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UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA UNIDAD XOCHIMILCO DIVISIÓN DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES LA IMAGEN DE SÍ

UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA

UNIDAD XOCHIMILCO

DIVISIÓN DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

LA IMAGEN DE SÍ EN LA ESCRITURA DE JOSÉ REVUELTAS:

LAS EVOCACIONES REQUERIDAS

TRABAJO TERMINAL DE LA CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL QUE PRESENTAN:

NADIA LUCÍA GALAVIZ GARCÍA

IVÁN PADILLA GUTIÉRREZ

Asesor responsable: Dr. Álvaro Ruiz Abreu Asesor Interno: Dra. María de Lourdes Berruecos Villalobos Asesor Externo: Dr. Evodio Escalante Betancourt

México, D.F., Julio 2012

ABSTRACT

El presente trabajo tiene como objetivo principal conocer cuál es la intencionalidad de José Revueltas por iniciar un texto autobiográfico al cual tituló Las evocaciones requeridas, para lo cual hemos tomado como punto de referencia el análisis del discurso a partir de la imagen que el autor construye de sí mismo en su escritura (ethos), tomando como punto de partida la concepción de Dominique Maingueneau.

ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS…………………………………………………………………5

INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………9

CAPITULO I. José Revueltas, un libertador de las ideas……………………………15

1.1 Una perspectiva de la vida y obra de José Revueltas……………………………16

1.2 Pensamiento e ideología Política…………………………………………………22

1.3 La militancia: una pasión…………………………………………………………25

1.4 Revueltas y la crítica………………………………………………………………29

CAPITULO II. Sobre los géneros que abordan la literatura del yo

32

2.1 La autobiografía, memoria de vida………………………………………………

33

2.2 El género epistolar…………………………………………………………………39

2.3 El ethos: la construcción de la imagen de sí en el discurso………………

………44

CAPITULO III. Una aproximación al ethos en Las Evocaciones requeridas

…….47

3.1 Primera etapa (1914-1937)…………………………………………………………49

3.2 Segunda etapa (1938-1943)………………………………………………………

61

3.3 Tercera etapa (1944-1949)…………………………………………………………69

3.4 Cuarta etapa (11950-1955)…………………………………………………………71

CAPITULO IV. Revueltas más allá de sí mismo ………………………….…………73

4.1 La mirada de José Revueltas sobre el mundo y el hombre…………………….…

74

4.2 Consecuencias de una lucha sin descanso…………………………………………78

4.3 El sufrimiento y el artista………………………………………………………….81

4.4 La cárcel como espacio literario…………………………………………………

87

CONCLUSIONES………………………………

……………………………………91

BIBLIOGRAFÍA…………………

………………………………….………………93

ANEXOS. Cuadros de Categorías de Análisis: Las Evocaciones Requeridas, Tomo

I…………………………………………

……………………………………….……95

Al profesor Álvaro Ruiz Abreu por todas sus enseñanzas, por ser una persona que nos ha compartido su sabiduría y por hacernos vivir todos esos momentos agradables gracias a una personalidad única e irrepetible. Nos llevamos en el corazón una experiencia muy grata de sus clases.

Agradecemos las enseñanzas y el esfuerzo, así como la dedicación que la profesora Lourdes Berruecos nos aportó para la realización de nuestra investigación, nos llevamos como enseñanzas su disciplina, compromiso y amor por el trabajo. Gracias maestra!!

Al profesor Evodio Escalante quien siempre mostró la mejor disposición para con nuestra investigación y quien representó para nosotros una pieza clave en el desarrollo de la tesis. Gracias a él descubrimos el lado moridor.

A todos los profesores que nos han demostrado una amplia vocación por la enseñanza: Mario Rufer, y Yissel Arce quienes han contribuido enormemente en nuestra formación a lo largo de nuestra carrera y exigirnos a razón de nuestras capacidades. También queremos agradecer el empeño en sus clases y su actitud ejemplar a Felipe Gálvez, Marco Porras, Silvia Tabachnik, Raúl Navarro y Diego Vargas.

A los productores de Frecuencia UAM: Javier Solórzano, Edgar Guzmán y Ludyv Cruz por habernos otorgado la confianza de continuar el proyecto de Vuelta de Página y por permitirnos este acercamiento a la radio y todo lo que la rodea. A Araceli Labra e Isabel por el apoyo incontable para la realización de este proyecto.

A todos nuestros compañeros y amigos con quienes pasamos momentos y desveladas inolvidables a lo largo de toda la carrera, en especial, a aquellos que nos han apoyado en las tareas complicadas y sobretodo con su amistad. Muchas gracias a todos.

Agradecimientos

A Dios: Por ser el principio y el fin, soporte de mi existencia y conciencia, traducido en la palabra

que todo lo cura y todo lo puede, el amor.

A mis padres: Salvador y Elizabeth, han sido la mezcla perfecta de amor, humor y nobleza; gracias

eternas ante la ausencia de una palabra que defina lo que para mí representan.

A mis hermanos: Unos de mis otros yo, el equipo imperfecto de perfecta amalgama, los amo

chavitos.

A Celina, Carito, Aranza, Pepe y Anita: Mi familia en extensión, los nuevos miembros del equipo

que solo han sabido traer felicidad consigo, amor total.

A la familia: Desde mis abuelitos Paula y Ernesto, hasta todos sus hijos, los hijos de sus hijos, ahora

también los hijos de sus hijos, que en conjunto con la familia del lado Padilla habitan en mi mente y

mi corazón, va también por ustedes.

A la familia Galaviz García: A Doña Graciela, Don Gerardo, Monse y Rogelio, personas

entrañables y que no hacen sino confirmar que el apoyo debe ser una máxima de vida, infinitas gracias por hacerlo extensivo a su servidor.

A mis amigos: Hermanos y hermanas, a quienes no me atrevo a nombrar uno por uno ante el temor

a cometer el terrible error de omitir algún nombre, son muchos. Amo todos los momentos, las

comidas, los viajes, los tragos, la música, las risas y las lagrimas ¡los amo a ustedes! Gracias por ser parte de mi vida y permitirme estar en la suya; desde mi infancia, la adolescencia, la prepa, los

trabajos y finalmente la época uamera, gracias por todo.

A Nadia: Por ser la persona más importante para mí, que llegó en el momento justo. Eres sin

duda la luna que acompaña mis noches y espero que sea así hasta el último de mis días. Te amo y

sin ti nada tendría sentido, gracias por todo y para siempre, amor mío.

Iván Padilla Gutiérrez.

Agradecimientos

Antes que nada, a mis padres, porque gracias a ellos es que puedo concluir mis estudios universitarios.

A mi madre por todo el apoyo incondicional que me ha brindado, por enseñarme a vencer todos los

obstáculos, por ser la mujer que me dio la vida y me enseño a vivirla… no hay palabras para

agradecerte todo.

A

mi padre por tener siempre la entereza de superar cualquier dificultad y por todo el apoyo que me

ha

brindado durante todo mi trayecto escolar como profesor y padre. Gracias por demostrar ser esa

diferencia necesaria para salir adelante en tus dos facetas, y ejercerlas ejemplarmente.

A

mi hermana Monse y a Rogelio que han estado a mi lado en todo momento apoyándome siempre

en

todo momento.

A

la familia Padilla Gutiérrez y China, a quien les estaré eternamente agradecida por todo el apoyo

y la confianza. Gracias por ser, además, un ejemplo de amor, amistad y buen humor que enriquece

mi vida de buenos e inolvidables momentos familiares.

A Iván Padilla por permanecer a mi lado estos 3 años y ayudarme a salir adelante en los momentos

más difíciles. También por acompañarme en los más felices, quererme y cuidarme. Por las palabras

de aliento y todo el tiempo que hemos compartido juntos han sido una enseñanza continua que no

termina de sorprenderme, gracias a ti he aprendido a disfrutar de la vida y la manera en como la percibo. Eres muy importante para mí y solo quiero agradacerte por las metas alcanzadas así como

el ánimo que me das a pesar de las dificultades, tenemos mucho por hacer.

A Capuchino, mi perro, que es casi como mi hijo por acompañarme en estos 10 años con paciencia

cuando no estoy; con cariño por permanecer a mi lado regalándome siempre momentos simpáticos.

Nadia Lucía Galaviz García

José Revueltas Ir a lo más humano de nuestro propio ser… también a lo no

José Revueltas

Ir a lo más humano de nuestro propio ser… también a lo no humano o antihumano que nuestro ser lleva implícito… nos está permitido decirlo todo, menos faltar a la verdad con verdades incompletas o con verdades enajenadas al martirio. (p.48)

Fundamentalmente, esencialmente soy pesimista; en el fondo de mi hay una profunda desesperanza, sin remedio… el problema para mí es aceptar la realidad tal cual es lo que equivale a entregarme de lleno al pesimismo, con su consecuencia más despreciable: el endurecimiento, el encanallamiento; o evadirme de la realidad. (p.273)

Las evocaciones requeridas, Tomo I.

INTRODUCCIÓN

Tras el primer acercamiento a Revueltas después de haber leído El luto humano (1943) fuimos atraídos a su forma de tratar temas como la muerte dentro de esta novela. Fue así como nos dimos cuenta de la importancia de retomarlo, un personaje por demás interesante, envuelto entre el misterio de la vida y la locura de irse desvaneciendo poco a poco como referencia cultural y política en México, pero sin caer en el completo olvido.

Descubrimos que existían pocos enfoques dedicados a profundizar en la persona de Revueltas, ante un cuantioso número de estudios centrados en su literatura; algunos otros abordaban sus escritos políticos, pero ninguno trataba sus memorias.

Emprender un estudio del autor en cuestión, en las manifestaciones de su vida, resulta imprescindible para comprender a cabalidad su obra. Nos sorprende su entereza y valor al afrontar terribles experiencias expresadas narrativamente con exactitud de tormento en sus novelas, memorias y notas. Las evocaciones requeridas constituyen ese acercamiento idóneo para conocer de primera mano los motivos y deseos de un joven que se siente encadenado al mundo, por el cual está dispuesto a ofrecer su propia vida.

Lo anterior toma otra dimensión debido al núcleo social del cual proviene el autor, pues la familia Revueltas es cuna de encumbrados y notables personajes, inscritos en el campo de las artes de México. Una familia que, a través de su talento y pasión, se convirtió en punto obligado de referencia histórica: Silvestre Revueltas (1899 - 1940) en la música, Fermín Revueltas (1901 1935) en la pintura y Rosaura Revueltas (1910 1996) como actriz. Ellos a su vez, fueron guía para el escritor desde muy joven, lo cual implica un ejemplo de disciplina, amor por la vida y una actitud crítica bien sustentada en el conocimiento.

De todas las obras de José Revueltas, Las evocaciones requeridas es una de las que menos atención ha recibido en el ámbito académico, refiriéndonos en especial a los estudios de Teoría literaria.

Este caso particular, nos parece debiera atraer la visión académica sobre el autor en sí, que habita en esencia y sustancia en sus memorias, al contrario de lo sucedido con el resto de su producción literaria, sobre todo aquella apegada al género novelístico sin olvidar su participación en el campo de la cuentística mexicana, el ensayo, la crónica, inclusive los estudios que existen sobre su participación periodística en la nota roja.

Las evocaciones requeridas comprenden una recopilación de datos autobiográficos, que en su conjunto conforman las memorias, que casi al final de su vida decide escribir, pero no logra concluir por la inexorable llegada de la muerte. Podemos encontrar una compilación de cartas personales que dan cuenta de las múltiples facetas de su vida. En ellas se muestra la riqueza de su pensamiento, destacando el enorme peso que tuvo sobre la vida política y cultural, así como una muestra de su visión apegada a la izquierda en México.

A lo largo de su novelística, es posible conocer con detalle diversos aspectos esenciales que destacan las preocupaciones de Revueltas, detectando un deseo por rescatar la vida a pesar de las condiciones que la rodean y en su particular perspectiva, la amenazan.

Sin embargo, es en sus memorias donde encontramos el testimonio “vivo” del autor por su lucha social. Es a través de cartas, escritos, cuadernos de viaje y crónicas que se recupera esta visión guerrera de permanecer en estado de alerta, obligándose a ser, por sí mismo, un instrumento de batalla bien organizado y preparado para afrontar, tanto intelectual como emocionalmente, los momentos más adversos de aquella lucha.

De la misma manera, queremos destacar la importancia de mantener a flote las varias acciones emprendidas por Revueltas, aquel militante que va más allá de mantener un simple reconocimiento como persona honorable; en cambio, siempre caracterizado por un ánimo entusiasta por comunicar, por trascender y movilizar las fuerzas sociales, capaces de transformar en primer instancia al individuo y después a toda una sociedad.

El presente trabajo tiene como objetivo principal conocer cuál es la intencionalidad de José Revueltas por iniciar un texto autobiográfico al cual tituló Las evocaciones requeridas, para lo cual hemos tomado como punto de referencia el análisis del discurso a partir de la imagen que el autor construye de sí mismo en su escritura (ethos).

Para llevar a cabo esta revisión, resulta indispensable reparar brevemente en la cuestión de los géneros literarios (autobiografía, memoria y epistolario) puesto que la construcción final de sus memorias queda compuesta de diversas trazas de escritura donde se contempla con amplitud la construcción de la imagen de sí en el discurso de Revueltas.

Para abordar el texto, compuesto de memorias, notas de viaje, algunas crónicas y cartas, se realizó una clasificación para ubicar los fragmentos claves, lo cual nos llevó a la formulación de categorías de análisis que van de acuerdo a la noción teórica del ethos; partiendo siempre desde la posición del autor respecto a tres tópicos principales: la escritura, su vida privada y la política.

Con base en los puntos anteriores, se confrontará el ethos discursivo con el ethos prediscursivo, (términos que se describen con precisión en el segundo capítulo de este trabajo) con el fin de ofrecer una reflexión más profunda sobre el objetivo planteado en esta investigación.

Para la realización de dicho objetivo, el presente estudio se centra en la primera etapa de la formación de Revueltas compilada en el Tomo I de Las evocaciones requeridas, lugar donde se ubican sus primeras impresiones sobre sí mismo y la misión en su vida. La primera parte de sus memorias abarca desde los 14 años cuando tiene su primer contacto con la lucha política y sufre las consecuencias de ésta, experimentado el infierno de la cárcel, hasta sus comienzos como un teórico militante junto a Vicente Lombardo Toledano (1894 1968). Es en esta primera parte de sus escritos donde encontramos las razones principales del emprendimiento de su lucha política y en donde remonta al surgimiento de un “ser” que lo caracteriza durante el resto de sus días, encontrando la justificación exacta de su quehacer literario.

Por otro lado, es importante señalar que estos primeros capítulos son explícitamente los que componen sus memorias. Revueltas había expresado su interés por incorporar parte de su correspondencia y anotaciones que no logró seleccionar detallada y cuidadosamente, dejando el trabajo inconcluso. Es así como su hija, Andrea Revueltas y su esposo Phillippe Cheron, llevaron a cabo la labor de compilar los textos de sus memorias, las cartas y las notas de viaje, indicando en una nota introductoria al libro la intervención de sus criterios personales, pero basados en un deseo de su padre.

En cuanto a la metodología se refiere, hemos utilizado algunas herramientas de la hermenéutica profunda, con las cuales nos aproximaremos al pensamiento de Revueltas para intentar componer el sentido personal de haber trasladado sus vivencias al campo literario a través del análisis discursivo.

Pensando en términos de Paul Ricoeur, en la Teoría de la interpretación, es posible encontrar varias pistas para trabajar el tema en cuestión, ya que se plantea que “la experiencia vivida permanece en forma privada, pero su significación, su sentido, se hace público a través del discurso.” (Ricoeur, 2006:10) Este aspecto es bastante útil y operativo aplicado a la escritura de Revueltas, es decir, sobre el mensaje que pretende comunicarnos con la publicación de sus escritos autobiográficos.

Asimismo, nos parece apropiado que, a través de este análisis hermenéutico, realicemos un estudio sobre la imagen que construye Revueltas de sí mismo, esto a partir del concepto desprendido del ethos aristotélico, que deviene en la propuesta teórica de Dominique Maingueneau, con el objeto de reconocer un Revueltas que no simplemente da a conocer sus ideas, sino también nos muestra los rasgos esenciales de su persona, lo cual en ocasiones pareciera se contrapone a lo planteado en su obra.

Para ello, abordaremos en el capítulo I lo concerniente al contexto socio-histórico del autor, abarcando su vida y obra con la intención de constituir un Ethos prediscursivo, tal y como lo plantea Maingueneau y que se explica con mayor cuidado en el segundo capítulo, dando un breve recorrido por su biografía, obras y características de su militancia.

El marco metodológico se ubicará en el segundo capítulo, tomando como eje de reflexión la intencionalidad de José Revueltas por publicar el texto autobiográfico Las evocaciones requeridas.

Cabe mencionar que hemos partido de la hipótesis de la existencia de una intención definida por parte del autor en cuestión, pues pensamos que construye una imagen de sí en el discurso contraria a la que circula socialmente de manera histórica.

Nos parece interesante contar con una aproximación al ethos que Revueltas construye a lo largo de las diversas trazas de escritura dentro de sus memorias, las cuales abarcan la autobiografía y el género epistolar (aunque también el diario y los cuadernos de viajes/notas en menor medida), los cuales serán tópicos que definiremos con mayor precisión en la segunda parte del presente trabajo.

En el tercer capítulo elaboraremos una aproximación a este ethos discursivo para generar una reflexión más profunda sobre su pensamiento, manteniendo en contraste las condiciones prediscursivas de su entorno, su familia, sus preferencias políticas y que lo delimitan en un todo complejo.

Para finalizar, en el último capítulo, conjuntaremos las ideas centrales extraídas a partir del planteamiento realizado desde los géneros autobiográficos, así como la cuestión del ethos para elaborar un estudio amplio sobre la construcción que José Revueltas hace de sí mismo a partir de 4 puntos fundamentales: la mirada de José Revueltas sobre el mundo y el hombre, consecuencias de una lucha sin descanso, el sufrimiento y el artista, hasta el tema de la cárcel como espacio literario.

Esperamos que este trabajo sea un aliciente para retomar con seriedad e interés a un escritor y verdadero militante de la izquierda mexicana, en la que militó desde 1929, cuando apenas era un joven de 15 años de edad, siendo una referencia obligada recurrir a sus memorias, un primer acercamiento que recomendaríamos como ideal.

Este es un trabajo que aporta una perspectiva desde el ámbito de la comunicación social donde el periodismo, la literatura y la acción política confluyen en interacciones de carácter reflexivo, permitiéndonos indagar de maneta amplia sobre la importancia de retomar a José Revueltas como un ideológo mexicano.

CAPITULO I. José Revueltas, un libertador de las ideas.

Para comenzar, elaboraremos un planteamiento de lo contenido en sus memorias para construir el ethos prediscursivo, que abarcará de manera histórica la vida y obra de José Revueltas, deteniéndonos en aspectos que se ven resaltados en Las evocaciones requeridas, en su primer tomo.

A modo de introducción, comenzaremos con la presentación del autor del libro que ocupa esta investigación, abordando brevemente no sólo una semblanza, sino una completa contextualización que ayude a comprender la pertinencia de una investigación como la presente, distinta a otros estudios basados en su literatura; aquí abordaremos su vida personal, y el acontecer diario de su cotidianeidad reflejado fuertemente en su obra, como consecuencia de haber sido un hombre envuelto en circunstancias peculiares.

Veremos que al incursionar en la vida de José Revueltas, es imprescindible destacar como punto de partida su origen familiar, el cual se ve caracterizado por una especial inquietud cultural, así como unas fuerzas de superación social y económica tanto de José Revueltas Gutiérrez y Romana Sánchez Arias, padres de José, quienes son descritos como personas criadas en el campo, viviendo con las limitaciones de la vida rural, dicho cambio generado bajo la premisa de ser producto de su esfuerzo diario como comerciantes.

José Revueltas (1914-1976) se desarrolló hábilmente en la escritura con cuentos, novelas, guiones cinematográficos y de teatro, así como ensayos políticos, reportajes ganando varios premios por su trabajo literario.

Nosotros nos ocuparemos de lleno en las memorias de José Revueltas, no obstante sus hermanos juegan un papel central dentro de su biografía, y probablemente sea una de las tantas razones por la cuales se le considera como uno de los escritores mexicanos más importantes del siglo XX, con una vasta producción que comprende ensayos y teoría política, novela y crítica, así como una reconocida faceta como periodista participando no sólo como reportero, sino como redactor innovador de nota roja.

Su obra pareciera soterrada por el paso de la historia en parte por su filiación político-ideológica, lejos de los cánones impuestos por la ortodoxia cultural impuesta en México.

1.1 Una perspectiva de la vida y obra de José Revueltas

José Maximiliano Revueltas Sánchez nace en Durango el 20 de Noviembre de 1914. Comienza desde muy pequeño a introducirse en el autodidactismo cuando después de estudiar la primaria en el Colegio Alemán, abandona la secundaria. Se dedica a estudiar en “la Biblioteca Nacional introduciéndose en lecturas marxistas y leninistas. Esto, y quizá el ejemplo y la influencia de sus hermanos” Silvestre y Fermín. (Campos, 2004:76)

Más aún, él siempre mantuvo algunos escepticismos con respecto a Dios llevándolo a introducirse en la filosofía, siendo un lector voraz y apasionado por descubrir el mundo.

Siempre se mostró con un carácter dócil pero preocupado en defender a los más desprotegidos. Su mirada se fue conformando a partir de paradojas existenciales que giraban en torno a un mundo trágico centrándose en la negatividad, pues creía que se trataba del paso necesario para encontrar una solución. Vive en un ambiente de continua inestabilidad económica y política.

La mayor parte de su infancia transcurre en la ciudad de México, en escenarios como La Merced, la colonia Roma, viajando en tranvía con su padre. Siempre fue para él fastidioso ser “norteño” en la escuela y en lugares públicos tenía que disimular, al igual que sus hermanos, su procedencia de Durango cuidando su acento, su forma de vestir. No llevaron una vida estrictamente religiosa, el mismo Revueltas recalca su actitud anticlerical.

Aun siendo un niño demostró tener interés muy particular por llevar a la mesa cuestionamientos básicos, creando polémicas, incluso dentro de su propio ámbito familiar, (Cheron, 2003:42) “se sabe que Revueltas comenzó a escribir muy joven y que fabricaba periodiquitos de mano para uso familiar y distraerse entrevistando a los miembros de su

familia o a los vecinos”, estableciendo desde el inicio su trayecto, y exhibiendo parte de sus deseos como transformador activo de su entorno más próximo.

Durante algún tiempo vivieron los Revueltas desahogadamente con su negocio familiar, pero con la muerte de su padre, comienzan a verse sumidos poco a poco en la precariedad. En 1929 hay una efervescencia política en el país que se hace presente en la vida de José, ya que asistía a una escuela del Sindicato de Electricistas y su hermano Fermín Revueltas se encuentra bastante motivado al fundar el diario “El Machete”, causándole gran fascinación todo este movimiento de tintes revolucionarios que poco tenían que ver con lo tranquilo y cotidiano de su entorno doméstico.

Revueltas declara en sus memorias (1987:270) que como buen autodidacta se dedicó a estudiar para entender lo que socialmente estaba sucediendo, pasó mucho tiempo leyendo sobre religión, filosofía, literatura y tomando cursos, y poco a poco se fue adentrando hasta formar parte de las filas del Partido Comunista Mexicano.

Como primera publicación tenemos su cuento El quebranto, creando siempre relatos en torno al sufrimiento que de ahora en adelante experimentaría en distintas cárceles.

Entre los años de 1937 y 1938 da los primeros pasos en su carrera como escritor al comenzar con la redacción de la que sería su primera novela publicada Los muros de agua, en 1941. En ella intenta plasmar los terribles momentos de cercana agonía sufridos a raíz de su encarcelamiento, siendo aún menor de edad, en el penal de las Islas Marías, lugar donde fue aprehendido en 1932; todo aquello después de haber acudido a una manifestación apoyando los actos comunistas de las ligas antiimperialistas o de los rojos de la internacional, como también eran conocidos, por motivo de la celebración de la revolución rusa en el Zócalo, siendo encarcelado injusta y severamente.

Comienzan a presentirse el tono y las temáticas principales para su vida, donde definitivamente la política se convierte en su medio de expresión y el marxismo su marco de referencia dogmático partiendo de la teoría de la enajenación.

