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Documento de Trabajo No. 14-2007. “LOS EFECTOS POLÍTICOS DE LA DISCRIMINACIÓN SOCIOCULTURAL EN MÉXICO”

Documento de Trabajo No. 14-2007. “LOS EFECTOS POLÍTICOS DE LA DISCRIMINACIÓN SOCIOCULTURAL EN MÉXICO”

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La discriminación es un elemento que vulnera la cohesión y solidaridad social, genera desigualdades profundas que obstaculizan el disfrute de muchos de los derechos fundamentales. Estas grandes desigualdades generan percepciones de ineficiencia e ineficacia del sistema político para gestionar los problemas sociales. En el caso de sociedades en transición democrática, esta disparidad en el disfrute de derechos puede ser un obstáculo para consolidar la democracia como forma de tomar decisiones colectivas y como manera de relacionarse entre los distintos actores.
La discriminación es un elemento que vulnera la cohesión y solidaridad social, genera desigualdades profundas que obstaculizan el disfrute de muchos de los derechos fundamentales. Estas grandes desigualdades generan percepciones de ineficiencia e ineficacia del sistema político para gestionar los problemas sociales. En el caso de sociedades en transición democrática, esta disparidad en el disfrute de derechos puede ser un obstáculo para consolidar la democracia como forma de tomar decisiones colectivas y como manera de relacionarse entre los distintos actores.

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Los Documentos de Trabajo del CONAPRED representan un medio para difundir los avances de la labor de investigación en estudios y para

recibir comentarios sobre su posible publicación futura. Se agradecerá que éstos se hagan llegar directamente a la Dirección General Adjunta de Estudios, Legislación y Políticas Públicas del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Dante 14, séptimo piso, Col. Anzures, Del. Miguel Hidalgo, CP 11590, México, D.F., TEL. 52 03 36 49; o a las direcciones de correo: dceron@conapred.org.mx y lalvarezm@conapred.org.mx Producción a cargo de las y los autores, por lo que tanto el contenido como la redacción son responsabilidad suya. Este documento fue realizado por María Angélica Martínez Aguayo, a solicitud de la Dirección General Adjunta de Estudios, Legislación y Políticas Públicas.

Dirección General Adjunta de Estudios, Legislación y Políticas Públicas Documento de Trabajo No. E-14-2007 “ LOS EFECTOS POLÍTICOS DE LA DISCRIMINACIÓN SOCIOCULTURAL EN MÉXICO” Diciembre de 2007

© Derechos Reservados 2008 COLECCIÓN ESTUDIOS 2007 Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación Dante Núm. 14, Col Anzures. Del. Miguel Hidalgo. CP 11590, México, D.F. Se permite la reproducción total o parcial del material incluido en esta obra bajo autorización de la institución y siempre que se cite la fuente completa.

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Directorio Gilberto Rincón Gallardo y Meltis Presidente José López Villegas Director General Adjunto de Estudios, Legislación y Políticas Públicas José Luis Gutiérrez Espíndola Director General Adjunto de Vinculación, Programas Educativos y Divulgación Vilma Ramírez Santiago Directora General Adjunta de Quejas y Reclamaciones María José Morales García Directora de Coordinación Territorial e Interinstitucional José Luis Páez Caballero Director de Administración y Finanzas

Programa de Estudios 2006 José López Villegas Director General Alejandra Rojas Pérez Directora de Programa Diana Paola Cerón Ruiz Coordinadora académica Lillian Valerie Alvarez Melo Coordinadora administrativa Diana Paola Cerón Ruiz Lillian Valerie Alvarez Melo Editoras de sección

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Resumen Ejecutivo

La discriminación es un elemento que vulnera la cohesión y solidaridad social, genera desigualdades profundas que obstaculizan el disfrute de muchos de los derechos fundamentales. Estas grandes desigualdades generan percepciones de ineficiencia e ineficacia del sistema político para gestionar los problemas sociales. En el caso de sociedades en transición democrática, esta disparidad en el disfrute de derechos puede ser un obstáculo para consolidar la democracia como forma de tomar decisiones colectivas y como manera de relacionarse entre los distintos actores.

Síntesis Curricular

María Angélica Martínez Aguayo estudió la licenciatura en Historia y la maestría en Filosofía de la Ciencia en la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha dedicado a investigar temas relacionados con Tecnología y estudios basados en grupos focales. También se ha especializado en temas como; democratización de la tecnología y de la cultura y multiculturalismo. Actualmente imparte la materia de Historia de la Ciencia en la Facultad de Historia UNAM. También imparte las materias de ética, filosofía y comunicación escrita en una universidad privada.

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Índice

LA NATURALEZA DE LA DISCRIMINACIÓN

1.1 Definiciones .................................................................................................. 8 1.2 La naturaleza del fenómeno ......................................................................... 13 1.3 Las fuentes y mecanismos de la discriminación ........................................... 13 1.3.1 Las fuentes del prejuicio ............................................................................. 17 1.3.2 Casos y mecanismos particulares de discriminación en la sociedad .......... 27 1.3.2.1 La discriminación laboral .......................................................................... 27 1.3.2.1.1 Algunos grupos afectados por la discriminación laboral ........................ 28 1.3.2.2 La Discriminación educativa ..................................................................... 32 1.3.2.2.1 Algunos grupos afectados por la discriminación educativa ................... 34 1.3.2.3 La discriminación sanitaria ....................................................................... 36 1.3.2.3.1 Algunos grupos afectados por la discriminación sanitaria ..................... 37 1.4 El carácter estructural ..................................................................................... 41

LA INCOMPATIBILIDAD ENTRE DEMOCRACIA Y DISCRIMINACIÓN

1.1

Democracia: vertientes y principios ........................................................... 45

1.1.1 La democracia liberal ortodoxa y la democracia pluralista ........................ 45 1.1.2 Libertad, igualdad y pluralismo .................................................................. 49 1.2 Democracia Pluralista ................................................................................ 56

1.2.1 La tolerancia y la democracia pluralista ..................................................... 57 1.2.2 La discriminación y la democracia pluralista .............................................. 59 1.2.3 El tratamiento de la diversidad en una democracia pluralista .................... 62 1.3 El vínculo entre discriminación, desigualdad y pobreza .............................66

LA DISCRIMINACIÓN Y LA CULTURA POLÍTICA

1.1 Perspectiva Teórica ...................................................................................... 68

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1.2 Modelos de democracia y su cultura política ................................................ 72 1.3 La Cultura Política y la discriminación en México ......................................... 74 1.3.1 Marco Histórico ........................................................................................ 74 1.3.2 Los vínculos vigentes entre la discriminación y la cultura política en México ................................................................................................................... 99 1.3.2.1 Análisis de encuestas .....................................................................100

1.3.2.1.1 Encuestas Nacionales de Cultura Política (2001, 2003 y 2005) ..........100 1.3.2.1.2 Encuesta mundial de Valores ............................................................. 104 1.3.2.1.3 Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación .............................. 106 1.3.2.2 Investigación Cualitativa ................................................................ 107

1.3.2.2.1 Metodología Etnográfica ..................................................................... 107 1.3.2.2.2 Tópicos ............................................................................................... 109 1.3.2.2.2.1 1.3.2.2.2.2 1.3.2.2.2.3 Democracia .................................................................................... 111 Panorama general de la democracia por grupos ........................... 113 Responsables de la democracia .....................................................115

1.3.2.2.3 Instituciones Democráticas ................................................................. 116 1.3.2.2.3.1 Funciones de las Instituciones democráticas ................................ 116

1.3.2.2.4 Flujo de información sobre las acciones de gobierno ......................... 124 1.3.2.2.5 Necesidades básicas: Trabajo, salud, educación y programas sociales ...................................................................................................... 126 1.3.2.2.5.1 1.3.2.2.5.2 1.3.2.2.5.3 1.3.2.2.5.4 Relación: trabajo y grupos vulnerables .......................................... 127 Relación: salud y grupos vulnerables ............................................ 130 Relación: educación y grupos vulnerables .................................... 132 Relación: programas sociales y grupos vulnerables ..................... 135

1.3.2.2.6 Discriminación .................................................................................... 138 1.3.2.2.6.1 Relación de las instituciones democráticas y los grupos vulnerables ................................................................................................................................. 138 ARGUMENTACIÓN DISCRIMINACIÓN PARA LA ACCIÓN PÚBLICA CONTRA LA

1.1 La discriminación como obstáculo para alcanzar el bienestar personal ....... 143

5

1.2 Costos objetivos ............................................................................................ 146 1.3 Pérdida de la confianza ciudadana en el sistema político democrático ...... ..147

BIBLIOGRAFÍA

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Abreviaturas y siglas

CNDH: Comisión Nacional de Derechos Humanos. CONAPO: Consejo Nacional de Población. UNESCO: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. OMS: Organización Mundial de la Salud. OPS: Organización Panamericana de la Salud. OIT: Organización Internacional del Trabajo. PNUD: Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. SEDESOL: Secretaría de Desarrollo Social. SEGOB: Secretaría de Gobernación.

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LOS EFECTOS POLÍTICOS DE LA DISCRIMINACIÓN SOCIOCULTURAL EN MÉXICO

Primera parte: LA NATURALEZA DE LA DISCRIMINACIÓN

1.1 Definiciones

Al interior de las ciencias y disciplinas sociales existen diversos términos que generan extensos debates sobre su significado y adecuada aplicación. La polisemia es un fenómeno recurrente en muchas de las palabras utilizadas en las áreas sociales del conocimiento.

Para evitar confusiones es necesario precisar el sentido en el cual se entenderán ciertas palabras a lo largo del presente documento. De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, la definición lexicológica de discriminar es “seleccionar excluyendo”, se puede observar que en esta primera definición no se presenta una carga valorativa del acto. Pero, en la segunda acepción encontrada: “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.”, la acción comienza a definirse negativamente.1 Para esta segunda definición la carga valorativa de las razones que rigen el acto es negativa y existe un componente de relación entre actores, que se entiende como desigual y pernicioso. En la primera acepción la acción de seleccionar entre los elementos está en función de sus características, sin juzgarlas en función de superioridad o inferioridad, evitando de esta manera el aprecio o desprecio al momento de la selección.

Cuando la selección está guiada por lo agradable o desagradable que nos parecen ciertas características de los elementos, que se tornan insoportables, la acción está caracterizada por el prejuicio y estereotipia.

Diccionario en línea de la Real Academia Española, vigésima segunda edición. Las cursivas son mías. http://www.rae.es/, consultada el día 15/08/2007.

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Esta segunda definición, a pesar de ser la más extendida en las áreas del conocimiento social, presenta dificultades para comunicar en justa medida la naturaleza de la acción negativa. En ella, no existen elementos que hagan sospechar la necesidad de entender el fenómeno como un problema social relevante, más allá de la percepción de que es una conducta “inmoral”, grosera o de mal gusto que amerita cierta sanción.

Es necesario entonces que la definición considere los aspectos más relevantes de la naturaleza negativa de la discriminación, incorporando sobre todo las consecuencias nocivas que tiene para las y los involucrados. El simple hecho de definir formalmente el fenómeno mediante sus efectos, abre la posibilidad de que las personas tengan un acercamiento con él y puedan replantearse la forma en la cual interactúan con los demás.

