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Schaff Adam Lenguaje y Conocimiento Libro OCR ClScn

Schaff Adam Lenguaje y Conocimiento Libro OCR ClScn

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12/08/2013

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original

Adam Schaf

LENQVAJE
y
CONOCIMIENTO
Versión al es
p
añol de
Mireia Bofill
EDITORIAL GRIJALBO. S.A.
MXICO, D. F., I967
LENGUAJE Y CONOCIMIENTO
de Adam Schaff
Título de la obra original en polaco:
}EZIK A POZNANIE
Versión al español Je Mireia Bofill, de la versión alemana de Europa Verlag,
Viena-Francfort-Zurich, r964.
© r964 by Panstwowe Wydawnictwo Naukowe, Varsovia.
D. R. © r967, sobre la versión española por Editorial Grijalbo, S. A., avenida
Granjas, 82, México r6, D. F.
PRIMERA EDICIÓN EN FSPA�OL
Reservados todo: los derechos. Esta ob'4 no puede Jer reroducid. en todo
o 8 parle, en forma alguna, sin permiw.
!MI'RF. EN MÍ:XICO - I'RlNTFD IN M!XICO
lndice General
INTRODUCCIÓN 7
PRIMERA PARTE: Historia del problema . . . . . . . . . 13
La ciencia lingüística desde Herder hasta l a teoría
del "tiempo lingüístico" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Filosofía: neokantismo, convencionalismo y neo-
positivismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 7
La filoJofía de la forma Jimbólica, 51. - L
filoJOfía de la convención: del convencwna-
liJmo moderno al radical, 65.
SEGUNDA PARTE: Premisas empíricas . . . . . . . . . . . . 85
Etnolingüística: la hiptesis de Sapir-Whorf
. . .
87
TERCERA PARTE; Análisis del problema . . . . . . . . . 1 39
Lenguaje y pensamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141
Lenguaje y realidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209
Lenguaje, conocimiento y cultura . . . . . . . . . . .
243
ÍNDICE DE NOMBRES . . . . . . . . . . . . . . + + + ¤ ¤ ¤ + + • . 267
[
5]
Introducción
L falla fundmental de todo el materialismo prece­
dente (incluyendo el de Feuerbach) reside Û que
sólo capta el objeto, la realidad1 lo sensible, bajo la
forma de objeto o de contemplación, no como aai�
vidad humana sensorial, como prctica; no de un
modo subjetivo. De ahí que el lado activo fuese desa.
rt·ollado de un modo abstracto, en contraposición al
materilismo, por el idealismo, el cual, naturalmente,
no conoce la actividad real, sensorial, en cuanto
tal.
Carlos Mr, Tesis sobre Feuerbach (1).
Cuando Marx y Engels se remitieron a las filosofías que
les precedieron, no sólo se refirieron a las materialistas,
sino también a la tradición idealista, y, entre otros, a Kant.
Incluso fueron más allá y reconocieron, en algunos aspectos,
la superioridad del idealismo dialéctico sobre el materialismo
mecanicista, sobre todo en el ámbito del "lado activo", como
lo denominó Marx.
Cuando Marx formuló sus tesis sobre Feuerbach, aún
era joven. Lo hizo en una época en que los filósofos -- on­
trariamente a los actuales-, en general, no se cuidaban con
la mayor rigurosidad del pensamiento concluyente ni de la
[7)
expres1n en sí, ni tampco se interesaban particularmente
en ello; actualmente, por el contrario, la necesidad de man­
tener tal rigor se ha convertido en algo evidente.
Marx amaba la metáforas y empleaba expresiones y
giros de lenguaje, todos los cuales prácticamente requerian
explicación e interpretación. También la tesis citada al prin­
cipio no es precisamente un modelo de precisión y expre­
sión clara. Pero contiene una idea profunda y contribuye
a la comprensión de muchos problemas filosóficos. Aquí
me preocupa sobre todo situar correctamente el desarrollo
del problema del "lado activo" en el materialismo y el
idealismo premarxistas, problema que Marx identificó con
la participación del sujeto -y en este sentido con el factor
subjetivo- en el proceso del conocimiento.
Según la filosofía de Marx, fue sobre too el idealismo
el que expresó el lado activo relacionado con toda praxis
humana. Cuando Marx introdujo la categoría de praxis como
base de su teoria del conoimiento, también tomó como
punto de partida el análisis realizado por los idealistas, aun
cuando los tuvo que poner "cabeza abajo" -particularmen­
te los de Kant y Fichte-, y no se adhirió definitivamente
a la tradición materialista. Por ello, tanto más interesante
es el hecho de que esta situación continuara en la época
posterior a Marx, lo que corrobora claramente lo correcto
del diagnóstico marxiano. Cuando, por ejemplo, en la filo­
sofía moderna, nos enfrentamos con problemas tan actua­
les como el papel activo del lenguaje en el proeso del
conoimiento, tenemos que afirmar objetivamente que fue
desarrollado e investigado sobre too pr las escuelas idea­
listas y no por el materialismo.
Por qué ocurrió aí y si debiera haber ocurrido o no, es
[ 8]
un problema fundamental que tiene tanta importancia teó­
rica como metodológica.
Ante todo, la forma de considerar un problema viene
condicionada en los filósofos pr una serie de factores que
actúan sobre su conciencia. Aquí tiene gran imprtancia la
pertenencia a una escuela filosófica determinada, lo que ha
surgido siempre en la disputa con las ideas de las escuelas
opuestas. Por ello, en una determinada etapa de su desa­
rrollo, no se puede comprender al materialismo indepen­
dientemente del idealismo, y viceversa. En su lucha contra
el idealismo, si bien el materialismo se preocupa, natural­
mente, por destacar el factor objetivo de la concepción huma­
na del mundo, el idealismo, pr su parte, se preocupa, a su
vez, pr sacar a relucir lo subjetivo, consecuentemente con
el proceso de creación del sujeto. Esto es el resultado de
la contraposición de principio entre las concepiones del
mundo de ambas tendencias. El idealismo está más próximo
a la problemática del "lado activo" precisamente prque
la lucha contra la concepctón del mundo de la tendencia
contraria le lleva inevitablemente a ello.
Este fenómeno toma gradualmente la forma de una ley,
aun cuando sus formas concretas sean distintas y puedan
modificarse. Estas depnden de la situación concreta del
desarrollo del saber humano en cada épa y, por tanto,
de la problemática filosófica, de la forma concreta que toma
la contraposición entre materialismo e idealismo en cada
momento.
¿Tiene que ocurrir necesariamente así? ¿El "factor sub­
jetivo"" tiene que ser necesariamente dominio del idealismo?
En modo alguno, pues nada impide que los filósofos que
suscriben las ideas materialistas consideren el llamado "lado
activo"' o, en otras palabras, el factor subjetivo del proeso
[ 9)
del conoimiento. En principio nada se opone a ello, excepto
la circunstancia -e gran trascendencia- de desentenderse
de determinados aspectos del problema, no por su fondo,
sino porque el adversario pretendió hacerlos suyos.
El problema del papel activo del lenguaje en el proeso
del conoimiento puede servir precisamente como ejemplo
pra aclarar esta tesis general.
En la filosofía marxista sabmos desde hace tiempo que
el proeso del conocimiento es una unión de lo objetivo
y lo subjetivo. Precisamente este saber nos proprciona la
psibilidad de limitar la problemática del conocimiento, por
ua pare frente al idealismo, y, pr otra, frente al mate­
rialismo mecanicista. Pero, en la práctica, esto no es nin­
guna protección contra la transformación de la teoría de
los reflejos en una teoría mecanicista. Sin embargo, es muy
distinto afirmar que en el proceso del conocimiento, es decir,
en el proeso del reflejo, también existe un factor subjetivo,
que convertir esta afirmación en proceso concreto del aná­
lisis de la teoría del conocimiento. ¿Qué se indica, en gene­
ral, en este caso?: la influencia del aparato de percepción
fisiológico, y también el condicionamiento social de too
conoimiento individual. ¿Cómo debemos entender este con­
dicionamiento? ¿Qué papel desempeña aquí el lenguaje?
Desgraciadamente, hasta el momento teníamos poco que
decir para responder a esta pregunta, que se ha convertido
en un importante problema de la filosofía no marxista
actual. En mi opinión, esto no e casualidad.
S valore como se valore este hecho, sin duda alguna
vale la pena considerar este problema con mayor atención.
Pues, pr una parte, podemos enriquecer de este modo nues­
tros conoimientos sobre el factor subjetivo del proceso del
conoimiento y continuar desarrollando y profundizando la
[ 10 l
teoría del conocimiento; pero, por otra parte, es conveniente
para una eficaz controversia con las diversas corrientes idea­
listas, para aguzar y profundizar la crítica de los puntos
de vista de la filosofía no marxista respcto a estos proble­
mas. Estos son los puntos de partida de la presente obra.
La problemática aquí tratada se remonta a una larga
tradición. Sin embargo, no se trata de un trabajo histórico
y, por tanto, no estamos obligados a estudiar el proceso gene­
ral. Pero, no obstante, nos interesan las concepciones que
se sitúan en el inicio de los tiempos modernos; no en su
aspecto histórico, sino prque abren una amplia perspectiva
para el presente. Estas ideas se estudian en los dos capítulos
de la Primera Parte. En estos capítulos se trata la filosofía
del lenguaje, que se extiende desde Herder y, particular­
mente, Wilhelm von Humboldt hasta el neohumboldtismo
moderno, la llamada teoría de los campos. En el siguiente,
se habla de la filosofía del lenguaje que presentan las escue­
las filosóficas -n el sentido estricto de la palabra-; se
trata particularmente de las tendencias representativas de la
filosofía no marxista: la filosofía de las formas simbólicas
de Ernst Cassirer, el convencionalismo y el neopositivismo.
La filosofía del lenguaje, que nos proporciona, en forma
de ciencia lingüística y filosofía, el fondo histórico para nues­
tra verdadera problemática, también tiene actualmente un
fundamento empírico, aunque limitado, en las consecuencias
y generalizaciones de la investigación ernolingüística. Aquí se
abre una feliz perspctiva con la idea de romper las fronte­
ras de las especulaciones filosóficas y --l menos en deter­
minado ámbit<presentar una serie mayor de postulados
verificables. La Segunda Parte de la presente obra está dedi­
cada a esta problemática.
La verificabilidad empírica de nuestra problemática sig-
[
11
J
nifica al prinCipiO sólo una psibilidad y una perspctiva,
pues las investigaciones realizadas hasta el momento ni siquie­
ra se aproximan a nuetras exigencias y necesidades. Por
tanto, resulta necesario emprender nuevas investigaciones
sobre una base que proprcione los instrumentos necesarios
para sacar conclusiones bien fundamentadas, decisivas. Para
este fin, la filosofía también necesita ayuda, en el sentido
de una .. clarificación .. , es decir, en el sentido de aclarar y
precisar el planteamiento de los problemas y del análisis de
las categorías individuales, que constituyen la base para una
labor investigadora futura. Esta no es sólo una tarea semán­
tica, pero puede tener gran significación para la orientación
y el éxito de las investigaciones. Esta función clarificadora
oupa la Tercera Parte de la obra: el primer capítulo tra­
ta del problema del lenguaje-pnsamiento; el segundo, el
problema de la relación entre lenguaje-pnsamiento y rea­
lidad; el tercero, el de la influencia del lenguaje-pensamiento
sobre las formas de actuación de los hombres.
Estas son las directrices generales de esta obra. N atu­
ralmente, parte de ciertos supuestos que no se pueden negar,
pero de ella se desprende también una postura investigadora
determinada. En mi opinión, esto es lo más importante.
[ 12 J
Primera Parte
HISTORIA DEL PROBLEMA
La ciencia lingüística desde
Herder hasta la teoría del
"tiempo lingüístico"
Habent sua /aa libelli. Uno de los problemas meroo·
lógicos más interesantes es el análisis del renacer de antiguas
ideas investigadoras bajo nuevas condiciones históricas. Una
idea que ha surgido en una épca dada y en un medio dado,
que respondía a dererminadas condiciones y exigencias del
estadio de desarrollo de la ciencia en ese momento, a menu­
do vuelve a reaparecer en otra época y en otro medio y
responde a su vez a las condiciones y exigencias moifica·
das. En cierto sentido, es la continuación de la antigua idea
que dio vida al problema, lo descubrió e inició así el pro
ceso que L. Krzywicki calificó una vez de "vagabundeo de
la idea a través del espacio y del tiemp". Sin embargo, al
mismo tiempo, es una idea nueva, pues su contenido es nuevo
y es nuevo too su contexto intelectual y soial.
Ocurre simplemente que una de estas ideas ''vagabun­
das" que después de un período de apogeo ha pasado pr
un período de decadencia o ha caído en el olvido, vuelva
a aparecer en el pensamiento humano, cuando a través del
desarrollo de la sociedad o, también, de la ciencia, surgen
de nuevo en primer plano problemas con los que se halla
( 15]
genéticamente relacionada. Precisamente por ello, una idea
como ésta es vieja (como continuación de ciertos problemas
tradicionales) y nueva a la vez (pues se desarrolla de una
forma nueva y por otros motivos a partir de posiciones dis­
tintas de las de antaño) .
Un ejemplo típico e interesante del renacimiento de una
idea antigua y de un antiguo problema, bajo nuevas condi­
ciones y sobre la base de nuevos postulados científicos, es
el planteado por Herder, respecto al papl formador del sis­
tema del lenguaje en el desarrollo del sistema de pensa­
miento, que en la historia de la lingüística alemana ha con­
ducido, pasando por Wilhelm von Humboldt, a la moderna
teoría de los campos. En este caso nos enfrentamos con una
continuidad directa. Peto esto no es lo más interesante del
fenómeno aqui observado en cuanto al renacimiento de la
antigua idea de Herder. L importante es que esta idea apa­
rece y se expresa a veces de forma distinta, sin que exista
ni el más débil vínculo con la auténtica problemática de
Herder. Así, el convencionalismo se creó a partir de fuen­
tes que no tenían nada que ver con la tradición herderiana,
al plantear el problema del papel activo, creador del lengua­
je en el proeso del conocimiento. La cuestión adquirió otro
cariz al ser adoptado el convencionalismo en el marco de la
filosofía lingüística neopositivista. El problema apareció de
otra forma en la etnolingüística moderna, la cual -prescin­
diendo de toda premisa de índole filosófica- se ve arras­
trada hacia hipótesis que se aproximan a las ideas de Herder
por el material concreto de las investigaciones empíricas
de lenguas de pueblos pertenecientes a círculos culturales
distintos. En la situación actual, en la que los problemas
del lenguaje desempñan un papel cada vez mayor en la
investigación de la teoría del conoimiento, el renacimiento
[ !6 ]
de la problemática'herderiana, a menudo sorprendente'-por
lo que respecta al momento impulsor-, es extraordinaria­
mente significativo. No sólo obliga a considerar esta pro­
blemática teniendo en cuenta sus aspectos y relaciones actua­
les, sino que también recuerda al lector moderno la histo
ria de los problemas que le interesan particularmente. Y
esto es necesario para que no repita antiguos errores y no
vuelva a descubrir problemas ya descubiertos hace tiempo,
si topa con cuestiones que ya fueron planteadas y estudia­
das anteriormente.
Cuando Leo Weisgerber escribió su obra fundamental
para la teoría de los campos, Van den Kraften der deutschen
Sprache, señaló con toda claridad a Herder como precursor
de la idea del papel activo de la lengua materna en la for­
mación de nuestra concepión del mundo (Tomo �: La
lengua materna en la formación de nuestra cultura, capí­
tulo 1, "El descubrimientú de Herder").
La Academia de Ciencias de Berlín promovió en el año
17 57 un concurso cuyo tema debía ser la respuesta a la
pregunta: Quelle est l'influence réciproque des opiniom du
peuple sur le langage et dt langage sur les opinions? El pre­
mio fue concedido en 1 7 59 al profesor de Gottingen, ] ohann
David Michaelis, por una obra que fue editada en el año
1762. D esta obra, que el joven Herder leyó en 1766, y
que le defraudó con toda seguridad, procede su interés por
el problema; a ella debemos también las observaciones que
se encuentran en la segunda edición de Fragmente über die
neure deutsche Literatur (1768) , en el ]ournal meiner Reise
im ]abre 1769 y, finalmente, en la obra premiada por la
Academia en 1770, Ober den Ursprung der Sprache. La
Lengaje } conocimiento.-2
[ 17}
idea que entonces tomó forma en
Herder y que más tarde
ejercería gran influencia, al menos en determinadas tenden­
cias de la filosofía del lenguaje, contiene, entre otras, la
tesis de que el sistema lingüístico que constituye el patri­
monio de un pueblo dado, forma la concepión del mundo
de sus miembros.
Dicho sea de paso, Herder corrió el mismo destino de
que habló una vez Lessing refiriéndose a Klopstok: ¿Quién
no alabará a Herder? ¿Pero le leerán toos? No. Acrual­
mente nadie ya lee a Herder, ¡y es una lástima! Cuando
leemos, al cabo de casi doscientos años, las ideas de los
que entonces contaban veinticinco, admiramos su genial in­
tuición al explicar la imprtancia que tiene el lenguaje para
el proeso del conoimiento, su persepectiva no demasiado
dubitativa ante muchas ideas que consideramos como los
logros más recientes de la ciencia. En efecto, allí encontra­
mos la idea de la semiótica como teoría general de los sig­
nos, la idea del lenguaje ideal de la filosofía que debía
basarse en la relación unívoa entre la expresión y lo expre­
sado, la de la unidad orgánica de lenguaje y pensamiento,
la idea del camp de significación del lenguaje y muchas
otras. Al efectuar esta lecrura, no podemos dejar de pensar
que no existe nada nuevo bajo el Sol.
La idea de Herder, relevante en nuestro contexto, pue­
de resumirse de la siguiente forma: el lenguaje no sólo es
el instrumento, sino también la tesorería y la forma del
pnsamiento. La "tesorería", porque las experiencias y la
sabiduría de generaciones se reúnen precisamente en el len-­
guaje, a través del cual se transmiten a las generaciones
siguientes por medio del proeso educativo. En efecto, no
pensamos sólo en un lenguaje determinado, sino a través
de ese lenguaje. A ello nos referimos al decir que el lengua-
[ 18)
je es la forma de nuestro pensamiento. Se trata, por tanto,
de que el lenguaje forma el proceso del pensamiento y, como
resultado final, lo limita hasta cierto punto. Esta forma vie­
ne dada por la lengua materna que ha penetrado el saber
del pueblo dado, un saber proedente de sus expriencia,
condiciones de vida y carácter. El lenguaje es "la forma de
las ciencias, no sólo en la cual, sino a través de la cual,
s configuran las idea".' En el proceso educativo, aprende­
mos las ideas a través de las palabras. Pensamos en nuetro
lenguaje; pensar no es más que hablar. Por tanto, cada nación
habla de acuerdo con sus ideas y piensa de acuerdo con su
lenguaje. En el lenguaje de un pueblo se conservan sus expe­
riencias y, con ellas, las verdades y errores que el lenguaje
traspasa a las generaciones psteriores, al configurar su visión
del mundo. "Las rres diosas del conoimiento humano, ver­
dad, blleza y virtud, se hicieron tan nacionales como el
lenguaje.''2 Por tanto, el lenguaje no es sólo instrumento
y contenido, sino también, hata cierto punto, forma de las
ciencias,' su "creador constirutivo"; el lenguaje "limita y
roea too el conoimiento humano"!
]. G. Herder, FragmenJe ÑbBf JiB fBUBfe Jstu:he LiJBralf, en Herdes
Werken, Berlín (Hempel), Pane I9, pág. 340.
Herder, 0tu cit., pág. 342.
Herder, opus cit., pá. 343.
Herder, opus cil., pág. 347. No puedo dejar de citar aquí in BfWD
el bello trozo de los Fragmenlos. No s6lo es interesante desde el punto de
vista del problema aquí tratado, sino también a C8U8 de su contenido pr­
gresista rpe a otras cncpciones cntemporáneas.
"Si es cierto que sin pmsamietos no podemos pensar ' qu ap,enáemos
a pensar a través de /1s p.Ubras, entonces el JegUIe limia ' rodea Jodo
el pensamiento hu1no. µ • Eta consideración general del cnocimiento humano
a través y por medio del lenguaje tiene que dar una filosofía negativa ...
jCuántas cosas podríamos eliminar aquí que dijimos sin pensar, que pensamos
mal porque las dijimos mal, que quisimos decir sin poderlas pensar!. ..
]. G. Herder, Pragmenlos, Introducción. Citado según }. G. Herder S("&h­
philosophische Schri/len, Félix Meiner, Hamburgo, t960, págs. 99-tOO (sb­
rayado del autor) .
Si no me equivoco, de toda nuestra metfísica, desde la ontología ba
[ 19}
Cuando Herder perfiló su programa para el estudio de
la lengua alemana, planteó una cuestión que siempre formu­
laría de nuevo la literatura alemana posterior sobre la mate­
ria: "¿Hasta qué punto guarda también la lengua alemana
armonía con su forma de pensamiento?" L9s seguidores de
la concepción de Herder y de toda la problemática especí­
ficamente estudiada por él, analizan todo el problema en
relación con el Volkgeist (espíritu nacional) y con la mís­
tica idealista que a él va ligada. En Herder, que yo sepa,
aún no aparece la palabra Volkgeist. En sus expresiones figu­
ran con toda seguridad algunas que relacionan entre sí el
sistema lingüístico y el carácter del pueblo, pero estos pun­
tos se expresan en lenguaje racional muy alejado de la
especulación romántica. del hegelianismo o de la escuela his­
tórico-jurídica.
"¿Hasta qué punto guarda también la lengua alemana
armonía con su forma de pensamiento? ¿Hasta qué punto
ha influido su lengua sobre la forma de su literatura? ¿Cómo
explicar su lenguaje en sus elementos, desde sus expresiones
y medidas silábicas hasta todo el conjunto, que se formaron
bajo el cielo alemán y prevalecieron y actuaron allí?
"¿Qué parte del mundo de situaciones y hechos dados
puede explcarse de modo que el contenido que le es propio
se deduzca de su forma de pensamiento y de vida? ¿Qué
parte, desde la etimología de las palabras individuales a toa
la estructura de la escritura, se puede determinar a través
de las perspectivas que le eran propias, de modo que las
reglas de la lingüística sean paralelas a los rasgos principa-
la teología natural, surgieron ideas en las que sólo encontramos palabras } un
derecho burgués erróneo, } precisamente son aquellas que provocaron más con·
troversias. Nada es objeto de ms discusiones que aquello que no entiende
ningún bando, _ la humanidd tiene tendencia especial a querer explicar lo
que ella mima no comprende.
[ 20 J
les de su carácter, y que el importante hecho del idiomismo
alemán sea un espejo de la nación?""
El espíritu del lenguaje se concibe aquí en las categorías
de "espejo de la nación", pero incluso esta formulación de
Herder está muy alejada del valor que le dieron sus epígo­
nos, desde el punto de vista del idealismo. La concepción
del Volkgeist se remonta, en efecto, a Montesquieu, pero su
forma mistificada se halla en estrecha relación con la tradi­
ción alemana, particularmente la de la filosofía idealista.
Los conceptos Volkgeis y W eltgeist llegaron, en efecto, a
través de diversos canales y mediante diversas influencias
al patrimonio ideológico del siglo XIX. Las concepciones
del romanticismo y de la escuela histórico-jurídica (Savigny
y Pucht) aportaron lo suyo, pero, no obstante, en este aspec­
to, la influencia de la filosofía del idealismo alemán -y
particularmente de su forma más perfeccionada, el sistema
hegeliano- tuvo una imprtancia decisiva. El idealismo
absoluto de Hegel le dio categoría de absoluto y lo situó
en diversos grados jerárquicos del espíritu, el cual se solía
concebir en categorías psicológicas o sociológicas cuando se
trataba de comunidades humanas históricamente constituidas
u organizadas. Mientras que en el sistema hegeliano, este
aspecto mistificador del idealismo objetivo queda salvado
por el genio de su fundador, en los epígonos del hegelianis­
mo generalmente falta genio y sólo queda la mistificación.
En todas las tendencias epígonas que quieren navegar con
ayuda del prefijo ''neo" bajo la bandera de una escuela que
se considera clásica, se ha convertido en norma que se afe­
rren a lo retrógrado de ese sistea, mientras que eliminan
con gran facilidad todos los signos de verdadera grandeza.
Herder, optu cit., pág. 348·349.
[ 21 J
Así ourrió con los epígonos de Kant y así ourre con los
diversos epígonos de Hegel. Esta situación se aclara sin más,
cuando uno se da cuenta de que este aferrarse retrógrado a
las tradiciones del pasado, estaba soialmente condicionado
a través de las tendencias reaccionarias de determinados gru­
pos, que intentaban oponerse a las nuevas fuerzas y nuevos
órdenes soiales con ayuda de la autoridad de una grandeza
pasada, entre otras cosa. Se comprende fácilmente que se
buscara y se cogiera de la tradición lo que resultaba agra­
dable para los autores de esta selección, o sea, los elementos
que servían a sus ideas soialmente atrasadas. Un ejemplo
clásico de ello e la carrera del idealismo hegeliano y par­
ticularmente de la idea del espíritu del pueblo en las cien­
cias filosóficas alemanas del siglo XIX.
En la ciencia lingüística como tal -tanto en la alemana
como, a través de ésta, en la general-las ideas de Wílhelm
von Humboldt tuvieron una influencia mucho mayor que
la filosofía del lenguaje de Herder. Desde el punto de vista
filosófico, las ideas de Humboldt son una mezcla espcífica
de las de Kant, Herder y Hegel. Para el problema que tra­
tamos aquí, el del papel del lenguaje en la formación de
la concepión del mundo, tiene importancia la relación
entre la concepción de Humboldt y la de Herder.•
La idea central de la filosofía del lenguaje de Wilhelm
Wilhelm von Humbldt, Von dem grammiJchen Baue der Spraehen, en
Gesammelten Schri/len, tomo 6, 2l parte, Brlín, 1907, pág. 344 (subfyado
del autor).
"El lenguaje result con toda seguridad de una necsidad interna del hom­
bce, no hay nada csual ni voluntarista en él: un pueblo habl como piens1,
fúen.a a, {orque así habla § el hecho de qfiS pieme j hAbl así se fundamenta
en su siluación cororal : espWiNI/. § J ha ienJ;j;caJo con érta. Sin embarg,
el concepto general del espíritu humano y del pensamiento humano no es la
base de l lenguas, sino que étas vienen dadas pr toda la individualidad viva
y completa de lo pueblos, que se puede estudiar en sus manifestaciones reale."
[ 22}
von Humboldt es la concepión del papel creador del len­
guaje en los proesos intelectuales. En él, esta concepión
toma forma en la tería de la función como noión del
mundo y de la forma interna del lenguaje.
El problema de la concepión del mundo contenida �n
cada sistema lingüístico y de la importancia, a ella ligada,
de la lengua materna como fuerza creadora que configura
el moo de pensar de los miembros de una comunidad lin­
güística determinada (o de una nación), tiene origen her­
deriano. Sin embargo, la relación con la idea de Volkgeit
aparece más claramente en Humboldt que en Herder.1
Humbldt considera tan relevante el papel del lenguaje
como concepción del mundo, que ve en él e objeto esen­
cial y primordial de la lingüística. Humbldt considera que
la idea de que distintos lenguajes sólo califican de moo
Wilhelm von Humboldt, Ober die VerJChiedenbeit des menschlichen Spracb­
baHes, en Wilhelm vo11 Humboldts, Wtfke, tomo 6, 1$ parte, B. Bhr's Verlag.
Berlín, t9!7, pág. t79-r80 {subrayado del autor). "En la formación y uso
del lenguaje aparea- necesariamente toda l serie de percepciones subjetivas
de los objetos. Pues la palabra surge, en efecto, de esta percepción y no es una
copia del objeto en sí, sino de la imagen que éste suscita en el espíritu. Puesto
que toda percepción objetiva está mezclada inevitablemente con cierro subje­
tivismo, se puede considerar, independientemente del lenguaje, cada individuali­
dad humana como un punto de vista partirular de la visión del mundo. Sin
embargo, viene más cndicionada por el lenguaje. . . puestO que también en
el lenguaje de una misma naión actúa el mismo subjeivismo, en ua len.�UI
existe NN4 viJión del muo tue le eJ propi. Esta expresión no supra en modo
alguno los límites de l simple verdad. Pues la relación mutua de todas l
partes del lenguaje y del lenguaje en conjunto con !a nación es tan estrecha
que si esta interacción roma alguna vez una dirección determinada, de ello
deben deducirse necesariamente propiedades determinadas. Sin embargo, el lenguaje
no E1 vi.Iión del mundo, JimplemnJe porqtle todo concepto se tiene que aprehen­
der a través de é, debe ser equivalente al ámbito del mundo, sino también porqne
sólo la transformación que esperimenta junto con estos objetos hace poible
que el espíritu pueda pucibf el con�exto imeparable de 14 contepti6n del
mundo. . . m hombre también vive principalmente con lo objetos tal como
se los presenta el lenguaje, y puesto que en él percepción y actuación dependen
de sus concepciones, esto es incluso definitivamente así. Con el mismo acto pr
el rual el hombre emire el lenguaje, �e introduce en él mismo, y cda lenguaje
lleva consigo l nación a la que pertenece, un círculo del que sólo puede salir
si se entra al mismo tiempo en el círculo de otra lengua."
{ 23]
distinto la misma masa de elementos con existencia obje­
tiva, es el resultado de una reflexión precientífica sobre el
lenguaje.
Para el hombre, "la diversidad de lenguajes sólo es una
diversidad de sonidos que emplea meramente como medios
para aprehender las cosas. Esta idea es perturbadora para
el estudio del lenguaje; es idea que impide el desarrollo del
conocimiento lingüístico y lo hace realmente inexistente e
inútil. \ . L verdadera importancia del estudio del lenguaie
raica en la participación de éte en la formación de repre­
sentaciones. Aquí lo encontramos todo, pues la suma de estas
representaciones es lo que constituye el hombre".'
En Humboldt, la idea de la concepción del mundo con­
tenida en el lenguaje depende estrechamente de la idea del
papel del lenguaje como factor modificador del mundo.
Humboldt afirma (págs. 179 y 180) que el lenguaje no sólo
es concepción del mundo prque pr su alcance debe equi­
pararse al mundo, sino también prque el intelecto apre­
hende la unidad del mundo gracias a la configuración de la
realidad a través del lenguaje. Leemos (pág. 119) que
la verdadera significación de los estudios lingüísticos radica en
el descubrimiento de la parte que desempeña el lenguaje
en la constitución de las representaciones. En Humboldt, la
idea del papel del lenguaje como modificador del mundo,
o más bien creador de éste, se relaciona con la teis metoC
lógicamente fructífera de que el lenguaje no es ergon, sino
energeia, que se le debe investigar genéticamente en su
dinámica y no considerarlo como modelo rígido y acabado.
Esta idea también se halla en relación con la concepión
poo precisa y, pr tanto, creadora de interminables contro-
Humboldt, ouJ cit., pág. I I9.
[ 24 )
versias, de la forma interna del lenguaje, precisamente como
la fuerza creadora y modificadora contenida en el mismo.
Probablemente, Humboldt empleó la categoría de "forma"
en el sentido aristotélico de la división entre materia y for­
ma, es decir, en el sentido de factor creador. Considerando
la falta de explicación por parte de Humboldt del problema
de la relación de esta fuerza poco precisa, que él denomina
"forma interna", con la visión del mundo contenida en el
lenguaje, de cuál es su diferencia particular, debn surgir
contradicciones y discusiones fundamentales. Me parece más
importante el hecho, que en esas controversias se deja en
el silencio, de que la concepión de la "forma interna" del
lenguaje, a través de la cual éste se convierte en mediador
entre hombre y mundo, se halla íntimamente relacionada
con la aceptación de una fuerza viva de la nación que se
aproxima al Volkgeit. D este modo, el círculo ideológico
de Humboldt se cierra de forma consecuente con el recono­
cimiento del papel mediador del lenguaje.•
El lenguaje es, por tanto, una fuerza creadora de la
nacionalidad; también es la fuerza que determina el compor­
tamiento del individuo de forma deisiva. Por otra parte, el
lenguaje es un producto de la nación, de las fuerzas inte­
lectuales que actúan en ella.'0
Humboldt, opus cit., pág. 125. "A través de esta influencia eficaz, indi­
cativa y creadora del lenguaje también se destaca el elevado concepto a menudo
no lo bastante reconocido de la palabra nación, así como el lugar que ocupa
la división de las naciones en el gran proceso en el que se desarrolla la ten­
dencia creadora espiritual del género humano. Una nación, en este sentido,
es una forma espiritual de l humanidad caracterizada por un lenguaje deter­
minado e individualizada en relación a la totalidad idealista."
Humboldt, apus cit., pág. u7 (subrayado del autor). "Pero el lenguaje
mismo debe su origen a esta fuerza, o lo que sería más claro, la fuerza nado·
nal determinada sólo puede corresponder a una lengua nacional determinada ...
sólo puede desarrollarse íntimamente en ella, y expresarse a través de ella.
Esto es lo que llamamos, imprópiamente, creación del lenguaje por l nación.
[ 25 ]
En otro punto, Humboldt expresa aún más clatamente
esta idea:
"El patrimonio intelecrual y la forma lingüística de un
pueblo se hallan tan íntimamente entreveraos que si se
diera uno de ellos, el otro se podría deducir completamente
de aquél. El lenguaje es a mimo tiempo el fimómeno exter­
no del espíritu de los pueblos. El lenguaje es su espíriu
y el espíritu es su lenguaje. No se les identificará nunca
bastante."
11
La concepión herderiana del papel del lenguaje como
concepión del mundo encuentra, pr tanto, su consiguiente
deformación en la idea de Humbldt. Después de Hum­
boldt, acá sobre la filosofía del lenguaje alemana de
los siglos XIX y xx; también fuera de Alemania se abrirá
paso en las obras de diversos sabios (así, en Rusia, A. Potieb­
nia adopta la idea de "forma interna" del lenguaje con
toas sus consecuencias, y, en Polonia, un erudito, que en
otros aspctos tiene una psrura totalmente distinta, como
Jean Baudoin de Courtenay, escribió en el año 1929 una
obra tirulada Influenci del lenguaje sobre la concepción
Pues el hombre no habla prque quiera hablar así, sino porque tiene que
hablar así; en él l forma de hablar es una exigencia de su naturaleza intelec­
tual; en efecto, es libre porque eta naturaleza es l suya propia, originaria,
pero ningún puente l une a través de una consciencia unificadora del fenó­
meno en cda momento concreto a esta esencia desconocida. L convicción de
que el patrimonio lingülslico. . . sólo es l fuerza misma tfe detetmin4 el ctrtc·
ter de 1 fCi § que se mti/iesl como lenguaje, constituye la última y más
poderosa diferencia entre l idea antes mencionada de l lenguas que sólo
considera su diversidad como diversidad externa o de signos surgido por con·
venia. Sólo thort Je comprende bien cómo el lenguaje está intimamente entre­
lazado a carácter y l fuerza activa de l naciones, cómo estas percepciones
e interacciones no sólo estban condicionadas por ella de forma que también
se manifiestan exteriormente en ella, sino que son l esencia originaria creadora
misma.
Cita de segunda mano: G. Schmidr-Rohr, Di Sprache als Bildnerin der
VOfker, }eoa, I932, pág. 102 (subrayado del autor).
[ 26 J
del mtmdo y las decisiones, con claras influencias de las
ideas de Wilhelm von Humbldt).
En el camino hacia la teoría de los camps, cuyos parti­
darios se apropian totalmente de las ideas de Herder-Hum­
boldt e intentan desarrollarlas, topamos con una serie de
hechos que dan prueba de la vitalidad de estas ideas y de su
supervivencia en las ciencias culturales alemanas. No se tra­
ta, en efecto, de una continuación total y directa; aquí el
acento se encuentra en otro lugar -particularmente en
el problema del factor creador y del reflejo del "espíritu"
de la nación en el lenguaje, pero, sin embargo, son una
continuación.
En 1 899, Franz Nikolaus Finck publicó sus conferen­
cias en la obra Der deutsche Spachbau as Ausdruck deuts­
cher W eltanschauung; las ideas centrales de estas conferen­
cias se volvieron a expner, más tarde, en Di Aufgabe und
Gliederung der Sprachwissemchaft (1905) . Encontramos
aquí la antiguas ideas de Herder-Humbldt en todo su
esplendor: la idea de la concepión del mundo contenida
en el lenguaje, el concepto de la forma interna del lenguaje
a través del cual se explica el papel activo del lenguaje en el
conocímiento. Sin embargo, Finck remontó, al mismo tiem­
p, las propiedades del lenguaje a la diversidad de tempe­
ramentos y caracteres humanos.
D la misma forma, pero basándose exclusivamente en
la doctrina del espíritu nacional que se expresa en la lengua
materna, Wilhelm Wundt considera prímeramente, en su
Volkerpsychologie (1 900) la parte de esa idea que corres­
ponde al lenguaje desde un punto de vista nuevo.
La relación entre lenguaje y espíritu del pueblo apa­
rece aún más claramente en Karl Vossler, que se encuentra
en la línea de la concepión de Croe, pero que al mismo
[ 27 J
tiempo sigue en sus formulaciones la tradición del idealismo
alemán. Las ideas presentadas en 1904 en Positivismus und
ldealismus in der 'Sprachwissenschaft también se pueden
encontrar en sus obras posteriores (Frankreichs Kultur im
Spiegel seiner Sprachenentwicklung, 1913; Gesammelte Auf·
sitze zur Sprachphilosophie, 1923; Geist und Kultur der
Sprache, 1925 ).
La continuación de l a tradición Herder-Humboldt tam­
bién aparece en la obra de Georg Schmidt-Rohr, Die Spra·
che las Bildnerin der V olker, en la que leemos entre otras
cosas:
"Los lenguajes no sólo son testimonios, resultados del
alma nacional, espíritu nacional hecho forma, sino que, ante
lo individual, son absolutamente el espíritu nacional mismo
como fuerza viva, formadora, creadora, como fuerza y como
fuerza unívoca, impersonal. El lenguaje es el espíritu nacio­
nal mismo, vivo, poderoso, creador, en el cual y del cual
surge la humanidad de toos los pueblos individuales.''12
"Neohumboldtismo" y "teoría de los campos" son térmi·
nos ambiguos, tras los cuales se ocultan distintas tenden­
cias, distintas formas del pensamiento lingüístico." Sin em­
bargo, si prescindimos de las diferencias, irrelevantes para
nuestro contexto, entre los defensores particulares de la "teo­
ría de los campos" (se trata sobre todo de la tendencia
Trier-Weisgerber y de las concepciones rivales de ésta de
Porzig, Ipsen y Jolles), permanece el trasfondo filosófico­
lingüístico común a todas ellas, que precisamente es el
` G. Schmidt-Rohr, Die Sprache a Bildnerin dsr VOlker, pág. 102.
'3 H. Badilius, "Neo-Humboldian Ethnolinguistic", Word, agosto, r952,
tomo 8, nO 2; S. Ohman, "Theories of the «Linguistic Field»," Word, agosto,
I953, tomo 9, nO 2¡ S. Ullman, The Principies o/ Semanlics, Oford, r957,
C3[. Ill-2; A. A. Ufimcewa, Teorii "JemanJilschesgowo polja".,. En la colección
lfoprosy teorii iaska w sowremennoj sarubeshnoi linguistike, Moscú, I96x, M.
M. Guchman, "lingusricches-kaja teorija L. Weisgerbrg".
[ 28)
tema de nuestras consideraciones; por ello, podemos reunir
sin preocupación alguna las teorías y puntos de vista, dis­
tintos en otros casos, bajo un denominador común.
La "teoría de los campos" se halla directamente relacio­
nada con nuestro problema principal del papel activo del
lenguaje en el proceso del conocimiento. Esta relación apa­
rece porque sus fundadores (claramente Trier-Weisgerber)
adoptaron las ideas esenciales de Humboldt: la de la visión
del mundo contenida en el lenguaje; la de la forma inter­
na del lenguaje, que configura nuestra percepción del mun­
do; la del mundo intermedio lingístico que actúa como
mediador entre los seres que hablan y el mundo de las cosas,
y, finalmente, la idea del espíritu que aparece como factor
creador de la nacionalidad. Sin embargo, con la limitación
de que todo esto no se refiere a las palabras individuales,
como unidades autónomas aisladas entre sí, sino a ciertas
totalidades, "bloques" lingüísticos, que reciben el nombre de
"camps de conceptos", "campos semánticos", en otros defen­
sores de la "teoría de los campos". Y, además, esta teoría
también se remonta a Wilhelm von Humboldt, si bien el
concepto de los sistemas sincrónicos de Saussures influyó
sin duda sobre su forma actual.14
La "teoría de los campos" como teoría del significado,
sólo corresponde indirectamente a nuestro círculo de interés.
Esto nos libera de seleccionar los complicados aspectos indi­
viduales de esta teoría.15 Por ello, podemos reducirnos sim­
plemente a algunas ideas generales, lo cual, además, es nece­
sario para ocuparnos plenamente de las ideas directamente
relacionadas con nuestros verdaderos problemas.
J. Trier, "Deutsche Bedeutungsforsching", en Ferlschrift für O. Behag­
hel, Heidelberg, I934, pág. I74.
El lector puede encontrarlas en las obras de A. A. Ufimcewa y Suzanne
Óhman citadas en la nota I3.
[ 29 J
Josr Trier comienza su Opus magnum con una compacta
y clara exposición de la idea de "campo conceptual".
"Simples observaciones de lo que decimos y escuchamos
explican con bastante claridad que una palabra pronunciada
en una frase no recibe su significado simplemente del con­
texto de la frase; que la frase no es lo único real, de lo cual
recibe vida la palabra individual muerta; que aquí intervie­
ne más bien una segunda realidad, a saber, el sistema del
conjunto objetivo del camp conceptual entregado a la len­
gua (langue por contrapsición a parole y langage) y cono
cido del que habla y su auditor . .. La palabra sólo nos viene
dada en relación con este conjunto. El camp de significa­
ción de la palabra, como todo, debe ser actual si queremos
que se comprenda el significado de la palabra individual,
y se la comprende según la medida de actualidad del camp.
Sólo tiene "significado" en este conjunto y graci a él. No
puede existir ninguna significación fuera del conjunto del
campo. El estudio general del significado tendrá que consi­
derarlo más que nunca. . . El símbolo individual no dice
nada, sólo el sistema del con junto de signos puede decir algo
respcto al signo individual. Así, la palabra se une con las
demás palabras del mismo camp conceptual constituyendo
un conjunto autónomo, y recibe su ámbito de significación
de este conjunto. El valor de una palabra sólo se reconoce
si se le limita respcto al valor de las palabras vecinas y
opuestas. Sólo tiene sentido como parte del conjunto, pues
la significación sólo existe dentro del camp."
16
Karl Büher expuso en su Sprachtheorie (1934) los fun­
damentos filosóficos de la teoría general de Jos signos. Db
mos precisamente a los "teóricos del campo" la aplicación
te
J.
Trier, Der teutsche U'ortschatz im Sinnbezirk des Verstandes, Heidel·
berg, I93I, tomo I, pág. 3-6.
[ 30 l
práctica y teórica de la teoría de los signos a la lingüística.
Sin embargo, su punto de partida y su concepión primaria
son muy sencillos: las palabras individuales, aisladas, no
poseen significación lingüística -pese a toas las aparien­
cias-, sino que los que dan significado son sus grups,
"bloques" (como los llama Trier), dentro de los cuales s
ordenan las palabras individuales como en un mosaico y
cuyo contenido significativo viene determinado por Jos res­
tantes miembros del conjunto del "espacio del campo".
Según cual sea el número de palabras, su ordenación dentro
del sistema del con junto varía la significación de cada miem­
bro, pues basta el movimiento de un solo elemento -omo
el movimiento de un peón en el tablero de ajedrez- para
modificar la distribución del con junto. Los "teóricos del cam­
po" s diferencian pr la distinta descripción de estos con­
juntos, de los que, en realidad, debe constar el lenguaje.
Trier concibe el "camp conceptual" como ordenación de
palabras dentro de una categoría, pr ejemplo, la categoría
de la comprensión, mientras que Porzig compone los con­
juntos a partir de verbs y los correspndientes sujetos y
objetos, como "perro - ladra", y Jolles Jos forma a partir
de contraposiciones del tipo "izquierda - derecha".17 Sin
11
].
Trier. "Das sprachlkhe Feld. Eeine Auseinandersetzung", en Neue
].Jhrbücher /iir W'i.rsnschaft unJ ]ugendbiJdung, I934, tomo X, pág. 430. "L
CJmpos son las realidades lingística< vivas siruaclas entre las palabras individua­
les ] los conjuntos de palabras, que tienen en cmún con la palabra el ser
componentes parciales, el articularse, y, con e patrimonio lingüístico, el de·
membrarse."
G. lpsenj "Stand und Aufgaben der Sprachwissenschaft'', en Fert;chrit fúr
Sterirberg, Heidelberg. I924. "Todo el grupo radica en un campo áe signi/i­
cacidn que está articulado; como en un mosaico, una palabra si§e 8 MW,
separaJa de todo lo demás, pero de forma que S adapten unas a otras ) todas
juntas en su significad6n proporcionen un nuevo orden ...
l. Weisgerber, Vom WeltbiJ der Jeischen Sprache, Düsseldorf, I953, romo
l. pág. 9r. "Un campo lingüístico C¡ por tanto, una parte del mundo lingüís­
tico intermedio que está formado por el conjunto de una articuhtción orgánica
de grupos activos de signos lingüísticos."
[ 3
1 )
embargo, su idea común aparece claramente. En mi opinión
-pese a todas las críticas que ha suscitado-, es bastante
fructífera, y no deberíamos rechazarla sin poner la a prueba
de forma práctica en el análisis lingüístico. Desde el punto de
vista filosófico, la idea del significado de las palabras indi­
viduales condicionadas pr un sistema, palabras que se sitúan
dentro del marco de conjuntos conceptuales mayores, resul­
ta convincente y dialéctica.
Pero, como ya hemos destacado, esto no es lo más impor­
tante dentro de nuestro contexto, pues en este aspecto, los
lingüistas deben decidir ellos mismos y decir la última pala­
bra, y no sobre la base de consideraciones teóricas, sino tam­
bién de aquellas que se desprenden de la aplicación de la
teoría en. la práctica. A nosotros, en cambio, esta cuestión
nos interesa porque a partir de aquí se puede trazar una
línea de relación con la antigua idea de Humboldt respecto
del papel determinante del lenguaje en el proeso del cono­
cimiento. Para aclarar el problema, nos referiremos a la
obra ya citada de Jost Trier:
"Si el objeto del estudio es la articulación de los cam­
pos y su evolución, tocamos, al mismo tiempo, un punto
de nuestra problemática que se oculta detrás de la idea de
forma interna del lenguaje. Ahora consideramos bajo un
nuevo aspecto lo que pueda ser forma ordenadora interna
del lenguaje. Pues el orden que se desprende de la forma
interna del lenguaje se manifiesta precisamente, en primer
lugar, en la sucesión articulada de las palabras pertenecien­
tes a un bloque que constituyen un sistema cerrado de sig­
nos, y de la forma en que estas palabras se suceden signi­
ficativamente. Reconocer eto e la vía para obtener la
concepción del mundo de un lenguaje . . . Estudiar la división
en campos significa estudiar separadamente una parte de
[ 32 ]
la forma interna del lenguaje y precisamente la forma orde­
nadora interna del lenguaje en la que se expresa inequívo­
camente la concepción del mundo de un lenguaje en un
momento determinado. La división de un campo determi­
nado proporciona un trozo de concepción lingüística del
mundo para su estudio."18
Leo W eisgerber sustenta la misma idea, tanto en la defi­
nición citada de "campo" como también en su afirmación
de que la concepción del mundo de la lengua materna se
configura sobre la base de dos leyes: la ley del signo y la
ley del campo lingüístico.
Para la concepción de Humboldt era esencial la afirma­
ción de que la visión del mundo se hallaba contenida en
el lenguaje, sirviendo como un llamado "mundo lingüístico
intermedio" a la configuración intelectual del mundo dentro
del patrimonio del espíritu. Estas ideas reaparecen gracias a
la "teoría de los campos", pro --omo suele suceder en
estos casos- más destacadas y, por tanto, simplificadas
respecto al originaL Y a recordamos en el curso de nuestras
reflexiones que la simplificación es una regla del epigonis­
mo. Esta simplificación elimina aparentemente los errores
de las ideas del maestro, mientras que, de hecho, las vulga­
riza. Pues los epígonos generalmente continúan aquello que
era menos notable y, al mismo tiempo, más retrógrado de
esas ideas. Ni Aristóteles, ni Kant, ni Hegel se libraron
de este destino. Tampoco Wilhelm von Humboldt pudo esca­
par a éL En comparación con el idealismo y el chauvisnismo
de los epígonos, las ideas de Humboldt son elásticas, signifi­
cativas y -precisamente a causa de las "inconsecuencias"
que se han eliminado tan radicalmente- dialécticas.
J. Trier, Der Deutsche \lortschatz . . . , tomo I, págs. ¡Ü-20.
Lngaje ] conocimiento.-3 [
33
J
¡Cuán convincente resulta la simple superpstclon de
dos textos -uno de Humboldt y uno de Trier- sobre la
relación ''lenguaje-pensamiento-realidad''!
"La dependencia mutua entre pensamiento y palabra
explica claramente que las lenguas, verdaderamente, no son
medios para expresar la realidad ya conoida, sino, mucho
más, para descubrir la realidad aún desconocida. Su diver­
sidad no es de envoltura y signos, sino diferencia en cuanto
a las visiones mismas del mundo. Este es el motivo y el
último fin de toda la investigación lingüística. La suma de
lo cognoscible como campo de elaboración del espíritu huma­
no se encuentra, entre todas la.< lenguas e independiente­
mente de ellas, en el centro. El hombre no puede aproxi­
marse a este ámbito meramente objetivo más que según
st modo de conocimiento y de percepción .. q Pero el subje­
tivismo de toda la humanidad se convierte en algo objetivo.
La concordancia originaria entre el mundo y el hombre,
en la que se basa la posibilidad de too conocimiento de
la verdad se va recuperando, por tanto, gradual y paulati­
namente a través del fenómeno.""
Aquí aparecen elementos del idealismo kantiano, que
Humboldt reverenciaba, pero al mismo tiemp errores kan­
tianos que s expresan en la concepción de la cosas como
tales. Además, en estas formulaciones se halla englobada
la interesante idea sobre la dialéctica de lo subjetivo y lo
objetivo dentro del proceso del conocimiento. Pues Hum­
bldt concibe los conocimientos en general, y también el
verdadero conocimiento, como proesos. Aun cuando no
se acepte la filosofía de Humboldt en otros aspectos, no se
puede negar la profundidad de esta idea y su relevancia
19 Citado según L. Weisgerbr, Das Geutz der Sprache, Heidelberg, x95I,
pág. t7I (subrayado del autor) .
[ 34 J
para la teoría del conocnntento. W eisgerber lo deja bien
sentado en el comentario del texto antes citado.
Comparemos ahora esa cita con una manifestación que
se puede calificar de clásica para la "teoría de los campos"':
"Arrojamos una red de palabras sobre lo supuesto oscu­
ro y complejo, para aprehenderlo articuladamente y tenerlo
en forma de conceptos limitados. La configuración concep­
tual a través de las palabras es un proceso de clarificación
articuladora a partir del conjunto. Sin embargo, el lenguaje
no refleja el ser real, sino que crea símbolos intelectuales,
y el ser mismo; es decir, el ser que nos viene dado no es
independiente de la forma y articulación del sistema simbó­
lico lingüístico."20
Los puntos de vista son parecidos y se hallan relaciona­
dos, pero al mismo tiemp, ¡cuán distintos! Humboldt topa
evidentemente con dificultades cuando quiere unificar sus
tesis sobre la concepción del mundo y que el conocimiento
está condicionado por las lenguas, con la tesis de la obje­
tividad del mundo en sí como objeto del conocimiento. Es
inconsecuente -igual que Kant-, pero también es genial
y profundo. Por esto, sus ideas sobre el factor subjetivo y
particularmente sobre el papl del sistema lingüístico en el
proeso del pnsamiento también han sido fructíferas hasta
el momento presente. Y esto vale incluso, para aquellos
que rechazan su filosofía.
Trier es consecuente en su idealismo, no topa con las
dificultades de Humbldt, no tiene ni un defecto, como es
característico de Humboldt. Pero, al mismo tiempo, pierde
lo que es fundamental y fructífero en aquél: su dialéctica
de los factores objetivo y subjetivo en el conoer. Existe
¯ }. Trier, De deutsche Wortschalz . . . , pág. 2. L. Weisgerber expresa esta
idea de forma análog en Gesetz der Sprache, pág. 27.
[ 35 ]
una analogía total entre la relación de los neokantianos res­
pecto a Kant y la de Trier, Weisgerber y otros, respecto
a Humboldt. Los primeros "limpiaron" a Kant de su "incon­
secuencia" materialista, y al eliminar la "cosa en sí" -ya
fuera de hecho o como resultado final de la interpretación-,
sólo conservaron el mero idealismo subjetivo, un Kant filo­
sóficamente pasado pr agua. Los "teóricos del campo" hacen
algo parecido con Humboldt. De sus ideas originarias con­
servan una amalgama específica de idealismo objetivo y
subjetivo.
Para Humboldt, el problema del reflejo o no reflejo
de la realidad a través del lenguaje era un complicado pro­
blema de la dialéctica de los factores objetivo y subjetivo
en el conocimiento. Para Trier, esto es inuy simple. El len­
guaje no refleja el ser; por el contrario, crea símbolos y, con
ellos, el ser. Trier añade, en efecto, que "lo que nos viene
dado" (ser) no es independiente de la estructura simbólica,
pero no habla de otra realidad distinta, independiente del
hombre, que aparece en Humboldt. En este sentido, existe
una clara analogía entre la "teoría de los campos" y el
convencionalismo, particularmente en su manifestación radi­
cal. Algo parecido ocurre con la idea de la red de palabras
(conceptos ) arrojada sobre el mundo, idea que convierte
algo amorfo en nuestro mundo articulado, que así es obra
nuestra.
No cabe duda alguna de que Humboldt seguía las hue­
llas de Kant; esto no sólo es válido para sus "inconsecuen­
cias" materialistas, sino también para el idealismo nativista
que se encuentra inserto en los apriorismos de Kant. En
Humboldt, este a priori
,
gracias al cual el conocimiento es
una construcción subjetiva, es la concepción del mundo con­
tenida en el lenguaje y la "forma interna del lenguaje" que
[ 36 J
convierte al mundo en patrimonio intelectual del hombre;
o sea, que el mundo "en sí", que es un noumen desconocido,
se convierte gracias a ello en un mundo "nuestro", en una
construcción del conocimiento. ¿Esto es subjetivo? Sí y no.
Aquí se advierte cierta diferencia respecto a Kant. En Kant,
el nativismo prevalecía sobre la construcción claramente sub­
jetivo-idealista que constituía el mundo de los fenómenos.
En Humboldt, es el individuo el que conoce el mundo y,
por tanto, crea, pero la fuerza creadora del lenguaje le viene
dada soialmente, a través de la educación. En efecto, el len­
guaje es una fuerza creadora de nacionalidad, pero, al mismo
tiempo, es la manifestación de ese espíritu que fue presen­
tado por Hegel como ser ideal objetivo y que con toda segu­
ridad es ajeno a la tradición kantiana.
Para los epígonos, el apriorismo lingüístico es el aspecto
más atractivo de las ideas de Wilhelm von Humboldt. En
seguida comprenderemos por qué ourre así. El apriorismo
permite "limpiar" las ideas de Humboldt de la "inconse­
cuencia" materialista y de sus errores, y poner así roda la
teoría al servicio del chauvinismo alemán, porque nada es
más adecuado para ello que todas las formas de la concep­
ción del espíritu nacional.
Este apriorismo específicamente kantiano aplicado al
lenguaje se encuentra en el neokantiano Ernst Cassirer, cuya
filosofía ejerció gran influencia sobre los "teóricos del cam­
p", lo que ya se desprende de la anterior cita de Trier. Jun­
to a una mezcla inconfundible de espíritu nacional hegeliano,
este apriorismo constituye la base filosófica de la "teoría
de los campos".
Evidentemente, la idea del papel activo del lenguaje en
el proceso del conocimiento fue la base de la idea del espí­
ritu nacional. Está claro que ésta aparece de forma distinta
( 37 ]
en Trier y, particularmente, en Weisgerber, que en Hum�
boldt. Esta idea determina aún más clara y decisivamente
la concepción general. Pues se trata, en efecto, de una épca
en la cual la idea de Volksgeist hizo considerable carrera.
W eisgerber es el director filosófico dentro del grupo
de los defensores de la "teoría de los campos". El espíritu
aparece en él en distintas formas y variantes, pero el papel
fundamental del espíritu como tal, dentro de su concepción
general, no deja lugar a dudas.
"Luego la suma de nuestros resultados nos permitirá com­
prender pifnamente lo que hemos elaborado dentro del
cuadro general de la lengua alemana como realidad del espí­
ritu contenio en la len gua.
ª
~1
En otro punto oímos hablar de la realidad del espíritu
lingüístico," y en el resumen leemos:
"'Si queremos denominar con una sola palabra el origen
y el contexto de todas nuestras observaciones, tendremos que
decir que logramos identificar cada vez más las huellas del
espíritu creador en su forma lingüística. Y si queremos des­
tacar de nuevo aquí, al final de nuestras reflexiones, lo esen­
cial de éstas, entonces intentaremos resumirlo brevemente
en la forma en que obtuvimos la prueba de la esencia, la
forma y la eficaci del espíritu creador de una lengua ma­
terna."2
En efecto, W eisgerber considera necesario dedicar el últi­
mo capítulo de su obra (que además lleva el título signifi­
cativo de "El reino del espíritu creador" ) a la explicación del
concepto espíritu en sus múltiples significados; sin embargo,
�" L. Weisgerber, Vom Wel1büd der deutschen Sprache, Düsseldorf, r954,
tama ll, pág. 205.
2 L. Weisgerber, opus cit. , pág. 242.
2 L. Weisgerbet, upu cit. , pág. 269.
[ 38]
precisamente a través de estas explicaciones se hace mani­
fiestamente evidente cuán vago resulta todo el asunto. Pero,
en primer lugar, tampco se trata de esto. El espíritu sólo
desempeña aquí un papel auxiliar en la construcción de
la concepción, fundamental desde el punto de vista filos&
fico, de la "transformación intelectual del mundo en patri­
monio del espíritu".
El mecanismo de esta "transformación" se expone de la
siguiente forma: el espíritu contenido en el lenguaje en for­
ma de Sprachgeist ( espíritu lingüístico) , cuyo significado
y génesis son totalmente incomprensibles, condiciona la rea­
lidad de la concepción del mundo propia de cada lengua,
la "imagen lingüística del mundo". Esta "imagen del mun­
do", que también procede de Humboldt, reúne la concepión
humboldtiana de la viión del mundo ( la suma de resulta­
dos cognoscitivos contenidos en el lenguaje, o sea, algo está­
tico, ergon) con la forma lingüística interna (que es una
fuerza dinámica en la transformación del mundo, o sea,
energeia) - Para el estudio de este heho tiene importancia
fundamental el que el lenguaje no sólo sirva para la comu­
nicación de conocimientos, sino que también los configure,
al transformar el caos, que llamamos "mundo", en una crea­
ción ordenada del espíritu. El lenguaje representa aquí el
papel de creador, de demiurgo del único mundo alcanzable
para nosotros, y éste es precisamente el mundo construido
a través del lenguaje. S trata realmente de una concep­
ción kantiana, con la excepión de que fue trasladada del
mundo de las categorías apriorísticas al de las categorías
lingüísticas. Además, la subjetivización del conocimiento va
aquí mucho más lejos que en Kant. En efecto, no sólo
� Humbldt, ouJ ci. , IOQO 1, pá. 3 t y tomo 11, pág. 206-207.
( 39)
abarca las categorías de tiempo, espacio y causalidad, sino
también todo lo que aparece como dado en el conocimiento.
La idea de la "transformación" del mundo a través del
lenguaje puede interpretarse de dos formas distintas:
1 ) como reconocimiento del papel que desempeña el factor
subjetivo en el conocimiento. Un sistema lingüístico
determinado influye sobre el proceso del conocimiento
y cumple una función particular dentro de éste;
2 ) como concepción de la "creación" de la visión del mundo
a través de un sistema lingüístico dado; obsérvese que
no se puede conocer nada fuera de esta visión del mundo.
La primera de estas interpretaciones es racional, pero la
segunda es místico-idealista. Ya señalamos que en las ideas
y manifestaciones de Humboldt en este sentido encontra­
mos interpretaciones racionales. Sin embargo, también las
encontramos, aunque mucho más rara e indirectamente, en
los "teóricos del camp". Si no ocurriera así, entonces no
valdría la pena perder tiempo estudiando el problema y su
historia. Pero e sentido de esta investigación se basa en
la posibilidad de descubrir, en la historia, ideas que rengan
un valor real en el momento presente y que lleven apare­
jada o puedan conducir a una solución racional.
Sin embargo, al mismo tiempo, las obras de Humboldt
y también de sus seguidores contemporáneos dan pruebas, e
incomparablemente muchas, de que la segunda interpreta­
ción no ha sido producto de nuestra imaginación.
Prueba de ello es, por ejemplo, la concepción del len­
guaje como "mundo espiritual intermedio", que es, según
[ 40 l
W eisgerber, la "visión del mundo" contenida en el len­
guaje.2"
"Podemos y debemos considerar lo que hemos obser­
vado aquí, en el sentido de que un mundo intermedio de la
lengua materna también está fundamentalmente subordina­
do a las expresiones de la lengua materna. En otras palabras,
que las denominaciones lingüísticas no se refieren a hechos
directos del mundo exterior ni a modelos intelectuales de
otra procedencia, sino primordialmente a un mundo de ideas
de la lengua materna que les está específicamente subordi­
nado. Pero aparecen tan inseparablemente ligadas a éste, que
se les ha considerado como dos aspectos de un todo, es decir,
que las expresiones lingüísticas sólo se convierten en <<len­
guaje>> cuando están en interacción con un mundo inter­
medio de la lengua materna y este mundo intermedio espi­
ritual adquiere existencia, a su vez, porque posee un len­
guaje determinado en el mundo de los signos."26
No es exrtaño que en una concepción como ésta de la
visión lingüística del mundo, la "transformación" del mun­
do a través del lenguaje no sólo tenga naturaleza idealista,
sino incluso mística. Además, \'eisgerber no está sólo con
su idea, ésta concuerda extraordinariamente bien con la
concepción antes citada de Trier, del papel de esa red de
palabras mediante la cual creamos nuestro mundo a partir
del caos.
La consecuencia natural de la tesis de que el lenguaje
crea la realidad es el rechazo categórico de la teoría del
reflejo.
"La lengua materna como transformación del mundo,
" L. Weisgerber, opus cit., tomo 1, pág. 67.
2 L. Weisgerbet, opus cit., pág. 66. Véase tamhién L. Weisgerber, Die
Sprache unter den Kri/ten des menschlichen, Daseins, Düsseldorf, I954, pág. r3.
[ 41 )
tampco es ergon en este sentido, ni mero reflejo, sino una
aprehensión esencial del hombre, una «humanización» espi­
rirual del ser.""
"Ningún medio lingüístico es simple imagen del ser,
sino que en todos ellos vive u ser intelectualmente creado.
La precisión de los medios lingüísticos no debe buscarse sim­
plemente en las «cosas» y los «objetos», sino más bien en
la elaboración de las «cosas» por el hombre."28
Para comprender correctamente la "teoría de los cam­
ps", es necesario no perder de vista su aspecto idealista,
mistificador; también aquí, en Polonia, donde se desprecia la
influencia del irracionalismo y la mística sobre la filosofía
burguesa modera a través de la tradición positivista.
Rechazar el aspcto mistificador, idealista, de la doctrina
no significa, empero, negar la autenticidad de los problemas
de investigación que surgieron en la mistificación. Esto natu­
ralmente también es válido para la "teoría de los campos".
Tanto más, cuanto que sus seguidores no eran meros filó­
sofos espculativos, sino, sobre todo, especialistas en alguna
ciencia particular. Con ello s explica la duplicidad de sus
ideas, y éste es también el motivo de los problemas reales
que aparecen entre toda la amalgama de mística e irra­
cionalismo.
Uno de estos problemas que merece atención es el papel
activo del lenguaje como elemento de la parte subjetiva del
proeso del conoimiento.
Este problema apareció claramente en Humboldt, como
podíamos su¡ner. Volvemos a encontrar su forma racional
en la "teoría de los camps" y, precisamente, en los análi­
sis donde se esrudia la influencia de los sistemas lingüísticos
L. Wei.grbet, Yom Weltbild der deulschen Sprache, tomo ll, pág. 33.
l. Weisgerber, Das Geselz der Sprache, pág. 5I.
[ 42
]
sobre la percepción de la realidad y, con ello, sobre la forma
de nuestra concepción del mundo según cual sea la lengua
en que pnsamos. Este es un problema sumamente real, que
actualmente no aparece sólo dentro del contexto de la "re
ría de los campos". Los resultados de las consideraciones
referentes a ello pueden ser interesantes con absoluta inde­
pendencia de la superposición de una manifestación idea­
lista. Volveremos sobre ello en la última parte de la pre­
sente obra, cuando expongamos nuestro propio análisis del
papel activo del lenguaje en el proceso del conoimiento.
La "teoría de los campos" ha analizado el condicionamiento
de la percepión del mundo a través de diversos sistemas
lingüísticos, sobre todo en el caso de las relaciones de paren­
tesco, de la visión de las constelaciones, de la clasificación
de las plantas, de la percepción de los colores, de la sensi­
tivicad para el sabor y para muchos otros parecidos. Todos
estos análisis y sus resultados se apyan sobre la siguiente
idea: si tenemos una clase determinada de objetos (cosas
materiales, relaciones, etc. ) ante nuestros ojos, los vemos
de una u otra forma, según cual sea el sistema de clasifi·
cación qte nos ofrezca el lenguaje en que pnsamos.
El problema de las relaciones de parentesco tiene aquí
un interés considerable, sobre todo desde el punto de vista
de eventuales investigaciones futuras sobre la relación entre
lenguaje y pensamiento. Y esto tanto porque estas relacio­
nes están extraordinariamente diferenciadas -egún el esta­
dio cultural del medio en que realicemos nuestras investi­
gaciones-como porque contamos, en este aspcto, con una
cantidad enorme de material de investigación que espera
una generalización y una síntesis. Weisgerber expne las rela­
ciones de parentesco con los ejemplos de la lengua alemana
[ 43 ]
y la latina.29 Pese al material de comparacmn sumamente
escaso, los resultados son sorprendentes. Considerando los
distintos sistemas de denominación mucho más elaborado
en el latín que en el alemán a causa del sistema fáctico de
las relaciones naturales de parentesco, ciertas relaciones
de parentesco resultan intraducibles y su valoración debe
haber sido distinta, sin duda alguna, en ambas sociedades.
Si consideramos, también a título de ejemplo, la lengua
china, la lengua de las tribus indias de América, las lenguas
esquimales, las lenguas de los aborígenes australianos, enton­
ces, el cuadro sería mucho más claro y variado.
Dejemos las especulaciones idealistas de W eisberger, que
ve en todas partes "objetos espirituales" procedentes del ámbi­
to del "mundo intermedio espiritual". En vez de ouparnos
de la mística, queremos someter las soiedades que nos inte­
resan, y la estructura familiar relacionada con el conjunto
de la vida social, a un análisis profundo. Así, en las dife­
rencias establecidas en la lengua estudiada, encontramos una
explicación clara, racional de las diferencias entre estas estruc­
turas familiares y las palabras de parentesco con que cuenta
el vocabulario. Al pasar, así, de la plataforma de la mística
a la plataforma de la ciencia, no rechazamos, no obstante,
la observación fundamental que nos comunica Weisberger.
Las diferencias lingüísticas son al mismo tiempo diferencias
de la clasificación de los objetos de nuestro mundo circun­
dante, que es el resultado final de nuestra visión de este
mundo. ¿Qué significado tiene que en latín no encontremos
ningún equivalente de la palabra alemana onkel (tío) , sino
que debamos distinguir categorías que relacionan a la línea
paterna ( patruus) o a la materna ( avunculus) ---<omo ocu-
e" l. Weisgerber, Vom Weltbil der deulschen Sprache, tomo 1, pág. 59-65.
[ 44
J
rre también en polaco: stryj y wuj-
,
lo que también es váli­
do para otras palabras de parentesco tales como tante (tía) ,
vetter ( primo) , neffe ( sobrino) ? Y aunque esto, en sí no
parezca ser particularmente importante, sin embargo, es un
hecho objetivo que nos obliga a una cierta generalización
dentro del contexto de otros fenómenos del mismo tipo,
generalización que se halla en relación con nuestra verdadera
problemática.
Otra forma del mismo problema aparece al analizar com·
parativamente las palabras que se utilizan en las distintas
lenguas para denominar las constelaciones.30 También en
este caso se deben evitar las especulaciones y realizar un
análisis soio-cultural -lo que, de hecho, hace Weisgerber,
al menos en parte--, si queremos comprender la forma
característica en que los distintos ámbitos culrurales ven,
ordenan y clasifican los cuerpos celestes !Weisgerber com­
para los ámbitos culturales greco-romano y chino) . Pero es
un hecho indiscutible que lo que se conservó hasta cierto
punto en el vocabulario de cierta lengua influyó de un modo
u otro sobre la forma de considerar estos o aquellos aspec­
tos de la realidad por parte de los hombres que fueron edu­
cados en ese ámbito lingüístico.
A esta categoría de problemas pertenece también la
percepción de los colores, que depnde de la nomenclatura
de la percepción contenida en el lenguaje. Acrualmente, éste
es un campo de investigación sumamente explotado por la
psicología del desarrollo, la psicopatología y la etnolingüís­
tica. El material reunido y las posibilidades de realizar consi­
deraciones generalizadoras que se han creado con ello, hacen
que esta problemática resulte particularmente atractiva para
los filósofos.
3 L. Weisgerber, opuJ ttt., págs. 35-47.
[
45 J
Añadamos a ello la percepción de las experiencias gus­
tativas, la explicación y clasificación de distintos objetos ( las
plantas, por ejemplo) , y tendremos un cuadro aún más
amplio.
Volvemos a repetir que, con plena independencia de las
antiguas mistificaciones, independientemente de las interpre­
taciones filosóficas falseadas, existe aquí un problema real,
a saber, el del papel del lenguaje como parte integrante
del factor subjetivo dentro del proceso del conocimiento.
La teoría del conoimiento se interesa especialmente por la
solución de este problema. Para la gnoseología marxista,
la solución de esta cuestión, incluso su formulación de forma
clara, es impnante, al menos por dos motivos. En primer
lugar, permite precisar más exactamente y desarrollar la
teoría del reflejo, en la cual se elabró demasiado po
el papel del factor subjetivo dentro del proceso del conoi­
miento -con lo cual surgió un sensible vacío-; en segundo
lugar, permite una crítica eficaz de la filosofía idealista que,
sobre too en los últimos años, ha concentrado su atención
precisamente en esta problemática. También por este motivo
volveremos en la tercera parte de la presente obra a las
custiones ya tratadas.
[ 46 J
Filosofa: neokantismo,
convencionalismo y
neopositivismo
El problema del papel del lenguaje dentro del proceso
del conoimiento es un problema filosófico pa excelence,
aunque, sin duda alguna, está relacionado con la lingüística.
Sin embargo, la filosofía del lenguaje sólo es un sector mar­
ginal para la lingüística, particularmente la moderna. Por
el contrario, muchos problemas que tradicionalmente se
encuentran dentro del ámbito de la filosofía del lenguaje,
hasta cierto punto son el pan de cada día del filósofo, particu­
larmente del teórico del conoimiento. Pero, por motivos
profesionales, se oupa del análisis del proceso del conoci­
miento desde una prspectiva determinada y, por ello, no
debe peder de vista la función del lenguaje en este proceso.
Pues siempre se trata de un proeso verbal; esto lo reconoen
hasta cierto punto incluso aquellos que verían con agrado
la posibilidad de un conoimiento "verdadero averbal". Por
ello, la filosofía se ha ocupado desde sus inicios de este pro.
blema, ofreciendo diversas soluciones, a menudo controver­
tidas. La historia profunda del papl del lenguaje dentro
del proceso del conocimiento aún está pr escribirse, y sería
una aportación valiosa a la historia de los problemas de la
[
47 ]
teoría del conocumento ( encontramos elementos de esta
historia en el primer tomo de Filosofía de las formas simbó­
licas de Ernst Cassirer) . Sin embargo, una obra creadora
aún busca autor. Esto no sólo sería importante por motivos
meramente históricos -aunque sin duda una obra así lle­
naría un papel significativo dentro de la exposición de la
historia ideológica general-, sino también en cuanto a
la importancia, sobre todo práctica, que podría tener para
los investigadores actUales de este problema. En efecto, al
contrario de Jo que ourre con las ciencias naturales y exac­
tas, el desarrollo de la ciencias humanas -particularmente
de una rama tan abstracta como la filosofía- se desarrolla
por vías secundarias, no se basa en una suma corriente de
verdades individuales y en la eliminación de aquello que ha
resultado ser un error evidente, vista la experiencia en ese
sentido. Las cosas son así simplemente porque, en e campo
de las investigaciones y estudios filosóficos, la prueba de la
verdad y el error es bastante más complicada, si se le puede
considerar al menos como algo definitivo y generalmente
aceptado. Precisamente por ello, la evolución de las ciencias
humanas, particularmente la filosofía, pasa generalmente a
través de la lucha de teorías, con Jo cual la filiación autÓ·
noma de las ideas es más poderosa aquí que en otros ámbitos
de la ciencia; o sea, que el proceso mismo es mucho más
largo y resulta mucho más difícil seleccionar el grano de
la verdad de entre la paja de la especulación verbal en el
curso del análisis. Esto tiene como consecuencia que Jos pro­
blemas filosóficos perduren mucho más y prevalezcan duran­
te más tiempo que Jos problemas de otros sectores del saber
humano. En efecto, aquí la edad de las ideas no define su
actualidad. A menudo encontramos en tiempos remotos
ideas hipermodernas, y a veces tenemos tendencia a consi-
[ 4
8
]
derar las ideas de los clásicos como requisito suficiente para
los tiempos modernos. A ello se debe también la gran impor­
tancia que atribuimos al conocimiento de la historia de estos
problemas; pues, a menudo, se hallan sumidos en el olvido
y no fueron comprendidos o al menos fueron subvalorados
por los investigadores en el momento en que surgieron, y
también en los períodos siguientes. ¡Cuántas revelaciones
fueron causa de que descubriéramos verdades importantes
sobre las que se había depositado el polvo de siglos de olvido!
Puesto que el problema del papel del lenguaje dentro del
proceso del conoimiento posee una larga y fructífera histo­
ria, no cabe duda alguna de que al recogerlo actualmente,
como problema ultramoderno, podemos aprender mucho si
volvemos a recordar, en este contexto, las ideas perdidas
en el largo curso de la evolución histórica de una serie de
generaciones de épocas pasadas. Aquí radica también el ver­
dadero significado e importancia de una historia del pro­
blema.
Y, no obstante, no tenemos la intención de dedicarnos
aquí a esta dura tarea, aunque sea sumamente importante
y útil. Puesto que ya estamos bastante orientados sobre las
relaciones y parentescos históricos del problema en cuestión,
nos ouparemos de las teorías más recientes para conocer
el clima filosófico y el trasfondo de las teorías modernas.
Aquí se trata, evidentemente, de una elección previa, cons­
ciente, que se basa en un criterio a través del cual se explica
que pongamos en primer plano lo que es importante y lo
merece.
En mi opinión, en el siglo xx, deben considerarse sobre
todo tres grandes tendencias: la filosofía de las formas sim­
bólicas, que se halla relacionada con el neokantismo; la filo­
sofía del convencionalismo, y, finalmente, la filosofía del
Lngaje } conocimienro.-4
[ 49 ]
neopositivismo. S diferencian en muchos aspectos y en mu­
chos presentan teorías prácticamente opuestas, como ourre
con el neokantismo y el neopositivismo. Sin embargo, existe
al menos un factor que relaciona todas estas tendencias con
un grupo de ideas, y precisamente en el ámbito que nos
preocupa aquí. En efecto, toas sustentan la opinión de que
el lenguaje crea la imagen de la realidad, y todas rechazan
solidariamente la tesis de que nuestra visión de la realidad
sea un reflejo de un orden de las cosas independiente de
nosotros. No obstante, cada una de estas tendencias tiene
un punto de partida distinto y fundamenta a su manera su
punto de vista: a través de una energía espiritual determi­
nada, en la filosofía de las formas simbólicas; a través de
un acuerdo arbitrario en el convencionalismo; a través de las
consecuencias de la elección de un sistema, en el neopsiti­
vismo. Pero, pese a todas estas diferencias -repetimos-,
el rechazo de la antigua versión de la teoría del reflejo y
la adhesión a la tesis del lenguaje como creador de la ima­
gen del mundo, es común a todas ellas. Esto ya nos permite
analizar conjuntamente estas teorías. La eleción que hemos
hecho se fundamenta en la importancia indiscutible que tie­
nen actualmente estas concepciones filosóficas para la filo­
sofía del lenguaje, en general, y en la influencia que han
ejercido particularmente sobre la forma de concebir y resol·
ver e problema del papel activo del lenguaje en el proceso
del conocimiento. Pero, para poder aproximarnos a este
problema fascinante desde un nuevo punto de vista, pri­
mero tenemos que saber lo que enseñan las tendencias antes
citadas en este sentido y en qué forman lo hacen, pro
sometiendo sus opiniones a una crítica.
( 50 J
La filosofía de las formas simbólicas
En uno de sus ensay os sintéticos sobre la función del
lenguaje en el proceso del conocimiento (con el título muy
característico: El lenguaje y la construcción del mundo de
los objetos ) , Ernst Cassirer ha expuesto de forma extraordi­
nariamente clara y lapidaria la esencia del problema del que
se desprendía su teoría de las formas simbólicas:
"Cuando consideramos en conjunto las funciones cuya
unidad e interpenetración determinan la estructura de nues­
tra realidad moral e intelectual, se abre ante nosotros una
vía doble para la interpretación teórica de estas funciones.
Podemos ver en ellas -tanto si se trata de una imagen esen­
cial, de un hecho secundario o de un moelo- un hecho
primario. En el primer caso, partimos del supuesto de que
el mundo, Jo <<real», al que se remontan estas funciones como
a su objeto, nos viene dado tanto en su existencia como en
su estructura, y que al inteleto humano lo que le interesa
es simplemente aprehender esta realidad dada . . . El mundo
se refleja en la consciencia como en un espejo."'
Cassirer se opne a la teoría del reflejo aí entendida,
partiendo de afirmaciones relacionadas con la "revolución
copernicana" de la teoría kantiana del conocimiento. Según
esta teoría, el conocimiento es una construcción del espíritu
cognoscitivo, que, introduce a través de un acto espntáneo
de síntesis denominaciones que adscribimos al objeto en la
aprehensión del mismo. Desde este punto de vista, Cassirer
prosigue sus expsiciones contra la concepión del conoi­
miento como reflejo de u mundo con una existencia obje­
tiva. Según él, se debería comprender que lo que nos es dado
1 E. Cassirer, "l langage et la construction du monde des objecs", en
PJ''thologie dH langage, París, r933, pág. 18.
[ 5 1 }
en el conocimiento no depende en última instancia del obje­
to, sino también de la naturaleza del sujeto; que el conoci­
miento "no reproduce un modelo que ya venga dado en
el objeto, sino que éste está contenido en el hecho origi­
nario que crea el modelo. Por tanto, nunca es mera copia.
Es una expresión de una fuerza creadora original. Las imá­
genes intelectuales del mundo que poseemos en nuestro enten­
dimiento, en el arte o en el lenguaje, son, por tanto, para
calificarlas con palabras de Leibniz, <espejo vivo del univer­
so'. No son simple aprehensión y registro pasivo, sino actos
intelectuales, y cada uno de estos actos originales representa
para nosotros un esbozo nuevo y particular, un horizonte
determinado del mundo objetivo".'
Esta manifestación de Cassirer es interesante por dos
motivos. En primer lugar, porque contiene los elementos
principales de su punto de vista sin antiguos enmascaramien­
tos y, en segundo lugar, porque presenta problemas que son
comunes a todas las tendencias que sustentan la tesis de
que el lenguaje crea la imagen de la realidad. D este modo
aparecen claramente la plataforma y los problemas prin­
cipales de la cuestión para todo un grupo de estas tendencias.
Esto explica en gran medida la situación teórica, que no siem­
pre resulta fácil de descifrar considerando el lenguaje eso­
térico de las escuelas filosóficas de élite y a veces también la
particular vaguedad de sus seguidores (que, no obstante,
pueden ser muy famosos) .
Comencemos con las ideas del mismo Cassirer. Pertene­
cía a la escuela de Marbutgo del neokantismo, a cuyos segui­
dores, especialmente Cohen y Natorp, le unían estrechos
lazos de solidaridad, pese a diferencias individuales particu-
� Cassirer, opus cit., pág. I9.
[ 52 }
lares, de las que no vamos a ocuparnos aquí, respecto a las
concepciones de esta escuela, las cuales en general ya han
sido salvadas. La relación de Cassirer como representante del
neokantismo con las ideas clásicas del maestro, problema
importante para comprender exactamente la especificidad
del neokantismo, serán consideradas de nuevo al final de
esta reflexión.
Precisamente como representante del neokantismo, Cassi­
rer se opuso al dualismo de Kant, el cual, al concebir el cono
cimiento como una construcción del espíritu, admitía, al
mismo tiempo, un mundo exterior de las cosas objetivo e
independiente del conocimiento. Este dualismo, que contiene
sin duda alguna una contradicción interna, conducía consi­
guientemente al dualismo de la percepción sensitiva y la
visión apriorística. D acuerdo con la tendencia que se abre
paso a partir de Fichte, el neokantismo lucha por eliminar
este dualismo, por superar la inconsecuencia kantiana. Lo
hace desde una posición consciente y declaradamente idea­
lista. El ataque contra la concepción de la cosa en sí y del
objeto con una existencia objetiva que se encuentra fuera
del conocimiento, del que volveremos a hablar más tarde,
acaba con una negación decisiva de la teoría del reflejo. Sin
embargo, aquí no se trata de rechazar cualquier versión vul­
garizada, mecanicista de la teoría del reflejo, sino de aquella
concepción, tanto empirista como institucionalista, que reco­
noce una existencia del objeto de conocimiento independien­
te de este conoimiento.
Cassirer ataca, por tanto, la tesis de que el conocimiento
refleja el mundo de los objetos, al sustentar la tesis opues­
ta de que el conocimiento crea este mundo. Encuentra un
antecedente, como ya hemos dicho, en la antigua concep­
ción del carácter apriorístico del conocimiento de Kant, aun
[ 53 J
cuando el apriorismo de las formas kantianas del significado
y las categorías del intelecto también se vea modificado de
forma particular en la teoría de las formas simbólicas de
Cassirer.' Partiendo de estas premisas, Cassirer puede discu­
tir el derecho a hablar de la esencia de las cosas en sí: "La
cuestión sobre qué es el ser fuera de estas formas de la visión
y la visibilidad, y de cómo pueda ser creado es una cuestión
que debe desaparecer".' "En general, uno debería limitarse
al mundo de las formas y rechazar el mundo de la materia
como metáfora innecesaria."'
La crítica de la teoría del reflejo, basada en estas pre-
3 E. Cassirer, "E concepto de las formas simbólicas en la construcción de
las ciencias del espídtu", en Esencia y eficacia del concepto Jimbólico, Oxford,
I956, pág. I76-I77. "El hecho de que esta mediación -ya sea a través de
los signos y símbolo intelectuales del conocimiento puro- pertenece necesa­
riamente a l esfena de lo espiritual, se puede ver fácilmente al reflexionar
sobre rualquier forma general que nos venga dada. Todo contenido espiritual
está ligado necesariamente para nosotros a Ja forma de la consciencia y, )r
tanto, a la forma del tietfO. • . Ete proceso se plantea siempre que la cons­
ciencia no % limita a tener un contenido significativo, sino que lo crea."
' E. Cassirer, ''Sprache und Mytho", en U7esen und Ui1kung des Symbolbe­
griffs, pág. 79.
E. Cassírer, Z1 Logik de.s Symbolheg1i//s, pág. 209. "Si C cierto que
toda objetividad, todo aquello que denominamos visión o saber objetivo, siempre
no viene dado sólo en formas determinadas y sólo podemos obtenerlo a través
de ellas, entonces jamás podremos salir del ámbito de estas formas, cualquier
intento de considerarlas hasta cierto punto <desde fuera» está condenado, por
anticipado, al fracaso. Sólo podemos considerar, experimentar, imaginar, pensar
en estas formas; estamo atados a su significado y rendimienm meramente im-
nente. Pero, de ser así, aparece bastante problemático �on qué derecho podemos
constituir un concepto opuesro y un concepto correlativo al de forma pura.
Hablamos de una «materia» de la realidad que adopta una «forma> ] que es
configurada por éta, pero al principio esto sólo parece una mera metáfora. Pues
nuestro conoimiento no la ha recibido nunca como materia pu1a, como algo
que, por así deir, sólo posee una esencia desnuda, sin estar determinada de
un modo u otro por una forma. Este algo es más que una mera abstracción
-y una abstracción de caráaer muy dudoso y discutible-. ¿Existe, por tanto,
un cmateriab de lo real antes de la aparición de toda configuración e inde­
pendientemente de ésta? MarcWogau cree, con razón, que se debe responder
negativamente a est pregunta, si se parte de los supuestos que he establetido
en mi Filo.tofia de ls for1s JimbóUcas. "
[
54)
misas, que aparece repetidas veces en las obras de Cassirer,"
es el aspecto contrario, negativo, de su tesis de la función
constitutiva del conocimiento, su tesis de que el conocimiento
crea el objeto. Precisamente esta tesis nos lleva directamente
a nuestro problema del papel activo del lenguaje dentro del
proceso del conocimiento.
La "revolución coprnicana" de Kant se basa según Cassi­
rer en que no toma el mundo, sino el conocimiento, como
punto de partida. Sin embargo, Kant no es consecuente, pues
deja permanecer el objeto como cosa en sí, como X desco­
noida. Cassirer, por el contrario, dice en innumerables pun­
tos que el espíritu no imita a su objeto, sino que constituye,
crea.' En Cassirer, "objeto" significa tanto como "objeto
intencional"; la concepción del neokantismo se aproxima de
esta forma a la de Brentano-Husserl. Además, ésta es sólo
una de las formas en que los neokantianos intentaron "libe­
rarse" de la tradición kantiana de la cosa en sí. . .
"En cambio, en todos los estadios superiores de la refle­
xión, el pensamiento posee una consciencia mayor o menor
Compárese, por ejemplo, Die Phüosophie áer Symbolischen Formen, Br·
lín, t923, t. I, pág. r3S-I36; r929, t. 111, págs. 24-27; "The Influence of
Language upon the Development of Scientific Thought", en The ]ournal of
Philosophy, tomo 39, núm. I 2¡ págs. 320-321.
1 E. Cassirer, Die Philosophie der Symbolichen Formen, t. 1, pág. 8-9.
Véase también, por ejemplo, L Langage et le monde des obiets, pág. 23, Tbe
ln/Juence . . », págs. 3:6 ] :37. "Cada función intelectual fundamental auténtic
tiene en común con el conocimiento l característica decisiva de que posee una
fuerza originariamente creadora, ] no simplemente reproductora, inherente a ella.
No se limita a expresar pasivamente algo existente, sino que contiene una energía
autónoma del espíritu a través de l cual la esencia del fenómeno adquiere un
«significado» determinado, un contenido ideal propio. Esto es válido tanto para
el arte como para el conocimiento; para el mito } para la religión. Todos viven
en imágenes propias del mundo en las que no se refleja simplemente algo
empíricamente dado, sino que éste es producido de acuerdo con un principio
independiente. . . Por ello, no son formas distintas en las que algo real de
por sí se presenta al espíritu, sino que son los caminos que sigue el espíritu
en su objerivización, es decir, en su aumrrevelación."
[ 55 ]
de que "tiene" su objeto porque se relaciona con él de una
forma particular que sólo le pertenece a él. Se trata de
una forma de la relación consigo mismo, de la orientación
que toma el espíritu respecto a un objetivo previsto, en la
cual se hallan contenidos precisamente los últimos instru­
mentos de esta objetividad."'
El objeto no viene "dado"", el objeto siempre es pre­
sentado", pues siempre se trata de una representación, de
un producto del espíritu9 Se comprende por sí mismo que
siempre se trata del objeto de la ciencia y no del objeto,
de la cosa en el sentido vulgar de la palabra. Tanto Cohen
como Natorp y, después de ellos, Cassirer, subrayan clara­
mente el carácter metódico de sus manifestaciones.
No niegan en modo alguno la existencia de las cosas en
sentido vulgar, y Cassirer ataca incluso con dureza la tesis
de Berkeley esse percipi a causa de su idealismo subje­
tivo. Los neokantianos no hacen del mundo sino de la ima­
gen del mundo e objeto de sus consideraciones teóricas,
al menos en sus explicaciones sobre el carácter metodológico
de sus ideas. Si bien se debe admitir lealmente esto, también
se debe afirmar lealmente que pese a todas las explicaciones
no van más allá de la imagen del mundo que debe ser cons-
E. Cassirer, Die Philosophie der SJ•mbolischen Formen, t. I, pág. TI.
0 E. Cassirer, opus cit., pág. 43. "En este sentido, el mito y el arte, el
lenguaje y las ciencias son creaciones para el ser. No son simples imágenes de
una realidad existente, sino que representan las grandes directrices del movimiento
imelectual, del proceso intelectual en el cual la realidad se construye para nosotros
como algo singular y múltiple, como una diversidad de formas que, no obs­
tante, % mantienen unidas en última instancia en una unidad de significado."
E. Cassirer, opus ci., tomo III, pág. 7. "El saber no describe como parte
del ser ni como su imagen y, sin embargo, por otra parte, se considera tan poco
la relación con este ser que se la explica mejor desde un nuevo punto de vista.
En efecto, la función del saber es aquella que construye y constituye el objeto
no como algo absoluto, sino como algo condicionado precisamente por esa
función, como «objeto• dentro del fenómeno. E hecho de que lo denominemo
«ser objetivo», objeto de la experiencia, sólo es posible suponiendo previamente
el entendimiento y sus funciones unificadoras apriorísticas."
[ 56 }
trucoon del espmtu. Más aún: consideran necesario com­
batir el dualismo kantiano y, sobre todo, la concepción de
la cosa en sí. En su ''mundo", no sólo no existe nada fuera
de la imagen creada por el espíritu, sino que, además, se
combaten aguda y desafortunadamente todas las posibilida­
des de que exista un resto. Los hechos se hallan, por tanto,
en contradicción con las explicaciones, lo que por otra parte
ya ha ocurrido más de una vez en la historia de las ideas
y no es, en definitiva, un pecado de los neokantianos. Al
final sólo queda la construcción idealista de que no se puede
interpretar subjetivamente, considerando el espíritu indivi­
dual, cognoscitivo, como "constructOr" -los neokantianos
protestan agudaente contra esta interpretación-, ni obje­
tivamente, considerando esta construcción (como se ve en
una serie de manifestaciones de Cassirer) como fenómeno
del espíritu objetivo o, dicho de otra forma, aceptando la
interpretación lógica y no psicológica del apriorismo kan­
tiano.
La clave de la filosofía de Cassirer radica precisamente
en el apriorismo. En efecto, preguntémonos de qué modo
fundamenta Cassirer sus opiniones sobre el objeto como pro­
ducto de la consciencia, cuál es en realidad el mecanismo de
esta creación del mundo de los objetos a través de la cons­
ciencia. Para obtener una respuesta tendremos que recurrir
al apriorismo. No en su forma clásica, sino -omo ya
hemos dicho- en una versión modificada. Cassirer intro­
duce las formas simbólicas, y éstas son formas en las cuales
el espíritu crea el mundo de los objetos. Las formas sim­
bólicas también poseen un carácter apriorístico, pero, al mis­
mo tiempo, también se apartan en mucho del punto de vista
clásico de Kant, lo que entre otras cosas es consecuencia
directa de la negación de la concepción de la cosa en sí.
[ 57 }
Las formas kantianas de la significación y las catego­
rías del intelecto, tales como espacio, tiempo, nexo causal,
se interpretaron como constantes, generales e innatas a cada
espíritu (un nativismo de tip peculiar) . Su función se limi­
taba al conocimiento, a la ciencia. Cassirer rechaza el nati­
vismo, aunque no siempre está claro si su elección de la
interpretación objetiva en el sentido de la fenomenología
hegeliana es definitiva y la única psible; se niega a limitar
las formas a la ciencia y el conocimiento, y destaca su carác­
ter constitutivo en relación con todos los fenómenos Je la
vida espiritual. ¿Qué son las formas simbólicas de Cassirer
y en qué consiste su función?
Comprendemos demasiado bien que las formas simb­
licas son una energía particular del espíritu, cuya función
se basa en la creación de nuestra imagen del mundo.'0
Husserl adoptó, a través de Brentano, la dotrina esco­
lástica del acto intencional y del objeto. El objeto s consti­
tuye a través de la intención que da significado a las partes
existentes. El objeto es aquello sobre lo que se dirige la
3M
E
. Cassirer, Ve BegNff der Jymboli1chen Form . . n, pág. I75-I76. ''Bajo
«forma simbólica» debe entenderse toda energía del espíritu a travé de la cual
se une UÐ contenido significativo intelectual a un signo significativo concreto
] % relaciona íntimamente con este signo. En este sentido, el lenguaje, el mundo
místico-religioso ] el arte aparecen provistos de una forma simblica determi­
nada.
E
n efecto, en todo ellos destaca ei fnómeno fundamental de que nuestra
consciencia no % oupa de percibir l impresión de lo externo, sino que rela­
ciona cada impresión con l actividad libre de la expresión. Un mundo de
signos e imágenes autocreados se contrapone a lo que llamamos realidad objetiva
de las coas ] se afirma contra ella cn una plenitud autónoma ] una fuerza
originaria."
1 bidem, pág. 177. "L fuerza de esta creación (del contenido significativo
a través de la consciencia) es l que convierte el simple contenido de la
percepción y aprehensión en contenido simbólico."
E. Cassirer, Die Philo10hie der Symbolischen Formen, t. lll, pág. 234-23�L
"E pr simbólico es como una corriente única vital e ideológica que inunda
la consciencia ] que sólo pone en movimiento la ambivalencia ] el contexto
de la consciencia, su plenitud } también su continuidad ] constancia, en este
movimiento arrollador que le es propio."
[ 58 ]
intencwn. Ahora bien, Husserl no explica lo que sea esta
intención misteriosa -que no debe ser acto psicológico-
ni en qué se basa en ella. Cassirer introduce algo no menos
misterioso, aun cuando se esfuerza en explicar este .. algo": la
.. forma simblica" gracias a la cual el conoimiento prouce
el objeto de la consciencia. La .. forma simbólica" tampoco es
un acto psicológico; es, como podemos experimentar, una
energía del espíritu con carácter apriorístico, pro no innata
como en el nativismo, una energía cuya función es la crea·
ción del mundo de los objetos ( o bien, el mundo de los
objetos de la consciencia) . Esto no está más claro que en
Husserl, aunque el objetivo de la concepción se encuentre
al alcance de cualquiera. S trata de presentar el mundo de
las cosas como una construcción, eliminar radicalmente la
cosa en sí y la teoría del reflejo. En too caso, sin el con­
cepto de forma simblica no se puede llegar al mundo de
las cosas creadas por la consciencia, a un mundo que abarca
too el ámbito de la .. realidad"; o sea, que es la reunión
no sólo del conoimiento, sino también de las expriencias
religiosas, estéticas y otras .
... . . desde el punto de vista de estas últimas (es decir,
del pleno desarrollo y manifestación de un concepto) el
.. giro copernicano" con que comenzó Kant también adquie­
re un nuevo sentido más amplio. No se relaciona sólo con
la función explicativa, sino que se extiende con la misma
base y derecho en toos los sentidos y llega a todos los
principios de la configuración espiritual.""
En consecuencia, el análisis no debe apartarse de la reali­
dad, que se redujo a un elemento general existente ''fuera"
de la consciencia; el punto de partida deben ser las for-
n E. Cssirer, Die Phüosopbie de Symbolúchen Formen, I, 1, pág. xO.
[ 59 )
mas de esta consciencia, con lo cual es necesario aprehender
su unidad interna. El "giro copernicano" también tiene, pr
tanto, aquí, como en Kant, un carácter claramente idelista.
Las formas simbólicas crean la imagen del mundo; sin
embargo, no libremente, sino de acuerdo con una ley deter­
minada a la que se hallan sujetas. El descubrimiento y formu­
lación de esta ley es precisamente objeto de la filosofía de
las formas simbólicas que contrapone al mundo de las cosas
el mundo de los signos.
Existen distintas formas simbólicas; se perciben como
productos múltiples de las energías espirituales que crean
distintas imágenes del mundo. A estas formas pertenecen
el lenguaje, el mito, el arte y el conocimiento científico.
Se diferencian entre sí, lo cual se halla en contradicción con
la tesis kantiana de la unicidad e invariabilidad de las for­
mas de la significación y de las categorías del intelecto. Son
generales, abarcan todos los fenómenos de la vida espiri­
tual, lo cual, a su vez, se halla en contradicción con la limi·
ración del apriorismo al ámbito del conoimiento.
De este modo, el lenguaje, que es la forma simbólica
fundamental -pues tanto e mito como la ciencia se sirven
del lenguaje- se concibe como una energía propia del
espíritu que crea apriorísticamente la imagen del mundo.
Una visión como ésta del problema relaciona a Cassirer
con Kant y Humboldt, pero, al mismo tiempo, le separa
de ellos. Precisamente un análisis de las semejanzas y dife­
rencias puede ac
l
arar las ideas y el punto de vista de Cassi­
rer. Por ello, intentaremos insinuar al menos estas cues­
tiones.
Ante todo, Cassirer tomó dos tesis de Kant: que el cono­
cimiento es una construcción del espíritu cognoscitivo, y
( 60 J
que el espíritu realiza esta construcción gracia a determina­
das categorías que le vienen dadas a priori.
Además de la recepción de estas ideas que tiene como
consecuencia que Cassirer se solidarice con los fundamentos
de la doctrina de Kant, también aparece una serie de dife­
rencias que se hallan en relación con la orientación gene­
ral de la escuela de Marburgo.
Como diferencia citaremos, ante todo, la ya citada supe­
ración del dualismo kantiano, que s realiza a través de
la negación radical de la cosa en sí y, con ello, de la "incon­
secuencia" materialista de esta filosofía. En sus Prolegóme­
nos, Kant se declaró decisivamente contra el idealismo, para
lo cual tenía buenos motivos.'2 Por el contrario, Cassirer
reconoce claramente su punto de vista idealista. Y precisa­
mente en el mismo conteto en que Kant consideraba ade­
cuado protestar contra el idealismo, Cassirer "limpia" -al
igual que otros neokantianos- al kantismo de su reconoci­
miento de las cosas objetivas y convierte a las cosas en obje­
tos intencionales de un tipo pculiar.
Sólo después de efectuar esta "operación purificadora",
Cassirer puede elevar sus formas apriorísticas a creadoras de
la imagen del mundo, al atribuirles un carácter lógico, gene­
ral --n el sentido del conjunto de las creaciones de la vida
espiritual-y variable ( formas distintas crean imágenes del
mundo distintas) . Estas son diferencias muy esenciales res-
l Kant, Prolegomena zu eine jeden kiin/tigen Metaphysik . . ., Leipzig,
r920, págs. 38-49." . . . Mi protesta contra roalquier insinuación de idealismo es
tan concluyente y esclarecedora, que incluso podría parecer superficial. . . En
efecto, esto que yo llamo idealismo no se refería a la existencia de las cosas
( cuya inseguridad es reconocida por el idealismo en su significado admitido) ,
pues nunca se me ha ocurrido ponerla en duda, sino simplemente la represen­
tación sensitiva de las cosas, a la que corresponden en primer lugar el espacio
y el tiempo . . .
[
6!
J
pecto a la concepmn ongmaria de Kant, que tienen pr
objeto una superación ulterior del dualismo kantiano.
La divergencia con Kant se manifiesta también en la
relación de Cassirer con las ideas de Wilhelm von Hum­
boldt.
En cierto sentido, vemos aquí una relación directa y
una continuación, cosa que Cassirer subraya reptidas veces
en sus obras. La filosofía de las formas simbólicas ta
m
bién
significa desde este punto de vista un paso más fácil de
la lingüística a las ideas de la filosofía pura, pasando por la
filosofía del lenguaje. Por tanto, en primer lugar, se trata
de la concepión de la creación de la visión del mundo a
través del lenguaje, lo que lleva aparejada la tesis de que
sistemas lingüísticos distintos producen visiones del mundo
distintas. Pero, en segundo lugar, se trata de la concepión
del lenguaje como energía, con lo cual su "forma interna"
crea una visión del mundo dada. No resulta difícil descubrir
el hilo que va de la "forma interna" a la "forma simbólica",
entendida con propiedad, y que pone a ambas en contacto
con la "forma" de la concepión apriorística.
L que separa a Cassirer de Humboldt se puede reducir,
sobre too, al problema de la cosa. Humboldt está más
próximo a Kant, reconoce la existencia del mundo de las
cosas, y para él e lenguaje es un mundo intermedio situado
entre el conocimiento y el mundo de las cosas. Para Cassi­
rer, el lenguaje no es un "mundo intermedio", pues desa­
parece la necesidad de mediación. El lenguaje es sim pie­
mente el creador de la imagen del mundo que aparece en
la consciencia.
En Cassirer, el idealismo, y un idealismo extremo, se
halla fuera de duda; como máximo se podría discutir su
carácter objetivo o subjetivo. En cuanto al resto, el autor
[ 62 J
se vanagloria, como ya hemos dicho, de su idealismo. ¿Pero
la afirmación de este heho anula y aniquila la problemática
contenida en sus opiniones? En modo alguno. Continúa exis­
tiendo un problema sumamente real y muy importante; ¿un
sistema lingüístico determinado influye sobre una forma
determinada de percepión y conoimiento?, y ¿en qué
medida?
Dejemos a un lado lo que es una mistificación indiscu­
tible, una intromisión evidente de la especulación filosófica,
como, por ejemplo, la negación clara de la realidad externa
independiente de la consciencia, que, en este sentido, es obje­
tiva; la interpretación decididamente idealista del mundo
como imagen del mismo; la negación, a partir de estos
supuestos, de la teoría del reflejo, no en el sentido de una
teoría del conocimiento determinada, sino en el sentido de
una teoría ontológica determinada, y muchas más. Por otra
parte, estoy de acuerdo con la tesis de la seguidora de Cassi�
rer, Suzanne Langer, cuando afirma que los problemas plan­
teados por Cassirer no deben depender necesariamente de
la versión idealista de la filosofía13 ( aun cuando en otros
aspectos no estoy de acuerdo ni con todo su proeso filo­
sófico ni con su modo de expresión) .
Aun cuando uno se halle consecuentemente situado en
13 S. K. langer, Philosophy in a New Ker, Cmbridge, I957, pág. XIV.
'.Sin embargo, no creo que sea necsaria una interpretación idealista de la reali­
dad §A\3 considerar el arte como una forma simbólica . . . No e necesario «supo­
nen> la existencia de un «espíritu humano: trascendente para reconoer, por
ejemplo, la función de la configuración simbólica como una actiV'idad natural,
como una forma superior de reacción nerviosa que distingue al hombre de tdos
los demás seres \'ivientes. E estudio del símobolo y el significado es un punto
de panida para la filosofía y no debe dducirse de premisas cartesianas, hume­
sianas o kantianas; y e reconocimiento de la utilidad y profundidad de este
estudio puede obtenerse a partir de diversas posiciones, aun cuando sea un
hecho histórico que los idealists fueron los primeros en obtenerlos y que nos
proporcionaron la literatura más concluyente sobre simbolismo no discursivo,
mito, rito y arte."'
[ 63 }
el terreno del materialismo filosófico, reconozca la existen­
cia objetiva del mundo de las cosas materiales, acepte en
consecuencia la tesis de que el conocimiento refleja siempre
una relación determinada entre sujeto y objeto; por tanto,
cuando se parte de supuestos totalmente opuestos a los de
Cassirer, uno se enfrenta, no obstante, con una serie de pro­
blemas que se pueden considerar como el núcleo racional
del pensamiento de Humboldt y Cassirer. ¿La forma en que
el hombre aprehende el mundo es independiente del sis­
tema del lenguaje en que piensa? ¿Existen, en consecuencia,
f aits bruts de la experiencia que, como impresiones senso­
riales, son independientes de los demás factores de la vida
espiritual, particularmente del lenguaje? ¿La forma de ver
la estructura de la realidad es independiente del lenguaje?
¿Al adoptar estas hipótesis, no caemos en el error del idea­
lismo ingenuo, según el cual las cosas siempre son lo que
aparentan y las cualidades sensitivas radican en las cosas
mismas? ¿En este caso, no corremos el peligro de vulga­
rizar la teoría del reflejo prque con ella se debe aceptar,
para ser consecuentes, la tesis de que la capacidad de aprehen­
der le viene dada al hombre de forma invariable? Por el con­
trario, si se admite que el lenguaje influye sobre la forma
de percepción del mundo, ¿cómo es posible que aparezca
una y no otra imagen del lenguaje-pensamiento? ¿No se
deben sacar de la tesis de que el lenguaje influye sobre
la percepión y el resultado final del conjunto del proeso
del conocimiento la conclusión de que sistemas lingüísticos
distintos también tienen que dar una forma distinta al pro­
ceso del conocimiento? ¿Puede influir esto sobre la diver­
sidad de las "visiones del mundo" naturales que recibe el
hombre de la sociedad al aprender el lenguaje? ¿Se puede
[ 6}
probar esto de un modo u otro, o se trata sólo de una
especulación filosófica?
Estas y otras preguntas parecidas se hallan implícitas en
la filosofía de Cassirer. No quiero decir con ello que Cassi­
rer las haya formulado todas, y precisamente de esta forma.
Por el contrario, con toda seguridad, estos problemas están
contenidos en su filosofía; se trata de problemas reales y
esenciales. La forma de su formulación, que ya contiene
determinada interpretación, depende del sistema filosófico
en que se les plantee. Pero -volvemos a repetirlo una vez
más- el problema no desaparece simplemente porque esté
mal expuesto y, además, mistificado. En este caso, el filósofo
materialista sólo debe descubrir su forma mistificada.
Vale la pena recordar este pstulado, si queremos seguir
el camino y los errores de una segunda tendencia importan­
te que ejerció gran influencia sobre la filosofía del lenguaje
actual : el camino del convencionalismo y el neopositivismo.
Aquí, estos problemas adquirírán un nuevo aspecto, pro,
al mismo tiempo, arrastraremos el lastre de determinada mis­
tificación. Para no dificultar las posibilidades de distinción,
debemos preocuparnos de mantener separados los verdade­
ros problemas de su forma mistificada. Sin embargo, ante
todo, debemos preocuparnos de que al "limpiar el terreno"
no olvidamos ningún problema auténticamente científico.
Pues en un error de este tipo puede incurrírse más fácilmente
en el ámbito de la filosofía que en otros campos científicos.
La filosofía de la convención: del convencionalismo mode­
rado al radical
El Círculo de Viena, que enumera en su programa las
fuentes filosóficas de la tendencia que generalmente se deno-
lengaje } conocimiento.-5 [ 65 J
mina "neopositivismo", incluye el convencionalismo, entre
otras. Esto está plenamente justificado, sobre todo si se con­
sidera la filosofía neopositivista del lenguaje. Pues aun
cuando el convencionalismo no ha elaborado una filosofía
propia del lenguaje sensu stricto, creó, no obstante, la base
teórica, los supuestos previos de una forma determinada de
esta filosofía.
Una de las causas esenciales de la aparición del neopo­
sitivismo fue la crisis de las ciencias naturales y las reflexio­
nes metoológicas relacionadas con ello, que aparecieron
claramente al producirse el cambio de siglo. Precisamente
en este terreno se desarrolló el convencionalismo como ten­
dencia filosófica, y del mismo sacó su fuerza vital el ficcio­
nalismo neokantiano (Vaihinger) . Este fue también el fac­
tor que unió a tendencias filosóficas totalmente distintas
en otros aspectos. A través de él pudieron influirse mutua­
mente, continuar ciertas ideas, con lo cual destacaban, al
mismo tiempo, su especificidad e incluso, en algunos puntos,
su opsición.
Un problema fundamental del convencionalismo fue la
objetividad de las leyes científicas. En este caso, el punto
de partida lo constituían las propias observaciones de los
naturalistas y matemáticos ( por otra parte, fueron los prin­
cipales representantes del convencionalismo) sobre el papel
de la idealización dentro de la ciencia. Por lo que se refiere
a la matemática o a las ciencias deductivas en general, se
trataba sobre todo del pape! de ]a simplicidad y la economía,
es decir, de lo que los matemáticos califican como "elegan­
cia" de un sistema. Por tanto, no sólo la observación y
la experiencia son decisivas, sino que también lo es la pstura
del espíritu creador que lleva a la idealización del sistema
cuando se preocupa por la simplicidad. Como suele ocurrir
[ 66]
en estos casos, sólo hay un paso de la observación individual
correcra a la generalización incorrecra. Sin duda alguna, la
idealización desempeña cierto papel, interesante, en la formu­
lación de las leyes de la ciencia; lo mismo ourre con la
"elegancia", particularmente cuando se trata de procesos
intelectuales matemáticos. La tesis también es correcta mien­
tras el espírim realice una función activa en la formulación
de las leyes científicas. Pero ya el paso siguiente que con­
duce a la generalización: "El espírim crea las leyes de la
ciencia de forma libre", se basa en un error. Sólo pueden
negarlo los partidarios de opiniones extremadamente idea­
listas. Pero, entonces, también tienen que aceptar las conse­
cuencias ulteriores de la actitud filosófica, que son destruc­
tivas desde el punto de vista de la razón humana sana y
de la lógica interna de las ciencias. Y al convencionalismo
precisamente le toó en suerte un destino como éste.
14
El convencionalismo ha formulado de forma distinta el
problema de la relación de las leyes de la ciencia con la
realidad, con lo cual subrayó cada vez más, en las etapas
posteriores de su desarrollo, los elementos idealistas y volun­
taristas. Mientras que Boutroux se limitó a desmentir la
necesidad y la generalidad de las leyes científicas, y Poincaré
No puedo entrar aquí en detalles de la teoría y evolución histórica del
convencionalismo. Ya lo he hecho en l obra Z. agadnie1t mrksiJtowskiej teorii
prawdy ( Sobre algunos problemas de la reoría marxista de la verdad) , Berlín,
r9S4, cuyo capítulo 6 trata del convencionalismo. También se puede encontrar
un análisis del convencionalismo en mis obras críticas, que se ocupan del llamado
convencionalismo radical, "Poglady filozoficzne K. Ajdukiewicza" ( L teorías
de K. Ajdukiewicz) , en Mysl Pilozoficzna, núm. 1, r9�h; "Wsprawie pogladów
filozoficznych K. Ajdukiewicza" (Sobre el problema de las teorías filosóficas de
K. Ajdukiewicz) , en MyJl Filozo/iczna, núm. 3, I953. Al mismo tiempo, reco­
miendo al lector el extraordinario ensayo de L. Kolalowski "Filo:ofia nieinter­
wencji" (Filosofía de l no intervención) , en MyJl Filozo/iczna, núm. 2¡ I953,
que está en estrecha relación con mi antigua polémica con el profesor K.
Ajdukiewicz y que contiene un profundo análisis crítico marxista del conven­
cionalismo.
[ 67 }
introdujo la categoría de la conveneton (que rendía a la
simplicidad de la descripción y su utilidad desde el punto
de vista de la praxis) , que en un momento determinado
añade libertad a la observación, L Roy y Duhem consi­
deran finalmente las leyes científicas como un producto del
espíritu cognoscitivo, y precisamente un producto de natu­
raleza voluntaria. Esto se subraya aún más vigorosamente
en el decernismo voluntarista de Dingler.
Esta evolución del convencionalismo se halla relacio­
nada no sólo con la radicalización de las ideas, que va
aparejada a su liberación de la presión de una tradición
determinada, sino también con el "árbol genealógico meta­
físico" de los seguidores individuales de esta tendencia. Le
Roy y Duhem, como militantes católicos, unieron sus ideas
filosóficas y metodológicas a un fideísmo abiertamente admi­
tido, a una lucha abierta contra el materialismo y la cate­
goría de la necesidad. En su interpretación, el convenciona­
lismo adopta un carácter extremadamente subjetivo, ante
lo cual incluso Poincaré reacciona de forma negativa, aun­
que parcialmente. La categoría de la convención de Poincaré
corresponde en Le Roy a la idea de la generalidad de la
convención voluntarista como fundamento de la ciencia.
Precisamente Le Roy divide los hechos en "burdos" ( bruts)
y "científicos" ( scientifiques) , y afirma que el espíritu
-basado en una convención voluntarista y, por tanto, modi­
ficable- de los creaores no sólo era un hecho científico
(con lo que estaba de acuerdo Poincaré) , sino también "bur­
do" ( a lo que se oponía Poincaré) . Pues, según Le Roy,
incluso la observación más simple debe estar condicionada
a través de la existencia de leyes ya reconocidas, o sea, de
determinadas convenciones sobre cuya base planteamos nues­
tras observaciones.
[ 68 )
Pese a todas estas diferencias, los convencionalistas están
unidos entre sí por la idea -aunque también expresada
de formas distintas- de la construcción de leyes científicas
basadas en el acuerdo general y en el resultado final de
la visión del mundo. En el fondo, sobre todo por lo que
respecta a los seguidores radicales del convencionalismo, el
problema es más profundo, pues también se refiere a la
subjetivización del mundo mismo.
Todo esto sólo se halla indirectamente relacionado con
nuestro verdadero problema del papel del lenguaje dentro
de la creación de la imagen del mundo. Sin embargo, los
convencionalistas también nos introducen en este ámbito al
señalar que la elección del lenguaje se basa en una con­
vención.
El autor de este concepto fue Poincaré. Afirmó que
las leyes científicas, que él redujo al juego de frases analí­
ticas, eran definiciones. Y, a partir de esta convención --o­
bre todo cuando va relacionada con la idea de la libre deter­
minación de las convenciones-, sólo hay un paso para
llegar a la afirmación de que se trata de definiciones que
están condicionadas por una elección arbitraria del lenguaje.
Le Roy dio ese paso, al radicalizar la doctrina del conven­
cionalismo, relacionándola con la filosofía del legnuaje y
abriendo paso a nuevas tendencias de esta filosofía, ya den­
tro del marco del neopositivio. Precisamente Le Roy fue
el primero en afirmar la dependencia de la teoría respecto
a la elección del lenguaje.
"Las teorías, modíficables de mil modos distintos, son
pr este motivo multivalentes para tm solo e idéntico sujeto,
son soluciones innumerables de un problema indefinido.
¿Podríamos citar para apoyar lo que hemos dicho el cono­
cido hecho de la coexistencia de la teoría de la elasticidad
[ 69 }
y la teoría electromagnética de la luz? Son lenguajes dis­
tintos que se corresponden exactamente. Sin embargo, cada
uno de estos lenguajes posee su significado propio y sus
utilidades particulares. Ahora bien, el erudito ¿puede esco­
ger entre una u otra de acuerdo con su gusto personal o
con el objetivo que persigue? Estos modos de expresión
¿no están igualmente justificados? ¡Más aún! Cada uno
de ellos debería prevalecer, pues define un punto de vista
desde el cual presenta un aspecto sui generis y, por ello,
sería una pena pasarlo pr alto."15
La elección del lenguaje no es arbitraria en cuanto que
siempre existen motivos que justifican esa elección (como,
por ejemplo, la opinión dominante, la relación con las con­
venciones adoptadas con anterioridad, los motivos de actua­
ción individual-psicológicos, etc. ) . Sin embargo, es arbitra­
ria en cuanto que el erudito quiere comunicar lo que él
desea; sólo debe aceptar, en ese caso, ciertas complicacio­
nes teóricas.
En un período posterior, Ajdukievicz subrayó claramen­
te la relación entre su convencionalismo radical y las ideas
de Le Roy. Sin embargo, la cuestión tiene mayor alcance,
pues se trata de la relación existente entre el convenciona­
lismo radicalizado de Le Roy16 y la concepción neopositi­
vista del lenguaje. Esta relación, la apropiación de ciertas
tesis convencionalistas pr parte del neopositivismo, se pue­
de percibir al menos en dos grandes problemas: en la con­
cepción de ]a imagen del mundo como u producto del
lenguaje y en la aceptación del carácter arbitrario de cada
1� E L Roy, "Science et philoophie", en Revue de Métaph'sique el de
Morale, x 899, pág. 529-530.
18
E.
L Roy, "Un positivisme nouveau", en Revue de Méaphy.iqus et de
Mo,ale, x90x, pág. r44.
[ 7
0 J
concepc10n del mundo (considerando la elección arbitraria
del sistema del lenguaje, cuyo resultado es la imagen dada) .
En efecto, en el doumento del programa del Círculo de
Viena no se precisó sobre qué se basaban las líneas de unión
entre neopsitivismo y convencionalismo, pero su existen­
cia se comprobó con razón. Han desempeñado un impor­
tante papel en el desarrollo del neopositivismo y, esp­
cialmente, de su filosofía del lenguaje.
Como admite el mismo Ajdukiewicz, el convencionalis­
mo radical es, en cierto sentido, la continuación del conven­
cionalismo tradicional. Pero, al mismo tiempo, sólo se hace
comprensible dentro del contexto del neopositivismo y de
la filosofía neopositivista del lenguaje; es, en cierto modo,
una consecuencia de esta doarina. Por esta razón, consti­
tuye un buen punto de partida para el análisis de la relación
interna de la tendencia de desarrollo convencionalismo-neo­
positivismo, por una parte, y para el análisis de la relación
entre esta tendencia y el humboldtismo-neokantismo, por
otra.
Segón las propias palabras de su creador, el convencio­
nalismo radical se distingue el tradicional en que no adopta
sólo en algunos casos, como propnía Poincaré, sino en cada
concepto las convenciones adoptadas de forma arbitraria
como medio auxiliar para el conoimiento. Como resultado
final, nuestra imagen del mundo se convierte en una crea­
ción totalmente arbitraria del espíritu, y la concepión filo­
sófica de la que se desprenden estas ideas, se plantea -pse
a todos los prejuicios- como un subjetivismo y un rela­
tivismo extremos.17
17 K. Ajdukiewicz, "Da Weltbild und Begriffsapparatur", leipzig, I934, en
Brkennlni, tomo IV, pág. :59-:60. "L tesis principal del convencionalismo
corriente, como lo entiende Poincaré, por ejemplo, consiste en la afirmación de
[ 71 J
No pretendo comentar aquí de forma exhaustiva las teo­
rías del convencionalísmo radical, que además ya expusimos
más arriba. Lo he hecho en otras obras a las que puede remi­
tirse el lector interesado en ello. Aquí sólo quisiera plan­
tear lo que se halla en relación directa con la filosofía del
lenguaje.
Ajdukiewicz saca conclusiones de largo alcance de sus
premisas: "Así llegamos a la tesis principal de este análisis.
Ningún concepto articulado nos viene impuesto de forma
absoluta por los datos de la experiencia. Estos datos nos
obligan, con seguridad, a reconocer ciertos conceptos, cuan­
do actuamos sobre el terreno de un conjunto de concep­
tos dados; pero si cambiamos este conjunto de conceptos,
entonces, pese a la presencia de los mísmos datos de la
que existen problemas que no pueden resolverse a través de la experiencia mien·
tras no se introduzca una convención arbitraria que entonces resuelve el pro­
blema, junto con los datos de la experiencia. Por lo tanto, los resultados de que
consta esta solución no no vienen jmpuestos sólo a través de los daros de la
experiencia, sino que su adopción depende, en parte, de nuestro libre albedrío,
puesto que podemos modificar arbitrariamente la convención adoptada que con­
tribuye a determinar la solución del problema, con lo cual llegamos a otras
explicaciones.
"En esre proceso pretendemos generalizr y radicalizar esta tesis del con­
vencionalismo corriente. En efecto, queremos establecer y justificar la afirmación
de que no sólo algunos, sino todos los resultados que obtenemos y que cons­
tituyen toda nuestra imagen del mundo, no están directamente determinados
por los datos de la experiencia, sino que dependen de la elección del aparato
conceptual a través del cual representamos !os datos de la experiencia. Pero
este aparato conceptual podemos escogerlo de uno u otro modo, con lo cual
varía toda nuestra imagen del mundo. E decir, que mientras que alguien emplea
un aparato conceptual determinado, se le impone el reconocimiento de deter­
minado resultados de los datos de la experiencia. Pero los mismos datos de
la experiencia no le obligan en absoluto al reconocimiento de estos resultados.
pues puede valerse de otro aparato conceptual de acuerdo con el cual los mismo
datos de la experiencia ya no le obligan al reconocimiento de aquellos resul­
tados, pues éstos ya no aparecen en el nuevo aparato conceptual.
"Esta es, en resumen, y sin demasiada preocupación por una formulación
exacta, la tesis principal de la presente obra . . . Quisiéramos denominarla «con­
vencionalismo radical» y señalar que está relacionada con las ideas del filóofo
francés L Roy y tal vez también con las de otros."
[ 72 J
expenenoa, tenemos la libertad de no reconocer estos con-
ceptos.
:1 ¬
La tesis de l a dependencia de l a imagen del mundo
de una elección arbitraria del conjunto de conceptos es
decir, del lenguaje, se desmiente claramente aquí. Se agu­
diza en el marco del convencionalismo radical a través del
concepto de lenguajes relacionados entre sí, donde no se tra­
ta de lenguajes parciales que son partes integrantes de un
lenguaje mucho más amplio como, por ejemplo, el lenguaje
de la física, sino de lenguajes cerrados e inconvertibles entre
sí, a causa de la ausencia de un lazo de unión. Esta es una
concepción realmente radical, pues aquí se afirma que no
sólo se puede escoger el lenguaje a voluntad, sino que ade­
más resulta imposible hablar de verdadero y falso sin adop­
tar un sistema de referencias dentro del lenguaje dado. Para
este argumento somos inalcanzables "desde fuera", pues
alguien debe adoptar nuestro lenguaje junto con su "ver­
dad", o no puede llegar en absoluto hasta nosotros, puesto
que nuestro lenguaje es cerrado e intraducible. Si tomára­
mos esta especulación filosófica al pie de la letra, obten­
dríamos aproximadamente la siguiente imagen: basándonos
en la igualdad total, las expresiones de un error y de una
demostración científica estarían en un mismo plano (en
cuanto sólo corresponden a las exigencias formales de los
lenguajes interdependientes y cerrados) .
El convencionalismo radical es una doctrina paradójica
que es imposible defender. Finalmente, hasta su creador
renunció a ella. Sin embargo, esta doctrina era el resultado
de un clima ideológico determinado y representó un impor­
tante papel en la formación y desarrollo posteriores de las
1� K. Ajdukiewicz, opuJ cit., pág. 266.
(73 }
consideraciones sobre la función del lenguaje dentro del pro­
ceso del conocimiento. Por ello, esta doctrina debe conside­
rarse al menos bajo dos aspectos: el de "la esencia racional",
es decir, el problema real que se halla oculto bajo su forma
mistificada, y el aspecto de la relación con el neopositivismo,
que le dio vida.
El problema psitivio, real, que aparece en el conven­
cionalismo extremo, parece trivial en su formulación sim­
ple: ¿Cómo actúa el lenguaje sobre la forma de pensar y
cómo actúan las modificaciones del sistema lingüístico sobre
las modificaciones del pensamiento? Presentado de esta for­
ma tan general, todo el problema no sólo parece trivial, sino
que resulta absolutamente no característico del convencio­
nalismo. Y a presentamos antes los distintos aspctos de este
problema dentro del camp del neokantismo. Resulta fácil
imaginar que también se le pueda plantear dentro de la
filosofía materialista. En la ciencia es corriente que los mis­
mos problemas auténticos sean adoptados por diversos sis­
temas de interpretación.
El convencionalismo radical añade un problema adicio­
nal a los problemas generales comunes a las distintas ten­
dencias filosóficas sobre la influencia del lenguaje en el
modo de pensamiento. ¿Las diferencias entre Jos sistemas lin­
güísticos particulares no determinan la forma en que aprehen­
demos el mundo, en que reconocemos Jos problemas, modi­
ficando así -a través de una selección correspndiente de
estos problemas- nuestra visión del mundo? Este proble­
ma es interesante y vale la pena reflexionar sobre él, siem­
pre y cuando lo liberemos de las tendencias mistificadoras
e idealistas.
Sin duda alguna, se halla contenido en la concepción
[ 74
J
de Ajdukiewicz,19 lo que puso a sus seguidores en condi­
ciones de contrarrestar el reproche del subjetivismo a través
de ciertos conceptos culrurales.
La adopción del problema básico del convencionalismo
radical no modifica en nada la característica de esta doctri­
na como una especulación al margen de las paradojas. Hace
diez años me planteé por primera vez la idea de esta doc­
trina. Durante este tiempo, mi punto de vista ha variado
en varios aspectos; sin embargo, por lo que respecta a la
condena claramente negativa del convencionalismo radical
no tengo nada que añadir ni nada que retirar. E una espcu­
lación que, como todas, tiene un trasfondo filosófico par­
ticular. Causas semejantes y hechos análogos han conducido
a interpretaciones muy distintas: al simbolismo de Cassi­
rer, por una parte, y al convencionalismo radical de Ajdu­
kiewicz, por otra. Merece la pena investigar con mayor
detalle qué caminos y supuestos previos condujeron al con­
vencionalismo radical.
Con toda seguridad intervinieron aquí la tradición del
convencionalismo y también los estímulos intelectuales que
procedían de él. Pero, como ya hemos dicho, la forma radi­
cal de esta doctrina sólo pudo surgir sobre el terreno favo­
rable del neopositivismo.
La filosofía neopositivista del lenguaje estaba fundida
con el empirismo inmanente en u conjunto orgánico, y sólo
puede comprenderse a través de ello?0 La concepión de
19 K. Ajdukiewicz, "Die wissenschaftliche Perspektive", en Erkenntni, tomo
V, l.eipzig, r935, pág. 25·26. "L perspectiva del mundo depende de dos
factores. Por una parte, depende del material de l experiencia sobre el que
% edifica, pero, por OW parte, depende del aparato conceptual } de l reglas
significativas a él ligdas . . . A cambiar de aparato conceptual, varían también
los problemas que % resuelven sore la bae de los mismos dato de la ep­
riencia."
En min W1teP lo semntyki ( Introducción a la semántica) , r960, cap. 111,
[ 75 J
la diferencia entre expresiones significativas (empíricas o tau­
tológicas) y no significativas (metafísicas) , sobre la base
del análisis formal del lenguaje científico, sólo podía sur­
gir apoyándose en la tesis gnoseológica de que el saber empí­
rico, que contiene un conocímiento creador de la realidad,
puede reducirse a informes sobre lo que viene "dado", es
decir, "en los cuales se halle dada la experiencia íntíma".
Ambas tesis estaban genéticamente unidas en el neopositi­
vismo, aunque, más tarde, la tesis del lenguaje como único
objeto de la filosofía adquiere autonomía y --como, por
ejemplo, en el convencionalismo radical-comienza a actuar
independientemente de una relación directa con el empirismo
lógico. Pero sin esta relación resulta ímposible comprender
su génesis ni su carácter.
Desde e punto de vista de la teoría del conoimiento,
el neopositivismo, también llamado empirismo lógico, sólo
era una forma subjetivo-idealista del positivismo. En este
aspetto, constituía el supuesto previo directo del empiriocri­
ticismo de Mach, lo cual, por otra parte, fue públicamente
reconocido por él. El camino que condujo a los investiga­
dores de las ciencias naturales y a Jos estudiosos de las cien­
cias exactas --que, sin embargo, combatían la metafísica y
el irracionalismo--a la metafísica del idealismo subjetivo; el
cimino que logró desviarlos de la famosa lucha por el triun­
fo del saber empírico y los llevó al empirismo inmanente,
podría convertirse en un fascinante objeto de investigación
para la sociología y la psicología del saber. En la actual
literatura científica, generalmente se admite que los parti-
con el título "Filosofía semántica" % encuentra un análisis profundo de este
problema, así como una exposición de las teorías del neopositivismo sobre el pro·
blema del lenguaje. Aquí sólo no interesan las conclusiones referentes al
papel del lenguaje dentro del proeso del conocimiento, pero no una exposición
de la doctrina ] un análisis de sus fundamentos generales.
[ 76 }
ci pantes de la cruzada antimetafísica -pese a todas las her­
mosas y nobles declaraciones y a las intenciones subjetivas­
cayeron en el error de una metafísica de calidad bastante
dudosa. No pueden desmentirlo ni Jos primeros partidarios
del neopositivismo, como Ayer, por ejemplo. Pero sólo la
unión de esta cruzada antimetafísica, del empirismo inma­
nente, con el reconocimiento del lenguaje como objeto prin­
cipal -aunque no único de la investigación filosófica,
podía tener como resultado final el nacimiento de la filo­
sofía neopositivista del lenguaje.
El empirismo lógico tenía un carácter declaradamente
subjetivo-idealista, y también lo manifestó la filosofía del
lenguaje que surgió a partir de él. El descubrimiento de los
antinomios en los fundamentos de la matemática ( sobre
todo, de la teoría de los grupos) , que también se manifestó
en la lógica, así como las dificultades que tenían que supe­
rar los investigadores de las ciencias naturales después de
las transformaciones revolucionarias de principios de siglo
( especialmente la teoría de la relatividad, la mecánica cuán­
tica, etc., en físíca) revelaron cada vez más claramente a
los sabios el peligro que resulta de una utilización incorrecta
del lenguaje, entre otras cosas debido a la polivalencia de
las palabras. Se les ocurrió la idea de que el lenguaje no sólo
era un medio, sino también un objeto de la investigación.
Fue una idea de gran trascendencia que impulsó mucho el
interés por el lenguaje y dio impulso a las innumerables
investigaciones sobre el problema del lenguaje. Así, el len­
guaje se convirtió en un objeto primordial de investigación
de la filosofía moderna, que, en este ámbito, se sirvió de
un instrumento particularmente agudo y preciso, a saber, la
lógica matemática. Sin embargo, es distinto afirmar que el
[ 77 )
lenguaje también es objeto de investigación, que expresar
la opinión de que sólo el lenguaje es objeto de considera­
ciones filosóficas. El neopositivismo, que completó el paso
de la primera tesis moderada a la segunda, extrema, inició
una tendencia que abre todas las puertas a la interpretación
idealista. Pues, cuando se afirma que convertir la realidad
extralingüística en objeto de investigación es metafísica, es
decir, una interpretación no significativa, un pseudoproblema
( utilizando la fraseología neopsitivista) ; cuando se afirma
que el único objeto justificado de la filosofía es el análisis
del lenguaje científico, entonces se coloca nolens volens la
creación subjetiva del intelecto en el lugar de la realidad
objetiva. Má aún, cuando se sostiene la tesis --omo hicie­
ron expressis verbis Jos neopositivistas-de que el lenguaje
es una creación arbitraria y la elección del sistema de len­
guaje voluntaria, esto ya es idealismo subjetivo puro, el cual,
además, se adapta extraordinariamente al empirismo inma­
nente de esta doctrina.
Desde el principio, la interpretación neopositivista del
lenguaje contenía un elemento convencional. Al neoposi­
tivismo no le interesaba sim plemenre la tesis de que el
análisis del lenguaje posibilitaba única y exclusivamente la
distinción de las expresiones significativas de las no signi­
ficativas ( metafísicas) y que, por ello, el lenguaje era el
único objeto de la filosofía, lo cual se consideraba como un
"punto de inflexión" en la determinación del objeto de la
filosofía. Al neopositivismo le interesaba establecer que el
lenguaje, al que se le había atribuido una categoría tan ele­
vada, era e producto arbitrario del hombre y, por tanto,
se hallaba sometido a su libre elección. Este es precisamente
el contenido del principio de tolerancia que defendió Carnap
[ 78 }
en la obra modelo del neopositivismo.21 Las ideas radicales
de Ajdukiewicz y del congenia! Hempef2 sólo son las con­
clusiones consiguientes de este principio. La doctrina neopo­
sitivista del fisicalismo, según la cual puede alcanzarse la
unidad de la ciencia a través de la elección de un lenguaje
determinado, es un magnífico ejemplo de este punto de
vista. Sin embargo, el elemento ya mencionado del con­
vencionalismo funcionaba de forma especial en· el neopo­
sitivismo: sobre la base de la teoría del conocimiento del
empirismo inmanente y por analogía con un solipsismo me­
todológico propio que era el supuesto previo de la filosofía
neopositivista del lenguaje. Los partidarios del neopositivis­
mo desean olvidar este hecho penoso. Sin embargo, es indis­
cutible, aunque sólo sea a la luz del Tratado lógico-filosófico
de \Vittgenstein, que representó, empero, un importante
papel en la formación del neopositivismo, o a la luz de las
primeras obras de Carnap, sobre todo el ensayo La cons­
trucción lógica del mundo.
Se deben comprender correctamente las siguientes pala­
bras de Wittgenstein: "Los límites de mi lenguaie signifi­
can los límites de mi mundo" (5, 6) . "Que el mundo es
mi mundo queda claro porque los límites del lenguaje (del
lenguaje que sólo yo comprendo) determinan los límites
de mi mundo" ( 5, 62) . Y para comprender también sus
reflexiones sobre el solipsismo: "En efecto, lo que quie­
re decir el solipsismo está bien, sólo que no se puede
decir" ( 5, 62).
Sólo a partir de aquí, adquieren claridad y precisión las
tesis ulteriores de Wittgenstein. Estas tesis exponen el conte-
21
R.
Crnap, The Logical Synta of Lnguage, Londres, r937, pág. XV,
29, 52.
C. G. Hempel, "L probleme de la vérité", CD Theori, r93 7, I. 3.
[ 79
)
nido esencial del neoposltlvismo, que fue desarrollado y
comentado por sus seguidores: "El objetivo de la filosofía
es la explicación lógica de los pensamienos" ( 4, 112 ) . "Esa
filosofía es crítica del lenguaje" ( 4, 0031) . ""En la sin­
taxis lógica, la significación de los símbolos individuales
no pueden desempeñar ningún papel" ( 3, 33 ) . "La mayor
parte de las afirmaciones y preguntas que contiene la lite­
ratura filosófica no son erróneas, sino que carecen de sig­
nificado" ( 4, 003 ) .
Carnap continúa el solipsismo lingüístico de Wittgens­
tein en su teoría de la constitución y en la teoría del solip­
sismo metodológico, que desarrolló principalmente en su
obra La construcción lógica del mundo.
¿Cómo se explica que pensadores que adoptaron en cier­
tos aspectos una postura seria, científica, para combatir la
metafísica y el idealismo aceptaran el subjetivismo y llega­
ran a concebir una idea tan erróneamente idealista? Aquí,
a uno se le ocurre, ante todo, la idea de que se generalizaron
mal las observaciones realizadas por la teoría deductiva en
el ámbito del lenguaje, y también en el de los "lenguajes"
artificiales especiales ( por ejemplo, los códigos) . Pues, en
efecto, éstos se crean arbitrariamente, pero sobre la base del
lenguaje natural, para fines determinados de comprensión
mutua. Lo contrario de esa generalización, de la trasposición
de las observaciones realizadas en el campo de los lenguajes
artificiales al lenguaje en general (y, por tanto, a los len­
guajes naturales) , se halla al alcance de la mano. Sin embar­
go, sostengo la opinión de que este error recayó firmemente
sobre los creadores de la interpretación neopositivista del
lenguaje.
Al volver, después de un breve rodeo por la historia del
[ 80
J
neopositivismo, el análisis del convencionalismo radical, com­
probamos que, entre tanto, ha variado nuestra postura res­
pecto a éste. Y a no consideramos que el convencionalismo
sea su elemento constitutivo, sino que también reconocemos
de nuevo la idea del lenguaje autónomo que crea nuestra
perspectiva del conocimiento. Sin esta idea, que se halla en
estrecha relación con el empirismo inmanente y la visión del
mundo subjetivo-idealista característica de éste, la teoría
del lenguaje como único objeto de la filosofía resultaría
inimaginable. Por otra parte, el convencionalismo de la teo­
ría aquí comentada sólo resulta plenamente comprensible
a la luz de la teoría general del lenguaje, junto con la cual
constituye un conjunto orgánico.
Comparemos la variante neopositivista. La solución del
problema del papel activo del lenguaje dentro del proceso
del conocimiento propuesta por los neopsitivistas, no sólo
indica cierta relación con la solución tradicional-convencio
nal, sino que al analizarla más detenidamente se manifiesta
como su continuación. La concepción neopositivista es la
concepción radicalizada del convencionalismo. No sólo en
el sentido de que en ella se formulan de modo más agudo
ciertos conceptos, sino también en cuanto que aquí s meditan
plenamente y se manifiestan ciertas tesis que faltaban, con
lo cual se crea una teoría más completa y cerrada, aun
cuando no más significativa. Tampoco cabe duda alguna de
que tanto el convencionalismo como el neopositivismo se
encuentran en la misma linea de desarrollo en cuanto al pro­
blema que discutimos aquí, prque destacan su solución
subjetivo-idealista.
Si comparamos esta línea de desarrollo con la que sigue
a Kant ( Humboldt - neohumboldtismo - neokanrismo) , vere-
Lengaje } conocimiento.-6
[ 81 ]
mos claramente las similitudes y diferencias. La semejanza
se basa en la tesis fundamental de que el lenguaje crea la
imagen del mundo y que una modificación del lenguaje lleva
aparejada una modificación de la imagen del mundo. En
ciertos casos, la setnejanza no se refiere sólo a lo teórico, sino
también a la forma de expresión. Por ejemplo, tanto el
convencionalismo radical como la teoría de los campos tra­
tan de que nuestra perspectiva del mundo se crea con ayuda
de una red de conceptos. La diferencia se basa sobre todo
en el carácter del idealismo. En la tendencia relacionada
con Kant, advertimos la influencia de la concepción hege­
liana del espíritu objetivo, que aparece en nuestra imagen
del mundo por mediación del lenguaje. Esta concepción del
problema es mística, pero no más chocante que el solipsis­
mo lingüístico. Por otra parte, resulta difícil medir y apre­
ciar el grado de las curiosidades filosóficas. Ambas concep­
ciones extremas resultan igualmente inaceptables, no sólo
para el materialista, sino para cualquier pensador razonable
que no utilice el conjunto de su saber positivo como tram­
polín para especulaciones vertiginosas. Pero en ambas pode­
mos encontrar algo: ideas, problemas, soluciones parciales.
Sin embargo, todo esto debe explicarse de la forma más
concreta psible. Nadie ha manifestado esta idea de modo
más bello y al mismo tiempo más autoritario -conside­
rando su relación con el neopositivismo- que Bertrand
Russe!l, con cuyas palabras quisiera cerrar esta expsición,
puesto que aprehenden de modo extraordinario la esencia
del problema:
"Cuando digo <<el sol brilla», no quiero decir que ésta
sea una de muchas frases entre las cuales no existe contra­
dicción alguna; no me refiero a algo verbal, sino a algo
[
82
}
a causa de lo cual se inventaron palabras como «sol» y
«brilla». El objeto de las palabras -pese a que los filóso·
fos parecen olvidar este simple hecho- es ouparse de cosas
que son algo distinto de las palabras: Cuando voy a un
restaurante y pido un almuerzo, no deseo que mis palabras
se ajusten con otras palabras dentro de un sistema, sino que
provoquen la aparición de los alimentos. También hubiera
terminado sin palabras, al coger simplemente lo que desea­
ba, pero esto hubiera sido más incómodo. Las teorías verba­
listas de algunos filósofos modernos olvidan los fines prác­
ticos y caseros de las palabras cotidianas, y se pierden en
un misticismo neoplatónico. Creo haberles oído decir: <<Al
principio fue el Verbo» No: «Al principio fue lo que expre­
sa el verbo». Es curioso que este retorno a la metafísica
antigua, se creara como intento para actuar de forma ultra­
empírica.
1 B. Russell, An lnquif ito Meaning anJ Trr#h, Lndr, I95 T , pág.
I48-r49.
[ 83 J
Segunda Pare
PREMISAS EMPIRICAS
[ 85 )
Etnolingüística:
la hipótesis de
Sapir-Whorf
La perdurabilidad de los problemas filosóficos resulta
de las dificultades que surgen cuando se pretende resolver­
los. El grado de abstracción de estos problemas, la '"distan­
cia" entre generalizaciones y hechos, acarrea que cada gene­
ralización filosófica tenga cierta justificación, sin que ninguna
pueda rechazarse plena y definitivamente, al menos dentro
del mismo sistema. En filosofía y en los problemas de con­
cepción del mundo se trata precisamente, sobre todo, de
la elección del sistema de valores que debe convertirse en
fundamento de la teoría dada. Empleo conscientemente la
palabra '"elección", pues una u otra decisión tiene motivos
más complicados que, pr ejemplo, en las ciencias naturales
o exactas.
¿La suma de los ángulos de un triángulo es de 1 SO gra­
dos? ¿La luz tiene estructura corpuscular? ¿Puede conocerse
el mundo? Cada pregunta es distinta y también son distin­
tas las formas y posibilidades de su decisión. Las afirmacio­
Jes de las ciencias particulares siempre deben poderse pro­
bar por situaciones y hechos concretos, es decir, con ayuda
de experimentos y cálculos a través de los cuales se las
[ 87 }
puede confirmar o rechazar. En filosofía no existen situacio­
nes claras como éstas; las tesis filosóficas pueden hacerse
parecer verosímiles, en mayor o menor grado, a través de
argumentos indirectos, pero esto siempre da al contrincante
la posibilidad de justificar su postura opuesta. Por ello, actual­
mente, sólo un loco discutirla la tabla de multiplicar o las
leyes de la mecánica, mientras que se puede ser un genio
e introducir al mismo tiempo -pese a todo el progreso
del saber de las ciencias naturales-un punto de vista natu­
ralista en la filosofía. La praxis ofrece innumerables ejem­
plos de ello. En el momento en que una tesis que pertenecía
hasta entonces al ámbito de la filosofía cambia su carácter,
gracias al progreso de las ciencias, y no sólo se puede formu­
lar de una sola forma, sino que también suscita una decisión
única, deja de ser una tesis filosófica para convertirse en afir­
mación de una de las ciencias particulares. Sin duda alguna,
aquí tiene razón Russell, quien formuló esta ley. Pero no
estaba en lo cierto cuando desvalorizó la filosofía y situó
a las ciencias particulares en un nivel superior, basándose
en este hecho.
Las tesis de la filosofía también se diferencian de ellas.
La filosofía no es la reina de las ciencias en el sentido anti­
guo; tampoco es una ciencia particular. Pero de ello no
resulta en modo alguno una valoración peyorativa, pues el
valor de tal o cual forma de conocimiento teórico de la
realidad viene determinado por su aplicabilidad y por el lugar
que ocupa dentro del conjunto del saber humano. Pero, si
consideramos a la filosofía desde este punto de vista, se reve­
la necesaria para la construcción de una imagen completa
de la realidad -incluso bajo el supuesto de un desarrollo
máximo de las ciencias particulares-o, dicho de otro modo,
[ 88 )
para la creación de una concepción del mundo. La filosofía
continúa siendo una rama nada despreciable dentro del gran
árbol de nuestro saber, tanto en el ámbito de la teoría
general de la realidad, como en el de la metodología gene­
ral; no es de extrañar que los intentos de eliminar artificial­
mente la filosofía acaben en un fracaso, como en el caso del
neopositivismo. Por el contrario, lo que sí es una tarea real
es utilizar un método de generalización que permita que las
tesis filosóficas no entren en contradicción con las ciencias
particulares, sino que -por el contrario- se desprendan
de éstas. Sólo una filosofía así entendida puede pretender
ser llamada ciencia.
Por tanto, calificación de una tesis como filosófica no
significa una desvalorización. Pero, por otra parte, esta cali­
ficación no facilita en modo alguno la decisión, cuando se
contraponen tendencias opuestas respectO al mismo proble­
ma. Así ocurre precisamente con la afirmación que nos ocupa
sobre el papel activo del lenguaje dentro del proceso del
conocimiento. En efecto, mientras que cierras escuelas -omo
las que comentamos en los capítulos anteriores- conciben
el lenguaje como creador de la imagen de la realidad, otras
niegan esa tesis, sin justificar de un modo u otro la teoría
del reflejo. Mientras que algunas tendencias sostienen el
punto de vista de que las modificaciones del sistema lingüís­
tico conducen a modificaciones de la imagen del mundo,
otras lo desmienten claramente y afirman que -puesto que
el desarrollo biológico de todos los hombres es igual­
también debe ser igual la imagen del mundo creada en el
curso de este desarrollo, y que encontramos elementos lin­
güísticos comunes, generales, en todos los lenguajes.
En filosofía, la discusión en torno a estas y otros pro­
blemas parecidos dura desde hace muchos, muchos siglos
[ 89 J
y aún puede durar mucho. Tanto más interesante resulta
encontrar pruebas empíricas que hablen en favor de uno
u otro bando, confrontar las tesis generales con los hechos
desnudos para llevar a cabo la verificación o la refutación
de las hipótesis. Esto es posible, al menos en algunos aspec­
tos de nuestro problema, y precisamente por ello nos ocu­
pamos desde las alturas de la filosofía del lenguaje hasta
las profundidades de las consideraciones etnolingüísticas.
Las afirmaciones sobre la relación entre lenguaje y pen­
samiento o entre lenguaje y realidad son típicas generaliza­
ciones filosóficas, y resulta difícil contar con una solución
de este problema a través de un recurso directo a los hechos
científicos -l menos, en el actual estado del saber-. En
el mejor de los casos, se puede señalar que, gracias a las
distintas ciencias particulares, sabemos más cosas que hablan
en favor de uno de los puntos de vista que del otro, aun­
que esto no elimine ni directa ni claramente los argumentos
del contrario. Mas cuando, para este fin, tendríamos que
comprobar la no existencia de cualquier forma de ser acep­
tada -por ejemplo, en las distintas variantes de la teoría
del espíritu objetivo- , lo cual resulta claramente imposible.
Sin embargo, existen situaciones menos desesperadas. Por
ejemplo, si se plantea en la filosofía del lenguaje la tesis
de que éste crea la visión de la realidad y se saca de esta
tesis la conclusión de que la modificación del sistema lingüís­
tico conduce a una variación de aquella visión, entonces
podemos probar esta afirmación. Puesto que los hombres
utilizan distintos sistemas lingüísticos, que a menudo reve­
lan una morfología y sintaxis fundamentalmente diferentes,
corresponden a un círculo cultural distinto y tiene otra his­
toria, se puede recurrir al análisis de estos distintos lenguajes
para comprobar si contienen visiones del mundo implícita-
[ 90 ]
mente distintas. Si se afirma que los lenguajes contienen
algunos elementos fijos, linguistic universas -on plena
independencia de la morfología, sintaxis y otras diferencias
visibles-, puesto que los destinos biológicos de todos los
seres humanos son iguales y esta igualdad debe reflejarse
en el lenguaje, también es posible comprobar empíricamente
la certeza de esta afirmación. Precisamente por ello, este
tip de afirmaciones tiene un valor extraordinario en las
consideraciones sobre la filosofía del lenguaje.
La solución empírica de un problema parcial propor·
ciona el primer impulso para una reacción especial en cade­
na. Pues si resultara que la diferencia entre determinados sis­
temas lingüísticos no llevaba aparejadas diferencias entre
las visiones del mundo -y esto puede demostrarse-, la
tesis de la creación de esta visión a través del lenguaje al
menos quedaría algo afectada. Tanto más si con ello triun­
fara la teoría del linguistic universals. Por el contrario, si
en el curso de las investigaciones empíricas resultara que
el sistema lingüístico implica de hecho una visión del mundo
determinada -puesto que las diferencias entre los sistemas
lingüísticos se hallan en relación con la diversidad de las visio­
nes del mundo-, no se desprendería de ello la necesidad
de reconocer la tesis idealista de la creación arbitraria de
la visión del mundo a través del lenguaje, pero sí la nece­
sidad de modificar el punto de vista que generalmente deno­
minamos teoría del reflejo. En efecto, en este caso se tendrá
que explicar la función del factor subjetivo dentro del pro­
ceso del conocimiento sobre una base más amplia, y formu­
larlo de modo más concreto.
En todo caso, las investigaciones empíricas pueden repre­
sentar un papel de primera línea en la solución de los pro­
blemas que se pueden verificar directamente con ayuda de
[ 91 J
estas investigaciones; sin embargo, estas soluciones también
influyen indirectamente sobre problemas más amplios. La
posibilidad de este tipo de investigaciones aparece sobre
todo en el ámbito de la llamada etnolingüística, es decir,
la ciencia de los lenguajes y el modo de pensar de los pue­
blos, los cuales han conservado, a través de un desarrollo
retrasado, rasgos más o menos claramente arcaicos en su
cultura y que, al mismo tiempo, corresponden, por motivos
históricos, a círculos culturales remotos y relativamente ais­
lados. Este es un hecho de primer orden, pues sólo si existen
diferencias de principio enrre los sistemas lingüísticos dados
habrá posibilidades de sacar a relucir las eventuales diferen­
cias entre la visiones del mundo implicadas en los distintos
lenguajes. Puesto que hasta el momento no se han reali­
zado investigaciones que tuvieran, al mismo tiempo, un pro­
grama filosófico como fundamento, se debe considerar tanto
más lo que pueden decir sobre este tema Jos etnólogos y
socioantropólogos que se ocuparon de los lenguajes de Jos
llamados pueblos primitivos en el curso de su labor inves­
tigadora. El hecho también es interesante en cuanto que
el contacto con estos lenguajes se llevó a cabo de forma
espontánea, y se sacó tal o cual conclusión independiente­
mente del punto de vista filosófico que se admitiera en otros
aspectos.
Los problemas del lenguaje, que se investigaron en el
marco de la cultura de los llamados pueblos primitivos, eran
desde hacía tiemp objeto de otras ramas de la investiga­
ción. Debemos recordar, sobre todo, los trabajos de Lévy­
Bruhl y Bronislaw Malinowski.
En efecto, Lévy-Bruhl no era etnólogo, pero tiene el
mérito de haber formulado e problema de la especificidad
de las lenguas de los llamados pueblos primitivos sobre la
[ 92 J
base de la literatura existente. Si dejamos aparte la teoría
del prelogismo y de la participación, que el autor mismo
rechazó al final de su vida,' quedarán, empero, como parte
indudablemente positiva de su obra científica las observa­
ciones sobre el carácter concreto de las lenguas de los lla­
mados pueblos primitivos, que se basaban principalmente
en el análisis de los sitemas numerales propios de esos
pueblos.2
Bronislaw Malinowski se oupó de las lenguas de los
habitantes de las islas Trobriand y las consideró como parte
integrante de su cultura. Comprobó la imposibilidad de tra­
ducir literalmente estas lenguas a las europeas y subrayó
la necesidad de interpretarlas dentro del marco de la situa­
ción cultural de los hombres que se servían de ellas. Aun
cuando no se ocupó directamente del problema que nos inte­
resa aquí dio, no obstante, numerosas indicaciones suma­
mente fructíferas y útiles para la solución de estos proble­
mas. Estos datos se encuentran en las trascendentales obras
de Malinowski Coral Gardens and Their Magic ( 1935),
cuyo segundo tomo trata problemas del lenguaje; Argo­
nauts of the W estern Pacific ( 1922) , y la hermosa obra
The Problem of Meaning in Primitive Languages, que apa­
reció como apéndice en el conocido libro de C. K. Ogden
y l. A. Richard, The Meaning of Meaning (1932) . Mali­
nowski plantea la tesis fundamental del lenguaje como me­
dio para el comercio, y subraya la necesidad de recurrir al
conjunto de la situación cultural para comprender las len­
guas de los llamados pueblos primitivos. También confirma
1 M. Leonhardt (editar) , Les carnets de Lucien Lét·y-BrubJ, París, r949.
Véase, sobre roda, L. Lévy Bruhl, Les Fonctiom mentales dans les socié­
th in/érieures, París, r9u.
[ 93 ]
la tesis de Lévy-Bruhl del carácter concreto de las lenguas
de este tipo.
Vale la pena citar además los estudios antropológicos
dedicados al sistema familiar y de parentesco en los llama­
dos pueblos primitivos. Generalmente, aquí también se con­
sidera el lenguaje con su clasificación de las relaciones de
parentesco, lo cual puede intervenir en la solución de nues­
tro problema.
Pero este problema sólo tuvo pleno alcance dentro de
la literatura antropológica --decimos "antropológico" en el
sentido de "antropología social"-y apareció de forma direc­
ta en la llamada hipótesis de Sapir-Whorf y en sus conse­
cuencias para la investigación. Ahora dedicaremos toda nues­
tra atención a esta concepción.
Las ideas contenidas en la hipótesis de Sapir-Whorf se
oultan bajo el problema central de la teoría lingüística
de Wilhelm von Humboldt que ya conoemos por los capí­
tulos anteriores. Este fenómeno es tanto más interesante
cuanto que aquí se trata de congenialidad y no de una sim­
ple continuación de ideas, que ya son conocidas. Pero tam­
bién es sorprendente que la antigua idea haya aparecido
de nuevo como resultado de la generalización de un mate­
rial empírico ( la cuestión de la corrección de esta genera­
lización es un problema particular) . Con toda probabilidad,
Whorf no conoía en absoluto las ideas de Humboldt. Por
el contrario, es seguro que Sapir las conocía; sin embargo,
tampco sus ideas sobre e papel del lenguaje dentro del
conoimiento, que condujeron luego a Whorf a investiga­
ciones posteriores, no tienen ninguna relación genética direc­
ta con las opiniones de Humboldt. En todo caso, no existen
[ 9
4
)
pruebas en este sentido. Por ello, la unión de la teoría de
los campos y de la etnolingüistica, bajo el calificativo común
de "neohumboldtismo" �omo ocurre en la literatura espe­
cializada-, es una construcción ex post que no contribuye
a la aclaración, sino, por el contrario, a la confusión del
problema.
En cambio, la hipótesis Sapir-Whorf se encuentra en rela­
ción directa con las investigaciones etnolingüísticas de la
escuela antropológica americana, que puede vanagloriarse
de toda una pléyade de investigaciones procedentes de la
escuela de Franz Boas. El interés antropológico y lingüístico
por la vida de los indios americanos es comprensible, si se
considera el problema social práctico que resulta de la vida
común de distintas comunidades indias dentro de los Esta­
dos Unidos. Esto dio el estímulo para que los investigadores
pusieran por escrito las lenguas de las tribus indias y se
las apropiaran. Precisamente sobre esta base práctica surgió
y se desarrolló toda la escuela antroplógica, y e material
de investigación reunido por ésta se convirtió en la base de
las generalizaciones teóricas que actualmente se denominan
hipótesis de Sapir-Whorf.
Las ideas fundamentales de esta hipótesis se elaboraron
en los años veinte y treinta de nuestro siglo ( Sapir murió en
1939, y Whorf, en 1 941 ) , pro sólo se popularizaron
a finales de los años cuarenta, y, en el decenio siguiente,
se convirtieron en fuente de inspiración de la investigación
y estudio creadores. Como todas las ideas nuevas
y creado­
ras, la hiptesis de Sapir-Whorf -pse a que su cientificidad
sólo fue reconocida durante corto tiempo-- tuvo una serie
de seguidores decididos y deslumbrados, pero, por otra parte,
también tuvo críticos y opnentes igualmente rigurosos. Es
notable que entre los seguidores figuren imprtantes antro-
[ 95 J
prólogos y etnolingüístas, investigadores de las lenguas de
las tribus indias, por ejemplo: Harry Hoijer, George L. Tra­
ger, Charles F. Voegelin, Floyd Lounsbury, Dorothy Le,
Dell H. Hymes y otros, mientras que entre los opositores
contamos sobre todo filósofos como, por ejemplo: Max
Black, Charles Landesman, Lewis S. Feuer y otros. Incluso
los defensores de la hipótesis Sapir-Whorf afirman al uní­
sono que hasta el momento faltan amplios fundamentos para
su verificación -pero, añadimos, también para su refuta­
ción-. Hasta el momento, en realidad, sólo se hablaba de
esta hipótesis, pero se descuidaba la investigación sistemá­
tica de sus fundamentos y consecuencias. Así ocurre que
-aunque en los últimos años se intentó refutar varias veces
esta hipótesis- siempre se vuelve a las ideas contenidas
en ella. En todo caso, no en el sentido de que actualmente
alguien defendiera esta concepción en conjunto ---<omo
"whorfista" ortooxo--, sino en el sentido de que se intenta
obtener de ella sugestiones útiles para continuar las investi­
gación y extraer las ideas racionales de las generalizaciones,
superposiciones arbitrarias y supuestos metafísicos ya refu­
tados.
En mi opinión, ésta es la única postura que puede tener
pretensiones de cientificidad: analizar detenida y críticamen­
te las ideas fundamentales de la hipótesis y confrontarlas,
después, con la expriencia, al menos en cuanto aquéllas
tengan carácter empírico. Pero incluso en el caso en que el
análisis inmanente de la hipótesis no señale ninguna con­
tradicción interna debemos esprar, para la aprobación o
condena defintiva, hasta el momento en que se halla reunido
un material suficiente para poder tomar una decisión defi­
nitiva en cuanto a este problema. Naturalmente, el filósofo
marxista está tan obligado a ello como los demás filóso-
[ 96 )
fos. Además, hasta hace poco -prescindiendo de casos espo­
rádicos- nadie se ocupaba de la hipótesis Sapir-Whof
desde el punto de vista de la filosofía marxista. Hasta el
momento presente, carecemos de estudios marxistas funda­
mentales sobre este tema, que sin duda alguna tiene gran
interés para la filosofía, aunque sólo sea considerando el
problema del factor subjetivo dentro del conocimiento. Tan­
to más es nuestro deber analizar detenidamente los funda­
mentos de la hipótesis Sapir-Whorf y considerar las perspec­
tivas de su verificación empírica.
Desde un punto de vista histórico, los defensores de
esta hipótesis se apoyan en Franz Boas y utilizan sus ideas
para dar autoridad a sus propias opiniones. El recurso a esta
tradición me parece erróneo. En efecto, Boas destacó el sig­
nificado de las investigaciones lingüísticas para la etnolo­
gía,3 lo que, por otra parte, resulta actualmente una afir­
mación trivial, pero, al mismo tiempo -y esto es más
importante para nosotros-rechazó categóricamente las teo­
rías que atribuyen al lenguaje un papel creador dentro de
la cultura, en favor de aquellas que subrayan la función de la
cultura en la formación de la forma del lenguaje.'
Algo distinto ocurre con el discípulo de Franz Bo,
Edward Sapir. Su participación en la formulación de la hipó­
tesis de investigación que nos ocupa no se basa sólo en
que fue el maestro de su creador directo: Whorf. Su parti­
cipación radica sobre todo en que las formulaciones gene-
3 F. Boas, Introduction to Handbook of American Indin Languages, Smith·
sonian Institution, B1reau o/ American Ethno/ogy, boletín 40. Washington, I 9I l ,
págs. 63, 70-71.
• F. Boas, opus cit. , pág. 67 . . . Por tanto, parece poco probable que
exista alguna reiación directa entre la cultura de una tribu ] su lengua, excetO
en cuanto la forma del lenguaje viene condicionada por su estadio cultural
} no en cuanto un estadio cultural determinado está condicionado por las
caraaerísticas morfológkas de la lengua."
Lenguaje ] conocimiento.-?
r 97 1
raJes de la hiptesis, a las que Whorf intentó infundir más
tarde un contenido concreto, procedían precisamente de él,
mientras que Whorf creó a partir de sus propios estudios
sobre la lengua de la tribu de los hopi.
Al caracterizar de este modo la importancia de Sapir,
nos oponemos decididamente a afirmar que realizó cualquier
especulación o que se oupó de la filosofía del lenguaje.
Sin duda alguna, era un importante y múltiple científico
del lenguaje, que obtuvo muchos éxitos en el campo de la
investigación de las lenguas de las tribus indias de América.
Sus consideraciones generales sobre el papel del lenguaje
como creador de cultura son un intento por generalizar sus
investigaciones concretas y agudas observaciones. Debemos
recordarlo bien al intentar someter a un análisis crírico las
ideas de Sapir y de Whorf relacionadas con el lenguaje.
El pensamiento de Sapir, reducido a su fórmula general,
puede expresarse de la siguiente forma: el lenguaje de una
comunidad humana dada, que habla y piensa en esa len­
gua, es el organizador de su experiencia y configura su
"mundo" y su "realidad soial" gracias a esa función. Formu­
lado de modo distinto y más breve, este pensamiento dice
que en cada lenguaje se halla contenida una concepión
particular del mundo.
Inmediatamente recordamos las ideas ya conocidas de
Humboldt o de sus continuadores modernos. Sin duda algu­
na, aquí aparece una coincidencia, pero sería erróneo hablar
de opiniones idénticas. Esta afirmación se basa en analo­
gías muy superficiales. Sapir no era sólo científico del len­
guaje, sino también etnólogo; como investigador científico
social, se oupaba de la realidad soial concreta de los pue­
blos que eran objeto de sus estudios. Precisamente por ello,
comprendía la influencia de los aspectos sociales y económi-
[ 98 )
cos de la vida de una comunidad dada sobre su cultura y
su lengua." Por ello, le era ajena la tradición metafísica del
"espíritu del pueblo", sin la cual .o se puede comprender
la concepción del humboldtismo, particularmente en su for­
ma moderna. Y, por ello, tampoco tuvo nada que ver con
las especulaciones convencionalistas de los filósofos y lógi­
cos sobre la "elección" del lenguaje. Por ello, encontramos,
finalmente, en sus obras la idea completamente materialista
del lenguaje como reflejo del medio ambiente.• Por otra
parte, también encontramos estas ideas en Franz Boas, como
ya hemos dicho, así como -contra la opinión generalmente
extendida- en el mismo Whorf, que, sin embargo, no es
nada conscuente en este aspcto.
Sapir sostenía un punto de vista mucho más moderado
que los humboldtianos. Simplemente enseña que el lenguaje
soialmente configurado actúa a su vez sobre la forma en
que la soiedad prcibe la realidad. No considero esta idea
como racional, sino como fructífera y como un descubrí­
miento para algunos. En efecto, en Sapir aparece en la uti­
lización de formulaciones más radicales que a menudo se
exceden, y en consecuencia son erróneas, en su parciali-
� E. Sapir, "The Status of Linguistics as a Science", en Selected Writings
of Pdward StJir, Berkeley, r9S8. Allí leemo en la pág. 166: "El lenguage·
es primordialmente un producto cultural o social y debe interpretarse como tal".
" S trata, ante todo, de "Language and Environment", publicado en Sélec­
ted Writings of Edward Sapir, pág. 89-t03. A título de ejemplo, cito aquí
un párrafo de esta obra (pág. 90) : " . . . Debemo aceptar que encontramos
dos grupos de factores ambientales que se reflejan en el lenguaje, suponiendo
provisionalmente que el lenguage se halla supeditado a la influencia material
del medio del que habla esa lengua. Naturalmente, en sentido exacto, el
medio físico se refleja en el lenguage en la medida en que recibe la influencia
de factores sociales . . . , en otras palabras, esta influencia ambiental % reduce en
última instancia -por lo que respecta al lenguaje- a la influencia del medio
social. No obstante, es necesario distinguir la influencia social que proede más
o menos directamente del medio físico, de aquella que no % puede relacionar
fácilmente con éste. . . El patrimonio de palabras de un lenguaje es lo que
refleja con mayor claridad el ambiente físico y social de los que lo hablan".
[ 99 }
dad; pero, sin duda alguna, esta idea se encuentra en sus
consideraciones y constituye su esencia, como yo creo, por
lo cual no se le puede olvidar en el curso de las conside­
raciones críticas.
Que Sapir evita las generalizaciones gratuitas lo prueba
el hecho de que al exponer la tesis del contenido de una
concepción del mundo de las distintas lenguas, sostenga, al
mismo tiempo -además de modo análogo a Boas-, y
contra las ideas entonces popularizadas de Lévy-Bruhl de
la diversidad del pensamiento primitivo, que debe recono­
cerse su prelogismo y concreción. Como muchos otros etnó­
logos, Sapir no está de acuerdo con la concepción del pensa­
miento "primitivo" ni con la tesis de su creación prelógica
ni, finalmente, con la explicación de que este pensamiento
sea esencialmente incapaz de desarrollar formas superiores
de abstracción. Si estas formas no aparecen en el pensamien­
to de los llamados pueblos primitivos, ello se debe simple­
mente a que no son necesarias para su praxis vital. Cuando
surge esa necesidad, también aparecen categorías abstractas
del pensamiento, que surgen de modificaciones correspon­
dientes en el lenguaje existente.'
A Sapir le interesa algo distinto, más esencial para el
problema del papel activo del lenguaje dentro del proceso
del conocimiento: la función heurística del lenguaje, su
influencia organizadora de nuestra percepción de la realidad,
F. Boas, opus cit., pág. 92. "Naturalmente, todo depende del punto de
vista que viene determinado por el grado de interés del momento. Si no
perdemos esto de vista, entonces queda perfectamente claro que la existencia
o falta de términos generales depende en gran mdida de hasta qué punto
existe un interés por los elementos ambientales en ruestión. Mientras más impor­
tante es, para una cultura dada, establecer distinciones dentro de un campo
determinado de fenómenos, menos probable es que exista un término general
que abarque este campo. Pero, por otra parte, mientras más indiferentes sean
los elementos desde el punto de vista rultural, más probable es que % incluyan
todos bajo un solo concepto de aplicabilidad general."
[ 100 J
o sea, su actuación sobre la experiencia. Si consideramos
cuánto subraya Sapir, al mismo tiempo, la influencia del
medio ambiente sobre la formación del lenguaje, veremos
que en sus teorías aparece el problema completamente dia­
léctico de la influencia mutua entre conocimiento y lenguaje
y en absoluto la tesis idealista de la influencia única y crea­
dora del lenguaje sobre nuestro "mundo". Vale la pena citar
literalmente aquí algunas de las manifestaciones de Sapir
para conocer mejor el clima de su modo de pensar.
En el famoso artículo Language que escribió para la
Encyclopedia of the Social Sciences, Sapir plantea entre otros
el problema de cómo y gracias a qué situación, los hom­
bres, que en su vida no han visto más de un solo elefante,
hablan sin más de rebaños o de generaciones de elefantes
y pueden comprenderse sobre este tema. Según Sapir, lo hacen
gracias al lenguaje.
" . . . El lenguaje posee la cualidad de descomponer la
experiencia en elementos teóricamente separables y crear ese
mundo, un mundo del paso potencial gradual a la realidad,
que pone a los hombres en situación de trascendentalizar la
experiencia individual que les viene dada directamente y
encontrarse mutuamente en una comprensión común más
amplia. Esta comprensión común constituye la culrura, que
no se puede definir adecuadamente a través de una des­
cripción de aquellos modelos llenos de colorido de los modos
de comportamiento social que son susceptibles de observa­
ción. El lenguaje es heurístico, no sólo en el sentido simple,
que sugiere el ejemplo anterior, sino también en el sentido
mucho más amplio de que sus formas nos propnen de
antemano ciertos modos de observación y de interpretación.
Naturalmente, ello significa que -uando aumenta nuestra
experiencia científica- debemos aprender a combatir las
[ 101 J
consecuencias silenciosas del lenguaje. . . El lenguaje nos
ayuda y, al mismo tiemp, es obstáculo para la investigación
de nuestra experiencia, y los detalles de estos procesos de
ayuda y obstaculización vienen confirmados por la impor­
tancia más sutil de las distintas culturas."
Sapir formula esta idea de modo aún más agudo en Con­
ceptual Categories in Primitive Languages. En este ensayo
ya habla del lenguaje como un sistema que no sólo influye
sobre la expriencia, que en gran medida se obtuvo inde­
pendientemente de este sistema, sino que también la deter­
mina hasta cierro punto. No descubrimos tantos significados
en la experiencia como los que le imponemos, y ello ocurre
precisamente gracias a la influencia de las formas lingüísticas
sobre nuestra orientación respecto al mundo. D ello se
sigue --ste es el núcleo de las hipótesis posteriores, más
amplias- que la correspondencia mutua de los distintos
sistemas lingüísticos no pueda ser completamente exacta.•
s E. Sapir, "Lnguage", en Selected Writings of Edw�rd Sapir, pág. IÜ· I I .
1 E. Sapir, "Conceptual Categories in Primitive Languages", en Science,
I93 I , t. 74, pág. 578. "E lenguag no es sólo un inventario más o menos
sistemático de los distintos detalles de l experiencia que resultan importantes
para el individuo --omo se afirma ingenuamente con frecuencia-, sino taro·
bién una organización simbólica, creadora, cerrada, que no sólo influye en
gran medida sobre la experiencia obtenida sin su intervención, sino que define
de hecho la experiencia sobre la base de su perfección formal y también porque
proyectamo inconscientemente sobre el campo de la experiencia las expectativas
implícitas contenidas en ella. En este aspecto, el lenguaje tiene muchas seme­
janzs con un sistema matemático, el cual también registra la experiencia -en
el sentido real de la palabra-, pero sólo en sus inicios primidvos, ya que,
a medida que avanza la época, se convierte en un sistema conceptual cerrado,
que prevé cualquier experiencia posible de acuerdo con determinadas limita­
ciones formales. . . {Los significado) no se descubren tanto en la experiencia
como hace suponer su variedad, porque la forma lingüística poee un poder
tiránico sobre nuestra orientación en el mundo. En cuanto los lenguajes difieren
en su sistematizción de los conceptos fundamentales, tienen tendencia a corres­
ponder sólo muy ampliamente como portadores de símblos y, de hecho, son
inconmensutables en el mismo sentido en que son inconmensurables dos siste­
mas de puntos en un plano considerado en conjunto, si fueron establecidos con
relación a sistemas distintos de coordenadas."
[ 102 ]
La idea central de Sapir, que más tarde se debía conver­
tir en punto de partida y fuente de inspiración para Whorf,
se encuentra en su ensayo The Statm of Linguistics as a
Science. Aquí se habla con claridad por primera vez del len­
guaje como "guía a través de la realidad social", del "mundo
real" como una proyección en gran parte inconsciente de
las costumbres lingüísticas sobre la realidad que nos rodea.
La tesis del papel creador del lenguaje dentro del proceso
de pensamiento se formula en esta obra de modo muy radi­
cal y constituye -aunque sólo sea por este motivo- un
blanco extraordinario para la crítica. Pero veamos qué dice
el autor mismo sobre este tema.
"El lenguaje es una guía dentro de la realidad social.
Aunque comúnmente se supone que el lenguaje no tiene
un interés espcial para los investigadores en el campo de
las ciencias sociales, condiciona, no obstante, en gran medida
todo nuestro pensamiento sobre problemas y procesos soia­
les. Los seres humanos no viven sólo en el mundo objetivo
ni en aquel que generalmente se denomina soiedad. Tam­
bién viven en gran medidá en el mundo del lenguaje par­
ticular que se ha convertido en medio de expresión para
su sociedad. Es una prfecta ilusión creer que en lo esencial
uno puede adaptarse a la realidad sin ayuda del lenguaje,
y que éste únicamente es un medio casual para resolver los
problemas específicos de la comunicación y la reflexión. De
hecho, el <<mundo real» viene construido en gran medida,
de modo inconsciente, sobre las costumbres lingüísticas del
grupo. No e
x
isten dos lenguas, tan semejantes entre sí, como
para que se pueda afirmar que representan la misma reali­
dad social. Los mundos, en los que viven sociedades distin­
tas, son mundos distintos y no simplemente el mismo mundo
con distintas etiquetas . . .
[ 103 ]
"Por ejemplo, la comprensión de un simple poema no
implica sólo la comprensión de las palabras individuales en
su significado corriente, sino la plena comprensión de toda
la vida de la comunidad, tal como se refleja en las palabras
o como aparece a través de indicaciones. Incluso actos de
comprensión relativamente simples dependen mucho más
de lo que suponemos de los «modelos» sociales que llama­
mos palabras. Cuando dibujamos algunas docenas de líneas
distintas, suponemos que se las puede clasificar en catego­
rías tales como «rectas», «curvas», «circulares», «quebra­
das», porque los términos lingüísticos mismos poseen esta
sugestividad clasificadora. Vemos, oímos y realizamos nues­
tras experiencias de acuerdo con las costumbres lingüísticas
de nuestra comunidad, que nos ofrecen determinadas inter­
pretaciones."10
La manifestaciones arriba citadas de las obras de Sapir
se pueden expresar filosóficamente de diversas formas. Todo
depende de cómo se lean, es decir, de los puntos en que se
ponga el acento, de los que se consideren más importantes,
de que se los considere dentro de un contexto y dentro de
cuál. No sería la primera vez en la historia, que los filósofos
interpretan un mismo texto no sólo de formas distintas,
sino completamente opuestas. Sin embargo, sólo actúa razo­
nablemente el que sabe escoger y utilizar dentro de los tra­
bajos científicos -pese a todas las posturas críticas ante
ellos- aquello que es significativo para la nueva visión
de un problema, o que contribuye al mejor conocimien­
to de la situación objeto de investigación. Desde este punto
de vista, resulta imposible considerar la crítica típicamente
nihilista de las ideas de Sapir, que se encuentra en la única
E. Sapir, The Stat!J of Lh;g¡iJtics as a Science, pág. 162.
[ 104 ]
obra que conozco de la Unión Soviética ( M. M. Guchman,
""E Sapir i etnografitscheskaja linguistika", W oprosy fazykoz·
nanija, 1954, núm. 1, págs. 1 22-127) , como una crítica que
coque el núcleo de la cuestión, que pueda constituir la base
de una valoración marxista de estas ideas.
No cabe duda alguna de que ni el filósofo materialista,
ni el antropólogo, ni el sociólogo, que comprende el condi­
cionamiento social del lenguaje, puede apoyar las formula­
ciones extremas de Sapir sobre la relación creadora del len·
guaje respecto a la "realidad humana", puesto que se halla
al margen del idealismo. Además, aquí Sapir entra en con­
tradicción consigo mismo, pues el resto de sus teorías se
opone fundamentalmente a estas formulaciones. Precisamen­
te pr ello, no se puede analizar y criticar sus manifestacio­
nes indepndientemente del contexto de todo el sistema. Pues
sólo al considerar el conjunto del sistema, veremos claramente
que Sapir no es un idealista. Por el contrario ---omo ya
hemos señalado-, comprende e introduce correctamente el
condicionamiento social de la génesis, desarrollo y función
del lenguaje. Comprende la objetividad de la realidad y reco­
noce que el lenguaje la refleja de un modo u otro. Bajo
este aspecto, las líneas de investigación de Sapir toman un
color totalmente distinto.
Aquí tenemos ante nosotros el mundo objetivo: el
mundo de los objetos físicos y de los fenómenos sociales.
Aquí hay hombres que viven, aprehenden, piensan y actúan
de acuerdo con sus funciones de conocimiento, dentro de
este mundo. El conjunto de los hombres siempre debe conce­
birse soialmente en unión con sus productos. Los antro­
pólogos que subrayan la unidad de individuo y comunidad,
que aparece más claramente en los llamados pueblos pri­
mitivos que en la cultura de los llamados pueblos civiliza-
[ 105 J
dos, lo han comprendido perfectamente. El lenguaje como
reflejo de la realidad natural y social también es un pro­
ducto soci. ¿Peto es sólo reflejo, sólo producto? ¿No realiza
también, como producto social de máxima significación edu­
cativa para el individuo, como. colección de estructuras este­
reotípicas soiales de un tipo determinado, una función acti­
va, creadora del comportamiento del individuo, sobre todo
de su comportamiento investigador? Y -si esta hipótesis es
correcta- ¿no influyen, entonces, los distintos sistemas lin­
güísticos, que son un reflejo de los distintos medios sociales
que crean estos sistema, en las distintas formas de la visión
del mundo de los hombres que se sirven de estos lenguajes
y piensan por medio de ellos?
Este es un problema de primera categoría, aunque sólo
sea porque conduce a una profundización y a ua nueva
concepión del problema del factor subjetivo dentro del
proceso del conoimiento. En efecto, si resultara, de hecho
-y aquí son decisivos, en última instancia, los hechos empí­
ricos y no las especulaciones filosóficas-, que el medio ( o
sea, también el medio soial con su complicado juego de
fuerzas de clase) también informa el conocimiento humano
a través del lenguaje, deberíamos plantearnos de nuevo el
problema de la objetividad del conoimiento, y la problemá­
tica de la soiología del saber adquiriría mayor actualidad.
El problema citado no implica necesariamente una pos­
tura idealista, como dejan entrever algunos, sino que puede
introducirse con éxito en el sistema de pensamientos mate­
rialistas. Pues nada se opone a que, además de la objetividad
y materialidad del mundo, también se vea la existencia de
elementos subjetivos en el reflejo de este mundo a través
del conoimiento humano. Pues es distinto afirmar que el
lenguaje crea simplemente la realidad -on lo cual se plan-
[ lo)
tea el problema de la existencia de la realidad y se niega el
reflejo en el conocimiento humano-, que afirmar que en
el reflejo de la realidad intervienen factores subjetivos, a los
cuales también se debe atribuir -como puede verse- la
influencia mediadora del lenguaje socialmente formado. Esta
afirmación puede ser errónea -lo que, no obstante, debe ser
probado, si el bando contrario se apoya en argumentos fácti­
cos-, pero no se la puede rechazar a priori.
En todo caso, proponemos aquí una explicación "bien
preparada" del pensamiento de Sapir, la cual se esfuerza por
presentar el núcleo nacional de las tesis de éste, prescindien­
do de las eventuales inconsecuencias, deslices e incluso de
las afirmaciones erróneas. Y esto es correcto y económico
desde el punto de vista de nuestros intereses y de las tareas
con las que nos enfrentamos. No pretendemos someter aquí
las ideas de Sapir a una valoración general, sino que sólo
queremos conocer las ideas creadoras de Sapir que se han
convertido en parte constituyente de la llamada hipótesis
Sapir-Whorf. Precisamente por ello -sin absolverle en mo­
do alguno de sus errores filosóficos ni dejar de combatirlos-,
podemos concentrar finalmente nuestra atención en el con­
tenido creador de sus teorías.
Después de todo lo que hemos dicho hasta el momento,
se pueden considerar más objetivamente dos ideas principa­
les de la hipótesis Sapir-Whorf, que se encuentran en las
citas antes mencionadas:
1) El lenguaje, que es un producto social, configura como
sistema lingüístico en el que nos educamos y pensamos
desde nuestra infancia, nuestra forma de aprehensión
del mundo que nos rodea.
2 ) Considerado las diferencias existentes entre los siste-
[ 107 }
mas lingüísticos, los cuales son un reflejo de los distin­
tos medios que crean estos sistemas, los hombres que
piensan por medio de estos lenguajes aprehenden el
mundo de formas distintas.
Estas tesis aproximan mucho la hipótesis de Sapir-Whorf
a las tesis del neohumboldtismo, según las cuales la concep­
ción del mundo se desprende necesariamente del lenguaje
dado. Sin embargo, como ya señalamos, se trata de tesis
distintas. Y esto, por el motivo de que Sapir establece
afirmaciones que tienen el carácter de generalizaciones empí­
ricamente verificables, que resultan de investigaciones parti­
culares. El mérito de Whorf radica en que realizó esta veri­
ficación empírica.
Benjamin Lee Whorf fue un personaje sumamente ori­
ginal, un tipo humano que sólo se encuentra raras veces en
las ciencias del espíritu actuales. Etnógrafo y lingüista suma­
mente dorado y con disposición creadora, se abrió camino
hacia la ciencia como aficionado y ejercía la profesión no
demasiado corriente para un lingüista de agente de seguros.
Pero, como dejan claro sus propias memorias, Whorf debió
precisamente a su trabajo en compañías de seguros los pri­
meros impulsos creadores en el sector al que se dedicaría
hasta el fin de sus días -murió joven, cuando aún no tenía
44 años-. Al principio desarrolló sólo sus ideas, y sólo a
los 34 años de adad comenzó a trabajar junto con Sapir.
Cuatro años antes de su muerte inició sus clases en la Uni­
versidad de Y ale.
Whorf debió dos cosas a su profesión, que le obligaba
a innumerables viajes pr la región poblada por las tribus
de indios americanos: el conocimiento de sus lenguas, par-
[ 108 ) .
ticularmente la de los hopi, en la que se especializó más tar­
de, así como ideas sobre la relación entre lenguaje y pensa­
miento, que resultaron de la observación y análisis de las
causas de los incendios.
Whorf cuenta11 que ya antes de conoer a Sapir y sus
ideas, la praxis le obligó a reflexionar sobre la influencia
que podrían ejercer los significados de las palabras adopta·
das por un grupo social sobre su comportamiento. Después
de estudiar centenares de informes sobre las causas de los
incendios, llegó, en efecto, a la conclusión de que a menudo
no sólo intervenía en ellos la situación física como tal, sino
que también intervenían determinados significados de las
palabras que influían sobre el comportamiento de los hom­
bres. Como ejemplo, podemos citar las instrucciones que
contenían las reglas de precaución que debían seguirse en
una estación de gasolina. En general, los trabajadores estaban
convencidos de que estas instrucciones no eran válidas en
los alrededores de los tanques que estaban clasificados como
"tanques de gasolina vacíos", precisamente porque los tan­
ques ya no contenían gasolina. Alguien arrojó una colilla
de cigarrillo allí y provocó una peligrosa explosión de los
gases que surgían de esos "tanques vacíos". En este sentido,
esos "tanques vacíos" eran mucho más peligrosos que los
llenos. La ambigüedad de la calificación "tanques vacíos"
creó una situación de significación determinada e influyó so­
bre el modo de actuación de los hombres. La observación
de estos casos, le sugirió a Whorf la idea que más tarde
fructificaría en sus investigaciones.12
* B. L. Whorf, "The Relation of Habitual Thought and Behaviour to
Language", en B. L. Whorf, Lguage, Thought and Reaity, Massachusetts
Institute of Technology, USA, r957, pág. I35· I37.
" B. L. Whorf, opus cit., pág. r37. "Estos ejemplos serían suficientes,
] podrían añadirse muchos otros sobre el particular. Cuanto muestran abre la
[ 109 }
El contacto con la cultura y las lenguas de las tribus
indias, las consideraciones que hizo sobre ello y, finalmente,
una orientación determinada de las investigaciones, fueron
la causa de que Whorf adoptara apasionadamente las afir­
maciones y sugestiones científicas de Sapir, cuando comenzó
a estudiar sistemáticamente con él. Seguramente, más bus­
cando impulsos creadores que guía directa en el profesor,
pero, sin duda alguna, Whorf desarrolló su hipótesis bajo
la influencia de Sapir y sobre la base de las tesis generales
tomadas de él. Whorf decidió verificar estas tesis con ma­
terial concreto, y su conoimiento de la lengua y la cultura
de los hopi le predestinaron precisamente a este papel. D
este modo surgieron trabajos valiosos, que, no obstante, sólo
adquirieron fama después de la muerte del autor. Murió
joven y too permite llegar a la conclusión de que su obra
sólo era el inicio de una interesante carrera científica. L
gró concretizar las tesis de Sapir y -omo suele ocurrir con
los continuadores-radicalizarlas fundamentalmente, al des­
cubrir como resultado final el principio de la relatividad
lingüística que constituye el punto central de la hipótesis
de Sapir-Whorf en la forma conocida en la literatura espe­
cializada actual. He aquí la formulación más radical de este
principio realizado por Whorf:
"Articulamos la naturaleza siguiendo líneas que nos vie­
nen dadas por nuestra lengua materna. Las categorías y tipos
que sacamos del mundo de los fenómenos no los encontramos
simplemente en él prque, por ejemplo, son obvios para
posibilidad a la comprensión de determinada conducta, a menudo en las analo­
gías de la formulación en la que se habla de una situación y se analiza en
cierta medida, clasificándola y ordenándola dentro de ese mundo que ese cons­
truye, en forma ampliamente intuitiva, sobre los hábito lingüísticos del grupo
de que % trateJ. Siempre aceptamos que la interpretación lingüística que
realiza nuestro grupo refleja mejor la relidad de lo que de hecho sucede."
[ 1 1 0}
cualquier observador; por el contrario, el mundo se presenta
en una corriente caleidoscópica de impresiones que debe ser
organizada por nuestro espíritu, es decir, en sentido amplio,
por el sistema lingüístico de nuestro espíritu. La forma en
que articulamos la naturaleza, la organizamos en conceptos
r les atribuimos un significado viene determinada e gran
parte por el hecho de que participamos en un convenio de
organizarlos de este modo, un convenio que es válido para
toda nuestra comunidad lingüística y que se halla codificado
en las estructuras de nuestro lenguaje. Naturalmente, este
acuerdo sólo es implícito y tácito, pero su contenido es abso­
lutamente obligatorio; no podemos decir absolutamente nada
sin someternos al orden y clasificación dados que prescribe
este acuerdo.
"Este hecho tiene gran significación para las ciencias na­
turales modernas. Manifiesta que ningún individuo es libre
de describir la naturaleza con plena imparcialidad, sino que,
precisamente cuando se cree más libre, se halla limitado a
determinadas formas de interpretación. En este aspecto, el
que tendría la libertad relativamente máxima sería un lin­
güista que conoe muchos sistemas lingüísticos exteriormen­
te distintos. Hasta el momento, ningún lingüista se encuen­
tra en esa posición. Por ello, llegamos a un nuevo principio
de la relatividad, que dice que no todos los observadores se
enfrentan con una misma visión del mundo a través de los
mismos hechos físicos, si su fondo lingüístico no es pare­
cido o no puede reducirse de un modo u otro a un deno­
minador común. "13
La tesis de Whorf, según la cual la lengua y la visión
B. L. Whorf, "Science and Lingistic", en B. L. Whorf, lAgJage,
Thought ami Reality, págs, :n3·2I4.
[ 1 1 1 J
del mundo de los hopis no sólo son distintas de las lenguas
y visiones del mundo de los pueblos europeos ( SAE -Stan­
dart Average Europan) , sino que incluso son totalmente
opuestas a ellas, sólo es una consecuencia teórica del prin­
cipio antes formulado de la relatividad lingüística.
Ahora estudiaremos más detalladamente ese principio,
pues es éste -y no las formulaciones de Sapir- el que
constituye el clima peculiar de la hipótesis Sapir-Whorf.
En efecto, volvemos a encontrar aquí ecos de las ideas
de Sapir, po no cabe duda alguna de que Whorf ya se ha
apartado mucho de ellas. Decíamos más arriba que los con­
tinuadores generalmente radicalizan las ideas de las teorías
de sus maestros y las llevan a sus consecuencias extremas
siguiendo una línea determinada. Pero a menudo pagan un
precio elevado pr eliminar las vacilaciones y ambigüedades
de esas teorías, destruyendo los diques de contención y la
cautela originaria de sus maestros. Pues, a menudo, lo genial
y creador de las ideas radica precisamente en su carácter du­
bitativo y en su inconsecuencia.
Sapir no dudaba lo más mínimo de la existencia del
mundo objetivo que refleja el lenguaje. Por el contrario,
Whorf sostiene la opinión de que el mundo sólo es una
corriente caleidoscópica de impresiones que deben ser or­
ganizadas pr nuestro espíritu y -para expresarlo con ma­
yor precisión- por nuestro sistema lingüístico.
Sapir dice cautelosamente que el hombre no vive "sólo
en el mundo objetivo", que el lenguaje "condiciona en gran
medida nuestras reflexiones sobre los problemas y procesos
sociales", que el "mundo real" se construye "inconsciente­
mente sobre los hábitos lingüísticos del grupo", etc. No ha­
bla en ningún punto de que aprehendamos el mundo de un
modo determinado porque "participemos en un convenio
[ 1 1 2 J
para organizarlo de este modo", un "convenio codificado en
las estructuras de nuestro lenguaje". Este aspecto conven­
cional de las teorías de Whorf es ajeno a la filosofía de Sapir.
Cuando Sapir hablaba del lenguaje y de su relación dia­
léctica con el medio, pensaba, finalmente, en el patrimonio
lingüístico. Al igual que Fraz Boas, negaba la existencia de
una relación directa entre medio y gramática del lenguaje
( fonética, morfología, sintaxis, etc. ) .14 Whorf, por el con­
trario, rechaza esas limitaciones e identifica el sistema lin­
güístico con la gramática.'" Esta es también una radicaliza­
ción de las tesis del maestro, que tuvo muchas consecuencias.
En cambio, el "principio de la relatividad lingüística",
de hecho, ya se halla implcito en las tesis de Sapir, cuando
éste dice que las distintas sociedades viven en mundos dis­
tintos y no en el mismo provisto de etiquetas distintas.
Whorf lo concibe de una forma algo distinta, pone el acento
en otro punto. Por ejemplo, habla de la imposibilidad que
tiene el erudito para describir la realidad con plena impar­
cialidad; intenta salirse del dilema del relativismo extremo,
siguiendo el modelo de Mannheim, al suponer la existencia
de un erudito lingüista que, gracias al conocimiento de di­
versos sistemas lingüísticos, pudiera "calcular las perspecti-
¯ E. Sapir, LanJt�age and Environmenl, pág. 100. "Por tanto, parece ser
que no veamos obligado a admitir, contra nuestra voluntad. que, aparte
del reflejo del medio ambiente en el patrimonio lingístico de un lenguaje,
el lenguaje mismo no conteng nada que pueda considerarse como directamente
relacionado con el medio. Si ello C cieOo } existen motivos suficientes para
suponer que
·
ocurre así, debemos concluir que las variaciones culturales no
se producen paralelamente a las variaciones lingüísticas }, en consecuencia, que
no se hallan situadas dentro de una estrecha relación causal."
J;, B. l. Whorf, Science and Liguistics, pág. 1 2. '"Se descubrió que el
sistema lingüístico (en otras palabras, la gramática) de cada lengua no sólo
es un instrumento reproduCtor para expresar ideas, sino que forma él mismo
estas ideas. E esquema } guía para la aCtividad intelectual del individuo, para
el análisis de sus impresiones } para la síntesis de aquello que le ofrece la
imaginación."
Lenguaje } conocimiento.-8
( 1 1 3 ]
vas" -de acuerdo con la terminología de Mannheim- y
reconstruir, de este modo, el estado subjetivo de la> cosas.
Pero estos son detalles; lo esencial -el principio de la rela­
tividad lingüística con todas sus consecuencias-procede de
Sapir. Whorf adopta este principio y lo convierte en piedra
de roque de su concepción.16
En la formulación del problema realizado por Whorf
falta además esa medida, tan característica de Sapir; falta
ese doble aspecto que nos confirmó una interpretación "be­
névola" de sus teorías. Lo que representa Whorf puede cali­
ficarse como idealismo -" Más aún: como idealismo extremo