Es así que “su obra literaria en conjunto, creemos, no podrá entenderse sino se acude a la referencia de su praxis política revolucionaria, que lo define como un hombre comprometido y consecuente con sus ideas y con sus acciones” (Oikión, 1983:162) poseedor de una virtud honrosa y una actitud contestataria.

Después de salir de prisión en 1935, viaja por primera vez fuera del país al VII Congreso de la Internacional Comunista en Moscú, ocasión en la cual tuvo la oportunidad de conocer varias personalidades de renombre internacional, como es el caso Nadezhda Konstantinovna, viuda de Lenin y al mismo José Stalin.

En 1943 es expulsado del Partido Comunista Mexicano. Al año siguiente es invitado por Gabriel Figueroa (1907 1997) a trabajar en el cine para adaptar El mexicano (1987:274) terreno que Revueltas decía conocer bien y encontrarse preparado para ejercer aquella labor dando grandes aportes al cine mexicano pero también llevándose grandes desencantos de los manejos dentro de la industria.

Su segunda novela titulada El luto humano es publicada en 1943, dos años después de su primer libro y con la que obtiene el premio Nacional de Literatura, al tiempo en que se desempeñaba como reportero en el Periódico El Popular. La religión comprende el tema principal de esta obra, sobretodo si pensamos que Revueltas vivió en el seno de una familia devota, él por el contrario se definía como no creyente; ateo completamente, es así como reflexiona en las consecuencias de ser una sociedad ligada a un pensamiento irracional.

En esta gran novela, muestra como fungía la fuerza de la palabra dicha en el estado anímico de la sociedad agotada por la represión, encontrando su único refugio en la plegaria, lo cual significa por sí mismo un acto de fe expresado en la propia palabra de Dios. (Negrín, 1990:158). Por otra parte, habla de la muerte inesperada y característica principal que define al ser humano, un ser finito, limitado naturalmente. Asimismo, reflexiona sobre las reacciones del hombre ante estos sucesos trágicos.

Posteriormente escribe en 1944 Dios en la tierra, libro que reúne diversos cuentos y en 1949 publica Los días terrenales, una obra de central importancia para él, pues deseaba titular de este modo todo su haber literario, expresando ese deseo en el mismo texto donde se lo pide de manera explícita a quienes resulten los recopiladores de su trabajo.

Dios en la tierra, es una obra que rescata historias de miseria e ignorancia en la que viven los campesinos y sus comunidades rurales, quienes poseen como único sostén sus creencias. Son estas creencias las representantes de una alternativa de supervivencia que les permite vivir con cierta tranquilidad, cerrándose por completo a un mundo exterior desconocido.

Describe con amargura la crueldad como resultado de estar sometido a un sistema regulado por una única fuerza: la religiosa. La iglesia se plantea como un ente que domina la incomprensión de la realidad. Son cuentos que no dejan de tener una vigencia para el acontecer mexicano, pues es un mal que parece no erradicarse del todo a pesar de las constantes luchas sociales e intentos por obtener un beneficio que apoye el trabajo obrero.

En 1950, estrena una obra de teatro llamada El cuadrante de la soledad, encendiendo la llama de la izquierda comunista en México debido a su actitud crítica al partido que por años abanderó, tras haber sido expulsado a causa de la confrontación a pensamientos extremadamente dogmáticos, situación que cada vez le molestaría más, ya que en “vez de acercar a la clase obrera al partido, la había alejado… Revueltas consideró que el partido no era… la vanguardia” (Campos, 2004:77). En 1956 Revueltas es reingresado al Partido Comunista Mexicano.

Posteriormente, escribe En algún valle de lágrimas, en 1956, donde habla sobre la Ciudad de México, el valle que comprende las lágrimas de miles de indígenas, proletarios y prostitutas. Fuentes Morúa (1999) encuentra el poder monetario simbolizado en personajes como el avaro, una metáfora del dinero. La forma en cómo el capitalismo crea en nosotros una necesidad compulsiva de consumir y acumular riquezas, envueltos en una vida repleta de comodidades citadinas.

Después con Los motivos de Caín en 1957, continúa desarrollando su crítica marxista-leninista de los estándares capitalistas. Revueltas viaja a Budapest ese mismo año, cuando la URSS todavía, a su parecer, mantenía el papel de principal constructora del socialismo, criticando fuertemente la actuación del Partido Comunista y vertiendo sus impresiones en escritos políticos y literarios. En 1958 participa activamente en el movimiento ferrocarrilero.

En 1960 publica un conjunto de relatos que se encuentran a lo largo de diversos espacios como Letras de México y el periódico El Nacional.

En este caso, lo religioso y la mortalidad adquiere mayor sentido en La palabra sagrada, cuento en el que retoma planteamientos relativos a la culpa ajena cuando el ser humano cae preso de la divinidad, cuestión expuesta ya por Negrín (1990:164) pues los personajes temen siquiera pronunciar nombres o palabras bíblicas como si fueran a lanzar un decreto satanizado sobre ellas, eliminando todo rastro de lo sagrado.

Aunque para Revueltas esto no significa otra cosa que una coacción política más que un fenómeno sobrenatural, algunas palabras pueden sonar subversivas, un medio por el cual el campesino o el indígena pueden adquirir conciencia de sí mismo, revelándose en contra del poder opresor.

Con el descontento social propagado en México durante los años sesenta y que tuvo como destino trágico la matanza de Tlatelolco en 1968, Revueltas se perfila en un papel trascendental destacado en su vida militante y sus acciones como activista político. Al ser acusado como el autor intelectual de este movimiento, es encarcelado en el llamado Palacio de Lecumberri, una de las cárceles más atroces de aquel tiempo.

Sin embargo, esto no fue motivo para detenerlo en el ejercicio de su producción intelectual, por el contrario traduce literariamente aquel nefasto lugar en la que sería su obra titulada El apando, quizá el libro más significativo de la vida carcelaria del autor; dicho libro contaría con una dedicatoria expresada especialmente a su camarada Pablo Neruda “una de sus obras maestras… una novela vertiginosa y cruel…” (Campos,

2004:84).

Publicado en 1974, Material de los sueños comprende varios cuentos homogeneizados por una sensación de mimesis “se orienta hacia el hermetismo, hacia la densidad… se consigue con la contaminación de tiempo y espacio: la distorsión de la realidad” (Ramos, 1975:70) presentándonos historias de personas que son llevadas a los extremos de lo humano, explorando facetas grotescas o sufridas de los hombres.

Las cenizas, publicado en 1981, es una obra póstuma que reúne varios escritos, cuentos, poemas, fragmentos de novelas, inéditos en su mayoría.

A lo largo de su vida “Revueltas define su literatura como un intento, por definición imposible, de aprehender lo que llama el lado moridor de la realidad, lo que es una forma de referirse al lado agónico” (Negrín, 1992:859) aspecto notablemente visible en casi toda su producción escrita.

Por ejemplo, es en su libro Los errores (1964), donde expone todos los vicios que encuentra en el ser humano, razón por la cual “fue mal recibida en su tiempo y peor criticada… por expresar precisamente la tozudez del conformista” (Oikión, 1983:162). Seguramente muchos se sintieron interpelados en aquel tiempo.De acuerdo, con Ruffinelli (1977:115) en Los errores Revueltas pone en el centro una denuncia reveladora consistente en “romper un silencio” que le parece que nunca se termina, pretendiendo llevar siempre hasta el límite sus últimas fuerzas que a veces parecen abandonarlo pero siempre termina recobrando.

Se ve inmiscuido al mismo tiempo por una doble necesidad de trabajar en función

de sí mismo o de los demás, llegándose a preguntar si eso realmente valía la pena pues “estuvo profundamente escindido entre ser un escritor militante y un escritor marxista independiente. Sería una u otra cosa en distintos períodos” (Campos, 2004:76) de su vida, sin descuidar ninguna responsabilidad dentro de lo posible y permitido.

1.2 Pensamiento e ideología política

Uno de los elementos sumamente destacables en la vida de Revueltas, plasmado largamente en sus memorias, es su pensamiento político. El escritor se encuentra atravesado por distintas disciplinas que dan cuenta de la amplitud de sus inquietudes epistemológicas que van desde la economía, la filosofía, hasta la historia y la teología por mencionar algunas.

A lo largo de sus libros, y más aún dentro de sus memorias, hace constantes

referencias de carácter histórico, filosófico, político. El estudio ocupa una parte decisiva en su vida, sobre todo para un hombre autodidacta como él lo fue.

Básicamente la mayoría de sus lecturas están guiadas por la inquietud de Revueltas, por conjugar el sistema comunista con la naturaleza humana, un fenómeno obstaculizado por el mal funcionamiento de la política así como por la tendencia autodestructiva del ser humano. El sufrimiento es una constante, por lo que el mismo Revueltas se sitúa en el género del Realismo crítico.

Para explicar con precisión aquello que constituye la ideología de Revueltas en el terreno político-económico, tendríamos que recurrir a los manuscritos económicos- filosóficos de 1844 de Carlos Marx… traducidos del alemán al español y publicados” en México (Fuentes Morúa, 1997).

La teoría de la alineación y el tema relativo con la enajenación planteada por Marx

conforma el paradigma teórico con el cual opera Revueltas al pensar en temas políticos, incluso al momento de escribir sus novelas y en cuanto a la presentación de los rasgos

explotadores del capitalismo basado en la propiedad privada.

Debido al interés de Fermín y Silvestre por participar en movimientos contraculturales revolucionarios, va en busca de libros socialistas con el objetivo de asumir conscientemente lo que a él le parecía un proceso histórico relevante en su contexto, lo cual cuenta detalladamente en sus Evocaciones Requeridas (1987) pues recurre a El Capital una versión resumida preparada por Gabriel Deville (1854-1940).

También cuenta que acudió a unos cursos de epistemología que dictaba Alfonso Caso en San Ildefonso para encontrar los orígenes de estos movimientos sociales. La historia de México fue un episodio revisado cuidadosamente por Revueltas conociendo de cerca a figuras como Flores Magón ó Lucás Alamán y rebeliones como la de Las Vacas, Acayucan y Viesca.

De acuerdo con Fuentes Morúa (1997) la mayor parte de sus estudios marxistas consisten en el estudio del pensamiento de Engels, Mariátegui, Graciela Amador (colaboradora del periódico El Machete), J. A. Mello; movimientos tales como el magonismo y el zapatismo fueron la raíz de las cuales parte para la generación de su escrito político más trascendente sobre las faltas del comunismo y en general de la izquierda mexicana hasta nuestros días: Ensayo de un proletario sin cabeza.

Aunque, como apunta el mismo Fuentes Morúa, en su tesis de doctorado, tal vez muchas de las concepciones descritas en su vasta bibliografía, probablemente Revueltas adquirió una versión de los manuscritos del 44 poco confiables debido a las dificultades de difusión del particular, pues los primeros escritos de Marx en su juventud estaban prácticamente desaparecidos.

Por otra parte, Revueltas adquiere gran parte de su formación ideológica tanto como en su lado de escritor como en su faceta de militante a partir de dos movimientos fundamentales para la vida nacional: La revolución mexicana y la guerra cristera, acontecimientos sumamente conmovedores.

Se trata de sucesos descritos en varias partes de su obra, subrayado con mayor énfasis en El luto humano. Distingue la brutalidad humana en pos de un ideal divino, algo contradictorio hacia lo que significaban fundamentalmente los principios católicos, situación reflejada en los campesinos como en la actitud de los propios sacerdotes. Cabe destacar que a diferencia de otros escritores que tratan este tema él obtiene una visión más cercana, mucho más humana ya que “vivía en la Ciudad de México… justo donde se recrudeció la lucha… Revueltas se refugió en el comunismo, de tal manera que sustituyó una iglesia por otra; en el lugar reservado a Dios, el rebelde Revueltas colocó al hombre; desplazó a la religión católica para poner en su lugar a la Historia”. (Ruíz Abreu, 2003:241)

Al respecto, hay una figura prevaleciente en tanto se hable de Dios como un ente divino demasiado alejado del mundo terrenal para acercarse a los desprotegidos, y lo podemos encontrar en un magnífico exponente de la novela Rusa: Dostoyevski. Este autor plantea que “Dios es una palabra divina que no cabe en los tristes y miserables hombres(Ruíz Abreu, 2003:242), es decir, hablamos de una frase argumentativa de las novelas de José Revueltas.

La religión se hizo exclusivamente para el beneficio de aquellos quienes no la necesitan realmente, siendo más bien un arma de opresión espiritual para controlar al hombre desde sus propios miedos reforzando con creces un ateísmo en Revueltas, de por sí arraigado en su propia naturaleza cuestionadora y dudosa de verdades absolutas. Pone en franco debate existencialista lo que veía la gente en lo divino, lo sagrado y la sola idea de la salvación eterna.

Sin embargo, descubre que las peores facetas del propio hombre pueden ser justificadas por estas causas cristianas. Decide dirigir su máxima atención a la vida de los miserables, con la firme intención de encontrar un camino mucho más prudente y cierto que la religión católica, un dogma tan pervertido que era necesario erradicarlo siendo la guerra cristera una de las tantas muestras de aquello; el hecho de matar en nombre de Dios se consideraba una causa completamente honorable.

Lo anterior fue desarrollándose con mayor amplitud al grado de creer que nos encontrábamos muy limitados al poder percibirnos como seres finitos y mortales. Sensación acentuada por sus experiencias en la cárcel, lugar donde el hombre se muestra tal cual es, donde no existen dogmas o convenciones.

Lo anterior es una cuestión planteada por Arizmendi (2011), quien menciona una escena literaria de Revueltas: el empalamiento de un profesor hecho por guerrilleros cristeros. Se exhibe el lado a veces inconscientemente negativo que nos revela la verdad de como somos, una especie de animales que gustan del dolor propio y ajeno. Mostrar la realidad tal cual es sin intermediaciones prejuiciosas de ningún tipo era la tarea de Revueltas cuando nombra a su género como el Realismo Dialéctico, haciendo algo más cercano a un estudio sociológico que uno meramente literario.

Nos demuestra que la actuación violenta de las personas en situaciones límites puede encontrarse en su estado más puro durante cualquier escena cotidiana. Entre amigos, y no solamente puede avistarse en la cárcel misma, o en un cuarto repleto de enfermos leprosos.

1.3 La militancia: activismo político

En general, suele percibirse a José Revueltas como el joven luchador, un marxista más en busca de una justicia verdadera o el idealista bien intencionado luchando ingenuamente para redimir a sus semejantes. Alguien que solo hacía gala de su apellido.

A continuación, examinaremos su faceta como activista político para poder estar en condiciones de comprender desde su participación política las intenciones más profundas por pertenecer a un movimiento y su deseo no sólo de hacerlo suyo sino de transformarlo.

En realidad podemos destacar que se trató de un ser humano compuesto de una ideología definida, no determinista como acabamos de ver. Logró ser un guía tanto de pensamiento como de acciones que iban más allá de la mera rebeldía, dotado con coherencia y vitalidad dedicado hasta el último de sus días a predicar con el ejemplo, tal y como lo explica Luna (2006).

El socialismo, y en específico el partido comunista, fue la principal causa de su lucha aunque siempre con un ánimo crítico al ir detectando las fallas de este sistema que tergiversaba el sentido de los ideales marxistas-leninistas. Se mantenía consciente de las condiciones sociales, de que la condición humana no era posible transformarla de tajo.

Lo anterior le permitió mantener una actitud atenta y realista de las cosas como lo explica Eduardo Turón (1983:14) “su confianza en el comunismo era total, mística” pero jamás se convirtió en un militante vehemente, un fanático cegado.

Fuentes Morúa detecta el inicio de la vida política de Revueltas cuando siendo un joven ingresa a la organización promovida por la Unión Soviética, Socorro Rojo Internacional (SRI), e ingresa al PCM (Partido Comunista Mexicano). En 1930 (Sotelo, 2001) después de haber experimentado dos veces la cárcel y con conocimiento de causa al tener solamente 16 años, se percata de las grandes fallas de aquella organización, por lo que decidió tratar de combatir estos males, lejos de simplemente alejarse o rendirse, asumiendo un gran reto de por vida.

Revueltas participa en la fundación de las Juventudes Comunistas de México y da inicio a su verdadera militancia en 1935 cuando viaja a Moscú como delegado del VII congreso comunista. A su regreso ejerce al mismo tiempo el magisterio, enseñando a obreros en una escuela nocturna, profesión que realizará intermitentemente a lo largo de su vida.

Fue expulsado del PCM en 1943 debido a una de las tantas crisis del partido por algunos desentendidos no resueltos con Revueltas. Ellos no podían permitirse caer en situaciones deshonestas, ni confundir el plano de las ideas propias de un pensamiento sustentado en una organización, como lo fue el Partido Soviético, contra un hombre dando opiniones muy particulares de su quehacer político.

Más tarde, en 1946, ingresó al círculo cultural "El insurgente", de filiación izquierdista. En 1948, un año después, al constituirse el Partido Popular, encabezado por Vicente Lombardo Toledano, pasa a militar en ese partido. En esa organización llegó a ser candidato a diputado federal por el noveno distrito electoral del Distrito Federal en 1949” puesto que no logró ocupar. (Carmona, 2010)

El mundo de Los días terrenales revela, según Sotelo (2001) las contradicciones de los miembros que constituían el PCM. Muchos interpretaron el escrito como una reprobación entera del comunismo en general, calificándolo de traidor a la causa y exigiéndole sus camaradas que retirara esa publicación hereje, censurándola el propio Revueltas. Sin embargo, nunca aceptaría el hecho de haber violentado ninguno de sus principios socialistas, al contrario defendió el punto de vista crítico, cosa que nadie había realizado hasta entonces.

De hecho, el mismo Lombardo Toledano, había intentado hacerlo desistir de publicar este libro ya que abandonó el Partido Popular con diferencias, pero incluso Revueltas le dedica varios de sus ensayos. Lo que Revueltas reclamaba era la concientización de adaptar los cánones soviéticos pensando en una sociedad mexicana, condicionada por ciertas particularidades de su historia local que la diferenciaba enormemente de la comunidad europea, origen y centro del comunismo.

Al año siguiente de esta polémica incluida de manera un tanto pública con discusiones abiertas en el Periódico El Popular, participa en la fundación y construcción del que fuera el Partido Obrero Campesino Mexicano o conocido por sus siglas como POCM a lado de otros expulsados como Valentín Campa o Hernán Laborde. Una alianza que lo adentro en una izquierda distinta, definitivamente populista pero demasiado demagoga. (Valenzuela, 2004:64)

Después de varios encontronazos reingresó en 1956 al PCM, separándose definitivamente del Partido Popular. Este regreso fue mucho más prolífico, tuvo la oportunidad de “trajinar por diversas ciudades europeas: Berlín, Moscú, Budapest, Praga y Trieste.” (Carmona, 2010).

En 1960 fue expulsado nuevamente debido al ascenso de Arnoldo Martínez a la secretaría general del PCM quien solo respondía a las necesidades burguesas, encaminándose a crear una centralización de las tierras campesinas y establecer métodos de control para el pueblo.

Las cosas siguieron su marcha hasta que en 1968, como profesor, Revueltas se convirtió en uno de los tantos comunistas del movimiento estudiantil que como otros tantos tenían la intención de demandar un justo y verdadero sistema político mexicano.

Fundó así la Liga Comunista Espartaco de carácter leninista y anti estalinista, una especie de réplica del Partido Comunista dirigida por el propio Revueltas, teniendo como convicción especial enmendar los errores de sus antiguos camaradas comunistas.

Revueltas es apresado bajo los cargos de haber sido el autor intelectual del movimiento estudiantil. Es encarcelado el 18 de Noviembre de 1968 en el Palacio de Lecumberri o el palacio negro como mejor se le conocía, en donde escribió una novela corta El apando.

Por esta represión respondieron negativamente escritores como Pablo Neruda amigo

del novelista y enérgico luchador social. Fernando Gutiérrez Barrios, titular de la Dirección

Federal de Seguridad, envió una ficha a Luis Echeverría Álvarez secretario de

Gobernación, donde explica las causas de la aprehensión…

“Revueltas se ha significado por una actividad francamente subversiva desde el principio del conflicto estudiantil, a través de la citada ‘Coalición de Profesores’ y del Consejo Nacional de Huelga por medio de los estudiantes Roberto Escudero Castellanos y Rufino Perdomo, miembros del citado Consejo y que pertenecen a la llamada línea dura, los cuales se han opuesto a la reanudación de clases”.

Finalmente fue puesto en libertad bajo palabra en 1971. Aún estando preso es donde

se entera de la muerte de su camarada y gran amigo Lombardo Toledano. Revueltas ante su

sorpresa y dolor, hace una nota a modo de liberación emocional que deja oculta dentro de la

Prisión en Lecumberri. La nota es descubierta tiempo después justo donde había pasado los

3 años y medio más dolorosos de su vida a sus 53 años…

“…Escribir ya en sí mismo es una forma de libertad, que aun sin papel ni pluma nadie nos podrá arrebatar de la cabeza a menos que nos aloje dentro de ella una buena bala con la que termine todo… Escribo estas notas como quien arroja un mensaje al mar dentro de una botella… ¿A manos de quién llegarán si llegan a manos de alguien?”

Su conciencia de lucha por un mundo libre sigue proliferando en sus novelas,

cuentos, ensayos políticos. Deja frente a nosotros toda una gama de alternativas para poder

vivir sanamente desde una perspectiva nuestra. Una visión más que cercana a nuestra

realidad e historia, pero también nos deja grandes incógnitas que exigen ser resueltas por

las generaciones presentes y venideras.

1.4 Revueltas y la crítica

La obra de José Revueltas, amplia y diversa, es reconocida, ya sea por su estilo depurado y

complejo en la novela o por su extenso trabajo teórico, que también distinguió la

producción de textos políticos a lo largo de su vida.

El estilo que imprimía en su trabajo literario, le gano el reconocimiento de la crítica, aunque su militancia y formación marxista, parecen haberlo constreñido a habitar en espacios poco luminosos y que a la larga, tenían un fin que presumiblemente, buscaba anular o acallar la intención transformadora que buscaba imprimir en sus novelas, haciendo que el reconocimiento que recibía por éstas no fueran a favor de dicha intención.

El lugar por antonomasia que ocupa Revueltas ante la crítica es pues, en la marginalidad; el desbordamiento generado por su ímpetu militante, le hacía parecer desmesurado, por lo cual fue señalado en la temprana crítica a su obra: “a veces los juicios de esta índole entorpecían la visión de una novela o un libro de relatos como un universo autónomo, que responde a exigencias distintas de las meramente ideológicas” (Negrín,

1995:15).

Si bien, el reconocimiento evidente en casos como la entrega del Premio Nacional de Literatura en 1943 por El luto humano o el premio Xavier Villaurrutia en 1967, como reconocimiento a su trayectoria, son indicadores del nivel y calidad de su obra, existe también un realce poco matizado de lo que conformó su ideología y que en oposición a ésta generó “el encono dogmatico, el silencio amañando, las etiquetas fáciles –y mistificantes- que han sido los medios habituales para mantener un prolongado cerco sobre su obra literaria” (Escalante, 1979:11).

La complejidad y pulcritud de la escritura de Revueltas parece haber sido un tanto desconcertante para la crítica de su tiempo, tanto así que se traducía en desdén que al parecer no preocupaba mucho al escritor. El constante señalamiento de errores y defectos en la escritura en realidad se trataban de rupturas estilísticas; siendo Revueltas un teórico empedernido, buscó generar la ruptura con los límites establecidos en cuanto a los géneros, de manera experimental.

Una de las estrategias para demeritar el trabajo del autor en cuestión, es como dice Evodio Escalante “El truco es todo, menos un truco nuevo: se ensalzan los cuentos de Revueltas para sepultar las novelas en el armario viejo; se declara la perfección de los textos menores para deshacerse de los mayores, sin problemas de culpa” (Escalante,

1979:16)

Esta intención que va en contra de su obra mayor, es porque en ella confluye la mayor carga ideológica. Dicha ideología, sustentaba su estilo crítico, el cual afectó no solo el campo de la crítica literaria, sino el de la política; por parte de sus compañeros de partido, que encontraban escandaloso el antidogmatismo por el que Revueltas se caracterizaba.

