PLO MOS

ANTOLOGÍA
Colección Plomos POESÍA [7]

Plomos © Varios autores, 2012 Primera edición Atarraya Cartonera, Puerto Rico, 2012 atarrayacartonera@gmail.com http://atarrayacartonera.blogspot.com Tels. (787) 467-1705 / (787) 381-1307 Diseño Nicole Cecilia Delgado Xavier Valcárcel
Algunos proyectos análogos: Eloísa Cartonera (Buenos Aires, Argentina), Barcoborracho Ediciones (Buenos Aires, Argentina), Santa Muerte Cartonera (Ciudad de México, México), Cohuina Cartonera (Tuxla Gutiérrez, México), Sarita Cartonera (Lima, Perú), Animita Cartonera (Santiago de Chile, Chile), La Cartonera (Cuernavaca, México), Yiyi Yambo (Asunción, Paraguay), Felícita Cartonera (Asunción, Paraguay), Dulcineia Catadora (Sao Paulo, Brasil), Mandrágora Cartonera (Cochabamba, Bolivia), Yerba Mala Cartonera (La Paz, Bolivia), Matapalo Cartonera (Riobamba, Ecuador), Regia Cartonera (Monterrey, México), Cartonerita Solar (Neuquén, Argentina), La Cabuda Cartonera (El Salvador), Patasola Cartonera (Bogotá, Colombia), Nicotina Cartonera (Santa Cruz, Bolivia), Katarina Kartonera (Florianopolis, Brasil), La Cizarra Cartonera (Santiago de Chile, Chile), Luzazul Cartonera (República Dominicana), Cizarra Cartonera (Chile), La Rueda Cartonera (Monterrey, México), Mamacha Cartonera (Paraguay), Otra Cosa Cartonera (Perú), Papperlapapp (Alemania), Poesía con C (Suecia), Ratona Cartonera (México), Textos de Cartón (Córdova, Argentina), Ñasaindy Cartonera (Formosa, Argentina), Mburukujarami Kartonera (Paraguay). Casamanita Cartoneira (Galicia, España), Valle Cartonera (Valle de Bravo, México), Cuxtitali Kartonera (San Cristóbal de las Casas, México), Diablo Rojo Cartonera (Panamá), Camareta Cartonera (Guayaquil, Ecuador). Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-No comercial-sin obras derivadas 3.0 Puerto Rico, de Creative Commons.

 

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Prólogo I En un país donde hasta dios tiene su campaña publicitaria (Ven a mí, firma Dios el billboard de la Avenida Los Gobernadores, por ejemplo), preguntamos ¿por qué la poesía no se anuncia, no se repite, no se ve? Acaso sobre los muros de los edificios abandonados, debajo de los puentes, en las paradas de las guaguas hay escritura, que sólo podrá verse mientras no lleguen los trabajadores del Estado, quienes vendrán en su ciclo a recubrirlo todo con pintura blanca o el color de turno, bajo instrucciones de salvaguardar la estética clínica ideal. Pero dicha escritura, impulsiva, “ilegal” y constante, no suele leerse desde el tránsito como estrategia publicitaria. PELIGRO, NO ENTRE, VÁNDALOS MERODEAN A TODAS HORAS, anuncia el rótulo que ha sido reproducido y pegado en las paredes de un edificio abandonado y lleno de grafiti en la Avenida Ponce de León. Así, en cambio, la escritura en el paisaje urbano se interpreta como abandono y vandalismo. A veces siquiera es leída, o no se entiende, o no se mira; mucho menos desde el auto, ese privilegiado medio de transporte principal. Se ha relegado al peatón y a la experiencia peatonal como símbolos de pasado y de carencia. Detenerse y bajarse del carro a leer la ciudad se vuelve un proyecto. Dentro del automóvil la vida es mucho más cómoda, más segura. Y con aire acondicionado. Desde ahí, lo único legible es la rotulación y la publicidad. Si lees esto, entonces funciona. Pon tu anuncio aquí, llama ahora. Son los billboards, los mesh, los banners, la rotulación lumínica y toda la parafernalia de colores, esquinas, tamaños y alturas insospechadas lo que ha logrado inscribirse en la memoria colectiva.
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Entonces volvemos a preguntarnos, ¿y la poesía? ¿Y si la poesía usara los medios de reproductibilidad técnica para inscribirse como publicidad, pero sin su aparato económico, de forma generosa, gratuita, perceptible e inminente, en esa memoria? ¿Y qué si la poesía volviera a estar en la punta de la lengua de la gente, ante sus ojos, si se viera o se leyera desde el carro o desde la acera? ¿Y qué si se volviera a hablar de la poesía, si la ciudad se llenara de poesía, si la poesía en la ciudad fuera de PLOMOS? II A la convocatoria para esta antología, la cual se compartió de forma impresa y digitalmente, respondieron 52 autores con más de 130 textos. Después de un proceso de escrutinio, edición y costura, presentamos este breve volumen temático -24 autores y 30 textos- que propone una mirada crítica, inclemente pero creativa, a la vida diaria del Puerto Rico del 2012, (año del futuro, año de elecciones, año del fin del mundo). La selección se basó en tres criterios fundamentales: 1) que los textos respondieran directamente al temario de la convocatoria, 2) que al ser colocados junto a los otros textos de la antología ayudaran a construir el ambiente propicio y una particular “narratividad” que los hilara y concatenara y 3) que hubiera en ellos una evidente exploración y tratamiento literario (lenguaje, forma y contenido). Los autores que recoge la antología nacieron entre 1954 y 1992 y provienen de los cuatro puntos cardinales de la isla, de Fajardo a Aguada, de Manatí a Juana Díaz. La cifra lo demuestra: en Puerto Rico sí hay interés por ver y leer poesía en el espacio público; en la isla entera, más allá del centro cultural que presume ser la capital, se vive, se explora y se escribe
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poesía; y además existe un vaso comunicante, un hilo, un detonador común entre los poetas puertorriqueños en reacción a la realidad de su país. PLOMOS sugiere la idea de que existe una narrativa colectiva que se va construyendo azarosamente (y no), en la cual cada texto funciona como una pieza que no se sabe parte de un rompecabezas, pero que contribuye a su construcción. Sorprende que en estas escrituras aparecen imágenes reincidentes, metáforas que se repiten, como si el motor que moviera el lápiz tuviera el mismo origen. Que esta primera antología de Atarraya Cartonera se titule PLOMOS, igual que la colección bajo la que publica nuevas propuestas poéticas de autores puertorriqueños, no es coincidencia. Aunque el título fue escogido antes de conocer el resultado del cuerpo antológico, el término ha perforado los poemas del libro. Así la sangre, junto con las cifras, la paranoia, las horas de sueño, el carro, los bolsillos y el mar, aparece visceralmente en el crisol de la experiencia ciudadana y poética de cada autor. Curiosamente y cosa del azar, la mayor parte del cartón que se tomó de la calle para hacer las portadas de este tiraje de 250 libros-guerrilla viene de cajas de cloro y detergentes – símbolos de limpieza y desinfección. Nos recuerda el final de la escena del crimen, las manchas de sangre en el lugar de los hechos, la asepsia que vendrá a borrarlo todo; así también las paredes blancas de la sala en donde Atarraya Cartonera, comisionada por la 3ra Trienal Poli/Gráfica de San Juan, fue ubicada para exponer este proyecto. III En la instalación se distribuye gratuitamente la antología, junto con una serie de 6 afiches que mimetizan las estrategias gráficas y publicitarias del pasquín, el cartel de cine y el anuncio gran formato. Dentro de la
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sala de exposición se busca involucrar al público en la experiencia cartonera, invitándolo a que dé el último paso del proceso de producción. Los libros se presentan sin terminar sobre una mesa de trabajo. Y el público, último eslabón de la cadena, deberá completar el proceso, ensamblando sus propios libros con las fotocopias de la antología, las portadas ya pintadas con acrílico y aerosol y la grapadora disponible. Los afiches fueron diseñados con extractos de los poemas o con poemas seleccionados exclusivamente para este propósito - casquillos de bala, cabos sueltos. Son, por su parte, una suerte de contrapublicidad que sueña con intervenir el paisaje urbano y colaborar a la ciudad escrita, a la visibilización y lectura de poesía en la calles; invitación a la reflexión crítica y creativa de nuestra realidad y nuestro entorno. Subrayamos, pues, que tal intervención queda en manos de los visitantes y cruzamos los dedos para que estos plomos se disparen en espacios públicos y transitados. Mientras tanto, las preguntas quedan abiertas. ¿Qué impacto tendría la poesía escrita si estuviera siempre a la vista de todos, si fuera gratis, si se repartiera de mano en mano, si se repitiera de boca en boca, si se memorizara, si fuera explícitamente parte del paisaje, si nos invitara a involucrarnos, a participar? Nicole Cecilia Delgado y Xavier Valcárcel