La falta de una definición integral puede determinar el perfil y la efectividad de las acciones tomadas para encarar el fenómeno, además de que puede consolidar el desconocimiento social sobre el tema. La importancia que el tema tenga en la agenda pública estará determinada por lo que el concepto comunique a los actores sociales; si la definición no incorpora lo pernicioso de los efectos del acto en materia de acceso al bienestar personal, será casi imposible que el problema sea reconocido como grave y permanecerá oculto a los ojos de gran parte de la sociedad.2

Las definiciones sobre discriminación más extendidas y utilizadas provienen de los instrumentos internacionales (tratados, convenios o protocolos) que abordan el tema de los derechos y libertades fundamentales

Sin profundizar en el concepto, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el artículo 7°, dice textualmente: “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual
Rodríguez, Jesús, Un marco teórico para la discriminación, CONAPRED (Estudios 2), México, 2006.
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protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”. Con lo anterior se entiende que la discriminación tiene por efecto limitar los derechos asentados en la declaración, y que el derecho a la no-discriminación es el medio para acceder al disfrute de los demás.3

Se puede encontrar una definición básica del fenómeno en la “Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza” realizada en 1960 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) que en su primer artículo señala que:

“A los efectos de la presente Convención, se entiende por "discriminación" toda distinción, exclusión, limitación o preferencia fundada en la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, las opiniones políticas o de cualquier otra índole, el origen nacional o social, la posición económica o el nacimiento, que tenga por finalidad o por efecto destruir o alterar la igualdad de trato en la esfera de la enseñanza”.4

En esta definición se incorporan las consecuencias perjudiciales del trato discriminatorio. A esto, la “Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial” añade que la discriminación entre los seres humanos por motivos de raza, color u origen étnico:

“...es un atentado contra la dignidad humana y debe condenarse como una negación de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, un obstáculo para las

Obtenido de la página en internet del CONAPRED. Entrada en vigor de la declaración, diciembre 10 de 1948, México lo ha ratificado ante la ONU. http://www.conapred.org.mx/index.php, consultada el 3-08-2007 4 Página en internet del CONAPRED. Entrada en vigor de la convención, diciembre 14 de 1960, México no lo ha ratificado ante la ONU. http://www.conapred.org.mx/index.php, consultada el 3-082007

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relaciones amistosas y pacíficas entre las naciones y un hecho susceptible de perturbar la paz y la seguridad entre los pueblos”.5

En este acercamiento de definición amplia, se incorporan las consecuencias del acto, al considerarlo como un atentado a la dignidad humana y como un obstáculo al disfrute efectivo de los derechos y libertades de las personas.

La Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, la discriminación se considera como sigue:

“En la presente Convención la expresión "discriminación racial" denotará toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico, que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades

fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.”6

En esta definición se incorpora el elemento de la igualdad de condiciones, lo que abre la posibilidad de que exista una discriminación de tipo positiva que nivele las condiciones en las cuales suelen competir las personas vulnerabilizadas por las oportunidades sociales. Identifica también las esferas en las cuales deben ser observadas las libertades y derechos fundamentales. Considera como

discriminatorio al acto que vulnere o intente vulnerar el goce de los derechos y libertades.

Las definiciones de discriminación brindadas por los instrumentos de derecho internacional se integran regularmente por tres elementos. El primero es la consideración de que la desigualdad de trato es consistente con una distinción,
CONAPRED, página en internet. Entrada en vigor, noviembre 20 de 1963, México lo ha ratificado ante la ONU. http://www.conapred.org.mx/index.php, consultada el 3-08-2007. 6 CONAPRED, página de internet. Ratificado por México ante la ONU en febrero 20 de 1975. http://www.conapred.org.mx/index.php, consultada el 3-08-2007.
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exclusión o preferencia; segundo, “... el que esa desigualdad de trato se base precisamente en una de las causas y criterios que señalan las propias normas jurídicas como prohibidos...”; y, tercero, que tengan por objeto menoscabar la igualdad de trato o la de oportunidades.7

Una definición que intenta acercarse más a una descripción integral del fenómeno es la propuesta por el Dr. Jesús Rodríguez, quien considera que:

“La discriminación es una conducta, culturalmente fundada, y sistemática y socialmente extendida, de desprecio contra una persona o grupo de personas sobre la base de un prejuicio negativo o un estigma relacionado con una desventaja inmerecida, y que tiene por efecto (intencional o no) dañar sus derechos y libertades fundamentales”.8

En la definición anterior el autor resalta la noción de que más que una práctica individual o entre particulares, la discriminación tiene fundamentos y lógicas sociales que se refuerzan a sí mismas.9 Es fundamental el señalamiento de que las desventajas sociales generadas por el rechazo a ciertas diferencias a través del prejuicio y la estigmatización son inmerecidas e injustificadas. Y el tercer elemento relevante de la definición es que incorpora el elemento volitivo, ya que las consecuencias perjudiciales de los actos discriminadores existen

independientemente de la conciencia de los actores sobre ellas. Esta parte de la definición es importante, ya que llama a los actores a reflexionar sobre la verdadera naturaleza de sus prácticas cotidianas.

Carbonell, Miguel, Introducción: Una Ley para el México del Siglo XXI, en Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, CONAPRED, México, 2004. 8 Rodríguez, Un marco..., op.cit., p. 26 9 Es común que algunas de las acciones discriminatorias sean socialmente consideradas como aceptables ya que éstas se reproducen en las áreas que son formadoras de ciudadanía, como en los centros de estudio.

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1.2 La naturaleza del fenómeno

La acción discriminatoria, como cualquier otra realizada por el ser humano, se explica por diversos factores. El acto de discriminar tiene entre los elementos que lo explican, el prejuicio, la estigmatización y la estereotipia. Dichos factores a su vez responden a estímulos del contexto y a incentivos propios a los procesos cognitivos humanos. A continuación se exponen los procesos que conducen a la generación de actitudes y acciones de desprecio hacia las demás personas. Es fundamental para el estudio hacer referencia a la naturaleza del fenómeno, ya que sólo de esta manera se podrá comprender su carácter estructural y transversal, el cual explica el gran impacto negativo que tiene en la sociedad y en sus formas de organización.

Es común asociar y superponer términos como racismo, discriminación, estereotipia, sexismo y prejuicio, ya que comparten como elemento común una valoración o percepción hacia alguna persona o grupo que es regularmente negativa. Específicamente, la valoración negativa que se hace de algún grupo o persona está vinculada directamente con el prejuicio, que tiene como componente básico una preconcepción, cuyo mecanismo básico es asociar a un individuo con las características que creemos comparte con su grupo de adscripción, comúnmente llamados minoritarios.10 1.3 Las fuentes y mecanismos de la discriminación11

Se considera que la discriminación tiene distintos orígenes y se expresa de formas diversas, que impacta la convivencia entre las personas, excluye a quienes la experimentan, por ende, limita su desarrollo humano y el disfrute de sus derechos

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David Mayers, Psicología social, MacGraw-Hill, México, 2005, Robert S. Feldman, Social psychology, Prentice Hall, 2nd Edition, 1998 y Michael Argyle, The social psychology of everyday life, Routledge, New York, 1992. 11 Basado en Basado en Sergio Parra, Democracia y Discriminación: Definiciones y Conceptos, Multicopiado, 2006b.

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fundamentales.12 El fenómeno de la discriminación tiene sus orígenes y mecanismos de acción tanto en el nivel individual como social. Ha logrado consolidarse culturalmente de tal forma que gran parte de los actos de esa naturaleza se reproducen fácilmente llegando a ser gran parte de ellos invisibles e inconscientes. Al respecto se reconoce que:

“Las prácticas discriminatorias obedecen principalmente a que existen formas de ser y actuar que, en distintos espacios de socialización y educación, hemos aprendido a no verlas como válidas y merecedoras de respeto. Sobre ellas se han construido estereotipos que afectan directamente a personas concretas y cobran significados e implicaciones según el espacio de convivencia del que se trate”.13

Para

Jesús

Rodríguez

los

elementos

que

sustentan

principalmente

la

discriminación son el estigma y el prejuicio. El primero es entendido como una particularidad que desacredita, dicho descrédito proviene de que ese atributo lo hace diferente del resto. Para consolidar esta característica como un estigma, se requiere relacionarla con la idea de que la posesión de ella denota inferioridad, debilidad o peligrosidad, por tanto merecedora de aversión, desprecio o persecución.14

Para la psicología social, el concepto de grupos minoritarios no está referido a parámetros cuantitativos, sino a la escasa disponibilidad de recursos sociales que les permita tener poder, influencia y control sobre sus propias vidas.15 Estas minorías suelen estar en una posición de subordinación social, poseen

CONAPRED, Prohibido discriminar, por una cultura del respeto a la diversidad humana, México, 2004. 13 Ibid. 14 Rodríguez, Un marco..., op.cit 15 Cabe recordar a manera de ejemplo que los blancos en Sudáfrica son una minoría desde el punto de vista cuantitativo, aunque han ostentado históricamente más influencia, control y poder, que la mayoría negra.

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14

características culturales o físicas que son infravaloradas por los grupos dominantes y a su vez son símbolos de su estatus minoritario. 16

El prejuicio es una actitud, que regularmente está cargada de desagrado por las personas distintas, las cuales son consideradas inferiores o peligrosas, por lo que puede llegar a concretarse en una conducta discriminatoria. Estas valoraciones que caracterizan al prejuicio tienen como fuente fundamental emociones asociadas, como la necesidad de justificar un comportamiento o la adopción de creencias negativas llamadas estereotipos (que es una forma de generalizar en extremo, con una gran resistencia a aceptar nueva información y que regularmente son erróneos).17 Una definición que propone Rodríguez acerca del prejuicio es que es “...una actitud de aversión u hostilidad hacia una persona que pertenece a un grupo, simplemente porque pertenece a ese grupo, y se presume, en consecuencia, que posee las cualidades objetables que se adscriben al grupo”.18

Ha sido una forma de organización humana el agruparse en comunidades cuyos integrantes comparten ciertos rasgos. Desde hace mucho tiempo las

características físicas sirvieron como forma de conocer al Otro. En este proceso de conocimiento y discernimiento de los demás, mediante sus características más eminentes, se encuentran presentes elementos y procesos que valoran negativa o positivamente lo que conocemos del Otro. Lo desconocido o ajeno a nuestra realidad puede ser catalogado como peligroso, al grado que “deba” evitarse y, si es necesario, combatirse y eliminarse. Estas reacciones pueden tener de fondo el miedo a reconocerse en el Otro, con todos aquellos detalles y particularidades que nos desagradan.19

El problema es que, aún cuando los estereotipos puedan tener cierta base de verdad, las generalizaciones suelen ser extremas e inadecuadas. La mayor parte
16 17

Feldman, op.cit. Mayers, op.cit. 18 Rodríguez, Un marco..., op.cit. p. 38 19 Mabel Falcón, La Tolerancia, Ed. Topía, Argentina, 1996.

15

de las veces la valoración negativa de la conducta de ciertos individuos de un grupo se funda en las características físicas, sin considerar que probablemente ese comportamiento negativo se relaciona más con los determinantes del contexto que con las características de la persona.20

Cabe enfatizar que el prejuicio es una actitud negativa, mientras que la discriminación es una acción o comportamiento negativo. Este comportamiento discriminatorio tiene regularmente su raíz en actitudes que prejuzgan, aunque también se puede decir que no todas esas actitudes desembocan en una acción discriminadora, así como tampoco todo acto hostil de discriminación surge del prejuicio.21 En este sentido Gordon Allport menciona que:

“El comportamiento de la gente respecto de los grupos que le desagradan no siempre está en relación directa con lo que piensa o siente acerca de ellos. Dos empleadores, por ejemplo, pueden sentir una antipatía semejante hacia los judíos. Uno de ellos puede guardarse sus sentimientos y dar empleo a judíos en pie de igualdad con los demás trabajadores, tal vez porque quiere granjearse la buena voluntad de la comunidad judía para con su fábrica o negocio. El otro puede traducir su desagrado en su política de empleo, negándose a tomar judíos. Ambos hombres alimentan prejuicios, pero sólo uno de ellos practica la discriminación. Como regla general puede decirse que la discriminación tiene consecuencias sociales más serias e inmediatas que el prejuicio.”22

En las investigaciones recientes se ha observado que dependiendo de la situación específica se puede detectar mayor o menor prejuicio sobre los grupos sociales. Que cuando las personas se enfrentan a una relación de mayor intimidad con integrantes de los grupos sociales infravalorados es más probable que el grado de
20

Es común asociar a las personas afroamericanas, latinas o de cualquier otra minoría racial, con comportamientos delictivos o agresivos, sin considerar que los entornos de desigualdad social y económica influyen en la generación de esas conductas, independientemente de las características raciales o físicas de las personas. Véase, Mayers, op.cit. 21 Ibid. y Robert S. Feldman, op.cit 22 Gordon Allport, La naturaleza del prejuicio, EUDEBA, Buenos Aires, 1962. p. 29

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prejuicio se acentúe. Es una tendencia identificada que, por lo menos discursivamente, se asuman actitudes con menor dosis de prejuicio, aunque éste siga presente y aflore de vez en vez ante ciertos estímulos. Se considera que esta forma moderna de prejuicio requiere de herramientas más elaboradas para ser descubierto. Es también difícil identificar las actitudes prejuiciadas provenientes de integrantes del mismo grupo social, por ejemplo, de una mujer hacia otra mujer, o de un afroamericano hacia otro afroamericano.23

Parece ser que las formas explícitas del prejuicio han decaído, aunque lo que persiste son las reacciones emocionales automáticas. Las investigaciones reflejan que aún cuando una persona pueda estar consciente de que está incurriendo en una actitud prejuiciosa y tenga la convicción de que debe erradicarla, le será sumamente difícil deshacerse de ella en poco tiempo, se considera que es algo similar a dejar un hábito. Es común que las personas que se consideran a sí mismas como libres de prejuicios tengan una brecha entre lo que deberían de sentir y lo que efectivamente sintieron; esta situación puede generarles sentimiento de culpabilidad que es parte fundamental para superar el llamado “hábito del prejuicio”.24 1.3.1 Las fuentes del prejuicio25

Se han identificado diversas raíces del prejuicio, el cual se expresa regularmente en actos de discriminación, estas fuentes van desde condicionamientos contextuales hasta procesos cognitivos.