La libre expresión y las cualidades que como escritor e intelectual siempre mostró, no permitían que se denostara abiertamente, pero si lo etiquetaban por los extremos que alcanzaba fuera de su escritura, tras lo cual, a decir de José Manuel Mateo “resulta menester una lectura que, sin negar las cualidades personales, literarias e intelectuales de Revueltas ésas relacionadas con su inteligencias casi mística y su inquebrantable voluntad de lucha, admirables pero a la vez preñadas de una especie de disculpa anticipada dirija la atención a aquellos aspectos de su obra que nos permitan concebirlo íntegramente y no sólo en el primer destello de su lado moridor” (Ramírez, 2007:228)

CAPITULO II. Sobre los géneros que abordan la literatura del yo

Para realizar un análisis sobre Las evocaciones requeridas, es indispensable remitirnos a los géneros literarios, con el objeto de esclarecer la delimitación de dos géneros que hemos detectado como fundamentales para la elaboración del trabajo: La autobiografía (o memorias) y el epistolario, pues dentro de “los géneros literarios se encuentran dentro de las categorías más antiguas utilizadas para pensar la creación literaria. A veces funcionaron como una necesidad de clasificar las obras para su estudio” (Oberti, 2002:16).

Es por ello que consideramos importante definir las características de las literaturas del yo para hacer un análisis de la imagen que se forjó Revueltas de sí mismo.

Se trasciende el terreno de lo literario al intervenir factores que si bien no modifican los hechos, si los ponen en un orden que subjetiviza el mensaje final a un receptor dado. Es decir, el sólo hecho de que Andrea Revueltas haya decidido colocar las cartas en cierto orden y omitir algunas otras, define el proceso de recepción del lector.

Si nos detenemos sobre la discusión de los géneros en este ámbito, el autoreferencial, es probable que obtengamos diversas visiones, a veces encontradas. La complejidad de las memorias de Revueltas reside en las múltiples aristas representadas en un libro configurado a partir de un collage compuesto por escritos propios dirigidos a un público externo a su vida privada y por cartas que solamente van dirigidas a un sujeto en particular.

Discursivamente, podemos decir que es importante conocer estos aspectos ya que los géneros literarios constituyen “un metadiscurso (“meta” significa “sobre”; es decir, un discurso que habla sobre otro discurso) o discurso superior que los atraviesas a todos ellos” (Oberti, 2002:19).

Dentro de los estudios literarios contemporáneos es posible abrir el abanico de posibilidades para los resultados de la investigación. Al tomar en consideración la significación del texto fuera y/o dentro del mismo, siempre con una guía especifica de estudio, nos permite enriquecer e inquirir sobre lo que el autor nos pretende comunicar entre líneas, haciendo un recorrido que va de lo general a lo particular, generando un diálogo dinámico con la narración y el proceso de lectura.

La teoría literaria nos dice que es necesario abandonar “la visión sobre el texto literario como un espacio netamente lingüístico y gráfico… sino que es una dinámica discursiva que trasciende lo material y se inserta en la construcción de un sentido” (Arriaga,

2008:6).

En definitiva, y como el propio Revueltas lo percibe, las memorias son un género que cuenta con la total libertad del escritor quien puede decidir incluir los elementos más disonantes entre sí para acercarse a su intención comunicativa. Y probablemente esto sea lo que defina la escritura de una autobiografía, pues “el estilo constituye el carácter más personal de los elementos que componen un género” (Oberti, 2002:17)

La clave para poder analizar Las evocaciones requeridas, parte del análisis de la intencionalidad, teniendo como premisa el hecho de que la “intención se encuentra ligada al conjunto de valores de la persona” (Martínez, 2006:115) camino trazado en las acciones y las intenciones del autor.

La hermenéutica brinda las herramientas necesarias para abordar el texto en función de la intencionalidad. Con ello haremos un análisis interpretativo donde sea posible poner en diálogo las ideas centrales del texto en cuestión, permitiéndonos conocer el pensamiento en torno a la ideología de José Revueltas.

Una de las herramientas útiles para dicho fin, es generar en un principio categorías de análisis que permitan organizar y sistematizar la información contenida en sus memorias.

Partiendo del objetivo principal de ésta investigación, utilizaremos tres supra categorías: visión del escritor, visión personal y visión ideológica/política, permitiéndonos generar perspectivas amplias sobre el texto que se analiza en el presente trabajo:

sobre el texto que se analiza en el presente trabajo: Una vez delimitadas las categorías principales

Una vez delimitadas las categorías principales o supra categorías, se procederá a sistematizar los datos obtenidos a partir de palabras clave, conformando cuadros de análisis que favorezcan la esquematización de ideas, conteniendo el uso de observaciones, citas textuales, las relaciones directas con otros textos, así como comentarios propios derivados de nuestra lectura y generados al momento de la clasificación de la obra.

Esta clasificación permite generar unidades de análisis en el texto, el cual contiene cartas personales, fragmentos de diarios y cuadernos de viaje, memorias, así como anotaciones y combinaciones de éstas que si bien no fragmentan la obra, si deben conservar el aspecto de unidad desde una perspectiva específica sobre los temas de interés para los propósitos descritos de la investigación.

De ahí la importancia de recurrir a las categorías debido a que: “mediante la identificación de las categorías de vida, que son procesos que implican relaciones y significado… el reconocimiento y la comprensión de las “categorías de vida” requieren una visión del contexto lo más amplia posible… un acto aislado, una persona aislada… no revelan el aspecto interactivo de las categorías” (Miguelez, 2006:106).

Para comenzar abordaremos el tema de los géneros literarios, sobre todo aquellos

que tienen una naturaleza autobiográfica. Las memorias son un punto de partida de estudio realizado por nosotros, pues nos da pie a abordar un libro como Las evocaciones requeridas

a través de la comprensión sobre la conformación genésica y sus características

particulares. Por otra parte, tenemos el género epistolar que se abordará como segundo

punto y, finalmente, desarrollaremos de manera breve el ethos desde la teoría de Maingueneau para proceder al análisis formal en el siguiente capítulo.

2.1 La autobiografía, memoria de vida

Para abordar el género de la autobiografía, nos encontramos ante un campo que ha evolucionado sin reglas claras que determinen su curso en cuanto a la forma en cómo debe presentarse, ni que recursos discursivos debiera mantener como mínimos u obligatorios. Debido a ello, percibimos un género bastante abierto y libre.

En un principio, se planteaba en el terreno de lo literario, pero ubicándolo dentro de la no ficción, la biografía, que por lo regular, era realizada por alguien distinto al personaje en cuestión comenzó a moverse “entre lo literario y lo histórico, entre lo ficticio y lo verdadero… el autor tiene la libertad para elegir la forma de contar ese hecho, y en ese aspecto estético o narrativo, se relaciona directamente con la literatura” (Oberti, 2002:60).

Al plasmar en un texto, un repaso de la vida misma, los escritores exploran una forma de convertir en una metáfora, de naturaleza activa, elocuente y transformadora cuyo fin se encuentra en que se comprenda y ayudar a explicarse a sí mismo.

Es así como nace la autobiografía, proveniente de un trabajo narrativo

autoreferencial en el que el psicoanálisis de Freud “abre un nuevo terreno para la aventura y

el desarrollo biográfico… los comportamiento de los grandes hombres, que revelan en su

análisis más aspectos acerca de la naturaleza humana” (Oberti, 2002:63).

Esta forma de abordar una vida particularmente importante en términos de haber sido un personaje histórico. La ficcionalización de sus vidas ayuda a completar los vacíos que no quedaron explicados por ellos mismos, es “un trabajo por reconstruir una mitología privada del sujeto o la búsqueda de una verdad más íntima” (Oberti, 2002:63).

Es así que la autobiografía se comprende como una cauda de metáforas, constituidas por los hechos que se encuentran significativos; fragmentos que conforman la unidad constituida en el gran relato de la vida. Para que el fin pragmático de la explicación y comprensión se logre, es indispensable que exista un lector, ésta sería la intención de abrir la puerta a la intimidad, generar un discurso con el propósito de ser escuchado, leído en este caso.

En el caso de José Revueltas, sus memorias fluctúan entre la autobiografía como su memoria de vida, pero al mismo tiempo notamos que es un libro biográfico emprendido personalmente por el autor, pero finalmente fue concretado por su hija Andrea junto con su esposo Phillipe Cheron.

En este como en muchos otros casos “el biógrafo puede colaborar con su escritura a opacar o enaltecer al personaje… pero su libertad no es la misma que la de la ficción… los hechos existen antes que él los cuente, de manera que sólo cuenta con la posibilidad de acomodar y compaginar los fragmentos de vida que elige contar, como si se tratara de mosaicos con los que va dibujando un diseño en particular” (Oberti, 2002:61).

La idea sobre la personalidad de los escritores es en muchos casos generada a partir de sus novelas, los rasgos que en ellas pueden rastrearse y detectarse nos dan cuenta de la forma de pensarse a sí mismo el autor. Por otro lado, para construir dicha idea, se requiere una más profunda y extensa explicación, como menciona Juan Villoro (2008:137) los escritores, como profesionales del yo, “están obligados a explicarse a sí mismo no a partir de sus libros, sino de las recónditas intenciones que los llevaron a escribirlos”.

Es así que en el proceso de la escritura autobiográfica, emergen la intención de compartir una imagen construida, cimentada en los hechos que se atraen y que con distintos motivos, buscan dejar en el lector, una recomposición que llega a complementar o chocar con lo que a partir de la producción literaria, se ha construido antes.

Resulta fundamental dotar de sentido a los fragmentos que en conjunto conforman la autobiografía, la memoria como proceso del pensamiento, juega el papel determinante para atraer los objetos que concatenados, se convierten con el respectivo tratamiento literario, en la narración.

Pero es la memoria algo más que una simple herramienta, es un agente activo, que con sus precisiones, olvidos (o silencios) dotan de sentido a los hechos significativos y construyen la narración.

En dicha construcción, el sujeto se convierte en referencia al convertir en objetividad su subjetividad, generando a su vez una esencia de ficción en sus relatos. Aquí el tiempo juega un papel fundamental, dado que en los hechos atraídos por el autor, el yo habita en una imposibilidad temporal, ya que se finca en el presente que en realidad es la referencia del pasado, atraído necesariamente para construir el relato como objeto de análisis.

El texto autobiográfico se convierte en un vehículo que como menciona Puertas Moya (2004:40) genera una confrontación dialéctica, autor-lector, en la cual, los elementos en juego transcurren en plena conciencia del pasado en una experiencia presente. Hace del lector una especie de confesor, que sin ejercer un juicio a la vida contada sobre los valores positivos o negativos en términos morales, otorga una dimensión a la obra, que puede diferenciarla de una ficción novelesca con el atribuir según su competencia como lector a la veracidad o falta de ésta en lo leído.

La presencia del otro queda plenamente marcada y se amplía el sentido del término, dirigiéndose al lector, no apelando a un sentido de pertenencia, (en términos sociales) y por lo tanto, de algún tipo simpatía, sino que a pesar de las diferencias existentes, pueda generarse empatía, esa que es en el más amplio sentido, perteneciente al género humano. Permite participar de la experiencia ajena en el propio lugar, dejando de ser el otro, para ser otro yo, un reflejo.

Algunos de los rasgos que caracterizan a la escritura autobiográfica son el uso del nombre propio, principio de todo discurso y representación del yo. El narcisismo, el autor en actitud vanidosa, se manifiesta con una imagen construida con orgullo, de la cual se sirve no solo para contemplarse, sino que a través de ella justifica su comportamiento, pensamiento y acción.

Su carácter testimonial, al dar cuenta del entorno y condiciones en las que se vivió así como de legar a los lectores etapas poco o nada conocidas y la visión que se guarda sobre algo ya por todos sabido. El examen de conciencia es también el sentimiento de culpa, la autocrítica, el desdoblamiento y la transubstanciación.

Dichos rasgos, son apoyados por elementos de carácter formal, como el orden lineal del tiempo, colocando los hechos que aunque se dieron de forma azarosa, carentes de control, adquieren relevancia y sobre todo sentido, al encontrar origen y destino al ser vistos en esa forma. Los olvidos, generadores de matices, silencios que permiten cambiar de tema o en su notoriedad, abrir el sentido a la libre interpretación de los hechos, jugando con la notoriedad de tal o cual acontecimiento por el simple hecho de no ser mencionado.

Todos estos elementos que dan la idea de artificiosa a la vida relatada, parte de “una necesidad de manipulación con efectos estéticos que se ajuste a la naturalidad con que actúa la memoria a través de digresiones casuales” (Puertas Moya, 2004:128).

El baño de nostalgia requerido nos lleva a encontrar ese tono casual al que se alude,

colocando los hechos con una aguda rigidez en cuanto a los asuntos tratados, ya que ellos, con lo significativo de sí mismos, dan la coherencia, y sobre todo denotan la importancia de lo contado, cumpliendo con una de las motivaciones de este tipo de escritura.

Son recurrentes las tipologías textuales en la reconstrucción de una vida, las figuras trascendentes de la familia, el entorno, el aprendizaje, hechos reflexivos como la vida y la muerte. La exposición al peligro y al amor.

En la construcción del relato autobiográfico, el denotado carácter artificioso, no resulta contraproducente en la intención planteada de generar verosimilitud, debido a que la propia memoria, refiriéndonos a la actividad bioquímica, utiliza para construir el trazo que se traduce en identidad. Se apoya en la relevancia de los hechos en el individuo para construir una síntesis y saberse existente.

Atendiendo otro aspecto importante, en cuanto al proceso comunicativo, la autobiografía no solo es un diálogo con el otro, para quien idealmente se escribe, sino una forma de indagar en la propia memoria, generando autoconocimiento a través de la observación de las emociones plasmadas. Esta idea puede ser catalogada como pragmática también, puede generar un llamado a los demás que sirva como “modelo de imitación para los demás… como humano y por tanto idéntico a cualquier lector que se atreva a comprenderlo e intente entenderlo” (Puertas Moya, 2004:136).

2.2 El género epistolar

Por otra parte, el libro que abordamos hace las veces de epistolario, constituido en su gran mayoría por cartas dirigidas a personas cercanas a Revueltas, como pueden ser su hermana y su esposa, vemos en ellas reflejadas sus facetas como esposo, hermano, camarada, etc…

A pesar de que la carta es una de las expresiones literarias más antiguas, aún no se

ha logrado delimitar y explicitar su función a lo largo de las distintas épocas de la

humanidad en las que ha estado presente.

Si buscamos los orígenes de esta actividad, escribir cartas, probablemente encontremos que en Grecia del S. IV se volvió un género prolífico debido a “la obra de Sócrates y de Platón. Toma la forma literaria de la carta oriental” (Enríquez, 1985:259).

Como medio de comunicación el intercambio de cartas sustituía los encuentros cara a cara, pero a través de la utilización de un lenguaje mucho más formal y bien estructurado que se organiza con un saludo una entrada, el desarrollo del mensaje y un cierre de despedida, lo cual adquiere la forma de un ritual que debía ser cumplido a cabalidad. “La carta se interpreta como una transliteración de un mensaje oral… la auténtica EPISTOLE, encargo o exhortación, en que se emplean los modos imperativo o subjuntivo en contraste con el indicativo… las cartas aparecen sin firma y sin fecha” (Enríquez, 1985:259)

Es hacía el siglo XVIII que con el nacimiento moderno del concepto de sujeto libre, la función de la epístola como dice Pulido Tirado (2008:240) es la de una “manifestación de privacidad de un sujeto que se comunica con otro”.

En esa misma época también, que la función adquirida resulta una carta pública para hacer llegar un mensaje a distintos medios. La carta entonces se define como una “manifestación comunicativa que pone en contacto a dos sujetos, uno de los cuales transmite unos contenidos a los que el segundo accede y puede contestar” (Pulido Tirado, 2008: 240).

Estas pequeñas composiciones literarias plasman en su contenido percepciones subjetivas de quien la emite. Por lo regular, contienen impresiones personales, reflexiones en torno algún tema, suceso u opiniones. Si recurrimos al concepto de epístola que utiliza Bianchi (1998:15) nos dice que “es un conjunto de cartas, generalmente sobre temas morales, religiosos o satíricos que constituyen una obra orgánica de carácter narrativo”, por lo tanto implica una declaración.

Según relata Fernando Bouza (2005:12) la carta se convierte en el nexo entre las personas letradas y las que no lo eran, lo cual le constituye como una de las formas más ricas a través de las cuales se tienden redes de comunicación que involucraban múltiples factores para funcionar.

Por ejemplo, estaba el puesto de escritorio público, una persona contratada por quien ante su condición iletrada, necesitaba dar cuenta de algo. Del lado de quien recibía la condición del destinatario era igual de precaria que la del remitente, se hacía uso de un lector en voz alta. Los elementos concatenados dan pie a esta forma de comunicación escrita.

Tal capacidad de involucrar estos factores, así como lo amplio de sus posibilidades, hicieron en el devenir histórico que las cartas se apropiaran de formas estilísticas. Según la cultura de cada época, la carta iba obteniendo privilegios y siendo portadora de diversas voces incluso propagandísticas, difundiendo y expresando también voces individuales, ideas y conceptos; “de hecho, la carta tiene aquí las mismas funciones que todo estilo directo… se podrían también describir el mismo hecho por diversos lados… es un medio por el que hace que el lector, esté al mismo tiempo, más y menos informado” (Todorov,

1971:52).

Es así que la epístola es un dispositivo portador de ideas, en donde el estilo flota y se ajusta al momento que da pie a su escritura, no es casual que las mentes brillantes hayan hecho uso de este medio para difundir y preservar su legado; atando la idea a la vivencia y acomodándola en otras expresiones del pensamiento, como el lenguaje y por ende la literatura.

Se apega a las escrituras del yo, debido a que es escritura subjetiva, herramienta útil para contextualizar aquellas formas de escritura biográfica. Las referencias y pasajes pueden construirse o alimentarse a partir de claves o descripciones contenidas en epístolas.

En el terreno de la literatura, estos intercambios comunicativos van evolucionando a formas mucho más complejas, en la que los sujetos pueden o no ser reales, dando a pie a crear historias por medio de cartas que pueden tener la característica principal de ser personales.

La carta al poseer esa naturaleza íntima provoca en el lector un acercamiento mucho más real hacia un personaje ficticio. Por ejemplo, tenemos la carta de Revueltas dirigida a Olivia con fecha del 18 de Enero de 1944 donde se sincera con su esposa mostrando su preocupación por sus hábitos alcohólicos.

A esto se le conoce como novela epistolar; un género que se desprende de “una sucesión de cartas, pertenecientes a un mismo personaje o producto de un intercambio entre dos o más. El texto alcanza un alto grado de subjetividad, porque las cartas están escritas en primera persona y, por lo general, son de contenido sentimental. En este sentido, la novela epistolar sería más cercana a la lírica.” (Oberti, 2002:52)

Es aquí donde podemos ubicar una de las características esenciales de la carta o el epistolario. Lo vuelve un género ligado a los pensamientos y reflexiones que no requieren de más elaboración descriptiva que la proveniente de una emoción natural, espontánea o simplemente trivial. Redescubre nuevas perspectivas sobre el o los personajes que se desean estudiar en un análisis de carácter auto referencial, tal y como lo requerimos en este trabajo sobre Revueltas.

La carta por sí misma se convierte en un vehículo de acceso a la mente humana. En ella se ven expresadas las inquietudes inmediatas de un hombre y se destaca su circunstancia sin la intervención de otros elementos que su propia percepción del tiempo y el espacio.

Al estudiar estas relaciones y hacer algunas inferencias “no se trata de la significación del acto de escribir cartas o recibirlas, sino de una discusión casi filosófica de la carta” (Todorov, 1971:50), pues adquiere importancia el fondo y la forma de la misma, otorgando un sentido mucho más amplio y al mismo tiempo enfocado en su persona dentro de una situación dada.

Cuando uno se acerca al género epistolar estamos tomando el lugar del propio personaje que nos habla y nos relata indirectamente su sentir. De cualquier manera, no debemos perder de vista el hecho de que “cuando escribe uno a alguien es para él y no para nosotros; hay que decirle por lo tanto, lo que pensamos que le agrada más” (Todorov, 1971:50). Es hacernos conscientes sobre a quién se está dirigiendo y saber reconocer el significado sentimental impregnado para el escribiente de la carta.

A diferencia de otros géneros, podemos decir que tanto las historias ficticias como las reales, las contadas a través de cartas son relatos mucho más cálidos. Los personajes adquieren una credibilidad mucho mayor al utilizar un lenguaje sencillo y directo “Danceny: defiende la concepción romántica de la esencia de la carta: la carta es ante todo la imagen del que se escribe, la imagen de su autor: Pero una carta es un retrato del alma:

no tiene como una imagen fría, esa congelación tan alejada del amor; se presenta a todos nosotros movimientos alternativamente se anima, goza o se calma’” (Todorov, 1971:50).

Además de descripciones, mensajes y órdenes, en las cartas también se cumplen otros objetivos, como el hecho de dar a conocer noticias, cosa que también vemos reflejada en las memorias de Revueltas. “La carta iguala a la noticia, es decir, un cambio en la situación precedente, ó más bien la posibilidad de tal cambio… la noticia posible y la oposición sobre la que se articula esa carta/ausencia de carta…se trata de una función distinta de la función propia de las cartas de ser vehículos de mensajes” (Todorov, 1971:43), este aspecto da cuenta de las otras funciones que hace la carta, como medio para dar a conocer ciertos acontecimientos que se vivieron. Aportan una visión del hecho y otorgan datos que pudieran ser útiles o trascendentes en el futuro.

2.3 El ethos: la construcción de la imagen de sí en el discurso

Como la teoría nos dice, la biografía es un retrato literario, con un carácter autoreferencial. Es a través de ésta y las cartas que la conforman en una construcción discursiva donde es posible identificar al sujeto en cuestión. Dicha construcción contiene de manera implícita la intencionalidad del autor, definiendo una imagen de sí que transmite explícitamente a sus lectores esto se puede traducir como una justificación y una comprensión general de sus acciones.

Es precisamente a través de esta construcción discursiva donde se puede acceder al pensamiento del autor en aspectos diversos. Revueltas, no sólo como escritor y militante, edifica una imagen de sí que explica sus acciones, siempre en un sentido positivo para generar una empatía directa con el lector.

De ahí la importancia de observar la construcción del ethos como herramienta metodológica, aplicado a la intención discursiva a través de diversos grupos de ideas y enunciados no explícitos. Es preciso mencionar que el ethos intencional no siempre concuerda con el ethos producido en el interlocutor, ya que depende del ethos prediscursivo o extra discursivo de quien lo interpreta, asi como de la construcción que se edifica mediante el lenguaje.

A partir del estudio sobre el ethos discursivo aplicados en textos escritos, hemos retomado este concepto como una construcción de la imagen de sí, replanteado por Dominique Maingueneau (2010:).

Este autor retoma dicho concepto de la retórica antigua, para aplicarlo al análisis discursivo. Dentro del mismo, se privilegia la enunciación como una forma dinámica construida en y por palabra del hablante, siempre en una interlocución y dentro de un contexto histórico, político y social determinado. La construcción de sí por medio del discurso es distinta de la imagen exterior a la palabra del hablante, es decir el ethos prediscursivo.

Para Maingueneau (2010:), este concepto opera articulando cuerpo y discurso, extendiendo su alcance a todo tipo de textos, no sólo en la oralidad. En esta concepción del ethos, se atribuye a quien lo construye un “carácter” que corresponde a los rasgos psicológicos y una “corporalidad” asociada al físico y tipo de indumentaria, ambos con distintos grados de precisión. En el “garante”, se concentra la corporalidad; a través de su “tono” certifica lo dicho, en estrecha relación con el “mundo ético” y la “escena de enunciación”.

El “mundo ético” se activa cuando se proponen situaciones estereotipadas asociadas con determinados comportamientos sumidos en la lectura. Este autor define también la “escena de enunciación” a través de la cual, se legitima un enunciado que a la vez la hace legítima, cumpliendo con el requerimiento en el cual puede ser enunciada una determinada circunstancia.

Maingueneau (2010:210) denomina “incorporación” al ejercicio de apropiación del discurso por parte del lector y en el cual se hacen operativos los anteriores conceptos sobre la enunciación.

Si se toma en consideración que el ethos reside en el acto de enunciación, es importante precisar que el público puede formar su propia representación únicamente basada en el ethos prediscursivo hay un posible riesgo al generarse prejuicios se pueda afectar la construcción del ethos discursivo.

Para ser generado el ethos requiere de la inferencia del público que percibe ésta construcción; esta dialéctica depende de otros factores como la afectividad del intérprete que recibe el mensaje de un material discursivo.

