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Justo l. Gonzalez... Historia General de Las Misiones

Justo l. Gonzalez... Historia General de Las Misiones

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historia general de las misiones
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1. El catolicismo romano
En el Brasil, la obra de la

Iglesia Católica

nuncahabía tenido el alcance

que tuvo en los

países colonizados

por España. Como hemos

visto en otro

capítulo, esto se debióprincipal-
menteaquePortugal tenía otros territorios, al

parecermás prometedores, que colonizar. Por

otra

parte, lacontinuidad

política entre el

perío-

docolonial

yel del

imperiofacilitó la continui-
dad religiosa, yno hubo enel Brasil conflictos

entre la

Iglesiayel Estado como los

que tu-

vieron

lugarenotros

países de laAméricaLa-

tina. Si la

Iglesiafue débil

después de lainde-

pendencia, esto no se debió a luchas acerca
del

patronato o la libertad de las órdenesmo-
násticas, sinoala debilidad de la mismaIgle-

sia duranteel

período colonial. Comoejemplo

de esto,

podemos señalar la lentitud con que

se estableció la

jerarquía eclesiástica, tanto

antes como después de la

independencia. A
los cienañosdecolonizado, el Brasil contaba

sólo conun obispado, el de SanSalvador; cien

años después tenía siete; al fin del otro

siglo,

diez; y a los cuatrocientos años de su funda-

ción, doce. Si se tienen en cuenta la inmensi-

dad geográfica del

paísyel aumento de la

po-

blación durante esos cuatrocientos años, se

verá

queel desarrollo de la

jerarquía fue ex-

tremadamente lento.
Durante el

período del

imperio -procla-

madoen 1822-el Estado fue limitando

yto-

mandopara sí variosde los

antiguos derechos

dela

Iglesia. Pero la buenadisposición del cle-
ro-ensu mayoríaliberal-hacia talesmedi-

das evitó

mayores conflictos, aun cuando, en

1827, el

imperiodeclaró

que el

patronatoecle-

262

HISTORIAGENERALDELAS MISIONES

siástico

correspondíaal

gobierno por derecho

propio, y no

por una concesión del

Papa.Po-

co después, Pedro II

proscribió las órdenes re-

ligiosas dirigidas desde el

extranjero. Ya en

esa

época, las

pocas misiones que antes se

pu-
dieron fundar habían caído en un estado de

abandono casi total.Enlos últimos veinte años

del

gobierno de don Pedro II, hubo algunas
misiones franciscanas en el interior,

capuchi-

nas en la costa,

y dominicas en el Alto Ara-

guay, aunque siempre bajo la

supervisión del
Estado. En 1883 los salesianos se establecie-

ronenel

país, especialmenteen el Matto Gros-

so,

y en 1894

llegaron los redentoristas,

cuyo

principal trabajo misionero tuvo lugar en Mi-
nas

y Goiás.
En 1889 se

proclamó la

república, y dos

meses

después -yaen 1890- se decretó la

separación entre la

Iglesiayel Estado, laliber-

tadde culto

y de asociación

religiosa, y el de-

recho de todas las confesiones e

iglesias a la

personalidadjurídica.
Aunque los católicos conservadores

espera-

ban que la

proclamación de la

república, con
sunuevapolítica religiosa, seríaun serio revés

parala

Iglesia, lo

que sucedió fue todo lo con-
trario.La Iglesia, privada de una tutela

que le

daba cierta

seguridad, pero que le

quitaba to-

da iniciativa,

quedó libre

para lanzarse anue-

vas

empresas misioneras. Durante la última

décadadel

siglo XIX

y la

primeradel XX,mi-

sioneros

procedentes de varios

países de Euro-

pa emprendieron de nuevo la

evangelización

de los

indígenas.
Durante todo el

siglo XXcontinuólalabor

misioneraen el interior del

país, pero en 1956

había 32territorios

que la

Iglesia todavía lla-

maba «misionales».Yaún entonces, el

proble-
ma misionero no estaba tanto entre las tribus

del interior como en las

grandes masas «des-

cristianizadas» de las ciudades.

La

segunda mitad de la décadadel 1960, y
hasta mediados de la del 1980fue una época

muytriste

y penosa parala

Iglesia Católica.En

1964 hay un golpe deestado

y secreaunajun-

ta militar.