Existen distintas condiciones sociales que generan el prejuicio; éste puede abonar a la defensa de una posición social o de la autoestima. Desde esta perspectiva, se asume que las desigualdades sociales son fuente del prejuicio. Una vez verificadas las desigualdades sociales, independientemente de sus

23 24

Mayers, op.cit., Feldman, op.cit. y Argyle, op.,cit. Mayers, op.cit. 25 Parra, (2006b) op.cit.

17

causas, el prejuicio suele ser utilizado desde las posiciones sociales más aventajadas y favorecidas como una forma de justificar su superioridad. Las formas de integración de los grupos están influenciadas en parte por las relaciones y posiciones económicas vigentes entre los mismos. Se ha identificado, por los académicos, un círculo vicioso entre las desigualdades y las actitudes prejuiciosas concretizadas en actos de discriminación, no únicamente los prejuicios han sido utilizados para justificar las condiciones de desigualdad en la sociedad, también son fuente de la desigualdad misma. Investigaciones que han denominado a este efecto como la “profecía autocumplidora” han encontrado que lo que se dice de una persona, sea positivo o negativo, influye en cierta medida en su autoestima y en su desempeño personal, es decir que la reputación social de los grupos y de sus integrantes determina en cierta medida sus aspiraciones personales y su forma de comportarse.26

Psicólogos sociales coinciden en que la expectativa social pesa al momento de evaluar el desempeño y la conducta de las personas estigmatizadas. Éstas perciben un entorno hostil y prejuiciado, lo que puede incrementar sus niveles de ansiedad y la probabilidad de afectar su desempeño. Este mal ejercicio causado por ansiedad excesiva puede reforzar el prejuicio social que se cierne sobre el grupo, al igual que puede contribuir a la pérdida de autoestima por parte de la persona victima de la situación. Así pues, cuando la amenaza del estereotipo está latente en algún contexto, se convierte en factor adverso para el desempeño óptimo de las personas amenazadas por el prejuicio, es de esta manera que el marco de interacción se convierte en parte importante de la forma de actuar de las personas.27

Otra fuente de prejuicio es la identidad social. El ser humano es gregario por naturaleza, asume que debe al grupo parte de su existencia, por tanto, puede llegar a medidas extremas para defenderlo, ya que pertenecer a un grupo le ayuda a definirse a sí mismo, no sólo en el nivel personal, también en el social. La
26 27

Mayers, op.cit Feldman, op.cit. y Argyle, op.,cit

18

evaluación social que se haga del grupo influirá en la que el individuo, adscrito a ese grupo, haga de sí mismo; por esto, es importante para la persona que su grupo sea reconocido como superior a otros. Existe también un escenario donde el individuo que no posee una identidad personal “positiva”, opta por integrarse a un grupo “exitoso”, donde pueda obtener la autoestima que necesita. Una vez que el individuo se ha integrado e identificado con el grupo, se genera un fenómeno llamado “sesgo de endogrupo” donde “nosotros” (grupo de individuos que comparten la sensación de pertenencia) tienden a estar a favor del propio grupo, en detrimento de los grupos formados por “ellos” (grupo de personas percibidas como diferentes) por quienes sienten cierto grado de rechazo. Cuanto más importante y fuerte sea el lazo de identidad con el grupo, es más probable que las reacciones sean más perjudiciales y violentas ante la “amenaza” de otros grupos. Este “sesgo de endogrupo” es un favoritismo impulsado por el agrado al propio grupo, el desagrado por el otro grupo, o una mezcla de estas opciones. En este sentido, las investigaciones coinciden en que no pueden afirmar que los sentimientos positivos por el propio grupo conduzcan invariablemente hacia sentimientos de rechazo, con la misma intensidad, hacia los otros grupos, aunque sí se ha encontrado evidencia de que cuando los integrantes del grupo se asumen en una posición social “inferior” al exogrupo, suelen aislarse y tienden a radicalizar la defensa de su identidad grupal.28 Los investigadores coinciden también en que la inclinación que se tiene por el propio grupo, predispone en cierta medida a una persona a menospreciar e infravalorar los demás grupos.29

Investigadores sociales han detectado que, más que un origen del prejuicio social, la conformidad es un medio para darle inercia y continuidad. Una vez establecido y aceptado socialmente un prejuicio, los intentos de disentir con las prácticas o actitudes pueden llegar a contraponerse al objetivo de agradar y estar en sintonía con la mayoría. Esta conformidad generalmente no está ligada con una personalidad profundamente prejuiciosa, sino con el apego a una norma social, que no es más que una moda; se abre entonces la posibilidad de que conforme
28 29

Mayers, op.cit. Mayers, op.cit., Feldman, op.cit. y Argyle, op.,cit.

19

cambien dichas normas, el prejuicio irá menguando.30 Con este aspecto del fenómeno discriminatorio se puede pensar en la posibilidad de que las prácticas de desprecio puedan ser afectadas e influenciadas por la acción deliberada de los agentes sociales. Es, pues, razonable la idea de que, pese a la magnitud y naturaleza del fenómeno, la discriminación no es un fenómeno social permanente.

El respaldo institucional es otra fuente de prejuicio identificada por la psicología social. Las instituciones sociales (como los centros educativos, medios de comunicación e instituciones políticas) adoptan sus principios y comportamientos de las reglas formales e informales que están vigentes en la sociedad, si estas están permeadas por los prejuicios, los reproducirán en sus relaciones internas y externas. Al ser instituciones sociales, tienen el potencial de influir en el comportamiento y percepción de un número importante de personas, por tanto, cuando su actuación está caracterizada por el prejuicio y la discriminación, de alguna manera están proporcionando carta de naturalización a esas prácticas. Usualmente este tipo de sesgos institucionales no son conscientes, ni intentos deliberados de oprimir o discriminar a persona o grupo alguno, como se mencionó anteriormente, son reflejo de normas y arreglos sociales donde los estereotipos y prejuicios no son fáciles de advertir.31

Investigaciones consultadas consideran que el prejuicio se genera también por factores emocionales, por ejemplo, la frustración y el dolor, que pueden conducir a la agresión. Son las épocas de crisis e inestabilidad social, campo fértil para el surgimiento de sentimientos de insatisfacción, que tienden a buscar desahogo culpabilizando a terceros por la situación crítica. A esta teoría se la ha llamado: la del “chivo expiatorio”. Regularmente, son responsabilizados los grupos sociales minoritarios por las situaciones críticas. Estos grupos terminan siendo víctimas de represión y, en casos extremos, de exterminio. El estado anímico es determinante para establecer relaciones sociales cordiales, cuando éste está decaído las

30 31

Ibid. Mayers, op.cit.

20

personas piensan y se comportan de manera más negativa frente a los exogrupos.32

Se ha acordado entre los especialistas que la frustración, que puede llegar a generar actos hostiles, tiene también raíz en la competencia por los recursos escasos. Cuando se compite por la satisfacción de necesidades, en un escenario donde el satisfactor es insuficiente, y donde perder la competencia equivale a no saciar de manera inmediata la necesidad, el perdedor suele canalizar su frustración mediante la generación de prejuicios que pueden verificarse en actos hostiles hacia su competidor. Es común que los niveles de prejuicio sean más altos y se expresen más abiertamente entre aquellos grupos competidores que son relativamente del mismo nivel socieconómico.33

La personalidad también se ha identificado, en las investigaciones psicológicas, como una fuente de prejuicio. La necesidad de posicionarse socialmente y de construir el sentido de pertenencia, puede fomentar prejuicios. La sensación de sentirse superior a otros, es básica para generar la percepción de tener una posición en la sociedad. Se ha detectado que cuando la autoestima es puesta bajo ataque, la afirmación de la identidad social se refuerza mediante la exaltación del grupo propio y la denigración de los ajenos. En una personalidad autoritaria tienden a coexistir diferentes tipos de prejuicios, lo que lleva a que la actitud de la persona y su comportamiento sea casi igual de autoritario hacia todos aquellos grupos sociales que asume como diferentes al propio. Estas personas comparten regularmente tendencias propias de una lógica autoritaria como: intolerancia por la debilidad, proclividad al castigo y extrema obediencia a las figuras de autoridad del endogrupo.34 La personalidad autoritaria se explica por una hostilidad inconsciente hacia los padres que, por lo regular, eran extremadamente demandantes y generaron en el menor el principio de que la autoridad es incuestionable. La hostilidad que ha generado ese ambiente de restricciones y opresión en el menor,

32 33

Ibid. Mayers, op.cit. y Feldman, op.cit. 34 Ibid.

21

tiende a ser canalizada, no hacia las figuras de autoridad, sino hacia las personas miembros de grupos que han catalogado como débiles o inferiores.35

Desde la psicología social se han detectado fuentes cognitivas del prejuicio que son subproductos de algunos procesos mentales básicos. Desde esta perspectiva, la formación de algunos estereotipos no tiene intencionalidad maliciosa, simplemente son resultado de procesos que realiza la mente para simplificar y entender más fácilmente el mundo. La categorización es una forma de facilitar la comprensión, este proceso permite agrupar aquellos elementos por las características que creemos comparten entre sí. Un procedimiento de esta naturaleza permite contar con información acerca de la persona con un mínimo de esfuerzo. Esta facilidad y eficiencia para generar información es comúnmente utilizada cuando hay premura por obtener los datos, al igual que cuando se está preocupado o cansado, cuando se está estimulado emocionalmente, y cuando no se tiene la capacidad para apreciar la diversidad por causa de la juventud del individuo. La categorización no conduce necesariamente a una actitud prejuiciosa, pero el prejuicio sí requiere del proceso de categorización.36

Al percibir las diferencias y semejanzas entre ciertos elementos se tiende a exagerar o generalizarlas. Esto también es resultado de un proceso cognitivo que intenta simplificar la información. Cuando se imaginan objetos como marcos de una pintura, pelotas o aviones, usualmente se les otorgan características que se cree, todos los objetos deben compartir, ya que una imagen mental del objeto y su tipo “ideal” ha sido preconcebido, por ejemplo, se tiende a asignar

inconscientemente a los marcos de una pintura una forma rectangular o se les piensa fabricados en madera, sin reparar que en realidad existen varias formas y materiales. Del mismo modo se tiende a asignar mentalmente a los balones cierto tamaño y uso, independientemente de que su forma y utilización sean muy diversas. Un proceso similar sucede cuando se trata de agrupar a las personas. Existe la tendencia a exagerar sus semejanzas cuando pertenecen a un grupo y a
35 36

Feldman, op.cit. Mayers, op.cit. y Feldman, op.cit.