Otro elemento que juega en la construcción del ethos se refiere a la subjetividad, en donde es permanente el riesgo de la falta de concordancia entre lo que el sujeto quiere ofrecer como imagen de sí y aquello que es interpretado o inferido por el interlocutor: “El ethos reenvía a cosas muy diferentes según se lo considere desde el punto de vista del locutor o desde el del destinatario: el ethos ambicionado no es necesariamente el ethos producido” (Maingueneau, 2002:2)

Para edificar el ethos es importante inferir que el discurso provee de forma implícita. El receptor se apoya en el conocimiento previo del locutor y lo que éste ofrece mediante su discurso para conformar una imagen con información que está fuera del plano de lo denotativo.

CAPITULO III. Una aproximación al ethos en Las Evocaciones requeridas

En este capítulo abordaremos el análisis del ethos en José Revueltas, recordando que para

este estudio solamente retomaremos el Tomo I de Las evocaciones requeridas. Hemos de

destacar que, por las características de la escritura del autor, la construcción de la imagen

de sí, se encuentra de forma implícita y menos descriptiva. Para reconstruir el ethos de José

Revueltas en el corpus de estudio donde se narran sus memorias, extraeremos las trazas del

sujeto enunciador que hallamos implícitamente en los fragmentos seleccionados. Hemos

destacado los enunciados portadores de los elementos que permiten observar el ethos del

autor.

El libro se encuentra dividido en cuatro grandes períodos que marcan las etapas de la

vida de Revueltas y que van desde su primer encarcelamiento en las Islas Marías al inicio

de su lucha política, hasta un período donde se encuentra sumido en la reflexión y el

aislamiento. Esta división se hizo con el fin de obtener un panorama general del corpus que

se presenta ordenado de la siguiente manera:

PRIMERA ETAPA (1914-1937) Págs. 37-133 Apartado I. Memorias Publicadas. Apartado II. Memorias Publicadas. Hacia las Islas Marías Cartas

SEGUNDA ETAPA (1938-1943) Págs. 134-243 Cartas a Olivia (su primera esposa) Diario

TERCERA ETAPA (1944-1949) Págs. 244-289

Cartas a Olivia Cartas a María Teresa (su segunda esposa) Apuntes, notas para novelas y cuentos.

CUARTA ETAPA (1950-1955) Págs. 290 314. Cartas a María Teresa Cartas a sus hijos.

A lo largo de estas etapas, el autor presenta historias y episodios de su vida que se destacan como significativos. Lo primero que cuenta sus memorias, no indican con exactitud lo que él deliberadamente deseaba contar. Los cuadernos de viajes y las cartas fueron agregados bajo los criterios de sus compiladores. Pero, expresan de igual forma una intención por parte de Revueltas al revelar su personalidad, su punto de vista y ofrecer un tono personal en lo que relata. De ahí la importancia de tomar éstos como corpus de análisis para la búsqueda de la construcción del ethos.

El ethos es, según nuestro marco teórico descrito en el capitulo anterior, como la construcción de la imagen de sí en el discurso. Por lo cual tomamos el texto de forma cronológica para ir delimitando la imagen de sí que Revueltas construye en función de su interlocutor.

Para llevar a cabo esta tarea, se utilizan cuadros en donde se agrupan fragmentos del libro elegidos en torno a la posición del autor, la escritura, su vida privada y la política, tomando textualmente dichos fragmentos para encontrar lo que de manera implícita se constituye como el ethos de Revueltas:

textualmente dichos fragmentos para encontrar lo que de manera implícita se constituye como el ethos de

3.1 PRIMERA ETAPA (1914-1937) 1

Tras dirigir sus reflexiones a la tarea del escritor y a la labor de escribir sus propias

memorias, Revueltas comienza definiéndose como un mero personaje, percibiendo su

existencia como una fuente de inspiración para la creación literaria.

Para el novelista… la vida entera, su propia vida no obedece sino al exclusivo propósito del hallazgo de experiencias literarias. (p.37)

Revueltas encuentra improductivo profundizar en su vida, cuando es ésta la que posee

los elementos de su creación literaria. Hay un propio desdén en contar su vida, pues es

mirar en la dirección equivocada, concentrarse en la mina sin percatarse en el brillo del oro.

Sin embargo, se le presenta la petición de escribir sus memorias, lo cual implica una

obligación pues niega ser alguien que haya perdido su capacidad creativa o ser simplemente

un complaciente. El autor muestra interés por desarrollar historias que provengan desde su

propia experiencia, ya sea como periodista o escritor, no le interesa tratar historias

aburridas.

Lo anterior hace referencia también de la humildad que como creador literario, guarda

tanto para el lector como para consigo mismo, pero haciendo la distinción de su ser ante el

resto de la gente común, es un novelista, un ser extraordinario.

Por esto el novelista creo- desdeña escribir sus memorias y no se las propone como obra aparte por considerarlo un dispendio insensato, el derroche de una materia prima… destinada ante todo, a evocar un existir en absoluto no biográfico -y hasta anonadadoramente impersonal. (p.38)

1 Al final de los ejemplos se presenta la página que contiene el texto referido. Los ejemplos se incluyen también en los cuadros que aparecen en el anexo final de este trabajo. Págs. 37-133

Ve sus memorias como una opción mucho más prudente que la de articulista. Se

desenvolvía mejor redactando un género más libre, cercano a sus intereses. Se muestra

como un periodista preocupado por realizar su trabajo sin involucrar sus intereses

personales.

La impronta de exigencia hacía sí mismo es también constante en el discurso de

Revueltas. Hay una marcada idea de congruencia respecto a su determinación y férrea

disciplina, haciéndolo con placer.

Fracaso, advertido a tiempo… de un artículo por semana y una columna diaria…

el trabajo no

para mí era endiabladamente más difícil… que cualquier otra cosa resultaba a mi gusto, en virtud de la falta de tiempo (p.38-39)

Utiliza la figura del desdoblamiento, se desprende una figura del joven Revueltas

haciendo evidente la desaprobación de formas sociales, relacionadas con el

comportamiento y la expresión inadecuada de la identidad comunista. Se muestra

autocrítico refiriendo la inmadurez causante de estragos y culpas que se cargan para

siempre y al hacer crítica en su anterior comportamiento, denota humildad nuevamente

como parte de su personalidad.

me veo a mí mismo, a la distancia, como un jovenzuelo petulante y provocador, engreído; el típico joven comunista deformado por la autosuficiencia… (p.41)

Viene a mi mente… el bochornoso recuerdo de una impertinencia juvenil contra una persona intachable, que de ningún modo la merecía… (p.40)

La primera memoria, que resulta ser un relato cronológico de sus evocaciones, trae a la

mesa uno de los sucesos más difíciles que Revueltas vivió y resulta representativo de lo que

iba a caracterizar su vida.

Al hablar de las Islas Marías no centra la atención en el encierro, en cambio, fija la

mirada en el infierno del que se vio cautivo en libertad; mostrándose como un superviviente

del cual logró salir vivo a pesar de las condiciones infrahumanas, lo que se traduce en

tenacidad y firmeza en cuanto a las convicciones que lo mantenían allí.

El autor convierte su experiencia en un testimonio a través del cual, se expresa como

alguien avergonzado, lo que resulta en la omisión de ciertos detalles; al mismo tiempo es

alguien un tanto enojado, que guarda emociones negativas al recordar esos pasajes oscuros

de su vida.

No añado otros detalles, otras escenas reales que ocurrieron: me resulta muy penoso al

mismo tiempo que me asalta una ira insensata. (p.47)

Se exige ser honesto, valor que resulta la única opción para escribir estas

evocaciones por muy incómodas que parezcan. Revueltas tiene siempre en cuenta el ser un

hombre liberado, que se aleja de la humillación propia ante la posibilidad de representar

una falta a sus valores en constante lucha contra la fe católica, la cual confiesa que fue

profesada estrictamente en su infancia y contra la filosofía marxista, que resultaría impía

desde esa perspectiva determinó sus actos.

Revueltas encuentra en la honestidad una forma de trasgresión que dota de sentido

su escritura, como resultado de esa ruptura con sus propias ataduras. Construye el ethos de

un hombre renovado.

Elijo el terreno donde encuentre la libertad de no humillarme ni humillar lo humano: ninguna clase de confesiones, al estilo de la sádica y masoquista contrición católica. (p.48)

Las presentes memorias: intentarán ser una verdadera profanación de todo lo que yo reconstruya y mire de mis recuerdos y de mi vida… Recuerdos liberados, humanizados. (p.48)

Al introducirnos a la cotidianidad de su infancia se muestra, en el primer ejemplo que

veremos enseguida, como alguien con una memoria privilegiada, recuerda detalles que

causaban admiración en sus prójimos más cercanos. Tal capacidad de memoria, es algo que

deja en claro y en gran parte de sus argumentos intenta sustentar su manera de actuar y

pensar, la de un hombre capaz e inteligente. Destaca con claridad las formas, los números,

las calles de las casas donde vivieron cuando apenas era un niño, en su segunda infancia,

refiriéndose a lo que vivió cuando llegó a la Ciudad de México.

La casa… de la avenida Uruguay, donde entonces vivíamos y en cuyos bajos estaba la importante negociación de abarrotes de la familia, bajo el giro de José Revueltas, Sucesora (abreviado Sucra, cosa que siempre me causó desconcierto e incomodidad). (p.51)

La Merced tiene perfiles muy acusados para mí por la capacidad que me atribuyen, según ellas (sus hermanas), de conservar en la memoria los detalles más minúsculos de acontecimientos lejanos. (p. 52)

El conocimiento de una realidad distinta a la conocida convierte al aún infante

Revueltas en otro, ya que al ser un pequeño en una colonia de cierto prestigio y acudir a un

colegio de la misma catadura, se vuelca a otra realidad de manera casual, entra en una

confrontación entre la perspectivas sociales que conocía.

La forma de plantear el siguiente relato de su visita a la colonia Doctores, ofrece la

oportunidad para conocer el cambio que lo acercó al mundo de los bajos fondos, es un

ethos del autor consciente de la realidad ajena, como se ve en unos ejemplos más adelante,

también sobre la miseria.

Asimismo, una cita literaria a Marcel Proust, es la referencia directa de la imagen de un

hombre culto, con el matiz de ser un erudito y gran estudioso, a pesar de que no hablaba

otras lenguas. A su vez, está claro que la personalidad es de un hombre compasivo, debido

a que cuando todo esto se reveló ante él, su situación era más afortunada.

Mi Du Côté de chez Swann que era algo como “Del lado del colegio Alemán y la colonia roma… es la visión que tengo de la vida y las cosas de aquellos años.

(p.53)

Las calles de la colonia de los Doctores, me infundía una vaga sensación de angustia; era para mí un mundo sórdido y amenazante, lleno de indefinidas y turbias acechanzas. (p.55)

El cambio que experimenta es una sacudida y un despertar de conciencia extendida por

la muerte. Lo hace ver como un hombre sensible pero al mismo tiempo arrojado y con

suficiente valor para explorar caminos prohibidos. Lo puntual de algunos detalles atraídos

por la memoria indica que, a pesar de lo impresionante que vio mantuvo su sensibilidad

para ser observador y analítico.

Mis impresiones son harto singulares. Horror, ante todo… un aturdimiento… una amnesia me aísla, me insensibiliza y me permite examinar con ávida exactitud todos los detalles. (p.57-58)

La nueva conciencia que Revueltas asume, toca otros aspectos como el despertar

político y hacer patente sus inquietudes epistemológicas, nociones que lo constituyen como

alguien ávido de conocimiento y con un completo interés por las causas sociales,

trastocando las formas impuestas de ser. En diferentes planos, deja ver que su fascinación

por observar el mundo, también con un afán crítico, lo cual demuestra al destacar formas de

expresión que, a su parecer, eran incorrectas.

Como curioso que era, aflora su personalidad como obsesivo en esos detalles, tanto en

el uso del lenguaje específicamente, como en aspectos que lo rodean en general. Se dejaba

llevar por la razón a la menor provocación siendo hasta paranoico intentando encontrar

significaciones hasta en los más mínimos detalles en su esfuerzo por ser un crítico voraz.

Frases que me intrigaban de un modo extraordinario y tras de las que yo veía situaciones y hechos de lo más extravagantes. (p.58)

La limpieza de las ciudades revela la cultura de sus habitantes. Coopere usted con el H. Ayuntamiento. (p.59)

[] aparecen en mi vida ciertas vagas y remotas incitaciones que inclinan mi curiosidad, con manifiesta predilección, hacia un mundo apasionante que aún no logro comprender. (p.61)

En sus viajes se conmueve ante dos situaciones muy marcadas y, a la vez,

contrapuestas. Por un lado, encuentra en el campo problemáticas que resolver. Por el otro,

valores de campesinos en su empeño por servir a la organización del partido comunista. Es

consciente de sus raíces al poner en perspectiva la opresión del pueblo, de los campesinos,

y su reclamo de justicia. Un valor que la filosofía del movimiento en el cual cree y

representa, tiene como finalidad.

El uso de figuras retoricas en sus memorias, denota su amplia cultura; en la

introducción que hace de los paisajes que observó, construye figuras complejas que dan

cuenta de su capacidad y dominio de la materia prima con que cuentan los escritores, el

lenguaje.

El norte es tierra blancuzca e hiriente. Llanuras y desiertos todavía sin domar… casi símbolos de toda la tierra mexicana, india y dolida. (p.63)

El interés por involucrarse con las comunidades rurales que visitó lo lleva a adentrarse

en una realidad que aunque lejana a la suya, él con gusto, la hizo propia. Expresa ser un

hombre de ciudad con una formación más sofisticada en cuanto a las costumbres, pero aún

así, con la suficiente apertura para disfrutar otras prácticas culturales.

Resulta curioso contar las costumbres provincianas, muy ingenuas, pero con todo casi maravillosas. (p.69)

Durante su aprehensión previa a la deportación de las Islas Marías, encontrándose en

una pequeña cárcel de alguna parte del Norte del País, sale a relucir su principal

preocupación: mantener el intelecto ocupado, es decir aprovechar el tiempo. Su voracidad

como lector lo hace apreciar cualquier revista que llegara a sus manos.

Destaca su condición como preso político, pues en su entorno inmediato generaba

compasión e interés lo cual aprovechaba con astucia para obtener mayor atención y algunos

beneficios.

Se sabía víctima y se reconoce temeroso, pues su estadía injusta en la cárcel conllevaba

el riesgo de ser asesinado, al amparo del ajusticiamiento en vez de justicia.

Primero fueron dos o tres; después cuatro u ocho y más tarde éramos el objeto central de la curiosidad y misericordia de estas señoritas católicas. (p.72)

Fiel a sus valores, José Revueltas destaca con entereza, que aún en el momento de

encierro su preocupación era el movimiento que abanderaba hasta su detención. La justicia

es el tema central de su causa, con lo cual sabe que su lucha es por la dignidad y no pone en

juego otra cosa más que lo indispensable. Temeroso reflexionó sobre lo fatídico de su

estancia en aquel lugar, no deja de estar consciente sobre la muerte como posible fin, a

pesar de tal situación, actua con plena consciencia de que actúa del modo correcto en un

acto que muestra la entrega de sí mismo para los demás; es un luchador en búsqueda de

justicia que actúa como tal, sin egoísmos.

Mi mente corría, vagabunda e irreductible, en cien mil direcciones. Me preocupaba con particularidad el destino de la huelga de obreros agrícolas. (p.75)

¿Qué iba a ser de nosotros? Por enfrente de mí, obsesionantes, las rejas. Recostado en la plancha de cemento ¡Que fría y parecida a la muerte!. (p.78)

El temor se había acrecentado a pesar de contemplar la posibilidad de fugarse durante

su traslado, tenía una preocupación de empeorar su situación, la cual era colectiva. Se

muestra con la capacidad y calidad de líder, por lo que prefiere ser calculador y aguardar

concentrándose en alternativas para estar a salvo, denotando sensatez y claridad de ideas, a

pesar de la situación adversa que enfrenta y que lo coloca como víctima dentro de la

misma.

Nuestra más honda preocupación se refería a los medios y métodos de que nos podíamos valer para romper la incomunicación rigurosa a que nos tenían sometidos.

(p.81)

La mirada de Revueltas hacía el mundo lo muestra como un ser sensible, que

comprende y toma en importancia distintos valores, como la felicidad. Asi mismo,

reconoce los opuestos a esos valores que oprimen al hombre en esta vida. Es también un

hombre compasivo, expresando dicho sentimiento al hablar del sufrimiento de quienes

deben gozar del derecho a una vida sin complicaciones.

Es también un hombre reflexivo, poniendo atención sobre la felicidad que aparece en un

lugar donde pareciera no tener cabida, el cual establece el principio fundamental y el fin

que persigue su lucha.

La vida de (el perro) Gazul era sumamente sencilla… era ingenuo y puro… vivía sin preocupaciones y feliz… no sabía de las cosas malas de este mundo ni sus reglas. Que los hombres tienen que hacer… y cuando no lo hacen son castigados o encerrados… viven una vida reglamentada. (p.88)

Sus convicciones se mantienen firmes no obstante al encierro, el cual da sentido a su

malvivir presidido. La fidelidad es permanente en Revueltas, evidentemente atado a la

percepción que guarda de sí como intelectual, con el deber de apoyar una lucha que

comprende a diversos actores que encarnan el objeto de su lucha.

Hoy somos catorce los comunistas y obreros revolucionarios en las Islas Marías entre ellos una mujer, los obreros y campesinos, los intelectuales deben luchar. Desde estos lugares les enviamos nuestros saludos.

La siguiente etapa en el libro comprende las cartas y diarios de viaje de Revueltas. La

conformación de los mismos queda fuera de la voluntad del autor, debido a que después de

su muerte, fueron recopilados por Andrea Revueltas, su hija. Es en este compendio que se

basa el análisis.

Hay una carta dirigida a Rosaura, su hermana, que resulta especialmente significativa.

José Revueltas se declara como un luchador que no da marcha atrás, afectuoso con su

familia pero siempre fiel a sus valores y principios, porque se sabe un hombre etico. Es

consistente y determinado; a pesar de su encierro, es previsor pues también busca

alternativas buscando su libertad.

…mi contestación sería la de siempre: no pienso, ni he pensado, ne pensaré cambiar de manera de ser. Tú misma, a pesar de todo lo que dices, en el fondo te sientes de acuerdo en que esto es lo justo. (p.96)

José Revueltas destaca en sus cuadernos de viaje por la URSS, que es poseedor de una

capacidad de observación, la cual funciona para conocer su concepción sobre aspectos tales

como la moda. La forma en que la vida citadina transcurre en otro país, exalta las

cualidades del comunismo y sobre todo destaca el ímpetu juvenil del cual se hace partícipe

y le dan fuerza a sus acciones.

Es en esta declaración que percibimos a un hombre convencido de las bondades del

comunismo para la sociedad, en todos los aspectos, en plenitud de conciencia.

Hay algo que habla mejor que las cifras… lo que habla un lenguaje mejor que ellas es la condición humana en particular: la de los jóvenes. Y en la URSS la juventud es un signo inequívoco.

La presencia femenina es abundante en sus escritos. Revueltas se encuentra como un ser

cautivado por el candor femenino de las mujeres con quienes convive; pero sobre todo por

el arrastre enérgico que tienen sus compañeras en su persona. Aspecto muy humano que lo

muestra tímido, pero sin dejar de reflejar su espíritu aventurero y juventud plena.

Es Revueltas un hombre que se muestra con tener sed de conocimiento y educación,

porque los encuentra como valores necesarios para el ser humano.

el impulso y vehemencia que denota su actitud, son los que nos interesan. Esa sed viva de trabajar, de educarse, de abarcar todo el inmenso conocimiento humano.

(p.98)

Es José Revueltas, un hombre preocupado por la situación de su país, al verlo a la

distancia, hace patente que es un individuo comprometido con éste. Crítico de la realidad a

la que pertenece se sabe aún con esperanza de un cambio, su actitud es positiva hacia estos

temas. La humildad se hace patente al reconocer la posibilidad de error en sus perspectivas

o acciones, pero sabe que al actuar, cumple con lo que la encomienda de su militancia

exige.

Pero uno piensa siempre en su lejano país: el mío, cubierto de indígenas dolorosos,

de ignorancia, de miseria humana. Quizá nos equivoquemos en algunas cosas, pues

en todas partes hay errores… esta equivocación no afecta la inmensa luz que sale de

un corazón soviético, de cualquier corazón soviético joven que se tome. (p.100)

En la distancia, tras enterarse de la muerte de su hermano Fermín, vemos a un

Revueltas sensible pero fuerte. A pesar del dolor, busca dar consuelo a su madre. La

claridad con la que se muestra ayuda a pensarlo como un hombre con entereza ante la

adversidad, tal como la muerte; a pesar de la distancia, se mantiene informado y atento de

los pormenores ocurridos a su familia, mostrándose como un hombre de actitud fraterna.

No se imaginan la terrible sorpresa que tuve hoy al leer la prensa y enterarme de la muerte de Fermín. (p.107)

Usted por su parte, debe procurar reconfortarse y no dejarse llevar por la impresión.

A todos nosotros, a toda la familia, nos ha pasado lo mismo al saber la noticia.

(p.107)

En el encierro y su posterior liberación, la templanza constituye un estado siempre

presente en la actitud demostrada por Revueltas. Mediante las cartas, el autor muestra

también su lado afectivo, con una actitud que va de lo galante a lo tímido. El carácter

arrojado y un espíritu brioso lo resalta como virtud de la juventud.

Es clara la amplitud de su repertorio cultural al hacer uso de nombres que refieren

distintas obras literarias así como a algunos artistas a los que guarda admiración. Se

distinguen los que satisfacen su gusto y forman parte de sus influencias. A pesar de la

conciencia de Revueltas de saberse hiperactivo, se muestra moderado en cuanto a la

creación, pero con la plena conciencia de que posee el ánimo que lo hace un hombre

trabajador y creativo. Es claro también, al enfatizar su carácter perseverante, que como

hombre de trabajo podría entregarse de lleno a éste sin reservas, pero es considerado con las

molestias que esto pudiera generar en quienes le rodean.

Srita. Esperanza Jiménez. Me encuentro en buen estado de salud, que es la máxima

aspiración que puede tenerse en presidio. (p.93)

Escribí hasta las doce de la noche. Habría podido hacerlo hasta el día siguiente, pero el ruido de la máquina molestaba a mi familia, ajena a cualquier arrebato lírico.

(p.109)

Andreiev deprime, a pesar de todo. He leído sus novelas. Muchas. Siempre lo creí un atormentado y amargado. Me parece que tiene mucho de mi hermano Fermín, tan doloroso… (p.110)

El espíritu enérgico y entusiasta es una forma de vida, constante y favorable a los

propósitos de la encomienda comunista, de la cual Revueltas se sabe poseedor. Las

cualidades que señala de la juventud ayudan a entender su afán por generar cambios en las

personas que ama (Olivia su esposa), a través consejos. Es un hombre desprendido, listo

para accionar como la causa requiere. A esto, es sensible con una disposición completa al

amor, es amoroso y lo percibe y recibe, todo como un apasionado de esas tesituras

sentimentales.

A Olivia: Ten siempre un espíritu práctico y resuelto. Ésta es la condición de un joven comunista. (p.114)

Hoy la tarde estaba gris. Creo que no había circunstancias exteriores para producir alegría. ¡Pero sin embargo, a mi me pareció todo tan alegre, tan maravilloso! ¡Que formidable es el amor! (p.110)

No pienses que he dejado de estudiar. Nada Me he entregado con verdadera pasión.

¿Los jóvenes? Muy buenos. Emotivos, poetas y sinceros. Los quiero mucho. Como todos nosotros, viven en una turbulencia, de luchas interiores, de triunfos y de derrotas. ¿Por qué seremos así? Ojala lo seamos así toda las vida. (p.124)

El gozo y la reflexión sobre los temas sociales se hacen presentes todo el tiempo.

Revueltas hace patente que es un hombre comprometido y seguro, que aparte de saber

disfrutar las oportunidades, detecta lo que necesita para cumplir con la misión designada a

sí mismo. La conciencia sobre la realidad de su país denota un Revueltas informado,

consciente e inmerso en la necesidad de cambios. Atiende otras realidades y porta sus

mensajes, dota de sentido su estancia como militante activo y pensador intenso.

Su afán transformador lo muestra como un hombre de convicciones en miras a la

trascendencia, no de sí mismo, sino de las acciones que realiza para transformar la realidad,

con lo cual es también un hombre de visión.