 

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CONVOCATORIA
ATARRAYA CARTONERA 2012

PLOMOS
Atarraya Cartonera invita a escritores puertorriqueños a participar de la antología PLOMOS de poesía, a publicarse dentro del marco de la 3ra Trienal Poli/gráfica de San Juan, que tendrá lugar en el Arsenal de La Marina en el Viejo San Juan desde el 28 de abril del 2012. La publicación de dicha antología forma parte de un proyecto más amplio que dispara y comprende la escritura (la poesía, el texto literario y sus mensajes) como una imagen reproducible capaz de incidir sobre el paisaje y el espacio urbano, tradicionalmente dominado por la imagen gráfica y el diseño publicitario. Los textos de la antología serán publicados en un libro cartonero y reproducidos en distintos formatos que permitan la lectura de los mismos desde múltiples ópticas y contextos, como por ejemplo, el pasquín, la hoja suelta y el stencil. Atarraya Cartonera, proyecto editorial alternativo de Puerto Rico, surgió a finales del 2009 en el contexto de una crisis política, económica y social traída a remolque por el déficit presupuestario del estado nacional, y por la recesión global resultante de la implementación y el fracaso del modelo neoliberal que también afectó al mercado del libro. La producción de Atarraya Cartonera se ha caracterizado por la publicación de poesía en libros-guerrilla, confeccionados a bajo costo con fotocopias, grapas, pintura de casas, plantillas, aerosol y tapas de cartón recogido de la calle. Esta antología toma el nombre de la colección [PLOMOS] de Atarraya Cartonera, plataforma de publicación de obra nueva de autores puertorriqueños. Este título alude no sólo a las cuentas que se amarran a
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la red de pesca para darle peso bajo el agua, si no también a la violenta circunstancia actual del país, donde los restos de bala forman parte de lo cotidiano. La antología será temática. Se publicarán textos de POESÍA INÉDITA que trabajen / exploren / desarrollen / documenten / reaccionen a: -­‐ la realidad política, económ ica y social actual de Puerto Rico (1) -­‐ la ciudad y las m utaciones del espacio urbano (2) -­‐ la ruina, el desuso, el derrum be y el fracaso (3) -­‐ la violencia, la delincuencia y la crim inalidad (4) -­‐ la cultura de la droga; el narcoestado (5) -­‐ las arm as (6) -­‐ el m iedo y el encierro (7) -­‐ el futuro (8) -­‐ la basura (9) -­‐ la cifra y la m anipulación (10) -­‐ colonialism o, referéndum y elecciones (11) -­‐ corrupción y m anejo de inform ación (12) -­‐ migración, población, ausentismo, participación y ciudadanía (13) -­‐ estéticas del caos (14) -­‐ la poesía com o registro histórico o pieza documental (15) -­‐ la escritura dentro del m ercado y del mercado literario (16) -­‐ la escritura com o im agen reproducible (17) Se espera que los autores de los textos seleccionados se involucren, en la medida en que sea posible, en la confección de los libros y en actividades complementarias dentro del marco de la participación de Atarraya Cartonera en la Trienal Poli/gráfica de San Juan. Los textos recibidos serán sometidos a selección editorial. El envío de los mismos no garantiza su publicación.