Grupos conservadores como el

Opus

Dei, laCruzadadel Rosario Familiary el Gru-

po para la Restauración del Rosario contribu-

yeron a la caída del

gobierno democrático y

apoyaron el

régimen militarhasta

quecayó en

1985.No obstante,

parael 1969y dadala

per-

secución del

régimen militar a la

Iglesia, ésta

rompe relaciones con el

gobierno militar

y se

generan una serie de confrontaciones

y con-

flictos entre la

jerarquía de la

Iglesia y el

go-

bierno.Por ello, la

jerarquía tambiénenfrentó
conflictos internos con organizaciones católi-

cas conservadoras que apoyaban el

gobierno

militar.

Los movimientos progresistas como Acción

Católica

y los movimientos deeducación casi

desaparecen dada la

persecución del

régimen

militar.Muchos sacerdotes,

monjas y obispos

que sirvieron a estos

grupos y otras

organiza-

ciones católicas fueron muertos por su

oposi-
cióna la dictadura militar. Para el 1980el con-

flicto entre la

Iglesia y el

gobierno llega a un

punto de saturación cuando el último

expulsa

del

país a misioneros y misioneras envueltos
en el reforma agraria y la

protección de los

derechos de los

campesinos.Es eneste contex-

to donde la

Iglesia genera una obra misionera

impresionante quecontribuirá al derrocamien-
to del

gobierno militar.
Durante la

segunda parte del

siglo XXel

catolicismo en Brasil

experimentó una gran
renovaciónpor las «Comunidades Eclesiales
deBase». El pueblo mismo tomó las Escritu-

ras

y las

interpretabadesde un ángulo políti-

co y en busca de

justiciapara los millones de

pobres en el

país. La pedagogía de Pablo

Freire

despertó en el

pueblo un nuevo senti-

do de

protagonismo en la historia del Brasil,

y la

iglesia no estuvo ausenteen este

desper-

tar. El

trabajo misionero tomóun giro de libe-

ración,

justiciay resistencia, señalando queel

evangelio tenía

algo que decir sobre el

pro-

blema de la dictaduramilitar, la luchadecla-

ses, el derecho de los

campesinos a la tierra,

el derecho al

trabajo, la

injusticiaenla distri-

263

HIIiI1

Las misiones enAmérica Latina

bución de los bienes,

yla falta de educación

yde recursos básicos.
La vitalidad misionera de la

iglesia en el

Brasil no sólo se hizo sentiren su acción

po-

lítica

ysolidaria con el

pueblo. Tambiénhu-

bo cambios en las estructuras de la

Iglesia
misma. Centros de formación pastoral se cre-

aron para la educación de un laicado com-

prometidoconla

Iglesia. La participación de

las

mujeres-tanto laicas comomiembros de
órdenes misioneras-en las comunidades

eclesiales de base creó nuevos espacios que

empujaronala reflexión sobre el

lugarde la

mujeren la

Iglesia. La Iglesia comenzó a re-

conocerel

papel de los

indígenas ylos

negros
en la contextualizacióndelevangelio, promo-

viendo

y apoyando nuevas liturgias que en-
carnaran la cultura de éstos

que por tanto

tiempo había sido

atropellada.

Un

ejemplo elocuente deeste

trabajo fueel

que realizó el

obispo Dom Hélder Camara,

paladinporla

justicia de los

pobres ylos mar-

ginados. Esteobispo deRecife, líderclave en
la creación del

Consejo Episcopal Latinoa-

mericano (CELAM), de otras

organizaciones

católicas en el continente,

y de la

organiza-

ción nacional e internacional

que contribuyó

al derrocamiento de la dictadura, no sólo

pro-

movió la

teología latinoamericana de la libe-

ración sino

que fomentó lo

que posteriormen-

te se llamará -en la reunión del Consejo

Episcopal en Santo Domingo en 1992- la
«nueva

evangelización». Esta nueva evangeli-
zación une el reconocimiento de la historia

violenta de la

evangelización en América La-

tina

ydel

desarraigo queesta

evangelización

promueve para los

pueblos pobres con unapo-
yo y afirmación de la contextualización del

evangelio en las culturas

marginadas. Bajo el

obispado deDomHélder Camara se da a co-
nocer«la misade los

quilombos»,unaliturgia

conraíces en la

experiencia de los

negros bra-
sileños de Recife yBahía y en su historia de

esclavitud

yde prácticas religiosas afrobrasi-

leñas.

