P. 1
Diagramación del Libro Compradicción

Diagramación del Libro Compradicción

|Views: 118|Likes:
Publicado porHemrich Aquino
Diagramación de algunos capítulos del libro de compradicción, las portadas de capítulos se utilizo imágenes retoricas, el pdf esta de una vez compaginado para impresion
Diagramación de algunos capítulos del libro de compradicción, las portadas de capítulos se utilizo imágenes retoricas, el pdf esta de una vez compaginado para impresion

More info:

Categories:Types, Maps
Published by: Hemrich Aquino on Oct 04, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
See more
See less

11/03/2012

COMPRA DICCIÓN

Hemrich A. Aquino C. 201016658

somáticos se basan en el sufrimiento y el miedo. Algunos de los más eficaces tienen su arraigo en las experiencias sensoriales, las cuales pueden ser muy placenteras. Así, en la parte siguiente de nuestro estudio examinaremos el poder que ejercen nuestros sentidos sobre nuestras decisiones diarias a la hora de comprar. En un experimento revolucionario, podremos algunos marcadores somáticos bajo una maquina de resonancia magnética para demostrar la forma como uno de los sonidos mas famosos del mundo pueden destruir completamente una marca por lo demás venerada.

¿Por qué te elegí?
El poder de los marcadores somáticos Cuando tomamos decisiones de compra, nuestro cerebro recurre a repasar una cantidad asombrosa respuesta: un atajo especial que nos permite ir de la A a la Z en un par de segundos y que dictamina lo que ponemos en el carro. Un estudio realizado recientemente por expertos alemanes en marcas y comercio minorista, Gruppe Nymphenberg, revelo que los compradores toman mas del 50% de todas las decisiones de compra espontáneamente y, por ende, inconscientemente, en el pinto de venta. Estos atajos cerebrales se conoces también por otro nombre: marcadores somáticos. Calor esta que no todos los marcadores

Un torrente de sangre a la cabeza
Es el estudio de neuromarketing más grande realizado hasta ahora No era de extrañar que los fumadores estuvieran inquietos, preocupados, sin saber muy bien qué les esperaba. Casi indiferentes a la lluvia y los nubarrones, se arremolinaban afuera de las instalaciones médicas donde funciona el Centro para la Ciencia de las Imágenes Cerebrales en Londres, Inglaterra. Algunos se describían a sí mismos como fumadores sociales: un cigarrillo en la mañana, otro después de almuerzo y quizá media docena más en caso de salir de parranda con los amigos en la noche. Otros confesaban ser adictos a dos cajetillas diarias desde hacía tiempo. Todos ellos eran fieles a una sola marca: Malboro o Camel. Se-

gún las reglas del estudio, sabian que no podrían fumar durante cuatro horas, de manera que estaban concentrados en acumular tanto alquitrán y tanta nicotina en su organismo como fuera posible. Entre fumadas intercambiaban encendedores, fósforos, anillos de humos, temores: “¿Esto dolerá? George Orwell estaría feliz con esto. ¿Creen que la máquina podrá leer mi mente? En el interior del edificio de corredores blancos y puertas grises, el escenario era, como corresponde a un laboratorio medico, impoluto, austero e impersonal. Al iniciarse el estudio tomé asiento detrás de una gran ventana de vidrio en una cabina de mando parecida a la de un avión, atestada de escritorios, equipos digitales, tres computadores enormes y un grupo de investigadores vestidos de blanco. Desde allí observaba una sala dominada por una maquina de resonancia magnética funcional (fMRI en inglés). De proporciones gigantescas, esa maquina de 4 millones de dólares parecía una especie de escultura en forma de rosca, con una lengua muy larga y dura. La resonancia magnética funcional es la técnica más avanzada disponible actualmente para estudiar el cerebro y mide las propiedades magnéticas de la hemoglobina, en el componente de los glóbulos rojos encargados de llevar el oxigeno a todas las células del cuerpo.

