quería. cuando él. comenzaron las tierras fértiles. El viejo iba ahogándose. él tuvo un gesto brusco. ahora ya no se reía con su risa burlona. Cierta noche.. Clemente. no soportaba más la caminata. mi Dios? –Qué importa. Quería derribar bosques allí donde todavía existieran. Pero cuando la noche llegaba. –¿Por qué? –Porque no sientes cariño por mí. quería concretar los planes para el futuro. que iría a correr su suerte en las selvas de esa tierra de cacao. y lo atrajo hacia sí. perdido. el negro Fagundes apareció con el arma en la mano. no. gimiendo y riendo. sin norte. tener su propia tierra. él había terminado por decidirse. Otros fueron muriendo y sus cuerpos quedaron por el camino. después de lo sucedido. y lo cargó buena parte del camino. porque la única cosa importante era estar al lado de Gabriela. Se aproximó a ella y le habló largamente de sus planes. Era risueña por naturaleza. Fagundes. –dijo ella. Ella se había golpeado contra el tronco del árbol junto al que se habían acostado. –¿Qué voy a hacer. Entonces Clemente la vio huérfana y sola. Clemente hablaba. de paseo. abandonada en sus manos. la rabia fue creciendo dentro de Clemente. Ella continuaba acostándose con él. explicaba las ventajas de su plan. plantar cacaos. cuando apareciese un sacerdote por aquellos lados. Clemente vivía en el terror de perderla. Gabriela iría con él y. Murió a la tardecita. ella estaba caída sobre el pasto. cada día más fatigado y esquelético. Se quedaría en Ilhéus. pasto de los buitres. Venía escupiendo sangre. yendo a atender al tío. después de atender al tío. brillantes los ojos. Pero no tardó en desilusionarse. gimiendo y riendo. las lluvias cayeron. El negro Fagundes se lo echó a la espalda como si fuera un fardo. Durante la caminata ella se comportaba como si nada hubiese entre ellos. Era lo que él iba a hacer. salido no se sabe de dónde. Ella dijo que no con la cabeza. cambiaba chistes hasta con el negro Fagundes. ella solamente reía y balanceaba la cabeza en una renovada negativa.. en aquel último día de viaje. echando sangre por la boca. casi una niña aún. Una tarde tuvieron que detener la caminata. 53 . abandonaría sus planes. no. Al comienzo había pensado que. le aseguró las muñecas. mofándose de él y se alejaba. Al otro día. y Gabriela a su lado. ella ya no lo dejaría nunca.Jorge Amado Gabriela. La "caatinga" acabó. clavo y canela Desde aquella noche milagrosa. Ahora. Gabriela dijo: –No fue nada. Se aproximó a ella. ella solamente reía.

entonces voy a arreglármelas para quedarme en Ilhéus. y yo por el mío." (De un articulo del Doctor en el Diario de Ilhéus) DE LA TENTACIÓN EN LA VENTANA La casa de Gloria quedaba en la esquina de la Plaza. la civilización. Él se quedó silencioso... Ella sonrió: –No importa. sentía deseos de pegarle para que ella aprendiese que con un hombre no se juega. Gabriela. con un dolor en el pecho. Clemente. –Hasta los niños pierden la virginidad de los ojos. La áspera Dorotea.. no quieres que me quede? –¿Para qué? ¿A pasar necesidades? No vale la pena. –No. Estarás hecho un hombre rico. para estar siempre juntos. y Gloria se reclinaba en la ventana por las tardes. –¿Y si uno no se pudiera ver más? Es mejor que no. Sólo con mirar. que nos encontremos otra vez. no te quedes. el progreso.. Lo malo es que no tengo oficio que no sea el de labrar la tierra. así el viaje se acortó. puede ser ¿quién sabe?. y daban lugar a los mismos comentarios. ¿A qué vas a quedarte en este Ilhéus. seguí tu camino. Eso te gusta. incapaces de comprender los tiempos nuevos. Un día.. sientes cariño por mí.. los robustos senos empinados como una ofrenda a los paseantes. –Fue bueno que uno se encontrara. a la hora vespertina de la oración: –Qué falta de vergüenza.. no. toda de negro en su virginal virtud... a plantar cacao. se atrevía a murmurar en santa exaltación: –El "coronel" Coriolano 54 . Del resto. –¿Y cuál es tu intención? –No quiero ir al campo. –Pero.Jorge Amado Gabriela. Tienes tu intención. Apenas si conseguía decir: –No. sólo Dios sabe. yo no sé hacer nada. clavo y canela –Ya que no quieres venirte conmigo. Ella le tomó una mano con un gesto inesperado que lo hizo sentirse victorioso y feliz. de acabar con su propia vida antes de que el viaje acabara. Clemente. –¿Entonces. que te vayas por tu lado. ¿Para qué? –¿Cómo para qué? –Viniste aquí a ganar dinero.. como si las noches dormidas juntos no contasen. y con el tiempo llegar un día a ser estanciero. con deseos de matarla. esos hombres ya no pueden gobernar. como si apenas se conocieran.. CAPÍTULO SEGUNDO LA SOLEDAD DE GLORIA (SUSPIRANDO EN SU VENTANA) "Atrasados e ignorantes. olvidaba los argumentos tanto como los insultos. Decía todo eso tranquilamente. que ni me vas a reconocer. todos los días. pasando nece sidades? –Para verte. No sabía como responderle.. Ambas actitudes escandalizaban a las solteronas que iban a la iglesia. –Los hombres pecan hasta sin querer.

Ascendían en pecaminoso y material deseo los ojos románticos de Josué. –El casamiento por dinero no trae la felicidad. Pero. el profesor iba a pasear por la Plaza.. más pálida todavía su faz. se había definido él mismo en un poema). al otro lado de la plaza. sus ojos retornaban a su expresión de súplica y desesperanza. –Yo sé bien lo que ella es: una vampiresa con veleidades de importante. Todos los atardeceres él hacía ese recorrido a pasos lentos. También el profesor Josué criticaba. Hasta ofende a Dios eso. en su fuero íntimo... la primera que fuera construida por el arquitecto traído por Mundinho Falcáo. alumna del colegio de las monjas. con un libro de versos en la mano..Jorge Amado Gabriela.. más 55 . En la esquina. repleto a partir de las cinco de la tarde... poseer cacaotales sin tomarse el trabajo de plantar. –un suspiro se elevaba del pecho emballenado. en el centro de un pequeño jardín bien cuidado de rosas–té y de azucenas. más bellas que ellas. de instalar en la Plaza San Sebastián. con un libro de versos en la mano. veinte veces pasaba ante el jardín de Malvina. alto y espigado ("como un triste eucalipto solitario". en el fondo de la Plaza. y el color cubría la palidez de su rostro. se eternizaban. En el bar de Nacib. En plena nariz de los hombres . arrodillada entre ellas. –Tan educado. a dos pasos de la casa del "coronel" Melk Tavares.. tan enamorado. tan versado en letras.. Seguido por los simpáticos comentarios de las solteronas y por las injustas opiniones emitidas en el bar. En las proximidades de la Iglesia. El profesor Josué. de corbata "mariposa" azul con lunares blancos. apenas si es débil. por quien suspiraba Josué. Josué aproximábase a la ventana de Gloria. lugar en el que residían las mejores familias. en muda declaración. mejor que ese muchacho tan inteligente? –Pero pobre. terminadas las clases y la indispensable charla en la Papelería Modelo... veinte veces su mirada suplicante posábase en la joven. tan dada a la ofrenda.. estanciero rico. con su ardorosa pasión no correspondida.. y con los ojos y el rostro vueltos hacia Malvina. colocados en la ventana como sobre una bandeja azul. Un joven tan fino. hija única de Melk.. soñaba Malvina. –Allá va él a su penitencia. bella y fría. Del bar. que hasta escribe versos. contrastaba con las pesadas casonas. de labios carnosos y ávidos. Y el muchacho. Era una casa en "estilo moderno"... y las opiniones de la intelectualidad se habían dividido. –Cerquita de la Iglesia.. –¡Una descarada es lo que es! Porque tiene una carita bonita y el padre tiene dinero . su mirada romántica se posaba en la pujanza de los altos senos de Gloria.. cuidando de sus flores. los hombres alargaban los ojos hacia la ventana de Gloria. los clientes habituales seguían la peregrinación cotidiana con risueños comentarios: –El profesor es obstinado. se quitaba el sombrero. Todas las tardes. se levantaba la nueva casa del "coronel" Melk Tavares. de ojos entornados en permanente invitación. y las bajas casas coloniales. pobre. a su apetecida concubina. Y de los senos subía hacia el rostro moreno quemado. –Pero débil del pecho. En el jardín. al pasar. pues pasada la tentación de la ventana mal afamada. Apenas por un instante. con un jazminero a la puerta. Por sus líneas claras y simples. Un muchacho tan bueno. Si se tratara de otra calle cualquiera. y simpatizaban con él... clavo y canela podía haberle puesto casa en una callejuela alejada. acalorado. ¿Qué espera ella. la desdichada idea que tuviera el "coronel" Coriolano. Viene y la planta en la cara de las mejores familias de la ciudad. el cabello reluciente de brillantina y las mejillas cavadas por la tuberculosis... atravesaba la Plaza y tomaba la vereda de Gloria. Era para ver a Malvina. casi doblándose en dos al saludar a las solteronas. –decían las solteronas al verlo llegar a la Plaza. objeto de profundas y agrias discusiones en la Papelería Modelo. –El doctor Plinio dijo que no tiene nada en el pulmón. Josué disminuía el paso acelerado. –Quiere tener independencia.

–Y yo le traeré otra. ciudad donde la mujer casada vivía en el interior de sus casas. Cuando. clavo y canela alejada del jardín de Malvina. Disfrazaban su rostro con ofendida pudicia. que disputaban una partida de damas. con sus largos vestidos negros cerrados en el cuello. conversando con Nacib: –Una cantidad de "retirantes". Sólo Josué era diferente. Las solteronas. indiferente a tanto amor. y después de demorarse un poco en la Papelería Modelo. no por eso. No había mujer casada en Ilhéus. hasta aquellos mismos que antes le habían dicho galanterías al pasar estando solos. suplicábanle una mirada. romántica. aunque se tratase de una solterona. se mezclaban en ese suspiro que iba a morir en la Plaza. en medio de la noche. Conocía la pasión de Josué pero. Tanto miedo le tenían. si él tuviera un poco más de coraje y empujase. . con sus altos senos saltando de la bordada blusa de linón. A Gloria le hubiera gustado darles con la ventana en la cara. su mirada se encendía al pasar bajo la ventana de Gloria. ni cuando Malvina estaba en el portón. a la hora de la siesta. Aquel día. Nadie se atrevía. miraban hacia otro lado. y sus negros chales en los hombros. aquella chispa de deseo entrevista en los ojos de los hombres era todo cuanto poseía en su soledad. pero sobre todo. miedo del "coronel" Coriolano Ribeiro.. Veinte veces en cada tarde. parecían aves nocturnas paradas ante el atrio de la pequeña Iglesia. que no se animaban siquiera a saludar a la pobre Gloria. Nacib se interesó: –¿Mujeres. Entonces ella lo haría olvidar a la muchacha orgullosa. Veían el movimiento de la cabeza. solos ante la ventana abierta de Gloria. Todos sabían la historia de Juca y Chiquita. si les golpeaba con la ventana en la cara. Eran cobardes e hipócritas. ¡Ah!. y las ventanas de las casas de familia se cerraban. motejándola de fastidiosa y tonta. El profesor Josué andaba por la feria. asistiendo a la llegada de un numeroso grupo de "retirantes" al mercado de los esclavos. tristeza. al pasar. . con los labios entreabiertos. le sonreían. casi con un gemido. como si les repugnara verla en la ventana. jamás. la Plaza quedaba vacía. La asistencia en el bar reducíase a algunos viajantes de comercio. En su ventana. Gloria sabía de la pasión del profesor y también ella sentía antipatía hacia la joven estudiante. Ansias. en una noche sin luna. El "coronel" Coriolano no era hombre con quien se podía jugar. ¿quién sabe? de repente . pues. acompañando a Josué en su paseo ante la casa del "coronel" Melk. –reforzaba la flacucha Florcita. dejaba de sonreírle con aquella misma sonrisa de invitación y de promesa. miedo del escándalo. Josué no se atrevía a empujar la maciza puerta de calle. y sentía agradecimiento hacia él que. Sólo tiene ojos para Malvina. la puerta de calle que Gloria dejaba abierta. Pero bastaba que hubiera alguien en la Plaza. indignación. Enoch. que lo llamaban. Temían la lengua afilada de las solteronas. ¡ay! no tenía fuerzas para hacerlo. perdería hasta aquellas sonrisas.. Le traeré una vela grande. él tal vez podría arriesgarse para ir a cobrar todas las promesas leídas en los ojos de Gloria. Josué había venido bastante más temprano. cuidando del hogar. Pero. –Voy a hacer una promesa a San Sebastián –decía la rolliza Quinquina– para que Malvina se enamore de él. –Él es un joven decente. aquellas medrosas y fugitivas palabras. tomaba ahora un trago en el bar. le daba vuelta el rostro. Gloria suspiraba. o que viniesen acompañados. en las horas sofocantes de la media tarde. y entonces le daban vuelta la cara. –Ya está esa peste con los ojos puestos en el mu chacho. cuando la plaza estaba desierta. ante el portón de Malvina.. también? El profesor quiso saber la razón de ese interés: 56 . al Doctor y al Capitán. pero. Su pecho estaba lleno de indignación contra los hombres. tan bien guardada e inaccesible como aquella manceba. ostensiblemente. y apagábase. aquellas miradas cínicas.. le deseaban "buenas tardes" con visible emoción. a la gente de la ciudad que hablaban mal de la vida ajena. había dado la tarde libre a los alumnos.Jorge Amado Gabriela. Demasiado poco para su sed y su hambre. solidaria en todo con la hermana. La sequía está comenzando en el "sertáo". para festejar la oficialización del colegio.

Cuando el movimiento decreciera. los ojos de Nacib se entornaron. Romeo y Julieta. aquello terminaría en casamiento. Sólo que él.. Las bandejas de dulces y saladitos habían llegado ya. Nacib lo informó: –La chica está en la Avenida de la playa. Sobre todo en los bares. con la pieza en la mano. día menos. ¿Quién sabe si no tendría suerte y podría conseguir una cocinera?. habría una corrida nunca vista en Ilhéus. en los almacenes al por menor. y con él a varias personas. moviéndose apresuradamente en la Avenida. El Doctor lo acompañó. vestida con harapos. no podría continuar pagando aquella fortuna a las hermanas Dos Reís. apareció corriendo. con la bandeja en equilibrio sobre la cabeza. El Capitán empujó la mesa de juego y salió casi corriendo. –Sí. Día más. Nacib vio a Josué. clavo y canela –¿Está tan necesitado de mujer? –No bromee. ella y unas compañeras .. Pasaron hace poco. Súbitamente. sin alcanzarse a oír.. Finalmente el negrito Tuisca se hizo oír: –El "coronel" Jesuíno mató a doña Sinházinha y al doctor Osmundo.... Mi cocinera se fue. Está todo lleno de sangre. más codiciada todavía. la calma de la tarde fue alterada por gritos. . iría al campamento de los "retirantes". daba explicaciones. Gloria aparecía en la ventana. Si un día el "coronel" llegara a dejarla.. en medio de una excitación alegre. Josué pagó. Aún cuando la muchacha hiciera poco caso. mirándolo partir.. pequeño "bungalow" en la playa. El negrito Tuisca. cuchicheaban en secreto. pareciendo apestados. había unas cuantas mujeres. en las casas elegantes de la playa y en los rancheríos de la Isla dé las Cobras. Nacib dio un paso al frente. para vender y comprar. Josué mostrábase impaciente. en el Pontal y en el Malhado. apasionado. El Capitán y el Doctor dieron vuelta. Del morro do Unháo al morro da Conquista. los clientes del aperitivo estarían contentos. y se puso de pie. sucia. DE LA LEY CRUEL La noticia del crimen se desparramó en un abrir y cerrar de ojos. Gritaba algo.. querían deta lles. Nacib quedó en la puerta del bar. apresuró el paso para alcanzarlos. En las tiendas. se exhibían en el paseo de la playa. Chiquilinas del colegio de monjas. A veces. situado en las proximidades del lugar de la tragedia. Enfrente de la casa del dentista. –Más tarde iré por allá. venía de la Avenida. curiosos. Rodeaban a la mucama idiotizada. debía ser bueno sentirse así. rememorando ante el grupo de jovencitas amores célebres. Eloísa y Abelardo. en medio de esos "retirantes" viene alguna . era día de feria. en las oficinas de abogados. murmullos de mucha gente hablando. a la hora de la cena. El profesor Josué aprovechó para aproximarse a Malvina. apostado a la puerta. Dirceu y Marilia.. a ver si encuentro alguna.. que vendía los dulces hechos por las hermanas Dos Reis. en las residencias familiares y en las casas de mujeres públicas. se juntaban los curiosos.. Nacib. el clamor iba en aumento... se comentaba lo sucedido. mientras varios clientes se levantaban. y estoy buscando otra. Por otra parte. Un soldado de policía. los ricos "coroneles" no lo permitirían. Especialmente la del bar Vesubio. Pero ni así quedaría algo para su buche. cuya asistencia había aumentado no bien circulara la noticia. Un horror esa gente. 57 . Nacib. Malvina no aparecía en el portón. en la Matriz de San Jorge y en la iglesia de San Sebastián..Jorge Amado Gabriela. después de un momento de indecisión. El Capitán detuvo la jugada. no se hablaba de otro asunto. ávidos. en las casas exportadoras de cacao. de los poblados y de las plantaciones. en las farmacias y en los consultorios médicos. la ciudad estaba repleta de gente llegada del interior.

ni una voz se elevaba –ni siquiera de mujer. bonitona. de voz retumbante. que hacían temblar y llorar a la asistencia. como para imponerla sobre la ley escrita que condenaba a quien eliminaba a un semejante. hombre muy de la Iglesia y de los sacerdotes. era especialista en citas de la Biblia. Mendonza había descargado su revólver en la esposa y en el amante. no estaba en el papel. Casose con Sinházinha Guees. belleza local descendiente de una antigua familia e Ilhéus. La noticia corrió rápida como un relámpago. emparentada lejanamente con el Doctor. reunido para decidir la suerte del matador. la confirmaba unánimemente en todas las ocasiones. El "coronel" Pedro Brandáo. por ejemplo. porque la gente de Ilhéus gustaba jugar y todo le servía de pretexto. . y de las conferencias de literatos de Bahía y hasta de Río. clienta asidua de las tiendas de géneros y zapatos. llenando las mesas. dejó de pensar en Mundinho Falcáo. Casi veinte años más joven que el marido. la falta de cocinera. los duelos oratorios duraban horas y horas. íntegro. de los bailes y los tédanzantes del Club Progreso. de las partidas de fútbol en las tardes de. gustaba de frases en latín. el chicanero Juan Peixoto. había sido asesinado en la escalinata de la Intendencia. retóricos.Jorge Amado Gabriela. Había sido seminarista antes de entrar a la Facultad. muchas cruces en el cementerio y a la orilla de los caminos se debían a sus hombres. eran todavía la diversión más animada y concurrida de la ciudad. y eran los acontecimientos culturales más importantes de Ilhéus. Así era. y había quien lo consideraba tan erudito como el Doctor. no constaba en el Código. con réplicas y contrarréplicas que pasaban la madrugada. como en aquel encuentro con los hombres del finado mayor Fortunato Pereira en la encrucijada de la Boa Morte. Existían abogados famosos como el doctor Ezequiel Prado y el doctor Mauricio Caires. pero no obstante era la más válida de las leyes y el Tribunal. como. y así sus propiedades habían crecido y su nombre habíase hecho respetar. Había abierto selvas cultivado tierras. Ese Jesuíno Mendonza. ahora más raras. comentando y discutiendo. disputando a tiros la posesión del suelo. Era hombre sin miedos y obstinado. principal organizadora de as fiestas de la iglesia de San Sebastián. No solamente había utilizado a sus bandidos. no se conocía otra ley para la traición de una esposa que la muerte violenta. haciendo crecer el respeto y la admiración que ya rodeaban la figura delgada y un tanto sombría del estanciero. También el Capitán y el Doctor olvidaron sus preocupaciones políticas. a quien el "coronel" y sus bandidos habían dado muerte 58 . a los puchos maldicientes de la ciudad. dos veces por año. domingo. venía de los primeros tiempos del cacao. en los peligrosos caminos de Ferradas. e Alagoas. había llegado a Ilhéus todavía joven. eminentes. Ley antigua. En otras ocasiones. pasando largos períodos en la estancia. en la hora calma de la siesta. oradores aplaudidos. y el propio "coronel" Ramiro Bastos. valiente. en la poca de las luchas por la tierra. A pesar de la reciente competencia de los tres cines locales. Según se recordaba. De súbito. en el atrio de la iglesia – para defender a la pobre y hermosa Sinházinha. el coronel" Jesuíno. las sesiones del Tribunal. presidente de la Cofradía de San Jorge. huérfana de padre y heredera de un cocotal cerca de los lados de Olivença. Hacíanse voluminosas apuestas por la absolución o por la condena. cuando los caminos para las tropas de burros y hasta para los camiones se abrían sobre picadas hechas por bandidos. Sinházinha jamás había dado tema a las murmuraciones en todos aquellos años de casada. en aquel día de sol espléndido. trayéndola una vez más hacia el remoto clima de sangre derramada. haciendo que hasta el mismo Nacib olvidase su serio problema. informado del infortunio. arribando a Ilhéus a la caza de unos pesos en la tierra inculta y rica. sino que también los había comandado en ocasiones famosas. En el Tribunal. Una vez más el "coronel" Jesuíno había demostrado ser hombre de fibra. Unánimemente daban la razón al estanciero. lo demostrara hasta la saciedad durante la conquista de la tierra. donde la vida humana poco valor poseía. bandidos cuya fama nunca fuera olvidada. En una región que recién acababa de salir de los barullos y las luchas frecuentes. emocionando a la ciudad. al ser absuelto por el Tribunal. de unos famosos Mendonza. decidido. Porque así sucedía en Ilhéus: la honra de un marido engañado sólo con sangre podía ser lavada. clavo y canela Y toda aquella gente había terminado en el bar de Nacib. marcadas por las cruces de los caídos en las celadas. el veredicto daba lugar a tiroteos y nuevas muertes. por otra parte. El hijo de Chico Martins. El doctor Mauricio Caires.

belleza fatal que inspiró al poeta Teodoro de Castro y enamoró a don Pedro II. una animación casi festiva. preocupado con los proyectos políticos a los que se entregaba en alma y cuerpo. era contra la ley de la tierra. –¿Qué Ofenisia? ¿Quién es ésa? –quiso saber un comerciante de Río do Brago. se hizo justicia con sus propias manos. atareado de mesa en mesa. agitado. y también por la expectativa de detalles escabrosos y picarescos. y anclaban en el bar: –¡Quién iba a decir! No salía de la iglesia. decía: –Doña Sinházinha estaba emparentada con los Avila. DE LAS MEDIAS NEGRAS Crecía el movimiento del bar Vesubio en los días de feria. activaba a los empleados. Ño–Gallo aparecía. Ella debe haber heredado de la prima. en voz baja: –¿Y Clóvis Costa? ¿Habló con él? –Estaba escribiendo la noticia del crimen.. su vocación para la desgracia. su vecino de la playa y uno de sus escasos compañeros del baño de mar. considerado entonces casi un escándalo en Ilhéus. Jesuíno la encontró en la estancia. en su casa. En doña Sinházinha había sangre de Ofenisia. Iban hasta la playa.Jorge Amado Gabriela. –¿Quién la había escrito? En el silencio perdíanse las conjeturas. otros muchos aparecían para escuchar y comentar las novedades. venido a Ilhéus para la feria y deseoso de llevar a su pueblo el mayor y más completo surtido de detalles del crimen. se vio envuelto en los comentarios. Mundinho aprovechó para preguntar al Capitán. El hermano era el coronel Luis Antonio D'Avila. Además de los clientes habituales del aperitivo. Combiné para esta noche. Ninguna apuesta era aceptada. pero en una cosa estaban todos de acuerdo: en dar la razón al "coronel". en alabar su gesto de macho. y su hermano tuvo que encerrarla bajo siete llaves. calculando mentalmente las ganancias. 59 . El Doctor. Para la cama. Murió de disgusto por no haberse ido con él. –¿Adónde? –Caramba. –bromeó Juan Fulgencio–. Un crimen así. con el pretexto de que Sinházinha revivía a Ofenisia. de la gente venida para la feria. El Doctor explicaba: –Para la Corte. de la guerra del Paraguay. cuando el Tribunal se reunía para decidir sobre crimen de muerte por razones de adulterio: todos sabían que la absolución unánime del marido ultrajado sería el resultado final y justo.. Ella murió de disgusto. Divergían las versiones de lo sucedido. Hasta atrasó la salida del diario. había una asistencia absolutamente anormal. la acusación y la defensa. –Una antepasada mía.. ¡eso.. pero en aquella tarde de la muerte violenta. o de los discursos de los abogados. Nacib. jamás!. para donde. que mandaba lavar con sangre la honra manchada del marido. Iban solamente para escuchar los discursos. Se comentaba y se discutía apasionadamente la tragedia de Sinházinha y del dentista. Mundinho casi no había sentido la muerte del dentista. cuyo temperamento arrebatado sentíase bien en aquel clima de tragedia. como si la conversación de la mañana no hubiera existido siquiera. en cambio.. Sonreía con indiferencia. y él podría comprar en seguida las soñadas plantaciones de cacao. No le importaba ser la amante de él. para dónde había de ser. clavo y canela bárbaramente. marcada por la tragedia. habiendo concertado un encuentro con Clóvis Costa en el bar Vesubio. se oponían detalles. soltando la noticia en me dio de la mesa: –Fue una carta anónima. Era una familia de mujeres románticas.. Pero tanto el Doctor como el Capitán parecían distantes de cualquier otro asunto que no fuera el crimen. que pudieran escaparse de los autos. todos los días. Él era así: cuando se decidía a hacer una cosa no descansaba hasta no verla realizada. Mundinho Falcáo. la del Emperador. a espiar la casa del dentista. esa sangre de los Avila. Condena del asesino.

apenas con las medias negras. joven y ya solterona. de pie. magnánimamente. felicitó una vez más a Mundinho por la oficialización del colegio: –Ilhéus le debe también este beneficio.. Una mujer bonita es sagrada.. su boca sonrió. –Pero ella engañaba al marido –acusó Celestina. ¿qué piensa del crimen? –preguntó Iracema. Los ojos de Malvina lo perseguían. Exageraciones del dentista. Malvina se adelantó para oír la respuesta.. ¿no es verdad? Rieron todos.. reluciente de 60 . encontrándose con el grupo de jóvenes del colegio de monjas. Sobre todo una muerte así. el sillón nuevo. no hay duda –apoyó Josué. desde las diez hasta el mediodía. Era general el asombro ante tamaña indiferencia por un plato de aquellos... Con la proximidad del exportador los ojos de Malvina resplandecieron. –parecía un príncipe distribuyendo beneficios.. –Debía estar hecha una belleza –el árabe Nacib. –Bella frase.. Suspiró.... Mundinho. Bonita muchacha.. –¿Quién? ¿Yo? No.. –Todita... –¡Medias negras. –rió el exportador. y murmuró el detalle: –Ella estaba desnudita. comandado por el profesor Josué. de raro sabor. clavo y canela –Entonces me voy. empleado en la casa exportadora y presidente del Gremio Rui Barbosa– se inclinó sobre la mesa. La ú nica cosa que llevaba era unas me dias negras. –Usted dice eso porque es soltero –recalcó Celestina. sin duda. vio de repente a doña Sinházinha desnuda. suculento. feliz de estar en compañía de Malvina. fogosa morena de comentados amores en el portón del jardín de su casa. –¡Valiente! ¡Cosa tan fácil!. por primera vez. no tengo esas dotes. –¿Toda? –¿Entera? –la voz golosa del Capitán. señorita. El poeta aquí es nuestro profesor... títulos de nobleza. Josué. –¿Ya? ¿Con una historia así? –No soy de aquí.Jorge Amado Gabriela. y desde las tres a las seis de la tarde. por la ancha ventana. Mundinho abrió los brazos: –Siempre es triste recibir la noticia de la muerte de una mujer bonita. prestó atención a Malvina. señor. atraído por la fama de la tierra rica y próspera. Ari Santos –el Ariosto de las crónicas en el "Diario de Ilhéus". –condenó el doctor Mauricio Caires. pensativos. –Entre la muerte y el amor. Mundinho despedíase. El detalle constaría en los autos. sus ojos alargados y misteriosos. –Creía.. Mundinho atravesó la plaza. se arregló el vestido. –y como el exportador se alejase. dinero y favores. –Y usted también. después.. nacido y graduado en Bahía.. mi amigo. horrible. Lo que usted dijo parece un verso. oh! –el Capitán hacía restallar la lengua. –Relajada. de donde llegara a Ilhéus después de haberse recibido hacía pocos meses.. –Y usted. –¿Negras? –escandalizábase Ño–Gallo. muchacho de la capital. no lo soltaban.. Iracema reía con una risa casi descarada: –Este señor Mundinho. Le había ido bien. Había alquilado aquel "bungalow" en la playa. camino de su casa–: ¡Lindo muchacho! En el bar. instalando allí mismo su consultorio. en la sala del frente y los paseantes podían ver. –¿Usted también hace versos? –sonrió Malvina. prefiero el amor.

–Ese asunto de frecuentar iglesias siempre termina en eso. Ari Santos. santo de su devoción. contaba cómo había comenzado todo: primero. porque también él era hijo de Dios. –¡Qué cosa! –al "coronel" Manuel das Onzas se le caía el mentón de espanto–. no sucedían todos los días.. Chico–Pereza y Pico–Fino iban de mesa en mesa por el bar lleno. ella había creído ver a Osmundo parecido a San Sebastián. y sólo hay una manera de arrancarse los cuernos. de amores ilícitos y venganza mortal. en defensa de la madurez en fuego de Sinházinha. el árabe Nacib no podía entregarse por completo al placer de los comentarios sobre la tragedia. El negrito Tuisca ayudaba. anticlerical conocido. participando de las conversaciones. y en los primeros meses le abastecía con una mesada para ayudar en los gastos. En cuanto al doctor Osmundo Pimentel. como lo desearía. mi amigo. y también "cuscuz" de mandioca.. bebiendo con los amigos. con tantas novedades y semejantes acontecimientos. con las orejas alertas. parándose para escuchar mejor.. La conversación se generalizaba. definitivos. compañero del dentista en las sesiones literarias del Gremio Rui Barbosa. preocupado en saber quién le pagaría la cuenta semanal de dulces del dentista en cuya casa. pereza. –Finísimas. Mercadería inexistente en Ilhéus. –dijo el Capitán. ¡medias negras.. –En ese momento no se oye nada. extranjeras. El padre habíale dado dinero para el consultorio. y al dentista. donde declamaban versos y leían prosa en las mañanas dominicales ante un reducido auditorio. Nacib no tenía manos que le alcanzaran. Y él estaba obligado a salir dentro de poco tiempo en busca de cocinera. haragán incurable. en aquella ruidosa asamblea donde algunos de los notables de la ciu dad se reunían..Jorge Amado Gabriela. –Y eso que la criada.. en noches de barullos y emboscadas. dejándolo sin cocinera. era un comerciante fuerte de Bahía. en medio de los "retirantes" llegados al mercado de los esclavos.. consumidos ya los dulces y los saladitos de la bandeja enviada por las hermanas Dos Reís. dejaba una torta de maíz y de "aipin". –Ari Santos agregaba detalles–. Historias como aquélla. con negocio en la calle Chile. –comentó Ño–Gallo. De vez en cuando. hablábase de una mesa a otra. pasaba con vasos y botellas. y por lo mismo. Nacib maldecía a la vieja Filomena. acostumbrado a meter balas en la oscuridad de los caminos. Consultorio bien montado en la sala del frente. saber cómo era lo de las "medias negras". Yendo de mesa en mesa. –Estaban enredados cuando Jesuíno entró. la que él usó. Ni lo oyeron. tristones como los de la imagen de San Sebastián. traspasado de flechas en el altar mayor de la pequeña iglesia de la plaza. con detalles tan suculentos. Obró como un hombre de bien: no nació para cornudo.. y ciertamente lo haría si la preocupación de la falta de cocinera no lo afligiese. De la tienda del padre. Era hombre de probada puntería. El estanciero disparó dos balazos a cada uno. –¡Bien hecho! El "coronel" hizo justicia. al lado del bar.. Tan luego en un día de esos. todas las tardes. le había agarrado la idea de irse.. Se ve cada cosa en este mundo.. igualitos. La labia del dentista y su melena ondulada.. los mismos ojos. pescando de vez en cuando un detalle de las conversaciones. sin medias de color alguno ni traje para cubrirle la arrogante juventud conquistadora. vestida apenas–como contaba Ari y constó en los autos con "depravadas medias negras". pero el estanciero encontró a la esposa en el dormitorio.. y ni una voz se levantaba. sus ojos lánguidos. Nacib lo apuraba: –Vamos. –Seguramente fue él quien las mandó buscar a Bahía. cuando vio a Jesuíno. treinta y cinco años de adormecidos deseos despertados súbitamente por la labia del dentista. elegante en su delantal blanco. estaba completamente desvestido. mirando el bar repleto de gente. en un caso de esos. y transformados en crepitante pasión.. 61 . sirviendo a unos y a otros. Dios mío!. clavo y canela metal. dio un grito. de fabricación japonesa. El doctor Mauricio parecía sentirse ya en el tribunal: –Hizo lo que haría cualquiera de nosotros. Chico–Pereza.. trabajando en la boca de sus pacientes. Chico se detenía ante las mesas.. también él quería oír las novedades.

.. ¿qué mujer resistiría. a los cines. –dijo el Doctor.. ¡y el dentista. mi querido señor Ari Santos. que las trataban como a criadas... mientras daban a sus amantes joyas.. sino de lo que pasa.... Dignos de Olavo Bilac... o hasta a las mismas mulatas a quienes ponían casa? Bastaba mirar por ahí mismo.. Chico–Pereza. –Un momento. áspero y taciturno. pieza. –No estoy hablando de ella... ¿Es o no es así? –La mujer casada es hecha para vivir en el hogar. ahora ya sin motor. enloquecido por las negritas jóvenes de la estancia –campesinas en flor–. concurriendo a los tés danzantes del Club Progreso. cambiado el sillón de metales rutilantes del consultorio por el negro lecho del cuarto. – rió Juan Fulgencio. desorbitados los ojos adolescentes. Comparando una hidalga inocente con una bacante y a nuestro sabio Emperador.. veinte años mayor que ella. cuidar del esposo y de la familia. en heroína de tragedia.. primorosos. Ari Santos concluía con una frase que se le antojó lapidaria: –Y así el destino transforma a una señora honesta. Sinházinha fue dejando las fiestas de la Iglesia. Tan diferente del marido. –afirmó el Doctor–. El Capitán lo apoyó. las palabras bonitas haciendo comparaciones que parecían versos. brusco en los modales con amantes sin hijos en los cuales pensar y de los cuales cuidar? ¿Cómo resistir? –No venga a defender a esa sinvergüenza. Rimas soberbias. recogía ávidamente los detalles. no culpe ni al cine ni a los bailes.. La sangre terrible de los Avila. apenas si estoy narrando los hechos. Tres dientes a obturar y la voz melosa del dentista junto al torno de motor japonés. No quiera absolver a la pecadora.fue prolongando el tratamiento.. de ahí a querer culpar al Club Progreso. .... –interrumpió el doctor Mauricio. vistiéndose mejor que cualquier señora. –No defiendo a nadie –afirmó Ari–. 62 . Todo esto es el resultado de la degeneración de las costumbres que comienza a imperar en nuestra tierra: bailes y tardes danzantes. perfumes. doce años más joven! Y aquellos ojos suplicantes de San Sebastián.. –Y vuelta a hablar de la sangre.. amoríos en la oscuridad de los cines. con la voz lúgubre como bajo el peso de una maldición eterna–. es una vieja decrépita... de la sangre de mi gente. harto de la esposa. . abierta la boca en una sonrisa idiota. clavo y canela –Es cierto.. –¿Quién está haciendo comparaciones? Hablo sólo de hereditariedad.. en la plaza: aquel lujo de Gloria. vestidos caros y lujos. –Él tenía vena.. Pero. –. –¿Heroína? No me venga con literatura. –Factor de disolución de costumbres. sobre todo siendo una mujer en la fuerza de la edad.. –La sangre. doctor. ¿Dónde iríamos a parar? –el doctor Mauricio alzaba la mano en un gesto amenazador–. modelo de virtudes. una vez me declamó unos sonetos. con ese dentista depravado. ¡Dios mío!. El abogado veía fantasmas. Esa costumbre proviene de Eva con la serpiente. criar a los hijos. con un marido viejo viviendo más en las plantaciones que en su casa.. Antes de existir todo eso ya las mujeres traicionaban a los maridos.. con esa orgía inmunda. El Capitán tampoco disculpaba a la mujer casada que olvidaba sus deberes. El cinematógrafo enseña cómo engañar a los maridos una degradación.. . fiestitas en todas partes. religiosa y tímida. Una mujer honrada es una fortaleza inexpugnable. La mujer casada que vive agarrada a la pollera de los frailes no es buena.... a las mujeres de la vida que mantenían. ¿acaso el "coronel" Coriolano gastaba lo mismo con la esposa? –También. ¿Por qué no culpaba a ciertos maridos que ni se interesaban por sus esposas... parado con una botella y un vaso en la mano. la sangre de Ofenisia. –cortó el doctor Mauricio Caires–. Queriendo comparar una historia platónica que no pasó de simples miradas sin consecuencias. –estuvo de acuerdo el "coronel" Ribeirito–.Jorge Amado Gabriela.

A Nacib le encantaba oír una discusión así.. ¿quién habría de negarlo? ¿Y quién negaría. atontada por el perfume que despedían sus cabellos negros. de mujeres de la vida... –Ni siquiera era católico. la habían visto atravesar la plaza. –¿Qué haría usted. el Doctor. y pudiendo participar. ¿no sería ésa la mínima obligación de un buen dentista? ¿Galantear un poco a las clientes atemorizadas ante las pinzas. mareada por sus palabras.. –La obligación del dentista es tratar los dientes y no recitarles versos a las clientes bonitas.. inocente? La discusión entre los dos admirados intelectuales –el abogado y Juan Fulgencio.. en los brazos de él? ¿Que él no hizo nada. –Son cosas para hombres. Es lo que yo afirmo y refirmo: esas costumbres depravadas de tierras decadentes están queriendo dominarnos. nunca sabiéndose cuando hablaba en serio–.. desnuda y con sus medias negras. se arrojase sobre usted? ¿Saldría corriendo. olvidadas de los deberes familiares. –A ese progreso yo le doy el nombre de inmoraralidad. encontrándolo parecido con el santo de la iglesia. sin más ni menos. –Es el progreso. –Juan Fulgencio interrumpía la discusión. En la sociedad de Ilhéus comienza a penetrar el veneno. La voz gangosa de Ño–Gallo elevóse: –¿De qué costumbres habla usted? De los bailes. joven. el miedo que los dentistas inspiran? Habrían sido frases para crear ambiente. si doña Sinházinha con aquel cuerpo que Dios le diera.. –La mujer es una tentación: es como el diablo. el torno.. antes de acostarse con una mujer casada en la honra impoluta del esposo? –inquirió el abogado. que ni siquiera era católico. Juan Fulgencio no creía a la Sinházinha capaz de haberse arrojado en los brazos del dentista. El dentista era soltero. de grandes borracheras. le da vuelta la cabeza a cualquiera. defensor sectario de la moral.. Todos ellos habían conocido a doña Sinházinha. las palabras indignadas del Capitán podían ser mal interpretadas por los estancieros presentes. siempre existió.. formando con Diógenes el único par de protestantes de la ciudad. el sillón asustador? Osmundo era buen dentista. Finalmente. qué culpa tenía él. de los cines. para alejar el temor e inspirar confianza. como esos clubes donde jovencitas y señoras van a bailar.. hasta el mismo "coronel" Manuel das Onzas con sus cabellos blancos– pesaron la pregunta y la encontraron irrespondible. más digno de dolor que de reprobación. 63 . diré mejor. Pero no son cosas que alcancen a las familias. camino de la iglesia. clavo y canela –¿Y las prostitutas para despilfarrar el dinero? –A quien yo no encuentro muy culpable es al dentista. uno solemne y agresivo. tenía desocupado el corazón. . doctor. obturados los dientes pero herido para siempre el corazón? El hombre tiene su honor de macho. si la mujer lo encontraba parecido a San Sebastián. –paseó los ojos feroces por el bar. rechazar a una mujer bonita cuando ella. –¿Por qué no pensó él. con aire serio y recogido. No es que yo las desapruebe. –¿Y usted piensa que ella se tiró así. el "coronel" Ribeirito. sin más ni menos.. El cine es una escuela de depravación. el barro disolvente.. mi amigo. ChicoPereza llegó a estremecerse... Ari Santos. mucho más estando presentes. el otro bonachón y risueño. Eso no es de ahora. Ño–Gallo. Pero – preguntaba–. en demanda de socorro? Algunos oyentes –el árabe Nacib. también. de los mejores de Ilhéus. doctor Mauricio. entusiasmaba a la asistencia. No. doctor Mauricio.Jorge Amado Gabriela. de juego.. Era perfectamente posible que él le endilgara frases azucaradas. el Capitán. con las carnes aprisionadas en el vestido ajustado. En el concepto del Capitán. el dentista era víctima más que culpable. le caía en los brazos. Pero yo vivo aquí desde hace veinte años y siempre conocí a Ilhéus como una tierra de cabarets.. amigo de la broma y de la ironía.. Ahora el Capitán hacía otra pregunta: ¿cómo podía un hombre –y ésa también era una cuestión de honor–... ..

en la cocina. "el noble colega"). Un malandrín. Pero una cosa es eso y otra muy distinta hallar que la mujer casada tiene el derecho de engañar al marido. lo que buscaba era una mujer casada. –No hay dudas. por la inesperada oportunidad de librarse de la mujer insoportable con 64 .. paseando de una a otra su liviano corazón. y no me venga con esos cuentos de inmoralidad en una tierra llena de cabarets y de mujeres perdidas.. había podido continuar allí después de haber descubierto los amores de Rita.... sí. arrojándose en sus brazos. –No es eso lo que discuto –dijo el Capitán–. iba a buscar en la Biblia. agradeciendo anticipadamente los aplausos que en el tribunal no faltarían. el ejemplo de José... suspiró ante la visión de Sinházinha desnuda. –dijo Ribeirito–. ni siquiera él mismo. El doctor Mauricio fulminó con la mirada al funcionario de la receptoría de Rentas: –Esos chistes no se avienen con la seriedad del asunto.. –El hogar es la fortaleza de la mujer virtuosa. moviendo la cabeza. y muchos otros.. Pero la verdad es que usted. –¿Y quién dijo eso? ¿Quién está de acuerdo con eso? Ni siquiera el Capitán. hasta mujeres casadas. responsable de la decadencia de su moral? A poco de llegar habíase revelado un experto bailarín de tangos argentinos. En él desaparecían el pudor y el recato. El doctor Mauricio sentíase ya en pleno tribunal: –¡Vade–retro! El dentista no era ese inocente que describía el Capitán (casi estuvo por decir.. a una media docena de las jóvenes solteras más bonitas. en sus ocho meses de estadía en Ilhéus. clavo y canela ChicoPereza. Feliz. –¿Qué José? –El que fue tentado por la mujer del faraón. Con lo que mereció la expulsión de Nacib: –A trabajar. hasta contra las fiestas familiares. doctor Mauricio.. el club social.. su mujer. hombre "vivido". podría ser. Tosió. Como mariposa. Ese tal Club Progreso. Tampoco en el bar faltaron aplausos: –Bien dicho. ¡Ah!. Jesuíno reaccionó como debía. No era ningún inocente el tal Osmundo. olvidado de servir.. Buen dentista. –apoyó el estanciero Manuel das Onzas. de esos muchos que comenzaban ahora a aparecer en las calles de Ilhéus. –En cuanto a mí. que residiera en Río. médico llegado unos cuantos años atrás a Ilhéus para ejercer como clínico. por otra parte. no estoy contra nada de eso –explicó el "coronel" Manuel das Onzas–... ese club donde los sábados y los domingos jovencitas y muchachos. están contra el progreso... es así mismo. –Ese tipo era marica.. Fue un buen ejemplo. y que reprobaba muchos de los hábitos de Ilhéus. Donde cada hombre rico tiene su manceba. pero también un peligro para la familia ilheense. Y para responderle.Jorge Amado Gabriela. Y lo describió como si estuviera ya ante el juez y los jurados: buen conversador. sentíase con el coraje suficiente para oponerse de frente a la ley feroz. iban a apelotonarse. cuando la cinta es cómica. ya no tengo edad para esas cosas. Arrastrar las patas no. –¿Desde cuando el progreso es desvergüenza? –Están en contra. esmerado en el vestir –¿y para qué toda aquella elegancia en una tierra donde los estancieros andaban de bombacha y botas altas? ¿No era ya prueba de la decadencia de sus costumbres. Porque las muchachas casaderas no le interesaban.. Tan feroz y rígida que el pobre doctor Felismino. –rió Ño–Gallo. Hasta me gusta el cine para distraerme alguna que otra vez. para banquetearse gratuitamente en mesa ajena. Osmundo había enamorado. no obstante las repetidas prohibiciones del juez. Ustedes están contra el cine. con el agrónomo Raúl Lima y haberla abandonado al amante. que mejor merecería llamarse Club del Restregamiento. mocoso.. Ustedes quieren a la mujer trancada en casa. señ or. el libro de los libros.

saco descolorido por las lluvias.Jorge Amado Gabriela. –Un ángel de bondad. Historias generalmente terribles. A veces. con su criada yendo y viniendo entre los grupos de la playa o al bar en busca de informaciones. Las malas lenguas decían que en la estancia. la comida y el lujo en pensiones de prostitutas. conservaba las costumbres de los viejos tiempos. apareciendo en Ilhéus a caballo. en una casa grande en la orilla. considerándolo un cínico. de amor y de traición. alguien rememoró el caso famoso de Juca Viana y Chiquita. muchas historias fueron recordadas. despreciando las comodidades del tren y de los recientes ómnibus. un demonio de fealdad. en las noches de ansiedad en que el "coronel" partía al frente de sus bandidos. Ninguna Venganza le parecía mejor. Enterados de las infidelidades de las mujeres que mantenían –ya sea pagándoles la habitación. que lo trataban como si fuera un rey. es claro. había echado a correr. de tierras magníficas. eran esas mulatitas en el verdor de sus años. No tuvo otro remedio que irse para siempre. su familia vivía en Bahía en la mayor comodidad. era de su estancia. a Felismino. más refinada y tremenda. ¡Una mantenida no merecía tanto! Así también pensaba el "coronel" Coriolano Ribeiro. No se trataba. de las plantaciones de cacao. y la hija pasaba su tiempo en los bailes de la Asociación Atlética. o alquilándoles casa en las calles menos frecuentadas– se contentaban con abandonarlas. hasta hubo quien le negó la mano. su insoportable mandonismo. –decía de ella Juan Fulgencio cuando alguien criticaba el abandono en que el "coronel" dejaba a la esposa. era hacia la "filial" adonde primero se dirigía. El "coronel" Ananías e Iván el comerciante. y en plantar cacao. al llegar de la estancia. nunca el "coronel" había dejado de tener una mantenida instalada con mesa y cama. como no podía dejar de suceder por la proximidad de Gloria en la ventana. DE LA LEY PARA LAS MANTENIDAS Aquel día. engañado con respecto a sus intenciones. él solamente comía arroz los domingos o días de fiesta de tan económico que era. Pero Ilhéus no poseía semejante sentido del humor. semidesnudo. con lo que su iniciada clientela se esfumó. realmente.. Y. su alegría en la vida. con venganzas que dan escalofríos. una pernambucana viruelosa. Vivía casi siempre en la estancia. de meterse en la selva. Buscaban otra. en los tiempos de las luchas. contentándose con los porotos y el pedazo de carne seca que constituían la comida de los trabajadores. cobarde e inmoral. por las calles de Ilhéus. La esposa había envejecido precozmente. de acontecimiento seme jante al de aquella tarde. porque los "coroneles" reservaban la pena de muerte para la traición de una esposa. donde a los tres años las plantas de cacao comenzaban a producir. nadie lo había comprendido. más conocido como el "Tigre" por su maestría de centrodelantero del Vera Cruz Fútbol Club. aún antes de ver a su familia. Hombre de influencia. Sin embargo. él dominaba en uno de los distritos más ricos de Ilhéus. Sin embargo. clavo y canela la cual se casara ni él mismo sabía por qué. que entregar al amante la responsabilidad de los desperdicios de Rita. era allí donde se apeaba de su caballo. vestido con pantalones "puerta–de–tienda". en el bar excitado y casi de fiesta. más de una vez habíanse dado casos de tiros y muerte por causa de una mantenida. y botas sucias de barro. Pocas estancias podían ser comparadas con la suya. ¿no habíanse agarrado a tiros por causa de Juana. De hábitos simples. pasando a llamarle "Buey manso". el hijo estudiaba en la Facultad de Derecho. ansiosa y solitaria. su amor al lujo. Aún cuando su familia había vivido en Ilhéus –en la casa en la que ahora había instalado a Gloria–. substituyéndolas luego. sobrio en sus necesidades: su único lujo era instalar casa para una muchacha de la vida. compadre del "coronel" Ramiro Bastos. no hacía mucho? Había sido el "coronel" Coriolano Ribeiro uno de los primeros en lanzarse a las selvas. 65 . En pocas oportunidades se había sentido tan satisfecho como al descubrir el adulterio: el agrónomo.. además de la melancólica aventura del doctor Felismino. sombrero de respetable edad. De lo que gustaba. por ejemplo. yendo a Bahía sólo de rato en rato. de dar órdenes a los trabajadores. Su lujo.

felices. le gustaba verlas envueltas en lujo. Los matasietes del "coronel" llegaron cuando comenzaba la noche. y los amigos le avisaron del peligro: con mujer del "coronel" Coriolano nadie se metía. era mano abierta con sus mancebas. le había instalado un mercadito en la calle del Sapo. "¡ay. llevándose lo mejor de las ganancias en un ardor de pasión que de inmediato se hizo conocida y comentada en la ciudad entera. muchas eran las que habíanse suce dido en los gustos del "coronel". escapados de un poema bucólico. del brazo de Juca. Parecían dos criaturas. Casi siempre era la mujer quien lo abandonaba. decían de– él. de vez en cuando la voz de Chiquita murmurando en un gemido. saliendo poco. hasta en las horas de completa intimidad. Las amantes suyas eran trancadas en casa. había sido descubierta y traída de sus tierras por el propio "coronel". es rememorada en la Papelería Modelo. ante los tableros de "gamáo". ella con sus dieciséis. y pasó a parar en la casa de la amante. rezongaron amenazas y partieron hacia la casa de Chiquita. se interesaba por la marcha del negocio. otras volvían a las plantaciones. "Un monstruo de celos". en las conversaciones de las solteronas. de extrema juventud y timidez. Abrió una noche la puerta. Estudiante en vacaciones.. casi siempre cerrada cuando el estanciero no estaba. A veces. Una. que parecía tener miedo de todo. –explicaba el "coronel" cuando le tocaban el tema. Allí recibía a los amigos. de esclavitud bien alimentada y bien vestida. Comenzó a rondar la casa de la calle mal iluminada. trasladó la familia a Bahía. Los amantes disfrutaban sus juegos de amor en el lecho pagado por el "coronel". . clavo y canela Cuando los hijos llegaron a la edad del colegio. en la casa alquilada y pagada por Coriolano. y hubo quien viajara a Bahía. que le instaló casa en una calleja escondida. Sobre las mancebas del "coronel" Coriolano se contaban múltiples historias. Hombre de economizar monedas consigo mismo. estudiante de segundo año de Derecho. en todos sus detalles. Juca Viana perdió un día el sentido de la prudencia entrando. o frascos de perfume. a plena luz del día. mi amor!". Aún hoy la historia. harta de aquella vida de cautiverio. discutía de política extendido en una hamaca. sin derecho a amistades ni a visitas. . sus promesas de amor. quien precisaba carne nueva. quien le compraba zapatos y cortes de géneros. Ahí amarraba él su caballo alazán cuando venía a la ciudad. Juca Viana descubrió a Chiquita en un día de procesión. se echaron atrevidamente unos aguardientes a la garganta en el bar mal frecuentado de Toinho "Cara de carnero". los vecinos próximos y distantes 66 . a una muchachita agraciada. la recompensaba bien. en relaciones que por l0 general duraban cierto tiempo. sin embargo.Jorge Amado Gabriela. casi siempre en su propia estancia o en los poblados. sentábase a conversar. La tímida Chiquita se transformó en atrevida amante. Los hombres de Coriolano entraron por el patio. De vez en cuando iba a visitarla. y les abría cuenta en las tiendas. sonriendo el uno para el otro. Andaba el "coronel" por sus cincuenta años. El propio hijo –cuando daba una escapada a Ilhéus y de allí a la estancia. y Juca se hizo socio del "coronel" en el lecho de su amante. con quien viviera más de tres años. Socio sin capital y sin obligaciones. él con sus veinte años mal cumplidos. Comenzó por abrir la ventana. era el "coronel" quien se hartaba. sus ropas elegantes. mantenidas en soledad. Chiquilina de dieciséis años. llegando hasta el extremo de salir por la noche. para acostarse en la playa. Era cuando descubría. Algunas iban a los burdeles. llevada por un viajante de comercio. con pretensiones de valiente. durante sus vacaciones– debía ir a buscarlo ahí. trataba sus negocios. tan tímida y vergonzosa parecía Chiquita. Pero en esos casos. –No me gusta pagar mujer para los otros. lo trataba respetuosamente de "señor". Ella. Los vecinos próximos oían risas y suspiros entrecortados. A una de ellas. Antes de Gloria. entonces despedía a la anterior. Juca Viana. había quedado como ejemplo: la de una cierta Chiquita. se encogió de hombros. o de "coronel". Disolvióse la timidez de Chiquita ante el atrevido bigote estudiantil. flacucha. bajo el claro de luna. sin embargo. apasionados y confiados. de ojos tiernos que parecían querer escaparse del rostro. y era él mismo. pitando un cigarro de hoja. Coriolano babeaba de contento. porque el "coronel" no era hombre de medias palabras.

un poco interesado y un poco atolondrado. en seguida encontraba a Tonico Bastos dando vueltas alrededor de su pollera. la más espléndida de cuantas mancebas tuviera Coriolano. perezoso y suficiente. doña Olga era sumamente molesta. ¿de qué había de ser? –dijo Juan Fulgencio–. Miedo. Rica. No había en Ilhéus otra persona a quien Nacib admirase tanto.. a la hora de la siesta. los zapatos brillando de lustre. Cansado de remitirle dinero. sus conquistas. sin expresa invitación del "coronel". Doña Olga vivía amenazando con escándalos. desesperando de ver a aquel hijo graduado. Y hablándose de mujeres. Tonico no había heredado el coraje del padre. La vecindad oía diariamente las amenazas de la gorda señora. pero de agradable conversación y.. la más apetitosa. pero el recuerdo del ejemplo de Juca Viana y Chiquita persistía. y más de una vez lo habían visto palidecer y tartamudear cuando se veía envuelto en complicaciones de mujeres en la calle. El "coronel" había envejecido. Pero su simpatía era indiscutible: aquella sonrisa de hombre satisfecho con la vida. diciéndole galanterías. y que él multiplicaba esos éxitos en sus conversaciones sobre mujeres. y en su opinión todas las mujeres andaban detrás de Tonico. Como no podía dejar de suceder. infatuado. el umbral de la puerta de su amante? Sobre todo la pesada puerta de la casa de Gloria. el "coronel" lo había hecho volver a Ilhéus. Recientes eran los sucesos ocurridos en el escritorio de Tonico Bastos. consiguiéndole la mejor escribanía de la ciudad y la novia más adinerada. era una lengua de trapo. un verdadero dandy. Se hizo un silencio incómodo en la rueda. metiéndoles los cuernos a los estancieros en los lechos de sus concubinas. les ra paron el cabello. o los celos de las mujeres por causa suya. su conversación cautivante. y les dieron órdenes. él se echaba a andar por las calles. sospechoso: –¿De qué hablaban? Oí mi nombre. médico y diputado. y el propio Coriolano se encargaba de recordarlo cuando eso le parecía necesario. en la Facultad de Río a la que lo había enviado el "coronel' Ramiro. harto de sus escándalos en Bahía. Otros lo consideraban un idiota. ¿quién habría de atreverse a trasponer. De Chiquita no se tuvieron más noticias. Unos lo consideraban un buen muchacho. sin duda. Las opiniones variaban sobre Tonico Bastos. a espantar al árabe con sus historias. aquella fama de conquistador irresistible. No había conseguido Tonico Bastos pasar del tercero de los siete años de ingeniería. Mujer nueva recién llegada a la ciudad. y arrastró una silla. Juca Viana era ahora fiscal en Jequié. en el fondo. reuniéndose frente a la casa. hombre bien conceptuado y respetado. ni siquiera después de haberse graduado se animó a volver a Ilhéus. incapaz y cobarde. el hombre elegante por excelencia de la ciudad. cuando el bar vacío se adormilaba. entraba en el bar con su paso despreocupado. examinaba criaturas en su consultorio de Ilhéus. gentil y osado. de un escándalo que perjudicara al viejo Ramiro. fue una zurra de padre y señor mío la que propinaron al joven y a su compañera. era su razón de vivir. Mientras su hermano Alfredo. o hacía discursos en la Cámara de Bahía.Jorge Amado Gabriela. Era amigo de Nacib y venía. de ojeras pronunciadas y romántica cabellera con hilos plateados. Conociendo esa historia. enredándose con prostitutas. El propio Capitán lo decía cuando se hablaba de él: –Es un canalla simpático. en nombre del indignado "coronel". y ejerciendo con entusiasmo su profesión. saco azul y pantalón blanco. si era bonita. huérfana de un estanciero que dejó la piel cuando terminaban ya las luchas. Según cuentan. de largas trenzas el de Chiquita y ondeado y rubio el de Juca Viana. de desaparecer aquella misma noche y para siempre de Ilhéus. clavo y canela oyeron nuevos rubores. cuando alguien pronunció su nombre. DEL SIMPÁTICO VILLANO Tonico Bastos. hija única de una viuda. y toda la calle despertó con los gritos. inofensivo. su nombre entró en el baile. pero ni por eso sabía explicar el miedo que le tenía a su mujer. sus sermones al marido: 67 . un irresistible sinvergüenza. Se aclaró el rostro de Tonico con su sonrisa. su fuerza política ya no era la misma. La verdad es que tenía éxito. como lo hacía Alfredo. y él preguntó. por lo general. –De mujeres.

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–¡Si un día llego a saber que andas metido con alguna mujer! ... En su casa no paraban las empleadas: doña Olga sospechaba de todas, las despedía al menor pretexto, porque ¡seguro que andaban codiciando a su hermoso marido! Miraba con desconfianza a las jovencitas del colegio de monjas, a las señoras en los bailes del Club Progreso, y sus celos se habían tornado legendarios en Ilhéus. Sus celos y su mala educación; sus modales groseros, sus "gaffes" colosales. No es que tuviera noticias de las aventuras de To nico, que sospechase que él pudiera estar en casa de otras mujeres cuando salía de la suya, por la noche, "a tratar asuntos de política", como él le explicaba. ¡El mundo se vendría abajo en caso de que l legara a enterarse! Pero Tonico tenía labia, y siempre encontraba manera de engañarla, de calmar sus celos. No había hombre más circunspecto que él cuando, después de cenar, daba una vuelta con su esposa por la avenida de la playa, tomaba un helado en el bar Vesubio, o la llevaba al cine. –Miren como va serio con su elefante... –decían al verlo pasar, refiriéndose a su aire digno y a la gordura de Olga, que parecía reventar los vestidos. Minutos después de conducirla de regreso a su casa, en la calle "de los Paralelepípedos", donde también estaba situada la escribanía, cuando salía "para conversar con los amigos y hablar de política", ya era otro hombre. Iba a bailar a los cabarets, a cenar en casas de prostitutas, muy animado; por él se "trenzaban" las muchachas de la vida, cambiaban insultos y llegaban hasta a agarrarse de los cabellos. –Un día de éstos se cae la casa... –comentaban–. El día que doña Olga se entere se va a venir el fin del mundo. Varias veces eso había estado por suceder. Pero Tonico Bastos envolvía a su esposa en una red de mentiras, y aplacaba sus sospechas. No era barato el precio a pagar por su posición de hombre irresistible, de conquistador número uno de la ciudad. –¿Y qué dices del crimen? –preguntó Ño–Gallo. –¡Qué horror, eh! Una cosa así ... Le contaron lo de las medias negras, Tonico entrecerró el ojo pícaro. Volvieron a rememorar casos semejantes, el del "coronel" Fabricio que acuchillara a la mujer y mandara a sus bandidos a disparar sobre el amante, cuando éste volvía de una reunión de la Masonería. Costumbres crueles, tradición de venganza y de sangre. Una ley inexorable. También el árabe Nacib, a pesar de sus preocupaciones –los dulces y los saladitos de las hermanas Dos Reis se habían evaporado– participaba de la conversación. Y como siempre, para decir que en Siria, la tierra de sus padres, era todavía más terrible. Parado junto a la mesa, con su corpachón enorme dominaba a la asistencia. El silencio se extendía por las otras mesas, para oírlo mejor: –En la tierra de mi padre es todavía peor... Allá, la honra de un hombre es sagrada, y con ella nadie juega. Bajo pena de... –¿De qué, árabe? Pasaba la mirada despaciosamente por los oyentes, clientes y amigos suyos, tomaba un aire dramático, y levantaba la cabezona: –Allá a la mujer desvergonzada se mata a cuchillo, despacito. Cortándola a pedacitos... –¿En pedacitos? –la voz gangosa de Ño–Gallo. Nacib aproximaba el rostro mofletudo, las grandes mejillas cándidas, componía una cara asesina, y se retorcía la punta del bigote: –Sí, compadre Ño, allá nadie se contenta con matar a la desvergonzada y al canalla con dos o tres tiritos. Aquella es tierra de hombres machos, y para una mujer descarada el tratamiento es otro: cortar a la puerca en pedacitos, comenzando por la punta de los senos... –La punta de los senos, qué barbaridad–hasta el "coronel" Ribeirito sentíase estremecer. –¡Qué barbaridad, ni qué nada! La mujer que traiciona al marido no merece menos. Yo, si fuese casado y mi mujer me adornase la frente, ¡ah!, yo seguía la ley siria: picadillo con el cuerpo de ella... No haría nada menos. –¿Y el amante? –interesóse el doctor Mauricio Caires, impresionado.

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–¿El manchador de la honra ajena? –quedó de pie, casi tenebroso, levantó la mano y rió con una risita cavernosa–. El miserable, ¡ay!... Bien sujeto por unos cuantos hombres, de esos sirios fuertes de las montañas, le bajan los pantalones, le separan las piernas... y el marido con la navaja de afeitarse bien afilada... –bajaba la mano en un gesto rápido que describía el resto. –¿Qué? ¡No me diga! –Eso mismo, doctor. Capadito... Juan Fulgencio se pasó la mano por la barbilla: –Extrañas costumbres, Nacib. En fin, cada tierra con sus usos... –Es el diablo –dijo el Capitán –. Y fogosas como son esas turcas, debe haber muchos capados por allá. .. –También, ¿quién les manda meterse en casa ajena para robar lo que no es suyo? –el doctor Mauricio aprobaba–. Se trata de la honra de un hogar. El árabe Nacib triunfaba, sonreía, miraba con cariño a sus clientes. Le gustaba aquella profesión de dueño de un bar, aquellas largas charlas, las discusiones, las partidas de "gamáo" y de damas, el jueguito de pócker. –Vamos a nuestra partida... –invitaba el Capitán. –Hoy, no. Hay mucho movimiento. Dentro de un rato voy a salir a buscar cocinera. El Doctor aceptó, fue a sentarse con el Capitán ante el tablero. Ño–Gallo fue con ellos, jugaría con el vencedor. Mientras colocaban las piezas, el Doctor iba contando: –Hubo un caso parecido con uno de los Avila... Se metió con la mujer de un capataz, fue un escándalo cuando el marido lo descubrió... –¿Y capó a su pariente? –¿Quién habló de castrar? El marido apareció armado, pero mi bisabuelo tiró antes que él... La rueda comenzó a disolverse al rato, se aproximaba la hora de la cena. Venidos del hotel en dirección al cine, surgían, como por la mañana, Diógenes y la pareja de artistas. Tonico Bastos quería detalles: –¿Exclusividad de Mundinho? Desde el tablero de "gamáo", sintiéndose un poco dueño de los actos de Mundinho, el Capitán informaba: –No. No tiene nada con ella. Está libre como un pajarito, a disposición... Tonico silbó entre dientes. La pareja saludaba, Anabela sonreía. –Voy hasta allá, a saludarla en nombre de la ciudad. –No mezcle a la ciudad en eso, malandrín... –Cuidado con la navaja del marido... –rió ÑoGallo. –Voy con usted... –dijo el "coronel" Ribeirito. Pero no alcanzaron a ir, pues apareció el "coronel" Amancio Leal y la curiosidad fue más fuerte: todos sabían que Jesuíno, después del crimen, se había dirigido a su casa. Saciada su venganza, el "coronel" se había retirado calmosamente para evitar el desenlace. Había atravesado la ciudad movilizada por la feria, sin apresurar el paso, yendo a la casa del amigo y compañero de los tiempos de barullo, mandando avisar al Juez que al día siguiente se presentaría. Para ser inmediatamente mandado de vuelta y en paz, y aguardar en libertad el juicio, como era costumbre en esos casos. El "coronel" Amancio buscaba a alguien con los ojos, se aproximaba al doctor Mauricio: –¿Le podría decir una palabra, doctor? Se levantó el abogado, dirigiéndose los dos hacia los fondos del bar, el "estanciero" decía algo y Mauricio balanceaba la cabeza, volviendo a buscar su sombrero: –Con permiso. Debo retirarme. El "coronel" Amancio saludaba: –Buenas tardes, señores.

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Tomaron por la calle Adami, porque Amancio vivía en la plaza del edificio escolar. Algunos, más curiosos, se pusieron de pie para verlos subir por la calle empinada, silenciosos y graves como si acompañasen una procesión o un entierro. –Va a contratar al doctor Mauricio para la defensa. –Está en buenas manos. Vamos a tener, en el tribunal, al Viejo y al Nuevo Testamento. –También... Ni necesita abogado. Tiene asegurada la absolución. El Capitán se volvía, desahogándose mientras tomaba una pieza del gamáo: –Ese Mauricio es una bolsa de hipocresía... Viudo descarado... –Dicen que no hay negrita que aguante en sus manos... –Así oí decir... –Tiene una, en el Morro do Unháo, que viene casi todas las noches a su casa. En la puerta del cine volvieron a aparecer el "Príncipe" y Anabela, Diógenes escoltándolos con su cara triste. La mujer tenía un libro en la mano. –Vienen para acá... –murmuró el "coronel" Ribeirito. Se levantaban ante la proximidad de Anabela, ofrecían sillas. El libro, un álbum encuadernado en cuero, pasaba de mano en mano. Contenía recortes de diarios y opiniones manuscritas sobre la bailarina. –Después de mi debut quiero la opinión de todos ustedes –estaba de pie ya que no había aceptado sentarse: "ya vamos para el hotel", y se apoyaba en la silla del "coronel" Ribeirito. Estrenaría en el cabaret esa misma noche, y al día siguiente se exhibirían ella y el "Príncipe", en el cine, en números de prestidigitación. Él hipnotizaba, era un coloso en la telepatía. Acababan de hacer una demostración ante Diógenes, el dueño del cine, que confesaba no haber visto nunca nada igual. En el atrio de la iglesia, las solteronas ya tan excitadas por el doble asesinato, miraban la escena, señalando a la mujer: –Una más para darle vuelta la cabeza a los hombres.,. Anabela preguntaba con voz amistosa: –Oí decir que hoy hubo un crimen aquí. –Es verdad. Un estanciero mató a la mujer y al amante. –Pobrecita... –se conmovió Anabela y esa fue la única palabra de lástima para el triste destino de Sinbázinha en esa tarde de tantos comentarios, –Costumbres feudales... –dijo Tonico Bastos, vuelto hacia la bailarina–. Aquí todavía vivimos como en el siglo pasado. El "Príncipe" sonreía desdeñosamente, aprobó con la cabeza, tragó su aguardiente puro, no le gustaban las mezclas; Juan Fulgencio devolvió el álbum donde leía elogios del trabajo de Anabela. La pareja despedíase. Ella quería descansar antes del debut: –Los espero a todos allá, en el Bataclán. –Allá estaremos, ciertamente. Las solteronas llenaban el atrio de la iglesia, escandalizadas, persignándose. Tierra de perdición esa de Ilhéus... En el portón de la casa del "coronel" Melk Tavares, el profesor Josué conversaba con Malvina. Gloria suspiraba en su ventana solitaria. La tarde caía sobre Ilhéus. El bar comenzaba a despoblarse. El "coronel" Ribeirito había partido tras los artistas. Tonico Bastos vino a recostarse en el mostrador, junto a la caja. Nacib vestía el saco, daba órdenes a Chico–Pereza y a Pico–Fino. Tonico contemplaba absorto el fondo casi vacío de su copa. –¿Pensando en la bailarina? Aquello es bocado de lujo, es preciso gastarse entero . . . La competencia va a ser grande. Ribeirito ya está con el ojo puesto... –Estaba pensando en Sinházinha. Qué horror, Nacib.. . –Ya me habían hablado de ella y del dentista. Juro que no creí. Parecía tan seria.

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–Usted es un ingenuo –él mismo servíase; íntimo del bar, llenaba nuevamente la copa mandando anotar en la cuenta para pagar a fin de mes–. Pero podía haber sido peor, mucho peor. Nacib bajó la voz, asombrado: –¿Usted también navegó en aquellas aguas? Tonico no tuvo coraje de afirmar, le bastaba con crear la duda, la sospecha. Hizo un gesto con la mano. –Parecía tan seria... –la voz de Nacib se acanallaba–. Hay que ver debajo de toda esa seriedad... ¡Caramba con usted, eh! –No sea mala lengua, árabe. Deje a los muertos en paz. Nacib abrió la boca, iba a decir algo que no alcanzó a pronunciar y suspiró. Así que el dentista no había sido el primero... Ese sinvergüenza de Tonico, con su mechón de cabellos plateados, mujeriego como él solo, también la había tenido en sus brazos, había abrazado ese cuerpo. Cuantas veces él, Nacib, no la había acompañado con ojos de codicia y respeto cuando Sinházinha pasaba frente al bar, camino de la iglesia. –Es por eso que no me caso ni me meto con mujer casada. –Ni yo... –dijo Tonico. –Cínico . . . Encaminábase para la calle: –Voy a ver si encuentro cocinera. Llegaron "retirantes", a lo mejor hay alguna que sirva. En la ventana de Gloria, el negrito Tuisca le contaba las novedades, los detalles del crimen, cosas oídas en el bar. Agradecida, la mulata le revolvía el pelo motoso, le pellizcaba el rostro. El Capitán, habiendo ganado la partida, miraba la escena: –¡Caramba con el negrito suertudo! DE LA HORA TRISTE DEL CREPúSCULO Andando hacia el ferrocarril, en la hora triste del crepúsculo, con el sombrero de alas anchas y el revólver al cinto, Nacib recordaba a Sinházinha. Del interior de las casas venía el ruido de mesas puestas, de risas y conversaciones. Seguramente hablaban de Sinházinha y de Osmundo. Nacib la recordaba con ternura, con deseos en el fondo del corazón de que ese miserable Jesuíno Mendonza, sujeto arrogante y antipático, fuera condenado por la justicia, cosa imposible, por cierto, aunque merecida. Costumbres feroces esas de Ilhéus... Porque toda aquella fanfarronada de Nacib, sus historias terribles de Siria, la mujer picadita con el cuchillo, el amante capado a navaja, era de boca para afuera. ¿Cómo podría él hallar que una mujer joven y bonita, pudiese merecer la muerte por haber engañado a un hombre viejo y bruto, incapaz de una caricia, de una palabra tierna? Esa tierra de Ilhéus, su tierra, estaba lejos de ser realmente civilizada. Se hablaba mucho de progreso, el dinero corría a mares, el cacao abría caminos, erguía poblados, cambiaba el aspecto de la ciudad, pero se conservaban las costumbres antiguas, aquel horror. Nacib no tenía coraje para decir en voz alta semejantes cosas, solamente Mundinho Falcáo podía tener ese atrevimiento pero en esa hora melancólica en que caían las sombras, él iba pensando y una tristeza lo invadía, sentíase cansado. Por esas y otras razones Nacib no se casaba: para no ser engañado, para no tener que matar, que derramar la sangre ajena, y terminar metiendo cinco balazos en el pecho de una mujer. Y bien que le gustaría casarse... Sentía la falta de un cariño, de ternura, de un hogar, de una casa llena de presencia femenina que lo esperase en mitad de la noche, cuando el bar se cerraba. Era un pensamiento que lo perseguía algunas veces, como ahora rumbo al mercado de los esclavos. No era hombre para andar detrás de una novia, ni siquiera tenía tiempo para eso, pasando el día entero en el bar. Su vida sentimental se reducía a sus enredos más o menos largos con muchachas encontradas en los cabarets, mujeres suyas al mismo tiempo que de otros, aventuras fáciles, en las cuales no cabía el amor. Cuando joven, había tenido dos o

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tres enamoradas. Pero, como entonces no podía pensar en casarse, todo se redujo a conversaciones sin consecuencias, a esquelitas combinando encuentros en los cines, a tímidos besos cambiados en las matinés. Hoy no le sobraba tiempo para amoríos, el bar le ocupaba el día entero. Lo que quería era ganar dinero, prosperar para poder comprarse unas tierras en las que plantaría cacao. Como todos los hijos de Ilhéus, Nacib soñaba con plantaciones de cacao, tierras en donde creciesen los árboles de frutos amarillentos como el oro, valiendo oro. Tal vez entonces pensaría en casamiento. Por el momento se contentaba en poner los ojos entrecerrados en las hermosas señoras que pasaban por la plaza, en Gloria tan inaccesible en su ventana, en descubrir novatas como Risoleta, y acostarse con ellas. Sonrió al recordar a la sergipana de la víspera, su ojo un poco bizco, su sabiduría en la cama. ¿Iría a verla esa noche o no? Ella lo esperaría, seguramente, en el cabaret, pero él estaba cansado y triste. Nuevamente pensó en Sinházinha: muchas veces se había detenido frente al bar, y él la vio pasar en la plaza, entrar en la Iglesia. Los ojos codiciando el bien del estanciero, manchando la honra ajena con el pensamiento ya que no podía mancharla con actos y desatinos. No sabía palabras lindas como versos, no tenía una cabellera ondulada, no bailaba el tango argentino en el Club Progreso. Si lo hubiera hecho tal vez él sería ahora quien estuviera tendido tinto en sangre, con el pecho agujereado a balazos, al lado de la mujer calzada con las medias negras. Nacib marcha en el crepúsculo, de vez en cuando responde a un "buenas tardes", con el pensamiento lejos. El pecho agujereado de balas, los senos blancos de la amante rasgados a balas. Veía la escena, los dos cadáveres lado a lado, desnudos en medio de la sangre, ella con sus medias negras. ¿Estaría con ligas o sin ellas, cómo sería? Sin ligas le parecía más elegante, medias de fina malla sujetando la carne blanca sin ayuda de nada. ¡Bonito! Bonito y triste. Nacib suspira, ya no vé más al dentista Osmundo al lado de Sinházinha. Es al propio Nacib a quien él ve, un poco más delgado y un mucho menos barrigudo, extendido, muerto, asesinado, al lado de la mujer. ¡Qué belleza! El pecho rasgado a balazos. Suspiró nuevamente. Corazón romántico, las historias terribles que él contaba nada significaban. Ni el revólver que llevaba a la cintura, como todo hombre de Ilhéus, en aquella época. Hábitos de la tierra... Lo que le gustaba era comer bien, buenos platos apimentados, beber su cervecita helada, jugar una prolija partida de "gamáo", atravesar las madrugadas llorando sobre las cartas de pócker, con recelos de perder en el juego todas las ganancias del bar que él iba depositando en el Banco, con la esperanza de comprar tierras. De falsificar la bebida para ganar más, de aumentar cuidadosamente unos pesos en las cuentas de los que pagaban por mes, de acompañar a los amigos al cabaret, y acabar la noche en los brazos de una Risoleta cualquiera, compañera de amor de unos días. Esas cosas y las morenas de color quemadito es lo que le gustaba. También conversar y reír. DE CÓMO NACIB CONTRATÓ UNA COCINERA O DE LOS COMPLICADOS CAMINOS DEL AMOR Dejó atrás la feria donde las barracas estaban siendo desmontadas, y las mercaderías recogidas. Atravesó por entre los edificios del ferrocarril. Antes de comenzar el Morro da Conquista estaba el mercado de los esclavos. Alguien, hacía mucho tiempo, había llamado así al lugar donde los "retirantes" acostumbraban acampar, en espera de trabajo. El nombre había pegado y ya nadie lo llamaba de otra manera. Allí se amontonaban los sertaneros huidos de la sequía, los más pobres de cuantos abandonaban sus casas y sus tierras ante el llamado del cacao. Los estancieros examinaban el grupo últimamente llegado con el látigo golpeando sus botas. Los sertaneros gozaban fama de buenos trabajadores. Hombres y mujeres, agotados y famélicos, esperaban. Veían la distante feria en la que había de todo, y una esperanza les llenaba el corazón. Habían conseguido vencer los caminos, la "caatinga", el hambre y las cobras, las enfermedades endémicas, el cansancio. Habían alcanzado la tierra pródiga, los

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días de miseria parecían terminados. Oían contar historias espantosas, de muerte y violencia, pero conocían el precio en aumento del cacao, sabían de hombres llegados como ellos del "sertáo " en agonía, y que ahora andaban con botas lustrosas, empuñando chicotes de cabo de plata. Dueños de plantaciones de cacao. En la feria había estallado una riña, la gente corría, una navaja brillaba a los últimos rayos del sol, los gritos llegaban hasta ahí. Todos los fines de feria eran así, con borrachos y barullos. De entre los sertaneros se escapaban los sones melodiosos de un acordeón, y una voz de mujer cantaba tonadas. El "coronel" Melk Tavares hizo una señal al ejecutante de acordeón, y el instrumento calló: –¿Casado? –No señor. –¿Quieres trabajar para mí? –señalaba a los otros hombres ya escogidos por él–. Un buen acordeonista nunca está de más en una estancia. Alegra las fiestas... Decían de él que sabía elegir como nadie hombres buenos para el trabajo. Sus estancias quedaban en Cachoeira do Sul, y las grandes canoas estaban esperando al lado del puente del ferrocarril. –¿De agregado o de contratado? –A elección. Tengo unas tierras nuevas, necesito contratados. –Los sertaneros preferían contratos, el plantío del cacao nuevo, la posibilidad de ganar dinero por su cuenta y riesgo. –Sí, señor. Melk avistaba a Nacib, bromeaba: –¿Ya tiene plantación, Nacib, que viene a contra tar gente? –¿Quién soy yo, "coronel"?... Busco cocinera, la mía se fue ayer... –¿Y qué me dice de lo sucedido? Jesuíno... –Así es... Una cosa así, de repente... –Ya llevé mi abrazo a la casa de Amancio. Hoy mismo subo para la estancia para llevar estos hombres... Con el sol, vamos a tener una zafra importante –mostraba a los hombres escogidos, agrupados a su lado–. Estos sertaneros son buenos para el trabajo. No es como esta gente de aquí que no quieren saber nada de trabajo pesado, lo que les gusta es andar vagabundeando por la ciudad... Otro estanciero recorría los grupos, Melle continuaba: –Sertanero no mide el trabajo, lo que quiere es ganar dinero. A las cinco de la mañana ya están en las plantaciones y sólo largan la herramienta después que se pone el sol. Teniendo porotos y carne seca, café y trago, están contentos. Para mí, no hay trabajador que valga lo que estos sertaneros – afirmaba, como autoridad en la materia. Nacib examinaba los hombres contratados por el "coronel", aprobando la elección. Envidiaba al otro, dueño de tierras, bien plantado en sus botas, seleccionando hombres para los cultivos. En cuanto a él, lo que buscaba era apenas una mujer no muy joven, seria, capaz de asegurarle la limpieza de su pequeña casa, el lavado de la ropa, la comida para él, las bandejas para el bar. En eso había estado el día entero, andando de un lado para otro. –Cocinera, por aquí es un problema... –decía Melk. Instintivamente, Nacib buscaba entre las sertaneras alguna que se pareciera a Filomena, más o menos de su edad, con su aspecto rezongón. El "coronel" Melk le estrechaba la mano porque ya le esperaban las canoas cargadas: –Jesuíno se portó cómo debía. Hombre de honor... También Nacib vendía sus novedades: –Parece que viene un ingeniero para estudiar la bahía. –Así oí decir. Tiempo perdido, porque esa bahía no tiene arreglo. Nacib fue caminando entre los sertaneros. Viejos y muchachos le lanzaban miradas esperanzadas. Pocas mujeres, casi todas con hijos agarrados a las polleras. Por fin reparó en una que aparentaba unos robustos cincuenta años, grandota, sin, marido:

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–Se quedó por el camino, don... –¿Sabe cocinar? –Para la mesa ajena, no. Dios mío, ¿dónde encontrar cocinera? No podía continuar pagándoles una fortuna a las hermanas Dos Reís, tan luego en día de mucho movimiento, hoy asesinatos, mañana entierros... Y, para peor, obligado a pagar el almuerzo y la cena del Hotel Coelho, una porquería de comida, sin gusto. Lo ideal sería encargar la cocinera a Aracaju, pagarle el pasaje. Paró ante una vieja, pero no tanto que ciertamente tuviera tiempo de morir al llegar a su casa. Doblábase sobre un bastón, ¿cómo habría conseguido atravesar tanto camino hasta llegar a Ilhéus? Daba pena verla, vieja y reseca, pareciendo un despojo humano. Había tanta desgracia en el mundo... Fue cuando surgió otra mujer, vestida con harapos miserables, cubierta de tanta suciedad que era imposible verle las facciones y calcularle la edad, con los bellos desgreñados, inmundos de tierra, y los pies descalzos. Traía una vasija con agua, que dejó en las manos trémulas de la vieja, que sorbió con ansias. –Dios le pague... –No hay de qué, abuela... –era la voz de una joven, tal vez la misma que cantaba "modinhas" cuando llegara Nacib. El "coronel" Melk y sus hombres desaparecían por detrás de los vagones del ferrocarril, el acordeonista detuvo un momento, diciendo adiós con la mano. La mujer levantó el brazo, sacudió la mano y se volvió nuevamente hacia la anciana para recibir la vasija vacía. Iba a retirarse cuando Nacib le preguntó, admirado todavía de la vieja vencida: –¿Es su abuela? –No, mozo–se detuvo sonriendo y sólo entonces Nacib percibió que se trataba de una mujer joven porque los ojos brillaban mientras ella sonreía –. La gente la encontró por el camino, a unos cuatro días de viaje. –¿La gente, quién? –Allá... –señaló a un grupo con el dedo y nueva mente rió, ahora con una risa clara, cristalina, inesperada–. Salimos juntos, todos del mismo lugar. La sequía mató todo lo que era bicho viviente, secó todo que era agua, los árboles se hicieron troncos resecos, en el camino encontramos a otros, todos escapando. –¿Eres pariente de ellos? –No, mozo. Estoy sola en este mundo. Mi tío venia conmigo, pero entregó el alma a Dios antes de llegar a Jeremoabo. Cosas de la tisis... –y rió como si se tratara de cosa para reír. –¿No eras la que cantabas hasta hace un rato no más? –Era, sí señor. Había un muchacho que tocaba, pero fue contratado para las plantaciones, dice que se va a enriquecer. Una canta, olvida los malos momentos pasados... La mano que sostenía la vasija se apoyaba en la cadera. Nacib la examinaba bajo la capa de suciedad. Parecía fuerte y dispuesta. –¿Y qué es lo que sabes hacer? –De todo un poco, mozo. –¿Lavar ropa? –¿Y quién no sabe? –se asombraba–. Basta con tener agua y jabón. –¿Y cocinar? –En otro tiempo fui cocinera en casa rica... –y nuevamente se rió como recordando algo divertido. Tal vez porque ella reía, Nacib llegó a la conclusión de que no servía. Esa gente que venía del sertón, medio muerta de hambre, era capaz de cualquier mentira para conseguir trabajo. ¿Qué podía saber ésa de cocina? Asar "jabá" (charque o un ave) y cocinar porotos, nada más. Lo que él precisaba era una mujer de edad, seria, limpia y trabajadora, así como era la vieja Filomena. Y buena cocinera, que entendiera de condimentos, de cuando un

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cuando oyó detrás suyo la voz lenta y ardiente: –¡Mozo lindo! Se detuvo. Después vamos a arreglar lo del sueldo. mientras lo miraba a la cara.. o todo no pasaba de pura conversación. mostrando los dientes blancos. y la rabia del "coronel" Ramiro Bastos. Iba riendo con los ojos y con la boca. DE LA CANOA EN LA SELVA –Dicen que el "coronel" Jesuíno mató a su mujer y a un doctor que dormía con ella. el aire conspirativo de aquellos tres. poca cosa era lo que poseía. –¿Cuánto quieres ganar? –Lo que quiera.. su madre. Continuaron caminando. Volvió con un pequeño atado de paño. había olvidado todo eso. No recordaba a nadie que lo hubiera hallado "lindo". Por quedarse con lástima de la sertanera iba a cargar con un fardo inútil para su casa. Él estaba cansado. Nacib comenzó a caminar despacio. él adelante. él volvió la cabeza y preguntó: –¿Cómo es tu nombre? –Gabriela para servirlo.Jorge Amado Gabriela.. por lo menos serviría para arreglar la casa y lavar la ropa. Buena suerte.. esperando. 75 . Sin hablar de los secretitos del Capitán.. "coronel"? preguntó un remero a Melk Tavares. Tonico corría riesgo de que un día le sucediera una desgracia. iba saliendo. ¿Te parece? –Para mí. alegre de salir del amontonamiento de los "retirantes". relegando lo demás a un segundo plano. el día agitado. porque se terminaba con una bala en el pecho. Ella se rió de nuevo. –Entonces. había pagado bien caro su deseo por una mujer casada. primero vamos a ver lo que sabes hacer. clavo y canela dulce estaba a punto. Cuando fueron saliendo del ferrocarril. Pero era tarde para arrepentirse.. Nacib sacudió la mano sin encontrar lo que debía decir: –Bien. Tonico Bastos debía andar con cuidado. No tardarían en surgir novedades. ya comenzaba a pensar que había cometido una estupidez. ya olvidada de Clemente. con la noticia del crimen. pensando nuevamente en Sinházinha... ¿por qué no probarla? –¿De verdad sabes cocinar? –Si el mozo me lleva va a ver. El crimen había excitado a todos. Ahí había gato encerrado y a él. Si no sabía cocinar. de lo contrario un día le sucedería algo parecido. ¿Es verdad. La verdad es que. Casi fue un choque. ella lo acompañaba a pocos pasos detrás. toma tu atado. –Bueno. lo que diga está bien. del Doctor y de Mundinho Falcáo. don. Con su atadito en la mano. un suspiro. Volvió a examinarla. un beso de mujer. de jactancia para impresionarlo? De cualquier manera. Se dio vuelta. con excepción de la vieja Zoraya. Gabriela trotaba unos pasos detrás suyo. La muchacha continuaba parada. Hasta otra vez. Nacib reflexionaba: ¿quién sabe?. –Espera. ¿Habría dormido de verdad con Sinházinha él. Si por lo menos supiera lavar. con su ata dito. del campamento inmundo. el navío encallado y el crimen fatal.. filosos. Lo que me quiera pagar. los pies descalzos casi deslizándose en el suelo. no lo engañaban.. tal vez valiera la pena correr todos los riesgos por una mirada. Nacib. Era correr mucho riesgo meterse con la mujer de los demás. en los días de su infancia. con deseo de cantar las tonadas sertaneras pero sin hacerlo porque tal vez no le gustase al mozo "lindo" y triste. muchacho simpático. era fuerte. El pobre dentista.

que hace la desgracia de uno. La canoa subía por el río. Clemente iba silencioso. parecía una santa. 76 ... los "sertaneros" miraban el paisaje nuevo.. –Un pedacito. –Verdad sí.. volvía llena de alimentos. y de los grandes. Aquel tiempo era bueno. Pero manejo mejor el palo de fuego. –comenzó a contar un "sertanero". Pero ellos también deseaban saber: –Dicen que hay muchos bosques para derribar. a pura cara y coraje y se iba al campo a plantar. Uno de ellos encendió una lamparita en la popa. Todo está medido y registrado. las cualidades y los defectos de sus trabajadores... queriendo saber de cada uno.. quemada por la sequía.. No es como antiguamente. queda lugar para todo el mundo. Pero un hombre trabajador todavía se arregla.. –Aquel tiempo se acabó –explicó Melk–. y el tipo quedaba rico. barullos y muertes. clavo y canela –Así oí decir.–dijo el otro. Está transformándose en lugar importante –se quejó un remero. Hoy se enriquece solamente el turco vendedor ambulante o el español de almacén. –Solamente que aquel tiempo en que uno llegaba con las manos peladas. Llegaban por allá noticias de Ilhéus: la tierra rica. –Oí hablar de ese tiempo. . y la luz rojiza creaba sombras fantásticas en el río. si Dios quiere.. Quieren en seguida apresar a la gente. Por allá. uno nunca sabe qué cosa está imaginando. ya no es como antes. –Todavía hay bosques. Usted mismo tiene tierras por allá. el maizal y el mandiocal perdidos. la caminata intensa. contaba actos de coraje. Bastaba sacar pecho. había descendido cargada de bolsas de cacao. Tierra buena para el cacao como no hay otra.. La noche parecía precipitarse de los árboles sobre las aguas. la selva crecía en los barrancos..Jorge Amado Gabriela. –¿No te gusta la azada. ir para adelante. –confesó Melk–. Los remeros se doblaban en un esfuerzo descomunal. –Hoy Ilhéus no vale nada más. nadie podía pensar. Voy a comenzar a derribar los árboles el año que viene... –Allá en Ceará sucedió un caso parecido.. se acabó. Cuando la sequía golpeaba. Los "sertaneros" iban contando historias que siempre se parecían: la misma tierra árida. el dinero fácil. liquidar a cuatro o cinco que tenían la misma intención. –¿Y por eso no sirve? –Antes. abandonaban todo y rumbeaban para el sur.. –Pero todavía queda dinero para ganar. Por eso vine. Conocí a una.. –No la desprecio. Para tener no hay. patrón. Eran sobrios en la narración. –dijo el negro Fagundes–... Agarró a la mujer en la cama con el dentista. Despachó a los dos. –La mujer es engañadora. –Para derribar hay muchos.. Ahora llegó el progreso. por la sierra de Baforé. las cosas son diferentes. El negro Fagundes era el más hablador... y mucho. Cultivos con futuro. La canoa era casi un batel de tan grande. –Ya no se puede ni pegar unos tiritos en la calle. asustadora.... –Sólo que hay que comprar cada palmo de terreno. Melk Tavares buscaba conversación con los nuevos "agregados".. su pasado. –y rió acariciando el rifle. para un hombre trabajador–consoló Melk –Tavares. un hombre valía por su coraje. por eje mplo. –recordó el negro Fagundes.. avanzando lentamente.. con un vago terror en el corazón. señor.. morocho? –preguntó Melk. –Mujer es un bicho malo. no. Cosa de nada. Todo ya tiene dueño –rió un remero.