264

Para finales del

siglo XXyprincipios del

siglo XXI, yatono conel tema misiológico

del

Consejo Mundial de Iglesias, «Justicia, Paz
eIntegridad de la Creación» yconlos recien-

tes acontecimientos en la

teología ecológica

feminista católica, el

trabajo misionero toma

una nueva vertiente: la

ecología. Misioneros y

misioneras nacionales

y extranjeros trabajan

junto agruposdecampesinos e indígenasen la

protección de la Amazonia. Esta misióntiene
dos componentes: porun lado, esunaobrami-

sionera

que recalca la

integridad de la crea-

ción,

y por tanto el derecho y la

justicia que

necesita la creación frente a la

explotación de

sus recursos; yporotro,

protege los derechos

de

poblaciones antiguas que aún viven en las
selvas amazónicas.

Juntoaesta actividad de finalesde sigloXX

yprincipios delXXI, tambiénhayquedestacar
los movimientos de caráctermás conservador.

El OpusDei, los movimientos carismáticos, los

programasparala familia

yel

trabajo misione-

ro en las ciudades

y a través de los medios de
comunicación realizanunaevangelización inte-

gral-unaevangelización con estilo

protestan-

te-evitando la

superficialidad religiosanomi-

nal. Parte de este

trabajo misionero-encohe-

rencia

ysimultáneamenteentensióncon la

pro-

puesta dela «nueva evangelización»-es

depu-

rarla fe católicadelas influenciasdel

espiritis-
mocardesiano, de lastradiciones afrobrasileñas

tales como el Candombléyel Umbanda, y un

secularismo e individualismo desbocados, re-

sultados del

capitalismo voraz en el

país.

Debemosnotar

quela comunidadjaponesa
del Brasil -casiunos 1,3 millones-eranen

sumayoríacristianos católicos

yqueéstos re-

presentabandoblenúmerodelos cristianos ca-
tólicos

que había en Japón.
Acomienzos del

siglo XXI, la

Iglesia tenía

unas 255 jurisdicciones -arquidiócesis, dió-

cesis, vicariatos, etc.-conmás de 35.598 pa-

rroquias. En contraste con muchos países de
América Latina, no se

esperaba un decreci-

miento significativo en la

Iglesia.

2. Elprotestantismo

Fue enel Brasil

que tuvo

lugar el

primerin-

tento

porparte de los

protestantes de estable-
cerse en lo que hoy es América Latina. Esto

sucedió en el año 1557, cuando la

iglesia de
Ginebra envió dos pastores reformados a la

colonia queen RíodeJaneiro habíafundadoel

francés Villegaignon. Pero este intento termi-

nó en tragedia cuando Villegaignon traicionó

las

esperanzas puestas enél

porel

partido pro-

testante.

Doscientos cincuenta años más tarde, esta

vez como resultado del tratado

que Portugal

firmó con Inglaterra en 1810, el

protestantis-
mo volvió a establecerseenel Brasil. Al prin-

cipio se trataba sólo de pequeñas congrega-
ciones de inmigrantes anglosajones y alema-

nes. En 1835, los metodistas norteamericanos

enviaron un representante conel fin deindagar

acerca de las

posibilidades de establecer obra
en el Brasil. Poco después fundaron una pe-

queña escuela que tenía

algunos discípulos

brasileños,

pero esta obra no fue continuada.
También las Sociedades Bíblicas, tanto la bri-

tánica como la americana, enviaron Biblias al

Brasil desde comienzos del

siglo XIX, aun-

que no fue sino en la segunda mitaddel

siglo

que se establecieron

agencias definitivas.
Durante el gobierno de don Pedro II

apare-

cieron en el Brasil las

primeras misiones ex-

tranjeras. Esto se debió en parte a la

posición

liberal

yen ciertamedida anticlerical del

pro-

piodonPedro,

yenparte a lanecesidadque el
Brasil teníade atraer inmigrantes delos

países

protestantes. Durante este

período, el másno-

table misionero protestante fue el medico es-

cocésRobert ReidKalley. Lasalud de su

espo-

sa le

obligóa establecerse en la islade Madei-

ra, donde en 1838 comenzó untrabajo de ser-

viciosmédicos combinados conla

predicación

del

Evangelio. Sus conversos fueron tantos
quese desató una persecución violenta contra

