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5 Praxis Motriz

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El interés de identificar partes de un proceso continuo e indivisible en la praxis motriz

no es otro que el de contribuir a facilitar las investigaciones praxiomotrices. F. Mahlo (1985)

resaltó las tres fases de la acción de juego, siguiendo un inicial modelo cibernético

cognitivista (tal como el de Lindsay y Norman, 1983). Esta aportación ha sido retomada por

otros teóricos como Lasierra (1990), Antón (1992) y Hernández Moreno (1994a). El proceso

seguido por la acción táctica se distribuiría según la percepción y el análisis de la situación, la

solución mental del problema (gestión informativa) y la solución motriz del problema

(solución práctica).

Juan Pedro Rodríguez Ribas. Fundamentos teóricos y metodológicos de la Praxiología motriz

5. Teoría de la praxis motriz

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Partiendo de idénticos preceptos, A. Thomas (1982), desde una psicología de la

acción en el deporte propone cuatro fases o regulaciones: orientación (desde una inicial

posición de salida), impulso (comparando objetivos-medios con el posible éxito), realización

(operaciones) y resultados (valoración).

Desde una filosofía de la acción, Blondel sobre los años 30 (Ferrater, J., 1980: 41) ya

defendía que

“... la palabra “acción” puede entenderse de tres modos, que son otras tantas

fases en el desarrollo de la acción (humana): 1.La acción indica

primitivamente el ímpetu iniciador en lo que tiene de vivo y fecundo, de

productivo y de finalista a la vez. 2. La acción puede designar (allí donde una

operación discursiva y compleja se hace indispensable para que se realice) la

serie continua y progresiva de los medios empleados: proceso necesario para

la ejecución del designio inicial que debe recorrer el intervalo que separa el

proyecto del efecto...”. “3. La acción puede significar, finalmente, el resultado

obtenido, la obra conseguida, la terminación realizada”.

Para Laín Entralgo (1989: 305-311) todo el proceso se estructura en: conciencia,

posibilidad, libertad, decisión, ejecución y conclusión. Ferrer Santos (1990: 44) es más breve

e indica que cabe distinguir “... una fase analítica, deliberativa, con carácter preparatorio, y

otra directiva, propiamente práctica”.

Considerando la necesidad de una previa toma de información para la posterior

decisión y ejecución, nosotros entenderemos, que las fases que contiene una praxis motriz

son tres.

PRAXIS MOTRIZ

/ /

PERCEPCIÓN

DECISIÓN

EJECUCIÓN

Juan Pedro Rodríguez Ribas. Fundamentos teóricos y metodológicos de la Praxiología motriz

5. Teoría de la praxis motriz

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Gráfico 6.- Fases internas de la praxis motriz.

5.4.1.- Percepción praxiomotriz

Para Laín Entralgo (1989: 305) “... en la percepción ya hay acción, e incluso,
incoactivamente, interpretación
” (señala para su fundamento a autores como Bergson,

Husserl, Merleau-Ponty o Ricoeur). Para Anscombe (1991: 124), refiriéndose al intento de

consecución de los fines de una acción, dice que “El signo primitivo de querer es tratar de
obtener, lo cual desde luego sólo puede adscribirse a criaturas dotadas de sensación
”4

.

De aquí podemos entender que la praxis motriz es inicialmente una adquisición de

información, para orientar una finalidad a lograr en una próxima realización. La información

está seleccionada en función de una interpretación dirigida. La percepción ya marca,

entonces, una toma de sentido, tanto sobre lo acontecido (otras praxis motrices), como sobre

lo que acontecerá (la praxis motriz en ciernes).

Scott y Powers (1983: 106) resumen perfectamente el fenómeno, concibiendo la

percepción como el “Significado que damos a las cosas”; es decir, “La percepción es un
proceso activo en el que recibimos estímulos, los reconocemos e interpretamos y quizá

actuamos en respuesta. Sin embargo, gran parte del acto perceptivo ocurre a nivel

inconsciente”.