Solamente con mucho trabajo –había hasta quien decía que no tenía remedio– sería posible capacitarla para el pasaje de los grandes barcos.. Tendría que encontrarla. Pero tenerla para siempre.... lo miraba como a los otros. Murieron unos diez. Dormían juntos a la noche. Los "semaneros" no entendían. Alemania. clavo y canela La canoa subía lentamente.. No es mujer para vos ni para mí.. Mujer 77 . sacársela de la cabeza –aconsejó Fagundes. –¿Qué estás diciendo? –No sé. todos los demás participaban de la conversación. como buscándola: sólo la selva rodeando al río. oyó la voz de Gabriela cantando. –Estás loco.... Ya no eras más el mismo de antes. la selva parece aproximarse más y más. ¿cómo va a poder resolver el caso de la bahía si ni el compadre Ramiro pudo hacerlo? –Melk hablaba sobre Mundinho Falcáo. Las sombras cubren y rodean la canoa. cerrándose sobre ellos. papagayos hacían súbita algazara en los árboles. La bahía era estrecha. Melk Tavares explicó: todo el cacao que salía para el extranjero. los Estados Unidos. Pero.. Y su voz se hizo suave al hablar de Gabriela–. No vale la pena. aunque quisiera no puedo. Como si no tuviera importancia. la exuberancia del verde haciéndose negro. La mano de Clemente acarició el acordeón que reposaba en el fondo de la canoa.. Sí. para Inglaterra. ser dueño de ella como de otras. Así es.. salía por el puerto de Bahía. –Ella estaba dándote vuelta la cabeza.. –Ando con ella metida en la cabeza. Había dinero para ganar en aquella tierra. pero al otro día era como si ella ni se acordase. no era como la "caatinga" grisácea y desnuda. Ella no es mujer para vivir con uno. –Ahora se habla solamente de un tal Mundinho Falcáo. Un remero extendió el dedo mostrando un lugar en la selva. Para mí es así no más. gritos asustadores y píos agoreros de lechuzas. Solamente. Y cuando los grandes cargueros viniesen a buscar el cacao en el puerto de Ilhéus. Ilhéus no veía ni siquiera las sobras. contaban casos. –Mejor es no pensar. fuese como fuese. Ni le dijo adiós. Un dineral de impuestos era la renta de la exportación. Que es un hombre vivo. –¿Y por qué? –¡Qué sé yo. Francia. –La mujer es así. El grito de las lechuzas corta la oscuridad.. su boca de fruta madura. pero todo quedaba en la capital del Estado. los árboles y un nudo de "cipós" (enredaderas). Puedes dormir con ella. Ganar dinero y volver a la ciudad en busca de Gabriela. lo trataba como a los demás.Jorge Amado Gabriela.. sin su cuerpo moreno. era preciso no tener miedo del trabajo. o la Argentina.. –Por aquí fue el tiroteo entre Onofre y los hombres de don Amancio Leal... gritos de animales llegaban de la selva. el negro Fagundes tenía razón. eso nadie va a conseguirlo. hacer lo que quieras. Miró á su alrededor.No es como esas cabezas flojas. Noche sin Gabriela. es. Clemente iba en silencio. poco profunda. Ni un adiós. discutían sobre Ilhéus... Dicen que él lo va a resolver. "coronel".. Sacátela de la cabeza. entonces sí podría hablarse realmente de progreso. Ni siquiera me miró para despedirme. –Es un hombre muy ambicioso. su risa sin motivos. –Como si no nos conociéramos. Escandinavia. Los ojos del negro escrutaban la selva.. –¿Estás pensando en la moza? –preguntó Fagundes a Clemente. el diablo es el que sabe! Nunca hay explicación para esas cosas. –Ni me dijo adiós. las sombras de la noche la envolvían. –Esta tierra va a crecer del todo el día que comience la exportación directa.

para siempre solitario. no? Ahora no quiere más viejas como Filomena. Apenas metió la llave en la cerradura y doña Arminda. Clemente cree ver el rostro de Gabriela. todo el mundo quería comentar los acontecimientos. toda la tarde en la iglesia. hoy hace justito una semana. En la selva. a apretarla contra su pecho. acompañados por Clóvis Costa. ¿Qué diablos sería? El bar. –Fue lo que encontré. Gabriela. la frase murió en sus labios. Estaba apurado... al Capitán y al Doctor. muchacho. miraba el mar nocturno. con los ojos desorbitados. Para distraer el tiempo. como para medirla y pesarla. El "coronel" Melk Tavares. Es por eso que yo digo siempre. y él apenas si había comenzado su cena cuando los amigos.–Cualquier cosa que precises. el director del "Diario de Ilhéus".. Mañana vamos a conversar. Pensé que el finado estaba bromeando. La música se eleva en un llanto de hombre perdido. Nacib le mostró la habitación. En la sala. y en seguida comenzó a contarles de la cocinera. Anduvo sin descanso por entre las mesas llenas. primero quería ver qué clase de comida era la que ella sabía hacer. a oír sus ayes de amor. ¿Joven. Es el patrón de mi Chico. porque don Nacib es como si fuera un pariente. –Tomé empleada. Nacib ya había entrado... –Cualquier cosa. –sus ojos iban de Gabriela a Nacib–. era la primera vez que lo veía. No le habló de los dulces y saladitos para el bar. se retiraron. Solamente hoy. a los rayos de la luna.... es pura charla.. en el silencio de la noche. Doña Arminda examinaba a la "retirante" de arriba a abajo. Y de súbito. y que antes ocupara Filomena. –reía con una risa cómplice.Jorge Amado Gabriela. Se volvió hacia Gabriela.. Aquellos tres andaban planeando alguna cosa. Los otros lo oían en silencio. Ofrecía su ayuda: –Si precisas de alguna cosa. GABRIELA ADORMECIDA Nacib la había llevado a la casa de la "ladeira de Sáo Sebastian". Estoy aquí para ayudar en lo que pueda. Por coincidencia era día de sesión. Entre los árboles crecía la luna sobre el río. anunciando que el exportador iría al Bataclán cerca de 78 . eh don Nacib? Parecía tan distinguida. Gabriela. no tienes más que llamar. le preguntas a doña Arminda. Le mostró la despensa donde Chico–Pereza dejó las compras de la feria. –Bien. ¿no es cierto? Sólo que hoy a la noche no voy a estar. Agarró el acordeón. riendo. tan nariz parada. día en que el finado conversa conmigo. que lo necesitas. y Nacib comprendió que había ínterrumpido una conversación importante. cenando juntos. el bar en breve estaría nuevamente lleno.. muchacha. Y hasta es capaz que aparezca doña Sinházinha. Venían de la casa de Mundinho Falcáo.. apareció en la ventana: –¿Qué cosa. como iba diciendo: para mí ni fue sorpresa. y él estaba sin comer. la certeza de que jamás volverá a verla. Alrededor de las diez de la noche el Capitán y el Doctor aparecieron. Se quedó reflexionando. levantó la voz. al acabar. cocinar para él. la noche había llegado. no le dio sosiego. pero ya está listo". cuando supe la noticia me di cuenta de que el finado me estaba avisando. Nacib le dijo en despedida:–Y toma un baño. Le explicó el trabajo a hacer: arreglar la casa. Es día de sesión en casa del compadre Deodoro. no tienes más que llamarme. clavo y canela inexplicable. Para lavar y cocinar. Hablaron del crimen de la tarde. a tenerla en sus brazos. lavar la ropa suc¡a. temblorosa. en la huerta. En el Hotel Coelho encontró a Mundinho Falcáo. Lo miré y oía la voz del finado que me decía al oído: "Ese. Los vecinos están para ayudarse. –detuvo su mirada en Gabriela. todavía el otro día vi a ese dentista en la calle. Brillan luces de faroles y lamparitas a lo lejos. Sentóse con toda naturalidad en la mesa con ellos. Un dolor sube por el pecho de Clemente. ordenando a Clemente: –Tocó alguna cosa para la gente. aquella noche.

estoy muerto de cansancio. Tuve un día de perros. clavo y canela medianoche. ni valía la pena hablar. tambaleante. Ño–Gallo encontraba eso un absurdo. –¿Enredado? No. Apoyaba el índice en el pecho de Nacib: –Me dijeron que andas enredado con aquella tuerta –señalaba a Risoleta que bailaba con un viajante de comercio. Las mejillas sin sangre. Tonico.. pero Ezequiel la aseguró de la muñeca y la tomó en brazos... –¿Bonita? 79 . cuando en el bar disminuía el movimiento. Tonico Bastos contaba cosas de la cena. En cuanto a Osmundo. Pasó por allá. –¿Joven? –Qué sé yo. –Los tiros le acertaron en el pecho. le puse la mano encima. Con varios amigos de Jesuíno Mendonza. Pero si es así. Esta gente no tiene edad.. encargado de la defensa del "coronel". y le abandonó la mujer. vino a sentarse con ellos. una rubia que él mantenía desde hacía años.. y quitarse de la cabeza la visión del muerto. Con tanta suciedad no alcancé a ver. estando borracho. Era un buen muchacho. En cuanto ésa se ponga a bailar me mando mudar. sucediéndose cada tres días. Clóvis y el Doctor conversaban en voz baja. Las peleas del doctor y de su manceba. En torno de ellos. ya bastante achis pado. separado de su esposa. –dijo el Capitán–. inclusive el doctor Mauricio Caires. –Yo también voy –se solidarizó Ño–Gallo. En otra mesa. porque. apasionada. –Un favor que él me hace. hasta las muchachitas parecen viejas.. por curiosidad. Las manos cruzadas. y talento no le faltaba.. El doctor Ezequiel Prado. Terminó yendo al cabaret. Nacib alertó el oído. Tomaba la copa de Tonico.Se levantó.. –No me gusta meterme con las mujeres de los amigos. Por eso pregunté. había intimado con él en las reuniones del Gremio Fui Barbosa. ¿no? –¿Y Marta.. separando a Risoleta de su pareja. alrededor de las once horas. doctor Ezequiel? –Se hizo la estúpida. buscando otra con los ojos. En el corazón. dado en la casa de Amancio Leal. Con el cuerpo de la mujer todavía caliente. o en las casas de familia. con vino portugués. para el debut de Anabela.. eso fue todo. y se metió en medio de los bailarines.. conocía al muerto. a veces sacándolo de la cama de otra. Sus versos eran espléndidos. vivía en Bahía. En otra sala. eran el constante bocado de la ciudad. Cuanto más la zurraba. Una comilona monumental. Parece. Ari Santos contó el velorio de Sinházinha. –¿Y la cocinera? –Terminé por encontrar una. yendo a buscarlo por los cabarets. estaban lívidas. Ella es un bombón. –Perdió la comida. bailaban. No quiero nada con ella hoy. Nacib fue con ellos y algunos otros.Jorge Amado Gabriela. bebía un trago. más se agarraba ella a él. Tonico Bastos anunció: –Va a haber barullo. comida y bebida en abundancia.. Pero el viajante de comercio conocía al doctor Ezequiel y su fama. en casa de unos parientes: velorio triste y pobre. Risoleta resistíase. Sentóse a una mesa con Tonico Bastos. –Dentro de un rato voy para allá. no había derecho. "sertanera". con media docena de personas. para apreciar a la bailarina. verdadero banquete. Osmundo sonreía en la muerte. al final de cuentas. separada por un corredor. –rió Tonico Bastos. Hacía horas que el cuerpo del dentista estaba solo con la empleada. Estuve con ella ayer. Nacib quedó impresionado. Hoy no voy por allá. se jugaba. La familia del abogado.

garantizando las ganancias. que la trajo de Bahía. aplaudía de pie. sentándose con el Capitán. –Si Olga me dejase. Anabela surgió de los fondos. sonriendo a las mesas. sí que sería así.. Anabela pasaba corriendo entre las mesas. –¿Dejaste la muchacha a Ezequiel? –Lo que quiero hoy. –¿Antes de ver a la bailarina? –Después de ella. apenas con un taparrabos mínimo y un trapo rojo sobre los senos pequeños. estancieros. frecuentados por los exportadores.. Ño– Gallo miraba el reloj. ella se retiró para volver minutos después en un segundo número más sensacional todavía: cubierta de velos multicolores que iban cayendo uno a uno. ya era hora de que la bailarina actuase. gente venida de las plantaciones. Siempre entre aplausos. –Me largo para el Trianón. viajantes de las grandes firmas. traía enormes abanicos de plumas en las manos. El juego era permitido en todos ellos. martilleaba el piano. en cambio.. –Qué porquería.. de la sala de juego vino mucha gente. Mundinho Falcáo llegaba con el "coronel" Ribeirito. Ha de ser una bruja. reclamaba bis. vestida con una malla color carne. La sala gritaba en coro. casi desnudo. Anda que se le cae la baba.. como había anunciado Mundinho.. –¿Y el Doctor? –No viene nunca al cabaret. El "coronel" Ribeirito pedía bis. de smoking.. Y durante un breve minuto.. –Con doña Olga no se puede jugar. Las luces volvían a encenderse. Quien le oyera hablar. desparramándose por las mesas. –Eso sí que valía la pena.Jorge Amado Gabriela. Los abanicos se abrían y se cerraban. mientras otros permanecían de pie junto a las puertas. una inmundicia!. Y hace bien. Ni a la fuerza. Todas las noches está allá. El Bataclán y el Trianón eran los principales cabarets de Ilhéus. Tonico Bastos hizo un gesto de falsa modestia. Era casi la una de la mañana cuando la orquesta dejó de tocar y las luces se apagaron.. 80 . Pero basta que la pobre tenga cara de persona.. –aclaró Tonico–... –No hay quo exagerar tanto. Me dijeron que tiene una pernambucana que es un bocado de cardenal –hacía restallar la lengua–. Lo vi cuando embarcó –informó Nacib–.. Es la protegida del "coronel" Melk. los pelos duros de tierra. clavo y canela –¿Cómo voy a saberlo? ¡Unas costras. El "Príncipe". Ño–Gallo se acercó a Nacib. donde las empleadas parecen chicas de sociedad. y él estaba impaciente. para que vaya a parar al medio de la calle en medio de insultos. A usted hay que tenerlo a rienda corta. me voy a la casa de Zilda. –El "coronel" se fue hoy para la estancia.. comerciantes. Pero en las callejas suburbanas había otros. Tal vez venga por aquí. Tonico fue a sacar a una mujer. hombre. El "coronel" Ribeirito mandó traer champaña. y es género color carne. mostrando pedazos de su cuerpo. Quería ir al Trianón a ver a la mujer de trenzas. –Yo. y las mujeres más baratas.. De nalgas gruesas.. –Está en el Trianón. Apenas si quedaron unas pequeñas lámparas azules. en los que se mezclaban trabajadores del puerto. es dormir... –hasta Ño–Gallo estaba entusiasmado. –¿Una de trenzas? –Esa misma.. cuándo cayó el último velo y las luces nuevamente se encendieron. mi casa no es como la suya. Uno piensa que lo que está viendo es la carne. Anabela bailaba en mitad de la sala. la del "coronel" Melk.. Fue un éxito.–comentó Ño–Gallo. Estaba contratando trabajadores en el "mercado de los esclavos". Anabela agradecía los aplausos. Una pequeña orquesta amenizaba los bailes. pudieron ver el cuerpo delgado y bien formado.

cruzaba las calles para verlo. encaracolada. Después de lavados y peinados se habían transformado en una cabellera suelta. para ir a morir en la calle. Pero no era estanciero. mereciendo sus celos violentos.Atravesó las calles silenciosas. La orquesta volvía a tocar. ¿cómo se había escondido tanta belleza bajo el polvo de los ca minos? Caído el 81 . y de voz susurrante. por la noche. y entregarse sin lucha. levantando la copa de champaña: –¡A la salud de todos! ¡Al progreso de Ilhéus! Golpeaban las manos. no tenía dinero para gastar. hecho de alegrías y tristezas. para impresionarlo? Ño–Gallo afirmaba que Tonico mentía descaradamente. así como Lidia. "Todo corre por mi cuenta". Con una elegancia hecha de cabellos plateados. Era amigo de unos y de otros. los senos subían y bajaban levemente al ritmo del sueño. la lucha abierta con los Bastos. suspiraba por él sin que le prestara. sin poder creer. –la mulatita reía por entre los dientes quebrados y podridos. La bailarina sonreía. Sólo consigue perjuicios. ¿Sería cierto que Tonico Bastos había dormido con Sinházinha? ¿O era solamente pura conversación. –¡Mi Dios! –Nacib se quedó parado. comenzaría la exportación directa. Pero nadie supo nunca que se metiera con mujeres casadas. cavando la barra. De las mesas vecinas los miraban con envid ia. Tonico Bastos. Nacib resolvió irse. de los que Mundinho tanto hablaba. del Capitán y de Tonico Bastos. y tal vez por un puro interés profesional. con el "coronel" Ramiro? El Capitán siempre deseó mandar en la política local.. con los ojos puestos en Anabela. No verían esos días de progreso. a preparar datos para la defensa. seguramente los que traía en su atadito. Un desgarrón en la pollera dejaba ver un pedazo de muslo color canela. se trasladó a la mesa de Mundinho. Había conseguido sorprender trozos de conversaciones. de la entrevista secreta con Clóvis. Pero más peligroso todavía era meterse con mujeres casadas. aplaudían. sí. pensó Nacib. Según lo que decían. Introdujo la llave en la cerradura. A Nacib bien que le gustaría ser como él. Muchos se iban a la otra sala. Ser amado con locura. sentirse mirado con deseo por las mujeres. Nacib bajó las escaleras. Vestía harapos pero limpios. los motivos de las idas y venidas de Mundinho. Pero una risa de mujer se escapó por las rendijas de la ventana. de los secretos con el Capitán y el Doctor. la sala estaba iluminada. llevaba negritas del Morro a su casa. el doctor Ezequiel arrastraba a Risoleta. Decían que el viudo. por fin. y acontecimientos serios se avecinaban. Tonico no respetaba a ninguna mujer de vida libre. Mujerzuelas. la menor atención. el rostro sonreía. Había conseguido saber. negra. de Mundinho tanto como del "coronel". vendrían a buscar cacao.Jorge Amado Gabriela. Por él. decía Ribeirito. vestida solamente con ellas. remolcadores. Nacib no podía adivinar que el abogado en aquel momento. por una palabra suya. grandes barcos extranjeros entrarían al puerto. a jugar. –Se ve cada cosa en este mundo. ¿Habrían entrado ladrones? ¿O tal vez la nueva cocinera habría olvidado apagar la luz? Entró despacito y la vio dormida sobre una silla. iban a llegar ingenieros. una mulatita atolondrada y sorprendida. Lidia arriesgaba todos los días su situación. El "coronel" Ramiro no era hombre. En la casa del doctor Mauricio Caires la luz se filtraba por la ventana. Dio vuelta a la iglesia. Por lo general. La miraba con un espanto sin límites. a no ser Gloria. Era un tipo elegante. Doliese a quien le doliera. dragas. cayendo sobre las sillas. Se relacionaban con el caso de la barra. exigía a una mujerzuela del Morro do Unháo. comenzó a subir lentamente por la ladera. recordando los indignados propósitos del abogado en el bar. y todos sabían por qué. Debía estar comenzando a estudiar el caso de Jesuíno. Aún así. resoplando por la subida. con los largos cabellos esparcidos sobre los hombros. clavo y canela Anabela y el "Príncipe" fueron a la mesa de Mundinho Falcáo. que se acostara vestida únicamente con unas medias negras de algodón. ¿A quién podría dolerle? ¿No era por cierto. El dueño de un bar no puede meterse en política. Sinházinha y Osmundo no podrían ver los remolcadores y las dragas en el puerto. por una mirada. de cruzarse de brazos. Nacib no quería meterse en esa historia. Ño–Gallo había desaparecido. Nacib sentía el cansancio de aquel día de trabajo. la amante del "coronel" Nicodemos. harto de tanta devoción. Le enviaba recados. él no se metía con mujeres casadas.. amaba a Tonico. Esto explicaba su amistad con Mundinho Falcáo. a pesar de la edad. Así es este mundo. a esas no les respetaba dueño.

. si señor. se quitó la camisa. entrando en la bahía. La vieja Filomena no quería ninguna.". y a Nacib le pareció oír que agregaba. ahora te vas a dormir.. –¿Qué mozo? –El señor. ¡quién sabe! tal vez fuera una muchacha virgen. puedes buscarte una muchacha que te ayude. masticando las palabras: "mozo lindo. –¡Mi Dios. me enseñaron.. parecía un cuadro.Jorge Amado Gabriela. treinta a lo máximo.. con la sonrisa en los labios. Pero Nacib no podía alcanzarla... Había tiempo para todo.. vestido apenas con las medias negras. un sueño agitado. Casi se levantó para llamarla. extendiendo los brazos. los ojos bajos. Si el trabajo te parece pesado. –Tenía la voz cadenciosa de la nordestina. Ella seguía esperando. unas chinelas también.. ella tal vez podría asustarse. Y de ese color quemado que a él le gustaba. –¿Sabes cocinar. había sido a la tarde. Día complicado había sido ese. otra vez viva. inquieto. Yo como en el bar. No.. Osmundo huía en un ómnibus. Jesuíno disparaba sobre Tonico. el pedazo de muslo color de canela. rica. en la feria cuando ella dijo eso. clavo y canela brazo rollizo.. El sueño lo venció. Muchas cosas sucedieron.. de veras? Luz y sombra en su cabello. extendida. tenía un aire ingenuo. –¿Y del sueldo.. –Sé. –Como el mozo no me dijo nada. un perfume a clavo. el balanceo del cuerpo al andar. el rostro moreno con la placidez del sueño. que me dices? –Lo que el patrón me quiera pagar está bien para mí. y sus facciones las de una niña... de los cabellos tal vez. allí. ¡Qué pedazo de morena era su criada! Qué ojos. Sentóse en la cama. te voy a pagar un sueldazo. Trabajé en casa de gente. Ella volvió el rostro: –Entonces buenas noches. muerta en la cubierta de un barco extranjero. Si la llamaba.. Desaparecía en la oscuridad del corredor. humilde y clara como un rayo de luna. el pie derecho alisando el piso como si fuera a salir a bailar. Con el sonido de su voz.. –¿Por qué no te acostaste y fuiste a dormir? –fue todo lo que Nacib acertó a decir. Decía que no se estaba muriendo para necesitar una ayudante. él le espió las piernas. mozo. de percal. una doña Sinházinha con la cara morena de la nueva empleada. lo colgó en una silla. ella despertó asustada pero luego sonrió. desabrochándose los zapatos. Aquí pagan veinte.. con la presencia de Sinházinha con el cuerpo desnudo. y toda la sala pareció sonreír con ella. Ella iba saliendo. Ya lavé la ropa. El perfume había quedado en la sala. que ya es tarde. –Yo tampoco quiero.. Dios mío. hasta el árabe Nacib que se dejó caer en una silla. Al día siguiente compraría un vestido para ella. quizá del cuello. . –Vamos a ver la comida de mañana. –Si de verdad sabes cocinar. Después me quedé esperando. jamás quiso aceptarla. qué cosa! –murmuró el árabe casi con devoción. sonriéndole a Nacib. Cincuenta cruzeiros por mes. Nacib se quitó el saco. 82 . Se puso el camisón. . Se puso de pie. apagó la luz. y me agarró el sueño. Mundinho Falcáo aparecía con Sinházinha. ella aparecía bailando en el cabaret... ¿Cuántos años tendría? El cuerpo era el de una mujer joven. Hasta me gusta cocinar. – –sonrió y todo pareció sonreír con ella. –. arreglé la casa. además del sueldo. De ella venía un perfume a clavo de olor. adormecida en su silla.. un resto de rayo lunar en los cabellos.. Serían regalos que le daría. Se acostó... Ahora. A la hora del almuerzo mando el chico a buscarla. arreglando con las manos los trapos que vestía. y aquél olor a clavo.

–comentó alguien. rompe el gajo del rosedal. "inhame" (tubérculo ). la gula prendiéndolo a la mesa y la curiosidad dándole prisa: era la hora de los entierros. iba al cementerio como un pobre diablo. A veces sucedía que el árabe se sentaba con ellos: oía trechos de crónicas. Gabriela se había puesto una cinta en los cabellos. pidiéndole que tomara todas las providencias relativas al entierro del hijo y anunciando que llegaría en el primer barco. una cosa agraviante para la propia ciudad. sostenían las manijas del ataúd. los camaradas del bar? Tenían miedo que el "coronel" Jesuíno se enterase. mi bien que hay una ladera. Saltó de la cama: ¿cómo iba a perder los entierros? Salió del baño. Se arrancó de la mesa con esfuerzo. de los bares y cabarets. doña. Ari Santos. Al final de cuenta era una injusticia. sus compañeros del Gremio Rui Barbosa. aquella ausencia de gente y de flores. Divino aquél "cuscuz". clavo y canela DE ENTIERROS Y BANQUETES CON PARÉNTESIS PARA CONTAR UNA HISTORIA EJEMPLAR Ya estaba alto el sol reconquistado en la víspera. interrogativa: –El mozo precisa decirme qué es lo que le gusta. ¡Vale la pena! –No. y aipim. versos que hablaban de mujeres. encontraba que el dentista era un buen muchacho. y cuya clientela aumentaba. Viendo ahora el entierro mezquino.. cantando: No vaya allá. pero en los meses que allí pasó había hecho muchas relaciones. Sé declamaban sonetos. sentíase triste. Nacib no había mantenido relaciones estrechas con Osmundo. de las reuniones del Gremio Rui Barbosa. "cuscuz" de maíz con leche de coco. El comerciante había encargado cajón y sepultura. Alguna que otra vez el dentista aparecía en el bar. sin coronas y sin lágrimas. La voz de Gabriela lo acompañaba en el camino. aquel cajón pelado. con quien mantenía negocios. que las solteronas comentaran. pero su lugar habitual era el "Café Chic". –No hay gente ni para sostener las agarraderas del cajón. muchacha. los amigos del Club Progreso. Tomaba una copa. El mozo todavía no se levantó. Sobre el níveo mantel. el Capitán. sería bueno morderle el cuello moreno. ya vestido. al que reconocían su competencia profesional. Gabriela acababa de poner en la mesa los jarros humeantes de café y de leche. Nacib salió casi corriendo para el bar. Engullía pedazos de "cuscuz". banana de la región frita. Ño–Gallo. resbala y cae. contratando en el puerto a algunos hombres para que llevaran el cajón en caso de que no apareciera ningún amigo. un redactor del "Diario de Ilhéus". los ojos enternecidos. Como todo el mundo. los clientes que elogiaban su mano tan suave en la extracción de muelas. El entierro de Osmundo ya aparecía en la plaza.Jorge Amado Gabriela. viniendo de la Avenida de la playa. de los bailes familiares. con Ari Santos o con el profesor Josué. discutían literatura. ¿Dónde estaban los que le elogiaban el talento de poeta. El muerto no tenía familia en Ilhéus. Ella había quedado en la puerta de la cocina. Apenas las personasmás allegadas a Osmundo habían tenido el coraje de acompañarlo en su último paseo por las calles de Ilhéus. fue un hombre dado. cuando Nacib despertó a los gritos de doña Arminda: –Vamos a mirar los entierros. Un comerciante había recibido un telegrama del padre de Osmundo. sublimes las tajadas de banana frita. casi siempre. Era verdad. Sin embargo. frecuentador de los bailes del Club Progreso.. pero sin creer en la necesidad de gastar dinero con coronas y flores. amable. que la ciudad 83 . se leían trozos de prosa. Parecía difícil imaginarse un entierro más pobre en acompañamiento. y algunos pocos más. Llevar al dentista hasta el cementerio era casi una afrenta al "coronel" Jesuíno y a la sociedad.

caminaba por el corredor. El entierro pasaba cerca del atrio de la Iglesia. Sangre predestinada. y algunas coronas. sintiéndose solidario con Osmundo y Sinházinha. el cuerpo no podía salir de la casa de Jesuíno. aclamado por las plateas de Europa. saliendo con la cabeza erguida como entrara. –Un clavo. Los paseantes se quitaban el sombrero. hija de un estanciero? Ni que fuesen amigas íntimas. Finalmente salió el entierro. porque no era decente. De una ventana de la casa enlutada. ¿de quién habría sido la idea? El camino más directo y más corto era por la calle "Coronel Adami". Aquello era una complicación inesperada en su vida: qué diablos. depositó sus flores a los pies del cajón y movió los labios en una oración. la familia llegada de Olivença sumida en 84 . Malvina entró trayendo un ramo de flores arrancadas de su jardín: ¿Qué venia a hacer allí. Noche y mañana de incomodidades. Un muchacho atravesó el entierro distribuyendo anuncios del cine. esa jovencita soltera. –Hay que esperar un poco. no se uniría al cortejo de admiradores. Dar tiempo al entierro del otro –explicó un pariente. –Está noviando con Josué. Desvió la vista porque no era el momento de mirar las piernas de Sinházinha. en la sala había velas y flores. Nacib volvió. faquir e hipnotizador. no participaría de la competencia en torno a su cuerpo. –explicaba. Nacib se incorporó al acompañamiento. El dueño de casa. en el funeral de una esposa muerta por adulterio. apretando las manos mientras comentaba el sol brillante. No sabía lo que le pasaba ese día. Ventanas llenas. Quedó un momento parado ante la muerta. Frente a la casa de los primos de Sinházinha. ¿qué otro remedio tenia sino dejar que trajeran allí el cuerpo y lo velasen? Y tan luego a él. Era mi parienta. el fin de las lluvias. Reprobaban con los ojos. mayor que el de Osmundo pero igualmente digno de lástima. cuchicheaban por los rincones. comentarios. le agradó su gesto. Madame Anabela. –Esa hija de Melk Tavares tiene coraje. estudiante. La figura solemne del Doctor surgió en la sala. el rostro sereno. Gloria asistía a la escena con una bata sobre su camisón.. El cajón todavía no había sido cerrado. tampoco de la casa del dentista.. aquella noche se celebraría el banquete de la Empresa de ómnibus. amigo del "coronel" Jesuíno. Príncipe Sandra. Osmundo no había conocido a Anabela.Jorge Amado Gabriela. Desde su ventana. Su mujer era el único pariente de Sinházinha que vivía en la ciudad. Ante los ojos espantados de la calle agolpada en puertas y ventanas. alguien exclamó: –¿No tenían otro camino? ¿No le bastó a él con haber deshecho la vida de la pobre? De la plaza de la Matriz. Nacib estaba con el mentón caído. el padre Basilio mascullando los rezos. El padre Basilio lle gaba. Mujeres lloraban. en la que se apre tujaban criaturas curiosas. Llevado por el viento. uno de los anuncios volaba sobre el cajón. Nacib la acompañó con los ojos. ¿Quién iría a pagar? Nacib fue a contemplar el rostro de la muerta: los ojos cerrados. No iría hasta el cementerio porque no podía dejar el bar. el profesor Josué sustituyó a Ño–Gallo en una de las manijas del féretro. marido de una prima de Sinházinha. la sangre de Ofenisia –bajó la voz–. y sentenció a Nacib pero para que todos lo oyeran: –Tenía sangre de los Avila. Malvina sonrió al Doctor. Pero lo acompañaría durante unas dos manzanas. ¿por qué pasar frente a la casa en la que estaban velando el cuerpo de Sinházinha? Aquello debía ser cosa del Capitán. clavo y canela los pensase solidarios con Osmundo. medium vidente y asombro de la telepatía". El entierro tomaba por la calle "de los Paralelepípedos". del estreno en esa misma noche del "famoso mago hindú.. y de su hermosa ayudante. el mayor ilusionista del siglo. irritado con la falta de la gente en el entierro del dentista. con quien hasta tenía negocios. y el cajón pasó bajo sus senos mal escondidos bajo el cambray. sin contar los gastos. El cajón de Osmundo iba lentamente con su mísero acompañamiento. con las quejas del dueño de la casa donde estaba el cajón de la asesinada. sin esconder su disgusto. por lo me nos. sentíase obligado a hacerlo.. las piernas bien formadas. estaban paradas algunas personas vestidas de negro. los restantes vivían en Olivença. Se demoró unos minutos en el velorio de Sinházinha. los cabellos muy lisos. pero por Osmundo nadie había llorado. había amanecido raro. En la puerta del colegio de Enoch.

"Que no se afligiera por la cena. en la misa – estremeciáse Florita. nosotras acabábamos de estar con ella.. mandó a Chico–Pereza a almorzar. Ese día hablaron de los entierros.. –Qué cosas. después Tonico le contó los sucesos en el cabaret el día anterior. Después. Y conmigo no quiere saber nada. –¿Ya no quiere las bandejas? –Todavía por unos días sí. .... Nacib se alejó. ¿Por qué no enterrar juntos a los dos. la desdichada –dijo Quinquina bendiciéndose. . . Tenía un vino portugués de primera.Jorge Amado Gabriela. en la que sólo el dinero contaba! –Don Nacib. Ya me di cuenta. En la escalera vomitó tres veces. ¡Vida infame.." –Hablando de eso. calculaba las ganancias. todo iría bien. El "coronel" Ribeirito había bebido tanto que tuvo que ser llevado para su casa casi cargado. A la hora del almuerzo el bar quedaba vacío. ensuciándose la ropa.. hacia la misma sepultura? Así debía haberse hecho. Es mucho trabajo.. no quería oír el comentario de la co milona da la víspera. ciudad sin corazón.. estimaba los gastos. –¡Qué bien! ¿Es buena? –" ¡Cuscuz" sabe hacer. Pero hasta que no agarre a Ribeirito se va a hacer la santa. Nacib hacía la caja. y que el camino está libre. –¿Y el marido? –Está de parte del "coronel" por completo. de la misma casa. asistido por el doctor Mauricio Calres. ella está. clavo y canela llanto. –¡Andate al infierno! –Nacib estaba triste.. –A la vuelta tráeme la marmita. Me garantizó que no tiene nada con ella. ¡Qué belleza! –la voz mole de Chico. Interesada. Invariablemente. es claro. Que la mujer se ría con Ribeirito. Fue a la casa de las hermanas Dos Reis para saber cómo marchaban los preparativos del banquete y las encontró todavía excitadas con el crimen: –Ayer de mañana. Después supo que el cajón de Sinházinha había transpuesto el portón del cementerio en el mismo momento en que se retiraban los escasos acompañantes de Osmundo. –Es por el pesebre. la cocinera es un bocado. Y ahí. para presentarse. encontré cocinera. suspirando con alivio el dueño de casa.. golpeaba las manos en la puerta del Juez de Derecho. que bebía un digestivo. Nacib volvió al bar. el abogado había aparecido en el bar. a la h ora del almuerzo. Cuando se calmó el movimiento del bar.. –¿Y Mundinho Falcáo? –Se fue temprano. donde Jucundina y las hijas se desdoblaban. que salga a bailar con él bien 85 . –Usted se tiró. su aguardiente con "bitter". Casi en la misma hora en que el "coronel" Jesuíno Mendonza.. rechazando cualquier bebida que no fuera agua mineral: –Ayer salí pasado de casa de Amancio. Por eso no me caso. –¿Y ella? –Bien. –Entré con mi juego. Ya sabe todo sobre Ribeirito. llena de hipocresía era aquélla. el primero en aparecer después del almuerzo era Tonico Bastos. ella estaba en la iglesia. saliendo los cajones a la misma hora. después de la partida del árabe. Lo llevaron a la cocina. –Anda perdiendo los pantalones por la bailarina. –Cuando usted vino aquí. La comida voy a saberlo dentro de poco.

eh? Nacib destapaba la marmita. Que Ribeirito pague y yo me arreglo con los días feriados... válgame Dios. el arroz.. cuando el otro dijo con su voz gangosa: –¡La cosa comenzó! –¿Qué cosa? –Lo dice el diario de hoy. se instaló en una de las mesas. Maná del cielo. –¡Oh! –exclamaba ante el aroma que exhalaba la gallina guisada. Nacib se atoró de comida. disipada ya la tristeza de la mañana de los entierros. Ese tipo no pasa de ser un vividor número uno. Cuando ella ríe. a la sombra de los árboles plantados en los fondos del bar. Chico–Pereza llegaba con el almuerzo. –¡Nunca vi una morena tan bonita! –Chico–Pereza dejaba que las palabras rodasen perezosamente.. Pruebe un bocado. –¡Oh! –volvía a exclamar Nacib después del primer bogado–. Si hasta se me hace agua la boca. estoy bien servido. que no se preocupe. en letras gruesas. cubierta de suciedad.. El título ocupaba cuatro columnas: El escandaloso 86 . Acaba de salir. todo eso el crápula lo encuentra bien. lea. clavo y canela apretadita. entró alborozado en el bar... Pero basta que yo me acerque para que él se ponga en el medio. No pensó nunca que aquella "retirante". y preparábase para hablar de la nueva cocinera. Se inclinaba sobre los platos: –¿Y no sabe cocinar.. que le sostenga la frente para que él vomite. no es verdad? Turco mentiroso. atrasado casi una semana. Nacib le sirvió un vermouth. Pico–Fino abría una botella de cerveza. contento con la vida. separaba los platos. Más tarde iría a la tienda del tío. Que tiene que portarse bien conmigo. La brisa del mar le acariciaba los bigotes.Jorge Amado Gabriela.. A estas horas él debe saber que soy hijo del jefe político de esta tierra. –¿Yo? Me conformo con las sobras. trayendo en la mano un ejemplar del "Diario de Ilhéus". encendió el cigarro. tanta seducción. En cuanto al marido. Y que el polvo escondiese tanto encanto. vestida con harapos. Es decir: mamá habla. –¿Qué está haciendo ella? –preguntó Nacib a Chico. la ponía en la mesa. Esta vez.. –¿Es bonita de verdad? –Vaya si es . don Tonico. –Y me dijiste que era una bruja. Tomó un periódico de Bahía. Estaba en la primera página. –Está en una larga charla con la vieja.. supiera cocinar. hace que uno se atonte. los porotos. ¿Escondiendo la verdad a su amigo. –¿La nueva? –Tonico se aproximó. anudándose la servilleta al cuello: –Vamos a ver qué tal es la cocinera.... cuando Ño–Gallo. eh señor turco. la carne asada. y después de la salida de Tonico se extendió como lo hacía diariamente. el dulce de banana en rodajas. Se pasaba la mano por los bigotes. Están hablando de espiritismo.. Y arreglaría con la cocinera los saladitos y los dulces para el bar. Los relojes no habían anunciado aún las cinco de la tarde. Se adormeció en la paz de Dios.. Tonico. Tonico interrogaba a Chico–Pereza. Nacib abandonó el mostrador. la Receptoría de Rentas continuaba en pleno movimiento. en una perezosa. –Para la mesa y para la cama.. árabe sinvergüenza. le traería un vestido barato y un par de chinelas. Nacib invitaba: –Alcanza para dos. –Tiene miedo que le arruine el negocio. curioso.. ella lo único que hace es escuchar y reír. era un largo artículo.

Si por lo menos ella no estuviese todo el día a la vista.. –Está escrito por el Doctor. ante el criminal desinterés de las autoridades municipales. el magno problema de la exportación directa del cacao". eleva a un nivel superior uno de los aspectos más serios de la vida de la ciudad. el problema de la bahía de Ilhéus. "inútil mediocridad. el "coronel" Amancio. que significará la riqueza y la civilización. de tantas tradliciones. parlamentario del ¡Muy bien! y del ¡Aprobado!. Manuel das Onzas.. Mundinho... –Fue el Doctor. Y con el mismo estilo continuaba la censura terrible. culpando a los políticos en el poder por el abandono de la bahía de Ilhéus. de otra manera. "diputado estadual elegido por el pueblo de Ilhéus rara defender los sagrados intereses de la región del Cacao".. Llegaban los mozos contratados para servir el banquete. para Alfredo Bastos. El dueño del bar era amigo de todos. sabría juzgar. con el pasar de vez en cuando por la calle. es decir. 87 . serían un insoportable sacrificio. en desacuerdo: –Gloria. mi amigo. borracho. el Juez considerando aquello un verdadero escándalo. ¡seguro!." –Muchacho. olvidado de esos intereses cuya "elocuencia débil sólo se hacía escuchar para celebrar los actos de gobierno. digna de quién la hace y de quién la provoca.. vas a ver. Estoy seguro. castigar y premiar. es una necesidad social.. Admiraban a Gloria en su ventana. necesitaba mantenerse alejado de aquella lucha política. Es un hombre de agallas y ahora viene. servilismo ejemplar al servicio del cacique". –Parecería por Ezequiel. el Capitán. o el atraso y la miseria.. flacucho. –¿El "coronel" Ramiro? No sale más de noche. El doctor Ezequiel estaba anoche en el cabaret. debía ser considerada de utilidad pública por la Intendencia. mientras tanto. la "Euterpe 13 de Mayo" o la Casa de la Misericordia. Una crítica ponzoñosa a fondo para la Intendencia.. ese glorioso y valiente pueblo de Ilhéus.. "hombres de elevados sentimientos cívicos estaban dispuestos. que terminaba en una evidente alusión a Mundinho. aquí entre nosotros: ¿no es un absurdo tanta carne de mujer para un hombre solo? Es un hombre chiquito. no existía para los que habían "copado en circunstancias especiales los puestos de mando". clavo y canela abandono de la bahía. El artículo tenía como pretexto el encalle del "Ita" el día anterior. con un paquete de libros bajo el brazo. un compadre del "coronel" Ramiro. hasta el "coronel" Ramiro Bastos dijo que tal vez viniera. Esto va a ser un infierno. Educa a los jóvenes en el gusto por la belleza y da dignidad a los sueños de los maridos de mujeres feas. al recordar que. El Juez se dignó concordar: –Hermosa defensa. a juntar las mesas. Con la simple acción de su presencia en la ventana. Es posible que la comida termine en una pelea. a sus obligaciones matrimoniales que. –volvió a la Receptoria de Rentas dejando a Nacib preocupado. como el Gremio Rui Barbosa. al mandamás. sentóse del lado de afuera con Juan Fulgencio y Josué. por desgracia la gran mayoría en nuestra ciudad. –¡Escándalo! Optimista. el que es el vértice y la cumbre del progreso local. señor doctor. –Dijo que vendría. Va a armarse un escándalo.. Juan Fulgencio reía. El pueblo.. comenzando a pre parar la sala.. Gloria ejerce importante función en la sociedad. a tomar el problema en sus manos y a resolverlo. el Doctor. Ño–Gallo se restregaba las manos: –Va a ser divertido. Casi al mismo tiempo. ¿ya te olvidaste? Va a venir todo el mundo: el Intendente. "El mayor y más urgente problema de la región.Jorge Amado Gabriela. su vida sexual.. el Juez. como está. Tonico. para el Intendente. Pero. en el bar. –¿Por qué aquí? –Es el banquete de la Empresa de los ómnibus. la cosa es seria. –Mientras que no comience hoy.

De eso se aprovechaba Tonico para explicarle a su mujer. es mejor que no vaya. y preguntando si algo necesitaba. ya debí haber adivinado que se trataba de una paradoja. de discursear en las festividades y de cenar en casa de prostitutas. cuando el "coronel" instalaba casa a Gloria. Tonico. Josué continuaba hablando de Gloria: –Lo que me admira es que nadie se atreva a meterse con ella. en la mejor de sus casas. Apenas había dado en aparecer por las tardes. el hijo bienamado del "coronel" Ramiro Bastos. para que te quedes con desconfianza. Tonico Bastos. después del almuerzo. aquella en la que antes de mudarse para la capital vivía su familia. es una tentación –dijo Josué–. Dejándole miradas tiernas. Y mientras los otros discutían el artículo del "Diario". no hubo paseos por la playa. don Juan Fulgencio. Juan! ¿Quién se atreve? –La mayoría de los hombres. ahí. esa mujer. hijita. interesándose por su salud. A pesar de haberse adaptado de inmediato. ¡Pero. De ahí todavía no había pasado el maestro Tonico. caballero tan elegante que los domingos usaba chaleco. esa gordísima y celosísima doña Olga. de frecuentar la Papelería Modelo y el bar Vesubio. PARÉNTESIS DE ADVERTENCIA Tan pronto el "coronel" trajera e instalara a Gloria en la ciudad –contó Juan Fulgencio. ¿Josué ya había oído hablar de esa antigua historia? ¿Le habían contado los detalles entre cómicos y tristes? Más tristes que cómicos. En otras mesas también comentaban. por mí no te aflijas. 88 .Jorge Amado Gabriela. Una tradicional amistad ligaba al "coronel" Coriolano con la familia Bastos. Lo único que le falta a ella es agarrar a la gente con los ojos.. mi querido juez.. El Juez se apoderó del diario. ¡ay! si yo llego a saber algo. se puso los anteojos.. . mucho cuidado! Si yo llego a saber alguna cosa. marido de una mujer celosa y padre de dos lindas criaturas. Para mí es un misterio. por razones de afecto y de interés político que lo ligaban al "coronel". –¡No me diga. Cuando duermen con las esposas están pensando en Gloria.. Ramiro Bastos había bautizado uno de sus hijos. en su casa. escandalizando a las solteronas. a la casa mal–habitada. que estaba obligado. Alguien aparecía agitando un ejemplar del "Diario de Ilhéus": –¿Ya vieron? Juan Fulgencio y Josué ya lo habían leído. puedes ir. –¿Qué me dicen? –La política va a incendiar todo. eran correligionarios políticos. amenazaba: –Si te obligan a ir. traído por Enoch cuando fundara el colegio. prometí a Coriolano. . de aparecer en los cabarets. El profesor era nuevo en esa tierra. En ese caso reciente. Sólo que.. –En ese caso. a aquellas sospechosas visitas. porque el humor de Ilhéus era un poco macabro. –Oh. y palabritas azucaradas. poco antes de la llegada de Josué a la ciudad. Tonico no se había arriesgado a empujar la puerta nocturna de Gloria. –Ese banquete de hoy va a ser divertido. –De cualquier manera. Excelencia. se veían siempre. y Don Juan de la región. . No se trataba de la repetición del idilio entre Juca Viana y Chiquita. ni manos dadas en los puentes del puerto. Es con ella que duermen. frecuentemente. todavía desconocía muchas de las historias de Ilhéus. había andado con los ojos puestos en la mulata.. clavo y canela –¿Y qué es lo que usted piensa? ¿Que nadie duerme con ella? Se engaña. Doña Olga resoplando el pecho monumental. con regalitos de bombones comprados en el bar de Nacib.. si el "coronel" te lo pide. verdadero depositario de sucesos e historias de Ilhéus–. Juan Fulgencio le contó lo sucedido entre el "coronel" Coriolano y Tonico Bastos. se engaña.

Mal sabía ella. yo no estaría aquí conversando. consejo de amigo viejo: no aparezcas más por allá. Eso es lo que quiero. y golpeando con el rebenque las botas sucias de barro. Manuel das Onzas que había ido a hacer una escrituración. Tonico Bastos dejó hasta de pasar por la vereda de Gloria. diariamente despreciada por todos. Apareció inesperadamentg en Ilhéus.. perseguido por todas las mujeres de la ciudad. ¿Te acuerdas lo que le sucedió? Cosa de dar pena. muchachas solteras. tienes muchas mujeres porque eso es lo que no te falta. No había tenido nada con la muchacha. Pero las intenciones no arrancan pedazos ni tampoco ponen cuernos a nadie. también a Juca lo vi chiquitito. Él sólo había querido demostrar públicamente su estima y solidaridad al "coronel". El escribano estaba pálido. mi compañero de pócker. El aviso del "coronel" Coriolano había servido no solamente para Tonico: mucha gente resolvió quedarse con las intenciones que. sólo tengo a Gloria. Sin embargo. Le sonrió a Tonico: –Soy tu amigo. Te conocí de chico en casa del compadre Ramiro. clavo y canela Lengua de miel ese Tonico. rameras todas ellas. Tonico. el "coronel" Coriolano supo de las visitas. como si nada se hubiera dicho. aceptó la silla. llegó a mis oídos que andas rondando la casa de mi ahijada. ¡pobre de ella!.. –Que no tuviste nada. hombre extremadamente cordial y simpático. siendo.. de eso sí que yo no puedo poner las manos al fuego. miserables calumnias de sus enemigos y de los enemigos de Coriolano. Lo mejor es que hagas como los otros: que le des vuelta la cara. y desde entonces ella vivió más melancólica y solitaria que nunca. y él poseía buen olfato para ese olor. responsable como era por unos cuantos cadáveres en los tiempos de los barullos. Tonico tartamudeó: –Pero. no vamos a hablar más del asunto. "y cayó haciendo barullo". fue a saludar a doña Olga. hijo del finado Viana. sin excepción. dijo sin elevar la voz: –Tonico. Así.. Yo estoy gastado y viejo. Inmediatamente comenzó a hablar de negocios. afirmaba después que había sentido en el aire "olor a difunto". en las noches tibias. decían. en una casa en la que viviera su familia. él se metió con mujer de otros. Me gusta esa muchacha y la quiero solamente para mí.. para evitar que él cayese en la tentación. como era. Él apenas si había aparecido en casa de Gloria para ponerse a las órdenes de quien era la protegida del "coronel". con paciencia y bombones. mujeres casadas. Tonico comenzó a explicarse: eran calumnias. llena de gente a esa hora. alimentados por la contemplación del busto de Gloria en la ventana. era la misma gente que ahora tejía intrigas. de los caramelos.. Para doña OIga no había hombre más puro. ¡pobrecita!. Tonico Bastos acogió al amigo con expresiones ruidosas y palmaditas en la espalda. esa gente de Ilhéus no tenía dolor ni piedad. Y ahora que estás avisado. entró por la puerta de la casa de Tonico. sentóse. Pero antes de suceder lo que ciertamente sucedería. donde también estaba instalada su escribanía. Coriolano continuaba. Tonico iba "preparando la cama en la que iba a acostarse". el silencio parecía transformar el escritorio en una tumba. y de la sonrisa que 89 . que escupía a su paso. prostitutas. Ese asunto de pagar mujer para otros nunca fue de mi gusto. Esa misma gente que criticaba a Coriolano por haberla hospedado en la Plaza San Sebastián. a pellizcar las mejillas de las criaturas. Yo aprecio mucho tu amistad.. entró a la casa. jugando con el rebenque: –Eres un lindo mozo. Pero si tuviste o no intención. Si hubieses tenido algo... por eso te estoy avisando: deja de rondar aquellos lados. "coronel". Hubo un silencio afligido en el escritorio. pobre. mi mujer verdadera ya caducó. la charla habría sido otra. La ciudad había glosado el asunto:"la cama cayó antes que él se acostara". ya sé.. por las dudas. Lengua de miel. en mitad de una semana. Los presentes se miraban entre sí. ni siquiera la intención. de las miradas tiernas. lo tenía bajo su control. Por eso voy a darte un consejo. ese Tonico. como decía el Capitán.Jorge Amado Gabriela. Yo también apreciaba mucho a Juca Viana. gente que le daba vuelta la cara a la muchacha. sin alterar la voz. Coriolano se dejó atender. como ya se murmuraba en la papelería y en el bar. se transformaban en sueños agitados. agregaban.

hablábase de los entierros. elogiando el viaje en ómnibus. Algunas familias se dirigían al cine para asistir al debut del mago Sandra. Cuando. y hubo un movimiento de curiosidad. ya que. la gran mesa en forma de "T". "humedecida de deseo". Su socio. –Eso todavía va a dar mucho que hablar. Mundinho Falcáo conversaba con Juan Fulgencio. hallando que en Itabuna todo era mejor. Gente de calentarse los cascos en seguida la de Ilhéus. contándose que había sido llamado con urgencia por el "coronel" Ramiro. al artículo del "Diario de Ilhéus". Nacib se sobresaltó: la atmósfera se hizo más tensa. las figuras importantes allí reunidas. cine mejor que el de ellos. con la esperanza de ver llegar a Anabela. le confesó a Nacib que el artículo apenas si era el principio. restregándose las manos. Como si todos temiesen iniciar las hostilidades. Moacir Estréla esperaba. Jacob y Moacir recibían a los invitados. del otro lado de la Plaza. Gloria era de utilidad pública. todavía no completamente seco.. las casas. Los primeros invitados en llegar fueron los de Itabuna. El primero de una serie. entre los que había algunos clientes suyos. uno a uno adelantáronse a saludarlo. casas que se igualaran a las nuevas residencias itabunenses. También él había leído el artículo del diario y también él temía por el éxito de la fiesta. como poetizara muy bien el propio Josué. a su estancia. del "Príncipe" Sandra y de Anabela. el stock de bebidas. hablaban del caso de los bancos de arena. cuando los últimos clientes del aperitivo se retiraban. Miraban con condescendiente curiosidad las calles. El "coronel" Amancio Leal. CERRADO EL PARÉNTESIS. había estado rápidamente. la llegada del ómnibus con los invitados de Itabuna. que había aparecido antes de la acostumbrada partida de "gamáo". rondaba alrededor de Nacib. de negocios. apoyando en el bastón su cansado paso. Mundinho Falcáo llegó con Clóvis Costa. como si nadie quisiera asumir tal responsabilidad. Amancio Leal se dirigió a su encuentro. con los dedos sucios de tinta y los ojos brillantes de vanidad. ya el ruso Jacob. El Doctor. todavía tan feudal a pesar del tan hablado e innegable progreso. Discutían con el Capitán. según decía Juan Fulgencio cerrando la narración. diez personas incluyendo al Intendente y al Juez. declarándose ocupadísimo. El "coronel" Ramiro Bastos. y no todo iba a quedar en artículos. en compañía de Manuel das Onzas.Jorge Amado Gabriela. En aquel tiempo la rivalidad entre las dos primeras ciudades de la zona del cacao. elevando a nivel superior la vida sexual de esa ciudad de Ilhéus. El Capitán. las risas sonaban falsamente. Se podía ver.. Los itabunenses hablaban del progreso sin medidas. clavo y canela descendía de los ojos hacia la boca. riendo con toda la boca. de la puerta del bar alguien anunció: –Allá viene el "coronel" Ramiro con Tonico. de las pers pectivas de la zafra. el bar Vesubio. del fin de las lluvias. la desconfianza y la división entre sus invitados. fueron a sentarse a la mesa. hasta algunos años atrás un simple distrito de Ilhéus. el banquete de la Empresa de ómnibus transcurrió en perfecta paz y armonía.. él percibía los revólveres bajo los sacos. debidamente autorizado por el Juez. una aldea conocida con el nombre de Tabocas. penetró en el bar. SE LLEGA AL BANQUETE A pesar de la curiosidad y el recelo de Nacib. Y ahora ese malhadado artículo se ponía a lanzar cizaña. el Capitán se aproximó a ellos.. en el garage. que no había iglesias como las de allá. cabarets tan frecuentados. bares más ricos en bebidas. del crecimiento espantoso de su tierra. Y quien ganaba con eso. se evitaba cuidadosamente cualquier referencia al caso de la bahía. miraban el movimiento del bar. Ilhéus viviría grandes días. apretando su mano: 90 . el recorrido hecho en una hora y media a pesar del camino. alrededor de las ocho horas. del crimen de la víspera. donde aguardaría la marcha del proceso. eran las esposas. contaba que Jesuíno había partido. las viejas y feas. En cuanto a Tonico Bastos no había vuelto al bar. al profesor Josué en el portal de Malvina. el cine–teatro Ilhéus. tomaba cuerpo. La conversación se generalizaba. la iglesia. Se detuvo ante Clóvis Costa. El "coronel" Ribeirito no quitaba los ojos de la puerta del cine. El exportador fue a abrazar a los itabunenses. como él le comentara al Juez. Antes de las siete. necesidad social.

Apenas el doctor Mauricio sentábase y ya el Capitán se había puesto de pie. su visión de estadista. como si se tratara de criaturas sin juicio que no ofrecían ningún peligro. Se levantó el doctor Mauricio soltando su verbo. por Raimundo Mendes Falcáo. Quiso saber del viaje de Mundinho. Se demoró un poco con el grupo formado por Mundinho. el "coronel" Ramiro Bastos". Amancio Leal mantuvo la mano en la empuñadura del revólver. estando en un día de mucha inspiración. "hombre que se hizo a costa del propio esfuerzo. se describían las danzas de Anabela. Lo sentaron a la cabecera de la mesa. pensativo. entraba a hacer comentarios sobre el caso del puerto. con una copa en la mano. Miraba a sus adversarios. Fue la oportunidad de que el "coronel" brindara con el exportador. elogiaban la comida de las hermanas Dos Reís. Nacib sintiése lleno de admiración por el viejo: debía estar mordiéndose de rabia por dentro. como si se esperara algún acontecimiento. varón de insignes virtudes. También él quería hacer un brindis. y a Moacir. él levantaba su copa. Según contaron después. Sus ojos menudos se paseaban de uno a otro invitado. aprovechando aquella fiesta que marcaba un paso más en el progreso de la zona del cacao. Y no pasó nada más. jefe y amigo. entre los dos Intendentes. Pero el doctor Ezequiel. apenas si probaba el vino. mientras a su alrededor se escuchaban voces que apoyaban. Si Ezequiel. Juan Fulgencio y el Capitán. El "coronel" Ramiro Bastos ni tocaba la comida. Para concluir. Sin duda previniéndole para que estuviese atento. agradeció en pocas palabras. cuyo nombre estaba anónimamente ligado a esa Empresa de ómnibus como a todo cuanto emprendiera el pueblo de Ilhéus en esos últimos años. pero había una cierta inquietud en la mesa. nacido en realidad en un "ghetto" de Kiev–. Amáncio Leal secreteó alguna cosa al doctor Mauricio Caires. Mauricio. para impulsar el progreso de este rincón brasileño" –frase que humedeció los ojos de Jacob. todos comprendieron esa noche que Mundinho había asumido a partir de ese momento la jefatura de la oposición. "llegado de las estepas heladas de la Siberia. durante todo el discurso del Capitán. a quien Ilhéus e Itabuna ya tanto debían. reían. en el Capitán. El Intendente de Ilhéus. saludó al pueblo de Itabuna allí representado. ofreciendo el banquete. pero cuando más bebía mejor hablaba.Al principio nadie se sentía completamente a su gusto. le correspondía a él. clavo y canela –¿Cómo anda su diario. y que la lucha había comenzado. tomó como tema principal la amistad entre Ilhéus e Itabuna.Jorge Amado Gabriela. Clóvis? ¿Prosperando? –Va bien. administrador capaz. ahora también unidas por la nueva Empresa de ómnibus. ejemplar padre de familia. bromeó con el Capitán. su patriotismo. Al rato el ambiente fue haciéndose más alegre y despejado. hablando mucho de civilización y progreso. Mundinho brindó con el "coronel". protestó porque Juan Fulgencio no había aparecido por su casa en los últimos tiempos. Mundinho venía luego entre los jueces. Observaba el ambiente. elevó un brindis a "ese impoluto hijo de Ilhéus. Bebieron todos. No obstante. El Intendente de Itabuna. Se oscurecían al posarse en Clóvis Costa. Se contaban anécdotas. Comían. Y finalmente llegó la hora de los discursos. cuya lealtad política al "coronel" Ramiro se encontraba vacilante desde las últimas elecciones. había bebido mucho y tenía la lengua pastosa. en Mundinho. "coronel" Aristóteles Pires. modesto. sirviéndoles la Biblia como postre. Y siguió en esa forma. conversaban. De súbito quiso saber porqué no estaba presente el Doctor. y lamentó su ausencia. bebían. dijo. aquellos que se preparaban para luchar contra su poder. El abogado se levantó. "coronel". responder "sobre el pucho". las ciudades hermanas de la zona del cacao. y no dejaba trasparentar nada. No ya una lucha 91 . La comida de las hermanas Dos Reís comenzó a ser servida. a quien tanto debe nuestra región. previendo el futuro de la zona. Por ese hombre. para robarle su posición. esa "monumental realización" de hombres emprendedores como Jacob. soporífero e interminable. ejemplo del trabajador honesto" –Moacir bajaba la cabeza. en honor de un hombre llegado de las grandes ciudades del sur para emplear en aquella región su fortuna y sus extraordinarias energías. El ruso Jacob y Moacir habían pedido al doctor Ezequiel Prado que hablara en nombre de la Empresa. destinada a "alcanzar rápidamente las alturas más elevadas de la cultura".

la encarnación del propio arte". mientras la bebida corría. recibió una esquela de Risoleta. Algunos se desparramaron por las mesas del bar. traída por un chiquillo. con una borrachera grandiosa. Firmaba.. Ño–Gallo. Ribeirito. Junto a la caja estaba el paquete para Gabriela: un vestido de percal. Partió apurada. NOCHE DE GABRIELA Entró en la sala. ¡Y que todavía terminaba con aquella decepción! Tomó el paquete para Gabriela. bebiendo champaña. "tu bichita Risoleta". Nacib iba de grupo en grupo. El "Príncipe" Sandra fumaba en su larga boquilla. El "coronel" Ribeirito llamaba al mozo pidiéndole champaña. discursos. romántico. mover los dedos de los pies.. un par de chinelas. Cuando terminó la sesión del cine. teniendo que llamar al médico.. negociando con el cuerpo de ella.. Le contó sus amarguras: había amanecido enferma. olvidar en sus brazos el día melancólico de entierros. en el reservado. una simple ligazón accidental. Y estaba sin dinero alguno para los remedios. ¿Estaría verdaderamente enferma o sería una comedia para –poder sacarle dinero. Nacib se encogió de hombros. –Me voy a sanar pronto. según constaba en su tarjeta: "artista". El doctor Ezequiel. no eran decisivas. se quitó los zapatos. la bailarina apareció vestida con sus plumas. Un cínico. usted verá. Nacib no tenía manos que le alcanzaran. le contaba las grandezas de su estancia.. Un día como para terminar con cualquier hombre. oh bailarina. Tonico Bastos no había aparecido esa noche. El "coronel" Ramiro Bastos se retiró en seguida. empujando a sus brazos a la mujer. Ahora los rifles y las emboscadas. calzarse las viejas chinelas "cara de gato". tenía cara de haber pasado ya muchas hambres. y las familias elogiaban al prestidigitador. mientras otros se dirigían a los cabarets.Jorge Amado Gabriela. Era un placer quitarse los zapatos y las medias. Ahora las discusiones en torno al artículo. rezongando. los trabajos e inquietudes del banquete y las intrigas políticas. Ezequiel y otros.. Juan Fulgencio dijo al Juez: –En vez de tiros. No tenía a quien pedirlo. había agregado con letra trémula: "Quién pudiera ser gigoló del arte". iba a esperarlo en el Bataclán.. dominaban las conversaciones. en dos o tres días. sin falta. Se formó una partida de pócker. ella le acarició los cabellos. clavo y canela como las de antes. Sentimientos e imágenes se mezclaban en su mente. Por eso recurría a Nacib. su medio de ganarse el pan. Pero el Juez dudaba: –Esto va a acabar a balazos. escribió: "Tú eres. Aquél era su negocio. le palmeaba la espalda. Permanecía de pie la mayor parte del día. y en seguida te mando llamar. las escribanías quemadas y las escrituraciones falsas. y continuaron bebiendo. de trabajo. con Ribeirito. en la época de la conquista de la tierra.. Todavía había quien hablaba del crimen de la víspera. acompañado por Tonico. estaría en la mesa con Ribeirito. Pero el asunto dominante en casi todas las mesas. Ella quería verlo aquella noche. El movimiento duró hasta tarde.. dar unos pasos descalzo. Risoleta esperaba a Nacib. imitación marfil. volviéndole una antigua complicación que hacía de sus días un infierno. En una mesa. Las luces se apagaban. 92 . y era más de medianoche cuando Nacib cerró la caja y se dirigió al cabaret. quería ir a dormir con ella. Anabela debía haber terminado su número. Lo llevó a un rincón de la sala.. Adulando al estanciero. andando de mesa en mesa. El árabe le pasó un billete. eso sí que era. no conocía casi a nadie. ¿Y el "Príncipe"? Se llamaba Eduardo da Silva. En medio de todas aquellas complicaciones. A lo mejor se trataba de un pobre diablo. muy íntimo. Anabela pedía algunas palabras para su álbum recordatorio. el árabe sonrió satisfecho. activando a los empleados. el bar se llenó. que fuera tan gentil aquella noche. tal vez Anabela no significase gran cosa para él. era el artículo del "Diario de Ilhéus". e ir a gastárselo con un estudiante o un empleado de comercio en una cena regada con vino? Nacib sentíase irritado. Es mejor así.

La hija. de ojos inquietos como si guardasen un secreto. Como si fuese Navidad. Mundinho tenía dinero. Recordando el banquete. especialmente cuando ayudaba a servir. ¿Qué diablos habría ido a hacer allí la hija del "coronel" Melk Tavares. el padre de un lado. todos ellos –honrados ciudadanos pero incapaces de llevar el cuerpo del amigo hasta el cementerio. pero ¿cuál era la limpia? ¿Por qué juzgarlo y condenarlo? Quién sabe si él no era más decente que los amigos de Osmundo. un misterio cualquiera? Una vez Juan Fulgencio había dicho. como él mismo dijera a Nacib en el "mercado de los esclavos".. era un buen médico de niños y nada más. asegurando una manija del cajón. jugaba. Hombre derecho era el Capitán. por lo menos. Estaba con sed. prestigio en Río. Ni siquiera su primo. Ni había aparecido en el cabaret aquella noche. de literatura. clavo y canela Sucia forma de ganarse el pan. arrojar a los Bastos al ostracismo. conversaba. Lo mejor era entregárselo al otro día. Nacib se estremeció. el propio Capitán así lo había dicho. cada uno por su lado. y Alfredo solamente por ser su hijo existía en la Cámara. En la cocina tragó el agua a grandes sorbos. A no ser cuando se trataba de mujeres. que trajera de la tienda del tío. Mundinho iba a arrastrar a mucha gente. sus compañeros de bar. muchacha soltera y estudiante. de Amancio Leal y del Doctor. para hacer y deshacer. aquella por quien Josué suspiraba apasionado. de cuya casa saliera el cuerpo para el cementerio. Tal vez entonces pudiera mirar el rostro de Malvina. y ni siquiera el Capitán defendía a Sinházinha. aquel día había bebido mucho durante el banquete. La puerta de la habitación de Gabriela estaba abierta. en espera de novio. "llevándole su abrazo". Se quedó indeciso. de rostro hermoso. Solamente en una cosa estaban todos de acuerdo: en matar a las mujeres adúlteras. en lo alto de los cielos. En cuanto a Tonico. al verla pasar con otras compañeras. la hija de otro. Si conseguía traer ingenieros y dragas para descongestionar la bahía como había prometido. de conversaciones sobre mujeres. a causar estragos. O ponérselo en la puerta del cuartito de los fondos. de bailes en el Club Pro greso. tiene carácter. Claro que el viejo ya andaba en las últimas. en presencia del "coronel" Ramiro Bastos. sin plantaciones de cacao. habría de comprarla. y sin embargo allí estaba. había sido una suerte que terminara en paz. médico viejo y abatido. ponerle casa a alguna mujer igual que Gloria. jefe de la oposición. El padre había visitado a Jesuíno. Vio el paquete con el vestido y las chinelas. que se enfrentaba a cualquiera. Ciertamente para no enfrentarse con las discusiones en torno al artículo. con ellos bebía. para mandar y desmandar. O. que vivía debiéndole favores a Ramiro. De ellos le venía el dinero que ganaba.. amigos en el gobierno federal.. no pasaba de ser el dueño de un bar. a dividir a los estancieros –dueños de votos– entre sí. Sonrió y tomó el paquete. para que su cocinera lo encontrara al despertar.. Nacib movió la cabeza.. que lo atendiera quien quisiera porque lo que es para él.Jorge Amado Gabriela. yendo a comprar chocolate en el bar: –Esa muchacha es diferente a las otras. hombre tan ilustrado. La luna. del Capitán y de Tonico. Pero. En la época de Filomena la puerta de esa habitación era cerrada con llave porque la vieja tenía miedo a los ladrones. Podía conseguir hacerse dueño de Ilhéus. 93 . callada. sin otros recursos que su empleo de recaudador de impuestos. Pobre.. iba a las casas de las prostitutas. Ese mundo andaba todo complicado. ¿Y el discurso en el banquete? Arrojar el nombre de Mundinho en la cara de todos. qué quería decir Juan Fulgencio.. no era hombre de peleas. Amigo de unos y de otros. no era "una porquería cualquiera" como el doctor Honorato. ¿qué diablos había ido a hacer junto al cajón de Sinházinha? Todo estaba dividido. pidiéndole empleos para los hijos. iluminaba la huerta de mamones y guayabos. Tal vez a causa del calor. en el entierro.. aquél no había nacido para la política. llevando flores. No era uno de los íntimos de Osmundo. estaba por encima de sus posibilidades. Hasta tiros podían haberlo animado. con aquella cosa de "carácter"? La verdad es que ella había aparecido en el velorio. sin dudas. pero que mantenía sus opiniones. Y ahora se encontraban divididos. ¿Por qué era diferente. claro que eso apenas era el comienzo. intentar descifrar su enigma. Si Dios lo ayudaba. ¿por qué pensar en todo eso? Lo que tenía que hacer era ganar dinero para que un día pudiera comprar tierras para plantar cacao. fue a beber agua en la jarra de la cocina.

iluminaba un pedazo de pierna. Quedé despierta. 94 . En un susurro. abrió los ojos. Nacib fijó los ojos. Tomó el paquete de su mano: –Muchas gracias. ¿No estará cansado? Doblaba el vestido. Nacib trataba de ver más.. Se quedaría sin cocinera. Ella sonreía. colocaba las chinelas en el suelo. imagen misma de la inocencia. Con la mano. ella rió: –Qué mano tan fría. y con esa seguridad había ido al cabaret. y nunca encontraría otra igual a ella. iba a hablar pero reconoció a Nacib que.. El claro de luna entraba en la habitación. –Bonito. la próxima noche. Ella lo trajo hacia sí: –Mozo lindo. ella parecía una criatura. buscó la manta.. habría un escándalo. Estaba con una mano extendida. Dios le pague. y el rayo lunar moría en la cama. la tomó del brazo y con la otra mano buscó el seno que parecía crecer a la luz de la luna. los senos y los muslos descubiertos. –Te vine a traer un regalo –tartamudeó Nacib–.. sonriendo con timidez.. instintivamente. Un hilo de rayo lunar subía por la cama. el vientre. Un seno saltaba.. la miraba. Nacib se ahogaba: –El mozo es tan bueno. El deseo subía por el pecho de Nacib.. quemaba su piel. sin coraje para tocar el cuerpo dormido. ella tomaba el vestido para verlo mejor.. Su mano casi temblaba al dejar el paquete. como si nada supiera de esas cosas. Ahora veía el cuerpo moreno de Gabriela. ella se llevaría un susto a la mañana.Jorge Amado Gabriela. pero todo lo que consiguió –¿por confusión o por picardía?– fue hacerla resbalar de la cama. . la voz de Gabriela agonizaba: –Mozo lindo. Gabriela se sobresaltó. esperando que el mozo me dijera qué quería de comida para mañana. terminaría por conquistarla. pregustando su sabiduría de ramera de ciudad grande.. Su mano tocó la mano de Gabriela. ya excitado. lo acarició con la mano: –Bonito. Desató el nudo. resurgía su desnudez cándida. ¡Y siempre aquel perfume a clavo. entre besos. Nacib se aproximó.. Esperaba dormir esa noche en los brazos de Risoleta... Llegué ahora mismo. clavo y canela aunque su riqueza eran los cuadros de santos. –Pobrecito. ahora visible a la luz de la luna. Miró las chinelas baratas.. –Tuve mucho trabajo –las palabras le salían con esfuerzo. El no pudo dominarse más. descubierto por la mitad. ¿era de miedo o para contagiarle valor? Todo podía ser. el árabe había traspuesto la puerta. se quedaría un poco más en la casa. como si no viese nada de malo en ello. el perfume a clavo lo mareaba. la pierna saliendo de la cama. Y junto al deseo insatisfecho le había quedado la irritación. Lo iba a poner en tu cama. Se hizo tarde... me vine a acostar. Sus ojos se oscurecían. Al otro día. Más que ver. Se levantó a medias y quedó sentada. Los ojos escrutaban en la oscuridad. Nacib la recorría con los ojos. Lo mejor era dejar el paquete a la orilla de la cama.. patrón. adivinábalo bajo la manta remendada que mal cubría la combinación rasgada. el calor que venía del cuerpo de Gabriela envolvió a Nacib. ¿Por qué apurarse? Si ella gritaba. Y. El perfume de clavo llenaba la habitación. los senos. le apretaba la garganta.. ganaría su confianza poco a poco. atontándolo! Gabriela se agitó en el sueño. dejaría el paquete a los pies de la cama. de pie. tal vez. lo cuelgo en el clavo. ella extendió sonriendo el vestido sobre su cuerpo.. –Dame. No trataba de esconder el seno.. tal vez se fuera.

Gabriela arreglaba una enorme bandeja de dulces. y circo ordinario. mordiendo la punta de un cigarrillo. todavía más grande. Los pétalos de las "once–horas" se abrían por entre el follaje.. ya estaba listo. –¿Viene de veras? –Ya está anunciado en los postes. para verlo. –Una vez estuvo un circo por allá. tan fuerte que atontaba a los forasteros. Fui con tía. Otra. suspiros de amor y rugidos de celos. puntuales como el reloj de la Intendencia. Así sucedía siempre. dando a todo un tinte dorado. ¡Había un hombre que comía fuego! Tuisca hacía proyectos: cuando el circo llegase. repletas de canteros de rosas. de una zafra tan grande como jamás se tuviera noticias hasta entonces. crisantemos. altar no hubo debido a complicaciones religiosas) cuando corría el dinero en abundancia y la vida se transformaba – con casamientos y descasamientos. CAPITULO TERCERO EL SECRETO DE MALVINA (NACIDA PARA UN GRAN DESTINO. los frutos de cacao ponían sobre el paisaje todas las gamas del amarillo. esperaba para contarle las conversaciones del bar. con elefantes y jirafas. "abarás". clavo y canela SEGUNDA PARTE Alegrías y tristezas de una hija del pueblo en las calles de Ilhéus. el robo ocurrido en una tienda. margaritas y no–me–olvides. de "acarajes". Llegaba de los depósitos de ensacamiento. lucha electoral y el fin de la soledad. periódicos en llamas. "tríos de pastorcitas". "kermesse" y buzos. él acompañaría al payaso en su recorrido por la ciudad. calor y fiestas de fin de año. bollitos de bacalao. El negrito Tuisca. El payaso preguntaba: –El payaso. las costumbres se degeneran. el río y el mar. montado de espaldas sobre un jumento. cada vez que un circo armaba su carpa en el descampado del puesto de pescado. leones y tigres. salpicando de rojo el verde del césped. tan habitual a los nativos que ninguno más lo sentía. Gabriela reía oyéndolo.. en los húmedos bosques "Do Unháo" y "da Conquista". atenta a las noticias del circo. Desparramábase sobre la ciudad. dalias. de las cuidadas flores.. en medro de la vegetación salvaje. y especialmente aquellos que más profundamente le afectaban: los diez pares de zapatos que tenía Mundinho Falcáo. juegos de "capoeiras" y "chef de cuisine". ni de las orquídeas salvajes. Pero el perfume que se elevaba en la ciudad. reventaban fantásticas orquídeas. Hacia los lados del Malhado. traiciones políticas y conferencias literarias. de los bosques. Se aproximaba el tiempo de la cosecha. era el perfume de las almendras de cacao. camellos. de la cocina al altar (es decir. bandidos disparando los últimos tiros. fugas. En las plantaciones. mujeres desembarcando en cada barco. con una flor y una estrella. no venía de los jardines.Jorge Amado Gabriela. Mauricio Caires) GABRIELA CON FLOR Las flores despuntaban en las plazas de Ilhéus. y el anuncio de la llegada próxima del "Gran Circo Balcánico". de los muelles y de las casas exportadoras. y frituras. PRESA SIEMPRE EN SU JARDIN) "La moral se debilita. aventureros venidos de afuera. atentados. los partidos de fútbol en la playa. grandes cargueros en el puerto y la ley derrotada. ¿qué es? 95 . que la dominaba.." (De un discurso del Dr. los menudos acontecimientos.

a ayudar mientras el empleado faltaba. le había dicho. Abandonó fuentes y cacerolas. la pollera volaba. y todavía mezclaba palabras españolas en su portugués. Tuisca se detuvo. usan una flor roja en los cabellos. el negrito y la mulata. El director me llamó. También otros clientes que antaño fueran accidentales... años en Ilhéus. las bandejas. Ño– 96 . trayendo gente de los bares del puerto.. –¿Y sabes bailar? –¿Nunca me vio? ¿Quiere verme? Se puso a bailar en seguida. Cuando sintió que Chico–Pereza entraba en la casa de al lado. –¿Y qué ibas a hacer? Se iluminó la carita negra: –Ayudarlos con los monos. y Tuisca. ayudaba a los empleados en el arreglo del lugar. clavo y canela Y la chiquilinada respondiendo: –Es ladrón de mujer. salir con ellos. Había sido el zapatero Felipe. tomó la marmita. siempre maldiciendo contra los curas. Trabajaba mucho remendando suelas. maestro de varias artes. –Un circo quiso llevarme. Bailaban ahora los dos. Cuando no. las nalgas bamboleándose. Cuando Gabriela llegaba.. olé. Antes aparecía por el bar de vez en cuando. en Sevilla. En esas ocasiones abandonaba su cajón de lustrabotas. Los pies de Gabriela todavía trazaron unos pasos.. y los hijos mantenían la casa: Filó. bajo el sol de la huerta. y el Vesubio estaba conociendo una singular prosperidad. –Todas las muchachas. Volvió. alarmando a Plinio Aragá... –Mi Dios.. las manos golpeaban el ritmo. sintiendo los pétalos velludos que le acariciaban levemente la mejilla. El payaso le marcaba la frente con cal. tenía el baile metido dentro del cuerpo. Casi únicamente los domingos venía al bar para jugar "gamáo" o damas. y tan educado como un noble español al hablar con una dama quien le enseñó aquella moda.. La fama de los dulces y saladitos de Gabriela había circulado desde los primeros días entre los viciosos del aperitivo. de montería. Arreglaron a los apurones las fuentes. pasando el tallo por detrás de la oreja. la boca sonriendo. sin embargo. siendo un adversario temido. poniendo suelas en zapatos y botas. el cuerpo soltábase.. se habían tornado habitués. Con la boca abierta Gabriela daba vueltas. No fui solamente por la vieja. y reía mostrando sus dientes perfectos. –la negra Raimunda estaba paralizada por el reumatismo. y él entraba gratis al espectáculo de la noche. antes del almuerzo. sosteniéndose la pollera con la mano. quedándose apenas golpeando las manos sobre un tacho vacío. los brazos iban y venían. Tantos. el dueño del "Trago de Oro". ¡qué bueno era bailar! Un ruido de cosas hirviendo vino de la cocina. saladitos y dulces. haciéndose indispensable e íntimo de todos. boca sucia de anarquista. los pies creaban pasos. que salió silbando la melodía. y hacia allí se precipitó Gabriela. incapacitada de ejercer su profesión de lavandera. Iba a llevar la comida de Nacib. y en sus horas libres leía folletos de tapas encarnadas. a la hora del aperitivo. Gabriela lo miraba. el español levantaba la cabeza de rebeldes cabellos blancos. arreos. "La más hermosa de las modas". No existía otra cosa en el mundo para ellos. –¿Como empleado? Tuisca casi se ofendió: –¡No! Como artista. se calzó las chinelas. chofer de ómnibus.. de joven: –Salve la gracia. o discutía en la Papelería Modelo.Jorge Amado Gabriela. fabricando chicote. cogió una rosa de un cantero del jardín. Y también para bailar. todo sobre la cabeza de Tuisca. Y con los dedos hacía ruidos de castañuelas. y se dirigió a la puerta. y como a ella le pasaba lo mismo no se contuvo. ya estaba lista. las de dulces sobre las de saladitos. En cierto momento. Actualmente venía todos los días.. el cuerpo se dividía y volvía a unirse. caminando por sus calles.

sus frituras envueltas en hojas de banana. los cabellos sujetos con una cinta enmarcaban el rostro sin pintura. imaginar la próxima. Y eso ocurría desde que Gabriela comenzara a ir al bar. con su rosa en la oreja. Mundinho Falcáo ya la había solicitado en préstamo un día en que ofreciera una comida en su residencia. en ocasión del paso accidental por Ehéus de. Ella ayudaba a servir para acabar el movimiento más rápidamente. los ojos bajos. entonces. El zapatero Felipe elogiaba la rosa en la oreja: 97 . el Doctor le daba palmaditas en la mano. Iba por entre las mesas. Tonico Bastos. para el zapatero Felipe. rodaban sobre la mesa–. perdiendo el gusto. El Capitán la reclamaba: –Venga a ver esta jugada. y parecería una criatura a no ser por las nalgas bailarinas.. un amigo suyo. bebiendo un último trago después de su aparición en el bar. el Capitán. iba derecho hacia el mostrador. con un falso aire paternal. y los salados bocaditos de bacalao que abrían el apetito. la sonrisa que se desparramaba de sus labios para todas las bocas. mi niña. el almuerzo de Nacib. desde un día que intentara enseñarle los misterios del "gamáo" en el bar casi vacío. atrasando el almuerzo. porque el profesor Josué les dedicó a ellos una estrofa en la que rimaba cocinera con hechicera. El número iba creciendo. o para el Doctor: –Muchas gracias. picantes. uno por vez. Entraba saludando por entre las mesas. Por debajo del mostrador la pellizcaba. tocábale los senos. cuando las jugadas lentas pasaban a sustituir las prolongadas. Ño–Gallo no decía nada. el pocker.. le obligaba a contenerse para no devorar los pasteles y empanadas de camarones. Ella sonreía a unos y a otros. Se sucedían las exclamaciones a su entrada: celebrando aquel paso de baile. presa entre los cabellos. reía en sordina. encantada. apenas la miraba.. clavo y canela Gallo. rememorar la noche pasada. . y depositaba la marmita. Reyes en una. era un placer para los ojos verla a plena luz del día. mi alumna. Dios la haga todavía más hermosa –y el Doctor le golpeaba suavemente la mano. el aumento de ganancias. abandonando el aire paternal. –¿Más hermosa? ¡Imposible! –protestaba el Capitán. que habían compartido. uno le susurraba galanteos. como si la presencia de Gabriela lo tornase más acogedor e íntimo. –¿Seguimos con otra? –los dados resonaban en el vaso de cuero. A veces la suerte era para Ño–Gallo. antes que la comida se enfriara en la marmita. –Dame un "cola–de–gallo". los apimentados acarajés".. La llamaba "mi alumna". llamándola "mi niña". Desde el mostrador. Nacib la veía aparecer en la plaza. Habitualmente. Pero. midiendo el tiempo por la llegada de Gabriela. a aquella hora el movimiento debería ser mínimo. apenas uno que otro retrasado apurándose para llegar a su casa. a poco. los bocaditos de las bandejas. Y la entrada de Gabriela significaría una vuelta más de bebida en casi todas las mesas. Por otra parte. Una súbita animación recorría el bar. otro la miraba con ojos suplicantes.. al verla. Venían para el aperitivo. unos traían a otros debido a las noticias sobre los sabrosos condimentos de Gabriela.Jorge Amado Gabriela. reclamaba su presencia en los momentos decisivos: –Venga aquí a darme suerte. Las chinelas se arrastraban sobre el cemento. Pico Fino. –Dos vermouths acá. fuera del "juego del burro" no había conseguido aprender ningún otro. senador por Alagoas. Ella había reído. sus croquetas de carne. le pasaba la mano bajo las polleras. eran cantados en prosa y en verso –en verso. Semicerrábanse los ojos del árabe: la marmita llena de comida sabrosa a aquella hora en que sentíase hambriento.. los parroquianos fueron prolongando la hora del aperitivo. Sus "acarajés". mientras las nalgas parecían bailar. sacudiendo la cabeza. Gabriela. a llevarle a Nacib la marmita. Pero muchos de ellos ahora se demoraban más de la hora habitual.. salían hablando maravillas de la comida. Pero él.

Una persona de bien. El rostro moreno resplandecía cuando él. Gloria surgía en la ventana. Ella lo servía. clavándole los ojos. abriendo la botella de cerveza. nos roba al pócker.Jorge Amado Gabriela.. ya satisfecho. con olor de clavo. ingeniero del Ministerio de Vialidad.. profetas de la grosería que en su obra impatriótica. Ya no llevaba la flor en la oreja. la solitaria. ¿caería por casualidad. de rostro claro y aire deportivo. –Doctor Rómulo Vieira. que daba a la plaza. Protestaba contra Josué.. tomaba los periódicos de Bahía. atrasados una semana. los cabellos sin peinar. doctor. ¿Qué es lo que va a pensar el doctor? –Es un buen amigo –rectificaba el Capitán–. y sabe vida y milagros de la gente. agregaba ásperamente la noticia. "la sonrisa tonta de los apocados y de los despechados. don Nacib". o una mujer de rara belleza. Capitán. entre dos eructos –"es bueno para la salud". con el desaliño de la mañana. el bar. Aún antes de que lo presentaran. el cabello cortado casi a rape. en primera página y con letras gordas. metida entre los cabellos. llenándole el vaso. el cine. haría falta una oda.. clavo y canela –¡Ah! mis veinte años. Apretaba con fuerza la mano de Nacib. Nacib adivinó que se trataba del ingeniero. El árabe encendía su cigarro de Sáo Félix. El la encontraba en la perezosa. el perfume de Gabriela. plantado de árboles. y una pequeña cicatriz en la frente. como obligados. e iban saliendo. Recogía las marmitas. Se iban empujados por el reloj. una balada. –No diga eso. El ingeniero sonreía.. ¡Por fin había llegado el ingeniero! El "Diario de llhéus" había anunciado en la víspera. y quedaba espiándola hasta verla desaparecer en la curva de la iglesia con su andar de bailarina... El Capitán bromeaba: –Este árabe es una institución. del navío de la "Bahiana". por fin. Gabriela armaba la perezosa en el terreno que había detrás del bar. o se la habría sacado de la oreja dejándola allí a propósito? Rosa de fuego. aquella oreja.– mirando con desconfianza la plaza y las calles. el desembarco al día siguiente. acompañando a un hombre de unos treinta y pico de años. y volvía a la casa. El bar se vaciaba. Con lo que.. aquellos ojos verdes? Josué respondía que un soneto era poco. el tan esperado y discutido ciudadano. Enseguida descubrió al forastero.. El Doctor sonreía. las casas próximas en cuyas ventanas surgían ojos curiosos. que no solamente negaban la venida del ingeniero 98 . porque la cerveza estaba apenas fría. mojada todavía del baño. al inclinarse ella. trajo trozos de hielo en un plato. Sentáronse alrededor de una de las mesas del paseo. –Mucho gusto. El es quien nos envenena con bebida falsificada. ¿eh? –el Capitán le explicaba cosas sobre Gloria. Servidor. Aparecía. y era la hora de que Pico–Fino saliera para almorzar. DEL ESPERADO HUÉSPED INDESEABLE Eufóricos. Chico–Pereza aparecía de regreso. un tanto incómodo. Allí estaba él. explicaba– elogiaba sus platos. y corrió hacia adentro para embellecerse. "hasta luego. dejando fuertes propinas que Pico–Fino recogía con las uñas sucias y ávidas. Decía. –El placer es mío. y Nacib sentábase a comer. ¿por qué no hacía un soneto para aquella flor. –¡Qué pedazo de mujer!. Se sobresaltaban cuando el reloj daba las doce y me dia. a contragusto. rondando alrededor de la mesa. el Capitán y el Doctor aparecieron temprano en el bar Vesubio. Nacib quiso servirlo personalmente. y sus cuadriles marineros.. tan feliz como si exhibiera un pariente cercano e ilustre. con el rostro quemado por el sol.

y el ingeniero sin llegar. se metía en política por primera vez. Un día –Nacib lo recordaba muy bien. blandiendo al anunciado ingeniero como una espada sobre la cabeza de los Bastos.. arrastrando un montón de gente con él. un mes. y que allí abandonara a su compañero para bailar exclusivamente para el "coronel". prometiendo y amenazando. en Agua Preta. Había sido una sensación en la ciudad. a atacar al "coronel" Ramiro Bastos. en cuyo titular se leía: "noticioso y apolítico". La renta del municipio crecería. exigir de los ingleses la terminación del ramal del ferrocarril que unía Ilhéus con Itapira. proponía alianzas. ella dormía con Tonico Bastos mientras el "coronel" recorría pueblos y ciudades. discutiendo en los bares. a hacer alusiones sobre el gobierno estadual. porque hacia más de tres meses que se anunció su arribo inmediato. ventas de zafras. especialmente los más jóvenes y cuyos compromisos con el "coronel" Ramiro Bastos eran recientes. Punto de partida inicial. con la novedad de Mundinho Falcáo asumiendo la jefatura de la oposición. El propio Capitán. a pesar de la oposición del gobierno del Estado. –Basta de plazas y jardines. le mandaba un recado.Jorge Amado Gabriela. viajaba por el interior para conversar con sus compadres. pues aquel día la vieja Filomena había partido. en una demostración de absoluto prestigio. El ingeniero había llegado vía Bahía. El día siguiente sería el de las bocas silenciadas. ¿No había conseguido.. en Cachoeira do Sul.. Ilhéus sería una verdadera capital. El "Diario del Sur". en definitiva. el de la soberbia castigada". un ingeniero para que estudiase el hasta entonces insoluble caso del puerto. que jamás hiciera caso de sus votos. y concordaban con Mundinho Falcáo en el análisis y en las soluciones de los problemas y necesidades de Ilhéus: apertura de caminos. y cuyas obras eternizábanse. Claro que había quien decía que aquella amistad política nació en el lecho de Anabela. iba a transformarse en sonrisa amarillenta. Violenta había sido la noticia del diario. El Doctor había escrito una serie de artículos. En su escritorio –toda la planta baja ocupada por el ensacado de cacao– Mundinho Falcáo conversaba con plantadores. con quien contaba en caso de ocurrirle cualquier desgracia en esa tierra asustadora. Los "coroneles" oían impresionados. y él había contratado a Gabriela– Mundinho Falcáo había desembarcado de un "Ita" proclamando a los cuatro vientos. aplicación de parte de la renta en los distritos del interior. Discutía política. llena de injurias contra los adversarios. Pero la verdad es que el ingeniero había demorado en llegar. del propio gobierno federal. prestigiados por los sucesivos gobiernos estaduales. bailarina traída a Ilhéus por el exportador. semana tras semana. anunciaba planes. El "Diario de Ilhéus". pero no ya de simples asuntos comerciales. Era con él. en Pirangi. por lo menos tan intensa como el crimen del "coronel" Jesuíno Mendonza. cuyo prestigio no pasaba de conversaciones de bar". había pasado a engrosar las filas del nuevo jefe. era la inminente llegada de un ingeniero del Ministerio. Precisamos caminos. Los Bastos mandaban en Ilhéus desde hacía más de veinte años. Pero la verdad es que el tiempo iba pasando. sin embargo. la barra dragada y rectificada dando pasaje a los grandes barcos. preguntaba por el "ingeniero fantasma. pensaba Nacib. no se comprometía a resolverlo en poco tiempo? El "coronel" Ribeirito. invención de forasteros ambiciosos y malintencionados. desembarcando en Ilhéus aquella mañana. Demostrando ejemplar neutralidad política. y daba por ganada la elección. no llevaban en sí la marca de la sangre derramada. "Exclusivamente. Se entusiasmaban sobre todo con la perspectiva de la exportación directa. su prestigio derivaba del de Río de Janeiro. clavo y canela sino también la propia existencia de cualquier ingeniero en el Ministerio. Marcó la iniciación de l a campaña política para las elecciones de comienzos del año próximo. en Río do Brago. afortunado". 99 . semanario de los Bastos.. Unos días más y entre ellos estaría el ingeniero. dándolos a ojos cerrados a Ramiro Bastos. otro mes. amigo de variar.. Otros plantadores. Mundinho. comenzó a castigar a la administración municipal. Crecía el entusiasmo de los plantadores. o formas de pago. de costumbres brutales... Y estaba excitado. el estudio y la solución del caso de los bancos de arena. para influir sobre los pequeños labradores. críticas feroces. llegaba más alto. Y a los dos traicionaba cuando Mundinho Falcáo.. sólo Ribeirito se mantenía firme.

y su parentesco con los influyentes políticos paulistas. con excepción de su família. envió numerosos telegramas. el Presidente había dicho al ministro: –Finalmente.. –¿Diez mil cruzeiros? Van veinte mil contra sus diez mil. Reunió a los correligionarios en su casa. Obra de enormes proporciones. apenas si se había retrasado por motivos burocráticos. En cuanto al ingeniero. Pero que ya habían comenzado. que el gobernador del Estado había garantizado al "coronel" Ramiro que no existía ingeniero alguno designado por el Ministerio para el puerto de Ilhéus. con una sonrisa de burla: –¿Y el ingeniero. No existía solución. de la cooperación entre los poderes federal. ante la protesta del gobernador de Bahía. 100 . Quiso hacer la misma broma con Ribeirito. para la solución del caso. yo voy a empezar a pagar. se irritaba en el tablero de "gamáo". es un pedido justo. –¿Cuánto tiempo hay que esperar? Terminaban por beber juntos cualquier cosa. El pueblo de Ilhéus debía tener un poco de paciencia. pero el otro se exaltó gritando en mitad del bar: –No soy hombre de mezquindades. Volvió una semana después. estadual y municipal. no dejaba de preguntarles. por más que lo escondiera andaba nervioso. tan peligroso para su edad. al lado del nuevo edificio del Banco del Brasil. por sugestión de Ramiro. El gobernador está al final de su mandato. lentos y difíciles. por carta de un amigo. ya el secretario de Vialidad del Estado lo había estudiado ampliamente. era totalmente innecesario. El "coronel" Ramiro Bastos había ido a Bahía a pesar de que sus amigos e hijos no aconsejaban el viaje. No contaba las dificultades reales. el susto que pasara al saber. ¿Quiere apostar? Entonces apueste dinero de verdad. El exportador se negaba.. Obra de tal magnitud. sería tiempo perdido intentar resolverlo. Amancio Leal. con su voz suave. Amancio exigía que ellos pagasen: –Cuando el ingeniero llegue. ".. El Intendente. "había encallado en la orilla para siempre. La solución estaba en la construcción de un nuevo puerto para Ilhéus.. El Capitán le insistía a Mundinho para que fuera a Río.. peleado con mucha gente. y le doy un año de plazo. El Capitán agregaba: –No pierde nada con esperar. fuera de la bahía. que exigía años de estudios antes de pensar en iniciarla. como no podía ser de otra manera. ¿O quiere más? –la voz continuaba suave. Mundinho puso en juego entonces a todas sus amistades. La zafra habíase iniciado. fue el prestigio de Lourival y de Emilio el factor decisivo para resolver la”impasse". Escribió cartas. elogiando al gobernador y al "coronel" Ramiro. Van diez mil cruzeiros a que el ingeniero viene. que el ministro había dado marcha atrás a la promesa hecha. mandó enjardinar una playa más.Jorge Amado Gabriela. triunfante. pidió y prometió. en Malhado. Aquel era un problema irremediable. áspero: –Ríe mejor quien ríe último. por otra parte. publicó un artículo sobre el futuro puerto. . clavo y canela alma de todo aquel movimiento. escribía. Dependía de millones de pesos. Un amigo suyo habló con el presidente de la República y. No siempre debemos inclinarnos ante la voluntad de los gobiernos estaduales. ni siquiera sé si será reelecto. El "Diario del Sur". que los estudios andaban lentamente. a apretar al ministro. cada vez que encontraba al Capitán o al Doctor. la mirada era mala. cosa que Mundinho jamás llegó a saber. pues la llegada del ingeniero era segura. cuándo llega? El Doctor respondía. estudios múltiples. Amancio Leal contaba a quien quisiera oírlo. perdía partidos. no podía abandonar sus negocios en ese momento. Nacib y Juan Fulgencio sirvieron de testigos. Viaje que. Al saber el nombre del autor del pedido.