el

y los

suyos. Millares de ellos se vieron obli-

gados a

refugiarse en los Estados Unidos. De

allí el

propio doctor Kalley paso al Brasil

HISTORIA GENERAL DE LAS MISIONES

acompañado de un pequeño núcleo de sus se-

guidores. En el Brasil,

Kalley confió la mayor

parte de la obra de propaganda evangélica a
sus

discípulos portugueses, y él se dedicó a
establecerbuenas relaciones con las autorida-

des del

país, particularmente con el

Empera-

dor. Además escribió

ytradujo varias obras

y

apoyó vigorosamente a las Sociedades Bíbli-

cas. Fue él

quien en 1858 bautizó al

primer

brasileño

protestante. Este acontecimiento

produjo la

oposición del partido clerical,

pero

Kalley se defendió con sabiduría y modera-
ción. Porsu diligencia y firmeza,

yatravésde

una seriede casos

quefueron llevados ante los

principales juristas del

país, el protestantismo

obtuvo consideración

legal, yhasta se

llegó a

conceder validez al matrimonio protestante.

Kalley fundó enRío de Janeiro la IgrejaEvan-

gélica Fluminense.
En 1859,la

Iglesia Presbiteriana delos Es-
tados Unidos comenzó trabajo oficial en el

Brasil,

yfue éste el

primer intento misionero
que logró resultados permanentes. Su funda-
dorfueA. G. Simonton, joven ministro norte-

americano de grantempleyaudacia. Simonton

trabajó en armonía conKalley, aunque al

prin-

cipio esteúltimo temió que el ímpetude aquél

pudiera causaruna oposición violenta

porpar-

te de las autoridades

yponerenpeligro toda la

obra

evangélica.
Primeramente los

presbiterianos trabajaron

en Río,

yluego se extendieron haciaSãoPau-

lo. Simonton murió en el año 1867, pero ya

dos años antes se había constituido el

presbi-

terio de Río de Janeiro,

yen él había sido or-
denadoelexsacerdote JoséManuel daConcei-

ção, quien llegaría a seruna delas figuras más
notables de los

primeros años del

protestantis-

moen el Brasil.
José Manuel da Conceição nació en São

Paulo en 1822 y fue ordenado sacerdote a la

edadde23 años. Desde muytempranocomen-
zó a interesarse en el estudio de la Biblia

yen

lareforma de la

Iglesiasegún la enseñanza de

las Escrituras. Este interés le valió los títulos

265

- 1

Las misiones en América Latina

de «padre protestante» y «padre loco». Cuan-
do contaba con 40 años de edad sufrió una

profundacrisis

espiritual semejantealadeLu-

tero,

precisamente acerca dela cuestión de la

justificaciónporla fe

yla relación

queesto tie-

ne con las

indulgencias y las obras meritorias.
Porrazónde esacrisis, abandonó el sacerdocio

y se retiró al

campo. Allí lo visitó el misione-

ro

protestanteBlackford,

quien habíaoído ha-

blar de este

«padre protestante». En 1864 fue

bautizado enla

Iglesia Presbiteriana deRío de

Janeiro.

Tras su bautismo, el

«padreprotestante» se

sentía

apesadumbrado porhaberenseñado lo
que ahora consideraba el error católico ro-
mano. Poresta razón escribió una«profesión

de fe

evangélica», en la

queexponía su crisis

espiritual y las razones quele habían llevado
a abrazarel

protestantismo. Luegose

dirigió

a Brotas, la última parroquia donde había

ejercido el sacerdocio católico. Allí comenzó
a predicar su nuevo mensaje, y fundó una

iglesia presbiteriana que creció rápidamente
y quefue también un centro misionero a

