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Peter Hall-Ciudades del mañana

Peter Hall-Ciudades del mañana

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Peter Hall
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Historia del urbanismo
en el siglo XX

Ediciones del Serbal


Peter Hall
-
CIUDADES DEL MANANA
Historia del urbanismo en el siglo XX
Traducción de Consol Freixa
Ediciones , del Serbal


Primera edIct6n 1996
e 1988 Y 1996 Pete! Hall
PubUcado por Blackwell PubLishers, Oxford
e 1996, edictón espat\ola. Edlciones del Serbal
Francesc Totrrega, 32-304 - 08027 Barcelona
Impreso en Espall.a
D. L: 8.32246-96
DlsetIo gráfico: Marina Vilagellu
Impresión: Grafos, S.A. - Arte sobre papel
ISBN 84-76280190-0

SUMARIO
PRÓLOGO 7
AGRADECIMIENTOS :................................................ 9
1. LAS CIUDADES DE LA IMAGINACIÓN
VISiones alternativas a la dudad de Dios, 1880-1987 11
2. LA CIUDAD DE LA NOCHE ESPANTOSA
LA rtru:ci6n anu los barrics pobres Ik la ciudad del siglo XIX:
ÚJfIdrtS, PaTÚ, Berlín, N ~ York, 1880-1900 24
3. LA CIUDAD DE lAS VÍAS DE CIRCUNVALACIÓN
ABARROTADAS
Uu áTtas suburbanas tk tránsito masivo: Lotrt/res, París, &rlín,
Nueva York, 1900-1940 57
4. LA CIUDAD EN EL JARDÍN
lA sollldórl de la ciudad ;ardln: Londres, PIlJ'Ú, &rlln,
Nun'a York, 1900-1940............................................................................... 97
5. LA CIUDAD EN LA REGiÓN
El nacimiento de la planificación regional: Edimburgo, Nueva York, Lotufrr5,
1900-1940 147
6. LA CIUDAD DE LOS MONUMENTOS
El movimiento tk la Ciudad Btlla: Chicago, Nueva Delhi, Most'Ú,
1900-1945 ..............................................•.................................................. 185
7. LA CIUDAD DE LAS TORRES
La dudad radiante de ú Corbusier: París, ClJandisarh, Brasilia, Lotulrts,
51 Louis, 1920-1970 215
8. LA CIUDAD DE LA DIFÍCIL EQUIDAD •
Las comunidades autónomas: EdimbUfJO, lndore, Lima, &rlceley,
Maccln(ield, 1890-1987 253
6
CIUDADES DEL MAÑANA
9. LA CIUDAD EN LA AUTOPISTA
Los barrios suburbanos del automóvil: Long Island, Wiscosin, Los Ángeles,
París, 1920-1987 ..
285
Prólogo
BIBLIOGRAFÍA 431
ÍNDICE 483
12. LA CIUDAD DE LA ETERNA POBREZA
Los sempiternos barrios bajos: Chicago, St Louis, Londres, 1920-1987 ........ 373
"
10. LA CIUDAD DE LA TEORÍA
El urbanismo y la academia: Filadelfia, Manchester, California, París,
1955-1987 .
11. LA CIUDAD DE LOS PROMOTORES
La práctica urbanística cuestionada: Baltimore, Hong Kong, Londres,
1975-1987 .
13. LA CIUDAD A LO BELLE EPOQUE
Las infociudades y los ghettos sin información:
Nueva York, Londres, Tokio, 1985-2010 .
LISTA DE ILUSTRACIONES ..
331
353
413
479
Todo el que escribe una historia del urbanismo debería hacer un prólogo para de-
fenderse: los urbanistas deberían planificar, no retirarse a meditar. La verdad es
que la escribí porque el tema me intrigaba. Como sucede con otras cosas de la
vida, muchas veces nos damos cuenta de que lo que hemos pensado y hecho ha
sido pensado y hecho por otros antes que nosotros; hay que conocer las raíces. Este
es el motivo.
A diferencia de lo que sería de esperar no he tenido ninguna ayuda económi-
ca, de modo que no tengo que dar gracias a nadie; ni ayudante, o sea que soy el
único responsable. Ycomo también lo he pasado a máquina, doy las gracias a los
anónimos autores de WordStar y WordPerfect; a Chuck Pedle por su legendario Sirius
1; y a los desconocidos fabricantes de su hermano de Taiwan que -siguiendo las le-
yes de hierro del Fordismo periférico- lo sustituyó. Rosa Husain pasó a máquina
la bibliografía y luego elaboró las notas con sumo cuidado, iniciándose con ello en
los placeres y horrores del macros del WordPerfect.
Pero, como siempre, quiero agradecer a los bibliotecarios y bibliotecarias por
su colaboración. Los que piden que se reduzca el número de funcionarios públi-
cos, a los que a veces todos nos hemos sentido tentados a apoyar, no deben haber
trabajado nunca en las grandes bibliotecas del mundo. Yo he tenido la suerte de
pasar muy buenos ratos en tres de ellas mientras trabajé en este libro: la British Ubrary
Reference Division (o dicho de otra manera la Biblioteca del Museo Británico), la
British Ubrary of Political and Economic Science (la biblioteca LSE) y la Biblioteca
de la Universidad de California en Berkeley. Doy las gracias de todo corazón al
personal de todas ellas. Yen especial, aun a riesgo de crear resquemores, a Elizabeth
Byrne por haber convertido la Environmental Design Library de Berkeley en el
magnífico lugar que es hoy.
Algunos fragmentos de este libro han aparecido anteriormente: el comienzo
del capítulo cuarto apareció en forma de artículo en New Society (publicado de
nuevo en Town and Country Planning, y más tarde en una antología Founders ofThe
Welfare State (Los fundadores del estado del bienestar) (publicada por Paul Barker);
algunos fragmentos se utilizaron en Metropolis 1890-1940 de Tony Sutcliffe; una par-
te del capítulo noveno se i n c l u ~ ó hace años en Man in the City ofthe Future, publicado
por Richard Eells y Clarence Walton. Creo que lo que escribí sigue siendo correc-
to y es por ello que no me disculpo por el plagio que me hago. El capítulo décimo
segundo contiene una breve autobiografía que he considerado necesaria para po-
der explicar bien la historia, de ahí la aparente inmodestia.
Mi editor, ]ohn Davey, fue siempre muy comprensivo. Espero que le guste el
trabajo realizado. Elizabeth Lake cuidó muy bien el tema de las ilustraciones. Estoy
muy agradecido a dos colegas y buenos amigos que me sirvieron de conejillos de
!
.'

CIUDADES DEL MAÑANA

indias y leyeron el primer borrador: Lyn Davies en Readlng y Roge! Montgomery
en Berkeley. No creo que haya satisfecho todas sus sugereneías pero he tomado nota
de todas ellas. También agradezco la colaboradón de Carmen Hass-Klau por haber
revisado la pane dedicada a Alemania.
Finalmente doy las gradas. como siempre, a Magda por sus implicable ayuda
logística: y más.
Peter Hall
Berkeley y Londres

AGRADECIMIENTOS
El autor y los editores desean agradecer a Joho MUlTar (editores) LId, por permi-
tirnos dtar el poema de los Colltcted Poems de Jobo Betjeman.
También queremos dar las gradas por habemos pennitido reprodudr las ilus-
traCiones ¡¡; Aerofils Ltd. por i1. 3.12; (C) 1988 The Art Irntitute of Chicago, todos
los derechos reservados. por Us. 6. I (Retrato de DanIel Henry BumhamJ, 6.2. 6.3
(O.H. Bumham y E.H. Bennet Plan o(Chicago. 1908, lámina 85 Plan para un slsU-
ma viario de drwlad6n (... ) y lámina 132 Vista dt5de el 06U de la Plaza del Centro
Cívico (... ) de jules Guerin, cedido por la Ciudad dé Chlcago al Art Institute de
Chicago; a Australian Oveneas Information 5ervice por canberra lis. 6.7, 6.8; a la
biblioteca Huiton Picture de la BSC por il. 10.1; a la Bod.J.eian Ubrary de Oxford por
lis. 2.5, 2.6 (R. W. DeForest &.: L VeIlier TM Tenememt House Problem, 1903, 247554.d2,
pág. 10, 0pp. pág. 14), por 11.3.9 (RUnWin NorhingGained by Ovmrowding! 1912,
2479116.d.4 (6), pág. 9, 6g.ll1), por il. 3.10 (Ministerio de Salud Type Plans aml
Ekvations, H.M.S.O. 1920, 2279.c.1O (10), lámina 9), por 11.4.8. (R.Unwtn TOW1l
Planning in Practiu, 1920, 2479116.d;5, pág. 172, lámina 116), por ti. 7.8 a.H.
Forshaw &. P. Abercrombie County ofLorukm Plan, 1943, G.54.c.17.4Q.3, portada);
por il. 3.7 (R.Reiss TM Homt 1 want, 1919, U755.e.77, Uustradón de la cubierta) a
Bodleian übrary and Hodder&.: Stouhton LId.; por lis. 12.1, 12.3, 12,4 (fotografias
deJun Fujlta) a Chicago Hlstorica1 Society; p.x iL 4.21 a la Biblioteca de la Universidad
de Columbia, Rare Book and ManUSClipt Ubrary; por U. 4.16 a la biblioteca de la
Universidad de Comell, departamento de manuscritos y archivos; por il. 6.6 a
Counny üfe; il. 7.3. a Counny Ufe Books 6.'1-; por ti. 7.3 a (C) DACS 1988; por
7.3; por 11.7.2 Arrnand Dayot Louis XIy'lIluslTations d'aprrs de PdnWUs, Seu/plum,
OtJ;al, etc., du temps (Flammarion; 19(9); por ils. 'lA, 10.2 Letchworth,
F1rst Garden CUy Heritage Museum; por il. 5.8 Tht Containmrnt ofUrban England
de Peter Hall, Harry Gracery, Roy Drewett &.: Ray Thomas, con permiso de Unwin
Hyman ümited; por ¡J. 4.7 a The Hampstead Garden Suburb Archives Trust; por
lis. 12.6, 12.7 a David Hoffman; por il. 9.8 a HoUday inn; por iJ. 4.12 a Krupp
GmbH, HislOrical AKhive; por 11. 3.11 Osbert tancaster Hm ofaJI Places (1959) con
permiso de John Murray editores Ltd. ; por fu. 2.4, 6.9 a LandeshildsteUe BerUn;
por il. 11.1 Uverpool Daily Post &: Echo ümited; por ils. 3.3, 4.6 a London Borough
de Ealing, Central Ubrary, Local History Ubrary; por i1. 11.5 Londan Docklands
Oevelopment Corporation; por Us. 3.4, 3.5, 3.6 a Landon Transport Museum; por
il. 6.5 a Mary Lutyens; por Us. 2.2 2.3 a Mansel1 Collection; por il. 12.5 a Moorland-
Spingam Research Center, Howard Universíty; por il. 5.2 a Sopbie Mumford; por •
11. 9.1 a Museo de la Oudad de Nueva York; por 2.1 a Museo de Londres; por ils.
5.1. 5.4, 5.5 a Biblioteca Nadonal de Escoda (fotografías; Antonia Reeve); por n.
9.'1- a J.c. Nichols Company; por il. 9.2 a New York Dally News; por 11. 7.1 a
10
CIUDADES DEL MAÑANA
Popperfoto; por 4.5 a ]oseph Memorial Trust; por iJ. 7.11 a SI Louls Post-
Dispatch; por 11. 1.10 a SI Louis Public Ubrary; por Us. 7A. 7.5 a Madhu Slorin; por
11. 5.3 a SCottish 1oor15l Board; por 5.7 a Tennessee VaUey Authority; por Us. 3.8.
4.1.4.9. 4.10. 4.11, 8.2 a Town and Country Planning Assodatlon; por 11. 8.1 aJohn
F.C. Tumer; por Us. 2.7. 2.8, 2.9 iI Universidad de Winois en ChlCilgO, Univeniry
LLbrary Oane Addams Memorial CoUection). por ¡j. 12.2 a (ChJcago Woman's Aid
Sociny Records); por 11. 9.7 a Rauch 'f Sean Brown; por U. 9.5 a The Frant.
L10yd Wright Memorial Foundation, Copyright (C) The frank Uoyd Wrlght
Founcl.ation 1958. us otras ilustradones han sido cedidas por el autoc
Hemos intentado dar el nombre de todas los organiSmOS que tienen dcr«h05
sobre I.1.s i1ustndones que hemos publicado. Si hemos cometido algún error esta·
mos dispuestOS a enmendarlo en w futuras ediciones.

Las ciudades de la imaginación
Entoncrs pregunté _si crea firmemente que cosa es de una manera. ¿:se con-
vierte en eso?..
Me replicó: e Todos los pocta.S O'ttn que uf sucede. y en los mas de Q imagi·
nación el:;¡ firme creend,¡ movi,¡ monunu; pvo muchos son incapacel lit' aeer
finnemente m nada._
Wll1.llm Blm
Tht MtII'rilIzt und Hdl (c.1790-3)
Chr.;.smor, dijo Chrtstian, soy un HOO'lbrt' que vit'nf: dt' Q Dudad lit' Q Dt!:stNa::i6rr,
Yn al Mmk Sión, y d hombrt que eQN m 1,¡ Pueru al pr:indpio dd amino lDt'
dijo; que 51 vuú¡, ,¡quí. lDt' lD05tWiI.is al5aS t'XCdt'ntel, que lDt' ,¡yudi.ria.n m mi Vli.je
john Buny,¡n
TM P'ilgím'j Pros/m (1678)
Pofque dt'bm1os coruldenr que semnos una dudad m 1,¡ montal'\a.. Todos los otos
nos mir.uin, de mant'la que Ji nos m.t.I con nut:5trO Dios m este tra-
bajo que hemos Iniciado, y que Él nos retire Su iKtUal ,¡yu<b. estilRm05
en boca de todos y nos convertiffmos m ,¡lgo dts:prtdable•
john Winthrop
A MOtkI ofClrrisdoll Charity (1630)
... m un,¡ gnn monuft,¡
alta y escarpada. est¡f, 1.1. Verdad. y aquel que
quiera alcanzarla, debe caminar y caminar
y vtllctr las montatl.u que se le resisten...
John Donne
Satyrt fll (1594-5)

"
Capítulo 1
Las ciudades de la imaginación
Visiones alternativas a la Ciudad de Dios,
1880-1987
.Los hombres prácticos que se creen que: no han recibido ningún tipo de Influen·
cia Intefectual. nonualmente son esclavos de un economista que ya h.a muerto_,
dijo "eynes. en un famoso pámfo al fina! de la .•Los locos que tie-
nen escribió, _que oyen voces, han inspirado su locura en .lIgUR mal es-
critor académico redentem.ente fallecido,.l. En lugar de economistas podría ltaber
dicho Mucho, si no todo 10 que ha pasado -para bien o para mal- a la:s
dudades del mundo desde la Segunda Guerra Mundial, puede hallarse en las Ideas
de unos pocos visionarios que vivieron y hace mucho tiempo. la ma-
yorb de ellos prácticamente IgnoradO$ y totalmente despm::lados por sus con-
temporáneos. Han tenido su reivtndk:adón póstuma: en el mundo de los asuntos
pricticos; induso, podría decirse, que ban conseguido vengane.
Este libro es soba: dios. sus visiones. y el decto de éstas en el tnb¡¡jO cotkll.a-
00 de construir dudada. Sus ooInbres se lrin como si se ttaun de un
hnte60 da UrbanismO: Howud. Unwin, PuUr, Osbom; Geddes, Mumfofd, Stein,
Mac.K.1ye, Owe; Bumham. Lutyau.; Le Corbusicr, Well.s, Webber; Wright, Tumet,
A1umdtt; friedmann,. HMvey. Lo esmci;al pu«k resumine brrvemente: •
la lIl.iIIyoÑ. de dios fuuon pero mudwde sus idca5 en
barbecho porque 105 tiempos no estaban las visiones aan a menudo
ut6pica.s. indU$O ayaban LiI Cft'enda en el milenio: no pandan sino versiones se·
culues de u Oudad Cdestia.l del Monte $16n de los pudW10S del siglo XVU,
traídas a La tiern y dispuestas pua um tpoca que también pedía recompensas.
CUatldo por fin las visiones fueron descubtenaS Yresudladas, se apUaron, muchas
veces, en lugares distintos y en ctn:unstandas muy diferentes, y, a menudo, a tra·
vés de mecanismos distintos de los que 5U5 autores habían imaginado. No es de 6-
trat\a[ que, trasplantadas en el tiempo y en el lugar y también aplicadas a una si·
tuad6n sociotCon6mica distinta, tuvieran resultados que algunas veces fuuon
utra11.os y otras catastr6fh::os. Para darse cuenta de eUo, primero habrá que estu·
dlar los distintos estratos ltist6ricos que enterraron y obscurecieron las Ideas ori-
ginales; y, después. entender La naturaleza del trasplante.
, (Vbnsot oow en P'JUu. 21.)
Las raíces anarquistas del movimJento pla.ní.Bcadof
El libro demostrari que en este proceso tardio de convtftir lo idul en rul, tuvo
lugar una monstruosa pervttSi6n histórica.. lo que ruIrnerne SOfpralde es que
muchas, aunque no toda$, de las primeas visiones del urbanismo oackron den-
tro de{ movimiento atJMquisU que 8orecI6 en las úh1nus dkadas del Siglo XIX Y
en primeras del XX. Esto es derto tri a Howard. Geddes YLa Asoc:Dd6n
La p1anific:ad6n rtgionaJ de Ammca (RqionaI iWociation o(Amerial),
UI como también para muchos de sus derivados en Euzoop¿. (EVidentemente. &te
no es el caso de Le Corbusiu, que era un centralista autoritario, ID de La mayorla
de los miembros del movtmiento de la Oudad 8eila (City &autifillJ, que eran fie-
les sirvientes del capitalismo finandero o de dictadores total.ttariOS). La visión de
estos pioneros anarquistas no era meramente una altematlva a la construcd6n, sino
tambi&1 una alternativa a la sociedad, que no era ni capitalista ni burocrádco-so-
dalista: se trataba de una sociedad basada tn la cooperación voluntaria entre hom-
bres y mujeres que trabajarían y Vivirían en pequenas comunidades que ellos mis-
mos gobernarían. Así pues, no sólo en su foona fulca, sino también en la espiritual,
eran seculares de la colonia puritana de Wlnthrop en Massachusetts: la
dudad sobre la monrana. Sin embargo lo irónico fue que, la mayoría de las veces,
cuando Uegó el momento de que sus kJeales se convirtieran en realidad, se htw de
la mano de las bullX:fada.s estatales. cosa que les habri.a horrortudo. Cómo fue esto
posible, en qué manen ello fue la causa del consiguiente: desenga60 que produjo
el wbanlsmo. son lemas cmtra.Jes que este libro deberj estudln
NI la Idea, ni la manera como va a; ser mUdo es nueva u original Us raí-
ees anarquistas del han sido analizadas por dlvesos autores., especUl.
mente por Colio Ward en Gnn y Oyde Weaver en k>s EsQdos Unídl;lsl.
Tengo una daK1a penoruJ con ambos. WltO a mvé de sus libros como de W
conversaciones qut: he: mantenido con ellos. Por otra; plrte, en muchos de los as-
pectos hist6dcos, este tUto se m fuentes seomdartas; la b.i.storl.t de:! tuba-
nismo tiene Ullill bibUografia utremada.mmte da, que yo he utlUtado con liber.
por dlo que este libro deberá luzgane como un texto de síntesis Yno de
mvestigadón. Hay, sin embargo, una ace¡x1ón Importante: he intentado que las
figuras clave, las fuentes de las prtndpales Ideas, pudieran iI travéS de
sus propias palabras.
Advertencia: obstácuJm haUadm en el camino
la tarea no ha sido fádl. los visionarios suelen hablar UtranOS Idiomas, difidles
de InteIpretat; un sorprendente factor comlin en muchos de los grandes fundadores
del urbanismo-ilunque afortw1adamente no en todos- es su Incoherencia.. Además,
sw primeros dl5dpuJos. ansiosos por lnidar su misl6n, iI veces han creado un
evangelio distinto del de los lutos originales. Las ideas pueden hitber derivado de
las de otros y, a su vez, bebido en las fuentes, creando una madeja dificil de de-
.. CIUDADES on MAflANA LAS crvOAOf.li DE LA IMAGINAaON
"
st:nredaL El ambiente cultural y §OCial en el que vivieron. que: fue lo que les dio el
material esencial p¡.ra sus pcn:epciones. ha desapareddo ha« ya mucho y
su U'COnstrucd6n es ardua: el pasado es un país desconocido, con distintillengua.
distintas costumbres sociales y una visión dlh:rente de la condición humana.
He intentado, siempre que ha §ido posible, dejar que los fundadores hablaran
por si mismos. Como muchos divagan o tserlben de una manera confusa, o ambas
cosas a la vez, he utilizado una hacha. que espero haya sido tuidosa: he eli-
minado excnos, suprimido paréntesis y prescindido de cosas que parecían pedirlo,
intentando de esta manera hacer lo que ellos probablemente hubieran deseado.
SI esto ya resulta laborioso, mucho más dlfict.l ha sido 3verlguar cómo. con el
tiempo, estas Ideas fueron descubiertas de nuevo, rehabilitadas y, a veces, tergi-
versadas. Yes aquí donde aparece ti tema de la interpretad6n histórica. Una nue-
va que actualmente domina. argumenta que el urbanismo, el todas sus rna·
nifestacjones, es UN. respuesta del mtmIa capiWista -y en particuWdd capitalismo
de estad<>-- a los problem¡¡s que plante.¡ la organización de la producdón Yespe-
cialmente al dilema de las crisis continuu. Según esta Interpretadón, se utilizarla
la planificadón _y en se adoptMiAn las visiones de los pioneros-
precisamente cuando el sinema lo oea:sita, ni antes ni después. Evidentemente,
la simplicidad de este mecanismo reciptoco se esconde bajo una compleja masa de
hechos históricos: los propios histortadom marxistas también consideran que el
tiempo y la casualidad, aunque denao de unos limites, nos han alectado a todos.
Pero los limites existen: por último está el motor tecnol6gico-económico que di·
rige el sistema soctoeconómico y, a travh de él, las respuestas de la válvula de se-
guridad política.
Cualquiera que trate de escribir historia -y especialmente sobre un tema como
hte, en el que tan refinados cerebros mar.xisw han trabajado- debe: tener en cuen-
ta lis cuestiones parateológicas de Vaya exponer la mia: los aao-
res históricos actúan en respuestil al mundo que encuentran y, en particular, a los ..
problemas que encuentran en este mundo. Esto seguramente es UN. a"an;ación ob-
vi¡; las ideas no emergen de la nada, por una especie de lnmacu1ada concepci6n.
sin la colaborad6n de otros elementos. Pero de la misma manera, los seres huma-
nos -especialmente los IIÚS inteligentes y originales- son infinitamente caprt·
chosos, creativos y sorprendentes; en consequenda, lo que rulmente nos intere-
sa de la historia, además de lo que es evidente, es la complejidad y variedad de las
reacciones humanas. Es por ello que, en este libro, la base mamana de los hechos
históricos se toma como algo evidente; lo que hace que la historia sea digna de ser
escrita, y lo que la hace digna de ser leída, es la comprensi6n de los diversos caminos
por los cuales los estimulas generales se relacionan con las tespuestas particulares.
Debo hacer ahora otra afirmact6n personal. Acausa de la amplitud del tema,
he tenido que ser muy selectivo. La eJecctón de los temas prlnctpales. cada uno de
los cuales es objeto de un capitulo, ha sido fruto de mi opinión personal.
Del.Iberadamente no he tratado de esconder mis prejuidos: creo que los padres
anarquistas, aunque poco reallsw e incoherentes, tuvieron una magrúflca visión
de las posibilidades de la civtlizad6n urbana. lo cual es digno de ser recordado y
celebrado; en conuaposidón. Le Corbusier, el Rasputin de esta historia, represen_
ta el aUloritario, cuyas malas consecuencias están siempre con nosotros.
El lectOr pufdt: no estar de acuerdo con estas atinnadones, por lo menos ron la des-
mesura con la que aquí mantienen; dtbo decir qut no he escrito este libro con
la idea de manlener un cómodo consenso.
Hay ouo problema más pedestre. Muchos hechos hbtórlcos rehúsan obstina.
damente seguit una clara seruenda cronológica. Sobre todo en relactón con la hU-
toria de las Ideas: los productos de la lntellgenda humana derivan los unos de los
otros. se separan. se unen, permanecen en letargo o se despiertan de maneras como
plejas, lo cual pocas veces permite una clara descripcl6n lineal. AUn peor, no ad-
miten tampoco un orden esquemático. Por lo el analista que quiere escrIblI
sobre estOS lemas se encontrara con qut se cruzan de una manera confusa y de-
sordenada. Constantemente se acordara de aquel de] Irlandes de la vieja
y conOCida historia: si queña ir allí, nunca debi6 habe::r sal1do de aquí. El método
que he ha sido el de contar cada historia por sepuado y de una manera
panlela: he seguido la pista de cada tema y de cada ¡de.¡ y, a v«es, me he remon.
tado a seis o siete dkadas. Esto significa constaruemmte en la historia,
de manera que, a menudo las cosas l.rán hada. adelante y hada. atl"h. Querri. dedr
también que, muchas veces, el orden en que se lean los capítulos no es tan im.
portante. Aunque esto no acaba de ser de] todo cierto porque he intentado expo-
ner los tem¡¡s de la manera menos confusa posible, es decir. siguiendo la lógica en
la que las Ideas han Ido evoluctonando e lnfJuendándose. Ptto dtbo hacer una ad,
vertenda: no siempre ha fundonado.
Además este problema se compone de otro. En la práctica el urbanismo se
mezcta Imperceptiblemente con los problemas de las ctudades. y éstos con la eco-
nomía. la SOCIología y la política de las ctudades, y, a su vez, con la vida soda1-eco-
nómica-polltica-cultural de su tiempo; no hay final, ni Umite. a estas interrdacto-
nes, sin embargq hay que encontrarlo por muy arbitrario qut bte sea. Contamnos
lo necesario PMI explicar el fen6meno del urbanismo; lo situarmlOS daramente,
a !lo manera marxiana, partiendo de la sodoeconómic.a, para. de esta mane-
ra, pxl.er irúciar lo que realmente interesa al historiador.
Induso estil decisión deja problemas de delimitaciones pendientes. El primero
de ellos está reIadonadocon el significado de esta expresi6n tan elástica:: pjanifkad(:wt
de la dudad. CasI todo el mundo. de Patria Geddes en adelante, estará de acuer.
do en que debe induír la planificad6n de la reglón que la rodea; muchos, siguien-
do de nuevo el liderazgo de Geddes y de la Asociact6n para la planiflcactón regio-
nal de Amérlca;lo ampliarían a su regi6n natural, por ejemplo la cuenca de un río
o el espado que tiene una cultura regional particular. YcasI todos los urbanistas o
planificadores dirían que su cometido supone no solamente la planificación de esa
región en panicular, sino tambif:n la de las reladones que Ulsten entre diversas re-
giones: por ejemplo. la relación entre la Megal6poUs que sigue aeclendo y la zona
agricola que la rodea que se halla en fase de despoblación. ¿ Dónde termina el tema
de nuestro estudio ? indu}'t' la planlficad6n económica regionaL que lógicamente
es inseparable de l' planifiGK:i6n económica nacional Ydel de:sarroI.Io económico

16
CIUDIWES Da MAN'ANA LAS CIUDADES DE Lo\. IMAGINACiÓN 17
en general; de nuevo los crecientes circulas amenazan con devorarlo todo. De nue-
vo habrá que establecer un límite más o menos arbitrario; lo trazaré de manera que
incluya los debates generales sobre la politica de wbanismo nadonal y regional, pero
que excluya las cuestiones de pura planificación económica.
El segundo problema en la delimitadón es cuándo empezar, Se supone que estO
es, o era, una historia del urbanismo del siglo XX. Pero como esta disciplina nadó
como reacción a la dudad del XIX, es necesario empezar por ahi: concretamente
en la Inglaterra de los ail.os 1880. Sin embargo las ideas que prevalecían en aquel
momento pueden rastrearse hasta 1880 y 1840, a veces incluso se puede retroce-
der hasta 1500. Como siempre la historia es una marai'l.a sin fin, un nudo gordia·
no, que requiere dedsiones arbitrarias que hagan posible el inido.
Hay todavía un tercer problema: el geogriflco. Se supone que ésta deberla ser
una historia global. sin embargo, dadas las evidentes Umitaciones de espacio y de
conoctmienro del auto, no será asi. MI estudio ha quedado claramente centrado en
el mundo anglonorteamericano. Esto puede justificarse, o por lo menos excusar·
se; como pronto se verá, muchas de las Ideas clave del urbanismo occidental del
siglo XX naderon y crederon en pequeil.os y confonables clubs de Londres y Nueva
York. De manera que el Ubro tratará someramente otras import1lltes tradidones ur·
banísticas aparecidas en Franda, en Espail.a y América Latina, en la Rusia Imperial
y en la Unión Sovietica, y también en China. Este tema debe ser objeto de otros
textos y de otras plumas.
Finalmente debo decir que éste es un libro sobre las ideas y sus impactos. Por
10 tanto las Ideas son el tema central; los Impactos, o realizadones, son también
crudales, pero serán tratados como expresiones -a veces casi irreconocibles- de las
ideas. Ello nos ayudará a comprender dos de las prindpales características del 11-
bro. Primera, como las Ideas tienden a aparecer antes, el texto se ha centrado en
los primeros cuarenta atIos del siglo. Segunda, muchas de las realizaciones clave de
la planificadón han sido tratadas de manera superficial, o no han sido tratadas en ~
absoluto. Los libros, como las substancias peligrosas, deberían llevar advertencias,
la mía seria: no lean este libro como si fuera un manual de historia del urbanismo;
seria peligroso para la salud, espeda1mente para la de los alumnos que preparan exá·
menes universitarios.
Evidentemente todo esto no deja de ser más que una manera de hacer frente a
posibles criticas. los analistas podrán disfrutar con las evidentes omisiones y con·
fusiones del libro; pero -para defenderme y evitar que el potendal comprador haga
un gasto inútil, con el consiguiente disgusto- haré una exposldón más detalla de
las directrices de este trabaJo para que sirva como guía en medio de la espesura.
Guía para cruzar ellaberlnto
El libro parte de la base de que el urbanismo del siglo XX es un movimiento inte-
lectual y profesional que surge como reacción a (os majes de la dudad del siglo XIX.
Esta es una de aquellas afirmaciones que no son originales, pero que son terrible·
mente importantes: muchas de las ideas claves, y de los principios clave, no se en-
tienden si se les contempla fuera de este contexro. Acontinuadón, pero también
de manera central, asegura que en el urbanismo del siglo XX ha habido unas po..
cas ideas clave, que se repiten. se reciclan y se mezclan. cada una de ellas ha sido
la creadón de un personaje clave, o como mucho de un grupo muy reduddo: son
los padres fundadores de la planificadón de la dudad moderna. (Desafortunadamte
no ha habido madres fundadoras; y las consecuencias que esto ha traído, deberá
iuzgarlas el propio lector). Aveces estos fundadores se apoyan unos en otros; otras,
entran en conflicto: como en la visión del Cristo de Blake, el hombre es el peor ene-
migo de otro hombre.
E! capítulo segundo afirma que los ongenes del wbanismo del slgl.o XX se en-
cuentran en el siglo XIX. Trata de demostrar que las preocupaciones de los primeros
que se interesaron por el terna surgieron al observar, de una manera objetiva. las
dificultades de los millones de pobres que malvivian en los miserables barrios vic-
torianos; también puede ser que, con menor buena fe petO mostrando una in-
quietud que nos parece totalmente compresible, muchos de los que lanzaron el meno
saje estuvieran obsesionados por la vlolencia y el temor a la insurrección. Aunque
el problema y la preocupación consiguiente se dio en todas y cada una de las du-
dades del mundo occidental, fue más evidente y se percibió con mayor fuerza en
el Londres de los atlos 1880 donde había una sociedad urbana afligida por gran-
des tensiones sociales y las nuevas ideas políticas; éste es el núcleo del capítulo.
E! capítulo tercero expone una Ironia histórica: cuando se estaban hadendo las
primeras experiencias para CIear una nueva planificación en el orden sodaI, la
propía ley del mercado empezó a hacer desaparecer los barrtos miserables de la
dudad por medio de un proceso de suburbanizacl6n en masa. Sin embargo este cam·
bio ~ hizo a expensas --cosa discutible y no siempre evidente- de crear otros pro-
blemas. De nuevo fue Londres el que, durante un tiempo dirigió el proceso, aun-
que para hacerlq tuvo que importar las técnicas norteamericanas de transporte y
de dirección de empresas. Por lo tanto, de nuevo habrá que centrarse en el espa-
do angloamericano pero hactendo un desvío para preguntarse por qué París y
Berlín tardaron tanto en seguir este camino.
La primera respuesta a la dudad victoriana, y la más importante, fue el con·
cepto de ciudad jardín de Ebenezer Howard, un _amateur.. (puesto que, por defi-
nidón, no habia entonces profesionales), de gran visión y perseverancia, que de-
sarrolló esta idea entre 1880 y 1890. Se proponía resolver, o por 10 menos mejorar,
el problema de la ciudad victoriana llevando una gran parte de la gente y de los
trabajos a la nueva constelación de nuevas dudades autosufidentes que construi·
ría en el campo, lejos de los barrios pobres, del humo -y, de algo mucho más im-
portante, de los altos precios del suelo- de la gran dudad. Como mostrará el ca·
pítulo cuarto, esta idea se fue extendiendo por gran parte del mundo, adquiriendo,
durante el proceso, una serie de características que casi la hideron irreconocible.
Sus realizaciones fluctuaron desde el puro barrio dormitorio suburbano, que Iró-
nicamente era la antítesis de 10 que Howard habia propuesto, a utópicos planes pen0
sados para disminuir la densidad de las grandes dudades y recolonlzar el campo.
18
CIUDADES DEl MAl"lANA lAS CIUDADES DE LA IMAGINACIÓN
"
Muchas de estaS varianles. asl como también la pura visión howardlana. fue rea·
Iluda por sw luganenienles. que, como consecuenda. consiguieron su propio lu-
gar en d plntcón del urbanismo: fueron R.1ymond Unwin, Barry hrbr y Frcderic
Osbom en Gran Brctat\a., Henri en Francia, Emst Mar y Martín Wagner en
Alemania, y Oarence Stein y Henry Wright en los Estados Unidos. Otras ideas se
<ksarroUaron independicntememe, como Lio visión de la Oudad Uneal del espa-
nol Arturo Saria, o la dt:SCUltralizada Broadacre Oty de Frank Uoyd Wrtght. Cada
una. y las Interrelaciones cUas. piden un lugar especial en la historia.
La segunda repuesta que lógicamente le siguió, aunque no cronológicamen-
te, fue la visión de Lio ciudad regional. llevaba el tema central de Howard mucho
más lejOS, tanto a nivel conceptual como geográfico; sqUn esta corriente. la res-
puesta a la sórdida congestión de la gran dudad era un vasto programa de plani-
flcadón regional. dentro del cual cada subreglón se desarrollarla annoniosamen-
te en base a sus propi(Y.l recursos naturales. con total a los prtndpi(Y.l de
equillbrio ecol6gico y reposid6n de recursos. Las dudades estarían subordinadas
a la regl6n: las viejas dudades y las nuevas crecenan a la par como partes necesa-
rias del plan regional, ni más, ni men(Y.l. Esta visi6n fue desarrollada poco después
de 1900 por el bi610go escocés Patrick Geddes e interpretada a lo largo de los mas
1920 por los miembros de la AsocIad6n para la planiflcad6n regional
de Ammca: Lewis Mumford, Clarence Stein, Henry Wrtght mendonados ante.
riormente, y Stuan Cha.se y Senlon MacKaye. Este grupo se madon6 con otros,
prindpalmente norteamertcanos: los Regionalistas del Sur, lIderados por Howard
Odum, los planificadores del New Deal como Rexford Tugwell, e lndwo -indl·
rectamente-- Frank Uoyd Wright. Esta rica y visionaria tradid6n, cuya tragedia fue
prometer mucho y en b. práctica dar poco, scri el contenido del apítulo quinto.
U. propuesta contnSta, e induso enm en conflleto, con estas dos pd-
meras; se trata de b. tradJdón monumental, que se remonta iI VitlUVlo, sino más
lejOS todavía, y que renació con fueru a mioo del siglo XlXen nunos de los gran••
des del urbanismo como Haussmann en Parls o Ddefonso
Cerdá en BarttlOIlill_ En el siglo XX, como se estudia en el apítulo sexto, fue apa-
reciendo Cilprichosamente en lugam exttaJ\os y poco adecuados; como servidOR
del orgullo óvico aliado al Impulso comercial en Estados Unidos, como upmlón
de la majestad imperial en la IndU. Británica. en Áhica y en la recientemente in·
dependiente Australia, tambim como agente de la megalomanIa totalitaria en la
Alemania de Hitler. en la Rusia de StaUn (y, aunque con menor ambtdón, pero no
por ello con menor efectividad, en la Italia de MussoUni y en la Espai'ia de Franco).
En los lugares donde pudo llevar a cabo sus obras -a veces tarde, a VKes nunca--
hizo lo que se le pedía: fue simbólica, mostr6la pompa, el poder y el pmtlglo, pres-
dndlendo, o mostrándose lndwo hostil, a propósitos sociales más ampllos.
Todavía hay otra tradición que de una manera confusa se reladona con las co-
rrientes de la dudad jardín y de la dudad monumental. Es la visl6n del frands de
procedenda suiza, el arqultecto-wbanlsta Le Corbwler, que consideraba que el
mal de la dudad moderna era b. densidad de su desarrollo y que, perversamente,
aseguraba que el remedio consisna en a.umentar esa densidad. U. solución de Le
Corbusler, según la cual un mile5tro urbanista todopoderoso demoleña la dudad
existente y la reempb.z.aria por otra. de grandes torres en medio de PM<Iues, es es-
tudiada en el capitulo séptimo. En su fonna mis pura nuna encontró apoyo en
ningún ayuntamiento que quizás es compnmsible--, ni durante su vida ni des-
pues. Pero algo de su idea permaneció, y sus efectos fueron por lo menos tan gran-
des como la visl6n de Howard: una ciudad completamente en Lu llanuras
del norte de b. India, rivalizando en escala formaJ y extUlSión con el monumen-
to neoclásico que Lutyens construyó para la mayor gloria del poder btitánico en
Nueva Deihi; mucho mis Importante todavia, sobre todo en impacto hUIIW\O,
han sido loS dentos de demolidones pard.¡les y recorulnJCdones en Las du-
dades desde Detroit a Varsovia, de EsIocolmo iI Milán.
Existe otra importante tendencia dentro del pensamlento wbanístico, o de la
Ideología del urbanismo -las dos se mezclan Imperceptiblemente y de una mane-
ra confusa- que exige alenclón especial. Sin embargo, como la última que hemos
comentado, se une a otras corrientes mis Importantes, dándoles forma y color.
Esta escuela dice que la construcción de la dudad debería estar en manos de los pro-
pios ciudadanos, cosa que normalmente no sucede; que se deberia rechazar la tra-
dición según la cual las grandes organizaciones, ya sean prtvadas o públicas, cons-
truyen para la gente, y, en su lugar, permitir que la gente fuera la que construyera,
Enconttamos esta idea en el pensamiento anarquista que, alrededor de los anos 1890,
fue tan Inportante en la visión de Howard sobre la dudad jardín, y de nuevo, en·
tre 1885 Y1920, en las propuestas de Geddes sobre la rehabilltad6n urbana por eta·
pas. Es talIlbim uno de los aspectos a:nttales e imponanleS del pensamJentode Frank
Uoyd Wright en los mes 1930, y en particular de su Broadacre Clty. En los atlos
sesenta sale atta vez a la superficie como uno de los faacres más importantes, in·
duso dominante, de la planificación en Lu dudades del Tercer Mundo por medio
del trabajo de John Tumer -que se inspiró en el pensamiento en
AmmGl Latin.a_ Ha sido tambim un elemento en el desarrollo Inteleaua.l
del teórico de la arquitectura, el britinico-americ:a Chrlstopher Akunder dutante
los mos sesenta y setenta. Finalmente culmina en el movimiento de diseno co-
munitario que se utendió en los Estados Unidos dunnte los atlos setenta 'f ochen·
ta, pero sobre todo en Gran BretatU, donde obruvo el pattodnio real. Esta iaJga Y
a veces extraflil historia es el contenido del capítulo exuvo.
Hay aun otra tradici6n, que resulta todavla mis dificil de definir en términos
filosóficos y que no eslá Ugada a. nlngún profeta dominante. Se trata de la visión
de la dudad de Infinita movilldad que depende de los avances de la tecnología del
transporte. sobre todo del automóvil prtvado, que esrudlamos en el capítulo no-
veno. Esta uadld6n empieza con la notable predicción de fin de siglo de H.G.
Wells sobre la suburbanización del sur de lnglaterra., pasa por los planes de trans-
porte de Los Ángeles de 1930 y de casi cualquier otra ciudad entre los aftos 1955
y 1965, Ytermina en la. descripción de Melvtn Webber sobre _el reino urbano de.
en-ningún-lugar. de 1%3-6-4. La visión de Frank Uoyd Wright sobre BroadaCf't
City se le parece mucho. de la misma manera que comparte ideas de otras impar·
tanles tradldones; comparten esta visión los desurbanlstas 5OVie:ticos de los mos
20 CIUDADES DEl. MAÑANA lAS CIUDADES DE tA IMAGINACIÓN Zl
1960 en adelante. tri según qué zonas de qué dudades -pero sobre todo la
gente que vivía en ellu- en lugar de mejorar, tmpeoraba. por lo menos en senti-
do !dativo, y quizás umbién en el absoluto. se dijo que podb ser much.l de
esta estuvltta transmitiendo sus problemas y dlficultades de generac:l6n en
gener.td6n, de seguir la lJYICh¡ de la economia y di!: la sociedad que se
iba alejando ad,¡¡ vez mis de ellos. .se criticó esta upUadón con indignación, 10-
dU50 con memenda. pero no sirvió de nada puesto que los hechos permanecie-
ron. En el capítulo duodkimo este deb,¡te y los probkma.s que lo cau-

Es por elld que en el libro aparece una e<tT3l\a e inqweWUt después
de den mas de debates sobre cómo planificar la dudad, después de repetidos in-
tentos -por equlVOCllldos o distorsionados que fueran- de llevar las Ideas a la prác-
tica, nos encontramos otra wz allí donde habíamos empeudo. Los teóricos han
vudto a los orígenes anarquistas del urbanismo; la dudad vuelve a ser contemplada
como lugar de degeneración. pobreza. malestar social, lnqulrtud civil e induso de
Insurrección. Esto no significa, evidentemente, que no hayamos avanzado: la du-
dad de los ¡u\os 1980 es terriblemente distinta, y sin duda superior, a la de los anos
1880. Pero parece que los problemas vuelven a !'durgir, quizás porque, en realidad,
nunca se soludonaron.
1920; Ytambién, a su manera. el concepto de Sona sobre la audad 1lnea1 y los nu-
mermos dmvados posrertores. De todas Las grandes tndidones, 6;ta es la que pro-
bablemente se mezcla y se con casi rodas las otru; porque Howard.,
Le Cocbusier, los regionalistu, todos tuvleron su versión de este evangeliO.
Muchas de estas ideas aunque privxlas de toda posibilidad de al ser
concebidas, fueron esenda1mente producto de los activistas, de: los constructores
de este mundo. Más pronto o mis wde, as! siempre mis pronto, sus aeadoaes aban-
donaron los discursos pan pasu a la si quereu buscar sus monumentos no
tenéis más que: mirar a vuestro a1rededoc Pero es también importante que: toda bis-
torta del urbanismo se dé cuenta que, de:sdc los m.os 1950. a medida que
nismo se fue convirtiendo en una materia que debía aprenderse: por medio de la
educadón formal, también fue adquirtendo un cuerpo teórico puro más absmK>
to y más fonnal. Parte de esta teoria. o por io menos eso dice su jerga, es teoría
el urbanismo: comprensión de lu técnicas practicas y de la metodología. que
los urba.nistas siempre necesitaron indwo silo aprendieron mientras trabajaban.
Pero la otra, la teoría tkl urbanismo. es otro tema: bajo este término, los urbanis-
tas tratan de comprender la verdadera naturaleza de la activtdad que están practi-
cando, incluyendo las razones de su e:dstenda_ Y es aquí donde suele pa.
sar- unas teorías siguen a otraS y unos paradigmas son reemplazados por otros. cada
vez más deprisa, unas veces de una manera desconcertante, otras con mayor aus-
teridad. Al intentar comprender el sentido de este movimiento podemos caer en
el. riesgo olMo de ser absorbidos por el. proceso, quedando encmados en el síndrome
que ImentamOS comprender.. u lectuR del capítulo dédmo pmnitirt ver a1let:.
tar si bemos sido capaces de: esta trampa..
Sin embalgo mientras la aadl!:mia iba por un lado, el mundo Iba por otro. De
modo pmiendo de una manera indl.recta dd movimiento de planifk:adón ro-
muniWl.a de:saito en el. capítulooctavo, se Ues6 a la condusi60 de que todo lo que
se habla hecho en nombre del wbanismo babia sido insatisfaaorio a niw:i •
y malo a nivel. prictico con resultados que pod1an ser contrmplados por todos. Esto
habi,¡ sucedido porque en más de medio stglo de práctia bwocrátia, el wmnls-
roo se habia convertido en una máquina reguladora negativa. dbe:ftada pan aho-
gar todo tipo de iniciativu y de creatividad. No:s encontramos con otIa Ironia bis-
tórlca; el pensamiento lzqulerdistil yeMa a las raíces anarquisw, voluntaristas Y
de pliUtlfl.cadón iI pequetl.a escala mientras que, por su parte, los cerebros de la de-
recha empezaban iI pedlt una nueva manera de planteuse Ia.s obro; parecía que
los extremos iban a acercarse. En muchos países surgió un movimiento en favor
de un urbanismo más simple y de la audón de unos organiSmos que supieran evi·
tar el papeleo y generaran una trildlcl6n empresarial vigorosa e Independiente,
que pudiera actuar sin demasiados rrtrasos e interrupdones. Durante los atios
ochenta, esta filosofia, muy arraigada en NoneiImérlca, se extendió a paises que como
Gr.m Bretatia siempre habían pennaneddo inmunes a este tipo de Ideas. El capí-
tulo undtd.mo tratil de seguir estas conexiones, a veces sutiles y muy Indirectas.
Pero en medio de esa gnn profusión de organiZaciones e inidativas, las duo
dade:s habían ido siguiendo su camino_ lopeot de ttxIo fue que. a partir de los atio5
Notas al capítuJo 1
, Kqne. 1936. pq. 3&3. ¡ Wud, 1976; fñedmann Y 197'9;
WUYU, 1984a.

La ciudad de la noche espantosa
las grandes ciudades de la tierra (... ) se han convertido (... ) en repugnantes luga-
res de fornicación y codicia -el humo de sus pecados sube hacia el cielo como el
horno de Sodoma; y su contaminación está pudriendo y atacando los huesos y las
almas de los aldeanos que las rodean, como si cada una fuera un volcán cuyas ce-
nizas causaran llagas sobre el hombre y la bestia.
John Ruskin
Letters to the Clergy on the Lordls Prayer and the Church (1880)
«¿A qué tipo de gente te refieres?» se permitió preguntar Hyacinth.
«Oh, gente rica, los que lo tienen todo».
«No se les llama gente» observó Hyacinth, dándose cuenta al momento de que su
comentario era un tanto primitivo.
«Supongo que tú los llamarás miserables, sinvergüenzas» sugirió Rose Muniment,
riendo alegremente.
«Todo lo que tú quieras, pero no tienen cerebro», replicó su hermano.
«No, claro. Qué estúpidos son, ¿verdad? dijo su señoría. «De todas maneras no
creo que se vayan al extranjero.
«¿Al extranjero?»
«Quiero decir como los nobles franceses que huyeron. Se quedarán en casa y lu-
charán; será mucho más que una pelea. Creo que lucharán muy duro».
Henry James
The Princess Casamassina (1886)
Capítulo 2
La ciudad de la noche espantosa
La reacción ante los barrios pobres de la dudad del siglo XIX:
Londres, París, Berlín, Nueva York,
1880-1900
En 1880 James Thonuon. poeta victoriano CUy;J laboriosidad nunca lIt:gó a como
su monumental falta de talento. publicó una colección de YUS05 que litu-
ló con las primeras paJabr;ls de uno de ellos: se trataba. de un largo y <O
viaje por los bajm fondos. Los versos pronto se olvidaron pero el titulo, Tht Cjty
o(lflnulful Nljhr (La dudad de la noche espantosa), fue recordado. Quizás fue de-
bido a que la tmiblt: dudad victoriana, tanto de día como de noche, pronto se con·
virtiria en uno de los principales twlaS de discusión de la época. Los primeros ver·
50S de Thomson:
La dudMi es de la Noche, o quizis de la Muerte.
es de la Noche, porque nunca
le Ucpri el aire fragante de la matUna
dupuf:s del trio me gris del búmedo amanecer'.
podrian muy bien desaito el Londres, el Uvt'IpOOI. o el Manchester de la tp:>.
ca. Qulú.s W. T. Stead, el sensacionalista editor del diario londinense Pa/1 Mall
GíJutu, se acordó, o de cstos ftCS05 cuando, •
en una editodal de octubre de 1883, escribió que el_Fonnidable escritor Oorenli-
no podria haber a"aclldo a los horrores de su visión de.l1nfiemo lID paseo por un
ban10 pobre de Londres•.
Stead encabeZilba su editorial con estas palabras: ¿NO HA LLEGADO YA LA
HORA? En el conocido esl:1Jo que lo había hecho famoso, arengaba a un públlco ra.
dical de cta..se media: • los horrores de los barrios pobres>o, escribió, _50n el gran pro-
blema nacional que la religión. el país en general y 105 políticos de Inglaterra deben
501udonar.. Con un agudo olfato perl0dÍ5lico para encontrar el momento justo, y
un talento especial para captar el tema del dla, utilizó un libelo que acababa de po-
bUcar Andrew Mearos. sacerdote congregactonali5ta. Promocionado astut<lmente
por Stead, Tht Bitter Cry r;fOutril.5t LornJon (El amargo grito de los desheredados de
Londres), resultó Impresionante. Su _efecto fue Instantáneo y c;¡tadlsmádco"l: pro-
vocó inmediatas demandas para que se abriera una investigadón ofldal no 5610 por
U. CIUDAD DE U. NOCHE ESPANTOSA
I
...
"
1 IlOlU ptglnu S...SS.)
Fi3. 2.1 Litrlr CoIlinpood StTUr, BetJuwJ de 1900.
Los _pobres dignos_ de la ipoc3 vktoriana. en sus miseras viViendas. 800th
los hubiera Incluldó en la case C.
26 CIUDADE.S DEL MAl'lANA
LA CIUDAD DE LA NOCHE E$I'A!'lI'OSA 21
pane del PIlIl Mall Gaztttt sino también de periódiCOS más conservadores como 17Jt
Times y Punch, e indwo de la propia reina Victoria, conmbuyendo directamente a
que en 1884 se organiWa la Comisión Real para la Vivienda de las Clases
Fue uno de los textos más influyentes de toda la historia de las rrlormas sodaIts bri-
lánicas; Sread e:saibiña más tarde que al haber provocado la aeadón de U. Comisión
Real, habioll sido uno de los artífices de la legisladón soda! moderna'.
El amazgo grito
No babia sido el. primer intento de dtsperW.JI la 50dedad vic:1Qrian.J de su conlortabIe
conflanu; pero fue la gota que colmó el vaso. Y d10 debido a 1;1 gran l1abUl·
lhd que mostró MeUD5 al pasear a sus lectores por los banios pobres. Incluso M100
n, Cm ai\o5 más taJde, sus de5crtpdOnes nos ponen la piel de gaIlin.i. Ynos revudYen
ti estómago; tienen una cualidad casi televisiv¡¡. Sólo una dta nos permitirá com-
el !mpacto
Pocos de los que leen esw pigirw; tienen Ida de lo que $01'1 esas pestilcrlle5
ri<Us. donde mUes de Pfi50NJ ViVUl. b.KiradoU en medio de que nos re·
CUffdan lo que hemos oído sobre los barcos de escavos. Para enrnr en ellu Iny
que por pllb muxWundos a aUR de los gases vmmoso5 Ymal olien-
tes que multan de liI KUMulx16n de ¡guu rt:Siduales y de todo tipo de buun
que yace esparcid¡ y que a menudo flota bija nuestros pies; patios en los casi
nuna mm el 501. ni el me trace. y que muy pocas veces hU) ruibido el efec-
to btndlctoso del aguL Hay que subir por can:omidu escaler.u que. VID
a romperse a ada paso. y que muchu de w veces se h.an roto. dej¡ndo agu-
jeros que ponen en peligro b vida Ylos huesos de 105 iDc.autos. Hay que hacerse
paso por largos. oscuros y sudos pasillos Uenos de p.Mbitos. Finalmente, si el
hedor nauseabundo no le ha necho retroceder, enttuá en e50IS madrigueras don-
de se amontonan esos miles de pusonas que, como usted. son de b muma raza •
por la que Crino murió'.
Ahora, Meams hace que su visitante burgués entre en una de las
tu y el techo están por la sudedad que:se l1a ido acumulando a lo
largo de at\os de dejada. Rezuma a través; de las grietas de las placas del techo;
baJa por 1M paredes; está en todos sitios. Lo que recibe el nombre de ventanas está
embutido de trapos o cubierto de maderas para evitar que entren el agua y el vlm-
to: ti resto está tan negro y oscuro que prácticamente no permite que entre la luz
o que nada del exterior pueda venef.
Los muebles pueden ser .una silla rota. restOS de una cama, o simples trozos
de una mesa; pero lo que:se encontrará más a menudo son toscos substitutos como
por ejemplo tablas sobre ladriUos, viejos capazos, una caja. o con mayor frecuen-
da nada excepto trapos y basura'.
Con esta descripción preparaba la escena para los horrores humanos que en-
contrarian dentro.
Cada habitación de estas putrefacus y pestllemes viviendas alberga una famila. a
veces dos. Un inspector de sanidad anotó que en una de ellu encontIó al la
madre. tres nit\os. IY C\UtIO cerdos! En otra un misionero había visto un hombre
enfermo de viruela, su esposa que:se estaba r«Uperando del octavo parto. y los ni·
1\os corriendo por alU desnudos y limos de porqueña. Aqui hay siete per-
sonas viviendo en una cocina subtenánea. con un nino pequetk> muerto en la
misma habitaCión. Mb allá una viu<b pobre, sus tres hijos. y un niOo que habb
muerto haca lJ'eCe dlas. Su rmrldo que en conductor de coches, x había $Uidd.a-
do hacia poco'.
En otra habitadón viva una viuda con seis hitos, entre los que había una Iúja
de veintinueve anas, otra de veintiuno Yun hijo de veintisiete. Otra ocu-
pada por padrf'. madre Yseis Iújos. dos de dios enfermos de escariatina. En ottliI ha-
bía nueve hermanos. el mayor de los cuales tmia veintinueve alias, que comían y
dormían juntos. Todavía en otta 4habY una mujer que mandaba. a los chiquillos
a La calle pan. alquiW la PMJI fines inmorales hasta bien pasada La me-
dia noche, que era cuando las pequmos podIan si es que no habian en-
contrado cobijo en otro siti04.
Los lectores de Mearos se escandalJ.zaron tanto por el honor mico como por
las consecuencias; Inevitables que todo dio traía consigo:
Pregunte a los hombres y mujeres que viven en esw podl¡as si e5ÚD casados Ylo
único que obl:endri: es un solU'lsa. Nadie lo sabe. A radie le importa.. Nadie es:pen
que deban estarlo. Sólo. en muy pocos casos. su pregunta recibirá Wlol respuesta afir-
mativa. El Incesto es común: no hay vldo ni SftUUalldad que despierte sorpresa ni
llame La atendón... Lo único que 00 les haet' caer en el comuni$mO es La descoo·
fUnza. no La virtud. W prjcticas más viles son vbw con La mayor indilm:ncU (..•)
En una de las calles hay 35 cuas, de ellas 32 son burdeles. En otro distrito hly 43
asas con 428 prostituW entre muletes y nltU$, muchas de las cuales DO tienen aW
de doce an.os'.
Para La da.se .media victoriana, bIe era qu1z.b uno de los aspectos más impre-
sionantes.
Lo que sí era derto, Meams s.eguia explicando. es que a esta gente tan pobre,
robar les salia a cuenta. En l.eiasttr Square había .siete miembros de UDa conoci-
da banda de 'cuarenta ladrones' que, al oscurecer y con la ayuda de una serie de
mujeres de mala vida, Iban a Oxford StIftt, Regent Street y otras calles a robaroo.
la aritmética del crimen era Inuorable: 4Es un hecho conoctdo que un nii\o de
siete anos puede conseguir 10 chelines y 6 peniques a la semana robando, pero,
¿cuánto puede ganar en un trabajo como el de hacer cerillas. si le pagan 2 1/4 pe.
nlques la gruesa? Para obtener lo que gana el ladrón deberá hacer 56 gruesas de ce-
rillas a la semana, es decir 1.296 al dla. No hace faltar Insistir en que esto es ím·
posible_
10
.
La raíz del problema estaba en que la gente de estos barrios era terriblemente,
opresivamente pobre. las mujeres que hadan pantalones trabajaban diecWete ho-
ras, desde las dnco de la manana a las diez de la noche. por un chelín; mientras
que por hacer camisas se pagaba la mitad. La enfermedad y la bebida empeoraban
la situadón:
otros no estaban de acuerdo; la Comisión ReaJ conduia que _el nível de
moralidad (... ) es más alto de lo que espenrse"n.
Primero. aunque ha habido una gran mejora (... ) en l¡as condldones de Ia.s cas¡s de
los pobres en relación a hace ueinu aftos, sin embargo los males del hacinamien-
to, esp«ialmente en l..ondrcs, son todavia un escándalo público, yen muchas lo-
calidades twJ segundo, hay mucbllS previsW pan evtwestos IDa-
les, pero no se ¡p1lcan. much;as de e11¡as han sido letra muena desde el miSmo
momento en que' 51:' incluyeron en la 1qW.Ki6n'I.
Z9 LA CIUDAD ot LA J'iOCHE ESPANTOSA
Afumo que no nos a contar todo)o que sabemos, y me sabñ.1 muy ltW
entrar en detalles de cosas que no conolCO; pero dart un tjemplo sobff: las mal¡as
consealendas de:! sistema de una seU habitaci6n. y no es una muestra de lo peor.
Esto sucedió el afio pasado, pero suele OCWTÍI con frecuenda. Un amigo mio, di-
rector de una gran escuel¡, iba camin¡ndo por uno de esos patios interiores cuan·
do vio dos ninos de tierna edad. dlt'% u once afias, tratando de m¡ntener relacio-
nes sexuales en medio del pasillo. Camó. aganó al chlqulllo y 10 levantó; el
comenlarlo del muchacho fue: _¿Por qué me coge? Por aqul hay docen¡as que
cm lo Como comprenderán su comportamiento no era debido a sus tm-
dmeiílS suuales, sino que Simplemente Imitaban lo que habían vist<r.
servador de las tendencias de nuestro tiempo. no quemdud,¡ de que se ha al»n-
dotudo praetlcamenre y cada vu que el Estado intervtme l1lI pie
¡ la siguiente El mismo en un discurso de CJUCi.J..I im-
ponancia que hizo ert de 1884. se refirió al de la lntervmdón cid
Estado
l7
• Como conseruenda se creó un¡ prestigiosa Comisión Real presidida por
Sir Chafles Wentworth entre SU5 miembros al Ptíndpe de Gales,
Lord Salisbury y al cardertal Mannlng. Pero, a pesar que el informe b.
Comisión presentó en 188S confumaba la naturaleza del problema, no
consiguieron unanimidad en el remedio. La conclusión definitiva era:
Eran muchos los testimonios que confimWJan que en Londres lo normal en
que hubiera uru familLa por habltadón, y que cada familia podía llegar ¡ estar
compuesta por ocho miembros. El problema se habia ¡¡gravado por la
que había en la capitaJ de dividir IlIS casas en viviendas de una sola habitadón, de:
modo que los inquilinos debían compartif el ¡gua y el Y, como la puerta
prtndpal se cerraba muy pocas veces, tanto W escalefas como los pasillos se: lle·
naban por la noche de lo que Irónicamente se había dado en llamaf _los gandules
felices_: es dedJ: los que estaban completamente desprovtstos de cobijol'. la cos-
tumbre de hacer trabajos en casa -que. a veces, eran noclvos, como por ejemplo
se:lecctonaJ" trapos, hacer sacos, cuUw, sacar pieles de conejos- hacia que las con-
didones de esw viviendas fuerm todaN peores
llO
. En wdudades de provinda,
habia p-an v:ui.acl6n entre e1ll1S, el problema del. hacinamiento no llega-
ba a ser tan grilve como en Londfes
ll
.
Para algunos como Lord Shaftesbury, veterano reformador soda1, el sistema de
la vivienda de sola habitación ...estaha fisica y monlmente más allá de cuaJ·
quier descripdón_:
1
28 aUDADES DfJ.. WAlÍlANA
U contempUdón de la miseria de estos ninos es una de Lu cos.a.s mb desga.mtdo-
y tmib'es de estos descubrimientos; y lo peor de todo es que la miseria
dad,¡ de estos padres disoI.utos l' bomcbos x lJWIifiesU en 1.15 pn>
blemas de cncimimto ydclna:s rasgos n!'PUgnantes que' constantemmte 51:' observa
en estQl; lugan!'S (...)
Aqui encontnmos a un nino de tres afJos recogiendo mendfugos sucios de
pan que v;a comiendo. Entramos por una de W puerta.!l encontnmos una runa de
doce anos. _¿Dónde está tu madre? En el manicomio. ¿Cuánto hace que está alll?
Quince meses. ¿Qulm le cuida?La pequen.. que esu se:ntada m una vieja mes.JI
haciendo certllas, responde: _Cuido a mis hennanos tan bien como
Estos miserables deben viviJ: en alglin sitio. No tienen dinero pan. Ir en tren o tnn-
vi¡ los arrabales per1fét\co5; y, por om. parte. ¿cómo podrian iI1ldat tres o cuatro
mill¡as de Ida '1 ottas tantas de vudta, con sus cuerpos hambrientos '1 dmlacrados
después de haber mbajado doce hons o más por un cbelin, Opor menO$?''''
segun Meanu:
La Comulón Real Británica de 1885
¿Quién puede Imaginar el sutrinumtO que' Sor eKOnde detris de este c;uo? Una.
bre mujer en estado de agot.amiento. redUCId¡ c:ui Jo los huesos. vive en
una h.1bit.:loo con un marido borncho y cinco hijos. Cuando If, visitó
comiendo unos pocos guisanles. Los nU\os h.ibian ido a busar unos cuantos
los pan hervif cu;JtKl pautas que habia sobre la mes.JI, y que iba a KI" todo lo que
aquella b.mili.l comerf¡¡ aquel db. (".) En una de la mle Wych, en e:! ter·
CeI piso, sobff: una tienda de pi'oduetos parll la marina, hizo h¡¡ce poco una in$-
pección en reladón a la muerte de un nino. Un hombre. su esposa y cinco runos
viVÍan en ella. El nitlo era el segundo que había muerto, envenenado por la pesti-
lente atmósfera: se hilO la autopsia en la misma habitación donde sus padres y
hennanos vivlan, comían y donnian, ¡porque la pilrTOquia no tenia depósito de ca-
dáveres ni ninguna otra sala donde se: pudieran n!'allzar los se:rvlcios post mortem!
No hay que extranane de que los funcionarios que n!'allzaron IllS diligencias en·
fumatan ¡nle las nauseabundas uha1K:l0nes".
Cuando Mearos llegó al _qué hay que hacel'». no tenía la menor duda de que:
_Debemos reconoa:r que sin la intervendón del Estado no se podrá hacer nada ¡
grMl escala.. Yt:StD es un hecho- u. La raíz del problema en simple y llanamente
nómica. LI gente viN bacinada porque en pobre, y puesto que: en pobre no po- •
pcnnitirsc t. solución obvia; a otro sitio las casas fue-an más
bMaw:
Este texto consiguió tocar la fibra sensible. Yaunque algunos comerttarisW, como
el marqués Sallibury, querían organtur uodadones de caridad y otros como
josepb Chamberlain, pretendian que las autOl1dades locales las que se b.l.
deno cargo cid problema, hubo una volunQ<! gl!:DeraI en filvor una interven-
ción concertada
l
,. IndU50 J1mo: observó, con evidmte disgusto, que _al ob-
filJ. 2.2. La Comisión rnl para la vivienda dt' las c ~ tf",baladoras en una de
SUl seslone1, 1884.
En el centro a 1.1 der«ha. Shaftesbury explica la manera de vivir de lOS pobrtS.
Üi el cenlro. a la Izquierda. el Pñndpe de Gales. inclinado hada delame. pare·
ce horrorizado.
1 LA CIUOAD DE LA NOCHE ESPAN'l"OSA 31

32
U CIUDAD DE U II:OCHE ESPA,,"'í05A 3J
Esto quilis en un tanto reconfortante. Pm> 10 mas nouble en que el habitante
de estas viVIendas tenía mucho mmos espiIdo cid que d gobierno victoriano ui-
gia para las personas encarceladas y las que estaban conflnolldas en hospidos.
Lógicamente los ni\'des de mortalidad -espKialmente en rdad6n a los nitios- $C-
guían siendo alarmantemente altos. Los que sobrevivían, según calculaba la
Comisión, perdían un promedio de veinte días de trabajo al ¡nO porque ...se de-
primían y se cansaban-. y a todo ello se aJ\adla un hecho que ni el _mayor defensOr
de los pobres podría negar: la falta de hábitos de limpieza.
u
,
La raíz de todos los pwblemas, como Meams había senalado, estaba en su po-
breza y en la consiguiente imposibilidad de cambiar de vivienda. Los trabaJadores
londinenses sin ningún tipo de preparad6n, como los vendedores de frutas y ver·
dUlas y los buhoneros. ganaban sólo de 10 a 12 chelines a b semana; los estiba-
dores un promedio de 8 a 9 chelines; el trabajador medio de Clerkenwdl ¡xxIia lle·
gar a llev;¡¡r a casa 16 chdlnes. Casi I.t mitad de las familias londinenses. un '46 ¡:Klf
dento. nea:sitaban un,¡ cuana parte de estos míseros suddos el alquiler. Ymien-
tras los subían. no suctdiJ lo mismo con 105 sa1arlo5
zs
. Esta pobreu tam-
bién dependía de un tipo de trabajo muy iÚearono y mal pagado. que induía el que
hadan en caJa las esposas; "de manera que- un gran número de los habitantes de:
estOS barrios superpoblados se veWt obligados a vivir de sus trabajos, fueran
cuales fueran los preciOS o las condldones de los lugares donde babitaban..:l6. Los
caseros. que aJquUaban casas en contratos de arriendo a cono plazo, explotaban
de una manera descarada la falta de viviendas. Problema que se había agravado con
los derribos -se estaban abriendo nuevas calles como Chartng Ctoss o la avenida
Shaftesbury, puesto que desde 105 anos 1880, Londres había Iniciado una minl-
Haussmannlzadón, y además se estaban construyendo nuevas escuelas de .acuer-
do con la ley de Educación de 187o:z
1
.
Agravando más esta situación estaban las administradones locales incompe-
tentes y a veces corruptas que eran incapaces o no quedan utilizar el poder que te·.
RÍan. Fuera de Londres la Ley de salud pública de 187S habia puesto las bases para
que las administradones locales de gobierno fueran má5 efect1vas:::l; pttO en la ca-
pital todavía exi$lÍa un sistema arcaico y caótico. En todo Londres sólo 2 juntas de
distrito solm: 38, habían tomado medidas al respecto. Prácticamente: no ba-
bía UlSpectom: MUe End, una zona pobre, tenía sólo uno pan 10S.000 personas..
y los que habla eran poco competentes.: en una parroquia de Londres, el ayudan-
te del inspector era alguien "que anteriOnnente habia estado reladonado con la ¡o.
yeria•• segUn contó un fundonario, que atladíó: ... No pienso que sea necesarlo te-
ner ningUn tipo de preparación. SI alguien tiene sentido común ya es preparadón
suflciente_
l'
,
En cOnse<:Uencia las principales recomendaciones de la Comisión Real se ceno
traron. más que en crear nuevas leyes. en que las autoridades locales aplicaran las
que ya existían. Muchas habían sido hasta entonces letra muerta como la Ley
Torrens (Ley de 1868 sobre viviendas de artesanos y trabaladores), que permitía a
las autoridadeS locales construir cuas para los trabajadores, y la Ley Cross (lqt de
1875 para la mejora de las viviendas de artewlOS y trabajadores), que les autori-
zaba a demoler exteru.as zonas de viviendas en mal estado y buscar una nueva
zona para ajotar a estos habitantes. SdlaJaron. sin embargo, que as autoridades de-
beñan tener la posibilidad de obtener dinero del Tesoro al interés mis bajO post-
ble para que esto no significaran ¡*rdldas para la Hacienda NKionaJ. y
ron que, en el caso de Londres, lodas las autoridades Implicadas cedieran sus
poderes a la Junta Metropolitana
JO
• La Ley de 1885 sobre vivienda de las ciases tra·
ba¡adora.s que le siguió inmediatamente, trató de que todas estas recomendaciones
se pusieran en práctica, Se amplió la antigua Ley de Lord Shaftesbury de 18S 1 so-
bre viviendas de Inquilinos, al incluir dentro de este conceplo las casas y los
tagt:h para las Clases trabajadoras; clara indicación de que el parlamento victoria-
no, al menos en relación a la vivienda. aprobaba el socialismo municipalJl, El
problema era que todo 'legUiría igual si las autoridades locales no se poRian en
movimiento; en reladón a esto, lo único que la Comisión Real sugirió fue que ya
Iba siendo hora de que las clases deprimidas de las ciudades empezaran a mostrar
interés por sus propios asuntosU.
Depresión, violencia y temor a una insul'ft(:dón
y quizás iban a hacerlo. Puesto que la Ley de rd"orma de 1884 había extendl-
do el derecho a voto a gran parte de la ciase trabajadora masculina urbana. Este
grupo estaba suh1endo los efectos de una de las mayores depresiones en el CO-
mercio y en la industria, comparables en su Impacto con las que le siguieron en
los atlos 1930 y en 1980. Efectivamente, se estaban empezando a notar los ame-
nazadores síntomas de lo que se avecinaba: el problema, según conclusión de una
Comisión Real de 1886, no estaba causado por las f1uctuadones del ciclo comer-
cial, sino por una debilidad estructwal de la indusaia briúnlca en relación con SUS
prindpales competidores internadonales. sobre todo Almumla. Los aJmumes eran
casi tan buenos en la producdón como los britinícos; y en las artes de ampliar y
conservar mercados estaban ganando terreDoJJ. Los miembros de la ComWón ad·
virtieron que Gran Breulia se estaba tomando menos Interés en .descubrir nue-
vos mercados para nuestrO.s produet.os. y ttI mantener los que y;II poseemos (•••)
Thmbién es evidente que. en relad6n a cienos productos, nuestra reputación como
buenos artesanos no es tan elevada como la que teníamos anterionnenle.:l4,
Rechazaron las sugerencias que aseguraban que el. problema derivaba de .Ias ra-
trlcciones legislativas en reladón al empleo y a la acción de las propias ciases tra-
bajadoras con sus huelgas y acciones similares_ o ...a la acdón de 105 sindicatos y
otras agrupaciones parecldas..
ls
,
Fueran cuales fueran las causas. no había ninguna duda sobre los efectos.
Durante la segunda mitad de los ailos 1880, se notaba en todas las ciudades, pero
sobre todo en Londres. una sensación de cambio catadismátlco, lncluso violento.
Los temas del momento, como Beatrice Webb escribió más tarde, eran "por una
parte, el por qué de la pobreza de gran número de personas; y, por otra, si la de-
mOOitda Industrial y política era practicable y deseable como puntOde partida
CIUD¡\,DES DU !o'!AÑ-'NA
3S
compensar los agravios de la mayoria.
l6
. Sin embargo estas discusiones quedaban
reduddas a la .intelligentsia.: .en realidad. entre los trabajadores manuales no ha-
bía ningún sector que conspirara (...) con .1"1 veneno del SOCialismo•. Naddos y cria-
dos en medio de una pobrez.a crónica y de las enfermedades debi\ltadoras, los ha-
bitantes de los barrios pobres se habían hundido en una apatia embrutecedora (... ).
El fermento surgió. según las memorias que Betrtce Webb escribiría cuarenta anos
más tarde. dentro de una parte de la clase gobernante victoriana; se trataba de ·una
nueva conciencia de pecado., .una condencla colectiva o de clase; una creciente
inquietud, que se convertía en convicclÓn. de que el organismo industrial, que ha-
bía proporcionado rentas. intereses y beneficlos a magnífica escala. había fracasa-
do en dar un medio de vida decente y unas condlclones tolerables a la mayoría de
habitantes de Gran Más tarde los historiadores no tendrían ninguna
duda en afirmar que la emoclón predominante no fue la culpa, sino el temor. se .so-
lía describir a los pobres como groseros, embrutecidos, borrachos, e inmorales; des-
pués de años de negllgencla y satiSfacdón se habían convertido en una sIni.estra ame-
naza para la dvilizadÓn"J3.
Las reacclones fueron muchas veces apasionadas. Los Fabianos, apóstoles del
gradualismo, a quienes Beatrtce Webb muy pronto se uniría. enseguida redactaron
un documento que llevaba el sello de George Bernard Shaw, y que concluía con es-
tas lacónicas frases:
EJ gobierno establecido no tiene derecho a llamane Estado de la miSma manera que
no puede considerarse que el humo de Londres forme parte de su clima.
Es mejor hacer frente a una Guerra Civil que tener que vivir otro siglo de sufrimiento
como el que hemos pasado39. .
H.M.Hyndman. lider de la Fundactón Democrática Social, escribió aquel mis-
mo al'l.o que .Incluso entre los hombres y mujeres Inútiles que se llaman a si mis-
mos .sociedad", se puede detectar una corriente de Inquietud. La terrible palabra
.Revoluctón. a veces se comenta en broma. pero la mayoría de ellas se susurra en
serio•.o. Hyndman dudaba de que el fermento se restringiera a las clases medias;
puesto que
(... ) en los talleres y en las casas se pueden encontrar libros, libelos y octaviJ\as que
tratan este problema de manera exhawtiva. Estas teorías que se han inSpirado en
los importantes estudios del Dr. Karl Marx sobre el capital o en los programas de
los socialdemócratas alemanes y en los colectivisW franceses. circulan en te.uos ba-
ratos y de fádIIKtura".
Pero Hyndman también llamaba la atención sobre otro fenómeno que no po-
día dejar de ser observado: «Entre los peores males de la SOCiedad moderna están
las numerosas bandas organizadas de malhechores (...) que se pasean por nuestras
ciudades, y que no sólo se pelean entre ellas. sino que atacan al pacífico viandan-
te..
iZ
. Aseguraba que sólo en Londres y según fuentes policiales. había más de
300.000 individuos que podían ser considerados miembros de las .c1ases peligro-
Nadie, continuaba Hyndman .se había preocupado en analizar de qué ma-
nera esta gente había llegado a unos extremos de tal brutalidad"....
Algunos ni tan sólo pensaban que valiera la pena perder tiempo en ello. Sin
embargo, durante 1886 y 1887, los ciudadanos respetables de Uverpool se queja-
ban de que una serie de grupos los tenían aterrorizados; .la lOna comprendida
entre la calle Athol y la de Luton. estaba «infestada por esos bribones... escrtbía con
indignadón un lector al diario local en el ano 1887. El mismo mes una de las mis
peligrosas.•la banda de los destripadores., había inidado una serie de salvares al-
borotos por las de Uverpool. atacando indiscriminadamente a hombres, mu-
jeres y nlnos con cuchillos y hondas, y robando las casas de empeño. El 20 de
mayo, otra banda, formada. según rezaba la descripción .por cuatro jornaleros, in-
solentes y sin educación_ fue juzgada en Uverpool por ocho acusadones de ata-
que a mano armada y robo con violencia. El juez, Mister Justicia John Charles
Frederlck Segismund Day, un !óexagenario barbudo y con patillas, sentía una pro-
funda desconfianza por las modernas teorias penales y estaba convenddo de que
los transgresores violentos necesitaban un tratamiento fuerte; o como de una ma-
nera muy singular dijo su hijo .la única manera de apelar a su razón era a través
de su
Después de haber manifestado que .con toda su e.x.perienda nunca había oído
hablar de una conducta más ultrajante-, ordenó una de las sentencias más dIaconianas
que se hayan dietado en los juzgados de la Inglaterra victoriana; además de trabajos
forzados, cada uno de ellos debía recibir tres sesiones de castigo de veinte latigazos.
satisfecho con su manera de resolver el problema de la criminalidad. eJ setl.or Day
volvió a la carga en los siguientes juicios del mes de noviembre, donde -además de
ordenar siete sesiones de latigazos en eJ mismo día- castigó a dos hombres con vein-
te latigazos a cada uno por haber robado medio penique y un rollo de tabaco. Los
dudadanos respetables. dijo su hijo más tarde, estarían eternamente agradecidos al
setlor Day, aunque .miembros de SOCiedades filantrópicas, y algunas otras personas,
denunciaron al 'Juez de los latigazos', calificándolo de salvaje bien Intencionado y
considerando que sus métodos eran anticuados e inadecuados.
OIi
• En todo caso, no
hay ninguna prueba de que durante el reinado del terror estableddo por Day se so-
ludonaran los problemas de delincuenda violenta en Uverpool. Lo extral'l.o es que,
en la Inglaterra victoriana y. a pesar de los temores de los dudadanos, los delitos ha-
bían ido decrectendo a lo largo del siglo. aunque, ocasionalmente. hubieran explo-
siones periódicas de violenda como sucedió a mediados de los atlas 1880.
Lo que en realidad temían las clases medias, a pesar del esceptidsmo de Beatrlce
Webb, era que la clase trabajadora se levantara en una insurreción. Yeste miedo
no era en ningún lugar más patente que en el propio gobierno. En febrero de 1886,
sus temores se convirtieron en realidad. Durante semanas los trabajadores sin em-
pleo y los intelectuales socialistas habían estado reuniéndose en Trafalgar Square.
Un lunes, el 8 de febrero. una gran concentradón que, Inelula .un número con-
siderable. mayor de lo nonnal, de elementos chocó con una fuerza de
600 polldas. Éstos, temiendo que atacaran el palacio de Bucklngham, se situaron
en el Mall; pero. la multitud. que oscilaba entre las tres mil y las cinco mil perso-
36
CIUDADES DEL MAÑANA lA CUDAD OE U. NOCHE f.SJ'ANTOSA J7
nas, se enfureció y, despub de pasar por los clubs de Pall Mall, se dirigió hada St
james y Mayfa!r, rompiendo cristales y saquundo tiendas. Una invesligad6n ofi-
dal conden6 a la pollea metropolitana por wntIollnadecuado de la multitud, y
d oficial responsable fue obligado a
El nuevo comisionado, Sir Charles Warren. era más severo. Durante el olono
de 1887 la tensión se agudizó de nuevo: grandes multitudes se reunieron en Hyde
Puk y en Tra/algar 5quare para oír diKunos. Hubo diversos choques con la poli-
cía. TM 1tmd que normalmente se refería a esa gente como .Ios llamados destm-
pleadQs... mgi6 acdón inmediata:
Confiamos en que si e5tO$ hombres, u otroS cualquiera de su m.i.smJ, cine, mlm-
tan llevar a cabo sus ameJUUS como hide:ron el .mo pasado. mconmrán su as-
tilO. no unos cuantos mees de dtcel.. sino un.;a peni de pmlón (...) El Unj·
ro prob/em.J es wbcr euiI de 105 dos grupos es el. más fuerte -los rompedores de
ventanas y Q<lueadore de liendas o los guardianes de LJ. paz. púbba.-,
A$Í pues todo estar a punto para el desastn'. Un dolIÚngo. el 23 de oc-
tubr!:. se reunió una gran multitud en Lio plua; se blandió una roja, mien-
traS se tseuchaban discursos en los que se pedía la dimisión de Sil Qw:les. Poco
antes de las tres, la multitud, precedida polla bandt>ra, marchó por Whitehall e In·
vadIó 1a Abadía df: WetrniDslEr durante d 5effldo religioso. Las escenas que sIgukron
se pam:en al último acto de Brech, que, quizás, Inspiló. Según
T1Ie TImes, aun gran nUmero de chico5, tóvenes y hombres muchos de rlIos muy
sudosa entraron en la iglesia mientraS el órgano estaba tocando. .se mudaron con
los fieles, los anW Vil1.ientes trataban quedamente de controlar a los más
gonzados (...) los maoüestantes más atrevidos lanzaron recriminatorios gritos
contra los acapltallius., como si pcuaran que todos los que estaban en la abadla
ruando 10 fueran. El canónigo tratÓ de argumentar con rlIos.•Los albo-
rotadora le tseucharon en silencio,.. MientraS, en el exterior, Hyndman conti...
nuaba con su arenga y dKia que aesperaba que negarla d momento en que la ban·
dera socialista y el lema 'Todos para uno y uno para todos' ondearía sobre la abadta,
al tiempo que, dentro, se predicarla la revoluciÓn..
sl
.
Los manifestantes volvieron a la plua, aen todos los rincones alrededor de la
columna de Nelson habla alguien arengando a la masa.., la multitud era enonne
puesto que se exteadla por toda la plaza y las calles adyacentes. La poUda se asus-
tó y llamó al ejército para contrOlar la siruadón; en la .. 100 pef$Onas fue·
ron hmdas y dos muertas. Este suceso fue seguido por grandes y mutuas recrimi·
nadones. Un indignado lector escribió a The TImes q!Je este tipo de reuniones eran
.una propaganda para que todos los anarquistas, de aquí o de cualquier otro sitio,
vinieran a la única gran capital del mundo donde eran tolerados,.!2. Hyndman te·
nla otra opinión: .Los hombres y mujeres ya no pasarán más hambre. De eUo, por
una vn. estoy seguro. La agltadÓn aetual es prácticamente espontánea y no ha sido
organizada,.. El punto de vista de la editorial del periódico era bastante predecible:
.Esta capital está amenazada por multitudes descontrolada!, decididas a sacar pro-
vecho dd ejemplo del partido del desorden en Irlanda y quiere obtener concesio-
nes por medio del terrorlsmo.
u
. En cambio Stead, en la Ptlll MtlIl Gautu, acusaba
a Warren de tratar de Implantar un aregimen poUóaco,.; por su parte la abadia
dijo que las Interrupciones de los servidos religiosos habían sido debidas a una con-
centradón excesiva y que los desempleados habían salido en perfecto orden. En
[a calle Bow, diversas personas fueron 801peada!, algunas fueron encarceladas y
otras se vieron obligadas a pagar multas o a comparear ante los jueca Más tarde
el parlamentario R.Cunnlnghame Gramle y el IIder sodaIlsta }ooo Bums fueron
juzgados, declarados culpables y encarcelados durante seis meses.:: se convtn:l.eron
en héroes popuJares5<l.
La encuesta Booth.: la cuantificación del problema
Por último, de los alboroces surgió una respuesta radonal Owies Booth. el armador
de UvcrpooI., inspirado por Thtt Bitur Cry, deddló il al Ean End de I..ondres
iniciar lo que luego se conW'Itlria tri'" primera mcuesr.a.socW moderIu... Ayudado
por una serie de colaboradores jóvenes y bitrl prepandos, erll:re los que se induia
kattia Poner, más arde apdlldada Wd>b -que aquf ruvo la oportunidad de ini-
ciarse m la lnve:stigadóD acadtm.i.Q-, presentó los primeros resultados a La RuI
Sodcdad Estadistica en mayo de 1887, Yun nuevo Infonne un ai'l.o mis tMdc.
Según Booth, los pobres dd este de Londres eran unos 314.000, algo más del. 3S
'*' de la pob!.adón; ut:md1eruio este porcentaje sobn! t()(b.la dudad,. queri.a <kdt
que 1.000.000 de londinenses eran pobres. En su opinión. podían diVidirse en cua-
trO subgrupos.
Los pnmeros, La clase A. Indufa 5610 unas 11.000 penonas del. East End, qui-
zás 50.000 en todo Londres: un 1.25 por dento de la pobladón. aEstilba como
puesta por los (llamados) trabajadores, vagos, pequeftos crtmina..les, una parte de
los vendedores y músicos ambulantes Yotros.. lndufa gerlte joven ..chicos que se
dedican aJ vagabundeo: chicas que se ""nzan casi con naturalidad a la calle.; lle-
van auna vida salvaje, con momentos de gran dificultad y oc.asionaJes excesos. Su
comida es la peor que podamos Imaginar, y su único lujo es la beblda,.u. Booth es-
taba satisfecho de que este grupo fuera tan cEsas horda! de bárbaros de
las que tanto hemos oído hablar, que, saI.lendo de los barrios bajos, iban ¡ destruir
un día la dvillzadón moderna, no existen. Los bárbaros son pocos y su poreenta·
fe va en dlsminudÓn.
w
. Pero. sin embargo, esle grupo presentaba un problema in-
soluble: aNo ofrecen ningún servido útil y no riqueza; al revés, a menudo
la Degradan todo lo que tocan, y como IndJv1duos parecen incapaces
de toda mejora (... ) Deseariamos que la manera de ser de esta clase fuera menos he·
reditaria,.l1.
Éstos eran los dáslcos pobres victorianos Indignos de cualquier compasión; eran
el material bruto que formaba el populacho, la pesadilla de las clases respetables,
aunque fueran muchos menos de los que Hyndman Yotros habían El se-
gundo grupo, la clase 8. eran, sin embargo, todavía más problemáticos. Aunque 5610
fuera porque eran más numerosos: 100.000 en el East tod, quiZás 300.000 en todo
38 CnJDAOE.S DEL MANA.'U
lJl CIUDAD DE lJl NOCHE ESPANTOSA
J9
un 11 por dento de la población de la dudad. Boom los descrlbia como
un grupo que estaba siempre en situadón de _necesidad crónica_: .Esta genu:,
como viven al día, están pendientes de sw propios placeres
y siempre son pobres; su Ideal es trabajar cuando quieren y disfrutar cuando les apeo
.. E! probltmil era lo aleatorio de sw Ingresos. Induía un relativamente alto
número de viudas, muieres $Olteras. gente joven y runos. Boom pensaba que la so-
ludón al problema de la pobrua rW.rar todo este grupo de la lucha diaria
por la wstenda_ porque .eran una continua carga el Estado (... ) Su presen-
cia en nuestra! dudades signifia una costosa y a VKr:5 inútil lucha para lntentar
devu el nivel. de vida Yde yIud-
u
.
Acontinuad6n,.se encontraba la clase: C. ron unas 74.000 pttSOlUS en el wt
End y alttdedor de un.u ZSO.OOO en todo Londns: cuca de un 8 PO( dento de
totilidñ Enn .un grupo digno de Ihtima, que tstaba por
gene que luchaba y que sufria sin esperanza (...) er.m las víctimas de La competenCia
y §Obre dlas La de las divet'SóLS y Su pro-
blema en la naturaleza Imgulu de sus Y estab,¡ clase O, los
que tenian regulaMs pero bajos. Este grupo induía UIW 129.{)(X) personas
en el East End, un 1-4,5 por dento de la población de la dudad; es de-
dI unas 'tOO.{)(X) personas en Lon<fn:s. ...soportan con padenda vidas muy dum.
y la única espe:mua podria venir a ttava de sus hijos. 4PUCSto que la mejora del.
grupo como conjunto parece
Los leyuon con atendón estos primeros resultados de Booth, fueron los
miembros de la Sociedad Fabiana, donde a la paciente recogida de infonnad6n por
Sldney se unía la idda pluma Bernard Shaw. El texto clásico y
definitivo la Sociedad Fabiana fue, Faro frx Sodolistl, que se publicó por primera
en 1887. y se I'ftdltó varias VKeS, vendiéndose 7Q.{)(X) en ocho
atlos; dos atlas mis seguía lo parecía ser la continUolctón Fam for
Landoners. según los Londres, una penana cada dnro ..
mi asilo, en el hospital o en el manJromi(l»u.
Del millón de londinenses segUn Booth se hallan en la pobreu (...) prietlea·
ninguno de dios una vivienda como la una penona ten-
drta para su caballo. E.stu 200.000 familiu. no gman mú una a la
semana (... ) ya veces ni eso, pagan de tres a siete chelines semanales por sudas ha·
bltaclones en barrios miserables en su gran mayoría, son absolutamente .lna-
decuados como vlvienda_, lnclwo considerando los bajos niveles e.'tigencla de
los ofidales de sanidad. Londres necesita reconstruir por lo menos 400.000 boga·
res para alojar a sus dudadanos miU pobres_C.
Los resultados eran predecibles: mientras el promedio de esperanza vida
entre la nobleza. las clases altas y los profesionales de Inglaterra y Gales se situaba
en los SS atlos, entre las clases trabajadoras de lambeth era Z9; y la tasa
monalldad Infantil Bethnal Green era el doble de la de BeJgravia".
El prtndpal problema. según los contemporáneos, erala vivienda.•EI proble.
ma la es uno los más imponantes de la sodedad del Londres los
Hg:. 2.3. Charles Booth. El que se convittló en soci6Iogo.
atlos 188Q.; 4de 1883 los per:l6dlcos y la prensa se Uenaron de adver-
tendas la necesidad reforma Inmediata para evitar la
donarta_u. En opinión 1¡ SocIedad Fabiana, sólo había un remedio: ..El problema
de la de los pobres de Londres, sólo ser soludonado adecuada-
mente a través del poder colectivo de Londres,,". Entre la primera y segunda edI-
dón de los Faeu, esta aflrmadón se había convertido en algo realista y pues-
to que, siguiendo las recomendadones de la Comísión para la vivienda, la Ley
de 1888 sobre el gobierno local había transferido las responsabilidades de la Junta
Metropolitana Obras a una organiz.adón nueva elegida democráticamente, el
Consejo del Condado de Londres (London County Council). Y, en 1890. una nueva
Ley sobre la vivienda de las clases trabajadoras hizo lo que la anterior de 1885 no
había hecho: en su Pane 11I, permitía la reconstrucción amplias mnas, con la
posibilidad de poder comprar tenenos. si era necesario, con la finalidad de cons-
truir viviendas para los trabajadores, especificando que se hartan 4c¡qas separadas
o cottuges para las clases trabajadoras, que podrian tener una o varias Viviendas,.".
auoAOES DEL MIJlANA
LA CIUDAD DE NOCHE ESPANTOSA
.1
Aunque la Ley era contradictorta en reladón a la manera como las autorida·
des locale5 debian disponer de sus propiedades y organizMla cuestión de las Y1Viendas
-puesto que la Parte 11m dJsuadfa mientras que la Pane 111 si bien 10 ptrnliria no
lo alentaba- el nuevo Consejo de Londre5 se acogió a e5ta nuevill posibilidad e in·
mediatamente establK16 una Comisión para la construcción de casas para po-
bres
6l
. En 1894 la Ley se ampUó pennitiendo que se pudieran pedir préstamm; en
1900, se ;autortzó a las ;autoridades loca.le5, el Consejo y los nuevos distritos de
I..ondm que. por una Ley.sobre ti. gobierno de Londres del ai\o anterior, habían subs-
tituído a la antigua. organizadón de la dudad, a comprar timas fuera de sus pro-
pim limites pala .ui poder realizar l.u prerrogativas que la Ley de 1890 les había
concedido".
La dudad pobre en Europa
Fue en Londres, y no en el resto de dudades de la Gran Bretana, donde se vi·
vió gran parte de este drama. Ello fue debido -como la Real Comisión reconodó
en 1885- a que el problema de la vivienda era alli más grave; por la sencilla razón
de que Londres era más grande. Con sus 5.6 miUones de penonas al prindpio de
los anos 1890, níguna otra zona urbana británica podía comparársele: todos los pro-
blemas desde la densidad de la población, al coste del suelo, el transporte. com·
petencia por el espado, se presentaban allí con gran agudeza.
Induw a escala intemacionaJ, comparándose con los 4.1 millones de la región
de París y 1m 1.6 millones del gran Berlín, Londres seguia siendo de manera 10-
dUcutible la mayor dudad de Europa e incIuw del mundo'U. Pero estas otns du-
dades al ser más peque"as y tener mayor densidad de pobladón, tenian sus pro-
pias ttagedi;u...En la dudad vieja de Pañs vivían, en 1891,2.45 millones de
personas, el doble que en la zona londinense. Benillon consideraba que, en esta'"
fecha, el 14 por dento de los de Paris. unas 330.000 per3Onas, se hacinaban
en casas superpobladas; el problema de: la vivienda era peor que en Londres.. Sellier
calculaba que en 1911 habla unas 216.000 pt'l"5Onas, a las que se at\.adían otras
85.000 de los barrios perif&icos, viviendo a un promedio de dos o más por babi-
tadón
11
. Alli, la leg1Slad6n -leyes de 1894, 1906 Y1912- también permitía la cons-
trucd.6n de viviendas de bajOcoste para las clases trabajadoras, y la última de ellas
facultaba a las autoridades locales a nombrar fundonarios encargados de la cons-
trucción y gestión de viviendas, todo ello subvendonado con dinero público. Sin
embargo en 1914, sólo se hablan construido IO.oc() viviendas de este tipo en la zona
de Paris, un resultado poco brillante 51 se compara con lo que consiguió el Consejo
de Londres
12
. Lo que pasaba era que ni la dudad ni el estado tenían el dinero 5U-
f1denle para e1lmlnar los banios bajos: las grandes obras públicas -la construc·
dón de escuelas y de la Sorbona entre 1880 y 1890, Ydel metro en la década com-
prerldida entre 1900 y tuVieron prtoddad
1l
.
Berlln. cuya pobladón crecía casi a 'Il"Iocidad norteamericana -prácticamente
se dobló en veinte a"os, de 1.9 millones en 1890 a 3.7 en era como Puís,
una zona extraordinariamente compaaa y, en consecuencia, una dudad muy den-
sa: los nuevos habitaDles se fueron acomodando en viviendas de alquiler situa-
das en awteros edificios de dnco pisos construidos alrededor de estrechos patios
qul' podian llegar a tener tan sólo 15 pies de ancho, lo suftdentl' para que pu_
diera instalarse el material contra incendios. Este tipo de edificio, que había sido
ideado por Federico el Grande para acoger a las familias de los soldados, se ge_
nl'ralizó .. partir de 1858 como resultado de:! plan para la dudad dirigido por
James Hobrecht. responsable de la polida; dlsenado aparentemente pua que
hubiera una social entre ricos y pobres en el mismo edifido, lo úni-
co que cons'lguió fue crear miserables situaciones de congestión.
Desafortunadamente, este modelo se extendió Incluso a los nuevos barrios su-
burbanos del cambio de legislación de los anos 1890l4; la especuladón,
dirigida por estl' plan y fomentada por un sistema de hipotecas excepdonal.
mente favorable. hlcteron el resto'S.
Nueva York; el tumor en las viviendas
De la misma manera, en Alemania, en un texto de 1920 titulado die Angsr vor
der Stadt, se reflejaba el miedo a la descomposición social, basándose en el núme-
ro de suicidios, alcoholismo y enfennedades venéreas, en «la excesiva radonalldad,.
yen la falta de estabilidad políticaas.
Andrew Lees concluye su monumental estudio sobre las actitudes urbanas del 51-
gio XIX considerando que, e] miedo y el disgusto por la dudad eran, prlndpalmente,
un fenómeno anglo-germánico: «Pocos noneamericanos comparten este Visceral
retbazo por la vida en la ciudad que aparece en la literatura gennánica.; sin em-
bargo .muchos hombres y mujeres se han dado cuenta de los defectos que estro-
pean las dudades, tanto las estadounidenses como las europeas«", Este miedo se
perCibía claramente, casi obsesivamente, en el Nueva York de los a(¡os 1890, Allí
la preocupadón típicamente jeffersonlana, que COnsideraba que la ciudad era «pes_
tilente para la moral, la salud y las libertades de lml ciudadanos« y un cáncer o tu-
mor en el cuerpo social y político, creció con la Industrializadón y la inmigración:
Nueva York se convirtió en la dudad con mayor número de inmigrantes del mun-
do, ·con casi tantos Italianos como en Nápoles, tantos alemanes como en Hamburgo,
el doble de irlandeses que en Dublín y dos veces y media más judlos que en
Varsovia,,81.
La opinión que los intelectuales tenían sobre las consecuencias era unánime.
Henry James escri.bió que .Nueva York era a la vez, mísera y dorada, con más mo-
tivos para huir de ella que para disfrutarla,,·. En 1885, muchml aceptaron los ra-
zonamientos de Josiah Strong que pensaba que en esta ciudad podlan encontrar.
se todos los males que amenazaban a la democrada norteamericana: pobreza y
crimen, socialismo y corrupción, inmigración y catolicismo 89. Alan Forman, en
la American Magázine de 1885, escri.bió que Nueva York era 4un hervidero de gen-
te, tan ignOrante, tan vidosa y depravada que no parete que pertenezcan a nues-
tra especie., por la cual «era casi de agradecer que la tasa de monalidad de los ha-
bitantes de esas viviendas estuviera por encima del 57 por dento.90• En 1892, un
periódico tan prestigioso como el N ~ York Times, se lamentaba de la invasión 4de
los despojos fislcos, morales y mentales« de Europa, «un tipo de gente del que
muy bien podríamos prescindlr.'I. Incluso el American ¡oumal o(Sodology, se veía
forzado a admitir en 1897 la validez de .la creencia popular- que afirmaba que «las
grandes dudades eran grandes núcleos de corrupción social y (...) degeneraclón.n.
F. J. Klngsbury llegó a comentar en 1895 que, «después de leer todo lo que se ha
escri.to sobre los males de la dudad desde Caín a las últimas elecciones de Nueva
YOrk. sólo 10 que se hizo con Sodoma y Gomorra me parece un buen remedio para
la presente sltuadón..'J.
El hombre que expresó estos sentimientos con mayor fuerza fue ]acob RUs,
Rlis que era danés y había naddo en el campo, emigró a Nueva York a los 21 a(¡os
y se convirtió en periodista siete aflOs más tarde. Su libro How tht Other Hal(LivtS
43
L\. CIUDAD DE L\. NOC,HE ESPANTOS.A
La lnglaterra del pasado era un país reservado, de hombres silenCiosos, dispersos en
pequen.mI pueblos, villas y casas de campo (... ) el problema de los próximos anos
es precisamente el problema de (...) las características fisicas del habitante de la Ciu-
dad: enclenques, estrechos de pecho, que se cansan con facilidad; pero que sin em-
bargo son volubles, exdtables, con poca capaddad de resiStenda -buscan estimu-
lo en la bebida. en las apuestas, en cualquier conflicto que se salga de lo corriente
que pueda ocurrir en casa o fuera de ella
tol

CI!JDADES DEl MAÑANA
Según los cálculos de 1903 de F. C. HorsfaJl, pionero del urbanismo británico.
los resultados fueron los siguientes: mientrils que en el aflos 1891 en Londres el pro-
medio de habitantes por edificio era de 7.6. en Berlln fue de 52.6
16
; en 1916, sólo
un 79 por ciento de todas las viviendas tenían una o dos habitaciones con cale-
facción". Además los berlineses pagaban mucho más de alquller que sus conciu-
dadanos de Hamburgo o Munich -irónicamente, eran los pobres los que, en pro-
porción, pagaban una cantidad más alta de su salario en concepto de vivienda7'l.
Por otra parte, a pesar de que Alemania electrificó su sistema de tranvías antes que
Gran Breta(¡a, las compaflías privadas berlinesas no contemplaban el servicio de
conexión con el exterior cosa que sí hadan las del Consejo de Londres, además la
construcción del metro se demoró a causa de discusiones legales"'. Patrick
Aberoombie, urbanista británico que visitó Berlín poco antes de la Primera Guerra
MundIal, se sorprendIó por su contraste con Londres: .Berlín es la ciudad más
compacta de Europa: al crecer no se extiende edificando sencillas casas suburba-
nas a lo largo de los caminos, sino que va prolongando lentamente sus anchas ca-
lles y sus colosales edificios de viviendas por e] campo ahieno, convíertiéndolo de
golpe en una dudad completamente desarrollada"llO.
En las capitales europeas, hubo una interesante reacción en contra de] creci·
miento y la densificación: tanto Londres como Berlm, empezaron a temer que la
pobladón de sus dudades no fuera biológicamente sana. Alrededor de 1900, los re-
clutamientos forzosos para la Guerra de Suráfrica, pusieron al descubieno que, en
Manchester, habían sido rethazados 8.000 de 11.000 muchachos y sólo 1.000 ha-
bían sido declarados hábiles para e] servicio activo. Más tarde, durante la Primera
Guerra Mundial, la Comisión Vemey volvió a confirmar que, físicamente, los ha-
bitantes de 135 ciudades británicas habían ido empeorando, y los reclutamientos
pudieron llevarse a cabo sólo en el campo'l. De la misma manera, en 1913, sólo
el 42 por ciento de los jóvenes berlineses fueron considerados aptos para e] servi-
cio, en comparación al 66 por dento de sw compatriotas de las zonas rurales
u
...
A partir de ahí se empezó a pensar que la gente de la dudad -y a la larga toda .
la población- seria incapaz de reproducirse, esta opíni6n fue expuesta por prime-
ra vez en los afíos 1890 por Georg Hansen en su libro Die drei BevOlkmmgsseu(en,
y desarrollada en 1918 por Oswald Spengler en su clásico TIte Decline o( WtSt:
4Ahora la ciudad gigante absorbe el campo, de manera insaciable y sin parar pide
y engulle frescas reservas de hombres, hasta que se agota y muere en medio de un
país destruido y casi deshabitado,.lIJ. Pero en ambos países, había otros temores.
Charles Masterman, un parlamentario liberal, sugirió en su libro TIte Heart o( tht
Empire (El corazón de] Imperio) (1901) que los londinenses eran inestables;
.. CIUDADES OU MAIilANA
-
LA CIUDAD DE L.A NOCHE ESl'ANl'OSA
(Cómo vive la otra mitad), publicado en 1890, causó la misma sensadón de angustia
que, siete aflos antes. había producido en Londres Tht BittrT f.Ia una pieza
de periodIsmo briUanlt. En las descripciones de las viviendas de los barrtos balos,
combinaba con habUklad dO'! de los temores de sus contemJXXáneos: la dudad como
parásito en el cuerpo de la nadón, y la Inmigradón como comJplora de la pureza
radal noneamertcana y de la i1nnonía social. Estos nuevos inmigrantes, .. hombres
vmddo! de raza5 vendcUs; que han fracasado en la lucha por la e:dstend¡,.." se
han convertido en una amenaza para el orden e induso para el futuro de la
Rcpúblln. RKordando los alborotoS de 1863 en Nueva York. dKÍ.J:
Una gran cantidad de pobbdón. como si fuera UI1iI marea aprisjonadl, respira con
dificul.tad en sus vtvienda5. u que un¡ vez fuera nuestra c:itKbd,. iI quien le !un Ue·
pdO l.u oblJpcione5 Ymponsabilidades de l.I grandcu metropotitilfU. mIes de que
pudltno medir La de sus posibill<Udes. ha noudo d C'1!Clmienl0 de esta
turbuJftlti Si aumcnQ mis, nin¡ún poder bummo podri controbm.-.
Las viviendas 5e extendían:
OcuJMndo las plmw que los negocios DO uliliun; prolopodosf: a lo W¡o
de ambos dos. como un grillNque loIS alIc5. nm.ndo Hmcm de tnqWctas
Y descontenw multitudes; la dquez.a y la prosperidad de Nueva Yorlr. está en sus
amJOS, I.l conttobn por medio del popuJm.o y la cólera. Los mupos a de
babs. los montones de g;ra¡udas de IIW)() Ylas que hly en La dek-
pd6n de Hacienda son ticiw.Jdmisiones del. b«bo Ydel. lipo de &rada que se es-
pen. Lot b60ques de vlvit'ndu de alquiler JOD mon York Yrecogm bs na
quinw putes de $U pobladónn.
Una Comisión de 1894 aeada para estudiar W viv1Uldas de alquiler estima-
N que casi tres de cada cinco habirantes de la ciudad vivian en ese tipo de vi·
viendas, y atl.adfa que estaban constnrldas de taJ manera que pdct1ca.mt'llte las •
cuatrOquintas partes del suelo estaba ocupado". En t'SWzonas se combinaban dos
que hacian que el problema humano fuera todavía más agudo. Primero,
los recién llegados t!'ilJI desespmdamente y..,¡ causa de J.as bureras lingüístk:a5
Yculturales- se hallaNn en una situación de inmovtlldad sin esperanza. El esta-
dounidense 01arIe:s Abrams, urbanista Y en viviendas, que poseía la autoridad
que le daba haberse criado en este tipo de casas, deda: • el dumo no puede ser ttt)-
surado; el constructor tampoco. Construyen según las exigenc1a.s del mercado.
Éste viene senalado por lo que ellnquillno puede pagar. Ylo que éste puede pagar
viene determinado por el sueldo que cobra»".
Si el pobre inmigrante no hubiera tenido ese tipo de vivienda, no hubiera te-
nido nada. Ylas famlllas pobres se hacinaban en eilas porque estaban a poca dlS-
tanda de sus trabajos. Casi un 75 por dento de rusos y judíos vivfan amontona-
dos en tres distritos pero especialmente en el décimo que recogía una mayoria de
emigrados de (o con padres procedentes de) Rwia y de la Polonia rusa. En 1893.
con una pobladón de más de 700 habitantes por acre, este distrito erilo un 30 por
ciento más denso que cualquiera de la5 zonas más pobladas de cualquier ciudad eu·
ropea; la parte adyacente al distrito undkimo, con casi 1.000 habitantes por acre,
estaba más poblado que el peor distrito de Sombay, y era. probablemente. la zona
urbana más poblada del mundo -aunque, irónicamente. en los alios 1980 algunas
partes de Hong Kong exceden en mucho este nÚmero
1OO

Segundo, se apretujaban en viviendas que, como en BerUn, eran paradójica.
mente el desafortunado resultado de un llamado plan para la mejOra de la vi-
vienda: estos pisos que haban ganado un concurso en 1879, albergaban 24 famj_
Iias que se amontonaban en un soW de Z5 pies de ancho por 100 de: largo, de modo
que, en cada poo. diez de cada caton:e habitadones JÓlo estaban ventiladas por
un patio Inter'ior tan pequeno que no permití.J J.¡ entrada de luz ni de ain!IOI.
Much.Js veces. dos f.Jmilias compartían un.J de estas miserables viviendas; en
1908, un censo hecho sobre las famULu cid East Side mostraba que en J.¡ mítad
de los casos, UD promedio de tres .1 cuatrO pet'$OIlas dormía. en una soJ.¡ h.Jbi.b-
ción, yen una. cuarta parte de dios erm cinco o mas; debi¡¡n compartir unos po-
cos grifos comunes y los ballos eran lnexistentes
lGZ
• Así pues, un bloque normal
podí.J contener 4.000 pe:rson.J5, yen 1900 unu 42.700 casas de alquiler de
Manh.Jtun acogían más de un millón y medio de personas, ¡ un promedio de casi
35 por cada edifido
lOJ

La reaci:::l6n de J.¡ soded.Jd respetable -es decir J.¡ sociedad blanca Yanglopro-
testante que hacia. tiempo qe se hiibí.J estableddo en América-- fue prácti.nmenre
la misma. que la de la londinense.. Dos sucesivas Comisiones P.JR liIs viviendas de
iLIquiler, li de 1894 Y1.1 de 19lXl, confirmaron los rmles de este tipo de viviendas;
la primera de ellas fue poco dectlva, pero la segunda consiguió, desp.Jés de llIl.J lit-
ga Ntalla., que en 1901 se dicbran un.a. serie de leyes, .I.t legislación más signifi-
cativa de la bistorL1 de I.¡ vivienda. en Estados Unidos-, que prohibió la construC-
dón de este tipo de casas y obUgó.J b modlficadón de las que ya existí¡¡nIOil.
Veüler, secretMio de 1.J segunda Comisión, era UD joven de unos vrlnte
atlos que se ¡ muchos {ntereses creados para nevar itdclanre t'SW leyesIO(
En su opinión la mayoria de: k:Js probk!mas de la dudad provenían de la súbita tr.ms-
formación del ampesino europeo en UD ciudadano urbano notteame:rícano, tt'm.1
que proponía solucionar por medio de una vuelta masiva al campo. Pero los que
habían quedado atrapados en la dudad necesitaban medidas wgentes y drásticas
para solucionar lo peor de ese tipo de viviendas: más luz, m.ás ain!, nuevas zonas
de aseo, mejor prorección contra el tuegolOf.
Como Veiller decía la situación de estas viviendas era .increJ.bleo
I01
: en un blo-
que que medía apenas 200 por 400 pies se amontonaban 39 casas con 605 vivien·
das que acogían a 2.781 personas, sólo había 264 retretes y ningún bailo; +41 habi-
taciones no tenían veDtlladón, y orras 635 obtenían algo de aire por medio de unos
estrechos patios Interiores
lOl
. Se habla hecho caso omiso de las recomendaciones de
la Comisión de 1894 que trataban de evitar la sobredens(ficaci6n, VeiUer escribió:
Una ambición sin limites ha ldo reduciendo l¡s medldas de estas viviendas, hasta
que han llegado a ser tan pequenas que la vtda familiar ha desaparecido, y SUlI
miembros han sido expulsados y se hallan esparcidos. El padre en la taberna; los
mas I6venes esrán en la calle en medio de los lugares de diversión yde los locales
46 LA CIUDAD DE LA NOCHE E.SPANrOSA
"
Figs. 2.5. Y2.6. Dumbbtlls en Nueva York (ViViendas de alquiler construidas según las
antiguas), Como en Berlín, este nuevo diseno .mejorado_ no sólo quitaba la luz
y el alfl' sino que fomentaba el exceso de población.

de bebida; los chicos vagabundean en pandillas, las chicas en la calle... La reden·
ción de la gente que vive en estas viviendas depende de la posibilidad de que la fa-
milia, la unidad más conservadora de la civilización, pueda volver a compartir un
espacio, con luz y aire natural, donde pueda cultivar las artes domésticas, entre las
que se encuentra la limpieza personall09.
los comisionados concluían:
Los distritos de pisos de alquiler de Nueva York son lugares en los que miles de
personas viven en el espacio mínimo en el que es capaz de vivir un ser humano -ha-
cinados en hl!bitaeiones oscuras y mal ventiladas, en muchas de las cuales el sol mm-
ca ha entrado y el aire fresco es desconocido, Son centros (sic) de enfennedad, vi-
cio y crimen, donde lo extraordinario no es que los chicos crezcan y se conviertan
en ladrones, borrachos y prostitutas, sino que muchos de ellos lleguen a convertirSe
en personas decentes y re:spetables"
O
,
El problema era muy grave; la Comi5i6n norteamericana coinddfa con la
Comisión real británica de 1885. Sin embargo, cuando llegó el momento de pro-
poner soluciones, Vellier y el resto de comisionados tomaron un camino distin-
to del de los brttánicos -y también del resto de Europa. Estudiaron elmódelo bri·
tánico de vivienda pública pero lo rechazaron con dedsi6n. «No tiene sentido_,
concluyeron: como mucho las viviendas municipales .mejorarían las condido-
nes de vida de unos pocos favoreddos. pero no harian nada más de 10 que la be-
nevolencia privada ya ha ofreddo en el pasado y puede seguir ofreciendo en el
muy difidl decidir trazar la línea entre los que se deberla
ayudar y los que no.
lll
. Además, pensaban que favorecer el sistema de vivienda
pública significaba fomentar la burocracia y el patronazgo político y disuadir·al
.. CIUDADES DEl MAÑANA LA ClUOAD OE LA NOCHE UPANTOSA
"
capital privado. Por lo tamo se resistieron: la normativa ti!!ca impuesta al em-
presario privado sería la respuesta. La Ley de 1901, dividida meticulosamente
en más de \00 detalladas secciones, codificaba los espadO$, [as normas contra In-
cendios, el servicio de aguas
Jl2
. Si tenemos en cuenta la época y el lugar, es po-
sible que fuera una decisión realista; aunque pronto, reformistas como Edith
Elmer Wood, Frederick Ackennan -empezaron a criticarla. Fuera como tuera yen
comparación con Europa, retrasó el tema de la Vivienda pública en Estados
Unidos durante varias décadas. como en los ai\os treinta se lamentaría Cathertne
Bauer
lU
.
Las razones han Intrigado a 1m; historiadores. Porque en Estados Unidos ello
trajo consigo la separación entre las nacientes artes de la planificación de casas y
de ciudades. EJ primer urbanismo norteamericano, como se mostrará en el capítulo
sexto, estuvo dominado por el movimiento de la Ciudad Bella, que pretendía pla-
nificar prescindiendo de toda finalidad sodal-o quiZás incluso siendo regresivo en
este aspecto; mientras que la zonificación, movimiento que influyó profunda-
mente el curso del desarrollo suburbano norteamericano, excluyó el factor social
y olvidó su impacto en la sociedad. Los planes regionales, como el celebrado ptan
regional de Nueva York de 1931, sólo proporcionaron-mejores casas a aquellos que
las podían pagar. De manera que la vivienda, considerada como el problema cen-
tral en tres de los momentos más importantes dentro de la evolución del urbanis-
mo de los Estados Unidos, se presentó siempre unido a otros aspectos y, en cada
una de estas ocasiones, las soluciones que se dieron o no tenían nada que ver con
el problema de la vivienda o de hecho, lo agravaron"ll·.
Peter Marcuse considera que esto sucedió porque las tres razones por las que
la vivienda aparecía como problema --el fuego y el peligro de enfermedades, la pre·
ocupación por el orden social, y la prote<:ción del valor del suelo- fueron desa-
pareciendo. La primera de las dos desapareció después de 1910, puesto que tan-
to la salud pública como la previsión contIa incendios mejoraron a medida que ~
los inmigrantes se fueron Integrando; en consecuencia, la planificación dependió
sólo .de la alianza de los propietarios del suelo con el votante de clase media duc.
do de una casa,., que no tenía ningún tipo de interés en los programas de vi-
viendas para pobres. Yello fue lo que produjo el gran contraste con Ewopa, don·
de la fuerte conciencia de la clase trabajadora se unió a una burocracia
intervenclonista
1u
.
En su lugar apareció algo ext:rai\o y característicamente norteamericano: un mo-
vimiento de voluntariOS dedicado a salvar a los inmigrantes de sus propios errores
y e.xcesos (de los de ellos pero principalmente de los de ellas), tIatando de asimi·
larlos a la forma de vida norteamericana, y de adaptados a la vida-de la dudad. Lo
extrail.o es que, en parte, esta idea se había copiado de Europa. pero especialmen-
te del East End londinense. Allí, durante los ados 1870 y 1880, se habían dedica-
do una serie de esfuerzos para intentar que la gente de los barrios pobres adopta-
ra la moralidad crtstiana y los hábitos de limpieza. Jane Addams que visitó Inglaterra
por primera vez cuando tenía veintidós ados, qued6 profundamente impresiona-
da por The Bítter el)' of Outrast Londcm. Durante su segundo viaje, en junJo de
Fig. 2.7. Jane Addams. Toda compa5i6n y bondad. dispuesta a sal-
var los cuerpos y las almas de los pobres de Chica¡o.
1838, Yde un manera providencial se enteró de la existencia de Toynbee Hall, la
asociadón c r i s ~ a del can6nigo Samuel Bamett en Sto Jude en el este de la ciu-
dad, .la peor parroquia de Londres... Al ano siguiente Inició una asociación simi-
lar en Chicago. Situada en medio de las cuatro comunidades de emigrantes pobres
-italianos. alemanes, judios, bohemlos--Ia Hull House estaba organizada por gen-
te joven idealista y educada, en su mayor parte por mujeres de gran religiosidad.
según la opini6n de un periodista, el tipo de mujeres que en otro tiempo se hu-
bieran hecho misioneras o hubieran intentado salvar a un marido borracho, aho-
ra colaboraban con esta asociación
ll6
. En opinión de otros observadores el am-
biente era inSúportable: ThotStein Veblen escribió que estaba lleno .de puntillosa
gente de las dases altas", Slnclair Lewis habló .de la confortable situación cultu-
ral... de afecradas y frías sonrisas..
lI1
• Su clientela solfa ser también esencialmente
femenina: un emigrante del sexo masculino recordaba más tarde .íbamos de vez
en cuando para damos una ducha, eso era todo"lII. Daban dases a los que habian
tenido que abandonar la escuela, organizaban campamentos de verano para que •
los nii'los pudieran disfrutar de la naturaleza o lugares de juego para los que no ha-
bían podido Ir, había un dub para gente mayor (pensado para hacer desaparecer
el prejuido en contra de los inmigrantes), una pensi6n para chicas 16venes, una
so CIUDADES DEL MA.l'lA...." LA CIUDAD DE LA SQCHE ESPANTOSA
"
Flgs. 2.8 Y2.9. VIVlmdas de alquiler en Chicago, ¡!rededor de 1900. Lo5 emigrantes, madres
e hilos, esptnon la vUlta de un miembro de La HuJl Howt.