Hay que darse cuenta de la emoción profunda y enaltecedora que tal cosa significa, la idea, lo que sólo era un librito, discursos, manifiestos, cárceles. Hoy, vida, jóvenes, un país. Por eso observamos todo, todo lo vemos trascendental, aludiendo a la transformación definitiva. (p.100)

Parte de su moral es exhibida, con el reconocimiento de que culturalmente hay una

forma que es propicia para comportarse y puede romperse cuando se encuentra en

situaciones por demás exóticas y divertidas.

Ante esto, Revueltas expone su percepción del propio físico, es prejuicioso y aunque

denota pudor, es también un hombre progresista que se despoja de esas formas de pensar.

Revueltas era un hombre consciente de su momento, sensible ante la partida, que aunque

sabía que extrañaría la URSS tenía que cumplir su misión con aceptación, como el hombre

cabal que mostraba ser, un hombre de convicciones.

DESDE LA URSS Yo, con mi cuerpo de fauno, desmedrado, me desposeo de todos los prejuicios, de toda nuestra pobre educación, y desnudo me arrojo al agua fría.

(p.101)

La mañana está gris. Y éste es Moscú, y los últimos minutos de Moscú. Olvido México por estos instantes. Siento, ya en el automóvil, al ver partir las calles a mi lado, que algo mío se queda… una estatua de Lenin cuya silueta se destaca en la niebla, en lo gris, en lo triste de nuestros corazones. (p.103)

3.2 SEGUNDA ETAPA (1938-1943) Págs. 134-243

La visión de José Revueltas alcanza varias facetas que reconoce en sí mismo. Si bien los

viajes y el compromiso con sus ideales ocupan sus preocupaciones y acciones, también el

afán creativo y artístico; se reconoce.

Éste es el sustento en su vida al tiempo que le da sentido; se sabe sufriente y, al mismo

tiempo, como quien sabe qué hacer de tal sufrimiento; se reconoce víctima, pero en lugar

de generar lástima, lo acepta y enfrenta con gusto.

Es en algún grado, alguien que se sabe mártir, sufriente, pero impecable en cuanto al

mantenerse apegado a los ideales que persigue, es un ejemplo de lucha, soportando

adversidad y dolor con la idea de que a través de ese padecer, libera a los demás, es así, que

su dolor tiene sentido y justificación.

…. Tengo muchas preocupaciones literarias. Yo diría artísticas… Para mí el arte es sólo un instrumento para descubrir… mostrar una cosa nueva… mostrar lo que de extraño, lo que de fantástico, lo que de inmarcesible tiene todo este viejo mundo que nos rodea. (p.135)

Disciplinado y estudioso, José Revueltas es un hombre de virtudes, necesarias todas

para poder lograr los cometidos y que incluso van más allá de la subjetiva necesidad del

autor; se vuelven las máximas universales para vivir y enfrentar lo que también sabe que

forma parte de ella, como las tribulaciones. Es un hombre conocedor del sentido de ser;

destaca los pasos que llevan a un estado ideal del hombre y cómo se consigue llegar ahí,

reconoce que no sólo posee conocimiento, sino que además confianza, es a fin de cuentas

un hombre de fe.

Hay que conquistar la exaltación verdadera. Pero para lograrla, tenemos que ser serenos, sin prisas, estudiar, trabajar, disciplinarse. (p.136)

A Olivia: Todavía no toco mis libros. Tengo mucha voluntad y fe, a pesar de todas las dificultades que puedan ofrecerse. (p.137)

La conciencia de su sabiduría no borra lo más básico de su condición humana, la que

vuelve al ser humano alguien con necesidad de socializar. Revueltas es un hombre que

posee un gran ego, por eso cuando se muestra inseguro, acomplejado, encuentra la forma de

paliar tales fallas a través de la exaltación intelectual del hombre estudioso y disciplinado

que reconoce ser.

Yo en cambio soy un egoísta y un despreocupado. Me siento muy solo no sólo en el sentido alto de la palabra, esto es, cuando uno está consigo mismo, en comunión íntima con su corazón -, sino en el sentido más tonto y angustioso, casi podemos decir, solo socialmente: sin amigos, quizá hasta rodeado de gentes hostiles. (p.138)

Esta etapa de confrontación consigo mismo, hace ver a un hombre vulnerable, con una

moral golpeada y empeorada por el alcohol, un vicio que mantuvo a lo largo de su vida

adulta. Aunque reconoce su lastimosa afición, es todavía minimizada y lo aleja de su ideal:

la disciplina en su lucha. Poseedor de dolor, éste emerge en sus palabras, aunque ubica el

origen fuera de su persona; es en los estragos de esta lucha con sus demonios internos que

destina sus empeños, buscando la pureza aún sabiéndose herido.

Te repito que estoy bien. Los primeros días fueron los que anduve un poquitito mal. Pero luego todo se compuso. De Veracruz no te pude escribir por… tú sabes; me porté como quién no soy. (p.141)

Me fui “como quien se desgrana”, arrastrándome, solo en la noche. Estaba envuelto en ella, arropado, lleno de frío, adivinando los tristes y empobrecidos pueblitos de nuestra meseta central. ¡Como sufro con verlos! Son de tierra, de tierra dolorosa, amarga, ceñuda y hostil. (p.142-143)

Revueltas es un entusiasta del estudio, sabe que es la base sobre la cual estructura su

mundo. Es un voraz lector, alimenta esa actitud informada y sobre todo crítica, con un

ánimo de conocimiento apoyado tanto en su visión filosófica como en la escritura, oficio

por demás regocijante y llena de vitalidad. Se permite regodearse un tanto porque se sabe

reconocido pero al mismo tiempo, rechaza esta idea buscando guardar moderación e

identificando la humildad como valor. La relación con su base moral cristiana sale a flote,

haciéndose presente en el hecho de reconocerse vanidoso, exalta su ego, lo cual es en sí

mismo una carga moral.

Principio a estudiar. No en la medida e intensidad que lo deseo, pero al fin ya inicié la jornada. Terminé de leer la vida de Don Lucas Alamán y ahora sigo con una obra de Worral. El libro me ha gustado mucho. Me sirve para iniciar mis lecturas filosóficas. (p.145)

No tengas cuidado por mí. No pasará nada. Yo tengo una gran voluntad y un gran dominio sobre mí mismo. Aquí he vivido una vida en realidad austera. Estudiando, trabajando, mirando atentamente. Me divierto ingenuamente como cualquier buen joven. (p.149)

[Biblioteca en Yucatán] Cuando di mi nombre el bibliotecario se asombró. “¿Entonces es usted José Revueltas? ¡Es un verdadero chiquillo! H leído todos sus artículos. Escribe tan simple y emocionadamente como Andreiev o Gorki”. Yo me inflé como un pavo. Naturalmente fue un exceso de emoción por parte del amable bibliotecario. (p.162)

El optimismo convivía con zonas oscuras de su personalidad, de las cuales daba cuenta

con el ánimo que generaba con sus proyectos. Sentirse culpable y reconocerlo es un

aliciente para seguir trabajando, con lo cual, actúa en pos de enmendarse y muestra que era

alguien poseedor de autoconfianza.

A Olivia: Ya voy a escribir desde la semana entrante. ¡Saldrá algo muy bueno, muy bueno! (p.150)

Hoy, no sé porqué, me siento lleno de poesía, bondad a pesar de mis frecuentes oscuridades. (p.158)

Revueltas encuentra en las críticas, el fundamento para continuar su progresiva y

enérgica forma de expresión, dejando en claro que ésta por encima de actitudes estúpidas

como la vanidad, con lo cual, legitimado por su calidad cómo escritor.

Es en la creación literaria, donde encuentra el cauce de lo que políticamente, generaba

agravios hacia su persona, centrándose más en el comportamiento casual que en su entrega

ética y valiosa a favor de las causas que perseguía, generando un desencanto traducido en

una baja de ánimo ante las labores propias de su lugar en el partido.

Al Partido, Comisión Nacional Juvenil: [Sobre reporte de borrachera de Revueltas] Hoy me aparece con una gran evidencia que es estúpido publicar lo literario que uno escribe; es vanidoso y estúpido. Seguiré escribiendo sólo por una necesidad de expresión “íntima”, por decir cosas que no puede uno expresar con la política.

(p.185)

Para un comunista es doloroso confesarlo… mi moral persona llego a un estado de peligroso quebrantamiento… consistía principalmente en crisis de adaptación… debió agregarse la incomodidad y desconfianza política hacia mí, en el seno del partido, provocan en mi ánimo, restándome alegría, optimismo y desenvoltura para el trabajo. (p.187)

La claridad con que maneja su posición como escritor junto con su militancia política le

ayuda a tener una visión definida sobre la vida misma. Es reflexivo y al mismo tiempo muy

bien ubicado en la imagen que percibían los demás de sí mismo, por lo que a pesar de

actuar como lo expresaba, y en congruencia con su discurso, actuando con aires de

grandeza velada. Es un hombre concentrado, que sabe dar el lugar que le corresponde a las

cosas, según sus valores. Hace a un lado las posibles expresiones de admiración con

modestia.

Sus acciones están impulsadas por el deber ser, ya sea como novelista con una visión

aguerrida, contundente y revolucionaria, tal como él se percibe. Es la visión del gran

revolucionario la que plasma de sí mismo, tal como la del escritor y que nunca debe dejar

de lado la capacidad transformadora de la literatura en la sociedad.

Nosotros tenemos el deber de escribir esa rabiosa novela mexicana sin tregua; hay que hacerla, como una aportación a la patética esperanza de nuestro proletariado y nuestros campesinos. (p.192)

Nada de paseos. Hasta ahora. Más que nada se me trata como un líder revolucionario que a la vez fuese escritor. Se hará un gran mitin de masas en “mi honor”. Yo propuse que no desperdiciaran así a las masas. (p.203)

La catarsis de Revueltas, en su tono personal que resulta pesimista ante el agitado

mundo que vive, es la escritura. Se muestra a sí mismo como un hombre obsesivo, cuya

forma de conectarse con lo que ve y piensa es a través de las letras.

Si bien la rigidez de su actuar y las consecuencias inmediatas de ello, le provoca cierta

desazón que sigue rayando en la culpa, no renuncia ni se arrepiente de sus acciones. Su

carácter obsesivo hace énfasis en el pesimismo que caracteriza las descripciones que

aparecen en sus cartas. Reconoce la importancia de la disciplina para enmendar las faltas

que derivan de su forma de actuar.

Todo es un extremo sombrío y dramático. Lo único que lamento es que descuido mis demás actividades cuando escribo. Me posee una fiebre de tal naturaleza que no obro, ni actúo, ni pienso más que elaborando párrafos, capítulos, situaciones.

(p.166)

En su naturaleza como hombre sensible, está el escribir emotivamente ante situaciones

difíciles como la agonía de su madre; expresando odio hacia la literatura, pero ésta forma

parte ya indisoluble de sí, sabe que no puede huir de ella porque es su única e ideal forma

de expresarse; es él mismo. Lo visceral es también parte de él, manifiesto en desesperación

que tiene como único y natural cause, escribir.

Estoy escribiendo y ésa es mi manera de llorar. Odio la literatura. Yo solo he querido dar de gritos, gritar hasta quedar sordo, porque no quiero oír nada más, nada, ni el viento, ni la muerte. (p.180)

La justificación constante por lo que hace es un estado recurrente en Revueltas, pues

convive siempre con el impulso apasionado por hacer las cosas; se encuentra notablemente

apegado a aceptar culpas por lo que sucede.

Su formación católica se hace presente en varios momentos como es en el siguiente

ejemplo. Da cuenta de por qué esto, a la vez y de forma contradictoria, le da consuelo.

Nuevamente la imagen que construye de sí en contra de las adversidades, dejando la

impronta del sufrimiento de su vida. Es un mártir sufriendo por una causa mayor a sí

mismo, con fervor religioso.

[1940] He estado dos veces en la cárcel, sufriendo espantosamente, y tanto más cuanto no fue por causas políticas o de principios, sino por mi conducta atroz e insensata que me orilla a cometer bajezas y tonterías… la culpa ha sido mía. Y este es el consuelo más desconsolador, porque siempre toda la vida por los siglos de los siglos, la culpa seguirá siendo mía; mía y solo mía, de nadie más. (p.199)

En Revueltas hay dos facetas que conviven permanentemente; por un lado, es un

hombre preparado, poseedor de talento y con capacidad para dirigir, estimular a otros. Por

otro lado, también procura mantenerse humilde y tratar de evitar cualquier vanidad, ya que

contrapone su forma de vivir, apegándose a sus valores fundamentales como son el trabajo

y la disciplina.

Ama la vida y actúa con plena convicción de las posibilidades de cambio, tiene fe en el

cambio para mejorar este mundo. Cree en el logro de sus metas mediante el sacrificio, y

está dispuesto a hacerlo, pues desde su óptica, no hay otro camino para lograr la salvación.

La alegría es una realidad, pero también acepta el sufrimiento que viene incluido en el

existir, visión propia de un hombre de formación católica.

Revueltas se sabe en una posición de mando, de guía ante los demás, reconociendo la

capacidad para ello, argumenta esta posición de admirable ética con opiniones ajenas en

torno a su persona, lo cual valida su idea de sí mismo sin caer con obviedad en un acto de

vanidad. Aparte de ser una autoridad ejemplar, la trascendencia es un objetivo claro cuando

declara el fin perseguido y cómo se puede llegar a éste.

[Viaje a Durango] Yo llegué afirmando apasionadamente a los jóvenes, exaltándolos y esto les agrada, pues ven en mí a un aliado seguro. Me escuchan con mucho respeto y me llaman “maestro”, cosa que no me gusta”. (p.205)

Mantengo mis opiniones. Son opiniones generales, muy generales y ciertas, que no son obstáculo para que viva yo una vida optimista y alegre. Vida mía, no tengas nunca sombras en tu espíritu. Ama la vida que podremos transformar algún día, fecundizarla. (p.149)

Estoy muy optimista, alegre, dinámico…trabajo. Debemos servir a la revolución con toda el alma. Ser disciplinados, trabajadores, todo lo pasionales y líricos que

queramos

(p.156)

Al asumirse orgullosamente comunista, Revueltas muestra que es tenaz pues busca

lograr las transformaciones que desde su perspectiva requiere la sociedad en búsqueda de

una realidad mejor. No teme al fracaso y el final del camino, para él, es la victoria. Denota

en la lucha el sacrificio de diversas formas, pero siempre a través de la propia negación;

esto es, le resta importancia a sus propios problemas y hace a un lado la idea de que la vida

está hecha para disfrutarse, por lo menos en su caso, porque él tiene clara su encomienda de

luchar.

¿El comunista es un fracasado?

el dolor humano que rodea toda la vida y todas las

vidas. La palabra fracaso queda vacía ante el dolor. ¿Qué es, en efecto, el fracaso,

cuando hay tanta desgracia, cuando existe tanta negrura y miseria en los espíritus? La victoria será la conquista del llanto. (p.169)

[Viaje al Noroeste] México es como un mar. Lleno de silencios y de gritos, débil y

Pero nuestra vehemencia hacia el

bien y el hecho de que representemos una parte de la intuición apasionada, terrible,

al mismo tiempo lleno de una fuerza extraña

de México, nos hace ser una de las mejores entidades de su conciencia. (p.221)

Como un hombre de valores éticos, busca que éstos sean tomados en cuenta por los

demás, viviendo plenamente apegado a ellos; es ejemplar, franco y amoroso. Hombre de

convicciones claras y reflexivo sobre la importancia del sacrificio; muestra sus atavismos

religiosos al sentirse más cercano a una aspiración elevada que a lo mundano, lo cual

requiere una vocación, latente en sus palabras y acciones.

Para mantenerse en pie de lucha, encuentra que lo adverso tiene que ser más fuerte,

pero al reconocerse pequeño también se sabe fuerte y capaz, es aquí donde el hombre

orgulloso necesita existir, puesto que esa es la forma para mantenerse en pie.

No debes contribuir nunca a que deje de sentirme libre. Precisamente te amo como

acto inherente a mi propia libertad. Amarte es un acto de libertad. Con los celos el amor deja de ser libre. (p.174)

un

En

este caso no pedir perdón es no transigir ante nuestra pequeña dicha personal,

hacerla a un lado. “Solo es digno de la vida libre aquel que pasa sus días en lucha

desigual”, decía Goethe… así no solamente eres mi esposa, sino algo más todavía:

mi camarada. (p.195)

Su afán por el conocimiento lo llevan no sólo a viajar, sino a aprovechar el tiempo lejos

de casa y de sus seres queridos para conocerse a sí mismo, hallando otros valores que

destacan las cualidades que lo perfilan al perfeccionamiento interno buscado por él. Su

agudeza intelectual le hace reparar en detalles, a realizar un balance de su vida, está

consciente de que el paso del tiempo no perdona y por ello es importante reafirmar sus

valores.

[Viaje a Perú] A mí no me importan los monumentos, sino conocer al pueblo vivo.

(p.230)

He

pensado mucho y he sometido toda mi vida a un análisis. Ahora es preciso no

perder el tiempo; llevar una vida recta, austera, de sacrificios y trabajo. Estos grandes viajes, más que nada, son viajes por el interior de uno mismo. Y entonces aprende uno a conocerse mejor y ver sus errores. (p.242)

TERCERA ETAPA (1944-1949) Págs. 244-289

Desencantado pero sobre todo cansado, Revueltas comienza a dudar sobre los resultados de

su lucha; el acto de escribir tiene un sentido que comienza a transformarse, caracterizado en

el modo a través de cual intenta darle continuidad al sentido de su vida.

La escritura le place, pero comienza a preguntarse sobre la razón para publicar. La

intelectual logra

encontrar equilibrio para continuar en la batalla contra las dudas que sus sentimientos

pueden sembrar.

manera de mantenerse en pie, ante la duda, es siendo racional, cómo

A Rosaura: Tengo la cabeza repleta de ideas: me siento muy pleno y muy dueño de mi mismo por lo que hace al escribir. Sin embargo, atrás de todo eso late un espantoso ¿para qué?, que no quiero formularme del todo. Lucho con toda mi alma contra ese “¿Para qué?” Me rodeo de creencias, de “amor hacia la humanidad” y entonces aparece como si lo que hago tuviera sentido; pero muy en el fondo de mi mismo está la triste pregunta. (p.265)

Ese desencanto expresa la parte obscura dentro de él mismo, aquella que ha venido

conviviendo con el impulso positivo, lo que parecía un valor al creer que se podía cambiar

la realidad y que lo tornan obsesivo. Revueltas es en apariencia y con su visión más cruda,

evasivo las formas de la realidad, de negarla sin fundamento. Sus dudas no sólo son sobre

el sentido de la lucha, sino sobre sí mismo, ya que hay cuestionamientos a su

comportamiento y a su pensamiento.

A Rosaura: Estoy como en una prisión, girando en torno de mi mismo, trastornándome a preguntas: ¿hago bien hago mal? ¿soy un egoísta miserable?.

(p.266)

Es posible que yo sea un monstruo o un santo… Fundamentalmente, esencialmente soy pesimista; en el fondo de mi hay una profunda desesperanza, sin remedio… el problema para mí es aceptar la realidad tal cual es. (p.273)

En la perspectiva cruda, con la cual comienza a expresarse sobre la realidad, el dolor en

éste hombre sensible se hace patente, así como la molestia por la incapacidad de

transformar lo que él creía transformable. No hay un acto más revelador de frustración que

el enojo, lo cual es cada vez más notorio en sus expresiones sobre el comportamiento de los

demás.

Su enojo por lo que no logra, a pesar de padecer calamidades haciendo esfuerzos,

sacrificándose y desprendiéndose de sí, evalúa al otro de forma negativa. Revueltas, como

un ser consciente y ético, se desmarca de la mezquindad con que actúan los demás, se mira

cómo un ser excepcional.

La vida del hombre es limitada e inútil… el hombre no tiene un fin, así como la naturaleza no tiene un fin. La conservación del hombre constituye su propia esencia.

(p.245-246)

Esencialmente… la gente miente, la gente engaña y es vil, inmoral y desvergonzada… que el mundo está lleno de monstruosidades y lo que es peor, que todos… lo saben y lo ocultan. (p.260)

La profundidad de sus cuestionamientos sobre los hechos conformantes del mundo,

hacen evidente no sólo sus procedimientos sobre cómo se deben hacer las cosas y la razón

para hacerlas, sino qué sentido tiene lo realizado; es evidente la autocritica a pesar de su

enojo, hace una reflexión constructiva. La búsqueda de sentido a su actitud de mártir, es

constante y amplia. Es un hombre que alcanza densidades filosóficas que rayan en niveles

de elevación del ser y de la conciencia; es con su visión permeada por lo católico, que

forma máximas de vida rígidas, siendo tajante en cuanto a las condiciones para que éstas se

cumplan.

El hombre se martiriza buscando verdades absolutas. Pero lo importante no es que tales verdades no existan, sino que exista esa propensión del hombre a buscarlas.

(p.269-271)

El hombre no puede ni debe ser “feliz“, sino por causas y razones inherentes al Hombre. La bestia es feliz por razones inherentes a ella: porque sacia sus necesidades y sus placeres orgánicos (o funciones) más simples. (p.276)

CUARTA ETAPA (1950-1955) Págs. 290 314.

La crítica que dirige a sí mismo es todavía más mordaz y directa casi al final de su vida.

Sus posturas, como ser ético y líder, se muestran firmes y con la intención de golpear en los

puntos que sabe son importantes; tantas experiencias crudas hacen de Revueltas un hombre

de opiniones duras y contundentes.

Aún con todos los cambios que el castigo y los años dejaron en él, la idea del castigo y

el apelativo negativo autoimpuestos siguen latentes. Se muestra golpeado con ganas de

rendirse, y aunque denota que siempre tuvo la intención de ganar como justificación,

reconoce las pérdidas en pos de la victoria, con lo cual hay una mirada a la derrota, como

posibilidad.

A María Teresa: …siento sobre mí esta responsabilidad, aunque me lleve el carajo el cumplir las cosas a que ellas me obliga: denunciar bien a unos y a otrosTú sabes muy bien el estado moral y psicológico en que me encuentro desde hace algún tiempo, no sé ya cuanto. Es el resultado de algo que busque conscientemente, deliberadamente: el deseo de penetrar hasta el fondo… (p. 309)

El

cansancio, el hartazgo y la necesidad de escapar están presentes en su discurso. La

templanza mostrada Revueltas es como el ancla para mantenerse en el lugar por el cual toda

su vida ha luchado, la de un incansable buscador de la justicia para quienes la requieren y

que muy en el fondo, aún cree que todo puede cambiar para bien.

A estas alturas de su vida, la culpa sigue presente, se cuestiona incluso la falla a la

causa que ha perseguido por mucho tiempo. La crítica sigue enfocándose en los otros

quienes no ven las posibilidades de salir, ya que al plantearse como un individuo sensible,

culto, se requiere lo mismo porque en su perspectiva, sólo así es posible sembrar esa

semilla dando cómo fruto el cambio tan necesario.

La confianza en los otros es también un reproche. Hombre sensible, Revueltas se siente

molesto de ver en quienes no tienen ganas de liberarse, posibilidades de transformar todo,

alcanzando su propia capacidad de elección en quienes ha depositado su confianza con

culpa.

Como me sucede siempre que salgo, pienso… en mí mismo, llenándome de reproches y de acusaciones. Comprendo que lo que me sucede es que me dejo abandonar por la corriente, anestesiado, sumergido en un estanque a través del cual todo lo siento y lo veo envuelto como una niebla. (p.294)

A pesar de las contrariedades, mantiene guardada dentro de sí la fe dotadora de sentido

a todo lo expuesto, lo sufrido, lo entendido, las dudas y posibilidades azarosas; a final de

cuentas se plantea como un hombre de fe inquebrantable. Ante los vicios que ha declarado

en sus confesiones, también exalta su lado virtuoso, con lo cual nos habla de su lado

brillante. Es en el lado luminoso de su ánimo que también se declara capaz, puesto que

tiene la posibilidad de colocarse en otro punto de confianza rayando en la arrogancia,

permitiéndose ver todo como posible y desde arriba.

Me abandono sin luchar a lo que se diga mí, a lo que se haga contra mí. Luego me

pregunto a qué se debe esto y la respuesta es que tengo un desaliento indecible, un dejar hacer en mi contra a todo aquél que quiera… es que no veo sino mis sombras

y mi propio sufrimiento

su curación. Llegué al extremo de que me convencí que debía desaparecer, que era inútil intentar ya nada, en ningún sentido, ni el político, ni el literario. La virtud de estas crisis supremas es que, si se sobreviven, arrojan de pronto una luz muy clara, con la cual más adelante se podrá ver. Yo todavía no puedo ver, pero sé que veré… soy lo suficientemente inteligente para ello.(p.309-311)

comprendo todo y en comprender un mal está la mitad de

CAPITULO IV. Revueltas más allá de sí mismo.