–Ribeirito levantaba las manos–. al Doctor. –Voy a restregárselo por las narices a Tonico y a Amancio. que era de mayor efecto anunciarlo en el diario. –Ya sé todo lo que usted va a decirme. cuando ya habían conseguido la victoria. Ribeirito.. El no había querido alarmar a los amigos. el Capitán. Tonico había propuesto. Vaya tranquilo y disculpe el recibimiento.... Ingeniero. toda su fuerza.. –oía pasos de mujer por el dormitorio.. no tenía otra cosa que hacer sino preparar sus maletas e irse para siempre de Ilhéus. en el bar? Que usted sólo servía para traer mujeres a Ilhéus. sin hacerse anunciar. varios plantadores volvieron a entusiasmarse. se puso de pie. Mundinho los convocó nuevamente para mostrarles las cartas y telegramas intercambiados. –Y pregunte a To nico si él la prefiere rubia o morena. Les pidió. por eso nunca los había puesto al tanto de los detalles. Mundinho lo había recibido confuso –Usted va a disculparme. un nuevo retroceso del ministro. evitando cuanto podía tocar ese tema delante de los partidarios de Mundinho. siendo objeto de chistes y bromas. por los bares. valía la pena que conocieran toda la extensión y el valor de esa victoria. muy discreto. debiendo intervenir Juan Fulgencio para evitar una ruptura de relaciones. cuando el ingeniero ya en Bahía avisó su llegada en el próximo barco. Pero ahora. lo dura y difícil que había sido esa batalla contra el gobierno del Estado. Pero no se aflija. casi de pánico. o Mundinho Falcáo.. el Doctor citaban trechos de cartas. "Designado ingeniero Rómulo Vieira"... Vamos a hacer una farra monumental en el Bataclán.. que guardaran reserva todavía por unos días más. cuando el ingeniero ya estuviera en Bahía. Hoy mandé un verdadero ultimátum. al "coronel" Ribeirito. con la cabeza gacha. Aquella misma noche. –¡Tiene gracia! –Mundinho rió–. libertador de la bahía de Ilhéus". clavo y canela Mundinho había vivido días de temor. Capitán. y no dejó que el Capitán se lo llevara. Ribeirito mandó servir bebida a todo el mundo y el Capitán. Una joven que vino de Bahía en el barco de hoy. En el bar Vesubio. con el Estado en un puño. A no ser que quisiera vivir desprestigiado. ¿Y quién había vencido? ¿Él. casi. fracasado. la llegada del ingeniero. tengo gente en casa. Mundinho no trae otra bailarina? Cuesta menos trabajo y sirve a los amigos. . para ser la sombra de los hermanos... Cierta vez hasta hubo una trenzada entre él y el Capitán... –Sólo voy a ocuparle un minuto de su tiempo –aquella historia de la muchacha mandada a venir de Bahía irritaba al Capitán–. salió después en el diario. el Capitán había aparecido en casa del exportador.. en vez de un ingeniero.Jorge Amado Gabriela. Días después llegaba el telegrama del ministro anunciando el nombre del ingeniero y la fecha de su embarque para Bahía. Tampoco es necesario. –Eso nunca. El gobernador. Había jugado todo su prestigio. El Capitán asiendo el telegrama. se había empeñado personalmente. inclusive.. elevó su copa a la salud del "doctor Rómulo Vieira.. ¿Piensa que soy un imbécil.. Y solamente una semana después. por los cabarets. –¿Cómo no voy a afligirme? El tiempo está pasando. Mundinho recogió el telegrama. En el fondo. Si perdía aquella partida. jefe del gobierno. cuyo buen humor reapareció. Volver. El gobierno del Estado había hecho de todo para impedir la llegada del ingeniero. por causa del yerno. sin salir de su escritorio de Ilhéus? Su prestigio personal había derrotado 101 . Mundinho mandó llamar al Capitán. gozando el malhumor de los adversarios. Para distraerme un poco de los negocios. . Capitán. Había dejado de aparecer. El propio Tonico Bastos. eso no. ya no se contenía. –Veinte mil cruzeiros ganados sin esfuerzos. Mujeres y nada más. La noticia circuló. temía una nueva ofensiva del gobernador.. mientras bebían y conversaban: –¿Por qué. –Yo he sido quien fue inoportuno. por los sitios en que crecía la maledicencia. ¿Sabe lo que Tonico Bastos decía hoy.. que estoy de brazos cruzados? –¿Por qué no se dirige a sus hermanos? Usted es un hombre que tiene fuerza.

Nacib. Luego de los estudios preliminares. Se levantaron para espiarlo desvistiéndose. De mañanita. Malvina. sonreía.... Mundinho Falcáo y sus amigos. Malvina. de boca de Ño–Gallo. sólo sabía fotografiar en su atelier. a su vez: –La playa es bonita. El grupo bullicioso partió. nunca llegaba a fumar todo el cigarro. Eloísa.. Pero se había enterado de todo apenas llegara al bar. –¿Cuándo va a comenzar? –quiso saber Nacib. Iracema. entraban en el bar en busca de bombones y carame los. que fuera a sentarse en un banco del paseo de la playa. Sólo que no es costumbre. DE CÓMO SE INICIÓ LA CONFUSIÓN DE SENTIMIENTOS DEL ÁRABE NACIB Leyó unas líneas en el diario. –El señor demoró mucho –dijo Malvina. aún sin haber sido designado. Debo esperar a mis ayudantes. habría venido hace ya mucho tiempo. ni tampoco a leer gran cosa en los diarios 102 . el hombre. lo que ahora le sucedía frecuentemente. –Pero está vacía. Muchachas del colegio de monjas. lo acompañaba con los ojos. y gran número de curiosos. habiéndose despertado tarde. y antiguamente el finado Osmundo. –Si yo hubiera sabido que era esperado por señoritas tan bonitas.. caminando hacia la playa. ¿Es buena para tomar baños de mar? –Muy buena. La recepción en el puerto fue festiva. se perdió ese documento histórico: el negativo se había quemado... . –Vuelva para el aperitivo. Entre ellas. varios plantadores también. por lo visto. se había tornado un ser casi sobrenatural. dos meses. y los instrumentos necesarios. no pudo asistir. con el ingeniero en el centro. Malvina se dio vuelta dos veces. hermosa y seria. En general. bien temprano. Esa era la verdad indiscutible. El Capitán las presentaba: –La juventud estudiosa. Lo vieron pasar poco después.. Zuleika. Hasta apareció por allí un fotógrafo. Allí habían estado. El ingeniero se interesaba. vía directa. . corriendo hacia el mar. Ya se pensaba que usted no vendría.. envuelto en una salida de baño. cortándolo con brazadas rápidas. su hermosura estaba no solamente en el rostro y en el cuerpo elegante.. Infelizmente. aprovechando el día santo.. que están en viaje en un barco del Lloyd. –¡qué ojos tenía aquella muchacha!. Los plantadores asentían con la cabeza. las futuras madres de familia. sino que parecía venir también de adentro.. El ingeniero rió: –¿Pero no está prohibido? –¿Prohibido? No. mirando con sus ojos de misterio–.. Va a conocer medio Ilhéus. en el puente. Tal vez mes y medio. Solamente Mundinho. y vieron su cuerpo atlético vestido apenas con una malla breve. contratado por Clóvis Costa. aspirando el humo perfumado del cigarro de San Félix. Por ahí hacia las once. –Aquí no existe esa costumbre. El ingeniero anunció: –Voy a aprovechar este sol y a tomar un baño de mar. –¿Va a durar mucho? –Es difícil preverlo. a mirar. impresionados. Estaba hospedado en el Hotel Coelho. –Enseguida. Malvina. elogiaba: –Tierra de jóvenes bonitas.Jorge Amado Gabriela. Juntó a todo el mundo en un grupo. once y media. y demoró media hora en sacar la fotografía. metió la cabeza bajo el paño negro. . un dentista que fue asesinado. todavía no lo sé. El ingeniero estrechaba las manos. andaban por el comercio haciendo compras.. clavo y canela al gobierno del Estado.. Tanto se había hablado de ese ingeniero que ahora deseaban ver cómo era él.

. ¿Quién diría que ella sería tan competente cocinera. de presentaciones y elogios a granel –"es un narrador de primera"–. y él acumulaba dinero en el banco. . arrullado por la brisa del mar..Jorge Amado Gabriela.. era una de las delicias de su vida.–cuando fue preciso aumentar el número de saladitos y dulces. Al principio no había dado mayor importancia a ninguna clase de estas cosas: ni a la calidad de la comida. llevado por sus pensamientos. a la excitación de la presencia del ingeniero. agitación. Nacib había hecho la cuenta del tiempo transcurrido desde el anuncio de su llegada. aquella locura de noches pasadas insomnes!– se prendió a él. Cuando el Capitán y Tonico apenas si se hablaban. Nacib sonreía. a falta de otra cosa 103 . su buena vida tranquila. contó los días: tres meses y dieciocho días. mandó hacerle una oferta a Gabriela. Aquella media hora de sueño. ¡Y para que se vea cómo son las cosas de la vida! Aquellos mismos días fueron de calma. Tal vez los más felices de toda su existencia. cocinera como en toda Ilhéus no había quién se le pudiese comparar. generoso: –Paga la entrada de ella.. exactamente. En cuanto al cuerpo –¡aquel fuego de amor consumiéndola en el lecho. duda y esperanza para Mundinho y sus amigos. de suave alegría para Nacib. crecía la concurrencia al bar.. y el cigarro apagándose casi. y un dedo de conversación antes de abrir la escribanía. porque el librero era entendido en asuntos internacionales. conversaciones secretas. Pero solamente al día siguiente Nacib había tenido la seguridad de que ella sabía cocinar. agitada y risueña (él no había dejado de pellizcarla y de tocarla mientras comía). Había días en que el bar parecía una caldera pronta a estallar. cuando un rayo de luna lamía su pierna y en la oscuridad de la habitación saltaba un seno de la rota combinación. Tres meses y diecisiete días que él comía platos condimentados por ella. cuando todos los almuerzos se habían atrasado en Ilhéus. a partir de la segunda noche. Roncaba feliz por entre los bigotes frondosos. Con ataques en los periódicos. sin sustos. aquel perfume a clavo que atontaba. apuestas. apenas la buscaba ciertas noches.? Aquel día de la llegada del ingeniero. sin complicaciones. sin problemas graves. chismes. debido tal vez al anormal movimiento del bar. solamente les concedió el debido valor cuando la clientela comenzó a crecer. Hablaban de Ilhéus y del mundo. cuerpo tan cálido. insensiblenente. con el inigualable condimento de Gabriela. cuando se sucedían los elogios unánimes. Nunca hizo un negocio más ventajoso que el de contratar a Gabriela en el "mercado de los esclavos". con el periódico abandonado en el suelo. por estar ocupada o enferma Risoleta.. después de pedir: –¿Me deja ir al cine hoy? Para acompañar a doña Arminda.. él no estaba cansado o con sueño. exactamente el mismo tiempo transcurrido desde que él contratara a Gabriela. Entonces decidía acostarse con ella. clavo y canela de Bahía. En la silla perezosa. para el "coronel" Ramiro Bastos y sus correligionarios. de paso para la papelería. quién diría que bajo trapos tan sucios se escondería tanta gracia y hermosura. en cuanto a Tonico. Tres meses y dieciocho días había tardado el ingeniero en llegar. Tres meses y dieciséis días que compartía su lecho. ni al cuerpo de la "retirante" en las noches ardientes. y Plinio Aragá. día de la curiosidad adueñándose del bar. En los primeros tiempos. Viéndola partir. infatigable visita después del almuerzo para un dedo de amargo que ayudase la digestión. despertando alegremente con la voz de Tonico. día por día. Satisfecho con el sabor y la variedad de los platos.. sabía todo cuanto se refería al mujerío de la ciudad. cuando al llegar a casa. sordas amenazas. Gabriela volvía a la casa. Nacib no conseguía conciliar el sueño. y el clima de tensión en aumento. Poco después se les unía Juan Fulgencio.. brazos tan cariñosos. cuyos métodos comerciales eran de los más discutibles. Esa tarde. Aquel día el "coronel" Jesuíno Mendonza había matado a doña Sinházinha y al dentista Osmundo. veía próximo a hacerse realidad su sueño de un pedazo de tierra para poder plantar cacao. de perfecta tranquilidad de espíritu. Jamás había dormido tan serenamente su siesta. Enseguida se adormecía. y el "coronel" Amancio Leal y el "coronel" Ribeirito apenas si se saludaban. abombado por los manjares golosamente devorados. Sacó de la caja un billete de cinco pesos. murmullos. Jamás los negocios habían marchado tan bien. a la sombra de los árboles. recordando. De sofocones.

le reservaba sorpresas: ciertas comidas trabajosas que a él le gustaban– "piráo con cangrejo". rondando a Gabriela. Ahora llegaba todas las noches a su habitación. y luego pasó a venir todos los días. no dándose apenas.. Parecia adivinar les pensámientos de Nacib. para tocarle la mano. dejaba la rosa con su perfume. ni responder a sus esquelas. se adelantaba a sus deseos. cambio en dinero chico para ir a la feria.. era apenas su cocinera. con Pico–Fino. húmeda de deseos.. Quedó ayudándolos a servir. a la tardecita. y el almuerzo y la cena de Nacib? Sin contar que a la noche estaba fresca y descansada. rozarle la mano. Anteriormente. Le faltaba la rosa que cada tarde encontraba caída en el asiento de su silla perezosa. cama de hombre feliz. muchos otros también. se adormecía en la santa paz de Dios.. Nacib. Así come más rápido. con quien dormía sin asumir ningún compromiso. se contaban el amor al trabajo y el sentido de la economía. le armaba el catre de lona. hasta esa idea de ir a ayudarlo en el bar. sin respetar debidamente su alto cargo. con Juan Fulgencio o con el doctor Mauricio. al volver del almuerzo.. en el día de su cumpleaños. de carne satisfecha. acaso. Hacía mentalmente el balance de aquellos tres meses y dieciocho días. y sólo aparecía de vez en cuando. hasta aquella misma ciencia del amor que ella usaba para sacarle dinero. arreglar la casa –. En la lista de virtudes de Gabriela.. Pero esa siesta no conseguía dormir. Un hombre de edad. cogía los periódicos. Él había visto cuando el Juez. Y no era solamente él. "vatapá". Para verla.nunca había estado tan limpia!–. La barriga del árabe. Sí. Ese juez se estaba saliendo de la línea. ¿Cómo conseguía tiempo y fuerzas para lavar la ropa. sino tomando de él. con sus cincuenta años bien cumplidos. quien le traía a Nacib la marmita preparada por Filomena. Rondando a Gabriela. Ella servíale la comida. viniendo todos los días. Nacib se quedó pensando. y los que eran clientes ocasionales pasaban a serlo permanentes. Terminó por no buscarla más. ¿No le importa? ¿Cómo iba a importarle si la presencia de ella era una atracción más para la clientela? Nacib se dio cuenta en seguida que se demoraban más. de súbito se daba cuenta. De repente. siempre que podía. y que no tenían importancia. dormitarse por lo menos unos diez minutos en vez de detenerse a recordar cosas sin sentido. que tal vez por eso no conseguía dormir. en la mesita de la sala de visitas. allí estaba en el bar. Un día. para sonreírle. Tiempo bueno. venía a pedirle permiso para ir a la sesión espiritista a la que doña Arminda la invitara. sus mañas. había percibido la diferencia en la delicadeza del condimento. tan calmos para Nacib. había ido acrecentando las idas al cuarto de la huerta. comenzaba a dar las horas. pero ella hizo como si no hubiese reparado. un juez. Gabriela había aparecido con la marmita. meses de vida álegre. impaciente. puedo ayudarle también. clavo y canela para hacer. que pedían otro trago. Enseguida se había habituado a la comida hecha por Gabriela. era Chico–Pereza. decirle lisonjas. hacía casi dos meses. aprovechándose de la confusión en torno del ingeniero para robar la rosa. patrón. Antes casi nunca venía por el bar a la hora del aperitivo. para decirle cosas. sus eternas quejas. apenas probó los platos. Pero esa displicencia había durado poco.. Había sentido miedo de que Gabriela hiciera algún gesto brusco. bebiendo una copa de vino Oporto. Se quedaba solo.. a la hora de la siesta. Ahora olvidaba todos sus prejuicios y. pasando a no soportar su cariño representado. desde entonces. no tenía otra mujer sino Gabriela. mientras la brisa del mar le acariciaba los bigotazos florecientes. 104 . rondando. ¿Por qué se'demoraban más allá de la hora del almuerzo. Claro que a él no le importaba. tratando de salir del bar lo más temprano posible. olvidando a la experta Risoleta. creando problemas en su casa? ¿No era. de alma contenta. flores en un vaso al lado de su retrato. satisfecho de la vida.Jorge Amado Gabriela. y de tal manera que cuando fue invitado a comer con Ño–Gallo. sintió que algo le faltaba. jamás cansada. la robara de la oreja de Gabriela Y la pusiera en el ojal del saco. Aquella noche le había dicho: –Es mejor que yo le traiga la comida. tan agitados para la ciudad. somnolienta o saciada. cocinar para las bandejas destinadas al bar. Y sin sentirlo. sin prevenirlo. para servir el aperitivo a los últimos clientes. sino para verla. encendía el cigarro. buena mesa y suculenta. establecida por Nacib mentalmente. Le gustaría sin embargo.

ese terror de perderla. su voz diciéndole "mozo lindo". o qué sentía por Gabriela. Nacib sólo conocía una. sin su risa tímida y clara. los desmayos. y él la había abandonado. urgente. por fin. Él la tomó en sus brazos. dueños de bares y de hoteles. un prendedor para el pecho. por qué aquel súbito temor de perderla. acaso no era una simple cocinera. el "cuscuz" por la mañanas? ¿Y cómo vivir sin ella. y Plinio le había mandado ofrecer un sueldo mayor a Gabriela. ni pensar en perderla. sin su sonrisa diaria. Se los entregaba a la noche. le agradecía humildemente. ¿Qué significaban ese miedo. Muchas familias ricas. su color quemado de canela. Nacib. haciéndole propuestas. ¡Dios mío! ¿qué le pasaba. la rabia repentina contra los clientes que la miraban. besándole la palma de la mano en un gesto casi oriental: –Mozo bueno. y entonces. Cuando Gabriela comenzó a ir al bar. sus platos perfumados. sin respeto a su cargo? Nacib se preguntaba ansioso: ¿qué era. jamás podría querer así.. pero con la que se acostaba por hastío? ¿O no era todo tan simple? No se animaba a buscar la respuesta. envolviéndose en su calor. A veces le compraba unos aros para las orejas. y nadie lo sabía mejor que él. sin pensar en el peligro de esa tentación diariamente renovada. ¡ay!. desear tanto. Mientras tanto.. por más rica o bien casada. otra mujer. Sólo si don Nacib me echa. por bien vestida y bien cuidada que estuviese. ¿cómo él. comprarle un regalo mejor. superior y distante. su calor.Jorge Amado Gabriela. otra vez. –No estoy pidiendo. a lo mejor? De propuestas. la rosa caída de sus cabellos en la silla perezosa. mandándole recados. mulata bonita. los jugos de frutas. clavo y canela hacerle propuestas. don Nacib.. por blanca que fuese. ¿por qué no habría de ser así? No todos habrían de usar a Tuísca de portador. Pero esa estaba dirigida a la cocinera. el fuego crepitando inextinguible. un par de chinelas. contra ese juez ladrón de flores. sí. leal a Nacib. podría saberlo? ¿Qué venía a hacer en el bar el Juez sino a tentarla? La manceba del Juez.... Infelizmente había escogido mal al mediador confiando el mensaje al negrito Tuísca. y todo tan poco para sus atenciones. ¿cómo vivir sin ella? Jamás podría gustar de otra comida. aros de un cruzeiro cincuenta. Buena cocinera era algo raro en Ilhéus. él –¡idiota! –se había alegrado interesándose por las ganancias que le producían las repetidas ruedas. deberían estar codiciando a su cocinera. Pero era preciso tenerla bajo el ojo. condimentada por otros dedos. permanentemente.. fiel al bar Vesubio. Ella había sonreído: –No quiero. Jamás. recuerdos baratos. dispuestos a hacerle escandalosos sueldos. los suspiros. las salsas oscuras de pimienta. Broches de diez centavos. el propio árabe había sido quien le diera el recado a Gabriela. que le tocaban la mano. hacerle promesas de nuevo aumento. color de canela. las camisas tan blancas y bien planchadas. por qué la brisa del mar era viento helado estremeciendo su gordura? No. ¿Y cómo iría a continuar el bar sin los dulces y los saladitos de Gabriela. su perfume de clavo. su momentánea presencia al mediodía? ¿Y cómo iría él a vivir sin el almuerzo y la cena de Gabriela. el morir nocturno en sus brazos. Muchos clientes del "Trago de Oro" concurrían ahora solamente al bar Vesubio. había aparecido llena de enfermedades feas. 105 . ella se enternecía.. que le decían cosas. la que le hiciera Plinio Aragá. Así. hecha por otras manos. Desde arriba.. aquella hoguera de piernas. Y le aumentó en diez cruzeiros el sueldo. La rondaban tal vez en la casa de la "Ladeira de Sáo Sebastián". para las delicadezas de Gabriela: los platos de su agrado. necesitar tanto. los otros la rondaban en el bar.. su abandono. haciéndole un favor al acostarse con ella. no. porque era de noche. No podía impedirle que viniera porque dejaría entonces de ganar dinero. Cortes de género ordinario sólo le había regalado en dos oportunidades. aquel calor de su seno. cómo? Y sintió entonces cuanto significaba Gabriela. no. prestarle más atención. él la trataba siempre como si le estuviese pagando regiamente el trabajo. con eso le agradecía las noches de amor. –dijo ella. una joven mestiza de las plantaciones. algunos que ni siquiera le costaban nada porque los traía de la tienda del tío.

turco? Quién se lo avisa es un amigo suyo. la costumbre de andar por el suelo sin zapatos... cuando avistó la efervescencia al llegar a la Papelería Modelo. que él consideraba ofensivo para la moral de los habitantes de Ilhéus. una botella de cognac sin mezcla. que no salía del bar. Escuchó. y había gente en pie. todo el tiempo andaba descalza. ¡Didivertidísimo! hacia un lado. comenzó diciendo: –Entonces. –¿Tesoro? –Gabriela. del "coronel" Jesuíno Mendonza. clamaba el abogado. atrasada. haciéndole cosquillas en los pies. ¡Qué raro! –no hablaban del ingeniero. Tonico. el hombre finalmente llegó. no los habían deformado. también era verdad que ahora aparecía en Ilhéus constantemente. Quiso sonsacarle más a Tonico. la caminata por el "sertáo" hacia el sur. No pudo resistir. ¿por qué no se ocupa de lo suyo? ¿Quería Tonico. además. Los tiempos en la plantación. y para allá se dirigió. ¡Hasta quieren ponerle casa! –¿El Juez? –¿Él también? De quien oí hablar fue de Manuel das Onzas. todavía como indecisa llama. ¿No sería una intriga de Tonico? El viejo "coronel" estaba muy del lado de Mundinho. que se alborota toda con la presencia de un ingeniero cualquiera. pero éste renegaba de Ilhéus: –Es una mierda de tierra.. o sabía alguna cosa? –¿Qué me quiere decir con eso? –Cuide de su tesoro. estaba necesitando alguna distracción. o su partida fuese inevitable. y al bar venía con chinelas. jugueteando en la cama. . Hay gente que quiere robárselo. entrando en casa del "coronel" Ramiro Bastos. sombrío. Nacib se estremeció. como si la hubiese perdido. Hacía poco él había pasado frente a la Intendencia. Apenas se habían recostado en el mostrador. bestezuela. respiró aliviado– a arrancarlo de esos pensamientos confusos y atemorizadores. que estuviera recogido en su estancia desde el asesinato de su esposa y del dentista. el arrojarse en ellos violentamente. al llegar. Mundinho se apuntó un tanto.. sirviéndose Tonico su "amargo" cuando Nacib. la curiosidad. vio al doctor Ezequiel Prado agitar los brazos. llevando unos zapatos amarillos que le parecieron bonitos. Una vez Nacib le dijo: "conseguite unos zapatos". Cada detalle recordado lo llenaba de ternura y de nostalgia. Las pocas sillas frente al mostrador estaban todas ocupadas. Venía con el paquete calle abajo. Decidió comprarle un regalito.. y se sirvió de ella un trago respetable. En vez de estarse hablando tonterías. Comentaban el regreso a la ciudad. falta de respeto a la sociedad y al pueblo. sus ultimas palabras: –. Nacib sintió dentro suyo renacer. DE LAS CONVERSACIONES Y ACONTECIMIENTOS CON AUTO DE FE Con el correr de la tarde crecieron las nostalgias en el pecho de Nacib como si Gabriela ya no estuviese. evitar el tema del ingeniero. ésa es la verdad.. clavo y canela La voz de Tonico Bastos vino –¡"felizmente"!. Como si fuese cosa del otro mundo. Contra ese regreso. Juan Fulgencio reía: 106 . no estaba bien eso. .. calzaba el número 36 y apenas si eran un poco desparramados. Pero. buscando barrer sus melancolías. inesperado. ¿vendría del mar aquel viento helado? Agarró de un escondrijo en el mostrador.Jorge Amado Gabriela.. necesitaba un par de zapatos. con el dedo grande. En la casa. Quedaba para otra vez el sumergirse en ellos. Apuró el paso. Comentarían sobre el ingeniero o estarían haciendo predicciones sobre la lucha política. lo envolvió en una mirada mala: –¿Por qué no cuida sus cosas.

salió invitando a todos aquellos que por uno u otro motivo. Dos días después de los entierros desembarcó de un navío.. Las hermanas Dos Reís allá estaban. donde el recurso esperaba su pronunciamiento. perdida la alegría de vivir. rico comerciante con poderosas relaciones en Bahía. comentó: –Cecilio es un pedante. Poco duraron los comentarios sobre Jesuíno Mendonza. Terminaron llorando los tres además de la vieja empleada. si él conseguía meter al "coronel" en la cárcel. Claro que no estar de acuerdo era su obligación ya que había sido contratado por el padre de Osmundo. había reprobado su gesto. No se preocupen. y también él terminó conversando sobre el caso de los bancos de arena y sus consecuencias. Él venía a Ilhéus dispuesto a todas las me didas para no dejar al asesino sin castigo. El padre Basilio. vecino del dentista. –respondió rápidamente el sacerdote. Quinquina. su compañero en los baños de mar? Coronas mortuorias. al saberlo. fue organizar una visita a la tumba del hijo.Jorge Amado Gabriela. hijas mías. apeló al Tribunal de Bahía. La sensación del día era el ingeniero. Ño–Gallo. –Bien hecho. apenas alcanzó la gente para las manijas del cajón. habló de la pobre madre deshecha. andando por la casa como una demente. aquí presente. directores del "Club Progreso".. el propio Mundinho Falcáo. para acusar a Jesuíno en el Tribunal. el Capitán. Ezequiel. y habiéndola denegado el juez.. Las Dos Reís le mostraron el pesebre. para que el crimen no fuera olvidado. El doctor Ezequiel había comenzado a agitar el caso. tan delicado. tendría pérdidas. hizo venir un pastor protestante de Itabuna. había tantas como las que faltaron en el entierro. muy encorsetadas. clavo y canela –Caramba. De todo eso se enteró la ciudad entera enseguida. los cabarets y los bares cerrarían sus puertas. y la figura dramática del padre enlutado conmovió a mucha gente. Decían que el padre de Osmundo había prometido cincuenta mil pesos. por cuanto el comerciante no confiaba mucho en el fiscal. Y ocurrió algo curioso: en el entierro de Osmundo no hubo casi nadie. flores en profusión. cada una con su ramo de flores. habían mantenido relaciones con Osmundo. ¡una fortuna!. ¿Y no fue la romería al cementerio todo un suceso. la acusación no pasaba de simple formalidad. yo les absuelvo. que escuchaba atrás de la puerta del corredor. En torno al padre desconsolado y activo iban el doctor Ezequiel. vistiendo luto riguroso. Hasta la casa de las hermanas Dos Reís fue a golpear. cuya reciente graduación fue motivo de grandes fiestas. las calles de Ilhéus quedarían desiertas. dos palabras grabadas a buril: Cobardemente asesinado. Su esposa estaba sin consuelo. nuestro amigo Nacib. El abogado no estaba de acuerdo. con el sombrero en la mano. con su delgadez y su aire místico. su aplicación a los estudios. varios otros. lo opuesto del entierro? Mucha gente: comerciantes. fecha de nacimiento y de muerte y. el comerciante contó a las solteronas fragmentos de la infancia de Osmundo. ¿cuándo usted vio a la gente de aquí ofenderse por que anden sueltos por la calle los asesinos? Si todos los "coroneles" culpables de muertes tuviesen que vivir en las estancias. En la sala. el profesor Josué. a quien le gustan más las penas del infierno que los goces del cielo. había puesto a Ilhéus en movimiento durante una semana. entregada a los cuidados médicos. elogiaban al dentista: –Un muchacho tan bueno. Ezequiel no conseguía transmitir al auditorio su indignación bien remunerada. Adoraba a aquel hijo. el mayor de todos. En casos de crímenes como aquél. Un mármol mortuorio cubría ahora la tumba rasa. así se romperá la cresta ese viejo bandido. 107 . muerte por adulterio.. y el dolor estampado en los ojos secos. Encargó coronas en un verdadero desparramo de flores. Verdad es que el padre Cecilio. ¿No había sido él. con una inscripción con el nombre de Osmundo. Habían consultado al padre Basilio: ¿no sería pecado visitar la tumba de un protestante? –Pecado es no rezar por los muertos. el Gremio Rui Barbosa en pleno. tantas como las que fueran negadas en el velorio. una noche con terrible dolor de dientes en que creía enloquecer. había sido socorrida por el dentista. El padre de Osmundo. Una de las primeras medidas del padre. Requirió la prisión preventiva del plantador.

. El mayor plantador de la zona después del "coronel" Misael. saboreaba un licor francés... ¿qué hay de cierto? –Es una verdad de a peso.. gracias a Dios. estaba en un sanatorio. –¿Quién? –El "coronel" Altino Brandáo. Vende su zafra anual a Mundinho. analfabeto de padre y madre. Estoy comenzando a recogerlo.... El exportador palmeaba la pierna del plantador.. Nacib comentó: –El ingeniero es simpático. La mujer era demente. En el escritorio de Mundinho. –Dicen que el hombre arribó.. Ahora ya puedo salir un poco. servido por el exportador.. –Y hace usted muy bien –decía la voz gangosa de Ño–Gallo–. Va a conmover la cabeza de muchas chicas. o para los Estados Unidos.. y ¿qué recompensa tuve? ¿La elección para consejero? Con ellos o sin ellos.Jorge Amado Gabriela. –¿Sabe quién está en este momento conversando con Mundinho? –preguntó Clóvis Costa. el sábado estaré allí. Con él en el gobierno cambiarán muchas cosas en Ilhéus. hasta entonces en silencio. –Es casado. Prepárese para ver dentro de poco al cacao de su plantación salir directamente para Europa desde Ilhéus. con los ojos en la calle. era una carta importante de la vida política... Y se vuelve el lunes. Tipo de atleta. señor Mundinho. Me contaron esa novedad. me elijo cuantas veces quiera.. y quedé sin creerla. clavo y canela –¡No me diga que también usted va a apoyar a Mundinho Falcáo! –dijo Juan Fulgencio. Si yo fuese hombre de influencia estaría cocinándome en esa olla. Y eso que mi nombre ya estaba combinado. de cuero. Lo que usted necesita es aparecer un día por allá. pero si usted nos quiere dar esta honra no morirá de hambre. "coronel". esperando a los vendedores vocear el "Diario de Ilhéus''. Tiene que ver las plantas cargaditas.. –Sí.. –¡Pues acepto su invitación! Voy a pasar uno de estos domingos con usted. espiando a Mundinho con sus ojos astutos–. Da alegría a los ojos ver esa abundancia de cacao. Si quiere. con botas y espuelas. el plantador. ¿Cómo sabían ya todas aquellas intimidades del ingeniero? Juan Fulgencio explicaba: él mismo lo había contado después del almuerzo. ¿Por qué diablos el diario no está circulando todavía? El "coronel" Brandáo. Y puede ser que negocie sus votos también. –informó Juan Fulgencio. Mundinho Falcáo tiene otra mentalidad.... defendí varias de sus causas. Con él votaba todo el distrito. es claro. De primera este aguardiente.–Separado de la mujer. ¡eh! Parece más un artista de cine. segura mi elección. Mañana ya andará revolviendo en el puerto... Es casa de pobre.. 108 .. A la hora de escoger el presidente del Concejo Municipal prefirieron a Melk Tavares. señor. la casa es suya. estaba amarrado aquí con el asunto de la llegada del ingeniero. este año el cacao da gusto.. todo luciendo a los pies de uno. –Pues sí. –cambiaba el tono de voz–. Pasar unos días con nosotros. Acompañé a los Bastos un horror de tiempo. Quién habría de decirlo. –Trato hecho. hundido en el sillón mullido.. de Río do Brajo.. cuando el Capitán lo llevó a la papelería.. –¿Y quién me lo impide? –replicó el abogado–. cosa fina. –completó Ño–Gallo. –se sirvió otro trago de licor.. Clóvis Costa decía la verdad. No es de aquí. –Véngase el sábado. porque los domingos los hombres no trabajan. ¿no? –pero sin esperar respuesta continuó–: Dicen también que usted va a ser candidato en las elecciones..

también él muchas veces se había sentido amargado por el abandono en que vivía el interior. Y es fuerte como un toro.. "coronel"? –¿Yo? Soy de Sergipe. espiándolo. en cambio. –¿Por qué. uno sabe enseguida. Mundinho reía: –Usted está queriendo hacerme pagar un precio demasiado alto por las elecciones. como este aguardiente. casi cinco.. me temo estar derrotado.. Todo cuanto me dice es como las tablas de la ley: verdad pura. sobre los problemas de la región. Para lo demás.. ya se había acostumbrado a él. pero de cuando en cuando sus ojillos vivos escrutaban el rostro de Mundinho. también para poder conversar. como pesando su sinceridad. "coronel". presentando soluciones. azucarado. –El casamiento es una cosa seria. para poder acostarse con ella. si usted me lo permite. "coronel''. Esa bebida es una cosa fina. gracias a Dios.. sólo que usted. Si dependieran de mi casamiento. iba citando al pasar todos los intereses que lo ligaban a la zona. Quiero ganar con mi programa. Ese trago es engañador: oloroso. Para tener mujer en casa. Le habló entonces como ya lo hiciera con tantos otros.. trazando caminos y perspectivas. El plantador escuchaba mientras preparaba un cigarrillo de paja de maíz y tabaco en rollo. Mundinho sacó del armario una botella de aguardiente: –Como prefiera. exponiéndola al sol–. "coronel". –Yo llegué hace solamente cuatro. No le estoy ofreciendo a ninguna hija mía: las tres están casadas. El exportador meneó la cabeza: aquél argumento no era nuevo. hija de uno. Lástima que usted no sea casado. Usted. olvidado por los Bastos– 109 . en ninguna otra cosa. la llegada del ingeniero. No es así como quiero ganar. para serle franco. Le da hijos a uno. impone respeto... Y soy tan "grapiúna" como usted. prefiero un aguardiente. no engaña a nadie. Primero hay que encontrar la mujer con quien uno sueña. no es de aquí. y bien casadas. –levantó la copa de licor.. El aguardiente no.. hasta parece bebida de mujer. o que propiciara. el casamiento nace del amor. están las mujerzuelas. –Discúlpeme usted. casi una obra de arte. Hay otros que vienen aquí sólo pensando en el dinero y. –elevaba los ojos hacia Mundinho. soy "ladrón de caballo" como dicen estos tapes de aquí – examinaba los reflejos del cristal al sol–. "coronel"? –tomaba la botella. una especie de ejercicio intelectual: –¿Usted nació aquí. Sólo que. los trabajadores casan hasta con un pedazo de palo si viste polleras. le voy a dar un consejo. Usted es más que merecedor. para servir nuevamente. Así todo el mundo verá que usted no está aquí apenas de visita.Jorge Amado Gabriela. Rebatirlo habíase tornado un hábito. Desarrollaba su argumentación. cásese con una muchacha de aquí. –¿O de la necesidad. –Usted tiene muchas condiciones. las diversas empresas en que se metiera. Para terminar con el caso del puerto. De aquí no voy a salir más.. "coronel"? –Mundinho se sentía contento de que el viejo entrara de lleno en el asunto–. usted ni siquiera se imagina. para provecho suyo. en las necesidades de la tierra. Claro que ya hace cuarenta años que llegué a Ilhéus. piensa en todo. clavo y canela –¿Y por qué no. Pero.. no es cierto? En las planta ciones. Ayuda hasta en la política. ¿Pero por qué yo debería ser casado? –Pues. Pero hay muchas muchachas lindas aquí y en Itabuna. con un entusiasmo contagioso: –Usted está con toda la razón. La mujer presta muchos servicios.. ¿0 no tengo cualidades? ¿Piensa tan mal de mí? –¿Yo? ¿Pensar mal de usted? Dios me libre y me guarde. ¿Quién puede contradecirlo? –ahora miraba el suelo.. emborracha sin que la gente se dé cuenta.

Así se lo dijo al Capitán. –El hermano era académico de medicina en Bahía. ha hecho servicios a mucha gente. Y sobre todo no conoce a Altino Brandáo. don Mundinho. El "coronel" Ramiro piensa de otra.. –¿Tiene "El crimen del padre Amaro". ¿Quiere llevarlo? Una gran novela. Mundinho sonrió. También estoy contento de la conversación. clavo y canela . para el progreso de la región del cacao. Gasté mi latín inútilmente. Pero nosotros volveremos a conversar. todavía. Mi amigo. Lo tomé para leer pero mi hermano me lo quitó diciendo que no era lectura para una jovencita. Y si él nos apoya. interrumpían los dimes– ydiretes.. Hijas del doctor Alfredo. "No le prometo nada pero volveré para conversar otra vez" –imitaba el acento cantado del plantador. para él gobernar apenas si es empedrar las calles o llenar de jardines la ciudad. ¿usted no la conoce? La otra es muy chica. él con su prestigio. se lo vendí bien y estoy contento. –Allá en casa tengo "El crimen del padre Amaro". tiene parientes y compadres. Él tiene una nieta bonita.. usted ya conoce mis ideas. y los corrí sin precisar de la ayuda de nadie. si el gobierno lo reconoce. pero el "coronel" Ramiro tiene las amistades. No lo necesité en la época de los barullos. Eso se lo aseguro. No es hombre de medias palabras.. Juan Fulgencio las atendía. que apareció poco después de la partida del señor indiscutible de Río do Brago: –Un viejo imbécil. don Juan? –Sí. – observaba al exportador–. 110 . –¿Y por qué él puede leerlo y tú no? –centellaban los ojos de Malvina.Jorge Amado Gabriela. Usted con su cabeza.. Yo pienso de una manera. –¿Dijo que iba a volver? Excelente señal –lo animó el Capitán –. Yo estoy proponiendo un programa de trabajo. Le habría dicho en la cara que se ponía en contra nuestra si su labia no lo hubiese impresionado. me enteré de su modo de pensar. Si el pueblo de aquí tuviese juicio sería usted quien ganaría. de administración. porque sólo prometo lo que voy a cumplir. lamentando ese tiempo perdido.. Clóvis Costa cada vez más inquieto: habían pasado de las cuatro de la tarde y no aparecían los diarieros con el "Diario de Ilhéus": –Voy a la redacción a ver qué diablos pasa. pensando que ya había convencido al "coronel". Mundinho iba a hablar. En la papelería se prolongaba la conversación. con aquella extraña luz rebelde. con los electores. Muchachas del colegio de monjas. una buena parte de la tarde. Malvina entre ellas.. Malvina recorría con los ojos el estante de libros. Cuando llegué a Río do Brago no había nadie por allí. Discúlpeme: ¿por qué no hace un arreglo con él? –¿Qué arreglo. No es para mí que pido los votos. su golpe de vista. que nunca me perjudicó. hojeaba novelas de Eça de Queiroz. Pero estoy acostumbrado a votar por Ramiro. El plantador se rascó la cabeza de cabellos mal peinados: –Vine aquí para venderle mi cacao. "coronel". No veo acuerdo posible. un gesto del "coronel" lo impidió: –No le prometo a usted nada. Voto por Ramiro desde hace veinte años.. eso ya es otra cosa. queriéndome casar con una nieta de Ramiro Bastos. de Aluízio de Azevedo. Iracema se aproximaba con risita maliciosa. es para Ilhéus.. –Pero hay una cosa: usted tiene la razón. no sé.. Ahora. Mundinho se llenaba de paciencia: –No se trata de eso. usted todavía no conoce a nuestros "coroneles". todo el mundo está ya acostumbrado a votar por él. Una vez que se metieron conmigo él me dio la razón. "coronel"? –Unirse los dos. hojeaban libros de la `Biblioteca Color Rosa". Se retiró dejando al exportador irritado. los que aparecieron después eran unos culos sucios.

nunca Nacib la había escuchado reírse así. Corriendo por la calle. y tantos otros rondándola. Juan Fulgencio acostumbraba preguntarle: –Entonces.. Rómulo de pie a su lado. Malvina no tardaría en enterarse. –comentó uno de los presentes–. Voy a leerla en casa. Viejo atrevido... Tuísca? –Pegaron fuego al "Diario de Ilhéus". Y se hablaba de él para Desembargador... La muchacha estaba sentada en un banco. divisó a Malvina conversando con el ingeniero en la avenida de la playa. ciencia y espiritismo. un poco. el "coronel" Manuel das Onzas.. Plínio Arajá. Le doy mis felicitaciones. mi querido amigo? –se interesó el juez– Qué empleada se encontró..Jorge Amado Gabriela. solidario. –¿Quién es inteligente? –quiso saber el Juez apoderándose de la silla dejada por Clóvis. no tiene nada de inmoral. hora de acabar las conversaciones. mensajero de buenas y de malas noticias. –¿No lo halló un tanto irreverente? –¿Irreverente? Si.. compraba para adornar el estante e imponerse en la ciudad. Josué. Josué también miraba la escena. Pero es muy instructivo. Nacib sentóse a su lado. Malvina reía en la playa. El ingeniero era casado.. El árabe pensó en Gabriela: el Juez. Viejo sinvergüenza.. en aquella dulce tarde de sosiego. clavo y canela Iracema se impresionaba con el coraje de la amiga: –¿Vas a comprarlo? ¿Qué van a decir? –¿Y qué me importa? Diva compraba una novela para señoritas. –Estas muchachas de hoy. prometía prestarla a las demás. –¿Qué? –¿En el edificio? ¿En las máquinas? 111 .. Hasta libros inmorales compran. Ilustrísimo –respondió Juan Fulgencio apretando la mano del magistrado. sin respeto por el cargo que ocupaba.. Es por eso que existen casos como el de Jesuíno. el negrito Tuísca resoplaba junto a la mesa: –¡Don Nacib! ¡Don Nacib! –¿Qué pasa. viejo cínico. Se quitó el sombrero para saludar a Gloria. Gloria se reclinaba en la ventana. enfurecido de celos. avergonzado. mezclando jurisprudencia y literatura. Ella reía con su carcajada amplia.. –Hablábamos de Eça de Queiroz. Dignísimo. Iracema le pedía a Malvina: –¿Después me la prestarás? Pero no le cuentes a nadie. se levantaba volviéndose hacia la ventana prohibida de encajes y senos. Según se comentaba. ¿gustó de Anatole France? –Un autor muy instructivo. Esa muchacha es inteligente. Juan Fulgencio cortaba la conversación: –No diga idioteces. El libro es muy bueno. –para el Juez todos los autores eran "muy instructivos". oyendo la cristalina carcajada resonar en la dulzura de la tarde. simpatizando con su tristeza.. Y todavía le preguntaba el nombre de Gabriela. pero no leía ninguno de ellos. la mujer estaba loca en un hospicio. en un gesto irreflexivo y escandaloso. Al acercarse a la plaza. Con la presencia del Juez retornaron las penas de Nacib. –respondía imperturbable el Juez. usted no entiende nada de eso. Desde el bar. –¿Ya se va. ¿Cómo es el nombre de ella? Salió.. Compraba libros por kilo. dónde la abandonaría? Era la hora en que crecía el movimiento en el bar. Una calma infinita cubría la plaza aquella tibia tarde de Ilhéus. El joven profesor no buscaba esconder el inmenso dolor que le corroía el alma.. ¿Qué habría hecho de la rosa de Gabriela. El mismo Josué no tenía a menos escribirle rimas. –Un autor muy instructivo.

A la llegada de los nombres armados. todo había sido previsto. creció en llamas altísimas lamiendo amenazadoramente las fachadas de las casas. Desde allí. Subieron al camión. también. le echaron querosene y fue una hoguera que ni las de la noche de San Juan. brillábale el ojo sano. saliendo con el resto de la edición. Contábase. clavo y canela –No señor.. empleados y ayudantes voluntarios. con el fuego criminal de incendiarios oscurantistas! Algunas personas aplaudían. Los bandidos. se había borrado (cagado) de miedo. el gobierno aplastado. tribunas en las esquinas. que el viejo Ascendinho. tengo familia. había asistido al desarrollo de los acontecimientos. tierra de civilización y de libertad! Jamás permitiremos. El Doctor. habíase empapado de agua. con voz conmovida. a no ser que pasen por sobre nuestros cadáveres. DEL FUEGO Y DEL AGUA EN DIARIOS Y CORAZONES Algunos afortunados conseguían retirar de las cenizas mojadas ejemplares casi perfectos del diario. 112 . para no perder la costumbre y garantizar la retirada. Nerones de mala entraña. Lo que el fuego no consumió. traída en latas y baldes por obreros. el "pince –nez" perdido en el saco. pobre profesor de portugués que se ganaba unos pocos centavos extras en la revisión de los artículos de Clóvis Costa. Levantaremos barricadas en las calles. pueblo mío de Ilhéus. desde una mesa instalada junto a una de las puertas.. –¡"Diario de Ilhéus"! Lean el "Diario de Ilhéus". derrotar la luz del pensamiento escrito. En los diarios. en las inmediaciones.. caballos de Calígula.Jorge Amado Gabriela. Trepado en una mesa transportada de la redacción. Jesuíno se extrañó: –Todavía no habló de los Avila. pálido por la indignación.. uniendo las manos en una súplica: –No me maten. les apetece combatir y vencer las ideas.. Algunos habían alcanzado a vocear.. y el chofer atravesó las calles centrales tocando la bocina. atropellando casi al exportador Stevenson. El cerco perfecto a los "canillitas" que salían de los talleres con los ejemplares. sin los Avila. la gente se paraba a mirar la escena sin comprender. silbaba. La llegada del ingeniero. apostándose en las inmediaciones del periódico. el Doctor. Un discurso suyo. Las latas de kerosene estaban en un camión parado junto al paseo... en espera de la hora... El fuego crepitó. Algunos bandidos entraron en la redacción y en los talleres.. batía palmas. Los diarios habían sido secuestrados de las manos mismas de los "canillitas" atemorizados. para apagar la hoguera. Las cenizas desparramábanse por las calles. Amancio y Jesuíno ni siquiera se levantaron de la mesa. desapareciendo en dirección a la carretera. extendía los brazos hacia los aplausos. dispararon unos tiros al aire disolviendo la asistencia. y le comentó sonriendo al "coronel" Jesuíno Mendonza: –El Doctor está inspirado hoy. volaban impulsadas por la brisa de la tarde y era persistente el olor a papel quemado. bandidos traídos de las plantaciones. de los editoriales y noticias. peroraba ante los curiosos amontonados ante el "Diario de Ilhéus": –¡Almas de Torquemada.. ante tanto entusiasmo... de los depósitos. Del "Trago de Oro". el "coronel" Amancio Leal oía el discurso inflamado del Doctor. la multitud de chiquilines de fiesta clamaba. Los curiosos se aglomeraban en las puertas de los negocios. vibrante y conmovido: –¡Pueblo. caminaban hacia el diario. Iba disparado como un loco. que venga a instalarse la negra Inquisición para perseguir la palabra escrita. juntaron un montón en la calle. de aquella mesa. no sirve.

acabó de enfurecer a Josué.. Comenzaron a acudir los amigos. le he dicho. GABRIELA EN LA BERLINDA 113 . en torno al padre Cecilio. interesado únicamente en los acontecimientos que se desarrollaban en la playa. si puede saberse? –¿Puedo decirlo? –No se cohiba. los labios carnosos de la mulata se abrieron en una sonrisa. y se apostó. extremadamente ocupado en comandar la banda de chiquilines frente a la redacción. de luto el corazón. Las solteronas ya estaban graznando en la puerta de la Iglesia. abrazando a Clóvis Costa. La risa de Malvina ante el mar. –Salga de adelante. .. ahijado de Amancio.. Y a quién dirigiera todo. Durante el resto de la tarde diferentes personalidades se allegaron a prestar su apoyo... Gente de los Bastos. Malvina paseaba con el ingeniero por la avenida. Nacib había arrastrado a Josué hasta el periódico pero el profesor se había quedado apenas unos minutos. con el rostro más pálido que nunca. Fue el profesor Josué. un cierto "rubio". sin dar importancia a la curiosidad que los rodeaba. Rómulo señalaba el mar. improvisando aquella manifestación. –Con buen éxito. heroicamente.Jorge Amado Gabriela.. Diversas personas habían reconocido a los hombres de Amancio. En Ilhéus. ¿Qué fue lo que pasó? –Prendieron fuego a la edición del "Diario de Ilhéus". cubiertos de crespones los ojos románticos. perdida ya toda la prudencia y la responsabilidad. De la mesa del bar. clavo y canela estratégicamente situada. peleador profesional que vivía haciendo escándalos en casas de las mujeres de la vida. .. Amancio comentó con desprecio: –Ni siquiera sabe agarrar el revólver. pasó entre las solteronas y mientras se acercaba a la ventana de Gloria. profesor. Amancio le solicitó con su voz suave. –¿Y quién es. no fue el negrito Tuísca.. La joven escuchaba interesada riendo de vez en cuando.. Sacó su revólver. quien se paró bajo la ventana de Gloria para satisfacer su hambre de noticias.. le apretó el brazo: –Salga. de Melk Tavares.. Continuaron en el bar.. Gloria miró hacia la avenida de la playa: –¿El muchacho que está conversando con su feste jada? –¿Mi festejada? Qué esperanza. Amancio levantó su vaso de cerveza. Como el hombre no oyera. Simple conocida. –Buenas tardes. Después de haber pasado el canmión. Mundinho apareció con el Capitán.. informándola tal vez sobre su profesión. en la puerta de la redacción. a la gente que se paraba en el paseo del otro lado de la calle para verlos. en la conversación de Malvina y del ingeniero. Aquella tarde. mandando los hombres. de Jesuíno. Clóvis Costa había llegado cuando las llamas comenzaban a ser contenidas. El periodista repetía:–Son gajes del oficio. desinteresada totalmente de los diarios quemados. pero en la avenida Malvina ni se había dado cuenta. Finalmente. comentando el incendio.. –Buenas tardes. En la puerta de la Iglesia las solteronas desorbitaban sus ojos. Por culpa de ese imbécil del ingeniero que llegó hoy. sólo hay una mujer que me quita el sueño. ¿no era el ingeniero el responsable? El recién llegado ni se dignaba interesarse por la brusca agitación de la ciudad. impidiéndoles la visión. por favor. y le sonrió a Jesuíno: –Operación de limpieza. A un individuo que se colocó en la puerta.

le restregaba el rostro en la cara salvaje. porque yo había pensado lo mismo. él venía a restregarse contra sus piernas. ¡Nació una hermosura de chico!. Robaba en todas las cocinas de la "ladeira". no. adormecerse en brazos de alguien. me gusta más andar con chinelas. sino también de los consejos que él te da. Va mostrando el camino a uno. El se había ido habituando.. disculpa que te lo diga. Y mirá que el compadre Deodoro es entendido en estos asuntos. casi salvaje. 114 . doña Arminda trataba de convencerla: –Muchacha. –¿Quién va a aconsejarte? Y tan luego a ti. hacerlo venir a comer en la mano. correteando por calles y tejados. Pero. –No diga eso. dejarse tomar y llevar al regazo.. ¿Quién me ayudó? El finado mi marido que me acompaña. la viuda remendando medias. Andas caminando por la vida como una ciega. El otro día tuve un parto difícil. corredor de gatas de la vecindad. Cuando. Nunca imaginaría que pudiera ser posible amansar aquel animal tan arisco. un diamante en bruto para lapidar en las sesiones y ser aparato perfecto de las comunicaciones del más allá. Porque un espíritu es lo mismo que el guía para un ciego. Para doña Arminda sólo había una explicación: Gabriela era medium de poderosos efluvios. de vuelta al bar.. doña Arminda. Así tu guía no puede aconsejarte. Hasta los zapatos que don Nacib me dio. colas de pescado. que no me deja. que eres una tonta. El pelo sucio de barro. con trozos arrancados.. –Yo no tengo. era odiado por todas las dueñas de casa y sirvientas. no me gusta. para conseguir que él la siguiera maullando. Yo aprovecho todo lo que tengo. tripas de gallina. doña Arminda. –¿Preciso. Estaba detrás de la silla de ella". cuyo ronronear crecía. no.. a ronronear.. no desarrollada ni siquiera descubierta.. que tanto necesitas de consejo. por qué. luchador sin rival. clavo y canela Era un gato vagabundo del "morro".. el de doña Amparo. dejarlos en paz. Ni sabes aprovechar lo que Dios te dio. ¿no es cierto? Es mejor no andar dando vuelta con los muertos. dejando semicerrados los ojos. no. Para doña Arminda aquello era un verdadero milagro. Para qué. en busca de sobras de la cocina. –rascaba la barriga del gato.. Le arrojaba trozos de pellejo... –Pues haces muy mal. tan joven como es. peleador y prolifero.. Voy con ellos al bar. ¡qué hay que ver! Manda y ordena que da miedo. Él me fue diciendo al oído lo que yo debía hacer. Todavía el otro día el compadre Deodoro me preguntó por ti. "¿Por qué aquella hermana no volvió más? Ellatiene un espíritu–guía de primera. –M'hijita. ¿Cómo hizo Gabriela para conquistarlo. no quería salir. para que viniese a acostarse en su regazo? Tal vez por que no lo había azotado con gritos y escobas cuando él aparecía.. hasta de medicina. Fue lo que me dijo. doña Arminda. No quiero. Yo sin saber qué hacer. No parece. ¿Qué otra cosa sino sus poderosos fluídos podrían domar animal tan bravío? Sentadas las dos en el batiente de la puerta. Andar con zapatos no me gusta.. Pero él. la oreja despedazada. no entiendes lo que él te dice. jamás habían conseguido echarle mano. maullando agradecido cuando Gabriela extendía la mano y le acariciaba la cabeza o la barriga. ágil y desconfiado. que estoy sin entender... Tonta de marca mayor. Ya no parecía tan flaco y sucio. No me gusta eso. con aspecto de aventurero. ¿Qué tropezones? –No se trata solamente de tropezones. tiene una intimidad con los espíritus. doña Arminda? No sabía. Podrías llegar a ser medium vidente .Jorge Amado Gabriela. palabra por palabra. Una coincidencia. m'hijita. don Milton ya con la historia de querer llamar al médico. Gabriela apretaba el gato contra su pecho. Allá arriba –y señalaba al cielo– ellos saben de todo. El chico estaba atravesado.. evitándole los tropezones. –Debe ser bueno ser partera. y ahora pasaba la mayor parte del día en el fondo de la casa durmiendo a la sombra de los guayaberos. y él apenas si maullaba en sordina. Gabriela sentábase para almorzar. rascándola levemente con las uñas. m'hija. lo que tienes que hacer es no perder ni una sesión. audaz pero prudente. y Gabriela jugueteando con el gato. si bien conservaba la libertad de sus noches. Ayudar a los inocentes a nacer. Masticaba los bocados que ella le daba. –No quiero..

–Pues yo te digo. dando y negando. Don Nacib anda con el corazón en la mano. y yo sólo quiero cumplir con él. "coronel" –respondió la viuda.. –susurró doña Arminda. ¿Qué más voy a pedir? Doña Arminda perdía la calma. te lo dará.. solamente esto: es cuestión de querer. No quiero pensar en eso. él hasta puede casarse contigo. Viejo sin gracia ese tal juez. Eres más tonta de lo que yo pensaba. "coronel"? –Hum. ascendía la calle. Soy capaz de jurar que no le pides nada a don Nacib.. ¿no? La conocí por la moza –señalaba a Gabriela–. ronroñeábale al gato. después será tarde. él te contratará dos enseguida. –moría la sonrisa en sus labios–. –Por aquí es difícil.. tonta? Entonces no ves que don Nacib está loquito.. salir del brazo de tu marido... No quiero calzar zapatos.. Sólo que él estuviese loco. hasta me pinché. –Allá está otro más. Él anda asustado. si le pides dinero. –¿Cuánto le paga Nacib? Gabriela levantaba sus ojos cándidos: –Seiscientos cruzeiros. ¿Para qué? –¿Piensas que vas a ser linda toda la vida? Si no aprovechas ahora.. vestir de lo bueno y de lo mejor. 115 . ¿Por qué habría de casarse conmigo? No quiero. Y don Nacib pudiendo dártelo todo. no. el gato se asustó y la miró con ojos malignos: –¡Todo! Todo.. ¿por qué me voy a casar? Don Nacib es hombre para casarse con una chica buena. doña Arminda. de representación.. –¿Y no quieres ser una señora. doña Arminda. que vive con un pie aquí y otro. voy a traer la familia para Ilhéus... –Esta es la casa de Nacib. –¿Casarse conmigo? ¿Por qué? No necesito. sí. de familia.. el "coronel" Manuel das Onzas.. ayudándolo. De casarme con don Nacib... que él ya encontró perdida.. don Nacib tiene tanto que hacer! No va a querer casarse con una cualquiera como yo. arrojó la media con el huevo de madera. el dinero que quieras. que se le cae la baba. Ando buscando empleada. Mi Chico me contó que el juez habla de ponerte casa. Si le pides sedas. m'hija. qué. –No quiero. apretando el gato contra el pecho: –Don Nacib es un mozo bueno..... dejándolo con agua en la boca. clavo y canela –¿Quién te está hablando de zapatos.... si le pides una muchacha para que te ayude en el trabajo. se quitó el sombrero Panamá. Está rico. te las dará. Gabriela rió. –sonreía.. –Buenas tardes. tener representación? –A lo mejor tengo que estar calzada todo el día.¡Pero. Si te sabes manejar. don Nácib.. ¿No es cierto? –Para ir al cine cuando usted va... todo lo que quieras él te dará –bajaba la voz en un susurro– . muchacha.. le acariciaba la nariz mojada y fría– .. Él se lo oyó decir a Ño–Gallo.. . Me gusta él. –Buenas tardes. ¿No saben de ninguna? –¿Empleada para qué. con su andar de plantador. Pasarme toda la vida cocinando para él. para cocinar.. mientras con un pañuelo de color se limpiaba el sudor.. No me gusta ..Jorge Amado Gabriela.... ¿miedo de qué voy a tener? Él no piensa en echarme.. hasta me gustaría. mandar en una casa. –No necesito. de saber llevar las cosas con habilidad. Doña Arminda se pinchó el dedo con la aguja ante tanta ceguera: –Uff. sí señor. Se paró delante de las mu jeres..

Que era bueno para pensar. le puedo dar de todo. no hay duda. Estoy bien aquí. era bueno . –Pero es lo que yo te digo: se trata sólo de querer. calzando zapatos.. Sí. ¿para qué? No valía la pena.. la alegría cotidiana del bar con aquellos mozos lindos –el profesor Josué... no. clavo y canela –Paga bien. Queriendo. esa de su casamiendo con don Nacib. No es por nada. ¡de casa tan rica! Venía despacito. sintiendo en las nalgas el peso de la pierna del hombre gordo y grande. y quedó escuchando por detrás de la puerta de su casa. "coronel"? –Arruina las manos. Estaba contenta con lo que poseía.. Esa doña Arminda. había sido su mismo tío. En la ciudad. no.. ¡un mozo lindo! Con los bigotes le hacía cosquillas en el cuello. el Doctor. aparecía la cabeza de doña Arminda llamando a Gabriela: –¿Vio que coincidencia? ¿No te estaba diciendo yo? También quiere ponerte casa. Zé do Carmo también. medias de seda. Con permiso. la cocina y su fogón. el prendedor. vestido y zapato. Depende sólo de usted el largar las cacerolas. recostar la cabeza en su hombro cómodo como una almohada. Gabriela se estremeció. era bueno dormir con un hombre pero no un hombre viejo.. ella era una chiquilina. sin vicio de hombre. las chinelas.. ¡ah! eso sí.. Clemente en el camino. casa decente. empleada. para arreglar la casa. estaba quedándose medio loca. el dorso desnudo. con su espiritismo.. Pero es una pena que una morena como usted esté metida en la cocina. Cuando la familia venga traigo una de la plantación. casi agradeciendo. estudiante joven. lavar la ropa. –No quiero. y de noche llegó su tío. Muchacha virgen. discú lpeme. bailar con Nacib. con un hombre fuerte y lindo. don Tonico. Sobre el muro bajo. Se amontonaban los granos 116 . Contenta con don Nacib. –No me gusta él. el plantador miraba el corredor.. "coronel" . por acostarse con él. el cuartito donde dormía.. ella era una chiquilina. Se hizo un silencio prolongado.. toda llena de humos. DE LA LUZ DEL FAROL Bajo el sol ardiente. los trabajadores recogían los cocos del cacao.. salir a caminar por la calle. por casa y comida. y mujeres y chicos los reunían y partían con trozos de cuchillos. Por gustar de él. Caían con un ruido sordo los frutos amarillos.. Don Nacib era hombre para casarse con una muchacha distinguida. con la hoz presa a largas varas. no por dinero. con su gato conquistado al cerro. El "coronel" sonrió todo satisfecho: –Para decirle la verdad. no necesito cocinera. acostarse con hombres. en la punta de los pies. Entrar al cine. doña Arminda recogió sus remiendos. Bebito.. Con un hombre joven sí. Ir a una fiesta. Era bueno dormir con él. no me falta nada. –¿Por qué. saludó. con miedo a la madre. usando perfumes. el capitán– contenta con el negrito Tuísca su amigo. Ni aunque estuviera muriendo de hambre.. sentarse junto a él.Jorge Amado Gabriela. Tener alianza en el dedo. Gabriela servía para la cocina. no se ofenda. Contenta con el patio. al fondo de la puerta. viejo y enfermo. No uno viejo y feo. los aros. dormir por dormir. el señor en las plantaciones. no dejaba de sonreír. una pulsera. Pensar. Me gusta su tipo. Aunque fuese con zapatos que apretaran. don Ari– y aquellos hombres delicados –don Felipe. Gabriela se levantaba. descansando la cabeza en su pecho velludo. como don Nacib.. cuenta abierta en la tienda. descansar con él. los vestidos de percal. –¿Qué me dice de mi proposición? –No quiero. Darle el brazo. Que idea sin pies ni cabeza. menos los zapatos que le apretaban los pies. El primero de todos.

protestaba contra las mujeres y chicos: –¿Qué debilidades son esas? Más rápido. trabajador. pisando las hojas secas.. dígame. Melk Tavares se inmovilizaba de repente. Dígame. doña. Las voces de las mujeres se elevaban en los dolientes cantos del trabajo: Dura vida. por favor: Dígame. amarga hiel. despacio se caza piojos. el "coronel" Melk Tavares cruzaba las plantaciones. El grito de los troperos apuraba a los burros. colocados sobre la palma de la mano. por entre las hojas cerradas. preguntando: –¿Quién recogió por aquí? El capataz repetía la pregunta. con un pedazo de charque asado con harina y una "jaca" madura... soy negro. El trabajo comenzaba al rayar el día. el capataz les gritaba a los trabajadores. clavo y canela de cacao blando.. seguido del capataz. crecía la voz de los hombres recogiendo los cocos más rápidos: Voy a recoger cacao en el cacauero. por favor: ¿Cuándo voy a recoger las penas de mi amor? El coro de los hombres en las plantaciones. en los gajos más altos se veían cocos olvidados: 117 . llevadas luego a lomo de burro. El "coronel" examinaba los árboles. observando el trabajo. el negro Fagundes respondía: –Fui yo. terminaba con la llegada de la noche.. la hoja del cuchillo amenazando los dedos cada vez. los trabajadores se volvían para ver. ¡mula del diablo! ¡Rápido. blancos de miel. Diamante!" Montado en su caballo. Desmontaba. comido a los apurones a la hora en que el sol caía a plomo. y eran metidos en las grandes cestas. –¡Ven acá! Señalaba las plantas de cacao. activando a los recolectores: El cacao tiene tanta miel. Dígame. apenas la tropa de cacao blando alcanzaba el camino: "Eh. y se hacían más rápidos los golpes para partir en dos la cáscara de los frutos del cacao. respondía: Voy a recoger cacao en el cacauero. Más rápido también se hacía el ritmo de la canción llenando las plantaciones. don "coronel". en los caminos de las cobras. hay en la planta tanta flor..Jorge Amado Gabriela. por favor: ¿cuándo es que voy a dormir en la cama de mi amor? Por entre los árboles. proseguía la dura faena diaria.

un gordo con cara de buey. . cosa muy divertida. enojado: –Vamos.. La luz roja del farol creaba imágenes en la negrura de las plantas. Yo estaba queriendo ir a ver a Gabriela. de sobrenombre. que quemaba la piel.. había podido ver el movimiento. sino arruina el plan. a Ilhéus. así como el negro Fagundes? Mientras esperaba. el negro Fagundes levantaba la voz acompañando con los ojos mansos y buenos al "coronel". ¿El color de canela? ¿El perfume del clavo? ¿El modo de reír? ¿Cómo iba a saberlo? Un calor tenía.Jorge Amado Gabriela. El muchacho que los conducía. de "caatinga". un pedazo de azúcar. Vi a su mujer. hacía tiempo. El negro Fagundes había disminuido el paso. Iba pasando por enfrente de un bar. un ricacho de esos. borracho. clavo y canela –¿Proteges a los monos? ¿Piensas que yo planto cacao para ellos? Bolsa de pereza. Estaban tardando esos anunciados barullos. Pero lindura de mujer como Gabriela te digo. que es un contento. que no hay otra.. El "Rubio" lo apuraba. andar en camión. –Sí patrón. pero al "coronel" no podía contestarle. No era hombre de oír callado. ¡Estaba hecha una elegancia!. Proseguía su camino. También vi a la hija. Clemente? Tenía una rosa en la oreja. rápido. ni eres quien pierde dinero. Lo llevaban a una casa en la que debía quedar hasta la hora de cumplir su misión. Pero alguna cosa tenía. –Estaba linda que había que ver. quemaba por dentro. ¿Qué es lo que tenía? ¿Cómo iba a saberlo? No había servido para nada dormir con ella. ellos veían el rostro de Gabriela. que parecía una imagen. había respondido a su pregunta: –Es la cocinera del árabe. Pero no hubo forma. ¿Sabes una cosa. desparrama belleza. –Fue una fogarada de papel. sólo para tirarse. en una ida al poblado casi hizo estallar la casa de las rameras. –Me metieron en los fondos de la casa del "coronel". cuando el sonido del acordeón lloraba en la soledad. como una hoguera. sudando en la estufa. ¿No lo había llevado él. los pies caminadores. Clemente. Aun así había sido bueno. me tida en unas chinelas. para pegarle fuego a unos diarios. Riendo con un tipo. de los prados verdes. pero ¡orgullosa!.. callado y pensativo. el "Rubio".. recostada sobre su pecho. No se muestre así. las piernas largas. conversar un rato con ella. no.. lavada y fresca. Vamos. Mal podía ver a Clemente a la luz del farol. Presta atención de ahora en adelante. Le trabaja a un turco. iba recogiendo cacao. de "sertáo". y había podido poner los ojos en Gabriela apenas llegara. últimamente. en las noches de camino. oyéndolo inclinado. una persona enferma. Gabriela perdida en la luz del farol. se quemó todo en un instante. su cuerpo bailando. sólo podía tratarse de ella.. algo que hacía imposible olvidarla. –No reparaste por que no es plantación tuya. ¿Qué es lo que ella tiene. bailando sobre los granos puestos a secar en las barcazas.. le había contado a Clemente. pasaba por delante de uno sin mirar siquiera. No reparé. disparar unos tiros al aire sólo para asustar. –Estaba riendo cuando yo pasé. nunca supo nada. y oyó reír. en la noche salpicada de estrellas. a pesar de lo mucho que yo quería. y no lo recompensó bien.. –¿Trabaja en un bar? –Cocina para el bar. tiempos buenos para los hombres de coraje y de puntería. negro. aquella hoguera en la ciudad no había alcanzado ni para calentarlo. Al volver a la estancia. atrasándose para espiarla.. cubriéndose de miel los pies. Clemente? ¿Me puedes decir? . acaso? ¿Y no le había dicho que el tiempo de los barullos estaba volviendo. –¿No la viste más? 118 . nunca vi cosa igual. Una rosa en la oreja. Clemente se cierra como en un caparazón de tortuga. Nada aprendió. ¿Qué podía responder? Melk lo había arrancado de las manos de la policía cuando él.

los dulces y saladitos para la fiesta de la inauguración. No era político. porque en torno a su nombre no había dudas. para que consintieran en que sus nombres figuraran en la mesa directiva. En el silencio persistía la nostalgia de los dos. debía orillar las lamentables divisiones políticas. con un gran programa a cumplir para hacer de Ilhéus una verdadera ciudad. visitó a Mundinho. ¿no creía el exportador que era una obligación mantener a la Asociación Comercial equidistante de las luchas políticas. no dictaba órdenes. Se acostó con ella. su color de canela. Ahora se disputaban los cargos. declaró que sólo aceptaría su candidatura si ambos adversarios llegaban a un entendimiento para la composición de una lista única que reuniera figuras de ambos grupos. la primera. para todas las cosas. edificio de dos pisos. y se fue a dormir. importadores y exportadores. Las elecciones para la presidencia precedieron a la fiesta de la mudanza. en la calle que unía la plaza San Sebastián con el puerto. Llorar de perros. creando dos vicepresidencias. Para vicepresidente el sirio Maluf. factor de progreso. La tomó en los brazos. Saad. en realidad. chistar de lechuzas. Dos listas fueron presentadas. sin embargo. La Asociación. El negro Fagundes agarró el farol. dueño de la mayor tienda de Ilhéus. propuesta a pesar de su opinión en contrario. A Nacib le habían encomendado las bebidas. hombre hábil y bien conceptuado. había funcionado hasta entonces en el escritorio de Ataulfo Passos. del otro Mundinho. otra por los amigos de Mundinho Falcáo. comenzara con un almacén. Pero Ataulfo. Una declaración firmada por exportadores. Una declaración similar fue publicada en el "Periódico del Sur". pues la Asociación fundada pocos años atrás. silbido de cobras. viejo mañero. En la sombra de la noche. 119 . nada decidía sin escuchar a sus correligionarios. estaba situada en los alrededores del bar Vesubio. su perfume a clavo. porque el pedido era grande. el vientre nocturno. íntimo de Ramiro Bastos en cuyas tierras. DEL BAILE CON HISTORIA INGLESA Uno de los más importantes sucesos de aquel año en Ilhéus. auspiciando otra lista. sus pies andariegos. Sin embargo. muchos años antes. clavo y canela La luz del farol lamía la sombra. la noche aumentaba sin Gabriela. dividiendo las secretarías. una por la gente de los Bastos. los senos erguidos. ya que las fuerzas se equilibraban. Se esperaba una disputa ácida. Ataulfo Passos. Pero. el mulato Clemente recogió a Gabriela. Nueva sede que era. dispuesto hasta a abandonar su candidatura a vicepresidente. exactamente como un terreno neutral en el que las fuerzas opuestas pudiesen colaborar para el bien de Ilhéus y de la Patria? Lo que él proponía era unir las dos listas. Para presidente. reclinada en su pecho. y representante de firmas del sur del país. Mundinho concordó. En los últimos tiempos la Asociación estaba tornándose un poderoso elemento en la vida de la ciudad. Nombres conocidos la completaban. el constante interés por la tierra y por la Asociación. firmada también por varios socios importantes de la Asociación. candidato a la reelección. y los dos puestos de tesorero. la llevó para su cama hecha con varas.Jorge Amado Gabriela. estaban siempre de un lado los Bastos. porque otorgaban prestigio. indicado para el mismo modesto cargo de cuarto secretario: el del árabe Nacib A. le dijo cuanto le honraba al tenerlo como vicepresidente. Actualmente. fue la inauguración de la nueva sede de la Asociación Comercial. sus muslos morenos. encabezada por Ataulfo Passos. otro se repetía en las dos listas. La nueva sede. Ataulfo. Para orador oficial el doctor Mauricio Caires. Su rostro sonriente. su presidente. inmensa y solitaria. había aparecido en el "Diario de Ilhéus" patrocinando una lista. y esa vez no tuvo más remedio que contratar dos mujeres para que ayudaran a Gabriela. No fue fácil convencerlos. derecho a opinar sobre la administración de la ciudad. y a él se debía el progreso de la Asociación. debía consultar a los amigos porque él. Además del nombre de Ataulfo Passos. los de oradores y bibliotecario.– alabó su civismo. Había sido necesario adular a los comerciantes. varios comerciantes y dueños de oficinas de importación. factor de progreso. crédito en los Bancos. con Mundinho para vicepresidente y el Capitán como orador oficial. ejerciendo influencias. a diferencia del "coronel" Ramiro. promoviendo iniciativas.

No tiene ni un pie de cacao. terminado. Muchas gracias. esa desesperación. que yo mismo le explicaré al compadre Maluf. ¿Pero por qué ese apuro. Primero quise oirlo a usted. ya no vivimos en aquellos tiempos del pasado. ahora voy a hablar con él. la Asociación es una cosa sin importancia. Todo lo que deseo es resolver el caso de la Asociación. siendo quien es. ahora. "coronel". Va a aguantarse una derrota de las buenas. "coronel". y un resto de cólera cente lleando en los ojos. ¿Quedan los dos iguales. –No piense que estoy en contra de ciertos cambios.Jorge Amado Gabriela. apoyado el mentón en el bastón. y eso nadie puede hacerlo. no me meto. Ese señor Mundinho piensa que Ilhéus comenzó cuando él desembarcó aquí. en qué ofendí a ese señor Mundinho que apenas conozco? Ataulfo Passos no sabía qué responder. Esto era el fin del mundo. ¿por qué se va a negar él? El "coronel" Ramiro Bastos sonrió.. ¿Habló ya con el "coronel"? –Primero quise oirlo a usted. Es un hombre de bien. . Pero lo cierto es que muchas cosas deben cambiar en Ilhéus. no quiero que digan que arruiné a la Asociación. sólo se ocupa de los negocios. Hoy no hay ciudad en el Estado que se iguale a Ilhéus. clavo y canela –Creo que estarán de acuerdo. –"Coronel". –Forastero sin raíces en estas tierras. –Es capaz de no aceptar. Voy a visitarlo por la tarde. Ahora la voz del "coronel" era trémula. Está aquí desde hace más de quince años. que no vino aquí para hacerle perder la cabeza a nadie. por lo. Yo lo aprecio a usted mucho. de que se hagan algunas cosas. ¿Por qué esa ingratitud al final de mi vida? ¿Qué mal hice yo. –Pues bien. va a pagarme caro esta canallada. Voy a vencerlo en las elecciones. padre de familia.. usted sabe que yo no soy político. Vaya descansado. compañero de Ataulfo. y después lo arrojaré de Ilhéus. trato con unos y con otros. una tapera. cuya cólera iba en aumento. sin nada de primero y segundo vicepresidente? –Igualitos. . ¿quién cambió más cosas en Ilhéus?. –Usted. con esa tontería? –¿Cuál es su proposición? Explicó cuál era. –¿Ya conversó con ese señor Mundinho? –Todavía no. Quiero vivir bien con todos. –En eso. No me estoy quejando. Quiere tapar el día de ayer. . Ni siquiera soy elector. –Tampoco yo lo tengo. –repitió–.. Y nadie me lo va a impedir. Con el "coronel" Ramiro el asunto fue más difícil. ¿Por qué envolverla en estas disputas? Por otra parte. el delgado rostro rugoso bien afeitado. "coronel". mientras el "coronel" Ramiro Bastos oía. no trajo a hombres casados para que enamoren a las hijas de uno. ¡era él el primero! Así fue como Nacib se vio elegido cuarto secretario de la Asociación Comercial de Ilhéus. diciendo coléricamente. pronta a estallar. menos. ¿Por qué gastar fuerzas. la voz de un hombre viejo. no tengo miedo. aceptó. ¿y quién ha cambiado más cosas en Ilhéus que usted? El viejo. a que yo muriera? Estoy a un paso de la tumba. el invencible Ramiro Bastos–. ni quiere mandar en todo como si nada de lo hecho sirviera. se ablandó con las últimas palabras del negociante: –Sí. Si pasase a servir la causa política se iría barranca abajo. ¿Por qué no esperaron. 120 . de los intereses del comercio. como usted debe recordar. al comienzo. Soy hombre de lucha. El viejo se mostró insensible a cualquier argumentación. –Usted – es otra cosa. como si el mundo se fuera a terminar? Hay tiempo para todo –nuevamente se erguía el dueño de la tierra.

con champagne y discursos en la gran sala que ocupaba toda la planta baja. conversando. En las sillas apoyadas contra las paredes. sin perder un vals. sospechando noviazgos. –Pero no son candidatos. parecía envuelta en un sueño. Malvina. Rómulo bailaba el tango argentino mejor que el finado Osmundo. adornos. ¡mentira injusta'. especialmente para el acto. en un revolotear de risas. secreteándole: –Don Mundihho te está mirando. sin dudas. Mundinho Falcáo descendía a la sala de baile. Unicamente usted. prohibía a la hija andar con Malvina. detallando vestidos. eran la pareja más constante del baile. le dio más trabajo a Ataulfo resolver el problema del orador oficial que todo lo demás. hablaba en voz alta.. foxtrots. abiertas e iluminadas. Malvina era la imagen del más vivo y comentado escándalo. Flamante corbata. del joyero Pimenta. A bailes no asistía. separado de la mujer. representaba la indiferencia y la alegría. las jóve nes esperaban ser sacadas a bailar. Pero ¿qué importaba eso?. –Eso es pura bondad suya. Ahí están Juan Fulgencio. médicos y abogados? El cabaret dormitaba desierto. acostada con el "coronel" Coriolano. ¿quién sino el Capitán. en realidad. con el bufet provisto por él (Plinio Aragá anduvo desparramando que Nacib había aprovechado el cargo para cobrar un dineral. La orquesta del Bataclán tocaba valses. ¿a quién iríamos a poner. comerciantes.Jorge Amado Gabriela. y el mayor de la ciudad. que viniera para asistir al acto de la tarde. y de otras personas importantes. maliciando romances. ellos no se dejaban. Los acordes de la música iban a morir en la plaza. polcas militares. Elementos óptimos. internada en un hospicio. en él alguna que otra mujer permanecía en una espera inútil. el último de la lista. hasta parecía un "coronel" dueño de estancias. es cierto. Do ña Felicia pellizcaba –a Iracema.. casadera. la fogosa morena de los flirteos en el portón. En el más bello vestido de noche mandado venir de Bahía. Mucho costó convencer al Capitán de que se conformara con el cargo de Bibliotecario. con suficiente competencia para elegir y comprar libros? Aquella sería. dejarla en la boca de todo el mundo. una polca. Pero. Nacib se había mandado hacer ropa nueva. zapatos brillantes. siempre era un hombre sin derecho a mirar a muchacha soltera.. Un murmullo corría por las sillas apoyadas en las paredes. diciendo que ni en Bahía se veía una fiesta como esa. es usted. Había bebidas a discreción. Te viene a sacar para bailar. empleados de comercio. En las salas del segundo piso. la biblioteca pública de Ilhéus. abierta a toda la población. ¿Qué tenía él para ofrecerle además de la deshonra. o cuanto menos. sin poder ya casarse? Sin embargo. un foxtrot. Aquella noche no se bailaba en el cabaret. Pero ¿acaso no estaban en la Asociación todos los "coroneles". Por la noche fue el baile. El profesor Josué mezclaba bebidas. excepto aguardiente. Nadie desconocía ya en la ciudad la condición de hombre casado del ingeniero. porque esas eran cosas para jóvenes. donde debería funcionar la biblioteca se realizaron reuniones y conferencias (en el segundo piso estaban todos los otros servicios y la secretaría). con las mejillas sonrosadas. El Doctor ni es socio de la Asociación. sino? Orador. y nuestro querido amigo Juan. ¿acaso él no era orador oficial de la "Euterpe 13 de Mayo"? El doctor Mauricio no era orador de ninguna sociedad. desparramábase por los salones. La fiesta de la instalación de la sede y de la posesión de la nueva comisión. Además con la substanciosa partida de dinero votada para la Biblioteca. los ojos profundos. Casi. no acepta cargos. tan leve que parecía volar en los brazos atléticos del ingeniero. tan distinguida. Loca incurable. madre de Iracema. el Doctor. fue digna de ser vista y comentada. Doña Felicia. hacerla pasto de murmuraciones. y las nuevas autoridades fueron puestas en posesión de sus cargos. Maluf.) variado y sabroso. donde jóvenes y viejos vendrían para leer e instruirse.. subía por las escaleras. Su baile era aquel. A la tarde. joyas. tangos. Viejas y jóvenes cuchicheaban en la sala de baile. en la cama de Gloria. entraban por la ventana de Gloria. exportadores. 121 . un solitario en el dedo. clavo y canela Mundinho. inclusive del doctor Mauricio y del Capitán. señoras y caballeros masticaban los dulces y los saladitos de Gabriela.

. Hasta hacía pocos días. con un saludo. yendo todos los domingos a cazar por los alrededores. Tonico ni miraba a las mujeres. La esposa de Míster Grant. ¿cómo se había enterado de la existencia de Gabriela? Había mandado comprar al bar saladitos y dulces. –Con mucho gusto. Muy compenetrado en su papel. dos o tres veces por año.Jorge Amado Gabriela. y una cancha de tennis que hiciera construir en los terrenos del ferrocarril. no tuvo a menos ir a la casa de Nacib para hacerle propuestas a Gabriela. de desmayados ojos azules y piel fina de madreperla. respondiendo: –Pobre de mí. la apretó suavemente: –Es la reina de la fiesta. los temores que lo perseguían día y noche. sólo con una india de la que tuvo un hijo. adorando el buen aguardiente que allí se fabricaba. capaz de casarse. Sí.. clavo y canela Casi empujaba a la hija en los brazos del exportador.y rubísima. en un mástil plantado en el jardín del Mister. el muslo que lo rozaba. Hacía pocos días que la "gringa" desembarcó en el puerto. que le gustaban sobremanera los adolescentes casi niños. lujo de las tiendas. donde lo educaba como si se tratara de su propio hijo. Iracema concluiría el curso en el colegio de hermanas a fin de año. la inglesa lo llevó consigo a Bahía. delgado y callado. soltero. director del ferrocarril. proposiones.. recostábase en él.. –se erguía doña Felicia. sino para olvidar padecimientos. llegaba ya el tiempo de casarla. comprimida la gordura en un vestido rosa y juvenil. ridículo. hasta se llegó a decir que le gustaban las mujeres. extranjero) alta. El otro hijo. Alfredo. 122 . había ido directamente a golpear la puerta de Nacib. no salía de Ilhéus. ocupado en la Cámara. embriagándose indefectiblemente todos los sábados en el "Trago de Oro". y se demoró examinando la risueña cara de la empleada. En Bahía. golpeó las manos a la puerta de la casa de Nacib. no. viviendo en Bahía desde hacía dos años. Doña Felicia sonreía en su silla. una gringa (por costumbre. ahuyentar el miedo que no lo abandonaba más. jugando al pócker con los dados. a la mujer incomparable. Tonico acompañó a doña Olga. –le dijo él. cuando Nacib se sentía menos triste debido a aquella elección de cuarto secretario.. No había hecho cumplido. El "coronel" Ramiro Bastos se había hecho representar en el acto por Tonico. corría en su automóvil. había pasado una cosa que era suficiente para mostrarle hasta dónde llegaba la audacia de esa gente. fumaba cigarrillos. invadida por el pasto después de su partida. Nacib bebía champagne. Le ofrecían sueldos astronómicos a la codiciable cocinera. decían horrores de ella: que bebía tanto o más que un hombre. Cuando la esposa aparecía en Ilhéus. estaba en Bahía. Nadie me mira. En los días de fiesta. traía regalos para la india. jefe político y muchacho soltero. no soportaba Ilhéus. darle un sueldo que era imposible conseguir en Ilhéus. darle franco todos los domingos. un día subió la "Ladera de Sáo Sebastiáo". De aquella estadía suya en la ciudad quedaba el recuerdo de su figura entonces extremadamente joven. flameaba la bandera de Inglaterra. Propuso a Gabriela llevarla a Bahía. El cerco alrededor de Gabriela crecía y se estrechaba. Iracema. Vivía en una bella casa rodeada por jardines. Iracema se recostó más. como mascullara el despechado Plinio Araca. millonario. de vigor pujante. Míster Grant. lánguida y fingida. en el baile.. se comprobara que recibía a los amantes a plena luz del día. y respetable. esquelitas de amar. Le mandaban recados. Mundinho sentía los senos de la muchacha. daba grandes comidas en su casa de la Barra Avenida. Con ellos había venido la sobrina mayor. pues Grant era el vicecónsul de Su Graciosa Majestad Británica en Ilhéus. Y apenas el niño cumplió los seis años. que vivía en llhéus desde 1910. A la noche. vestirla con elegancia. grave y silenciosa como un ídolo. ocupado en hacer girar aquella montaña de carnes que Dios y el "coronel" Ramiro le habían dado por esposa. casa puesta. La esposa. Lo conocían y lo trataban simplemente por Míster. ¿Qué partido mejor que ese en todo Ilhéus? Exportador de cacao. –Very well! Mujer sin compostura. No para aumentar el consumo de bebida cara y ganar más dinero. Ese Grant era un inglés ya de edad. que iba a la playa semidesnuda. de modales desenvueltos y un tanto masculinos. –¿Me permite el honor? –preguntaba Mundinho.

hasta la más fiel. como hombre de mundo que era. El Doctor. reparó en una muchacha rubia de piel fina de madreperla. ella bailó con las plumas y los velos. y hasta Ño–Gallo le había hablado del peligro. si hasta el apetito comenzaba a perder. Había sido idea de Juan Fulgencio que jamás la viera bailar. porque no frecuentaba cabarets. Los hombres allí presentes sabían que le pertenecía aquel cuerpo delgado y ágil. –Toda mujer. don Nacib? No le importaba. las preguntas que le llenaban el pecho. clavo y canela Gringa desvergonzada. triunfaba. detrás de las rocas de la playa. Cada tarde Tonico tenía una novedad para contarle. por donde las parejas sospechosas iban a pasear en la oscuridad. por la Ladera? ¿Cuántos soñaban ponerle casa a ella. perdían la cabeza en el bar secreteándole cosas y se había hecho obligado el paseo a la casa de Nacib. pareciéndole divertida la idea. con sus espíritus y sus coincidencias. golpecitos en el hombro.... abrazos. más modestos. luego. dejaba caer esta afirmación: –Ilhéus se civiliza a pasos agigantados. Muchas noticias llegaban al mostrador del árabe. Entonces le tocó a la joven reírse. sus versos rimados? Hubo dos sensaciones más en el baile.. El otro espectáculo fue Anabela. –¿Quién es? –preguntó. sin malla. y la emoción creció en la sala en la que ciertas parejas perdieron el paso a fuerza de volverse para mirar. –Total. A medianoche. Hasta no hace pocos meses el 123 . Mundinho rió: –Soy un simple exportador de cacao.. le había dicho que Gabriela era una tonta en rechazar tantas ofertas tentadoras. y Mundinho préguntó a la joven: –¿Baila? Respondió con una leve inclinación de cabeza. Creció el murmullo de las señoras. al lado del tío y de doña Olga. de ojos color azul celeste. rápidamente harto de la fácil Iracema (no era hombre para ir a flirtear en los portones o en las matinés de los cines. conocida artista carioca.. ¿Qué significaba Gabriela en su vida. hasta dónde debía ir para guardarla? Buscaba la compañía melancólica de Josué. sonriendo. para besitos y refregones). ¿Y no le había ocurrido al juez pasearse. se encaminó. ahogaba en champagne sus temores. que danzaba para él. Si no pensaba en otra cosa. al lado de su mujer. y ya estaba adelgazando! Recibiendo las felicitaciones en la fiesta. Cada día se hacían más atrevidos. tenerla de amante? Otros. imagen de la hermosura adolescente. la hija del doctor Alfredo. Sonrió Mundinho. ¿no es cierto. Mundinho esperó que la orquesta comenzara. Cambiaron palabras amables. del piso de arriba bajaba gente pára ver qué sucedía. a usted no le importa si ella se va. –La nieta del "coronel" Ramiro. cumplidos. ¡Mi Dios. Salieron a bailar. tiene sus flaquezas. y la conversación continuó. solemne. después de las audiencias. se apagaron casi todas las luces y la sala quedó en penumbra.. Doña Arminda.Jorge Amado Gabriela. . Tonico tartamudeó presentaciones. y tocó a Tonico en un brazo: –Permítame saludar a su señora y a su sobrina. sin plumas y sin velos. –¿Así que usted es el tan mentado ogro? No parece. protestando: –¿Por qué diablos no hay aguardiente en esta fiesta de mierda? ¿Dónde quedaron sus palabras bonitas. apenas si suspiraban por una noche con Gabriela. no dormía más la siesta rumiando miedos en la perezosa. Ataulfo Passos anunció: –La bailarina Anabela. Perusa. Ribeirito. Para las señoras y señoritas que aplaudían entusiasmadas. Una fue cuando Mundinho Falcáo. buscando soluciones. a sus oídos. perdía el sueño. Ella estaba. se dominó. pero el profesor naufragaba en vermouth. cuando más animada estaba la fiesta.

no llegaría a su fin el reinado de los bandidos. En los días siguientes. Cuando no. flores variadas en el jardín. quedaba al lado de la estación. Esa talentosa Terpsícore era relegada á los cabarets. Y un impacto. de mentalidad abierta. protegidos contra el veneno por la gruesa capa que los recubría. Mientras mandaran los Bastos. en Río do Brajo. un tanto apuntado por Mundinho. enredaderas que subían por las paredes. Los aplausos atronaban. cuando más jóvenes. que llegó a pensar si no tendría razón el Capitán cuando decía que el rico plantador era un tipo raro en Ilhéus. La propia reacción de los Bastos. lo traía al seno de las mejores familias. tanto de los diputados en la Cámara Federal o en la estadual. que sólo desde hacía poco tiempo se estaba perdiendo en Ilhéus e Itabuna. En ciertos círculos de Ilhéus crecía la simpatía en torno a Mundinho. no sería muy fácil obtener el reconocimiento. no quería adelantar una victoria apretada. quinta con numerosos árboles frutales. sino un mes después. bungalows y hasta palacetes. Los cerdos las mataban. donde los "coroneles" comenzaban a comprar y a construir buenas residencias. de las más elementales comodidades. estudiantes en las facultades de Bahía. y con el prestigio de la familia Mendes Falcáo. regio. Erguíanse en las plantaciones sobre estacas. sobre todo a los grandes plantadores. En aquella zona no se había conservado la tradición de las cómodas casas solariegas de la época de las plantaciones de azúcar. decían. y el olor de la alucema quemada perfumando el aire. quemando una edición del "Diario de llhéus" lo probó. Lo llevó después al cuarto de huéspedes. y a instancias del Capitán. Todo admiraba a Mundinho. De la época de los barullos había quedado una cierta sobriedad en el vivir. no obstante haber comenzado los estudios de los bancos de arena. dueños de distritos. El recaudador de impuestos concedía gran importancia a la conquista de Altino diciendo que. clavo y canela arte estaba desterrado de los salones. esos trabajadores del puerto. quienes los obligaban a abandonar los hábitos frugales. y ofrecerle sus votos. Conociendo los hábitos políticos imperantes. Pero era preciso vencer por amplio margen. aplastante. Para eso. DE LOS VIEJOS MÉTODOS Mundinho Falcáo cumplió finalmente la promesa hecha al "coronel" Altino. en cuya pared se veían los retratos en colores de Altino y su mujer. esos empleados de tiendas y negocios.. significaban pocos votos. sí. que aún vacilaban. –Es un honor que nos hace. por lo menos aparentemente. obtendrían la adhesión de varios plantadores. La casa del "coronel" Altino Brandáo. después de los últimos acontecimientos. sumaba votos en el papel. compadres de medio mundo y también dueños de la máquina electoral. Y aún así. Los votos pertenecían a los "coroneles". debajo de las cuales dormían los Puercos. colcha bordada.. –había dicho el "coronel" al presentarlo a su señora en la sala bien amueblada. Había mucha gente asustada por el retorno de los métodos violentos evidenciado con la hoguera de los periódicos. rodeada de balcones. violenta.Jorge Amado Gabriela. No aquel sábado marcado. con colchón de lana. las casas de los "coroneles" carecían. 124 . él creía contar con las amistades del exportador en el escenario político federal. eran los que decidían. como una defensa contra las innumerables cobras de veneno mortal. La Asociación Comercial recogía el arte de las cloacas. Esos. El Capitán alineaba guarismos en una columna. Eran los hijos. próximo quedaba siempre el chiquero. si lo ganaban. yendo a visitar sus estancias. Pero el Capitán sabía que esos comerciantes. muchas veces. algunos "coroneles" aparecieron en la oficina de la casa exportadora para solidarizarse con Mundinho. sus delicadezas ni sus lujos. El reconocimiento. cuanto del Intendente y de los consejeros mu nicipales. sábanas de hilo. sólo podría descontarse luego de una victoria brutal.No cabía dudas que la llegada del ingeniero había significado la derrota para el gobierno de Bahía. En las plantaciones y en los poblados. Retornó la calma a la ciudad. se exilaba su arte a las cloacas.