52 CIUDADES DEl. MA,'\II\NA LA CIUDAD DE LA NOCHE ESPANTOSA
Un problema internacional
Las soluciones fueron diferentes. Pero el problema y la percepción que de él se
royO, fueron sImilares en ambos lados del Atlántico. El problema era la ciudad gí-
ganre en sí misma. Se percibía como fuente de multiples males sociales, posibles
decadencias biológicas y polendales insurrecciones políticas. Desde 1880 a 1900,
quizás hasta 1914, las clases medias -los que tomaban decisiones, los principales
escritores. los que redactaban libelos, los activlstas - estuvieron asustados. Mucho
de ese miedo se exageró de una manera que llego a ser grotesca, yen muchos ca-
sos de se hizo tieUberadamente. Pero la realidad era ya de por si sufidentemente
horrible y estaba causada por la pobreza. Si hubiera habido una revolución, los ri·
cos habrian repartido su riqueza con los pobres pero no hubiera sido una buena
solución, puesto que era demasiado poco para tanta gente. la pobreza había sido
un mal endémico desde los comienzos de la sociedad, pero en el campo quedaba
más o menos escondida: al concentrarse en la ciudad era cuando quedaba al des-
cubierto. Los pobres que desde Wessex o East Anglia se dirigían a Londres o que des-
de [talla y Polonia iban a Nueva York, estaban, en realidad, mejor de lo que habían
estado en sus tierras de origen; o, al menos, eso era lo que ellos creían, y ellos eran
los que podían saberlo mejor.
la diferencia vino con la concentración: cuando unos miln de ricos y algunos
millonn de gente de las cJa.ses medias estuvieron en contacto con millones de per-
sonas pobres o muy pobres. En este sentido, la industriallzaclón y la urbanización,
como los marxistas siempre han dicho, habían creado un nuevo tipo de relacio-
nes sodales y de percepción soctaJ. Pero, como ya he dicho en el primer capítulo
esto no deja de ser una manera de afirmar lo que ya es obvio. Hasta 1883-S en
Londres y Uverpool, hasta 190).1 en Nueva York y Chicago, la burguesía urbana
había permanecido felizmente ignorante del terrible destino de sus vednos prole-
tarios. Después y!1 no pudo haber ninguna duda. Tanto VeiUer como Hunter des-
cribieron su situación de una manera muy gráfica. Velller preguntaba a una mu-
jer que vivía en una de esas viviendas:
asociación para salvar a "las mujeres caídas., y una guardena. Iniciaron también
una serie de estudios inspirándose en la encuesta de Booth, y trabajaron en favor
de la reforma de las leyes laborales. 119. También organizaron campail.as en con-
tra de los lugares donde se vendía ginebra:
Estos vulgares e ilícitos jolgorios nos recuerdan las juergas incontroladas del Londres
de la restauración, y son, de hecho, sus herederas directas, están adecuadamente ro-
merciallzadas, siguen confundiendo alegria con lujuria. y la diversión con elllber-
tinajel:lO.
Unos aóos más tarde, después de que una década de ley seca hubiese llevado
la violencia a las calles de Chicago, Jane Addams todavía la defendía, sugiriendo
que la respuesta estaba en desarmar a los gansten
Ul
.
Era conmovedor. Los visitantes procedentes de la Gran Bretail.a, como John
Bums, director de Toynbee Hall. estaban sorprendidos ante la evidente ausencia de
toda intervención municipal: la situación en la que se hallaban las viviendas, don-
de los inmigrantes seguían sus costumbres rurales en medio de [a ciudad -matan-
do ovejas y cociendo pan en las plantas bajas- era algo que, en su opinión, se hu-
biera considerado llegal en Londres
lZ2
. Sin embargo el programa de la Hull House
era tan sólo una variante especialmente idealista y excepcionalmente bien pro-
mocionada de lo que ocunió en todas las ciudades norteamericanas antes de la
Primera Guerra Mundial: había .seis centros como bte en 1891, más de 100 en
1900 y más de 400 en 1910
123
• El objetivo era integrar al inmigrante' en la dudad,
primero por medio del ejemplo moral individual. segundo -si esto fallaba- de la
Imposición e incluso, por lo menos eso era lo que algUnos de ellos opinaban, por
medio de la segregadón o la repatriación ..del vagabundo, de! borracho, del indi-
gente, dellmbédl.t:4. Pero, y éste era el tercer paso, todo ello debía ir acompail.a-
do de una mejora sistemática del entorno urbano, parques y lugares de juegos y.
a la larga, de la construcción de un amplio sistema de dudades iardín que, como
decía Frederlck Law Olmsted, el padre de la arquitectura norteamericana del pai-
saje, ejercerían ..una Influencia armonizadora y de refinamiento que favorecerían
la cortesía, el autocontrol y la tempianza"l2.,l. Algunos de sus defensores iban to-
davía más lejos, pensaban que un renadmiento de la vida vec1nal seria una manera
de mejorar la calidad de la vida urbana, aunque Jane Addams no creía en tipo
de ..salvación geográfica.-
I26
• Fue a partir de ahí que surgió la idea de que la propia
ciudad podía engendrar lealtad civica, y, en consecuencia, garantizar un orden ar-
monioso y moral; la apariencia física de la dudad simbolizaría su pureza moral. Este
fue el dogma principal del movimiento de la Ciudad Bella
m
. Parece-que a nadie
se le ocunió preguntar a los más directamente afectados si esto podía ser el subs.
tituto adecuado de la planlficactón estatal. de viviendas. A nivel práctico, Jane
Addams slguiÓ los principios de Lawrence Vei1ler: consiguió que Robert Hunter
iniciara una Investigación sobre las vivíendas de alquiler de Oticago, que fue el eqUi-
valente e.'taeto del estudio que se había llevado a cabo en Nueva York; de este
modo se puso en evidencia la honible sltuadón en la que se hallaban, cosa que, a
su vez, provocó la promulgación de la Ley de 1902 sobre viviendas
1zs


S«mario
Mrs. Mili"
S<creUJrio
Mrs. Mil/e,
S«mario
MI'5. Mili"
En su opinión, ¿cuál es el mayor problema de las viviendas de alquiler?
Bien, p3re1:e que no hay ningún Parece que hay todo tipo
de problemas. En primer lugar, la manera como est1n organizadas estas
viviendas. el patio Interior es la prtncipal Yla peor de las molestias.
¿Qué le pasa?
Es un lugar de malas olores más que de aire. En cuanto a la lu:t, sólo hay
lw: en el piso de arriba. pero en ningún otro sitio, y los ruidos -no creo
que esto sea bueno para nadie.
¿En qué sentido?
Bien, no es muy agradable que te despierten a medla noche y oigas gri-
tar a alguien: "Oh, otra vez en el primero. Otra vez ha tenido un ataque
de dtlirium tTtmem; •. Dos viviendas despiertas a causa de los gritos de
hombre. Los chicos lo oyen y, al dia slguiente. aprovechan para tomar el
pelo a los más pequeftos
l29
.
CIUOADES OU MAl'l"ANA LA cruooW DllA r«JCHE ESPAN''TOSA
"
y e'lte es el testimonio de Hunter describiendo el modo de vtda en las casas de
madera de Chicago:
El problema era. pues, casi universal. Lo que el historiador debe dlluddar es
por qué los planteamientos fueron tan diferentes si en los prindpale'l paises
Industriales las estructuras económicas y las reladones sociales eran. en 1900,
tan similares. Esta pregunta se repetirá una y otra vez en los próximos capítulos.

... 196Zb. P'SS. 55.57.
" dl. lbid. paJ. S.f.
,. Rlis, 18'Xl, pq. 296.
., Ibid. p.ip. 19, 20.
.. Fofd. 1936, p.ip. 187. 188-
.. Abnms, 1939. ¡Mgs.. n. 73.
lOO lbld., piI. 187; sc:ou. 1969, pig. lO.
101 YVel.Iief, 1903, vol 1, pi&. 101;
1962b. p.ip.. 30, 31.
.. Howe. 1976, pig.27.
IOJ GliIIb YBrown, 1976, pis. IS2.
11M Fofd. 1936, pág. 205.
111 Lubo\le, 1962b, pap. 82, 82. 90.93, IZ5
a 127, 132 a 139.
.. [bid.. páp. 131. 134.
lO' OcFordl YVelller, 1903, vol.!. pág. 112.
,.. [bid.. vol.1. pip. 112. 113.
'09 Ibid.. vol.!. pig. 05.
[lO [bid.. vol.J, pág. 10.
m [bid.. voll, pig. "'4.
In Frtedman, 1968, págs. 33 a 35, 76.
'u lubove, 1962b, pigs. 178, 179. 182,
183.
U< Mal'CllX, 1980, pig. 38.
m Tbid... <M). ;/,9.
116 1%7, pis. 37.
m /bid., P4 17.
,la Ibid., pí¡. 88.
11. AOdiIlns, 1910, p.igs.41. U. 69. 85.89,
111.105a 108,12901 131.136, 146.169,
198. 2JO: 1%7, págs. 45, SS,59,
61. 62, 85.
.. Addams, 1965. pliS. 87.
UI Addams. 1929, pipo S.f, 5S.
I¡; Addams. 1910, pis. 295.
w DaVis, 1%7, págs. 11, 1.2-
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uS Iloyft, 1978, pis:. 239.
,)O dlvIs, 1967, pig. 76.
11' Boyer. 1978, pig. 252.
m Hunter, 1901. pasJim: O.vis. 1967,
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,:lO Humer, 1901, pig. 63.
" lbld., pág. )]2.
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" Ebeuoot, 1917, pig. 181.
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•• B.auer. 1934, p.i¡.11; Purdoln, 1921, P4
111.
m EbeDsudt. 19,17, pág. 21.f.
11 Spm¡ler, 1934. voI.U, pig.l02.
.. Manennan, 1901, pipo 7 a 8.
IS Peltz-Dreckmann. 1978, pigs. 62, 63:
L.ces, 197'9, pigs. 65, 66.
lO Lee. 1985, plig.l64.
•1 1933, p.ig. 73.
.. While y While, 1962, pi¡s. 17, 75, 218.
- 1975, pág. 18.
to Ford, 1936, p.i¡. 174.
" lubove, 1962b, pigs. 53, S4.
n Boyer. 1978, pig. 129.
'J dI. Cook, 1973, pig.ll.
Gauldie, 1974, p,lg.289.
11 G.B.R.C. 1886. xx.
loO /bid.
11 /bid., x.x, XXI.
11 Webb, 1926, p.ig. U9.
17 Ibid., pig'$. 154, 155.
• Ste:1manJones, 1971. p.i¡.28S.
• Fabb.n Sodety, 1S84b, p.i¡. 2-
• HyndInMl. 1884, pág.].
01 lbid., pág. 28.
.. Ibid.. pi¡. Z5.
u lbld., P'g. 32-
... lbicL, pis. Z5.
41 Uverpool Edlo, 20 mayo 1887; Day, •
1916, pis.lZO.
.. Ibic1, p.i¡.121; UvupooI Daüy Post. Z5
nov. 1887.
" Jones. 1982. p.igs. 119, 120. 123. 143.
• G.B.Committee Dlsturblnces, 1886,
vol. V.
• Ilnd.• pussim.
.. TheTImes, 15 oct1Ibre 1887.
11 The TImes. 24 oaubre 1887.
u TheTImes, 27 oaubre 1887.
»TheTImes, 24 oaubre 1887.
Ensor. 1936, pigS. 180. 181.
» Boom, 1887, pigs. 334, 335.
M Booth, 1888, pig. 305.
11 Booth, 1887, págs. 334, 335.
M /bid.. p.tg.329.
lo' Boodl. 1888, pág. 299.
ID Booth, 1887, pág. 332-
Cocirut Ylavar para siete. cuid.tr a un nino que Uora porque no puede resistir el. Gil-
Ior, asistir a un marido que deUra. preparar Gilmastros para siete. todoesto en
dos que d.tn a un callejón maloliente. Ueno de mosa..s a aus.a de las
basuras y de las bolsas de porqueria, es Ilgo que acabMia con la pKienda y la fuer-
za de un TItán
l
-.
, Thomson, 1880, pig.3.
1 Woh1, 1917, pig.20ó.
1 Wohl, 1970, págs. 31 a 33; Wohl, 1977,
págs. 200. 206.
• Woh.!, 1970, p.ig.33.
J Meanu, 1883, p.ig.4.
6 lbid.
, !bid.
• lbid.,pq-S.
, Ibld.,pig.7
lCl Ibid., pi¡.9.
11 Ibld..,pjp.1I, 12-
11 1btd.,pi¡.13.
u 1b6d..,pi¡.14.
14
"Tam, 1973. pigs.lll, 112-
14 dt. WhoI,. 1977. p.i¡.2l4.
•1 Ibid.,pq. 238.
,. G.8.a.C-tfousin3, 1885, vo!.!, pi¡.4.
" G.8.a.C. Housing 1885, vol!. páp. 7a 9.
• [bId.• vol.!, pig.II.
:l [bid., vol.!, pig.S.
u [bId., voUl, pág. 2.
l.I Ibid., vol.l. pág. 13.
lo Ibld., vo1.l, pigs. 14. 15.
l.I [bId., vol.l, pág.l7.
241 lbid., vol.l, pig.18.
u lbid.. vou. pigs. 19 a 21.
• Amworth, 1954, pág. 73.
:t a.C. Housing. 1885. vol. [, pqs. 22, 33.
• [bid•• vol. l. pigs. .fO. 41.
11 Woh.!, 1977, pág 248.
Notas al capitulo 2

I
,
,
La ciudad de las vías
de circunvalación abarrotadas
¡Y lo nuevo que elá todo! ¿Habas visto su aspecto mezquino, su aWJ. alidad?
¿Sabéis cómo son esas nuevas dudada que hMI surgido como 5CtaS durantt: los
últimos mos: fuyes. 5OOgh. Dagmham. t1c? Su ftUldad. sus fUmantes ladrillos
roj05, sus escaparates provision.J..Ies con chocolalirw iI mitad dt: pudo y recambios
de radio.
G<o",O<wdI
Comin,r wp fix Air (1939)
Venid. bombas amigas. y caed sobre Slough,
las pmonas no pueden vivir allí,
no h1flba p¡n In vacas
¡paseate por il1li, Muerte!
Vmld, bombas. y romped en ar\icos
esos acondidonados. e505 bate.
fruta carne enlatada. leche enlatada, guiSmtes enlatados,
mentes enlatadas, a1fe enlatado.
Destruid d que ahora llaman dudad
una casa por 97 libras de dl!'pÓSito
y medi.l corona una vez a la semana
durante vrlnte ail.os (... )
101m Betjeman
4 (ContinUIJf I:kw) (1937)

"
Capítulo 3
La ciudad de las vías
de circunvalación abarrotadas
Las áreas suburbanas de transito masivo:
Londres, París, Berlín, Nueva York
1900-1940
Era cui el U\o 1900 aando, como lUCdón a los horrores de los burios "!
deteriorados de dudad del siglo XIX, el reloj de la hi5tom. del urbanhmo em-
pezó il sonar. Ptro, pilrild6jicamentl!:, mientras esto sucedía otro tipo de reloj más
antiguo y más grande lo silenció puesto que ti problema que el nadente movtm.iento
planificador pretendIa solucionar empcz6 a cambiar casi a putit de aquel mismo
momento. Muchos de los fundadores del urbanismo siguieron obsesionados por
los males de Jos saturados barrios pobres de la dudad victoriana -que, hay que re-
conocu. perdunron hasta casi la 5egunda Guerra MundJaI, induso hasta los.mos
1960. Pero, durante todo este tiempo, La gig;lnte fue cambiando. en parte
gracW a la <ICdón de kg:isIadom Yrdonnadora 1oc;Ues, m parte a caus,¡ de las pro-
pias del: propio merado. La dudild se dispersó y SI!: dacenttaIlzó. Se edifi-
caron nuevas casas y nuevas fibrias m la pertfm,¡ suburbana. Las nuevilS teo\o-
logias de! transpone -d tranvia e1tctrtco, el tren de ttteanias, el metro, el autobUs- ..
permitieron esle proceso de dispersión. Un nuevo tipo de organizadones -socie-
dades corntruetoras, agencias estatales sin ánimo de lucro- explotaron las nuevas
oponunldades que esto ofreda. La mano de obra barata y d material a balo pre-
do reduleron los costes reales de estas nuevas construcdones, especialmente a B.-
ruales de los atlos veinte y prindpios de los treinta. Urua planificadón mejor y más
cuidada y d acatamiento de la legislación redujeron la congestión urba.Ja y algu-
nos de los problemas de las dudades del. siglo XiX. Urua mlplU mayoria de la po-
bladón experimentó una mejora extraordinaria y casi inmediata en su ViVienda.
Sin embargo, desde el punto de viSta estético, los resultados fueron, a Vttes, poco
atractivos y. otras, horrtbles -no, quizás, en oplnJón de los directamente afectados,
pero si de aquellos que se erigieron en guardianes del buen gusto.
Todo esto empezó a suceder cuando los pioneros estaban todavía escribiendo,
dirigiendo campanas y tratIDdo de eter'Cer su lnf1uenda sobre el cuerpo político.
El dUeD1iI resu.ltIDte es inso!ubie el escritor (y el. lector) de la historiA del ur-
banismo: nunca quedad cWo que fue lo primero. si la p.llJ.n¡ de los barrios su-
burboinos o el huevo flJosófico. Pero, no importa: la historiol no tiene si no
tenemos en cuenta los dos aspectos a la vez. Así pues. a pesar de que es l6gIamente
imposible, este capitulo y los siguientes -sobre todo el deberian leerse
simultáneamente.
El proceso de urbanlzadón fuera de los limites de la dudad, especlalmente el
dirigido por el propio mercado. fue más y evlden!f' en Londres y Nueva York
qUf' en Paris. Berlín o cualquier otra dudad eutOpf'a. Y, de todas w gnndes capi-
tales, Londres fue. en df'rtOs ImlX'fWltei -d transporte ptlbUco. hipocec:as
barouas y a largo plazo, Iu relaciones entre empresas y las grmdes cons-
trucdones estatales-Ia dudad mis más vital Ycon urua problemitica
más evidente. Es pot' ello que empeuremos por ahi.
El Consejo del Condado de Londres empieza a construir
Acomienzos del nuevo siglo, el brltánlco de 1901 mostraba la gra'miad de
la densidad Ysupopobl.aci6n de Londres. En Fínsbwy. un distrito del. ca.sco urba-
no Iondlnense. por ciento de familW todavia vtvia.n en una odos bmit:aelones.
mienuas que en los dilttitos cercanos
l
este ascmdia a un tefdol. Aquel
rnlsmo atlo, Charles Boot:h publicó otro texto, alabando las virtudes los nuevos
medios de transpexte como un primer paso paR resolver los problemas de la vMenda
en 5egún Booth lo que se necesitaba era extenso y completo servi·
do de metrOS y trenes, y también una amplia red de tranvías de superflde que sean
ilIdecuados tanto para despluamientos cortos como largos. Un s1stern¡¡ que, exten-
di&KIo5e hasta los extremOS de los límites metropolitanos Uegue a las ¡fue..
ras de Londm, hilda donde la pobladón haya Ido o decida ir mis addante-
J
• Lo
derro en que 800th -que nuna aey6 en la iiICdón estatal excrpto en casos de cb-
r.J necesidold- pensaba que de e5!f' modo el empresario pdvado podria aportar una
solución. sm embargo, la mentalidad colectivista de los miembros del partido
gresista que predominaba en el ConsejO de Londres, habia hecho que la política de
este organismo ofldal se moviera en esta misma dlrecdón y, a pesar de que la
Comisión Real de 1885 habla aconsejado la reconstNCdón de casas para los traba·
jadores en el casco urbano. esta Idea se abandonó a partir de los atlos 189Q/'.
La mayoriA plogtbista -es decir la que estaba Influida por los fablanos- había
dominado la Comisión de viViendas del Consejo desde el primer momento de su
fundación en llJ9OS; en 1898 sugirieron que, acogItndose a la Parte mde la Ley de
1890. en el propio COtUe:jo quien debla plantearse la posibil1<Ud de construir en
gran e5Ca1a en las zonas desocupadas, polítia que, después de muchas discusiones,
fue la que prospero. Como no podía edificar fuera de los estrechos limites del cas.
co urbano de Londres -que ya en aquellOS momentos estaba prácticamente QCU-
pado-, en 1900 presionó ilIl Pilrlarnento para que Introdujera una enmienda que le
permitiera consttuir de pisOS para las dases en los campos
que quedaban en las márgenes del condado o induso más lejos. ilIuwrizadón que
l (VhlUol! notaS en pjpnu 93-115.)
Fig. 3.1. Old Oak, construido hacia 1913. Los arquitectos del Consejo del Condado de Londres
superaron al propio Unwin: estilo vernacular germánico, curvas y tejados al estilo de Sitte.
les permitió empezar a trabajar enseguida en cuatro zonas diferentes. Y, aunque a
partir de aquel mismo año el partido moderado (conservador) pasó a controlar el
Consejo, manteniéndose hasta 1914, se siguió con el mismo programa. Entre 1900
y 1914, este organismo pudo ofrecer 17.000 viviendas situadas en espacios ante-
riormente ocupados por barrios deprimidos dentro de sus propios límites, y otras
11.000 en la periferia y en propiedades fuera del condado.
En 1899, antes de obtener la autorización del Parlamento, el Consejo adqui-
rió la propiedad de Totterdown Fields en Tooting al sur de Londres
6
. Pensaban pro-
mocionar la zona gracias a la electrificación del tranvía que habían comprado unos
años antes a una compañía privada. En mayo de 1903, cuando el príncipe de Gales
inauguró la línea que iba desde Westminster y Blackfriars Bridges hasta la calle de
Totterdown, pudo visitar también las primeras casas que, hacía poco, se habían ocu-
pado. Una segunda propiedad en la periferia, en Norbury, fuera de la jurisdicción
del Consejo, resultó algo más problemática; los tranvías del Consejo terminaban
en el límite del condado, una milla antes de llegar. Una tercera, White Hart Lane
61 LA CIUDAD DE LAS VÍAS DE CIRCUNVALACIÓN ABARROTADAS
en Tottenham en el norte de Londres, a dos millas de la línea del condado, fue un
reto todavía mayor: el Consejo creyó que, teniendo en cuenta la manía construc-
tora de l ~ época eduardiana, se haría una línea de metro, pero no fue así?
En la cuarta propiedad, Old Oak en el oeste de Londres, tuvieron más suerte;
el barrio se planificó en torno a la extensión del ferrocarril del centro de Londres,
que, empezado en 1913, se retrasó debido a la Primera Guerra Mundial y no se pudo
inaugurar hasta 1920
8
. La zona, aunque pequeña, es un ejemplo clásico de pobla-
miento satélite planificado a lo largo de una línea de transporte de la ciudad; se an-
ticipó en más de una década a lo que Bruno Taut haría en Berlín en los años 1920
y lo que, mucho más tarde, en el período comprendido entre 1955 y 1965, haría
Sven Markelius en las zonas de Vallingby y Farsa en Estocolmo.
Sin embargo hubo un problema, puesto que el Consejo no controlaba el pre-
cio de los billetes del metro, aunque sí lo tenía sobre el de los tranvías. Desde el pri-
mer momento se consideraron los tranvías «como un instrumento de política so-
cial>,9: las reducciones en las tarifas de las primeras horas de la mañana aseguraban
que los billetes de transporte y los alquileres serían menores que los alquileres de
las viviendas en el casco urbano londinense. Era por ello que <<la gente puede te-
ner aire, espacio y paisajes agradables prácticamente al mismo precio y, en la ma-
yoría de los casos, incluso más barato», decían en 1913. De manera que
Alrededor de 1914, los tranvías transportaban 260.000 pasajeros al día, mien-
tras que los trenes llevaban 560.000 que se aprovechaban de las tarifas reducidas
de las primeras horas de la mañana
12
. Charles Masterman describió los efectos que
ello tuvo en el sur de Londres, donde los transportes del Consejo eran particular-
mente numerosos: «Una familia detrás de otra abandona los bloques y las super-
pobladas viviendas de alquiler para ir a vivir en casitas de cuatro habitaciones en
Hither Green y Tooting. El hasta ahora poco usual letrero» se alquila «puede ver-
se en todos sitios»13.
Las previsiones del Consejo habían funcionado, por lo menos para una parte
de la población. De lo que Masterman no se había dado cuenta, a pesar de su agu-
deza de observación, era que esta migración era socialmente selectiva. Fueron los
trabajadores más cualificados los que tuvieron la suerte de marcharse: las casas del
C o ~ s e j o les ofrecían más espacio y mejor diseño por poco dinero, pero seguían cos-
tando más que el alquiler de una miserable habitación cerca del centro y además
no se podían subarrendar. Los que ganaban una libra o menos a la semana -el tra-
bajar ocasional, el carretero, el portero del mercado, el estibador- y sólo les que-
daban 7 chelines para el alquiler después de haber comprado la comida, quedaron
atrapados en los barrios pobres; de modo que, entre 1901 y 1911, durante la pri-
mera época de construcciones del Consejo, la congestión de Londres empeoró
l4
.
(Como) el Consejo no ha podido abandonar las reconstrucciones en el casco urbano
(...) la política que sigue el Parlamento hace que muchas familias trabajadoras de-
ban permanecer en los distritos centrales cuando podrían haber sido acomodadas
en la periferia con un menor coste para la comunidad y con mayores ventajas para
ellos
ll
.
CIUDADES DEL MAÑANA 60
Los primeros planes de urbaniZación de ciudades
La finalidad de estJ. ley es of¡Ke:l unu condiciones pmnlWl 011 la gente me)o-
r.iI! su Sillud flsica, su moral., su carácte:l y su condición 5OCiolI1 en conjunro (...) E5U
ley Yespen propordOn.ar un bopr saludable, UIto1I Co1ISiI bonita. un pue-
blo o1Igradollble. una dudad dignifiCollda, Yun ba.rrio sano
l1
.
6J lA CIUDAD ()f LAS vtAs DECllCU!'VAI..AClÓN AJAnOTADAS
Para dar .hogares saludables.. las autoridades locales necesitaban tener más
poderes para derribar los barrios pobres y volver a tdlficar: .En relactón al tema
la vivienda, esla ley trata de hacer desaparecer, reconstruir y evitar el barrio bajo.
Pide -por lo menos yo lo hago- a la Cámara de los Comunes que haga algo para
que estos ghetros de miseria y eslas AIs¡t1as -barrio bajo londinense del siglo XVII
famososo por ser guarida de ladrones- de inmundicia que pueden verse en muchas
zonas de Gran Brttatl.a. desaparezcan.l'. Esta ley rdormabilla legWad6n de 1890.
dando a las autoridades daros poderes pua conservar las asas que tdificaban du-
rante las campatlas de reconsrrucdÓll. de esta manen e! camino pilr.il
Si se compara con e! trabajo del Consejo del Condado Londres, hay que m:ono-
cer que e! restO de autoridades munidpales hideron relativamente poco. Muchas
compartían las Ideas de Boom y pensalnn que una del mnspone urbano
y de la constnLcC!ón privada serian la prindpal soludón del problema: e! nacien·
te me de la urbanllóldón de dudades debla limitarse a ofrecer mejores estnLetu-
ras para que los promOtores pudieran realizar su trabaja. Esta lógica llevó a! gobierno
liberal a presentar una Ley sobre casas y planlflcadón de dudades que tuvo pro-
blemas en el Parlamento -su segunda IKhJra fue retrasada por lo menos dieci-
nueve veces, presentada al fina! de la temporada 1907-8, lntroduclda de nuevo, tuvo
no menos 360 enmiendas en la amara de los Lores-- pero finalmente fue
bada en 1909
1
•. Para ddenderla, John Bums -que en ahora presidente de Iajuntil
de gobierno 1(X;il1, utilizó un estilo que recordaba la oratoria que, mteriormente,
se babia oído en Trafalgu SqUill't
ma un permanenle dntur6n verde. separando la nuevoll ciudad de
w hileras de asas adosadas de Nonh Kensington que esUlban a un milb. de di.s-
WlCia.. Aquí, como en otros sitios, el Conse;o habla trabajado bajo grandes presiOneS:
los COSles debían ser de 50 libras por habitación, las densidades nan de 30 asas,
o 130 personas. por acre (cosa, que como AbeTcrombie y Fonhaw opinaron trdn-
ta ai\os después, hubiera una soludón a base de piSOS). Detrb de cada es-
quina había una pared. Sin embargo. consiguieron crear un mundo mágico: todavía
hoy y a pesar de estar medio abandonadas y llenas de .graffiti. tienen capacidad
para sorprendemos. M¡\S tarde, en una segunda etapa (1919-21) en Norbury, hicieron
1m tour Ik fOICt dentro de la tradición de Unwin y Parker y cul superaron a los
maestros: sacaron provecho de una pequena colina creando un brlllante conjun·
to de hileru de casas adosadas que se elevaban por las calles como si se tratara de
una dudad amurnlada alemana de la época medieval.
62
Sin embargo par.l los que lograron escap.u, el efecto debió de ser espectacular.
Las primeras construedones de la pertferia y las mas numeros-s reconsnucciones
m zonas amenonnenle ocupadas por casas pobres. fueron, en Inglaterra. los pri-
meros ejemplos de planificación de dudad a gran escala, y en ambos casm sc con-
siguió un nivel extraordinariamente alto, tanto en relación iI la arquitectura como
al urbanismo. Todo ello fue obra del departamento de arquitectura del
Consejo, donde coincidieron una serie de jóvenes profesionales que seguían la tra-
dlctón inidada por William Mortis, Norman 5haw y el movimiento de Artes y
Oficios. Esta va a ser la primera vez, pero no la última, que la cronologia y la his-
toria no coinciden en este libro: la manera de actuar del Conselo de la primera épo.
ca fue en muchos ilSpl!'CtOS idéntica, en espiritu y en resultados prácticos a la que
durante los mismos anos praeticaron Raymond UnWln y Barry en New
Ea.rswick Garden en las de York. en Letchworth Garden City y en
Hampstead GardmSuburb, que constituyen uno de los ten'W de estudio
del capítulo cuarto.
las diferendall que hubo m estu primeras rulizadones no fueron debidas ¡
planteamientos filosóficos 'lino resultado de imposidones legales. Al mbajar fue-
r.iI de las dudades. y tMnbim de lu presiones de las lTadidon.illles autoridades k>
cales, Unwin y hrker pudlaon prescindir de los rigldos reglamentos locales (by_
I¡ws) que, Irónicamente, se hablan dietado treinta o cuarenta afies antes con la
finalidad gar¡ntizar unos niveles minimos luz y en lu viVIendas los
trabajadoffl, pero sin hablan produddo traz.ados aburridos y unl-
fonnes. los arquitectos del Consejo no tuVIeron tanta suerte. En el primero
los planes, tennlnado 1900 -la Boundary en un proyectO de
reconstrucd6n en una zona anteriormente ocupada por casas pobres a! l.1do delJago,
famoso batrto balo del siglo XLX- consiguieron un efecto colocando blo-
ques de cinco pUos, en forma de grandes pabellones en tomo iI una plaza et:ntra1: •
una especie de palado para pobres, que «x1Ivia. hoy resu..ltillmpresionante después
de los noventil anos tnnseurridos y la mala siruadón en que se encuenm de-
bido a los lecol tes presupuestarios han sufrido las autoridades locales. hro, en
las primeras tilnto dentro del CiIJCO wbano como en b. periferia
-1.261 casa.s en Tottmlown Aelds (1903-9), 881 ro Hm tane (1904-13) y
47Z en Norbry (1906-10)- se vlw>n obligados a adaptarse a la estructura de CU3-
dñcula sacándole partido: variaron la longitud e hideron retroceder lu
hileras de casas adOsadas, lTatafon las fachadas con lmaglnad6n, y_en Tottenham_
Incorporaron un espado abierto, que habla sido donado privadamente. pata cre-
ar un cuadránguJo casas alrtdtdor un
Sólo a partir 1910 empezaron a más libertad. En el pequet'lo solar para
J04 casas Old Oa}:; en HamrnersmJth, donde tuvieron carta blanca, pudiaon,
por primera vez. trazar calles curvadas, creando un paiSaje urbano .unwinesco_ de
acogedoras esquinas, aleros en los extrw10S y entradas que permitían vtslumbm
patios ¡menores medio escondidos. La trama estaba traz.ada en
tomo a la estadón de! mmo, y colocada en e! extremo de la gran extensión ver-
de de Wormwood Scrubs. que --como e! de Hampstead Carden Suburb- for-
...
flg. 3.2. Norbury hada 1921. Casas en una coUna: otro proyecto de 10$ del
Conseto de Londres siJuimdo las eruen.anzas de Unwm.
..
los proyectos que se llevaron a cabo después de la Primera Guerra Mundial; tam-
bién permitía que la Junta de Gobierno Local pudiera presionar a las corporacio-
nes mis recaldtt:mtes
l
'. Pero los articu.l05 mis Intef'eSjntes tdAdonadot
con los nuevos que un urbanismo ya que, según Bunu
upücó. cstilley disminuir el de lo que se ha en IUlD.lr 'ca-
lles reg!Mnmtlldas' (by-faw smets), con poco rqlammto y mueblo monotoní.L Y
prescindir de 'los caminos regulados' que. a menudo, son tan regulares que no po-
:leen esa línea de la belleza que, según Hoganh. es la curva,.20.
El modei9 a seguir era el pequefto grupo de proyectos que había conseguido
escapan«' de l.1 tiranía de l.1 regLamenLldón munldpal (by-/awj); _sólo tienen que
coger el coche o cualquier otro vdticuJo y visitar Balham., MilIblnk" Boundary,
St.Tooting. Ealing. Hampstead y Nonhfidd pu;I como estin prognsando los
nuevos planes urmnisticos y los proyectos de: tnnsporte:, ttaDviu. trenes Ymetr05
que los acompal\an.
ll
.
Partiendo de la base de que la pobladón de Londres seguirla upanslonándo-
se fuera de sus limites. 1¡ ley pretendla planificar el creCimiento de manera que el
sector publico y el pdvado pudieran colaborar. .consegulr que ambos trabalen
bajo un mismo planteamiento y un mismo plan. en lugar de que se en pro-
pio
Tomemos por qemplo BoumvUle los pobies y Boumemou.th pua los ricos; Y
Chelsea las da.se:s altas y Tooting pira las !;>alas. ¿Con qué nm encontramOS?
Vertmos que en estos cuatro casos las corporadones públicas y los propietarios
con preocup.¡ctones ctVlClU se han puesto manos a la obra, y (... ) nos daremos
cuenta de que se la hecho mucho sin perjudlaú nadie, que pretendemos ha-
cu universal por medio de esta leyU.
La prmsa no se dej6 impresionar po¡ SU oratoria. Sin embargo, finalmente. el
3 de didemtn de 1909, b ley fue apmtwta Sus dáuq1las mis importantes pmnitian
y animaban Ollas autoridades locales a elaborar planes para grandes iteas donde pos-
teriormente se ediflcarlan nuevas viviendas. El primer proyecto que la Junta de
Gobierno local aprobó fue la urbanizactón de tres zonas que quedaban conecta-
das y estaban situadas al oeste de Birmingham: Edgbaston, Harbome y Quinton.
oon un totIJ de 2..320 pronto le siguió un proya:tD pua el este de BUmingtwn.
con la firme intend6n de, a la larga, e:ttmdme por la periferia de la dudad. En 1915
George údbury comentó que de esta manera se hmían conseguido .los
grandes movlmiemos de desasosiego socI.al, que es uno de los problemas mis pre-
ocupantes de nuesttos dias,.. puesto que, .lndudablemente uno de los prindpales
factores de la lnquietud social es el deseo que tienen las masas de la dase ttabaja-
dora de poseer una cna para dIos y sw familin puedan tener una vida dig-
na,.u. Sin embargo Otro tminente indUSlria1 y social de Blrmingh&m.
J.5. NenlefoId. que tW;ú idemunos pgnes imitando la mqor tradld6n urbanística
alemana, dudaba que tuviera estos efKtos: .Nlnguno de los dos plomes de
Birmingham puede ayudar a la gente que necesita ser atendida con urgencia, aten-
dón que debemos prestarles aunque sólo sea por el bien de sus hl}os.zs.
67 LA CIUDAD DE lAS v1As Of. CIRCUNVALACIÓN AlAbOTAOAS
El problema fue que hasta 1900 hubo pocos tranvías. Esto sucedió sobre todo
en Nueva York y Chicago, demasiado extensas para tener este tipo de transporte
y, donde, más adelante, se construyó el metro. Nueva York Inauguró !U primer tra-
mo en 1904, que se prolongó en los a!"los posteriores. Pero como la Comisión de
Casas de Alquiler setl.aló en 1900, a pesar de que era _lógico suponer que las me-
joras en los transportes harán posible que los Inquilinos mis ambidosos y mejor
pagados consigan casas en las afueras de la dudad (... ) es evidente que la gran ma-
Tením lavabos con agua corrienle r ba!"los que llenaban con los generosos sumi-
nistros del agua municipal; los dcllslas circulaban por los pavimentos as-
fálticos; y se truladaban en tranVÍa a los barrios de las afueras por el mismo precio
que pagaban los viajeros del casco urbano por trayectos más conosl
7
.
En Estados Unidos y¡ se h.JIbian hecho cosas Los barrios suburbanos cl.i-
siros del siglo XIX y!k principios del XX, construidos en tomo a westaciones de
ferrocarril-Uewel.lyn Park en New Jersey, Lake Forest y Rlvmlde en las ¡fueras !k
Chicago, Forest HlIls Gardens en Nueva York- poseen un alto nivel !k dise!"lo;
Rjvmlde, como veremos en el CU¡rtO capítuJo fue uno de los modelos p¡ra la
Oudad Jardín de E.benezer Howard. Y, como w corporaciones munldpa1es de las
dudades norteamericanas llevaron los servicios básicos hada las afueras con rapi-
dez, los habitantes de estOS nuevos barrtos suburbanos fueron los primeros en be·
nefidane:
truyeron en Ealing. Lo que también decepciona en Ruisllp es la calidad del traza-
do. El núcleo es RUlSlip Manor, y su centro es un eie prtndp.tl que sube gradw.l-
mente, cruza una serie de distribuidores de tr.ifico, se convterte en tona comercial.
donde encuentra la línea del ferrocarril metropolitano, '/liso" d'hn de la urbanl-
zadón, y de ahí se encarama a la dma de una elevada colina que esti orientada
hada el norte desde donde se ve un e.'uenso cinturón verde como zona

Es evidenle que si se mira desde el punto de Vista del urbanismo de w .CilI.Ies
regiamentadas_ representa un nouble progreso: hay una coherenda de tipo for-
mal, los espados abiertos son generosos y están dispuestos de manera flexible (hay
por ejemplo un espado verde que discurre a lo largo del fmoc.aIrtl YIkga hasta la
tornI di! comerdos), algunas de W CUTeteras son 1nter!:San[e5.. Pero, sorprenden.
temente, hay largas calles en línea I«t.:l, sin mda que rompa su monotonia, que
l'e'CUeI"dan el tedio de las .CilI.Ies reglamentad.a.soo; da la sensación de que Bums ha-
bb. hablado en vme. Si le MUdimos el paseo comerdaI. construido en un estilo neo-
GeorgWlo poco Inspirado que, erlltt 1920 y 1930, se repitió una y ottiI vez
en los barrios suburbulos de I..ondre- el será de un formalismo aptastante:
una Ciudad Bl!lla que no es bella... Como comienzo de la edad de oro de los barrios
suburbanos londinenses era desalentador.
Nueva York la zonifk:adón
I
I

CIUDADES DEL M"l'iA....A
SegUn el plan que durante la misma tpoca se habia aprobado en
Ruisllp-Northwood, en Londres, era superior. Era más extenso, cubria 6.000 acres
mientras que los dos de Blrmlngham juntos sólo tenían 1.000, contemplaba la
construcción de caneteras, transporte, espados verdes, tiendas, y zonas industr1a-
les y de vlvtenda. Con una densidad mUima de doce casas por acre, Incluía zonas
de menor densidad. Los autores -alabados por Bums durante el debale de la ley-
eran A. yJ. Soutar de la compalUa Ruis1Ip Manor, empresa que había ganado el con·
curso presidido por Raymond Unwin y SU: Astan Webl)l6.
SI el estudioso del urbanismo da un pequetl.o paseo por el oeste de Londres,
podrá Visitar tres de las primeras urbanizadones cl.isicas: Old Oak realizada por el
Consejo de Londres en 1912-14, el barrio jardín suburbano de la cooperativa de
Inqulllnos de E.allng de 19()6..10, y Rulslip-Northwood. La comparación no favo-
ret:e a Ruislip-Northwood. Los constructores especuladores, ni siquiera los mb
Ilusnados, pueden competir con las mejores obras del primer departamento de aro
quitectura del Conse;o de Londres, o con la pequetl.a ¡aya que Unwln y Parker cons-
FIl. J.J. Reunión de en úlln& hxiiI 1906. Los ideUel de Ube1Ud y coope.
rlod6n de Howvd en uno de los prlmaos I»rrios ¡.ardín. El públicO es, sin embu¡o. de el¡.
se media.
..
..
yoria de la clase trabajadora continuará viviendo en casas de alquiler_ porque no
pueden permitirse salir de la dudad
Zll
, Sin embargo un efecto indirecto del traba·
jo de We:iller fue la cnad6n de una Comisión sobre el Exceso de Población. fun-
dada en 1907 gradas a los esfuerzos de los dirtgente5 del movimiento pan la cons-
ttu<:d6n de vivien<w;, que informó a favor de bo descftlmliz.adón por medio del
traruporte.
Pero -<amo la Comisión admitió en b. confermda sobre altas densidades de
pobladón que se había celebrado tres ai'Jos antes, y tamblen en opinión de los li-
deres cívicos.- la mejora del transporte era un arma de doble fUo: pocHa multipli-
car 1,¡ densidad de los Casc05 urbanos al atraer más obreros y haar subir t.l valor
del suelo. En una paradoja que sólo se podfa por medio de la ley: mtrtn-
pendo la altura y el wmMde los edifidos·,
El seaftaJio ejecutivo de la Comisión Benjamin C. Marsh. un abogado y
mormador socW. 'que habia Europa al annienzo de su trabato mm: 1907
y 1908 y. que, en 1909, aM del primer Congreso Nacional en Washington sobre
ptanificadón de Ciudades, habla publicado un libro :sobre este tema. Marsh y uno
de los ponentes invitados, un abogado de Nueva York llamado Edward M. Ba$Sett,
estaban impre:siooados por d éxito de los iÜemanes tanto en el tema de la zonifi·
caclón de los usos cid sudo como en el del control de la iÜtura de: los edifidos de
sus dudades. Marsh habló de Frankfurt, gobernada por d BibJmndstn Franz
Adkkes, como d moddo que las dudades de Estados Unidos dd:JeDan seguitJl; a.m.
bitn se mostró impresionado por los resultados de la zonlficad6n en Düssddorf y
por el trabajO de Wemer Hegemann en BerlinJ:.
Así pues la zoniBcadón llegó a Nueva York procedente de Alemania. Pero qul.
z.ás estamos slmpllflcando: a nivel prietico parece que, en Estados Unidos, la zo-
niftcadÓD del uso del sudo nxió en los atlos 1880, cuando se qubo controlar la
expansión de las lavmderías chinas en CalifomJa, primero en LJ dudad de Modesto
Ymás lude msan Francisco; los Angeles empI!7Ó a utillut una zonifiadón del
uso del sudo más amplia a panirde 19CJ9U. Pero fue el moddoalemin, quecom·
binaba la zonlficadón del uso del sudo con la iÜtura de los edifidO$, d que Nueva
York incorporó a sus ordenanzas de 1916. Su adopdón -por lo menos así lo ce-
yeron sus contemporineos- fue uno de los pasos más Lmportantes en los prime-
ros anos de la historl.a del urbanismo
los prtndpales responsables fueron Ba.ssett, que corUidcó que bte habla sJdo
d logro mis grande de su Vida, y su compallttO, d poUtico reformista de Nueva
York, Geor¡e McAne:ny. Su mommto Uegó en 1911, cuando los vmdedores de
ropa de la Quinta Avenida, preocupados por el aumento de los talleres de manu-
factura que les servian, organizaron una comisión casi oflctal con la finalidad de
que las autoridades locales Intervinieran. Trajo rápidos resultados: la Junta de
Tasadón de la dudad votó a r-vor de la creación de un Comité para La P1anifIcadÓD
de la Oudad. que tuviera poderes ¡NIra or¡an1Zar una Comisión consultiva sobre
la altura de los edifldO$.. Como era de espe!ar el Informe de la Com.1si6n, que fue
presentado en didemtm del mismo ano, propuso un sistema de zon1ftcadón N-
sado en d prlndpio de las prerrogativas de la ¡:K)Ucía.: según la B.losoffa, que Estados
..
Unidos había desarrollado a partir de la leglsladón Inglesa, de que el estado tenía
derecho a regular el uso privado de la propiedad con la finalidad de garantizar .la
salud, la seguridad. b. moral, la comodidad, la utilidad y el bimestlr de la CODUJo
nídad..J.S. Muy pronto, m 1914, le siguió UnJ enmierlda que pennitá la zonjflG-
dón, y:se nombró UN Comisión de l.onifiad6n ¡wa prepMal b. nueva 'ell'ladtm.
En 1916, después de conseguir el apoyo popu.Iar y vencer a La oposId60. propuso
cuatro tipos de zonas de uso del sudo, dos de las cuales -la residend.1J. y la de De-
goclos-- estañan sujetas a restrlcdones en la altura'».
Como más de un observador ha hecho notar, tanto en aquel momento como
mis tarde, Nueva York se puso a favor de la zonlficadón con entusiasmo porque
era buena para los negados. los comerciantes de la Quinta Avmk1a tentian que
La afIue:nda de dentOS de inmigrantes a dertas horas del dia desUu-
el caricter exclusivo de sus tiendas y que de: esta manera el valor de sus
piedades:se viera amenazado; hidvon una Uamada iI todos.1os Intereses finan-
deros.. y a hombre que tuviera una CUlI o alquilara pisos,,;'1.a. Comisión
Alturas de Edifidos confirmó que la zonificadón daba _mayor segundad y ga·
rantías allnversor.
J7
• El mismo ano en que se estableció esta ley en Nueva York,
John Nolen coinddIa con un esa1tor ing.Its en que la planificación norteameri-
cana de la dudad pretendIa esencW.mente conseguir unas dvk:l:s que
no interfirieran con los crudos-, Y éta fue la Imagen que el movimien-
to de zoniflcadón mantuvo a medida que, desde Nuen York,. se fue extendIen-
do por todo d país.
Fue un método de urbanlzactón e.'ttrat\o. Porque la reladón entre zoniftcadón
y planiflcaclón era Indirtcta y tortuosa. Es derro que el movtmiento St' extendió con
rapidez durante los atkl5 19Z0: en 1921 Hervat HooYer, como 5eaetarlo de CornMIo,
creó una ComIsión Consultiva de lonifk:ad6o que indw¡ Bassen YVeWer; su na-
bajo:se vi6 en La Ley de 1923 laemndariud6nde La. zonifk:ad6nm
el esbdo, que fue mayoriwiamente. En 1927 fue seguk1a por la Ley de
estandarización en La planificación de La dudad, que fue induída en la legtsladón
de muchos estados que, de esta rmnera, querian dar autoridad legal a los planes ge-
nerales de las en 1929 más de 650 munidplos tenían comisiones de
planificact6n y 754 comunidades tenían leyes sobre: zonlflaci6n-, Además una se-
ne de juicios sobre limites legales, cu1minaron en el histórico proa:so de 1926 qut:
Uegó ,¡J P.lpremo, Ciudad de Eudid, omo tiI. contm Ambln RLuUy Company, estil-
bledendo la validez de la zonificadÓD como expresión legítima del poder de la pi>
Uda
fl
. Sin embazgo la planificación de dudades :se mantuvo a nivel consultivo
nunca precqmvo; en 1937,904 comisiones de 1.178 no tenían ningún tipo de
apoyo finandero
u
. En la práctica, a pesar de las aflrmadones de Basset y de otros
protes.lonales, planlflcadón y zonlflcadón estaban totalmente separadas una de
otra.. El caso de Cindnnati, donde AIfre1 8dtman babia conseguido que La Comisión
de PlanifkxiÓD tuviera poder de verdad y La zonlficacl6n se consideraba como
una. bemmimtil de La planiflcacl6n, fue poco Como 8assett explkó a
sus lectores en 1936, aunque la zonifiaclón formaba parte lóglGI de.! proyectO de
planificación de la dudad, debían permanecer legalmente separadas".
CIUDADES DEL MAR.\NA
En cualquier caso. lo interesante es saber por que Wi noneamerica·
nas adoptaron el conapto de zorúficad6n con tanto emusiasmo. I..l razón más SÓl-
dida es decir que fue por interés. Como en el CiJ50 de Nueva York. donde la
flcadÓfl se convtn:l6 prinCipalmente en un proceso estático que ttataba de establear
el aráeter de denas preservar los vajOrtS de propled.1d, mientras que en
las que prometian un benefido especulativo 5610 se imponían restricdones no-
minales.os. En el caso de Eue/id conl1a el gran abogado y urbanista. Alfred
Benman --cuyo alegato. presentado mas tarde en el luido, fue probablemente cru-
cial- argumentó que la zonifiead6n mejoraba el públiCO" y aumentaba
el valor de la propiedad en los lugares donde se aplicaba". En este juido se dlscu·
tb si el suelo debía callfl.canc como resldendal o industrial; el tribunal dio garan-
tías a los respetables residentes de Eudid, una pcquefia dudad donnitorio de da-
se media de OhJo, de que sus inversiones no se vcrian amenazadas, Bassett,
el padn: dd plan de Nueva York. escribió mis tarde que una de: las pnndpales 8-
nalldades de: L1 zonificación era cviur una depr«iadón de Wi locaU-
dades estableddas,.f1. O como otro comentlUistil dijo mis tarde:
LJ l»sja de loa zonificad6n es mantenerlos en el C!lpvIoque les pcttt::t.ece
-es decir. fuera. SI hubieran entonce:s la finalidad será C'Oflfimrlos en ire-
a.s limiUdu. LJ Iderulcbd exactl de ellos va variando segUn el lugar dd paú. Puederl
ser negros. latinos y la aliftada de pobre. Cat6lkos, fudIos y orlentales han
sido objeto de esta prk'tlca en muchos sirtos. "f¡mbién lo 50n los calificados como
andanos si necesitan viviendas pUblicas".
Un texto clásico de finales de 1920, hablaba abiertamente en favor de la zo-
niBeadón porque estabUl.zaba el valor de la propiedad: en todas la.s dudades don-
de las zonas están bien estableadas, decW1los autort'S .e1 valor de la ptopiedad se
1UI estabil.i.z.¡do y. en muchos casos, 1UI aumentado substandalmente., cosa que Wi
irntitudones finandera.s rápidamente admitieron'". E inslstlan que mayo- ..
res bmd:ldos en l.t planiflcadón de la dudad es la zoniBcad6n y d control de so-
O como orgu1losament.e proda.ma.ron en un titular: .. VALE U. PENA pu.-
N1FICAJO.SI. En lugu de ofrece: mayor justicia sodal a los pobres encmados en los
banios de York y Chlago. e!. sist.ema de: urbutizadón y zonificación de los
atlos 1920 fue utill.zado precisamente para mantener a toda esa gmre fuera de los
nuevos barrios residendales suburbanos que habían empezado a ser construidos a
lo largo de las lineas de tranVÍa y metro.
Londres: el metro inlda la expansi6n suburbana
Algo pareado había empezado a suceder en los alrededores de Londres y de las
grandes dudades británicas, aunque con una imponante dlf.erenda. Aqui también
el prauso de suburbanlzac:j6n en masa empezó desputs de ia Prtmera Guerra
Mundial. La clave. en Londres y Blrmingham. como en Nuen York y Chicago,
fue evidentemente el truUporte: la..s obras, tilmo en Londres como en las gran-
FI¡. 3.'. eNries Tyson Verke$.. En opinión de SU$
de Chicago 'no cr.a un hornm de lW" pero COIUtJU)'Ó tres llOR5
de lDmo en Londrc$. Aunque lDurló sin hmcr podtdo disfrutar
de suslnYerSiones. su Iepdo d&ue en pie.
des dudades provind.ales. se extendieron mi:!: allj de!. trayeclo que implicab>i ir
y venir al trabajo a pie. Esto queria decir tranvüs y autobuses;, en lu-
gilles como Birmingham, Uvcrpool y Manchester. y líneas de metro y fcmx.arri.
les de cercanía.s en Londres. El aumento de la especuladón de la. vivienda en los
alrededores de Londres -que aproximadamente triplicó su jrea en veinte atlos-
dependl6 sobre todo del transporte por ferrocarril. En contraposldón con la
lng.lat.erra provlnctaJ. este metodo de transporte dependIó de la empresa privada:
espedalmente, de la Compal\ía de Metro, que había absorbido a la Companía
Gt:neral de Autobosn de Londres en 1912, y ia.s compaiúas de la.s princtpales U-
neas de ferrocaml, d.e la.s cuales dos -la del Sur, y la de Londres y Noreste- tení-
an grandes redes de transporte.
Una parte importante de todo este sistema M por cmpresas y capital
estadounidense. Esto no sorprendió a nadie porque los norteamerlanos se: habían
71
dildo cuenta muy pronto del potencial comercial que signlficaba promocionar el
sudo que quedaba cerc:a las nuevas lineas de fmocan::I.I Yde tmJ. urbmo. Algunos
de los ejemplos que aparecen en los Ubf05 de texto sobre 10$ primeros barrios su-
bwban05 creados a partir del fenocarril -UeweIJyn Park en West Orange. New
Jersey (1853), Chesmul HIll en Füadelfia (1854), Lake Forest, 1I11nob (1856 ) Y
Riverslde, Illlnols (1869)- se anticipan al primer ensayo brlttinico clásico en la ma-
teda, Bedford Park en el oeste de Londres (1876),u. A partir de aquí sólo habia un
paso para que fuera el propio empresario quien deliberadamente abriera una
va Unea de ferrocarril Ode tren urbano con la finalidad de crear nuevos barrios re-
sidenciales, como bien muestra lo que hizo F.M...Boru,. Smith en la zona de san
Francisco o Henry E. Huntlngdon en Los Angeles
SJ
. Pero ell!jemplo más dalO,
aunque quizás no el más agradable, nos lo propordona Charles Tyson Yerkes (1837·
1905) primero en Chleago y más tarde en Londres,

73
LA CIUDAD DE lAS vlAs DE CllCUNVALAQÓN ABAllOTADAS
Hg. 3.6. Albert Slanlq, Lord Ashfield, Frank P1c:k y A1ben Slanlqo-
fueron mejor equipo dlr!Ctlvo de la historia de la Compattia de
Transporte de Londres y, al haber potenmdo 10$ boirrlO$
dend.lile durante la tpoca de entre gtJerns, se convinieron en
los del Londres moderno.
Yerkes era muy sincero: _El secretO de mi bita es comprar cosas viejas, arre-
glarlas un poco, y vendérselas a otro lndlviduo,.J4, Sus contemporáneos le lla-
maban _el bucanero del penal de Pensllvanla. (había estado en prisión por frau-
de) y consideraban que no era -hombre de ftar"u, Fue el promolor del sistema
de tranvías de Chicago, los conectó por medio de la Unea circular del centro de
la dudad y, de este modo, tuvo en sus manos unas cuatrodentas millas de trans-
porte urbano
u
. Cuando llegó el momento de renovar los permisos, dio un mi-
llón de dólares para sobornar a la Legislatura del Estado y al Ayuntamiento;
aunque tuvo éxito con los primeros no sucedió lo mismo con los segundos y,

FIl. J.5. Frrok PIck.
CIUDADES DEl MAflANA
72
"'Y:o:"'u-c-an-n-o-t-ex:-pe-ct-m
!Jet an A.J.PopuJalion
out al C.3.homes·
c.a. Richard Reiss
,
,
despub de ca.si haber provocado un alboroto, considero mas prudente abandonar
la d u d a d ~ 1 .
Londres fue un buen refugio. Por que allí -<omo Theodore Drelser escribe en
su última novela, que no es mas que una ficciÓn poco disfrazada- Yerkes se d1ó cuen·
ta de que la linea de metro circular que ya estaba hecha, podía ser explotada por
medio de las nuevas líneas que por aquel entonces se estaban proyectandoSl.
Cuando estas noticias llegaron a Chicago, sigue Dmser, fueron recibidas con cgri.
tos de rabia., cómo era posible q ~ .un estafador que hada poco babia sido ex·
pulsado de La dudad,. hubiera Ido a parar a Londres
5
'. P!ro así fue: en 1901, Yecltes
era propietarto de una gran parte de la red londinense, La antigua y la nueva, que
unió en una nueva compaftía, la Sociedad Umitada de Ferrocarriles Eléctricos
Subterráneos de Londres (Undaground Eltetric Railways of London Limited), y se en-
zarzó en una lucha titánica con otro empresario americano, ]. P1erpont Morgan,
para obtener los derKhos de construcción de más metros en Londres
60
. La dave
de la operad6n nos la ~ el Yerkes de ficd6n: ,.quizás usted podria averiguar algo
sobre 10 que valdri el sudo después de terminar lo que e$DmOS hadendo, y si vale
la pena que empecemos a comprar anticipadamente, como hemos hecho en
Lakevlew y en otros lugares,.tl. Las ganandas, sin embargo, no vendrlan de las
nuevas lineas: su construcciÓn era muy cara y todav{a no hablan alcanzado los
extremos de Londres. Vendrian de las lIneas de tranvía que, partiendo de las esta-
dones de metro, habían sido construidas por compañías subsidiarias que tenían de-
recho a comprar y vender suelo según el modelo norteamericano; la Soctedad de
Ferroarriles Subterrineos, por ejemplo, }'J controlaba una red de lineas de tran-
via en el oeste de Londre:s'l. Yecltes no tuVO suerte puestO que murió en 1905 en
plena construcción de las nuevas lineas de metro.
PeJo, al menos, parte de su legado le sobrmvió -aunque despojado de sus as-
pectos fin4flderos má.s colorisW. Los londlnenses lo recuerdan, quizas incons-
cientemente, cada vez que oyen el modismo norteamericanlsmo: cpasen a los co-·
ches, por favor.. Pero el proyecto siguió adelante. Un afto después de su muerte,
su sucesor George Glbb, presidente de la Sociedad de Ferrocarriles Suburbanos.
contrató a un ¡Ov61 ayudante de estadística llamado Fran.lt Pick. Un mo má.s tar-
de, mientras la Soctedad pasab¡ por graves problemas flnanderos. los dlnctores tu·
vieron que someterse a lO! de:seos de los accionistas norteamericanos y nomblaron
como director a Albm Stanley, un británico de 32 aoos que había emigrado a los
Estados Unidos, Yque era entonces director de La Corporación de Servidos PúbUcos
de Nueva J ~ . Stanley (más tarde Lord Ashfl.dd) Y P1ck, hombres con pwonall-
dades muy distintas pero complementarias, formaron uno de los mejores equipos
de gestión en la historia del transporte púbUco urbano; a partir de 1933, al formane
la SocIedad de Transporte de Londres, AshBeld se convertiría en presidente y P1ck
en Vlceptesidentt: y director ejecUtivr:FJ. En 1912, cuando la Sociedad de FerrocmI1es
Subterráneos absorbió a la eompar\ía General de Aurobuses de Londres, P1ck. que
en aqud momentO era el dim:tor cornetdaI. empezó a organiZar líneas de autobuses
que saJían de las estaciones terminales de metro, siguiendo el mismo modelo que
anterlorm6lte había utilizado Yerltes con los tranvias. Al cabo de:seis meses y con
77
rlg. 3.8. UnWUlJ>.!uy lnnuldo por W1Illml Mortis YJohn
Rtukin. fue el a-tador con 8any Pukn del estilo '-rqulteCtónk:o
de Iuducades y burlOl jardín.
U. CIUDAD DE LAS vtAs DE CIRCUNVAl,,\,CIÓN AIAJ.ROTAOAS
Hatm 1 Want (La casa que quiero), publicado en 1918, el capitán Relss, reforma.
dor Intetesado en el tema de la viVienda, tSCribió que .es un htcho en el que ts-
tán todo:'! de acuerdo, Incluso los que creen en la empresa privada, que, Inmedla.
tamente después de la guerra, la única poUtica que se puede adopw.. es la que Implica
la intervención de las autoridades locales en la ronstruedón de viviendas.•Es tris-
te que los hombres que han ido a luchar 'por su hogar y su país' no tengan casa
digna de este nombre y poco que agradecer a su país,.71.
Todo esto iba a cambiar. Casi de la noche a la manana, las viviendas para las
clases trabajadoras -el todavia se usaba normalmente y se seguiría usan-
do durante un tiempo- se convirtieron en una responsabllldad pública. Entre las
dos guerras las autoridades locales construyeron más de un mlllón de casas, la ma. I
yoria unifamiliares y con sus propioslardines. en ciudades satélite que se situaron
en la periferia de las grandes urbes. Algunas veces, como las construcciones de
Manchester en Wythenshawe. de llvtcpool en Speke. o de Londres en Becontree.

CIUDADES DEl. MANAN'"
76
el eslogan .Donde termina el metro el autobús empieza". consiguió doblar el mi-
meto de líneas, y multiplicó cinco el área de servido.
esto era provisional. Después de la Primera Guerra Mundial. Plclt analiz6
sistemátlcammte los vados en las UnU'i en 5efVkio y Las posibilidades de crear otras
nuevas. 1.05 sucesivos gobiernos, convenddos de que las obras públicas ttarl una
nu.nera de disminuir el desempleo. proporcionaron dinero público sin Interés o a
intelOCl muy Ntos
6l
. Los ruultados se presentaron en una 5erie de Informes que
Pió mb Kadémlco de los dim:toteS- fue: mviando a partir de 1927 a 1iI
dxiOnts de pt'ofesionaJes: una Unea de metro circulando a una veloddad media
de Z5 millas a la han, podf.a SUVit urnI área urbana de un radio de 12 millas; si se
espadaban las estaciones de las weras y se ttrnIb;m algun.u del centro (como
P1.ct hlZo en la linea de: P\adllly entre 1932 y 193'l) se podri.a atmder a quina!
millu. ptro se consideró que as! nadie pagarb. más de 6 peniques por el vtafe. de
modo que: a firWes de los anos 1930 -<UMldo se construyeron las últimas exten·
slones- la red de metro se dio por conduiWl".
El desurollo. ;así iniciado. tomó dos formas. ambas anticipadas en 105 mode-
los lnicla1e5 de afileS de 1iI guem.: bI prtmen fue la de Yo espeaJlacYln cons-
prlndpUmelltt aLtedcdoJ de Londres. en parte dentro de los esquemas de
li planiflad6n de 1J. dudad, en parte iI dios; 1J. consistió
en las grandes construedone5 lit h«:tw por las i1utoddades klalcs, sobre todo
alrededor de las gnndes dlJ(bdes, galcralmmte m fol'lJl,J. de dudad s¡¡tBIte die-
pendiente y Ullkh a 1J. dudad rudR por medio del mnvia, autobúJ o fenoarrtl.
AlIlW formas fum)n aiticadas por en 1J. pJaniflcación; pero mient:raJ 1J. pri-
mera. crítica fue silenciosa y pardal. en el segundo caso se convirtió en universal e
inldó un movimiento en faY()( de slsremas de planifiGildón de dudades y del am-
po más efectivos.
El legado de Tudor Walten
Hasta la Primera. Guerra Mundial, W autoridades locales bI:itánlcas contIibuyeron
poco en 1J. construedón de viviendas: un total de 18.000 bajo el amparo de la Ley
de 1890, la mayoña de ellas en Londres; mientras que 1910 y 1914, las de-
molldones llegaron a superar las construedones
t7
. Y, aunque se agravó el proble-
ma de la vivienda para la clase obrera. no se llegó a ningún acuerdo sobre las po-
,lbles soluciones; alguno" como Nettlefold en Binnlngham, pensaron que la
leglslad6n de 1909 dari¡ alas a los constructores privados; otros creyeron que la ro-
laboradón empresa pública y pñvada podría ser la respuesta". Pero, de he-
cho, dwante la guerra el problemil se agravó; en Glasgow la gente se negó a pagar
los alquileres y en las zoniIJ donde habia flibricas de armamento se estableció un
control sobre los arrendamientos". Al finalizar la guerra. el gobierno se enfrentó
a un dUerna; quería suprimir este control pero no se atreVÍa si previamente no au-
mentaba el número de viviendas, y esto sólo se iba a conseguir por medio de la In·
ttrVendón de w autoridades locales
lO
. En un libro que tuVO gnn Influencia, TM
-
78
CIUDADES DEl. MAJ'lANA LA CIUDAD DE lAS vlAs DE CIRCUNVALACiÓN A!.UaotADA5 79
llegaron a convertirse casi en nuevas pobladones -aunque caredan de la suficiente
Industria como para ser 3utosufldentes. Pero fueron 105 mayores proyectos urba-
nisticos de la epoca. haciendo que las ciudades jardín de enlonces quedaran pe.
quenas: Becontrtt: alcanzó 116.000 habitantes en 1939, mientras que en los anos
1930 Wythenshawe ya ttnía un terdo de esta pobladón.
el gran logro, aunque otros consideran que fueron el gran fracaso, de
Raymond Unwin. Aqui. y no por última vez. nos saltuern05 la secuend,¡ histórt·
ca. La gran fama de Unwtn venía de sus dlse!\05 para la primera dudad jardin en
Letchworth y para el burlo jardín suburbano de Hampstead, que comentaremos
en el cuanocapituJo. En 1915. haciendo un gran sacrtfidoeconómico. Unwin ce>
l.1borÓ con b. Junu de Gobierno LoaJ como inspector de planificación wbaruJ,
con la ldu. de poder tener dma influencia en La retorna de viviendas. Dos atlas
mis tarde, llegó su oportunidad: fue nombrado miembro de la Comisión PM'I 1.1
Viviend.1 presidlda por Sir Joho 1Udor W.1lters. que su informe, en octu-
bre 1918, un mes ilIltes de que la guerra taminara.
fue sin d\Jd¡ uno los más influyó el desarroUo la duo
dad britinlca del siglo xx. Esendalmente cuaao propuestaS. La prl-
maa conslder¡b¡ las por grandes empresarios,
aeadas con la finalidad atender los intereSeS públicos. <OIUtItuian un auxillar
en el nab¡jo las autoridades locales-, eran c:stilS Ultimas
subvendonadas por el las únicas que podfan la Clna de
construir SOO.OOO casas en poco tiempo. 100.000 al afta; los promotom; prindos,
quedaban en descartados por _presentan un pro-
más difidl, pero timen un lugar>o. Segundo, las auu>
rtdades locales debían corntrulr en las la dudad, en barato donde
todavía no se hubiera edificado, planificando las etapas cora-
ttued.Ón de viviendas con dt: apertura de nuevas tínea.s tranvía manaa que
no que pagar más por un sudo revalorizado: _
Para fututa.s agk>meradones en las tonas ya habita<bs de las grandes dud¡o
des. lo es edificar en las olituer.u. y el primer pa.so en esta d.iucdón es plani-
ficar paralelamente y con rapidez los nuevos proyectos etudades y las futur.ls ex·
tensiones de tunvla.s u otroS me<lios de transponen.
Tercero, consideraba que en estos lugares, era y se cons-
truyera con densidades mtx1mas 12 casas unifamiliares por acre, cada una con
su propio jardln, tratando de ahorrar terreno por medio de una cuidadosa planl.
flcaclÓn la daba numerosos ejemplos, Cuarto, para asegurar la buena ca-
lidad del dl.St:l'\o, los proyectos deberían ser hechos por arquitectos y luego apro-
bados por los comisionados locales de 1a]W1ta de Gobierno Local o IXIr su equivalente
escocés
n
,
El informe significaba el triunfo personal de Unwln. Todas sus Ideas bblcas,
recogidas en su tUtO Not.hing Gainl!d by Ova'crowding! (No se gana nada amon-
tonando a la gente) (1912), estaban aqui: distanda mínima de 70 pies entre ca·
S.Js para garantizar sol reducdón de la longitud las clásicas hl·
de casas, un jardín para cada familia. uso del espado que quedaba detrás de
casas como lugar de recreo, las calles sin salida como lugar seguro
para el juego de los n11'\0s, Pane de estas recomendadones habían .salido de un
interesante experiml!nto habia permitido contar con una Comisión
Mujeres para la Vivienda, parece. Unwin habia utilizado sólo lo
Interesaba -rcchaundo otras como por que cada casa tuvIera un
salón
era lo que resultÓ utraordinario es se llevara
a la practica con ranta rapIdez.. Pero la vtnUd era el gobierno esUbil asustado.
El día despué's del Armlstido, Uoyd convocó lo que mJs tal'(k se llamañ-
an Elecciones Cupon, prometiendo, en unas de esas dlrl>m; fnses se
dtan mal, _vivimdas dignas !»ora los héroes habian ganado la guerra_",
Durante el siguiente mes de ya en el sobieno y en W1I reunión de minlsuos,
d primer mini5tro contó la anécdota:
Un iICOIDOdado Sor unió a una protcstil de minuol. Uno de ellos, Wl esco-
ds rdativamente educado. Jedllo: ¿Silbe dórlót vh'o1 VIvíiI en WliI de esas cua.s
sada.s poc 1iI de dctris. cuyas a¡uu pasaban por debljo de la sa.La de
estar,. Ytenia que vlvu iI1lf con sus hijos. Le dijo: 4lmaginese que tuviera que vivir
con sus hijos en estas condkiones, ¿que twi.a USted?.., El hombrt .JICt'!"!Odildo le
pendió con sJnctridad: .Me hiIriiI bolcbtviquea
n
.
<:hamberlaln respondió: _estOy de olICUftdo en el probItmiI de la vi-
vienda se ha agravado tanto puede llegar a amenuar la t:StiIbilidad del esta-
do.
n
, Al mes en otro consejo ministros. Uoyd Gtorgc Insistió lo
que. se habia convertido en una obsesión:
En poco tiempo podemos tener mis de una lerctra PMte de Europa convertida al
boIchevtsmo { } Gran Bm.aIIa aguantan pero sólo si la gente piensa que puede te-
ner ronfimu ( ) Les hemos prometido reformas una y otra vu. pero hemos
cho poco (.. , ) Incluso si va 011 cosw den millones de libras, ¿qut es eslO compan.-
do ron la estabilidad dd Estado
ml
Un mes mis tarde, el secretario parlamentario de la Junta Local Gobierno
repitió .eI dinero que vamos a invertir es un seguro en contr del
bolchevismo y la revolud6n.1'I. Yesto no sólo decir edificar casas. sino el
modo como iban a hacerse: .Las casas que va a conSlruir el Estado-<ada
una con su ¡ardin rodeado de árboles y setos. y equipada con todas las comodida-
des de los hogares de las dases medias- son una prueba visible de que la revolu-
dón no es necesarla.
lIll
.
Se firmÓ esta póliza de seguros y recibió el de Ley Addlson, puesto
que Christopher Addlson era el Mlnlsrro de Reconstrucdón y. en aquel momen-
to, también Salud: ofidalmente la Ley de 1919 para la planiflcadón de vi- •
vlendas y dudades, Obligó a todas las autoridades locales a hacer estudios sobre la
necesidad de viviendas -no tan sólo en reladón a la demoUdón de viejos barrios
pobres. sino en a proyectar planes y realizarlos. Tambitn garanlÍ-
I
I
,
I
1
81
• __
Scal.e oí Feet.
,-
LA CIUDAD DE LAS VÍAS DE CIRCUNVAU,CIÓN ABARROTADAS
Hall GrawIl! nuor Plan.
1"0' __

,
"--ñ
HaJf FroDt Elen.toion.
R&lf Fitat F100r PJa.n.
Flg. 3.10. CQtt¡lgtS HQrMS{or rM (Hogares para el pueblo). Planos de UnW\n pnxedenlf:5
del Manual de Salud de 1920. siguiendo las recomendadonf:5 del Informe de Thdor Walten.
Se coruotruiñan milf:5 de ellos a lo largo y lo Olfll:ho de Gran 8retatI.J.. sin emb.irgo 10J miem- •
bros m.1s purbtas dei moVimiento de l.Ol ciudad jardín se sinliuon traicionados.

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CIUDADES DEI. MA.'ilANA
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Flg.l.9. Nodring GaiMd l1y (Mrmrwd;rrg! Este lexto de UnWin,. publIcado en 1912, significó
el fin de las Cill1n reguladas (by-/uw stTffl) e tnldó la época de los Ylos proyectos
utW.nlsticos del Consejo de Londres.
zaba un subsidio estatal, independiente de los costes, para responder sobre las po-
sibilldades financieras de los inquilinos; los costes no podían ser transferidos&l,
También obligó a las zonas urbanas con 20.000 habitantes o más a elaborar planes
generales.
FJ mismo afio, el Ministerio para la Salud -nueva cartera que había nacido de
la antigua Junta de Gobierno Local, y que era responsable del nuevo programa
para la vivienda- publicó un influyente manual sobre la vivienda que llevaba el se·
110 de UnWin: su idea principal, que las densidades urbanas de 12 casas por acre po-
dIan justificarse por razones de coste, había salido de Nothing GaWd by
También recogía otros puntos dellnforme de Tudor Wa!rers como por ejemplo la
-
distancia minima de 70 pies viviendas, que convirtió en una práctica
aceptada universalmerllt a pnat de que no estaba ni escrita, ni e.:l:plicada.. a:. Pero
se inclula otro punto que Unwin había presentado en una conteu'nda hKha en
la Univenidad de Manchester en 1912 y que posteriormente también quedó refletado
en el Informe de Tudor W¡llers: las nuevas construcciones deberlan tener forma de
semiaut6nomos mb que de dudades lardin independientes. UnWin
. ,
hizo aqui su definitiva y influyente ruptura con el evangelio de la du-
dad jardín pura.
En 1919, esl" propue:sta fue desafiada por am inidativa del ministerio: :se tra-
taba de una nueva comisión que induía a ChilffiOOlain como presidente, George
Pq)ler (el jefe de urlwtlsmo de Unwin en el ministerio) Yel capitán Reis5, cuy¡il mi-
sión enl lnfOrtnM el problema de .iru.s insa.Iubres.. En su Informe provi-
sional sobre Londres, publicado en mano de 1920, se especificaba que la capital
todavia sufri¡ un grave de vivienda: 18-1;.000 de b. zona del
Consqo de: Londres vtvian m iros insa!ubn's, Yun tota.I de 5-19.000 m coodk'iones
poco ytbfactof'ias. Habia dos soIudone5: o aummtar la o trasladaI la
pobladón. La primera soIudón era .. poco iKiecu.ada para las dases mbajadoras
que terUan a su C3l80 las domésticas y d cuídado de los nil'\os-, y porque
significaba ponerlos .1 la merad de cualquier inquillno los mMicos
ofictaI.e5 y los aslstente5 scx::ia1es opinaban que .10 que rnlmente deseaba la gm-
te ttabaladora era tmer una casa Por lo tanto la solución a lar·
go plazo era la comtrucdón de dudade5 jardín, basándose en las pcqudw duda·
des provincianas de 30.000 o 50.000 pttSOnas que estaban rodeadas por grandes
ctnNlone5 verde5. Pero el problema era cómo coordinar la re!adón mue viVien-
da e Industria: .la única rnaner.t de romper e5te árcuIo vidoso e5 por medio de la
Inversión e5taW (...) de un considerable capital (... ) cuyo m1ito no podri
hasta de5puts de un largo periodo ..8-1. Y para dio, lo primero que habla que ha·
era un plan Integrado de desarrollo para toda el hea de Londres". Un •
afio de5pub, en el Informe final, la Comisión Insistió en esta última recomenda-
dón al tiempo que pedia prestamos al Estado para lnidar la construcdón de duo
dade5jardEn
M
,
Era pedlr la luna. En 1921, despub de una campai\a de la prensa de Beave:rbrook
y Northdlffe en conm del despilfarro del gobierno, Uoyd George tuvo que saoi·
flcar a Chrlstopher AddLson -responyble de todo el proyecto, primero como mi-
nistro para la Reconstrucción y más tarde como ministro para la Salud- para Intentar
salvar su prKaria coalldón gubernamental
lr
• Su sucesor en el Ministerio de la
salud, Sir Alfred Mond, canceló el proyecto. la época de la reconstrucción, de los
hogares para los húoes, habia terminado. Siendo sinceros habría que decir que los
prbtamos para la viVienda volvieron y con ellos la construcdón a gran escal3 di·
riglda por las autoridades locales: y ello fue gradas a la Ley de 1923, curiosamen-
te cuando Chamberlaln sustituyó a Mond en el Ministerio par3 la salud, y el go-
bierno laborista de 1924 promulgó la Ley Wheatley, que significó una vuelta pardal
al programa de 1919. Entre 1919 Y1933·34, las autoridades locales brltán1cas cons-
truyeron un 31 por dento del toUlM.
I

8J LA CIUDAD DE W vlAs DE CIIlCUNVAlACIÓN AaARROTADAS
Una noche durante el otonO de 1937, en los primeros tiempos de WalÜng, un..
mujer golpeó con fueru la puena de su vedn.. , Cuando le ..brieron dijo: ¿Qué ha
¿Qut sl,lctde? ¿Qut debería haber pasado? le preguntÓ la vedna. La mu-
jer respondió todavia ¡justada; •Todo esl! tan slleno()$(»ON.
Sin embargo se hicieron según las últimas Ideas de Unwin, e5 decir en forma
de satélites periféricos en lug3r de dudades jardín Independientes. El Consejo de
Londres colocó 19.000 habitantes en Watling en el noroeste de la dudad, 30.000
en Downham en el sureste, 40.000 en SI HeUer en tomo de la nueva estación de
meuode Morden, y no menos de 116.000 en lit gran dudad de Becontree,
el área residencial suburbana planificada mas v:tens.1 del mundo, y más grande que
muchas dudades bitánlcas de provinda, Significaron una gran me;ora en cuanto
a la vivienda, aunque. ltónlcamerlle. fueron los anesmos, 105 pequer\os comen::ianteS
Ylos oficinistas. y no los realmente pobres. los que pudieron costur el gas-
ro de los alquih'mYlas tarifas de transpOrte'O. En.cuanto a la arquitectura eran ejem-
pk)s -sub-Unwtn. de segunda ciase, limitándow: I el de Constrncdórl
con poca imaginadón y menos Inspiradón. aburridas: los nive1e5 es-
tablecidos durante los primeros anos en Old o,u'habían sufrido un SÚbito y tris-
te
En cuanto a urbanismo, se dedicaron a copiir los peores errores de la cons-
trucción la ampliadón de White Hart Lane, nuevas zonas de
WonnhoIt, HarnmersmJlh y St Helier e5t1n amvesadas por amplias c:arretetaS que,
de hecho, se al mismo tiempo como putes Integrales del. oonjunto (aun-
que, a decir verd.Jd, ¡ Unwin y Parker les suadl610 mismo en el extremo norte de!.
barrio jardin suburbano de Hamps:te.ild); lUldie, por lo visto, antidpó lo que el tra-
fico iba a hacer al entorno. En estas zon.u habia poco ttalHjo, y el tramporte pú-
bUco que conducf.¡ a los lugares donde lo habia aa Insufidmte; I finale5 de 1930
se llevó al Parlamento d probl.em.l de la saturaCión de la línea de metrO de Molden
(que servia tanto a Watllng como St HelJu), y el humorista Mu Miller empezó a
hacv chistes poco recomendables sobre el tema'l; basta que en 1932 se amplió la
Unea de metro de Dtstria, los wlW'Íos prOCeder1tes de 8«ontree tardaban 7S mi-
nutos en llegar a Chuing Cross". Ninguna de es4S nuevas zonas subwbaflas, ni
siquiera las más tenían prmstos cinturones vudes, aunque Beconttee te·
nia un esuecho y pequeno 'En 8econtrft se plantaron muchos árboles,
aunque, como el socIól.ogo Terence Young escribió en su informe de 19,34, .. los ni·
nos han hecho que su existenda sea precaria,.; ni en aquella época el mundo es-
laba libre de vandalismo".
• •
Los nuevos barrios no eran del agrado de nuevos habitantes; en Beconrree,
que era el que quedaba más distante, se marcharon más de JO.<XlO personas a lo
largo de un periodo de diez anos y más de 10.000 lo hlderon entre 1928 y 1929";
en Watlipg, en el noroeste de Londres, zona inspeccionada por la laven Rulh
Glass a finales de los anos 1930, muchos se habEan ido y habían vuelto a los ;vie-
jos batrios pobres porque no podían pagar los alquileres ni las tarifas de los me-
dios de transpone
9S
. Mientras que otros, Indudablemente, anoraban el bullido de
la dudad:
,
,
CIUDADES DEL MAJ\lANA 82
1

ss LA CIUDAD DE lAS vtAS DE CIRCUNVAUClóN ABARIl.OTAO"-S
pequenos ingresos -trabajadores manuales cuallficados que ganaban tan sólo 3 li-
bras y 10 chelines (3.50 libras) a la semana- pudieron comprar
lOJ
. En los atlos 1930
con una libra a la semana se podía comprar el tipo corriente de casa semiadosada
con tres habitadones, mientras que los que ganaban entre 300 y 500 al atlo -maes-
tros, empleados de banco, fundonaros del estado- podían tener mejores casas e in-
duso acceder a las que no estaban adosadas'Of.
Estas drcunstandas condicionaron fuertemente el producto resultante.•Para
venderse bien, la casa debía parecer de dase media, pero además también tenía que
ser barata». Esto quería decir que debía tener un aspecto romántico, un estilo con·
servador y ser barata de COIUtruir pero que, sin embargo, debía ser el símbolo de un
status social
1OS
• La propaganda de la empresa Novean Homes se dirigía: a «famillas de
buena educadón que quieran poseer una casa de la que sentirse orgullosos por me·
nos de una libra a la «Todas las casas son distintas» y «No hay dos casas
iguales_ eran los eslogans favoritos
107
• Debido a que en 1920, el ReaJ mstltuto de
Arquitectos Británicos prohibía la práctica de la arquitectura especu1adora, la mayoría
de estas casas -casi tres millones entre las dos guerras- fueron dIseftadas por ayudante'i
sin cual1ficadón o se copiaron de modelos extraídos de libros y revistas. Las grandes
empresas sólo empezaron a contratar arquitectos a partir de los IDOS 1930
101
.
De todaS maneras, durante los aftos 1920, se proyectaba sin demasiada visión
urbanistica. Aunque las autoridades locales trataron de seguir el ejemplo de
Birmingham y Ruislip.Nonhwood realizando proyectos que seguían la legislación
de 1909 y, más tarde, la de 1919 y 1932, los constructores no siguieron este cami-
no; además, el Ministerio de salud no daba normas ciaras, ni había urbanistas lo-
cales euallficados
lO9
. Los ayuntamientos, presionados por la posibilidad de de-
mandas por compensación si se negaban a dar permisos para edificar según la
legi.sladÓn del momento, aceptaban de buena voluntad los ofrecimientos de los em·
presarlos que cedian suelo a cambio de permisos para edificar con mayores densi-
dades y a más bajO preclol\o. Muchas zonas eran como Edgware, donde, en 1927,
el presidente de la Asodadón de Contrtbuyentes dilo que pareda que los especu-
ladores del suelo habian sido los planificadores del proyecto de urbanizadón; ..No
se ve ningún interés estético por ningún la calidad de la planificadón de-
pendía del dinero que cada uno podía pagar.
Si el proyecto estuviera bien hecho se vería en la variedad del estilo de las (asas, en
los c:aminos sinuosos que darían lugar a espacios curvados, en los generosos jardi-
nes y en los márgenes llenos de árboles y (bped. Pero, en la mayoría de los (asos,
el nuevo barrio que está en manos de los especuladores no tiene idea de conjunto,
los promotores van construyendo de una carreteril a Otra hasta que todo queda lle-
no (... ) El resultado suele ser una laIga monótona extensión de casas semiadosa.das
similares construidas a lo largo de una carretera repleta de tráfico, rodeada de sue-
lo agrícola medio abandonado. lejos de cualquier DUeleo de servidos, de las es-
cuelas o de los medios de transporte
llI

Como la fachada era una de las cosas más caras y la que seftalaba el coste de
la casa, se edificaba en solares estrechos y alargados, de 25 o 35 pies de ancho, que
Ustedes han estropeado mi casa
(dirigihuiost al fundorwrio Consqo)
¿Vive alguno de ustedes cerca de una de estas nuevas viviendas?
(al no reciUir ningll11¡l
No. no lo creo.
allnsptdOT Ikl ministnio)
¿Vive mite<!. cerca de uno de estos; nuevos barrios?
Acaban de comprar unos terrenos cerca de mi CaJa.
¿Le parece bien?
No".
La construcción de las áreas residenciales suburbanas
Mrs. Basw.rd
El il'tSp«tof
Mrs. Bastilrd
El inspector
..
Esta reacdón venía, evidentemente, de alguien que vivía cerca de las nuevas áreas
residendales suburbanas que habían apareddo en Inglaterra, pero que en nlngún
sitio eran tan Visibles como en los alrededores de Londres, En estas zonas surgió una
nueva industria que servía a un nuevo mercado. Ante'i de la Primera Guerra Mundlal,
la inmensa mayoría de la población alquilaba sus casas. Después de la guerra, una
serie de factores empujaron a millones de personas de las nuevas ciases medias a mm-
prar. Los grandes cambios en la estructura de la economía habían creado una nue-
va dase de trabajadores de cuello blanco, que entre 1911 y 1951, pasó del 20 al 30
por ciento de la población activa". Los Ingresos reales de una gran parte de la po-
bladón -especialmente de este nuevo trabajador de cuello blanco y de los obreros
cualificados, euyos trabajos se hallaban concentrados de manera desproporciona-
da en el propio Londres y en sus alrededores- crecieron mucho. Las sociedades
constructoras atrajeron grandes inversiones, espedalmente durante la depresión
de los anos 1930 cuando las acdones Industriales dejaron de resultar atractivas. Por
medio de diversos métodos -seguros garantizados, creación de empresas construc-
toras en las que el promotor corría con los riesgos- la proporción de dinero presta-
do pudo elevarse al 95 por dento; durante los años 1930 en Bexley, se podian ob-
tener las Uaves de las casas más baratas dejando un depósito de 5 libras, y si el
comprador no las tenía, el agente de ventas podía prestárselas. A mediados de los
anos 1930, los intereses llegaron a bajar hasta el y medio por ciento100.
Los grandes promotores como Costain, Crouch, Laing, Taylor Woodrow, Wates
y Wimpey competían con peque!\as empresas que viVian con precarios márgenes
de beneficios y poca liquidez. que a menudo desaparedan, pero que mantenían pre-
dos muy competitlvos
10l
. Además, durante la depresión agrícola, el suelo era bao
rato; se podía comprar un solar por veinte Iibras
1
O:2, Por lo tanto las familias con
Estas nuevas zonas suburbanas construidas por el Consejo de tampo-
co eran del agrado de los antiguos vecinos: en los pertódicos locales de Becontree
se contaban las típicas historias de que muchos arrancaban las puertas de sus nue-
vos hogares para hacer fuego; en una encuesta que se hizo en los ai'l.os 1930, se In-
cluyó esta aspera conversadón:
86
aUD"DE.S DEl. MANAN"
T
I
LA CIUDII.D DE lAS vIAs DE CI/lCl/NVALA.CIÓN AaA/lJlOTADAS
"
Fl¡. 3.11. l..as l'W de dmlnn1Ki6n ablrrotadas. La ytUa de Osbert Unasctt
venWU$ emp6omadu. cortinu de maje, sudoJ aprkbosos y el trlddo de los
se en hill!:ras panlelu dI!: parcelas Idmticas. Lo dI!: esta construe·.
d6n era Ii. rapidez; un paisajl!: nuaI podía trawfonnarse m wbano en menos de
un mes. se arrancaban los árboles prescindiendo de todo respeto por La narunJe-
za; se ttUilban carreteras sinuosas que no tenía ningún sentido o slmplemente se
seguían antiguos caminos nuales, todo muy monótono pero al mismo tiempo O't;.
aba sensadón de desasosJl!:golU. El era un barrio suburbano m!ado. en
el que el tipo de casas y su densidad sel'lalaba rápidamente el status sodal de sus
habitantes. la legislación de 193210 empeoró al permitir que los ayuntamientos
decidieran sobre este tema, una casa cada 5, 10 o ZS acres, sin que nunca se esta-
ble<:tera ningún tipo de compensación
1
)••
Nonnalmente, se soU" empezar construyendo un núcleo de tiendas y pisos en
falso TudOt o en estilo clásico adulterado, alrededor del tranvla o de una parada de
metro; un cine gigante ¡>OdIa ser también otro de los componentes. Apartir de ahí
la urbanizaciÓn continuaba en franjas, sigulendo las líneas de autobu$e5 que cir-
culaban por las vías de circunvalación, que, a comienzos de los aJlos veinte y mi-
tad de los tl:ltinla habían sido financiadas en dos etapas, por medio de prognma.s
de ocupación de trabajadores desempleados. Resultó irónico que estas vías de cir-
cunvalación que se habían proyectado para reducir el tráfico no ruvieran ningún
tipo de limitación de construcción en sus márgenes laterales hasta la Ley de 1935.
El resultado fue inmonallZado por el humorista Osben lancaster que lo Uamó el
paisaje de .Ias vias de circunvalación abarrotad.ls-:
(...) aqui hay unos fmwticos aleros saados del An Nouveau coronando una (¡.
chada de inspiración da.lamente modernista; alll unas vigas retorcidas y UllO$ ais-
tales emplolrul.dO$ Tudor que conuaslan aJegrtmente con unas tqas \lUdes y bri·
llantes de dudoso origen; en la puerta de a.Ilado hay U!U.S placas de terr.K'OO. tipo
holandés que dan vida a un porche de lrul.dera blanca estiJo WlIllblendon de tran·
Yción que da mayor relI_ a un garage de ladnUo rojo que recuerda vapmmte d
romanicol u.
Rúnicos nombre:s como Meadowside, WQOdsview y F1elsend (a.Ilado del pu-
do, vista 500«' el bosque. cunpo) pronto resultaron Inapropiados; el
del sur, con estadones contiguas Parlt -Raynes Park, MOGpW Pan
YWora:sler hrk-, deddió por fin prescindir del y a la cuarta estación. con
mucha más propiedad. llamó Stoneldgh
Estas nuevas viviendas fueron ridiculiz.ad.ls y criticadas. Puo los críticos pro-
adian de las a.ltas Ylos criticados de las infmores y medias: en uno de es-
tos típicos barrios. Bexley, que vi6 aece 18.000 casas y recibi6 52.000 pmonas (fu.
note los aJlos 1930, el cauodr: 1951 COrJStatabaque lnmms.a auyor:ía proadían
de la Clase Socia.l ID, formad.l por trabajadores manuales cualifI.-
cados YtramjadQm; no manuales jóvmes
ll
'. Como venían de: casas situadas en-e;¡-
Ues con retrete en el extmor y sin bai\o, ahora disfrutaban de
una considerable mejOra en su alldad de vld.l, puestOque cual fuera su lu-
gar en Ii. escala dd esnobismo, los nuevos bMrIos suburbanos tenían las mismas
características: casas unlfamllwes con jardín en un ambiente más o menos aleja-
do de Ii. suciedad, el ruido y la congestiÓn de la
Ptro los nuevos barrios residenciales aún blcieron más por sus habitantes. Por
muy uniformes y monótonas que cuas pudieran parecer desde el extmor, pan
sus nuevos inquilinos cada vivienda tenia sus vartactones, hechas durante
la construcdón o anadidas. que le daba un toque de Individualidad: una ventana
de vidrios de colores, un porcbe, una buena cOCina, Incluso un enanito en el jar-
din. la propia casa estaba dJsct\ada para expresar su Individualidad; de ahí el mi-
rador y la puena en la esquina, la gran variadón en los pequenos detalles. la falta
general de espacio colectivo alredeclor de la casa, todo consdentemente pensado
para que se paredera lo menos posible a una del ayuntamiento,.1I9.
Pero a los arquitectos no les gustaba. En los aflos treinta, criticaron sistemátl·
camente los nuevos barrios residenciales suburbanos tanto en las revistas como en
los congresos. Parece que su principal defecto era que desentonaban de los mode·
los de buen gusto dominantes: tanto del esrilo neo-georglano que todavía se ense· •
fiaba en las escuelas de arquitectura Imponantes como la de Uverpool, como del
nuevo estilo moderno sin concesiones defendido por los jóvenes miembros del
ClAM (Congreso Internacional de Arquitectura ModemaJ
uo
. la gente habia prete-
La venganza de los arquitectos
También para Betjeman, Slougb se convirtió en símbolo de todos los mores.
Sin embargo algunos de tstos barrios suburbanos le gustaban. como lo attstigua
su trabajo en sobre el amor en _MwolandíaJO: _Un tspado delante de
tu casa y chped y un .imol para el perro. Variedad creada en cada fachada de cada
casa los colores de los .imolts. De hecho, el país se ha Ido a los barrios subw-
banos. las rosas florecen en Metrolandla como en los foUetos.'
25
• Pero estos eran
los barrios buenos, como SUrrey, habitados por los agradables personajes de fletieman
como Pam la chica deporti5ta y montatlera, o b. setloritaj. Hunter Dunn que se sen·
taba en el. aparcamiento todas las tatdts para contemplar el crepúsculo; en cam-
bio Slough, como Rulsllp Gardens -de cuya estad6n de metro
Con milC5 de gradas y usted disculpe
la deUcada Elalne se <llpea,
eran otro tipo de barrios y estaban habitados prindpalmente por gente de da-
ses medias y bajas que se hablan convertido en dtstroetores del. paisaje.
.lg. J.12. La gr.m a¡¡tovII Ikl oeste, Al\os lrdnla, VIi.liI af:fril <k wvw iIbiI-
rrotad.1s; ilgIomeración en tomo illa csucl6n de metlo de 05terlC')' (en t&mino), brl-
¡atlle proyecto de 0ur1c5 HoIden ¡NrJ Frank P\ck.
CIUDADES DEL MANANA
Si Wl uquitKtO Ueno di! energia. trtmmdnneme ingenioso y con Wl gran cono-
cimiento de as esuuctuns, hubiera dediado vvios mOl de su vi<b a ¡prender
eómo corue¡uir d mb:Jmo de incOnVUlimtes. lMlto m La forma corno en la dls-
tribudón de un ceno de un mismo techo, Yle hubiera
iUistido un CI.ltfpO de lnvenipócns dle La historU. de La uquitectIJR bus-
cando los materiales y las ideu corut:ruetivas del. pagcy, mmos ¡traCtlvu, es c:.asI
pc:>sitM, aunque bastante ImprotMbk, que bubien lkpdo a dtYrroUu un estilo tan
Utnlvapnte como ti dd consuuctor esp«ubdor. que, $in guwsu mergf.ll mm·
tal, hlo enriquecido el de uno y otro de nuestraS grandes vWMtertales
(...) 0b5efvem0s cómo la dbpucsto las cuu. de modo que d mil'jrDQ de
h.1 quedado destroudo con d mínimo de ¡uto; vumos cómo los lnquIUnos tic·
nen UlY excelente visu sobft la YkU de sus vcdnos y oon qué estudiado
dmb'l d sol se han proy«Udo Las h.ablt<Idoncs
rtdo las coquetonas imitaciones de estilo vernacu[o derivado de la vieja tradición
arquitectónica dirigida por John en Blaise Hamlet y en Parlo:. ViIlage West, y
que posteriormente fue retomada por victorianos tardíos como PhllIp Webb, Nonnan
5haw y Raymond UnWln. Puede ser significativo que los dos prtmeros se opusieran
a la Idea de la arquitectura como profesión cerrada, y que Pilrker se inidar¡ como
decorador de Interiores
lZI
• Pero, evidentemente, resultado era un verdadero pas-
tiebe; y a V«'tS con poca grada. Osbert Lancaster fue el que lo mejor. es
decir de manera más wvaje. que cualquier atto miembro de la profesión:
Tanto si las uvas veroes como maduras, los arquit«tos pedían No
ean los únicos; aunque fueron los que lideraron el ataque. SUs metáforas ean mu-
dw: militares, otras cllnic:as. Clough WIlliams-Ellis en su libro EngIand and tM
Ot:topus (lngIatma yel pulpo) (1928), e:saibi6 sobre la wnsttued.6n eo franjas call-·
fiándola «de feos y pcqumos cdifldos que oeceo y se multiplican como ortigas a
lo largo de un desagüe. como piojos en un gusano..; los bungalcws -son una de las
pcorts enknncdades que afean Inglaterra y que habiendo empezado de una mane-
ra tsporádlca. se han convertido en una verdadera epidemla
LU
. En 1933 deda:
Prderiria puar otro ¡¡ID de guen'iI en Ypres que vivir un ilOO de posgucrn en S10\1gh.
SI esto 5uena me gu5WÍi1 aplicar que re5ponde al prudente deseo de uno
que prefiere permanecer vivo de maneril feli2:. y que. en consecuenda, prrlIere te·
ner un ochentil por dento de riesgo de morir por una billa, por el gas Oun bomba
entre compafter05 heroicos que la ceneu de conilfSe el propio cuello en un lugar
lleno de humUJame rniSttlall<.
..
La t3ÍZ. de este prcxcso de esteri1izadón habia surgido a partir de un fantasía
sobre el campo:
Durante denlos de anos tIemos udo como estas tt1adas que fantUtando con
pdIculas han pennaneddo ciegas a la suciedad que las rodeabllsoftando con ro-
mundos que nunca han existido. Lo peor ha sido este penoso deseo
de huida que ha hecho que la bella y esperanZllda dudad Inglesa de hace den-
lO dncuenta anos se haya convertido hoy en una miseria "ergonwsa y sin for·
ma
ulI
.
'1
U CIUDAD DE lAS vLu DE ORCUNVAUlCION AaAUOTADAS
U tradidóll tu desaparecido. El buen gtato eslá totalmente No bay
ningún tipo de dir«dón cultiva<Ü, rn de correcdón por de la autoridad (...)
Us influcncw del campo neutralizan duc1ld. Y 1aJ de la dudad neutn1luD el
campo. En poco tiempo todo sen ncuttaUcUd, U fuerte y macOlHn2 'rinlidad de
la duc1ld; L1 SUJve belleu, la ri<¡utt¡, !Kundidad de la madre de los homIns,
la tierra, se transformar.r.n en una bestia est&u y hermafrodlu.
ulI

La solución estaba en .hacer grandes bloques de pisos que pudieran contener
una gran parte de la poblad6n de la dudad. -'Í evidentemente también del cam-
po, donde las viejas casas rurales serian demolidas pata dejarles espadol:J<. De esta
maneta Shaip se pasaba al bando de le Corbusler, dislanciándose de manera dara
de la tradld6n de la dudad lardln.
Lo que si compartía con dios, y con muchos de los comentaristaS de su tiem·
po, t:r.l el tCITOr que Anthony Klng ha denominado LJ democntizadÓD del cam·
po: las dases medias y bajas y los trabajadores habían invadido una. zona que has-
fa, entonces habia sido de la arisux:rada y doo la tllte de las clases alw
us
.
En un ensayo de 1938, lNd lo expresaba daramente:
Ademis hay nwWas de excunionisw padotundo como kxos por los bosques,
oantando lIesagnldabks candooes micotras cosidos por el bruo attaviesan a me-
dia noche las tranqu1las alles de los pucb6os. l>onde hay a,ua. hay gente: a1lUl
del mar, en los miz&cnes de los dos; est1n tmdIdos en todo tipo de postura5 mos-
tnndo su desnuda Ypoco e1eganle sordidez, asándose al como Si fuer.an chu·
1eW. Hay tiendas de campm¡. en los y chicas con pantalones bailando al
son de los gmnófonos. mientras montones mal oUeutes de latas. bolsas Ypapeles
quedan durante como testigo de su pcescnÓII; hay chk:u gordas en pan-
talón corto, l6Vcnes con corbaw llamativas y pantalones de golf, Yun mole! en
ada esquina '! un bar en cada colina acomodarlos''',
Este contraste de actitudes qued6 claramenle expresado cuando la dudad de
Brighton propuso que. para evitar que se construyera en los South Downs, se al·
quilara la zona como lugar de carrelas. La Sociedad de Sussex y de los Downs, TIte
Trmes, los ayuntarnJentos de Sl1S56 del oeste y del este y una comisión de la amara
de los lores protestaron. Lord Buxton, dijo en el segundo debate: _Francamente no
es que esté en contra de las pistas, Si no del hecho de que éslas atraigan a Wl gran
numero de gente que destruya sus attactivos,. lord Redesdale, presidente de la
comisi6n, se vl6 en la obUgad6n de hacerle la siguiente abseTvadón: al
público de los Dowo5, si qulett, pero luego no diga que está preservantlo los Dowm
,
I
cuyo ttab.ljo t$ estudiar y descubrir [as fonna.s que hu tuena.s espirituales de la na-
turalua han producido y preKribir la manera en que todos [os tdIfldos. carrete·
ras, puentes, canales y ferrocarriles deben adaptarse a ellas, tienen mucho poder,
y nosotros ni tan sólo podemos sonar en hacer saltar por los aires ese bungaJowchi·
llón y presuntuoso o e! .Mollno Diabólico» o hacer desaparecer los anundos que
d6truyen el palsaje'19.
90
Al salir de las monótonas cludad6 las carreteras prindpa.les, anchas, mednlas y
ruidosas, paMn en medio de mnlas de CUolS cursis, bares mal situados y gar.r.j6 su·
elos y miser.r.bles. Los viejos árboles, los setos que hace unos anos 1as bordeaban han
cedido su lugar a los postes de honnigón, a las avenidas de palos de teifgrafo y a
una multitud de anundos de colores. El campo ya no est4 al lado de las carreteras
principales; sólo hay desafortunados wsemisuburbiQS>olll,
Sln embargo consideraba que mostraban d camino adecuado.
En 1938 Williams-Ellis voMó al ataque ron Britllilf and tM &ast, (Inglaterra Yla
.Best\.a), un volumen de ensayos que recogía figuras tan demcad2s como Kryne, E.
M. Forster, C. E. M.load. G. M. Tm'dym Ymuchos oaos. En la
del P'\.Iebll;> al campo. wPala dentos de pmooas,.la IWUraIeza, redeDtrnY'fl1r
descubierta. era un sauce dooliado, pero los que se marcharon al ampo doovubde-
ron que tubía desapueddo: wDmtto doo d.n<uenta mos.. m el sur doo Ingbitena 00
habd ni campo, ni dudad, sino tan JÓk) un sub.Irbio únim Ydbpeso, que se txteldeá •
$in fin desde Watford a LJ Eso:!bía que para. evitarlo.1a apansi60 (klas du-
c:ades debe fI'enuse, la construed6n debe Umitane con fiIInea a wa irea5 defini·
das, Ylas viviendas que se con.siderm necesarias deberán hxme allfUO.
Thomas Sharp, quizás d más prolífico sobre problemas de urbanismo
de los anos trrinta, el.l.g1Ó en ene tema, como en muchos otrOS, la Unea mis d\illl.
según i:1, d problema había empezado con la visi6n dudad<ampo de Ebenuer
Howard, que, en la práctica había producido un mezcla degenerada:
Abercrombie. que en 1926 hal:tía fundado la Junta para la Conservad6n (mas
larde Protección) de la lng1aterra Rural, Imía una opinión más violenta sobre la en-
fermedad de los .. bungalows.. : .Hablando en serio, lno es deno que esla tnfcnne-
dild ya h,¡ penetrado la piel? (... ) ¿wguirán blasfemando durante mucho tiempo
lo que usted ha hecho bien en llamar blasfemOli bungalows? ¿Queda mucha tlm-a
virgen de Ingiatern, intacta?IU, Estaba muy preocupado por el crecimiento en
franjas: .Estas zorus rurales están (...) siendo colonizadas con 111 misma rKiorWi-
dad de agrupadón sodaJ, o la misma «OIlomía de promod6n de vMendas o La mis-
ma que existiódunnte la industtial dd siglopasado-
1r7
• Ta.mbién
estaba convcnddo de que .. nuestn Inglaterra rural está amenazada ahora por un
cambio mas completo y súbito que en cualquier otro mommto del es de-
masiado rápido pua admitlr ajustes automáticos
u1
. Escribía con envidia acuca
de: los practicantes chinos de feng Shut,
y si los Ideales presentes siguen dominando, bajo la influenda de las
tKIlologias -radio, televisión, autom6vt1-1as cosas empcoruin.
92 CIUDAOts DEl ).(AAANA LA aUOAO O€ lAS vv.s [)[ CaCUNVAlAoóN ASAlJOTADA.S 93
Comisión Real sobre la Distribudón de la Población que
presidió Sir Andenon Montague.6adow. Al ano siguiente tn su dedarad.6n a liI
C()O'lW6n Barlow, Plck que si londfecteCÚI mis &I.Li del límite de Las
12 o 15 millas que le daba ti metro. de ser Londrts (...) entendid¡ como
una unidad de concepctón_
IU
• Consldttaba que el credm.iento de La dudad ddM
limiwse: posibhe Ir Mi.itdlendo capas de lndusttW y luqo vMmdas. y des-
pues mis industrlas y mis viviendu, y continuar edifinndo inddinida-
mente, ya no seria Londres. Sfiía ir colocando drculos de doo-des
triales aIte<kdor de Londres. pero no seria Londres_
It4
• Por esta ruón, eu,N a
favor de tomu dos medidas: La primer.J un dnturón vetde: de por lo menos UN mi-
lla de anchwa en lomO a la dudad; (a segunda connotar las nuevas indumias tn
los límites de 1¡ capltal
lts
.
Es p<»ible que el entusiasmo de Plck por la planificación no fuera desintere-
sado; queria que se controlara el aKimiento ffslco de Londres. pero no en base a
una futura expansión de los t:rabajos, cosa que convenía a la de Transportes
de Londres: su profético temor de que el aumento de la utilizadón del automóvil
traería consigo una expansión a densidades muy balas, era también la visión de un
defensor de los transpones públlcosl
46
• Pero, en todo lo que escribió. emerge una
visión casi de una conurbadón gigante orginlcamente planificada,
en la que un único sistema público de transpones datía "" estructura nervlosa del
cuerpo, mientras que la planiflcadón del suelo permitirla que el organismo tuvie-
ra un c:redmiento En los atl.os treinta, Pió no tenia ninguna duda de
que este último aspecto era el que faltaba: .. Lo que recibe este nombre ha des-
mostrado su hasta ahora nulo e inútil..
l
". Nadie lo podI.a saber tan bien como a.
y la Comisión Barlow aaptó lo que Pick le dijo.
para el público. Por lo menos sea honesto y diga que los esú preservando para la
SocIedad de Sussex y de los Downs y los habitantes de la
En medio de la gran discusión del momento sobre el campo inglés, hubo
cas voces disootdantes. Una de ellas fue la de Evdyn Sharp, seomria de la Comisión
Consultiva de Planificación de Qudades YZOrus Rurales del Ministerio de Salud,
que escribió sobtf: la necesidad de
recordar que el ampo no es la reserva de las cUses sochIes ricas y ooosas. El pais
se siente orgt,lkW'l de lIU'". desde La guerra, ha sido testi¡o de Wl desmoüode La 0J(1$0
trued6n sin precedentes. Wl desarrollo que todos 105 ¡¡obia'IOS han estimulado. y
cuyos d«tos han sido crüC y mejores condk:iooes de vk1a paI1l Wl gm1 ml·
mero de personas (... ) personas con pocos
Opinaba que cualquier Intento de cambiar esta política .lndudablemente iría
en contra de los deseos de una gran pane de la comunldad.. l:tl'. AsI era como se ex-
pres¡ba la futura secretaria pennanente.
En esta época la Leglsladón Provisional de Edificadón cubría 19.5 millones de
acres. es decir, el 50 por dento de la tOlalldad del pais -precisamente en la mitad
donde se estaban hadendo consttueeiones en gran e:scala. En 5wrey, uno de Jos con-
dados más afectados por el de Londres, casi todos los propietarios es-
taban aceptando voI.unW1amente para evitar impuestos cst:atales y gra_
rimenes sobre las herendas
1olO
• El entonces seaetaIio permanente del MInisterio
de Salud comentaba que ..nadie que vaya al campo podrá dejar de dane cuenta de
que la marea de construcciones esporádicas y sin normativa que, después de la
guerra, amenazaban con en¡u1llt d sur se ha frenado y que la planifkad6n, ha
empezado a dejar su Soel'\.al visible en el paiSOlje brltánicoJ41. La Ley de 1932, con su
legi5bd6n sobre pactos voIuntar105 y zon.u de bajas densidades, habLa empezado
a mostrar sus efectos.. Pero no todo el mundo estaba de KUerdo -y menos que na·
die d profesor Joad.
Ül 1938, los W1Wams-FJI!ws y se encootratOll con un nunro y
refuerzo. Entre los vente y Udnta YCIl cada WUl de sus aparlclones
pUbUcas, frank P1dr. se lamentaba de que se estab¡¡ perdiendo la oportunidad de
nlBcar. En 1927,
Hay mucha pIanificad6n, pero no b.ay ningún plan (... ) Los problemas del momento
se van 5Oludonando veces muy bien pero sin ningun.Jl Idea de conjunto ( )
Oesaforturuldarnente pan Londres nunca ha habido Wl caben. que dlttgiera ( )
Estamos en el nivd lnfmor del desarrollo animal cuando el cen:bto es rudimenta-
rio y los ganglios c:spaIddos por todo el organismo van estimulando las actlvi(1a-
des necesartas para mantener el cuerpo vivo.
En 1936 escribia: _estas construcciones (... ) son parecidas a un otdmiento
canceroso.. ; en 1938, .hay peligro de construcdón masifiuda y Wlotfa.. , y _la
lOna de Londres va a sufrir WUl epldemJa..
I4l
.
Su voz, unida al coro, tuvo una fuerza Irresi.stible. NevU.le Cha..m.berla1n. al con-
vertirse en primer minJstro finales de 1937, organizó inmediatamente una
Notas al capitulo 3
1 Stepnty. 5horedltch. St hncras, SI
Marykbont. HoIbom.
1 WohL 1977, pq.lIO.
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JlI Ibid.
I1 !bid.. pil.9S4.
Z2 Ibid.. P'I. 99S.
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v Teaford, pil. 280.
3 Chape, 1980. pigs. 90 a 92.
94
CIUDADES DEL MM\rA..!'IIA
LA aODAD DE lAS v1AS DE CIRCUNVALACIÓN A&AII.ROTADAS
"
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6' Gl.uldie. 19701. pi&- 306.
61 OI.UfltOl'l. 1983, pigs. 289 a m.
'" Cl.stelli, 1983, P'gs. 27 a 37.
>o Bowtey. 1945. pig. 9.
n Reis5, 1918. P4- 7.
n G.B. l.ocaJ Govemmenl Boan:l. 1918,
.... S.
1] Ibid., 4 a 7, l3a 17, 77.
YO G.B. Minuay of Reconstr\lCtklQ, 1918a:
Swm.anon, 1931, pq. 98.
1] 5wenanoo. 1981. pq. 79.
,. dt. johmon. 1968. pq. 370.
TI Ibid.. pq. 371.
"SwenoortOl'l, 1981. P4- 78.
'" Ibid.. pis. 79.
• SwenMtOtL 1981. pq. 87.
" !looooiey, 1945. pip. 16a 18.
IZ Edwards.. 19&1. P'&- 106; G.B. MInlsttyof
Hulth. 192Qa..
u G.S. Ministry ol Heaith, 19ZOb, pts. J.
lO Ibid., pis. 3.
D 1bil1.. P'3- 4.
11 G.B.Ministry of Heallh, 1921. pip. 4, 5•
., MiMey, 1958. pip. 176, IllS; Gauidle.
1974, pq. 309.
• 1lowIey, 1945, pi¡. 59.

.. Young. 1934, pillo 98; jacUon. 1973,
pip. 291, 302, 309; Sumen, 1978, piJ.
231.
.. Young, 1934, piS!- 118 a 120; Sume«,
1978, pIIg. 233.
1\ Jackson. 1973, pis. 27l.
n Young. 1934. pq. 140.
" [bId.. pig. 98.
,. lbld.• pig. 210.
M Duranl, 1939, pigs. 17, 18.
MIbld., pig. t.
" Young. 1934. p,ig. 23.
"jactson, 1973, pág. 161.
,. Sumen, 1978. pis. 247.
1000jl.cluon, 1973, pág1. 193, 196; Boddy,
1980, págs. 13 a 15; Can, 1982, pág. 2-«.
101 Jackson, 1973, p,ig.II0; Sume«, 1978,
pig. 257.
lQ;l Cm, 1982, pf¡. 247.
lIU Jacbon. 1973, pigs. 190, 19!.
100 Samett. 1978, poig. H8.
1.. Edwatds, 1981. p.tp. 127, 128.
lOO Sumett. 1978, poigs. 249.250.
107 lbid.• pq. 264.
l. !bid.. pág. 253; Edwatds, 1981. pi&. 133.
100 jacbon, 1973, pig. 321.
no <:MI, 1982. piS. 254.
m Jaebon, 1973. pq. 255.
m Bumett. 1978. pill. 249.
m jackson, 1973, IÚ&- 126. 127; 8umen.
1978, 256; Cm, 1982. pq;. 247•
114 Sumen, 1978, piS. 249; ShuU, 1981.
pq. 77; CuT, 1982. pi&. 25S.
m [,;,¡¡0C25«f, 1959, pi&. 152.
, ... jactson. 1973, piss- 128, 170.
111 Carr, 1982. pip. 238. 24l.
lLlIlumett. 1978, pf¡. 249;jacDon, 1973,
pi&- 146-
". 0Uvu, 1981, pip. liS, 111.
la Ibid., pip.. 41, SO. 67 lo 69.
Ul ú-. 1966, pi¡ 2\5; Otiver. 1981, 1981,
IÚ&- 64.
1:1 Unaster, 1959. pq. lSI.
ID WUlirnl.s-ElIis. 1928, pi&. 141.
11' Wllllloms.-EIIis, 1933. pig. 105.
UJ Iletjeman, 1978. pig. U5.
110 WlUlanu-EIIJ.s, 1928, IÚ&- 181.
lJf Abm:rombte, 1926, pi¡. 20.
,. [bid.. pta. 56.
119 Ibid., piJ. S2.
l.J<*I, 1938, pigs. 81. &2.
!JI Sharp, 1932. pi&. 4.
IR ltrid., P'¡. ti.
ID Sharp, 1936, pq. 98.
!$O Ibid.. pf¡. 107; 1939, P'1l. 119.
lJJ Klng. 1980, P'gA62..
lfoo./CNd. 1938, pipo n, 73.
U1 Shh1!, 1981, p4g. 107.
la Ibid., pie. 89.

,. Ibid.. ptp. 16. 76-
L<l Ibtd., 1981, pi&. 128.
101: Pict, 1927, pillo 162; 1936, pill. 213;
1938, pan. 8.
lo,¡ 1938, Q. J099, 3101.
l"Ibld., Q.3101.
1. Ibld., Q.Z999.JOOI. 3120-1.
1. 1936, pf¡.l1J; 1938. Q.2989.
141 P\ck, 1936, pillo 210.