par-

tir del cual se fundaron otras

iglesias. Des-

pués de fundar la

Iglesia Presbiteriana de

Brotas,

Conceição comenzó unavida de

pre-
dicador itinerante, visitando especialmente

los

lugares en que había sido sacerdote. Du-
rante cuatro años su

predicación esparció y

sembró la fe evangélica, al

tiempo que sus

viajes y privaciones iban minando su salud.
Pronto los misioneros comenzaron a

oponer-

se a la

estrategia de Conceiçáo, queno

pare-

cía

capaz de pasarde la evangelización ala

organización de la

iglesia. Pero el

«padre lo-
co» continuó sus viajes evangelizadores has-

ta

que cayó desplomado en el camino en el
año 1873. Sus últimos instantes fueron tales

que quien le

acompañó en el lecho de muer-

te,

queni

siquiera le conocía, se sintió

impul-

sado aestudiar

y aceptarla fe

protestante y a

escribir una biografía de Conceição.

Acercade los métodos y la actitud misione-

radeConceiçño, es

importante señalar

queno

quería que su mensaje consistiera principal-
mente enla

negación de todo cuanto fuese ca-

tólico. Al contrario, trataba de presentar un

mensaje que fuese la

purificación y culmina-

ción de lo

que sus oyentes habían recibido de

sus

antepasados.
Apartirde la

épocade Conceiçñoy los

pri-

meros misioneros, el

presbiterianismobrasile-
ño ha continuado desarrollándose. En 1957

contabacon masde 76.000 miembros, organi-

zadosen seis sínodos diferentes. Para entonces

contabacon varios institutos bíblicos

ytres se-
minarios-el de Campinas, el SeminarioPres-

biteriano do Nortey el Seminario Presbiteria-

no do Centenario. Tenía además varias

publi-

caciones

periódicas, unacasa editora

y varios

programas radiales.
Todo este desarrollo no se ha logrado sin

doloresde crecimiento. El principal problema

fueel de lasrelaciones entrela

Iglesiabrasile-
ña y las de los Estados Unidos -tanto del

NortecomodelSur-que con sus misioneros

y sus fondos contribuían a la obra enel Brasil.
Desde los iniciosde sutrabajo, los misioneros

norteamericanos habían afirmadosu intención

de entregar la dirección

y sostenimiento de la

iglesia alos brasileños tanpronto como fuese

posible. Pero este

principio, que resulta tan
claro en la teoría, fuemuydifícilde llevar ala

práctica.

Losconflictos entrelos brasileñosy losmi-

sioneros comenzaronafines del

siglo XIX. La

figura principal entre los

propugnadores de
unaiglesia autónoma era Eduardo Carlos Pe-

reira, hábilmente secundadoporsu

amigoRe-

migiode CerqueiraLeite. Aunquelos

pastores

brasileños constituíantodavíaunaminoría, Pe-

reira

pudo aumentarsuinfluencia aprovechan-

do la división

queexistíaentre los misioneros

procedentes del Norte de los Estados Unidosy

los

que venían del Sur. Colocándoseentream-
bos grupos, y sirviendo de balanza, el

peque-

ño núcleo brasileño constituía un

poder que

tenía

que sertomado en cuenta. Era también
unaépocade gran augedel sentimiento nacio-

266

HISTORIAGENERALDELAS MISIONES

nalista, lo cual contribuía a despertar el interés

en la formación de una iglesia presbiteriana

autónoma.
Al principio, Pereira

y los

suyos se limita-
ron a la fundación de una «Sociedad Brasile-

ña de Tratados

Evangélicos» quepublicaba fo-

lletos escritos casi exclusivamente

por pastores

nacionales.Aesto

siguió un «plan de misiones

nacionales».

Pero el verdadero punto de conflicto estuvo

en la cuestión de las escuelas

y seminarios,

y

especialmente el Instituto Mackenzie. La ma-

yoría de los misioneros procedentes del Norte
de los Estados Unidos pensaba que el

mejor

medio para la

evangelización del Brasil era el

establecimiento de escuelas

que sirvieran

pa-

ra

poner a los brasileños en contacto con la

cultura

yel protestantismo de los Estados Uni-

dos. Pereira

y los

suyos abogaban por que se

dedicasen los fondos misioneros a una obra

de evangelización más directa,

y especialmen-

te a la

preparación de ministros nacionales. Su

principal opositor en este

proyecto era el doc-

tor Horace Lane, director del Instituto Mac-

kenzie. Aunque Pereira

logró que se enviase
una solicitud a los Estados Unidos en el senti-

do de que los fondos se

empleasen para méto-

dos más directos de evangelización, su

campa-

ña no dio resultados

por razón de la

oposición

de los misioneros del Norte.