A
. K
orzybski también habló sobre la relatividad lingüística, y antes que
Whorf. Los defensores de la llamada semántica general (por ejemplo, Anata!
Rapoport y Arnold Horowitz: The Sapir-Ehor/-KorzyhJki Hypothesis, "E C"
I96'l, t
.
XVII, núm. 3, págs. 346-363 ) hablan a menudo de la hipótesis
Sapir-Whorf-Korzybski. Posiblemente G. S. Brutjan ( Kfilouofskoj ocenke teo­
riiii Li11gwütischeskoj otnossitelnosti, "lstoriko-Filogitschkij Shurnal", Aca­
demia de Ciencias de la República Socialista de Armenia, I96r, núm. 2. ( 1 3 ) ,
págs. I69- I83) tomó de este modo como base las p!rtes que Whorf había
adoptado de Korzybski. Sin embargo, esto es muy poco probable. En primer
lugar, porque las ideas de Korzyhski sólo alcanzaron cierta resonancia en la
opinión pública durante la Segunda Guerra Mundial. En segundo lugar, porque
incluso entonces y también hoy en día fueron tratados con desconsideración por
los círculos científicos a causa del indiscuüble diletantismo de su autor y del
carácter Je su escuela. Por último, en tercer lugar, porque Korzybski -opo­
niéndose particularmente a las teorías sobre el tema que dominaban entonces
en la Unión Soviética- tendió claramente en sus interpretaciones filosóficas
hacía el materialismo y se refirió a la categoría de las cosas, mientr.s que
Whorf, de acuerdo con su concepción de las observaciones de la tribu hopi, %
declaró en favor de la categoría de los aconteCimientos. Por tanto, el principio
de la relatividad lingüística apareció en ambas escuelas, pero, al mismo tiem­
po, existen diferencias fundamentales entre ambas. Precisamente por ello, es
correcto relacionar a Whorf con Sapir e incorrecto ponerlo en el mismo contexto
que a Korzybski. Por otra parte, no sólo Brutjan comete 6te error, sino tam­
bién los seguidores de la llamada semántica general.
17 Hagamos justicia a Whorf; tampoco él es consecuente en sus teorías idea­
listas. En este punto, también se equivoca Swegincw, "Teoretiko-lingwistit­
svheskije presposylki gipotesy Sapir-WHorfa", en Nowoie w lingwútike, wypusk
1, Moscú, I96{), pág. I T• L34. Como etnólogo, Whorf tiende a veces a una
interpretación declaradamente materialista del desarrollo de la lengua y la cul­
tura de los hopi. Como ejemplo: B. L. Whorf, Tbe Relation of Habitual Thou¡ht
1nd Behaviou1 to LanKuage, págs. r57-r58. ''Si pudiéramos leer la historia
de la lengua de los hopi, descubriríamos un desarrollo língüístico distinto y
[ 1 1
4
)
que simplemente elimina la posibilidad de una realidad ob­
jetiva. Por ello, la hipótesis Sapir-Whorf no es, como deja
suponer su nombre, algo único, puesto que cada uno de am­
bos autores sostienen puntos de vista distintos y, por tanto,
específicos respecto a cuestiones importantes. Pero el pro­
blema no está aquí; Whorf no nos interesa por la originali­
dad de su teoría, cuya dependencia de Sapir es generalmente
conocida, sino a causa de su concretización. Consideramos,
por tanto, lo que dice respecto a este tema, que nuevos he­
chos y argumentos introduce para justificar su punto de vis­
ta. Pues todo argumento filosófico guarda silencio ante los
hechos de la experiencia. En todo caso, sólo cuando los he­
chos son indiscutibles y los argumentos tienen suficiente peso.
El pensamiento, dice Whorf, siempre es un pensamiento,
en cualquier lenguaje. Cada lenguaje es un gigantesco siste­
ma estructural que, sin que el hombre tenga consciencia de
ello, domina las formas de su pensamiento." ¿Cuáles serán
la interacción de otros factores culturales y ambientales. Una soiedad de cam·
pesinos pacíficos aislada, por condiciones geográficas y enemigo nómadas, en
una tierra con lluvia escasa; un campo estéril que sólo pudo cultivarse con
éxito con sumo esfuerzo (de aquí el valor de la persistencia y l repetición) ;
la necesidad de colaboración (de ahí la importancia que se da a los factore
psíquicos correspondientes y a los factores de la consciencia en general) ; el maiz
y la lluvia como medidas de valor; la necesidad de intensificar preparativos y
medidas de precaución para asegurarse una cosecha con ese terreno pobre y el
clima inseguro; una extendida sensación de dependencia de l naturaleza, que
exigia la oración ) una postura religiosa ante las fuerzas naturales, sobre todo
la lluvia necesaria: todos estos elementos influyeron sobre las estructuras lin­
güísticas de los hopi , para formarlas y ser configurados a su vez por éstas
y constituir a�í. lentamente, la concepción del mundo de los hopi,"
1� B. l. Whorf, Language, Thought and Reality, pág. 2:2. "En realidad,
el pensamiento es una cosa sumamente enigmática, sobre la cual podemos obte­
ner la máxima información a través del estudio lingüístico comparado. Este estu­
dio revela que l¡ formas del pensaniento personal están dominadas por leyes
estructurales inflexibles, de las que no tiene consciencia la persona que piensa.
Los esquemas estructurales son las complicadas sístematizaciones inconscientes
de su propia lengua, que se revelan simplemente a través de comparaciones
y confrontaciones imparciales con ouas lenguas, sobre todo con l de otra
familia lingüística. El pensamiento mismo se produce en una lengua, en inglés,
[ 1 15 J
estos esquemas estructurales en el caso concreto, si compa­
ramos el SAE con la lengua de Jos hopi?
Según Whorf aprehendemos el mundo de formas distin­
tas según sea el modo en que nuestro lenguaje articule la
corriente de los acontecimientos. Las lenguas SAE tienen
tendencia a aprehender el mundo real como una colección
de cosas, a concentrar fundamentalmente su atención en los
productos humanos, como mesas, sillas, etc., que son objetos
aislados artificialmente del conjunto del mundo. La lengua
de los hopi implica una solución distinta y opuesta, al con­
siderar el mundo como un conglomerado de acontecimien­
tos." ¿Y cómo se las arreglan las distintas lenguas con la
"naturaleza dinámica, con su movimiento, colores y formas
cambiantes"? He aquí un ejemplo de la línea de pensamien­
to de Whorf:
"Por ejemplo, podríamos aislar algo en la naturaleza al
decir: «Es una fuente que fluye». Un apache construye
la afirmación con el verbo ga: «Ser blanco» (su significado
incluye también «claro», «incoloro», etc. ) . Con el prefijo
no se introduce la significación de un movimiento dirigido
hacia abajo, y tendremos algo así como: «movimiento des­
cendente blanco». Entonces sigue el prefijo to, que califica
tanto al «agua» como a la «fuente». El resultado correspnde
a nuestra forma «fuente que fluye», pero el significado sin­
tético es aproximadamente «movimiento ascendente blanco
del agua o la fuente». ¡Qué poco se parece a nuestra forma
de pensar! La misma palabra ga con un prefijo que significa
en danés, en alemán, en sánscrito, en chino . . . y cda lengua es un gigntesco
sistema estructural particular en el cual las formas y l cacegoria están cultu·
ralmente predeterminadas, sobre cuya base no sólo se comunican los individuos,
sino que estructuran la naturaleza, observan o pasan por aho fenómenos y rela­
cione, canalizan sus reflexione ) construyen la morada de su consciencia."
•� B. L Whorf, The Relation of Habíuat Thought « + + , págs. I47-t48.
[ 116 J
«un lugar manifiesta la cualidad>> se convierte en gohlga y
dice: <<El lugar es blanco, claro; un sitio abierto, un punto
descubierto>>. Estos ejemplos demuestran que algunos len­
guajes poseen medios de expresión -antes los he llamado
compuestos químicos- en los cuales los conceptos indivi­
duales no están tan separados como en inglés. Tienen una
fluidez mayor en forma de imágenes plástico-sintéticas. Esas
lenguas no califican el universo como una colección de ob­
jetos separados en la misma medida que el inglés y otras
lenguas parecidas. Con ello nos ofrecen posibilidades de nue­
vos tipos de lógica y de nuevas imágenes posibles del
cosmos."
ÀÛ
Por tanto, existe una estructura de la oración que se di­
ferencia de la estructura sujeto-objeto sancionada pr Aris­
tóteles. Precisamente esta imagen "objetiva" del mundo
tenía como consecuencia la contraposición de su jeto y pre­
dicado, de actor y actividad, de cosas y relaciones entre ellas,
de objetos y sus atributos. Sin embargo, la categoría de verbo
se relaciona siempre con los objetos, que no pueden existir
por sí mismos. La ideología de la reificación del mundo nos
viene impuesta a través del lenguaje, aunque cada vez entre
más en conflicto con la física de campos, la matemática mo­
derna, etc. En este aspecto, las lenguas de los indios se
contraponen a las SAE. Basándose en ejemplos concretos
de la lengua de los nootka, Whorf llega a las siguientes con­
clusiones:
"Fijémonos en el nootka: la forma única de la frase ca­
rece de sujeto y predicado. Se utiliza algo que corresponde
a nuestro término <<predicativo», pero significa <<frase». En
¯ B. L. Whorf, "Language and Logic", en B. L. Whorf, Lnguage. Thoughl
aná Realily, pág. 241,
[ 1 1 7)
el nootka no existen partes de la oraoon; la expresión más
simple es una frase, que trata de cualquier acontecimiento
o conjunto de acontecimientos. Las frases largas son frases
de frases ( frases complejas) y no frases de palabras."
21
También existen otras diferencias, aunque menos sor­
prendentes, que tienen como consecuencia que las lenguas
indias, por ejemplo, empleen otro tipo de percepción en la
articulación de la realidad. Así, por ejemplo, los indios nava­
jos dividen todos los cuerpos inertes en dos categorías: "ob­
jetos redondos" y "objetos alargados", lo cual, naturalmente,
tiene como consecuencia un sistema de clasificación total­
mente distinto del que indican las lenguas SAE.22
Sin embargo, lo más importante son, sin duda alguna,
las tesis de Whorf sobre las categorías de tiempo y espacio
en la lengua de los hopi ( pues en ellas se basa esencialmen­
te toda la hipótesis) . En resumen, la conclusión dice lo si-
" B. l. Whotf, opus cit., pág. 242.
2
2
B. L. Whorf, "Thinking H Primítive Communiries", en B. L. Whorf,
Lnguage. Thouxht and Reality, pág. 69-70. "la clasificación lingüística de los
géneros en inglés no tiene ninguna cMaaerísrica externa que equivalga
a
las palabras (sustantivos) de la clase. Por así decir, funciona a rr¡vés de una
«bolsa central» invisible para valores de relación y de modo tal que a través
de ella se establecen otras palabras (pronombres) que caracterizan la clase.
Una clase constiruida de esta forma es lo que denomino clase encubierta ( covert
class) , en contraposición a las clases abiertas o con características externas
(cot•ert classes) , como, por ejemplo, las clases de género en latín. La lengua
navaja contiene una clasificación encubierta del mundo objetivo conjunto, que
se basa en parte en la variabilidad y en parte en la forma. Los cuerpos inani­
mados corresponden a dos clases que los lingüistas distinguen como «objetos
redondos» y «objetos alargados». Naturalmente, estos nombres no son ade­
cuados. Intentan aprehender lo sutil en grandes conceptos y fracasan. L lengua
navaja misma no posee ninguna palabra para calificar adecuadamente las clases.
Los conceptos encubiertos y las clases encubiertas pueden definirse igual, y deter­
min:tse tan bien a su manera como los conceptos expresados en palabras, como,
por ejemplo, el concepto «femenino», pero son de un tipo muy distinto . . . Los
llamados sustantivos «redondos» y «alargados» de los navajos no se caracterizan
a sí mismos, y trnpoco están caracreri::ados por ningún pronombre. L carac­
terización radica, en definitiva. en el uso de ciertas raí.ces verbales muy impor­
tantes. En efeco, un sujeto u objeto «redondo» o «alargado» exige una raíz
distinta.''
[ 118 J
guiente: Los hopi no conoen ninguna categoría de tiempo,
tal como aparece entre las SAE, pero, en cambio, el concep­
to de espacio es parecido en ambos casos.
En su estudio sobre el modelo indio del universo, tal
como aparece en la lengua de los hopi, Whorf expone su
teoría sobre la categoría del tiempo en esta lengua: "La su­
posición de que un hopi, que sólo conoce la lengua hopi y
los supuestos culturales de su propia sociedad, tiene los mis­
mos conceptos -supuestamente intuitivos y universales­
de tiempo y espacio que nosotros, me parece sumamente ar­
bitraria. En particular, el hopi no posee ningún concepto
general ni ninguna idea general de tiempo como un continuo
que fluye regularmente, en el cual todas las partes del uni­
verso pasan con la misma velocidad de un futuro a un pa­
sado, a través de un presente o en el cual -para invertir
la imagen- el observador se ve arrastrado continuamente
por la corriente del pasado al futuro . . . En resumen, la len­
gua de los hopi no contiene ni explícita ni implícitamente
una referencia de «tiempo».
"Sin embargo, esta lengua es capaz de enfrentarse con
todos los fenómenos observables del universo en un sentido
pragmático u operativo, y describirlos correctamente. Igual
como existen infinitas geometrías posibles no euclidianas que
presentan descripciones igualmente · completas de las confi­
guraciones espaciales, también son posibles descripciones
igualmente válidas del universo que no contengan nuestras
divisiones en espacio y tiempo."
Por tanto, según Whorf, los hopi sustituyen la metafísi­
ca del espacio tridimensional y del tiempo unidimensional
B. L. Whorf, "An American lndian Model of rhe Universe", en B. L.
Whorf, Ldnguage, Thought and Reality, págs. 58·5�.
( 1 1 9]
pr la metafísica de lo objetivo y Jo subjetivo."' Las palabras
temporales no aparecen linealmente en un tiempo tripartito,
sino en una relación de "antes-después".25
En consecuencia, Whorf no afirma que los hopi no di­
ferencien el tiempo, lo que en realidad sería increíble, sino
que lo hacen de moo distinto que las lenguas SAE; afirma
que existe una diferencia entre nuestra categoría de "tiempo"
y la de '"duración" de los hopi. Por otra parte, éste es el
argumento más poderoso de Whorf para sostener el princi­
pio de la relatividad lingüística.
La argumentación de Whorf se refiere a dos problemas
distintos: la relación entre lenguaje (entendido como patri­
monio lingüístico y como estructura gramatical) y lenguaje,
así como entre el lenguaje y el modo de comportamiento de
los individuos. También se puede verificar en estas dos e-
21
B.
L. Whorf, opus cit. , pág. 59 y ss.
B. L. Whod, The Relation o/ Habitul Thought . . . , pág. I44-I45.
"Como era de esperar, esto tambiér es distinto en el hopi. Los verbs no tienen
tiempo. En cambio, tienen formas de validez ( ~ formas de afirmación) , aspec­
tos y formas de unión entre frases parciales (modos) . Etas formas permiten
incluso una exactitud mayor del lenguaje. L formas de validez revelan lo
siguiente: o bien que el que habla (no el sujetO de la frase) informa sobre
la situación (esta forma corresponde a nuestro pasado y presente) o que el
que habla espera que se produzca la situación en cuestión (esta forma corres­
ponde a nuestro futuro) , o que el que habla hace una afirmación nomitética
(eta forma corresponde a nuestro presente nomitético). Los aspecos caracte·
rizan distintos grados de duración y diversas tendencias «durante la duración».
Hasta el momento, no hemos observado nada que señale si un acontecimiento
se produjo ants o después que otro, cuando ab se hallan en relación. Pero
la necesidad de hacerlo no aparece mientras no tengamo dos verbos, es decir,
dos frases parciales. En este caso, los cmodos» caracterizan las relaciones entre
las frases parciales, junto con las relaciones de simultaneidad y anterioridad.
Además, existen muchas palabras individuales que expresan relaciones seme­
jantes y que completan así los modos y los aspectos. L tareas de nuestro sis­
tema de tres tiempos y de su «tiempo» tripartito, lineal, coificado, % distri­
buyen entre diversas categorías verbales. Pero todas estas ctegorías no equi­
valen a nuestros tiempos. Los verbos hopi, igual que otras estructuras hopi, no
proporcionan una base para la cosificación del tiemp. Sin embargo, esto
no es en modo alguno un obstáculo para las formas verbales y otro esquemas
estructUrales dentro de una estrecha adaptación a las realidades referidas a
situaciones reales.''
[ 120 l
feras. En el primer caso, se trata de la posibilidad de traducir
una lengua a otra, cuando ambas -ex hypothesi- son
"catálogos" distintos de la realidad e implican concepciones
del mundo distintas; en el segundo caso, se trata de la in­
fluencia del lenguaje sobre el modo de comportamiento del
individuo, sobre todo de su comportamiento consciente, cuan­
do -también ex hypothesi-la concepción del mundo con­
tenida en el lenguaje influye sobre la forma en que aprehen­
den el mundo los hombres que hablan y piensan en esa
lengua.
Aí aparecen a grandes rasgos las tesis de Whorf que
concretizan la hipótesis general de Sapir en el ejemplo de la
lengua hopi. Como ya hemos dicho, Whorf murió joven;
las obras que ha dejado sólo eran el comienzo de un gran
trabajo científico. El carácter fragmentario de esta aprtación
científica y su alcance limitado hacían imposible respnder
al problema planteado con un sí o no categóricos. Pero sub­
sistía la hipótesis y s inició una discusión en torno a ella
que también interesa a los filósofos.
Consideremos ahora lo que hicieron otros y qué direc­
ción siguieron para verificar la hiptesis de Sapir-Whorf.
En efecto, más se dedicaron a formular hipótesis --<omo ya
hemos señalado-- que no a investigar sus fundamentos; pero,
no obstante, actualmente ya podemos recurrir a una consi­
derable literatura que enriqueció con nuevos argumentos la
discusión en torno a la hipótesis de Sapir-Whorf.
Aquí debemos considerar ante todo las aportaciones de
toa una pléyade de etnolingüistas que continuaron el es­
tudio de la lengua y la cultura de los indios americanos y
ampliaron nuestros conoimientos sobre este tema, aun cuan­
do no tenían la intención consciente de verificar las tesis de
[
121 J
Sapir y Whorf. Al mismo tiempo, descubrieron un nuevo
problema de la ciencia de la cultura: ¿Cómo se explica que
pueblos que hablan la misma lengua posean a menudo cul·
curas distintas y que, por el contrario, pueblos que habitan
los mismos territorios y revelan una relación cultural hablen
lenguas distintas?
Clyde Kluckhohn y H. Hoijer también realizaron inves­
tigaciones, desde el punto de vista lingüístico, sobre los m­
dios navajos, vecinos de la tribu de los hopi.
Clyde Kluckhohn adoptó decididamente el partido de
la hipótesis de Sapir-Whorf. Incluso quisiera afirmar que
expuso sus ideas mucho mejor que Whorf, y que sus for­
mulaciones se aproximan mucho más a las concepciones de
Sarpir.26
¯ C. Kluckhohn, D. Leighron, The Navaho, Cambridge, r947, pág. r97.
"Todo lenguaje es más que un sistema de la transmisión de ideas, más aún que
un instrumento de la influencia sobre los sentimientos de los demás o de la
auroexpresión. Cada lenguaje e. también un medio para dividir la experiencia
en categorías. L que los hombres piensan } sienten, } cómo comunican aquello
que piensan } sienten, viene determinado, sin duda alguna. por su situación
psicológica individual, su historia personal } aquello que ocurre de hecho en
el mundo exterior. Pero, además, también viene determinado por otro factor
que a menudo se pasa por alto, a saber, por la esuuctura de las costumbres
lingüísticas, que han adoptado los hombres como miembros de una sociedad
particular. Ls acontecimientos del «mundo real» no se perciben ni se comu­
nican nunca igual como si lo hiciera una máquina. Ya en el mismo acto de
la reacción se desarrolla un proeso de selección } se realiza una interpretación.
Se destacan algunos aspectos de la situación externa; otros se ignoran o no se
distinguen claramente.
"Cada pueblo posee sus propias clases características en las que los indi·
viduos dividen equitativamente sus experiencias en materias. E lenguaje establece
primariamente estas clases a través de tipos de objetos, procesos o cualidades,
que aparecen con especial vigor en el vocabulario } que equivalente, aunque
más sutilmente, a los tipos de diferenciación o actividad que se distinguen en las
formas gramaticales. El lenguaje nos dice simultáneamente: «Fíjate en esto»,
«Considera siempre esto independientemente de aquello�, <Estas ] aquellas cosas
van unidas». Puesto que los hombres están entrenados desde su más tierna
infancia a reaccionar de este modo, consideran estas distinciones como algo
dado, como un elemento vital inseparable. Pero cuando observamos que dos
pueblos con tradiciones soiales distintas reaccionan de modo distinto ante
aquello que al observador le parece una situación de estímulo idéntica, com-
[ 122 )
Los estudios particulares de Kluckhohn sobre la lengua
de los navajos han señalado sobre todo el carácter concre­
to de esta lengua. Nunca se expresa alguien de entre ellos de
forma abstracta sobre cualquier actividad, sino que siempre
se determinan las situaciones adicionales concretas. Así, por
ejemplo, en la lengua de los navajos no existe la palabra
"viajar", pues la forma verbal exige una determinación más
concreta: si se viaja a caballo o en coche, al paso o al galo­
pe, etc. Uniéndolos con la forma verbal correspondiente, se
dividen los objetos en alargados, redondos, etc. El análisis
de todo el complejo de hombres indica que en la lengua de
los navajos a menudo se reúnen distintas clases de abjetos
(según la clasificación de la lengua inglesa) bajo un sólo
nombre y, por otra parte, se introducen diferenciaciones que
son desconocidas para las lenguas europeas. Este tipo de es­
tudios particulares, aunque sólo tenga una relación secunda­
ria con la hipótesis de Sapir-Whorf, aumenta, sin duda al­
guna, nuestros conocimientos sobre el tema.
En las obras de Hoijer, que se refieren particularmente
a la lengua. de los navajos, también se encuentran estudios
análogos. Como partidario y -al menos en cierta ápoca­
brillante defensor de la hipótesis de Sapir-Whrf, Hoijer ha
introducido una serie de datos particulares en el debate. La
percepción de los colores, las relaciones de parentesco y
otros aspectos de las lenguas indias y europeas son proble­
mas que le interesan espcialmente. Sus afirmaciones están
formuladas con cautela. En su opinión, las diferencias lin­
güísticas no determinan las diferencias de percepción de la
prendemos que la experiencia es mucho menos «fija», absolu(a de Lo que creíamos.
Cada lenguaje ejerce su influencia sobre aquello que ven los hombres que lo
emplean. sobre lo que sienten, la forma en que piensan, las cosas de que
pueden hablar."
[ 123 )
realidad, sino que dan un significado distinto a las percep­
ciones de los hombres que se sirven de esa lengua.27
Dorothy Lee, también decidida partidaria de la hipótesis
Sapir-Whorf, analizó en sus trabajos la lengua de los vintu
y la de los trobriandos. Sosteniendo claramente la tesis de
que la imagen del mundo depende de la cultura y particu­
larmente del lenguaje en el que se forma, Dorothy Lee
añade, no obstante, que esto no equivale a un enquistamien­
ro en la propia cultura y a la imposibilidad de salir de ella.
Se trata más bien de ciertas orientaciones y límites, dentro
de los cuales el individuo puede funcionar a su manera. Sin
duda alguna, es una interpretación moderada de la hipótesis
de Sapir-Whorf.
Los estudios en torno a la lengua de los vintu llevan a
su aurora a las siguientes conclusiones: L reaia existe
objetivamente como tal, pero, en cambio, la imprtancia
que se da a las cmas individuales que calificamos con u