La ciudad en el jardín
Olvídate de los seis condados cubiertos de humo
Olvídate de los soplidos del vapor y de los golpes de pistón
Olvídate de la expansión de la odiosa dudad;
Recuefda el caballo de carga en las colinas.
y suei\a en Londres cuando era pequeilo y blanco y limpio,
y las aguas del tJansparente Támesis bordeaban los verdes Jardines.
WWiam Mortis
The Ellnhiy paradist (1868)
Deja que cada aurora sea para ti el comienzo de la vida, y que cada crepúsculo sea
como si concluyera: -deja que cada una de estas cortas vidas tenga un recuerdo de
algo bueno que has hecho para los Daos-- una nueva fuerza o un nuevo conoci-
miento; así, día a día, y fuerza a fuerza, construirás por medio del Arte, del
Pensamiento y de la Voluntad Justa, una Iglesia de Inglaterra, de la cual no se dirá:
_MinI qué monumentos,., sino: .Mira qué hombres,.,
joho Rusldn
LecturtS on Art (1870)
(encontradas entre las atas favoritas de Raymond Unwtn)


U. CIUDAD [;.'1 EL ¡AADIN ..
Capítulo 4
La ciudad en el jardín
La solución de la ciudad jardín:
Londres, Paris, Berlín, Nueva York,
1900-1940
Resu.lta molesto. hay que rea>n()('ftlo: a pesar de dura competendi., Ebmezer
Howard (185().19Z8) es el personaje más Importante de esta historia. Por lo tan-
to se trata de conocerle bien; aunque mucha gente le conoce mal. Muchos de los
que se han erigido como críticos, en un momento u otro, han Interpretado mal
casi todos los puntos que f:l ddendi6. Le Uarnaron un término neo
gatlvo, Cl.W\do él. se ganó la vida como taquígrafo. Dijeron que estaba a favor de
planificar con densidades bajas de población. cuando, de hecho, su d\Kbd jardin
Iba a lener la misma dauldad que Londres, lo cual -<amo dijeron los
postmoru- hubieril exigido corutnlir tdifidos iLltos. Confundieron su dudAd jar-
dín con ti barrio jardín suburbano de Hampstead y de otraS numerosu imitacio-
nes -aunque, lodo hay que deciTlo, uno de sus principales segu.idOru, Rl.ymond
Unwln, fue ti que tuvo la 011pa. Algunos todavía crem que quería arrtnconar a la
gente en pequcnas pobladones aisladas en medio del campo, mientras que, de he·
cho, propon[a la planlficadón de conuroadones con cientos de miles, quizás mi-
llones, de personas. Le acusan de que quería mover a la gente como si fueran pe.
ones en un tablero de mientras que ti sonaba con comunldades que
voluntariamente hubieran decidido autogcstionanc. EJ mayor error cs que lo con-
slderan un planificador fislco, ignorando que sw dU<W:Ies ¡ardIn eran sólo c.I
dio pua reconstruir la 50Cicdad capitalista convirtlwdola en wa infinidad de
dcd.ades cooperativas.
No se puede decir que fuera difid.1 de comprenda En sus setenta anos de vida
escribió un solo Ubro, que tampoco era muy grueso. Primero lo pubUcó m 1898
con el titulo de To-monow: A Ptaaful Parh tD Real Reform, (Matlana: un camíno pa-
ático hada la verdadera reforma) que o.mbió por Gardm Cines of To-morrow
(Ciudades lardln de manana) cuando volvió a salir en 1902. Este nuevo título era
quizás más atrayente, pero confundió a la gente sobre el carácter realmente radi-
cal de su mensaje, degradándole como Visionarlo sodal y convirtiéndole l!:l1 pl.1-
niftcador ftslco.
Uu fuentcs de Howard
Para comprender mejor la aportación de Howard, debemos estudiarlo en el con-
textO histórico de su epoca. Desarrolló sus Ideas en el Londres de los anos 1880 y
1890, la é:poca de la ebullidón radical descrita en el segundo capítulo. Pensador ecléc-
tlco, fue recogiendo con libertad las Ideas que circulaban en aquel momento
l
• Pero
tuvo ouas influencias todavia más tempranas. Naddo en 1850m Londres -hecho
conmemorado en una placa colocada en un extremo de la colosal reconstrucción
del Barbican, que seguramente no le hubiera gwtado el absoluto- creció en las pe-
quenas poblaciones rurales del sur y del este de In¡launa: Sudbury, Ipswich,
Cheshunt. A los vrinl:iún ¡nOS, emigró a los Esudos Unidos y :le man:hó a col!>
niz.ar Nebraska. Resultó un gran}erO des.utroso, y entre 18n y 1876 le encontr.l-
mos en Ch.icago, empezando su cartera como taqulgrafo que fue el trabajo que se-
guiria hadendo durante toda .su vida.
Sabemos poco de estos atlos, pero debieron de ser importantes para él. Como
granjero en la frontera tuvo un conocimiento de primera mano de la Homestead
Act de 1862. ley que abria gratuitamente las praderas y las llanuras a los pioneros,
estableciendo de esta manera una economía y una .sociedad de pr6speras explota-
dones agrarias y pequcnos pueblos, y un sistema educativo dedicado a las mejoras
técrl.i.cas de la agricultura. y de las anes mednicu. Luego, cuando vtvIó el Chicago,
fue testigo de la reconstrued6n de la ciudad después del incmdIo de 1871. En
aquellos tiempos previos a los ruacidos, todavia se le conocía universalmente
como la Oudad Jardin; y quizás fue de ahí de donde Howard sacó c.I nombre por
el que es tan conoddo. Seguramente negó a conocer c.I nuevo burio jardín subur-
bano de Riverslde, situado cerca del río Des Plalnes a nueve millas de la dudad, que
fue proyectado por Frederlck Law Olmsted, el gran arquitecto paisajlSta
z
.
Cuando volvló a Inglaterra se dedicó a la lectura y a la reflwÓn. Más tarde en
su Ubro tuVO Interés en decir que él era quien había pensado las Ideas centrales pero
que habian sido otros autores los que le habían ofrecido los detalles. En ha·
bia muchos precursores. Cincuenta atl.os antes, Edwud Glbbon Wakefidd habia
propuesto ia Idea de construir cokmias para pobres. EJ modelo en el que se babia
In.spirado, el famoso proyKto del Corond Ught para Adelaidc en el Sur de Aust:ra1la,
le dió la idea de que cuando una dudad hubiera aIaruado una cierta medida,:Ie de-
bia inidar una segunda que quedaría separada de la anterklr por un dnrurón ver-
de: propuesta que, como Howard itdmitió, fue c.I origen de la Oudad Social. EJ pro-
yecto deJames Silk Buckingham para una dudad modelo le proporcIOnó los puntos
prindpales de su diagrama de la Ciudad Jardln: la plaza central. las ¡venidas radia-
les, y las industtlas de la petlfetla. Los primeros pueblos Industrlales en el campo,
como Port SunUght de Lever cerca de Uverpool y Bournville de Cadbury en las
afueras de 8lnnlngham, le ofrederon el modelo fisico y 1.1 ilustraeión práctica de una
descemrallzadón Industrial fuera de la congestionada dudad que fundonaba.
1 notas en 144-145.)

fig. 4, l. Howard. f.1 gran hombre mostrando su modesta humildad l o Ol$Ombro}
anre un dnconoddo orador. El p(Jbllto compartir su opinión. Es probable qut la fo-
tografía fuera lomada en la dudad jardín de Welwyn.
E.I plan consistiría en fonnar una comisión. ya fuera especialmente para esta fina-
lidad o no, de personas interesadas en fundar una colonia en algún lugar fuera del
alcance de los humos de Londres. Después de estudiar la manera de comprar las tie-
rras y constroir casas, se pondrían en contacto con trabajadores de salarlos bajos4.

101 LA OUDAD f.... llJARDfN
Por su pane Charles Booth, al tratar de soluCionar el problema de los pobres
de la clase B, que según él era .el punto clave del problema social., ofrecía una ver-
sión patemalista del mismo tipo: retirar a este grupo del mercado de trabajo y lle.
vario a colonias de trabajo fuera de Londres, propuesta que venia a ser.wu extensión
de la Ley de Pobres.:
MI idea es que esta gente deberla Vivir en núcleos Industriales como si fueran fa-
milias, habria que trasladarlos a cualquier sitio donde el suelo y la construcdón fue.
ran baratas; allí se les ofrecería buenas casas y estarían bien alimentados y cuida·
dos; se les tnset"Jarían diversos ofiCios, y estarían ocupados trabajando desde la
manana a ia noche, tanto en el interior como en el exterior, por su cuenta o a
cuenta del Gobierno; en la constNcción de sus casas. en el cultivo de la tierra, en
hacer ropa. o muebles. Acambio de este trabajo el Gobierno les suministrarla el ma-
terial y todo lo que ne<:esItaran5.
Booth admitía que esta soluCión era draconiana: olla vida que se les ofrecería
no seria .la dificultad radica en convencer u obligar a este gente a acepo
tar un modo de vida ordenado.'. Su homónimo (aunque no de la misma familia),
el general WllUam Booth del Ejército de SalvaCión, también estaba a favor de re.
coger a los más miserables en pequenas colonias agricolas que se complementarf.
an con industria a pequeJ\a escala y que estarían a una distancta razonable de
Londres pero lo sufidentemente lejos de cualquier pueblo o dudad para mantenerlos
alejados de los lugares de bebida .que emponzolla el á.rbol de la Civillz.adóo»': un
principio que Howard también incluyó en su libro y más tarde lmpuso en el abu-
rrido Letchworth, donde el mesón Sldttles ofrecía sendllos pasatiempos y edificantes
conversaciones en tomo a vasos de IJmonada y de cerveza de jengibre_
La Comisión Toynbet! creada por el canónigo Bamett en 1892 seguia la mis-
ma tradición, proponía organizar otreglmíentos para recoger a los
.desmorallzados residuos., procurándoles .trabajo obligatorio bajo una dJsdplina
humana.; solución que más tarde también propondría la Sociedad Fablana
l
. Sin
embargo, Howard, siguiendo a Marshall, no pensó sus Ciudades jardín para los po-
bres indignos. Al contrario, estas colonias debían ser fundadas y gestionadas por
el estrato superior -la clase C de Charles Booth- que de este modo se liberarla de
la esclavitud de los barrios bajos urbanos. Su solución no era patema.lista -excep.-
to en pequetios detalles residuales; en realidad pertenecfa a la tradidón anarquista.
Las deudas intelectuales de Howard no terminaban aquí. De Herben Spencer
recogió la Idea de la nadonalizaCión de la tierra, y, luego, de un predecesor olvi-
dado, Thomas Spence, una variante superior. la comunidad compraría tierra de la-
bor a precios bajos, de modo que la revalorización que ese suelo sufriría al COIllli-
tIUlr en él una dudad, pasaría automá.ticamente a las arcas de la comunidad. Todas
sus Ideas pueden encontrarse en autores anteriores, a veces lnduso repetidas:
Ledoux, Owen, Pemberton, Bucldngham y Kropotldn, habían hablado de dudades
con una pobladón Ilmitada rodeadas por cinturones agricolas; More, .Saint-Slmon,
Fourier tenían ciudades como elementos de un complejo regional'; Marshall y
Ktopotkin comprendieron el impacto tecnológico en las zonas fndusttiales, y
-
CIUDADES DEl MANANA
>00
En un articulo escrito en 1884, el economista Alfred Manhall habia sugerido
que la larga. sería económicamente ventajoso trasladar una gran parte de la po-
bladón de Londres al campo -puesto que esto beneficiaría tanto a los que se mar-
chaban como a los que se quedaban,.l, Consideraba que las nuevas tecnologías
permitirían este cambio. Idea que recogió el anarquista Petee Kropotkin en su li·
bro publicado en 1898, Fie/ds, FaetIJries Q1/d Wortshops, (campos, fábricas y talle-
res) y que, probablemente. Influyó en Howard. Marshall incluso sugirió cómo de-
bía hacerse:
.,2 CIUDADES DEL MAÑANA
,
L-' CIUDAD EN EL ¡ARO/S
103



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Fig. Las ciudades ¡ardin del manana. Diagramas de la primera edición de 1898 que se ti.
tuló 1"o-mom7W. El cuano, que muestra la Visión de ia dudad sodal. no volvió a
ser pubUcado de fonna complela.
serie de industriales decidieran trasladar allí sus fabricas; sus trabajadores también
se trasladarían y construirlan sus casas. La ciudad jardín tendría unos lImites
-Howard sugería unas 32.000 personas que vivirían en unos 1JXlO acres. más o me-
nos una vez y media la e.'(tensión que había tenido el Londres de la época medie.
1'011 Estaría rodeada por un cinturón verde permanente mucho más ampüo, que tam-
bien pertenecería a la compai\ía -Howard hablaba de unos 5.000 acre5-; en ella no
sólo habría explotadones agrícolas, sino todo tipo de instituciones urbanas, como
reformatorios y casas de convaiescencla, que se benefidarían dei ambiente rural.
Así pues, los ingredientes no eran originales. Lo que Howard podía dedt -y lo hizo
en uno de los capítulos-- era que su propuesta era la única que combinaba todas
las Ideas. Empezó con el famoso diagrama de los Tres Imanes. Hoy tiene un arcai· •
ca encanto, sobre todo en la versión coloreada de su primera edición. TIene el 10-
terés de recoger en una sola página un conjunto complejo de temas que nos ocu-
parían mucho más espacio si 10 tuviéramos que explicar en la jerga moderna. El
barrio pobre de la ciudad victoriana era un lugar terrible pero ofrecia oportunida-
des tanto en el aspecto soctal como en el económico, además de luz y multitudes.
El campo de la época victoriana, a menudo recordado con nostalgia, era de hecho
poco atractivo: aunque podía ofrecer aire puro y naturalez.a, estaba arruinado por
la depresión agrícola y no podía ofrecer ni suficiente trabajo ni suficientes salarios,
y mucho menos una vida soctal adecuada. Pero era posible cuadrar el tiIcu.lo, com-
binando lo mejor de la ciudad y del campo en un nuevo tipo de asentamiento. la
Ciudad Campo. .
Para conseguirlo. un grupo de gente --que necesariamente incluiría personas con
preparación y credibilidad comercial- fundarla una sociedad limitada. pediría di-
nero en préstamo para establecer una ciudad jardín en el campo, lo suficiente-
mente lejos de la gran urbe como para conseguir que les vendieran las tierras a pre-
cios muy bajos debido a la depresión agrícola. Deberían conseguir también que una
La Ciudad Jardín y la Ciudad Social
Kropotkin y Edward Bellamy se dieron cuenta de que esto favorecía a los talleres
pequei'los. Pero Howard, iltraído por uno de los libros de (ienda ticeion más ven-
didos de Bellamy, LDOking &ckward (Mirando hada atrás) (1888), rechazó la orga·
nización socialista centralista y su insistenda en la subordinación del individuo al
grupo, que consideraba autoritaria l0.
Pero sobre todo esNVO influido por el movimiento de .Vuelta a la Tierra,., que
por el crecimiento y la miseria de las urbes, la depresión agrícola, la
nostalgia. [as razones casi rellgiosas, y las actitudes antivictorianas- floreció de
1880 a 1914 entre la intelligentsia: fue una verdadera corriente alternativa, pare-
cida en muchos aspet.:tos a las de los ¡¡"OS 1960 y 1970
11
. Por lo menos pueden con·
tarse veintiocho de estas comunidades durante el siglo XIX, de las que todas. e.'t-
cepto cinco o seis, eran rurales; entre sus habitantes se encontraban socialistas
utópicos, socialistas agrarios, miembros de otros grupos y anarquistas. Pocas so·
brevivieron, aunque a veces, sus colonias perdwaron metamorfoseadas; Heronsgate,
establecida en Hertfordshire por los Cartistas después de la derrota de sus peticio-
nes políticas en 1848, es hoy en día una elegante comunidad de agentes de bolsa
situada aliado de la autopista M25
1z
. Detrás de todas estas manifestaciones había
un movimiento más profundo, bien representado por escritores como Morrls y
Ruskin, que rechazaba los aspectos más burdos de la industrialización y propug·
naba la vuelta a la vida sencilla basada en la artesanía y la comunidad. Como
Howard escribió, la idea de desanollar pequei1as comunidades estaba en el me.
,O< LA OUOAD EL JAWiN ,..
Amedida que la gente fuera llegando. la dudad jardín alcanzarla su límite; en-
tonces se empezaría otra nueva a corta distancia. Así, con el tiempo, se Iría desa-
rrollando una gran aglomeración planificada, que se Iría extendiendo casi sin lí-
mite; denno de esta zona, cada dudad jardín ofrecería una amplia gama de trabajos
y servidos. pero cada una estari¡ conectada con liS demás por medio de un rápi.
do sislmta de transportes (un fmocanil intwnunictpal como Howard he llamaba),
de manera que pudienn encontnne todas las oponun1lbde5 económicas '! so-
dales de la dudad gigante. Aesta visión poIicmtrica Howatd le llamaba La Dudad
SocW. Como que en la segunda y \.as siguientes tdidones el diagrama quedó trun-
cado. muchos lectores no pudieron comprender que bta y no la dudad Jardín in-
dividual, era la realiZación fislca de la Ciudad Campo: el tercer Imán.
Pero esta Idea era mucho más que un anteproyecto flslco. Las últimas palabras
del imán, UBE.RTAD, COOPERACiÓN, no eran algo retórico; eran la razón de
se' de la propuesta. Como muy bien dice Lewis Mumford en la introducción del U-
bro (1946), Howard Clitaba menos en las formas fIslcas que en e! pnx;e.
so $Oda!'). La clave esuba en que 105 dudad.1n05 posttrian la DernJ ¡ perpetuidad.
En la primera edid6n habia ouo diagrama coloreado que mas ta.Ide fue diminado,
con calamitosas consecuendas par¡ la comprensión de! meflSilje de Howard: tenía
como titulo.La de las rentas del propietarlo_, e Uusnaba de que m¡-
neta el valor del suelo donde se habia edificado la dudad Jardin, revertfa a la cer
munJdad. Los dudadanos pagarlan un modesto alquiler por sus casas,libricas o ex-
potaciones agrícolas, sufidente par¡ pagar los intereses del dinero que se había
pedido en préstamo, así se obtendria la cantidad necesarla par¡ devolver e! apital
b1idal y luego....,¡ medida que se fuera r«upenndo- abonar Yde estl manera
ooruoeguir un emdo del biene:sU.r local, sin nea:sk1M:l de recumr a Jos Impuestos Jo.
cales ocmtr.Jks. De modo que cada. grupo seña dim:tamente: de bs du-
dadanos de su oomunldad. lnsbtia en que se podrían _aur pensiones que peml-
tan la libertad de las personas de edad avanzada, que ahora se encuentran ptboneras·
en hospidos; hacer que la desesperadón y que en su lugar nazca la es-
en los pechos de los que han aído; silenciar la amarga voz de la lndigna-
dón y despertar la suave música de la fraternidad y la buena voluntad>olt,
Howard podia afirmar que bte era un tercer sistema SOCial y económioo, su-
pertor tanto ¡I apitalismo victoriano como al JOda1lsmo buIoc:rático YCCltz¡¡fu.
tl.. La clave eswia en la organizadÓD local Ye! ¡utogObiemo. Los serian
ofreddos por e! ¡yuntamlento, o por empresa.s privadas contratldas, lo que resul-
tara más didente. Otros podrian ser ofrecidos por la propia gente del pueblo, en
lo que Howard llamaba experimentos promunldpales. Por ejemplo, la gente po.
tiria construir sus propias casas con capital aponado por sociedades constructoras,
asociadones fraternales, cooperativas o sindicatos. Y esta actiVidad a su vez pon-
dría en marcha la economia; CUUU1ta anos antes de John Mayn.ud Keynes o
Fra.nklln Debno Roosevdt Howard habLa encontrado la soIudón para que la so-
df!<bd. pudiera salir de la rKe:S!ón.
Sin embugo, se h.aria sin la lntervendón ¡ gran Mea!a del gobierno cmt:ra1. FJ
plan de Howard se llevaña a la práctica por medio de miles de pe:qumas empre-
su donde todos los hombres y muieres serian al mismo tiempo tnbajadofes y
empresarios. Decía que se recurriría
al talemo de los mejores Ingenieros, arquitectos, artlsl.u, mkllcos, expenos en u-
nidad, iardineros del paiuJe, expertos agricolu, insptClores, constructores, artesa-
nos, comel'dantes y flmnderas, or¡anll.ldores de SindlCiltOS, socied.adeI berltfk:as
YcooperatiY<lS. asi como tambien a los rnfis sencillos tnbIj¡dores Sin cu.llitiar, .,
a todos oort menore¡ y wento que se encuentran entre eIJoslJ,
Era una visión peculiarmente noneamericana: id espiritu del cokm.fzador en la
Inglaterra Industrial. Pero en el sueflo del colonizador que ha comprendido la nueva
tealOlogía y que pretende aear un nuevo orden sodoeconómJco: una propuesta
notable por su sorprendente modernidad, lnduso vista abora, casi den aftos despub.
Lctcbwortb y Hampstead: Unwi.n y Parker
Howard tuvo grandes sueflos, pero umbién m1s: fue prindpmnente una
persona activa. Al lee!" su libro, el lector se sorprendni de que en su mayor parte
está dedicado a d1culos finanderos; Howard no escribía para utópicos que desea-
ban llevar una vida sendlla, sino para agudos hombres de negocio Victorianos que
querían e:'itilr seguros de que recuperarian el dinero lnvertido. Uno de los aspect:os
más brillantes de su proyecto Cli que podía realizarse por agregación de pe:qumas
iniciativas locales que progresivamenle se irian rd"orzando unas a 0Ins.. Mi pues
ocho meses desputs de que id libro fue:¡¡¡ pubüado, HowaJd organizó una Asodadón
para la Oudad JMdín con et propósito de discutir sus Ideas, y _ftrWmente rt!<bc-
tu un plan práctico siguiendo las (inus genuaks del con torW las mo-
diflcadones que se COnsiderar.an necesarias.; se preocupó de que poUtfcamente
fuera bipartidista e induy6 como cooperadores a andanos, comerciantes y finMl-
oeros asl como también aMias y ministros
l
'. Al ¡nO siguiente, en 1900, se dKl.
di6 a poner en marcha la AsocIadón Umltada de la PrImera Oudad Jardin, con un
capital de 50,000 libras y 5 por dento de dividendo; dos .u'los más urde se
tró la Compania Pionera de la OudadJardín, con un capital de 20.000 libras, con
la finalidad de buscar posibles lugares pan su construedón.
Los directOres de la Com.J»IUa J'bJen habian estabkddo criterios muy ceranos
¡ los de Howard: se trauba de encontrar un solar de ....000 ¡ 6.000 iIO'es, bien co-
rnunicado con e! fmocarrtl, con un buen suministro de agua y buen avenamen-
lO. Un lugar que parecía cumplir casi todos los requisitos, Chartley Castle all!$te
de Stafford, fue rechazado por estar demasiado lejos de Londres. Letchwonh, a 3...
mUlas de la capital, Ul una rona de agricultura deprim.lda y con suelo a bajO pre:_
do, cumplía todos los requiSitos y -despub de delicadas y kCtd.as negociKiones
con quince propietarios- se compro una área de 3.818 iIO'es por 155.587 libras. lA
Compaltia de la Primera CludadJardi"n se registró e! I de septiembre de 1903, con
un capital de 300.000 libras, de las cuales 80.000 debían ser obtenidas lnmedlatil-
mUlte, y con un dividendo del cinco por dento
ll

Fl,g. 4.3. Eilrswick. Clisico disl:l'Io de' UnWin y Plktt ClSU en lOmo a un espido vel'de
c:emdo que pmutde m:uperar la C\Wkbd oomuniUria de vtvttnda5
1,.
Se avanzó con lentitud. Costo un afio llegar a reunir 1-18.000 libras para obte-
ner el dinero para la compra. Los benefidos no llegaron hasta
1912. Resultó muy dificil i1trxr industria; 'le consideró un grilon éxito conseguir que
ellmpre:sof y encuadernador}. M. Den! se imtalara en la zonal'. Los primeros ha-
bitantes fueron ideali5w y .utistaS de c1i1se media, lo que dio iI lztchworth una re·
putad6n de que mas tarde no mertttña: una
de chiflados que se demasJado cerca de nuestroS limites. Nos gusUlú que
su extravagante dudad algo más cm::a de Arlesley_31 que, hay quc acla-
rar, era donde estaba el manicomio de bI zona. Sin duda e.ugerilban. pero tubía
motivos para no fiarse de ellos. En The Ooisters. que era un¡ escuel.1., los internos
donnían en hamacas separadas por pantallas de Ida, dispuestas en tomu de he-
rradura en tomo iI una fuente de mármol. habían sembrado t:rigO. segUn lo que ellos
creían los principios de Ktopotkln. dando especial ¡tendón ¡ cada grano. aunque
como resultado sólo obtuvieron malas hierbas y cardos
ZI

Pronto. sin embargo los primeros exCl!:ntrtcos de dase media fueron Inundados
por tr3baladores de cuello azul que eran la rai$Dn d'etrt de la dudad ¡ardín. Pero, iró-
nicamente, m lugar de partictpar del espir1tu de cooperación, prefirieron militar en
los sindicatos y en el sodalism0Z2. Muchos, en un crecimiento que tenía su propia
y espedallronia, fueron a trabajar a la cercana Hltchin donde se encontraba la f:i-
brtca gigante Spirella. cpara hacer COrs6 que, eVidentemente, las mujeres de
l..etchworth nunca nevaron pero que $U$ esposos vendieron a las mujeres mmos cul-
tivadas de otras ciudades, obteniendo con ello grandes benefl.ctos,.D.
Sin embargo lo que sobreviVió fue la esencia de la visión de Howard. La ciu-
dad comenzó a pagar diVidendos diez anos m:is tarde; siguió crKiendo, mis len-
lamente de lo que sus promotora habían alcanzando lS.ooo habitan-
tes -mmos de la mitad de lo planeadcr en 1938; finalmente. de la segunda
Guema Mundial, ayudada por los subsldJos de los planes de del
gobierno, se tenninó a una esaJa Ugenmmte intmor a la ltónicammte, •
fue entonces cuando se con\1rtIó en vietima de la del sudo, de la que
la resonó una Ley del ParlamenlO de 1962 que la puso en manos de un organis-
mo espedal
24
• Consiguió su ruUzadón fislca perfecta gradas a Raymond UnW1n
(1863-1940) y Barry Parter (1867-19<17). De hecho, demasiado perfecta; la arqul-
lectura de Unwin y Parker vistió el plan de Howard de una manera tan memora-
ble que, a partir de entonces, la gente no supo diferenciar el envoltorio del con-
tenido.
Para entender lo que UnWln y Parker llegaron a realizar de manera tan nota-
ble, aquí, en Hampstead y en anos lugares, necesitamos situarlos en su contexto
cultural, de tiempo y de lugar. Unwln nadó en 1863, Parker en 1867, a unas doce
millas de Sheffield en el norte de Inglaterra: eran medio primos, y UnWln se casó
con la hermana de Parker. Ninguno de los dos se babia preparado fonnalmente para
ser arquitecto; UnWln empezó como ingeniero y Parter era decorador de interio-
res. CrecIeron en medio de un intenso de Ideas, que, en gran parte, de-
rivaban de Wllliam Mortis, que influyó en todo su trabajo postmOL <:rmn que La
creatividad procedia de una comprensIón Imaginativa del pasado; que la Edad
108 aUDADES DEL MAÑANA U. ClUDAO EN fl. JAROfN 109
Mtdla proporcionaba un modelo histórico; que los viejos tdifidos habian Cttddo
a panir de la tierra donde se haUaban; que el pueblo era la pcrsoniflc¡¡dón de la
pequena comunidad; que el arquitecto y.el planificador, al y mejorar 105
tradidon.t.les L1. comunidad p¡,ra futuras gent'nldones, eran los guaro
dLules de L1 vida artistica y soct.aJ25.
UnWin pronto se convin:ió al socWismo. dentro de L1 corriente influida por
WiUiam Morm. y se mlió • L1 >IKtClildón de Sheffi.dd que habia inkiado Edward
uno de los func\.adom de la Sociedad Fablana; Kropolldn dió conle·
allí sobre la unión del trabajo y anes.¡noU. Antes de 1900.
UnWin colaboró en el dism.o de p¡lR los mineros de su tonaD. Dt
ilhí swgió su libro Homes and Cornmon Sm.st (Cottago y sentido común)
(1902), defenY. apaslonad.l de la mejora de la vivienda de clases trabaj.lodoras;
.No parKt que nadie se haya dado cuenta de que dentos de miles de pa-
san la mayor parte de su vida sin nada mejor que ver que esos horribles patios tra-
seros. cuya miseria y fealdad no se ve aliViada ni por una brizna de hierba en pri-
mavera, ni por una hoja calda en oloflo". Sin embargo, _si. en lugar de desperdictar
rincones en patios abarrotados de traslOS y en sudas calles tr.ueras, se reuniera
todo el espado de una serie de casas en una gran extensiÓn, se podria conseguir
una buena plaza o un jardín; Lu casas, orientadas de manera que la habltadón prln-
dpal estuviera bien soleada, podrian disponerse alrededor de c<uadrados que se trí-
;¡¡n ;¡¡brtendo para dar paso a a la manera de las escuelas de Oxford y
Cambridgel'.
Este mismo PaIker y Unw1n empezaron ;¡¡ trabajar en uno de sus prime-
rO! gnndes encargO!; el put'blo ¡ardin de Nnv Earswld. para b. Wnilia del choco-
b.te que debía constJ\1irse cerca de su fábrica. en ellimlle norte de York
no oomo tmlI institudón de caridad sino oomo <:orpOQdón Contime
en embrión muchos de los prindpiOS que desmoIlarian en Letchwocth y, mis tar-
de, en Hampstead. La zona raiderK:Wesd sepuada de b. fábna y de b. dudad por
un estrKho, pero claro, dntut6n Vttde, una parte de 8. ILlIturiIl. Y om dedicada a
campos de juego. Las casas están dispuesw en hileras y agrupadas tartto en tomo
a palios comunes, como alo Wgo de CiI.IIes peatoD.il.les -antidpindose de estiI ma·
en mb de un cuarto de siglo ala disposidón de Radbum- y, al flna.I del pro-
ceso de planlficadón, también las situaron en tomo a CiI.IIes sin sallda. Una gran
zona verde y umt CiI.$iI del put'blo son sus elementos esendales. La naturaleza-ár-
boles, un pequetio rio- está siempre integrada en el proyecto. Posee en gran me-
dida lo que Parker y Unwín ddinlan como .10 más esendal en la forma yen el di-
seno de cualquier objeto decorativo (... ) tranquilldad,,:It; sea cual sea el estado
psicológico en el que llega el visitante, inmediatamente perctbe una extraordina-
ria Impresión de calma, de orden Infonual aunque natural, que lo domina todo.
Bien conservado y restaurado respetando las Intendones originales de Unwin y
Parker. New Earswkk es una pequena joya, que sigue briIlando;¡¡ pesar de: tener ochen-
ta aflos. Sólo falló en un aspecto: los niveles de dlseflo eran tan altos que las per_
son;¡¡s con pocos ingresos no pudieron comprar. Este seria un defecto que se tepe-
tiria una y oca vez...


FIJ. 4.4. El f'SIN'ÓO ytfÓt <k 105 pudl60I <k la ed¡d lDl!dUi por P'utef
YUnWin en S\I primen ci\Jd;¡¡d Iudln.
En Letchwortb se les planteaN un probIemlI lILlIyor Ymbcomplqo puesto que
había que colocar I;¡¡ Indwtri;¡¡ entre las viviendas ya que I;¡¡ linea de tren dlvidla la
ZOILll y era ahí donde h;¡¡bía que situarla. Adikrmeia del modesto centro de Nnv
Earswick con su ayuntilIniento y SU5 tiendas, ;¡¡quí había que proyectar un centro
urbano compiw>. Más tarde, al e:scribit su gran Ubro de tUto sobre wtwlismo,
Unwin analiZó exhaustivamente los planos de las dudades del pasado, llegando a
la condusión de que tanlO las aproximadones formales como las Informales tenían
sus mmtos. Apesar de que preferia lo informal, Letchworth tambim. tiene elementos
formales: avenidas radiales. ronds-points y una gran plaza central dominada por
los prindpales edlfldas munldpaJes. Pero no fundona bien. Las tramas informa-
les de casas son tan buenas tomo las de New Earswíck, algunas -proyectadas en tor-
no a grandes opados-- son incluso mejores. La fábrlca SplrelLa di5el'\ada -quizás con
la Idea de evitar ascx.1adone:s- en estilo Jugrndsril vienés muy libre, es una joya. Pero
el centro urbano resulta confuso, con calles que parece que no van a ningún sitio,
flanqueadas (mucho despub de que Unwin y Parker se marcharan) por una mezo
cla amorfa del peor y más comercial estilo neogeorgiano de entre guerras y delta-
davi.a más deslabuado de los sesenu., que poco a poco se ha Ido cletertorando,
111 LA aVOAD L'l ELJAAOI:>l
En los epKios ¡¡¡I aue libre. no olvld¡rtmOS ¡¡¡ los nltk)s. Dtbt labtr o
¡¡¡,simtos tajos ¡¡¡d¡¡¡pt.lldos ¡¡¡ sw ptquttl,u Pltrn,u, y, dondt St.1I posible. se incluiran
zon.u de ctsptd con juqos YcolumpIOS. eunque donde putd.lIn hKer ruvq:¡U
sus b¡¡¡.rc.u, y hoyos dt .wu siempre que se putd¡¡¡n mmtener limpiosJll.
Con su naNto r.amblm qum.an conseguir objetivos soc:Wu. •Tmto en
LlI planificOldón de LlI dudad como m LlI disposld60 de w casas es evt·
tal una completa sepandón de dun que es lo nol'lTla! m w modenw dudades
británicas"D. S1n embargo. en l.lIlnglaterIa tduardlana habí.l limiteS y, unto en
Lttchworth como en Hampsttitd, hay ronas reservadas para los dt los
traNjadores quc etán Kparadas dt w casas más grandes dt la cJax media: lo su-
cerca pteo no dtmaslado.
la planificadón dt Hampstead fue decisiva tanto para el movtmiento de la duo
dad jardín en general como para Unwin en particular. Porque dt hecho no era
una dudad jardín, sino un barrio jardín suburbano; no tt:nía Industria, y depen-
día totalmente de las cercanas estadones de metro que se: abrieron justo en el mo-
mento tn que la zona estaba siendo planificada. Pero si queremos ser totalmente
justos y tener en cuenla la historia, hay que dedr que no fue la única ni la prime--
ra planificaCión dt este tipo. Eallng Tenants Limlttd, la primera cooperatl.va lon-
dinense de viviendas, fundada tri 1901, compró en 1902. Incluso antes que
Letchworth. 32 acres m la rona de Brentham Estate cerca dt The Mount Avenue;
en 1906, un ano antes dtl margo de Hampstead, contrataron a Unwi.n y Parker
PM.lI proyectar umdudad ludín modeloU. Se trataba de un pueblo jardín subur·
bano, de un tamatlo pueddo a New Eanwlck., que se: dist1ngU1a por la alta calIdad
de su di.se:tl.o, su inimitable .smtl.do de la sencilla domesticidad, su dub soda1 cen-
tnI. -idea tomada de Earswl.ck., y también del prtmer Nrrio jardín
edificado trrinta ilt\os antes cera de Bcdlord Park- Ysu protocinturón vudt, for-
mado por los prados del cercano río
Sin embargo, ad..mis del lfue.tIoo, Ealing poseía otros elementos de interés.
Mostnbil.l.lI manera como se creí.a que debían construirse w jardín Ylos
barrios }atdin suburbanos: poniendo w ideas de Ube:rtad Ycooperad6n de Howard
en acdón. Unwin había alaNdo el sistema cooperativo de construedón de vi-
Viendas tri un librito de 1901, argumentando que de esta manefill los grupos de fu-
turos propirtarios podian comeguir casas a bajO coste en solares comprados como
titrra agricol.ll: de nuevo Howard. Pero, además. aftadía: .Ias cuas se podrian agru·
par y colocar de manera que cada una de ellas tuviera sol y buena vista; y una par-
te del suelo se dejaria sin edificar y se mantendría asi para que, de ele modo, pu-
dieran preservarse las vlstas_; podlan proyectarse espacios de uso publico para
música, aetlvldade recreativas y también como comedores. SugiriÓque los grupos
de casas se: situaran en tomo a un patio y que cada uno de ellos tuviera un espa·
do comun: 10 que él quena recobrar era la es.enda del espíritu comunitario me-
dievallS. Unwin panidp6 m la comisión ejecutiva de la Compatüa de Socios de Casas
de Alquiler; Unwin y Parker realizaron no sólo Ealtng. sino también barrios res.I-
dendales suburbanos en lticester. Cardiff y Stoke-on·Ttent't. La legisJadón de
,

110
Es Significativo. que. como Unwln CDfÚt:5Ó más tarde, cuandocsoba JltO)ECtondo
todo este: conjunto todavta no hubiera leído Dit noch der kibudtrisdlm
GrundsQrzm de camilla Sine. pubUado unos diez ailos antes, donde:.se estllCÍ!aNn
Wi cuaJjdades de lo lnfonnal en !¡¡s dudades medlevales». Er.I una lKd6n que
UnWin noolvidaria; Town Pklnnin8 in Pmctict, publicado en 1909.;¡>masdJuat'lOS
despu6 de l..etchwonh- resulta intl!resante por los excelentes dibujos de Vkios pue-
blos y ciudades inglesas. y alem¡¡nas; seria a partir de ahi que Unwln de.
sarrol1aria su comprensión de la relación entre espad.as y edificios. Aunque de he-
cho fueron 105 dos. UnWin y Parker,los que elevaron el me del urbanlsmo,jl un nivel
gental, hadendo que casi todo lo que vino después resultara poco lntm:sante. Tenían
muy elato que su trabajo cons!.stfa ante todo en oeu belleza o satislacd6n, palabras
que para ellos tenían el mismo sentido: •.sobre todo, nKesitam05 Infundir el espí-
ritu del artista en nuestro 31. También pensaron de manera Imaginativa en
\.as personas que vivirían en estos edifldos. que pasearian o ¡ugarWl en los espadas
que estaban aeando. Y ello Incluía los más peqUe!\05 detalles; pan ellos la buena
arquitectura y La planificad6n ronslstfa en soludonar bien tsaI detalles:
1
1
112 LAOUOAD E.N uJAWIN 113
,
I
fl¡. 4.7. !mIftt. U pan"DalNl" se h.act CMJOde 1.1 di-
n:cdón: en sus manola plO)cetoOd Iw'rio ¡aroin de IúmpurM1,
en su miJa(b el fervot' rnoW Yel C'l!1o ¡do,m;tdcx
Somos hombres y mujeres normales (. .. ) Algunos tenemos criados y otrm no; al-
gunos tenemos automóvil y otros vamos cn el coche de San Fernando; unos leen.
otros pintan o hacm mwlca. pero todos todos nos lavabamos (todas
hubo que comprar otros 243 a la Escuela de Eton, empleando las 112.00 ü-
bras que, en 1907, se hablan Inven:ldo en la apeladón. se organizó una sociedad
para hacer 8.000 casas; Unw1n y Puker fueron contratados como al'quitectos.
Desde el prindpiO, el proyeao pretendJa cumplir una serie de objetivos sodaIes:
como diio un contemporáneo, seria un lugal' .donde el ensefIará al rico, y el
rico, esperemos, permJtld. que ti pobre se ayude a si mismo_; el primer plan Induía
espados para guardar los carros de los vendedores ambulantes.ll. PeJo pronto, el va-
lor del suelo y de las rentas empezó a subir, y -como anteriormente había sucedido
en Lachworth y Bedford Puk- el barrío empezó a tener fama de excéntrico, cosa que
la seflora Henrietta tratÓ de refutar: no era deno que los habitantes fueran una pan-
dllla de .chiflados excéntricos que andaban con sandalias y sin corsés»:.
,

1909 sobre de cuas y dudades penn.itía que estas oSodedades de
UtWdad Públlc;r,_ pidieran dinero prestado a bajOS intereses, de modo que, en 1918,
había mls de den sociedades de este tipo.J7.
Puo Hampstead fue un asunto de mayor envergadura. Su creadora era la se·
nora Henriena Barnett, la temible esposa del director de Toynbee HaU. Teman una
casa de recreo en Hampstead y, en 1896. se enteraron de que habLa un proyecto para
hattr una nueva estadón de metro cerca de su casa. (Esta linea pronto formada par_
te del Imperio de Charles Tyson Yerkes). Siguiendo el modo de actuar de la clase
media brUáulea, la Sra. Bamett deddJ6 Inidar una campada para comprar paN:e·
las con la Idea de ampliar Hampstead Heath y, a la vez, trusUr las ambidones es-
peculadoras de los promotores. Después de una lucha que duró cinco anos e im-
pUcó el envio de 13.000 cartas, el Consejo de.! Condado de Londres eompr61os 80
acres de Heath por 43.241 Ubras; la estadón de metIo, abandonada a medio cons-
truir. se convint6 en una más de las muchas estadones fantasmas que existen.
Durante la contienda, alguien sugirió la Idea de crear un banio lanfín suburbano;

'"
CIUDADES DE.!. MA!'lANA
I
LA CIUDAD EN ElJARDIN lIS
pios bien meditados_, sino también y en la misma fI.Iosofia, la creación
de barrios jardín suburbanos para alivio inmediato de las ciudades ya existentes,.
así como también construcción de pueblos jardín (... ) para que las clases tra·
baJadoras puedan vivir con dignidad cerca de su trabajo,.47. Pero el problema que
siempre surgia era si lo bueno no iba a ser enemigo de lo mejor. En manos de
Unwln y Parker. Hampstead resultó correcto, induso retomendable; de la misma
manera que probablemente lo fueron la mayoria de los aproximadamente doce pro-
yectos coordlnad.os por la Coopartldpación de Inquilinos entre 1901 y la Primera
Guerra Mundial4&; el problema era gran número de proyectos que tomaron el
nombre de 'Ciudad Jardín' de manera indiscriminada, sin tener ningún derecho a
utilizarlo, puesto que los resultados eran totalmente distintos de las Ideas de los fun-
dadores del movimiento,.49. Después de la guerra, C.S. Purdom, el nuevo edltor
de la revista de la AsocIación, se lamentaba: «Prácticamente no hay ningún distrito
en el que las autoridades locales no digan que están construyendo una, y los pro-
motores sin escrúpulos ponen este nombre en todos sus anuncios (... ) En la ac-
tualidad no se ven este tipo de proyectos más que en Hertfordshlre, en Letchworth
yen la ciudad jardín de Welwyn,,50.
En 1919, la Asociación -que habia cambiado su nombre por el de Asociación
para la planificación de pueblos y ciuda.des lardin- adoptó una definición cuida-
dosamente selectiva de «este tlpo de proyectos»; al ano siguiente, desconcertados
porque Howard, ahora ya con 69 .mos, había comprado una gran extensión de te-
rreno en Welwyn sin pedirles penniso ni consultarles acerca de la cantidad de di-
nero que se podía pagar por él. lo alX'yaron Yempezaron aIli [a segunda ciudad jar-
dín>l. Disenada por Louis de Soissons en estilo neogeorgiano, que había substituidó
Fig..l.S. fJ barrlo jardín de Hampstead. fJ viejo N=berg tio qulzas es Rothenburgn en
F1nchley Road; es probable que este proyecto fuera fruto de los viajes estivales de Unwtn.
[as casas por pequen;u que sean tienen bailo -<.leda la propaganda-) y todos cui-
damos de nuestro jardín (... ) estamos libres de la opresión de la riqueu, y nos re-
lacionamos en base a unos intereses comunes, simples pelO profundos, y compar-
timos unas mismas a5piraciones"'.
De las tres empresas constructoras, dos eran de coparticipact6n
40
• Pero el ob-
jetivo. convivencia cotldlana que pronto iba soldar la separación de clases.
OI
,
se viO frustrado precisamente por el éxito que tuvO; todaVÍa hoy, incluso las más
peque"ali de las casas de los artesanos parecen de clase media.
Lo que sobrevive es su calidad física. En muchos aspectos es curiosamente tran-
sidonal. En aquel momento Unwin estaba totalmente influido por Sirte y por los via-
jes que había hecho a Alemania: pudo prescindir de las restrictivas reglamentado-
nes locales (/lr-Iaws) gradas a los poderes especiales que había dictado el ParJamento
u
.
De modo que Unwin quedó en libertad para demostrar sobre el suelo lo que unos aflos
más tarde, en su enormemente lnfluyente libro Nothing Gained by Overaowdjng! de-
mostrado por escrito: una adecuada planjftcadón hada posible que todos tuvieran
más espado, sin utilizar más suelo. El secreto consistía en redudr el espado reserva-
do para carreteras de un 40 por dento (que era lo usual en las normas locales) a un
17 por dento, de modo que el terreno reservado para lardlnes y espados al aire libre
pasara de un 17 a no menos del SS por dento del irea toU1 43. Unwin ut:lliz.a esta
libertad para proyectar un trazado típicamente inlonnal, con lrreguJares calles cur-
vadas, calles sin salida y gran variedad en los tipos de vivienda; el propósito de
Unwin, induso en esta etapa tan temprana, era mantener el tráfico fuera, aspecto que,
todavia hoy, funciona con respetuosa El diseM evoca de manera cia-
ra, y anactlva, los modelos medievales alemanes: en el limite de la extensión del
Heath hay una muralla con puertas y, cerca del paseo comercial en Finchley Road,
Unwin colocó una gran puerta que parece sacada del viejo Nuremberg.
Pero en la plaza central de la ciudad que, por deseo de la senora Bamett se si-
tuó en el punto más alto del área 45. y en las calles adyacentes, Unwin actúa de
una manera completamente distinta de Lutyens, el autor de las dos grandes igle-
sias y de la escuela. El resultado es anómalo, un ejercicio terrtblemente formal den-
tro de la tradición de la Ciudad Bella: el curioso visitante que, saliendo del Heath,
camina por la calle principal y espera encontrar un pastiche a lo Rothenburg-ob-
der-Tauber con pequenas calles que conduzcan al tipo de plaza de mercado que
Unwin se habia deleitado en dibujar, se encuentra con una via procesional que pa-
rete una copia de la avenida que conduce al Palacio del Virrey en Nueva Delhj (ca-
pítulo sexto). Además, el concepto global, grande en escala, no tiene vida; casi
die va allí, parete que la plaza espera un Durbar Imperial que nunca ocurrirá.
Quizás, sin embargo, como Creese dijo, no se pretendia entretener al viandante,
ni ofreterle distracción o lugares donde comprar, sino Impresionarlo; y esto se
consi gue.f6. Unwin habia bendectdo la dudad formal y Letchwonh tenía también
sus momentos formales.
Pero Hampstead confunde completamente al creyente. Desde el principio,
como Abercrombie senaló en 1910, la Asociación de la Ciudad Jardín tenia como
objetivos, no sólo «construir nuevas ciudades en los distritos rurales según princi-
",
CIUDADES DEL MAI'J,oU.IA
T
LA CIUDAD EN EL ¡AROiN 117



Fíg. 4.9. Lil comida de! domingo en la ciudad jardín de Welwyn. f.l ideal de Howard conver-
tido en realidad; el trabajor y RI esposa en su hogar.
Fig. 4.10. Ciudad ¡udín de Welwyn, el ..... all. Loul5 Soissons adopta la fomlalidad elisia y el
buen gusto de la ~ georgiana ill proyectu la segunda dudad jardín.
al neovemacular de Unwin-Parker -el mismo Unwin ya no lo utlllzaba- es mucho
más foona! que Letchworth o Hampstead, especialmente en las grandes avenidas
centrales al estilo de Lutyens. de casi una milla de extensión; una especie de Oudad
Jardín Bella. Pera la arquitectura muestra lo bien que resulta el estilo neogeorgla-
no si está en buenas manos, además estuvo siempre muy bien cuidado; una tram·
pa, quizás, puesto que, cosa que no sucedió en Letchworth, pronto agradó a la
clase media. De hecho, por muy herético que sea decirlo, es más atractiva que
Letehworth.
El movimiento de la dudad ¡ardin entre guerras
Pero mientras, en 1918 y 1919, el movimiento había tenido que hacer frente
a una doble crisis. En 1912 Unwin había cometido lo que para algunos fue la gran
apostasía: en una conferenda en la Universidad de Manchester, recomendó la
construcción de .dudades satélites,. cen::a de las grandes urbes, es deor barrios jar-
dín suburbanos dependientes de la dudad para el trabajo. En 1918, con la fuerza •
que le daba ser un miembro clave de la Comisión de Tudor Walters, mantuvo la
misma idea en la dlsposidón oficial para el programa de viviendas públicas de
postguerra, que reobió la bendidón legislativa en la ley Addison del atl.o slguien-
1
11'
CIUDADES DEL MAJ'lANA LA CIUDAD E." ELJARDIN 119
-l.l 1. fredenc O$OOrn. Prunno ¡yvcbntt dt Howud. mis W'lk intJtipble deftnsor de
W o"d¡de< j¡rdin. Con 80 anos. un nut'YO tuto pUl I.a polhnia en su ¡aroín
de We/wyn.
Guerra Mundial. A pesar de que se compro a casi de suelo agrícola. sólo es-
uba separada de la ciudad por un cinturón verde de media milla de ancho que con
una área de 1.000 acres limitaba con el río Mersey. Aunque se proyectó una am-
plia zona industrial. que como en letchworth está a lo largo del que di-
vide la dudad, no Uegó a ofrecer trabalo a todos los habitantes; fue nettseario
pues organizar un servido subvendonado de autobuses hasta la dudad.
5u hito radica en haber Introducido tres prindpios de planlficadón nortea-
mericanos que Parker directamente de la región de Nueva York cuando la vi-
sitó en 19Z5
5s
. El primero de ellos era el prindplo de la unidad de vecindad. cu-
yos orígenes estudiaremos más tarde en este mismo capítulo. El segundo era la
adopdón de la trama de Radbum, que, en 1928, Clarence Stein y Henry Wright ha-
bían proyectado para la dudad tardín del mismo nombre y que habian discutido
con él en 1924, tema que también e:tpllcaremos en este capitulo
st
. El tercero era
el concepto de carretera de parque o via arbolada dentro del parque (partway) que
Parker habia visto en la región de Nueva York pero que utilizó aquí de manera to-
talmente original.
Las primeras carreteras de parque de Nueva York -la Bronx Rlver Parkway de 1914.
Ylos ejemplos realiZados por Roben Moses en 1920 como parte de sus proyectos
para parques de reueo- eran carreteras de acceso Umltado pensadas sólo para el mn-
te, cuyas consecuenctas ya hemos explicado en el capitulo tercuo. El resultado
fue que del millón o mas de viviendas con subvención publica hechas por las au-
locales entre guerras. ninguna -<on la excepdón de unas cuantas en
Letchwonh y WeJwyn- fue planificada como dudad jardín de verd¡d. Este fue un
gran golpe: PMil 1.. AsocIación, que estaw. haciendo campana a favor tanto de un
programa más extmso de eorutrucd6n púbUa como para la cuestión de la dudad
¡ardin. El mismo Howud no que el gobierno fuera capaz de llevar a cabo esta
urea. ni tampoco le mtwiasmaba la idea: como le dijo a su viejo y fiel aYUlDnte
FredcTic Osbom (1885-1978) en 1919: amigo, si esperas que ti gobimlo
'le,¡ quien lo IUlga seta5 mis vlejo que Matusalén antes de que hayan
De modo que Howard hlzo Welwyn a su manera, con métodos poco conven-
donaJes. el. país se Umó de dudades sataite, y ti tema de la constJud6n de
vas dtxbdes a gran esala se rm-asó trrinu anos. Quizás era las obte-
dones politlcas a.l traslado masivo de los h.1.bitantes de bMrios pobres. unido a
amenau de masivas de los de las dl"'ades, hubieran sido ex-
cesivas, como demosmron los problemas que el ConsejO de Londres tuVO al pla.
nificar sus propias ireas satélites o la dudad de Manc.hester i111 edlftciU en
Wythenstave..
En PMte el: problema en debido a falta de jmaginación. AJgunas de las lla-
milldas dudades -sobre todo las dcI. Consejo de Londres en Beconltt'e. en
el condado de Esse.:r- tr.Ul enormes. supe:raban en varias veces el l[mjte de 30.000
pmonas propuesto por Howard. Yer;m iII cuaJqukr dudad inglesa. de tamatlo
medio. Estaban a una distancia. considenble de 1iI dudad pero
1iI industrta necesaria para convertirse en iIIutosufidentes -aunque. desde 1928.
tuvo 1iI suene de poder contar con una fibrlca de 1iI Foro Dagenham- e
induso aredan de medios de transpone illdecuados.. Y. a menudo, los proyectos
urbanísticos fumm un fracaso. las viviendas eran bastantes dignas. y de
acuerdo con los modelos estableddos en los libros de UnW1n; pero el conjunto y.
la trama donde se colocaron eran terriblemente aburridos.
las ciudades satéUte provinciales fueron excq:Kiones_ Wythenshawe, proyec-
tada en 1930 por Barry Parka para Manchester, es realmente un elemplo sobresa-
liente. Su temprana histoda fue tonuosa. Abercombie, nombrado como consul-
tor, había aconselado que se comprara un solar de 4.500 aces; se compro 1iI mitad
en 1926. Apartir de entonces se inidó una gran batalla legal para que
pudiera Incorporar esta zona a su tmnino munidpal, cosa que consiguió en 1931
en el Parlamento: pero no obtuvo penniso para comprar el resto del teITeno.
Mientras, en 1927 la dudad había encargado el proyecto a Parker. Se le dio ente-
ra lIbenad para proyectar una ciudad prácticamente nueva en una amplia zona de
5.500 acres. En 1938, con unas 7.000 casas de la asodadón y 700 privadas, era ya
más grande que Letchworth o Welwyn y tenia sólo una tercera parte de los 107.000
habitantes planeados
Sl
• El mismo Parker la describió en 1945 como .eI ejemplo más
perfecto de ciudad Pero, de hecho, es un modelo imperfecto. La pobla-
dón previSta era tres veces superior a la recomendada por Howard y se aproxima-
ba a las mú grandes de las nuevas dudades construidas después de la segunda
-
12<>
LA CIUDAD E." EL jARDfN 121
¡
sito de coches prtvaOOs. Yddiberadameme dbet\adas para que fueran una experiencia
recre;ltiva11. u gcnialldad de Puker en Wythenshawe fue combinar este tipo de via
crlculalorta con otta vieja uadlct6n norteamericana de carreteras de parque. aea-
da ¡xM' Frederid: Law Olmsttd y utilizada a comienzos de siglo por los
urbani.sW de 1iI tradición de la Qudad BeUa: la carretera de como vú de ac·
ceso a mas residendaJes y a JMrques cívicosJ& -idea que SoWons habia etlQy;IIdo
en Wdwyn, InglatBra, y el Arquitecto de paisaje T. H. Mawson emplc!ó en Stanley
Park, en la zona de BIKkpo<>l durante los anos 1920- obl:eniendo.ui el prindpal
demmtOde dlcu1adón de toda la dudad JMdínlll. Al utillur este!: tipo de vfa. hIkcr
mtmaba t'Yiur uno de los principales dekctos de planificación de los anos 1930.
tan evidente en los de Londres: la constIUcdón en franjas a lo largo de
w nuevas nJ,W illteliaIes. En Wythenshawe. habia comentado:
eslllS CUTCttrU (... ) se situarán a lo largo de los parques y no admitirán tdiftcado-
nes en sus márgenes. Han sido pe:nwdu pan limitar parques ya existentes, tuN-
r;u zonas de recreo, campos de luego de lu escuelas. bosques. ZOnaJ de matorrales
y monte, campos de golf. márgenes de ríos y cualquier espado que nos pennJta au-
mentar su atractivo y nos dt la poslblUdad de prolongarlas hada el campo donde
no haya ediflcaciones.o.
Corulderaba que. en correcta terminologia norte;unericana, estas de-
berian Uamane .an:eteras Ubres. fJr-ay!) y no .carrete:ras de parque.. porque
no estaban limitadas al uso recrutivo y podían ser utilizadas por todo tipo de trá-
fico. (En reaJidad. enn muy parecidas alas caneteilJi artertaJes segregadas de nh·'d
superior dcnuo de un sistema de pWillicadón de tráfico jelarqui.z.ado. como el
enunciado por Alker Tripp en 1938 y más tarde por Aberaombie YForshaw
como uno de los pdndpales elementos en su PW1 de 1943 para el condado de
Londres). Pea cuando fuWmente se tuminó. La prindpa1 meda norte-sur dlSf1la.
da por Puker fue conocida como La canetea del parque PrinasS. Sln mtbargo. su..
destino fue trónko: proyectadI. originalmente con enlaces al mismo otvd con el sis-
teDa de alles locales, los planificadores de transporte La convirtieron tmnta Uios
mis wde en wv autopista elevada. Putiendo de la dudad y drcuIando en
de una masa de ..spaghetti_ de hormig6n armado. es ahora W\.a e:atmen. Ubre en
el sentido que Angeleno dio a la palabra. y con creces.. La otra ca.uetera de parque
que planificó se abandonó a medio b.lcu, sin que se diera ningún tipo de explica-
dón, y la franja de parque continua traSquilada desde el punto de partida.
De hecho Manchester no se ha portado correctamente con su obra de arte. FJ
centro comercial se construyó m.is tarde en el estilo chillón de los ai'Jos 1960;
mientras que algunos de los pisos construidos después de la guerra son una mons·
truosldad. la segunda Ytercera generadón de habitanteS no lo han tratado tan bien
como la primera; aqueUos que les gustarla creer que un ambiente dvUlzado debe-
ria engendrar comportamientos dvUlzados, deben admitir que hay demasiados
grafflti, vandalismo y robos. El lugar tiene esa aparlenm dCSC\.Údada tan clara-
mente brItinica. como si la dudad lo hubiera abandonado; aunque en este aspec-
to no tan diferente de la propLa dudad de Manchester. Pm> a pesar de todO.
no se puede oorrar a Parlter del todo. El amplio parque de Wythenshawe justo en
el centro cambia el concepto de cinturón verde puestO que se convierte en el co-
razón verde de la dudad. Las viviendas. que mezdm con ybldum modvos 3COC-
gianos con el vemacular de l.etchworth. Inteligentemente
alrededor de una multitud de pequei'l.os espacios Vftdes. A pesar de todl su dej.l-
dez actual, mC'tKe el nombre de tercera ciudad judín,
Mientras los mis fieles seguían hadendo y ChamberWn.
pre estuvo a favor de las dudades jardín dwante su fpoca como ministro, consI·
guió una subvención del gobierno en 1921. 1925 Y-<On la. oposición de Hacim.<a-
en 1932"'1. !'ero no sirvió de mucho. En los aftas 1930 el secretario permanente del
Ministerio de salud. Sir Atthw Robinson. admit1a:
Aunque empecé como deft'nsor de la.!; dudada jardln, propiamente dichas. a.l cabo
del tiempo he ldo cambiando de opinión: en tcoria estan bien pero en la primca
no parece que funclunen, Lo que se llama dudad un mhodo mejor (...)
y 50n precisamente lo que estin hadendo las diversas autorida·
des locales. y nuestra Idea es fomentarlas":,
Cuando Chamberlaln consiguió organizar La Comisión 8arlow. Unw\n, como
más tarde eXplicó en 1938, dijO que la gran contribudón de Howard había sido el
barrio jardln suburbano y no la dudad jardín; así pues, las dudades satélite Iban
a ser la soludón al crecimiento continuo de Londres 6J,
Fue en VilflO que Qsbom tratara de hacer ver las consecuenclas:.1a construc-
dón de viviendas en las afueras ofIea! a La gmte un buen espado de ma·
nera rápida. pero le Impone un nUmero excesivo de viajes. que le cuestil dinero.
energía y tiempo libre. Tambif:n ahJa Londres de los GlIDpos de juego y del GlID-
po.M. La ú.nka solución, deci.a Cll 1938, .et<II aeu una Comisión Regional para la
P!.anl60 .. i6c. de Londmcon podees para estabIcat Juntas con la finalidad
de construir dudades nuevas. O ampliil.r las ya existentes., y descenll"ailulLa In·
du.st:J1a y el comerdo dentro de una reglón más ampUa". Evidentemente,. en con·
tIa de esta ideill se podía decir que Londres era espedal; y que los satélites eran to-
talmente aceptables para hu ciudades provinciales mis pequenas, como
Wythenshawe en Manchestcr o Speke en UnipooL Pea Osbom 00 estaba dispuesto
a aceptar este punto de vista: .e1 futuro de Londres debe ser estudiado por los res-
ponsables de l.as dudades y de las grandes aglomeradones de dudades del
norte y de los Midlands (.,.) lo que los londinenses deba.n soporur hoy, será lo que
Inglaterra debeli soportar manana_". La creadón de la Comisión 8arlow-una de
las primeras cosas que Nevtlle Chamberlaln hizo al ser primer mlnistro-Ie ofreció
por fin una oportunidad que no se dejó perder. Como confesó sin ningún tipo de
ruoor a l.ewis Mumford, redactó un Informe para Abercromble utilizando algunos
de los prlndpales párrafos del Informe mayor1tat1o de 1940 y del minoritario del
propio Abercrombie. que recomendaban amplios controles sobre la localización de •
Industri.as, tema que finalmente, en 1945. se Incorporo a la legisladón
61
, Después
de varios aftos de haber mado en diado salvaje de la. polltica, los amigos de la du-
dad jardín ibMl a s.alirse con la suya.
• •
u. aUCAD E..... EL JAIDIN 123
La ciudad iardín en Europa
Al ouo lado del Canal, en la continental. la idea de dudad jardín pronto
dllu}'6 de la misma manera, o como dirlan 105 más fieles, tritdujo. Uno de los
problemas era que ada país tenía su propio abogado de la ducad jardín. que po-
día decir -}' a ..,eces lo hada- que le había ocurrido la Idea de manera total-
mmte independiente. Siemprc que pudieron satisfacc!" estU aflrmadones
hizo; pero. en cualquicr caso estu Idcu eran sutilmente. pero esencialmente, dis-
ontas de 1.15 de Howard.
El primero fue sin duda cl ingeniero espatl.ol Anuro Sona y Mata (1844-1920),
quien expuso la idea de L¡j Ciudad Linta/li!n 1882, en unartícuJo de una revista, y
que la desarrolló en una propuesta conoeta en 1892. Esendaimeme decía que
cualquier línea de uanvía o tren ligero que partiera de una gran dudad daba una
e.:<lTaordlnarla attesibllldad lineal, que permitía proyectar una dudad jardín line-
al: .A cada familia. una casa, en cada casa, una huerta y un jardln. como decía la
propaganda
6l
. Pli!ro la dudad lineal no dejaba de ser un barrio suburbano de tra-
baladores que debían utlllur transporte diariamenle y que habia naddo a partir
de una especuladón comeKiaJ.la pnmera fase que se empezó en 1894 y se tenninó
li!n 1904, Olbria 5 kilómetros de un proyecto que una vez tmnInado tendria 48. Tenía
forma de circunferencia y estaba situada enm: dos impomntes carreteras radiales
al este de Madrid; a cada lado del eje prindpaJ, de 40 metros y por el que circula-
ba un tranVÍa. (primero trmspCXUdo por caballos, ya que no dcctrtfkó hasta 19(9),
construyeron casas en una trama de supermanzanas que median aproximada-
mente 200 mmos de profundIdad y enm: 80 y 100 metros de anchura". Esto es
lodo lo que Uegó a edificaae; en 1934 la úxnpmia Madrilma de Urban1zad6n aban-
donó el proyecto. El enorme crcctrn1ento de: Madrid después de: la Segunda Guerra:
MundW casi la srpu.ltÓ; 105 viajeroS que Vienen del aeropuerto por debaJo
sin dam cuenta. Los que tengm la sufl.dente curiosidad como pan desvtam.
davia UcgArán a reconocerla aunque los uanviu han sido substituidos por d me-
trO: induso ha puesto el nombre de Arturo Soria a una de las estaciones. Todavia
quedan también a1gunu de las primeras casas; pero están siendo reemplazadas
poco a poco por bloques de pisos, y pronto la dudad llnuJ sólo sed un recuerdo.
Soda. tuvo grandes suei\os de dudades lineales por toda Europa, Idea que m 1928,
después de su muerte. Inspiró la Asociadón lntemadonal de Oudade:s Uneales di-
rigida por el influyente urbaniSta francb Georges BenOIt-Uvy; pueden encon-
trar ecos de su idea en los desurbanlstas rusos de los mos 1920 y en el pensa-
mIento de Corbusier de los anos 1930, que veremos más adelante.
El Howard francés fue Tony Gamlli!r (1869-1948), un arqUitecto de Lyon, que,
parece, Ideó su Citi industritlle en 1898. el ailo de la publlcadón de Garden CiNes
ofTh-motTTlW, aunque esperó hasta 1918 para publicar su proyecto; es posible. aun-
que Improbable. qUIi! hubiera leido el libro de Howard. Su Insplradón Intelectual
proviene de Le Play. pensador regional francés, y de la escuela francesa de geogra.
fía. que con una fuene Ideología antimetropolitana. '1a.Ioraban el desalTOllo de: la
cultura anesana! de provlndu; su Ideología es anarquista por la. importancia. que
da a la propiedad comunllarla y por el rechazo de los símbolos de represión bur-
guesa como son las comisariu de policia. los juzgados. Ju dKdes o w iglesias. y
por su imistenda en la de un gran edlfido donde podria.n !"N.
nirse más dli! 3.000 dudadanos". Garnier que su dudad dependa económi.
camente de una sola planta metalUrgica (a.unquc no dedica demasiado tiempo a
los tenw econ6micos); en cuanto al aspecto físico. d proyectO esd dominado por
potentes bulevues males mientras que las viviendas estóln dispuestas en t:rart1U
rectangulares; como dilO Reyner Banham a la manera de: Camllllo Sirte pero sin las
lineas curvadas
n
,
Si Garnier inspira en diversas fuentes, su equivalente gemlMlO es m.b com-
plicado. Theodor fritseh publicó su CM StJu/t. tkr Zukun{t en 1896, dos atlos despuCs
de Howard: estaba obseslonado por la idea de que bte le habia copiado, aunque
parece evtdente que Howard había desarrollado sus teorias de: manera independiente
ames de esta fecha
73
• Es deno que a nivel pwamente fislco hay semejanzas enm:
la Ciudad Jardín y la Ciudad del futuro: la forma drcular, la di1erendad6n entre
105 distintos usos del suelo, el espado al aire libre en el centro y el dnturon verde
de dru.m..,a1adón, la poca altura de las casas. la indusUla en la pertferla, la propiedad
comunitaria de la tierra. Pero tod05 estos aspectos son recurrentes en otros pland
Ideales, Induyendo el de Buckingham. que Howard, segUn el mimlo adirntió. ro-
noda. Ya la dudad de fritseh, Mischung van Grosstadt und Gartenstadt.
le falta la fundón especifica de descentta!izadón urbana. que es en el pen0
samiento del británico y. además, parece que hubiera sido mucho más grande. casi
un millón de habitantes'4,Ylo que es más impol'Wlte todavia, la ideología que w
inspira es totalmente diferente: frltseh, un fanlitico propagmdista dd ractsmo,
proyKta una dudad donde Q(ia Individuo sabe inmediatamente su lugar en UD
orden soda! rígidamente segregadol). Cualquier sanejanza enm: fritseh y Howard
es sólo a nivd formal; y, como visto, esto es lo que menos Importaba a
Howard.
Al cabo de poco de tiempo, fueron las ideas de Howard el consiguiente
enfado de fritseh-Ias que influycon d pensamientO europeo; pero, prácticamente
desde d prindpio, fueron mal interpretadas. Una de 1.15 primeras adaptaciones ex-
tranjeras de las ideas de Howard fue Lt Citi-¡tudin de: Geor¡es Benoit-Uvy en dla
confundi61a idea de dudad Jardín con la de barrio jardín suburbano, confusibn
de la que los urbanistas franceses nunca Uegaron a desprenderseJ'. 0, quizás, pen-
saron que el evangelio puro de Howard nunca lIegana a fundonar entre los fran·
ceses que son incurablemente urbanos, Henri Sellier, director del Office Public des
Habitations ! Ban Marche du Départli!ment de la Seine que proyectó dieciséis d-
tb-;ardilU alrededor de Paris entre 1916 y 1939, comprendió perfectamente que su
interpre!adón no era Howard puro, sino Unwln en su variante de Hampstead; en
1919 hizo que los arquitectos lo visitaran en Inglaterra. y utilizó su te.:<to como base
del proyectan.
Compartía algunas de las Ideas fund.amentald de Unwin, que adaptó al gus_
to francés: medidas pequmu. entre 1.000 y 5.500 unidades, solares en las afueras
de la dudad adquiridos a pnedos de sudo agricola; densidades que resultaban pe-
12<
OUOAOES DEL MAJl:ANA U. CIUDAD E."I EL JAROIN IZ5
I
qumi15 para París, emu 9S y ISO personas por hectárea y mucho espado libre. Más
tarde. la subida de los prtaos del suelo y de b. construeei6n, unida a la prf:Slón de-
mogrif:la. obligó a hilar modifladones: se lnduyeron un mayor numero de blo-
ques de cinco pisos; las densidades se elevaron a ZOO o 260 ptnOnu PO( hectiru,
aunque se II'Wltuvieron los espKios.il me Ubre y los KrYidos sodales
7l

Si visitamos un ejemplo típico, por ejemplo Su.tesnes -110 km del cmtro de Paro,
y sólo a una del Sois de Bou1ogoe-- nos daremos de que se a cualquier
proyecto de bIoqlJC:!i de piS05 construido por el. Consejo de Londres dwanle b mis-
rIla tpoo: al pasear por allí no es en Unwin en quien pensamos. Cuando el los anos
1930. el número de bloques de pt50S aumentó y [os arquitectores adoptaron la ar-
quitectura moderna. la dlvergenda fue completa.
En Alemania lo mdcron metor. En 1902 un viajante de que visitaba
Inglaterra. Heinrich Kteb5, compró el libro de Howard, lo hizo tndudr, organizó
unas e [nid6 el equivalente a1emiÍn de la Asodact6n de la CIudad
Jardín. Hubo una respuesta entusiasta: Jos Industriales alemanes, de manera casi
Increíble, quedaron convencidos de que el movimiento de la dudad ¡ardm ayudaba
a comprender las buenas relaciones entre propietarios y trabajadores que había en
Inglaterra", tema que se había convertido en una obsesión para los Industriales ale-
manes.
a primer ejemplo sobresaJiente de antes de la Primera Guerra Mundial es el pue-
blo jardln de MargarethenhOhe situado en un extremo de Euen en Ruhrgebiet
que, constnddo en 1912 por la familia Krupp, fue el último de una larga tndi·
ción. que se fWlontaba a 1863, de viviendas m. zonas industrtales. Era pequef¡o,
tenia 5.300 habitantes a finales de los aflos 1930, y parea! un New Earsw1ct traJU.
. .su arquitecto, Georg Mmendorf,.ó fidmente la ttadldón de: UnMn
y Parker creando un pequeflo pueblo mágico; esd sepando de: la dudad por un es-
trecho dnnu6n verde de: bosque, tiene una puerta de entrada. un merado antral,
poYdas de: aspecto medieval y calles estrechas y cwvadas de: donde: se ha ex:duí_
do el trif:lco. ltórúamente es mis 4unwinescoo- que W obru del propio UnMn;
parea un Rotbenburg del siglo XX. Quizás era necesario tener un arquitecto ale.
mán y trabajar en un ambienre a1emm. para conseguir lo que, con tanto alo, ha-
bia tTonado de hacer Unwin. 51 sirvió a los intereses de la bmilJa Krupp esto es otra
cuestión; aunque que, al reunir a todos sus trabajadomen una sola dudad,
los hizo todavia más comdentes de su sltuaci6n"'.
Sin embargo, el tenia objetivos más ambldosos: queria un
Letchworth alemán, como había dicho su Uder Hans Kampffmeyer en 1908
11
• No
lo consiguieron, aunque estuvieron muy cerca. La dudad ¡ardln de Hellerau, a 8
kilómen05 de Oresde, era en esenda -<amo MargarethenhOhe- un banio ¡ardln su-
burbano al final de una linea de ttanvia. Pero, como el Letchworth de 10$ prime.
ros anos, estaba profundamente imbuido por 10$ principios del Movimiento para
la Reforma de la VIda: no solamente las viviendas, sino que la comida, La ropa y la
vida en general iban a ser simpllcadas y purificadas de los restOS del stgio XIX. En
Hd.lerau estaba la Deutsehe Werkst:lte für Handbaukunst, e induso la Sociedad de
ritmlca aplkada.
t11' ".12. MuprethenhOhe. BriUanll!' óenuo de di!' Siltl!', qUl!' GI!'ofJ
Mi!'ttendorll'l!'dlzó pu;I familia Ktupp en las alueta:s de bsotn. de 1N1emaIismo
industrial alemán.
El peregrino que la visire hoy tendri. la smsad6n de viajar el tiempo. Esú
miada de la ciudad por una amplia wna de matorrales que es el cinturón naturaJ
que las 5epara. Sin embargo, quizás porque no ha habido recursos para renov;ula
ya pesar de su aspecto dt!$CUidado, consigue proyectar ciaramente su espíritu ori-
ginal. Las casas adosadas y semi adosadas de Heinrich Tres.senow, completamente
fieles a la tradición de Unwin y Parker, llevan bien sus aflos. Hay incluso una tra-
ma peatonal al estilo de Radbum que 5e anticipa en dos dk:adas a la propia Radbum.
La plaza del mercado, una remlnlscenda de MargarefhenhOhe -que, seguramen.
te Tressenow visitó- consigue lo que Unwin y Parker deberían haber he<:ho en
Letchwonh y Hampste:ld, pero que inexplicablemente nunca hideron. Es una pe-
quena joya fuera de lo nonnal.
La era lo que podria llamarse el ala iZquierda del movi-
miento alemán de la ciudad ¡.udín: pero siempre hubo una ala derecha, que, con
el. tiempo se volvió más poderosi. Habla nacido como reaccl6n al temor anre la du-
126
U. CnIDAD E.." El JAlUX'
121
FIl· 4.101.
utilizó de nuevo de la segunda Guerra Mundial con la cread6n de la
Se decidió que el distrito central de negocios de Franlcun se
preservaría y se mantendrla como el principal centto financiero de Alemania. Pero,
para satísfact:r las peticiones de los trabajadores, la ciudad emprenderla una acti-
va política de construcdón de viviendas.
landmann contrató al arquitecto y urbanista Emst May (1886-1970), que se
había hecho famoso por su proyecto para la dudad de 8re5!au (Wrodaw). Gradas
a la previsora política dd famoso alcalde de Frankfurt de antes de la guena, FfilIlZ
Adickes, la dudad había comprado una serie de grandes utensiones de terreno a
precio de suelo agrícola muy bajo; May tenia todo lo que necesitaba para llevar a
cabo un proyecto impresionante e innovador.
May, como 5ellier en Pluis. estaba muy Influido por el movimiento de la ciu-
dad jardín; en 1910 había ¡rabalado con Unwin en l..e:tchworth y en Hampstead;
y seguía en contacto con él Su Idea original era hacer WUi dudad jardín pura Ycons-
truir pequmas dudades a una distanda de 20-30 kilómetros que sepa_
radas de Franktun por un amplio cinturón VttC1e. Políticamente fue imposible de
llevar iI eabo; May ttat6 de llegar a un compromiso, propuso construir dudades Sil.
ttllte (Trabantnut.ídkJ. de la dudad tan sólo por un estrecho dnturon

dad gigante; hablaba de la decadencia biológica de la raza en las grandes ciudades,
y de la necesidad de volver a colonizar los campos abandonados, esptdalmente en
los limites gvTmInos con la Europa eslava. Durante la Primera Guerra Mundial y
de: manen siniestta, ya habia empezado a utlllutse la palabra Lftlmslllwn; impll.
caba el traslado de la población que se coruldenbil negativa pan el .. cadcter na·
En los aftos veinte, estos temas se conVfttirian en un aspecto funda-
mental del peruamiento nazi.
Pero de momento. todavía, se movíam en el ámbito de la especulación inte-
lectual. [nmedlatamente despub de la Primera Guerra Mundial, la realidad era si·
milar ala británica: miedo ala revoludón. Yquizás en Alemania habia razones más
fundadas. Durante todo el ano que siguió al Armisticio de 1919, la política, tanto
en Frankfurt como en el restO del país, estuvo dominada por un Consejo de tta-
bajadore5 Ysoldados. Cuando los sodaldem6aaw consiguieron finalmente con·
trowLa dudad, aI.tilves de su alcalde ludwig Landmann (192+33), trataron de: te$-
tauro la paz social por medio de un pactO entre capital y trabiljo: alianza que se
FI¡.

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CIUDADES DEL MA:'lANA U. CIUOAD EN .f.L]ARDIN 129
Hg. 4.15. Onkel Toros HÚne. El barrio ¡aldin reinterpretado por los maestros lk la ;nquitec-
tur.l moderna: May en Frankfurt, Gropiu.s yThut en Berilo. El estilo functonaI puede llegar a
n!Sultar agndable incluso cuando connruye casu de pisos.
verde. o «parque del pueblo., dependientes en todo lo relacionado con el ttaba¡o
y lo que no fueran las necesidades Inmediatas de compra locales, y, en conse-
cuenda, unidas a ella por medio del transporte pUbllcoM. Frankfurt se haria cargo
de su construcción en calidad de viviendas públicas; de modo que este plan se pa.
rece más a los programas británicos que siguieron a la legislación de 1919 (capítulo
tercero) que a los proyectos para la creadón de las primeras ciudades y barrios jaro
dín británicos.
May rompió completamente con Unwtn, su maestro, y con toda la tradición
británica de los atlas 1920 en otro aspecto importante: sus ciudades satélite.se ha-
dan en estilo moderno, sin concesiones. con hileras de casas de tejados planOS, don-
de la gente podría comer, tomar el sol y cultivar plantas. Sin embargo la diferen-
da es poco profunda puesto que la idea de viviendas unifamiliares con jardln,
alineadas cuidadosamente en reladón a la luz del sol sigue existiendo; May resul-
tó ser un alumno aventajado.
El plan no era muy ambidoso: 15.000 casas, aunque fue el ptoyecto con ma-
yor volumen de viviendas que esta dudad construyó durante el periodo de 1925-
33. Estos pequel'l.os satélites, a pesar de la fama que tuvieron entonces y poste-
dormente. eran pequenos, y La mayoría estaban situados sin pena ni gloria en
diversos solares alrededor de la dudad; sólo unos pocos, que se extendieron a lo
largo del valle del río Nldda en el noroeste de la dudad, llegan a ser dudades sa-
télite clásicas, e incluso entonces siguen siendo sorprendentemente pequefl.os:
1.441 viviendas en I'raunhelm, 1.200 en ROmerstadt'5. Lo que las hizo famosas fue
la disposición de las casas en largas hileras a lo largo del rio, la situación de las es-
cuelas y del Kindergamn en la zona más baja, y el uso del valle como cinturón ver-
de natural en el que se concentraban todo tipo de usos: pequefl.os huertos, cam-
pos de deporte, solares para jardines comerciales, escuelas de jardinería para gente
¡oven, Incluso una zona para ferias
M
. Pt':ro el proyecto nunca llegó a completarse
como se habla planeado: el dinero se acabó, y los espacios comW1ltarios -un recuerdo.
quizás de Unwin- nunca se terminaron.
Después de la guerra, frankfun trató con brutalidad su pequefl.a obra de arte:
hoy en dla dos auropistas urbanas atraviesan el valle, una divide ROmersatdt por
la mitad. las dudades satelites están completamente absorbidas por otra mucho más
grande y totalmente amorfa que ha recibido el nombre -que refleja su Imperso-
nalidad- de NordwesUtadt. Pero todavía. con imaginadón y fe, uno llega a com-
prender lo que podría haber sido, lo que fue, y lo que de manera notable todavía
es. Pr.ieticamente todo está ocupado por clase media, sólo lo habitan un 11 por cien-
to de trabajadores de cuello azul que fue p<lra quienes de hecho se construyó; est1
bien cuidado. D e s p u ~ de medio siglo la vegetación ha crecido, convirtiéndola en
la ciudad jardín que May imaginó. En verano las duras y limpias lineas de las ca-
sas de color crema quedan escondidas, casi sumergidas, por los árboles y las flores;
a través del vaJ.le, la azulada niebla industrial hace que el nuevo centro de altas cons-
trucciones de la ciudad aparezca como un mundo mágico.
Lo que ha desaparecido es su espídtu. Yesto, ahora, es dificil incluso de ima-
ginar. May difería en muchas cosas del otro gran urbanista de la época de Welmar,
el berlinés Martin Wagner (1885-1957); pero ambos compartían la misma creen·
da en una nueva reladón entre capital y trabajO, y en una nueva integradón de
vida y trabajo. Esta creenda también la compartían con Howard y Unwln; pero ha-
bía una diferencia crucial. La variante de: May y Wagner era coIettiva, y se diferendaba
profundamente de las fuentes anarco-cooperativistas de la tradición de Howard y
Unwtn: en palabras de May él pretendía: ~ I a ordenadón colectiva de los elemen-
tos de la vida,,". Para May, un ambiente resIdencial bien planificado comple.
mentaba la efidencia en el lugar de trabajo, y, citándolo de nuevo. ~ la uniformi-
dad en la forma de caja de los jardines en los tejados simboliza la idea de una vida
colectiva unüonne. de la misma manera que la fonna de las celdas de la colmena,
simboUzalas condldones unüonnes de vida de sus habitantes..
N
.
Todo suena demasiado perfecto, parece el material para una tesis marxista: el
estado capitalista captando el poder local para asegurarse la fuerza de trabajo. En
todo caso tanto a Howard como a Unwln no les hubiera gustado; no es extrano que
Unwtn se hiciera impopular al mantenerse en contra de la arquitectura moderna
hasta el final. Ytampoco hay que e.'ttratl.arse. quizás, de que después de frankun.
May se mardlara a la Unión Soviética para proyectar dudades modelo, ninguna de
las cuales, irónicamente, llegó nunca a ser construida como se planeó. puesto que •
por aquel entonces el espíritu de Stalin había descendido sobre la Oudad Soviética.
Wagner, como May, coordinaba grandes programas de viviendas y de urba·
nlsmo, aunque a una escala mucho mayor. La gran düerenda con respecto a May
,,.
CIUDADES DEL MA.'ilANA LA CIUDAD E." ElJAIlOIN 131
eilam relacionada con el papel y en consecuencia con el caricter y la localización
de las nuevaJ realizaciones. Wagner no aria en absoluto en las ciudades satélites;
su ideal era el SiNlung -el concepto y el tl!:rmino fueron acuf¡ados por primera vez
por los barones del carbón yel hierro del Ruhrgebiet-: las casas se agruparbn en
tomo a ... fibrlca y no serian independientes -ni tan sólo semlindependientes- del
resto de 1.1.. dudad". El ideal es Siememsstadt, construido entre 1929 y 1931 por \01
gigame5ea compani¡¡ elktrlu. medcdor de sus instaladones en el sector noroeste
de la dudad. Es un Gronskdlun,r. un complejo de viviendas. proYKUlUs y cons-
truida3 il gran escala; todos los famosos de la .uquitectura .alemana de los anos
1920 estin repl'e5e"ltlKlo5; es ZOfLJ de pcregriratc sagIado, y 105 tdifidos están sien·
do por el GobimtO Federal como si se muran de monumentos his-
tóricos. Los peregrinos llegan en meno (U-&hn) y bajan en la esu.d6n del
Simtmsdamm. un concurrido buJevard urbano que está a unos Vdnte minutos de
Berlín: esro haet: pensat' que se está en un núcleo urbano. Sin después de
1WJer un pu dt: minutos. se enua en otro mundo: los maestros-5charoun,
lWtning. HIrin& Gropius y otros- situuon sus gnndes bloques de cuatro y cin-
co pi50S en un gran judin, que -<OIDO sucede en las hileru de QQS de dos pi50S
dt: ROmentadt- h¡¡ ido credendo con d tiem.p:) de modo que parece envolverlos
cul toUlmente"'.
la Impresión dominante, como en aWquier dudad jardín ingles.¡. es de pn.
Cla1quier britinico Oestadounidense escéptico que que los ;¡¡partamentos ro-
lectivos signiflan bMrios pobres, cualquiera que piense que una dudad jaIdin de
pbo5 es una contradicción. deberiJ vistw Siememstadt y refl.cxion.u.. 1M condu·
siones pueden ser las siguientes: primero los bloques modernos de pbos. siempn!
que se¡¡n moderadamente bajOS y refuercen su aspecto horizontal, resultan tan
tranquilizantes -esta cualidad especW que Unwtn y Parker posdan- como las ca·
sas modmus o las ttadJdonales. Sf:gundo, l.lI calidad del jardín que las rodea es alJ-
dal. Y tercero, el mantenimiento lo es todo: el Siemenutadt fundona. como.
ROrnerstadt, porque está bien culd;¡¡do.
El mismo comentarlo sirve para los dos otros grandes proyectos de los atl.os de
W;¡¡gner en Berlin: el GrosuiNlungm Onkel-Toms-Hütte en lehlendorft en d sec-
tor sudoeste de 1lI dud;¡¡d, y Britz, en d sur. Ambos fueron construidos por Cebag.
la gran empresa de viviendas fundad;¡¡ en 1924 que nad6 a partir de la fusl6n de
diversas sociedades constructoras que pertenecían ;¡¡ los sindicatos con la Sociedad
de viviendas sociales de Berlín. La Ge:h¡¡g fue la que construy6 gran parte de las vi-
Viendas subvencionadas de la dudad durante esta época y, después de la Segunda
Guerra Mundial, sigul6 trabajando en la República Federal: fue un ejemplo vi·
viente del tipo de empresa que Howard hubiera deseado para la construccl6n de
sus ciudades ¡anlm, pero que nunca Ueg6 a tener en la escala que necesltabaJl.
(Ir6nicamente su sucesora de la postguerra se vi6 castigada por un escándalo en los
anos 1980). Ambos eran y son barrios ¡ardin suburbanos pur05 construld05 en una
extensi6n del U-Bahn en lo que entonces era la periferia de la dudad.
Onkel·Toms-HUtte, edificado entre 1926 y 1931, es conocido como asenta-
mJento en el bosque (WlIldsW1unl) y realmente la primera lmpn!Si6n que recibe:
el visitante es la de una gran bóveda de altos arboles que se extiende, casi con uni-
formidad militar, a lo largo de todo el lugar. Deba¡o hay cas;u dos y tres pisos,
la mayoría de disefladas por Bruno Taut y Hugo H:iring. en el estilo
los aflos 1920; estan pintadas en tonos Clema y se distribuyen en hileras flan-
queando largas caUes curvadas o a lo largo otras más cortas
tilineas
n
, De nuevo-sobre todo para 105 que han vtvtdo la experiendil de las cons-
trucciones de los ;¡¡yuntamientos brltánicos-lo más es lo bien se
las ha CUidado: las casas. que todavia son propiedad de la Asodadón para la
p;uecm nuevas. Sritz (1925-]1), por Bruno Taut y Martín
Wagner, es máS formal: sus de casu dos Ytres pisos están agrupadas al-
rededor dd famoso Hu(rismsiedllUlS. bk>que de cuatro pisos en forma de herradu-
ra que rodea un lago 9]. En d reto dt: caJJes, las casas -*",p!" bien cuidadas- mues-
tran un contr¡ute: las Bruno Taut son
conservadoras, mientras que las de Mutin Wagner son fanWtiGas ;¡¡ la IIlMlera de
Disneylandia. Acada lado del complejo h.1y UNI estxl6n de metro, d extremo este
queda ddanrc dd gran espado aire Ubre: K6n1ngshdde.
Ambos proyectos son espl&1didos; sin embargo, son una anli·
tesis de la idea de dudad jardin. Se puede decir que, en Frankfurt, romo Parker en
Manchester: May tJab;¡¡tó a una escaI;¡¡ espadal muy distinta de la de Londres, que
era l.lI que: habia. ;¡¡ Howard un ejemplo del problema urbano; amo
bas eran sobn! todo d\Klade:s de U1m;¡¡fto medio, enm: d medio y las
tres cuartas partes de mJ1I6n de habitantes, y por eDo puedó l.lI solucl6n la
dudad era lo fundonarú mejor y resultaría mas apropiada. Pero no se
podía decir lo mismo dd Gran Berlín de los atl.os 1920, que _000 unos cuatro mi-
Dones de pmonas_ en ya la segunda gran extensión urbaru de Europa. Lo que pasó
que los urbanistu la RepúbUca WCrnaI, preocupad05 por la falta de fon-
d05 y por la situaci6n politia., no aeyuon que valiera la pena luchar por d prin-
dplo autosuflcjend¡¡ de la dudad lardfn
t4
.
Ciudades jardin para
Tampoco al 000 I.ado de{ Atlántico la ttadJd6n de b dudad jardín llegó a desarrollarse
del modo como Howard hubiera querido. Sin embargo, no fue porque no se in·
tentara. Durante los ;¡¡nOS 1920, la Asodad6n para la planiflcad6n regional de
América no sólo actu6 como guardiana dd tesoro sagrado; sino que a la manera
de una iglesia reformadil, extendl6 y puriflc6 el evangelio, escribiendo los textos
sagrados que Howard podóa haber escrito si hubiera tenido a mano discípulos
adecuados. Pero el di05 esta Asoclacl6n tenia dos cabezas, Howard-Ge<.ides, y su
credo abarc6 la planlflcad6n de regiones enteras; es por eDo que se merecen que
se les dedique una dena atend6n, cosa que haremos en el capilUlo quinto. Aqui, •
hablaremos de su contribud6n a la dudad ¡ardin sin tener en cuenta ese contex-
to; cosa que puede parecer dlffdl, incluso 116gica, pero que si nos atenemos a la co-
herenda, es necesaria.
CIUDADES DEL MAflANA


• I
JI==:==;
-
••
~ ,
Hg. 4.17 Y4.18. Forest Hlt1s Gardens. F.l bamo ¡ardln suburbano cerca de Nueva York don-
de Clarence Peny decubrió el prindpio de la unidad vecinal.
I
I
l

Hg.... 16. C1arence Stein. Hizo campana en los Estados Unidos
a favor de las nuev.u ciudades y fue también el constructor de
tres brillantes proyectos. Int«xlulo el (Dil«'pto de "trama Radbwn'
en el vocabulano del urbanista.
Los arquitectOS de este pequetl.o y distinguido grupo eran Clarence Stein (1882·
1975) YHenry Wright (1878-1936). Su única contribudón a la dudad jardín fue
la manera de tratar la drculadón rodada y de peatones por medio de lo que se Ua·
mó la trama Radbum, que proyectaron en 1928 para la dudad Jardín de este nom-
bre. Pero para que se pueda entender en toda su importanda, es necesario que los
te1adonemos con otra persona. que curiosamente no estaba vinculada a la Asodad6n
para la planlficadón: Clarence Perry (1872-1944).
Perry fue uno de los primeros eiemplares de una nueva raza que pronto se.
convertiría en normal: el urbanista sociólogo. Trabajó como urbanista comunita-
rio para la Fundadón Russell Sage de Nueva York desde 1913 a 1937, afio en el que
se retiró. Antes de este trabajo se había interesado por un movimiento -que deri-
vaba claramente de la tarea de Jane Addams en ChIcago- que, por medio de la
partldpad6n de los padres. pretendía convertir las escuelas locales en centros de
la comunidad. También estaba profundamente influido por el sociólogo nonea-
mericano Charles Honon Cooley, que ,había sel'l.a1ado la Importancta de los _gru_
pos primarios_, _caracterizados por ser asociaciones de cooperadón directa" que
13< LA CIUOAD E."< EL JAJ,DIN 135
consideraba .fundamentales en la formación de las ideas y de la naruTaleza 50Cial
dellndlviduo_, objetivo que era especialmente importanle pala vivir en las den-
samente pobtadas y terrtblemente fragmentadas dudades modenw
fl
,
Este fue un tema que los Iídern del movimiento para la vivienda rtcOgleron,
considerando que habia llegado el momento .de renovar b confLuua en l.ll vilil-
Ud.1d de 1.1 rrllodón entre vK1nos como unidad politica y moral .., sobre todo en
los -barrios desorganiudos (...) que carecen de liderugo responsable., de modo
que .Ias nudm; poco que VIven tn barrios con pocos recursos putdan
ser ensefl.alUs y ayudadas en sus tareas. y pérdida del. poder productivo_ pue-
da ser comgido por medio de la -aeadón de ocuebs profesionales dentro dt: nues-
tro sistema educal:ivo públlco"H. El objetivo tta pues integrar ill inmigrante y ¡
SUS hij05'7. Pero habia más: como vKlno del barrio jardín suburbano modelo de
Forest HIUs Gardens. construido por la Asociadón Rwsell Sage a partir de 1911
-dependiente del rerrocarril y a unO$ 12 km de Manhattan. euyo plan, hecho por
Grosvenor Attetbury, derivaba daramente del R1verslde de Chicago y del Bedford
Park de Londres- Perry Clarence se había dado cuenta de hasta qué punto un
buen planteamiento urbanístico podía contribuir al desarrollo del espíritu de ve-
dndad". ldeol6gicamente derivaba de la planificad6n casi-teutÓnica de UnWin
y Parker en Hampstead, y del propio proyecto original en MargarethenhOhe y
Hellerau: pero va más allá que cualquiera de ellos, al crear una cualidad .kitsch"
que se a HoUywood. Sin embargo. como todos los melores ambientes
suburbanos sonados antUlormente, desde el Blalse Hamlet de Nash en adelante.
el hecho es que fundona: ante este soberbio decorado teatral, olvkamos nuestro
esceptidsmo.
Pea el e5CerWio 5e ,!tillza pan un buen pcop65ito. Fue el hecho de vtvir en Fcftst
HWs Gardms lo quc permitió a hrry desarroUar el concepto de llIli<ad de vecin-
<Ud. que expuso por primera vez en la AsocIacIón Sociológica Americam y en la
AsocW:ión NKional de Centros ComunItarfos en Washington, OC, el 16 de di-
dembre de 1923, Yque postedomJente daboró con mayor detalle en su monografía
de 1929 pan el Plan de Nueva York, que fue por RUS5dI 5age
yen el que Pftry tuvo un tmportante papel como l1lbarlista sodaJ". la utens:ión
de la unidad de vecindad VUldria sdIalada por el área que la escuda elemental ln-
dicara. y por lo tiIInto dependeria de la densidad de poblad6n; 5W elementos cm·
trales saian la escuela y los campos de Juego, lugares a los que 5e podría acceder a
pie y que no estarían más aJU de la media milla de distancia; I.as tlendas locales,
situadas en los extremos de los diversos barrtas, no quedarían más aJ.lá del cuano
de milla; también habría un punto central o espado común que 5etVIría para for-
talecer las lnstltudones de la comunidad:
Esta plaza puede ser el lugar adecuado para colocar la bandera, un monumento
conmemorativo, una glorieta para las bandas de música, o una fuente ornamental.
Aquí será donde se celebrarán lu fiestas locales de la vecindad. El Ola de la
Independencia se l.zará la bandera. se lterá la OecIariKIón de lndependencUl. Ylos
or..oores miInarin con elocuencia a los dud¡danos PM<l que COfltinúen rtall.zan·
do acciones patri6tias 1011.
No nos cabe ninguna duda sobre su fuente de inspiración: era una reinterpre.
tadón aetuaJ..lza<b del deseo de Jane Addams de integr;u aJ nuevo inmigrante, pero
en este caso se trataba de Integrar al hijo del inmigrante que había nacido en
América y que 5e había trasladado desde el barrto pobre de la ducad a los nuevos
hogares suburb;¡nos.. La rIl/son era pues sociocultural; sin embargo, a finale¡;
de los afias veinte, PftTy ya había advertido que .Ia amenaza del automóvil- ba-
bía hecho que la ddinldón de los limites de estas unidades de vecincW:l fuera. 1m-
per.Jtiva. puesto que los automóviles eran 4un¡ bendidón disfrazada"lOl. Las calles
arteria.les. lo sufidentemente anchas como pan poder permitir la drcu1ad6n ro-
dada, serian los límites lógicos del área; la rtd interlor de calles estaría pensada de
modo que fadlitara la dtallactón interna pero evltMa el tráflco de paso'az.
En el conocido diagrama del informe de 1929 sólo faltaba un elemento: de qué
manera ese trafico 5e mantendría fuera. El propio Perry sabía que éste era el único
defecto de Forest Hilb Gardens
1OJ
• Pero. a pocas millas de Manhanan, a lo largo de
la misma linea de tren. parecia que Stein y Wright habian encontrado la soluci6n.
En 1924 Stdn había animado a Aluander BJns. un prÓspero constructor, a creu
la Qty Howing Corporatlon con la idea de construir una dudad jardín en Estados
Unidos. 1924 a 1928 ycomo ensayo, 5e hideron cargo de Sunnyside Gardens,
una zona de n aaes que se hallaba dentro de la dudad. adnco millas de Manhattan,
Yque estaba todavla sin edificar. El proyecto 5e planteó a partir de grandes super-
bloques libres de tráfico con la idea de crear gr.mdes jardines Interiores -aunque
el plan 5e hwtró por el mimlo tipo de rígida legislad6n contra la que Unwln ha-
bia luchado en lnglaterra
lOl
. LewIs Mumfotd, que fue uno de los primeros resi-
dentes. pudo habtar rnb adelante de la calidad de vida de la zona, tanto fWca
como soclaI
'lllJ
; pero no en una dudad jardin.
A de estiII uperlenda. iniciaron el primer proyecta de dudad jardín pro-
pWilente dkbo. En d distrito de Fairlawn en New}mey, a IS millas de Manhattan
--una zona que no tenia ni il!gidacYwJ. zona.! ni pian vial-Ia aty Housing Coipotatioo
compró 2 millas cuadRc1u, donde Stein '! Wt1.ght proyectaron m:s unidades VKI-
nales
10l0
• El consistía en utilizar el superbloque de: Sunnyside. UbeJarlo de
la rígida cuadricula de Nueva York y combinario con agrupadones de casas de ma·
nera que no sólo quedara uduldo d tráfico de paso sinO lodo lipo de drculad6n
rodada. Como dijo uno de los consejeros del proyecto: 4hJeimOS desaparecer el
patio trasero'! lo convertimos en patio dela.ntero (... ) hicimos casas que no tmi-
an ni pane trasera ni caracterist:i.ca que Wright había observado en las
casas de campo lrlandesaslll'.
Pero pare<e como si en la historia del urbanismo hubiera una especie de ley
general cuyo enunciado fuera que la primera vez es la mejor. se cumple en New
EarsWick. en Lelchwonh y también aquí. Radburn es el mejor ejemplo de uama
Radbum. La organización jerárquica de las \'fas de tráfico -que se usó aquí por
primera vez. aunque fue rtipldameme adoptada por Parker en Wytllenshawe-
resulta fadJ y natural. Las Cilsas. relativamente senclllas. se agrupan de manera.
agradable en las conas calles sin salida que hay a lo largo de las carreteras de dls-
tribuci6n --<.aracterútica que. como el propio Stdn reconoció, se tom6 directa-
136 LA CIUDA.D E.\I EL 'A.RDIN
lJ7
Resultó difídl atraer a la industria; de manera que PMJ tener un capital c:in:ulan-
te. la Ciry Housing se vio forzada il ilbilndonar lil prtmitiva idea de crear una ver.
dadera dudad jm1n, e hizo J)l"opaganda ¡msent1ndola como si. fuera un bilrrio re-
sidendal más de las afueras. Muchos propietarios se vieron obUg<tdos il vender;
finalmente la propia ary Housing. ilbrumada por los costes de mantenimiento. se
hundió en medio de la amargura y las aedones legales. Mis de veinte al'os más tar-
de, Stein consideraba que la experienda de Radbum había demostrado que una coro
patadón privada podía construir una nueva comunidadm.
Sin embargo hubo dos Radburns mis y en ambos Stein actuó como conseje-
ro: Chatham VlIlage (1932) en P1ttsburgh, un proyecto que por primera vez orre-
da viviendas de bajO alquiler a sólo 2 millas d!l Triángulo de Oro; y Baldwin HilIs
VilIage (1941) en Los Angeles. Ambos fueron éxitos finanderos. En Baldwin HIUs.
los urbanl.uas modificaron la trama de manera Significativa: para ahorrar en man-
tenimiento substituyeron los espados colectivos destinados a coches por calles sin
salida y convirtieron las tIes zonas verdes centIales que se hallaban conectadas
entre sí -y que evidentemente eran muy grandes- en espadas privados y cerrados1U.
El centro comercial y tres cenrros Infandles desaparecieron a causa de los recones •
en el presupuesto. y la segunda fase nunca se empezó; lo mis irónico de todo fue
que, a pesar de que se había Inldado como un proyecto radalmente Integrado. al
cabo de diez ai\os, muchas famillas blancas se marcharon que1ándose de que ha.
Fil· -I.lO. GlftIlbeJt. [J aso en e:I que l¡ ftallUI Ibdbum se ap/kó a un buno entero.
En Grtenbel.t como en l¡ AiftnMlb, de l¡ de l¡ illquikl:tun funcioniI.I se
.c1iIpt:6 con éxito ay mdld6n de Lu dudades 1105 lNn105 jardin.

fl&. 4.l9. bdburn.
mente del trabajo de Unwtn y Parker en Hamsptead y de la parte más moderna
de New Earswtck\OI'_; las viviendas escondidas bajo la rica vegetadón de New
Jerwy, parecen surgir de la propia tierra. El espado central al aire Ubre, con sus
caminos curvados que pasan por debajo de rústicos puentes y están reservadO!
a peatones y ciclistas, tiene aspecto de naturaleza ¡nfonual. Está bien y es asl
como w; percibe.
Sin embargo fue caro. Aunque la AsociadOn de Radbum controló y adminis-
tró el área. en 1934, una vez vendidas las casas -y a pesar de los deseos de lntegrad6n-
tres de cada dnco famillas pertenecían a ejecutivos medios; no habia trabajadores
de cuello azul. Pero lo fue que tanto judIos como negros quedaron excluldos
llO
,
el principio fue evidente que la zona no era lo suficientemente extensa
como para tener un cinturón verde. La depresión frenó las nuevas construccio-
nes, de modo que la población se quedó en 1.500: demasiado peque!'Ja para mano
tener el elaborado número de programas y servidos comunitarios que se habian
pensado lnldalmente. Incluso para mantener la zona común de la urbaniz.ad6n
la dependia de la Ory Housing Corporation y de donadones camegle.
138
CIUDADES DEL MMl"A.'1A
LA OUDAD E." El JARDIN
".
memto
ll1
• TugwdJ pretendí¡¡ crea.r 3.000 dudades; de J¡¡ primera Ji5...
t¡¡ de 2.5, s6Jo h¡bia fondos pua inidMocho; el Congreso las redujo 01 doce, de las
aules dos (una en NewJervy y otra en w úueras de St I..oub) quedaron bloque-
adas por acciones lez¡¡les. Por lo tanto el programa se redujo ¡¡ tre5: Greenbelt,
Muyl¡¡nd, en 1015 ¡¡fuerii5 de Wuhingtoo; GreenhJlb, Ohlo, en I¡¡s afuerii5 de
Cincinn.ad; y Greend<lle, Wbconsin, en las afueras de Milwaukef:11t. Como"fugwell
tenía prejuicios centra los arquitectos y estaba trabaJando contra reloj, contrató dIs-
tintos equipos para cada dudad: de manera que Greenbelt y Greendale tienen su-
perbloques a la manera de Radbum, mientras que Gretndale está construida con
caJles y arquitet"tUra tradlctonal. Pero todas tienen densidades de poblad6n baju
que oscilan entre las '1 y las 8 unidas por acre
llf
. La má3 grande -Grttrlbelt, pro-
yectada segUn los consejos de Steln y del arquitecto Tracy Augur, miembro de I¡¡
A.sociadón para la planificadón rqponal- es una adaptadón dá$ica de la trama de
Radbum: las casu, construidas en cinco superbloques forman una gran herradu-
ra en tomo a un amplio espado centtaJ, todos tienen acceso peatonal directo ¡¡ los
parque5, a 1015 tiendas y los servidos comunJtariosl:ll:l. La ¡rquitectun es más mo-
I
I

/

• •
Fi&- ".21. Ru.forá Guy Tugwrll Fue de Las
comunidades experimenWe de dnrur6n .-mIe de los
..tIos tmntll. Acwiido de soc!,oltsu en ConIJaO de
los Estados UnJdos, su mnodo adopudo en 1ll
lnptma de 1<1 poliguern P'-fa 1<1 conJl:ruCdón de Las
nue'\'aS Cilv! Ideo;

bía gente con problemas; en los ¡tiO$ 1970 un grupo de n"SCatt convinió las casas
de alquiler en casas de propiedad, prohibió la zona a los ChiC05 menores de 18
ilJ'¡OS, y -úJtlIIU afrenta- le ambló el y le puso V111age Grft:fl
114
• Hoy ro
día, aunque Baldwin Milis todavía pClSft: una exmordinaria cualidad fulca, el he-
cho de han.nc cerca de una zon¡ de viviendas de bajo illquiler hechas con sub-
vendón pública dil una dma intranquilidad a los que. en su mayoria,
JOO mayores; il1 awdecer lu molOS de' la poIioa patrullan por allí, ridi-
cullZ.ando las cualidades que pmendia prOlegtt.
l..u dudades Radbum de 5trin y Wrlght 500 sin duda las contribuciones más
Impmantes de Estados Unidos ala ll"3did6n de la dudad j,udin. Bien es cierto que.
como en el Cól50 de los ejemplos europeos, han fracasado en cuantO a la cualidad;
hace timlpo que las tte5 han quedado sumergidas en lo que tu. sido la gran expansi6n
de los barrios residendales suburbanos. y localizarlas en el terreno exige un buen
mapa y mucha voluntad. Pero como barrios jardin suburbanos. representan el
avance más signifiativo a partir de los ejemplos creados por Unwin y Puker. No
son, sin embargo, los únicos casos de dudades nuevas en Estados Unidos. El res-
to son inidativas realizadas por sociedades privadas, como la nueva dudad de
Norrts en Tennessee. construida como parte del programa de desarrollo regional del
Consejo del Valle de Tenne:s.see (Tennessee Valley Authorlty), que será brevemen-
te estudiada en el capítulo quinto. Sin embargo las dudades de dnnuón verde
que hizo 101 Dirección de Colonlzadón (ResettIement Administration) presidida
por Rword Guy TugweJ.I dur¡nte los prtmaos atl.os del New Deal de Franklln
Deliino Roosevdt (1935-8), una ¡tendón especial.
H¡y curiosos paraidos históricos entre su origen. y el de L1lda de Howud; las
dos propuestas naderon dwante los peores momentos de L1 depresión; en ambos
casos. los pobtes campesinOS que lW:ún amndonado la lierr.I se balbb¡n bxinados
en dudades dominadas por La pobreza donde no podían eocontrill tnbajo. En
1933, por ejemplo, hawun comprometedor barrio de Cb¡bolas hiibitado por gm..
te fusto en medio de Washlngton_ [,.¡ primera kle¡¡ de Rooseve1t fue inicial'
un movimimto de vuelta a la tierra; Tugweil (1891-1979). un economista de la
UniVftSi,dad de Columbi.ll que.w: hiibí¡¡ convertido en uno de los miembros mis in-
novadores de su equipo, le persu.¡d1ó de que este camino no conduda 01 nlngún si-
tio. Su Idea era .sallr de la dudad, comprar suelo barato, construir wu comunidad
completa., y llevar a la gente ¡Uf. Después. pretmdía volver a L1 dudad, demoler
esos bélrrtos pobres yconvertirlos en parques.o
llJ
• Amenazando con su dimisión, con-
siguió que, en abril de 1935, RooseveIt creara L1 Direcd6n de Cokmización, que unió
el tema de l¡¡ tierra y el problema de la pobreza; en 1934, por medio de la Ley de
fondos de ayuda de emergenda, eSte organismo recibió poderes que le permitían
forur la venta de tierras
ll6

La frase critica era .fuera de las ciudades..: aunque inicialmente se había peno
sado que deberian ser autosufldentes y estar circunscritas dentro de unos limlres.
estos nudeos con cinnuón verde debían también ofrecer la posibilidad de cene<:·
tar con la dudad, por lo tanto era esend¡l que estuvieran dentro de su zona de in-
fluencia; respetando de este modo la tendencia que La poblad6n tenía en aquel me-
140
aueAOES DEl. U. CIUDAD El'IllJAlDfN 141
dema que la de Radburn, yel efecto de conjunto recuerda los mejores ejempl05 ale-
manes de los aflos 1920: un fragmento de FrankfuIt. o Berlín, en medio del paisa-
je de Maryland.
Sin emb,¡lgo el programa concluyó SÜbitamente. Como del
New Dca!, Tugwell fue blanco de los congresistas los medl05 de co-
municación, las Industrias de la consuucdón y los bancos, para quienes las
aao el comienzo del control de los 5(XialisW; se quejaron de que
-se Yaba a 11. gente de donde esuba para llevarlos donde el Dr. Tupell conslde-
!"INque debían En rlUlyo de 1936, 105 tribuIWes anularon las disposidones
de 1934 sobre los Fondos de Ayuda de y, aunque esu sentenca sólo
50e rderia a Gl'ftflbrook. NewJersey, todos se dieron cuenta de que esto en el final
del proyKtOl:=:. A mediados de 1938. c;u.;mdo las tres ciudades fueroo transferldas
a la Agwd;¡¡ RtpubUcaml de Vlvim.das, la COnstIUC'dÓfl practica-
mente en los dnalenta sevmdicrona bajo predolZJ. En Gtee1bdt.
l¡ mb gnnde de: todas. el núcleo origiIW de La urbaniudón puó iI aanos de una
coopetatin de vlvtendu que ha conseguido aantener!.¡ intacta: entre
1979 y 198J se rdWJült6de (yar.l}COO prbamos fedeRles, ac·
nwmeIlte esti CJra10sada en el Rtgi.stro Nadorul de lugare histódcos. Pero el
resto h¡ quedado dMdido por vmas autopistas y, poco a poco, los promotores
Ido constnJyendo sin ninguna continuIdad de estiIo
U4

Así pues, en términos puramente cuantitativos, las dudades de: dntulÓn ver·
de prkticamente un fr.tcasO: 4no puede dedne: que resulte signUlante
proporciOnal un ambiente ¡gradable sólo pua 2.267 famllW-
1lS
. Y, como exput.
mento de planiftcaci6n fue -<amo muchas de las cosas que Roo5oevelt hizo- cu·
rtosamente circunSpecta: se exduyó ¡ los negros; los alquileres, aunque modera-
dos. las hadan inaca:Sibles a los más pobres; los costes por viviendl eran altos; no
habU. trabajos en IJ, zara, a menudo los medios de transporte que debían conec·
tarlas con I¡ dudad nw:lrt: eran deBdentes; y en IJ, aetuaUdld tarlto las cuas y las •
zonas de ¡pa.rcamiento como las tiendas han quedado pequel'as pua satisfacer las
necesidades de los acaudalados dudadanos norteamericanos
l
:';.
De hecho, este programa fue menos importante por lo que hizo que por Jo que
representó: control federal completo sobre todo el proceso constntctivo, prescln-
cUendo del gobierno local; lo cual significaba completa libertad para lUgwel1 para
elegir los lugílIes; venta obUgatorta del suelo; la misma agenda controlaba IJ, cons-
trucción; además, como el suelo era de propiedad federal, las autoridades locales
no tenian derecho a poner impuestos. Hadendo lo que los sucesivos gobiernos
británicos de entre guerras nunca se atreVieron a hacer, crearon el modelo de [o que
iban a ser las nuevas dudades de la postguerra. No es de extrailar que casi todo el
mundo estuViera en contra.
Fueron algo excepcional dentro de los primeros cuarenta anos del movimlen·
to de La dudad ¡ardin. Aunque la lnldativa privada construyó dos verdaderas du-
dades jatdín (Lttchwonh y Welwyn), y algunos ayuntamientos edlflc.aron duda·
des Siltalte (Wythenshawe y ROmmtadt), en ninglin sitio el gobierno se había
erigido en promotor. No deja de ser irónico que esto sucediera en Estados Unidos,
el último de los paises en el que uno esperarla que esto sucediera. No es
dente que fracasara.
Nuevas dudades para Inglaterra.: el Estado toma La iniciativa
Tampoco es sorprendente que dc5pués de la Stgunda Guerra MundLal. Europa
tomara la inid..ativa de nuevo; o que, más o menos por esta fedu. lo hidera el es-
tado. Pero Induso entonces se hizo deprtsa Ycorriendo. En lngIaterra, Lcwis Silkin,
el nuevo ministro laborista, corucle:nte de ¡ que sus cokgas no les gusta.ria este tipo
de programa. en octubre de 1945 orpnizó una comisión para que le KOlUejaran
cómo debíoll Devane a cabo esta tarea. Nombró como presidente a John Rem. ex.
director genen.l de La BBC: un nombre Ktivo que habia conseguido negar a ofen-
der a casi todo el mundo que en alguien en La vida púbUa británica y a quien. en
era. ImpoSble darle trabajo. Osbom era. otra. de las pellOUas nombradas;
wnbim. L J. üdbury de Btnr'ling.ham YMónica Fel.too del Consejo del.
Condado de Londres, ambos conod.dos dden50m de las nuevas c::i\xbde:s..
Teniendo en cuenta La composid6n de la comisión, no es extn!1o que, en me-
nos de tres me:ses, se dietann una serie de recomendaciones temporales; Las nue.
vas d\Jdedes tendrían entre 20.000 y 60.000 penorw, pm:isamente: lo que sien-
pre había cUcho La Asodadón pan la planificación de la dudld yel campo (que
habioll. suprimido el tirmino dudad latdín de: su nombre); en prindpio serian COIU-
O1Jidas por oorporadones púbUcas, una pan. c:adI dudad, Yeswfan finand¡<las di·
rectamente por el Tesoro. En denos casos una o varias autoridades loales podrl.
an hacene cargo de la tate:a; y, como las asodadones para La vivienda probablemente:
carecerían de los conodmientos suftdentes y DO tendrian olIutoddad legal, se ae.
arían unas .asod.JId.ones autorizadas. que se encaJgari.an de La construcción. Con
ello La comisión recogía La propuesta de Ebenezer Howard; pero, lnsistían en que
la corporación pública es 41a que .. la. De modo que, irónicamente, y de
un plumazo §Oludonaron el sempIterno problema de cómo conseguir fondos aun-
que, al mismo tiempo, La esencia del proyecto de Howard, que con-
mtfa en subve:ndonar la creadón de organismos olIutogestiooados que cuidaran del
bienestar de los dudadanos. La planificadón de arriba ¡bajo triunfaba sobre la de
abajo arriba: lngiollterra Iba a tener el envoltorio que Howard habia pensado para
la dudad jardín pero sin el contenido.
En todo caso, Osborn no iba a ser tan Viejo como Matusalén antes de que el
gobierno empezara las nuevas dudades; tenía 61 atlos cuando, el 1 de agosto de
1946 (lnduso antes de que la comisión Relth publicara su Infonne final), la legis-
lación sobre nuevas ciudades redbló el benepladto real; el 11 de noViembre,
5tevenage,la primera de ellas. ya estaba proyectadall'. Entre aquella fecha y 1950,
el gobierno laborista proyectó trece nuevas dudades en Gran 8retana: ocho en la •
zona de lnfluenda de Londres, dos en E.scoda, dos en el noreste de Inglaterra, una
en Gales y otra en los Midlands. La insistencia mostraba que en los anos 1940, como
antes en los 1890, el gran problema urbano seguia estando en la capttal: y a pesar
I
-
H'
CIUOWU Of.L MA.'lA."IA LA CIUOAD EN ELJAItDIN 143
de que estuVO considerando la posibilidad de consuuiI nuevas ciudades cerca de
Mancheslcr. uverpool y otros lugares. y de que se estudió con particular ¡nleres 1",
zona de Mobbcrley cerca de Manchesler y la de Congieton en Cheshire, po-
slbllidadcs tuV'leron muchas objedones!".
Cuatro de las ocho nuevas ciudJ,des pro)'cctadas en el entorno de Londres se
tullaban tri un rondado. Herfordshire; yotns tres foJman un grupo que se extiftlde
a lo largo de la gran carrl!'tera del none que sigue panlda iI la linea prinopaJ de
rrocarril de.! norre de la capital. AStevenage. la primer¡¡ en st:r proyectada. pronto
se le unió la dudad ¡.rdin de Wdwyn. que fue conttolada por una corpor.K:i6n cons-
lrUCtora. en la que también participó la arcana Hatfield, donde habia 1.1 urgente
de suprimir una serie de caódcas consaucdones que estaban aliado de
una gr.m fábrica de aviones. Y. aunque siguió manteniéndose fuerrll!'-
mente Independiente. forma parte de este grupo; de modo que es 5610 aqui don-
de la visiÓn de la Oudad Social de How¡rd se ha convertido en realidad. cada una
de estas ciudades jardln esta por su propio cinturón y, en medio de
un mtorno agricola, aparecen como comunidades urbanas separadas. Pero las cua-
tro están conectadas por el equivalente moderno del ferrocarrlllntermunicipal de
Howard: una Jlnea electrificada que 135 une a Londres y una autopiStil que se ter-
mln6 a mediados de los afias ochenta. Yendo de una a otra en pocos minutos, se
pasa del alboroto de la autopista a un mundo sereno y verde; hoy en dla las nue·
vas ciudades ya no son nuevas. y la vegetación hace tiempo que las ha mvuelto.
duldficando la simpüddad de una construcción hecha con un presupuesto muy
reducido. Evidentemente pueden hacene objeciones; pero aparecen y se perdben
como el Ultimo capítulo de Gl'rdnf Citics ofTt>-Morrow.
Sin embargo, se hicieron de una manen con la que Howard, probiblemente,
no hubiera estado de xuerdo. En el pUs de su nacimiento, la ciudad lardin había
sido y buroc:ratiz.ada, como pronto también lo serian las minas de
carbón Ylos fmocurtles. En derta manera no es ext:raI\o; el gobierno de Attle!! te-

nía una data tmderxia a esta variedad de socialismo; nadie habia dudado que RCtb,
que estaba convenddo de que su BBe era lo que Dios hubiera deseado en materia
de comunicación. estt: método pan las nuevas dudades o aWquift otra
cosa que se le encommdafa. Ytambién había sentido común; si el pro-
blema de la vivienda de la capital era cincuenta aflos después tan malo como ha-
bia anunctado el Proyecro elaborado por Abemombie sobre el Gran Londres, y si
no se querian repetir los evidentes errores que se habían comrtldo entre guerras,
se necesltaba un método dwo pero flexible, capaz, si era necesario, de pasar por en·
cima de los Intereses locales. La polémica que provocó el ¡mundo de la construc-
ción de una nueva dudad cerca de Stevmage puso muy pronto este punto de re·
lleve. Los Indignados habitantes de la zona cambiaron el nombre de la estación de
ferrocarril por el de Silkingrad. pincharon las ruedas del ministro cuando les visi-
t6 para tratar de convencerlos, y lo llevaron a los tribunales. Más tarde, después de
19S1, cuando el gobierno conservador tom6 el p:x1er no quisO designar nuevas zo-
nas y la tensiones y peleas hideron que una década mis wde se revocara esa de·
Clsión
lll
.
Los mar:tisw pueden llevar de nuevo el agua a su molino: una vu mis, el es-
tado capitalista había conseguido que sistema resultara las nuevas
dudades se han convertido en una pane esenwl del estado del bienesW, proyec.
tadas para garantizar la reproducción de la fuerza de traNlo necesuta para w In·
dustrias de alta tecnologia que se trasladaron a estos lugilm. Sin embargo, como
siempre, este comentario prescinde de la rica complejkYd deJ proceso de toma. de
dedsiones. Habla un goblm10 laborista nuevo y radlcal. que no llegó ili poder de-
bido a w maniobras de la miquiJU capitalista, sino del voto. Gobierno que esta-
N decidido a empezar de nuevo. Las nuevas dudades formaban parte de su
logía: el propio Attlet: había escrito a favor de una planificación nacional de la
dudad y el campoU2. La maquinaria propagandistica de la dudad lardin se habia
puesto en marcha dirigida JXlr Osbom: y Osbom, a diferencia de su antiguo meno
tor. había traNjado durante un cuano de siglo a favor de las nuevas dudades es·
tatales. Evidentemente, todos podían ser titeres. agentes del s!.slema; pero es difl·
dI que alguien que conociera a Osbam lo dijera.
Lo que si es derto es que durante el proceso se ganó mucho pero también se
perdió mucho. l.1s nuevas dudades se construyeron, y en ellmperfecro mundo de
la politica estO ya fue un milagro: ocho de ellas alrededor de Londres, casi como
Abercromble había aconsejado, y cumpüendo prietlcamente los plazos estableci-
dos. Es verdad que en sus comienzos fueron criticadas. a menudo JXlr gente a qule·
nes la idea ya no habla gustado desde un prindplo; la arquitectura era aburrida: no
tenían sensibilidad urbana: los nuevos habitantes, a/Jorando las multitudes de
Londres y sufriendo por el retraSO en la apertura de tiendas y otros servidos, pa.
decían la ..depresión de Las nuevas dudades-. (SI! trataN de una curiosidad socio-
lógica; el renómeno no se descubri6 en ninguna de esw dudades, sino en uno de
los satilire:s que el ConsejO de Londres hizo de manera Iipida y con mala planifi·
cadóolJJ, pero los medios de comunicadón no suplfton o no quisieron ver la di-
ferenda). También es verdad que estos nuevos centros tan sólo absorbie·
ron 4OO.lXlO penonas, una pcquena parte de la población que entre los mas 1950
y 1960 vivia m el dnturón de Londres; Aberc:rombie no haba previsto el "Nby
Dicho esto, hay que.ar\adlr que se constluyuon como se proyectaron, se·
gUn el evangeJlo de Howard aetualludo por Re:ith: y, de momento, han hecho lo
que sus defensore habían esperado que hideran. Son lugares bastante agradables
para trabajar y vivir, y lo mejor que se puede decir de ellas es que en los aflos
ochenta. cuarenta anos despub de que se inidara su construcdón, casi nunca son
notida: los medios de comunlcadón sólo las nombran en raras ocasiones (como
el Guardfan de agosto de 19B6) cuando quieren escribir sobre algún lugar donde no
hay problemas.