22

acrecentar sus diferencias cuando son de distintos agregados. Este proceso se llama “efecto de homogeneidad del exogrupo”, que suele reforzar el sesgo de endogrupo.37

La formación de estereotipos depende en cierta medida de la cantidad de información disponible. Cuando se está en la posición de observador externo, se tiende a sobredimensionar y exagerar las semejanzas de los demás grupos, pero desde la visión interna de los integrantes, esas grandes semejanzas no son del todo válidas. Estas diferentes percepciones se explican por la posición de cercanía que tiene el observador respecto de las fuentes de información.38

Los sucesos relevantes y las personas particulares son también raíz de la formación de percepciones equivocadas que conducen al prejuicio. Cuando existe la presencia de un elemento que no comparte casi ninguna característica del grupo presente (una mujer entre varios hombres, un niño entre adultos, etc.) por lo general atrae más la atención y es sujeto de una observación más detallada, que puede llevar a exagerar sus cualidades (positivas o negativas), así como su capacidad de influir en el medio. Son las características poco comunes de una persona, las que influyen en la forma en que los demás se relacionan con ella y en como la definen. Las particularidades que una persona tiene, o que los demás creen que tiene, pueden llevar a acentuar su particularidad más allá de lo objetivo. Es también recurrente que las personas que poseen una particularidad especial, estén más predispuestos a detectar o percibir un trato diferenciado por parte de los demás, aunque no siempre sea así. Cuanto más se es consciente de la diferencia que se posee, la sensibilidad hacia el trato y actitudes de los demás se incrementa notablemente.39

Ibid. Incluso es recurrente que para las personas ajenos, los miembros del exogrupo tengan un parecido físico casi idéntico, aunque esto sea sólo una impresión. A este fenómeno se le conoce como el “sesgo de la propia raza”. Véase, Mayers, op.cit. 39 Idem.
38

37

23

Los casos vivenciales particulares podrían generar algunas actitudes prejuiciosas mediante la generalización de la experiencia propia hacia todos lo demás casos parecidos. Entre menor sea la información con la cual nos pronunciemos en cierto tema, mayor será la tendencia a ser influidos por los pocos casos vivenciales experimentados.40

Otro proceso cognitivo que alimenta el prejuicio es la atribución que damos al comportamiento o a la situación. Es usual cometer el llamado “error de atribución fundamental” donde la explicación de los hechos se basa casi exclusivamente en las características personales, y no en los factores ambientales o exógenos. Existe una tendencia entre los miembros del mismo grupo a matizar los errores propios y a exagerar los ajenos, en una situación contraria sucede que los aciertos del endogrupo son magnificados y considerados como una cualidad compartida por todos los miembros, pero en caso de éxito del exogrupo se tiende a minimizarlo y a considerarlo como un acto aislado. Este fenómeno se identifica como el “sesgo al servicio del grupo”. Las personas suelen tener cierta tendencia a creer que las personas obtienen los que se merecen y se merecen lo que obtienen, este tipo de razonamiento es llamado el “fenómeno del mundo feliz”. Diversas investigaciones sugieren que cuando una situación negativa no puede ser influenciada o modificada por el observador, suele surgir una especie de justificación a la misma y, regularmente, el testigo suele concluir que así debe ser el mundo. En algún momento las personas pierden la capacidad de detectar la injusticia, ya que en primera estancia no la ven como tal. Esta manera de procesar y explicar las situaciones de desigualdad sirve también para justificar y apuntalar la situación de superioridad de los más exitosos. Es una tendencia social el desprecio por el perdedor, independientemente de que el resultado esté relacionado, o no, con sus atributos y cualidades personales.41

Las fuentes cognitivas de los prejuicios que generan estereotipos pueden ser esquemas muy rígidos difíciles de modificar. La preconcepción que está detrás de
40 41

Idem. Mayers, op.cit. y Feldman, op.cit.

24

cada estereotipo son las guías que influencian la atención, las interpretaciones y los recuerdos. Cuando las acciones realizadas se ajustan a las expectativas que se tienen de ese grupo, el estereotipo se refuerza de manera notable, pero cuando las acciones son contrarias a lo que se espera, el observador opta por matizar el hecho tratando de explicar la conducta por factores externos. La tendencia es blindar y mantener la preconcepción casi inalterada, ya sea, atribuyendo las conductas que no se ajustan a la expectativa, a circunstancias excepcionales, o, malinterpretando las conductas de aquellas personas a las cuales previamente se les ha estereotipado.42 Una reacción típica que suele suceder cuando existen varias conductas que escapan al estereotipo, es la generación de una “subtipificación”, que agrega las personas que se apartan de las acciones esperadas en un subgrupo. Este mecanismo es una forma de proteger las preconcepciones y estereotipos originales.43

Es importante resaltar que se ha encontrado evidencia que sostiene que el prejuicio hacia un grupo suele ser más enconado que por cada miembro específico. Es decir, que las personas pueden tener fuertes estereotipos de genero, raciales o de preferencia sexual, sin embargo, éstos no necesariamente son activados cuando se juzga a un individuo en particular, aunque por lo regular, sí tienen influencia en alguna medida. Los estereotipos influyen en la forma en que se interpretan los hechos. Las equivocaciones o yerros de unos pueden ser atribuibles a una distracción, pero los de otros, pueden ser atribuidos a la estupidez o perversidad.44

Es altamente probable que una actitud negativa o de desagrado se pueda materializar en cierta medida. Entre mayor sea el desagrado más alta será la posibilidad de que aparezca alguna acción que lo evidencie, llegando a extremos

Cuando se espera que una persona se comporte de cierta manera, se tiende a malinterpretar sus acciones de tal forma que a nuestros ojos su conducta se ajusta a la preconcepción. Véase, Mayers, op.cit. 43 Mayers, op.cit. y Feldman, op.cit. 44 Mayers, op.cit.

42

25

como la violencia física. Gordon Allport intentó clasificar este tipo de reacciones, según la intensidad de desagrado. A continuación se presenta la clasificación:45

1.- Hablar mal.- La mayoría de la gente que tiene prejuicios habla de ellos. Con amigos que piensan de igual modo y, a veces, también con extraños. En cualquier momento expresarán su antagonismo libremente. Muchas personas no pasan nunca de este grado moderado de acción hostil.

2.- Evitar el contacto.- Si el prejuicio es más intenso, lleva al individuo a evitar el contacto con los miembros del grupo que le desagradan. En este caso la persona prejuiciosa no inflinge algún daño directo al grupo que le disgusta, es ella la que carga con todo el peso de su aversión.

3.-Discriminar.- Aquí la persona con prejuicios lleva a la práctica la distinción, en detrimento de algún grupo. Emprende la tarea de excluir a todos los miembros del grupo en cuestión, de ciertos tipos de empleos, de una zona residencial, de iglesias u hospitales, o de privarlos de sus derechos políticos o educacionales, o de algún otro tipo de privilegios sociales.

4.- Atacar físicamente.- En condiciones de alta tensión emocional el prejuicio puede conducir a actos de violencia o semiviolencia. Pueden ser acciones que van desde la agresión verbal, a la amenaza o a la violencia física.

5.-Exterminar.- El punto más alto de la acción negativa, es el aniquilamiento físico del otro. Históricamente se han registrado numerosos casos de este tipo de intolerancia.

45

Allport, op.cit.

26

1.3.2 Casos y mecanismos particulares de discriminación en la sociedad

1.3.2.1 La discriminación laboral

La discriminación laboral es el trato desigual dado por las y los empleadores o las y los empleados hacia algunas personas durante los procesos de reclutamiento, selección, desempeño o promoción practicados por la organización. Se basa principalmente en prejuicios y en el rechazo hacia ciertas particularidades que generalmente no se relacionan con la capacidad de desempeñar

satisfactoriamente alguna actividad laboral.

La discriminación laboral no se refleja exclusivamente en menores tasas de ocupación o menores salarios por igual trabajo para ciertas personas o agregados sociales, prácticamente puede observarse en todas las actividades y relaciones posibles dentro del empleo. La evolución de los mercados laborales y del propio fenómeno discriminatorio ha generado nuevas formas de discriminación. El estilo de vida y la predisposición genética son los motivos más actuales para el trato desigual en el ámbito laboral.46

Los informes más recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) identifican que este fenómeno genera desigualdades significativas y persistentes en los ingresos, lo cual se traduce en profundas desventajas sociales y económicas en las víctimas, lo que a su vez puede producirse en inestabilidad política y social, trastornando las dinámicas de inversión y de crecimiento económico.47

También en la informalidad se reproducen y consolidan las barreras y divisiones sociales. Es ahí donde gran parte de los integrantes de los grupos sociales discriminados encuentran ocupación e ingreso, aunque las condiciones de

Organización Internacional del Trabajo (OIT), Igualdad en el Trabajo: Los retos que se plantean, Ginebra, 2007. 47 Idem.

46

27

seguridad social y estabilidad son prácticamente nulas, además de que se vuelven vulnerables a la explotación y maltrato.48

En sociedades desarrolladas se observa con mayor frecuencia la discriminación laboral hacia las personas de origen extranjero, explicada por fenómenos socioeconómicos como el desempleo y la globalización. Cada vez son más visibles los comportamientos discriminatorios basados en una supuesta defensa de la identidad y/o cultura nacional frente a las costumbres o usos de los trabajadores extranjeros o ajenos a la mayoría cultural. 1.3.2.1.1 Algunos grupos afectados por la discriminación laboral49

Racialoétnicos: Existen diversas causas que exacerban la discriminación laboral de los grupos racialoétnicos. Una, es la existencia, actual o pasada, de conflictos o guerras civiles, como es el caso de ciertas regiones de África, Europa Oriental o el Oriente Medio. Una razón adicional es la, cada vez más intensa, migración de personas por motivos laborales de países en desarrollo hacia centros industrializados, como los casos de mexicanos y centroamericanos a los Estados Unidos, los sudamericanos y africanos hacia ciertos países europeos. Las coyunturas de desaceleración económica que suelen aparecer en las economías receptoras de mano de obra, hacen que la competencia por los espacios laborales se acentúe entre los trabajadores nacionales y los no nacionales. La migración de este tipo genera sentimientos de ansiedad y hostilidad entre las sociedades receptoras, ya que se generan actitudes de prejuicio y acciones de discriminación cuando los grupos sociales compiten por los mismos recursos escasos, en este tema, el empleo y el ingreso.

Se ha calculado que la discriminación racioloétnica afecta a millones de personas en el mundo, sean personas de raza negra, minorías étnicas, pueblos indígenas, nacionales de origen extranjero y los trabajadores migrantes. Estas víctimas
48 49

Idem. Ver Sergio Parra, El fenómeno mundial de la discriminación, Multicopiado, 2007.

28

regularmente comparten una característica, se encuentran en un estado de pobreza extrema, explicada por el tratamiento desigual, histórico y sistemático, que han experimentado por generaciones. Este trato injusto tiene como efectos generalizados, sus bajos niveles educativos y los casi nulos éxitos profesionales del grupo social. La segregación de la que son sujetos les impide acceder a las capacidades y habilidades que les permitan competir exitosamente por las oportunidades socialmente disponibles. Los fracasos y la nula competencia que oponen socialmente por los empleos de calidad, sirven como refuerzo a las imágenes estereotipadas de inferioridad e ineptitud que existe comúnmente acerca de ellos.50

Trabajadores migrantes: Las actitudes de prejuicio y los actos de discriminación hacia los trabajadores migrantes suelen aparecer por diversas razones, puede ser por su color, religión o cualquier otra. También son discriminados por la condición propia de trabajador migrante. Se calcula que existen en el mundo alrededor de 86 millones de este tipo de trabajadores, de los cuales una tercera parte se encuentran en las regiones en desarrollo. En algunas regiones del mundo el porcentaje de trabajadores migrantes respecto de la población activa alcanza la mitad.51

Frecuentemente los empleos disponibles para los migrantes son sucios, peligrosos o degradantes, donde la protección legal, cuando existe, es ineficaz. Difícilmente puede acceder a las condiciones y prestaciones que detentan los trabajadores nacionales, restricciones establecidas tanto por arreglos informales como por institucionales.52

Si la condición del trabajador es de empleado temporal, no residente o ilegal, es prácticamente nulo su disfrute de disposiciones como readaptación laboral y actividades remuneradas en los periodos de desempleo. Los permisos temporales

50 51

OIT, 2007, op.cit. Idem. 52 Idem.