Relegada a un segundo plano la cuestión de

los colegios, Pereira comenzó una nueva cam-

paña que dio lugar a lo

que se conoce como
«la cuestión masónica». Muchos de los misio-

neros norteamericanos eran masones, y lo mis-
mo sucedía con algunos pastores nacionales

y

con buen número de los miembros de las

igle-

sias.Pereira afirmaba que, puesto que la maso-

nería

parte de presuposiciones que dan excesi-
vo valor al ser humano, y puesto que el Gran

Arquitecto del Universo no es en modo algu-
no el Dios Trino de la

iglesia cristiana, un ver-
dadero creyente en Jesucristo no podía ser ma-

són. Esto dio lugar a una amarga controversia,

primero entre los

presbiterianos, y luego entre

los demás protestantes del

país. En el Brasil,

con una fuerte tradición

positivista, ydondeun

humanismo racionalista

podía muy bien cons-

tituirse en religión, la cuestión masónica tenía

indudablemente gran importancia.
Cuando el sínodo de 1903 se

negó a decla-
rar la masonería incompatible con el cristianis-
mo, Eduardo Carlos Pereira se retiró de él

jun-

to a un grupo de sus partidarios. Ya en ese mo-

mento se trataba más de un sentimiento contra

los misioneros que de otra cuestión,

y se dice

que algunos de los

partidarios de Pereira se

retiraron del Concilio gritando «abajo el ame-

ricanismo».

Pereira

y los

suyos constituyeron la Iglesia

Presbiteriana

Independiente, queperdura has-
ta el día de hoy. En 1957 contaba con poco
más de 22.000 miembros, y en el 1995 con
unos 90.000. lo cual hace de ella la

segunda

iglesia presbiteriana más numerosa en el

país.
En cuanto a Pereira, continuó luchando por el
crecimiento de esta nueva iglesia y por la

evangelización del Brasil,

aunque lentamente

fue haciendo más moderada su posición nacio-

nalista. En los últimos años de su vida se en-

tregó a un misticismo profético según el cual

Jesucristo habría de volver en breve.

Aunque la

Iglesia Episcopal de los Estados
Unidos había intentado establecerse en el Bra-

sil desde 1853, su obra permanente comenzó

en 1888. Esta misión se estableció con la venia

y cooperación de los

presbiterianos, que die-

ron a los

episcopales la responsabilidad de tra-

bajar en el estado de Rio Grande do Sul, de
donderetiraron al misionero que allí

trabajaba

a fin de dejar el campo librea los

episcopales.

Estos celebraron su primer servicio en 1890 en

Porto

Alegre. Poco después llegó otro contin-

gente de misioneros, yya en el año 1899 había
un obispo residente de la Iglesia Episcopal en

el Brasil.

La segunda mitad del

siglo XIXvio el co-
mienzo de varias empresas misioneras en el

Brasil. Después de la

guerra civil en los Esta-

dos Unidos, muchos sureños de ese

país emi-

267

Las misiones en América Latina

graron hacia el Brasil,

ylas

iglesias de donde

procedíancomenzaron atenerconcienciade la
necesidad de enviar misioneros. Así, la

Iglesia
Metodista Episcopal se estableció en el Brasil

en 1870 -pues la obra

que antes habían co-
menzadolos metodistas no duró másque unos

pocos años. Lomismosucedió con los

presbi-

terianos del sur,

que penetraron en el

país en

1871,

yconlos los bautistas,

cuyaobra datade

1881. Casi a finde siglo, en 1893, los

congre-

gacionalistas norteamericanos organizaronuna

misión a la

que dieron el título de Help for

Brazil.