-
LA OOOAD DJ fJ. JAADfN
,.,
Notas al capítulo"
1 1950. p1p. 228. 229.
I Osbotn, 1950, piJS. 226, 2Z7; Stcom,
1986, 133, 13-1.
J MMStWJ. 18lU, pq. 224.
• lbib., pq. 229.
I kJoth, 1892, pi¡. 167.
o Ibtd., pi¡. 166.
, Booth. 1890, pi&. 128.
• Stedl.nan Jones. ¡9il, piss. JOS. 306.
33'.
, 1969, pi&. 198.
11 Meyerson. 1961. pillo 186; Flshman.
1917, pig. ]6.
11 Marsh. 1982. pigs. 1 il 7.
LI DarJey. 1975, pág_ 10; HMdy, 197'9, pigs.
215,238.
11 Mumford, 1946, pig. 37.
II Howatd. 1898, pig. 141.
11 [bId., pig. L4O.
11 19]3, pig. 37.
" Ibld•• potgs. 37 ¡ 39; Simpson, 1985, pig.
1<.
It Culptn, 191], pag.!6; Simpson. 1985,
'04 i 17.
" Jachon. f.. 1985, P4 71; S1mprm.. 1985,
pip. lO, 35.
1933, pi¡. 47.
:. Manh. 1982, pqs.. 238, 239.
ZI Slmpson. 1985, pi&. J4..
D Macbdym. 1933. pi¡. SI; Mm.h, 1982,
.... 23<.
:o MlIIa. 1983. pqs. 172 a 174.
u e-, 1966, P'ss- 169, 170; MIDer.1981,
pq. 74.;Jackson, F., 1985, p6gs. 41,168.
,. jackson, F., 1985. pjg. 17.
1:1 0-. 1966, pigs. 184, 185.
JI Unwin, 1902. pill- 4.
B Pum y Unwin, 1901, pig. 5.
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La ciudad en la región
De esta manera atravesaron la puerta, hay que observar que la Ciudad estaba en
lo alto de una colina, pero los Peregrinos subían sin dificultad porque dos hombres
los llevaban por los brazos: también habían dejado sus Vestiduras Mortales en el
Río; puesto que aunque habian entrado con ellas, habian salido sin. Era por ello
que subían la colina deprisa y con agilidad aunque los cimientos sobre los que se
asentaba la Ciudad estuvieran más altos que las Nubes. De modo que andaban
por las Regiones del Aire, hablando tranquilamente entre ellos, mientras marcha-
ban confonados porque habian salido sanos y salvos del Río. y porque tan mag-
níficos Compañeros los acompaJ\aban.
John Bunyan
Tht Pi/grim's Progress (1678)
y mientras la luna se elevaba, las insubtandales casas empezaron a desaparecer has-
ta que poco a poco me di cuenta de la existencia de la vieja isla que en un tiempo
había florecido ante los ojos de los marineros holandeses -un pe<:ho fresco y ver-
de en el nuevo mundo. Los árboles que hablan desaparecido, los árboles que
ban paso a la casa de Gatsby. habían ayudado con sus murmullos al último y más
grande de los sueJ'los humanos; durante un breve momento encantado, el hom-
bre contuvo la respiradón ante la presenda de continente, obligado a la con-
templadón estética que ni entendía ni deseaba, cara a cara, por última vez en la
historia, con algo que estaba en proporción a su capaddad de asombro.
y mientras permanecía sentado reflexionando sobre el viejo mundo descono-
ddo, pensé en el asombro de Gatsby cuando por primera vez vio la luz verde en
el muelle de Daisy. Había andado mucho para llegar a este césped azul, y su sue-
no debíó parecerle tan cercano que creyó que no podía dejar de alcanzarlo. No sao
bía que ya lo tenía detrás, en algún lugar. dentro de la gran oscuridad que se halla
mas allá de la dudad, donde los oscuros campos de la república se bajo
la noche.
F.5cott Fitzgerald
The Great Gacsby (1926)



LA CIUDAD EN LA ltGl6N
'49
Capítulo S
La ciudad en la región
El nacimiento de la planificación regional:
Edimburgo, Nueva York, Londres,
1900-1940
51 la dudad jardín nadó en Inglaterra a partir de Ideas norteamericanas, no hay duda
de que la dudad regional nadó en Estados Unidos de Ideas que surgieron en franca
y que luego pasaron por Escoda. La planiftcadón regional empezó con Patrick
Geddes (1845- 1932), hombre polifacético e lncIa.sificable que ofictaLmente daba cIa-
de biologia (aunque es posible que hablara de todo excepto de biologia) en la
Universidad de Dundee, aconsejaba a los dirigentes de la India sobre la manera de
organizar sus dudades y trataba de reswnir el sentido de la vida en trozos de pa-
pel. De los contactos que a comienzos de siglo tuvo con los geógrafos franceses, ab-
sorbió su comunismo anarquista basado en las confederadones libres de regiones
autónomas. En los anos 1920, y gradas a su reladón con Lewi5 Mumford (1895-),
periodista y sodólogo que ordenó las ideas de Geddes de modo coherente cosa que,
el propio profesor nunca había conseguido, su filosofía pasó a un grupo pequeI"Jo,
pero brillante, de urbanistas de Nueva York, donde -gractas a los potentes textos
de Mumford- se fusionó con las ideas más afines de Howard, y se extendió por
Estados Unidos y por todo el mundo. 5U5 propuestas ejerderon enorme tnfluen-"
da, concretamente, en el New Deal de Franklin Delano Roosevelt de los anos 1930,
y posteriormente, entre 1940 y 1950, en la planlficadón de las capitales europeas.
Pero, ltónicamente, durante el proceso de dlvulgadón -<omo ya le había pasado
a Howard- el aspecto más radical de su propuesta desapareció y, en su mayor par-
te, se perdIó; la visión de la Asodadón para la planiflcadón regional de América
(Regional Plannlng Assodatlon of America) destilada vla Geddes a partir de
Proudhon, Bakunin, Reclus y Kropotltin, no se ha llevado nunca a la prktica.
Geddes y la tradidón anarquista
Debemos empezar la historia con Geddes; cosa difidl de hacer puesto que siempre
avanzó dando vueltas. en árculos cada vez más extensos. Uno de sus secretados,
que (como todos los secretarios) estaba en buena posid6n pata opinar, dijo una vez.;
"Hay que aceptar a Geddes (... ) del mismo modo que un buen católico acepta el
dolor, con el corazón abierto y sin reservas, si es que se quiere sacar provecho del
que nos está martirizando.
'
, Era el típico profesor cómico: "nunca consiguió ha-
cerse olr, ni al aire libre ni en lugares cerrados.; "siempre estaba olvidando los
compromisos, o tenia dos a la misma hora_; lo suyo eran .Ias tesis sin forma, los
llbros sin escribir, que en la mayorla de los casos permanecieron sin forma y sin
escribir..
l
; Abercrombie coment6 que era _una persona muy variable, siempre ha-
blando y hablando de todo y de nada.
J
. Su desgraciado encuentro con Mumford
en Nueva York, en ei ano 1923, fue un desastre: quiso que el bdIlante joven de 28
ai'los se convirtiera en su ayudante; cuando éste le puso reparos, puede dedrse que
ya nunca más se Pero, sin saberlo, Geddes habla encontrado el di-
vulgador de su evangelio.
Sus Ideas prindpales procedían de francla: .10 esendal de la tradld6n cultu-
ral escocesa,., decla Geddes, diempre ha sido semejante a la francesa,.J. Tomó sus
conceptos más imponantes de los padres fundadores de la geografia francesa, t.1l-
sée Reclus (1845-1905) y Paul Vida) de la Blache (1845·1918), y de frederic Le Play
(18OfR12), uno de los primeros sociólogos franceses, cuyas nuevas disdpUnas aca-
démicas adquirieron respetabilidad en franda unos aI10s antes de que lo hlderan
en Gran Bretana y los Estados Unidos'. De ahí surgió su concepto de región natu-
ral, del modo como queda expuesta en su famosa sección del valle. Y es significa-
tivo que. como ellos, prefíriera estudiar la regi6n en su forma más pura, lejos de la
sombra de la metrópolis gigante:
5i queremos hacer un Estudio Cívico. ¿por dónde empezaremos? (... ) Londres pue-
de exigir la preemlnend¡. Sin embargo, en el mejor de los cuas, ¿no es derto que
el gran mundo de las dudades se presenta como un nublado laberinto, a partir del
cual las regiones que lu rodean con sus pequetlas dudades resultan muy dlfici.les
de describir? (...) Para hacer un estudio general y comparativo, será mejor partir de
unos comienzos más simples (... ) un¡ imagen clara, la visión panorámica de una
región geográfica definida, por ejemplo, la que desde lo alto de la montatla vemos
a nuestros pies en un día festivo (...) Como ha dicho un geogr1fo, para el estudio-
sa de las dudades y de su dvllizadón este sistema hidrográfico es la unidad esen.
dal. De modo que este sencillo método geográfico debe ser consider¡do funda-
mental en cualquier estudio ordenado y comparativo de nuestro tema
'
.
La planificadón debía empezar, según Geddes, con un estudio de los recursos
de la región natural, de las respuestas humanas a estos recursos, y de la compleji-
dad del paisaje cultural resultante: a lo largo de su docenda, siempre Insistió en el
estudio (sunoey) como métodol. Esta Idea también derivaba de VIda) y de sus dls-
ápulos. cuyas .monograflas regionales. trataban de hacer lo mismo'. En la famo-
sa Outloolc Towtr (Torre de Vlgilanda), este monumento que todavla puede verse
al final de la Milla Real de Edimburgo, Geddes cre6 un modelo de lo que quena
que hubiera en todos sitios: un centro de estudio local. donde gente de todo tipo
pudiera lr para entender la trilogía de Le Play, la reiact6n entre lugar-trabajo-ha-
bltantes
lo
. El estudioso de las dudades, Insistía, debe estudiar primero las regiones
1 (Vhnse notas en ¡»gina.l 182_184.)
I
150
elUDAmoS DEL MA.'<ANA
lA ClUDAD"-" LA REGlÓN 151

Fig. 5. L Patrid, ~ d ~ . El infatigable dibujante de diagramas, utiliza aqui su retrato para un
Incomprensible e x ~ e n l o .
Fig. 5.2. Lewls Mumford. Su uoica encuentro con Gftides fue
l1U desasm pero propon;:ionó al profesor la persona adecuada
para divulgar SUlI ideas; la Asociadón para la PIOlnlflClldón
RegioTL11 de Amérlca.Uevarla su mensaJe al mundo mtero.
naturales: .Reunh lnfonnadón sobre el valle de nuestro propio río (... ) sera la in-
tloducd6n más seria al estudio de las dudades (... ) es útil recuperar continua-
mente este punto de vista elemental y este método de trabajo, propio del natura-
lista, Incluso en el caso de las dudades más grandes.
tI
.
Pueee muy fácil; pero, como una vez dijo el urbanista británico Patrick
Abercromble. un estudio urbano es en realidad _un asunto difídl y complicado_,
mucho más aún si debe ampliarse para induir a la región y finaJmente el mundo.
Sin embargo en los primeros atlas de la década de 1920, Abercrombie, que sin
duda sabía lo que se deda, afinnaba: .podemos atribuirlos errores de nuestra re·
construcción nacional a haber olvidado las ensd\anzas de Geddes_
u
.
Geddes siempre dijo que para llevar a cabo este ambicioso trabajo, los mapas
de los urbanistas no sefVÍan para nada: idealmente había que empezar con el gran
globo que Redus propuso, pelO que nunca se construyó; no pudiendo contar con
él. había que trazar secciones .de esa ladera general que va de la montalla ¡pJ mar
y que haUamos en cualquier lugar del mundo. Sección que puede adaptarse a cual·
quier escala, y proporción, de nuestro particular y característico tipo, de colinas,

'"
LA auoAD UJ LA RICl6N
15'
_.
....... _,.ID
Y. en el cmtJO de esta región.. se ha.lla .eI Valle en la Dudad., es a.II.i .donde
debemos ir exca.\Qfldo las P.lCeSivas ca.pa.s de nuestn dudad hil5ta remoDwnOS a
los tiempos más antiguos --w oscuras pero heroicas dudades sobre las que se ha
lenntado; y a partir de ahI tenemos que lttr hKia urtba, visualtz.ando a medida
que avanzamos_IS.
Todo ello nos resulta farnillM, induso demil5lado Visto; cu.aJquler urbanlsta
sabe: que el aforismo, esrudlar anres de planlficu, es de Geddes. y de un
tipo de geografía regional tradldonal, que -dIvulgada en dentos de de
texto- se ha ridiculizado y abandonado. Pero se ha perdldo eJ aspecto rulmen-
te radical. Tanto para Vldal y sus discípulos, como para Geddes, el estudio regional
permitía comprender un .medlo activo y e;l(perimentado_ que .era el motor del
desarrollo humano; la tedproctdad casi sensual entre los hombres y las mujeres
y su entorno era el espado donde desarrollar una lIbenad InteJIglbie que a su vez,
era fuente de evoludón cultura),.. Entorno que, pensaba, había empezado a ser
atacado y erosionado por la centralizada nadón-estado y por la industria a gran
escala
l
'. De modo que el deliberado arcaísmo de la reglonal. el bl-
fasis en li15 uadldonales y en las hist6ricas, no era un capri-
cho: como tampoco lo eran los intentos de Geddes para recuperar la vida óvlca
eltas que y hallUl OCUp.lldu <k maneras tan consttuym
su lIkIu o pueblo, con W1 tipo de familia C&laeteristlco, sus cosnunbre$ e In-
d\UO SUS irUtitudones; no sólo hacen casas. aW1qUC' cada una lleva en sf el germen
de W1 esliJo arquitectónico. De: modo que las aJdeu serin distintas Y
mos pueblos en los puertos de pesa. m los bosques y pasos de en lar-
dines y campos. en las minas subt:errineu y en las anteras abterus aJ exterior '.,
Flg. SA. La SKd6n del valle, Esquema regional de Geddel en un tuto de I90S: PoblilCl6n·
traba¡o.emomo en perfecta armonlll, y, en medio, 1lI dudad,

Fl¡. S.l. The Out:look Towu Desde esu especie de culillo. que complnllN con una -ca-
lMn obscIm., dominaba 10:1: de EdUlburgo Ym.se1\lIb.I SU}ema; .Estudiar an-
tes de p1aniflcar_.
lader:u y UanUld.h. Sólo esta .secd6n del valle, como normalmenre la \lamamos.
puede hacer que tenga sentido la gama de climas. con su correpondlente vegeta-
d6n y vida animal (... ) es el perfil esendal de una 'regl6n' de geógrafo, lista para
ser estudiada._ SI se examina de cerca•• hay lugar pua todas las labom rdadona.-
dlu con la naturaleza_.•Cazador y pastor, agricultor rico y pobre; éstos son los ti.
pos de labores más corrientes, y que se van repitiendo .sucesivamente a medida que
en aJtitud. y avanzamos en el curso de la historia sodal.
u
. Asu Vtt.
'"
lA CIUDAD LA lEGIóN
15'
por medio l<1s fiestas popularts '! las proct$ionts avicas", se trataba de l.1 ce-
lebración consciente de lo que él había sido uno de los mayolt:s logrl» de
la cultura eurOpe¡.
Pero este pnlsamiemo. por muy mistlco que pueda tenia una finali-
dad radial. Tanto para Gedde5 como para Vida!. la región tta algo mas que el 00-
jetO de un t:studlo; permitía tener una para la rescoIUt1Ucd6n total de la vida
social y poütica. En e'ltO, Geddes, volvia a estar en deuda con la geografia y en par-
ticular con la tradición francesa. Élisee Reclus (1830-1905) y Ptttr Kropotltin (1842-
1921) eran geógrafos: pero también eran anarquistas. Kropotkin. e:dliado de su
Rusia nativa, había sido expulsado de Francia y de Suiza Yvivió durante treinta anos
en Brighton como refugiado
l
!; Reclus, expulsado de Francia por haber luchado en
favor de la Comuol. de 1871, viviol, en el e.:t1l1o
l
'. Ambos basaban rus ideas en
Pterre-]oscph Proudhon (1809-65). el anarquista francés conocido por su afirma-
ción ala es un robo•. lrónic:lmente. lo que Proudhon CSCIibió demos.
traba exactamente lo contrario: coruidcfabil que la propiedad individual era la ga-
rantía esencial de una sociedad Iibrt:. siemprt: Ycuando nadie denlamdo.
Sólo esta sociedad. pernabil, admitirla un sistema de gobierno fftkral, no
quico y idea compmida por el anuquista nuo Mich.ad Bakunin
(181-1-76), cuya derrota y consiguiente expulsión pot parte de Karl Marx de la
Primera internadonal cel.ebrada en la Haya en 1872, es uno de los acontcci.m.ien-
tos mis dcdslvos de la historia del sociaUsmoZ
l
.
Redus y Kropotkin eran los herederos de esta tradición; y ambos se rdadona-
ron con Geddes a lo largo de los atlos 1880 y 1890. En uno de.sus trabajos más 1m.
portantes, dos grandes volúmenes sobre la derra y sw habItantes, Redus demos-
traba que las pequel'l.iU sociedades de pueblos primitivos que se habían desarrollado
como comunldades colectivistas, viviendo en armonía con su entorno, habían
sido destruidas o distoDionadas por el coloniallsmo.. Pero la aportadón de Kropotkin
fue todavía mis Importante; puesto que elaboró la 61osofia anarquLsta y la aplicó.
al modo de vida de principios del siglo XX. Esta tr.Idici6n tuVO, a tnvés de sus tn-
bljos, una enoll'Oe influencia sobre Howa.td y Gedde:s. Su credo en.
anarquisa, axnunismo sin gobierne>- el Comunismo de las Pmonas Ubnso-U; la
sociedad debU reconsm.rine: en bue a la cooperación entn! individuos libres, tal
como naturalmerne se desarrolla induso entn! los animales; pensaba que hta era
la tendencia hada la que lógicamente se diripan las sociedades hutllUlaS
u
.
Aún había nús, KropotIdn desarrolló una interesante tesis histórica: durante el
siglo XII había habido en Ewopa una ..comunal_, que habia salvado la cul-
tura del peligro de las teocradas y monarquíiU despóticas. Esta revoludón se habla
realizado en liU comunidades de los pequel'l.os pueblos. yen los gmnJos yorganiza-
dones fraternales urbaniU. En la dudad medieval había un gremlo autogesdonado
en cada parroquia; la propia dudad no era nada más que una unión de jwisd.icdo-
nes. cill.es. parroquias y gremios, y a la vez un estado Y, seguía argumentando:
En estas du<Udes. bajo el cobijo de esas Iibettades adquirida.s grac:W Impulso del
libre acuerdo y la libre inici.1tiv,¡. se desarrolló Wl'" dvilizKión y consiguió
W expmsión que nune se h;J. visto rwa semejante twUl .thora (... ) Nunca. con
1.1 e'(cepdón de este otro g1ori<nO periodo de 1.1 mligu;J. Grtda -de nuevo dudades
\;J. tUI cbdo un pliso lan gnnde haw de!.;J.nte Nuna en dOli o ttft
siglos, el hombn! h... hecho un ca.mbio tan profundo ni extendido su poder sobre
la.s fuerzas de 1... mt\lulua
a
.
Esos progrnos. habían sido barridos por el estado centrallsUl del siglo XV1, lo
que Kropotkin J1amaln el triunfo de la tradición autoritaria Imperial de Rom....
Pero creía que. de nuevo. estaln siendo desafiada por el movimiento popular del
federalismo libertario.
Pensaba que la causa era el imperativo tecnolÓgiCO; liU nueviU fuentes de enero
gia. la hidráulica pero especialmente la elktrlca, hacian que ya no fuera ne<:esarla
una urUca gran cmttal de energía; Las industrias que dependian de trabajadomcua-
lificados no eran grandes; se podía observar que Las nucviUlndustr4s tendían a ser
pequeOiU. De modo que Las grandes conCflltradones industriales eran pura iner-
cia histódCll:
No h.ly ninguna ru:6n por la que ew;mom.alía.s y omu partddas deb;J.n persis-
tiL Us industrW deben esur repartidas por todo el mundo; Yesta dispcnión en-
trt Lu nadones dvillzadas irt neasariarnente seguida por su poslerior disemlna_
dón denlto dellerritorio de ada país%!.
E.m. dispersión de industria.s por el plIis -de manera que Las fAbricas t:«m en
el campo, para que 1.1 agricultura obtenga los benefiCiOS que siempre ha tenido
aündo se ha combin...do ron la indusua (...) y.dé como resultado la fusión del tra-
bajo industrt...l con el agrloola- ser' probablemente el siguiente paso. Paso que vie-
ne Impuesto por la necesidad de produdr pan 105 propl05 productores; y por 1... ne-
cesidad de que lodos los hombres y mujeres sanos palien una parte de su vida
hadendo trabajo manual al ¡ite
Esta era un.a de las Iden cruciales que Geddes tomó de Kropotkin; ya en 1899,
probablemente despuh de haber leído la primera edldón de Fídds, Factories W1d
wortshops (C.ampos, fábricas y ta.I.Iens), U.amó en a la nuev.a époc:;a
de descemra.liudÓn Industtial
l9
; .al ano siguiente, en la gnn E.xposid6n de París,
ya empicaba los términos de paleotécnica y neolécnica·. Como escribió mis; taro
de callfjcar los elementos mis rudos y tempnnos de la Edad lndwtrl.al
como y diferenciarlos de los nuevos y .a menudo incipientes ele-
menlos que pertenecen a la Neolécnic.a..
JI
. Sólo en esta nueva era -y .aquí
directamente a Ktopotkin- aapücaremos nuestras habilidades con.muctiviU, nues-
IraS energías vitales, en favor de la conservadón púbUca en lugar de dedicarlos a
la dislpactón privada de los recursos; y a la evolución y no a la destrucctón de liU
vidas de los otrOs.
Jl
.
De Reclus y de Kropotkin. y también de Proudhon, Geddes tomó la Idea de que
la sociedad debía ser reconstruida no por medio de medidas gubernamentales
como la abolldón de la propiedad privada. sino a través del esfuerzo de millones
de individuos; el neorecruco 'significaba' la creadón, ciudad a dudad, re-
gtón a región de EUlopía... Despuh de la Primer.a Guerra Mundial opinaba que (.¡
Unión de Naciones debía ser una. uni6n de dudades, y no de capitales puesto que
-
'"
'"
Fil· s.S. CJucLJú-Campo. CJmpo-Cludad. El pl"lXeSO rorrteto e inconKto de conufbll_
ción. D1igrUfUI del libro de Gtddes tirulado CI&:J in El'(I/llfton (1915), mas-
(lindo Ji expan$l6n urbani y el modo de remedlirli.
,
,
,
"
, - ,
,
,
¡
---..
,
R1vlera francesa, Berlín y el Ruhr; en los Estados Unidos. P1ttsburgh, Chicago Y
NutYiI York_Boston
41
• Antidpándosf: 01 M"t;P'/opoUs, el cddndo esnKtio de GomniInn
que medio siglo mis tarde, escribió; «no es absurdo pensar que en un fu·
turo no tan lejano veremos un VJSta Ciudad·linea de 500 mjJJu a lo Jargo de la ros-
ta ¡tlintica que, en algunos lupres, se ensanchMil; con un total de, bien podría_
mos dedJ, muchos millones de
El problem¡ era que estas dudades que se estaban expansionando eran t()(\.¡·
vía 101 consecuenda del vleio y pernicioso orden paleotécni.co, que .baio d lmpe-
do de la máquina y el espídtu de la cedida está malgastando recursos y energías,
deprtmiendo la vida, y funcionando con unos resultados especlflcos: desempleo y
mal empleo, enfennedad y locura, vida y apada, Indolencia y O'lmen,.u. Dado
que «los niil.os, muieres y "¡baladores de la dudad poa5 veceI pueden 1t al cam-
PO" el primer paso que había que hacer era «tn&selo-, «hacer que d campo ven-
der;¡ a la caIk Yno Ja calle ¡l ampo-44; ..los puebios deben dejar de exteodme como
de tinw o de grasa,., deben ueo::r de una nunera botánica, ..con
verdes alternando con sus rilyos dorados.4II; de esta maner.llla gcrtte de Ja ciu$d
"':Ct:lÍa en medio de las vistas y los olores del campo.
En cieno modo, venía 01 ser lo mismo que Howard había dlcho; pero Geddes
lo contemplaba a nivel de la dudad-regi6n completa, y ésta era su únlc¡ novedad.
El esrudlo reglonaJ ysu.s aplicaciones -des.al'JoUO rural, planitlCilCi.6n de pueblos. di-
s6l.o de dudildes (... ) están destinados a converdm en las idus prindp¡les y las
ilIl1bidones pr'cticas de las generadones, de la mJ..sma manera que los neo
gocios, la política y la guerra lo han sido pu¡ las del p¡sado Ypara la nuestJ;i (...)
Los ge6gnl0$ que eWxxan sus teorias, aquí yalU, los iI11isw e ingenieros y tam-
bt&llos pIanific:¡dores de duclNtes, se han dado cuenta no s6k> de la aistmciil de
la neotécn:ia, sino que la twI pan. convutirla en J«ItMlia; y sus ar·

I
tilas eran los centros de rnjquina de guerra, unión lk 1.15 grandes dudades pro-
Vinciales que, recuperando su antigua independencia. se federañan libremente si-
guiendo el modelo sulZoJJ. Esta idea provoca en 1:1 un discurso que le es caraete-
nstico, yque pide ser dtado a pesar de su extensión -aunque en términos geddeslanos
sea tan sólo un fragmento:
El centro eugénico nanual esú en cada hogar; las jóvenes salen de B pua = otros
estOS hogard constituym el pueblo. la dudad ya sea grande o pe-
queft<l; es por dlo que el .eugeni:lra. debe tnob,¡jar en todos estos pua tn·
df: fftiuad tlopn:s en coopnuivas y unidide5 de VKin<bd dis-
pueswa ayudarse. Unid elO5 bopra agrupados en retOYados burios soct.alizadm¡
yal abo del tiempo tmdftis una rqi6n meJor, un mundo mejor (.•.) DdI. rqp6n
Yduct.d puedr apmader a resolver sus propios uuntos sus cuas, ltner
sus dmtifkm, Mtistu y tmelilroS. Esw regiones en desMtoUo se relacionan unas
con otras. ¿no es posible que se lugan amig¡u y organizando fedtJXIones
hasUl donde sea nteeS.lrio? (... ) ¿No puede se- la tpoca que profetitó Isaias? (...)
.ClUndo llegue. entonces raLniré todas las nactones y todas las lenguas y ven·
drin_ y .habrá un delo y una nueva "em (... ) y lo anterior no será recor-
dado (... ) construlrin casas y w habitarán (... ) y dirigiré $U trabajo en la verdad,.J4.
ClW1do el ¡turdido interlocutor pediil 01 Geddes que concretara, respondi¡ que
una flor se expresa al florecer no al ser
Hab{¡ más, mucho mis. Estaban los tunas que por primera vez habú. desam>-
llado V\ctor Bnnford, un c:obboradoI Geddes tan vrltenmte como a: el papel
de la 19Iesii1 Yde la uniVerskad dentro de Ja comunidad cfvIca.J6; la unión de los eu-
genlsw y los «dvlcos. en el tea1il de la planffiación de d' Mbdes y del bienesar SI>
c1aI dentro de un sistem¡ de educad6n dvlaJ'; «la ettdente 1nt1uenda de: la muJer
y de sus amigos y aliados, el utista, el poeta Yel de manera que se pu.
diera «dar a las muieres (sic) del pueblo la cultura necesarta. (...) para que pudIeran
rea!lzar su poder espIrltual,.JI. Repitiendo, dando vueltas, a VKes de manera oscura, «
iba txptesilndo sus Idea!: ea matttlal en bruto para un gran númerode: discuaos que
no Uegaron a esc:óbtrse. Pero hay todavia oao concepto, que es básico en las tesis de
Geddes sobre la planificad6n como parte de Ja MOnSttUCd6n JOda!
En 1915. Gcddes publicó su libro Citfa in El'Oiution. Es Ja uposid6n mis ro-
herente de sus Idus, si exceptuamos los articulas recogidos en la revista DOrtU·
mmeana 5laver diu ¡f¡,as más tarde (que estin basadu en sus conferenda.s de
1923 y que wdaron dos mas C1 ser redactadu con un dato sentido)!'. En 8, ha·
ó¡ observar que las nuevas tecnologias neorknJcas -liI energía eléctrica. el motor
de combusti6n interna- ya estaban hadendo que las grandes dudades se dlsper·
saran y de este modo se tonnaran conglomeradones: «Seria necesario encontrar un
nombre para estas ciudades-regi6n, para esta agregación de dudades. No las poctemos
llamar constdadones; conglomeración ya parece más adecuado, pero puede resultar
poco apreciativo; ¿qué me dicen de «conurbad6n.. ?"".
5ei\al6 unas cuantaS: en Gran Bf$i'\.¡ Identificó ayde-
«bncanon., d West IUding y el «5outh R1dinp, «Midlandton.-, «Waleston.. y el
Gran Londre; entre laJ grandes «dv<lades del mundo. europeas seUl6 París YJa
""
LA CIUDAO [.'-: LA lEGlÓl'I
1"
tel Y no se consideran y¡ como simples pl.KefCS o como dIs-
tinciones smo que se nloran como conoctmimrO$ útiles pan SfnidOde
11. rq¡:enerao6n rqion¡! del. ampo y ciu<W:l*.
En los anos 1980, decir que la geografia es la base de la planificación
no resulta muy radical, y quiUs tampoco lo era treinta anos antes; pero en 1915,
cuando para mucha gente planificar queria decir Ciudad seU... era revolucionarlo.
El problema era que, por muy revolucionario que fuese, resultaba también to-
talmente incoherente; la cita que hemos hecho puede damos una idea de cómo se-
rían las 402 páginas de este libro. o de las miles que Geddes escribió. Esa es la ra·
lÓn por la que Mumtord y sus colegas de la Asoclad6n para la planificación regional
de América, fueron Importantes difusores de su mensaje. Mumford escribió:.Geddes
inspiró mb Ideas: mi tarea ha sido carne iI este oqueleto absaaao-.
t7
• En el
prdado de su trabajo más importante e l.n.fluymre TM Culrun ofCitia (1938),
tuvo gran interés m deju dara su deuda.
La AsodadÓD par.l1a planificación regional de América
En su autobiografia. MlIJIl10nt rteuerda cómo nadó la En 1917, cuan-
do sólo tenía veintidós anos, ya babia escrito un anículo titulado ..Guden
Clvtii.z.atlons In preparing for a new Ep.:x:b., al parecer inédito, quc trataba de la
descentraJlzadón Industrial y las dudades 1ardín. En el otono de 1922. conoció al
arquitecto Clarence Steln. La Asoclad6n para la plartificad6n reglonal de América
nad6 a partir de la reladón de Murnford, Stcin, Senton MacKaye (cuya propues·
ta para un Sendero Apalachiano fue publicada por Stcin en 1921 en el Juumal of
cMAmerican lnstitutl: ofArchitms) y Charles HarIis Whitaker.. Otros mim1bros fun·
dadores del grupo. en sus comienzos en mano de' 1923. fueron el economisu"
Snaan Cha5C, los arquitectos Fredertct Lee Ackennan y Hmry Wtlght. y el cons-
tructor Alexan<kr Bing; Cathcine Bauer fuc nombrada dhectora ejecutiva y ¡yu'
dante de investlgadóDde Stein 48. Era. un grupo v.¡riado Ypequeno. que nunca ex·
«di6 a las veinte personas, centrado, aunque no exdusivamente. en Nueva York.
sin .. primii donrw-; que los miembros prioc:ipa.les fueron Mumford. Stein,
wrtght. AckelT1W1 y MacKaye4'. En junio de 1923, durante la vislu de Geddes a
York, adoptaron un programa de cinco puntos que indUÍil: la aeadón de
dudades jardIn dentro del plan regional; tomar contacto con los planlficadores bri-
tánicos, especialmente con Geddes; de:suToJlo de proyectos y planes nadonales con
el propósito de Impulsar el sendero Apalachiano; colaboradón con el comité de la
AlA para la planlftcadón de comunidades con la finalidad de Impulsar el
nafumo; y la reaUzadón de estudios (SUf"WYS") en zonas clave. como por ejemplo la
cuenca del val.le de
Dos U\os más tude llegó la prtmera gran oponunldad pan la A50dadón:
s.awr, una revtsta con gran difusiÓCl entre las Intelectuales llbtraJes y que rerúa una
relación especW con el movimiento de tnbiijo social, les lnvitó a e:5Cribir un mi·
Fig. 5.6. d4: la A$ociación piln la Planificación Regional de Amena. Editado por
Ltwis Mumford, tste coi«tivo exponi¡ con claridad la flIosofia de este prqumogru.
po que 5e hallaba centrado en Nueva York. Eltexw 5e en uno de los documai·
lOS mis iIIlponames de la historia dd uro.nlsmo.
160
CIUOADES DFl. MA."lA. ......
.-
LA CIUDAD L'" LA UGIÓN 161
mero con motivo de la reunión en Nueva York de la AsocIación Internacional pata
la planificación de pueblos y ciudades jardin. Ideado por Madaye, el ejemplar fue
gestionado y editado por Mumford
Jl
. Se agotó y. medio siglo más tarde, en!
Sussman lo volvió a publicar en su libro Planning dw Fourth Migrdtion (Planlflcando
la cuarta migración); sigue siendo -si 1M(uJturr ofCities- el mani·
fiesto ddlnitivo del gn.¡po, y constituye uno de los documental mis ImpolUntes
de su hlstori,¡.
Empieza de un modo que sólo Mumford podria haber hcd1o:
Este es d tjunpl.ar que rtvbu Survey Gr,¡phic ha dedbdo il l.a PbnifIcadón
Ileponal Debe sus lde1S e5eIlCUles a un de Wp buba cuyt. no
le pmniliri 0t5cansU qut. desde de su de VlgibncjJ en Edimbw¡O. hay.I
compmKtido el. bullido de l.a dvillzxi6n, La tierra que l.a lasumntado y que. a pe-
su de 1u du.puus hWIWWI. l.a ha .illmentado.
Este ejf:mpW h.a sido ",alindo por un grupo de insurgentes que. como uqul-
t«tOS ywbanisW, ccns:truetote5 Y h.J intefltaOo O'v1Jdn
.l.a mmcn. convendoral. ptrOhabiendo comprobado que era un tnl».jo de Sblfo.
se h.ii atrt'rido a en d nuevo de Regi6n.52.
Tenía a sus lectores pmdJmtes de un hilo: por Bn iba a comprmdene el mm-
saje de Geddes. El primer artículo. ruana migtadón.., tambifn en de Mumford.
E5crib16 sobre Ia.s dos Ammas: .la Ambica de la coI.onizad60_, la coswy las lb·
nuras ocupadas antes de 1&50 Y
I¡¡¡ Amtria. de Las migrmoneS; la primen mi.grKi6n que ocupó la tie:rla al oeste de
los Apabches y abrió el cont1rmtte: el trabajo del. pionero de la tie:m.; I¡¡¡ squrJolb
m.lgrad6n, que en esta misma zom, organizó UTa emuctura con tabrlas, fe.
rroarriles y sudas dudades industriales: la heJftld,t del. pionero indu.strtal; y f1..
nalmmte (...) la Ambica de 1a tefl:eJ;I migradón, el flujo de bombres y materiales
a nuestrOS cmnos fl.nMJderos, las ciucades los edifidos y los beneficios ah
cm. en desenfrenadu plrimides
n
.
Ptro ahora. _estamOS en otro periodo de cambio_, la cuarta m.igr.\d6n, basa-
da m .Ia revoluci6n tecnológica de los últimos treinta anos -una revolud6n que
ha hecho que la trama de ciudades y la distribuci6n actual de la poblad6n ya no
sea adecuada a las nuevas oportunidades_o El autom6vil y la carretera han abierto
mw:ados y fuentes de suministro. _El autom6vil (...) hace que, dentro de UD0511·
mUes, la poblad6n tienda a dispersarse en lugar de concentrarse; y cualquier pro-
yecto que trate de concentrar a la poblaci6n en áreas de Grandes-Cludades corre
degamente en contra de las posibilidades que nos abre esta máqulna_; el teléfo-
no, la radio y el correo postal tuvieron el mismo efecto; y también la electrlci·
dad$<, La diferencia, en contra de lo que sucedl6 durante las tres primeras migra-
ciones, es que esta vez habia capacidad para dirigir el cambio.•Afortunadarnmte
para nosotros, la cuana mlgrad6n sólo está empezando: podemos permitir que
crtnallce tan mal como las primeras, o podemos hacer que se mueva por nuevos

En OlfO articulo, Clarmee Steio ampliaba ti mismo tema de Murnfotd: de ma-
nera desconocida para los que vlVian y trabajaban en ellas, las nuevas tecnologias
estaban convirtiendo Nueva York, Chicago. FlIadelRa, Boston y el de grandes
urbes en .dudades que se estaban hundiendo bajo el peso del exce-
so de poblad6n, de la meRcada y de los progresivos costes Kldales. Como conse.
cucnda. 'le habian convertido en los lugares menos adecuados para situar la industria..
En Wla brillante profecía -hay que ret:ordar que estamos en 1925- Stein e:scribi6:
Cuando los costes Iocllles no pueden evitarse, Ylos pequenos cmuos. ¡¡¡ de 5U:Ii
posibilid.ldes ftnmen,s y mercmtiles, son ap¡¡¡ces de ofrecer auyores
ventilias indwmale, Las lndwtriu de I¡¡¡ gran dudlid timen que tnsI.lId.me o de·
cWaoe en Est.llfDOS tod.lIvi.a en el dta. de pero vendri el del. ajus-
te de cuentu; est.i en nuestr.u manos moopatnOS"'.
El economista del grupo. Stuart Chase. inslstl6 y amplió este punto: gran par-
te de la economia norttarnmcana consisda en llevar • arbón a Newcastie _, es de·
cir transportar a través del continente productos que no ne«Sitilblo ser transpOr_
tados. Se preguntaba:
pasa? ¿Dónde se malpsta I¡¡¡ ener¡i.l. sobre todo la que se dedica al transpor-
te, de lIWlera las comunidaOes planifkadu podrWI reducir este despílhrro de
modo que 105 tnnsponisW en lugar de quedarse Siempre cortos de dinero. o de h.a-
ar gnndes esfuenos vivtr. pudierm empezar a superar 105 probkmas dd ces-
te de vida?S7
Todo ello traia consiJlo un tmponante cambio de punto de vista: en necesa·
rio no sólo avanzar al mismo tiempo que el amblo tecnológico, como Mumford
y Stein decían, sino también Intervmlr con la finalidad de modificar las peores
ineficadas del sistema. Un _plan nadonal_ lndulrla -regiones delimitadas m
base a sus mtidades geográficas nanuales--; _un máximo de productos agrícolas,
textiles y material para la casa produddos en la propia regI6n-; _Wl mínimo de
cam.bios lnterreglonales basados sólo mios productos que la propia regi6n no pu.
diera producir desde el pWlto de vista econ6mlco_; más centros de mergía re-
gionales. transportes cortos por cami6n y .una distrlbud6n descentralizada de la

La planlflcadón regional de las comunld¡¡¡des barrería los mercados comerdales'llQ
productivos. eliminarla los excesos de pobladón en las ciudades y los despilfarros
tenninales, equilibrarla los centros productores de energía, hada Innecesario el
transpone de carbón por furocarrl.l, ahorrada el suministro duplicado de leche y
otros productos, anularla las prácticas antleconómicas, como por ejemplo el tram¡-
porte de manzana.s del Pacifico a Nueva York, al fomentar los huertos locales, de-
sarrollar las grandes zonas de bosque local y controlar el transporte de madera del
oeste hada los molinos del esle, establecer molinos de algod6n cerca de los cam-
pas de algodón. fábricas de upatOS cerca de la zona de producci6n de piel. acerlas
a poca distanda de las minas, plantas de manu!aet\lra de productos a1imentidos
en pequetlas unidades de energia gigantes. cerca de los dnrurones agrícolas. ¡El
rascacielos, el metro y el campo solitario ya no ser.in necwrtos!l'
'"
CIUDADES DU MAJilA."IA
LA CIUOAD L" LA ll.1GI6N 163
De nuevo resultó profético: argumentos en favor del conservactonlsmo. me·
dio siglo antes del Club de Roma. Pero implicaba un plan. la consiguiente inter-
ferencia en los asuntos privados. y esto tta o¡end.lIamente socialismo; unos aflos mis
tarde Chase dlria: .eramos moderadamente SOCialistas. pero no comunistas.
rales pero dispuestos a abandonar amplias áreas del libre mercado en favor de la
economia planificada. No éramos pues socialistas doctrinarios. Tmíamos una vi-
sión amplL1; f:ramos una especie de socialistas fabian()S6.o.
Esto se ve d;lramenle M el momento en que el grupo pasa a las propuestas.
Murnford plantea de nuevo \.a elecóOn que hay que nacer ante la llegada de \.a
nuev¡ eril neotknica: la sociedad puede tener grandes ciudades que se van ha-
dMdo más y mis gnndes. o .<en W s.ucisticas palabras del profesor Geddes, pe-
ores y O puede tener planificadón regional.
l.;I p1anlficxión rqional no se ¡nguntl sobre I.a e.ue:rWón de 1.1 z.on¡a que puede
ponerx tJ.;o d control de 1.1 sino de qué modo la pobl.adón y los Sft-
vicios ctVk:os distribuirse de manera que y estimulen una Vida
intensa y crutin en loda la región -ronsidcRndo que una reglón es un ma
ogritla. que poste Wla dena urudad de dima, industria y cultun._ El
regionalista tralari de planifiar este espado de modo que todos los lugares y
fuentes de riqueza, desde el. bosque a la Ciudad, desdt las mont2flas al mM, puc-
dJn desa.nollal'$t eqwllbradamente, y que la pobladón distribuida de modo
que sus vcntaj¡as naturales en lugar de anulM1as y destrOUflas.. Contempla
a la ¡ente, la industria y la titml como Wla sola unir;W1. En lugar de lntenw, de
manera desesperada. que la vida sea un poco mjs tolerable en w urbes superpo-
bladas, trata de determinar qut tip) de equipamientos scrin nccesarios en las
nuevas dudades6.l.
PO( fin alguien habí.l upllcado lo que había tratado de decir por me-
dio de su torrente de palabras. Sin embargo, la finalidad tambitn era ¡«IdesiMta:
la tecnología ncoté.:uJa no 5610 Iba a significar una mayor didencia mcdnica, sino'
am"""
una me¡Or ca11dad de Vida, en todos los rincones de la región. Ningún tipo dcln-
dustria ni de dudad 50Il ¡dmisibles Si nos quitmla alegria de vtvtr. las comunidades
donde el noviazgo es funivo y los nlnos un problema, los lugares donde la educa-
ción, al no poder .KCfCarse a la naturalez¡¡ y no lener ocupaciones rules, se endu-
rece y se conviene en Ntina SIR sentido, donde la ¡ente sólo puede obtener aveno
tura subitndosc sobre unas medas y absrraytndose de la vida de cada dia
-ete tipo de comunidades no justifican los nuevos inventos ni los aViUlces de la
clenda
u
.
y aqui es donde Howard aparece. Puesto que si la planificación provincial ofre-
ce la estructura, la dudad ¡ardln aporta el .objetivo avico.
M
: .no como refugiO
poral sino como lugu de vida y de cultura, urbano en sus ventajas, per-
manentemente rural en su situación•. Pero implicaba .un cambio de objetivo y
también un cambio de luga('oo;
I
nuestriu dudades ¡ardin sulx:men un des;¡rrollo mis completo de las anes y clen-
cia.s m.is humanas -biologil. y medicina y pslquiatría y educación y l.f'quitectura (...)
todo lo que es but-no pata nuestro moderno desanoIlo mednico, pero también todo
lo que hasta ahora ha quedado al margen, todo lo que la Aten¡as del siglo V y la
Aor-enda del siglo XIII postian, a pcu.r de sus dificultades
Otra vez Kropotkin. Pero es mucho más que Kropotkin, incluso mis que Gcddc5,
nos encontramos con una coniente específicamente norteamericana.
l.J. FtanifkKión rtsionlo! es ti NUIM) Conscrvadomsmo -la conse:rvact6n de los va-
lores humoUlbs y de Jo¡; r«unos naturales (... ) buena l.pkultuJ'J en lugar de debi·
Iitlomie:nto de:! $UClo, bosques en lugar de mOlden p;tra l¡as miItas. ro-
munidildc:s humanas pcmu.ne:ntes, dedicadas 01 vida, Uben¡d y la fcticída4. en
lupr de dWloIloS, Ycdiftdo$ est4lbles en IU¡ill: de nuC5tt3s ddk:ientes y falsas; ro-
.cmprtndcdoras- -todo estO es lo que quertmos lo! tabll.r de pl¡·
niflc¡d.(Jn rqiooil.l".
Senton Macbye ampliaba eJ tema en su artícuJo .La nueva exploración•.
Hasta deno punto es puro largos COrtes 01 difcttntes esc:¡IiIS a tramde las
.secciones de los valles. desde Bck.shires en la parte allil de Mauaehwens bajando
had¡ Boston y el mar. siguiendo el pequet'lo vil.lle de Somerset y a lo largo del cw-
so alto del no Deerfield. El pIm pan el. valle de Somm.tt trataba de conseguir ese
cquiübrio teOlógico, que Vida! y sus cllicípuJos enconuuon en las regiones fran-
cesas habitadas dClidc hada mudlo tit:rnp:t. L¡ es que ésa estill),¡ planJ-
ficada; se basilba en el. del bosque en CODtnI del bOSqut minD'oo, puesro que
sólo esto .hui posible que el vaUe de Somerset se mantenga bien poblado.".
Noncamérica,. C5li1 nena. rclativamente recito colonLz.¡d¡, debe aprender la misma
esca.I¡ de tiemp:t, la misma Cilpaddad incoMdente en favor de la regeneradón
natural poi" medio de la buena ¡grtcultura, que los campesinos europeos se han ido
transmitiendo de en generadón a travé5 de los sigloS. Estil insistencia
recoge diversos aspectos del pensamiento nOrteamericano del siglo XJX: el conceptO
de .estructura, proceso y etapa. de los primeros ge6grafos fisicos de Harvard,
Nathaniel S. Shaler y WUUam M. Davis; las opiniones sobre ecología y planifica-
ción de los recursos de George Perkins Marsh, un geográto todavia más temprano;
el búasis de David Thorcau por volver a vivir de nuevo en la naturaleza, y la im-
portancia del equllibrto natural....
Además, había un nuevo tipo de movimientos Inteleauales en las universidades
del Sur tura! y deprimido. Eran los conservadores agrarios de l' Universidad de
Vanderbilt en Nashville, Tennessce, que rechaz;lban el industrialismo del norte y
su modelo rural basado en la economía agrlcola medieval de la primitiva Nueva
lnglaterra
óll
• Y, en profundo connaste Ideológico, estaban 105 regionalistas del sur
que se habían agrupado en tomo a Howard Odum, con su énfasis en la descen-
tralizadón de la riqueza y el poder, y en la regeneradón equilibrada del rico lega-
do de la región que no se habia sabido explotar bien; este grupo habia empezado
a desarrollar sus ideas en la Universidad de Carolina del None, pero sus prindpa-
les C5tudios no saldrian a la luz hasta los anos 193()lO.
,..
CIUDADES DEl. MA!'lANA CnJDAD EN LA REGiÓN
'"
Todas estas ideas -aunque muchou de ellas no estaban todavía bien elaboradas-
aparecieron, marcadas por la fUosofia de la Asociación para la planificaci6n regio-
nal de en TM úploratron de MacKay¿l. En este articulo desarrolla-
ba la idu de dos Américas distintas: la indígena, ·una mezcla de lo y co-
lonial. y la metropolitana, .un compuesto de ,rural y del amplio mundo
Industrial_. La tarea del plamficador regional COlUlSua en r«onsttulI '! consuvar
el medio ambiente de la llflt1gw. América indigena. la Oqlklad de lo primitivo,
los prtmuos pueblOS de la comunidades de la Nueva Inglaterra, y .Ia dudad real.
complemento de la &Idea re¡!.I'l.
iba a Kf dificil:
En el campo \,) lucha estm entre la .-\mmOl '! la América indfgena.
Esta tmsl6n sm. no sók> psk:ol6gk:a. sino también lisia '! El mundo me-
uopoUtano l... ) es UN fusión de un enuamado industri&I que
nayoc fucru en los nilcs '! con menor en 1M cadenas U
del mundo Indigem er;I.lI revts. Es todaÑ imPOJU(]te en un medio ambierlle pn.
mevo, por ejemplo tri los nminos de monww de (•.•).lOCbvía
podero5o en tu zonas .lIw. donde:, a pewde que W .gmJ¡u"! puebkJs estuI mw'
..__ .. _ 101 rKUlSOS, tanto 105 Ilsicos como los psK01ógkos, permmcan. y 5t
..............., __"_"l
lul1an dlsputstOS a. la. resuuradón y el. desa.rroUo ,=-.n-........
El problema, ..consiste en remodelill la América metropOlitana en su contx·
to con la Amertca Para Mumiord la América indigena en la de la colo-
nlzad6n; mlenuasque la metropOlitana, er.illa. de las mipdones
14
• La cuaru m1-
gtadón de Mumford era una -.5e trataba de volvu a situar las pobladones
y las indwtrtas resultantes de la segunda Yla tercua mipd6n,., que actuaban
como w ag\W procedentes de un depósito r0t0
1S
• El problema. de la pla.nific.ad6n
rq:Ional era sabu _¿qué tipo de muro (...) hay que construir en la zona de la
corriente para contrOlar la •
La respuesta de MacKaye era ripica de la Asodad6n: se trataba de mantenu su-
jeta la de modo que se pudiera controlill su impacto en el. medio am-
biente. La zona metrOpolitana se extenderla. pol medio de carreter.as; entre ellas,
w zonas montaJ'osas podrian mantenerse como áreas salvajes en estado primevo
(o casi prlmevo),,.con el doble objetivo de st:rVIt de bosque público y zona de ¡ue-
gos y podrlan sel atravesadas por una serie .•estas lOnas es·
tarian equipadas y se destinarian como lugaJ: de estanCIa prumt1va vida al 11-
sedan uÓlizadas .como diques del diluvio metropolitano; dividJrian o tt:ndedan
a -el flujo de las aguas del metropolitanlsmo en 'depóSitOS' separados y de
este modo se Intentana que no hubiel3 una completa y total confluenda,.71.
Además .como auxiliar del sistema de vías rodadas,. habria un _sistema de carre-
teras entre dudades.. (inUTtown): se tratarla de .una serie de vías abiertas, o zonas,
que quedadan ai maf8en de las carretelas normales entre dudade:! pueblos,. en
las que habría un control sobre las construcdones y el uso del suelo' . Serían todo
10 contrarto de una _carretera de dudad,. (roadtown), que e:! la personiflcaci6n del
flujo metrOpolitano»". No estañan privadas de -.No teman, no preten-
demos panel restricdones_ pero las construcdones no se hallarían -.apdotonadas.o
sino que estarían _agrupadas- por medio de una buena planificaclón"'. Al desarrollar
esta Idea dos ail.os más tarde. se Ir ocurri6 el concepto de Autopista sin Oudad
(TownltsS Highway): una carretela con accesos limitados de Bosron, con
estadones de sefVldo a dertos intrrvalos, pelO sin otras entradas. No es de extra-
il.aJ: que, casi cualenta ail.os después, Lewls Mumfold considuara que MK:Kaye
había inventado las modeffiil3 autopistas; no acaba de su dmo según podfemo3
comprobaf en el capítulo noveno. pero no de¡il de su una buma prueba de la no-
lable capacidad de los fundadores de la Asoclad6n piIr.t preve el funuo'l.
El aspecto que lodo esto tmdría en la prktia se puede enio:s m.¡pas y pi-
tiros preparados por Heruy Wright pa.ra la Comisión de viviendas y planificad6n
regional del E.nado de Nuev<a York: el apartado _Epoch {,. (1840-80), dedJcado ala
_Actividad e intendadón del Estadoa está seguido por el _Epoch O,. (1880-1920),
en el que la pobiad6n concentra a lo largo de las prindpa.Jcs lineas de tran.sportt:.
Pero en -.Epoch m- vmlO3 _la posible situación dd futuro en el que cada ¡>me cum-
ple su fund6n lógica de mantenel la iICtlvidad tota.! Yd buen lnduye un
magnífico primer plilDO, _una S«dón ideaJ., que es rl conocido di.il.grama de
Geddes aplicado a la zona <id lago Ene bosques y presas m las tienas altas, ex-
plotaciones agrícolas en la lOna que las limita, dos paraldas al lado de
la auropista y del mroc.arrt.I en la fm:u 1JarIura, dudades y pud>los dispuestos da-
amente como W cuentas a lo largo de una dntilaz.
Poco de I:odo esto podia a la pfict1ca en los Estados Unidos de 105 ilJios
1920; incluso la consdtuctonalidad de la zonlftad6n no pudo considerarse como
segura hasta la história dedsl6n de 1926 del Tribunal SupremoU. Aunque es du-
to que Flanklin D.Roosevt:lt en su época como gobernadol de Nueva YOlk compro
los derechos de Stuart Chase. puesto que -al utillur las leyes sobn! la sanidad de
w expJotadones agrícolas- protegia las explotadones lecheras de Nuev<l Y()l"k de
la competencia de los otros e:stiIdos*". La A$oc1iJdón pata la plmificadón se dedl.
có, prindpaJmente, a vmdu suenos a largo pluo, aunque, gradas a la colabora-
dón de A1exander Bing, cons!gul6l1evar adelante dos comunidades experimenta-
le:!. una en Sunnyside Gardens en la dudad de Nueva York y otra en Radbum.
New Jersey (capitulo 4).
La Asociad6n pal1l la planificación de América
contra el Plan regional de Nueva York
En una de sus más lmpottantes discusiones sobre esttategias de planiflcad6n,
se encontrafQn con un adversario Inesper3do. Se trataba de Thoma3 Adams (l871-
1940) que había sido uno de los padres fundadores del urbanismo británico; pri-
mer director de la dudad fardin de Letchwotth, primer InSpectOl de Ufbanlsmo,
miembro fundadOl y primel presIdente dellnsrituto pala la planificad6n de du-
dades&\. Cuando lJeg6 a Noneamétlca, cuatro anos antes de la fundad6n de la
Asociad6n para la planificadon, habia se1\a1ado .Ia Importanda de uno de los as-
'66
I
I
LA CIUDAD E.'" LA UCIÓN
167
penos más modernos de la planificación df' ciudades: la dirKCi6n YcontrOl. dd Ctt-
cimiento de los distritos l'UfiIles y semirur¡les donde se están estableciendo nue-
vas Industrias_, argumentando que .nlnglin proy«to de planificación urbana pl?
dria ser satisfactorio si no se hacia con 1.1 debida atmci6n ¡l desarrollo regional de
la en la que se situaba..... De modo que:. cuando Charle:s Dyer Nortoo -ano-
gua prC:Sldenu! del Club comercial de Chicago y, en collSKUenda. responsable: del
Pt.\n 8umham. y ahora tesorero de la FundXión Rus.sdl S.age-Ie pidió que dirigiera
un ambicioso proyecto (estudio,! plm) para la touJidad de la de Nueva York.
fue un reto que no pudo Confirmado por Roosevdt, después de la muer-
te de Nortoo, fue nombritdo director de Plane y Estudios en julio de 1923
17
.
Sin embMgo. e:dstía otro aspecto que lo convertia en el candidato perfecto; te-
nia que elaborar un plan que pucllera ser ¡ceptado por hombres de negocios. pues-
tO que los que lo habian inidado eran antiguos empresarios de Chicago, y el pro-
yecto les Iba a costar un total de 1 millón de dólares a invertir a lo largo de diez
atlos". Adams. que rondaba los cincuenta y había asentado sus Ideas, era un ur-
banista que sabia entenderse bien con ellos. Creia que un proyecto debla cefl(rse
al ane de lo posible: .El plan regional no Iba a suponer UJla legislación revolucio-
naria_ sino que pretendía sugerir una serie de suaves controles sobre los abusos del
mercado con la Idea de fomentar su eficiencia, y proponer un conjunto de mejo-
ru, carreteru. parques. playu, que no iban a causar conooversia". Sin embargo,
esta estrategia Iba a traer consigo una serie de conflictos con los IdealistaS de la reo
nacida Asodmón pua la plMliflcad6n.
No es que la extensión geogriflca del pl¡n estuViera mal. PuestO que Nonon
contemplaba un amplio espadO: .Debe truane un circulo que partiendo del
ayunwniento Incluya las Hlghlands atlánticas y PrincetOn; las maravU105.a.s coli-
nas de Jersey hasta MOll'Uon y Tuxedo; el Incomparable Hudson Newbw'g;
los \,¡gos de Westchester y sus contornos hasta Bridgeport y aún más illi. Ytodo
long W¡nd..'IG. La ZOiUI resultante -U1U5 S.OOO millas cuadradu, con casi 9 mJ- •
Ilones de pen.onil.S- era 1.1 extensión más grande que aWquier otro plan ,¡ntmor
hubiera contempladoY
1
• TilIJ'lpoco se trataba de la metodok>gi,¡ del estudio: A<Wns
mlm6 un m,¡gnifico equipo, cuyos deull.ldos volúmenes se han convertido en
clásicos indiscutibles de la literatura de la planJ1icadón, con conclusiones que re·
cogen las Ideas de Mwnford, Chase YStein. Estaba Roben Murray Halg en econornia
urban,¡"l, seflalando que muchas actividades ya estaban cambiando su ublcadón
porque tenian una menor nea5idad de estar situadas en zonas centrales. y pidiendo
controles zonales para evitar los movimientos negativos en el exterior: .La zoni-
ficación está justificada económicamente en tanto en cuantO es un método útil
para asegurar una justa distribud6n de costes, obligando a cada Individuo a pa-
gar sus propios gastos.o
91
• Está el volumen dedicado a la población y los costes del
suelo, demostrando que el problema radicaba en la excesiva concentración de
medios de transporte que, a su vez, conducta a una excesiva concentración de ac-
tividades económicas y a un extt50 de población que concluia en despilfurro eco-
nómico"'. H,¡y un volumen dedicado .1 la zonificación y al uso del sudo, demos-
tr,¡ndo que los altos precios del suelo de Nueva York ean el resultado directo de

haber permitido altura y volumen". Ytambién podemos encontrar un volumen
de Perry sobre las umdades vecinales, donde se reconoce que el automóvil es el
creador de la ciudad celular".
No eu nada de estO lo que sublevaba a los mJembros de la AsociacIón, era la
que Adams compartía con su En 1.1 convicción de qtM', en la prk.
bca, la l'onm de 1.1 estaba fijada y de que sólo Iba .1 ser posible un cambio
y marginal. Ello se expresaba de mil rn.Jneras distintas; en la acepta_
don del e:dstente plan de autopistas con tan sólo .drcunvmdones o cinturones
(... ) que permitan la libre drculadón entre las prindpales subdivisiones de la
Región..; en la COStosa Inversión para tener UiUI mayor red radl.al de trenes de cer-
c.a.n.ías que conectasen con Manhattan'1; en 1.1 defensJi -.aunque su nombre no se
mendonó nunca- del prindplo de Le Corbusier rascacielos muy distantes en.
tre sf ubicados en un parque"; pero sobre todo, en la ¡de,¡ de que .en reladón al
problema del aumento de la concentración de las zonas Industriales y de negocios
en una región, no era tan necesarla la descenualizadón como la reorientadón de
la centralizadón en base a hacer que todos los centros y subcentros fueran saludables,
eficientes y no estuvieran superpoblados.", y la conseguiente sugerenda de que
la .recentrallzación. de los negocios y la Industria en subcentros dentro de la re.
gión podría iuvtar el exceso de pobladón100; y en el rechazo de la dudad jardín como
soludón general, ·excepto par,¡ un,¡ peque1\a parte de la Indusr:m y de 1.1 pobla-
dón que put!den ser trasladados a nuevos IUgares"IOI; en el rechazo de que cual.
quier otro organismo de gobierno pudiera planificar par,¡ toda la región102• lo cri.
ticaban tambiln porque h,¡bí,¡ un,¡ t.idta ,¡cept,¡d6n de que 1.1 región segulri,¡
de 11.S millones de penooasa unos 21 rnUlones en 1965, unida,¡ !afal.
ta de un firme propósito de pWitearse donde Iría a parar este aument0103; el plMl
trataba de ·de$cerltralizar y descongestionar Nueva York lo sufidente como para
que pudiera. seguir fundona.ndo en su fomu ttadidonal.IOt.
Como era de esperar, provocó wu ,¡marga respuesta. En una celebre resezU.
Mumford condenó todas y cada un.¡ de Lu propuestas del pI.m. Su contenido es-
pad,¡I, por muy ampUo que pareciera, no era suficiente: aceptaba el crectmiento
como inevitable, ignorando el potenci<l.l que posda la planifiad6n para influen-
darlo: no daba a1tem,¡tivas; continuaba permitiendo exceso de edificadón en las
áreas centrales, condenaba a la construcción la última de la zonas Ubres que se
hallaban cerca de Manhanan, los Hadensack Meadows de NewJersey; rechazaba
las dudades jardín como utópicas; consenti,¡ la ocupadón de las zonas
nas; al rechazar el prlndplo de la edlflcadón pública de casas. condenaba a los
pobres a las malas viviendas; favoreda las lineas de cercanlas que conectaban con
Manhattan, hadendo de esta manera que aumentara el exceso de pobladón y de
concenuadón que ellos mismos condenaban; sus autopistas y propue5tas sobre trá.
fico rápido eran una alternativa al proyecto de la construcción de comunidades,
no una maner,¡ de conseguirlas. El error prtndpal era que el Plan pareda estar a fa.
vor de todo: concentración y dlspenión, control de la planlflcad6n en contra de
la especuladón, subvendones en contra de la ley del mercado. A pesar de las apa.
riendas, daba un paso más hacia la centra.lizad6n
IOS
• Mumford conduí,¡:
168
u. DUDAD E,'\I LA lEGIÓN
169
I
Resumiffldo: el .P1an pua York y sus es un revoltiJo mal con-
cebido en el un gnn nUmero de ingrt<lientes, algunos buenos Yotros no tan·
too han mezclados- los cocineros han intenUdo todo tipo de
gustos y 1.11 idu que h, gui.lldo .. los que soelecdonaNJI la comida tu
...."nMlli... ¡ los comefU,lllr:¡;. PfiO $Obre lodo a los que han p¡gado iI los cocineros.
La mucb. l"duJla lndigtrible y poco pero aqui yalll ¡pilleer algUfi man-
jar que puede cogerse y COffierlC' con gusto. A la larga, bu s.erá 1.. ma·
nera como se recordad esta comidaloo..
Adams. daramente enfadado, criticó a Murnford utilizando a Geddes:
E.slr es el prindpal aspecro en el que el senor Murnford y yo, y el sdl.or
Mumford y diferimos -se trilta de ubef si queremos permanecer inactivos
rrncntns seguimos tablando de ideales o Si ml,unos de avallUf y de tcaJizaJ el mil-
101 número posible de dlos en Uf14I $Ode<bd que es imperfect.a y que sólo es apu
de dar soluciones Imperfectas ¡ sus problemas''',
la paradoja mi que Adams, también. stguia creyendo que Nueva YOrk era de'.
masiado grande y que el puntO de vUtiI KODómico, Y de
s.tIud deberíamos sacar de las .ire.a.s centtales tantas per30lUS e industrtas como
fuuI posible YtrasbdarIas a dudade5 Pero el mismo Uito de las dudades
jardín. argumentaba, estaba disminuyendo la necesidad de construirlas como re-
medio: la solución se encontrara en un indiscriminado proceso de descentra·
Uzación, sino en una descwttalizaci6n bien planificada en ciudades jardín y, a la
vez, en una dispersión, también bien planlftcada, en reglones urbanas"l09.
Después de esta escaramuza, cada uno siguió su camino; Adams intentó mano
tener el di.tJ.ogo pero Mumford -aunque a nivel personal mantuvo una buena re·
Iación- hizo crídcas cada vez más duras
llO
• El Plan para Nueva York siguió adelante
dirigido por la AsocIadón para el Plan Regional, que estaba fonnada por la HIte de
los negocios, y que contó con comisiones de planifiaclÓll para c.adJ una de las áte-
as: fueron muy buenas las propuestas sobre autopiStaS, puentes y timeles. en par.
te debido a que el excelente constructor Jtobert Mases era el rt:SpOnsable
lll
. En
cambio, J.a.s Ideas alternativas de Mumfocd ciudades subveloonadas por
el estado y reconstrucci6n extensiva de J.a.s deprimidas- quedó en el papellll.
La planificación del New Dea!
Esto nos puede parecer si tenemos en cuenta que, en 1933, FrankHn
Delano Roosevelt fue proclamado presidente y comenzó la era del New !Jea!. Yque,
en principio, Roosevelt había propuesto un programa que estaba dentro de la Ideo-
logía de la Asodaci6n para la planificación regional de Am&ica. En 1931, había lan·
zado la idea de un retomo masivo al campo; pensaba ofrecer casa, unos cuantos
acres, dinero y hemmientas: tambim compartía J.a.s ideas de la AsocIación cuan-
do consideraba que la e1ectriddad y el camtÓll estaban contribuyendo a la des.
centralización de la industtia que se t:rasJadarf.¡ a J.a.s pequetl.as comunidades de J.a.s
zonas rurales, a la vez que. opinabil. que la electricidad, la radio, e! cine y e! CDlreO
posral tstaban dando al campo una cualicbd urbana. Propuso la aud6n de una
Comisión estatal para viViendas Nr.t1es con la finalidad de m1acw un tia-
sado·en la planificación cooperativa para alcanur el bien comun"IU. UIlO5 me-
ses después, pidió _un plan definitivo que la propia industria fuma la que de-
cidiera el traslado de empresas (... ) de los centros más superboblados donde el
desempleo es m,u alto a las pequenas comunidades, nUs cercanas a los centros de
suminiStros alimentldos primarios"IH. Yen 1932, un poco antes de las e1ea:1.ones,
se preguntaba _si en el futuro inmediato y a partir de esta planificación regional
no podriamos coger el toro por los cuemos y tomar algún tipo de medida experto
mental basada en la distribución de la pobladón"m. Su do Frederlc [)dano había
dirigido el Plan regional de Nueva York, y stgün dijo en 1931, lo había interesado
en el tema; comentó que era posible que no estuvima kjano el día en el que la pla.
nificación formaria de la politlca nacional del paúll6.
Fue coherente con sus propias palabns.: en junio de 1933. lnOuenciado pllf
Rexfocd Thgwdl. que a.su vez estaba aconse1ado por Snart Chase, presentó una Ley
sobre obras públlca..s en el Congreso, consiguiendo 2S millones de dólares
volver a üevar gente al campo, de modo que tuvieran la poslblUdad de..coosegui.r.
gr.tdas a La üuena madre tima, los mb,¡jos que habían perdldo el J.a.s dudades in.
dustrtales y pero la gente 00 quería lnel\l. Su respuesta fue el
Programa de dudades de cintur6n verde organiZado por el MJn1sterlo de recol<>-
mzación de 1935, que ya hemos explicado en el capítulo cuano: fue un glOdOSO
fracaso, sin nada que ofrecer como resultado.
Apane de esto, la politIca del New 0e:a1 sobre planiflcadón regional no signi.
flcó nada más que una prodigiosa acumuladón de papel. El Consejo Nacional para
la PlanifiGKi.6n de Recursos y organizadones que le precedieron con distintos
nombres, que sobrevivieron exactamente una dkilda (1933-43), han sido desa1.
laS ..como las organizadones de pWtlticacl6n noIdonai. mh iIlIIpl.l.as que este paú
haya tenido cuando se Cf«) por primer¡ vez con e! nombre de Junta de
PIanifiGldón contaba con 1mde los mis distinguidos nombres en el muo--
do del wtwúsm.o norteamericano, Fredcric Delano, Charles E. Merrtam y Wesley
C. Mitchdl; en conlunto produjm>n unos 370 lUtos impresos Y copias de infOf.
mes totalizando 43.000 paginasl». Pero a pesar de todo este trabajO, resulta
dificil encontrar resultados tangibles. Elinfonne de 1935 de! Comité de Recursos
Nacionales (como se le uatrnlba en aquel momento), R.qioru¡l Facrors in N"diJool
PI"nning, recomendaba la reagrupadón de los distritos de las diversas ¡¡¡gendas fr-
derales en un número más reduddo de centros regionales -sugería unos diez o
doce; las comisiones regionales de planlflcadón resultantes no tendrian un ejecu-
tivo a nivel regional, de manera que necesltarian .un conducto que los relaciona.
ra con una autoridad ejecutiva el OrgilDismo nadonal de planifiaciónUl.
Pero no hay testimonio escrito de los resultados. En las recomendadones firuJes
del informe de 1937, Our CiCU!s: Thdr Role in /:he N"tionai Economy (Nuestras duo
dildes: su papel en la economía nacional), y a pesar de que llamatwlla atendón
sobre los problemu de decadenda, especulación, desorden sodaJ, crimen y 8.
no 1i1
nanzas publicas urbanas que estaban destruyendo las ciudades norteamericanas.
no supieron aquilatar sus dimensiones regionales; en cuanto al critico lema de
centraliudón o descentraliZación SI!' mvltuvieron al margen, sdtalando que .el en-
torno más efectivo para el habitante UJt)¡no y p¡ra el uso correcto de los recursos
humanos y materiales había que buscarlo en un punto medio ambos extre-
mos_; el objetivo, concluían de una manera un tanto vaga, era .liberar Las áreas cen-
tnl1es del exceso de población y concentración para CIear un modelo urbano mis
descentralizado,., afirmación que. sin duda, tamo Adams como Mumford hubie-
ran apoyado=, Sin tmbargo ni Roosevelt ni el Congreso se intcrOMQfl por el tema
y el informe cayó en el olVido
lZl
.
El Consejo del Valle de Tennessee:
Pm>de tanto papd salló un.a brillante rulidad: el Consqo del Valle de Tennessee
(TDUItS.Stt Vallty Authorif)'> que fue. Indiscutiblemente, el ouyor logro de la plw-
ficaci6D del New [)ea!, y que fue -sqün C\Jelta la leymda- donde se Ikvafon a cabo
las Ideas más radicales tanto de la Asodadón para la planificadón como de los re-
gionalistas del sur. En 1932. al dirigir la palabra en el último CongIeso de la
Asodad6n, Roosevelt present6 el. proy«to del Valle del Tennessee como un ejem-
plo de planiftcad6n regional; pero, como la m.ayoria de su discurso, era "una fra·
se tan impredQ que podia ¡decuMSoe ¡ CIUlquier progrMnl. y, 01 b vu,. tul el.usi-
VOl que componillbll poc¡5 conCIfl:u..
lZt
• De hecho reuní¡ variu
upiradones: metorar la naveg¡dón en Musde en AJ¡b¡ma (un proyecto que
el cuerpo de ingenieros habla defendido desde el siglo anterior), construir una
central hidroeléctrica para poder instalar una fábrica de armamento y, ¡ la vez,
controlar las avenidas; el éxito de Roosevdt fuf: unir tstos proyectos ¡ la idea de
planlficadórl ruraJ y regioruJ, tiempo que prescindía del tema de la •
producción de an:IliII.lIlerJ.[Ow. Sin embargo, en las que culminaron
en ley, puntos se trawon de IDanfia indirecta. de modo que, los directores
del Plan no supieron qué era lo que debian hacer ni lo que se les permitía reallzar\1.l6.
Roosevelt no ofreci6 ningún tipo de guía, quizás porque !l tampoco la tenia
U1
.
El hecho geográfico hizo que el. Consejo del. V¡lle de Tennessee fuera un curio-
so ejemplo de planificad6n regional de cuenca hidrográfica. U. iongitud de'! rio era
de: lIIlOIIS 6SO mmu, su cuma tenía la misma que Gr.m Bread.¡, b región
poseía de: d1mas. rfCUDOS, composld6n rada! Ymodelos cuJturales
Ul
. lo
que tenían en común era la pobru.a: la mitad tste de los Apabches era posible-
mente la pane más pobre de la regi6n más pobre de los Estados Unidos, con miles
de familias subsJstiendo con menos de 100 dolares al all.o1:lt. se pretcndia mejorar
su condid60 por medio de la constroed6n de un conjunto de embalsei de uso mUl.-
tipie que constituím un fftO iII las prict:ic:iIIs convendonaies de ingenieria. A
de tilos se inidarian una sme de progr1UIWque pmnitirian desMroUar los rfCUDOS
naturales de la región. Por lo menos, esto era lo que quedaba tmplídto en uno de
los artículos de la Ley Yen la política del Consejo del Valle de la primera épocalJO.
Fit· S.7. NorTh. m Tennnsee. 1...1 ptqUl'l\ll /oy¡ que Augur proy«t6 p¡r¡ d Comtjo dti
V;aüe dr Este putblo fue un.lI dr poa.s cosu que lIq.aroo ¡ rt'llp"" del P'Wl
--
Sin embargo el Consejo pronto entrad¡ en crlsis. Pata fomw la junta, Roosevel.t
nombró tres miembros que resultaron ser un¡ mezcla totalmente uplosiva e In-
compatibk:. Como presidente digi6 a A. E. Margan, presidente dd. Antioch Col1egt':
un hombre ucétfco y místico, práetk:amente un vtsionarlo, que -iIIunque no en
ni sod¡lista ni cristiMlo- tenia mucho en común con los primeros comunitarios
utÓplcos
LJI
• Margan pensó que este trabiljo en lill oponunidad de su vida para rea.
IIzat su visión personal de un nuevo entorno tislco y cultural: visión que, penSil-
ba Roosevelt tamblm compartía
lJ2
. Como expeno en el desarrollo de energi¡
pUblica, puso ¡ David Wientha.l: un joven terriblemente ambk:ioso y decidido que
se hOIIbÍil gilflilldo la f.un.I de hacer suyill cualquier tarea en la que partldPMil. El ter-
cero fue Harcoun A. Margan, que no tenia ningun¡ reJOIId6n de p.lIrentesco con A.
E. Morgan. el presidente de la junta. Harcoun que er¡ rector de la Univmidad de
Tennessee y representante de los intereses agIarios conservadotes de VanderbUt, es.
taba obsesionado por la utensl6n de los servidos rurales y en p6Iticular por un pro-
grarn.¡ de fertilizantes ¡ base de fosfatos. Pronto hizo caUSill comun con lilientha.l.
Al abo de meses yiII estaban conderando la _Vilriedad.. -<{ue pronto se con-
vtn:Ió en las -vagedades- del. gran proyecto del prtsidente
lJ4
• TodaVÚI no habían
pasado dos MIos cuando éste criticó iII sus colegas en la prensa: gran mor táctico,
como se demostraría más tarde!:".
172
'"
Pronto, Ulienthal y Harcoun Margan ganaron al pre5idenle en las votadones
y se dividieron las responsabilidades: Lllientbal se hizo argo del tema de La mero
gía y H. A. Morgan del trabajo de extensión agricola. A partir de entonces fue
el cometido del Consejo del Valle: la visión que A. E. Morgan tenía de un cuerpo
administrativo que fuera responsable de la planIficación reg:lonal-que para muchos
era la verdadera fundón del Consejo del Valle- desaparectól
u
. Los agricultutalb-
tu eran acemmos enemigos de los miembros de la Sección de Planificación del sue-
lo. a los que peyorativamente llamaban wlos gtógraf05"; lucharon por el derecho
a itdquiriI sudo público en tomo a los emNlses, espado que progresivamente fue
dlsminuymdo quedar reduddo al mínimo
1l1
. Sus oponentes tildaban a los
ilgrtculturallstas de que se klmtificabUl m.is con los intereses locales
que con La administradón
u
', Por último en 1938, despub de dos mes de Agoni-
zante indedsión -durante los cu.ales tanto A. E. Morgan como Ullenthal
01SiS nerviosas- RooseveIt despidi6 a A. E. Margan acusándolo de ·insubordlDiI-
ctón y contumada,., aunque más tarde fue exonU3do de toda culpa por un comi-
té del Congreso
l
". De manen que, a pesar de la irnistencla de Wienthal en el am-
pliamente difundido Informe de que la polltica de la Junta estaba basada _en
prindpios de 100, hacía mucho tiempo que ésta nada de las más violen-
tas difttmdas.
Sin cnbargo, durante su y visto desde el proyecto cid Consejodel
como un brillante ejemplo de .. bien arraigada... El Ie-
gumento de Wlenthal era. que había .. una poUtlca, estableddA ¡>OC la ley, la
cual la romisión regional federal tnbajaba. de maner.ll cooperativa con y pot me-
dio de Las comidones loc:aIes y estataJes.,141. En realktad parece que &aen una
logía protectora.. que permitia que el c.onsefO cid ValJe se presentan como el cam·
peón de las IlUotudones e Intereses iocaJes. Para iustificar su autonomía, y Mtar
la op05idón de los poderosos grup05 e individuos locales, delegó el programa agri-
cola a un organismo, la comisión que repartfa tierras, comprometiendo de esta «
manera su papd. como consejo de COnsefVllldÓn. (En el estudio que Sclzniclt hizo
sobre el valJe de comentaba con amargura que .. la manera de conseguir
una ildmInLsttadón demoaitlca es organizar un sobim\O centra110 suftdente-
mente fuerte como pan diminat los ilSpK10s que hKen que gnn de noes-
tr.l vida sea antidemocrát1ca..
I4Z

Sin embargo había un upecto en el que el Consejo labia Ido en contra de los
fumwnenUllsus Nnles de la Univenidad de Vanderblt. Ellos, recordemos, con·
sideraban, allgua1 que la Asodadón puoala planificación, que el movlmiento de
abandono del campo debía ser disminuido e Incluso invertido; idea que, pareda,
Roosevelt también compartfa. Pero, en la bajo la allanza de Ullenthal y
H.A. Margan, el Consejo del VaUe se fue convirtiendo en un organismo dediado
a b. tabrlcadón de energía eléctrica, yel establedmiento de una gran base indus-
trial y urbana: como Thgwel.l dijo ..a partir de 1936, el Consejo del ValJe deberla.
hablene llamado Corporación dd ValJe del Tennessee puoala producd6n de enero
gia y control. de ilvenidas.. LoU. En e! mo 1944, esta zona se convirtió en la segun-
dA productora de energia mis grande de los Esudes Unidos, en 1941
casi la mitad de loda La produccón nadooal 1404. La razón mi it6nka: su existen-
cia se debía a la gran demanda de energ¡a de la planta de producción de plutonio
que el Consejo de Enetgla Atómica habia e'Subleddo en Ou: R1dge, como base
para la producción de la bomba atómica ,.,. El armamento, punto que Roosevelt
hilbia suprimido del proyecto del Consejo del Valle, era el que e'Staba dirigiendo e1
desarrollo económico de la zona.
A! turista probablemente le gustaron las presas y embalses, parecidos a 10$
cid Valga y Onieper, que 105 V1sitante5 izquit'tdl.stas de finales de los anos 1930 iban
iI admirar.. Pm> de p1anifiGKión regional la valiante radical tan que-
rida por b. A5odadón-- quedaba un residuo imperceptible: se dedicó una pam mí-
nima de! presupuesto total al desarrollo de la comunidad, y iI los setVldos de $a-
¡ud la nueva dudad de Nonisalladodel gran embalse de Tennesse,
aunque proyectada por un miembro de la AsocIación (Tracy August) y presenta.
da por Benton MacKaye como un pnmer paso en el desarrollo de la
regional, fue descrita con mayor precisión por el director de planifl.cadón de!
Consejo del Valle como una .dudad rurala
147
• Las Idealistas esperilnzas de A. F.o
Mergan en reladón a Norris -un lugar donde rlcos y pobres vivirían juntos, y
donde sus habitantes combinarían la agricultura con la artesanía- nunca Uegó iI
cumplirse. Hecha con prisas, la pequma pobladón -un sólo 1.500 habitantes- se
nalla casi escondida en medio de densos bosques; su lnma es tan InIonn.ilJ. que
nunca sen posible sus orígenes 148. Es una aportadón peque!Ü. aunque
intttesa.nte, dentro de la historia de la dudad }Mdin, pero en relKión a w gran.
des vWones de la Asodadón es muy poca cos¡. El hecho en que los Esrados
Unidos -induso los Estados Unidos del New Deal- no estaba.n políticamente
parados para esta vlslón
l
".
La vb:lón realizada: Londres
Así pues, en una más de las mud1u ironías de la historia, el verdadero de
Mumford, SIdo, Chase YMKbye no se notó en su poco entusiasta país, sino en
las capitales ewopus. Yfue Londres el que iba. a propordotw" el modelo. Dunnte
los.Ül.os 1920 y 1930, los urbanistas nOrteame:rianos y britinicos IabWt mante-
nJdo una estt«ha. reladón. Thomas "'daros cruzó el octano casi cada ano, y
1911 y 1938 a dos Y[fes veces; en 1923 Stein y Wright V1sItaron a Howard y
Unwln en Inglaterra; en 1923 Geddes visitó la Asodadón para la ptanlficadón, y
Unwln y Howard lo hlderon en 1925
uo
. De que en estos anos de inactl-
vtdad, un pequm.o grupo de urbanistaS empezaron a aplicar estas Ideas dentro de
un contexto brltánico.
Uno de 10$ que tuvieron mb éxito era la bit/! noif de la AsodadÓn. Durante
sw iIll.os de trabalo en el Plan Regional de York. Tbomas Adams continuó
colaborando con Adaros, Thompson y Fry, que entre 1924 y 1932 ruliuron
ocho de los doce proyectos que en el nuevo campo de planes regionales colUuI-
tivos se estaban elaborando para la zona de los a.lrededores de Londres. A<bms
I
incluvó muchos conttptos norteamericanos a estos proyectos: carreteras de par-
que ;n West Middlesex y en Mole Villley, cinturones y CUl"Ias vetdes para limitar
lóII expansión urbanil 151. Pero liI filosofíil, como en Nuevil York. etil tronar el tema
como el arte de lo posible: liI planlficadón debía moverse iI nivel consultivo,
sólo hilbíil que planteill''5e cambios marginales y trilbajar dentro de los límites de
los poderes existentes.
Los cuatros proyectos restantes también llevan una firma signlfiOltlva: son el
resuhado de la cofaboradón de Davidge, Abetcrombie y AtchlN.ld. leslJe Patrick
Aberoombie (1879-195il, noveno hijo de un hombre de negocios de MilDchester,
debía su Qtl"eta al periodismo de sucesos: empezó su carrera como arquitecto pero
se pasó al urbanismo gracia.s a una beca de estudios de la Univusidad de U\lerpool
donada por el magnate: del jabón WUliam fundador de Port 5unlight,
que dedicó a dIo el dinero obtenido en un proceso por difamación contra un pe-
riÓ(lIco. Abercrombie demostró estar tan bien preparado que. en 1914 cuando el
primer profesor de Diseño Cívico de Uverpool, Stanley Adshead, se marchó a la nue-
va cátedra de Londres, fue su sucesor
uz
. Gr3das a la edidón de la Town Pfarming
(Revista de P1aniflcadón de Qud3des), prontó adquirió un buen ronodmiento
de lo que estaba sucediendo en el mundo del urbanismo. Antes de la Primera
Guerra Mundial ya había ganado un premio en Dublín por la planlficad6n de una
dudad que colocaba en su contexto regional, reconodendo de este modo su deu-
da con Geddes'lJ. Después de estO, su credente: reputación le llevó entre 1920 y 19Z2
a realizar un proyectO pionero en planiflQd6n regional para la zona de Donaster.
y 0tt0 en 1925 para el este de Kent: se trataba de abrir una nueva mina de carbón
en el jMdín de lnglatma; en este mbiJ,jo Abc.caombie se lanzó a demO$tRf con va-
lentia la tesis de Gcddes según lóII cual, en la de liI. neodcnica, Incluso una
Indusata paleotémic:a podia Jet" absorbida por el pmaje. Propuso),¡ uexi6n de ocho
pequdJos pueblos que colocaba en los diomsos pliegues del pai.ule de marps on-
duladas y rodeaba por un d.nturón verde continuolU; era uru esp«:1e de profed¡, •
induso en el mi.mero, de lóII estntegia que seguiría dicdocho atlos más arde en su
P\an el. Gran Londres. Este Informe, amplWnente comentado aunque en lóII
pr.ictiOl resultó un fracaso, lo imdó en el. campo de la pl.anifladón regional que
posteriormente cuIminaria con la reallz.1dón del Plan para el Gran Londres.
Sin embargo, era predecible que no se llevara a cabo: aquí como en otros si-
dos, los planes regionales eran consultivos y dependían de la cooperación mtre las
autoridades de los diversos pequetlos distritos que, a menudo, a-an poro previso-
fas. PrindpaImente intentaba limitar la expansión wbana, que en aquel momen-
to (capítulo tercero), se estabiJ, convirtiendo en un tema muy en el sur de
Inglaterra. En el este de Kent, Aberaomble creyó que incluso con la 1egi$lad6n elt1s-
te:nte, las autoridades locales podrían comprar tierras para construir las nuevas du-
dades; pot otra pane, el adjunto del norte de Mlddlesex estaba a
favor de la construcción de dudades Pero no se pudo hacer nada en
ninguno de los dos casos. Además tanto los planes de Adam.s como los de
Abetcrombie trataban de conseguir el. control-es decir bajas densidades- por me-
dio de la zonificadón rural; aunque las opiniones diferian sobre su dlcacIa. A pe-
..,
¡.-. aUDAD E.'IlLA llGlÓN
sar de todo, un dkuJo, los doce planes juntos reservaron sudo suficiente como
para acogt'r a 16 millones de personas en densidildes que, en aquel momento, se
consideraban normales
1looo

El hecho era que por muy impresionantes que estos plóllnes resultaran sobre el
papel, no dejaban de ser mis que proyectos de mejOra. En deru manera. es posi.
ble que fueran menos efectivos que el plan de Adarm para Nueva York por la sim-
ple razón de que en Inglaterra, los empres.arios tenían menos poder.. Era eYidente
que el conceptO más radk:aI de plaruficadón regiona.l. ¡epi UUltado por lóII A50dadón
para la planificad6n regional de Amenca, sólo podría ser posible si el gobierno
británico daba poderes, por medio de la legislad6n, pan planificar una regi6n en
su totalidad, incluyendo lóII posibilidad de frenar el. crecimiento wbano: y sobre esto,
como ya hemos Vi.s1O en el capítulo tercero, no hay nlngUn teCUerdo hasta 1939
como ha quedado bien Ilustrado en la trtste histOIU de.! comlte de Rayrnond Unwin.
En 1927, NevtUe ChambeIlain utilizó su posid6n como Ministro de Salud para
impulsar la planificadón reglnnal pot medio de la aead6n de una Comisión de
Planlficaclón Regional para el Gran Londres London Regional Planning
Committet), que controlada unas 1.800 millas ruadradas dentro de un tadio que par_
tiendo del centro de Londres cubriría 2S millas, y que estaría formada por 45 miem-
btos pertenecienles alas aUloridades locales; Rayrnond Unwin fue nombrado con-
sejero técnico. El informe provisional de 1929 proponia un cambio radíca.! en el
sistema de planlficad6n que se había estado siguiendo hasta enlonces: en lugar de
que las autoridades planificadoras reservaran espacios natunJes protegidos, debí-
an seflalar las iru.s edlfkables, ron la idea de que el resto quedara como zona ver·
de: se trataba de situar las en medio de espados naturales reservados.. Ello
exigia lóII aeadón de unaJunta de PWúfiadón Reg\onaJ conjunta con poderes eje-
cutivos sobre importantes cuestiones regionales, incluyendo el terna de las ireas
de reserva de edificación. Se pensó que las autoridades locales debían tener liI. po-
sibiUdad de neg¡me a dar pmni.so5 para ed1ficar si no habí.l aIgtin tipo de indem-
nización, que podría sallr de uru lunta de compen.gd6n formada por los propie-
tarios -idea que fue propuesta por Unwin, pero que el ministro conslder6
Impracticable
U7

Unwin con claridad 5tJ concepto de planificadón regional en una con-
ferencia cclebrada en 1930:
Los proyectOS de planiftcad6n regional deberían poder hacerse efectivos (...) s4t pri.
var a las autoridades locaJes de realiz.ar sus propios proy«tos urbanisticos dentrO
de sus términos munidpales (... ) El objetivo prindpai de la planificación es asegutar
la meior d.Istribud6n de las viviendas, del lugar de trabato y de recreo. El método
debe consistir en sltuar esta dl.stribudón de modo adecuado en la zona verde pro-
tegida.
Si la edificadón se controlara en núcleos razonablemente lImllados que formaran
atrxtivil$ agrupadones urbanas de distinw medidas y esruvleran separadas por w-
nas verdes adecuadas, en la Rql6n habría sufiderne espKio para cualquier
mentO de poblacl6n rilZOnable, y toda\;a quedaria la mayor parte de suelo como
zona
..... +
116
CIUOAOES DEL MAJ'l....,·,,¡A V. CIUOAO ti" LA lfúl6f'J In


--
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O:::c;.,-==::"
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---
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. ... '
Ag, S.8. La idea de dudad nueVl!ksde Howard a Al)elQ'OQ'\ble. La vtst6n de una serie de du-
dades satélite en lOmO a la metr6poI1s desde Howan:I (1898), a través de I'\udom (1921) YUnwin
(l929-33) !wu.lkgar al pWl definitivo de Abercromble para el Gran Londm (l9«).
I
Pero actualmente. _en potenda todo es suelo edificable..; cualquiera puede
edificar en cualquier sitio, y 51 1igue asi, la construcdón esporádica y en bandas
continuara110.
No hizo nada; y, ruando en 1933, apareció el Informe final de la Comlsl6n,
tuvo que el tema aparcado debido a los recones presupuestarios
l6l
, El In-
forme Insistía de nuevo en e! mismo tema: deberia haber un estreeho dntur6n
verde en lomo al área edificada del Gran Londres pan dejar espado para parques
y lOnas de lecleo; a lo largo del dnturón podria construiBe una de par-
que orbital; en la zona u:ter1or de! cinturón, que conseguir que la Ley pan.
la PWtificaci6n de Oudades Yel campo tuviera pockr para ddinir las áreas (... ) que
podrian soer e<Uflcables. de modo que espadas donde pudieran creme lO-
nas Yerdcs púbüas a medida que se considerara necesmo.\'1. Dd:lrerian pIanifica.rse
areas indusoiales en d\K1ade5 satélites, que tendrún un cre:dmiento 11mi·
Yse situarían a unas 1Z millas del centro de Londres. Yen dudades jardín que
se 1ituaran mis It;os. entre 12 y 25 mil1u. El informe considcRba que tanto los in-
dusttiaIcs como los COIUttUCtOfCS podrian bendk:1ane de un pLan W1 conc:mo; sin
embargo e! problema era siempl1! el mismo: cómo compensar a aquellos cuyu tie-
rras no iban a soer edlflcables. En. evidente que este tema debía ser contemplado por
la 16.1,
No se hito. L.1 Ley pan. la Planifladón de Oudadcs Ye! campo que se ¡n-
sentó en el Pariammtoen 1931, fracasó debido a Iase!ecdones; se prescntó de nue-
YO y se aprobó en 1932, pero debWtad.L Unwin. enfatDdo, considero que se ha·
bla e:sado durante mas la de dictar favorables
l
"; en
derta manera tenia razón, puesto que hasta 1947 no se consiguieron los poderes
que la ComisJÓD consideraba vitales. UnWin se nwcbó a Estados UnIdos, prdirI6
pasar los últimos atlas de su vida expLicando a los estudiantes de Colwnbia cómo
había que planificar.
Sin embargo algo se había conseguido: por lo menos se tenia UIU visión clara ..
de una futun reglón planificada. No todo era nuevo: como en e! aso de las Ideas
de Howard, el esrud.lante cw:Ioso puede encontnt apectos concretos de este PWl en
el cinturón verde y las carreteras de parque que George Pepler proyKtóen 1911, o
en el plan que Austin Crow reaUz6 el mismo ano para «diez dudades de salud. que
debían construlne a 14 millas de Londres. Y, evidentemente, el diagrama de Howatd
sobre la Oudad Social es la base teórica de casi todos los proyectos sigulenrcs 166.
Pero este Plan estaba más elaborado que los anteriores; y la relad6n entre éste y el
que Abercromble realizó en 1944 es clara. Hasta derto punto UnWin se retract6 de
su gran apostasía de 1918-19, cuando hizo variar el c;wso del desarroUo urbanísti-
co británico dirigimdolo en conna de las dudades jardín y a favor de las dudades
satéUtes suburbana5: tendenda que, anos más tarde, el propio Qsbom reconocl6 que,
dada la mentalidad de la época, no podria haberse ev:itado
l67

PetO, como hemos Visto en el capítulo ruano, en los once af¡os tran.seurridos
desde que se presentó el Informe final de Unwin y el proyecto de Aberaomble ha·
bía corrido mucha agua bajo Jos puentes del Timesls. Lo primero que hito NevUle
Chamberlaln. al convenirse en primer ministro, fue nombr.u la Comisl6n·Barlow,
178
V. OUDAD V. lW16!'J
".
Fredcric Osbom había convmddo a Paaid: Abtrcombie, uno los miembros. pan
que apoyJra su informe minontario y el memorándum disidente que incluía pe.
tidones en favor de un moddo de planificad6n nadonal y pedía competendas 50-
bIt' la localizacl6n de la Indu5tria y poder para que los planes regionales se pudle.
ran hacer cumplir
l6ll
• Reith había sido y dejado de ser Ministro de planlficad6n. Y
Abelcromble había colaborado con Forshaw, director del depanamento de arqui-
tectura del Consejo, en el plan para el Condado de Londres.
1..05 puriStas como Mumford y Qsbom no pudieron perdonar que Abercromble
les hubiefil traldonado en el vital tema de la densidad Yla descentraliZad6n:
ConfimI dtmasaado en Abero'ombie (Osbom e5Crtbi6 a Me ImIdigo por
no perseguido huta la sala de ¡untaS como hice con BarIow durante: las.se-
sienes la Cornisón_ Pero no pense que un uro.rU5:tiI que babia trabajado con de·
talle el tema de la de5CmtraliUd6n. pudiera luego hxer un Plan no se preo-
cupa de lo que es que la mayoria tenga una asa decente.
De manera que Londres, por unos concejales laboristas de clase me·
dia sin contacto con la oplnl6n popular pero (... ) aterrorizados por la caida del va-
lor de la contribud6n y por la perdida de su electorado mis pobre_, experimenta-
ría lo que Osbom Uamaba descentralizad6n 45610 de nombre_, y que ascendia al
milI6n de personas
l
".
Evidentemente, Osbom no era justo: Abe:taombie que trabajaba con 105 fun-
donarios del Cornejo, haw comprendido que La planificadón en. sobre todo, d
me de lo po$ible. Si tenemos en cuenta que estos dos son la mibd del
plan regional, hay que reconocer que d Plan del Condado tenía grandes cuallda-
des que deberian haber agradado a los miembros más puros de la Asociad6n pan
la planlflcacl6n. Para empezar hay una ImLstencta en d método de estudio ged-
desiano para analizar la elusiva estructura comunitaria de Londres, que es una me·
trópoll de pueblos. Luego, hay una brillante comblnad6n de:! principio de unidad •
de vecindad de Perry con d de Jerarquía de carreteras de 5tein y Wright -relnter-
prelada por Alker Tripp (1883-19S4), poUda de trHico de SCotland Yard, en dos in-
Ouywtes Ubros 170- con La finalidad de crear un nuevo orden espadal en L.ondte5:
según Las ;lutopisW de a1b vellXidad no 5610 solucionaban el problema de La
gran densidad de tráfico, .sino que definían y dabu1 foana ;1 las comunidades re-
novadas que separaban, al tiempo que, al c1rcular en mec:Uo de zonas verdes late-
rales proporcionaban los bosques y espados recreativos que Londres tanto nece-
sita. 1..05 mayores problemas de:! Londres georgiano y victoriano -superpoblad60,
obsolescencia, lncoherenda, falb de mnas verdes- tambien se contemplaban ofre·
clendo una salud6n que Imponía orden en una de las grandes dudades del mun-
do menos ordenada; pero lo hada de una manera tan natural que nadie se daba
cuent.a
171
,
El Plan de:! Condado utilizaba e:! nuevo sistema de carreteras para crear un
Londres ctiul;lr: d nuevo orden iba a ser tmpUdtamente org1n.ico
ln
. La deuda de
Abe:raomble con Geddes es aqui muy dan, aunque también habLa una corriente
que vm!;I de Pmy vi¡¡ WesIey Dougill, e:! inspirado ;lyudante de Abercrombie y;¡¡n-
tigoocokga de U\dpool. un ent'11Jiaqa deremordel
que murió cuando el Plan estaba prácticamente tenninadoi7l. Lo importante es que
Abtrcrombie rmene esta misma estructura orginiea tanto en el Pla.n de:! Condado
como en el del Gran Londres. Hay primero una base de circulos com:mmcos con
una intensidad de poblacl6n y de actividad decredentes: el Interior (ligeramente
mis grande que el propio Condado, con el Londres central formando un drculo
Interno), d Exterior o suburbano, después el Cinturón verde y finalmente d Campo.
Cada una de estas zonas está claramente definida por un", vi", dJCU1ilf o carretera
pmíenea, que es pane del sistem;¡¡ jerárquico que produce las ct.Iubs.: d dJCU10 A
mis interior rodea la zona central, e:! clrcuto ;lneria1 8 define danmenre e:! limite
del Londres imeriOl, el C pu¡ por los barrio$ subuiNnos y e:! circu.lo O 105 ende-
la carretera de (»fque Ees d demento prindpal del ctnturón verde Yayud41 ;1
definir d comienzo del circulo mis exterior
l1
.,
La zona verde es utilizada como elemento estruetura.l. Aquí Aberaombie re-
conoce su deuda con Unwin:
Sil Rayrnond Unwin fue el primero en dar alternativas al crecimiento ex.
terno de Londres: crear un espacio continuo de entrada Ub« que ;ldmitiera edlft-
cadón ;1 diversos niveles de del15idad (incluyendo barrios resldenc:Lal.es de clase
alta (sic') con densidades boijas), y ¡ su vez estuviera interrumpido a interValos por
irea.s de WO;l (entendJdu como públicos) y, en la pl'ktic¡¡, por f.O.
nas de cultivo la construed6c:l IOd.avía no Iubra ocupado; o pennitir que m
d c.unpo .parecieran mandl.a5 roJas edificadas en los lugares que se
consideraran mis Sln dudar hemos degido La segunWi alternativa, que
era la que ti KOIUt'jaba par.l1os dos drculos 6tanosl>3.
Habria _un gigantesco cinturón verde alrededor de:! Londres con un
espedal puesto en el recreo al aire Ubre: pero también estarían «los doN-
rones menores para separar comunidades, las VIejas y las nuevas; estw doturones
locales no tenian' por qué ser anchw si a partir de ellos se inldaba la zona agria>
la._ Finalmente, una serie de cul\as verdes procedentes de:! gran dnturon verde a1-
canz.uian e:! corazón de Londreslr..
De un total de 1.033.000 penon.as que debian bu5caI nuev;r; residenda como
consecucnmde la reconstrued6n y nueva. ocdenad6n del Londres interior, todos
excepto 125.000 se ttuIadarian mis ¡llá del cinturón verde: 644.000 irían al cir-
rujo 6terior (383.000 a las nuevas dudarles, 261.000 a las ilJ11plt.adooes de las y¡
existentes), cast 164.000 deberán vivir mi5 alli de este órculu pero a unas 50 mi.
Ilas de Londres y 100.000 todavia má5lejos. Habrla ocho nuevas dudades, con un
miximo de poblad6n de 60.000 habitantes, que estarían aproximadamente entre
unas 20 y 35 ml11as del centrO de Londres
m
. la rue5t:16n era que en el exterior, se
conservaria la estructura orgánica: pero al revés, En lugar de autopistas y estrechas
bandas de parque para definir las comunidades, el elemento bistco seria la zona
vude, en ella las diversas comunidades indiViduales -lodas ellas constituidas OOtDO
Londres por ctIu1as más pequer'l.as o vmodarios- ilparecerian como islas de deJa,.
noIlo urbarlo.

'""
auDADES Df.I. MAÑANA LA CIUDAD EN LA IlLGIÓN 181
Era la visión de la Asociadón para la planificación por fin hecha reaUdad. El
mismo Mumlord. en una carta ¡ Osbom, lo ulificaba 4como el mejor docu·
mento urbanismo, en todos los sentidos, que habia apu«ido desde el pro-
pio libro de Howard; de hecho se conslderaI como la forma mis rnolldura
del orgulismo del que Gw1/m CitiD ofTomorrow en el embri6n.
l
l'lI • ..se h.¡ con·
seguido que L1 idea fuerill creíble.. , t<lfU COMiste en
obtener los métodos políticos que nos permitan convertirla en lulldad con rlt-
cada. Aquí todaVÚI no hemos llegado iI en¡¡ situadón (...) y temo los rcsu.ltados
de: nuestra Inmadurez cu.ndo el boom consttuctivo de la postguerr.l. l...) termi-
nc.
I
".
Los métodos políticos se aprendieron con npidez.. El nuevo minisuo para b
PWtific.ad6n de dudilde$, l.ewt5 Sllkln, pronto hizo saoo iI [os responsables de w-
bJinismo que el proyecto de Abercrombie seria la guía provisional para el desano-
110 de Llregi.6n
11O
• como ya comentamos en el capítulo cuarto, ha·
bía aceptado la creadón de nuevas dudades y habla nombrado a John Reld para
presidir la Comisión que debía Indicarle cómo se debían construir. Con la misma
premura la Comisión le dió la respuesta: se tronaba de crear organismos, una espede
de sociedades promotoras, que les permitiera saltarse la burocracia y los problemas
creados por los munidpios. En el sentido In$trumenw, fundonó: la 1eg1slad6n so-
1m!: nuevu dudades recibió d beneplácito real en verano de 1946. las ocho dlldades
de Abercrombie ya estaban proyecw1as en 1949 (aunque no siempre en losluga-
tes que 8 habia propuesto), y, a mitades de los atlos 1960, estaban en proceso de
flnallzadón. Fue mis difidl organ1Z.ar la maqu.inari.a del otro gno elemento pdn-
dpa] del Plan; La expansión de las dudades ya existentes, y aun resultó más com-
pUcado ponerla en marcha; la 1eg1slKlón pan el de:sarroUo de dudades fue apro-
bada en 1952 pero las resultados no se vieron hI.sta los anos 1960.
SIn embargo fueron dftnentoslmpOrtu1tes del paisaje meado por Aberaombk.
Induso a pesiI.I de que las reaUudones de los atlos 1950 y 1960 se vter.m des- •
bordact.s pot el Inesperado CftdmJento de la pobLadón y la continWl expulSión
IndustrtaJ dentro y a.l.ffiiedór de Londres -siendo necesaria la audón de tres
dudades mucho más grandes, que se consttuyeiOll en la segunda mitad
de los atlos 1960. ú Interesante senalar que los prindplas básicos de AbeIaomble
se mostril.ron notablemente adaptables a todo tipo de tensiones y fuerzas.
porque como d comentartsta norteammcano Donald Foley observó,
el ilSp«fO más sobresalIente del proyecto de Abet:uombie era su cualidad fila y uni-
tada, que .refuena la tendenda hada una forma espadal futura claramente es-
pedflca como si se tratara de un producto flslCO y medio ambiental terminado.
El proyecto está pensado para un hipothlco momento o perlodo de tlempo en el
futuro_
111

Pero, como también Foley observó, pronto quedó absorbido por un proceso
económico y poUtico del gobierno central que representaba roda lo contr.u:lo:
una aproX1madón adaptable, evoludonlsta más que detenninJsta, que reconoda
la Impomnda de Las decisiones polítias y económicas tomadas durante el
<:e$O de planificadón1-a. Y, en este contato tan diferente, fundonó: fue capaz de
doblarse sin romperse. Pronto hubo que camblar algunas cosas: se suprimió la
nueva ciudad de Ongar prevista por Aberoombie, mientras que apa.redó otra en
el área de Pitsea-Laindon; se abandonó White Waltham, al oeste de Londres, y se
reemplazó por Br.tekneJ1
llJ
; más tarde, después de un camtMo de gobierno, esta po-
litica fue puesta en tela de luido, y prácticamente tuvo que IntemunpmelM. Pero
consiguió sobreviVir; y la de Londres es uno de los pocos lugares del mun-
do donde es posible conlemplar la visión de Howard-Gedde:s-Mumford hecM
realidad.
Pea Sigue habiendo dudas. L.1 prtmen es que el proyKtO precisa-
mente porque, en una sociedad compleja y conserndofil., permitía un consenso
--aunque con problemi1..5- entre las y muy confllctlvas, tendencias politl-
caso Los idealistas liberal-socialistas se unieron a los temtenientes conservadores
apoyar un proyecto que conservaba el paisaje inglés (y la tradidonaJ vida ru-
ralinglesa), y, a la va. permitía tnar comunidades modelo que conscienlemente
trataban de erosionar las barreras de clase l1adldonales. Esta frágil alianza sobre-
vivió casi hasta finales de los aftos 1970 cuando cayó viet1ma de la paralizadón de-
mográfica y económica; pero el resultado fue distinlO de la vtslón que originalmente
habían previsto sus creadores, puesto que, durante el proceso, quedó casi Irrecon-
dble. Es evidente que los habitantes de 5tcvenage y BrackneU forman parte de la
economía neolkn\ca, pero no pasan la mayor parte de sw dias en el campo como
Kropotkin había supuesto.
El proyecto de Abercrombie tampoco desafió la autonomía de una de Las bu-
tocradas llÚS centralludas y monoliticas de la democracL1 del oeste, al contra-
rio, durante el proceso de realludón la rrlorzó. Por otra parte la call(bd cultu·
ral de Rasildon o Ü'J,wley no nos recuerda las glorias de la Atenas del siglo V ni
de la Florenda del XV. El proyecto de pl.iI.Jlifi.cac:iÓn tampoco plCSU iÓ el campo,
ni Uegó a conseguir el desarrollo regional integral que Chase y Mawf'! habían
sonado_ L.1 gente que vive en las roDas rul1l.les de Berkshire Y come
verdur.J que llega en avión procedente de medIo mundo y que es distribuida
desde los mercados al por mayor de Londres, y las explotaciones agrícolas (n.
dustriales nos demuestran que lo que mis interesa al agricultor bdtinlco es el li-
bro de cuentas.
Evidentemente algo queda de la visión de los pioneros: las nuC'lil.S dudades son
buenos lugares para vtvtr Ysobre todo para crecd, conviven en armonía con d cam-
po que las rodea y han conseguido eliminar parte de la fealdad de las vielai cons-
trucciones. Pero el resultado no ha sido tan rico, ni digno, ni elevado como se ha-
ma pensado: buena vida pero no una nueva dvillzadón. Quizás no era el lugar
adecuado; los ingleses esa gente tan típicamente comodona y COD pocas expecta-
tivas iban a ser los últlmos en realIzar t:5ta visión. 0, como en el suei\o de Gatsby,
quizás ya estaba tras ellos, y nunca se darlan cuenta.
J
'"
CIUDADES DEl
Vr. CIUOAO e.."I Vr. IlEGION 183
Notas al capitulo 5
1 Mumford. 1982, pta. J19.
1 lbid., pqs. 321, 326, 331.
1 Drirlll'n. 1927. ¡MI. 3D.
• Mumford, 1982, pq. 322.
I Ddrie. 1927. P'e. 251.
Wuvu. 198Q pip. 42. 47,.a; Arl<1..-s,
1986. piS. 179.
, 1905. pi¡. 105.
I Maim. 1957. P'¡. 210.
• Wu..-.:r, 19&b, pq. 047.
.. Maim., 1957, pi¡. 216.
" 1905, pis- 106.
LJ Ddries. 1927, pip.123. 324.
l.J 1925c. pip. 289. 19O. 325.
lO Geddts,I92.Sd. pilo 415.
u ....... - .......,
............ pillo
"WÜYft'. 19&ü. pq. 47.
11 lloudIlu.n. 1973, pipo 2J.4 ;¡¡ 240.
.. Woodarl, 1962, pip. 1St a 196.
" 1957, pq. 89; Stodd,¡n. 1986.
pip. 131 a 133.
a Edwml.s, 1969, P'Is. 33, 107.
n 19n, pis$. 71, 169.236.
A Il«lI.lS, 1818-94; Redus. 191»-8.
D Kropottin. 1906, P'3- Z8
14 Ibld., pi&. 90; 1921, pi". 96.
.t$ Kropo«kin, 1920. pip. \. a 17.
» 1bkI., págs.. 18. 19.
v Kropot.k.1n. 1913. pig. 357.
11 1bid., piS. 361.
,. MIlm, 1957, pq. 94.
»Kitchm, 1975. páp. 188. 189.
" Geddes. 1912. pig. 177.
:la Ibtd., pil_ 183.
J.J Dd't1m, 1927, P4 268; Boardman,19+t.
P'g. 382.. 383.
.l4 Oefties. 1927, pipo 218, 219, 230. 231.
lO [bid" ¡N.g- 231.
J6 Branford. 191'4, páp. 2904 a 296. 323.
J' lbid., pil. 283.
M Branford y G«ldts. 1919, págs. 250. 251.
'" Boardman, 1944, pig. ·UZ.
MI Geddes, 1915, pig. 34.
., !bid., 41. 47, 48, 49.
o¡ lbld.
oJ [bid., pill. 86.
.. !bid., pig. 96.
.. lbid., pág. 97.
.. lbid.• pág. 400.
.. Boardman. 1978, pág. 345.
.. OaICo. 1979, pig. 231; Mumford. 1982,
337 a 339: Goist. 1983. pág. 260.
-lu.bove. 1967, p.ig. 17; Mumford. 1982,
339.340.
" Da! Co. 1979, pi&. 232.
JI MumIocd. 1982, páp;.344, 345.
u Anon. 1925. pig. 129.
.. Mumtord. 1925, piS. 130.
Mumklrd. 1925.. 130. 132. 133.
.. Ibid.. páS. 133.
M smn. 192.5. pig. 138.
.. C1u2, 1925. pig. 144.
"- " lbid., p.ág. 146-
.. """'N". 1976. pig. 23.
•, Mu.m.ford. 1925b. pig. 1.51.
"-
"-
--
Of lbid. pq. 152.
... !bid.
., 1925. pi.. 157.
• Lubove. 196J, p.ip.. 91 a 96.
.. Oua:i, 1979. pip.141, 142.
no Odum, 1936; Odum y MOOTt. 1938;
Kmtor, 19T.k. p6p. 284, 285; Friedmann
YWelVtt. 1979, p.ip. 35 a 40. •
n 1928.
n lbid., pig. 64.
1) ""'.. • 73
' ........., paso .
14 lbid., pág. 75, 76.
1) lbid.. pág. 170.
... !bid., pi¡. li8.
n lbid.. pág. 179, 180.
'" !bid., pág. 182.
19 [bid., pág. 186.
.. lbid., págs. 186, 187.
"MaeKaye, 1930: Mumford. 1964:
Guttenbtrg. 1978.
al Smith, 1925. págs. 159, 160.
III Fluek. 1986.
.. RooseveIt, 1932.
III Simpson, 1985, pig. 191.
• Scott, 1969, pigs. 178, Ii<}.
11 Hays, 1965. párp. 7 a 11. Simpson, 1985,
p.ig. 136.
• Kanlor, 1973. pip. ]6, ]7: Wllson. 1974,
p.ill- 136.
.. Simpson, 1985, párp. 135, 136.
Scott. 1969. pq. 177.
91 Itqionai Plan of New York, 1, 1927. XII;
Kamor. 197)" pig. 39.
"1 Regional Plan of New York, l 1927, pigJ.
23 a 28.
a lbld., p.il. 44.
.. RqJonaII'W1 of New York. n. 1929, p.ip.
25, 26.
9S Rqionall'\.an of Ntw York., VI, 1931,
pipo 102, 103.
• Repxw Plan of New York. VII, 19] 1,
p.ig. 30.
Y1 Plan of Ntw York., 111, 1927.
p.igJ. 126 a 132.
'" Regional Plan of Ntw York, VI, 1931•
p.igs. 103 a 105.
... RqionaII'W1 of NtwVOrk.lI. 1929. pig.
31.
1'"' Ibid., Ha)'5. 1965. pago ZO; Scon. 1969.