A continuación, tomando como base la construcción del ethos de José Revueltas,

presentaremos una serie de ideas que se derivan del análisis contenido en el capítulo anterior. Son inferencias que explican de manera general la imagen de sí construida por el autor a lo largo de sus memorias.

Para ello, hemos focalizado cuatro puntos centrales en la vida y obra de José Revueltas. En primer instancia, la mirada del autor sobre el mundo y el hombre, donde conviven todas sus percepciones acerca de la naturaleza humana y la moral.

En segunda instancia, su lucha política, se trata de una marca indeleble del paso de José Revueltas por el mundo, lo cual implica una tormentosa exploración a los bajos fondos, tomando como bastión, su ímpetu creativo como escritor.

Esta faceta creativa, indivisible de su militancia, lleva a tomar otra temática importante que marco su vida entera y se refiere a la relación entre el sufrimiento y el

artista. Revueltas al ubicarse como tal, adquiría responsabilidades y compromisos propios

de un oficio que reclama un compromiso de entrega incondicional por una causa justa, en

este caso desde la escritura.

Por último, profundizaremos su percepción sobre el encierro. La idea de los espacios carcelarios es recurrente en la vida de Revueltas, por ende en su obra. Lo hemos retomado como un elemento casi inherente a la explicación de su personalidad y a algunas

de sus inquietudes más profundas.

4.1

La mirada de José Revueltas sobre el mundo y el hombre

Las evocaciones requeridas constituyen un testimonio del multifacético Revueltas, pues es posible conocerlo de cerca como padre, hijo, hermano, esposo, camarada, y militante entre otras facetas. Esta visión introspectiva nos otorga un panorama amplio, donde particularmente se denotan dimensiones históricas de las épocas más conflictivas del México contemporáneo, debido a la reestructuración del país posterior a la Revolución, lo cual influye enormemente su vida.

Además, podemos reparar el texto como una invitación para adentrarnos a la genialidad del autor, y al mismo tiempo a la de sus hermanos, quienes fueron en conjunto los partícipes de una lucha consciente y consistente. Sirve esta exploración a la memoria, como herramienta para el entendimiento de José Revueltas. Un ser que habla sobre sí mismo, que abre su intimidad tratando sus inquietudes más evidentes. Se ubica en lo que parece ser una lucha interna sin más armas que su propio conocimiento, su razón.

A través de Las evocaciones requeridas, tenemos acceso directo a una vida rodeada por un ambiente devastador. Revueltas insiste en la decadencia humana, donde él como individuo, no se siente capaz de soportar el peso inexorable de la vida. Sin embargo, contempla como opción la posible construcción de un sistema social equitativo y ante todo compasivo. Un deseo surgido ante las consecuencias desatadas por los fracasos históricos de México, sobornado por las injusticias, sumido en el sufrimiento resultante de la pobreza y la ignorancia.

Vemos a un individuo que se siente atrapado en un mundo enfermo y desconsolado. En este marco, Revueltas con una moral profundamente humana, con un sentido común receptivo, toma la iniciativa de comprender aquella realidad para reconstruirla de mejor manera. Sigue así una incitación casi mística, sin que llegase a expresarla con origen en alguna entidad relacionada con lo divino.

El hombre le parece un ser diabólicamente autodestructivo. Esto determina un punto de partida para Revueltas, siendo difícil para él identificar el origen de los males que aquejan a la humanidad y obligando a pensar si el cambio proviene desde el fondo del ser humano o solo es alguna consecuencia de factores externos, elementos que se ven reflejados directamente en su entorno, afectando negativamente a la sociedad.

Se encuentra mal el hombre o el mundo, recuerda Revueltas en sus memorias, aunada a una frase de Artaud y a quien cita con la siguiente frase: “no es el hombre, es el mundo el que se ha vuelto anormal”. Extrae como conclusión que tal vez solo somos el resultado de los errores de nuestros antepasados, de vicios no superados y ahora esa es la problemática a resolver.

Con la percepción de ser extraños en ésta y cualquier realidad, Revueltas se veía envuelto en dilemas morales tratando de descifrar la misión propia y de los demás. Veía personas ocupadas en encontrar un lugar propio, cayendo en el peligro de las contradicciones.

José Revueltas define una especie de desamparo del hombre, que vive sumido en la angustia de no encontrar certidumbres, ignorante de las causas de su zozobra, va quedando fragmentado dentro de sí. Esto genera insatisfacción personal, una sensación de no poder alcanzar la verdad, ni la salvación.

Revueltas recurre a muchas formas literarias que surgen a partir de su incursión como periodista. Ha utilizado al paisaje como un elemento imprescindible, casi inacabable. Dibuja un México como aquel escenario rico en manifestaciones naturales que rayan en lo mitológico o lo mágico, siempre con trazas de pobreza, pero habla del dolor dignificante.

En la crónica Un sudario negro sobre el paisaje podemos tener un ejemplo. En ella da líneas de soledad, desaliento y esterilidad, pues a veces la tierra es la que nos da los frutos para sobrevivir, pero también a veces, es la misma que nos proponemos en destruir. Observa en los ojos indígenas un secreto no revelado, porque se saben poseedores de una fuerza sobrehumana; se saben bellos y únicos. Se dedica a profundizar acerca de los sucesos que hablan del ser humano como un ente contradictorio, a veces autodestructivo.

Cuando comparamos debilidad con fortaleza, pareciera esbozarse una oposición, pero si logramos hallar el punto de encuentro, veremos que existen armonías desconocidas, justo como Revueltas demostró ser.

Si bien, vivió en la desesperación de salvarse a sí mismo de los demás, de gente voraz y egoísta, Revueltas la detestaba pero al mismo tiempo, deseaba entenderla, con el objetivo de llegar a un acercamiento fidedigno. Para él era imprescindible entender cuáles eran sus necesidades inmediatas, aquellas que generaban las molestias más inclementes. Todo ello lo iba traduciendo en aprehendizaje para guardarlo, posteriormente, con intuición aleccionadora.

Por otro lado, también es posible visualizar en sus evocaciones las distintas facetas de un hombre jugando roles distintos. Hay una preeminencia de cartas dirigidas a sus esposas, hermanos. Sus memorias van tomando un camino de confidencialidad íntima, no hay maquillaje del dolor, la alegría, el asombro, todo es más vivo y directo.

Es en el traslado del escritor-hombre al lector-hombre, que encontramos un dirigirse cara a cara estableciendo un diálogo comprensivo, afectuoso. La cotidianidad establece una relación entre iguales.

Con ello, sus libros se sienten vigentes. Después de conocer sus viajes y a la gente con quien trabajó como periodista en lugares como Perú y Ecuador con Fernando Benítez y Luis Spota entre muchos otros, van adquiriendo su real significado las vivencias descritas en su novela Dios en la Tierra.

Encontramos sentido a su experiencia del Cuzco en Un cuento extraño, provocando en el lector una evocación viva percibiendo lo esencial de ese lugar. Identificamos a cierta persona o a un suceso en específico que resulta bastante peculiar e interesante de conocer. En este terreno, la realidad y la ficción cobran tintes de estar sucediendo al mismo tiempo, confundiéndose.

Repasamos al lado de Revueltas todas esas inquietudes que parecen colocarse en lo más profundo de su espíritu, que lo van encaminando casi naturalmente a ser alguien dedicado a la transformación de su entorno.

Su existencia ahora le parece un medio solamente para lograr un cambio real, pero sin dejar de lado la naturaleza del hombre. La destrucción, humillación y el sentido catastrófico del ser humano, define también su misterio como ente maravilloso.

A lo largo de sus memorias retoma personajes y hechos que trastocaron su visión de la realidad. Algunos de ellos son factores incidentes en su pensamiento posterior.

Desde el hecho de haber conocido la morgue a corta edad, hasta las vejaciones que sufrió de adolescente durante su detención en las Islas Marías, así como en las diversas cárceles; acontecimientos que no solamente caracterizaron su escritura, sino su propia manera de hacer las cosas, su manera de ser para con los demás.

La intención de Revueltas es invocar al pasado que explica sus razones. Para poseer un entendimiento entero de su obra es necesario, primero, entender su vida en términos de haber sido una provocación, no obstante, siempre en función de estar respondiendo a sus ideales, confesando en repetidas ocasiones su sentimiento de culpa, el deber para con los demás y su causa socialista. El lector puede tener una toma de conciencia del mundo que habitamos, el cual esencialmente, no es tan distinto al que le toca presenciar a nuestro escritor.

La escritura presenta a un narrador autodiegético y al mismo tiempo como testigo, su ethos muestra la importancia de su propia persona como actor principal, a veces decisivo en la conformación no sólo de su vida y la de sus hermanos. Revueltas se reconoce como el representante de una nueva posibilidad, atrayendo la atención hacia su persona como punto clave.

Su narración abarca episodios de carácter histórico donde él es parte importante del relato. Es el caso cuando recibe el nombramiento para viajar a la Unión Soviética como representante del partido comunista mexicano, encontrándose de cerca con Stalin y figuras representativas de la vida política de aquel tiempo.

Quiere ser recordado como un luchador incansable en contra de las instituciones y un rebelde por transgredir las normas como manifestación de su dolor por la miseria que constantemente lo aquejaba. Sus memorias revelan también, proyectos, sueños y expectativas de su juventud. Revueltas tuvo frente de sí, la decisión de entregarse a la indiferencia para olvidarse por completo de asuntos sociales y políticos, o entregarse a la causa que pocos tienen el valor de atender, escuchar desde dentro. Su deseo de contar es una pieza base en su vida, pues las verdaderas odiseas contadas en su caminar, nos transportan a los duros instantes de su lucha.

4.2 Consecuencias de una lucha sin tregua

La vida entera de José Revueltas fue una lucha. Este hombre en apariencia inquebrantable, de fuertes convicciones, movido por el ímpetu siempre juvenil sin importar su edad, inteligente y activo, tuvo también que padecer las consecuencias del combate.

Tales consecuencias no fueron sólo las que mermaron su salud y que finalmente le cobraron la mayor de las facturas, sino sus años de encierro y enfermedades provocadas en prisión en las condiciones de supervivencia a las que se vio forzado a enfrentar, fueron desgastando anímica y físicamente al escritor.

Los vicios de Revueltas generalmente jugaron en detrimento de su imagen pública. Además, el consumo de tabaco y alcohol contribuyeron en el agotamiento físico del cual se caracterizaron sus últimos años.

No es únicamente en el plano de la salud física que las huellas del combate se quedaron en Revueltas. Siendo un hombre inteligente y de convicciones concisas, lo tradujo en acciones, libró batallas en el campo intelectual y también espiritual. Fue un ferviente combatiente en contra del estado de las cosas que atrapan, sofocan la mente y el cuerpo; intentó luchar contra los defectos y obstáculos que no permiten disfrutar la vida. Aquella de la que tanto disfrutaba.

Revueltas luchó en una cruzada permanente contra lo que no permitía a los jóvenes ser jóvenes. Veía a la gente sumida en la pobreza sin tener tranquilidad, a las personas atrapadas en sociedades desiguales sin poder acceder a la felicidad derivada del simple hecho de estar vivos.

Pareciera que hubiera dos Revueltas, uno que imprime optimismo y alegría en las acciones, metas y proyectos. Un hombre que viaja a la URSS en búsqueda de palpar la realidad que es felicidad, enfrentándose constantemente contra detractores y contra la falta de ánimo. El “otro” Revueltas, aquél hombre marchito, de culpas extendidas, que decae ante el dogmatismo inútil. Son contradicciones que le hacen cuestionar el sentido de su lucha, limitan el fin de la escritura a un mero acto de supervivencia y no a las posibilidades transformadoras de ésta.

El paso doloroso, entre esas representaciones opuestas del mismo hombre, no son más que la huella de la vida. Lo que rompe con esta gris ilusión es saber que se trata del mismo hombre, quien al final no finca todo en su conocimiento sino que va más allá de lo que puede y debe. Deposita su fe en lo que ha hecho y por lo que ha luchado, a pesar de las heridas, sigue siendo una lucha justa. Su lucha es al final una prueba de fe.

Sin embargo, es precisamente este aspecto sumamente humano lo que se devela a lo largo de sus cartas. El mismo José Revueltas se describe más allá de ser un escritor, ocupado en profundizar sobre el humano como sinónimo de destrucción que experimenta desde una perspectiva muy cercana. Se abandona al caos y la desesperanza.

Los espacios que aborda su escritura, poseen un trasfondo que nos sitúa de lleno en

contexto, con personajes con quienes mantiene una relación cercana y que en su mayoría son relevantes para su lucha. Los son en primer estancia, para desarrollar una opinión sobre su propio actuar. Estas memorias resultan en sí mismas, expresiones históricas de alguna coyuntura, con lo que comparte experiencias bastantes interesantes en sus viajes de trabajo

y cómo militante.

Para Revueltas, el hecho de que existan precisiones puntuales sobre aparentes nimiedades, tuvo particular importancia. Había una preocupación muy particular por referir adecuadamente acontecimientos, sentimientos e incluso instrucciones, aunque sólo fuera para hacerlo del conocimiento de su esposa o su hermana a través de una carta.

Lo mismo sucedía cuando se veía obligado a externar una justificación debido a sus continuos emborrachamientos que afectaban su desempeño dentro del partido. Los intentos por tratar de comprender o justificarse, ocurrían al tiempo de su divorcio con Olivia, como otras tantas dudas y traspiés presentadas a lo largo de su vida.

Lo anterior va evocando, precisamente, imágenes en el lector, enriqueciéndose de

estas memorias por las diversas interconexiones que, debido al trabajo de recopilación y acomodo de textos originales, realizado por Andrea Revueltas y Phillippe Cheron, remiten

a artículos específicos, crónicas o ensayos que dan cuenta de una realidad que se hace

tangible. El adecuado modelo en que se presentan las memorias de Revueltas, favorece los estudios que abonan a la comprensión acerca de su literatura, es posible aproximarse al sentido de su obra. Ayuda a conocer los motivos que lo impulsaron a seguir luchando tanto de manera intelectual como físicamente, aún con el cuerpo ensangrentado.

Aunque las memorias de Revueltas no parecen constituir un texto donde justifique sus actos y sus decisiones, al final sus memorias sí se convierten en un acto confesional. A pesar de haber recalcado a lo largo de las mismas que su deseo jamás era castigarse o humillarse, a menudo se encuentran plasmados sentimientos de culpa, ejemplificados por casos como el hecho de no estar cerca de su familia y permanecer en soledad a causa de sus inquietudes políticas. Además, en sus evocaciones se aboca a dar un testimonio de carácter crítico y auto-reflexivo sobre los acontecimientos históricos que vivió. Si lo retomamos como un personaje incisivo en la vida política tanto en el campo nacional como internacional, Revueltas se resignifica en la lectura de sus memorias.

4.3 El sufrimiento y el artista

Revueltas tras haber vivido una vida perturbada por el entorno social, nos lleva de la mano para mostrarnos como logró volcar su consternación por el desorden para convertirlo en orden. Quería transformar sueños en realidades tangibles por medio del conocimiento, para ayudar aunque sea de forma mínima, pero se repite que jamás inútilmente.

Asimismo, podemos encontrar a lo largo de sus cartas, un constante sustento argumentativo cuando se sentía incomprendido o retado. José Revueltas se mostraba como un hombre culto, casi erudito, su discurso se ve notablemente permeado por muchos otros escritores, generando un mosaico de lecturas como bien deja entrever a lo largo de sus escritos.

La extensión de sus cartas, y en ocasiones, la mención de las condiciones en que las generaba también forma parte fundamental de su mensaje. Sus cartas son una muestra de sus relaciones de amor-afecto que revelan que, a pesar de su ausencia, estaba presente en el espacio donde él sentía hacer mas falta, asumiendo siempre las consecuencias de sus actos en su intento por ser coherente. Un ejemplo se localiza en el siguiente fragmento: “aquella voz suplicante y desesperada, que no deseaba irse de mi lado… me asalta una ira insensata”. Heridas de los otros le afectaban directamente, por ser similares y compartirlas en el mismo tiempo.

Sus cartas son una invitación directa a convertirse en parte de ese cambio, enriqueciéndonos con sus argumentos e incitándonos a ser curiosos, no únicamente de los libros, sino de la propia vida.

Con Las evocaciones requeridas, José Revueltas nos da cuenta de sus reflexiones, descripciones, experiencias sobre la condición humana y las condiciones de vida en las que se ve expuesto. Por medio de sus dotes literarias, de la excelsa y puntillosa memoria de la cual es poseedor, y de las cuales hace gala, prepara una narración donde ubica a un individuo en el entorno específico del que no sólo es un mudo testigo, sino agente transformador, un artista, pero ante todo, un ser humano con todas sus contradicciones.

El padecimiento angustioso de encontrarse lejos de su familia, hermanas, esposa e hijos lo encaminaron e depresiones severas, sumiéndolo en estados de ánimo apegados al sufrimiento, algo para él requerido como artista. Se trata de la materia prima de su arte, de su quehacer periodístico y literario. Pensaba que era el único modo de acercarse a la verdad esencial de la vida.

Al estar preso Revueltas comprendió a cabalidad el valor de la libertad y la vida, sabía que de ningún otro modo era posible aprehender esos valores. Como artista que se asumía, conocer el lado oscuro de la realidad era una tarea honorablemente trágica, un sacrificio necesario que contribuye a la construcción de una sociedad sólida a través del ejemplo, en este caso, a través de sí mismo.

Su vocación estaba volcada en la obligación histórica de ser un escritor dedicado a decir la verdad, manteniéndose permanentemente informado. A su parecer el silencio y la ignorancia sólo nos convierten en cómplices. Él rompe con esos silencios y profana lo sagrado por medio de la palabra inteligente pronunciada en el momento adecuado.

El paso para lograr ser artista lo confina. Fue un hombre solitario, que se ahogaba en una individualidad fatídica para incorporar esos elementos imprescindibles a lo que visualizaba como inexorablemente fatídico, compone así la totalidad de su obra.

Los hechos más significativos de su vida a lo largo de sus notas se muestran con toda su calidad literaria. A pesar de ser escritos espontáneos, siguen estando dotados de un estilo propio, de empeño constante por registrar con exactitud su pensamiento, sin dejar de lado sus sentimientos y hasta recuerdos significativos de una calle, un viaje, un colega.

En ocasiones las situaciones triviales se tornan interesantes cuando las vemos plasmadas en un cuento o en una novela, trata de observar a detalle el trabajo profesional del escritor, un proceso nada sencillo. Escribir con honestidad implica adentrarse a los intersticios del corazón, ahí donde habita la verdad del ser humano. Esta verdad legitima el resultado de su escritura que debe ser escuchada.

Sus memorias plasman rasgos esenciales de su quehacer como profesional en las letras, la política, el cine, demostrando ser un trabajador incansable, comprometido en múltiples responsabilidades a veces difíciles de cumplir.

Hay una intensa lucha de Revueltas por superarse por medio de la educación, incluso autodidacta; un impulso que brota desde dentro y a la vez por una realidad agónica. El mismo Revueltas, en su afán por convertirse en un ser ilustrado, se acepta estudiante, no decae en el intento y lo es para toda su vida.

Por ello es preciso compartir, además, su experiencia a lado de sus hermanos, debido a que éstos representan una clave sociohistórica para México. Culturalmente hay mucho que decir al respecto, siendo así que adquiere pertinencia hablar de su familia, destacándola como agentes de cambio en su tiempo.

El espíritu literario de José Revueltas que reluce en la capacidad de evocar ideas estéticas sobre momentos y lugares ominosos tornados en brillantes. La capacidad como creador literario de Revueltas crea interconexiones entre ellos. A través de historias y ambientes, recoge el material imprescindible para su escritura.

En esta tónica es posible ver cómo recurre siempre a reflexiones sobre la vida y la muerte o el mal gobierno; explica paso a paso la conformación casi detallada de sus novelas, ensayos y crónicas recogidas en diversos libros que al consultarlos con las referencias personales de Revueltas ofrece un significado relacionado con la concepción de la obra, del desarrollo y hasta la culminación de la misma.

La pureza” en la escritura se obtenía naturalmente, según Revueltas, con el conocimiento ganado a partir de experiencias desagradables, pero completamente edificante; algo que era desconocido e insospechado por la mayoría de los intelectuales, quienes al parecer de Revueltas, se volcaban en la ortodoxia cegadora, muy limitada por formas demasiado superficiales en sus obras.

El método autodidacta que Revueltas lleva a cabo, se ajusta como una opción para librarse del yugo dogmático del sistema imperante según su perspectiva. Aunada esta idea al sufrimiento, el proceder de Revueltas logra adecuarse con su premisa de ser un espíritu en constante renovación.

Le permite enmendar lo que concebía como sus errores humanos, lo cual solo se lograba a través de un ejercicio crítico. Encontraba remedio a veces por medio de la curiosidad, por ejemplo, al averiguar un poco más sobre algún acontecimiento o teoría que despertó su interés.

Retoma a su manera el control personal, lógico y razonable de su quehacer. Se aleja de expresar concepciones religiosas. Lo veía a través de la siguiente frase: Dios existe en el hombre, no existe fuera.

Revueltas sufre la desdicha de presenciar episodios de brutalidad propios de la condición humana. Durante su estadía en la cárcel, la compara con los barrios pobres de Latinoamérica, lugares caracterizados por la violencia; conoce el submundo de la droga y la perversión sexual.

Eso fue algo que Revueltas atestiguó en el rostro de cada alma desamparada con las que se cruzó a través de su tortuoso camino. Lo cual le reveló la angustia de la existencia, el resentimiento ante la justicia no lograda. Al mismo tiempo, algunas personas traducen estos actos inauditos en venganza, atentando a desaparecer la poca bondad en sus corazones. O por el contrario, los lleva a la completa inacción desperdiciando inútilmente mejores destinos.

Esas imágenes acudían a su mente cuando escuchaba a Luis Spota, quien le leía a Revueltas su nueva novela durante un viaje a Perú. Revueltas percibía la falta de sufrimiento autentico en ésta. Expresa su animadversión al recalcarle que su literatura no tenía un compromiso en primer término con él mismo, y por ende ante sus lectores. Luis Spota se encontraba alejado de esa concepción. Revueltas se refería a un aspecto que solo poseen según él, los verdaderos artistas. Esa carencia inadvertida por parte de Spota era necesario cubrirla con la firme obligación de resentirla para aprehenderla.

Ser escritor es realizar un ejercicio de entendimiento no sólo entre semejantes en una relación de otredad, sino también de comunión con el mundo. Por el contrario, Revueltas percibe un acto de correspondencia, cuando esperando la muerte de su madre, se encuentra llorando en medio de una plaza pública, llena de espectadores del sufrimiento.

Se vuelca en un reclamo desesperado con el cual se siente rechazado al exhibirse bajo el influjo cruel de la tristeza. Una desgracia irreversible lo orilló a recorrer un nivel interno nuevo para él, abriendo la puerta a ideas que le avisaban el surgimiento de otro yo. No se trataba de un avanzar, retroceder o evolucionar, se le revela como un cambio paradigmático en su pensamiento.

Revueltas expresa su pesar por haber dedicado tiempo valioso a una literatura que parecía perderse en el vacío eterno del olvido y la indiferencia, en vez de haberlo compartirlo, por ejemplo, con su madre.

Sentimiento parecido pudo haberle ocurrido cuando presenció la lenta partida de su hermano Silvestre, un genio que desbordaba de dolor. Estado que revueltas experimentó por sentirse abandonado, al despedirse de ese hombre tan necesario en virtud de que fue para él aquel guía espiritual, una figura modeladora de su persona.

La muerte se coloca como una referencia personal en la narrativa de Revueltas. Reflexiona sobre la inesperada inexistencia del ser humano en la realidad, pero también como una forma de libertad, es escapar al sufrimiento y el dolor. Define la vida misma como un tránsito sinuoso, pero intrigante de experimentar, que despierta un ánimo de enfrentarlo.

Es por eso, que percibe la existencia humana, en particular, como una forma de agonía. Lo plasma dentro de sus cuentos y novelas con metáforas empeñadas por develarnos la importancia de cada acción emprendida con todo lo que conlleva.

Revueltas rescata el ambiente que se vive cuando un ser humano está en agonía de muerte. Revive en sus letras el sentimiento de pérdida que se experimenta y profundiza el sentimiento de impotencia de aquel quien está terminando inconclusamente su vida.