La última apreciación es importante a nivel de la investigación. Si la toma de sentido

4

Al respecto véase el interesante diálogo que sostienen K.
Popper y J. Eccles (1980: 489). K. Popper: “Yo sugeriría que
los diversos mensajes provenientes de los diferentes sentidos
(los mensajes interpretados) se revisan a la luz de la medida
en que coinciden y suministran los mismos resultados. J.
Eccles: “Una cuestión de la que tenemos que darnos cuenta es

que las impresiones de los sentidos, la entrada perceptiva
total que poseemos, es una llamada a la acción. En la mayoría
de los casos, se trata de una acción exploratoria, una acción
orientada a conseguir una mayor comprensión, una acción a

evitar algo”.

Juan Pedro Rodríguez Ribas. Fundamentos teóricos y metodológicos de la Praxiología motriz

5. Teoría de la praxis motriz

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praxiomotor no es totalmente inconsciente, entonces una tarea del praxiólogo es hacer

aflorar los indicios de toma de sentido o de significación que el agente de la situación

praxiomotriz ha considerado, y también hacer manifiestas las estructuras de sentido ocultas

en la interpretación de tales indicios.

5.4.2.- Decisión praxiomotriz

Lagardera (1994c) considera necesario fundamentar una Praxiología desde el agente

que decide. Quizá no tanto como eso, habría que decir que la Praxiología motriz parte de las

decisiones -praxiomotrices- del agente. Para Lara (1991: 57)

La función de la decisión y su razón de ser no son sino el poder
desencadenar (o frenar) las secuencias de acción. Si tomamos decisiones es

para condicionar ulteriormente las modalidades de las acciones futuras”.

Ya vimos en la introducción a este apartado que algunos autores proponían como

primera fase de la acción a la “decisión del agente de actuar”, para luego provocar un cierto

estado de cosas. Pero para ello nosotros concluimos en que sería necesario resaltar la

existencia de un análisis previo, sobre cómo se encuentra ese estado de cosas actual efectuado

por un agente. aunque a veces mínima, una interpretación dirigida previa (percepción

praxiomotriz) siempre es necesaria para una decisión.

Por otro lado no hay praxis motriz sin una decisión, que para Mahlo (1985) implicaría

una “solución mental” del problema a resolver motrizmente a continuación. Entendiendo esta
fase como “teórica”, Sánchez Vázquez (1973: 171) dice que “... no hay praxis como actividad
puramente material, es decir, sin la producción de fines y conocimientos que caracteriza la

actividad teórica, ...”. La interpretación y toma de sentido se refiere aquí, a diferencia de la

percepción, a una futura praxis.

No obstante, se puede entender que ambas formas de interpretación praxiomotriz (a

posteriori de la percepción y a priori de la decisión) se confunden y superponen, porque

(Lara, 1991: 75) estamos “Considerando el proceso según una secuencia más bien lógica que
cronológica
...”.

Por ello Lara (1991: 72-75) propone un modelo de decisión comportamental, cuyas

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subfases son, tras la aprehensión de una situación estimuladora de la acción que está por

venir, las siguientes:

- Descubrimiento de un conjunto de alternativas. Para este teórico (1991: 73) “Si no

tuviésemos más que una sóla posibilidad, estaríamos en una situación de

determinación”. Sin embargo, “... no siempre se llega a alcanzar este estado

(consciente) de enumeración racional, clara y distinta”. Puesto que la percepción es
selección de información (tomar unos indicios y no considerar otros), “Otra
característica importante de la información que precede la decisión es que rara vez

es completa y segura”. Entonces es “... ilusorio pensar que la decisión pueda partir

de un conocimiento exhaustivo y explícito de todas las alternativas posibles”.

- Evocación de un conjunto de criterios o valores. Para Lara (1991: 74-75) “... en

probable sincronía con el descubrimiento de las alternativas, tiene lugar una

evocación explícita o implícita, consciente o inconsciente, de un conjunto de criterios

asociados a las alternativas”. Tales criterios y valores están referidos a “el contenido
inmediato de la finalidad”. En idéntico signo a la percepción, las estructuras sobre el
sentido de la futura praxis, surgidas desde la decisión entre alternativas asociadas a

criterios o valores, no siempre son conscientes al agente. Esto nos lleva a que en las

investigaciones se deban procurar estrategias dirigidas a su exteriorización.