29

de trabajo entrañan una flagrante violación del derecho a la igualdad de trato, ya que, al término del periodo de contratación, se suele exigir al trabajador que abandone el país y que no regrese hasta tiempo después, con lo cual es prácticamente imposible que el trabajador se afinque en el país.53

Personas con discapacidad: Existen aproximadamente un 10% de la población mundial con alguna discapacidad. El 80% de las personas con discapacidad vive en las zonas en desarrollo y un número similar se encuentra en edad de trabajar. 54

Este grupo generalmente presenta bajas tasas de ocupación laboral, además de recibir menores salarios por trabajo igual si se les compara con otros grupos de trabajadoras y trabajadores.

Existe la tendencia de que a medida que el grado de discapacidad aumente, aumenta también las probabilidades de que le sea negado el empleo. Existe en gran parte de la sociedad la creencia errada acerca de que las personas con discapacidad son incapaces de realizar alguna actividad productiva con eficiencia y diligencia, que emplearlas significa un alto costo por las pérdidas económicas explicadas por su presunta alta tasa de ausentismo, o sus constantes tratamientos médicos. El desempleo parece estar en función del grado de discapacidad que tenga la persona: a mayor discapacidad, menor será la probabilidad de emplearse.55 Personas Adultas Mayores56: Como individuo y agregado social se tienen distintas maneras de ver e interpretar el proceso del envejecimiento, así como la propia condición de vejez. Esta concepción está íntimamente vinculada con las circunstancias vigentes y expectativas futuras (económicas y sociales) ya que si son favorables para el individuo, o para la mayoría del grupo, se entiende a la
53 54

Idem. Idem. 55 Idem. 56 Basado en Sergio Parra, Costos e impactos de la discriminación laboral hacia las personas adultas mayores en la economía familiar, Documento Trabajo, CONAPRED, 2006a.

30

vejez y su proceso como un fenómeno positivo para el bienestar, el cuál sólo es asequible si dichas condiciones otorgan al individuo la capacidad de encarar y de adaptarse exitosamente a los cambios que ocurren de manera natural en su organismo y en su medio social.

Es común asociar la condición de vejez con capacidades físicas y mentales disminuidas por razón del mismo proceso de senectud. Esta idea no es más que un prejuicio ya que las principales causas de disminución de capacidad funcional en la persona adulta mayor no son atribuibles directamente al proceso o condición de vejez, sino a factores externos tales como accidentes o enfermedades, las cuáles si son atendidas de manera oportuna y efectiva no disminuyen necesariamente la capacidad funcional individual de la persona. Si el proceso de envejecimiento se caracteriza por una inadecuada atención y prevención de los factores que afectan al individuo en su capacidad, la condición de vejez degenerará patológicamente en senilidad, y no en la vertiente natural de senectud.57

Las personas adultas mayores enfrentan sendos obstáculos para emplearse en actividades productivas formales que usualmente requieren cierta especialización para su desempeño, ya que las condiciones del proceso de formación de su capital humano fueron adversas y limitadas.58 Estos bajos niveles de

especialización y de instrucción explican en parte el deterioro de las condiciones físicas y mentales en las personas adultas mayores, ya que en su mayoría no tuvieron acceso a la información acerca de cómo llevar una vida saludable y de sus beneficios en el largo plazo.59

CNDH, Los derechos humanos en la tercera edad, México, D.F., 1999 Evidencia de ello es el gran porcentaje de personas adultas mayores que no cuentan con estudios formales, es decir no ingresaron al sistema educativo nacional. Véase, Consejo Nacional de Población (CONAPO), Envejecimiento de la población mundial, Documento en línea, 2005. 59 CNDH, op.cit.
58

57

31

1.3.2.2

La Discriminación educativa60

Mientras los cambios en las tecnologías de comunicación e información, que valorizan el conocimiento como el recurso más importante en las últimas décadas, suceden aceleradamente en muchas regiones del mundo, en otras, existen 860 millones de personas adultas analfabetas, 100 millones de niños que no tienen acceso a la escuela, y otras muchas personas reciben educación de mala calidad, insuficiente para ser consideradas como alfabetizadas.61

Parte de la discriminación en el área de la enseñanza es resultado de modelos culturales homogenizantes, que comúnmente han sido utilizados para generar la identidad nacional en los habitantes de un país, proceso considerado como fundamental para garantizar su supervivencia en el tiempo. Se consideró que la esfera natural para conseguir esta uniformidad identitaria y en valores era la de la enseñanza. Así, históricamente se ha transmitido mediante el sistema educativo un esquema de significaciones y representaciones simbólicas propias de los grupos culturales dominantes o mayoritarios. Este desconocimiento oficial que ha existido del carácter diverso de la sociedad, ha fomentado una desvalorización y descalificación de las manifestaciones culturales distintas a las dominantes.62

En los sistemas educativos se discrimina cuando no favorecen la igualdad de trato en el acceso ni en la permanencia de los grupos socialmente infravalorados. Cuando no se desarrollan canales de progreso educativo para los miembros de los distintos grupos sociales, con intereses y aptitudes diversas, se puede considerar que existe discriminación en la esfera de la enseñanza.63

El carácter estructural de la discriminación, descrito más abajo, se identifica claramente en los procesos y consecuencias que genera desde la esfera de la
60 61

Parra, (2007), op.cit. UNESCO, El derecho a la educación, Comisión de Derechos Humanos, Resolución #23 del 2002 62 Abraham Magendzo K, Educación y Discriminación, Enero 2002, documento en línea: http://www.sociedadcivil.cl/diversidad/default.asp, consultado el 02-07-2007. 63 Idem.

32

enseñanza hacia otros ámbitos. La discriminación en el área de la enseñanza tiene efectos severos para la sociedad, ya que éstos tienden a ser permanentes y a reproducirse. Si se considera que la educación es una de las formas más efectivas de alcanzar el bienestar individual mediante la generación de capacidades y habilidades, la exclusión o la imposibilidad de acceder a ella, supone encontrarse en una gran desventaja para competir por las oportunidades sociales. Cuando la discriminación está institucionalizada en los sistemas educativos, la pertenencia a algún grupo infravalorado socialmente será un factor que determine la posibilidad de que el individuo pueda acceder en el futuro a las oportunidades de desarrollo y bienestar.64

La discriminación en etapas tempranas de la formación escolar del individuo puede desincentivarlo a continuar con estudios superiores o profesionales, lo que puede tener consecuencias importantes en su futuro, ya que limita sus oportunidades de acceso a mejores empleos e ingresos. De manera indirecta, la discriminación en la esfera de la enseñanza puede, en el largo plazo, contribuir a la formación de un subgrupo de personas vulneradas, generando desempleados.65

Si los servicios educativos son deficientes y de mala calidad, se generan condiciones para favorecer la discriminación en el futuro, ya que las y los egresados estarán en desventajas inmerecidas al momento de competir por los empleos e ingresos. Si bien, la selección de individuos por sus habilidades y capacidades es una forma legítima de discriminación, no lo fue el proceso de formación profesional experimentado por las personas peor calificadas. Se advierte que existió en algún momento de su formación un trato desigual que permitió que las capacidades y habilidades presentes se formaran de maneras dispares.66

ONU, Estudio de los efectos de la discriminación racial en los hijos de grupos minoritarios y de trabajadores migratorios en las esferas de la educación, la capacitación y el empleo, Informe del Secretario General, Ginebra, abril del 2000. 65 Idem. 66 Magendzo, op. cit.

64

33

El trato desigual injusto puede dividirse de acuerdo a su naturaleza, esto es, cuando es efectuado por los profesionales de los centros de enseñanza a través de medidas o actos puntuales, o cuando se encuentran arraigadas en el propio diseño de las políticas, formalizando en cierta medida la discriminación.67 1.3.2.2.1 Algunos grupos afectados por la discriminación educativa68

Racialoétnicos: Las principales acciones discriminatorias que enfrentan estos grupos están caracterizadas por los prejuicios y estigmas propios del racismo y xenofobia.

La ONU califica de alarmantes las tasas de inasistencia escolar que se presentan entre las comunidades indígenas de algunos países latinoamericanos. Dos países con alto porcentaje de población indígena tienen tasas del 56% y 70% de inasistencia escolar, además de presentar baja cobertura en las zonas de comunidades indígenas.69

Incluso cuando los niños pertenecientes a las minorías logran permanecer dentro del sistema de educación, los obstáculos que enfrentan al interior suelen impedirles tener un buen rendimiento. En América del Norte, la población de origen africano, hispano o indígena suele obtener peores notas en exámenes de aptitud que los estudiantes blancos o de origen asiático.70

Las personas integrantes del grupo socialmente infravalorado pueden llegar a aceptar como natural o normal el trato desigual que experimentan, mismo que puede ser internalizado y practicado contra las otras minorías. Esta aceptación del estatus es una consecuencia más de que la discriminación caracterice los espacios educativos en una sociedad.71
67 68

ONU,2000, op.cit. Parra, (2007), op.cit. 69 Fundación Secretariado Gitano (FSG), Discriminación y Comunidad Gitana, Informe anual, 2005. 70 Idem. 71 Idem.

34

Las personas que se ven obligadas a seguir otros usos y costumbres en los espacios públicos, como en la escuela, suelen enfrentar graves conflictos psicológicos, ya que cuando se reencuentran en la casa o en el barrio con su cultura, surgen dilemas y problemas en materia de lealtad e identidad.72

La enseñanza de una realidad parcial en materia de política, historia, religión y otros varios campos, puede conducir a una sobrevaloración de la cultura mayoritaria y a la subvaloración de las demás. La consecuencia es la formación de ciudadanos incapaces de relacionarse de manera respetuosa con la diversidad, ya que sus reacciones hacia la diferencia se basan en el miedo y la intolerancia.

Las bajas tasas de asistencia, de aprovechamiento y las altas tasas de deserción entre los integrantes de grupos racialoétnicos, no son tendencias exclusivas en los ciclos básicos educativos. La presencia de estos grupos en los ciclos medios y superiores está subrepresentada respecto de su población absoluta. Esto es resultado de las múltiples barreras estructurales y de la ausencia de atención a la diversidad que se ha comentado previamente.73

Personas con discapacidad: Las personas que padecen alguna discapacidad también son víctimas sistemáticas de la discriminación en los espacios de enseñanza. Son escasos los recursos destinados a brindar una educación integral y de calidad a este grupo social. Para el caso de América Latina, existen aproximadamente 15 millones de personas con discapacidad en edad de estudiar, de éstos, sólo entre el 20% y el 30% inician el ciclo básico de educación, aunque sólo el 5% lo finaliza. En la mayoría de los sistemas educativos no existen los programas adecuados, el personal capacitado, ni la infraestructura física que

72 73

Idem. FSG, op.cit.

35

permitan hacer efectivo el derecho a la educación que poseen las personas con discapacidad.74 1.3.2.3 La discriminación sanitaria75

El Sistema de Naciones Unidas promueve y defiende la efectividad del derecho a la salud mediante la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual considera que: “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano...”76. La salud es entendida por la organización como “...un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.”77

Los diagnósticos que ha realizado la OMS acerca de la discriminación en el acceso a la salud muestran que sobre ciertos grupos vulnerabilizados recae una proporción desmedida de problemas de salud. Identifica que la fuente de esta condición son las desigualdades sociales estructurales, que se encuentran íntimamente ligadas a diversas formas de discriminación. Se considera que el estado de salud de una persona está profundamente vinculado con su condición social y económica.