. El negro sonreía mostrando los dientes blancos. La estancia "Aguas Claras". parece un sabio.. "coronel"? Mundinho quería conversar de política. Los platos se sucedieron en la mesa. usted. . no. de carnero y de cerdo. Eso es cosa de otro tiempo que ya pasó. no bajar la cabeza. entonces? –Don Mundinho. –¿Por qué? ¿Por qué el diario estaba violento? Las campañas políticas no se hacen con elogios a los adversarios. aves diversas. Melk Tavares tampoco fue hombre de jugar con él. sino quedaba más desacreditado que buey de carro. Fue herido tres veces en los barullos. Oí decir que es el Doctor quien escribe.. ganar al rico plantador para su causa. gracias a Dios. Si tuviese que cumplir penas por los hombres que despachó. sino van a andar diciendo que usted es muy bueno y tal. Apareció por aquí huyendo. perdóneme que se lo diga. revolviendo el cacao al sol en una danza de pasos menudos). y regresar para la cena.. –Perfecto. Me gusta oírlo hablar. . sin hablar del pobre Jesuíno. En eso usted tiene razón. le propongo montar luego del almuerzo. Hay cada artículo que da gusto leerlo. Dormir en las "Aguas Claras".. no le alcanzaría la vida. Habíala reprobado: –Muy mal hecho. Nadie está libre de cometer una desgracia. los pies cubiertos con la costra formada por la miel seca del cacao: –¿Qué va a pensar el mozo de mí. Pero ella le puso los cuernos. no los ejemplares sino la casa. ¿Él quería matar a la mujer? No no quería. no lo niego. pero que para gobernar Ilhéus e Itabuna es preciso ser muy macho.. Hombre inteligente . y dar una vuelta a caballo para ver la estancia. Por la noche.. a menos de una legua. ni sé como está vivo. donde aún quedaban bosques por derribar. en las barcazas. Como Jesuíno. pescado de río. era hombre de los Badaró. estuvo mal quemar el diario. Amancio es un buen hombre pero con un carácter de mil diablos. y Jesuíno no tenía otro reme dio. ¿Por qué usted no quemó el diario de ellos. y estaba cerca del poblado. tampoco actuó bien.Jorge Amado Gabriela. quedó con un ojo vaciado y perdió un brazo. apenas se había referido –y eso durante el almuerzo en Río do Brajo– a la fogata hecha con la edición del "Diario de Ilhéus". Y no se enmienda. ese tiene más tuétano en la cabeza que Ilhéus entero. cuando conquistara la tierra. No hablo de eso. ¿Pero por qué se mete a quemar diarios? Muy mal hecho. Está en lo cierto. Pero ya que ellos quemaron. usted estaba en su derecho. Y eso que almorzaban en familia. –Que su diario está sabroso. Estoy totalmente de acuerdo. por qué no destrozó las máquinas? Discúlpeme. poseía otra estancia. –¿De qué. No lo apruebo. porque los domingos era la comida de los invitados. en los "cóchos" (Vasija) de cacao tierno. en la estancia (después que Mundinho viera a los trabajadores en la recolección. pero era lo que usted debió haber hecho. bañarnos en el río mañana por la mañana. para aplastar al enemigo. Buscaba espinas en el pescado: –Pero. Algunos trabajadores. Altíno contaba historias de bandidos. conversaron a la luz de las lámparas de kerosene. Más alejado. clavo y canela –Si usted está de acuerdo. 125 . tenía las manos callosas. y él no tenía otro remedio que matarla. Altino señalaba a un negro: –Ese hace veinticinco años que está conmigo. sentados en el suelo. Almorzar unas piezas de caza por allá. incluía una inmensa extensión de tierras. Ese es mi modo de pensar. hasta yo me suscribí. carne de buey. participaban de la conversación recordaban detalles. Un diario es para castigar. hablaba de los tiempos pasados. mascando un pedazo de tabaco.. Pero Altino evitaba el asunto. Así tendremos tiempo de ver el trabajo de las plantaciones. del "coronel" Altino.

y sin embargo ni quería oír hablar de política. rotos a palos los huesos. su manera de pensar ni de actuar. el médico. avistó al "coronel" Altino. que yo no los tengo. improvisadores de desafíos. o el viejo era loco. O él. con estancieros. He pensado mucho en eso. créame. –Caramba. Para Mundinho ese era un negocio de primera. por eso no. más de veinte mil arrobas. Volvieron hacia Río de Braço. "pacas". El lunes el exportador regresó. Hasta conversé con Ribeirito... y Mundinho no sabía qué pensar. pensando: quién sabe si don Mundinho necesitará y me manda pedir gente prestada. cuando menos. ya que Ribeirito había expulsado de Guarací. sin que Altino respondiera. Mundinho. empleado de la Intendencia. Tenía la impresión de que el "coronel" lo trataba como a una criatura. saliendo Mundinho del Club Progreso. a un protegido de los Bastos. comerciantes. no a hacer política –y habló de otras cosas. Altino había hecho venir tocadores de acordeón y guitarra. el farmacéutico preguntó a Mundinho como iba la política. y una más deliciosa que nin guna y que Mundinho vino luego a saber que se trataba de carne de "macaco jupará".. –A propósito.. de noche en el portón de Melk Tavares. En la noche pasada en la plantación. Sobre aquella idea de vengarse en el "Periódico del Sur" del in cendio idiota de los ejemplares del "Diario de Ilhéus": el Capitán había dicho. abandonando a Stevenson.. después de un almuerzo delicioso: carnes de diferentes animales. Divisó también. –No es cosa fácil. El hombre había llegado a Ilhéus en demanda de auxilio.. ni de pocos días. de una reunión de la comisión directiva. de espaldas. se quitó el sombrero y ella le retribuyó el saludo con la mano. vestido con unas ropas prestadas que eran enormes para su cuerpo. El "coronel" no tenía mayores compromisos con los Bastos. –¡Cuidado. Usted tiene amigos. ¿Qué diablos quería ese "coronel" Altino Brandao? El mismo había venido a venderle su cacao... Alguna cosa que muestre al pueblo de aquí que ellos no son más los dueños de la tierra. Yo también llegué a pensar en eso. para hacer de Ilhéus una tierra civilizada que entré en política. Más rápido no puede ser. "cotias". En el poblado hubo una comida con bombos y platillos. Mundinho intentó conducir la conversación hacia la política. Se encaprichó con su hija. divirtiéndose con él. A las violencias vamos a responder con los remolcadores. En cierto momento. Es exactamente para cambiarlos. –Trabaja de día y de noche –rió el Capitán–. el día anterior. el sacerdote y cuantos eran de importancia en la localidad.. DEL PÁJARO "SOFRÉ" 126 . el farmacéutico. Yo mismo previne a unos hombres.. es un romance de los fuertes. gente decidida como Ribeirito. Él está trabajando el día entero. en la ventana. dónde iba a encontrar los hombres necesarios.. con las dragas para la bahía. para terminar con ellos. Ni tuvo tiempo de responder. Lo que revelaba. hablando siempre de cacao. No pierde un minuto. pensativamente: –No deja de tener razón. como antes. De día en la bahía. a la rubia Jerusa. Pero como usted mismo dice. Más o menos una semana después de la visita a Río de Braço. ¿cuándo ese ingeniero suyo va concluir los estudios y va a mandar venir las dragas? Nunca vi tanta demora.Jorge Amado Gabriela. sentido del humor. aplastar máquinas. pues a cuero limpio debió ganar el camino. La verdad es que esa gente de los Bastos necesita una lección. Además. clavo y canela –"Coronel". a pie. Capitán! No vamos a hacer estupideces. venados. no entendía nada. sobre todo a un ciego que era maravilloso en las rimas. yo no soy cobarde. ¡Aconsejándole prender fuego a los edificios. esos métodos corresponden a un tiempo pasado. en las proximidades de la casa de Ramiro Bastos.. un pueblito cercano a su estancia. quizá hasta a matar gente! El Capitán decía que él no comprendía a los "coroneles". la noche de la zurra. porque Altino atajó bruscamente: –Don Mundinho vino aquí a hacer visitas. Sobre política fue todo cuanto conversaron.

árabe. Ni requiebros de mirada. a andar con un hastío terrible. Era una preocupación sin fin. que ningún otro compromiso existía entre ellos. sorprendente y difícil: mantenía Tonico la máxima discreción y respeto ante la presencia excitante de Gabriela. Claro está que. Nacib asentía con la cabeza. bella y deseable pero inaccesible. sin el calor de su cuerpo. y tan indecentes algunos. servíase un "amargo" mientras miraba. –La peor cosa del mundo es que un hombre no sepa como actuar. un conquistador sin rival. Había luchado contra esas palabras durante días y días. irónico. copas tomadas juntos. destrozador de corazones? El mundo es así. Pretexto éste que servía para cubrirla. Hasta dejó de atusarse la Punta de los bigotes. y eso me destroza la carne. habían sido preocupaciones que duran poco tiempo. acumulándose para las verdaderas noches de nupcias. la respetaba como si ella fuese señora casada. y entonces el perfume a clavo lo penetraba. Si eso 127 .. Tonico había crecido en su estimación en los últimos tiempos. que caían ahora marchitos sobre la boca sin sonrisa. eso. más fuerte que las anteriores. como para consumir a un hombre. aún en su presencia. Hasta en los días imposibles. Pero nunca había sufrido tanto por una aventura.. –¿Dónde está la dificultad? –¿No ve? Estoy mordiéndome por dentro. Sus grandes ojos ojerosos se posaron en el elegante escribano.Jorge Amado Gabriela. Eran esas noches mal dormidas. –¿Pasión? –¿Y acaso no es eso? Amor es lo mejor y al mis mo tiempo lo peor del mundo. Ni volvió a pensar más en eso. haciendo luego con ellos bolitas de papel que arrojaba a la basura. –Pasión no es broma. jamás había sentido tantos celos. Lo que sucedía es que le era imposible imaginar siquiera una noche sin Gabriela. se acostaba en su lecho. . Pasión. . pensando a la hora de la siesta. Siempre habían sido amigos. Sin embargo. cuando ella llegaba con su flor detrás de la oreja.. para envolverla en requiebros melosos.. y solamente a él abría su corazón dolorido como si estuviera traspasado por una espina. Ando atontado. quitarle el sueño y el apetit o. ¿No era él. Basta decirle que el otro día me olvidé de pagar un título. ese temor de perderla. No era el temor irritante de quedarse sin la cocinera afamada. Ahora los despedazaba rabiosamente. ¿Era o no amis tad.. de deseos contenidos. clavo y canela Nacib no podía más. conversaciones sobre mujeres de la vida. Todos conocían las relaciones entre el árabe y su hermosa cocinera. la silueta abatida del dueño del bar: –Está decayendo. un pensar continuo. señal de estimación? Nacib no lo amenazaba como hiciera el "coronel" Cariolano por causa de Gloria. La saludaba delicadamente. tantos eran. De ningún otro como de Tonico. había perdido el sosiego. la alegría. No parece el mismo. sin embargo. sin igual de sus comidas. Pensaba que se trataba solamente de una aventura pasajera. adelgazarlo y dejarlo sin voluntad. al contratar a Gabriela. en cuyas manos mágicas reposaba gran parte de la actual prosperidad del bar. Tonico. de palabras dulces.. había temido Nacib la rivalidad. ella no pasaba de ser su cocinera. preguntábale por su salud. idas al cabaret. La trataba como si ella fuera una respetable señora. desde la aparición de Gabriela se estableció entre ellos una intimidad más profunda. renovándose en cada mes. ni intentos de tomarle la mano. Tonico Bastos apoyábase en el mostrador. de Tonico no tenía quejas. Los primeros habían sido leídos por él displicentemente. ella lo acunaba en su pecho. no queriendo encarar de frente la realidad de las cosas. no. últimamente. Le daba pruebas de verdadera amistad. oficialmente. De todos los asiduos concurrentes del bar a la hora del aperitivo. Si había llegado a perder el apetito. pero unidos por relaciones superficiales. que duraría tal vez más tiempo. esposa de un "coronel". desanimado. o meterle esquelitas en la mano. Sin querer medir la extensión de sus sentimientos. melancólico.. Amor. le elogiaba el sabor. el gusto de vivir. mire como andaré. Tonico era el único que se mantenía discreto a la hora del mediodía. ese miedo. ni palabritas susurradas. no era por eso.

. En el bar vacío. ¿No resistía ella. No tan discreto como Tonico. Ahora le hacía regalos. Otro que había demostrado ser su amigo. si yo fuese usted. capaz de hacer ridículas las ofertas del juez.. Cuando. tiene su límite". loca de alegría. ¿qué lo sería. cada noche. ardiente. no le hacía propuestas. dos por semana. casi fúnebre. llamándolo "mozo lindo. y cuando llegó a Ilhéus se encontró con la noticia. yo y Ribeirito. Voy a volverme loco si ella me deja. le tocaba la mano. es lo que haría. o de otras mujeres. Ella se había llevado el anillo de brillantes. nunca le pidiera nada. haría eso. compró a las escondidas el pasaje en un "Bahiano". tener más amor por un hombre que por ella misma. para hacer eso. El rumor levantado por la zurra dada al empleado de la Intendencia. Parecía alargarse. le llevaba prendedores de un peso. ¿Qué otra cosa podía hacer? Estaba lejos el tiempo en que iba a su cuarto por aburrimiento. no se enojaba cuando uno. Pero no pasaba de eso. o le sujetaba la barbilla. Le diré. gastando en las tiendas. el "pendantif" de oro. ¿Y no moría ella en sus brazos. más osado. ¿cuál era la solución? "Toda mujer. . más de doscientos mil cruzeiros en joyas. Había perdido aquella jovialidad que antaño se derramaba por los cachetes gordos. Pero a nadie daba confianza. agradecía las palabras de elogio. Ribeirito estaba en la plantación. La bailarina se había ido. suplicante. de Manuel das Onzas. hombre de buenos consejos. –¿Qué es lo que va a hacer? –Qué sé yo. ahora hasta de Ribeirito. súbitamente sin Anabela. hasta la más fiel. Otra cualquiera ya andaría por ahí. sin virginidad.Jorge Amado Gabriela. Cortes para vestidos. También a ella le daría un anillo de brillantes. Tonico se levantaba. vistiéndose mejor que muchas señoras casadas con marido rico? Era preciso ofrecerle algo superior. Pero ¿de qué valía todo eso ante las propuestas de casa instalada. que sin esa mujer no puedo vivir. Había ido a su casa la víspera. Mire que esas son cosas de dejar a cualquier mujer con la cabeza trastornada. entonces. Ribeírito habíase vuelto hacia Gabriela. rumor que envolvía a Ribeirito. mi perdición"? "Si yo fuera usted.. Preparó su equipaje en secreto. Y se precisa querer mucho a alguien. clavo y canela no era amor. y tiraba una moneda a Chico–Pereza. y "pendantif" de oro. es el momento de que Mundinho nos encuentre otra cosa .. Tonico. recibía sus regalos batiendo palmas.. desesperada pasión. jamás se quejaba. él no dudaba. le había dicho Ño–Gallo. porque ponía a Gabriela un Ojo cómplice. –¿Está brcmeando? Con esas cosas no se juega. como adivinando lo que iba por dentro del pecho del amigo. todos los ofrecimientos? Se reía de ellos.. era sólo cuestión de decidirse. no era grosera. aquella tierra le metía miedo. Nacib sabía todo eso. cocinera. así como la de Gloria. No devolvía las esquelas. cubierta de más lujo que una princesa . si la vida se le hacía imposible sin ella. Dios mío? Y si era amor. renovada. Nacib pensaba.–el rostro de Nacib era tan triste que daba pena. como si no le importasen nada todas las propuestas. sin trabajos. anillos baratos de vidrio. y él le dio diez mil cruzeiros. –¿Por qué no se casa con ella? –soltó de repente Tonico. la había decidido. mandaba anotar los "amargos" en la cuenta. cansado de Risoleta. ya tenía la casa lista. alguna cosa mejor. encontrada en el "mercado de los esclavos"? 128 . pañuelos para la cabeza. que la barajaba en el aire: –Pues. Tonico comentó en el bar: –Quedamos viudos. anunciando sucesos aún más graves. por doña Arminda que decía alabando a su vecina: –Nunca vi mujer tan derecha. insaciable. caramelos del bar. sombría.. mulata sin familia. –Debe ser eso mismo. apenas si se despidió de Mundinho. De los sentimientos de Gabriela.. uno. ." Fácil de decir cuando se trata de los otros.. Así que. como pago... Pero ¿cómo casarse con Gabriela... de vida de lujo. frascos de perfume..

Gabriela se acomodó en el suelo a sus pies. GABRIELA CON EL PÁJARO PRISIONERO –¡Oh! ¡qué belleza! –musitó Gabriela cuando vio el "sofré". no me gustan nada. un "sofré" parecía despedazarse en un canto triste y armonioso. haber venido. negro y amarillo. la tierra de sus padres. Una cosa segura iba a hacer. jefes en Itabuna? ¿Sus amigos del bar.Jorge Amado Gabriela. no desearla.... el doctor Ezequiel? ¿Qué diría la ciudad? Imposible siquiera pensar en eso ¡un absurdo! Sin embargo. su tía tan interesada en meter las narices en todo... y me preocupa. Acabar con las venidas de Gabriela. –Algo me disgusta. en los bigotes caídos. por más fiel. El pájaro. pensaba. No me gustan. ¿Qué diría su tío. pero peor sería perderla a ella. ni él mismo sabía por qué.. Apareció en el bar un campesino vendiendo pájaros.. de buena educación. Todos los días. tan triste era su canto. –de familia conocida. don Nacib? ¿Qué le podía decir? ¿Que no sabía como guardarla. no. al mediodía. tiene sus flaquezas. no suspirar por ella después de verla? Nacib la sentía en la punta de los dedos.. Compró el "sofré". mejor todavía. clavo y canela Habría que hacerlo con una muchacha de condiciones... Es otra cosa. Era alegre. necesitaría distracciones. –Para que te haga compañía. sus parientes ricos. Ella se asustó: –¿La comida es mala? ¿La ropa está mal lavada? –No es nada de eso. ¡Qué bueno! –¿Cómo dos? –El pajarito y.. su hermana. Se reflejó la amargura en su rostro y Gabriela. el patrón llega sólo de noche. Agrandáronse los ojos de Gabriela: 129 . señores de tierra. de ajuar preparado. él le pasó la mano por los cabellos. se dio a cantar. el doctor Mauricio. Bello e inquieto. de dulce trino. Era una tentación diaria para los hombres su presencia embriagadora. su cuñado. ¿Por qué no llevárselo a Gabriela? Ahora que no podría venir al bar. "Cada mujer. E iba a perderla. que levantó los ojos al hablar. el pájaro se golpeaba contra los barrotes. diarias al bar. en la punta de los pies. Melk Tavares. Después recostó la cabeza en sus rodillas. –Hable. ¿Se perjudicaría el bar? Paciencia. Mundinho Falcáo. lo notó: –Don Nacib anda triste. las montañas de Siria. mi dueño. Amancio Leal. ahora anda triste. su pre cio. Le tomó la mano grande y peluda.. como retenerla consigo para siempre? Aprovechó para hablarle de las idas. En una jaula.". risueño. –Tengo algo que decirte. Ya no podía más de tanto pensar. Ño–Gallo quería decir. Perdería dinero. ya no podía más de tanto penar.... ChicoPereza y Pico –Fino se extasiaban. no paraba un instante. –¿Y qué es? –Tus idas al bar. y le besó la palma en aquel gesto que le recordaba a Nacib. ¿Cómo no quererla.. –Dos regalos de una vez.. Él se había sentado. Antes no era así. en la piel de los muslos. el Doctor. ingeniero agrónomo de buena familia? ¿Qué dirían los Achcar. ¿Por qué.. Nacib depositó la jaula en una silla.. sosegado.. de recatada virginidad. el Capitán. El "sofré" parecía cantar para él.

a las palabras melosas? –¿Te gusta ir allá? Asintió con la cabeza. para que la comida no se enfríe.. Ari. en su propia cama. festejada. llamarla Bié como tenía deseos de hacer.. pero ella lo retenía. no de nada de eso. –Ni podía venir.. pero otros protestan. Los brazos de Gabriela le apretaron las piernas... Estaban tristes lós ojos de Gabriela. Josué.. callada y agradecida. él le preguntó y era la primera vez que lo hacía: –Dime una cosa: ¿me quieres? Ella rió con una risa que era como el canto del pájaro.. Yo ni caso les hago. Oportunista. ¿Por qué hacerla sufrir. te quedarás sentada detrás del mostrador. fuertes las nalgas. Pero no vas a servir en el bar. De los viejos. Ella rió. Vivo triste por eso. Que si me gusta ¡demasiado! Estaba sentida por aquel asunto de las idas al bar. La arrastró consigo. –Qué mal hacía yo? ¿Por qué hacerla sufrir.. Soy yo que no quiero. convidador. el cajero de la tienda. Era su hora libre. Nunca la tuvo de día.. ¿Y por qué no? Así no la dejaba de ver a mediodía. oír las palabras que le decían sentir sobre ella los ojos cargados de intenciones.. A algunos no les importa. Cuando le arrancó el vestido de percal y el cuerpo desnudo rodó en la cama. No pensé en eso. deseada. Era como una preparación para la noche. Uno de aquellos viejos feos. –Yo lo sé.. y en los brazos de Nacib ella volvía a ver a los lindos mozos: a don Tonico. Quería levantarse. –que le hacían los "coroneles". una cocinera en el bar. gritarle su amor. Epaminondas. de tenerla junto a sí. te dicen idioteces.. de tocarle la mano. a hablarle. duros los senos. como la llamaba en sus pensamientos? –Hago así a partir de mañana: entraré por los fondos para servir la comida. ¿Y su presencia semi–escondida no valdría como respuesta negativa a las ofertas tentadoras. El "sofré" se rompía el pecho con su canto que estremecía el corazón. entonces puedes ir. seguro que sí. con la marmita en la mano. De sentirse mirada. no fálta sino que te agarren allí mismo. reteniéndolo. siempre había sido de noche.. contarle de sus celos. Por lo menos tendría las miradas.. –anunció Nacib. como si ella fuese su mujer y no su cocinera. Aquí mismo. clavo y canela –Voy para ayudar. –Tan pronto. Andar por entre las mesas. Todos te hablan. Era la primera vez que iba a poseerla en su habitación. que te arrojen al suelo. su paseo ¡cómo no le gustaría! Atravesar la calle bajo el sol. respondió: –Eso mismo. no.Jorge Amado Gabriela... furioso porque ella no le prestaba atención. sí. la pierna. el seno.. –Claro. ni del lado de afuera. De las proposiciones de casa intalada. No pensé en eso. . Pero los otros no lo saben. Queda feo que yo esté en el bar ¿no es cierto? A los otros no les gusta. por qué no decirle la verdad? –Nadie protestó por tus idas al bar.. Estaban tristes los ojos de Gabriela. pareciéndole gracioso todo eso: –Pero si no importa. 130 . como un trino: –Mozo lindo. te toman de la mano. por qué no decirle la verdad.... las sonrisas. cuando ella tomó su cabeza y le besó los ojos. –Ven.. –Voy a volver. alguno habría de ir hasta el mostrador. Por eso voy.. No andaré por el salón.. ¿Habría sido alguno de ellos el autor de la intriga? No lo creía. –Está bien.. que la dejaba como envuelta en una aureola de deseo.

o le tomaba la barbilla? Con todos ellos dormía cada noche. la mayoría de ellas con el niño Bebito y con don Tonico. ¡Pero era un canto tan triste. don Nacib.. que era el árabe. Nunca quiso pájaros presos en la jaula.. como en su casa. Ella no. No para quedarse con ellas. perros. El gato dormía. si él quería podía irse con otra. Había tenido un papagayo. por eso le regaló un "sofré" cantador. menos con su tío. tan grande. "No me pida eso. con seguridad. Caminar por las calles.. bañarse con agua fría. clavo y canela –¿De veras? Gabriela lo atrajo hacia sí. la joven lo había hecho pasar al corredor que separaba las dos salas del 131 . con el cuero repujado a fuego. Parecían colocadas allí para ser miradas y admiradas. Te llamarás Bié. No quería lastimarlo. diría que el pájaro se había escapado. asustado. retratos de parientes. huyó de un lado para el otro. Masticar las guayabas. El gato despertó.. No le importaba. ¡Era tan bueno ir al bar. ¡belleza de hombre!. sino para acostarse solamente. desde el paseo saludara a Jerusa y preguntara si el "coronel" Ramiro Bastos estaba y si le podía conceder unos minutos. en las que se veían tarjetas postales. Nacib murmuró: Bié. tenía celos. pequeñas esteras japonesas de bambú. Eres la mujer de esta casa. y ella lo sabía. Andar con la boca cerrada. el canto de los pájaros. les tomaba cariño enseguida. Calentarse al sol.. rojas. ¿cuántos días haría que estaba preso? Muchos no eran. le gustaba el nombre. con la sonrisa apagada. pero que a sus espaldas intentaba besarle el cuello? ¿Si don Epaminondas le pedía una cita. En un ángulo. porque no le habían dado tiempo de acostumbrarse. el "coronel" Altino Brandáo admiraba una vez más la sala. Al principio había sido así. un espejo. ¡Qué divertido! No quería ofenderlo ¡era un hombre tan bueno! Andaría con cuidado. ¿También. Le gustaba eso. abrió la jaula frente al guayabo. con ellos y también con los de antes. don Nacib. Había pensado en darle una compañía para estar con ella en la casa. morder pimienta. ¡Qué trinos más claros y más alegres! Gabriela sonrió. cantar canciones. antes que el tío. A veces con uno... El "sofré" voló. le tocaba la mano? ¿O don Tonico. andaría con cuidado. cantó para ella. retratos en colores –realizados por la floreciente industria paulista– del "coronel" Ramiro y de su fallecida esposa. minúsculas lámparas eléctricas azules. Con otro mozo lindo soñar. tener celos. Sin oír voz de hombre. Y en vez de velas. aquí dormirás. verdes. ¿quién iba a decir? Hasta en aquel momento ponerse a hablar lengua de gringo. además bastaba con pensar. En la otra pared.. –de alto respaldo. Don Nacib tenía celos ¡qué gracioso! ¿Qué sucedía si don Josué. negras y torneadas. Le daban pena. hundiéndole en sus senos. y hábleme más en esa lengua. comer mangos. Cuando Altino. Me gusta oírlo. Don Nacib era bueno. la luz de la luna. Tenía celos ¡qué gracioso!. Se acostaba con ella y con las demás. allá en la plantación. que sabía hablar. a veces con otro.. pasar por entre los hombres! La vida era buena. ver el chispazo de sus ojos.. No serás cocinera a pesar de cocinar. y entre ambos retratos. No lo había dicho solamente para no ofender a don Nacib. DE LAS SILLAS DE ALTO RESPALDAR Pesadas sillas austríacas. Murió de hambre." –¿Bié es nombre de gringa? Entonces llámeme Bié. no quería lastimarlo. Rió. sin ir a la ventana. sentir su respiración agitada. Cuando Nacib partió. tan serio ante don Nacib. En la pared..Jorge Amado Gabriela. Pero tampoco quería quedarse sin salir de casa. Bié. quién se acostumbra a vivir preso? Le gustaban todos los bichos. tan triste! No quería ofenderlo. el rayo de sol. pensaba. Don Nacib. Y en su lengua de amor. estampas. si don Ari le regalaba bombones. le dijo al tomarle: "Desde hoy eres Bié y esta es tu cama. dormir con un lindo mozo. De pie.. Fue al huerto. Gatos. metiendo los dedos por entre los barrotes de la jaula. no para servir de asiento. ella se sentó ante la jaula.. cubierto con un chal negro de estampado color sangre. se posó en una rama. un nicho con santos. intimidando a cualquiera. bastante con saberla vivir. hasta gallinas.. sin andar por la calle. en los brazos de don Nacib. Podía ir con las otras.. y el pájaro.. Un piano al fondo. que eso no puedo" El pájaro se golpeaba contra los barrotes.

Que Dios le –dé muchos años más de vida. –No demorará en tener bisnietos. –A lo mejor. caluroso. –Decile que venga. –Discúlpeme la pregunta: ¿qué edad tiene usted? –Ando ya por los ochenta y tres. Mi abuelo vivió ochenta y nueve años. "coronel"? Pocas veces había estado en la casa de Ramiro Bastos.Jorge Amado Gabriela.. qué satisfacción verlo en esta casa. "Una bosta". no. Desde allí había oído crecer el movimiento en la casa: corrían las fallebas de las ventanas. –En mi familia se muere tarde. y de consideración. ¿qué tal? ¿Qué milagro es éste? ¿A qué debo el honor? Se apretaban las manos. es su hijo. "coronel". Vamos a sentarnos. Si no.. –Abuelo ya viene. y la piel tan blanca que llegaba a azularse. "Linda muchacha. dando un recado: –Abuelo. los hombros se vencían.. Mi padre. escuchábase el ruido de escobas y plumeros en movimiento. ¿Es una conversación particular? –Para don Tonico. De esa imponencia sólo conservaba la mirada dominadora. Jerusa entraba en la sala trayendo dos tazas de café en una bandeja. –Caramba. Aquella sala se abría solamente en los días de fiesta: cumpleaños del "coronel". pensó el coronel. Tonico apareció. Prefería los sillones de cuero azul del escritorio de Mundinho. –Buena edad.. o para la visita no habitual. tapizados. el cuero pudiendo amoldarse suavemente en ellos de tan cómodos que eran. "coronel". Sentóse. sí. plantado en Ilhéus como para mandar allí por toda la eternidad. ya tendría bisnietos. Temblaban ligeramente sus manos. Ese Mundinho Falcáo era un tonto. el paso se había hecho vacilante. retirándose con una inclinación de cabeza. fuerzas. –Me casé ya con edad. "coronel". 132 . quitándole a uno las ganas de levantarse y partir. y lo mismo sucedió con Alfredo y Tonico. Casi nunca aparece. Podía ser bonita. Jerusa apareció en la puerta y lo invitó: –¿Quiere pasar. desvestían las sillas protegidas por envolturas de paño. y hasta tataranietos podría tener. Jerusa volvía. y nuevamente en esta oportunidad admiraba la sala lujosa. hasta parecía extranjera de tan rubia. El respaldo de la silla era recto.. viéndose envuelto en un abrazo cordial. –Las nietas están haciéndose señoritas. Altino se levantó. retiraba las tazas. y pregunta si puede venir aquí. –Hola. prueba inequívoca de la riqueza y el poder del "coronel". –Me acuerdo de él.. Casi siempre en días de fiesta. tío Tonico llegó. –Haciendo de las debilidades. o recepción a polít icos importantes de Bahía. Ramiro lo miró a Altino: –Usted decide. Altino se impresionó con el viejo: ¡cómo había desmejorado en aquellos meses. con chaleco y polainas. –Usted cada vez más rígido –mintió Altino. indiferente a las tempestades y a los vientos. ¿Por qué tanta pelea si todo podía arreglarse tan fácilmente?" Oyó los pasos arrastrados de Ramiro. pero era incómoda. como si la edad no le hiciese mella. desde la última vez que lo viera! Antes parecía un tronco de árbol... toma de posesión de un nuevo Intendente. noventa y dos. –sonreía Jerusa. Con esa belleza de nieta. clavo y canela frente.

en verdad. Quisieron meterse en Río do Braço.Jorge Amado Gabriela. "coronel". Aunque la gente no se meta. La gente de aquí. Por eso estoy preocupado. quienes terminan pagando los gastos de la política. recogiendo cacao. Volvió en el mismo tren en que fue.. "coronel".. yendo a su casa a protestar. de tenerle consideración. poner a mi compadre nuevamente. Nosotros mismos. Sólo nuestros hijos son hijos de Ilhéus. nadie sabe por qué. Solamente una vez. ahora? –Hoy vengo nuevamente. sólo salgo de Rio doBraço cuando no tengo otro remedio. Nadie me pidió un sermón. Ni que fuera uno de aquí. –Ahora lo está negando. Pienso qne no ha de querer volver. lo echaron de la firma de ellos. ¿eh. –No es necesario. Allá en casa. ¿Por qué se entromete? Altino encendía un cigarro de hoja. –Voy a mandar llamar al cabo –había prometido. Ramiro recordaba la conversación difícil. Él tiene su parte de razón. sólo sirven para la basura.. Voy a mandar poner unas luces iguales a éstas. Usted ya sabe cómo es eso. estoy de acuerdo. Que el Capitán me combata. hombre ilustrado.. Porque. Es preciso anular su nombramiento. Hacía de eso unos doce años. y eché abajo su gobierno. –Usted sabe que en ese asunto de política nunca quise meterme. los otros son unos restos. hombre de los suyos. Ramiro estuvo de acuerdo. clavo y canela –Soy bicho de la selva. Usted siempre fue respetado. Tal vez para meterme en donde no me llamaron. "coronel"? –atajaba Tonico. ¿qué somos? Nadie nació aquí. Un forastero vino a meterse a Ilhéus.. uno se pone a pensar y enseguida quiere decir lo que pensó... hace muchos años que es el jefe político y lo merece. tengo también unos santos. actuando en el Senado. Gasta velas que es un contento. porque peleé contra su padre.. parece que tuvo miedo de quedarse. las cosas se meten con la gente. Ilhéus es una tierra de forasteros. Vine a hablar con usted en aquella ocasión. –Soy todo oídos. nombrar autoridades para allá. No sé bien por qué. –Gracias sean dadas al Señor. En la plantación la gente se queda cavilando. Por así decirlo. ni quieren verle más la cara a ese renegado. Autoridad sin fuerza no vale nada.. Usted debe acordarse: cuando don Firma era intendente. Pero ese señor Mundinho debía contentarse con el dinero que gana.. no estoy muy informado. ¿no pueden ellos también decir que no pasamos de ser forasteros? 133 . observando las lámparas del nicho de santos: –Iluminación de primera. que estaba en Bahía. El comisario. somos los plantadores. los que vivimos enterrados por allá. _¿Qué es lo que usted piensa de la situación? –Pienso que es mala. uno es de los primeros "grapiúnas". A conversar unas cosas que anduve pensando. Dios me libre de eso. Altino llegó a amenazarlo con pasar a apoyar la oposición. Altino apareció entonces en Ilhéus. Oí decir que anduvieron haciendo unos chistes con él. Nunca vi tanto cacao. Quería la destitución del cabo y la vuelta de su protegido al cargo. ¿Quién podría negarlo? No he de ser yo. Pues sí. a separar lo que estaba junto. vine a Ilhéus y resolví: voy a hacerle una visita al "coronel" Ramiro. Vino a dividir lo que estaba unido. Los hermanos. De allí sólo para Aguas Claras.. y había nombrado a un cabo de la policía militar. que son hombres de bien.. había echado al subcomisario de Rio do Braço. ciertamente.. Y así fue hecho. me vi obligado. cosas de muchachos. de noche. Aquel cambio de autoridades había sido hecho sin haberlo consultado a él. ¿qué es lo que vale? Sacando al Doctor.. por eso nunca dejé de darme con él. devoción de mi patrona. Pero estando en la plantación uno se pone a pensar en las cosas que están sucediendo en Ilhéus. Cuando nosotros llegamos aquí todo esto no pasaba de una selva que daba miedo. –Qué zafra este año. ¿Qué quería él. Ramiro recordaba el incidente. un protegido de Altino.

Antiguamente. Todos protestando. Siempre cumplí. El cacao está seco. y hay tantas cosas nuevas que uno no sabe dónde mirar. lleno de doctores. –Y ese tiempo llegó. escuchaba. Y uno pudiendo dejar de pagar el transporte hasta Bahía. Todo tiene su tiempo. los parte. es su amigo. "coronel". todavía. ¿Cuántas veces arriesgamos nuestra vida. para gobernar bastaba mandar. Nosotros vinimos cuando esto. escapando a duras penas de morir? Peor que eso. pero el tiempo va pasando. Guarací están haciéndose ciudades. perdía el temblor. parece un jardín. Hoy. era necesario. Se lo ganaba para garantir la posesión de las tierras. –Existen ciertos compromisos. en el Malhado. Agua Preta? El pueblo está reclamando. sólo hizo cacao en polvo. ¿con qué derecho se vuelven contra quien hizo todo esto? –Uno planta cacao. además de lo que estamos haciendo? ¿Qué es necesario hacer? Para decirle la verdad. instaló oficinas. recoje los cocos. No se compare con él. Hoy no basta. Todo creció. ¿cuántas veces no tuvo que mandar quitar la vida a alguien? Entonces. –¿Cuál es la diferencia? No le estoy entendiendo. cumplir compromisos con el gobierno. Bastaba con tener fuerzas. usted lo sabe bien. ¿Qué vida arriesgó él? Desembarcó con dinero. Todo es cierto. pero no por eso va a ser más respetado. las costumbres eran otras. Usted. ni me compare –la voz del anciano. todo cuanto puede hacer. compra y exporta cacao. hizo todo esto. Lo que quiere es un gobierno que 134 . –Todo eso es cierto. De repente. Itabuna está tan grande como Ilhéus. en pleno progreso? ¿Quién lo hizo? Fue usted. silencioso y alarmado. También ellas están cambiando. Lo que Ilhéus tiene. usted no quiere darse cuenta. Todo está lleno de doctores. Lo peor de todo es ese asunto del puerto. Pero usted ya ha hecho todo cuanto sabe. "coronel" Ramiro Bastos? ¿Por qué el gobernador pidió eso? El pueblo todo lo quiere. ¿somos capaces de hacer chocolate.Jorge Amado Gabriela. lo sabemos hacer? Fue necesario que viniera don Hugo Kaufmann de allá. ni me compare a mí. Porque si no se cumplen se acaba el respeto. de agrónomos.. "coronel". y se podrá continuar mandando? –¿Y por qué está todo así. en las estufas. En el nuestro no había cine. por un esfuerzo de su voluntad. Y cada uno cumple los suyos. Pero. lo cuida para que crezca. oliendo bien. con los hombres que teníamos. como el mejor cacao del mundo. –¿Y qué es lo que Ilhéus está pidiendo. soy el primero en reconocerlo. Sólo que usted les ponga el dedo encima. Pirangi. Usted cumple con el gobernador. Y asimismo. No fue ningún forastero. Gobernar era fácil. pero pertenece a otro tiempo. ¿Por qué se puso usted en contra. todo ha cambiado. Y ahora que está hecho. Agua Preta. y fue uno quien hizo todo. de médicos. Lo dicho. de abogados. Tonico. para señalármelas. exige. y este servidor suyo. Nuestros hijos después podrán hacer el puerto. Uno se ganaba el derecho a mandar. Pero ahora hacen falta caminos. Antes. derramando sangre. se abren los ojos y se ve que todo está diferente. ¿todo eso no sirvió para nada? No se compare con él. lo carga en el lomo de los burros. aquí. Pero tampoco retiro lo que he dicho. clavo y canela –No hablo para ofenderlo. El gobernador me pidió. ¿Qué vida quitó él? ¿Adónde fue a buscar el derecho de mandar aquí? Es nuestro derecho. no se da cuenta. Al pueblo no le interesa eso. mete los granos en el "cocho". Pero uno ya hizo lo que tenía que hacer. Hemos abierto caminos con los trabajadores. "coronel". No sabía que eran amigos. y eso ellos no pueden hacerlo. En el corredor. no era nada. Uno vive pensando en el trabajo. ¿Acaso sabremos todavía mandar.. las cosas van cambiando. no veo las necesidades. ¿Quién lo paga? Los exportadores y los plantadores. Río do Braço. "coronel". –Voy a decírsela a usted. Ilhéus está lindo. por eso hablé. Casi se había arrepentido de haber venido a la sala. nosotros lo conquistamos. Jerusa impartía órdenes a las sirvientas. Dios me guarde de negarlo. los seca en las barcazas. –Usted lo va a ver. y lo vende a los exportadores. Macuco. éra fácil mandar. dicho está. la vacilación y pasaba a ser la antigua voz de mando–. como usted ha dicho. lo manda a Ilhéus. lo que Ilhéus vale. a usted se lo debe. "coronel". me explicó lo que pasaba. es una cosa importante para estas tierras nuestras: imagínese. ¿Pero Pirangi. el cacao nuestro saliendo para todo el mundo. de Europa. Sé que usted le vendió su cacao.

Lo que él ofrece. Si esto continúa. alterada. dicúlpeme. padre. Él viene como amigo.. –No dijo nada. Ya comenzó: porque usted mandó prenderle fuego al diario. Por eso vine aquí: porque una tierra no puede tener dos gobiernos. en Guarací. –¡Padre! ¿Qué es eso? –Cállate la boca.. pero con usted al frente. –¿Por qué usted no toma la dirección del asunto del puerto? ¿Por qué no llama a Mundinho a su partido? Juntando todo. Y todo eso qué es. ¿cómo podrá él negarse? –Tal vez usted tenga razón. en las autoridades de los pueblos. a un paso de la muerte. En esta casa usted manda 135 . Por eso vine a hablarle. Y porque hay individuos sinvergüenzas que no cumplen sus compromisos. porque no podía hacerse otra cosa. Abrió una calle en la playa. que dijo? –Tonico. digame? –la voz del "coronel" sonaba seca. por qué está teniendo tanta gente con él? –¿Por qué? Porque está comprando a la gente.. ofreciéndoles el oro y el moro. siempre me llevé bien con usted. Nadie lo odia en Ilhéus.Jorge Amado Gabriela.. trajo un ingeniero para el puerto. y no es ahora. Eso era bueno en otra época. y es entrar en un acuerdo. –Y yo se lo agradezco. Apenas le dije que yo solamente veía un camino: el de un acuerdo entre ustedes dos. "Coronel". Días atrás. interrumpió el diálogo: . ¿Por qué don Mundinho está dividiendo todo. no quiero ofenderlo. –¿Tiene usted alguna propuesta en concreto. "coronel". y casi matan a uno de sus hombres. nombramientos. algo malo sucederá. va a perder. si fue solamente eso lo que le trajo aquí. –¿Y cuál es. y desde hace ya tiempo. no. es gobernar de acuerdo a la época. Mundinho había estado en la estancia de Altino. Pero Tonico intervenía. Nunca le he pedido nada. es Mundinho Falcáo. –Discúlpeme. eso ya es otra cosa. atento y curioso. fundó un periódico. y usted debe oírlo. "coronel"? No hice acuerdos ni cuando era joven.. Si quieres mi bendición no pienses en acuerdos. que me voy a doblegar.. –¿Para decirme qué? –Que sólo hay un medio de resolver la situación Uno solamente. –¿Y él. a golpear las manos en la puerta de su casa. cuando estaba en peligro mi vida. hizo instalar una agencia de Banco. –Tonico empujaba la pesada silla. Aquella idea del acuerdo le era agradable. aproximándola a la de Altino. –¿Gobernar? ¿Desde cuándo él ganó una elección? –Ni necesita ganar. ni siquiera el Capitán. Con don Mundinho ni siquiera quise conversar cosas de política. porque otro no veo. Pero para hoy es malo. seguramente todo era sugerencia suya. en el comisario. su visita está terminada. –¿Quién? ¿Yo? ¿Con ese forastero? ¿Pero qué es lo que piensa usted de mí. –Propuesta. quería saber. Soy hombre de bien. prestigio? Usted puede mucho más. y sólo una vez protesté. y con razón. clavo y canela atienda sus necesidades. Pero si el "coronel" Ramiro quiere. claro que tampoco le pedí una respuesta. Puede hablar. Salí de mi rincón para hablar con usted. "coronel"? –preguntó Tonico. La voz de Ramiro Bastos. Pero si usted continúa por esa camino. no es nada de eso. ahora parecían dos enemigos frente a frente. ¿Qué es lo que él puede prometer y usted no puede? ¿Lugar en una lista. Pero quien está gobernando. Aceptar o no. Ni hablar de eso. Lo voto a usted desde hace veinte años. ¿cómo va a quedar él si no acepta? Siendo el "coronel" quien tiende la mano. Vengo aquí como amigo.–"Coronel" Altino Brandáo. y es lo que está haciendo. ayudó a comprar los ómnibus. influencia. –Sólo hay un medio. –Soy su amigo "coronel". ¿no es gobernar? Usted manda en el Intendente. –Deje hablar al "coronel".

Pero de acuerdo.. –¿Y él. qué respondió? –Dijo que yo era una boca de mala suerte. Aún así. En el bar. Anda tan apesadumbrado que da pena. ¿Por qué no habló con el padre Cecilio? Ese. usted no quiere oirme. Hasta se para en el paseo para hablar con ella. Usted no. ¡mandar matar gente! Dentro de un año va a haber elecciones. los más dedicados –miraba al joven.. rubia y curiosa en la ventana de la otra sala.. – levantaba la voz trémula. "coronel" Ramiro Bastos. –Un mozo tan delicado que puede enfermarse –apoyó Florieta –. Y voy a ganar. La tristeza que tiene le ha dado por hacerle rondar a esa desvergonzada. Aunque tenga otra vez que.. Eso sería mirar al pecado. no haré ningún acuerdo. Tonico acompañaba a Altino hasta la puerta: –Mi padre es cabezudo. "coronel". se ponía de pie– ¡Yo voy a ganar! También Altino se ponía de pie. iluminada en sonrisas. hombre que arrastraba más de mil votos. o con uno sólo.. –Tampoco él es buena pieza. también puede servir hoy. aunque Ilhéus vuelva a ser otra vez cueva de bandidos. Que yo andaba queriendo el mal. sus ojos parecían vidriados. Pero usted tiene la obligación de permanecer junto a su padre. si guiere. No quiero salir de su casa como enemigo suyo. aunque todo el mundo esté en contra. en medio de las solteronas. y unirse a ese forastero.. ése. observando el bar de Nacib. El "coronel" le apretaba la mano. Dieron vuelta la cara para no mirar a Gloria en su ventana. de obedecerle.. –¿Qué cosa? –Que Ilhéus está quedando transformada en tierra de perdición. –¡Pero si hablé! Y me dijo: "Dorotea. aunque sea para morir. Aunque tenga que morir con las armas en la mano. Escuche bien lo que voy a decirle: puedo quedarme solo. Se puso furioso. cortándole la frase: –Así.. al propio demonio. DEL DEMONIO SUELTO EN LAS CALLES –Cruz diablo. Ya le dije al padre Basilio. clavo y canela como si fuese la suya. Manda una plaga y mata todo lo que sea planta de cacao. el demonio anda suelto por Ilhéus. ¿Dónde se ha visto una muchacha soltera enamorar a hombres casados? –imprecaba la áspera Dorotea en el atrio de la Iglesia. Allá había 136 . –se quejó Quinquina. Reinando sólo por esas calles. usted no tiene otro camino. Me quedo con él... No tiene mucha salud. Él es dueño de una plantación de cacao. Me quedaré sin un amigo. tomaba su sombrero: –Yo vine en son de paz. Fuera de eso. Antes de que yo muera nadie va a apoderarse de Ilhéus. tierra de bandoleros. porque el compadre Amancio.. no soy su deudor. sólo una cosa puede hacer: quedarse junto a él. Vamos a hablar de otras cosas. Cualquier otro tiene derecho a negociar.. el dueño de Río do Bravo. no tiene pecado. –El profesor.. y se echó a caminar. ¡Dios me perdone!.. sin nadie a mi lado. ¡pobrecito! sólo le falta perder el juicio. un día de estos Dios nos va a castigar. no." Y es la verdad. estoy libre de votar por quien quiera. obstinado. se había puesto del lado de Mundinho.. Lo que sirvió ayer. Adiós. estoy seguro que no me abandona... Ilhéus necesita de gente nueva para gobernar. porque le tengo aprecio. pueden abandonarme hasta mis hijos. Pero salgo sin compromisos. en cambio. Saludó a Jerusa. él va a terminar solo. apenas. Hasta parece que el demonio anda suelto en Ilhéus. Pero tal vez yo pueda. Pienso que Mundinho tiene razón.Jorge Amado Gabriela. Con dos o tres amigos. a pedir un acuerdo. "una bosta"–. hasta misericordia. pobrecito.. El viejo dobló la cabeza. –También usted fue a hablar justamente con él. el Capitán soltó triunfalmente la noticia: el "coronel" Altino Brandáo.

si se esconde en la casa de Gloria. dentro suyo.. doña Arminda le había dicho: –Que coincidencia: soñé que Gabriela partió para siempre. sorprendido con la inesperada resolución del "coronel": –¿Qué lo decidió. Día de comentarios. se dieron vuelta. –¡Miren! –exclamó. –Habrá lío. que viera a su padre aproximarse. Es cuestión de tiempo y de maña. en plena época de la cosecha.. –¿Ella le dio esperanzas. que el viejo político había expulsado a Altino de su casa. de tiros y muertes. Acodábanse. se asustó cuando vio al "coronel" Melk Tavares salir de su casa y marchar hacia la playa. Una cosa. corta la distancia que la separaba del deseo de los hombres. que había sufrido un desfallecimiento. era cierta: después de la partida de Altino. abandonaban las mesas de adentro para ver mejor. Se exageraban los hechos: que hubo una violenta conversación. Débil trinchera. Terminaría torciendo también la de Gabriela. Le pidieron su opinión a Juan Fulgencio. porque ni se había sacado las botas. enamorando a vista y paciencia de todos a un hombre casado? Nacib caminó hasta el extremo del largo pasillo del bar. dura de carácter. La cabeza de una mujer es débil. del Doctor y de Ño–Gallo. el doctor Demóstenes. dándole vuelta la cabeza a los hombres. Ramiro hablase negado. para comunicar su decisión. Ante esto. parecía haberse olvidado de sus estancias. y ese mismo día el "coronel" Manuel hizo decir que si ella quería le pondría una plantación a nombre de ella. en un banco de la avenida. El diablo se había soltado en Ilhéus. Habría llegado de la plantación en ese momento. clavo y canela estado. El ingeniero palideció cuando Malvina dijo: –Mi padre viene hacia aquí. bastaba sólo con mirar a la Plaza para saberlo: allá estaba Malvina. La versión nacida de Tonico. 137 . En el bar. de la cólera de Ramiro. Manuel das Onzas.Jorge Amado Gabriela. "coronel"? Pensaba en los irrespondibles argumentos y en sus convincentes conversaciones: –Unas sillas de respaldo –respondió Altino. al sabor de las simpatías políticas. Perdido en sus pensamientos. Pero en el bar ya se sabía de la entrevista malograda. de nerviosidades. Algunos. y que le avisaba que votaría a Mundinho. para beber a su alrededor. Ella venía y se quedaba atrás de la caja registradora.. Ella acabó de decirme que el diablo anda suelto por Ilhéus. se puso de pie. ¿Juan Fulgencio no decía que era la chica más inteligente de Ilhéus. Tonico habría propuesto un acuerdo humillante para los Bastos. La joven. Trate de buscarse otra cocinera. de discusiones. que éste había sido mandado por Mundinho para proponerle acuerdos o pedirle tregua y clemencia. De nada sirvió el trato que hiciera con Gabriela. en la casa exportadora. Nacib? No solamente al diablo sino al infierno completo escondía él. Otras versiones. ahora.–que oyeron. Mundinho le había preguntado. a ciencia cierta. y qué sé yo qué más? ¿Y no perdía la cabeza. muy exaltado. que voy a robarle a Gabriela. El juez se había hecho tan caradura que a él mismo. ¿Dónde esconde al maldito. anunciaba por las calles de Ilhéus que iba a volverse a los días pasados. para atender al "coronel" Ramiro. y por papel. con toda desvergüenza. Mandó ofrecer a Gabriela pedazos de tierra. Se cruzaban las versiones.. conversando con el ingeniero.. mi amigo. que antes no salía de sus plantaciones. –Está caminando hacia donde están ellos. o aquí en el bar. que habían encontrado al "coronel" Altino. que vino de la Papeleria para la charla del atardecer: –Pienso como doña Dorotea. Hacía apenas dos días. La solterona tenía toda la razón. a Nacib. doctor? –Me las dará. contaban que Ramiro perdió la cabeza cuando el plantador de Río do Braço le dijo que lo consideraba derrotado aun antes de las elecciones. Ella no sabe. Tonico corrió a llamar un médico. le había dicho: –Váyase preparando. sin embargo. .

Lo que no me causa asombro. –Y mía también. Si yo fuese usted no haría eso. El ingeniero había desaparecido del banco de la avenida. ni lo miró. Melk llegó. dirigiéndose hacia el bar. Dijo a Malvina. En el bar. Cuando Malvina entró por el portón y desapareció dentro de la casa. Melk pareció hacer un esfuerzo para contenerse: –Don Juan. –Eso es cosa de ella. Voy a pedirle un favor: no le venda ningún otro. Le volvió la espalda. como para indagar el motivo de la pequeña aglomeración en la puerta. . Me dijeron que usted anduvo vendiéndole unos libros malos a mi chica. buenos o malos. Muy calmo. el rebenque en la mano y los ojos fijos en los de la hija. deje que la trate como crea conveniente. Juan Fulgencio respondió: –Tengo libros para vender. Si el cliente quiere comprar no dejo de venderle. porque los otros no sirven sino para desencaminarla. como indicando que se lavaba las manos por su consecuencia. En cuanto a los libros. Josué lo miraba desde una de las mesas. Enviaba un telegrama pidiendo un substituto y no esperaba su llegada. Melk levantó el rebenque. palmeó la espalda de Nacib: –¿Cómo va esa vida? Sírvame un cognac. al "coronel" Ramiro. continuaban atentos a los pasos del plantador. Solamente libros de colegio. don Juan. atravesó la plaza. Libro malo. –Es mi hija. y la punta rozó levemente la cara de Rómulo: – Pasado mañana. me conozco bien los remedios. Como si no viera al ingeniero. Para ciertas enfermedades. Vio a Juan Fulgencio y fue a sentarse al lado: –Buenas tardes. No acostumbro arrepentirme. Josué y Nacib. para tomar la dirección de los trabajos. si no hubiera sido amigo de su padre. Melk trasponía la puerta de la casa de "estilo moderno". no. Y la tratan como si fuera una tonta. ¿qué es lo que entiende usted por eso? Su hija no compró sino libros buenos. y apoyó la punta de cuero en el pecho de Rómulo: –Supe que usted ha terminado sus estudios en elpuerto Que mandó un telegrama solicitando quedarse. Melk Tavares. ni le habría escuchado. 138 . si no lo conociera. ella no volverá a comprar otros. éste de pie en la vereda. Golpeando con el rebenque en su bota. con la cara hosca. Sólo Juan Fulgencio. puede que luego se arrepienta. ella tal vez lo oiga. ¿acaso usted no las anda haciendo. Marchó hacia allá. Pico–Fino llegaba con el cognac. clavo y canela –¿Qué vamos a hacer? –la voz lo traicionaba.Jorge Amado Gabriela. Aprovecho para decirle que es una muchacha inteligente. también? Es una muchacha de carácter. vino luego a sentarse en la silla que él dejara. miradas de soslayo. y cuando iba a levantarse. empapadas en sudor la frente y las manos. se fueron sentando los curiosos. El ingeniero ni se había movido. Si emplea la violencia. al lado de Juan Fulgencio: –¿Qué irá a hacer? –Posiblemente una brutalidad –posó sus ojos bondadosos en el profesor–. ese es el plazo que le doy. Es necesario comprenderla. Retiró el rebenque levantándolo. diferente a todas. "coronel": hable con su hija con calma y comprensión. las conversaciones retornaban a Altino Brandáo. se paró junto a ellos. le agradezco la intención. Se quedó parado mirando el paso lento de la hija. Pasado mañana hay un barco. Juan Fulgencio lo tomó de un brazo: –Dígame. a las agitaciones políticas. Melk lo bebió de un sorbo. Deje a la chica por mi cuenta. De todas maneras. de los mejores autores. con la voz sonando como un chicotazo: –¡A casa! ¡En seguida! El rebenque restalló seco contra la bota. estableciéndose conversaciones rápidas. muy capaz. sintiendo pesadas las piernas. no debe tratarla como a cualquie ra otra muchacha. . Juan Fulgencio levantó los hombros.

–Usted no tiene nada que querer. envuelta en lágrimas. Melk la cogió de las muñecas. Josué apretaba las manos. –Yo haré lo que quiera. en silencio. Cuando salga del colegio. orgullosa. Malvína rugió: –Pues sepa que me voy con él.. el rebenque bajaba y subía. Esperó en la sala. Malvina entró. Sabe bien de lo que le estoy hablando. decidida. ni a ser sirvienta de ningún doctor de Ilhéus. –¡A su cuarto! Hasta –nueva orden no volverá a salir. ahora. Malvina ahora apenas si sollozaba en el sofá. –¡Malvina! –exclamó la madre–.. golpeando el rebenque contra la bota. Melk caminó por la sala: –¿Qué tienes que decirme? –¿Con respecto a qué? –¡Respéteme! –le gritó–. la cabeza erguida. le golpeó el rostro con el puño cerrado. tensa. 139 . quiero entrar a trabajar en una oficina. la sangre corría. Ya le dije. No contestes así a tu padre. la mujer lo esperaba. la voz Atemorizada: –Basta. El resto de la gente del bar. en la cara. resoplando. El negro Fagundes tería razón: parecía una imagen de santa macerada. se arrojó desde la puerta. ni voy a enterrarme en la cocina de ningún estanciero. No venga a decirme que no sabía que era un hombre casado. agarrándole la mano: –¡No mates a mi hija! Se detuvo. En su ventana. –la madre se cubrió el rostro con las manos. la arrojó contra el sofá. Quiero vivir a mi modo. Gloria sonrió tristeménte. De pie ante él. También la madre aguardaba. padre. –¡Ay. desgraciada! –No me grite... a fin de año. –¡Perra! –levantó el rebenque. con los ojos llenos de miedo. de repente. basta. Aquí nadie me puede comprender. ¿Qué tiene que decirme? –¿Qué se gana con hablar? Usted no va a comprenderme. Juan Fulgencio movía la cabeza. Después. ¡Me voy con él! –Antes la mato. En un impulso. en los brazos. Nacib sentíase abatido. ¿Cómo me explica ese amorío? llhéus entero no habla de otra cosa... sin reparar siquiera en dónde golpeaba. porque él nunca lo escondió. la madre quedó en la puerta de entrada.. se mordía los labios. baje la cabeza. Del labio partido. Hará lo que yo le ordene. La madre suplicaba. Malvina aguardó. más de una vez: yo no voy a sujetarme a ningún casamiento escogido por parientes. En el bar. encogida de miedo. en las nalgas. Soy su padre. –¿Qué? –Lo que yo desee. hasta la plantación llegó la noticia. Los gritos de Malvina resonaban en la plaza. estaba como en suspenso. Dios mío!. Malvina gritó: –Puede pegarme cuanto quiera. La golpeó en las piernas.. Melk. soy su hija pero no su esclava. –¿Dónde está ella? –Subió a su cuarto.Jorge Amado Gabriela. en el pecho. –Mándala venir. –¡Cállese la boca. clavo y canela En la sala. silbaba en el aire. Ella cayó de bruces y nuevamente él levantó el brazo.

allá en la plantación. DE LA VIRGEN DE LAS ROCAS Gabriela. Por la noche se oye el ruido del agua mordiendo la piedra infa tigable. había llegado la hora de la decisión partiría con Rómulo. su padre. como una ancha silla de cara al océano. amaba la vida. papeles. y Malvina había dicho: –No he de ser una infeliz como usted. Ruge. contra los flancos de piedra las ondas revientan en blanca espuma. un ganado fugitivo que rompiera cercas e invadiera los pastos. bandidos. comenzaría a vivir. También vino la madre. extendían blancas manos de espuma. De mañana y de tarde. criaba perros. Mucho más joven que Melk. contando los minutos. cantaba en la sala. Allí se sentó Malvina. como siempre le conociera Malvina. se pierde en los escondrijos. la alegría perdida. había peleado con los Alves. el hombro ensangrentado. los pies danzando en el abismo. eres todo para mí". capaz de romperse pero no de doblarse. las celadas entre los árboles. ¡Ay! para no ver cumplirse el ineludible destino. dos orgullos en oposición. el mar bravío. duerme atrás la ciudad bravía. que una bala raspara. Las ondas se quebraban allá abajo. dos rudas voluntades. El rostro macerado de la madre. –No digas locuras. Palabras yendo y viniendo. cavado en la tierra por las tempestades. Malvina veía todavía a su tío Aluisio apoyado en la pared de la casa. Después. enrédanse en abrazos en la playa. durmiendo y soñando con estudios y fiestas. la existencia entre ese padre y aquella hija. dándole consejos. Melk apenas había dicho: –¿Por tan poco volviste? ¿Y los hombres? –Volvieron conmigo. Cangrejos de asustadoras garras surgen de recónditas cavidades. de los grandes barullos. Suspiros ruedan. Por una tontera. silencioso y duro. mendigos. había oído historias. o con casamiento. esbelto y audaz. "eres la vida que vuelvo a encontrar. tiroteos. de buscapiés y cohetes. se habían sucedido los tiros por los caminos.. ella misma lo vio. jugaba con ella. buscado cartas. acaso. clavo y canela Negras rocas emergen del mar. sangre de nuevo. en ansiosa espera. vecinos de sus tierras. débil y alegre. enrojecida por los golpes. que llamaban. De los tiempos de las luchas. en la que se sentaban los enamorados. Emboscadas. alzaba a Malvina. jugando a bandidos y "coroneles". putas sin casa. hablando de morir. Hora en que las muchachas deben estar en la cama.Jorge Amado Alguien dijo: –Paró de golpear. su voluntad impuesta– Había curado el hombro del tío. Es Malvina descalza. era un lindo hombre. De los años anteriores al que ella naciera.. Había recogido los libros. Sólo había dejado unos diarios de Bahía y el dolor. de la afligidas "máe d'agua". Un bulto. Los negros dicen que son brujerías de las sirenas. malandrines. y al frente de ellos. A veces una luz extraña nace en la playa. Era en el mes de junio. sube por la roca. vanidades heridas. revolviéndose en su carne golpeada. Pero Malvina sueña despierta. la esperanza muerta. acontecer la inexorable desgracia. El padre había estado en su habitación. Las más pobres parejas.– gana los peñascos en la noche sin luna. Había un lugar. En vez de hogueras. ayes de amor resuenan en la oscuridad de las noches. Época de temblar ante Melk. hacen su cama de amor en la playa escondida entré las rocas. madre. los caballos. Se abrazó a la hija. ¿Y sería vida. Tiempo de las noches sin dormir. y comenzó la lucha. No agregó más. dos puñales suspendidos? Rogaba a los santos que le permitiesen morir. Duro como la piedra más dura era su padre. La esquela amorosa. las revistas. Desde niña. trayéndole comida. los chiquilines escalan ágilmente las rocas. con los zapatos en la mano y la mirada decidida. doña Janaína transformada en verde fuego. Le gustaban los animales. subiendo las rocas. reaparece arriba. ella la había guardado en su seno. –¿Qué fue lo que te dije? 140 . ante sus órdenes gritadas. al frente. de las noches en los caminos con bandidos armados. las vacas.

la que se da por última vez. el señor. –Ellos van a atacar nuevamente. los balcones. ¡Tan apasionada y romántica. Pero en nada mudaba la situación. Macilenta y humillada. ¡jamás!. jugando en los hoteles. No había nacido para peleas ni para tiroteos en la noche. No se sujetaría. juveniles y risueñas. La vida humillada de la madre. las esquelitas cambiadas. –No me interesa.. La madre muriendo en la casa. a tocar el piano. el hombre para ser obedecido. sin responder. a veces un poco más demorados en los portones de los jardines. En el patio del colegio. siempre temblando delante de Melk. Malvina. ¿De quién heredó Malvina ese amor a la vida. Cuando ataquen voy con más hombres. las leyes. Era un hermoso varón lleno de alegría. los cachorros ladrando. Era el dueño. el corral adormecido. Jamás existió muchacha más alegre. no hay que abandonar el lugar. para ellas el deber. Ella ni preguntaba de qué era la escritura. eran obligadas por el padre. acababan los amoríos y comenzaban los noviazgos. Malvina se juraba a sí misma que jamás. mientras en el fondo esperaban los otros. de bruces.. venía el cuerpo del tío. Para él eran todos los derechos. Melk en ciertas oportunidades la complacía. Reían las dos cuchicheando en el patio. Melk era el dueño de todos los derechos. Y salió con los hombres. cuando el joven era del gusto de los padres. miró la casa. si se compraba o se vendía. En el caballo. a contar. Su fiesta era la iglesia. Con los hermanos estudiando en Bahía. y decía en tono de orden: –Prepárate. La madre cuidaba de la casa. los amoríos sin consecuencia. A veces sucedía que alguna de ellas se casaba con el festejante. a hablar en voz baja en presencia de Melk? Tal vez de él mismo. gastando su dinero con mujerzuelas. Cuando sonaron los tiros. viviendo para oír y obedecer. Peor que monjas. Se reconocía en ella. mayor soñadora de aventuras. Y con los hombres. Guardianes de la honra familiar.. había jurado que con ella no sería así. su padre ordenó: –¡Vamos! Regresó victorioso. a leer. Desde temprano odió su casa. en su deseo de ser alguien. había acabado con los Alves. sin ganas de enterarse. conversaban las hijas de padres ricos. Mayor que ella. y ese era su único derecho. Pero le exigía obediencia. tan rebelde y arrojada! 141 . yo habría terminado con ellos ya. Mujer metida a doctora pierde la vergüenza. en los liceos y facultades. el respeto. ese horror á la obediencia. conforme con todo. –Vas a volver. por los hijos. como si la estudiara. Después de casados. elegido por el padre. del nombre del marido. decidiéndolo todo. a hacer cuanto quisieran. El padre en los cabarets. en ciertos detalles. Si no hubieras escapado ante el primer tiro. en las casas de las prostitutas. se dejaría agarrar. Malvina lo había visto todo: Aluisio montó a caballo. Inclinó la cabeza. más llena de vida. apenas llegada a la adolescencia. Ahora mismo.Jorge Amado Gabriela. Él llegaba. Cuando ella le decía que quería hacer los estudios secundarios y luego los universitarios. más adelantada en el colegio. Hoy vamos a ir al escritorio de Tonico a firmar una escritura. eso no establecía diferencias. a gastar el dinero. Un día cualquiera llegaba el padre con un amigo. Una mirada demorada. mejor bailarina de tangos. el dictador de las leyes. a curvar la cabeza. sin nunca ser consultada para los negocios. Si no querían por propia voluntad. en los bares. Ella había percibido que la vida de toda mujer casada era igual a la de su madre. Irás al colegio de monjas. las costumbres. o novio mandado por el destino. asintiendo siempre. todo era igual. Marido traído. bebiendo con los amigos. tan débil su tío . Con derecho a mesadas. y se quedaba mirándola. los tímidos besos robados en las matinés de los cines. Clara se había hecho amiga de Malvina. es mujer que busca perderse. la ciudad. los rodeo por detrás y acabo con ellos. clavo y canela Aluisio lo miró con ojos suplicantes. esa ansia de vivir. Las fiestas del Club Progreso. responsables por la casa. Sujetas al dueño. Ellas sólo tenían para sí mismas ese breve tiempo de la adolescencia. a aprender a coser. hermosura más saludable. había perdido la voluntad y ni sobre su hija tenía autoridad. El tío asintió.. No precisas más. ¿Por qué te fuiste? Temblaba la mano de la madre mientras lo curaba. –¿Qué fue lo que te dije? Pase lo que pase. él decretaba:–No quiero hija doctora.

donde la vida era bella. que en el colegio no se hablaba de otra cosa. graduado en derecho que recitaba versos. donde la mujer no era esclava. a quien la libertase del miedo al destino de todas las mujeres de Ilhéus. Amaría a quienquiera que le ofreciese el derecho a vivir. llevarla para otras tierras. muerta por amor. como si nada se transformara. Enseguida quiso prohibirle que se maquillara la cara. y ella quedó encantada con la casa de Mundinho.. porque ella no tenía festejantes. había venido de afuera. Parecía escrito para ella. que tuviera amistad con Iracema –"todos hablan de ella. No había querido al Barón. Malvina había ido a buscarlo a las rocas. Con un trozo de lápiz. entregándolo en mano propia. con la respiración entrecortada. salió de la casa de los padres y fue a vivir sola.. Fue cuando Rómulo llegó y atravesó la plaza con su malla de baño. Josué estaba imposible. como si la vida no cambiara. Un día en que un marido engañado mató a la esposa. Así fue siempre. independizarse. la ciudad llena de murmuraciones. para cortar luego las ondas en brazadas largas. a la que él no fuera invitado. la virgen de los Ávila. Su hermano Luis Antonio llegaba con pre tendientes. el título de una novela. no es amiga para ti" –. sus numerosos proyectos? Iba a la iglesia. y la casa entera dormía. La sirvienta lo llevó al hotel. estudiar en la facultad si así lo quería. sin trabajo en Río. al señor de ingenio. dónde escondió su alegría. ganar su pan y su libertad. en la playa? Malvina quería irse de Ilhéus. Odiaba aquella vida y contra ella pensaba luchar. leyó en el diario de Bahía: "Un escándalo conmovió la alta sociedad de Italia. Malvina odiaba aquella tierra. También con él había soñado.. así continuaba siendo. ¿qué importaba el casamiento. Mundinho Falcáo había traído a ese arquitecto loco. ¡Ah! cómo vivió ardientemente esos meses. Comenzó a leer. Mundinho se alejó de ella no bien sintió su interés. En las matinés del cine se besaban con furia: él le decía que renació al conocerla. sí. En el colegio se emocionaban con la historia de Ofenísia. hombre de mentalidad atrasada. cuyo modelo escogiera en una revista de Río. Si no quería morir como Sinházinha. Ese. Para Malvina no se trataba del amor. Descubrió otro mundo más allá de Ilhéus. Y todo fue igual. unida a él sólo por el amor. Y muchas noches en que Melk estaba en la estancia. vestida de negro. aquellas de que hablaban en las novelas francesas. cuidaba de la casa. así por lo menos pensaba ella. dónde estaba ella. encaminada por Juan Fulgencio. ¿Qué había sucedido con Clara. como si no creciera la ciudad. Porque 142 . ¿A lo mejor. industrial". Pero ella sonaba con el emperador. ayudarlo. por su esperanza marchita. Al partir se entregaría. si él lo deseaba. de los dimos–y diretes.Jorge Amado Gabriela. escribió el mensaje para Rómulo marcando el encuentro. Hacía planes de fuga. su ímpetu. fuese diferente a los otros? Pero era igual. Aquella noche. dónde enterró sus planes. paría hijos. en el papel de la orilla del periódico. Y todo eso en menos de un mes. Sabía que la ciudad toda comentaba. La princesa Alejandra. mantenían inolvidables conversaciones. algunas amigas se alejaban de ella. pensaba de otro modo. mientras las manos del ingeniero recorrían su cuerpo. Le hablaba de Río. Las grandes ciudades donde podía trabajar. Sentábanse en el hueco de la piedra. Malvina conversó con él. escribía sonetos. de explosiva pasión.. simple convencionalismo? Ella podría trabajar. podía arrancarla de allí. Ni se pintaba. quién sabe. clavo y canela Casóse por amor. ser amante y secretaria. de Milán. golpeada y presa. e Iracema la llamaba "la virgen de bronce". Era un doctor. Él le susurraba pedidos. Josué la rondaba. De Ilhéus sólo le gustaba la casa nueva. Había sido infeliz. porque el doctor no quería. Malvina sufrió. a la puerta de las iglesias. El novio no era estanciero. sería de él. ¿Por qué no pertenecerle allí mismo. la mujer estaba loca. y ella está enamorada del plebeyo Franco Martini. habíase puesto exigente y mandón. publicaba en periódicos. yendo a trabajar como cajera en una casa de modas: Y eso porque su padre quería casarla con el rico duque Humberto Visconti de Modrome. hija de la infanta doña Beatriz de España y del príncipe Vitorio." Iracerna leía en voz alta en el patio del colegio. de un tiro de revólver. pero sus amoríos duraron apenas unos días. "Dedicado a la indiferente M. e Iracema fue la primera. ¿Qué le importaba? Se reunía con él en la avenida de la playa. El padre accedió porque para él era un asunto que lo dejaba indiferente. Era preferible envejecer solterona. No miraba a los hombres de Ilhéus. En el cuarto. que fuera a una fiesta en casa del "coronel" Misael. que le recomendaba libros. Ese sí que era diferente.

al Ministerio. sus palabras y el billete que él le escribiera días después de desembarcar. no se llevaba bien con ellas. Miró la espuma que volaba. Había prometido que no bien llegara a Río. Múltiples cualidades. ¡Y la loca todavía arreglando citas en las rocas!. conquistar un mundo. Estaba juntando dinero y. ¿Por qué no viene él? Debería haber llegado antes que ella. para recibir chicotazos en cualquier calle o llevar un tiro en la obscuridad de la noche. Y empeñarse por su ascenso. por la tarde casi había muerto de miedo. a mostrarse en los cines. fallecimientos y matrimonios del "Diario de Ilhéus". competente ingeniero del Ministerio de Vialidad y Obras Públicas. Lo que no podía hacer era quedarse en Ilhéus.. ¿Por qué no llegaba? En el Hotel Coelho. gimen las parejas. impresos en bastardilla arriba de la leída columna de cumpleaños. Vivía enamorando muchachas solteras. en la esquela Malvina había escrito la hora exacta. por eso había aceptado venir a Ilhéus. ¡Y cómo habría de sufrir! Ahora ya no le importaba. No por la puerta de la muerte. a conquistar un mundo? Así saldría. libre como el mar sin límites. Recogió los zapatos.. impaciente. Pero nunca se enmendaba. Salta el fuego–fatuo en las alturas. Una loca. Resultado: tuvo que telegrafiar pidiendo un substituto. tiembla de miedo. Malvina espera. 143 . Malvina se daba cuenta del error cometido. Él no vendría. a la soberbia. Las ondas revientan abajo. marido o amante. tratándose de mujeres. clavo y canela ahora se había decidido definitivamente: saldría de allí. ¿Qué más podía desear? Sin embargo. Esa comisión en Ilhéus era un verdadero regalo. a hacerle promesas imposibles. llevándola a no confiar en sí misma? ¿Por qué partir de la mano de alguien. allá en Río escapó por poco de la furia de los hermanos violentos de una tal Antonieta. La única preocupación que la contuvo –solamente ese día se había percibido de eso– era evitar que el padre sufriera. escogería otra ciudad para vivir. ser alguien. ¿Qué ganaba con morir? En las ondas arrojó las planes hechos. Todo el plan está formado. presa a un compromiso. había ido a meterse con una joven soltera. Se metía en complicaciones. Malvina esperaba en lo alto de las rocas. Entonces juró no volver a mirar a ninguna muchacha casadera. además de eso. ¿Por qué? ¿No significaba eso que Ilhéus continuaba actuando sobre ella. a la ingrata. de donde saldría solamente para embarcar. a deuda tan grande? ¿Por qué no partir con sus pies libres. Josué había afirmado en esforzadas rimas. Acabaría con todo. pero sólo ahora ella lo comprendía. Para salir de allí sólo había visto un camino: salir apoyada en el brazo de un hombre. él tenía la manía de las locas. las ondas llamaban. la espuma vuela.. Así lo había hecho. quería vivir. estudiado hasta en sus me nores detalles.. repetidamente. y vivir ardientemente. sola. por un instante pensó en arrojarse. combinando con Mundinho solicitar la dirección del servicio de rectificación y dragado. con los pies asomando al abismo. él ni siquiera creía que Melk hubiera regresado a la plantación. Abajo. donde la zafra finalizaba. descendió de las rocas mientras comenzaba a delinear un plan. luego de una desagradable conversación con Mundinho. las aguas que llamaban. quería irse de Ilhéus. se metía con ellas . no dejaría al ministro en paz mientras las dragas y los remolcadores no fuesen enviados. la eternidad de su amor despreciado. la seducción de Rómulo. con la puerta trancada y el sueño imposible. Siempre había sido idiota. En la playa escondida.Jorge Amado Gabriela. bautismos. Se juntaron los cuatro hermanos para darle una lección. Era todo cuanta podía hacer. Se sentía liviana. El exportador habíale prometido mayor ganancia aún para cuando el primer barco extranjero entrase al puerto.". con quien tenía citas. Rómulo Vieira. Pero ella quería vivir. Había sido lo mejor de todo que él no viniese. y Malvina espera. Se encerró después en su habitación. Sentada en la playa húmeda. ¿cómo podría vivir con un hombre tan cobarde? DEL AMOR ETERNO O DE JOSUÉ TRASPONIENDO MURALLAS En aquella serie de sonetos dedicados "a la indiferente. a la orgullosa M. Mundinho Falcáo le garantizaba un buen bocado extra si andaba rápido y concluía el informe reclamando el urgente envío de las dragas. trabajar.

de pureza manchada. en las páginas del periódico. sobre todo de las bellas hijas de plantadores. concebido y ejecutado. hasta en el buen gusto. afirmado en la ideología confusa de los folletos. a clamar venganza contra todo y contra todos. por otra parte. a Ari Santos.. el odio concebido contra las muchachas de la sociedad. destruirían jamás. Todo eso escribía – sin los nombres. Amplio era el pecho comprensivo de Nacib. juveniles en los uniformes del colegio de monjas o tentadoras en los vestidos elegantes. Crecía el amor. Josué había adherido a. esa inmortalidad mayor que la inmortalidad de todos los dioses reunidos.. como él decía en las discusiones literarias en la Papelería Modelo. modificar la sociedad y el corazón de las mujeres. jamás moriría en su pecho y sólo no lo mataba la désesperación. sin tener que contar sílabas ni buscar rimas. no alcanzaría ningún tiempo–. abandonó la poesía. ciertamente violentada por la fuerza. y el romance comenzó. que no lo transformó en blanco de todos los comentarios solamente en virtud de otros hechos ocurridos. Por convicción. víctima de la sociedad.Jorge Amado Gabriela. ¿no era en "estilo moderno" la casa de Malvina? Almas gemelas. naturalmente– en una prosa vehemente que llenaba cuadernos. caracterizaban la pasión del profesor. como los amoríos de la propia Malvina y Rómulo el incendio de los números del "Diario de Ilhéus" y la zurra al empleado de la Intendencia. las mujeres y los sacerdotes. al Doctor. ahora en una prosa panfletaria. codiciados partidos matrimoniales. Y también menos costosa. antes de haber adherido al anarquismo – lo había hecho con la intención de señalarle a Malvina el grado de locura en que lo hundía aquella desvergonzada conversación entre una joven soltera con un ingeniero casado. Solidarios. Sudaba eternidad. Ahora juraba por Malvina y por la poesía moderna. Lógicamente. que acompañaba en el bar las melancolías del profesor. Era una santa. y por eso expulsada de la convivencia social. "más inmortal que los dioses inmortales". toda esa exaltación tenebrosa iba dirigida contra Malvina. Pésimo concepto. pasando a odiar la sociedad constituida. si fuese a rimarlos y metrificarlos. Pero el dolor de Josué fue a apoyarse. El Doctor elogiábale el alto vuelo de su estilo. pero. el deseo que ella le inspiraba –el amor todavía le pertenecía a Malvina–. Y. Pero de intensa repercusión en medio de la sociedad. Josué llevaba los folletos a su habitación. en la excitación del asesinato de Sinházinha y Osmundo. cuando finalmente. en los altos del Cine Victoria. "mayor que los espacios conocidos y desconocidos". habíase quebrado el orgullo de Malvina. el respeto que le merecía. ". Felipe lo felicitó por su acto de valor. imaginando llevar a Ilhéus a los supremos escándalos. buscaba rimas. de todas ellas. con un concepto formado sobre la sociedad y la vida. en la prosa exaltada. Josué devoró sus folletos de tapa encarnada. Se decía para siempre desilusionado de las mujeres. . . a Juan Fulgencio y a Ño– Gallo. además de eso. escribía el profesor y poeta. Cuando se dirigió por primera vez a la solitaria ventana de Gloria –en un espléndido gesto revolucionario. Así se había iniciado su amistad con el remendón. ese continuaba eterno. Pero el amor que dedicó a Malvina. para la que el profesor contaba alejandrinos y decasílabos. embebida en las palabras de Rómulo. los amigos de la Papelería y del "gremio". escupía al verlas pasar. por otra parte. liberada de la prisión de la rima y la métrica. "No pasan de ser unas putitas. Fue la temporada de los poemas largos. cuyos ecos revolucionarios llegaban a Ilhéus con tres años de atraso. de aquel amor que ni la muerte ni siquiera el paso de los siglos. Era una prosa melosa y reivindicadora: Josué se adhirió al anarquismo en cuerpo y alma. pensaba él. salir 144 . Despreció a Malvina por indigna. y también por conveniencia –poemas largos. sobre el hombro español y anarquista del zapatero Felipe. ¡ah!. inició una fecunda carrera de prosista. a elogiar las bombas y la dinamita regeneradoras. un tanto curiosos también. Gesto temerario e indecoroso. consiguió todavía crecer. Lo extraordinario es que esa eternidad del tamaño de la propia eternidad. no obstante conservarle amor eterno e inmortal. era su carácter eterno la más pregonada. Conversar en su ventana. porque él se proponía. El remendón español era el único filósofo de la ciudad. o en el "Gremio Rui Barbosa". . en cuerpo diez. lo aproximó a las mujeres del pueblo. de exaltación. con su plu ma. cuando la muchacha rompió las relaciones y comenzó el escándalo con Rómulo. En el fondo. único acto militante de su fulminante carrera política. pasaba a eterno e inmortal en apasionada redundancia. inexplicablemente. Y como nada de eso era representación. Exaltó a Gloria. Josué sufría de verdad. la famosa "Semana de Arte moderno" de San Pablo. Gritar en las calles su interés por Gloria. "Eterno como la propia eternidad". Sin ningún efecto sobre Malvina. que ni se llegó a dar cuenta. clavo y canela cada cual más magnífica.

bebiendo en el bar. Haciendo que no la veía en la ventana. –Voy a hacer que mi chiquito olvide a esa muchacha mala. a escribir. Sólo las mueve el egoísmo.. dedicado a sufrir. sí. unos brazos rodearon sus hombros delgados. no. pero millonarios de amor. Quería tenerlo. en que estaba por llegar y se hospedaría con ella. Riesgo había siempre. le proponía el cuartito pobre de comodidades pero rico de arte. Pero. cariño. Gloria. Algunas noches después. clamando: "¿Ves a lo que he quedado reducido? ¡Tú eres la culpable!" Todo eso dijo a Nacib. Era lo que Josué deseaba. deseando guardarlo todo. ocupado en espiar los amores de Malvina. siquiera. Olvidó a Malvina. Cuando llegó la aurora y con ella la hora de partir.. porque él no era plantador de cacao. –Si el viejo se entera.Jorge Amado Gabriela. por medio de una sirvienta. perfumes y joyas. inmortal. pero escondido. Él no debía aproximarse a la ventana. y salidas de madrugada. ella le haría saber cómo podrían encontrarse. viviendo los dos en su cuartito en los altos del Cine Victoria. ni volvió a mirar la ventana solitaria. Vivir con ella en una vida de réprobos. decía al final: "Disculpe los borrones". cuando ella le extendía los labios ávidos de los últimos besos de la noche de fuego y miel. 145 . por ella misma en su soledad renovada.. Nuevo golpe para Josué. Juntó entonces en un mismo desprecio a las jóvenes de la sociedad y a las mujeres del pueblo. en una pobreza de ascetas. Era hasta mejor así. No podría fre cerle una casa como aquella. Amor de llegadas por la noche avanzada. por segunda vez. apenas si le previno: –Habrá una revolución. y prudente. Eso no puede ser. creyéndolo santamente. enfrentando la sociedad. –Ya la he olvidado. a burlarse. acaso. pero debían reducirlo tanto como fuese posible. El árabe agrandó los ojos. le escribía versos en un provisorio retorno a la poesía rimada. de brasa quemando? Calculadora. Gloria ni lo había dejado terminar la romántica proposición: –No. ¿cómo dudarlo luego de la noche de yegua y perra. Tan pronto el viejo partiera. el se dirigió hacia allí. Le escribió en seguida una esquela. Apasionada.. Gabriela sonreía.." Durante cierto tiempo. y hacían difícil la lectura. llevarla a habitar la modesta habitación en la que escribía y reposaba. Una boca se aplastó contra su boca. Y arrojar ese horror al rostro de Malvina. a su amor eterno. clavo y canela de su brazo a la calle. virtuosas y fáciles. Pues allí se burló de su prudencia: "escupo sobre las mujeres ricas y pobres. amor. le gustaba oírlo. La suerte de Gloria fue no leer el "Diario de Ilhéus". arriesgando lo menos posible. el gusto amargo de la pobreza. se retiró sonriendo de la ventana cuando. sin embargo. ¿no estaba pensando en mandar todo al diablo y casarse con Gabriela? Ni aconsejó ni desaconsejó.. el vil interés. Después mandó una esquela escrita con pésima letra y peor ortografía. él le habló de sus planes: saldría con ella del brazo.. Más todavía en aquellos días. Cercaba a Gabriela. nobles y plebeyas. y lo arrastraron para adentro.. Sabía también de la inconstancia de los hombres. –¿Vuelves por la noche? Te esperaré. que el "coronel" Coriolano nunca llegara a saber ni a sospechar. divorciados de la sociedad. antes que los madrugadores comenzasen a dirigirse hacia el puesto de pescado. a vivir el papel tan romántico de su amor despreciado. Josué y Coriolano. Josué había visto entristecerse el rostro de Gloria. entraba él por la pesada puerta entreabierta. guardaba el sabor del pecado. sin embargo. Realmente eran muchos. el "coronel" acabaría enterándose. Todo cuidado es poco. Sólo era un modesto profesor de parcas entradas. lujos y criadas. Pero la tarde en que Melk golpeó a Malvina. estoy perdida. era peligroso. por Josué abandonado. expulsados de los hogares. Él mismo. pasó junto a la ventana y allí la dejó. Ella quería las dos cosas: el amor y la comodidad. entristecerse por la joven castigada. sin saludarla. Mojado de perfume. cuando el silencio envolvía la plaza y los últimos noctívagos se habían recogido.. Tenía la sabiduría vivida del significado de la miseria. el aire de misterio.