 

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PLO MOS

 

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Convocatoria

ELI: OSKAR:

OSKAR:

[parada frente a la puerta] Tienes que invitarme a pasar. ¿Qué sucede si no lo hago? ¿Qué sucedería si entraras de cualquier manera? [siente el aire entre él y Eli] ¿Es que algo te lo impide? Let the right one in

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Evocación: bocetos de ‘país’ { [ En víspera del país que no vendrá, el nuestro.

(6) Estar es herida a la espera, quién cree que el mañana vendrá sin su armazón de cal y polilla, a enterrar su puñal donde no duela. (13) Nuestras pequeñas migraciones, su infancia profética y añorable, la búsqueda profiláctica de un niño en el secuestro. (5) El vicio hizo al ocio amable, sin él tendríamos al padre en la sangre, ese que se encoge y congoja y mancha y alquimia. El que ofrece el rojo de sus ojos, la ruina en sus consejos, viejo amable que sueña arrepentirse, repartir a herencia su fracaso, hablar del pasado a veces en vez del costal enorme, la catarata siempre.

 

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(12) Darle la mano a un esqueleto histórico, brazo en desuso, médula al sol; el baile del boomerang con que los troncos llegan a la orilla de la playa, pasmados, mudos ante el milagro corriente que los reúne en el calcio de su prematura vejez. Críos albinados que son no reconocen la hoja que hubo, la rama que fueron, peróxido completo, papel que no conoce el abecedario de la viruta, pino y abedul ajenos y ancestrales. Y es que el poro decide el sudor, no el ejercicio, la teta es una madre amorosa que dicta en Braille. (13) No dejas de ser parte del lugar por que no estés, pero no estás y la ausencia se sobrepone al vínculo, no es maleta. (10) Puesto en balanza el país parece legumbre y carnicería, góndola y anaquel. ¿Quién lo hizo supermercado? Venecia que se hunde en un Caribe que pesa en espuma y calor. Oro que pagamos por whipped cream; soufflé que no subió. (4) Masoquismo no es el cigarrillo, ¿la ceniza qué sabe de quemarse o qué resuelve? Uno la tira sobre el plato y es una urna y el plato un estómago y ella y el estómago compiten por un hambre acabada, momia de dragón, fuego polvoroso desprovisto de sus tripas, cuento chino de año nuevo, novedad que no es. (13) Estás desde donde nueva piensas la isla, las calles estas, el país atmosférico al que no quieres llamar país. La discusión vive del pronóstico y posterga el clima, denuncia a la distancia y dice estar mojado, como el primer gato que aprendió a temer la pulmonía

 

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y se refugió desde entonces en su lengua, en la higiene de la saliva y desde entonces le es fácil caer de pie. (3) Con su dosis chamánica, la memoria fluye como nostálgica fe de erratas, celebra el folclor errado, el presente cojo, la paleta de temporada y llena blancos. Olvidar en cambio es ese ajuar roído de los ojos, los hilos y cráteres y espejismos que son el iris, aceite sobre el agua; ese prisma silencioso devorador de peces. (11) Hasta donde sabes eres adjetivo a una experiencia o lo que quieras, un cinto de idioma y clima a manera de paréntesis. Eres ciudadano para el mundo de un inglés que no dominas, una corrida de toros, un país bilingüe y homofóbico y cristiano y bugarrón. (2) En el sentido menos continuo y entrecortado de la idea, seguimos aquí, en esta ciudad ideal e imperfecta, satisfecha con el miedo a su silencio, la cuestión juguetona de esquivarnos a turnos entre el sonido de las fauces de Pac-Man. (7) De aquí no salgo, esta ciudad me conoce el cuerpo, me ha visto desnudo. Duerme conmigo y nos queremos, o tal vez el cariño se ha convertido en costumbre al repelente, dosis de veneno, mal acostumbrado y diluido, genética que vuela y sobrevive: la caricia del mosquito. (9) Aquí todo está demás, pero no sobra, se vuelcan los zafacones por la noche con perros ima-

 

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ginarios, por instinto convertido en un vals reproductivo. Se hurga en el desastre con un hambre imaginaria y los perros imaginarios se satisfacen. (17) Decir esto es paternidad forzosa, verle la cara al niño y no querer que sea nuestro, de vuelta al inicio, secuestrar al carbón del fuego y convertir el pasado en reproche, disparar al aire en busca de ese blanco sagrado que dios dejó a desangrarse, disparar para encontrar en nuestras manos el abismo. (13) El estado no es el status, ni el vecindario de facebook, ni la ventanita del chat. (11) La hipnosis de una tierra y el tamaño que le escogen sus orillas. Las cercas que se saltan buscando el sueño. El cordero que nos escuda de este mar caprichoso vuelto chivo expiatorio que ahora, bala. (16) No hay quien lea estas cosas, fuego entre dientes que no exhalan, exilio presencial. Que tanto tanto y por poco represen hasta que el agua llegue al cuello y entonces la boca abrirla, para que tanta palabra que no sale se haga té. (3 14) Si la ventana está cerrada lloverá sólo afuera. Hay que dejarla abierta para el Nilo, más cercano el Amazonas, más concreto los canales, más festivo el pis. El arco dorado del orín arcoíris, la mitología sintáctica al relevo de estas cosas. Se bebe para libar por la alegría ausente y su remplazo, que si no la casa crece y te hace oso para el zoológico de la cama desde donde el techo es un cielo jincho que la humedad ha atravesado