La discriminación como práctica social puede ser una de las causantes de la mala salud de los integrantes de ciertos grupos sociales. En primera instancia puede negar o condicionar los servicios preventivos, pero también existe la posibilidad de que el maltrato sistemático genere estados físicos que propicien desequilibrios sanitarios. La OMS considera que la discriminación contra “...la mujer; los ancianos; las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas; las personas con

Organización Panamericana de la Salud (OPS), La discapacidad: prevención y rehabilitación...., 138ª Sesión del Comité Ejecutivo, junio del 2006. 75 Parra, (2007), op.cit. 76 OMS, Documentos básicos, Cuadragésima tercera edición, Ginebra, 2001. 77 Idem.

74

36

discapacidades; las poblaciones indígenas y otros grupos marginados en la sociedad provoca y agrava la pobreza y la mala salud”. 78

Regularmente los grupos sociales segregados no se establecen en los mejores espacios físicos disponibles, son relegados a lugares peligrosos, degradados ambientalmente y con escasa dotación de servicios públicos. Estos vecindarios son perjudiciales para la salud física y mental, suelen estar caracterizados por violencia, alta disponibilidad de sustancias tóxicas, accidentes y escasas fuentes de alimentos sanos.79

1.3.2.3.1 Algunos grupos afectados por la discriminación sanitaria Grupos racialoétnicos80: Como ejemplo de la desigualdad de acceso a servicios sanitarios se encuentra el caso de los Estados Unidos, donde la mortalidad es mayor en los afroamericanos que en la población blanca: las dos principales causas de muerte en dicho país son el cáncer, por el que mueren el doble de personas de raza negra que blanca, y las enfermedades cardiovasculares, con una relación de un deceso de persona blanca por seis afroamericanos. Este grupo racial también tiene tasas de mortalidad infantil mayores y una mortalidad más elevada por diabetes, homicidios e infección por el VIH/SIDA. Existe una situación parecida con los demás grupos racialoétnicos que viven en ese país si son comparados con la situación de las personas de raza blanca.81

En Guatemala, la mortalidad neonatal es mayor en la población indígena que en cualquier otro grupo social, esto se explica porque mientras más de la mitad de las mujeres no indígenas reciben atención médica durante el parto, menos del 15% de mujeres indígenas recibe ese servicio. En Panamá, la probabilidad de morir antes

78

OMS, Salud y ausencia de discriminación, Documento preparado para la Conferencia mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, Ginebra 2003, página 6. 79 Idem. 80 Parra, (2007), op.cit. 81 Idem.

37

de cumplir el año de vida es tres y media veces mayor para niños y niñas indígenas que para los de otros grupos.82

Los grupos racialoétnicos se encuentran más expuestos a la violencia, por ejemplo, en Brasil este motivo es el segundo causante de muertes entre la población negra, mientras que entre los blancos ocupa el cuarto lugar. También las minorías padecen discriminación en los espacios de formación de cuerpos médicos, este trato desigual se puede inferir de los bajos niveles de representación que tienen los grupos en las profesiones médicas. En los Estados Unidos, sólo el 2% de los cardiólogos son de origen afroamericano a pesar de que son cerca del 14% de la población total del país. La subrepresentación disminuye en la medida que la profesión es de menor categoría. En Brasil, el 83% de los médicos y especialistas son blancos, 12% de tez morena y sólo un 1% negros, y tratándose de auxiliares médicos la distribución cambia ya que los blancos ocupan el 60%, las personas de tez morena el 33% y los negros el 7%.83 Personas Adultas Mayores84: La tendencia hacia el envejecimiento de la población está ejerciendo severas presiones sobre los sistemas de salud de muchos países. Los retos que se imponen a los sistemas sanitarios giran entorno a su capacidad de respuesta ante los incrementos de padecimientos y enfermedades que generalmente se experimentan durante la vejez. Estos sistemas deben encontrar la manera de incrementar la esperanza de vida de la población, pero también deben asegurar que esta etapa de la vida esté libre de discapacidades o padecimientos crónicos que afecten gravemente su calidad de vida.85

El envejecimiento de la población no significa necesariamente que se avecine una crisis en algunos sistemas de provisión de bienes y servicios públicos como el de la salud. Esto depende en su totalidad de la forma en la cual las personas
82 83

Idem. Véase Anexo de OMS, 2003, op.cit. 84 Parra, (2007), op.cit. 85 OPS, (2002), op.cit.

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evolucionen hacia esa etapa. Si el proceso de envejecimiento poblacional carece de políticas sanitarias, laborales y educativas que permitan mantener saludables y activas a las personas, la crisis en los sistemas sanitarios será inminente y estará caracterizada por una férrea competencia intergeneracional por los recursos.

Este grupo social experimenta trato discriminatorio en aspectos como la limitación de edad para ser candidatos a ciertos tratamientos o determinadas pruebas clínicas. Por ejemplo, después de cierto límite de edad las personas adultas mayores (PAM) son excluidas de cirugías cardiovasculares, así como de tratamientos para la hipertensión o cáncer, o en procedimientos clínicos de

diálisis. En algunas ocasiones las PAM también son excluidas de las pruebas o ensayos clínicos para el desarrollo de nuevos medicamentos, sin que existe argumento objetivo de por medio. 86

En el área de la salud se pueden identificar ciertos procesos de estigmatización y estereotipia que afectan la reputación de este grupo. Se ha socializado la idea de que las crisis o quiebras de los sistemas de salud en el mundo se deben a la cobertura dada a las PAM. También es común categorizar cierto tipo de intervenciones o procedimientos con pacientes adscritos al grupo, tal es el caso de operaciones correctivas de la visión o tratamientos artríticos, esta categorización puede influenciar la velocidad en la atención del paciente.

Poseer un buen estado de salud física y mental, no sólo contribuye al ejercicio de un derecho, sino que es fundamental para poder hacer efectivos los demás en los ámbitos civil, económico y social.

Personas con Discapacidad: La falta de servicios suficientes y de calidad para atender las necesidades sanitarias y de rehabilitación de las personas con discapacidad es un indicador de la discriminación que pesa sobre ellas. El maltrato y el abuso del que son víctimas cuando acuden a los centros de salud y
Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), VII Congreso Nacional de Organizaciones de Mayores, Madrid, 2006
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rehabilitación es la expresión más concreta del trato discriminatorio que experimentan. En este mismo aspecto, se han reportado la realización, no consentido ni informado, de experimentos médicos y científicos sobre estas personas, situación que, además de poner en riesgo la salud del individuo, atenta contra su derecho de conocer el tratamiento al que es sometido.87

Personas con problemas de salud mental: El simple padecimiento de alguna discapacidad genera impactos significativos en la persona y en sus allegados. Éstos, son comúnmente económicos y de bienestar personal, los cuales se ven agravados ante la presencia de actos discriminatorios hacia las personas y sus familias.88

El desprecio y discriminación que padecen las personas con enfermedades mentales se basa en prejuicios y estereotipos acerca del origen y consecuencias del padecimiento. Todavía existe la idea en algunas personas de que la enfermedad se debe a algún maleficio o hechizo y que el comportamiento generalizado de las personas enfermas es violento y peligroso para los que lo rodean.89

Las personas con padecimientos mentales son víctimas sistemáticas del trato desigual por el simple hecho de contar con esa discapacidad. Enfrentan obstáculos para acceder a prácticamente todos los bienes y servicios básicos que permiten alcanzar un nivel de vida digno, circunstancia que agrava su situación sanitaria e incrementa su vulnerabilidad. 90

A la reticencia que comúnmente presentan las personas con trastornos mentales y sus familiares a recurrir a especialistas, se adiciona el hecho de que cuando

OPS, 2006, op.cit. Ver, Cecilia Acuña y Mónica Bolis, La estigmatización y el acceso a la atención de salud en América Latina: Amenazas y perspectivas, OPS, julio 2005. 89 OMS, Programa Mundial de Salud Mental, Ginebra, 2002. 90 Idem.
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deciden acudir a los centros de salud mental, deben enfrentarse a servicios de mala calidad y posiblemente al maltrato y violencia física.

Existen poderosos argumentos para que las instituciones del Estado enfrenten el trato desigual que padecen las personas con alguna discapacidad mental. Los costos sociales generados por la pérdida de valiosos recursos humanos, las mermas económicas derivadas de la ausencia de un ingreso y la multiplicación de gastos en salud (familiares o públicos) son cuantiosos. Un padecimiento de esta naturaleza en algún miembro de la familia puede conducir a la pobreza a todos los integrantes.91

Se ha hecho un repaso completo de las distintas fuentes que provocan el desprecio por los demás, ya sea que se presente mediante una actitud (prejuicio) o que se concretice en una acción (discriminación). Esta revisión permite entender la complejidad del fenómeno, sus formas de propagación y de consolidación, también sirve de base para comprender su carácter transversal y estructural, el cual será planteado con mayor precisión en el siguiente apartado. 1.4 El carácter estructural92

La naturaleza rígida y persistente del fenómeno ha propiciado que algunas veces se le considere como inherente a las relaciones personales y sociales, donde el espacio para intentar reducirlo o erradicarlo, mediante acciones planificadas, es muy estrecho.93 Sin embargo, al ser un fenómeno producto de dinámicas sociales, es susceptible de ser modificado por la acción deliberada, aunque los resultados

Idem. Parra, (2006b) op.cit. 93 En la misma línea argumentativa se encuentran las reflexiones de Gary S. Becker en su reconocido trabajo “La economía de la discriminación”, donde propone que esta puede ser atenuada mediante incentivos que modifiquen la conducta económica de los actores. Becker considera que sólo en aquellos espacios de interacción donde la racionalidad utilitaria sea la dominante existe la posibilidad de incidir en la discriminación. Véase Mariano Tommasi y Kathryn Ierulli, (eds,) Economía y Sociedad, Cambridge University Press, 2000.
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sólo sean visibles en el largo plazo y después de ocupar numerosos recursos.94 La evidencia empírica sustenta que es posible influir en el fenómeno, demuestra que la incidencia y gravedad de la discriminación es variable de sociedad en sociedad y que las políticas públicas ofrecen resultados tangibles.

El carácter estructural de la discriminación, como se mencionó previamente, está relacionado con las formas en que se propagan y difunden los prejuicios y estereotipos en la sociedad. Independientemente de la voluntad o de la conciencia de las personas, las prácticas se van generalizando y haciéndose “naturales” a los ojos de la mayoría. Esto es así, ya que gran parte de las ocasiones, el fenómeno oculta su carácter pernicioso y agresivo. Los procesos de propagación de la información sesgada, incompleta y equivocada, que sustancia el prejuicio y la discriminación, tienen lugar mediante el uso de formas lingüísticas y simbólicas diversas, que permiten el arraigo cultural del fenómeno.

Ya se ha mencionado previamente que la discriminación es un fenómeno que, por sus fuentes de creación y mecanismos de perpetuación, se presenta en todo tiempo y lugar, es decir, tiene un carácter estructural, por lo que las acciones discriminatorias afectan las relaciones fundamentales de la sociedad, como el trato interpersonal, que influye en el comportamiento y actitudes de gran parte de la población. El fenómeno no sólo influye el aspecto simbólico o cultural de las relaciones, también tiene resultados concretos en el nivel económico, sanitario, educativo, ejercicio de derechos políticos y casi todos los demás terrenos con relevancia para la persona que vive en sociedad.