H. Hoijer, "The Relation of !.anguage to Culture", en A?thfology To­
dy, Chicago, I953, pág. 5'9-560. "Mieruras esto y otros ejemplo parecidos
señalan aparentemente que las cotumbres lingüísticas influyen sobre la percep­
ción uitiva } el pnsamiento, no obstante, no deberíamo sobrevalorar esta
influencia. • • Está claro que aunque los navaíos clifiquen e «marrón: y el
«gris» con una· expresión, y «azul» y «verde» con otra, pueden distinguir entre
marrón y gris, entre azul y verde. Esto puede ourrir -para que no surja una
ambigüedad- a travé de un circunloquio, del mismo modo que en inglés
podemos explicar fácilmente la diferencia entre dos palabta navajo para
nuestro «negro».
"Por tantO, de hecho, las etructuras llngüístícs no limitan necesariamente
la percepción sensitiva y el pensamiento, sino que dirign, junto con otros
estereoripo culturales, la perceción y el pensamiento a travé de determinados
canales habituales. El esquimal que distingue al hablar entre distintos tipos de
suterficie nevadas (y que carece de una palabra general que corresponda a
la nuestra «nieve�) , raciona de acuerdo con todo un complejo de esterotipo
culturales que exigen que haga etas distinciones que son tan esenciales laca
su propio bienestar y el de su grupo. Parece ser coro si el conjunto de la
cultura, comprendido el lenguaje, escoiera algunas características del paisaje
que son más importantes que las ottas, y prestara así al paisaje una organizci6n
o estructura que es propia de dicho grupo. Por tanto, un lenguaje refleja,
como sistema culrural, la estructuración de la realidad propia del grupo que
lo habla, de forma más o menos fiel."
[ 124 ]
nombre determinado, es el resultado de la interacción entre
el hombre en busca de conocimiento y esa realidad. Por tanto,
aquello de lo que hablamos no posee un carácter meramen­
te subjetivo, pero tampoco es completamente objetivo. En
las lenguas europeas son más esenciales las partes de que
consta el conjunto; en la lengua de los vintu domina el con­
junto, y la parte sólo es una fracción de éste. Lo mismo
ocurre con la categoría "go", que se refleja en todo el sistema
lingüístico y cultural. No debemos perder de vista esta forma
distintiva de clasificar la realidad en las distintas lenguas,
si queremos comprender los pueblos que piensan y hablan
de forma distinta.
" . . . Si queremos conseguir una auténtica comunicación,
no podemos considerar natural que nuestras clasificaciones
sean válidas para los pueblos de todas las culturas; que la
traducción no es más que la sustitución de un conjunto de
vocablos pr otro. Una vez hayamos comprendido que la base
de clasificación no es universal, podemos deducir si las distin­
tas palabras indican la misma cosa o no, y, en ese caso, podre­
mos determinar más exactamente las palabras dudosas."
2b
Puesto que ya estamos en el terreno de la etnolingüística
y recurrimos a su testimonio en la discusión en torno a la
hipótesis de Sapir-Whorf, también vale la pna considerar
los estudios sobre las relaciones de parentesco. Junto con los
estudios sobre los sistemas numerales, éste es un círculo de
problemas muy tratado en la literatura especializada. En la
literatura americana podríamos citar las obras de Floyd
Lounsbury. Pero, hata el momento, no se ha considerado
suficientemente esta problemática en relación con nuestro
campo de intereses.
� D. Lee, "Symboliztionand Value", en D. Lee, Freedom and CultMe. A.
Spectrum Bo k, Prentice Hall Inc., t959, pág. 8:.
[ 125 J
Podríamos citar muchos ejemplos de este tipo que dan
fe de las relaciones existentes entre la etnolingüística y la
hipótesis de Sapir-Whorf. Pero son relaciones que resultan
de hecho de la semejanza del objeto de investigación, mien­
tras que el i
h
vestigador no tenía en absoluto la intención
de verificar esa hipótesis. Sólo conozco dos grandes empresas
científicas que se han realizado en los últimos 1 5 años, con
plena consciencia, para discutir y verificar la hipótesis de
Sapir-Whorf. La primera es un seminario que nació bajo
la dirección de Hoijer. Su resultado fue una obra muy va­
liosa: Language in Culture ( 1 954) , pro, bajo las condicio­
nes existentes, el seminario sólo pudo conseguir una con­
frontación de las teorías sobre el material ya conocido. Otra
empresa de este tipo fueron los estudios que se realizaron
sobre los supuestos de la hipótesis dentro del marco del Sou
thwestern Project. Pero éstos ya corresponden al campo de
la psicolingüística y nos llevan a otro dominio.
La psicolingüística estuvo en relación orgánica con la
hipótesis de Sapir-Whorf; los psicolingüístas realizaron una
serie de investigaciones concretas para verificar los fundamen­
tos de esa hipótesis.
John B. Carroll" define la psicolingüística como una
ciencia que estudia la forma en que los hombres que hablan
una lengua codifican las informaciones en ese sistema lin­
güístico dado, y cómo las descifran los que las reciben. La
psicolingüística distingue dos categorías fundamentales: el
" 'lenguaje"' como sistema de comunicación mutua (language,
]. B. Carroll, The Study of Lngua¡e, Cambridge (Mass. ) , t955. Encon­
tramos un profundo comentario del objeto y campo de interés de la psicolin­
güística en. C. E. Osgood, T. A. Sebeok (editor) , PsycholinguiJ#cs. a Su1ey
o/ Theory and Reuarch Problems, Indiana Uni�ersity Publications in Anthro­
pology and Linguistics, memoria tO, t954.
[ 126 J
en el sentido de la langue, y no la par ole, de Saussures) y
el "conocimiento" ( cognation) como la situación de aquellos
que utilizan el lenguaje. En los estudios de la psicolingüís­
tica se pretendía establecer
las relaciones perceptibles entre
la utilización de una lengua dada y el comportamiento con­
creto de los hombres. Por ello, los problemas se deben plan­
tear de modo tal que se les pueda verificar a través de la
experiencia y se puedan establecer exactamente los criterios
de verificación.30
Desde el principio, como atestiguan Brown,'1 Lenne­
berg," Carrol33 y otros, los fundadores de la psicolingüística
E. H. lenneberg, J, M. Roberts, The Lnguage o/ Experience. A Study
in Methodolon, Iodiana University Publications in Anthropology and Linguistics,
memoria J 3, I956, págs. 1-2¡ Supplement to "lnJernational }ourl of Ame­
rican Lingttistics'', abril, J956, t. 22, núm. 2. "Aunque Cassirer y Whorf
suponen un progreso respecto a investigadores anteriores, la forma en que se
aproximan al problema revela un defecto que es común B cai todos los pri­
meros estudios sobre lenguaje y conocimiento. Ni Cassirer ni Whorf se mani­
festaron con bastante claridad respecto a la naturaleza de la relación que
habían decidio describir. No lograron establecer en términos generales, ni
tarpoco concretos, qué modos de comportamiento deben ponerse en relación.
En efecto, ambos inrtodujeron una serie de hechos empíricos, pero, puesto que
no los sometieron al mismo tiempo a un criterio de relevancia, no sabemos
por qué escogieron precisamente esos datos; tampoco sabemos si era poible
reunir hechos que se opusieran a su hipÓtesis. El material empírico de sus
obras tiene carácter anecdótico y puede servir para obtener consideraciones de
naturaleza fundamentalmente relacionada con la teoría del conocir�ento; no
debe confundirse con material de prueba de una hipótesis. En la práctica, sería
inútil que intentaran estudiar sus obras de acuerdo con hipótesis (ráclica de
trabajo, cuya verificación exige una reunión de datos exactOS que pudieran ser
aceptados O rechazados a la luz de observaciones objetivas." John B. Carroll
caracteriza esta situación de modo análogo en "Sore Psychological Effects of
tanguage Srrucrure". en Psychopatholoxy o/ Communicatio1, Grune and Strat­
ton loe., r9'8, pig. 3I .
<i R. W. Brown, E. H. Lenneberg, "A Study i n Language and Cognition",
en The !ournal of Abnormal and Social Psycholo¡y, julio, I954. t. 49, núm. 3 ,
págs. 454-462; R. W. Brown, Words ant Things, Glencoe, III, x958, pág.
229-263.
´� E. H. lenneberg, "Cognition in Erhnolinguistic", en Language, octubre·
diciembre, J9'3, t. 29, núm. 4; E. lenneberg, J. M. Roberts, The Ianguage
o! Experience.
¯ }. B. Carroll, The Study o/ Lnguage; del mismo autor, Some PsychoJogicl
EJ!ects o/ Unguage Strutcure, págs. 28-36; ]. B. Carroll, J. B. Casagrande,
[ 127]
-omo una tendencia investigadora que aplicaba un nuevo
método específico-plantearon su problemática en estrecha
relación con la hipótesis de la relatividad lingüística, al bus­
car nuevas formas de verificarla. Ello tuvo como consecuen­
cia una desviación de las investigaciones hacia los siguientes
conjuntos de problemas: la influencia del lenguaje sobre
la distinción de los colores; los procesos de aprendizaje de
los niños; los procesos de ejercicio de pensamiento, y, por
último, incluso la patología lingüística. Estos estudios se
realizaron dentro del marco de un solo grupo lingüístico y
no sobre una base comparativa.
Precisamente este punto de partida tiene como conse­
cuencia que una serie de seguidores de la psicolingüística,
que se ocuparon de la problemática de Sapir y Whorf,
fueran los primeros en descubrir la pca claridad de los su­
puestos de su hipótesis. Así, Roger Brown y Eric Lenneberg
destacaron en su estudio sobre lenguaje y conocimiento, de
gran imprtancia para el desarrollo de la psicolingüística;
el mismo camino siguió John B. Carroll, el cual distingue
pdantemente entre distintas interpretaciones posibles de la
hiptesis de Sapir-Whorf en un tratado sobre determinadas
influencias psicológicas de la estructura lingüística. Lo mis­
mo hacen muchos otros investigadores.
Además del intento de precisar los supuestos no dema­
siado claros de la hipótesis de la relatividad lingüística, una
de las principales tareas de la psicolingüística consiste en es­
tablecer una base experimental exactamente determinada
para la verificación de estos supuestos. D este modo sur­
gieron numerosos proyectos de
investigación, que tienen gran
"The Function of Language Classifications in Behaviour", en E. Maccoby (editor) ,
Reaings in Social Psychology, r958, pág. r8 a 31.
[ 128 }
inter�s y valor, 34 aun cuando sólo abarquen una estrecha
problemática.
En este contexto, el Southwestern Proiect ya citado apa­
rece bajo nueva luz. Se trataba de la aplicación de los funda­
mentos y métodos de la psicolingüística, el estudio compa­
rado de los distintos grupos lingüísticos para verificar la
hipótesis de Sapir-Whorf. El sudoeste de los Estados Unidos
era apropiado para ello a causa de la diversidad lingüística
de la población india y blanca que habitaba allí. Los estudios,
dirigidos por John B. Carral!, se realizaron durante el verano
de 1965, siguiendo los trabajos preparatorios realizados un
año antes. El objeto de los estudios comparados fueron cinco
grupos culturales y lingüísticos: los navajos, zunis, hopis,
hopi-tewas y los españoles americanos de Nuevo México.
Hasta el momento, no se ha publicado todo el material reu­
nido, sólo aparecieron elaboraciones parciales. Como se des­
prende del informe que presentó John B. Carral! ante la
Sociedad Americana de Psicología, en septiembre de 1959
(me remito aquí al texto multicopiado que estuvo a mi dis­
posición) , los organizadores de esta empresa tienen plena
consciencia de que los resultados son bastante escasos. Se­
guramente por este motivo no se ha publicado el material
reunido. Por lo que se puede deducir sobre la base de los
informes, hubo una serie de factores que condenaron esta
empresa al fracaso desde el principio: la breve duración de
" Vale la pena señalar que la relación de los estímulos lingüísticos (Ja
aparición de diversas denominaciones ¹ respe<to al reconocimiento y distinción
de colores, que es uno de los principales problemas experimentales de la etno­
ling:.Ística, también ha ocupado a los psic6logos soviéticos, aunque construyan
su investigación sobre fundamentos distintos. Fueron publicados profundos estu­
dios extraordinariamente fundamentados que se basan en las lenguas de los
pueblos de l URSS. Estos estudios se encuentran en la colección Pensamiento
j lenguaje, Iswesrija Akademii Pedagogitscheskich Nauk RSFSR, t. 1 13, Moscú,
1960.
lengllaje } conocimiento.-9
[ 129 ]
la investigación -sólo un verano-; el escaso número de
investigadores -uatro científicos y doce ayudantes-; los
grupos mal seleccionados para la investigación, pues actual­
mente, de hecho, entre los indios americanos no existen se­
guidores de una cultura monolingüística pura; además, la
verificación de la hipótesis de Sapir-Whorf exige estudios
comparados de culturas y lenguas aisladas entre sí, lo que
sólo es posible con un trabajo internacional conjunto, y,
por último, limitado alcance de la problemática psicolin­
güística.
Dos cuestiones aparecen en primer plano: 1 ) Las dife­
rencias fonémicas entre las lenguas, ¿producen modos de
comportamiento correspondientes en los hombres que las
hablan? Así, pr ejemplo, la lengua de los zuni distingue
entre vocales cortas y largas. ¿Tiene esto como consecuencia
que los zuni puedan determinar la duración del tiempo con
mayor exactitud que los hombres de habla inglesa porque
la duración de las vocales no tiene valor fonémico en in­
glés? ; 2 ) El sistema de categorías del lenguaje ¿influye sobre
el comportamiento práctico de los hombres? Como se des­
prende del informe, el experimento "más bién" ha confir­
mado las supsiciones basadas en la hiptesis Sapir-Whorf,
pero los resultados se considera muy escasos. No podía ocu­
rrir de otro moo bajo las condiciones citadas. V ale la pena
destacarlo para que una sola empresa desgraciada no aparte
a otros investigadores de nuevos estudios, que deberían rea­
lizarse en mayor escala y sobre bases más favorables. Es
tanto más útil señalarlo, cuanto que, como yo mismo consi­
deré pr mis experiencias personales, el fracaso del Southwes­
tern Project incluso fue un profundo desengaño para los
partidarios de la hipótesis Sapir-Whorf. Y, sin embargo,
precisamente ellos debían ser los primeros en saber que un
[ 130 J
mal comienzo pone en entredicho desde el prinCipiO toda
la labor investigadora. Supongo que precisamente el fracaso
del Southwestern Project, así como la falta de sugestiones
constructivas por parte de los partidarios de la hipótesis, han
conducido a un cambio de la orientación de las investiga­
ciones: apartarse de las investigaciones sobre diferencias lin­
güísticas (linguistic differentials). Con este problema llega­
mos a la crítica de la hipótesis de Sapir-Whorf. Esta es
inevitable, si queremos sacar de ella algunas conclusiones
para nuestro verdadero problema.
Se ha criticado en muchos aspectos la hipótesis de Sapir­
Whorf y -podemos añadir- casi siempre de forma jus­
tificada. Como muy bien señalaron John Carroll, Roger
Brown, Eric Lenneberg y otros, resulta imposible aceptar
esta hipótesis en su forma original, porque sus supuestos
son demasiado ambiguos y oscuros, las generalizaciones se
realizaron demasiado rápidamente y sus fundamentos empí­
ricos son sumamente débiles. Sin embargo, hay allí una
idea que no han podido discutir ni los críticos más rigurosos,
una idea que se debe considerar seriamente y someter a ve­
rificación empírica. En efecto, rechazar sin plena reflexión
una tesis es tan prjudicial para la ciencia como aceptarla con
poco fundamento.
Esta idea fructífera e la afirmación de que el sistema
de la lengua en que pensamos influye sobre la forma de
nuestra percepión de la realidad y, en consecuencia, sobre
la forma de nuestro comportamiento ("Comportamiento"
en el sentido más amplio de la palabra, en el cual se com­
prende toda actuación humana, también la científica). Pero
no se afirma que esta influencia sea equivalente a la forma­
ción de toda la concepción del mundo o que tenga como
[ 131 J
consecuencia la imposibilidad de traducir una lengua a otra
y la aparición de concepciones del mundo no tangentes,
comparables a los planos curvos no tangentes. Pero esta po­
sibilidad tampoco está totalmente excluida. La formulación
de este tipo de generalización depende completamente de
las pruebas de la experiencia. Como hipótesis de trabajo que
se basa, primero, en la observación del material lingüístico y,
en segundo lugar, en una interpretación determinada de la
unidad
d
e lenguaje y pensamiento, y de la relación del len­
guaje-pensamiento con la realidad objetiva, se acepta la tesis
moderada de que el sistema lingüístico es parte integrante
del conoimiento humano, no sólo como instrumento para
la comunicación, sino también como factor que constituye el
conoimiento, gracias a su relación con el pensamiento.
A menudo se ha criticado la hipótesis de Sapir-Whorf
de idealista y circulus vitiosus. El idealismo amenaza cuando
se concibe el lenguaje como un convenio arbitrario; el circu­
lus vitiosus de la línea de pnsamiento amenaza también
cuando se deducen las diferencias de las concepciones del
mundo de las diferencias entre las estructuras de los siste­
mas lingüísticos particulares, que a su vez se explican como
diferencias culturales. Esta crítica se contrarresta al afirmar
que el lenguaje ( entendido como unidad de lengua y pen­
samiento) es genéticamente un producto social y representa
un reflejo del medio físico y soial históricamente formado.
Sólo nos interesa la influencia de este producto social sobre
la percepción del mundo y el comportamiento humano,
cuando ya ha adoptado la forma de un sistema concreto.
Estas no son premisas de validez general, pues su aceptación
depende del punto de vista filosófico que se sustente, pero
con toda seguridad restan valor a la crítica de la hipótesis
de Sapir-Whorf en cuanto a idealismo y circulus vitiosus.
[ 132 J
Aún subsiste un problema indiscutible, que no puede
eliminar ningún materialista a priori: el problema del pa­
pel activo del lenguaje denrro del proceso del conocimiento
y del comportamiento de los hombres. Pues en una formula­
ción como ésta se puede reconocer sin gran esfuerzo tanto el
punto de vista materialista como la dialéctica. El problema
mismo tiene carácter y sólo puede resolverse -n el sentido
de verificación o de negación- sobre la base de los hechos
empíricos.
¿Es esto la hipótesis de Sapir-Whorf? Naturalmente, no.
Sin embargo, pese a modificaciones esenciales, la idea puede
deducirse directamente de ella, y al menos debemos a los
creadores de la hipótesis un impulso en esa dirección. No
cabe duda alguna de que esta idea también podría deducirse
de forma general de la filosofía del lenguaje de Herder­
Humboldt. Sin embargo, existe una diferencia fundamental,
particularmente para los materialistas. Pues -independien­
temente de las críticas que se le puedan hacer por diversos
motivos- la hipótesis de Sapir-Whorf surgió como una
generalización de material empírico, aunque fuera precipi­
tada y parcial. Por ello, cualquiera que se ocupe actualmente
del problema del papel activo del lenguaje dentro del pro­
ceso del conocimiento, de forma honrada y científica, debe
remontarse a esa hipótesis, lo que no equivale en modo
alguno a su plena aceptación.
Actualmente, cuando poseemos tanras experiencias en
este ámbito, nuestra tarea se basa, sobre todo, en la formu­
lación de un programa positivo de investigación. Se trata
de un programa que, considerando los fracasos y errores
cometidos hasta ahora, dé las máximas garantías de una
aproximación a la solución correcta del problema. Sin em­
bargo, antes de iniciar esa tarea, es necesario tomar una pos-
[ 133 J
tura ante aquellos argumentos críticos que se presentan con­
tra la hipótesis de Sapir-Whorf y que podrían influir sobre
nuestros planes. Pues, aun cuando no tengamos la intención
de proponer un nuevo intento para valorar la hipótesis en
su forma originaria, no obstante, seguimos parte del pensa­
miento racional contenido en ella.
Comencemos con un argumento más psicológico que
lógico: con la contraposición de la investigación de los fenó­
menos que aparecen en todas las lenguas y los estudios sobre
las diferencias funcionales de las lenguas individuales den­
tro de la cultura. Hablo de un argumento psicológico, pues
no existe ninguna contradicción entre esos estudios, y sólo
"la moda científica" antepone los unos a costa de los otros.
Pues ¿qué se opne a la afirmación simultánea de que exis­
ten fenómeno� y leyes que son comunes a todas las lenguas,
y que en cada lengua - grupo lingüístico- aparecen
fenómenos y características que le son propios? Aquí no
existe ninguna contradicción, se trata simplemente de res­
ponder al problema concreto de si los fenómenos y caracte­
rísticas deben registrarse o no.
El problema del linguistic universals es bastante moder­
no, pro como demostró el congreso realizado sobre este
tema en abril de 1961 en Dobbs Ferry, Nueva York, primero
se debe determinar exactamente lo que se entiende p
lingtistic universals, y de qué forma se le puede estudiar.
Aquí, los traba jos se hallan aún en su etapa inicial y sólo
el futuro señalará cómo se desarrollarán. Pero, en todo caso
-volvemos a repetir-, nada se opone a la investigación
simultánea de ambos problemas. Por el contrario, esto sólo
puede aumentar el atractivo de este trabajo de investigación,
pues, al ampliar las perspctivas, también aumenta la psi­
bilidad de obtener resultados positivos.
[ 134 J
La critica de la hipótesis de Sapir-Whorf se refiere a
todos sus componentes, c\esde los supuestos filosóficos hasta
las formulaciones concretas y las implicaciones teóricas y
prácticas que se desprenden de ellas. Se deben aceptar las
críticas de distintos autores que a veces defienden puntos
de vista teóricos sumamente opuestos, como Ma Black y
Wladimir Swegincew, Charles Landesman y G. Brutjan,
Lewis S. Feuer y John B. Carroll o Eric Lenneberg. Las
observaciones de todos estos autores son fundamentalmente
correctas. Como ya hemos señalado, la hipótesis de Sapir­
Whorf no es válida en su forma originaria. Repetiremos una
vez más las críticas que se pueden hacer: sus categorías
iniciales son ambiguas y están mal definidas; sus formula­
ciones son vagas; las premisas de que el lenguaje ordena
y organiza el conocimiento "burdo", que es una "corriente
caleidoscópica de impresiones", es metafísica; también es
metafísica la afirmación de que el lenguaje ( concebido como
algo autónomo y no como reflejo de la realidad) contiene
una visión del mundo; la tesis de la "relatividad lingüística"
conduce, en sus formas extremas, a la afirmación absurda
de la impsibilidad de traducir unas lenguas a otras, etcétera.
Pero, pese a ello, subsiste un problema imprtante cuya
quintaesencia formulamos antes. ¿Cómo verificarlo?
Ante too, debemos disponer de un material compara­
tivo adecuado. Para este fin, sería útil escoger unas diez len­
guas investigables distintas que respondieran a las siguientes
exigencias: primero: deberían ser lenguas históricamente
aisladas, en las cuales estuviera excluida de antemano la
psibilidad de una influencia mutua (como, por ejemplo,
la lengua de los esquimales y la lengua eve en Africa) ;
seguno: estas lenguas deberían corresponder a distintos
tipos lingüísticos, que a su vez fueran propios de sociedades
[ 135 ]
en distintos niveles culturales ( lenguas de distintos tipos
de los llamados pueblos primitivos y civilizados) ; tercero:
sería aconsejable escoger, sobre todo, lenguas de sociedades
cuya historia e historia de la cultura nos fueran conocidas,
o al menos pudieran estudiarse hasta cierto punto. 35
Las investigaciones deberían realizarse necesariamente de
forma gradual. Ante todo, los grupos de investigación debe­
rían estudiar profundamente y en todos sus aspectos la
lengua y cultura de los pueblos individuales. Puesto que se
trata de distintos aspectos del problema (de la descripción,
también de la descripión estructural del lenguaje, del estu­
dio de la historia de la sociedad dada, de su cultura, civili­
zación, etc) , cada grupo de investigación que quisiera pre­
sentar una monografía lingüístico-cultural completa de la
sociedad dada, debería componerse de varios especialistas:
de lingüistas, historiadores, socioantropólogos, y psicólogos
sociales.
Sólo en la etapa siguiente se puede iniciar el verdadero
trabajo de comparación, para el cual también se debería
recurrir a filósofos. Pero si los resultados deben ser compa­
rables, también deben serlo los datos iniciales. Con este
fin, los sabios deben elaborar, ya antes de que se inicien
las investigaciones de la primera etapa, un cuestionario ade­
cuado y los postulados metodológicos según los cuales deben
trabajar todos los grupos que estudien una lengua concreta.
En la literatura especializada existen intentos de trabajos de investiga­
ción de este tipo. A título de ejemplo, cito los estudios de H. Nakamury
The Ways of Thinking of Eastern Peoples, Japanese National (ommission for
UNESCO, I960. El material fáctico contenido en obras aná�ogas es natural­
mente indicado para su aprovechamiento. Sin embargo, se ve limitado por la
carencia de una concepción de investigación unívoca. Por las diferencias de
método de trabajo y el rechazo de la posibilidad de comparación entre estas
obras, !a posibilidad d' solución de nuestro verdadreo problema se halla
ampliamente en entred�cho.
( 136 J
Esro abarcaría al mismo tiempo la base y el carácter de la
investigación comparativa futura, de la que esperamos obte­
ner la respuesta a los problemas que nos interesan.
Está claro que aquí se trata de una difícil preparación
para la investigación, que requiere muchos años de labor
intensa y un esfuerzo constante; una preparación que, por
diversos motivos, sólo puede hacerse realidad bajo las con­
diciones de una verdadera cooperación internacional. En resu­
men, se trata de un año geofísico particular en el campo
de las ciencias del espíritu. Después de todo lo que hemos
dicho sobre este tema, huelga fundamentar la importancia
científica de esta empresa, tanto desde el punto de vista
de los intereses de las disciplinas culturales particulares, como
desde el punto de vista de una psibilidad de integración
de rodas ellas. Pero esta idea ¿es real? Sin duda alguna;
además, ya existe un proyecto en este sentido. Tenemos la
esperanza de que consideraciones acientíficas no se opngan
a su realización, y que ésta no se vea frustrada.
Sólo como resultado final de investigaciones como ésas,
se podrá obtener una respuesta para los importantes proble­
mas que tienen significación filosófica, aun cuando éstos
no se puedan "sutilizar" de forma filosófica. Probablemente
también existen fenómenos comunes a todas las lenguas y
otros específicos para lenguas o grupos lingüísticos particu­
lares. Pero tal vez ocurra algo distinto; tal vez exista lo uno,
pero no lo otro. Cada una de las posibles respuestas tiene
implicaciones filosóficas especiales, pero la elección de la
solución concreta depende sobre todo de los hechos de
la experiencia.
Por tanto, debemos esperar los hechos y evitar momen­
táneamente las divisiones y conclusiones definitivas. Ade­
más, este "apartarse de la decisión" también tiene una expre-
[ 137 )
sión filosófica determinada. Pero a la filosofía no sólo se
le presenta una espera pasiva, sino también una función
activa: el análisis de las categorías, con ayuda de las cuales
deben realizarse las investigaciones concretas. Aunque sólo
se trate de limpiar el terreno para la verdadera labor inves­
tigadora, ésta e, no obstante, una función extraordinaria­
mente imprtante. Puede dificultar la solución del problema
y retrasarla con ello, pero también puede facilitarla y, así,
acelerarla. Animados pr esta idea, intentaremos dedicarnos
en la tercera parte de esta obra a esa "función de limpieza".
[ 138 }
Tercera Parte
ANALISIS DEL PROBLEMA
r t39 1
lenguaje y pensamiento
El objeto de las siguientes consideraciones, que deben
preparar el análisis del papel activo del lenguaje dentro del
conoimiento, es el problema que generalmente se califica
como "relación entre pensamiento y lenguaje". Por pensa­
miento entendemos aquí el pnsamiento humano; para nues­
tras consideraciones, carece por completo de imprtancia si
se puede proponer otro concepto del pensamiento o si vale
la pena hacerlo, para hablar dentro del marco de un aparato
conceptual dado de proesos del pensamiento tanto del hom­
bre como de los animales más organizados. Por el contrario,
el núcleo del problema se basa en la pregunta de si en el
pensamiento humano se pueden distinguir dos proesos:
el del pensamiento "puro" y la expresión "secundaria" del
pensamiento en palabras, o si se trata, por principio, de un
sólo proceso del pnsamiento en un lenguaje; ello no está en
absoluto en contradicción con que el contenido de los pen­
samientos pensados en distintos lenguajes, incluso en lengua­
jes que se basan en distintas significaciones materiales, como,
por ejemplo, el lenguaje deportivo y el lenguaje de los ges­
tos, pueda ser el mismo. Ello tampoco está en contradicción
con que en el pensamiento humano intervengan ciertas com­
ponentes no lingüísticas de significación secundaria que, sin
[
141 )
embargo, no son relevantes para aquello que es típico del
pensamiento en un sentido general.
Antes de estas consideraciones, debemos hacer algunas
observaciones sobre los conceptos "lenguaje y pensamiento".
En lingüística, se distingue generalmente entre hablar y len­
guaje. Por "hablar" se entiende el proeso concreto de co­
municación de los hombres con ayuda de voablos, pero pr
"lenguaje" entendemos el sistema de reglas gramaticales y
de significado obtenido por abstracción del verdadero pro
ceso lingüístico. De acuerdo con esta división, que hoy en
día es generalmente aceptada en el sentido de Saussures,
el hablar es la actualización del lenguaje, pero el lenguaje
es la abstracción del fenómeno general del hablar, su p
tencialización.
El lenguaje es u sistema en el cual determinados sig­
nificados están subordinados a sus portadores materiales de­
terminados ( ptenciales, que se hacen realidad en el acto
de hablar) : los grupos voales. Un ser que no comprende
ciertos vocablos como prtadores de un significado determi­
nado -- ando estos grupos tienen en una lengua cualquiera
un significado determinado-, no utiliza ningún lenguaje
y, en este sentido, no habla. Por ejemplo, el papagayo, al
que se le han enseñado un par de palabras en una lengua
cualquiera, no habla. Por otra parte, por muchos motivos es
totalmente útil y natural considerar la comprensión del mis­
mo sistema de reglas de significado y gramaticales a través
de diversos portadore materiales como utilización de la mis­
ma lengua: así, pr ejemplo, hablar, escribir en símbolos
fonéticos, subordinar determinados símbolos, al menos, a
ciertas palabras del lenguaje hablado y utilizar este simbo­
lismo de cara a las relaciones humanas.
La fisiología neurológica se ha esforzado a veces en e-
[ 142 )
plicar en qué medida nuestro acto de pensar es un "hablar
consigo mismo", es decir, en qué medida se trata de un pro­
ceso fisiológico que se refiere a nuestros órganos de articu­
lación. Aquí no trataremos este aspecto de la eventual inter­
dependencia de pensamiento y lenguaje y, en consecuencia,
de la lengua. Consideramos como un hecho establecido que
existe una conversación intera, la utilización del lenguaje
como un proceso intercerebral que se produce en principio
dentro del organismo. Sin duda alguna, experimenta este
proceso aquel que tiene la costumbre de "contarsé algo du­
rante largo rato" y "poner en pensamientos" el contenido
de cada párrafo de u texto escrito por él mismo, antes de
decidirse a ponerlo sobre el papel.
Todo lo que hemos dicho sobre la esencia de la utiliza­
ción del lenguaje -ntendido como lenguaje en cualquier
forma y para el uso del que habla o del interlocutor-deja
bien sentado que el uso del lenguaje implica el pensamiento.
En efecto, implica la comprensión de los significados que
están estrechamente ligados con sus portadores materiales
en el lenguaje dado. Por ranto, la tesis de que no se puede
utilizar un lenguaje sin pensar (ya sea en "una conversación
interna" o en la comunicación intersubjetiva) es una tesis
analítica, ex definitione del uso del lenguaje o, más breve­
mente, ex definitione del lenguaje. Con ello no se pone en
absoluto en entredicho lo analítico de la tesis inversa: que
cualquier pensamiento, cualquier forma humana de pensar
implica el uso de un lenguaje determinado y, pr principio,
uno ya formado y apropiado pr el individuo en el curso
de la comunicación interhumana. Estas tesis podrían acep­
tarse a través de una definición correspondiente del carácter
analítico del "pensar". Sin embargo, la tratamos como tesis
sintética, como hipótesis central de nuestras consideraciones,
[ 143 J
que, en nuestra opinión, se basan en la aportación con junta
de todas las ciencias empíricas cuyo objeto es el pensamiento
y la actuación humanos. Esta hipótesis se basa por tanto
en que no se puede pensar ( humanamente) y tampoco se
puede actuar de una forma condicionada por este pensamien­
to, si no se ha aprendido en la época correspondiente de la
vida en una comunidad humana el uso de alguna lengua;
que pensar siempre es pensar en una lengua determinada y
no algo que se pueda dividir en etapas: en un pensar antes
de hablar y en un "disfraz" secundario de los pensamientos
con las palabras de un lenguaje, una "impresión" de los pen­
samientos en un cartel lingüístico, aunque se pueda traducir
libremente un pensamiento pensado en un lenguaje deter­
minado secundariamente a otra lengua.
No consideraremos la tesis anterior como hipótesis úni­
camente a causa de su carácter sintético, sino también prque
no está generalmente aceptada; pr el contrario, es objeto
de controversias, de las que también hablaremos. Sin embar­
go, al mismo tiempo, como ya hemos señalado, la consi­
deramos como una hipótesis extraordinariamente bien fun­
dada y formulada de acuerdo con un amplio material cien­
tífico.
Podemos imaginar dos caminos distintos para llegar a
la solución del problema descrito de las "relaciones entre
pensamiento y lenguaje".
Uno es el camino del análisis conceptual "'puro", que ha
seguido la fenomenología, por ejemplo. Este camino resulta
inaceptable para una filosofía que tenga pretensiones de cien­
tificidad, es decir, que excluya la psibilidad de contradic­
ción con las formulaciones existentes de las ciencias particu­
lares, a causa de su carácter especulativo. Este es el punto
adecuado para señalar que han existido tendencias especu-
[ 144 ]
lativas de este tip hasta nuestros días y que, curiosamente,
a veces se disfrazan en las cómodas vestiduras de filosofía
científica.
El segundo camino conduce a través del análisis de los
datos, del que recibimos la •yuda de las disciplinas particu­
lares. Este camino señala a la filosofía un lugar mucho más
modesto que el de la tradicional "reina de las ciencias", pero
con ello se ve reforzada y menos expuesta a especulaciones.
En mi opinión, sólo este camino es practicable para la filo­
sofía como ciencia.
En nuestro caso concreto, debemos a las ciencias particu­
lares investigaciones que interesan a los filósofos, particular­
mente en dos puntos: primero: se trata de procesos de la
psiquis de los niños cuando aprenden a hablar; del pro­
blema de hasta qué punto se halla relacionada esta apropia­
ción de la capacidad para la comunicación hablada con la for­
mación de modos de comportamiento que son un fenómeno
específico del pensamiento humano; segundo: tenemos las
investigaciones en torno al comportamiento, la psiquis del
hombre que ha perdido en mayor o menor grado la capaci­
dad de participar en la comunicación hablada ( afasia) .
En el primer caso disponemos del testimonio que nos
ofrece la psicología del desarrollo. Una rama particular de
esta disciplina es la patología del desarrollo que estudia el
desarrollo de un niño condenado al silencio por sordera.
En el segundo caso, se trata del testimonio de las cien­
cias que se ocupan de las perturbaciones lingüísticas de
origen patológico creadas por la pérdida de la capacidad
de expresar los pensamientos con palabras (consecuencia de
lesiones cerebrales) .
Comenzaremos con el análisis de los datos que nos pro­
porcionan los campos científicos particulares sobre el hom-
Lengaje } conocimiento.-rn
[ 145 J
bre y su capacidad de conocumento, para volver luego a
nuestro intento de demostrar la tesis general que hemos
formulado.
Teóricamente, la psicología del desarrollo debería pro­
porcionarnos los datos más importantes para los campos
que nos preocupan particularmente. Desgraciadamente, no
es así. No porque no pueda hacerlo, sino porque aún no se
ha planteado clara e inequívocamente el problema que tiene
importancia decisiva desde nuestro punto de vista. En too
caso, no lo ha hecho en gran escala ni de una forma cuida­
dosamente meditada. Esto puede parecer curioso, puesto que
se trata de una de las cuestiones más imprtantes dentro
de la problemática teórica de la psicología del desarrollo,
pero el análisis de la literatura sobre este tema da fe de que
ourre realmente así. En esta literatura, este problema s
pasa por alto en medio de investigaciones individuales suma­
mente parciales, o simplemente se propone cualquier solu­
ción, sin basarla en investigaciones que ocuparían su tiemp.
El motivo de este estado de cosas es, sin duda alguna,
que, incluso en los problemas teóricos generales, la psico­
logía del desarrollo se interesó principalmente por la con­
tinuida del proceso de desarrollo desde sus formas más sim­
ples a las más complicadas. Esta es seguramente una cuestión
imprtante, pero esto no justifica en modo alguno que se
descuide e incluso se pase por alto el problema que nos
oupa aquí.
La literatura sobre el primer problema es tan vasta que
no requiere ningún ejemplo. Basta con elegir una obra
cualquiera con investigaciones individuales sobre el desarro­
llo del patrimonio lingüístico del niño en una edad deter­
minada, sobre el tipo gramatical que domina en el lenguaje
del niño, el desarrollo de la sintaxis, etc. -y existen innu-
[ 146 )
merables obras de este tip en la literatura de todos Jos
países-, para convencerse de que carecen de cualquier con­
cepción teórica más amplia, y que les es totalmente ajeno
el interés pr una problemática fundamental. No quisiera
subvalorar la significación y la importancia de estas y otras
aportaciones parecidas, sino sólo señalarles el lugar que les
corresponde.
La literatura sobre el segundo problema está represen­
tada, por ejemplo, pr las obras de Piaget, de los años
veinte. Allí se supne de antemano la unidad de pensamien­
to y lenguaje en el niño, se estudia el pensamiento a través
del lenguaje del niño. Así, por ejemplo, la tesis del egocen­
trismo del pnsamiento del niño se fundamenta finalmente
en que se ha comprobado el egoentrismo del lenguaje del
niño, que se confirma que el niño habla de sí mismo y
no sé preocupa del punto de vista del otro. Encontramos
una interesante y profunda crítica de este punto de partida
en las consideraciones de L. S. Wygotskij sobre Piaget.1
Más adelante demostraremos, que, no obstante, se puede
utilizar la literatura psicológica para nuestro campo espcí­
fico. Nos esforzaremos por indicar hechos ya estudiados y
su importancia desde el punto de vista de nuestro problema,
y también señalaremos las tareas que aún no han sido
realizadas.
Por lo que se refiere a la consideración del problema
sobre la relación entre lenguaje y pensamiento, la escuela
soviética de la psicología del desarrollo, que se inicia a par­
tir de L. S. Wygotskij, adopta una pstura excepcional. Es
la única escuela de psicología del mundo que reconoce la
trascendencia del problema mencionado y que ha hecho
1 L. S. Wytgotskij, "Pensamiento y lenguaje", en l
.
S. Wigotskij, Jzbrannije
psichologitJcheskije isledow1nija, Moc, t956.
[ 147 )
importantes aportaciones en este sentido. Se comprende la
situación excepional cuando se piensa en la influencia que
tienen los supuestos filosóficos sobre la forma de concebir
la problemática psicológica: si se parte de premisas de la
teoría del conoimiento marxista, es absolutamente impo­
sible pasar por alto la importancia del problema de la rela­
ción entre lenguaje y pensamiento dentro del proceso de
desarrollo.
No quiero decir con ello que no encontremos absoluta­
mente ninguna otra aportación a nuestro verdadero tema
en la literatura especializada. Sin embargo, su modesto alcan­
ce sólo confirma nuestra tesis de que Jos psicológos subva­
Joran esta problemática e incluso la pasan por alto.
Como ya hemos dicho, Piaget da pr supuesto en sus
obras de Jos años veinte que existe una unidad de lenguaje
y pensamiento, lo que le permite realizar ulteriores estudios
sobre la psicología del niño basándose en su lenguaje. Algo
parecido hace Stern, que construye su teoría de los estadios
de desarrollo del pensamiento y el lenguaje sobre supuestos
personalistas, pero no estudia la relación que existe entre
lenguaje y pensamiento durante el desarrollo del niño. En
otros autores encontramos a veces exposJciones sobre este
tema que son bastante interesantes, pero que no revelan
el deseo de fortalecer el propio punto de vista a través de
los resultados de investigaciones concretas. Así, por ejemplo,
Delacroix habla del proeso de intelectualización del niño,
que aparece simultáneamente con la función del lenguaje,'
Jo cual supone una nueva etapa cualitativa de su desarrollo.
Kainz subraya el papel de la palabra en la formación de
conceptos en Jos niños,' pero se interesa por la rapidez y
2 H. Delacroix, Le langage et la penJée, París, r924, pág. 266.
� Fr. Kaioz, Psychologie der Sprache, Sruttgart, r96(, t. 2, págs. TI I } 5.
[ 148 ]
economía de este proceso. Sólo la literatura soviética ( y, con
ciertos límites, también en Polonia, en la escuela de Cra­
covia) trata el problema como objeto concreto de investi­
gación en todo su alcance.
Hasta el momento, la publicación más importante en
este terreno es Pensamiento y lenguaje, de L. S. Wygotskij,
una obra que trata finalmente el problema que nos interesa.
W ygotskij entiende el pensamiento, en sentido amplio,
como "auto-orientación dentro del mundo". Por ello, puede
estudiar los factores y vías de formación del pensamiento,
separados de los de la formación del lenguaje, tanto bajo
el aspecto filogenético como onrogenético; cuando se define
así el pensamiento queda claro, entre otras cosas, que en
la filogénesis y la ontogénesis del hombre, el desarrollo del .
pensamiento antecede al desarrollo del lenguaje.
Además, Wygotskij supone que, en determinados esta­
dios tempranos de la filogénesis y la ontogénesis, los facto­
res y vías del desarrollo del pensamiento y del desarrollo
del lenguaje son independientes entre sí. Además, no plan­
tea ninguna duda en cuanto al encuentro de ambas líneas
de desarrollo en un momento determinado y en su unidad
a partir de entonces: el pensamiento del hombre se hace
verbal.
"Pero para nuetro conocimiento del desarrollo del pen­
samiento y el lenguaje en el niño, tiene particular impor­
tancia el hecho de que en un momento determinado, que se
sitúa en una etapa temprana -la edad de dos años aproxi­
madamente-, se unen las líneas de desarrollo del pensa­
miento y del lenguaje, que antes habían estado separadas,
con lo que se introduce una forma de comportamiento rotal­
mente nueva, muy característica del hombre."'
• L. S. Wygotskij, opts cit., págs. I32·I33.
[ 149 )
Wygotskij tampoco duda en afirmar que este e un punto
de inflexión dentro del desarrollo de la psiquis del niño.
Repite confirmativamente las palabras de Stern de que el
niño realiza en ese momento el máximo descubrimiento de
su vida: "las cosas tienen nombres" --n el sentido de que
la comunidad en que es educado el niño las denomina pre­
cisamente así-. Wygotskij no se deja desviar aquí por
hipótesis generales, sino que convierte este problema en obje­
to de investigaciones exprimentales sobre la formación de
conceptos. Al polemizar con el idealismo de la escuela
de Würzburg, estudia, junto con sus colaboradores, la uti­
lidad funcional de la palabra como medio para atraer la
atención, así como el papel que desempeña la palabra den­
tro del proeso de abstracción, análisis y síntesis. •
La fundamentación del problema sobre la base de inves­
tigaciones experimentales respecto a la formación y desa­
rrollo del pensamiento conceptual le permite tratar un pro
blema central : el de la unidad de pensamiento y lenguaje.
Esta unidad, que determina desde la más tierna infancia la
espcificidad del pnsamiento humano, es su hipótesis de
investigación. El pensamiento del niño que habla, siempre es
hablado, pero el hablar siempre es intelectual. Wygotskij
también identifica consecuentemente el concepto y el signi­
ficado de la palabra.• Trata el problema de esta identidad
con extraordinaria fundamentación. Distingue entre el aspec­
to físico y semántico del proceso de hablar, y sigue el desa­
rrollo de su interdependencia; también estudia el desarrollo
de los conceptos desde los seudoconceptos hata los concep­
tos verdaderos, en estrecha relación con el desarrollo de la
L. S. Wygostkij, opus ct. , epecialmente pág. 160 y ss., y pág. I98 y ¾.
L. S. Wygostkij, opus cl., pág. 161.
L, S. Wygostkij, opus c., págs. 329·335.
( 150 J
función del acto de hablar.' El autor entiende pr "pseudo­
conceptos" palabras generales que utilizan los niños sin enten­
derlas de forma concreta. Wygotskij aplica constantemente
un análisis dirigido a lo dinámico; no sólo le preoupa la
afirmación general de que el pnsamiento de u individuo
humano maduro es u pensamiento hablado, sino, además,
el estudio de la dinámica
del
proeso que conduce a la for­
mación de este pensamiento humano. 9 Esto le proporciona
una explicación original y divergente de la de Piaget, del sin­
cretismo del pensamiento del niño y del desarrollo hacia el
pensamiento analítico. Esto también le permite aclarar la fun­
ción y el carátter del pensar en voz alta, formular la sosp­
cha de que el niño posee una tendencia a . la hipóstasis a
causa de una relación más poderosa entre palabra y objeto,
etc. Naturalmente, no me limitaré a señalar la problemática
de las investigaciones de Wygotski j sin esforzarme pr hacer
una expsición completa y creadora. Quisiera señalar que
W ygotskij no sólo comprendía la trascendencia del pro­
blema, sino que también supo darle forma experimental.
La escuela que continuó las ideas de Wygotskij sup
estructurar las investigaciones correspondientes en un gran
e impnente complejo de investigación, como no encontra­
mos en ninguna otra parte del mundo.'"
¯ L. S. Wygostkij, opNs c., pág. 33t y ss.
9 "El pensamiento no se expresa en la palabra -escribe Wygotkij­
sino que se perfecciona en ella, Por ello, también podríamo hablar de la
aparición (unidad del ser o no ser) del pensamiento en la palabra" (Opus
cit. , pág. 330; también pág. 33: ) . Considero esta formulación muy hegeliana
de Wygostkij como extraordinariamente significativa y creadora.
ÂÛ
A. R. Luria da una breve relación de estos trabajos e investigaciones en
la obra:
A
. R. luria y I•. L. judowitsch, Retsch i razwitiie p.ichitscbe;kich pro­
ceJOw u rebionú, Moscú, r956, pág. t3·22. También contiene un informe
invesrigjdor sobre estos intentos la obra de A. R. Luria Die Role te.r Sprechen.r
bei Jer Bdtg ter psychischen Proze.re des Kindes. L mayor cntidad de datos
sobre este tema se halla en el ensayo, del mismo autor, "Razwitije retschi
[ !5 1 ]
Ante todo, debemos mencionar Jos intentos de Luria
por conseguir una generalización teórica; particularmente
interesantes son sus investigaciones sobre el papel de la pala­
bra en la formación de nuevas relaciones que exigen cono­
cimientos humanos." La amplia investigación de la escuela
soviética trata fundamentalmente rodas las cuestiones que
están relacionadas con nuestro verdadero problema.
Dentro de la literatura placa merecen especial atención
las investigaciones de la escuela de Cracovia. Junto a innu­
merables aportaciones en las que se estudian con máxima
atención los diversos fenómenos del lenguaje infan
t
il, esta
escuela también ha llegado a importantes generalizaciones
teóricas. Como ejemplo, poríamos citar la teoría de Stefan
Szuman, según la cual el niño constituye su mundo de los
objeros al aprender a llamarlos simultáneamente por su
nombre. El autor también explica de este modo la función
generalizadora de la palabra, que elimina la necesidad de
representación mental.12 Esta tesis se respalda, además, en
investigaciones anteriores de psicólogos soviéticos, con las
de Lublinska y Sosenardt, y con Jos estudios de la psico­
Jingüística americana, de Eric Lenneberg y otros, que subra­
yan la influencia del lenguaje sobre la percepción de los
objetos.
Sin embargo, no debemos olvidar que incluso estos resul­
tados parciales constituyen una excepión dentro de la situa­
ción general. Como ya hemos dicho, hasta el momento, la
psicología del desarrollo no ha sabido resolver nuestro ver­
dadero problema; generalmente ni siquiera ha sabido formu-
iformirowanije psithologitscheskich processow" en Psicologitscheskaja nauka w
SSSR, Moscú, r959, tomo 1, págs. 5 r 6-577.
11
A
.
R. luria, Razwiije reuhi . = . , págs. 5 56 } ss.
S. Szuman, "Roswoj tresci slowinka dzieci", Stud;a Pedgoxiczne, r 955,
$ . I I , pág. 9.
[ 152 J
!arlo conscientemente. Produce en el filósofo que busca en
ella una respuesta a las cuestiones aún no resueltas una sensa­
ción de desengaño e insatisfacción. Y este estado de cosas
también puede actuar negativamente sobre la misma psico­
logía del desarrollo. Pues mientras no esté en situación de
formular problemas teóricos centrales, sus investigaciones
particulares que carecen del correspondiente fundamento teó­
rico y metodológico no serán más que aportaciones, e incluso
pueden convertirse en una vulgar colección de hechos que
se reúr.en sin preguntarse si son necesarios para investiga­
ciones ulteriores y, en ese caso, si se deben reunir y sistema­
tizar precisamente así.
La situación no parece mejor en ese sector de la psico­
logía del desarrollo que pdría tener una significación car­
dinal para la solución del problema en cuestión, a saber,
en el sector de los niños mudos de nacimiento y de los niños
"salvajes". Por desconsiderado que parezca hablar de estos
seres desgraciados desfavorecidos de la naturaleza, no pr
ello se puede dejar de considerar el desarrollo de estos niños
como un camp de experimentación extraordinario. Desgra­
ciadamente, lo que se dice aquí sobre la relación entre
pensamiento y lenguaje se puede reducir, con algunas excep­
ciones famosas, a una disputa de escasa calidad e incluso a
una especulación. Se trata especialmente de los llamados
niños "salvajes". Las innumerables investigaciones sobre ni­
ños mudos o ciegos de nacimiento siguieron generalmente
otra dirección totalmente práctica, lo cual, por otra parte,
incluso limitó las posibilidades de aplicación práctica como
consecuencia de la limitación exagerada de la base de cono­
cimientos. La escuela soviética" también adopta en este aspec-
� Compárese con A. W. Jarmolenko, Otscherki psichologi. slepoJduchonemych,
Editorial de la Universidad de Leningrado.
[ 153 )
to una postura de excepción, pero aún se aproxima vacilante
al problema que nos interesa especialmente.
Por ejemplo, ¡qué fantásticas posibilidades teóricas nos
abren los estudios sobre los llamados niños "salvajes"! Un
niño salvaje de Aveyron, Kaspar Hauser, dos "niñas-lob"
de la India . . . D qué nos sirven, si estos casos no fueron
estudiados científicamente, lo cual también era impsible
en el pasado. Y, sin embargo, se trata de casos únicos, irre­
producibles. El desarrollo natural del lenguaje, la influencia
que ejerce la carencia de capacidad de hablar sobre la per­
cepión de la realidad, la orientación en el mundo y el pensa­
miento, esto es sólo una parte de los problemas que podrían
aclararse a través del estudio del desarrollo de estos niños.
También sería importante estudiar la alalia permanente
que se proujo a causa de la larga carencia de un medio que
utilice el lenguaje ( el caso de las dos niñas indias, Amali
y Kamali, a principios del siglo X) . Tal vez hubiera sido
aún más importante estudiar las modificaciones que apare­
cen en la capacidad de orientación de un individuo que no
aprendió a hablar en la edad correspondiente, a través de
la aparición de la función del hablar. Consideremos, pr
ejemplo, el caso de Kaspar Hauser. Percibía el mundo como
un conglomerado de colores y sólo comenzó a concebirlo
como mundo de las cosas hasta el momento en que aprendió
sus nombres." Conoemos este caso a través de los informes
de su profesor. Además, no me preoupa aquí si este informe
es fidedigno, sino la categoría de los problemas que se porían
estudiar de esta forma.
Igualmente ricos en resultados podrían haber sido los
estudios sobre la psiquis de niños sordo-mudos y, más aún,
u F. Kainz, Psychologie der Sprache, t. 2, págs. t49-t56.
[ !54]
sordos y ciegos, de nacimiento, tanto en el período anterior
como posterior al aprendizaje de hablar; naturalmente, bajo
el supuesto de que estos estudios se adecuaran desde el prin­
cipio y conscientemente a la relación entre pensamiento y
lenguaje. Las obras que pseemos sobre ello no cumplen
esta condición. Incluso los casos clásicos, Helen Keller y
Laura Bridgman, no s han estudiado en ese sentido. El diario
de Helen Keller es extraordinariamente interesante, sobre
todo cuando la autora habla de la influencia que tuvo
sobre el desarrollo ulterior de su vida espiritual el descubri­
miento de que los objetos tienen nombre.'' Jerusalem, que
estudió el caso de Laura Bridgman sobre la base de sus pro­
pios recuerdos y las notas de sus maestros, afirma que en ella
el pensamiento abstracro sólo apareció en relación con el
aprendizaje del lenguaje basado en los signos táctiles.16 Louis
Arnould subraya en el caso de la niña ciega y sorda María
Hurtin la relevancia que tiene la comprensión de la rela­
ción símbolo-objeto.17
Por tanto, se ha estudiado sorprendentemente poco en
este sector, que proprciona verdaderos tesoros de conoi­
mientos, por lo que se refiere al mecanismo de pnsamiento
y lenguaje. En diversos autores se encuentran observaciones
esporádicas sobre la importancia de los símbolos lingüísticos
para el desarrollo del pensamiento abstraao, pero esto es
más especulación que comprobación científica concreta.
Como ya hemos dicho, la escuela soviética también repre­
senta aquí una famosa excepión. Una comentada prueba
de ello es la información sobre los estudios soviéticos en este
1� H. Keller, Die Geschichte meines Lebem, Stuttgrt (o. ]. ) .
16
W. Jerusalem, lta Bridgn. Erziehung einer Taubstumm-Btindehn,
Viena, r890, pág. 5r -53.
17 L. Arnould, Ames en prison, París, I934, pág. 4I y 5.
[ 155 ]
campo que se encuentra en la obra ya citada de Augusta
] armolenko. Aun cuando -esgraciadamente- éstos sólo
son los primeros pasos, poemos sacar, empero, de esta situa­
ción algunas conclusiones generales muy interesantes desde
nuestro punto de vista.
Los sabios soviéticos establecieron, en primer lugar,
basándose en las investigaciones realizadas hasta el momento,
que un niño que no puede hablar a causa de un defecto
y que nunca aprenderá a hacerlo, al que por tanto no se le
comunicará ningún sistema de símbolos, está condenado a
un retraso intelectual permanente. Se trata aquí de seres
individuales que aparte de este defecto son normales y serían
potencialmente capaces de alcanzar un elevado nivel inte·
lctuaC8 Resulta difícil encontrar un argumento más pode­
roso y consistente para confirmar la unidad de pensamiento
y lenguaje y rechazar, al mismo tiempo, las especulaciones
metafísicas sobre el pensamiento "puro"'. Sin la existencia
de algún sistema de símbolos ( no debe tratarse necesaria­
mente de símbolos fonéticos ) que permita hacer uso del
lenguaje, tampoco existe pensamiento -sta es la conse­
cuencia lógica.
Los investigadores soviéticos tampoco dudan de que cuan­
do comunicamos a un niño ciego y mudo un sistema Je
símbolos que es una trasposición del lenguaje hablado al
lenguaje de los hechos, realizamos un paso decisivo que hace
realidad la posibilidad de desarrollo de un niño ciego y mudo.
11 l. A. Sokolianskij, NeJkolko zametJchanij o slepogluchonemych; citado
según A. W. Jarmolenko, Otscherki psicologii gluchonemych, págs. 82-83 "Cuan­
do se trata de las posibilidades de trabajo potenciales de la sociedad, los sordos
} ciegos son seres humanos totalmente normales, pero no pueden hacer realidad
esta posibilidad con sus propios fuerzas en ningún grado; también permanecen
toda la vida en el nivel de idiotas, si no se les saca de esa situación con métodos
pedagógicos extraordinarios.''
[ !56 )
Sin embargo, esta es una prueba más en favor de la tesis
de que no existe ningún pensamiento "puro", libre de alguna
relación con el lenguaje, y que el pensamiento es un pro­
ducto social, aun cuando represente siempre un acto indi­
vidual."
También es prueba de ello la tesis de que al nmo ciego
y sordo sólo se le abre el camino hacia el pensamiento huma­
no, el camino que va de la experiencia sensitiva concreta
a las imágenes generalizadoras, cuando se apropia de las pri­
meras palabras traducidas al lenguaje de los hechos.'"
Como ya hemos dicho, las investigaciones de la escuela
de Cracovia también destacan por una amplia perspectiva
teórica. Vale la pena21 comentar aquí una reciente iniciativa
de esta escuela, que podría producir con toda seguridad resul­
tados fructíferos bajo condiciones favorables.
Se trata de investigaciones que se realizaron en torno
19 "En los ciego y sordos, el sentido de! tacto aparece como medio prin­
cipal no sólo del conocimiento, sino también de la comprensión: el hablar
es palpar . . . , la idea se hace realidad en las representaciones tactiles de pala­
bras. La relación entre !a percepción sensitiva y e! pensamiento apare<e aquí
como una complicada interacción. . El tacto se configura gradualmente en
una especie de conocimiento del mundo material y, con ello, en una forma
de denominación, de generalización a través de la palabra . . . esto es, se convierte
en fundamento de imágenes del segundo sistema de signos. Esta transformación
y diferenciación no sólo es posible en el niño ciego y sordo a través del proeso
de educación porque este niño se halle excluido -considerando la carencia de
señalización Óptica y acústica-, por el aislamiento, de la posibilidad de una
relación espontánea, constante con sus semejantes, uno de los principales factores
del desarrollo del niño dotado de los sentido del oído ) la vista" ( Opus cit.,
págs. 53-54) .
" El dominio de las primeras palabras en su uso activo significa para el
niño ciego y sordo el paso a una nueva norma superior \ humana de conoci­
miento: a través de la palabra, del lenguaje . . . El lenguaje se convierte en medio
de comprensión, de pensamiento; en medio para obtener conoimientos en el
curso de la enseñanza escolar que se regirá por éste. El niño ciego y sordo
pasa de la experiencia sensitiva individual concreta a las representaciones del
segundo tipo, a representaciones generalizadas" { Opus cit = . pág. 1 20) .
2
' L. Geppertowa, "Rozumineie Stosunkow okreslonych niektorymi przyimka­
mi u uczniow gluchoniamych", Psychologia Wychowawcza, enero-febrero, I963,
t. 6, ruad. T¸ págs. r7 - 3L
[ 157 }
a nmos sordo-mudos que acudían a escuelas espcializadas
y dominaban ya el lenguaje aprendido (también por escrito) _
Las investigaciones debían resolver la cuestión de si esos
niños comprendían abstracciones que expresaran alguna rela­
ción de las palabras o frases; sobre too, si comprendían
el sentido de las conjunciones y preposiciones. Para este fin
se utilizaron diversos métodos; entre otros -uno de los
nueve métodos-, los niños debían indicar lo que se expre
saba en una frase simple que contenía una preposición. Las
investigaciones realizadas son aún demasiado parciales y cuan­
titativamente limitadas para aventurar generalizaciones im­
perativas. Sin embargo, los resultados obtenidos hasta el mo­
mento demuestran claramente que los niños sordo-mudos
comprenden el significado de las palabras que evoan re­
presentaciones concretas (objetos, personas y actos ) , pero
que no comprenden claramente el sentido de las palabras que
expresan relaciones, ni siquiera relaciones de espacio. La con­
tinuación de estas investigaciones podría completar nuestros
conocimientos sobre la relación entre lenguaje y pnsamiento.
Pero estos resultados parciales de la psicología del desa­
rrollo que no se reúnen aún en un todo, ya proporcionan
algunas generalizaciones en el sector que intentamos explicar.
En primer lugar, establecen la hipótesis, que aún se man­
tiene en pie, de que el lenguaje es un producto natural del
organismo desarrollado y que puede formarse, sin interven­
ción especial, a través de la educación. Contra esta hipótesis
habla el hecho de que los niños sordos de nacimiento tam­
bién son mudos, aun cuando no posean defectos innatos en
los órganos del habla. También se opone a ello otro hecho
ya establecido: que los niños que han crecido alejados de
una comunidad (completamente aislados o entre fieras)
[ !5 8)
sufren de una alalia permanente.22 La capacidad del lenguaje
sólo es innata en el hombre en cuanto hereda la estructura
de su cerebro y de otros órganos que son el supuesto indis­
pensable para el desarrollo del lenguaje y el pensamiento,
lo que tiene como consecuencia que todo niño normal sea
capaz de aprener a hablar. Por otra parte, el lenguaje y
el hablar como tales, y también el pensamiento, son pro­
ductos sociales, que son comunicados al individuo en la onto­
génesis del ser humano individual a través de la educación.
En este punto están de acuerdo los defensores de teoría
distintas en otros aspectos, como los ya citados Kainz" y
Luria. 24 El hecho es muy importante, prque significa una
explicación fundamental de las consecuencias que tiene el
despertar de la capacidad de hablar sobre el desarrollo del
niño, y porque permite rechazar las explicaciones puramente
biológicas o personalistas que tratan parcialmente el orga­
nismo refiriéndose a la personalidad entendida como algo
autónomo; además, confirma la consideración del factor
social, bajo la forma de educación y actividad práctica del
niño.2:
Pero, además, estos resultados ( especialmente los estu­
dios sobre niños sordomudos) fortalecen la convicción de
la existencia de una unidad orgánica de pensamiento y len­
guaje. La falta de habla y lenguaje condena para siempre
al niño a permanecer en el nivel de un idiota, y el desarro­
llo limitado de habla y lenguaje también limita las psibi­
lidades del pensamiento. El desarrollo del pensamiento con-
�z F. Kainz, Psychologie d8 Sprache, t. 2, pág. I5Ü· I 5r .
:J F. Kainz, opus cit., pág. I 36 ] 5.
�� A. R. Luria, "Rol mowy w ksztaktowaniu procesow psychicznych dziecka",
en Psychologia Wychowawcza, abrit.junio, I959, t. 11, Núm. 2, p.g. th, r37.
�� S. L. Rubinstcin, Osnowy obschtschej psichologii, Moscú, r946, pág 369,
370.
[ 159 )
ceptual se halla unido, sin duda alguna, al desarrollo de
la función de hablar, aun cuando todavía no se haya expli­
cado totalmente el mecanismo de esta unión.
Podemos cerrar nuestras consideraciones con la idea que
las ha iniciado: nos encontramos aquí claramente junto
a una rica fuente que nos podría proporcionar muchos cono­
cimientos sobre nuestro problema central, pero por diversos
motivos aún no se han construido mecanismos concretos
para crear a partir de esta fuente; esto es tanto más perju­
dicial cuanto que sentimos una gran sed de ellos. En conse­
cuencia, podemos y debemos decir algo que contribuya a
la correcta construcción del edificio de esos mecanismos. l'sto
no aplacará inmediatamente nuestra sed, pero abrirá posi­
bilidades para el futuro.
Existe una serie de problemas que se pueden estudiar de
forma experimental, con este fin, y, en mi opinión, debemos
hacerlo.
El centro de interés de la investigación debería ser el
papel del símbolo de la palabra dentro del proceso de abs­
tracción y, en dependencia directa, el que tiene dentro de
la organización de la percepción y aprehensión conceptual
de la realidad. Por ello, no basta con iniciar una serie de
investigaciones que comprendan el proceso gradual del desa­
rrollo de las funciones individuales desde las formas de com­
portamiento más primitivas hasta las más complicadas de
los organismos vivos; desde las formas de abstracción, aná­
lisis, síntesis, etc., más simples hasta las plenamente desa­
rrolladas, a las que dedicó gran atención la psicología del
desarrollo. Más importante sería iniciar una segunda serie
de investigaciones para comprender y explicar fundamental­
mente la importancia del salto cualitarivo que se produce
[ 160 J
en el modo de comportamiento del organismo humano en
cuanto aparece el lenguaje y el pensamiento verbal.
También se deberían emprender investigaciones compa­
rativas en el ámbito de la psicología animal y humana, y
adoptar una postura especial ante el problema del "lenguaje"
de los animales. Por el momento, ese problema se halla
más bien en la periferia de la
investigación, en la cual, no
obstante, gran parte de él depende de cómo se definan los
conceptos de lenguaje y habla. La esencia de la cuestión
no radica en una disputa estéril en torno a la denominación
del sistema de comunicación de los animales entre sí, sino
en estudios comparativos experimentales sobre el problema
de la aprtación del lenguaje hablado, respecto a sus traduc­
ciones a otros sistemas de símbolos, al desarrollo de la capa­
cidad del pensamiento abstracto.
Otro conjunto de investigaciones que podría aportar nue­
vos elementos a nuesrro problema sería la continuación de
las ideas de \1ygotskij ea el terreno de la investigación expe­
rimental de la formación de conceptos en el pensamiento
del niño, considerando especialmente el papel que desem­
peña en este proceso el desarrollo del habla en el niño.
Como caso particular, deberían estudiarse aquí los niños
arrasados a causa de perturbaciones del oído y el habla.
Sobre todo, sería adecuado estudiar experimentalmente
el desarrollo del pensamiento sobre la base de la observa­
ción de niños normales y sordomudos respecto a los sordos
y ciegos ( excluyendo los retrasados mentales ) , que se desa­
rrollan bajo condiciones similares. Cuando hablo de "con­
diciones similares", me refiero al mismo medio ambiente,
a la misma confianza, es decir, al mismo estímulo de desa­
rrollo excepto uno, el oído, que condiciona al niño a apren­
der a hablar a través de la percepción del mundo. Hasta
Lengaje y conocimiento.-r ¡ [ 161 J
el momento presente, en que el mno sordomudo general­
mente comienza a aprender un lenguaje de símbolos o soqi­
dos, estos condicionamientos se consid€ran naturalmente
como dados para la realización del experimento. Dos niños
reciben los mismos estímulos para el desarrollo, pero uno de
ellos recibe un estímulo menos. Por tanto, se puede estu­
diar la función de este estímulo para el desarrollo. Me
lo planteo de la siguiente forma: en la literatura se cono­
cen casos en que un niño y un chimpancé fueron educados
juntos en el mismo ambiente para poder estudiar su desa­
rrollo.26 La educación común de dos niños -uno normal
y uno retrasado- sería seguramente más simple. Natural­
mente, la educación debe confiarse a poderes científicos
adecuadamente calificados, que estén en situación de reali­
zar una observación científica. Este experimento debría rea­
lizarse con dos o tres pares de niños, consistentes en un niño
normal y otro sordomudo de nacimiento. La edad debería
ser entre seis meses y tres a cuatro años, es decir, hasta el
momento en que el niño sordomudo comienza a aprender
a hablar sistemáticamente. La mejor solución sería encar­
gar la educación de ambos niños, el normal y e subnormal,
a un sólo hombre, un psicólogo. El objeto de la investiga­
ción sería, sobre todo, registrar las fechas de desarrollo,
considerando especialmente el cambio que se produce en el
niño normal en cuanto comienza a aprender, en el niño
defectuoso cuando comienza a dominar la forma sustitutiva
correspndiente.
El experimento etá relacionado con una serie de difi­
cultades objetivas, que ya aparecen cuando se quiere esta-
¯ W. N. Kellog, y l.
A
. Kellog, The Ape ami 1he Chi/, Nueva York,
I933.
[ 162 )
blecer la sordera a una edad temprana. Además, el experi­
mento exige una programación de las investigaciones que
abarque todos los detalles.
No
puede tratarse de repetir
simplemente las investigaciones de Stern, Bühler, etc., que
describieron con exaairud ininterrumpida, día por día y hora
por hora, el comportamiento del niño, los sonidos que pro­
fería, todos sus intentos de hablar, etc. En nuestro caso, se
trataría de un programa selectivo que se basaría en las inves­
tigaciones y descri¡ones citadas, sobre too en el estudio
de la formación y desarrollo del pensamiento conceptual.
Sobre todo, se trataría de comparar entre sí, Jensu Jtricto,
las diferencias del desarrollo de la capacidad de orientación
del niño y de su pensamiento, diferencias que aparecen
en cuanto se inicia y se desarrolla el habla. Al mismo tiem­
po, la observación de varios pares de niños contribuiría a eli­
minar los factores secundarios y casuales. Si debiéramos rea­
lizar el experimento de forma óptima, sería necesaria una
cooperación internacional; un experimento repetido en diver­
sos medios nacionales ayudaría a eliminar todas las casua­
lidades.
En too caso, se trataría de un gran adelanto en nues­
tros conocimientos sobre el mecanismo de la formación del
pnsamiento a partir de la reacción simple del organismo
a los estímulos, pasando pr el mecanismo del desarrollo
de la capacidad para la abstracción, análisis y síntesis, así
como por la formación y desarrollo de conceptos.
A la misma serie de investigaciones corresponderían expe­
rimentos sobre el desarrollo del pensamiento conceptual en
niños sordomudos que pasan por el proceso de aprender
a hablar. Aquí se trataría de experimentos del tipo que
caracterizábamos en el ejemplo sobre las investigaciones
realizadas pr la escuela de Cracovia. Podrían aumentar nues-
[ 163 J
eros conocimientos sobre la función del lenguaje en el desa­
rrollo del !ensamiento a través de nuevos puntos de visea,
y confirmar una vez más lo correcto de la tesis metodológica
según la cual la investigación de fenómenos patológicos es,
a menudo, el mejor camino para comprender los normales.
Si consideramos la literatura que trata de los procesos
que se producen en un hombre normal que piensa1que pier­
de a través de un accidente o enfermedad la posibilidad de
hablar, aparecen tanto las semejanzas como las diferencias
con los procesos de que trata la psicología infantil.
La diferencia radica, sobre todo, en la cantidad y cuali­
dad del material de que se dispone en cada dominio. Hace
más de un siglo que los sabios estudian el fenómeno que
se denomina, en general, "afasia". Sobre él existe gran can­
tidad de literatura especializada, un montón de hechos reuni­
dos e investigados con la máxima exactitud. Ein embargo,
las diferencias en la clasificación e interpretaci6n de estos
hechos demuestran la divergencia e incluso las contradiccio­
nes entre las escuelas que los explican, debido a que sólo
estamos en la etapa inicial de la investigación del fenómeno
-tan importante e interesante desde tantos puntos de vis­
ta- de la afasia en sus distintas formas. Los sabim que
estudian fenómenos patológicos concretos con métodos em­
píricos no están de acuerdo en cuanto a cuestiones funda­
mentales. ¿Existe sólo una afasia o varias distintas; la enfer­
medad se sitúa en partes particulares del cerebro, o afecta
al cerebro en su conjunto; la afasia es el resultado de per­
turbaciones en el proceso del pensamiento, o viceversa, etc.?
Cuando el filósofo considera con desconsuelo este caos de
ideas, experimenta cierta suficiencia, en el sentido de que
[ !64 J
esta situacmn no sólo rige en las disciplinas filosóficas,
sino también en las altamente empíricas.
Pero la semejanza entre el estadio de investigacmn de
la psicología del des�rrollo y el del estudio de la afasia se
basa en que ni una ni otra proporcionan a los filósofos la
respuesta fundamentada en hechos empíricos -esperada y
deseada- a las preguntas que le apremian sobre la rela­
ción mutua entre lenguaje y pensamiento, lo que es suma­
mente lamentable. El motivo de que ocurra así puede encon­
trarse en la madurez y precisión insuficientes que aún se
perciben en este ámbito. Pero, en todo caso, los investiga­
dores de la afasia no sólo no logran sacar al filósofo de
sus dudas, sino que, además -- on gran sorpresa por parte
de éstos-, se vuelve a los filósofos en busca de ayuda para
resolver muchas cuestiones.
Por ejemplo, Kurt Goldstein afirma que en este aspecto
no es posible establecer una divisoria clara y tajante entre
la ciencia particular y la filosofía.
El defecto fundamental radica, sobre codo, en que la
ciencia no se halla actualmente en condiciones de afirmar,
bastándose en hechos convincentes, si la pérdida de la capa­
cidad de hablar y la súbita incapacidad de comprender el
lenguaje son causa o consecuencia de la perturbación de
las funciones intelectuales. Con ello se limita también la
posibilidad --uando no es eliminada-de utilizar las inves­
tigaciones sobre la afasia para responder a la apremiante
pregunta de los filósofos en cuanto a si pensamiento y len­
guaje constituyen una unidad o representa funciones sepa­
radas, aunque simultáneas, y también una respuesta a la
pregunta sobre si el lenguaje desempeña un papel activo
dentro del proceso del pensamiento.
Friedtich Kainz afirma en su fundamental Psicología
[ 165 }
del lenguaje -basándose en las investigaciones realizadas
sobre fenómenos afásicos desde Pierre Marie hasta Kurt
Goldstein- que precisamente el problema de la forma de
relación de dependencia no tiene solución.21
Kainz llega finalmente a la conclusión de que el inves­
tigador de la afasia no sólo no puede proporcionar ninguna
respuesta al filósofo sobre los problemas que le preocupan,
sino que, además -¡ cambio de situación inesperado para
el filósofo!-, depende en sus decisiones de las premisas
filosóficas que adopta.
Aun cuando las investigaciones sobre la afasia en su esta­
do actual no puedan proprcionar todavía respuestas cla­
ras y soluciones, no se deberían eliminar las posibilidades
de que el filósofo pueda aprender aquí algo importante de
los estudiosos de la afasia. Por el contrario, debemos extra­
ñarnos de que los filósofos que estudiaron el problema de
la relación entre lenguaje y pensamiento, a partir de Cassi­
rer, se ocuparan tan poco de esta fuente de saber. Pues aquí
tienen razón aquellos que afirman que se puede saber el
máximo sobre esta relación, cuando la unidad natural de
los elementos de esta relación s deshace o se ve perturbada
por determinadas enfermedades o lesiones.
Los investigadores de la afasia, análogamente a los psicó­
logos infantiles, se ocupan pco y raras veces de las cosas
que interesan más a los filósofos. Además, esto no es extra­
ño, pues se trata sobre todo de investigaciones -en el
camp de la medicina y la fisiología del cerebro- acerca
de la relación entre fenómenos patológicos y lesiones cere­
brales, la etiología de estos fenómenos, los síndromes y la
terapia. Generalmente se trata de trabajos clínicos en los
�1 F. Kainz, PJychologie de Sprache, t. 2, pág. 342-350.
[ 166 J
cuales las consideraciones generales sobre el tema del len­
guaje y el pensamiento constituyen excepciones, obras que
ni siquiera contribuyen
a preparar una base consistente de
material fáctico para consideraciones parecidas. Kurt Gold­
stein y su escuela constituyen una famosa excepión. Goldstein
no sólo plantea estos problemas generales, sino que cons­
tituye este planteamiento precisamente en principio, al sos­
tener el punto de vista de
que el estudioso de la afasia es
incapaz de resolver los problemas que se le presentan en la
práctica sin una pstura filosófica correspndiente.
"
No es
extraño que encontremos un rico fundamento para consi­
deraciones filosóficas precisamente en las teorías de Gold­
stein.
No es asunto nuestro tomar partido en la disputa sobre
la teorla loalizadora y, por tanto, organicista, de la afasia,
ni participar en el debate sobre la tipología de las diversas
formas de afasia. Pues, de hecho, cada escuela adopta aquí
una división y se sirve de una terminología distinta, lo
que aún complica más cosas de lo que ya lo son de por si.
Pero ambos problemas se hallan en relación con cuestiones
que afectan directamente al filósofo. El filósofo debe deci­
dir, al menos, dónde radican las diferencias de las teorías
en cuanto a los problemas citados y lo que éstas significan.
Kurt Goldstein, que adopta las ideas de Jackson, Pierre
Marie y Head, parte de un punto de vista consciente, ente
antiloalizador. Ninguna parte del cerebro sino el conjunto
del mismo enferma en el caso de la afasia, y esta enfermedad
no provoa modificaciones de toda la personalidad. Estas
están relacionadas con la modificación de la actuación, del
modo de comportamiento. Goldstein distingue dos actua-
¯ Cmpir K. Gldstein, Ug!ge and Langt� Jge DisJMbances, Nueva York,
I 948, pág. XII.
[ !67 )
ciones : una concreta y una abstracta, a las cuales correspon­
den también dos formas distintas de utilización del lenguaje,
la concreta y la abstracta.
La actuación o comportamiento concreto se basa en nna
percepción de la realidad al nivel de las situaciones. Las
cosas, los fenómenos, las palabras, se perciben en el con·
texto concreto de una situación dada y sólo son susceptibles
de conocimiento dentro del marco de esta situación. La
actuación o modo de comportamiento abstracto separa las
cosas o fenómenos de la situación concreta y las percibe en
sus características generales. Esto afecta también al lenguaje,
cuyas palabras sólo alcanzan significación en sentido estric­
to a través de la actuación abstracta.
La distinción de ambas actuaciones depende en Gold­
stein de una percepción determinada del lenguaje. En este
aspec�o no está solo; encontramos la misma acentuación
en Head y en la escuela soviética, en W ygocskji y Luria.
Lo que Goldscein llama actuación abstracta es comportamien­
to simbólico; en Head, comportamiento que se ve pertur­
bado o destruido en el caso de la afasia. También siguieron
esta dirección las investigaciones de Wygocskij,20 y Luria
sostiene el mismo punto de vista.30
La contraposición de la concepión de dos actuaciones
o modos de comprtamiento al problema del lenguaje sig­
nifica que no sólo se reconoce el lenguaje en su función
abstracta, sino también como un enlace concreto adecuado
a las situaciones, como paree del comportamiento concreto.
Goldscein y su escuela arguyen una serie de argumentos
interesantes que hablan en favor de este punto de vista.
�� A. R. Luria, "Izurschenije mozgowych porashenij i wostanowlenija naru­
schennych funkcij", en PJichologitscheskaja nauka M SSSR, Mocú, r960, t. 11,
pág. 434.
·u
A.
R. Luria, Trawmatissxheskaja a/asja, MOcú, t947, pág. r54.
[ 168 )
En el caso de la llamada afasia nominal (pérdida de
la capacidad de dar nombre a las cosas, que se percibe cuan­
do se pierde la capacidad de comprender los nombres) , el
paciente está en situación de utilizar el objeto en cuestión
de forma adecuada, de determinar para qué sirve, con lo
cual crea sustitutivos para su nombre. Incluso es capaz de
utilizar la palabra adecuada en un contexto concreto, si bien
no está en situación de comprender o pronunciar esta pala­
bra como denominación general. El paciente que no com­
prende la denominación general "paraguas", dice sin más
la frase "tengo dos paraguas en casa". La pérdida se refiere
claramente al sentido abstracto de las palabras."'
La pérdida de la capacidad de denominar las cosas equi­
vale aquí a la pérdida de la actuación abstracta. Cada pala­
bra generaliza, y al paciente le falta precisamente la capa­
cidad de generalización. Y, no obstante, cuando tomamos
la palabra en sentido general y la aplicamos a una situación
concreta, el paciente puede percibirla como elemento del
comportamiento concreto. Naturalmente, esto sólo ocurre así
porque la ha aprendido antes de su enfermedad y la ha aso­
ciado mentalmente a una situación dada.
El mismo estado de cosas se demuestra a través de la
observación de pacientes que han perdido la capacidad de
comprender y reproducir las llamadas palabras cortas ("no
obstante", "o bien", "sin embargo" y otras) . El enfermo
sólo puede pronunciarlas o escribirlas dentro del contexto
de un grupo de otras palabras. Se pueden sacar conclusiones
análogas de los estudios sobre la pérdida de la comprensión
de las metáforas.
K. Go!Jstein, ÚIJ�tUge and LanKuage DisturbanceJ. pág. 6C-63; del mismo
autor, "The Narure of Language", en Language. An Enquiry ;nto its Meaning
and Funclion, R. N. Anshen (editor) , Nueva York, r957, pág. J9-20.
[ 169 )
Según Goldstein, la afasia amnesKa es el resultado de
la modificación de toda la personalidad, y no sólo de la pér­
dida de imágenes de palabras. Luria también sostiene un
punto de vista parecido. Por otra parte, el paso del lenguaje
abstracto al concreto se halla relacionado con .el hecho de
que el enfermo ha prdido la comprensión del significado
de las palabras. Aquí llegamos precisamente al aspecto más
interesante desde el punto de vista filosófico de las consi­
deraciones de Goldstein.
El significado de la palabra, dice Goldstein, no radica
en una unión corriente de un grupo de voablos con el
objeto en cuestión, sino en la capacidad de denominación
generalizadora del mundo de las cosas, en la denotación
que organiza este mundo con ayuda de la abstracción." Tam­
bién podríamos expresar la idea de Goldstein de la siguiente
forma: el enfermo pierde la capacidad del pensamiento
conceptual, aunque puede conservar las palabras correspn­
dientes en el contexto de una situación particular concreta.
Pero ya no como denominaciones generales y, por tanto,
no como elementos del pnsamiento conceptual.
Goldstein saca amplias conclusiones de ello, las cuales
hacen comprensible el hecho de que Ernst Cassirer las
siguiera dan detalladamente en el comentario sobre pato­
logía lingüística en su obra fundamental sobre la filosofía
de las formas simbólicas.33 Si llamamos símbolos a las pala­
bras que cumplen la función de una denominación gene­
ralizadora, entonces las palabras pierden la función de sím­
bolos en el caso de la afasia amnésica, y precisamente según
la terminología de Goldstein, o semántica, según la clasi-
3 K. Goldstein, The Nature o/ Lnguage, pág. 29·30.
E. Cssirer, Die Philosophie der Philosophichen Formen, x929, Segnda
Parte, t. 3, cp. VI.
[ 170]
ficación y terminología de Luria, resulta interesante desde
el punto de vista de la filosofía del lenguaje. Pero con ella
pierde el paciente la capacidad de una percepión ordenada
del mundo; o sea, la característica principal del hombre."
Para Goldstein, la pérdida del lenguaje en su función
abstracta equivale a la pérdida del lenguaje en el verda­
dero sentido de la palabra. Así, volvemos a llegar a través
de un rodeo a nuestro problema inicial.
¿Piensa el hombre afásico? ¿Se puede pensar cuando se
ha perdido la capacidad de hablar?
Aquí no se trata, naturalmente, de afasia motriz, en
la cual el enfermo comprende lo que se le dice y conserva
su habla interna, sólo que él mismo no puede hablar. Desde
este punto de vista, el caso de los afásicos que leen libros
de filosofía, juegan a las cartas o al ajedrez, no presenta
mayores dificultades de interpretación. En efecto, no se pue­
de hablar de la dependencia entre lenguaje y pensamiento de
forma genera, sino sólo en concreto, en relación con un
tipo dado d� perturbación y afasia. ¿Pero cómo ocurre
en el caso de la afasia que unos llaman amnésica y otros
semántica? Los campos de estas denominaciones y su conte­
nido no coinciden exactamente, pero se refieren al mismo
tipo de fenómenos.
Goldstein no plantea esta cuestión de forma directa, sino
que la plantea indirectamente. No me interesan aquí sus
afirmaciones sobre la relación entre afasia e inteligencia.
Kainz incluye en la tesis el hecho de que aquí la inter­
acción puede ser distinta y que la ciencia aún no está pre­
parada para dar una respuesta clara a este problema. Se trata
M E. Casirer, The Philosaphy of SymboUc Forms, New Haven, t957, pág.
228.
[ 171
]
de las consideraciones de Goldstein sobre el "lenguaje" de
los animales, el hombre primitivo y el afásico.
¿Los animales están dotados de un lenguaje? Goldstein
responde claramente que no, si se entiende el lenguaje en
el sentido que hemos calificado como lenguaje abstracto;
expresado de otro modo, lenguaje conceptual. En efecto, los
animales carecen de la actuación abstracta característica del
hombre respecto al comprtamiento simbólico o categorial
según la terminología de Head y la primera terminología
de Goldstein.35
La respuesta negativa de Goldstein a la pregunta sobre
si los afásicos poseen un lenguaje se basa en el mismo
proceso del pensamiento.
No resulta difícil advertir que en todos los casos el pro­
ceso del pensamiento tiene como fundamento el supuesto
de que "lenguaje", en sentido estricto, equivale a "lenguaje
conceptual". Además, Goldstein no está solo en este aspecto.
Encontramos el mismo punto de vista en una de las obras
más recientes sobre este tema de J. Konorski, lo que es
tanto más característico cuanto que en su conce¡ión pura­
mente filosófica se declara decididamente contra la visión
filosófica del problema de Goldstein. Leemos en Konorski:
"Aun cuando. . . las formas primitivas de «comunica­
ción>> entre seres individuales de la misma clase están muy
extendidas entre los animales soiales, no obstante, el len­
guaje, en el sentido estricto de la palabra, con su carácter
descriptivo nominal, sólo ha aparecido en el hombre den­
tro del desarrollo filogenético."36
,.-, K. Goldstein, The Nature o/ l.nguage, pág. 40; del mismo autor, L'ana­
lyJe de l'aphaúe el l'étude de l'eS!ence du langage. París, r933, pág. 496.
]. Konorski, "Analiza patofizjologiczna rozn}Ch zburzen mow", en Roz­
praU'y JVydzialu Nauk Medyczn;ich PAN, Varsovia, r96r, t. 11, pág. 9.
[ 172 J
"El lenguaje humano sólo aparece cuando determinados
conjuntos de sonidos -en el lenguaje de los sordomudos,
los signos de los dedos basados en un convenio-- comien­
zan a simbolizar determinados objetos, actividades o concep­
tos en general; es decir, cuando surge una correspondencia
unívoca entre reuniones de sonidos y los objetos designados
por éstos."37
¿Por qué subrayan la especificidad del lenguaje humano
los autores que en otras ocasiones no niegan el hecho de
la "comunicación" entre los animales, y protestan contra
una confusión de la diferencia entre el lenguaje del hombre
y el "lenguaje" de los animales? Porque el lenguaje del
hombre posee una cualidad especial y, gracias a este hecho,
se diferencia objetivamente de otros tipos de comunicación,
aun cuando represente uno de ellos. ¿Si consideramos el hecho
de que las formas de comunicación están sometidas a una
evolución ininterrumpida, si consideramos que el lenguaje
humano corresponde a la clase de los sistemas de comuni­
cación, la importancia que se da a este lenguaje a través de
un término especial no es una medida artificial? ¿No intro­
ducimos aquí una distinción según el principio de la con­
vención al decidir ex definitione respecto a la polémica sobre
la especificidad del lenguaje humano? No, pues esta distin­
ción tiene como fundamento una serie de características que
sólo aparecen en este sistema de comunicación; por tanto,
se trata de una distinción objetiva. Y el reproche de que se
da a este sistema un nombre especial según principios con­
vencionales, se puede rechazar con el mismo derecho, y tal
vez mucho más, si se da el mismo nombre a todos los sis-
�7 ]. Konorski, opus cit., pág. t3.
[ 173 )
temas de comunicación sin considerar las diferencias que
existen entre ellos.
Me he introducido deliberadamente en esta polémica
especulativa y, además, con un oponente premeditado. En
efecto, crea el fundamento para una polémica análoga en
toro a una discusión ya expuesta y con opnentes que esta­
rían dispuestos a declararse de acuerdo con el primer argu­
mento. Se trata, por tanto, de una aproximación artificial
táctica.
¿Se pueden equiparar los términos "pnsamiento" y
"pensamiento conceptual", o sea, "pensamiento hablado"?
Esta es una cuestión extraordinariamente importante, si que­
remos resolver el problema del que hemos partido; pero,
al mismo tiempo, también es un punto de controversia.
Aquí, nuestros oponentes serán sobre todo filósofos que
quieren romper una lanza en favor del "pensamiento pre­
lingüístico" o, en general, del "pensamiento no hablado",
que equivale a un comprtamiento adaptado. Sin embargo,
no dudarían en distinguir el lenguaje humano dentro de
un conjunto de otros sistemas de comunicación prelingüística.
La palabra "pnsamiento", al ser ambigua, nos crea de
antemano gran prplejidad en cuanto a las múltiples for­
mas de concebir el círculo de problemas. que aquélla designa.
Adoptemos, por tanto, una determinación del concepto que
es bastante aceptada por los fisiólogos, y decidámonos por
la definición funcional; el proceso del pnsamiento apareció
allí donde había necesidad de resolver problemas. Sin em­
bargo, pronto resultará que no nos hemos librado de la difi­
cultad relacionada con la ambigüedad, y que sólo la hemos
trasladado a otro nivel. ¿Pues qué significa "resolver pro­
blemas" El jugador de ajedrez resuelve un problema. Pero
lo mismo hace el chimpancé que utiliza palitos para atraer
[ 174 )
a su jaula una banana desde fuera. ¿Y la rata que se las
arregla para salir de un laberinto y llegar a la comida?
¿Y la amiba, que se contrae cuando entra en contacto con
ácidos y emprende otro camino que la aproxima a los medios
alimenticios?
Todos estos casos tienen en común determinado compor­
tamiento del organismo que se ve dirigido hacia un obje­
tivo determinado bajo la influencia de estímulos externos.
En ese aspecto, el hombre que piensa no sólo presenta una
semejanza con el afásico, que ha perdido la comprensión
del sentido general de la palabras, sino también con los
chimpancés, la rata o la amiba. Esta semejanza se explica
por la evolución continuada de los organismos. En conse­
cuencia, ¿se pueden calificar con el nombre común de "pen­
samiento" todos los moos de comportamiento de ese tipo?
Ee puede, pero no se debería hacer, pues sólo induciría
a error, al igual que la utilización de la palabra "lenguaje"
como denominación única para los diversos sistemas de comu­
nicación, para los humanos como los de los animales.
Todos los modos de comportamiento de los organismos
están relacionados con alguna orientación dentro del mundo.
Pero entre los diversos tipos de orientación en el mundo des­
taca aquel que sólo es característico del hombre, gracias a
la función propia de abstracción y generalización de los sig­
nos lingüísticos, y, además, del hombre al que ninguna enfer­
medad ha privado de la capacidad de hablar. Los esrudios
en este sector de la patología del habla dan nueva luz
a este problema, particularmente a través de la distinción
entre una actitud concreta y otra abstracta; es decir, entre
moos de comportamiento. Sólo se puede hablar de len­
guaje, de su función simbolizadora, de su función descripdva
nominal de que habla Konorski,
y de pensamiento en el ver-
[ l7S }
dadero sentido de la palabra, cuando aparece la se,unda
forma.
Para considerar la diferencia entre la actitud concreta
y la abstracta, Goldstein utiliza el siguiente ejemplo: si entro
en una habitación oscura y oprimo el interruptor, éste es
un comportamiento concreto; en cambio, cuando camino
de puntillas para no despertar a un hombre que duerme en
esa habitación, entonces se trata de un comportamiento abs­
tracto. Podemos utilizar confiadamente el mismo ejemplo
para señalar la diferencia entre el comportamiento que res­
ponde a un reflejo condicionado que se produce en el orga­
nismo, y el comportamiento basado en un proceso de pen­
samiento. En efecto, se puede enseñar a un animal a apretar
el interruptor en una habitación oscura, pero si fuera capaz
de prescindir de esta tendencia porque hay alguien dur­
miendo, entonces dejaría de ser un animal, pensaría.
Pero un comportamiento de ese tipo debe estar relacio­
nado con el pensamiento hablado. ¿Por qué? Como ya hemos
dicho, a ello responden, entre otras cosas, las investigaciones
de la patología del lenguaje. Sin lenguaje, el hombre pierde
la actitud abstracta y, con ella, la capacidad de pensar
sensu stricto.
¿No identificamos aquí ex definitione el pensamiento con
el pensamiento hablado? En modo alguno, tanto menos cuan­
to que distinguimos ex definitione el lenguaje entre otros
sistemas de comunicación. Sin embargo, el pensamiento en
el sentido del pensamiento hablado es un tipo objetivo carac­
terístico de orientación en el mundo. Al propugnar esta tesis,
no negamos en absoluto que, en muchos aspectos, el pensa­
miento hablado corresponda a otro campo conceptual como
el del . . proceso fisiológico", del . . comportamiento", etc., lo
que nos da posibilidades de considerar plena y totalmente
[ 176 )
la continuidad de la evolución de los modos de comporta­
miento de Jos organismos vivos. Sólo decimos que en ciertos
aspectos -lo que tiene especial relevancia en el caso dado-
este tipo de comprtamiento u orientación en el mundo
se distingue de otros. La negación de la diferencia entre el
pensamiento hablado y la orientación de un hombre com­
pletamente afásico, un recién nacido, un chimpancé o una
amiba sería absurda. Por tanto, todo habla en favor de lo
correcto de subrayar, entre los distintos tipos de orienta­
ción en el mundo -incluso empleando un nombre espe­
cial-, aquel que llamamos pensamiento y no permitir nin­
guna confusión de las diferencias a través de una ambigüedad
innecesaria de este término.
Encontramos de vez en cuando el argumento de que
el pensamiento hablado se convierte a veces en un obstáculo,
que el Hamo ala/a, un Tarzán que fue educado entre monos,
era más inteligente y en muchos aspectos se las arreglaba
mejor en el mundo que el hombre racional dotado de len­
guaje. Con toda seguridad, esto es cierto. Conocemos hechos
que demuestran que los hombres que carecen de algún sen­
tido poseen una perceptibilidad extraordinaria en los demás
sentidos, que no se encuentra nunca en hombres comple­
tamente normales. En este aspecto, tiene sumo interés el dia­
rio de la sorda y ciega O. L Skorojodowa,38 en el que se
habla de un sentido táctil particularmente sensible. ¿Pero
se desprende de ello que el ciego y sordo posea una orien­
tación mejor y "superior" en el mundo que el normal?
Naturalmente, sólo se trata de una analogía, pues en nues­
tro caso no se trata en absoluto de compensación de un
l. O. Skorochodowa, Kak ia W05prinimaj¡¡ i pred.rtawlaju okmshaiustschjj
mir, Moscú, 1954.
Lengaje } conocimiento. -I2 f 177}
sentido que falta, sino de la desaparición de la influencia
del pensamiento conceptual sobre la percepción de la reali­
dad, o de las reacciones reflejas del organismo ante los
estímulos. Es posible que el organismo humano que se ha
formado bajo esas condiciones fuera más inteligente en algu­
nos aspectos, precisamente en el sentido en que el gato
o el perro son más inteligentes que el hombre. Pero este
logro, ¿no se habría pagado caro? ¿Sería realmente mejor
esta orientación en el mundo? Y, en última instancia, ni
siquiera es importante saber qué orientación en el mundo
es "mejor". Lo esencial es el hecho de que aquella que
está ligada al pnsamiento hablado es distinta y especifica­
mente humana; esto ya basta para justificar que le demos
especial imprtancia, incluso en cuanto al hombre.
En resumen, pdemos afirmar que aun cuando, por el
momento, los estudios en el campo de la patología no hayan
proporcionado la< soluciones empíricas esperadas a nuestros
problemas, no obstante, se han com·ertido en una útil fuente
de ricas consideraciones y valiosas sugestiones para el pen­
samiento. Esto solo ya es mucho, y el filósofo debe consi­
derarlo con gratitud.
Regresemos a nuestro problema inicial. ¿El pnsamiento
y la verbalización de los pensamientos en los proesos de
conocimiento y los proesos de la comprensión mutua son
procesos separados, o nos enfrentamos aquí con un proceso
único de lenguaje-pensamiento?
S ve claramente que debemos decidirnos por una de
ambas concepciones, la monística o la dualista. En otras
palabras, podemos sustentar la opinión de que existe u pro­
ceso único de pensamiento-lenguaje o que debemos distin-
[
178 ]
guir entre dos procesos independientes. Tampoco resulta difí­
cil orientarse en cuanto a la alternativa que acepta Marx
cuando habla en la siguiente cita, no de pensamienro, sino
de consciencia:
"El «espíritu» lleva de antemano la maldición de «ocu­
parse» de la materia, que aquí aparece bajo la forma de
capas de aire en movimiento, sonido; en resumen, de len­
guaje. El lenguaje es tan antiguo como la consciencia -el
lenguaje es la consciencia práctica que también existe para
otros hombres y, por tanto, la única consciencia verdadera
que existe para mí-, y el lenguaje sólo surge, como la
consoenoa, de la necesidad de comunicación con otros
hombres.""
Marx habla aquí en el espíritu de un monismo particu­
lar; lo mismo ocurre en otro pasaje de la misma obra, donde
escribe:
"Para el filósofo, una de las tareas más difíciles consiste
en bajar del mundo de las ideas al mundo real. La realidad
directa del pensamiento es el len guaje. Igual que los filóso­
fos han dado autonomía al pnsamiento, deberían indepen­
dizar el lenguaje en un dominio propio . . . Los filósofos sólo
tendrían que convertir el lenguaje en el lenguaje corriente,
del que se ha abstraido, para reconocerlo como el lenguaje
tergiversado del mundo real, y comprender que ni el pensa­
miento ni el lenguaje constituyen un sector autónomo; que
sólo son manifestaciones de la vida real."40
¯ C. Marx, ) F. Engels, Die deutche Ideologie, Berlín, r955, pág. 27,
¯ C. Marx, ) F. Engels, opus cil., pág. 473-474.
[ 179 }
Marx no está en modo alguno solo en su antidualismo;
muchos pensadores importantes elaboraron tesü parecidas
antes de él. No digo esto para subvalorar la importancia del
contenido ideológico de las palabras citadas de Marx, sino,
por el contrario, para subrayarlo. Sin embargo, aquí se trata
de un problema esencial, cuya solución no depende necesa­
riamente en modo alguno de que se tenga un punto de vista
filosófico materialista o idealista; pues en este aspecto, tanto
el dualismo como el monismo -n el sentido de la palabra
que empleamos aquí- han encontrado seguidores tanto
entre materialistas como idealistas. Por este motivo, al seña­
lar que en la historia de este problema ha habido importan­
tes defensores de tesis análogas a la de Marx, significa sobre
todo una valoración especial de su punto de vista.
Además, ambos grupos pdían, y aún pueden en la actua­
lidad, vanagloriarse de grandes hombres entre los que figu­
ran tanto filósofos como lingüistas. Si podemos contar entre
los monistas a pensadores como Herder, Schelling, Wilhelm
von Humboldt, Steinthal, Marty o Mauthner, a los dualis­
tas corresponden, entre otros, Schopenhauer, Bergson, Karl
Büher, Pick y Preyer. En este contexto, no es inútil señalar
que también Nicolai Jakowlewitch Marr adoptó el punto
de vista dualista respecto a esta cuestión.
En el fondo, el problema objeto de discusión tiene un
carácter existencial y se refiere a la pregunta: ¿"Un pensa­
miento, en el sentido de pensamiento conceptual, puede
aparecer sin lenguaje?"; y viceversa: "¿Puede aparecer el len­
guaje sin pensamiento?" Esta discusión también se puede
remontar al problema de la identidad respecto a las dife­
rencias de las funciones del lenguaje y el pensamiento y, en
este caso, posee carácter funcional. Esta tipología procede
de G. Révész, en mi opinión el autor de la mejor obra
[ 180]
sobre nuestro tema. Por ello, nos servirá de base para el
análisis crítico del problema. A la primera pregunta, e
decir, la posibilidad de un pensamiento sin lenguaje, puede
llegarse tanto genética como psicológicamente.41
Si dejamos a un lado las especulaciones sobre el origen
del lenguaje y el pensamiento en el hombre primitivo, el
punto de vista genético se limita en este caso al conocimien­
to de lo que nos proporciona la psicología del desarrollo.
Como ya hemos visto, por el momento, la psicología del
desarrollo aún no puede astisfacer nuestro deseo de saber
en este respecto. Se puede discutir si el recién nacido piensa
-en sentido estricto de la palabra-, pero no se puede negar
que posee cierta orientación ante el mundo exterior, puesto
que reacciona ante los estímulos procedentes de éste, para
adaptarse a él. A los argumentos que se oponen a la iden­
tificación de pensamiento y orientación en el mundo, y que
se desprenden de la afirmación de que esta identificación
perdería lo específico del pensamiento conceptual --ue
exige como mínimo la consciencia de lo que se hace-, se
añade aún un argumento adicional de Révész. Si se acepta
que la orientación del recién nacido en el mundo es idéntica
al pensamiento, entonces se debería sacar la consecuencia
de que los animales piensan; o sea, poner en entredicho el
carácter espcífico del pensamiento humano. En efecto, cuan­
do sólo se destaca aquello que es común a toda orientación
en el mundo ( experiencia que, por otra parte, e necesaria
y lícita, en un determinado tip de ·investigaciones) , y uno
se contenta con eso, se pierde, a través de la sugestión
que se desprende de la denominación general, aquello que
S. G. Révész. "Thought an Language", en Archivum Linguisticum, r9SO,
t. 2¸ fae. 2. pág. 124-129; del mismo autor, "Denken und Sprechen", Acta
Psychologica, z954, t. X, Núms. I-2¸ págs. 9-20.
[ 181 )
es específico para las formas de manifestación peculiares
de ese fenómeno. Este es el precio que se tiene que pagar
pr la psibilidad de una utilización más amplia, pro, en
cambio, más imprecisa de la palabra "pensamiento".
El análisis genético de la relación "lenguaje-pensamien­
to" también da lugar a algunas dudas, aunque sólo sea causa
del material de investigación insuficiente que nos propr­
ciona la psicología del desarrollo. El problema aparece de
otro modo bajo la luz del análisis psicológico de los actos
de pensamiento del hombre maduro. En mi opinión, éstos
indican claramente que se debe rechazar el dualismo entre
lenguaje y pnsamiento; ya sea que se siga conscientemente
la metafísica intuicionista colindante con los hechos de las
experiencias, ya sea que se caiga víctima de cierta malas
interpretaciones de las que hablaremos más adelante.
En la literatura especializada no he encontrado ningún
defensor de la tesis de que existe un lenguaje, es decir, una
actualización del lenguaje, sin un pensamiento. Puesto que
el lenguaje es una unión del portador material -es decir, el
sistema de símblos- y de los significados de esos símbo­
los -sin lo cual los símbolos dejan de ser lenguaje--, no
puede existir sin pensamiento. Los casos de automatismos,
o sea, de fenómenos patológicos, en los cuales el hombre
repite palabras aprendidas con anterioridad, pero sin rela­
ción con ningún contenido significativo, o la repetición de
palabras de una lengua extranjera, sin comprenderlas, no
están en absoluto en contradicción con nuestra tesis.
En efecto, en estos casos nos enfrentamos con la produc­
ción de sonidos articulados, pro no con el lenguaje, del
mismo modo que tampoco son lenguaje los sonidos repe­
tidos por un papagayo que reproduce las palabras del len­
guaje humano; ya hemos hablado de ello.
[ 182 J
El verdadero problema sólo comienza cuando pregunta­
mos: "¿Es posible un pensamiento sin lenguaje, averbal?"
Naturalmente, las distintas formas de intuicionismo filo­
sófico proporcionan una respuesta psitiva, según la cual el
pensamiento alingüístico no sólo es posible, sino que, ade­
más, este pensamiento deb ser precisamente la fuente del
"verdadero conoimiento". Sin embargo, _podemos rechazar
los argumentos presentados desde este punto de vista para
apoyar dicha tesis sin realizar un análisis profundo, puesto
que son fruto de la especulación pura, basada en supuestos
totalmente arbitrarios. A los hechos de la experiencia coti­
diana, a los argumentos de la ciencia experimental en el
camp de la fisiología y la patología de las funciones cere­
brales, se opone mera metafísica e irracionalismo puro. S
debe señalar necesariamente la existencia de este punto
de vista, sobre todo cuando éste encuentra partidarios. En
ese caso, se trata de un fenómeno soial. Pero resulta impo­
sible comentar esta concepión; no se puede discutir en tér­
minos científicos. Como máximo, pdemos señalar que topa
con los principios elementales del análisis científico.
En cuanto al grado de la generalización filosófica, existen
pocas teorías dignas de crédito en esta corriente, pero hasta
cierto punto se las deb someter a verificación. Esto es tanto
más notable cuanto que estas consideraciones se basan en
determinadas observaciones parciales que pueden provocar
malentendidos y, de hecho, se utilizan como pruebas empí­
ricas para sostener el punto de vista dualista.
Por tanto, se afirma -generalmente basándose en la
introspección- que no todos los procesos de pensamiento
tienen un carácter hablado, verbal. El análisis de los hechos
en que se fundan los partidarios de esta teoría descubre,
[ 183 }
empero, que esta convJCoon se basa en errores. Citamos a
continuación algunos tipos principales de éstos:
I ) Ante todo, el error que depende, a) de interpretar
en el espíritu de identificación de pensamiento y lenguaje,
la tesis de que el pensamiento no puede existir sin lenguaje;
b) de concebir el proceso del pensamiento como un proeso
directamente lingüístico que concuerda con las exigencias
de la gramática. La concepción monística de lenguaje y pen­
samiento aparece claramente aquí, pero está in justamente
limitada. Contra esta concepción protestan tanto aquellos
que perciben lagunas y falta de orden gramatical en su
propio pensamiento, como los que se basan en el carácter
subconsciente de determinados procesos de pensamiento ( los
conocidos hechos de la resolución de problemas en sueños
o durante una interrupción aparente del trabajo) , y también,
por último, aquellos que hablan de una asociación de imá­
genes no verbal dentro del proceso de pensamiento. Aquí,
el error se basa precisamente en la interpretación !imitadora
y falsa del monismo que hemos citado, una interpretación
que, además, se ve rechazada pr varios hechos demostrables.
Una vez señalado lo erróneo de la interpretación del
monismo lenguaje-pensamiento en el sentido de identifica­
ción de ambos, desaparece el error. El monismo es un anti­
dualismo, es decir, se vuelve contra la tesis de que lenguaje
y pensamiento no sólo no son fenómenos separados, sino que
también son interdependientes. El monismo sostiene su inter­
dependencia e incluso su unidad orgánica. Pero la frase "cons­
tituye un todo" no es equivalente a la frase "es idéntico e
intercambiable con otro elemento de ese todo". No existe
ningún proceso del pensamiento sin un proceso lingüístico,
pero esto no significa que en el proceso del pensamiento
[ 184 ]
sólo se realicen operaciones lingüísticas y que, en consecuen­
cia, lenguaje y pensamiento sean idénticos.
Si no creemos en los creacionista, y aceptamos los prin­
cipios del evolucionismo, deberemos admitir al mismo tiem­
po la tesis de que el hombre no sólo desciende físicamente
de los animales, sino también espiritualmente; es decir, tam­
bién en aquello que constituye el carácter específico del pen­
samiento humano. S pueden dar diversas respuestas a la
pregunta sobre qué es pensar. Puede ser la orientación en
el muÎdo, un reflejo subjetivo de la realidad objetiva, la
solución de problemas, etc. Cada una de estas formulaciones
contiene un grano de verdad, pero, al mismo tiemp, rodas
son parciales y, por tanto, limitadas. Son limitadas, entre
otras cosas, porque no separan suficientemente lo espcífico
del pensamiento humano del mundo animal, del que pro­
cede el hombre. En efecto, cuando se observa el comporta­
miento de los animales, sobre todo de los llamados mamí­
feros superiores, no se puede negar que se basa en algún
tipo de orientación en el mundo, en un reflejo subjetivo
de la realidad objetiva, en alguna resolución de problemas.
En el comportamiento de los animales encontramos in nuce
los elementos que constituyen el fundamento del pensamien­
to humano; Engels escribió una vez que el mono que rompe
una nuez para sacar el fruto de la cáscara, ya inicia cierto
tipo de análisis. Lo específico del pensamiento humano (en
cada una de las acepiones citadas del término "pensamien­
to" ) se basa en su carácter conceptual, que está insepara­
blemente ligado al lenguaje, entendido como sistema de sím­
bolos. Pese a ello, el pensamiento humano, como estadio
superior de la orientación en el mundo, no se puede sepa­
rar de los estados anteriores de los que procede por vía
evolutiva. Y tanto más cuanto que el sistema de "entradas"
[ 185 )
de que dispone nuestro cerebro es análogo al de los anima­
les: los sentidos. Aun cuando el animal no piense como el
hombre, no obstante, opera -al menos, hasta cierto punto-
con medios de orientación en el mundo que son análogos
a los humanos, con las imágenes sensitivas de la realidad.
El animal que crea asoiaciones de imágenes más o menos
duraderas, se orienta en el mundo, adapta sus reacciones
a éste y a veces consigue una adaptación mejor y más inte­
ligente que el hombre. Este mecanismo de orientación en
el mundo -la unión de imágenes sensitivas basada en la
práctica-no desaparece en el hombre, pero en éste es fun­
damentalmente transformada. El pensamiento humano como
forma humana de orientación en el mundo es una unidad
de lenguaje y pensamiento, puesto que el pensamiento
humano no puede realizarse sin signos lingüísticos, que
no deben ser necesariamente voablos. Pero el pensamiento
humano también contiene imágenes con su meanismo espe­
cífico de reflejo del mundo y de creación de con juntos, que
determinan la actuación, procedentes de la etapa prelin­
güística de la orientación animal en el mundo. En todo
caso, la del conocimiento humano se halla ligada al lengua­
je y, en consecuencia, está organizada y estructurada de
modo distinto; sin embargo, esto trasciende el proceso pura­
mente lingüístico.
Ello no resulta extraño cuando se comprende la forma­
ción y evolución de la capacidad de conocimiento humana.
Basta con limitar la interpretación de la tesis inicial del
monismo lenguaje-pensamiento y comprender el estado de
cosas que he descrito, para poder poner en duda dicha tesis.
Y tanto más cuanto la observación demuestra -lo cual
se comprende dentro del contexto de las observaciones ante­
riores-que la expresión lingüística no aparece siempre de
[ 186]
forma desarrollada y concorde con las reglas gramaticales
en los procesos del pensamiento, sino que aquí se producen
ciertos saltos que resultan de la realización abreviada de
estos procesos, etcétera.
Esta línea de pensamiento puede servir para rechazar
el argumento basado en el proceso inconsciente de algunos
pensamientos, que nos dan "súbitamente", en sueños o duran·
te la interrupción aparente del trabajo, una solución para
un problema que nos absorbía. En resumen, nuestro cerebro
funciona de forma sumamente complicada y a veces no ple­
namente consciente. Pero hechos de este tipo tampoco ponen
en entredicho la existencia de relaciones orgánicas entre
proesos del pnsamiento y lingüísticos. Sin embargo, no
sabemos concretamente cómo se desarrollan estos procesos
inconscientes, qué papl representan en ellos los mecanis­
mos despertados gracias al pensamiento hablado.
II) El segundo error se desprende de la convicción equi­
voada de que se puede pnsar con ayuda de asoiaciones
de imágenes y de que el lenguaje sólo sigue ex post al pen·
samiento; las palabras, las frases, son el "disfraz externo"
del producto del proceso del pensamiento alingüístico; son
imprescindibles cuando se quiere comunicar a los demás los
resultados de este proceso, pero no son necesarios para su
realización ni . para la utilización de sus resultados en cual·
quier sentido.
A principios de los años cincuenta, se celebró un sim­
posium, pr iniciativa de G. Révész, el cual estaba dedi­
cado a la problemática de lenguaje y pensamiento. Los tex­
tos de las ponencias fueron publicados en Acta Psycho!ogica
( Vol. X, números 1 y 2, 1954) . Entre otras, encontramos
allí la ponencia de un defensor radical de la tesis de la
[ 187 }
posibilidad de pensamiento sin utilización del lenguaje, el
matemático B. L. van der W aerden. Sus declaraciones son
tan car3cterísticas y tan interesante en cuanto a la persona
del autor, que podemos introducirlas en la interpretación
de nuestro problema.
Van der W aerden afirma que en el pensamiento geomé­
trico, el lenguaje sólo aparece ex post, cuando denominamos
una figura geométrica ( además, en su opinión, esto no tiene
ninguna importancia) . Cito el argumento correspondiente
in extenso porque señala claramente el error del argumento,
un argumento que se encuentra repetidas veces, aunque de
forma menos radical, entre los partidarios del dualismo len­
guaje-pensamiento. Compárense los protocolos de las pnen­
cias de varios científicos de la naturaleza, citados por Fried­
rich Kainz en dicho volumen de Acta Psychologica.
Se trata aquí, en concreto, del llamado caracol (lima­
ron) de Pascal. Después de citar la definición pascaliana
de esta curva, van der Waerden escribe:
"'En el espíritu de cualquier matemático que conozca
el concepto limaron, éste concepto está representado por tres
imágenes que se hallan relacionadas por asociación:
1) Una imagen, sobre todo motriz, de cómo se forma la
curva a través de una serie de líneas, transporte de lon­
gitudes, etcétera;
2) una imagen visual del aspecto de la curva;
3 ) una imagen lingüística del nombre de la curva.
'"La primera curva es esencial. Si se
o
lvida, se pierde el
concepto de curva, aunque se sepa cuál es su aspecto w . + Todo
esto no tiene nada que ver con el lenguaje: se puede dibujar
[ 188 )
y estudiar sólo la curva, sin una intención de conumicación.
Dibujar la curva es un acto, no tma actitud.
"La segunda imagen, la · visual, no es imprescindible:
siempre se puede deducir la forma de la curva de su modo
de obtención.
"La tercera imagen, el nombre la curva, es totalmente
irrelevante. Pues Pascal, que descubrió la curva, primero
la creó de forma motriz, luego vio que se parecía a un cara­
col y, finalmente, le dio el nombre de limafon. Tenía un
concepto absolutamente claro de la curva antes de inventar
el nombre. "42
El error de esta argumentación es evidente y se encuen­
tra al alcance de la mano; precisamente por ello tiene par­
ticular importancia desde nuestro punto de vista polémico
y didáctico. L polémica con esta interpretación es tanto más
necesaria cuanto que la propugna un hombre que es un
importante especialista en su camp; de ello no se despren­
de, en absoluto, que se deban considerar sus ideas como
afirmaciones infalibles sobre los fenómenos y hechos de la
realidad. Incluso la interpretación del sabio más importante
sobre la forma del proeso del pensamiento sólo se puede
considerar como prueba psicológica de aquello que sabe el
sabio en cuestión sobre este tema, y no como demostración
de un estado de hechn real. Desgraciadamente, a veces ocu­
rre que psicólogos de la categoría de Friedrich Kainz intro­
duzcan ciertos protoolos introspectivos como prueba de que
las cosas ocurren realmente tal como se dice allí.
De las ideas de van der Waerden se deben escoger y
considerar tres cuestiones principales:
` B. L. van der Waerden, "Denken ohne Sprechen", en 'Acta PJychologica,
I954, j, X, Núms. T-2¡ pág. 166 (subrayados del autor)
{ 189}
1 ) El lenguaje no es necesario para la realización de ope­
raciones geométricas, sino sólo para la comunicación de
sus resultaos.
El autor establece expressi verbis que la imagen de la
curva de Pascal es puramente motriz; Pascal creó primero
la curva de forma motriz, luego vio que se parece a un
caracol. Incluso pseía u concepto claro de esta curva antes
de que interviniera el lenguaje.
Aquí nos interesan espcialmente dos problemas: el
carácter de la actividad creadora que aparece aquí y el carác­
ter de la percepión relacionada con ésta.
Contra la opinión del autor, debemos protestar enérgi­
camente en cuanto al primer problema, ¡aun cuando un
matemático mismo hable de la labor creadora del mate­
mático! Para impner a toa costa la afirmación de la inne­
cesariedad del lenguaje en los procesos del pensamiento,
se nos crea la siguiente visión de la actividad creadora del
sabio: Pascal está sentado y dibuja, no importa si sobre el
papel o en la imaginación, con lo cual no tiene derecho
a formular ningún pensamiento en palabras, sino que sólo
experimenta asoiaciones de imágenes. Sólo una vez dibu­
jada la curva, y cuando ha relacionado su forma con la
del caracol, puede asociarla al nombre de "caracol".
Aquí debemos proteger al matemático, que aparece repre­
sentado por Pascal, pues al reducirse su trabajo intelectual,
en última instancia, a imágenes motrices, sufre una degra­
dación inevitable. Por suerte en realidad ocurre algo distin­
to. Se puede prometer sin riesgo, textualmente, la Luna
a aquel que logre relacionar sólo imágenes para resolver
un problema matemático sin pensar en palabras. E impo-
[ 190 l
sible considerar seriamente esta interpretación del pensa­
miento del matemático.
En primer lugar, se ha olvidado el hecho de que este
proceso comienza generalmente con el planteamiento del
problema. El matemático, como cualquier sabio, comienza
con un problema que se halla en relación con el resto de
sus trabajos; en consecuencia, emprende una tarea investi­
gadora determinada que sólo puede pensarse mediante el
lenguaje simbólico matemático; generalmente topamos aquí
con una mezcla específica de ambos lenguajes.
En segundo lugar, la solución del problema mismo no
se basa en u dibujo de líneas y unión de figuras, sin pen­
sar, puesto que el sabio debe confrontar sus operaciones y
reultados con la tarea establecida, lo cual también resulta
impsible sin u pensamiento hablado.
En tercer y último lugar, el matemático realiza opera
ciones intelectuales, no se limita a dibujar y unir figuras;
sus pensamientos, incluso son más exactos que los de los
otros hombres. Su línea de pensamientos exige lógica y
expresiones lógicas que siempre son lingüísticas; lo que no
tiene imprtancia es el tipo de lenguaje. En efecto, van der
W aerden afirma luego que la lógica también es un campo
del pensamiento asociador de imágenes y no lingüístico,
pero esta tesis no puede defenderse.
2) La percepción sensitiva mima relacionada con las ope­
raciones geométricas es totalmente independiente del
lenguaje.
Este pensamiento que se halla implícito en las declara­
ciones citadas es un axioma para el autor, pro precisamente
[
191 ]
en este punto revela un desconocimiento manifiesto de los
probl
.
emas sobre los que habla de forma apodíctica.
Actualmente no sólo sabemos por introspección, que
no es digna de crédito a causa de su subjetivismo inherente,
sino también por datos objetivos que nos proporcionan la
patología lingüística y la psicología del desarrollo, que la
estructura de la percepción sensitiva, la forma de la articu­
lación sensitiva del mundo, es decir, el subrayar ciertos obje­
tos con sus características dentro de este mundo, dependen
de ciertos esquemas conceptuales que hemos creado en el
proceso del conoimiento del mundo, y que al mismo tiemp
condicionan este conoimiento. Sin la abstracción de pen­
samiento-lenguaje, Pascal no hubiera podido imaginarse pre­
cisamente una recta, un punto, un círculo o una curva, por
el simple motivo de que en realidad no existen estas figuras
geométricas. El hecho de que podamos imaginarnos estas
figuras sin conocer claramente su nombre, no demuestra
en absoluto -y todo psicólogo lo sabe-- que no aprehenda­
mos estos nombres de otra forma, menos clara, y que estas
imágenes serían posibles sin una articulación y estructura­
ción que ha penetrado en nuestra prcepión de la realidad
a través del pensamiento conceptual. Las percepciones y
representaciones reproductivas y productivas que, según van
der Waerden, se hallan completamente separadas del pen­
samiento hablado, están precisamente ligadas del modo más
íntimo a este pensamiento, pues de no ser así serían abso- .
lutamente impsibles como tales. La creencia ingenua en
una posibilidad como ésta, basada en una introspcción
suprficial, ha provoado numerosos errores en relación con
el problema que estudiamos.
[ 192 )
3) Se pueden poseer conceptos perfectamente claros sin la
mediación del pensamiento hablado, especialmente sin
nombres.
Esta idea parece consecuente dentro del contexto de las
consideraciones de van der Waerden, pero ello no demuestra
en modo alguno su corrección. Ni el psicólogo del lenguaje,
ni el filósofo que basa sus teorías en los resultados de las
ciencias, ni siquiera el filósofo intuicionista pueden aceptar
esta tesis. Los dos primeros, a causa de que aún no se ha
dado ningún caso de representación averbal de conceptos;
el intuicionista porque, al sustentar consecuentemente la tesis
del carácter intuitivo del "verdadero" conoimiento, no con­
sidera los conceptos en el sentido tradicional de la palabra
como elementos de ese conocimiento
.
En todo caso, desde el punto de vista de aquellas disci­
plinas científicas que se ocupan de los proesos del pensa­
miento, no se puede justificar ni la afirmación de que el
lenguaje sólo aparece ex post en el pensamiento -y ade­
más sólo con el objeto de dar nombre a los productos
ya acabados del pensamiento alingüístico- ni tampoco la
afirmación de que se pueden crear conceptos sin interven­
ción del lenguaje. Como tampoco se puede aceptar la tesis
de que el pensamiento es innato, pero el lenguaje se aprende"
o, finalmente, la afirmación, que no concuerda en absoluto
con lo que sabemos actualmente sobre el tema, a saber, que
los sordomudos piensan tanto si se les ha enseñado a hablar
como si no; pues deben poseer como hombres normales la
capacidad innata de pensar, su lenguaje de los gestos es sólo
¯ B. L. van der Waerden, opus ci., pág. I73.
Lengaje ] conocimiento.-I 3
( 193 ]
un don adicional y expresa aquello que aparece en forma
acabada independientemente del lenguaje.44
III) El tercer tipo de errores sobre el papel del lenguaje
dentro del proeso del pensamiento se halla relacionado con
el análisis de la creación artística, que debe ser asemántica
por definición, como la música o la pintura abstracta. Algu­
nos dicen que el compsitor piensa en notas; que el pintor
no representa nada concreto en colores. Los defensores de
este punto de vista afirman que esto también es pensar,
pero, no obstante, no tiene nada que ver con el lenguaje.
En esta línea de pensamiento se han deslizado al menos
dos errores. U no se halla relacionado con la ambigüedad
de la palabra "pensamiento" que se utiliza aquí, el otro
resulta de la interpretación superficial de la relación de las
formas humanas de expresión con el pensamiento hablado.
Se sabe que 'se exige a los auditores de música que la
experimenten como "sonidos puros", que no la traduzcan
en imágenes asociativas. S trata de que la música suscita
directamente estados sensitivos y, pr tanto, de la desvalo­
rización de la llamada música programada. Otro problema
es hasta qué punto esto puede hacerse realidad, pero el
postulado es claro. Podemos traspnerlo fácilmente al músi­
co. Si el auditor debe experimentar la música como "sonidos
puros", también el compositor debe expresar sus estados
emoionales sin imágenes intermedias y mucho menos a
través de pensamientos expresados en palabras, como en
sonidos. El pstulado también es tajante; supngamos que
se puede realizar completamente.
Ahora se plantea el problema de si el artista creador
.. B. L. van der Waerden, opus ci., pág. 17 3.
[ 194 )
piensa al traducir de forma "pura" y "directa" los sentimien­
tos en sonidos o composiciones de colores. Si respondemos
afirmativamente a la pregunta -y esto es lo que hacen
los partidarios de la teoría del pensamiento musical o pictóri­
co alingüístico-- , entonces esto significa que hemos ampliado
de forma específica el significado de la palabra "pensa­
miento"". El argumento de aquellos que se basan en la crea­
ción artística asemántica no puede utilizarse para demostrar
la existencia de un pnsamiento conceptual averbal. Debe­
mos comprender esto para evitar algunos errores que resultan
de la ambigüedad de los términos empleados. La experien­
cia del deseo, la nostalgia, la duda, la alegría, ¿son pensa­
mientos? A menudo, esta clase de sentimientos van acom­
pañados de pensamientos, aunque sólo sea en forma de
reflexión sobre el estado anímico propio, pero no podemos
considerar como pensamiento la experiencia misma de estas
sensaciones. ¿Por tanto. por qué sería pensamiento la "pura"
traspsición o expresión de estos sentimientos en sonidos
o colores? En cao de necesidad, podemos utilizar esta pala­
bra, pero con la condición de que advirtamos su ambigüedad
y comprendamos que las características típicas del proeo
del pensamiento -n el sentido de pensamiento concep­
tual-no s identifican con las características de otros pro­
cesos que se designan con la misma palabra, pero con otro
significado.
Sin embargo, la cuestión es más complicada cuando se
considera la relación entre el proceso de creación musical
o pictórico "puro" y los proesos del pensamiento. Quisiera
llamar la atención sobre dos formas de esta relación:
En primer lugar, aun cuando supongamos que la crea­
ción musical o pictórica está totalmente separada del lengua·
je d las palabra, no debemos pasar por alto el hecho de
[ 195 J
que en ambos dominios se emplean, empero, lenguajes espe­
cíficos, que son un producto del intelecto. En consecuencia,
también en este campo de creación pesa - pesar de todo-­
el "pecado" de haber utilizado el lenguaje, y también esta
creación espiritual se materializa en un lenguaje.
El sistema de los símbolos matemáticos constituye con