Apartirde la obra delos

primerosmisione-

ros, el

protestantismo ha continuado desarro-
llandose de manera sorprendente. Este desa-

rrollo seha logradoconunnúmero limitado de

misioneros,

y se hadebidoen buenamedida a

las conversiones

espontáneas mediantelalec-

turade la Biblia,

yala obradebrasileños con-

vertidos al

protestantismo. También los

portu-

gueses hantenido unaimportancia grande en

la

expansión del

protestantismo desde que el

doctor

Kalley llegó al Brasil con su contin-

gente de conversos de esa nacionalidad. Ade-
más, la

amplia inmigraciónprocedentedepa-

íses

protestantes ha contribuidoal aumentonu-
mérico del protestantismo en el Brasil. Aun-

que tal

inmigración nose debióainteresesmi-

sioneros,

algunas de las

iglesias surgidas de

ella, al entrar en contacto con la

poblacióny

culturadel

país, comenzaron a sentirunaobli-

gación misionera.
Al igual que la

Iglesia Presbiteriana,

pero
en menor grado, las demás denominaciones

del Brasil tuvieron dificultades de crecimien-

toen lo

que se refiere alas relaciones entrelos
misioneros extranjeros ylos

dirigentes nacio-

nales.

Aparte de la

IglesiaPresbiteriana, lade-

nominación que más sufrió

porcausa de esta

tensión fue la Bautista. En ella, el

principal

dirigentedelos nacionales fue Antonio Perei-

ra,

quien, al

igual queEduardo Carlos Pereira

en la

Iglesia Presbiteriana, se

separó de su de-
nominación, creandounaorganización bautis-

ta

independiente. Pero este cisma

perdió gran

parte de su

impulso cuando su

dirigente regre-

só ala

Iglesia Católica. Poco tiempo después

surgió en el norte,

y bajo la dirección de
Adriáo Bernardes, otro movimiento de inde-

pendenciaeclesiástica

que dioorigenaun cis-
mamuchomayorque el de Pereira. Entre los

bautistas, sin

embargo, el

problemade lacrea-
ción de una iglesia autónomatomó un girodi-

ferente del

que habíatomado entrelos

presbi-

terianos,

pues la

organización congregaciona-

lista de las

iglesias bautistas hacía

que se

pro-

dujese una situación muchomásfluida

que la
queexistía en otras denominaciones. Así, en-
tre los bautistas, la solución

que se halló al
problemafueel desarrollo deun sistema ultra-

congregacionalista. Aesto

contribuyó el

pro-

pio Adrião Bernardes,

que veíaen esesistema

la ocasión

para destruir la centralización del

poderen manosde

agentes extranjeros.

Las demás

iglesias han tenido

problemas

semejantesalos dela

presbiterianayla bautis-

ta,

aunqueen menor

grado. Paulatinamente to-

das colocaronen

posiciones de mayorrespon-

sabilidadalos

dirigentes nacionales,

aunquea

principios del

sigloXXIhabíatodavía

algunas

quedependíanenexceso de fondos proceden-
tes de los Estados Unidos.

Otro modo de estableceruna

iglesia autó-

noma fue el

seguido por los

pentecostales.

Estemovimiento

penetró en el Brasil cuando

en 1911

algunos misioneros pentecostales

suecos comenzaron a

trabajar en Belém. En

el 2005, los dos

grupos másfuertes eran las

Asambleas de Dios y las

Congregaciones

Cristianas del Brasil. Lasprimeras eran

espe-
cialmente numerosas en el norte del país,

mientras

quelo contrario ocurría conlas ul-

timas,

que eran más numerosas en el estado

de São Paulo

y los alrededores. Para esa fe-

cha la

primera tenía un

feligresía de más de

23 millones yla

segundade

poco menosde 4

millones.

Un tercer

grupo de

iglesias surgió con la

llegada demisioneros

ymisionerasde socieda-

268

HISTORIAGENERALDELAS MISIONES

La Universidad Metodista de São Paulo es unade las másprestigiosas del Brasil.

des conservadoras delos Estados Unidos des-

pués de la

Segunda Guerra Mundial. Muchas

de estas

iglesias, aunque tuvieron un creci-
miento progresivo, no mostraban el mismo

crecimiento

que las tradiciones

pentecostales y

carismáticas.

Laproliferación de iglesias protestantes y

pentecostales en el Brasil se debió a las mu-
chas divisiones

que éstas han experimentado.