... Rrp>nal Plan ofNtw York. VI. 1931, P'I-
125.
l. Rqion.aI Plan of NtwYod. Il 1929. P'3.
197.
•• Ibid . 35
.• paso •
1" WIJOO, 1974, pág. lJ7; d. Simpson, 19tH,
p.ig. 35.
1976, páp.l2i a 247.
l. Ibid., pág. 259.
lo> lbld., pig. 262.
1" AdarIu. 1930. pipo 142. 143.
lOl' !bid., piS. 146.
no 5impson, 1985, pá¡. 155.
111 Ha)'5. 1965. p.ip. 2S a ]1. 36 a.w;
1984, pig. 234.
m Sussman, 1976, pág. 250.
ll) 1938, págs. SOS, SOll, 509, 510,
511.514.
l"lbid., p.ig. 518.
lU 193Z. pág. 506.
ni Lepawsky, 1976, pig. 22.
nI Gelfand, 1975, pig. 2.5.
111 Ibid., pág. 25, 26: Sduffer, 1982. P4 222.
m Clawson, 1981, XVI.
,. Karl, 1963, pig. 76; Clawson, 1981,
pig. 7,
121 U.S. Natlon.l Resoun:es COmmillet,
1935,lX; CI.IW50n, 1981, pig. 168.
m U.s. Natlon.l P1mnin8 Boa.rd,
1937, VIII-XI, pis. 84; C1awson, 1981,
162 a 164.
IV Gelfand. 1975, pq. 97.
114 Conkin, 1983, pig. 26.
IV 'bid.. pago 20.
la lbld.. pqs. 26, 27.
IV Tugwdl195O, pig. 47.
UI Lowttt. 198J, Il4lS; Conkin. 1983, ll4
26.
la MOfIan. 1974. pig. 157; Lowitt. 1983.
pis. 37.
l. Ntw.e. 1983, piel. '191 a 0193; Rumn.
1983, pqs. 15I.
lJl Mceraw, 1970, pig. ll; Mceraw, 19i1,
pip. 38, 39.
I.IZ Moqan. 1974, pipo 54, SS, 155.
w Ibld., pis. 22.
u. Morpn. 1974, pq. SS.
l. Mceraw, 1970, pig. 95.107.
u. Selmick. 1949. pi¡p. 91, 92,149.
W" 'bid.. pil. 152, 186 a 205.
u. lbid., pá¡. 211, 212.
u. McCnw, 1970, pig. 108; Lowitt, 1983,
pi&- 45.
l. Ulitnth.al. 1944, pis. 51.
1" 'bid.. pq. 153.
IOZ TuJ-lL 1950, pig. 54.
ItJ lbid.. pig. SO; Rutun, 1983. 151,
152.
140 194-1, pig.17.
ltJ H_lm. y Andenon. 1962, 77, 105
a 108, 116 a 122, 1JO: Alludlce y
Trapnell.19H,pig.15aI7.
1" Runan, 1983. págs. IS7, IS8.
101 Johnson, 198-1. pig. 35.
10. 1984. ¡wslm.
,ti' Schaffer, 1982, pip. 224, 225, 230.
110 Slmpson, 1985, pág. 193: Dal Co, 1979,
pig. 233.
111 Slmpson. 1985, palP. In liS, 181, 193.
15.1 DIx, 1978, pip. 329,330.
1» [bid.. ]32.
1$< lbid.• pág. 337: Dix, 1981, p.ip. 106 a
'09.
1"
CIUDADES Df.l. MAfl"ANA
I

US Abel(:rombie, 1926, págs. 39, oK); Cherry,
1974. pag. 91.
15' Bu.ufoy, 1933. pAss. 201, 204, 212;
Simpson, 1985. págs. 176, 180, 18!.
lS' Greater London Regional Plan Commit-
1929, pág. .¡ a 7; j;¡cluon, f., 1985.
pág. 147.
1S' Unwin, 1930. pig. 186.
,.. !bid.. pág. 189.
lOO [bid., p.ig. 186.
'" G.B. R.c.Geographial Distribution. 1938.
paras. 68 a 70.
,.. Grnler Landon Regional Plan Com-
ffilttee, 1933. pág. 83.
'u ¡bid., 95 a 99, 101, 102.
,.. Jadson, f., 1985, pag. 154.
ti!
P'gs, 411, 412.
\66 Hall. 1973, 11, págs. 52 a SS.
161 Hughes, 1971, pág. 62.
,.. [bid., págs. 271. 2iZ; Dill, 1978, págs.
345.346.
ti" Hughes, 1971, pig. 40.
"" Trlpp. 1938, 190.
1/1 Forslulw y Abercrombie, 1943, págs. 3 a
10; Han. 1976. págs. 54 a 87.
In. [bid., págs. 58, 59, 78. 79.
'11 Forshaw y Abercrombie. 1943. V; P=y,
1939, págs. 79, 80.
11< Abm:rombie. 1945. pág. 7 a 10.
"S Ibid.. pág. 11.
'1' Ibid.
'" !bId.• p.ig. 14.
'11 Hughes. 1971. p.ig. 141.
119 Jbid.
t. Hart. 1976. pág. 55.
tI! faley, 1963. pág. 56.
'" !bid.• pág. 173.
tl:l Cullingworth. 1979. ¡»gs. 82 a 86. 89 a 93.
,.. !bid., pág. 147.

La ciudad de los monumentos
No hagfu proyectos pequenos. No tienen magia para arrastrar y probablemente nun·
ca se llevarán a cabo. Hay que hacerlos grandes; sed ambidosos y trabajad pensando
que un diagrama noble y lógico nunca morirá. al contrarío, cuando todos nos ha-
yamos ido él toaavia seguirá, mostrándose con creciente insistenda. Recordad que
nuestros hijos y nietos harán cosas que nos sorprenderían. Deja que tu consigna
sea el orden y tu faro la belleza.
Daniel Bumham
Discurso desconocido de 1907.
C. Moore, Danirl H.Bl.lmham: Architea and P/anner ofCities (1921)
¿Por qué siempre lo mAs grande? Lo hago para devolver la dignidad a los alemanes.
Adolf Hitler
Discurso a los trabajadores de la constIucd6n (1939)
1
r
I
,
LA CIUDAD DE LOS MONUME."'I'TOS
'"
Capítulo 6
La ciudad de los monumentos
El movimiento de la Ciudad Bella:
Chicago, Nueva Delhi, Moscú
1900-1945
El movimiento de la Oudad SeUa liene su origen en los y de las
grando caplules eulOpe1S del siglo XIX: sus modelos son la reconstrucd6n de
Pari5 hecha por Haussmann dur¡¡nte el de :-lapoleón 111, y la contempori-
nea construcd6n dd RJngstrasse de Vlena_ sm embargo las del siglo
XX se han hecho prindpalrnente en 0tt0S lugares y en otras cultura$: en las gran-
des dudades comett.U.les dd antrO y del oeste de Estados UfÚdos, donde los lide-
res dvlcos construyeron ron la doble finalidad df: suptnl los complejos colectivos
de inferioridad y de estimular las empresas; y en Lts nuevas capitales de las panes
más aleladas del (mperío BrltáfÚCO, donde los fundonartos de la corona encarga-
ron proytdos que expresaran el dominio impmai y la exclusividad radaL Luego,
irófÚcamente, el movtmlento de la Ciudad Bella volvl6 a su lugar de origen geo-
gráfico y espiritual: Europa, culminando en los mos 1930 con los dictadores te>-
taliurlos que ttatarOn de imponer sus megal6manas visiones de gloria a sus capi-
tales. A pesar de la dlferenda supetfidal de los diversos COntextos, hay una sede
de extraftas similitudes m los resultados con implicadones que, quizás, deberían •
Inquietamos.
Bumham y el movimiento de la Ciudad Bella en Estados Unidos
En esta historia, cada gran movimiento tiene su propio profeta, y éste no es una
excepci6n. El profeta de la Ciudad Bella fue Daniel Hudson Burnham (l846-1912),
soda de la compaftía de arquitectos Bumham y Root de Chicago, disertador de va-
rios de los primeros .rascadelos clásicos de la dudad entre los aftos
1880 y 1890, Y responsable de la Mundial de Columbia de 1893, una
de Ferias del Mundo más Importante de todos los tiempos. El dinero que ob-
tuvo gradas a estos lucrativos trabajos, le permiti6, más tarde, aceptar trabalos de
urbanismo por muy poca o ninguna remuneradón, fue de este modo como ello-
ven uquitecto se convlrtl6 en un madwo urbanista. La otra e.. que le
animó a dar este paso fue la cread6n de la mágica Ciudad Blanca en las orillas del
Lago Mlchigan; si era posible crear una dudad bella Instantánea, que duraría tan
sólo un verano, también lo sería hacer lo mismo con una dudad norteamericana
de verdad rconseguir que su efecto fuera más prolongado.
Su idea fue bien tKibida; puestO que, como hemos visto en el capitulo se-
gundo, los aJ\os 1890 fueron en Estados Unidos un periodo de intensa introveniÓD.
Gran parte de la burguesía con inquietudes avicas, preocupada por la cud.mte he-
terogeneidad étnica y cultural y el aummto de los desórdmes, constderaba que el
problema consistía en preservar el entramado social urbano. Hmry Mocgmthau,
banquero y gran propietario, lo dijo clanomente m una conferencia que pronun·
dó en 1909: el primer objetivo del urbanista eu. eliminar los lugares donde CRda
erúerInedad. la dqlr.tvadón mor¡¡1, el descontmto y el sodallsmo-l. Ym nin-
gún Sitio estOS problemas se pre:sentatwt con tanta virulencia como en Chlcago,
lugar de los terrtbles alborotos de los mos 1880 que Kabaron con la de
los cabecillas en medio de una tensa atmóskra de InsurtKdón_
El Plan de Chlcago es el mejor de los proyectOS de Burnham. Sin embargo,
voivia a su dudad despub de haber tenido éxitos y frKasos en otros lugara. El pri.
mero, que fue prict::icammte un aiunfo, fue ia Iatga boataIb, que empezó en 1901,
para la reconstrucd6n del Mall m Washington, OC. En su proyecto de 1791,
L'Enfant había seguido las sugerencias de George Wuhingtan y lo habia mtado
como un gran parque de .wo pies de ancho por algo más de una mil1a de largo, que
debia iniciarse en el Clpitol. para seguir hada d Pot:omac luego por
el este hasu llegar a la Casa Blana. Ptto este proyecto nunca llegó a taminane;
la zona permaneció como terreno de pastos, y poco a poco fue invmida por ro-
mercios; la última Indignidad se comed6 a finales de los afios 1870 cuando se
construyó una linea de ferrocanil que lo atravesaba_ Este Mall desfigurado era para
muchos, tanto pua los que estaban dentrO dd Congreso como para los que estlo-
ban fuera, un símbolo de todo lo malo de las dudade:s nortUmerianas
z
.
En 1901, el senildor James McMWiln de Michigan, pte1ldmte del comité del
dl.strtto de Columbia, animado por el arquitecto Charles Moore, conslgui6 que se
aceptara su propuesu paril que una serie de expertos hideran un estudio sobre el
parque. Poco después, Burnham fue nombrado responsable de una comis16n de tR:S
miembros que incluía a Fredertck La.w Olm$ttd lunior y al arquitecto de Nueva York
Charles McKIm, a los que, mis tarde, se les unió el escultor AUgustus SrGaudens.
Burnham creyó conveniente visitar Europa con la finalidad de estudiar los mejo-
res modelos urbanos, ignorando la evidente Ironía de que muchos de ellos habían
sido creados por las mismas tiranías contra las que 105 norteamerlcanos.se habían
sublevado. Posteriormente, comentó que ellnfonne contenía el número sufiden-
te de pánatos impresionantes como para llamar la atend6n de la prensa y al mis·
mo tiempo interesar al resto de arquitectos.
se decidl6 aplicar el concepto orlglnal de L'Enfant pero ampliado, con un
Mall que tendría el doble de su anchura originalliegando a los 800 pies, casi du-
plicando su longitud para incluir lilllanura del Potomac, y sería atravesado por dos
1 (Vúnse notaS en ZIZ·ZI3.)

j
I
I
188
OUDAOES DEL MAii:AJ"" LA CIVDAO DE LOS MONlJ),(ENT'OS
189
FIg. 6.2. El pLio de Chlcqo de 1909. ftmiplo de orden dviJ dJ.sico en la tr.1lIliI
de estl dudId de Illinols. Solpiendmtementt. al 192.5, gradu.al emp.¡je de sus
babiWltes tul se Mbi.I
go de las orillas del lago y de UD ampüo paseo que los auuria formando inguIo
r«to; el conjunto formu[¡ un ImpresiOnante esp¡do que delante de u
nueva estad6n de funxanU, KO evidente dd proyecto de Wash1ngt:OD. donde
también se había contemplado U collSt1UCd6n de una nueva estacióo_ Ene plan
exigía u demolición de unos den acres de miserables barrios pobres entre los que
se enconnaba la zona de prostíbulos.. Los dirigentes ..probaron el pb.n con entu-
siasmo y se dispusieron a llevarlo a cabo; \o unico que no lleg6 a rea!lurse fue la
estadón puesto que dq>endía del acuerdo entrt dislintas compatlías. A nadie se le
ocurrió prtguntaISt dónde Irían a parar los habitantes de estos barrios; prooable-
mente pensaron que el propio mercado se haria cargo de ellos'.
Sin embargo, el proyecto de Cltve:land no dejaba de ser el mismo que el de
Washington pero trasladado al lago Erie; aunque era ambicioso, no era más que un
plan para el centro de la ciudad. En 1905, Burnham propuso algo más espectacular
para San Frandsco. Aquí eJ nuevo centro urbano -que estaba si-
tuado en el crua: de la Market Strect, u prindpal calle comerdal de u dudad, con
la Avenida Van Nes.s- debla ser el foco donde se inielarían una 5elie de bulevares ra-
diales, a partir de los cuales y a dmos intervalos saldrian otros; de esta manera la
trama regular de u dudad adquirirla un cmilagroso equllibrio formal. a partir de
f
F"IS- 6.1. Daniel El autor pw,es en lII\a
"'"""-"-
puques Une.1les. El proyecto fue muy ¡J¡Ndo pero. inevitablm¡mte. umbiU
tuVO criticas que dwante un frmaron su realización. fl.IWmente, se cons-
truyó ta.l como Bumham había pl¡nudo. tnminindose en 1922 con lnaugu-
ooón dd monumento en memolU de Unco1n
4
• fue un.¡ obra dentro de las mis
pura tradld6n de las &aw Arts. Muy cm::a. sin embargo, continuaron prolik-
(;¡odo los bMri05
Puo la du<bd de Washington, como todos estaban dispuestos a reconocer,
era esped;¡l: era distinta de las otras dudades noneamuicanas, puestO que all.i el
y los aspectos simbóticos deblan mostrarse con mayor fuena..Apartir
de entonces Burnham se dedicó a empresas todavía más atreVIdas: Intentó dar a las
grandes dudades Industriales y portuaria.s de los Estados Unidos el orden cívico que
les faltaba. Empezó por un lugar dlfídl: Cleveland, la dudad del lago situada en el
estado de Ohlo, un lugar de aec1m.lento industrial descontrolado, lleno de con-
taminadón, problerrw laborales y violencia. En 1902 se le Dombró presidente de
una comisión; al atlo slguJenre presentaron su informe. Como era de esperar pro-
ponían un nuevo cmtto urbano: se coostruirian un.¡ medU. docena de grandes
edifldos públicos, agrupados en una serie de puques conectados si, a \o lar-
'90
ClVOADES DEl MAJ'lA."IA
LA CIUDAD DE LOS MONUME.."I'fOS
'"
oua lógica basada en los contrafuertes anguIare5 y las naturales que
se utilizarlan para construir bulevares y edifidos formales'. Uno de estos se
convertiria en un parque continuo que conduciña al del GoIden G;¡¡te en el utre·
mo oeste de dudad. se daN un tratamiento arquitectónico formal ¡ la zona de
Twin PWu que dominil1a dudad por el SlMiotste. donde se levantarla un At.henaaun
y una esu.tua monumenul que estaria encarada hacia el octano Pacífico.
lróniQ.lIlentc, a pesar de que un ¡Ciiemoto y un incendio dejaron una pule
de la dudad libre pan. realizar el proyectO, las presionl!:S comm:iales lo
sólo Ueguon a algunas cosa.s mt:n: clIas e1utr.U'l.o y poco animado centro
dvico que se construyó en un lugar distinto dd que Bumham babia propuesto. Hoy
en dla los dudadanos de san Fr.mcLsco están profundamente agr.lldeddos de que
los iUllplios bulevares y los _ronds-polnts>o pensados poT Bumham no Uegaran a tJes.
trOZ4l.r la trama de calles que suben y bajan por la colinas y las casas victorianas que
las flanquean, que dan su encarno a la dudad',
Chicago fue el proyecto definitivo de Burnham: el mayor de eUos pero que §Ot-
prendentememe y a pesar de todos los problemas, el que llegó a realizarse casi por
completo. Su idea básica era la grandeza, aunque resultaba vago en cuanto al modo
de llevarla a la práctica: el plan _iba a restaurar la ilf1IIonía visual y estf:t1ca perdi.
da. de modo que se creara el ambiente ftslco necesario para que de f:I pudiera sur-
gir un armonioso orden social.'; la dudad caótica. fruto de un rápido credmien-
tO y de una uce:sinmente rica mezcla de nadonalidades, se ordenada.: se abrirían
nuevas avenidas, se harían desaparecu los barrios pobres y se ampllanan los par-
queslO. Parece que la muda de objetivos 5OC1ales con otroS puramenTe estfti0)5 fue
lo que entuSiasmó a las dase1 a1w y medias que apoyabm el Movimiento
gresista11•
Al ptaentM el proyecto, Bumh.am mostraba su confianza en calidad de lo
que Milla a tomar como punto de las gnndes dudades europeas.•El tn-
bajOque Hamsmann hizo en Parises el mismo que debemO$ hKuenOl1
ap
u...
Pero como los que Iban a respa1dM el pto)"KtO eran hombres de negadOS, prime.
ro del Club Comerdal y mis tarde del Club Mercantil. atl.ad1ó un nuevo argu-
menro: la Oudad BeI.Ia de Napoleón lD babia de:moStIaOOser una buma invmi6n
LJ

.los a.mbtos que M impulsó, la han hecho famosa, y, como resultado. 1", mayom.
de los ri0)5 ad050S del mundo la visitan, y se dice que, gradas a ello, los pariSinOS
ganan cada an.o mis de lo que el emperador gastÓ en hacer estos cambiOS..1
4
. Lo
mismo debía hacerse en Chicago:
La gente se marcha al (airo, Atenas, la RJvlera, París y Viena porque la vida no es
en casa tan agradable como en estos lugares de moda. De manera que hay una pf:r.
dlda constante de los recursos de la dudad. Nadie ha calculado la cantidad de mi-
llones que Chicago genera Yque se gasta en otros sitios, pero debe ser muy gra¡;'-
de. ¿Cuál seria el efecto sobre nuestr05 negados si todo este dinero drculara aqul?
(... ) ¿Cuál seria. el efecto en nuestra si La dudad fuera tan agradable que
toda.s las persorWi que viven en el VJlle del Misisipi. o Jl oeste del río. y son eco-
n6mkamente indrpendientes vinieran a a Chicago1 ¿No deberíamos hacer algo, sin
perder tiempo, para que la dudad fum mis bella Ymis atrKtlva para nosotros pero
sobre todo para estos desudos visltantes1
u
.
Induso dijo que lo que había .lnvertido. en la Atenas toda-
vía estaba dando buenos beneficios. Es probable que BumNm, que conocí.a.l.a ma-
nera de scr de sm condudadanos, se estuviera burlando un poco; pero es mden.
te que sabía vender si ne«s.lrio. Sin embargo, todo esto no dejaba; de ser mb
que una introducdón a la presmtaeión del propiO proyecto, que Iba; a exigir un ¡n-
do muy alto. BumhamquezU la parte que quedaba enfrente del lago pan convertirla
en un parque por el que ciKularia una C3lRtera arboW1a. tina de las caJles que sao
lia del parque en ángulo recto. Congrees StIttt, sc convertirla m ef eje pdDdpal
del. nuC'YQ Chicago. con un palque lineal de JO) pieS de ancho. Una milla. más
tro, donde este eje hace intC1KCdón con Hubbard Street, dos anchas calles diago-
nales saldrian de un gran centro dVlco coronado por una cúpula.: bte seria ef cm.
tro del nuevo proyecto; sin embargo. irónicamente, fue una de Las pocas cosas que
no llegó a hacerse. Las orillas del rio de ChJcago que aqui paralelas al lago
entre éste y la calle Hubl>ard, sc a1lnearian con las nuevas calles. Los grandes edI.
fidos públicos se irian colocando en los lugares más promlnentes del parque lineal.
Habria ·un majestuoso museo blanco en la gran terraza llamada uke Front, que
domlnaría todos sus elementos: los parterres, las fuentes, los monumentos, todo
deberá construirse de manera que tenga reladón con f:1. Ningún edllido del mun-
do ha tenido'jamás una situación más adecuada que I.a que éste Habria
un paseo de siete millas y media bordeando la orilla al que se aa:ederla a travb de
siete viaductos. y uno¡ laguna de 30.000 pies de longirud. Bumham se vuelve líri-
co al describir el conjunto:
Ambas orillas de La tagun.a detlefWt omamentme con jrtJOes y Wutos que se
tann a nuestro cUma. sobre todo los que florecen -el manuno, el Pft1I, el melo-
cotonero, ef castatl.o de lndUs, ef castaikl atJlp.a. ef manuno silvestre,.
lilas, syrinps, '-';a.$, come;os. En los meses de mayo y junio se podría. cddnr un
festival soln ef agua. Durante La y ef vaano, y wnbim en otOI'io. todo
ef que paseara por ef se YUia envuel.to por la presenda de las Oomi. En las ori-
llas h.abriI. en¡Iantln.as, heliotropos, mignonette y plantas que UCOMW1 el
aire con su &a¡anda
l
'.
y así su visión de Chicago:
Delante nuestro se ex.tltnde una plantadón de majesruosos irboles, que dan somo
bra al césped Ya los caminos que están en las mátgenes cid b:go. Hadmdoconuaste,
la rdudente Laguna se dirige hada el nont. Detris estin las suaves orillas, y los tre-
nes que aparecen y des.aparecen entre los dmbrtaDles Siluces. Al fondo, se eleva. una
majestuoSil terru.a cubierta por parras y coronada por estatuas, y tnnquilos pane-
rres que rodean apadbles hogares.
El lago nos ha estado llamando durante atlos, y al final le hemos respondido.
Vemos el agua, movida por una gentil brisa; sobre ella el centelleo de los remos. el
destello de las velas roSildaS. las lineas de ilgeras lanchas. Vemos los botes qut pa_
san impulSildos por bronceados /IIleras. Olmos el murmullo de las olas mezclado
con las risas juvenHes, la mwtca que procede de la laguna se desvanece entre las
indinadas ramas los irboIes. I.a. luna creciente apartCe en el dek>, brillando le-
vemente en el aqxlJcuIo.
192
193
--
1'"1&- 6.3. Ctnuo Impo1lCUJllt pinl1,l1'oll J1 po1IRri deJ1,llo Gutrin.. El 0111,1.
lar olrecI! un.II Ylsi6n de un Chk:a&o .rw..•..... nnlzadoo.: dudolId l'ormJ1. si-
mftñl::I.mentl! pero arenll! de objc'tI*05lOdales hr1wi6jk3mrnlt. tslt tlemento cen-
tral. Wl imponanll! lIUlK:J.llqó 011 mil.....,..

h
1
,
•••
contradicción básica.: como Herbert Croly setlaló en e1Archittrtura/ Rtcord de Nueva
York de la f:pocoli, un urbanismo basado en cualidades fonnales que se: adapla.
ba mal a la realidad del desarrollo de los centros urbanos que wgían un alto ni.
vel de concentndÓfl y de pobl3d{ml'. Esto significó el fraaso en su lugar de 0011-
cimiento. En 1909, en la primera oonfeexj¡ sobre F'bnIfiGId6n de drwbdes Ye'tCeO
de dcmi.dad de población, urbanistas y los hombres de n!!godos que los
apoyaNil, se dieron cuenta de que esta utopQ wgía olIIgo mis un derto número
de personas dispuestas 011 poligar. la Ciudad Bella prooto dio puo 011 la Ciudad
FundonaI, que se: consoeguiria por medio de la zonificadÓll -letnil que el proyecto
de Bumh.a.m había dedicado poca atmd.ón
l1
.
Bumham murió en 1912 en la cumbre de una fama que se babia extendido muy
lejos; era así como Europa te devolvía el cumplido. El había dicho a los habitantes
de Chicago .como pueblo debemos hacer nosotros,,51 podemos, lo que en otros lu.
gaces ha hecho un sólo Pero en Berlfn, el Kaiser -segün escribió el
correspon.saJ del. ChioJgo R«onJ.HcaId-- había nombrado una comisión para elaborar
un proyecto siml1a.r, lamentando que Berlín estuVlen Yoli hecha y no lUvienla ex.
tensa orilla delante del lago que Chicago posdal1'. La Iniciativa frKasó; oliunque re-
vtvirioli con mayor fuftza vrintidnco mos mis tarde.
Aotamos por los prados donde vilw. como si fuer¡n dSlles, fq)OSUI en W
ttrnziU. las b!,¡ncas b.¡1¡usm<!as y las ninfas dd bosque apwas $l" diViSan en d ¡no.
che<:et. Uqa noche. las luces de colores brillUl en el perfumado de los ne-
nü(¡¡res, y la Natur¡leu nos acoge como ¡ nlnos fellcn'·.
Es una visión poética extraordinaria; una de las pocas que existen en la histo-
na del urbanismo. Los dibujos al pastel de JuJes Guerin que nos muestran la gran
dudad desde el aiff. con 10$ bulevares radiales perdiéndose en las grandes prade·
ras de OIinou con las ú1t:ima5 luces, son distintos de las oaas im.igmes \llb;mu que
bcm05 visto: los aOOre5 la Intensidad de la luz en los tnirnledos
pavimientos. rteuerda v,¡gamente a aunque éste no Uegó a conseguir
nunca estas grandes panorimlas.
Esta presentación también un buen elemplo de relaciones públlas. Sin
embargo, ¿para quim iba • ser todo esto? La de Burnham nos
brutalmente a la realidad: .No debe ser sólo para la gente rica puesto que ya s¡,ben
cuidarse_, debería ser para la en general; pero, _¿no es derto que estos de-
penden de la drculad6n de dinero, y que éste no aparece sin la presencia de gran-
des cantidades de penonas económicamente bien situadas?I'. De este planteami.ento
surgía de manera Implícita y dodta una teoría del desarrollo urbano: una economia
urbana dirigida por lo que lborsteiQ VebIen criticaba como consumismo de las da-
ses odoys que lmiubm a los ricos europeos.
Es ficil ridicullZaT este proyecto; y un gran número de criticas, de5de: los Ifbe.
raJes izquierdistas tradldonaJes a los mar:dstas, lo han utilizado siempre que han
querido mostrar un I!jemplo representativo. Ya en 1922, cuando había I!mpezado
a reaU.za.1'SI! -coordinado por el comité ejecutivo de la comisión del Plan, qUI! es-
taba controlado por los miembros del Club Comercial, y con un coste dI! unos
300 ml1lones de dólares- Lewis Mumford criticó I!I tratamientO que Burnham daba
a la dudad calificándolo de _cosmética munlcipa¡'.; mis tarde lo compararla COIl
los proyectos de los rl!SÍIDmes totalitarios. Todos lo atacaron porque Ignonba los
aspl!Clos de Vivimda, escuela y sanidad. Burnlam pudo haber re:pondido que. en
su momento, habia advertido que ebiago debería seguir la polítia de Londres de
subvmdones 011 la vivienda, pero, dtdrlo de la manen mhmoc1eIada posible.
era n1denle que este tema no eroli el que re.umente le pteocupabl.
ZI
• De los tres ob-
jetivos de planif:lcadón que Abeiuombte establecmoli en su pequmo libro de tex·
to de 1933
ZJ
,1a belleza era lo que más a Burnham. tmia encuenu Iacen-
cornerda.l pero la salud, en su sentido más ampUo, no estaba conttmpbdo
m ningUn sitio.
De manera más sutil, podriarnos calificar este proyKto -<:omo los de San
Frand.sco y Cleveland- de centrocentl"ista: se: basaba m un núcleo comercial pero
no habia ningún tipo de previsión pan la fuNra expamlón de la ronoli comerdal
por el resto de la dudad
Zt
• Como dito MeI $cott: _el Chicago de Burnham es una
dudad pertenKientl! 011 un pasado que Estados Unidos nuna conod6-, unoli d\Kbd
arbtocrida. para prindpes meraderes
lS
. En este sentido era como muchos de los
nunoos planes urlwústicas que vendrían en el fururo. Pero incluso así, term una
"4
1
U. OllDAD DE LOS MO",1.JM[.'lTOS
195
U Ciudad Bella en el Imperio Británico
Pero antes de volver ¡llugilI de su nacimiento. el movimIento de: L1. Ciudad Bella
se extendió por todo el mundo. Sus manifestadones más espectaculares se die-
ron, enue 1910 y 1935. durante la última etapa de.! Imperio Británico. No fue por
accidente: al Intentar establecer lo que a veces eran nueViU y precarias tentati·
vas de control de un territorio conquistado. ansiosos por tener simbolos visibles
de autoridad y dominio, deseando también que sus súbditos participaran del es-
tilo de vida al que ellos estaban acostumbrados, el Ministerio Británico de la
India y el Ministerio para las colonias empeuron a utilizar Jos servidos de los Uf-
banistas con la finalidad de fundar capitales en los más tejanos rincones del
Impeno.
Muchos de estos proyectos fueron modestos porque el departamento de
Hacienda est;r,ba preocupado por l. DepresiÓn; no hubo ni pomp,¡¡ ni circunstan-
cia. Pero uno de ellos consiguió evitar porque er. La joya de l. ro-
ron•. En 1911. cuandoJorge v fue COfQrulldo en DwbolIl, anunció que La capital de
La Inm. BriUnia..KriolI trasbdada de CaJC\lUI a Ddh.i: un lugil! que por su posidón
centra!, sus ficiles accesos y su dima resultaba mis adecuado; tenia además un slg-
nifl.a.do político como capital histÓria.. aspecto que tmía su Importancia Simbó-
lla., predsamente en el momento en el que el había empezado.1 vivir el cuen-
to conflicto entre hindúes y musulmanes. Era por ello que la nueva capital $tria
monumental a pesar de que los ingleses eran un pueblo poco interesado en la mo-
numentalldad: $tri••una Roma anglo-indla (...) con medidas mÁS grandes de lo
normal.
JO
. Resulta Irónico que costara veinte anos terminarla y que sólo pudiera
asumir su papel durante dieciséis.
Los arquitectos urbanistas que $t eligieron para este cometido no dejaban de
ser una pareja curtOSl. Htrbert blter (1862-1946) se habia hecho famoso como
arquitecto dellmpeno, habia tDlpeudo con lol1 estadÓR de ferroa.nil de Pretoria
y hollbia termlrulldo construyendo los tdlftdos del gobierno de la nueva UnJÓn de
Sudáfrica; sus Ideas olIrquitectónJcn estaban baSldas en d .. nacionalismo y d 1m-
pcrWismo, en el simbollimo y en el aiduonial...
Jl
. El virny de la 1.rlda Hardinge,
quwoll que fuen ti quien se encargara de construir NUleVa Delhi pero -presi01U-
do por Londres- eligió oli Edwin luryens (1869-1944), que en olIquel momento
tta más conocido como arquitecto de casas de campo. Lutyens comprendiÓ que
no podria reallzar ti proyecto sólo y pidiÓ que Baku fuera su En
su primer enC\lentrO con Lutyens, Baker oliprtctó lo que conslder6 da obstinada
maestría que su pronta fama le había dado.
n
. Pero le agradó el rtlo y tSClibió a
lutyens:
Que los gobernantes tengan la fueru y la inteligtnda necesarias para hacer lolI5 ro-
SolIS bien htchas es Wl gran itCOntedmiento pan la historia del mundo y de la ar-
qUitectura. Hoy m di. sólo seria posible rulizar este proy«tObajo un despotismo
-olIlgün dia quiús lo twin las democracias (... ) No dme ser ni Indio, nilnglb, ni
romano, debt ser Impertal. Al abo de 2,000 mos babri tmolI tRdid6n impertaliut-
ymse en J,¡¡ uquitKtUra lndia (...) ¡Viva d despotismol.>O.
Fl¡. 6.4. Nueva Ddhl. Plan de súnbolo del enorme podtr dd Imperio
Brit.inico. El nutvO nUde<) urba.no estaba completamente desiJ.¡ado de la Vida de la
dudad tenia aliado.
Había, sin embargo, un tercer en ti equipo de plolinificadón: ti pro-
pio 'I"irrey. El primer ttma en el que su partidpaci6n se demostró dtdsivoll fue en
1.J elecd6n del lugar. Delhi estaba fonn.lda por dos ciudades: la rulltiva que estaba
muy densamente poblada, m.roo personas en una millolI y media cuadrada, y b
briUnica, a! noroeste, conmuldoJ olI una derta distanda por motivos de seguridad
sanitaria: tunbim esta1wlios cuarteles, vados desde 1861, pero reservados para
ti uso del ej&d.to, y que habían sido el escmarlo dd histórico I>tiftwJ5. Muchos
querían que l¡ capitll se tudera alli por motivos senttmentaJes y !ir tradJ-
dÓO
J6
• el Virrey.se di6 C\IenUl de que no había espado para una nueva du-
dad de 10 millas cuadradas. ni para las 1S millas más necesarlas pan d tjooto: De
modo que hadendo uso de sus prerrogativas:
mi cabalgadura y le pedI a Halley (... ) comisionado de Delh1 que me acom-
paflará para elegtr el nuevo emplazamiento, galopamos por la llanura hasta una ro-
lina que estaba a una dma diJitancla. Desde la cumbre se divisaba una vista mag-
nífica (... ) En seguida le dite a Hailey: haremos la casa del gobernado.., y
estuvo de acuerdo conmigoJ'.
Contado olISi queda muy bien, pero desde el punto de vista histórico resulta un
tanto simpliml. De hKho, en junio de 1912, 1.1 Comisión de AtquitKtura y
".
CIUDADES DEl. MA,.'IlANA

197
F'I. b.5.1'lJlniflc.1ndo NurvJl Orihl. El COIptlan Su.nley, Edwln LutycnS y un conductor de de·
filnte5 00 \domlifiodo pncUan d principio JIbot!;;ado por Geddc'I de mies de pU'
nifI=>.
Planificación habia re<:omcndado este lugar que estaba al sur de una dudad India
llamada Raisina; Hardinge que prirnftO habia sugmdo um zon,¡ hKla el oeste, en
10 illto de was colinas y dominando liI dudad, dió su visto bueno en
Mientras Lutyens y Baker, que no recibieron su nombramiento formal hast¡¡ ene-
ro de 1913, partieron de la base de que éste eri! el IUgiU ddin1tfvo y empeuron iI
ttabiojal, fue entonces cuando tomaron \.¡¡ importante óed.sl6n de ediflca:r sotn esta
meseta la casa del Vlney y 1m edificios del secretariado que tendrfan la misma al·
tura; Hardlnge se incUgnó por lo que consideró una falta de respeto iI Su Miljeud
pero finalmente acqJtál'.
Enm febrero y marzo de 1913, hubo que tornar otras dedsiontt
la elección de la zona sur fue ratificada el 7 de marzo y las líneas maestras del pro-
yecto quedaron establccidu el 20 del. mismo mes. De la AaópoIls que se cons-
truirla en I.¡ pane alta de Raisin.JI, un eje que marchando hada el este se di-
rigiria hada la antigua capital de lndrapat, que simbolizarla, según reza ellnfonne
4la clave dc bóveda del dominio sobrc e1lmperio de Iil lnda,.; de.illf s.JkirW1 otros
dos eje¡ radiales. en el múdisico estilo de Iil Ouc:ad Bd1a; \os cruzarla una va que
en dirccdón sur conducirla a la catedral anglicana y al nonc a la estad6n dc
rrocanil".. El proyecto final refleia la pasión quc Lutyens sentía por la geometría .
formal: del Secrewiado Ydel. An:o dct McmoriaI de Guerra partían sitte vias radiales,
Ydel citculo de la gran estación de femxarrtl diez; casi todas las vW
fonnan ángulos de 30 o 60 grados con calles que conectan estos tres lugares y La
mayor parte de los edificios est1n en el CftlUO. en k)s ingulos o en me-
dio de los lados de edgonos. Como Baker olRIvarla mis tarde. habia gr;u1des sI-
mllltudes con cl plan l'Enfant para Washlngton
40
.
las coruuucciones colndden a veces con Las calles. pero no Siempre. Los edi-
ficios Importantes 50n realmente muy grandes. En el pabdo del construi-
do por Lut)'ftlS. las dependencias de los altos funcionarios 500 prácticamente otros
nuevos palacios 'y hay que tener en cuenta que, al final del domlnlo brtt1nlco. lle-
gó a un total de 2.000 fundonariosI'l. Asu lado esti el cdifido del Sec:rcwiado
proyectado por Baker. pensado lmpresionu. tiene casi un cuarto de milla•
• un magnifico escenario creado para que pudieran representar su papel el cuerpo
de funciorurios en La India. un grupo reducido de que sobre
una CUMta J)Mte de Iil nza hwnan.t (... ) conocidos normalmente como los .naci-
dos en el ciek>0&2. EntIe ambos edificios hay un montículo que smalaba la dlfuenda
de estilos de Balr.er y lutyens. pero su existencia lleg6 a hacer temblar los dmien-
tos del propio Imperio Brit1nico.
Muy pronto. como ya hemos visto. los dos arquitectos se pusieron de acuer-
do en que los palacios del Ydel SCaetartado debían estar aJ mismo nivd.
LutyeIU consideraba que era muy Importante el conjunto que el principal
eje radial este-oeste se fuera devando en pendiente constante en dire:rl6n a Raisina.
de manera que el paJacio del virrey pudiera verse siempre entre las alas del edlfi-
do del 5ecretariado. Sin embargo. en mano de 1913 -<:ansado. enmmo (proba.
de dismteria) YanSioso por volver a LutyalS firmó una me-
maria en la que accedía a una pendiente que taparla la vista. Baker creía que se había
198 "9
cJ.¡do cuenta de I.u conseruendas de esta decisión, pero. posleriOllDente. luryens
se quetó de que las perspectivas. que se en de 19H en la Real
Academia, lo habían mgail.ado puestO que se habian dibujado a ¡nrtir de un pun-
tO de vista Imaginario ¡ 30 pies por entima del nivel del suelo
u
, Cuando en 1916
descubrió su error la construcción ya estaba muy ¡vanzada, lutyern IntentÓ que
se cambiara pero la Comisión se negó argumentando que costaría 2.000 libras. El
arquitecto. obsesionado por la idea de que el" víctima de un eogano. reclamó ante
praeticamente todas las autoridades: el virrey, que no quiso escucharle, el propio
rey Jorge V por lo menos en dos ocasiones; quizás también hubiera reclamado a Dios
(en su versión hindú, musulmana y cristiana) si hubiera sabido cómo hacerlo. Fue
en vano que Baker le sugiriÓ que se dedicara al aicket; más tarde Lutyens se la·
mentaría de haber sufrido su propio
Pero este no fue el ünico problema. El virrey considero que los proyectos de
Baker eran y que se movian dentro de los límites económicos esta·
blecidos. sin embargo, no era bte el caso de LutymS, cuyos planes _aunque bellos,
estaban pcmado5sin tener en cuenta el costeo". El DepaItamenrodcObm Públicas,
disgustado por haber sido margUwjo por arquitectos ajenos al Ministerio. queria
• que se construyera en estilo hindü; ésta era tambim la opinión de Harding. que
en una auta a Lutyens escrita poco antes de su compromiso, consideraba que. por
motivos políticos. debían induirse elementos indIgenas, Lutyens finalmente a«p'
t6 aunque slgul6 insistendo en su planteamiento más clásico y formal.... Pero no
era una persona fácil de tratar; parece ser que en una ocasl6n respondiendo a una
pregunta de la Comisión Real que consideraba estúpida, dijo: .La respuesta es en
plural y M;l.s tarde Baker comentÓ que sus temperamentos: eran muy dis-
tintos: Lutyens tenía un concepto geométrico abstracto. desprovisto de preocupa-
ciones humanas mientras que Baker estaba mis interesado por los _aspectos mI-
donales y Lamentándose. diría: -¡lo que hublétamos: conseguido si
hubiéramos estado mis
y si bubienn tenido dinero. La mayoóa de los amplios uiales
no fueron motivo de puesto que estaban flanqueados por edifidos: de
un piSO"'. Otntro de la trama hexagonal. las c::a.YS se fueron concediendo segün un
lncreíblcmente complicado criterio de rua, empleo y status socIOKOnómico:
Empeundo por el virrey Ypülfldo por el Iltnera.l. los miembros del consejo eje-
cutivo. los oficiales superiores. los de menor nngo, hasta los supcrimendtntes.
criados. barrmderos y dhobis, habi.l un orden espadal cuidadoYmente cstratiJic¡¡(Jo.
tantO a nivel de distancia lisia como de espacio concedido. que formaba la es·
tructura social de la ciudad"'.
E..'ita proeza, crear una elaborada estruCNra social y llevarla a la práctica fue un
munfo de alta planlflcaci6n abstracta; no tenía nada que ver con la tradicional es-
truetura de las _Qvil Unes- en la lodia, que se habían desarrollado de una mane-
ra muy británica, es decir, muy informal
JO

Y, como sucede muy 01. menudo en las dudades que fueron coI.onias, esta si-
tuación ha perdurado Induso hasta nuesuos dias: los estilos arquitect6nicos y las

casas son todavia coloniales, las leyes municipales han quedado ob5oletas, las ayu-
das favorecen a los grupos más favorecidos hay diferen... •• ,- lbl _. "
. ,......, u.cre es entre l:I. 01-
vel de V1da de los ricos y de los pobmJ\; un dwadetas son las costumbres del pa_
sadoque cuando en 1970 Anthony King visitÓ el centro come:rd.a.l de ca gh
CiroJs, la tienda de mwica todaVÍa estaba decorada con caneles de H t
GeRldo, Evelyn Laye Y sandlerU. Es evidente que cuesta
pa.rezan las costumbffs Implantadas por el gobierno británico en la lndia.
y esto n_o sólo pasó en la. lndia. También suadió en ÁIr!.ca del. Sur Ydel. este,
donde los británicos, que negaron mas tarde y no pe:manederon durante tanto tiem-
po. una serie de pequd\as capitales: Süisburv (más urde Harare)
Lllsa
ka
• Naitobi, Ka.mpaJa. En todas ellas. los: urbanistas elaboraron planes basin:
dose en la ficctón de que estas dudades eran completamente 'l.n ba cas, a veces, re·
n una zona para el bazar que construían a una distancta prudendal; se con-
Sideraba q.ue los africanos o no e:dstian, dado que ofidaimente estaban consIderados
como o se les confinaba en reservas por medio de deportaciones en
masa y de pasesn. Entre 1932 y 1947 Nabobi gastó un total de entre mil
y dos mil libras al a/lo, es decir entre un I y un 2 por ciento de los lo
ZOJXlO gresos, pata
El primer fOlCtor que se tenía en cuenta era el de la higiene: el5Crvlc"o
dd ,oo' _ . m......co
lemo, que er.II inv.mab!emente de origm militar. renía un rigido conttol so-
200
201
brf' la planificadón. Como 105 coloniZadores británicos c.aian como moscas debi·
do a las enfermedades tropicales, debían establecerse en las colinas, separarse de
105 nativos tanto como pudieran, y vivir en casas tipo _bungalow. con densidades
de poblad6n muy bajas, aunque esto significara -<osa que Invariablemente suce-
día- altos costes m las infraesttuCtuta YlaJgos 1.0 tiplco en que,
como en Niliobi, los europeos vivieran en lu mejores toras decir las mis ele-
les siguieran a cootinuadón 1m hindúes Yque los africanos tuVieran que CODo
fonnilrse con lo que Fue: que, en 1927. la comisión Feah.J.m re:o-
mendó un estJieto control sobre la _entrada de pan evitar a los «v;r,gos.
vldosos y criminales.
Jr
. En 1926 f. WalltT Jameson de Kimbcrley (conocido po-
pularrnente como jac.uanda 11m) y Herbert Baker hlderon un proyecto para la du-
dad y en 1948 un gabinete sudafricano hizo otro. Sorprendemente, ambos acep-
taban y reforzaban Las ya existentes divisiones radaJes5&; y el ultimo, observando
que el gobierno había olvidado la scgregad6n entre blancos y as¡jticos. sdWab.J
que: much.l gente La qucria. y se escudaba en los cprindpios de planifiad6n que
tienen en cuma las MaSidades t«nias Yhu.mmas-, que escondian el
deseo de Se predndió de los micano5 argumentando que. aunque etaIl
los mis numerosos no eran estables; el proyecto ni se planteaba una trea pan La
edificación de sUS ca..sa.s
59
.
En l.usaka. el proyecto oficial mantenía la misma división entre los amplios
espadas de la zona europea y del área africana más primitiva, que carecía de los
mis elementales servicios"'. En 1931 el profesor Stanley Adshead había afirma-
do lisa y que cseria un error tr.ltar a los africanos como si fuenn eu-
ropeos (...) seria estúpido ofntttles las comodidades que ellos nunca han cono-
cido y que. despues de generaciones y generaciones h.Jn Uegado a ser necesa
rlas
para el hombre blanco_'l; como en Kampala, el proyecto --a pesar de que era.
contrario a la evidencia-- se basaba en el mitO de que 10$ africanos tTan pueblos
Dentro de la lOnOll blanca debía haber tres tipos de vivienda, aun"
que Adshead opinaba que era d.l.scutible decirlo de esta maneta; incluso en la
correspondencia oflc1aJ, la zona donde vtv{a la clase superior. cerca de las oBci-
nas en 10 alto de unos cerros, en conodda como Snob Hill
ü
. Durante los vein·
te U\os siguientes, 1011$ bajOll$ densidades que h.Jbia propuesto Adshead todavfOll
disminuyeron más y.su gran idea -la amplia avenida de La Independencia que de-
heria tener 400 pies de anchura y que se extmde:rí.l a lo largo de las colinas- se
convirtió en unOll c.a.lle relativamente menor que unía tres burios jardin ba.star1.
te distanciados"'.
Lo que tenian en común estos proyectos era el uso del suelo y la estructura del
asentamiento. Había un núcleo central con los edlfldos del gobierno y, aliado, una
zona de ofidnas comerctales; el centro comerda1 estaba cerca de est:3.s dos zonas.
Todo ello dispuesto en una trama geométrico con amplias avenidas que se lInian
en pbza.s drcu1am de d.l.sttibudón de tráfico. Este espKio estaba rodeado IX"" la.s
.ireas resklendales europeas de: baja de ocupación, en elI.as las asas e:sd.
lo cbunga1ow_ quedaban escondidas por los grandes jardines; estilo que la.D.to en
Lwaka como en otros sitios se conocía como cdudad jardín_, tennino que pro-
bablememe hubiera hecho que Ebenezer Howard, muerto hada poco,.saliera de.su
tumba para protestar. I..a zona africana. nombre muy ua relativamente
pequena y estaba claramente .segregada a un lado de la ciudad; solla estar situada
tan lejos como fuera posible de la zona euopea y separada por barreras físicas como
por eiemplo el ferrocarril. A vece¡ h.Jbía una antigua ¡rea comerdlll dentro o Cft.
ca de la zona africana, de modo que la Ktlvidad también qvtdalu se-
En gelera!, la Idea bislca era que. aparte del número nece:sado de: aiOIIdos,
los africanos no existian.
Sin embargo hubo una serie de diferencias con Nueva DelhJ que no fueron
.sólo de indole económica. Los que elaboraron los de las capitales afri-
canas no pretendieron realizar las complejidades geométricas de l.uyten.s. a pe.
sar de que Impusieron una cierto grado de organlzlId6n formal tanto en los
centros como en las áreas europeas. Y aunque dieron una posldón prominen-
te y un trato digno a los edlfidos del gobierno, nunca pretendieron emular la
COmpleja estructura de Ralsinia; quiú.s porque había menos gente a quien 1m.
presionar o porque se pensó que se les podia impr610nar con mayor factlidad.
A pesar del sl.ste:mOll de tres castas mantenido en l.usab, los proyectos no rdJe-
jaba n una elabotada jerarquía sodal y ocupadonOllI-prob,¡blemente porque ni
Kenla ni Rhodesla del norte necesitaban diferenciadones tan complejas.
Aquí. como en todos sitios. e.l final del dominio británico comportó sus
propias ironías: los gobernantes de los nuevos paises Independientes, enfrentados
a los mismos problemas de ocupación Ilegal de tierras que habían tenido los an-
tiguos oficiales coloniales. reaccionaron de la IDl.$mOll manera. En l."yb, don-
de un ministro del gobierno habló de .90.000 huéspedes no deseados,., un pe.
riódico 1000000l escribía con indignación en 1970 que .sl La gente que vive en estas
terribln zonas tuviera. mis inictativa en lugu de OIIprovecharse de la ciudad ala
que no aportan nada, DO señan expulsados de sw chozas... Es por ello que de
tamo en tanto $( arrasaban los barrios de chabolas y que incluso .se sugirió 1.1
necesidad de dietar leyes rnunidpales que los controlaran
6J
• En Nairobi, el go-
bierno inldó en 1969 una poUtlca de demolldón siStemática y el alcalde, Isaac
l.ugonzo. dilo que el gobierno debía evitar que la gente sin medios .se traslada-
ra a la dudad"'.
Evidentemente en ambos lugares esta política fue decidida por una éLIte mi-
cana que Vlvfa en Lu casas que los europeos habían abandoDMlo. Un funcionario
de Nalrobl comenló: cTe Uega.s a olvidar del olor del polvo al cabo de poco$ dfas...
Yatladió: .Hay más d1fermda entre mi padre y yo, que entre yo y un europeo me.
dio.". Mabogunje comentaba en 1978 que. a pesar de que los documentos orlgl.
nales de la época colonial se habían perdido, los funcionarios conadan muy bien
los Viejos edIfIdos de las zonas anterionnente ocupadas por europeos". Sin embargo
hay que reconocer que. más tarde. cambiaron de polltica: Nairobi mejoró y tam-
bién lo hizo L"saka que permitió que los habitantes constnl)'eran $W propiOll$ ca.
sas-. Incluso en Nueva Delhi fueron apuedendo una sene de asentamientos in-
formales, algunos de eilo.s en los grandes espado.s que. generosamente. Lutyens había
en la.s calles ceremoniales
lll
.
202
203
(anberra: la Ciudad Bella excepcional
Asi pues. la Ciudad Bella trasladada a contextOS o excoloniales tuvo sus
defectos. Hay sin embargo una notable excepción. únberra, y ello quizás se ddM!
a que durante mucho tiempo sólo fue un proyecto. Su historia time algo de tra-
gicomedia. El nuevo gobierno de la Commonwealth de Australia, establecido el 1
de enero de 1901. empezó a buscar un nuevo emplazamiento para la capilal en el
área de New South Wales a unas 100 millas alrededor de Sydney. En 1908 eligió
únberra y reservó una zona ¡>Mil construir la futura capital de Australia; en 1911
se organizó un COIlCUlSO lnterrnldon¡¡¡ pan la de la dudad. el
era un reduddo (unas miserables 1.7.50 Ubra.s) que tanto las .asodx:Iones
de arquitectos británicas como las noneamerlcanas lo boicotearon: nombres Un
conocidos como Abercromble, Bumham, OLmsted estuvieron ausentes. Se pre-
sentaron 137 arquitectos, número que probablemente Incluía un buen grupo de
pobres estudiantes de arquitectura; Walter Grtffin (1876-1937), un nortea-
mericano que habia trabajado con FrMik Uoyd Wdgbt. se pre$eJltó junto con su
esposa Marion Mahoney y ganó. Posteriormente. el gobierno nombró una comi·
sión para que estudiara el proyecto. pero consldmndolo impracticable. elabora-
ron el suyo y empezaron a llevarlo a la práctica. Sin embargo era tan malo que la
opinión pública. que hastil entonces se habla mostrado poco interesada, apoyó a
Griffln; a pesar de que. en Inglarem" Abcrcrombie babia comentado: .. Es el traba-
;O de un amateur que todavia no ha los prindpios más elementales..
ll
,
Hubo un cambio de gobierno y en 1913 Grtffin fue nombrado director de pla.
nificadón yconstrucdón de I;¡ capital federal. Estuvo allí durante siete mas en los
que casi se volvtó loco puesto que ruvo que soponar todo tipo de dlflcultades: los
proyectos quedaban arrinconados, sus propios dibujos desaparecIeron de su des-
pacho par;¡ reap;¡recer treinta .mas después. En 1920 dimitió y su cargo desapare-
dó. El Parlamento hizo uo;¡ Joerie de intentos para eIlminar el plan hasta que 6-..
na.lmente se ;¡probó. pero t;¡mpoco se hizo nad;¡ para llevarlo a cabo. Los Naios
empezaron ;¡ aa:e: ;¡ la rIWler.l tipiCil austtaliaJl;¡,. es decir desparnmindose sin nIn·
gún tipo de orden. Fin.almente, en 1955, una comblón del senado recomendó que
se nombrara un organismo central de planlficadón, consuucdón y desarrollo. En
1957 Wllliam Holford llegó de Inglaterra y aconsejó una modificadón del pro-
yecto; pero al afta siguiente John Overall fue nombrado DIrector de de:s.llTOllo re-
gionai de la capital De manera ca.st Increíble. después de 45 anos, d pro-
recro de Griffin empezó a andar y a mit3d de los aftas 1980 casi. se babia terInirado.
Sin embargo los edlfidos no §Ofl suyos. tan .sólo lo es su ublOldón. El nombre
aborigen, Kambena. significa lugar de encuentro: el lugar, como Grtffl.n en
la inttoducdón de su proyecto••puede ser considerado cx:xno un anfiteatro lrregu!ar-,
en el que se proponia representar un gran obra. Hoy d mapa que d turista tiene
en la. mano. que esti orientado al revb. coindde con la. rraneu que. segün Grilfln.
debían mirarlo los espectadores. Desde las montadas dd noreste. que constituirí-
an el anfiteatro. el sudo va descmdiendo con suavidad para formar el auditorio;
desde allí los espectadores, mirando al sudoeste con el sol a sus espaldas. podrían
\..O/"\l',OfiWEALTH Or AVSTRALlA •
FEDERAL (ÁPITAL COt\PETITIOtl
<:.ITY At\D EfiVIRO/'iS .
FI,. '.7 Cilnbma. El proyecto o:k Waher 8w1q Gtiffm que el con-
curso de 1912 Ignorado YolVidado lar¡o titmpo. consiguió con.
vertirse en rtalld..id más de medio ,Igio

LA CIUDAD ot: LOS MONOME..'lI'QS
20'
rll. 6.8. W¡llt!' Burlcy Griffin. ArquittCo Jais.ljistll procedente de
Chka&o que Iuolri.l traba¡.do con FBRk Uoyd Wli¡ht. .8I.odcy ¡n-
les de pn.a.l' d concurso de Canbcrn.
observar 1.1 parte más baja del valle, que qued.lri.I lnundado para formar la arma;
detrás, el suelo se eleva en escalones para form3J" el escena.do en el que se irían co-
locando mas o menos elevados según fuera su importanda símboUca, los dlver-
• •
50S cdlf:Idos de la Commonwealth: el Palado de Justida, el Parlamento, y por ul-
timo, en la colina más elevada dentro del valle. el cdlf:Ido del capitoUo.
Para acentuar el efecto. el escenarto y la arena formarían un triángulo, con la
colina del capitolio en el vértice supertor. De manera que los espectadores. mi-
rando el agua, tendrían a los dos enfrente, mientras que la zona militar y el mer-
cado central quedarian a su Izquierda y la Universidad y el Ayuntamiento a su de-
recha. (Aquí. sin embargOel control. dd proyecto sobre la metáfora teatral falla, puesto
que esta zona se convertirla en el centro comercial). Escenario y al'Ula estarian
unidos al vértice por medio de amplias autopistas que cruzarla n el lago.
Blsecdonando el triángulo, PO( el lado del público, habria una amplia avmida

procesional que condudría a estas zonas. Y, detrás del escenario, las colinas más
tel'Glnas y las azuladas montanas que quedaban en la lejanía constituirían la zona
posteríor de todo el conjunto..
n
.
Puede resultar curioso. pero, excepto algunos pequet\os cambios en el reper_
torio, es así como se ha he<:ho. La obril. se ha modificado par¡ dar un mayor papel
al Parlamento que, en 1988, fecha det bkmtenariode Austtalla, cambió de ubbr:ióo
y .se construyó en una zona más elevada de coUna de.! Capito:lio. Ddante del es-
cenado, aliado del Palacio de Justicia, se hizo una y monumenUl ga.Ieri.a
de arte y Bibllotecill Vlsualrnente, este derecho det t:riánguIo se tu
convenido en el dominante: que mirada vay¡ desde el antro comercia.l y
municipal y que, pasando un circu10 distribuidor de tráfico, siga por una ampUa
autopista. que cruza el Lago Griffl.n y ascienda basa e! nuevo edificio del
Parlamenw que sin embargo cmmedio escondido; metifon. quizás, de Wl gobierno
poco obstructivo. El con sus construedones ven:lcales: en el. extremo izquiCf-
do e! cantJlón, en el centro el gran surtidor" de a8'U en memoria del capitán Cook,
torre de Te!ewm en el uucno derecho, ddine y da forma al espacio. La pode-
rosa consttucdóo neodástc.a de! Anzac PaBde, edifl.do mg¡do en memoria de la
Primera GuernII Mundial y por lo tulto de temprana pmenda, smaa el pasillo
cesional central hada el auditorio. Edifido que se construyó mis tarde, en a ;¡r-
quiteaura de los aflos 1970 y 1980: tri un estilo inlemaclonaJ moderno pero res-
Le falta e! Wlor de BI'2$if1.¡ de Nlt:meyet (de que h.abWemos en el
capitulo séptimo) aunque tampoco compane sus ucesos monumentales. Todo es
utraordinarlamente grandioso, digno, eleganle, pero sin emlMrgo, utilizando esa.
palabra que tanW gustab¡ a P'aJ:Ur y Unwtn, da SoenSId6n de tranquilidad; <:a.mbcn
puede colocarse aliado de Washíngton, otra de las gr¡ndes eapita.les monumen-
tales del mundo, como ejemplo elocuente de saber COlU:r despacio.
Por otra parte, es Importante tener en cuenta que GriffIn fue espedalmente in-
nOVolder al los I»rrios residenciales. Hay que recordar que no era un fa-
nático de la Ciudad Bella ya que admiraba el movimiento de OudadJ3J"dín y co-
noda la obra de Geddes
l
'. Además se anticipó en diez anos al concepto de unidad
de vecindad de Pury. Escribió que:
las secciones s.egrepdas. estruet1lrad.J.s y se¡>Madas por las distinlaS vias de tráfico.
no sólo ofrecen el. lugar adtcuildo para las viviendas. sino que tambrén acogen ]¡15
unidades socia.les de esa familia mis grande: La Cad,¡ Wla contará con
una o mb exuelas, zonas de juegos. campos de depone. Iglesia, dub y lugares para
las diversas actividades sociales sin que haya necesidad de cruzar las carreteras. o de
encontrarse con las calles comerciales, que son elementos distorslonadores, puesto
que las actividades famlllares estarán dentro de sw propios centros geográficos"'.
Suena como si fuera un Radbum antes del de verdad. El diagrama Original mues-
tra estas unidades como hexágonos. modelo que Parker utilizó más adelante en
su trama Radbum en Wythenshawe
16
• Ello hace que, en los anos 1980, cualquier
deportista pueda salir de su casa para practicar -joggln8., corra por un camino al
lado del parque lineal y se dirija a la zona deportiva, haciendo un circuito de más

LA CIUOAD DE lOS MONlJML..,.OS
207
de una milla, sin tener ni tan sólo que ver el tránsito. Estas unidades vecinales y
las nuevas ciudades que las complementan en las afueras, están unidas como las
cuentas de un coUar a las diversas carfftUilS que pasan en medio y alrededor suyo.
De modo que Camberra ha conseguido ser una de las últimas Ciudades &llas y,
a la vez, una de las mayores Ciudad Judin del mundo. Es induso, y a su manera,
uno de los pocos ejemplos exinentes de la dudad social y policémrtca de Howard;
cosa que no es poco para una dudad que dwante mucho tiempo !)Meció que
nunca a crecer. Y ello hace que, al contrario de otros usos de Ciudad Beila,
raulte agradable.
La Ciudad BeJla y 105 grandes dictadora
La vuelta de la Ciudad Bella a Europa fue menos afortunada puesto que colnddló
con la era de 105 Grandes Dictadores; se trataba de hacer teatro aunque,
en este caso, se hizo melodrama del malo. La Roma de Mussollnl fue la primera.
La Ideología fascista sobre la ciudad era muy semejante a la nazi: sólo la familia ru-
ral eta verdaderamente saludable; la metrópoll.s era el origen de todo lo malo in·
duyendo los a1oorotos laoorales y el socialismo. lrónicamente -una uperienda que
posteriormente también viviría la Espatia de Franco-- con Mus.soUni las dudades
crecieron como nunca lo habian hecho; el fascismo fue bueno para los negooos.
En 1928 Y 1939, Mus.soUni impuso una legisladón para controlar la mligrad6n;
y por una de esas ironías, la segunda ley entró en vigor despub de la 5egunda
Guerra MundiaV". También se prepararon una serie de planes, que tuvieron una
adCC\Wh ditwión propagandistica. pan. recupem l.as marismas del Pontino al SUl
de Roma; que se verla por la audÓfl de cinco
pueblos....
Sin embargo en la capitallJ ptaniftcadón debía ser monumental; se trataba de.
SKill de nuevo a la luz las g.I0fW; de la arttigtu Roma aunque fuen a COSta de des-
tru1r laque 105 de» milenlossigutentes habianaudo. En 1929. MlWOllnI daba sus
instrucciones al congreso de la Federación para la planificación de viviendas y cfu..
lhde5 celebrado en Roma:
Mis ideas son daras. Mis órdenes prtdsas. Dentro de cinco mos, Roma debe mas-
trane maravillOSO! ante todo el mundo -grande, ordenada, poderosa, como tri los
tiempos del Imperio de Augusto (... ) crearéis grandes en tomo al teatro
Marcellus. la colina del Capitolio y el Panteón. Todo lo que ha crecido a su alnde-
dar durante estos siglos de deca.ndenca debe desaparecer
19

De hecho el nuevo plan que se promulgó en 1931 era Internamente contra-
dictorio; puesto que el ensanchamlento de las calles y la importanda dada a la PIazza
Venezia como plaza ceremonial hubiera destruido la Roma Imperlal en lugar de po..
nerla al descubierto. Pero no pasó nada: a pesa.r de los poderes absolutos para de-
rrtbarlo todo, a pesar dt: las enormes sumas de dinero, a pesar del imprimotur dt:1
Duet. lJ V1da de Roma continuó en su viqo y dulce estilo. Cuando los planes se ron-
cretaron en detallados proyectos, los amplios bult:Vam y las plazas panor'ámins
se habían conve:rtido mistttiosamente en zonas para la con.strued6n de edificios;
el tradldonal caos, las componendas y la corrupción salvaron Roma de la dt:pte-
dadón del gran constructo....
La ideología nazi 5OOrt: la dudad tuvo tambi&1 la mimla rontradia:i6n inter-
na qut: la fascista. A finales de los afios 1920, el ala teórica dcl panido era fue:rtt:-
mente antiurbana, afirmaba que 105 pueblos nórdiCO$ enn esendalmentt: ag:tieuJ-
tares. que nunca fueron fundando d'lC1ades Yque casi habían quedado
destruidos por ellas. Su periódico, el &!obachm, describia la como
un .hervidero de todo lo rrWo (...) prostituei6n, bares, enfmntdades. películas, mM-
mmo, ¡udíos, espectáculos eróticos, bailes negnn, y de todo tipo de desagradables
manifestadones dt: lo que se habia dado en llamar 'ane modemo'..al. Poco des-
pués de tomar t:1 poder. su polltica -copiada de las Ideas de la república de WeImaf-
seflaló la importanda de los Kldn.simluflgm en los limites de las grandes ciudades,
como Marienfelde. Falkenset: y Faikenberg en las afueras de Berlín; más tarde in-
sistieron en la importancia de las áreas rurales, pero las necesidades dt: reanna-
mento hideron que estos programas quedaran en segundo
La ideología nazi sobre las dudades quedó definitivamen"te establecida en 1939
por Gotthied Feder en su libro Die nmt 5tadr. que recoge la idea dt: las Garrnutadt.
en la nea:stdad de crear peque1Wdudades rurales autosufidentes
con una pobladón alrededor de los 20.000 habitantes. Estos centros combinarían
lo mejor de la dudad y del campo, tanto a nivel KOnómlco como social v trata.
••
dan de minimizar las posibles desventajas'l. Estas Ideas no deben extradamos si
tenemos en cuenta, como ya hemos setialado en el capítulo cuano, que, en
Alemania, este movJmjento tenia una potente alJ conservadora. Es por ello que,
siguiendo lJ ideologia durantt: 105 &tI.os 1920, esw nuevas dudades
jardin no debiart construirse cerca de los centros metrOpoliunos mis importantes
sino en los distritos agrícolas menos poblados de MeckJenbw¡ y dd este: de Prusia;
se trataba de volve:r al nmpo con fueaa.
Todo ello se hallaba muy Iqm, tanto literal como figurativamente, de los pia-
nes que Hitlt:r y su Gtnoulbauinspriror, A1ben Speer (1905·1981), estaban prepa_
rando para la reconstrucdón dt: Berlín. Pero era que detrás de estos pro-
yectos babía una lógica pervfiSa; mientras las dudades alemanas, y sobrt: todo
Berlín, debían cumplir una fundón psicológica. religiosa e inciuso mágica como
lugares de encuentro para las grandes ceremonias públicas. la pobladón produc-
tiva seria trasladada a los Ltbmsraum en el campaM. Evidentemente. la realizadón
de estos planes hubiera significado la destrucción de los vlt:jos cennos medievales
de las ciudades para crear 105 espadas necesarios para construir las calles ceremo-
niales, los lugares de reunión, salas. grandes torres y extensos complejos admlnls.
trativos, cuyo coste debía ascender a 100 billones de marcosl.l. El resultado fue Iró-
nico: los nazis que habían empez.ado con el culto a la virtud tural y a las pequetias
dudades medlt:Vales y que habian exorcizado la metrópolis gigante, Kabaron tra-
tando de construir dudades totalmente mecanizadas y deshumanizadas donde
poder celebrar sus ostentosas ceremoniasW'.
OVDADE.S DEl. MA¡I¡ANA LI. CIUOAO DE LOS MONUME."lTOS
209
Sin embargo Serlin no era Roma: no había antiguos maestros esperando ser res-
taurados. se trataba de una obra del arte comercial del siglo XIX. '( el artlsla que
la iba a reformar tenia sus propias ideas: Hitler que no había logrado entrar en la
Andemla de Viena para estudiar arte, no dejaba de repetir a Speer: _C6mo me hu·
blera gustado ser arquitecto"t7. El Führer poseía un sorprendente y detallado co-
nocimiento de los primeros proyectos de Ciudad BeUa para Viena y Pañs; s.abía las
medidas exactas de los Campos E1íse:os. y estaba absolutamente decidido a que
Berlín tuviera una avenida orientada en direcc:i.ón este-oeste que tuviera dos rmllas
y medIa de longitud; la disposkión de los edifidos, que debían ser grandes y mo-
numentales, con ampUos C5padOS entre dios, recuerda d Ring de Viena que H ro-
noció en su IndlUO mostró a Spttr dos esbozos de 1920, que ya reco-
gi.tn SlI$ suenes: edificios de 6SO pies coronados por cúpuJas Yarcos de 330 pies.
• Había estado planeando monumentaJes edlfidos triunfales que no tenían la me-
nor posibilldad de ser construidosa-.•¿Por qué siempre lo mis grande?", ha.bi.a pie-
guntitdo en su esdIo retórico a los obreros de la COIl5tIUCdón en 1939: .Lo hago
¡»la devoIVf:r la dignidad a los aJcmanes-'IO.
Su ob5esl6n por lo monumental era tal que ignoraba otros aspe:tos.: .MInba los
proyectOS, pm> en realidad. sólo les «:hat» una oteada- Uoo:s minutos después
guntaba de nuevo con a.i1e de abw:rintiento: '¿D6rn:Ie est1n los planes de la gran ave-
rUda?,,,t1. Esta aV'Cllida, que oriencda en notte-surcorreria a Las dos
cmtn;}es de (a.ocarri\ yque tendría un enorme edificio en el cmao-cuya
cúpula medirá 726 pieS de alto Yaso de ancho-, debia It"piodudr en piedra; .E1 pe>
derio poUtico. mww y econ6mio:l de Alemania,.. Allí estaña el caudillo absoluto del
Reich. Ymuy CCiQ de él. a::mo la más alt;¡¡ n:pment:aeiÓll de su podct, se encontra·
ña la enorme smde sesiones aWicna con un¡ cúpula que seria el edifk:io dominan-
te del futuro BerUnf1. Cada vez que miraba los plOfeCios, dcda: .speer. mj único de-
SoCO C5 ver CSto5 cdi6dos. En 1950 organturernos una feria de muestns mundJal,.".
Los que le abwrlan enn los que llevaban los prindpiOS de audad •
Bella a las afueras y aun más alIi, puestO que Spttr, que admiraba la ciudad de
Washington y la Exposición de Columbia de Burnham. se ha.bi.a tomado a pecho sus
consejos de no hM;er planes pequctlos"", Spttr proyt!ct6 17 autopistas radiaJC5, a lo
largo de las cuales se harían altos edifidos que llegarían hasta la periferia. Estas vW
se cruzarían con cuatro avenidas drcuLatcs que se con.struirian en zonas ya edifica-
das y en otras de nueva oorntrucdón". Habria dudades satélites al norte y al sur; la
mayor, Süd$tadt, tendria Z10.OOO peoonas y cont:aria con 100.000 puestos de trabajo
industItaL Allí, y a pesar de la predlh:cdón que los na.z:U tenian por las vtvlendas uní·
fumillarC5, se udllzaria una nueva versión de las berlinesas: un bloque
de apartamentos cerrado en tomo a un enonne patio". Thnto aquí como en el ceno
tro urbano, la planificadón seria muy reguJar, concisa en sus lineas y monumental,
como si se hubiera plane3do para verla desde el aite,1. En sw prindpios básicos. por
lo menos en su aspecto e.'I(temo, el proyecto de Speer poseía una serie de cualidades
convendonales: los U50S de ruelo Incompatibles estaban segregados, el tráfico de
paso C5taba exduldo de las zonas resldendaJes, había mucho aire, luz y espado; los
miembros del CIAM no habrían tenido nada que

FI¡. 6_9. El Ilftün l.k Spcer. 1...1 via monumenw norte 'MIr ¡nvista PJl' Spetr se dirip iLl ¡j_
edifido COl1 cúp.¡la. el t travé del Aroo Oc Trtunlo: er;¡ la capital del Rft:h
que duruía mU aflos. lUlU de todo Uegó a empeune.
Pfio era una obsesión cara. según Spt:eI sólo el coste total de Berlín C5tMía en·
tIC los 4 y 6 billones de marcos, quizás entre 5 y 8 billones de dólares de hoy en
día". Sin embargo el rearme exigió que estos planes quedaran arrinconados. En 1937
se empezó a trabajar en la avenida procesional este-ocste. gran parte de la cual ya
estaba hecha yen 1939 casi se habla terminado; pero por muy Increíble que nos
parezca. la parte prindpal del proyecto se Inidó en 1941
100
• Al final lo único que
se llegó a reallz.ar de un plan tan grandioso fue un espado ceremonial en el eje este-
oeste y la rcfore:;tadón a base de coníferas y arboles de hoja caduca del hbtórtco
bosque drcular que quedaba a las afueras de la dudad 101. Al terminar la guerra
y siguiendo una lógica que no dejaba de ser Irónica, los rusos prolongaron el eje •
esle..oesle en su sector y lo llamaron Stalinallee.
El Berlín nazi hubiera sido el último ejemplo de Ciudad Bella. Sus fuentC5 de
Inspiradón --d centro dvico de Burnham rematado en cúpula, el PalaCio del Vlrrey
210
CU,lDAOES DEL LA CIUDAD DE LOS MOt-1.:ME."n'OS
de lutyem, también con rupulil- son evidentes incluso en los mis pequeños de-
talleslla. Sm embargo era imposIble llevar a cabo estos planes: incluso en las cir-
cunstancias más favorables, hubiera significado dediarle una pane desproporcio-
nada de los recursos del país. Lo curtoso fue que una capital mas pobre pero con
un diet¡dor Igualmente megalómano. Stalin, consiguió haC!:r en poco tiempo mu-
cho de lo que Hitler había sonado.
Los primeros ¡¡f¡os de b. planificadón soviw-ca merKerian un libro aparte.
Como en otros aspecfOli. tsla fue una époc¡ de salvaje. de apa-
sionados debates entrt teoría.s Igualmente de5cabdlada.s. Los UJbanU;w quenan que
lodo el mundo vtviera en torres; evidentemente le Corbwier era su dios y aliado,
y es por ello que los estudiaremos en el capitulo septimo. Los de:surbanisw, un gru.
po todilvia más salvaje. querían demoler Mosci y dispersar su población en casas
m6vtles por el campo: espiritualmente se: senrian afines a Fr.mk Uoyd Wrtght. y los
estudiaremos en el capínilo octavo. (Como ya hemos indicado anwionnente la ló-
gica y la cronología se niegan a ir a la par). Ambos grupos consultaron txpenos e.'{-
tranleros: como era de espetar May sugirió dudades satélite, mientras que le
Corbusier aconsejó reconstruir un Moscú lleno de torres en un nuevo emplaza-
mientolOJ. El debate concluyó de golpe en una sesión del comité cutral de junio
de 1931 104• U Asamblea denunctó estaS teorías como extranjeras, sobre todo las de
le Corbusier y Wright, y establedó un plan quinquenal para el desarrollo de Moscú
que se pondria en marcha lnmedlatamentelO$. • .
Es evidente que la dudad necesitaba un plan. Su pobladón, que había dislIU-
nlnuido durante los ca6t:icos aflos que siguieron a 1917, ascendió a mis de dos mi-
llones en 1926, la misma de las épocas pruievoludonarlas, y en 1931 probatdtllcnte
era supt'rior a los tres
lO6
• Su estructura fislca y sus equipamientos eran afaicos:
edifidos de madera de uno o dos pisos; en 1926 d promedio de espado por pu-
SOlla era de 89 pies cu.aciOOos, proporción que se fue deteriorando a partir de esta
fecha; en 1937, Emest Slmon deda que los twnos de Manchester -en aquel roo- •
mento una de las peores dudades lnglesu- que se demoliendo puesto que
se consideraban inhabitables, hubieran sido un buen cobijo pal'3 el 90 por dento
de las familla.s moscovitaS107. los suminlstros de agua. alcantarillado y dectI1ddad
eran muy defidentes..
Es compi'eI1sible que a partir de 1931 no se llamaran mis expeitQS exaanjeros.
El ptan de 1935 proponía establecer un Jimjte al futuro crecimiento de la dudad y
apostaba por una forzada modemizildón. Se iba a desarrollar la dudad como uni-
dad Integral; la rcconsttucdón se basarla _en la unidad y armonía de las compo-
siciones arquitectónicas"IOI: la teoria de la Ciudad Bella también había llegado a
MoscU.
Este ímpetu venía empujado por el orgullo nadonal: en 1937, todo el mun·
do deda que .la vieja dudad de casas de dos pisos tenía que desaparect!r y que
MoscU debia sei una dudad con edificios dignos de la capital del paÍS más gran·
de del 111'. Para conseguirlo se convirtió en una cantera. De lo que no se
dieron cuenta los visitantes el'3 que se estaba poniendo todo d énfasis en los
proyectos más visibles y prestigiosos: tres Uneas de metro con canddabtos en las
estadones, edifidos públicos, estadios, plazas y parques a lo largo de las allc:s prin_
• 1 110 ,,- "
opa es . signl callvo que el 52 por dento de los pisos que se estaban cons-
truyendo en 1939 estuvieran situados en las principales avenldaslll. Es posible
que ello fuera debido a que los pro)'ectos de los diversos ministerios nunca lle-
garon a estar coordinados. mientras que el programa de vivtendas se Iba retrasmdo
ya fuera porque los urbanlstiU traraban de impresionar al pueblo; o, lo más pro-
bable. a su duetio.
Stalin sabi¡¡ lo que quena.•A p6rtir de ahora, la arquilectura tiene que ser ex-
presiva. representativa, retórica. A partir de ahora, por muy modesta que sea la
fundón de un tiene que convert:lne en un Fue él. quien,
personalmente, aprobó los proyectos para los edificios más importantes; en una oca-
sión que se le present.uon dos posibilidades, eligió las dos y los aterrorizados ar-
quitectos le obedecieron. construyendo una estructura en la que el lado izquierdo
el'3 distinto del derecho
114
• Stalin también tuvo su propia versión socialista de la
cúpula hideriana: el Palado de los SoVIets que tenía 1.300 pies y estaba coronado
por una gigantesca estatua de lenln. Al empezarse, tuvo diversos problemas y fi-
nalmente se hundió; quizás fue una suerte que se abandonara su construcciónlU.
Pero la arquitectura de mona de Pascua recuerda los gustos y manías de Stalin.
Sin emliargo el Moscú de los anos 1930 era una especie de ciudad Potemldn.
Como el Washington y el Chlcago de Bumham. o el París de Haussmann, la.s fa-
madiU de las calles principales escandian los antiguos barrios. Incluso en los afIos
1960 todaVÍa podlan verse restos de la.s viejas casas de en la.s calles t:rase-
ras. Pero, sin duda, las fachadas gustaron al jefe y los arquitectos pudieron dormir
con tRnquilldad.
Es o.uioso que no haya nada que nos ayude a compi'eI1der el fenómeno de la
Ciudad Bella. Esta corriente conVIvió a lo largo de cuart:ntil afIos con todo tipo de
situaciones económicas, sociales, políticas y a.Unuales: como ayudante del capi-
talismo finandero, como ¡¡gente del imperialismo Ycomo Insttumento del. totali-
tarismo tanto de dftechas como de izquJerdas, siempr!: y cuando estas denomi.
nadones tengan a1g(tn K:ntido. lo que todas e1la.s tuvkron en común, con alguna
excepctón, fue la concenmtdón en lo monumental y en lo superlictaJ, en tratar la
arquitectura como símbolo de poder; cosa que estuvo unida a una completa falta
de interés por los aspectos más sociales de esta disciplina. Fue urbanismo de exhi-
bición, arquitectura entendida como teatro cuya flnaIldad era impresionar. lo úni.
ca que variaba era el público: J1OUVl!QIU riches en busca de disipación y emociones.
robditos coloniales y orgullosos jefes de peqUMOS principados; campesinos que eml-
graban a la gran ciudad; burgueses empobrecidos deseosos de recordar los vietos
tiempos mejores. Probablemente a todos les gustó la representación; para muchos
fue como el Hollywood de los afias 1930, les permItía olvidar la terrible realidad.
Pero por Jo menos las películas de Hollywood tenían un horario y nunca arruina-
ron al público.
m CIUDADES DEL MA.'lANA
LA atJDAD DE LOS MON\J),(Lvros
2IJ
Notas <lI capítulo 6
I dl. Boyfi, 1978, pq. 269
1 Hines. 1974. P¡gs. 1+0, 141.
1 Ibld., pip. ISO, 131.
• Hlnes.1974. pip.
140;a 155,35-1. 355; 1977,
pip. 133. 13•.
I Green, 1963. pq;$. 132 ;a 1"6; Scully.
1969. pip;. 74. 75. HO.
• Hinft, 1974, pigs. 1591. 168.
1 Mlnieri-Elia, 197'.1, P'I. 89.
• Hubb.ud y 1929. pil. 264;
Bumham, 1905, 197•.
poig5. 1821. 195.
, Boyer, 1978, pág. 272.
10 Ibld.
11 Petenon, 1976, pip. 429, <130.
11 Bumham, 1909, pig. 18.
11 Mñ:anhy, 1970. pigs. 2.29 a 231.
" [bid., pág. 102.
u Bumham, 1909, págs. 102, 103,
" !bid.. p.Íg. lOS.
l' Ibid.. pis_ 109.
.1 lbid.. ¡Ñ.p. 110. 111.
l' 11nd., pq. Itl.
• McCuthy. 1970, pq. 243; Hines, i9H,
.... J.IO.
11 1962. pi¡. 219; Boyu.1978.1J4.
m.
A Hines. 1974, pig. 333; SchIertth. 1983,
P'I.89.
D 1933, pip. 104 a 109.
u Schknth. 1983, pq. 89.
11 Scon. 1969, P4- lOS.
• 1973b, pi¡. 111.
v WalUr, 19.50. ¡»g. 273; IOdn Y K.u1IOf.
1976. pipo 430. 431.
:. Burnham. 1909. pig. 111.
zt Hines. 1974, pis. 3«.
• 1953, pigs. 237, 240.
)1 Swnp, 1982, pago 34.
)Z BaJetr, 1944, págs. 57 a 63: Irving. 1981,
pigs. 278, 279: 1982, pAgo 35.
n 8iIJ«,r, 1944, pág. 6-1.
)00 Hussey, 1953. pago 247.
l$ King. 1976, págs. 228 a 230.
" 8iIktr, 1944, pi¡. 65.
JI HJirdln¡e, 1948, n.
11 BUtr. 1944, pi&. 65; Hu.ssey. 1953, pigs.
261,262; lrvin¡. 1981, pip. 46, 51, 67,
68.
.. Irvín&. 1981, pi&$. 67, 68, 71,73.
• 1bMl..., pipo 79. M.
" lbíd., pq. 227.
"1 Ibid., piS. 280.
u Hussey, 19S3, p'ss. 286, 287. 323;
1980, piS. 126; lrvin¡. 1981.
pigs. 143;a ISO.
.. Hussey, 19S3, ¡>aJS. 3SS. ].56.363.366,
410. ·UZ.
tS 1948, pig. 96.
.. 19S3. pip. 260, 265, 268, 300;
1982, pip. 37, 38.
., 8iIktr, 1944, pigs. 68, 69.
... !bid.. pig. 79.
., Klng. 1976, pág. 246.
M !bid., pág. 264.
JI !lose, 1973, págs. 18'1, 185.
>.: King. 259.
ss Van 1975, pip. 261, 267,
270,271.
lbid.., pis- 268.
" SootIWL 1966, P'&- 486: KItI¡. 1976, P4
125; Kins. 1931b. pi¡s. 211 a 21S•
M H¡JIjom y Morpn. 1967. pi¡. 106.
Il' HUf, 1977, pi¡. 44.
11 Ibid.. pip. 56 YS7.
.. Thomton White, 194&.21 YlZLIpu. •
• Davies, 1969. pip. 10 I 12-
.. Kly, 1967, pi&. 114.
.. CoIlIns, 1980, P4- 232.
u lbid., pi&. 119.
.. Colllns, 1%9. P'gs. 17 119.
.. van Vclsen, 1975, págs. 29S. 296, 307.
66 Hake, 1977, pipo 99, 123.
.7 dt.lbid., P'g.74.
ti Mabogunje, 1978, pág. 64,
if Hlke, 1977, pig'. 16-1 a 170; Manín,
1982, pigs. 259 ¡ 261.
10 Payne, 1977, pigs. 138, 139.
71 8oyd. 1960, pig.13: Manlen.E1Ia, 1979,
pis- 112.
n Boyd, 1960, poip. 14, IS,
7] Commomnwealth of Auurllla, 1913,

.• M;ar¡IereI·E!í.lI. 1979, p.ig. IIJ.
'S Commonwe.alth o( AIUU2I.Ia, 191J, p.i1-
13.
.. 1966, p'&$. 266 a 268.
r. Trrva, 1980, pip. 470.-686.
"Calabi, 1984. pigs. 49,.so.
,. fned. 1973, pq.] 1
._. .
•......... Pilgs. 35 a J9
., LIne. 1968, piS. ISS.
Il;l 1978, pigs.. 102.122,
,...
IJ 19-4.
.. Tlue, 1978, pip. 422 a "24.
lJ Ibíd., págs. 417 1 418.
'" Sdlon.b!. 1963, pág. 114.
115peer, 1970, pig. 80.
11 /bid., pip. 75 1 77; Larnon, 1978, pip.
42, 4l.
" Speer. 1970. pig. 70,
... !bid.. pag. 69.
" /bid., ¡Ms. 79.
n !bid., pág. 138.
ft lbid.• pig, 141.
lO Helmtr, 1980, pag. 317, 326, 327.
M Sprer. 1970, P4 78; Lan.Ion, 1978, pags.
13 a 36.
'" laruon, 1978. pap. 86, 87, 9-4.
" lbId., 9S, 96.
.. lbld., p4p. 112, l1J.
" Speu, 1970, piJ. 140.
- LaQSOn, 1978, p6p. 32,13, 5J.
... Spftr, 1970, pi¡. 78; tRIQJft, 1980. P4
201-
- I....u»on, 1978, pi¡. 116-
- May, 1961, p6p. 181, 182; Siman. 1937b,
....332.
11M SVetlk:hny, 1960, pi¡. 214.
MIl Mk'hlft, 19J2, plis, 96; Parkins, 19SJ,
plis, 3O.JI.
1116 H'IT1$, 1970&, pig. 257; Simon, 1937b,
pag.l8t.
101 Slmoll, 19371, pip, 154, 155.
'111 ParkJns, 195J, pá¡. 36.
lO!' Simon, 1937., pig, 160.
ItO Ung. 1943, pig, 7; ParkiJu, 1953, pip.
42, 44, 4S.
111 Ilerron, 1977, pi¡. 235.
m Polrkiru, 1953, pigs. 44, 4S.

'-..yy, I lO, pis. 227.
11. &enan. 1917, pigs. 228, 2..'>9.
lIS Ibid., 22J. 224; Kopp, 1970, piS.
223.


La ciudad de las torres
VOSOtras torres de Jullus. perdurable vergüenza de Londres.
Alimentadas por seres impuros y asesinos de medianoche.
Thomas Grey
Tht aa,d (1 757)
La soluaón !M5 sencilla son los piSOS. Si 101 gente tiene que vivir en grandes ciu-
dades deben a vivir uno endm.1 de Otro. Puo iII los trabajadores del nOf-
te no les gusa; Incluso cuando habW\ de pisos les llaman con desprecio ..h,¡bitill·
dones•. todo ti mundo le diri que quiere <oSU cas.J... les que l1IU as,¡
en medio de un conjunto de edifiGJCiOnes de den yardas de longitud es mas..suya.
que UD piso 'airtado.
George Orwd.l
1M Road ID Wigan Pier (1937)
La solución del problema de la vivtenda en cualquier dudad Inglesa no radica en
ofrecer High Barblcans o High Paddlngtons. Son físicamente y teóricamente posi-
bles, pero tos pi50S son totalmente ajenos a los hábitos y gustos de la gente que debe
vivir en ellos.
Harold Maanlllan
Memonndum Interno. Ministerio de la Vlviendil
y de Loal (19501>
__o
211
Capítulo 7
La ciudad de las torres
La Ciudad Radiante de Le Corbusier:
París, Chandigarh, Brasilia, Londres, St Louis,
1920-1970
El dano hizo Le Corbusier ha sobreviVIdo; es que lo bueno haya
quedado enterfildo m SU5 libros. que nadie lee por la razón de que son Ue-
gibles. (Hay que dKir los dibujOS resultan a veas interesantes porque nos
muestran su capacidad como dibujante,. Puo hay que hacer un gran esfuerzo p;u3
comprenderlo porque. en el siglo xx. su infIuencla sobre el urbmismo ha sido enO(·
parece pues que la obscuridad no es una barrera pan la comunlcad6n. por lo
menos para según cual. Sus Ideas. forjadas entre la inrelligentsia parisma de los
anos 1920. se utilizaron entre 1950 y 1960 para planificar las VIVIendas de la da-
se obrera en Sheffleld. St Louis y en dentos de dudades; los resultados han sido dis-
cutibles en el mejor de los casos y, en el peor. catastróficos. Cómo y por qué llegó
a sucede esto es una de las historias mis curioSaS, pero también mmos cuestio-
rw1as, de La b..i.stOrU intelectual de la p1anificad60 modern,¡.
Quizás el hecho más significativo es que Le Corbusie (1887-1965) no mi fra.n-
d:s SUlO suizo; y que no er;I su verdadero nombre. Se Uamaba Qw:les-!douard
]eanneret, nad6 en La Chaux.-de-Fonds em:a de Neuchltel, y sólo empczb a viVIr-
con regularidad en Puís a partir de los 31. Los suizos, como el menos receptivo de
los viajeros puede observar, son un pueblo obsesionado por el orden: sus ctudades
son un de limpio autoconrrol, no se mcootrari ni una brizna de hierba.
n! nada que fueJa de lugar. El caos del Victo Paris, que Hanssmano de)6 intactO
detr<b de las fachadas. debió ser matema para las costumbres ca.ivloista5 del
arquitectO. DNicó su vida profesional a Paris y cualquier otra
dudad que tuviera la Impmlnencia de ser desordenada.
El tercer hecho significativo es que venia de una familLa de relojeros. (Cuando
empeZÓ a escribir en 1920. tom6 el seud6nimo de Le Corbusier de un abuelo ma·
temo). se hizo famoso con una frase. que en aquella época era la primera vez que
se oía: una casa es una máquina para viVlrI. Era lógico que dilera esto: tenia tras sí
una larga tradidoo iKOStumbrada a agrupar miles de pequenos componentes en
una armonia planificada. Sin embargo, las penanas no son piezas de reloj ni La 50-
Fil· 7.1. Lt Corbusier Y11 UII;tt. u. miquln.l vivif idud.a ¡xx rt ÑqUitfaO Supmno.
dedad es algo que pueda ser reduddo a una maquinaria; su intento fue desafor-
tunado par3 la humanidad. Pero había algo que no cuadraba: los !'dojeros del]ura
se habían hecho famosos como tenaces defensores de sus libertades. y fueron ad-
mirados tanto por Proudhon como por Kropotkin. Le Corbusier olvidó pronto esta
tradidón.
Si Suiza lntluy6 en su visión del mundo, hris le ofredó d mateIia.l bruto y
la visión de un orden kita.!. AsI como Howard no puede enrende:rw fueta del con-
tclrto del Londres del siglo XIX, n! Mumlord fuera <Id Nueva York de los aJ\os
1920, las Ideas de Le Corbusier deben ser comprmdldas como reacdón a la ciudad
en la que vivió y trabajÓ desde 1916 hasta casi poco antes de su muCfte en 1965
2
.
La historia de París ha sido la de lucha constante entre la exuberanda, el caos y. a
veces. la sordidez de la vida cotidiana contra las fuerzas del orden despótico y an-
tralista. Era claro que entre 1920 y 1930 el caos estaba ganando y el orden hacia
tiempo que se hallaba en retirada. Detrib de las fachadas estaban los barrios batos
Ylas mfermedades. Durante la Tercera Rq:JÚbüca, los responsables municipales de
la doo-d no sók) DO habW1 abandonado la idea de COmpletaf las últimas metoras
de Haussmann sino que también querían ha«f desapareca sus peores barriosJ.
'"
U. CIUDAO OE u.s TODES
'"
Fig. 7.2. Luis XIV orden, La consuucclón de 105 l.a vblón favorin de Le
Corbusier de! uqult«to en pleno tnb;Ijo: .Esn es nutma vohmtad.. Desgrxladamentt
nunca encontró $U Roi SoIril.

-
Elloven Le Corbwier llegó a conduslón de que hrú 5610 podiil ser wQ(1a
por los:vrmJs m,rnmn. csin remordimientos.. como Luis XIV; Napoleón.
Haussmann
4
• Sus .. grandes fueron para él eUO ejemplo de oi"IAi6fr.
de este espíritu que es capaz de domimu)' conuolar la mua..
s
. fJ jOven arquitec-
to conduyó uno de sus primeros libf05. LVroanísnN' con una ilusmd6n m la que
podía vene a Luis XIV dirigiendo personalmente la construcción de los Invalides;
en el pie escribió: .Homenaje a un gran planificador de dudada Este déspota
creó grandes proyectos y los llevÓ a C300. SUS nobles construcdom:s, esparcidas por
todo el país. todavia nos llenan de admiración. Fue capaz de decir,"Lo deseamos.. ,
o .. Este es nue5n"o deseo..". Le Corbusler estuvo toda la vida buscando un Ro; SoIdl,
pero nunca lo encontró.
La Ciudad Ideal de le Corbusltt
Dt modo que tuvo que ir contemporizando con sus p;iltronos burgueses. Su PfmI
Vaisi" de 1925 no radJ que \Iff con las unidoldes de VK'fndad, sino que se [R-
tab.l del nombre del. fabricante de aviones que lo (Esa informxión pue-
de ayudMnos a comprender la presencia dle esos aviones qule vuelan. sin ningún
tipo de: preocupKi6n por los oontroles aéreos, tntrle los rascaddos dle Lle Corbusier).
la construed6n dle sus 18 unifonnleS de 700 pies dle altura hubiera signifi_
cado la demoUdón dle la mayor panle de! París histórico qUle queda al nonle del5ena,
con la excepción de unos pocos monumentos, qUle, en algunos casos hubieran
sido trasladados. Aunque la plaza Vend6me, que consideraba un simbolo de orden,
se hubiera mantenldol. Parece qUle no llegó a entender por su proyecto no
habia gustado a 10$ milembros del ayuntamllento, que lllegaron a callt1carJo de bár-
baro'. Siemprle pmsó que, durantle 10$ primeros anO$ eI1 10$ qUle catedral.es
eran bl4nca.s-, tampoco se había comprendido a)os oonstruaora del siglo XIII, grao
ctas a cuyos esfuerzos len tan dlen anos _un nuevo mundo rurgló oomo Ul1.lI
flor de Ia.s ruina.sa lO.
:S-O se resignó: p1anifiadón dle dudades; es; demasiado importante para
dqarla eI1 IDMlOS <k sus Desarrolló sus prindpiOS de con
mayor ampütud en La Vi/k contDrrporaine (1922) l' en La Villt mdinM (193J). Su
daw fue la Wn<na paradota: debemos descongestionar 10$ ClefltroS urbanos au·
mentanto la densidad. Al tiempo tenlelDOS que mlejorar el tttfl.oo y aumentar el nú-
mero de le5pados verdes. La paradola se resolvfa edificando más alto y en Wl espado
más reduddo
l
%. Esto signltlcaba, como Corbusller escribió len sus características le-
tras maylisculas: -¡DEBEMOS CONSTRUIR EN ESPACIOS UMPIOSlladudaddehoy
muere porque no está construida Las necesidades de tráfico
txlgian demoUdones completas: _las estadlstlcas nos muestran que los negados
se hacm len el ttntro. Esto quiere decir que debemos hacer grandes avenidas que
crucen nuestras dudades. En cons«utndu los ctntros actwlo ddJnl $O dmtolidos. Si
quieren sobfn1vir, todas las grandes dudades deben reconstruir su zona cmtraJ.
l4

Esta fue la primera sugerenda dle es;tle tipo; ueinu anos más tudle, se a la
I
220
CIUDADES DEL MAÑANA U. CIUDAD DE LAS TORRU
221
--<+'-
-........- ..
---
---
----
-
-
-
-
-

--
Flg. 7.J.l..Il La visión gtOIIlétrica total: máquinu f;r,1:lriadU rn para vi.
vir 7 mbllfM·
práctica. Sin embargo en estOS proyectos, como Anthony ha seil.alado, no se con-
templaba donde se guardarían esos coches. ni los problemas de medio ambiente
producidos por su ruido y sus emanaciones; sendllamente se les Ignoraba
u
.
Esta nueva disposiciÓn no seria unifonne: La Oudad Contemporánea tendria
una estructura espadal daramente diferenciada que reflejana una esttuetura 50dal
específica y segregada: la vivienda dependería del trabajo de cada uno!'. En su Plan
Voisin Le Corbusler había reservado los rascadelos que estaban en el centro como
Ofidn:..s para los cuadros de élite: lndustriales, dentificos y artistas (entre los que
seguramente se ¡ndulan arquitectos y urban..i.o;tas); 24 de estos rascadelos acogerlo

an entre 400.000 y 600.000 puestos de trabajo de alto nivel, 1200 por acre. y de-
¡afian libre un 95 por denlo del espado
J7
. Fuera de esta roDa, las áreas re5idendales
serian de dos tipos: apartamemos de lujO en edificios de seis pisos para estos mis-
mos cuadros que se colocarían en hileras dejando un 85 por dento del espado u-
bre; casas más modestas para los trabajadores que se tri tomo a patios
y se distribuirian en [[¡ma de calles regular, dejando un 48 por dft110 del es-
pacio libre
u
.
Estos apartamentos se hiUÍiln trl masa paRI vivtr Yida en mas¡. Le CorblWer
!lO tenía tiempo par¡ perder en idiosJnaasias Individuales; por eso los Uilmab¡
·cddas-.
En nuestros proyectos no debemos perder de Yi$u la bwmn.l pafau. l.
cdd¡ que mejor Silti5t.JIg.JI nuaaas lllt('PSi<bcIes psicoIógjas y iftItimenWcs.
que COflSorXUlr la que debe SItI' .UltUfactori¡ tilnto a nivel. prictico
como CUlOCiOml yque debe esur pcru.o1diI UI\I xne SUC'eSiVoll de IDqllÍllnos la.
idea de ..viejo t.opr.. de.Jlp¡rK't' Junto con la de uqult«tunlloal., etc. puesto que
1.JIs poSIbilido1de5 de trabaiJo lrin cambuondo de lupr y debtmo.s estar dispuestos.
con arnln y baipits
l
".
E.sta.s unidades no sólo serian todas unifOl'Oles sino quc tendrían los mismos
muebles. Admitia. que, probablemente, .mi plan puede provocar miedo YfKha-
zo.., pero las vmactones en la dl.sposidón Yla gmerosidad dd azbolado pronto 10
venatin
JO
• Pm> no.sólo se bbric.ari.JIn en lNSiI estas Ullidades, sino que la Bite bur-
guesa seri.I servid,¡ col«tivamente: ....unque.sienrn.sed posible tmer la propia c:m-
da. o nii'iera si se dese....; en la dudad r.tdIante problema del .servido esta.."ÍlI 5().
ludonado (... ) Si • media noche, por ejemplo después del teatro, ilIguien quiere
oheco una cena • un amigo, NstMá Urtil simple lluwda. encontrar la mesa.
servida y dispuesta, con un criado que no pondd m.l. can-!l. Era evidente que
e.! núcleo de la qudad Contemporineo1I t'SUIbo1 pengdo para la cla.sc medi•. En
medio de l. zono1I de oficinas h.JIbL¡ creado un complejo cultural que se encargaria
de satisf.Jleer sus necesidades, sería un lugu donde l. 6Jte podría hablar Ybailar_en
profundil calma a 600 pies de.!
Evidentemente los trabajadores de cuello azul y los oficinistas no vivirían alU.
Le Corbusier había previsto para ellos apartamentos con jardm dentro de w uni-
dades satélite. Aquí también habria muchas zonas verdes, instaladones deportiviU
y diversiones, pero serían distintas, apropiadas para la gente que trabaja ocho ho-
ras al día. En La liU diversas dases sociales estañan segregadas,
no se parecería al Paris de los anos 1920, donde ricos y pobres vivian en yuxtapo-
sld6n.
Aunque los dogmas de la religión corbuslana pennanecleron ínnamovibles, en
La época de La Oudad RadIante, hubo una.serie de variaciones teológicas importantes.
Le Corbusier había perdIdo La fe en los capitalistas, quizás porque en plena depre-
sión no podían subvendonarlo. Ahora empezó a creer en [as virtudes de la planl-
ficadón centralizada, que no sólo Incluiría la construcdón de dudades sino todos
los aspectOS de La vida. flIo se con.segulria a través del sindicallimo, pero no del anal-
I
222
U CllJOAO DE US TOt.RU
22J
quilta; el suyo sena un sistema jerárquIco y ordenado,! tenw muchas a.fini.da-
con la variedad izquierdista del f¡udsmo Italiano. Fueron muchos los smdica-
tisW que, en 1940. se unieron ¡U rtgimen de Vlcby; el propio Le Corbusier
decía: .Fr&nda necesit¡ un Padre. No impona cuaJ·::l. En e>tc sistema todo estaria
establecido en el plan que los upertos prep¡.rarian ..objetivamente. y la gente
sólo podria decidir quien lo administrarla... La dudad ilfIIIonlosa debe ser disetl.a·
da por expenos que dominen la ciencia del urbanismo. Trabajarin en sus proyec-
tos con total libertad, lejos de cualquier presión o interés partidista; una vez que
los planes se hayan fonnulado, deben ser llevados a la práctica sin ningún tipo de
oposlct6n..Z4. En 1938 un .. Centro Nadonal de Festlvales Colectivos. par.a
100.000 personas., donde elUder podrla hablar al pueblo; otra versión al alfe \¡.
bre del edificio con cúpula de HitlerU.
Sin embargo la nueva dudad sindicalista tenia una diferencia vital: ahora todo
estaría colKtívlZado por un igua.!. Todo ti mundo viviña en aparamentos colec·
tlvos giganresllamados Un¡tis; cada. famili.ll rendriill un piso, 00 según el lipo de tIa-
del. cabeza famila sino de acuerdo con unas ñgidas normas espach-1es; na-
die tendria ni mis ni menos espado del n«e:Ario para garantizar 6istenda
diciente. Y ahon., todos y no sólo la afortunada élite, podrian gozar de semdos
colectivos. La comida, la limpiez.a, ti cuidado de los nit\os de1abm de ser ocupa-
dones familiares.
Es significativo que durante esta época, Le: Corbusier hubiera estado en 1.1.
Unión Soviética. Yque en los ai'Jos 1920, un grupo Importante de arquitectos so-
viéticos -.Ios urbanlstas.- hubieran desarrollado ideas muy parectdas a éstas.
Querían construir nuevas dudades en medio del campo, alll todos vivirían en gI'
gantescos bloques de ilparamentos colectivos, con espados Individuales redud-
dos a la necesidad mínima absoluta de una cama;no babria codnas ni bat\os in-
dividuales o famillans. En de las versiones, la vida estaba regulada al minuto,
desde ti momento de despertar a las 6 de ta mat\ana basta el momento de ir ata.
mina iI las 7; en otn, esta.ba previsto que hubiera sramtes orquestaS que ayudil-
ran,¡ dotmlt a los insomnes y taparan los ronquidos cid resto2". Los proyectoS de
algunos de los de este grupo -Innov, Terekhin y SmoIin en Lmingado,
SilIshch, V1adimirov, Alexandcr y Vesnin en Moscú-- 500 ptáctlamente idénticos,
Induso en los la Uniú tal como e:sti especificada en ta Oudad Radiante
y como, en 1946, se hizo en MMSelta
l1
. Pero a partir de 1931, el régimen soviéti·
co --como más tarde huia el fasc:Jst,¡ en Italia-- rechazó los consejos de Le:
Corbusier.
En los ai'los 1940 había modlfl.cado sUS puntos de vista de nuevo, pero como
de costumbre, sólo en los detalles. Su ASCORAL (Asamblea de Constructores para
una Renovad6n de la Arquitectura), fundada durante la guerra, consideraba que
les dtb radio-<onanrriquts cks écharrges, los centrOS de educadón y de diversión, que
todavia disedaba en ti vieto esúlo corbusiano, debían unIrse por medio de les d-
tb liniares indllStridles, que seri.Jn Uneas continuas de ronas Industriales construi·
das .1. lo largo de pasillos dc Ya no estaba interesado en las grandes du-
dades, neia que Pub debía pasar de 3 .1. 1 millón de habitlntes:f. EstaS Ideas
recordaban a los de5urbartistas soviéticos de los ilI'\os 1920 a los que Le Corbusier
había cnucado tan duramente. Pero habi,¡ una diferenda esendai: en su
habria ·f¡j,bricas verdes· y los obretos vivirian su vida e Inmóvil en du-
dada jardín verticales, cada una de las cuales tendri,¡ entre 1.500 y 2_500 trabilja.
dores, como siempre los servidos estarían colectivizados
JO
• hnnanedó absoluu.
mente opuesto iI las dtis-;tJrdins. que siempre confundi6, como la mayoria de los
urbanistas franceses, con los barrios resldendales jardínJ1.
Nada de lodo estO llegó nunca il realizarse. Es curioso pero lA! Corbusier no tuVQ
éxito a nivel pr.tctl<:o. Viajó por Ewopa y fuera de ella, dibujando sus grandiosas vi-
siones urbanas; podemos encontrarlas todas en su Ubro La Ciudad RadiantE. Argelia,
Amberes, Enocolmo, Barcelona, Nemours. en el norte de África. Todas permanecie-
ron en el papel. Durante la.5egunda Guerril Mundial, con el estableclmienlO del ri-
gimen colaboracionista de Pétain en Vlchy, creyó que había Uegado su bor.J...se le in-
vitó a presidir una comi5ión de comtruedón y planificadón y, como era de suponer,
propuso que una Bite de urbanistas dirigiera un equipo de arqwt«tos e ingenieros,
que tuVieran apacidad para superar cualquier tipo de inte:rfttenclas. En ta presi-
dencia habri¡ un un que formuWia. d ¡>1m
dona! completo de constnJCd6n.. La modestia le impk1J6 decir quién debí,¡ ocupar
este Sin tampoco consiguló de Vichy. Su egoman.í,¡ simplIs-
ta Ysu total ingenuidad poIitica hideron que nuna llegara a comprmder por qué
habia fracasado; al final de la gÚerra era un hombre totalmente desilusionado.
La planificación de Chandigilrh
Es Irónico que la única cosa que llegara a realizarse -además de la Unitl de
Marsella. un solo bloque de lo que se suponía iba a ser un complejo que nunca lle-
gó .1. hacerse, y de dos copias mrererJdala más en Frand,¡ y otra en BerUo- fuera
póstuma. Por razona potiticas, el gobierno de la India habia detidido constn1ir una
nueva capital el Punjab en Chandiguh. Conrrataron un urbanistao, Alt:l6t
que la propuso un correcto plan dentro de la ttadld6n Unwm-Parker.
Stdll-Wrigbtu. Lo,¡probaron pero, para darle forma, decidieron atar un equipo
con los arquitectos modernos mis prestigiosos: Le: CorbusJer, su propio hilo
Jeannem, M.uwdJ Fry YJane Orew. Fry describió asi la traurnátla primera rNni6n
en 1.1. que Mayer lIeg6 tarde:
Le Corbwier con ti l.ipiz en l¡ mil!lO estaba en su elemento.
.Voil" 1010rt.. dijo void lo rut commtrdolt.. , y uilZÓla primera calle en el
nuevo milpa de Chandlgarh.
• \kIkt la titt., siguió. sttIalando con un borrón La zona m.is elevada a la Izquierda
de la po$id6n de Milyer, cuyo mal efecto yo ya le había seftalado ilntel'iormente.
.f.t !.'OiU} l'tstoffUlC, It dÚ-emat... Luego m¡rcó los sectores mú grandes concen-
diendo a cad,¡ mitad ues cuartos de rnlllil, llenando de esta manera Jo que qued¡o
bJ de llanura cntff 1o5 v,¡Ues del rio en dirección sw.
El pb.n y¡ estaba muy annz.ado cuando llqó el ansi050 AJbm: Mayer (... )
!lO podl.li compilnrw con \.¡ migm.itiCiI pero dtddida figun del
I
OUOIoDES DEl MAlilANA
Fig. Chandigarh. El umco proy«to lA qUl! le J'l!allzó: barrio mi<kncia.J, ca-
j;u funcionales para los funciorarios <lel Pun;'bl.
A la hora. de comer esláb.mos m el más absoluto silmcio que fue rolO por
Jeanneret p¡ra preguntar a Mayer: -Vous parla mQnJin¡f? .0111, mush«r,
je fue la educad¡ pero desafonunada respuesta de' Mayer
merlle, le ap6rtó de La. discu5i6n posteriof.
Y así seguimos, pequeftas y marginales mímtn5 Le
Corbusier JegUia oon 5U JegUra y nuid¡ exposidón, huta que el plan como hoy en
dla conocernos le dio como definitivo y nunca se cambl@4.
Hubo entre arquitectos y urbanistas, seguidas por otras entre ar-
quitectos, en las que Fry y jeanneret se quejaron de La. como Le Corbusier
se había hecho cargo de lodo, induyendo las trallaS y los disenos. Con una cier·
ta ingenuidad, comentaron que querian trabajar dentro del espíritu del CIAM
(Congreso Internacional de Arqu.itectwa Moderna) es dedr en equipo. El resultado
fue significativo: se dividió el trabajo y Le Corbusier quedó encargado de pro-
el complejo cmtral
lS
. Pero lo que fue todavia mis
Importante: se pasó del estilo de trabajo del urbanismo al de la arquitectura, cosa
que significó _un cambio en favor de la preocupadón por la forma visual, el sim-
bolismo, la Imagineria y la estética mas que por los problemas básicos de la po-
I
l
U CJUOAD OE US TOItW
As. 7.S. ClurldJprh. 1.a. J'l!aüd.a.d detris de las en primer lémtinO auux:onstrued6n,
a la ilquimia la ciudad <le las tiendas de ampal\&.
bladón india. Pero al concentrarse en dar a la arqultKtUra hindú formas ade·
cuadas a la segunda Era de la Máquina. ignoraron totalmertte la sltuadón real de
la lndia..
J6
.
El resultado fue un fuego de Ironías. Le Corbusier encontró su mKUli1.5 en un
gobierno postcolonJal alimentado en las tradidones autocdticas del Imperio
Británico. Les presentó un proyecto de Ciudad Bella vestido con los aderezos de la
arquitectura moderna; un nuevo Delhl al df.¡. Había wu trama de vías rá·
pidas, udlizitda antmormmte en los planes PMiI MMSdIa YBogot1, que debía. ab-
sorber un nivd de menor del que había er1 hrú en 1925, que era muy
bajo. La reladón entre calles y edifidos es totalmente europea, y está trazada sin
tener en cuenta el duro clima del norte de la India o la manera de vivir de aquel
país
J7
• No Sol!: han construido edificios que hagan posible ni la orsaniudón ni la
integ:rad6n 5Oda.I, Ytampoco están cohe:siclNdos para fomw" núdeos de
La dudad ha quedado segregada según los ingresos económicos y el tipo de trabato
de sw habitantes de modo que recuerda a La Vllk contmlporaint; las densidades de
pobladón dependen de la categorla social de los diversos grupos: el ha
!Ido La. segregadón pIaniflDdaJ9.
I
1
1
aUOADfS DEL MMOlANA LA OUOAD DE LAS TOUES
'-'7
los contnstes son muy marcados; uno pasea por el magnifico am-
pus de la Universidad de Punlab (... ) (la mayoría de cuyas clases y oficinas sólo
ocupan horas al cJú,), puede ver, al otro aoo dd muro, a miles de personas que
viven en la misma sin agua, ni dectriddad. tO.
En los anos 1970, d 15 por ciento de la población vMa en wnasocupadas ue--
galmente y más de la mayoria dedlaban a la venta ambulante
41
• Como su pre-
senda entraba en confticto con d concepto de orden urbano del Planificador, las
autoddades trataron repetidas veces de expulsarlos. Pero los comerciantes r&-
pondleron con una serie de actos públicos que recuerdan las viejas comedias bri-
Unlas, pero en versl6n india. Para conmemorar la inauguración de un nuevo
Uegal, aprovecharon un momento que d movimiento separatista 5lkh
estaba exacerbado y organizaron una stdf: de actos religiosos de este credo. Cuando
las fuerus de orden llegaron, los comerciantes Slkh dijeron que p«:ferian modr ano
tes de permitir que las ceremonias se Interrumpieran. Postedormente estos mismos
comerciantes organizaron un fastuoso funeral en honor dd PrImer Ministro, que
hada poco habla muerto, y le dieron gran publlddad
G

Todo dio forma parte de la manera de ser de la India y no tiene nada que ver
con Le Corbusler. Es evidente que no era directamente responsable de estos pro-
blemas; por aquel entonces ya habia muerto y en los últimos mos de su vid¡¡ se ha-
bia concentrado en la parte monumental central y en d slmbollsmo visual
raI, que es lo que fundona mejOr de todo d proyect:ou. Pero bta era la cuestl6n:
al firutl de su vid¡¡ a Le Corbusler le suctd1610 mismO que a Hitler cuando solUba
en sus grandes planes par.¡ Berlln, lo que nalmente le interesaba en la zona mo-
numental Fue e( último de los planlfladore:s de la Qudad Bdla. El resto no fun·
dona pero, en derto sentido, no time lmportaneia. Por lo menos en Chandigarh
las casas fueron mucho mejOres de lo que la gente estaba xostumbrada y, posi-
blemente mejor de lo que ellos hubieran imaginado si la dudad no se
construido. Pero cuando los disdpulos de Le Corbusier apilaron los prindpios
del maestro en las dudades del oeste, la situad6n fue muy distinta.
BrasUla; la dudad casi corbusiana
Hubo otra dudad cofbuslana completamente nueva, aunque ti no la proyect6.
Brasil como muchos de los paises en desanollo, crecl6 en tomo a su dudad por·
tuada que acabó casi sin querer en la capital. Sin embargo, en los
aftos 1940 y a pesar de diversos Intentos de reconstruccl6n, Río de janelro habia
crecido demasiado. Por otra parte, hada aftos que exIstla un proyectO para llevar
la nueva capital federal al Interior; en 1823 BonUido de Andrada e Silva, _el
padre de la patria., lo habla sugerido e Incluso le había dado nombre; en 1892 una
comIsl6n habia sei\alado el emplazamiento; en 1946 una nueva comisión demo-
critia recogi61os fondos; en 1955 otra redescubri6 el emplazamiento. Aquel mis-
mo afto, durante la ampafta de elecciones presidendales que gan6, jusceUno
kublt:sehek de 0UYeIra, un polldco muy cart.srnjtlco. se compr0mett6 a a cabo
e( proyecto. [)e¡lbo de la pollda bmilet\a había una larga tradición de 1Ievar a abo
grandiosas púbUcas en re:lativamente cortos plazos; BrasWa fue la apoteostsU.
la prensa de Río,l6giamente muy aítia, escribió; -¡Es una locura! Una c:Uctadu.
ra en e( deslertoa. Pfto kub(uchek no se de}6 amJlana.r46.
a su vieJo amigo el arquitecto Osear Nlemeyer. Pero e( CoIeziO de
Arqwtectos de lkasi.I protestó Y ex.IgI6 un concuno público. EYklentantnte N"It'UkjU
formó pane dd jwado que, despub de una ddlbt'radón de tan s6&o tres dfas, con-
cedi6 e( mayor proyecto de construcdÓfl del.siglo XX a Ludo Costa, otro pkxtero
de( rnovfmk'Dto de arqultectun moderna bmildl.a. Costa pr!:Smt6 divmos c:Ubu.
jos a mano alz.1da sobre dncocartulinas de tamatlO medio: ni un slJnple estudio so-
bre pobIadón, ni un an1llsis económico, ni una pm1s16n el uso del suelo ni
• •
un.¡ maqueta . A1luRdo le gustó su _gran<Ieur»: -quedó claro desde e( primer mo-
mento que Brasilia Iba a ser una dudad de arquitecto mis que de urbanista.....
El proyecto fue descrito sucesivamente como un avi6n, un ¡>.Ijaro o un drag6n
volador: el cuerpo, o fuselaje, estaba formado por un ele donde se situarlan los
prIndpales edifidos públicos, en las alas estadan las zonas resldendales y otras
áreas. En una de ellas, se allneadan bloques uniformes de ondnas a lo largo de un
amplio paseo que condudría al comple¡Ode edlftdos gubernamentales. En la otra
se ediflcarlan apartamentos uniformes dentro de superbloques al estilo COrbusJa:
no que flanquearían una gran columna central de trinco; tal como propone LA Vilk
nuileuM, todos, desde el PrImer Ministro al último funcionario, vlvirlan en los miS-
mos bloques y en e( mismo tipo de apartamentos.
La construed6n de ikasWa se convirtió en una \eye'lda Inclusoen el propiO BasU,
país de fábulas lnadbles.. Un norteameriano escrtbl6 que .era como si e( país se
hubiera retrasado den aIIos en c:Urlgirse hada el oeste pero al hubiera em.
pleado Como había que inagunr la dudld e( 24 de abr1J de 1960,
fft:ba en la que tmninabl d mandato decuatro a/kl$ de kubitsched., se deaetó que
durantr un ano se: lnbajaria dia Yl'\OChe sin parat. _En el trtunIo de la administrad6n
en un país donde nunca babia habido una adminlst:rae::ión diciente; se tratllba de
unos pIaz.os en una sociedad que nunalos habia respetado; y signlflaba
trabalar duro y sin parar en una sociedad que era conodda por su reluctancia a tra.
bajar duro y sin pararaSO. se contaron muchas hJstOIia.s y, sin duda, todas datas:
camionaos que seMan e( mismo cargamento de arma d/vm.as v«es dwante e( mis-
mo dla; tip6grafos contratados como topógrafos y contadores de ladrillos como
contables
SI
• Nunca se tuvo en cuenta d costr. WllJlam Holford, miembro dellurado,
c:Ujo que nadie sabia lo que Iba a costar: el presidente del NOVOCAp, (Consejo para
la Nueva capital) aseguró que las cuentas no le preocupaban y Nlemeyer comen-
t6 a Max Lock, arquitecto bdtinlco, que no tenia ni Idea de lo que habla costado
el palado presidendal: .¿Cómo voy a saberlo?le pregunt6 con loda su buena ftu.
Epstdn, autor de una de las dos historias mis conocidas sobre la dudad, hizo bien
en decUcar su libro; _Aos trabalhadores de Brasilia, que construlram a noVill capital.;
.Aos trabalhadores de BrasU que pagaram.
SJ

lncreble. pero ro.OCO trabajadores la ttmlinaron. En un s6Iodia se: CDIocaron 2.0c0
farolas; en una noche se pintaron de blanco 722 casas.. En e( dfa senaJado el palado
228
aUDACES DEL MA!ÍlANA U. CIUDAD DE lAS TORRfS
229
Flg. 7.6. Brasilia. La vislón de una dudad moderna y sanltizada, segUn el dlbulo que i.udo
Costa traZÓ en cinco sendllas cartullnu.