Dos veces por semana. Josué Enunció su retorno definitivo a la poesía. Hasta la más fuerte pasión tiene su tiempo de vida. –y gemía en sus brazos. Le gustaba oír. No quiero vivir con él. Nadie. No es viejo ni nada. ¿Pero qué ganaba con decirle que no volvería? Aún en ese instante. Y agregaba: –El amor eterno no existe. Gloria sonreía a las solteronas. es el amor el que permanece. sin contar el juez. metida en zapatos. todavía herido por la sabiduría con que ella calculaba los riesgos del amor. apenas si es un maestro de chicos. ahora sensual. –Estás así de "coroneles". Llegando su día.. Ni casada. que te lo estoy pidiendo había visto la suela agujereada del zapato negro.. con medias.. don Nacib. Estaba sujeto a aquel lecho de espantos y fulguraciones. –No te asustes cuando te hable de casamiento. En la Papelería. y la había mandado a que se lo tratara. –Comprate medias también.. En su ventana. cuando era un joven. condescendiente... vestida de tafetán. –Por eso mismo el amor es eterno –concluyó Juan Fulgencio–. Ella abrió un cajón. ése anda muriéndose. así cuando camines pensarás que estás pisando por encima de mí. muerto de sueño. porque desconfiarían. y la manera de vencerlos. cantando los placeres de la carne. Regalos por demás. de escurrirse por la puerta. en la clase de geografía... Ni pienses en eso. entonces. Cómprala por mí . la soledad había terminado. Si fuese.. Ya no envidiaba a nadie. Porque se renueva. admirándose. sacó un billete de diez mil cruzeiros: –Quiero darte una cosa. Tan bueno. después de 146 . Tanta cosa. Quiso rechazarlo con un gesto altivo. –No tiene en donde caerse muerto. ¡imagínese! Es un mozo tan lindo. –sonrió–. algo que usar como recuerdo. Era hora de partir. no sé. Terminan las pasiones. ni prostituta.. –Pero si no cuestan más que tres mil cruzeiros. Josué sentía que su regreso era inevitable.. –Por qué. Y sin hablar de don Nacib. –No tiene necesidad.. de familia pudiente. Nacib habíale descubierto un diente picado. que le pusieran un diente de oro. un viejo raquítico de la calle del puerto.Jorge Amado Gabriela. le murmuraban frases con voz dolorida. se acaba. nace otro amor.. puedes elegir algo mejor. –El señor Josué quería que fuese a vivir con él. no.. triunfante y lánguida... ¿para qué va a hablarme? No precisa.. No digas que no. Él mismo había elegido dentista (se acordaba de Osmundo y Sinházinha). Gabriela daba vueltas frente al espejo. CANCIÓN DE GABRIELA Así. Ahora no deja de hacerme regalos. clavo y canela No era así como había soñado su aventura con Gloria. ni soltera... si quieres. por la tarde. Doña Arminda aplaudía: –No hay en Ilhéus quien te llegue a los pies. dormir unos minutos antes de enfrentar a sus alumnos de las ocho. Era lindo ser bonita: los hombres enloquecían. –No pienso. sobre todo. Ella le mordió la oreja: –Compra unos zapatos. hasta parecía hija de rico. la fría experiencia con que le hacía aceptar las sobras del "coronel".. ¿para qué? De bueno que es. No puedo comprarla. Otro amor comenzaba.

a veces. mi rosa de Jericó. un día. cantando y bailando: La rosa se enfermó. En los que habían muerto en el camino. y no podía dejarlo sin cocinera. No hablaba de otra cosa. aceptaría. que era tan bueno. Pero no era malo: sólo pobre por demás. los vigorosos de Juan Fulgencio y los ahijados del padre Basilio. Qué cosa tonta. El viejo era feo pero pasaba en la estancia un mundo de tiempo y. –¿Qué haces aquí? Vete a casa. cuando era todavía una cria tura.. iba al dentista vestida de brillantes sedas.. durante ese tiempo. los chiquilines jugaban a las rondas.. El "coronel" Manuel das Onzas (¡sobrenombre gracioso!).. ¿Dónde andaría Clemente? ¿Estaría todavía en la estancia del padre de la señorita linda. Eso era bueno.. Las solteronas miraban. Un santo era él. El diente estaba curado. los hombres miraban.. Nacib se enojaba: –¿Qué viniste a hacer? –Pasé sólo para verlo. Iba caminando a casa. de los chicos que nacían. Pensar en los bailes en la plantación. Había tantas tonterías en qué pensar. protestaría. contoneando el cuerpo. y que el "coronel" era tan viejo. a acostarse con ella. me tidita en sus zapatos. con su vestido brillante. el padre Basilio venía de la iglesia. y ella aceptaría. Todos juntos: las hijas de don Tonico. en la casa muy rica de gente muy orgullosa. y él se derretía todo. Tenía celos. Si no fuera por eso. con los pies descalzos saltando sobre el suelo. que parecían de maíz. De regreso paraba en el bar. Oía palabras. ¿para qué tantos? Cuando la viera en el bar. 147 . que quería tanto una plantación.Jorge Amado Gabriela. Amanecía contenta.. el clavel fue a visitarla. diente de oro. su tío entre ellos. No sabía qué era eso. las amarguras.. y el diente casi curado. clavo y canela mandar las bandejas. contaba de los partos.. ¿para qué iba a servirle? ¿Para qué quería una plantación? Para ella misma no . ¡Día bueno ése en que iba al dentista! En la sala de espera se ponía a pensar. que tenían los cabellos rubios. veía a don Epaminondas midiendo géneros. rozándola al pasar... en medio de la ronda. y de haber preparado la comida de Nacib. le daba cachetadas. –¿Para ver a quién? –Para ver a don Nacib.. Pero de repente. el clavel se puso a llorarla.. y empezaban a venir las tristezas. lleno a aquella hora del aperitivo. pero sonaba lindo. Eso sí que era bueno. le había mandado un recado: si ella quería le mandaba poner a su nombre una plantación. ese viejo terco. Qué bueno sería.. las enfermedades. Don Nacib era un santo. ¿Qué había hecho de majo? Si tuviese una plantación se la daría a Clemente. aquélla del ingeniero? Había estado mal pegarle a la pobre con el chicote... Y el negrito Tuísca.. No fuera por don Nacib. Pensar.. lo insultaba. Hablaba de todo. en donde estuviera cuando la tía había muerto. Pero don Nacib no entendería eso.. no le gustaba. ¡qué lástima!. Pero sí para dársela a Clemente. y le daba la bendición: –Dios te bendiga. Pensar en difuntos. Frente a la iglesia. no podía ser bueno. vendiendo paños. con medias y todo. pensaba... frases galantes. Pensar en Bebito. las calles llenas de gente. Como pan con manteca. Los chicos del fiscal. Ya estaba terminando. la rosa se desmayó. Pobre tío. Una plantación. pero otras no tanto. sabrosa que había que ver. Cierta gente no sabía conversar de otra cosa que no fuera tristezas. él la empujaba. en la plaza. No para ella.. Le agradaba pensar cosas alegres. Doña Arminda tenía días así: amanecía nublada. Se metió en su cama. No necesitaba decir nada más.. don Nacib podría ir a consolarla. era bueno. cuando chica le pegaba bastante. aquél enfermito del brazo. La tía se arrancaba el pelo. Qué divertido. que le daba tantos regalos. pagaba el dentista sin que ella lo pidiera. y entonces su conversación era una delicia. ¡una lástima! Atravesaba la ciudad.. en tristezas. En la ciudad toda iluminada. miraba las vidrieras.

ciertamente habría encontrado quien lo apoyase. –Para la Antología de la Imbecilidad. con su birrete rojo. palma. luego de ser reelecto para la presidencia de la Cofradía: "aventureros venidos de los centros de perversión. DE LAS FLORES Y DE LOS JARRONES La lucha política alcanzó también las elecciones de la Cofradía de San Jorge. luego de temblar de miedo días enteros en el cuarto de su hotel. De un lado Tuísca. cada una más violenta que otra. la corrupción de todos los opositores. A pesar de que el diálogo en la playa. cuando el doctor Mauricio Caires repitió grandes trechos del artículo durante el discurso de toma de posesión. la honra de las familias. mensualmente. La moral.. Se paró a escuchar.Jorge Amado Gabriela. para ver a la ronda. constituido en un pavoroso peligro para la familia ilheense. la dignidad de los Bastos. Tal vez se debiera eso al hecho de haber huido. devoto y dedicado. girando. y a los entusiastas de Mundinho. Rueda. entre Melk y Rómulo. pie. sobre todo. antes de ir a la casa de los tíos. embarcándose a las escondidas sin despedirse siquiera de los amigos. Y la debió. Cangrejo pescado es. se puso firme. Que en Ilhéus saboreaban especialmente las solteronas. también ellos querían bailar. continuando en la segunda y más grandilocuentes. Pasión política. su vida ejemplar. Y siendo todo lo obispo que era. Pero la antipatía que lo rodeaba no alcanzó a Malvina. del otro Rosita. ¡Qué lindo ver los pies chiquitos bailando en el suelo! Sus pies protestaban. –anotó el Capitán. la Biblia. Lo transformaron en un monstruo moral. no había sido oído por nadie. Pero el Doctor. y la necesidad de conservar a Ilhéus al margen de la degradación de costumbres a que asistía el mundo. rueda. Pagaba lo que debía pagar.. Cantando. con el ojo puesto en la presidencia.. ¡y listo! Le dijo al obispo que estaba dispuesto a votar. La verdad es que Mundinho no había tomado muy en serio aquella historia de la cofradía. Es claro que cuchicheaban 148 ." El ingeniero pasó a ser el símbolo de la corrupción. adoraba los juegos de rondas. El "Periódico del Sur" le dedicó uno de sus artículos más largos –toda la primera página. perdiendo mujeres. de descalabro moral. clavo y canela Gabriela continuó caminando mientras escuchaba esa canción que también ella cantara cuando chica. hacía de ese artículo una página antológica. de vicios inconfesables. Gabriela volvió a ser niña. quieren pervertir el alma incorruptible del pueblo de Ilhéus. comenzando por su jefe y Anabela. Antes de la muerte del padre y de la madre. Mucho deseó el obispo conciliar las diversas corrientes y repetir el juego realizado por Ataulfo Passos. Se quitó los zapatos. era candidato a la reelección. los arrojó en la vereda y corrió hacia los chicos. con el pretexto de discutibles e inútiles trabajos. Hasta de rodillas lo hicieron poner junto al banco de la avenida. Pie. Comenzó a conspirar. si hubiera luchado. palma. al ingeniero. esas versiones. en plena Catedral. menos simpática al ingeniero. suplicando piedad. si eso fuera necesario.. Es decir. No podía resistir. En la ciudad había repercutido intensamente el agitado final de sus amores. pie. varias páginas. Si él hubiera reaccionado. Dando vueltas a la plaza. cobardemente. la había cantado. El doctor Mauricio Caires. existían de él por lo menos unas diez versiones. Le hubiera gustado ver reunidos en torno al altar del santo guerrero a los fieles de los Bastos. cantando y bailando: Palma. rueda. no lo consiguió. batiendo palmas. en el nombre que él quisiera.

y hasta había quien hiciera apuestas sobre su virginidad. mi joven amiga.. por lo menos había decaído profundamente. Ninguna anda con usted. Soy capaz de apostarlo. gritando mientras él hacía caer el rebenque. Cuando. se sucedieron las visitas en la casa en fiesta. el Intendente de Itabuna. y durante todo el día. Juan Fulgencio le llevó una bolsa de bombones. la Cofradía de San Jorge en pleno. dijo: –¡Coraje! Malvina sonrió. Entonces. Nadie le ve en el cabaret. con una tarjeta en la que se leía: "Le pido. Antes parecía un hombre de avanzada edad.. su ruptura con los Bastos.. Josué simulaba una indiferencia excesiva en relación a la mulata. de Agua Preta.. anunciando la victoria al precio que fuese. Era una demostración de fuerza. y yo conozco cuanta mujer existe enIlhéus. sino también su salud de hierro. Nacib también desconfiaba. Mundinho Falcáo no fue a la misa ni le llevó personalmente su abrazo. varias personas la acompañaron al puerto. La verdad. El "coronel" los recibía de pie. –y sus ojos indiscretos iban de Josué a la ventana de Gloria. celebrando con su voz ardiente y afeminada las virtudes del "coronel". el gobierno no va reconocerlo. sin embargo su admirador". Mundinho va a ganar con toda seguridad.. Habían venido plantadores de toda la región. ocurrido semanas después del incidente con Rómulo. Josué no había ido al puerto. Se tenía la impre sión de que si el prestigio de los Bastos no había sido destruido por completo. si bien las mejillas estaban más cavadas y las ojeras negras. Jamás estuvo tan bella. entre ellos el Doctor. en cambio. –No es tan seguro. enormes.Jorge Amado Gabriela. Hasta algunos opositores fueron a llevar sus felicitaciones a Ramiro Bastos. era que en los últimos tiempos aparecía quebrantada. y cuando le apretaba la mano. los besos en el cine y en el portal.. profesor. Yo también quiero un trabajo así. Cohetes por la mañana.. Pero. Todas las jóvenes de Ilhéus quedaron excitadísimas. clavo y canela sobre aquellos amores. con la cabeza erguida. Melk la llevó a Bahía. Aquello les parecía el "súmmum de la distinción. unas dos semanas después. había arrastrado a otros muchos. queriendo exhibirles. de Pirangi. que transmita a su digno abuelo mis votos de felicidad. Nunca fue festejado tan ruidosamente. algo nunca visto en aquella tierra.. donde la oposición política significaba 149 . El "coronel" Amancio Leal mandaba venir cerveza de todos los bares. Pero. Allí había algo. Misa cantada por el Obispo. sin doblar la cabeza.. –Ese ingeniero perjudicó bastante a Mundinho Falcáo. junto al mostrador del bar: –¡Yo la perdoné! –andaba alegre y conversador. presente. costara lo que costase. pero fuerte y erguido. abierta la sala de las sillas de alto respaldo. salvas y fuegos artificiales frente a su casa y a la Intendencia. en parte por saberse que la joven había enfrentado al padre enfurecido. mientras que hoy era un anc¡ano de manos temblorosas. –Estudiando anatomía. –Nada de eso tiene importancia.. Envió. Durante algunos días las noticias se sucedieron: el "coronel" Octaviano.? –En el estudio y en el trabajo. En campo opuesto al suyo soy. La adhesión del "coronel" Altino a la causa de Mundinho. Fue un éxito. ya lo verán. probó la exageración de esas conclusiones.. A continuación. suavizándose la mirada glacial y altiva y quebrándose su pose de estatua. Ño–Gallo. y hasta Aristóteles Pires. un ramillete de flores a Jerusa. sin embargo.. lo seguían. El cumpleaños del "coronel" Ramiro.. hasta algunas compañeras del colegio de monjas.. la iglesia llena y el sermón del padre Cecilio.. ¿dónde ha encontrado usted esas ojeras. para internarla en el Colegio de las Mercedes. el "coronel" Pedro Ferreira. para despertar a la ciudad. y había dejado por completo de juguetear con Gabriela. no sólo su prestigio. y sé con quien anda de amores cada una de ellas. miraba la ventana risueña de Gloria: –Usted. y el "coronel" Abdias de Souza. la ciudad simpatizaba con ella. de Mutuns. anda escondiendo alguna cosa. aunque gane. pero le confesaba a Nacib.

banco y el sueño de la plantación cada día más próximo–. de Gabriela. como una bilis. dirigiendo apenas. clavo y canela enemistad mortal. pero bien cerca lo había estado. los visitantes no encontraban donde comer bien. Com la seguridad de tener a Gabriela dirigiendo la cocina. No había sido su flaqueza.. Comentaba y participaba. porque la comida de los hoteles era malísima. Casándose. sentía nuevas esperanzas. sería capaz de. ¿qué cosa mejor podría ofrecerle alguien en su vida? Y con ella dueña del bar. porque el viejo "coronel" no quería disgustar a nadie. ¿qué seguridad podía tener? Pensaba eso sentado en la silla–perezosa. había hecho lo suyo. Días atrás doña Arminda. No veía otra solución. El servicio de dulces y saladitos para el baile de la Intendencia le había sido pedido a él. por muy fiel que sea. Decían que la pareja de griegos pensaba también en eso. y la propia Jerusa conversó personalmente con Gabriela para explicarle lo que quería. Con un amor sin límites. ¿quién no vacilaría? De Clemente nada conocían. Hacía falta uno en la ciudad.Jorge Amado Gabriela. Nacib podría realizar un proyecto que venía alimentando desde hacía mucho tiempo: fundar un restaurante. con la tarjeta en la mano. qué elegancia! El propio "coronel" Ramiro Bastos... No había lugar para ofrecer una comida importante. Y al volver le dijo a Nacib: –Su cocinera es una belleza. pero insinuó al Doctor que su presencia sería bien recibida. ¿acaso no estuvo a punto de aceptar? ¿Y si a las plantas de cacao el "coronel" Manuel das Onzas juntase una casa en una calle suburbana. ni siquiera el ómnibus que se diera vuelta en el camino hiriendo a cuatro personas –una de las cuales murió–... pero sin entusiasmo. ya no tendría miedo. tiene sus flaquezas.. y tan simpática. suceso político o social. No se había animado a invitarlo. sabe que no puedo dejar de recibirlo. poco sabían. al leer la tarjeta y mirar las flores comentó: –¡Es astuto ese señor Mundinho! Si me manda su abrazo por intermedio de mi nieta. Una plantación de cacao. de doscientas arrobas. con el cigarro apagado y amargo. Jerusa esperó que Mundinho fuera al baile con que se cerraban los festejos. necesitando de ella como del agua. Las bebidas fueron compradas a Plinio Aragá. Todo aquello se comentaba en el bar. Él la amaba. Ningún acontecimiento de la ciudad. no era para me nos. con su 150 . Por un corto espacio de tiempo se llegó a pensar en un acuerdo. nada podía arrancarlo de su problema. Y el bar tampoco podía pasarse sin ella. Y por primera vez Gabriela se había sentido seducida por una proposición. al frente de una cocina de tres o cuatro cocineras. –frase que la hizo sagrada para el árabe. y andaba buscando local. la hora de su peor martirio. de la cama para dormir. La idea de casarse con Gabriela. fuera de las salas de las casas de familias. Pero todo quedó en eso.. ¡Merece casamiento una cosa así! Aquél no había sido todavía su límite.. el propio Mundinho ya lo había dicho y repetido: Ilhéus estaba reclamando un buen restaurante. ni él ni doña Arminda. la disputa cada vez más enconada. una conmemoración de proporciones. displicentemente. en la boca. El exportador no vino. había dicho la voz gangosa de Ño–Gallo. don Nacib. y los bigotes marchitos. su precio. con un placer casi sádico. a la hora de la siesta. Toda esa prosperidad –el dinero juntándose en el. de la comida. de todo aquello participaba Nacib.. Él mismo. lo alarmó espantosamente. Le había llegado mujer nueva de Bahía y festejaba en su casa.". era cierto. Doña Arminda había descripto en detalles. especie de Casandra agorera. Además. se vendría abajo si ella se iba. "Toda mujer. Mundinho. ¡qué superioridad. Pasó unos días como loco: más de una vez abrió la boca para hablar de casamiento.. por su cuenta. lanzada cierta vez por Tonico. Tonico. Pero. entrar con parte del capital. en el salón de honor de la Intendencia. Cuando llegaban los barcos. a las marmitas frías. Nacib instalaría el restaurante. y los hombres solteros tenían que resignarse a las pensiones ordinarias. Pero la propia doña Arminda afirmaba que Gabriela rechazó la proposición: –Nunca vi nada igual. las vacilaciones de la muchachita al recibir el ofrecimiento del "coronel" Manuel das Onzas.

Ya no veían al ingeniero con sus instrumentos. sólo preocupados por su cacao. –¿Cuándo? –Ayer a la tarde.. porque ese era un problema sin solución. sobre cosas de política y sobre el asunto del puerto. se había resuelto. clavo y canela escrituración correcta? Nada tiene tanta influencia en las mujeres como tener casa propia. desde la que podía divisar la ciudad entera. pagaría por ella cualquier precio. –Usted tiene motivos para estar contento. condescendió. Tengo una mala noticia para usted. –¿Para qué? –¿Para quién podría ser? Se hizo un silencio tan grande.Jorge Amado Gabriela.. Los trabajos de la bahía se fueron al diablo. los parientes ricos de Itabuna. No habría de ser el "coronel" Manuel das Onzas quien decidiera. Amancio Leal le había hecho otra propuesta a Ribeirito. La cearense es de fuego.. pero que vuelve en seguida. –Realmente.. su tía. los clientes del bar.. Nacib le preguntó: –Cuando usted habla de casamiento. árabe? ¿Ya se decidió? En el fondo ya estaba decidido. Nuevamente Nacib fue llamado como testigo. Con mu jer nueva. –La vida es buena. con la zafra de ese año enriqueció más todavía. To nico se encontraba de tan buen humor. que volvía del almuerzo. con excepción de Tonico. sus amigos. Mundinho Falcáo había embarcado para Río. a la hora habitual del amargo. aquella en que vivían y las que alquilaban. Veinte mil cruzeiros a que los remolcadores y las dragas no venían. rechazando un dineral por sus casas. Tal vez por eso. Chico–Pereza. su hermana.. ¿qué le importaba? Los parientes de Itabuna ni se acordaban de él. todos ellos. encaprichado ahora con una cearense de trenzas negras. y en cuanto al cuñado. si no. finalmente.. por más alto que fuese. Estaba construyendo en Ilhéus un verdadero palacio para la familia. Parece que para comprar unas cosas que hacen falta.. Muchos así lo creían. Tonico.. a las hermanas Dos Reís. en un bote.. –¿Y usted. y Tonico todos los días en el bar le preguntaba: –¿Y el casorio. ¡que se aguantase! Y los amigos. Había vuelto a aparecer por los cabarets.. ¿acaso le habían demostrado consideración? ¿No perseguían a Gabriela. siempre triste? –¿Qué voy a hacer? –Ponerse todavía más triste. Al tío nada le debía. Era inútil insistir. Bastaba ver. completó: –Gabriela le manda decir que va a salir. estoy contento. ¿habla en serio? ¿Lo cree seriamente? 151 . Tonico lo miraba irónicamente. que se podía oír el vuelo de una mosca. –El juez. Los partidarios de los Bastos resplandecían. Enloquecido por Gabriela –pasión de viejo–. –¿Qué es? –la voz era alarmada. el cuñado. de comprender? ¿Su tío. ¡Y Manuel das Onzas bien que podía hacerlo! Dinero era como cama de gato en su estancia y. árabe. ¿Serían capaces ellos. mientras se limpiaba las uñas. revolviendo la arena de la bahía. tenía hasta una torre. Circulaban rumores. a Nacib.. desparramados por gente de los Bastos: el informe del ingeniero había sido archivado. mucho se había discutido. esos orgullosos Atchcar? Por último. alquiló casa en la Cortada de las Cuatro Mariposas . Además de eso. los barcos en el puerto y el ferrocarril.. antes del almuerzo. don Nacib. –¿Para qué va a salir? –No sé. Sería el mismo juez. sus compañeros de partidas de pócker y de gamáo. Lo retrasaba sólo por miedo de lo que irían a decir.. mi querido amigo. Doña Arminda lo apretaba en la casa. no se la disputaban en su propia cara? ¿Qué respeto les debía? Aquel día en el bar.

pero sus ojos estaban preocupados. se sorprendió: –¿Es verdad.. se puede saber? –¿Quién puede ser? Adivine.. –sonreía Tonico. nombre para ella. –Lo anduve pensando. asintiendo: –Tonterías mías. . que son bellas y perfumadas mientras están en la rama. Mis felicitaciones. Ni certificado de nacimiento... Sólo hay una cosa: quiero ser el padrino del casorio. Nacib.. que yo supiera.. Juan Fulgencio. Y CON NOVIA 152 . No me importa lo que digan. tal vez usted pueda ayudarme. pero era hermano de la madre. Juan Fulgencio entraba puntualmente. Llevadas a los jarrones. en los jardines. –Vamos a brindar –propuso Tonico. La brisa marina se agitaba. Y tampoco el apellido del padre.. Voy a ayudarle. DE LAS DRAGAS. ¿Quién es la... –Venga un abrazo. Juan Fulgencio sonreía.Jorge Amado Gabriela. Nacib. Su tío era Silva. aunque sean jarrones de plata. Me gusta.. Sólo . Arreglo todo en el escritorio. Murieron cuando ella era chiquita. anduve averiguando.. dichosa. Nacib? No estaba de novio. Ya le dije. Nacib. Va a ser el casamiento más animado de Ilhéus. Por los papeles no se preocupe.. Nacib insistió: –Deme un consejo: ¿cree que esto saldrá bien? –En estos asuntos no se dan consejos.. –Sólo se puede d ecir que usted es un corazón noble. casi sobre la hora de abrir la Papelería. Creo que sí. –¿Por qué habría ella de morir? Tonico atajaba: –¡Qué flores. voy a casarme con ella. ¿Cuál de ellas? –Nacib se casa. –Ya está invitado. No sabe qué edad tiene. Es un gesto de gran nobleza este suyo.. ¿Cómo hacemos? Tonico le aproximó la cabeza: –Soy su amigo. Nacib. un hombre de bien. –Con Gabriela –dijo Nacib. Tonico exclamó: –¿Sabe la noticia? –Son tantas. ¿Quién puede adivinar cómo saldrá esto? Yo le deseo lo mejor. Certificado de nacimiento. y la dulce brisa del mar. no sabe cuándo nació. se marchitan y mueren. –y de repente Nacib se vio libre. De hombre civilizado. ni sabe nada.. sentía el calor del sol. –¿Se decidió? –Pero hay unos problemas. . Se lo merece.. tan calmo siempre. –¿Sólo qué? –Hay ciertas flores. para el padre y para la madre. no sé si usted ha observado. continuó: –Ella no tiene papeles. árabe: si fuese usted. y no sabe nada. Juan Fulgencio lo abrazaba. De corazón lo felicito.. ¡mis felicitaciones! ¡Turco feliz! Después de los abrazos. don Juan! Déjese de poesía. todavía confundido. Nadie podría decir otra cosa..... y Nacib creía oír el canto de los pájaros. volvía toda su alegría. el sol estaba brillando. clavo y canela –Claro que sí. .

Casamiento religioso. de las diferencias de posición y de clase.. Vestidos. chiquilina todavía. pasada la sorpresa. fueron amables. No aceptó: ¿cómo habría de quedarse esos días sin ella? El muro que separaba su huerta de la de doña Arminda era bajo. Venía por la noche a dormir con él. padre. con los ojos perdidos en un sueño. El juez los declaró casados: Nacib Atchcar Saad. El ajuar para ella. No cabían todos en la casa. Fue el casamiento más animado de Ilhéus. ¿qué clase de casamiento era ése. empero. Los Atchcar de Itabuna mandaron regalos: un velador. descubiertas las piernas. olvidaba la rivalidad de ambos bares. Mundinho Falcáo. tantos como eran. y llenaban el patio. El juez (con manceba nueva. acepto. era una seducción. don Nacib? No necesita. zapatos. de veintiún años. tan diferente? Las mesas estaban servidas. para la que alquiló la casa en la Cortada de las Cuatro Mariposas cuando se cansó de esperar a Gabriela) pronunció algunas palabras para desear felicidades a aquella nueva pareja a la que unía un amor verdadero.Jorge Amado Gabriela. Hasta ofrecieron su casa para hognedarla. Solamente entonces se supo que Nacib era mahometano. Pero no era necesario. Después pensaría en las otras. Había contratado sirvientas. todo hecho de conchas ma rinas. La hermana y el cuñado no quisieron saber nada. ¡eso sí!. muchos hombres. por encima de las convenciones sociales. que era cosa de ver. Había entrado en la sala del brazo de Tonico. yo los bautizo. que la tía ayudó a elegir. todo el respeto era poco. Otras no habían querido ir. alegre madre de seis hijos. quiera usted o no quiera. La casa de la "Ladeira de São Sebastiáo" estaba repleta. y había bebidas en abundancia. Hasta Plinio Arasá. invitado o no. pocas mujeres: la mujer de Tonico. había ido al casamiento llevando flores para Gabriela.. Importaba. –compró nuevos muebles. a Cristo y a Jehová. que regresara de Río. Ahora era su novia y pronto su esposa. Ga briela da Silva. con los ojos bajos. los bigotes relucientes. de azul celeste. medias. Al darle la noticia. zapatos de charol. otra. Se precipitó a la calle. clavo y canela Fue el casamiento más animado de Ilhéus.. en el restaurante. porque nadie quería perderse el espectáculo. que fuera testigo. Desde que le habló de casamiento. pidiendo su mano. clavel en la solapa. nacido en Ferradas.... Gabriela. 153 . ofendidos. Y una cigarrera de plata para Nacib. registrado en Itabuna. que hubiera sido lo mejor. Había ido todo el mundo. nacida en Ilhéus. si bien en Ilhéus hubiese perdido a Alá y a Mahoma. su sobrina. Pero no por eso el padre Basilio dejó de ir para bendecir a Gabriela: –¡Qué mi linda flor de Jericó se abra en muchos retoños! Amenazaba a Nacib: –A los hijos. Como un cabrito montés. y allí registrada. había llevado champagne. –De acuerdo. La fiesta hubiera seguido noche adentro. No importa. la rubia Jerusa. Todo el mundo había venido para espiar a Nacib en su traje azul marino. Nacib había enviado a Gabriela a casa de doña Arminda. no .. empleada doméstica. Mandó pintar la casa. sonriendo. ella se había quedado pensativa: –¿Por qué. Me gusta sin eso de casamiento. las hermanas Dos Reis. para aprender a cocinar. por cierto. con muchas sonrisas. sí. Sin ganar. la señora del Capitán. Gabriela saltaba. vestido con la elegancia de los grandes días. de zapatos apretados y tímida sonrisa en los labios. tan buena y tan simple.. –¿No quieres? –Aceptar. –¿Por qué? –preguntó Gabriela –. La casa estaba llena de gente. la esposa de Juan Fulgencio. comerciante... si en el lento crepúsculo no hubiese gritado alguien desde el paseo: –Miren las dragas. rosas rojas. de treinta y tres años. Gabriela sonreía. No estaba bien que ella durmiera bajo el mismo techo que el novio. enaguas. dos por el momento: una para limpieza. Fue una corrida hacia la calle. no hubo. Los tíos.

. no. de tan excitado que estaba. y la luz de los cohetes parecía iluminar el camino de las dragas.. –Voy a educarte –y la tomó en brazos. Nacib habló: –Bié. reprendiendo: –No puedes hacer más eso. Se asustó: –¿No puedo? Andar descalza. Ella sonrió. Cuando por fin doña Arminda dio las “buenas noches" y salió. con una punta de orgullo en la voz. El ruso Jacob. aplaudía. clavo y canela Enfilando hacia la orilla. la noche caía. de representación. con los pies descalzos. Se modificaron también las costumbres. en general. no tu patrón. a los puentes de desembarque.. un cincuentón enorme y gordo. otros muchos respondieron. ¿QUIÉN SABE?) Se transformaron.. Estallaban los cohetes. Solamente las señoras se quedaron un poco más. se quitó los zapatos y comenzó a arreglar todo. dos remolcadores empujaban cuatro dragas.. Encantado.. igual que Josué y el zapatero Felipe. no solamente la ciudad." (De la acusación del doctor Ezequiel Prado.. honra de las letras bahianas –así se lo presentaba. en la casa vacía y revuelta.Jorge Amado Gabriela. salidos nadie sabía de dónde.. ahora.. Gloria espiaba desde la vereda. pitando. de amplia sonrisa y cabellera leonina. don Nacib. En el puerto. Mundinho fue el primero en salir. Él le tomó la mano. Subían en el cielo. Ahora eres una señora. Los remolcadores. . con botellas y platos desparramados. Bié. La fiesta se trasladó hacia el muelle. –Poeta. porque hasta ella había abandonado su ventana en ese día. la multitud gritaba. –Mozo lindo. –¿Don Nacib? –¿Qué es eso de "don Nacib"? Soy tu marido. no. Un viva resonó. y comenzaron las despedidas. CAPíTULO CUARTO EL CLARO DE LUNA DE GABRIELA (TAL VEZ UNA CRIATURA. acompañado del Capitán y el Doctor. no pasaban de ilustres aprovechadores–. –No soy.. el puerto. con los pies en el suelo.. en el juicio al "coronel" Jesuíno Mendonga) DEL INSPIRADO VATE A LAS VUELTAS CON MISERIAS Y PREOCUPACIONES MONETARIAS –Doctor Argileu Palmeira. . . vestido con pantalón a rayas. los pueblos y poblados. O EL PUEBLO. llevándola a la cama. evolucionaron los hombres. hum. hablaba una lengua desconocida. –¿Qué cosa? –Andar sin zapatos. ¿no puedo? –No puedes. nuestro eminente e inspirado poeta. mulato claro y bien cuidado. entraban en el puerto. –el "coronel" Ribeirito miraba con desconfianza: esos poetas. –¿Y por qué? –Eres una señora de posición. saco y chaleco de lana 154 . El inspirado vate. Soy solamente Gabriela.

no se dejaba derrotar ni siquiera en tan extremas condiciones. para los seres de excepción como el "bachiller" Argileu Palmeira. y magramente..Jorge Amado Gabriela... El estanciero buscaba los anteojos para leer: DR. Volvía a la carga. a pesar de vivir hacía cerca de veinte años con la otrora esbelta Augusta. Sacó primero el paquete con entradas para la conferencia. de dinero fácil. o sea: abogado de grado y toga. doctor. Fiscal público de la comarca de Mundo Nuevo. trataba de defenderse y hacerse de algunas reservas para cuando llegase a medios más atrasados. Él las renovaba denodadamente. Los emolumentos de fiscal apenas si daban. Familia numerosa o. Sobre todo al arribar a tierras ricas. Por eso había adquirido un sentido práctico bastante pronunciado. existían rimas para diversas otras musas menores. ¡Todo eso es! Al vate no le gustaba perder tiempo: colocó la gran carpeta de cuero sobre la mesa y comenzó a abrirla. ¿Cómo podía un verdadero poeta sujetarse a tales limitaciones? Jamás quiso casarse. se aclaró la voz para llamar la atención de todo el bar. viuda insatisfecha de su estado. mi estimado señor. como era Ilhéus. en el desierto bahiano. en lo que podríamos llamar su casa–matriz. El eminente vate se sujetaba a las leyes escritas. flor mulata y adolescente. y ella. sin duda. familias numerosas. un poeta necesita renovar sus fuentes de inspiración. sacaba de cada sitio al que llegaba lo máximo posible. Para ella había escrito sus dos primeros libros. las "Esmeraldas" y los "Diamantes" (todos sus libros tenían por títulos piedras preciosas o semipreciosas). para la vasta prole en crecimiento. evidentemente estaba acostumbrado a aquella desconfianza de los rudos hombres del interior para con las musas y sus elegidos. por ejemplo. y bachiller en letras. Inclinóse extendiendo la tarjeta al atónito Ribeirito. pero todavía le quedaban muchas por visitar.. sujeto a las contingencias materiales de la vida en ese mundo mezquino y torpe. pero incómodas. y cuando salía en "tournée" de conferencias. Para servirlo. para las necesidades de la familia. también. que existieran otros 155 . Para Raimunda. balanceando la cabeza: –Sí señor. Es posible. ex mucama. a pesar del calor que quemaba. Por encima del hombro del plantador. Buscó en el bolsillo del chaleco una tarjeta de visita. donde el estómago prevalece sobre el alma. y casi siempre vencía: por lo menos conseguía colocar una entrada. en retribución. donde el desprecio por la poesía y la repugnancia a las conferencias alcanzaban los límites de la mala educación y de los portazos. buriló las "Turquesas" y los "Rubíes". desgraciadamente. Nacib leía. buenas tal vez para el común de los mortales. Armado de espléndida máscara de caradurismo. El ilustre habitante del Parnaso estaba. hoy avejentada. de quien nacieron Hércules y Afrodita. ahora madre de tres hijos suyos. Con otras dos musas inspiradoras produjo familia y libros. Claro que en todos esos consagrados volúmenes. con varios dientes de oro y una pose de senador en vacaciones. pues eran tres. mejor. Los "zafiros" y los ' –Topacios" se debieron a Clementina. clavo y canela negra. Un cultor de las musas no puede rendir culto a una sola mujer. le había dado cinco robustos hijos. articulaba frases deshilvanadas: –Muy bien. ARGILEU PALMEIRA Bachiller (en ciencias jurídicas y sociales y en ciencias y letras) Fiscal público Poeta laureado Autor de seis libros consagrados por la crítica MUNDO NOVO – BAHÍA PARNASO Ribeirito se atragantaba. Ilhéus era una de las mejores. y mujer que se atravesaba en su camino se transformaba de inmediato en soneto de lecho. A sus órdenes. y largó con voz tonante y bien modulada: –Bachiller en ciencias jurídicas y sociales. Casamiento y monogamia. De entre las ciudades del interior. por lo menos. también él impresionado. se erguía de la silla.

herederos del mitológico apetito del padre. voy a dejárselo por mil cruzeiros. ¿no es cierto? Soy un campesino. con anterioridad. El poeta pasaba a la segunda fase de la operación.. pero cabía comprado tres entradas. se rascaba la cabeza. con la presentación del doctor Ézequiel Prado. Consultaba al Doctor con los ojos. Aún aquellos que se decidían. que hasta me gustan esas cosas. Con un "stock" de libros y una o dos conferencias en la enorme valija negra bajo la cual se vencían los hombros del– más fuerte changador.. queriendo saber cuánto debía pagar. y el zapatero Felipe. El "coronel" Ramiro Bastos dio quinientos cruzeiros. el corpulento vate en seguida se daba cuenta si el comprador era capaz de resolverse por sí mismo y soltar una cantidad mayor.. sobre todo. ¡Buena molestia todo eso.. además de comprar una entrada. que fuera compañero de Argileu en la facultad.. por interés o por gentileza. –No lo dije por criticar. Pero los libros. se quedaban sin saber cómo reaccionar cuando.. Cuando el posible lector se resistía. como corresponde a un poeta. y con una crítica entusiasta en Portugal. de variada edad. A su gusto.. ¿Ninguna anécdota inconveniente? –¿Pero quién cree que soy yo. propias para formar almas jóvenes. Y lo había invitado a cenar dos días después. Por otra parte. una. con sus charlas sobre el desierto–. Mundinho Falcáo dio mil cruzeiros por un libro. Ni acabé de pagarlo. y de recomendaciones para los hombres importantes de uno y otro bando. la más difícil. y las conferencias me dan sueño. Para decirle la verdad. registrados y bautizados todos bajo nombres de dioses y héroes griegos. en el Salón de Actos de la Intendencia. composición y encuadernación. Eran ellos –tanto como el gusto a mudar de paisaje. ¡Para que no se vea privado de su porción de sueños. a manos llenas. lo que quiero expresar es que son divertidas. Muchos torcían la nariz ante las páginas donde los versos se alineaban en tipo menudo. –¿Una sola? No haga eso... de belleza! Ribeirito. Los sentimientos más nobles. Argileu se informaba siempre. casi son las únicas conferencias que soporto. los que llevaban al vate a aquellas peregrinaciones lite rarias durante las ferias forenses. recordando las conferencias de Leonardo Motta. me costó los ojos de la cara.. consagrado del norte al sur del país. –¿No hay ninguna indecencia? –preguntaba Ribeirito. Casi nadie se negaba a comprar entradas.. Pero. llegaba hasta último extremo: –Como siento el interés que tiene usted por mi poesía. yo distribuiría gratuitamente mis libros. que venía a Ilhéus una vez por año y llenaba la sala de conferencia sin necesidad de entradas. al preguntar el precio.. Con la experiencia de muchos años en colocar. tenían menos aceptación. Le pregunté por causa de la patrona y de las chicas.. de ver tierras nuevas–. La conferencia sería la noche siguiente. Así había sabido de la lucha política en Ilhéus. La poesía no se vende. Si no tuviera que pagar la impresión y el papel. extraordinariamente educativas. no se ofenda. –de nuevo se confundía–Es decir. ¿quién puede escapar al vil materialismo de la vida? Este volumen. que reúne mis últimas y más notables poesías. con el libro aún en la mano... Porque de otro modo no podría llevarlas. las ediciones de sus libros. Lo que era de buena técnica cuando se trataba de exportadores de cacao y grandes estancieros. él. Diez vigorosos Palmeira.Jorge Amado Gabriela. clavo y canela hijos. ¿qué edad tienen? A los quince años ya son sensibles a la influencia de la poesía y a las ideas que encierran mis conferencias. magnánimo. el autor respondía: –Lo que guste. doce (porque a sus diez vástagos sumábanse los dos del finado marido de Clementina) valientes bocas para alimentar. para escándalo de los sacerdotes. No deje de llevar a la señora. además de los diez legítimos. de las particularidades de cada plaza a visitar. mi distinguido señor? La más rigurosa moralidad. en cambio. ¿comprende? –terminando por decir–: Cuatro entradas.. dinero tirado a la calle! 156 . mi querido amigo. ¿cuánto es? Nacib compró dos.. de ilusiones. no tengo mucho estudio. con paciencia y denuedo. adonde llegara armado de cartas para Mundinho y Ramiro.. o si él debería insinuarle: –Dos mil cruzeiros y le doy un autógrafo. Y niños.

El Doctor explicaba al poeta los motivos de la borrachera del español. Eso pasaba exactamente una vez por año. . un ciudadano estimable. Pico–Fino le traía la botella de caña depositándola en la mesa. por propuesta de ÑoGallo. Yo leo solamente prosa. interesándose por los asuntos locales. que luego guardó en el bolsillo. sarraceno infiel.. cuidadosamente. reveló excelente conversador. Argileu se sentó en una de las mesas. donde podría beber a su gusto sin molestar a nadie. para probar la loada "Caña de Ilhéus". como si viviera allí desde hacía mucho tiempo. Después de hacer su zafra de entrada. –Comprendo perfectamente. corazón sin miedo. Felipe apostrofaba a Nacib: –¿Qué hiciste. y allí continuaba bebiendo. Ño–Gallo. y cierta prosa –acentuaba lo de cierta–. Aún ahora. le explicaba a Argileu– no bebía otra cosa. una alegría. Nacib no compraba. el nombre le era conocido. Ese sí que había sido un anarquista militante. ¡Novelas. más que nada lo hacía por el Doctor. Quiso decir que sí. bastante chocado: –Perdóneme usted. El 157 . y sólo unos pocos sabían que esa era la forma en que él conmemoraba la muerte de un hermano. Tampoco yo soy abstemio. Ari Santos lo envolvió en estrecho abrazo. jurando volver a España para arrojar bombas y vengar la muerte del hermano. se hacía presentar. sería el Doctor quien haría las pre sentaciones.. riendo fuerte. señor poeta. lo presentaría Ari. sería él. De eso Ribeirito entendía: de bebidas. Juan Fulgencio. Cuando fuera para varias entradas. clavo y canela Metió la mano en el bolsillo y sacó otros dos mil cruzeiros. y de lectura. una fiesta. La conversación fue interrumpida varias veces. pero no levantó su bandera rota. Juan Fulgencio estudiaba la tarjeta. de empujar un libro con dedicatoria a Ari y otro al "coronel" Manuel das Onzas. muchos años atrás. Felipe era un hombre habitualmente tranquilo y educado. Finalmente. fusilado en un desfile en Barcelona. Una borrachera de vez en cuando. y en cuanto a él. es algo que le pasa hasta a las personas de más alta condición. Y era competente en la materia. agradecía. era casi toda vendida para Suiza. Pico–Fino y Nacib condujeron al conmemorativo español al reservado del pócker. le pedía disculpas. Cuando la víctima tenía capacidad para entradas y libros. era una canción. El poeta. Con la hora del aperitivo llegaban los clientes. apretándolo contra sí. cerraba el taller y se emborrachaba el día del aniversario del desfile y de los fusilamientos en las calles. no! Prosa de combate. Mucho lo conocía de nombre. El Míster –"el inglés del ferrocarril”. pero no para libros. Sólo que. ¡Kropotkine es el más grande poeta de todos los tiempos! –Solamente cuando estaba muy exaltado o muy borracho él hablaba un español sin mezcla–. pcrque Gabriela mal sabía leer. y no como si hubiera desembarcado esa mañana.. tenía de sobra con las que Josué y Ari Santos declamaban en el bar.. el introductor. de mi flor roja. donde se la bebía como whisky. Se ganaba tiempo. la "Caña de Ilhéus".. Se sintió en terreno familiar y comenzó un discurso sobre los diversos tipos de aguardientes. En Ilhéus se fabricaba una muy buena. Ribeirito y Ari. baboso de satisfacción. retiraba de la valija entradas y libros. ¿Por qué la robaste para ti solamente. saboreando su cañita entre los recientes amigos. de esas que remueven montañas y cambian el mundo. Mayor que él sólo la dinamita. sólo que una vez por año.. Y. Prefirió salir de España para escapar a las sospechas que lo envolvían debido a su parentesco. el vate se. no bien llegaba un nuevo parroquiano. pero pensó que era mejor salir con una gran frase: –La poesía está por encima de la política. inventaron una especie de código para facilitarle el trabajo. con capacidad para una entrada sola.Jorge Amado Gabriela. aquella visita suya a Ilhéus quedaría en los anales de la vida cultural de la ciudad. Tomo mi traguito.. ya un poco despojado de su aire de gran personalidad. ¿Ha leído usted a Kropotkine? El ilustre poeta vaciló. que iban siendo presentados al vate. pasados más de veinte años. El zapatero Felipe se negó.. o apretado de dinero. la pusiste en prisión? Sucio burgués. –Y yo me cago en la poesía. Si se trataba de hombre soltero. de la gracia de Gabriela? Tenía ojos alegres. señor mío –extendía el dedo–. con el Doctor. contando divertidas anécdotas con su voz de trueno. Felipe había recogido sus folletos y libros. sin embargo. ¡Viva la anarquía!' Había llegado alterado al bar. cabeza de viento y fuego.

. Va arriando con todo: entradas. Quería saber si el Doctor podría acompañarlo a la tarde.. –No digan eso .. 158 . Ari. Es un cirquito pobre.. en tiempo del futurismo . libros. ni artistas que valgan la pena... Finalmente.. ¡poquísima! Cuando salieron. de repente. de la gracia .. no puedo admitirlo! Mañana es el día de mi conferencia.. se lleva un librito. Estos son almuerzos que uno no debe perderse. la alegría de Gabriela. Hoy. Su primera visita había sido a la redacción del "Diario de Ilhéus".. no y no. cuya presencia se anunciaba para el día siguiente. Nosotros conocemos las posibilidades. El poeta tembló: –¡No... El poeta estaba invitado a almorzar con Clóvis Costa. dificultosa la voz: _Sarraceno. . Ribeirito comentó: –No quiero a ese doctor por partida doble ni de encargo.. cuando ella llegaba a la hora del mediodía. porque el español Felipe surgió en la sala. apenas desembarcado. quería saber dónde había enterrado Nacib la gracia. Yo tengo experiencia. tropezando en las sillas.. Juan Fulgencio sacaba del bolsillo la tarjeta de visita: –La tarjeta.. Lo elegí a propósito porque en los dos cines dan películas para chicos. leía versos en voz baja: –No tiene aliento. y van pocos grandes. doctor. nadie sabía si por el estado de Felipe o por la ausencia de la gracia. Nacib hacía un gesto vago con las manos. –Naturalmente.. Y. Y atrasados como si la poesía no hubiese evolucionado. la portadora diaria de la marmita. burgués. tengo un nombre que cuidar. –No se preocupe. aprendiz de cocinera. –No fui invitado. –Venga a comer con nosotros. es admirable. Siempre son mejores que los de todos los días. mala y poca. –Pero yo sí fui invitado y lo invito a usted. Y no pudo leer más. Es un sacrilegio. Josué hojeaba el ejemplar de "Topacios" comprado por el "coronel" Ribeirito. No vale nada.. que viene de Itabuna.. con el mayor gusto. Ño–Gallo garantizaba: –Aquí. me cae encima ese circo. a la que se juntaron Josué.. –Pero. Un chiquillo entró al bar distribuyendo folletos de un circo. ¿Dónde había quedado la animación de aquellos pasados días. Se desnudaba por completo en aquella rueda alegre. A veces un tipo que uno ni piensa.... el Capitán y Tonico Bastos. son versitos anémicos. Felipe. Jamás vi nada igual.. pero aún sin haberla leído no me gusta su poesía. Juan.. almuerzos. Es divino –leía el título ya con acento declamatorio– "El rimbombar de la catarata". –Es uno de los mejores poetas de Bahía –afirmó'Ari. ¿sus entradas no son vendidas con anticipación? ¿Pagadas en seguida? No hay peligro –lo calmaba Ribeirito. un nombre de cierta resonancia. –informaba Nacib.. no puede haber engaños.. ¡Imagínese! Vive en el Parnaso. por lo menos. con su rosa detrás de la oreja? Sentían el peso de su ausencia. poco seguro sobre sus piernas. Perdóneme. Ese tipo debe comer más que una boa. No puede ser gran cosa. el analfabetismo de cada uno. clavo y canela poeta tardó un poco en aceptar: –Estas cosas engañan. No tiene animales. ¿dónde está Gabriela? ¿Qué hiciste de mi flor roja... de la alegría de Gabriela en el bar. tropezando en las mesas. "Bachiller" por partida doble. –¿Y usted piensa que soy hombre de hablar a sillas vacías? ¿De recitar mis poesías a media docena de personas? Mi querido señor.. Sólo los chicos van a ir.. –Ari se exaltaba–. Los demás miraban en silencio. ese soneto. Y ahora voy a llevarlo a la casa de Clóvis.Jorge Amado Gabriela. querido amigo.. mi amigo. Oiga.. Pico–Fino intentaba llevarlo de vuelta al reservado. y una parcela de gloria en Brasil y en Portugal. parado ante la ilustre mesa–. Sin hablar de la comida de los hoteles.. el precio varía. Ahora era una mulata joven. los gustos.. como pidiendo disculpas. sucio.

De no ser por la probada lealtad que lo caracterizaba. las buenas hermanas Dos Reis. participando con los ayudantes. La negra Raimunda. los cuatro payasos. los dos yernos y un vago pariente. perdiera el calor. El "Circo Tres Américas" venía agonizando por los caminos. majestuoso conductor de camiones y ómnibus. o eximio ayudante del árabe Nacib en la manipulación de las bebidas. El viejo director era payaso. para representar "La hija del payaso". –Un jarabe. El elenco quedó reducido a la familia del director: la mujer. ya van a verlo –vaticinó Ribeirito. o como el vestido de la loca "María–Me–Da". tuvo que ser donado a la Intendencia de Conquista. su hermano Filó. Tonico interrumpió el silencio: – ¿Saben el título de la conferencia del poeta? –No. si todavía no había partido con uno de ellos. héroe de los caminos. "Presente griego". sus jaulas de fieras. El dinero para el tren fue conseguido por las hijas. en agradecimiento por los pasajes otorgados tanto como por no poder alimentarlo. rey del volante. la pequeña Rosinda. había dicho el Intendente. Tuísca no había perdido ni un espectáculo. Cómo habían llegado a Ilhéus. ahora felizmente mejorada de su reumatismo. eso se debía al reumatismo de Raimunda. donde podrían asociarse con otro circo más próspero. la soltera. un viejo león desdentado. las dos casadas y la soltera. como el mágico espectáculo o la tentadora aventura. llevó al humilde director ante el comisario (para obtener que se los eximiera del 159 . En Itabuna casi habían llegado a mendigar. bailando en el cabaret. casi tan pequeño como un mástil de una canoa pescadora. ¡Qué diferencia con el "Gran Circo Balcánico". que hace reír a carcajadas y llorar a sollozos al distinguido público". ¿Cuál es? –"La lágrima y la nostalgia". de vendedor de los apreciados dulces de las hermanas Dos Reis a discreto portador de esquelas amorosas. a cuyo son danzaban las tres hijas. mal escondido en el descampado del puerto. Y los circos. con su carpa monumental. levantando sus bastones pintados de negro. que era taquillero y después comandaba los ayudantes. su secreta pasión. ilusionista y ejecutante de música en una sierra. No era mucho mayor que el puesto de pescado. "hilarante y conmovedora tragicomedia. haciendo pruebas con naipes. los caballos amaestrados y los trapecistas ágiles! Esa sí que había sido una fiesta para la ciudad. doña Gabriela y don Nacib. mezcla de sainete y folletín. hasta las alfombras del picadero. El paño de lona del toldo agujereado como cielo en noche de estrellas. dirigiendo entusiastas claques de chiquillos. el enano y el gigante. caminando encima de la cuerda. No amaba los circos solamente como diversión suprema. DE LAS EQUIVOCACIONES DE LA SEÑORA SAAD Era el último de los circos. clavo y canela como si el bar. Más chico y atorrante era imposible. sin siquiera reclamar los atrasados sueldos. ahora. Su ayuda era necesaria en la casa. su entusiasta colaboración: acompañando al payaso por las calles. infatigable e indispensable. en saltos mortales. la intimidad. Convirtieron en comida todo cuanto pudieron. El negrito Tuísca me neaba la cabeza. haciendo mandados. Necesarios los níqueles que ganaba en los más variados menesteres: de concienzudo lustrabotas a esporádico mozo. el negrito Tuísca ya se habría desinteresado completamente del "Circo Tres Américas". Desde que tuvo uso de razón no se había levantado carpa de circo en Ilhéus que no tuviera su decidido apoyo. sólo Dios lo sabrá. tragando espadas y fuego. parado ante el vacilante mástil. Allí esperaban obtener lo suficiente para los pasajes de barco hasta Bahía. Suspiró ante tanta pobreza del circo recién llegado. hija de Tonico Bastos. siempre lavando y planchando ropa. las dos hijas casadas. Meneaba la cabeza.Jorge Amado Gabriela. Tuísca fue la providencia divina. sin ella. de los cabellos de oro. su madre. El último animal. reuniéndose para formar "pirámides humanas". Iba a ellos como alguien que cumple su destino. Entre los siete se daban vuelta como podían en el picadero en números de equilibrismo. En cada plaza desertaban artistas. Y. Se juntaban en la segunda parte del espectáculo. Amores y devociones se abrigaban en su cálido corazón.

según su consejo.. El augusto vate también tenía de las suyas. Mañana estaré allí. Ari Santos. después de la sesión de los cines. más de una vez Gloria. Andan cortos de dinero. surgieron los nombres de Sinházinha y Osmundo. El Capitán hizo desfilar su inagotable repertorio. los ayudantes entre aquellos malandrines. ante Juan Fulgencio (para impresión de los programas a crédito) .. también declamó. Gabriela tenía ideas definitivas sobre circos: –Todo lo que es circo. Puedes estar seguro. –Tuísca. todavía vas a llegar a ser un artista de verdad. Así había visto y oído a Josué declamar de pie estrofas en las que rodaban senos y nalgas con profusión. La historia de Ofenisia. La conversación en el bar se prolongó noche adentro. y el vate se había revelado valiente bebedor. al( malafamado boliche) "Caña Barata". bebo a su memoria. no era rival. Y voy a hablar con don Nacib para que también váya. había hecho algunas visitas y vendido algunos ejemplares de "Topacios". ¡Me gusta por demás! Mañana voy a estar allá aplaudiendo. llamando a la caña "néctar de los dioses". Tenía un bagaje respetable. No hay nada mejor que una función de circo. vientres desnudos. que le recitó algunos de sus versos. a gritos. Forma correcta. mirando hacia el bar. Su voz tonante se abrió en una carcajada que hizo temblar la plaza. clavo y canela impuesto cobrado por la policía). ante don Cortés.. –Se quedó loco cuando me hizo repetir todas las frases y las repetí al dedillo. porque el movimiento del bar había durado hasta la madrugada. ¡Voy a aplaudirte hasta que se me hinchen las manos! –Mamá también irá. Bien que podria ir. qué imágenes! Josué habíase entregado: Argileu. en la calle del Sapo para contratar. besos pecaminosos. . en la primera fila. es bueno. y había asumido el papel de criado en la pieza "La hija del payaso" (el artista que antes lo desempeñara. ante la luna. instado. Hasta Nacib aplaudió. El eminente vate había comido en casa del Capitán... las noticias del mundo mágico dél circo. Alrededor del poeta Argileu Palmeira se había formado una gran rueda. y "absinto mestizo". pero aplaudo el talento esté donde esté. mereció algunos elogios del eminente poeta: –Inspiración profunda. Claro que éste es un circo tan pobre. Voy a invitar a doña Arminda.. era un nombre. –"En llantos". . para escandalizar al visitante. Y voy a llevar a don Nacib. Poemas modernistas. Puede ser que si ella me ve. y Argileu levantó su copa: –¡Teodoro de Castro. Y eso que todavía no me vio bailar. pero es bueno lo mismo. al final de cuentas. dejar el bar por un rato. Aquella noche Nacib llegó muy tarde. de las viejas sillas amontonadas luego de la remodelación del cine). ¡Cómo había reído Nacib!. el gran Teodoro! Me inclino ante el cantor de Ofenisia. trajo otras. impaciente. Gabriela aplaudía al oírlo contar las peripecias del día. Josué. apareció en su ventana. Para verte. Le agradeció la opinión y solicitó que le permitiera leerle una de sus últimas producciones. él. recordada entre brindis. Pero no lo escandalizó: –Bellísimo. El circo avistado en el puerto. –corregía el Doctor. . en la ventana reclinada Ofenisia. No bebo los vientos por el futurismo.. El vate recordaba trechos de poemas de Teodoro. yendo a morir entre las 160 .Jorge Amado Gabriela. conocido.. ¡Qué fuerza. Va a entrar gratis. abrazos y cópulas en bacanales increíbles.. abandonó carrera y sueldo por un mostrador de almacén). Puede estar cayéndose a pedazos. libros consagrados. Y bebieron todos. alterándolos aquí y allá: "Graciosa. y estaba encantado con Ilhéus. El Doctor había citado el nombre de Teodoro de Castro. tan miserable.. del "Cine Victoria" (préstamo sin cobro de alquiler. me deje ir con ellos. y de ahí partieron hacia las anécdotas.. Hacen la comida allá mismo para no gastar en hotel.. –Pensaba–. Al correr de la velada..

–Mañana no hay forma. –¿Andas queriendo. invitaba: –Don Nacib. y uno aplaude.. bien que podría venir mañana conmigo y con doña Arminda. Va a representar. baile. Compré dos entradas.. sus ojos miraban el cuerpo que se descubría entre las sábanas. Bié. Un tipo que hay que ver cómo discute.. ahora.. Va a ciar una conferencia mañana en la Intendencia. ¿Qué sucedió? Se extendía. Un sabio. –Tuisca es artista. o que el circo? –Te voy a explicar. el reservado de pócker: Amancio Leal jugaba fuerte con el doctor Ezequiel. como todas las noches: –Don Nacib. . muerto de sueño. Cuando tiene números buenos todavía vale la pena.. por las piernas. eh? –rió.. –¿Y cómo es? ¿Hay música y baile? –Música. entonces. cansada. –rió–. Pues vas a tener. pero ahí es que está la cosa: lo que él dice. libertino–. ¿Y después? –¿Después? Él termina. los versos que dice. don Nacib? –Una conferencia. –¿Mejor que el circo? –¡Ni se compara! El circo es cosa de chicos. Hay un hombre.. doblaba la pierna sobre el anca de Gabriela. Un doctor que llegó. una para ti y otra para mí. Este va a hablar de lágrimas y nostalgias. –¿Una qué. para ser mejor que el cine. –¿Sólo eso? ¿Nada más? –Sólo eso. –¿Cómo no va a saber? –Gabriela se sentó en la cama: no podían existir noticias más sensacionales que esa–. aquel cuerpo de misterio diariamente renovado. Para ver a Tuísca. No tiene nada de eso. Estuvo aquí después de comer y me contó.. ... –¿Y qué es lo que él dice? 161 . –¿Y cómo es una conferencia? Nacib se retorcía los bigotes: –¡Ah! es algo fino. –¿Representar? ¿En el circo? No sé de qué me estás hablando. –¿Mejor que el cine? –Mucho más. un poeta.. ¡Hace cada verso que hay que ver! Es formidable. Se demoró. –le hacía cosquillas a Nacib para despertarlo y lo despertó... presta atención. Hoy estaba rodeado por todo el mundo. Pero conferencia sólo hay alguna que otra vez.. Se arrojó a la cama y Gabriela se despertó. La mano del árabe subía. Podría dejar un ratito el bar. ¿Ya sabe lo que sucedió? Nacib bostezaba. –¿De qué habla? –De cualquier cosa. Nacib llegó a su casa cansado. un doctor que habla sobre una cosa. un poeta ... Él habla y uno escucha. basta decir que es doctor dos veces. Algo superior. y una llama leve de deseo nació entre el cansancio y el sueño: –Estoy muriéndome de sueño. –¿Y qué es lo que tiene. clavo y canela rocas. Funcionaba. Bié.. del circo.. Necesitás aprender muchas cosas. Vamos los dos a una conferencia.. Bié. Pero ella seguía contando de Tuísca. Gabriela abrió los ojos. el sirio Maluf. Ribeirito y Manuel das Onzas. también. –¿Artista? ¿Qué cuento es ese? –En el circo. espantada: Él habla y nosotros escuchamos.. Un animado pócker de cinco.Jorge Amado Gabriela.

No me gusta. Para ir aprendiendo. ¿Qué voy a hacer? –Vas a aprender.. Bié –nuevamente la acariciaba–. Nací para níqueles. Necesitas darte cuenta de eso.. esa es la verdad. y va a hablar un doctor que es un fenómeno. Y las otras. don Nacib. . clavo y canela –Cosas lindas. No como una mujerzuela cualquiera. mujeres aburridas. ¿Qué habrían de decir? Que ese id iota de Nacib. Gente muy parada. ¡Una señora! La señora Saad. al circo. Que te faltaban al respeto en el bar. don Nacib. –No vas a ir.. Quiero que todo el mundo te respete. La acarició: –Porque no. a la calle... Y don Nacib compara eso con el cine. Bié. ¿comprendes? –Yo no tengo gusto por esas cosas. Eso es lo único que te gusta hacer.. ¿qué te crees que son? Unas plantadoras campesinas. no. para instruirte. Toda la flor y nata de Ilhéus va a estar allí. Es cuando la conferencia es mejor. con el circo.. apretándose contra él... un ignorante. Yo le digo a Tuísca. Que olviden que fuiste mi cocinera. en buena posición? Que no eres más. no una sirvienta. Él quería tanto que don Nacib fuese.. Eso es lo que quiero. Y aplaudo por don Nacib y por mí. –Escucha. –¡Pero. no. –Él no hace más que hablar. No hay conferencias todos los días. ¡qué cosa! Y tan luego don Nacib. tiene razón. de alta sociedad. –A la conferencia no puedes faltar.. que llegaste a Ilhéus como "retirante". No se puede dejar una cosa así.. ¿Y después? Todo el mundo en el bar comentará la conferencia del hombre. Eres una señora. Hubo un silencio. El doctor habla. la mano descansaba sobre el cuerpo de Gabriela. es tan lindo! ¡Déjeme ir. solamente que esas sí aprendieron. y la gente tiene que oír. . ¡Pobre Tuísca! . ¡El circo sí. largó la conferencia para ir a ver esa porquería de circo. –Déjame ir mañana al circo... para ir a un circo vagabundo y ordinario. Vas a ir conmigo a la conferencia y se acabó.. sí quiero ir. esas que se las dan de grandes señoras. no puedo ir? –¿Qué podemos hacer? –¿No puedo ir mañana al circo? Voy con doña Arminda. ¿Cuándo te vas a meter en la cabeza que eres mi mujer. ¿y yo voy a contar las idioteces del circo? –Estoy viendo ahora. No me gusta la gente fina de Ilhéus. Tienes que ir a esas cosas que frecuenta la mejor gente de Ilhéus. y no sirvo para más. no vas a ninguna parte: Todo el mundo habla. –¿Así. Ya andan todos preguntando por qué.. tan instruido. ya que eres una señora. ¡Qué pena!. importante. uno escucha. Pero no puede. Tienes que vivir y comportarte como la señora de un comerciante. que andabas descalza. ya te lo dije: ahora eres una señora. –¿No se puede. –¿Se enojó. no me gusta nada de eso.. Yo le había prometido. Bié. –Lo que pasa es que –quieres ir adonde no debes.. A veces hablan difícil.. el sueño volvía a dominarlo. te trate bien. que eres la señora de un comerciante establecido. ya te dije.. y uno no entiende bien lo que dicen. sí! Al bar. Don Nacib no puede. que ya me casé. 162 .. –Don Nacib.. –Bié. Y nosotros. y eso no está bien. –Quiero hacerte una señora distinguida. don Nacib? ¿Por qué? No hice nada. Hay una conferencia. sólo. Mañana. escucha: precisas instruirte. Son aburridas. rió. también. –Ni circo. Retiró la mano que acariciaba: –Ya te dije que compré entradas para los dos. ..Jorge Amado Gabriela. Mejor que el circo no puede ser. don Nacib! ¡Otro día voy a la conferencia! –No se puede. don Nacib? ¿De verdad no se puede? ¿Por qué? Su voz ansiosa conmovió a Nacib.

en la cama. Aunque tuviera que escaparse. ¿Para qué habían servido las dos sirvientas? A la mucama la mandó de vuelta porque no servía para nada.. sombreros. no le sonreían.. Allí se quedaban serios. Ver toda aquella aristocracia reunida. Para que se pusiera zapatos era un infierno. como si con eso borrara su pasado. para poco y nada servía. Sí. No quería ofenderlo. zapatos. Y las caricias habituales. a conducirse como una señora de rango en la sociedad de Ilhéus. le dio la espalda. Pero no todos reunidos en un lugar importante. Y más ése. Pero. La chiquilina de la cocina. cosa mejor.. Le había regalado anillos. con zapatos nuevos. sólo porque ella pidiera que la dejara ir al circo? Decía que ella era una señora. ¿Estaría enojado porque Tuísca se había ido de artista sin consultarlo? Tuísca era parte del bar. ¿por qué obligarla a hacer tantas cosas sonsas. por ese circo vagabundo. la rosa detrás de la oreja? Mire que preferir dejar la conferencia por un circo. vengo a comer a casa. Gabriela se encogió toda. le avisó: –Después del aperitivo de la tarde. las quemaduras del horno. y se cubrió con la sábana. al final de cuentas él no era un pobre infeliz cualquiera.. Nacib pasó la pierna sobre su nalga. se enojaba. no le hacían bromas. y el circo también. Había consentido en entregar la ropa a Raimunda. Ella sintió el peso habitual. no diera confianza a las empleadas. para ella. ¿Y para que no usara más. allí tenía su cajón de lustrar. y en casa ella andaba vestida de percal.. donde Tuísca estaba contratado como artista. pulseras. a las vueltas con el gato y con la cocina. Y Tuísca sólo 163 . no! ¿Por qué don Nacib insistía tanto? Al bar tampoco la dejaba ir a ella que le gustaba tanto. en chinelas o descalza. Había sido una lucha convencerla de que no debía llevar más la marmita al bar. ¿quién podía dudarlo? ¿Quién podría negarlo? ¿Por qué entonces. No era eso. Para que no hablara en voz alta en el cine. Y ella metida en casa. La conferencia había sido fijada para las ocho. ¿Hasta cuándo Gabriela seguiría negándose a hacer vida social. dado vuelta. y a prepararme para la conferencia. Eso no le gustaba a ella.. ¿por qué? Quería llevarla a oír ese doctor en la sala grande de la intendencia.. le daba la espalda. como si todavía fuera aquella Gabriela sin apellido que él encontrara en el "mercado de los esclavos". Pero no. sin tocarla siquiera. Al otro día. amigo de toda la gente importante. Hasta se mencionaba su nombre para la direrción del Club Progreso. como antes. No quería que fuera al circo.. Era con ella. clavo y canela Se dio vuelta en la cama. Se moriría de pena si no iba. dueño del mejor bar de la ciudad.. qué gracioso. saliendo solamente con doña Arminda para ir al cine. sí que gustaba. Doña Arminda le dijo que la tal conferencia no duraría más de una hora. y no le gustaba la alta sociedad. ni riera confianzudamente. Su sueño se sosegó. sí. Tenía celos.. No iba más. Le gustaba el circo. le hacía el gusto porque no quería ofenderlo. aburridas? No podía entenderlo Don Nacib era bueno.. o con él los domingos.. que se reían de ella. como si nada hubiese cambiado en su vida. habíase habituado a dormir con la pierna sobre sus nalgas. collares de verdad. no era con Tuísca que se había enojado. de los mozos guapos de la alta sociedad. Quiero verte toda elegante. Ahora. otro tanto. como su esposa? Qué diablos. Durmiendo. y hasta había llorado. Los vestidos permanecían colgados en el ropero. para que las otras mujeres te envidien.. y hasta guantes..Jorge Amado Gabriela.. hasta ayudaba en los días en que había mucha clientela. ¡No le gusta eso. andaba con cuidado. como perdida. aquellas mujeres que la miraban por encima del hombro. pero fue más que nada por ayudar a la madre de Tuísca. era apenas Gabriela. sin medir el dinero. donde cabían sus dedos desparramados! A la Intendencia tendría que ir vestida de seda. la señora Saad. el mal gusto de Gabriela. para que la lavara. porque continuaba comprándole sedas. no quería ofenderlo. no había en el mundo. inquieto. con cada parroquiano del bar encontrado por casualidad. Extrañaba el peso de su pierna sobre su nalga. La quería tan bien vestida como la más rica señora. apretados. con un vestido bien lindo. al salir. Sentía la falta de su calor. el señor Nacib Saad. con dinero en el Banco.. y secretario de la Asociación Comercial. y no la señora Gabriela Saad. no. ¿Por qué se habla enojado don Nacib? Estaba enojado. cuando salía a pasear. ¡En el circo podría ir con sus zapatos viejos. era alguien. Pero necesitaba demostrarle que estaba fastidiado por ser tan cabeza dura. con crédito en la plaza.

y le preguntó en voz alta: –¿A qué hora acaba? Rieron alrededor. llenó el vaso con agua. Parecía que no iba a acabar más. Una voz de trueno retumbó en la sala. limpiándose con un pañuelo la transpiración. Ella había ido dos veces al Gran Circo Balcánico. Oid: "Lágrima materna. muy tiesa. el trapecio. el espectáculo sólo comenzaba pasadas las ocho y media. 164 . Ella iba cerrando los ojos con la cadencia del verso. El árabe se detuvo para saludar a los amigos y conocidos. El doctor Ezequiel hablaba lindo.Jorge Amado Gabriela. grande corno un armario. Sacó del bolsillo una montaña horrorosa de papeles. sí. tosiendo. sin ganas. y dio vuelta la cabeza. antes de su casamiento. la mujer del doctor Demóstenes.. Cerca suyo.. consagrado. desviando los ojos del reloj y el pensamiento del circo y. Ella sentíase sin saber qué hacer.." Con él era más difícil amodorrarse. y ella también. tosió como el doctor Ezequiel. "Él habla. las señoras. y luego la voz se dulcificaba. sentadas. la voz callaba. con el payaso. y allá venía el verso: –Lágrimas de madre sobre el cadáver del hijo pequeño llamado al cielo por el Todopoderoso. las escaleras de la Intendencia. con miedo. ¿por qué don Nacib la había hecho venir? ¡No le gusta eso. Virtuosas señoritas que salísteis del sagrado recinto de vuestros hogares para oírme y Aplaudirme. impertinente. que ya debía haber comenzado. vosotros que habéis construido a orillas de Atlántico esta civilización. muy animada: –¿Ya terminó? –La presentación. cuchicheaban y sonreían. le preguntó a Nacib. Conversaba con la mujer del Fiscal. acababan las estrofas.. Nacib se sentó a su lado. Era una pena perder la primera. El hombre grande del pecho saliente almidonado se le vantaba. Pensaba en el circo. para conversar." Y Gabriela oía. Finalmente un hombre grande y de pecho saliente. Gabriela miró el salón. De vez en cuando. siendo aplaudido. Pero no quería ofenderlo. –Excelentísimas señoras. pero más fuerte. Cortado por el tic–tac del reloj los punteros andaban. En el salón de actos había muchos hombres de pie en el fondo.. con doña Arminda. Todo el mundo aplaudió.. que extendió encima de la mesa.. con saco de piel –¡con ese calor!– la miró de soslayo. Unas palabras tronantes sobre la sala. Nuestra culta ciudad hospeda hoy. eran como sonidos redondos. ni quería lastimarlo. en el fondo de la sala. Ella se quedó sin saber qué hacer. Del brazo de Nacib. al estrado donde habían puesto dos sillas y la mesa con jarra de vidrio y un vaso. la lágrima más sagrada. Muchos aplausos le interrumpieron el cabeceo. Ño–Gallo y Ari. pero con los zapatos haciéndole doler los pies. la gente escucha. Se quedó más confundida. que parecían balancear y daban sueño. pero ella ni alcanzaba a entender las palabras. con orgullo y emoción. no! –Todavía no comenzó. Miraba el gran reloj. mientras las señoras miraban a Gabriela de arriba a abajo. la hizo sentar y salió para el lado en que estaban Tonico. y vestida como una princesa. al estro inspirado del poeta Argileu Palmeira. Y así siguió. flores de los canteros de este florido jardín que es Ilhéus. la muchacha de la cuerda. subió junto con el doctor Ezequiel. ¡era tan lindo que hasta hacía doler los ojos! En cierto momento se volvió hacia la esposa del médico. Por suerte siempre se atrasaba por lo menos media hora. Gabriela se estremecía y preguntaba a Nacib. Ilustres señores. cruzó la calles de Ilhéus y subió. metido en la ropa azul del casamiento. deteniéndose para beber agua.. clavo y canela aparecía en la segunda parte del espectáculo. –Gentiles señoritas. de repente. aplaudían. El doctor Ezequiel se levantó. señores míos: hoy es un día marcado con rojo en el calendario de la vida intelectual de Ilhéus. Señalado para las ocho. Nacib la llevó hacia la segunda fila. Y siguió así. Hacía un ruido fuerte. tosió. y bebió un sorbo de agua. distraía. Y todo. confundida. salpicado de versos. Ahora va a comenzar la conferencia. lágrima. y alisó con la mano.

Había dormido un rato. hacía mucho que había desaparecido.. Le traía bombones. Nacib. Un mozo guapo. clavo y canela –¿Ya va a terminar? –¡Chist! –hacía él. mozo guapo como pocos. era todo de una vez. prestó atención. Aquí no había intervalo. La segunda parte había comenzado pero todavía no había salido Tuísca. nueve y quince. Ese don Tonico. –¿Cuándo termina? El tal doctor iba doblando las hojas de papel. le decían palabras de elogio. pero no había quien vendiese entradas. también: –Estoy con sed. de vez en cuando. porque el bar iba a llenarse. el Capitán. Apartó el telón de entrada. És verdad que existía el intervalo.. Pero también él sentía sueño. ¿por qué venía. disfrazado de esclavo. sacándose el sombrero. don Josué. ¡guapísimo como pocos! La calle estaba llena de gente que caminaba. le tiraba besos. Gabriela? –doña Olga sonreía. muy circunspecto. Tonico con doña Olga. Despertaba con los aplausos. La primera parte del circo ya debería estar por acabar. le daba la espalda en la cama. de los ojos fijos en el doctor conferenciante. Había sido él. Gabriela bien que se daba cuenta. entonces? Se cambiaban saludos con los conocidos. caminando rápido. se paraba a su ventana cuando la veía. le tomaba la mano. sentada a su lado: –¡Qué talento! Gabriela veía los minuteros del reloj. Apenas dobló la esquina cuando ella volvió. don Ari. abandonaba el bar. que iba entrando en la casa. los ojos cerrábanse. Pero mal salía su mujer se ponía meloso. Demoraba un tiempo leyendo cada una. Lo difícil iba a ser que no la viesen desde el bar... Tonico. si se caía de sueño. Pero ese doctor parecía no acabar más. Sentada en el gallinero. El Míster. nueve y diez. A pesar del aire atento. y comentaba con la esposa del doctor Demástenes. ¡Aquello sí que era cosa de ver! Y apareció Tuísca. Llevaba el dinero apretado en la mano. ¿por qué los elogios. No quiso ir por las calles desiertas.Jorge Amado Gabriela. Qué cosa rara. se recostaba en ella. pagaba la entrada. –Chist. Apretaban la mano del hombre.. Nacib la llevó. Estando doña Olga presente.. Le había dado por pasar por su calle. no soltaban al hombre. nueve horas. estaba mintiendo y ella sabía cuando a él le gustaba algo. se quedó mirándola. don Mundinho. se aproximaba: –Buenas noches.. a las nueve y media terminaría. –¡Formidable! ¡Maravilloso! ¡Qué estro! ¡Qué ta lento! Don Nacib también: –Me gustó muchísimo. El grandote bebía agua. en los versos más largos. ¿para qué venía? Qué cosa más rara. Cosa más sin gracia ella no había visto nunca.. no quería ir al circo? No entendía. le decía. porque ella le pedía para no venir. Evitó el bar. le ponía los ojos en blanco. Ella apurada por causa del circo. Era un circo chiquito. tal vez ella llegase a tiempo para ver la segunda parte. en la que Tuísca iba a actuar. Fue por la playa. se despidió en medio de la calle desierta. Él ni la acompañó hasta la puerta. la llamaba "belleza". ¿Qué tal. casi corriendo. Si a don Nacib tampoco le gustaba. era astutísimo. la llamaba "ahijada" desde su casamiento. Nacib apurado. se incorporaba a ellos. El ruso Jacob dormía en su silla. derretido.. No le había gustado nada. las pestañas de Nacib caían. casi sin luces. Y se enojaba. y ella comenzaba a tener sed. arrastrar de sillas. Gabriela aplaudió. El Doctor. y pasó. Aplausos y aplausos. divertidísimo.. quien convenciera a Nacib para que se casara. Aunque hubiera comenzado a las ocho y media. no se contuvo y gritó: –¡Tuísca! 165 . parecía un santo de iglesia. a pesar de la fuerza que hacía. todo el mundo caminando hacia el escenario. que se sentara junto a una de las puertas. llegó al puerto.

El ingenierojefe. Así vestidos de metal y vidrio. desembarcados en la bahía. la ciudad entera se trasladaba a la punta del "Morro do Unháo" para ver de más cerca. –Tonto.. se amontonaba en los depósitos de las casas exportadoras o en las bodegas de los pequeños barcos. Algunos alquilaban botes. Fue un mozo que me contó todo eso.. las costureras sus costuras. era estudiante. Durante los primeros días. de la "Bahiana". Cuando uno de ellos entraba o salía del puerto. que no fuera cierto.. Seguían con exclamaciones todos los movimientos. No quiero que se entere. clavo y canela El chiquillo ni la oyó. habilidoso ese don Tonico: –Vamos a dar la vuelta al cerro para no pasar cerca del bar. Más adelante acababan los postes y la iluminación. 166 . Era una historia triste. Pero había partes reideras y Gabriela reía. Pobre. –No sabe. las bombas trabajando. Los vendedores dejaban los mostradores. no – confesaba Gabriela.. los trabajadores abandonaban las bolsas de cacao. no por eso el pueblo se cansó de admirar a los buzos. casi cotidianamente. en las profundidades. en la sesión. los remolcadores y las dragas se alejaban de los bancos de arena para luego volver al trabajo. la entrada en el agua.. y el cacao se secaba en las barcazas. Que hay de todo. que progresaba rápidamente. En la puerta él decidió. más bonito que el de la Intendencia. –Pensé que fuese mentira. las burbujas de aire. En una casa donde yo estuve empleada. los remolinos. y de árboles. allí donde el mar se unía con el río. bajo el sol cada día más tórrido. de un payaso infeliz. ¡Don Nacib es tan bueno! –¡Quédese tranquila. Y ni que hablar de vapores hundidos. de la Costera y del Lloyd. parecían seres de otro planeta..Jorge Amado Gabriela. Tonico hablaba con voz doliente. es capaz de llamarme mentirosa. Bajar al fondo del mar. Andaban rápido. –sonreía al recordarlo. al que abandonara la mujer. Morros más grandes que el de la Conquista. la voz del más guapo de todos los mozos.. y venían a rondar alrededor de los remolcadores. DE LAS CANDIDATURAS CON ESCAFANDRISTAS Espectáculo repetido durante meses. aplaudiendo a Tuísca. No cre ía. Doña Arminda se asombraba delante de las figuras monstruosas:–¡Inventan cada cosa! Cuando yo cuente al finado... –Si Nacib descubre esto. –Vine a ver a Tuísca. pescados de todos colores. que no le voy a decir nada! ¡Qué rápido acababa todo. soltero y coloradote (Mundinho pidió al ministro que mandara un hombre soltero para evitar confusiones) gritaba órdenes. Gabriela explicaba a doña Arminda y al negrito Tuísca: –Dicen que en el fondo del mar es más lindo que en la tierra. Los buzos fueron la gran sensación de aquella temporada. Me contó cada cosa. hasta ciudades vacías.. El negrito Tuísca dudaba: –Aquí sólo hay arena. Se amontonaban en la punta del "Morro de Unháo". de pie. Se llegaba al final de la cosecha. las cocineras sus cocinas. tan lindo como era! –Voy a llevarla.. Se sumergían en las aguas. y pastos para que ellos pasten. Escuchó una voz detrás suyo. Hay plantaciones. jardín con flores. vivía entre libros y sabía muchas cosas. en las estufas. apenas los "baraúnas". no. y Nacib su bar. Hablo del medio del mar. el aliento de un hombre sobre su cuello: –¿Qué hace aquí mi ahijada? Tonico estaba a su lado. no alcanzó a vivir para ver esto..

libros de actas. durante algún tiempo. El mal afamado "Rubio". Raimundo Mendes Falcáo. Todo eso entre ruidos de terremotos. En el cabaret hubo golpes. Esta vez fracasarían los pretextos y las amenazas. como todo parecía indicar. Alfredo dijo que el gobernador le había dado garantías absolutas: Mundinho y su gente jamás obtendrían el reconocimiento. ninguna otra cosa grave sucedió. recurrían nuevamente a los procedimientos de hacía veinte y treinta años. Preguntaba por tí.. Victoria tal no era victoria. Escondía la cara en el abanico. Debían preparar elecciones a la antigua usanza: dominando bancas y juntas electorales. en el no reconocimiento de la victoria de la oposición. Sus hijos y sus amigos se daban cuenta de la situación. No ib a a entregar la zona del cacao. no amedrentaban a nadie. derrotados por anticipado. el plan había sido mal organizado. inclusive un negro llamado Fagundes. Esa era una idea absurda. "Dora–culo–de–Jambo" había recibido un tiro en el muslo cuando el "Rubio" y sus bandidos entraban disparando sobre las lámparas. Soñé con un mozo que golpeaba en la puerta de la casa de don Nacib. el Capitán y Ribeirito consiguieron retirar al coloradísimo especialista que. descontándose unas escaramuzas en casas de las prostitutas. No. Removían la arena. Amancio y Melk. Pero. De eso hablaban en casa del "coronel" Ramiro sus dos hijos (el doctor Alfredo encontrábase en Ilhéus) y sus dos devotos amigos. en número cada día mayor. con el mentón apoyado en el pomo de oro de su bastón. Según el propio "Rubio" contó después. Con lo que se garantizaría el interior. desenmascarados: –jamás pasarían de ser jefes de bandoleros. Aquella noche había sido tumultuosa: los correligionarios de Mundinho cantaban victoria. El prestigio del "coronel" Ramiro Bastos. Estancieros. A los partidarios del desenvolvimiento de la región del cacao les repugnaban tales métodos de lucha. clavo y canela –¡Qué coincidencia! –exclamó doña Arminda–. Cumplíase la profecía del "coronel". era peor 167 . Concentraban ahora sus esperanzas en la solidaridad del gobierno. significaba diez votos menos para el "coronel" Ramiro. en las manos de los opositores. De las estancias de Altino Brandáo y de Ribeirito llegaron asesinos a sueldo. cambiándola para siempre. también las máquinas instaladas en las dragas causaban admiración y espanto. sabrían estar a la altura. Al otro día. fracasaron. por otra parte. y la admiración general rodeó a la gente de los remolcadores y las dragas. buzos y técnicos. Por desgracia en Ilhéus e Itabuna. se apretaban. con un ojo negro. En la confusión.Cruz diablo. La lucha política se fue tornando más aguda y más áspera desde el crepúsculo en que los remolcadores habían llegado. ciudades importantes. Altino: Ramiro Bastos comenzaba a quedar solo. aunque vencieran holgadamente en las elecciones. excavadoras e ingenieros. Además de los buzos. Ahí estaban. doña Arminda! Parece brujería. Si lo que deseaban era dar una paliza al ingeniero–jefe. Pero. Sus ojos. de ambiciosos como Mundinho. Pero. si fuesen arrastrados a ellos por sus inmundos adversarios. adherían a Mundinho. Elecciones a base de tiros. a última hora. Con su llegada se había modificado la correlación de las fuerzas políticas. a irse de Ilhéus. el día del casamiento de Gabriela con Nacib. Cada dentada de las máquinas en la arena. –. con un abanico en la mano. abrían y ampliaban canales. debido a los esfuerzos del benemérito incrementador del progreso. en las oscuras cortadas. El viejo "coronel" escuchaba. era difícil emplear tales métodos sin correr ciertos riesgos. obligarlo a renunciar. caminaron por las calles acompañados por extraños guardaespaldas. Ilhéus entero vivía los trabajos del puerto. Los trabajos prosiguieron.Jorge Amado Gabriela. bastante golpeado. se engañaron al pensar que podrían amedrentar a los competentes ingenieros y técnicos mandados por el gobierno para abrir el canal. amenazó caer bajo aquel golpe colosal: dragas y remolcadores. Ningún otro ingeniero sería arrojado de Ilhéus. Los ingenieros. el "Diario de Ilhéus" clamó a los cielos: los antiguos dueños de tierras. como si estuvieran revolviendo la propia vida de la ciudad. era igualmente visto comandando bandidos de Amancio Leal y Melk Tavares. a pesar de la gritería antipatriótica de los bandoleros. demostró gusto por el barullo: le quebró la cabeza a un adversario con una botella de whisky. Gabriela. apegados al poder. El número del "Diario de Ilhéus" estaba sensacional. la más rica y próspera del estado. si ésta llegaba a suceder. de los que desapareciera la luz. según el Capitán. los dé Ramiro Bastos rebuznaban amenazas.

Para ese cargo Mundinho no tenía ninguna posibilidad. y todavía hoy se llamaba "de los paralelepípedos". –No vamos a precisar de eso. Se había hecho popular. El Capitán sería candidato a Intendente. Ramiro se burlaba. El Capitán. El Capitán dependía apenas de los votos del municipio de Ilhéus. y un administrador ejemplar. Ezequiel servía para el tribunal y para sus trampas. De Cazuzinha le quedó el amor a los gestos románticos y heroicos. votarían por él. –Ese se ha metido en el bosque sin guía. Su nombre continuaba siendo citado como ejemplo de bondad y dedicación. era. dejó en la vida de la ciudad una leyenda: haber sido un hombre de bien. apenas unos votos. ¡Qué sea derrotado! Comenzando por Ilhéus. la elección sería casi segura. y gozaba de gran popularidad. también la primera plaza y el primer jardín. en la ciudad era capaz de ganar. Aunque ganase en Ilhéus. su padre. Se trataba de un médico residente en Río. Y a él se debían. –Es hombre amistoso y bien mirado –concordaba Melk. sino que era personalmente estimado. Pero Itabuna pesaba hoy casi tanto como Ilhéus y allá mandaba.. Nacido en Ilhéus.Jorge Amado Gabriela. Mundinho dependería de los votos de toda la región. derribado por los Bastos. Canavieiras e Una. –No ofrece peligro –confirmó Alfredo. sino el mayor número. Gran parte de los electores ciudadanos.. Adversario peligroso. protegido por un senador federal. en cambio.. suyos eran los votos. clavo y canela que una derrota. Uno de ellos. sino también Belmonte.. el doctor Ezequiel Prado a diputado estadual. El peligro grande sería si él quisiese disputar la Intendencia. con los votos de Itabuna. y solamente para los candidatos por las capitales la elección no era pura formalidad. se mantuvo fiel a los Badaró. –concluyó Amancio. Siempre había ganado en la boca de las urnas. precisaría también de los votos de todo el distrito electoral. había ganado prestigio. El actual diputado por Ilhéus e Itabuna (el otro era elegido por los votos de Belmonte y Canavieiras) había aparecido en la zona una sola vez. Ahora Alfredo y Tonico. –Pero es necesario que él pierda. algo que jamás hizo. después de las elecciones.. Itabuna. que elegían dos diputados. el "coronel" Aristóteles Pires. Quiero que sea una gran derrota –exigía Ramiro. Amancio y Melk. como lo reconocía el propio Ramiro. Cazuzinha. Tales diputados nacían de los compromisos del gobernador y del poder federal. –confesaba Tonico. Alfredo sería elegido con toda seguridad. ¡Vamos a ganar con votos! El hecho de que Mundinho se presentara como candidato a diputado federal era animador. del séptimo distrito electoral que incluía. Por otra parte. los diputados federales no dependían de la política municipal. perdería en Itabuna y en Una. ¿No había sido él. era un orador aplaudido. tenía olor a civilización. sin darse cuenta de la pesada humillación a que lo sujetaban. este último contaba poco. en una batalla sin perspectivas. casi sin oposición.. de escándalos con mujeres. –Esto va a servir para que aprendan a no cambiarse de casaca. y en el interior del municipio las elecciones serían fraudulentas. Era necesario derrotarlo en el interior del municipio. quien lo hiciera subdelegado del antiguo distrito de Tabocas? –Aristóteles vota por quien yo le ordene. Para diputado federal. no solamente Ilhéus. al igual que Mundinho. 168 . Guillotinar adversarios en el momento de reconocimiento de poderes. que debía su carrera política a Ramiro Bastos. De la candidatura del abogado. –Hacer elección aquí a base de tiros es un poco difícil –decía Melk Tavares. o para hacer discursos en los días de fiesta. Ilhéus y Una. Ramiro. hablaban de eso tranquilamente. –Candidatura peligrosa. estaba muy desacreditado. gastando cuanto poseía en combatir a los Bastos.. –Depende de quién sea nuestro candidato. Sacándolo de eso. La primera calle empedrada lo fue por él. El nunca necesitó de eso. Y. Leal hasta el fanatismo. había vivido en los grandes centros.. era hombre de copas. municipios de cacao. no solamente se beneficiaba con la leyenda que rodeaba la memoria de su padre.

pero también tiene mucha gente que gusta de él. y está llevando adelante los trabajos de construcción del hospital. pero es más estirado que cogote para tragar purgante." O el doctor Mauricio. –Es verdad –dijo Tonico–. realmente.. Llegaba a ser más gubernista que todos sus colegas juntos. uno no tiene. como el doctor Honorato. no hay otro. no debe ser un plantador. como se comentaba por allí. o el doctor Demóstenes. Y ganar aquí. Aún en aquel momento. Mauricio tiene muchos enemigos. de contar las aventuras de los Avila. Se decidieron por el abogado. –Veo dos nombres. No es hombre para hacer frente al Capitán –se opuso Amancio. de ser un "chupacirios" sujeto a las polleras de los frailes que en aquella tierra de poca religión lo habían hecho impopular. Tradicionalmente.. –Esta vez ni pusieron el nombre de él en la lista.. Tradicionalmente. Estudiaban los nombres para el Consejo Municipal. y más metido a distinguido. –Ramiro había aprendido en los últimos tiempos a apreciar el valor de la lealtad. –El doctor Demóstenes llegó aquí no hace ni cuatro años: Después de Mundinho. también. ¡Quiero ganar! –llegaba a parecer una criatura obstinada reclamando un juguete–. pesando ventajas y desventajas. no valía la pena conjeturar sobre tal hipótesis. Por lo menos es médico de nombre. es preciso asustar a un montón de gente. No nací para eso. –Todo lo que sea necesario. Discutieron los dos nombres. opositor solamente de nombre. en Ilhéus. Y solo. solamente –dijo–. Ramiro se encogía de hombros. El pueblo vive clamando por un Intendente más hábil.. Fuera de ésos. No quiero recurrir al gobierno para degollar a nadie. Pero para eso. –Y es hombre leal. –¿Yo? Dios me libre. A pesar de su conocido amor por el dinero. –A mí me parece mejor que el de Mauricio. ¡Dios me libre de ser Intendente! Estoy muy bien en mi rincón. A mi modo de ver. Médico celebrado. Y no dejan de tener razón. era siempre el viejo Honorato. Tonico en la Intendencia. Soltar algunos tipos en la ciudad. –Amancio reflejaba la opinión local–. el conocimiento que tenía de la historia de Ilhéus. cuando la sombra de la derrota se diseñaba en la sala. Mauricio tiene enemigos. ¿Por qué no? –propuso Amancio. más suficiente. .Jorge Amado Gabriela. El doctor Demóstenes tampoco era hombre de popularidad. Que tampoco entienden mucho. 169 . dice que los estancieros no tienen tiempo de ocuparse de la administración. –Deje que sea elegido. –Muy buen médico. Es hombre de valor. por eso no le ofrecía ninguno. ¿acaso no era ya el presidente del Consejo Municipal? El compadre Amancio no aceptaba puestos políticos. que debía servicios a Ramiro. También Melk se negaba: –Le agradezco mucho pero no quiero. Tiempo. Admiraba su saber. –¿Quién? –Tonico. Soy capaz de abandonar todo antes que mantenerme a costa del prestigio ajeno – El compadre tiene razón –dijo Amancio–. Daría lustre al Consejo. Habla bien. la oposición elegía un consejero. más lleno de prejuicios. Solamente para llenar la sede de la municipalidad de prostitutas. no existía en toda la ciudad hombre más pedante.. Debe ser un hombre de la ciudad. Si me meto en política es por mi padre. –Y ¿por qué? –El pueblo quiere gente más letrada. Ramiro era el gran señor. –Aún así puede perder. gustaba de oírlo hablar del pasado. su puritanismo exagerado e hipócrita. Es casi seguro. terminaría votando con los otros. menos perder en las urnas. ¿qué oposición puede hacer? El "coronel" Ramiro tenía su debilidad por el Doctor. de cálculos electorales no siempre optimistas. clavo y canela Ramiro Bastos proponía el nombre de Melk. –El Doctor va a resultar elegido. –Es necesario ganar..

pero supo percibir. a pesar de guardar una secreta amargura por las humillaciones que el "coronel" le hiciera pasar. su autoridad era indiscutible en Itabuna. ¿Quién era Aristóteles. Aristóteles cumplió lo prometido: continuó apoyándolo. y tenía en la sangre el gusto por la política. quisieron matarlo. Fue difícil. Al volver. que llenaba las ventanas de curiosos al pasar por las calles. –En Itabuna ni los ciegos van a votarnos. La bala alcanzó a uno de sus hombres. En cuanto a la victoria. Mundinho decidió aceptar. El "coronel" Aristóteles Pires era un hombrón amulatado. concordaban enteramente: –Si no estuviera comprometido con Aristóteles. Mientras tanto. Mundinho vino por la carretera. El Capitán también había ido a Itabuna. Mundinho no estaba. ¿Qué perdia Ramiro? –preguntaba él–. en su nuevo automóvil. En aquella ocasión casi se llegó a la ruptura entre los dos. de prosa fácil y comunicativa. y esa sería la única diferencia. en vez de combatir la idea. mi voto era suyo. que apoyar a Ramiro. El gobernador de entonces le había dicho. vendría aunque no lo quisieran. trató de convencerlo. Nació para administrar. y designaba para ocuparlo al más noble de los adversarios. Ribeirito no olvidaba lugar. Ramiro se dejó finalmente convencer y apareció en las fiestas de instalación de la nueva Intendencia. desde que fuera nombrado sub–delegado. no pretendía otra cosa. compadre Ramiro. Ra miro. la declinación del antiguo señor derrotado en las luchas por las tierras de Sequeiro Grande. Alrededor de esa idea se juntó todo el pueblo. pensó nadie en disputarle la jefatura. iba de distrito en distrito. lo hicieron sub–delegado de la entonces Tabocas. haciéndose humilde y más devoto que nunca. que lo acompañaba. La desgracia es que todos estaban comprometidos con Aristóteles. Sus clientes lo festejaron con almuerzos y comidas. a Pirangi. en Bahía. Mundinho comprobó la verdad de la afirmación. Darse el gusto de ganarle una elección eso sí que no. villarejo en las proximidades de las plantaciones de Aristóteles. los amigos de Mundinho se movían. robarle un pedazo enorme? Aristóteles. en vez de ser jefe de un municipio. desde los plantadores hasta los mendigos. El "coronel" podía postergarla pero no impedirla. a Agua Preta. escapando por un hilo. y le dejó una invitación amable para que el exportador fuera a tomar con él un café en la Intendencia. Y en poco tiempo el poblado miserable comenzó a transformarse en una ciudad. a pesar de ser bien recibido en la vecina ciudad. El "coronel" Ramiro Bastos se enfureció. Cuando Mundinho les exponía su programa. yo me voy a ocupar de eso. al cabaret. Había comenzado al lado de los Badaró. Los Bastos. Pero no le hablaban de política. 170 . agradecidos. que solamente haría aprobar el decreto si él obtenía el consentimiento de Ramiro. como sub–delegado o como Intendente. clavo y canela el magnánimo amo que dejaba un asiento a la oposición. él levantó la bandera de la separación del distrito de Tabocas. aconsejó a Mundinho que fuera sin tardanza a Itabuna. el "coronel" Aristóteles pasó por el hotel para visitarlo. hasta a las iglesias. que recogía sus mil quinientas arrobas. El hombre tiene a todo el mundo en la mano. Éste. Deje todo conmigo y con Melk. picado de viruelas. mandaría en dos. para querer amputar a Ilhéus. exaltábase Ramiro. un sensacional coche negro. Jamás. Amancio prometía: –Deje estar. en ese tórrido verano. –¿Por qué? –¿Oyó usted hablar de gobiernos con popularidad? Pues existen: uno de ellos es el del "coronel" Aristóteles en Itabuna. no surgía como su patrono? Él Aristóteles.Jorge Amado Gabriela. La formación del nuevo municipio era inevitable. desligándolo de Ilhéus y transformándolo en el municipio de Itabuna. tuvo que pedir mucho. Al segundo día de su estadía. por su parte. antes que nadie. ni siquiera los grandes plantadores del municipio. lo llevaron a paseos. al Club Grapiúna. se proponía viajar toda la región. Algunos años después. Varias personas fueron a la estación el día anunciado para su llegada y se llevaron un chasco. Mientras Dios me dé vida nadie se va a reír de mi compadre en las calles de Ilhéus. ¿Por qué Ramiro. pero lo consiguió. A pesar de eso. Los dejó cuando todavía no era feo abandonarlos. Estanciero de recursos medianos.