toda seguridad un lenguaje que surge sobre la base del len­
guaje hablado y que, en última instancia, puede traducirse
de nuevo a este lenguaje. Ahora bien, la música también
posee su lenguaje, rico y formalizado con gran exactitud, al
menos pr lo que se refiere a la notación musical, es decir,
las notas. Además, psee una serie de principios de armonía,
contrapunto, composición, que se expresan a través del len­
guaje hablado. Sólo el lego puede ímaginarse que la com­
posición es algo así: el compositor se sienta cómoamente
en su silla, cierra los ojos y siente melodías. La composición
semu stricto no se ha realizado nunca así, y hoy menos
que nunca, puesto que la música moderna es más intelec­
tual y "calculada" que la antigua. Las operaciones del len­
guaje musical pueden automatizarse en gran medida cuando
se consigue cierta habilidad en el dominio de este lenguaje,
lo que, no obstante, no modifica en nada el hecho de que
el compositor aplica las reglas de un lenguaje determinado.
El que a prende latín sufre verdaderos tormentos a causa
del consecutio temporum, pero cuando ya conoce bastante
esta lengua como para utilizarla casi automáticamente, deja
de observar espcialmente las reglas y, sin embargo, las
aplica a cada momento.
Incluso si se prescinde de la intervención del pensa­
miento hablado -del que hablaremos más adelante--, en la
creación musical se "piensa" con toda seguridad mediante
el lenguaje, el lenguaje de la música. El patrímonio crea-
[ 196 )
tivo musical -en el mejor sentido de la palabra- siempre
fue y también es aaualmente, repítamoslo de nuevo, en
mayor medida que nunca, un patrimonio creativo intelec­
tual, que se hace realidad mediante un lenguaje determinado
que se basa en lenguaje hablado al que se halla insepara­
blemente ligado.
En pintura, las cosas son más complicadas, porque aquí
-al contrario de lo que ocurre en la música-no nos encon­
tramos con un lenguaje formalizado. Pero, por otra parte,
la pintura está más ligada que la música al lenguaje habla­
do. También en este caso no es cierto que el pintor cree
en definitiva a partir de expriencias "puras" de imágenes
o colores. El pintor, al producir su obra, se refiere siempre
a un saber existente: conoce la perspectiva, lo principios de
las mezclas de colores, la composición, etc. Recuérdese, por
ejemplo, los impresionistas, que son los que conocemos
mejor en este aspeao. Sin duda alguna, experimentaron
intensamente su patrimonio creativo, pero, pese a ello, expre­
saron conscientemente estas experiencias sobre la base de
sus ricos conocimientos teóricos. Esto vale en mucho mayor
grado para el arte abstraao moerno, que, al igual que la
música moderna, es una creación espiritual sumamente inte­
lectual, un cálculo específico, conscientemente aplicado. No
hablo aquí de los que embadurnan telas con manchas de colo­
res y ocultan su falta de talento con un supuesto abstrac­
cionismo, sino de pintores realmente sinceros.
A lo dicho se añade aún otro problema. En efecto, no
se trata sólo de que el artista emplea siempre algún lengua­
je, que se halla más o menos relacionado con el lenguaje
hablado, sino también de que mientras produce su obra
no se puede separar de la reflexión sobre su propia creación,
y que esta .reflexión siempre se lleva a cab en el lenguaje
[ 197 }
hablado. El artista no sólo crea, sino también valora el efec­
to de su creación artística, al corregir y dirigir el curso de
su trabajo creador. Esta explicación ya es intelectual y lin­
güístl! par excellence, pues se realiza sobre la base de cier­
tas reglas y convenciones aceptadas.
En resumen, podemos decir que, en el acto de creación,
el artista utiliza, casi siempre conscientemente, un lenguaje
determinado, que siempre está ligado al lenguaje hablado.
A ello se añade el lenguaje de la reflexión sobre la propia
creación, en el cual esta reflexión no se halla fuera del acto
de creación, ni siquiera aparece ex fOt, sino que se halla
orgánicamente entretejida en el mismo acto de creación, al
influir sobre éste y fundirse con él en un todo.
En consecuencia, el "pensamiento" musical o pictórico
no es simplemente alingüístico y no aparece independiente­
mente del pensamiento sensu stricto.
IV) El cuarto tipo de error se halla relacionado con
el problema de la multiplicidad de lenguajes y su variabi­
lidad. Estos errores aparecen en la lingüística misma. Los
indicaré aquí en el ejemplo de la argumentación produa­
lística que utilizaba Eric Buyssens en el simposium antes
citado convocado pr G. Révész.
1 ) Buyssens considera la multiplicidad de lenguajes
como un argumento en favor de la tesis de que el pnsa­
miento es independiente del lenguaje: en efecto, el mismo
pensamiento se puede expresar en distintos lenguajes.
Aquí se supusieron tácitamente y erróneamente dos cosas:
que existe un pensamiento "único e inmutable" independien­
te del lenguaje y que este pnsamiento acabado se puede
"expresar" en distintos lenguajes. Por tanto, el autor supone
[ 198 ]
lo que quiere demostrar: el dualismo del lenguaje y pen­
samiento; así, toda la demostración pierde su valor lógico.
En el fondo, la afirmación opuesta estaría a menos igual­
mente justificada, a saber, que no existe en absoluto un
pensamiento acabado, no verbal, que ''exprese'' los distintos
lenguajes, en el sentido de expresión de algo objetivamente
existente, sino que los proesos de conocimiento y comuni­
cación se realizan en distintos lenguajes, cuya concordancia
de contenido está condicionada por la referencia al mismo
objeto y por la posibilidad de traducir estos lenguajes. En
esta interpretación desaparecen las implicaciones dualistas,
pro continúa existiendo el problema en sí. Precisamente
porque no se dan pr supuestas tesis que se quieren de­
mostrar.
2 ) Además, el autor afirma que la variabilidad del len­
guaje y especialmente la creación de palabras son una prue­
ba de que el pensamiento se forma con anterioridad a la
verbalización e independientemente de ésta.
Esta convicción es absolutamente errónea. Las modifica­
ciones que se producen dentro del lenguaje no deben ser
en absoluto consecuencia de modificaciones en el pensamien­
to. No considero el hecho de que un pensamiento con idén­
tico contenido se piensa en palabras distintas en distintos
grados del desarrollo del lenguaje, sino que nunca puede
existir antes en forma averbal para originar así modifica­
ciones en el lenguaje que son indispensables para la expre­
sión de los pensamientos. Tampoco considero el hecho de
que ciertas modificaciones del lenguaje, en la fonética o la
gramática, no tienen nada en común con la necesidad de
obtener medios para dar forma de palabras a un nuevo
tip de pensamiento. No obstante, aun cuando consideremos
[ 199 ]
estas modificaciones en el lenguaje que se hallan relacionadas
con las modificaciones de la forma de articulación cognos­
citiva del mundo ( aquí la creación de palabras puede pro­
porcionar los ejemplos más simples) , no encontraremos prue­
bas de la afirmación de que las modificaciones en la forma
de pensar son anteriores a las modificaciones en el lenguaje.
Tampoco encontraremos argnmentos contra la tesis monís­
tica, pues lo que aquí nos oupa son más bien dos apectos
abstractamente separados de u proceso único: el proceso
del pensamiento conceptual hablado. La creación de pala­
bras no demuestra que el pensamiento existiera antes que
el lenguaje, sino sólo que los nuevos fenómenos que apa­
recen en la realidad exigen una nueva concepión cognos­
citiva de lengnaje y pensamiento. Así pudo haber ocurrido
cuando se tuvieron que introducir nuevos términos como los
citados por Buyssen: ''agnóstico", "ciclón", "radar" y otros.
3 ) En la enseñanza de lengnas extranjeras s exige al
alumno que pierda la costumbre de traducir de la lengua
materna a la nueva lengua. Según Buyssen, aquí se trata
de la unión directa de las palabras de la nueva lengua con
el pensamiento; en efecto, da por supuesto que, originaria­
mente, el pensamiento acabado existía con plena indepen­
dencia de cualquíer lengua y que sólo más tarde se le pudo
"expresar" mediante un aparato lingüístico. Este supuesto
es totalmente erróneo y arbitrario. Sin embargo, basta con
considerar la cuestión de otra forma, plantear la necesidad
de que el que aprende una nueva lengua, debe pensar sobre
todo en ella, y toda la construcción de Buyssen se viene
abajo. Aquí no me interesa la solución del problema, sino
demostrar la calidad de los argnmentos de Buyssen, que sólo
[ 200 J
se basan en que e sonido de las palabras sugiere la exactitud
del punto de vista que se ha supuesto a priori.
4) Y, finalmente, el- último argumento de los dualis­
tas. En sus operaciones, los matemáticos utilizan una sim­
bología internacional especial. D este hecho deb deducirse
que piensan sin ayuda del lenguaje. Aquí, el error radica
naturalmente en la identificación de todo lenguaje con el len­
guaje étnico y también en que no se comprende la relación
fonética y de contenido entre el lenguaje de los símbolos
matemáticos y el lenguaje cotidiano hablado."
Al final de estas consideraciones vale hi pena introducir
una idea más, que puede explicar por qué los hombres que
utilizan el método de la introspección y que no conoen
suficientemente los resultados de la filosofía del lenguaje,
se hacen la ilusión de que se puede pensar sin ningún
lenguaje. Aquí se trata del fenómeno bien conocido en la
psicología lingüística de la "transparencia" de las palabras
en cuanto al significado, es decir, del hecho repetido y seña­
lado por varios autores de que en el lenguaje hablado los
significados se relacionan directamente con las imágenes de
los objetos a que se refieren y no con los símbolos lingüís­
ticos; éstos últimos desaparecen de nuestro campo visual
a través de la rutina con que se utilizan esos símblos. D
ello se desprende que simplemente no los percibimos mien­
tras pensamos, aun cuando en el fondo operemos con ellos,
pero no que realmente pensemos de forma averbal, y ésta
es una diferencia esencial. Precisamente este hecho permite
concebir la convicción ilusoria antes citada de la existencia
de un pnsamiento alingüístico. Incluso pensadores tan repu-
"'' Los ejemplos correspondientes que citan aquí los dualistas se encuentran
ea las pág. I57-r60 de Act Psychologica, I954, t. X, Núms. 1º2.
[ 201 }
tados como Russell y Sjetschenow manifestaron op1010nes
parecidas. En relación con ello, podriamos citar la frase de
A. Potebnjas: "La capacidad del pensamiento humano sin
palabras, sólo nos viene dada gracias a la palabra".'"
El tortuoso camino a través del cual hemos seguido Jos
argumentos de los dualistas nos ha demostrado algo. No
existen argentos fácticos que puedan justificar suficien­
temente el dualismo, y que no se basen en errores y malenten­
didos. Sí no se toma directamente la metafísica intuicionista
como base, es imposible señalar hechos demostrables en los
cuales aparezca el pensamiento independientemente de todo
lenguaje, o sea, de forma no verbalizada. Por el contrario,
la experiencia parece querer resolver la discusión en favor
del monismo lenguaje-pnsamiento.
Aún quisiéramos dedicar algunas palabras a las teorías
de G. Révész en este contexto.
En efecto, Révész está de acuerdo con la parte anti-dua­
lista del punto de vista que acabo de expresar, pero no con
la segunda parte pro-monística. Considera el monismo en
un sentido limitado e incorrecto: como teoría de la identi­
ficación de pensamiento y lenguaje, una teoría que no con­
sidera el doble aspecto de la problemática del pensamiento
conceptual o, dicho de otro moo, del pensamiento hablado.
Révész desarrolla la concepción de un monismo específi­
camente dualita que -reconoiendo la tesis monística de
la unidad existencial de lenguaje y pnsamiento-- sostiene
a] mismo tiemp el dualismo de sus funciones. Me parece
que la intención de Révész lo justifica, pero ]a forma de su
realización, el reconocimiento de una diferencia completa
tR
A
. Potebnja, Mysl i jasyk, 1922, t. I, pág. I3t.
[ 202 J
de funciones induce a error. Prueba de ello es el análisis de
sus argumentos.
La contraposición de la función de conoimiento del pen·
samiento y de la función de comunicación del lenguaje es
bastante desacertada porque -pese a la declaración monista
del autor- sugiere que s puede pensar alingüísticamente
"por dentro", y que las palabras sólo son necesarias para la
comunicación interhumana. Sin embargo, en el fondo la fun­
ción de conocimiento del pensamiento no se materializa Jin
lenguaje; por otra parte, la función de comunicación del
lenguaje no se materializa Jin pnsamiento. Pero con ello
aparece toda la concepción del dualismo de las funciones
como irreconciliable con la tesis del monismo existencial de
estos miembros. Esta contradicción aniquiladora es el resul­
tado de una construcción a hoc, que se debe a los esfuerzos
del autor pr evitar las consecuencias de una interpretación
demasiado rígida del monismo.
Algo análogo ocurre con la contraposición de pensa­
miento, que siempre psee un caracter individual y subje­
tivo, y lenguaje, que psee un caracter social. Esta contra­
psición es, por otra parte, consecuencia de la anterior. En
efecto, el pnsamiento siempre es el pnsamiento de alguien,
pensamiento de u individuo; pero, al mismo tiempo, es un
fenómeno social, tanto porque está socialmente condicio­
nado y es imposible sin la participación del individuo que
piensa en una comunidad humana, como porque el pensa­
miento científico o político, por ejemplo, del individuo in­
fluye sobre la soiedad. Algo parecido ocurre con el len­
guaje: no sólo cumple una función social como instrumento
de la comunicación, sino que también es un medio del in­
dividuo particular para pensar.
Igualmente errónea es la contraposición de la función
[ 203 ]
del pensamiento y el lenguaje sobre la base de que el pen­
samiento debe utjjizar principalmente imágenes abstractas,
mientras que el lenguaje utiliza signos simbólicos; también
es errónea la formulación de que el análisis fenomenoló­
gico de pensamiento y lenguaje revela las diferencias entre
actos de pensamiento y actos de palabra.
Como ya hemos dicho, el autor se propone un objetivo
claro, distanciarse de una determinada interpretación sim­
plificada del monismo. No obstante, puesto que para ello
utiliza medios inadecuados, entra en contradicción con su
propia tesis monista. Considerando estos hechos, se plantea
la siguiente sugestión: se debría perseguir esa meta, pero
sin intentar relacionar el monismo existencial con el dua­
lismo funcional.
Y a señalamos qué formas de experiencia, qué tipo de
interpretación son los más adecuados y convenientes en este
caso. Ahora debemos intentar desarrollar esta idea.
En las consideraciones sobre el problema de lenguaje
y pensamiento, cuando sustentamos el punto de vista mo­
nista, rechazamos eo ipso esta tesis según la cual el lenguaje
y el pensamiento pueden existir separados e independiente­
mente uno de otro. S sobreentiende -igámoslo una vez
más- que aquí se trata de pensamiento específicamente
humano, o, dicho de otro modo, de pensamiento conceptual.
Por tanto, afirmamos que el pensamiento y el uso del len­
guaje en el proeso del conoimiento y la comunicación son
elementos inseparables de u conjunto. Aquí, la unión es
tan orgánica, tan íntima la dependencia mutua, que ninguno
de estos elementos puede aparecer independientemente en
forma "pura". Precisamente por ello las funciones del pen­
samiento y el lenguaje no poseen un caracter especial; no
[ 204 )
se las puede considerar por separado y, ni hablemos ya, de
contrapnerlas.
El pensamiento y el uso del lenguaje se deben conce­
bir como dos partes de un proceso único del conoimiento
de sí mismo, y la comunicación de los resultados de este
conocimiento a los demás. Si adoptamos la comparación de
Saussures que se refiere a la unidad de sonido y significado
en la palabra, podríamos decir que la utilización del len-­
guaje y el pnsamiento se parece a las dos caras de un
papel : no se puede sacar una cara, sin perjudicar la otra.
Así sustituimos la teoría de las diferencias entre las funcio­
nes del lenguaje y el pensamiento, que Révész plantea de
acuerdo con su monismo espcíficamente entendido, por la
teoría de los distintos aspectos del proceso único de lenguaje­
pensamiento.
Debemos señalar que nuestra teoría, que sostiene la uni­
dad de ambs aspectos del proeso, no los identifica.
Ls orígenes de la unidad del proceso de pensamiento­
lenguaje deben buscarse en la historia. El pensamiento hu­
mano se ha formado en el proeso social del trabajo, como
resultado y también como factor del desarrollo ulterior. La
consciencia humana como capacidad humana específica de
un conocimiento abstracto, generalizador y conceptual de
la realidad, así como el lenguaje como medio de la comu­
nicación humana, surgen bajo condiciones de cooperación
social de los hombres. Nuestro conocimiento actual de la
evolución del hombre confirma la genialidad de la concep­
ción antroplógica, sociogenética de Carlos Marx en La ideo­
logía alemana, así como de Federico Engels en su artículo
El papel del trabajo en la homonización del mono.
La unidad de pensamiento y uso del lenguaje es una
unidad de elementos de distinto origen que sólo quedan
[ 205 J
fundidos en un conjunto inseparable a través del desarrollo
social del hombre. Genéticamente, el lenguaje hablado es
el desarrollo de los sonidos animales, que son la expresión
de impresiones y sirven a la comunicación "inherente" emo­
cional y sensitiva. El pensamiento, en cambio, es la prolon­
gación y desarrollo de la orientación animal en el mundo,
que se basa en un reflejo concreto, en imágenes del mundo
circundante dentro de la pique de los animales. Esta orien­
tación animal en el mundo contiene en el fondo ciertos actos
intelectuales cuyo desarrollo, con ayuda de los símbolos lin­
güísticos, conducen a la creación del pensamiento conceptual.
Los aspectos inseparables del proeso único del conoci­
miento del mundo que realiza el hombre, no sólo son dis­
tintos pr su origen, sino también en cuanto a su contenido
respecto a éste. El pensamiento humano es hablado y, pre­
cisamente por ello, abstracto y generalizador: toda palabra
generaliza. Pero el pensamiento también opera con medios
de orientación prelingüística en el mundo, con imágenes
sensitivas concretas y sus asoiaciones. En la etapa del pen­
samiento hablado no pueden ser singularizadas por el len­
guaje, aunque sólo sea porque la estrucrura de la percepción
sensitiva depnde de las categorías que se imponen al cono­
cimiento a través del lenguaje. Pero las imágenes sensitivas
concretas se distinguen de un modo u otro de las palabras
abstractas, de los conceptos. Aunque están relacionadas con
el lenguaje, aunque s hallan ligadas a las palabras, las
imágenes de la realidad no pseen, empero, naruraleza lin­
güística. Al menos pr este motivo, el pensamiento no es
idéntico al lenguaje, es más rico que éste último. Por tanto,
cuando se niega desde el punto de vista monista la tesis de
la identidad de lenguaje y pnsamiento, esto no debe con-
[ 206 ]
ducir en modo alguno al reconocimiento del dualismo de
sus funciones.
Las diferencias entre ambos elementos de la unidad de
lenguaje y pensamiento aparecen con relativa autonomía
durante su desarrollo. El aspecto verbal del lenguaje se
halla sometido a algunas
leyes de desarrollo y, como ya
hemos dicho, sería una vul
garización querer explicar una
dependencia mutua necesaria entre aquellas modificaciones
fonéticas, morfológicas o incluso sintácticas, y las modifica­
ciones en el modo de pensar.
La diferencia entre ambos as­
pectos del proceso de pensamiento-lenguaje también queda
clara a través de la diferencia entre lógica y gramática. Pero
este tema exigiría un estudio especial.
Resumamos nuestro tema: unidad de lenguaje y pensa­
miento, pero no identidad de ambos; monismo de lenguaje­
pensamiento, pero no teoría vulgarizada de la identificación.
Esta consecuencias tienen gran importancia en el análisis
de problemas tales como la relación de lenguaje y realidad;
modifican la perspectiva de estos problemas y la forma de
considerarlos. Por tanto, nuestras observaciones sobre la re­
lación entre pnsamiento y lenguaje constituyen con toa
seguridad el punto de partida correcto para las considera­
ciones sobre el problema que nos ocupa, espcialmente del
papel activo del lenguaje en el reflejo de la realidad.
[ 207]
lenguaje y realidad
Después del análisis de la relación mutua entre lenguaje
y pensamiento, nos enfrentamos con problemas que depen­
den de la relación del lenguaje con la realidad. Entendemos
realidad como clase de objetos sobre los que hablamos y que
se caracterizan prque existen fuera e indepndientemente
de nosotros; es decir, objetivamente. La consideración de este
conjunto de problemas será un paso más hacia la consecu­
ción de nuestros objetivos de investigación; es decir, el aná­
lisis del papel activo del lenguaje dentro del proceso del
conocimiento.
Hablar, canto en el sentido del lenguaje verbal, externo,
como del silencioso e interno, siempre es hablar sobre algo.
Su objeto puede ser la realidad de la naturaleza, la sociedad
o e estado de ánimo como objeto de los fenómenos de la
vida interior de alguien, cuyos actos y resultados son objeti­
vos para nosotros, es deir, que existen fuera e independien­
temente de nosotros, al constituir una parte de la realidad
que conoemos. La discusión no resuelta hasta el momento
presente sobre los problemas de la teoría del conoímiento,
se refiere a la respuesta a la pregunta acerca de qué es pri­
mero: el lenguaje que crea nuestra imagen de la realidad, o
la realidad que es reflejada, reproducida por el lenguaje.
Lengaje } conoimiento.-I4 [ 20]
Esta discusión contiene claramente una alternativa: o bien
el proceso del lenguaje es un acto de creación de la imagen
de la realidad, o es un acto de reflejo, de representación de
la realidad. Por tanto, cuando reconocemos el lenguaje como
acto del reflejo cognoscitivo de la realidad, entonces esto
debe excluir consecuentemente el papel activo, creador del
lenguaje dentro de este proeso, y viceversa. Al anticiparnos
al curso ulterior de nuestras consideraciores, podemos afir­
mar que no es la primera vez en la historia de las ideas
que un planteamiento erróneo del problema dificulta la re­
solución o incluso la hace imposible.
Eliminemos, en primer lugar, la fuente de posibles erro­
res. En el capítulo anterior hemos dedicado mucho espacio
a este problema, pero aún debemos recordar este punto,
porque en la literatura aparecen con gran frecuencia errores
de este tipo. Digamos una vez más que cuando hablamos de
lenguaje nos referimos a u conjunto único de signos y sig­
nificados, que de hecho entra en funciones en el acto del
habla humana y que no es un sistema de sonidos, sino un
sistema de símbolos en sí. En efecto, la fonética se ocupa
en forma autónoma del aspecto verbal del lenguaje, pero
los sonidos mismos no son ningún lenguaje, y mientras no
tengan un significado concreto, la discusión sobre si crean
la imagen de la realidad o sólo son una imagen o repro­
ducción de la realidad objetiva, es totalmente inútil.
Reflexionemos ahora sobre lo que realmente concuerda
con la afirmación de que el lenguaje crea la realidad huma­
na o el mundo humano; es decir, esa realidad o mundo que
viene dada en el conocimiento humano, en la que pensamos
y, finalmente, sobre la que nos comunicamos.
Al hablar de la concepción de creación de nuestra ima­
gen de la realidad a través del lenguaje, nos referimos a
[ 210 l
teorías tales como la filosofía de las formas simbólicas de
Cassirer, el principio de la tolerancia de Carnap, el conven­
cionalismo radical de Ajdukiewicz, etcétera.
Conscientemente, sólo hemos escogido un grupo deter­
minado entre las distintas formas de las tendencias que se
declaran conformes con la formulación general, a saber: que
el lenguaje crea nuestra imagen del mundo, pero que, sin
embargo, se distinguen con frecuencia radicalmente entre sí
en cuanto al planteamiento de esta formulación.
Por ranto, no nos ocuparemos de las teorías que poseen
un carácter claramente ideológico-ontológico. La tendencia
según la cual el lenguaje no crea la imagen del mundo, sino
el mundo mismo, se debe considerar como fantasía mística,
que en este punto no puede ser objeto de nuestras conside­
raciones. Nuestro interés s centrará en las teorías que pre­
sentan tesis gnoseológicas de la imagen del mundo. Se les
puede criticar principalmente a causa de su aparente indife­
rencia ontológica: Cassirer, en cierto se!ltido Carnap y tam­
bién Ajdukiewicz, a causa del reconocimiento de la esencia
objetiva del mundo, puesto que finalmente dan cabida a
una imagen subjetiva que no se adapta a esas explicaciones
llenas de frases. Sobre esta base, se puede reprohar a los
autores su inconsecuencia e idealismo fáctico en el camp
de la ontología; sin embargo, estas teorías difieren de la
mística subjetiva-idealista y puede resultar que su análisis
sea muy útil para nuestros fines. Tanto más cuanto que para
combatir la teoría vulgarizada del reflejo, las citadas ten­
dencias utilizan argumentos en los que existen, como vere­
mos, algunas ideas racionales.
También excluimos de nuestro limitado círculo de in­
terés aquellas teorías como la hipótesis de Sapir-\Vhorf. En
efecto, relacionan la doctrina de la creación de la imagen
[
21 1 J
del mundo a través del lenguaje con el argumento inconse­
cuente del hecho de que el lenguaje mismo es un producto
de determinadas relaciones sociales que se forma bajo la
influencia del medio, en sentido amplio de la palabra, a
saber: el medio natural y soial. Este tipo de concepciones
son mucho más adecuadas -l menos, en cierta interpre­
tación- dentro del marco del análisis de las teorías del
reflejo.
¿Qué preocupa entonces a aquellos que afirman que el
lenguaje crea la realidad que viene dada al hombre?
Ante todo, les preoupa que el lenguaje contiene una
visión determinada del mundo o, dicho de otro moo, que
determina la forma de nuestra percepción y concepión de
la realidad. Por tanto, en este sentido, el lenguaje crea nues­
tra imagen de la realidad, nos impone dicha imagen. Sería,
al mismo tiemp, la forma que ordena el caos primigenio
y articula lo que debe ser la realidad "en sí". El lenguaje
que impone al conoimiento --ue siempre piensa en algún
lenguaje- una forma determinada de relación de las partes
de ese caos; en otras palabras, la forma en que se pueden
separar ciertas partes de este caos, decide de hecho sobre lo
que consideramos como cosa, acontecimiento, ley, y el len­
guaje crea precisamente a través de ello nuestra imagen
ordenada del mundo. Unas tendencias se centran en el papl
creador del aparato conceptual (Carnap, Ajdukiewicz) ,
otras en la función formadora de las formas simbólicas del
pensamiento ( Cassirer) . En la primera parte de esta obra
tuvimos oportunidad de familiarizarnos con tOda la escala
de ideas sobre este tema, desde las racionales a las místicas.
La esencia de éstas la constituye la relevancia que se da al
papel activo del lenguaje dentro del proeso del conoimien­
to, y precisamente esto constituye su elemento racional. Ade-
[ 212 }
más, volveremos a esta cuestión en el curso ulterior de nues­
tras consideraciones. Entonces intentaremos interpretarlas
dentro del marco de la teoría del reflejo.
No obstante, los autores de las ideas que nos ocupan
relacionan la teoría del papel del lenguaje en la concepción
del mundo con la tesis -generalmente aceptada de forma
tácita- del lenguaje como un producto del acuerdo arbi­
trario ( Carnap, Ajdukiewicz) o como un producto con
función simbólica que es propio de la psique humana
( Cassirer) . Sólo el conjunto de ambas tesis caracteriza es­
pcíficamente las tesis sustentadas por nosotros y se opone
abiertamente a la teoría del reflejo. En efecto, mientras no
se añada la segunda tesis, la primera se podrá exponer de
formas distintas, entre otras cosas también de acuerdo con la
teoría del reflejo, entendida de forma particular.
La segunda tesis está destinada, sobre todo, a socavar
la concepción del lenguaje como creador de nuestra imagen
del mundo. En efecto, basta plantear la pregunta de dónde
proviene entonces el lenguaje que debe crear nuestra ima­
gen del mundo o determinar nuestra visión del mismo, para
obligar a los autores de esta teoría a abandonar una posi­
ción insostenible desde el punto de vista científico, o a em­
prender una explicación de este fenómeno que, a su vez, les
obliga -indirectamente- a reconoer una teoría del refle­
jo peculiar.
El primer tipo de situación surge cuando se declara que
el lenguaje es un produao arbitrario, resultado de una con­
vención arbitraria. Ni la soiología, ni la psicología del len­
guaje, ni la lingüística pueden estar de acuerdo con los fun­
damentos filosóficos del principio de la tolerancia de Carnap
o del convencionalismo radical de Ajdukiewicz, teorías que
fueron amba fundamento de la filosofía neopositivista del
[ 213 )
lenguaje. La afirmación sobre la elección arbitraria del len­
guaje o la convención arbitraria como su génesis, se puede
adscribir, con la conciencia tranquila, al ámbito de la fan­
tasía. Para los sociólogos de la ciencia, esto podría ser una
prueba de que a veces las pretensiones de "cientifismo es­
tricto" se basan en argumentos claramente acientíficos. Con­
sideramos como anticientíficas las tesis que son rechazadas
por el saber positivo que se ha conseguido en un terreno
dado, en un estadio determinado de su desarrollo. El hecho
concreto de que imprtantes pensadores, muy precisos en
otros aspectos, conviertan claramente tesis erróneas en fun­
damento de sus consideraciones puede explicarse segura­
mente -esde el punto de vista psicológico- porque están
fascinados por los métodos de las ciencias deductivas. Pues
precisamente en estas ramas de la ciencia se actúa a veces
de modo tal que se escogen ciertos axiomas y conclusiones
sin preocuparse en absoluto de su origen, y concentrándose
en las variaciones. Este proedimiento, que puede estar jus­
tificado en las ciencias deductivas, es totalmente erróneo
cuando se aplica a objetos sociales como el lenguaje. Pa­
rece ser que ambos autores, Carnap y Ajdukiewicz, pensa­
ban en lenguajes matemáticos especiales al hablar del len­
guaje -perdiendo de vista su relación con el lenguaje
natural-y que transformaron de forma absolutamente ge­
neralizadora y con poca cautela las tesis sobre los lenguajes
especiales al lenguaje en general.'
` Joergen Joergenson somete este punto de vista a una crítica aún más agu·
da. Nieg al simbolismo matemático ] a cualquier otro el derecho al nombre
de "lenguaje", ] conserva esta denominaci6n exclusivamente para el lenguaje
natural. Esto es tanto más interesante cuanto que el autor perteneció al círculo
de pnsadores pr6ximos al neopositivismo. l opiniones críticas aquí citadas se
manifiestan en un contexto que se encuentra en un folleto conmemorativo de
Carnap. ]. Jeorgenson, "Sre Remarks Concerning Languages, Calculuses and
logic", en el folleto conmemorativo Úgic and lgtge, Dordrecht, t962, pág.
� ] ss.
[ 214)
La situación no resulta mejor cuando respondemos, con
Cassirer, a la pregunta anterior, que el lenguaje es una de
las formas en que aparece la función simbólica específica
del pensamiento humano. En el fondo, ésta no es una res­
puesta a la pregunta formulada, sino una forma de evitar
la respuesta. En efecto, no preguntamos sobre lo que real­
mente representa o realiza el lenguaje, sino si su forma actual
viene dada simplemente, ya sea biológicamente, a través de
un poder superior, o si se ha desarrollado bajo la influencia
de algunos factores y, en este caso, cuáles. El problema ver­
dadero sólo comienza allí donde se detiene la filosofía de
las formas simblicas. En efecto, incluso si se supone que
el lenguaje es la forma de la función simbólica, la pregunta
sobre si el lenguaje viene dado en su forma acabada, o si
un factor externo influye sobre su formación, continúa estan­
do plenamente justificada.
Pero basta dar un paso en dirección de una respueta
real a nuestra pregunta, para hacer fracasar totalmente la
concepión así entendida del lenguaje como "creador" de
!a imagen del mundo. En efecto, ¿qué nos resta entonces,
sino afirmar que si el lenguaje crea nuestra imagen del
mundo -en un sentido determinado de la palabra-, no
obstante, constituye, al mismo tiempo, un producto soial
e histórico? Como lenguaje, que también es pensamiento,
se formó en el curso del desarrollo filogenético de la huma­
nidad, con lo cual fue proucto y elemento de la actividad
práctica del hombre, que transforma el mundo; en resu­
men, el creador de la imagen del mundo es, él mismo, un
producto de este mundo.
Las consecuencias de esta concepción aparecen, sobre
todo, en relación con los problemas de la clasificación de
los fenómenos de la realidad a través del lenguaje, o -icho
r 21s J
de otro modo- con el problema de la articulación del
mundo a través del lenguaje. D momento, aceptamos sin
reticencias que el lenguaje influye sobre la forma de nues­
tra percepción del mundo y crea, en este sentido, la imagen
del mundo. De acuerdo con nuestra concepción de la pala­
bra ''crear", ¿significa ello que esta "creación" sea arbitra­
ria? En modo alguno. Puesto que hemos comprendido que
el lenguaje no es una construcción de una convención arbi­
traria, ni tampoco un producto espontáneo de alguna fun­
ción biológica, sino un producto social, que se halla gené­
tica y funcionalmente relacionado con la praxis soial de
los hombres, también comprendemos naturalmente que la
imagen del mundo que nos proporciona o nos impone una
lengua dada no es arbitraria y no puede modificarse a volun­
tad de acuerdo con el principio de la selección arbitraria.
Además, el psicólogo, el lingüista o el historiador, y también
el sociólogo de la cultura, nos confirmarán que el lenguaje
figura entre los elementos más atados a la tradición y más
opuestos a toda modificación de la culmra humana, lo cual
se explica sin más si se considera la génesis social del len­
guaje. Todos nos darán también la razón en cuanto a que
el principio de la tolerancia de Carnap, según el cual la
modificación arbitraria de la lógica tiene como consecuen­
cia una modificación equivalente del lenguaje; el convencio­
nalismo radical de Ajdukiewicz con su concepión de la
modificación de la perspectiva del mundo, que debe apare­
cer junto con la elección arbitraria de un nuevo aparato con­
ceptual, o, finalmente, las ideas surrealistas de Kolakowski,
que acepta la posibilidad de una clasificación arbitraria de
los fenómenos de la realidad (por ejemplo, la psibilidad
de construir "objetos" tales como medio caballo o la inte·
[ 216]
rrupción de un río,") pueden relegarse con toda tranquilidad
al campo de la fantasía, y precisamente a esta problemática
no le han faltado construcciones fantásticas en el curso de
toda su historia.
Por tanto, es distinto afirmar que el lenguaje "crea"
la imagen de la realidad de forma arbitraria y, en conse­
cuencia, modificable, según mi elección arbitraria del len­
guaje, a proponer la teis de
que el lenguaje "crea" la ima­
gen de la realidad en el sentido de que impne una per­
cepción dcl mundo dentro del desarrollo ontogenético del
moelo del individuo y de las estructuras típicas, que se for­
man en la experiencia filogenética de la humanidad y que
se transmiten a través de la educación siempre lingüística­
mente condicionada de sujeto a sujeto. En el segundo caso,
la "creación" no es arbitraria ni -n consecuencia-moi­
ficable a
voluntad. Las tesis de un papel del lenguaje así
entendido, tal vez no sean ran impresionantes, pero tienen
un carácter racional y, por ello, pueden ser aceptadas por
las ciencias positivas que se ocupan de los problemas de la
cultura. Sin embargo, como ya hemos dicho, este tipo de
tesis escapan del marco de la teoría originaria del lenguaje
como creador de la imagen del mundo, y sólo se compren­
den dentro del contexto de la teoría del reflejo. De hecho,
se convierten en parte integrante de la teoría del reflejo
al presentarle su carácter específicamente dialéctico. Por ello,
bastó apartarse un solo paso de la concepción fantástica
del lenguaje como creador, para derrumbar esta concepción.
La lógica del pensamiento nos conduce hacia la teoría del
reflejo.
2 L. Kolakowski, "Karol Marks i lasyczna definicja prawdy", Stuk Füo­
ro/iczne, I959, núm. 2, pág. SI -52.
[ 217 )
Intentemos responder ahora al problema a que hacemos
referencia cuando afirmamos que el lenguaje refleja la rea­
lidad, la configura, etcétera.
Naturalmente -omo ya hemos señalado-, aquí no
se trata exclusivamente del aspecto fonético del lenguaje.
Este sólo puede aparecer en nuestro campo de interés a tra­
vés de consideraciones sobre efectos onomatopéyicos; o sea,
sólo secundaria y subsidiariamente. ¿Qué significa, por tanto,
decir que el lenguaje refleja, copia la realidad como ima­
gen simbólica y significativa?
La teoría del reflejo es antigua -al menos tan antigua
como la definición clásica de la verdad-, y por ello está
cargada de ambigüedad, que resulta de las múltiples expo­
siciones de sistemas filosóficos distintos. Si se recuerdan estas
diferencias, que a menudo apenas son perceptibles, al estu­
diar la teoría del reflejo, también es aconsejable recordar
la relación entre la teoría del reflejo y la definición clásica
de la verdad. En efecto, cuando alguien dice que existe una
relación entre el conocimiento humano y la realidad objeto
de este conocimiento, análoga a la relación entre la ima­
gen del espejo y el objeto reflejado, o entre original y copia,
entre objeto y su imagen fotográfica ( ningún hombre razo
nable afirmará que se trata de una relación de identidad) ,
entonces da paso a una idea que se halla inseparablemente
ligada a la concepión de que una idea sólo es verdadera
cuando se prouce en la realidad de la misma forma en que
la expresamos verbalmente. La definición clásica de la ver­
dad, que domina desde hace siglos en la teoría de la verdad,
es, de hecho, una formulación específica de la teoría del
reflejo y resulta absolutamente imposible fuera de ésta.
En qué pensaba si no Aristóteles cuando escribió en su
MetafiJica: "En efecto, no eres blanco prque supnemos
[ 218 J
que de verdad eres blanco, sino porque lo eres; así, los que
Jo afirmamos, decimos la verdad." Si s comprende la rela­
ción entre estas dos teorías, se entiende mejor la teoría del
reflejo, pero, ante todo, en mi opinión, pdemos evitar seguir
la tendencia errónea de relacionar en última instancia esta
teoría con las impresiones sensitivas y no con la reflexión
sobre la realidad.
Ahora llegamos a las psibilidades de interpretación de
la expresión "teoría del reflejo".
Helena Eilstein ha señalado con razón que las palabras
"reflejo" e "imagen", referidas al pensamiento humano, se
pueden comprender en tres significados distintos.•
En el primer sentido, la palabra "reflejo" se refiere a
la relación entre causa y efecto que aparece entre el estímu­
lo procedente del mundo material y de Jos actos físicos, que
son incitados por estos estímulos. Se trata, por tanto, de un
"reflejo" en sentido genético.
En segundo lugar, empleamos la palabra "reflejo" para
caracterizar la relación que surge entre los actos físicos y
los rasgos de la soiedad que los condiciona, que ejerce
una influencia creadora sobre el comportamiento del sujeto.
Se trata, pr tanto, de un "reflejo" en sentido Jociológico.
Y, finalmente, existe, en tercer lugar, un reflejo en sen­
tido gnouológico, si entendemos por ello una relación de
conocimiento específica entre los contenidos de ciertos actos
psíquicos y sus correlativos del mundo material en forma
de elementos determinados.
Esta distinción es interesante y valiosa aun cuando, natu­
ralmente, no exponga ninguna clasificación rígida en la cual
¨ H. Eilstein, "Szikic o sensach pojecia obdicia", Mysl Füosoficzn, J¡ r9S7,
núm. r.
[ 219 ]
los grupos se excluyan mutuamente. Los significados aquí
distinguidos de la palabra "reflejo'', que dan prueba de su
ambigüedad, se hallan relacionados en cierto moo y s
superponen parcialmente. Hecha esta salvedad, vale la pena
recordar lo siguiente:
" . . . Cuando decimos que la teoría «refleja» fidedigna o
no fidedignamente un estado de cosas [se trata de reflejo
en sentido gnoseológico}, queremos decir simplemente
que expresa la verdad o falsedad sobre ese estado de
cosas. Cuando decimos que la teoría refleja los intere­
ses, opiniones, posmras de una clase soial cualquiera
[aquí reflejo en sentido soiológico}, nos referimos a
la formación, desarrollo, expansión de la teoría de un
contenido determinado a través de la existencia de una
clase con determinados intereses, tendencias, posturas,
cuya vanguardia intelectual se sirve de esa teoría, ya sea
como fuente de directrices de la praxis de la lucha de
clases, ya sea como instrumento de propaganda, ya sea,
naturalmente, para ambos fines."'
¿Qué tienen en común todos estos significados de la
palabra "reflejo"? En primer lugar, implican el reconoi­
miento de la existencia de una realidad objetiva, que posee
un ser exterior e independiente al entendimiento cognosci­
tivo, y que es "reflejada", "copiada", ere., por el espírim.
La teoría del reflejo implica en todos sus significados el reco­
nocimiento del punto de vista realista, aunque no necesa­
riamente materialista. También el idealista objetivo puede
defender la concepción del reflejo, lo que, de hecho, tam-
' H. Eilstein, ous ci., pág. 103.
[ 220 J
bién ha ocurrido en la historia de la filosofía. Pero esta con­
cepción no resulta imaginable fuera del realismo; en efecto,
el espíritu debe reflejar algo, cualquiera que sea el sentido
de la palabra, y
este algo debe tener una existencia objetiva,
es decir, independiente de la razón cognoscitiva en cuestión.
En segundo lugar, cada uno de los significados mencio­
nados de la palabra "reflejo" contiene el reconocimiento de
la relación de dependencia genética entre la experiencia o
el contenido de la experiencia y la realidad objetiva que
provoa la expriencia, es decir, el reconoimiento de la rela­
ción del mundo exterior con el espíritu y con aquello que
se prouce en el espíritu.
En tercer lugar, cada uno de estos significados no sólo
contiene el reconoimiento de la dependencia genética entre
la realidad objetiva y aquello que ocurre en el espíritu, sino
también e reconoimiento del hecho de que entre la expe­
riencia y la realidad aparece una relación de reproducción.
Aquí entiendo la palabra "reproducción" en un sentido am­
plio, como los términos "parecido" o "correspondencia", que
son utilizados por los intérpretes competitivos del "reflejo",
de los que hablaremos más adelante.
Por último, en cuarto lugar, la palabra "reflejo", en
cada uno de los significados antes citados, se halla relaciona­
da con la distinción entre experiencia y contenido de la expe­
riencia de la realidad; por este motivo, el reflejo siempre
será concebido de modo distinto que la realidad misma,
es algo Jubjetivo respcto a la realidad objetiva, en cada uno
de esos significados implica Jubjetividad. Esta afirmación es
sumamente importante para el análisis de la categoría de
"reflejo".
Como ocurre con toa categoría filosófica esencial, aquí
nos enfrentamos con consecuencias que resultan de una solu-
[ 221 J
ción determinada de las cuestiones filosóficas fundamentales
que se hallan directa o indirectamente relacionadas con
nuestro problema. En el presente caso surgen dos claras impli­
caciones filosóficas, que se hallan relacionadas con el reco­
nocimiento de la teoría del reflejo en cada uno de sus signi­
ficados antes citados: el realismo erigido contra el idealismo
subjetivo, y el antiagnosticismo, que se dirige contra la do­
trina de la incognoscibilidad del mundo.
Pese a las tesis y supuestos comunes de la teoría del
conoimiento que relacionan entre sí los significados y con­
cepciones aquí comentados de la teoría del reflejo, también
subsisten diferencias entre ellos. Aparecen en la interpreta­
ción del término "representación", que hemos citado antes.
La discusión entre las distintas tendencias de la teoría del
reflejo gira en torno al problema de si se debe interpretar
la relación de "reflejo" en las categorías de semejanza o
corespondencia. En el primer caso, el de semejanza, se trata
de una relación entre lo que aparece en el espíritu y la rea­
lidad, en la cual, al menos, algunas cualidades del reflejo y
de lo reflejado son iguales, cuando no idénticas. En el se­
gundo caso, el de correspndencia, se trata de paralelismo
entre dos series -la realidad y la representación del espí­
ritu-cuyos elementos permanecen en clara relación y que
poseen en cuanto a ello una estructura con junta idéntica;
pero no son parecidos en el sentido de que algunas de sus
cualidades sean iguales o idénticas.
Como señaló Zzist!aw Cackowski en su monografía,'
esta discusión tuvo una importancia fundamental para la
teoría marxista del conocimiento. Sin embargo, tengo la opi­
nión de que se ha sobrevalorado su trascendencia, pues la
� Z. Cckowski, Tresc poznawcza wrazen zymslowych, Varovia, I95..
( 222
J
discusión es esencial cuando se trata de representaciones sen­
sitivas, pro pierde su significado cuando s trata del pensa­
miento abstracto. En este punto, a parece precisamente el
significado de las líneas de relación entre teoría del reflejo
y teoría clásica de la verdad. Esta se refiere al pensamiento
sobre la realidad, y no a impresiones o representaciones sen­
sitivas provocadas artificialmente.
Se puede discutir largo rato sobre si, por ejemplo, la
impresión sensitiva del color rojo e "parecida" o "correla­
tiva" a la propiedad de la realidad objetiva que prouce esta
impresión. Afortunadamente, no debemos decidirnos aquí
por una solución concreta, porque nos preocupa algo dis­
tinto, más general, y, al mismo tiemp, más imprtante.
Como ya hemos dicho, toda la discusión pierde su signifi­
cado en el marco de la teoría del reflejo, y pierde terreno
cuando pasamos de las impresiones sensitivas al pensamien­
to humano sobre la realidad. Sólo este pnsamiento puede
calificarse de verdadero o falso. Naturalmente, el pensamien­
t puede adoptar la forma de una frase -por ejemplo,
"Este árbol es verde"-, en la cual ya aparece la discusión
sobre semejanza o correspondencia. Pero consideremos fra­
ses tales como: "La categoría del matrimonio tiene gran
importancia en la descripción de la nobleza", "La relación
de indeterminación expresa la relación entre la exactitud de
la medida del impulso y el establecimiento del lugar que
ocupan las partículas elementales", "Los rayos gamma son
especie de ondas electromagnéticas" y otras. En cada frase
de este tipo, se está justificando el problema en torno a la
verdad, o sea, el reflejo de la realidad en el espíritu huma­
no, pero el problema de la semejanza o correspondencia
pierde absolutamente su significado. Que la categoría del
matrimonio tiene gran imprtancia en la descripción de la
[
223 J
aristoracia es una frase verdadera, investigaciones adecua­
das pueen convenceros de ello. Eta frase es, por tanto, el
"reflejo" de un estado de cosas subjetivo en nuestro espí­
ritu, y precisamente en el sentido en que decimos que ocu­
rre así y así, y, de hecho, ocurre tal como decimos, de lo
que podemos convencernos basándonos en ciertos criterios.
Por otra parte, la discusión en torno a la forma en que debe
entenderse este "reflejo" -amo semejanza o correspnden­
cia-es vana y sin sentido. No nos interesa, y, en el caso
dado, uno se puede interesar sensatamente por ello.
Pero incluso respecto a las frases o explicaciones que
hacen referencia a percepciones sensitivas, la cuestión no es
tan sencilla como podría parecer a primera vista; también
aquí es necesario un profundo análisis para una interpreta­
ción correcta de la teoría del reflejo.
Sobre todo, no se debe olvidar que no sólo las impre­
siones sensitivas "puras", sino también las representaciones
o conoimientos sensitivos "puros" son una abstracción que,
precisamente, es útil para determinadas consideraciones, pero
que, no obstante, continúa siendo una abstracción. En el
verdadero proceso del conoimiento no pdemos separar la
prcepión sensitiva del pensamiento conceptual, ni el pen­
samiento conceptual relacionado con el lenguaje separarlo
del aspecto sensitivo del conocimiento. Y precisamente por­
que, de hecho, constituyen un conjunto inseparable formado
durante la filogénesis, que como máximo se puede conside­
rar desde diversos puntos de vista. El que considera un pro­
ducto de la abstracción como algo real comete un error, y
se equivoa en doble sentido cuando intenta construir su
mecanismo de pensamiento sobre esta base.
Por ello, en el análisis del proeso del conoimiento es
necesario hablar sólo de su aspcto sensitivo y considerarlo
[ 224 }
separadamer.te, pero, al hacerlo, se debe recordar que, de
este modo, se raliza una división artificial de un conjunto
determinado, con un objetivo investigador. Por otra parte,
no se debería utilizar el término "etapa sensitiva del cono­
cimiento", tan frecuente en la literatura marxista sobre teo­
ría del conocimiento, pues este término sugiere una sucesión
cronológica en el conocimiento: primero, la percepción sen­
sitiva; luego, el pensamiento abstracto, y, finalmente, la pra­
xis. El autor indirecto e involuntario de esta terminología
es aquí Lenin, que introdujo en algún punto, a margen de
su doctrina filosófica, una observación no destinada a ser
publicada, en cuanto a que la vía del conocimiento conduce
de la percepción sensitiva a la praxis pasando por la abs­
tracción. Por otra parte, los verdaderamente culpables son
todos aquellos que utilizan mal una publicación, como De
la herencia filosófica, de Lenin. El material de estudio de un
gran pensador puede arrojar nueva luz sobre la forma de
su trabajo científico y sobre algunas de sus ideas. Pero las
glosas marginales contenidas en él no deberían considerarse
como texto preciso, revisado y destinado a la publicación;
por el contrario, todo habla en favor de que se las debe con­
siderar como cuñas de pensamiento íntimas y que, a causa
de su forma abreviada y de la superpsición e el contexto,
sólo son plenamente comprensibles dentro del marco del
curso de pensamientos del autor mismo y sólo para él. Por
ello, sólo se las debería citar e interpretar con extraordina­
ria cautela. Aún más cautela se requiere cuando alguien
quiere construir toda una teoría sobre esta base.
Por tanto, Lenin no es responsable de la teoría de las
"etapas" del conocimiento, que nos ocupa aquí porque con­
duce a la vulgarización de la teoría del reflejo, sino sus
desgraciados admiradores que, con ello han hecho u triste
Lengaje y conodmiento.-1 5
[ 225 ]
favor a la teoría marxista del conocimiento. Volviendo so­
bre ello, la "teoría de las etapas" �e acuerdo con su sen­
sualismo simplificado-hace creer que en el proceso del co­
nocimiento aparece primero la percepión sensitiva "pura" e
incluso las impresiones sensitivas "puras" independientes;
luego, la reflexión abstracta "pura" y el pensamiento con­
ceptual se añaden a ello, y, por último, aparece la praxis.
Esta concepción del conoimiento es inaceptable tanto para
el psicólogo que estudia empíricamente el proceso del co­
noimiento, como para el gnose6logo marxista que recuerda
que Marx habló en las Tesis sobre Fuerbach de la limita­
ción del materialismo anterior, porque hasta entonces rio
se había considerado el factor subjetivo que se introduce en
el conoimiento a través de la praxis. Prescindiendo de todo
lo demás, no se puede afirmar al mismo tiemp que lo e­
pecífico de la teoría marxista del conoimiento radica en su
relación ininterrumpida y constante con la praxis, lo que es
cierto, y luego sustentar la opinión de que la praxis sólo
aparece en la etapa final del proceso del conocimiento como
criterio de la verdad. Además, esto también es cierto en de­
terminado sentido restringido, cuando se comprende que la
función de la praxis dentro del conoimiento no se puede
reducir sólo a ello. En todo caso, en el proceso normal del
conocimiento humano no existe nada parecido a una pr­
cepción sensitiva indepndiente del pensamiento abstracto
y sus categorías; en otras palabras: del lenguaje, que, al
mismo tiemp, es pensamiento. Por el contrario, actualmen­
te poseemos determinados datos experimentales sobre los
cuales se puede afirmar que la prcepción no sólo va ligada
al lenguaje, que es pensamiento, sino que también es diri­
gida en cierto modo pr el lenguaje y, en este sentido, de­
pende de él. La afirmación es importante, porque se opne
[ 226 J
a la vulgarización de la teoría del reflejo, a su identifica­
ción con el realismo ingenuo.
Como es sabido, el realismo ingenuo -por contrapo­
sición al crítico- afirma que las cosas son tal como pare­
cen ser y que las cualidades sensitivas residen en las cosas
mismas. Y, como es sabido, ninguna de estas afirmaciones
se tiene en pie. Las cosas no Jon tal como parecen ser; esto
queda demostrado -obre la base del análisis de los errores
cotidianos de percepción-, por la experiencia cotidiana y,
más aún, pr la expriencia cientffica, que elabora cada vez
con mayor claridad la diferencia entre la imagen cotidiana
del mundo y la imagen del mundo micro o macroscópica
inalcanzable para nuestros sentidos sin los aparatos corres­
pndientes. Las cualidades sensitivas no radican en las cosas
mismas, lo que ya se desprende del hecho de que se perciben
de formas distintas según cual sea el aparato de percepión.
O bien son distintos los mismos aparatos de percepión, o
determinadas cualidades del aparato en cuestión se modifi­
can ya sea por acción química, ya sea por desprfecto mecá­
nico, etcétera.
El realismo objetivo es un punto de vista precientffico
y, desde que la ciencia se ha desarrollado y ampliado, tam­
bién es un punto de vista anticientífico. Desgraciadamente,
constituye el punto de partida para determinadas exposi­
ciones de la teoría del reflejo. Este es el cao cuando, inco­
rrectamente, la teoría del reflejo no se aplica al análisis del
proceso del conocimiento autónomamente, aislada del con­
junto de este proeso. Si, sobre esta base, interpretamos la
teoría del reflejo de modo tal que las cualidades de las
percepciones sensitivas sean anáoga. a las cualidades de las
cosas, o sea, que se encuentren en las cosas mismas y que,
en consecuencia, las cosas sean tal como se nos aparecen,
[ 227 ]
seguimos las tesis del realismo ingenuo y nuestra teoría se
vuelve vacilante y primitiva a causa de la aproximación
errónea al problema. Este error pesa tanto más sobre los
marxistas cuanto que en estos casos siguen tesis que se
hallan en clara contradicción con el fundamento de la teo­
ría marxista del conocimiento. El conoimiento es un pro­
ceso constante, los resultados del conocimiento no tienen el
carácter de verdades absolutas en el sentido particular de
esta palabra.
¿De dónde proviene, por tanto, esta tendencia que no
sólo vulgariza la teoría del reflejo, sino que además se halla
en clara contradicción con el postulado de la concepción
del proceso del conoimiento? Entre otras cosas, contribuye
a ello la sugestión que resulta del uso de denominaciones
tales como "reflejo", "copia" o "imagen", pese a todas las
consideraciones.
¿Por qué se emplea una terminología tan equívoca?
Esto tiene una explicación histórica. El término "teoría del
reflejo" surgió como nombre de una corriente ideológica
que se formó en la lucha contra un adversario concreto. En
primer lugar, contra el idealismo subjetivo; el nombre "re­
flejo" debía subrayar el hecho de que aquello que viene
dado al espíritu es provocado por algo que existe indepen­
dientemente del espíritu y que, en este sentido, el pensa­
miento, y no sólo la representación sensitiva, son un reflejo
de la realidad objetiva. En segundo lugar, en la lucha con­
tra el agnosticismo; en este caso, el nombre de que habla­
mos debía expresar la convicción de que el mundo es cog­
noscible. Cuando utilizamos la palabra "reflejo", se subraya
el hecho de que aquello que decimos sobre la realidad es
adecuado a ésta en cuanto a su contenido, es decir, que la
realidad es tal como afirmamos, que no es lo que parece
[ 228 J
en la percepcwn; pero no se afirma en modo alguno que
entre conocimiento y objeto conocido deba existir una seme­
janza física. Como hemos dicho, esta afirmación no tiene
sentido cuando se refiere a frases abstractas sobre la reali­
dad, aun cuando éstas se puedan interpretar sobre la base
de la teoría del reflejo.
El análisis histórico justifica, por tanto, el aplicar pre­
cisamente esta terminología, pero, al mismo tiempo, per­
mite la interpretación corr
e
cta del significado de los tér­
minos individuales, lo que nos advierte contra su mala
utilización. Para ello también nos serán útiles otras conse­
cuencias que se desprenden del análisis del problema.
A uno le surge la idea de que en el caso dado sólo se
trata de una metáfora. En efecto, así resulta si no se limita
la teoría del reflejo a la esfera de las percepciones ópticas,
sino que se aplica a todo tip de conocimiento: a todo
nuestro saber sobre el mundo y, a través de una amplia
interpretación de esta teoría, también a la esfera de las
experiencias emocionales, estéticas y de la vol untad, aun
cuando, en este caso, aumenten las dificultades de interpre­
tación. ¿Por tanto, qué pueden ser las palabras "reflejo",
"imagen", copia", excepto metáforas que nos llevan a la
comparación con un espejo, una fotografía, un cuadro?
Cuando se toma al píe de la letra una expresión que posee
un claro carácter metafórico, las conclusiones sacadas de su
significado literal son totalmente erróneas.
La comparación con el espejo habla en favor del sen­
tido metafórico de las palabras "imagen" o "reflejo", aun­
que sólo sea porque la teoría del reflejo no sólo tiene vali­
dez como interpretación de las representaciones ópticas, y
el espejo no tiene nada que ver con, por ejemplo, percep­
ciones acústicas, por no hablar del pensamiento abstracto.
[ 229 )
Pero aquí aparecen aún dificultades adicionales sobre las
que he hablado ampliamente en otro punto." Las dificulta­
des se refieren al llamado tercer observador, que uno debe
imaginar en el caso de que la relación de conocimiento
fuera idéntica a la relación de reflexión en un espejo, para
resolver el problema sobre si existe una analogía entre la
reflexión en un espejo y el objeto reflejado y hasta qué
punto. Sin embargo, la eventual dificultad es falsa, puesto
que el espíritu humano no es un espejo, y su función no
se basa sólo en un reflejar pasivo. De ello se desprende con
toda claridad que hablaos de la "reflexión en un espejo"
en algún sentido metafórico. Esto sólo se hace evidente cuan­
do se comprende que la utilización de esta terminología
vino dictada por la necesidad de oponerse al subjetivismo
y al agnosticismo, delimitando tajantemente las propias ideas
de las que sustentaban las tendencias combatidas. Sin em­
bargo, en ningún caso se trató de adoptar la metáfora junto
con toda la carga de concepiones mecanicistas anticuadas
que en la tradición histórica estaban realmente ligadas a
ella. Aquí se trata naturalmente de una aproximación ra­
cional al problema, del intento de interpretar la teoría del
reflejo de acuerdo con los fundamentos filosóficos del mar­
xismo, lo que no varía nada el hecho de que marxistas in­
dividuales la sigan realmente en su forma vulgarizada al
tomar la metáfora al pie de la letra.
Que sólo esta teoría sea correcta dentro del marco del
marxismo lo demuestra el hecho de que Marx rechazó de­
cididamente la concepción mecanicista y formuló la clara
exigencia de introducir el factor subjetivo, relacionado con
la praxis humana en la teoría del conoimiento. Aquí no se
0 A. Sff. Zu einigen Pragen de marxisJúchen Theorie de W ih1hei,
Berlín, I954, pág. 44·65.
[ 230 J
trata, además -omo ya se desprende de las Tesis sobre
Feuerbach, tan citadas, pero raras veces comprendidas-, de
un factor externo, sino de una parte integrante del conoi­
miento humano y, en consecuencia, también de la teoría
sobre ese conoimiento.
Marx escribe al criticar a Feuerbach: ""La falla funda­
mental de todo el materialismo precedente ( incluyendo el
de Feuerbach) reside en que sólo capta el objeto, la reali­
dad, bajo la forma de objeto de contemplación, no como acti­
via humana sensoril, como práctica; no de un modo
subjetivo." 7
.
Y algo más adelante: . . . Feuerbach, no satisfecho con
el pensamiento abstracto, apela a la concepción sensitiva, pero
no concibe la sensibilidad como actividad práctica, humano­
sensitiva''.
Basta reflexionar detenidamente sobre la crítica marxia­
na a la "concepión materialista", particularmente sobre el
pstulado referente a la introducción del factor subjetivo
para la percepción del objeto, para comprender hasta qué
punto se distingue la gnoseología marxiana, que incluye con­
secuentemente la praxis en el conjunto del proceso del co­
noimiento, de la forma vulgarizada de la teoría del
reflejo, que resulta inevitablemente de una interpretación
literal de la metáfora. Precisamente estas ideas condujeron
a Lenin a protestar contra la concepción del reflejo como
un "acto de reflexión muerto" y a subrayar el hecho de que
en toda generalización, incluso en la más simple, existe
cierto punto de fantasía?
Por otro lado, para quien se hizo cargo del sentido de
` C. Marx, TheJen ihe Feferbach, ¡: tesis.
8 C. Marx, opus cit., Yi tesis.
1 V. l. Lnin, Aus dem philosUchem Nach/ass, Brlín, I954, pág. 299.
[ 231 ]
la exigencia marxiana, estará claro el error de considerar
sobre esta base a Marx como subjetivista y voluntarista,
como partidario de la inmutable articulación del mundo
-sea a lo largo de una línea divisoria total o parcial-,
cuando de lo que se trata es del conocimiento de la realidad
de la parte por separado, de cómo actúa el objeto. Marx
era materialista, es infundado e insensato querer negarlo; era
un materialista que comprendía el carácter complicado del
proceso del conocimiento y de la participación activa del fac­
tor subjetivo en este proceso; sobre esta base, entre otras, se
puede calificar de dialéctico al materialismo marxiano.
La concepión específica de la teoría del reflejo dentro
del marco del sistema marxiano depnde estrechamente de
la interpretación correspondiente del concepto individuo hu·
mano. La realidad objetiva siempre es conocida por un
sujeto dado, que la refleja, la representa, pues el conoci­
miento es siempre -pese a too condicionamiento social­
un acto individual. El punto de partida lógico -no gené­
tico- y cronológico tanto de la teoría del conocimiento
como también de la filosofía del hombre y, en general, de
todas las demás consideraciones sobre el sujeto, es la con­
cepción correspondiente del individuo humano. No es ex­
traño que ambos problemas -l del factor subjetivo en el
conocimiento y el de la concepción del individuo humano-­
fueran tratados conjuntamente, estrechamente ligados, en las
Tesis sobre Feuerbach. En las Tesis no sólo encontramos
amplias pruebas sobre el papel de la praxis y del factor
subjetivo dentro del proceso del conocimiento, sino también
observaciones de gran trascendencia sobre la construcción
del concepto del individuo humano. Estas observaciones son,
a mi modo de ver, de una importancia fundamental, aun·
[ 232 ]
que a menudo subvalorada para el desarrollo del matena­
lismo histórico.
El individuo humano es un organismo biológico, un ser
singularizado. Es un organismo racional y actúa gracia al
pensamiento. Con este caráaer, el individuo es siempre un
producto social, y no se le puede comprender correctamente
aislado de la sociedad. La fórmula de Marx de que el indi­
viduo particular es el conjunto de las relaciones sociales,
constituye, en mi opinión, uno de sus descubrimientos más
geniales, que han permitido desorrollar consecuentemente
la teoría del materialismo histórico y oponerse al volunta­
rismo subjetivista o al personalismo fideísta, por una parte,
y al sociologismo vulgarizado, por otra, en las cuestiones
referentes al análisis del individuo y a su actividad. Esto
también tiene gran importancia para la teoría del conoci­
miento, como se verá pronto.
Cuando Marx critica el punto de vista de Feuerbach en
la cuestión de la alienación religiosa, ataca sobre todo la
concepción de Feuerbach del individuo humano:
"Feuerbach disuelve el ser religioso en el ser humano.
Pero el ser humano no es una abstracción inherente al in­
dividuo particular. En su realidad, es el conjunto de rela­
ciones soóales."
Por ello, Marx afirma que un punto de vista como ése
obliga a Feuerbach "a suponer un individuo humano abs·
tracto, aislado", lo que, en consecuencia, conduce a que "el
individuo humano sólo pueda concebirse como <<enlace>>,
como generalidad, interna, silenciosa, que une simplemente
de forma natural a varios individuos."
Su conclusión dice: "Por ello, Feuerbach no ve que el
<<ánimo religioso» mismo es un producto social, y que el
[ 233 )
individuo abstracto que él analiza corresponde en realidad
a una forma social determinada."
ÌÛ
Sólo la unión de estas dos cuestiones, la inclusión del
factor subjetivo en la prcepción del objeto, así como la
concepión del individuo humano como un producto social,
como, el con junto de las relaciones soiales, crea una base
para la interpretación correcta de la teoría marxista del
conocimiento; esto se refiere especialmente a la interpreta­
ción de la llamada teoría del reflejo. Pero, puesto que ya
hemos obtenido este fundamento, podemos volver a los pro­
blemas concretos de la teoría del reflejo y considerarlos
desde el punto de vista del papel del lenguaje dentro del
proceso del conocimiento, que nos ocupa especialmente.
Marx habló de percepión subjetiva de la realidad. En
el lenguaje de la teoría del conocimiento decimos que el
conocimiento tiene carácter objetivo, entendiendo por ello
que produce un reflejo de la realidad objetiva, pero que
también interviene un factor subjetivo. Esto se puede ex­
plicar diciendo que el conoimiento es efectivamente un re­
flejo, pero un reflejo teñido de subjetividad. Desgraciada­
mente, debemos admitir que el problema se convierte en
una mera frase a través de esta concepción tan vaga e im­
precisa. En efecto, no basta en modo alguno con afirmar
que el proceso del conocimiento posee carácter objetivo des­
de un punto de vista y subjetivo desde otro, sino que se
tiene que explicar concretamente en qué consiste este subje­
tivismo, y aquí radica la dificultad.
En general, al respnder a esta pregunta se destaca sobre
todo el hecho de que la imagen de la realidad debe ponerse
en relación con un aparato de percepción, y que la cualidad
Ju C. Marx, Thesen über Feuerbach, 7� tesis.
[ 234 )
de una imagen depende de la estructura de este aparato.
Sin duda alguna, esta afirmación es correcta y se puede te­
ner seguridad en ella, pro en el fondo resulta trivial.
La cuestión sólo comienza a complicarse y a adoptar di­
mensiones profundas cuando consideramos, siguiendo las
huellas de Marx, el hecho reconocido tanto por la filo como
la ontogénesis de que el hombre, al actuar, transforma la
realidad; de que, en consecuencia, el conoimiento no es
pasivo, no es u "reflejo en un espejo", sino la forma activa
de la prcepión por el hombre de la realidad objetivamente
existente. Por tanto, el conocimiento aplica la praxis huma­
na en todas sus formas y representa, en cierto sentido, la
proyección del hombre. Esto significa que la forma de pr­
cepción de la realidad objetiva por parte de los hombres
--desde su articulación en la percepción sensitiva hasta,
finalmente, la percepción conceptual de las leyes de su
desarrollo-- no sólo depnde de la forma de ser la reali­
dad, sino también de la forma de ser del hombre cognos­
citivo. En efecto, qué percibe y conoce el hombre y cómo
lo percibe y lo conoe también depende de la forma de la
praxis acumulada en la filo y la ontogénesis, de la que dis­
pone, así como del bagage de saber y experiencia con que
inicia el proceso del conocimiento. Precisamente por este
motivo, la misma realidad puede ser percibida de forma
distinta pr distintos hombres, y así ourre. D este modo
interviene, naturalmente, en el proceso del conocimiento la
corriente esencial de subjetividad, es decir, del factor que
tiñe el conocimiento con las cualidades individuales del
sujeto.
Después de introucir, junto con la praxis, un elemento
de subjetividad en el proeso del conoimiento, debemos
hacer el intento de concebir concretamente la categoría ge-
[ 235 ]
neral "factor subjetivo". Para este fin utilizaremos la in­
fluencia del lenguaje sobre el conocimiento, o dicho de otro
modo, su influencia sobre el reflejo de la realidad en el es­
píritu humano.
En el estudio de la influencia de la praxis humana so­
bre el conocimiento, hemos destacado claramente que se
trata de la praxis humana acumulada en la onto y también
en la filogénesis; por tanto, no sólo y ni siquiera princi­
palmente las transformaciones de la realidad que lleva a
cabo el individuo particular o que influyen sobre su expe­
riencia personal, sino sobre todo la praxis soci, cuyos pro­
ductos son comunicados de forma distinta a los miembros
de la sociedad. Entre estos productos, el lenguaje ocupa un
1 ugar destacado, al transmitir la suma de experiencias de la
sociedad a sus miembros -obre todo, a través de la edu­
cación-tanto presentes como futuros. Por tanto, volvemos
así al problema del lenguaje concebido como producto de
la praxis social.
Como vemos, el hombre siempre piensa en algún len­
guaje y, en este sentido, su pnsamiento siempre es habla­
do, y su lenguaje siempre es una construcción simbólica y
significativa: lenguaje que al mismo tiempo es pensamien­
to. En efecto, el pensamiento contiene, como ya hemos se­
ñalado, la percepción sensitiva y elemenos de orientación
preverbal, los mecanismos de asociaciones concretas con ella
relacionadas, en el sentido de su función resolutiva de pro­
blemas. Pero en la etapa del pensamiento hablado, todos
estos elementos desempeñan un papel subordinado; por
ejemplo, la influencia de la palabra se deja sentir sobre la
percepción sensitiva. La forma en que piensa un hombre
depende, sobre todo, de la experiencia filogenética social que
esrá comprendida en las categorías del lenguaje que le ha
[ 236 )
transmitido la sociedad a través del proceso de la educación
hablada. Desde este punto de vista, es correcta la afirmación
de Wilhelm von Humboldt de que el hombre piensa tal
como habla. Al concebir el problema de forma algo distin­
ta, se puede decir que el individuo particular contempla el
mundo a través de unas "gafas sociales" y considera social­
mente -"socialmente" tanto el sentido de la influencia real
como también en el sentido de la influencia de las expe­
riencias transmitidas a través de las generaciones anteriores.
Pero éste es sólo un aspecto del papel del lenguaje
dentro del proceso del reflejo de la realidad a través de la
comprensión cognoscitiva. Debemos comprender claramen­
te que el lenguaje, que influye sobre la forma en que se
refleja la realidad en el espíritu es, a su vez, él mismo, un
producto de la praxis soial en el sentido más amplio de la
palabra. Por tanto, también la segunda parte de la tesis de
Humboldt, de que el hombre no sólo piensa como habla,
sino que también habla como piensa, resulta ser cierta. Sólo
cuando comprendamos el sentido de esta complementarie­
dad, obtendremos una visión completa de este problema y
comprenderemos la dialéctica de sus relaciones internas, ad­
quiriremos un nuevo punto de vista para el problema del
reflejo y, en consecuencia, para el problema del papel activo
del lenguaje dentro del conocimiento.
Cuando hablamos de la influencia del lenguaje en el
reflejo de la realidad en el espíritu humano, tratamos al
lenguaje, en el fondo, como sistema de signo cerrado. Pero
este sistema tan esencial para nuestro conocimiento es, él
mismo -omo ya hemos señalado- , un producto con un
carácter claramente social. A menudo se habla, para desta­
car la influencia del lenguaje soial, sobre el conocimiento,
por ejemplo, de una serie extraordinaria de nombres que apa-
[ 237 ]
recen en determinados pueblos para expresar ciertos aspectos
de la realidad particularmente imprtantes para ellos, como
la variedad de nombres para la nieve, que expresan sus dis­
tintas condiciones, entre los esquimales; en los pueblos del
desierto, la serie de nombres para las distintas tonalidades
del color marrón y amarillo; el gran número de nombres
de peces en los pueblos costeros; de plantas en los pue­
blos de las estepas, etc. Pero precisamente este ejemplo
confirma de forma tajante la tesis de que el lenguaje se
forma a través de la praxis soial humana. Está claro por
qué los esquimales pseen tantos nombres para la nieve,
y los habitantes del desierto para las distintas tonalidades
del color amarillo, y pr qué no ocurre al revés. Los hom­
bres hablan tal como les dicta la vida, la praxis. Por otra
parte, esto no se refiere sólo a los nombres de objetos, sino
que se refleja sin duda alguna en los verbos, y tal vez tam­
bién en la concepión lingüísti�a de las relaciones de tiempo
y espacio. Según ciertas hipótesis, por ejemplo, según la hipó­
tesis de Marx, se puede descubrír la influencia de la praxis
social en formaciones lingüísticas completas y su desarrollo
en la sintaxis y la morfología.
Algo es seguro: el sistema lingüístico acabado determina
en algún sentido nuestra visión del mundo. Si no pseemos
una sola denominación para nieve, sino, por ejemplo, trein­
ta, la diferencia no radica sólo en la riqueza de voabulario,
sino también en que comenzamos a percibír la nieve de
forma distinta precisamente a través de estos nombres, que
designan cualquier tipo particular de nieve. Pero otra cosa
también es segura: no somos nosotros los que creamos ar­
bitrariamente la diferencias y clases de nieve, sino que ésas
·existen objetivamente en la naturaleza; la diferencia radica
en que antes las pasábamos pr alto al concentrarnos en la
[ 238 J
cualidades que son comunes a todos Jos tipos de nieve: en
su consistencia, color o temperatura. El hecho de que cierta
comunidad humana considere las diferencias en su vocabu­
lario, no es en moo alguno una labor convencional. E
una imposición de la praxis vital. Para los miembros de esa
comunidad la distinción entre los tipos y estados de la nieve
es una cuestión de vida o muerte. Sobre la base de esa pra­
xis, se desarrolló históricamente el lenguaje correspondien­
te; por tanto, en la historia de su formación no existe nada
de casual o especulativo. Algo distinto es que la expriencia
soial contenida en el lenguaje domine más tarde inflexible­
mente Jos espíritus de la comunidad humana en cuestión.
Los esquimales ven treinta clases de nieve y no la nieve "en
general"; no porque quieran, no porque lo hayan decidido
de común acuerdo, sino prque ya no pueden percibir la
realidad de otro modo.
Para ilustrar esta tesis pueden contribuir extraordina­
riamente las consideraciones de Paul Zinslis en su intere­
sante y comprehensiva obra Grund und Gra. En ella se
someten a un análisis las diferencias que aparecen en la
descripción de un paisaje entre el lenguaje literio alemán
y el dialecto suizo.
El poder con que actúa la filogénesis sobre la ontogé­
nesis, el poder de la experiencia de generaciones ya desapa­
recidas sobre nuestra expriencia individual es enorme. L
que distingue el lenguaje, que al mismo tiempo es pnsa­
miento, en la realidad existe objetivamente, pro la imagen
del mundo puede considerar ese algo de uno u otro moo,
o no considerarlo en absoluto. Y en este sentido restringido,
el lenguaje "crea" de hecho la imagen de la realidad.
En relación con los problemas aquí tratados, se nos
plantea también la cuestión que volveremos a tratar y que
[ 239 J
se halla directamente ligada a la hipótesis de Sapir-Whorf:
¿Considerando las diferencias entre la praxis de las comu­
nidades humanas particulares, no se pueden configurar los
distintos sistemas lingüísticos de modo tal que no tengan
absolutamente ningún punto de contacto y que, pr este
motivo, sean intraducibles? La respuesta negativa a esta pre­
gunta se desprende del proceso de pensamiento anterior.
En todas las diferencias de medio, clima, estadio cultural,
etc., las sociedades humanas están relacionadas a través de
la comunidad de destino biológico, una comunidad que, entre
otras cosas, también se relaciona con. que la praxis responda
a una realidad objetiva parecida, si no la misma. Precisa­
mente pr ello, en el lenguaje también se conservan seme­
janzas, además de las diferencias y, por ello, también tene­
mos pleno derecho a suponer que la investigación iniciada
recientemente del llamado linguistic universal llegará a ser
coronada por el éxito. Los sistemas lingüísticos individuales
no son sistemas cerrados, es decir, que no tengan ningún
elemento en común y, por tanto, que no puedan interpene­
trarse ni traducirse unos en otros. Desde el punto de vista
filosófico, es interesante el problema de si seres racionales
con un destino biológico totalmente distinto, caso de exis­
tir en algún planeta, llegarían a la intraducibilidad de los
lenguajes correspondientes, aunque los otros sistemas del len­
guaje, que también es pnsamiento, fueran a su vez un refle­
jo determinado de la realidad; por ejemplo, en el caso de
un pensamiento según el principio de la reflexión magné­
tica o del pensamiento con ayuda de rayos Roentgen. Los
optimistas, que ya construyen actualmente lenguajes inter­
medios correspondientes, dicen entre otras cosas que las
relaciones numerales deben ser comunes a todos los seres
inteligentes. Este fascinante problema, que enriquecería la
[ 240
l
interpretación del lenguaje con elementos absolutamente nue­
vos, sólo se resolverá, empero, en el futuro, a través de
la experiencia, cuando el hombre entre realmente en con­
tacto con seres inteligentes de otros planetas.
Como resultado de nuestro análisis, hemos llegado a la
verdadera forma de la teoría del reflejo, que se caracteriza
pr la interacción de los aspectos objetivo y subjetivo en el
conocimiento humano. El conocimiento humano es siempre
conocimiento como consecuencia de algo que se presenta
objetivamente a la razón cognoscitiva y que es la causa exter­
na del conoimiento. Pero se trata siempre de un reflejo
subjetivo, en cuanto se produce en el sujeto en cuestión,
cuyas características individuales (el carácter del aparato de
prcepción, el saber acumulado, etc. ) determinan el carác­
ter reflejo. Pero también es reflejo subjetivo cuando se rea­
liza a través del lenguaje correspondiente, que también es
pensamiento, cuyas características relacionadas con la expe­
riencia social también ejercen una influencia determinante
sobre el carácter del reflejo. Por tanto, el reflejo, de moo
análogo a la verdad reconoida a través del conoimiento,
posee un carácter objetivo-subjetivo. Sólo cuando compren­
demos totalmente este estado de cosas, podemos entender
también la tesis característica de la teoría del conoimiento
marxista sobre el carácter procesal del conocimiento y la
verdad. Por ello, pdemos y debemos hacer el esfuerzo de
investigar el papel y la influencia del factor subjetivo, par­
ticularmente de aquél ligado a la función del lenguaje, den­
tro del proceso de reflejo de la realidad en el espíriru
humano. Ello nos capacitará para considerar de nuevo los
problemas de la sociología del saber, y ver, bajo una nueva
luz, el problema del papel activo del lenguaje dentro del
proeso del conoimiento.
Lengaje } conoimiento. -r6
[ 241 J
Finalmente, llegamos de nuevo a los problemas plan­
teados al principio. Uno de ellos, la pregunta sobre si el
lenguaje crea la imagen del mundo, encuentra una respuesta
claramente negativa dentro del marco del sistema adoptado
por nosotros. El segundo problema sobre si existe la alter­
nativa de que el lenguaje crea la imagen de la realidad
o es el reflejo de la realidad objetiva, también recibe una
respuesta negativa. De todo nuestro proceso del pensamiento
se desprende que el lenguaje no crea la realidad -en sen­
tido literal-, ni es un reflejo de esta realidad en sentido
literal del término "reflejo". S trata de un reflejo que
siempre posee un cierro elemento de subjetividad, o sea,
que, en un sentido limitado de esta palabra, "crea" la ima­
gen de la realidad. El reflejo de la realidad objetiva y la
"creación" subjetiva de su imagen en el proceso de conoci­
miento no se excluyen, sino que se complementan mutua­
mente, al constituir un conjunto. Esta concepión concuerda
con el carácter subjetivo del proeso del conocimiento y
supone un buen punto de partida para el análisis del papl
activo del lenguaje en este proceso.
[ 242 )
Lenguaje, conocimiento
y cultura
Nuestro análisis se acerca a su fin. Por ello, es necesa­
rio considerar, más detenidamente, el problema del papel
activo del lenguaje en la actividad intelectual del hombre.
No podemos contar con resultados definidos, puesto que,
como ya hemos afirmado, la falta de investigaciones empí­
ricas correspndientes hace ilusorias estas esperanzas. Sin
embargo, podemos esperar que nuestra perspectiva, al menos,
se amplie, y aumente nuestra penetración. Por ello, puede
ser útil intentar resumir los resultados obtenidos hasta el
momento.
El problema del papel activo del lenguaje en la activi­
dad intelectual del hombre se puede concebir de dos for­
mas, según como se conciba esa actividad: como problema
del papel del lenguaje en el pensamiento, o como proble­
ma del papl del lenguaje en el conoimiento humano.
Sin embargo, el conocimiento humano es un tipo especial­
mente calificado de pensamiento, tanto en el sentido del acto
mismo, como también en el sentido del producto. En con­
secuencia, los mismos problemas y las mismas preguntas se
presentan de forma distinta y nos señalan aspectos ditintos
y la misma cosa, según los análisis dentro de un contexto
más amplio o más limitado.
[ 243 J
Aún existe un tercer tipo, el problema del papel activo
del lenguaje en la actividad intelectual del hombre, a saber:
el lenguaje desde el punto de vista de su función y signi­
ficado para la cultura. Entendemos cultura tanto en el sen­
tido de determinadas actividades como también d� s.us pro­
ductos. Esta tercera forma de aproximación al problema se
distingue en algunos puntos de las dos anteriores, posee ade­
más su propio círculo particular de problemas.
Ahora nos concentraremos, de acuerdo con el título de
este capítulo, al papel del lenguaje dentro del proceso del
conoimiento y la cultura, para indicar una nueva proble­
mática de investigación sumamente interesante. También nos
veremos obligados a ocuparnos de otro problema: del papel
activo del lenguaje en el pensamiento, aunque sólo sea pr
la necesidad de volver a recordar los resultados de las consi­
deraciones anteriores. La sucesión de nuestro análisis viene
dictada por la lógica interna. Comenzamos con los proble­
mas del pensamiento, luego pasamos al problema del cono
cimiento, para considerar, finalmente, la problemática de
la cultura.
Acabamos el análisis de la relación entre lenguaje y
pensamiento con las siguientes cbnclusiones: el lenguaje
siempre es pensamiento en el sentido de prcepión del sig­
nificado de las palabras tanto en forma de conceptos como
en forma de las representaciones que las acompañan; el
lenguaje como abstracción del pnsamiento es ex definitione
un pensamiento in potentia, porque el lenguaje posee ex defi
nitione un significado; en consecuencia, el lenguaje es un len­
guaje que al mismo tiemp es pensamiento. Por otra parte,
el pensamiento, con más exactitud, el pensamiento humano
( y no la orientación prehumana en el mundo del recién
( 244 J
nacido o del hombre patológico, que a menudo se llama
pensamiento en el sentido amplio de esta palabra) , se reali­
za siempre en algún lenguaje, puesto que el pensamiento
conceptual es imposible sin los signos del lenguaje hablado
o de su transcripción en cualquier forma. Pero de ello no se
sigue que el pnsamiento humano pueda reducirse final­
mente a conceptos que van ligados a los signos lingüísticos.
En el pensamiento humano apareció -tanto genética como
actualmente- también cierta forma de componente repre­
sentativa que, aunque depende de forma múltiple del len­
guaje, no obstante, es idéntica a éste. Por tanto, la relación
entre pensamiento y lenguaje es compleja y, aunque ambos
se hallan indisolublemente ligados, no se puede identificar
el pensamiento con el lenguaje. La frase de que el pensa­
miento humano se halla inseparablemente ligado al legnuaje
-es decir, que es imposible sin lenguaje- no es analítica.
Sobre la base de estas consideraciones, podemos decir
lo siguiente sobre el papel activo del lenguaje dentro del
proceso del pensamiento. La tesis del papel activo del lengua­
je se puede interpretar, al menos, en un triple sentido:
a) El primer sentido se basa en que sin lenguaje como
sistema de signos determinados (o sea, como sistema de
reglas gramaticales y de significado, sin el cual no se podría
hablar de un sistema de signos lingüísticos) , el pensamiento
conceptual sería impsible. También podemos formularlo
de otro modo: los sistemas de signos que denominamos len­
guajes son portadores del pensamiento conceptual. En este
sentido, nuestra tesis puede remontarse a la afirmación fun­
damental de que la existencia del lenguaje es la conditio sine
qua non del pensamiento conceptuaL Qué significa esto pue­
den explicarlo ciencias tales como la fisiología, la psicología,
la lingüística, etcétera.
[ 245 J
b) Pero el sentido esencial, verdadero de la tesis del
papel activo del lenguaje dentro del proceso del pensamien­
to es otro. En efecto, se afirma que el lenguaje constituye
como un producto espcial la base social existente del pen­
samiento individual. El habla sólo es innata en el individuo
humano como capacidad de aprender a hablar. Esto se halla
relacionado con la estructura heredada del cerebro, el apa­
rato vocal, etc. Pero el lenguaje como tal no es innato y
no se desarrolla espontáneamente sin intervención de la
comunicación lingüística soial. Pero, puesto que, como ya
hemos dicho, el pensamiento conceptual es imposible sin
el lenguaje, en el proceso de la múltiple educación soial el
hombre no sólo aprende a hablar, sino también a pensar.
Al recibir una imagen acabada de la sociedad aprende el
lenguaje --que también es pensamiento-- como una expe­
riencia que está establecida en las categorías del lenguaje
y acumulada en la filogénesis, como saber de la sociedad
sobre el mundo. Esta cristalización de la experiencia social
es el punto de partida y la base de todo pensamiento huma­
no, una base que la soiedad transmite al individuo de for­
ma sumamente dictatorial, forma que escapa al control del
individuo y no es percibida en absoluto por éste, como no sea
en los raros casos de una autorreflexión particularmente
profunda. El pensamiento individual es creador y siempre
nuevo; si no, sería imposible el progreso del saber y la cul­
tura. Pero el individuo particular raras veces es capaz ni
está pronto a reconocer que contempla el mundo a través
de la mirada de generaciones pasadas, que sus novedades se
asientan sobre un terreno bien determinado del que nadie
puede escapar totalmente y, si lo hace, sólo raras veces y de
forma mínima.
El lenguaje como punto de partida soial del pensamien-
[ 246 )
to humano es el mediador entre el pensamiento social, trans­
mitido, y el pensamiento individual, creador. Y esto no sólo
es válido en el sentido de que transmite a los hombres indi­
viduales la experiencia y el saber de generaciones pasadas,
sino también en el sentido de que atrae necesariamente los
nuevos resultados del pensamiento individual, para entre­
garlos -ya en forma de producto soial- a las genera­
ciones futuras.
Así, el lenguaje -por tanto, lenguaje que también es
pnsamiento- se convierte, en el proceso del pensamiento
humano, en un factor creador en un sentido particularmente
amplio. En este proeso, funciona como transmisión social
de la filogénesis, que se actualiza en la ontogénesis del indi­
viduo humano. El contenido de esta transmisión no es arbi­
trario, puesto que en las experiencias de las generaciones
pasadas se halla encerrada una suma determinada de saber
objetivo del mundo, sin la cual el hombre no pdría adap­
tarse a su medio, actuar correctamente en él y continuar como
raza. Cuando aprendemos a hablar y también a pensar, nos
apropiamos con relativa facilidad de la herencia intelectual
transmitida; no debmos descubrir constantemente de nuevo
América, lo que excluiría toda posibilidad de progreso intelec­
tual y cultural. Pero incluso esa transmisión de las generacio­
nes anteriores actúa pderosamente, despóticamente, sobre
nuestra verdadera visión del mundo, desde su articulación
en las percepciones sensitivas hasta la coloración emocional
de nuestro pensamiento cognoscitivo. Volvamos a repetirlo:
éste no es el único factor que determina el pensamiento,
pero, no obstante, es un factor de enorme significación y
gran influencia.
Por tanto, cuando hablamos en segundo sentido del papel
activo del lenguaje en el proceso del pensamiento, nos refe-
[ 247]
rimos a que el lenguaje que se transmite socialmente al indi­
viduo humano crea la base inevitable de su pensamiento,
una base que relaciona al individuo con otros miembros de
la misma comunidad lingüística, y sobre la cual se desarro­
lla la creación intelectual individual del individuo en cues­
tión. Si dejamos a un lado el misticismo del "espíritu nacio­
nal", de "la fuerza vital nacional" y otros conceptos que se
introducen a menudo para explicar este fenómeno, volve­
remos a encontrar en lo que acabamos de decir ideas que
se enarbolan en las ciencias del espíritu europeas desde Her­
der y Humboldt como un hilo rojo, aunque siempre bajo
una nueva forma teórica. En lo que acabamos de decir, se
encuentran los elementos de la tesis del lenguaje como media­
dor entre el individuo humano y los objetos, así como la
tesis de que en todo lenguaje se halla incluida una "visión
del mundo" determinada, un esquema determinado o una
estructura de la visión del mundo de las cosas. Liberadas
del misticismo, estas teorías representan sin duda alguna
observaciones geniales sobre el papel del factor subjetivo den­
tro del proeso de pensamiento.
e) Sobre este fondo, el tercer sentido de la tesis del
papel del lenguaje dentro del proeso de pensamiento adopta
características más agudas. Es al mismo tiempo una modi­
ficación o un caso particular del segundo sentido de la tesis,
pero requiere un análisis especial a causa de su significación
y trascendencia. S trata aquí de la . afirmación de que el
lenguaje nn sólo constituye el punto de partida soial y la
base del pensamiento individual, sino también actúa sobre
el "nivel" de la capacidad de abstracción y generalización
de este pensamiento, lo que tiene una importancia incalcu­
lable para e pensamiento conceptual.
Es un hecho conoido -ya hemos hablado de ello-
( 248 ]
que los lenguajes no sólo se distinguen entre sí por la foné­
tica, l morfología, la sintaxis o el vocabulario, sino tam­
bién a través de la calidad de ese vocabulario en el sentido
de un reflejo más o menos generalizado del mundo. La res­
puesta a la pregunta sobre qué lenguaje está altamente desa­
rrollado y cuál es primitivo, no es fácil, porque esta valo­
ración supone siempre un sistema de referencias y varía de
acuerdo con este sistema de referencias. Pero no cabe duda
alguna de que se pueden dividir los lenguajes en diversos tips
(de acuerdo con el carácter de los nombres que aparecen
en ellos) y que algunos lenguajes carecen de determinadas
denominaciones generales, que sustituyen por una serie de
nombres concretos. Como es sabido, también la sintaxis pue­
de actuar en este sentido, pues hace posible o imposible el
lenguaje abstracto sobre cosas, actividades, etc. Aquí se ocul­
ta la influencia activa del lenguaje sobre el pensamiento, aun
cuando sólo se pueda comprender totalmente esta influencia
cuando se deja bien sentado que tanto el lenguaje como el
pensamiento son, genéticamente, un producto de la praxis
humana.
Nos enfrentamos con nuevos aspectos del problema cuan­
do no tomamos el pnsamiento en general, sino el conoci­
miento en el sentido de pensamiento especialmente calificado
como objeto de nuestras consideraciones. Aquí entendemos
pr conocimiento este proeso de pensamiento respecto a su
producto, cuyo resultado es la descripión de la realidad, y
pr descripión no entendemos sólo la información sobre
hechos individuales, sino también sobre sus múltiples rela­
ciones mutuas, entre las que incluimos las reglas de coexis­
tencia y dinámicas. El problema del papel activo del lengua-
[ 249]
je aparece precisamente en el centro de interés cuando se
refiere al conocimiento.
El proceso del conocimiento se halla inseparablemente
ligado a la praxis y de formas distintas. La vía de conoci­
miento comienza en la praxis; más exactamente, en algunas
exigencias prácticas, y la necesidad de conocimiento que se
desprende de ellas. Aquí se llega con frecuencia a una rela­
ción directa, pro incluso en los sectores más abstractos, auto­
matizados de la investigación científica se puede encontrar
una relación genética -al menos indirecta-con la praxis.
Se sobreentiende que con ello no sólo decidimos cómo surge
el conocimiento, sino también cuál es su objetivo: el cono­
cimiento sirve -irecta o indirectamente- a la praxis
humana, aun cuando algunos pensadores no lo comprendan
siempre e incluso rechacen esa posibilidad. Sin embargo,
aquí nos interesa otra relación entre conocimiento y praxis,
la más oculta, por ser la más frecuente, a saber: la relación
que se produce a través del lenguaje.
Volvemos a una idea fundamental determinada: el len­
guaje es aquello en lo cual se hallan encerradas y estable­
cidas las experiencias y el saber de las generaciones pasadas.
Naturalmente, como lenguaje que al mismo tiempo es pen­
samiento, como sistema de los portadores materiales de deter­
minados significados; en consecuencia, como sistema de reglas
gramaticales o de signifiado que relacionan determinados
significados con vocablos u otros portadores materiales deter­
minados. Precisamente, en este sentido, el lenguaje es al
mismo tiemp una praxis condensada que influye de esta
forma sugestiva y simple sobre nuestro conocimiento real.
El lenguaje influye sobre todo en la forma en que perci
bimos la realidad. Como se desprende de las consideraciones
anteriores, poseemos actualmente ciertos datos exprimen-
[ 250 l
tales para la tesis de que nuestra percepción de la realidad
se halla bajo la influencia indiscutible del lenguaje en el
que pnsamos. Esto significa que el lenguaje, que es un refle­
jo particular de la realidad, es a su vez en cierto sentido
el creador de nuestra imagen de la realidad. Y esto en el
sentido de que nuestras articulaciones del mundo son hasta
cierto punto una función no sólo de las experiencias indi­
viduales, sino también de las experiencias sociales que se
transmiten al individuo a través de la educación y, sobre
todo, a través del lenguaje. Además, la cuestión es más
complicada, como se desprende de las consideraciones ante­
riores, puesto que aquello que llamamos experiencias indi­
viduales también se halla incluido en esquemas y estructu­
ras de origen soial. Al formular el problema de modo tal,
establecemos la existencia de la influencia del lenguaje sobre
la percepción sensitiva, sin caer con ello en el extremo del
subjetivismo o del realismo ingenuo. Si, como hemos dicho,
el esquimal ve innumerables tipos de nieve, mientras que
nuestro montañés sólo ve algunos y el meridional simple­
mente uno, esto no significa que cada uno de ellos se cree una
imagen subjetiva del mundo, sino simplemente que adop­
ta una articulación distinta del mundo objetivo, basándose
en la praxis social y en la praxis individual a ella ligada.
Sin embargo, subsiste el hecho de que el esquimal realmente
percibe el mundo de forma distinta en este aspecto, de modo
más concreto, por ejemplo, que el habitante de los trópicos.
Lo hace entre otras cosas bajo la influencia del lenguaje
que se le ha enseñado y que le oblga a una articulación
tan complicada, al presentarle en vez de un solo nombre
general una serie de nombres concretos para distintos tips
de nieve. En efecto, se debe justificar esta afirmación con
diversos argumentos antisubjetivistas, pero, según ellos, el
[ 251 J
papel del lenguaje en el proeso del conocimiento aparece
aquí de forma clara y convincente.
Algo semejante ocurre con ciertas variantes del fenó­
meno en cuestión, cuando afirmamos que la forma de cons­
trucción de frases, particularmente de la sintaxis, influye
sobre la forma en que percibimos la realidad. Así es cono­
cido el hecho ya citado de que en el lenguaje de ciertas tribus
de indios americanos no se puede decir en sentido general
que alguien viaja, mata fieras, etc., sino que se debe deter­
minar más exactamente con ayuda de distintos complemen·
tos tales como tiempo, lugar y moo de actuación. Se ve
inmediatamente que aquí no se trata de modo de expresión,
sino de la forma de percepción de la realidad, que está inse·
parablemente ligada a la forma en que se habla y se piensa
sobre ella. Puesto que nuestro indio piensa en una lengua,
y esta lengua le obliga, a través de sus categorías y reglas
gramaticales, a considerar la realidad de modo tal que con­
sidera una serie de detalles concretos que generalmente faltan
en la visión de los miembros de la comunidad lingüística
europea, no sólo habla de modo distinto, sino que también
percibe de otra forma.
En ello no hay nada de misterioso y arbitrario. Sin
embargo, el lenguaje se ha formado soialmente sobre la
base de determinada praxis social, es el reflejo de una situa·
ción fáctica determinada y la respuesta a las necesidades
prácticas relacionadas con ella. Pero una vez formado, ejer­
ce su influencia sobre el conoimiento humano, desempeña
un papl activo en él. ¿Ello no se halla en contradicción
con el hecho, que conoemos por la praxis, de que cada
lenguaje es traducible en otro, que incluso se pueden tra·
ducir, con ayuda de ciertas aproximaciones, categorías gene­
rales tales como, pr ejemplo, "viajar", a la lengua más
[ 252 )
concreta de los indios? No, este hecho no se halla en contra­
dicción con esto. Volveremos sobre este punto. Mientras
no se modifique el sistema categorial y gramatical del len­
guaje, el lenguaje proporciona ésta y ninguna otra forma
de percepción de la realidad, la cual ha sido adoptada con
anterioridad por el grupo lingüístico en cuestión.
Pero lo más importante, que caracteriza el papel activo
del
legnuaje en el conocimiento, es la
influencia del apa­
rato conceptual de ese lenguaje sobre la posibilidad y la
forma de formular preguntas "dirigidas" a la realidad. Por
lenguaje no entendemos sólo su vocabulario, sino también
el conjunto de normas gramaticales que determina la forma
en que funciona el lenguaje. En esta idea veo el núcleo
del llamado, convencionalismo radical, lo cual quisiera sub­
rayar tanto más cuanto que he criticado reptidas veces esta
y otras teorías análogas. Su error radicaba, como suele ocu­
rrir a menudo en la filosofía, en la acentuación exagerada
de una idea, en su absolutizacion. Pero la idea como tal,
sin duda alguna es útil y se basa en una observación correcta
del papel activo del lenguaje dentro del proceso del cono­
cimiento.
Y volvemos a repetir, se puede discutir sobre si es correc­
to aplicar la denominación "primitivo" a las lenguas de los
llamados pueblos primitivos, pero no cabe duda alguna de
que en un lenguaje que no posee conceptos para los seres
vivos, como "planta", "animal", etc., ni categorías que perw
miran construir un sistema numeral desarrollado, es impo­
sible realizar descubrimientos en el campo del álgebra o de
la relatividad. Naturalmente, todo el problema es mucho más
complicado, pero aquí me preoupa el hecho indudable de
que cuando en un lenguaje es imposible pensar una cuestión
-aunque sólo sea a causa de la limitación de los medios
[ 253 J
de expresión-, no se puede plantear en absoluto esa cues­
tión. Por tanto, el lenguaje influye activamente sobre la
posibilidad de investigación de la realidad y, en consecuen­
cia, sobre su conocimiento.
¿Tienen, por consiguiente, razón los defensores de las
distintas formas del relativismo lingüístico? En modo alguno,
puesto que el relativismo lingüístico propugna tesis mucho
más radicales de lo que se puede demostrar a la luz de
los hechos.
Cuando se entiende pr relativismo lingüístico la do­
trina de que el lenguaje desempeña un papel activo en el
conocimiento y, en consecuencia -al menos bajo ciertas
condiciones-, se deb señalar a qué aparato conceptual se
refiere el conocimiento, entonces la cuestión está perfecta­
mente clara y no puede ser motivo de controversias a la
luz de las consideraciones realizadas. Pero los defensores
del relativismo lingüístico no adoptan en absoluto esta ver­
sión moderada del papel del lenguaje en el conocimiento.
Generalmente, se entiende pr relativismo lingüístico una
tesis más radical, según la cual distintos sistemas lingüísticos
condicionan conoimientos tan distintos que resultan intra­
ducibles entre sí. Esta era la idea principal y fundamental
del convencionalismo radical, a ella tendía también cierta
interpretación de la hipótesis de Sapir-Whorf. Un relativis­
mo lingüístico así entendido, que de hecho hace depender
toda la estructura del conocimiento, del lenguaje y, en conse­
cuencia, llega a la conclusión de que el lenguaje es el crea­
dor de nuestra imagen del mundo, con lo cual opone esta
concepción del "lenguaje como creador" a la teoría del refle­
jo, es falso desde el principio. En efecto, en primer lugar,
la experiencia niega la tesis de que existen lenguajes intra­
ducibles entre sí y, por lo tanto, también la tesis de que
[ 251 l
los lenguajes condicionan imágenes del mundo tan distin­
tas que resulta imposible una actuación coordinada de los
hombres que hablan esos lenguajes y piensan en ellos.
Todos los lenguajes son traducibles entre sí, aunque a
veces esto pueda resultar muy laborioso (como en los ejem­
plos citados por Malinowski, en los cuales una traducción
significativa sólo es psible sobre la base de un conocimien­
to muy exacto de la cultura de la comunidad en cuestión) ,
y aunque en el proceso también se pierda a menudo el
mundo de las imágenes e impulsos, que se hallan relacio­
nados con la lengua traducida, especialmente cuando se trata
de sistemas lingüísticos alejados y aislados. Podemos tra­
ducir fácilmente las expresiones concretas de las lenguas
de los llamados pueblos primitivos a las lenguas europeas;
también podemos -omo nos enseña la experiencia-tra­
ducir las categorías abstractas de las lenguas europeas en
las de aquellos pueblos, al emplear las aproximaciones y
modificaciones correspondientes.
El punto de vista erróneo del relativismo lingüístico apa­
rece aún más claramente cuando pasamos a las consecuen­
cias que pueden sacarse de sus tesis -n su interpretación
extrema- para el campo de la actuación y el comprta­
miento humanos. En efecto, si sobre la base de los sistemas
lingüísticos diametralmente distintos y, en consecuencia,
intraducibles entre sí, surgieran realmente imágenes del mun­
do diametralmente distintas, los hombres que hablan esas
lenguas deberían actuar de modo totalmente distinto bajo
las mismas condiciones. Naturalmente, esto es un sin sentido,
aunque sólo sea considerando las consecuencias biológicas
que resultarían de u comportamiento incapaz de adapta­
ción, y, en este caso, un modo de comportamiento no estaría
adaptado al medio de la otra parte. Pero, en realidad, no
[ 255 )
observamos hechos de este tipo. Los hombres pueden expre­
sar los mismos contenidos de forma distinta, pueden experi­
mentarlo según sea su medio ambiente en foma de imágé­
nes distintas, también -egún las condiciones que les impone
la lucha pr la subsistencia- pueden concentrar su aten­
ción sobre cosas y fenómenos distintos y clasificar de modo
distinto las partes individuales de la realidad objetiva, etc.
Pero, no obstante, su imagen de la realidad será en líneas
generales la misma y, por consiguiente, todos los hombres
-indepndientemente de la lengua en que piensen- s
revelarán aptos para un comprtamiento adecuado dentro
del proeso del conoimiento de esta realidad. Así, pr ejem­
plo, para el esquimal, la altura se relacionará con la imagen
de los icebergs; para el trobriando, con la imagen de las pal­
meras; para el tibtano, con la imagen de las montañas
que se alzan hacia el cielo, y, para el ciudadano, que nunca
ha salido del marco de su ciudad, con la imagen de los
rascacielos. Tal vez estos distintos factores ambientales ta­
bién encuentren su reflejo en el lenguaje de estos hombres.
¿Pero, se desprende de ello, que sus lenguas sean intradu­
cibles entre sí, que los hombres que hablan esas lenguas
no se puedan comprender y no puedan actuar de un modo
adecuado a las circunstancias y cordinado?
Este último ejemplo nos lleva de forma natural al segun­
do argumento contra el relativismo lingüístico.
Pese a todas las diferencias entre los sistemas lingüísti­
cos y de pensamiento particulares que se hallan relacionada
con las diferencias de su formación y condiciones previstas,
tienen algo en común que hace que estos lenguajes sean tradu­
cibles entre sí, algo que psibilita la comprensión entre lo
hombres que proeden de los medios más distintos y aleja­
dos y que viven roeados de otros factores naturales y otras
[ 256 )
relaciones sociales. L que es común a todas estas lenguas
diversas está ligado a la comunidad de destino biológico del
género humano bajo las condiciones de la realidad terrenal
y, con ello, con la comunidad de reflejo de la realidad terre­
nal en el lenguaje, que también es pensamiento. Y -omo
ya señalábamos- si se lleva a cabo la investigación mo­
derna actual del linguitic universal en una escala suficien­
temente amplia, se podrá prever su éxito. Sin embargo, algún
universa -indepndientemente de las diferencias- debe
existir en toas las reglas, pues así lo indica la psibilidad
de comprensión entre las culruras individuales. Este es con
toda seguridad un argumento punzante contra la interpre­
tación extrema del relativismo lingüístico.
Finalmente, aún pdemos citar otro argumento que se
halla relacionado con la dinámica del lenguaje. Pese a su
conservadurismo, el lenguaje no es invariable. Por el con­
trario, está sometido a modificaciones constantes, paricu­
larmente en cuanto al contenido significativo. Aquí inter­
vienen diversos motivos: moificaciones de la vida soial
llevan necesariamente aparejadas modificaciones en el len­
guaje, que también es pensamiento; así, por ejemplo, a través
del enriquecimiento del vocabulario; un efecto semejante
provoan los contactos con culturas extrañas, que al mismo
tiemp invaden el lenguaje. El progreso de la civilización,
que también significa un progreso de la interpretación de
las culruras individuales, provoa gradualmente que las dife­
rencias entre los aparatos conceptuales de los distintos len­
guajes desaparecen, pro influye menos, si lo hace, sobre su
fonética, gramática y tinte emocional-descriptivo. Por tanto,
podemos sacar, al menos, dos conclusiones que se refieren
ambas al relativismo lingüístico: 1 ) puesto que estas moi­
ficaciones también resultan de contactos entre culturas muy
Lengaje ] conocimiento.-17 [
257 ]
distintas, falla la versión extrema del relativismo lingüístico
junto con la tesis a ella ligada de la intraducibilidad de los
sistemas lingüísticos claramente distintos; 2) el progreso
de la civilización borra cada vez más las diferencias del
verdadero contenido lingüístico.
Como se desprende de todo lo dicho, debemos rechazar
el relativismo lingüístico en su forma radical, que absolu­
tiza la idea, en otros casos racional, del papl activo del
lenguaje en el conoimiento humano, idea que sin duda
alguna vale la pena adoptar y estudiar detenidamente.
Aún existe una tercera plataforma desde la cual podría­
mos considerar nuestro problema: en efecto, la cultura
�ntendida como un conjunto de proesos determinados,
sus productos y el modo de comportamiento humano.
Naturalmente, no entraremos aquí en complicadas con­
sideraciones y discusiones sobre la definición de cultura.
Podríamos adoptar de acuerdo con Sapir otra determinación
que no tiene ninguna pretensión de actitud, y según la
cual decimos que es culrura aquello que piensa una comu­
nidad dada y In que ésta hace.
En este punto de partida, la relación lenguaje-culrura
se concibe doblemente como relación de causa a efecto. S
trata tanto de la influencia de la culrura sobre el lenguaje
como, viceversa, de la influencia del lenguaje como sistema
simbólico y significativo sobre el desarrollo de la cultura.
No consideraremos el primer aspecto del problema, tal
como se ha hecho en los análisis previos. Y ello no prque
le neguemos trascendencia, sino todo lo contrario. Pero es
un típico problema lingüístico, que exige la comptencia
de un lingüista, particularmente en el campo de la historia
comparada del lenguaje. El saber el filósofo qué pudiera
obtener sobre ello en la literatura especializada, no le da
[ 258 J
derecho a generalizaciones más amplias. Tanto más cuanto
que entre los lingüistas no sólo se ha resuelto la discusión
en torno al problema de si el desarrollo de la cultura influ­
ye sobre el desarrollo del lenguaje, sino que, además, se le
trata más bien de forma "filosófica". Mientras que Marr
convirtió el lenguaje (entendido como "lenguaje y pensa­
miento a la vez") en una ideología y construyó su teoría
de la estratificación del desarrollo lingüístico sobre el supues­
to de que la formación del lenguaje es un reflejo de las for­
maciones sociaies, clasistas, Sapir sustentaba, pr el contra­
rio, la opinión de que no existe absolutamente ninguna
dependencia del lenguaje respecto al desarrollo cultural, con
lo cual entendía por "lenguaje" un sistema fonético y gra­
matical, sin considerar su contenido significativo. En mi opi­
nión, el punto de vista de Sapir y de otros pensadores con
ideas parecidas se ve limitado pr una definición incorrec­
ta del lenguaje. D ello no se desprende en modo alguno
que se deba aceptar la concepción extrema de Marr. Sin
embargo, a mi modo de ver, desde el punto de vista de la
investigación, al partir de una concepción es más útil aquella
que busca la influencia de la cultura de una sociedad en su
lenguaje, que aquella que excluye, ya de entrada, esa influen­
cia. Tanto más cuanto que el argumento de Sapir de que
aquello que piensa el hombre (cultura) no influye en cómo
piensa (lenguaje) , no es convincente. Sin embargo, ya hemos
dicho que debemos dejar las cuestiones de este tipo a los
lingüístas mismos, aun cuando en este aspecto toavía hayan
aportado muy poco. El pligro de simplicación no sólo ame­
naza a pensadores como Marr, sino también a idealistas
declarados como, por ejemplo, Karl Vossler en su obra
FrankreichJ Kultur im Spiegel Jeiner Kulturentwicklung,
Heidelberg, 1 91 3.
[ 259 J
Quisiéramos ocuparnos del otro aspecto del problema
aquel que nos arrae particularmente: la influencia del len­
guaje sobre la situación y desarrollo de la cultura.
Si englobamos los pensamientos de los hombres de una
soiedad dada, los productos de estos pensamientos ( particu­
larmente aquellos como ciencia, técnica, arte) y los modos
de comportamiento humanos en el concepto de cultura, ya
podremos esbozar en rasgos generales un programa de inves­
tigación concreto determinado.
El primer punto de este programa se encuentra en el
análisis realizado de la influencia del lenguaje sobre los pro
cesos de pnsamiento y conoimiento. En el fondo, no es
necesario añadir nada más.
El segundo punto es la influencia del lenguaje sobre los
productos del pnsamiento humano, tales como ciencia, téc­
nica, arte, etc. Este es un problema de ciencia de la cultura
de gran imprtancia, que sólo poemos señalar en este con­
texto, pues exige un estudio monográfico espcial. A la
luz de nuestras consideraciones sobre el carácter del pnsa­
miento conceptual, es evidente que el lenguaje influye tanto
sobre las disciplinas científicas y científico-técnicas como
sobre las ciencias artísticas. En el último caso, principal­
mente sobre la literatura, pero también sobre la música
y la pintura. Ya hemos dicho que la teoría de la relatividad
no se puede expresar en la lengua de una tribu australiana
primitiva y, pr tanto, tampo se puede pensar en ella.
Y, en el lenguaje de esa tribu, tampoo se puede expresar
la música moderna ( incluida la de Bach) ni la pintuta
moerna. Estas pueden ser una imitación de los "primiti­
vos", pro, pese a ello, y tal vez precisamente por ello, son
el producto de un pnsamiento conceptual altamente desa­
rrollado, que es imposible sin un lenguaje correspndien-
[ 260 J
temente desarrollado. En efecto, el arte auténticamente pri­
mitivo es algo totalmente distinto de su imitación, que
naturalmente es siempre una copia estilizada. Sin embargo,
también esta cuestión queda provisionalmente abierta, pues­
to que los investigadores particulares no han dicho gran
cosa sobre este tema hasta el momento.
En este aspcto, aparecen mucho mejor las investigacio­
nes en torno al tercer punto, el de la influencia del lenguaje
sobre el comportamiento del hombre y sus resultados.
La psicología soial, así como la soiología y otras cien­
cias que tienen pr objeto el comportamiento social del
hombre, destacaron el papl de los estereotips en el com­
portamiento y modo de actuar de· los hombres. la educa­
ción, que siempre es una educación concreta en un medio
determinado y u grupo soial determinado, transmite al
individuo el saber soial aulado no sólo en forma de
lenguaje, que también es pensamiento, sino también por
medio de sistemas de valores aceptados y de los estereotips
del moo de comportamiento humano relacionados con éstos,
que se califican de valiosos, importantes o perjudiciales. D
graciadamente, aún sabemos demasiado pco sobre este aspec­
to, con toda seguridad sumamente imprtante desde e punto
de vista social. Las investigaciones en torno al tabú de
las soiedades primitivas han progresado mucho más que las
investigaciones correspndiente respcto a la estereotipia
de los moos de comprtamiento de las sociedades moer­
nas, particularmente en cuanto s refiere al papel del len­
guaje en esos estereotipos.
En la comunidad primitiva, el lenguaje aparece, sobre
too, como parte del sistema tabú obligatorio; o sea, como
parte del sistema mágicoreligioso, dentro del dominio de
[
261 }
las formas de comprtamiento. Pero, en la sociedad civilizada,
la función mágica del lenguaje no desaparece en moo algu­
no, aunque ya no aparece tan claramente. Pero aquí no me
interesa esta función, sino su forma sublimada, cuando la
sociedad transmite al individuo junto al lenguaje determi­
nadas posturas, valoraciones y modo de actuación estereoti­
pados, conservados gracias a él, los cuales actúan tanto más
poderosamente sobre la consciencia cuanto que -como todo
lo que se halla relacionado con el lenguaje- resultan más
difíciles de descifrar a causa de su cotidianidad y sugestivi­
dad, y a menudo se consideran como "naturales".
Consideremos, pr ejemplo, una soiedad en la cual, pr
uno u otro motivo, dominen masivamente consideraciones y
tendencias de clase, raza y nacionales. El niño, que es educado
en este espíritu, adopta ciertas actitudes y reacciones este­
reotipadas como propias y naturales. Generalmente, éstas se
relacionan con el lenguaje, con un nombre determinado
que abarca todo el "conjunto" de prejuicios, tendencias, sen­
timientos de oio o -por el contrario- de valoraciones
psitivas.
Aquí, la palabra no es nada externo situado fuera de las
actitudes y los modos de comprtamiento de los hombres
-igual como no se encuentra fuera del contenido relacionado
con ella-, sino que constituye su parte verdaderamente esen­
cial. La analogía entre las experiencias de determinados afee­
tos y relaciones estereotipados, que aparecen en el hombre al
oír el sonido "infiel", "protestante", "proletario", "burgués",
"negro", ''judío", etc., y las experiencias relacionadas con el
tabú, es indudable. Pero sólo se trata de una analogía, puesto
que la situación de las llamadas sociedades civilizadas es
mucho más complicada en varios aspctos. Por ello, la "tira­
nía de las palabras" de que habla la llamada semántica gene-
[ 262 J
ral, no es, en modo alguno, una ourrencia sin sentido. En
efecto, toda esta cuestión ha sido tomada a broma pr la
semántica académica, y en la literatura marxista ( que, dicho
sea de paso, generalmente confunde la semántica general con
la académica) incluso ha sido calificada de reaccionaria; no
obstante, afirmo que en esta cuestión existe una idea digna
de ser considerada, que las demás tendencia han pasado por
alto: que el lenguaje influye sobre el modo de comporta­
miento de los hombres.
La semántica general lo ha llevado a veces al absurdo;
el creador de esa tendencia, Korzybski, consideraba el len­
guaje precisamente como la fuente de las distintas enfer­
medades, pero esto no influye sobre el hecho de que esta
idea sea, hasta cierto punto, un descubrimiento significativo
e imprtante. Esto explica por qué la semántica general ha
resultado eficaz, con gran sorpresa por parte de los críticos,
en el campo de las intervenciones terapéuticas. En efecto,
si el objetivo de estas intervenciones radica principalmente
en dar consciencia a los hombres del papl del lenguaje en
las acritudes y modos de comportamiento estereotipados acep
tados por ellos, la terapia será eficaz cuando se convenza a
los hombres a través de toos los medios de que el concepto
general al que va ligado el concepto estereotipado es algo
distinto a los ejemplares individuales de todo el grupo que
designa este concepto general. Para ello basta con destruir
la sugestión, como si nos enfrentáramos con algo "natu­
ral", para hacer tambalearse al menos la actitud o modo de
comportamiento estereotipado correspondiente. El objeto
de la terapia se alcanza con ayuda del llamado "diferencial
semántico" de Korzybski, cuya función es señalar al hom­
bre esa verdad de la forma más sugestiva y simple. En todo
[ 263 J
caso, también en este ámbito se abre un amplio camp para
investigaciones futuras. Al eliminar todas las ingenuidades
y extremos de la semántica general, se pueden obtener resul­
tados imprtantes.
Este problema debería tratarse como parte de un com­
plejo mayor de investigación. En efecto, aquí nos encontra­
mos, como ya hemos señalado, en el ámbito de la socio­
logía del saber entendida en el sentido más amplio, que
ahora consideramos desde otro punto de vista. Cuando la
soiología del sabr acepte que siempre contemplamos el
mundo -particularmente el mundo soial- bajo una pers­
pectiva determinada, que viene condicionada pr los inte­
reses del grup soial en cuestión, se pdrá ampliar esta
afirmación y considerar con ello la perspectiva de la reali­
dad, que viene determinada pr el papel del lenguaje en
el conoimiento y pr el desarrollo cultural. En efecto, la
cuestión del punto de vista, la cuestión del condicionamiento
soial no se refiere sólo al conoimiento en general y al cono­
cimiento científico en particular, sino también a las acti­
tudes y moos de comportamiento estereotipados de los
hombres.
En este ámbito, tiene precisamente gran importancia
el papel activo del lenguaje como uno de los factores deter­
minantes más significativos. A través de una concepción tan
amplia de la problemática estudiada, se da un nuevo con­
tenido a la afirmación de que el lenguaje no sólo e uno
de los elementos, sino también un co-creador de la cultura.
Si nos liberamos simultáneamente de too el lastre del mis­
ticismo, que se introduce generalmente en la esfera de con­
sideraciones análogas, el lenguaje nos abre aspectos y nuevas
psibilidades d investigación. El descubrimiento de princi-
[ 264 )
píos de siglo de que el lenguaje no sólo es instrumento, sino
también objeto de la investigación dentro del ámbito de la
teoría del conolniento, adquiere nueva significación. Y esto
no es extraño, pues aí suele ocurrir cuando hacemos un
descubrimiento verdaderamente significativo.
[ 265 J
lndice de nombres
Ajdukiewicz, K., 67, 70, 72, 75,
79, 211, 214, 216
Anshen, R N., 169
Arnauld, Louis, 155
Aristóteles, 33, 218
Bach, Juan Sebasrián, 260
Badiius, H., 28
Baudoin de Cortenay, Jean, 26
Bergson, Henri, 180
Berkeley, obispo George, 56
Black, Ma, 96, 99, 100, 135
Boas, Franz, 95, 97, 99, 1 1 3
Boutroux, E., 67
Brentano, Franz von, 55
Bridgman, Laura, 15 5
Brown, Roger W., 127, 128, 131
Brutjan, G. S., 1 14, 125
Büer, Karl, 30, 180
Buyssen, Eric, 198, 200
Cackowski, Zdzistlaw, 222
Carnap, Rudolf, 78, 79, 211-214,
216
Carro!, John B., 126, 129, 131,
216
Cohen, L. J., 52, 56
Croce, Benedetto, 27
Delacroix, Henri, 148
Dingler, Hugo, 68
Duhen, Pierre, 68
Eilsrein, Helena, 219
Engels, Federico, 7, 185, 205
Feuer, I.ewis S., 96, 135
Feuerbach, Ludwig, 7, 231, 233
Fichte, Johann Gottlieb, 8, 53
Finck, Franz Nicolaus, 27
Geppertowa, 1., 15 7
Goldstein, Kurt, 165-168, 170-
172, 176
Hauser, Kaspar, 154
Head, H., 167, 168, 172
Hegel, Georg Wi l hel m Fri e­
drich, 22, 33
Hempel, Carl Gustav, 79
Herder, Johann Gottfried, 1 1,
16-23, 28, 180, 248
Hoijer, Harry, 96, 122, 123, 126
Horowitz, Arnold, 114
Humboldt, Wilhelm von, 1 1,
16, 22-29, 33-37, 39, 40, 42,
60, 62, 6, 81, 94, 94, 98, 180,
237, 248
Hurtin, Maria, 15 5
[ 267]
Husserl, Edmund, 55, 59
Hymes, Dall, H., 96
Ipsen, G., 28, 31
Jackson, J. H., 167
Jarmolenko, Augusta W., 153,
156
Jerusalem, Wilhelm, 155
Joergenson, Jorgen, 214
Jolles, A., 28, 31
Judowitsch, F. L., 151
Kainz, Friedrich, 148, 159, 165,
166, 171, 188
Kant, Immanuel, 7, 22, 33, 35-
37, 39, 53, 55, 57, 59-62, 81,
82
Keller, Helen, 155
Kellog, L. A., 162
Kellog, W. N., 162
Klopsrock, F. G., 18
Kluckhohn, Clyde, 122, 123
Kolakowski, L., 67, 216, 217
Konorski, J., 172, 175
Korzybski, A., 114, 263
Krzywicki, L., 15
Landesman, Charles, 96, 13 5
Langer, Suzanne K., 63
Lee, Dorothy, 96, 124
Leibniz, Gottfried Wilhelm, 18
Lenin, V. l., 225, 231
Lenneberg, Eric, 122, 128, 131,
135, 152
Leonhart, M., 93
Lessing, Gotthold Epharim, 18
Lévy-Bruhl, Lucien, 92, 94, lOO
Lmmsury, Floyd, 12
5
Lublinska, 152
[ 268 }
Luria, A. R., 151, 159, 168, 171
Mach, Ernest, 76
Malinowski, Bronislaw, 92, 93,
255
Mannhein, Karl, 113
Marie, Pierre, 166, 167
Marr, Nicolai Jacowlevitch, 180
Marry, A., 180, 259
Marx, Carlos, 7, 8, 180, 205, 226,
230-235, 238
Mauthner, Fritz, 180
Michaelis, Johann David, 17
Montesquieu, Charles de Secan­
dar, barón de, 2 1
Nakamury, H., 136
Natorp, Paul, 52
Ogden, C. K., 93
Ohman, Suzanne, 28, 29
Pascal, Bias, 188-190, 192
Piaget, Jean, 147, 148
Pick, 180
Poincaré, Henri, 68, 69, 71
Potenbjas, A., 202
Potiebnia, A., 26
Preyer, W. T., 180
Pucht, 2 1
Rapprt, Anatol, 1 14
Révész, S. G., 181, 187, 192, 202,
205
Richard, l. A., 93
Ro y, E. Le, 68-79
Rubi nsrein, Serguei Leónido­
vich, 159
Russell, Bertrand Arthur Wi­
lliam, 82, 203
Sapir, Edward, 96, 100, 101, 103-
105, 107-110, 112, 124, 126,
129, 130, 211, 154
Saussures, F. de, 127
Savigny, F. K. von, 21
Schelling, Friedrich Wilhelm,
180
Schmidt-Rohor, Georg, 26, 28
Schopenhauer, Arthur, 180
Sjetschénov, 202
Skorojodowa, O. 1., 177
Sokolianskij, l. A., 156
Steintalt, H., 180
Stern, Wilhelm, 148
Swegincew, Wladimir, 114, 135
Szuman, Stefan, 15 2
Trager, George L., 96
Trier, Jost, 28-32, 34-37, 41
Ufimcewa, A. A., 28, 29
Vaihinger, Hans, 6
Veogelin, Charles F., 96
Vossler, Karl, 259
Waerden, B. L. van det, 188,
189, 191-193
Weisgerber, L, 17, 28, 29, 33-
36, 38, 41, 44, 45
Whorf, Benjamín Lee, 96, 103,
107-122, 124, 126, 129, 130,
211, 254
Wittgenstein, Ludwig, 79, SO
Wundt, Wilhelm, 27
Wygotskij, L. S., 147, 149-151,
161, 168
Zinslis, Paul, 239
[ 269}
Este libro se terminó de imprimir el día
3 t de julio de t967 en lo tallere grá·
ficos de Imprenta Editorial Muñoz, S. A.,
privada del doctor Márquez, St, Méxi·
co 7, D. F.
Se imprimieron 4.000 ejemplares ] so·
brantes para reposicione
Fecha de edición TO de agosto.
532
LENGUAJE Y CONOCIMIENTO
AA SCHAFF
L bibliografía en lengua española de los estudios en torno
al papel del lenguaje en el proceso del conoimiento, desde el
punto de vista de las conquistas cie1tíficas basdas en el mate­
rialismo dialéctico, es, y no pr fortuna, bastante escas. EDITo
RIAL GRIJALBO cuenta entre sus títulos con una obra que ha
rendido valiosos servicios en cuanto a este tema. S trata de un
conjunto de estudios realizados pr un equip de investigadores
soviéticos editados bajo el título Pensamieto y lenguaje. Poo
más podríamos mencionar al respcto en lengua española. Pero
no cabe duda de que esto es por completo insuficiente.
Con la obra del filósofo marxista polaco Adam Schaff, s
viene a obviar, siquiera sólo en parte, esta insuficiencia. Y pr
cierto que la aprtación es de aquellas que representan una
ampliación extraordinaria del camp de apreciación y comprn­
sión del problema.
En Adam Schaff hallamos al filósofo marxista que se im­
pne a sí mismo la tarea de ampliar y enriquecer el camp de
conceptuación del marxismo, lejos de esquematismos y de dog­
mas, los cuales empbrecen y aun anulan su validez como guía
para el científico en su enfrentamiento con la realidad. En este
sentido, la obra de Adam Schaff constituirá un verdadero hallaz­
go para el estudios.
Dividida en tres partes, LENGUAJE Õ CONOCIMIENTO trata de
la "historia del problema" -Primera Parte-; de las "premiss
empíricas" -Segunda Parte- , con las que hay que contar para
fundamentar científicamente su enfóque y estudio; y el "análisis
del problema" -Tercera Parte: Lnguaje y pensamiento; Ln­
gaje y realidad; Lnguaje, conocimiento y cultura-, en el que
el auor presenta y fundamenta sus tesis -ntre otras- de
que el lenguaje es pnsmiento y de que el lenguaje contri­
buye a la concepión del mundo pr los hombres.
Conocido pr nuestros lectores, Adam Schaff, autor de
FiloaofÍl del hombre, nos da en la presente obra una muestra
no sólo de su rigor científico, sino de dominio del tema y de
clardad de expsición.

