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Modos de ver. (John Berger)
Lo que sabemos o lo que creemos afecta al modo en que vemos lascosasSolamente vemos aquello que miramos. Y mirar es un acto voluntario.Nunca miramos sólo una cosa; siempre miramos la relación entre lascosas y nosotros mismos.El ojo del otro se combina con nuestro ojo para dar plena credibilidad alhecho de que formamos parte del mundo visible.La naturaleza recíproca de la visión es más fundamental que la deldiálogo hablado, Y muchas veces el diálogo es un intento de verbalizar esto,un intento de explicar cómo, sea metafórica o literalmente, "ves las cosas", yun intento de descubrir cómo "ve él las cosas". Toda imagen encarna un modo de ver, pero nuestra percepción oapreciación de una imagen depende también de nuestro propio modo de ver.Las imágenes se hicieron al principio para evocar la apariencia de algoausente. Gradualmente se fue comprendiendo que una imagen podíasobrevivir al objeto representado. La imagen como registro de cómo X ve a YNinn otro tipo de reliquia o texto del pasado puede ofrecer untestimonio tan directo del mundo que rodeó a otras personas en otras épocas.En este sentido, las imágenes son más precisas y más ricas que la literatura.Cuanta más imaginativa es una obra, con más profundidad nos permitecompartir la experiencia que tuvo el artista de lo visible.El miedo al presente lleva a la mistificación del pasado. El pasado no esalgo para vivir en él; es un pozo de conclusiones del que extraemos paraactuar.Cuando "vemos" un paisaje, nos situamos en él. Si "viéramos" el artedel pasado, nos situaríamos en la historia. Cuando se nos impide verlo, se nospriva de la historia que nos pertenece. ¿A quién beneficia esta privación? Enúltimo término, el arte del pasado está siendo mistificado porque una minoríaprivilegiada se esfuerza por inventar una historia que justifiqueretrospectivamente el papel de las clases dirigentes, cuando tal justificaciónno tiene ya sentido en términos modernos. La mistificación consiste en jus-tificar lo que de otro modo sería evidente.La perspectiva: centra todo en el ojo del observador. Hace del ojo elcentro del mundo visible, el cual esta ordenado en función del espectador. Nohay reciprocidad visual.La contradicción inherente a la perspectiva era que estructuraba todaslas imágenes de la realidad para dirigirlas a un solo espectador que, alcontrario que Dios, únicamente podía estar en un lugar en cada instante. Tras la invención de la cámara cinematográfica, esta contradicción sepuso gradualmente de manifiestoLa cámara aislaba apariencias instantáneas y al hacerla destruía laidea de que las imágenes eran atemporales. O en otras palabras, la cámaramostraba que el concepto de tiempo que pasa era inseparable laexperiencia visual (salvo en las pinturas). Lo que veíamos dependía del lugaren que estábamos cuando lo veíamos. Lo que veíamos era algo relativo quedependía de nuestra posición en el tiempo y en el espacio.La cámara -y sobre todo la cámara de cine- le demostraba que no erael centro: cambio el modo de ver de los hombres.La cámara, al reproducir una pintura, destruye la unicidad de suimagen. Y su significación se multiplica y se fragmenta en numerosassignificaciones.
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