 

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con barcos vikingos, con los que entonces obliga a librar batalla desde la estadía, en el insomnio borracho de paredes y crucifijos; se dice, sin decir, cualquier cosa, esto por ejemplo, a manera de estar. (4) Hay sobras que ni el perro, olor a mangos ardiendo en el patio, la casa ecológica a la muerte, el ir venir canibalista de las raíces que se cubren de los hijos que lanzaron al olvido, mermelada a composta. El caribe caníbal sobrevive en otras tribus. Somos gentes acostumbradas al olor de la sangre como incienso y oración. (15) (14) ] }

 

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Pandemias tropicales virus del dengue hemos ahogado tus neumáticos secado los pantanos instalado cámaras en los mangles tu ducado sobre las muertes acabó ahora informamos a la comunidad de una nueva epidemia los estudios recientes revelan: 1. su presencia no es una novedad (aunque establece mutaciones) 2. penetra cualquier parte del cuerpo 3. capaz de causar hemorragias aéreas propagar un caos febril matar se reproduce en las armas a fuego y pólvora con una explosión de cementerio merma la población de la isla

 

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Afuera Se ha hecho imposible salir a la ciudad sin sentirse sutil o violentamente agredido, por alguien o por algo, de alguna manera u otra, siempre: el chofer de la guagua la frena para hablar con otro chofer; pacientes mentales transitan abandonados a su propia suerte; el conductor que te grita al torearte; la madre adolescente embarazada de otro papito juega de manos con su primogénito; miradas bronceadas e indiferentes de expresidentes al sur del capitolio bajo un sol cada día más grisáceo. ¡Cambio de temperatura en la farmacia! Pasillos y góndolas abren paso a cervezas que asoman nítidas tras un vidrio impecable iluminadas por LEDs azules: una visita menos al supermercado anuncia otro cambio de vida tenue, ¿cuándo fue que los números sustituyeron todas las palabras? Pampers de bebés y pampers de viejitos; la sección de vida que no hay entre ambos es el camino directo del hospital al carro a la casa al carro a la escuela al carro a la casa al carro al hospital a parir y al carro de nuevo hasta la muerte que se demora, a la espera de otra receta mientras imprime sus fotos para guardar pedazos de ese camino entre pasillos, puesta, dispuesta, en especial o con descuento, hasta la nada de cajas plásticas vacías, estibadas en una esquina sucia que pestañea tras la salida, acurrucadas por un extractor y la canción de cuna de la máquina de aire acondicionado, ¡próxima ruina en fila? Ya conozco ese camino, mas ¿dónde se está yendo la gente? ¿qué paraíso de gasolina buscan? ¿dónde está? ¿a qué huele? ¿cuánto cuesta?

 

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Las cosas sencillas Me asordan mis propios pasos. Las bocinas de los carros al salir del trabajo. Me asorda la radio, el televisor, el celular. El microondas que estalla con un agudo sonido. Me asordan mis propios gritos. El llanto incontenible que me asalta en la noche. El ruido del avión mientras despega. Me asorda la vida, el mundo, la muerte. Mañana muchos amanecerán sordos. Hay más de ciento cincuenta millones de personas. Oyendo los insultos, las sirenas, la muerte. El ruido aumenta exponencialmente. La falta de fe también. Todo: la indiferencia, el dolor, el miedo, el hartazgo. La vida sencilla no.

 

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M oho Los carros de mi casa tenían los retrovisores pegados con silicona porque no había dinero para repararlos. Los espejos fragmentados como en un rompecabezas mal hecho. Cuando mirabas por ellos veías a conductores ebrios, mujeres golpeadas, adolescentes maquillándose, niños olvidados en los asientos traseros, parejas camino a los moteles o a la iglesia, asesinos vestidos de empresarios, veías monjas serias que miraban hacia el frente, al vecino evangélico gritándole a la esposa, yerberos capsuleando, novios recién casados, ambulancias, músicos camino a los conciertos en el anfiteatro, transacciones de droga, de armas, de huesos, veías plátanos verdes traídos de Dominicana y piñas gigantes más dulces que la miel, veías volkys de colores y los contabas y poco a poco desaparecieron, veías cañas de pescar, tablas de surfear, las varetas de madera con las que enmarcaba el padre y que los compañeritos de la escuela llamaban escopetas, veías a los policías que querían multarnos por ir rápido, por ir lento, por ir con los retrovisores rotos pegados con silicona, veías la heroinómana en el semáforo que se quedaba pidiendo monedas cuando los carros mohosos aceleraban

 

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para llegar a la casa, a la escuela, a la universidad, al trabajo. Retrovisores rotos, movilidad enmohecida por el salitre mar por todas partes, reflejo de fractal en aguacero, posibilidad de Yunque, de ave costeña, de yagrumo, de flamboyán como hemorragia del camino. En los carros mohosos de mi casa se hicieron pequeñas revoluciones amorosas y escolares, pronuncié correctamente la palabra periódico, conduje rápido por las autopistas y la ruta panorámica, me escapé al grito de Lares y a veces vi fantasmas, en los retrovisores de los carros mohosos vi los ferrocarriles dándole la vuelta a la isla y los rostros de la gente asomados por las ventanas de los vagones sin que nadie se quejara de no tener aire acondicionado, vi a mis tíos sin cinturón yendo por la número uno antes del accidente que hizo llorar tanto a mi madre y a mi abuelo subiendo la ventana automática como si fuera un gran adelanto para la familia. Porque el pasado de esta isla sólo puede verse en un retrovisor roto con espejos mal pegados: recuerdos enmohecidos que están más cerca de lo que parece.