nlnguna, de modo que allí se prohlbleron
Si
• Yen cierta manera la prohibición dio
resuJtado, puesto que se apartaron de la vista y del pensamiento. Durante el peri-
odo de construcción, tuvo que crearse lo que se llamó una dudad libre; muy pron-
to el barraqulsmo creó la cercana Taguantinga. Después de la Inauguración, las
autoridades Intentaron demolerla, cosa que provoc6 un motín; en 1961, ante la de-
seperacl6n de los arquitectos, se aprobó una ley que permitía su existencia. Ame-
diados de los anos 1960, se hizo una estimacl6n ofid.al según la cual una tercera
parte de la población del distrito federal, unas 100.000 personas, habitaba .vi.
viendas Inadecuadas,.; muy pronto la cantidad ascendió a la Las autori-
dades Intentaron solucionar las ocupad.ones Ilegales ofreciendo pequenos solares;
Epsteln nos cuenta el proceso con ironia.
Las entregas de solares y la creacl6n de nuevas calles estJ en manos de dos hom-
bres, uno de los cuales no sabe leer ni escribir, que estin supervisados por un miem-
bro del NOVOCAP. No Iienen t'lI:periencla sobre planificación y tampoco
en el campo del trabajo social o de la Inspección. Han trazado una trama de calles
que se cruzan en ángulos
Hg. 7.7. Taguantlna, Brasilia. Nacida para albergar a los obR'TQS que participaron en la cons-
truccl6n de la capital, fue el primero de los asentamientos populares que acogen a la mayo-
ría de los habitantes de la R'gI6n de la capital: imposibles de suprimir, se les acepta pero, al
mismo tiempo, se les ignora.
"


--

pres1dendal, el palado del ejecutiVO, el congreso naaoual, el palado de justicia, once.
ministerios, un hotel y noventa y cuatro bloques de pisos reludan al sol en medio del
campo del centro de Brasil. Evidentemente se trataba tan sólo de las fachadas; los OOi-
fldos estaban sin terminar por dentro; después de la ceremonia, muchos de los per-
sonajes ofldales tomaron el avión y volvieron a Rio. Pero, incluso después de
Kubltscheck, se había gastado demaslado dinero para volverse atrás; a lo largo de los
diez anos siguientes, el aparato del gobierno se fue trasladando a la nueva dudad.
Asu manera fundena. Amedida que el número de coches aumentó, las gran-
des vfas r¡¡pldas y los enlaces a distinto nivel se fueron llenando; como el proyec-
to no había pensado cómo resolver los conflictos entre tráfico y viandantes, los pe-
atones se Juegan cada día la vida tratando de cruzar el gran paseo central en medio
de los veloces coches. Pero esto no deja de ser más que un pequen.o detalle; el ver·
dadero fallo, como en el caso de Chandigarh, es que ha surgido una ciudad sln pla-
nificar aliado de la planificada. La diferencia es que aquí es mucho más grande.
La (aw/a brasilena, como su equivalente en cualquier otro pals en desarrollo,
es un rasgo familiar del paisaje urbano: una de las concentraciones más famosas
es la que asciende por las colinas de Río y que puede verse desde la playa de
Copacabana. Pero como Brasilia era el símbolo de la modernidad, no podia tener
""
1
LA 0lI0AD DE lAS TOUES 231
al una socttdad urbana sin dases en un pals don-
Así concluyó a::abían vivido segregados. La diferencia es que en
de los riCOS Y pob mis radical que en viejas dudades: se traro
::::: yla monumental, la
pudltn estropear la visU. o cksmeiOrar la imagen. e
maneril q':,OOr '0 Nlemeyt:r dijo que el plan h¡,bla sido distorstonado Y
::=:ba sólo un rtglmen socialista lo podóa haber a
• 'A misma idea duranre gran parte de su vida: es muy difid
eorbuSier tuVO ... el libre mercado
una Qudad Bella en medio del desOrden de la democrada Y .
Los corbWianOS a la Gran Bretafta
ás hideron en el mundo mAs aunque lo IntentarOn. Para
Poca cosa ro r ---.lnte:nadona1 de Arquitectura
conseguido contaron con la ayuda del C1AM (
Moderna) .Ios jesuitas de la nueva fe., que fue fundado en 1928 _por sug nos
.' . S¡....hI.ed Gledlan.SI.: otra vrz la conalón sulU, que dnco a
del ammatrur SUIZO "'&'" 1a Idea de poner en marcha en
mis tarde volvió ¡¡ fundonar cuando Gledion tuvO MARS En 1938
I po de Investigadón para la ArqultKtulil Model1\ll. .
londrts, e gro ti I ás fieles'
Lt: CorbuSler se dlrigia así a los arquitectos bri n ros ro .
\.a uquitectun pua lu vlvim<W de los
No hay que reservar lu ventajas de nueva di difundirse am-
pocos disfrutan del privUegio gusto mmonn Yml-
I»rJ Uuminar los hogam, Y nos 'una los cuestk>-
Ilonn de trabajadores (... ) lA una lun campana favor
mb Importantes de nuestra p. unidadtsindlv\Sib'esi'.
retqU1pamicnto radomI dt ¡»ises mtcros coruk;krados romo

para los convencidos aunque todavta no rim:: En
los anos 1930 Ya pesar los viajn al extranjero, la mayo a m de-
en actonn municipales contemplaban los bloques de piSOS como una
necesidad, y sólo dos proyectos llegaron a romper la
pi . uno m Londres y otrO en Leeds, los f¡r,mOSOS pisOS de Quany ,
::;ose despub la visita que dos de los a
Vlen
5
a;'embargo, siete aflos mis todo habia amblado.
lltica que hasta se habla mantmldo reprimida, y a
produjo una el gobiernO
sabilldad sobre el b1enestM la gente de una maneta que de el'
.... losaflos 1930". Atsta nueva actitud se anadia el convmdmlento que palSEn
rl • pobres
dd>ía ser reconstruido y de los bar os m s r virulenda
th una de las zonas hablan sido bombardeadas con mayo ,
el Lord y un grupo ;
Ministro de Construccl6n; aquella Re:ith pudo contemp ar g
nario:
1
Dos mU personas ntab¡n baIlando al libre -mbía sido idea de WaJdorf Altor.
A su pin ntaban los mIos la dntrucct6n con tanta fut:na habia golpeado
la dudad; no muy Jetos, al Olro lado del mar ntaba ti mem11O. Mlentns bailaban
y la verano se convertía m vi como una flotilla las cos-
teras salia del puerto de Drvon; tmlan Iraba)o, y lo hatian mejor des-
puts de lo babean visto en ti
Astor coment6 que, a partir de aquel encuenlro, desapareció el rechazo alas
propuestas planlficaci6n. En Londres, Aberoomblt: y Forshaw Inkiaban el ptan
pan d Condado Londres con una fotografia que, anos mAs tIr'de. todavía Im-
presiona: muestra una calle pobre del East End, totalmente destruida, las triStes per·
de la gente están cargadas en un cami6n. Delante, los chIcos miran ala
cámara, como en un gesto de muda acusKi6n. Debajo habla una dta de Olwchlll:
Es muy doloroso ver el gran número de pequenas (Isa" gente trab¡/adora
han sidodestruldas (...) Las reconst:ruirtmo metor"dt lo qUot estaban ante.. L.ondfts,
U\Idpool, Manchester. Bl.nnirlgha.m puede tensan qUot sufrir más, pero resut-
girin de sus ruinas, mefores y, espero que, mis bonitas (... ) En toda mi vida nadie
ha trJtadl) la gente ha sufrido mis".
Abe:raornbie YForshaw mostraban así 10 dlficl1 que Iba a ser la tarea. Reconoc:Wt
.la mdenda nos demuestra (...) las familias con nlnos prefieren las ca·
sas a los pisos. TIenen un ¡ardin privado y un patio al mIsmo nivel. las habi-
tadones prlndpales de la vlvlmda, y se adaptan mejof al inglés....
Pero colocar a todo d mundo en casas significaba las dos partes o las
tres cuartas partes la gente deberla ser desplauda. Pensaron en hacer mitad ca-
sas y, mitad pisos, con una densidad 100 por acre resldendal, pero incluso asi
se produóa un gnn de dispersl6n consideraron excesivo
para equilibrarlo, debía Ir acompanado dd correspondiente movimiento de Ira·
batos. Es por dio que, en d casco urbano de Londre, optaron por su conocida den-
sidad de 136 por acre -en base al estudio hlderon- colocando un terdo de la
gente en casas, y un 60 por dento en bloques de ocho y diez pisos; aproximada-
mente la mitad las familias con dos hilos deblan viVir en pisos. pero, Incluso
esta densidad significaba el tnsIado casi cuatro penonas de cada diez que ha-
bitaban m esta zona 1939. Pero, para llevar a cabo su proyecto, rigido y
jo de 80 pies de altura los bloques resldendales dd>la ser rt:t:mplaudo
por mt:d.ldas mis Todo esto se Induyó en la legislacl6n dd plan de
construcclón de 1951.
Una generación de arqullt:ctos estaba a la espera: eran los hombres que
hablan d y habían estudiado m las escuelas de arquitectura brtti·
rucas dispuestos a crear de una vez por todas el nuevo mundo fdlZ. En 1952,
Fredertc Osborn escribía a Mumford sobre el culto que la Escuela de Arquitectura
(Archit«twl:JI AssocWtion KhooI) rendia a Le Corbusler. .los jóvenes estin bajo
su Influencia son Insensibles a las consideradones econ6micas y
humanas (... ) es como si yo, durante mi juventud hubiera puesto tela de luIdo
la divinIdad de Cristo. Tengo la misma sensad6n de falta de Tambltn
aUDAOES DEL WAilANA
I
,
LA CIUDAD DI!. US TORRES 233
habla como escribió un aonlSta, ..la tradición de lo Nuevo (... ) una mudil
cial de ucentficidad de que .. se encuentra en la Asociación de
....anl1mO InlemKiOOal
ArquitectUra. Es posible que ello sea dcuouo a que es un o...
en sudo bntánlco (...) La AsocIación ha siempre abierta a las Ideas Incohe.
sin compromiso, rulturalmente de todos los utranjeros que
apuecm por Londres-·
'
. En Invernadero cultural,
La era neriId6n de la postguen que corrió a arquitectura csaba m-
W:ada lil teenologla (... ) Odan que proponer un mundO mejor Y
no era anoganCÚl-« trataba de su herencia (... ) Pronto tuvieron. dos
fumtes de InsptfXi6n- Corb YMies (...) La VillC' RJu/itIIK Yla Umd d'habit4lion les
mostraron los moddos que reallurian m bumoS Yduros materlilles modernOS por
medio de humOS y duros prInCIpiOS $OCIaUstasM.
I
Pronto, como no podia ser de otra manera, la AsocIaci6n de Arquitectura su.
peró al propio Le Corbusler. En 1954 se presentó .. Ufe Structwe_ de RonaldJones,
se trataba de una nave terrestre de 2.360 metros de largo por 560 de alto y 200 de
ancho:
La mcrg1l t&mlca extraida de una capa de roas fundidas a 2900 kilómetros de pro.
fundidad propulsarA al hombre por medio de una energía espiral y lo anurA a un
viaje fantlsUCO en una nave nudear terrestre: (... ) Las ciudades compacw teodrtn
un núdeo central. admInbtrad6n, gobierno elegido, artes y centr05 de crutlvi·
dad, universidades, colegios espedallz.ados, lIutitutos, estadios recreativos y cIe-
portlvos; cines cstereofónicos, hospitales, hlpermercados, centros comercialcs. Las
zonas cenualcs estarAn unidas por medio de ascensores horizontales. vertlcales y
dia¡oru.lcs (...) estas dudildcs Y pueblos meuopoUtanos cstarin p1anJf\c:ados de
modo que puedan a«et en UfliI primen, segunda, tbCdil Yeuart:I dimensl6n se-
gún sean las n«CSidades ecológicas
Como mucho de lo que surgió en 8fttford Squart, se trataba de ucelente fan·
tasia juvmU. Pero el problmta fue que -<amo Cook apllca y los antiguos ca-
tálogos de la Asoclad6n de Arquitectura muestran- al cabo de pocos aftos y I
medida que las sucesivas generaciones de estudiantes entraban en ti mundo
real, las fantaslas se hadan realidad. La propia O'f:ad6n deJones se convirtió en
el Banco de Hongkong y 5hangh.al (aunque su uqultecto no habia en
la escuela de la Asociacl6n de Arquitectura); un proyecto de CiISiIS con alta den·
sldad de habitantes (1956) se materlaliz6 en Parkhlll, Sheffleld (1961), yen
Westem iUse, hlln¡ton (1969); un proyecto de almad:n (1957) slrvl6 como base
para la construccl6n del departamento de Ingenlerfa de II Universidad de
Lelcester (1963); bloques de viviendas proyectldos en 1961 se edificaron en
Mllton Keynes en 1971. Durante estos anos, la Imaglnacl6n segura volando en
Bloomsbury. por ejemplo, una casa hecha I base de cajas de dulces, o d
de 1971 para edificar un ..Castillo de Arm... Se triltaba de un burdel para mi-
neros dd petróleo en el Sahua ( ... ) corutruldo con tubo de plistlco continuo,
que se llenarla con arena in sltu, y que se doblarla en una serie de bóvedas In·
terconectadas_1'O. Sin embargo, por aqud entonces el ..comprehmsive urbanLsm_
o urb4tnlsmo unitario h.Jbla dejado de ser tmta acqrtable de conversacl6n: los
vientos que venían de Europa hablan camblado". Pero sus monumentos, obra
de vanas generadones de arquitectos de la Asoclación, quedaron esparcidos por
la Inglaterra urbana.
La Archittctural Rmcw Inlel6 el ataque muy pronto, en 1953, con una edi-
tonal de J. M. Rlchards cr1ticilndo las pnmeras ciudades nuevas por su falta de
urbanidad, cosa que, cre!a, era debido por una parte a la baja densidad de po-
contemplada en los planes y por otra a la mala influencia de la Asodadón
para la Planlficad6n deOutades y CampcY2. En 1955 la mr\sta publicó..(N.tTage- •
la célebre critica de lan Nairo sobre la calidad del diseno de la Gran Bretana,
que sólo hall6 e<:o en la {nttllilefftlia bntinlca; en este famoso articulo profe-
llUbo
aUDADES DEL
I
l-' DUDAD DE lAS TOUES
23S
un dewstrt": 1,¡ profKía dice que si se permite que lo que se llama construedón siga
multiplidindose al nivd Ktual, a final de siglo Grm Breu!la se habri conwrtido
en un oasis r.k monumentos m medio de un desierto de hilos dktri-
cos, carreteras de p«¡uetW pafCdas Y No tubr1 distind6n m-
t.-ecampo y du<ad (... ) La ARCHITECTURAL REVlEW da un nombre a esta
Gran Brrtana con la espennu de que se recordari: SUBTOPlA1J.
La rondusión era inexonble: .Cuanto mis wmplicado $el nue:stro sistema in·
dustrial y más grande nue:stra pobladón,. más pande Y vmJ.t deberla ser nue:stro
campo, y más compactas y datamtnte definidas nuestns cluc1ades.
14
• De acuerdo
con estas Ideas, los editores de la rMstalanzaron .Contra una cam¡W\a
en contra de ..Subtopía.l$. Mientras, en 1955, el Real Instituto de ArquitectOS
Británicos cdt'braba un slmposlum sobre los bloques de pisos, que fue Inaugura-
do por Evdyn Sharp, secretaria permanente del MinisteriOde Vlvknda Yde GobIerno
Local, rKitando una poesía en la que se alababa su bellez.a
76

No le (altaron aliados. Un grupo de presl6n 'de agricultores volvl6 al funda-
mentallsmo dellnfonne SCo« de 1942 sobre el Uso rural del suelo
n
, e Insistieron
en la necesidad de reservar hasta el último acre para uso agrlcola. Los socI61ogos
contribuyeron con un libro muy Influyente de Mlmael Voung y Peter WlIlmott,
Famfliy and Kinship in &ut Lonoon (Familia y parentesco en el este de Londres); en
él argumentaban que los urbanistas estaban destruyendo la rica tradJcl6n de la
vk1a de la dase trabajadora londinense: al sacarla de la ciudad y llevarla a otros
condados
ll
. Fue en vano que el economlsta agrario Gen.ld Wlbberley explicara
que la cantllbd de tierna agricola era superior a las necesjdades nacionales, o que
Peter 5tone hielen un d1culosobte los verdaderos costes de la constJUCd6n en hlo-
que:s de ptsos7t; ni que el mismo FJ.Qsbom hk:kracampatl.asen contra de las sub-
venciones que favottdan su exlstencia-. Los políticos estaban en su contra y a fa-
vor de los piSOS; el gobierno quena contención urbana y también poner fin al
pOg:tama de nuevas ciudades, fuera como fueR.
La Gran Reconstrucción
Hay que tener en cuenta que todo e:sto no dejaba de ser más que una dJscu-
sl6n privada entre arquitectOS. Pero tenia gran lmportanda porque tocaba una fI·
bra sensible. En 1955 el gobierno conservador, a del ministro de la Vivienda,
Duncan Sandys, Inid6 un programa de demolld6n de barrios pobres y obsoletos
que se prolongarla durante casi dos décadas, y, simultáneamente, alent6 a las au-
toridades locales a planificar cinturones verdes con la finalidad de contener el ere-
dmlento urbano. Pero, esto, unido a unas tasas de natalldad que aumentaron Ines·
peradamente ese mismo al'o, disparo el precio del suelo que crecl6 especialmente
después de los cambios de leyes de 1959". u mayorfa de grandes dudades, que pre-
ferian conservar sus habitantes m lugar de enviarlos a las nuevas, consideraron que
deblan construir más denso y mis allaP. Los grandes promotores, d!spue:stos a SI-
ar prowcho de la situad6n, se ofrecieron a soludonar los problt'ffiáS de vivimda

I
de las cludade:s por medJo de contratos y el gobierno, a pesar de las
protestas de Osbom de:sde la Asodadón para la Planificación, les concedi.6las sub-
venciones que necaJtaNn: a partir de 1956 empezó a dar tres veces más por una
vivienda en un bloque de quince pLsos que por una oua
H
• Evidentemente la pro-
porcl6n de este tipo de viviendas aument6 afto tras ano: el número de bloques de
dnco pLsos o mis era un 7 por ciento dd total a finales de los anos 1950 y aseen.
dl6 al 26 por ciento a mediados de los al'os 196()lS.
En este proceso hubo muchas contradicciones, Induso entre los propios Indi-
viduos. Richard Crossman, que, cas.! dJez aftos después y como sucesor de sandys,
dlrlgía la politlca del gobierno socialista de acelerar la demolicl6n de barrios po-
bres e inaementar la construccl6n de viviendas, escrIbl6 en su diario que no le agra.
daba la Idea de que la gente viviera en enormes bloques elevados; sin embargo, al
mismo tiemp:l, alentaba los programa.s de grandes demoUdOne:s y construcciones
industrializadas: .. En una conwrsad6n pregunté por qué en 0kIham se estaban edi-
Z36
lA OUDAO DE lAS TOUE5
237
ficando sólo 750 cas¡,s; ¿por no se reconstruye todo? ¿No seria mtlor pan
Lalog. la empresa constructora? 'Claro', dijo O\lver (Cox). 'y tamblm seria bueno
para la ciudad' (...) Volví al ministerio (... ) furioso y preocupado_".
Al prtndplo, el Departamento de Arquitectura del Ayuntamiento
de que primero estuvo dirigido por Roben Matthew, y postmormente por
Leslle Milrtln, facilitó un modelo; ua muy generoso, porque la normativa de ros-
tes no les afectaba", Primero propwo .. 1.1 ut1llzad6n de las grandes plKU de hor-
migón de IeCorbuskr.. rnftodoque, a finales de los aftos 1950, culm1n6 en Allon
West, Roehampton, que es el mayor homenaje que existe en el mWldo -y la úni·
ca y vt'fdadera reallzad6n- a lA Vi/k Después empezó ..la era de los
ques, mis delgados. menos opresivos que, mdentemente, contaron con mayores
subvenctones,.SI: entre 1964 y 1974 se llegaron a construir 384 en lotal. Despub
de la reorganlzad6n de 1965, los nuevos munldplos hlderon sus propias contri-
buciones como, por ejemplo. lu grandes megaestruetum de Southwark en el nor-
te de Peckham, mis Wde, se convertirían en el núcleo de bloques mis pro-
blem!t:Icos de Londres.
A!gwwde las grandes dndldies provindaIes de),¡ Gran 8r&la intmtaron com-
petir en prestigio. Dos graduados de la úcuela de la Asociación de Arquitectura di-
rigieron un equipo que proyectó Park Hill, la gran mur.llla de pisos con a<nso a
travts de platafonnas que sobresale como una fortaleza por encima del centro de
Sheffleld y que todavfa hoy, hay que decir con toda justlda, es del agrado de sus
Inquilinos. Glasgowcontrató a Basll Spence para const:ndt Gorbals y, mis tarde edi-
ficó grandes bloques ti!. el utmno de la dudad; en esta zona, donde los Inquill-
nos la costumbre poco Inglesa de habitar en zonas con alta densidad de 1»
bladón, no hubo problemas ucq>to p.¡R las familias que tm1an hijos, (OSI que
no sorprende s.I tenemos en cuenta que cuatro de cada doco ntnos vtvfan a partir
del quinto piso". hubo otros muchos lugara donde el arquitecto no estaba
Inspirado o era Inexistente, donde los inquilinos se encontraron totalmente desa-
nalgados, metidos en pisos hechos deprisa y corriendo, sin ningún tipo de servl·
dos, ni cuidado por el entorno o por la vida comunitaria; pl50s a los que faltaba
todo ucepto el techo y las cuatro paredes.
lo curioso es lo que tardó la gente en darse cuenta de que se habbn equivo-
cado. Para comprenderlo, es necesario que los que han nacido despub de 1960 re--
cunan a la lmaglnad6n: deben comprender 10 horrible que resultaban las enne-
grecidas hileras de cuas pobres que estas tom:s rttmplazaron. FJ hecho de que a
vece se demolieran cuas que estaban ti!. buenas condidones no signifla que bte
fuera el caso de la mayorla de las que desaparecieron. Como dice Uonel Esher .nI
los más conservadonl.Stas creyuon que las 'sombrfas áreas' de la época victoriana
debían conservarse_o Además los seis atlos de guerra hablan reduddo gran parte de
Londra y de las grandes dtKl.J,des provindales a una sltuadón de siniestra pobre-
za que recordaba los párrafos mh tttricos de B1NJ: En pa1abm de Ravetz:
-dunnte prictiamente dos dbdas (...) las desventajaS sociales de esta politk::il de
planlftcad6n y de translormad6n de las ciudades pasaron desapero"bldas a todo el
mundo ucepto a algunos chiflados que todavía cornervaban Ideales residuales de
los afias 1940 y otros que se lamentaban de la p&dlda de lo viejo por rawnes es-
téticas,,'I, No se'criticaba la planlficadón basada en la demolid6n sloo la manera
en que se estaba llevando a cabo.
Sin embargo la critica se generalizó en 1968 cuando los medios de comunla.
dón entraron en liza desputs del desastroso desplome, a ausa de una upk)$16n
de gas, de Ronan Point, un bloque de pisos situado al este de Londres. De hecho
el sistema de subvendones ya habla amblado d ano anterior y las autoridades Jo.
cales hablan m1pezado a reducir la construedón de bloques de gan altunl. De
golpe parKú que todo enn defectos: tenían goteras, se agrietaban, explotaban. Jos
asttnSOres no fundonaban, los nlnos los destrozaban y las andanas vtvfan ate-
morizadas. Algunas de estas criticas eran dertas: Kenneth campbell, mim1bro del
Consejo del Condado de Londres y del Consejo del Gran Londres y raponsable del
diseno de viviendas, setlal.aha tres fallos: los (demasiado pocos, dema.
slado pequetios, demasiado lentos), los nlnos (demasiados), el cuidado Ymante-
nimiento {lnsufIdente)t2.
hro en honor a Jos corbusianos hay atl.adir algo. Primero que, aunque al-
gunas de las nuevas ireas lond1ne1ses esnrvkron directamente JnspIJadas poi' d ma.
estro, y de ellas algunas resultaron un desastre en cuanto a disetio, otras fueron re-
alludas por autoridades locales, que ya fuera por negllgenda o por falta de
Imagtnadón, no tuvieron sus propios arquitectos o urbanl.Stas sino que se basaron
en proyectos elaborados previamente. En 1965, rnJentm visitaba Wlgan, Crossman
hizo un comentarlo sobre ese .enorme plan de construcdÓn. que eriI .espanto-
samente feo y desJuck1o», al\adiendo que -se estaba realizando un que en
el atl.o 2000 resultada tan horrtbJe como el vtqo W1&an de 1880 había pareddo a
la gente de los anos 196().f1. Segundo, Le CorbuUer nunca habÚl hablado de ro-
kx::ar a la &ente (de distintas plOfeslones) en bloques; 5US viviendas para trabajadom;
se hubier'an pareddd mb a las del gran barrio de Hulme Estate en Manchester, el
proyecto de renQVildón urbana mis grande que se llevó a cabo en Europa, bloques
de mediana altura, que también fue un desastre. De hecho, la nueva arqultKtura
que siguió a la era de los bloques -altas densidades en ronstruCdones de poca al.
twa- también dl6 malos resultados, como se pudo comprobar poco despub de la
segunda Guerra Mundial en Glasgowt<l. Moddo que, mis tarde, tamblm seria du-
ranttl!.te crtdcado:
Colocar altas densidades de plblacl6n en edificios de poca altura quiere dedr en
la pdct:Ia que habd pandillas de muchachos haciendo ruido en los patios de la.
drillo, y pandillas significan vandalismo (... ).se conVIerten en viVIendas .dlftdle:s
de alquilar., en ellas sólo VIve la gente mis pobre que tiene muchos problemas, se
trata de fammas que normalmente no tienen coche, de modo que los garajes cons.
truldos en los bajos, previstos por las normativas, pennanecen vados y los chicos
se encargan de destrozar k>s pocos automóviles que hay9S.

irónicamente, tamblm esto era una propuesta COtbuslana. Sin embargo estos
no tenían en cuenta la raíz dd poblana, hablan sido Impuestos a la gen-
te sin tener en cuenta sus premendas, su modo de Vida o su idiosincrasia;
23.
CIUDADES Ofl. MAi'lANA
I
u. aUDAD Df: LAS TOllRlS
239
estaban dlsenados por arquitectos que normalmente -a>mo a los medios de co-
munk3d6n les gustabt seftalar- residían en tnantadoras vUIas victorianas. (Cuando
más tarde alguno de estos arquitectos se fue a vivir a la zona que había disenado,
como hizo Ralph Ersldne en el famoso Byker Wall de Newcastle, fue motivo de co-
mentarlo). La causa prindpal de su error, tanlo en el caso de Lt: Corbusler como
nI el de sus squJdores, que los uquitect05 de dase media no sabian de qut Ola-
nna vivúm las familias trabajadoras. En su mundo,
Mam1 no esd sol¡ en CUI ron los niJ\os, sino quet:SÜ compnndoen lümXIs. Estos.
eumdo JOn ptqud'los juegan en los jardines de Kmsingtoo po¡ la ni·
fieR. Alos ocho anos van a 1a tsCUd.1 ya los trece a un colqio prindo, en ambos
asas en rtgimen de Ydurante w. ViICXiOne$ estin en el campo, ¡ne-
ticmdo drpoItes de Invierno, J\lIvepndoo en cwIquie" otra OC'1pa&wt dmiJat; bIon-
cdndose con el viento y d sol. En ninguno de los casos mdmJJborotando por los
o IUPndo con las tlpIS de los cubos de baswa
M
.
Esu es la BZón por la que los ricos simJprt' vivirin bien en alw dmsidades
de porque timen 2rVido5; es por ello que las dwque hecho
de Le Corbusler son tul Puo pan la gente nomW y contente, como
Watd dice, los barrios subwbanos tienen más mayor prinddlid, menos
ruido o, en todo caso, mayor libertad para hacerlo. Tmer m con
dmsIdades de pobladón, uige cosa que no puede
esperarse en el caso de las viviendas subvmdol'llldu púbücammte. fJ mh
delicado el de los n1t\os: puesto que .... mmos que puedan lugu durante su in-
fllltd¡" aJ aecer se convertirán en un problem¡,..'7. Y, sqún afirm..blIjephcott m
1971, dio era. derto en las famlliu con nIn.os que no hablan reci-
bido educad6n y que vlyflllt en de pisos situados en áreas de aJta densi-
dad de pobl..d6n. Por esta razón, consideraba que elas locales deberl·
lIlt deju de promocionar cPse de viviendas y limitarlas a un derto tipo muy
seleccionado de Inquilinos o utilizarlas sólo en casos de extrem.. neceslda.d..".
Evidentemente, Le: Corbusler desconada toda problenútlca porque era de cla-
se media y, además, no tenia hilos".
Renovacl6n urbana en Esuldos Unidos
Los norteamericanos descubrieron problemas antes que los británicos y In-
teresante saber por qué. Una de las razones es que empezaron antes. Su p(()grama
de (enovad6n urbana se Inlcl6 con la Ley de la VIvienda de 1949 y la Ley de
Enmienda de 1954, pe(() sus orígenes eran todavfa más tempranos: en 1937 la
Comlsl6n de urbanismo del Consejo nadonal de planifIcacl6n de recursos dio a
conocer su Informe, Our Citie;f: Thdr Role in the National Economy (Nuestras duda-
des; su papel en la economía nadonal), en d que sei\alaban el deterioro urbano cau-
sado por la obsolescencia de los usos del suelo; y en 1941 A1v1n Hansen y Guy
Greer publicaron un pequeflo folleto en el que desarrollaban este tema, seflalan·
do que deberla h..ber ¡yuda federal para comprar los edificios que estuvieran en ma-
las condldones; mientras que, ¡ su vu, las dudades deber(lIlt de
los planes de reconstrucd6n
loo
• La Ley de 1949 era una extr.uü. pero afortunada
muda de los Intereses de y radicales: se invertirla dinero federal en
la renovad6n de las zonas más deterioradas: de la dudad, sobre todo en las resI..
dmclales; sin embargo no se proporcionaban los medios necesMlos para J.¡ edlfi-
caclón
lo,
.
Par.;¡ entmderlo, necesario profundizar más en esta curiosa aJIanza.. Ül1937

el Congreso habÚl la Wagner Aa, una ley muy lmportante sobre las vi.
vlendas de subvmdón pública que fue ellnldo de una <lgrla y proIoopda bat.1l.l¡¡
entre poderosos grupos de presión. Por un I.iido estaban los profeslonaJes liberales.
como catherlne Bauer, que se ¡¡Une..TOn con los sindicatos de la construcci6n. Por
el otro atabilla Asodadón N¡cIoru.! de juntas de PropietariOS Ysu aparato de in-
wstigadón, d Instituto de Sudo Urbano. Tanto J.¡ Asodadón como d instituto es-
tabatl .. favot de los seguros hlpotearios fedenks, punto que hablan consexw
do
cuando la Asodad6n. Feder.aI para J.¡ Vivienda se estableció en 1934. Yestaban en
contra de J.¡ COIUtnJCdón pública. Este compromIso contl!mplabJ J.¡ vivienda. pú_
blica como una solución tempor.d para los pobres susceptJbles de mt:irtet ayud¡,
es decir los que hada poco que se habían quedado sin empleo y que, se sUponí¡¡,
podrian cornpr;u su as¡¡ tan pronto como J.¡ economIa se se exduia a
los pobres de siempre: la clase más InferiOf que era predomlnMItemente negr.L La
discriminación provmia cid ml10d0 de ftnllltWdón que dietabil J.¡ ley: los fondos
federales se invert1tún en la compa de tmenos y en la COflStrucd6n, y no se de--
dicarian 01 los gastos de mmten1mlmto, que se incluirían mios aJquUeres. La fa-
milias muy pobres nunca podrfan pagarlos
lO2
• A finaJe:s de Jos ilftos 1940 bJ.-
rren cayó y las familias que dependIan de los subsidios públicos pudieron acceder
a e:ste tipo de ViViendas. Puo, como J.¡ normativa flnandera. no cambi6, las con-
tradicdones resu!tantes fueron catastr6fic:asIOJ,
Las leyes de 1949 y de 1954 fuuon otro úllo dd grupo de liderado
por 1.. Asociacl6n Nacional de juntas de Propietarios y el Instituto de Suelo
Urbano. Su Idea no era hacer casas baratu sino emprender promoctone:s ca-
en áreas deterioradas que estuvieran CUca de los centros urbanos, si-
guiendo el método que P1ttsburgh habla empleado con últo en I¡ reconstruc_
ción del Golden Trlangle. Aunque opuestos a las Juntas de Propietarios, el
moVimiento en favor de la vivienda públlc¡ continuó con la idea de renovacl6n
urbana con la esperanu de que, de est¡¡ manera, podrían llevar 01 cabo sus obje-
t1vos
IOt
• De hecho, aunque se present6 como una medida para a.segura( ela re¡¡-
Ilzaclón tan pronto como sea posible de un hogar decente y un entorno correc-
to para cada familia norteamericana.., la renovacl6n urbana se mantuvo separada
de las viviendas públicas y se puso en manos de 101 Agencia Financiera para la
Construccl6n y la VIvienda, que pronto trat6 de disminuir el númelC' de vI- •
viendas de balo aJquJJer y de fomentar la construccl6n comercial; la dausula de
la Ley de 1949 que setI.. laba que el área debla ser epredomlnantemente residen-
dal.. , se fue olvidando Al utilizar sus poderes para demoler
CIUDADES DEL MAflANA
los barrios más pobres y ohecer buenos solares a los promotores privados que te-
nlan subsidio estatal, las ciudades.se deshicieron de las zonas que les convino.,
como tan bien dilo Charles Abrams
lO6
• Todas las ciudades -Filadelfia, Pitsburgh,
Boston, san Francisco-- destruyeron las zonas de rentas más balas, barrios ne-
gros que estaban cerca de los centros comerciales; mientras que la prometida
construcdón alternativa de viviendas no llegó a materializarse porque .Ia vi-
vienda pública, como el moro de Otelo, había hecho su saludo de despedida al
justificar la renovación urbana y ahora ya podía retlrarse.
lO
/.
Este proceso fue dirigido por unas .allanzas para el desarrollo., que a menudo
estaban lonnadas por lóvenes empresarios: banqueros, promotores, asoctaciones
de constructores, agentes de la propiedad, agentes de venta de solares. Pero no es·
tuvieron solos, puesto que, si hubiera sido asi, probablemente hubieran fracasado;
también había alcaldes liberal-tecnócratas (Lee en New Haven, Daley en Chlcago),
apoyados por ayuntamientos liberales, asodadone:s de sindicatos de la construcdón,
grupos gubernamentales, urbanistas y otros profesionales, Induso les apoyaba el gru-
po que Iba a favor de la vivienda públlca
10l
. Thmblén contaban con un grupo pe--
queno, pero poderoso, de profesionales de la renovación urbana: Robert Mases en
Nueva York, Ed Legue en New Haven, Boston y Nueva York, Justln Herman en san
Frandsa>U19. Como dilo Catherine Bauer Wurster.pocas veces un número tan va-
riado de ángeles habían tratado de baIlar en la cabeza de una agula.
no
.
Evidentemente, en estas coaliciones cada uno IIraba hacia su lado, de modo
que a veces se romplan. Uno de los grupos, los promotores y sus aliados, querian
reconstrucciones a gran escala para favorecer a las empresas establecidas en el cen-
tro urbano -pero también quedan atraer empresas de fuera, cosa que les creaba pro-
blemas con los Intereses locales. Thmblén pretendlan, si era posible, trabalar con
medidas administrativas que les pennltieran prescindir de la legislación local. Sin
embargo durante los anos 1950, pero especialmente a lo largo de los anos 1960,
se granlearon la enemistad de los residentes locales que querían conservar sus vI¡
viendas y defender sus barrios, y de los pequetl.os comerciantes que temlan ser
desplazados, que pronto empezaron a organizarse en contra de la renovadón uro
bana
lll
• Este proceso se repitió en todas las ciudades norteamericanas.
Nueva York fue un caso especial; pero, balo el mandato de Robert Moses
(1888-1891), siempre lo habla sido. En los diversos cargos que desempetl.ó a lo lar-
go de casi cincuenta aflos, se le conodó como el .el constructor más grande de
América,., Moses fue responsable de obras públicas que, en dólares de 1968, lle-
garon a alcanzar la suma de Z7 blllones
lU
, Construyó carreteras de parque, puen·
tes, túneles, vías rApidas. Ycuando se Inidó el movimiento de renovación urba-
na, se puso a construir viviendas púbicas. Desde 1949 a 1957, la ciudad de Nueva
York Invirtió Z67 mll10nes de dólares en este concepto mientras que el resto de
ciudades de los Estados Unidos habian empleado tan sólo 133 millones. Cuando
en 1960 se retiró de su cargo como responsable de renovación urbana, habla cons-
truido, en apartamentos tenninados, mois que todos los demois juntos
113
, Lo hizo
como lo había hecho todo, uniendo dos cualidades que aprendlo durante su tem-
prana vida profesional: su fe en el trabalo realizado por los bien dispuestos e In-
LA CIUDAD DE LAS TORIlES
corruptibles funcionarios públicos, cuyos mejores representantes estaban en el
sector público británico que tanto admiraba; y su temprano pero amargo descu-
brimiento de que, por lo menos, en la jungla urbana norteamericana las relacio-
nes políticas eran necesarias
1l4
, Partiendo de esta doble base, organizó un sistema
de poder, Influendas y patronazgo que le hicieron casi Inexpugnable ante alcal-
des, gobernadores e incluso pre5ldentes
lU
: cSobornos empleados en buenas cau-
sas, avales, campail.as de contribución, Rabert Mases puso en marcha una ma-
quinaria con todo lo necesario. La utilizó para sw fines y movilizó su poder e
infuencla para llevar adelante sus planes,.ll'.
Irónicamente, su úJtimo gran proyecto, la renovadón urbana, fue lo que aca-
bó con él: .La democracia no había encontrado la manera de hacer obras públicas
a gran escala de modo que Mases 10 solucionó prescindiendo de la democrada,.111,
Durante toda su vida se preocupó de construir y a la vez complacer a distintos
grupos, trabalÓ para hospitales y universidades que necesitaban terreno donde edi-
ficar, para asocladones de negocios y de promoción cultural e Incluso para los sin-
dicatos que estaban Interesados en hacer cooperativas de vtvtendas y para el New
Yort TImes que siempre le apoyó
lll
. Pero despreciaba la rehabilltadón: .Creen que
debemos contentamos con remlendos,.m.
51n embargo, finalmente, pequetlos grupos de ciudadanos empezaron a pro-
testar; Mases Intentó sacárselos de encima pero pronto se dio cuenta de que no po-
día, Entre ellos estaba Jane Jacobs, una periodista especializada en temas de ar-
quitectura que también era ama de casa y vivía en West Greenwlch ViIlage.Jacobs
empezó a movtlizar la opinión pública local cuando se dio cuenta de que Mases
pensaba demoler todo el barrlo
lXl
• Ganó y esta experiencia fue la que le anlmó a
escribir uno de los libros mois Influyentes en la historia del urbanismo del siglo XX,
Por entonces Mases ya no estaba al frente de la pollllca de renovación; yen 1968,
con 79 anos y relevado del último de toom sw cargos, habla dejado de ser el cma-
estro constructor,.121.
New Haven, la otra gran dudad que fue la primera y la que con mayor brillantez
explotó los nuevos poderes que daba la administración, nos ofre<:e otro clásico
elemplo: su alcalde Richard ~ provenia de la clase trabajadora católica, pero sa-
bia desenvolverse con fadlldad en otros ambientes como el de la Universidad de
Yale; era extremadamente sensible a los cambios de opinión y un maestro de las
reladones púbUcas
l22
, Formó un buen equipo con Edward c.Logue, su administrador
de construed6n, y con Maurice RotIvai, su director de reconstnJcdón, cSimpl1flcando
podrla decirse que el trabalo del alcalde consistía en conseguir el apoyo de los
prindpales grupos políticos de la dudad, el del administrador en asegurarse la par-
ticipación de los constructores y el del director de reconstrución el de obtener el
consentimiento de los diversos órganos federales,.IZJ, La coa.lidÓn de Lee estaba for-
mada por lideres demócratas, empresarios republicanos, la admlnistradón de la
Universidad de Vale, los dIversos grupos étnicos y los sindicatos. Lee habla .deca-.
pitado virtualmente la opoSiciÓn,. por medio de un Comité de acción dudada-
na
l14
• El proyecto consistió en arrasar un gran barrio pobre que progresivamente
había empezado a ser habitado por negros, para construir oficinas, cosa que pudo
CIUDADES Dfl. MAA"ANA
u. DUDAD DE u.s TORUS
243
hacer gracias a la ¡yud¡ que rtdbl6 par¡ hacer una autopista que debia actuar
como distribuidora de tráfico en el centro de la ciudad1z,s.
P1ttsburgh, otra pionera, de hecho empelÓ antes de 1949, tiene la mlsm¡ hls·
toria. Despub de haber pasado una serie de anos en letargo, swgl6 una nueva éU-
te de negOCiOS dlspuest¡ ¡ tvlur que la ciudad cayera en el colapso «Ónomlco. V¡
en 1943 habian un encuentro, el Congreso de Allegheny sobre Desilm>Uo
Reg!on¡I, con 1a finalidad de crear una comisión que mrlta1bara el antro de la duo
dild. De mi swgl6 una utraordinaria coalicl6n de lideres republicanos dirigidos
por un dem6aau_ En 1946 se organizó un Consejo de UrWi1a que ob-
tuvo poderes sin precedmtes --dlscutidos pero establecidos como constltudonales-
de manera que poc;Ib uproptar propiedades puiI fK1lItar 1a ruwvaci6n de 1a du-
•• Re:na.1ssance l., nombre que recibió el proyt'd:o, en, furnWnentmnmte, una
operKi6n de construed6n privada, en la que el sectOl: público tenta la lilbor de fa-
dllur los tdmltes, y en el que se encontraban miembros de w principales U()-
dadones: del Congreso de Allegheny, del Comejo de Rmovad6n Yde lil Cornhión
de Plwftcaci6n. Duranle los vdnte aflos siguientes los pro)'«tos re-
construyuon nús de lil cuarta parte de lo que se ha dado en uamar el Triingulo
de Oro, desplazando al menos 5.400 famUlas de renta baJa, principalmente rK-
gros, substituyendo las vMendas por o6cinu. yconvirtiéndolil en una 1m; que 5Ók>
esd transitada de 9.00 a 5.00
116

San Francisco es otro caso dúlco. Aquf el movimiento en (avor de I¡ renova-
ci6n urban¡ fue una Iniciativa de los que se canal1z6 a travb del
Consejo del ÁI9 de 1a Bah[¡ (Bar Art'.a Coundl) de 1944, una espec:le de .goblerno
regional privada., y del Comllf: Blyth-ZdIerbacb de 1956. De hecho un ano antes
de I¡ Ley de 1949, la AgendJ. de Reconstrucci6n de San Francisco ya habia antici·
¡»do sus podm:s; mis tarde, en 1958, se reorganizó bajO la dlm:d6n de Blyth-
Zdletbach. En 1959 se nombró como dlrectOl: a Justin Herman, -san Justin.. para
los promotores" el .Diablo BJanco- para los habitantes de rentas balas de Weslem

Addltion y South of Market, tw:rIos que estaban cera. del cmtro. H6IIlan estaba
en f¡vor de Inldar una campana de saneamiento de estas zonas, lo que significa-
ba el desalolo de sus habitantes. Como elocuentemente uplic6 uno de los em-
presarios que apoyaban este proyecto, .no se supondri que vamos a construir edi-
ficios por valor de SO millones de dólares en un lugar donde viejos sudos puedan
exhibirse delante de nuestras secretarlas..
U1
.
De hecho, según expllca Chester Hartman, se Inslsti6 en la cuestl6n del barrio
de vagabundos porque era una buena ucusa para justificar la reconstrucción. Pero
la zona que estaba al sur de la calle Market era una área de pequenos hoteles ocu-
pada prlndpalmente por hombres que, en su mayoria, estaban retirados Oimpe·
dldos. Se organizaron y encontraron su Uder en un sindicalista de ochenta anos,
George WooU". En 1970, después de una épica batalla legal, obligaron a la Agencia
de Renovaci6n a construir viviendas de balo alquiler. fJ encolerizado Herman lle-
g6 a decir que el abogado de los Inqul1lnos era .un hombre Inteligente, bien ft·
nandado y dispuesto ¡ sacar provecho de sus vktimas... Un ano después moria de
un ataque al corlZÓn.
Durante los diez anos siguientes los pleitos se sucedieron. Mientras, los fondos
de Renovación Urbana eran reemplazados por las subvendones de Desarrollo de la
Comunidad, que se ulendleron por la dudad, la Agencia de Renovaci6n perdía su
financiad6n independiente y el Ayuntamiento conseguía mayor control_ No obs-
tante el .boom,. de la consllUCdón de oftcinas era mh fuerte que nunca. Afinales
de los aflos 1980, después de trdnu anOS de luchas, 1a zona de South MMket babia
sido renovada casi. por completo. Analmente, los ctudacWlo5 de SarJ Frandsco que
a alturas ya estaban organiudos, COIUIguJeron, aunque ya era dem.asla<\o
tarde, que se aprobara. una ley que 11mItab¡1¡¡ ronstrucdón de o6dnas en la dudadm.
Sin embargo lo CUlioso de las C011ldones que se aearon duranle estos aJlos fue
que consiguieran llevar ade1ante emplUU totalmenle contrarias a los intereses de
los votantes. fJ West End de 805100, una antigua y bien anaIgada comunidad Ita-
liana -una villa urbana en palabras de Hetbert Gan.s- es un ejemp&o dásIco. Por con-
seto de banqueros hipotecarlOS, los planes de demoIldón se ilID.pUaron paralndwr
zonas que no estaban deterioradas. La pobIad6n en general oda que este barrio
estaba en malu condiciones porque 1a pruua Jo decía, mientras que los propios
hilbitantes nuna pensaron que negarla a suceder.. Los promotOIfes queriMt la zona
para construir vivlenlUs de rentas altas y la dudad nevó el addanteU"_
Más tarde, Fried pudo comprolMr que para los habitantes del 'Nest End, sobre todo
para los que pertenedan a la clase trabaJadora esta upttIenda fue tan
traumática romo la muerte de un ser querldo
uo
.
Ptto todo lo bueno se aaba. A mU..d de los anos 1960, las críticas aumenta-
ron. OJ.ades Abrams hizo obsmrar que en 1a mayoria de zonas que hablan sido de-
molidas -Washington Square South en Nun-¡ York,. Bunker Hll1 en los Angeles,
OIamond Helgbts en san Frandsco- habfa pasado lo mismo que en el West End:
.no eran barrios bajOs en senlldo estricto_; lo fueron porque ofldalmente
se les calificó de esta manera
lll
. Martin Andenon calcul6 que a finales de 1965 la
política de renovación habia sacado de sus casas a un millón de personas, muchas
de las cuales pagaban rentas muy balas; tres cuartos llegaron a encontrar nuevos
lugares donde vivir, de cada dle;E encontró casas peores a alquileres más al.
tos. En totaJ, en marro de 1961, este plan habia destruido cuatro veces más vi-
viendas que las que habla construido; y como e:ra de esperar las zonas demolidas
permanecieron sin edlflcar porque el proyecto lardó anos en realJzarse. casi
el 40 por ciento de las nuevas COnstrucdones no eran viviendas; y las que se hi-
cieron eran bloques altos de apartamentos edificados privadamente por los que ha-
bia que pagar alquileres elevadosJJ
1
. De manera que, aunque el SS por ciento de
las áreas que durante los primeros diez anos de la apllcaci6n de la ley se cenlflca.
ren como zona de renovadón e:ran resldendales, sólo el. SO por dento lo continuaron
siendo despub
llJ
. O como Scolt dilo: .La Agencia de Renovacl6n Urbana ha
conseguido que por un precio de más de tres billones de d61ares se redujera el nú-
mero de viViendas de bajO alquiler en las dudades amerieanas,.Il4. Chesler Hartman •
conduye que, desgraciadamente, el efecto de este programa habla sido que los ri-
cos fueran más ricos y los pobres más pobres,ll'. Herbert demostró lo abswdo que
lodo habia res,ultado:
'44
aUDAOU DEL MAJilANA U CIUDAD DE W TORRES ,<S
Imaginemos que tlgobltmo decide que los coches viejos son una amenUJ la
segurlWld y estrope¡n la bellUil de las autopiSU$, y, por lo tilnlO, obltg.. a los con-
ductores a atNndonulos. Imaginemos que pilil substituirlO! el gobierno d.t 100
dólares.ll cadol lino de estos conductores pari que se compren un coche de: segun·
da m,"o que estt en buen estado y subveodOfUl .JI b. Gelaal Moton, 1.11 Ford Yla
Onysler pata que IMlm los costes -aunque no necesariamente los prtdOS- de sus
CadlllKs, Uncolns e ImpnWs. y aml1lttll los precios unos pocos dtntos de dóla·
res. Por absurdo que puUCll no tal' mis que ambW los coches de squndll mano
por los barrios victos. y tatxi explicado JXlI" medio de: un.a pequena liandJ pottl-
a los primU05 quin« al\os de: un programa rmovxi6n urbana
1lt
.
¿Cómo pudo SUC'e'der? Muchos críticos consideRo que la respuesta más dnJca
no tiene porque ser la corrKU: iIIunque es clMo que muchos se enriquecieron
un fKtor que sólo podemos ca1Iflcu como p.1ItIiotismo dvtco- que con
los Intereses 8randeros*. lo que lmpulSillbill 011 muchos de los miembros de esw
coalldones pan el credmlenlOenn motlVilldones honestas: p"eocup.1ldos
por los Impuestos del aJCO ufbano, lidem dvkos con p.1Itri6tk:os deseos de 'ero-
beIlear d centro de b. dudad', eroprew:los con Intereses en d ce:ntro y, tamblm,
los que aefan que el sobIm\o debia hiIIcer lnnoviIdone:s por ruones de Intetf:s pú-
blico. Sin embiIIrgo entre todos illpoyuon un programill que fillvom:I6 a kJs Y
castigó a los d&lle:s-
w
. Este progn.r:ra s6Io se podía mUtar a nIvd 1<:0.1; y, klcaI-
mente, b nayoria de las d'ldades quedan uru. re:uperad6n de sus cascos tubanos
y que 1011 da.se media illbandonMi11 los burias rtSidendaIes y volviera 011 1.1 d\KUd'••
Es dertOque mis adelante se evitaron los paxes exersos de la renovad6n urbana:
mayor número de ZOIW fueron destinadas a vtviendas, mayor número de eIW fue-
ron de bajo alquilet, mayor número de negros tuvieron QSiIIllt. Yevidentemente, oomo
durante los quInc:e pruDetOS a1KIs de su ex.lstenda d hacer vMendiIIS pan colocar las
penon.as que: hiIIblan s&do desiIIloJarW fue uno de los últimos aspectos que el programa
contm.pI6, no pueden achaca.ne 011 Le Corbusier Llllllllyoria de rrales de 1.1 renova-
d6n urbara norteameriana. No obstante, tanto los corbu.s1anos como la kkoIogla •
de la renovación urbana compartian lo que Mutin Ande:rson ha descrito gráfica-
mente como d mModo del .Bulldour FedefaI•. lo que se deduce: de l;u criticas que
sobre este tema se han hecho en Estados Unidos es que lo mejOr hubiera sido delu
tranquilos almpobres: Greer dta a un fundonarlo local; pasa? Una viuda tie-
ne que escoger entre arreglArsdas con dos d61am al mes o vivir en casas de
ria Existe una verdadera necesidad de lo que IIamamm viviendas de dase se-
cundariiII, y si las hacemos de:saprueccI, anulamos el tipO de vivienda que L1 gente puede
pagar.'tO. SI a ello le anadimos los costes psicológicos que comporta destruir vecln-
darlm antigum y consolidados, las cosas todavia empeoran mis.
Contraataque: jacobs y Newman
El fraaso de la renovación urbana norteamericana, y las dudas crecientes en rela·
d6n 0111 equivalente británico, illyudan a comprender el gran Impacto que tuvo en
ambos paIses el libro de JaneJacobs titulado Dtoath and Lifr ofGrNt Ammcan Citks
(Vida Ymuerte de wgnnde:s dudades norteamericanas), que se publicó en Estados
Unidos en 196! y que, rápidamente, se convirtlÓ en lino de los libros más Influ-
yentes en la corta hlstor'la del urbanismo. Fue uno de esos casos clásicos en que d
mensaje adecuado llegaba en el momento oportuno. Jacobs cr1tiCllba las dos gran-
des ortodoxias sobre 1M que, durante medio siglo, se habf.a basado la planlfiCllo
d6n wbanistlca. AtillcabJ el movimiento de 1011 dudad judin porque «SU fórmula
pan saJnr 1011 urbe tabiill con.mtido en decidir que: 1011 dudilld se h4tda en tal
Yporque deftnia Y en t&m1nos de C\Widades fIsk:as SI.IburbuwYde C'UiII-
Udades sociales de pequenOll illdemb cronsider.lba que Y pyniftcadón en
esencialmente patenalistico, e Induso iIIutoritarlo.
1tl
• Los corbusWios eran
aitic:ados por su egoismo: lmportlllo vulgu o torpe que pueda ser d dise:no,
lo lúgubre e Insubtanda1 del entomo, lo illburrid.1 que pueda ser Y vista, cualqukr
1mitad6n de Le Corbusler nos estt dldendo: lo que be hecho! Es como un
ego gnnde y visible que nos dice lo que a1gulm hill
SeguiiII ugumentlDdo que no pasillba nada con las densidilldes slem-
pre y cuando Y gente no viviera en los edificios: los burios tradldo-
mies dentro del asco wbiIIno como BrooItIyn Heights en Nueva YOI'k, RittmbClUSe
Square en Flladelfb. y North BeillCh en Siln frutdsco, eran bumu l.OlaS 011 pesar de
esur dmumente pobIadaJ
1U
• Coruktenba que un buen barrio urbano
ba 100 lo equlVillJente 011 200 o 300 personas: lo CUiII.1 no dejill de
ser ura deruidad illta Induso en el aso de Nueva York y mocho mis.alta de Yque
Londres tuvo despub de 1945. EIlo se podliII obtener reduciendo d espado libre:
Dedr que las ciudades neasllm altas dmsldades de viviendas Yun apoyo subte-
ntneo illdetUilldo, Yesto es lo que yo estoy dkIendo, est1 considendo convendo-
n.aJmmte como iII1go IIliIIlo.
las cosas han desde 105 tiempos m que !:benuer Howard <lb-
5efV61os IMrrios"batos Iondtnenses y condu)'Ó que pan. SiIIlvu a Ll gente, habia
que abandollillJ L1 vldiII urbana
l
".
La solución queJacobs propugnabJ conslstf.a en delu 105 barrios de los centros
urbanos tal como estaban antes de que 105 urbanistas se metieran en dios. Debían
tener fundones mixtas y, en consecuencia divenldad de usos, de manera que L1 gen_
te estuviera en un sitio por dJversas razones y a dlstlntills horas pero compartien-
do 105 mismm servidos. Oebian tener calles convencionales con casas bajas. Debían
mezclar bloques de diferentes qxxillS y condiciones, Incluyendo un buen número
de los viejos. Ydebían tener una concentración de gente elevada, fueran cuales fue-
ran las razones de su presencia, que Inclulill a un gran número de residentes 14S.
A la mayorla de sus lectores de clase media les gust6. Lo irónico fue, visto veinte
anos después, que el resultado Iba 011 ser la de la ciudad;
El urbanismo ha demostrado ser tan susceptible como lo moderno a la hora de
mostru sus Impulsos igualitarios subordlnilldos a los Intereses consumistas de l;u
dases superiores (...) Costó anos Ir del primer manifiesto de la 8iIIuhaus a
las 5e.a.sons-; sólo hiII la mitad substituir el colmado de esquina. que
tanto alabóJane Jacobs por el Croissant- y todo lo que esto slgnlflca
l
".
2<'
CIUDADES DEL MAl\IANA tA CIUDAD DE US TORJU:S
La voladura de Prultt-Igoe
Sin embargo, fueran cuales fueran las lmplicadones posteriores, d urbanismo dlc-
t6!a senlencta de del. .buUdour Pero para que esto sucediera tu-
vieron que pasar aún mis cosas. En Estados Unidos, por ejemplo, donde, si tene-
mos m cuentA d caso británico. se labian construido pocas viviendas púbUcas, a
pesar de todo, algo se habla hecho. Algunas de w dudades mis gnndes y con
ou.yor Influenm habian sqWdo el moddo corbus1ano: St Louls, 0lIcag0 YNew&rk
mmotns. Ptto, a finales de-Ios U\os 1970, sedicron cuenta de que la grote aban-
donaba las ZOIWde grandes bloques y de que muchos tenían un 30 O40 por den·
to de sus pisos VKios. D caso d1slro es Prultt-lgoe. un proyecto que en 1955 ganó
un premiO en SI Louls pero que se hizo famoso al ser demolido ditdslete
despu& de haber sido coruuuldo. La se grabó Q postukbd Yse con-
virtió en el simbolo de todo lo que se consh:knba equivocado en el I'IlOVimlento
de rmovKi6n urbana, no sólo en klI5 Estados Unidos sino en lodo el mundo.
Cuando en 1951 se inauguraron los apuhJDentos dd aplun W.Q.PtuIU
Home y de WllUam Llgoe. un expmmenb.1 de gnndes bloques del dis-
tinguido arquitecto MinaN Yamasald -tipo de construcd6n que hastil entonces no
se había visto en St Louis- fueron recibidos con alabanzas por I.J rMmAtchit«tuml
Forum. Enl:te 1955 y 1956.se terminaron treinta y tra bloques idénticos que teni-
an 2.800 apartamentos. Estaban situados en un dt'SOlado espado abierto al tri8.
ro de paso. Durante la construcci6n y para mantenfi$e dentro del presupuesto.se
fueron haciendo grorndes y arbitnrlos recortes econ6mlcos. fJ espado de los aparo
tamentos, muchos de los CUJ.les.serian ocu¡»dos por familias numerosas...se rmujo
al lIlÍnim()oo 141. Us cerraduras y Jos tiüdom de las puertaS .se estJope;uon en .seguida,
a veces Incluso antes de que.se ocupaRn los pi.s05. Los aistales de las VUltanu.se
rompieron_ Uno de los ascensores.se estropeó el día de la bulugund6n. _ClWldo
.se terminaron, 10$ edificios de Prultt-lgoe enn poco más que conefmu de acero y
honnJg6n, con un dl.sefto ddldente, medidas lnsu8dentes, mal equipados, peol
situados, sin vmt1bdón y muy difidles de mantenet»ltl,
Esto y;¡ era grave. PUl) además. los Inqullinos que los habitaron no m.n el
tipo de pmonas p.1R 10$ que.se habWi planeado. fJ ployKtO, como I.J m.1yot par_
te de las viviendas púbUca.s de los al'os 1950, esuba pensado p.1R los pobres que
.se consI.deraba dignos de ayuda. se suponía que la mayoril. de cabe7.as de familLa
FJ¡. 7.10 Y7.1 t. J'Tuitt-i¡oe. fJ proy«to de bloque de pisos mis desafortunadarnffite lilmoso
del mundo, il1 principio Yen 1972 M el momento de su demolld6n.
".
aUDAOES DEL MAflANA
LA aUPAD DE lAS TORRES
".
serian hombres con empleo. Sin embargo, en 1951, St louls era una dudad
gada: Pruln estaba reservad¡ para negros, pero después de que, por declsi6n del
Tribunal Suprt:mo, se anul6la segrtgactón en las viviendas públicas, las autorldlo·
des Intentaron Inlegrar ¡gOle. Fue inútil, los blanros se marcharon y los negros-el-
tn! los que se encontraban muchas famillas que dependían de los subsidios Wnl·
llam Ycuyos abeus de funilU enn mujeres- fueron las que 105 ocuparon. En 1965,
más de las dos teram partes de los habitantes eran menores de !edad, y el setm·
ta por dento de ellos tenlan menos de doa: había dos Ymedia más mu-
que hombm; ellas eran el abeu. de famJll.a en el 62 por dento de las faml·
Un; el 38 por ciento de los piSOS estaban habitados por personas sin empleo, y sólo
en el 4S por dento el UlibaJO era la únk:a fuente de rK'UtS05
14f
.
La zona pronto se convirtió en un desastre FJ nivd de ocupación de Pnrltt que
en 1956 era del 9S por dento, bJj6a181 seis más lude y al 72 en 1965; Igoe
que empezó ron un 70 por ctento de ocupación se mantuvo al mismo nlvd. Los
bloques empuaron ¡ las tubelús se rompiuon y hubo una explo-
sión de gu. En 1%6 los uabij¡ldores que vtvbn illlí Ydependían del programa de
ayuda a la pobleu. anotaron:
Las calles eslin Uerw de aislales, cascotes y escombros (...) los IUtom6vtk:s están
abandonados en Las zonas de aparcamiento; hay crisWes por todoli sitios; la5 l.aw
esttn esparcidas Ylos papdes han QlJeCbOO pcpdos en d barro. Desde: fufta Pruln-
Ip lIOIU de siniestro. En todos los edifidos hay aistales rotos. Las luces de
las calles no fundonao (... ) AmedId.a que d visitante se acera alas entradas de Las
vMmdas, la anUdad de escombros Ysuc::kd¡d aUIDenQ. En lis UlIWlibres que: hay
debato de los tdJ8dos se ha acumulado la basura. Hay nllS, cucarachas y todo
tipo de bichos (...)
EJ ascensor resulta una Incluso pan aquellos que se CfI!ft'J prepara-
dos a lodo. La pintura se ha estropUdo. El olor I orines es repugnante puesto que
no hay ventllad6n (...) Cuando el vtsI.unle s.JJe del obscuro y lDuoUente ucensor
y se dirige a los pasillos del edlfldo, se mcumtra con una copla de asilo constnli-
do en honnlgón gris. El cok>r grts institucional de la5 paredes da paso u gris insti-
tucional de los pl;sos. Las mampnas oxidadas, de tipo institucional, cubren venu-
nas sin aistaies. Los ntdIadora que se h.abian coloado pan c:aldear los pasiUos han
sido arnnados. Los lndnmdores, demasiado pequd'os para admitir la blsun
que se les echa, han reventado y los escombros y la basura se amontolan en el sue·
lo. No quedan ni bombillas ni tuberias, los hilos elkuicos cuelgan de los enchu-
fes que no fundonan
lJlI
.
En 1969,105 mldentes dejaron de pagar el alquiler, fue la huelga más larga en
la historia de las viviendas públicas norteamericanas. En un momento dado 28 de
los 34 ascensores no fundonaban. En 1970, el 65 por dento del nuevo barrio es-
taba desocupado. En 1972, aceptando lo que era inevitable, las autoridades públi-
cas decidieron demolerlo.
La prt:gunta que se hadan una serie de tknlcos observadores era cómo habla
podido suceder: en tan sólo diez aftos, lo que habia sido un modelo de diseno se
había convertido en el peor de los barrios de Estados Unidos. Sin embargo, habf.a
tantas respuestas como observadores.
El primer culpable era, sin duda, el diseno. Como Osear Newmm dilo en un
conoddo análisis:
EJ ;m¡uitecto pensó cadiI uno de los tdIf1dos como Ula complm, sqMB_
di Y stn tener d uso fundolal de ¡" zonu que lo rodeaba o la
ret.ct6n del tdifido con el. sudo que compartll con el. resto de edifIdos. Es como
Si el. ;m¡ultecto hubiera tomado d papel del e:scuItor y hublm COfUidemSo d __
lo como un esl*iOdonde s1NM una serie de YMicales de modo que for-
un conjunlo ¡¡:radablelJ' •
o comoJaootn hublm dicho, m un mle u ego del uqultecto. PruItt.lgoc se
d1seM --como muchos otros proyectos corbus1anos de la vivenda públk:a nonea-
mmcana de los aftos 1950- a de superbloques que ocupmatl d espadOque
hubier.m necesitado de cuatro a doce alles de las que habúl hablado JMle JKObs.
Los bloques. que en el caso de PruItt-lgoe tmian once pIsOs con un pt'OlDl!dJo de
SO unidades por acre, se sJtuuon libremente, con la entrada siemprt: por el. jMdín
Ynunca por la aille
lS1
• Esto y los lar¡:os puUIos sobre püWonnas dn'adas crea-
ron zorw¡ que en Wla l1ase memorable, l1am6 npados de di6d.l control:
los ptiilJos que los dibujos qut: el uqultecto hidria hecho 1951 esUban lle-
nos de niOOs, juguetes y madra (blancas), pronto fueron obJeto del vandalismo Y
gente tuvo mkdo de puar por dJ05
llJ
.
Sin embargo otra de lu causas del problema, como otros ob:servadores .5efta-
laron, fue la normativa de flnandacl6n del mantenimiento Impuesta por
Washlngton. Como los este apartado y los inquilinos no paga-
ban. el ayuntunlento de la dudad dej6 de hacft1e argo de! cuJdado de los edlfI.-
dos. Pm>, pesu de esta medida,la gftlte pudo pagar: en 1969, cuando
una cuarta PMle de lu familias estaban pagando alquileres que l('pteseutaban más
del. SO por dento ck sw Ingresos, tmpeuron una 1.0 lrónlco es que esta
poUtiea se apliCÓ a pisos que hilbian sido caros de construir: W.OOO dólam cada
uno en dinero de 1967.5610 un poco más baratos que un apartamento de lujo\ss.
Despu& ck un profundo análisis, Newman lleg6 a la conclusión ck que la raiz
del problema en no hilber cómo fundonaban los edificios ya a1s-
lentes y, partir de ah!, metorar los disenos; .10 peor de toda esta tragedia es que
los arquitectos más valorados son los que, a menudo, comelm las mayom cqul-
Yello a su vez era debido a que habla habido dos corrientes en la
arquitectura moderna: la .que segula un método socia_ y la que estaba compues-
ta por Jos .metafíslcos del estilo_, y a que Estados Unidos habla Importado la .se-
gunda corriente, es decir, la tradlcl6n corbuslana
u7
. Esta conclusión se confirma
al comprobar que las construcciones convendonales de menor altura, con la mis-
ma mezcla ck Inquilinos, no tuvieron este tipo de problemas
ua
.
Pero a Newman le costÓ mucho demostrar que el diseno del proyecto no era
el único culpable del desastre. El deterioro empeoró en 1965·a partir del momen- •
to en que el Departamento de la Vivienda y de Desarrollo Urbano cambió su i»"
lítica Yadmitió famlllas con problemu, muchu de las cuales del cam-
po: .Ios edificios que ocuparon sufrieron una destruCCl6n sistemática en los siete
'"
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, Evmsoo, 1979, pi¡. 54.
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11 1977, pi¡. 190.
II LeCorbuslft.I929, pi¡. 178.
U .Ib6d., pi¡. 232-
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1977, pi¡. 195.
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" lbkl.. piS. 243.
JO lbld., pip. 243, 250. 252.
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;u. dt. Flshman, 1977, pil. 198.
1:1 IbId., pis. 237, 239, 240.
;¡.o Ibld., P'a. 239.
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al Hamm,. 1977, p6p. 62. 63; Bmon. 1977,
pi¡. 210.
D Kopp, 1970, p6p. 146, 147, 169, 171.
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• 1977, pi¡. 221.
• Le Corbusler, 1948, pig. 54.
•, Le CorblaItr, 1937, pip. 255, 2.Sll; 1948,
pq.68.
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• lb6d., pi¡. 95.
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plp. 352, 353.
• Ibld., pi¡. 368.
.. .sum. 1919, pi¡. 137.
Notas al aopítulo 7

El legado corbusiano
En este tipo de pisos podrlan luibft vivido bkn familias con Ingresos medios
y superiora. siempre y C\W1do las que tuvIenn hijos no excedJerm por den·
to del total, hubiera y cada una de ellas contara, como mlnlmo, con pa.
dre o madre. Pue:sto si bien es cierto que ..1as famillas de ciase media no se com-
portarlan de: modo distinto fueran fueran las casas donde vivieran, el
comportamiento de las familias que viven acogidas a los programas de ayuda a la
pobreza depe:nde mucho del medio fislco en el que se e:ncuentran.¡ en su caso
• hay que evitar los bloques de apartamentos elevados_1
61
. Opinión que también
compartla Colln Ward.
anos que transrurrteron desde su llegada a la vOladUfill dd pero esto
no sólo JWÓ en Prultt.lgoe, otros edlfidos similares (los Rosen Apartmt'Jlts de
A1addfla, Columbus Hornt:S tri Newark) quedaron Igua1mmtt lIIMndonados. La raíz
del problema estaba tri que las familias muy y con muchos hJlos, acogidas
a los programas de ayuda públiCil, con una Idea muy fatali5ta de su poder para In·
nulr en su t'Jltomo, no pudleron con tipo de tdifido, ni el tdlficio pudo con
ellos. Como dilo Ltt: Rainwaler, un ob2rvador soci6logo, las de los
habitantes de Prultt-Igoe eran parecidas a las de mucha gente, pero no pudieron
convertirlas en realidad:
La ironá pues en que: la dudad corbusiarla de las tones absoluwnmte sao
tisfactoria para, los habitantes de clase media que Le CoTbusler luibia imaginado vi-
vle:ndo gradosas, e1eganles y cosmopolitas vidas en 1..lI contDrrpomiM. Puede
Induso funcionar en el caso de: los sólidos, duros y tradldonales Inquilinos de
Glasgow, para qultnes el paso de sus cuas en e:! barrio pob«: de GorbaIs a los pi-
sos del siglo XX pareci6 como una ascensl6n aJ paraíso. Pero para, la madn car-
gada de hilos, acogida a un programa de ayuda y que, nadda e:n Ge:orgia, ha Ido a
parar a St Louis o De:troll, ha resultado un desastre: wbano de primera magnitud.
AsI pues el pecado de Le Corbusler y de los corbuslanos no esté e:n el diseno, sino
en la Insensata arroganda con la que se han Impuesto sobre la gente, que no ha
podido aceptarlos y que si bien se piensa, nunCil se espe:r6 que los aceptaran.
La lronia flnaJ que t'Jl rodas las de:! mundo Sot ha aetdo que ti mor
de este tipo de edIfidos era debido a un hallo de .planIflcaci6n•. PlanIficación t'Jl.
tmdi.da como un programa de acd6n organizado de nunera que puedan conse:-
guirse unos objetivos conartos decididos a partir de unas ne:cesidades. Y es
pndsame:nte 10 que: la pla.ni.ficadón no es.
Si la gente que vive en Prultt·lgot pod1tl'. rullzar sus Idta.les, su forma dt vida no
seria Wl distinla dt la manera dt vlvIrdt muchos trabajadores, lanlo b1UlCOS romo
negros. Peo es probable para I1Wltentl' ese tipo de vidl familiar Sot requiera
una esubilkIad y un n1vt:1 de Ingresos de due tnl»ladon 1Iita, n1vt:1 que el d 50 poi"
dmto e Indusoel 100 pordm mis lIito del que los h¡l:Jitmtade PruItt.1p t:imen
lllll

OUOADES Dfl. MAJilANA

Robert M.Pirslg
ün and /he Art ofMotorr::yc:le Maintmana (1974)
Antiguamente el arte era patrimonio comu.n; hacer objetos beUos fue un.¡ norma
durante la Edad Media (... ) hoy, la prospttllbd Wge que sean feos (..•) somos
como penonas hambrientas rodeadas de oro, el Midas de los tiempos.
La ciudad de la difícil equidad

••
Patrlck Gt:ddt:s
Rqott Orl cMPlannil"fl o{Dacal (1911)
Wllllam Moats
FoneMa o{cM ComUrt Ctntury (1897)
FJ IDOYirnialto de pianiflad6n de la dudad es, por un lado, l.1 rrbdi6n del cam-
pesino y del y, por otro, l.1 del dlKladano que, unkSo:s por el ge6gJafo,
tratan de impedir el dominio dd S{)k) cuando l.1s mqías mecánlas
(Id coInddan con los otros aspectos de l.1 ducad, Ytodos dlos se unan
de la vida, dejad de ser un torpe gigante pan conVtttirst: al un
Hércu.les útil
SI queremos rrlOl1lW" el mundo y convatirlo al un lugar donde se pueda. vivir me.
jor, no hay que pont:rSt: a hilblar de rt:ladones de tipo político, que Inmtable-
mente son d".J!ist."S, y están Umas de sujetos y objetos y de las rdadones entre dios;
ni tampoco de programas Uenos de propuestas que otm personas deben hacer
(...)
los valores sociales serin buenos sólo $1 los valores individuales son buenos.
EJ primer lugar donde hay que empezar a mejoru el mundo es en nuestro propio
cocaWn, y, apartir de: ahl, trabajar hada el extt:rior. Algunos quieren hablar de cómo
expandir el destino de la humanidad. Yo tan sólo quiero hablar de cómo arreglar
una motocicleta. Pienso que lo que tengo que decir t1a1e un valor más perdurable.

lZL Caro, 1914, pág, 1144.
ID Oml, 1961, pip. 118, 119.
U;J IbId., pá¡. 129.
11+ Ibid., pá¡. 133.
1130 1967, págs. 406, 417; F,lruttln y
Fmutein,. 1983a, P'I- 40.
Lubove, 1969, págs. 87, 10h 111, 127 I
131, 139, 140; l.oYrf:, 1967, 134,
140, 141; Stewnwl ylVr, 1982, pip. 63
, 65, 74' 76, 103' lOS.
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la FmuiriD el al., 198J1. pip. 216, 226;
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Qt 1962., pip. 4, 28J, 290, 318.
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!JI Abmns, 19M, páp. 118. 122.
tJ¡ Andftwn, 1964, pip. S4, 67, 73, 93.
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11$lWtDw1, 1964, pi¡. 278.
IJ' Gus. 1967b, pi¡. 46S.
IP Grttr. 19M, pip. 94,122..
la 1963, pi¡. 323.
l. Smden, 1980, pip. 106, 107, 112..
l. Grttr, 19M, págs. 46, 47.
1tl JIICObs, 1962, pip.17, 19.
la Ibkl, pi¡. 23.
IU Ibid., pip. 202 , 205.
,.. Ibki., P'l.218.
lu Ibkl, pi¡. 1S2, 178, 187, 200.
1.. MlDCi'amp, 19&3, pi&- 168.
,<1 Mcdlm. 1975, P'I- 3S.
l. Ibid., P'I- 73.
1" IlJIlnWiltet, 1970, pá¡. 13.
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... NewmlIn, 1972, pág. S9.
IU Ibld., plg. S6.
IU Ibld., plgs. S6. Si.
U< Meeh,n, 1979, plg. M; Mont¡omery,
1985, pip. 232, 238.
IU MeeUn, 1975, plg. 6S; Meeh.n.. 1979,
plg$. 73, 74.
u, Newman, 1980, plg$. 322, 323.
u' Ibld., pág$. 294, 29S.
1$1 Meehan, 1979, pág. 86.
u. Newnan, 1972, pág. 188.
1M! Ralnwilter, 1970, pá¡. SO.
161 NtwlfWl, 1972, pág. 193.
'"
Dunle.vy, 1981, páS. 37; Cooney, 1974,
pq.I63.
al !bid., piS. lS2..
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1> Dunle.vy, 1981, pig. 170.
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• E5her, 1981, pi¡. 4S.
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ft Cro55nwI, 1975, pi¡.].41.
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ft Eshet, 1981, pi¡. 1].4.
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• Jqlhcott, 1971, pi¡. 131.
" Antbony, 1966, P'I- 286.
"' Greer y tunsen, 1941,3,4,6,8-
1M Sau....ll')', 1964, páp. 784 " 787; Lowe,
1967, pip. 31, 32; MoUenkopf, 1983,
pq. 78; 1985, p6p. llO, 100.
.. flWdrrwt, 1968, pip. 104" 109.
"' Meehiin, 1977, páp. IS, 16, 19.
100 wew. 1980, páp. S4, S9, 62-
1M wew. 1980, pi¡. 67.
.. Abrams. 19M, pip. 74, 118; lleII.eush Y
Hwsmedtt, 1967, P4 12; AmoId. 1973,
P'I- 36; Fdeden YKiipliin.. 1975, pq. 23;
IGmIeWs.kL 1984, pip. 210, 211.
.. Al:Jn.ms" 1%S, P4 S2; lGenIewskI,l9&4,
pipo 210, 211.
,. MoOenkopf, 1978, pip.13S, 136; WeIss,
1980, pipo 68, 69; Kleniewskl. 1984,
pip. 212, 213.
l. Molknkopf, 1978, pis, 134; Hlrtffiiln,
1984, pig. 18.
110 Mollenkopf, 1983, pig. S.
1Il Fillruleln y f,hUltln.. 19Mb, plg. 2SS.
Caro, 1974, pigs. 9,10.
'u Lowe, 1967, pil. 48; Ciiro, 1974, plg.
,.
11< Caro, 1974, ptgs. S2 a SS, 70, 71, 85.
IIJ lbid., páp. 427 .431.
u, ¡bid.. plg. 740.
1" Ibld., pág. 848.
..1 Lowe, 1967, plp. 86.88.
1" lbld., pig. 92.
1» lbld., pip. 101 , 103.
lA OUIMO DE lA DtFIaL EQlIlOAD
.ss
capítulo 8
La ciudad de la difícil equidad
Las comunidades autónomas:
Edimburgo, Iodore, Lima, Berkeley, Macclesfield,
1980-1987
La reacción en rontn de 111 dudad corbuslana de las torres significó la victoria, aun-
que con retraso, de 1011 filosofía de liII plUllf:ladOO propugna<u por la corriente
uarquista que con tanta fuerza habia mateado d tempnno movtmlento de la du-
dad Jardín y sus kku sobre la planiflad6n regiOnal. Yes por esta razón que de-
bemos volver a habIaI de Geddes.. El, nW que: cualquler otro teórk:o, fue d que con-
tribuyó ji elaborar la teoría de la planlfkaclón que consldml que los hombres y lu
mujeres deben haca- su propia dudad, evitar el industI1allsmo en masa yacercar-
se al mundo de la artesanía, porque 5610 son bellas las cosas que se han hKho
bien. Esta Idea estaba Implícita en Kropotkln, y era upUdta y muy lmportante en
el pensamiento de WlIUam Mortis y Edward eatpenter; por su parte Unwln, que
basó su filosofía en MorJis, habla sido uno de los primeros miembros del grupo.so-
dallsta de Carpenter en Sheffield, donde tuvo ocasión de olr una ronferenda de
Kropotkin sobre la unión del trabajo Intelectual y manual!.
Sin emoogo. la corriente principal de esta ldeologill pas& a
UnW1n tuvo b ocasl6n de COIlOCe1" en 1905 en la exposld6n casas
se cel.d)ró en Lelchworth
1
. En 1886 Kropolkin e5C1ibló a Redw
acaN de casar, ha dejado su casa. y se ha Ido a vivir a un sendl10 piso de trabaJa-
dores. En todos SItiOS, de una manera o de otra nos encontramos con Situaciones
sImilareJ. Se trata de un rmadmiento. ¿Qul direcd6n tomarVl_. GNdes k> apUca.ria
mucho mh con su estilo:
La condeneu. sodaJ Sol:: estaba despertando en las dudades Ynosotros b percibimos
con fuena -y nos refonamos uno al 000: de manera que, despué de pasar un
en nuestro bello hogar (... ) nos trasladamos a Ula$ habltadones enjames
Court, en la dudad vieja que tenlamos en hente, y tambiffi cambiamos de vista,
y ello nos ¡>eonilló soportar 1" dlfkultades, tratamos de solucionar la sudedad y
b masiflcadón y el desorden de barrios todavia peores de los .hora existen en
Edimbur¡o; yempe:umos por los cambtos que eran factibles, de mmera que los pn;
blema.s yo me habú planteado la n.turalua y la o sobre la muo
Dca en el ca.so de mi '"S¡X'S.J, Sol:: convirtieron m dentiflcos y
F.mpcuron POf las cosas báslcu:
Empe:umos a de nuestra.s Ilrnltada$ posibilidades, p"simos tiestos en Las tds-
tes vmtanas y plnumos las pilftde:s que eran mb tristes todam (no my comlm-
zos meJora, ni mb senci.llos, ni mis brillantes pilO iJUdu La mqon de la dudad);
pronto coraegulmos limpiarlo y todo, e lnduso Ueaamos a reno-
vadones y m.b tarde llegamos a construir m Lawnmarket, Castle tilll y ltamsay
Garden gradas a la cm:l.ente cooperación de estudiantes yciudadanos, Sol:: con-
vinieron en buenos vecinos'.
Su se extendI6:
Uno a uno, algunos vecinos de los pilliO:J tmpe:uron a dedk;u su tiempo a los lRba-
Jos que Gedde:s les a.rUm6 aemprender COfl B: limpiaron, encalaron. hicieron peque-
flo5 trabajos de judIneria; llIdle podia estar a. su lado sin d$r que sus kIwJObr'e la
tara que terúan mtn! ttW105 u otns que podian empaidl:l d'I d futuro les UuskInala..
Por primera yez tmpenron a atft que en. posibk cambiar
Junes Ma.vor, un OOserva.dor contemporinro, dijo que -Geddes seguía los pa_
sas Morris-: decoró su casa con buenos muebles t:SCOO!:SeS del Siglo XVIII, tan.
to ti romo su esposa. nos daNo eft:mplo para vlmmos -CÓmo eran los luSa.-
res a.ntes que la. nueva. l.as fábricas hubiera separado el arte la
produttl6n_; sin a de Morrts, erela que todo po-
dla hacerse manera progresiva'.
Diez anos más tarde Israel Zangwtll, describl6 cuál habla sido el resultado de
trabajo:
En todos sitios lUIb1a escombros de las obras estaban en mucha, COfl timidez
nos atrevimos a subir por las viejas e:scaleras. A veces lUIb1an derribado una. doble
hiJen. de C&J&S. descubriendo un patio dentro de otro, cuas stn wnta.nas que daban
a cormIora sin ullda y, a.un .uf, muchos de dJos med1a.n tan s6Io una.s JXX2')'V.
das (... ) Estos patiOs stn sol, perforados por pequdWapenura.s, ma.rn:udo:Ii poi" es-
PUltosas buraas que a.pestaban a caw.a. de la. tMsun Ylos nulos okxe:s, estaban ha.-
bttados de lIIa.I'ltn promiscua. por la pobteza y la prostitud6n. mn ptO" que 105 J'f'Oits
bajos del propio J..ondra (..•) ¿Te' 5Otpa:tde que Edimbur¡osea conodda por
sus rmombradas escudas de medkiN1 me prquntó el profesor con sornaI.
El comentario langwi1l es -Su método de derribo era. de
ronse:rvador; preservar todo lo era arquitectura antigua y conseguir
un Edimburgo limpio a partir del sudo.9. Pero la demolld6n conservadora tamo
poco era barata: en 1986, después de varios anos de estado ganando 200 li-
bras anuales como profesor a tiempo pardal, tenía propiedades por valor de 53.000
libus. En mIsmo ano y para evitar ti quedMa en la ruina y su esposa. tu-
viera un de nervios, sus amigos fundaron la ASlx::tadÓn limitada Town and
Gown con la. finalldad de cargo esw empresas e introducir en d1u una
organIz.1d6n tmpresa.riaJIO. Pero esta decisión squlda por anos de
dones, puesto que Geddes KUSÓ a los dIl'Ktores de tlm100 y conservadw1smoll.
'"
Geddes se va a la ludia
En 1914 cuando tenía 60 anos, Geddes embarcó con rumbo a la India para mostrar
en MadrAs su Exposld6n avica -que se habia dado a conocer por primera vez en el
gran encuentro lntemadonaJ de plani6cad6n de dlvlac!es que se celebr6en I.Dndres
en 1910. Fue un desastre puesto que el twco que llevaba el material fue hundido por
un buque de guem. alemán
ll
• Sin embargo, sin desanimarse, en dos meses It'COi.i'ó
entre dos y llemil millas, para ofrecer sus conse'jos soIn la mejora de las dudada
Indlasu. Fue eot0na5 yen otras dos visitas postaklfts cumdo desarroU6 su concepto
de ..drugía conservadora.. -() lo que en términos actuales denominamos ..rehabm·
tact6n urban..•
t
. Los Informes que redact6 -unos 24, qutz.\s JO, mis otros que es-
peran ser descubiertos y algunos más, de los que sólo hay una única copla guarda-
da en la Biblioteca de la India en Londres- es lo mejOr que Geddes escrIbi6 en su vida,
a pesar de que muchos de ellos fueron escitos deprisa y coniendo
u
.
OuRnte su primera visita, escrIbl6:
mfrmto I UIUI nutVi lucha, como YJ me suadló con ti Corueto de Viviendu
de Ddhi. Aqul me tu tengo que ver ron d de Sanlcbd del !Qbiuno de
Madrás, con sus propuestas moruJes alo Hlussmnl y su munl.
ctpal sobre lndlUtrl.JI (BeIfast 1858), que: creen, imponen, y h,cw cumplJr, como 51
fuc:ra (... ) SI anles tuve que tr¡tar con la Insensible y despectlva burocr¡-
da de: Delhl, ahora tengo que vtrmelil5 con los bien intencionados fan'tiros de la
501Inl<ad -que qulz.is son peores".
Continuó con su batalla de una dudad a otra. El problma era que los brtti·
nkos que vlvian en la india esRban mis obsesionados por walcantarillas que los
que residían en la propia Inglaterra. Ello era debido a que, en la tpoca de] motin,
hubo llÚS muertes por enfennedades que por batallas, y en consecuenda una
Comisión había dictaminado que: •
Es Imposible separar el tema de la salud, puesto que afect.1l.1l nuestras tropas, del de
11 Situación sanitaria de 1.11 población iUtlva, sobre todo en lo relacionado.JI las epi-
demias.
Las costumbres de kJ5 iUtlVOS (advuUan) son tales que, a menos que se 1es
estf: vigilando constantemente, lo llenan todo de suciedad·'.
En consecuencia medIo sigk) el Departamento de Sanidad del MinistedO
del Interior, y los comisarios sanitarios, habían trabajado celosamente ampliando
la rtd de alcantarillas y construyendo letrinas en las densamente pobladas duda·
des de la vieja India. Durante los primeros anos la planiflcad6n de dudades habla
estado en manos de 105lngenler05 milltam
ll
. Puo, según Geddes, estaban equi-
vocados. En 1917 escibl6 en Balrampw _puesto que las dtw'2s se han hecho para
las dudades Yno las dudade:s para las doacu, hay que cambiar el procedimiento
seguido hasta ahora por loslngenieros, y empezar por el problema más general de
la meJora de la dudad, considerando las doaots como uno de los muchos aspec-
tos a tener en cuenta..
I
'.
D procedimiento de kIlSlngcnieros iI absurdos taJes como prel'tt rdretes
con agua corriente que costaban el doble que b propia cua,:IO, En contra de la ere-
toda de que .Ios lndlvlduos y las dudades sólo se pueden sanear por denb, o de
abajo hada que es _unil de nuestras superstidones modernas mis depresJ.
vas., 5f: preguntaba: ¿Por no utilizar unil arrttLIl.ill grande. que pueda mover-
se iI mano de reguhr y con y en los lupns m6s grandes emple-
ar un ano que podría pintMwen brtlw1tes CD&om y cnl.oc::atSe en una pbtafornla
de ce:nftlto convm..lentemmte cubierto donck podrb mantenerse rd.JtivDnente
Ubre de JX>'V07
'1
. trataba,.sugerf.a, de _en lugu de se&Wr bo pmaceil de b. dudad
del siglo XLX -¡Todo a La dOKiI!_ (...) pensar que, en ti caso de la lnd1l,
seria mejor segu1r la tradlcl6n rwaJ que dice • I Todo a la tierra 1_22. Los barren.
deros deberlan convertirse en jardmuos y encargarse de sacar tC/do$ estos desper-
dldos de la dudad y llevados a las afueras, donde servirían para abonar el espado
que queda entre casas con la finalidad de cre.at "un entamo lleno de verdes
Yfátlles huertos.
D

Evidentemente sus Ideu no gustaron a los l.ngftUeros. Como tampoco pt6
que consideRo que SUS derribos para en.sanc:bM cam1no:s eran lnnecesarios.. En
Labore, dilo que se había sentido -eomplewnente por las pro-
puestas que había para den:lbar parte de la vieja dudad que le recordaba .. las ca.
Iles traseras de las dudado; (...) (que estaban) tal como las hablan
Ido planificando los responsables de sanidad y los ingenieros desde 1860- hasta que
la ley de Planificación de 1909 habla con este tipo de ordenad6n.•los
aminos y alJejudas actuales son d resu.ltado de la vida prktka, de su movt-
mJento y experiencia., de manera que lo único que neccslUn son mejorasU.
SI.gukndo el mismo mtmo, en un bazar de Balrampur, sugirió dmtbar una JeJk
de casas en muy mal estado, cre.at mh e:spKios Ubres y planw itboIes: ..A medi-
da que estos viefos y deo:q,ltos barrios se abRR unos a otros, la vieja vida de la VI-
lla, con su admlQble comblnadón de slmpliddad privada y sagrada magnilk:en-
da, Id renadendo..
n
. Todo ello se completada con un nuevo barrio de casas con
jardines y patios, que se llevada a cabo por medio de la cooperadón entre d In.
genlero -que seria necesario para sdlalar 105 lugares, hacer amInos y perfoRr po-
Z05- Yla comunidad k:M::aI: se CODStruirian una -sucesión de pueblos Ycada uno de
ellos tendrfa su propio núdeo central."'.
Para la dudad lndustrtaI de lndon! proponía:
y c:lru¡fa -el t&mJllO$ mis s.endUot. limpiar Ydespejar (...) de
esta manen se pmnIre que la vida tradldonal de kJ5 Mohal1as y kJ5 Buarei contl.
núe su curso, como en la Sin grandes cambios (...) Por medio de peque-
nos trulados, alineamientos, aperturas y replanteamientos en detalle, se IrA for.
mando UfU nueva red de Clllejuelas limpias y decentes, de calles, pluas, e lnc:Iuso
laJdlnes, que y, me aventuro I decir que tambi&'l bonltasV.
Geddes estaba cansado de decir que sus propuestas eran baratas y Iban
seguidas por una diyn
1
nucl6n de enfennedades y, en consecuenda, de la tasas de
mortalidad: .Es evidente que somos nosotros, los planltl.cadores de la escuda mis

CIUDADES 0f.L MAflANA U\ CIUDAD DE U\ DIFICIL EQUIDAD
'59
redente lOS que tenemO$lnterés en hacer las alles: A) sólo cuando son necesarlas,
y B) en la dlrecd6n necesaria. Somos pro\etIcos y utilitarios de verdad, y actllamos
como economistas 1\0 sólo de la dudad sino también del dudadano,.l'l. En uno de
sus primeros Infonnes, el de Tanjore para el CollSE'lo de Madrh, afirm6 que su
plan costaria una sexta parte de lo que valdría una planlftcad6n en fonna de ua-
roa realizada por un ingeniera:'. Aunque admitía que:
Sin embargo, el mftodo conserndcw tambttn tiene sus dificultades.. Requlm un
Wgo y pKlente estudio. Esta wea no puede hacme M la oftdna ron repa y como
pb, debe re.allzarse en la calle, después de hons Yhoras de camlna.r -a menudo por
tupla ron vistas yokns que ni brahmanes ni briUnicos est1n ¡npando5 a soportar
(...) Este tipo de trabajo n«UIta ma¡»s mucho mis detallados que tos que la ley ha
decreUdo para uso munk:lpaJ o del perno (...) lnduso de:spu& de mucha expe-
rienda, uno se: siente constanttmentt' (...) tenwio a hacer como el j"pekw de ale-
dru ImpK1erlle: dar un manotazo y quiW de en medio las piezas que moksUn-.
Pero lo que proponla. era absoluwnente necesario, puesto que el de
<krribo una de las politicas más desastroW YpemldoYs que hay
dentro de la ac:ddenta<1a historfa, de la Ytenla. como resultado amonto-
nu a la gente en peores que las que tenWi anterlormenteJ
1
_ Esta drugía
expllcaba en su informe de Labore de 1918, Yen otros muchos, se
romplemenWía con la. creación de .pudJlos en los de la du-
lUd, a los que se podria trasladar la. Industrla.l2; atraerían mlIes de personas de la
dudad vieja, .de manera que las gnnde:s letrtnas pen1erian a sus y se po-
drian eliminar los costosos planes de a1antarilladolJ. Estos pueblos se: construirian
a partir de principios cooperativos, como Unwln y Parker h¡,bian hecho en
Hampstelld, en Ealing y en otros lugares; sin embargo Geddes proponia un am-
blo pan lIdaptarw a la s1tuad6n india: d estado proporclonaria la tierrA que se
pagará en cómodos pinos, se «Simplificará la. vlVienda, empezando a cons-
trulr ¡, partir de unos mlnlmos razonables, aunque se: darán incentivos por las
melons w estructuras podñan ser de kueha (matt'r1ales tempon·
les), y .muy a menudo los vecinos podñan hacer el trabato, o por lo romos una
d estado podria dar los mateda.les
u
. Vtodo d plan, hada notar Geddes, de-
beria hacerse con la. .partidpad6n real y de los dudadanos; advlrti6 acer-
ca de los .problemas que aearia el gobierno municipal que estaba por endmb y
que traerian .el desinterés popular y, al cabo de poco, la consiguiente Incom-
prensl6n sobre sus
Geddes condula su Informe sobre Indore afirmando: .por lo que yo se, éste es
el mb completo y detallado de los planes para una dudad que exlsten_; es .uno
de los mejores porque ha sido una de las mb satWaetorlas oportunIdades de mi
Vida como La clave estaba en que
Como la vida de la dudad, Igual que la vtda orgo\nica de cualquier Indlvkluo, txIs·
te y se: desarrolla a partir del armonioso fundonamlento de todos sus órganos, y de
su adaptacl6n a lodas sus necesllbdes, hemos tfatado de lener en cuenta todos es·
lOS aspectos y no sólo trabal.r como esp«ialista. con o para uno de dios; los hemos
tmmen cuenta a todos para ron ello obtener una vida mis completa del conjunto
(•.•) Es sólo en la etapa más temprana de nuesUll tduad6n dentffica y tecnol6gl.
ca cuando ana¡lumos, vemos yesludlamos las cosas aisladamente: en la sJ¡ulen-
k las conttmplamos de nuevo como un todo InterKtlyo, ylas reajustamos de nue-
vo. Como nuestras menles quedan filas duranle la primera fase:' hacemos planes
.de$-espedalludos- -poJ qemplo por aqui el agua y el abcantarlllado- que pron-
to se: convierten en fracasos o v.len canlltades e:xorbttantes de dinefol'.
V. podia ir h.blando. En 1918, se: h¡,bla antldpado en casi medio siglo a la fi.
10506a del uro.ntsmo de los anos 1960. Pero los tiempos no estaban
Algunos de tos informes reflejan sJgno$ de incomprensión con las .utoridades lo-
ca.les
J9
• Nunca se le dio w &odas, nadie lo hizo fumI CUJ.I fuera su sitio en el es-
alof6n: en 1914, escribi6 que .Hailey, Montmorency, y todo el mundo
desde H. E. huta d Ultimo fundonarla. no sólo no estin Impresionados sino que
están frimamente
con un tal profes(ll' Geddes que ha VUlido Adamos lecdones soIft planifk:ad6n
de d'MI"<Ies -5Wi muestru para la exposidón se: hundieron con d Emden..
que ha dicho tOllteria.s de manen muy desa¡radabIe y Ahora me dicen que quJae
corunfgo. Un chif1ado que no sabe 10 H.ablI. mucho, se: descon.
trob Yse: enf.Jda-.
Mb de diu afIos despub de sus Informes mis Importantes, un manual de
pll.llifk:ad6n prktia para la India, de un tal J. M. Unton BogIe (ingeniero por
Uve:rpooI; miembro asociado del Instituto de Ingenieros dvtles, y dellnstituto de
Urbanismo e Ingeniero mide de la CompatUa de mejoras de Lucknow), toclavia
hacer.un proyecto de calles bien con anchuns de 100
pies. Evidentemente no mendona AP¡,trick Geddes4'. D, o su fantasma, iban a tle-
ner que esperar una buena temporada.
Arcadl¡, pan. todos en Peueh¡,ven
Mientras, la gente que nunca hablA oldo hablar de Geddes segula construyendo sus
propias casas, como habla hecho siempre. En los anos 1920 y 1930 la gente cons-
truia su vtVienda en todo d sur de Inglatma, prindpalmente en la costa: en la isla
de canvey y en la de Sheppey, Yen Peacehaven cerca de Br1ghton y en]aywk:k sands
cerca de Claeton, en Shoreham Beach y en Pagham Beach y en dentos de otros si-
tios. En general se trataba de gente pobre que utilizaba material de derribo obte-
nido en los basureros de la dvlllzad6n Industrial; los tranvfas retirados solfan ser
uno de los materiales mú buscados
u
. Construlan muy barato porque nos les que-
daba más remedio; una mujer que en 1932 habla empezado con una libra que le
hablan prestado, deda que senda pena por la nueva generad6n de matrimonios, •
que no tenían las oportunidades que ella habla tenldo
43
.
Los resultados no siempre tienen esa cualidad que Unwin tanto
admiraba, y que trat6 de captar en los dlbulos que se: recogieron en su libro Town
Tumer se va al Perú
261 L.o\ aVDAD DE L.o\ I>IFlOL EQUIDAD
era unil fri1se que podía Inducir al enor y que con fJecuendi1 era mal utllluda (...)
La eultuu de la pobreza no es tan sólo una cuestión de no tener 9 de desorganlU-
dón, unil expresión que signifique faJUi de i1lgo. Es una cultura en el sentido m-
y mis adelante Intentaba explicar que «cultura de la pqbreza.. •
se ildilptaJl a lil vldi1 de la ciudad mucho mejor que lilS familias de campesinos nor-
teamericanas. Hay poca evidencia de desorganizaCión OruptuJil, tampoco hay con-
flictos de cultura o problemilS Inecondllables entre generadones (...) La cohesión
de la familiil y los 1i1WS familiares más ilmpUos se refuerun en lil dudild, hay me-
nos casos de separadón y dlvordo, no hay casos de madres y nltlos abandonados,
ni casos de personilS que vlnn solas o per50nilS que sin relación vivan juntas
51

Desde mitad de los ai'los 1950 a mitad de los aIIos 1960, Tumer trabajó en las bao
rriadas de Urna, que, en los seis anos que van desde 1959 a 1964, pasaron de tener
100.000 habitantes a 4OO.0Q0SJ. Era la época. en la que el punto de vista. ortodoxo,
reforzado por el Influyente trabajo de Osear LewIs sobre la culttua de la J!)breza, COtl-
~
slderaba que estos barrios de barracas eran «el caldo de cultivo para todo tipo de m-
men, vicio, enfermedad y desorganización sodal y famlliar..
SoI
• Induso en 1967, un
distinguido experto del Instituto de Tecnologia de Massachusetts, escribía:
Mientras e s ~ en el ejército, había leido UbertJui Yse habfil convertido aJ anar·
quismo. De mmera que, cuando de Carla dio su conferencia en la Asocladón de
Arquitectura, uno de los asistentes estaba ya casi convencido. Tumerdeddló utilizar
el método geddeslmo que le «Involuaarla con la gente Involucrada, prlndpalmen-
te con todos los que estaban sufriendo las consecuencias de las dlsfundones y del de-
terloro urbano..
SI
• Pero era muy dificil que un profesional Joven pudiera hacer todo
esto «en un pals tan Institudonalizado como el ReIno Unido.., de modo que cuando
tuvo la oportunidad de trabajar con Eduardo Nieva en Perú, deddl6 marcharseS1.
Normi1lmente los ninos no van illi1 escuela, no encuentrm trilbajO (que no su de:
los mis sendllos y mili pagados), no se convierten en personas urbanilS (excepto
para todo lo que significa delincuencia y crimen de la grm dudad) (...) hay que In-
vt'rtir grandes antk\ades de dinero Incluso para mantenerlos en esas miserables con-
diciones de vldil (... ) mis poUdil y bomberos, mis hospitales y escuelas, mhcasas
y servidos».
Evidentemente, estas afirmadones no dejaban de ser m.u que una grave In-
terpretación de. lo que LewIs había dicho en realidad; le sucedla como a otros dis-
tinguidos académicos, pareda que sólo lo dtaban los que no se hablan preocupa-
do de leerlo. El habla hablado «de un tipo de vida, notablemente estable y persistente,
que: había ido pasando de generación en generadón a través de las famllias ..
56
.
Pero también había seftaJado, en un temprano estudio que había hecho sobre los
ampesinos mejicanos que Iban a ciudad de México, que
aVOADES DEL MANANA
Por culpa de Ullll pequena falta que cometl en la escuela donde estudlabil, el director
me hizo leer y hacer un resumen de un capitulo de The Culture of Cltles de Lewis
Murnford. Mumford dtabil il su propio profesor, Piltridi: Gcddes, cuyo nombre per-
mmecló en mi memoria. Mis tarde, las Ideas de Gcddes me hicieron dudar del Vil-
lor de las e:nsenilnzas que habla recibido y, cuando mis ta.rde logrf: ulir ill mundo
reaJ, su tnbiljo me guió en mi reeducadón yaprendlz.aje».
Planning in Prru:tlce. A veces eran viviendas chillonas que no tenían los caros ser-
vidos que sus constructores no podían permitirse; en una de las ronas más gran-
des, la de Laindon, en Essex,las tres cuartas partes de las 8.500 casas no tenían clo-
acas y la mitad carecían de electrlctdad
44
• En los anos 1930, los arquitectos y otros
profesionales se quejaron de que estaban destruyendo el campo, historia que ya he-
mos contado en el capítulo tercero. La segunda Guerra Mundial ayud6 a los críti-
cos: el ejército derribó gr.m parte de estas construcciones alegando que se podlan
convertir en un peligro si Inglaterra era Invadida. Cuando termIn6 la guena, los
gobiernos locales utilizaron sus nuevos poderes para InJctar una sede de acciones
legales y semilegales contra este tipo de viviendas: en uno de los lugares hlderon
un parque, en otro, las empresas particulares construyeron un barrio nuevo, y en
Lalndon, se hizo una ciudad nueva
45
• Pero no llegaron a e1inllnarlas del todo; es-
tas parcelas, y sus ocupantes, todavía sobreviven como testimonio extraordinario
de una era en la que el pueblo construia para el pueblo.
Sin embargo hubo penanas que las vieron y las admiraron. Aprincipios de los
anos 1950, uno de ellos, Colln Ward, empezó a escribir en la revista anarquIsta
Freedom (Ubertad), alabando el principio de autoconstruccl6n. Poco después, Ward
participó en un interesante encuentro que la Escuela de la Asodad6n de AIqultectura
organizó en Londres. Efectivamente, en 1948, la Asociacl6n de Arquitectura-m.u
conocida como promotora de la megalomanía corbusiana en Gran Bretana- se saI-
t6 sus propias Ideas e Invitó al arquitecto anarquista Italiano Glancarlo de carlo.
De cario estaba impresionado por las espantosas condidones en las que los Italianos
pobres vivían en aquel momento. Situación, que, consideraba, 'Ose diferenciaba
poco de la de los esclavos del siglo tercero antes de CrIsto o de los plebeyos de la
Roma Imperial..". Sin embargo estaba convencido de que las construcciones mu-
nicipales tampoco eran la soludón porque significaba hacer . ~ míseras vivien-
das que se alinean monótonamente en los alrededores de nuestras dudades--
i7
• Es
por dio, argumentaba, que «el tema de la vivienda no puede ser resuelto desde ani-
bao Es un problema de la gtrltt, y no podrá resolverse, y aun menos plantearse, ex·
cepto por medio de la voluntad y la aedón de la gente.. "'. La planlflcadón podía
ayudar pero sólo si se planteaba «como manifestación de la mutua colaboración..,
de manera que «se convierta en un esfuerzo para liberar la verdadera existencia del
hombre, en un Intento para establecer una conexl6n armoniosa entre la natura-
leza,la Industria y todas las actividades humanas..
i
'.
Estas palabras agradaron a un antiguo soldado que estudiaba en la Escuela de
la Asodad6n de Arquitectura. se trataba deJohn Tumer que, a diferencia de los otros
miembros de su propia generación, no se habla dejado encandilar por La Vil/e rQ-
dituSt. M.u tarde recordaóa
262
CIUDADES DEL MAJilANA
r
LA CIUDAD DE LA DIFICIL f.QUIDAD
tropológico tradicional que da a los seres humanos una manera de vivir, con una
serie de 5OIudones ya previstas para sus problemas, y que, por lo tanto, tiene una
fundón de adaptadón importante. A menudo, al escribir sobre familias con mu-
chos problema.s los ctentiftcos (...) suelen seilalar su Inestabilidad, falta de orden,
dirección y organizadón. Sin embargo. siempre que los he observado, he tenido la
sensad6n de que su conducta sigue un modelo y puede ser pronosticada con un
cierto grado de lógica. Al contrario más bien estoy sorprendido por la repetición ine-
xorable y las fuertes barreras entre las que diSCurre su comportamlemo$l.
Además, senal6, que no todos los pobres estaban encerrados en la cultura de
la pobreta; era necesario que se cumplieran una serie de condldones: un nivel
muy alto de desempleo, que no hubiera organizaciones de amparo de pobres, que
se hubieran perdido los lazos famUiares extensivos y que, dentro del sistema, pre-
valeciera la Idea de que la pobreza es debida a la Incapacidad personal
Sf
• Pero no
sólo era esto; en su estudio sobre la pobreza y la prostitución en Puerto Rico, lA Vida,
observó que las personas que tenían que abandonar los barrios bajos para trasla-
darse a los nuevos barrios periféricos que se habían edificado con ayuda pública,
se sentían desamparadas:
El lugar está muerto. Es cierto lo que dice el refrán: .Que Dios me guarde de los lu·
gares paciftcos; porque yo ya me sé defender en los mis dlficiles.(. ..) iAqU[ inclu-
so mis untos lloranl tan tristes. Deben penwque los estOYCil5tigando (...)
Qulús estaba mejor en La Esmeralda. ¡Aquí hay que pagar por las comodidades! Mire,
estoy preocupado, muy nervioso, porque si dejo de pagar el. alquiler, aunque sólo
sea una vez. al mes siguiente me echan a la caJleóO.
Pero, aunque Lewis estaba diciendo justo lo contrado, la gente pensaba que es-
taba diciendo lo que ellos querían olr: que las barriadas de barracas eran por defi·
nlctón barrios balos, y, en consecuencia -también por deflnici6n- un lugar de de-
lincuencia, problemas y malestar soda!. En los anos 1960, un experto tan distinguido
Yliberal como Charles Abrams -que, habiéndose criado en un barrio de este tipo,
conocía perfectamente la sltuaci6n- dudaba del valor que podía tener la posiblll-
dad de que los vecinos se ayudaran, principalmente en las áreas urbanas. Puesto
que pensaba que, a las dificultades de organización, se atl.adían los retrasos, la mala
calidad de la construcción, la falta de productos fabricados en serie, y el hecho de
que los resultados generalmente afectaban a la seguridad y la salud'l.
Turner fue el primero en descubrirlo que la lnvestlgacl6n sodal y antropoló-
gica posterior demostrarla: que la verdad era justo lo contrario de lo que las ideas
convencionales afirmaban. De hecho, la invasl6n que dio como resultado las ..
barriadas,. estaba extraordinariamente organizada, fue ordenada y pacifica; y fue
seguida por una gran lnversi6n en viviendas; empleo, sueldos y un nivel de alfa·
betizaci6n y de educad6n más alto que el promedio del país y, evidentemente, me-
lor que en los barrios pobres de las

U. mayona de la población que vive en las barriadas de Urna no son muy pobres,
tanto si tenemos en cuenta los niveles medios peruanos como los de la capital.
Ademb la vida que pueden llevar en estas barriadas es mucho meior que la que te-
I
Flg. 8.1. Martln de Urna 1962. ,la idea de que la 'barriada" es un barrio de bao
meas oscila entre la media y lo tOtalmente falso., JOOn F. C. l\lmer.
nian antes, tanto si venían de los barrios pobres que habían abandonado para ir a
la bartlada como si procedian de los pueblos que hablan dejado para vivir en los
barrios pobres de la dudad
Q

La Idea de que la BatTiada (o sus equivalentes, la (avt/a brasllefta, la colonia
ProltfQria mejIcana o el rancho venezolano) es un barrio pobre de barracas está «en-
tre lo que es medio y lo que es completamante falso.
M
: el propietario tie-
ne tierra, una parte o una casa bastante bien hecha, seguridad, un cieno status y
está Interesado el desarrollo sodal y la establlidad politlca6.S; sus habitantes son
.los peruanos (muy pobres) que tendrian su equivalente en los compradores de vi-
viendas en las periferias de cualquier gran ciudad del mundo Industrlaliza<io-". Estos •
aspectos que no son tangibles son especialmente importantes; puesto que, aunque
el mundo oficial no se dé cuenta, la vivienda es mucho más que un producto ma·
terlal, ya que pennite que la gente pueda disfrutar de cualidades existendales como


,':.
. ,
aUDADES DEL MARANA
la identida.d, seguridad Y oportunidad, que pueden la calidad de
vida de lu personas .sendllu"':
La prindpal causa del optimbmo de- .... gran masa de urbanos que
en d' KlMei como lima es que pueden buscal Ymconlm' mejom: tnv&de 1iI pro..
pk<ad de su casi (o posesión de (<<ro) incluso C\W1do son muy pobies según kJs
est1n<Wes modernos, SI estuviC'nn atr.lpMios en los blIrnos blIjos de- 1&s doo.des,
como IC'S socme a muchos pobres de Estados Unidos, harian como e-11os y en lugar
de construir destruirian-.
Lo que tam.bibl descubrió Turner es que la gente sabe muy bf,en k) que quíe-
re cuando llegan por primen vez dudad, solteros o rK:í&l casados, prdIerm
vivir en los bJnios pobres del centro, cerca de sus tramjos y de kls mercados don·
de la comida es nW tarde, cuendo tienen hijos, buscan espado
entonces, si pueden Kttw' con libelad, prdierm vivir en casas grandes aunque es-
tm sin taInlrw, o lncIusoen cbowgrandes, que en asas tmnirwbs pero pequenas:
.como hKia dncuenta anos Geddes habia dicho en la India: 'Debo recorda.r to-
dos que, primero, k) que necesita WUI casa. Yun.1 es opado y, segundo, que
la mqora esuKiaI para la casa Yla ramUJa es Imt mayor priOrtdad
la casa y a 105 .servkio5 comunitados oomo escueWYpolIda. que • otras
msas qulús la eIectrlddad), ya que piensan que con el tiempo las trtn con·
slguJerJdo
11

IJ problC'fll,il en que el mundo ofIdal.se negIDa a acqrtMIo. La subd1vW6n de
IJma, que proad[a de 1915, YJos nIvdes núnimos que.se wgán tu viviendas,
que ventan de 1935, e1iminaban la mayorta de compradores potendales; en el mero
ado 'egalla gente estaba p.¡gando un porcmtale m.ás alto de sus ingreSOS del que
habían neusltado sus abueJos en Jos a1\o:s 189()T.1. Asi pues. .la COlonLtadÓD urba-
na autónoma (... ) es el de liII diferencia que hay mln! el tipo de demanda.
popular de viviendas y las que ofrece la sociedad Insdtudon.alizad,a_1l; un
vado enln! los valores de las InstItudones que sociedad, Ylos que la
gmle h.abta Ido $borando para dar respuesta las dIvmas dro.mst1ndas de su vk1J14.
En Arequlpa, durante su época en Perú, Thmer habla partkIo de la
base de que el papel del profesional consistía en organlur el proceso de- COnstruc·
ción que cabo los propios habitantes. Luego .se dio cuenta de que la
gente no SÓlo sabia muy bien lo que quC'ria sino cómo había que hacerlo: su
rallo habia sido caer .en el punto de vista liberal autoritario que consideraba que
las organiZadones autónomas locales tendlan a.ser subversivu",1S, Y, es evidente
que la éllte profesional lo eran. fue entonces cuando hizo un descubrimien·
to fundamental
Cuando k>s habitantes controlan las decisiones más Importantes y pueden inter-
venir con libertad en el diseno, construcción y gestión de sus viviendas, tanto el
procuo t\lmo el resultado estimula el bienestar Individual y social. En cambio
cuando las personas no tie-nm ni control, ni responsabllldad sobre las decisiones
cl.lve que hay que tomar dUl1lnte el proceso de construcd6n, bte puede ronYUtlrse
en una burera para su desarrollo personal y en un peso para su economia
n
.
LA CIUDAD DE LA OIF1aL EQUIDAD
Los colonos consiguieron hacer sus casas por la mitad del dinero que les hu-
pedido un tiempo que una inversión que vwcua-
tro o cinco veces más que sus Ingresos anu.J.Ies: el doble del mixlmo que normal.
mente se necesita para edificar una casa de convendonaJ
n
. Mlmlns que,
por el contrario, meter ala gente en CillSIS hechas po! el gobierno no consigue !re-
nar el cido que Lewts estudiado en su cultura de pobreza".
¿Cuál ser pues el papel del gob&erno y de la planlfiadón? ¿Man:hanoe y
a la gente? De ninguna manera, deda TurJIC'L La meta del tubanismo
debe ser ofrettr el marco donde, poster1Clm1ente, la gente pueda KtUM
con libertad. IJ gobierno dtiu de ser el finandero Yel constructor, para con.
vertirse en promotor y coordinador. Por otra parte la gente necesltaria por_
que no siem¡:n sabia cómo habla que COf1SUUir1'; m.is tarde obleaO'Ó que en un mito
pensar que tu casas hechas por los propiO$ hlbitantes cnn nW baraw puesto
que oomprobó que, s6kt en muy pocas ocasiones, el propletarlo podí.l contribuiI
en más del cincuenta por dento del trabajo manu.a.i, y a veas menos; considera-
ba que el UK>no proveeda del hecho de que el propfeWio iICtu.aba a liII vez como
contratLsta80. Es por esb razón por liII que estaba convmddo de que el gOOiahO ¡»
dría ser útl.1 ayudando kas pequeOos contr.lüsW Y las cooperativas a obtener ma-
teriales y servidos esped1lbados'l. nmbi&l en esuKiaI el papel del. gobitmo para
conseguir soIues Jo mis cera posible de los lugues de tr.INjo, propordOn.U ln-
fne:structutas avanudas y kas uentamlentos en el fflOIlleI1to m que em-
pezara ink:1use liII coIon1zad6nl1.
Antes de que.se termJnuan tu vtviendas, Thmer y su grupo.se dieron cuenta
de que.seguiIb fW>Iendo problemas, de modo que trataron de resolver Jos que pu_
dieron durante la construedón. IJ elevado número de asentamientos que.se esta-
I:wt llevando abo en muchas chltbdes de Sotdam&ica -Wla estlrmd6n consIdefaba
que, en el caso de Uma, las tra cuartas partes de los 6.000.000 millones de habi.
tantes que la tenIa en 1990 de esta manen, en contraposidón al5 por
dento de 600.000 en decir que la gente deberi.J p.¡gat mucho dine-
ro para trasladarse a sus trabajos y qu1Z1s hacer llegar los servidos sus casas;
además también les afectanan las Njas densidades de población de estos nuevos
barrioslJ. Por parte este tipo de viVIenda requeri.a un derto mfnlmo de ingre-
sos, que muchos -en 5udamtnca, y todavfa menos en Afrlca- no tenían
14
.
también que considerar que si su alrededor .se estableda gente con un nivel de
Ingresos todavía m.is balos, todos los esfuerws que .se hadan para mejorar .se ve-
rían hustradQsIS, Otro problema que los propios habitantes podían ser objeto
de la especuladón de terrenos, cosa que, por otro lado, podría beneficiarles pues-
to que el de sus casas.se elevaría; que últimamente ha preocupado
a muchos expertos del Banco Mundial y de otras IrutltudonesM.
Mientras, tanto la Investlgadón acadtm.ica como la experiencia prolesional han
confirmado que las construeelOnes autónomas constituyen ..barrios de esperanza_,
según una hase que Charles Stokes utilizó por primera vu en 196()11. Actualmente,
dentos de estudios hechos en otros lugares nos hacen comprender que, en gene-
sus conduslones son viUdas. frteden lo confinnó en dudad de México a mi.
China se va al campo y a las montallas
10$ grupos ron Ingreos hijos se tan bmefldado ron esle proceso induso cuando
han tenido 'que soport" periodos de prolongada lmquri<bd debido problemas
de propiedad, servid05 Inadecuados, p&di<b de tiempo libre que twl d«Ilcado a
a comtrucci6n de: su CiW y a a del vedrnWio; Y'" pcsOIf del alto pudo que
Min ddJido pqar por tiem..IM Iqalludones, los impue$lOS y los sobornos (...)
al final, Jos res.k1mles tienen un terreno que les sirve de escudo contra Infl",-
d6n. que se ha ronvutldo en un valor J61Ido, y que alquil1ndok> o romputim-
dolo Imerar ingresos".
SUgeri.an que, allí y en Bogotá, tanto (.¡ d.ase capitalista como los grupos sociales;
de teno.s bajas habían ganado; posibilidad de que un grupo controle el sistm.a
se vt' limitada por d proceso electoral"': ..el estruetuRllsmo puede explicar ambas
CO$I$, d dominio de las clases trabaladoras a manos de los gobiernos
y la mejora de: vida de 10$ pobres. Como nada queda excluido, Jada queda expU-
De hecho las burocracias planificadoras han ayucado a los po-
bres y, al estabilizar la sociedad, se han ayudado a si mlsmas
lOO