Adam Schaff

LENQVAJE
y

CONOCIMIENTO
Versión al español de Mireia Bofill

EDITORIAL GRIJALBO. S.A.
MEXICO, D. F., I967

LENGUAJE Y CONOCIMIENTO de Adam Schaff Título de la obra original en polaco: }EZIK A POZNANIE Versión al español Je Mireia Bofill, de la versión alemana de Europa Verlag, Viena-Francfort-Zurich, r964. © r964 by Panstwowe Wydawnictwo Naukowe, Varsovia. D. R. © r967, sobre la versión española por Editorial Grijalbo, S. A., avenida Granjas, 82, México r6, D. F.

PRIMERA EDICIÓN EN FSPA�OL
Reservados todo:; los derechos. Esta ob'4 no puede Jer reproducida. en todo o en parle, en forma alguna, sin permiw.

!MI'RF.SO EN MÍ:XICO - I'RlNTFD IN M!XICO

lndi.ce General

INTRODUCCIÓN PRIMERA PARTE: Historia del problema . . . . . . . . .
L a ciencia lingüística desde Herder hasta l a teoría del "tiempo lingüístico" .

7

13

..................

15
47

Filosofía: neokantismo, convencionalismo y neopositivismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

La filoJofía de la forma Jimbólica, 51. - La filoJOfía de la convención: del convencwnaliJmo moderno al radical, 65.
SEGUNDA PARTE: Premisas empíricas . . . . . . . . . . . .
Etnolingüística: la hipótesis de Sapir-Whorf . . .

85 87 1 39 141 209 243 267
[5]

TERCERA PARTE; Análisis del problema . . . . . . . . .
Lenguaje y pensamiento Lenguaje y realidad

. . . . . . . . .. . .. . .. . .

...................... ...........
. . . . . . . . •

Lenguaje, conocimiento y cultura

ÍNDICE DE NOMBRES .

.............

.

.

en cuanto tal. naturalmente. en contraposición al materialismo. y. por el idealismo. no conoce la actividad real. aún era joven. rt·ollado de un modo abstracto. Incluso fueron más allá y reconocieron. en algunos aspectos. no como aai� vidad humana sensorial. no se cuidaban con la mayor rigurosidad del pensamiento concluyente ni de la [7) . Tesis sobre Feuerbach (1). no sólo se refirieron a las materialistas. la realidad1 lo sensible. como lo denominó Marx. el cual. como práctica. sobre todo en el ámbito del "lado activo". Cuando Marx formuló sus tesis sobre Feuerbach. De ahí que el lado activo fuese desa. Cuando Marx y Engels se remitieron a las filosofías que les precedieron. Carlos Marx. Lo hizo en una época en que los filósofos ----<:on­ trariamente a los actuales-. en general. la superioridad del idealismo dialéctico sobre el materialismo mecanicista.Introducción La falla fundamental de todo el materialismo prece­ dente (incluyendo el de Feuerbach) reside en que sólo capta el objeto. no de un modo subjetivo. bajo la forma de objeto o de contemplación. sensorial. entre otros. a Kant. sino también a la tradición idealista.

por el contrario. nos enfrentamos con problemas tan actua­ les como el papel activo del lenguaje en el proceso del conocimiento. También la tesis citada al prin­ cipio no es precisamente un modelo de precisión y expre­ sión clara. y no se adhirió definitivamente a la tradición materialista. Por qué ocurrió así y si debiera haber ocurrido o no. problema que Marx identificó con la participación del sujeto -y en este sentido con el factor subjetivo-. todos los cuales prácticamente requerian explicación e interpretación.en el proceso del conocimiento. Cuando. tenemos que afirmar objetivamente que fue desarrollado e investigado sobre todo por las escuelas idea­ listas y no por el materialismo. Cuando Marx con toda praxis introdujo la categoría de praxis como base de su teoria del conocimiento.expres10n en sí. Pero contiene una idea profunda y contribuye a la comprensión de muchos problemas filosóficos. lo que corrobora claramente lo correcto del diagnóstico marxiano. también tomó como punto de partida el análisis realizado por los idealistas. la necesidad de man­ tener tal rigor se ha convertido en algo evidente. fue sobre todo el idealismo el que expresó el lado activo relacionado humana. Aquí me preocupa sobre todo situar correctamente el desarrollo del problema del "lado activo" en el materialismo y el idealismo premarxistas. es [ 8] . Marx amaba las metáforas y empleaba expresiones y giros de lenguaje. ni tampoco se interesaban particularmente en ello. Según la filosofía de Marx. en la filo­ sofía moderna. actualmente. por ejemplo. tanto más interesante es el hecho de que esta situación continuara en la época posterior a Marx. Por ello. aun cuando los tuvo que poner "cabeza abajo" -particularmen­ te los de Kant y Fichte--.

Ante todo. El idealismo está más próximo a la problemática del "lado activo" precisamente porque la lucha contra la concepctón del mundo de la tendencia contraria le lleva inevitablemente a ello. Aquí tiene gran importancia la pertenencia a una escuela filosófica determinada. lo que ha surgido siempre en la disputa con las ideas de las escuelas opuestas. en una determinada etapa de su desa­ rrollo.un problema fundamental que tiene tanta importancia teó­ rica como metodológica. el idealismo. por sacar a relucir lo subjetivo. En su lucha contra el idealismo. por destacar el factor objetivo de la concepción huma­ na del mundo. consecuentemente con el proceso de creación del sujeto. la forma de considerar un problema viene condicionada en los filósofos por una serie de factores que actúan sobre su conciencia. por su parte. se preocupa. Estas dependen de la situación concreta del desarrollo del saber humano en cada época y. de la forma concreta que toma la contraposición entre materialismo e idealismo en cada momento. Este fenómeno toma gradualmente la forma de una ley. en otras palabras. Por ello. pues nada impide que los filósofos que suscriben las ideas materialistas consideren el llamado "lado activo"' o. si bien el materialismo se preocupa. por tanto. el factor subjetivo del proceso [ 9) . Esto es el resultado de la contraposición de principio entre las concepciones del mundo de ambas tendencias. aun cuando sus formas concretas sean distintas y puedan modificarse. natural­ mente. a su vez. de la problemática filosófica. y viceversa. no se puede comprender al materialismo indepen­ dientemente del idealismo. ¿Tiene que ocurrir necesariamente así? ¿El "factor sub­ jetivo"" tiene que ser necesariamente dominio del idealismo? En modo alguno.

es muy distinto afirmar que en el proceso del conocimiento. excepto la circunstancia --de gran trascendencia.del conocimiento. que convertir esta afirmación en proceso concreto del aná­ lisis de la teoría del conocimiento. y también el condicionamiento social de todo conocimiento individual. ¿Qué se indica. Pero. hasta el momento teníamos poco que decir para responder a esta pregunta. esto no es nin­ guna protección contra la transformación de la teoría de los reflejos en una teoría mecanicista. El problema del papel activo del lenguaje en el proceso del conocimiento puede servir precisamente como ejemplo para aclarar esta tesis general. por una parte frente al idealismo. ¿Cómo debemos entender este con­ dicionamiento? ¿Qué papel desempeña aquí el lenguaje? Desgraciadamente. por una parte. no por su fondo. Se valore como se valore este hecho. frente al mate­ rialismo mecanicista. en este caso?: la influencia del aparato de percepción fisiológico. sino porque el adversario pretendió hacerlos suyos. en gene­ ral. por otra. podemos enriquecer de este modo nues­ tros conocimientos sobre el factor subjetivo del proceso del conocimiento y continuar desarrollando y profundizando la [ 10 l . es decir. también existe un factor subjetivo. En mi opinión.de desentenderse de determinados aspectos del problema. Sin embargo. que se ha convertido en un importante problema de la filosofía no marxista actual. en la práctica. y. En la filosofía marxista sabemos desde hace tiempo que el proceso del conocimiento es una unión de lo objetivo y lo subjetivo. sin duda alguna vale la pena considerar este problema con mayor atención. Pues. esto no es casualidad. en el proceso del reflejo. Precisamente este saber nos proporciona la posibilidad de limitar la problemática del conocimiento. En principio nada se opone a ello.

no estamos obligados a estudiar el proceso gene­ ral. se habla de la filosofía del lenguaje que presentan las escue­ las filosóficas --en el sentido estricto de la palabra-. La Segunda Parte de la presente obra está dedi­ cada a esta problemática. particular­ mente. por tanto. nos interesan las concepciones que se sitúan en el inicio de los tiempos modernos. que se extiende desde Herder y. pero. también tiene actualmente un fundamento empírico. es conveniente para una eficaz controversia con las diversas corrientes idea­ listas. Aquí se abre una feliz perspectiva con la idea de romper las fronte­ ras de las especulaciones filosóficas y --al menos en deter­ minado ámbit<F. Sin embargo. Pero. por otra parte. La problemática aquí tratada se remonta a una larga tradición. En el siguiente. que nos proporciona. la llamada teoría de los campos. no se trata de un trabajo histórico y. Wilhelm von Humboldt hasta el neohumboldtismo moderno. En estos capítulos se trata la filosofía del lenguaje. Estas ideas se estudian en los dos capítulos de la Primera Parte. no obstante. el convencionalismo y el neopositivismo. el fondo histórico para nues­ tra verdadera problemática. La filosofía del lenguaje. no en su aspecto histórico. para aguzar y profundizar la crítica de los puntos de vista de la filosofía no marxista respecto a estos proble­ mas. La verificabilidad empírica de nuestra problemática sig- [ 11 J . se trata particularmente de las tendencias representativas de la filosofía no marxista: la filosofía de las formas simbólicas de Ernst Cassirer. en forma de ciencia lingüística y filosofía.presentar una serie mayor de postulados verificables.teoría del conocimiento. sino porque abren una amplia perspectiva para el presente. aunque limitado. Estos son los puntos de partida de la presente obra. en las consecuencias y generalizaciones de la investigación ernolingüística.

pues las investigaciones realizadas hasta el momento ni siquie­ ra se aproximan a nuestras exigencias y necesidades.. que constituyen la base para una labor investigadora futura. en el sentido de una . pero puede tener gran significación para la orientación y el éxito de las investigaciones. es decir. En mi opinión... [ 12 J . decisivas.nifica al prinCipiO sólo una posibilidad y una perspectiva. Por tanto. Esta función clarificadora ocupa la Tercera Parte de la obra: el primer capítulo tra­ ta del problema del lenguaje-pensamiento.clarificación. parte de ciertos supuestos que no se pueden negar. Natu­ ralmente. pero de ella se desprende también una postura investigadora determinada. la filosofía también necesita ayuda. el segundo. el de la influencia del lenguaje-pensamiento sobre las formas de actuación de los hombres. Estas son las directrices generales de esta obra. el problema de la relación entre lenguaje-pensamiento y rea­ lidad. en el sentido de aclarar y precisar el planteamiento de los problemas y del análisis de las categorías individuales. resulta necesario emprender nuevas investigaciones sobre una base que proporcione los instrumentos necesarios para sacar conclusiones bien fundamentadas. esto es lo más importante. el tercero. Esta no es sólo una tarea semán­ tica. Para este fin.

Primera Parte HISTORIA DEL PROBLEMA .

.

de la ciencia. a menu­ do vuelve a reaparecer en otra época y en otro medio y responde a su vez a las condiciones y exigencias modifica· das.La ciencia lingüística desde Herder hasta la teoría del "tiempo lingüístico" Habent sua /ata libelli. que respondía a dererminadas condiciones y exigencias del estadio de desarrollo de la ciencia en ese momento. surgen de nuevo en primer plano problemas con los que se halla ( 15] . Sin embargo. pues su contenido es nuevo y es nuevo todo su contexto intelectual y social. Una idea que ha surgido en una época dada y en un medio dado. es la continuación de la antigua idea que dio vida al problema. Krzywicki calificó una vez de "vagabundeo de la idea a través del espacio y del tiempo". también. lo descubrió e inició así el pro­ ceso que L. al mismo tiempo. Ocurre simplemente que una de estas ideas ''vagabun­ das" que después de un período de apogeo ha pasado por un período de decadencia o ha caído en el olvido. vuelva a aparecer en el pensamiento humano. cuando a través del desarrollo de la sociedad o. Uno de los problemas merodo· lógicos más interesantes es el análisis del renacer de antiguas ideas investigadoras bajo nuevas condiciones históricas. En cierto sentido. es una idea nueva.

El problema apareció de otra forma en la etnolingüística moderna. bajo nuevas condi­ ciones y sobre la base de nuevos postulados científicos. que en la historia de la lingüística alemana ha con­ ducido. el convencionalismo se creó a partir de fuen­ tes que no tenían nada que ver con la tradición herderiana. En la situación actual. la cual -prescin­ diendo de toda premisa de índole filosófica. respecto al papel formador del sis­ tema del lenguaje en el desarrollo del sistema de pensa­ miento. Peto esto no es lo más interesante del fenómeno aqui observado en cuanto al renacimiento de la antigua idea de Herder.se ve arras­ trada hacia hipótesis que se aproximan a las ideas de Herder por el material concreto de las investigaciones empíricas de lenguas de pueblos pertenecientes a círculos culturales distintos. al plantear el problema del papel activo. sin que exista ni el más débil vínculo con la auténtica problemática de Herder. Un ejemplo típico e interesante del renacimiento de una idea antigua y de un antiguo problema. es el planteado por Herder. en la que los problemas del lenguaje desempeñan un papel cada vez mayor en la investigación de la teoría del conocimiento. Precisamente por ello. Así.genéticamente relacionada. Lo importante es que esta idea apa­ rece y se expresa a veces de forma distinta. La cuestión adquirió otro cariz al ser adoptado el convencionalismo en el marco de la filosofía lingüística neopositivista. pasando por Wilhelm von Humboldt. En este caso nos enfrentamos con una continuidad directa. a la moderna teoría de los campos. creador del lengua­ je en el proceso del conocimiento. el renacimiento [ !6 ] . una idea como ésta es vieja (como continuación de ciertos problemas tradicionales) y nueva a la vez (pues se desarrolla de una forma nueva y por otros motivos a partir de posiciones dis­ tintas de las de antaño) .

finalmente. señaló con toda claridad a Herder como precursor (Tomo �: de la idea del papel activo de la lengua materna en la for­ mación de nuestra concepción del mundo tulo 1. en el ]ournal meiner Reise im ]abre 1769 y. es extraordinaria­ mente significativo. en la obra premiada por la Academia en 1 770. y David Michaelis. capí­ 17 57 un concurso cuyo tema debía ser la respuesta a la pregunta: Quelle est l'influence réciproque des opiniom du peuple sur le langage et dtt langage sur les opinions? El pre­ mio fue concedido en 1 7 59 al profesor de Gottingen.-2 [ 17} . procede su interés por el problema. Y esto es necesario para que no repita antiguos errores y no vuelva a descubrir problemas ya descubiertos hace tiempo. Cuando Leo Weisgerber escribió su obra fundamental para la teoría de los campos.de la problemática'herderiana. No sólo obliga a considerar esta pro­ blemática teniendo en cuenta sus aspectos y relaciones actua­ les. Van den Kraften der deutschen Sprache. De esta obra. La Academia de Ciencias de Berlín promovió en el año La lengua materna en la formación de nuestra cultura. si topa con cuestiones que ya fueron planteadas y estudia­ das anteriormente. a ella debemos también las observaciones que Fragmente über die neure deutsche Literatur (1768 ) . "El descubrimientú de Herder"). que el joven Herder leyó en 1766. sino que también recuerda al lector moderno la histo­ ria de los problemas que le interesan particularmente. Ober den Ursprung der Sprache. por una obra que fue editada en el año que le defraudó con toda seguridad. La se encuentran en la segunda edición de Lenguaje y conocimiento. a menudo sorprendente'-por lo que respecta al momento impulsor-. ]ohann 1762.

porque las experiencias y la sabiduría de generaciones se reúnen precisamente en el len-­ guaje. allí encontra­ mos la idea de la semiótica como teoría general de los sig­ nos. Dicho sea de paso. la tesis de que el sistema lingüístico que constituye el patri­ monio de un pueblo dado. no pensamos sólo en un lenguaje determinado. al menos en determinadas tenden­ cias de la filosofía del lenguaje. sino a través de ese lenguaje. contiene. entre otras. al cabo de casi doscientos años. En efecto. relevante en nuestro contexto. ¡y es una lástima! Cuando leemos. A ello nos referimos al decir que el lengua- [ 18) . la idea del campo de significación del lenguaje y muchas otras. Acrual­ mente nadie ya lee a Herder. no podemos dejar de pensar que no existe nada nuevo bajo el Sol. a través del cual se transmiten a las generaciones siguientes por medio del proceso educativo. su persepectiva no demasiado dubitativa ante muchas ideas que consideramos como los logros más recientes de la ciencia. En efecto. la idea del lenguaje ideal de la filosofía que debía basarse en la relación unívoca entre la expresión y lo expre­ sado. Herder corrió el mismo destino de que habló una vez Lessing refiriéndose a Klopstock: ¿Quién no alabará a Herder? ¿Pero le leerán todos? No. Al efectuar esta lecrura. pue­ de resumirse de la siguiente forma: el lenguaje no sólo es el instrumento. La "tesorería". la de la unidad orgánica de lenguaje y pensamiento. las ideas de los que entonces contaban veinticinco.idea que entonces tomó forma en Herder y que más tarde ejercería gran influencia. forma la concepción del mundo de sus miembros. sino también la tesorería y la forma del pensamiento. La idea de Herder. admiramos su genial in­ tuición al explicar la importancia que tiene el lenguaje para el proceso del conocimiento.

343.. aprende­ mos las ideas a través de las palabras. pág. entonces el JengUIIje limita 'J rodea Jodo el pensamiento hu1YJ4no. t960. sino también. el lenguaje "limita y rodea todo el conocimiento humano"! 1 ]. en Herders Werken. con ellas. Pane I9. G.' su "creador constirutivo"..''2 Por tanto. Hamburgo. 340. 4 Herder. hasta cierto punto.' En el proceso educativo. 1 Herder. ver­ dad. por tanto. Pragmenlos. se hicieron tan nacionales como el lenguaje. jCuántas cosas podríamos eliminar aquí que dijimos sin pensar. sino a través de la cual. Si no me equivoco.. como resultado final. sino también a causa de su contenido pro­ gresista respecto a otras concepciones contemporáneas. se configuran las ideas"." ]. 99-tOO (sub­ rayado del autor) . Berlín (Hempel).enáemos a pensar a través de /11s p. . Esta forma vie­ ne dada por la lengua materna que ha penetrado el saber del pueblo dado. a Herder.Ubras. cada nación habla de acuerdo con sus ideas y piensa de acuerdo con su lenguaje. En el lenguaje de un pueblo se conservan sus expe­ riencias y. Por tanto. 0/Jtu cit. G. Félix Meiner. lo limita hasta cierto punto. G. El lenguaje es "la forma de las ciencias. opus cil. que quisimos decir sin poderlas pensar!. pág. Citado según }. Herder. de que el lenguaje forma el proceso del pensamiento y. Herder S(H"&h­ philosophische Schri/len. 347.. Herder. que pensamos mal porque las dijimos mal. "Las rres diosas del conocimiento humano.. pág. forma de las ciencias. págs. Pensamos en nuestro lenguaje. un saber procedente de sus experiencias. el lenguaje no es sólo instrumento y contenido. . belleza y virtud. FragmenJe ÑbBf' JiB fiBUBf'e Jstau:he LiJBralfH'. pensar no es más que hablar. opus cit. condiciones de vida y carácter. No s6lo es interesante desde el punto de vista del problema aquí tratado. de toda nuestra metafísica. No puedo dejar de citar aquí in exiBfiSo el bello trozo de los Fragmenlos. al configurar su visión del mundo. las verdades y errores que el lenguaje traspasa a las generaciones posteriores. 342. desde la ontología basta [ 19} . no sólo en la cual... • Esta consideración general del conocimiento humano a través y por medio del lenguaje tiene que dar una filosofía negativa. Introducción. "Si es cierto que sin pmsamientos no podemos pensar 'J que ap. pág.je es la forma de nuestro pensamiento. Se trata.

aún no aparece la palabra Volkgeist. planteó una cuestión que siempre formu­ laría de nuevo la literatura alemana posterior sobre la mate­ ria: "¿Hasta qué punto guarda también la lengua alemana armonía con su forma de pensamiento? " L9s seguidores de la concepción de Herder y de toda la problemática especí­ ficamente estudiada por él. "¿Hasta qué punto guarda también la lengua alemana armonía con su forma de pensamiento? ¿Hasta qué punto ha influido su lengua sobre la forma de su literatura? ¿Cómo explicar su lenguaje en sus elementos. pero estos pun­ tos se expresan en lenguaje racional muy alejado de la especulación romántica. que yo sepa. y la humanidad tiene. del hegelianismo o de la escuela his­ tórico-jurídica. desde sus expresiones y medidas silábicas hasta todo el conjunto. de modo que las reglas de la lingüística sean paralelas a los rasgos principala teología natural. y precisamente son aquellas que provocaron más con· troversias.Cuando Herder perfiló su programa para el estudio de la lengua alemana. Nada es objeto de más discusiones que aquello que no entiende ningún bando.icarse de modo que el contenido que le es propio se deduzca de su forma de pensamiento y de vida? ¿Qué parte. surgieron ideas en las que sólo encontramos palabras y un derecho burgués erróneo. analizan todo el problema en relación con el Volkgeist (espíritu nacional) y con la mís­ tica idealista que a él va ligada. En Herder. se puede determinar a través de las perspectivas que le eran propias. tendencia especial a querer explicar lo que ella miJma no comprende. desde la etimología de las palabras individuales a toda la estructura de la escritura. En sus expresiones figu­ ran con toda seguridad algunas que relacionan entre sí el sistema lingüístico y el carácter del pueblo. que se formaron bajo el cielo alemán y prevalecieron y actuaron allí? "¿Qué parte del mundo de situaciones y hechos dados puede expl. [ 20 J .

pero. en los epígonos del hegelianis­ mo generalmente falta genio y sólo queda la mistificación. través de diversos canales y mediante diversas influencias al patrimonio ideológico del siglo Las concepciones del romanticismo y de la escuela histórico-jurídica (Savigny y Pucht) aportaron lo suyo. págs. en efecto. a Montesquieu. particularmente la de la filosofía idealista. el cual se solía concebir en categorías psicológicas o sociológicas cuando se trataba de comunidades humanas históricamente constituidas u organizadas. Los conceptos Volkgeis y Weltgeist llegaron. [ 21 J . desde el punto de vista del idealismo. la influencia de la filosofía del idealismo alemán -y particularmente de su forma más perfeccionada.tuvo una importancia decisiva. La concepción del Volkgeist se remonta. en este aspec­ to.. pero su forma mistificada se halla en estrecha relación con la tradi­ ción alemana.les de su carácter. no obstante. y que el importante hecho del idiomismo alemán sea un espejo de la nación?"" El espíritu del lenguaje se concibe aquí en las categorías de "espejo de la nación". pero incluso esta formulación de Herder está muy alejada del valor que le dieron sus epígo­ nos. Mientras que en el sistema hegeliano. a XIX. El idealismo absoluto de Hegel le dio categoría de absoluto y lo situó en diversos grados jerárquicos del espíritu. el sistema hegeliano-. en efecto. este aspecto mistificador del idealismo objetivo queda salvado por el genio de su fundador. En todas las tendencias epígonas que quieren navegar con ayuda del prefijo ''neo" bajo la bandera de una escuela que se considera clásica. 348·349. 5 Herder. mientras que eliminan con gran facilidad todos los signos de verdadera grandeza. se ha convertido en norma que se afe­ rren a lo retrógrado de ese sistema. optu cit.

"El lenguaje resulta con toda seguridad de una necesidad interna del hom­ bce.caJo con érta. Esta situación se aclara sin más. a través de ésta.j. sino que éstas vienen dadas por toda la individualidad viva y completa de los pueblos. o sea. que se puede estudiar en sus manifestaciones reales.Así ocurrió con los epígonos de Kant y así ocurre con los diversos epígonos de Hegel. Herder y Hegel. Desde el punto de vista filosófico. que intentaban oponerse a las nuevas fuerzas y nuevos órdenes sociales con ayuda de la autoridad de una grandeza pasada. e Gesammelten Schri/len. 2lil parte.ta aJÍ. el concepto general del espíritu humano y del pensamiento humano no es la base de las lenguas. tiene importancia la relación entre la concepción de Humboldt y la de Herder. En la ciencia lingüística como tal -tanto en la alemana como.las ideas de Wílhelm von Humboldt tuvieron una influencia mucho mayor que la filosofía del lenguaje de Herder. Para el problema que tra­ tamos aquí. el del papel del lenguaje en la formación de la concepción del mundo. Berlín." [ 22} . Wilhelm von Humboldt. las ideas de Humboldt son una mezcla específica de las de Kant. no hay nada casual ni voluntarista en él: un pueblo habla como piens11. {Jorque así habla J el hecho de qfiS pieme y hAble así se fundamenta en su siluac:ión corporal :1 espWiiNII/. Un ejemplo clásico de ello es la carrera del idealismo hegeliano y par­ ticularmente de la idea del espíritu del pueblo en las cien­ cias filosóficas alemanas del siglo XIX.s. los elementos que servían a sus ideas socialmente atrasadas. Sin embargo. en la general. 1907. estaba socialmente condicionado a través de las tendencias reaccionarias de determinados gru­ pos. Von dem grammiJchen Baue der Spraehen. entre otras cosas. en tomo 6.• La idea central de la filosofía del lenguaje de Wilhelm fúen. 344 (subf1lyado del autor). pág. cuando uno se da cuenta de que este aferrarse retrógrado a las tradiciones del pasado. Se comprende fácilmente que se buscara y se cogiera de la tradición lo que resultaba agra­ dable para los autores de esta selección. y u ha iJenJ.

tiene origen her­ deriano. págs. Ober die VerJChiedenbeit des menschlichen Spracb­ baHes. esta concepción toma forma en la teoría de la función como noción del mundo y de la forma interna del lenguaje. en Wilhelm vo11 Humboldts. en uula len. tomo 6. En él. Pues la palabra surge.Iión del mundo. �e introduce en él mismo. de esta percepción y no es una copia del objeto en sí. se puede considerar. . puestO que también en el lenguaje de una misma nación actúa el mismo subjetivismo. "En la formación y uso del lenguaje aparea. un círculo del que sólo puede salir si se entra al mismo tiempo en el círculo de otra lengua. El problema de la concepción del mundo contenida �n cada sistema lingüístico y de la importancia. de la lengua materna como fuerza creadora que configura el modo de pensar de los miembros de una comunidad lin­ güística determinada (o de una nación). el lenguaje no eJ vi. Wtf'ke. . que ve en él el objeto esen­ cial y primordial de la lingüística. Puesto que toda percepción objetiva está mezclada inevitablemente con cierro subje­ tivismo. debe ser equivalente al ámbito del mundo. t79-r80 {subrayado del autor). y puesto que en él percepción y actuación dependen de sus concepciones. Esta expresión no supera en modo alguno los límites de la simple verdad. Berlín. y cada lenguaje lleva consigo la nación a la que pertenece. Con el mismo acto por el rual el hombre emire el lenguaje. Sin embargo. Behr's Verlag. Sin embargo. en efecto. esto es incluso definitivamente así.1 Humboldt considera tan relevante el papel del lenguaje como concepción del mundo. independientemente del lenguaje. la relación con la idea de Volkgeist aparece más claramente en Humboldt que en Herder. cada individuali­ dad humana como un punto de vista partirular de la visión del mundo. t9!:7. Humboldt considera que la idea de que distintos lenguajes sólo califican de modo 7 Wilhelm von Humboldt.�UII existe U114 viJión del murnlo t¡ue le eJ propia. viene más condicionada por el lenguaje. de ello deben deducirse necesariamente propiedades determinadas. . ." { 23] . 1$ parte.von Humboldt es la concepción del papel creador del len­ guaje en los procesos intelectuales.necesariamente toda la serie de percepciones subjetivas de los objetos. a ella ligada. Sin embargo. sino también porqne sólo la transformación que es:perimenta junto con estos objetos hace posible que el espíritu pueda pucibff el con�exto imeparable de 14 contepti6n del mundo. sino de la imagen que éste suscita en el espíritu. B. Pues la relación mutua de todas las partes del lenguaje y del lenguaje en conjunto con !a nación es tan estrecha que si esta interacción roma alguna vez una dirección determinada. m hombre también vive principalmente con los objetos tal como se los presenta el lenguaje. Jimplemn:Je porqtle todo concepto se tiene que aprehen­ der a través de él.

es idea que impide el desarrollo del conocimiento lingüístico y lo hace realmente inexistente e verdadera importancia del estudio del lenguaie radica en la participación de éste en la formación de repre­ sentaciones. La representaciones es lo que constituye el hombre". Aquí lo encontramos todo. sino energeia.. Esta idea también se halla en relación con la concepción poco precisa y. que se le debe investigar genéticamente en su dinámica y no considerarlo como modelo rígido y acabado. por tanto. la idea del papel del lenguaje como modificador del mundo. [ 24 ) . "la diversidad de lenguajes sólo es una diversidad de sonidos que emplea meramente como medios para aprehender las cosas. Esta idea es perturbadora para el estudio del lenguaje.' En Humboldt. 179 y 180) que el lenguaje no sólo es concepción del mundo porque por su alcance debe equi­ pararse al mundo. pág.distinto la misma masa de elementos con existencia obje­ tiva. sino también porque el intelecto apre­ hende la unidad del mundo gracias a la configuración de la realidad a través del lenguaje. Para el hombre. Leemos (pág. creadora de interminables contro8 Humboldt. es el resultado de una reflexión precientífica sobre el lenguaje. modificador del mundo. 119) que la verdadera significación de los estudios lingüísticos radica en el descubrimiento de la parte que desempeña el lenguaje en la constitución de las representaciones. En Humboldt. inútil. . pues la suma de estas . 1 I9. ojJuJ cit. o más bien creador de éste. la idea de la concepción del mundo con­ tenida en el lenguaje depende estrechamente de la idea del papel del lenguaje como factor Humboldt afirma (págs. se relaciona con la tesis metodC>­ lógicamente fructífera de que el lenguaje no es ergon.

• El lenguaje es. deben surgir contradicciones y discusiones fundamentales.'0 9 Humboldt. el lenguaje es un producto de la nación.. por tanto. en este sentido. la fuerza nado· nal determinada sólo puede corresponder a una lengua nacional determinada. es decir. se halla íntimamente relacionada con la aceptación de una fuerza viva de la nación que se aproxima al Volkgeist. en el sentido de factor creador. Por otra parte." 10 Humboldt. [ 25 ] . opus cit. el círculo ideológico de Humboldt se cierra de forma consecuente con el recono­ cimiento del papel mediador del lenguaje. es una forma espiritual de la humanidad caracterizada por un lenguaje deter­ minado e individualizada en relación a la totalidad idealista.. Considerando la falta de explicación por parte de Humboldt del problema de la relación de esta fuerza poco precisa. o lo que sería más claro. Humboldt empleó la categoría de "forma" en el sentido aristotélico de la división entre materia y for­ ma.. de las fuerzas inte­ lectuales que actúan en ella. pág. Probablemente. así como el lugar que ocupa la división de las naciones en el gran proceso en el que se desarrolla la ten­ dencia creadora espiritual del género humano. de cuál es su diferencia particular. creación del lenguaje por la nación. también es la fuerza que determina el compor­ tamiento del individuo de forma decisiva. y expresarse a través de ella. De este modo. 125. u7 (subrayado del autor). precisamente como la fuerza creadora y modificadora contenida en el mismo. a través de la cual éste se convierte en mediador entre hombre y mundo. imprópiamente.. Esto es lo que llamamos. con la visión del mundo contenida en el lenguaje. de que la concepción de la "forma interna" del lenguaje. apus cit. que él denomina "forma interna".versias. "A través de esta influencia eficaz. Me parece más importante el hecho. indi­ cativa y creadora del lenguaje también se destaca el elevado concepto a menudo no lo bastante reconocido de la palabra nación. sólo puede desarrollarse íntimamente en ella. de la forma interna del lenguaje. una fuerza creadora de la nacionalidad. que en esas controversias se deja en el silencio. pág. "Pero el lenguaje mismo debe su origen a esta fuerza. Una nación.

en Rusia. cómo estas percepciones e interacciones no sólo estaban condicionadas por ella de forma que también se manifiestan exteriormente en ella. 102 (subrayado del autor). sólo es la fuerz misma t¡fle detet"min4 el ct�rtJc· a ter de 14 fJdCión y que se mtHZi/iesla como lenguaje. Sólo tJhortJ Je comprende bien cómo el lenguaje está intimamente entre­ lazado al carácter y la fuerza activa de las naciones. también fuera de Alemania se abrirá paso en las obras de diversos sabios (así.En otro punto. A. I932. Potieb­ nia adopta la idea de "forma interna" del lenguaje con todas sus consecuencias. Die Sprache als Bildnerin der VOfker. [ 26 J . n Cita de segunda mano: G. . en efecto. }eoa." 11 de aquél. pero ningún puente la une a través de una consciencia unificadora del fenó­ meno en cada momento concreto a esta esencia desconocida. es libre porque esta naturaleza es la suya propia. . originaria. pág. sino porque tiene que hablar así. que en otros aspectos tiene una posrura totalmente distinta. por tanto. El lenguaje es su espíritu y el espíritu es su lenguaje. el otro se podría deducir completamente El lenguaje es al mismo tiempo el fimómeno exter­ no del espíritu de los pueblos. La convicción de que el patrimonio lingülslico. acruará sobre la filosofía del lenguaje alemana de los siglos XIX y xx. sino que son la esencia originaria creadora misma. Schmidr-Rohr. en Polonia. No se les identificará nunca bastante. un erudito. constituye la última y más poderosa diferencia entre la idea antes mencionada de las lenguas que sólo considera su diversidad como diversidad externa o de signos surgidos por con· venia. en él la forma de hablar es una exigencia de su naturaleza intelec­ tual. escribió en el año 1929 una obra tirulada Influencia del lenguaje sobre la concepción Pues el hombre no habla porque quiera hablar así. y. Humboldt expresa aún más clatamente esta idea: "El patrimonio intelecrual y la forma lingüística de un pueblo se hallan tan íntimamente entreverados que si se diera uno de ellos. como Jean Baudoin de Courtenay. Después de Hum­ boldt. La concepción herderiana del papel del lenguaje como concepción del mundo encuentra. su consiguiente deformación en las ideas de Humboldt.

En el camino hacia la teoría de los campos. en Die Aufgabe und Gliederung der Sprachwissemchaft (1905) . pero que al mismo [ 27 J . Finck remontó. De la misma forma. Sin embargo. pero. En 1 899. aquí el acento se encuentra en otro lugar -particularmente en el problema del factor creador y del reflejo del "espíritu" de la nación en el lenguaje-. las ideas centrales de estas conferen­ cias se volvieron a exponer. No se tra­ ta. son una continuación. pero basándose exclusivamente en la doctrina del espíritu nacional que se expresa en la lengua materna. Wilhelm Wundt considera prímeramente. en efecto. topamos con una serie de hechos que dan prueba de la vitalidad de estas ideas y de su supervivencia en las ciencias culturales alemanas. de una continuación total y directa. en su Volkerpsychologie ( 1 900) la parte de esa idea que corres­ ponde al lenguaje desde un punto de vista nuevo. cuyos parti­ darios se apropian totalmente de las ideas de Herder-Hum­ boldt e intentan desarrollarlas. las propiedades del lenguaje a la diversidad de tempe­ ramentos y caracteres humanos.del mtmdo y las decisiones. La relación entre lenguaje y espíritu del pueblo apa­ rece aún más claramente en Karl Vossler. más tarde. que se encuentra en la línea de la concepción de Croce. con claras influencias de las ideas de Wilhelm von Humboldt). sin embargo. Encontramos cias en la obra aquí las antiguas ideas de Herder-Humboldt en todo su esplendor: la idea de la concepción del mundo contenida en el lenguaje. al mismo tiem­ po. Franz Nikolaus Finck publicó sus conferen­ Der deutsche Sprachbau als Ausdruck deuts­ cher Weltanschauung. el concepto de la forma interna del lenguaje a través del cual se explica el papel activo del lenguaje en el conocímiento.

ante lo individual. espíritu nacional hecho forma. 1925 ) . Word." Sin em­ bargo. agosto. que precisamente es el cap. en el cual y del cual surge la humanidad de todos los pueblos individuales. si prescindimos de las diferencias. Ipsen y Jolles).. 102. sino que. "Neo-Humboldian Ethnolinguistics". Guchman. "Theories of the «Linguistic Field».tiempo sigue en sus formulaciones la tradición del idealismo Positivismus und ldealismus in der 'Sprachwissenschaft también se pueden encontrar en sus obras posteriores (Frankreichs Kultur im Spiegel seiner Sprachenentwicklung. distintas formas del pensamiento lingüístico. nO 2. r952. 1913. r957.''12 "Neohumboldtismo" y "teoría de los campos" son térmi· nos ambiguos. como fuerza y como fuerza unívoca. agosto. nO 2. S. tomo 8. '3 H. resultados del alma nacional. Moscú. Badilius. alemán. En la colección lf/oprosy teorii iaska w sowremennoj sarubeshnoi linguistike. El lenguaje es el espíritu nacio­ nal mismo. S. Ohman. Schmidt-Rohr. Ufimcewa. The Principies o/ Semanlics. A.. A. cosas: en la que leemos entre otras "Los lenguajes no sólo son testimonios. vivo. 1923. poderoso. tomo 9. Gesammelte Auf· siitze zur Sprachphilosophie. Teorii "JemanJilschesgowo polja". u M. formadora. [ 28) . Ullman. tras los cuales se ocultan distintas tenden­ cias. I953. Weisgerberg"." Word. permanece el trasfondo filosófico­ lingüístico común a todas ellas. Die Sprache alJ Bildnerin dsr VOlker. pág. irrelevantes para nuestro contexto. Las ideas presentadas en 1904 en La continuación de l a tradición Herder-Humboldt tam­ bién aparece en la obra de Georg Schmidt-Rohr. Die Spra· che las Bildnerin der V olker. Geist und Kultur der Sprache. son absolutamente el espíritu nacional mismo como fuerza viva. creador. creadora. G. Oxford. I96x. entre los defensores particulares de la "teo­ ría de los campos" (se trata sobre todo de la tendencia Trier-Weisgerber y de las concepciones rivales de ésta de Porzig. impersonal. Ill-2. "lingusricches-kaja teorija L. M.

sino a ciertas totalidades. I934. podemos reducirnos sim­ plemente a algunas ideas generales. la del mundo intermedio lingüístico que actúa como mediador entre los seres que hablan y el mundo de las cosas. en otros defen­ sores de la "teoría de los campos". A.14 La "teoría de los campos" como teoría del significado. la de la forma inter­ na del lenguaje. hel. que configura nuestra percepción del mun­ do. es nece­ sario para ocuparnos plenamente de las ideas directamente relacionadas con nuestros verdaderos problemas. en Ferlschrift für O. y. Sin embargo. "Deutsche Bedeutungsforsching". [ 29 J . esta teoría también se remonta a Wilhelm von Humboldt. que reciben el nombre de "campos de conceptos". Trier. Heidelberg. pág. como unidades autónomas aisladas entre sí. además. bajo un denominador común. sólo corresponde indirectamente a nuestro círculo de interés. Behag­ 15 El lector puede encontrarlas en las obras de A. podemos reunir sin preocupación alguna las teorías y puntos de vista. La "teoría de los campos" se halla directamente relacio­ nada con nuestro problema principal del papel activo del lenguaje en el proceso del conocimiento. la idea del espíritu que aparece como factor creador de la nacionalidad. dis­ tintos en otros casos. si bien el concepto de los sistemas sincrónicos de Saussures influyó sin duda sobre su forma actual. "campos semánticos". lo cual. por ello. finalmente.tema de nuestras consideraciones. "bloques" lingüísticos. u J. Y. Esto nos libera de seleccionar los complicados aspectos indi­ viduales de esta teoría. además. Ufimcewa y Suzanne Óhman citadas en la nota I3. I74.15 Por ello. Esta relación apa­ rece porque sus fundadores (claramente Trier-Weisgerber) adoptaron las ideas esenciales de Humboldt: la de la visión del mundo contenida en el lenguaje. con la limitación de que todo esto no se refiere a las palabras individuales.

Así. que la frase no es lo simplemente del con­ único real. que aquí intervie­ ne más bien una segunda realidad. tomo I.. la palabra se une con las demás palabras del mismo campo conceptual constituyendo un conjunto autónomo." Karl Büher expuso en su opuestas. a saber. como todo. Heidel· berg. Sólo tiene sentido como parte del conjunto. págs. . El símbolo individual no dice nada. I93I. El valor de una palabra sólo se reconoce si se le limita respecto al valor de las palabras vecinas y la significación sólo existe dentro del campo. y recibe su ámbito de significación de este conjunto. Sólo tiene "significado" en este conjunto y gracias a él. La palabra sólo nos viene dada en relación con este conjunto. El estudio general del significado tendrá que consi­ derarlo más que nunca. El campo de significa­ ción de la palabra.. Debe­ mos precisamente a los "teóricos del campo" la aplicación te J. Der tieutsche U:'ortschatz im Sinnbezirk des Verstandes. debe ser actual si queremos que se comprenda el significado de la palabra individual. y se la comprende según la medida de actualidad del campo. pues 16 Sprachtheorie (1934) los fun­ damentos filosóficos de la teoría general de Jos signos. "Simples observaciones de lo que decimos y escuchamos explican con bastante claridad que una palabra pronunciada en una frase no recibe su significado texto de la frase.Josr Trier comienza su Opus magnum con una compacta y clara exposición de la idea de "campo conceptual". . Trier. 3-6. No puede existir ninguna significación fuera del conjunto del campo. [ 30 l . el sistema del conjunto objetivo del campo conceptual entregado a la len­ gua (langue por contraposición a parole y langage) y cono­ cido del que habla y su auditor. sólo el sistema del con junto de signos puede decir algo respecto al signo individual. de lo cual recibe vida la palabra individual muerta.

. 430. " l. y. y Jolles Jos forma a partir de contraposiciones del tipo "izquierda . aisladas.. "Todo el grupo radica en un campo áe signi/i­ cacidn que está articulado. el articularse. I934. el des· membrarse. debe constar el lenguaje. Vom WeltbiJJ der Jeilschen Sprache. pero de forma que se adapten unas a otras y todas juntas en su significad6n proporcionen u n nuevo orden. en Fert. Weisgerber. en realidad. su punto de partida y su concepción primaria son muy sencillos: las palabras individuales.chrilt fúr Sterirberg. sino que los que dan significado son sus grupos. no poseen significación lingüística -pese a todas las aparien­ cias-. una parte del mundo lingüís­ tico intermedio que está formado por el conjunto de una articuhtción orgánica de grupos activos de signos lingüísticos. por ejemplo.para modificar la distribución del con junto. "Los CJ. "Un campo lingüístico es. Sin embargo.17 Sin 11 ]. la categoría de la comprensión.derecha". separaJa de todo lo demás. Eeine Auseinandersetzung". por tanto. romo l. Heidelberg. una palabra sigue a otrt.Jhrbücher /iir W'i. Trier. dentro de los cuales se ordenan las palabras individuales como en un mosaico y cuyo contenido significativo viene determinado por Jos res­ tantes miembros del conjunto del "espacio del campo"." G. como en un mosaico. mientras que Porzig compone los con­ juntos a partir de verbos y los correspondientes sujetos y objetos. 9r. en Neue ].práctica y teórica de la teoría de los signos a la lingüística. Düsseldorf. que tienen en común con la palabra el ser componentes parciales..rsnschaft unJ ]ugendbiJdung. Trier concibe el "campo conceptual" como ordenación de palabras dentro de una categoría. lpsen. I953. "Das sprachlkhe Feld." [ 31 ) . Los "teóricos del cam­ po" se diferencian por la distinta descripción de estos con­ juntos. pues basta el movimiento de un solo elemento --como el movimiento de un peón en el tablero de ajedrez. su ordenación dentro del sistema del con junto varía la significación de cada miem­ bro.ladra". como "perro . con el patrimonio lingüístico. pág. "bloques" (como los llama Trier). I924. "Stand und Aufgaben der Sprachwissenschaft''.mpos son las realidades lingüística<¡ vivas siruaclas entre las palabras individua­ les y los conjuntos de palabras. de los que. tomo X. pág. Según cual sea el número de palabras.

pues en este aspecto. esta cuestión nos interesa porque a partir de aquí se puede trazar una línea de relación con la antigua idea de Humboldt respecto del papel determinante del lenguaje en el proceso del cono­ cimiento. y no deberíamos rechazarla sin ponerla a prueba de forma práctica en el análisis lingüístico. Ahora consideramos bajo un nuevo aspecto lo que pueda ser forma ordenadora interna del lenguaje. . Estudiar la división en campos significa estudiar separadamente una parte de [ 32 ] . y de la forma en que estas palabras se suceden signi­ ficativamente. En mi opinión -pese a todas las críticas que ha suscitado-. la idea del significado de las palabras indi­ viduales condicionadas por un sistema. su idea común aparece claramente. nos referiremos a la obra ya citada de Jost Trier: "Si el objeto del estudio es la articulación de los cam­ pos y su evolución. Reconocer esto es la vía para obtener la concepción del mundo de un lenguaje. es bastante fructífera. . como ya hemos destacado. sino tam­ bién de aquellas que se desprenden de la aplicación de la teoría en. Pues el orden que se desprende de la forma interna del lenguaje se manifiesta precisamente. esto no es lo más impor­ tante dentro de nuestro contexto. resul­ ta convincente y dialéctica. la práctica. tocamos. A nosotros. Para aclarar el problema. un punto de nuestra problemática que se oculta detrás de la idea de forma interna del lenguaje. palabras que se sitúan dentro del marco de conjuntos conceptuales mayores. en cambio.embargo. los lingüistas deben decidir ellos mismos y decir la última pala­ bra. y no sobre la base de consideraciones teóricas. Desde el punto de vista filosófico. Pero. en primer lugar. al mismo tiempo. en la sucesión articulada de las palabras pertenecien­ tes a un bloque que constituyen un sistema cerrado de sig­ nos.

. ni Hegel se libraron de este destino. tanto en la defi­ nición citada de "campo" como también en su afirmación de que la concepción del mundo de la lengua materna se configura sobre la base de dos leyes : la ley del signo y la ley del campo lingüístico. Ni Aristóteles. Trier.-3 [ 33 J . al mismo tiempo. mientras que. las vulga­ riza. págs. . La división de un campo determi­ nado proporciona un trozo de concepción lingüística del mundo para su estudio. las ideas de Humboldt son elásticas. 'H J. de hecho. pero --como suele suceder en estos casos.más destacadas y. por tanto. y Lenguaje conocimiento. sirviendo como un llamado "mundo lingüístico intermedio" a la configuración intelectual del mundo dentro del patrimonio del espíritu. Der Deutsche \f lortschatz. ni Kant. Estas ideas reaparecen gracias a la "teoría de los campos".la forma interna del lenguaje y precisamente la forma orde­ nadora interna del lenguaje en la que se expresa inequívo­ camente la concepción del mundo de un lenguaje en un momento determinado. ¡Ü-20. Tampoco Wilhelm von Humboldt pudo esca­ par a éL En comparación con el idealismo y el chauvisnismo de los epígonos. más retrógrado de esas ideas. . tomo I. Esta simplificación elimina aparentemente los errores de las ideas del maestro. signifi­ cativas y -precisamente a causa de las "inconsecuencias" que se han eliminado tan radicalmente-. Para la concepción de Humboldt era esencial la afirma­ ción de que la visión del mundo se hallaba contenida en el lenguaje."18 Leo Weisgerber sustenta la misma idea.dialécticas. simplificadas respecto al originaL Ya recordamos en el curso de nuestras reflexiones que la simplificación es una regla del epigonis­ mo. Pues los epígonos generalmente continúan aquello que era menos notable y.

Heidelberg. Además. no se puede negar la profundidad de esta idea y su relevancia pág. en estas formulaciones se halla englobada la interesante idea sobre la dialéctica de lo subjetivo y lo objetivo dentro del proceso del conocimiento. (subrayado del autor) . en la que se basa la posibilidad de todo conocimiento de la verdad se va recuperando. sino. La concordancia originaria entre el mundo y el hombre. Este es el motivo y el último fin de toda la investigación lingüística. [ 34J . Das Geutz der Sprache."" Aquí aparecen elementos del idealismo kantiano. Su diver­ sidad no es de envoltura y signos. en el centro. entre todas la. Weisgerber.¡Cuán convincente resulta la simple superpostclon de dos textos -uno de Humboldt y uno de Trier. sino diferencia en cuanto a las visiones mismas del mundo. Pues Hum­ boldt concibe los conocimientos en general. como procesos.sobre la relación ''lenguaje-pensamiento-realidad''! "La dependencia mutua entre pensamiento y palabra explica claramente que las lenguas. mucho más.. x95I. Pero el subje­ . 19 t7I Citado según L. pero al mismo tiempo errores kan­ tianos que se expresan en la concepción de las cosas como tales. gradual y paulati­ namente a través del fenómeno. por tanto. El hombre no puede aproxi­ marse a este ámbito meramente objetivo más que según stt modo de conocimiento y de percepción. Aun cuando no se acepte la filosofía de Humboldt en otros aspectos. y también el verdadero conocimiento. no son medios para expresar la realidad ya conocida. La suma de lo cognoscible como campo de elaboración del espíritu huma­ no se encuentra. para descubrir la realidad aún desconocida. verdaderamente. tivismo de toda la humanidad se convierte en algo objetivo.< lenguas e independiente­ mente de ellas. que Humboldt reverenciaba.

2 7. L. Es inconsecuente -igual que Kant-. Sin embargo. ¡cuán distintos! Humboldt topa evidentemente con dificultades cuando quiere unificar sus tesis sobre la concepción del mundo y que el conocimiento está condicionado por las lenguas. pero también es genial y profundo. al mismo tiempo. y el ser mismo. pág. Pero. Der deutsche Wortschalz. Comparemos ahora esa cita con una manifestación que se puede calificar de clásica para la "teoría de los campos"': "Arrojamos una red de palabras sobre lo supuesto oscu­ ro y complejo. La configuración concep­ tual a través de las palabras es un proceso de clarificación articuladora a partir del no conjunto. es decir."20 Los puntos de vista son parecidos y se hallan relaciona­ dos. pero al mismo tiempo. Y esto vale incluso. . sus ideas sobre el factor subjetivo y particularmente sobre el papel del sistema lingüístico en el proceso del pensamiento también han sido fructíferas hasta el momento presente. no tiene ni un defecto. el lenguaje refleja el ser real. para aprehenderlo articuladamente y tenerlo en forma de conceptos limitados.para la teoría del conocnntento. 2 . pág. no topa con las dificultades de Humboldt. . Por esto. Weisgerber lo deja bien sentado en el comentario del texto antes citado. pierde lo que es fundamental y fructífero en aquél: su dialéctica de los factores objetivo y subjetivo en el conocer. el ser que nos viene dado no es independiente de la forma y articulación del sistema simbó­ lico lingüístico. [ 35 ] . Weisgerber expresa esta idea de forma análoga en Gesetz der Sprache. sino que crea símbolos intelectuales. Trier es consecuente en su idealismo. para aquellos que rechazan su filosofía. Trier. como es característico de Humboldt. Existe llO }. . con la tesis de la obje­ tividad del mundo en sí como objeto del conocimiento.

gracias al cual el conocimiento es tenida en el lenguaje y la "forma interna del lenguaje" que [ 36 J . idea que convierte algo amorfo en nuestro mundo articulado. esto es inuy simple. y al eliminar la "cosa en sí" -ya fuera de hecho o como resultado final de la interpretación-. un Kant filo­ sóficamente pasado por agua. el problema del reflejo o no reflejo de la realidad a través del lenguaje era un complicado pro­ blema de la dialéctica de los factores objetivo y subjetivo en el conocimiento. crea símbolos y. esto no sólo es válido para sus "inconsecuen­ cias" materialistas. Weisgerber y otros. De sus ideas originarias con­ servan una amalgama específica de idealismo objetivo y subjetivo. el ser. Los primeros "limpiaron" a Kant de su "incon­ secuencia" materialista. existe una clara analogía entre la "teoría de los campos" y el convencionalismo. este una construcción subjetiva. que aparece en Humboldt. con ellos. Los "teóricos del campo" hacen algo parecido con Humboldt. El len­ guaje no refleja el ser. por el contrario. Trier añade. independiente del hombre. en efecto. sino también para el idealismo nativista que se encuentra inserto en los apriorismos de Kant. sólo conservaron el mero idealismo subjetivo. En Humboldt. Para Humboldt. En este sentido. que "lo que nos viene dado" (ser) no es independiente de la estructura simbólica. pero no habla de otra realidad distinta. que así es obra nuestra. respecto a Humboldt.una analogía total entre la relación de los neokantianos res­ pecto a Kant y la de Trier. particularmente en su manifestación radi­ cal. No cabe duda alguna de que Humboldt seguía las hue­ llas de Kant. Algo parecido ocurre con la idea de la red de palabras ( conceptos ) arrojada sobre el mundo. es la concepción del mundo con­ a priori. Para Trier.

es la manifestación de ese espíritu que fue presen­ tado por Hegel como ser ideal objetivo y que con toda segu­ ridad es ajeno a la tradición kantiana. Aquí se advierte cierta diferencia respecto a Kant. porque nada es más adecuado para ello que todas las formas de la concep­ ción del espíritu nacional. que el mundo "en sí". cuya filosofía ejerció gran influencia sobre los "teóricos del cam­ po". la idea del papel activo del lenguaje en el proceso del conocimiento fue la base de la idea del espí­ ritu nacional. En Humboldt. pero. Está claro que ésta aparece de forma distinta ( 37 ] . En seguida comprenderemos por qué ocurre así. el nativismo prevalecía sobre la construcción claramente sub­ jetivo-idealista que constituía el mundo de los fenómenos. Este apriorismo específicamente kantiano aplicado al lenguaje se encuentra en el neokantiano Ernst Cassirer. el apriorismo lingüístico es el aspecto más atractivo de las ideas de Wilhelm von Humboldt. Para los epígonos. en una construcción del conocimiento. y poner así roda la teoría al servicio del chauvinismo alemán. En efecto.convierte al mundo en patrimonio intelectual del hombre. El apriorismo permite "limpiar" las ideas de Humboldt de la "inconse­ cuencia" materialista y de sus errores. Evidentemente. ¿Esto es subjetivo? Sí y no. se convierte gracias a ello en un mundo "nuestro". Jun­ to a una mezcla inconfundible de espíritu nacional hegeliano. pero la fuerza creadora del lenguaje le viene dada socialmente. lo que ya se desprende de la anterior cita de Trier. el len­ guaje es una fuerza creadora de nacionalidad. a través de la educación. al mismo tiempo. En Kant. este apriorismo constituye la base filosófica de la "teoría de los campos". por tanto. o sea. que es un noumen desconocido. es el individuo el que conoce el mundo y. crea.