En la experiencia particular de cada víctima de la discriminación, se enfrentará a sensaciones de frustración, baja autoestima y rencor hacia los demás. Este estado anímico sin lugar a dudas incide en su capacidad física y mental, por lo que no es raro que las personas en esta condición desarrollen enfermedades, lo que completa la dinámica circular de baja autoestima, bajo desempeño físico,
Véase, Jesús Rodríguez, ¿Qué es la discriminación y cómo combatirla?, CONAPRED, (Cuadernos de la igualdad), México, 2004.
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enfermedad, mayor vulnerabilidad, y peor estado anímico. U otro ciclo pernicioso: a mayor vulnerabilidad, mayor desprecio y discriminación, lo que redunda en más vulnerabilidad.95

La transversalidad del fenómeno es su característica más perniciosa ya que se presenta en todo momento y lugar, indistintamente de si los actores involucrados se mueven en el ámbito privado o público. Todas las esferas de interacción humana (la política, económica, cultural, etcétera) son susceptibles de ser colonizadas por prácticas discriminatorias, ya que es altamente probable que en dichas relaciones se configure un grupo mayoritario, que es renuente a aceptar como igual a otro grupo que considera diferente y, por ende, como inferior.

Este carácter transversal del fenómeno hace altamente probable que aquellas personas que posean una cualidad socialmente infravalorada enfrenten trato discriminatorio en prácticamente todos los ámbitos de su vida. Esta es una condición semejante a estar atrapados en una red que impide el acceso a los servicios básicos de formación de las capacidades y habilidades que les permitan competir exitosamente por las oportunidades socialmente disponibles.96 Este carácter transversal del fenómeno incide en las expectativas de desarrollo de las personas discriminadas, por tanto, impacta su bienestar personal y emocional. En algunos casos, existen grupos sociales donde sus integrantes están condenados generacionalmente a vivir en la pobreza y exclusión, sin oportunidad de escapar a la transversalidad del trato discriminatorio.

Comisión Ciudadana de Estudios contra la Discriminación, La discriminación en México: Por una nueva cultura de la igualdad, CCED, México, 2001 96 Rodríguez, Un marco..., op.cit.

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Segunda

parte:

LA

INCOMPATIBILIDAD

ENTRE

DEMOCRACIA

Y

DISCRIMINACIÓN97

La democracia atraviesa por una etapa inédita en la historia de la humanidad: por primera vez son mayoría los Estados que han adoptado la democracia como sistema político, así como el número de seres humanos viviendo bajo regímenes con orientación democrática.98

Sin embargo, existen indicios de que en las democracias más antiguas e institucionalizadas suceden cambios en las instituciones y en las percepciones ciudadanas, mismos que hacen pensar en la existencia de un ajuste (o crisis) del sistema democrático de esas sociedades.99 Por ejemplo, en diversos países europeos han visto surgir en sus sociedades expresiones nacionalistas extremas y radicalismos políticos que abiertamente reivindican posturas claramente autoritarias.100 Por otra parte, en estas sociedades subsisten situaciones consideradas como antidemocráticas: crecientes espacios de oscuridad donde el uso discrecional y faccioso del poder se consolida, así como la existencia de fuerzas y grupos sociales que en vez de luchar por el poder político en la arena pública abierta, acceden al mismo, corrompiéndolo.101

Los países que han adoptado formalmente la democracia como régimen político enfrentaron (y enfrentan) una serie de obstáculos que impiden la consolidación de las reglas e instituciones democráticas en la cotidianidad de la vida social. Estos obstáculos son de diversa naturaleza: la desigualdad social, la pobreza, la

Basado en Sergio Parra, Democracia y Discriminación: Definiciones y Conceptos, Multicopiado, 2006. 98 Ver el reporte de la organización Freedom House titulado “Freedom in the World 2007”, donde se encuentra que de 194 países analizados 90 son considerados “libres”, 58 parcialmente “libres” y el resto “no-libres”. Cabe mencionar que Freedom House considera que un país "libre" es uno en el que hay espacio para una competencia política amplia, un clima de respeto para las libertades civiles, una importante vida cívica independiente, y medios independientes. 99 Véase, Robert Putnam, “Bowling alone: democracy in America at the end of the twentieth century” en Hadenius, Axel (ed), Democracy’s Victory and Crisis, Cambridge University Press, Cambridge, 1997, pp.27-70. 100 Norberto Bobbio, El futuro de la democracia, FCE, México, 2001. 101 Idem.

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corrupción o la institucionalización de valores y actitudes autoritarias. Estas resistencias son demasiado fuertes e impiden la consolidación y adopción de los valores y prácticas sobre las cuales se asienta una democracia de calidad, lo que puede ser determinante para la existencia misma del régimen democrático.102

1.1 Democracia: vertientes y principios

El debate teórico sobre la aplicación de tratamientos preferenciales a algunos grupos sociales, la noción de igualdad, y los valores democráticos de la diversidad y pluralidad se ha desarrollado con mayor fuerza en las últimas décadas gracias a los fenómenos de globalización y sus consecuencias sobre las estructuras económicas, culturales y políticas que ha tenido sobre las sociedades. A continuación se recuperarán los principales elementos y posturas teóricas que se han vertido acerca de la pertinencia y vigencia de los principios democráticos básicos, así como del tratamiento que debe otorgarse a las minorías que históricamente han padecido injusticias y que actualmente se encuentran en situación de desigualdad respecto de los grupos dominantes.

1.1.1 La democracia liberal ortodoxa y la democracia pluralista

La solidez del andamiaje teórico construido alrededor de la democracia liberal y los casos de éxito práctico le han permitido consolidarse como la corriente de pensamiento político moderno más aceptada.103 Sin embargo, los fenómenos
102

Se ha mostrado que en la mayoría de estos países se padecen lógicas y estructuras clientelares o corporativistas, que regularmente están apuntaladas por fuertes liderazgos políticos que sistemáticamente socavan las incipientes instituciones democráticas que debieran limitar las concentraciones de poder. Se favorece de esta forma la elitización y centralización de la vida política, al igual que de manera vertical se incentiva y controla la movilización social. La mayor parte del discurso político se caracteriza por contenidos populistas y polarizantes que contribuyen a la exacerbación de las diferencias políticas y sociales entre los ciudadanos, que resulta en el natural socavamiento del capital social, por ende, suelen también experimentar escasa participación política, fenómenos graves de corrupción, polarización racialoétnica y religiosa, así como frecuentes crisis económicas y sociales. Véase Atul Kohli, “On sources of social and political conflicts in follower democracies”, en Axel Hadenius, op.cit., pp. 71-80. 103 Cuestiones como la protección y garantía de derechos y libertades, elecciones libres y competitivas, pluralismo político efectivo, vigencia irrestricta del estado constitucional de derecho, separación y división de poderes y la adopción de un esquema de mercado relativamente libre, se

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globalizadores promotores de la existencia de poderes supranacionales (como los mercados de capital financiero especulativo), el creciente pluralismo cultural y el deterioro medioambiental, generan tales desigualdades sociales en el orbe que desafían la pertinencia de mantener vigentes conceptos centrales de la democracia liberal, tales como la libertad, igualdad, pluralismo y dignidad. Se asume que necesitan ser revisados, y, en su caso, replanteados, para que permitan adaptar el modelo a las nuevas condiciones políticas, culturales y tecnológicas imperantes.104

La democracia liberal enfrenta actualmente dos tareas intelectuales para poder encarar los retos que plantea el surgimiento de nuevas formas de pluralismo en la sociedad. La primera tarea que tiene que resolver se relaciona con la utilización de “categorías muy abstractas de carácter legitimador” que tienden a homogeneizar el debate y cierran la posibilidad de flexibilizar los conceptos, por ejemplo, igualdad, ciudadanía, derechos individuales, entre otros.105 Otro tema que debe ser replanteado por el liberalismo es la pertinencia de los supuestos que respaldan su estructura teórica, ya que se asume como natural fundarlos en cuestiones culturales que son propias de las mayorías (lengua, historia, instituciones políticas, etc.) lo que fomenta la exclusión y desaparición de otro tipo de realidades igualmente valiosas para la pluralidad.106

De acuerdo con la concepción clásica de Estado, la población es uno de los elementos que lo integra. Según Eric Hobsbawm, desde finales del siglo XIX, se comenzó a ver equivocadamente a los habitantes del territorio como una “comunidad imaginaria”, que debía estar unida por elementos similares como el lenguaje, la cultura o la étnia. Desde esa posición, el ideal del Estado debería comprender una población étnica, cultural y lingüísticamente homogénea.
han convertido en los valores-objetivo de la mayoría de las sociedades occidentales. Véase, Fernan Requejo, Introducción en Fernan Requejo (comp.), Democracia y Pluralismo nacional, Ariel Ciencia Política, Barcelona, 2002, pp. 13-22. 104 Idem 105 Esta homogeneización se presenta en las posturas liberales más ortodoxas, las cuales presentan poca flexibilidad para reconocer distintos tipos de igualdades que reflejen la diversidad de necesidades que existen en una comunidad plural. 106 Ibid.

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Considera Hobsbawm que esta idealización ha sido errada por partida doble ya que, por un lado, es impracticable (existen cerca de 4000 etnias en todo el mundo y menos de una docena de países pueden considerarse como homogéneos en esos aspectos) y, por otro, los fundadores del Estado-nación entendían la unidad como indispensable, pero sólo en el nivel político, no antropológico. Esta conjunción política debería estar basada en la aceptación del pueblo soberano de vivir bajo las mismas leyes y la misma constitución, independientemente de la cultura, lenguaje y etnia.107

El “particularismo cultural” de grupos mayoritarios o hegemónicos que suele caracterizar a las democracias liberales, identificado claramente por Hobsbawm, está siendo actualmente revisado y debatido. En este sentido, Fernan Requejo observa que se están develando las poderosas influencias que las relaciones de poder tienen sobre la cultura, las cuestiones de género y de clase social. También reconocen las dificultades que existen para concretizar los valores “universales” en aquellos Estados caracterizados por la particularidad. Por otra parte, observa también que las lógicas y procesos particulares de construcción de nación (nationbuilding) de los grupos minoritarios no han sido contemplados por el cuerpo teórico de la democracia liberal, la cual tiende a asociar una sola nación (entendida como el pueblo con su cultura) con un mismo esquema democrático. Este hueco en la teoría ha impedido conciliar los “particularismos” nacionales con el principio tradicional de igualdad y ha justificado procesos de secesión o unificación donde se establezcan tantas democracias como demos nacionales existan.108

Este particularismo ha generado que los integrantes de los grupos excluidos no puedan expresar su acuerdo, ni su desacuerdo, frente al resto de la sociedad. Para lograr su inclusión, a lo largo del tiempo, se han utilizado diversos esquemas: con un perfil más liberal, se ha usado el modelo de simple agregación de las

Eric Hobsbawm, “¿Son iguales todas las lenguas? Lenguaje, cultura e identidad nacional”, en Vivir como iguales, Paul Baker (comp.), Paidós, Barcelona, 2000. 108 Requejo, op.cit.

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diferencias y el de la asimilación de las mismas. La primera opción casi siempre desemboca en la agrupación de las minorías culturales que se convierten en grupos segregados en diversos aspectos sociales y económicos; el segundo modelo, que se basa en conseguir una amalgama ciudadana común, favorece el vaciamiento sistemático de los signos de identidad de las minorías que no son comprendidos y aceptados por la mayoría, lo que origina una aculturación de esos grupos.