Tal vez, cuando José Revueltas ve morir a su hermano Silvestre en Enero de 1940, un pilar muy importante en su vida, se ve ahora a la deriva, en un estado casi de orfandad. Situación que se ve reflejada en la semblanza que realiza de su hermano en el segundo tomo de sus evocaciones requeridas.

Definitivamente, expresa este sentimiento de pérdida irrecuperable, dejando únicamente el silencio, a veces el miedo muy presente. Un silencio muy grande si tomamos en cuenta la representatividad de Silvestre como el hermano padre de José, casi un maestro. Al mismo tiempo, es el músico inacabado, representante de un movimiento musical en México, con obras pendientes. Un ser humano lleno de significados para Revueltas.

La muerte lo lleva a reflexionar sobre las que son terribles y sufridas. Se refiere a moribundos deseosos de alejarse para siempre de su dolor insoportable, el suceso esperado impacientemente por todos quienes también agonizan con él durante sus últimos minutos, horas, años, donde no existe el silencio sino hasta el momento de encontrar una aceptación por ambas partes.

4.4 La cárcel como espacio literario

La cárcel fue el inicio de las experiencias literarias que dieron fuerza a la obra de Revueltas, pareciera ser también la marca final que abarcó su vida. Un lugar por demás significativo, repleto de detalles llevados desde la tristeza más profunda y, hasta el otro extremo, hasta el borde de la alegría más inmensa.

ciertas

fijaciones, casi obsesivas. La cárcel es el referente obligado de los momentos más espantosos que dieron paso al gran tema desarrollado por Revueltas.

Un lugar donde se

germinaron algunos

miedos,

fobias

pero también

El hecho de haber destacado reiteradamente, como un lento castigo, los aspectos más abominables de la prisión, nos da la sensación de que pasó casi su vida entera en ella. Pero sabemos que su encierro “no duró ni siquiera la mitad [de su vida] como algunos periodistas pudieron escribirlo… solo cuatro años y medio en total”(Cheron, 2003:28). Es decir, el tiempo suficiente para dar cuenta de todas esa sensaciones que son consecuencia de un encierro tortuoso, un encierro que no lastima el cuerpo, sino que acongoja el alma, pretende destruir un ímpetu.

Magnífica e inexplicablemente, para Revueltas el efecto fue contrario. Ese encaminamiento para conocer un lugar extraño entre la vida y la muerte, lo irracional en contraposición con lo racional, constituye por sí mismo una motivación maravillosa, casi mágica, reveladora.

Incluso, observa esas facetas benéficas de la soledad, pero sobretodo del encierro:

posibilidades de mantenerse activo, leyendo, reflexionando sobre cualquier revista, libros y más objetos proveedores de conocimiento. Es también el espacio para crear, considerando el aprisionamiento como una especie de beca que le permitía estar en consonancia consigo mismo, con los demás, e inclusive le permitía estar más cerca del mundo entero.

Para Revueltas, haber sido preso político dotaba de un emblema heroico y signo de alianza fraterna. A diferencia de aquel reo condenado por cometer delitos impunemente, él estaba ocupando el lugar de su libertad y sus afectos. En sus inicios, acceder al partido comunista durante la época de su tiempo, implicaba demostrar con hechos una disposición incondicional de camaradería y compromiso con la lucha socialista. La única forma en que pudo lograrlo, desde el principio y hasta el final de sus días, fue permanecer encarcelado. Una condición reivindicadora, sumamente dotadora de credibilidad.

Durante ese paso, de ser un simple revolucionario a un luchador en toda la extensión, visitó lugares plagados de realidad. Conoció de cerca al hombre desnudo, el verdadero miedo, la oscuridad sombría.

El eco de las voces atormentadas en la cárcel y que resonaban en su pensamiento, lejos ser una existencia perdida, abandonada, fueron estimulo para no caer en el fracaso de una muerte anónima. El encierro puede ser una forma de anulación, de separación que busca destruir a pesar del discurso carcelario que propone readaptar. En cambio, para el hombre de ideas el mismo encierro resultaba peligroso porque precisamente era el lugar idóneo donde se podía pensar con claridad.

El encierro mismo contiene implicaciones de soledad que eran volcadas en la productividad más fértil. Para muchos era sorprendente, antinatural, en contra de toda lógica. Revueltas era un hombre carismático, siempre recurriendo de manera irónica a sus horas de apando. Es verdad que tampoco negó la gran dicha de sentirse libre y mirar el mundo abierto ante sí. Una sensación exponencialmente comparable a la del acto amoroso.

No hay contrariedad. Se trata de una aceptación amable de su destino incontrolable, de su ansiedad por convertirse en un ejemplo insoslayable en la construcción de hombres capaces de resistir, de ser comprometidos en colectividad desde la propia voluntad individual.

La paradoja se constituye a partir de la libertad creativa generada y ceñida a la prisión. Con marcas de encierro se da pie a la creación en José Revueltas. La sensación asfixiante y claustrofóbica de las celdas se plasma en su literatura con la elocuencia ejemplar de Los muros de agua. Explorando atmosferas recónditas que habitan en la obscuridad y reducidos, prácticamente a nulos paisajes; como ocurre en El luto humano.

Aunque el encierro se hace elocuente en su última reclusión, tras los tristemente recordados eventos de octubre de 1968, cuando la persecución lleva a Revueltas a la mítica y sombría prisión de Lecumberri.

El apando pareciera el epítome de su experiencia carcelaria, en el también llamado palacio negro. A pesar de ello, tal vez sea posible encontrar una resistencia por liberal sus recuerdos, maquilladondolós por la ficción, estetizados en su narrativa. Probablemente, como intuía Phillippe Cheron, no será posible acceder a sus pesadillas tan tremendas que le arrancaba la tranquilidad de sus noches, y que su esposa María Teresa atestiguó impotente.

Sus experiencias le permiten, no sólo comprender el trasfondo de aquel comportamiento anti racional vivido en las cárceles, sino también se presentan como un testimonio vivo, denunciando las injusticias de un sistema opresor.

El sentir la reclusión o el exilio, encontrarse lejos de sus familiares, esposa e hijos y experimentar el calvario de las enfermedades, inclusive comprender la propia muerte como un acontecimiento ineludible, lo llevan a aproximarse al sentido de la vida pero al mismo tiempo lo de la tragedia humana. Todo esto también como consecuencia, de la pérdida de su hermano Silvestre, el pilar de sus creencias y sostén moral.

Finalmente, la prisión y el encierro se convierten en metáforas. La prisión puede ser nuestro propio cuerpo, el vientre materno. Nuestros atavismos religiosos o ideológicos nos atan a creencias, cuyos efectos nos indica que todos somos prisioneros en algún momentos de nuestras vidas.

En la obra de Revueltas la constante idea del encierro se reconfigura como el espacio donde la salvación puede ser encontrada. El tratamiento encierro físico es el pretexto para plantear la liberación del ser.

La muerte es expuesta así, como la conclusión a la cual quedamos reducidos y donde podemos encontrar el verdadero sentido de vivir. Su pensamiento se ve plagado de reflexiones, narraciones y crónicas que destacan los claroscuros de su existencia.

Ubicado en el relato de su propia vida, José Revueltas se hace presente lo que se vuelven crónicas de un mundo que se revela ante sus ojos, otra dimensión de la realidad. Esas líneas divisorias, trazadas con formas literales y metafóricas se vuelven elementos difíciles de evitar en la pluma de un autor mexicano, representante de uno de los movimientos sociales más grandes de México como lo fue el estudiantil de 1968. Él no fue el escritor que se imagina detrás de un escritorio con libros alrededor pensando en su próxima novela. Revueltas estuvo en la prisión de Lecumberri respondiendo, a través del sufrimiento y la muerte prematura, una solidaridad a la que estaba dispuesto a someterse como camarada.

CONCLUSIONES

La construcción discursiva de sí mismo plasmada que José Revueltas en Las evocaciones requeridas, obedece a la intención de reivindicar su imagen, ya que se sabía incomprendido. Aunque siempre asumió la responsabilidad de sus actos, estaba consciente de la relevancia de sus acciones para luchar por sus ideales, pero al mismo tiempo de las consecuencias de ellas. El camino que toma con la intención de llegar a dicha reivindicación, se da a través de la explicación de sus acciones y argumentando sus ideas, sin dejar de lado sus sentimientos encontrados en torno a toda acción emprendida por él.

En la escritura de Revueltas detectamos rasgos propios de su personalidad, tales como la búsqueda de justicia y de transformación social, que aunque se manifiestan explícitamente en la postura política que siempre abanderó, aparecen en forma de planteamientos sobre el deber ser que encontramos de manera discreta pero recurrente, en muchas de las reflexiones que comparte por medio de cartas y memorias.

José Revueltas es por principio de cuentas, un hombre lleno de dogmas lo cual crea diversos problemas para él. Por un lado, al suscribirse al pensamiento marxista, intenta echar a un lado la religión que, con tanta intensidad e insistencia, formó parte de su infancia. La construcción discursiva que explícitamente hace de sí, es de un hombre con ideales que van tras el perfeccionamiento del hombre y la sociedad, en el cual la religión es una traba para conseguir la libertad.

Hay una aparente contradicción cuando implícitamente presenta diversas imágenes y conceptos que nos llevan a entenderlo como alguien con una visión particular de la religión. Mucho más lejos que eso, nos permite entender que siempre siguió una lucha con una entrega fervorosa, cuya dimensión sólo es comparable con la de un mártir.

Es precisamente en esta imagen que reposa la idea que mejor describe a Revueltas, ya que es un hombre que si bien fue víctima, acepta el dolor, el tormento, buscando redimirse a través de este. Sabe su finalidad que es, incluso, superior a sí mismo y resulta ejemplar.

La otra cara anti dogmática de Revueltas queda manifiesta cuando rechaza el manejo de los miembros del PCM, ya que jamás reniega de su filiación, sino de cómo fallan los que debieran actuar ejemplarmente para alcanzar las metas revolucionarias. El enorme peso que cargar sobre sus hombros para demostrar la valía y la disposición, siempre inhabitaron en su ser tiene diversos costos en lo personal para sí. Él se mostró reacio a actuar de modo incorrecto, lo cual sustentó en la actitud crítica que siempre lo caracterizó.

Como hemos visto, la culpa es un sentimiento permanente en Revueltas por no poder cumplir con las expectativas de sus seres queridos que siempre fueron importantes en esa faceta afectiva, que muchas veces no concordaban con sus metas y esto detonaba episodios de dolor interno.

La escritura es el medio único que brinda equilibrio y salida a las más profundas inquietudes, molestias y esperanzas de Revueltas quien difícilmente podría alejar una de la otra las distintas facetas que componían su ser.

En cambio, las empató perfectamente y muy a su pesar, como un hombre de principios, con una visión definida de lo que el hombre, la sociedad, el arte y en general la vida, deben ser. En dichos documentos y con esa escritura casi críptica, es en donde habita el hombre aguerrido, apasionado, atormentado y muy humano, cuyos extremos son los que han creado una especie de leyenda que no siempre deja en justa posición la imagen de Revueltas. Sin lugar a duda, leer y analizar Las evocaciones requeridas con el suficiente detenimiento, permite redimensionar a este gran personaje a partir de lo que él mismo nos ha legado con su testimonio.

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MEMORIAS

ANEXOS: CUADRO GENERAL DE CATEGORÍAS DE ANÁLISIS

JOSÉ REVUELTAS: LAS EVOCACIONES REQUERIDAS

TOMO I

CUADRO GENERAL DE CATEGORÍAS DE ANÁLISIS

PRIMERA ETAPA (1914-1937) Págs. 37-133

Apartado I. Memorias Publicadas.

Apartado II. Memorias Publicadas.

Hacia las Islas Marías

Cartas

VISIÓN ESCRITOR/NOVELISTA/PERIODISTA

El género de la memoria

El novelista y el acto de escribir

Pienso que ninguno de los escritores tuvo jamás el propósito de incurrir en ellas… debió presentárseles la presencia imprevista, no buscada ni apetecida… de someterse… pese a no haber catalogado nunca una obra semejante en el plan de su producción literaria. (p.37) En lo que a estas memorias se refiere… no hubo imperativo alguno sino una preferencia personal de mi parte. Escribo, entonces: evocaciones desagradables. Las incito sin miedo, pero con desazón e incomodidad.

(p.40)

El novelista se entrega a la causa de crear mundos imaginarios… su propia vida no obedece sino al exclusivo propósito del hallazgo de experiencias literarias. (p.37) El novelista creo- desdeña escribir sus memorias y no se las propone como obra aparte por considerarlo un dispendio insensato, el derroche de una materia prima… destinada ante todo, a evocar un existir en absoluto no biográfico -y hasta anonadadoramente impersonal. (p.38) Fracaso, advertido a tiempo… de un artículo por semana y una columna diaria… para mi era endiabladamente más difícil… que cualquier otra

el trabajo no resultaba a mi gusto, en virtud de la falta de tiempo (p.38-39)

cosa

VISIÓN PERSONAL

   

El género de la memoria

 

Relatos, recuerdos, evocaciones desagradables.

 

MEMORIAS

Ignoro si para los espíritus aviesos y malintencionados… me defina mucho más de lo que yo mismo pienso. Incluso es muy probable

El bochornoso recuerdo de una impertinencia juvenil contra una persona intachable [General Francisco J. Múgica], que de ningún modo la merecía. (p40) Yo no me curaba de esta actitud insensata… mi atolondrada impertinencia, cuyo recuerdo todavía hoy me resulta enojoso y lamentable. (p.41)

que

Ir a lo más humano de nuestro propio ser… también a lo no humano o antihumano que nuestro ser lleva implícito… nos está

así sea. (p.44)

Me

veo

a

mi

mismo,

a

la

distancia,

como

un

jovenzuelo petulante

y

provocador,

engreído;

el

permitido decirlo todo, menos faltar

típico

joven

comunista

deformado

por

la

a

la verdad con verdades

autosuficiencia,

la

vanidad

y

la

olímpica

incompletas o con verdades enajenadas al martirio. (p.48) Rechazo cualquier automatismo, cualquier pérdida de la conciencia, cualquier maquinación que trate de apartar al espíritu de su vigilia, y ahora parece que comienzo a comprender la forma en que deben escribirse unas memorias verdaderas. (p.48) Elijo el terreno donde encuentre la libertad de no humillarme ni humillar lo humano: ninguna clase de confesiones, al estilo de la sádica y masoquista contricción católica. (p.48) Las presentes memorias: intentarán ser una verdadera profanación de todo lo que yo reconstruya y mire de mis recuerdos y de mi vida… Recuerdos liberados, humanizados.

(p.48)

desconsideración hacia todo lo que sus ideas y las tres o cuatro fórmulas esquemáticas, mal comprendidas de un marxismo menos que superficial , en las que cifra toda su concepción del mundo, y para lo que cree ya no necesitar ningún otro trato ni

relaciones comprensivas y humanas con nadie que se encuentre más allá del círculo de sus camaradas, a su vez no muy diferentes a él, se supone… todo sea dicho en mi descargo. (p.41-42)

Mi

conducta no obedece sino a la forma “justa” en

que debe conducirse un joven proletario ante un

ministro burgués… un estúpido joven proletario.

 

(p.42)

Ese

joven sectario. (p.43)

Por redículo y no por otra cosa yo me había

conducido con tan insigne torpeza y tan irritable petulancia… lo que castigo, así sea a destiempo, con el hecho de haberla contado. (p.44)

La

casa… de la avenida Uruguay, donde entonces

vivíamos y en cuyos bajos estaba la importante negociación de abarrotes de la familia, bajo el giro de José Revueltas, Sucesora (abreviado Sucra, cosa que siempre me causo desconcierto e incomodidad).

(p.51)

 

La

merced tiene perfiles muy acusados para mí por la

capacidad que me atribuyen, según ellas (sus hermanas), de conservar en la memoria los detalles más minúsculos de acontecimientos lejanos. (p. 52)

Mi

Du Côté de chez Swann que era algo como “Del

lado del colegio Alemán y la colonia roma… es la visión que tengo de la vida y las cosas de aquellos años… un sitio que ocupa determinado lugar en nuestras existencias de un modo físico y a la vez emotivo… asumo la atmósfera y mis sentimientos… me coloco de lado del colegio Alemán… en un extremo la colonia Roma y en el opuesto, la Merced, mientras al centro queda el colegio. (p.53) Las calles de la colonia de los Doctores, me infundía una vaga sensación de angustia; era para mí un mundo sórdido y amenazante, lleno de indefinidas y turbias acechanzas… yo desconocía en absoluto y que me causó una impresión incierta, contradictora entre seductora y desagradable. Me asustaba y me

infundía un malestar extraño el ambiente brutal… se nos prevenía por considerarse de muy mal gusto.

 

(p.55)

(Visita a la morgue) Mis impresiones son harto singulares. Horror, ante todo… un aturdimiento… una amnesia me aisla, me insensibiliza y me permite examinar con ávida exactitud todos los detalles. Un aspecto… provoca en mí espíritu un sufrimiento

   

agudo, sin consuelo una sensación de atrocidad y crimen, en que apenas puedo contener los sollozos

que

se agolpan en mi pecho… Es otra puerta que en

mi infancia había forzado con inconsciente audacia

para

encontrarme de pronto con la muerte… nuestro

mundo “de este lado” parecía ser cosa aparte un mundo sólido, seguro. (p57-58) Frases que me intrigaban de un modo extraordinario

y

tras de las que yo veía situaciones y hechos de lo

más extravagantes. (p.58) La limpieza de las ciudades revela la cultura de sus habitantes. Coopere usted con el H. Ayuntamiento. La primera parte no ofrecía mayores problemas para

mi

obstinación discursiva… Me era imposible

obtener ninguna conclusión (de la segunda parte) satisfactoria de la complejidad de nociones de tal propaganda… parecidos tropiezos analíticos me ocurrían al dilucidar significaciones de (frases, dichos, expresiones…) Empero, no descansaba, hasta haber llegado por cuenta propia, a una idea con la cual estar conforme. (p.59) Sabinas Hidalgo: yo olvidé un poco mi carácter de

citadino, incorporándome a todo lo que hacen, dicen

y

gustan estas buenas gentes norteñas… yo anduve

en la de dar y recibir, encantado de la vida. (p.69-70)

CARTAS

A Olivia: Me he encontrado… en una curiosa especie de crisis sentimental… a pesar de todo tendré siempre la suficiente juventud de espíritu para no decepcionarme nunca. (p.108) Sentí nuevas fuerzas y un gran entusiasmo por el trabajo. Escribí hasta las doce de la noche. Habría podido hacerlo hasta el día siguiente, pero el ruido de la máquina, molestaba a mi familia… hasta la idea de comer me molesta, porque significa de todos modos una pérdida de tiempo. (p.109) Hoy la tarde estaba gris. Creo que no había circunstancias exteriores para producir alegría. ¡Pero sin embargo, a mi me pareció todo tan alegre, tan maravilloso! ¡Que formidable es el amor! (p.110) No pienses que he dejado de estudiar. Nada Me he entregado con verdadera pasión.

Andreiev deprime, a pesar de todo. He leído sus novelas. Muchas. Siempre lo creí un atormentado y amargado. Me parece que tiene mucho de mi hermano Fermín, tan doloroso… (p.110)

VISIÓN IDEOLÓGICA/POLÍTICA/INTELECTUAL

 

Relatos, recuerdos, evocaciones desagradables.

 

Anotaciones

 

MEMORIAS

Islas Marías: Me han soltado libre, esto no me causa la menor alegría… me siento vacío, sin fuerzas, sin nada por dentro, con la maldita fiebre del paludismo que no me deja otro deseo que el de echarme en cualquier sitio… me han arrojado… igual que… un saco de basura pestilente… como a un costal de basura… sudoroso y pegajoso… y los pies me huelen mal a un grado insoportable. (p.45) Me apoyo en una pared con los ojos cerrados, débil en tal forma que siento correr, sin darme cuenta, unas lágrimas por mis mejillas. Corren porque sí, nada más porque ni siquiera en los ojos tengo fuerzas. (p.46) Sin que yo me diera cuenta, adiviné el origen de la confianza que me habían brindado: daban por seguro que yo me iba a morir de un momento a otro. (p.46)

A la JSUM:

No

añado otros detalles, otras escenas reales que

ocurrieron: me resulta muy penoso al mismo tiempo

que

me asalta una ira insensata. (p.47)

 

Abandonarse a la incitación de recuerdos en estado salvaje… en lugar de iluminarlas con la recreación y la autocrítica imaginativas, sólo nos conduce a la gratitud nihilista o a la flagelación. (p.47)

Motín del Zócalo: Aparecen incitaciones que inclinan mi curiosidad, con manifiesta predilección, hacia un mundo apasionante… que insinúa su presencia espiritual con inquietas preguntas, para

las

que nadie me da una respuesta adecuada a lo que

yo quisiera oír. (p.61)

 
 

Reconozco que mi trabajo es individualista y anárquico. Que no he podido entender como realizar un trabajo colectivo… Otro de mis errores es el de que en ocasiones adolezco de períodos de pasividad y negligencia. (p.131)

NOTAS

 

EN

LA CÁRCEL, HACIA ISLAS MARÍAS.

 

Pude leer versos de Juán Ramón Jiménez. Después de alimentarme con recortes de periódicos encontrados al acaso, y letreros, por lo regular obscenos, de las paredes de mi celda… vino… como un oasis en el desierto de mi falta de lectura.

(p.71)

 

Mi

mente corría, vagabunda e irreductible, en cien

mil

direcciones. Me preocupaba con particularidad

el destino de la huelga de obreros agrícolas… si

habría sido reprimida con la brutalidad acostumbrada. (p.75)

Sentíamos

la

necesidad

de

aprehender

aquel

   

instante, de eternizarlo, pensando que después estaríamos muy lejos, muy alejados, muertos en vida, cometidos a insultos y bajezas… Un poco más experimentado, yo descubría claramente los propósitos del gobierno, aunque lo confieso, por momentos me desconcerté y no pude colegir con seguridad cual sería el resultado de la manera como nos trataban. (p.78)

La idea central… no era la de emprender la fuga, sino la muy inocente de poder… rascarse las partes tan duramente ofendidas por los bichos… para tranquilizar nuestro pobre cuerpo en quien se cebaban cruelmente el gobierno y los asquerosos piojos en fraternal y sólido frente único contra cuatro representante del proletariado. (p. 79-80) Uno piensa siempre en su lejano país: el mío, cubierto de indígenas dolorosos, de ignorancia, de miseria humana… Hay que darse cuenta de la emoción profunda y enaltecedora que tal cosa significa, la idea, lo que sólo era un librito, discursos, manifiestos, cárceles. Hoy, vida, jóvenes, un país. Por eso observamos todo, todo lo vemos trascendental, aludiendo a la transformación definitiva. Quizá nos equivoquemos en algunas cosas, pues en todas partes hay errores… ésta equivocación, no afecta la inmensa luz que sale de un corazón soviético. (p.100)

DESDE LA URSS

Yo, con mi cuerpo de fauno, desmedrado, me desposeo de todos los prejuicios, de toda nuestra pobre educación, y desnudo me arrojo al agua fría.

(p.101)

La mañana esta gris. Y este es Moscú, y los últimos minutos de Moscú. Olvido México por estos instantes. Siento, ya en el automóvil, al ver partir las calles a mi lado, que algo mío se queda… una estatua de Lenin cuya silueta se destaca en la niebla, en lo gris, en los triste de nuestros corazones.

(p.103)

CARTAS

Srita. Esperanza Jiménez. Me encuentro en buen estado de salud, que es la máxima aspiración que puede tenerse en presidio.

 

(p.93)

A Olivia:

Ten siempre un espíritu práctico y resuelto. Ésta es la condición de un joven comunista. (p.114)

¿Los jóvenes? Muy buenos. Emotivos, poetas y sinceros. Los quiero mucho. Como todos nosotros, viven
¿Los jóvenes? Muy buenos. Emotivos, poetas y sinceros. Los quiero mucho. Como todos nosotros, viven

¿Los jóvenes? Muy buenos. Emotivos, poetas y sinceros. Los quiero mucho. Como todos nosotros, viven en una turbulencia, de luchas interiores, de triunfos y de derrotas. ¿Por qué seremos así? Ojala lo seamos así toda las vida.