 

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x acto
donde hubo multitudes, calles vacías Luis Díaz

impaciente balanceando el filo como un arañazo la ciudad se corta otra ciudad sobre sí con señores de habla profunda mamises y estorbos públicos sobre los cuales alguien con poca suerte soplará piso sobre piso el lujo como decorado urbano únicamente

 

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Parada Ciudad-M iedo Hablemos, hablemos de la crueldad de los centros comerciales hablemos del aire artificial que produce encefalitis de las tiendas, esas tiendas de lujo en las que sólo compran turistas y los hoteles en los que nunca nos hospedamos olvidemos las noticias de las 6 por un día y salgamos de los refugios con control de acceso dejemos de soñar con el ruido el ruido de la huida derribemos la dinastía de los gatos callejeros y los colores separatistas de los tonos pasteles del desempleo la sarna de las casas amarillas, las rosadas y las azul turquesa ¿por qué nos dan asco las palomas y no las cosas rosadas? entonces regalemos más bicicletas desde nuestro mundo forrado de palmitas pensemos menos en Coelho y las frases de autoayuda y busquemos a los clásicos aquí, en este pedazodeisladentrodeunaisla inventemos más parques sin techo para que las chiringas regresen.

 

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Guayna[bito/bicho]
De colegios con nombres santurrones, de familias con musicales apellidos, con brincos burgueses y jetsetting pretentions, bilingüe y misólogo, fetichista y golfista, douchebag y fratboy, trust fund baby, estéticamente analfabeta... Alérgico a Marx, nunca has dado un tajo bien da’o. Tus manos: blancas y prístinas. Abercrombie & Fitch es tu tienda favorita y el sushi te lo comes como si fuera arroz con habichuelas. Un Dalí puedes tener colgado de una pared de dantescas dimensiones, sin saber lo que es el surrealismo. Adiestrado en toda la tecnicidad que hace posible a un médico, abogado o ingeniero; la única cultura que compraste. Y comprar es lo que mejor sabes hacer. Eres el pie en la bota del Estado. Ya ese pie tiene gangrena...

 

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Del fin del mundo y otras soledades a poca elipsis descienden ángeles diosas criaturas éxodo mitológicamente ambiguo no vienen a juzgar (según dicen los medios) a lo sumo, fuegos traen valijas entre ala y ala inmigrantes ¿pasaporte? convienen entrevistas un arcángel habita la casa de al lado ambientalista no usa auto, vuela mantiene bonita la grama (algo de un abono paradisiaco) me ha cuidado el gato sabe de literatura peca ¡prepara batidas de frutas! revelaciones nadie visitaba el cielo desde que aumentaron

artificiales

 

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los estándares de pureza mucho silencio en el edén soledad*

*soledad no es un estado biológico no es un estado social quizás es un estado en el mundo que aún no es parte de las naciones unidas no confundirla con eso de estar solo lo cual proviene de una expresión idiomática de un dialecto greco poco estudiado que data del año 400 a.C. y que se refería a la acción de estar con el sol es decir de estar en compañía única de la estrella sol o de estar en reflexión en las noches se utilizaba la expresión estar luno y remitía a actos de índole romántica o al oficio poético soledad pues es otra cosa algunos religiosos la denominan el vacío espiritual entre dios y el individuo espiritual o entre dios y el individuo físico mediante lo cual han planteado que vivimos en soledad por lo que constituye un espacio y no un estado anímico Antoine S. Dubellepère, psiquiatra francés que vivió bajo la sombra de Freud opinaba que soledad es un concepto que define un momento en la vida en el que finalmente nos conocemos individuo hombre mujer ser mortal pero en el cual nous ne pouvons pas nous accepter o no podemos aceptarnos por otra parte yo me inclino a pensar que efectivamente es un país en el globo o en un ojo del universo quizás hasta en el sol

 

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Poema 6 quién me sacó de aquel país autista donde danzaba salvajemente con mi cuerpo. quién me apartó de mí. me separó. de dónde venimos todos los niños. hoy no necesito un músculo. necesito del rayo rojo de dios para salvarme. demasiado turbada para mirar a puerto rico y su descolonización. para mirar la decadencia de estas torres. perdóname ausente por estar en patria. un día voy a morir sin ti y sin poesía. para qué hablar en una lengua. no hay otras lenguas que el estado. yo voy a ser comprendida nunca. enmudecer de ambos oídos. déjenme.

 

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semana

domingo primer escalón para saltar al vacío. última oportunidad para superar pérdidas y dividir ganancias. éste es un círculo que no vende posibilidades. siempre vuelvo a empezar. lunes caigo presa del desespero. ausculto mis bolsillos para sentirlos vacíos. un espacio de permanente nada línea fragmentada por un corte lento, eléctrico. martes manejo al calor en el tránsito que no es tránsito busco consolar la fe con medicamentos que vuelcan dictados. sobran la maicena y el pan. sobran poderosos. miércoles me duelen los nudillos. las puertas permanecen cerradas. sentada en la espera cansada de verla domestico mi urgencia contándole historias.