Weisgerber. particularmente. W eisgerber considera necesario dedicar el últi­ mo capítulo de su obra (que además lleva el título signifi­ cativo de "El reino del espíritu creador" ) a la explicación del concepto espíritu en sus múltiples significados. Y si queremos des­ tacar de nuevo aquí. 269. pero el papel espíritu como tal. dentro de su concepción general. tendremos que decir que logramos identificar cada vez más las huellas del espíritu creador en su forma lingüística. r954. �1 L. Vom Wel1büd der deutschen Sprache. sin embargo. tama ll." y "21 realidad del espí­ espíritu En otro punto oímos hablar de la realidad del en el resumen leemos: "'Si queremos denominar con una sola palabra el origen y el contexto de todas nuestras observaciones. pág. 22 L. Düsseldorf. Pues se trata. . upus cit. [ 38] . 205. en efecto. Esta idea determina aún más clara y decisivamente la concepción general. la forma y la eficacia del espíritu creador de una lengua ma­ terna. pág. pág. . opus cit. en Weisgerber. de una época en la cual la idea de Volksgeist hizo considerable carrera. Weisgerber. lingüístico. W eisgerber es el director filosófico dentro del grupo de los defensores de la "teoría de los campos". 28 L.en Trier y. no deja lugar a dudas."23 En efecto. que en Hum� boldt. entonces intentaremos resumirlo brevemente en la forma en que obtuvimos la prueba de la esencia. "Luego la suma de nuestros resultados nos permitirá com­ prender pifinamente lo que hemos elaborado dentro del cuadro general de la lengua alemana como ritu contenido en la lengua. al final de nuestras reflexiones. 242. lo esen­ cial de éstas. Weisgerbet. El fundamental del espíritu aparece en él en distintas formas y variantes.

algo está­ ergon) con la forma lingüística interna fuerza dinámica en la transformación del mundo. Además.24 Para el estudio de este hecho tiene importancia fundamental el que el lenguaje no sólo sirva para la comu­ nicación de conocimientos. págs. Pero. no sólo �' Humboldt. o sea. en una crea­ ción ordenada del espíritu. condiciona la rea­ lidad de la concepción del mundo propia de cada lengua. pág. tampoco se trata de esto. en primer lugar. romo 1. opuJ cit. al transformar el caos. con la excepción de que fue trasladada del mundo de las categorías apriorísticas al de las categorías lingüísticas. o sea. 206-207. la "imagen lingüística del mundo". . reúne la concepción humboldtiana de la tico. que también procede de Humboldt. ( 39) . El espíritu sólo desempeña aquí un papel auxiliar en la construcción de la concepción. 3 t y tomo 11. la subjetivización del conocimiento va aquí mucho más lejos que en Kant. Se trata realmente de una concep­ ción kantiana. Esta "imagen del mun­ do". visión del mundo ( la suma de resulta­ (que es una dos cognoscitivos contenidos en el lenguaje. En efecto. El mecanismo de esta "transformación" se expone de la siguiente forma: el espíritu contenido en el lenguaje en for­ ma de Sprachgeist ( espíritu lingüístico ) . cuyo significado y génesis son totalmente incomprensibles. El lenguaje representa aquí el papel de creador. y éste es precisamente el mundo construido a través del lenguaje.precisamente a través de estas explicaciones se hace mani­ fiestamente evidente cuán vago resulta todo el asunto. de la "transformación intelectual del mundo en patri­ monio del espíritu". energeia) . sino que también los configure. fundamental desde el punto de vista filos& fico. de demiurgo del único mundo alcanzable para nosotros. que llamamos "mundo".

según [ 40 l . obsérvese que no se puede conocer nada fuera de esta visión del mundo. al mismo tiempo. la concepción del len­ guaje como "mundo espiritual intermedio". La idea de la "transformación" del mundo a través del lenguaje puede interpretarse de dos formas distintas : 1 ) como reconocimiento del papel que desempeña el factor subjetivo en el conocimiento. Si no ocurriera así. Sin embargo. pero la segunda es místico-idealista. de que la segunda interpreta­ ción no ha sido producto de nuestra imaginación. sino también todo lo que aparece como dado en el conocimiento. también las encontramos. las obras de Humboldt y también de sus seguidores contemporáneos dan pruebas. La primera de estas interpretaciones es racional. 2 ) como concepción de la "creación" de la visión del mundo a través de un sistema lingüístico dado. entonces no valdría la pena perder tiempo estudiando el problema y su historia. Un sistema lingüístico determinado influye sobre el proceso del conocimiento y cumple una función particular dentro de éste. que es. ideas que rengan un valor real en el momento presente y que lleven apare­ jada o puedan conducir a una solución racional. aunque mucho más rara e indirectamente.abarca las categorías de tiempo. Prueba de ello es. en la historia. e incomparablemente muchas. Sin embargo. espacio y causalidad. por ejemplo. en los "teóricos del campo". Ya señalamos que en las ideas y manifestaciones de Humboldt en este sentido encontra­ mos interpretaciones racionales. Pero el sentido de esta investigación se basa en la posibilidad de descubrir.

Düsseldorf. 66. r 3 . 67. vado aquí. pág. Die Sprache unter den Krii/ten des menschlichen. [ 41 ) . en el sentido de que un que las denominaciones lingüísticas no se refieren a hechos directos del mundo exterior ni a modelos intelectuales de otra procedencia. que las expresiones lingüísticas sólo se convierten en <<len­ guaje>> cuando están en interacción con un mundo inter­ medio de la lengua materna y este mundo intermedio espi­ ritual adquiere existencia.2" "Podemos y debemos considerar lo que hemos obser­ mundo intermedio de la lengua materna también está fundamentalmente subordina­ do a las expresiones de la lengua materna. tomo 1. Véase tamhién L. porque posee un len­ guaje determinado en el mundo de los signos. I954.. Daseins. Weisgerber. "La lengua materna como transformación del mundo. sino incluso mística. 2!1 L. Pero aparecen tan inseparablemente ligadas a éste. opus cit.. La consecuencia natural de la tesis de que el lenguaje creamos nuestro mundo a partir crea la realidad es el rechazo categórico de la teoría del reflejo. Weisgerbet ."26 No es exrtaño que en una concepción como ésta de la visión lingüística del mundo. Además. " L. Weisgerber. del papel de esa red de palabras mediante la cual del caos. es decir. ésta concuerda extraordinariamente bien con la concepción antes citada de Trier. la "visión del mundo" contenida en el len­ guaje. pág. a su vez. \ eisgerber no está sólo con 'V su idea. que se les ha considerado como dos aspectos de un todo. En otras palabras. la "transformación" del mun­ do a través del lenguaje no sólo tenga naturaleza idealista. sino primordialmente a un mundo de ideas de la lengua materna que les está específicamente subordi­ nado. pág. opus cit.Weisgerber.

empero. 33. Rechazar el aspecto mistificador. de la doctrina no significa. La precisión de los medios lingüísticos no debe buscarse sim­ plemente en las «cosas» y los «objetos». Esto natu­ ralmente también es válido para la "teoría de los campos". donde se desprecia la influencia del irracionalismo y la mística sobre la filosofía burguesa moderna a través de la tradición positivista.tampcx:o es ergon en este sentido. Das Geselz der Sprache. sobre todo. en los análi­ sis donde se esrudia la influencia de los sistemas lingüísticos :n 118 L. idealista."" "Ningún medio lingüístico es simple imagen del ser. sino más bien en la elaboración de las «cosas» por el hombre. mistificador. como podíamos su¡x>ner. tomo ll. cuanto que sus seguidores no eran meros filó­ sofos especulativos. Wei. pág. precisamente. Volvemos a encontrar su forma racional en la "teoría de los campos" y. en Polonia. ni mero reflejo. Uno de estos problemas que merece atención es el papel activo del lenguaje como elemento de la parte subjetiva del proceso del conocimiento. negar la autenticidad de los problemas de investigación que surgieron en la mistificación. l. también aquí. Con ello se explica la duplicidad de sus ideas."28 Para comprender correctamente la "teoría de los cam­ pos". especialistas en alguna ciencia particular. sino una aprehensión esencial del hombre. sino.sgeorbet. Yom Weltbild der deulschen Sprache. sino que en todos ellos vive un ser intelectualmente creado. y éste es también el motivo de los problemas reales que aparecen entre toda la amalgama de mística e irra­ cionalismo. 5 I . Weisgerber. Tanto más. [ 42 ] . Este problema apareció claramente en Humboldt. pág. una «humanización» espi­ rirual del ser. es necesario no perder de vista su aspecto idealista.

Los resultados de las consideraciones referentes a ello pueden ser interesantes con absoluta inde­ pendencia de la superposición de una manifestación idea­ lista. sobre la forma de nuestra concepción del mundo según cual sea la lengua en que pensamos. Todos estos análisis y sus resultados se apoyan sobre la siguiente idea: si tenemos una clase determinada de objetos ( cosas materiales. etc. cuando expongamos nuestro propio análisis del papel activo del lenguaje en el proceso del conocimiento. según cual sea el sistema de clasifi· cación qtie nos ofrezca el lenguaje en que pensamos. ) ante nuestros ojos. que actualmente no aparece sólo dentro del contexto de la "reo­ ría de los campos". La "teoría de los campos" ha analizado el condicionamiento de la percepción del mundo a través de diversos sistemas lingüísticos. sobre todo en el caso de las relaciones de paren­ tesco. de la percepción de los colores. de la visión de las constelaciones. en este aspecto. El problema de las relaciones de parentesco tiene aquí un interés considerable. Volveremos sobre ello en la última parte de la pre­ sente obra. de la sensi­ tiviclad para el sabor y para muchos otros parecidos.como porque contamos. Este es un problema sumamente real. relaciones. con una cantidad enorme de material de investigación que espera una generalización y una síntesis. de la clasificación de las plantas. sobre todo desde el punto de vista de eventuales investigaciones futuras sobre la relación entre lenguaje y pensamiento. los vemos de una u otra forma. con ello. Weisgerber expone las rela­ ciones de parentesco con los ejemplos de la lengua alemana [ 43 ] . Y esto tanto porque estas relacio­ nes están extraordinariamente diferenciadas --según el esta­ dio cultural del medio en que realicemos nuestras investi­ gaciones.sobre la percepción de la realidad y.

enton­ ces. Al pasar. ciertas relaciones de parentesco resultan intraducibles y su valoración debe haber sido distinta. Weisgerber. los resultados son sorprendentes. Vom WeltbilJ der deulschen Sprache. sino que debamos distinguir categorías que relacionan a la línea ( patruus) o a la materna (avunculus) ---<:omo ocu- e" l.y la latina. queremos someter las sociedades que nos inte­ resan. en ambas sociedades. de la plataforma de la mística a la plataforma de la ciencia. la observación fundamental que nos comunica Weisberger. que ve en todas partes "objetos espirituales" procedentes del ámbi­ to del "mundo intermedio espiritual".29 Pese al material de comparacmn sumamente escaso. Si consideramos. así. págs. Así. y la estructura familiar relacionada con el conjunto de la vida social. encontramos una explicación clara. sin duda alguna. En vez de ocuparnos de la mística. tomo 1. ¿Qué significado tiene que en latín no encontremos ningún equivalente de la palabra alemana paterna onkel (tío ) . [ 44 J . que es el resultado final de nuestra visión de este mundo. racional de las diferencias entre estas estruc­ turas familiares y las palabras de parentesco con que cuenta el vocabulario. las lenguas esquimales. no obstante. Dejemos las especulaciones idealistas de Weisberger. a un análisis profundo. no rechazamos. también a título de ejemplo. Las diferencias lingüísticas son al mismo tiempo diferencias de la clasificación de los objetos de nuestro mundo circun­ dante. en las dife­ rencias establecidas en la lengua estudiada. 59-65. las lenguas de los aborígenes australianos. Considerando los distintos sistemas de denominación mucho más elaborado en el latín que en el alemán a causa del sistema fáctico de las relaciones naturales de parentesco. la lengua de las tribus indias de América. el cuadro sería mucho más claro y variado. la lengua china.

lo que también es váli­ tante (tía ) . en sí no vetter ( primo) . si queremos comprender la forma característica en que los distintos ámbitos culrurales ven. Otra forma del mismo problema aparece al analizar com· parativamente las palabras que se utilizan en las distintas lenguas para denominar las constelaciones.30 También en este caso se deben evitar las especulaciones y realizar un análisis socio-cultural -lo que. págs. éste es un campo de investigación sumamente explotado por la psicología del desarrollo. Weisgerber. hacen que esta problemática resulte particularmente atractiva para los filósofos. hace Weisgerber. [ 45 J . Acrualmente. de hecho. Pero es un hecho indiscutible que lo que se conservó hasta cierto punto en el vocabulario de cierta lengua influyó de un modo u otro sobre la forma de considerar estos o aquellos aspec­ tos de la realidad por parte de los hombres que fueron edu­ cados en ese ámbito lingüístico. A esta categoría de problemas pertenece también la percepción de los colores. 3 5-47. neffe parezca ser particularmente importante. la psicopatología y la etnolingüís­ tica. generalización que se halla en relación con nuestra verdadera problemática. ordenan y clasifican los cuerpos celestes !Weisgerber com­ para los ámbitos culturales greco-romano y chino ) . ( sobrino ) ? Y aunque esto. opuJ ttt. es un hecho objetivo que nos obliga a una cierta generalización dentro del contexto de otros fenómenos del mismo tipo. 30 L.. al menos en parte--.rre también en polaco : do para otras palabras de parentesco tales como stryj y wuj-. sin embargo. El material reunido y las posibilidades de realizar consi­ deraciones generalizadoras que se han creado con ello. que depende de la nomenclatura de la percepción contenida en el lenguaje.

es imponante. a saber.Añadamos a ello la percepción de las experiencias gus­ tativas. [ 46 J . en segundo lugar. independientemente de las interpre­ taciones filosóficas falseadas. La teoría del conocimiento se interesa especialmente por la solución de este problema. en la cual se elaboró demasiado poco el papel del factor subjetivo dentro del proceso del conoci­ miento --con lo cual surgió un sensible vacío--. por ejemplo ) . También por este motivo volveremos en la tercera parte de la presente obra a las custiones ya tratadas. existe aquí un problema real. incluso su formulación de forma clara. el del papel del lenguaje como parte integrante del factor subjetivo dentro del proceso del conocimiento. con plena independencia de las antiguas mistificaciones. En primer lugar. Volvemos a repetir que. la explicación y clasificación de distintos objetos ( las plantas. permite una crítica eficaz de la filosofía idealista que. y tendremos un cuadro aún más amplio. permite precisar más exactamente y desarrollar la teoría del reflejo. Para la gnoseología marxista. al menos por dos motivos. sobre todo en los últimos años. la solución de esta cuestión. ha concentrado su atención precisamente en esta problemática.

hasta cierto punto son el pan de cada día del filósofo. muchos problemas que tradicionalmente se encuentran dentro del ámbito de la filosofía del lenguaje. está relacionado con la lingüística. esto lo reconocen hasta cierto punto incluso aquellos que verían con agrado la posibilidad de un conocimiento "verdadero averbal".Filosofía: neokantismo. por ello. por motivos profesionales. Por el contrario. Por ello. particularmente la moderna. Pues siempre se trata de un proceso verbal. Sin embargo. a menudo controver­ tidas. ofreciendo diversas soluciones. Pero. la filosofía se ha ocupado desde sus inicios de este pro.. aunque. sin duda alguna. blema. se ocupa del análisis del proceso del conoci­ miento desde una perspectiva determinada y. La historia profunda del papel del lenguaje dentro del proceso del conocimiento aún está por escribirse. particu­ larmente del teórico del conocimiento. y sería una aportación valiosa a la historia de los problemas de la [ 47 ] . la filosofía del lenguaje sólo es un sector mar­ ginal para la lingüística. convencionalismo y neopositivismo El problema del papel del lenguaje dentro del proceso del conocimiento es un problema filosófico par excellence. no debe perder de vista la función del lenguaje en este proceso.

la evolución de las ciencias humanas. y a veces tenemos tendencia a consi- [ 48 ] . Esto tiene como consecuencia que Jos pro­ blemas filosóficos perduren mucho más y prevalezcan duran­ te más tiempo que Jos problemas de otros sectores del saber humano. que el proceso mismo es mucho más largo y resulta mucho más difícil seleccionar el grano de la verdad de entre la paja de la especulación verbal en el curso del análisis. Precisamente por ello. En efecto. en el campo de las investigaciones y estudios filosóficos. aquí la edad de las ideas no define su actualidad. o sea. Esto no sólo sería importante por motivos meramente históricos -aunque sin duda una obra así lle­ naría un papel significativo dentro de la exposición de la historia ideológica general-. si se le puede considerar al menos como algo definitivo y generalmente aceptado. no se basa en una suma corriente de verdades individuales y en la eliminación de aquello que ha resultado ser un error evidente. Las cosas son así simplemente porque. al contrario de Jo que ocurre con las ciencias naturales y exac­ tas. vista la experiencia en ese sentido. que podría tener para los investigadores actUales de este problema. la prueba de la verdad y el error es bastante más complicada.teoría del conocumento ( encontramos elementos de esta historia en el primer tomo de Filosofía de las formas simbó­ licas de Ernst Cassirer) . una obra creadora aún busca autor. sobre todo práctica. con Jo cual la filiación autÓ· noma de las ideas es más poderosa aquí que en otros ámbitos de la ciencia. Sin embargo. En efecto. particularmente la filosofía. sino también en cuanto a la importancia. el desarrollo de las ciencias humanas -particularmente de una rama tan abstracta como la filosofía.se desarrolla por vías secundarias. A menudo encontramos en tiempos remotos ideas hipermodernas. pasa generalmente a través de la lucha de teorías.

en el siglo xx. no cabe duda alguna de que al recogerlo actualmente. y. Aquí radica también el ver­ dadero significado e importancia de una historia del pro­ blema. En mi opinión. A ello se debe también la gran impor­ tancia que atribuimos al conocimiento de la historia de estos problemas. de una elección previa. Puesto que ya estamos bastante orientados sobre las relaciones y parentescos históricos del problema en cuestión. cons­ ciente. a menudo. podemos aprender mucho si volvemos a recordar. nos ocuparemos de las teorías más recientes para conocer el clima filosófico y el trasfondo de las teorías modernas. evidentemente. como problema ultramoderno. la filosofía del Lenguaje y conocimienro. ¡Cuántas revelaciones fueron causa de que descubriéramos verdades importantes sobre las que se había depositado el polvo de siglos de olvido! Puesto que el problema del papel del lenguaje dentro del proceso del conocimiento posee una larga y fructífera histo­ ria. deben considerarse sobre todo tres grandes tendencias : la filosofía de las formas sim­ bólicas.derar las ideas de los clásicos como requisito suficiente para los tiempos modernos. que se basa en un criterio a través del cual se explica que pongamos en primer plano lo que es importante y lo merece. Aquí se trata. finalmente. que se halla relacionada con el neokantismo. no obstante. Y. y también en los períodos siguientes. aunque sea sumamente importante y útil. en este contexto. no tenemos la intención de dedicarnos aquí a esta dura tarea. pues. se hallan sumidos en el olvido y no fueron comprendidos o al menos fueron subvalorados por los investigadores en el momento en que surgieron. las ideas perdidas en el largo curso de la evolución histórica de una serie de generaciones de épocas pasadas. la filo­ sofía del convencionalismo.-4 [ 49 ] .

y en la influencia que han ejercido particularmente sobre la forma de concebir y resol· ver el problema del papel activo del lenguaje en el proceso del conocimiento. para poder aproximarnos a este problema fascinante desde un nuevo punto de vista. Sin embargo. Se diferencian en muchos aspectos y en mu­ chos presentan teorías prácticamente opuestas. Pero. y todas rechazan solidariamente la tesis de que nuestra visión de la realidad sea un reflejo de un orden de las cosas independiente de nosotros. En efecto. ( 50 J . No obstante. Pero. existe al menos un factor que relaciona todas estas tendencias con un grupo de ideas. a través de las consecuencias de la elección de un sistema. es común a todas ellas. pri­ mero tenemos que saber lo que enseñan las tendencias antes citadas en este sentido y en qué forman lo hacen.neopositivismo. La elección que hemos hecho se fundamenta en la importancia indiscutible que tie­ nen actualmente estas concepciones filosóficas para la filo­ sofía del lenguaje. pese a todas estas diferencias -repetimos-. pero sometiendo sus opiniones a una crítica. y precisamente en el ámbito que nos preocupa aquí. a través de un acuerdo arbitrario en el convencionalismo. en el neopositi­ vismo. todas sustentan la opinión de que el lenguaje crea la imagen de la realidad. el rechazo de la antigua versión de la teoría del reflejo y la adhesión a la tesis del lenguaje como creador de la ima­ gen del mundo. cada una de estas tendencias tiene un punto de partida distinto y fundamenta a su manera su punto de vista: a través de una energía espiritual determi­ nada. como ocurre con el neokantismo y el neopositivismo. en la filosofía de las formas simbólicas. en general. Esto ya nos permite analizar conjuntamente estas teorías.

Cassirer. se abre ante nosotros una vía doble para la interpretación teórica de estas funciones. Jo <<real». El mundo se refleja en la consciencia como en un espejo. al que se remontan estas funciones como a su objeto. se debería comprender que lo que nos es dado 1 E. Desde este punto de vista.un hecho primario. 18. objecs". Según esta teoría."' Cassirer se opone a la teoría del reflejo así entendida. Podemos ver en ellas -tanto si se trata de una imagen esen­ cial. en [51} . Según él. . Cassirer prosigue sus exposiciones contra la concepción del conoci­ miento como reflejo de un mundo con una existencia obje­ tiva. introduce a través de un acto espontáneo de síntesis denominaciones que adscribimos al objeto en la aprehensión del mismo. En el primer caso. el conocimiento es una construcción del espíritu cognoscitivo. partiendo de afirmaciones relacionadas con la "revolución copernicana" de la teoría kantiana del conocimiento. "le langage et la construction du monde des PJ'}'thologie dH langage. París. nos viene dado tanto en su existencia como en su estructura. pág. . Ernst Cassirer ha expuesto de forma extraordi­ nariamente clara y lapidaria la esencia del problema del que se desprendía su teoría de las formas simbólicas : "Cuando consideramos en conjunto las funciones cuya unidad e interpenetración determinan la estructura de nues­ tra realidad moral e intelectual. r933. partimos del supuesto de que el mundo. que.La filosofía de las formas simbólicas En uno de sus ensayos sintéticos sobre la función del lenguaje en el proceso del conocimiento ( con el título muy característico : El lenguaje y la construcción del mundo de los objetos ) . y que al intelecto humano lo que le interesa es simplemente aprehender esta realidad dada. de un hecho secundario o de un modelo-.

porque presenta problemas que son comunes a todas las tendencias que sustentan la tesis de que el lenguaje crea la imagen de la realidad. Esto explica en gran medida la situación teórica. nunca es mera copia.en el conocimiento no depende en última instancia del obje­ to. [ 52 } . Por tanto. no obstante. especialmente Cohen y Natorp. pese a diferencias individuales particu� élite y a veces también la particular vaguedad de sus seguidores (que. Comencemos con las ideas del mismo Cassirer. a cuyos segui­ dores. Es una expresión de una fuerza creadora original.' Esta manifestación de Cassirer es interesante por dos motivos. En primer lugar. y cada uno de estos actos originales representa para nosotros un esbozo nuevo y particular. sino actos intelectuales. para calificarlas con palabras de Leibniz. No son simple aprehensión y registro pasivo. en segundo lugar. De este modo aparecen claramente la plataforma y los problemas prin­ cipales de la cuestión para todo un grupo de estas tendencias. porque contiene los elementos principales de su punto de vista sin antiguos enmascaramien­ tos y. Pertene­ cía a la escuela de Marbutgo del neokantismo. son. que el conoci­ miento "no reproduce un modelo que ya venga dado en el objeto. un horizonte determinado del mundo objetivo".. Las imá­ genes intelectuales del mundo que poseemos en nuestro enten­ dimiento. pág. que no siem­ pre resulta fácil de descifrar considerando el lenguaje eso­ térico de las escuelas filosóficas de pueden ser muy famosos ) . I9. sino también de la naturaleza del sujeto. sino que éste está contenido en el hecho origi­ nario que crea el modelo. Cassirer. <espejo vivo del univer­ so'. le unían estrechos lazos de solidaridad. por tanto. opus cit. en el arte o en el lenguaje.

el neokantismo lucha por eliminar este dualismo. mecanicista de la teoría del reflejo. del que volveremos a hablar más tarde. Cassirer ataca. por tanto. De acuerdo con la tendencia que se abre paso a partir de Fichte. en la antigua concep­ ción del carácter apriorístico del conocimiento de Kant. al sustentar la tesis opues­ ta de que el conocimiento crea este mundo. acaba con una negación decisiva de la teoría del reflejo. las cuales en general ya han sido salvadas. Sin embargo. respecto a las concepciones de esta escuela. que reco­ noce una existencia del objeto de conocimiento independien­ te de este conocimiento. al mismo tiempo. conducía consi­ guientemente al dualismo de la percepción sensitiva y la visión apriorística. que contiene sin duda alguna una contradicción interna. de las que no vamos a ocuparnos aquí. la tesis de que el conocimiento refleja el mundo de los objetos. Lo hace desde una posición consciente y declaradamente idea­ lista. Este dualismo. La relación de Cassirer como representante del neokantismo con las ideas clásicas del maestro. Encuentra un antecedente. por superar la inconsecuencia kantiana. El ataque contra la concepción de la cosa en sí y del objeto con una existencia objetiva que se encuentra fuera del conocimiento. al concebir el cono­ cimiento como una construcción del espíritu. como ya hemos dicho. serán consideradas de nuevo al final de esta reflexión. aquí no se trata de rechazar cualquier versión vul­ garizada. admitía. problema importante para comprender exactamente la especificidad del neokantismo. aun [ 53 J .lares. el cual. Cassi­ rer se opuso al dualismo de Kant. un mundo exterior de las cosas objetivo e independiente del conocimiento. Precisamente como representante del neokantismo. tanto empirista como institucionalista. sino de aquella concepción.

Este proceso se plantea siempre que la cons­ ciencia no se limita a tener un contenido significativo. entonces jamás podremos salir del ámbito de estas formas. si se parte de los supuestos que he establetido en mi Filo. Este algo es más que una mera abstracción -y una abstracción de caráaer muy dudoso y discutible-."' La crítica de la teoría del reflejo.Xlr tanto. págs. por así decir.' "En general. basada en estas pre3 E. ). cualquier intento de considerarlas hasta cierto punto <�:desde fuera» está condenado. al fracaso. "Si es cierto que toda objetividad. Pues nuestro conocimiento no la ha recibido nunca como materia pu1'a. con razón. estamos atados a su significado y rendimienm meramente inm4nente. por tanto. Cassirer. experimentar.cuando el apriorismo de las formas kantianas del significado y las categorías del intelecto también se vea modificado de forma particular en la teoría de las formas simbólicas de Cassirer.pertenece necesa­ riamente a la esfena de lo espiritual. Todo contenido espiritual está ligado necesariamente para nosotros a Ja forma de la consciencia y. pág. ¿Existe. sino que lo crea. 5 E. "El hecho de que esta mediación -ya sea a través de los signos y símbolos intelectuales del conocimiento puro-. 209. un cmateriab de lo real antes de la aparición de toda configuración e inde­ pendientemente de ésta? MarcWogau cree." [ 54 ) . Pero. "El concepto de las formas simbólicas en la construcción de las ciencias del espídtu". se puede ver fácilmente al reflexionar sobre rualquier forma general que nos venga dada. aparece bastante problemático �. Z11r Logik de. Sólo podemos considerar. uno debería limitarse al mundo de las formas y rechazar el mundo de la materia como metáfora innecesaria. Cassirer puede discu­ tir el derecho a hablar de la esencia de las cosas en sí: "La cuestión sobre qué es el ser fuera de estas formas de la visión y la visibilidad." ' E. sin estar determinada de en estas formas. • . siempre nos viene dado sólo en formas determinadas y sólo podemos obtenerlo a través de ellas. Oxford. de ser así. imaginar. en U7esen und U7i1'kung des Symbolbe­ griffs. I956. que se debe responder negativamente a esta pregunta. y de cómo pueda ser creado es una cuestión que debe desaparecer". todo aquello que denominamos visión o saber objetivo. I76-I77. Cassírer. en Esencia y eficacia del concepto Jimbólico.:on qué derecho podemos constituir un concepto opuesro y un concepto correlativo al de forma pura. a la forma del tietPfJO. sólo posee una esencia desnuda. por anticipado. ''Sprache und Mythos". Cassirer. Hablamos de una «materia» de la realidad que adopta una «forma> y que es configurada por ésta. pág.tofia de l4s for11Uis JimbóUcas. como algo un modo u otro por una forma. pensar que.s Symbolheg1'i//s. pero al principio esto sólo parece una mera metáfora.' Partiendo de estas premisas. 79.

el pensamiento posee una consciencia mayor o menor e Compárese. es decir. Ber· lín. Todos viven en imágenes propias del mundo en las que no se refleja simplemente algo empíricamente dado. Véase también. . sino que son los caminos que sigue el espíritu en su objerivización.misas. Cassirer. sino el conocimiento. La "revolución copernicana" de Kant se basa según Cassi­ rer en que no toma el mundo. I. no son formas distintas en las que algo real de por sí se presenta al espíritu. dice en innumerables pun­ tos que el espíritu no imita a su objeto. Tbe ln/Juence. t. que aparece repetidas veces en las obras de Cassirer. tomo 39. págs. "The Influence of Language upon the Development of Scientific Thought". por ejemplo. un contenido ideal propio. en The ]ournal of Philosophy. 3:�:6 y :�:37. crea. 1 2 ." es el aspecto contrario. . r929. en su aumrrevelación." 1 E. 23. r3S-I36. Además. de su tesis de la función constitutiva del conocimiento. t. Kant no es consecuente. "En cambio. Precisamente esta tesis nos lleva directamente a nuestro problema del papel activo del lenguaje dentro del proceso del conocimiento. Por ello. ésta es sólo una de las formas en que los neokantianos intentaron "libe­ rarse" de la tradición kantiana de la cosa en sí. para el mito y para la religión. . la concepción del neokantismo se aproxima de esta forma a la de Brentano-Husserl. págs. 320-321. su tesis de que el conocimiento crea el objeto. 24-27. t. . en todos los estadios superiores de la refle­ xión. sino que constituye. t923. . 111. sino que contiene una energía autónoma del espíritu a través de la cual la esencia del fenómeno adquiere un «significado» determinado. . No se limita a expresar pasivamente algo existente. 8-9. Esto es válido tanto para el arte como para el conocimiento. Cassirer. págs. negativo. 1. como X desco­ nocida. por ejemplo. por el contrario. Le Langage et le monde des obiets. y no simplemente reproductora. Sin embargo. págs. sino que éste es producido de acuerdo con un principio independiente. como punto de partida. "Cada función intelectual fundamental auténtica tiene en común con el conocimiento la característica decisiva de que posee una fuerza originariamente creadora. inherente a ella. núm. Die Phüosophie áer Symbolischen Formen. Die Philosophie der SymboliJchen Formen. págs. pues deja permanecer el objeto como cosa en sí. . "objeto" significa tanto como "objeto intencional".' En Cassirer. pág. [ 55 ] .

No niegan en modo alguno la existencia de las cosas en sentido vulgar. pág. "El saber no describe como parte del ser ni como su imagen y." 0 E. subrayan clara­ mente el carácter metódico de sus manifestaciones. el E. Die Philosophie der SJ•mbolischen Formen. Tanto Cohen como Natorp y. Si bien se debe admitir lealmente esto. de un producto del espíritu 9 Se comprende por sí mismo que siempre se trata del objeto de la ciencia y no del objeto. se considera tan poco la relación con este ser que se la explica mejor desde un nuevo punto de vista. pág. pues siempre se trata de una representación. 1 t . tomo III. al menos en sus explicaciones sobre el carácter metodológico de sus ideas. El hecho de que lo denominemos «ser objetivo». 4 3 . en la cual se hallan contenidos precisamente los últimos instru­ mentos de esta objetividad. después de ellos. opus cit. y Cassirer ataca incluso con dureza la tesis de Berkeley esse = percipi a causa de su idealismo subje­ tivo. el objeto siempre es pre­ sentado"."' El objeto no viene "dado"". Cassirer. por otra parte. se mantienen unidas en última instancia en una unidad de significado. sino que representan las grandes directrices del movimiento imelectual. también se debe afirmar lealmente que pese a todas las explicaciones no van más allá de la imagen del mundo que debe ser cons8 lenguaje y las ciencias son creaciones para el ser. sino como algo condicionado precisamente por esa función. sin embargo. la función del saber es aquella que construye y constituye el objeto no como algo absoluto. sólo es posible suponiendo previamente el entendimiento y sus funciones unificadoras apriorísticas.de que "tiene" su objeto porque se relaciona con él de una forma particular que sólo le pertenece a él. Se trata de una forma de la relación consigo mismo. como «objeto• dentro del fenómeno. como una diversidad de formas que. pág.. t. Los neokantianos no hacen del mundo sino de la ima­ gen del mundo el objeto de sus consideraciones teóricas." E. I. "En este sentido. Cassirer.. En efecto. opus cit. Cassirer. Cassirer. No son simples imágenes de una realidad existente. de la cosa en el sentido vulgar de la palabra. no obs­ tante. 7. [ 56 } . del proceso intelectual en el cual la realidad se construye para nosotros como algo singular y múltiple. el mito y el arte. de la orientación que toma el espíritu respecto a un objetivo previsto. objeto de la experiencia.

Cassirer intro­ duce las formas el espíritu simbólicas. cognoscitivo. dicho de otra forma. considerando el espíritu indivi­ dual. como "constructOr" -los neokantianos protestan agudamente contra esta interpretación-. y éstas son formas en las cuales crea el mundo de los objetos.en una versión modificada. preguntémonos de qué modo fundamenta Cassirer sus opiniones sobre el objeto como pro­ ducto de la consciencia. Las formas sim­ bólicas también poseen un carácter apriorístico. en contradicción con las explicaciones.trucoon del espmtu. Al final sólo queda la construcción idealista de que no se puede interpretar subjetivamente. se combaten aguda y desafortunadamente todas las posibilida­ des de que exista un resto. no sólo no existe nada fuera de la imagen creada por el espíritu. considerando esta construcción (como se ve en una serie de manifestaciones de Cassirer ) como fenómeno del espíritu objetivo o. en definitiva. aceptando la interpretación lógica y no psicológica del apriorismo kan­ tiano. también se apartan en mucho del punto de vista clásico de Kant. Más aún: consideran necesario com­ batir el dualismo kantiano y. [ 57 } . ni obje­ tivamente. Los hechos se hallan. la concepción de la cosa en sí. además. un pecado de los neokantianos. cuál es en realidad el mecanismo de esta creación del mundo de los objetos a través de la cons­ ciencia. La clave de la filosofía de Cassirer radica precisamente en el apriorismo. sino que. lo que entre otras cosas es consecuencia directa de la negación de la concepción de la cosa en sí. lo que por otra parte ya ha ocurrido más de una vez en la historia de las ideas y no es. Para obtener una respuesta tendremos que recurrir al apriorismo. sobre todo. En su ''mundo". al mis­ mo tiempo. por tanto. pero. No en su forma clásica. En efecto. sino --como ya hemos dicho-.

aunque no siempre está claro si su elección de la interpretación objetiva en el sentido de la fenomenología hegeliana es definitiva y la única posible. El objeto se consti­ tuye a través de la intención que da significado a las partes existentes. tales como espacio. cuya función se basa en la creación de nuestra imagen del mundo." 1bidem. pág. Cassirer. 234-23�L "El proceso simbólico es como una corriente única vital e ideológica que inunda la consciencia y que sólo pone en movimiento la ambivalencia y el contexto de la consciencia. . el mundo místico-religioso y el arte aparecen provistos de una forma simbólica determi­ nada. pág. ¿Qué son las formas simbólicas de Cassirer y en qué consiste su función? Comprendemos demasiado bien que las formas simbó­ licas son una energía particular del espíritu. nexo causal." E. el lenguaje.Las formas kantianas de la significación y las catego­ rías del intelecto. "La fuerza de esta creación (del contenido significativo a través de la consciencia ) es la que convierte el simple contenido de la percepción y aprehensión en contenido simbólico. se niega a limitar las formas a la ciencia y el conocimiento. a través de Brentano. Cassirer. se interpretaron como constantes. En efecto. en todos ellos destaca ei fenómeno fundamental de que nuestra consciencia no se ocupa de percibir la impresión de lo externo. tiempo. su plenitud y también su continuidad y constancia. pág. lll. Un mundo de signos e imágenes autocreados se contrapone a lo que llamamos realidad objetiva de las cosas y se afirma contra ella con una plenitud autónoma y una fuerza originaria. Ver BegNff der Jymboli1chen Form." [ 58 ] . en este movimiento arrollador que le es propio. En este sentido. Cassirer rechaza el nati­ vismo. y destaca su carác­ ter constitutivo en relación con todos los fenómenos Je la vida espiritual. I75-I76. . la doctrina esco­ lástica del acto intencional y del objeto. t. ''Bajo «forma simbólica» debe entenderse toda energía del espíritu a través de la cual se une un contenido significativo intelectual a un signo significativo concreto y se relaciona íntimamente con este signo. sino que rela­ ciona cada impresión con la actividad libre de la expresión. a la ciencia. 177. . generales e innatas a cada espíritu (un nativismo de tipo peculiar) . El objeto es aquello sobre lo que se dirige la 10 E. Die Philo10phie der Symbolischen Formen. Su función se limi­ taba al conocimiento.'0 Husserl adoptó.

como podemos experimentar. Ahora bien. que se redujo a un elemento general existente ''fuera" de la consciencia. el mundo de los objetos de la consciencia ) . a un mundo que abarca todo el ámbito de la .. sino que se extiende con la misma base y derecho en todos los sentidos y llega a todos los principios de la configuración espiritual. Cassirer introduce algo no menos misterioso. ....intencwn.. Esto no está más claro que en Husserl. del pleno desarrollo y manifestación de un concepto) el . sin el con­ cepto de forma simbólica no se puede llegar al mundo de las cosas creadas por la consciencia. eliminar radicalmente la cosa en sí y la teoría del reflejo. una energía del espíritu con carácter apriorístico. 1. Cassirer.. sino también de las experiencias religiosas. que es la reunión no sólo del conocimiento. t. o sea..algo": la . el análisis no debe apartarse de la reali­ dad. En todo caso. Die Phüosopbie der Symbolúchen Formen. No se relaciona sólo con la función explicativa. . es. forma simbólica" tampoco es un acto psicológico. estéticas y otras.desde el punto de vista de estas últimas (es decir. el punto de partida deben ser las forn E. xO. pero no innata como en el nativismo."" En consecuencia. La . Se trata de presentar el mundo de las cosas como una construcción. [ 59 ) . . aunque el objetivo de la concepción se encuentre al alcance de cualquiera. aun cuando se esfuerza en explicar este . giro copernicano" con que comenzó Kant también adquie­ re un nuevo sentido más amplio. realidad". pág. Husserl no explica lo que sea esta intención misteriosa --que no debe ser acto psicológico-­ ni en qué se basa en ella. una energía cuya función es la crea· ción del mundo de los objetos ( o bien. forma simbólica" gracias a la cual el conocimiento produce el objeto de la consciencia.

se perciben como productos múltiples de las energías espirituales que crean distintas imágenes del mundo. como en Kant. le separa de ellos. el lenguaje. Cassirer tomó dos tesis de Kant: que el cono­ cimiento es una construcción del espíritu cognoscitivo. pero. un carácter claramente idealista. se halla en contradicción con la limi· ración del apriorismo al ámbito del conocimiento. a su vez. Son generales. que es la forma simbólica fundamental -pues tanto el mito como la ciencia se sirven del lenguaje-. sin embargo. Una visión como ésta del problema relaciona a Cassirer con Kant y Humboldt. al mismo tiempo.se concibe como una energía propia del espíritu que crea apriorísticamente la imagen del mundo. Existen distintas formas simbólicas. aquí. lo cual se halla en contradicción con la tesis kantiana de la unicidad e invariabilidad de las for­ mas de la significación y de las categorías del intelecto. con lo cual es necesario aprehender su unidad interna. por tanto. Se diferencian entre sí. El descubrimiento y formu­ lación de esta ley es precisamente objeto de la filosofía de las formas simbólicas que contrapone al mundo de las cosas el mundo de los signos. lo cual.mas de esta consciencia. y ( 60 J . abarcan todos los fenómenos de la vida espiri­ tual. el mito. Ante todo. no libremente. Precisamente un análisis de las semejanzas y dife­ rencias puede acl arar las ideas y el punto de vista de Cassi­ rer. intentaremos insinuar al menos estas cues­ tiones. El "giro copernicano" también tiene. Por ello. De este modo. A estas formas pertenecen el lenguaje. Las formas simbólicas crean la imagen del mundo. el arte y el conocimiento científico. sino de acuerdo con una ley deter­ minada a la que se hallan sujetas.

Estas son diferencias muy esenciales res11! l Kant. . Además de la recepción de estas ideas que tiene como consecuencia que Cassirer se solidarice con los fundamentos de la doctrina de Kant. ante todo. que incluso podría parecer superficial. . . para lo cual tenía buenos motivos. " [ 6! J . a la que corresponden en primer lugar el espacio y el tiempo. r920. Y precisa­ mente en el mismo contetxo en que Kant consideraba ade­ cuado protestar contra el idealismo. la ya citada supe­ ración del dualismo kantiano. Cassirer "limpia" -al igual que otros neokantianos. En sus Prolegóme­ nos. sino simplemente la represen­ tación sensitiva de las cosas. . Cassirer puede elevar sus formas apriorísticas a creadoras de la imagen del mundo.'2 Por el contrario. Mi protesta contra roalquier insinuación de idealismo es tan concluyente y esclarecedora. . págs. .que el espíritu realiza esta construcción gracias a determina­ das categorías que le vienen dadas a priori. de la "incon­ secuencia" materialista de esta filosofía. pues nunca se me ha ocurrido ponerla en duda. Cassirer reconoce claramente su punto de vista idealista. también aparece una serie de dife­ rencias que se hallan en relación con la orientación gene­ ral de la escuela de Marburgo. . . Sólo después de efectuar esta "operación purificadora".y variable ( formas distintas crean imágenes del mundo distintas) .al kantismo de su reconoci­ miento de las cosas objetivas y convierte a las cosas en obje­ tos intencionales de un tipo peculiar. Leipzig. gene­ ral --en el sentido del conjunto de las creaciones de la vida espiritual. Kant se declaró decisivamente contra el idealismo. Prolegomena zu einet' jeden kiin/tigen Metaphysik . que se realiza a través de la negación radical de la cosa en sí y. al atribuirles un carácter lógico.". . Como diferencia citaremos. esto que yo llamo idealismo no se refería a la existencia de las cosas ( cuya inseguridad es reconocida por el idealismo en su significado admitido) . En efecto. con ello. 38-49.

en segundo lugar. al problema de la cosa. reconoce la existencia del cosas. y que pone a ambas en contacto con la "forma" de la concepción apriorística. La divergencia con Kant se manifiesta también en la relación de Cassirer con las ideas de Wilhelm von Hum­ boldt. El lenguaje es simpie­ mente el creador de la imagen del mundo que aparece en la consciencia. el autor [ 62 J . Lo que separa a Cassirer de Humboldt se puede reducir.pecto a la concepcmn ongmaria de Kant. En cuanto al resto. con lo cual su "forma interna" crea una visión del mundo dada. cosa que Cassirer subraya repetidas veces en sus obras. La filosofía de las formas simbólicas también significa desde este punto de vista un paso más fácil de la lingüística a las ideas de la filosofía pura. como máximo se podría discutir su carácter objetivo o subjetivo. se trata de la concepción de la creación de la visión del mundo a través del lenguaje. sobre todo. Por tanto. Para Cassi­ rer. Pero. En cierto sentido. Humboldt está más próximo a Kant. que tienen por objeto una superación ulterior del dualismo kantiano. se trata de la concepción del lenguaje como energía. en primer lugar. entendida con propiedad. el lenguaje no es un "mundo intermedio". el idealismo. y para él el lenguaje es un mundo de las mundo intermedio situado entre el conocimiento y el mundo de las cosas. lo que lleva aparejada la tesis de que sistemas lingüísticos distintos producen visiones del mundo distintas. En Cassirer. pasando por la filosofía del lenguaje. y un idealismo extremo. vemos aquí una relación directa y una continuación. pues desa­ parece la necesidad de mediación. se halla fuera de duda. No resulta difícil descubrir el hilo que va de la "forma interna" a la "forma simbólica".

y ¿en qué medida? Dejemos a un lado lo que es una mistificación indiscu­ tible. de la teoría del reflejo. Por otra parte. Suzanne Langer. no en el sentido de una teoría del conocimiento determinada. la negación clara de la realidad externa independiente de la consciencia. no creo que sea necesaria una interpretación idealista de la reali­ dad para considerar el arte como una forma simbólica. a partir de estos supuestos. Continúa exis­ tiendo un problema sumamente real y muy importante. I957. hume­ sianas o kantianas.'Sin embargo. El estudio del símobolo y el significado es un punto de panida para la filosofía y no debe deducirse de premisas cartesianas.se vanagloria. cuando afirma que los problemas plan­ teados por Cassirer no deben depender necesariamente de la versión idealista de la filosofía13 ( aun cuando en otros aspectos no estoy de acuerdo ni con todo su proceso filo­ sófico ni con su modo de expresión) . ¿un sistema lingüístico determinado influye sobre una forma determinada de percepción y conocimiento?. que. y el reconocimiento de la utilidad y profundidad de este estudio puede obtenerse a partir de diversas posiciones. por ejemplo. rito y arte. Philosophy in a New Ker. la función de la configuración simbólica como una actiV'idad natural. Cambridge. es obje­ tiva. la interpretación decididamente idealista del mundo como imagen del mismo. . de su idealismo. y muchas más. pág. por ejemplo. una intromisión evidente de la especulación filosófica. '. en este sentido. sino en el sentido de una teoría ontológica determinada. XIV. la negación. aun cuando sea un hecho histórico que los idealistas fueron los primeros en obtenerlos y que nos proporcionaron la literatura más concluyente sobre simbolismos no discursivos. como."' [ 63 } . No es necesario «supo­ nen> la existencia de un «espíritu humano:to trascendente para reconocer. como ya hemos dicho. Aun cuando uno se halle consecuentemente situado en 13 S. estoy de acuerdo con la tesis de la seguidora de Cassi� rer. . K. mito. como una forma superior de reacción nerviosa que distingue al hombre de todos los demás seres \'ivientes. ¿Pero la afirmación de este hecho anula y aniquila la problemática contenida en sus opiniones? En modo alguno. langer.

no obstante. en consecuencia. con una serie de pro­ blemas que se pueden considerar como el núcleo racional del pensamiento de Humboldt y Cassirer. cuando se parte de supuestos totalmente opuestos a los de Cassirer. acepte en consecuencia la tesis de que el conocimiento refleja siempre una relación determinada entre sujeto y objeto.el terreno del materialismo filosófico. particularmente del lenguaje? ¿La forma de ver la estructura de la realidad es independiente del lenguaje? ¿Al adoptar estas hipótesis. faits bruts de la experiencia que. según el cual las cosas siempre son lo que aparentan y las cualidades sensitivas radican en las cosas mismas? ¿En este caso. si se admite que el lenguaje influye sobre la forma de percepción del mundo. ¿cómo es posible que aparezca una y no otra imagen del lenguaje-pensamiento? ¿No se deben sacar de la tesis de que el lenguaje influye sobre la percepción y el resultado final del conjunto del proceso del conocimiento la conclusión de que sistemas lingüísticos distintos también tienen que dar una forma distinta al pro­ ceso del conocimiento? ¿Puede influir esto sobre la diver­ sidad de las "visiones del mundo" naturales que recibe el hombre de la sociedad al aprender el lenguaje? ¿Se puede [ 64 } . no caemos en el error del idea­ lismo ingenuo. ¿La forma en que el hombre aprehende el mundo es independiente del sis­ tema del lenguaje en que piensa? ¿Existen. no corremos el peligro de vulga­ rizar la teoría del reflejo porque con ella se debe aceptar. son independientes de los demás factores de la vida espiritual. por tanto. reconozca la existen­ cia objetiva del mundo de las cosas materiales. la tesis de que la capacidad de aprehen­ der le viene dada al hombre de forma invariable? Por el con­ trario. para ser consecuentes. como impresiones senso­ riales. uno se enfrenta.

Por el contrario. pero.probar esto de un modo u otro. y precisamente de esta forma. arrastraremos el lastre de determinada mis­ tificación. debemos preocuparnos de mantener separados los verdade­ ros problemas de su forma mistificada. La filosofía de la convención: del convencionalismo mode­ rado al radical El Círculo de Viena. Pues en un error de este tipo puede incurrírse más fácilmente en el ámbito de la filosofía que en otros campos científicos.-5 [ 65 J . además. que enumera en su programa las fuentes filosóficas de la tendencia que generalmente se denolenguaje y conocimiento. con toda seguridad. que ya contiene determinada interpretación. el filósofo materialista sólo debe descubrir su forma mistificada. si queremos seguir el camino y los errores de una segunda tendencia importan­ te que ejerció gran influencia sobre la filosofía del lenguaje actual : el camino del convencionalismo y el neopositivismo. Aquí. mistificado. se trata de problemas reales y esenciales. Para no dificultar las posibilidades de distinción. estos problemas adquirírán un nuevo aspecto. o se trata sólo de una especulación filosófica? Estas y otras preguntas parecidas se hallan implícitas en la filosofía de Cassirer.el problema no desaparece simplemente porque esté mal expuesto y. Pero -volvemos a repetirlo una vez más. La forma de su formulación. ante todo. Vale la pena recordar este postulado. No quiero decir con ello que Cassi­ rer las haya formulado todas. debemos preocuparnos de que al "limpiar el terreno" no olvidamos ningún problema auténticamente científico. estos problemas están contenidos en su filosofía. al mismo tiempo. En este caso. depende del sistema filosófico en que se les plantee. Sin embargo.

sino que también lo es la postura del espíritu creador que lleva a la idealización del sistema cuando se preocupa por la simplicidad. su oposición. entre otras. Pues aun cuando el convencionalismo no ha elaborado una filosofía propia del lenguaje sensu esta filosofía. A través de él pudieron influirse mutua­ mente. los supuestos previos de una forma determinada de [ 66 ] . con lo cual destacaban. su especificidad e incluso. y del mismo sacó su fuerza vital el ficcio­ nalismo neokantiano (Vaihinger ) . En este caso.mina "neopositivismo". que aparecieron claramente al producirse el cambio de siglo. sobre todo si se con­ sidera la filosofía neopositivista del lenguaje. en algunos puntos. Como suele ocurrir stricto. Precisamente en este terreno se desarrolló el convencionalismo como ten­ dencia filosófica. creó. Por lo que se refiere a la matemática o a las ciencias deductivas en general. la base teórica. Esto está plenamente justificado. es decir. Una de las causas esenciales de la aparición del neopo­ sitivismo fue la crisis de las ciencias naturales y las reflexio­ nes metodológicas relacionadas con ello. de lo que los matemáticos califican como "elegan­ cia" de un sistema. continuar ciertas ideas. se trataba sobre todo del pape! de ]a simplicidad y la economía. no obstante. fueron los prin­ cipales representantes del convencionalismo) sobre el papel de la idealización dentro de la ciencia. Este fue también el fac­ tor que unió a tendencias filosóficas totalmente distintas en otros aspectos. Un problema fundamental del convencionalismo fue la objetividad de las leyes científicas. no sólo la observación y la experiencia son decisivas. Por tanto. al mismo tiempo. el punto de partida lo constituían las propias observaciones de los naturalistas y matemáticos ( por otra parte. incluye el convencionalismo.

Y al convencionalismo 14 precisamente le tocó en suerte un destino como éste. núm. I953. Pero. particularmente cuando se trata de procesos intelectuales matemáticos. Sólo pueden negarlo los partidarios de opiniones extremadamente idea­ listas. 2. La tesis también es correcta mien­ tras el espírim realice una función activa en la formulación de las leyes científicas. Ajdukiewicza" ( Las teorías de K. Sin duda alguna. agadnie1t mQrksiJtowskiej teorii prawdy ( Sobre algunos problemas de la reoría marxista de la verdad ) . Berlín. con lo cual subrayó cada vez más. Al mismo tiempo. sólo hay un paso de la observación individual correcra a la generalización incorrecra. [ 67 } .en estos casos. Ajdukiewicz y que contiene un profundo análisis crítico marxista del conven­ cionalismo. "Wsprawie pogladów filozoficznych K. que se ocupan del llamado convencionalismo radical. que está en estrecha relación con mi antigua polémica con el profesor K. Kolal. Ajdukiewicza" (Sobre el problema de las teorías filosóficas de K. r9�h. También se puede encontrar un análisis del convencionalismo en mis obras críticas. "Poglady filozoficzne K. interesante. en MyJl Filozo/iczna. se basa en un error. Ajdukiewicz) . r9S4. en las etapas posteriores de su desarrollo. también tienen que aceptar las conse­ cuencias ulteriores de la actitud filosófica. la idealización desempeña cierto papel. en MyJl Filozo/iczna. Ya lo he hecho en la obra Z. y Poincaré u No puedo entrar aquí en detalles de la teoría y evolución histórica del convencionalismo. que son destruc­ tivas desde el punto de vista de la razón humana sana y de la lógica interna de las ciencias. entonces. núm. cuyo capítulo 6 trata del convencionalismo. El convencionalismo ha formulado de forma distinta el problema de la relación de las leyes de la ciencia con la realidad.-owski "Filo:zofia nieinter­ wencji" (Filosofía de la no intervención ) . núm. 3. Mientras que Boutroux se limitó a desmentir la necesidad y la generalidad de las leyes científicas. reco­ miendo al lector el extraordinario ensayo de L. I953. 1 . los elementos idealistas y volun­ taristas. en la formu­ lación de las leyes de la ciencia. Pero ya el paso siguiente que con­ duce a la generalización: "El espírim crea las leyes de la ciencia de forma libre". lo mismo ocurre con la "elegancia". Ajdukiewicz ) . en Mysl Pilozoficzna.

y afirma que el espíritu -basado en una convención voluntarista y. ante lo cual incluso Poincaré reacciona de forma negativa.de los ( bruts) ( scientifiques ) . modi­ creadores no sólo era un hecho científico ( con lo que estaba de acuerdo Poincaré ) . unieron sus ideas filosóficas y metodológicas a un fideísmo abiertamente admi­ tido. [ 68 ) . Le Roy y Duhem. a una lucha abierta contra el materialismo y la cate­ goría de la necesidad. según Le Roy. Esta evolución del convencionalismo se halla relacio­ nada no sólo con la radicalización de las ideas. como militantes católicos. La categoría de la convención de Poincaré corresponde en Le Roy a la idea de la generalidad de la convención voluntarista como fundamento de la ciencia. o sea. que en un momento determinado añade libertad a la observación. incluso la observación más simple debe estar condicionada a través de la existencia de leyes ya reconocidas. Le Roy y Duhem consi­ deran finalmente las leyes científicas como un producto del espíritu cognoscitivo. aun­ que parcialmente. de determinadas convenciones sobre cuya base planteamos nues­ tras observaciones. Pues. Precisamente Le Roy divide los hechos en "burdos" y "científicos" ficable-.introdujo la categoría de la conveneton (que rendía a la simplicidad de la descripción y su utilidad desde el punto de vista de la praxis ) . el convenciona­ lismo adopta un carácter extremadamente subjetivo. En su interpretación. y precisamente un producto de natu­ raleza voluntaria. Esto se subraya aún más vigorosamente en el decernismo voluntarista de Dingler. sino también "bur­ do" ( a lo que se oponía Poincaré ) . que va aparejada a su liberación de la presión de una tradición determinada. por tanto. sino también con el "árbol genealógico meta­ físico" de los seguidores individuales de esta tendencia.

"Las teorías. eran definiciones. sobre todo por lo que respecta a los seguidores radicales del convencionalismo. Le Roy dio ese paso.de la construcción de leyes científicas basadas en el acuerdo general y en el resultado final de la visión del mundo. Sin embargo. Y. pues también se refiere a la subjetivización del mundo mismo. los convencionalistas están unidos entre sí por la idea -aunque también expresada de formas distintas. En el fondo. Afirmó que las leyes científicas. modíficables de mil modos distintos. Todo esto sólo se halla indirectamente relacionado con nuestro verdadero problema del papel del lenguaje dentro de la creación de la imagen del mundo. ¿Podríamos citar para apoyar lo que hemos dicho el cono­ cido hecho de la coexistencia de la teoría de la elasticidad [ 69 } . el problema es más profundo. al radicalizar la doctrina del conven­ cionalismo. ya den­ tro del marco del neopositivirno. son por este motivo multivalentes para tm solo e idéntico sujeto. a partir de esta convención --so­ bre todo cuando va relacionada con la idea de la libre deter­ minación de las convenciones-. Precisamente Le Roy fue el primero en afirmar la dependencia de la teoría respecto a la elección del lenguaje. El autor de este concepto fue Poincaré. que él redujo al juego de frases analí­ ticas. los convencionalistas también nos introducen en este ámbito al señalar que la elección del lenguaje se basa en una con­ vención. sólo hay un paso para llegar a la afirmación de que se trata de definiciones que están condicionadas por una elección arbitraria del lenguaje. relacionándola con la filosofía del legnuaje y abriendo paso a nuevas tendencias de esta filosofía. son soluciones innumerables de un problema indefinido.Pese a todas estas diferencias.

ale.siqus et de Mo. etc. págs."15 La elección del lenguaje no es arbitraria en cuanto que siempre existen motivos que justifican esa elección (como. por ello. en ese caso.y la teoría electromagnética de la luz? Son lenguajes dis­ tintos que se corresponden exactamente. cada uno de estos lenguajes posee su significado propio y sus utilidades particulares. ¡Más aún! Cada uno y. Ajdukievicz subrayó claramen­ te la relación entre su convencionalismo radical y las ideas de Le Roy. ciertas complicacio­ nes teóricas. Sin embargo. en Revue de Mélaphy. Ahora bien. En un período posterior. de ellos debería prevalecer. la opinión dominante. "Science et philosophie". por ejemplo. 529-530. pág. el erudito ¿puede esco­ ger entre una u otra de acuerdo con su gusto personal o con el objetivo que persigue? Estos modos de expresión ¿no están igualmente justificados? desde el cual presenta un aspecto sería una pena pasarlo por alto. los motivos de actua­ ción individual-psicológicos. pues se trata de la relación existente entre el convenciona­ lismo radicalizado de Le Roy16 y la concepción neopositi­ vista del lenguaje. Esta relación. la cuestión tiene mayor alcance. la apropiación de ciertas tesis convencionalistas por parte del neopositivismo. pues define un punto de vista sui generis [ 70 J . r44. 18 E. "Un positivisme nouveau". se pue­ de percibir al menos en dos grandes problemas: en la con­ cepción de ]a imagen del mundo como un producto del lenguaje y en la aceptación del carácter arbitrario de cada 1� E. Le Roy. x90x. Sin embargo. la relación con las con­ venciones adoptadas con anterioridad. sólo debe aceptar.) . Le Roy. x 899. Sin embargo. en Revue de Métaph'Jsique el de Morale. es arbitra­ ria en cuanto que el erudito quiere comunicar lo que él desea.

consti­ tuye un buen punto de partida para el análisis de la relación interna de la tendencia de desarrollo convencionalismo-neo­ positivismo. sólo se hace comprensible dentro del contexto del neopositivismo y de la filosofía neopositivista del lenguaje. por una parte. el convencio­ nalismo radical se distingue el tradicional en que no adopta sólo en algunos casos. cuyo resultado es la imagen dada) .J. pero su existen­ cia se comprobó con razón. Segón las propias palabras de su creador. por ejemplo. en cierto sentido.17 17 K. de su filosofía del lenguaje. y la concepción filo­ sófica de la que se desprenden estas ideas. como lo entiende Poincaré. es. se plantea -pese a todos los prejuicios. en el documento del programa del Círculo de Viena no se precisó sobre qué se basaban las líneas de unión entre neopositivismo y convencionalismo. Por esta razón. Como resultado final. En efecto. sino en cada concepto las convenciones adoptadas de forma arbitraria como medio auxiliar para el conocimiento. el convencionalis­ mo radical es. Pero. y para el análisis de la relación entre esta tendencia y el humboldtismo-neokantismo. por otra. Han desempeñado un impor­ tante papel en el desarrollo del neopositivismo y.como un subjetivismo y un rela­ tivismo extremos. págs. :z59-:z60. "Das Weltbild und Begriffsapparatur" .concepc10n del mundo ( considerando la elección arbitraria del sistema del lenguaje. nuestra imagen del mundo se convierte en una crea­ ción totalmente arbitraria del espíritu. I934. en cierto modo. la continuación del conven­ cionalismo tradicional. Como admite el mismo Ajdukiewicz. consiste en la afirmación de [ 71 J . una consecuencia de esta doarina. como proponía Poincaré. leipzig. espe­ cialmente. al mismo tiempo. en Brkennlni. "La tesis principal del convencionalismo corriente. Ajdukiewicz. tomo IV.

Estos datos nos obligan. Lo he hecho en otras obras a las que puede remi­ tirse el lector interesado en ello. Es decir. entonces. queremos establecer y justificar la afirmación de que no sólo algunos. la tesis principal de la presente obra. Pero este aparato conceptual podemos escogerlo de uno u otro modo. se le impone el reconocimiento de deter­ minados resultados de los datos de la experiencia. sino todos los resultados que obtenemos y que cons­ tituyen toda nuestra imagen del mundo. Ningún concepto articulado nos viene impuesto de forma absoluta por los datos de la experiencia. Quisiéramos denominarla «con­ vencionalismo radical» y señalar que está relacionada con las ideas del filósofo francés Le Roy y tal vez también con las de otros. Aquí sólo quisiera plan­ tear lo que se halla en relación directa con la filosofía del lenguaje. en resumen. sino que dependen de la elección del aparato conceptual a través del cual representamos !os datos de la experiencia. y sin demasiada preocupación por una formulación exacta. con seguridad. . con lo cual llegamos a otras explicaciones. puesto que podemos modificar arbitrariamente la convención adoptada que con­ tribuye a determinar la solución del problema. pues puede valerse de otro aparato conceptual de acuerdo con el cual los mismos datos de la experiencia ya no le obligan al reconocimiento de aquellos resul­ tados. pese a la presencia de los mísmos datos de la que existen problemas que no pueden resolverse a través de la experiencia mien· tras no se introduzca una convención arbitraria que entonces resuelve el pro­ blema. . que mientras que alguien emplea un aparato conceptual determinado. en parte. sino que su adopción depende. pero si cambiamos este conjunto de conceptos. "Esta es. a reconocer ciertos conceptos. que además ya expusimos más arriba. "En esre proceso pretendemos generalizar y radicalizar esta tesis del con­ vencionalismo corriente. pues éstos ya no aparecen en el nuevo aparato conceptual." [ 72 J . Por lo tanto.No pretendo comentar aquí de forma exhaustiva las teo­ rías del convencionalísmo radical. no están directamente determinados por los datos de la experiencia. los resultados de que consta esta solución no nos vienen jmpuestos sólo a través de los daros de la experiencia. En efecto. con lo cual varía toda nuestra imagen del mundo. de nuestro libre albedrío. Ajdukiewicz saca conclusiones de largo alcance de sus premisas: "Así llegamos a la tesis principal de este análisis. cuan­ do actuamos sobre el terreno de un conjunto de concep­ tos dados. junto con los datos de la experiencia. Pero los mismos datos de la experiencia no le obligan en absoluto al reconocimiento de estos resultados.

" 1 "' L a tesis de l a dependencia de l a imagen del mundo de una elección arbitraria del conjunto de conceptos es decir. puesto que nuestro lenguaje es cerrado e intraducible. sino de lenguajes cerrados e inconvertibles entre sí. El convencionalismo radical es una doctrina paradójica que es imposible defender. las expresiones de un error y de una demostración científica estarían en un mismo plano (en cuanto sólo corresponden a las exigencias formales de los lenguajes interdependientes y cerrados ) . se desmiente claramente aquí. opuJ cit. esta doctrina era el resultado de un clima ideológico determinado y representó un impor­ tante papel en la formación y desarrollo posteriores de las 1� K. por ejemplo. pues aquí se afirma que no sólo se puede escoger el lenguaje a voluntad. o no puede llegar en absoluto hasta nosotros. tenemos la libertad de no reconocer estos conceptos. Para "desde fuera". sino que ade­ más resulta imposible hablar de verdadero y falso sin adop­ tar un sistema de referencias dentro del lenguaje este argumento somos inalcanzables dado. Se agu­ diza en el marco del convencionalismo radical a través del concepto de lenguajes relacionados entre sí. pues alguien debe adoptar nuestro lenguaje junto con su "ver­ dad". hasta su creador renunció a ella. (73 } . pág. donde no se tra­ ta de lenguajes parciales que son partes integrantes de un lenguaje mucho más amplio como. 266. Esta es una concepción realmente radical. Ajdukiewicz. obten­ dríamos aproximadamente la siguiente imagen : basándonos en la igualdad total. Finalmente.. Si tomára­ mos esta especulación filosófica al pie de la letra. el lenguaje de la física.expenenoa. del lenguaje. a causa de la ausencia de un lazo de unión. Sin embargo.

El convencionalismo radical añade un problema adicio­ nal a los problemas generales comunes a las distintas ten­ dencias filosóficas sobre la influencia del lenguaje en el modo de pensamiento. Sin duda alguna. se halla contenido en la concepción [ 74 J . es decir. el problema real que se halla oculto bajo su forma mistificada. parece trivial en su formulación sim­ ple: ¿Cómo actúa el lenguaje sobre la forma de pensar y cómo actúan las modificaciones del sistema lingüístico sobre las modificaciones del pensamiento? Presentado de esta for­ ma tan general. y el aspecto de la relación con el neopositivismo. Resulta fácil imaginar que también se le pueda plantear dentro de la filosofía materialista. modi­ ficando así -a través de una selección correspondiente de estos problemas. Por ello. Ya presentamos antes los distintos aspectos de este problema dentro del campo del neokantismo. El problema positivio. En la ciencia es corriente que los mis­ mos problemas auténticos sean adoptados por diversos sis­ temas de interpretación. en que reconocemos Jos problemas. sino que resulta absolutamente no característico del convencio­ nalismo. que aparece en el conven­ cionalismo extremo. ¿Las diferencias entre Jos sistemas lin­ güísticos particulares no determinan la forma en que aprehen­ demos el mundo. siem­ pre y cuando lo liberemos de las tendencias mistificadoras e idealistas. real. que le dio vida. esta doctrina debe conside­ rarse al menos bajo dos aspectos : el de "la esencia racional". todo el problema no sólo parece trivial.consideraciones sobre la función del lenguaje dentro del pro­ ceso del conocimiento.nuestra visión del mundo? Este proble­ ma es interesante y vale la pena reflexionar sobre él.

como ya hemos dicho. 111. en Erkenntnis. págs." llO En min W1teP lo semantyki ( Introducción a la semántica) . por una parte. 25·26.19 lo que puso a sus seguidores en condi­ ciones de contrarrestar el reproche del subjetivismo a través de ciertos conceptos culrurales. cap. Es una especu­ lación que. Al cambiar de aparato conceptual. mi punto de vista ha variado en varios aspectos. .eipzig. y sólo puede comprenderse a través de ello?0 La concepción de V. Con toda seguridad intervinieron aquí la tradición del convencionalismo y también los estímulos intelectuales que procedían de él. la forma radi­ cal de esta doctrina sólo pudo surgir sobre el terreno favo­ rable del neopositivismo. pero. Ajdukiewicz. Pero. La adopción del problema básico del convencionalismo radical no modifica en nada la característica de esta doctri­ na como una especulación al margen de las paradojas. tomo factores. r935. varían también los problemas que se resuelven sobre la base de los mismos datos de la expe­ riencia. "La perspectiva del mundo depende de dos 19 K. Durante este tiempo.de Ajdukiewicz. y al convencionalismo radical de Ajdu­ kiewicz. por lo que respecta a la condena claramente negativa del convencionalismo radical no tengo nada que añadir ni nada que retirar. por otra. se [ 75 J . depende del aparato conceptual y de las reglas significativas a él ligadas. r960. como todas. Causas semejantes y hechos análogos han conducido a interpretaciones muy distintas: al simbolismo de Cassi­ rer. "Die wissenschaftliche Perspektive". depende del material de la experiencia sobre el que edifica. . tiene un trasfondo filosófico par­ ticular. Hace diez años me planteé por primera vez la idea de esta doc­ trina. por otra parte. Por una parte. La filosofía neopositivista del lenguaje estaba fundida con el empirismo inmanente en un conjunto orgánico. Merece la pena investigar con mayor detalle qué caminos y supuestos previos condujeron al con­ vencionalismo radical. sin embargo. l.

"en los cuales se halle dada la experiencia íntíma". sobre la base del análisis formal del lenguaje científico. sin embargo. en el convencionalismo radical.la diferencia entre expresiones significativas ( empíricas o tau­ tológicas ) y no significativas (metafísicas ) . [ 76 } . lo cual. pero no una exposición de la doctrina y un análisis de sus fundamentos generales. El camino que condujo a los investiga­ dores de las ciencias naturales y a Jos estudiosos de las cien­ cias exactas --que. constituía el supuesto previo directo del empiriocri­ ticismo de Mach. la tesis del lenguaje como único objeto de la filosofía adquiere autonomía y --como. por ejemplo. el neopositivismo. En la actual literatura científica.comienza a actuar independientemente de una relación directa con el empirismo lógico. que contiene un conocímiento creador de la realidad. Desde el punto de vista de la teoría del conocimiento. así como una exposición de las teorías del neopositivismo sobre el pro· blema del lenguaje. Aquí sólo nos interesan las conclusiones referentes al papel del lenguaje dentro del proceso del conocimiento. por otra parte. combatían la metafísica y el irracionalismo-.a la metafísica del idealismo subjetivo. generalmente se admite que los particon el título "Filosofía semántica" se encuentra un análisis profundo de este problema. Pero sin esta relación resulta ímposible comprender su génesis ni su carácter. es decir. fue públicamente reconocido por él. podría convertirse en un fascinante objeto de investigación para la sociología y la psicología del saber. En este aspetto. el cimino que logró desviarlos de la famosa lucha por el triun­ fo del saber empírico y los llevó al empirismo inmanente. más tarde. sólo era una forma subjetivo-idealista del positivismo. puede reducirse a informes sobre lo que viene "dado". aunque. Ambas tesis estaban genéticamente unidas en el neopositi­ vismo. también llamado empirismo lógico. sólo podía sur­ gir apoyándose en la tesis gnoseológica de que el saber empí­ rico.

a saber. por ejemplo. sino también un objeto de la investigación.cipantes de la cruzada antimetafísica -pese a todas las her­ mosas y nobles declaraciones y a las intenciones subjetivas­ cayeron en el error de una metafísica de calidad bastante dudosa. podía tener como resultado final el nacimiento de la filo­ sofía neopositivista del lenguaje. Así. El empirismo lógico tenía un carácter declaradamente subjetivo-idealista. del empirismo inma­ nente. con el reconocimiento del lenguaje como objeto prin­ cipal -aunque no único.de la investigación filosófica. se sirvió de un instrumento particularmente agudo y preciso. de la teoría de los grupos ) . El descubrimiento de los antinomios en los fundamentos de la matemática ( sobre todo. es distinto afirmar que el [ 77 ) . Se les ocurrió la idea de que el lenguaje no sólo era un medio. Pero sólo la unión de esta cruzada antimetafísica. que. la lógica matemática. entre otras cosas debido a la polivalencia de las palabras. No pueden desmentirlo ni Jos primeros partidarios del neopositivismo. así como las dificultades que tenían que supe­ rar los investigadores de las ciencias naturales después de las transformaciones revolucionarias de principios de siglo ( especialmente la teoría de la relatividad. en físíca) revelaron cada vez más claramente a los sabios el peligro que resulta de una utilización incorrecta del lenguaje. etc.. Fue una idea de gran trascendencia que impulsó mucho el interés por el lenguaje y dio impulso a las innumerables investigaciones sobre el problema del lenguaje. que también se manifestó en la lógica. y también lo manifestó la filosofía del lenguaje que surgió a partir de él. la mecánica cuán­ tica. Sin embargo. en este ámbito. el len­ guaje se convirtió en un objeto primordial de investigación de la filosofía moderna. como Ayer.

entonces se coloca nolens volens la creación subjetiva del intelecto en el lugar de la realidad objetiva. al que se le había atribuido una categoría tan ele­ vada. Al neoposi­ tivismo no le interesaba simplemenre la tesis de que el análisis del lenguaje posibilitaba única y exclusivamente la distinción de las expresiones significativas de las no signi­ ficativas ( metafísicas ) y que. esto ya es idealismo subjetivo puro. cuando se afirma que convertir la realidad extralingüística en objeto de investigación es metafísica. una interpretación no significativa. extrema. por tanto. además. cuando se afirma que el único objeto justificado de la filosofía es el análisis del lenguaje científico. que completó el paso de la primera tesis moderada a la segunda. el lenguaje era el único objeto de la filosofía. la interpretación neopositivista del lenguaje contenía un elemento convencional. Este es precisamente el contenido del [ 78 } principio de tolerancia que defendió Carnap . se adapta extraordinariamente al empirismo inma­ nente de esta doctrina. es decir. lo cual se consideraba como un "punto de inflexión" en la determinación del objeto de la filosofía. inició una tendencia que abre todas las puertas a la interpretación idealista. cuando se sostiene la tesis --como hicie­ ron expressis verbis Jos neopositivistas. era el producto arbitrario del hombre y. un pseudoproblema ( utilizando la fraseología neopositivista) . Pues.de que el lenguaje es una creación arbitraria y la elección del sistema de len­ guaje voluntaria. se hallaba sometido a su libre elección. el cual. Al neopositivismo le interesaba establecer que el lenguaje.lenguaje la opinión de que también es objeto de investigación. Más aún. por ello. que expresar sólo el lenguaje es objeto de considera­ ciones filosóficas. El neopositivismo. Desde el principio.

t. es indis­ cutible. XV. G. lo que quie­ re decir el solipsismo está bien. 6) . que representó. r93 7 . Hempel. sobre todo el ensayo La cons­ trucción lógica del mundo. sólo que no se puede decir" ( 5. adquieren claridad y precisión las tesis ulteriores de Wittgenstein. es un magnífico ejemplo de este punto de vista. [ 79 ) . Sin embargo. empero. r937. Y para comprender también sus reflexiones sobre el solipsismo: "En efecto. Londres. La doctrina neopo­ sitivista del fisicalismo. 29. según la cual puede alcanzarse la unidad de la ciencia a través de la elección de un lenguaje determinado.21 Las ideas radicales de Ajdukiewicz y del congenia! Hempef2 sólo son las con­ clusiones consiguientes de este principio. 3. "Que el mundo es mi mundo queda claro porque los límites del lenguaje (del lenguaje que sólo yo comprendo) determinan los límites de mi mundo" ( 5. "Le probleme de la vérité". Sin embargo. 62). Se deben comprender correctamente las siguientes pala­ bras de Wittgenstein: "Los límites de mi lenguaie signifi­ can los límites de mi mundo" ( 5 . 62) . 52. págs. Sólo a partir de aquí. Estas tesis exponen el conte21 R. en Theori4. 211 C. Carnap. Los partidarios del neopositivis­ mo desean olvidar este hecho penoso.en la obra modelo del neopositivismo. un importante papel en la formación del neopositivismo. The Logical Synta of LAnguage. aunque sólo sea a la luz del Tratado lógico-filosófico de \ Vittgenstein. o a la luz de las primeras obras de Carnap. el elemento ya mencionado del con­ vencionalismo funcionaba de forma especial en· el neopo­ sitivismo: sobre la base de la teoría del conocimiento del empirismo inmanente y por analogía con un solipsismo me­ todológico propio que era el supuesto previo de la filosofía neopositivista del lenguaje.

Pues.tos" ( 4. ante todo. ""En la sin­ taxis lógica. "La mayor parte de las afirmaciones y preguntas que contiene la lite­ ratura filosófica no son erróneas. 003 ) . los códigos ) . 33 ) . de la trasposición de las observaciones realizadas en el campo de los lenguajes artificiales al lenguaje en general (y. la idea de que se generalizaron mal las observaciones realizadas por la teoría deductiva en el ámbito del lenguaje. Al volver. que fue desarrollado y comentado por sus seguidores: "El objetivo de la filosofía es la explicación lógica de los pensamien. 112 ) . Lo contrario de esa generalización. se halla al alcance de la mano.nido esencial del neoposltlvismo. a uno se le ocurre. a los len­ guajes naturales ) . después de un breve rodeo por la historia del [ 80 J . pero sobre la base del lenguaje natural. sino que carecen de sig­ nificado" ( 4. para combatir la metafísica y el idealismo aceptaran el subjetivismo y llega­ ran a concebir una idea tan erróneamente idealista? Aquí. ¿Cómo se explica que pensadores que adoptaron en cier­ tos aspectos una postura seria. que desarrolló principalmente La construcción lógica del mundo. 0031 ) . para fines determinados de comprensión mutua. y también en el de los "lenguajes" artificiales especiales ( por ejemplo. la significación de los símbolos individuales no pueden desempeñar ningún papel" ( 3. en efecto. sostengo la opinión de que este error recayó firmemente sobre los creadores de la interpretación neopositivista del lenguaje. Carnap continúa el solipsismo lingüístico de Wittgens­ tein en su teoría de la sismo obra constitución y en la teoría del solip­ en su metodológico. por tanto. Sin embar­ go. "Esa filosofía es crítica del lenguaje" ( 4. éstos se crean arbitrariamente. científica.

con lo cual se crea una teoría más completa y cerrada. Sin esta idea.-6 [ 81 ] . la teoría del lenguaje como único objeto de la filosofía resultaría inimaginable. La solución del problema del papel activo del lenguaje dentro del proceso del conocimiento propuesta por los neopositivistas. Tampoco cabe duda alguna de que tanto el convencionalismo como el neopositivismo se encuentran en la misma linea de desarrollo en cuanto al pro­ blema que discutimos aquí. Si comparamos esta línea de desarrollo con la que sigue a Kant ( Humboldt . que se halla en estrecha relación con el empirismo inmanente y la visión del mundo subjetivo-idealista característica de éste. Comparemos la variante neopositivista. verey Lenguaje conocimiento. el convencionalismo de la teo­ ría aquí comentada sólo resulta plenamente comprensible a la luz de la teoría general del lenguaje. junto con la cual constituye un conjunto orgánico. aun cuando no más significativa. No sólo en el sentido de que en ella se formulan de modo más agudo ciertos conceptos. no sólo indica cierta relación con la solución tradicional-convencio­ nal. porque destacan su solución subjetivo-idealista. com­ probamos que. entre tanto. sino que al analizarla más detenidamente se manifiesta como su continuación. Ya no consideramos que el convencionalismo sea su elemento constitutivo. sino que también reconocemos de nuevo la idea del lenguaje autónomo que crea nuestra perspectiva del conocimiento. La concepción neopositivista es la concepción radicalizada del convencionalismo.neohumboldtismo . sino también en cuanto que aquí se meditan plenamente y se manifiestan ciertas tesis que faltaban.neopositivismo.neokanrismo ) . el análisis del convencionalismo radical. Por otra parte. ha variado nuestra postura res­ pecto a éste.

que aparece en nuestra imagen del mundo por mediación del lenguaje. advertimos la influencia de la concepción hege­ liana del espíritu objetivo. Esta concepción del problema es mística.mos claramente las similitudes y diferencias. sino para cualquier pensador razonable que no utilice el conjunto de su saber positivo como tram­ polín para especulaciones vertiginosas. la setnejanza no se refiere sólo a lo teórico. con cuyas palabras quisiera cerrar esta exposición. pero no más chocante que el solipsis­ mo lingüístico. tanto el convencionalismo radical como la teoría de los campos tra­ tan de que nuestra perspectiva del mundo se crea con ayuda de una red de conceptos. todo esto debe explicarse de la forma más concreta posible. Sin embargo. Por ejemplo. no sólo para el materialista. La semejanza se basa en la tesis fundamental de que el lenguaje crea la imagen del mundo y que una modificación del lenguaje lleva aparejada una modificación de la imagen del mundo. En ciertos casos. soluciones parciales. Por otra parte. no me refiero a algo verbal. problemas. sino también a la forma de expresión. resulta difícil medir y apre­ ciar el grado de las curiosidades filosóficas.que Bertrand Russe!l. sino a algo [ 82 } . no quiero decir que ésta sea una de muchas frases entre las cuales no existe contra­ dicción alguna. Pero en ambas pode­ mos encontrar algo : ideas. Nadie ha manifestado esta idea de modo más bello y al mismo tiempo más autoritario --conside­ rando su relación con el neopositivismo-. En la tendencia relacionada con Kant. La diferencia se basa sobre todo en el carácter del idealismo. Ambas concep­ ciones extremas resultan igualmente inaceptables. puesto que aprehenden de modo extraordinario la esencia del problema: "Cuando digo <<el sol brilla».

113 B. Russell. I95 1 . Londres. se creara como intento para actuar de forma ultra­ empírica. "23 I48-r49. An lnquif"J into Meaning anJ Trr#h.a causa de lo cual se inventaron palabras como «sol» y «brilla». [ 83 J .es ocuparse de cosas que son algo distinto de las palabras : Cuando voy a un restaurante y pido un almuerzo. También hubiera terminado sin palabras. Es curioso que este retorno a la metafísica antigua. págs. pero esto hubiera sido más incómodo. y se pierden en un misticismo neoplatónico. El objeto de las palabras -pese a que los filóso· fos parecen olvidar este simple hecho-. al coger simplemente lo que desea­ ba. sino que provoquen la aparición de los alimentos. no deseo que mis palabras se ajusten con otras palabras dentro de un sistema. Creo haberles oído decir: <<Al principio fue el Verbo» No: «Al principio fue lo que expre­ sa el verbo». Las teorías verba­ listas de algunos filósofos modernos olvidan los fines prác­ ticos y caseros de las palabras cotidianas.

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Segunda Parte PREMISAS EMPIRICAS [ 85 ) .

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acarrea que cada gene­ ralización filosófica tenga cierta justificación. de la elección del sistema de valores que debe convertirse en fundamento de la teoría dada. la '"distan­ cia" entre generalizaciones y hechos. al menos dentro del mismo sistema. pues una u otra decisión tiene motivos más complicados que. En filosofía y en los problemas de con­ cepción del mundo se trata precisamente. Empleo conscientemente la palabra '"elección". sobre todo.Etnolingüística: la hipótesis de Sapir-Whorf La perdurabilidad de los problemas filosóficos resulta de las dificultades que surgen cuando se pretende resolver­ los. es decir. en las ciencias naturales o exactas. Las afirmacio­ JOes de las ciencias particulares siempre deben poderse pro­ bar por situaciones y hechos concretos. por ejemplo. sin que ninguna pueda rechazarse plena y definitivamente. El grado de abstracción de estos problemas. ¿La suma de los ángulos de un triángulo es de 1 SO gra­ dos? ¿La luz tiene estructura corpuscular? ¿Puede conocerse el mundo? Cada pregunta es distinta y también son distin­ tas las formas y posibilidades de su decisión. con ayuda de experimentos y cálculos a través de los cuales se las [ 87 } .

en mayor o menor grado. deja de ser una tesis filosófica para convertirse en afir­ mación de una de las ciencias particulares. En filosofía no existen situacio­ nes claras como éstas. sólo un loco discutirla la tabla de multiplicar o las leyes de la mecánica.o. tampoco es una ciencia particular. las tesis filosóficas pueden hacerse parecer verosímiles. pero esto siempre da al contrincante la posibilidad de justificar su postura opuesta. La praxis ofrece innumerables ejem­ plos de ello. Las tesis de la filosofía también se diferencian de ellas. gracias al progreso de las ciencias. a través de argumentos indirectos. Sin duda alguna. actual­ mente. quien formuló esta ley. La filosofía no es la reina de las ciencias en el sentido anti­ guo. Por ello. basándose en este hecho.puede confirmar o rechazar. aquí tiene razón Russell. mientras que se puede ser un genio e introducir al mismo tiempo -pese a todo el progreso del saber de las ciencias naturales. dicho de otro modo. pues el valor de tal o cual forma de conocimiento teórico de la realidad viene determinado por su aplicabilidad y por el lugar que ocupa dentro del conjunto del saber humano. sino que también suscita una decisión única.un punto de vista natu­ ralista en la filosofía. Pero no estaba en lo cierto cuando desvalorizó la filosofía y situó a las ciencias particulares en un nivel superior. Pero de ello no resulta en modo alguno una valoración peyorativa. y no sólo se puede formu­ lar de una sola forma. Pero. En el momento en que una tesis que pertenecía hasta entonces al ámbito de la filosofía cambia su carácter. se reve­ la necesaria para la construcción de una imagen completa de la realidad -incluso bajo el supuesto de un desarrollo máximo de las ciencias particulares. si consideramos a la filosofía desde este punto de vista. [ 88 ) .

muchos siglos [ 89 J . tanto en el ámbito de la teoría general de la realidad. calificación de una tesis como filosófica no significa una desvalorización. como en el de la metodología gene­ ral. La filosofía continúa siendo una rama nada despreciable dentro del gran árbol de nuestro saber. Mientras que algunas tendencias sostienen el punto de vista de que las modificaciones del sistema lingüís­ tico conducen a modificaciones de la imagen del mundo.para la creación de una concepción del mundo. no es de extrañar que los intentos de eliminar artificial­ mente la filosofía acaben en un fracaso.conciben el lenguaje como creador de la imagen de la realidad. por otra parte. como en el caso del neopositivismo. Por tanto. En filosofía. mientras que cierras escuelas --como las que comentamos en los capítulos anteriores.se desprendan de éstas. Pero. Por el contrario. la discusión en torno a estas y otros pro­ blemas parecidos dura desde hace muchos. otras niegan esa tesis. cuando se contraponen tendencias opuestas respectO al mismo proble­ ma. sin justificar de un modo u otro la teoría del reflejo. esta cali­ ficación no facilita en modo alguno la decisión. y que encontramos elementos lin­ güísticos comunes. generales. sino que -por el contrario-. lo que sí es una tarea real es utilizar un método de generalización que permita que las tesis filosóficas no entren en contradicción con las ciencias particulares. Así ocurre precisamente con la afirmación que nos ocupa sobre el papel activo del lenguaje dentro del proceso del conocimiento. En efecto. en todos los lenguajes. Sólo una filosofía así entendida puede pretender ser llamada ciencia. otras lo desmienten claramente y afirman que -puesto que el desarrollo biológico de todos los hombres es igual­ también debe ser igual la imagen del mundo creada en el curso de este desarrollo.

en el actual estado del saber-.y aún puede durar mucho. existen situaciones menos desesperadas. lo cual resulta claramente imposible. entonces podemos probar esta afirmación. tendríamos que comprobar la no existencia de cualquier forma de ser acep­ tada -por ejemplo. que a menudo reve­ lan una morfología y sintaxis fundamentalmente diferentes. sabemos más cosas que hablan en favor de uno de los puntos de vista que del otro. Las afirmaciones sobre la relación entre lenguaje y pen­ samiento o entre lenguaje y realidad son típicas generaliza­ ciones filosóficas. En el mejor de los casos. Puesto que los hombres utilizan distintos sistemas lingüísticos. confrontar las tesis generales con los hechos desnudos para llevar a cabo la verificación o la refutación de las hipótesis. al menos en algunos aspec­ tos de nuestro problema. gracias a las distintas ciencias particulares. se puede recurrir al análisis de estos distintos lenguajes para comprobar si contienen visiones del mundo implícita- [ 90 ] . Sin embargo. se puede señalar que. para este fin. en las distintas variantes de la teoría del espíritu objetivo--. y resulta difícil contar con una solución de este problema a través de un recurso directo a los hechos científicos --al menos. Tanto más interesante resulta encontrar pruebas empíricas que hablen en favor de uno u otro bando. si se plantea en la filosofía del lenguaje la tesis de que éste crea la visión de la realidad y se saca de esta tesis la conclusión de que la modificación del sistema lingüís­ tico conduce a una variación de aquella visión. y precisamente por ello nos ocu­ pamos desde las alturas de la filosofía del lenguaje hasta las profundidades de las consideraciones etnolingüísticas. corresponden a un círculo cultural distinto y tiene otra his­ toria. aun­ que esto no elimine ni directa ni claramente los argumentos del contrario. Mas cuando. Esto es posible. Por ejemplo.

Si se afirma que los lenguajes contienen algunos elementos fijos. este tipo de afirmaciones tiene un valor extraordinario en las consideraciones sobre la filosofía del lenguaje. sintaxis y otras diferencias visibles-. la tesis de la creación de esta visión a través del lenguaje al menos quedaría algo afectada. Tanto más si con ello triun­ fara la teoría del linguistic universals. también es posible comprobar empíricamente la certeza de esta afirmación. si en el curso de las investigaciones empíricas resultara que el sistema lingüístico implica de hecho una visión del mundo determinada -puesto que las diferencias entre los sistemas lingüísticos se hallan en relación con la diversidad de las visio­ nes del mundo-. La solución empírica de un problema parcial propor· ciona el primer impulso para una reacción especial en cade­ na. En todo caso. y formu­ larlo de modo más concreto. Pues si resultara que la diferencia entre determinados sis­ temas lingüísticos no llevaba aparejadas diferencias entre las visiones del mundo -y esto puede demostrarse--. Por el contrario. puesto que los destinos biológicos de todos los seres humanos son iguales y esta igualdad debe reflejarse en el lenguaje. En efecto. las investigaciones empíricas pueden repre­ sentar un papel de primera línea en la solución de los pro­ blemas que se pueden verificar directamente con ayuda de [ 91 J . pero sí la nece­ sidad de modificar el punto de vista que generalmente deno­ minamos teoría del reflejo. no se desprendería de ello la necesidad de reconocer la tesis idealista de la creación arbitraria de la visión del mundo a través del lenguaje. Precisamente por ello. en este caso se tendrá que explicar la función del factor subjetivo dentro del pro­ ceso del conocimiento sobre una base más amplia. linguistic universals --<:on plena independencia de la morfología.mente distintas.

Este es un hecho de primer orden. Lévy-Bruhl no era etnólogo. sobre todo.estas investigaciones. estas soluciones también influyen indirectamente sobre problemas más amplios. al mismo tiempo. En efecto. pues sólo si existen diferencias de principio enrre los sistemas lingüísticos dados habrá posibilidades de sacar a relucir las eventuales diferen­ cias entre las visiones del mundo implicadas en los distintos lenguajes. se debe considerar tanto más lo que pueden decir sobre este tema Jos etnólogos y socioantropólogos que se ocuparon de los lenguajes de Jos llamados pueblos primitivos en el curso de su labor inves­ tigadora. la ciencia de los lenguajes y el modo de pensar de los pue­ blos. al mismo tiempo. La posibilidad de este tipo de investigaciones aparece sobre todo en el ámbito de la llamada etnolingüística. a través de un desarrollo retrasado. es decir. rasgos más o menos claramente arcaicos en su cultura y que. pero tiene el mérito de haber formulado el problema de la especificidad de las lenguas de los llamados pueblos primitivos sobre la [ 92 J . Puesto que hasta el momento no se han reali­ zado investigaciones que tuvieran. El hecho también es interesante en cuanto que el contacto con estos lenguajes se llevó a cabo de forma espontánea. corresponden. los cuales han conservado. eran desde hacía tiempo objeto de otras ramas de la investiga­ ción. Debemos recordar. y se sacó tal o cual conclusión independiente­ mente del punto de vista filosófico que se admitiera en otros aspectos. por motivos históricos. Los problemas del lenguaje. a círculos culturales remotos y relativamente ais­ lados. sin embargo. los trabajos de Lévy­ Bruhl y Bronislaw Malinowski. que se investigaron en el marco de la cultura de los llamados pueblos primitivos. un pro­ grama filosófico como fundamento.

[ 93 ] . como parte indudablemente positiva de su obra científica las observa­ ciones sobre el carácter concreto de las lenguas de los lla­ mados pueblos primitivos. no obstante. K. París.base de la literatura existente. Aun cuando no se ocupó directamente del problema que nos inte­ resa aquí dio.2 Bronislaw Malinowski se ocupó de las lenguas de los habitantes de las islas Trobriand y las consideró como parte integrante de su cultura. The Meaning of Meaning ( 1932 ) . Lévy Bruhl. que el autor mismo rechazó al final de su vida. Si dejamos aparte la teoría del prelogismo y de la participación. numerosas indicaciones suma­ mente fructíferas y útiles para la solución de estos proble­ mas. y la hermosa obra The Problem of Meaning in Primitive Languages. Ogden y l. Les carnets de Lucien Lét·y-BrubJ. r9u. Les Fonctiom mentales dans les socié­ th in/érieures. L. que apa­ de Malinowski reció como apéndice en el conocido libro de C.' quedarán. Comprobó la imposibilidad de tra­ ducir literalmente estas lenguas a las europeas y subrayó la necesidad de interpretarlas dentro del marco de la situa­ ción cultural de los hombres que se servían de ellas. A. y subraya la necesidad de recurrir al conjunto de la situación cultural para comprender las len­ guas de los llamados pueblos primitivos. Mali­ nowski plantea la tesis fundamental del lenguaje como me­ dio para el comercio. sobre roda. París. Estos datos se encuentran en las trascendentales obras Coral Gardens and Their Magic ( 1935). Richard. También confirma 1 M. r949. Leonhardt 2 (editar) . cuyo segundo tomo trata problemas del lenguaje. empero. que se basaban principalmente en el análisis de los sitemas numerales propios de esos pueblos. Argo­ nauts of the Western Pacific ( 1922 ) . Véase.

Ahora dedicaremos toda nues­ tra atención a esta concepción. es seguro que Sapir las conocía. aquí también se con­ sidera el lenguaje con su clasificación de las relaciones de parentesco. sin embargo. que condujeron luego a Whorf a investiga­ ciones posteriores. Por el contrario. Este fenómeno es tanto más interesante cuanto que aquí se trata de congenialidad y no de una sim­ ple continuación de ideas. Con toda probabilidad. no existen [ 94 ) . que ya son conocidas.y apareció de forma direc­ ta en la llamada hipótesis de Sapir-Whorf y en sus conse­ cuencias para la investigación. En todo caso. Pero este problema sólo tuvo pleno alcance dentro de la literatura antropológica --decimos "antropológico" en el sentido de "antropología social". Generalmente. no tienen ninguna relación genética direc­ ta con las opiniones de Humboldt. Whorf no conocía en absoluto las ideas de Humboldt. Las ideas contenidas en la hipótesis de Sapir-Whorf se ocultan bajo el problema central de la teoría lingüística de Wilhelm von Humboldt que ya conocemos por los capí­ tulos anteriores.la tesis de Lévy-Bruhl del carácter concreto de las lenguas de este tipo. Vale la pena citar además los estudios antropológicos dedicados al sistema familiar y de parentesco en los llama­ dos pueblos primitivos. Pero tam­ bién es sorprendente que la antigua idea haya aparecido de nuevo como resultado de la generalización de un mate­ rial empírico ( la cuestión de la corrección de esta genera­ lización es un problema particular ) . lo cual puede intervenir en la solución de nues­ tro problema. tampoco sus ideas sobre el papel del lenguaje dentro del conocimiento.

en 1 94 1 ) . y. a la confusión del 1939. es una construcción ex problema. pero sólo se popularizaron a finales de los años cuarenta. Es notable que entre los seguidores figuren importantes antro- [ 95 J . sino. por otra parte. si se considera el problema social práctico que resulta de la vida común de distintas comunidades indias dentro de los Esta­ dos Unidos. Por ello. y el material de investigación reunido por ésta se convirtió en la base de las generalizaciones teóricas que actualmente se denominan hipótesis de Sapir-Whorf. la unión de la teoría de los campos y de la etnolingüistica. Precisamente sobre esta base práctica surgió y se desarrolló toda la escuela antropológica. la hipótesis de Sapir-Whorf -pese a que su cientificidad sólo fue reconocida durante corto tiempo-. El interés antropológico y lingüístico por la vida de los indios americanos es comprensible. en el decenio siguiente. Como todas las ideas nuevas y creado­ ras. y Whorf. que puede vanagloriarse de toda una pléyade de investigaciones procedentes de la escuela de Franz Boas.pruebas en este sentido. se convirtieron en fuente de inspiración de la investigación y estudio creadores. bajo el calificativo común de "neohumboldtismo" �omo ocurre en la literatura espe­ cializada-.tuvo una serie de seguidores decididos y deslumbrados. también tuvo críticos y oponentes igualmente rigurosos. Las ideas fundamentales de esta hipótesis se elaboraron en los años veinte y treinta de nuestro siglo (Sapir murió en post que no contribuye a la aclaración. la hipótesis Sapir-Whorf se encuentra en rela­ ción directa con las investigaciones etnolingüísticas de la escuela antropológica americana. por el contrario. pero. Esto dio el estímulo para que los investigadores pusieran por escrito las lenguas de las tribus indias y se las apropiaran. En cambio.

ésta es la única postura que puede tener pretensiones de cientificidad: analizar detenida y críticamen­ te las ideas fundamentales de la hipótesis y confrontarlas. superposiciones arbitrarias y supuestos metafísicos ya refu­ tados. En todo caso. también para su refuta­ ción-. Lewis S. después. Hasta el momento. investigadores de las lenguas de las tribus indias. por ejemplo: Max Black. para la aprobación o condena defintiva. Feuer y otros. Incluso los defensores de la hipótesis Sapir-Whorf afirman al uní­ sono que hasta el momento faltan amplios fundamentos para su verificación -pero. al menos en cuanto aquéllas tengan carácter empírico. Así ocurre que -aunque en los últimos años se intentó refutar varias veces esta hipótesis. Charles F. Naturalmente. Tra­ ger. no en el sentido de que actualmente alguien defendiera esta concepción en conjunto ---<:omo "whorfista" ortodoxo--. en realidad. Floyd Lounsbury. el filósofo marxista está tan obligado a ello como los demás filóso- [ 96 ) .prólogos y etnolingüístas. Charles Landesman. George L. pero se descuidaba la investigación sistemá­ tica de sus fundamentos y consecuencias. En mi opinión. Dell H. añadimos. sino en el sentido de que se intenta obtener de ella sugestiones útiles para continuar las investi­ gación y extraer las ideas racionales de las generalizaciones. Hymes y otros. Voegelin. sólo se hablaba de esta hipótesis. Dorothy Lee. por ejemplo: Harry Hoijer.siempre se vuelve a las ideas contenidas en ella. mientras que entre los opositores contamos sobre todo filósofos como. hasta el momento en que se halla reunido un material suficiente para poder tomar una decisión defi­ nitiva en cuanto a este problema. Pero incluso en el caso en que el análisis inmanente de la hipótesis no señale ninguna con­ tradicción interna debemos esperar. con la experiencia.

Además.rechazó categóricamente las teo­ rías que atribuyen al lenguaje un papel creador dentro de la cultura. carecemos de estudios marxistas funda­ mentales sobre este tema. Tan­ to más es nuestro deber analizar detenidamente los funda­ mentos de la hipótesis Sapir-Whorf y considerar las perspec­ tivas de su verificación empírica.-? r 97 1 . El recurso a esta tradición me parece erróneo. págs. pero. Edward Sapir. al mismo tiempo -y esto es más importante para nosotros. 67 " . Boas. . Boas destacó el sig­ nificado de las investigaciones lingüísticas para la etnolo­ gía. 70-71. hasta hace poco -prescindiendo de casos espo­ rádicos. .' Algo distinto ocurre con el discípulo de Franz Boas. parece poco probable que exista alguna reiación directa entre la cultura de una tribu y su lengua. en favor de aquellas que subrayan la función de la cultura en la formación de la forma del lenguaje. Hasta el momento presente.3 lo que. B11reau o/ American Ethno/ogy. Su participación en la formulación de la hipó­ tesis de investigación que nos ocupa no se basa sólo en que fue el maestro de su creador directo : Whorf. pág. que sin duda alguna tiene gran interés para la filosofía. opus cit. Smith· sonian Institution. • F. aunque sólo sea considerando el problema del factor subjetivo dentro del conocimiento. por otra parte. En efecto. 63.fos. I 9 I l . resulta actualmente una afir­ mación trivial. boletín 40. Washington. Introduction to Handbook of American Indian Languages.nadie se ocupaba de la hipótesis Sapir-Whorf desde el punto de vista de la filosofía marxista. Desde un punto de vista histórico. Su parti­ cipación radica sobre todo en que las formulaciones gene3 F. ." Lenguaje y conocimiento. Boas. exceptO en cuanto la forma del lenguaje viene condicionada por su estadio cultural y no en cuanto un estadio cultural determinado está condicionado por las caraaerísticas morfológkas de la lengua. los defensores de esta hipótesis se apoyan en Franz Boas y utilizan sus ideas para dar autoridad a sus propias opiniones.Por tanto.

como investigador científico social. Al caracterizar de este modo la importancia de Sapir. El pensamiento de Sapir. Debemos recordarlo bien al intentar someter a un análisis crírico las ideas de Sapir y de Whorf relacionadas con el lenguaje. puede expresarse de la siguiente forma: el lenguaje de una comunidad humana dada. Sus consideraciones generales sobre el papel del lenguaje como creador de cultura son un intento por generalizar sus investigaciones concretas y agudas observaciones. Sin duda alguna. Sin duda algu­ na. comprendía la influencia de los aspectos sociales y económi- [ 98 ) . era un importante y múltiple científico del lenguaje. es el organizador de su experiencia y configura su "mundo" y su "realidad social" gracias a esa función. que habla y piensa en esa len­ gua. sino también etnólogo. nos oponemos decididamente a afirmar que realizó cualquier especulación o que se ocupó de la filosofía del lenguaje. Inmediatamente recordamos las ideas ya conocidas de Humboldt o de sus continuadores modernos.raJes de la hipótesis. reducido a su fórmula general. aquí aparece una coincidencia. pero sería erróneo hablar de opiniones idénticas. Esta afirmación se basa en analo­ gías muy superficiales. mientras que Whorf creó a partir de sus propios estudios sobre la lengua de la tribu de los hopi. Precisamente por ello. Formu­ lado de modo distinto y más breve. este pensamiento dice que en cada lenguaje se halla contenida una concepción particular del mundo. Sapir no era sólo científico del len­ guaje. se ocupaba de la realidad social concreta de los pue­ blos que eran objeto de sus estudios. a las que Whorf intentó infundir más tarde un contenido concreto. que obtuvo muchos éxitos en el campo de la investigación de las lenguas de las tribus indias de América. procedían precisamente de él.

sin embargo. por ello." Por ello. le era ajena la tradición metafísica del "espíritu del pueblo". en Selected Writings of P. en otras palabras. sino como fructífera y como un descubrí­ miento para algunos.• Por otra parte. de "Language and Environment". el medio físico se refleja en el lenguage en la medida en que recibe la influencia de factores sociales . cito aquí un párrafo de esta obra (pág. No obstante. finalmente. . y en consecuencia son erróneas. r9S8. tampoco tuvo nada que ver con las especulaciones convencionalistas de los filósofos y lógi­ cos sobre la "elección" del lenguaje. Simplemente enseña que el lenguaje socialmente configurado actúa a su vez sobre la forma en que la sociedad percibe la realidad. publicado en Sélec­ ted Writings of Edward Sapir. A título de ejemplo. El patrimonio de palabras de un lenguaje es lo que refleja con mayor claridad el ambiente físico y social de los que lo hablan". Allí leemos en la pág. No considero esta idea como racional. Por ello. que.dward St#JJir. 90 ) : ". Sapir sostenía un punto de vista mucho más moderado que los humboldtianos. particularmente en su for­ ma moderna. también encontramos estas ideas en Franz Boas. como ya hemos dicho. en sus obras la idea completamente materialista del lenguaje como reflejo del medio ambiente. ante todo. [ 99 } . así como --contra la opinión generalmente extendida.a la influencia del medio social. . en su parciali� E. . esta influencia ambiental se reduce en última instancia -por lo que respecta al lenguaje. . págs. en sentido exacto. 89-t03. Y. Naturalmente. sin la cual . .no se puede comprender la concepción del humboldtismo. 166: "El lenguage· es primordialmente un producto cultural o social y debe interpretarse como tal".cos de la vida de una comunidad dada sobre su cultura y su lengua. suponiendo provisionalmente que el lenguage se halla supeditado a la influencia material del medio del que habla esa lengua. "The Status of Linguistics as a Science". encontramos. es necesario distinguir la influencia social que procede más o menos directamente del medio físico. . . de aquella que no se puede relacionar fácilmente con éste. no es nada conscuente en este aspecto. Berkeley. Sapir. en Sapir aparece en la uti­ lización de formulaciones más radicales que a menudo se exceden. Debemos aceptar que encontramos dos grupos de factores ambientales que se reflejan en el lenguaje. En efecto. 6 Se trata.en el mismo Whorf.

pero. su influencia organizadora de nuestra percepción de la realidad. 1 F. Como muchos otros etnó­ logos. establecer distinciones dentro de un campo determinado de fenómenos. esta idea se encuentra en sus consideraciones y constituye su esencia.dad. Que Sapir evita las generalizaciones gratuitas lo prueba el hecho de que al exponer la tesis del contenido de una concepción del mundo de las distintas lenguas. más esencial para el problema del papel activo del lenguaje dentro del proceso del conocimiento : la función heurística del lenguaje. mientras más indiferentes sean los elementos desde el punto de vista rultural. que surgen de modificaciones correspon­ dientes en el lenguaje existente." [ 100 J . al mismo tiempo -además de modo análogo a Boas-. Cuando surge esa necesidad. menos probable es que exista un término general que abarque este campo. también aparecen categorías abstractas del pensamiento. sin duda alguna. 92. Sapir no está de acuerdo con la concepción del pensa­ miento "primitivo" ni con la tesis de su creación prelógica ni. finalmente. y contra las ideas entonces popularizadas de Lévy-Bruhl de la diversidad del pensamiento primitivo. "Naturalmente. Si estas formas no aparecen en el pensamien­ to de los llamados pueblos primitivos. entonces queda perfectamente claro que la existencia o falta de términos generales depende en gran mdida de hasta qué punto existe un interés por los elementos ambientales en ruestión. por otra parte. todo depende del punto de vista que viene determinado por el grado de interés del momento. sostenga. opus cit. con la explicación de que este pensamiento sea esencialmente incapaz de desarrollar formas superiores de abstracción. Pero. Si no perdemos esto de vista..' A Sapir le interesa algo distinto. Boas. como yo creo. pág. Mientras más impor­ tante es. para una cultura dada. por lo cual no se le puede olvidar en el curso de las conside­ raciones críticas. ello se debe simple­ mente a que no son necesarias para su praxis vital. que debe recono­ cerse su prelogismo y concreción. más probable es que se incluyan todos bajo un solo concepto de aplicabilidad general.