Por

ejemplo, la tradición

presbiteriana ha ex-

perimentadomás de tres divisiones

principales

-tantoporrazonesteológicas como ideológi-

cas. LaIglesia Evangélica Luterana también

sufrióuna división, creando la

IglesiaEvangé-

lica Luterana del Brasil con relaciones frater-

nales con los luteranos de Missouri. Muchas

de las

pequeñas iglesias pentecostales son el
resultado de divisionesacausade asuntos doc-

trinales y eclesiales.

Al igual que la

Iglesia Católica, las

iglesias

protestantes y algunas iglesias pentecostales
sufrieron durante el

régimen militar. Además

de divisiones de carácter

ideológico, vivieron

un tiempo de profunda incertidumbre, diva-

gando entre un evangelio arraigado en lajus-

ticia

y otro

que se

ocupaba sólo de la

promesa
de vida eterna, con poco interés en la vida ac-

tual del

pueblo.
No obstante, muchas iglesias protestantes

dieron un testimonio de solidaridad

y justicia

ante la dictadura militar. Tal fue el testimonio

de latercera asamblea del

ConsejoLatinoame-
ricano de Iglesias, que se celebró en Brasil en

1988. Además, teólogos y teólogas brasileños

han contribuido de forma significativa a orga-

nizaciones ecuménicasy evangélicas tales co-
moIglesia y Sociedad, la Comisión Evangéli-
caLatinoamericanade EducaciónCristiana, el

Consejo Mundial de Iglesias, la Fraternidad

Teológica Latinoamericana, el Movimiento de
Lausana, y la

Cooperación Misionera Iberoa-

mericana.

Un ejemplo de tal contribución desde el
contexto misional fue el

trabajo teológico del
misionero presbiteriano Richard Schaull.

Hay

dos contribuciones

importantes de Schaull al

269

Las misiones en América Latina

quehacer misional latinoamericano: primero,

la

teología de Schaull es un antecedente im-

portanteala

perspectiva protestantedela teo-

logía latinoamericana de la liberación; yse-

gundo, Schaull descubreenel

pentecostalismo

«una nuevareforma» paralas

iglesias históri-

casyun modelo de misión queencarna la

op-

ción preferencial de los

pobres.
Las iglesias protestantes del Brasil también

se destacaron

porsu trabajo en el

campoedu-

cativo. La IglesiaMetodista, la

IglesiaPresbi-

teriana

yotrashandesarrollado

algunos de los
másprestigiosos centros de educación secular
yreligiosa en la nación.
El peritecostalismo enBrasil ha crecido de
una forma sorprendente. Haycientos de igle-

sias decarácter

pentecostalycarismático tan-
to en las ciudades como en la ruralía. Como

resultado del

pentecostalismo, hay nuevos
movimientos que han incorporado los estilos

del

pentecostalismo clásico, la cosmovisión

espiritista, y una teología de la

prosperidad.
La Iglesia Universal del Reino de Dios, la

iglesia nacional másgrande enel Brasil, es un

claro

ejemplo de este nuevo fenómeno neo-

pentecostal.
Contodo yel crecimiento del

protestantis-

mo nacional,

haymisionerosymisioneras ex-

tranjeros trabajando en todoel

país. La mayo-

ríade este

trabajo tomauna de las

siguientes
formas: (1) misioneros y misioneras que

«acompañan» a las

iglesias en su desarrollo;

(2) un número de agentes de misión quetra-
ducen las Escrituras a lenguajes de los indí-

genas yquetrabajan en la selva no sólo enla
traducción, sino en la

protección de los dere-

chos de los

pueblosindígenas; (3) misioneros

ymisioneras que trabajan con sociedades mi-
sioneras en proyectos específicos tales como

el

trabajo con los niñosyniñas de la calle, la
violencia domésticayotros

proyectos en las

ciudades oen comunidades rurales;

y(4) mi-

sioneros

y misioneras queson parte de la fa-
cultad de institutos, seminarios o universida-

des.

Finalmente, desde fines del

siglo XXmu-

chas

iglesias protestantes, tanto de corte más

tradicional como

pentecostales, enviaban mi-

sioneros

ymisioneras a distintas

partes del

mundo. Brasileños

protestantes también emi-

graban alos Estados Unidos y a

Europa, en-

contrando en las

iglesias quetrabajaron antes

en su

país un nuevo

refugio personal yun es-
pacio paraunavocación misionerahacia otros

inmigrantes en el nuevo

país.

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