Misión, visión y acción. El propósito de Dios es uno y una sola la tarea o misión a realizar.

Esta es: Redención, salvación, liberación. Cuando vino a esta tierra nuestro Señor Jesucristo mostró aun más claro el propósito de Dios y su tarea: Redimir a la humanidad (Juan 3:16-17) y se encargó de sintetizar la Misión que iba a realizar. Tomando el texto de Isaías 61:1-2, hizo referencia de su relación con Dios (v. 1a) y con el prójimo (v. 1b-2). Cuando encarga a sus discípulos la Misión o la Gran Comisión (cf. Marcos 16:15-18), también están presentes estos aspectos mencionados: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura... (Relación con Dios) y en mi nombre echarán fuera demonios, sanarán enfermos... (Relación con el prójimo)”. Es así que esta misión de redimir a la humanidad tiene dos aspectos inseparables: Lo espiritual y lo social. La evangelización y misión de la Iglesia no sólo tienen que ver con la vida espiritual si no que la Iglesia debe comprender que la proclamación de la palabra de Dios y el servicio al prójimo es la esencia de su existencia, ya que la Iglesia es la muestra del amor de Dios y el anticipo de su Reino. En el Templo Cristiano ponemos por obra esta misión integral y una de nuestras herramientas para cumplir ese objetivo es la Brigada médica evangelistica. Han sido ya varios años en los que se han venido realizando no menos de 5 brigadas medico odontológicas por año, con 200 pacientes en promedio en cada una, al mismo tiempo que se les predica la Palabra de Dios. A principios del mes de marzo tuve la oportunidad de participar en una brigada médica internacional en Puerto Rico, junto con una Iglesia radicada en los Estados Unidos, y ahí nuevamente cumplimos esta misión. Cerca de 150 personas vinieron a los pies de Cristo, 400 pacientes atendidos de tres ciudades distintas de esa Isla y muchos otros alcanzados con el evangelio. Realmente predicamos el evangelio mientras simultáneamente demostramos el amor de Dios. En el evangelio de Lucas Jesús envió a sus discípulos a predicar el reino de Dios y a sanar al enfermo. Jesús puso en práctica ambos. Son formas prácticas para un ministerio balanceado con los cuales efectivamente alcanzamos a los perdidos.

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