La verdadera solución está en el puerto de Malhado. pero que yo no voy a servir de punto de apoyo para combatir al "coronel" Aristóteles. precisamente. Aristóteles se dio a la tarea de hacer prosperar Itabuna. Y le agradezco –rió nuevamente. –¿Y por qué no.. No crea que veo la mejora del canal como solución. y ustedes. Pero sí el municipio. porque es algo que me gusta. ¿el cacao debe continuar saliendo hacia Bahía? ¿Quién paga el transporte? Nosotros. Vamos a sobrepasar a Ilhéus uno de estos días. en el Malhado. ahora. Mujeres. empedró sus calles centrales.. un óptimo servicio de desagües. y mandó traer café. ni se dedicaba a embellecer la ciudad... en caso de que la conversación no le interese. "coronel". Es capaz de hacerle ganar a usted. puede creerme. 171 .. Por mi parte. traído técnicos para la poda del cacao. –Me satisface ver crecer Itabuna. no en abrir el canal. Y la he aplaudido. pero en cambio le dio buena iluminación. No tengo hijos. he acompañado su actuación. La limpió de bandoleros. don Mundinho? La política es como un aguardiente para mí. Allá es bueno para vivir. –Vine a darle mis felicitaciones por su ciudad. –Ya lo supe. Veló por todos los distritos. fundado una cooperativa de productores. no juego. Si usted busca bien. política quiere decir administración. Mundinho lo encontró en la Intendencia. "coronel". Lo que va a resolverlo todo es la construcción de un nuevo puerto en Ilhéus. Pero. Pero hay mucho por hacer.. estudiando los planes de un nuevo puente sobre el río. luego que comience la construcción? El puerto del Malhado va a ser una pelea dura. Es mi debilidad. aquí lo es para trabajar. Si esperaba que Mundinho discutiese. sin saber que pienso como ellos. –No es así. Lo supe enseguida. que prefiero tener el canal en condiciones hasta tanto tengamos el puerto. se engañaba: –Sé eso perfectamente. Para otros es negocio y prestigio. Y algo mas: una draga quedará en Ilhéus.Jorge Amado Gabriela. su ancha cara amulatada irradiaba cordialidad–. para ligar las dos partes de la ciudad. pero la arena volverá de nuevo. Hay una media docena. Solamente. Parecía esperar al exportador. La solución definitiva es el puerto de Malhado. me buscaron. Pero no me quejo. ¿Todavía no lo buscaron? –Sí. La oposición no existe. y ofrecido facilidades para incre mentar el comercio. Los que me combaten argumentan con el puerto. –reía con su risa simpática–. Lo único que tengo hecho es gastar dinero en ella. Como no me gusta ser indiscreto. Vea usted: si no fuera por la política yo sería un hombre rico. había abierto caminos que la ligaban con los otros pueblos. No digo la ciudad. Y para conversar de política. –Ese asunto del puerto dio mucho que hablar. permanentemente.. Pero para mí. Andan atrás suyo. Los trabajos están caminando lo mis rápido posible. los plantadores. clavo y canela continuaba tratándolo como si todavía fuera el joven sub–delegado de Tabocas. ¿Cuándo terminan las obras de la bahía? –Unos meses más y habremos ganado la exportación directa. porque Ilhéus es puerto. apenas terminen los trabajos de las dragas comenzaré a luchar por el puerto. Podrá dragar cuanto quiera. Su trabajo es extraordinario. y había hecho de la joven urbe el punto de convergencia de todo el vasto interior hasta el desierto. una vez que otra meo fuera de lugar.. Itabuna es la mejor prueba. Todos lo respetan y estiman. Itabuna está bien atendida. –Todo el mundo me habló bien de usted. Vamos a comenzar la exportación directa. –Le creo. ¿Pero cree usted que el gobierno está dispuesto a construirlo? ¿Y cuántos años calcula que pasarán antes de inaugurarlo.. ¿Sabe lo qué les dije? Que los que quieran votar por mí que lo hagan. Y mientras tanto.. ya se las dí. dígame enseguida. no bebo. bueno. En cuanto a las felicitaciones. Hombre de ideas e iniciativas. Sin decir por qué. Para mí no. los exportadores. va a encontrar unos tipos que no gustan de mí. Anduve estudiando el asunto y voy a decirle una cosa. No se preocupaba mucho con las plazas y jardines. para garantizar el canal abierto. don Mundinho.

Voy a hacerlo. ¿Puso usted en el presupuesto las partidas que yo pedí? Pues él tampoco. cuanto tenía que decirle. Muy bien: ese tal doctor. me manda una tarjeta de fin de año. Fue él quien me hizo subdelegado aquí. Solamente quiero una cosa: vele también por Itabuna. Para decirle la verdad. No vine a pedirle votos. el gobierno iba a quedar haciendo bocinitas. Gritó llamando al empleado. nada. que es diputado federal. Mire por este interior abandonado. Ellos estaban perdidos. y Aristóteles lo saboreaba junto con la noticia: –Muy bien. La política. y pidió más café.. No le gustó eso. Preguntó qué diablos estaba haciendo yo que no enjardinaba la ciudad. –Una suerte para Ilhéus. A no ser en el caso de los ómnibus. ¿y yo qué iba a hacer? No tenía a quién votar. El "coronel" Ramiro concordó con la separación de Itabuna. –Ilhéus es mi centro de acción. es verdad. La oposición en Ilhéus e Itabuna acabó con la muerte de don Cazuza. –estaba pensativo. sé que usted es carne y uña con el "coronel" Ramiro Bastos. eso iba a desmoronarse. el "coronel" aceptó. que no tardo en terminar de contar. Una de las cosas que me trajo aquí fue estudiar la posibilidad de abrir una filial de la exportadora. el "coronel" rió. pretendo extender mis negocios. para ellos. Itabuna precisa gente emprendedora. – Quiere decir que. Pero él piensa que tengo obligación. –Ese tal doctor Víctor.. clavo y canela –Comprendo. no es una transacción. Cuando vio la ciudad. En Ilhéus dicen que sus votos garantizarán las elecciones del diputado federal y del estadual. ya no sonreía. Apenas si como un gran favor. Le dije. ¿Quién le dijo a usted que yo era carne y uña con el viejo Ramiro? –Pero todo el mundo lo sabe. Le dice a todo el mundo que a él le debo cuanto soy. Corriendo. cuando usted llegó aquí me dije a mí mismo: va a ser buscado por esa banda de vagabundos. –¿Por qué tanto apuro? Recién acaba de llegar. Encontró todo feo. que dejé todo cuando ya estaban ganando sus enemigos. En aquel tiempo el "coronel" Ramiro era para ellos lo que hoy usted es para el "coronel". apareció por aquí después de las elecciones.. no le gustó nada... Le mandé un montón de cartas. hace más de veinte años. elegido o no. Si no hubiere concordado.Jorge Amado Gabriela. era solamente acumular tierra. aunque quisiera. que era lo que hacía y lo que no hacía. ellos son suyos. es lo más gordo que alguien haya visto.. Mundinho estaba tan sorprendido que sólo pudo decir: 172 . torció la nariz. –Espere un poco. Cuando usted comenzó a meterse con las cosas de Ilhéus. Tuve gran placer en verlo. ya hemos conversado. le aseguro que valen la pena. –Deseo que sepa usted una cosa: si estoy haciendo política es por el mismo motivo que usted.. y continuó: –El "coronel" Ramiro es un hombre derecho a su manera. pero porque no servían ya para gobernar. Por eso lo he apoyado. del doctor Víctor Melo y del doctor Alfredo Bastos. Respondí que yo no era jardinero. No le pido nada. Pero. ¿Quiere saber la verdad? Él pudo derribar a los Badaró solamente porque yo estaba a su lado.. Aristóteles rió como si se estuviera divirtiendo enormemente: –¿Tiene usted algunos minutos más para perder? Le voy a contar unas historias. Es decir.. Vamos a ver lo que él va a hacer. las obras de desagüe. Mundinho iba a hablar. –Bien.. Dice que va a ser candidato nuevamente. "coronel". era Intendente. El gobierno lo impuso. Lástima que usted no se haya preocupado también por Itabuna. sobre todo en Itabuna. comencé a cavilar. Otra cosa que dicen es que yo abandoné a los Badaró porque estaban perdidos. Señor Mundinho Falcáo. Pero en Itabuna no va a tener votos. Ayer. si usted quiere mis votos. será la prueba de fuego –rió con su risa fácil–. deseándome felices fiestas. Ni quiso ver los caminos. Le pedí partidas de dinero para varias cosas. No tenía tiempo. la zona del cacao es toda una. Bebían el café.

ponga en seguida los pies fuera de esta casa –el dedo señalaba la puerta –. 173 . posándola finalmente en Ramiro: –A Mundinho Falcáo. sin alterarse. esperar tanto como le mandaba la sabiduría y la prudencia. –Y ahora. Y seguía la lista. Reía con su risa fácil. clavo y canela –Juntos. ¡Y rápido! Aristóteles salió tranquilamente. como si deletrease. Entró en el cuarto de Ramiro. Porque. Una más y el corazón no resiste. vamos a votarlo. en dirección al bar de Nacib para tomar alguna cosa. y no hizo nada. decíale a Mundinho. dejando a la familia alarmada. no! No es necesario. y le dijo a Clóvis Costa: –Puede poner en el diario que apoyaré a Mundinho. él no se iba a negar. Jerusa encontró al abuelo caído en una silla: –¡Abuelito! ¿Qué es eso? ¿Qué tiene? – gritaba llamando a la madre. Había visto a los buzos descender al fondo de las aguas. pero no mío. el "corónel" Ramiro no mandaba abrir la sala de las sillas de alto respaldo.Jorge Amado Gabriela. a las sirvientas. El anciano se levantó. Aristóteles conversó con sus amigos más influyentes. días después. Rápido. Aristóteles leyó despaciosamente. pedía: –¡Médico. yo mismo me encargo de anunciar. Devolvió la hoja: –A ese doctor Víctor. El doctor Demóstenes explicaba a Alfredo y Tonico: –Debe haber sido una fuerte emoción. Amancio Leal llegaba. Le entregó un papel con los nombres: "Para diputado federal. y tomó el ómnibus para Ilhéus. pálido. la noticia lo había alcanzado cuando iba a comenzar el almuerzo. no lo voto más. clamaba por un médico. Es un compromiso del gobernador. –acababa de decir cuando la bala lo derribó. Los médicos lo obligaron a guardar cama. doctor Víctor Melo". Ramiro habló con acento autoritario. No le fue posible. volvía en un barco. Para él. –Compromiso de él. La culpa es suya. Cuando las elecciones estén más cercanas. Fue directamente a la redacción del "Diario de Ilhéus". A ese tipo no lo voto. A la misma hora en que el "Diario de Ilhéus" circulaba con un título a todo lo ancho de la primera página: "ITABUNA APOYA EL PROGRAMA DE MUNDINHO FALCÁO". En cuanto a votar a él. el "coronel" Ramiro lo llamaba a Ilhéus para comunicarle la lista oficialista. –Alcohol no bebo. Mande llamar al compadre Amancio. No sirve para nada. –¿Está hablando seriamente? –Tal como le digo. Aunque el mundo entero se venga abajo. –¿Qué quiere decir usted? –Ya le dije. sin embargo. "coronel". –¿Y a quién va á votar? Aristóteles recorrió la sala con la mirada.. es el candidato del gobierno. apoyado en su bastón. guarde para usted la noticia. de una visita a las dragas y a los remolcadores. "Juntos haremos el puerto del Malhado". Muchas cosas le pedí. a las excavadoras comiendo la arena como animales fabulosos. en compañía del exportador.. Es preciso evitar que tales cosas se repitan. El tiro lo alcanzó en el pecho cuando él y Mundinho pasaban por el descampado del "Morro do Unháo". El anciano se recuperaba. como quien reprende a un niño caprichoso: –¿Por qué no se dirigió a mí para los pedidos? Si hubiera pedido por mi intermedio. "coronel". Aristóteles. –Entonces. vamos a hacer grandes cosas. "coronel".

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Un negro salió corriendo hacia los lados del cerro, perseguido por uno de los testigos de la escena. El exportador sujetó al Intendente; la sangre caliente le ensuciaba la camisa. Llegaban personas, se aglomeraban. Se oían gritos a lo lejos: –¡Agárrenlo! ¡Agarren al asesino! ¡No lo dejen es capar! DE LA GRAN CACERÍA Fue aquella una tarde tan agitada como la del asesinato de Sinházinha y Osmundo. Tal vez desde el fin de los barullos, hacía más de veinte años, ningún acontecimiento conmovió y emocionó tanto a la ciudad como a los municipios limítrofes, a todo el interior. En Itabuna fue como el fin del mundo. Pocas horas después del atentado, comenzaron a llegar a Ilhéus automóviles, procedentes de la ciudad vecina; el ómnibus de la tarde vino lleno, y dos camiones desembarcaron bandidos. Parecía el comienzo de una guerra. –"La guerra del cacao". Durará treinta años –previno Ño–Gallo. El "coronel" Aristóteles Pires fue llevado al hospital, todavía en construcción, del doctor Demóstenes. Apenas si algunas habitaciones y la sala de cirugía estaban funcionando. En torno del herido se reunieron las lumbreras médicas locales. El doctor Demóstenes, amigo político del "coronel" Ramiro, no quiso asumir la responsabilidad de la operación. El estado de Aristóteles era grave. ¿Qué no habrían de decir si el hombre llegaba a morir en sus manos? Fue el doctor Lopes, médico de gran fama, negro como la noche, excelentísima persona, quien operó con la asistencia de dos colegas. Cuando llegaron los médicos de Itabuna, enviados rápidamente por parientes y amigos, la intervención había terminado, y el doctor Lopes se lavaba las manos con alcohol: –Ahora, todo depende de él. De su resistencia. Los bares llenos, las calles llenas, una nerviosidad general. La edición del "Diario de Ilhéus", con la entrevista sensacional de Aristóteles, había sido arrancada de las manos de los canillitas, que la vendían a diez centavos, en pocos minutos. El negro que disparó el tiro homicida desde los bosques del "Morro do Unháo" no había sido identificado. Uno de los testigos del hecho, albañil en una obra en construcción afirmaba haberlo visto, más de una vez, en compañía del "Rubio", en las callejas cortadas y en el "Pega–Duro", un cabaret de último orden. Otro testigo, el que corriera en persecución del asesino casi recibiendo un tiro, no lo había visto antes, pero describió su ropa: pantalones ordinarios, camisa a cuadros. En cuanto a los responsables, nadie dudaba de quiénes eran, y se murmuraban nombres en voz baja. Mundinho permaneció en el hospital mientras duró la operación. Había enviado su coche a Itabuna para que viajara en él la esposa de Aristóteles. Envió después una serie de telegramas a Bahía y a Río. Algunos bandidos de Altino Brandáo y de Ribeirito, que estaban en la ciudad desde la llegada de los remolcadores, registraban el cerro con órdenes de traer al negro muerto o vivo. La policía local había venido y escuchado a Mundinho; después de esto el comisario había enviado dos soldados a buscar por los alrededores. El Capitán, también en el hospital, acusó a los gritos a los "coroneles" Ramiro, Amancio y Melk, de ser los responsables. El comisario se negó a tomar sus declaraciones, porque no era testigo. Pero le preguntó a Mundinho si hacía suyas aquellas acusaciones del Capitán: –¿Qué ganamos? –dijo el exportador–. No soy un chico; sé que usted, teniente (porque el comisario era un teniente de la policía militar) no va a tomar ninguna providencia. Lo importante es prender al asesino. Él nos dirá quién fue el que lo armó. Y eso, nosotros mismos vamos a hacerlo. –Me está usted insultando. –¿Insultarlo a usted? ¿Para qué? A usted, lo que voy a hace r, es arrojarlo fuera de Ilhéus. Puede ir preparando su equipaje –hablaba ahora casi con el mismo tono de un "coronel" de los antiguos tiempos.

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En el bar de Nacib, el árabe corría de mesa en mesa oyéndo los comentarios. Juan Fulgencio anunciaba: –Ningún cambio en la sociedad es hecho sin sangre. Este crimen es una mala señal para Ramiro Bastos. Tal vez si hubiera liquidado al hombre podría haber dividido a Itabuna. En cambio ahora, el prestigio de Aristóteles va a aumentar. Es el fin del largo imperio de Ramiro I, el "Jardinero". Y ya no seremos más los súbditos de Tonico, el "Bien–Amado". Va a comenzar el reinado de Mundinho, el "Alegre" Se cuchicheaba también, en torno al estado de salud del "coronel" Ramiro, no obstante el secreto que la familia intentaba guardar. Tonico y Alfredo no se retiraban un momento de su lado. Se decía que el viejo estaba a las puertas de la muerte. Noticia desmentida por el Doctor y por Josué, a la noche. Lo sucedido con el Doctor fue curioso. Líder importante de la campaña de Mundinho, cenó con Ramiro y su familia, cordialmente, la noche del atentado. Había sido invitado la víspera, con Ari y Josué, a una comida en casa del combatido adversario, en homenaje al vate. Aceptó: la oposición política no alteró sus relaciones personales con los Bastos. A pesar de los artículos violentos firmados por él en el "Diario de Ilhéus". Aquel día habían ido de paseo, él, el poeta y Josué, a almorzar a una plantación de cocoteros, más allá del Pontal, una deliciosa "muqueca" regada con caña, ofrecida por el doctor Helvecio Marques, abogado y bohemio. Se demoraron por allá. Volvieron co rriendo al hotel para que el poeta se pusiera una corbata y partieron directamente a la casa de Ramiro. A Josué le llamó la atención el movimiento desacostumbrado de las calles, pero sin darle mayor importancia. Mientras tanto, Ari Santos, en el bar, calculó que la invitación habría sido cancelada, y no fue. No se puede decir que transcurrió alegremente la comida. Había una atmósfera aprehensiva y tensa, que atribuyeron a que el "coronel" no se sintiera bien por la mañana. Los hijos no querían que él se sentara a la mesa, pero Ramiro se obstinó, aunque no llegó a probar bocado. Tonico estaba extrañamente callado; Alfredo no conseguía mantenerse atento a la conversación. Su esposa, dirigiendo a las empleadas que servían la mesa, tenía los ojos congestionados de quien ha llorado. Era Jerusa quien animaba la mesa, codeando al padre para que contestara cuando le hablaban, conversando con el poeta y con el Doctor, mientras Ramiro, imperturbable, interrogaba a Josué sobre los alumnos del Colegio Enoch. De vez en cuando la conversación moría, y Ramiro o Jerusa nuevamente la reanimaban. Fue en una de esas oportunidades que entre la joven y el vate se entabló este diálogo, glosado después en todos los bares: –¿Usted es casado, doctor Argileu? –preguntó, amablemente, Jerusa. –No, señorita –respondió el poeta con su voz de trueno. –¿Viudo...? Pobre... Debe ser triste. –No, señorita. No soy viudo... –¿Todavía soltero? Doctor Argileu, ya es tiempo de que se case. –No soy soltero, señorita. Confundida y sin malicia, Jerusa forzó la respuesta: –Entonces, ¿qué es usted, doctor Argileu? –Amancebado, señorita –respondió inclinando la cabeza. Fue tan inesperado que Tonico, silencioso y triste aquella noche, prorrumpió en una carcajada. Ramiro lo miró, severamente. Jerusa bajaba los ojos sobre el plato, el vate comía, Josué dominaba con esfuerzo sus deseos de reír. Y el Doctor salvó la situación contando una historia de los Avila. Ya en el final de la comida, llegó Amancio Leal. El Doctor sintió que algo extraordinario ocurría. Amancío se había sorprendido, evidentemente, de verlo allí. Se quedó callado, como esperando. Toda la familia esperaba. Finalmente Ramiro no se contuvo y preguntó: –¿Supo el resultado de la operación? –Parece que se salva. Por lo menos, es lo que dicen. –¿Quién? –quiso saber el Doctor. –¿No se enteró de nada?

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–Vinimos directamente de la plantación de He lvecio. –Tiraron sobre el "coronel" Aristóteles. –¿En Itabuna? –Aquí, en Ilhéus. –¿Y por qué? –¿Quién sabe? ... –¿Quién disparó? –Nadie sabe. Un bandido, parece. Huyó. El Doctor, que no leyó el diario y no estaba enterado de nada, se quejó: –Qué cosa ... Él es muy amigo suyo, ¿no "coro nel"? Ramiro bajó la cabeza. La comida terminó desanimada, después el poeta declamó unos versos para Jerusa. Pero el silencio en la sala era tan pesado que Josué y el Doctor decidieron partir. El vate, bien alimentado, quería quedarse otro rato, beber más cognac. Pero los otros lo forzaron, y salió protestando. –¿Por qué tanto apuro? Gente distinguida esa, cognac soberbio... –Ellos querían estar a solas. –¿Qué diablos ocurre? Recién en el bar fueron a saberlo, el Doctor corrió hacia el hospital. El ilustre vate no se conformaba. –¿Por qué diablos mandaron matar gente, justo hoy que me daban una comida? ¿No podían elegir otro día? –Necesidades urgentes... –aclaró Juan Fulgencio. Gente entraba y salía del bar. Traían noticias del "Morro do Unháo", de las batidas efectuadas, de la gran cacería organizada para traer al negro vivo o muerto. La gente llegada de Itabuna, los bandidos desembarcados de los camiones, afirmaban que no regresarían sin la cabeza del bandido. Para mostrarla a la ciudad. También llegaba gente del hospital. Aristóteles dormía, el doctor Lopes decía que era muy temprano para cualquier pronóstico. La bala había atravesado el pulmón. Nacib también fue a espiar el cerco del cerro, desde el final de su calle. Les contó las novedades a Gabriela y a doña Arminda, que se extrañaban del movimiento de gente. –Mandaron matar al Intendente de Itabuna, el "co ronel" Aristóteles. Pero sólo lo hirieron. Está que muere–no–muere en el hospital. Están diciendo que que gente del "coronel" Ramiro Bastos, de Amancio o de Melk, que es la misma cosa. El tipo se escondió en el morro. Pero no va a escapar; hay más de treinta hombres dándole caza. Y si lo agarran... –¿Qué le van a hacer? ¿Lo llevarán preso? –quiso saber Gabriela. –¿Preso? Por lo que están hablando, parece que quieren llevar la cabeza de él a Itabuna. Ya corrieron al comisario. Lo que era verdad. El comisario, con un soldado, había aparecido por el "Morro do Unháo" llegando del lado del puerto, desde donde el negro tirara. Hombres armados guardaban las subidas. El comisario quiso subir, pero no le dejaron. –Aquí nadie pasa. Estaba uniformado, y ostentaba las divisas de teniente, Quien le prohibía el paso era un joven de aire petulante, y revólver en mano. –¿Quién es usted? –Soy el Secretario de la Intendencia de Itabuna; Américo Matos es mi nombre, por si quiere saberlo. –Yo soy el comisario de Ilhéus. Voy a prender al criminal. En torno del muchachón, se alineaban cinco bandoleros con rifles:

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Jorge Amado cerro.

Gabriela, clavo y canela

–¿Prender? No me haga reír. Si usted quiere prender a alguien, no precisa subir al Arreste al "coronel" Ramiro'; a ese canalla que se llama Amancio Leal, a Melk Tavares o a ese tal "Rubio". No necesita subir aquí, tiene demasiado para hacer en la ciudad. Hizo un gesto a los hombres que lo rodeaban, que levantaron las armas. El hombre dijo: –Comisario, váyase en seguida si no quiere morir. El teniente miró alrededor, el soldado había desaparecido. –Ya tendrá noticias mías –dijo, y dio media vuelta. Todas las subidas, que eran tres, dos del lado del puerto, y una del lado del mar, donde estaba la casa de Nacib, estaban vigiladas. Más de treinta hombres armados, hombres de Itabuna y de Ilhéus, registraban el morro, cortando l os bosques ralos de árboles, densos de vegetación, entrando en las casas pobres, revisándolas de arriba a abajo. En la ciudad, las murmu raciones llegaban al máximo. En el Vesubio, a ratos aparecía alguien a contar alguna novedad: la policía estaba garantizando la casa de Ramiro Bastos, en la que se encontraba él, sus hijos y sus amigos más adictos, inclusive Amancio y Melk, atrincherados. Noticia inventada: el propio Amancio pasó por el bar minutos después, y Melk estaba en su estancia. Dos veces circuló la noticia de la muerte de Aristóteles. Contaban que Mundinho había mandado pedir refuerzos de hombres al "coronel" Altino Brandáo, y que uno de sus hombres fue en su propio automóvil, a buscar a Ribeirito. Rumores, unos más absurdos que otros, durante algunos minutos, aumentando la excitación, y luego substituidos por otros, poco después. La entrada de Amancio causó cierta sensación. Dijo: "Buenas noches, señores", como lo hacía habitualmente, con su voz suave, caminó hacia el mostrador, pidió un cognac y preguntó si no había compañeros para un pócker. No los había. Anduvo por las mesas, cambió palabras con unos y con otros, pero se sentía que él estaba allí para desafiar una acusación. Nadie se atrevió siquiera a mencionar el asunto. Amancio saludó de nuevo, y fue subiendo por la calle "Cnel. Adami", en dirección a la casa de Ramiro. Los hombres del cerro ya habían dado vuelta todos los rancheríos, buscando en las grutas, dando batidas en los bosques. Más de una vez habían estado a pocos pasos del negro Fagundes. Había subido al cerro empuñando todavía el revólver. Desde que Aristóteles saltara de la canoa, él había estado esperando el momento para disparar. Con el descampado del "Unháo" casi desierto a esa hora, se decidió, y apuntó al corazón. Vio caer al "coronel", el mismo que le fuera mostrado por el "Rubio" en el puerto, y huyó. Un individuo lo perseguía, pero consiguió espantarlo de un tiro. Se metió por entre los árboles, esperando la llegada de la noche. Mascaba un pedazo de tabaco. Iba a ganar un dineral. Por fin los barullos habían comenzado. Clemente sabía de las extensiones de tierra por vender que había, no se le salía eso de la cabeza, pensando tener juntos una plantación. Si los barullos se agudizaban, un hombre como él, Fagundes, de coraje y puntería, en poco tiempo solucionaba su vida. El "Rubio" le había dicho que lo encontraría en el "Pega–Duro", al llegar la noche, antes de que se iniciara el movimiento, allá por las ocho. Fagundes estaba tranquilo. Descansó un poco, comenzó a caminar hacia arriba, con ideas de bajar por el otro lado apenas cayese la noche, entrar por la playa e ir al encuentro del "Rubio". Pasó tranquilo ante varios ranchos, le dio las buenas noches a una tejedora. Se metió en el bosque, buscó un lugar abrigado, se acostó, y se quedó pensando en espera del oscurecer. De ahí alcanzaba a ver la playa. El crepúsculo se prolongaba, y Fagundes podía ver, levantando un poco la cabeza, al sol abriendo un abanico rojizo, color de sangre, en el extremo del mar. Pensaba en el ansiado pedazo de tierra. En Clemente, pobre, todavía hablando de Gabriela, sin poder olvidarla. No supo que ella se había casado, que era una mujer rica, según le habían contado ahora en la ciudad. Lentamente crecieron las sombras. Todo era silencio en el cerro. Cuando se encaminó para descender, vio a los hombres, y por poco se tropieza con ellos. Retrocedió hacia los bosques. Desde allí los observó entrando en las casas. Su número crecía, divididos en grupos. Era un mundo de gente armada. Escuchaba trozos de conversaciones. Querían agarrarlo vivo o muerto, y llevarlo a Itabuna. Se rascó las motas. ¿Así que era tan importante el tipo al que le disparó? A esa hora estaría extendido en medio de las flores. Y él, Fagundes, estaba vivo, no quería morir. Había un pedazo de tierra que lo esperaba, iba a ser de él y de Clemente. Los barullos

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pero no quería morir. Salió del agujero. No tardó en oír voces: –Alguien pasó por aquí. la luz de un poste marcaba el fin de una subida y había otro en el medio.. El negro rompía con dificultad la vegetación cada vez más espesa. Oyó golpes de machete rompiendo la espesura.. clavo y canela apenas si estaban comenzando. Ahora tenía miedo. con arbustos retorciéndose. Los perseguidores se aproximaban. atrás estaba el puerto. Cada vez más cerca. subiendo por el camino. y el bosque era cada vez más cerrado. con la llegada de la noche. como un animal acorralado. pero no veía nada a no ser los árboles próximos. Enfrente suyo. y había mucho dinero a ganar. Las voces se alejaron. donde estaban las casas. Pero le fue fácil orientarse. querían saber quien lo había mandado. Y allí era difícil tirar.. Un animal huyó al verlo. el resto era sombras. Allí se metió. salir cerca de la playa. Un rumor de voces llegó en el viento. Uno gritó: –¡Ahí! Se produjo un movimiento de corrida entre los hombres. rodear las rocas. desgarrándose la carne de las espaldas. No tenía miedo. Él también estaba cansado de esperar. estaba ahora muy herido en el cuerpo y el rostro le sangraba. entró por el bosque. entonces. nuevamente próximas: –Aquí hubo gente. las voces eran tan vecinas a él que esperaba ver en cualquier momento a un hombre. Los hombres. Descendió rápidamente. para 178 . No podía escapar. La rampa se hacía cada vez más acentuada. sino que marchaban juntos. Esta vez no se habían dividido.. ese finado debía haber sido importante de veras. atravesando la frágil cortina de arbustos y entrar en el agujero. las luces de las casas. Así llegaría atrasado a la cita. hasta merecía un regalo por aquella persecución. Con el revólver en la mano. dos veces cayó. como cansada de esperar. Fagundes caminaba gateando. volar una luciérnaga.. Su pierna sangraba. –Nosotros lo queremos vivo. Se irguió para mirar. Para liquidarlo. eso es lo que iba a suceder. medio tapado por los arbustos. y una voz de mando: –No puede escapar. Mucho menos ahora. Estaban cerca. El silencio duró cierto tiempo. Está pisado. Espiaba cautelosamente. Al frente está el precipicio. Quería recibir su dinero bien ganado. Más allá. ¿Habrían desistido? A lo mejor. Si salía con vida iba a pedir más dinero. Oía conversaciones: hablaban de cortarlo a cuchilladas. así descubrió un agujero profundo. Para liquidarlo. Si tuviese que morir sería matando a uno o dos.. no habían desistido como él pensara. No sentía miedo pero comenzaba a impacientarse. a consecuencia de un tajo grande abierto por un espino bravo. y él prosiguió por el bosque cerrado. Preguntando si él no había aparecido. El negro Fagundes se internó por donde el bosque era más espeso. –Vamos a llevar la cabeza a Itabuna. siempre curvado.Jorge Amado Gabriela. A su derecha. Paraban a la espera de los otros. De súbito la luz de una linterna eléctrica cortó la oscuridad. y buscar al "Rubio". Aquella agonía continuó mientras la noche llegaba. quedó algunos minutos en cuclillas entre los arbustos. Debía ir hacia adelante. por entre las ramas. el mar. andaban por los bosques. Observaba. en grupos de cuatro o cinco. Apenas dio dos pasos alejándose de la vegetación enmarañada cuando apareció la primera antorcha. Nadie había en las proximidades. En ciertos momentos. ya no le servía. matar a dos o tres como él quería. cuando los barullos estaban comenzando y lo esperaba aquél pedazo de tierra para comprarla y la sociedad con Clemente. Ya no estaría en el "Pega–Duro".. Se echó a andar. débiles y escasas. Vamos a hacer un cerco –y dividía los hombres. Al salir del agujero había quebrado ramas de arbustos. Los espinos le rasgaban los pantalones y la camisa. conversando con los habitantes. y dio en el rostro del negro. Las primeras antorchas llegaban en alto. –Espinos de porquería. rompiendo espinos. ¡Era tiempo! Las voces aparecían. porque los arbustos eran bajos. Vea. los pies tropezaban contra las piedras. doblado hacia adelante. El negro se lanzó hacia adelante. Sabía lo que eso significaba. Estaban volviendo con antorchas encendidas. Esperaba ansioso. de escondrijo. El descenso era en rampa. El barullo indicaba que eran muchos hombres.. Tomó nuevamente el revólver. mientras la noche caía rápidamente.

En los fondos de la casa había luces. Le cortaron las orejas. exigiendo el nombre del mandante. ¿Conoces al "coronel" Amancio? ¿Uno que es ciego de un ojo? –¡Sí que lo conozco! Va mucho al bar. y sirvió más aguardiente: –Y entonces. clavo y canela que también lo matasen sin sufrimientos. Le das una cita para que se encuentre conmigo. Sonrió. Saltó. Ante él se extendía el muro de una huerta. La rampa terminó a unos dos metros del suelo firme. Se adelantó hacia la rampa. Levantó el revólver y atravesó la huerta. –Lo buscas. en todo el mundo! DE COMO LA SEÑORA SAAD SE MEZCLÓ EN POLíTICA. –¡Prepárate. ¿Qué hora es? Fue a ver en el reloj de la sala. Y a Gabriela lavando unos platos. Si no encuentras al tal "Ru bio". al que se aseguró. No sentía los espinos rasgándole la piel. liquidado con una bala en el cuerpo. El golpe de los machetes se distanciaba. queriendo saber donde estaba escondido un tipo. Un gato se asustó al verlo. Todavía alcanzó a oír el ruido de los golpes de machete. conversando en la cocina: –Las nueve pasadas. Gabriela también rió. ni más bonita. Para no ser liquidado. Hace tiempo. más adelante. como aquél infeliz. sentía. arrastrándose con dificultad por el suelo. y huyó hacia el cerro.. iban a torturarlo. No tenía miedo de morir. bajo. ¿Y si no está? –¿Si no está? –se rascó la cabeza motuda–. Se puso de pie. No quería morir as¡. asesino. con el puñal bien afilado. Muerte como para un hombre como él. él y algunos otros habían matado así a un trabajador de la plantación. la punta de muchos puñales en el pecho. Cayó sentado sobre un matorral alto. sin sufrir. Pero no debe estar más. algunos árboles crecían. Lo habían picado a cuchilladas. El hombre nace para morir cuando su día llega. Y se encontró ante el precipicio. Y DE LOS ATREVIDOS Y PELIGROSOS PASOS DE ESA SEÑORA DE LA ALTA SOCIEDAD EN SU NOCHE DE MILITANTE El negro Fagundes rió. avanzando hacia adelante. la camisa sucia de sangre. Una vez. El "coronel" está en la plantación. ROMPIENDO LA TRADICIONAL NEUTRALIDAD DE SU MARIDO. en el "sertáo". Se golpeó en el brazo al agarrar el revólver. ¿qué hay que hacer? –Hay un mozo. comenzó a descender por ella. buscas al "coronel" Amancio. casi sin hacer ruido. no vale la pena. El esperó. Si lo agarraban vivo. porque había un árbol bien en la orilla. los pantalones rotos: –Ellos van a pasarse la noche cazando al negro. en cambio. Todo lo que ahora deseaba era un claro por donde los pudiera esperar. la mujer está enferma de la cabeza. Para matar y morir. te vamos a picar a cuchillo! Quería morir de un balazo. en las orejas. porque estaban. Miró para abajo. Pero. le arrancaron los ojos al desgraciado. en un esfuerzo desesperado. en el "sertáo". 179 . recostado a la sombra de la pared. irían a liquidarlo. el rostro hinchado por los espinos venenosos. rápidamente. –¿Dónde lo puedo encontrar? –Él estaba en el "Pega–Duro". a matarlo de a poco. En la calle del Sapo. Y el negro está aquí. en el bar. en los ojos. La vegetación se hacía más rala. y descubrió una rampa casi al pique. Era a las ocho. pero era imposible ver algo.. Se agarró a unos gajos y se dejó caer. Una voz le avisó por entre los golpes de machete. ¡no había otra igual. Se ladeó para la izquierda. con Gabriela. ¿Lo conoces? –¿El "Rubio"? Lo oí nombrar. dándole a la lengua. un lugar bueno para bailar. que ese va a saber lo que hay que hacer.Jorge Amado Gabriela. le llaman el "Rubio". –¿Qué "coronel"? –Don Melk. No cayó. si lo agarraban vivo. Los perseguidores entraban ahora en la espesura que prologaba el precipicio. –Ese también sirve. Vio una cocina iluminada. Se estremecía. bien guardadito. con el arma en la mano.

Jorge Amado Gabriela. Esa es una muerte triste.Fue al “Coronel”. Vi morir así a un hombre. vamos a hacer un nene. –Cómo escapó. Vas a ver. y se llevó la llave. Ni siquiera pensó en eso. llegando ya a las casas pobres de las callejas cortadas. –¡No importa! Vamos. miserable. Salió.. Un negro la agarró: –¿Dónde va. Gabriela quiso saber: –¿Por qué le tiraste el tiro? ¿Qué necesidad tenias? ¿Qué mal te había hecho? –A mi no me hizo nada. Estoy apurada. Pero estaban tan entusiasmados con lo acontecido esa tarde. Descendió hacia la playa. se paraba en algunas mesas. Lo que no quiero es morir liquidado a cuchillo. no. Un trago más.. Doblando a la derecha vas a llegar. Estoy apurada. ¡no!. sorprendidas. otros la saludaban. No había aprendido otra cosa sino matar. Sólo las prostitutas. Conocidos de Nacib. El gato. o riendo contenta. Dobló a la derecha en la esquina. 180 . Revolvían los bosques. –¿Vas ahí? ¡Eres valiente! ¡Yo ahí sí que no voy! Y hoy menos que nunca. no le gustaba nada. de la última clase. Nacib pasaba. ni siquiera vas a ganar nada. Voy al "Pega–Duro". nunca te vi. palmo a palmo. había sido buena con ella. ya está apalabrado. con riesgo de caer en las manos de aquellos hombres. El pidió: –¿Me das un trago más? Le entregó la botella de aguardiente: –Pero no bebas de más. algunos la miraban con curiosidad. en los comentarios de los que la vieran pasar. Volvía a su casa después de la cena. con mucha gente de pie. Una la tomó del brazo: –Eres nueva por aquí. y sacaba algunos billetes chicos. pasaban al lado de ella. clavo y canela La suerte grande era que la sirvientita no dormía en la casa. Gabriela llevó al negro Fagundes al cuarto de los fondos. apenas. Matar era una cosa mala. quedaba por los lados del ferrocarril. pero el negro Fagundes no sabía hacer otra cosa. Gabriela se calzó unos viejos zapatos amarillos. En el cerro continuaba la cacería. belleza? –le miró la cara. trancó la puerta de calle. no sé. había engañado a los hombres. en el que durmiera tantos meses. él había surgido para defenderla. Cosa fea de ver.. ¿Dónde vives? –Lejos de aquí. está en un desorden de los mil diablos. no encender la luz. –Pero el hombre escapó. En la plaza Rui Barbosa cortó camino en dirección hacia la plaza Séabra. que ni le dieron importancia. para terminar de olvidar. –Andate sin susto. durante las caminatas de los "retirantes".. El “Rubio” me mandó. La gente muere peleando. Alcanzó las vías del ferrocarril. muy animado. pasando veloz por entre la espesura. Había gente en la calle. la encontró bonita y le pellizcó la mejilla con sus dedos fuertes–. Tampoco pensó en la reacción de Nacib si llegaba a enterarse. poco antes de que él muriera. Morir a bala. ¿Dónde queda la calle del Sapo? –Más adelante. Era una hora en que ninguna mujer casada salía sola por las calles de Ilhéus. Cuando Clemente la golpeó con rabia. No iba a dejarlo sin ayuda. linda. ese es el mío... Mujeres de la vida.. No era el día en que él tenía que morir. También porque Clemente y yo queremos comprar un pedazo de terreno. En la calle del Sapo no había estado nunca.. no salir del cuartito de los fondos. El negro Fagundes. ¿qué podía hacer? Cada uno tiene su oficio. ¿De dónde viniste? –Del "sertáo" –respondió automáticamente–.. –Ahora no puedo. no me opongo. –metía la mano en el bolsillo. Vio el bar. Le recomendó no hacer ruido. Cargaba al tío en sus espaldas. clientes del bar casi todos. –¿Andas con miedo de que te engañe? Mira aquí. –No estoy con miedo.. ¿Vas para allá? ¿A casa de la Mé? –No. El reloj marcaba más de las nueve y media.

con las manos en las caderas. No tenía más de quince años. Empujó a la muchachita a un lado. "qué lástima". la miraban con desconfianza. de cabellos lisos y cara delgada. gritó Edith y se tiró hacia adelante. se paró delante de Gabriela: –¿Qué es lo que quieres. y le gritó a otra: –¡Edith! ¡Esta doña está queriendo al "Rubio"! Risas–en la sala. le sujetó las delgadas muñecas. "¡Vaca!". atenta. un muchachito golpeaba el pandeiro.. morocha. –Dejame. Asunto de urgencia.. Las mujeres. –Aquí mismo puedes esperarme. de más edad. queriendo abrazarla. Salió apurando el paso. separándolas. 181 . Levantó sus manos chicas. no. Otras eran mulatas de pocos años. vamos a echar un trago! Un viejo tocaba la guitarra. Le sonrió. de niña. Todo bicho que es mujer anda metido con él. las viejas y las muchachitas. Por la puerta del cafetín. de carcajadas y de gritos. La sala en pleno se levantó para ver. Había algunas mujeres envejecidas. La chiquilina.. con el vestido arriba de la rodilla. pedazo de bosta. El dueño del bar. –escupió–. el del bar? Asintió con la cabeza.. –¡Salí de aquí si no quieres que te parta las narices! –tomó a Gabriela de un brazo y la llevó atrás de la puerta–. –No estoy libre. sin saber porqué. . clavo y canela –Con más apuro ando yo. Ella entró.. Gabriela se acordó del tío. mi amor? Voy contigo. culo sucio. estoy seguro.. la chiquilla de unos quince años saltó: –¿Quién es esa vaca que anda queriendo a mi !'Rubio"? –caminaba hacia la puerta... le pasó el brazo alrededor de la cintura. él perdió el equilibrio y tuvo que agarrarse a un poste. desafiante. Decime una cosa: ¿no eres la mujer de don Nacib. –Hoy no lo vas a encontrar –rió un hombre. Ya cerca del "Pega–Duro" –de donde salía una música estruendosa de pandeiros y guitarras– un borracho se le echó encima. Un hombre insistía para que Gabriela fuera a sentarse a su lado. Ni caso que te hace. hasta la cara de Gabriela que. Él dijo.. haciendo un ruido seco con su pata de palo contra el piso. Pero ¿dónde? Se quedó pensando. Otra mujer. –¿Vuelves de veras? –Te juro que vuelvo. –Te voy a esperar. con mi hombre? –Sólo quiero hablarle. Vuelvo más tarde.. caminaba hacia donde estaba ella. de un "Bahiano" tal vez. Pero el cojo se metió. intervino: –Larga ese tipo. Para esto salí.. Una de ellas. al verla: –¡Ven para acá. ¿De dónde venía esa rival. con olor a mar. Un tipo vestido de marinero. la apretó un poco más contra su pecho y fue para adentro a buscar otra. era un mozo simpático.Jorge Amado Gabriela. ella preguntaba: –¿Está aquí un mozo al que llaman el "Rubio'? Quiero hablar con él. Te conozco. en la calleja poco iluminada. bonita y excitante? Otro hombre también la llamaba. Lo empujó de un codazo. obligándole a bajar los brazos.. salía un rumor de conversaciones. Una de las mujeres había oído la pregunta. Le voy a enseñar a esta vaca. –¡Pero yo para otra cosa! Dejame ir ahora. y le murmuró: –¿Estás libre. Andas metida con él. –Hablarle. Una voz la llamó. no debía tener todavía quince años. Edith.. Son todas unas vacas. demasiado pintadas. de nada gustaban tanto como de ver una pelea de mujeres. El cojo se paraba delante de Gabriela: –¿Dónde vi antes tu cara? Ya la vi. algunas ya borrachas. un mulato cojo.

¡ni te imaginas!. Poco después. no hay forma de saber donde está. todavía iluminada. pero no hable nada.. mozo. Doblaron una calle. –No sé dónde está. Si lo encuentran lo matan. sí. El cojo iba un poco adelante. como para avisar. "Pata de Palo"? ¿Comida nueva? –¿Dónde anda Teodora? –Está en el cuarto. Que haya escapado en canoa o a caballo. Pero el cojo se acercó a Teodora. Todo estaba en silencio. clavo y canela –¿Y qué diablos estás haciendo aquí? ¿Te encaprichaste con el "Rubio'? –Ni lo conozco. El cojo le había hecho muchas preguntas. Golpeó en la puerta entreabierta.. –Avísale que necesito hablarle. entraron aquí unos tipos. Llegaron a una cortada sin luz. no sabes? –¡Te juro que no! Volvieron a la calle. ¿Sabe dónde es? –Hacia el final de la playa. –Voy a acompañarla un poco. y entró: –Venga conmigo. Muchas gracias. Pasó por aquí.. Surgió una chiquilina en combinación. de cabellos pintados. y le secreteó algo al oído. para salir de estas cortadas. La primera continuaba mirando a Gabriela. Pero necesito hablar con él. me pidió plata y se fue corriendo. Una 182 . respondiéndolas distraídamente. señor. Sé.. sin decir nada. La muchachita midió a Gabriela de arriba a abajo. las luces apagadas. siquiera. –Sí que hace. la arrimó contra la pared. –Sí. Si no. llegó al edificio escolar y encontró la casa de Amancio. deje que hable. Lo más seguro es que esté por el bosque. es posible que ni pueda llegar hasta allá. Unos minutos después de cuchichear en la puerta entreabierta de una habitación. una de portón azul como le informara el dueño del "Pega–Duro"... se paró a esperarla ante una casa. Cosa de mucha urgencia. –¿Qué es lo que andas queriendo? –preguntó la oxigenada. El cojo pensaba. otra más. los dos miraban a Gabriela. –Cerca del Grupo Escolar. . buscándolo. Salió diciendo: –Ya anduvieron por aquí. El cojo le dijo en la puerta: –No estando aquí. –Venga conmigo. de mucho apuro. que escuchaba de pie.. despeinada: –¿Quién es ésa. –No hace falta. mirándola en los ojos: –¿Algún recado? ¿Del asunto de hoy? –Sí. Buscando ya sabes a quién. Salió hace una hora. Algunos curiosos miraban desde la esquina del Club Progreso la casa del "coronel" Ramiro. –¿La policía? –Unos tipos. dónde vive? –¿Amancio Leal? –El mismo. Se internó por las calles desiertas..Jorge Amado Gabriela. –¿Para adónde fue. La acompañó hasta la plaza Seabra. no quiere ver a nadie. Es cosa de apuro. volvió con otra mujer. –¿No hay forma de saberlo? Es de urgencia.. –¡No veo cómo! –¿Y el "coronel" Amancio.

–Apúrese. quedó callado. El hombre también entró. el hombre del revólver contó: –Esta. pero la culata asomaba. El hombre los miró. los de la casa!" Golpeó otra vez con tanta fuerza que le dolieron las manos.Jorge Amado Gabriela. En seguida la reconoció: –¡Pero si es Gabriela! ¿Quiere hablarme? Entonces entre. miró a Gabriela con tanto espanto que ella sonrió. se había puesto una camisa y había apagado la luz. fumando. "coronel"? –Nada. cerca de la Intendencia... preguntaron: –¿Quién es? –Gente de paz.. uno de los soldados preguntó. dos soldados de policía miraron y dieron algunos pasos en dirección a ellos. Volvieron a caminar. respondieron. El "coronel" apareció en la puerta. –¿De quién? –De Fagundes. –No dijo nada. Pararon frente a esa casa. 183 . tan conocida.. En la esquina.. clavo y canela luna tardía subía por el cielo. ella señaló al hombre: –El recado es sólo para usted. De parte de Fagundes. los cocoteros del camino al Malhado. Sin resultado. iluminaba la ancha playa. Jerusa apareció en la ventana.. apuradísimo: –¿Qué pasa? Los soldados estaban llegando a la puerta de la casa. con un arma en la mano. Amancio esperaba... Más que todos. por favor. –¿Puede llamar al "coronel" Amancio? Dígale que Altamirano lo busca. Que es algo importante y de urgencia.. gracias. –Espere ahí. señor. –Es cosa importante y de urgencia. mirándola: –¿Está diciendo la verdad? La pura verdad.. desnudo de la cintura para arriba. estaban otras personas. viendo a Amancio: –¿Alguna novedad. Tanta gente se había asustado al verla aquella noche. –Venga conmigo –metió el revólver entre el pantalón y la barriga. Desde el corredor.. Gabriela vio el comedor. Entró en la casa. otros. Por fin hubo movimiento en los fondos de la casa. Solamente entonces Amancio reparó en Gabriela. –No está. el negro Fagundes. El hombre retrocedió un paso. se adelantó después. Golpeó. Algunos perros ladraron en la vecindad. Apareció un mulato. Volvió a golpear. Encendieron una luz. Después que se fueron.. Por las ventanas abiertas salía un rumor apagado de voces. ¿Sólo eso? ¿Qué podía hacer? Debía arriesgarse: Tengo un recado para él. Éste no le hizo sino una pregunta: –¿Consiguió escapar? Respondió con la cabeza. y vio a Tonico y al doctor Alfredo. Quiere hablar con usted. Míreme bien: si no llega a ser verdad.. está? –¿Qué quiere con él? –la miraba con desconfianza. más lejos. demoró unos minutos y volvió. aquí. –¿El "Coronel" Amancio. El hombre del revólver golpeaba la puerta. –¿Y dónde está? –¿Para qué– quiere verlo? ¿Qué quiere con él? –Ya dije.. Entraron en la calle del "coronel" Ramiro. Gabriela gritó: "¡Eh... haga el favor. Vayan otra vez donde estaban.

Ella entró con Amancio.. fue un gran favor el que nos hizo. –¿En su casa? ¿Y cómo fue a parar allá? –Escapando del cerro. Fuimos padrinos de su casamiento. la señora de Nacib. Pero todavía necesito otro mayor. ¿no estaría siendo poco delicada. sentado en un sillón–hamaca.. Eran más de quince hombres.. al recordarle el tiempo en que ella todavía era la cocinera del árabe? –Me acuerdo. Hable. por favor. clavo y canela –Vete adentro.. Aceptó la tacita de café. beatificado. muchacha. el doctor Alfredo. Siéntese. Gabriela se quedó sin saber qué hacer. ¿recuerda? En oca sión de la fiesta de cumpleaños del abuelo. Tonico estaba de pie. ¿Puede ser? –Si está en mis manos. Amancio se dirigió al viejo "coronel".. ella manda. Jerusa le preguntó: –¿No quiere servirse un dulce? ¿Tomar una copita de licor? –Gracias. La voz de Amancio venía de la sala. soy su deudor. Amancio dijo: –Todos ustedes la conocen. Amancio sonrió. Las sirvientas servían la comida en platos de latón. le sonrió a Gabriela: –Bravo. doña Gabriela. Me mandó que le avisara. iguales a los de un joven. invitándola: –¿Quiere venir conmigo. El rostro de Ramiro se animó. –Fagundes está en casa. ¡Cociné un montón de dulces! ¿Estaban buenos? Tonico se animó: –Gabriela es una vieja amiga nuestra. ¿y por qué usted lo escondió? –Conozco a Fagundez de hace tiempo. En las sillas. en un rincón de la sala. La esposa del doctor Alfredo se dignó sonreír. Y eso sólo puede ser por la madrugada. siquiera. Venga. se dirigió a ella–. –comenzó Jerusa.Jorge Amado Gabriela. La cocina y el patio del fondo. el doctor Mauricio y otros tres plantadores. sí. ¿no es así? Es Ga. En la mesa todavía quedaban platos servidos. El doctor Demóstenes. m'hija –su voz sonaba suave. compadre.. sentados. llenos de hombres armados. solamente faltaban doña Olga y la nieta más chica–. –Es verdad. Es bueno que se enteren. curioso. Del"sertáo". –señalaba a la familia en el rincón de la sala.. tres sentados y uno de pie. llamando al doctor Alfredo. sin que nadie se entere. hablándole en voz baja. –se dirigió a los hijos.. Ahijada de Olga y mía. 184 . no recordaba. Vino aquí a hacernos un gran favor –y como si él fuera el dueño de la casa. y vio a toda la familia reunida: el viejo Ramiro. porque dentro de poco don Nacib está de vuelta. La huerta de casa comienza en el cerro. Si precisa de mí alguna vez. la nuera y la nieta–: Si doña Gabriela algún día recurre a nosotros. el dueño del bar.. –Es necesario sacar al negro de su casa.. Altamirano. dónde poner las manos. la mujer y Jerusa. por favor? Cuando Gabriela entró en la otra sala. Se levantó y salió con Amancio hacia la otra sala. No se moleste.. y habló: –Una vez conversé con usted. Quiere saber lo que debe hacer. llegue a saberlo. qué decir. Y tiene que ser en seguida. mirándola de soslayo. saludó y se fue. Tonico retrocedió hacia la sala. –Muchas gracias. Jerusa entonces le sonrió. Tonico se apresuró a acercarle una silla. De mí o de los míos. Tonico apareció en el corredor. tazas de café y botellas de cerveza. no tiene más que venir aquí. Ramiro le dijo: –M'hija. venga conmigo. pero luego se calló. El hombre del revólver pasó por delante de ellos. Discúlpeme. pero sin que Nacib. nunca olvidaré esto. Es necesario que él permanezca escondido. De hoy en adelante. Recién entonces todos le saludaron. no pide. El diputado no demoró en volver.. como en un retrato. pálido cómo si fuera un difunto pero con los ojos brillantes..

ya no lo incitaba como antes.. Su calor lo quemaba como si fuera una hoguera ardiente. que nosotros cuidaremos de él. él no la poseía solamente en la cama. pero ¿dónde había quedado aquella furia de. Pero Jerusa le había dado el brazo y hablaba de mil cosas.. gemía en sus brazos.. más abajo. Disculpe. Hacía mucho tiempo que Gariela no estaba tan cariñosa y ardiente. Fue a buscar a Fagundes. un incendio de suspiros y de ayes. él ya se quejaba por hallarla arisca. como aquella noche. Mire si hay hombres en la calle. ella había vuelto a ser la misma de antes. para ver pasar a los hombres que regresaban del cerro. Nacib sonreía. sin embargo. no. Aquella mujer suya. abra la puerta.. Decile a tu mujer y a Jerusa que se apronten. la pierna de Nacib sobre su nalga. substituía a la violencia de la amante. vio a Nacib agitado en el sueño. Por suerte la casa de doña Arminda estaba cerrada. Entró. Tengo que pasar por la playa para no ser vista por la gente del bar. Últimamente. Sin embargo. Al pasar frente al cuarto de dormir. en un descubrimiento espantado. lleve a doña Gabriela a su casa. Buena explicación. se entregaba risueña. Deje que él se duerma. una llama imposible de apagar. Ramiro repitió: –¡Rápido! Fue así como aquella noche. en la planta de los pies. con la pierna sobre la nalga cansada de Gabriela. pareciendo ser la última. un fuego sin ceniza. –Tiene razón. Pensaba que sería una dulce muerte morir en sus brazos. en el cuero cabelludo. Nacib vino poco después de medianoche y se quedó un rato en la ventana. iba a hablar. El notario le explicó que así pasaba en todos los casamientos: el amor se calmaba. y se arrojaba sobre la cama. De noche. todas las veces siendo igual a la primera.. sola en la calle con don Alfredo. Y ahora me voy en seguida. sí. Cuando él la buscaba. Allá por las tres de la madrugada. m'hija.Jorge Amado Gabriela. Los tres van a llevarla. haciéndole cosquillas. levántese y asómese a la ventana. Aquella noche. señor.. exigente y lasciva. Solamente las subidas quedaron custodiadas. entregándose tanto. Estaba para siempre clavada en su pecho. Vamos a evitar que lo maten. discreto y espaciado. Alfredo abrió la boca.. Finalmente se fueron a acostar. Gabriela sonrió: –No sé. Había hombres. –¿No van a prenderlo? ¿No le harán ningún mal? –Puede quedar tranquila. –No se va a ir sola. A las tres de la madrugada. lo llamaba "mozo lindo". –Entonces. –No le diga nada. El compadre Amancio estará con ellos. sintiendo la falta de su cuerpo. y el dulce amor de esposa. Amancio fumaba junto a un poste. No faltó quien dijera que el negro había caído al precipicio. a las tres en punto. y la partera todavía no había llegado. y deje salir a Fagundes. con su permiso. no había pensado en eso –se volvió hacia el hijo –. –Comprá la plantación con Clemente. tal vez verdadera. Si así fuera. puso una almohada bajo la pierna inquieta. Se adormeció feliz. clavo y canela –Él va a llegar después de cerrar el bar. con una desesperación por el final. Él se había quejado a Tonico. su esposa y su hija. Rápido. y tanto tomando de él. Nunca se negaba cuando él la quería. mordiéndose por dentro.. Si alguien me ve ¿qué es lo que va a pensar? ¿A pensar y a decir? Mañana don Nacib va a saberlo todo. Voy a mandarla acompañar. su antiguo confidente. dejándolo dormir. Día de sesión era ése. Reía solamente. Ya es muy tarde. ¡era un mozo tan bueno! –¡Dios te pagará algún día! –Fagundes se despedía. Amancio apuraba: 185 . Andaba pensando en hablar con Gabriela. cuando él llegaba fatigado. cosida en su cuerpo. un nacer y morir. muerto de sueño. ella llegó a su casa acompañada por un diputado. –un misterio develado cada noche y renovado siempre. La piel de Gabriela quemaba su piel. exigiendo su cariño y su cuerpo. La mujer de Alfredo iba en silencio. la cacería proseguía. Pocos eran los curiosos que subían por esa calle. en la punta de los dedos. esquiva. Gabriela miró por la ventana entreabierta. Alfredo. pero que no consolaba. como si estuviera siempre cansada.otrora? Como si ahora fuera un agradable juguete lo que antes era locura de amor.

Pero terminando siempre por hacerle el gusto. "¿Por qué no te pones las alhajas. leyendo papeles que ella no entendía. tal vez hasta más apasionada. si bien ella no lo demostraba en el rostro ni en el trato diario. don Nacib? –Yo. –Don Nacib llega cansado. Paréntesis debido a tontos y pequeños enfados. A propósito pasó tres días seguidos sin buscarla. no sé si es aburrida. se le ofrecía como una corola en flor. le cuchicheaba en el cine. Después. Solamente aquella noche. arrancándole casi a la fuerza los hábitos arraigados. La reprendía a cada momento. Tal vez él le exigió en demasía. no quiero abusar. no sé qué hacer. cierra las rodillas". llegando al bar fuera de horario. no. por niñerías. que es feo". atribuía la mudanza al matrimonio. No la dejaba reír por mucho. y volvía a dormirse. tenemos que ir". aburridora y soporífera. enfriasen su pecho. a sonreír tranquilamente. "con esos zapatos. antes tú misma me buscabas. como si aquellas discusiones –que ni llegaban a ser peleas– y exigencias refrenaran su ardor. en el deseo de hacerla igual a las señoras de los médicos y de los abogados. sin alterar la voz. y le gritó: –A ti no te importa nada. como antes.. Ella despertaba al sentirlo llegar. a entregarse gustosa y pasiva.. queriendo transformarla de un día para otro en una señora de la alta sociedad de Ilhéus. entonces. él la arrastraba a la conferencia. Mira cómo te portas". "Hoy vamos a visitar a mi tía. que sería el retorno a las noches de antes. sin tomar en cuenta la manera de ser de su mujer. ¿Por qué. La mudanza se tornó visible cuando comenzaron los desentendimientos. noche de inolvidable recuerdo –Gabriela consumiéndose como un fuego. más adelante. "Hoy el doctor Mauricio va a hablar en la Asociación Comercial. hambrienta. despertando él muy tarde al día siguiente. eso sí. "No podernos dejar de ir a la sesión del Gremio Rui Barbosa" (Poetas declamando. consultado en confundidas confidencias. Tonico. si él tomaba la iniciativa. luego de una ancha laguna de serenas aguas. para qué las compré?" Terminó por aburrirla. 186 . volvió a ser agua mansa. queriendo saber el por qué de cada exigencia. "No hables gritando. como era su costumbre. cuando él regresó tarde y fatigado. Podía ser. Nacib agonizando y mu riendo en esa terrible y dulce llamarada–. contuvieran su deseo. un jarabe fenomenal). ciertamente. pidiendo a veces que no la obligase. no había sucedido eso en seguida del casamiento? Por algún tiempo continuaron las enloquecidas noches de antes. "Vamos a visitar a doña Olga.. Llego y es como si no llegase nadie. Sin paciencia para educarla de a poco. Nacib pensó. no estires las piernas. un poco triste tal vez. por ceder a sus órdenes y cumplir sus determinaciones. a diferencias sutiles y complicadas entre el amor de esposa y el amor de amante. pero es nuestra madrina".Jorge Amado Gabriela. ¿para qué te los compré?". Gabriela debía haberse enojado más de lo que demostraba en apariencia. no tuvo melancólicas consecuencias. Pero ya no venía sedienta. Después. Si él la buscaba. –¿Necesita comida? ¿Refresco de "manga"? –¡Qué refresco ni qué ocho cuartos! Ya se acabaron las caricias. (¡Oir la Biblia enterita. Ponte los nuevos. pero Nacib dudaba. –¿Qué es ~lo que no me importa. y la vio parada en la puerta. besaba su rostro. Se da vuelta para dormir. Ella quería ir al circo. qué aburrimiento!). feliz. metía la nalga bajo su pierna. otra vez. ella había estado como antes. Fagundes se dio vuelta. no sé si me quiere. no volvía a hablar más de eso. "Sentate derecha. clavo y canela –¡Vamos! ¡Rápido! –y a Gabriela–: Gracias. o por nada. el día que tiraron sobre el "coronel" Aristóteles. Al cuarto día él no pudo más. ¡No había en el mundo otra igual! ¿Quién podía compararse con ella? DE LOS SABORES Y SINSABORES DEL MATRIMONIO Aquella noche de los elementos desencadenados en la cama. de los estancieros y comerciantes. Solamente había cambiado en la cama. Discutía.. sonriendo. "Ponte un vestido decente".

–sonrió–. ¿Y quién es la que cocina? ¿Quién quiere hacerlo todo como si todavía fuera una criada? –Don Nacib es muy bueno. Mandar buscar cosas a Río. Ahora hay que esperar que salgan los inquilinos. –¿Qué te hice. de donde sea.. –Cuando don Nacib mueve un dedo.. Quiero verte haciendo buena figura. y arreglarlo todo bien. Pero cocinarás solamente para mí. por eso es que. no fue por querer. de noche. –Voy a mandar buscar dos cocineras. Ella observaba las sábanas. Pero es por tu bien que lo hago. Por más que yo quiera no consigo que me gusten. Y se va a acabar. Don Mundinho quiere asociarse. Ella reclinó la cabeza en su pecho. Mañana quiero ver ya a la mucama en esta casa. Y mañana vas a contratar mucama. Tenga paciencia con su Bié.. –A veces no lo soy. fogón no sé cómo. Y nuevamente pasó a esperarlo con el ardor de antes. nuevamente recostaba la cabeza en su pecho: –No hizo nada. Pienso que a principio de año se podrá abrir. Sin ti no puedo vivir.. te quedarás solamente con la cocina y eso hasta que la mujer aprenda. alegre.Jorge Amado Gabriela. –Pero también hay otra cosa. Gabriela era mejor de lo que él pensaba. Te quedarás solamente dirigiendo. clavo y canela Torcía la punta de la sábana. Bié? ¿por qué estás llorando? No hablo más de eso. –No es por nada. don Nacib? –Te estás matando con tanto trabajo. el cansancio. Perdiste aquella alucinación. Eligiendo los platos y explicando –los condimentos.... Puede creerlo. –¿Ya no le gusto más? ¿Está cansado de su Bié? –Cada vez me gustas más. Tal vez de Sergipe. es más que un marido... Ahora un soplo.. triste como no la había visto nunca.. –¿Para qué don Nacib? No es necesario. Bié.. era para no molestarlo. no lo miraba. Bastaba hablar y ella ahora le quitaba el sueño... era evidente. Pero ando cansada. Pero hay cosas que no sé hacer.. –¿Qué piensas de mí? Puedo llegar cansado pero para tí estoy siempre dispuesto. Nacib se enternecía. un viento furioso. –Me gusta hacer su gusto. es necesario que esto se acabe. Yo soy una nada. En cambio el cansancio de ella iba en aumento. Pensé que fuese por eso que andabas así.. Ella palmoteó. 187 . –¿Y quién es la culpable? Te puse sirvienta para ayudarte y la despediste.... miraba para abajo. para dejarlo reposar de las fatigas del día? Su Bié. Una noche le dijo: –Bié. Te puse otra para cocinar. Estoy cansada porque anduve ayudándola a doña Arminda en la casa. Pero parece que estás aburrida. Él la tomó en brazos. –No estoy matándome. para no aumentar su cansancio. demasiado... –¿Qué cosa. a darle noches insomnes. no. platos y vasos que no se rompen. no soy un viejo ni nada. –Ya ni soportas. para que sólo tuvieras que ocuparte del condimento.. y don Nacib es tan bueno. Gusto mucho de don Nacib. Voy a aceptar. –Voy a contarte: ya contraté el piso de arriba del bar.. ¿No es así? –Don Nacib es hombre de fuerza. se enjugaba las lágrimas con el revés de la mano. Los ojos de ella estaban fijos en las sábanas. Tiene mucho que perdonarme. Para restaurante. Me enojo contigo. ¿no estoy en seguida a su lado? Cuando veo que me quiere:. no. Antes eras una llamarada de fuego.. de verdad. estaba llorando. no. Al principio él había quedado entusiasmado. ¿Entonces.. una brisa apenas. heladera.. don Nacib. don Nacib. para limpiar y pintar.

Eso quiere decir algo. No iba a dejar solita a la pobre. Nacib pensaba en el restaurante. El exportador era partidario de la idea. Dio un mes de plazo a los otros. Tonico se iba. ¿qué quería decir? A él le gustaba "Restaurante del Comercio". –Hágalo. ni esperaba a Juan Fulgencio: –Deje estar. mi sobrina. le mostró heladeras y frigoríficos. era padrino de casamiento del dueño del bar. Claro que todo eso era demasiado para Ilhéus. todavía si éste era Nacib que ya ocupaba el otro piso. porque adoraba 188 .. –¿sabe quién gusta de Gabriela? Jerusa. muriendo de sueño. Deje estar.. En esos días de tantos proyectos. Pero algo iban a hacer. –No quiero otra mujer. –Usted no debe forzar la naturaleza de ella.. se olvidaba hasta del cansancio de Gabriela a la hora del amor. antes que Diógenes construyera el Cine–Teatro Ilhéus. Pero ya está mejor. no aparece por el cabaret. –Y después se queja de que la suya está cansada. –Uno de estos días le cuento. y doña Arminda echó leña al fuego. quiere hacerlo todo ella sola. para que se mudaran. A usted y a doña Olga. Don Tonico. y por lo tanto estudiaron la sociedad. novedades de los restaurantes extranjeros. Si le pone alguien que la ayude.. ¿No es usted mismo que quiere a mi ahijada como una señora respetable? Comience en la cama.. influyó con el ojo puesto en ella. Hasta demasiadas. Siempre habla de ella.. –Ella necesita una sirvienta... Aconsejarle que ponga sirvienta. Sólo que Gabriela anda muy cansada. poco antes de las dos de la tarde. una cosa buena.. El propietario del edificio.. Tonico le ponía la mano en el hombro. ¿Qué nombre le pondría? Mundinho proponía "El tenedor de plata". Salió para el lado del puerto. De noche está reventada. últimamente demoraba menos. infalible después de la siesta. Y algunas son cosa del otro munido. ahora bebía sin pagar. Y todavía ayuda a la vecina. ¿no es cierto? Y guardando secretos para su viejo amigo Nacib. Usted se volvió cura. clavo y canela –¿Todavía eso? –Ella está enferma.. para beber el "amargo" que ayudaba su digestión (ya no mandaba ponerlo en la cuenta. que espantaban. no. árabe. Había sido un cine. No quiere saber nada de tener sirvienta.. mi amigo.. un día de estos voy a darle unos consejos a mi ahijada. Mujer nueva. usted parece no entender que la esposa no es una mujer de la vida...Jorge Amado Gabriela. . no preciso mucama. Para desparramarse le sobran mujeres en llhéus. Ella le escucha mucho. No discutió ni se impuso. Dice que Gabriela es la mujer más bonita de Ilhéus. –Así es. Por otro lado. No queda bien que mi mujer trabaje arreglando la casa. Nacib mantuvo una larga conversación con Mundinho Falcáo. mejor que cualquiera de Bahía. SUSPIROS DE GABRIELA ¿Para qué él quiso casarse? No necesitó hacerlo. El amor de la esposa es recatado.. Tonico. No me gusta. –suspiró Nacib. el árabe Maluf prefería alquilarlo a un inquilino solo.. Pero era un nombre sin gracia. que era un nombre más distinguido. Estaba con la cabeza puesta en el restaurante. le preguntaba en voz baja: – ¿Cómo andan las cosas por casa? –Mejor. sin que ella lo quiera.). Había conseguido alquilar el piso superior de la casa en que estaba el bar Vesubio. Sacó una revista del cajón. ya sabe.. Después lo dividieron en salas. Mejor. le va a dar un disgusto. no. Mucho mejor era antes. y Nacib bromeó: Usted ahora se va en seguida.. en las que vivían empleados de comercio. En las dos salas más grandes estaba instalado el juego "do bicho"(lotería clandestina)...

ni siquiera Clemente. Hasta alhajas le daba. el hermano que muriera a poco de nacer. no podía. Ir al circo cuando llegaba alguno. Don Nacib tenía celos. pero era un niño... no podía.. ir al cine con doña Arminda. ricos y pobres. En cambio ahora. Para todo lo demás. ¿Por qué se había casado con ella? Era feo estar casada. Jugar a la rueda en la plaza.. Calentarse al sol con su gato matrero. de guayabas.. ¿Correr por la playa. Gustaba de ella. hacerlo bailar. vestida de pobre. no había otro en el mundo como él. La alianza en el dedo en nada mudó sus sentimientos por don Nacib. sólo deseaban estar con ella. arreglaba la ropa. y sólo pensaba tenerlo en la cama. no importa dónde fuese. mejor no podía serlo. si era cada viejo horroroso. Claro que don Nacib también quería. para todo lo demás. También ella sentía por él una cosa por dentro. ¿Reír con don Tonico. no. al viento los cabellos. ofendiéndolo. Y loco por ella. Ella lo esperaba. calzado con botas. Le gustaba todo: la huerta. Don Nacib era todo. diferente de la que sentía por todos los demás.. ¡ah!. Josué.. menos Clemente. que ella soltó. Iba al bar llevando la marmita. Era la señora Saad. gemir. Andar por la calle. De vestidos bonitos. ¡Qué gracioso! Los otros. no. trabajando en la cocina. una sonrisa en los labios. Conversar con Tuísca. No podía. todos los otros.. bastaba con pensar.. justamente. Le guiñaban el ojo... tenía por ella una verdadera locura de amor. Decir lo que le venía a la boca. tenía el ropero lleno.. gozar su cuerpo. no. no le gustaba nada. con Rosita y Tuísca. dormía con él y con todos los mozos guapos. Hasta un pájaro le trajo. ¿Sin excepción? Sí. Todo lo que le gustaba –le estaba prohibido hacer. morder su boca. mamón y "pitangas". de cocinar comida picante para que él comiese. Gustaba de él en la cama para todo aquello que se hace en la cama en vez de dormir.Jorge Amado Gabriela. por la noche. vivían peleando. el padre y la madre. la familia que nunca tuviera. Y Bebito. de que se fuera para siempre.. ni siquiera Bebito. no sentían amor. con Epaminondas? No podía. don Ari. tal vez. pulseras. apretarla entre sus brazos. ¡Qué feo era estar casada! Una estupidez haberse casado.. llevar la marmita. también. Viejos y jóvenes. sentía el deseo flotando en el bar. Reírse cuando tenía ganas. ¡Buen tiempo era aquél! Cuando ella no era la señora Saad. clavo y canela hacer casamientos. Jamás ofenderlo. nada podía hacer. y bailar para él. en sus brazos. Pero no sólo en la cama. Sólo Gabriela. lindos y feos.. con miedo de perderla. Los otros. con cinta en el pelo. dueño del bar. le decían piropos. anillos de vidrio. Por don Nacib sentía todo eso también. lavaba. 189 . Un hombre tan grande. casada. para él reía. todos los otros. sin excepción. Los de ahora. sin excepción. Con todos los otros. todos los otros. ¿Por qué iba a irse si estaba contenta a más no poder? Tuvo miedo de que ella cambiase de cocina. Con crédito en la tienda y en el almacén. y más que eso: gustaba de él. besar su boca. con dinero en el banco. de sentir su pierna pesada sobre su nalga. de estar junto a él. suspirar en su seno. doña Arminda se había enterado cuánto: veinte mil cruzeiros. la quería bien. Tonterías de don Nacib. por un estanciero. chucherías de la tienda del tío. Cantar de mañanita. todo cuanto poseía. Cuando pensaba en un mozo. Con una rosa en la oreja. Le traía regalos. despeinada. no podía. Le regaló un anillo que costaba mucho dinero. Jugueteaba con todos. Don Nacib era bueno. su casa y sus brazos por casa propia. Zapatos apretados. los de antes. no podía. Zapatos apretados. no le gustaban. una calle desierta.. Porque. Ir al bar. no podía. sólo de él gustaba. dormir con ella. adelante de los otros. Para ella don Nacib era todo: marido y patrón. revólver en la mano y dinero en el bolsillo! Buen tiempo era aquél. más de tres pares le había comprado. ¿Qué iba a hacer con ese mundo de cosas? De cuanto le gustaba. Epaminondas o Ari. ¿qué sabía él de amor? Don Nacib. bastaba querer.. a veces el seno. Andar descalza en la casa. era sólo Gabriela. de oírlo hablar.. Qué feo era estar casada. Andaba en chinelas. ése sabía de amor. le rozaban la mano. ni solamente para eso. Josué. fuese Tonico. El diente de oro que don Nacib le mandó poner. cosas de la feria. ¡Qué va. Cocinaba. los pies dentro del agua? No podía. ni herirlo. ¡qué gracioso! Don Nacib llegaba de noche. sin ninguna excepción. Mejor era antes.

para poseer todavía alguna cosa suya. aplaudió de contenta. Para no herirlo. todo de oro. En el campo había salido de pastorcita. haciendo lo que no le agradaba. con "terno de reís". cuanto menos doña Arminda. en casa de Dora (en la última casa de la subida de la calle. ¿cómo evitarlo? Todo cuanto Gabriela amaba le estaba prohibido. Sin reirse. a la señora Saad. Se iluminó Gabriela. ¿Qué podía hacer? ¡Ay!. cuando él tenía celos. Y lo peor de todo es que. ¿qué podía hacer? DE LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO Llegaba el fin de año. sambas en las casas pobres de los cerros. iba a lastimarlo. ¡eso no le gustaba nada. porque Gabriela ofendía a Nacib. tanta alhaja. el estandarte de los reyes. lastimando. para vivir un poco su vida. ¡sólo doña Gabriela! Las tres ayudantes estaban de acuerdo. calzada con zapatos que apretaban hasta hacer doler. Podía hacer de todo sin miedo de que él se ofendiera. anillos. Gabriela Pero la señora Saad no podía salir de pastora en el "terno". Raimunda estaba enferma. vestida de seda. Mucho mejor era antes. lo lastimaba.. Ensayaba a escondidas. petulantes y atropelladores. y vivir con la cabeza en Babia? Ni siquiera Tuísca podía entender. No había tenido coraje de hablar con Nacib. ofendiendo. iba a salir de pastora de los reyes. ¿Dónde se había visto te ner de todo. para ser Gabriela. Pero. No quería ofenderlo. a bailar por las calles. cantando canciones. Todo cuanto la señora Saad debía hacer. Las otras cosas las hacía a escondidas. Por eso no venía más. Adoraba a Nacib. Nadie comprendía. conduciendo el "terno" más hermoso de Ilhéus! De eso gustaba. tanto zapato. escondida. ahora estaba triste. sin que él supiera. ¿Tal vez con miedo de perderlo un día? Hizo mal en aceptar. Antes. linternas y todo. de Año Nuevo. Llenos los bares y los cabarets del centro. donde ella iba a probarse sus vestidos. Era bueno don Nacib. pero luego lo dejaba para más adelante.. no más Gabriela. vivía cantando. llevando el estandarte. pero ¡era tan lindo! Bien cerca de allí. La ciudad festiva y fiestera. y tenía motivos. Tuísca hallaba que ella debía ser la señora Saad. Ahora mismo. con kermeses armadas en la plaza del bar Vesubio. pesebres. pastorcitas. clavo y canela lastimándolo todo el día. Paseos al Pontal. Todos los días estaba por hablarle. de las reuniones de graduación. ¡Pastora de los reyes. de los Reyes Magos. Ahora cada alegría costaba tristeza. ¡ay!. Amoríos. pues Dora era su costurera) comenzaban los ensayos de un "terno de reís". Bailes en casas de familia. Con "bumba–meu– boi". tenía que hacerlo a escondidas. Pero terminaba cediendo para no lastimar a don Nacib. venidos de los colegios y facultades de Bahía. para ver los trabajos de las dragas. los meses de las fiestas de Navidad. y Nacib le enviaba dinero para la feria. Tuísca era su amigo. pero eran celos de hombre soltero. pic–nics en el Machado y en el morro de Pernambuco. Pero ya no tenía remedio. tragos y peleas en los cabarets y boliches de las calles del suburbio. "Terno" bien pobre. eran cosas que Gabriela no toleraba. bailando en las calles.Jorge Amado Gabriela. noviazgos. Iba a ofenderlo. para eso había nacido. los 190 . decía que eran los malos espíritus. de la Isla de las Cobras. bailando sus pies. Con pastorcitas. collares y aros. Doña Arminda se quedaba pasmada. que ella no quería "desenvolverse". Sin abrir la boca para no decir inconvenientes. que podía hacer todo lo que quería. no! ¿Para qué le servía tanto vestido. si no podía ser Gabriela? No le gustaba ser la señora Saad. ¡ah! de eso sí que gustaba. ¿No tenía ella que visitar a las familias de Ilhéus? Quedaba sin saber qué hacer. ¡ay!. Su amigo Tuísca ya no venía más a verla. ¿qué podía hacer? El fin de año estaba llegando. pero ni siquiera él comprendía. como si fuera de palo. que desaparecían en la cama. sí. ¿para qué había aceptado? ¿Para no ofenderlo? Quién sabe. de las fiestas de la Iglesia. Dora cosía su ropa de satén con lentejuelas y mostacillas brillantes. tan bueno. sentada en silla dura. a ensayar. ¡ay!. Dora había dicho: –Para llevar la bandera. cada minuto era alegre. ¡ay!. ni siquiera tenía linternas. que pasaban en seguida. con la ciudad llena de estudiantes en vacaciones. Iba de noche.

un vestido de encaje mandado a buscar a Bahía. Aprovechó pára declamar un poema inspirado por Gloria. y un Rui Barbosa para hablar. Fue mucha gente. Quien se sentó junto a ella fue el padre Basilio. un poco Ño–Gallo y el Capitán. Muchas residencias recién terminadas. arriesgando una mirada furtiva. la ofendida señora fue a instalarse más adelante. bautizando su sexto ahijado. gloriosa. sobre todo. en el salón de actos. dos veces graduado. pagando con largueza. las visitas de felicitaciones. vistiendo mejor que cualquiera de las señoras. sin suspiros ahora. tirando dinero en billetes de quinientos pesos. La casa nueva del "coronel" Manuel das Onzas. Harto material para los comentarios de las solteronas. La ciudad creciendo. nueva carga de mujeres llegaba en cada barco. El padre Basilio. Hacían comparaciones con el siempre recordado doctor Argileu Palmeira. Algo tremendo. aplaudía. pálido y magro. la comodidad creciendo dentro de las casas. su toque pintoresco. combatió la hipocresía reinante en la literatura anterior y en la sociedad de Ilhéus. atestados de carga. Los "coroneles" pagando. por más cuidadosos cuidados. es cierto. Josué. estaba vestido por Gloria de los pies a la cabeza. regalo de Gloria (por otra parte. la discutida conferencia no dejó de tener su nota animada. el placer de vivir. casi un palacio. de Recife y de Río. la de los antropófagos y futuristas". que sólo cuatro o cinco consiguieron entender: Juan Fulgencio. recogió los volados de su pollera. Presentado por Josué. los estudiantes rivalizando con los empleados de comercio y los viajantes en el amor de las prostitutas. profesoras graduadas allí mismo. La esposa de Alfredo quiso retirarse. calles nuevas. dijo palabras bonitas. pero asimismo importante) se levantó cuando Gloria. Envuelta en un perfume tan fuerte que llenó toda la sala. pero estaba en contra. hijos de plantadores. los modos serios. bajo el vigilante control de las esposas. clavo y canela recientes doctores recibiendo ante las miradas húmedas de padres y madres. El dinero rodaba fácil. ¡Aquél sí que era un talentón! Sin embargo. en cambio. mujer de diputado (estadual. La literatura estaba hecha para cantar las bellezas de la vida. pidiendo permiso. sino por la apostura. desde la brillantina perfumada hasta la pasta de lustrar zapatos). el recato de los ojos.Jorge Amado Gabriela. ingenieros. periodista de un diario oficialista que consiguió aquel regalo del cielo. en el colegio de monjas. Ari entendía. ¡Aquél sí que era conferencista! Era una estupidez querer comparar. depositó en la butaca vecina a la suya. En el colegio de Enoch se realizaron los primeros exámenes bajo fiscalización federal. podía estar mano a mano con los bebedores de más aguante de Ilhéus. consolada encarnación magnífica. llamó al periodista de Río "fulgurante talento de la nueva generación. Arrastrando a Jerusa. "¡Feliz de Josué!". Sin hipocresías. un Járabe inmoral. pues era joven. pero. transformándose. envidiaban. su comadre. Bastaban dos tragos de buena caña local para que se cayera de borracho. nacido por obra de Dios del vientre de Otália. Gloria. pero no lo hizo porque en ese 191 . ¡a quien obligaba su caridad cristiana! Los hombres lanzaban miradas medrosas. Josué se levantó. antigua soledad en la ventana. sus codiciadas nalgas. el cuerpo hermoso de las mujeres. Los barcos llegando de Bahía. contento de la vida. Fue un "zunzun" entre las señoras. verdadera matrona –no por la edad. Tiendas y más tiendas. Elogió al periodista. era una esponja para beber. agrónomos. Jamás hubo fin de año tan animado. porque tenía fama de gran talento. Vino de Río el examinador. en los cabarets corría el champagne. inaugurada con una fiesta "de echar la casa por la ventana". La del doctor Demóstenes. la avenida de la playa creciendo en el camino de los cocoteros del Malhado. El doctor Argileu. dejando los "impertinentes". echándose aire con su abanico. ¿quién no sabía en la ciudad de Ilhéus de la loca pasión del profesor del colegio por la manceba del "coronel"? Sólo Coriolano la desconocía todavía. orgullosa. La zafra fue mejor de cuanto se pudo imaginar. Sin hablar de que el mozo de Río ni sabía beber. rebuznó: –¡Atrevida! La del doctor Alfredo. por su extrema dignidad de verdadera dama– hizo su inesperada aparición en la sala la prohibida Gloria. Por más precauciones tomadas. habló sobre "Las nuevas corrientes en la literatura moderna – de Marinetti a Grada Aranha". Los primeros– ilheenses con anillo de graduación. con vidrieras invitadoras. Gloria sonrió. se enjugó el inexistente sudor con un pañuelo de seda. Era cronista de nombre. y dio varias conferencias. los propios alumnos del colegio vendieron las entradas. Abogados y médicos. con su voz de trueno.

aquella simplicidad. perdiendo aquella sobriedad. 192 . Todos ellos apoyaban al Capitán. el ingeniero del puerto. de la fuga de Malvina? Llegaban estudiantes en todos los barcos. juntos enriquecimos. enfrentado con el padre en interminables discusiones: –No hay remedio. dispuesto a restaurar la austera moral ciudadana. Entonces se hizo completo el misterio. de costumbres corruptas. yo era un muchacho y él ya era un señor. tal vez tengas razón. a pesar de que su padre era uno de los adictos a los Bastos–. Amancio oía. "paraíso de las mujeres de mala vida. y sólo hablaba de caminos. Peor fue el hijo de Amancio Leal. máquinas y progreso–. con altas notas en los exámenes: –Quién sabe. que iluminaría con un rayo de cultura a la capital del cacao". Todos pensaron que había ido a amigarse con Rómulo Vieira. Primero pensaron que Melk Tavares. Pero yo comencé junto con el compadre Ramiro. Juan Fulgencio no creía en el retorno de Malvina. Hasta Juan Fulgencio pensó así. pero ella ya no se encontraba en Bahía. Razón sentimental. No sabía ni quería saber nada de ella. pero al menos no era inmoral. aún dentro de los hogares. poca gente parecía dispuesta a hacerlo. enplena zafra del año siguiente. alumno brillante. y ella deseaba oír al doctor. se supo que ella trabajaba en San Pablo. el mal ejemplo citado. y se agravaban este fin de año con la venida de los estudiantes. aumentando el castigo. Pero cuando Melk viajó inesperadamente para la capital y volvió solo como partiera. oponía argumentos. nadie entendía nada. ¡sabe lo que quiere! Muchos meses después. se supo la verdad. Sólo Malvina no llegaba. La madre pareció revivir. tanto había cambiado Ilhéus. las nuevas costumbres penetraban en todas partes. Sin embargo. Malvina era solamente el escándalo indecente. Mundinho Falcáo es el futuro –estudiaba de ingeniero en San Pablo. Corrimos peligro juntos. incitando al pueblo a restaurar la perdida decencia de Ilhéus. que daba razón a los vehementes discursos del doctor Mauricio. arrepentida. No voy a abandonarlo en este momento. candidato a la altura del progreso. Llegó a vestir escafandra y descendió al fondo del canal. había probado no saber nada de Malvina. aprovechando la confusión de la partida para las vacaciones y el desorden del colegio. plato suculento para las solteronas. los tiempos son otros. Otro motivo no podía explicar la fuga sensacional. Se comunicó con Río.Jorge Amado Gabriela. que estudiaba de noche y vivía sola. llamado por la policía de Río. Tú ni siquiera habías nacido. padre. Usted tiene razón en ponerse a su lado. candidato a Intendente. con el rostro sombrío y envejecido diez años. que yo respeto. Y sólo se alegró cuando supo que el ingeniero. lleno de disgustos. El padrino Ramiro es el pasado. Orgulloso de aquel hijo. ¿Cómo escandalizarse por la presencia de Gloria en una conferencia. cuando circulaba la noticia. luego confirmada. Hasta ofrecieron una comida en el bar de Nacib. se dejaba vencer. clavo y canela momento Josué acababa. y tampoco allí fue encontrada. que vendrá a libertar a Ilhéus del atraso. Aquel fin de año. Melk se negó a oír una palabra: –¡Ya no tengo hija! Pero todo eso sucedió tiempo después. Cosas éstas que ya casi no escandalizaban a nadie. aquella decencia de los tiempos de antaño". había resuelto privarla de vacaciones. Juntos derramamos sangre. pero profetizaban su próximo regreso. hijo del "coronel" Coriolano. Melk llamó a la policía. en anticipada campaña electoral. Las elecciones serían en mayo. El doctor no fue entendido por nadie. usted debe entenderlo. pidiendo perdón: –No vuelve. de la ignorancia y de las costumbres de aldea. alumno de tercer año de Derecho. interna en el Colegio de las Mercedes. estoy seguro. Pero yo no puedo acompañarlo. Esa hará cosas. al "futuro intendente –como lo saludara Esteban Ribeiro. pero ya el abogado aprovechaba todas las ocasiones para dar rienda suelta la lengua. en una oficina. como discurseaba el doctor Mauricio. Usted también debe comprenderlo –y se mezclaba con los ingenieros y técnicos del puerto. afectiva. Malvina había huido sin dejar rastros. ni tener noticia alguna de la joven desde su regreso de Ilhéus. nunca más había vuelto a salir de la casa. casi muriéndose.