 

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jueves les dije que no conozco dedos más activos que aquellos que balbucean sobre mi reposo. he visto las oficinas pasquinadas con unas figuras que parecen respirar hablar sentir caminar mirar escuchar. toman café a las 10 a las 12:30 a las 3. también bares repletos de cantores templos con exceso de santos puteros con poetas… viernes ese cristal que nos separa. por qué tiene un boquete tan pequeño. mi mano no cabe. no te alcanzo. sábado hay caminos que se confunden aún en los espacios más alumbrados. culpa de la luz. la falta de ella. de los caminos.

 

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De noche
La luz es lo que nos da la sensación de la vista. The Sensation of Sight

Al final resulta que esperamos la noche con su pelo largo con su promesa de somnolencia y sus uñas rojas desde el comienzo la noche el fuego, la cueva desde ahora la luz noche energía noche sabor noche melodía noche saber querer pensar soñar vivir la noche esperar la noche en la esquina, siempre la esquina y el punto la noche desde el fuego desde las guarecidas y ahora hasta el trabajo la esquina de noche a la noche nos vemos escondidos tras sueños con sombreros de copa vino con capuchas detective y humo miel la esperanza se viste de noche y salta con sus alas verdes y sus patas ásperas porque siempre esperamos que venga de manto y capa y espada esperamos que la noche sea una mujer guapa esperamos la noche como esperamos el mar como si hubiésemos nacido para esperar regresar a la guarida mojada

 

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a la cueva al fuego chupándonos los dedos en posición fetal alguna noche de éstas alguna noche de esas alguna simple noche sin brújula ni compás inanimada inanimados tal vez la noche nos tropiece con sus caderas de maremoto su pelo tsunami nos arrebate y alados de blanco en oscuridad retomemos el vuelo y volemos hasta que sea de día

 

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Éramos como las almejas Éramos como las almejas y ahora ya qué somos somos polvo incrustado en el metal clorofila dentro de una lata insaciable éramos almejas y ahora somos el flechazo desprendido de una bala el ritmo del fuego cuando se extingue somos el huevo que cocinamos por primera vez para matar el hambre éramos la incertidumbre de no tener pero ahora somos la leche que bebemos que ya de grande nos sigue consolando somos mineral y rocas sal y aliño somos esa explosión desatada que no se siente pero que aturde somos agua y solo agua así nada más transparente y neutral éramos almejas y queríamos ser tantas cosas que nos subrayara el olvido tantas cosas que nos demarcara la piel del horizonte que desaparece éramos como las almejas y ahora qué somos ahora somos puerta, ventana y sol

 

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somos el escalofrío el filo que parte la noche con un grito que nos despierta somos el infinito que se extiende enfrente de nosotros éramos la caída por el precipicio que nunca vimos éramos como las almejas y ahora ya qué somos.

 

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nosotros y todo lo que queda nosotros y la espuma del gemido nosotros y las horas muertas nosotros y la ciudad que huye nosotros y la rueda y los trayectos nosotros soñando inertes con nosotros mismos

 

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Vergel repentista Son las paredes verde esquizoide: existo en varios sitios: los hechos corren paralelamente: yo aquí con la cabeza partida por la mitad y sangrando: ¿Cómo nombras el pasado? Cuello de nudo. ¿Qué fue de tu niña? Cuello de nudo. ¿Dónde está tu caza? Cuello de nudo. ¿Qué te hicieron? Cuello de nudo. ¿Sobre vives? Me llamo Histeria para la Paranoia. Me llamo Cáncer y sigo triste. Me llamo Delirio concentrado en días. No conformo sino ceniza frente a un espejo soy quien lo empaña. Regrésate. Pequeña asustada, me duele el cuerpo, me duele el miedo. Viértete. Espuma que no llega a la orilla; ha pasado el tiempo. Mírate. Ante el reflejo, una segunda versión del gris. Son las paredes verde esquizoide: existo en varios sitios: los hechos corren paralelamente: yo aquí con la cabeza partida por la mitad y desangrándome.

 

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error isleño conozco la soledad, por eso enfrento el mar constantemente, entiendo bien el mosaico azul, he trazado el oleaje muchas veces y nunca he dejado de temblar. cierro los ojos. el viento me acaricia en silencio, siempre en silencio. se me hace miscible el eterno olor a sal. el error está en encarar el mar a ciegas, en granularme en vez de decantarme, en dejarme disipar por la bruma. mientras más me disipo, más me hago isla.

 

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Teluricidad m arina El viejo pescador ya no puede con las redes, residente de la escasez y la ropa percudida, vuelve su espalda al mar, las montañas aún no son el paisaje, hacia ellas con sus bártulos se dirige, en la orilla se puede apreciar el vacío de la tarraya, la ocasional colirubia que boquea, la cocolía que se ahoga en el desperdicio. No hay ruidos familiares ni una mujer en la ventana, sólo las montañas lo reciben y el doble horizonte de los edificios. Al pie de la cordillera no serpea la autopista que lo acercara, sin embargo motete son sus ojos, formidable equipo de música que hoy nada extrañará. La mirada recorre la sucesión del océano en la tierra, es el agua que lo mira, las cavidades azulinas son los cuerpos, la chola que cortocircuitea, el espejo de los verdes sus anguilas son, el monte boscoso o su cabeza bajo las algas, líquida membrana que redunda en la pupila, de niño cazaba en la distancia la lobina. Experiencia que nada ciega cazadora acosada en la continuidad de un oleaje que lo apacigua como el tedio—fruta podrida. El pescador llega ya a la pequeña casucha,

 