- Evaluación y selección. Lara (1991) señala dos fases acumulativas de la selección de
alternativas. La primera es la “instintiva”. Este autor sugiere (1991: 75) que “Es
ingenuo creer, como lo hacen algunos analistas, que la selección de la alternativa

preferida es totalmente determinista”. Algunas decisiones acaban aquí. Otras parecen
proseguir hacia una fase más “racional” (al estilo del acto táctico superior de F.

Mahlo, 1985) para la selección y cálculo entre alternativas. La importancia de esta

subfase de decisión praxiomotriz reside en el establecimiento de rutinas o

regularidades de acción. Así Luhmann (Izuzquiza, 1990: 242) precisa que “... toda
selección es una selección contingente, que condiciona otras selecciones

posteriores”.

En resumen, podemos observar que en una praxis motriz existe la decisión en:

- La elección de aspectos procedentes de la percepción.

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5. Teoría de la praxis motriz

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- Qué alternativas de intervención considerar.

- La asociación de ellas con criterios o valores reducidos a fines (motores, entre

otros).

- La selección de una de las alternativas.

- Decidirse (el empuje) de llevarla a efecto (ponerla en práctica, intervenir con esa

alternativa).

5.4.3.- Ejecución praxiomotriz

La praxis motriz tiene su parte manifiesta en la realización de un hecho perceptible

(no necesariamente observable desde el exterior al agente). Sánchez Vázquez (1973: 154) lo

expresa así:

Dicha actividad entraña la intervención de la conciencia gracias a la cual el
resultado existe dos veces -y en tiempos distintos-: como resultado ideal y

como producto real. El resultado real, que se quiere obtener, existe primero

idealmente, como mero producto de la conciencia, y los diferentes actos del

proceso se articulan o estructuran conforme al resultado que se da primero en

el tiempo, es decir, el resultado ideal”.

Para Mosterín (1987: 176) “Al mismo hecho espacio-temporal observable,
acompañado de distintas intenciones, corresponden distintas acciones
”, pero intención y

hecho son ambos imprescindibles. Por ello, según Sánchez Vázquez (1973: 168) “... no cabe

incluir la actividad teórica entre las formas de praxis ya que falta en ellas la transformación

objetiva de una materia mediante un sujeto, cuyos resultados subsisten independientemente

de su actividad”. “Materia” es entendida aquí en sentido amplio: intervención sobre lo propio

corporal, lo físico o lo humano.

Esta idea es apoyada con una aclaración de Laín Entralgo (1989: 309) para quien el
“... cuerpo está inexorablemente presente en la ejecución de todas mis acciones, por
“espirituales” que parezcan ser
”. Según A. Thomas (1982: 77) en la regulación de la

realización de una acción acontecen la actualización del plan de acción, la aplicación de

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aptitudes sensomotrices, la capacidad y aptitud para reaccionar y adaptarse a condiciones

cambiantes del medio y el control y realización del plan de acción.

Con la ejecución de la praxis motriz se plantea el problema de su descripción. Para
Mosterín (1987: 176) “... si hacemos movimientos observables con varias intenciones,
hacemos (con esos movimientos) tantas acciones como intenciones distintas tenemos
”. Para

G. von Wright (1970) una abstención es otra forma de acción. De la misma forma para

Mosterín (1987: 168) “Siempre que hacemos algo, evitamos algo (lo que hubiera ocurrido, si
no hubiéramos hecho nada) y omitimos algo (lo que hubiéramos podido hacer, pero no

hemos hecho)”.

Si el supuesto de no realizar “ninguna” praxis motriz en una situación es una praxis

motriz, entonces existe en la situación una concatenación de acciones de la persona o grupo

de personas, tal que (Laín Entralgo, 1989: 310) “... toda acción llega a su término para dar
lugar a otra, que unas veces continúa en forma distinta la línea de la anterior
...”.