Es un negro decente. Berto. un miedoso que se cagaba de miedo ante los bandidos. viajaba por el interior. Sabía que las elecciones estaban perdidas. Era su hijo mayor. se reía por dentro. el criminal. como seguramente sucedería si el negro fuese encontrado por sus captores. compadre. para salvar su nombre y el de Melk. era un bárbaro ese hijo. Ramiro Bastos. Pero quédese tranquilo.. declaró que Itabuna votaría unánimemente a Mundinho Falcáo.. lástima que errara el tiro. Evitando que aparecieran públicamente envueltos en el proceso del atentado a Aristóteles. pasará allá las vacaciones. apoyándose en él. En Ilhéus. Ella me estaba dando soga de más. Para Amancio eran horas felices aquéllas por la mañana bien tempranito. Invariablemente. viajó a Bahía. cuando salía hacia el puesto de pescado. No tengo ganas de mandar hombres a seguirte. Ella viajará a Bahía. Se quedaban conversando. en Melk. venía llegando de la farra nocturna. Aprovechaba para avisarle. en los cabarets. a las cuatro de la madrugada.. y quien le daba mayor satisfacción. Además. llegando de noche. del degüello de los adversarios en el no reconocimiento de poderes. ¿cuándo va a terminar en Ilhéus esa bárbara costumbre de matar a la mujer que engaña al marido? ¡Nunca vi tierra como ésta! Uno no puede deslizarse de una casa. que designó un fiscal especialmente para seguir el proceso. para exigir su permanencia. –Tipos sinvergüenzas. clavo y canela –Usted tiene razón. –Pues yo creo. refirién dose a las autoridades judiciales. Consideraba inquebrantable su prestigio. todavía joven y dueña de lánguidas miradas–. llegando a mentirle. poco resultado. todos los días visitaba a Ramiro. concedió entrevistas a los diarios y el gobernador no pudo impedir que el Tribunal interviniera en el caso. padre. Ramiro tendría que depender del gobierno. y Berto. era un inútil. hay suficientes mujeres. Amancio se quedaba escuchándolo hablar a Ramiro. No porque el comisario sirviera para mucho. el hijo. curado y más influyente. 193 . aconsejándolo: –Andas metido con la mujer de Florencio –un "coronel" más que maduro. le daba noticias animadoras. –decía Ramiro. Para mantenerse. Como prueba. El viejo comandaba la campaña. era un flojo. quien quedaría desprestigiado sería él. Me quitas el sosiego. Mucho barullo. con fiscal especial y todo. de Melk? El proceso terminaría archivado.Jorge Amado Gabriela. Termina con eso. padre. Andas entrando de noche en la casa de él. ¿cómo probarlo? ¿Cómo probar la participación de Ramiro. Tonico. El proceso era difícil. dígame. de Amancio. que cumplía trabajos con un tal Clemente en las estancias de Melk Tavares.. Un diputado de la oposición había pronunciado un discurso en la Cámara Federal. donde repercutiera fuertemente el atentado. Yo también la tengo. si lo sacaban. desconocido. ¿No intentaron destituir al comisario? Fue preciso enviar a Alfredo a Bahía. por la puerta del fondo. Sobre todo por aquella idiotez del Tribunal de Justicia. No soy de palo. lo haría en contra de él. aplicado a los estudios. Alfredo. Pero. Gusto mucho de padrino. citaba a la mujer de Nacib. pero si yo votase. Se decía que había sido un bandido conocido por el nombre de Fagundes. en cambio. visitaba electores. hablando del retorno a los tiempos del bandidismo en la zona del cacao. ¿No te alcanzan? ¿Por qué te enredas con mujeres casadas? Florencio no nació para cornudo. huyendo hasta del secretario de la Intendencia de Itabuna. que en seguida se abren todas las ventanas de la calle para espiar.. Pero ni quería que se hablase de ello. Pero. Si llega a saber. ¡mire que adornarle con cuernos al pobre Florencio! –Yo no tengo la culpa. en Coriolano y algunos pocos más. Mundinho había revuelto mucha gente en Río. Había engordado al salir del hospital.. aprovechando las vacaciones de la Cámara. lleno de ternura: –Opositor del diablo. un muchachito. decía gue el pueblo estaba con él. que el negro hubiese muerto sin hablar. enfrentando la ciudad entera. Aristóteles. Amancio Leal miraba al hijo con el ojo sano. sólo pensaba en mujeres. que casó con una fogosa hija de sirios en Bahía.

Para preservar su neutralidad (el pesebre. con Tonico. Él habló con las Dos Reis. Uno y otro cubrieron de frases bonitas las cabezas plateadas de las solteronas. la roía el despecho.Jorge Amado Gabriela. ya puro hueso y piel. Gabriela le sonrió tímidamente. Nacib dijo en voz alta. Lo había hecho a propósito. No por el desprecio de la mujer del agrónomo. De Itapirá habían llegado doña Vera y doña Angela. Tan bonita y educada.. Después de presentarla a doña Angela. y al pasar bien cerca de la hermana y del cuñado. Era muy animado y un director de primera. en que revivía. muy amable: –¿Cómo está. El Capitán les secreteó que si le daban sus votos obtendrían el apoyo oficial cuando fuera electo. de Ño– Gallo y del zapatero Felipe. ¡qué lindo era!. aplaudiendo extasiadas: –¡Qué maravilla! Pero no fue solamente la fama del pesebre tradicional lo que llegó a la ciudad distante. elogió a Joaquín. la hermana de Nacib examinaba despreciativamente a su modesta cuñada. Iban saliendo del brazo. El doctor Demóstenes también lo visitaba todos los días. doña Vera no descansó hasta conseguir arrastrar a Gabriela hasta un rincón. También había llegado la fama de la cocina de Gabriela. A 194 . estás más bonita que ninguna. Nilo se llamaba. Recortó figuras. Las manos se extendieron para saludarlo. y también flores. y Florita pidió un discurso al doctor Mauricio. Le enseñaba los pasos. paschás y sultanes orientales. le volvió la espalda. a quien la otra cercaba con risitas y agasajos. mi mujercita. Había decidido hablarle cuando estuvieran más cerca de fin de año. Abrían filas para que él pasara. Era la hora en que se animaba. dejaba de asistir? La casa se llenaba. pegándolas en cartones. hizo un buen casamiento. ¿Por qué no va por casa? Quiero que vaya un día a almorzar. le hacían lugar frente al pesebre. hasta de Itapirá. De eso la vengó poco después doña Vera. Más todavía la vengó el viejo Ramiro al entrar en la sala. Su hermano tuvo suerte. orgullosa. No podia faltar. Gabriela bajó los ojos. constituyendo la novedad de aquel año. sentada sin gracia en una silla. la Saad de Castro. clavo y canela Conversaba largamente con Amancio. La hermana de Nacib se estremecía de rabia. el bar de Nacib y la Asociación Comercial eran las únicas cosas que continuaban siendo neutrales ante las candidaturas electorales) Quinquina rogó al Doctor que hablase. Sin embargo. a pesar de la prohibición del médico. llevando el estandarte. de Agua Preta. y así fue como aparecieron en el democrático pesebre algunos mahometanos. y ahora trabajaba en las dársenas de Ilhéus. le sonreía. doña Gabriela? Hace tiempo que no la veo. Para diversión de Juan Fulgencio. salió una noche para ir a la inauguración del pesebre de las hermanas Dos Reis. para que ellos escucharan: –Bié. Para ver el grandioso pesebre venía gente de lejos: de Itabuna. para pedirle las recetas de sus salsas. Familias enteras. también Nacib la vengó cuando vino a buscarla. Cuando él vio a Gabriela dejó a todo el mundo y se aproximó a ella. De vez en cuando le auscultaba el corazón. Nacib jamás dejaría que ella saliera en el "Terno de Reis". con Melk. Había sido marinero. Con la sala repleta. También llegaron de Agua Preta la hermana de Nacib y su marido. ella cantaba. los ojos recobraban su antigua luz sólo cuando hablaba de política. sino porque con la hermana en la ciudad. bailaba. Jerusa. Quien dirigía los ensayos era aquel mozo con olor a mar que ella encontrara en el "Pega–Duro". Don Nacib era bueno. estrechando su mano. En la fiesta de inauguración del pesebre. Gabriela lo había sabido por doña Arminda. que estaban colgados sobre el establo. y cómo empuñar el estandarte. estaba triste. Quedó triste Gabriela. los detalles de sus platos. Porque ahora pasaba parte del día acostado en su cama. de Pirangi. Pero no aparecieron por la casa del hermano. En la casa del tío de Nacib había encontrado unas revistas de Siria. No por el desprecio de la cuñada. con su andar vacilante. Gabriela había ayudado a Quinquina y a Florita en los trabajos finales. Y por fin. la noche de la cace ría a Fagundes.. doña Vera le había dicho: –Su cuñada es un encanto. Joaquín había construido hidroaviones en cartulina. ¿Y quién. al lado del abuelo. en la ciudad. vestida de pastora. le hablaba. con Nacib. Iba a los ensayos. le tomaba el pulso.

lo peor era eso: con la hermana en Ilhéus era imposible. Es claro que a él le gustaba verlo. Sobre el estandarte con los colores del "terno" y. Pero Gabriela volvía temprano a casa. Con la hermana en la ciudad. no podía. con aquella combinación tan vistosa de colores. Nílo. el Niño Jesús y su cordero. Gabriela. Bié. Dora se afligía: –¿Ya le habló. su vestido de fiesta y sus zapatos apretados. entre veintidós pastoras llevando linternas.. por lo menos aprovecharía los ensayos. hasta bailaban después de los ensayos. Quiero que Bié sea la más bonita de la fiesta. ni valía la pena hablar.. nunca se vio absurdo mayor. vestida de satén azul y rojo. la sentó en las rodillas. el "coronel" Ramiro. Así.. Tanto ofenderlo. Lloró toda aquella tarde sobre el vestid o de satén. Y tenía razón. los bailes se prolongaban hasta la madrugada. ¿cómo podría Nacib consentir? Jamás podría. Sentada en el baile.. sus amigos del bar. que aplaudía en el bar. Gabriela. En Ilhéus no se hablaba de otra cosa que del "réveillon" del Club Progreso. y su cuñado. las señoras de la alta sociedad. Llegaban vestidos de Bahía. no podía disminuirlo ante el cuñado doctor.. todo inflado de vientos por su anillo de "doctor". toda ella una bolsa de soberbia. En vez de los acostumbrados bailes en las casas de familia.. –No te pongas triste. organizado por las jovencitas y los estudiantes. sin nombre. Los sábados. el mozo con olor a mar. Rió. Sobre la corona dorada. doña Gabriela? ¿Quiere que yo le hable? Ahora estaba todo terminado. tanto lastimarlo. Nacib jamás dejaría que ella saliera con el "terno" por las calles llevando el estandarte con el Niñito Jesús. era imposible. sus canciones y su estandarte. ¿Quién llevaría el estandarte? Dora había quedado desalentada. pegado en el medio. Imposible. . retorciendo el cuerpo en el baile de pasos menudos. que por esas cosas el marido la había abandonado. sin situación social. la sociedad de Ilhéus se reuniría en los salones del Club Progreso. la primera de todas. imposible pensar en tal cosa. casi sobre la víspera.. saliendo a bailar en un "terno de reis"? Y nada de venir con el ejemplo de Dora. distinguida. de acuerdo. –Para que lo uses en el baile de Año Nuevo –dijo él–. no podía ofenderlo en presencia de la hermana. al volver a la casa. pero por dentro lloraba. Bié necesita convencerse de que ya no es más una pobre sirvienta sin familia. ríete un poquito. en un baile sin precedentes. no había escondido su decepción. azul y rojo. ¿Qué diría el pueblo de Ilhéus. si él no lo permitía. Él la tomó.. que hasta les mandaba servir una vuelta de cerveza. que llegó como todos los años a pasar la Navidad con su marido. llevando en la cabeza corona dorada de cartón. ¿quién iba a negarlo? ¿Pero. tan lindo.A ver. Gabriela estaría con su mantilla de encaje. él tenía razón.Jorge Amado Gabriela. Había dejado para cuando estuvieran más cerca de fin de año. desdeñosa y arrogante. clavo y canela veces. Bié. Gabriela. Esa misma noche saldría el "terno" con sus linternas. con los ojos bajos. callada. LA PASTORA GABRIELA O DE LA SEÑORA SAAD EN EL "RÉVEILLON" ¿Qué va a decir mi hermana. empuñando el estandarte. ¿Cómo imaginar a la señora Saad al frente del "terno".. Las modistas no alcanzaban a cumplir con tanto trabajo. qué idea más loca. Y con eso de la hermana. él tenía razón. ¿ A quién no les gustaba? Era bonito. 195 . la más importante de todas? Imposible. con una estrella. tal vez a ella le tocara llevar el estandarte. cosiendo para los otros. sin fecha de nacimiento. que tanto la distinguía? Imposible. Él tenía razón. un echarpe caro. En el tal "réveillon". las mesas estaban reservadas con anticipación. el hablarle. ella había visto a alguna señora casada. Gabriela. Solamente Miquelina se había mostrado contenta. no fuese que don Nacib llegara. sin saber cómo comportarse. la pastora Gabriela. los sastres no cesaban de probar trajes de hombre de brin blanco HJ. Y todavía con su hermana en la ciudad. No la consoló el regalo que él le trajera a la noche. la bestia de mi cuñado? No. bajó la cabeza. bordado a franjas. Hasta el Míster iría con su mujer.. dejándola atada a la máquina.

Iracema tenía muchos festejantes. sudando como el que más. ofrecido por la gentil señorita Iracema. Seis tazas de café. con los ojos: a ver que papel harían cuando el rematador anunciase su regalo. Ari Santos. El "coronel" Amancio. Iracema sonreía. señores míos. Nacib la dejó con ellos. daba un frío en el ombligo. Como no. estudiante de quinto año de medicina. ¡ah! era bueno de más. Por allí paseaba Tonico con doña Olga. subían las ofertas.. capaz de hacer aumentar la oferta. tan lejos de ella ultimamente no resistió y vino para comentarlo. Brillante de metales. ya no estaba. don Mundinho . A veces dos "coroneles" se candidataban al mismo recuerdo. . ¡Diez mil! San Sebastián le estará eternamente agradecido. los novios sonreían tomados del brazo. y dio un salto hasta el bar para ver como marchaba el movimiento. Ari Santos. solamente. llegando a mil y dos mil cruzeiros. Causando tantos comentarios que el negrito Tuísca. látigo y casa de los locos. Se murmuraba de un amor en Bahía. Tanto había entonces por las calles de Ilhéus. seis platos para masas. "Soares Hermanos". Fue dos veces a la rueda gigante. Había remates de diversos objetos a beneficio de la iglesia.. Nacib le dijo: –La víspera de Navidad no voy al bar. Amancio Leal había dado cinco mil cruzeiros por seis servilletas. en una disputa con Ribeirito. –Ocho –aumentaba un empleado de comercio. Voy a pasar por allá. –Diez –gritaba un estudiante de De recho. y a la noche a las "kermesses". Los muchachos los compraban. nada quería con los jóvenes de Ilhéus. –¿Cuánto me dan por el juego de té? –Mil cruzeiros –dijo Tonico. –Ah. sin festejante! Toda orgullosa. andaba gratis por haber ayudado a pegar los carteles en las calles de la ciudad. Cada una deseaba que su regalo a San Sebastián fuese vendido más caro que los otros. A la hora del remate vino gente del bar. Las mozas casaderas animaban a festejantes y novios. calzando botines –¡él también!–. Oferta de Epaminondas. se había ido al cabaret. donado por la joven Jerusa Bastos. El negrito Tuísca.. El de Iracema había batido un récord: el plato de masas había sido llevado por ocho mil cruzeiros. Las jóvenes se entremiraban en una rivalidad de precios. ¿Cuánto vale? Ari Santos exhibía una taza pequeña. Masas hechas por sus propias manos. y alguno que otro amigo de su abuelo–. de tanto gritar. Señorita Jerusa. –Mil quinientos cruzeiros. ¿quiere tener la gentileza de entregarle la prenda al caballero? ¡Diez mil!. los enamorados cambiaban señales. Crecía la estimación. Eso ya era despilfarrar. doña Olga. don Mundinho. con sus platos. clavo y canela Sólo consiguió animarla un poco. con ropa nueva. para verlo y participar del mismo. sudaba en la tarima. este dinero es para la 196 . ¡Aquello sí que valía la pena! Anduvo en todo con don Nacib. Como saben. vendían regalos.. ¿Cuánto me ofrecen? –Cinco cruzeiros –ofreció un académico de Medicina. cuando al descampado "Do Unháo" llegó el Parque. En las barracas. Y al látigo. su plato de masas. hacerla dejar de llorar. el socio más joven de una tienda de géneros. a cargo de las estudiantas. era el rematador. –Un juego de té. con rueda gigante. ¿Quién da más? –¡Diez mil! –¿Cómo? ¿Quién habló? Hagan el favor de no hacer bromas. Mil quinientos ofreció Gabriela. su juego de tazas no hubiera dado nada. Los festejantes y novios gastaban dinero. Las familias llenaban la plaza. ¡Pobre Jerusa. victoriosa. '' ¡Diez mil! –repitió Mundinho Falcáo. y otras piezas. tirar el dinero a la calle. Por la noche fueron a las "kermesses" frente a la iglesia de San Sebastián. un exceso de iluminación. muy disputado era su portal de amoríos. Vamos a ir a la tarde al Parque. y por lo mismo. con Nacib nuevamente a su lado. Aquella noche. Si su familia no hubiera entrado en las ofertas –su tío Tonico.. Anunciaba: –Un plato de masas. Salió mareada de la casa de locos.Jorge Amado Gabriela. caballitos. elevando las ofertas con tal de verlas sonreír. "El Parque de la China".

La víspera de –Año Nuevo. fue aplaudido. con casa puesta en Río. Jerusa fue a buscar la caja con las tazas. Tampoco con Jerusa. Hizo un discurso. Las salas estaban esme – radamente adornadas con serpentinas y flores artificiales. elegante señor de la capital. Fue una fiesta tan importante y comentada. estaría en las calles. El exportador respondió. en la avenida de la playa. con sus pastoras alegres y su estandarte bordado.. –Siempre la gentuza de pueblo es más bonita –confesaban. Era una hija del pueblo perdida en ese rumor de conversaciones que no entendía. ¿cómo entenderlo? Todas ellas. bebiendo refrescos. de envidias. Dentro de poco el "terno dos reis". No porque hubiera recordado a Jerusa. elegantes y libres. combatía en una lucha a muerte a la familia de los Bastos. Tónico Bastos escuchaba la conversación. Con Anabela. Corría el champagne. Prometí pasar el año nuevo en Itabuna. Pero los dueños de la fiesta eran los jóvenes. de los bares. porque apenas si las miraba. Muchas gracias. –Deseo que se divierta y que tenga un feliz Año Nuevo. Él y el Doctor. Así. lo arrastraba a ataques al corazón. desde Iracema hasta Diva. Gano un lugar en el cielo. . Pero amoríos con muchachas solteras nunca había tenido. Una lucha con periódicos quemados. regalaba diez mil cruzeiros. ¡Ese Mundinho Falcáo. le apretaba justo la punta del dedo! Sus pies no habían nacido para andar calzados. le disputaba los cargos. bailando.. y la gente decía que solamente en Río era posible ver un baile de esos. reunidos en atados en los bolsillos. Las jóvenes reían en las salas. entregándolas luego al exportador. Pero estaba tan bonita que hasta las más presuntuosas señoras –hasta la del doctor De móstenes. junto a las bebidas más caras. retirábase para su casa. hombres castigados y atentados de muerte. clavo y canela construcción de la futura iglesia. Saludó a Mundinho con una sonrisa. que salvara el prestigio de los Bastos. o al sur. Si no nos encontramos allá.. 197 . tan rico y elegante! –No valía tanto –dijo Jerusa. asistió a la inauguración de la feria de ganado. enemigo de los bailes. quedo bien con los santos. fea y presumida– no pudieron negar que aquella mulata era la mujer más hermosa de la fiesta. se metió en el coche y volvió para Ilhéus. por media docena de tazas de loza barata. Mundinho estuvo en Itabuna. Algunos usaban "smoking" a pesar del calor. disimulaban el aire achabacanado de los "coroneles". en los terciopelos. Valió la pena: la fiesta fue una belleza. encubría cierta falta de distinción. rico y soltero. oferta de la nieta de su enemigo. estallando en los "crépe de Chine". Y.Jorge Amado Gabriela. Ella sonrió. Parando delante de las casas. Con ninguna de ellas. en las alhajas. de lujos que no la atraían. asistió. Hacía frente al viejo Ramiro. sino porque quería pasar la noche de fin de año con sus amigos. –Soy un pecador. Era un loco. cantando. El lujo. en los "taffetas". A veces las veían pasar. su hablar campesino. y sin poder resistir. como los billetes de quinientos cruzeiros. ¿Qué significaba? Ese Mundinho podrido en plata. cierto aire de campesinas. elegante y amigo de los viajes. almorzó con Aristóteles. Todavía soñaba con un acuerdo de último momento. apantallándose con abanicos. una iglesia enorme que reemplazará a la actual. Jerusa sonrió cuando vio a Mundinho Falcáo conversando con el árabe Nacib y la buena Gabriela que mal podía mantenerse en pie. coqueteando. de algunas señoras. No entendía bien a ese tipo. Las jóvenes conocían sus historias con mujerzuelas. en dos relucientes billetes de cinco mil. en el Club Progreso. vanidades y dimes–y–diretes que no la tentaban. por sus manos. –También yo se lo deseo a usted. el dinero ya está aquí. importante mejora que atraería al municipio el comercio de bovinos de toda la región. suspiraban por él. Don Mundinho. al mismo tiempo. tanto como otras mandadas buscar a Bahía. que hasta Juan Fulgencio. ¡Zapato desgraciado. yendo constantemente a Bahía. preguntó: –¿Va al "réveillon"? –Todavía no sé. Las muchachas derrotadas comentaban aquella locura. en este mismo lugar.

queriendo irse a la cama. no se atrevían a perturbar la fiesta de los ricos. Bailaba con gracia. Pero Gloria demoraba. con Ari. Nilo pitando. Los Reyes Magos saludan en el pesebre de Belén. del Pontal. el vaquero. Nacib se reunió a ella. bailando sobre todo en la sala del fondo. Gabriela bailó con Nacib. y fue de las primeras en llegar. Jóvenes y muchachas reían. Explotaban en las mesas los corchos de champagne. cansado. mirando el piso. Fiesta animada. Muchachos y chicas reían y se divertían. Por debajo del mantel. Gloria miraba. Nilo. él mismo lo decía. para beber. comerían masitas. cuando ya el público de la calle se había reducido a unas pocas personas –hacía mucho que Gloria se retiró y con ella el "coronel" Coriolano– se oyó. sólo estaba Josué. La hermana de Nacib y su marido. un samba de rueda. también. la orquesta silenció el baile. el "bumba–meuboi" todo. Se detuvo frente al Club Progreso. de la Conquista. como un sacerdote en un rito difícil. Tonico. empujaba a doña Olga en un tango argentino. Miquelina con el estandarte. Iracema. El "buey" descansaba un momento. al frente de los mozos. y todos cantando y bailando. viniendo de la calle. Baile para ella era otra cosa. Gabriela levantó la cabeza. aplaudían. Pero Plinio Aragá. La "caapora". clavo y canela pidiendo permiso para entrar. No le gustaba bailar. un "coco" bien agitado. vals. toda envuelta en lujo. comenzaban a conversar. todos corrieron a las puertas y ventanas. un "maxixe" (Bailes populares) bien vivo. y se pasaba la mano por el pie dolorido. como por casualidad. a conversar. música de "cavaquinhos" y violines. beberían licores. de flautas y pandeiros. bailaba con Jerusa.Jorge Amado Gabriela. el ex marinero. foxtrot. Volvieron a bailar. Alrededor de las once horas. A su lado. del otro lado del río. Bailando por la calle. Se quedaba callada. Apoyado contra una ventana. Rodando en los brazos de un caballero. Esa noche de Año Nuevo. Como gran favor la saludaban. a reír animadas con la mujer de Juan Fulgencio. Diva. donde habían prohibido la entrada a los viejos. disputado por las jóvenes. con la buena esposa de Juan Fulgencio. Gabriela se quitaba el zapato. en ese mismo momento venían llegando el buey. con Tónico. Las puertas se abrirían para que bailaran y cantaran en los salones. simulando no verla. O una polca tocada en un acordeón. Mundinho Falcáo. De la plaza Seabra. levantando el estandarte. No podía engañarse. nada de eso le gustaba. Cariolano. Miquelina en el medio. Desanimado. con un vaso en la mano. En el amontonamiento popular que ocupaba la vereda y la calle. miraba hacia afuera. con un pito en la boca comandando todo. hasta a Gabriela invitó. y las dos de reyes. Hacía esfuerzos por no bostezar. Venían señoras. era la rama de Gloria. Gabriela se calzó el zapato. mirando en la ventana el rostro delgado de Josué. revoleando las nalgas flacas. Su baile. dos. Y voces cantando canciones de "reisados". las pastorcitas cantaban: Soy linda pastorcita vengo a adorar a Jesús. de la Isla de las Cobras. Nacib metíase en las ruedas masculinas. todavía con aquellos zapatos mordiendo su dedo desparramado. Soy linda pastorcita 198 . Tango argentino. sentábanse a la mesa. para divertirse en las calles de Ilhéus. con el Capitán. también bailaban. más de diez "ternos" y "bumba–meu–boi" saldrían del "Unháo". Allí no pedían permiso para entrar. Era el "terno" de Dora. Aparentaban no verla. trajo botellas de cerveza para distribuir. a cantar. pero no eran esos los bailes que le gustaban. Menos. La calle se había llenado con la gente del baile. muy duros. la hermana y el cuñado estaban bien cerca. Las pastorcitas con sus linternas. Después la dejaba en la mesa. tres veces en la noche había arrastrado el pie con Gabriela. le preguntaban como estaba de salud.

clavo y canela Gabriela ya no veía nada que no fuera el "terno de Reis". entraba en el "terno". Nilo con su silbato. Ari Santos. los de éste último en loor de Ofenísia.. la cara alargándose de vergüenza y tristeza. Los estudiantes organizaron un sarao literario. Diva. –Lo que esos muchachos quieren es baile. alegre madre de seis hijos. organizador de la Biblioteca con la inestimable ayuda de Juan Fulgencio. Mundinho Falcáo arrebató el silbato de la boca de Nilo. oro y luz. Los estudiantes consideraban un deber transformar la sencilla inauguración de la biblioteca de la Asociación de Comercio en una fiesta de hacer época. con su insolente nariz. las pastoras bailaban. Jerusa ejecutó Chopin al piano. Josué. Fue una clase de fiesta hasta entonces desconocida en Ilhéus. el "bumba–meu–boi" iba adelante.. ambos porque eran candidatos a Intendente. aquello le parecía una caricatura risible. vio en la idea de los estudiantes excelente oportunidad para la propaganda de su candidatura a Intendente. La señora de Juan Fulgencio. en un adornado discurso. Como igualmente lo destacó el joven Silvio Ribero. Miquelina con el estandarte. En la cola del "terno". a otras calles a bailar. el primero como bibliotecario de la Asociación. Miquelina hacía flamear el estandarte en la noche. Al frente. además de personalidades como el Doctor.Jorge Amado de plata. El "terno" marchaba. Además de los poemas de Ari y Josué. estudiante de segundo año de medicina. Avanzó un joven. tomó la linterna de manos de una pastora. otras desenvueltas y seguras de sí. DE LA NOBLE OFENISIA ACONTECIMIENTOS Y FRAUDES A LA PLEBEYA GABRIELA CON VARIADOS Aquel comienzo de año se sucedieron las realizaciones y los intentos. el segundo como orador oficial. Otras señoras también.. Las pastorcitas ya van a otra parte a cantar. Su cuerpo se contorsionó. no veía a Tonico. el Capitán y el doctor Mauricio. dichos por los propios autores. las pastoras se formaban. El Capitán. cantó una romanza. Nilo pitaba. tenía razón cuando decía. declamando poemas en público. Aquella biblioteca era la primera de Ilhéus (la del "Gremio Rui Barbosa" se reducía a un pequeño estante de libros. que poseía un tono de voz claro y agradable. Gabriela se descalzó los zapatos. sin embargo. Ni siquiera a la cuñada. Gabriela. sus pies liberados crearon la danza. la bondad en persona. . Iban a otra parte. consiguiendo material pago para el diario de Río. la hermana de Nacib y su marido doctor. Gabriela. arrancó el estandarte de las manos de Miquelina. No veía a Nacib. argumentando con Ataulfo. también. casi todos de poesía). y el Capitán. las pastoras con sus linternas. Ilhéus conoció novedades y escándalos. con el estandarte en la mano. Pero para la gente de Ilhéus era una fiesta encantadora. El baile entero se trasladó a la calle. La novedad mayor la constituyeron las jóvenes del colegio de monjas y de la sociedad de Ilhéus. Por otra parte. sus nalgas parecieron quebrarse. Otra vez sonaba el silbato. Al inspector del colegio que había quedado para visitar Itabuna. hijo de Ribeirito.. la cuñada exclamó: "¡Oh!" Jerusa miró y vio a Nacib casi llorando. se puso a bailar. Rodaron por la sala los versos de Bilac. El Míster y la mujer cayeron también en el baile. sí. los pueblos y estancias vecinas. –había protestado el presidente Ataulfo. Con mi canto adormezco Al Niño Jesús. Iracema tomó la linterna de Dora. de Castro Alves y del poeta Teodoro de Castro. Algunas tímidas y vergonzosas. poseía un significado especial. corrió hacia adelante. Y entonces también ella avanzó. otro también. y Josué . Hablaron. que los muchachos no querían solamente divertirse. de Raimundo Correia. . no veía a nadie. del que participaron varios de ellos. 199 .

De ella se habló en las casas. días de la publicación del libro del Doctor. compuesto e impreso allí mismo. ¿No la viste en el baile de Año Nuevo? ¿Quién arrastró a todo el mundo a la calle. Allí estaba la historia romántica en todos sus detalles. que iría a ejercer notable influencia en el desarrollo de la vida cultural de la ciudad. que nuestra abuela Ofenísia cambió un poco de físico en el opúsculo del Doctor? Antes. en llhéus. era una flacucha parca de carnes como un trozo de charque. y como subtítulo. en la tipografía de Juan Fulgencio por el maestro Joaquín. sus perdidas miradas. por la avenida de la playa. escribió para otro diario de Bahía seis páginas laudatorias en las que cantó la pasión de Ofenísia. Si bien es cierto que un crítico de la capital. halló el delgado volumen ilegible y "de una estupidez más allá de todos los límites admisibles". entre paréntesis: ("Ecos de una vieja polémica"). en discursos y en versos. en los trenes. desde Mundo Nuevo.. Ante los suspiros de la española. fue hecha por Ño–Gallo. Juan. Folleto que vino a coronar de gloria la venerable cabeza del ilustre ilheense. También habíase inaugurado la clínica del doctor Demóstenes. Otra observación curiosa. donde se dedicaba a construir una cuarta familia. La Asociación mandó venir de Belmonte para dirigir la Biblioteca. fueron días de Ofenisia y no de Gabriela. Ella tiene alguna cosa . ya que publicando apenas los capítulos referentes a Ofenísia y su mentado caso con el Emperador Pedro II. Todo el mundo votaría por ella. al poeta Sosígenes Costa. de algunos capítulos del memorable libro del Doctor: "La historia de la familia Avila y de la ciudad de Ilhéus"? No con ese título. al recordar versos de Teodoro para Ofenísia. en los diarios y en los bares. exhalando perfume en mitad de un ramo de flores de papel.. autor de mordaces epigramas contra las más puras glorias bahianas. –Las mujeres no. y que se convirtió en serio rival del "Bataclán" y del "Trianón". si bien ésta poco literaria. ciertamente envidioso. Aquellos días. compadre. directamente de Río. el dueño del "Trago de Oro". se apasionó perdidamente por Mundinho Falcáo. Cierta española nova ta. En el librito engordó. ¿Sabes en lo que pienso? en una flor de jardín. porque importaba atracciones y mujeres. Estos últimos acontecimientos pasaron en el nuevo cabaret "El Dorado". conversando con Juan Fulgencio en la Papelería: –¿Te diste cuenta. Y el nombre se hizo tan popular que ella lo llevó consigo hasta después de su partida de Ilhéus para los "garimpos"(campamentos de mineración clandestinos) de Minas Gerais.Jorge Amado Gabriela. a la hora de la cena. ¿cómo pasar en silencio la publicación en un pequeño volumen.. mira la página catorce. con su risa viva y sin maldad: –¿Quién no se apasionó por ella en esta ciudad? Si fuera candidato a Intendente derrotaría al Capitán y a Mauricio juntos. Era propiedad de Plinio Aragá. –Las mujeres no tienen derecho al voto. Ochenta páginas en cuerpo siete de erudición e hipótesis.. en el Club Progreso –ahora en constante animación de bailes íntimos y té danzantes–. de difícil prosa al estilo del siglo XVI. después de Año Nuevo. Siguieron luego los bailes. algunas la votaban. No hay nada que me guste más que ver a Gabriela en medio de un montón de gente. ¿Sabes a quién se parece el retrato de ahora? A Gabriela . instalado en enero. Y aun así. Pero tratábase de un individuo de malos bofes. sin embargo. –¡Una belleza! –comentó Quinquina. entre jóvenes y chicas en los paseos vespertinos. verdadera.. con bendición del obispo y discurso del doctor Mauricio. Hasta en los cabarets. Pero el exportador estaba muy ocupado con una cantante popular que trajo de Río en su último viaje. Una nueva ola de popularidad envolvió la memoria de la noble Avila que suspiró apasionadamente por las barbas reales. clavo y canela –Da gusto verlo –concordó Florita. camoeniana. "precursora de la idea del amor libre en el Brasil". Y al hablar de cultura y de libros. en seguida un gracioso la bautizó "Ofenisia". precisamente. de nariz ganchuda y ojos negros. Rió Juan Pulgéncio. mereció del Doctor el modesto título de "Una pasión histórica".. en los ómnibus. En compensación. algo que nadie tiene.. que impulsa los descubrimientos. recuerdo muy bien. La sala de 200 . hambriento ratón de redacción. el eminente vate Argileu Palmeira. a bailar el "reisado"? Creo que esa es la fuerza que hace las revoluciones. habituales.. y quedaba en el puerto. naturalmente. con abundancia de citas de autores y de versos de Teodoro.

Para el restaurante tendría que contratar dos o tres ayudantes de cocina. El propio Tonico era de esa opinión. El árabe andaba nuevamente alegre. apenas dirigiendo. o del "Lloyd". los encargos hechos a Río. y dos empleados de comercio continuaban allí. revolver un poco entre las cacerolas. un edificio colosal. una sala clara. cuando aún no temía por su partida. tuvo como primer huésped. con la historia del "terno". cantando sus canciones. Ya tenía albañil y pintor contratado para transformar el piso. con nombre largo y complicado. sin separarse del fogón. No con aquella completa alegría de los primeros tiempos de Gabriela. Apenas si podía lavar los platos. Pero era Gabriela quién preparaba la comida. Pues esa misma tarde agarró en flagrante delito a Pico–Fino. en una joya. un asilo para ancianos y mendigos. Otra novedad fue el "Periódico del Sur". El arquitecto loco había diseñado el interior del restaurante. que pasó a ser diario. Ya había encargado a Río. arreglando la casa. Se acostumbraba con ese amor de esposa. 201 . y retornó a semanario unos meses después. más tranquilo y dulce.– de cinco pisos. ocurrió aquel milagro: hasta él acabó bailando en la calle. le respondía. un campo de deportes. Era casi exclusivamente político. con cocina moderna. es verdad. calzada con chinelas. jugando con el gato. a integrar la alta sociedad local. ella continuaba andando por la casa vestida como una pobretona. de que el "juego do bicho" se mudaba a una sala del centro comercial. La casa era pequeña. Los estudiantes dirigieron una proclama al pueblo. La desgracia sucedió una tarde clara. conversando y bebiendo "Caña de Ilhéus". por intermedio de Mundinho. Ya varios inquilinos se habían mudado del piso de arriba. la agencia de una compañía de navegación. en un barco de la "Costera". Lo que más lo enojaba era que ella no quería sirvienta. pidiendo sus votos para el candidato a Intendente que se comprometió a construir el Colegio Municipal. su socio capitalista. Tratando diariame nte con gente fina. No se sorprendió. Cuando Nacib había pensado que todo se venía aguas abajo. y atacaba a Mundinho Falcáo. a todo eso y mucho más. buscando otro alojamiento. al célebre "Rubio". Fue instalado un viceconsulado de Suecia y. Nacib los apuraba. Solamente el "jogo do bicho". Sobre todo porque ella continuaba cocinando para él y para el bar. herido de un tiro en el hombro como resultado de una pelea en el "Pega –Duro". El "Diario de Ilhéus". por el mismo diario. porque desde hacía algún tiempo Nacib venía desconfiando. Un nuevo hotel estaba siendo construido en el puerto. Era agente de la compañía sueca y vicecónsul. luego de la inauguración oficial. Exigía uno de esos grandes fogones de ladrillos. A pesar del suceso que tuviera la noche de Año Nuevo. pero aún así daba trabajo. Ella se resistía. cocinando. Todo fue discutido con el albañil y con el pintor. Ya no se quejaba de desinterés en la cama. Él mismo andaba medio cansado: en la época de vacaciones el bar daba un trabajo infernal. a un gringo largo como una vara. que quemaban leña. ¿Y no habían venido su hermana y su cuñado. sucio y dividido por tabiques. De vez en cuando se veía en el bar de Nacib. sería preciso que ella se decidiese de una vez por todas a comportarse como una señora de sociedad. por una coincidencia que escapó al ojo de doña Arminda. Tampoco ahora tal cosa lo preocupaba. No tardarían en llegar. por intermedio del "Diario de Ilhéus". una cantidad de cosas. y a alargar hasta Pirangi la carretera. en el mismo lugar.Jorge Amado Gabriela. Gabriela no había querido oír hablar de fogones de metal. Aristóteles y al Capitán en todos los números. en compañía de Mundinho Falcáo. a visitarlos y a conocer a Gabriela? ¿Por qué. entonces. o cortar la carne. Al otro día el Capitán se comprometía. Es verdad que duró poco. clavo y canela operaciones adonde fuera llevado Aristóteles. robando dinero de la caja. cuando él gozaba de perfecta tranquilidad de espíritu y se alegraba con la noticia. menos violento. recién recibida. Se anunciaba para dentro de poco tiempo el restaurante de Nacib. La propia sirvienta se quejaba de "que doña Gabriela no la dejaba hacer nada". con lo que Gabriela aparecería como señora y dueña. pero para ser enteramente feliz. riendo a gritos con todos los que conversaban con ella? Contaba con el restaurante para terminar de educarla. y pasivamente. después. Sólo le faltaba apurar la salida de los dos empleados de tienda.

él no creía. co menzó a insultarlo: –¡Ladrón es usted. y él saltó fuera del mostrador. don Nacib. Largó la camisa y Pico–Fino salió corriendo. bastante después del casamiento. Después de matarla. Como si le hubieran arrancado el alma. para matarla allí mismo como debía hacerlo un buen ilheense. –¡Venga a pegarme. y apagó la luz. sonriendo. ¿ya no sufriría? Era un dolor sin límites lo que sentía. demasiado dolorido para interrolgarla. –Todo el mundo lo sabe. turco de mierda! ¡Falsificador de bebidas! ¡Que roba en las cuentas! Lo siguió golpeando. sordo. desgraciado. Escuchaba. Don Nacib estaba llorando.. detalles. Cuando llegó.. ella había despertado. para saber la verdad de su boca. don Nacib. Suélteme. y le dio con alma y vida en la cara: –¡Para que aprendas a no robar! Lo soltó. No durmió en toda la noche. Suélteme. Desde el tiempo en que la contratara en el "mercado de los esclavos" venía ocurriendo. Le daría una lección para corregirlo. después que sale de aquí. cubriéndose la cara con las manos. –Don Nacib. Alejábase del calor de su cuerpo. y rápido –lo agarraba con tanta fuerza que le había roto la camisa. pero ni aún así pensó en despedirlo. lo había besado en el rostro. Tonico era reciente. A pesar de todo. en el reservado del pócker.Jorge Amado Gabriela. gritando– ¡Turco cabrón. Él se arrancó del pecho herido unas palabras: –Estoy muy cansado... Chico hacía desfilar nombres. Pero Pico–Fino. –Fue Chico–Pereza que me contó. –¿Con Tonico? Cuenta todo.. se ríen de usted. o te parto la cara.. hijo de puta! ¿Por qué no vigila a su mujer? ¿No le duelen los cuernos? Nacib se acercó... Don Nacib. don Tonico se mete en su casa. Se dio vuelta para el otro lado. sin movimientos. Ella se acercó. clavo y canela Pero perdió la cabeza. y consiguió agarrarlo: –¿Qué es lo que estás diciendo? Pico–Fino tuvo miedo de la cara del árabe: –Nada. sin pensamientos. No podía dormir. –¿Qué cosa? –Que ella anda metida con don Tonico. Lo agarró de la camisa. –¿Qué es lo que sabes? Hablá. –Todos los días. ver con sus propios ojos.. Lo peor fue a la noche. y le dio unos cuantos golpes: –¡Ladrón! ¡Ratero! Lo curioso es que no pensaba despedirlo. ¿por qué no podía ser todo una mentira? Quería tener pruebas. –Estás mintiendo. 202 . procurando colocar la nalga bajo su pierna. eso sí.. acostado en el borde mismo de la cama. insultando y llorando: –¿Por qué no le va a pegar a su madre? ¿O a su mujer? –Callate la boca o te voy a pegar de verdad.! –huía en dirección a la puerta. teniéndola en la misma cama. Nacib se quedó parado... Así lo encontró Chico–Pereza al volver de la fábrica de hielo.. un vacío por dentro. Puso a Chico–Pereza en confesión.. ciego. que cayera detrás del mostrador por efecto de las cachetadas.

Todas aquellas terribles historias de Siria que él contaba. 203 . Gabriela sonreía. A LA BENEMÉRITA COFRADÍA DE SAN CORNELIO. Él todavía continuaba golpeando cuando Juan Fulgencio llegó y ella se cubrió con la sábana. Chico–Pereza le dijo a Juan Fulgencio. saltando la pared baja. con golpes que dejaban manchas de un violáceo oscuro sobre su carne color de canela? Ella tampoco habló. cruel e indiscutida? ¿Escrupulosamente cumplida siempre que se presentaba la ocasión y la necesidad? El honor de un marido engañado. Desnudo. hacia el lado de la playa. Nacib! Estaba dándole sólo algunos consejos. y sin peligro de errar el tiro. Tonico. y Tonico rodó de la orilla de la cama para luego ponerse en pie de un salto. y se dirigió a su casa. Tonico venía corriendo. don Juan! ¡Don Nacib fue a matar a doña Gabriel a y a don Tonico! –¿Qué historia es esa? Le contó todo en pocas palabras y Juan Fulgencio echó a correr hacia allá. O DE CÓMO LA SEÑORA SAAD VOLVIÓ A SER GABRIELA Desnuda. con el saco y la camisa en la mano. solamente. extendida en la cama de matrimonio. No sentía odio ni amor. cuando sintió la nalga en fuego de Gabriela quemando su pierna? ¿No había jurado hacerlo? ¿Por qué no lo había hecho. lo metió en el cinturón. Dolor. entonces? ¿No tenía el revólver en la cintura. y halló que Nacib estaba de mal humor. Estaba vacío. Se engañaban quienes pensaron que fue por exceso de amor. por todo lo que sufriera en la tarde y en la noche de la víspera. sólo se lava con la sangre de los culpables. clavo y canela Al otro día fue temprano al bar. como si alguien le clavase despacito un puñal.. Sentía dolerle el corazón. La golpeaba mecánicamente como para relajar los nervios. DE CÓMO EL ÁRABE NACIB ROMPIÓ LA ANTIGUA LEY Y RENUNCIÓ. no lo había sacado del cajón del mostrador? ¿No quería seguir mirando a sus amigos de Ilhéus con la cabeza bien alta? Sin embargo. No la odiaba. el torso desnudo. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué. eran mentiras. apenas si la castigó silenciosamente. Sacó el revólver del cajón. sin una palabra. en seguida: –¡Venga. Tuvo tiempo de sobra para matarla. vacío como un florero sin flores. sentado en la orilla de la cama. Chico–Pereza trabajaba sin mirarlo. tampoco. por demasiado cariño. en la cama. No mató porque su naturaleza no era de las que matan. Con rabia podía golpear. CON HONRA. no lo había hecho. Había tiempo de sobra para disparar. acaso la antigua ley. Poco antes de las dos de la tarde. manotear sus cosas de encima de una silla y desaparecer. después de haber balbuceado. una cuenta atrasada. En aquel momento Nacib no la amaba. desapareciendo por los rincones. ¿Por qué no los había matado? ¿No había pensado hacerlo la noche anterior.. vistiéndose los pantalones sin calzoncillos por el corredor de la escandalizada doña Arminda. –¿Disgustos en casa? –No. sin nada por dentro.. Se engañaron quienes pensaron que no tuvo tiempo. Tonico había salido corriendo hacia el huerto. llorando en silencio recibía su castigo callada. Todo está bien. no dio un grito. Apenas dobló la iglesia oyó los gritos de doña Arminda. Pero no podía matar. No era cobarde. Nacib ni se acordó del revólver. no soltó un sollozo. Tonico apareció. Pico–Fino no apareció. con los ojos espesos de deseo. bebió su "amargo". y en aquella misma mañana.. todo afligido. en vez de matarla.Jorge Amado Gabriela. extendió la mano pesada y ofendida. Y castigaba sin piedad como cobrándose una deuda. Contó en el reloj quince minutos después de la salida de Tonico. tartamudeante: –¡No me mate. Se engañaron si creyeron que fue por cobardía. ¿Por qué no los había matado Nacib? ¿No era esa. y varias veces lo demostró. No hacía todavía un año que el "coronel" Jesuíno Mendonza la había puesto en práctica.

de espaldas: –Vuelvo a la noche. le dijo: –Basta. Le dije: hay ciertas flores que se marchitan en los floreros. O entre gente poco civilizada. uno sufre cuando quiere mucho. Volvió para encontrarlo en la misma posición. el árabe escondía la cabeza entre las manos. Nacib. –¿A mí? –Acuérdese. No le había dado importancia. hay gente que te busca. Solamente en Ilhéus todavía sucede eso. 204 . Nunca pude matar ni a los bichos dañinos. Quedó mucho tiempo en silencio. Se detuvo en la puerta del cuarto. para que los dejara solos. Nacib ni siquiera probó el café.. con la mirada perdida. Nacib ¿si en vez de ser su esposa.. fuera su amante. buscó un libro en el estante. Se sentó a su lado. para casamiento y marido. no. –Pienso que usted hizo muy bien... Sentáronse en la sala llena de libros. nadie iba a reírse de mí. Y hasta le avisé.. Juan? –¿Qué es lo que quiere hacer? –Irme de Ilhéus.. Aquí ya no puedo vivir. porque es bueno.. matar por celos es una barbaridad. y puso la mano sobre su pierna: –Irse ahora de Ilhéus. Era verdad. Pero. clavo y canela Obedeció silencioso cuando Juan Fulgencio llegó. nunca se había acordado de aquello. hizo una señal a su esposa. Al entrar. Ni siquiera a una gallina. si fuese solamente su amante? –continuaba el librero –. No quiero encontrarte aquí. Don Nacib. los otros. –¿Por qué? No veo la razón. Venga conmigo.. parte. –¿Pero. Gabriela no había nacido para floreros. Cuando se es casado uno mata.. avisando: –Juan. me parece una de las estupideces mayores. –Usted. ¿recuerda? –Me acuerdo. y habló en voz baja. Con los golpes bastaba. y dijo: –De aquí a un minuto vuelvo. Pero ahora comprendía.. ¿Cómo puedo vivir? –¿Va a abandonarla. no por estar casado.Jorge Amado Gabriela. reflexionando: –Ella era todo para mí. le importaría lo mismo? Nacib pesó la pregunta. El librero apareció. Juan Fulgencio lo llevó a su casa. La esposa de Juan Fulgencio apareció en la puerta de la sala. Juan Fulgencio demoró un rato. y asegurando su brazo.? ¿Sabe por qué no la maté? Por que nunca supe matar. –Dígame una cosa. Usted hizo muy bien. –Si fuese solamente mi amante. Ni a escarabajos del campo. después preguntó: –¿Qué hago ahora. de verdad? –¿No oyó lo que le dije? ¿Por qué me lo pregunta? ¿Por qué no la maté? ¿Por eso piensa que voy a continuar casado con ella... no tenía hambre ni sed. –Lleno de cuernos. –¿Cómo puedo quedarme? ¿Para que se rían de mí? –Nadie va a reírse. Estaba vacío por dentro. Usted lo sabe tan bien como yo. ¿Usted se iría de Ilhéus? No hablo del sufrimiento. voy a traerle un cafecito. –Me voy de Ilhéus. apenas dolor. Por eso me casé.

clavo y canela –Pues sepa que usted no tiene ningún motivo para irse.. ¿Quiere que yo me ocupe del asunto? –No sé como agradecerle. Vuelvo en seguida. parágrafo primero.. tenía que tratar un asunto conmigo. Pensé en eso cuando llegamos. –Entonces. siendo ese error tal que su conocimiento ulterior torna insoportable la vida en común del cónyuge engañado". –¡Nunca más vuelvo a hablar con ese tipo! –¿Quiere que yo me ocupe de eso? De hablar con él. lea un libro –golpeó el hombro del árabe–. hasta luego. –Lo que quiero es mandar a ese tipo a la cárcel. –Su casamiento es nulo y anulable. Vea: aquí dice que un casamiento es nulo cuando hay error esencial de persona. No pasó todo de amancebamiento. Voy a hacer un escándalo. Quédese aquí mismo. El abogado se negaba a conversar con Tonico. si tiene ganas. del libro I. hubo error esencial de persona. No sabía nada. con una sonrisa amarilla. Falta sólo probar que los documentos eran falsos y ya no estará casado. Lo que voy a leerle se refiere a dos casos de anulación de casamiento. –Nada. Primero tuvo que poner en hora los relojes. –¿Cómo es eso?. Me pegué un susto bárbaro. y sus bromas no tenían gracia: –Si no me apuro.. lo abrió en una página: –Este es el Código Civil. 205 .. Como si hubiese estado solamente amancebado. Él ya se ofreció. el turco es capaz de agujerearme con los cuernos. a hacer las cosas amigablemente.. –¿Y cómo voy a probarlo? –Es necesario hablar con Tonico. ante la ley. nunca pasó de ser su manceba. Aproveché para consultarlo. Basta que usted lo quiera. Gabriela. Oiga lo que dice el artículo 219. –¡No señor! ¿Para ir adónde? Quédese aquí.Jorge Amado Gabriela. –Los hizo todos en la escribanía. Ni nunca fue casado.. Usted mismo asistió al casamiento. –Me casé con ella ante juez y todo.. con Ezequiel. Juan Fulgencio terminó por convencerlo. El notario todavía estaba pálido. en la parte del casamiento. con el juez. y no solamente dejará de estar casado sino que será como si nunca lo hubiese estado. Va a tener que irse de Ilhéus. –Voy a salir con usted. –¿Él ya sabe? –No se preocupe con eso. quiero decir. Yo me acuerdo que cuando me anunció el casamiento. Voy a hacer que sea juzgado por falsario. esperando. –Escuche: –leyó– "Considérase error esencial sobre la persona de un cónyuge lo que respecta a la identidad del otro. explíqueme bien –se interesó el árabe. Nacib. Yo tenía razón. me contó que ella no sabía su apellido ni la fecha de su nacimiento. su honra y buena fama. capítulo VI. Él. No es vergüenza llorar. No fue tan fácil como creyera Juan Fulgencio. Es el derecho de familia. –¿Y entonces? Su casamiento es nulo.. Juan Fulgencio tenía un libro en la mano. Nacib escuchaba sin gran interés. Después apareció Ezequiel. –Y Tonico se ofreció para conseguir los papeles necesarios. si usted quiere. De la parte jurídica puede ocuparse Ezequiel. no entendía nada de aquello. el hermano y su padre anduvieron diciendo horrores de mí. Fueron juntos a la escribanía... los miraba inquieto. O llore.

–Pero Juan. en ambas. Se puede decir que usted actuó de buena fe. y usted será el culpable. Falseada para casar a su amante. –Hago lo que quieran. se opuso categóricamente a cualquier acuerdo. Vamos a conversar con el Juez. lo que se llama civilización ilheense. para que la falsificación de papeles no llegue a conocimiento del público. El escándalo lo horrorizaba. No era el caso. Una de dos: o usted se pone de acuerdo y va con nosotros a ver al Juez. que por delante éramos muy amigos del árabe. por favor. No deseaba ver su nombre mezclado en eso. el "coronel" Ramiro? ¿Lo pensó bien? Él no resistirá el escándalo. con un hombre bueno e ingenuo de quien se decía amigo. ¿Y cómo habría él. Tonico. Cuando estaban saliendo. morirá de vergüenza. sin protestar. después que se casó. Si no. Por mí. realmente. Pero Tonico todavía se resistía. apareciendo como una víctima. que vendía certificados de nacimiento y de escritura de tierras. y quería ayudarlo. O. Se inventa una historia cualquiera. Ezequiel se encogió de hombros. Mujer casada. en los tiempos de Prudencia. y por detrás. que fuera durante casi dos años manceba del magistrado. o bien hoy mismo inicio el proceso. es mejor para todo el mundo. Usted abusó de los dos. tiene mi respeto. Tonico. usted no podrá quedarse en Ilhéus. Pero usted abusó de Nacib. o lo voy a cubrir de vergüenza. Y. En el fondo. Pero. En cambio.. que fue engañado por Gabriela. Si fuese con la mujer de otro.. Encontraremos un camino para contornear la situación. como pasaba con Ezequiel. que fue construida en base a documentos falsos.. vamos a arreglar este asunto de los papeles de la mejor manera posible. para que usted no haga el papel de galán. Es un lindo caso. gustaba de Nacib. mi amigo –dijo Ezequiel–.. Con la situación palítica como está. le pido que lo trate con respeto –exigió Ezequiel. somos amigos. No simpatizaba con él. Enterrado de cabeza. ¿quiere desgraciarme? Juan Fulgencio completaba: –¿Qué dirá doña Olga? ¿Y su padre. al final de cuentas. Soy amigo de él y también de Gabriela. engañado por Gabriela. desconfiaba que el galante notario también hubiese adornado su cabeza. con premeditación. Los documentos aunque falsos. –Venga con nosotros al Juez. Discutieron el asunto. debido a documentación falseada por usted. al principio. era un poco a disgusto que aceptaba conceder la anulación discretamente. Toda la soberbia de Tonico se vino abajo. de confesar públicamente que falsificó papeles? Ya no se estaba en los tiempos del viejo Segismundo. –¿Por qué me metí en esto. Usted entra en el caso por dos puertas: la de la falsificación y la del adulterio. Dios mío? Sólo conseguí los papeles para ayudar.. decía. de que el padre supiera todo. sin procesar a Tonico. para que usted no aparezca como culpable. por el amor de Dios. eso puede arreglarse –dijo Juan Fulgencio–. dejándolo como un funcionario honesto y de buena fe. Eso es. en nombre de Nacib. no me importaba. a ponerlo en ridículo. le aviso lealmente. Nacib se había casado hacía unos cinco meses. Finalmente. habían sido aceptados como verdaderos. Juan Fulgencio. el Juez preguntó: 206 . –Ya lo sé. por lo menos. –Ezequiel. ir a ver al Juez y contarle de la falsificación de papeles. Anulación de casamiento. era pasar el mal trago. Escrita por mí..Jorge Amado Gabriela. siempre fuimos amigos. Tonico. Tonico casi perdió el habla.. Tenía miedo de que doña Olga se enterara. usted ya está. por error esencial de persona. Le estoy avisando porque no quiero que eso suceda. El Juez se divirtió inmensamente con todo aquello: –¿Así. –Mezclado. diciendo a Juan Fulgencio: –¿No le dije? –Tonico. O usted concuerda con nosotros. quien continuó gozando sus favores después. Lo mejor. le poníamos los cuernos? También yo anduve interesado en ella pero. de anulación. muy grave. la historia "saldrá todita mañana en el "Diario de Ilhéus". para arreglar todo amigable y rápidamente.. clavo y canela –Nacib es mi representado. no pensé más. Todavía no tenía nada con ella.

tal vez –el Capitán trataba de entender. Juan Fulgencio. no 207 .. Miedo. Hizo mal. Todo el mundo se lo decía. Usted dice que la separación es para ella mucho más dura que para él.. AMOR DE GABRIELA En la Papelería Modelo comentaban el caso. ella debe venir a hablarme. Lo que le importaba era sentirse expulsada de la casa. Mejor no podía ser. –Alma de criatura. habiendo pertenecido a la Cofradía de San Cornelio sin pertenecer realmente a la ludibriada y benemérita sociedad de los maridos engañados.Jorge Amado Gabriela. antes de volver a su casa. Hace lo que ama. ¡Antes. No quería otra cosa. Por la mañana saltó el muro. sobre el dinero en el Banco o la casa en que viviera. ella gusta de Nacib. Es imposible limitar a Gabriela. Porque. un hombre civilizado. no debió aceptar. ¿Tendrá alma? Josué pensaba en Gloria. Si ella estaba de acuerdo.. Porque. para hacer como si nunca se hubiera casado. inclinada sobre la costura. antes de que llegara la sirvienta. Él era bueno. Que el hecho de ponerle los cuernos no significa nada. doña Arminda también se lo dijo.. porque estaba con rabia. Después. no poder verlo.. si no está de acuerdo.. y la echara. ciertamente. no había motivos para que don Nácib sufriera tanto. de tener alianza en el dedo. –Cuerpo hermoso. Gabriela es buena. Aunque la matase. siendo así. Si no aceptaba. todavía amoratada por los golpes. clavo y canela –¿Y ella? ¿Qué irá a hacer. eh? Ahora está libre y sin compromiso. Gabriela piensa. Lo quería y continúa queriéndolo. porque explicar es limitar. De ella pueden enumerarse cualidades y defectos. Mujer casada que engaña al marido sólo merece morir.. tenía derecho hasta de matarla. no quería nada. pero explicarla. habiendo sido casado sin estarlo realmente. ¡Tan bueno. ÑoGallo decía: –¡Qué solución genial! ¿Quién podría imaginar que Nacib fuese un genio? Antes me gustaba y ahora me gusta más. Ella merecía morir. apenas si le había dado una paliza y expulsado de la casa. del brazo. alma de pajarito. barrió y limpió.. para que don Nacib se ofendiera. Dependía de ella. ni siquiera se quejaba de los golpes. porque él tenía razón. no moriría con rabia. disecar su alma. nadie sabía donde podría ir a terminar el proceso. el árabe Nacib se encontró nuevamente soltero. Ilhéus posee. entró en la casa de Nacib. Fue así que. El Capitán preguntaba: –Juan Fulgencio. Doña Arminda la había recogido. En la casa de doña Arminda. ¿De pajarito? Idiotez. Fue por eso. de que un día él se casara con otra. don Nacib! Le pegó. Yo no quería ofender a don Nacib... Le había avisado que así no tendría derecho a nada del bar. y la petición inicial de la sentencia en brevísimo tiempo. por qué lo engañaba? ¿Qué explicación me da usted? Juan Fulgencio miraba la calle en movimiento. veía a las hermanas Dos Reis envueltas en mantillas. Me basta con verla. Josué.. con un proceso de anulación de casamiento cuyos trámites corrieron velozmente. No quiero explicarla. jamás. ¿por qué aceptó ca sarse? Ganas de salir con él por la calle. –¿De criatura? Puede ser. generosa. todo era alegría! Le pegó con rabia. ¿Cómo así? ¿Si gustaba de él. se niega a lo que no le agrada. La culpa era de ella. y. finalmente. de perderlo... Ella estaba de acuerdo en todo. con saber que existe. Además. sonreía: –¿Para qué explicar? Nada deseo explicar. Si yo no estuviera tan bien servido. fue a ver a Gabriela.. el caso demoraría en la justicia. el Juez lo confirmó. El Juez le explicó: era como si nunca hubiera estado casada. era así mismo. apenas elogiaba a Nacib: –Don Nacib es muy bueno. Todo depende de ella. ¿cómo explica usted el carácter de Gabriela? Por lo que usted cuenta. el Juez le preguntó si ella no ponía inconvenientes para deshacer el casamiento. pura. Fue así que la señora Saad volvió a ser Gabriela. Los golpes no le importaban. tal vez. impulsiva.

y sería como si nunca lo hubiera estado. Para gemir con él en la cama. ¡ay! como Nacib. sus bigotes haciéndole cosquillas en el cuello. dijo el juez. con mucho cuidado. Le gustaba adormecerse con el –rostro descansando en los pelos del ancho pecho amigo.. si ya no estaban casados. los senos. ¡Qué divertido! Era el mismo Juez que la casó.. Del agua fría. más no podía quererlo! 208 . pero buena persona. de la playa blanda. jugar con él en la cama. gemir. clavo y canela poder sonreirle. de cocinar.. ¡ir a dormir en los brazos de esa otra! Ella sabía que Tonico dormía con algunas. las manos tocando su cuerpo.. morir y de nuevo renacer. viejo sin gracia. no había querido lastimarlo. Nunca lo habría sido. ¡Cómo le gustaría tenerlo otra vez entre sus brazos. de la cocina y de la sala. como Nico. de la ropa lavada. que costaban tanto dinero. Cocinar para él. Gustaba de él con una manera diferente de gustar. Cosa más tonta. Ya no estaría casada. Y de don Nacib. Ella lo sabía. No quería. ¡Un hombre tan grande. si la miraba pidiéndoselo. y hasta demasiado: del sol de la mañana. Había quedado pensando: ahora podía volver otra vez con don Nacib. por qué sufrir tanto si ella se acostaba con un mozo? No le sacaba ningún pedazo. para cuidar de la cocina. porque no quería que él sufriera. De esas cosas sí que gustaba. qué gracioso! Anduvo con cuidado desde entonces. con el gato enojado. de dormir en sus brazos. eso no estaba permitido. a decirle "buen día". Pero. No había querido ofenderlo. eso lo entendía.. De él gustaba. Un día se dio cuenta que él tenía celos.. Dentro de pocos días el casamiento habría acabado. a hablar con ella. oirlo decirle cosas de amor en una lengua extranjera. como una almohada. Había una ley. de reír y conversar. sentir el estremecimiento de su cuerpo. que tanto lo iba a lastimar. Sólo el hombre tenía derecho. Ni de las fiestas. para no lastimarlo. como Clemente. tanto uno como otro? ¡No veía porqué! Era lindo dormir en los brazos de un hombre. se acostaba también con otro? Ella no lo comprendía. Pero nunca pensaba que iba a ofenderlo tanto. al cuartito del fondo. reclinar sobre su pecho la cabeza hermosa. También del cine. De las flores. escuchar su voz llamándola: "Bié"! Sólo porque la había encontrado en la cama. como Tonico. y más no podía ser. de la casa en la ladera del huerto de guayabas. soñando con el sol. la luna del cielo. de la limpieza de la casa? Doña Arminda le dijo que don Nacib jamás volvería a mirarla.. como Bebito. ¡Ay. morir en un suspiro. se escondía detrás de la puerta para verlo llegar. y la comida para hacer. si era lindo acostarse con él. si nunca lo habían estado? Algunos días más. El Juez le había dicho: unos días más y ya no estaría casada. la mujer no. No de cualquiera. Ahora mismo le habló de eso. y ahora sentía su falta. gustaba de él de la misma manera. escucharlo hablar. De un mozo lindo sí. ¿por qué exigir que fuese solamente de ella? No entendía eso. ¿por qué negarse. No de estar con señoras infladas. y oírlo luego elogiar su comida sabrosa. por ella bien que podía ir a acostarse con otra. ¡De los zapatos sí que no gustaba! Ni de ir a hacer visitas a las familias de Ilhéus. el vientre. de la arena y del mar. si le sonreía. antes de que comenzara a calentar mucho. de comer.Jorge Amado Gabriela.. lo lastimó porque se acostaba con otro en su cama siendo casada. Sintiendo en sus nalgas el peso de la pierna de don Nacib. Si el mozo también quería. del parque de diversiones. pero ¿cómo resistir? Tenía ganas. Volvía muy tarde. Pero más que de nada. no quedaba diferente. si la pellizcaba. que quedara con rabia. Que don Nacib se enojara. los muslos. De las guayabas y "pitangas". no... gustaba de mozos guapos. ¿Qué importancia tenía eso. besar. suspirar. de las alhajas de verdad. la boca mordiendo. sonriéndole a Tonico. suspirar. Tomaba cuidado para no ofenderlo. y nunca lo habría sido. acabado por delante y por detrás ¿por qué don Nacib continuaría con rabia? De algunas cosas ella gustaba. en ese momento lo hacía sin acordarse que no estaba permitido. de los animales. Pero también para dormir de verdad. de los vestidos caros. que no tenía explicación: ¿por qué los hombres sufrían tanto cuando la mujer con la que se acostaban. morder. siendo casada. sentir su pierna pesada encima de su nalga. del lecho del dormitorio. por qué decir que no? ¿Si los dos estaban queriendo. ¿por qué no podía volver a la casa de don Nacib. Del circo. doña Arminda le había contado que él tenía muchas mujeres. Pero lo ofendió porque era casada. aquel que antes le había querido poner casa. no! Pero gustaba de don Nacib. Sentir el pecho de don Nacib. con la arena de la playa. no. Gustaba dormir en los brazos de un hombre. gustaba de más. casi siempre borracho. Pero ¿por qué todo eso. de caminar por la calle. ¡No le gustaba nada de eso. Si don Nacib quería.

No había en el mundo. Y siempre aquel dolor hondo. fuese hermana. –La fidelidad es la mayor prueba de amor –decía Ño–Gallo. Parecía no acabar más. cantando canciones. la certeza de que no se trataba de una pesadilla. mujer que quisiera tanto a un hombre. fue dolorosa de recordaciones. que era de otro. aquel vacío. por lo menos. que con tanto amor suspirase por su bienamado como suspira. en la calle. Quería. sentada al sol. todo ese ruido. Doña Arminda juraba que don Nacib jamás volvería. jamás imaginada. fue la humillación lastimándolo. noche que iba a durar la vida entera. enraizado en las sábanas. muerta de amor. para qué trabajar. Sólo recordaba a la Gabriela de antes. Miraba la iglesia y la veía llegando. No percibía la particularidad de esos recuerdos que lo acompañaban durante semanas. Es como Gabriela. El hecho de que no se comprenda ni se explique una cosa no acaba con ella.Jorge Amado Gabriela. decirle "Bié". ¡Los ojos secos de lágrimas. estaba llena de recuerdos y de sentimientos. no fue más que amancebamiento). la certeza de que todo había terminado. eso sí –dijo Juan Fulgencio–. fatigante como si él cargase todo el peso de la tierra. el vientre firme. de que había acontecido en verdad aquella cosa imposible. No sé nada de las estrellas. sólo por que la había encontrado con otro? No por eso gustaba menos de él. de pie. la de aquellos primeros tiempos. la sombra velluda de los muslos. Veía a Tonico sentado a la orilla de la cama. En vez de esperarlo su sonrisa. Su color de canela donde Nacib dejara en los hombros. Miraba el mostrador. Veía a Tuísca y hela ahí. El Capitán y Felipe jugaban. como ella quería a don Nacib. hablaba de Ofenisia. mordiendo guayabas en el huerto. cocinando en el fogón. la marca violácea de sus labios. En la Papelería continuaba la discusión. los pies perdidos en las chinelas. Noche cansada. Existe. Gabriela por su Nacib. en el Vesubio. ¿Tanto lío. desnuda. ¿Dónde iría a comer? Y para el bar. Nunca más dormiría en esa noche recién comenzada. sin saber qué hacer. sin saber para qué vivir. jamás estaría de nuevo en sus brazos. Y quería. –El amor no se prueba ni se mide. el pecho abierto a puñaladas! Sentado a la orilla de la cama. Dentro de su nariz. vacía de su presencia. que nunca más la tendría. ¡jamás! Algunos días después ya sonreía. y allá la veía. –Es la única medida por la que se puede calcular las dimensiones de un amor – apoyaba el Capitán. Las primeras semanas sí que fueron difíciles. rozar con sus bigotes su cuello perfumado. en el bar. acostada. cocinar para él. lo quería menos. su perfume a clavo. un sabor amargo quedaría para siempre en su boca amarga. verlo sonreír con su rostro tan bueno. apretando la cara del gato contra su rostro. la tristeza. madre. 209 . Y peor era en la casa: en cada rincón creía descubrirla. Sonreír junto a ella. No podía mirar la cama porque la veía. con su cara tan linda. aquella noche en su pecho duraría toda la vida. danzando en la ronda. en el marco de la puerta. y larga como el fin del mundo. cocinar para él. fuese hija. son la belleza de la noche. que ella ya no estaba. plenas de su ausencia. Llegaba el Doctor. no podía dormir. en el pecho. concubina o casada. esperándolo bajo el claro de luna en el cuartito de los fondos. no volvería a sonreír. Cada cosa. veía los senos erguidos. con una flor detrás de la oreja. vacía sin Gabriela. y su risa cristalina parecía sonar en el bar. Quedaba la rabia. en la casa: que jamás la recordaba en los tiempos de casados (o de amancebados. cada persona la traían de vuelta. y él escuchaba a Gabriela. tomarla entre sus brazos. o sufría menos por que él no estaba. oyendo. ¿quién prepararía dulces y saladitos? ¿Y el restaurante que estaba por abrirse? Quería. clavo y canela Dudaba que existiera en el mundo mujer que quisiera tanto a un hombre. como explicaba a los demás. pero las veo en el cielo. ¡cómo lo quería!. De Gabriela había quedado. la curva de las nalgas. en el colchón. Semanas vacías de todo. para dormir con él y para con él vivir. caerían marchitos para siempre sus bigotes. a Ño–Gallo imprecar contra los sacerdotes. El día había acabado para siempre. por lo menos. La casa. mostrando el diente de oro. DE LA VIDA SORPRENDENTE Aquella primera noche en la casa sin Gabriela.

Por la partera había sabido que ella cosía para el floreciente taller de Dora. Pensando en el restaurante. 210 . Ya no creía verla en el bar. Sin hablar de la bofetada. Estirándole los brazos. todavía. Cosía para Dora. como si ella estuviera más allá de todo comentario o como si no existiera más. De la casa al bar. ni plantación de cacao. lo estimaran más y más lo consideraran. peno no de Nacib sino de Tonico. careras como ellas solas. De Gabriela nadie hablaba. Difíciles primeras semanas. a conversar con los amigos. A decir que en la tierra de su padre era aún peor. de ahí en adelante. Un día. la había dejado irse en paz. sí. Tonico habíase mudado al "Trago de Oro".Jorge Amado Gabriela. y algunos hasta la defendían. Conoció a Rosalinda. su calor. una rubia llegada de Río. Pero nunca esperó que comprendiesen y aceptasen. al nuevo cabaret. clavo y canela Hacían sufrir pero eran dulces recordaciones. allá estaba Gabriela. Lo más difícil fue dormir con otra mujer. ni dinero contante y sonante. Cosa rara: no había propuesta capaz de tentarla. Nadie le hablaba del asunto y cuando. Y haciéndolo como de favor. demasiado. Sonriendo. Fue glosada en prosa y en verso. anuló su casamiento. y él la veía en los brazos del otro. y a contarlos también. se referían a él. lo opuesto a Gabriela. Como si gustasen más de él. Ni bien ni mal. Había tenido la visión del bar desierto. porque todo lo que sucedía en Ilhéus. que ni sabía servir. Tenía otro empleado. Metida en el medio. Había sido un serio perjuicio para el bar. Reían y se burlaban. sin embargo. farras con mujeres en los cocoteros del Pontal. de las risas de mofa. A comentar las noticias. como un infierno. recostando la cabeza en su pecho. experta en el amor. no tenía importancia. también sucedía allá pero en mayor proporción. Nada de eso sucedió. Recomenzaba a vivir. a oirlo hablar de asuntos diversos. No levantaban la voz contra ella. Plinio Aracá le mandó decir que fijara el sueldo que quisiera. de marido ya no era. Comenzó nuevamente a sentarse en las mesas. lentamente la olvidaba. de los amigos negándose a estrechar su mano. a reír de los cuentos. y Josué había compuesto un epigrama. ya podía dormir en su lecho. su habilidad. El Juez estaba dispuesto a romper con su concubina. casualmente. pero aún no había llegado. a no ser cuando ella debía dormir con el "coronel" Manuel das Onzas. En vez de matarla. su olor. de la casa de las hermanas Dos Reís. Nacib no encontraba cocinera. A veces iba a conversar con Juan Fulgencio. cenas. vacías. Imaginaba su vida. nunca lo fue). Ella continuaba en casa de doña Arminda. era candidato. ni cuenta en la tienda. Ni casa. Bebió mucho. mandó pedir una a Sergipe. mientras se burlaban de Nacib. a disputar partidos de damas y "gamáo". Ahora todas las noches iba a buscarla. Al final de cuentas. en recados. que le pagaba la habitación y la comida en casa de María Machadáo. ¡Nunca lo hubiera imaginado! Había quebrado la ley. Nacib. En vez de disparar unos tiros sobre Tonico. Manuel das Onzas le rondaba nuevamente. comidas en casa de María Machadáo. Una noche faltó un participante en la rueda de pócker. a discutir la política. aparentemente tan serio. su orgullo de macho (pues ya no podía herirlo en su honor de marido. Pero hasta el propio Plinio Aracá había encontrado la manera de restregarle por la cara la jugada que Nacib le hiciera. una vez más. y no se emborrachó del todo. Volvió a la siguiente noche. ridiculizando al notario. del bar a la casa. la manera en que saliera de semejante embrollo. era para alabar su malicia. en que él estuvo muerto por dentro. Nunca había sido tan invitado a almuerzos. de a poco. cartas o esquelas. de los golpecitos en las espaldas de Tonico. borró el pasado y el presente. Y por otros sabía de las ofertas que llovían sobre ella. un recuerdo venía a herir su pecho. poniendo la nalga bajo su pierna. hasta el árabe Maluf. una manceba con casa montada tiene un poco el derecho de divertirse. felicitándolo. Según se decía. su morir y matar. apenas si sentía aún su olor a clavo. Rosalinda le recordaba a Risoleta. ¿No habían hecho eso con el doctor Felismino? ¿No le habían retirado el saludo? ¿No lo bautizaron "Buey Manso? ¿No lo obligaron a irse de Ilhéus? ¡Y todo porque el médico no había matado a la mujer y al amante. Pero tenía una resistencia brutal. se había contentado con una bofetada. Por el contrario. deshaciéndose en elogios sobre la sabiduría del árabe. sin práctica. La sirvienta hacía una comida sin gusto. sin parroquianos. sus amigos lo llevaron. Ninguna tenía su gusto. También Ribeirito. De vez en cuando. No siendo casada. y ponerle una casa. Pero aún eso fue pasando. Los saladitos y los dulces venían. porque no cumplió la ley! Verdad es que él. con su aperitivo diario. casi en andas. Tomó los naipes y jugó hasta tarde. un muchachote llamado Valter. Nacib no había vuelto a verla.

Soy un hombre soltero de nuevo. La codicia de la hermana le recordaba el dinero gastado en vestidos. Cuando amenaza llover. Mundinho bailaba. En una oportunidad. A ver si podemos inaugurar a comienzos de abril. en que la ausencia de Gabriela era la única realidad que llenaba el vacío de sus días. y recibir los encargos de Rio. ya está todo en orden. casamiento y descasamiento? Casi lo preguntó. No revuelvas esas cosas. mandó llamar al albañil. Durante algún tiempo no se había preocupado con el bar ni con el restaurante. casi se lo lleva el diablo. –. –¿Y Nacib. dentro de un año. podría comprar la soñada plantación de cacao. Pero. Las alhajas bastaba con llevarlas adonde habían sido 211 . Discutió los planes de la reforma. como máximo. los zapatos. No quise molestarlo con eso. Pagó. –lo miraba con simpatía–. quiero hablarle del restaurante. Conmigo sucedió una cosa. Fue por eso que vine a Ilhéus. Pero. ¿O usted ya desistió? –No. aquí. no digo parecida. Ya debería estar inaugurado. pensando en el dinero que iría a ganar. Formidable lo que usted hizo. usted andaba desesperado. ¿Habría habido. Maluf le mandó el recibo de alquiler. al pintor. La hermana exclamaba: –Éste está nuevo. pero en cierta forma semejante. la herida cicatriza. Me queda justito como para mí. duele. Como un hombre de Londres o de París. mi amigo. al comienzo. –Muy bien. entre nosotros: todavía duele un poco por dentro. callado. para liquidar de una vez el asunto–. ahora ya hace casi dos meses que los inquilinos se mudaron de ese piso.Jorge Amado Gabriela. Los dos hablando mal de Gabriela. –Me contaron. clavo y canela Fue un perjuicio enorme. y con eso volvió a pensar en el restaurante. Seguro de que hubiera sucedido con Mundinho Falcáo un caso igual al suyo. al completarse el primer mes del piso desocupado. Ya embarcaron en un "Ita". no podía pensar. De vuelta al bar. también. Él. entonces hay que seguir adelante. con ganas de ponerlos de patitas en la calle. Es tiempo de ponernos a pensar en el negocio. Reaccionó como un europeo. Y el cuñado con su anillo de doctor y un aire de hastío de quien sufre del estómago. ¿Por qué habría de desistir? Claro que. Una sola vez Nacib lo vio en el cabaret. –Puede quedar tranquilo. Los dos empleados se mudaron del piso de arriba cuando Nacib todavía se encontraba en aquella primera fase de desesperación. Apenas si hablaron. La hermana revolvió los roperos. reconfortado. señor. Con el tiempo. ahora. En toda aquella historia. iba dejándolo de un día para otro. los chales. Aún así. Una mujer muy amada que lo traicionara con otro. nuevamente lleno de entusiasmo. –Pues bien. Es cierto que las cosas encargadas a Río todavía no llegaron. Pero de vez en cuando. las enaguas. dígame una cosa. examinando los vestidos. Pero. pero están por llegar. Fue recibido con demostraciones de mucha amistad. –se había ofendido la Saad de Castro–. La hermana haciéndole la vida imposible con su "¿No te lo dije?". Sentíase en buena compañía. en joyas. las combinaciones. nunca fue usado. Mundinho Falcáo le envió un recado. pero. Vinieron a Ilhéus apenas se enteraron de la noticia. Mandar hacer la reforma del salón. ¿no? Nacib se sobresaltó. dispuestos a condolerse de Nacib. ¿Por qué le preguntaba eso? –Sé como es eso –continuaba Mundinho–.Y todavía eso'. Nacib había roznado: –Deja eso a hí. ¿no es cierto? Nacib asintió. sólo su hermana y su cuñado se portaron mal. ¿Acaso es ropa de santo? Volvieron a Agua Preta. Si todo marchaba bien. ocupado en su campaña electoral por el interior. en zapatos. Ciertos vestidos jamás habían sido usados por Gabriela. En cuanto al proyecto del restaurante. Mundinho hacía tiempo que no aparecía por el bar. cómo va esa vida? ¿Siempre prosperando? –Viviendo –y. y a un electricista. Ya debe saber lo que me sucedió. pidiéndole que fuera a verlo en su oficina de la casa exportadora.

y era ahora una señora de anillo en el dedo. apenas había explicado al "coronel": –No había llegado el día destinado para que él mu riera. estaba así. la noche llegando sin prisa como para prolongar el sofocante día de trabajo. El negro Fagundes pensaba que. por la madrugada. Todavía soy demasiado bueno en pagarte"). sería difícil. y como ella salvara su vida. no para herirlo. había llegado del colegio encaprichada con un hombre casado. Era necesario conseguir dinero adelantado. no alcanzaba. sin fuerzas para mirar siquiera los roperos trancados. Con ese dinero Clemente soñaba comprar un pedazo de tierra para poder tener su propia plantación. maíz. dormir con una ramera. muy difícil llegar a comprar un pedazo de tierra. El negro le había contado las peripecias de la fuga. Los vestidos podían ser vendidos en la tienda del tío. no conseguirían vivir. armar un barullo y pegar unos tiros al aire. venados. y un mundo de cobras: 212 . que nunca fueron calzados. el "coronel" les pagaría ciento cincuenta cruzeiros. que revuelve la vida de todo el mundo. Cada uno tiene su día. Al día siguiente al de su conversación con Mundinho. por cada pie de cacao que hubiera crecido. que hasta tenía un diente de oro. hizo dos paquetes con los vestidos y con los zapatos. El trabajo era derribar los árboles de unas tierras. recién llegado de Ilhéus. cuando las sombras parecen fantasmas por efecto de las plantas. que a veces ni llegaba a la mitad del valor de trabajo. por mala que fuese. por noticias oídas en Cachoeira do Sul. con la cabeza baja. matándose en el trabajo. –Te contraté para liquidar al hombre. Entre los pies de cacao cultivaban mandioca. DE LA "COBRA–DE–VIDRIO" Al fin de la tarde. recibida la pobre recompensa. Pero. marcado allá arriba –señalaba el cielo. "caititus". Apenas si comer. recibirían el saldo. –Listo. la pared saltada. ¿Dónde estaban esos tumultos tan bien comenzados? La calma era tan grande. Mientras ellos quemaban los pastos. –Y para que uno pueda comprar un pedazo de tierra de aquí a tres años –respondió el mulato Clemente. Cuatro mil pies de cacao para que el "coronel" sea todavía más rico. ¿cómo habría sucedido eso?). clavo y canela compradas. y devolverlas con una pequeña pérdida. de escuchar las recriminaciones de Melk ("Pensé que sabías tirar. por el negro Fagundes. si los mentados barullos no comenzaban. Fagundes sabía por qué. Después del fallado tiro a Aristóteles. Fagundes y Clemente terminaron de plantar. En la estancia todos lo sabían. que ni se hablaba de ellos. un pedacito de tierra mala. Con la mandioca y el maíz. Para ir al poblado. mirando el cielo? Desde que supiera. ¿No vivía Clemente. ¿Qué tierra podrían comprar con tan poco dinero? Una nadita. Lo mismo que los dos pares de zapatos nuevos. Si no es la mujer de uno. en aquel crepúsculo interminable de las plantaciones. Fagundes había aceptado ese trabajo con Clemente. De ese cultivo menudo deberían vivir durante los tres años. sentándose en una piedra por la noche a la puerta de la casucha de barro cocido. cuya boca perdiera el gusto de sonreír. batata. metió las joyas en el bolsillo del saco. que Gabriela se había casado con el dueño del bar. trabajar el terreno. Sobre su equivocación en la puntería.Jorge Amado Gabriela. Al finalizar los tres años. Al finalizar ese tiempo. prenderles fuego. La mujer es un bicho dañino. y que mandaba sirvientas. también él había perdido el gusto de reír. la batata y el "aipin". "pacas". primero por la joyería y luego por la tienda del tío. se olvidó de la idea. La hija. Los hombres de Melk habían regresado con Fagundes. todo enterrado en la tierra –rió el negro–. es la hija o es la hermana. aterrados ante el fuego. durante algún tiempo. El "coronel" andaba sombrío. lagartijas y "Jacus". y pasó. plantar cuatrocientas plantas de cacao por parcela. la cacería en el cerro. haciendo huir a los animales salvajes. el encuentro con Gabriela casada. Cerdos salvajes. y cuidar de su crecimiento durante tres años. en una canoa. Pero no sirves para nada") oídas en silencio (¿qué podía responder? Había errado la puntería. Eso era lo que debería hacer. aquella orgullosa que Fagundes conociera.

Ya me di cuenta. el rostro en la oscuridad. las "mulas–sin –cabeza". el "coronel" lo había mandado llamar. desde la fuga de Malvina. –Un día de éstos vuelvo a Ilhéus. Las sombras crecían. Parando en la sombra. Fue el "coronel" que me avisó. Clemente y el negro Fagundes conversaban. Tenían que andar con cuidado. Para verla otra vez. cuatro mil plantas de cacao cubrían la tierra donde antes estuviera la selva virgen.. –Para verla. Comes y bebes. no tardarían en aparecer "la mula de padre". Clemente pedía: –Puedes hablar con el "coronel" para que también me lleve. las azadas al hombro. y quizá. sobre la muchacha? Era orgullosa. como rumiando una idea. tienes fiesta para festejar después que ganaste. parecía una imagen de santo. Después que te enteraste del casamiento. ¿Para qué quieres verla? No vas a ganar nada. Volviendo a la casa. Para verla reír otra vez. Puedes darlo por seguro. Precisamos ganar. –La tienes clavada en tu pensamiento. Miró al negro Fagundes con sus ojos pensativos y tristes. que irían a comenzar de nuevo? Preguntó: –¿Hay lío otra vez? –rió–. ¿Para qué la quieres ver? 213 . El sol implacable era un chicote sobre el lomo. Fagundes decía: –Esta vez voy a volver con dinero. clavo y canela yararás. –¿Para qué quieres ir? No eres hombre de lucha. y habló con voz de rabia concentrada. no mataba mujeres. porque por entre los pastos se encondían las cabezas traicioneras de las serpientes. la noche entraba plantación adentro.Jorge Amado Gabriela. suelta por el campo. ¿Sería para matar al tipo que se había largado con su hija? ¿Para disparar sobre él. y hablas de la tierra sólo por hablar. sentir su perfume. ¡Allá sí que vale la pena! Hay tanta mujer en el "Pega–Duro".. que pasaría corriendo. Pero él. Esta barriga se va a blanquear de tanto topar barriga blanca. Fagundes repitió: –¿Para qué? –y recordó–: ¿Para ver a Gabriela? El silencio de Clemente era una respuesta. y hablando con uno como antes. Y por fin habían terminado. Fagundes. ¿Para qué quieres ir? Volvió a caminar Clemente. Con aquel rebenque había castigado a la hija. sin que el casorio le haya cambiado el carácter. –Para los días de las elecciones. en la terraza de su casa. –¡A prepararse. sin responder. Se están acercando. de qué te va a servir verla otra vez? Está hecha una señora casada. y cada una más linda que otra. golpeando con sus cascos las piedras. Y el dinero corre para los bolsillos de uno que da gusto. –¿Te vas a Ilhéus? –Te lo dije el otro día. trayendo consigo a los lobisones. Pasaban sombras por entre las plantas. Cuando estaban comenzando a plantar las frágiles plantas de cacao. Buena noticia luego de tantos días de calma. No hay negocio mejor que garantizar elecciones.. las lechuzas abrían sus ojos nocturnos. Lo que sabes hacer es labrar la tierra. aunque sea con la boca de los rifles. –¿Qué vas a ganar. Era muerte segura. el alma de los muertos en las viejas celadas. obligándola a huir. ¿O serían los barullos. mirar su cara. Piensas sólo en ella. es plantar y cosechar. cascabeles. Clemente iba meditativo. esta vez voy a traer los pesos necesarios para meterlos. Voy a necesitar de hombres dispuestos en la ciudad... sólo falta la orden para embarcar. y en vez de cabeza un fuego saliéndole por el cuello cortado. Esta vez no voy a errar. venida del infiérno. Golpeaba su bota con el rebenque. ¡que hay que ver! Me voy a hartar de mujeres –se golpeaba la barriga negra. negro! Un día de éstos te llevo de nuevo a Ilhéus. solamente. listas para picar. con el ombligo saltado–.. El crepúsculo moría. "surucucus". asustadora. más bonita que nunca. en un pedazo de tierra. Va a haber elección y nosotros tenemos que ganar aunque sea con bala. Retornó a plantar con renovado ardor. Ya estoy avisado.

No hace mal a nadie. viajes.. Cuando mucho. Antes. y para toda la región del cacao. decían ellos. a las órdenes de Ramiro Bastos. de Aristóteles o de Ribeirito. Pero era capaz de dar diez años de vida. de cuya victoria nadie dudaba. un compadre suyo. clavo y canela Una "cobra–de–vidrio" salió de entre el yuyaje. Uno y otro apoyaban al gobierno del Estado. que le permitiría continuar en el gobierno.. Itabuna. le faltaban las fuerzas. el grito de las lechuzas parecía llamar a Gabriela. como un milagro. para cuando Ramiro muriera. Ese lugar de senador. dejando que el médico de Río continuase mamando del subsidio de diputado federal. Caminaron en silencio un trecho más del camino. seguros de la victoria. parecía un milagro en la noche campera. En los bares. su enemigo. si bien Ramiro todavía mandaba en Ilhéus. para así poder contar con Ilhéus e Itabuna. En cambio. El gobernador estaba finalizando su período. Esta vez era diferente. El Intendente de Itabuna sería. 214 . Y en la Cámara Federal mantendría a Alfredo Bastos. –Lo que va a hacer es quedar mal en los dos lados. no la había apoyado en momentos difíciles? Otros creían que el gobierno apoyaría a quien venciera en las urnas. hasta la esperanza de un pedazo de tierra propia. Por otro lado. Visitas. una sola vez. ni los de Jesuíno. que sólo reconocería a sus candidatos aunque estos resultaran derrotados. eran un lastre. me parece que Mundinho va a tener que esperarlo por mucho tiempo.. ni aparecían.. Si Mundínho ganase. el nuevo gobernador lo reconocería. era bonito verla. no tenía coraje. por otra parte. El negro Fagundes dijo: –Uno no debe matar a las mujeres. al fondo de la selva. para verla una vez más. Ahora todo era confuso. Antes los "coroneles" decidían. inéditos para Ilhéus. En las ramas de los árboles. daba órdenes al Intendente. ya había festejado sus ochenta y tres años. pero sembraba aflicciones sólo pasando por entre los hombres como un misterio. y se reforzaría en el sur del Estado. en Itabuna quien mandaba era Aristóteles. . Pirangi.Jorge Amado Gabriela. No fue necesario. Nadie tenía la seguridad de resultar elegido. –Ése va a alcanzar los cien . ¿No era el viejo "coronel" uno de los sustentos de la posición estadual. su largo cuerpo brillaba. ¿a quién apoyaría después de las elecciones? Mundinho no permitió que Aristóteles rompiera con el gobernador. no tenía veneno. era necesario disputar los votos. bajó la azada y partió en tres pedazos a la "cobra–de–vidrio". los candidatos de las dos fracciones se desdoblaban. dueños de la mayor extensión de tierra y del mayor número de plantas de cacao. –Ya lo creo. de Amancio Leal. que sólo servía para echarlos afuera. Unos terceros. y el nuevo mandatario precisaría de ayuda para ejercer su mandato. Ni los de Melk. Mientras la población conjeturaba y discutía. creían que el gobierno trataría de marchar de acuerdo con ambas partes. No reconocería a Mundinho. Era una "cobra–de–vidrio". Clemente se adelantó. Agua Preta. en la Papelería Modelo. corrió por el camino. –¿Quién habló de matar? Él jamás lo haría. Y el gobierno. en las conversaciones en el puesto de pescado. visitaban a los "coroneles" más poderosos. Aunque la desgraciada nos destroce la vida para siempre. preveían. de Coriolano. Y así el gobierno quedaría bien con unos y con otros. reconocería al Capitán.. ni los de Altino. Los Bastos ya no tenían ninguna fuerza. se dividían las opiniones.. sólo con eso ya hace mal.. Algunos afirmaban que el gobierno continuaría respaldando a Ramiro Bastos. Que el viejo. el candidato de Aristóteles. En la sombra difusa. Aquella campaña electoral había tomado aspectos nuevos. para escuchar su risa. DE LAS CAMPANAS DOBLANDO A DIFUNTOS Los bandidos no llegaron a bajar de las estancias. –Es demasiado linda.. Con otro golpe le destrozó la cabeza. naturalmente. los candidatos. –¿Por qué hiciste eso? No es venenosa. el gobierno ofrecería a Mundinho una vacante de senador estadual..

por cuanto dependían de los votos de toda la región. No pasaba un domingo sin que hubiera algún mitin en Ilhéus. habría tenido fama de invertido si no fuera porque las mujeres lo llevaban de la nariz. a competir con un hermano de Lourival Mendes Falcáo. de paseo. –decía Ño–Gallo. Pero mientras el Capitán y el doctor Mauricio Caíres. preguntando–: ¿Por qué no cambia usted de distrito electoral? Mundinho es un muchacho terrible. grandes reformas en Ilhéus. y fue a meterse en aquel fin del mundo. Los adversarios querían explotar su asunto con Nacib. diputado por San Pablo. Mientras el Capitán hablaba en la plaza Seabra. mejoras. Todas las otras estaban ocupadas. por eso había conseguido aquella banca en el séptimo distrito electoral de Bahía. y a las coristas de las compañías de revistas.. Si llega a ganar él.. que hasta daba órdenes al Presidente de la República? Embarcó a las corridas para Ilhéus. pidiendo socorro? Con versos sucios.. Se trataba del tipo más antipático del mundo. Se alarmó entonces el diputado por la zona del cacao. de la Biblia. en suma. diariamente y en la plaza pública. no sin antes protestar. –Es un vomitivo. ¿Acaso no habían llegado a pegar en la pared de su casa un dibujo a lápiz. Tonico andaba por Bahía con la esposa. en la Cámara. con una voz nauseabunda. clavo y canela bautismos en profusión. Anda diciendo que vendrá a la Cámara con la única finalidad de deshacer mis discursos. su colega del Partido Republicano. asustado con las noticias llegadas de Río. haciendo discursos plagados de términos médicos ("los discursos de él hieden a formol". renegando de esa rebelde gente del cacao. –El Tonico Bastos elevado al cubo –definía Ño–Gallo. –rió.Jorge Amado Gabriela. mitines. Ya me enteré. Abandonó todo aquí. afónico a causa de repetir retumbantes andanadas verbales. Abandonando su elegante consultorio. de tanto escuchar los discursos de Mauricio. volverá a ser obligatoria la lectura a coro.. Si era hermano de Emilio y Lourival. dejando nostálgicas a las francesas del "Asírio". Mundinho. en los pueblos vecinos. El doctor Mauricio no le iba en zaga. explicaba Juan Fulgencio). ¿Y quién irá a querer cambiar con él. Hasta el doctor Víctor Melo. ¿Cómo diablos iba a cambiar? Estaba protegido por un senador. de pie –quebrado. hijos míos. el inolvidable Cazuza de Oliveira. lo conoce? –Es mi hermano más joven. discursos. Alfredo y Ezequiel viajaban a ltabuna. Capaz de conseguir hacerse elegir. recorriendo la zona del cacao. completar la obra iniciada por su padre. –¿Quién es ese pariente suyo que resolvió disputar mi banca en Ilhéus? ¿Un tal Mundinho. Esperando que la ciudad olvidase por completo su triste aventura. su elección y –¡peor!– su reconocimiento corrían realmente peligro. gran señor del café. donde trataba los nervios de las señoras distinguidas. De repente. y unos sacos extrañísimos. regalos. El Capitán ya había pronunciado más de cincuenta discursos.. Quien va a sufrir más es el padre Basilio. porque él había salido en pantalones!–. Juan Fulgencio afirmaba: –Ya me sé todo el Viejo Testamento de memoria. dirigida por el padre Cecilio. en Itabuna. Macuco. donde él aparecía corriendo en calzoncillos – ¡infamia. su tío por parte de madre. en colores. afeminada. con cintura. Hablando en difícil. Prometiendo el oro y el moro. aparece candidato. Juan Fulgencio estaba de acuerdo con Ño– Gallo: el mayor beneficio que el diputado Víctor Melo podría hacer a su candidatura era no ir a Ilheus. ante Emilio Mendes Falcáo. había embarcado en un "Ita" para Ilhéus. carreteras. abajo: "El Tonico Pinico don Juan el putero 215 . Emilio le informaba: –Es un loco. Andaba con la garganta hecha polvo. que señalaban como improbable su reelección. reducían a la ciudad y a los pueblos y villas del municipio. Ferradas. él citaba la Biblia en la plaza Rui Barbosa. No quería verse envuelto en la campaña electoral.. Todo cuanto él sabe de la Biblia es que el Señor dijo: "Creced y multiplicaos".