MARLENE, una de las fumadoras del estudio, se acostó boca arriba dentro de la maquina de resonancia magnética funcional. La cual emitió un pequeño sonido de ajuste al elevarse y asegurarse la plataforma. Se le veía temerosa - ¿quién no lo estaría? -, pero logró sonreír valientemente cuando el técnico coloco la bobina protectora para cubrir casi todo su rostro en preparación para el primer estudio del día.

en el periódico o entramos a internet. Aceptémoslo: nuestro mundo cambia a un ritmo asombrosamente acelerado. La tecnología avanza a unas velocidades jamás imaginables, el poder económico global, sufre cambios sísmicos de la noche a la mañana y, carambas, hasta caminamos con mas celeridad que antes (un análisis realizado en el 2007 de los peatones de treinta y cuatro años ciudades del mundo demostró que el peatón promedio anda casi 4,5 kilómetros por hora, aproximadamente un ritmo 10% mayor que hace diez años). En Dinamarca, mi país de origen, los hombres y las mujeres hasta hablan un 20% más rápido que hace diez años. ¿PERO QUE TIENEN que ver los rituales con las cosas que pensamos a la hora de compra? Mucho. Ante todo, las marcas y los productos asociados con rituales o supersticiones son muchas mas “pegajosos” que aquellos que no. En un mundo inestable de cambios acelerados, todos buscamos estabilidad y familiaridad, y los rituales asociados con los productos nos dan ilusión de tranquilidad y de pertenencia. ¿Acaso no infunde sensación de seguridad pertenecer, por ejemplo, a la comunidad de Apple o a la de Netflix, sabiendo que hay millones de personas conectadas a sus iPods todas las mañanas durante su recorrido en el tren, o que alquilan toda una lista

de películas nuevas todos los viernes al igual que usted?

Lo mismo para mí, por favor
Las neuronas espejo en acción Este fue el fenómeno sorprendente que Rizzolatti denominaría después “de Neuronas espejo”, unas neuronas que se activan cuando se realiza una actividad. “Tardaremos varios años en dar créditos a lo que veíamos”, dijo Rizzolatti posteriormente. Sin embargo, las neuronas espejo del mono no se disperaban al ver un gesto cualquiera realizado por alguno de los estudiantes o por otro macaco. El grupo de Rizzolatti pudo demostrar que las neuronas espejo de los macacos respondían a los denominados “ademanes dirigidos”, es decir, las actividades en las cuales hay de por medio un objeto, como recoger

¿Creen en la magia?
Rituales, supersticiones y otras razones que inducen a comprar LOS RITUALES Y LAS SUPERSTICIONES se definen como actos no totalmente racionales nacido de la idea de que podemos manipular de algina manera el futuro si adoptamos determinados comportamientos, aunque no haya ninguna relación casual discernible entre el comportamiento en cuestión y su resultado. Como todos sabemos, el mundo esta lleno de tributaciones: desastres naturales, guerras, hambre, torturas calentamiento global… Estos son apenas algunos de los problemas que nos saltan a la cara cada vez que encendemos el televisor, abrimos

una nuez o llevarse un helado a la boca, en vez de movimiento aleatorios como cruzar un salón o permanecer de pie con los brazos cruzados. ¿Funciona el cerebro humano de la misma manera? ¿También imitamos la forma como otras personas interactúan con los objetos? Bueno, por razones éticas obvias, los científicos no pueden insertar electrodos dentro del cerebro humano activo. Sin embargo, las imágenes de resonancia magnética funcional y los electroencefalogramas de las regiones del cerebro humano en donde se piensa que se aloja las neuronas espejo, es decir, la corteza frontal inferior y el lóbulo pariental superior, apuntan a que si, puesto que esas regiones se activan cuando alguien realiza una acción y también cuando ese alguien observa mientras otra persona realiza una acción. En efecto, la evidencia sobre la cual se apoya la existencia de las neuronas espejo en el cerebro humano es tan contundente que un eminente profesor de psicología y ciencias neurológicas ela universidad de California dijo que “la neurona espejo es la psicología lo que el ADN a la biología”.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->