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lanza entonces la hamaca que lo enredara siempre, tintorera del mar que se ha comido a un americano. El paisaje del Caribe es esta alharaca de guineas, la papaya que devora al murciélago, hojarasca a la que la brisa añade una bolsa de plástico. Con el pasar del tiempo el pescador es objeto de alejadas visitaciones, en las cercanías de su casa los jóvenes dejan canastas de frituras, botellas de ron, revistas pornográficas, libretas del Hipódromo. En las mañanas el pescador se caga en la vereda que lo trajera de la playa, a veces hace montículos que seca el viento, otros los cubre con tierra y palitos, en la noche mangostas y cangrejos los descubren. Se le ha visto alzar una pirámide de leña, cocinar carbones como si fueran la única válvula, recorrer sus alrededores sabiendo de su hundimiento en el aceite inclemente del horizonte. El día lo recibe cubierto de escamas, viejo puerco es, no son nubes agallas que han crecido en algún lugar, levanta la cabeza justo allí al pie del monte, cómo saber dónde comienzan las lianas los helechos dónde termina el coral o las mareas, cuál distancia entre lo cercano y lo lejano, dónde la villa o los minaretes.

 

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Sonríe o parpadea, como una azada que se oxida bajo la tierra, supurante el salitre que lo libera.

 

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28. No es sólo despertar es descubrir que el país se volvió un fósil en la voluntad de los amigos que las madres se volvieron una narración de muertos que en sus bocas suenan como peñones lanzados a corrientes río arriba que mientras dormíamos apagando la ansiedad, la sobreinformación, la crisis muerte se tornó entre el salitre en un vaho inamovible soporiento en el velcro de nuestra mentira trópica cosida a dólares ahora lentejuela deslucida según se ha hecho visible la carencia visible el brillo quemado de esta altura el hambre, las cifras, la deuda la desolación tras el consumo lo posible tras el mar la piedra seca la frontera.

 

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¿A qué huele la sangre? Poco a poco saldrá e intentará llenar los vacíos, a borbotones saldrá, desesperada, con prisa de llegar a aquellos límites. Su color crecerá en la mirada y su tacto será húmedo, frío o caliente. Puede ser que lleve mis dedos a la boca o mi lengua baje hasta ella y la trague, dulce o salada, puede ser que me sacie la sed, el hambre. Escucharé su rumor de salida, de fluir continuo, de ola que arrasa. ¿A qué huele la sangre?

 

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gel hato llegaba dos calles más abajo esa lámina helada con que caen los casquillos en las conversaciones automáticas y semiautomáticas nocturnas a distancia entre Las Gladiolas y Las Monjas

 

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casa protegida mano engrasada de tribunales el ridículo pánico las amenazas el ex futuro prócer cuasi mártir de la patria ha sido acusado ¡apedreadla! su revólver cómo iba a imaginar las armas se reservan para el enemigo se les retira el óxido indiferencia pulida de masas se amontonan en la sala de espera de la revolución pero su martillo ta ta ta tambor si yo tampoco creía empuñadura si cantamos juntos punto de mira todas las consignas cañón si el enemigo disparador

 

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no podía ser yo a gran velocidad huida con pies encerados laceran huir una tonelada de lágrimas pequeñísima maleta mi madre me acoge no sabe de qué huyo Z-a-p-a-t-e-o fugas replay ¿un trance? la comandancia ley y justicia a otra sala a otra no me ha golpeado no me ha mordido ni moretones a otra palabras soeces puñetazos sangrado

mi niño

lo sentimos, el número que usted ha marcado no está en servicio por favor consulte su abogada y trate de nuevo

 

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Quién escucha los helicópteros buscando los cargamentos de drogas, el pequeño bote arrastrado en la arena por los policías, la llegada de las nubes negras con lluvia. Nuestro último día de playa, entre tormentas pendejas y mil penetraciones marinas. Quién siente lujuria mientras la cacería de las fuerzas narco continúa. El rompeolas sigue allí esperando nuevos accidentes. Los helicópteros sobrevuelan y sospechan. Nos ven las caras con los telefotos. Tratan de conectarnos con la barcaza llena de cocaína. Tú no sabes español pero entiendes de suspense. Sentados pensamos en el avión y en New York. En el otoño soleado y difícil que se avecina. Quién mira la ballena que mira a su vez augurando el frío futuro. Advirtiéndonos sobre el final de la búsqueda.

 

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Anagnórisis de la rosa La belleza de la rosa siempre es la belleza de la rosa, como siempre es la mirada un pozo de aguaceros. Uno se pregunta filo-sófica –mente, ¿sin la mirada agotada sobre el párpado, sería tan bella? ¿Sería como las ventanas anónimas de los vecinos que mueren de viejos, abandonados, protagonistas mediante la gracia de una muerte anónima? La rosa es bella, como es en el brazo del adicto la aguja, golpe hasta la sombra del cielo. Amamos su vida vuelta rascacielos de ruinas y la amamos como se aman los vicios, como orinar en público sobre el pastizal de la ignorancia o escuchar el silbo del silencio con la mirada de piedra. -Que conste en actasla belleza de la rosa se espina hasta la peste propia de la muerte, y la cárcel puede ser un hotel de pétalos como soledades que ignoran sus posibles ecos… La rosa puede saberse padre que abandona a sus hijos por la vergüenza. Padre tecato, padre sacerdote del tecato, Padre que rinde hasta que la propia ley se lo traga, sin remedio de interdictos, sin programas de desvío. Uno puede volverse un trazo sobre el ala del pájaro, sobre este ensayo que es caminar sin pies sobre la propia tumba, amar el propio amor que no es amor, amar los polvos que no son polvos,

 

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perder al amante como se pierde al padre, como se olvida a la madre, -que no quiere ser madre fulltimeque solicita menos horas mientras se exilia en el recuerdo del esposo abandonado, del hijo que no quiere ser esposo pero hereda sus odios, como heredó la mirada y la nariz de la cual la madre escapa. Uno puede querer a la rosa en ese cuerpo anegado entre párpado y garganta que termina siendo obelisco vertical en la entraña del útero, nido de sangre, óvulos que se extinguen hasta el aborto del propio nombre. Uno puede volar como los pájaros vuelan perdidos en la noche alrededor de focos que alumbran las calles de las putas, sin ser realmente esa bocanada de aire que busca desesperado el moribundo. Sobre todo esto uno puede construirse un pedazo de alma, como mariposas que escapan del semen herido de espuma. Uno puede amar la abyección de los pétalos emplumados que danzan iluminados por el foco de luz… No hay nada más claro que saber que si no voláramos locos como esos pájaros que persiguen luces en la noche, no sabríamos nada de la rosa...