267 lA CIUDAD DE lA DIFIcil EQUIDAD
Durante estos anos, en d otro extremo del TeKU Mundo, se estaba haciendo un
v:pertmento de planlfkadón todaVÚII más audu: qu.l.z.b d mas radical en toda la
historia dd urbanismo dd sIISo xx. En 1949, dwante la R'\'OIud6n cormm!sta. ChIna
era uno de los efemplos mis reprt:Sentativos de lo que luego se llamaría desarrollo
desigual. Cerca de nueve dtdmas partes de Infraestructull industrial del país se
concentraba en los den "poe1os con tratado- que se extendiarl lo Jargo de la ros-
01; una quinUl parte sólo en Shanghal. En estas dudada control.1das por dudada-
nos de otros paises, los chinos se sentfan romo extranjeros en su propia casa, hu-
millados por las más burdas maneras del colonialismo: en un parque de Shanghai,
había un despectivo cartel que prohlbla la entrada a perros y chinos
1ol
. No es de
extratiar que los nuevos gobernantes comunistas tuvieran una Ideología antiurbana
aunque en su procedieran de las dudades y dependieran de la del
proletariado urbano. Hablan Iniciado la revoludón en el campo y creían que era
alll donde se encontraban 10$ valores esenciales de China sin corrupciÓn1(Iz.
otras razones más consistentes que les obligaban proteger el desarro-
llo del campo: no tenlan más remedio. Durante los primerO$ atlos de la revoludón
la gente abandonó el campo que estaba muy atrasado y que se hallaba destruJdo
por las guerras, para dirigirse a unas dudades que no podlan acogerlO$loo. El ver-
dadero motivo que les Impuls6 a cambiar el rumbo de esta emlgradón fue la ne-
cesidad de IndunriallZar el campolOt. la respuesta fue la fam050l política del h.sang
shan xia xiang, es decir enviar jóvenes con estudios las montanas y a los
millones de graduados fueron transladados desde las dudades con la finalidad de
dirigir el desarrollo rulll. Eno sucedió a finales de los atlos 1950, en la del
desastro.so ..Gran Salto Adelante_, y a flnaJes de los 1960, durante el periodo de la
Revolud6n CullurallO$. dos aspectos. Uno que no se hizo públiCO,
los tabitmtes de w y los que viven en las afueras de dudad no tienen
ni 1M KtINdes, ni conduet.l que normaln"mlte se uocU los grupos
les. Desde el punto de vista 5OCi.IJ, estin bien organiZMIo5 Y Yhattn
uso de su medio wbano Yde $lIS lnstltueiooa Desck: d punto de visUl cultural, son
muy optimistas, quieren dar wa boerY eduad6n $lIS hitos Yesperan poder
toru sus asM ( ...) Desde el punto de visO. tron6miCO, trabajan dwo, COfUUmen
su IMrte de los productos que otros producen (... ) y construyen. PoUtiamente no
son ni lpitiC05 ni radiales (... ) Resumimdo. timen las lIli5tm5 MPindones que
bw¡ue5i.I, peuaaanda de 105 pioneros, Ykl5 QIores de los patrlolas. Lo que
no tienen $OfI los m«üo5 realiuf $\1$ il5piTadones
to
.
aUDADES DEL MAl'lANA
tades de mientras que Romanos lo hizo en Atenas y Epsteln en las duda·
des brastlenas". EJ celebrado estudio deJanlce Perlman 5ObR' las (tnIP/as de Río, Tht
Myth o(Ma'flnallry (EJ mito de L1. marginalidad) (1976), demostraba que la visión
ortodoxa estaba _completamente equlvocada_;
Ai\adja que sus conduslones estaban avaladas por muchos otros estudi0:5. En
su oplnJón el mito penistiJ porque era útil: marltenía el status quo y lustificabl
cualquier Kdón que el esüdo q\iliiera m.prender, Incluyendo el dmibo de fa-
ldas". De hecho, m los prlmnos anos de: 1970, demoUdÓll de W10 de estos ba-
rrios de (avdsu situado dentro de la dudad de Río, trajo consigo muchos proble-
mas puesto que la pte fue trasJadada viviendas de la pntl"erta que no 5610
estaban lelos de sus lugares de trabalo sino que carKian de todo sentido de
munldad'l.
Respaldada por estudios comoeste, la poIitlca de Thmer recibió en Jos anos 1980
la bmdldón que le el Banco Mundial la apoyÓ. Como ell de suponer,
puesto que ahora se convt'rtIdo en ortodoxa, empezó a desarrol.larse una es-
cuela mtl Tumer. Afirmaba que las vivlmdas construidas por 10$ propios habi·
tantes de hecho, más cam, y que el apattnte ahorro ell debido a la prktl-
ca del ..hágalo usted mismo-; que todo esto era beneficioso paR los propietarios
de tierras; y que los colonizadores debían pagar un precio muy alto para
su situación". 5ugerian también que conduslones a las que hablan lle-
gado se aplicar a muchos lugares, no abarcaban todas las slluadones: por
ejemplo, los bustm o barrtos balos de calcutar. (Irónicamente, en esta épo-
ca, la ciudad de calcuta había decidido emprender amplios programas de melora
despuh de haber Intentado Inútilmente hacer los busltes)u.
Evidentemente, otros, utilizando el an:.'illsis marxista, argumentaban que las pero
sonas que construlan sus propias casas no eran más que Instrumentos del capita-
lismo: .. Las recomendaciones de Thmer no son nada m:.'is que los Intentos tradl·
clonales del capitalismo para paliar la escasez de viviendas de manera que no
Interfiera con el fundonamiento efectivo de
Tumer, lógicamente contrariado, siguiÓ manteniendo su punto de vista e In·
sistló en que la vivienda podla ser Instrumento de cambio 5OCIal. Fuera como fue-
11, las encuestas de: Gllbert Y sobre los barrios de casas autoconstruldas en du-
dad de México demostraron que sus habitantes -estuvieran o no enganados por el
sistema- se sentlan 5oItlsfKhos:
268
CIUDADlS DEl. MAflANA (A aOOAD DE LA OlFk:IL EQUIDAD
pero que scgurillmente era el tsendilll: desarrollar a gran escala las dudades del In-
tenor como Lanchow y Slnldang. como contrapeso deliberado,¡ los _puttt05 con
tratado--. El otro. que todo el mundo sabe:: impulsar la aut05ufidendi rural por me-
dio de 1.. reforma de la tenenda de llenas, J.¡ mejora de las explotadones lIgrlco-
las y el establtdmlento de pequen¡¡s Indusbias rurales
lO6

Fue heroico y se tu convertido en el modelo de Jo que luego se ha lIm.ado pla-
n1flcad60 de abf.)O ambf.
I07
• El es que en ruJjdad no en Jo que pareda.
y que multó un fracaso. La planlfiaclóo nunca putió de abato. slnO cid centro
.aunque -por pura necesidad- se administró localmente
1
ll', Los prlndpales ele·
mentos -<Ubrtr las MCeSidades báskaJ. controlloa1 de la ¡¡gDcultun Yde las pe-
qudWtndusttias, y la conveUenda de promover la autCll5lJfídeodr se pmVizaban
a tnvts de una estructura plan!8ada a esala nadcxW. que utilizaN la polIticl de
Impuestos y de predos para lavOteos.u sector lwapDf. Política que. como en el caso
cid -Gml Salto Addante-, estuvo llena de tracuos. aJguno5 de 105 cuales mu]tiI-
ron dewU050S, que fueron debidos .. la de las comww pan. d1rIg1r
el sisteaa11O• Las lndustrtu runles. como los tristemente Wnosos hornos de K'e'o
ro de 105 anos 1950 instalados en los patios tnstros, multaron muy amde man-
tener'I'. TodJ esa estructwa esbba en m.nos de unos lS.OOO.OOOde
les wbanos que -<OIltRrios .u y .a menudo en abierto confUcto con los
ampestnos- no desu.bUl otra cosa que voIvt'f a la ducbd; fueron dlos los que de--
vuon el número de rduglados de Hong Kon¡ Ycontribuyttofl al metfórkOaed-
mknto de la dudad
lll
.
hrKeque em poUdca se amndo06.a fin.aJes de los.anos 1970 y prlndplos de
los 1980 dunote d rtgtmen de Dengque, según d punto de vtm maobta, en COCl-
sen-ador pero que otros conskieraban radical. Los resultados no fueron buenOS.. Los
pumos de tntado tod.av1.a siguen siendo las dudades más grandes de Qún.a y do-
mln.an su producd6n Industrial, mientras que la peque1l..a Industri.J rural sók> em-
pl« alrededor de un trt:s por dento de la población tr.ab.ajadon. las dudada h.an-
seguido aedmdo y, dur.ante el tuarto de s1gk> de gobierno comunlst.a. la distJ1Wd6n
g10bal de la poblad6n ha cambiado pocoll). Sin eml»rgo, si se la compara con otros
paises del terttr mundo, hay que reconOCfi que sus grandes dudada son
vunente pequenas -25 tienen más de un mlll6n de habitantes y un.as sds mis de
dos millones- y que el aedmlento de las dudades se ha mantenido en la mISma
linea que el de 11. pobladOn
ll4
• Dr: maner.a que, después de todo, algo se ha con-
seguido. Pero si esto representa el triunfo de la planlficad6n local y autOnoma or-
ganizada de aq,alo arriba, como muchos quieren creu, es otra cuestl6n. P.ara dar un
veredicto habrla que tener mis InformadOn.
Autonomfa en el primer mundo: de Wright a Alexander
Todo esto tuvo muy poca Influenda entre los paises ricos. Cuando en 1968 se pre-
guntÓ a un grupo de expertos en viviendas de Estados Unidos qué ¡«dones podl-
an sacarse de estas experlendas de construed6n Informal en d Terttl Mundo, tu-
vIeron que reconocer que muy pocas.
lU
Sin embargo, al cabo de unos mos, se
comprobó que una serie de personas habí.an estado rdlexlonando sobre d tema.
El más famoso fue Franlt Uoyd Wrighl, que como claro exponente de la dudad de
la c.a.rretera estudiaremos en d capftulo novmo. Sin mtbMgo su Sroadamo Oty se-
mucho más que eso: Ib.a a ser un.a dudad hecha por sus h.abltantes que utillza-
nan componentes fabricados en m.as.J11':
Dr: hecho muchas de las kIea.s de Wrtght: marqulsmo, no dependencl.a de la
tt:cnoIogta, naturalWno, agmtsmo y d deseo de volver aJ campo, eran
das, ya fuen corudentemmte O no, por la Asodadón para la planifkad6n regk>
na1 de Am&ica.. Sin embarro tanto dios como muchos otros Iecritk:aroollL den
tro del mundo del urban1smo nadie le hizo el menor aso. Por una de esw
que se suden du en la hJstOfi¡ del wbM1ismo, los que pusieron en priclica sus ide-
as fueron la casa Levitts, una empresa de constructores industrL11es, que, poco
pués de La 5Cgunda Guerra Mundial, tuvo la Idea de ooecer los dementos bbicos
de vtvk:nda en fonna de baratos componentes Industrtales estindar que d
propietario podia ir a voluntad; hmlamnos con detllle de su éxito en
el capitulo DOVmO. hro cwtosamente, en las escudas de arqultKtura y urbanb-
IDO de EstKlos Unidos, la idea de autocorutrucd6n pamanedO en letargo dunn-
te unos trf:inlJi anos hasta que reap.arKló en 8erltdey, en los textos de Outstopher
A1eunder.
A1exander que habl.a nacido en Viena, marchó a Gran BretaIa siendo todavfa
muy nUio y recibiO un educad6n extremadamente edktlca en la Universidad de
Cambridge; más tarde emigró a Estados Unidos. CasI desde el prtndplo InldO su
propia odisea penonal en busca de lo que llamaba cla calidad sin nombre.. de
los edifidos, que, en una entrevista, describía como
un edlfldo que es como unll 500rw en la clra de IIlgulen, y que time ese tipo de
ca.Jid..td, que es as! y no la que decimos que es como sI fuera asf (...) m esos casos
las estin totalmmte ordenad..ts y permanecen m pu consigo
de la manerll como pre1endO$llmente solemos dmr que algo es beUo, sIno de esa
manera Increfblemente simple y directa Y 11 mismo tiempo profund..t y miste-
nosa
ll
' "
Buscando esa cualidad, en los anos 1960 liegO a la condusJOn de que podia de.
terminarse objet:l.vamente. Pero entonces se dio CUenta de que los .arquitectos mo-
dernos renegaban de sus propias natwalezas, que su arquitectura .de papel.. esta.
ba producida por su miedo a mostrar emoclOn. El vudadero corden orginlco., la
.cualldad sin nombre.., podía encontrarse en la arquitectura tradlctonal, como por
ejemplo en la relación de edificios universitarios de Cambridge, o en una calle de
un pueblo Inglés; peruaba que si los arquitectos realmente experimentaran esta cua-
lidad no harían el tipo de edificios que estaban haciendo
l20
,
Parece que identificaba esas mismas cualidades que Morrls y más tarde Unwln
y Geddes habían buscado, aunque no lo expresó de la misma manera: era la mis-
ma cualidad que las mejores viviendas de Unwln y Parker en New Earswtck o en
letchworth poseían. Sin embargo, hada 1972, se dl6 cuenta de que .no tenía sen·
tido jugar con las ordenanzas de wnlficacl6n puesto que las nonnas de estas or-
denanzas -que son las que controlan el proceso- están a su vez producidas por
el mismo proceso que organiza la DijO que eran los grupos de
personas los que podrían cambiar su entorno, ayudados en parte por el gobier-
no: .ellndlviduo no sólo va a hacerse cargo de sus propias necesidades, sino a res·
ponsablllzarse de las necesidades del grupo más extenso al que él también per-
En su proyecto.la gente reconstruye Intentó desarroUar la
Idea de barrios mantenidos y gestionados por los propios veclnos
l2J
• No llegó a
fundonar puesto que, de alguna manera, esta propuesta se convirtió en urba-
nismo tradicional.
Desilusionado, llegó a la conclusión de que .para que las cosas sean bellas y
permanezcan vivas, es necesario que la gente como yo se Involucre directamente
en la construcción y deje de manipular con los Esta Idea le hizo sen-
tirse mejor y en el proyecto de autoconstrucdón de Mexicall, ayudó a los mejica-
nos a crear su propio barrio. El resultado es un conjunto de edificios poco usuales
• un poco menos atrevidos de lo que yo hubiera que parecen ser del agra-
do de la gente que los construyó
1ll

En los anos 1970, Berkeley no era el único silla donde la gente volvia a ha-
blar de ayuda mutua y de partlclpaclón comunitaria, pero debido a la presen-
cia de Alexander fue quizás el mis Importante. En Inglaterra, Ralph Ersklne, ar,
qultecto de naclonalidad británica que trabajó durante muchos anos en Suecia,
volvió a Tyneside para hacer el notable Byker Wall. se trataba de un proyecto
de reconstrucción que se convlrlló en uno de los pocos casos en los que el di-
seno se hizo a partir del diilogo continuo con los residentes. Los recelos iniciales
desaparecieron.•Al final, la cantidad y calidad de la actividad soctal en Byker
fue un Fue una de las más extraordinarias estructuras jamás creadas,
sobre todo si tenemos en cuenta que eran viviendas del sector público.•Vista
desde el lado umbrio la muralla es alta, austera y abstracta. Alo largo de una mi-
lla y media.se dobla, se eleva, cae, se proyecta y retrocede. Mientras que su lado
soleado, que es más bajo, tiene la cualidad Intrincada, desordenada, provisio-
nal e Intensamente humana de un barrio de Hong Kong_m. Está habitado prln-
clpalmente por genle mayor, que con admiración, dicen que les recuerda la
Costa Bravau,.
Les gusta; aunque no lo construyeran ellos: Byker tiene algo, incluso resulta
caprichoso. Mientras, en 1969, apareda un manifiesto iconoclasta en las páginas
del Socitty, revista semanal británica dedicada a las ciencias sociales. Escrito
Era por ello que el grupo proponía
271 lJ\ aUDAD DE LA DIFIcil EQUIDAD
El artículo proponia tres zonas: Sherwood Forest en Nottlnghamshlre, la fran-
Ja reservada para la autopista M 11 de Londres a cambridge, que todavía no se ha-
bía hecho, y el área de Solent en la costa del sur. El articulo terminaba de manera
desafiante: .excepto los pocos lugares que deseamos preservar como museos vi-
vientes, los planificadores físicos no tienen ningún derecho a Imponer sus puntos
de vista sobre los de nadie. SI el experimento de no planificación funciona bien,
se debe permitir que la gente construya como quieraalJl.
Evidentemente, el artículo no recibió comentarlos; se tardaron otros diez anos
para que dentro de la A50ciaclón para la planificación del campo y la ciudad sa-
liera un grupo, esta vez dirigido por Colln Ward y David Lock, que volviera a las
Ideas de y propu5lera una tercera ciudad jardin, que deberla ser planifica-
da, yen parte construida, por la gente que deberla Ir a vivir allí. Después de largas
negociaciones con la nueva ciudad de Mllton Keynes, el plan se abandonó pero re-
surgió de nuevo en la comunidad de Ughtmoor dentro de la nueva ciudad de
Teiford, que se empezó a edificar en 1984
111
.
En los Estados Unidos, también hubo un movimiento paralelo. De hecho se
puede decir que fue jane jacobs quien lo Inició en 1961 con sw críticas tanto a los
corbusianos como a los planificadores de la ciudad lardin, y con sus llamadas en
favor de las altas densidades de población y del uso mixto del suelo de la ciudad
tradicional no planlficada
il3
. En 1970 Richard Sennet participó en el debate ron
su libro U5tS of Disordtr (Usos del desorden), donde contrastaba .eI modo de vida
en el que las instituciones habían encerrado a la gente como si fueran adolescen-
tes Incluso cuando fislcamente ya eran adultos_ con .la posibilidad de que la abun-
dancia y las estructuras de una ciudad densa y desorganizada ayudaran a las per-
sonas a volverse más comprensivas las unas con las otras a medida que Iban
creclendo_. Consideraba que esto .no es una utopía Ideal; es una manera de dis-
poner mejor de los materiales sociales puesto que organizados de la manera romo
un experimento concreto y cuidadosamente conuo!ado de no p!anlf\Qdón (...) ele-
gir unas zonas en el campo que estén sometidas a una serie de llmitadones, y uti-
lizarlas como áreas de experimentación de no planificación. En el peor de los ca-
sos sabremos qué quiere la gente; y en el mejor habremos descubierto el estilo,
ahora escondido, de la Inglaterra de mediados del 51glo }(Xuo.
se ha mal entendido el concepto de urbanismo (por lo menos referido a la duo
dad y el campo) (...) Parece como si todo tuviera que estar controlado; no se pue-
de admitir que algo sencillamente -suceda.. No se permite que una casa sea nor-
mal y corriente de la manera en que las cosas son nonnales y corrientes; todos los
proyectos deben ser sopesados, planificados y aprobados, sólo después de todo esto
puede construirse, para darse cuenta entonces de que, a pesar todo, es normal
y
conjuntamente por Reyner Banham, Paul Parker, Peter Hall y Cedrtc Price, afir-
maba que • \
,
CIUDADES DEl MAi'lANA 270
CIUDADES DEL MAÑANA l-' OUDAD DE l-' DIFicIL EQUIDAD 213
están hoy, ahogan a la gente_
1M
• lmaginando la vida de una chica en esa dudad,
pensam que muy bien podria ocurrir que
viva, qulzis, en una plUl de la dudad, ron resta.uranles y Iiendu que a su es--
tln mezclados con las vivlendu de los Cuando sale a jugar con los otros
nlnos, no Q.II Jardines limpios y desiertos; estj en medio de la gente que trabala.
rompo. o que estl en el veetndario por ruones que no tienen que nada con
eUa. Sus padres, tambi&t, se sienten unidos a sus vmnos por motivos que no es--
l1n centrados d1rec:umenle en ella o en los otros nitlos de I,¡ zona. Hay reuniones
de vedno5 siempre que surp: un problema, como poi" ejemplo un bar ruidoso al que
hay que lCivertlr o cenar (..•) sus padIu ckdk2n una parte de su tiempo a saber quibl
JOD sus wdnos o truar de Ya" qut soluciones se dan a los que van sur-
glendo
l
-.
Coodwafirmando que la paradoja. consistia en que -al prescindir dd control
preplanllkado de La dudad, I,¡ gente tenia mayor dominio de la s1tuxión Ypose-
la un conOCinUento más ampUo de sus vectnos.
u
,.
La Gran room La wbana
TantoJacobs como Sennett no deJaban de ser mis que portavoces del. desencanto
g-enera.l ante los del dirigido desde ar:rlm en las ciudades;
norteamericanas y que mochos vieron s1mboliudo en la demolición, que se
y«tó en directo, de Pnrlll-igoe en St Louts. tetrul que ya hemos explicado en e! ca·
pitulo séptimo. Evidentemente este desenanto no les llevó a considerar la posI'
b1Udad de m:onstruir sus dudada de manera primitiYoll, sino que se tradulo en el
deseo de que las diversas comunidades pudieran expresar su opinión .111 construir
-y sobre todo a.I rmovar- sus mrrios; una demanda que, a partir de 1964, se vio
reflejada en el replanteamiento de la poIltica de renovadón urbana estadounl· ..
dense y, entre finales de los anos 1960 y principios de los 1970, se matertalizó en
la serie de batallas en tomo a diversos proyectos de reconstruedón urbana
en Jos centros históricos de las ciudades europeas.
En 1964, mientras e! presidente Johruon estaba haciendo su campana para la
reelección, las afIJcas sobre I,¡ renovad6n urbana hablan alcanzado sus niveles
más altos (capitulo stptimo). Durante aquel verano hubo mrueltas en los ghettos
negros de una serie de ctudades y ello hizo que e! presidente se diera cuenta de que
era polltlcamente necesario que la gente viera que se estaban tomando medidas con
rapldez
l
". El programa de ..Ciudades pieza clave en la polltlca urbana de
Johoson fue la rtspuesta. Resolverla el problema de los barrios poOrts; Incremen·
tarla, en lugar de reducir, el número de viviendas baratas; ayudaria a los pobres y
lo haria melorando todo el barrlo
ll9

y todo ello se haria con un nuevo método: se canalizaria la rabia y la energla
de los pobres en tareas constructivas, Involucrando a las comunidades locales en
el proceso de cambio. En cada una de las áreas elegidas habrla un Conselo de de-
sarrollo comunitario que tratarla de conseguir la mayor partldpadón ciudadana
e ¡nidativa local posiblel«l. Sin emmrgo, cuando en 1966 esta legtsladón fue
aprobada por el Congreso, la administración de Johnson Y.l había aprendido al·
gunas amargas lecciones en sus primeras experiendas de _GU6T.I a I,¡ pobrua..
En esta Ley de 1964 sobre oportunidades económicas, se encontum la famosa, Y
pronto desafortunada, provisJón de que los diversos program.as fuenn adminis-
trados por consejos de acción comunitaria _con la mWma partldpactÓfl posible
de las penanas residentes en la zona y de los miembros que Iban a ser ayuda.
dos-. Esta frase, que pronto signJ1k6 ..con la m.ixlma lncomprensl6o posib&e-, fue
sinónimo de conflicto tanto enlte los activiStas loaIes como en k>s ayuntamlen·
tos. Sin embargo el proyecto de _dudades modelo. lo evitó a.I que los con·
sejos de desarrollo comunituio estuvienn fuertmlen.te controlados por los ayun°
tamientos.
La ldeJ originaL presmtada por Leonard Duhl YAntonla Chayes en el apén.
dice dd lnforme sobre I,¡ TlUl FMe de Johnson de 1964, proponía sólo tres
yectos como _muestra_o dUfillOte el proceso que el proyecto siguió en el
Congreso, el número se ekvó y k>s tres POi«:t05 se convirtitton primero en 66 y
luego en ISO, de manen que cada ver: tWU menos dinero pan amWlO de dJosltl_
A pesar del. control, k)s conflictos se gener2llzaban a medida que las subvendones
de Washington iban llegando. Los ayuntamlentos no aceptaron que tuvieran que
compartir su poder con k)s activistas de w o, como ocurrió en aj-
gtUYS dudades, que no se las tuviera en cuenta
l41
.
Us directrices de Washington eran ingenuas y un tanto obscuras, estamn es-
a!Wen un 1engua.je .. mis apropiado para ser utilizado en clase que en la sala de
junW de losayunlalJlkntos o en una reunión devednos-l&J. Resultó muy dJfidl
que las divcrsaJ autoridades federales se coordlnum, en pane porque no les gus..
Uba el nuevo departamento de De:sarroUo urbano y de I,¡ vivienda yen parte por-
que no querían coordinarse. Us negocilldones con Washington fueron tan com-
pUcadas que uno de los miembros de una de las comWone5 se ob5esionó con la kie.a
de que se reencarnarfa de nuevo con el mismo cargot+4. Los Interminables proce-
sos federales de revls.lÓfl, junto con los d6aCUel'das locales, hlcteron que las duo
dades no Uegaran a gastar el dlnl!fO que se les habia destlnado
lts
. Ycomo los pe-
LIgros de revueltas disminuyeron, el programA perdió parte de su urgencia polltka
y deló de tener consenso nadonal e Incluso locaJl6t; Nlxon trató de suprimirlo en
1968 pero se mantuvo por los peloslt,. Evaluándolo diez anos después, Charles Haar,
conslderam que no habla conseguido realizar ..sus ambiciosas promesas"I",
Haar pensaba que lo Irónico habia sido que, tratando de obtener la partldpa-
ción locaJ, se habia conseguido _un mayor dominio de los técnlcos_: el proceso In·
dula toda la lerga de los urbanistas .. -secuencial, racional, coordinadón, innova·
clón, finalidades y obletivos, y el _proyecto empezó a parecerse más a la
reestructuración de un currlculum de urbanismo que a un rnbajo para dirigir las
acctones ctudadanas_
10t9
, Fue pues un raUo de planlflcadón tradldonal, mb que el
wto de un nuevo rnModo de uabalo: una centrallzaci6n 6tremada perdida por
los vericuetos de la p4Irtlctpadón de la comunidad loca\. Pero, a lo mejor, era esto
lo que siempre se habla buscado.
CIUDADES DEL MAt'lANA
No es difídJ comprender que muchos prefirieran a los profesionales que actuando
con humildad, se convirtieron en meros agentes de la voluntad de sus dientes. Este
fue el espíritu con que se hizo el primer trabajo de dlseí'lo comunitario del que se
tiene constancia. En 1963 se organizó el Comité de renovación arquitectónica del
barrio de Harlem en Nueva York, para combatir una autopista propuesta por Robert
Moses. También era el espíritu con el que trabajaban los abogados que colabora-
ron con el movimiento de planificación de aquella época. Ambos reaccionaron
en contra de la tradici6n urbanística que iba de arriba abajo, basada en estrechos
criterios técnicos, y que se reflej6 en los proyectos de autopistas y renovaciones uro
banas de la época. Estos grupos Invariablemente actuaban en contra de estos pia-
nes: el proyecto de renovadón de Cooper Square en la dudad de Nueva York, el
de Yerba Buena en San Francisco, por ejemplo, fueron campos de batalla clásicos
en los que profesionales jóvenes e Idealistas colaboraron con las comunidades lo-
cales. Pero el resultado fue muchas veces un fracaso: la gente era Incoherente y, aun-
que los profesloneales se hlderon cargo del tema, en realidad nadie sabía cómo ha-
bía que llevar las cosas y pocas cosas se consiguieronISO.
Fue asl como a lo largo de los anos 1970, los planteamientos del movimiento
urbanístloo comunitario variaron. Los profesionales se endurecieron convirtiéndose
en empresarios preocupados por un proyecto e Interesados en tennlnarlo. También
deseaban ganarse un sueldo; se dedicaron a trabajar para comunidades y pequenas
empresas que necesitaban de sus conocimientos arquitectónicoS y que -subven-
donados con dinero federal o estatal- podían pagar por sus servidos. Sin embar-
go, el estilo era diferente de todo lo que se había conoddo hasta entonces: se in-
sislió en las necesidades del diente mis que en la naturaleza del producto, y, para
satisfacerlas, se usaron gran variedad de métodos. Los resultados que se obtuvie-
ron fueron mejores y, a la vez, se consiguió que tanto el cliente como el profesio-
nal se sintieran más satisfechos
lS1
.
Mientras, quizás por reacci6n, los programas de renovación urbana fueron caro··
blando progresivamente: abandonaron el método del .bulldozer» y adoptaron el de
la rehabilitación y las demolldones puntuales y a pequena escala. SI el proyecto del
West End de Boston (capítulo séptimo) había slgnlficado el derribo y el cambio ra-
dical de residentes de rentas balas por el de medías y altas, el proyecto posterior del
Downtown Waterfront implicó tan sólo la demolidón del 24 por dento de la zona
y aument6 el número de viviendas -aunque la mayoria se convirtieron en aparta-
mentos de lulo
lSl
. Los mM dnlcos pueden decir que los constructores han llegado
a la conclusl6n de que renovar los cascos urbanos da mM benefidos y de que las re-
habl1ltaciones 50n más baratas. Pero esto no acaba de ser justo: entre 1964 y 1970
el número de viviendas renovadas a escaJa nadonal creci6 con rapidez
lSJ
. También
aumentaron las rehabilitaciones, y en algunos casos mucho: del 22 al 68 por den-
to en Filadelfia, del 34 al 50 en Minneapolls y del 15 al 24 en Baltimore
lH
.
Estos datos, sin embargo, no nos dicen quién las hLw. Mientras en algunas ciu-
dades fueron los residentes locales, con o sin auyda de la admlnlstradón, en otras
fueron los dudadanos con Ingresos mM altos, j6venes urbanos profesionales, que,
en la mayoria de los casos, no venían de los barrios residenciales de los alrededo-

LA aUDAD DE LA DIFIcIL EQUIDAD
res sino de otros lugares de la propia dudad
us
. 5egún un estudio del Departamento
de desarrollo !,Irbano y de la vivienda, las personas que quedaron desplazadas fue-
ron los andanos, las minorías, los rentistas y los trabajadoresl.M. En muchos casos
la rehabllltadón Inldó un proceso de aburguesamiento de la zona: la .dificll equi-
dad. -el término que Baltimore utilizaba para describir su programa de _propiedad
de hogares y tiendas_, según el rual prkticamente se regalaban los lugares aban-
donados y deteriorados a las personas que Iban a renovarlos- muestra que, como
otras formas de equidad, es algo que se acumula en las cajas de ahorros de las da-
ses medias. Pocos de estos nuevos vecinos aburguesados se quejaron de proble-
mas de pérdida de Identidad o por sentirse desplazados; puede que, al devolver la
dudad abandonada a los enérgicos .yupples., se estuviera consiguiendo una so-
ludón óptima a lo Pareto: nadie pierde y todos ganan. Y, curiosamente, esta gen-
te se parecia a los que trataban de mejorar las {ave/fU de Río y las barriadas de Ilma.
La guerra llega a Europa
Mientras, durante esta misma época, en las capitales europeas apareci6 un
nuevo y curioso fen6meno: los activistas de las comunidades locales empezaron a
presentar batalla a sus propios ayuntamientos para evitar la renovadÓn a gran es-
cala de sus centros hlst6ricos. Lo nuevo de estos conflictos era que se enfrentaban
al método del ..bulldozer-. Hasta finales de los anos 1960, la filosofía, compartida
por el planificador y por los planlftcados, había sido que las renovaciones totales
de grandes áreas eran buenas; hadan desaparecer los viejos y anticuados edlfidos,
facilitaban el tráfico y, sobre todo, pennítían separar las zonas peatonales de las de
tránsito rodado. Una de las batallas más largas y conocidas fue la relacionada con
la remodelaci6n de P1cadllly Clrcus en Londres, que empezó precisamente porque
los críticos ptrlJan un replanteamiento global. Irónicamente después de trece anos
de dudas, la maqulnaría urbanfstlca de la dudad volvi6 al punto de partida e Ini-
ci61a reconstrucción por etapasU1.
Paralelalmente a este proceso, se libraba una batalla todavía más dura a poco
más de una milla de alll. Desde el siglo XVII, el Coven Garden había sido el mero
cado de frutas y verduras de Londres y, a la vez, uno de sus centros teatrales; pero,
como en otras dudades, se había quedado obsoleto, de modo que, en 1962 se or-
ganizó un ConsejO para el nuevo merado de caven Garden oon la finalidad de tras-
ladarlo a otro sitio, cosa que se hLw en 1974. A partir de 1965, un consorcio de au-
toridades locales empezó a trabalar en un proyecto de reconstrucd6n para la zona
del mercado y de una extensa área a su alrededor que ocuparía no menos de 96 acres
e Incluiría 3.300 residentes y 1.700 empresas, la mayoría de ellas pequel'las. El pro-
yecto, ruyo Ix>rrador sall6 a la luz en 1968 y se terminó en 1971, proponía una com-
blnad6n de conservad6n, en especial del núcleo del centro hist6r1co que se hallaba-
alrededor del mercado, y un amplio programa de reconstrucción en los extremos
-que debla servir para obtener el dinero para pagar la realizadón del proyecto y,
al mismo tiempo, para fadlitar el triflco
u
,.
".
CIUDADES DEL MAFlANA U CIUDAD DE. U. DIFÍCIL EQUIDAD 277
Pero Brtan Amon el responsable del equipo, que era un de tendeclas
procedente de Merseyslde. tenía problemas de condenda. Cuando se
hiZo 1.1 uposld6n del proyecto en 1968, fueron iI verlo 3.500 penonas pero sólo
350 hicnon comentarlos criticos; de ellas, :sólo 18 eran residentes y sólo 14 esta·
ban en coom del plan propuesto. Amon llegó iI la condusión de que 105 verda·
deroS bendidartos e interesados en el plan eran los promotores. Dio a conoar sus
dudu iI los lideres de la comunlcbd 10ClI1 y al Consejo del Gran Londres. que eran
quienes le: h,¡blan que lo despidieron. F.n de los medios de di·
fusión su upuJsi6n se convirtió en una caust úllbrr
u
,.
En la sesión pública que se cdd>ró al 1971, todos se puslUon en contra del
proyecto: la AsocIación de la comunidad de Covm Garden. la Soci«bd pUl la pro-
tecdón de edJ.ftdos antiguos, la A50cUdón la SocIedad Victoriana, la
Asocbd6o Ovk:a; 8rian An500 se convtrti6 en el tesdgo eslew- de los dtvmos gru-
pos de la comurucbd
l60
.•l.ondres liene ahora su propU ftISión
de La Gente por el ¡»!que de Berkeley (...) un campo de b¡¡Ulb. K'CeIble a los e$-
tudiantes de la Asociación de Arqultectun Ya los de la Facultad de Emnornla, a
los 'Ibopdos dedicados a lemas wbanist:kos' y a un nmdo surtido de acdv1st2S
procedmtes de todos litios.
I
". El ruido que túderon fue tan grande que, a pesar
de que el inspeCtor que dirI&i6 el proceso se puso.J f.Jvor del proyecto, d mlnls-
tro hizo tantos cambios que de hecho qued6lnvalld.Jdo
'
l.Z. En 1976, despub de
grandes 1.J comunid.Jd loa1 y el organizado por d Consejo
del Gnn Londres, se pre:Kllt6 una vttSl6n renovada del. p1.Jn que c:oncedf.a, mu-
chos de los puntos Wgldos por La comunld.Jd, pero.J de todo lo slguJeron
attlando
l6J
.
RdlukHlando sobre dio, OOserv.JIt:lDOS dos.1Spt:'Ctos distintos. EJ prtmao, dJ·
cho m 1.13; p.1l.Jbmdel attlado mpons.Jble del proyecto oflcW., t:riI que m d ano
1968, IJI -n.Jd6n sufrió una crisis

En esa tpcx:.J tQd.J Gran 8rml\.a est.Jba ocupada m prest:rY1l' .J1go. En los aftos
1960, se h.Jbi. comldtndo que d cambio en bueno porque mejoraba IJI dud.Jd,
propocdonaba nut:YO$ servidos••btb espKIos, cre.Jba viviendas. que enn las ro-
su que l. gente qum. y, .Jdemb, se obtenian bt:nt:fIdos con los que papr I.s
obru. Pero asl de golpe esto se pcrdb'6 como negativo. Se pasó de l. construed6n
Indl.scrlmlna<IJI al aqul no se puede tOC.Jl' n.Jd.J (••• ) De locos
'
....
El otro fue que, a pes.1I" de todo, la comunidad también :salla perdiendo. Como
dijo Esher _aqui la planlficadón h. pasado a manos de.! estado que h.J tr.tado de
sacar el mayor partido poslble_
t
.,. Y lo que se podía 5acar podía ser muy bueno:
en 1979, los promotores ya se hablan dado cuent.J de que renovar era mucho mú
barato que reconstruir y que además daba prácticamente los mimos hendidos. Los
comercios del barrio fueron sumtltuldos por _boutiques_ y tiendas de artes.Jnla, y
eoven Garden se convirtió en la zona de moda llena de comercios y turl$mo que
hoy casi todo el mundo conoce"'. Al escribir est.J historia unos anos mú tarde,
Amon dcda que el método del _bulldozer- no era la 6nlca manera de destruir 1.JS
tiendas o las viviendas del barrio (... ) La panaderia se convierte en un estudio de
profesionales, el bar en un restaurante de lulo. en el pub se qult.J el tablero de tiro

al blanco y se empiezan a servir mis giro tonh:s..
I
....
Puede resuhar poitico decir que esta h1storia JM5Ó en un país que estaba sufriendo
una atsls 1lCTVIOS.J a escala nadonal. Pero, el. mismo drama, .Junquc: menos
ddo, se estaba vivimdo m el soscg.Jdo Estocol.mo. Aqu(. sin embargo, d deb.Jtt' gi_
raba en tomo.JI COllSllgradO pl.n de 1945-46 de 5ven MMkellus, que se habia con.
vertido en uno de los modelos preferidos de refuencLa de sabia planlf:lC.Jdón
sodaldcm6crat.J. Las fundones financieras de IJI dudad se habían coocmtrado,
en un áIU rd.Jtlvamente pequd\.1 del Lowu Nomn.Jlm, en tex-
no.J una cstad6n de metro que seria el centro de IJI nueva líot:.J de metros de la du-
dad. Dur.Jnte vdnte anos todo se hIzo .J IJI mant'RI SU«.ll, es dedt, como se habi.J
pIJIne.Jdo; • mitad de los anos 1950, IJI frase .no se puede visitar Estoco!mo porque
esti cerrado por olJos., se hizo famosa'
M
. Se hldeon las line.JS de metro; • un CQS.
te muy o1.lto se reconstruyó d sistema de vIa.s de tr1fko almkdor de La n..-.. pLa_
z.a y se b.k:im:n aIIes pea.toruJes que c1r(u1ab.Jn a distinto mm e ibm cIlncta-
mente a 1.J cstad6n de metro; se Ievanwon dnco torres uniformes de 06dn.JS Yse
crcóun nuno pea.torW comt:rda.Il". Todo se hizo con La idc.J de leos mis
espaciO p.1r.II du cabida a los bancos, compalUas de seguros y grandes empmou, a5i
como tmlbt&l a los gnndes o1.lnuIcmes, hotc:Ia y lug.arcs de cspccdcuIoslJO.
En 1962,. d Ayuntamiento hizo público un plan par.I d resto de: IJI zona. De he-
cb.o no t'RI nuevo, se traGb.1 de una síntesis de propuestas ante1ort:s que h.Jbían
sido .Jprobad.JS por el cocuIstorio sin ningún problema. Sin em.bugo, fue lnme-
di.Jwnente criticado por tres t6Ymcs arquit«tos en 11 m'istaAliilrl¡¡... Comcnwon
que c:sa:ibían _protestar sobre: 11 form.J que se cstt dando.J nucstr.J du<1.Jd..
U1
,
t:SGba pens.Jdo p.1r.II satlslaet:r los Interese empmutales y, consideraban, que: no
se daba sufidente protccd6n a los residentes. Este ataque fue: rt:mgido por dos im-
portantes peri6dlcos, pero no negó a ser lYUIteria de d.l.scusl6n en las d«doncs
d consistorto, de manera que a finales de 1963 fue aprobado. En 1967 salló
un proyecto dettllado para toda la zona, IUlludo a partir de un concurso públl.
co, y en 1968 se aprobó.1n
Como en Londres fue en este momento que se Inicl6 la lucb.J y, como .JIIf, se
consolidó una oposJd60 muy diversa. Para agraV.Jr la sltuadón, resultó que uno
de los elementos principales era un Hotellntercontlnental; en la épcx:.J de l. gue-
m del Vietnam, esto se convirtió en una provocad6n para el fuerte sentimiento
.Jntinorteamer1amo que en aquel momento er.J en 5ut:da muy elevado. La com-
pania se retiró dejando una Inmensa ucavad6n. En 1975, como el tema de la re-
const1uCdón habla quedado en punto muerto, se acept6 un compromiso. Los en-
sanchamientos de calles y las zonas de aparcamiento desaparecieron; lo que debía
ser un hotel se convlrtl6 en un paseo de t1endu y se preservaron muchos edlfldos
l1l
.
En estos casos el análisis político convendonal, especialmente el marxista, no
.yuda demasiado. En Londres, muchos de los que partldparon en la. revuelta es-
tuvieron de .cuerdo en que las dlferendas no er.Jn poUtlc.JS
174
• En el C.J50 de
Estocolmo habían sido los .sodaldem6otas los que habi.Jn prt:5er1tado un proyec-
to que despLuaba a los raldentcs, rcduda I.JS oportunld.des de ernplco y subrtl-
2"
aUDADES DEL MAÑANA LA CIUOAD DE LA DIf1aL EQUIDAD 2,.
tuía las pequenas lIendas por los grandes almacenes, los bancos, las f1nanderas y
los despachos de profeslonales
ln
. Como en Londres, los responsables del proyec·
to quedaron sorprmdldos por la fueru del ataque; se defendieron dldeldo que para
atrat:r a los promotores debían mantener la continuidad del proceso de urbaniza-
ción y ofr'tcer el tipo de edlfldos que estas empresas querian
l16
• Lo que patt'a! que
realmente suc::ed16 fue que los todo poderosos técnicos se tqulvocuon y los poll-
tiros, conve:nddos de que una gno dudad <U mis impuestos, siguieron adelante.
Sin embugo mientras duró la batalla, las grandes emprty$ no Uegaron a ocuJ)M
el gran nluneto de ofidrw disponibles
l1fi

La batalla de Parls fue más colorista: d argumento de la obn DW complicado
y e!. númef'Odt pmonajes mhgnnck; todo el que aJgWmen Francia quiso par-
ticipar en la ieptesentadón. En 1960, el gobierno centnl babia consl<k1ado que
Les HMles, el hist6r1co mercado de hutas y vm1uras ,¡l por debla su tn.s-
ladado; dos at\os mis u.rde un dKfftO lo confirmó; en 1%3, el Ayunl.lmlento
fundó una SOCIedad, la SEAH OvUe d'ttudl's pow ¡'Amf:nagemfflt du
Quartier des HolIles), para proy«br la m:omtrued6n de la mm, y se nombró un
Mqultecto para el plan de rmovadón de un extens¡, iru de 470 hectáre-
as en el centro de hris; (UlUO¡¡ftos mh tmk, se formó otra llSOCUdón, 1lI SEMAH
(Sod&t d'tronomle mixte d'Aména.gement des tWles), pan que lo llevan ¡¡ abo.
Ese mismo mo, en 1967, el AyuntOlmiento invlt6 ¡¡ diversos uquitectos ¡¡ pre-
smtilr pan un¡¡ ton¡¡ mb modest¡¡ de 32 hectirus situ¡¡d¡¡s en tomo del
propto merado; ¡¡J ¡¡no se rtel'wMoo todos los plllnes presentados, mim-
tns uno de los miembros de 1lI combJ6n se preguntaba cvdnte ilftos despuls, ¿va-
mos a ejecutu las órdenes de Hltler?I". Sin emoogo, en 1969 otro organismo, el
APUR (Ateller Parislen D'Urbanisme), aprobó una nueva estacl6n centr;¡¡1 de enlll-
ce que seria el núcleo de 1lI Red Regk>n¡¡J de Fcmx:arIi.les; y, en Julio de 1969, po-
C05 meses de que hubieran quedado vados los históricos p¡.bdIones de ais-
tal del mercado que había dbenado &a.ltard, el AyunUmlento acept6 el proyecto.
deI.Ateuer.. pan edificar un gran centro mueda! subterráneo y otro en la superficie,
lo que exjgla su demolld6n. Al ano siguIente, a pesar de que el Ministerio de
ConstIUccI6o habla presentado un¡¡ propuesta pan su oonservad6n, el Ayuntamiento
decldi6 derribarlos. Ylo lIev6 a cabo durante el verano de 1971, cuando prietica-
mente todo París estaba de vacadonn y, a pesar de las batallas entre los conser·
vactonlstas y la pollda'lO.
A partir de ese: momento el futuro de Les Halles se convlrtl6 en el tipo de es·
cándalo nadonal que gusta tanto a los pollticos franceses. En 1973 el Ayuntamiento
dl6luz verde al centro comercial y.se iniciaron los traba;os. Al ano siguiente, Valtry
GisCard d'Estalng se convirtió en presidente y anuló el permiso, de manera que hubo
que derribar parte de lo que ya se habia construJdo; mis tarde una comisión con·
slderarla que los danos causados por esta decisión ascendían a 6S m1llones de fran-
cos. La zona se convirtió en un parque y el gobierno decidió hacer una nueva con-
sulta. En 1975 el público pudo contemplar tres nuevos proyectos; la gente se
dea.ntó mayoritariamente por uno de ellos pero los otros dos los que esta-
ba el de RJcl.rdo Bofill, arquitecto postmoderno espanol, fueron los elegidos.

Después de que ocurrieran una serie de sucesos de menor Importancia, en 1977 se
presentó el proyecto de Bofill para una parte de la zona, cosa que provocó la ruc-
clón inmediata del presidente del -5yndicat des Archltectes de Paris. que ink:i6 urut
ampana en contra. Jacques Chlrae, que había sido elegido ¡¡Jcalde en 1976, se les
unió y, en un súbito ataque de mala memoria se rdir16 a este iIIrquitecto comert-
ando: .¿10611?, ¿Fillbo? Ah sí, Boflll •• Pocos meses lo despidió al tiempo
que afinnaba que: .FJ uquitecto en fde de Us Halles soy yo•. Tr.lIbiljo que Iba a
emprender, diJO .tnnqullamente y sin complejOs•.
La arquitectur.ll de 80611, con tendencias budistuo<, no gu.d:jIba
a Chirac. cHiII sido cuesllonadill y es dIJO"I.•Esw uquitectura.s
olimpicas YiII hace mucho que duran. Diez aftos es FJ Centro Pompidou
cYill es urut muestn sufidente de la fantasiill ilIquJtect6n1a de fIrWes del s1g'o xx•.
La dedsl.6n de Ollne levillnt6las Iras Inmediatas de todos los arquitectos interna-
cionales famosos: Johnson, Venturt, Nle:rneyer, 5tidJng. KroII Ymuchos otros. Sin
embillrgo 1011 rMsta ilrchi!«hur d'aujourd'hlli le apoyó, posiblemente por otgOta-
miento, mlentns que 8ofi1l1es llevaN a los tr1bunJJes y les e.xi&fa 7 millones de
francos. En siete aJk)s se habiilln presentado por los menos set.ertUo planes distin-
tos:: el proyecto habb p¡.Udo de tener 32 hectireas ert las que se induían rascadeIos
Yautopistas 011 15 que se dedlcarlan prtnctpalmerue a parques.. Lr Corbusier estiIIbiII
mumo y bien muerto. Apartir de este momento Gbcard y Chine inIdarfan una
billtalla a pilIiII dilucidar si el parque debb hKese a la friIIJlcrsa 001 la itiIIlian;alA.
Pero, mJmtns, la vldiII seguía y lo curioso fue que Us H.alles slgui6 el. mismo
proceso que Gardm; se illburgues6. LiII gertte y las dendas de barrio se mu-
charon y UegillOn las .boutlques. y los restaurantes. El Ayuntamiertto no intervi-
no. La Batalla de Les Halles no h.iII sido una v\ctori¡¡ de LiII gmte. Lo que si fue ese:rl-
dalmente francb es que se convirtió en un¡¡ lucha entre dos encmJgos tr.Idídc:lrWes.
el estado de Francia y la dudad de p¡¡rfs. No fue una bilUlla. del artisDnat de 1lI ciu-
dad dispuesto a reconstruirla con sus propias manos: en este contexto, 1lI batalla
se planteó en disdntos frutes. Pero, como en el caso del Covent Garden y del
Lowu Norrmalm, rq>resent6 un hito en el cambio de Ktitud ante el tema de LiII re-
novillcl6n urbana. los Ktivistas de las comunidades se dieron cuenta de que po-
dian enfrentarse a la política del .bulldozer. y ganula.
La arquitectura comunitaria llega a la Gran Btetana
En ningún otro sitio fue más evidente que en la Gran Bretana, donde, desde el prln-
dplo, hubo un nuevo mtlodo de aproximación a la arquitectura comunitaria. En
1971, Rod Haekney, un joven arquitecto con poco dinero que estaba escribiendo
su tesis doctoral en la Universidad de Manehester, pag6 1.QOClllbras por una easa
situada en el número 222 de Blaek Road en una pequena dudad industrial al sur •
de Manchesler. LiII casa era pequena y babia sido construida hacía 15S afies, de modo
que carecía de las comodidades bislcas. Cuando pidió una subvención para arre-
glarla, se encontró con la desagradable sorprua de que tanto la suya como las de
CIUDADES Dfl. MAflANA
LA CIUDAD D[ LA DIFIcIL EQUIDAD 281
otros tresdmtos vecinos estaban Induidas m un plan de demolid6n. Los organl-
ro y, en 1973, conslgul6 que las autoridades cambiaran de opinión: 34 de las ca-
sas entradan m un proyecto de mejora general del. area, lo cual slgnificabil que sus
JlfOPletariOS rtdbirian subvendonei para mejOrarlas.. Hadcney, que habla adquirido
expmmcl.a cuando trabajó proyectando casas para los colonos lIeg.ales de Trípoli,
commt6 mas tarde que habian conseguido muy buenos resultados m1pleJ.ndo
una tercera parte del. tiempo y del dinero que hubieran sido necesMios sllas casas
se hubieran dmibado y hubienn sido construidas de nuevo. En 1975, rtdt»ó el
pmniO de [)bet,ode VMendas que concedía el Departamento de Medio Ambientew:l.
Este sólo era el comienzo. Desde su oficina de 814ldt Road, Hacknqr pronto se
encontró dirlJiendo proyectos simllues en divusos lugares del JWs.. De hecho, b
Ley de b viviend,,¡ de 1974 que subvmdonaba las rdlabilltadones estuvo influi-
da por su trabajo. A prtndplosde 1980 tenia treinta penonas bajOsus 6rdenes que
trabaj.abm en ocho oOdnas diferentes. Hackrlqr tenia su propio punto de vista SI>
bre el movimiento arquitectónico comunJtarIo: -
Arquitectura comunltaIU decir toUr de entender las necesidades de las pe-
quetW de residentes. trabaJu con ellos siguiendo sus iJutrucdones
yopirúOneS, pan poder ¡nsentar su caso alas institudoncs que van a dar la sub-
wnd6n o que van a aprobar o dencpf)os permisos (•..) Los arquitectos lo hkimos
nW en los anos 1960. lA arquitectura comunitaria nos ayudad a recupenr b In-
tqrkbd de nucsm profe:si6n y a squiI el camino no sólo en este mo-
mento sino tamblm en los próximos aIio5IN..
Era un buen tema. Alos medios de comuniadón les gustaba porque les pet-
mltía contar historias del tJpo David contra Goliat y porque Hackney que se lfU..
ladaba de una obra a otra, prtmero en un 5a.ab y mis liIIde en un Range Rover
equipado con telMono, en un momento en que nadie lo tenila, era un.¡ fuente ina-
gotable de histortils sobre vecinos desesperados. Tambil:n gustaba a los jóvenes ar-
qultectos porque les pennlUa hacer un desplante a La aburrida 'arqultectura ofIc1.al
al t1m1po que les ofreda interesantes posibilidades de trabajo.
Ellos junto con sw protagonluron últos espectaculares. En UvetpOOI,
que habla seguido una despLadad¡ polltJca de derribos y construcciones a lo largo
de los anos 1950 y donde, en los anos 1980, 25.000 de Las nueVils viviendas, que
representaban un tercio del total, se habian convertido en dlfidles de alquilar, un
ayuntamlenlo liberal decidió fomentar este de trabajo. No sólo se suglrl6
que los Inquilinos partldparan en los proyectos sino que se les dl6 el control ab-
soluto. Se les pennltló escoger a los arquitectos, el lugar, la disposld6n, la planta
de los pisos, las alturas, el color de los ladrillos y el paisaJe que les rodeada; cuan-
do se terminó la obra, se les entregó la gestión de la zona. Los arquitectos obser-
varon que una de sus primeras preocupadones era que sus casas no se parecieran
a las tlplcas viviendas hechas por los ayuntamientos. FJ presidente de una coope·
ratlva, un albanll de 34 anos, sin trabajo, dijo; casas del ayuntamiento siem-
pre son las peores. 50n aburridas, patéticas e inhumanas. Es como si alguien fue-
ra a ver a un arqullecto y le dijera: 'Quiero 400 viviendas para dentro de un rato'.
Fil· 8.2.. Ultltmoorm la n_dud.-d de Tdfon1. 1..0$ V'Cdnos conVkrtm en rnüdad el JHO"
qur m:Ibl6 un pmTlk) de manos del pl'fndpt CarJos,. A la Tony Gibsoo, el
]ohn TurntI" de l4f1tmoot.
No están hechas la ,mte». Se decidieron por La construcción de pequems ca-
sas de ladrillo, en tomo a patio, simples y de estilo casi fundona!. Los arquitectos
aseguraron que el traba}O habla sido dlfkll pero uno de los mas satWaetorios en
los que habían partidpado; los veclnO$ llamaron a su barrio Weller Coun, nom-
bre del Ingeniero del ayuntamlmto que les habla creado más problemas
lM
.
El movimiento slgul6 ganando adeptos. 5us miembros fundaron el Grupo de
arquitectura comunitaria dentro del Reallnslltuto de arquitectos británicos, lnl-
dándose a partir de entonces una dura lucha con la presldenda. En mayo de 1984,
en el discutso que hizo el prfndpe Carlos en el palado de Hampton Court para con·
memorar el 150 aniversario del ReaJlnstltuto, dejó boquiabiertos a los miembros
de la Junta directiva al criticar duramente la poca calidad de los proyectos arqui-
tectónicos. OlJo, por ejemplo, que la propuesta para la ampliad6n de la Natlonal
Gallery era como un Inmenso forúnculo en la cara de un amigo y, mendonando •
a Hackney, proclam6 que la respuesta estaba en la arquitectura comunitaria. FJ
cuerpo de arquitectos se ofmdló profundamente. 51n embargo, dos; aftas y medio
despub, Hadnqr, que en aquel momento dlrtgfa una empresa que produda 4 ml-
282 CIUDAOfS Dn. MAliIANA lA aunAn DE Ur. DIFIcIL EQUJDAD
283
lIones de libras al ano y contaba con veinte oficinas regionales y 200 empleados,
vendó al candidato ofidal y fue elegido presidente del Real Instituto de arquitec-
tos británicos: la arquitectura comunitaria había nacido oficialmente. se conver-
tiria, dijo enlonces con confianza, .en la arquitectura política de la era postin-
dustrlal_.
En junio de 1987, Hackney, flamante presidente, compartió el estrado Instala-
do en el Real Instituto de arquitectos británicos con el príncipe carlos, que entre-
g6 los premios a las mejores realizadones de arquitectura comunitaria. El primer
premio fue para la AsocIad6n de Planlficadón de ciudades y campo de Ughtmoor
por su proyecto para la nueva dudad de Telford. En su discurso el príncipe Indu-
yó una de sus memorables frases, tan del agrado de los medios de comunlcadón.
Habló sobre la necesidad de vencer a ..los espaguetis a la bolot'iesa de la dnta TOja-
-que es como en Inglaterra llaman a la burocrada- que dificultaban los esfueTzos
de la gente normal y corriente que quería crear su propio espado vital.
Amedida que los programas de televisión Iban Infonnando sobre las diversas
batallas entre las comunidades y las burocradas, parecía que Howard, Geddes,
fumeT y toda la tradldón wbanlstlca anarquista habian conseguido por fin la res-
petabllldad.
Fueron muy pocos los que se dieron cuenta de la ITonia: el apoyo les habia lle-
gado gracias a un gobierno de derechas, que, como en el caso de Uverpool, hacia
causa común con los anarquistas contra la burocracia socialista. Aquel otono, la se-
tl.ora Thatcher desveló la clave de su revolución continua de derechas: después de
haber vendido un millón de viviendas públicas a sw Inquilinos, el gobierno ha-
bía decidido convertir el resto en cooperativas, Intentando de esta manera que de-
saparecieTa la burocracia. Geddes, ese discfpulo de Bakunln y Kropotkln, que du-
rante tanto tiempo había luchado en contra de su presencia en las colonias, hubiera
agradecido este extrat'io giro de la historia.
Notas al capítulo 8
'Jacbon, F.,1985, págs. 13, 14, 17; Creese,
1966, 169a 173.
Z Jackson, F., 1985, págs. 102, 103.
1 floardman, 1978, pág. 87.
• Ibid., pág. 86.
J ¡bid., págs. 86, 87.
• Ma.iret, 1957, pág. 52.
1 dt.llo.lIrdman, 1978, pis. 89.
• dt.leId., pág. 146.
, Ibid.
10 Ibld., págs. 146, 147.
11 lbld., págs. 164 a 166, 232, 233.
IZ Ibld., pág. 253.
1) lbld., pág. 254.
,. Malret, 1957, P4- 180; Boardman, 1978,
págs. 264, 265.
15 Tywhltl, 1947, págo¡. 102, 103; ~ d e s ,
1965a, VI_VII: Geddes, 1965b, plUslm:
Meller, 1981, págs. 60 a 65.
"Malret, 1957, pág. 161.
11 Harrison, 1980, págs.I7l, 173.
11 King. 198Ob, pág. 215.
" Geddes, 1917c, pág. 3.
iIIl ~ e s , 1917b, pág. 17.
ZI ~ e s , 1917c, ¡»:go¡. 37, 38.
:ti ~ e s , 1918,1. pág. 73-
rs !bid., l. pág. 76.
Z4 Geddes, 1965a, pigs. 6, 7.

I
:u ~ d e s , 1917c, ~ g . 41.
u Ibld., págs. 34, n.
ZI ~ d e s . 1918. J. ~ g . 61.
21 Geddes, 19653. ~ g . 15.
:f 1yrwhilt, 1947, ~ g . 41.
1II lbld., págs. 44, 45.
l' Ibid., pág. 45.
II Geddes. 1918.1. ~ g . 40.
l) Ibld., 1. ~ g . 64.
l4 !bid., l. pág. 70.
u Ibld.
'" Ibld.. n. pág. 104.
11 Ibid., 11. ~ g s . 187, 190.
" Ibid., 11. ~ g . 187.
)lO ~ d e s , 1965a, pág. 51.
.. Hussey. 1953, pág. 336.
o, Bogle, 1929, ~ g s . 24, 27, 60.
u Hardy y Ward., 1984, JlflSSim.
4l Ibld., ~ g . 201.
.. !bid., pág. 204.
ti Hardy y Ward, 1984, págs. 211 a 230.
'" De Cario, 1948, pág. 2.
., Ibid.
.. Ibid.
.. !bid.
JO Turllfi, 1972a, pág. 122.
J'lbld.pág.I24.
11 lbld.
l) Tumer, 1965, pág. 152.
w Ward, 1976, pág. 89.
SJ Lerner, 1967, págs. 24, 25.
H U'Wis, 1961, XXIV.
J1 Lewls, 1952, págs. 39 a 4lo
H Lewls, 1966, pág. 19.
" !bid., pág. 21.
..:l Lewls, 1967, págs. 592 a 594.
61 Abrams, 1964, págs. 22, 172.
p Ward, 1976, pág. 89.
"Tumer, 1965, pág. 152.
.. lbid.
" Ibld.
.. Turner, 1968a, pág. 357.
.. Tumer, 1972b, págs. 151, 152, 165.
.. Tumer, 1968a, pág. 360.
"'" Mangln y Turner, 1969, págs. 133, 134.
70 Turner, 1970, pág. 2.
11 ¡bid. pig. 8, 9.
n Tumer, 1972b, pág. 149.
n Tumer, 1969, pág. 51 1.
14 Tuoner, 1971, pág. 72.
7J Tumer, 1972a, pág. 138.
" Filcher, T\lmer y Gmlell, 1972, pág. 241.
" Ibid., pág. 242.
... Mangin y Turner, 1969, pi¡. 136.
" Turne.. el al., 1963, págs. 391 a 393.
JO Tumer, 1976, ~ g . 86.
., Payne, 1917, pág. 198.
A lbid., págs. 188 a 191, 195, 198.
u Turner, 1969, pip. 523, 524.
lO lbid., ~ g . 519.
IJ Thmer, 1970, ~ g . 10.
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• Frteden, 1965, pág. 89, 90.
" Romanos, 1969, pág. 151; Epstein, 1973,
pi¡s.I17,178.
lIO Perlman, 1976, págs. 242, 243.
'1 ¡bid., págs. 249, 250.
n Ibld., págs. 230 a 233.
n Connolly, 1982, pág. 156 a 163.
" Owyer, 1972, págs. 211 a 213.
" Rosser, 1972, ptgs. 189, 190.
" Burgess. 1982, pág. 86.
"Gllbert YWr.lId, 1982, págs. 99, 100.
M lbid., pág. 118.
" IbId.
IGII ¡bid., pig. IZO.
101 Murphey, 1980, pigs. 27 a31; 1984, pi¡.
197.
UD Ibld., pág. 30; Klrkby, 1985, pág. 8, 9.
lti Murphey, 1980, pág. 43; Klrl:by, 1985,
pi¡.38.
IIN Kirltby, 1985, pág. 14.
105 kirl:by, 1985, pág. 10.
10ll Murphey, 1980, págs. 46, 47, 49, SO, 60,
61.
'1»" 5tOhr, 1981,JlflSSim.
HII WU y Ip, 1981, págs. 155, 156.
101 ibld., págs. 175 a 117.
110 lbld., págs. 162, 163.
11I Azlz. 1978, ~ g . 71; Murphey, 1984, pi¡.
200.
llZ Murphey, 1980 ptss. 105 a 107; 1984,
¡»:g.200.
1ll Murphey, 1980, pág. 146; 1984, pág.198;
Wu y Ip, 1981, pág. 160.
110 Azlz. 1978, pág. 64; Murphey, 1984, pi¡.
198.
m Goetze et al., 1968, pág. 354.
11. fuhman, 1977, pág. 130.

117 WTi3ht, 1945, pi¡. 86.
11& Grabow, 1977, pIp. 116, 117, 121.
11" Grabow, 1983, pq. 21.
,. lbid.. pies. 57, 68, 69, 83 186. 100.
'ZI lbkL, pi&- 139.
1<11 Ibid., pig. 15S.
•D Ibid., pq. I S7.
'so Ibid., pq. 222.
lIS Ibld., pil' 170.
l. Esher, 1981, pig. 186.
.v tsher, 1981, pi&- 187.
,. lbid.
13 Banham et al., 1969, P'I. 41S.
l. Ibkt., pig. 436.
UI lbid., pi&. 443.
'Ja Gib5on. 19M.
ID j;at:wbs,
U. Samett. 1971, pi&. 189.
Ui lbk1.. pi¡. 190.
!JI Ibid., pi¡. 198.
117 F"1Stuun, 1980, pi¡. 246.
>JI H.au. 1975, pig. 4, S.
'. Frieden y Kaplv1, 1975, pip. 4S, S2,
SJ.
l. foA, 198.5, pi¡. 201.
lO' FrIeden YKapllln, 1975, pigs.. 47, 49, 215
1211; Hllr, 1975, pig. 218.
101 Frieden y Kaplll.n, 1975, pias. 88, 89;
Hur, 1975, pil' I1S.
'OJ Frieden 'f Kapla.n. 1975, pi¡. 139.
'M ibld., pip. 232, 236.
l. Ibid.., pip. 229.
1M ibld.. pis. 251; Hall, 1975, p6p. 2S4 I
2.S6.
10 Friedm YKapla.n. 1975, pip. 203a212.
l. 1975. pi&.. 194.
10' Jbjd. IbId., pi¡. 205.
U" Comerio, 19&4, pip. 2301 234.
ISI Jbjd., pip. 234 a 240.
1'1 Sanden. 1980, pi&.. 109.
1'1 Ibid., pip. tlO, 11 1.
u., Ibtd., pis. 113.
'D Oc:in-5lin. 1980, pieL S3, $4.
U61btd., pi&. 71.
IU 0Mny y Pmny, 1986, p6p. 1161 191.
UI Chri5tmsm. 1979, p6p. 10, 20 1 29.
1" Anson. 1981,,.wJm.
1" Ibkl., pigs. 37, 38.
16. EUift, 1981, P'I. 142.
161 Ibld., pigs. 461 48.
IU !bId. ptgs. S3 1 12..
1... dl. ChrlstfflSm, 1979, pi¡. 96.
'ü EUift, 1981, P'I. 146.
'" Ibld., p6p. S6, 133, 134.
w Anson. 1981, p6&. 103.
MI WUl.i.uD-OIsJon. 1961, p6&. 80-
.. Sldenblldh, 1965, pils. 109, 110;
Stoctolm, 1912., p.ti¡s. 92 1 94; H.II.,
1979, pip. 1881 193.
U" M.atkdlus, 1962, XXXVI.
In EdbkJm. StfOmd¡h1 YwetermlIIt, 1962.
XVI.
1P2 tWI, 1979, pip. 1941202..
In Ibld., pi,S. 204.206; lerl, 1979,
pip. 162, 163.
m ChrIstmsen, 1979, pq;. 101.
." Hall, 1979, pip. 21S, 220.
'N Westman, 1967, 421.
ll'7 tWI, 1979, pip. 217, 220, 223.
U" !bid.. pi'o 223.
," Paris, 19791, p6&. 12.
1.. PlItis, 19791, pil. 12; Puls, 197911,
p6&. 7, 8.
lal Dtwys. 19711, pi¡. 9.
... Paris, 1978, pi¡s. 4 I 9; rarts, 19791,
pi&. 13; PlItis, 1979b, P'3s- 7a 17.
w KneYttt..197S, 1977.
... dl. W;!trs, 1982a. pie. 43.
1M Wates. pi&. 1982, pi¡. S2.

La ciudad en la autopista
el tRfico motorizado empezará a segregarse Induso en la dkadI
(... ) Y, no cabe duda un buen día el tranquilo dudadano 1nglb
erá en una revista popular de coloristas lIustradones de 1910 que en Estados
Unidos, en Alemania y en Otr05 sitios hay tanlos miles millas autopistas,
mientras en su pais esto es algo excepdonal y esu, estado de experimenta-
d6n. En seguida Ydespués haar una patri6tica medltad6n, se pondri manos
a la obn.
H.G.Wd1s
Anoopations o(tN o(M«honiaJl an4 Sdmti(ic ProjJw
upon human U{e tUtd Tht1IWú (1901)
Las Vegas lo en otras d\KWles nortamedcmas no es mb que una In-
flamad6n quijOte:Sa de kls sentidos que dur.ll el brew: intervalo que YoII desde la ate-
ra al astttlSOr y lo magnifica, lo ornamenta, lo embellK'e hasta una
Institud6n. Por Las Vqas es la única dudad del mundo donde palsa.
je no está hecho de edlfldos, como es el caso de Nueva York, ni de "boles, como
WUbraham en Massachusetts, sino Uno puede mirar en dlrecd.6n a
Las Vegas desde la nrreten 91 y no ver' ni edifldos, ni trboles. sólo leuoos. ¡hro
qué letreros! se encaraman, giran, oscllan, se transforman tal manen el
vocabularI.o artistko que hoy en df.a no puede competir.
Tom Wolfe
Kmtdy KJJloml Tan¡riJt FIlJU StrrrmIliN &by (1966)

LA CUDAD EN LA AlTTOP1STA
287
Capítulo 9
La ciudad en la autopista
Los barrios suburbanos del automovil:
Long Island, Wiscossin, Los Ángeles, París
19W-1987
Un nlno que h.1bf.a vtvtdo en los bMdos residencWcs suburbanos de final de siglo
J«'Ofdaba: &burbia_ -que es el nombre que dan Jos angioSoljOncs a estas
-era un 1upr con re<.ocurll (...) un lupque estaba a unos pocos minutos andando
de estación, a unos pocos minutos de las tJend.u y a unos pocos minutos de los
campoos-I. Fue utensi6n perlf&ia del fcrrocan1l. romo hemos visto en el apl·
lulo tbCf:iO. lo que mio consigo el CT«fmlento del l.ondres de comknz05 del si·
g10 XX, y con ti, la preocuPMión por d control del 'h.mbI:m
sucedi610 mismo en los Estados Unidos, c;l()nM los primeros barrios
cLislcos -UewdJyn Park en New Jersey. late Forest Y Riversidc en las de
Olk:ago, Fotest Hllls Gardtns en Nueva York- se planifiaron alndedor dt: las es-
tildones de fmocarriI1. Esto eB la pura realidad, que, a pesar de que el au·
1900, su ¡ndolo pu-
fu del momento en que Hmry Ford Introdujo el trabajo en en su fibrtca
de Hlghb,nd Park en 1913, y aplicó 1.15 1la11c:as de producd6n en masa -todas
ellas Invmtadas por otros en otros lugares. pno que él unificó y utilizó- existió La-
posIbUidad de fabricar autom6v:Ues las grandes ma.sasl. Elnduso t'ntonces, su
primitiva tecnologfa. y las lodavfa mis primitivas condJdones de las carreteras
por las que debla drcular, redujeron sus poslbllldades. Durante los diez primeros
anos de su exLstenda, el modelo T sirvió para lo que Ford lo habla d.Iseftado: era
el automóvil del agricultor, el sucesor del caballo y del carro'.
La profeda de Wel.ls se cumple
Pero habla un viSionario que habla Imaginado el futuro. En que se pu.
bUc6 por primera vez en 1901, H.G. Wells habia especulado sobre la posibilidad de
que .Ias compaftlas de omnlbus a motor, en competenda con los ferrocarriles su·
burbanos, se verian obstaculizadas en su carrera por la rapidez por el tráfico de ca-
1 (VWue notas tn plglnas 328-330.)
nos que circularían con mucha mis lentitud por los caminos., y que, en come--
cuenda, .mtadan de crt'll un nuevo tipo de privadas, en las que pudieran
viajar a la máxIma velocidad que les pftTIlltleran sw vehlculos•. Aunque Wells se
equivocó en muchas de sus predlcdones, bU fue una de las que acm6. Dijo que
.ca.si sin damos cuenta, dertas mAs largas y convenientes se conccurán..,
aunque, consideró que los norteamerianos y los Inic:laríMl este movl.
miento antes que Jos Ingleses mucho mb tradldon,¡Jes. Predijo que .serian utill-
zadas por apl.fatos mis rdInados; tu herraduras, 1.11 suc:ie<bd de los animales, Ylas
torpes ruedas de los carros nunca entraIbn en eUas.o; que -deberían ser muy an-
chas.. y que trifico en dos dlucdones estaría estrictamente &na.
dkndo que 4:lnde se auzan no lo hallan a un mismo nivel sino por medio de puen-
Yque c<UMldo estas armeras t:x1stk'ran se podrla experimentar con vdlicuJos
de una medida y de una fuena muy por endIna de las dlmmsiones que las e:a.m-
leras normales permiten - d1mensJones que hablan vm.Ido dadas por d tipo de a-
rro que podía arrastrar un cabaUo...s
La notable capacidad de Wd.Is para adivina.r el futuro no tmnlnaba aquJ, pues-
to que no sólo predijO las autopiSW sino tamblm sus dectos.. En un capitulo ti-
tulado la ..Probable dlfu.sI6n de las dndades.., pronosticó que _por un proceso de
confluencia, prictkamente tOiCb la zona de 11 Gran BretaJ\a que queda al sur de los
Highlands parea: destinada (.•.) a en un reglón urbana, unida no sólo
por d kt.c:oacriI Yel tellgJafo, sino tambitn por las nuevas carreteras que hemos
previsto. Ytamblm -por una densa red de telHonos. tubos de transporte de pi_
quetes Ytodo tipo de conexklnes arteriales plrKidas... Peru6 que se convertirla en
una CUriOsI. y vuiada mucho menos monótona que nuestro mundo ingl&
de hoy en di... repowda en sus zonas menos pobladas. pero en todo aso llena de
bosques, quizis mucho mis que abon, que en segün que lugares se transformadn
en parques y jMdines limos de casas (...) Las nuevas arreteras los cam-
pos, corundo una colina aqul y Ci'UDndo un valle por medio de enormes viaduc-
tos illli, Yestarán siempre llenas de un trifko multitudinario de ¡jpidos (y no flC'-
cesarwnmte feos) mKanlsmos; Ypor todos s.ltlos, en medio de los campos y de los
los cables avanzarin de poste en poste6.
Como en otras ocasiones, se mostró muy optimista en reladón a la rapidez del
cambio temol6g1co. Sin embargo fue muy sagaz al piOnosticar el lugar donde ocu.
rriría. Los pioneros, como habla previsto, fueiOn los norteamedcanos. Yfue asi
porque en 1950, gradas a la revolución que Ford habia desencadenado, los Estados
fue el pdmer pals del mundo que pudo vanagloriarse de poseer el mayor
numeiO de coches. En 1927, construyendo el 85 por dento de los coches del mun.
do, podía alardear de que habia un coche por cada dnca personas: aproxImada-
mente uno cada dos famlllas
7
• La crisis y la guerra mantuvieron este nivel duran.
te más de veinte ai'Jos; no seria hasta comienzos de los atlos dncuenta que la •
proporción superarla a la que habia habido en los aftos veinte.
A partir de mediados de los ai'J05 veinte, la motoriudón en masa habia em-
pezado a Inddlr en las dudades nortumerianas de una maneta que el resto del
aUDAOES DO. JoCMlANA lA aUOAD EN lA AlTTOPtSTA
'89
mundo no conocería hastJ los .anos dncuenta y sesenu.. En 19Z3, los colapsos dr-
cu1alor\05 tml W1 grandes en algunas dudades que se había m1puado a pensar
en proIúbir su drru1Ki6n por las alles de los cenuos wbanos; en 1926, Thomas
LPitt tuVo que su tienda de bdltdu Ytal»men uo cruct: de calles muy ctn-
tr1co de At1mtJ porque d exceso de tdflco impedía su fundonamientol. Fue du-
los mimyn anos que, partiendo de las nun'U posibWdades que omda d au-
tomóvil, sears Rocbuck y, mis tarde, Montgomey Ward se plMItarorl la Idea de
abrir grandes almacmes en las afueras'. 0J.and0 a finales de kJs anos vdnte kJs Lynds
hlckTon su estudio sodológico, ahora y;¡¡ dis!co, sobre .Mktdlet:own· (se trataba
de Munde en Indiana), se dieron cuenta de que la posesión dd automóVil pcnnl-
tia al tnbajador normal y con1ente vivir más lejos de su lupr de trabajolO. Y, ya
por esas fechas, en mudas ducbdes -Washington, Ka.nsas Oty, SI LouiS- d número
de personas que diariamente hada el. recorrido de su trabajo a casa en coche era
más elevado que el tráfico de paso. No es sorprendente que en los anos vente los
fundonarlos del censo observaran que los barrios residenda.le:s de las afueras estaban
creciendo a mayor velocidad que los cenUOS urbanos: el 39 por dento, más de
cuatro miUones de personas, mientras que las dudades sólo crecieron un 19 por
dento, que representJba dnco mUlones. En muchas de ellas estJ tendenda hada
la subwbanizad6n fue todavf.a mis fuerte: los barrios suburbanos de Nueva York
ettderon un 67 por dento y el centro 23, en OeveWtd la relKión fue de 126y 12
yen St Louls de 107 y Sil.
lo curioso fue que muchos de los urbanistas norteamedcanos KOgleton esta
tendeda con ecuanlmklad e Incluso00Il ent'lKlasmo. En la AsambleJ nadonal
de Planlfiadores de dudades de 1924, Gordon WhltnaU, un urbanista de los
Ángdes, dedM6 con orguUo que los proft'siorWes del oeste habían aprendido de
los mores comdidos por los del este, y que dirigían el proc:eso hada la dutbd ho-
rizontal del futuro. En los anos veinte, como por primera vez los medIoS de trans-
porte públicos regiStRIOn dlsmlnud6n en su uso y en consecueod.a tuVieron me-
nos bendk:ios. Detroit YLos Ángdes se p1anturoo la posibilidad de hacer grandes
inversiones en este sector con la Idea de proteger los ascos urbanos, pero pronto
se dieron cuenta de que los votantes no dispuestos a aceptarlo
u
.
Este volumen de trüJco que Iba siempre en aumento drculaba la mayoría de
lu veces por lu calles normales de la dudad, que tuvieron que ser
y mejoradas para poder absort>e:r esta Invulón. Afinales de los anos veinte toda-
vfa habia pocos ejemplos de pasos a distinto nivel en las autopistas norteamm-
canasl). La excepción mis sobresaliente era Nueva York, que durante esta q,oca
adopt6 otro sistema que proadh d1rectamente de una tradld6n más antigua y que
ya hemos comentado en el capitulo cuarto: se trataba de las carreteras de parque
(partway). Utilizadas por primera vez en 18S8 por Olmsted en su proyecto para
el Central Park de Nueva York, este tipo de vla fue empleada ampliamente por los
arquitectos del paisaje en la planlftadón de parques y de las nuevas mu resl-
dendaJes de dudades tJn distintas como BostOD, Kansas Oty y Chlago
n
. Pero
empezando por la Long Wand Motor Parkway (1906-11) de WIlliam J<.Vanderbllt.
que puede considerarse como la prlmera autopista de acceso IImltJdo del muo-
do, y la Bronx Rlver Parkway (1906-23) que tenia 16 millas, seguida por la
HutchiJuon R1vn Pukway de 1928 y la Saw Mili Pukway de 1929, esta innova-
dón caracterútlnmente norteamerica.n.a se adaptó rapldamente a WUI nueY.I fun-
dón: se extendió otras ID o 20 millas pan en el ampo -y a veces,
como en el aso de la 8roru: Parlcway, se utilizó para ordenar las zonas urbanas mis
obsoletas- Ypmnttir un ripldo K«:SO desde los congestionados centros urbanos
a los nuevos Mrrios resldendaJes Ya 1a5 nuevas zonas de leaeo situadas en el am-
po y en la costa
u
.
El espirltu que puso en movImJento este proceso fue Robert Mases, el gran
constructor de Nueva York. ApJO\.'edlando la StJte Aa de 1924, que a mismo ha-
bÍil redactado para tener poderes hasta entonces sin pIeCftJentes (y que los pobm
legisladores no apreciaron) y pan apropiarse tiemu, consiguió que sus arreleras
de parque cruzaran las estimadas llenas de los millonarios de long lsland -Jos
Phlppses, los Whltneys, los Morgans, los Wlnthrops- con la idea de que los habi-
tantes de Nueva York tuvieran acceso a las playas de! ocfano. Se hicieron, como todo
lo que hlzo Mases, por razones de interés públlco, que fue lo que le dio el gran apo-
yo popular que tuvo; apoyo que más tarde ampll6 al organizar el Consejo del
Túnel y la Siena de TrIborough, que le s!rvtó para enlazar todo el sistema viario y
conectarlo con Manhattan y el Bronx
l
'.
Sin embargo e1lnteIts público tenía sus Umltes: dd1beradamente, Mases cons-
truyó los puentes de $I1S arreteras de parque a poca altura de mmC'D que ni los
amiones nllos aut0bu.2s pudieran drcu1M por eUu. De esta manera las magni-
ficas playas que creó al final de estas vW quedaron estrletaJ:nente mervadu a la
dase media que posefa autom6v1l; las dos teiceras partes IesW1tes deberla seguir
cogiendo el metro para dlrtglrse a Coney lsJand. Y cuando en los atl.os trelntJ
Mases extendió el sistema hada el oeste de la ls1a de Manhatta.n para construir la
Henry Hudson Putway, la primera autopista del mundo, hizo lo mismo: Mases pta.
nUkó de manera consdente y deliberada un sistema de armeras paR las perso-
nas que dlariamer:lte debl"an desplazarse de su casa a los lugares de trabajo.'.
Este fue el propósito de las grandes obras públicas que Mases emprmdi6 du-
rante estos atl.os. Fueran cuaJes fueran las razones InldaJes, una vez que quedaron
conectadas por lmdlo del puente de TrIborough, formaron WUI amplia mi de vW
wbanas que hideron posible que las personas que trabajaban en Manhattan pu_
dieran tnuladarse dlar1amente a sus casas que se hallaban a 20 e Induso a 30 mi.
lIas de distancia: tres o cuatro veces mis del radio que cubrfa el sistm1a de metros.
El efecto fue Inmediato: durante 105 aftos veinte, la población de los condados de
Westchester y Nassau, que quedaron integrados en estas nuevas vlas, ascendi6 a
350.000 personas". Pero los efectos más espectaculares se darfan durante el .boom.
constrnetívo de los barrios resldendales suburbanos de después de la Segunda
Guerra Mundial. No fue por asualldad que el más conoddo, que de hecho slm-
bollz6 todo el proceso, estuviera en el lugar que estJba: el primer Levlttown se si-
tu6 a la salida de uno de los auces de la carretera de parque de Wantagh State que
Mases había hecho veinte atios antes como una de las vIas de acceso a la lOna de
recreo de Jones Reach State Puk.
292
CIUDADES DEL MAAANA lA CIUOAD EN lA Al1TOI'lSTA 293
Sin tmbafgo, excepto en los Estados Unidos, la revolud6n del automóvil to-
dufa no habí.l llegado. Hasta I.J. Segund,¡ Guern Mundial sólo UN pequdU mI-
norb mucho el 10 por dmto- de famUl.a.s europeas lo tmb;. La a·
dm.a de montare de Gran BretMl.a, en 1934 en la fábrica cid MorTis,.w introduJo
veinte anos más Wdc que la de Ford en m.lentru que en el
promdido coche del pumlo de Hitler, que: empezó a prododne en I.a.s lnmmsas
f'Meas de Wolfsburg en 1940, se derivó a servidos btlkos y no entró m el gilB-
te de LJ hasta bastante despub de la Segunda Guma Mund.Lal
Z2
• Sin anbar-
RO A1mum1.J puede disputar a los Estados Unidos el honor de haber hecho la pri-
men ilutOpista de verdad del mundo: se tntab¡¡ de la AVUS (Aulllmobil· VtrtdIn: und
Obunp.sUlUSe), un.¡ via rápida de seis millas que: permltia el despluamJmto dUdo
de los trabajadO«'S desde sw viviendas al trabaJO Yque se construyó en 8erlin en-
tre 1913 Y1921 para auzar d GrOnewald. A pesar de que en 1924 una empresa pri-
vada habia proyectado un sutema de autopistas que debla cubrir unas 15.000 mI-
llas y de que a finales de los aftos veinte otra empresa tenia muy avanzado un plan
para construir una auloputa de 550 millas que conectarla Hamburgo, Colonia y
&asllea, antes de que Hitler consiguiera el poder en 1933, sólo se habla hecho una
pequena autopista lnterurbana que unla Colonia y Bonn.
Aunque al prlndplo los nazls estuvieron en contra de todos los proyectos ela-
borados por la República de Wdmar. pronto cambiaron de oplnl6n: IasAlIlDbahnm
podían ser una soludón r-iplda. contra el paro y tenian una gran importancia es-
trattgica.. De manera que se limitaron a tOOlM los proyectos ya exlstentes y ut1ll-
tando una nonnativ.r. espect.a.I de la. Red de Ferrocarrtles alemmes, los convf.rt:im)n
tri cemento a gnn velocidad D doctor To1t,. InspedOl general del Relduautobahnen
Gesdlschaft. tPmlin6 el. primer tramo que d15curria entn! y en
el de 1935; su nombre (muerte) fue de mal agüero puesto que ese mismo
dia. hubo un fatl1 A partir de este momento y conWXkl con un gran nú-
mero de trabajadores que en 1934 UegO a ser de 250.000, el dtmo de construed6n
fue muy rápido: más de 600 millas en 1936, 1.900 en 1938 y 2.40020 pdndplos de
la. segunda Guerra MundiaJ
u
.
u npide:z se nota. SI tenemos en cuertta los n1vrles constructivos aetua1es.
estas primeras Alltobahnm --que todavtJ podlan verse en su forma primigenia en
la. antigua AlemanIa del son terriblemente primitivas: son como mont2ll.as
rusas que suben y bajan slgukndo todas las ondulaciones que encuentran stn utl-
Uzar las t&:oleas de explana.clón de la rasante; tampoco hay vlas de aceleradón ni
de desa.celatadón, que no comprendlan muy bien y que probablemente eran In-
necesarias para los automóviles de aquella adem-is las entradas y salidas
son muy cerradas. Sin embargo, por muy primitivas que fueran, las Autobohnmere-
aron un nuevo paisaje que más tarde seda Imitado fielmente por casi todo el res·
to de'palses del mundo. Resulta Irónico pero es el mismo paisaje que MacKaye-d
arquetiplco demócrata Iibenl- había Imaginado en sus notas de 1930: carriles se-
parados, trilaces a niveles dIst1ntos, estaciones de servido impecablemente diseftadas.
lnduso los enormes carteles azules con sus letras dáslcas, que se convirtieron en
una. parte del nuevo simbolismo visual. u honla histórica fue que, Ideadas lnde-
fl&. 9.3. AYUS..AJIfDmlII¡U.\trtdn WJd Gru.ntWJJd,1lertin, se
mmJnó 1921. Puede como 11 prlmera lid mundo.
pendimtemente en la. Alemania de Welmar y en los Estados Unidos de Coolidg.
estuvieron presentes en Erost May y Benton Martin Wagner
y Henry Wrtght. Lo que resulta lnquletante es ia penona.lidad de los que las 1Jev;r,ron
la
Dur.lnte la depresión de los anos treinta, los Estados Unidos se retrasaron en
la construcción de estas autopistas lnterurbanas de largas distancias. A pesar de que
el abogado y urbanista Edward M.Bassett habla propuesto en un articulo del
York TuntS de 1928 la utlllzadón del término .freeway., su Idea se quedó en el pa.
pell4. Puesto que, a excepción de la prolongadón del sistema de autopistas de
Nueva York en direcdón al vecino estado de Connectkut -la Merdt YWllbur Cross
Partway, que eran de peaje y estaban limitadas al tdfiro privado de automóviles-,
la primen autoplsUi de vndad, la Pt:nnsylvanla Tumpike que au-
LUIdo los Apalache:s partí.. de CilrUsle, cerca de Ha.ntsburg. Yse dI.rIgi.a a JrwIn,
aUDADES DV. LA CIUDAD EN LA AUTOl'ISTA 295
cera Pituburg. no se inauguró hasta 194()ZS. El mes ese mIs-
mo afio se dio otro paso en la era del autom6vtl: Los Ángeles
su Arroyo seco rarkway, que ahora forma parte la red viaria de Pasadena. Como
las Autobahnm, el diseno era un tanto primitivo; y como la
nla apertura la primera Autobahn, también hubo una colisión múltiple
caso, Implicó a tres coches repletos penonalldades
16
• Despul:s estalló la
guena y, cuando terminó, Los tenia sólo II mllW de autoptsw
u
. Su plan
de: vlas rápidas que fue elaborado en 1939 por del ayurtwniento Uoyd
AIdrich con el patrocinio de kas empresarios del CiI:SCO urmno desp.Jés de que el ayun-
tamimto denegara su ayuda econ6rnia. sók) pudo reallzatse durante los Ydntt aOO5
s1gulentes
2a
• entonce$ cuando se ganó nombre dudad las autopistas
ahora
quizás lo dio a Los Ángeles su mlllco no fue la
su red -puesto que la zona metropolitana Nueva York,. con Mases a su a.beza,
s1anpre les Iba a ganar en aspecto- sino el hecho de que sus dudadanos de-
pendknn de: estas autoplstilS, dependmda que se en un triInS-
porte públko muy m:tuddo y en la manera de: hablar de kas dudaebnl)5 de: Los
Mes que hablaban de..tr por la como si fuera una excmb1ddad. Ytambiél
por estilo de vida que creó: la novela D1dlon, Play lt As Ir Lays, la he-
roIna, abandonad¡ por su marido, _se va a la autopista para animarse,., y
za su proceso de Inldaclón:
Una y otra vu volvió al lntrtna.do tramo que quedab.l justo al sur del enlace de
HoUywood con el puerto Yque hatú que hacer por medio de Wl.iI d1agonaI qut ero-
zabI CWltro arrUes. PoI" la Wdr: oundo flna.tmente fue apu. de atravesarlo sin
nar ni una JOIa vez, IÚ padEtie la música de la radio, se sintió llena de vitaU<ad y
aqudla noche durmió como un troneoB.
También lo por modelo de urNno surgl6 como con·
secuenda. La construccl6n la autopista Arroyo Seco produ}O el aumento In-
mediato del valor del suelo P¡sadena. A partir de momento, alll
Iban las autopistas estaban los promotores. Y, ¡ diferencia la de Mases
Nueva York,. no radial, o lo fue sólo de pardaJ; de hecho form6 un¡¡
trama mAs o menos tIil.peu:>'daI, modo que grandes rasgos puede: decirse que
se podía ir con fadlldad de un sitio ¡¡ otro. esquerm era. d qut: hablan segui-
do los antiguos 81g Red Q1rs los Fenocarriles Eltctrlcos del Pacifico; así pues
d poIlcentrtsmo y la dlspeni6n de Los se habb anticipado a la er¡¡ de las
autoplsw vartas décadas, y, d 're¡ urbana triplicaba su poblad6n
los anos treinta y cuarenta, el tráflco del centro la dudad permanecía constante.
a mediados los anos cuando los ferrocarriles perdieron
dientes favor automóvil, las zonas abandonuon fueron ocupadas por
las nuevas autoplsusJO. Adem!s la revolud6n del autom6vtl, antes
que a otras muchas dudades norte.J1llmcanas -hadil el ano 1930 en condado
Los Ángeles cerca de: 800.000 coches, dos por cad¡ cinco personas- (O.
lapsó muy pronto el casco urbano y prOVOCÓ una pronta expansl6n de las aetivl-
dades empresariales en la pmferia. Cosa que hizo que, a mediados de: los anos V'dn-
la dudad tomara la declsi6n de no soportar el trAnsito rodado y, las pre-
siones del sector empresarial, iniciara, en la década la construccl6n
un sistema de autoplstas
3l
.
Wells tuvo razón; todo tard6 en ocurrir mAs de lo habia imagi-
nado y su se vio primero en lu ZOIUS de Long lsIand y Los Ángeles
Gran Bretana. El primer uamo autopista Inglesa. las 8 mllLu que
Preston en d UncashIre, se Inauguró en dk:iem.brf: di! 1958, as! cuam1ta anos mis
tarde que su a1em!n y cincuenta m!s tarde que nortumerlcanoJl.
y no hasta los afIos sesenta que el autom6vt1 a Inddlr en In-
glés, afectando tanto el modo de vida como el tipo de concuttrldones urbanas.
Frank Uoyd y los desurbanistas soviéticos
Mucho antes de esta qxn, en Estados Urudo$ ya se h.Jbian anptudo a planifi-
car zonas residenciales a gran e:sGl1a pensadas pa.n. los usuarios dd automóvil. Asf
por ejemplo el proyecto grandes parques que hizo George E. KessJer para Kansas
Oty 1893 y 1910, qut: induía Clrreteras 1t'Cleo, la base para que el pro-
motor Jesse Nlchols Inldara entre 1907 y 1908101 construccl6n del Country
Club DlstrlCl. Influido tanto por el movimiento la Ciudad 1k:1Ia como por las
dudades ¡anUo tluopeas que vlslt6 durante un viaje que hizo bldcleta por el
continente, barrio fue proyectado por Kessler lo integró
parque. Fue el primer barrio Jardín .suburNno para los U$IJ,I-
rios dd ¡utom6vU. Nlchob compró sudo barato fuera dd aJanct del sistema de
tranvias de la dudad, cosa. que le tdifk:ar erJ. densidades muy bijas -pri-
mero seis casas por acre, todavfa menos; en el ctntro situ6 la bri-
llante Maza Country Club (dIse:n.ada por el arquitecto Edward Buhler [)elle en·
tre 1923 y 1925) que el pdmer centro comercial del mundo pensado para el
autom6vtI
33
• En Los Ángeles, las Aceas de Beverly HiIls (1914) y Palos Verdes (1923)
Siguieron los mismos pdnclpios de pWliftcad6n; (¡¡ primera nad6 bajO los
auspidos de I¡¡ e:stxi6n del Ferrocantl Elktrlco del PacifIco, las dos se convirtle--
ron pronto erJ. cUsk:as!rus residenciales sul:Jurmnas dependientes del automóvll
M
.
Todas fueron promodOnes privadas basadas erJ. la espKwadón. Se pensaron
pa.n. que dinero y 10 dieron. Su Uito se deb66 a la calJdad del diseno Ya la
Inclusl6n contIil.tos privados garantizaban que esta caJldild se mantendrfa.
Sin embirgo también hubo una Idealizada la ciudad autom6vil
acompanada su propia filosofía y es lógico que la formulacl6n mbcompleta pro-
vlnler¡ de un famoso arquitecto norteamertcano, Frank Uoyd Wright. Pero hubo
otra, muy similar, procedí¡ de: un lugar Insospechado: la Unión

SovIética.
los desu.rbuUstas sovilticos de los anos dirigidos por Mobei Glnsburg
y MoIsd OlthJtovlch. pensaban como Wright, y quiús Influidos por él la
Ylas nuevas tKJlologias del transporte, el automóvil,
296
aUDADES 00. MAilANA LA CIUDAD EN LA AUTOPISTA
297
BS. 9.4. Country Oub Dhtricc, K.lnsas elly. La plan del Country Club proy«u,d¡, por
}.C.Nlchob. Puede con.slderarw como el primer <k centro ¡;ornmja] !iNado fuf,ra
de la dud.Ml..
harian posible que las ct,wtades se vadasenD. También ellos, como Wt1ght, eran esen·
dalmente IndlvldUllllstas y antlburocrátiros; como él consideraban que había que
desarrollar nuevas formas de construcc:l6n basadas en fabricados en
masa que permitieran hacer casas Individuales ligeras y fád.les de trasladar al cam·
po; de esta manera se crearía _un país sin dudades, compleumente descentraliza-
do y uniformemente Incluso pensaron en la posibilidad de arrasar las
ctudades y construir en ellas grandes parques y museos urbanos)?, Sin embargo ts-
tos urbanistas eran soviéticos y su versión del individualismo era curiosamente
colectivo: todas las actividades, excepto dormir y descansar, eran comunitarias",
El tecnológico era Igual que el de Fr.tnk Uoyd Wrlght pero el moral-por
lo menos en $U aspecto era bastante dlftrtnte.
,
I
1
De momento y teniendo en cuenta las condldones materiales de la Unión
Soviética de aquella época, esta propuesta no dejaba de resultar fant1stlCi. Casi no
había automóviles, y poca electrlddad. Bien podf.a Le Corbwier, que tra un alLJ-
do del campo opuesto, hacer un.. parodill de la visión dtsurbanista:
Las dtxbdes formiU!n parte de! Yo vivirf bita un pino II JO mlJ1as de mi
ofidnil en una difecd6n, mientas que mi secrttlIrlI vivtri a atas 30 m.JUas m di-
rección contruta balo otro pino. Los dos tendremos nuestro propio coche.
Romperemos neumitkos, sastamnos CMnten.s y consurnimnos acd-
te y I"W.ina...lo awcnari gran Cintktad de puestos de tJablJo (u.) sufidmtes pI.B
""""".
que la visión desurbanuu. pudiera llegar a rullzarst: en Norteam&1Cil;
Incluso en U de la dtpresJ6n de principios de Jos aJ\os trdflla. Pero en la Unión
Sovi&ica, aun ttniendo en cuenta la ttt1"ible sttuld6n en la que se tIlCOfltnban las
vivimdas e Infnestructuras del Moscú de la ipoca. era Imposlble. Ademh el hb-
tórico Congreso del Partido de 1931 dtddió que cualquier penona que negara el
socialista de las dudades autentts era un saboteadoc A partir de 1933, se
dietó un ckaeto por el cual los ascos urbanos dd»an ser reconstruidos para ex-
presar la -grandtD Stalin habla haNado; d gran debílk: urbanosoY1ético
quedó slltrlcYdo durante toda una generadón.
En ambio la visión de Frank Uoyd Wl1ght estaba ptrftcWnente de acuerdo
no 5Ók) con la f1Josolia personal del autor, sino tambtm con las condiciones de su
tiempo. En d resultado de CUI todo lo que 8 habla sentido y expresado sobre la
teoría de la forma constructiva. Al madurar su idea habla coostguldo integrar casi
todas las corrientes importantes del pensarnltrlto wbano -o pan ser más precisos
del pensamitrlto andurbano.
Wright empezó a crear su SroadKre Oty hada 1924, Ypoco despub, tri una
en la Unlvenidad de Prlncnon, le plUO nombre
u
. Su Idea time mu-
chas a.finkbdts fiIos6fk:.as con el pensamiento de la Asociadón para la P\anlfiClld6n
Regional de Am&iCi, que a su va coindden con las de Ebtnezer Howard. Hay el
mismo rechazo de la gran dudad -en especial Nueva York- que compara con un
cincel, _un tumor la misma antlpada populista en contra del Cipital fI.
nandt:rO y los grandes propietarios; el mismo antagonismo anarquista contra el go.
biemo central; la misma fe en los efectos liberadores de las nuevas ttcllologfas; la
misma aeenda en la posesión de la Cisa y la vuelta a la tima; hay Induso un
transcendentalismo claramente norteamericano que procede de tsal.tores como
Emerson, Thoreau y Whltman
u
.
Pero tambl&l hay diferendas, sobre todo si lo comparamos con Howard (asl
como tamblin las hay con los desurbanlstas sovlitlcos): Wright quería liberar a
los hombres ya las mujeres pero no para que se unieran en un sistema coopera.
tivo, sino para que vivieran como Individuos libres; no quería Cisar el campo con •
la dudad, sino fundlrlos·
l
. Pero sobre todo estaba la Idea de que las nuevas fuer.
zas ttcllológicas harian renacer una nadón de agricultores y propietarios libres e
Independientes: .. Edlson y Ford resudtar!n a Jefferson..... En este aspecto se pa_


Ul CIUDAD EN Ul AUTOl'lSTA
rece mis a la.s comunidades Grtenbe:lt de Rexford Tupell; pero Tugwdl com-
parlÍiII con Mumford, Stein y Otue la creencia en la plAlllfladón comunlUlria,
Idea dlficU de t:f1contru l!'n Wrlght. Por oto ¡»rte, Wrlght habia vivido las m.J.s.
mas experil!'ndas que la AsociacIón para la P1anilIadón Regional: e1lmto dfte:-
doro de la Norteam&iCll rural, apdslonada mm: la dlfidl supervivencia de: las
exploUldones agradas de la época prt:vl.i11 a la electriddad y las i111cgTl!'$luces de la
dudad, como dramáticamente recuerda Hamlin Garland en su autoblogralia A Son
o(fhe Middle
En pocos dlas aprendí a ver la vida despojillda de su esplendor. Ya no a
esas ajadas muIeres con la despreocupada mirada de la Juventud. Ya no vi carkter
en la formas encorvadas y en los abellos grises de los hombres. Empcd I darme
cuenta de que mi propia madre hlbia seguido la misma rueda Infern.al Sin tener ni
Wl dia de oda, ni una hoB libre le permitiera esalMnt: de las manos exigftl-
tes de los nl1\os, o de la obli¡ad6n de mnendary
Liberados finalmmte poi" la Primen. Guma MIlD<lial y por d 1Utum6vU, kl5 cam-
pesinos abandooaron la.s granjas -en desvendjaidos vdúculos que llevaban los
guarda1»rros suj4etos con alambm, y las cortinillas ondeando al viento (...) sin di-
nero ni esperanz.a.. Entonces la emlgradón se c:onv1rt16 m necesarta. a medida
que la depresión les obligaba a abandonar los campos y conve:rt:ia a los propieta-
rios en aparceros·'. Como dilo Charles Abrams: .No 561.0 est' cerrada la frontera,
sino que tambl&110 est' la dudad..; el agricultor no tenia donde ¡r-. Fue por esta
tazÓn que el Consejo de Recolonlzadón trató de aear las aldeas con dnturones Vet-
des que hemos descrito en el capitulo cuarto; de ah! también surgió la dudad de
Broadaae.
Pero Broadaae. seria diferente. las nuevas tecnologfas, como KropotJdn ha·
bia dicho tretnta anos antes, estaban transformando, Induso aboliendo, la tira-
nía de la geografia.•Con la electrtfladón ya no hay dlstandu en la comunlca-
dón (... ) Con el barco a vapor, el avión y el automóvil nuestras poslbWdades de
movlmlmto se ampUan Inconmensurablernmte gradas a los medJos mednl-
cos. la lUl!'da, el Ahora, .no sólo el pensa.mJento sino también la palabra
yel movtm.imto son vol'tiles: el teltgJafo, el teléfono, la radJO. Pronto
mos la televisión y los vuelos 2/in mAs St:gWos,.SoO. LI movilidad moderna estA
tambl&1 al alance del hombre pobrt _por medio del autobús o de un modelo
Ford A.u.
Además, habria nuevos materiales constructivos -hormigón iII alta presión,
cristal y .gran cantidad de lAminas ampUlS, delgadas y baratas de dlversos
dates como la madera, el metal o el plástlcoJO- que harian posible la exIstenda de
flg. 9.5. Broadacrt Oty. La _Visión Usoniana. de Fnn.t l.Joyd Wr!&ht: las irus residenciales
de densldad le mezclan con el ampo; los hlbtlanm son. a la vu. "urbanlw· J cam·
pesInos.. AJeo pd!&' ""'malte es loque le <Do en la Nc:IrteaIMrb de 1mm:- dnl:utnta.
pero despi ...1sto del mmsaje socia.I y «0..6mloo.
JOO
CIUDADES DEl. MA1iIANA
(..\ OUDAD fN lA AtlTOPlSTA
301
os tipos de construcciones: -los se podrin bacer por mailo de
que irá a 135 obras en lugar de que las obras vayan hada la
y I mismo tiempo habría máquinas que produdrían agua. gas yelectdd •
ra:••en grandes cantidades para una gran mayoIÚ en lugar de propordonar
Y
dudosos lulO$ para una Mi pues ,,¡la 5uperpoblada vutlOl a
pocos . . ti,.,. r
de w ciudades ya no es ni artística ni am ,...(l._ •
Con lodos estos tecnológicos, Wright elaboró lo que UalmIN .vi·
sJ6n usonlana.:
des bien d1seft.adas lutopisW circulando por zonl.S de
lma¡tnaos, ahora, gnn y di . ntV un nlle'YO tipo de:
lti de viviendas los auca h.an quedado mIni y__ )
CU \'00 • cd"o de elevados o subtenineos (...
lnttgrad&s o por.m l. estadones de servido que DO
ca.rrrtuu gipntes que lmlbib'l arqUIt«tura. uittctunl e indul-
serio como un.ll slno que.se construido en bucfa uq oda
nn todo tipo de smrklos el vt= de
an:tttras unirin y H'pua••n. • ......t.-..l mera.
uni<Wles dlvnslfia<b.s que puarin al lado de explotKiones ..&' .......u,
"'" que estMin 1I lado de: la carmen, viviendas rodeM1u
scdn lugares agradables tanto J»ra ...
de Ul!fn cultivada, cuu que ck tal modo que
romo pan d ocio. E lma¡lnaos unidades humanu ucd6n, distribu-
da dudadllno pueda deglr entre todo tipo de formas
_ penon.al .KUO lodo dentro de un ndio, digamos de diez o vdfl-
n. m "edaaccNe" a dW con fKlUdad por me-
te mUlas de su propio hogar. Yque Pu En distribudón Intqrada de la
dio de su autom6v:ll o de un transporte público. a do todo el J»15 Esta
vivienda en el tmUorIo es la gran dudad que)'O ocnda rea.
sel1a la dudad Bro.lIdacre del futuro, es d«:Ir la nacI n. em
IIdad
D

serh una dudad de individuos. Sus casas estañan di-
....... .
no JÓIo en armenia con el paisaje sino con d tipo de vida penonaJ del =::
en su entomo. No tiene por qut haber Igual: o' fi.
una granja con uno tres-- hasta diez acres o m , fu ro ligeras
brlcas comtroldas ck la misma manera (... ) Casas bien hechas, ates . los edI:
lu am de trabajo espadosos y en los que todos confluir n;
fiJos se hado de manen! JÓllda y con materiales de la til!fTiI y eslil.rá.n en conso-
mnda con el nempo, el Lugar y d Hombré6-
Esta seria la estructura fulca. Pero para Wrlght, como también para Mumford
Howard, las formas constructivas son expresiones de un nuevo tipo de SOCIedad.
ejemplo a él le pareda que la dudad de los rascadelos era -¡el final de una épo-
cal El final de la repübllca plutocrática de América.
H
. Por medio de una
emlgradón en masa, tan amplia y trascendental como la original <X1Jpadón de
el nuevo pionero substltulrla la plutocrada de los grandes prflpletarlos y de
corporadones gigantes por un .. nuevo modo de vida uWsendUo, ba5ado en el de-
recho natural a vivir con y de acuerdo con lo mejor de uno Su visl6n es
casi la misma que la de Howard:
Uberados de fu renas, situados en un lug.u donde liI lima es bumil, ti -..mjqul_
nil de trilbajo illqullilda pof un que pap pe¡¡je a la enonJle dulUd p.uiI
que le de trabiljo.¿Por qut no podri¡¡ ser él, el esclavo con Ja1¡¡rio, el que sedlri¡lera,
en lugar de milrchilfW, a su lupr de NCtmlenl01 ¿El que se fuer¡¡ donde esti la bue-
na Iiern pill11 iI su filIl\lllil en liI dudad IIbre7B
Alli descubrtria la esmd.1 de JiI dm¡ooada norteamerl.anil ..el kI&l de la des-
ctntraliud6n refntegnda (...) muchas unidades Ubres creciendo con fueru mien-
tras aprenden por medio del trabalo y aec"'a juntu en una amplia libertad mu-
tua.
tO
• Era la vlsl6n de su nlnez en Wl.scosln recuperada gradas iI las nuevilS
tecnologías.
No le gusl6 a nadie.. A de sus esfulen.os, tcx:Io el mundo le criticó: por su
logmuidad, por hacer detmnlnJsmo arqultect6nko. por estirntW:r loJ; barrios su-
por mal uso de los recursos. por so filia de ll1bmkDd. pero prin.
por tena' una ftJosolI¡¡ poco colect:iva&l. No fundó ningún movtmien-
to para IIenr a cabo sus Ideas. tampoco reclbi6 nln¡ún enaIgO de! Consoefo de
RecolonlPdón de Thgwell. ni tuvo apoyo moraJ de la! grandes Ypoderosas figu_
ras --sobre todo de kJs lideres de la AsociKlón la Pfanlfk:ad6n- que estaban iI
(¡¡vor de Ia.s planlficadOnes
Además, como muy bien dijo Hebett Muschamp. hilbfa una contradicción
en su visión total: so república libre de IndMduos vivirla en casas discftM:tas por
un m¡¡esbo arquitecto:
cuando st uca toda SlJ ret6dc:a a io Whltman de alaNma al espldtu pionero,lo que
queda es una soc:tc:<Ud constnIlda de acuerdo con el estricto principio feirquko de
J¡¡ SodediId l),llesin de Wrf&:ht un aobIemo de la ill'QultKtun, una sociedad d:l la
que se COJlCftte al ill'Qultecto los poderes efecutlvos ftnaIes (...) Es fidJ pues. con-
tempW como un elbnpio de que en cada pmona que se considera un
tndIVidu.alisa hay un dktador que desea manileslaJse'U.
Según Muschamp, la de la contradicción estaba en la creencia de que el
arquitecto podía controlar lodo el proceso. De hecho, a prindptos de Jos atlas do-
CUdlta, la realidad nOfteamerlcan¡¡ .amenazaba en convmtr su sueno romántico en
un mundo lleno de aparc.am.¡entos. vfas a distintos nlvdes y aspersorf$ de dsped
que, llev'ndose colUlgo su sueno U50nlano, deJabiln espado para la barbacoa del
fin de semaRiI.... A finales de los ilnos cincuenta, Irónicamente, sucedl6 lo peor;
Wright dm¡and6, sin éxito, al condado local que qUitaran las postes que des-
figuraban la vlstil desde Thllesln 1lI, y que se hablan levantado para transportar la
corriente a los habitantes de los nuevos barrios subwbanos de Phoerúx. Sin embargo,
durante la misma época, acompanando a Alvar Aalto por los barrios resldendales
de Boston, le dijo que éJ habia hecho posible todo aquello. Muschamp comenta:
¿El Wright m" aventurero no se habrú muerto de rls.a al pensar que el mejor ar_
quitecto de todos los tiempos habla hecho posible que d paraIso I1.iItul1ll nortea-
mericano st convirtiera en un continente de asfalto lleno de Holiday lnm, pues-
tos de hdados, cemenlerlos de coches, carteles, contamlnad6n, grandes U1ensiones
repletas de casas. y todo hipotecado de costa a

30'
CIUDADES Da MAÑANA U\ CIUDAD EN U AUTOPISTA
303
Quizás. Es evidente que había una contradicción: Wrlght quería que todo hu-
biera sido dlsetl.ado por arquitectos, que todo estuviera sanltlzado y fuera de buen
gusto; se hizo pero (...) Quizás tenía en común con los deswbanlstas soviéticos más
de lo que ambos hubieran querido admitir; al fin y al cabo todos eran arquitectos.
Sin embargo Broadacre Clty resulta significativa por el tipo de visión que propo-
ne. Es probable que no hubiera podido realizarse, en el momento en que se hlw,
en ningún otro país. captó el futuro de Estados Unidos, y lo convirtió en un sue-
no. Lo curioso es que hubiera sido capaz de imaginarlo.
¡Que vienen los barrios residencIales!
Este fue pues el resultado Irónico: después de la Segunda Guerra Mundial el .boom.
de la construcción creó a lo largo y lo ancho de Estados Unidos una especie de
Broadacre City, que, sin embargo, no tenía ni la base económica ni el orden sodal
que Wright había previsto. Afinales de los aflos cuarenta y durante los cincuenta,
miles de millas cuadradas de tierra de cultivo norteamericana desaparecieron bajO
su presión; en un chiste del Ntw Yoi'ta se vela a los miembros de una familia tra-
dicional de agricultores sentados en el porche de su Gisa mlentr.Js que un .bulidozer>o
avanzaba por la cima de una colina cercana y la madre gritaba: .¡Papá, coge la es-
copeta que vienen los barrios residenciales!•. Pero la gente que iba a vivir en esas
casas lo debía todo a esas corporadones mastod6ntlcas que tanto había criticado
Wright; sus viviendas estaban hipotecadas a gigantescas Instituciones tlnacieras; y
sus propietarios no formaban una sociedad de robustos propietarios autosuficien·
tes. Los norteamericanos cons.iguleron el. envoltorio fisico pero dentro no había nada.
Hubo cuatro factores principales que influyeron en el «boom. suburbano.
Estaban las nuevas carreteras que habían abierto nuevas pos.ibllldades en lugares
fuera del alcance de los vlelos tranvías y trenes; estaba la zonIfIcación de los usos
del suelo, que pennltía crear zonas residenciales uniformes y mantenla estables los
valores de propiedad; estaban las hipotecas garantizadas por el gobierno, que per-
mitían obtener préstamos a bajo Interés que podían ser pagados en largos plazos
y que de este modo eran accesibles a familias con Ingresos modestos; y flnalmen-
te estaba el .baby boom. que creó una súbita demanda de casas donde los ninos
pudieran crear con tranquilidad. Los tres primeros facrores ya estaban presentes,
aunque sólo fUera de forma embrionaria, dIez anos antes del «baby boom•. La
aparlcl6n del cuarto factor slrvi6 para poner en movimiento todo el proceso.
Las carreteras estaban en estado embrionario. Como ya hemos visto sólo exls-
dan en uno o dos sitios: en Nueva York desde los anos veinte y en Los Ángeles a
partir de los cuarenta. Pero es curioso observar que los promotores no se dieron cuen-
ta de su potencial hasta diez anos o mis de su existencia. De todas maneras la ma-
yoría de habitantes de Nueva York todaVÍa no tenía automÓvil y muchos de los que
lo tenían trabajaban en Manhattan, donde era casi imposible desplazarse diariamente
en coche; el proceso de suburbanlzacl6n tuvo que esperar el traslado de los luga-
res de trabalo a zonas donde el coche fuera mis adecuado que el metro -proceso
que no se Inició hasta los anos cincuenta. Yen cualquier caso, las carreteras toda-
via no estaban apunto. Por otra parte, la Depresión y la guerra habían frenado el
proceso de expansión del automóvil; no fue hasta 1949 que las matIkulas excedieron
los niveles de 1 9 2 ~ . Ytambién había frenado la construcción de carreteras.
Fue la Ley de 1956 de Ayuda Federal a las autopistas la que 5dlaló el verdade-
ro comienzo de los barrios residenciales suburbanos dependientes de este tipo de
VÍas. Pero al principio no pareda que las cosas iban a Ir de esta manera. Es cierto
que en 1941 Roosevelt habia nombrado a Rexford Tugwell, Frederlc Delano y
Harland Bartholomew -todos ellos bien conocidos como partidarios de una pla-
nificación descentralizada tanto de personas como de tareas- para constituir la
Comlsi6n Interregional de Autopistas bajo la dirección de BIbb Graves de Alabama,
y la colaboradón de Thomas H. MacDonald, comisionado de carreteras públicas
-a quien MacKaye había alabado, en su documento de 1930, por su «gran vls.i6n
de la planificación regional e Interreglonal.·
1
• La comIsl6n propuso un sistema
interestatal de autopistas que cubriera 32.000 mJllas y el Congreso aprobó la Ley
de 1944 de Ayuda Federal a las Autopistas. Pero la propuesta contemplaba tan sólo
un sistema interurbano que rodeara las ciudades y, antes de que pudiera llevarse a
cabo, empezaron las discusiones: entre los Ingenieros que tan sólo quedan asfal-
tar y los urbanistas (como por ejemplo el veterano Harland Bartholomew) que
querían utilizar las nuevas VÍas para mejorar los cascos urbanos obsoletos; tam-
bién hubo discusiones entre los que quedan que las autopistas se financiaran por
medio de peajes y los que quedan subsidios federales. Tanto Truman, en 1949,
como E1senhower, en 1954, flqnaron leyes de renovación urbana pero mantuvie-
ron las autopistas fuera de las ciudades.
Por último, Ei.senhower -que creía que había ganado la guerra en las Autobahnen
alemanas-- acept61a postura que sostenía que estas nuevas vfas no sólo eran esen-
ciales para la defensa nacional en la época de la Guma Fria, sino que podían ge-
nerar un «boom_ económico. Uam6 a un general retirado para que presidiera un
comité de estudio; los que tuvieron mayor audiencia fueron los que estaban a fa-
vor de las autopistas -incluyendo a Mases que utilizó el argumento de que estas
nuevas carreteras podlan arreglar las ciudades. Pero la lucha por saber quién las Iba
a pagar, que se libraba entre los conservadores y el grupo de presión prD-autop1s-
tas, cas.I acaba con el proyecto de ley. Finalmente se conslgul6 llegar a un com-
promiso: las autopistas se harian con el dinero que se recaudada con un nuevo 1m·
puesto sobre la gasolina, el aceite, los autobuses y camJones. E.1te proyecto de ley
se presentó en junio de 1956, pasó por el Congreso sin problemas, y 5610 tuvo un
voto en contn en el Senado". El mayor programa de obras públIcas en la historia
del mundo -41 billones de dólares para 41.000 mlllas de nuevas carreteras--lba a
empezar.
Sin embargo, el problema principal era qué tipo de VÍas iban a hacerse. En
1944 el Congreso habla dicho que debían rodear las ciudades. Los urbanistas como •
Bartholomew y Mases argumentaban que tenian que llegar hasta los mismos ca,s.
cos urbanos, de manera que desaparecieran las zonas más obsoletas y mejorara el
acceso de la gente que viVÍa en los barrios residenciales suburbanC15 y trabajaba en
CIUDADES DEL MAtilANA lA OUDAD EN Ur. AlITOPlSTA
305
las oficinas o iba a comprar a las tiendas de los centros. Dada la fuerza del grupo
de presl6n que en los aflos cincuenta y sesenta estaba a favor de la renovaci6n ur-
bana, no había muchas dudas sobre quién Iba a ganar: el sistema viario se utlUza-
ría para crear nuevos corredores que permitirían el acceso desde las ciudades a los
potenciales nuevos bantos de las afueras, como Mases ya habla Intentado hacer trein-
ta alIos antes
69
• Cuando, sin más dlladones, se puso en marcha el programa, su res-
ponsable, Beruam D. Tallamy, dilo que las nuevas autopistas se iban a hacer según
los prindplos que Mases le había ensetl.ado en 19267'0; hay que tener en cuenta que,
durante esta época y durante muchos anos después, Mases era el único construc-
tor de autopistas urbanas con experlenda en los Estados Unidos.
EJ segundo factor necesario, la zonificación, tuvo su origen en Modesto,
california, donde en 1880 se utilizó para eliminar las lavanderías chinas: fue un
comienzo muy adecuado, puesto que a partir de este momento una de las princi-
pales funciones de la zonlficad6n seria salvaguardar el valor de las propiedades, ex-
cluyendo los usos del suelo que no se consideraba adecuados y expulsando los ve-
cinos no deseados
71
. Como ya hemos visto en el capitulo tercero, Nueva York, la
dudad que dlrlgl6 este movimiento a partir de 1913, se vio obligada a ponerla en
práctica a causa de las quejas de los duenos de las tiendas que, lamentándose de
que las Industrias cercanas estaban perjudicando sw Intereses, Instaron a .todos
los que poseian una casa o alquilaban un piso,. a hacer algo
n
; la Comisión de
Alturas de edificios de la ciudad aceptó el argumento de que la zonificación les pro-
pordonaba una .mayor seguridad y protegia las Inverslones-
1l
. Además hubo la h1s-
tórlca declsi6n de 1926 del TrIbunal Supremo, Eucfid versus Amblo, que confirma-
ba la legalidad de la zonificadón, y que también aceptaba la argumentación de Alfred
Bettman de que su finalidad era mejorar el valor de las propledades
74
• Sin embar-
go, el aspecto decisivo del debate era si el suelo debla zonificarse desde el punto de
vista IndwtJial o resldendaP$.
Debido a que la zonificad6n se consideró como un aspecto más dentro de un-
marco polltlco más amplio que cuidaba .del bienestar público.. y .Ia salud, la se-
guridad, la moral y todo lo que era más conveniente para los ciudadanos.., para evi-
tar de esta manera todo lo que pudlera sugerir exproplaci6n, con las consiguien-
tes demandas de compensación que esto comportaba, la resolud6n de zoniflcad6n
de Nueva York evlt6 deliberadamente los planes a largo plazo; Edward 8assett, el
abogado, aflnnó con orgullo: .Hemos trabajado bloque a bloque.. , siempre con-
finnando el statu quo]'. La mayor parte del paú les sigul6. De ahi surgió una pa-
radoja: en Estados Unidos, el control del uso del suelo, a diferencia de lo que ocu-
ma en la mayoría de paises europeos, estaba totalmente separado de cualquier
tipo de planificad6n de su uso; no podía utilizarse para mejorar el nivel de dise-
no, cosa que sólo podía conseguirse --como hizo el Country Club Dlstrlct de Kansas
Clty y sw posteriores Imitadores- por medio de pactos restrictivos prlvados
77

EJ tercer factor necesario para que fuera posible el .boom. suburbano era la fi-
nanciad6n barata y a largo plazo. En este aspecto, como ya hemos observado en
el capitulo tercero, Estados Unidos Iba detrás de Gran BretafJ.a. Allí, las sociedades
constructoras que habían Ido creciendo desde comienzos del nuevo siglo, ofredan
hipotecas de veinte o velntldnco atlos con depósitos muy bajOS y de esta manera
habían consegUido poner en marcha la gran expansión suburbana del Londres de
los anos veinte y treinta. En cambio, hasta los atlos treinta, la tlpica hlpoteca ame-
ricana era del 6 o 7 por ciento que debla pagarse entre cinco y dlez aftos, cosa que
resultaba ruinosa para cualquier familia medla
7t
. Fue una temprana medida expe-
rimental -la Corporaci6n de préstamos a los propietarios de casas que se Incluy6
como medida de emergenda en abril de 1933 para hacer frente a los juicios hlpo-
tecarios de explotaciones agrícolas- lo que Introdujo en Estados Unidos las hlpo-
tecas amortizables a largo plazo. Al afio siguiente, la ley de Vivienda Nacional fun-
d6 el Conselo Federal de la Vivienda con poderes para garantizar que las entidades
privadas harian préstamos hipotecarlos a largo plazo para la construccl6n y venta
de casas, con entradas de tan sólo el diez por ciento y el resto a pagar en veintln-
co o treinta anos con un recargo de sólo el dos o el tres por ciento". Entre 1938 y
1941, estaba asegurando el 35 por ciento de los préstamos para viviendas del país80.
AsI pues, a partir de 1934, el último problema que podia impedir la construc-
ción de casas en las afueras de la dudad habla quedaba eliminado. Por otra parte,
el Consejo Federal de la Vivienda adopt6 la Idea de la Corporación de Préstamos
de valorar venclndatios enteros, senalando de esta manera los que consideraba
poco adecuados, que en la práctica significaba los cascos urbanos de todas las du-
dades norteamericanas. Además, .el Consejo Federal de la VIvienda alent6 la se-
gregaci6n r.ldaI y la aplicó como politica p6bllca.; Incluso en fechas tan tardías como
1966, no habla asegurado ni una sola hlpoteca en Paterson o Camden, NewJersey,
dos ciudades predominantemente negras'l. Fl objetivo prindpal del Consejo Federal
de la Vivienda era el mismo que el de la zoniflcad6n: garantizar la seguridad de los
valores de las zonas residenciales. Ambos, el ConsejO y el principio de zonificaciÓn,
funcionaron por exclwi6n, desviando masivamente las inversiones hada la cons-
trucción de viviendas en las afueras a expensas de los cascos urbanos.
Algunas de las consecuencias de esta política ya empezaron a vislumbrarse a
finales de aquella misma década. Our Citia, ellnfonne publicado en 1937 por el
Comité de Recursos Nadonales (que ya hemos comentado en el capítulo quinto),
llamaba la atend6n sobre el hecho de que entre 1920 y 1930 los barrios reslden-
dales suburbanos hubieran crecido dos veces más deprisa que los centros de la
ciudades: .el,. urbanlta .se estaba convirtiendo rápidamente en .suburbanlta», a
medida que las famlllas podian satisfacer .Ia necesidad de evitar los peores aspec-
tos de la vida urbana sin, al mismo tiempo, perder el acceso a sus ventajas econó-
micas y culturales..
12
. Durante esos diez af¡os, algunas de estas áreas residenciales
crecieron a velocidades vertiginosas: Beverly Hllls en un 2.500 por dento; Shaker
Helghts en las afueras de Cleveland en un 1.000 por ciento'J. Pero la Depresión fre-
n6 estos comienzos drástlcamente-el95 por ciento entre 1928 y 1933- Ytrajo con-
sigo un gran número de juicios hlpotecarlos.... Esta industria no se recuperó to-
talmente hasta después de la segunda Guerra Mundial. •
Debido al paro generalizado de nuevas construcciones que hubo entre 1941 y
1945 -excepto para los edificios reladonados con el conflicto bélico- al tennlnar
la guerra se produjo una gran escasez de viviendas: habla de 2.75 34.4 millones de
306 aUDADES DEL MAFlANA
I
LA CIUDAD EN LA AIJI'OPlSTA 307
familias que compartían casa Yotro medio millón que vivía en casas que no eran
adecuadas's. Aello se ai\adi6 el .baby boom., a medida que los hombres en ser·
vido volvían y los nlnos que hubieran nacido durante la guerra coincidieron con
el número de nacimientos nonnales. La Industria respondió de manera espectacular:
empezando con tan sólo 515.000 en 1939, ya eran 1.466.000 en 1949 y 1.554.000
en Por otra parte, el Congreso. por medio de la Ley de Viviendas de 1949
-que Inld6 el proceso de renovadón urbana explicado en el capitulo séptimo- au-
mentó la capacidad de préstamo del Consejo Federal de la Vivienda de manera
maslva'7. Como ya había sucedido antes, este dinero fue directamente a los barrios
residenciales suburbanos. Hada 1950, se observó que los bamos de las afueras es-
taban creciendo diez veces más rápido que los cascos wbanos; en 1954, se estimó
que en la década previa 9 rolllanes de personas se habían trasladado a estos barrI#.
El censo de 1960 mostró que la década de los dncuenta habla sido la de mayor ere-
dmiento suburbano de la historia de Estados Unidos: mientras que las dudades au-
mentaron en 6 millones, o en un 11.6 por dento, los barrios resldendales llega-
ron a alcanzar la dfra de 19 millones, es decir ul} 45.9 por dento. Ypor primera
vez, algunas de las mayores dudades perdieron habitantes: tanto Boston como St
Louls perdieron el 13 por ctento de su pobladón".
Esta migradón masiva fue posible gractas a la exIstenda de un nuevo tipo de em-
presario: constructores a gran escala, económicos y efictentes, capaces de construir
casas como si fueran neveras o coches. La empresa dásica, que empezó en 1929
como un pequefto negOOo bmilIar y que se ronvlrtió en una leyenda, habia sido fun·
dada por Abraham Levltt Ysus hijos WUUam y Alfred en Long Wand, en las afueras
de la ctudad de Nueva York.. Dwante la Segunda Guerra Mundial aprendieron a ha·
cer casas deprisa y la empresa aedó mucho. En 1948 empezaron a edificar un ba-
rrio residencial en la dudad de Hempstead, en Long Wand a unas 23 millas de! cen-
tro de Manhaltan. Utilizaron las técnicas que habian aprendido: producctón en
masa, división del trabajo, diset\os y piezas estándar, materiales y herramientas noe-..
vas, uso máximo de componentes prefabricados, facilidades de pago, buen servido
de venta. La gente hada cola; cuando los Levltts lennlnaron habian ronstruldo más
de 17.000 viviendas para 82.000 personas: la urbanlzadón más grande de la hist().
ria
llO
. Ycontinuaron construyendo Levlttowns en Pennysylvanla y Nueva jersey.
,
En una sola tarde de peregrinaje arquitectónl.co el aplicado estudioso de la his-
toria del wbanismo puede ver los esfuenos pionero:¡ de Stein y Wright en Swmyslde
Gardens en 1924, el temprano ejemplo de barrio resldendal de Atterbury en Forest
HiIls Gardens de 1912, y por último Levlnown. SI se hace e! recorrido por este oro
den, el resultado es de antic1ímax. Puesto que Levittown es sencillamente Inslpi-
do. Como barrio resldendal, no hay nada que objetar. EJ dlsel\o básico Cape Cod
de 1.ewitts, repetido en un limitado número de variantes, ha sido modificado por
sw propietarios de mil maneras distintas, tal como los Lewltts habia previsto. (SI
no es un saailegio, diremos que Richard Norman Shaw también utilizó una variedad
limitada de tipos de casas en su zona resldenctal modelo de Bedford Park en
Londres). Los árboles han alcanzado la madurez, suavizando la dureza del paisaje
primitivo que nos muestran las viejas fotografias.
,
,
Fig. 9.6. Ltvitlown, Long bland. f1 modelo estándar Cod. de lOS Levltu fue modIfi-
cado de mil maneras distintas por ada uno de 105 propietarios. Agradable pero aburrido, no
es mJis que una Imitación (trSQ[z) de las grandes ireas residenciales del pasado.
Lo que pasa es que las calles son un poco demasiado largas y un poco dema-
siado anchas y excesivamente rectas, de manera que --a pesar de las variaciones--
el resultado global es soso y monótono. Yd centro comercial que se construyó a
lo largo del Hempstead Tumpike que divide la rona --es loglstlcamente y estética-
mente un desastre. Los vectnos que deben desplazarse diariamente hada sus tra-
bajos no tienen sufidente espado para acceder a la autopista, quedan atrapados y
entonces tienen problemas con el tráfico de la rona comercial. Su caJidad visual es
de lo peor que se hizo en las carreteras norteamericanas durante los anos cln·
cuenta; la zona entera pide a gritos el lipo de paseo comercial que, dwante los
al\os sesenta y setenta, .se construyó con tanto acierto. De manera que el urbanls·
mo de Levlttown es en la mayoda de los casos Inofensivo y sólo en dertas ocasi().
nes terriblemente malo. 1.0 que le falta es Imaginactón o algún tipo de satisfacción
visual, que es lo que los barrios residenctales bien planificados, cada uno a su ma-
nera, tienen. No es malo, pero podría ser mejor. •
Estaba, Ylo está todavía, rfgldamente segregado por la edad, los recursos ec().
nómicos y la raza. Los que los habitaron eran primordialmente matrimonios t6venes
con recursos ecónomicos que oscilaban entre medios y balos, y casi sin excepción
308
IAOUDADUI lA AUIO'LSTA
blancos: hasta 1960 no hubo ningún negro. y mitade; de los ochenta no hay de-
m;ad;w1os, Como el viejO 1.e'vitt dijo: soIucionMti probkma de 1lI vtv\end.J..
o saludaDar el problema radal. no podemos mezclarlos,.·I. De ma-
nera que Levlttown y sus innumerable$ fueron lugares
la gente vivia con sus Iguales. Como St Louls muestra ron elocuencta, una gran par-
te de la genle que se marchaba de las ciudades era blanca. Yaquí como en otros
sitios los negros abandonaban el campo para Ir a la dudad mientras que, al mis-
mo tiempo. los blancos abandonaban la dudad pan Ir a los bMrtos residenciales
SUburban05
ft
.
Se nos va iI hacu una preguna: ¿Quf: tiene que Vt1" todo esto con el utbulls-
mo? ¿Putenea a b historia del urbanismo un lugu como Levittown1 La res-
puestil es st, si tenemos en cuentil que Long Istand tenia urtwllstas y planes -por
lo menos en sentido estricto. Pero como el exh.1ustivo ilI1ilWs de Gottdtent1" su-
giere, en la práctica. los urbUllstas de Long Island tenlan poco poder: "U1S dedo
siones tomadas por los poHtlcos. los especuladores y los promotores condujeron
al mismo modelo de uso del suelo que habido sin planlflcadón o lOnlfl·
cadón.
u
. Ello le hace .51 105 urbanistas no pueden hacer cumplir las
dedslones sobre ocupadón dd suelo, ni dirigir crKimlento nuestra sociedad,
hacen1.
f4
Su respuesta es hacen planes; cEl de planlfl-
ad6n, la manen que se practla nuestra. sociedad, haa: que los utban1sw
se conviertan en conseferOS de las dedslones que polítiCOS y empresarlos toman
en otros lugares-"'; sus -unto en relad6n a temas fis1cos como sodale:s- no
son bien rtdbldas por la mayoría de habltMItes de los barrios residenciales su-
burbanos, en su mayoria ciase media de raza blana, que les gusuria las den-
sidades de las zonas suburbana fueran tooavia más bajas. Cosa que, despu& de todo,
es comprenSible.