Vale la pena citar literalmente aquí algunas de las manifestaciones de Sapir para conocer mejor el clima de su modo de pensar. no sólo en el sentido simple. que pone a los hombres en situación de trascendentalizar la experiencia individual que les viene dada directamente y encontrarse mutuamente en una comprensión común más amplia. un mundo del paso potencial gradual a la realidad. que sugiere el ejemplo anterior. " . al mismo tiempo. Según Sapir. . El lenguaje es heurístico. Esta comprensión común constituye la culrura. veremos que en sus teorías aparece el problema completamente dia­ léctico de la influencia mutua entre conocimiento y lenguaje y en absoluto la tesis idealista de la influencia única y crea­ dora del lenguaje sobre nuestro "mundo".debemos aprender a combatir las [ 101 J . hablan sin más de rebaños o de generaciones de elefantes y pueden comprenderse sobre este tema. En el famoso artículo Language que escribió para la Encyclopedia of the Social Sciences. su actuación sobre la experiencia. Si consideramos cuánto subraya Sapir. los hom­ bres.o sea. Sapir plantea entre otros el problema de cómo y gracias a qué situación. que en su vida no han visto más de un solo elefante. ello significa que --cuando aumenta nuestra experiencia científica. El lenguaje posee la cualidad de descomponer la experiencia en elementos teóricamente separables y crear ese mundo. Naturalmente. que no se puede definir adecuadamente a través de una des­ cripción de aquellos modelos llenos de colorido de los modos de comportamiento social que son susceptibles de observa­ ción. la influencia del medio ambiente sobre la formación del lenguaje. sino también en el sentido mucho más amplio de que sus formas nos proponen de antemano ciertos modos de observación y de interpretación. lo hacen gracias al lenguaje. .

y ello ocurre precisamente gracias a la influencia de las formas lingüísticas sobre nuestra orientación respecto al mundo. creadora.• 11 E. "El lenguage no es sólo un inventario más o menos sistemático de los distintos detalles de la experiencia que resultan importantes s E. En cuanto los lenguajes difieren en su sistematización de los conceptos fundamentales. En este aspecto. . . "Language". cerrada. t. son inconmensutables en el mismo sentido en que son inconmensurables dos siste­ mas de puntos en un plano considerado en conjunto. que prevé cualquier experiencia posible de acuerdo con determinadas limita­ ciones formales. que en gran medida se obtuvo inde­ pendientemente de este sistema. pág. No descubrimos tantos significados en la experiencia como los que le imponemos. en Science. sino que define de hecho la experiencia sobre la base de su perfección formal y también porque proyectamos inconscientemente sobre el campo de la experiencia las expectativas implícitas contenidas en ella.consecuencias silenciosas del lenguaje. de hecho. I Ü· I I . . el cual también registra la experiencia -en el sentido real de la palabra-. si fueron establecidos con relación a sistemas distintos de coordenadas. a medida que avanza la época. que no sólo influye en gran medida sobre la experiencia obtenida sin su intervención." [ 102 ] . el lenguaje tiene muchas seme­ janzas con un sistema matemático. se convierte en un sistema conceptual cerrado. porque la forma lingüística posee un poder tiránico sobre nuestra orientación en el mundo. págs. para el individuo --como se afirma ingenuamente con frecuencia-. De ello se sigue --este es el núcleo de las hipótesis posteriores. {Los significados) no se descubren tanto en la experiencia como hace suponer su variedad. Sapir. más amplias. y los detalles de estos procesos de ayuda y obstaculización vienen confirmados por la impor­ tancia más sutil de las distintas culturas. El lenguaje nos ayuda y. pero sólo en sus inicios primidvos." 8 Sapir formula esta idea de modo aún más agudo en Con­ ceptual Categories in Primitive Languages.que la correspondencia mutua de los distintos sistemas lingüísticos no pueda ser completamente exacta. en Selected Writings of Edw��rd Sapir. "Conceptual Categories in Primitive Languages". sino que también la deter­ mina hasta cierro punto. es obstáculo para la investigación de nuestra experiencia. al mismo tiempo. 74. Sapir. 578. En este ensayo ya habla del lenguaje como un sistema que no sólo influye sobre la experiencia. sino taro· bién una organización simbólica. tienen tendencia a corres­ ponder sólo muy ampliamente como portadores de símbolos y. . ya que. I93 I .

como para que se pueda afirmar que representan la misma reali­ dad social. el <<mundo real» viene construido en gran medida. en gran medida todo nuestro pensamiento sobre problemas y procesos socia­ les. sobre las costumbres lingüísticas del grupo. en los que viven sociedades distin­ tas. Aunque comúnmente se supone que el lenguaje no tiene un interés especial para los investigadores en el campo de las ciencias sociales. Tam­ bién viven en gran medidá en el mundo del lenguaje par­ ticular que se ha convertido en medio de expresión para su sociedad. se encuentra en su ensayo The Statm of Linguistics as a Science. Aquí se habla con claridad por primera vez del len­ guaje como "guía a través de la realidad social". y que éste únicamente es un medio casual para resolver los problemas específicos de la comunicación y la reflexión. . "El lenguaje es una guía dentro de la realidad social. De hecho. . son mundos distintos y no simplemente el mismo mundo con distintas etiquetas. Los mundos.La idea central de Sapir. que más tarde se debía conver­ tir en punto de partida y fuente de inspiración para Whorf. No existen dos lenguas. Los seres humanos no viven sólo en el mundo objetivo ni en aquel que generalmente se denomina sociedad. La tesis del papel creador del lenguaje dentro del proceso de pensamiento se formula en esta obra de modo muy radi­ cal y constituye -aunque sólo sea por este motivo. Es una perfecta ilusión creer que en lo esencial uno puede adaptarse a la realidad sin ayuda del lenguaje. Pero veamos qué dice el autor mismo sobre este tema. condiciona. [ 103 ] . tan semejantes entre sí. no obstante. del "mundo real" como una proyección en gran parte inconsciente de las costumbres lingüísticas sobre la realidad que nos rodea.un blanco extraordinario para la crítica. de modo inconsciente.

resulta imposible considerar la crítica típicamente nihilista de las ideas de Sapir. The Stat!IJ of Lh. Sapir. Vemos. sólo actúa razo­ nablemente el que sabe escoger y utilizar dentro de los tra­ bajos científicos -pese a todas las posturas críticas ante ellos. «quebra­ das». «curvas» . No sería la primera vez en la historia. porque los términos lingüísticos mismos poseen esta sugestividad clasificadora. de los que se consideren más importantes. la comprensión de un simple poema no implica sólo la comprensión de las palabras individuales en su significado corriente."10 Las manifestaciones arriba citadas de las obras de Sapir se pueden expresar filosóficamente de diversas formas. Sin embargo. Cuando dibujamos algunas docenas de líneas distintas. [ 104 ] .g¡¡iJtics as a Science. o que contribuye al mejor conocimien­ to de la situación objeto de investigación. «circulares». Desde este punto de vista. Incluso actos de comprensión relativamente simples dependen mucho más de lo que suponemos de los «modelos» sociales que llama­ mos palabras. es decir. sino la plena comprensión de toda la vida de la comunidad. tal como se refleja en las palabras o como aparece a través de indicaciones. sino completamente opuestas. 162. suponemos que se las puede clasificar en catego­ rías tales como «rectas»."Por ejemplo. que los filósofos interpretan un mismo texto no sólo de formas distintas. oímos y realizamos nues­ tras experiencias de acuerdo con las costumbres lingüísticas de nuestra comunidad. de que se los considere dentro de un contexto y dentro de cuál.aquello que es significativo para la nueva visión de un problema. que nos ofrecen determinadas inter­ pretaciones. de los puntos en que se ponga el acento. que se encuentra en la única '0 E. pág. Todo depende de cómo se lean.

pues el resto de sus teorías se opone fundamentalmente a estas formulaciones. págs. Por el contrario ---como ya hemos señalado-. dentro de este mundo. Woprosy fazykoz· nanija. ""E Sapir i etnografitscheskaja linguistika". núm. que aparece más claramente en los llamados pueblos pri­ mitivos que en la cultura de los llamados pueblos civiliza- [ 10 5 J . puede apoyar las formula­ ciones extremas de Sapir sobre la relación creadora del len· guaje respecto a la "realidad humana". como una crítica que coque el núcleo de la cuestión. aquí Sapir entra en con­ tradicción consigo mismo. Pues sólo al considerar el conjunto del sistema. que comprende el condi­ cionamiento social del lenguaje. M. puesto que se halla al margen del idealismo. ni el antropólogo. piensan y actúan de acuerdo con sus funciones de conocimiento. veremos claramente que Sapir no es un idealista. Además. 1 . Bajo este aspecto. desarrollo y función del lenguaje. ni el sociólogo. 1954. No cabe duda alguna de que ni el filósofo materialista. Aquí hay hombres que viven. 1 22-127 ) . Comprende la objetividad de la realidad y reco­ noce que el lenguaje la refleja de un modo u otro. no se puede analizar y criticar sus manifestacio­ nes independientemente del contexto de todo el sistema. Guchman. El conjunto de los hombres siempre debe conce­ birse socialmente en unión con sus productos. Aquí tenemos ante nosotros el mundo objetivo : el mundo de los objetos físicos y de los fenómenos sociales. Precisamen­ te por ello. Los antro­ pólogos que subrayan la unidad de individuo y comunidad. que pueda constituir la base de una valoración marxista de estas ideas.obra que conozco de la Unión Soviética ( M. las líneas de investigación de Sapir toman un color totalmente distinto. comprende e introduce correctamente el condicionamiento social de la génesis. aprehenden.

que el medio ( o sea. colección de estructuras este­ reotípicas sociales de un tipo determinado. los distintos sistemas lin­ güísticos. que son un reflejo de los distintos medios sociales que crean estos sistemas. El problema citado no implica necesariamente una pos­ tura idealista. como producto social de máxima significación edu­ cativa para el individuo. sino que puede introducirse con éxito en el sistema de pensamientos mate­ rialistas. como dejan entrever algunos. lo han comprendido perfectamente. sólo producto? ¿No realiza también. en última instancia. En efecto. como. Pues nada se opone a que. ¿Peto es sólo reflejo. también el medio social con su complicado juego de fuerzas de clase) también informa el conocimiento humano a través del lenguaje. además de la objetividad y materialidad del mundo. aunque sólo sea porque conduce a una profundización y a una nueva concepción del problema del factor subjetivo dentro del proceso del conocimiento.¿no influyen. deberíamos plantearnos de nuevo el problema de la objetividad del conocimiento. una función acti­ va. de hecho -y aquí son decisivos. creadora del comportamiento del individuo. El lenguaje como reflejo de la realidad natural y social también es un pro­ ducto social. y la problemá­ tica de la sociología del saber adquiriría mayor actualidad. los hechos empí­ ricos y no las especulaciones filosóficas-. en las distintas formas de la visión del mundo de los hombres que se sirven de estos lenguajes y piensan por medio de ellos? Este es un problema de primera categoría. Pues es distinto afirmar que el lenguaje crea simplemente la realidad --<:on lo cual se plan- [ lo6 ) . entonces. también se vea la existencia de elementos subjetivos en el reflejo de este mundo a través del conocimiento humano.dos. si resultara. sobre todo de su comportamiento investigador? Y -si esta hipótesis es correcta.

si el bando contrario se apoya en argumentos fácti­ cos-. Esta afirmación puede ser errónea -lo que. deslices e incluso de las afirmaciones erróneas. Y esto es correcto y económico desde el punto de vista de nuestros intereses y de las tareas con las que nos enfrentamos.la influencia mediadora del lenguaje socialmente formado. que es un producto social. Después de todo lo que hemos dicho hasta el momento. En todo caso. la cual se esfuerza por presentar el núcleo nacional de las tesis de éste. nuestra forma de aprehensión del mundo que nos rodea. que se encuentran en las citas antes mencionadas : 1 ) El lenguaje. configura como sistema lingüístico en el que nos educamos y pensamos desde nuestra infancia. 2 ) Considerado las diferencias existentes entre los siste[ 107 } . prescindien­ do de las eventuales inconsecuencias. pero no se la puede rechazar a priori. podemos concentrar finalmente nuestra atención en el con­ tenido creador de sus teorías. no obstante. que afirmar que en el reflejo de la realidad intervienen factores subjetivos. Precisamente por ello -sin absolverle en mo­ do alguno de sus errores filosóficos ni dejar de combatirlos-. se pueden considerar más objetivamente dos ideas principa­ les de la hipótesis Sapir-Whorf. debe ser probado. a los cuales también se debe atribuir --como puede verse-.tea el problema de la existencia de la realidad y se niega el reflejo en el conocimiento humano--. proponemos aquí una explicación "bien preparada" del pensamiento de Sapir. sino que sólo queremos conocer las ideas creadoras de Sapir que se han convertido en parte constituyente de la llamada hipótesis Sapir-Whorf. No pretendemos someter aquí las ideas de Sapir a una valoración general.

como dejan claro sus propias memorias. Estas tesis aproximan mucho la hipótesis de Sapir-Whorf a las tesis del neohumboldtismo. . Benjamin Lee Whorf fue un personaje sumamente ori­ las ciencias del espíritu actuales. Etnógrafo y lingüista suma­ mente dorado y con disposición creadora. que resultan de investigaciones parti­ culares. El mérito de Whorf radica en que realizó esta veri­ ficación empírica. Pero. un tipo humano que sólo se encuentra raras veces en 44 años-. según las cuales la concep­ ción del mundo se desprende necesariamente del lenguaje dado. Al principio desarrolló sólo sus ideas. Y esto. Sin embargo. que le obligaba a innumerables viajes por la región poblada por las tribus de indios americanos: el conocimiento de sus lenguas. como ya señalamos. par- [ 108 ) . se trata de tesis distintas. Cuatro años antes de su muerte inició sus clases en la Uni­ versidad de Yale. se abrió camino hacia la ciencia como aficionado y ejercía la profesión no demasiado corriente para un lingüista de agente de seguros.mas lingüísticos. los cuales son un reflejo de los distin­ tos medios que crean estos sistemas. y sólo a los 34 años de adad comenzó a trabajar junto con Sapir. Whorf debió precisamente a su trabajo en compañías de seguros los pri­ meros impulsos creadores en el sector al que se dedicaría hasta el fin de sus días -murió joven. cuando aún no tenía ginal. Whorf debió dos cosas a su profesión. por el motivo de que Sapir establece afirmaciones que tienen el carácter de generalizaciones empí­ ricamente verificables. los hombres que piensan por medio de estos lenguajes aprehenden el mundo de formas distintas.

Thought and Reality. págs. Como ejemplo. que resultaron de la observación y análisis de las causas de los incendios. en efecto. L. Massachusetts Institute of Technology. Después de estudiar centenares de informes sobre las causas de los incendios. la praxis le obligó a reflexionar sobre la influencia que podrían ejercer los significados de las palabras adopta· das por un grupo social sobre su comportamiento. L. I 3 5 · I 37. precisamente porque los tan­ ques ya no contenían gasolina. Whorf cuenta11 que ya antes de conocer a Sapir y sus ideas. "The Relation of Habitual Thought and Behaviour to Language".. sino que también intervenían determinados significados de las palabras que influían sobre el comportamiento de los hom­ bres. Whorf. en B. USA. L. en la que se especializó más tar­ de. En general. podemos citar las instrucciones que contenían las reglas de precaución que debían seguirse en una estación de gasolina. los trabajadores estaban convencidos de que estas instrucciones no eran válidas en los alrededores de los tanques que estaban clasificados como "tanques de gasolina vacíos".ticularmente la de los hopi. así como ideas sobre la relación entre lenguaje y pensa­ miento. "Estos ejemplos serían suficientes. Whorf. r 3 7 . le sugirió a Whorf la idea que más tarde fructificaría en sus investigaciones. La ambigüedad de la calificación "tanques vacíos" creó una situación de significación determinada e influyó so­ bre el modo de actuación de los hombres. En este sentido. Alguien arrojó una colilla de cigarrillo allí y provocó una peligrosa explosión de los gases que surgían de esos "tanques vacíos". y podrían añadirse muchos otros sobre el particular. a la conclusión de que a menudo no sólo intervenía en ellos la situación física como tal. Whorf. opus cit. :1\l B. Cuanto muestran abre la [ 109 } . La observación de estos casos. llegó. pág. r957.12 n B. esos "tanques vacíos" eran mucho más peligrosos que los llenos. L4nguage.

sobre los hábitos lingüísticos del grupo de que se trateJo. una orientación determinada de las investigaciones. clasificándola y ordenándola dentro de ese mundo que ese cons­ truye.El contacto con la cultura y las lenguas de las tribus indias. pero. las consideraciones que hizo sobre ello y. Lo­ gró concretizar las tesis de Sapir y --como suele ocurrir con los continuadores.radicalizarlas fundamentalmente. Las categorías y tipos que sacamos del mundo de los fenómenos no los encontramos simplemente en él porque. fueron la causa de que Whorf adoptara apasionadamente las afir­ maciones y sugestiones científicas de Sapir. al des­ cubrir como resultado final el principio de la relatividad lingüística que constituye el punto central de la hipótesis de Sapir-Whorf en la forma conocida en la literatura espe­ cializada actual. sólo adquirieron fama después de la muerte del autor. en forma ampliamente intuitiva. Whorf decidió verificar estas tesis con ma­ terial concreto. Seguramente. De este modo surgieron trabajos valiosos. sin duda alguna." [ 110} . que. Siempre aceptamos que la interpretación lingüística que realiza nuestro grupo refleja mejor la realidad de lo que de hecho sucede. por ejemplo. Murió joven y todo permite llegar a la conclusión de que su obra sólo era el inicio de una interesante carrera científica. cuando comenzó a estudiar sistemáticamente con él. y su conocimiento de la lengua y la cultura de los hopi le predestinaron precisamente a este papel. más bus­ cando impulsos creadores que guía directa en el profesor. a menudo en las analo­ gías de la formulación en la que se habla de una situación y se analiza en cierta medida. Whorf desarrolló su hipótesis bajo la influencia de Sapir y sobre la base de las tesis generales tomadas de él. son obvios para posibilidad a la comprensión de determinada conducta. He aquí la formulación más radical de este principio realizado por Whorf: "Articulamos la naturaleza siguiendo líneas que nos vie­ nen dadas por nuestra lengua materna. finalmente. no obstante.

En este aspecto. que dice que no todos los observadores se enfrentan con una misma visión del mundo a través de los mismos hechos físicos. precisamente cuando se cree más libre. pero su contenido es abso­ lutamente obligatorio. ningún lingüista se encuen­ tra en esa posición. se halla limitado a determinadas formas de interpretación. por el contrario. en Thought ami Reality. en sentido amplio. [ 111 J . por el sistema lingüístico de nuestro espíritu. llegamos a un nuevo principio de la relatividad. la organizamos en conceptos r les atribuimos un significado viene determinada en gran parte por el hecho de que participamos en un convenio de organizarlos de este modo. La forma en que articulamos la naturaleza. un convenio que es válido para toda nuestra comunidad lingüística y que se halla codificado en las estructuras de nuestro lenguaje. el mundo se presenta en una corriente caleidoscópica de impresiones que debe ser organizada por nuestro espíritu.cualquier observador. Manifiesta que ningún individuo es libre de describir la naturaleza con plena imparcialidad. lAngJJage. si su fondo lingüístico no es pare­ cido o no puede reducirse de un modo u otro a un deno­ minador común. según la cual la lengua y la visión 13 B. L. Whorf. Hasta el momento. el que tendría la libertad relativamente máxima sería un lin­ güista que conoce muchos sistemas lingüísticos exteriormen­ te distintos. Whorf. "13 La tesis de Whorf. sino que. este acuerdo sólo es implícito y tácito. L. págs. "Science and Linguistics". "Este hecho tiene gran significación para las ciencias na­ turales modernas. Naturalmente. B. es decir. Por ello. no podemos decir absolutamente nada sin someternos al orden y clasificación dados que prescribe este acuerdo. :n3·2I4.

del mundo de los hopis no sólo son distintas de las lenguas y visiones del mundo de los pueblos europeos ( SAE . Decíamos más arriba que los con­ tinuadores generalmente radicalizan las ideas de las teorías de sus maestros y las llevan a sus consecuencias extremas siguiendo una línea determinada. a menudo. que el "mundo real" se construye "inconsciente­ mente sobre los hábitos lingüísticos del grupo". pues es éste -y no las formulaciones de Sapir.Stan­ dart Average European ) . No ha­ bla en ningún punto de que aprehendamos el mundo de un modo determinado porque "participemos en un convenio [ 112 J . En efecto. Pues. pero no cabe duda alguna de que Whorf ya se ha apartado mucho de ellas. sólo es una consecuencia teórica del prin­ cipio antes formulado de la relatividad lingüística. Por el contrario.el que constituye el clima peculiar de la hipótesis Sapir-Whorf. sino que incluso son totalmente opuestas a ellas.por nuestro sistema lingüístico. Pero a menudo pagan un precio elevado por eliminar las vacilaciones y ambigüedades de esas teorías. volvemos a encontrar aquí ecos de las ideas de Sapir. destruyendo los diques de contención y la cautela originaria de sus maestros. Whorf sostiene la opinión de que el mundo sólo es una corriente caleidoscópica de impresiones que deben ser or­ ganizadas por nuestro espíritu y -para expresarlo con ma­ yor precisión. lo genial y creador de las ideas radica precisamente en su carácter du­ bitativo y en su inconsecuencia. Sapir no dudaba lo más mínimo de la existencia del mundo objetivo que refleja el lenguaje. etc. Ahora estudiaremos más detalladamente ese principio. que el lenguaje "condiciona en gran medida nuestras reflexiones sobre los problemas y procesos sociales". Sapir dice cautelosamente que el hombre no vive "sólo en el mundo objetivo".

para organizarlo de este modo", un "convenio codificado en las estructuras de nuestro lenguaje". Este aspecto conven­ cional de las teorías de Whorf es ajeno a la filosofía de Sapir. Cuando Sapir hablaba del lenguaje y de su relación dia­

léctica con el medio, pensaba, finalmente, en el patrimonio lingüístico. Al igual que Fraz Boas, negaba la existencia de una relación directa entre medio y gramática del lenguaje ( fonética, morfología, sintaxis, etc. ) .14 Whorf, por el con­ trario, rechaza esas limitaciones e identifica el sistema lin­ güístico con la gramática.'" Esta es también una radicaliza­ ción de las tesis del maestro, que tuvo muchas consecuencias. En cambio, el "principio de la relatividad lingüística", de hecho, ya se halla

implícito

en las tesis de Sapir, cuando

éste dice que las distintas sociedades viven en mundos dis­ tintos y no en el mismo provisto de etiquetas distintas. Whorf lo concibe de una forma algo distinta, pone el acento en otro punto. Por ejemplo, habla de la imposibilidad que tiene el erudito para describir la realidad con plena impar­ cialidad; intenta salirse del dilema del relativismo extremo, siguiendo el modelo de Mannheim, al suponer la existencia de un erudito lingüista que, gracias al conocimiento de di­ versos sistemas lingüísticos, pudiera "calcular las perspectiu E. Sapir, LanJ?t�age and Environmenl, pág. 100. "Por tanto, parece ser que nos veamos obligados a admitir, contra nuestra voluntad. que, aparte del reflejo del medio ambiente en el patrimonio lingüístico de un lenguaje, el lenguaje mismo no contenga nada que pueda considerarse como directamente relacionado con el medio. Si ello es cierto y existen motivos suficientes para · suponer que ocurre así, debemos concluir que las variaciones culturales no se producen paralelamente a las variaciones lingüísticas y, en consecuencia, que no se hallan situadas dentro de una estrecha relación causal." J;, B. l. Whorf, Science and Liguistics, pág. I 2 . '"Se descubrió que el sistema lingüístico (en otras palabras, la gramática) de cada lengua no sólo es un instrumento reproduCtor para expresar ideas, sino que forma él mismo estas ideas. Es esquema y guía para la aCtividad intelectual del individuo, para el análisis de sus impresiones y para la síntesis de aquello que le ofrece la imaginación."

Lenguaje y conocimiento.-8

( 113]

vas" -de acuerdo con la terminología de Mannheim- y reconstruir, de este modo, el estado subjetivo de la> cosas. Pero estos son detalles; lo esencial -el principio de la rela­ tividad lingüística con todas sus consecuencias- procede de de roque de su concepción.16 Sapir. Whorf adopta este principio y lo convierte en piedra En la formulación del problema realizado por Whorf falta además esa medida, tan característica de Sapir; falta ese doble aspecto que nos confirmó una interpretación "be­ névola" de sus teorías. Lo que representa Whorf puede cali­ ficarse como idealismo -" Más aún: como idealismo extremo
16 A . Korzybski también habló sobre la relatividad lingüística, y antes que Whorf. Los defensores de la llamada semántica general (por ejemplo, Anata! Rapoport y Arnold Horowitz: The Sapir-Ehor/-KorzyhJki Hypothesis, "ET C" I96'l, t. XVII, núm. 3, págs. 346-363 ) hablan a menudo de la hipótesis Sapir-Whorf-Korzybski. Posiblemente G. S. Brutjan ( Kfilouofskoj ocenke teo­ riiii Li11gwüti.tscheskoj otnossitelnosti, "lstoriko-Filogitschkij Shurnal", Aca­ demia de Ciencias de la República Socialista de Armenia, I96r, núm. 2. ( 1 3 ) , págs. I69- I 8 3 ) tomó de este modo como base las p!lrtes que Whorf había adoptado de Korzybski. Sin embargo, esto es muy poco probable. En primer lugar, porque las ideas de Korzyhski sólo alcanzaron cierta resonancia en la opinión pública durante la Segunda Guerra Mundial. En segundo lugar, porque incluso entonces y también hoy en día fueron tratados con desconsideración por los círculos científicos a causa del indiscuüble diletantismo de su autor y del carácter Je su escuela. Por último, en tercer lugar, porque Korzybski -opo­ niéndose particularmente a las teorías sobre el tema que dominaban entonces en la Unión Soviética- tendió claramente en sus interpretaciones filosóficas hacía el materialismo y se refirió a la categoría de las cosas, mientr.ls que Whorf, de acuerdo con su concepción de las observaciones de la tribu hopi, se declaró en favor de la categoría de los aconteCimientos. Por tanto, el principio de la relatividad lingüística apareció en ambas escuelas, pero, al mismo tiem­ po, existen diferencias fundamentales entre ambas. Precisamente por ello, es correcto relacionar a Whorf con Sapir e incorrecto ponerlo en el mismo contexto que a Korzybski. Por otra parte, no sólo Brutjan comete 6te error, sino tam­ bién los seguidores de la llamada semántica general. 17 Hagamos justicia a Whorf; tampoco él es consecuente en sus teorías idea­ listas. En este punto, también se equivoca Swegincew, "Teoretiko-lingwistit­ svheskije presposylki gipotesy Sapir-WHorfa", en Nowoie w lingwútike, wypusk 1, Moscú, I96{), págs. 1 1 • I 34. Como etnólogo, Whorf tiende a veces a una interpretación declaradamente materialista del desarrollo de la lengua y la cul­ tura de los hopi. Como ejemplo: B. L. Whorf, Tbe Relation of Habitual Thou¡:ht 11nd Behaviou1 to LanKuage, págs. r 5 7 - r 5 8 . ''Si pudiéramos leer la historia de la lengua de los hopi, descubriríamos un desarrollo língüístico distinto y

[ 1 14 )

que simplemente elimina la posibilidad de una realidad ob­ jetiva. Por ello, la hipótesis Sapir-Whorf no es, como deja suponer su nombre, algo único, puesto que cada uno de am­ bos autores sostienen puntos de vista distintos y, por tanto, específicos respecto a cuestiones importantes. Pero el pro­ blema no está aquí; Whorf no nos interesa por la originali­ dad de su teoría, cuya dependencia de Sapir es generalmente conocida, sino a causa de su concretización. Consideramos, por tanto, lo que dice respecto a este tema, que nuevos he­ chos y argumentos introduce para justificar su punto de vis­ ta. Pues todo argumento filosófico guarda silencio ante los hechos de la experiencia. En todo caso, sólo cuando los he­ chos son indiscutibles y los argumentos tienen suficiente peso. El pensamiento, dice Whorf, siempre es un pensamiento, en cualquier lenguaje. Cada lenguaje es un gigantesco siste­ ma estructural que, sin que el hombre tenga consciencia de ello, domina las formas de su pensamiento." ¿Cuáles serán
la interacción de otros factores culturales y ambientales. Una sociedad de cam· pesinos pacíficos aislada, por condiciones geográficas y enemigos nómadas, en una tierra con lluvia escasa; un campo estéril que sólo pudo cultivarse con éxito con sumo esfuerzo (de aquí el valor de la persistencia y la repetición ) ; la necesidad de colaboración (de ahí la importancia que se da a los factores psíquicos correspondientes y a los factores de la consciencia en general) ; el maiz y la lluvia como medidas de valor; la necesidad de intensificar preparativos y medidas de precaución para asegurarse una cosecha con ese terreno pobre y el clima inseguro; una extendida sensación de dependencia de la naturaleza, que exigia la oración r una postura religiosa ante las fuerzas naturales, sobre todo la lluvia necesaria: todos estos elementos influyeron sobre las estructuras lin­ güísticas de los hopi , para formarlas y ser configurados a su vez por éstas y constituir a�í. lentamente, la concepción del mundo de los hopi," 1� B. l. Whorf, Language, Thought and Reality, pág. 2:;2. "En realidad, el pensamiento es una cosa sumamente enigmática, sobre la cual podemos obte­ ner la máxima información a través del estudio lingüístico comparado. Este estu­ dio revela que l¡l.S formas del pensanliento personal están dominadas por leyes estructurales inflexibles, de las que no tiene consciencia la persona que piensa. Los esquemas estructurales son las complicadas sístematizaciones inconscientes de su propia lengua, que se revelan simplemente a través de comparaciones y confrontaciones imparciales con ouas lenguas, sobre todo con las de otra familia lingüística. El pensamiento mismo se produce en una lengua, en inglés,

[ 1 15 J

estos esquemas estructurales en el caso concreto, si compa­ ramos el SAE con la lengua de Jos hopi? Según Whorf aprehendemos el mundo de formas distin­ tas según sea el modo en que nuestro lenguaje articule la corriente de los acontecimientos. Las lenguas SAE tienen tendencia a aprehender el mundo real como una colección de

cosas,

a concentrar fundamentalmente su atención en los

productos humanos, como mesas, sillas, etc., que son objetos aislados artificialmente del conjunto del mundo. La lengua de los hopi implica una solución distinta y opuesta, al con­ siderar el mundo como un conglomerado de

acontecimien­

tos."

¿Y cómo se las arreglan las distintas lenguas con la

"naturaleza dinámica, con su movimiento, colores y formas cambiantes"? He aquí un ejemplo de la línea de pensamien­ to de Whorf: "Por ejemplo, podríamos aislar algo en la naturaleza al decir: «Es una fuente que fluye». Un apache construye la afirmación con el verbo ga: «Ser blanco» (su significado incluye también «claro», «incoloro», etc. ) . Con el prefijo

no

se introduce la significación de un movimiento dirigido

hacia abajo, y tendremos algo así como : «movimiento des­ cendente blanco». Entonces sigue el prefijo

to,

que califica

tanto al «agua» como a la «fuente». El resultado corresponde a nuestra forma «fuente que fluye» , pero el significado sin­ tético es aproximadamente «movimiento ascendente blanco del agua o la fuente». ¡Qué poco se parece a nuestra forma de pensar! La misma palabra ga con un prefijo que significa
en danés, en alemán, en sánscrito, en chino. . . y cada lengua es un gigantesco sistema estructural particular en el cual las formas y las cacegoria.s están cultu· ralmente predeterminadas, sobre cuya base no sólo se comunican los individuos, sino que estructuran la naturaleza, observan o pasan por aho fenómenos y rela­ ciones, canalizan sus reflexiones y construyen la morada de su consciencia." •� B. L Whorf, The Relation of Habítuat Thought. . ., págs. I47-t48.

[ 116 J

«un lugar manifiesta la cualidad>> se convierte en

gohlga

y

dice: <<El lugar es blanco, claro; un sitio abierto, un punto descubierto>>. Estos ejemplos demuestran que algunos len­ guajes poseen medios de expresión -antes los he llamado compuestos químicos- en los cuales los conceptos indivi­ duales no están tan separados como en inglés. Tienen una fluidez mayor en forma de imágenes plástico-sintéticas. Esas lenguas no califican el universo como una colección de ob­ jetos separados en la misma medida que el inglés y otras lenguas parecidas. Con ello nos ofrecen posibilidades de nue­ vos tipos de lógica y de nuevas imágenes posibles del cosmos."
20

Por tanto, existe una estructura de la oración que se di­ ferencia de la estructura sujeto-objeto sancionada por Aris­ tóteles. Precisamente esta imagen "objetiva" del mundo tenía como consecuencia la contraposición de su jeto y pre­ dicado, de actor y actividad, de cosas y relaciones entre ellas, de objetos y sus atributos. Sin embargo, la categoría de verbo se relaciona siempre con los objetos, que no pueden existir por sí mismos. La ideología de la reificación del mundo nos viene impuesta a través del lenguaje, aunque cada vez entre más en conflicto con la física de campos, la matemática mo­ derna, etc. En este aspecto, las lenguas de los indios se contraponen a las SAE. Basándose en ejemplos concretos de la lengua de los nootka, Whorf llega a las siguientes con­ clusiones: "Fijémonos en el nootka: la forma única de la frase ca­ rece de sujeto y predicado. Se utiliza algo que corresponde a nuestro término <<predicativo», pero significa <<frase». En
20 B. L. Whorf, "Language and Logic", en B. L. Whorf, Language. Thoughl aná Realily, pág. 241,

[ 117)

sin duda alguna. y deter­ min:l. y trunpoco están caracreri:>:ados por ningún pronombre. el concepto «femenino». En efecr. Así. En resumen. aunque menos sor­ prendentes.ces verbales muy impor­ tantes. Una clase constiruida de esta forma es lo que denomino clase encubierta ( covert class ) . por ejemplo. naturalmente. como. la expresión más simple es una frase. en definitiva. Whotf.. Los conceptos encubiertos y las clases encubiertas pueden definirse igual.tse tan bien a su manera como los conceptos expresados en palabras. que tienen como consecuencia que las lenguas indias. que se basa en parte en la variabilidad y en parte en la forma. Los cuerpos inani­ mados corresponden a dos clases que los lingüistas distinguen como «objetos redondos» y «objetos alargados». tiene como consecuencia un sistema de clasificación total­ mente distinto del que indican las lenguas SAE. Los llamados sustantivos «redondos» y «alargados» de los navajos no se caracterizan a sí mismos. págs. 242." 21 También existen otras diferencias. las tesis de Whorf sobre las categorías de tiempo y espacio en la lengua de los hopi ( pues en ellas se basa esencialmen­ te toda la hipótesis ) . la conclusión dice lo sim Primítive Communiries". Language. en B. funciona a rr¡�.'' jos dividen todos los cuerpos inertes en dos categorías: "ob­ 22 B. los indios nava­ jetos redondos" y "objetos alargados".el nootka no existen partes de la oraoon.vés de una «bolsa central» invisible para valores de relación y de modo tal que a través de ella se establecen otras palabras (pronombres ) que caracterizan la clase. lo cual. estos nombres no son ade­ cuados. Whorf. por ejemplo. en contraposición a las clases abiertas o con características externas (cot•ert classes ) . Naturalmente. Intentan aprehender lo sutil en grandes conceptos y fracasan. que trata de cualquier acontecimiento o conjunto de acontecimientos. Thouxht and Reality. [ 118 J . empleen otro tipo de percepción en la articulación de la realidad. "Thinking v B. "la clasificación lingüística de los géneros en inglés no tiene ninguna cMaaerísrica externa que equivalga a las palabras (sustantivos ) de la clase. pero son de un tipo muy distinto. un sujeto u objeto «redondo» o «alargado» exige una raíz distinta. La lengua navaja contiene una clasificación encubierta del mundo objetivo conjunto. las clases de género en latín. 69-70. opus cit. Whorf. pág. Por así decir. L. lo más importante son. por ejemplo. como. en el uso de ciertas raí. l. La carac­ terización radica. L. . Las frases largas son frases de frases ( frases complejas) y no frases de palabras. por ejemplo.o.22 Sin embargo. . La lengua navaja misma no posee ninguna palabra para calificar adecuadamente las clases.

Ldnguage. tal tiempo como un continuo que fluye regularmente. págs. en B. a través de un presente o en el cual -para invertir la imagen." Por tanto. según Whorf. tiene los mis­ mos conceptos -supuestamente intuitivos y universales­ de tiempo y espacio que nosotros. En resumen. Igual como existen infinitas geometrías posibles no euclidianas que presentan descripciones igualmente · completas de las confi­ guraciones espaciales. y describirlos correctamente.guiente : Los hopi no conocen ninguna categoría de tiempo.an Model of rhe Universe". esta lengua es capaz de enfrentarse con todos los fenómenos observables del universo en un sentido pragmático u operativo. . . Whorf expone su teoría sobre la categoría del tiempo en esta lengua : "La su­ posición de que un hopi. "Sin embargo. 58·5�. "An American lndi. también son posibles descripciones igualmente válidas del universo que no contengan nuestras divisiones en espacio y tiempo. el hopi no posee ningún concepto general ni ninguna idea general de En su estudio sobre el modelo indio del universo. Whorf. ( 119] . la len­ gua de los hopi no contiene ni explícita ni implícitamente una referencia de «tiempo». tal como aparece entre las SAE. en cambio. En particular. en el cual todas las partes del uni­ verso pasan con la misma velocidad de un futuro a un pa­ sado. los hopi sustituyen la metafísi­ ca del espacio tridimensional y del tiempo unidimensional 23 B. como aparece en la lengua de los hopi. el concep­ to de espacio es parecido en ambos casos. que sólo conoce la lengua hopi y los supuestos culturales de su propia sociedad. Whorf. L. Thought and Reality. me parece sumamente ar­ bitraria. pero.el observador se ve arrastrado continuamente por la corriente del pasado al futuro. L.

opus cit. En este caso. También se puede verificar en estas dos es26 B. Los verbos hopi. existen muchas palabras individuales que expresan relaciones seme­ jantes y que completan así los modos y los aspectos. igual que otras estructuras hopi. 59 y ss. aspec­ tos y formas de unión entre frases parciales (modos ) .25 En consecuencia. Las formas de validez revelan lo siguiente : o bien que el que habla (no el sujetO de la frase ) informa sobre la situación (esta forma corresponde a nuestro pasado y presente ) o que el que habla espera que se produzca la situación en cuestión (esta forma corres­ ponde a nuestro futuro ) . L. se distri­ buyen entre diversas categorías verbales. Por otra parte. o que el que habla hace una afirmación nomitética (esta forma corresponde a nuestro presente nomitético). págs. cuando ambos se hallan en relación. Los aspectos caracte· rizan distintos grados de duración y diversas tendencias «durante la duración». Pero la necesidad de hacerlo no aparece mientras no tengamos dos verbos. tienen formas de validez ( = formas de afirmación ) . lo que en realidad sería increíble. esto tambiér. Hasta el momento. . éste es el argumento más poderoso de Whorf para sostener el princi­ pio de la relatividad lingüística. lineal. La argumentación de Whorf se refiere a dos problemas distintos : la relación entre lenguaje (entendido como patri­ monio lingüístico y como estructura gramatical) y lenguaje. . sino que lo hacen de modo distinto que las lenguas SAE. Whod. Sin embargo."' Las palabras temporales no aparecen linealmente en un tiempo tripartito. "Como era de esperar. The Relation o/ Habitul Thought. . afirma que existe una diferencia entre nuestra categoría de "tiempo" y la de '"duración" de los hopi. . no proporcionan una base para la cosificación del tiempo. Además. es distinto en el hopi. cosificado. no hemos observado nada que señale si un acontecimiento se produjo antes o después que otro. I44-I45. esto no es en modo alguno un obstáculo para las formas verbales y otros esquemas estructUrales dentro de una estrecha adaptación a las realidades referidas a situaciones reales. Whorf. es decir. L. los c:modos» caracterizan las relaciones entre las frases parciales. sino en una relación de "antes-después". así como entre el lenguaje y el modo de comportamiento de los individuos. Las tareas de nuestro sis­ tema de tres tiempos y de su «tiempo» tripartito. junto con las relaciones de simultaneidad y anterioridad. Los verbos no tienen tiempos. Whorf no afirma que los hopi no di­ ferencien el tiempo. págs.por la metafísica de lo objetivo y Jo subjetivo.'' 21 B. dos frases parciales. Estas formas permiten incluso una exactitud mayor del lenguaje. Pero todas estas categorías no equi­ valen a nuestros tiempos. [ 120 l . En cambio.

pero. en el segundo caso. cuan­ do -también ex hypothesi- tenida en el lenguaje influye sobre la forma en que aprehen­ la concepción del mundo con­ den el mundo los hombres que hablan y piensan en esa lengua. cuando ambas -ex hypothesi- son "catálogos" distintos de la realidad e implican concepciones del mundo distintas. aun cuan­ do no tenían la intención consciente de verificar las tesis de [ 121 J . más se dedicaron a formular hipótesis --<:omo ya hemos señalado-. no obstante. Aquí debemos considerar ante todo las aportaciones de toda una pléyade de etnolingüistas que continuaron el es­ tudio de la lengua y la cultura de los indios americanos y ampliaron nuestros conocimientos sobre este tema. se trata de la in­ fluencia del lenguaje sobre el modo de comportamiento del individuo. sobre todo de su comportamiento consciente. se trata de la posibilidad de traducir una lengua a otra.feras. las obras que ha dejado sólo eran el comienzo de un gran trabajo científico. En efecto. Así aparecen a grandes rasgos las tesis de Whorf que concretizan la hipótesis general de Sapir en el ejemplo de la lengua hopi. Como ya hemos dicho. Pero sub­ sistía la hipótesis y se inició una discusión en torno a ella que también interesa a los filósofos. Consideremos ahora lo que hicieron otros y qué direc­ ción siguieron para verificar la hipótesis de Sapir-Whorf. El carácter fragmentario de esta aportación científica y su alcance limitado hacían imposible responder al problema planteado con un sí o no categóricos. En el primer caso.que no a investigar sus fundamentos. Whorf murió joven. actualmente ya podemos recurrir a una consi­ derable literatura que enriqueció con nuevos argumentos la discusión en torno a la hipótesis de Sapir-Whorf.

Pero. sin duda alguna. r947. por la esuuctura de las costumbres lingüísticas. The Navaho. El lenguaje establece primariamente estas clases a través de tipos de objetos. Leighron. Puesto que los hombres están entrenados desde su más tierna infancia a reaccionar de este modo. descubrieron un nuevo problema de la ciencia de la cultura: ¿Cómo se explica que pueblos que hablan la misma lengua posean a menudo cul· curas distintas y que. consideran estas distinciones como algo dado. también viene determinado por otro factor que a menudo se pasa por alto. Kluckhohn. Al mismo tiempo. más aún que un instrumento de la influencia sobre los sentimientos de los demás o de la auroexpresión. y que sus for­ mulaciones se aproximan mucho más a las concepciones de Sarpir. sobre los m­ dios navajos. vecinos de la tribu de los hopi. su historia personal y aquello que ocurre de hecho en el mundo exterior. Lo que los hombres piensan y sienten. aunque más sutilmente. «Considera siempre esto independientemente de aquello�. <Estas y aquellas cosas van unidas». otros se ignoran o no se distinguen claramente. pueblos que habitan los mismos territorios y revelan una relación cultural hablen lenguas distintas? Clyde Kluckhohn y H. Ya en el mismo acto de la reacción se desarrolla un proceso de selección y se realiza una interpretación. Clyde Kluckhohn adoptó decididamente el partido de la hipótesis de Sapir-Whorf. Cada lenguaje e.Sapir y Whorf. Cambridge. pág. por su situación psicológica individual. desde el punto de vista lingüístico. El lenguaje nos dice simultáneamente: «Fíjate en esto». que han adoptado los hombres como miembros de una sociedad particular. Los acontecimientos del «mundo real» no se perciben ni se comu­ nican nunca igual como si lo hiciera una máquina. procesos o cualidades. Se destacan algunos aspectos de la situación externa. "Todo lenguaje es más que un sistema de la transmisión de ideas. y cómo comunican aquello que piensan y sienten. Hoijer también realizaron inves­ tigaciones. como un elemento vital inseparable. Incluso quisiera afirmar que expuso sus ideas mucho mejor que Whorf. a los tipos de diferenciación o actividad que se distinguen en las formas gramaticales. viene determinado. r97.s también un medio para dividir la experiencia en categorías. Pero cuando observamos que dos pueblos con tradiciones sociales distintas reaccionan de modo distinto ante aquello que al observador le parece una situación de estímulo idéntica. "Cada pueblo posee sus propias clases características en las que los indi· viduos dividen equitativamente sus experiencias en materias.26 2<l C. D. por el contrario. además. que aparecen con especial vigor en el vocabulario y que equivalente. a saber. com- [ 122 ) .

también se encuentran estudios análogos. etc. las relaciones de parentesco y otros aspectos de las lenguas indias y europeas son proble­ mas que le interesan especialmente. por "viajar". etc. Como partidario y -al menos en cierta ápoca­ brillante defensor de la hipótesis de Sapir-Whrf. sino que siempre se determinan las situaciones adicionales concretas. que se refieren particularmente a la lengua. La percepción de los colores. Hoijer ha introducido una serie de datos particulares en el debate. al paso o al galo­ pe. de los navajos. Nunca se expresa alguien de entre ellos de forma abstracta sobre cualquier actividad. En las obras de Hoijer. Cada lenguaje ejerce su influencia sobre aquello que ven los hombres que lo emplean. se dividen los objetos en alargados." [ 12 3 ) . por otra parte. redondos. aumenta. Así. sobre lo que sienten. Este tipo de es­ tudios particulares. Uniéndolos con la forma verbal correspondiente. Sus afirmaciones están formuladas con cautela. El análisis de todo el complejo de hombres indica que en la lengua de los navajos a menudo se reúnen distintas clases de abjetos ( según la clasificación de la lengua inglesa) bajo un sólo nombre y. las cosas de que pueden hablar. sin duda al­ guna. aunque sólo tenga una relación secunda­ ria con la hipótesis de Sapir-Whorf. absolu(a de Lo que creíamos.Los estudios particulares de Kluckhohn sobre la lengua de los navajos han señalado sobre todo el carácter concre­ to de esta lengua. pues la forma verbal exige una determinación más ejemplo. nuestros conocimientos sobre el tema. la forma en que piensan. En su opinión. las diferencias lin­ güísticas no determinan las diferencias de percepción de la prendemos que la experiencia es mucho menos «fija». en la lengua de los navajos no existe la palabra concreta : si se viaja a caballo o en coche. se introducen diferenciaciones que son desconocidas para las lenguas europeas.

no obstante. pueden distinguir entre marrón y gris. la percepción y el pensamiento a través de determinados canales habituales. • • Está claro que aunque los navaíos califiquen el «marrón:. en cambio. Chicago. "Mieruras estos y otros ejemplos parecidos señalan aparentemente que las costumbres lingüísticas influyen sobre la percep­ ción unsitiva y el pensamiento. Se trata más bien de ciertas orientaciones y límites. Por tanto. Dorothy Lee añade. págs. pero. "The Relation of !. las estructuras llngüístícas no limitan necesariamente la percepción sensitiva y el pensamiento. comprendido el lenguaje. 5'59-560. no obstante. de hecho. analizó en sus trabajos la lengua de los vintu y la de los trobriandos. "Por tantO. Sin duda alguna. Hoijer. también decidida partidaria de la hipótesis Sapir-Whorf. y «azul» y «verde» con otra. no deberíamos sobrevalorar esta influencia. la importancia que se da a las cmas individuales que calificamos con un H. que esto no equivale a un enquistamien­ ro en la propia cultura y a la imposibilidad de salir de ella.a través de un circunloquio.pology To­ I953. entre azul y verde. sino que dan un significado distinto a las percep­ ciones de los hombres que se sirven de esa lengua. un lenguaje refleja. de forma más o menos fiel. del mismo modo que en inglés podemos explicar fácilmente la diferencia entre dos palabta. la estructuración de la realidad propia del grupo que lo habla. escogiera algunas características del paisaje que son más importantes que las ottas. Esto puede ocurrir -para que no surja una ambigüedad. como sistema culrural. y el «gris» con una· expresión. 2r [ 124 ] .s navajo para nuestro «negro». Sosteniendo claramente la tesis de que la imagen del mundo depende de la cultura y particu­ larmente del lenguaje en el que se forma.realidad. sino que dirigen. Los estudios en torno a la lengua de los vintu llevan a su aurora a las siguientes conclusiones: La realidad existe objetivamente como tal. y prestara así al paisaje una organizaci6n o estructura que es propia de dicho grupo. reacciona de acuerdo con todo un complejo de esterotipos culturales que exigen que haga estas distinciones que son tan esenciales llaca su propio bienestar y el de su grupo. El esquimal que distingue al hablar entre distintos tipos de sut:�erficie nevadas (y que carece de una palabra general que corresponda a la nuestra «nieve� ) .anguage to Culture".27 Dorothy Lee. en A?�thf'(. dentro de los cuales el individuo puede funcionar a su manera. junto con otros estereoripos culturales. Parece ser corno si el conjunto de la cultura. es una interpretación moderada de la hipótesis de Sapir-Whorf." day.

hasta el momento. también vale la pena considerar los estudios sobre las relaciones de parentesco. y. Una vez hayamos comprendido que la base de clasificación no es universal. No debemos perder de vista esta forma distintiva de clasificar la realidad en las distintas lenguas. en ese caso. si queremos comprender los pueblos que piensan y hablan de forma distinta. Prentice Hall Inc. éste es un círculo de problemas muy tratado en la literatura especializada. en la lengua de los vintu domina el con­ junto." 28 Puesto que ya estamos en el terreno de la etnolingüística y recurrimos a su testimonio en la discusión en torno a la hipótesis de Sapir-Whorf. no se ha considerado suficientemente esta problemática en relación con nuestro campo de intereses. Lo mismo ocurre con la categoría "go". [ 125 J . pág. aquello de lo que hablamos no posee un carácter meramen­ te subjetivo. A. y la parte sólo es una fracción de éste. es el resultado de la interacción entre el hombre en busca de conocimiento y esa realidad. En las lenguas europeas son más esenciales las partes de que consta el conjunto. pero tampoco es completamente objetivo. . que se refleja en todo el sistema lingüístico y cultural. En la literatura americana podríamos citar las obras de Floyd Lounsbury. Pero.. 8:2. ".Si queremos conseguir una auténtica comunicación. � D. "Symbolizationand Value". Junto con los estudios sobre los sistemas numerales. t959. no podemos considerar natural que nuestras clasificaciones sean válidas para los pueblos de todas las culturas. podre­ mos determinar más exactamente las palabras dudosas. . Por tanto. Freedom and CultMe. Lee.nombre determinado. que la traducción no es más que la sustitución de un conjunto de vocablos por otro. en D. Spectrum Book. podemos deducir si las distin­ tas palabras indican la misma cosa o no. Lee.

t954. [ 126 J . y cómo las descifran los que las reciben.Podríamos citar muchos ejemplos de este tipo que dan fe de las relaciones existentes entre la etnolingüística y la hipótesis de Sapir-Whorf. E. La psicolingüística estuvo en relación orgánica con la hipótesis de Sapir-Whorf. PsycholinguiJ#cs. pero. t955. Su resultado fue una obra muy va­ liosa: Language in Culture ( 1 954 ) . C. La psicolingüística distingue dos categorías fundamentales: el "'lenguaje"' como sistema de comunicación mutua (language. el seminario sólo pudo conseguir una con­ frontación de las teorías sobre el material ya conocido. Indiana Uni�ersity Publications in Anthro­ pology and Linguistics. Sólo conozco dos grandes empresas científicas que se han realizado en los últimos 15 años. Pero son relaciones que resultan de hecho de la semejanza del objeto de investigación. B. The Study of Langua¡:e. T. Encon­ tramos un profundo comentario del objeto y campo de interés de la psicolin­ güística en. Pero éstos ya corresponden al campo de la psicolingüística y nos llevan a otro dominio. Otra empresa de este tipo fueron los estudios que se realizaron sobre los supuestos de la hipótesis dentro del marco del Sou­ thwestern Project. John B. La primera es un seminario que nació bajo la dirección de Hoijer. para discutir y verificar la hipótesis de Sapir-Whorf. Cambridge (Mass. Sebeok (editor) . con plena consciencia. Osgood. A. 211 ]. Carroll" define la psicolingüística como una ciencia que estudia la forma en que los hombres que hablan una lengua codifican las informaciones en ese sistema lin­ güístico dado. Carroll. a Su1'Vey o/ Theory and Reuarch Problems. los psicolingüístas realizaron una serie de investigaciones concretas para verificar los fundamen­ tos de esa hipótesis. mien­ tras que el ihvestigador no tenía en absoluto la intención de verificar esa hipótesis. bajo las condicio­ nes existentes. ) . memoria tO.

como atestiguan Brown. t.. núm. 2. J. ]. III. E . J956. 1-2. núm. 49. R." John B. los problemas se deben plan­ tear de modo tal que se les pueda verificar a través de la experiencia y se puedan establecer exactamente los criterios de verificación. El material empírico de sus obras tiene carácter anecdótico y puede servir para obtener consideraciones de naturaleza fundamentalmente relacionada con la teoría del conocirn�ento. núm. lenneberg. M. }. Por ello. los fundadores de la psicolingüística :Yl E. Brown. Carroll.en el sentido de la el "conocimiento" langue. 29. H. Iodiana University Publications in Anthropology and Linguistics. J 9 'i 3 . H. Carroll caracteriza esta situación de modo análogo en "Sorne Psychological Effects of tanguage Srrucrure". " A Study i n Language and Cognition". No lograron establecer en términos generales. W . Grune and Strat­ ton loe. octubre· diciembre. t. J. En la práctica. "Aunque Cassirer y Whorf suponen un progreso respecto a investigadores anteriores.'1 Lenne­ berg. B. E. Brown. 454-462. The Language o/ Experience. en Psychopatholoxy o/ Communicatio11. I956. abril. Words antl Things. lenneberg. J." Carrol33 y otros. qué modos de comportamiento deben ponerse en relación. W. "Cognition in Erhnolinguistics". The Ianguage o! Experience. pitg. B. H . de Saussures ) y ( cognation) como la situación de aquellos que utilizan el lenguaje. págs. 3 I . Glencoe. pág5. 229-263. y no la parole. no debe confundirse con material de prueba de una hipótesis. x958. En los estudios de la psicolingüís­ tica se pretendía establecer las relaciones perceptibles entre la utilización de una lengua dada y el comportamiento con­ creto de los hombres. lenneberg. 4. puesto que no los sometieron al mismo tiempo a un criterio de relevancia. M. <\i R . en The !ournal of Abnormal and Social Psycholo¡.y. Lenneberg. 3 . págs. B. Ni Cassirer ni Whorf se mani­ festaron con bastante claridad respecto a la naturaleza de la relación que habían decidio describir. 2 2 . la forma en que se aproximan al problema revela un defecto que es común a casi todos los pri­ meros estudios sobre lenguaje y conocimiento. $J. A Study in Methodolon. Roberts. págs. Roberts. en Language. '� E. The Study o/ Language. cuya verificación exige una reunión de datos exactOS que pudieran ser aceptados o rechazados a la luz de observaciones objetivas. 28-36. Carroll. I954. ambos inrtodujeron una serie de hechos empíricos. [ 12 7 ] . memoria J 3. sería inútil que intentaran estudiar sus obras de acuerdo con hipótesis (JráclicaJ de trabajo. r9'58. no sabemos por qué escogieron precisamente esos datos. pero. t. julio.30 Desde el principio. En efecto. Some PsychoJogical EJ!ects o/ Unguage Strutcure. del mismo autor. ni tarnpoco concretos. tampoco sabemos si era posible reunir hechos que se opusieran a su hipÓtesis. Supplement to "lnJernational }ournal of Ame­ rican Lingttistics''. Casagrande.

plantearon su problemática en estrecha relación con la hipótesis de la relatividad lingüística. una de las principales tareas de la psicolingüística consiste en es­ tablecer una base experimental exactamente determinada para la verificación de estos supuestos. y. al bus­ car nuevas formas de verificarla. que tienen gran "The Function of Language Classifications in Behaviour". por último. Carroll. el cual distingue pedantemente entre distintas interpretaciones posibles de la hipótesis de Sapir-Whorf en un tratado sobre determinadas influencias psicológicas de la estructura lingüística. Así. los procesos de ejercicio de pensamiento. Mac:coby (editor) . Ello tuvo como consecuen­ cia una desviación de las investigaciones hacia los siguientes conjuntos de problemas : la influencia del lenguaje sobre la distinción de los colores. De este modo sur­ gieron numerosos proyectos de investigación. que se ocuparon de la problemática de Sapir y Whorf. págs. r958. los procesos de aprendizaje de los niños. de gran importancia para el desarrollo de la psicolingüística. fueran los primeros en descubrir la poca claridad de los su­ puestos de su hipótesis. Readings in Social Psychology. incluso la patología lingüística. Estos estudios se realizaron dentro del marco de un solo grupo lingüístico y no sobre una base comparativa. r8 a 31. el mismo camino siguió John B. [ 128 } . Precisamente este punto de partida tiene como conse­ cuencia que una serie de seguidores de la psicolingüística. Roger Brown y Eric Lenneberg destacaron en su estudio sobre lenguaje y conocimiento. en E. Además del intento de precisar los supuestos no dema­ siado claros de la hipótesis de la relatividad lingüística. Lo mis­ mo hacen muchos otros investigadores.--como una tendencia investigadora que aplicaba un nuevo método específico.

siguiendo los trabajos preparatorios realizados un año antes. Hasta el momento. Carral!. hubo una serie de factores que condenaron esta empresa al fracaso desde el principio: la breve duración de 34 Vale la pena señalar que la relación de los estímulos lingüísticos (Ja aparición de diversas denominaciones 1 respe<:to al reconocimiento y distinción de colores. t. aunque construyan su investigación sobre fundamentos distintos. 1 13. El objeto de los estudios comparados fueron cinco grupos culturales y lingüísticos: los navajos. Estos estudios se encuentran en la colección Pensamiento y lenguaje. Como se des­ prende del informe que presentó John B.Ística. Se trataba de la aplicación de los funda­ mentos y métodos de la psicolingüística. dirigidos por John B. lengllaje y conocimiento. Iswesrija Akademii Pedagogitscheskich Nauk RSFSR.34 aun cuando sólo abarquen una estrecha problemática. el estudio compa­ rado de los distintos grupos lingüísticos para verificar la hipótesis de Sapir-Whorf. el Southwestern Proiect ya citado apa­ rece bajo nueva luz. los organizadores de esta empresa tienen plena consciencia de que los resultados son bastante escasos. en septiembre de 1959 (me remito aquí al texto multicopiado que estuvo a mi dis­ posición ) . hopi-tewas y los españoles americanos de Nuevo México. Moscú. Fueron publicados profundos estu­ dios extraordinariamente fundamentados que se basan en las lenguas de los pueblos de la URSS. En este contexto. Los estudios. sólo aparecieron elaboraciones parciales. que es uno de los principales problemas experimentales de la etno­ ling:J.inter�s y valor. Carral! ante la Sociedad Americana de Psicología. zunis. se realizaron durante el verano de 1965.-9 [ 129 ] . El sudoeste de los Estados Unidos era apropiado para ello a causa de la diversidad lingüística de la población india y blanca que habitaba allí. no se ha publicado todo el material reu­ nido. hopis. 1960. Por lo que se puede deducir sobre la base de los informes. Se­ guramente por este motivo no se ha publicado el material reunido. también ha ocupado a los psic6logos soviéticos.

Es tanto más útil señalarlo. entre los indios americanos no existen se­ guidores de una cultura monolingüística pura. por último. precisamente ellos debían ser los primeros en saber que un [ 130 J . el fracaso del Southwes­ tern Project incluso fue un profundo desengaño para los partidarios de la hipótesis Sapir-Whorf. el experimento "más bién" ha confir­ mado las suposiciones basadas en la hipótesis Sapir-Whorf. además.la investigación -sólo un verano-. el escaso número de investigadores --cuatro científicos y doce ayudantes-. Y. pues actual­ mente. que deberían rea­ lizarse en mayor escala y sobre bases más favorables. la verificación de la hipótesis de Sapir-Whorf exige estudios comparados de culturas y lenguas aisladas entre sí. 2 ) El sistema de categorías del lenguaje ¿influye sobre el comportamiento práctico de los hombres? Como se des­ prende del informe. los grupos mal seleccionados para la investigación. cuanto que. la lengua de los zuni distingue entre vocales cortas y largas. como yo mismo consi­ deré por mis experiencias personales. de hecho. ¿producen modos de comportamiento correspondientes en los hombres que las hablan? Así. por ejemplo. No podía ocu­ rrir de otro modo bajo las condiciones citadas. limitado alcance de la problemática psicolin­ güística. Vale la pena destacarlo para que una sola empresa desgraciada no aparte a otros investigadores de nuevos estudios. pero los resultados se considera muy escasos. lo que sólo es posible con un trabajo internacional conjunto. Dos cuestiones aparecen en primer plano: 1 ) Las dife­ rencias fonémicas entre las lenguas. sin embargo. y. ¿Tiene esto como consecuencia que los zuni puedan determinar la duración del tiempo con mayor exactitud que los hombres de habla inglesa porque la duración de las vocales no tiene valor fonémico en in­ glés? .

mal comienzo pone en entredicho desde el prinCipiO toda la labor investigadora. resulta imposible aceptar esta hipótesis en su forma original. En efecto. Supongo que precisamente el fracaso del Southwestern Project. porque sus supuestos son demasiado ambiguos y oscuros. han conducido a un cambio de la orientación de las investiga­ ciones : apartarse de las investigaciones sobre diferencias lin­ güísticas (linguistic differentials). también la científica). Eric Lenneberg y otros. en el cual se com­ prende toda actuación humana. Pero no se afirma que esta influencia sea equivalente a la forma­ ción de toda la concepción del mundo o que tenga como [ 131 J . las generalizaciones se realizaron demasiado rápidamente y sus fundamentos empí­ ricos son sumamente débiles. Se ha criticado en muchos aspectos la hipótesis de Sapir­ Whorf y -podemos añadir. rechazar sin plena reflexión una tesis es tan perjudicial para la ciencia como aceptarla con poco fundamento. una idea que se debe considerar seriamente y someter a ve­ rificación empírica. Roger Brown. Sin embargo. Como muy bien señalaron John Carroll. Con este problema llega­ mos a la crítica de la hipótesis de Sapir-Whorf. Esta idea fructífera es la afirmación de que el sistema de la lengua en que pensamos influye sobre la forma de nuestra percepción de la realidad y. Esta es inevitable. así como la falta de sugestiones constructivas por parte de los partidarios de la hipótesis.casi siempre de forma jus­ tificada. hay allí una idea que no han podido discutir ni los críticos más rigurosos. si queremos sacar de ella algunas conclusiones para nuestro verdadero problema. en consecuencia. sobre la forma de nuestro comportamiento ("Comportamiento" en el sentido más amplio de la palabra.

no sólo como instrumento para la comunicación. La formulación de este tipo de generalización depende completamente de las pruebas de la experiencia. pues su aceptación depende del punto de vista filosófico que se sustente. pero con toda seguridad restan valor a la crítica de la hipótesis de Sapir-Whorf en cuanto a idealismo y circulus vitiosus. Esta crítica se contrarresta al afirmar que el lenguaje ( entendido como unidad de lengua y pen­ samiento ) es genéticamente un producto social y representa un reflejo del medio físico y social históricamente formado. Pero esta po­ sibilidad tampoco está totalmente excluida. en la observación del material lingüístico y. Sólo nos interesa la influencia de este producto social sobre la percepción del mundo y el comportamiento humano. y de la relación del len­ guaje-pensamiento con la realidad objetiva. [ 132 J . primero. comparables a los planos curvos no tangentes. El idealismo amenaza cuando se concibe el lenguaje como un convenio arbitrario. A menudo se ha criticado la hipótesis de Sapir-Whorf de idealista y circulus vitiosus. en segundo lugar. gracias a su relación con el pensamiento. sino también como factor que constituye el conocimiento. que a su vez se explican como diferencias culturales. el circu­ lus vitiosus de la línea de pensamiento amenaza también cuando se deducen las diferencias de las concepciones del mundo de las diferencias entre las estructuras de los siste­ mas lingüísticos particulares. se acepta la tesis moderada de que el sistema lingüístico es parte integrante del conocimiento humano. cuando ya ha adoptado la forma de un sistema concreto. Estas no son premisas de validez general. Como hipótesis de trabajo que se basa. en una interpretación determinada de la unidad de lenguaje y pensamiento.consecuencia la imposibilidad de traducir una lengua a otra y la aparición de concepciones del mundo no tangentes.

la hipótesis de Sapir-Whorf surgió como una generalización de material empírico. Sin embargo. aunque fuera precipi­ tada y parcial. y al menos debemos a los creadores de la hipótesis un impulso en esa dirección. no. cualquiera que se ocupe actualmente del problema del papel activo del lenguaje dentro del pro­ ceso del conocimiento. existe una diferencia fundamental. cuando poseemos tanras experiencias en este ámbito.sobre la base de los hechos empíricos. Por ello. dé las máximas garantías de una aproximación a la solución correcta del problema. Sin embargo. que no puede eliminar ningún materialista a priori: el problema del pa­ pel activo del lenguaje denrro del proceso del conocimiento y del comportamiento de los hombres. Pues en una formula­ ción como ésta se puede reconocer sin gran esfuerzo tanto el punto de vista materialista como la dialéctica. lo que no equivale en modo alguno a su plena aceptación. considerando los fracasos y errores cometidos hasta ahora. antes de iniciar esa tarea. en la formu­ lación de un programa positivo de investigación. la idea puede deducirse directamente de ella. nuestra tarea se basa. Actualmente. El problema mismo tiene carácter y sólo puede resolverse --en el sentido de verificación o de negación. particularmente para los materialistas. ¿Es esto la hipótesis de Sapir-Whorf? Naturalmente. No cabe duda alguna de que esta idea también podría deducirse de forma general de la filosofía del lenguaje de Herder­ Humboldt. debe remontarse a esa hipótesis. es necesario tomar una pos- [ 133 J . de forma honrada y científica. Se trata de un programa que. Pues -independien­ temente de las críticas que se le puedan hacer por diversos motivos. sobre todo. Sin em­ bargo.Aún subsiste un problema indiscutible. pese a modificaciones esenciales.

y de qué forma se le puede estudiar. primero se debe determinar exactamente lo que se entiende por lingttistic universals. Aquí. no obstante. [ 134 J . se trata simplemente de res­ ponder al problema concreto de si los fenómenos y caracte­ rísticas deben registrarse o no. nada se opone a la investigación simultánea de ambos problemas. pero como demostró el congreso realizado sobre este tema en abril de 1961 en Dobbs Ferry. Pero. Hablo de un argumento psicológico. al ampliar las perspectivas. aun cuando no tengamos la intención de proponer un nuevo intento para valorar la hipótesis en su forma originaria. y que en cada lengua --o grupo lingüístico-. y sólo "la moda científica" antepone los unos a costa de los otros. El problema del linguistic universals es bastante moder­ no. Pues. seguimos parte del pensa­ miento racional contenido en ella.tura ante aquellos argumentos críticos que se presentan con­ tra la hipótesis de Sapir-Whorf y que podrían influir sobre nuestros planes. los trabajos se hallan aún en su etapa inicial y sólo el futuro señalará cómo se desarrollarán.aparecen fenómenos y características que le son propios? Aquí no existe ninguna contradicción. pues. en todo caso -volvemos a repetir-. también aumenta la posi­ bilidad de obtener resultados positivos. Por el contrario. esto sólo puede aumentar el atractivo de este trabajo de investigación. Comencemos con un argumento más psicológico que lógico : con la contraposición de la investigación de los fenó­ menos que aparecen en todas las lenguas y los estudios sobre las diferencias funcionales de las lenguas individuales den­ tro de la cultura. pues no existe ninguna contradicción entre esos estudios. Pues ¿qué se opone a la afirmación simultánea de que exis­ ten fenómeno� y leyes que son comunes a todas las lenguas. Nueva York.

la hipótesis de Sapir­ Whorf no es válida en su forma originaria. segundo: estas lenguas deberían corresponder a distintos tipos lingüísticos. las premisas de que el lenguaje ordena y organiza el conocimiento "burdo".La critica de la hipótesis de Sapir-Whorf se refiere a todos sus componentes. c\esde los supuestos filosóficos hasta las formulaciones concretas y las implicaciones teóricas y prácticas que se desprenden de ellas. etcétera. Lewis S. como Max Black y Wladimir Swegincew. Feuer y John B. subsiste un problema importante cuya quintaesencia formulamos antes. Carroll o Eric Lenneberg. Pero. ¿Cómo verificarlo? Ante todo. Charles Landesman y G. la lengua de los esquimales y la lengua eve en Africa) . Como ya hemos señalado. sus formula­ ciones son vagas. la tesis de la "relatividad lingüística" conduce. es metafísica. pese a ello. a la afirmación absurda de la imposibilidad de traducir unas lenguas a otras. Para este fin. Las observaciones de todos estos autores son fundamentalmente correctas. en sus formas extremas. sería útil escoger unas diez len­ guas investigables distintas que respondieran a las siguientes exigencias: primero: deberían ser lenguas históricamente aisladas. Brutjan. también es metafísica la afirmación de que el lenguaje ( concebido como algo autónomo y no como reflejo de la realidad ) contiene una visión del mundo. debemos disponer de un material compara­ tivo adecuado. que es una "corriente caleidoscópica de impresiones". Repetiremos una vez más las críticas que se pueden hacer : sus categorías iniciales son ambiguas y están mal definidas. en las cuales estuviera excluida de antemano la posibilidad de una influencia mutua ( como. que a su vez fueran propios de sociedades [ 135 ] . Se deben aceptar las críticas de distintos autores que a veces defienden puntos de vista teóricos sumamente opuestos. por ejemplo.

etc ) . y psicólogos sociales. socioantropólogos. Ante todo. los sabios deben elaborar. ya antes de que se inicien las investigaciones de la primera etapa. cada grupo de investigación que quisiera pre­ sentar una monografía lingüístico-cultural completa de la sociedad dada. Pero si los resultados deben ser compa­ rables. debería componerse de varios especialistas: de lingüistas. sobre todo. En la literatura especializada existen intentos de trabajos de investiga­ ción de este tipo. Sólo en la etapa siguiente se puede iniciar el verdadero trabajo de comparación. se ve limitado por la carencia de una concepción de investigación unívoca. ( 136 J . del estu­ dio de la historia de la sociedad dada. historiadores. A título de ejemplo. también de la descripción estructural del lenguaje. o al menos pudieran estudiarse hasta cierto punto. lenguas de sociedades cuya historia e historia de la cultura nos fueran conocidas. El material fáctico contenido en obras aná�ogas es natural­ mente indicado para su aprovechamiento. los grupos de investigación debe­ rían estudiar profundamente y en todos sus aspectos la lengua y cultura de los pueblos individuales.-. civili­ zación. Japanese National (ommission for UNESCO. Por las diferencias de método de trabajo y el rechazo de la posibilidad de comparación entre estas obras. Sin embargo. tercero: sería aconsejable escoger. también deben serlo los datos iniciales. Puesto que se trata de distintos aspectos del problema (de la descripción. un cuestionario ade­ cuado y los postulados metodológicos según los cuales deben trabajar todos los grupos que estudien una lengua concreta. de su cultura. cito los estudios de H. a.en distintos niveles culturales ( lenguas de distintos tipos de los llamados pueblos primitivos y civilizados ) . Con este fin. Nakamury The Ways of Thinking of Eastern Peoples.35 Las investigaciones deberían realizarse necesariamente de forma gradual. para el cual también se debería recurrir a filósofos. !a posibilidad d'! solución de nuestro verdadreo problema se halla ampliamente en entred�cho. I960.

además. Sólo como resultado final de investigaciones como ésas. este "apartarse de la decisión" también tiene una expre- [ 137 ) . ya existe un proyecto en este sentido. tal vez exista lo uno. se podrá obtener una respuesta para los importantes proble­ mas que tienen significación filosófica. aun cuando éstos no se puedan "sutilizar" de forma filosófica. En resu­ men.Esro abarcaría al mismo tiempo la base y el carácter de la investigación comparativa futura. pero no lo otro. Por tanto. Después de todo lo que hemos dicho sobre este tema. Cada una de las posibles respuestas tiene implicaciones filosóficas especiales. Tenemos la esperanza de que consideraciones acientíficas no se opongan a su realización. huelga fundamentar la importancia científica de esta empresa. por diversos motivos. Pero tal vez ocurra algo distinto. de la que esperamos obte­ ner la respuesta a los problemas que nos interesan. como desde el punto de vista de una posibilidad de integración de rodas ellas. pero la elección de la solución concreta depende sobre todo de los hechos de la experiencia. Ade­ más. y que ésta no se vea frustrada. Está claro que aquí se trata de una difícil preparación para la investigación. debemos esperar los hechos y evitar momen­ táneamente las divisiones y conclusiones definitivas. sólo puede hacerse realidad bajo las con­ diciones de una verdadera cooperación internacional. que requiere muchos años de labor intensa y un esfuerzo constante. tanto desde el punto de vista de los intereses de las disciplinas culturales particulares. una preparación que. se trata de un año geofísico particular en el campo de las ciencias del espíritu. Probablemente también existen fenómenos comunes a todas las lenguas y otros específicos para lenguas o grupos lingüísticos particu­ lares. Pero esta idea ¿es real? Sin duda alguna.

así. sino también una función activa: el análisis de las categorías. pero también puede facilitarla y. intentaremos dedicarnos en la tercera parte de esta obra a esa "función de limpieza".sión filosófica determinada. ésta es. con ayuda de las cuales deben realizarse las investigaciones concretas. una función extraordinaria­ mente importante. Pero a la filosofía no sólo se le presenta una espera pasiva. no obstante. acelerarla. Aunque sólo se trate de limpiar el terreno para la verdadera labor inves­ tigadora. [ 1 38 } . Puede dificultar la solución del problema y retrasarla con ello. Animados por esta idea.

Tercera Parte ANALISIS DEL PROBLEMA r t39 1 .

.

o si se trata. Ello tampoco está en contradicción con que en el pensamiento humano intervengan ciertas com­ ponentes no lingüísticas de significación secundaria que. incluso en lengua­ jes que se basan en distintas significaciones materiales. el núcleo del problema se basa en la pregunta de si en el pensamiento humano se pueden distinguir dos procesos : el del pensamiento "puro" y la expresión "secundaria" del pensamiento en palabras. Por el contrario. el lenguaje deportivo y el lenguaje de los ges­ tos. pueda ser el mismo. es el problema que generalmente se califica como "relación entre pensamiento y lenguaje".lenguaje y pensamiento El objeto de las siguientes consideraciones. que deben preparar el análisis del papel activo del lenguaje dentro del conocimiento. por ejemplo. como. sin [ 141 ) . para nues­ tras consideraciones. por principio. de un sólo proceso del pensamiento en un lenguaje. ello no está en absoluto en contradicción con que el contenido de los pen­ samientos pensados en distintos lenguajes. para hablar dentro del marco de un aparato conceptual dado de procesos del pensamiento tanto del hom­ bre como de los animales más organizados. carece por completo de importancia si se puede proponer otro concepto del pensamiento o si vale la pena hacerlo. Por pensa­ miento entendemos aquí el pensamiento humano.

pero por "lenguaje" entendemos el sistema de reglas gramaticales y de significado obtenido por abstracción del verdadero pro­ ceso lingüístico. su po­ tencialización. Por otra parte. que hoy en día es generalmente aceptada en el sentido de Saussures. al nado ---<Uando estos grupos tienen en una lengua cualquiera que se le han enseñado un par de palabras en una lengua totalmente útil y natural considerar la comprensión del mis­ cualquiera. no utiliza ningún lenguaje y. Un ser que no comprende nificados están subordinados a sus portadores materiales de­ terminados ( potenciales. municación de los hombres con ayuda de vocablos. por ejemplo. escribir en símbolos ciertas palabras del lenguaje hablado y utilizar este simbo­ lismo de cara a las relaciones humanas. La fisiología neurológica se ha esforzado a veces en ex- fonéticos. Antes de estas consideraciones. debemos hacer algunas En lingüística. por muchos motivos es mo sistema de reglas de significado y gramaticales a través de diversos portadores materiales como utilización de la mis­ ma lengua: así. que se hacen realidad en el acto un significado determinado-. no habla. a [ 142 ) . Por "hablar" se entiende el proceso concreto de co­ observaciones sobre los conceptos "lenguaje y pensamiento". Por ejemplo. pero el lenguaje sistema en el cual determinados sig­ ciertos vocablos como portadores de un significado determi­ de hablar ) : los grupos vocales.embargo. al menos. no son relevantes para aquello que es típico del pensamiento en un sentido general. subordinar determinados símbolos. hablar. se distingue generalmente entre hablar y len­ guaje. no habla. es la abstracción del fenómeno general del hablar. en este sentido. El lenguaje es un el hablar es la actualización del lenguaje. el papagayo. De acuerdo con esta división.

plicar en qué medida nuestro acto de pensar es un "hablar consigo mismo". Todo lo que hemos dicho sobre la esencia de la utiliza­ ción del lenguaje --entendido como lenguaje en cualquier forma y para el uso del que habla o del interlocutor. en qué medida se trata de un pro­ ceso fisiológico que se refiere a nuestros órganos de articu­ lación. Sin embargo. antes de decidirse a ponerlo sobre el papel. la utilización del lenguaje como un proceso intercerebral que se produce en principio dentro del organismo. experimenta este proceso aquel que tiene la costumbre de "contarsé algo du­ rante largo rato" y "poner en pensamientos" el contenido de cada párrafo de un texto escrito por él mismo. Consideramos como un hecho establecido que existe una conversación interna. implica la comprensión de los significados que están estrechamente ligados con sus portadores materiales en el lenguaje dado. ex definitione del uso del lenguaje o. la tesis de que no se puede utilizar un lenguaje sin pensar (ya sea en "una conversación interna" o en la comunicación intersubjetiva) es una tesis analítica. como hipótesis central de nuestras consideraciones. de la lengua. por principio. En efecto. uno ya formado y apropiado por el individuo en el curso de la comunicación interhumana. Estas tesis podrían acep­ tarse a través de una definición correspondiente del carácter analítico del "pensar". ex definitione del lenguaje. la tratamos como tesis sintética. cualquier forma humana de pensar implica el uso de un lenguaje determinado y. Sin duda alguna. [ 143 J . Por ranto.deja bien sentado que el uso del lenguaje implica el pensamiento. Aquí no trataremos este aspecto de la eventual inter­ dependencia de pensamiento y lenguaje y. mente. es decir. Con ello no más breve­ se pone en absoluto en entredicho lo analítico de la tesis inversa: que cualquier pensamiento. en consecuencia.

aunque se pueda traducir camente a causa de su carácter sintético. la consi­ deramos como una hipótesis extraordinariamente bien fun­ dada y formulada de acuerdo con un amplio material cien­ tífico. Este es el punto inaceptable para una filosofía que tenga pretensiones de cien­ ción con las formulaciones existentes de las ciencias particu­ adecuado para señalar que han existido tendencias especu[ 144 ] . samientos en un cartel lingüístico. por ejemplo. que excluya la posibilidad de contradic­ lares. sino también porque No consideraremos la tesis anterior como hipótesis úni­ no está generalmente aceptada. Sin embar­ pensamiento y lenguaje". por el contrario. que pensar siempre es pensar en una lengua determinada y de hablar y en un "disfraz" secundario de los pensamientos no algo que se pueda dividir en etapas: en un pensar antes con las palabras de un lenguaje. y la actuación humanos. la solución del problema descrito de las "relaciones entre Uno es el camino del análisis conceptual "'puro". de controversias. es decir. como ya hemos señalado. en nuestra opinión. Este camino resulta tificidad. que ha Podemos imaginar dos caminos distintos para llegar a seguido la fenomenología. al mismo tiempo. de las que también hablaremos. se basan en la aportación conjunta de todas las ciencias empíricas cuyo objeto es el pensamiento en que to. Esta hipótesis se basa por tanto puede actuar de una forma condicionada por este pensamien­ no se puede pensar ( humanamente ) y tampoco se si no se ha aprendido en la época correspondiente de la vida en una comunidad humana el uso de alguna lengua. una "impresión" de los pen­ libremente un pensamiento pensado en un lenguaje deter­ minado secundariamente a otra lengua.que. es objeto go. a causa de su carácter especulativo.

-rn [ 145 J . mación de modos de comportamiento que son un fenómeno ción de la capacidad para la comunicación hablada con la for­ psiquis de los niños cuando aprenden a hablar. Una rama particular de esta disciplina es la patología del desarrollo que estudia el desarrollo de un niño condenado al silencio por sordera. modesto que el de la tradicional "reina de las ciencias". del que recibimos la •yuda de las disciplinas particu­ lares. pero con ello se ve reforzada y menos expuesta a especulaciones. la psiquis del segundo: tenemos las En el primer caso disponemos del testimonio que nos ofrece la psicología del desarrollo. del pro­ blema de hasta qué punto se halla relacionada esta apropia­ primero: se trata de procesos de la investigaciones en torno al comportamiento. Este camino señala a la filosofía un lugar mucho más En mi opinión. curiosamente. de expresar los pensamientos con palabras ( consecuencia de Comenzaremos con el análisis de los datos que nos pro­ cias que se ocupan de las perturbaciones lingüísticas de En el segundo caso. hombre que ha perdido en mayor o menor grado la capaci­ origen patológico creadas por la pérdida de la capacidad lesiones cerebrales ) .lativas de este tipo hasta nuestros días y que. dad de participar en la comunicación hablada ( afasia ) . se trata del testimonio de las cien­ porcionan los campos científicos particulares sobre el homLenguaje y conocimiento. particular­ mente en dos puntos : En nuestro caso concreto. debemos a las ciencias particu­ específico del pensamiento humano. sólo este camino es practicable para la filo­ sofía como ciencia. lares investigaciones que interesan a los filósofos. a veces se disfrazan en las cómodas vestiduras de filosofía El segundo camino conduce a través del análisis de los datos. científica.

Esta es seguramente una cuestión importante. Esto puede parecer curioso. no lo ha hecho en gran escala ni de una forma cuida­ dosamente meditada. El motivo de este estado de cosas es. Desgraciadamente. No porque no pueda hacerlo. -y existen innu[ 146 ) . sin basarla en investigaciones que ocuparían su tiempo. Basta con elegir una obra cualquiera con investigaciones individuales sobre el desarro­ llo del patrimonio lingüístico del niño en una edad deter­ minada. Teóricamente. para volver luego a nuestro intento de demostrar la tesis general que hemos formulado. la psicología del desarrollo debería pro­ porcionarnos los datos más importantes para los campos que nos preocupan particularmente. el desarrollo de la sintaxis. este problema se pasa por alto en medio de investigaciones individuales suma­ mente parciales. sobre el tipo gramatical que domina en el lenguaje del niño.bre y su capacidad de conocumento. la psico­ logía del desarrollo se interesó principalmente por la con­ tinuidad del proceso de desarrollo desde sus formas más sim­ ples a las más complicadas. incluso en los problemas teóricos generales. En todo caso. sin duda alguna. En esta literatura. o simplemente se propone cualquier solu­ ción. no es así. sino porque aún no se ha planteado clara e inequívocamente el problema que tiene importancia decisiva desde nuestro punto de vista. puesto que se trata de una de las cuestiones más importantes dentro de la problemática teórica de la psicología del desarrollo. etc. que. La literatura sobre el primer problema es tan vasta que no requiere ningún ejemplo. pero esto no justifica en modo alguno que se descuide e incluso se pase por alto el problema que nos ocupa aquí. pero el análisis de la literatura sobre este tema da fe de que ocurre realmente así.

no obstante. por las obras de Piaget. que. adopta una postura excepcional. por ejemplo. S. para convencerse de que carecen de cualquier con­ cepción teórica más amplia. se estudia el pensamiento a través del lenguaje del niño. de los años veinte. Allí se supone de antemano la unidad de pensamien­ to y lenguaje en el niño. tir de L. Por lo que se refiere a la consideración del problema sobre la relación entre lenguaje y pensamiento. Wigotskij. que se confirma que el niño habla de sí mismo y no sé preocupa del punto de vista del otro. S. Jzbrannije psichologitJcheskije isledow11nija. Es Wytgotskij. y que les es totalmente ajeno el interés por una problemática fundamental. la escuela soviética de la psicología del desarrollo. sino sólo señalarles el lugar que les corresponde. S. l. en t956. Wygotskij sobre Piaget. Wygotskij. que se inicia a par­ la única escuela de psicología del mundo que reconoce la trascendencia del problema mencionado y que ha hecho 1 L. la tesis del egocen­ trismo del pensamiento del niño se fundamenta finalmente en que se ha comprobado el egocentrismo del lenguaje del niño. "Pensamiento y lenguaje". Encontramos una interesante y profunda crítica de este punto de partida en las consideraciones de L.1 Más adelante demostraremos. S. [ 147 ) . Nos esforzaremos por indicar hechos ya estudiados y su importancia desde el punto de vista de nuestro problema. No quisiera subvalorar la significación y la importancia de estas y otras aportaciones parecidas. Moscú. Así. por ejemplo.merables obras de este tipo en la literatura de todos Jos países-. se puede utilizar la literatura psicológica para nuestro campo especí­ fico. La literatura sobre el segundo problema está represen­ tada. y también señalaremos las tareas que aún no han sido realizadas.

266. págs. En otros autores encontramos a veces exposJciones sobre este tema que son bastante interesantes. París. Kaioz. pero que no revelan el deseo de fortalecer el propio punto de vista a través de los resultados de investigaciones concretas.' pero se interesa por la rapidez y � 2 H. Delacroix habla del proceso de intelectualización del niño. por ejemplo. Sruttgart. lo que le permite realizar ulteriores estudios sobre la psicología del niño basándose en su lenguaje.' Jo cual supone una nueva etapa cualitativa de su desarrollo. [ 148 ] . que construye su teoría de los estadios de desarrollo del pensamiento y el lenguaje sobre supuestos personalistas. Así. r924. Se comprende la situación excepcional cuando se piensa en la influencia que tienen los supuestos filosóficos sobre la forma de concebir la problemática psicológica: si se parte de premisas de la teoría del conocimiento marxista. es absolutamente impo­ sible pasar por alto la importancia del problema de la rela­ ción entre lenguaje y pensamiento dentro del proceso de desarrollo. 2. Delacroix. Algo parecido hace Stern. No quiero decir con ello que no encontremos absoluta­ mente ninguna otra aportación a nuestro verdadero tema en la literatura especializada. Fr. Psychologie der Sprache. r 1 1 y ss.importantes aportaciones en este sentido. r96(). que aparece simultáneamente con la función del lenguaje. Le langage et la penJée. Sin embargo. pág. Como ya hemos dicho. Piaget da por supuesto en sus obras de Jos años veinte que existe una unidad de lenguaje y pensamiento. su modesto alcan­ ce sólo confirma nuestra tesis de que Jos psicológos subva­ Joran esta problemática e incluso la pasan por alto. t. pero no estudia la relación que existe entre lenguaje y pensamiento durante el desarrollo del niño. Kainz subraya el papel de la palabra en la formación de conceptos en Jos niños.

Sólo la literatura soviética ( y. [ 149 ) . de L. que en la filogénesis y la ontogénesis del hombre. I 3 2 · I 3 3 . tiene particular impor­ tancia el hecho de que en un momento determinado. también en Polonia. muy característica del hombre. que se sitúa en una etapa temprana -la edad de dos años aproxi­ madamente--. puede estudiar los factores y vías de formación del pensamiento. S. la publicación más importante en este terreno es Pensamiento y lenguaje. cuando se define así el pensamiento queda claro. en la escuela de Cra­ covia) trata el problema como objeto concreto de investi­ gación en todo su alcance. entre otras cosas. S. optJs cit. Hasta el momento. pensamiento antecede al desarrollo del lenguaje. los facto­ res y vías del desarrollo del pensamiento y del desarrollo del lenguaje son independientes entre sí. el desarrollo del . Además.. Por ello. separados de los de la formación del lenguaje. que antes habían estado separadas. en sentido amplio. Además. Wygotskij supone que. págs. Wygotskij entiende el pensamiento. se unen las líneas de desarrollo del pensa­ miento y del lenguaje. no plan­ tea ninguna duda en cuanto al encuentro de ambas líneas de desarrollo en un momento determinado y en su unidad a partir de entonces: el pensamiento del hombre se hace verbal."' • L. "Pero para nuestro conocimiento del desarrollo del pen­ samiento y el lenguaje en el niño. tanto bajo el aspecto filogenético como onrogenético. con lo que se introduce una forma de comportamiento rotal­ mente nueva. Wygotskij. una obra que trata finalmente el problema que nos interesa.economía de este proceso. Wygotskij. con ciertos límites. como "auto-orientación dentro del mundo". en determinados esta­ dios tempranos de la filogénesis y la ontogénesis.

sino que convierte este problema en obje­ to de investigaciones experimentales sobre la formación de conceptos. S. siempre es hablado. El pensamiento del niño que habla. Wygostkij. Wygostkij. Wygotskij no se deja desviar aquí por hipótesis generales. pág. opus c:il. págs.• Trata el problema de esta identidad con extraordinaria fundamentación. I98 y L. ( 150 J .• La fundamentación del problema sobre la base de inves­ tigaciones experimentales respecto a la formación y desa­ rrollo del pensamiento conceptual le permite tratar un pro­ blema central : el de la unidad de pensamiento y lenguaje. pero el hablar siempre es intelectual. L. opus cit. la uti­ lidad funcional de la palabra como medio para atraer la atención. Wygotskij también identifica consecuentemente el concepto y el signi­ ficado de la palabra. Distingue entre el aspec­ to físico y semántico del proceso de hablar. análisis y síntesis. Esta unidad. ss. Repite confirmativamente las palabras de Stern de que el niño realiza en ese momento el máximo descubrimiento de su vida: "las cosas tienen nombres" --en el sentido de que la comunidad en que es educado el niño las denomina pre­ cisamente así-. opus cil. 7 también estudia el desarrollo de los conceptos desde los seudoconceptos hasta los concep­ tos verdaderos. 1 6 1 . así como el papel que desempeña la palabra den­ tro del proceso de abstracción. es su hipótesis de investigación. en estrecha relación con el desarrollo de la 5 8 1 L.. 160 y ss. y pág. 329·335.. especialmente págs.. S. que determina desde la más tierna infancia la especificidad del pensamiento humano. y sigue el desa­ rrollo de su interdependencia. Wygostkij. . junto con sus colaboradores. Al polemizar con el idealismo de la escuela de Würzburg. estudia. S .Wygotskij tampoco duda en afirmar que este es un punto de inflexión dentro del desarrollo de la psiquis del niño.

del sin­ cretismo del pensamiento del niño y del desarrollo hacia el pensamiento analítico. también pág. 9 "El pensamiento no se expresa en la palabra -escribe Wygostkij­ [ !5 1 ] . Wygostkij. Luria Die Rolle tle. judowitsch. Moscú. opNs cil. t3·22.' El autor entiende por "pseudo­ conceptos" palabras generales que utilizan los niños sin enten­ derlas de forma concreta. 10 A.dor sobre estos intentos la obra de A. R.r bei Jer Bddtmg tler psychischen Proze. 330. además.kich pro­ ceJOw u rebionú.'" 8 sino que se perfecciona en ella. el estudio de la dinámica del proceso que conduce a la for­ mación de este pensamiento humano. 9 Esto le proporciona una explicación original y divergente de la de Piaget. . R. 33t y ss. del mismo autor. no sólo le preocupa la afirmación general de que el pensamiento de un individuo humano maduro es un pensamiento hablado.. no me limitaré a señalar la problemática de las investigaciones de Wygotskij sin esforzarme por hacer una exposición completa y creadora. Considero esta formulación muy hegeliana de Wygostkij como extraordinariamente significativa y creadora. L. págs.sichitscbe.r. También contiene un informe invesrigjl. Retsch i razwitiie p.función del acto de hablar. "Razwitije retschi L. r956. pág. Esto también le permite aclarar la fun­ ción y el carátter del pensar en voz alta. sino que también supo darle forma experimental. luria y I•. La mayor cantidad de datos sobre este tema se halla en el ensayo. págs.re des Kindes. sino. como no encontra­ mos en ninguna otra parte del mundo. 33:z ) . Por ello. S. Luria da una breve relación de estos trabajos e investigaciones en la obra: A .r Sprechen. formular la sospe­ cha de que el niño posee una tendencia a . La escuela que continuó las ideas de Wygotskij supo estructurar las investigaciones correspondientes en un gran e imponente complejo de investigación. también podríamos hablar de la aparición (unidad del ser o no ser) del pensamiento en la palabra" (Opus cit.la hipóstasis a causa de una relación más poderosa entre palabra y objeto. etc. Naturalmente. R. Quisiera señalar que Wygotskij no sólo comprendía la trascendencia del pro­ blema. Wygotskij aplica constantemente un análisis dirigido a lo dinámico.

r 9 5 5 . tomo 1. . que subra­ yan la influencia del lenguaje sobre la percepción de los objetos. luria. Junto a innu­ merables aportaciones en las que se estudian con máxima atención los diversos fenómenos del lenguaje infantil. [ 152 J . Stud. según la cual el niño constituye su mundo de los objeros al aprender a llamarlos simultáneamente por su nombre.. Razwitije retuhi. t. Moscú. no debemos olvidar que incluso estos resul­ tados parciales constituyen una excepción dentro de la situa­ ción general.a Peddgoxiczne. Sin embargo. generalmente ni siquiera ha sabido formuSSSR. 12 S. además. "Roswoj tresci slowinka dzieci" . Como ejemplo. Como ya hemos dicho. R. podríamos citar la teoría de Stefan Szuman. de Eric Lenneberg y otros. la psicología del desarrollo no ha sabido resolver nuestro ver­ dadero problema. I I . 9 . 5 r 6-577. y con Jos estudios de la psico­ Jingüística americana. págs. El autor también explica de este modo la función generalizadora de la palabra. págs. Szuman. pág. hasta el momento. con las de Lublinska y Sosenardt.12 Esta tesis se respalda. iformirowanije psithologitscheskich processow" en Psicologitscheskaja nauka w 11 A." La amplia investigación de la escuela soviética trata fundamentalmente rodas las cuestiones que están relacionadas con nuestro verdadero problema. Dentro de la literatura polaca merecen especial atención las investigaciones de la escuela de Cracovia. en investigaciones anteriores de psicólogos soviéticos. particularmente interesantes son sus investigaciones sobre el papel de la pala­ bra en la formación de nuevas relaciones que exigen cono­ cimientos humanos. r959. que elimina la necesidad de representación mental. debemos mencionar Jos intentos de Luria por conseguir una generalización teórica. esta escuela también ha llegado a importantes generalizaciones teóricas. . 5 56 y ss.Ante todo.

!arlo conscientemente. sus investigaciones particulares que carecen del correspondiente fundamento teó­ rico y metodológico no serán más que aportaciones. slepoJduchonemych. lo que se dice aquí sobre la relación entre pensamiento y lenguaje se puede reducir. e incluso pueden convertirse en una vulgar colección de hechos que se reúr. si se deben reunir y sistema­ tizar precisamente así. La escuela soviética" también adopta en este aspec'� Compárese con A. Pues mientras no esté en situación de formular problemas teóricos centrales. no por ello se puede dejar de considerar el desarrollo de estos niños como un campo de experimentación extraordinario. Jarmolenko. La situación no parece mejor en ese sector de la psico­ logía del desarrollo que podría tener una significación car­ dinal para la solución del problema en cuestión. Las innumerables investigaciones sobre ni­ ños mudos o ciegos de nacimiento siguieron generalmente otra dirección totalmente práctica. a saber. W. Otscherki psichologi. lo cual. incluso limitó las posibilidades de aplicación práctica como consecuencia de la limitación exagerada de la base de cono­ cimientos.en sin preguntarse si son necesarios para investiga­ ciones ulteriores y. Produce en el filósofo que busca en ella una respuesta a las cuestiones aún no resueltas una sensa­ ción de desengaño e insatisfacción. con algunas excep­ ciones famosas. en ese caso. a una disputa de escasa calidad e incluso a una especulación. Editorial de la Universidad de Leningrado. Por desconsiderado que parezca hablar de estos seres desgraciados desfavorecidos de la naturaleza. Y este estado de cosas también puede actuar negativamente sobre la misma psico­ logía del desarrollo. [ 153 ) . por otra parte. en el sector de los niños mudos de nacimiento y de los niños "salvajes". Se trata especialmente de los llamados niños "salvajes".i. Desgra­ ciadamente.

Kaspar Hauser. Consideremos. Amali y Kamali. Kainz. t49-t56. t. Tal vez hubiera sido aún más importante estudiar las modificaciones que apare­ cen en la capacidad de orientación de un individuo que no aprendió a hablar en la edad correspondiente. el caso de Kaspar Hauser. El desarrollo natural del lenguaje. Y. lo cual también era imposible en el pasado. pero aún se aproxima vacilante al problema que nos interesa especialmente. sino la categoría de los problemas que se podrían estudiar de esta forma. Percibía el mundo como un conglomerado de colores y sólo comenzó a concebirlo como mundo de las cosas hasta el momento en que aprendió sus nombres. 2. . más aún. ¡qué fantásticas posibilidades teóricas nos abren los estudios sobre los llamados niños "salvajes"! Un niño salvaje de Aveyron. págs. se trata de casos únicos. por ejemplo." Conocemos este caso a través de los informes de su profesor. a través de la aparición de la función del hablar. a principios del siglo XX ) . De qué nos sirven. También sería importante estudiar la alalia permanente que se produjo a causa de la larga carencia de un medio que utilice el lenguaje ( el caso de las dos niñas indias. . la influencia que ejerce la carencia de capacidad de hablar sobre la per­ cepción de la realidad. dos "niñas-lobo" de la India. irre­ producibles. si estos casos no fueron estudiados científicamente. la orientación en el mundo y el pensa­ miento.to una postura de excepción. u F. Igualmente ricos en resultados podrían haber sido los estudios sobre la psiquis de niños sordo-mudos y. Además. Psychologie der Sprache. esto es sólo una parte de los problemas que podrían aclararse a través del estudio del desarrollo de estos niños. sin embargo. Por ejemplo. [ !54 ] . no me preocupa aquí si este informe es fidedigno.

Erziehung einer Taubstumm-Btindehn. se ha estudiado sorprendentemente poco en este sector.at«a Bridgnum. 4 I y ss. la escuela soviética también repre­ senta aquí una famosa excepción. ) . Helen Keller y Laura Bridgman. sobre todo cuando la autora habla de la influencia que tuvo sobre el desarrollo ulterior de su vida espiritual el descubri­ miento de que los objetos tienen nombre. que estudió el caso de Laura Bridgman sobre la base de sus pro­ pios recuerdos y las notas de sus maestros. no se han estudiado en ese sentido.17 Por tanto. 17 L. Incluso los casos clásicos. págs. [ 155 ] . Viena. 5 r -53. naturalmente. por lo que se refiere al mecanismo de pensamiento y lenguaje. tanto en el período anterior como posterior al aprendizaje de hablar. ]. Keller. l. París. afirma que en ella el pensamiento abstracro sólo apareció en relación con el aprendizaje del lenguaje basado en los signos táctiles. I934. Jerusalem. Stuttgart (o. r890. Die Geschichte meines Lebem. pero esto es más especulación que comprobación científica concreta. págs. Arnould. Como ya hemos dicho. En diversos autores se encuentran observaciones esporádicas sobre la importancia de los símbolos lingüísticos para el desarrollo del pensamiento abstraao. El diario de Helen Keller es extraordinariamente interesante. Las obras que poseemos sobre ello no cumplen esta condición.'' Jerusalem.16 Louis Arnould subraya en el caso de la niña ciega y sorda María Hurtin la relevancia que tiene la comprensión de la rela­ ción símbolo-objeto. Ames en prison. 1� H. de nacimiento.sordos y ciegos. bajo el supuesto de que estos estudios se adecuaran desde el prin­ cipio y conscientemente a la relación entre pensamiento y lenguaje. Una comentada prueba de ello es la información sobre los estudios soviéticos en este IG W. que proporciona verdaderos tesoros de conoci­ mientos.

] armolenko.éstos sólo son los primeros pasos. 111 l. Se trata aquí de seres individuales que aparte de este defecto son normales y serían potencialmente capaces de alcanzar un elevado nivel inte· roso y consistente para confirmar la unidad de pensamiento y lenguaje y rechazar. Jarmolenko. los sordos y ciegos son seres humanos totalmente normales. Aun cuando --<lesgraciadamente-. las especulaciones lctuaC8 Resulta difícil encontrar un argumento más pode­ metafísicas sobre el pensamiento "puro"'. realizamos un paso decisivo que hace realidad la posibilidad de desarrollo de un niño ciego y mudo. Otscherki psicologii gluchonemych. NeJkolko zametJchanij o slepogluchonemych. págs. y que que un niño que no puede hablar a causa de un defecto nunca aprenderá a hacerlo. al que por tanto no se le comunicará ningún sistema de símbolos. si no se les saca de esa situación con métodos pedagógicos extraordinarios. citado según A. también permanecen toda la vida en el nivel de idiotas. pero no pueden hacer realidad esta posibilidad con sus propios fuerzas en ningún grado. al mismo tiempo. Sin la existencia de algún sistema de símbolos ( no debe tratarse necesaria­ lenguaje. W. A. de esta situa­ nuestro punto de vista. empero. 82-83 "Cuan­ do se trata de las posibilidades de trabajo potenciales de la sociedad. Sokolianskij. en primer lugar. está condenado a un retraso intelectual permanente. basándose en las investigaciones realizadas hasta el momento. do comunicamos a un niño ciego y mudo un sistema Je mente de símbolos fonéticos ) que permita hacer uso del cuencia lógica.'' [ !56 ) . tampoco existe pensamiento --esta es la conse­ Los investigadores soviéticos tampoco dudan de que cuan­ símbolos que es una trasposición del lenguaje hablado al lenguaje de los hechos. podemos sacar. campo que se encuentra en la obra ya citada de Augusta ción algunas conclusiones generales muy interesantes desde Los sabios soviéticos establecieron.

enero-febrero. . págs. I963. Geppertowa. que podría producir con toda seguridad resul­ tados fructíferos bajo condiciones favorables. en una forma de denominación. .'" Como ya hemos dicho. . Vale la pena21 comentar aquí una reciente iniciativa de esta escuela. . libre de alguna relación con el lenguaje. 1. 53-54 ) . pág. "Rozumineie Stosunkow okreslonych niektorymi przyimka­ mi u uczniow gluchoniamych". r7 .3 L [ 157 } . 1 20 ) .. en medio para obtener conocimientos en el curso de la enseñanza escolar que se regirá por éste. de la posibilidad de una relación espontánea. la idea se hace realidad en las representaciones tactiles de pala­ bras. 20 El dominio de las primeras palabras en su uso activo significa para el niño ciego y sordo el paso a una nueva norma superior y humana de conoci­ miento: a través de la palabra. . . . aun cuando represente siempre un acto indi­ vidual. esto es. a representaciones generalizadas" { Opus cit. el camino que va de la experiencia sensitiva concreta a las imágenes generalizadoras. Se trata de investigaciones que se realizaron en torno 19 "En los ciegos y sordos. 6. sino también de la comprensión: el hablar es palpar. 2' L. El tacto se configura gradualmente en una especie de conocimiento del mundo material y. constante con sus semejantes. por el aislamiento. Esta transformación y diferenciación no sólo es posible en el niño ciego y sordo a través del proceso de educación porque este niño se halle excluido -considerando la carencia de señalización Óptica y acústica-. t. uno de los principales factores del desarrollo del niño dotado de los sentidos del oído y la vista" ( Opus cit.Sin embargo. de pensamiento. se convierte en fundamento de imágenes del segundo sistema de signos. . cuando se apropia de las pri­ meras palabras traducidas al lenguaje de los hechos. El niño ciego y sordo pasa de la experiencia sensitiva individual concreta a las representaciones del segundo tipo. del lenguaje. ruad. . esta es una prueba más en favor de la tesis de que no existe ningún pensamiento "puro". La relación entre !a percepción sensitiva y e! pensamiento apare<:e aquí como una complicada interacción. págs. las investigaciones de la escuela de Cracovia también destacan por una amplia perspectiva teórica. y que el pensamiento es un pro­ ducto social. de generalización a través de la palabra . con ello. Psychologia Wychowawcza." También es prueba de ello la tesis de que al nmo ciego y sordo sólo se le abre el camino hacia el pensamiento huma­ no. El lenguaje se convierte en medio de comprensión. el sentido de! tacto aparece como medio prin­ cipal no sólo del conocimiento.