 

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ÍNDICE DE AUTORES + TEXTOS
página Abdiel Echevarría Cabán (Aguada, 1986) Anagnórisis de la rosa Alejandro Álvarez Nieves (San Juan, 1976) error isleño Alexandra Pagán Vélez (Yauco, 1978) De noche Am arilis Tavárez Vales (Camuy, 1974) semana Carmen Rodríguez M arín (Yauco, 1975) Casa protegida Héctor Babilonia (Ponce, 1982) Trance Javier Rom án (San Juan, 1978) Afuera José M iguel Curet (San Juan, 1976) Éramos como las almejas José Rafael Colón Laboy (Juana Díaz, 1992) Pandemias tropicales Del fin del mundo y otras soledades

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Juan Carlos Fred-Alvira (San Juan, 1972) ¿A qué huele la sangre? Juan Carlos Quintero-Herencia (Santurce, 1963) Teluricidad marina Karen Sevilla (Bayamón, 1983) Vergel repentista Keshia Gutiérrez (Fajardo, 1982) Parada Ciudad-Miedo Lynette M abel Pérez (Moca, 1976) Las cosas sencillas M airym Cruz Bernal (Mayagüez, 1963) Poema 6 M ara Pastor (San Juan, 1980) Moho M ichelle Rodríguez Olivero (Dorado, 1983) El pueblo no ha dormido M iguel Adrover Lausell (San Juan, 1980) Guayna[bito/bicho] Nicole Cecilia Delgado (San Juan, 1980) nosotros

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Roberto Ncar (Mayagüez, 1954) Nada es real Resto y no sumo Reina el miedo Desasociego Rojo Robles (Manatí, 1980) Quién escucha los helicópteros Rubén Ramos (Bayamón, 1983) Convocatoria Xavier Valcárcel (Loíza, 1985) 28. Yara Liceaga (San Juan, 1977) x acto gel hato aerosol

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NUESTRAS COLECCIONES
[[ PLOM OS ]] La colección [[PLOMOS]] es una plataforma de publicación de obra nueva de autores puertorriqueños. Los plomos son pequeñas cuentas que se amarran a la red de pescar para darle peso bajo el agua. La relación del término con los nocivos estragos contaminantes de algunos metales pesados es inevitable e intencional. [[ HILO DE PESCAR ]] La colección [[HILO DE PESCAR]] tiene como objetivo la divulgación de textos puertorriqueños publicados anteriormente en ediciones agotadas y/o fuera de circulación. [[ ARPONES ]] La colección [[ARPONES]], con una mirilla de mayor alcance, ofrece la oportunidad de acceder a importantes textos escritos por autores del Caribe y América Latina.

[[ PLOM OS ]] Candada por error, Mara Pastor [1] Sin cabeza, Yarisa Colón [2] Intimidad de los extraños, Raquel Albarrán [3] Ilusos, Edwin Torres, Trad. Urayoán Noel [4] Monógama en serie, Karina Claudio Betancourt [5] Revienta, José Miguel Curet [6] [[ ARPONES ]] LSD, Héctor Hernández Montecinos [1] ADN digital, Yaxkin Melchy [2] Mar inclinada, Ámbar Past [3] El libro de las inundaciones, Ariadna Vásquez [4] Transversos, Gastón Malgieri [5] [[ HILO DE PESCAR ]] Imago, Néstor Barreto [1] Dios es ateo, Yván Silén [2]

 

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La atarraya es una red, una herramienta hecha de hilos, tejidos y amarres usados para la pesca. Para nosotros es un símbolo de resistencia a las imposiciones del colonialismo que incluyen la privación de la experiencia caribeña y latinoamericana dentro del mercado cultural de la isla. Así también significamos la atarraya como una metonimia del mar, esa sustancia en eterno movimiento que une todos los territorios de la tierra, y la pesca como metáfora de autonomía y autogestión. Este proyecto se añade a una larga tradición latinoamericana de editoriales cartoneras que hacen frente a los entramados intereses del mercado editorial actual y a la lógica neoliberal que controla los mecanismos de producción, distribución y venta de mercancías culturales. Más allá de producir libros de calidad a bajo costo y hacerlos circular mediante vías alternativas, las cartoneras utilizan como materia prima los desechos del consumo capitalista. Atarraya Cartonera publica poesía puertorriqueña esencial reciente o fuera de circulación, así como propuestas poéticas latinoamericanas nuevas o de difícil acceso en Puerto Rico, en un afán de enriquecer el acervo literario nacional con libros-guerrilla.

 

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Este libro-guerrilla forma parte de una pieza/instalación comisionada para la 3ra Trienal Poli/gráfica de San Juan y llevada a cabo durante los meses de abril-agosto del año 2012. La encuadernación rústica fue realizada a mano, utilizando materiales desechados por empresas multinacionales. El tiraje fue de 250 ejemplares.

 

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