..suburbla.: el gran debate
Puo -.qul o en otros sltios-Ios utban1sw encontraron gente que estaba 1 su fa·
vor, mlentns qut k)5 que construl.an los barrios suburbmos Y105 que vMan en dios
estiIblln dmwlado ocup¡dos o no tenian sufldentes argumentos pan defenderlos.
As] pues a medida que los barrios resldendales norteamericanos fueron CJ'tdendo
empez.aron 1 ser criticados en 105 textos Impresos, por casl todo el mundo. loque
les condenaba es que no se adaptaban i1las nomw tradicionales de urbanismo -es
dKir no se adilptaban a las europeas sobre el tema. Aquf hay trt'5 aftlcas re-
presentatlvas:
La forma se ha desintegrado en todos y adiI uno sus componentes: excepto
lo que es htrMda del pasado, la dudad ha desilp¡reddo como personifIadón ca-
lectiva del arte Yde liI timia. Y donde, como en d caso de Norteilm&ka. la pb.
dldil no se ha visto aliviada por la pre:senda de grandes monumentos del puado y
po!' los bibitos vida sodal, ha dado como resultado un entorno trio y deslava-
zado y un.a vida sodal estJecba, constre'Ud& y frustradl".
,
La dlspem6n es una mala es tambifn mm economía. Ooco Kfes hacen
kJ ha¡;ia uno y Jo hKftl mal. Es malo para los agrieultores. es malo para las el>
munldades, es malo p¡,ra la Industria. es malo pan los 5ft'VkIos públicos, es malo
para los fm-ocarrtla, es malo para los grupos recreativos, Incluso es millo p¡,r. los
promotoresf?'.
La pregunta es: ¿debemos -slurbs. -palabril compuesta a p¡,rtit de cSIum., tM-
trio pobre Yde cSUburb>-, Iwrlo res1dendalsuburbil.no- o debernos plilflllkar atrae·
tivu que puedan ctKet de manera al tiempo que muestran
un inmmso m:pdo por la bdleu y fertl.lldad d6 pmaje:1 SI 5I¡ue la tmdenda K-
tuaI tendremos -s.Iwb$.o".
Moctwde Lu críticas son recunmtes; despUfano del sudo, ilumento del tiem-
po lnVfttkto en el traslado diario al triIba)O, costes mis altos en los JCIVidos públI.
cos. amJda de zooa dtdJcada iI parques. Sin embargo la aftia principal es que no
tienen {orrntl. Como siempre Mumfotd hizo lo posible la dudad lar.
din como alternativa: .I...a dudad modemil, como la medieval (... ) debe tener una
medida y una fortnil definida, debe tener unosl(mltes. No debe convertlne en una
simple expansión de VIvIendas aJo largo de una avenida sin carkter se dlrtge
h;¡ej¡ d infinito Yquede ppe iICabiI en un fangal.". De la misma manera. lan N4lIm,
criticaba d palsa}e suburbano porque .cada tdlfido esd. pensadoen soI.Itario. nada
lo reladooa con el sigWenteo y ti consideraba que cla unidad. como la coexisten-
da de klS opuestos. es esendal en el palSa}e rural y en d urbano-
1OO

Lo lntmsante fue que la respucstillntdectual. cuando vinO
del oeste de k>s Estados Unidos. James E. Vanee. un ge{lg¡Jo de ktkelty, comen-
tando KetCiI del área de la Bahia de San FrandsCO decia que
Esd. de moda, ya est1 muy vino, reft'lirse iI su zon. urbanil didmdo
es una expansión sin toma, un dncer, un mal sin solución (...) se de un. Idea
equivocada al decir no tiene estructura, ello puede ser debido a un al es-
ludiar la dlnimica del aedmlmto urbano, o qulús i11 deseo de una doc·
trina lo que es «COtrtcto. y .bueno- m d tema dd aKimlmto urbano.
IOl
Tilmbltn Robett Riky defmdlólas cnuevas. dudades del de Am&ia.
como Houston. DalIas y Phoenlx:
Sr h.a proscrito la nueva du<lad sencillamente porque es dlfumlt (._.) I...os p1oyec.
tos de pWt1BciId6n hechos para estas dndades -y wnbim paca las mepJ6poI.is del
este-16I0 estin pms4Mios pIora tratar de carWlur el credm.lento dentro la for-
ma que admitimos como única y verdilden: 1. dudad tntdldonal
IGl

a su defensa, Melvln Webber de Berkeley, deda:
Sosten¡o que hemos Ido m busca algo equivocado, que los valores asociados a
la estructura urbana deseada no residen en la estructura espadal pe! se. Un lJlOde.
lo yd uso interno del sudo es superior a otro s6Io si va mqor para llCOtTlOdiIJ' el
ceso espaeIill en cndmIento y para desarrollar las ftnaIIdiIdtS no espacWcs de la ca-
munk1ad poUtka. Rtdwo por completo el debi.te de que hay una tstftk:a tspKlaI
o fisla unlvesa\ de la fomu urbanaKII.
310 OUDADE.!i DEL MAJilANA LA CIUOAD EH LA AUTOPISTA 311
fI&.. 9.1. U fran),l de Vrps.. Culminad6n dt 1.1 ciucbdm 1.1 k:l5JRndesarte-
le5 cOIlSliluym d wb&no; k»«Ilfidol, a Sft k»soportes de esta
aún l'OlkMSoI; por ampIW lOOU de 'parcamimlo.
Considenba qtH' las nuevas tK'lloJogias de la romunicad6n Mbi.an roto las an-
tiguas conexiones entre comunidad y proximidad: el espado urbano estaba slftl-
do reemplazado por el reino urbmo sin lugar predsollN, Acomienzos de la diQ-
da siguiente, Reynel Banham un artículo alabando Los ÁngdeslO$; al ano
slgulmtt: Robert Venturi y Denlse Seott Brown publicaron su famoso texto de leo-
noclastla arqultKt6nlca. y de manera prodamabam en la _Un
significado para A&,P parkings, o Leamlng {rom Las VI"fa.J (Aprender de Las Vegas)
(. ..) Los aneles esttin casi bien. U;". las lineas de batalla no podlan estar más cla·
ramente deflnJdas: la Costa Oeste por fin se habla reafirmado ante las tradlctones
de la vieja Europa.
Que Venturi, uno de los arqultK10s norteamericanos más distinguidos, aban-
donara la llnea tradicional fue muy slgniflatlvo. Tanto!1 como sus colegu con-
sideraban que la dvillud6n de la autopista de 105 barrios residenciales suburba-
nos estadounidenses, cuyo ejemplo mis en la gnn mmja de: neón de:
Las Vegas, ya no podia su juzgada con los attedos fundonaUstas que: hablan pre:-
dominado desde el txUo del estilo Inte:madonaJ de: los aftos trdnta.
.De:cian: waprmder del pmajf' ya cxistt'Ote es, paB el arquitecto, m'OIudona·
do. No de la manera obvia, demoler Pub y empe:ur de: nuno, que es lo que:
Corbusk'f sugirió t'O los ailos veinte, sino desde: un punto de vista mb tolennte;
es decir, cuestionando la manen como miRmos las cosas-lCI'1. pues estudiaron
Las Vegas wcomo ft'Oómt'Oo de: comunk:ad6n arqulte:ct6nk:a.. KII; ob:soe:rvuon que:
la gente se trasladaba en coche: a grandes vellXidades y a menudo cIrcuJaba por lu-
gares que: una estruetun compleja. y que: por dlo habi.a sJdo na-e:sarlo ere:-
ar un conjunto arquitectónico nuevo basado en los sJgnos que servian tanto para
guiar como pan persuadir. wd signo griflco en el espado .se ha convertido en la
arquitectura de este palslje-
1Of
, rmentras que el e:dlfido ha quedado arrinconado,
medio escondido la mayoría del entorno- por los coches aparcados:
los aparcamientos de A&:P constituyen una fase nonoal dentro de la evolución de
los grandes espacios desde la época de Vers.alles. fJ espado que dlY1de la autopIsta
de alta de veloctdad de la de menor, los ed1lldos esparcidos no crean espadas ce-
mldos ni dlrecctones. Moverse por una significa traladarse a travf;s de for-
mas altamente cerradas. En este paisaje, qulae decir hacerlo por una gran textura
que se expande: la megaestructura del espado comercial (...) Debido a que las re-
ladones espKlaJes estln hechas de ,úmbolos mis que de formas, aqul,la arquitec-
tura se convierte en un slmbok> en el espKio mis que en una forma en el espado.
La arquitectura define muy poco. En la carmera 6610 normal es el gran a.rtd Yel
ediftclo pequefloll•.
que este anillil5 es parecido al de pe:quetl.a es-
cm. o de: di.se:fto urbano, empludo por los ge6grJos wbanIsw de Berkdey
utiligdo pan Halas tstruetuRIes wbanas mis amplias: el nuew paisaje: no es peor,
es diferente y DO puede: ser contempbdo nJ ddle: ser jl'tpJosegún las nomw tra-
didonaJes, sino por las suyas propias.
Pan la arquitectura Intmladona.l. el de:cto de este anillsis fue ca.tadismádco:
Uamint from lAs Ve¡as, con su &úasIs en la arquitectura como comunicKi6n slm-
b6lka. fue uno de los hitos que:.se:ftal6 el fina.! de la arquitectura moderna Ysu cam-
bio hada el po5tmodemlsmol\l. Pan el estudioso del urbanl5mo. tambi&:i ImpU-
có WLll revoludón: I partir de aquel mommto los objetos de la dVillzad6n de la
carreteB serian dignos de estudio por sf mismos. De manera que, a mitad de los
atlos ochenta, ya wstfa un manual que estudiaba la evolución que habia habido
desde los patios para coches de los atlos veinte al motel de los atíos treinta y n·
nalmente a los wmotor de los atíos cincuenta. Esta úlllma mutadón estaba
represmtada por la primera e histórica Hollday Inn en Memphls, 1ennessee, cre-
ada por Kemmons Wlbon y el constructor de elementos prefabricados Wallace: E.
Johrnon en el atlo 1952\U. O analizaba la evoludón de los primeros restaurantes
de ..fast-food.. de la cadena Whlte Castle que: Edgard Ingram YWalter Andmon fun-
daron en Kansas Oty en 1921, o los c:om.ienzns de Howardjohnson en Masuchusctts
en 1929 y 1930 Yel histórico de McDonalds del. atío 1948 en san
312 lA. CIUDAD EN lA. AUTOPISTA
313
Btrnardlno. California Ydel dlsd\o de 1952 que fue lanudo al mm:ado nKiono1.l
por by Kroc m Des PWnes. lllinois, en 1955
lll
. Este b'abajO mostraba lo UIlplla
Yrica que ya la de la hadmdo observar que, pf't'Yt¡-
mUlte, Ndie había tmido la sensibilidad o 1.. enagb P¡R analizar d J>'.Wte que
fftÚa delante.
Puo, alrededor de los anos :sesenta. mucho ante de este cambio estttioo. se ha-
bía inldado un cambkJ lntelK't1.l4lJ con una serie de trabajos de los estu·
dlosos norteamericanos de Lu dmew: socWes, que se cuestionaban muchos de los
postu1Jdos que habían sa'Vido como base para criticar los Nmos y
la vida suburbana. Dunnte los anos cincuenta, aparecieron trabillas dj·
siros procedentes de la sodoIogfa urbana norteamericana -Tht Londy Crowd (la mul-
titud solitaria) de Riesman, 1"ht Or,ranlz.ation Man (Fl hombre con camet de parti-
do) de Whyte-- que habían reforzado el estereotipo del barrio resldenctal suburbano
como lugar de homogeneidad adorm«edora, en el que la Indlviduidldad Iba de-
sapareciendo progresivamente y no existía una Interacción urbana rica; se supo-
nfa pues que la suburbanlud6n acabarla destruyendo lo más valioso de la cultu·
ra de las ctudades
1l4
. Para averiguar si esto era derto, Herbert Gans se fue a vivir a
Levlttown. NewJersey, durmte un largo periodo de tiempo. Como era de suponer,
la aparid6n de su libro en 1967 provocó una sede de anAllsis aftlcos que fueron
publicados por los pert6dicos de la costa este. Gans se había dado cuenta de que
lo que siempre se había creído no en vud.¡d:
u Investigad6n (...) SU&iere que la dHerenda entre l¡ mmm de vivir urtMm Y1..
SlburbIm pcx los aftk:os (y WDbién pot' muchos SCI'iNo••) es mis Ima·
liJaN que real. se pueden observar pocos cambios en bs cualidades suburbanas
de Lninown, Ybs OOYS que provocaron el cambio, como la <:a.Y, la mezcla de po-
b'K16n. Ytodo 10 nuevo, no soo espedalmmte suburbmas.. Ademh (...) cuwdo
se mmpmn bs zonas sut:Jwbuwcon bs pndes zooas quee:stin <1m-
no de la dudad o ..!rededor de sus antros, se que tanto la estruetun cul·
tural como la JOd,¡J es pdctkameJlte la m1Jma entre la Jlmte que tiene UJUI edad
YUJY cWoe sodal slmllar. u toven de cbse media que vive en estas 1re-
as se comporta de manen JMfeclda a la que vive en bs.wnas residendaJes. y, en
camb60, no hiKe 10 mismo que la gflIte mayor o la gwte de c1aJes mb altas que
vive en bs:tOlW urmnas o suburblnas
llS

Gans pudo darse cuenta de que los habitantes de Levlttown no se adaptaban
a la daslficad6n que hablan hecho los socI6logos antenores:
Los habitantes de Levlnown no son en realidad miembros de la sociedad nacional,
y por esta razón, de la sode<bd de masal. No son conformistas apitlcos dispuestos
a seguir a una !lite totalltarla o a una companl.. mercantil; no son ni grandes oon·
sumldores ni esdayos de la moda, ni tan slqulen son hombres de partido ni siguen
a dertas personalidades (...) Puede que su cultura sea menos sutil y refinada que la
de un Intelectual, puede que su vida famlllu sea menos saludable de 10 que dese-
adan los pslqulalrU, Ysu poIlt1cao menos rdlUiva y democritka que la de los fi-
K>soIos poUtkos: -sin embargo son superiores a los y a las clases
d1as bijas de bs gmendona anterlores'l'.

.\




Fil· 9.8. La prirnmI Hoüday Inn. En 1952 en Memphb, Tmnessee, nadó la primen adma
de mtwrvltes en 111 calclOa.. Tits atlo6 mis QIde ap¡ltCtria Mc::IJooI.kIs en De IIIirwJls.
Las condu.slones de Guu confumaban tu de otro sodólogo. Bennet Berger,
que había estudiado a los trabajadores de cuelJo azul de un barrio resideoda.1 de
California. tJ tambl&l habla observado que 10:5 tfpiros no actuaban
de la manera como las pl1meras Investigaciones hab(an sugerido que aetuarian: no
eran ni social ni geográficamente m6v:Iles, ni estaban dispuestos a seguir
ro que pasara, y sus vecinos eran romo eUosll
7
• 1.0 que había ocurrido es que los pl1-
meros estudios habían anall.2.ado comunidades de dase alta poco usuales o hablan
sobrevalorado las caraetenstlcas de dase alta de estas comunidades mixtas. Los
burbanltas» típicos, los que habitaban estos nuevos barrios he<:h05 en masa, no
compartlan los mismos Intereses; vivian el mismo tipo de vida, con el mismo
delo de relaciones sociales, tanto si vivían en lOnas calificadas de urbanas romo de
suburbanas. De manera que los urbanistas sod6Iogos habían excesivamente
la importallda del medio fislco sobre la vida de las personas. Gans conduía:
El urbanista llene una Influenda limitada sobre las rel.aclones sod,ales.. Aunque
puede crear prox.lmldad entre los vecinos, 1610 puede detennlnar casas van a
3,. CIUDADES Ofl. MAFlANA LA aUOAD EN U AtJJ'Of'1STA
31'
adyacentes. De eslil m"ncril puede afectar los contactos visuales y las primeras
reladones socIlIles tntft los habitantes, pelO no puede determinar ni 11. Intensidad
ni la cillldad de sus relaciones. Esto depende de las Glrloeteristicas de 11 gente In·
volucrada
I1
'.
Es derto que el CMkter de unil zona -su homogeneidad socl.al- puede ser alec·
tada por el urbinlsmo. Pero sólo dentro de unos cstr«hos límites; en un..
dad como bo el merado es el prindpal determinante y es illf don·
de los dientes mostnrán sus prefermdu. Ante todo, los wbanisw deben tratar
de no imponer 5U sbtema de ViLlores sobre gente que tiene otros: por si
Oftn que se deben evitar I toda costa los largos vi'res diados al traM)o yw con-
gestiones de lfifico, y coruidenn que w ¡¡(tu densl<Wics de sertan
mis porque mtuclrian el tkmpo invertido en el trallSpOl'te Yaumentarian
11 a1kSad wbana, deben conscientes de que muchos -suburbanitas-- no esta·
fin de KUeJdo con eUos
llt
• En otn5 al iltacar Las caractmstias esenc::Y-
les dd tMnio resJdt:ndal subuJt)¡no nortumeriano de despu& de 1945, estaNn
Wl sólo uprew1do sus propios de clase.
Esta hablJ sido bo optnJ6n del sociólogo. Unos pocos ilfJos mis tarde, uno de
10$ mis dlstinsuldo:s economistas del sudo, Marion Q¡wson, hizo un.J investiga.
clón sobre los costes de La expansión suburbana. Su veredicto fue el sJ.gulente-: .. Es
imposible Il1Z8lJ bo ronversl6n de: sudo suburbano de: manaa send1h y sin equi-
vocas -no se puede d«ir que 'buena' o 'mala' o de:scrlbtrla utilizando oua pa-
labra pcxo cualificada. El procao mucho más •.
Si tener m cuenta)os aspectos positivos, dImno:s que ha sido un pro-
de: utrema vitaUdad, que ha cnado nuev;u vivimdas y dmtos
de centros comerciales, y manaa ha contribuido al a«Imlento eco-
n6mk:o nadana!; se han hecho gnn antidad de buenas asas y de vecindarios baso
correctos; y como el proceso toma ha dlspnso no se
han cometido barbarldades
lll
. Sin embargo, en el lado negativo hay
que los costes la dIspen.lón han hecho los de las vi-
viendas altos; que se haya despilfarrado mucho suelo sin
necesidad, segulrj uf largo tiempo; y que, como pocas posl-
elección, los resultados estéticos no han sido tan buenos como mu-
chos los compradores hubieran deseado
1u
. Pero, segUn Clawson,la crítica mis
seria que se les puede hacer es que la mitad de la pobladón norteamericana no ha
podido comprarse una casa de este tipo; de manera que la pobladón urbana ha Ido
quedando paulatinamente estratificada por la raza, los ingresOs y el trabalo. Tamblm
es derto, corno Clawson hizo observar, que gran parte de segregadón era re-
sultado de fuerzas económicas y sociales mis profundas; pero, lo que no se puede
negar es que el desarrollo suburbano ha contribuido a elloul,
Las conduslones de Oawson an,adian un comentarlo marginal a los estudios
sodológlcos de Berger y Gans: por un lado era derto que los norteamericanos ha-
bían tomado sus decisiones Ubremente en el mercado y de esta manera en mayor
o menor grado habfan conseguido lo que querían, roo mayor efectividad yefldenda
que si se hubiese hecho a partir de un sistema planificado; pero también era der-
to que el proceso no habla sido complet.lmente efldente y que podía ser mejora-
do de modo que pudier.l meJores casas.l precios.. Aello había que
aft.ldir un punto la mitad los norteamer1anos h.lbbn qued.ado.l.1
margen de procao pobres (y, en muchos casos, porque enn M'-
gros, COS.I que a ser lo mismo ser pobre). Puo se podía responder que
era un que estaba fuera de la capaddad del urbanista: el problema de los
no tienen Oawson opinaba que, si hubiesen tenido, hubie-
ran hecho Igu.aI que 1.1 parte más alortun.ada de: la poblKióo: se hu-
bier.an comprado un.a casa en un 00rl0 mldenc1.l.1 suburbano. As{ pues por medio
de la planificación y de otros m&odos de intervmd6n PÚblk.a. se podía mejo[.II
el proceso, pero hecho 6te ya daba .1 la gente lo que dla quma.
El cooll'Ol cnectmlento suburbano en
ooncfusi6n sólo puede.Ip1iaDe .a.I caso nortearneriano, puesto que los
europeos de despub de La Segund.I Guem MWKU.I.1 h.Ibian conseguido, .Iunque en
grado diverso, controlar y rqular 1.1 marea suburbana una manera en
Estados Unidos hubler.a sido inlmagln.lble. A partir de mlt.ades los sesenta los
resultados de estil poiftia cada vez mh evkIenta panllos vta.jeros transa-
t1inticos que desplazándose' en avión podfan contemplar el paisaje desde su pri.
vilegiada posldón .1 7 millas de altitud: si se dlrtgian h.ld.J el quedaban Im-
pruion.ldos por la gran cantld.ld construcciones, por la
interminable dispersión de barrios mldendales suburbanos de las mcg.a.lópolls de
la COStil por la red de autopist.as que los conectaban; si viajaban ha-
da el tambltn podí.an sorprmderse por La relativ.l pequenu las corntruc·
por La con los pueblos por La pred.slón casi
tria con la dudad Yel c.ampo qued.lban por la ausenda
zonas de agr1cultur.l deprimida los utremos de estas ire.ls resldend.lles.
Con pequetl.as v.ldadones, esta visión se podla aplicar .1 Gr.ln Bretana, Holanda,
1.1 República Federal o a los Paí.ses Esca.ndlnavos
ll4
.
La preguntil cuáles hablan sido los costes y cuáles los be-
nefidos estos slstem.as más cerrados y definidos habian Impuesto a sus habl-
Para los que seguian los urbanismo convendonal, 1.1 respues-
ta era evidente; pero a 1.1 luz de las cr{tlcas que los norteamericanos habían hecho
de postulados, valla la pena tratar de averiguarlo. Lo mejor que se podla h.l-
cer era comparar Estados Unidos con Gran Bretana, puesto que, ya desde 1947, este
país europeo había hecho un estrecho seguimiento las nuevas
la histórica Ley de PlanlflcadOn la Ciudad y el Campo este ano (ver capltu.
lo cuarto) había nadonallzado el derecho a crear suelo susceptible ser ediflca-
ble, y a partir de momento las autoridades planificadoras locales habían utl·
IIzado estos poderes para el urbano en tomo a las dudades,
Imponiendo dnturones verdes para canalil.tr esta presión hada las dUdades pequeftas
316 aUDADES DEL MANANA LA CIUDAD EN (A Alfl'OPlSTA
317
y medianas más distantes. De maneta que, paralelamente al estudio de Claw5Qn,
un equipo británico trabajó para analizar este proceso y el Impacto de esta polill.
a de contención.
Lo5 resultados, que se publicaron en 1973, crearon todavla más dudas sobre la
teoria m1s convencional y confortable que prevaltda. Uegaron a 1.1 conclusión de
que la planificad6n del uso del suelo en la lnglaterra de la postguena habia prt>
duddo tres tfKtOS prlndJ».les. El prtInero había sido la conttnd6n: la antldad de
suelo que tubU pu¡¡do de ruraJ a urbano se habi.a IJW\lenldo ¡ niveles mfnimos
al tiempo que se habfa conseguido que el crecimiento fuera compacto. Un segun-
do rl«to. un tanto perveno. lo que 105 autores lLamabmsubutbatriz«i6la ere-
dente 5qNRdón espadal de w nuens iras residenciales de los Jugare que ofre.
dan los m:.pleos. El tercer lmpacto fue todavfa mis perverso. en anto en cuanto
que no era deseado por nadie ucqrto qulzis por un pcqueno núcleo de especula-
dofts: Ur inf1«i6n lid MlIor ddsurlo y«/o propiedad, a un nivel que habÚl vis·
to
fJ primerode enos, !.lo a)Dtmd6n. aetOO de diYefsas Los cinturones Ya-
des en tomo a las conuro.dones y las grMldes dudadei hablan controlado su aed-
mknto perlf&:ico; mis de estos cinturones 1I'tIdes, las con.stnJcdOneS se habbn
COIICeDtIado m pequet\aS chlCbde Ypll'blos, las zonas menosatrx·
ttvas de cacb rondado; COIDOera de cspau.las dens:idadesse habbn mantmido; klI5
ayunwnientos de las conwbadones habbn hackndo viviendas púbU-
cu más Yde mayor ahUJa, por lo romos en comparadón con el tipo de vi-
viendas que habi.an consttuJdo antes del pc:óododeguma 1939-4S
I
)6. El moddo de
credrniento urbano, que se hace evidente en el estudio de CYwson. se evitó.
La suburbaniza.dón hizo que las nunas zonas residenciales estuvieran cul to-
das más lejos de kls lugam de trabajo que las áreas simllues que se habian edlft·
cado en los aftos trdnta o cualquier época anterior; del mismo modo se hallaban
mis alejadas de los gnndes centros cometd.ales, de los especúculos, y de los cm·
tros escolares y culturales. De manera que los desplazamientos, sobre todo los de
las personas que Iban y ventan cada día a su trabajo, se habían prolongado. Esta
observadón reflejaba los gustos de los wbanlstas que prefertan mantener la es-
troctura urbana centralIZada tradldonal y de los polltlcos que quenan mantener
una base económica lo más fuerte posible. Sin embargo los estudios sociológicos
mostraron que los nuevos _suburbanltas_ estaban satisfechos de su modo de vida
yen particular de los largos desplazamientos que debían hacer cada día; su prtn-
dpal deseo habla sido acercarse lo mis posible al campolZ? I
EJ valor del suelo habla subido muy por endma de los salartos medios Ode los
prtdos, y esto, sin duda, habla hKho que tener una nueva casa fuera mucho más
caro que en los aftas treinta. Los promotores se habían adaptado construyendo en
soIates más pequenos, en densidades más altas -sobre todo en el caso de las vtv1endas
mis baratas- y redudendo su calidad por debalo de niveles que, en el sector púo
bllco, eran obligatodos. Como muchos constructores preflderon dedicarse I edi-
ficar viviendas caras, cosa que las autoridades también quedan, el sector menos fa·
vorecldo quedó desatendido. En este aspecto, concluía la investlgadón, la política
!
bdtánlca no habia sido tan buena como la norteamericana que se había adaptado
a las demandas de un tipo de vida mis nco y que extgia más espadol2:l.
Como siempre lo Importante mi saber qul&l. había ganado Yquién babia perdi_
do. Las zonas runIes, las más prÓ5pem, habían s.aUdo ganando; la
planificad6n, que babia una especie de educada a la ingle-
SI, había preservado su status qua y, en coruecuenda,..su confortable estilo de vida.
A los habitantes con mayores rtCW$O$ de los barrios m.idenciaJes.suburbanos les fue:
bien, aunque el ptedo fue: elevado; a Ia.s penorw ron menos recunos no les fue tan
bien, menos espadO a un pr«to relativamente alto. Como normalmente se tratlbil
de familias con un sólo coche, klI5 despiawmentos d1ado5 se convirtieron en una Ql_
p eIlos-aunque en re1ad6n a este leRUlla lnftSll.gaclón remge pocas quepsl1'J.
5egún el equipo lnvest:l.pdot, a los que les fue peor fue a los que se quedaron
en la dudad.. Los que se fueron a vivir a I.u viviendas del sector púbUco se encono
tnron con pisOs de mayor y mefor equipados que Ia.s c:.aYS que habitaban
sus propkls duenos, aunque, nonnalmmte se vefan obligados a esw en bioques
aJtos y con una densld..ld de ocupación elevada, cosa que no gustaba a los que lo
con sus equivalentes de cuarentl anos antes. Al que le fue: peor fue al
Inquilino con ingraos biljos que tuvo que confomwse con lugares por debajo dd
ntvd mínimo exigkIo. De mMlml que, en t&mlnos de ingresos, el ef«to de esta
política fue pmrersamente regresln.: los que tením rús habían obtmido mis Yal
nvés
llll
• La condusl6n del equipo Investipdot fue la siguiente:
Los padres fundadores del urbmbmo no querian nada de esto. Pretendím paer.
va.r ymrue:rvar la Inpterra runt pero bte en un upectO mis dentro del oonlun-
lO de medidas que la bene6dosa p1mlRcxl6o centnllmpon<iri¡ en bien de todos.
Su Intend6n no en que la gente vlv\enlamontonadl. en boples destinados a de-
terionrst: ¡nmaturarDenle, lejos de Jos servk:l05 urbanos o de Jos tnba¡os.; o que Jos
habitanles de la dudad IUv\enln que vivir en b&oques de pisos, lqos del suelo, difi..
culta.ndo el, acceso de los nInos a las l.OfW; de luego. Por el am1nO se habla pm1I_
do un gm¡ kleal,. el urbanismo habla sido mallntetptetado y la gente traidonadaUI .
Cuando los lnvesdgadores británicos y norteamericanos compararon sus re-
sultados, llegaron a la conclusión de que ambos sistemas de planlffeaclón habían
tenido resultadO$lnconsistentes y perversos. Tanto el sistema brltánko
como el norteamericano, mis flexible, hablan atado estructuras urbanas que poca
gente hubiera escogido y que pocos hubieran querido si hubiesen podido esco-
En ambos paises al dco le habla Ido bien y al pobre mal
UJ
; en ambos casos,
los pobres habían quedado relegados a las peores casas dentro de los viejos cascos
wbanos. Las clases medias habian conseguido resultados opuestos; en Gran Bretana
vlvfan concentrados en altas densidades de pobladón, en pequetl.as casas que pron-
to se convertlrlan en barrios deprtmldos, mientras que en Estados Unidos las vi-
viendas habían quedado excesivamente dispersas, lo cual significaba un despUfa- •
rro de suelo que no benefidaba a nadie, con el consiguiente incremento en los
setvidos
1
J.f. Sin embargo, en los dos paúes, el control sobre el uso del suelo habla
hecho que el suelo edlflcable fuera escaso y de, este modo, hablan ayudado al es-
318
U CIUDAD EN LA A1JT'OPl$TA
319
peculadOf- De manera que, en ambos lugares, a la gente normal y corriente le hu-
biera Ido mejor o un rfgimen de planlficxl6n mucho más fiexible, o mucho más
controlado; lo que no habla Ido bien 1Ido tomar una posición intermediaIlS.
país k> había hecho peor? ¿En mejOI" vtvI.r t'II Gran BretatIa coo. su eJaborado
sIsterIU de planlflcad6n urbana. que habia dado resultados distintos de: kJs que sus
patrocinadores habÍMI deseado, o era pretmble vivir t'II kJs Unidos, donde
en realidAd kJs wbanistas nuna habian prometido mucho, TÚ dAdo mucho? FJ es-
tudio conduía que la respuesta dependía de lo que se valorara más. SI era priOrIta-
rio que una gran parte de 1.11 pobIadón obtuviera los bienes materiales que quedan
por medio del mercado. entonces se debla llegar a la condusi6n de que d barrio
1Idencial norteamericano suburbano era, a pesar de su lndldencia y oca.sIonal fe-
aldad, muy superior al equivalente británico que había resultado más caro y más den-
$O. SI se consideraba que la SOCiedad debla preservar el sudo y los recunos naturales,
habrla que escoger el sistema británico de planlflcaci6n dectiva del uso del suelo.
La politlca norteamerlana habia sido más populista y la británica más elltista
ll6

Alo largo de los diez atlos posteriores a esta condusl6n, y sobre todo durante
los anos ochenta, d sistema británico se ha Ido decantando hada el mftodo esta-
dounidense: se ha Intentado que el mercado del suelo quedara libre. Pt:ro la para·
doja permanece, y seguirá dándose en los paises avanzados donde los distintos
grupos sociales con diferentes recursos obtienen bendldos y perjuldos a causa de
las acciones políticas colectivas. En Gran Bretatl.a todavf.1 hay mucha gente que de-
sea el campo ycree que es necesario un control del aedmiento de las du-
dades, y sigue estando bien organluda en sus cond.ldos rurales y en sus distritos.
De manera que, induso en dala dereda del espectro político, uiste un.a conti-
nua contradlcd6n entre d deseo de permitir que d promotor slMllas necesidades
del mercado, y la neasklad de tranquilizar los miedos y prejuiciOS locales; con-
Iradlcdón que puede verse muy bien en la afln:niiCI6n que Nlcholas R1dley, secre-
tarlo de Estado de Med.lo Ambiente y uno de los líderes tories del merado
hizo en 1986: qued cinturón verdeen para. 6 algo sagrado. En los Unidos
el equilibrio es distinto; pero, en dertas reglones de California tamblfn ha surgi-
do un movtmiento antic:ndmlento que, al haaT subir los pred05 dd sudo y de
las propiedades, ha dado resultados muy pareddos a los de Gran BretaI\a111_ De ma-
nera que, es p051ble, que los dos pa1ses con lentitud Ycon dudas se vayan xeromdo.
Hacer el circulo cuadrado: planificando las metrópolis europeas
Evidentemente, mocho antes de todo esto-<omo ya hemos visto en el capitulo quln-
to-Ios urbanistas europeos ya hablan Intentado reconciliar eJ coche con la dudad.
Desde 1943 haJta 1965, muchas capitales europeas hfderon proyectos, cada una
según su estilo, proponiendo altematlvaJ radicalmente distintas a la opcI6n nor-
teamericana de la dudad en la autopista. Ello no es de extranu 11 tenemos en
cuenta que Europa partía de una experlenda urbaru distinta. Lo que si fue extra-
no es que estos llegaran" realiurse.
En sus planes de 1943 Y1944 pan Londres, Abt.clOmble yJ hab.í.ltrlltado de
utillz.¡r las nun'a5 autoplstas no sólo para alJ.gerar 1.1 congestión de trtft-
ro sino tamblm pan definir b. identidad dt: Jos dlVft'SOS battlos de b. mmopoIis;
habí.J mudw kleas de un rmembro de Scotland Yud, AIku Tripp, que
tW>ia propuesto OUt zonu rtsldendales en las que el ttifko de -al aqud
momento lodavfa no todo d trifko- sma udukto
11ll
. Tlmbltn habia empleado
con atft'\ltnúento 11 visión de Howud YUnwin sotn la dudad JanJin pan P:OjtcW
nuens dlKÜde5 donde 1.1 rdadón entre d autom6vU y la dudad fuen¡ menos con.
flktfva. lanto pan ti como pan los demás urmnlsWde su generad6n. d poobkní.ll
en eviderlte; embaJgo enconttó una solución que fue" 11 vez tfa:t1Vi11 y degarue.
Esto se ve tambltn muy bien en lo que con jwticia puede corulderarse como
el otro gran plan metropoUtDlo clásico de el Plan Genmt.l de 1945-5Zde
Sven Markellus para f.stocolmo
lJ9
. Es evidente que MarkeUus tenl.t una metrópo-
lis mb pequena con un conjunto de problemas más simples que los de su colega
británico: mientras Abe:rcromble se enfrentaba a una mega16polls de 10 millones
de habitantes (el Gran Londres), la suya tan sólo tenia 600.000. Con mucho ader-
to, su salud6n fue la misma que, en los atl.os veinte, May habla dado a Frankfurt,
que tenia la ml$ma medida: construcci6n de dudades satfllle. A menudo, Inecua-
damente, se llama. dudades a las unidades suburbanas wertores de Markdlus:
V.l111ngby en 1950-4, Fanta en 19S3-61, Sldrbolmen en 1961-8, Tmsta-Rinkeby en
1964-70. Puo no lo son si nos atmemos a J.¡¡ Idea de Howard que pemilba queck-
bian ser unld.ldes autosufldentes.. Mis bien se buaban m la dúia Idea de las mi.
tades: la miW1 de 1.11 se desplazari.l diariamente hlda su trabJjo, la mi-
tad vmdlU de otro:5 lugares a trabaju aJU. Mukdlus quería conseguIrlo sin que,
durante el proceso, la urbe fueR dependiente del autom6vU; m esto se mostró
muy previsor, puesto que, m aquel IDOOleltO, en EstocolJno, s6Io h.1.biJ nueve ro-
ches por cada mU pmonas. propord6n que se devada vdnte veces hasta llepr a
190 por mU en 1964. De: manera que propuso un sIsIertUI de transporte equillbra-
do: una red de autoplsw con gnn apaddad de absordón, pensadas con la idea
de propordonu vfaJ de drcunvaladón, que se complmria con un nuevo sistema
de metro, que ya hablA sido aprotMdo por d ayuntmüento en 1941. El metro, que
substituida a los tranvfaJ, tmdrla forma radial y su ttntro estada en la nueva irea
de negocios que se Iba a r«orntruir
1tO

Asi pues, la apltAI dd pajs mis próspero de Europa ellgl6 un amino de su-
butbanizacl6n completamente distinto al de los Estados Unidos. Puede que se te>-
mara esta opci6n por tres but'naJ razones. La primera era que el ayuntamiento de
Estocolmo habla estado comprando terrenos para su futura expansi6n muchos
anos antes de que esta se hldera necesaria, empezó en 1904 y en los anos cuaren-
ta ya poseía casi todo el suelo no edificado que se hallaba dentro de sus Iimlles
1tl

Segundo, desde 1934 Suecia habia estado gobernada por gobiernos soda1demócratas,
que se hablan comprometido aetlvamente en el tema de la vivienda; como resul-
tado, d 90 por dento de las casas construidas despub de 1946 -induyendo prác-
ticamente todo lo edificado en suelo del ayunwrumto- tenia un tipo u otro de sub-
sidio. Y (en contraste con los Estados Unidos) la mayoda hablln Sido hechos por
,,.
OUDADfS DO. MAÑANA
r
lA OUOAD EN lA AUTOPIS'TA
Flg. 9.9. VJlllnaby.
)01 dudad o por cooperativas controladas por los propios InquUlnos. Y tetCUO.
Estocolmo habU estado pa<kdendo de un problema de falta de vlvknda que se hI-
bía ni endémico, COQ que blzo que la gente aceptan con sadsfacd6n
fuera lo que fuuJ; en estos casos la soberanf¡¡ del COIlSUIIlidor no es mis que una
frase sin sentido,a.
Sorprmdentemente. como ya tmnos dicho en d capítulo séptimo. todo lo
planeldo se Uev6 a cabo. Entrr: 1945 Y1947 mientras se corutruf¡, ),¡ primera 1ín9
del Thnndbanll (metro), en la misma zoru se terminaba .. primera dudad sata!-
te de Vlllingby. Su estructura se rt'prtirfa en las construedones siguientes: un gran
centro comerdal y de SftVidos, bastante al que Abe.oomble proyKt6
para una de las dudades cerca de londm y que prestaba servidos a 80.000
_100.000 penonas, núcleo comercial que completaba con centros locales más pe-
quenas; todos conectados por el metro; las densidades residendales más altas
taban del núcleo central mayor, seguían siendo altas en tomo iII los cm-
tros locales YI medida que se alejaban de dios iban disminuyendo progresivamente.
de mMIera que d l1UIyor número de gente posible podia ir lindando a las tkndas
ya los centros de SCJVidO. lo que querú decir que casi todo el mundo habltaril m
bloques de apartammtos. Este moddo estúldat \/Miaria poco a 10 Wgo de 105
I
Flg. 9.10. faBla. Las dos primeru cludadt$ utlllte de I'..$tocoJmo COfl 5U lIpla estructun: Lu
tiendas en el ¡»HO ptl.tonal, la esUdóo de metro ('1'ImrIdbw1Q) y, muy cerca, los bloques de
ptsos con alu deosIdMI de ocu¡»dón.
dncuentil y sesenta,. amb60s rueron fruto de Q experlmeil; mientras que
otros rdlejaiwl cambio de moda: bloques muy en tomo a un paseo pe-
atorW m Fusta, con d triple de apuamimtos que m Vlllingby; un pa.
Soro mis compacto y ettrado Ymayor número de bloques de me-
nor altur.I m SkJrholmen, con un ilparcamlmto de piSOs que podia contener 3.000
coches, d mayor de toda f.sandlnaYia; un paseo cerrado con ilccao d1r«to a
estael6n de metro en MOtbyI<U.
Los estudiosos todav1a van a visitarlos en peregrinación, y quedan Impralo-
nados: parece que todo está en su sitio, que todo fundona, todo ha:ho con buen
gusto; cuando se terminó la última linea de metro, hicieron que cada estación fue.
ra decolilda por un artista dlstinto
l44
• Un SOCiÓlogo norteamericano observó que
m la primen dudad sattllte clásica de Vll1lngby la mayorfa de la gente pareda es-
tar contmta: comparados con los norteamerlcanos de Levfttown,
los hombres parecfan tener más tiempo pan estar con sus hilos. liIs mu;eres y 105
jóvenes podIan Ir y vmlr con fKilldad sin necesidad de usar d coche y los n1Ilos
tenian mqores espados Ubre Y con servidos espedaJes.. Pero en
OUDADES DEL MAfl"ANA LA OUOAD EN LA AUTOPISTA
323
clltbu, se libraba en lomo al dtstlno dt unos olmos qUt se hallab¡¡n tn
KunpWdgarden. una plaza m el cenuo de Estocolmo"'. Aqul romo m todos si-
tios, durante la lpoca que slguJ6 ¡¡ La crisis del petróleo, se crItiaba La cultun del
autom6v:ll y uno de)os primeros rnovirnil.'ntos eco&6gIcos -Alternatlv SQd, fundado
en 1965- hizo G1mpaftas para que se prohibiela La drcuIadón de ¡¡utom6v:lles por
La Sin embargo Marltdjus, tmnu. ¡¡/)os antes y pm1mdo la ¡¡parld6n roa-
siv¡¡¡ dt'I. coche, se habla antldp¡¡do ¡¡ ese con1Ucto de La opulmcIa construymdo un
magnífico servicio de transpo¡ tes públicos. Estt aspecto de.su plan ha el
paso de los anos. A pesar dt las aíticas, Estocolmo funciona IIK'jor y ha solucio-
nado el conflkto del COCht con el entomo urbano con mayor didenda y dWiln-
tt un periodo de tiempo más largo que la mayoría de d\Kbdes.
El otro gran proy«to hIst6rico europeo de planificación de un¡¡ metrópolis
en tomo a un nutvO s!.stm'la de comunlcadones aparecl6 veinte anos desput5 del
de Markellus. Durante los primeros anos sesenta, Paris habla estado Intentando 11.
mlUlr su propio cred.mltnto pero no lo había conseguido. Por prtmera vez en va-
rios siglos, Francta habla ttnldo su propio ..baby boom.. ; por otr¡¡ partt los J6venes
abandonaban el campo y se dirigían hada las brillantes luces dt la metropolls. En
1961, de Gaulle, que creía que Pilris debía cumplir su destino hlst6rico como sím-
bolo fislco de las glorias de Fr¡¡nda, Ilam6 a Paul OtIOUvrltr, ofldal que SI.' habla
hecho en 1.'1 conflicto ¡¡rgellno, p¡¡riI que presidiera un equipo que debía tLaboru
un nutvO plan. StgUn los cilculos que hicieron, se Uegó a La conclusión de que, In-
c1uso m el aso de que el sbttma uadon.al de planificación oonseguIl.'rii que las prin.
ctpales dudades provindales aetuatan con diada como rnlbopolt:S d'lquílm, ¡¡ 6-
nales del siglo la rlegl6n de Parb hablia pasado dt nunt a catorce o diedsds
millones de hilbltantes. Parea: ser que, a prindpkK de 1962, en un¡¡ entrtv:lstil
personal, DdouvJkr IItg6 a convenCl.'J ¡¡ dt Gaullt de que La Imagen de un hris
dln!mico, enorme, tra c:orm:ta. Redluaron otras alternativas: atdmil.'nto mular.
Cfl.'iKÍÓD cIe dudades a setenta millas o mJs de dístanda que aetuatan como con-
tra imanes, nuevu dudades al estilo de Abe.combfe, anr _un segundo Parls-. El
magnethmo dt Paris en U1n gnndr que todo el mundo qUl.'ria esm¡¡lli y no en
OUO sitio, sin embargo, si segu.I¡¡ aedendo como hastl entonces, se colaps.¡¡rí¡¡'U.
Flnalmentt adoptaron un plan a la manera de Estocolmo pero a lIliIyor esca.
la, adecuándolo. una mttl6polb que era diez veces mis grande que la G1pitalsue-
ca. Paris ttndJú nuevu dudAdes; pero no serian como las de Howard YAbeiuol1lble
sino qUt se parl.'Ct'rian más a los al.'ados por May y Markelius. Como París
era grande,los tamblmlo serían: sien los aftos velntt los de Frankfurt ha.
bían tenido dt 10.000 a 20.000 personas y los de Estocolmo dt los mos cuarenta
dt 80.000 a 100.000, París necesitaba ocho que oscilarían tntre 300.000 y el mi.
U6n de personas cada uno
U3
. Como en Estocolmo, estarian conectados con el ce:n-
tro, no sólo por medio de autopistas drculares sino tamblm por un nuevo siste-
ma de transporte qUt sería distinto. A dlfertnda del Thnnelbana dt
Estoco1mo Ytaml»&l del Underground de Londres en el que se hablA bas&do, y tamo
bl&1 a diferencia dd ya de París o de cualquier otro sistema .sub-
terráneo de la fpoca comprendida entn: 1890 y 1910, t5te seria un sistema de fe-
las encuesW que SI.' les la mayorla dilo qut preferirla v:Iv:1r tn una casa
tn lugar de un piso: ti sod61ogo, impresionado por la calidad dt la vida tn
Estocolmo, acy6 que SI.' traUlba dt un error tn las tncuestas
1U
.
Pe:ro tn Suecia es fidl quedarse admiRdo; parece romo si todo lo feo y vulgar
hubltra sido prohibido pot La Sin m'lbargo, si se obsern ron mayor deta.lIt uno
se da cuenUl de que no es ti paraho: tn las estitdones de meno los graffltI han es-
tlOp9do las obras de Jos ut1sW; Jos sábados por La noche grupos de borrachos ate-
norlzan a Jos los ptri6dkos se quejnl de que La gtntt que v:Ivt l.'Illas du-
dades moi alienada y cartee dt sentido soctal, sobre todo tn Ttnsta y
Rl.nktby que twJ. sido las U1t1nw en construlrSl.' y donde se ha concentr.Jdo un ma-
yor númtro de inmigrantes. Los antiguos residentes de Estocolmo comentilfl con
trtsttza qut antes no era asf; en los aftos dncuenta, dWilfltl.' I¡¡ ronstruccl6n dt
Vllllngby, crelilfl que había Urgado una nueva era tn la qut la cultura y la anno-
nla sodal reinarían par¡¡ siempre; sin tmbargo, de una m¡¡ntra u otra, ti Ideal SI.'
habla estropeado.
Incluso en el sagrado templo del urbanismo, se criticó a los todopoderosos pro-
fesionales. Como ya hemos explicado en el capitulo séptimo, el drama empelÓ
cuando se Inlcl6 la reconstruccl6n dtl centro comercial en ti Lower Norrmalm,
qut desde ti prindplo se habla pensado como complemento de las dudades saté-
lites. Esta. disconfonnldad pronto se txtendl6 a todos los planes dt rmovaclón uro
bana qut deblan hacerse m los v:ItjOS barrios que estaban cera del centro, donde
el ¡¡yunwnial.to tuvo que librar una dura batalla contra los ..okupu•. Sin embar-
go, Las criticas tamblm Uepron ¡¡ los propkn satB.ites; WliI nueva gmtr.td6n de u-
qultectos y urbanistas cons1der6 que habían sido hechos <krnasl¡¡do que se
habia saatOcado La nlidad en favor de La cantkUd y que, dt estt modo, se hilbíilfl
creado nuevos barrios deprimidos. Ello tra debido a que, durarite Jos afIOS sesenta,
el modo de plUlificar YLa composld6n SCM:W CiUIlbiaron. Las cuas de tres ptsos Y
las torres de poca altun de Vlllingby y fueron substituidos por bloques de
seb Yocho ptsos ron ascensor parte por Intaues econ6mkos, pao todo
porque se buscaba el concepto uqultKt6nko de lo .UJb¡¡flOoo. Los nUl."VOS Inquili.
nos l.'R11 &mte con poros medios econ6mlcos, madres y
gNpos dt gente con problemas. UI combln.1.dón result6 desastrosa: hubo mis rui-
do Ymis vandalismo que, a .su vez. provocó un dettrloro general. Todo el mundo
emptz6 ¡¡ quejarse, los periódicOS empezaron a habliU de: _entornos
.destruccl6n brutal del palsale»; _zonas de desastre socla1.; _monstruosidades iU-
qultl.'d6nícas-; .. junglas de asfalto.. Pero sobre todo fue TtnsUl, dudad satB.itt
edificada a toda prisa con tknlcas constructivas Induslrlaliz.adas, la que redbl61as
criticas más duras, la prensa la calificó de dt stDdsbyggCU1lk sommw/rcaa: un desastre
de planiflcad6n 147. La prtgUnta qUt se hada uno de los artículos era: ¿Cómo ha
podido acabar todo tan roal1 se llegó a la conclusión que dtddlr cómo dtbla v:Iv1r
la gentt desdt una 06c1na dt UJb¡¡nlsmo era totaliUlrbmo liberal.
Pero hily un aspecto que no pudl60n criticar. En el momento tn qut el mo-
vimiento l."COl6glco esu.ba en su punto t1gldo en todo el mundo, uno de los pun-
tos de frlcd6n entre la dudad y SUS crillCO$, qUt en 1971 se convtrtl6 en un¡¡ alU-
aUDADES DEL MAiilANA
rrocardles.. Tmdria las aracteristicas de un SftVido de tm1es de cuaníuYpodria
hacer largas distancias en poco tJempo. Fl único que se le pareda era el fetf'()G(1il
del Áru de la Bahía de San Francl5co (&y ArN Rilpid 1hmsit Systmr) que en aquel
momento estiba en fase de pLanLOadón.
Sin embargo el ferroarrtl de San Francisco no.se había proyectado como pat-
te de un plan regional coherente; .se propuso como soIudón al caos de la región
de W autoplsW, pero, de hecho lo que hizo fue fomentar la lO-
davia mis y tr.Js1adar los problenw: drculatodos. En amblo W 160 mUlas de:! sIs-
tema &ancés, .se pIanifiaron -como haW hecho Estocolmo veinte afKJ5 antes- como
parte Integral de las nuevas durades satl:lJte. Estos nuevos núcleos .se situarían a
lo largo de dos .ejes preferentes_, uno al norte de la aglomeración ya Ulstmte y
otro al sur; para conectarlos, la red de fmocarrlles francesa tendda La forma de una
H horizontal, con una linea prindpal que tmdria dirección este oeste y que se
prolongarla por cada extremo. De esta manera no sólo conectaba las nuevas du-
dades satélite sino que también unla los nuevos centros Interurbanos cosa que fo-
mentaba la renovadón de la rona más obsoleta de la regl6n de Par[s al tiempo
que le proporcionaba los .servtdos que tanto necesitaba. Fl mayor de estos centros,
La OOense en el límite oeste de la dudad, ya estaba empezado cuando.se Inld61a
planificación, y .se considero como un {alt aaompli que los urbanistas Integraron
en el proyecto.
S] la audada es un mérito en la planlfkadón urbana, entonces hay que reco-
nacer que el 5chbna DitretNr de 1%5 de Paris lo tmfa. Nunca hasta entonces se
habla naW tan granc:lJoso en la historia de la dvtUud6n wbana. El cos-
te sJobal en enorme: el plan que debla JttIIuJse en doce anos, cotnddiendo con
el St:Nma DirtrkuT, slgnllkaba UN Invasión de 29 billones de tnnc:os en autopisW
y 9 billones en ttansporte público, esto sin rnmdonM W 140.000 vtviel-
das que.se constndrlan cada afto
l54
• S6Io un pm; dirigido por una figura con UN
aeenda rnesIánic::iI en su ptop&o destino, que estuvia;I en medio de un .boom_ toCO-
n6mJc:o sin pteceudentes, con una 1üdk:i6n.secular en intervend6n públla.se lo
podria haber quiús nJ tan sólo en este aso.
Fue el plan por excelend¡,. Los te6dco:s iiJCad&nicos pueden demostrar con 8
lo que quieran. Los marxJsW pueden presentarlo como ejemplo cLblco de gran ca-
pltal manipulando el esQdo m su propio beneficio, sobre todo para conseguir las
inversiones nea:sartas pan asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo; no es
pues por casualidad que los modernos estudios urbanos milJl:lstas naderon en
Paris entre los aflos 1965 Y1972. Por otra parte, los que creen en la pervlvenda de
la cultura nadonal verán en él la tradldón que viene de luis XIV YHaussmann:
Ir6nlcamente Delouvrier habria conseguido llevar a cabo el tipo de planlflcad6n
que Le Corbusier aspiró en vano durante tanto tiempo. En cambiO los teóricos del
estado consideran que es un ejemplo ciáslco de Imposld6n de poder por parte de
unil bw'Ocrada central. Paul Alduy --penona ciave durante la preparación y reali-
zación, que escribió la historia de la puesta en marcha del proyecto como una
conspiración en contra de la democrad... les proporciona argumentos: .trajo con-
sigo nuevos ml:todos de intervención estilita!: el estado central actuó como irbllrO
LA CUCAD EN LA AlrTOPlSTA
.------,'-
F",&- 9.11. Mune-.... El tnOdeIodf, Estocolmo, a mayorac:all. en lis nuevaso!CbdM df,
hfb plo,ecu.du en d P&m de 1965. El ft-¡¡(I(Ifri1 ¡N.a por dd:.1o <id centro de 11. dudl.d.
por mc:imiII cId.partldo Yde sus rq>resentillntes democritkamente degido$-us_ y
aún bubo mis: ..segUn 8, dunnte la del plan .se Ignoro pan parte de
la lIliIIQuinMla burocritk:a existente y se presdndi6 de sus JePmeDtaDtes políticos:
.E] propósito evidente, se de DO negociar con pero sobre todo,
.se trataba de organizar UN ampafta de propa8illnda que una ntJeY¡¡J lmillgen
del estado, que presentara un nuevo mt1.0d0 de intervend6n y también un nue-
vo tipo de entre el estado y las autoridades loca.les-IS6.
se consiguió que el proyecto sobreviviera Yque, hasta derto punto, se realizara.
Evidentemente no sin modificaciones, o sin dolor. en 1969, debido a la a1s1s eco-
nómica y a los cambios demográficos hubo que rehacer los planes y tres de las
ocho vil/es nouvelks desaparecieron mientras que las otras diSminuyeron su tama-
no
u
'. Pero se construyeron y algunas llegaron a convertirse en polos de atracción
para el capital privado que construyó oOdnas, centros comerciales y viviendas a
gran escala. Esta es qulús la moral de la historia parisina: como los urbanistas •
franceses siempre hm opinado, los proyectos públicos J.l sector prIvildo, y
de esta manera se consigue que los planes de Inversl6n puedan 1ne aplicando. La
audacia fuDdona.
JZ6
LA QUCAD [N LA AV1OPtsTA
La rdJdi6n de las autopisW y despub
Pero d problenu sigue en pie: ni Estocolmo en 1945, ni Pañs 1m 1965,
liberar a los dd .Iutom6vU. Durantc k>s a/\os que v.ul de 1945
a 1975, Europa fabricó mis coches que Estados Unidos; 10 único que habÍil pasa-
do era que la revoludón del automóvil habia llegado cuarenta anos más urde
lSll

Su introducción afect61a fonna de vida y las estructuras urbanas tradicionales. En
Sueda, las viviendas unifamiliares pasaron de ser el 32 por dento del total de nue-
vas construcciones en 1970 al SS en 1974 y a mis del 70 a finales de 105 setenta,
reflejando de esta manera las preferencias Individuales, según las cuales el 90 por
dento de ciudadanos preteña las cuas a los pl5os
u
" En las vllld nouvtlles de Pub
las casas unifamiliares también eran mayoria, los supermercados estaban llenos
de bMbacoas Ymuebles de tardffi y,lo mú slgn18cativo, habla pocos restaurantes,
y ya no dlgatnO$ de los mis aros.
Dt manera que el automóvil fue en EuropI., como lo había sido en el lugar de
su nadmlento. un agente de subwbanizad6n. Es Imposible dtdr quien llegó pri-
mero si la galllmdd barrio resiOOldaJ suburWno o el huevo del automóvil; como
ya hrmos dicho al habWde Los Ángdes Yde Londre (capítWo tt:ICtio),1a apamión
suburbana p¡eudi6 a la p»esi6n masiva de vehículos. pero esto, a su vez. hizo que
los barriOS resldendales suburbanos se extendieran con mayor fadUdad, y mAs le-
tos, de lo que el transporte del momento hubiera pcnnltldo. Lo que fue derto en
todos sitlos es que el coche se convirtió en un problema para la dudad lúst6rtca.
Las grandes urbes norteamericanas que tuvieron que hacer frente a este problema
a partir de los anos veinte, reacdonaron debllltanto y aflolando las estructuras ur-
banas que prmamente hablan sido más fuertes. Los urbanistas curopeos acepta-
ron este hecho de buen grado. El problema vtno cuando hubo que adaptar las
nUI!:'VilS construedone:s a la nUl!:'Va era del autom6vil.
Alrec:ledor de los at\os sesenta, priml!:rOen los Estados Unidos Yluego, a mcdkla
que estos wbanIsW y sus nuevas ttcnJcas, Uegaban a Europa. la pIa.nifiad6n de
dudade etuvo doa1lr1acb por un¡ generad6n di!: m.allstas del td6co wba-
oo. Sus e:studioscomputarizadmpamjan dI!:i,JOStlar que, jnrl••4blt:Inmtc. habi¡ que
construir grandes tranw de autopistaS urbanas para asI poder absorbt:I' el oedl!:nte
awnmto de tráfico. Al principiO nadie le opuso reslstl!:OC1L A finale de 1963, el
Ministro de Tr'ansporte britinko publicó un informe titulado Traffic in Towns (El tri-
flco m las dudadl!:$), que habla mDctado un equipo ttcnlco dirigido por Colin
Buchanan, un de:sconcx:ldo Ingeniero urbanlsta
1
". Fue un.bes! seUero- y Buchanan
se hizo famoso de la noche a la manana. Su aJgUl11entM:l6n era sutil, derivaba de la
fUosofia de planlflcadón limitada que Alker TrIpp había elaborado veinticinco anos
antes. según el urbanista debla etablecer un conjunto de pautas fijas para e1m·
tomo urbano: sólo se podía absorber mh trMico si se emprendlan rcconstrucdone
masivas, y si la comunidad no qut:Iia hacerlo debía dIsmlnuldo. hro casi. nadie lo
entendi6; el públko, abrumado por las fotografias de grandes estructuras a divmOS
nlvrle:s, quedó convmddo de que Buchanm pretendía utillut el m&odo del ct:JuU.
dozer» en sus zonas urNnas.. Al prindp60 pandó que 10 attptaban con «uaniml-
dad. incluso con mtusiasmo; era la qxn de la gran m:onstruccI6n dd país, cuan-
do se consideraba que las reconst:ruedonI giobale:s eran but:i1u. Ortds di! Budwun
llegaron los Ingenll!:ros di! tráfico con sus autopistas urt».nas: habb que constndr
dmtos de millas tanto m Londres como m las dl)d;tdes provindale:s..
Pero en california, que como fue la primera, la conit:I1te habÚi cam-
biado. San Frandsco, las mú europea de las dudade:s oorteamerianaS, y, por k) tan-
to dl!:ddida a no parecerse a Los Ángele, que consideraba su rival, se rebdó con-
tra un proyecto que pretmdía hacer una autopista elevada a lo largo de su hist6r:lco
frente maritlmo, el famoso Flsherman's Wharf. En la primera lucha del mundo de
este tipo, paralizaron la autopista del Embarcadero. Luego, ebrios de tnunfo, con·
siguieron que la dudad abandonara su programa de autoplstu; el visitante podIa
contemplar con sorpresa las estructuras elevadas que tennlnaban súbltarnmte m
el me. En 1956 se hizo un informe tknlco, y postl!:rlCK1Dl!:Jlte otro I!:n 1962, pl1>
poniendo un nuevo sistema de transporte, castalia 900 miUones de dólues,
cuya finalldad l!:r.II preservar su etilo europeo y mantmer el casco urbano. Los ha-
bitante de San Frandsco votaron dos a uno a de etl!: proyecto; los de las ÚI!:-
as subtlrmnas no etaban muy la propue:sta salló adelante y
.se inki6 la coruttuedón dd 8lly A,mr Rapld 1hmsit,·t.
La m<uelta.se por toda Nortcamérk:a; Toronto, por etemplo, paró su
SpadJna Expres.sway, y mis adelante la convtrtl6 en un transporte subtcrrinl!:O.
Tuvo imitadores m Europa: una maJ\ana de abril de 1973, la nUlNa direccl6n la·
borista del Gran Londres dl!:ddi6 no llevar a cabo los proyectos de autopista pa-
trodnados por el equipo anterior. Fonoaba parte del nuevo hitlrist y los mlem·
bros del Consejo hablan asumido todos los eslogans popuJares sobre planlflcadón:
era la época del Infonoe del Qub de Roma, del convendmlento de que lo peqUI!:-
no en bello, de planificar para los RlI!:nos favorecidos y de la gran msls de mer-
gía de la OPOC. Sin embargo la contra las autopiStas lIeg6 ante de la m·
m, que par«1a rdonar la nl!:<:e:sJdad del cambio <k politla.
Como resultado l6gko -el Gran Btet.ana, pero s.otn todo m las ecooomias eu-
ropeas mAs ricas como Franda y Alemania Fcdcral-Ios fondos se Invirtieron mel
mnsporte wbano de masas. Así pues una .serie de dudade Iban a .seguir el aml-
no Iniciado por urbes pioneras como Estocolmo YParís. Durante los mas odlen-
ta. todas las dudades aJl!:aWlas Importante corutnlyuon una nUt-
va red de transporte ripldo o modernizaron la MlUgua
1tl
. El barrio residmdal
suburbano curopl!:Oera una dudad m la autopista pero era tambl&l un¡ dudad en
el metro, sus habitantes, todo los que no podWl comprar coche con factll·
dad, tenlan poslbllldad de e1t'Cdón.
Estados Unidos empezó a moverse en esta dlrecdón: a mitades de los
anos ochenla, unas cuarenta dudade tenlan una red de ferrocarril, ya tuera en fun·
clonamiento, en construcdón o en fase de planlflcadón, algunas adoptaron el sis-
tema de larga dlstanda de .san Frandsco, mlmtras que otras eUg\eron
mAs I.i.gero:s Ymodt'$tos
l6J
. Pero.se trataba no sólo de Invertir m este tipo de traIU-
porte sino tamb6&l de estructurar los banios resldcndaJes a su alrededoL Yetoera
algo qUl!: las dudade nortnmcricanas, qUl!: habían aeddo.según las fiuetuadone
auDADES DfJ.. MAF/ANA u aUOAO EN U AiJl'()pUTA
del merado Yque tenían de planlficad6n mínimos, no podi¡m o no que-
rian hKa. De manen que, según un estudio de Melvin Webbel' de 1977, a mudw
de estas mIei de transporte público les sucedl610 mismo que a Ii. de San Frandsco:
fracasaron porque no se mptaban a los modelos de uso dlspenO del sudo Yno
una atractiva al coche
lM

H.abrian sólo en el caso de que kJ5 se hubkmt de-
ddido de pronto a vMt como k)s nuopeos, cosa que signlfica.N aoeptu los siste-
mas europros de regubdón de uso de sudo. Es cierto que a mediados de los alI.os
setenta algunas dudades de Esutdos Unidos empezaron a aceptar que se W
Jara. Pt'ta.Iuma, una comunidad de Callfomla, enfrentada al aedmlento de kJ5 bao
mos residenciales de Ii. Bahía de San Frandsco, libro b,¡¡tallas connolar
su propio ettdmIento. En 1972, despub de fuertes lochas entre el grupo de pre-
slón de la construedón y el del medio ambiente, CalifomIa aprobó una ley que fre..
naba el desarrollo a lo largo de la costa. Estas medidas afectaron el tipo de cm:I.
miento suburbano: el Meil de Ii. Babia de San Frand5co está rodeada de un dnturón
verde tan bien protegido como el de Londres, pero el resultado -según David
Oowall- ha sido el mismo que el de la cilpital británlCil: poco suelo edlflcable y a
precios e1evados
1f5
• Pero no hil tenido ningún efecto sobre el aedmJento global:
más aIU del dnturón verde, ¡¡lo li.rgo de la Autopista 680 desde Concord a Fremont,
.1 vetnte mlUas y más del centro de San Frand5co, los barrios reslde:ndales subur-
banos continúan extendltndost: st:guldos por el traslado de los uabatos. fJ resul-
U1do, según Robert Cervml, colega de Dowall, es que la presión suburbana viene
st:gUkIa por los atascos subuJbanos: el sistema de autoptswse ha11J desbofdado por
el volumen de USUiIrlOS que van dlart.amente il trabajar y se de WUI zonil
sul:Jurbu1¡¡..1 Iii. otn, puesto que la Bar A1N R4pid Thuuit. como sistema
convmdonil.1 de tnnsporte ndial, es
Asf pues, JW'K'e ser que los nortumericanos no sólo no adoptuon el estilo de
vkIa wbano europeo. slno que Sladió todo lo contrario. La atsisenerg&k:a no am-
bi6 el signo, ni frenó la awuanIgr1IItorl.J que hub de wd.wt¡¡desj duRnte los alI.os
setenta la mayoría de paises ewopeos empezaron.l ob5ervat p&dk1u de poblad6n
en las gnndes urbes, cosa que ya en en los Estados y aunque
..Igunos de los medios de tnnsporte públicos europeos consiguieron atraer
todos dios, como los norteamerlanos, tenian subsidios públlcos. Pa.recia
que a ambos llldos del AtUntko la dudlld en la ..utopLsta glUUlba .1 la dudlld es-
tradk:iona1mente. La gente lo habla decidido con wruedas; para ser mAs
prKi50s, los que las tenlan h..bian vot..do con ellas y cad.. di.. habi.. mis personas
que tenian autom6vi1. La profeda de Wells se estaba cumpliendo.
Notas al capítulo 9
• Kenw.ll'd, 1955, pig. 74.
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m [bid., pig. 319.
'D Ibld., pill'. 319, 320.
'D Ibld., P'g. 321.
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'D Hall, 1'honw. Gractyy Drewttt, 1973, n,
pi¡s. 393, 394.
l. IbId., 11, pip. 394 a 397.
,n lbid., 11, pigs. 39
u. lbid., 11, p,f,gs. 399 a 405.
el!' 1b1d.,II, pigs. 406, 407.
IJO Ibid.,1I pigs. 407, 408.
UI Ibid., 11, pip.U3.
'-JI CL1'MOn YHall. 1973. pi&.260.
ID Ibid., pip. 266, 267.
u. Ibd., p,f,¡. 269.
lJII Ibid.
,. Ibid., p,f,¡. 211.
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Abe.uocnbk, 1943, pIp. SO. S2-
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Stoctholm, 1972, pIp. 35, SI • 72.
ni Odmann ., Dahlbei¡. 1970, pip. 81 •
84; Goki5dd, 197'9,pr4. 142-
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197'9, pip. 148, 149.
," Stodholm. 1976, pqs. S2a 11.
,.. !1ft¡, 197'9, p,f,p. 187 a 202.
Id Popenoe, 1977, pip. 17711201,236.
1M Pupe:doe, 1977, pip. 217.221.
,01' HOtu el al., 1977, pq. 19.
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'.!Ift¡, 197'9,pip. 111,172.
,. HertlItt. 1977, pip. 219, 220.
Ul Alduy, 19&3, p,f,¡. 7S.
Il,¡ Hall. 1984, p,f,¡. n. 76.
ID lb.>berutdn. 1978, pq. 107.
'lo< Alduy, 1983, p,f,¡. 76.
us Akiuy, 1983, p,f,¡. 78.
1M Ibid., piS. 78.
151 Rubensttin, 1978, piS. 107.
151 Roas YAltshuler, 1984, pip. 18. 22.
11' Pup::uue, 1977, pi¡. 222; GoIdfIeId, 197'9,
pigs.. IS2, IS3.
lMl G.B. Mlnlster of Transport 1963.
l61 Zwerllng. 1974, pip. 22, Z), 27; Hall..
1980, pip. 114, llS.
lQ Hall y Hass-KI'\l, 1985, p"sslm.
lQ MeClendon, 1984, pip. 22, Z); Anon,
1985, p,f,g$. 42, 43.
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122, IZ).
'IS DowaII, 1984.
,- 1986.
,., Hall YHay, 1980; Chtmlrty Hay, 1987.

La ciudad de la teoría
Gr.u, ttuter Frtund, 1st allt Theorte
Und griin das LdMens goldna- Baum.
Joh.nn WoIlgang von Gotthe
Faust (1808)
No leaís hIstClfia. leed sólo bJograffl5, puesto que son vida sin teom.
BmjamJn Disrxll
Contllrini FlmI;"z (1832)
fl que puede. t.I que no, ensen•.
George kmard Stulw
Maxims (or kvoIudoniJu (Man and Supmnan (1903)
Todos 115 conspiran contra t.I nort:IW y corriente.
km.rd Sh.w
The Doctor's Dilmima (1913)

Capítulo 10
La ciudad de la teoría
El urbanismo y la Academia:
Filadelfia, Manchester, California, París
1955-1987
E'J título del capitulo puede parecemos totalmente superfluo puesto que el libro sólo
se ha dedicado a las dudades de teoría y a los Intentos de llevarlas a la realidad. Y,
aproximadamente hasta 1955, ésta era la prlndpal corriente dentro de la historia
del urbanismo del siglo XX y ésta ha sido la tesis central. Pero desde entonces ya
no func;iona. y es por ello que este capitulo, y este título, son necesarlos.
La razón es paradójica: a partir de este momento, el urbanismo se legitimó. Pelo
al hacerlo, empezó a plantar las semillas de su propia destrucción. En seguida se
dividió en dos mundos distintos: uno era el de las escuelas de urbanismo, cada vez
más obsesionadas en estudiar la teona; el otro el de los técnicos de los ayunta-
mientos y de los despachos de profesionales enfrentados con el problema de cada
día de planificar en el mundo real. Al prindplo esta división no era evidente: a fI-
naJes de los anos cincuenta y a lo largo de los sesenta, pareda que por fin se ha-
bía conseguido una unión perfecta entre la teoría y la práctica. Pero la ilusión
pronto se desvaneció: a la luna de miel, le sucedieron las peleas y reconciliaciones
de los anos setenta, y el divorcio de los ochenta. Y durante este proceso, el urba-
nismo perdió gran parte de la legitimidad que habia conseguido.
La prehistoria académica del urbanlsmo
No es que el urbanismo no tuviera influencias académicas antes de los atíos cin-
cuenta. Al contrario, en prácticamente todos los países urbanizados, las universi-
dades y las escuelas politécnicas crearon cursos para el aprendizaje profesional de
los urbanistas; se organiZaron asociaciones profesionales para definir y defender los
niveles de caJldad, y se Iniciaron contactos con el mundo académico. En 1909,
Gran BretaIla fue una de las primeras -como ya hemos explicado en el capitulo quin-
to- cuando William Hesketh LeYer, el magnate del jabón, fundador de Port Sunllght,
gan6 un proceso por libelo y con el dinero obtenido patrocinó un departamento
de Diseno avico en la Universidad de Uverpool. Stanley Adshead, el primer pro-
fesor, pronto organlz6 Town Planning (Revista de planificación de ciuda-
des) en la que la teoría y la buena practica se mezclaban. Su primer editor fue

I
I
I
I
Fig. 10.1. Patrick Delante del pa.lacto en 1945 cuando m:ib16 el titulo Lord.
Abem'ombk contaba en su naber Jos dos grandes pbnes de Londres Ytreinta anos de docenda
en el campo del urbanismo.
Patrick Abercromble, un joven que acababa de llegar a la facultad y que más tarde
sucedería a Adshead cuando éste se trasladó a la segunda escuela de urbanismo de
la Gran Bretatla: el Colegio de la Universidad de Londres que se fundó en 1914. El
Instituto de P1anlficaci6n de Ciudades (Thwn Plannlng [nstiwk) -puesto que no re-
cibi6 el espaldarazo real hasta 19S9- fue fundado en 1914 por Iniciativa de la ReaJ
Asociación de Arquitectos Británicos, la Asoclacl6n de Ingenieros Civiles y la
ASOCiaci6n Real de Aparejadores; a finales de los anos treinta ya había siete escue-
las que daban el título!.
Los Estados Unidos fueron mas despacio: aunque en 1909, el mismo ano que
Uverpool, Harvard había organizado un curso de urbanismo, no separ610s distintos
departamentos hasta 1929. Sin embargo, en los atíos treinta ya había escuelas en
el MIT, Comell, Columbia e 1IIlnols, y también se Impartían cursos sobre esta ma-
teria en muchas de las universIdades del pab
l
. y el Instituto Americano de'
1 (Vhnse notas en páginas 351.352.)
33. CIUDADES DEL MAJilANA LA CIUDAD DE LA nom
335
Planiflcad6n de Qudades, fundado en 1917 por la esctsión del CongrtSO Nadonal
de Urbanslmo, se convirtió, al cabo de diez mas y gracia.s a la InsIstenda de Thomas
Adams, en una Institud6n profesional dentro de la misma que eJ Instituto
de PlanlOcad6n de Ciudades, condld6n que retuvo en 1938 cuando se amplió
para Indulr el lema de la planlflc.ad6n regional y cambió su por el de
Institulo Americano de Urbü11stas (Atnmain ltudtutt: ofPlannn¡>J.
Lo imporunte de bIas, y de otras, lnkIadvas era que al haber naddo por ne-
cesidades profesionales. a menudo como iil.IDpliadones de tnbiljos rdilldonados
con la arqultKtura y la ingeniería. estuvieron desde el prindplo Insplndas por Jos
estilos de esw proCltSlones basadas en el diseno. fJ trabajO de klS planifk::adom: era
haar planes. desarrollu normiltivu pu¡a que los planes pudlenn U"arse .1 La
prictla y posteriormente hacu que esas se cumplkran; para reaUur
este tnba)o habú que sabt'r y esta en la matm.a que se eruelUbJ junIo
con la de dbefto. De: ll'I4lMrI que, iI partir de 1950, la qxn ut6pia -que es uno
de 105 prtndpales temas de este libro- hilbía terminado; el wbmlsmo se había
y convmido en p1miflcad6n global del uso del sudo'. A mitad
de los I.nos dncumu. ya V'K'e5 lnduso unos CUMltos mos mis W'de, dio se re--
darislmamente en los progranw de estas escuelas; Ytambl&l en los Ubros
y miados que los ac:adm1kos esai.bian. En 1959 KedM expliabI. lo los britinJco:s,
yen 1964 Kmt lo recordaba a los nortummcanos, que la pla.nlfic:ad6n del uso del
suelo mi un tero¡, distinto y bien delimitado, muy diferente de 101 pliilnifk:ad6n so-
daJ o económicas. Estos textos mostraban que "los utbMtlsW pronto adoptaron
Q manen de pensar Ylos métodos I.nalltkos que los lngmimM; utilluban al pro-
obras públkas, y lol.pUcuon ill dismo de: dudacles-'.
Como tu dicho Mkhad &itty, el dudadano nonnaI. Yroniente consideraba que
¡., Wxlr del urbanista mi .algo m..ístico- o iiIl'CMlO, como la práctica de ¡., abogacb o
de la m«1kin.1, pero que, a difermdl. de estas profeskmes mh antiguaS, no estaba
en un cuerpo teórico consistente; mis bien consl.'itÍiil en UDI. serie de .cono-
cimientos que procedían de lI.3 dendas 5Odilles, refot7.ados por el determinismo de
la tradid6n uquitKt6nlca.. 7. Los wbanlstloS adquirieron habili(Qd de síntesis, no a
trav& del pensamiento abstracto sino por mt'dlo de la. práctica; primero utlll.ubM1
Ia.lntuid6n aeatlvl. y luego la reflexión. Aunque de aquí y allí recogieran ttorias
bre la dudad -la diferendad6n sodaI de la. dudad de la. escuell. de Chicago, la
rla de los economistas sobre las dlferendas de rentas de suelo urbano, el concepto de
los geógrafos sobre la región natural- 5610 las utilizaban como conceptos útiles para
su trabajO'. SegUn una Importante distinción que más tarde hideron una serie de es·
critores', había algo de teorf.¡ en la planlftcad6n pero no habla UIU teorla tk la pla-
n1fIcadón. El proceso global era muy directo: el estudio (SUtW)'), el. método de Gtddes,
era seguido por el an6Jisis, método implldto de trabajO, y culminado por el diseno.
Es verdad que, como habla escrito Abercrombie en un texlo clhico de 1933,
la redacción del plan era tan sólo una parte del trabajo y que la otra consistía en
llevarlo a la pn!leticalO; pero a nadie se le había ocurrido sen.alar que debla haber
un proceso continuo de rmsl6n. A pesar de que la ley de 1947 deda que los pia-
nes -y la Información urbanistla en la que se hablan basado- deblan actuallu.r-


,
,
I

fl.¡. 10.2. Thomu Adams. El ültlmo urblllllsu que auz.6 el
Atlintlco. AdaDu ttilbilfó m Lttchworth,. fue el primer pttSI_
dente del Instituto de UrbilDluno Intn de mltchu •
JNra dlrt¡:Ir el PIiIn Ot NutviI York,. tiI-
rtiiI qut slmultiIntÓcon 1iiI prkUa Ot b pYolficKi6n
m InJlilttrnl.
se cada dnco mas, se segula mantet1iendo la. Idel. de que el resultado debla ser un
plan completo y definitivo de utlllzad6n de suelo. Yaunque diez aftos más tarde
en un texto también dblco, Keeble hablara del proceso de planiflcad6n
ll
, se re-
feda senctllamente a la necesidad de que hubiera una jerarquia espacial de planes
rdadonados que fueran del regional al local, y de que et1 cada uno de los distin-
tos niveles se hiciera un estudio antes de la planlficacl6n. Nadie hablaba de real!-
zadones o actualizaciones. As! pues -.aparte de Ideas muy generales, como la famosa
triada de Abercromble .belleza, salud y los objetivos quedaban ImplJ-
citos; el urbanista los desarrollarla intuitivamente a partir de sus propios valores,
que por definlcl6n eran los de un _experto_ apolitico.
De manen. que en el sistema btiU,nlco clhico de planlflact6n de uso del sue>
lo creado en 1947 por 101 ley de Planificación de la. Ciudad y el Campo, el proce.
so de estudio no debla repetirse puesto que el urbanista, altennlnatlo, lo daba por
hecho
ll
:
336
OUDADE$ DEL MAI'MNA U CIUDAD Df. lAnoRIA 337
El urbanismo norteamericano nunca fundonó ast Aunque el texto de Kmt de
1964 sobrt: ti pb.n wmno gmaal, tnta cid mismo tipo de pbnifk:xi6n de uso cid
sudo. rroJmI,¡ I sus alumnos que -.Ny QUIl!: Ir ajustando cootimpnwontr: las directIices
a medida que pasa el tiempo.". Y, <!.Ido que la compmW6n Wsica que el utWnim.
tiene de w; Intttrdadones mtrt: las fuftus econ6mk:as yel entomo físico son en
gran parte Intuitivas y esptCU1atlvas, Kmt ac:tvkrte a los alllmJ'M)S que le están le-
Y"'do ....
oomla depr1mJda- en el que las Intervendone:s planificadoras I gran escala se m-
ctan pocas veces y por poco Umlpo. como despu& de una gran guem.. En el plan
que Aberaombie reallz.6 en 1948 con Herbftt JKbon pan los West Midbnds,
cribió el prindpal objetivo del proyecto era conseguir que el proceso de cam·
bio urbano se Iúden más lento, de modo que, de estiI rnmen, se redujcn el nú-
mero de edlfidos que quedan.o obsolt'tos: III dudad Ideal seria la dudad esUtka
y estable:
Supoopmos (...) que despu& de IOpeSIt una Wfk de factom par«m lmpor-
se tul dedd.ldo que: l1IUI dudad debe lme un cierto mh1mo de pobIKión
(...) Se tul tenklo en rumia el e:spKk) adecuado JMB todoli kK que se h.m
conskIerado neasarios a la luz de sinud6n presente y de la upeiMd.I e un.
gWd6n urbanista.
Se tul decidido hKer un dnturón Yftdt. fucn del aW losU505 del sudo poco
tkne\ que Yft oon Ja pobbd6n residente. Es entonces cwndo por primfta l'Uel
urbInisUse twLa en la fdlz sttWId6n de Yber kls Ilmites de.su pn:lbkm.a. ConodaKio
d volumen de pobUd6n. puedt tmpezu I tralMJar en el dlsefto del oonJunto y de
cad". uniI de:AlJ PMtes. El plOCe30 en si m.imJo a dlfidl, pero R1CII05 se empie-
za I partir de un núrnfto que dA squrldadu.
En algunos casos no es posible sabu con Ctfteu qof: medl<w fisk::u deben da.ne
pan consquír un objetivo soda.l o «OO6mko dado, o qué ClJOS«UenCiaS econ6-
mka$ resUltarán de una propuestA flsla. Es por dio que es el ayuntamiento y 11 ro-
misión planificadora de la dudad, Yno 105 urbanistas profes.lonales, los ql.ll! debe-
rb.n las nloradones finales sobre las ql.ll! el plan deberi basarse
l7

la revolución de los sistemu
Pero Induso Kent estaba seguro de que, a pesar de esto, era posible que el. ur-
banista hldera un proyecto de uso óptimo del suelo; habla el problema
de 105 objetivos.
Era un mundo feliz, casi de sueno. Pero a lo largo de los anos cincuenta, se vio que
no se correpondla. con la realidad. Todo se descontrol6. En los países industriales
hubo un ..baby boom. Inesperado, ante el que los dem6grafos reaccionaron con
sorpresa y los urbanistas con alarma; lo único que val16 fue el momento del im-
pacto pero en todos sitios hubo demanda de clinlcas maternales e infantiles, y
más tarde necesidad de escuelas y ronas de juego. En todos los países y casi si-


fl&. 10.3. TJ.Kmt ( juno l. Kent es mitnlbro de la primera de
las tm de ttóñcos del urbmlsmode la
de Califomla. Fue el fun<bdot de la Escuela Yt5Crlbl6
un tU:lO dhko los pl.ane5 urbanos.
Por \o tJ.nto el ploceso no se aractcr1z.alM por una revisión continua de la propuesUl
porque la Idea de ql.ll! el urbanbUl debía aprendc1" sobre la naturalua dd problema
esUlba en conflicto dil'Kto oon la loo de $U Infalibilidad como expl!fto y como pn;
feslonal (...) La seguridad que tenIan era laJ que no se tenia 1m cuenta la poslblll-
dad de tucer nuevos de la realidad p¡.ra revisarlo (... ) EsUl CU1:ua, bas;¡da
1m la Infalibilidad del experto, reforzaba la naturaleza apollUca y tknka del pro-
ceso. se consideraba que el medio político era totalmente pasivo y estaba subordI-
nado a k» _conselos. del urbanista y, en la prktica, esto en lo que solfa suceder
l
".
Como Ratty dice fue la edad de oro de la planificación: el. urbanista, libre de
toda interferencia polltlca., seguro de $U ca.paddad técnica., podía trabalar con tran·
quilldad. Este estilo de trabajO era adecuado al mundo con el que el. urbanismo de-
bla reladonarse: un mundo donde el cambio era lento -población estancada, eco-
338
CIUDADES Df.L MAl'MN.... lA CIUDAD DE LA TtOllA 339
multánumente, el gran .boom. econ6mico de la postguerra presionó que se
hlderan nuevas Inversiones en fábricas y oficinas. Ycomo el crtdmiento econó-
mico generó riqueza, estos paises se convirtieron en sociedades de alto consumo
masivo, con dem.lndas sin de artículos de consumo de larga duradón
como cuas y coches. En todos sitios -w Estados Unidos, en Gran Breufta, en el
oeste europeo- el ritmo de Cttdmlenlo y el cambio se aceleró muchblmo.
El antiguo siJtmu de planificadón pensado para un mundo est1tlco, quedó des-
bordado.
Estas demandas obligaron al sistema ac:ambWpero. casi al mismo timJ.po. tam-
hubo cambios en el mundo del urbanismo. Amediados de los al\o5 dn(Uftl·
ta hubo una revolución IntdKtual dmtro de Jos estudios sodlles wbmos y
gk:JrWa que ampU6 el lntd«tual que los urllaniSfM hablan tomado premdo.
Unos cuantos geógrafos y economistas Industriales descubrieron los l::f'ab¡JOS de los
teóricos gmnanos de la kx:alizadón -Johann Hdru1ch van Thilnen (1826) $Obre
agricultura. AIfred .....ebeJ (1909) sobn! ln<tustrY. WalteJ QuisalIer (1933) sobrt: cen-
tros de servidos, YAugust L05ch (1940) sobre teoría gmera! de la loallzxi6n-
sumluon y anaUuron estos textos e incluso los cuando lo considen-
ron necesarlo". En los E.<tad05 Unidos, acad&nkxl5 de divmas disdpIirw, empe'WOf1
a mcontnr rqubrlcbd tn muchas distribudoncs, induymdo las Por
otn parte, los ge6gnIos que habtan aceptado los postulados dd posItlvbmo i6g1.
co, consldenron que ddún deju de poi dcsa1pd6n de las dlfum·
ewde superltde de tiem Yen su lugu empez.ar desarrolW hlp6tesls gene-
sobre las que, más lude, podían ser
con rNlldad: se trau.ba del mismo método de trabajo que los pioneros aJema-
de ttoña de klal.iz.Kt6n habían adopUdo. Estas idus, lunto con se-
rie de libros sobre d tema, ful'f'On sintetizadas brillantemente por un economista
norteamulcano, Walter bard, en un tato que fue muy influyenteJO. EntJe 195J Y
1957 hubo un¡, revolucl6n en 8«'8iafu¡ human.Jl
ti
, aJ tiempo que Isard creaba
una nueva disciplina académica al unir nueva geogratia con tradlcl6n ale-
mana de la de localización. Y, con el benepl.lclto oficial -romo de-
muestra d Importante Informe de ComisIón SChuster de 1950 sobre Gran Ilretat\a,
que consideraba que un mayor contenido social en los de
planIflcacl6n- el nuevo análisis locaclonal empezó a ser Incluido en los programas
de las escudas de urbanl5moU.
Las consecuencias fueron trascendenu.les: .Ia planificación fblca cambió más
entre 1960 y 1970 que en los 100 aflos anteriores, o qulz1s en los 1.000.
u
. Esta ma-
teria pasó de ser una especie de oficio, basado en el conocimiento personal de una
serie de conceptos rudimentarios sobre la ciudad, a convertirse en una actividad
aparentemente clentlflca en la que se estudiaba y analizaba una gran cantidad de
Información muy precisa para que el urbanista pudiera elaborar sistemas de gura
y control muy sensibles, cuyos efectos podía supervisar y cambiar 51 era necesario.
Para ser más exactos diremos que las ciudades y las reglones fueron considerados
como sistemas complelos -y lo eran, un subconjunto particular de un
tipo de 5lstemas más global y general- y se entendió la planificación como un pro-

ceso de control y supervlsi6n continuo de estos sistemas, concepto que se había
tomado de la entonces nueva ciencia de la clbernttica desarrollada por Norbert
Wlener
t
.
Hubo, según terminología utllluda más tarde en el celebrado trabajO de
Thomas Kuhn, un cambio de Afed6 a I¡ de clud,.¡des
del mismo modo que otras muchas áren de pl¡niflcacl6n y dlsdlo relaciona-
das con Sus primeras mediados de los cincuentll- tuvieron
. que ver con d tena de defensa Yd espado r«Or<kmos que eran los anos
de Fria, cuando los Estados Unidos Sf: dedlCilban construcd6n de
nuevos y complejOS sbtemas de misiles controlados dectr6nkammte_ De este mis-
mo campo pronto swgl6 nueva ¡pllcaclón. En 19S4, Robert Mitchell y
Chester Rapldn -colegas de lsard en la Universidad de PmnsyIVUlIa-- publlaron
un libro sugiriendo que los moddos de tráfico urbilno eran una función directa,
y susceptible de ser medida, dd modelo de -y por tlIIlto dd uso del
sudo- que las Junto con los primeros trabaJos sobre modelos
de interacdón espilclaJ, y utillUlndo la capilcldad de pwcdU datos dd
dor, este estudio ae6 la nlln'¡ clenm de planlflca.d6n del transporte urbiIno,
que, oonsIderaba., que podí.a predecir los futuros moddOIs de trifko urbano
nera dmtifica.. se aplicó por primera wz en d hist6r1co estudio sobre transpor-
te dd Área de Detroit de 1956, y posteriormente en 1956 en
Chlcago, y pronto se convirtl6 en el mtt.odo esttndar de tnobajo utilizado en
dentos de anilisis de este tipo, priml'f'O en los Estados Unidos Yluego en el res-
to del mundo!1.
&5iIdo en los métodos de trabalo de los Ingenieros, una
."""""',,wnente of8'Ullzada. Primero se los objetivos espedficos. Luego
se had,¡ un Inventarto de sltwlcl6n actuiiIl dd slste:ma; tlInto dd tráfico como
de las actividades que lo produd¡n. A pilrtir de aquf se e:stabledan unos mode·
los que convertí¡n esw relaciones en fonnn matemáticas precisas. Luego se
dan prn'islones sobre el futuro est¡do del s1stenu, basadas en las ob-
tenidas de los modelos. A partir de aqul, Sf: podían soluciones ¡ltemativu
y ¡I mismo tiempo Sf: enlu¡ban para ver qué opción mejor. Finalmente,
un¡ vez puesu en práctica, podl¡ supervisarse y, si era necesario,
modlflcarseZ".
Al principio, se estudiaban relaciones como 51 openran en un solo sen·
tido: se tenlan en cuentlllas actividades y el uso del suelo y, partir de aqui, se es-
tudlaban los modelos de tráfico. De manera que metodología y las técn.lC¡S usa·
das en estos estudios formaron parte de nuev¡ materia, la planificación del
transporte, que se ¡slmll6 a la planlflcadón de ciudades. Sin embargo,
muy pronto, 105 clentlflcos regionales norteamericanos sugirieron serie de
cambios fundamentales: los modelos locaclonales de las actividades -comerciales,
y residenciales- su vez Influidos por las poslbllld¡des de
transporte; estas reladones podlan estudiarse y utilizarse posteriormente
para hacer predicciones. la relación tenia pues dos direcciones y se hada necesa-
rio desarrollar un 5lstema Interactivo de planlficadón que a la vez cubriera el 515-
lA OUOAO Ot: lA TWa1A 3<1
Fi¡. 10.4. MelVin.M.webbeL webber pertenea a "x¡und.a ge-
neradón. En 105 anos sesenta 1amó sus tJd\aoJcs !<kas ilttJCI
del reino r.ut»no de ningún lupr. ColukJerab¡¡ que el uro.nls-
mo DO l1IbY consquido mar una metodoiopa propia.

tema de uso de sudo Yde transporte de toda e! ána metropoI.ltana o subreglonal.
Por primera vez el rMtodo de traNJo basado en las tlaUas de los Ingenieros se in-
troducía en e! del p1anlfk:ador tradldonal del. uso del suelo. Los modelos de Inte-
raccl6n espacial, el Gutn-Lowty -que desarrollaba un modelo de
actividades y de uso del suelo si se le daN una Informacl6n básica sobre las rela-
dones entre los empleos y d transporte- se convirtieron en hmamientas de Ita-
NjO del utbanlsta
lll
• Como deda uno de los tutos dáslcos:
Durante e! proceso general de planlflcad6n especificamos con " "naUdad de tra-
bajar aspectos m.b particulares: es decir, un sistema o un subsistema específico del
mundo real debe ser iepresentado por medio de un sistema o subsistema concep-
tual especifico dmlto del sistema conceptual gmer¡¡l. A este tipo de ieproenta·
d6n de un sistema se le llama moddo (...) fJ uso de modelos es una manen de re-
dudr la gran del mundo real a un nivel de adecuada a las
apKidades del ser hurnanol'.
Esto signIftaN que ddJiJI dominuse el USO del. ordenador -<OQ que: era rdJ·
tivammte pan el urbanista medio de los sesma 'hmbi&t supoola te-
flft un nuevo conapto del. UIbanlsmo. A difermclJ del. plan de 'os vkjos 1lWUb05
en el que se asumia que los objetivos pmnanedMl 6tos desde el principio, el nue-
vo concepto de planI6ad6n presuponía un proa:so, _en el que los prognmas se
van adaptando dwante SlI ejecución a medida que la lnformad6fl que va 1It'pR-
do lo ruge.
JI
. Este proceso de plani6ad6n era independiente de lo que se esta·
N planlficandoU; como dijo MeMn ..es una especial de deddir
y actuar., que comportaba una revisl6n constante de los distintos pasos: deflnld6n
de objetivOs, pronóstico de los cambios en la situacl6n real, control dd encade-
namiento de coru«uendas de 1115 alt6Tlatlvas de acción, valorKi6n de los costes
y de las vmtaJas como base para la elecd6n de las estrategias a seguir y control con·
tinUO». Este el de traNJo propuesto por los nuevos libros de tuto bri-
tánicos sotn pIani6cad6n de sistemas, que aparederon a ftnaIes k:ls afto5 sesftJta,
Yque esuban rdadonados con un pupo de j6ftnes 1kmdados británicos, mu-
chos de los cuales estaban dando clases o estudiando en b. Univenldad de
MancbesterJ4. TlJnbi&¡ era d mtt:odo de traNJo que se utilizó pan realiuf toda
una serie de estudios subreglooale:s sobre: las ireas rneuopoltWw británicas que,
mtn 1965-75, periodo heroico de desarrollo Yde cambio, afderon muy deprisa.:
Lelcester-Ldcestershire, Nottinghamshlre-Derbyshire, Coventry-Warwl.ckshlre-
SolihulL South Hampshire. Todos dios fueron realizados utUlundo estos
y técnicas nuevas y en la mayoria traNjaron las mismas personas -McLoughlin en
Leicester, Ratty en Nottlngham y Derby- que desempenaron un Importante papel
como consejeros.
Pero la revolucl6n fue menos espectacular -por lo menos en sus primeras tpo.
cu- de lo que a sus partidarios les guso.ba admitir: muchos de estos planes de ...m.
tanu. anteproyectos. en el sentido de que hadan propuestas muy con-
aetas sobre lnversklnes (])IDO por qemplo autupist;oslS. P&raIdamente. además, Ilabú.
una serie de curiosos SlIpuestOS meufiskos que los nuevos u.rbanlstas compartian
con sus predea:sores: se cootempbb1 el sistema de planlflad6n como algo aetl-
vo, mientras que se considuaN la dudad como un demento pasivo y se vela el
sistema politk:o como un cuerpo bentvoJo IdepUVO a los a.mejos cid upertol'.
En la prictk:a, el planificador de sistemas se hallaba Involutndo en dos tipos de
Ktividad muy diferentes: como dentíflco sodal, obsefvaN y anall.zaN pas.iVol-
mente la realidad; como técnico, actuaba sobre la JUJldad pan. cambiada ....actlVl·
dad que por su propia natuJ¡¡jeza era menos segura. y estaN sujeta a los objetiVOS
que sólo podlan decidirse a partir de las teladones complejas. y a menudo también
confusas, enae profesionales. polltlcos y público.
FJ núcleo del problema era una paradoja lógica: a pesar de lo que los planifi.
cadores de sistemas dijeran
J7
, el sistema de planificaci6n urbana era diferente del
(podriamos dedJ), de un sistema de defenq. En este caso, al que se le había apU-
cado con txIto e! .. de! s15tema". los controles estaban dentro de ti, pero
en e! de la planificación. e! sistema urbaJlc>.teglonal estaba denlto de su propio sis-
tema de control
ll
. HabiJI adeinás otras dlfermdas fundamentales: en el caso de la
CIUDADES DEL MAÑANA U. CIUDAD DE U. nolÚA 3<3

planificación urbana, no habla un sólo problema y un sólo objetivo principal, sino
varios que a ve<:es eran contradictorios, cosa que dificultaba el paso de los objeti-
vos generales a los más específicos y operacionales 39; no todo se percibla al com-
pleto; los sistemas que deblan no se mostraban con evidencia sino que
tenían que ser sintetizados; algunos de sus aspectos no eran deterministas, sino que
eran probables; adem,ú los costes y los beneficios eran difíciles de cuantificar. De
manera que la afirmación de que este método era científicamente objetivo no era
fácil de demostrar. cada vez con mayor frecuencia sus partidarios empezaron a
admitir que en este tipo de sistemas ..abiertos_ los análisis sistémicos deblan tener
un papel subsidiario y que el analista debla de su mterlo e intuición; es de.
clr se volvia aJ método tradlclonal
tO
• En 1975 Britton Harrls, quizás el planificador
de sistemas más conocido, diría que no creía que los problemas de planificación
difíciles pudieran solucionarse mejorando los métodos"l.
F.o busca de un nuevo paradigma
Apartir de finales de los atl.os sesenta, estos sistemas de planificación recibieron cri-
ticas fundamentales que procedían de dos direcciones distintas. De la derecha fI·
losóflca salieron una serie de estudios teóricos y empíricos realizados por clentffl-
cos políticos norteamericanos, que aseguraban que -por lo menos en los Estados
Unidos- las decisiones urbanas más Importantes se tomaban dentro de una es-
tructura política plurallsta en la que no había un solo Individuo o un solo grupo que
tuviera todo el poder o toda la información, y que, en consecuencia, el proceso de
toma de decisiones se podía describir como un _Incrementallsmo desarticulado_ o
.sencillamente como una manera ..de salir del paso_. El dásico análisis de Meyerson
y Banfleld sobre el Consejo de la VIvienda de Chlcago, consideraba que se había com-
prometido poco en planificación real, y que se había equivocado porque no Iderl"
tlficaba la estructura de poder real de la ciudad con correcdón; su opinión elitista
sobre los Intereses públicos era totalmente opuesta a la de los políticos, que era
más populista y que fue la que finalmente prevaleció. Downs estudió este tipo de
estructura y consideró que los políticos compraban votos a cambio de programas
pollUcos, como si estuvieran en un mercado. Undblom comparo el modelo de pla-
nificación global y racional con lo que éJ. considero que era el desarrollo del pro-
ceso pollUco real que se caracterizaba por mezclar valores y análisis, confundir los
fines con los medios, no analizar alternativas y evitar la teoria. El análisis de Altshuler
sobre Minneapolls-St Paul sugirió que el planificador profesional no era un problema
para la máquina política, cosa que le puso a los Ingenieros constructores de auto-
pistas en contra; prevaleclan cuando hablaban como expertos y proponlan objeti-
vos concretos, pero el suyo era un juego político; la conduslón era que los urbanistas
debfan admitir sus debilidades y elaborar estrategias más adecuadas
u
.
Tcxlos estos análisis surgieron a! estudiar la politlca urbana norteamericana, que,
tradicionalmente suele ser más populista y plurallsta. Aunque el estudio de
Rablnowitz sobre las ciudades de NewJersey sugería que, incluso a!li, los métodos
de trabajo eran muy variados desde los muy fragmentados a los más coheslonados;
por su parte Ettionl, criticando a Undblom, sugería que la historia reciente de los
Estados Unidos mostraba varios ejemplos Importantes de toma de decisiones no
incrementales, sobre todo en temas de defensa
u
, Pero, dicho esto, esos estudios nos
muestran que, en reaJidad, la planificación estaba muy lejos del estilo fria y raclonaJ
que los sistemas utilizados en el ordenador nos podrían hacer pensar. Quizás hu-
biera Ido melor si se hubieran een.ldo más a ellos, quizás no. Lo preocupante era
que, en la práctica, la democracia local era un asunto mucho mis complejo de lo
que le hubiera gustado a la teoría, En consecuencia muchos teóricos llegaron a la
conclusión de que si en realidad la planificación era asl, así era como debla acep-
tarse: parcial, experimental, Incremental, tratando de solucionar los problemas a
medida que se presentaban'".
Todo quedó mucho más claro, cuando -<amo sucede muy a menudo-la cri-
tica de la Izquierda norteamericana llegó a unas conclusiones muy parecidas. A fi-
nales de los atl.os sesenta, la Izquierda, empujada por los movimientos de los de.
rechos dvUes y de guerI3 a la pobreza, por las protestas contra la guerI3 del Vietnam
y por el movimiento de libertad de expresión en los campus universitarios, fue la
que hizo todo el trabalo. Dentro de la corriente general de protesta surgieron tres
temas esenciales que resultaron fatales para la legltlmlzaclón de los planificadores
de sistemas. Uno de ellos fue la desconfianza ante el experto y todo lo que slgni·
flcara planificación de arriba abajo -tanto en relación a los problemas de la guerra
y la paz, como en los de las ciudades. Otro, mucho más específico, fue una para·
nola creciente en contra de la manera de abordar los problemas; por ejemplo, en
el caso mllltar consideraron que se estaba aplicando una pseudoclencla y una jer-
ga Incomprensible con la finaJidad de crear una cortina de humo que les permi-
tiera seguir utilizando métodos éticamente Incorrectos. Yel tercero se desencade.
nó a raiz de las revueltas que estallaron en las ciudades norteamericanas y que,
empezando en .Birmingham, Alabama, en 1963, terminaron en Detrott en 1967, Estos
motines paredan demostrar que los sistemas de planificación no habian hecho nada
para mejorar las condiciones de las ciudades; por el contrario al haber ayudado o
por lo menos permitido el desmembramiento de las comunidades urbanas, ha-
blan contribuido a fomentarlos, En 1967, uno de los crltlcos, Richard Bolan, diJO
que el sistema de planificación basado en el ordenador era Igual que el urbanismo
al viejo estilo, pero vestido con ropa nueva; y, en su opinión, tanto el nuevo mé-
todo como el antiguo ignoraban la realidad politlca"s.
La reacción Inmediata de la izquierda fue convencer a los propios profesiona-
les para que cambiaran su polillca y, convirtiéndose en .urbanlstas em-
pezaran a practicar la planificación que va de abajo hacia arriba", De esta mane·
ra quedarla explicito el debate sobre metas y objetivos, que los dos métodos de
planificación anteriores habían evitado considerando que ésta era una tarea que
sólo concemla al técnico. Los urbanistas defensores Intervendrían de diversas ma-
neras y trabajarlan con distintos grupos; la diversidad seria su característica esen·
cia!. lrúonnarian al público sobre las posibles a!temat:lvas, obligarlan a los gabinetes
de planificación pública a competir para obtener apoyo; ayudarlan a los critlcos a
LA OUDAD DE LA TU>I:1A
,.,
dabonI pLtnes que futnn superiora Alos oficiales; UlIWÍJJ1 conseguir que 5e
tuViaan en cuentA los n10res lmplídtos.. nuevo m&odo de UlIbato 5e DP-
aba bien Al modo de ser nortumerlcano: dmloctátko, basado en loalIdad,
plunUsa, pero ambim legAlistA puesto que 5e twAba en ronlücto 1nsdtudo-
nalizado. Es observar, sin Aunque por un lado 5e quitA·
ba urbanistA por el otro 5e AumentAba: iba a hOlCeJSe cargo mud1u
de las fundones habla desarrollado el profesional por lo-
calidad. Y, en la prjetla, no quedaba muy claro cómo Iba Afundonar todo; por
ejemplo qué modo este proceso Iba a resolver los conflictos reales de Intereses
que podlan surgir en las comunidades, o cómo 5e evitarla que los ul'banIstas 5e con·
virtleran nuevo en manlpuladores
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De todas manem hay miS de una semejanza entre el urbanistA que seguíll un
método IncremenWJst¡ desarticulado y urbanista defensor, y estos y un