(p.124)

de luchas interiores, de triunfos y de derrotas. ¿Por qué seremos así? Ojala lo seamos así
de luchas interiores, de triunfos y de derrotas. ¿Por qué seremos así? Ojala lo seamos así

SEGUNDA ETAPA (1938-1943) Págs. 134-243 Cartas a Olivia (su primera esposa) Notas (Muerte de su madre) Diario

VISIÓN DEL ESCRITOR

El acto de escribir

NOTAS

[Esperando la muerte de su madre] Estoy escribiendo y ésa es mi manera de llorar. Odio la literatura. Yo solo he querido dar de gritos, gritar hasta quedar sordo, porque no quiero oír nada más, nada, ni el viento, ni la muerte.

(p.180)

CARTAS

A Olivia:

Ya voy a escribir desde la semana entrante. ¡Saldrá algo muy bueno, muy bueno! (p.150) [Biblioteca en Yucatán] Cuando di mi nombre el bibliotecario se asombró. “¿Entonces es usted José Revueltas? ¡Es un verdadero chiquillo! H leído todos sus artículos. Escribe tan simple y emocionadamente como Andreiev o Gorki”. Yo me inflé como un pavo. Naturalmente fue un exceso de emoción por parte del amable bibliotecario. (Ya no seré vanidoso, es muy malo y perjudica, y a veces me siento muy ancho, como si realmente hubiese hecho algo que valiera la pena. (p.162) Todo es un extremo sombrío y dramático. Lo único que lamento es que descuido mis demás actividades cuando escribo. Me posee una fiebre de tal naturaleza que no obro, ni actúo, ni pienso más que elaborando párrafos, capítulos, situaciones. (p.166) Apareció ante mis ojos con una evidencia terrible, es la infructuosa, estéril soledad del escritor mexicano que, sin demagogias, vive dando literalmente las espaldas a su pueblo. No se conoce a nuestro pueblo real, nuestro pueblo de lágrimas y, o unos hacen anécdota artesanal, colorista, como Rubén Romero, u otros pintan un pueblo folklórico, sin sentido, nada más pintoresco, cómo los López y Fuentes, Ferretis y demás burócratas. Nosotros tenemos el deber de escribir esa rabiosa novela mexicana sin tregua; hay que hacerla, como una aportación a la patética esperanza de nuestro proletariado y nuestros campesinos. Insisto que no hay que ver las cosas con colores dramáticos: “la vida es plana undívaga y abierta como el mar”. La vida es sencilla y hay que tener fe en ella, aspirando solo a ser fecundos y de eso dejar nuestra estela. (p.192) Nada de paseos. Hasta ahora. Más que nada se me trata como un líder revolucionario que a la vez fuese escritor. Se hará un gran mitin de masas en “mi honor”. Yo propuse que no desperdiciaran así a las masas. (p.203)

Al Partido, Comisión Nacional Juvenil:

[Sobre reporte de borrachera de Revueltas] Hoy me aparece con una gran evidencia que es estúpido publicar lo literario que uno escribe; es vanidoso y estúpido. Seguiré escribiendo sólo por una necesidad de expresión “íntima”, por decir cosas que no puede uno expresar con la

política. (p.185) Para un comunista es doloroso confesarlo… mi moral persona llego a un estado de peligroso quebrantamiento… consistía principalmente en crisis de adaptación… debió agregarse la incomodidad y desconfianza política hacia mi, en el seno del partido, provocan en mi ánimo, restándome alegría, optimismo y desenvoltura para el trabajo. (p.187)

[Viaje a Perú] No sé que impresión, en les he hecho a los intelectuales de Guayaquil. Ya sabes como es mi comportamiento: ni grandes palabras, ni grandes actitudes… No hay, en absoluto, el tipo de intelectual “puro” que padecemos en México. (p.222-223) Me siento muy pequeño, muy solo, muy torpe y temo tanto y tantas cosas, inmateriales, que no sabría decir… Ahora, no obstante, me siento más fuerte, ejercito mi voluntad, lucho contra mi mismo… Hago una vida ascética casi, de pura observación y trabajo. (p.238-239)

A veces me llega una tristeza profunda, terrible, y un deseo infinito de consuelo… para ponerme a llorar como un niño… por todo lo solo que me siento; por todo lo inadaptado; por como me hieren las cosas del mundo y por cómo siento una gran, una profunda desilusión. Necesito fuerzas para luchar. Lucharé. Pero ¡todo es tan terrible!. (p.240)

VISIÓN PERSONAL

Percepciones de si mismo

CARTAS

A Olivia:

Todavía no toco mis libros. Tengo mucha voluntad y fe, a pesar de todas las dificultades que puedan ofrecerse. (p.137) Yo en cambio soy un egoísta y un despreocupado. Me siento muy solo no solo en el sentido alto de la palabra, esto es, cuando uno esta consigo mismo, en comunión íntima cón su corazón - , sino en el sentido más tonto y angustioso, casi podemos decir, solo socialmente: sin amigos, quizá hasta rodeado de gentes hostiles… Cortés Tamayo se ha portado bien… pero vengo tan temeroso y con tal complejo de inferioridad, que temo haberle sido aburrido. En cuanto me estabilice se que la cosa será distinta para mi mismo. En cuanto ya esté en condiciones de poder estudiar y trabajar como lo deseo ya me sentiré nuevo y superior, útil, sin inferioridad y sin temores. (p.138) Te repito que estoy bien. Los primeros días fueron los que anduve un poquitito mal. Pero luego todo se compuso. De Veracruz no te pude escribir por… tú sabes; me porté como quién no soy. Pero ya no he vuelto a tomar y no deseo hacerlo más; quiero estudiar y trabajar mucho. Ya principié a estudiar, pero todavía no normalizo mis estudios. El clima es mi gran obstáculo, porque realmente con el calor se dificulta mucho el estudio… la vida nos será siempre feliz porque somos jóvenes y queremos ser puros. (p.141) Me fui “como quien se desgrana”, arrastrándome, solo en la noche. Estaba envuelto en ella, arropado, lleno de frío, adivinando los tristes y empobrecidos pueblitos de nuestra meseta central. ¡Como sufro con verlos! Son de tierra, de tierra dolorosa, amarga, ceñuda y hostil.

(p.142-143)

Resulta que los compañeros de juventudes me presentaban como “escritor”, con la consiguiente sorpresa de mi parte, hasta que me preguntaron por “El quebranto”, cosa que me asombro más aún y por la cual pude saber que la primera critica literaria que sobre mí se ha escrito había aparecido ya. No está mal. (p.144) Principio a estudiar. No en la medida e intensidad que lo deseo, pero al fin ya inicié la jornada. Terminé de leer la vida de Don Lucas Alamán y ahora sigo con una obra de Worral. El libro me ha gustado mucho. Me sirve para iniciar mis lecturas filosóficas. (p.145) Platico apasionadamente con las gentes que vienen de allá, con los maestros. Conocí al líder comunista, un tipo interesantísimo que cuenta cosas fantásticas. (p.145) No tengas cuidado por mí. No pasará nada. Yo tengo una gran voluntad y un gran dominio sobre

mi

mismo. Aquí he vivido una vida en realidad austera. Estudiando, trabajando, mirando

atentamente. Me divierto ingenuamente como cualquier buen joven. (p.149)

He

dormido como un verdadero zángano desde las dos de la tarde a las siete de la noche… ¡pero

he ganado ese sueño, vida mía! Estoy trabajando bien. En dos días llevo escritos dos artículos,

que

ya entregué al diario. (p.150)

Trabajo activamente. Ahora sí, activamente. Escribo, estudio, organizo. A veces no tengo reposo. Eso esta muy bien. (p.153) Tengo por leer la vida de José Ingenieros (¡que casualidad que todos los grandes hombre nos llamemos José, verdad!) (p.157) Hoy, no sé porqué, me siento lleno de poesía, bondad a pesar de mis frecuentes oscuridades.

(p.158)

 

Yo

estoy tranquilo y más o menos a gusto. Hoy me dormí al dar mi clase: fue una cosa muy

rara; no estoy desvelado. De golpe, si sentirlo y como si me hubieran cortado los hilos del cerebro me desconecté del mundo, y desperté en medio de la sorpresa un tanto burlona de mis discípulos, preguntando en donde nos habíamos quedado. (p.158) Estoy plenamente alegre, eufórico. Una alegría juvenil, fecunda. Me he desquitado con creces de la pereza (ciertamente efímera, creo yo) de los días pasados. Trabajo a toda máquina, violenta; ardientemente. Por las mañanas, a las seis y media estoy de pie, a estudiar; en seguida, a las Juventudes, a trabajar; después mi clase en la escuela secundaria. (p.159) Algo me disgusta, sin embargo. No estudio lo suficiente. Ardo ya en deseos de cumplir mi plan para poder dedicarme ya al estudio… así que vivo como puedo, pero enormemente alegre. Tú bien sabes que la pobreza me da mucha alegría. Es entonces cuando me siento más honrado,

mejor. No te apures, lo que se pierde en la estúpida y miserable vida diaria se gana en el espíritu, y esto basta. (p.160) Casi no leo ya, desgraciadamente. Ni hago más que escribir furiosamente… voy a reorganizar

mi

vida, porque es tonto desperdiciar energías. Debo estudiar… y no he hecho nada, es

intolerable. (p.167)

 

La

naturaleza me renueva y reconforta. A pesar de que no he realizado nada, estoy contento

porque con mi vagancia de esta semana he ganado en imaginación y “fiebre creadora”. El solo

contemplar un paisaje decente me llena de buenos propósitos y de sanas ideas. Quisiera comunicar a todo el mundo lo que siento; el alto y digno concepto que merece la vida. Me siento henchido de generosidad, de deseo de repartirme a todo el mundo sin una sola protesta, sin la menor palabra sobre mi mismo, que no soy nada, que nada significo ante la gigantesca, colosal obra que realizamos. (p.172)

Leí

al azar una frase que mas o menos dice “No es sacrificio aquel que representa entregarse a

una cosa sin la cual no se puede vivir”. Así que ni debes admirar en mí un sacrificio que no existe. Soy un egoísta. Sólo que un egoísta que elige el menos malo y menos perjudicial de los egoísmos. (p.191) Debo estar en la soledad y sufrir pues lo merezco y lo he buscado. Nunca en mi vida se habían aglomerado tantas cosas hostiles y descorazonadoras: no he encontrado ni encuentro comprensión… en el lugar donde he luchado toda mi vida y por el cual mi existencia tiene un sentido y una alegría; incomprensión hostil, fría, que parece calculada y se goza en manifestarse…. Si llego a estar completamente solo, será porque yo mismo me lo busque,

porque así estaba ya determinado por qué quien sabe que cosas oscuras que lo manejan a uno.

(p.198)

 

Al Partido, Comisión Nacional Juvenil:

[Sobre reporte de borrachera de Revueltas] Lo fantástico es que nunca he experimentado tal insatisfacción conmigo mismo, nunca me he despreciado tanto. ¡Que demonios! ¿Voy a dejar de

tratarme a mi mismo con valor, sin piedad, afrontando claramente todo lo que me pasa? ¿Voy a

ser

débil cuando el comunismo, la causa a que hemos entregado nuestras vidas, está llamando a

las

puertas?

no veo claramente mi sentido, tropiezo a cada instante, no encuentro mi propia

abnegación. (p.185)

[Viaje a Durango] Yo legué afirmando apasionadamente a los jóvenes, exaltándolos y esto les agrada, pues ven en mí a un aliado seguro. Me escuchan con mucho respeto y me llaman “maestro”, cosa que no me gusta”. (p.205) Somos una generación aquí y allá, animando calladamente en cualquier rincón, que tiene los ojos muy abiertos, absolutamente abiertos, así como el corazón absolutamente dispuesto al sacrificio. (p.206) [Viaje a Perú] Estoy convenido que no podré hacer nada serio si no tengo auténtica disciplina. (p.237)

DIARIO

[1940]

He estado dos veces en la cárcel, sufriendo espantosamente, y tanto más cuanto no fue por causas políticas o de principios, sino por mi conducta atroz e insensata que me orilla a cometer bajezas y tonterías; en estas dos ocasiones he sufrido más que en todas aquellas de mi pasado revolucionario, pues no había nada más que me sostuviera, ni doctrina, ni ideal, ni justicia… la culpa ha sido mía. Y este es el consuelo más desconsolador, porque siempre toda la vida por los siglos de los siglos, la culpa seguirá siendo mía; mía y solo mía, de nadie más. (p.199)

VISIÓN IDEOLÓGICA / POLÍTICA

Pensamiento

CARTAS

A Silvestre:

Descubrimos por nuestra cuenta una serie de relaciones tremendas y fantásticas en el mundo exterior y en nuestros propios espíritus. Relaciones que cada vez sorprenden más y más y que quisiéramos elaborar tan rápidamente como las percibimos. Por otra parte, hay la idea muy juvenil de dar a conocer cuanto antes nuestras experiencias, por temor de no poder hacerlo después (queremos vivir tan aprisa como respiramos). Todos estos temores son infundados naturalmente, dado que cuando pase el tiempo, uno puede elaborarse, y se elaborará, con mayor reposo y serenidad, sin tanta inquietud, con mayor trascendencia. Pero lo cierto es que en los primeros pasos uno quiere recibir su propia afirmación desde fuera, por otros labios; y se apresura para que esto ocurra cuanto antes y en el menor tiempo posible…. Tengo muchas preocupaciones literarias. Yo diría artísticas… Para mí el arte es solo un instrumento para descubrir … mostrar una cosa nueva… mostrar lo que de extraño, lo que de fantástico, lo que de inmarcesible tiene todo este viejo mundo que nos rodea… pero para poder ver la realidad en ese sentido vertiginoso y lleno de misterios, necesitamos vivir en medio de la exaltación y el sufrimiento. Hay que sufrir ahora por los demás. (p.135) Hay que conquistar la exaltación verdadera. Pero para lograrla, tenemos que ser serenos, sin prisas, estudiar, trabajar, disciplinarse. (p.136)

A Olivia:

Acá no ocurrirá nada y es lo que me desespera. Y me desespera tanto más cuanto que me siento sin contribuir en nada para el aplastamiento de la reacción, mientras los demás compañeros están allá luchando… Quisiera estar combatiendo, vida mía. No creo, ni deseo que la situación se agrave; pero me parece verdaderamente idiota estar fuera de los acontecimientos, por más intrascendentes que puedan ser. (p.147) Mantengo mis opiniones. Son opiniones generales, muy generales y ciertas, que no son

obstáculo para que viva yo una vida optimista y alegre. Vida mía, no tengas nunca sombras en tu espíritu. Ama la vida que podremos transformar algún día, fecundizarla. (p.149) Estoy muy optimista, alegre, dinámico. (“¿Quién es aquel que a los dieciocho, sentado, rezonga? ¡Ese no es ni ha sido verdaderamente joven!”) Trabajo. Debemos servir a la revolución con toda

el alma. Ser disciplinados, trabajadores, todo lo pasionales y líricos que queramos, pero no

perdernos en idiotas problemas internos que somos nosotros más que nadie los que los creamos.

(p.156)

Cada vez siento con mayor fuerza que no vine a divertirme, sino a luchar. A luchar en todos sentidos, y hacerlo con los ojos cerrados a todo aquello que no sea lucha. (p.157) Pero el único recurso es estudiar y trabajar: así la nostalgia es menor. (p.169)

¿El comunista es un fracasado?

el dolor humano que rodea toda la vida y todas las vidas. La

palabra fracaso queda vacía ante el dolor. ¿Qué es, en efecto, el fracaso, cuando hay tanta desgracia, cuando existe tanta negrura y miseria en los espíritus? La victoria será la conquista del llanto. (p.169) No debes contribuir nunca a que deje de sentirme libre. Precisamente te amo como un acto inherente a mi propia libertad. Amarte es un acto de libertad. Con los celos el amor deja de ser libre. Se vuelve angustioso, amargo, aunque siga siendo bello, pues el amor es siempre bello, aun en las peores condiciones. Soy un viajero lírico por la tierra. Me siento mas unido al cielo en aspiraciones que a la tierra. Esta ruta exige desinterés y pasión pura. (p.174) No pedir perdón. En este caso no pedir perdón es no transigir ante nuestra pequeña dicha

personal, hacerla a un lado. “Solo es digno de la vida libre aquel que pasa sus días en lucha desigual”, decía Goethe… así no solamente eres mi esposa, sino algo más todavía: mi camarada.

(p.195)

Debes comprender que en general estoy muy nervioso e insatisfecho continuamente conmigo y con el mundo. ¿Qué hacer? El único remedio está en el trabajo; en la dedicación que ponga para ser fecundo, y en el fervor que tenga por la vida. (p.196)

[Viaje al Noroeste] México es como un mar. Lleno de silencios y de gritos, débil y al mismo tiempo lleno de una fuerza extraña. Los comunistas tal vez hayamos sido…una fracción equivocada del pueblo mexicano. Pero nuestra vehemencia hacia el bien y el hecho de que representemos una parte de la intuición apasionada, terrible, de México, nos hace ser una de las mejores entidades de su conciencia. (p.221)

[Viaje a Perú] A mi no me importan los monumentos, sino conocer al pueblo vivo. (p.230) He pensado mucho y he sometido toda mi vida a un análisis. Ahora es preciso no perder el tiempo; llevar una vida recta, austera, de sacrificios y trabajo. Estos grandes viajes, más que nada, son viajes por el interior de uno mismo. Y entonces aprende uno a conocerse mejor y ver sus errores. (p.242)

TERCERA ETAPA (1944-1949) Págs. 244-289 Cartas a Olivia Cartas a María Teresa Apuntes, notas para novelas y cuentos.

VISIÓN DEL ESCRITOR

El novelista y el acto de escribir

CARTAS

A Rosaura:

Tengo la cabeza repleta de ideas: me siento muy pleno y muy dueño de mi mismo por lo que hace al escribir. Sin embargo, atrás de todo eso late un espantoso ¿para que?, que no quiero formularme del todo. Lucho con toda mi alma contra ese “¿Para que?” Me rodeo de creencias, de “amor hacia la humanidad” y entonces aparece como si lo que hago tuviera sentido; pero muy en el fondo de mi mismo está la triste pregunta.

VISIÓN PERSONAL

Percepción sobre sí mismo

APUNTES

Es posible que yo sea un monstruo o un santo. Pero eso no se sabrá hasta después de muerto. Quienes crean en mi santidad, lo serán conmigo. Y también lo contrario. (p.273) Fundamentalmente, esencialmente soy pesimista; en el fondo de mi hay una profunda desesperanza, sin remedio… el problema para mí es aceptar la realidad tal cual es – lo que equivale a entregarme de lleno al pesimismo, con su consecuencia más despreciable: el endurecimiento, el encanallamiento; o evadirme de la realidad. (p.273)

CARTAS

A Olivia:

He adquirido nuevos conocimientos a través de los cuales la naturaleza del mundo y de las gentes se me aparece bajo una nueva luz. Ahora el problema es si tendré la energía suficiente para salir adelante sin menoscabo de mi moral. Hay algo que me consuela: quizá haya sido todo

para mi mal puramente personal… pero para el bien de mi trabajo y de mi misión. (p.259) Siempre he creído que para hacerme entender bastarían mis torpes medias palabras y, cuando no

lo lograba, un silencio más ineficaz aún. (p.259)

“Mi trabajo” no es mi trabajo literario, ni tampoco mi trabajo político. Aunque peque de vanidoso te diré que mi trabajo es otra cosa cuyo llamado aún espero y que todavía no se comprender pero que ya principio a adivinar. Estoy llamado a sufrir y recibo c on entereza ese

sufrimiento; más aún; hasta ahora yo soy el único culpable, el que ha invocado sobre sí todo ese sufrimiento. Yo he conducido nuestras relaciones al punto amargo y triste donde se encuentran, yo y nadie yo soy el responsable de tu conducta. (p.259) Si por mi propio pie he ido al encuentro de la desilusión, del desencanto del dolor, alguna verdad honda debo de sacar de todo para los demás, alguna enseñanza y alguna lección para los otros. Comprendo que es absurdo quejarme cuando soy yo el que ha elegido el camino. (p.260)

A Rosaura:

Estoy como en una prisión, girando en torno de mi mismo, trastornándome a preguntas: ¿hago bien hago mal? ¿soy un egoísta miserable? Pienso luego que tengo el exculpante de mi trabajo, e invento teorías vanidosas: que mi trabajo no me pertenece, que debo servir a los demás, que los estoy sirviendo, etcétera… pero esto mismo ¿no es verdaderamente falso? ¿Para qué, para qué sirve todo? No veo la salida. Cerrar los ojos y trabajar, trabajar hasta que se reviente. Cuando menos esto es como un narcótico. Lo que hay que cuidar es no liberarse de sus efectos. (p.266) La soledad me fatiga, porque pienso demasiado; elaboro teorías, planeo obras y cada detalle me ofrece una espantosa riqueza de elementos. Sin embargo, ahora que ya no estoy solo, me siento peor. Hay que hablar de cosas banales y tontas. (p.285)

VISIÓN IDEOLÓGICA / POLÍTICA

Pensamiento y reflexiones sobre el hombre.

APUNTES

La vida del hombre es limitada e inútil… el hombre no tiene un fin, así como la naturaleza no tiene un fin. La conservación del hombre constituye su propia esencia. La conciencia concede al hombre la facultad del sufrimiento voluntario… el hombre es la materia que llega a tener conciencia de su propio existir como tal materia. Así, es la única materia que puede tener conciencia de su propia destrucción. (p.245-246)

Esencialmente… la gente miente, la gente engaña y es vil, inmoral y desvergonzada… que el mundo está lleno de monstruosidades y lo que es peor, que todos… lo saben y lo ocultan.

(p.260)

El hombre se martiriza buscando verdades absolutas. Pero lo importante no es que tales verdades
El hombre se martiriza buscando verdades absolutas. Pero lo importante no es que tales verdades

El hombre se martiriza buscando verdades absolutas. Pero lo importante no es que tales verdades no existan, sino que exista esa propensión del hombre a buscarlas. ¿Qué significa esa propensión? Que el hombre necesita un asidero para defenderse del infinito. Cuando descubre esas falsas verdades absolutas que son el amor, la justicia, la libertad, etcétera, respira descansadamente y con el placer de un cerdo que ha terminado de hozar el lodo. ¿Por qué? Porque ya tiene una esperanza y una razón de vida; porque ha dejado de ser un hombre verdadero. (p.269-271)

El hombre no puede ni debe ser “feliz“, sino por causas y razones inherentes al Hombre. La bestia es feliz por razones inherentes a ella: porque sacia sus necesidades y sus placeres orgánicos (o funciones) más simples. Las funciones del hombre (aparte sus funciones simples) son otras. Son las funciones de la conciencia, es decir, las supremamente válidas. (p.276)

CUARTA ETAPA (1950-1955) Págs. 290 314. Cartas a María Teresa Dos cartas a sus hijos.

VISIÓN DEL ESCRITOR

El género de la memoria

CARTAS

A María Teresa:

Siento sobre mí ésta responsabilidad, aunque me lleve el carajo el cumplir las cosas a que ellas me obliga: denunciar bien a unos y a otros, desenmascararlos, exponer lo que en realidad y en verdad es servir a la causa mas grande de nuestro tiempo mediante una literatura que no debe ser ni la de los “independientes” ni la de los curas y católicos pretendidamente marxistas. Hay que decirlos un día desde la izquierda, desde el verdadero marxismo (sin temor a los ataques demagógicos de que se está sirviendo al enemigo), que el Neruda actual es lamentable; que son lamentables todos los mancisidores del mundo… Hay que hacer algo, pronto y con sensatez, desapasionadamente, casi con espíritu científico, porque las palabras no nos dejan hablar; las palabras creadas, ese montón escalofriante y poderoso de palabras tras de las que se encuentran los simuladores y que nunca había desempeñado un papel tan cínicamente encubridor… literatura decadente, existencialismo, pornografía, nihilismo, etcétera, que los sacerdotes del entusiasmo y de la dicha están prontos a echarnos encima como una montaña de estiércol.

(p.301)

Tú sabes muy bien el estado moral y psicológico en que me encuentro desde hace algún tiempo, no sé ya cuanto. Es el resultado de algo que busque conscientemente, deliberadamente: el deseo de penetrar hasta el fondo… al mundo de los valores humanos que deben ser mi arcilla mi material de trabajo, si de veras quiero ser un escritor, si de veras quiero sentir que puedo crear y no sólo hacer cosa bien o mal hechas. Para mi el problema nunca ha sido la literatura, sino otra cosa mas esencial, que yo estoy obligado a comprobar en mi sangre… la prueba ha sido más dura de lo que me imaginaba. (p. 309)

VISIÓN PERSONAL

   

Percepciones de sí mismo

CARTAS