Jorge Amado se jugó por entero. Si yo lo hubiera sabido antes no me hubiera peleado con él. en la que él recibió unos golpes solamente por la oportuna intervención de Alfredo Bastos. a través de la pluma agresiva y purista del Doctor. El "coronel" no venía. Se iba acostumbrando con la idea de mantenerse en el poder gracias al reconocimiento prometido por el gobernador. como si en vez de bailar quisiera otra cosa. Josué y Ari Santos. había confesado a los amigos: –Aristóteles era quien tenía razón. sobre todo porque habiendo comenzado en portugués y faltándole las palabras bonitas. Hubo una fiesta en el Club Progreso. La empleada más antigua de la casa. de llevarse sus buenas bofetadas. quisieron darle una paliza. –¿Eres bien casada? –No. en el mayor de ellos. La señora lo plantó en mitad del salón. Y. y al degüello de los adversarios electos. le servía una pequeña taza de café. Fue necesario que Juan Fulgencio usara de toda su autoridad para evitar la pelea. nerviosas pacientes curadas en el diván del consultorio. socio de la empresa de ómnibus. perdiendo la cabeza. Nacib pronunció un discurso. considerándose personalmente ofendidos. clavo y canela Quien estuvo a un paso. Lo encontraron muerto. Fue un éxito sin precedentes. –Fue el discurso más sincero y más inspirado de toda la campaña –clasificó Juan Fulgencio. más de cuarenta años con los Bastos. o tal vez un tiro. el árabe (ciudadano brasileño nato y elector) había entrado en la campaña. por más espantoso que parezca. cuando el doctor Ezequiel batió todos sus récords anteriores de aguardiente e inspiración. Éste había salido a bailar con la esposa de Moacir. No le importába lo más mínimo quién fuese el marido. yo soy amigada. Con su aire de galán. propiamente. Toda esa agitación cesó una dulce mañana de luz azulada. En verdad no había sido una expulsión. en aquellos días vibrantes de "mitin". El propio "coronel" Ramiro. fue el diputado doctor Víctor Melo. pescadas con dificultad en la memoria. Aquella mañana. su experiencia de las señoras de Río. la empleada esperó con la taza de café." Gabriela. con los ojos abiertos. Un sollozo estremeció el pecho de la joven. Y llevó bofetadas el Tonico Pinico. El "coronel" Ramiro acostumbraba a despertar muy temprano. apenas veía una mujer bonita comenzaba a hacerle propuestas. al saber ésta y otras cosas. su nariz torcida. Los aplausos no acababan más. despertó a Jerusa. y la mano derecha sujetando la sábana. bonitilla y modesta personita que comenzaba a frecuentar los salones del Club Progreso debido a la reciente prosperidad de su marido. cuando ya el impulsivo Moacir Estréla. y la sirvienta comenzó a gritar: "¡Murió mi padrino!" 216 . porque los ánimos estaban exaltados. También en el bar de Nacib hubo líos con el diputado. había dicho que Ilhéus era tierra de brutos. relató el incidente bajo el título de: EL INDIVIDUO EXPULSADO DEL BAILE POR IGNOMINIA. para pensar en la marcha de la campaña electoral. ni hubiera perdido Itabuna. cuando los jardines de Ilhéus exhalaban perfume y los pajaritos trinaban saludando tanta belleza. Alfredo Bastos llevó al diputado consigo. también. iba a incrustar el puño en las nobles narices parlamentarias de Víctor. para hacer cálculos. el anciano se sentaba en el sillón hamaca. El bar de Nacib se había transformado en un reducto de Mundinho Falcáo. de gente sin educación ni grado alguno de cultura. protestando en voz alta: –¡Atrevido! Después había contado a las amigas que el diputado había estado todo el tiempo metiendo una pierna entre las de ella. en un rodar de palabras sucediéndose en impresionante rapidez. terminó en árabe. Le dio una cosa por dentro después de oír a Ezequiel. En una discusión el hombrecito. No aguantó más y pidió la palabra. Socio del exportador y enemigo de Tonico. Esta vez quien lo salvó fue Juan Fulgencio. Alarmada. El "Diario de Ilhéus". apretándola contra el pecho.

sagacidad. ¿usted no cree? Murió antes de perder. Enoch estaba con todos los profesores y alumnos de los colegios oficiales. Pelópidas de Asunción d'Avila y el "coronel" Ribeiro. Era hombre de opinión. Con dificultad. llorando. y la besó. ellas van siendo abandonadas. el doctor Mauricio vestido con su toga roja. una a una. La calle. y apretó. murió mandando. y el aumento insensible de la sensación de seguridad. A las tres de la tarde ya no cabía nadie dentro de la casa. Jerusa. Al mediodía. y gente del pueblo. el doctor Juvenal. donde reposaba el cuerpo. dijo a Amancio: –Fue mejor así. de la Asociación de Comercio. lo miró un instante. Gabriela se abrió camino hasta la sala repleta de coronas y de gente. Alfredo Bastos y Amancio Leal recibían en la sala de las sillas de altos respaldos. adversario leal y ciudadano ejemplar". los niños del colegio de doña Guillermina y de los demás colegios particulares. que bajó del cerro. el matrimonio de griegos. la mano de Amancio. El último que quedaba. La ilegalidad va perdiendo su 217 . Tonico fue avisado por telegrama. acompañada de doña Arminda. Por la noche. A las cinco de la tarde partió el entierro. Al principio se exa geran las precauciones pero. mueho de lo que poseen. La multitud no cabía en la calle. viveza y un espíritu siempre alerta. y el Obispo pronunció también algunas palabras –cuando parte del acompañamiento estaba subiendo la "ladeira da Victoria". de pie junto al ataud. La cofradía de San Jorge. comerciantes (el comercio cerró sus puertas en señal de luto). Ya comenzaban los discursos al borde de la tumba – hablaron el doctor Mauricio. entre muchos otros avisos fúnebres–de la familia. La Hermana Superiora del Colegio de monjas. El "Míster" vestido de negro. A él deben la ciudad. Mundinho Falcáo entró en la casa. invitando a todos sus correligionarios a comparecer al entierro del "inolvidable hombre público. Abrazó a Jerusa. estaba llena de gente. sin Ramiro Bastos no existiría". esperaban la salida del entierro. de la Cofradía de San Jorge. ella levantó los ojos. El progreso de que hoy nos enorgullecemos y por el que nos batimos. los pésames de una multitud que desfilaba. estancieros. y desparramábase por la plaza. del Ferrocarril Ilhéus–Conquista–. Lloraba también Gabriela. para llegar al cementerio. llegando de Río do Braço. y mucha gente sollozaba en la sala. a la vista de la cuñada. Requiere paciencia. DE LA SOLEDAD La ilegalidad es peligrosa y complicada. del Pontal y de la Isla de las Cobras. y la joven se abrazó a su cuello. DEL FIN (OFICIAL). El día de la inauguración del pesebre de las hermanas Dos Reís. abrazó a Alfredo. por la oposición. Mundinho se aproximó. de cera.Jorge Amado Gabriela. como él gustaba. abogado de Itabuna. de la mañana a la tarde. No es fácil mantener íntegros los cuidados que ella exige. el municipio y la región. el "coronel" había sido gentil con ella. Consiguió acercarse al cajón. de la familia de Amancio Leal. Clóvis Costa. con franja negra. tenía humedecido de lágrimas su rostro de madreperla. que se hace natural con el correr del tiempo. clavo y canela El "Diario de Ilhéus". Después se inclinó sobre la mano pálida. Es difícil preservarla del descuido. acompañado de una enorme corona. como si todos en ella hubieran muerto. los cabarets apagados. Altino Brandáo. El obispo llegó acompañado de todos los sacerdotes. Exportadores. y los bares vacíos. levantó el pañuelo de seda que cubría el rostro del muerto. Miguel Bautista de Oliveira. Las campanas de todas las iglesias doblaban a difunto. y estallando en sollozos huyó de la sala. hacía el elogio del "coronel": “En esta hora de luto y dolor cesan todas las diferencias. En la misma página. el Doctor. Firmaban Raimundo Mendes Falcáo. de la Intendencia. el largo sueco de la compañía de navegación. de los antiguos. con los cines cerrados. se leía uno del Partido Democrático de Bahía (sección Ilhéus). conmovido. y de Itabuna habían partido un tren especial y tres ómnibus. la ciudad parecía desierta. del cuñado doctor. poco a poco. El "coronel" Ramiro Bastos fue un gran hombre de Ilhéus. hasta las proximidades del Club Progreso y de la Intendencia. con las hermanas y las alumnas formadas en la calle. Ilhéus en pleno había venido.

Es posible mantener tan estricta ilegalidad una semana. Ni tampoco arriesgar los delicados huesos de Josué y recibir el tratamiento que sufriera Juca Viana. Se hablaba de él no solamente en la ciudad. Entusiasmo. vengábanse en el lecho que crujía. cuando él presentó a un conferencista? ¿No frecuentaba. lustroso y zurcido. Celoso. las sesiones dominicales del Gremio Barbosa. Sin embargo. un domingo. comentaban aquella devoción de Gloria por la literatura. la falta de vigilancia.Jorge Amado Gabriela. la historia del profesor y la concubina del "coronel" en seguida se desparramó. hoy a Ño–Gallo ("¡Qué mujer!"). No le cabía toda la culpa. aquella corrupción (como decía Dorotea) ya no constituía un escándalo. un poco más temprano hoy. única mujer entre seis gatos locos. Debía desconocerla por completo fuera de esas horas cuando. su cuenta en la tienda y el almacén. la áspera Dorotea y la furibunda Cremildes. con los cabellos y la vergüenza. como le ocurriera a Chiquita. –Mejor sería que venga a confesar sus pecados. el único indiscreto –¿cómo esperar la mitad de la noche para penetrar en el paraíso prohibido?–. que también él rapó a navaja. don Juan!"). se despoja de su manto de misterio y. pasión.. para que el maestro de la aguja le cosiera otro igual. por la tarde. en los días iniciales todos los cuidados parecían insuficientes a Josué y. clavo y canela carácter. a Gloria. él no perdonaba traición de sus concubinas. me dias y camisas de hombres. y salir antes de que se levantase el primer madrugador. porque no quería perder. ayer un secreto murmurado a los oídos de Nacib ("No se lo cuente a nadie. el secreto por todos ignorados pasa a ser noticia que corre de boca en boca. hasta calzoncillos.. caminando en calzoncillos por la habitación de Gloria. con ardor y voracidad.. Fue sin duda lo que sucedió con Gloria y Josué. y aún antes. Ayer una confidencia a Ari Santos ("No pase adelante. El desvarío culminó cuando. Primero. hoy a los de Juan Fulgencio ("¡Es divina. por el amor de Dios"). ¿No había comenzado también Gloria a pasear por la plaza. los perfumes. el seductor. Así. las comodidades de su espléndida casa. con la plaza repleta. atravesando insolentemente por entre las solteronas recién salidas de la misa de diez? Con el padre Cecilio. en las tiendas. Después. Se discutían y se comentaban cosas más serias y más importantes. sentado en el bar. de tales limitaciones. Josué sólo podía entrar en su casa después de haberse recogido el último noctívago. una persona decente ni podía pasear tranquila por la plaza! Empero.. o quince dias. el mejor y más caro de la ciudad."). sólo para verlo más de cerca. se 218 . –Un día de estos sale escribiendo en los diarios. Si les pagaba lujos de reina. luego del entierro del "coronel" Ramiro Bastos. Un poco más temprano ayer. de casimir azul. Quinquina y Florita. sorpresa destinada a su cumpleaños? ¿No lo había ido a aplaudir en el salón de honor de la Intendencia. comienzan los descuidos. sobre todo. para sonreírle? ¿No compraba corbatas. un traje de Josué. Josué fue entrevisto a través de una persiana imprudentemente abierta. Por ejemplo. sino también en las estancias perdidas por la sierra del Baforé. Josué terminó por entrar en la casa maldita cuando el bar Vesubio estaba lleno de gente. de repente. Gloria no deseaba arriesgarse a recibir una paliza y a ver rapada su cabeza. Y no había sido solamente él el indiscreto –¿cómo guardar en el corazón ese amor que explotaba en su pecho?–. y al "coronel" Coriolano en particular. apenas finalizada la sesión del "Cine–Teatro Ilhéus". y el dinero guardado bajo llave en sus cajones. de toda aquella santa alegría que resplandecía en las mejillas de Gloria. la sirvienta para todo servicio. abandonando su ventana solitaria. Cinco minutos más de sueño hoy. Las solteronas clamaban: ¡eso ya era el colmo. debido al poco recomendable pasado de violencias del estanciero. amor –dependía de la cultura y de la buena voluntad del comentarista la clasificación del sentimiento– era un hecho conocido por todo Ilhéus el vínculo existente entre el profesor y la mulata. cinco más mañana. para él? ¿No había llevado al sastre Petronio.. con tantas novedades y acontecimientos en Ilhéus.. en la ignorancia de toda aquella belleza celebrada por Josué en prosa y en verso. Ella había explicado al amante las dos profundas y respetables razones por las que deseaba mantener al pueblo de Ilhéus en general. terminó saliendo del cuarto de Gloria directamente para sus clases en el colegio. Segundo. de atención. les exigía derechos exclusivos sobre sus favores.

el Capitán proponía que fuera allá un grupo para evitar una desgracia. Eran muy pocos. La gran mayoría se agrupaba en torno al nombre peligroso e inquietante del "coronel" Amancio Leal. ni sobresalía por la energía. sin embargo. No era hombre brillante. eso sólo a Amancio podía pertenecerle. La vieja sirvienta contaba haber oído al anciano hablar de ese proyecto. había sido el primero que ejerciera la pediatría en Ilhéus. Hablase casado con una mujer fastidiosa. apretaba el brazo de Nacib. y hoy era un diputado mediocre. tratándose de hombre tan imprevisible. hasta unos días antes de morir. Algunos encontraban natural y justo que la jefatura recayera en las manos del doctor Alfredo Bastos. en escabrosos detalles. le dedicaban sus comentarios. No va a suceder nada.Jorge Amado Gabriela. apenas éste finalizase sus estudios. 219 . viendo a Amancio desatar violencias. las noches en el lecho de Gloria. Si Coriolano se enteraba y hacía una de las suyas. Ño–Gallo. y de la fuerza política del gobierno? Era difícil imaginarlo. entonces sí que valdría la pena. alrededor de las diez cuando. indiferente a los puestos pero participando de todas las decisiones. contradictorio. Pesaban sus defectos y cualidades. los parroquianos del bar se entremiraban. Se supo. Juan Fulgencio discordó de la iniciativa inoportuna: –No es necesario. Se cruzaban preguntas: ¿estará armado. obstinado. también. caminando en dirección a la casa en la que antes viviera su familia y donde. Pero todos concordaban en prever un final agitado para la campaña electoral en curso. tal vez de tiros. mientras la agitación crecía en el bar. su hijo. Por otra parte. Él había sido la persona de confianza de Ramiro. Había abandonado las últimas precauciones. vestido como un pobretón. el bar Vesubio se encontraba repleto. a hacer escándalo. ¿cómo los habitantes de Ilhéus habrían de interesarse con la historia de Gloria y Josué. las historias para contar a los nietos. Ningún rumor llegaba de la casa de Gloria. y Nacib se dirigió hacia la punta del ancho paseo. Ese era el real heredero político de Ramiro. Era necesario algún acontecimiento dramático y pintoresco para quebrar la feliz monotonía de los amantes. ¿cuál sería el destino de la zona del cacao. ahora. arrebatado. Transcurrieron algunos minutos más. Sólo recordarían a Gloria y a Josué cuando Coriolano se enterara de la traición de su concubina. Nacib iba de mesa en mesa anunciando para dentro de poco la inauguración del "Restaurante del Comercio". le celebraban sus amigos: el coraje y la lealtad. pedante. a disparar tiros? Coriolano metió la llave en la puerta. Ocurrió por la noche y relativamente temprano. que el gobernador había mandado ofrecer a Amancio la vacante dejada en el Senado estadual con la muerte de su compadre. la única opinión acatada por el finado dueño de la tierra. Quedaron atentos. En las manos violentas de Amancio. su amante se regalaba con el joven profesor. empero. ¿quién reparaba ya en esas cosas? Hubo un rumor de mesas y sillas arrastradas cuando Coriolano apareció en la plaza. entregados a manos tan débiles. y podrían comentar los poemas en los que él describía. Eso sí que iba a ser divertido. no había nacido para mandar. sin conceder importancia a la opinión moralista de las familias de ciertos ciudadanos como el doctor Mauricio. Concluían un tanto pesimistas sobre el futuro del partido oficialista y el progreso de la zona. quién ocuparía el puesto dejado por el jefe. terminadas las sesiones de los cines. Dos cualidades. a la espera de gritos. clavo y canela deseaba saber quién obtendría su lugar. como tantos lo llamaran al principio. irá a castigarlos a rebencazos. Otros le censuraban la obstinación y la intolerancia. Fue Intendente celoso. Con asuntos tan emocionantes. prolongándose desde hacía meses sin incidentes? Solamente las solteronas. Se murmuraba que ambos amigos tuvieron el proyecto de unir a las familias Bastos y Leal a través del casamiento de Jerusa con Berto. la leyenda del "coronel" desaparecido. A sus hijos les quedaba la fortuna. Entonces podría llamar a Josué "gigoló '. y un administrador discreto. Josué había cruzado la puerta de Gloria hacía más de una hora. Sólo era bueno como médico de niños. Pero el comando del partido. los que veían en Alfredo al sucesor de Ramiro. con humos de nobleza. No hubo nada de eso. ex Intendente y actual diputado estadual. nervioso. Lo apostaría. para que sobre ellos atentaran los ilheenses. honesto. envidiosas del constante júbilo estampado ahora en las mejillas de Gloria. Pero sucedió que no fue nada divertido.

en compañía del compadre Ramiro –se detuvo como para hacer memoria–. yo estaba en contra de usted. muy serio. con las cabezas hacia arriba. sonrió–. –su voz sonaba blanda. Mundinho y sus amigos volvieron a ponerse en movimiento. Se calló... Sensacional. Para que mis hijos no necesiten de nadie. baúles y valijas. pero cuando ya habían pasado las once horas. el compadre murió. –Lo sé. era como si fuese mi padre. destinado para usted. Ya lo había hecho una primera. que piense por su propia cabeza. pero rehusaba el licor. único detalle divertido en toda esa historia. ¿Quién va a quedar en el lugar del compadre? ¿Alfredo? –hizo un gesto como de poca importancia. sentándose en un cómodo sillón. Me quedé pensando y 220 . capaz de sanar las enfermedades de los chicos. decía que usted tenía razón. La puerta fue trancada por dentro.. pensando tal vez en el amigo desaparecido. sin aquel entusiasmo. caminando por la avenida de la playa para evitar el paso ante el Vesubio en movimiento. en compensación. las palabras eran claramente pronunciadas. listos para bajar a la ciudad. Pero Dios no lo quiso. Pero lo hacían con ritmo lento. Si él no hubiera muerto. yo estaría junto a él hasta contra el diablo en persona –una pausa–. lo llamó a él primero. Un poco después. espiando las ventanas del escritorio de Mundinho. como si los opositores ya no tuvieran contra quién combatir y los del gobierno no supieran como actuar sin su jefe de tantos años. Allá se había quedado. Fui a la estancia. Pero tampoco forcé la naturaleza de mi muchacho. Pero no era zafado. El "coronel" estrechaba la mano del adversario. Después apareció un changador para llevar las valijas. en seguida del entierro de Ramiro. No era por eso que yo cambiaría. si él estuviera vivo. Quiero que sea independiente. don Mundinho. El estanciero había viajado a sus plantaciones. Fui yo también quién mandó disparar sobre Aristóteles. ¿Tonico? Ese no sé a quién salió. –Lo conocí. sentóse encima de la valija de arriba. clavo y canela Y no sucedió. –Después. Mundínho escuchaba. Para acabar con la elección –miró con su ojo sano al exportador. fue la noticia de la visita de Amancio Leal a Mundhino. –Ahora todo acabó. del brazo. continuó: –Estaba preparado para dar vuelta del revés a Ilhéus. Dicen que el padre del compadre era mujeriego. Él discutía conmigo.Jorge Amado Gabriela. Finalmente. la sirvienta fue trayendo y amontonando en la calle. Amancio dio una pitada más a su cigarrillo: –Agradezca el estar vivo a mi compadre. Los míos y los de otros amigos. y de mi entera confianza. un poco pálido. y se quedó esperando. Fui yo quien mandó prender fuego a los diarios. Es un buen muchacho. y en el centro comercial pululaba la gente. la mirada de su único ojo era calma. Encendió un cigarrillo. puertas afuera. La noticia corrió velozmente. Por segunda vez. Mis hombres estaban en observación. Mundinho esperó. Unos cuantos papamoscas se juntaron en el paseo frente a la casa exportadora. Había uno de buena puntería. La campaña electoral había sufrido brusca solución de continuidad con la muerte del viejo caudillo. Finalmente. como si fueran el resultado de larga reflexión–. mientras fumaba. quien estaría ahora en el cementerio sería usted. una santa mujer. Y. Nunca me interesó saber quién tenía razón. Pero fuera de eso. con la mano–. comencé a pensar. Conversamos más de una vez. A no ser la salida de Gloria y Josué. llegó a los cuatro rincones de la ciudad aún antes de que la conferencia hubiera terminado. Estuve contra usted porque para mí el compadre era más que un hermano.. una guitarra y hasta un orinal. y había poca gente en el bar. En las vacaciones mi hijo mayor estuvo aquí. Mundinho no se movió. durante todo este tiempo lo he combatido. aquel "corre–corre" de la iniciación de la campaña. Se hizo un nuevo silencio. ¿Para qué? Usted estaba en contra del compadre. sin dar señales de vida durante semanas. es el retrato de la madre. días después. cuando joven. Era poco más de las cuatro de la tarde. el aguardiente y el cigarro ofrecidos: –Don Munhinho. Para eso trabajo y gano dinero. Amancio Leal bajó del tren y se dirigió directamente al escritorio del exportador. y puedan tomar la actitud que quieran.

Ahora. –Para él. Pero para mí la política se acabó. Y Tonico es un pobre diablo. Yo lo admiraba a Ramiro Bastos. Escúcheme una cosa. Es lo único que quiero pedirle. Y ahora me voy. Poco después salió también. También yo lo combatí a usted y al "coronel" Ramiro. También había un hombre designado para usted. ya lo sé. –"Coronel". Ahora era el nuevo jefe de la tierra del cacao. Vine a decirle eso. menos la mano extendida del "coronel". para ponérselo en el bolsillo. –Ya lo sé. Por lo menos hasta que apareciese alguien que le hiciera frente. Cuando el empleado le anunciara al "coronel" Amancio. Pero una cosa sí quiero pedirle: no persiga a los hijos del compadre. pero Nacib quedó preocupado. en el Senado de Bahía. Es muy posible que haga como yo. don Mundinho. Pero no pensábamos lo mismo sobre el futuro de Ilhéus. iba sólo y en silencio por la calle. todo se acabó. y tampoco él sirviera ya para gobernar. que no abandonaron al compadre en los malos momentos. ya no combato contra usted. Si yo voto será a usted. Y a Tonico déjelo con su escribanía. ni a sus amigos. Nuestros amigos son hombres de bien. es muy rico. –No quiero. clavo y canela sólo vi en Ilhéus un hombre que pudiera substituir al compadre. si es que quiere meterse en eso. –No pienso perseguir a nadie. Vamos a cazar onzas. Los muchachos no son gran cosa. porque a ese canalla de Víctor Melo sólo lo hubiera votado por el compadre. Cuando pasen las elecciones quiero que un día venga usted a mi estancia. él había sacado el revólver del cajón. vocación. que se interese en su progreso. también. La culinaria es un arte. Rieron alrededor. ya se lo he dicho. No sé quién podría poner derecho a Ilhéus después de haberlo puesto nosotros al revés. escupiendo: –Mala calidad. con la muerte del compadre. mejor en la banca que fuera del "coronel" Ramiro. que no se meta más en política. Al contrario. No era un viejo conocido mío. usted debe saberlo. el que usted prefiera. le agradezco mucho. lo mejor es que vuelva a Ilhéus. Ya no tenía contra quién luchar. Sin embargo. Ño–Gallo exigía una respuesta a su anterior pregunta: "¿Por qué Coriolano se había conformado con echar a la calle a Gloria y a Josué. No quiero nada para mí. Para mí. Exige no solamente conocimientos sino. –¿Y el "coronel" Melk? ¿Y los otros? –Eso es cosa de usted y de ellos. Es una charlatana. Vine solamente a decirle que no voy a combatirlo más. abandonando 221 . cuando nuevamente todo cambiara. Mundinho continuó todavía algunos minutos en silencio. Esperaba todo. puede ser cualquier otro. Melk anda disgustado después de la historia de la hija. No para la política. ya le robé demasiado tiempo. y antes que nada. ¿El doctor Alfredo? ¿Usted mismo? Yo lo veo a usted. –También nosotros teníamos preparados a nuestros hombres. Llegó a temer por su vida. Su nueva cocinera no nació para eso. don Mundinho. Para mí no quiero nada. en la mujer de Lourival. sino hombre de un amigo. Y ese hombre es usted. no se sintió alegre ni orgulloso. En mi casa habrá política de nuevo solamente cuando mi hijo se gradúe. No necesita de la política. Pero Alfredo es un hombre honesto. lo que deseo es discutir con usted la mejor manera de no perjudicar al doctor Alfredo. pero se lo agradezco. Voy a vivir en mi rincón. DE LAS PÉRDIDAS Y GANANCIAS CON EL "CHEF DE CUISINE" Juan Fulgencio masticaba un bollito. casi sin responder a los numerosos saludos extremadamente cordiales. Mundinho lo acompañó hasta la escalera. Como le había sucedido al "coronel" Ramiro Bastos. a tratar chicos. "coronel": ese pillastre de Víctor Melo no será diputado por Ilhéus. Ahora todo eso acabó también para mí. en la madre.Jorge Amado Gabriela. Eso es realmente lo que le gusta. Diga un nombre y yo retiro el mío para poner el que usted indique y lo recomiendo a mis amigos. Porque Ilhéus debe estar representado por alguien de aquí. Pensaba en los hermanos. De hoy en adelante cuente con este amigo. Nacib. Sacándolo a él. No por cuestiones personales.

porqué. de los bailes del Club Progreso. –dijo el doctor.. en qué ventana se inclinaría. Él se sobrepuso completamente. para instalar de nuevo en ella a Gloria. El movimiento del bar no había decrecido. Vivió aquellos días gimiendo de dolor. no consumían tantas bebidas como antes. por unos días). con pasaje pago. clavo y canela para siempre a su concubina? Tan luego él. ya no daba vueltas alrededor de doña Arminda para saber de Gabriela. con verrugas y pelos en la barbilla. ¿Por qué ahora reaccionó así?" –Caramba. en medio de una gran fiesta. Cuando ella volvió de Itabuna (adonde viajara en compañía de Josué. El Doctor reflexionó: –Extraño.. Evidentemente no servía. quién va a pagarla? –recordó Ari. Usted necesita tomar medidas. Era natural que. Sin eso. ¡Medidas urgentes! Cambiar de cocinera y conseguir la casa de Coriolano. preclaro descendiente de Mahoma! este bar va a la ruina. de la línea de ómnibus. un espantajo de fea. ¿dónde iría a vivir. Aquel ascenso fulminante del Vesubio había sufrido una pausa. sus dulces azucarados. vacío por la ausencia de Gabriela. A pesar de que el dinero rodaba a raudales por la ciudad. se agarró la cabeza. ante qué ojos exhibiría senos y sonrisas. todo había vuelto a lo normal. saboreando aperitivos antes del almuerzo y de la cena. y olvidase el proyecto del restaurante. –Por lo que parece será nuestro Ribeirito. Ya estábamos acostumbrados. Conversando sobre el asunto con doña Arminda.. labios carnosos y ojos húmedos? –¡Nacib! –llamó Juan Fulgencio–. Necesitaba tomar medidas.. En Ilhéus era imposible. Por causa de la biblioteca de la Asociación de Comercio.. Nacib atendía otra mesa: –Por causa de Malvina. lo que prendía a los clientes haciéndoles repetir la dosis. Por causa del hijo casi doctor. conseguir otra. despedir a la cocinera. ni para el bar ni. la figura de Gloria. por causa de Nacib. conversando. protestando por el trabajo.. tanto era lo perdido en esos meses. Los saladitos y dulces eran el incentivo para la bebida. jugando a las damas y al "gamáo". Ari Santos suspiró recordando los senos altos como un ofrecimiento. debo confesarlo. Aparentemente. y otros ya no venían todos los días. de los trabajos del puerto. en las semanas iniciales al descubrimiento de un Tonico desnudo en su habitación. no se preocupara mucho por el bar. ¡oh. Haciendo el balance de su negocio. Las ventanas cerradas de la ex casa de Gloria eran la nota melancólica en el paisaje de la plaza. que dos años antes amenazara a Tonico Bastos. ¡una bruja! Y encima de todo.. Muchos se sujetaban con la primera copa. sus salsas eran pesadas. después tampoco hizo otra cosa que idioteces. sin pensar en nada. sin embargo. Calló un momento. Los clientes allá estaban. costara lo que costase. las ganancias. no gastaban tanto como en el tiempo de Gabriela. No iba más allá de lo simple. la herida había cicatrizado en el pecho. Tal vez para constatar si aún la tenía. mi amigo. mucho menos para estar al frente de la cocina del restaurante. y la simpatía de Nacib mantenía firme a la clientela. bebiendo cerveza. Estuve pensando que buena bcinera para usted es Gabriela. hasta una disminución de las entradas. Pero el consumo de bebidas disminuía y. ya lo sabía él por experiencia. la constante sonrisa.. los ojos lánguidos. Nacib reía pero estaba preocupado. riendo. Y exigente. Los saladitos para el bar. su comida grasienta. 222 .. Los parroquianos. de la muerte de Ramiro Bastos y por causa de Mundinho Falcáo . don Nacib. Sin embargo. era un "bluff" de los mayores. eran una porquería. No veo otra. pidiendo ayudantes. para oír noticias de las propuestas recibidas y rechazadas. el verdugo de Chiquita y Juca Viana. muy necesario en vista de la próxima inauguración del restaurante. su estampa enmarcada en la ventana. y todo el mundo gastaba en negocios y cabarets. la partera había tenido el coraje de aconsejarle: –Una coincidencia. con él. La cocinera mandada buscar a Sergipe. –¿Y la elegancia de Josué.Jorge Amado Gabriela.. Ño– Gallo sugirió una suscripción de los clientes para pagar el alquiler de la casa y reponer en ella. siempre dado a las violencias. continuaba intenso.

más modesta. hilvanando blusas. casi indiferente. no a la cocinera. 223 . Con tal vida. pegando forros a los vestidos. era una cocinera. no dejaba de conversar con difuntos. estaba haciendo el papel de idiota. Diablo de vieja disparatada. Conquista menos espectacular. haciendo ojales. Decidió. Al hacer el balance de sus negocios tuvo una idea exacta del dinero gastado con ella. pagando copas de champagne a Rosalinda. Suspiraba más por la cocinera inigualable. y tanto. comenzando por Mundinho Falcáo. Ahora no pasaba un día sin sacar a relucir el asunto. Se encogía de hombros. una india llamada Mara. el veintiuno. no todo era negativo en el balance. apenas levemente orgulloso de esa fidelidad tardía de Gabriela. durante todo ese tiempo no guardó dinero en el Banco. el reservado funcionaba diariamente. hacía la vida en casa de María Machadáo. que podía oír a doña Arminda hablar de Gabriela. Nacib escuchaba a doña Arminda. Esa rubia interesada le arrancaba billetes de cinco mil cruzeiros como si él fuera un "coronel" del cacao metido a pagar amante. Esa doña Arminda andaba cada día más loca. pero a costa del dinero. ni el miedo de quedar solo. El reservado de pócker. Allí podrían divertirse discretamente.. Ahora. Él se había recuperado. no cocinar para nadie más a no ser para Nacib. Lo que le hacía falta. pero devoraba las ganancias en una bohemia cara. jugando a la ruleta y al bacarat. sin amor. ya no buscaba su pierna. Y todavía estaba el restaurante.. dormía con alguna mujer encaprichada con él. pronunciando un discurso conmovedor perdonando a todos sus enemigos. pues no existían riva les. por sus "moquetas". Pero como la india no tenía propietario fijo. Resolvió poner fin a aquel despilfarro ruinoso. gastando sin medida. con la vuelta de Amancio Leal y de Melk a las buenas relaciones con Ribeirito y Ezequiel. Antiguamente iba al cabaret una o dos veces por semana. en el que Mundinho pusiera el dinero y Nacib el trabajo y la experiencia. es cierto. a pesar de todas las cosas regaladas a Gabriela. dejaba buena ganancia. Sin dolor profundo en el pecho.Jorge Amado Gabriela. Ganancias seguras a repartirse. a veces hasta la madrugada. Aún después de casado. También. o sus guisados. las piernas largas de Regina. Nunca pasó por una situación como esa. Felizmente. los lomos. sin odio. Se había recuperado. y las partidas de pócker se sucedían noche adentro. Cosía día y noche. Había tirado a la calle un montón de dinero. Estaba curado. Además. Terminó por dejarla. Durante semanas frecuentó todas las noches el cabaret. Para cocinar y para "amigarse". Cumplió los compromisos con sus proveedores. A pesar de las ofertas que le llovían por todos lados. no lo torturaba ya la ausencia de Gabriela. La comida en los hoteles era infame. le fue posible separar cada mes unos miles de cruzeiros para la futura plantación de cacao. y no todas las noches estaba libre. clavo y canela Tuvo que contenerse para no soltar una palabrota. un trabajo de los mil diablos porque –ella misma lo decía – no había nacido para la aguja sino para el fogón. por lo que él terminaba ahogando sus amarguras en comidas y farras en los cabarets o en casas de prostitutas... había conseguido olvidar a la mujer. Pudo hacerlo tranquilamente. era con la misma nostalgia mansa con que recordaba la sabiduría de Risoleta. o los besos robados a la prima Munira durante unas vacaciones en Itabuna. Cuando se acordaba de las noches pasadas con ella. que llegaban a preferirlos a la ruleta y al mismo bacarat de los cabarets. la sala del restaurante funcionaría como sala de juego para el pócker. por la noche. de los excesos a que se entregó. y no una aventura en el lecho pagado por Manuel das Onzas. cada cual más téntadora. cada vez más. no salía de la sesión espiritista. los "xinsxins" (guiso de gallina y camarones secos). sin gastar casi nada. Jugaban mucho dinero y con eso los derechos de juego de la casa crecían. y todos aquellos juegos de naipes a que tan aficionados eran los "coroneles". las carnes asadas. sin embargo. la nalga redonda para descansar. con la lluvia de dinero corriendo aquel año. y entraba en su casa. seducido por una amazonense pequeña. el siete y medio. "¿Por qué no tomaba a Gabriela de cocinera?" Como si eso fuera cosa de proponer. Le contaba que el viejo Ramiro había aparecido en la tienda de Deodoro. la brisca. elogiarle la conducta y la dedicación al trabajo. contentándose con cerveza y algún regalo.

Se llamaba Fernand. propuso mandar buscar un cocinero a Río. Nacib. con "d" final! Su tarjeta de visita –guardada cariñosamente por Juan Fulgencio. y ambos volvían victoriosos. es el presidente de la república en persona. lo mismo que los lavatorios para lavar los platos. Dándose aires de importancia. exigió un sueldo astronómico. a carbón. Apenas desembarcase el cocinero de Río.Jorge Amado Gabriela. de mierda. cocina y antecocina. eran francesas. Cosas de lujo. Era la única solución. Nacib suplicó dos meses de plazo. ¡así. –traducía Juan Fulgencio. ocupado con los últimos y complicados deta lles del arreglo del restaurante. y los mingitorios para los clientes. que jamás se vieron en Ilhéus. dividido en sala. estaba encantado con su idea: un "maese–cocinero" vestido de blanco. El Doctor saltó en defensa del "vatapá". de gorro en la cabeza. –Malo. vivía protestando contra la cocina de los hoteles. Su Excelencia accedió. había retirado su candidatura a diputado estadual presentándose en su lugar el doctor Juvenal. sin ninguna chance. Lo más rápido posible. de Itabuna. En Ilhéus conseguirían ayudantes. Nacib estaba enterado. ¡cobraban un dineral! Mundinho. y fabricar su propio hielo. El piso ya estaba pintado. marcaría la fecha para la inauguración solemne del "Restaurante del Comercio". el inmenso fogón. bien cerrado de acento. lo mismo que el doctor Mauricio. a invitación del gobernador. a recomendarles platos. Nacib torció la nariz: esos cocineros de Río no sabían hacer comida bahiana. del "efó". con un gesto de condescendencia. brillante de pomada. no las entendía. con una arrogancia de gran duque y exigencías de mujer bonita.. y ante las que los parroquianos del bar se quedaban boca abierta. –¿Qué? –sucumbía Nacib. de estómagos finos. Fernand subió con Nacib a examinar el restaurante. y todas aquellas maravillas. para discutir la situación política y resolver los problemas de las próximas elecciones.. sin embargo. heladera para guardar las carnes y pescados. Criticó las comidas bahianas. Habían llegado de Río los encargos: máquinas para hacer helados. del "caruru". El gobernador cedió en todo: Víctor Melo quedaba abandonado a su destino. Movió la cabeza ante el fogón: –Trés mauvais. apenas dos o tres mestizas. dormía con la amazonense cuando le sobraba tiempo y ella estaba libre. Viniendo a hablar con los clientes. Aquel día en que la suprema autoridad de Juan Fulgencio criticó tan ásperamente los saladitos del bar. Todo de lo mejor. indignas. el fogón construido. Exigía fogón de metal. A la hora del aperitivo. con un bigotito de puntas finas. volvía a su antigua vida: iba al cabaret muy pocas veces. Extraña criatura: gordo y grandote. para extasiarse ante la sala adornada de espejos. El cocinero llegó. en el mismo barco. Nacib decidió conferenciar con Mundinho sobre el asunto. le había mandado ofrecer un sueldo de reina a Gabriela. 224 . Había llevado a Aristóteles. pero faltaba la cocinera. El exportador había ido a la capital. las mesas y las sillas estaban listas. mucha gente subía la escalera que unía ambos pisos. pasado el mismo se volvería a Río. para juntarla a la del "bachiller" Argileu Palmeira–. Nacib se quedó pasmado ante el cocinero. También él. En breve estaría todo instalado. El exportador dedicaba gran interés al restaurante. Nacib. venía de Bahía con Mundinho Falcáo. Discutió al asunto con el árabe. la campaña electoral estaba terminada. Sabía comer bien. reclamando al mismo tiempo una serie de artefactos de cocina. Se creó inmediatamente profundas antipatías. humillado. como en los restaurantes de Río. clavo y canela Lo peor de todo era la falta de cocinera. según él.. Juan Fulgencio dijo: –Eso no es un cocinero. la heladera. En realidad. decía: Fernand – Chef de cuisine. tenía unos sospechosos modales y unas maneras afeminadas.. Portugués de nacimiento. experto en cocina de restaurante. Dio un mes de plazo. mudándose de uno a otro. Acompañado de algunos curiosos clientes del bar. En cuanto a Alfredo. y encima. muchas de las palabras que caían despreciativamente de sus labios. los opositores pasaban a ser gobierno. Envió un telegrama urgente a un amigo suyo. tendría que mandar buscarlo a Bahía o a Río.

sentíase extranjero. se inventaban historias. Un gran almuerzo sería ofrecido por los propietarios del "Restaurante del Comercio" a las personalidades locales. bifes con papas fritas. su gorra marinera. envuelta en un vestido por terminar. celosa. Invitó a Juan Fulgencio. si era pescado. Para probarlo. con respecto a las clases de arte culinaria. bailaban por la habitación. jamones. Nilo lo tomaba por la cintura. picantes. No había cocinera como Gabriela. Era gracioso como bailaba el maniquí. buenos clientes del bar. Pero. fuera de toda hipótesis. de pescados y leche de coco. los saladitos también. lo había apodado "capón bataraz". él traía en la mano derecha un cetro de rey. todos.Desgraciadamente era imposible. a un almuerzo preparado por el noble "chef". ese brasileño nacido en Siria. Una lástima. condimentados. ¿qué hacer? El hombre estaba allí. Lo miraba con ojos lánguidos a Chico– Pereza. Nacib. El maniquí se animaba. Sin embargo. se decía que había dirigido famosos restaurantes. Nacib meneaba la cabeza. superior. y la sergipana. Del cerro bajaban las otras pastoras. y la inauguración fue anunciada para un domingo. Comenzaba la magia. Nacib pensaba en las insinuaciones de doña Arminda. Las unas. Las pobres no entendían nada. y el muchachito ya lo había amenazado con unos cuantos sacudones. Nuevamente se llevó las manos a la cabeza. haber costado tanto dinero y. encima del viejo maniquí. Mayonesas. sobre todo. se hablaba del "chef" como de una figura importante. del "chef de cuisine". y no eran solamente pastoras. 225 . de carnes y pimienta. gallina a la milanesa. DEL CAMARADA DEL CAMPO DE BATALLA Cuando la luna aparecía por detrás de la piedra "do Rapa". Reían las pastoras. Y eran pesados. las costureras se volvían pastoras. cacareando en francés. mi Dios! entre las empanaditas de Fernand y las de Gabriela. Nacib no sabía cómo iría a acabar todo aquello. Cada bocadito costaba casi el precio de venta. tiraba con mano certera. Iba a decir algo. Sobre todo. El Capitán resumió la impresión en una frase: –Muy bueno. pero una mirada del ojo crítico. En cuanto a Nacib. sin embargo. esas salsas blancas? Comían sin saber lo que estaban comiendo. Dora sonreía como una reina. con mucha masa. Al entrar. Pero. rasgando la negrura de la noche. Finalmente todo estuvo listo. resoplando de importancia e impertinencia. clavo y canela –Tipo animal. La comida resultaba carísima. y la comida para él. la casa de Dora en barco a vela. El "chef de cuisine" estudió un menú de los más complicados. picantes y frágiles. venía Gabriela de la casa de doña Arminda. pero no sirve. eran "hijas de santo" (devotas del candomblé). con los platos de la tierra.Jorge Amado Gabriela. Nacib sentíase humillado y amedrentado. Nacib invitó a todos los notables de Ilhéus. No es que la comida fuese mala. Ño–Gallo. caldo verde. "iaós"de Iansá. donde se escondían los vientos y las tempestades. pidió que comenzara a hacer los saladitos y dulces para el bar. ante cualquier plato no bahiano. haber sido idea de Mundinho Falcáo. con su única pierna. no.. ¡Qué diferencia. pura masa. El "chef de cuisine" adoraba las latas de conservas: aceitunas. a excepción del "quibe"(quepi). ¿Aceptarían los clientes esos platos desconocidos. que entraban por los dientes y se pegaban en el paladar. Las otras. dictadas por él a las mulatas llegadas para ayudarlo. disolviéndose en la lengua. ganando un sueldo de príncipe. –había susurrado. carne o gallina. lo dejó helado. Dora se transformaba en reina. Josué y el Capitán. La pipa de Nilo era una estrella. con la gorra sobre una cabeza que no existía. Miquelina soltaba su carcajada de loca. existía gran curiosidad. pidiendo bebidas. olorosos. Con excepción de Tonico Bastos naturalmente. convertíase en mujer de una sola pierna. Nacib temía por la suerte del restaurante. en la izquierda la alegría. Era exclusivista en materia de comida. ya lo habría mandado reventar al infierno con sus comidas de nombres difíciles y sus palabras francesas. De no haber venido el individuo de Río. pescados. ¿cómo compararla. coloridos? ¿Cómo compararla con la comida de Gabriela? Josué recordaba: eran poemas de camarones y aceite dendé..

todos eran santos. En el muelle de Bahía le esperaban los jugadores de ronda. un caballero de santos para montar sus caballos. La fiesta comenzaba. cabalgaduras de los santos. Nilo soltaba cada noche la alegría. llegaba la hora de las caricias. un ruido de cascabeles. cargando difuntos en la hoja de su navaja.. Siete–Vueltas mordía las arenas de Gabriela. ¿De dónde venía? De la muerte desatada. el fogón de Nacib. corría hacia el mar. los "padres de Santo" y cuatro mujeres. tocador del "atabaque". las ondas de su mar de espuma y tempestades. Traía el baile en los pies." Entregaba su instrumento a Nilo y entraba en la rueda. el secreto de la noche. En cambio Siete– Vueltas era un pozo sin fondo. diciendo que de ella nacían las aguas. En Bahía. Nilo se transformaba. el joven Bautista. Pero la tristeza persistía. Se inclinaron las pastoras. mago de feria. Dora la figura de proa. Apenas el tiempo de que la policía olvidara. era lecho nupcial. era sala de baile. por valles y mares. co mandante. daba órdenes a los marineros. guitarrero de fama. Nilo de Dora. su fascinación. saltaba por sobre el mulato Traíra. barco sin rumbo en el cerro "do Unháo". el mulato Traíra. Las canciones eran el viento. En la pobre cocina. con su pecho tatuado. Siete–Vueltas era una espada de fuego. cantando las canciones. niñas! Los domingos por la tarde. Un peine de hueso. Siete–Vueltas tocaba y cantaba: "Camarada del campo de batalla Vamos de veras por el mundo afuera. ¡Aprovechen. Nilo pitaba. el canto en la boca. en Alagoas. clavo y canela Cada noche Nilo soltaba su alegría en medio de la habitación.. Nilo. la casa navegaba en el aire. el cuerpo bamboleando. "abarás" de plata. partía en fiesta. su prosapia. en los mercados y ferias en los escondrijos de los muelles. Las piernas en el aire. Llamaba Yemanjá a Gabriela. era Ogun y Xangó. los maestros de Angola. Venían mulatos y negros a divertirse. navegando por un rayo de luna. claro como agua de fuente. En los rayos de la luna. fuentes entre las piedras. había visto la muerte de cerca. beato loco. corriendo detrás de él. el cuartito de los fondos. en los bares del puerto. era Oxalá(dioses del candomblé) para Dora. junto a las rocas. sonaban los instrumentos. llegaba un rey mago. Pero era claro Nilo. La muerte en el mar de verdes cabellos y una flauta. Estaba de paso pero tenía prisa. candombé y macumba. cabalgando caballos. Gabriela partía por prados y montes. Caballo de Yemanjá. Siete–Vueltas mordía el pañuelo con la boca.Jorge Amado Gabriela. Nilo naufragó dos veces. en los fondos de la casa. Terencio volaba. en las ruedas de "capoeira". un dios del terreiro. Oxossi y Omolu. desfilaban las historias." la sala desaparecía y ahora era tierra de santos. subía por el morro. Dora de Nilo. Cuando la guitarra se callaba. caminaba en la arena. un espanto en la noche.. Policías uniformados o policías sin uniforme. sonaba entre las rocas. la pierna pasando sobre su anca de arreos. el bigote cosquilleador. el misterio de oro del "vatapá". el río Cachoeira y el mar de Ilhéus. en Sergipe.. Hasta Nilo lo trataba con respeto. en los escenarios de "candomblés" y "macumbas". ¿quién podía con él? El tatuaje del pecho recordaba la soledad de la cárcel. ¡Eh! camarada. un rayo perdido. un secreto de muerte. y hacía su pedido. 226 . Bautista caía en el suelo. Bailando las danzas. en el limpio huerto. pero en ¿cuál de las pastoras no cabalgara Nilo. su cocina. las danzas eran los remos. Ella era la dulzura del mundo. por océanos profundos. En el campo de batalla quedaba solo. el pecho velludo. la navaja en la cintura. la claridad del día. En la playa. La casa de Dora fue rueda de "capoeira”(lucha) cuando él apareció con Nilo. Gabriela fabricaba riqueza: "acarajés" de cobre. un frasco de perfume arrojaba a las rocas para regalo de la diosa del mar. cantador de coplas y Mario Clavel. pequeño dios del "terreiro"? Eran yeguas en la noche. Los marineros venían del muelle: el negro Terencio.

Estoy triste... Mi santo es alegre. –No quiero tristezas junto a mí. un cuartito en los fondos. –¿Qué? Pensó que podría volver al fogón. ¿por qué eres triste? –No soy triste. –Entonces. ahora se acabó. –Como no tener alegría en el pecho. podían hacerla reír o sentir el gusto de vivir en su pecho vacío. su gato arisco. sólo ríe de placer. mi natural fiestero. Ni siquiera el sol. –Malo. El barco de vela arribaba a su puerto. mamón y "pitangas".. hablando en extranjero. Siete–Vueltas es el que puede hacerlo y lo va a hacer. su perfume a clavo en el viento.. Una noche se la llevó.. un sujeto llegaba de Río. el asunto está malo. la víspera había sido Miquelina. En la casa de Dora. no! –¿Y por qué no? Quería un fogón. no. tan bueno.. Ahora. puedes agradecerlo a tu suerte. Nilo estaba en la hamaca con la reina en sus rodillas. un huerto de guayabas.. ni la luna. clavo y canela –Mujer. –¿Por qué? Junto a mi una mujer no llora. Mato la tristeza con mi navaja. mujer? Tocó el rostro de canela con la mano de navaja. empalidece la luna en sus manos.. sin deseo de vivir. ¿No iba Nacib a abrir un restaurante? ¿no iba a precisar de una buena cocinera? ¿Quién mejor que ella? Doña Arminda decía que tenía esperanzas. –¿Estás llorando. con una fiesta de las grandes. –¿Qué puedo hacer? –por primera vez era una pobre. La luna la cubría de oro. una triste. un hombre tan bueno.Jorge Amado Gabriela. un muñeco disfrazado. –Es como no tener gusto a nada en la boca.. ríe de placer. las ondas venían a lamer sus pies de "capoeira".. al Bar. –No me basta. al huerto. al amanecer. Siete–Vueltas era una libertad plantada cada día. –¡No la mates. –¿Qué es lo que se acabó? –Pensar que un día. Junto a Siete–Vueltas ninguna mujer llora. Vacío de don Nacib. –Es malo. creadores del ritmo. alimentaba como la lluvia. mujer. tan guapo mozo. El viento se enfriaba al rozarle. –¿Qué cosa? No veo. Al fondo del mar. –No puedes hacer nada. una desgraciada. 227 . el cuerpo de un hombre o el calor de un dios pagano. Dentro de tres días sería la inauguración.. ni siquiera le quedaba la esperanza. el sábado Paula la de los senos saltarines: era ahora la ansiada vez de Gabriela. Quería irse de Ilhéus. Solamente Gabriela podría asumir la responsabilidad de cocina tan grande y dar buena cuenta de ella.. –Se acabó. Era un ofrecimiento y una dádiva. no. –¿Un "portuga"? Se puso de pie el camarada del campo de batalla. –¿No te basta conmigo? Hay mujeres capaces de matar y morir por este moreno. Pero Gabriela lloraba en la arena. Hería como el rayo. –No llores. Nadie me basta: ¡Todo el mundo junto no basta! –¿Así que no puedes olvidar? –No. el agua fría. en la orilla del mar. Y en vez de eso. al cuarto de los fondos. ese camarada del campo de batalla.

No había aparecido. ¡Camarada del campo de fuego. el Capitán consiguió frenar la ansiosa carrera. en dirección a la casa exportadora de Mundinho Falcáo. decididamente era un invertido.. En la puerta de su repartición. a aquel muelle del cacao. no! Cuando él reía. Gabriela tembló: –¿Qué vas a hacer? ¿Matarlo? ¡No quiero. No sé nada de ese degenerado. entregarse rendido de amor. si él desaparece. Era aquel mismo teniente que el secretario de la Intendencia de Itabuna hiciera correr. balanceando el voluminoso vientre por encima del cinturón.Jorge Amado Gabriela. ¿quién va a cocinar? El día de la fiesta. Barca en mar sereno. con libertad en el pecho. Apenas si voy a hacer que se vaya un poco apurado. los ojos desorbitados. víspera de la solemne inauguración del "Restaurante del Comercio". Mundinho Falcáo mandó llamar al comisario. tratándolo de "doctor". en la mano derecha el orgullo. Mejor así. Esa noche pensaba decirle todo eso. En la Papelería Modelo. continuar su camino. como ancla de un barco. Juan Fulgencio y Ño–Gallo hilvanaban hipótesis. y le recomendó la más meticulosa investigación. ese tipo va a desaparecer. ardía su pecho por el dolor de perderla. su propietario. nadie lo había visto. vamos ahora. navegación de ensenadas. –¿Sucedió alguna cosa? ¿Puedo serle útil en algo? –¡Desapareció! ¡Voló! –resoplaba Nacib. y con las ayudantes de cocina. –¿Desapareció. A veces era oscuro como noche sin luna. corriendo como un loco por la calle. Podía partir. –¿Vas a hacer eso? ¿De verdad? –Al lado mío las mujeres ríen. se entregó. como San Jorge en la luna. Lo voy a hacer volar de aquí. El comisario interrogó al joven mozo. El camarada del campo de batalla entrecerró los ojos de fuego y pensó que era mejor así. No tardó él y toda la ciudad en estar al par del intrincado misterio: desde la noche anterior el cocinero venido de Río. Gabriela sonrió. muriendo por otro de amor. podía ser visto en mangas de camisa. era como si la aurora surgiera. isla plantada de cañaverales y de pimenteros. el Capitán extremaba su gentileza desde la proclamación de su candidatura a Intendente. Había combinado con los dos mozos contratados para el restaurante. como tierra encontrada por náufrago desesperado. contárselo. hombre. el árabe Nacib. el tal Fernand. por el aspecto y por las miradas lanzadas a diestra y siniestra.. no lloran. de amarrarlo a aquel puerto pequeño. la libertad en la izquierda. clavo y canela –Si el "portuga" desaparece.. ¿qué otra cosa puede hacer sino llamarte? Bueno. que suspirara y llorara por otro. dónde va con tanto apuro? Amable y amistoso. esa única en el mundo capaz de prenderlo. que se enojó: –¡A mí me gustan las mujeres!. quién? –El cocinero. el espectacular "chef de cuisine". encontrarse por la mañana para tomar las últimas disposiciones relativas al día siguiente. Navegaba en la barca de proa altanera el camarada del campo de batalla. 228 . por pasarse de vivo. agradeciendo. ¿Se trataría de un crimen vulgar? Andaba rondando a Chico–Pereza. sujetando al dueño del bar por un brazo: –¿Qué es eso. El cocinero.. ¡Eh! camarada. Pero era un adiós de "macumba". Monsieur Fernand (como le gustaba ser llamado) había desaparecido de Ilhéus. El otro día casi le parto la cara. Mejor que ella se muriera por otro. explicó el asunto. por el mundo afuera! Ella le tomó la mano. Siete –Vueltas podía partir. Ahora era pura humildad y servilismo ante Mundinho. con el corazón libre. DEL BENEMÉRITO CIUDADANO Aquel sábado. –¿Matar al "portuga"? No me hace nada de malo. Solamente lo voy a maltratar un poquito si él se pone terco. de doblegarlo y domarlo. y duro como las rocas que enfrentan el mar.

Su secreta impresión. Dieron vuelta Ilhéus. depositaba en él una confianza ilimitada. un sujeto era llevado por tres tipos sospechosos. porque ni siquiera con la sergipana se podía contar. Nadie se acordó de buscar en la casa de Dora. –Calma. –¿Pero en qué viajó? Ayer no salió ningún barco. los mozos. matar una gallina. y varios clientes. Para cocinar no servían. ni a caballo. bastando para el poco gasto Machadinho y Miss Pirangi. José. abandonando el cuartito de los fondos en la mayor inmundicia. vestido con una blusa marinera. la Conquista. Nacib movilizó a los amigos: Ño–Gallo. o encargarse del fuego. cuenteros. por una ramera de la más baja condición. las ayudantes de cocina contratadas y entrenadas por Fernand. encontró a Nacib en la mayor de las desolaciones. no tenía seguridad. escondiera su agonía. Dora había prometido despacharle el equipaje directamente para Río.Jorge Amado Gabriela. no sabía quiénes eran los hombres. de Agua Preta. ¿Qué puedo hacer? –desde que el librero lo descasara. donde Fernand comenzó llorando y terminó ayudando en la costura. Batió las alas. concentrada y sombría. de Pirangi. con una pista. ¿Cómo inaugurar el restaurante al día siguiente? Y estando todo listo. Ni siquiera en aquellos días de la ruptura con Gabriela. rateros. hay uno de la "Canavieiras". Al ver a Juan Fulgencio. ya que las ayudantes habían tenido libre ese día. No siendo Ilhéus una tierra dada a los refinamientos de trasero. pues en el mismo barco iba Siete–Vueltas. el "Unháo". la que le hacía estremecer el pecho. Ilhéus hospedaba numerosos malandrines. el zapatero Felipe.. en librarnos a tiempo de su asquerosa presencia. en el reservado de pócker donde. Juan. a lo mejor había sido víctima de ladrones. llegado de Bahía. excitado. busquemos una solución. ni en ómnibus. el negrito Tuisca apareció. había bebido. pero por quien suspiraban ella y todas las prostitutas del "Pega–Duro". lo había arrastrado hacia el reservado de pócker: –Estoy perdido. Juan Fulgencio se decidía por la fuga: –Mi teoría es que nuestro respetable invertido hizo las valijas y emigró por cuenta propia. ¿Con las ayudantes? Sólo en el caso de querer quebrar al día siguiente. ¿Dónde encontrar cocinera para substituir al desaparecido? Sí. era que el tal cocinero ya estaba en el fondo de las aguas del puerto. las vituallas compradas. pues usaba bigotes en punta y revoleaba las nalgas– había sido visto ya muy entrada la noche. Venía gente de Itabuna –inclusive Aristóteles–. Con fama de malo. Los parroquianos y amigos comentaban en las mesas del bar que nunca lo habían visto tan desesperado. el Pontal. en tren. después de pelearse con Fernand. ante la policía. y la Isla de las Cobras. Un sujeto gordo y elegante –y bien podía ser el tal cocinero. 229 . cuyo nombre no sabía. sólo para cortar carne. hasta Altino Brandáo. En realidad. Alrededor de las cuatro. Nada de eso dijo a la policía. mientras que ahora Nacib clamaba a los cielos. parecía haber visto. – dudaba ÑoGallo. gente poco recomendable escapada de Bahía y de otras zonas. –En ómnibus. pero era silenciosa. sin resultado. Se había ido. al negro Terencio y al jefe de ambos. se sintió desolado y se mudó. limpiar las tripas. había oído hablar. de Río do Braço. gritaba su ruina y su descrédito. Hoy sí. Completamente de acuerdo con viajar a la tarde. fue menos concreta. ¿Dónde encontrar cocinera en aquel espacio de tiempo? Todo eso lloró sobre el pecho amigo del librero. había reconocido perfectamente a Nilo. El comisario lo garantizaba. Todo eso le había contado a Tuísca pero. ante una botella de cognac sin mezcla. Le. Hizo bien. los mozos en sus puestos. fue el único en traer algo concreto. en la tercera clase del "Bahiano". El comisario y los soldados dieron batidas por el puerto. y hechas las invitaciones para el solemne almuerzo. clavo y canela Quién sabe. Así. cuando al atardecer Juan Fulgencio apareció en el bar convulsionado. Ni en tren. arrepentida de haber hablado del asunto con Tuísca.. Ella venía del "Pega–Duro" y había observado que por los lados de los depósitos del puerto. Substituían ahora a los asesinos a sueldo en el paisaje humano de la ciudad. De todos los "sherlocks" revelados ese día. por otra parte. Un tipo peligroso. ni a pie... Nacib. Tal vez entonces fuese más honda y terrible su desesperación.

Él había tenido razón. Ella apareció. ¿Por qué por unos tiempos? Vuelvo en seguida con la respuesta. saludaba con el pañuelo. –¿Y entonces? El único error de toda esta historia fue el que usted se casara con ella. sentía ganas de llorar: –¡Nadie me da soluciones. la buena. En la mesa. sentado entre Mundinho y el juez. Está todo resuelto.. al árabe. Y entonces todos quisieron ver al artista de aquel almuerzo. de un día para otro. Vea usted. –¿Aceptará? –Le garantizo que aceptará.. Así fue como esa misma noche. de qué me sirve? Nacib tragaba el cognac. ¡Imagínese! Se levantó Juan Fulgencio. elogiaba el Doctor.. El Juez gritó: –¡Gabriela! Nacib anunció en voz alta: –La contraté otra vez de cocinera. clavo y canela –¿Cuál? ¿Dónde voy a encontrar cocinera? Las hermanas Dos Reís no aceptan un encargo así. más todavía que con la anulación. Nacib. Hasta por eso mismo. un delantal blanco sobre el vestido de brillante seda azul. usted la empleará hasta tanto ella le sirva bien.. De la ventana de Nacib. El almuerzo de inauguración fue un gran éxito. aunque aceptasen. Contratándola otra vez de cocinera. No había en el mundo comida capaz de compararse con esa de Bahía.. lo había llamado el Capitán. Ahora mismo voy. encontraron de nuevo los platos sabrosos. para condimentar los platos. la solución estaba enfrente nuestro. 230 . ¿No le parece? –Sería una buena lección. Si usted quiere yo hablo con ella.. la justa. los invitados. Con el aperitivo fueron servidos aquellos saladitos y dulces de otrora. Era una consagración. usted sabe. Fue malo para usted. usted liquida por completo ese casamiento. el condimento entre lo sublime y lo divino. Josué respondió en nombre de Nacib. oyó conmovido los discursos del Capitán y del Doctor. que pasaban de cincuenta. el del huevo de la América. culminando con las palabras de Mundinho. calzada en chinelas. también él. Al otro día. para los parroquianos? –Yo podía prestarle a Marocas por unos días. de "poner la mano para recibir las palmadas". –¿Por unos días.Jorge Amado Gabriela. sino consejos sin pie ni cabeza! La chiflada de doña Arminda me propuso contratar a Gabriela de nuevo. las manos de hada creadoras de tantas delicias. los platos sucedíanse en un desfile de maravillas. Nacib! ¿Sabe quién es doña Arminda? Pues es Colón. fue a buscarla a la cocina. el "Canavieiras" que atravesaba la barra rumbo a Bahía. –¿Por qué? Es una cocinera. Nacib. después de las seis de la tarde. Ella resolvió el problema. la comida sin igual. Volver de cocinera después de haber sido la dueña.. Gabriela limpió y ocupó el cuartito de los fondos.. –reflexionó Nacib–. y peor para ella. –Dígale que es solamente por unos tiempos. como dijo. Nacib preguntaba cauteloso y desconfiado: –¿Gabriela? ¿Usted cree? ¿No está bromeando? –¿Y por qué no? ¿Ya no fue su cocinera? ¿Por qué no puede volver a serlo? ¿Qué tiene de malo? –Fue mi mujer. nadando de alegría. “Digno ciudadano Nacib Saad. agradeciendo y elogiando. "Benemérito hijo de Ilhéus". y nosotros no la veíamos. "dedicado al progreso de su tierra". una rosa roja detrás de la oreja. que dotaba a Ilhéus de un restaurante a la altura de las grandes capitales".. ¿no? Porque el casamiento era falso. la perfecta solución. Había hecho venir un cocinero de Río. a pesar de la opinión de Nacib. Juan Fulgencio se levantó. –Concubinato... deseoso. Antes habíale agradecido a Siete–Vueltas en la casa de Dora. Pero ella cocina muy bien sólo cuando mi mujer está a su lado. Y. ¿quién iría a cocinar el lunes. entusiasmado: –¡Se ha salvado la patria. a la hora del almuerzo..

el puerto de Ilhéus por él "libertado de la esclavitud de las arenas. en su camino al sur. se anunciaba aún mayor la nueva zafra. buscando los puntos más defendidos. se había instalado la "Unión de Artistas y 231 . los precios subirían aún más. desanimados. los vientos. en un viejo caserón. desde lo alto del farol de la isla de Pernambuco. Aludía a las inconstantes arenas de la entrada: con las mareas. de la "Bahiana" y sobre todo podían entrar en el puerto de Ilhéus los grandes cargueros para recibir directamente allí las bolsas de cacao. celebró la hazaña de los ingenieros.Jorge Amado Gabriela. Nacib veía los remolcadores como pequeños gallos de riña. el hombre prometía volver. por lo menos. Partieron cuando comenzaban las lluvias. No se refería a los barullos con que se recibió la llegada de los remolcadores y técnicos. Un nuevo canal. la demora en la terminación de las obras se debió a innumerables dificultades y complicaciones. con una cinta sujetando sus cabellos. los temporales. cubrían y destruían en pocas horas el trabajo de semanas. En el muelle de despedidas. cortando las olas del mar. del "Ita". vencedor del mar aparentemente indomable. para mantener abierto a la navegación de mayor calado el nuevo canal. arrastrando las dragas. en determinado momento. de coraje y trabajo duro. abierto a todas las banderas. se había establecido. puntuales aquel año. a dudar del éxito. se había vuelto misionero después de desencarnar. mientras la gente más pesimista de la ciudad repetía argumentos de la campaña electoral: la bahía de Ilhéus era un problema insoluble. El ingeniero–jefe llevaba una preciosa carga de la buena "Caña de Ilhéus". Andaba apareciendo en las sesiones de espiritismo. Llegaron los técnicos. Desde el paseo del bar Vesubio. donde comparó al ingeniero–jefe con Napoleón. Mundinho Falcáo le murmuró a Aristóteles. a aquella noche de tiros y botellazos en el cabaret. de los vientos tenebrosos". lloraban mujeres de los cerros. con los ojos bajos. competente en materia tan discutida y misteriosa. aumentaría el dinero por las ciudades y pueblos. cayendo bien antes de la fiesta de San Jorge. millares de árboles jóvenes daban sus primeros frutos. Era necesario comenzar y recomenzar. terminaron por fin los trabajos de la bahía.! El viejo "coronel" Ramiro Bastos no vería los grandes navíos entrar en el puerto. profundo y sin desvíos. en el "Unháo". a las amenazas de muerte del comienzo. los ingenieros y técnicos. el perdón. pero "un Napoleón de las batallas de la paz y del progreso. SUELO DE GABRIELA Varias veces retrasados. Ella sonreía. Una de ellas estaba grávida. su capacidad profesional. clavo y canela Josué aplaudió. residencias. no habría cosecha igual en todo el país. por la inteligencia y dedicación de los nobles ingenieros y competentes técnicos". cambiaban el fondo de las aguas. nuevas oficinas de representaciones de firmas del sur y hasta del extranjero. Pocos días antes. Ilhéus mudó mucho en ese tiempo corto de meses y largo de acontecimientos. Cada día una novedad. sentado a su lado: –Este turco es un maestro del saber vivir. algunos se levantaron para saludarla. El Doctor estuvo a la altura de su fama en el discurso de salutación. de las arenas enemigas de la civilización. además de un "macaco jupará" para que le recordara en Río a esa tierra del dinero abundante y fácil. pregonaba la bondad. a todos los navíos. no tenía remedio.. la paciencia. ¡Cuántas cosas habían pasado en Ilhéus entre la llegada y la partida de los ingenieros y buzos. pudiendo contemplar con orgullo. Ño–Gallo también. Dejaban nostalgias y amores. La gran fiesta de despedida. Por él podían pasar sin peligros de que encallasen los navíos del Lloyd. su tenacidad. ellas se movían. afirmaba doña Arminda. Como explicó el ingeniero–jefe. una farra monumental iniciada en el "Restaurante del Comercio" y terminada en "El Dorado". Así. En las plantaciones florecían las plantas de cacao. de los técnicos y marineros.. daba consejos a la gente de la región. todos aplaudieron. una nueva agencia de banco. abrazando a los marineros. Una de las dragas quedó permanentemente en el puerto para atender con presteza a las agitadas arenas. pacientemente. negocios.. del río traicionero.. Partieron los remolcadores y dragas. cambiando veinte veces el trazado del canal.

de los vasos en que se bebía.. creo que usted es socio. el movimiento era pequeño. tentados por los platos de Gabriela. compensaba la clientela poco numerosa y poco asidua de los almuerzos. le daba una palmada en el trasero–. como tiene en el restaurante. exponer el problema. que estoy juntando mi dinerito para comprar una plantación de 232 . Allí la ganancia era grande. El restaurante se reveló como un apenas razonable empleo de capital. se hubiese retrocedido en el tiempo. Acostumbraba afirmar. de zapatero. que debe tener la mitad de las ganancias. clavo y canela Obreros". podría decirle que no hay papeles firmados. No había sido el negocio excepcional imaginado por Nacib y Mundinho. conocía el mayor de los éxitos. pago por la sociedad. destinada a los cargadores del puerto. Era como si. El árabe circulaba por entre las mesas. Que uno nunca habló de juego. socio o no del juego? –¿Y cuál es su opinión. Le decían piropos. y ahora todo era nuevamente tranquilo y dulce. que usted es un hombre rico. si de vez en cuando. de los platos en los cuales se servía. para salir de lo cotidiano. tuvo el pecho lleno de ansias y de alegría. Fue feliz en demasía. lanzábanle miradas de codicia. En compensación. hasta el doctor Mauricio Caires. tomando en cuenta el alquiler de la sala. Gabriela bajaba al mediodía. Gabriela preparaba por la tarde saladitos y dulces. a almorzar allí. podían contarse con los dedos: Mundinho. y que no precisa de esto. mientras Nacib recogía el dinero por derecho de juego. de albañil. el de los primeros tiempos de Gabriela: los clientes se demoraban a la hora del aperitivo. pues el exportador entró con capital al restaurante y no a la sala de juego. llegaban los hombres solos o con la familia. con Ño–Gallo y Josué. como si no hubiese sucedido nada malo o triste. con honra y provecho. y a los obreros de la fábrica de chocolate. maestro Nacib? –Vea usted. que todos los presentes lo aplaudieron mecánicamente. el Doctor la llamaba "mi niña". donde estudiaban jóvenes pobres para aprender el arte de carpintero. del laberinto de complicaciones en que se enredara. lo escuchó hablar. a la que asistieran las personas más representativas de Ilhéus. casi siempre con invitados. de la cocina del piso superior. y pasaba sonriendo por entre las mesas. e infeliz en demasía. Tan absurda pareció la observación. y Oficios. hasta los "coroneles" del cacao. el siete y medio o la brisca. tanto. deteniéndose a oír y conversar. don Mundinho. Mucho le hubiera gustado a Nacib guardarlo todo para sí. correspondiente a la casa. con Ribeirito y Amancio Leal. en la sala del restaurante. tocaban su mano –alguno.Jorge Amado Gabriela. Clientes permanentes.. También la existencia de Nacib fue movida y plena en esos meses: se casó y descasó. Josué. el juego de la noche. más osado. reflexionaba de mala gana. La ilusión sería perfecta si no fuera por el restaurante y la ausencia de Tonico Bastos. Pensando con mala intención. conoció la prosperidad y temió la ruina. Aparentando prestar gran atención. sentándose con Juan Fulgencio y el Capitán. En una mezcolanza de portugués y de español afirmó que se arribaba al tiempo de los trabajadores en cuyas manos estaba el destino del mundo. que yo soy pobre. El zapatero Felipe habló en la inauguración. definitivamente anclado en el "Trago de Oro". Mundinho sentía una simpatía especial por el árabe. El bar había retomado su antiguo ritmo. Se formaban cinco o seis ruedas para el pócker. luego de las complicaciones matrimoniales de su actual socio. los dueños de inmensas extensiones de tierra y dueños de la vida de los hombres curvados sobre esa tierra. y el viudo Pessoa. Pensando como hombre honesto. La gente de la región hacía habitualmente sus refecciones en casa. a los ensacadores de cacao. Elogiaban la sabiduría de Nacib. Nacib deseaba saber la opinión del exportador: ¿se consideraba él. A no ser cuando había barcos en tránsito en el puerto. Tal vez sí. por un milagro de San Jorge. y la bebida corría. Decidió hablarle del asunto. la manera cómo supo salir. sólo con desesperación y dolor. con escuela primaria para adultos. con su Escuela de Artes. Apenas. tomando una copa de más. que Nacib era el hombre más civilizado de Ilhéus. –se retorcía la punta de los bigotes–. que sólo servían almuerzo. A propósito de juego: Nacib casi había tenido una crisis de conciencia: ¿debía o no considerar a Mundinho como socio en esa parte del negocio? Ciertamente que no. propietaria también de las mesas y las sillas. después vacío de vida. pero temía a las represalias del exportador. El Vesubio prosperaba. dando ganancias seguras pero modestas. con su rosa detrás de la oreja. con su "amargo" y sus polainas de conquistador. algunos subían al restaurante para almorzar.

mil cruzeiros por mes para la construcción del asilo de ancianos. encendía el cigarro "San Félix".. de Amancio Leal. clavo y canela cacao. en su cama. mil cruzeiros. al lujo de las concubinas. viniendo para la papelería. Ribeirito le había propuesto llevarlo allá. que su presencia le recordara el pasado. a la noche. Ella rondaba en torno a la mesa. Le habían hablado de unas nuevas tierras listas para ser trabajadas. de que una vez le hablara Juan Fulgencio. Bajó Mundinho la cabeza. de patrón y cocinera. del Doctor. Gabriela preparaba los saladitos y dulces para la tarde y la noche. alrededor de la una y media de la tarde. Eso poco le afectaba. Tal vez fuese aquella historia de flor de los campos que no servía para florero.. Soy su deudor. ella muy despachada y alegre.Jorge Amado Gabriela. Si quiere quedarse totalmente tranquilo con su conciencia. –y bajando la voz. Como antiguamente. arreglando la casa. habíase acabado todo vestigio de dolor o de sufrimiento. de Ari. Comía después con el único mozo (Nacib había despedido al otro. era insensible a las ofertas de casa montada y cuenta en la tienda. El diario rodaba por el suelo. maestro Nacib. innecesario ante el reducido movimiento del restaurante). Los primeros días la había arrojado afuera. a los zapatos. págueme un pequeño alquiler por la utilización de la sala. señor. le traía la comida. A mí.. Cada uno con su locura. Ni una gota. compromisos son compromisos. y con Chico–Pereza.. un poco más allá de la sierra del Baforé. sin duda. Despertaba con la voz de Juan Fulgencio. al contratar nuevame nte a Gabriela. y a veces al restaurante. era un absurdo. obteniendo clientes para el piso de arriba. ganaba dinero que guardaba en el banco. porque ¿dónde iría ella a conseguir mayor sueldo y puesto más seguro? Además. de Ribeirito. pero el exportador le retiró la mano. palmoteándole el hombro: –Guarde sus cuentas y su dinero. Realmente no sentía nada. Nacib tomaba un viejo diario de Bahía. se llevaban bien. Era como si todo aquello hubiera sido una pesadilla larga y cruel. Traje las cuentas de juego para que usted las vea. En el juego no soy su socio. La buena prosa de Juan Fulgencio. de Ño–Gallo. tierras tan buenas para el cacao como no había otras. en breve comenzaría a buscar tierra para comprar. pero ni le interesaba descubrir el motivo. A veces hasta comían los tres en el restaurante. Pero. ¿Todavía duele? Sonrió Nacib. Nacib dormía su siesta. aún cuando no estén en los papeles. Cuando el movimiento terminaba. murmuró: –Lo envidio. Gracias. teniendo casa de juego? A no ser que usted dude de mi elección. O. Seguían las partidas de dama y "gamáo". bajando al bar a la hora del aperitivo para anunciar el "menú" de mesa en mesa. a depositar el dinero en el banco. y él la veía cruzar la plaza. a los vestidos de seda. mientras Valter. Los amigos y clientes iban diariamente al bar. todavía me duele. las sonrisas.. la cara resplandeciente: –No. cantando. cerca de la Estación. cuando Mundinho le preguntó: –Dígame una cosa. ningún recelo tenía de perder la cocinera. –No hay cosa más segura en el mundo. las 233 . Se levantaba para salir. Cualquier cosa. abría la botella de cerveza. pero le pareció poco delicado hacerlo. Temió. Esos dos siempre andaban juntos desde que el estanciero montara casa para Gloria. yendo al restaurante para preparar los platos del almuerzo. y en el fondo de la silla –perezosa encontraba la rosa caída.. ¿Qué le faltaba para ser completamente feliz? Ningún celo le roía el pecho. ¿Dónde se vio un diputado federal.. servido por Gabriela. como diría el "coronel" Ramiro. Nacib sentábase a almorzar. en chinelas. las miradas. ¿Qué le faltaba para ser completamente feliz? Comía la inigualable comida de Gabriela. y que esa renta extra me sirve de mucho. Tenía deseos de preguntarle si había vuelto a dormir con Gabriela. el suplente de PicoFino. para desaparecer después detrás de la iglesia. del Capitán.. Pero nada de eso sucedió. Iba a colocar unos papeles encima de la mesa de Mundinho. Nacib no sabía. como tampoco le irritaban más las palabras susurradas cuando ella venía al bar. el habano se apagaba.. Nacib salió nadando de gozo. don Mundinho. vigilaba el bar. de Josué. tocando con el dedo el pecho del árabe–. había tenido miedo de soñar con Tonico Bastos desnudo. Volvieron a las relaciones de los primeros tiempos. después pasó a guardarla en el bolsillo. Por qué. iba después a la casa. mejor. a la sombra y acariciado por la brisa. porque era cerca de sus estancias..

aquella india de la casa de María Machadáo. deslumbrado. no. en la casa de la plaza. Así mordisqueaba Nacib. era una aventura sin complicaciones. iba a verla. Su permanente amorío. Un seno crecía en el colchón y el olor a clavo atontaba. sin el tropel de las yeguas en celo. en los cabarets. el brazo o el seno rozado levemente. Nadie dudaba de los resultados.. suelo del que nacían árboles y se multiplicaban los yuyos. con los muslos en llamas. juntos bebían cerveza. con el vientre de danza y de espera. Entró en casa. la ausencia. sonrió con los senos erguidos. con el deseo arañándole el pecho como un gato. No contra Mara..Jorge Amado Gabriela. el orgullo herido y la alegría de quemarse en ella. murmurando: –No importa. se acostaba con ella. sin el gemido de las perras. cerrando el bar. marcando de morado la piel color de canela: –¡Perra! Ella sonrió con los labios llenos de besos y dientes. Hasta con la nueva concubina de Coriolano había dormido una vez. cultivado de cacao. El Juez intentaba robarle la rosa de la oreja. Coriolano ya no intentaba saber si era engañado. esperándolo a la noche "para jugar a los gatitos". La pierna de Gabriela pendía en la cama. él espió. Mara está con el "co ronel" Altino Brandáo. Él la miró y.. el suelo cavado a azada. sin misterios. continuaba siendo la amazonense. le dijo después de abrazarlo: –Perdió el viaje. el odio. Él la veía por lo menos una vez por semana. ¿Qué le faltaba para ser completamente feliz? Un día Mara le mandó una esquela. Mara tenía muchos admiradores porque los plantadores gustaban de aquella fruta verde del Amazonas.. comían fritadas. Vino de Río do Braço especialmente. sin embargo. el próximo domingo iban a realizarse las elecciones. Una mestiza jovencita. ni siquiera el doctor Víctor 234 . y él. Pero sí contra la noche frustrada. lo arrastró hacia ella. Se aproximó. vino un ruido de loza quebrada. un nuevo trago. Recostó la cabeza en su pecho velludo: –Mozo lindo. aquí y allá. Esa figura tradicional de Ilhéus. se quitó la ropa. con la esquela en el bolsillo. Del fondo. Nacib contemplaba todo esto con indiferencia. La apretó con fuerza. era una copa de más. sentada sobre sus piernas en el lecho. Fue a ver lo que era. ella huía. sin morir y renacer. le mandaba un recado escrito con su letra de escolar. ella sonreía en el sueño. ni impedirle ganar su pan. la mano. La puerta del cuartito de los fondos estaba abierta. Cuando se acostó a su lado y sintió su calor. en su vieja vida de siempre. vio la tierra mojada de lluvia. Eran días lindos esos en que. DEL BARCO SUECO CON SIRENA DE AMOR Ahora sí. ¿qué podía hacer ella? Salió irritado. Pequeña y gordezuela. Con ella bailaba en el cabaret. súbitamente sintió todo: la humillación. la cara ancha y redonda. la más célebre dueña de burdel. El tiempo continuaba corriendo. de la cocina o de la antecocina. palpitantes. era completamente feliz. en casa de prostitutas. con la lluvia pidiéndole un cuerpo de mujer bajo las sábanas. Sonrió contento.. le preguntaba en las noches en que se encontraban. traíd a de la plantación. sin violentos arrobos. parecía una estatua de cobre. dijo: –Don Nacib. turquito. clavo y canela palmaditas en el trasero. los más variados encantos.¿Qué le faltaba para ser completamente feliz? La amazonense. de gruta profunda donde él estaba plantado. no podía interferir en su vida. Ella abrió los ojos. También andaba con otras. Nacib gustaba al acaso. Gabriela extendió los brazos. el dolor de l as noches mortales. Un dormir sin sorpresas. Un gato huía hacia el huerto. Cuando ella estaba libre.. maternal y de toda confianza. Todo aquello sujetaba la clientela. pregustaba la noche en la cama de Mara. riendo con unos dientes salvajes: –¿La quieres a tu Mara? ¿La encuentras sabrosa? Sí que la hallaba sabrosa. y eran pocas sus noches libres. después de cerrar el bar se dirigió a la casa de María Machadáo. la rabia. Suelo de valles y montes.

En el "terno de reis" llevaría el estandarte. El pueblo corría por las calles. Ni la llegada del Obispo había sido tan animada. tal vez. visitar conRibeirito aquellas alabadas tierras. y sentía por ella lo mismo que por las otras. no le atraía más que para la cama. los camiones. En un grupo. Nacib pretendía.. ¡Y qué cocinera!. Raquel. su pierna descansaría sobre su nalga. Joaquín tocando el bombo. la seriedad en persona. Conversaba en los ratos perdidos con su amigo Tuísca. ¡Vivir era lindo! Cuando faltaban apenas cuatro días para el domingo de las elecciones. con miedo de perderla. hasta proyectaba asistir. Jugaba su partida de "gamáo". pitó majestuosamente en el mar de Ilhéus. ¡Cómo se divertía Gabriela!. en una fiesta de colores. Bailaba a la rueda con los chicos. alrededor de las tres de la tarde. también con otras. tan enloquecida en la cama. En la casa apretaba al gato contra su rostro. los ómnibus. de sus dos mástiles pendían banderas de todos los países. a esperar a don Nacib. Habíase hecho una suscripción. Atravesó la salida. y el Colegio de Enoch. Con Gabriela: todas las veces que no tenía mujer y llegaba a casa sin cansancio y sin sueño. cantaba y bailaba. para la semana siguienle. Más con ella que con ninguna. Como antiguamente. también. tan dulce en el amor. tan fogosa y húmeda. En la casa de Dora. Hormigueaban de gente los puentes. Buena en la cama. Adquirir un pedazo de ellas. contaba historias de Siria: "¡En la tierra de mi padre todavía es peor. La población se reunió en la avenida de la playa. tal vez su bigote le cosquillearía el cuello. Ella iba a la casa de Dora. una perdición aquella mujer. Iba al cabaret con Ño–Gallo. Saltaría las hogueras en la noche santa de San Juan. Oía a doña Arminda hablar de los espíritus y de los chicos que nacían. se reunía en el muelle. con ansias de cambiarla. Tonico Bastos. afrontando el mar para escoltar al barco sueco. ¡qué lindo era vivir! Daban las once horas. clavo y canela Melo. las jovencitas del colegio de monjas flirteaban en los puentes. Altino Brandáo y Ribeirito habían encargado una comida monumental en el "Restaurante del Comercio". abierto en el cerro de la Conquista por el doctor Alfredo Bastos. abierta por Mundinho. por la tarde. estallando el cielo. volvía a casa. le prestaría su pecho suave como almohada. !" Hacía la siesta. A la hora de la siesta. rojas "pitangas". Gabriela reía y divertíase. antes de adormecer. Nilo con su silbato. El negrito Tuísca salió corriendo con la noticia y la distribuyó gratuitamente en las calles del centro. Se anunciaban conmemoraciones grandiosas. y contratar los trabajos para la futura plantación de cacao. dormía con Mara. carguero de tamaño jamás visto en aquellos parajes. mordía guayabas. los silbatos de las barcazas y lanchas saludaban al carguero. Con una diferencia. bailaba y cantaba. en la plaza. con la barriga llena. Porque ninguna se le podía comparar. el barco sueco. Se calentaba al sol en las mañanas sin lluvia. con champagne y fuegos artificiales. metía los pies en el agua fría. Jerusa. estaba allí del brazo de doña Olga. mejor no la había. Pitaban en el puerto dos "Bahianos". conversaba con los amigos. tan nacida para aquello. combinaban fiestas para el mes de María. Los fuegos artificiales subían. Nacib sabía eso. afligido en su consultorio de Río de Janeiro. de nostálgica memoria. Pero el futuro Intendente tuvo un gesto magnánimo: donó el dinero al dispensario para niños pobres. más que buena. Adormecíase Nacib con la pierna sobre la nalga redonda. Miraba la luna mientras esperaba a don Nacib. pensaba: ahora. Corría descalza por la playa. Tal vez esa noche él fuera a dormir a su cuarto. Mara. Suelo ése en el que estaba plantado. El comercio había cerrado sus puertas. Los colegios particulares dieron asueto. Bocinaban los automóviles. de luto riguroso. roncando tranquilo. Así estaba bien. y dormía con ella cuando le daba en gana. Vino la "Euterpe 13 de Mayo" tocando marchas militares. más allá de la sierra de Baforé. sin la ternura de antes. se encogía de hombros. después de las elecciones. riendo alto. Botes y canoas salieron fuera de la bahía. sin embargo: ahora no vivía con celos de los otros.Jorge Amado Gabriela. Era su cocinera. que ahora estudiaba para ser carpintero. enfrentaba a las señoras.. la pelirroja Natacha. para comprar y ofrecer al Capitán la casa en la que él naciera y donde habitara Cazuza Oliveira. sin ninguna otra cosa. La chiquilinada aplaudía en el puerto. 235 . saludaba a Mundinho. Gloria entre Josué y Ribeirito. y él maullaba despacio. al igual que los oficiales.

chucherías doradas. El marinero sueco. era de clavo y canela. Al día siguiente. aquellos suspiros. Nacib ya había cumplido el día anterior su deber de ciudadano. Una mirada suplicante. En el mostrador colocó la nórdica "madre del agua". para caer después borrachos en la calle. en los brazos de los ilheenses.. María Machadáo. ni señal de dinero. soltó una bocanada de aire pasado de alcohol en la cara de Nacib. Gastaban el dinero en aguardiente y se encaminaban a las casas de las prostitutas. la Yemanjá de Estocolmo. Pasó el dedo índice por el pulgar. jovencitas casaderas. preguntando por el dinero. el marinero alzó el brazo. Persignábanse las solteronas. cuando renace la llama del amor de una brasa dormida en las cenizas del pecho. Las pastoras de Dora trajeron el estandarte del "terno de reís". Parecía hecha de canto y danza. Amancio Leal y Ribeírito. la animación creció en la ciudad. Fue conducido como muerto del "Bataclán" hasta el barco. saludó en sueco y lanzó adentro el contenido. buscaba palabras difíciles. sonreían saltarinas las hermanas Dos Reís. Don Nacib guardó en el bolsillo la sirena dorada. Fue cuando Gabriela. mozo lindo. un rubio de casi dos metros. exportadores. el larguirucho agente de la compañía de navegación. El emocionante discurso del Doctor fue respondido por el vice–cónsul de Suecia. y señaló con el dedo las botellas de "Caña de Ilhéus". Pagábanles bebidas en los bares. Vendían cigarrillos extranjeros. entró en el bar. diría gimiendo: "no precisaba. Así eran las nalgas de Gabriela. más quería hacerlo. El Doctor preparaba la garganta. mujeres de la vida. Traíra y Bautista. idea risueña de Juan Fulgencio. después del almuerzo. Antes de la hora del aperitivo de la tarde. El comandante casi cargado en andas. sonriendo. una sirena dorada. Tomó la botella de aguardiente. Veintiocho horas duraron los agitados 236 . llenó el vaso de vidrio grueso. unas palabras en lengua ininteligible. con aquel calor. Pero descubrió un prendedor curioso. El padre Basilio con sus ahijados. Era un bebedor de trago fuerte. frascos de perfumes. Se revolvió los bolsillos el rubio sueco. doña Sinházinha Guedes Mendonga. cortes de telas. ¿Cómo introducir a Ofenisia en su discurso para el barco sueco? El negrito Tuísca estaba trepado al mástil de un velero. clavo y canela comandaba a Terencio. los marineros tuvieron nuevamente fiesta. El Patade–Palo del "Pega–Duro" miraba con envidia a Nacib y a Plinio Arará. aquella languidez. comprobaban con orgullo los "grapiúnas". de sol y luna. ¡En el próximo pesebre figuraría el carguero! Señoras de la alta sociedad." Y aquí termina la historia de Nacib y de Gabriela. Cuanto más dormía con ella. A la noche. "¡Cómo les gustaba la caña ilheense!". generala de las calles sospechosas y de los cabarets. sirviendo gratis caña a los marineros. acusado de haber matado a tiros a la esposa. de garganta bien probada en los bares de los siete mares del mundo. Miró la sirena. terminado el trabajo. en aquella época vacío entre las tres y las cuatro y media. La ciudad de Ilhéus entera se volcaba en el muelle. estancieros. y al cirujano–dentista Osmundo Pimentel. luego escupió. y calcular las ganancias. Ocurrió después de la siesta. su rabo de pescado. y Gabriela lo conducía con paso de danza. Mujer tan de fuego en el mundo no había. Gabriela reiría contenta. el primer saco de cacao a ser embarcado directamente de Ilhéus para el extranjero. aquella ternura. llevaron al comandante y a los oficiales al ca baret.. no. Nunca más le había hecho un regalo. ni siquiera una tontería de la feria. partía para la casa. FIN DEL "POST–SCRIPTUM" Algún tiempo después. desembarcados los marineros. Los "coroneles" del cacao sacaban los revólveres y disparaban al aire.Jorge Amado Gabriela. desparramándose por las calles. En una ceremonia simbólica. por celos. separar el dinero. cuando Nacib aprovechaba para hacer las cuentas de la caja. el "coronel" Jesuíno Mendonza fue llevado ante el tribunal. cargaron un saco de cacao hasta el extremo del puente donde el navío anclara. Los ojos del árabe miraban a Gabriela doblar la esquina por detrás de la iglesia. Mundinho Falcáo y Stevenson.

ni paraíso de asesinos. emocionante: Ilhéus ya no era tierra de bandidos. recordó las escandalosas medias negras. El doctor Ezequiel Prado.Jorge Amado Gabriela. a veces sarcásticos. Hubo réplica y contrarréplica. el doctor Mauricio Caires citó la Biblia. a veces violentos. Por primera vez en la historia de Ilhéus. señaló al padre y a la madre de Osmundo. Con un gesto y un sollozo. (Petrópolis–Río. Su tema fue la civilización y el progreso. un "coronel" del cacao se vio condenado a prisión por haber asesinado a la esposa adúltera y a su amante. clavo y canela debates. 237 . la moral y la corrupción. mayo de 1958). de luto y en lágrimas. Estuvo patético.

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