La siguiente cuestión en torno a la realización de la praxis motriz es el efecto y

resultado. Según Mosterín (1987: 170) “... el resultado de una acción es el estado terminal

del evento envuelto en la acción”. Para von Wright (1970) hay que distinguir ese estado final,

que es un nexo intrínseco de las acciones en función de la intención del agente, de las

consecuencias de las acciones como transformaciones no siempre necesarias ni en relación

directa (como nexo extrínseco) ante la intención del agente de una acción. El “chutar el balón
hacia la portería”, tiene la consecuencia o no de sumar un punto, pero el resultado de la praxis
motriz es, de acuerdo con la intención, el hacer que se introduzca el balón o no dentro de la

portería.

Para A. Thomas (1982) durante una praxis motriz sucede que el agente puede valorar:

el resultado, el curso de la acción y la relación esfuerzo-resultado. En la valoración del

resultado (1982: 76) el deportista “Observa perfectamente cómo se prepara una nueva

acción...”. Pero lo propio de este momento es la percepción de la sensación de éxito o

fracaso.

Como nos comenta Laín Entralgo (1989: 305) habrá éxito si está en consonancia con

el intento que se decidió. El anterior sentimiento será fracaso si no hay satisfacción del

intento decidido previamente. Si se pretende una valoración de la praxis motriz externa al

agente (como las que efectúan el compañero, adversario, espectador, entrenador,

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5. Teoría de la praxis motriz

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investigador, etc.), entonces el observador asociará una intención a un comportamiento

motor, y de ahí el analista deducirá si se cumplió la intención.

Este es el proceso habitual para indicar la efectividad de las acciones de juego, por

ejemplo en deportes de equipo. No obstante suelen constatarse frecuentes diferencias entre la

intención del agente en su praxis motriz y la intención que un observador externo asigna al

comportamiento motor de un participante en una situación.

5.5.- CONCLUSIONES: CRITERIO DE “ESPECIFICIDAD” DEL OBJETO DE ESTUDIO

DE LA PRAXIOLOGÍA MOTRIZ

Partiendo de una Teoría de la acción para fundamentar el objeto de estudio de la

Praxiología motriz (Teoría de la “acción motriz” o de la “praxis motriz”; Parlebas, 1981),

hemos llegado a la conclusión de que una praxis motriz es una forma específica de acción.

Nuestro criterio de especificidad para identificar una praxis motriz en relación a otras

formas de praxis se centró en un conjunto de rasgos que la caracterizan.

En principio toda acción presenta las siguientes características:

- Realización.

- Persona.

- Sentido.

- Condiciones del entorno.

- Finalidad.

Una acción se podrá diferenciar de otra según distintas formas de realización, según

distintos tipos de persona, según las distintas interpretaciones de sentido, según distintas

condiciones del entorno o según las distintas finalidades pretendidas por esa persona.

Nuestra elección conceptual de carácter comprensivo (el rasgo común que identifica a

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5. Teoría de la praxis motriz

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un conjunto de elementos) nos ha llevado a diferenciar la praxis motriz respecto a otros tipos

de acción precisamente cuando hacemos referencia a los objetivos o finalidades.

En última instancia, nuestro criterio de especificidad formalmente comprensivo

diferencia a la praxis motriz en función de que la realización de la persona implica una

consecución de objetivos motores.

Nuestro criterio de especificidad nos permite identificar el objeto de estudio de la
Praxiología motriz y dibujar un campo
: aquel en donde se encuentran las praxis motrices.

Sin embargo, este criterio de especificidad no delimita el subcampo preferencial o

exclusivo de la Praxiología motriz, puesto que la praxis motriz sólo es una parte específica de

la acción global, y está inserta entre un conjunto de acciones no motrices (las cuales no se

dirigen por medio de objetivos motores).

Si nos detuviésemos en este punto epistemológico, disciplinarmente significaría que

no podemos reclamar un campo de investigación propio para la Praxiología motriz. Para

poder reclamarlo necesitamos de otro criterio, un criterio de pertinencia que delimite

claramente una parte del amplio campo de la Praxiología motriz, aquel subcampo que es

exclusivo y que no es compartido con otras áreas del saber.

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