Para este fin se utilizaron diversos métodos. los resultados obtenidos hasta el mo­ mento demuestran claramente que los niños sordo-mudos comprenden el significado de las palabras que evocan re­ presentaciones concretas (objetos. También se opone a ello otro hecho ya establecido: que los niños que han crecido alejados de una comunidad [ !58) (completamente aislados o entre fieras) . a través de la educación.a nmos sordo-mudos que acudían a escuelas especializadas y dominaban ya el lenguaje aprendido (también por escrito ) _ Las investigaciones debían resolver la cuestión de si esos niños comprendían abstracciones que expresaran alguna rela­ ción de las palabras o frases. si comprendían el sentido de las conjunciones y preposiciones. entre otros -uno de los nueve métodos-. establecen la hipótesis. ya proporcionan algunas generalizaciones en el sector que intentamos explicar. sin interven­ ción especial. sobre todo. que aún se man­ tiene en pie. los niños debían indicar lo que se expre­ saba en una frase simple que contenía una preposición. Sin embargo. Las investigaciones realizadas son aún demasiado parciales y cuan­ titativamente limitadas para aventurar generalizaciones im­ perativas. de que el lenguaje es un producto natural del organismo desarrollado y que puede formarse. En primer lugar. Contra esta hipótesis habla el hecho de que los niños sordos de nacimiento tam­ bién son mudos. ni siquiera relaciones de espacio. Pero estos resultados parciales de la psicología del desa­ rrollo que no se reúnen aún en un todo. pero que no comprenden claramente el sentido de las palabras que expresan relaciones. personas y actos ) . La con­ tinuación de estas investigaciones podría completar nuestros conocimientos sobre la relación entre lenguaje y pensamiento. aun cuando no posean defectos innatos en los órganos del habla.

"Rola mowy w ksztaktowaniu procesow psychicznych dziecka".sufren de una alalia permanente. págs. que son comunicados al individuo en la onto­ génesis del ser humano individual a través de la educación. Núm. t. además. además. I 5 Ü· I 5 r . t h . L. ���"> S. 11. y porque permite rechazar las explicaciones puramente biológicas o personalistas que tratan parcialmente el orga­ nismo refiriéndose a la personalidad entendida como algo autónomo. R. lo que tiene como consecuencia que todo niño normal sea capaz de aprender a hablar. como los ya citados Kainz" y Luria. Kainz. Rubinstc:in. El desarrollo del pensamiento con�z F. y el desarro­ llo limitado de habla y lenguaje también limita las posibi­ lidades del pensamiento.. I 3 6 y ss. Por otra parte. 2 . :<J F. confirma la consideración del factor social. p. págs. págs 369. 2 . opus cit. r37.22 La capacidad del lenguaje sólo es innata en el hombre en cuanto hereda la estructura de su cerebro y de otros órganos que son el supuesto indis­ pensable para el desarrollo del lenguaje y el pensamiento. estos resultados ( especialmente los estu­ dios sobre niños sordomudos) fortalecen la convicción de la existencia de una unidad orgánica de pensamiento y len­ guaje. el lenguaje y el hablar como tales.junio. y también el pensamiento. Osnowy obschtschej psichologii. son pro­ ductos sociales. En este punto están de acuerdo los defensores de teorías distintas en otros aspectos. La falta de habla y lenguaje condena para siempre al niño a permanecer en el nivel de un idiota. [ 159 ) . �� A. 370.24 El hecho es muy importante. t. Kainz. Psychologie d8f' Sprache.igs. r946. I959. Luria. porque significa una explicación fundamental de las consecuencias que tiene el despertar de la capacidad de hablar sobre el desarrollo del niño. bajo la forma de educación y actividad práctica del niño.2:J Pero. abrit. Moscú. en Psychologia Wychowawcza.

En conse­ cuencia. a las que dedicó gran atención la psicología del desarrollo. desde las formas de abstracción. Existe una serie de problemas que se pueden estudiar de forma experimental. con este fin. no basta con iniciar una serie de investigaciones que comprendan el proceso gradual del desa­ rrollo de las funciones individuales desde las formas de com­ portamiento más primitivas hasta las más complicadas de los organismos vivos. aun cuando todavía no se haya expli­ cado totalmente el mecanismo de esta unión. etc. el que tiene dentro de la organización de la percepción y aprehensión conceptual de la realidad. l'sto no aplacará inmediatamente nuestra sed. en dependencia directa. Podemos cerrar nuestras consideraciones con la idea que las ha iniciado : nos encontramos aquí claramente junto a una rica fuente que nos podría proporcionar muchos cono­ cimientos sobre nuestro problema central.. debemos hacerlo. Por ello. al desarrollo de la función de hablar. más simples hasta las plenamente desa­ rrolladas. pero por diversos motivos aún no se han construido mecanismos concretos para crear a partir de esta fuente.ceptual se halla unido. aná­ lisis. El centro de interés de la investigación debería ser el papel del símbolo de la palabra dentro del proceso de abs­ tracción y. podemos y debemos decir algo que contribuya a la correcta construcción del edificio de esos mecanismos. sin duda alguna. síntesis. en mi opinión. y. pero abrirá posi­ bilidades para el futuro. esto es tanto más perju­ dicial cuanto que sentimos una gran sed de ellos. Más importante sería iniciar una segunda serie de investigaciones para comprender y explicar fundamental­ mente la importancia del salto cualitarivo que se produce [ 160 J .

a la misma confianza. ese problema se halla más bien en la periferia de la investigación. respecto a sus traduc­ ciones a otros sistemas de símbolos. Hasta Lenguaje y conocimiento. el oído. en la cual. gran parte de él depende de cómo se definan los conceptos de lenguaje y habla. considerando especialmente el papel que desem­ peña en este proceso el desarrollo del habla en el niño. que se desa­ rrollan bajo condiciones similares. Cuando hablo de "con­ diciones similares". sería adecuado estudiar experimentalmente el desarrollo del pensamiento sobre la base de la observa­ ción de niños normales y sordomudos respecto a los sordos y ciegos ( excluyendo los retrasados mentales ) . sino en estudios comparativos experimentales sobre el problema de la aportación del lenguaje hablado. me refiero al mismo medio ambiente. deberían estudiarse aquí los niños arrasados a causa de perturbaciones del oído y el habla. Como caso particular. es decir. Sobre todo. Por el momento. Otro conjunto de investigaciones que podría aportar nue­ vos elementos a nuesrro problema sería la continuación de las ideas de \ 1Vygotskij ea el terreno de la investigación expe­ rimental de la formación de conceptos en el pensamiento del niño.-r r rativas en el ámbito de la psicología animal y humana. no obstante. al mismo estímulo de desa­ rrollo excepto uno. al desarrollo de la capa­ cidad del pensamiento abstracto. que condiciona al niño a apren­ der a hablar a través de la percepción del mundo. La esencia de la cuestión no radica en una disputa estéril en torno a la denominación del sistema de comunicación de los animales entre sí.en el modo de comportamiento del organismo humano en cuanto aparece el lenguaje y el pensamiento verbal. y [ 161 J . También se deberían emprender investigaciones compa­ adoptar una postura especial ante el problema del "lenguaje" de los animales.

en que el mno sordomudo general­ mente comienza a aprender un lenguaje de símbolos o soqi­ dos. The Ape ami 1he Chi/4. se puede estu­ a un sólo hombre.el momento presente. el normal y el subnormal. y l. Kellogg. I933. pero uno de diar la función de este estímulo para el desarrollo. sobre todo. Nueva York.26 La educación común de dos niños -uno normal y uno retrasado-. registrar las fechas de desarrollo. hasta el momento en que el niño sordomudo comienza a aprender gar la educación de ambos niños. [ 162 ) . ción sería. consistentes en un niño normal y otro sordomudo de nacimiento. La mejor solución sería encar­ lo planteo de la siguiente forma: en la literatura se cono­ ellos recibe un estímulo menos. Me cen casos en que un niño y un chimpancé fueron educados juntos en el mismo ambiente para poder estudiar su desa­ rrollo. El objeto de la investiga­ considerando especialmente el cambio que se produce en el defectuoso cuando comienza a dominar la forma sustitutiva correspondiente. es decir. N. A. Dos niños reciben los mismos estímulos para el desarrollo. que estén en situación de reali­ zar una observación científica.sería seguramente más simple. Natural­ mente. a hablar sistemáticamente. en el niño cultades objetivas. estos condicionamientos se consid€ran naturalmente como dados para la realización del experimento. Por tanto. El experimento está relacionado con una serie de difi­ niño normal en cuanto comienza a aprender. Kellogg. que ya aparecen cuando se quiere esta211 W. La edad debería ser entre seis meses y tres a cuatro años. la educación debe confiarse a poderes científicos adecuadamente calificados. un psicólogo. Este experimento debería rea­ lizarse con dos o tres pares de niños.

un experimento repetido en diver­ sos medios nacionales ayudaría a eliminar todas las casua­ lidades. pasando por el mecanismo del desarrollo de la capacidad para la abstracción.iones citadas. el experi­ mento exige una programación de las investigaciones que abarque todos los detalles. se trataría de comparar entre sí. A la misma serie de investigaciones corresponderían expe­ rimentos sobre el desarrollo del pensamiento conceptual en niños sordomudos que pasan por el proceso de aprender a hablar. sobre todo en el estudio de la formación y desarrollo del pensamiento conceptual. No puede tratarse de repetir simplemente las investigaciones de Stern. el comportamiento del niño. Al mismo tiem­ po. etc. se trataría de un programa selectivo que se basaría en las inves­ tigaciones y descri¡x. Podrían aumentar nues- [ 163 J . las diferencias del desarrollo de la capacidad de orientación del niño y de su pensamiento. todos sus intentos de hablar. que describieron con exaairud ininterrumpida. se trataría de un gran adelanto en nues­ tros conocimientos sobre el mecanismo de la formación del pensamiento a partir de la reacción simple del organismo a los estímulos. diferencias que aparecen en cuanto se inicia y se desarrolla el habla. día por día y hora por hora. Bühler. Si debiéramos rea­ lizar el experimento de forma óptima.. así como por la formación y desarrollo de conceptos. análisis y síntesis. Jensu Jtricto. etc. la observación de varios pares de niños contribuiría a eli­ minar los factores secundarios y casuales. Aquí se trataría de experimentos del tipo que caracterizábamos en el ejemplo sobre las investigaciones realizadas por la escuela de Cracovia. En nuestro caso.blecer la sordera a una edad temprana. Además. los sonidos que pro­ fería. Sobre todo. sería necesaria una cooperación internacional. En todo caso.

el mejor camino para comprender los normales. o viceversa. Ein embargo. debido a que sólo estamos en la etapa inicial de la investigación del fenómeno -tan importante e interesante desde tantos puntos de vis­ ta. o afecta al cerebro en su conjunto. "afasia". experimenta cierta suficiencia. etc.de la afasia en sus distintas formas. en la cantidad y cuali­ dad del material de que se dispone en cada dominio. en general. La diferencia radica. un montón de hechos reuni­ dos e investigados con la máxima exactitud. la afasia es el resultado de per­ turbaciones en el proceso del pensamiento. Hace más de un siglo que los sabios estudian el fenómeno que se denomina. aparecen tanto las semejanzas como las diferencias con los procesos de que trata la psicología infantil. Sobre él existe gran can­ tidad de literatura especializada.? Cuando el filósofo considera con desconsuelo este caos de ideas. las diferencias en la clasificación e interpretaci6n de estos hechos demuestran la divergencia e incluso las contradiccio­ nes entre las escuelas que los explican. en el sentido de que [ !64 J . a menudo. Si consideramos la literatura que trata de los procesos que se producen en un hombre normal que piensa 1que pier­ de a través de un accidente o enfermedad la posibilidad de hablar. la enfer­ medad se sitúa en partes particulares del cerebro.eros conocimientos sobre la función del lenguaje en el desa­ rrollo del !Jensamiento a través de nuevos puntos de visea. Los sabim que estudian fenómenos patológicos concretos con métodos em­ píricos no están de acuerdo en cuanto a cuestiones funda­ mentales. y confirmar una vez más lo correcto de la tesis metodológica según la cual la investigación de fenómenos patológicos es. sobre todo. ¿Existe sólo una afasia o varias distintas.

los investiga­ dores de la afasia no sólo no logran sacar al filósofo de sus dudas. si la pérdida de la capa­ cidad de hablar y la súbita incapacidad de comprender el lenguaje son causa o consecuencia de la perturbación de las funciones intelectuales. lo que es suma­ mente lamentable. en que la ciencia no se halla actualmente en condiciones de afirmar. se vuelve a los filósofos en busca de ayuda para resolver muchas cuestiones.de utilizar las inves­ tigaciones sobre la afasia para responder a la apremiante pregunta de los filósofos en cuanto a si pensamiento y len­ guaje constituyen una unidad o representa funciones sepa­ radas. El motivo de que ocurra así puede encon­ trarse en la madurez y precisión insuficientes que aún se perciben en este ámbito. sobre codo. Kurt Goldstein afirma que en este aspecto no es posible establecer una divisoria clara y tajante entre la ciencia particular y la filosofía. sino también en las altamente empíricas.a las preguntas que le apremian sobre la rela­ ción mutua entre lenguaje y pensamiento. bastándose en hechos convincentes. Friedtich Kainz afirma en su fundamental Psicología [ 165 } . Con ello se limita también la posibilidad ----<:uando no es eliminada. en todo caso. Por ejemplo. aunque simultáneas. además ----<:on gran sorpresa por parte de éstos-. Pero.esta situacmn no sólo rige en las disciplinas filosóficas. la psicología del des�rrollo y el del estudio de la afasia se Pero la semejanza entre el estadio de investigacmn de basa en que ni una ni otra proporcionan a los filósofos la respuesta fundamentada en hechos empíricos --esperada y deseada. y también una respuesta a la pregunta sobre si el lenguaje desempeña un papel activo dentro del proceso del pensamiento. sino que. El defecto fundamental radica.

Por el contrario. se ocuparan tan poco de esta fuente de saber. la etiología de estos fenómenos. Generalmente se trata de trabajos clínicos en los �1 F.acerca de la relación entre fenómenos patológicos y lesiones cere­ brales. pues se trata sobre todo de investigaciones --en el campo de la medicina y la fisiología del cerebro-. análogamente a los psicó­ logos infantiles. [ 166 J . Pues aquí tienen razón aquellos que afirman que se puede saber el máximo sobre esta relación. debemos extra­ ñarnos de que los filósofos que estudiaron el problema de la relación entre lenguaje y pensamiento. además -¡cambio de situación inesperado para el filósofo!-. t. Kainz. esto no es extra­ ño. 2. págs.21 Kainz llega finalmente a la conclusión de que el inves­ tigador de la afasia no sólo no puede proporcionar ninguna respuesta al filósofo sobre los problemas que le preocupan. sino que.del lenguaje -basándose en las investigaciones realizadas sobre fenómenos afásicos desde Pierre Marie hasta Kurt Goldstein. no se deberían eliminar las posibilidades de que el filósofo pueda aprender aquí algo importante de los estudiosos de la afasia. Aun cuando las investigaciones sobre la afasia en su esta­ do actual no puedan proporcionar todavía respuestas cla­ ras y soluciones. PJychologie der Sprache. Además. los síndromes y la terapia. se ocupan poco y raras veces de las cosas que interesan más a los filósofos. cuando la unidad natural de los elementos de esta relación se deshace o se ve perturbada por determinadas enfermedades o lesiones. Los investigadores de la afasia. 342-350. depende en sus decisiones de las premisas filosóficas que adopta. a partir de Cassi­ rer.que precisamente el problema de la forma de relación de dependencia no tiene solución.

XII. [ !67 ) . ente antilocalizador. Ug!14ge and Langt��Jge DisJMbances. al menos. " No es extraño que encontremos un rico fundamento para consi­ deraciones filosóficas precisamente en las teorías de Gold­ stein. Goldstein no sólo plantea estos problemas generales. Pierre Marie y Head. I 948. Kurt Gold­ stein y su escuela constituyen una famosa excepción. del modo de comportamiento. Pero ambos problemas se hallan en relación con cuestiones que afectan directamente al filósofo. de la afasia. El filósofo debe deci­ dir. Kurt Goldstein. parte de un punto de vista consciente.cuales las consideraciones generales sobre el tema del len­ guaje y el pensamiento constituyen excepciones. Pues. de hecho. por tanto. y esta enfermedad no provoca modificaciones de toda la personalidad. lo que aún complica más cosas de lo que ya lo son de por si. organicista. Ninguna parte del cerebro sino el conjunto del mismo enferma en el caso de la afasia. No es asunto nuestro tomar partido en la disputa sobre la teorla localizadora y. dónde radican las diferencias de las teorías en cuanto a los problemas citados y lo que éstas significan. Goldstein. al sos­ tener el punto de vista de que el estudioso de la afasia es incapaz de resolver los problemas que se le presentan en la práctica sin una postura filosófica correspondiente. Estas están relacionadas con la modificación de la actuación. Nueva York. obras que ni siquiera contribuyen a preparar una base consistente de material fáctico para consideraciones parecidas. sino que cons­ tituye este planteamiento precisamente en principio. cada escuela adopta aquí una división y se sirve de una terminología distinta. pág. 28 Goldstein distingue dos actua- Compirese K. ni participar en el debate sobre la tipología de las diversas formas de afasia. que adopta las ideas de Jackson.

ciones : una concreta y una abstracta, a las cuales correspon­ den también dos formas distintas de utilización del lenguaje, la concreta y la abstracta. La actuación o comportamiento concreto se basa en nna percepción de la realidad al nivel de las situaciones. Las cosas, los fenómenos, las palabras, se perciben en el con· texto concreto de una situación dada y sólo son susceptibles de conocimiento dentro del marco de esta situación. La actuación o modo de comportamiento abstracto separa las cosas o fenómenos de la situación concreta y las percibe en sus características generales. Esto afecta también al lenguaje, cuyas palabras sólo alcanzan significación en sentido estric­ to a través de la actuación abstracta. La distinción de ambas actuaciones depende en Gold­ stein de una percepción determinada del lenguaje. En este aspec�o no está solo; encontramos la misma acentuación en Head y en la escuela soviética, en Wygocskji y Luria. Lo que Goldscein llama actuación abstracta es comportamien­ to simbólico; en Head, comportamiento que se ve pertur­ bado o destruido en el caso de la afasia. También siguieron esta dirección las investigaciones de Wygocskij,20 y Luria sostiene el mismo punto de vista.30 La contraposición de la concepción de dos actuaciones o modos de comportamiento al problema del lenguaje sig­ nifica que no sólo se reconoce el lenguaje en su función abstracta, sino también como un enlace concreto adecuado a las situaciones, como paree del comportamiento concreto. Goldscein y su escuela arguyen una serie de argumentos interesantes que hablan en favor de este punto de vista.
�� A. R. Luria, "Izurschenije mozgowych porashenij i wostanowlenija naru­ schennych funkcij", en PJichologitscheskaja nauka w SSSR, Moscú, r960, t. 11, pág. 434. ao A. R. Luria, Trawmatissxheskaja a/asja, Moscú, t947, pág. r54. [ 168 )

En el caso de la llamada afasia nominal ( pérdida de la capacidad de dar nombre a las cosas, que se percibe cuan­ do se pierde la capacidad de comprender los nombres ) , el paciente está en situación de utilizar el objeto en cuestión de forma adecuada, de determinar para qué sirve, con lo cual crea sustitutivos para su nombre. Incluso es capaz de utilizar la palabra adecuada en un contexto concreto, si bien no está en situación de comprender o pronunciar esta pala­ bra como denominación general. El paciente que no com­ prende la denominación general "paraguas", dice sin más la frase "tengo dos paraguas en casa". La pérdida se refiere claramente al sentido abstracto de las palabras."' La pérdida de la capacidad de denominar las cosas equi­ vale aquí a la pérdida de la actuación abstracta. Cada pala­ bra generaliza, y al paciente le falta precisamente la capa­ cidad de generalización. Y, no obstante, cuando tomamos la palabra en sentido general y la aplicamos a una situación concreta, el paciente puede percibirla como elemento del comportamiento concreto. Naturalmente, esto sólo ocurre así porque la ha aprendido antes de su enfermedad y la ha aso­ ciado mentalmente a una situación dada. El mismo estado de cosas se demuestra a través de la observación de pacientes que han perdido la capacidad de comprender y reproducir las llamadas palabras cortas ("no obstante", "o bien", "sin embargo" y otras ) . El enfermo sólo puede pronunciarlas o escribirlas dentro del contexto de un grupo de otras palabras. Se pueden sacar conclusiones análogas de los estudios sobre la pérdida de la comprensión de las metáforas.
'u K. Go!Jstein, ÚIIJ�tUJge and LanKuage DisturbanceJ. pág. 6Cl-63; del mismo autor, "The Narure of Language", en Language. An Enquiry ;nto its Meaning and Funclion, R. N. Anshen (editor ) , Nueva York , r957, págs. J9-20.

[ 169 )

Según Goldstein, la afasia amnesKa es el resultado de la modificación de toda la personalidad, y no sólo de la pér­ dida de imágenes de palabras. Luria también sostiene un punto de vista parecido. Por otra parte, el paso del lenguaje abstracto al concreto se halla relacionado con .el hecho de que el enfermo ha perdido la comprensión del

significado

de las palabras.

Aquí llegamos precisamente al aspecto más

interesante desde el punto de vista filosófico de las consi­ deraciones de Goldstein. El significado de la palabra, dice Goldstein, no radica en una unión corriente de un grupo de vocablos con el objeto en cuestión, sino en la capacidad de denominación generalizadora del mundo de las cosas, en la denotación que organiza este mundo con ayuda de la abstracción." Tam­ bién podríamos expresar la idea de Goldstein de la siguiente forma: el enfermo pierde la capacidad del pensamiento

conceptual,

aunque puede conservar las palabras correspon­

dientes en el contexto de una situación particular concreta. Pero ya no como denominaciones generales y, por tanto, no como elementos del pensamiento conceptual. Goldstein saca amplias conclusiones de ello, las cuales hacen comprensible el hecho de que Ernst Cassirer las siguiera dan detalladamente en el comentario sobre pato­ logía lingüística en su obra fundamental sobre la filosofía de las formas simbólicas.33 Si llamamos símbolos a las pala­ bras que cumplen la función de una denominación gene­ ralizadora, entonces las palabras pierden la función de sím­ bolos en el caso de la afasia amnésica, y precisamente según la terminología de Goldstein, o semántica, según la clasi33 K. Goldstein, The Nature o/ Language, págs. 29·30. 83 E. Cassirer, Die Philosophie der PhilosophiJchen Formen, x929, Segunda Parte, t. 3, cap. VI.

[ 170 ]

ficación y terminología de Luria, resulta interesante desde el punto de vista de la filosofía del lenguaje. Pero con ella pierde el paciente la capacidad de una percepción ordenada del mundo; o sea, la característica principal del hombre." Para Goldstein, la pérdida del lenguaje en su función abstracta equivale a la pérdida del lenguaje en el verda­ dero sentido de la palabra. Así, volvemos a llegar a través de un rodeo a nuestro problema inicial. ¿Piensa el hombre afásico? ¿Se puede pensar cuando se ha perdido la capacidad de hablar? Aquí no se trata, naturalmente, de afasia motriz, en la cual el enfermo comprende lo que se le dice y conserva su habla interna, sólo que él mismo no puede hablar. Desde este punto de vista, el caso de los afásicos que leen libros de filosofía, juegan a las cartas o al ajedrez, no presenta mayores dificultades de interpretación. En efecto, no se pue­ de hablar de la dependencia entre lenguaje y pensamiento de forma

general,

sino sólo en concreto, en relación con un ¿Pero cómo ocurre

tipo dado d� perturbación y afasia.

en el caso de la afasia que unos llaman amnésica y otros semántica? Los campos de estas denominaciones y su conte­ nido no coinciden exactamente, pero se refieren al mismo tipo de fenómenos. Goldstein no plantea esta cuestión de forma directa, sino que la plantea indirectamente. No me interesan aquí sus afirmaciones sobre la relación entre afasia e inteligencia. Kainz incluye en la tesis el hecho de que aquí la inter­ acción puede ser distinta y que la ciencia aún no está pre­ parada para dar una respuesta clara a este problema. Se trata
M E. Cassirer, The Philosaphy of SymboUc Forms, New Haven, t957, pág.

228.

[ 171 ]

de las consideraciones de Goldstein sobre el "lenguaje" de los animales, el hombre primitivo y el afásico. ¿Los animales están dotados de un lenguaje? Goldstein responde claramente que no, si se entiende el lenguaje en el sentido que hemos calificado como lenguaje abstracto; expresado de otro modo, lenguaje conceptual. En efecto, los animales carecen de la actuación abstracta característica del hombre respecto al comportamiento simbólico o categorial según la terminología de Head y la primera terminología de Goldstein.35 La respuesta negativa de Goldstein a la pregunta sobre si los afásicos poseen un lenguaje se basa en el mismo proceso del pensamiento. No resulta difícil advertir que en todos los casos el pro­ ceso del pensamiento tiene como fundamento el supuesto de que "lenguaje", en sentido estricto, equivale a "lenguaje conceptual". Además, Goldstein no está solo en este aspecto. Encontramos el mismo punto de vista en una de las obras más recientes sobre este tema de J. Konorski, lo que es tanto más característico cuanto que en su conce¡x:ión pura­ mente filosófica se declara decididamente contra la visión filosófica del problema de Goldstein. Leemos en Konorski: "Aun cuando. . . las formas primitivas de «comunica­ ción>> entre seres individuales de la misma clase están muy extendidas entre los animales sociales, no obstante, el len­ guaje, en el sentido estricto de la palabra, con su carácter descriptivo nominal, sólo ha aparecido en el hombre den­ tro del desarrollo filogenético."36
,.-, K. Goldstein, The Nature o/ l.Anguage, pág. 40; del mismo autor, L'ana­ lyJe de l'aphaúe el l'étude de l'eS!ence du langage. París, r933, pág. 496. w ]. Konorski, "Analiza patofizjologiczna roznych zaburzen mowy", en Roz­ praU'y JVydzialu Nauk Medyczn;ich PAN, Varsovia, r 9 6 r , t. 11, pág. 9.

[ 172 J

"37 ¿Por qué subrayan la especificidad del lenguaje humano los autores que en otras ocasiones no niegan el hecho de la "comunicación" entre los animales. t 3 . ¿Si consideramos el hecho de que las formas de comunicación están sometidas a una evolución ininterrumpida. Y el reproche de que se da a este sistema un nombre especial según principios con­ vencionales. se diferencia objetivamente de otros tipos de comunicación. y protestan contra una confusión de la diferencia entre el lenguaje del hombre y el "lenguaje" de los animales? Porque el lenguaje del hombre posee una cualidad especial y.comien­ zan a simbolizar determinados objetos. si consideramos que el lenguaje humano corresponde a la clase de los sistemas de comuni­ cación. por tanto. aun cuando represente uno de ellos.. si se da el mismo nombre a todos los sis�7 ]. pág. se trata de una distinción objetiva. pues esta distin­ ción tiene como fundamento una serie de características que sólo aparecen en este sistema de comunicación. Konorski. gracias a este hecho."El lenguaje humano sólo aparece cuando determinados conjuntos de sonidos -en el lenguaje de los sordomudos. [ 173 ) . se puede rechazar con el mismo derecho. y tal vez mucho más. actividades o concep­ tos en general. la importancia que se da a este lenguaje a través de un término especial no es una medida artificial? ¿No intro­ ducimos aquí una distinción según el principio de la con­ vención al decidir ex definitione respecto a la polémica sobre la especificidad del lenguaje humano? No. los signos de los dedos basados en un convenio-. cuando surge una correspondencia unívoca entre reuniones de sonidos y los objetos designados por éstos. opus cit. es decir.

no dudarían en distinguir el lenguaje humano dentro de un conjunto de otros sistemas de comunicación prelingüística. que aquélla designa. por tanto. crea el fundamento para una polémica análoga en torno a una discusión ya expuesta y con oponentes que esta­ rían dispuestos a declararse de acuerdo con el primer argu­ mento. Se trata. pronto resultará que no nos hemos librado de la difi­ cultad relacionada con la ambigüedad. nos crea de antemano gran perplejidad en cuanto a las múltiples for­ mas de concebir el círculo de problemas. La palabra "pensamiento". Sin em­ bargo. por tanto. Sin embargo. Aquí. también es un punto de controversia. ¿Se pueden equiparar los términos "pensamiento" y "pensamiento conceptual". con un oponente premeditado. si que­ remos resolver el problema del que hemos partido. pero. nuestros oponentes serán sobre todo filósofos que quieren romper una lanza en favor del "pensamiento pre­ lingüístico" o. y que sólo la hemos trasladado a otro nivel. el proceso del pensamiento apareció allí donde había necesidad de resolver problemas. Pero lo mismo hace el chimpancé que utiliza palitos para atraer [ 174 ) . "pensamiento hablado"? Esta es una cuestión extraordinariamente importante. en general.temas de comunicación sin considerar las diferencias que existen entre ellos. al ser ambigua. o sea. En efecto. además. y decidámonos por la definición funcional. ¿Pues qué significa "resolver pro­ blemas" El jugador de ajedrez resuelve un problema. Me he introducido deliberadamente en esta polémica especulativa y. una determinación del concepto que es bastante aceptada por los fisiólogos. al mismo tiempo. que equivale a un comportamiento adaptado. Adoptemos. del "pensamiento no hablado". de una aproximación artificial táctica.

y. pero no se debería hacer. y de pensamiento en el ver- [ l7S } . es decir. entre modos de comportamiento. de su función simbolizadora. gracias a la función propia de abstracción y generalización de los sig­ nos lingüísticos. ¿se pueden calificar con el nombre común de "pen­ samiento" todos los modos de comportamiento de ese tipo? Ee puede. la rata o la amiba. pues sólo induciría a error. de su función descripdva nominal de que habla Konorski. Pero entre los diversos tipos de orientación en el mundo des­ taca aquel que sólo es característico del hombre. que se contrae cuando entra en contacto con ácidos y emprende otro camino que la aproxima a los medios alimenticios? Todos estos casos tienen en común determinado compor­ tamiento del organismo que se ve dirigido hacia un obje­ tivo determinado bajo la influencia de estímulos externos. Todos los modos de comportamiento de los organismos están relacionados con alguna orientación dentro del mundo. para los humanos como los de los animales. En conse­ cuencia. Esta semejanza se explica por la evolución continuada de los organismos. ¿Y la rata que se las arregla para salir de un laberinto y llegar a la comida? ¿ Y la amiba. En ese aspecto. del hombre al que ninguna enfer­ medad ha privado de la capacidad de hablar. Sólo se puede hablar de len­ guaje. sino también con los chimpancés. que ha perdido la comprensión del sentido general de las palabras. particularmente a través de la distinción entre una actitud concreta y otra abstracta. al igual que la utilización de la palabra "lenguaje" como denominación única para los diversos sistemas de comu­ nicación.a su jaula una banana desde fuera. Los esrudios en este sector de la patología del habla dan nueva luz a este problema. además. el hombre que piensa no sólo presenta una semejanza con el afásico.

proceso fisiológico". Sin lenguaje. se puede enseñar a un animal a apretar el interruptor en una habitación oscura. etc. en cambio. en muchos aspectos. el pensa­ miento hablado corresponda a otro campo conceptual como el del .. entonces dejaría de ser un animal. éste es un comportamiento concreto. no negamos en absoluto que. pero si fuera capaz de prescindir de esta tendencia porque hay alguien dur­ miendo. y el comportamiento basado en un proceso de pen­ samiento.. las investigaciones de la patología del lenguaje. Podemos utilizar confiadamente el mismo ejemplo para señalar la diferencia entre el comportamiento que res­ ponde a un reflejo condicionado que se produce en el orga­ nismo. tanto menos cuan­ to que distinguimos ex definitione el lenguaje entre otros sistemas de comunicación. entre otras cosas. En efecto.dadero sentido de la palabra. la capacidad de pensar sensu stricto.. Goldstein utiliza el siguiente ejemplo: si entro en una habitación oscura y oprimo el interruptor.unda forma. pensaría. con ella. ¿No identificamos aquí ex definitione el pensamiento con el pensamiento hablado? En modo alguno. Al propugnar esta tesis. Sin embargo. cuando aparece la se. Para considerar la diferencia entre la actitud concreta y la abstracta. el hombre pierde la actitud abstracta y.. entonces se trata de un comportamiento abs­ tracto. cuando camino de puntillas para no despertar a un hombre que duerme en esa habitación. a ello responden. el pensamiento en el sentido del pensamiento hablado es un tipo objetivo carac­ terístico de orientación en el mundo. Pero un comportamiento de ese tipo debe estar relacio­ nado con el pensamiento hablado. ¿Por qué? Como ya hemos dicho. lo que nos da posibilidades de considerar plena y totalmente [ 176 ) . del .comportamiento".

Kak ia W05prinimaj¡¡ i pred. Encontramos de vez en cuando el argumento de que el pensamiento hablado se convierte a veces en un obstáculo. un Tarzán que fue educado entre monos. O. pues en nues­ tro caso no se trata en absoluto de compensación de un as mir.la continuidad de la evolución de los modos de comporta­ miento de Jos organismos vivos. era más inteligente y en muchos aspectos se las arreglaba mejor en el mundo que el hombre racional dotado de len­ guaje. tiene sumo interés el dia­ rio de la sorda y ciega O. Sólo decimos que en ciertos aspectos -lo que tiene especial relevancia en el caso dado-­ este tipo de comportamiento u orientación en el mundo se distingue de otros.38 en el que se habla de un sentido táctil particularmente sensible. l. sólo se trata de una analogía.-I2 f 177 } . entre los distintos tipos de orienta­ ción en el mundo -incluso empleando un nombre espe­ cial-. todo habla en favor de lo correcto de subrayar. que no se encuentra nunca en hombres comple­ tamente normales. ¿Pero se desprende de ello que el ciego y sordo posea una orien­ tación mejor y "superior" en el mundo que el normal? Naturalmente. En este aspecto. L Skorojodowa. Lenguaje y conocimiento. Skorochodowa. aquel que llamamos pensamiento y no permitir nin­ guna confusión de las diferencias a través de una ambigüedad innecesaria de este término. que el Hamo ala/a. un recién nacido. Por tanto. Conocemos hechos que demuestran que los hombres que carecen de algún sen­ tido poseen una perceptibilidad extraordinaria en los demás sentidos. Moscú. Con toda seguridad. esto es cierto. La negación de la diferencia entre el pensamiento hablado y la orientación de un hombre com­ pletamente afásico.rtawlaju okmshaiustschjj 1954. un chimpancé o una amiba sería absurda.

los estudios en el campo de la patología no hayan proporcionado la_ soluciones empíricas esperadas a nuestros < problemas. en última instancia. Esto solo ya es mucho. podemos sustentar la opinión de que existe un pro­ ceso único de pensamiento-lenguaje o que debemos distin[ 178 ] . incluso en cuanto al hombre. ni siquiera es importante saber qué orientación en el mundo es "mejor". precisamente en el sentido en que el gato o el perro son más inteligentes que el hombre. podemos afirmar que aun cuando. sino de la desaparición de la influencia del pensamiento conceptual sobre la percepción de la reali­ dad. Es posible que el organismo humano que se ha formado bajo esas condiciones fuera más inteligente en algu­ nos aspectos. esto ya basta para justificar que le demos especial importancia. se han com·ertido en una útil fuente de ricas consideraciones y valiosas sugestiones para el pen­ samiento. por el momento. ¿El pensamiento y la verbalización de los pensamientos en los procesos de conocimiento y los procesos de la comprensión mutua son procesos separados. Lo esencial es el hecho de que aquella que está ligada al pensamiento hablado es distinta y especifica­ mente humana. y el filósofo debe consi­ derarlo con gratitud. En otras palabras. no obstante. Pero este logro. Regresemos a nuestro problema inicial. ¿no se habría pagado caro? ¿Sería realmente mejor esta orientación en el mundo? Y.sentido que falta. la monística o la dualista. En resumen. o nos enfrentamos aquí con un proceso único de lenguaje-pensamiento? Se ve claramente que debemos decidirnos por una de ambas concepciones. o de las reacciones reflejas del organismo ante los estímulos.

como la consoenoa. del que se ha abstraido. Die deutJche Ideologie. Tampoco resulta difí­ cil orientarse en cuanto a la alternativa que acepta Marx cuando habla en la siguiente cita. Engels. deberían indepen­ dizar el lenguaje en un dominio propio. págs. Los filósofos sólo tendrían que convertir el lenguaje en el lenguaje corriente. que aquí aparece bajo la forma de capas de aire en movimiento. . 473-474. Marx. para reconocerlo como el lenguaje tergiversado del mundo real. sino de consciencia: "El «espíritu» lleva de antemano la maldición de «ocu­ parse» de la materia.guir entre dos procesos independientes. El lenguaje es tan antiguo como la consciencia --el lenguaje es la consciencia práctica que también existe para otros hombres y. F. C."" Marx habla aquí en el espíritu de un monismo particu­ lar. . lo mismo ocurre en otro pasaje de la misma obra. donde escribe: "Para el filósofo. pág. por tanto. en resumen. y comprender que ni el pensa­ miento ni el lenguaje constituyen un sector autónomo. La realidad directa del pensamiento es el lenguaje. no de pensamienro. 27.. la única consciencia verdadera que existe para mí-. que sólo son 811 'O manifestaciones y y de la vida real. de la necesidad de comunicación con otros hombres. una de las tareas más difíciles consiste en bajar del mundo de las ideas al mundo real. sonido. de len­ guaje. Engels."40 C. Marx. y el lenguaje sólo surge. opus cil. r 9 5 5 . Berlín. F. Igual que los filóso­ fos han dado autonomía al pensamiento. [ 179 } .

Marx no está en modo alguno solo en su antidualismo; muchos pensadores importantes elaboraron tesü parecidas antes de él. No digo esto para subvalorar la importancia del contenido ideológico de las palabras citadas de Marx, sino, por el contrario, para subrayarlo. Sin embargo, aquí se trata de un problema esencial, cuya solución no depende necesa­ riamente en modo alguno de que se tenga un punto de vista filosófico materialista o idealista; pues en este aspecto, tanto el dualismo como el monismo --en el sentido de la palabra que empleamos aquí- han encontrado seguidores tanto entre materialistas como idealistas. Por este motivo, al seña­ lar que en la historia de este problema ha habido importan­ tes defensores de tesis análogas a la$ de Marx, significa sobre todo una valoración especial de su punto de vista. Además, ambos grupos podían, y aún pueden en la actua­ lidad, vanagloriarse de grandes hombres entre los que figu­ ran tanto filósofos como lingüistas. Si podemos contar entre los monistas a pensadores como Herder, Schelling, Wilhelm von Humboldt, Steinthal, Marty o Mauthner, a los dualis­ tas corresponden, entre otros, Schopenhauer, Bergson, Karl Büher, Pick y Preyer. En este contexto, no es inútil señalar que también Nicolai Jakowlewitch Marr adoptó el punto de vista dualista respecto a esta cuestión. En el fondo, el problema objeto de discusión tiene un carácter existencial y se refiere a la pregunta: ¿"Un pensa­ miento, en el sentido de pensamiento conceptual, puede aparecer sin lenguaje?"; y viceversa: " ¿Puede aparecer el len­ guaje sin pensamiento?" Esta discusión también se puede remontar al problema de la identidad respecto a las dife­ rencias de las funciones del lenguaje y el pensamiento y, en este caso, posee carácter funcional. Esta tipología procede de G. Révész, en mi opinión el autor de la mejor obra
[ 180 ]

sobre nuestro tema. Por ello, nos servirá de base para el análisis crítico del problema. A la primera pregunta, es decir, la posibilidad de un pensamiento sin lenguaje, puede llegarse tanto genética como psicológicamente.41 Si dejamos a un lado las especulaciones sobre el origen del lenguaje y el pensamiento en el hombre primitivo, el punto de vista genético se limita en este caso al conocimien­ to de lo que nos proporciona la psicología del desarrollo. Como ya hemos visto, por el momento, la psicología del desarrollo aún no puede astisfacer nuestro deseo de saber en este respecto. Se puede discutir si el recién nacido piensa -en sentido estricto de la palabra-, pero no se puede negar que posee cierta orientación ante el mundo exterior, puesto que reacciona ante los estímulos procedentes de éste, para adaptarse a él. A los argumentos que se oponen a la iden­ tificación de pensamiento y orientación en el mundo, y que se desprenden de la afirmación de que esta identificación perdería lo específico del pensamiento conceptual --<¡ue exige como mínimo la consciencia de lo que se hace-, se añade aún un argumento adicional de Révész. Si se acepta que la orientación del recién nacido en el mundo es idéntica al pensamiento, entonces se debería sacar la consecuencia de que los animales piensan; o sea, poner en entredicho el carácter específico del pensamiento humano. En efecto, cuan­ do sólo se destaca aquello que es

común

a toda orientación

en el mundo ( experiencia que, por otra parte, es necesaria y lícita, en un determinado tipo de ·investigaciones) , y uno se contenta con eso, se pierde, a través de la sugestión que se desprende de la denominación general, aquello que
S. G. Révész. "Thought and Language", en Archivum Linguisticum, r9SO, fase. 2. págs. 124-129; del mismo autor, "Denken und Sprechen", Acta Psychologica, z954, t. X, Núms. 1 - 2 , págs. 9-20.
2,
n

t.

[ 181 )

es específico para las formas de manifestación peculiares de ese fenómeno. Este es el precio que se tiene que pagar por la posibilidad de una utilización más amplia, pero, en cambio, más imprecisa de la palabra "pensamiento". El análisis genético de la relación "lenguaje-pensamien­ to" también da lugar a algunas dudas, aunque sólo sea causa del material de investigación insuficiente que nos propor­ ciona la psicología del desarrollo. El problema aparece de otro modo bajo la luz del análisis psicológico de los actos de pensamiento del hombre maduro. En mi opinión, éstos indican claramente que se debe rechazar el dualismo entre lenguaje y pensamiento; ya sea que se siga conscientemente la metafísica intuicionista colindante con los hechos de las experiencias, ya sea que se caiga víctima de ciertas malas interpretaciones de las que hablaremos más adelante. En la literatura especializada no he encontrado ningún defensor de la tesis de que existe un lenguaje, es decir, una actualización del lenguaje, sin un pensamiento. Puesto que el lenguaje es una unión del portador material --es decir, el sistema de símbolos- y de los significados de esos símbo­ los -sin lo cual los símbolos dejan de ser lenguaje--, no puede existir sin pensamiento. Los casos de automatismos, o sea, de fenómenos patológicos, en los cuales el hombre repite palabras aprendidas con anterioridad, pero sin rela­ ción con ningún contenido significativo, o la repetición de palabras de una lengua extranjera, sin comprenderlas, no están en absoluto en contradicción con nuestra tesis. En efecto, en estos casos nos enfrentamos con la produc­ ción de sonidos articulados, pero no con el lenguaje, del mismo modo que tampoco son lenguaje los sonidos repe­ tidos por un papagayo que reproduce las palabras del len­ guaje humano; ya hemos hablado de ello. [ 182 J

El verdadero problema sólo comienza cuando pregunta­ mos: "¿Es posible un pensamiento sin lenguaje, averbal?" Naturalmente, las distintas formas de intuicionismo filo­ sófico proporcionan una respuesta positiva, según la cual el pensamiento alingüístico no sólo es posible, sino que, ade­ más, este pensamiento debe ser precisamente la fuente del "verdadero conocimiento". Sin embargo, _podemos rechazar los argumentos presentados desde este punto de vista para apoyar dicha tesis sin realizar un análisis profundo, puesto que son fruto de la especulación pura, basada en supuestos totalmente arbitrarios. A los hechos de la experiencia coti­ diana, a los argumentos de la ciencia experimental en el campo de la fisiología y la patología de las funciones cere­ brales, se opone mera metafísica e irracionalismo puro. Se debe señalar necesariamente la existencia de este punto de vista, sobre todo cuando éste encuentra partidarios. En ese caso, se trata de un fenómeno social. Pero resulta impo­ sible comentar esta concepción; no se puede discutir en tér­ minos científicos. Como máximo, podemos señalar que topa con los principios elementales del análisis científico. En cuanto al grado de la generalización filosófica, existen pocas teorías dignas de crédito en esta corriente, pero hasta cierto punto se las debe someter a verificación. Esto es tanto más notable cuanto que estas consideraciones se basan en determinadas observaciones parciales que pueden provocar malentendidos y, de hecho, se utilizan como pruebas empí­ ricas para sostener el punto de vista dualista. Por tanto, se afirma -generalmente basándose en la introspección- que no todos los procesos de pensamiento tienen un carácter hablado, verbal. El análisis de los hechos en que se fundan los partidarios de esta teoría descubre,

[ 183 }

empero, que esta convJCoon se basa en errores. Citamos a continuación algunos tipos principales de éstos :

I ) Ante todo, el error que depende,
en el espíritu de

a)

de interpretar

identificación

de pensamiento y lenguaje,

la tesis de que el pensamiento no puede existir sin lenguaje;

b)

de concebir el proceso del pensamiento como un proceso

directamente lingüístico que concuerda con las exigencias de la gramática. La concepción monística de lenguaje y pen­ samiento aparece claramente aquí, pero está in justamente limitada. Contra esta concepción protestan tanto aquellos que perciben lagunas y falta de orden gramatical en su propio pensamiento, como los que se basan en el carácter subconsciente de determinados procesos de pensamiento ( los conocidos hechos de la resolución de problemas en sueños o durante una interrupción aparente del trabajo ) , y también, por último, aquellos que hablan de una asociación de imá­ genes no verbal dentro del proceso de pensamiento. Aquí, el error se basa precisamente en la interpretación !imitadora y falsa del monismo que hemos citado, una interpretación que, además, se ve rechazada por varios hechos demostrables. Una vez señalado lo erróneo de la interpretación del

monismo lenguaje-pensamiento en ción de ambos, desaparece el error.

el sentido de

identifica­

El monismo es un anti­

dualismo, es decir, se vuelve contra la tesis de que lenguaje y pensamiento no sólo no son fenómenos separados, sino que también son interdependientes. El monismo sostiene su inter­ dependencia e incluso su unidad orgánica. Pero la frase "cons­ tituye un todo" no es equivalente a la frase "es idéntico e intercambiable con otro elemento de ese todo". No existe ningún proceso del pensamiento sin un proceso lingüístico, pero esto no significa que en el proceso del pensamiento

[ 184 ]

porque no separan suficientemente lo específico del pensamiento humano del mundo animal. y aceptamos los prin­ cipios del evolucionismo. no se puede negar que se basa en algún tipo de orientación en el mundo. entre otras cosas. Pese a ello. sino también espiritualmente. en un reflejo subjetivo de la realidad objetiva. un reflejo subjetivo de la realidad objetiva. Puede ser la orientación en el mundo. la solución de problemas. En el comportamiento de los animales encontramos in nuce los elementos que constituyen el fundamento del pensamien­ to humano. entendido como sistema de sím­ bolos. como estadio superior de la orientación en el mundo. es decir. rodas son parciales y. en alguna resolución de problemas. etc. por tanto. En efecto. Se pueden dar diversas respuestas a la pregunta sobre qué es pensar. no se puede sepa­ rar de los estados anteriores de los que procede por vía evolutiva. el pensamiento humano. al mismo tiempo. sobre todo de los llamados mamí­ feros superiores. Si no creemos en los creacionistas. que está insepara­ blemente ligado al lenguaje. del que pro­ cede el hombre. tam­ bién en aquello que constituye el carácter específico del pen­ samiento humano. Cada una de estas formulaciones contiene un grano de verdad. Engels escribió una vez que el mono que rompe una nuez para sacar el fruto de la cáscara. Lo específico del pensamiento humano (en cada una de las acepciones citadas del término "pensamien­ to" ) se basa en su carácter conceptual. pero. lenguaje y pensamiento sean idénticos.sólo se realicen operaciones lingüísticas y que. cuando se observa el comporta­ miento de los animales. en consecuen­ cia. Y tanto más cuanto que el sistema de "entradas" [ 185 ) . Son limitadas. limitadas. ya inicia cierto tipo de análisis. deberemos admitir al mismo tiem­ po la tesis de que el hombre no sólo desciende físicamente de los animales.

de que dispone nuestro cerebro es análogo al de los anima­ les: los sentidos. que no deben ser necesariamente vocablos. pero en éste es fun­ damentalmente transformada. opera -al menos. en consecuencia. hasta cierto punto-­ con medios de orientación en el mundo que son análogos a los humanos.que la expresión lingüística no aparece siempre de [ 186] . El pensamiento humano como forma humana de orientación en el mundo es una unidad de lenguaje y pensamiento. adapta sus reacciones a éste y a veces consigue una adaptación mejor y más inte­ ligente que el hombre.no desaparece en el hombre. se orienta en el mundo. El animal que crea asociaciones de imágenes más o menos duraderas. con las imágenes sensitivas de la realidad. para poder poner en duda dicha tesis. Este mecanismo de orientación en el mundo -la unión de imágenes sensitivas basada en la práctica. Y tanto más cuanto la observación demuestra -lo cual se comprende dentro del contexto de las observaciones ante­ riores. sin embargo. está organizada y estructurada de modo distinto. Basta con limitar la interpretación de la tesis inicial del monismo lenguaje-pensamiento y comprender el estado de cosas que he descrito. procedentes de la etapa prelin­ güística de la orientación animal en el mundo. puesto que el pensamiento humano no puede realizarse sin signos lingüísticos. Aun cuando el animal no piense como el hombre. que determinan la actuación. no obstante. Pero el pensamiento humano también contiene imágenes con su mecanismo espe­ cífico de reflejo del mundo y de creación de con juntos. esto trasciende el proceso pura­ mente lingüístico. la del conocimiento humano se halla ligada al lengua­ je y. Ello no resulta extraño cuando se comprende la forma­ ción y evolución de la capacidad de conocimiento humana. En todo caso.

Los tex­ tos de las ponencias fueron publicados en Acta Psycho!ogica ( Vol. A principios de los años cincuenta. 1954 ) . etcétera. II) El segundo error se desprende de la convicción equi­ vocada de que se puede pensar con ayuda de asociaciones de imágenes y de que el lenguaje sólo sigue ex post al pen· samiento. el cual estaba dedi­ cado a la problemática de lenguaje y pensamiento. que nos dan "súbitamente". sino que aquí se producen ciertos saltos que resultan de la realización abreviada de estos procesos.forma desarrollada y concorde con las reglas gramaticales en los procesos del pensamiento. pero no son necesarios para su realización ni . en sueños o duran· te la interrupción aparente del trabajo. una solución para un problema que nos absorbía. números 1 y 2. se celebró un sim­ posium. encontramos allí la ponencia de un defensor radical de la tesis de la [ 187 } . Esta línea de pensamiento puede servir para rechazar el argumento basado en el proceso inconsciente de algunos pensamientos. las frases. son el "disfraz externo" del producto del proceso del pensamiento alingüístico. Révész. Entre otras. no sabemos concretamente cómo se desarrollan estos procesos inconscientes. X. En resumen. qué papel representan en ellos los mecanis­ mos despertados gracias al pensamiento hablado. Sin embargo. las palabras. para la utilización de sus resultados en cual· quier sentido. Pero hechos de este tipo tampoco ponen en entredicho la existencia de relaciones orgánicas entre procesos del pensamiento y lingüísticos. por iniciativa de G. son imprescindibles cuando se quiere comunicar a los demás los resultados de este proceso. nuestro cerebro funciona de forma sumamente complicada y a veces no ple­ namente consciente.

entre los partidarios del dualismo len­ guaje-pensamiento. Todo esto no tiene nada que ver con el lenguaje: se puede dibujar .posibilidad de pensamiento sin utilización del lenguaje. 3) una imagen lingüística del nombre de la curva. sobre todo motriz. el matemático B. [ 188 ) . Sus declaraciones son tan car3. del llamado caracol ron) de Pascal. aunque de forma menos radical. (lima­ Se trata aquí. 2 ) una imagen visual del aspecto de la curva. van der Waerden. se pierde el concepto de curva. Después de citar la definición pascaliana de esta curva. cuando denominamos una figura geométrica ( además. van der Waerden escribe: "'En el espíritu de cualquier matemático que conozca el concepto limaron. el lenguaje sólo aparece ex post. Van der Waerden afirma que en el pensamiento geomé­ trico. L. Si se olvida. esto no tiene ninguna importancia) . . de cómo se forma la curva a través de una serie de líneas. '"La primera curva es esencial. etcétera. Cito el argumento correspondiente in extenso porque señala claramente el error del argumento. en su opinión. en concreto. que podemos introducirlas en la interpretación de nuestro problema. un argumento que se encuentra repetidas veces.cterísticas y tan interesantes en cuanto a la persona del autor. transporte de lon­ gitudes. éste concepto está representado por tres imágenes que se hallan relacionadas por asociación: 1) Una imagen. citados por Fried­ rich Kainz en dicho volumen de Acta Psychologica. Compárense los protocolos de las ponen­ cias de varios científicos de la naturaleza. aunque se sepa cuál es su aspecto .

le dio el nombre de limafon. de ello no se despren­ de. no es imprescindible: siempre se puede deducir la forma de la curva de su modo de obtención.y estudiar sólo la curva. que descubrió la curva. no tma actitud. Incluso la interpretación del sabio más importante sobre la forma del proceso del pensamiento sólo se puede considerar como prueba psicológica de aquello que sabe el sabio en cuestión sobre este tema. a veces ocu­ rre que psicólogos de la categoría de Friedrich Kainz intro­ duzcan ciertos protocolos introspectivos como prueba de que las cosas ocurren realmente tal como se dice allí. Desgraciadamente. sin una intención de conumicación. y no como demostración de un estado de hechn real. X. Dibujar la curva es un acto. es totalmente irrelevante. Tenía un concepto absolutamente claro de la curva antes de inventar el nombre. Pues Pascal. pág. Núms. "42 El error de esta argumentación es evidente y se encuen­ tra al alcance de la mano. el nombre la curva. finalmente. que se deban considerar sus ideas como afirmaciones infalibles sobre los fenómenos y hechos de la realidad. La polémica con esta interpretación es tanto más necesaria cuanto que la propugna un hombre que es un importante especialista en su campo. "La segunda imagen. L. primero la creó de forma motriz. u B. la · visual. 1-2. en (subrayados del autor) 'Acta PJychologica. De las ideas de van der Waerden se deben escoger y considerar tres cuestiones principales : I954. en absoluto. r. luego vio que se parecía a un cara­ col y. "Denken ohne Sprechen". { 189} . 166 van der Waerden. precisamente por ello tiene par­ ticular importancia desde nuestro punto de vista polémico y didáctico. "La tercera imagen.

sino que sólo experimenta asociaciones de imágenes. ¡aun cuando un matemático mismo hable de la labor creadora del mate­ mático! Para imponer a toda costa la afirmación de la inne­ cesariedad del lenguaje en los procesos del pensamiento. Pascal creó primero la curva de forma motriz. y cuando ha relacionado su forma con la del caracol. pues al reducirse su trabajo intelectual. textualmente. con lo cual no tiene derecho a formular ningún pensamiento en palabras. sufre una degra­ dación inevitable. Aquí nos interesan especialmente dos problemas : el carácter de la actividad creadora que aparece aquí y el carác­ ter de la percepción relacionada con ésta. Sólo una vez dibu­ jada la curva. a imágenes motrices. no importa si sobre el papel o en la imaginación. Se puede prometer sin riesgo. que aparece repre­ sentado por Pascal. en última instancia. puede asociarla al nombre de "caracol". la Luna a aquel que logre relacionar sólo imágenes para resolver un problema matemático sin pensar en palabras. sino sólo para la comunicación de sus resultados. Es impo[ 190 l . Contra la opinión del autor. curva de Pascal es puramente motriz. Aquí debemos proteger al matemático.1 ) El lenguaje no es necesario para la realización de ope­ raciones geométricas. luego vio que se parece a un caracol. Incluso poseía un concepto claro de esta curva antes de que interviniera el lenguaje. se nos crea la siguiente visión de la actividad creadora del El autor establece expressi verbis que la imagen de la sabio: Pascal está sentado y dibuja. debemos protestar enérgi­ camente en cuanto al primer problema. Por suerte en realidad ocurre algo distin­ to.

sible considerar seriamente esta interpretación del pensa­ miento del matemático. lo que no tiene importancia es el tipo de lenguaje. puesto que el sabio debe confrontar sus operaciones y resultados con la tarea establecida. En segundo lugar. generalmente topamos aquí con una mezcla específica de ambos lenguajes. pero esta tesis no puede defenderse. en consecuencia. como cualquier sabio. emprende una tarea investi­ gadora determinada que sólo puede pensarse mediante el lenguaje simbólico matemático. sin pen­ sar. Su línea de pensamientos exige lógica y expresiones lógicas que siempre son lingüísticas. Este pensamiento que se halla implícito en las declara­ ciones citadas es un axioma para el autor. no se limita a dibujar y unir figuras. van der Waerden afirma luego que la lógica también es un campo del pensamiento asociador de imágenes y no lingüístico. la solución del problema mismo no se basa en un dibujo de líneas y unión de figuras. En efecto. comienza con un problema que se halla en relación con el resto de sus trabajos. sus pensamientos. pero precisamente [ 191 ] . lo cual también resulta imposible sin un pensamiento hablado. En primer lugar. incluso son más exactos que los de los otros hombres. El matemático. se ha olvidado el hecho de que este proceso comienza generalmente con el planteamiento del problema. En tercer y último lugar. el matemático realiza opera­ ciones intelectuales. 2 ) La percepción sensitiva misma relacionada con las ope­ raciones geométricas es totalmente independiente del lenguaje.

es decir. y que al mismo tiempo condicionan este conocimiento. lutamente imposibles como tales. pues de no ser así serían abso. un círculo o una curva. Actualmente no sólo sabemos por introspección. por el simple motivo de que en realidad no existen estas figuras geométricas. menos clara. un punto. [ 192 ) .. ha provocado numerosos errores en relación con el problema que estudiamos. y que estas imágenes serían posibles sin una articulación y estructura­ ción que ha penetrado en nuestra percepción de la realidad a través del pensamiento conceptual. Las percepciones y representaciones reproductivas y productivas que. Pascal no hubiera podido imaginarse pre­ cisamente una recta. no demuestra en absoluto -y todo psicólogo lo sabe-. la forma de la articu­ lación sensitiva del mundo.emas sobre los que habla de forma apodíctica.en este punto revela un desconocimiento manifiesto de los probl. sino también por datos objetivos que nos proporcionan la patología lingüística y la psicología del desarrollo. dependen de ciertos esquemas conceptuales que hemos creado en el proceso del conocimiento del mundo.que no aprehenda­ mos estos nombres de otra forma. según van der Waerden. se hallan completamente separadas del pen­ samiento hablado. Sin la abstracción de pen­ samiento-lenguaje. El hecho de que podamos imaginarnos estas figuras sin conocer claramente su nombre. el subrayar ciertos obje­ tos con sus características dentro de este mundo. basada en una introspección superficial. que no es digna de crédito a causa de su subjetivismo inherente. que la estructura de la percepción sensitiva. están precisamente ligadas del modo más íntimo a este pensamiento. La creencia ingenua en una posibilidad como ésta.

que los sordomudos piensan tanto si se les ha enseñado a hablar como si no. I73. finalmente. Ni el psicólogo del lenguaje. que no concuerda en absoluto con lo que sabemos actualmente sobre el tema. Esta idea parece consecuente dentro del contexto de las consideraciones de van der Waerden. pero ello no demuestra en modo alguno su corrección. En todo caso. desde el punto de vista de aquellas disci­ plinas científicas que se ocupan de los procesos del pensa­ miento. a causa de que aún no se ha dado ningún caso de representación averbal de conceptos.. ni siquiera el filósofo intuicionista pueden aceptar esta tesis.3 ) Se pueden poseer conceptos perfectamente claros sin la mediación del pensamiento hablado. el intuicionista porque. pues deben poseer como hombres normales la capacidad innata de pensar. conocimiento. L.ni tampoco la afirmación de que se pueden crear conceptos sin interven­ ción del lenguaje. no se puede justificar ni la afirmación de que el lenguaje sólo aparece ex post en el pensamiento -y ade­ más sólo con el objeto de dar nombre a los productos ya acabados del pensamiento alingüístico-.-I 3 opus cit. la afirmación. pero el lenguaje se aprende" o. Los dos primeros.a B. y van der Waerden. ni el filósofo que basa sus teorías en los resultados de las ciencias. ( 193 ] Lenguaje . no con­ sidera los conceptos en el sentido tradicional de la palabra como elementos de ese conocimiento . especialmente sin nombres. su lenguaje de los gestos es sólo . a saber. al sustentar consecuentemente la tesis del carácter intuitivo del "verdadero" conocimiento. Como tampoco se puede aceptar la tesis de que el pensamiento es innato. pág.

opus cit. también el compositor debe expresar sus estados emocionales sin imágenes intermedias y mucho menos a través de pensamientos expresados en palabras. El postulado también es tajante. como en sonidos. Uno se halla relacionado con la ambigüedad de la palabra "pensamiento" que se utiliza aquí. Se trata de que la música suscita directamente estados sensitivos y. que debe ser asemántica por definición. .. Si el auditor debe experimentar la música como "sonidos puros". Ahora se plantea el problema de si el artista creador van der Waerden. que el pintor no representa nada concreto en colores. pero. supongamos que se puede realizar completamente. como la música o la pintura abstracta.. no tiene nada que ver con el lenguaje. que no la traduzcan en imágenes asociativas. por tanto. [ 194 ) . En esta línea de pensamiento se han deslizado al menos dos errores. Podemos trasponerlo fácilmente al músi­ co.un don adicional y expresa aquello que aparece en forma acabada independientemente del lenguaje. Otro problema es hasta qué punto esto puede hacerse realidad. Se sabe que 'se exige a los auditores de música que la experimenten como "sonidos puros". pero el postulado es claro. 17 3. B. no obstante. L.44 III) El tercer tipo de errores sobre el papel del lenguaje dentro del proceso del pensamiento se halla relacionado con el análisis de la creación artística. de la desvalo­ rización de la llamada música programada. pág. Algu­ nos dicen que el compositor piensa en notas.. Los defensores de este punto de vista afirman que esto también es pensar. el otro resulta de la interpretación superficial de la relación de las formas humanas de expresión con el pensamiento hablado.

¿son pensa­ pañados de pensamientos. la nostalgia. entonces esto significa que hemos ampliado de forma específica el significado de la palabra "pensa­ miento"". podemos utilizar esta pala­ bra. Quisiera llamar la atención sobre dos formas de esta relación: En primer lugar. Sin embargo. la duda.no se identifican con las características de otros pro­ cesos que se designan con la misma palabra. El argumento de aquellos que se basan en la crea­ ción artística asemántica no puede utilizarse para demostrar la existencia de un pensamiento conceptual averbal. Debe­ mos comprender esto para evitar algunos errores que resultan de la ambigüedad de los términos empleados. por qué sería pensamiento la "pura" trasposición o expresión de estos sentimientos en sonidos o colores? En caso de necesidad. pero con otro significado. pero con la condición de que advirtamos su ambigüedad y comprendamos que las características típicas del proceso del pensamiento --en el sentido de pensamiento concep­ tual. no debemos pasar por alto el hecho de . pero no podemos considerar como pensamiento la experiencia misma de estas sensaciones. la alegría. esta clase de sentimientos van acom­ cia del deseo.piensa al traducir de forma "pura" y "directa" los sentimien­ tos en sonidos o composiciones de colores. aunque sólo sea en forma de reflexión sobre el estado anímico propio. La experien­ mientos? A menudo. aun cuando supongamos que la crea­ ción musical o pictórica está totalmente separada del lengua· [ 195 J je de las palabras. la cuestión es más complicada cuando se considera la relación entre el proceso de creación musical o pictórico "puro" y los procesos del pensamiento. ¿Por tanto. Si respondemos afirmativamente a la pregunta -y esto es lo que hacen los partidarios de la teoría del pensamiento musical o pictóri­ co alingüístico---.

empero. en la creación musical se "piensa" con toda seguridad mediante el lenguaje. sin embargo. el lenguaje de la música. En consecuencia. Ahora bien. . deja de observar especialmente las reglas y. al menos por lo que se refiere a la notación musical. en última instancia. lenguajes espe­ cíficos. Incluso si se prescinde de la intervención del pensa­ miento hablado -del que hablaremos más adelante--. posee una serie de principios de armonía. El que aprende latín sufre verdaderos tormentos a causa del consecutio temporum. cierra los ojos y siente melodías. El patrímonio crea[ 196 ) que en ambos dominios se emplean. es decir. las notas. pero cuando ya conoce bastante esta lengua como para utilizarla casi automáticamente. que son un producto del intelecto. El sistema de los símbolos matemáticos constituye con toda seguridad un lenguaje que surge sobre la base del len­ guaje hablado y que. y también esta creación espiritual se materializa en un lenguaje. Sólo el lego puede ímaginarse que la com­ posición es algo así: el compositor se sienta cómodamente en su silla. rico y formalizado con gran exactitud. las aplica a cada momento.también en este campo de creación pesa --a pesar de todo-­ el "pecado" de haber utilizado el lenguaje. contrapunto. La composición semu stricto no se ha realizado nunca así. Además. no modifica en nada el hecho de que el compositor aplica las reglas de un lenguaje determinado. la música también posee su lenguaje. lo que. no obstante. puesto que la música moderna es más intelec­ tual y "calculada" que la antigua. que se expresan a través del len­ guaje hablado. puede traducirse de nuevo a este lenguaje. composición. Las operaciones del len­ guaje musical pueden automatizarse en gran medida cuando se consigue cierta habilidad en el dominio de este lenguaje. y hoy menos que nunca.

A lo dicho se añade aún otro problema. no se trata sólo de que el artista emplea siempre algún lengua­ je. en mayor medida que nunca. expre­ saron conscientemente estas experiencias sobre la base de sus ricos conocimientos teóricos. etc. y que esta . pero. que son los que conocemos mejor en este aspeao. al producir su obra. un patrimonio creativo intelec­ tual. los impresionistas. sino de pintores realmente sinceros. repítamoslo de nuevo. conscientemente aplicado.siempre fue y también es aaualmente. que.reflexión siempre se lleva a cabo en el lenguaje [ 197 } . es una creación espiritual sumamente inte­ lectual. También en este caso no es cierto que el pintor cree en definitiva a partir de experiencias "puras" de imágenes o colores. los principios de las mezclas de colores. No hablo aquí de los que embadurnan telas con manchas de colo­ res y ocultan su falta de talento con un supuesto abstrac­ cionismo. El pintor. por otra parte. experimentaron intensamente su patrimonio creativo. Pero. se refiere siempre a un saber existente: conoce la perspectiva. que se halla más o menos relacionado con el lenguaje hablado. las cosas son más complicadas.tivo musical -en el mejor sentido de la palabra. En efecto. la pintura está más ligada que la música al lenguaje habla­ do. Sin duda alguna.no nos encon­ tramos con un lenguaje formalizado. que se hace realidad mediante un lenguaje determinado que se basa en lenguaje hablado al que se halla insepara­ blemente ligado. la composición. un cálculo específico. pese a ello. sino también de que mientras produce su obra no se puede separar de la reflexión sobre su propia creación. porque aquí -al contrario de lo que ocurre en la música. al igual que la música moderna. En pintura. por ejemplo. Esto vale en mucho mayor grado para el arte abstraao moderno. Recuérdese.

que siempre está ligado al lenguaje hablado. ni siquiera aparece fuera del acto ex fJOJt.hablado. al corregir y dirigir el curso de su trabajo creador. En resumen. sino que se halla orgánicamente entretejida en el mismo acto de creación. en el acto de creación. simposium antes 1) Buyssens considera la multiplicidad de lenguajes como un argumento en favor de la tesis de que el pensa­ miento es independiente del lenguaje: en efecto. el "pensamiento" musical o pictórico no es simplemente alingüístico y no aparece independiente­ mente del pensamiento sensu stricto. El artista no sólo crea. Aquí se supusieron tácitamente y erróneamente dos cosas : que existe un pensamiento "único e inmutable" independien­ te del lenguaje y que este pensamiento acabado se puede "expresar" en distintos lenguajes. Esta explicación ya es intelectual y lin­ güístl!!a par excellence. Révész. en el cual esta reflexión no se halla de creación. el autor supone [ 198 ] . el artista utiliza. el mismo pensamiento se puede expresar en distintos lenguajes. Los indicaré aquí en el ejemplo de la argumentación produa­ lística que utilizaba Eric Buyssens en el citado convocado por G. Por tanto. sino también valora el efec­ to de su creación artística. al influir sobre éste y fundirse con él en un todo. podemos decir que. A ello se añade el lenguaje de la reflexión sobre la propia creación. IV) El cuarto tipo de error se halla relacionado con el problema de la multiplicidad de lenguajes y su variabi­ lidad. casi siempre conscientemente. Estos errores aparecen en la lingüística misma. pues se realiza sobre la base de cier­ tas reglas y convenciones aceptadas. un lenguaje determinado. En consecuencia.

que ''exprese'' los distintos lenguajes. que no existe en absoluto un pensamiento acabado. En el fondo. No considero el hecho de que un pensamiento con idén­ tico contenido se piensa en palabras distintas en distintos grados del desarrollo del lenguaje. cuya concordancia de contenido está condicionada por la referencia al mismo objeto y por la posibilidad de traducir estos lenguajes. pero continúa existiendo el problema en sí. la afirmación opuesta estaría al menos igual­ mente justificada. sino que nunca puede existir antes en forma averbal para originar así modifica­ ciones en el lenguaje que son indispensables para la expre­ sión de los pensamientos. 2 ) Además. Esta convicción es absolutamente errónea. en el sentido de expresión de algo objetivamente existente. Tampoco considero el hecho de que ciertas modificaciones del lenguaje. En esta interpretación desaparecen las implicaciones dualistas. a saber. el autor afirma que la variabilidad del len­ guaje y especialmente la creación de palabras son una prue­ ba de que el pensamiento se forma con anterioridad a la verbalización e independientemente de ésta. sino que los procesos de conocimiento y comuni­ cación se realizan en distintos lenguajes. así. aun cuando consideremos [ 199 ] .lo que quiere demostrar : el dualismo del lenguaje y pen­ samiento. en la fonética o la gramática. no verbal. no tienen nada en común con la necesidad de obtener medios para dar forma de palabras a un nuevo tipo de pensamiento. Precisamente porque no se dan por supuestas tesis que se quieren de­ mostrar. No obstante. toda la demostración pierde su valor lógico. Las modifica­ ciones que se producen dentro del lenguaje no deben ser en absoluto consecuencia de modificaciones en el pensamien­ to.

Así pudo haber ocurrido cuando se tuvieron que introducir nuevos términos como los citados por Buyssen: ''agnóstico". sino sólo que los nuevos fenómenos que apa­ recen en la realidad exigen una nueva concepción cognos­ citiva de lengnaje y pensamiento. que sólo [ 200 J . Este supuesto es totalmente erróneo y arbitrario. Aquí no me interesa la solución del problema. basta con considerar la cuestión de otra forma. plantear la necesidad de que el que aprende una nueva lengua. "radar" y otros. da por supuesto que. Sin embargo. no encontraremos prue­ bas de la afirmación de que las modificaciones en la forma de pensar son anteriores a las modificaciones en el lenguaje. La creación de pala­ bras no demuestra que el pensamiento existiera antes que el lenguaje. originaria­ mente. 3) En la enseñanza de lengnas extranjeras se exige al alumno que pierda la costumbre de de la traducir de la lengua materna a la nueva lengua. y toda la construcción de Buyssen se viene abajo. "ciclón".estas modificaciones en el lenguaje que se hallan relacionadas con las modificaciones de la forma de articulación cognos­ citiva del mundo ( aquí la creación de palabras puede pro­ porcionar los ejemplos más simples ) . Según Buyssen. sino demostrar la calidad de los argnmentos de Buyssen. en efecto. pues lo que aquí nos ocupa son más bien dos aspectos abstractamente separados de un proceso único : el proceso del pensamiento conceptual hablado. el pensamiento acabado existía con plena indepen­ dencia de cualquíer lengua y que sólo más tarde se le pudo "expresar" mediante un aparato lingüístico. aquí se trata unión directa de las palabras de la nueva lengua con el pensamiento. Tampoco encontraremos argnmentos contra la tesis monís­ tica. debe pensar sobre todo en ella.

el. Aquí. éstos últimos desaparecen de nuestro campo visual a través de la rutina con que se utilizan esos símbolos. del hecho repetido y seña­ lado por varios autores de que en el lenguaje hablado los significados se relacionan directamente con las imágenes de los objetos a que se refieren y no con los símbolos lingüís­ ticos. Incluso pensadores tan repu"'' Los ejemplos correspondientes que citan aquí los dualistas se encuentran ea las págs. I 5 7 . aun cuando en el fondo operemos con ellos. 4) Y. se hacen la ilusión de que se puede pensar sin ningún lenguaje. que puede explicar por qué los hombres que utilizan el método de la introspección y que no conocen suficientemente los resultados de la filosofía del lenguaje. finalmente. 1-2. es decir. De ello se desprende que simplemente no los percibimos mien­ tras pensamos. el error radica naturalmente en la identificación de todo lenguaje con el len­ guaje étnico y también en que no se comprende la relación fonética y de contenido entre el lenguaje de los símbolos matemáticos y el lenguaje cotidiano hablado. [ 201 } . y ésta es una diferencia esencial. pero no que realmente pensemos de forma averbal.r 60 de Acta Psychologica. X. De este hecho debe deducirse que piensan sin ayuda del lenguaje. los matemáticos utilizan una sim­ bología internacional especial. Aquí se trata del fenómeno bien conocido en la psicología lingüística de la "transparencia" de las palabras en cuanto al significado.último argumento de los dualis­ tas. Núms. En sus operaciones." Al final de estas consideraciones vale hi pena introducir una idea más. I954. Precisamente este hecho permite concebir la convicción ilusoria antes citada de la existencia de un pensamiento alingüístico.se basan en que el sonido de del punto de vista que las palabras sugiere la exactitud se ha supuesto a priori. t.

la experiencia parece querer resolver la discusión en favor del monismo lenguaje-pensamiento. En efecto. Por el contrario. Potebnjas : "La capacidad del pensamiento humano sin palabras. o sea. Me parece que la intención de Révész lo justifica. [ 202 J . del pensamiento hablado.'" El tortuoso camino a través del cual hemos seguido Jos argumentos de los dualistas nos ha demostrado algo. I3t. En relación con ello. el reconocimiento de una diferencia completa tR A . pero no con la segunda parte pro-monística. Révész está de acuerdo con la parte anti-dua­ lista del punto de vista que acabo de expresar. podriamos citar la frase de A. t. dicho de otro modo.sostiene a] mismo tiempo el dualismo de sus funciones. y que no se basen en errores y malenten­ didos. Révész en este contexto. una teoría que no con­ sidera el doble aspecto de la problemática del pensamiento conceptual o. Potebnja. Révész desarrolla la concepción de un monismo específi­ camente dualista que -reconociendo la tesis monística de la unidad existencial de lenguaje y pensamiento-. Considera el monismo en un sentido limitado e incorrecto: como teoría de la identi­ ficación de pensamiento y lenguaje. Aún quisiéramos dedicar algunas palabras a las teorías de G. pero ]a forma de su realización. sólo nos viene dada gracias a la palabra". Mysl i jasyk.tados como Russell y Sjetschenow manifestaron op1010nes parecidas. es imposible señalar hechos demostrables en los cuales aparezca el pensamiento independientemente de todo lenguaje. 1922. pág. No existen argumentos fácticos que puedan justificar suficien­ temente el dualismo. Sí no se toma directamente la metafísica intuicionista como base. de forma no verbalizada. I.

Esta contradicción aniquiladora es el resul­ tado de una construcción ad hoc. por ejemplo. y lenguaje.de funciones induce a error. en el fondo la fun­ ción de conocimiento del pensamiento no se materializa Jin lenguaje. pensamiento de un individuo. Prueba de ello es el análisis de sus argumentos. que posee un caracter social. tanto porque está socialmente condicio­ nado y es imposible sin la participación del individuo que piensa en una comunidad humana.sugiere que se puede pensar alingüísticamente "por dentro". que se debe a los esfuerzos del autor por evitar las consecuencias de una interpretación demasiado rígida del monismo. por otra parte. En efecto. Sin embargo. al mismo tiempo. Esta contra­ posición es. Pero con ello aparece toda la concepción del dualismo de las funciones como irreconciliable con la tesis del monismo existencial de estos miembros. Igualmente errónea es la contraposición de la función [ 203 ] . sino que también es un medio del in­ dividuo particular para pensar. es un fenómeno social. la función de comunicación del lenguaje no se materializa Jin pensamiento. que siempre posee un caracter individual y subje­ tivo. y que las palabras sólo son necesarias para la comunicación interhumana. La contraposición de la función de conocimiento del pen· samiento y de la función de comunicación del lenguaje es bastante desacertada porque -pese a la declaración monista del autor. pero. el pensamiento siempre es el pensamiento de alguien. Algo parecido ocurre con el len­ guaje: no sólo cumple una función social como instrumento de la comunicación. consecuencia de la anterior. Algo análogo ocurre con la contraposición de pensa­ miento. por otra parte. como porque el pensa­ miento científico o político. del individuo in­ fluye sobre la sociedad.

Ahora debemos intentar desarrollar esta idea. mientras que el lenguaje utiliza signos simbólicos.del pensamiento y el lenguaje sobre la base de que el pen­ samiento debe utjjizar principalmente imágenes abstractas. Se sobreentiende -<ligámoslo una vez más. No obstante. Como ya hemos dicho. puesto que para ello utiliza medios inadecuados. rechazamos eo ipso esta tesis según la cual el lenguaje y el pensamiento pueden existir separados e independiente­ mente uno de otro. no [ 204 ) . Precisamente por ello las funciones del pen­ samiento y el lenguaje no poseen un caracter especial. entra en contradicción con su propia tesis monista. Aquí. Por tanto. afirmamos que el pensamiento y el uso del len­ guaje en el proceso del conocimiento y la comunicación son elementos inseparables de un conjunto. Considerando estos hechos. o.que aquí se trata de pensamiento específicamente humano. distanciarse de una determinada interpretación sim­ plificada del monismo. de pensamiento conceptual. el autor se propone un objetivo claro. se plantea la siguiente sugestión: se debería perseguir esa meta. también es errónea la formulación de que el análisis fenomenoló­ gico de pensamiento y lenguaje revela las diferencias entre actos de pensamiento y actos de palabra. tan íntima la dependencia mutua. la unión es tan orgánica. Ya señalamos qué formas de experiencia. dicho de otro modo. qué tipo de interpretación son los más adecuados y convenientes en este caso. cuando sustentamos el punto de vista mo­ nista. pero sin intentar relacionar el monismo existencial con el dua­ lismo funcional. En las consideraciones sobre el problema de lenguaje y pensamiento. que ninguno de estos elementos puede aparecer independientemente en forma "pura".

se las puede considerar por separado y. Así sustituimos la teoría de las diferencias entre las funcio­ nes del lenguaje y el pensamiento. Si adoptamos la comparación de Saussures que se refiere a la unidad de sonido y significado en la palabra. surgen bajo condiciones de cooperación social de los hombres. sin perjudicar la otra. de contraponerlas. por la teoría de los distintos aspectos del proceso único de lenguaje­ pensamiento. podríamos decir que la utilización del len-­ guaje y el pensamiento se parece a las dos caras de un papel : no se puede sacar una cara. y la comunicación de los resultados de este conocimiento a los demás. así como el lenguaje como medio de la comu­ nicación humana. El pensamiento y el uso del lenguaje se deben conce­ bir como dos partes de un proceso único del conocimiento de sí mismo. El pensamiento hu­ mano se ha formado en el proceso social del trabajo. Los orígenes de la unidad del proceso de pensamiento­ lenguaje deben buscarse en la historia. sociogenética de Carlos Marx en La ideo­ logía alemana. así como de Federico Engels en su artículo El papel del trabajo en la homonización del mono. ni hablemos ya. como resultado y también como factor del desarrollo ulterior. no los identifica. La unidad de pensamiento y uso del lenguaje es una unidad de elementos de distinto origen que sólo quedan [ 205 J . Nuestro conocimiento actual de la evolución del hombre confirma la genialidad de la concep­ ción antropológica. que sostiene la uni­ dad de ambos aspectos del proceso. generalizador y conceptual de la realidad. que Révész plantea de acuerdo con su monismo específicamente entendido. La consciencia humana como capacidad humana específica de un conocimiento abstracto. Debemos señalar que nuestra teoría.

Al menos por este motivo. El pensamiento. Pero las imágenes sensitivas concretas se distinguen de un modo u otro de las palabras abstractas. En la etapa del pen­ samiento hablado no pueden ser singularizadas por el len­ guaje. en cambio. Los aspectos inseparables del proceso único del conoci­ miento del mundo que realiza el hombre. sino también en cuanto a su contenido respecto a éste.fundidos en un conjunto inseparable a través del desarrollo social del hombre. el lenguaje hablado es el desarrollo de los sonidos animales. que se basa en un reflejo concreto. Genéticamente. en imágenes del mundo circundante dentro de la psique de los animales. pre­ cisamente por ello. de los conceptos. conducen a la creación del pensamiento conceptual. con imágenes sensitivas concretas y sus asociaciones. es más rico que éste último. Por tanto. abstracto y generalizador: toda palabra generaliza. naruraleza lin­ güística. Pero el pensamiento también opera con medios de orientación prelingüística en el mundo. aunque sólo sea porque la estrucrura de la percepción sensitiva depende de las categorías que se imponen al cono­ cimiento a través del lenguaje. Esta orien­ tación animal en el mundo contiene en el fondo ciertos actos intelectuales cuyo desarrollo. con ayuda de los símbolos lin­ güísticos. empero. las imágenes de la realidad no poseen. aunque se hallan ligadas a las palabras. el pensamiento no es idéntico al lenguaje. El pensamiento humano es hablado y. no sólo son dis­ tintos por su origen. cuando se niega desde el punto de vista monista la tesis de la identidad de lenguaje y pensamiento. esto no debe con- [ 206 ] . que son la expresión de impresiones y sirven a la comunicación "inherente" emo­ cional y sensitiva. Aunque están relacionadas con el lenguaje. es la prolon­ gación y desarrollo de la orientación animal en el mundo.

Por tanto.ducir en modo alguno al reconocimiento del dualismo de sus funciones. y las modifica­ ciones en el modo de pensar. El aspecto verbal del lenguaje se halla sometido a algunas leyes de desarrollo y. Estas consecuencias tienen gran importancia en el análisis de problemas tales como la relación de lenguaje y realidad. pero no identidad de ambos. pero no teoría vulgarizada de la identificación. nuestras observaciones sobre la re­ lación entre pensamiento y lenguaje constituyen con toda seguridad el punto de partida correcto para las considera­ ciones sobre el problema que nos ocupa. modifican la perspectiva de estos problemas y la forma de considerarlos. Pero este tema exigiría un estudio especial. [ 207 ] . La diferencia entre ambos as­ pectos del proceso de pensamiento-lenguaje también queda clara a través de la diferencia entre lógica y gramática. sería una vulgarización querer explicar una dependencia mutua necesaria entre aquellas modificaciones fonéticas. especialmente del papel activo del lenguaje en el reflejo de la realidad. Resumamos nuestro tema: unidad de lenguaje y pensa­ miento. como ya hemos dicho. monismo de lenguaje­ pensamiento. morfológicas o incluso sintácticas. Las diferencias entre ambos elementos de la unidad de lenguaje y pensamiento aparecen con relativa autonomía durante su desarrollo.

.

al constituir una parte de la realidad que conocemos. es decir. Su objeto puede ser la realidad de la naturaleza. reproducida por el lenguaje. objetivamente.-I4 [ 209 ] . Entendemos realidad como clase de objetos sobre los que hablamos y que se caracterizan porque existen fuera e independientemente de nosotros. se refiere a la respuesta a la pregunta acerca de qué es pri­ mero: el lenguaje que crea nuestra imagen de la realidad. siempre es hablar sobre algo. como del silencioso e interno. Lenguaje y conocimiento. Hablar.lenguaje y realidad Después del análisis de la relación mutua entre lenguaje y pensamiento. es decir. o la realidad que es reflejada. externo. el aná­ lisis del papel activo del lenguaje dentro del proceso del conocimiento. La discusión no resuelta hasta el momento presente sobre los problemas de la teoría del conocímiento. la sociedad o el estado de ánimo como objeto de los fenómenos de la vida interior de alguien. nos enfrentamos con problemas que depen­ den de la relación del lenguaje con la realidad. cuyos actos y resultados son objeti­ vos para nosotros. es decir. que existen fuera e independien­ temente de nosotros. canto en el sentido del lenguaje verbal. La consideración de este conjunto de problemas será un paso más hacia la consecu­ ción de nuestros objetivos de investigación.

finalmente. en primer lugar. esa realidad o mundo que viene dada en el conocimiento humano. en la que pensamos y. Digamos una vez más que cuando hablamos de lenguaje nos referimos a un conjunto único de signos y sig­ nificados. Por tanto. es totalmente inútil. y mientras no tengan un significado concreto. la fuente de posibles erro­ res. o es un acto de reflejo. sobre la que nos comunicamos. Eliminemos. es decir. pero los sonidos mismos no son ningún lenguaje.es. porque en la literatura aparecen con gran frecuencia errores de este tipo. y viceversa. pero aún debemos recordar este punto.Esta discusión contiene claramente una alternativa: o bien el proceso del lenguaje es un acto de creación de la imagen de la realidad. Reflexionemos ahora sobre lo que realmente concuerda con la afirmación de que el lenguaje crea la realidad huma­ na o el mundo humano. En el capítulo anterior hemos dedicado mucho espacio a este problema. Al anticiparnos al curso ulterior de nuestras consideracior. podemos afir­ mar que no es la primera vez en la historia de las ideas que un planteamiento erróneo del problema dificulta la re­ solución o incluso la hace imposible. entonces esto debe excluir consecuentemente el papel activo. Al hablar de la concepción de creación de nuestra ima­ gen de la realidad a través del lenguaje. nos referimos a [ 210 l . creador del lenguaje dentro de este proceso. la fonética se ocupa en forma autónoma del aspecto verbal del lenguaje. cuando reconocemos el lenguaje como acto del reflejo cognoscitivo de la realidad. de representación de la realidad. la discusión sobre si crean la imagen de la realidad o sólo son una imagen o repro­ ducción de la realidad objetiva. En efecto. que de hecho entra en funciones en el acto del habla humana y que no es un sistema de sonidos. sino un sistema de símbolos en sí.

efecto. se puede reprochar a los mística subjetiva-idealista y puede resultar que su análisis combatir la teoría vulgarizada del reflejo. como vere­ mos. Se les centrará en las teorías que pre­ bién Ajdukiewicz. sino el mundo mismo. algunas ideas racionales. sin embargo. se distinguen con frecuencia radicalmente entre sí Por ranto.Cassirer. a saber : que en cuanto al planteamiento de esta formulación. Sobre esta base. que en este punto no puede ser objeto de nuestras conside­ se declaran conformes con la formulación general. pero que. La tendencia según la cual el lenguaje no crea la imagen del mundo. sin embargo. En También excluimos de nuestro limitado círculo de in­ . el principio de la tolerancia de Carnap. teorías tales como la filosofía de las formas simbólicas de Conscientemente. el conven­ cionalismo radical de Ajdukiewicz. a causa del reconocimiento de la esencia una imagen subjetiva que no se adapta a esas explicaciones rencia ontológica: Cassirer. sólo hemos escogido un grupo deter­ minado entre las distintas formas de las tendencias que se el lenguaje crea nuestra imagen del mundo. Nuestro interés sentan tesis gnoseológicas de la imagen del mundo. se debe considerar como fantasía mística. relacionan la doctrina de la creación de la imagen [ 211 J terés aquellas teorías como la hipótesis de Sapir-\ Vhorf. puesto que finalmente dan cabida a llenas de frases. no nos ocuparemos de las teorías que poseen un carácter claramente ideológico-ontológico. raciones. etcétera. las citadas ten­ autores su inconsecuencia e idealismo fáctico en el campo de la ontología. estas teorías difieren de la sea muy útil para nuestros fines. Tanto más cuanto que para dencias utilizan argumentos en los que existen. en cierto se!ltido Carnap y tam­ puede criticar principalmente a causa de su aparente indife­ objetiva del mundo.

a saber : el medio natural y social. que determina la forma de nuestra percepción y concepción de la realidad. y el len­ guaje crea precisamente a través de ello nuestra imagen ordenada del mundo. Ajdukiewicz ) .dentro del marco del análisis de las teorías del reflejo. Ade- [ 212 } . decide de hecho sobre lo que consideramos como cosa. Por tanto. Este tipo de concepciones son mucho más adecuadas --al menos. dicho de otro modo. Unas tendencias se centran en el papel creador del aparato conceptual ( Carnap. al mismo tiempo. Sería. ley. En la primera parte de esta obra tuvimos oportunidad de familiarizarnos con tOda la escala de ideas sobre este tema. nos impone dicha imagen. en sentido amplio de la palabra. La esencia de éstas la constituye la relevancia que se da al papel activo del lenguaje dentro del proceso del conocimien­ to.una forma determinada de relación de las partes de ese caos. les preocupa que el lenguaje contiene una visión determinada del mundo o. la forma en que se pueden separar ciertas partes de este caos. otras en la función formadora de las formas simbólicas del pensamiento ( Cassirer) . la forma que ordena el caos primigenio y articula lo que debe ser la realidad "en sí". el lenguaje crea nues­ tra imagen de la realidad. en otras palabras.del mundo a través del lenguaje con el argumento inconse­ cuente del hecho de que el lenguaje mismo es un producto de determinadas relaciones sociales que se forma bajo la influencia del medio. ¿Qué preocupa entonces a aquellos que afirman que el lenguaje crea la realidad que viene dada al hombre? Ante todo. acontecimiento. El lenguaje que impone al conocimiento --que siempre piensa en algún lenguaje-. en este sentido. en cierta interpre­ tación. y precisamente esto constituye su elemento racional. desde las racionales a las místicas.

o a em­ prender una explicación de este fenómeno que. teorías que fueron ambas fundamento de la filosofía neopositivista del [ 213 ) . a su vez. mientras no se añada la segunda tesis. El primer tipo de situación surge cuando se declara que el lenguaje es un produao arbitrario. En efecto. En efecto. No obstante. La segunda tesis está destinada.del lenguaje como un producto del acuerdo arbi­ trario ( Carnap. la primera se podrá exponer de formas distintas.a reconocer una teoría del refle­ jo peculiar. a socavar la concepción del lenguaje como creador de nuestra imagen del mundo. Ajdukiewicz ) o como un producto con función simbólica que es propio de la psique humana ( Cassirer) . los autores de las ideas que nos ocupan relacionan la teoría del papel del lenguaje en la concepción del mundo con la tesis -generalmente aceptada de forma tácita. ni la psicología del len­ guaje. entre otras cosas también de acuerdo con la teoría del reflejo. Sólo el conjunto de ambas tesis caracteriza es­ pecíficamente las tesis sustentadas por nosotros y se opone abiertamente a la teoría del reflejo. Ni la sociología. Entonces intentaremos interpretarlas dentro del marco de la teoría del reflejo. volveremos a esta cuestión en el curso ulterior de nues­ tras consideraciones. ni la lingüística pueden estar de acuerdo con los fun­ damentos filosóficos del principio de la tolerancia de Carnap o del convencionalismo radical de Ajdukiewicz.más. resultado de una con­ vención arbitraria. basta plantear la pregunta de dónde proviene entonces el lenguaje que debe crear nuestra ima­ gen del mundo o determinar nuestra visión del mismo. para obligar a los autores de esta teoría a abandonar una posi­ ción insostenible desde el punto de vista científico. entendida de forma particular. les obliga -indirectamente-. sobre todo.

�12 y ss. muy precisos en otros aspectos. en el folleto conmemorativo ÚJgic and l. ]. se puede adscribir. pensa­ ban en lenguajes matemáticos especiales al hablar del len­ guaje -perdiendo de vista su relación con el lenguaje natural. Calculuses and logic". Dordrecht. Este procedimiento. Pues precisamente en estas ramas de la ciencia se actúa a veces de modo tal que se escogen ciertos axiomas y conclusiones sin preocuparse en absoluto de su origen.porque están fascinados por los métodos de las ciencias deductivas. que puede estar jus­ tificado en las ciencias deductivas. las opiniones críticas aquí citadas se manifiestan en un contexto que se encuentra en un folleto conmemorativo de Carnap. Jeorgenson. "Sorne Remarks Concerning Languages. Pa­ rece ser que ambos autores. conviertan claramente tesis erróneas en fun­ damento de sus consideraciones puede explicarse segura­ mente --desde el punto de vista psicológico-. Esto es tanto más interesante cuanto que el autor perteneció al círculo de pensadores pr6ximos al neopositivismo. con la conciencia tranquila. Niega al simbolismo matemático y a cualquier otro el derecho al nombre de "lenguaje". Carnap y Ajdukiewicz. Con­ sideramos como anticientíficas las tesis que son rechazadas por el saber positivo que se ha conseguido en un terreno dado. [ 214 ) .lenguaje. y conserva esta denominaci6n exclusivamente para el lenguaje natural. t962. Para los sociólogos de la ciencia. págs.' l Joergen Joergenson somete este punto de vista a una crítica aún más agu· da.y que transformaron de forma absolutamente ge­ neralizadora y con poca cautela las tesis sobre los lenguajes especiales al lenguaje en general. en un estadio determinado de su desarrollo. al ámbito de la fan­ tasía. La afirmación sobre la elección arbitraria del len­ guaje o la convención arbitraria como su génesis. es totalmente erróneo cuando se aplica a objetos sociales como el lenguaje. El hecho concreto de que importantes pensadores. esto podría ser una prueba de que a veces las pretensiones de "cientifismo es­ tricto" se basan en argumentos claramente acientíficos. y concentrándose en las variaciones.Angtu�ge.

En efecto.La situación no resulta mejor cuando respondemos. o si un factor externo influye sobre su formación. ya sea biológicamente. no preguntamos sobre lo que real­ mente representa o realiza el lenguaje. sobre todo. la pregunta sobre si el lenguaje viene dado en su forma acabada. a la pregunta anterior. un producto de este mundo. ¿qué nos resta entonces. con lo cual fue producto y elemento de la actividad práctica del hombre. al mismo tiempo. el creador de la imagen del mundo es. para hacer fracasar totalmente la concepción así entendida del lenguaje como "creador" de !a imagen del mundo. que transforma el mundo. en relación con los problemas de la clasificación de los fenómenos de la realidad a través del lenguaje. sino si su forma actual viene dada simplemente. sino una forma de evitar la respuesta. cuáles. En efecto. que el lenguaje es una de las formas en que aparece la función simbólica específica del pensamiento humano. Las consecuencias de esta concepción aparecen. él mismo. En efecto. incluso si se supone que el lenguaje es la forma de la función simbólica. no obstante. se formó en el curso del desarrollo filogenético de la huma­ nidad. con Cassirer. a través de un poder superior. en este caso. constituye. en resu­ men. que también es pensamiento. ésta no es una res­ puesta a la pregunta formulada. continúa estan­ do plenamente justificada. o si se ha desarrollado bajo la influencia de algunos factores y. Pero basta dar un paso en dirección de una respuesta real a nuestra pregunta. En el fondo. un producto social e histórico? Como lenguaje. El problema ver­ dadero sólo comienza allí donde se detiene la filosofía de las formas simbólicas. o --dicho r 21s J . sino afirmar que si el lenguaje crea nuestra imagen del mundo --en un sentido determinado de la palabra-.

Todos nos darán también la razón en cuanto a que el principio de la tolerancia de Carnap. ¿significa ello que esta "creación" sea arbitra­ ria? En modo alguno. que acepta la posibilidad de una clasificación arbitraria de los fenómenos de la realidad ( por ejemplo. aceptamos sin reticencias que el lenguaje influye sobre la forma de nues­ tra percepción del mundo y crea. la posibilidad de construir "objetos" tales como medio caballo o la inte· [ 216 ] ción biológica. Puesto que hemos comprendido que el lenguaje no es una construcción de una convención arbi­ traria. finalmente. nos confirmarán que el lenguaje figura entre los elementos más atados a la tradición y más opuestos a toda modificación de la culmra humana. la imagen del mundo. De momento.de otro modo-. según el cual la modificación arbitraria de la lógica tiene como consecuen­ cia una modificación equivalente del lenguaje. el convencio­ nalismo radical de Ajdukiewicz con su concepción de la modificación de la perspectiva del mundo. o. sino un producto . que se halla gené­ tica y funcionalmente relacionado con la praxis social de los hombres. en este sentido. el psicólogo. lo cual se explica sin más si se considera la génesis social del len­ guaje.con el problema de la articulación del mundo a través del lenguaje. Además. De acuerdo con nuestra concepción de la pala­ bra ''crear". también comprendemos naturalmente que la imagen del mundo que nos proporciona o nos impone una lengua dada no es arbitraria y no puede modificarse a volun­ tad de acuerdo con el principio de la selección arbitraria. que debe apare­ cer junto con la elección arbitraria de un nuevo aparato con­ ceptual. y también el sociólogo de la cultura. ni tampoco un producto espontáneo de alguna fun­ social. las ideas surrealistas de Kolakowski. el lingüista o el historiador.

como ya hemos dicho. que se for­ man en la experiencia filogenética de la humanidad y que se transmiten a través de la educación siempre lingüística­ mente condicionada de sujeto a sujeto.rrupción de un río. tal vez no sean ran impresionantes.modi­ ficable a voluntad. I959. pueden ser aceptadas por las ciencias positivas que se ocupan de los problemas de la cultura. pero tienen un carácter racional y. págs. Por ello. De hecho. la "creación" no es arbitraria ni --en consecuencia. según mi elección arbitraria del len­ guaje. En el segundo caso.") pueden relegarse con toda tranquilidad al campo de la fantasía. "Karol Marks i ldasyczna definicja prawdy". Por tanto. modificable. Sin embargo. y precisamente a esta problemática no le han faltado construcciones fantásticas en el curso de toda su historia. 2 L. a proponer la tesis de que el lenguaje "crea" la ima­ gen de la realidad en el sentido de que impone una per­ cepción dcil mundo dentro del desarrollo ontogenético del modelo del individuo y de las estructuras típicas. 2. Las tesis de un papel del lenguaje así entendido. Stuákl Füo­ ro/iczne. y sólo se compren­ den dentro del contexto de la teoría del reflejo. se convierten en parte integrante de la teoría del reflejo al presentarle su carácter específicamente dialéctico. es distinto afirmar que el lenguaje "crea" la imagen de la realidad de forma arbitraria y. La lógica del pensamiento nos conduce hacia la teoría del reflejo. [ 2 17 ) . bastó apartarse un solo paso de la concepción fantástica del lenguaje como creador. en conse­ cuencia. núm. para derrumbar esta concepción. S I -52. este tipo de tesis escapan del marco de la teoría originaria del lenguaje como creador de la imagen del mundo. por ello. Kolakowski.

sólo secundaria y subsidiariamente. cuando alguien dice que existe una relación entre el conocimiento humano y la realidad objeto de este conocimiento. al estu­ diar la teoría del reflejo. también es aconsejable recordar la relación entre la teoría del reflejo y la definición clásica de la verdad. copia la realidad como ima­ gen simbólica y significativa? La teoría del reflejo es antigua -al menos tan antigua como la definición clásica de la verdad-.Intentemos responder ahora al problema a que hacemos referencia cuando afirmamos que el lenguaje refleja la rea­ lidad. etcétera. o sea. que domina desde hace siglos en la teoría de la verdad. En efecto. la configura. entonces da paso a una idea que se halla inseparablemente ligada a la concepción de que una idea sólo es verdadera cuando se produce en la realidad de la misma forma en que la expresamos verbalmente. por tanto. una formulación específica de la teoría del reflejo y resulta absolutamente imposible fuera de ésta. aquí no se trata exclusivamente del aspecto fonético del lenguaje. no eres blanco porque suponemos . que a menudo apenas son perceptibles. Este sólo puede aparecer en nuestro campo de interés a tra­ vés de consideraciones sobre efectos onomatopéyicos. que resulta de las múltiples expo­ siciones de sistemas filosóficos distintos. es. y por ello está cargada de ambigüedad. análoga a la relación entre la ima­ gen del espejo y el objeto reflejado. decir que el lenguaje refleja. o entre original y copia. La definición clásica de la ver­ dad. Si se recuerdan estas diferencias. En qué pensaba si no Aristóteles cuando escribió en su MetafiJica: [ 218 J "En efecto. ¿Qué significa. entre objeto y su imagen fotográfica ( ningún hombre razo­ nable afirmará que se trata de una relación de identidad) . de hecho. Naturalmente --como ya hemos señalado-.

decimos la verdad. empleamos la palabra "reflejo" para caracterizar la relación que surge entre los actos físicos y los rasgos de la sociedad que los condiciona. "Szikic o sensach pojecia obdicia". se pueden comprender en tres significados distintos. de un "reflejo" en sentido genético. En segundo lugar. por tanto. I.que de verdad eres blanco. Y. Mysl Füosoficzna. Se trata. sino porque lo eres. si entendemos por ello una relación de conocimiento específica entre los contenidos de ciertos actos psíquicos y sus correlativos del mundo material en forma de elementos determinados. se entiende mejor la teoría del reflejo. los que Jo afirmamos. así. natu­ ralmente. r9S7. Se trata. r . la palabra "reflejo" se refiere a la relación entre causa y efecto que aparece entre el estímu­ lo procedente del mundo material y de Jos actos físicos. en mi opinión. podemos evitar seguir la tendencia errónea de relacionar en última instancia esta teoría con las impresiones sensitivas y no con la reflexión sobre la realidad. por tanto. núm." Si se comprende la rela­ ción entre estas dos teorías. en tercer lugar. no exponga ninguna clasificación rígida en la cual a H. referidas al pensamiento humano. Esta distinción es interesante y valiosa aun cuando. Ahora llegamos a las posibilidades de interpretación de la expresión "teoría del reflejo". un reflejo en sen­ gnouológico. Eilstein. pero. [ 219 ] . que son incitados por estos estímulos. Helena Eilstein ha señalado con razón que las palabras "reflejo" e "imagen". ante todo. existe. que ejerce una influencia creadora sobre el comportamiento del sujeto. de un "reflejo" en sentido tido Jociológico.• En el primer sentido. finalmente.

que dan prueba de su ambigüedad.los grupos se excluyan mutuamente. queremos decir simplemente que expresa la verdad o falsedad sobre ese estado de cosas. opus cit. se hallan relacionados en cierto modo y se superponen parcialmente. lo que. que posee un ser exterior e independiente al entendimiento cognosci­ ere. posmras de una clase social cualquiera [aquí reflejo en sentido sociológico}. aunque no necesa­ riamente materialista. posturas. y que es "reflejada".. implican el reconoci­ miento de la existencia de una realidad tivo. naturalmente. "copiada". por el espírim. ya sea como fuente de directrices de la praxis de la lucha de clases. tam' H. pág. . La teoría del reflejo implica en todos sus significados el reco­ realista. Eilstein."' ¿Qué tienen en común todos estos significados de la palabra "reflejo"? En primer lugar. cuya vanguardia intelectual se sirve de esa teoría. nos referimos a la formación. para ambos fines. Los significados aquí distinguidos de la palabra "reflejo''. vale la pena recordar lo siguiente: " . Cuando decimos que la teoría refleja los intere­ ses. Hecha esta salvedad. ya sea. opiniones. También el idealista objetivo puede defender la concepción del reflejo. Cuando decimos que la teoría «refleja» fidedigna o no fidedignamente un estado de cosas [se trata de reflejo en sentido gnoseológico}. desarrollo. 103. de hecho. [ 220 J . tendencias. expansión de la teoría de un contenido determinado a través de la existencia de una clase con determinados intereses.. nocimiento del punto de vista objetiva. . ya sea como instrumento de propaganda.

cada uno de los significados mencio­ nados de la palabra "reflejo" contiene el reconocimiento de la relación de dependencia genética entre la experiencia o el contenido de la experiencia y la realidad objetiva que provoca la experiencia. sino también el reconocimiento del hecho de que entre la expe­ riencia y la realidad aparece una