Distintos estudiosos de la diversidad social consideran que siguen vigentes las demandas de conseguir condiciones idénticas para todos, principalmente por el respeto a la dignidad humana, la satisfacción de las necesidades básicas y la posesión de los mismos derechos y oportunidades; también han identificado la necesidad de obtener, en la igualdad, cosas distintas, acorde con los requerimientos de cada individuo. 109 Desde el punto de vista del pluralismo110, la diversidad social es un valor que debe ser protegido, por tanto, es necesario encontrar los mecanismos adecuados que permitan la convivencia respetuosa y pacífica entre los diversos. En este mismo sentido, Alan Touraine reflexiona que “...sólo podemos vivir juntos con nuestras diferencias si nos reconocemos mutuamente como sujetos”. Él considera que es importante valorar de igual forma todas las identidades. Entiende la democracia como el régimen que otorga al mayor número de personas el número más alto de oportunidades posibles que les permitan alcanzar su individuación, de vivir como sujetos.111 Guillermo O´Donnell razona sobre la diversidad desde el siguiente ángulo:

“Hay muchas vidas valiosas a ser elegidas, pero cada uno sólo puede optar por una, o pocas, de esas vidas. La agencia y la libertad de elegir funcionamientos

Ibid. Este concepto será explicado a fondo en los siguientes párrafos, aunque la idea general es que la diversidad es una condición propia de todas las sociedades y que debe ser protegida porque en ella radica la oportunidad de que cada individuo alcance su propia realización. 111 Alan Touraine, ¿Podremos vivir juntos?, FCE, 2000, p. 166
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están en la raíz de la diversidad social. Que otros muchos hayan vivido y estén viviendo vidas diferentes a la mía me enriquece enormemente. Asimismo, que estos otros sean agentes compromete mi obligación moral de aceptar y aun de celebrar y no simplemente tolerar (excepto en casos especiales que el sistema legal democrático cuidadosamente legisla) que estos otros hayan elegido vivir vidas diferentes a la mía. El resultado agregado es un contexto social que valora tan positivamente la diversidad que inscribe los derechos respectivos en el sistema legal”.112

Esta reflexión hace defensa y apología de la diversidad como un valor que debe tutelarse en los esquemas sociales que busquen una democracia de calidad. Apunta a la necesidad de basar la convivencia exitosa en la aceptación moral de las demás formas de vida, una vez que se acepta que la pluralidad enriquece la vida propia. 1.1 .2 Libertad, igualdad y pluralismo113

En este estudio se considera que una forma de proteger el desempeño de la democracia y de su sistema político es replantear los principios de libertad e igualdad como instrumentos para favorecer la inclusión de las personas y grupos que permanecen en la marginación. Se adopta la posición de que la libertad es la condición para que puedan disfrutar de sus derechos y libertades como iguales, no obstante su origen y situación diversa. Esta diversidad que se ha hecho más visible con los procesos y dinámicas globalizadoras, la “aparición” de todas estas diferencias puede conducir a reacciones agresivas o intolerantes por parte de grupos sociales que se sientan amenazados o que tengan inclinaciones autoritarias, de tal modo que es indispensable utilizar a la libertad y a la igualdad como medios para favorecer la inclusión. Este tipo de inclusión democrática debe caracterizarse por “...la acción y el efecto de inscribir a todos las personas y

El concepto de agente es entendido como el individuo capaz de tomar decisiones libres, ser autónomo, etc., Guillermo O´Donnell, “Notas sobre la democracia en América Latina”, en PNUD, El debate conceptual sobre la democracia, Alfaguara, Buenos Aires, 2004, p. 45 113 Basado en Parra, op.cit.

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grupos de una sociedad en un marco institucional común donde se respeten sus diferencias, se garanticen sus derechos de libertad e igualdad y se les pueda exigir responsabilidad por sus actos”.114

A continuación se hace un breve recorrido por las distintas concepciones y transformaciones que han experimentado los principios democráticos

fundamentales: la libertad y la igualdad. También se hace una revisión y se precisa el sentido en que se deberá entender el concepto del pluralismo en este documento. Este repaso tiene como finalidad mostrar la evolución que han tenido estos principios como resultado de los cambios económicos, políticos, culturales y sociales que se han estado generando en las últimas décadas en el mundo. Se considera en este estudio que tales transformaciones, y algunas condiciones crónicas de marginación, han obligado a replantear principios básicos de la democracia con el objetivo de encarar de manera más efectiva la actual realidad social.

El concepto de libertad ha evolucionado con el paso del tiempo y con el desarrollo del pensamiento teórico. Existen al menos tres definiciones importantes del concepto, las cuáles, se construyeron en parte, atendiendo a la realidad observada en la época.

Una definición se basa en la premisa de que la libertad se funda en la capacidad de hacer o no alguna cosa, siempre y cuando no esté prohibida por la normatividad vigente, es decir, hacer todo aquello que la ley permite. La conceptualización de la idea de libertad después se vio influida por las posturas reformistas de la Revolución Francesa, el ciudadano es quien debe de intervenir en el proceso de formulación del sistema de leyes y reglamentos que enmarcan su vida: debe dotarse de leyes a sí mismo. Una de las conceptualizaciones más recientes entiende que la libertad no sólo está sustanciada por la existencia de restricciones legales o por la facultad de dotarse uno mismo de sus propias leyes,

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Norbert Bilbeny, Democracia para la Diversidad, Ariel, Barcelona, 1999, p. 113

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sino es algo más allá, es la capacidad de hacer efectivas las prerrogativas contempladas en la ley.

Entonces, la concepción más integral de libertad entiende que la persona debe poder participar en el proceso de formación de las leyes y normas que rigen su conducta (cuando ésta sucede en el espacio de lo público) pero también debe contar con las facultades para beneficiarse objetivamente de esas disposiciones legales, es decir, alcanzar el bienestar que se pretende promover con ellas.

La evolución desde el primer concepto citado de libertad, hasta la definición más moderna e integral, ha estado influenciada por la evidencia que muestra que los niveles de bienestar alcanzados por la humanidad en las últimas décadas no son del todo satisfactorios ni cubren las expectativas de desarrollo que originalmente se pensaban promover con la idea original de libertad.115 De esta manera, se ha llegado a la conclusión de que una libertad formal que no conduce a la concreción de los mandatos abstractos de protección, no es útil para promover el desarrollo de las sociedades. Por lo tanto, el concepto se ha modificado con la finalidad de dotarlo de integralidad y para que sirva como un referente más efectivo en la búsqueda del bienestar personal y social.

La igualdad, como principio básico de la democracia, también ha experimentado cambios en la forma de concebirla. El significado más extendido es aquel donde se asume como la paridad de prerrogativas entre las personas para disfrutar de las libertades y derechos fundamentales, que son tutelados por el Estado. Esta es una postura formalista de la igualdad, se enfoca principalmente en el acceso y disfrute de los derechos civiles y políticos, no distingue de las necesidades y

Existen regiones del mundo en donde la pobreza y desigualdad siguen siendo los lastres más importantes para garantizar una vida digna a enormes sectores de la población, no obstante la pobreza en números absolutos se ha reducido en el mundo, son resultado principalmente del esfuerzo de dos actores (China e India), en otras regiones persisten y, en algunos casos, se profundizan las brechas de desigualdad y pobreza. Ver Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Panorama social de América Latina 2006, Santiago, 2006.

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condiciones de las personas en lo particular o como pertenecientes a alguna colectividad.116

Esta forma clásica de concebir la igualdad se basa en la idea de que el trato que debe darse entre las personas y que el Estado tiene para con las y los ciudadanos debe caracterizarse por la neutralidad y la no-distinción de las características particulares de los agentes. Desde esta perspectiva se cree que el Estado debe actuar del mismo modo en todos los casos semejantes, sin reparar sobre quien lo hace, de otra forma, rompería con el principio de la igualdad clásico.

Esta postura de trato indiferenciado supone que facilita el que todas las personas accedan a las oportunidades, ya que, de “arranque“, todas poseen las mismas condiciones de competencia, por tanto, el Estado no debe ser factor de inequidad. Al igual que la concepción del principio de la libertad, el de igualdad ha experimentado una evolución que se explica en parte por la evidencia empírica que refuta la idea de que el trato indiferenciado es un factor que promueve justamente entre las personas el acceso a las oportunidades de bienestar. Hay que reconocer que las sociedades homogéneas, con integrantes con idénticas capacidades para competir por las oportunidades, no existen. Por lo tanto, la neutralidad del Estado no sólo no genera una justa distribución de las oportunidades, sino que apuntala lógicas de desigualdad social y pobreza. Esto, porque existen personas y grupos sociales que presentan notables diferencias en cuanto capacidades y habilidades, que por más trato neutral que el Estado otorgue, en realidad no pueden competir de igual a igual por las oportunidades de desarrollo y, sobre todo, ganarlas.117

La existencia de oportunidades de desarrollo en una sociedad y la garantía imparcialidad por parte del Estado, no asegura que los grupos o personas en condiciones de desventaja competitiva puedan ganar esas oportunidades y con

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Jesús Rodríguez, Un marco teórico para la discriminación, México, CONAPRED, (Estudios 2), 2006. 117 Idem.

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ello acceder a niveles más altos de bienestar, ya que todas las sociedades tienen en mayor o menor medida desigualdades sociales. Quienes han sufrido históricamente marginación en áreas como la salud, la educación, la participación y la ocupación laboral, difícilmente pueden competir y ganar las oportunidades sociales. Si se asume que hay una inequitativa dotación inicial de capacidades, habilidades y recursos, es muy poco probable que aquellos que han recibido menos, tengan posibilidades reales de ganar en la competencia por las oportunidades de desarrollo, indistintamente de que exista una verdadera neutralidad en el proceso de competencia.118 Se puede decir entonces que la igualdad no puede significar simplemente el tratamiento imparcial por parte del Estado, sin que se reconozca las diferencias y desventajas inmerecidas en que se encuentran muchas personas.119

En el presente estudio se supone, al igual que en las teorías de igualdad distributiva analizadas previamente y en los planteamientos de Jesús Rodríguez, que una verdadera posición de igualdad se caracteriza por la posibilidad real de que la persona pueda competir y ganar las oportunidades sociales de desarrollo. Este principio entendido de esta manera asume que hay necesidad de construir posiciones de “arranque” similares entre las personas que están en desventaja respecto de las demás competidoras, lo que significaría remontar sus desventajas iniciales mediante la generación de las habilidades, capacidades y recursos necesarios para ganar la competencia.120

Otro tipo de enunciación similar del principio de igualdad está dado por el filósofo del derecho, Ronald Dworkin, quien propone que la igualdad es la virtud indispensable de la soberanía democrática. El Estado que se precie de ser
Cabe mencionar que las oportunidades socialmente disponibles (mejores empleos, educación de calidad, mayores ingresos, etcétera) son disputadas por las personas y, generalmente, son ganadas por aquellas que presentan mejores condiciones para la competencia (mayores habilidades, capacidades, destrezas, conocimientos, etcétera). Ya que no todos poseen las mismas cualidades se considera que existe una dotación inicial de esas habilidades y recursos inequitativa. 119 John Rawls, Teoría de la Justicia, FCE, México, 1995 y Rodríguez, op. cit. 120 Jesús Rodríguez, ¿Qué es la discriminación y cómo combatirla?, CONAPRED, (Cuadernos de la igualdad), México, 2004.
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legítimo, menciona Dworkin, tiene que tratar a todas y todos los ciudadanos como a iguales, por partida doble, es decir, la normatividad debe ser aplicada “ciegamente” por una parte (igualdad formal) sin establecer diferencias de trato sustentadas en prejuicios, pero también debe tratar a las personas como un igual, con el mismo respeto y consideración, no obstante para lograrlo se deba recurrir a medidas preferenciales que intenten brindar igual bienestar (igualdad constitutiva). Dworkin se basa en dos principios fundamentales para sustentar su tesis de que la verdadera igualdad es la igualdad en el valor de los recursos que cada persona tiene a su disposición, y no de los éxitos que logra, estos son: la necesidad objetiva de que prospere la vida de las personas (independientemente de su condición); y la responsabilidad que debe tener toda persona de definir su propia vida y conseguir que prospere.121 Los postulados de Dworkin acerca de la igualdad constitutiva proveen a la investigación los argumentos necesarios para considerar que cualquier exclusión que afecte la prosperidad de las personas afecta el funcionamiento democrático del sistema.

Se considera en esta investigación que existe un enfoque que otorga a las sociedades la capacidad de resolver sus conflictos y de disminuir sus desigualdades. Éste es el pluralista. A continuación se intenta delimitar su significado y alcance.

En siglos pasados, el objetivo central del poder político era la homogeneidad, ya que se asumía a la diversidad como la responsable de los conflictos y la discordia que arruinaban a los Estados. Después de las experiencias autocráticas traumáticas en la historia de la humanidad que perseguían la homogeneización por medio de la fuerza y la opresión, se comenzó a reconocer la diversidad como un valor que debe ser protegido para preservar a la democracia misma.122 Este reconocimiento fue la instauración del pluralismo como principio rector de las relaciones políticas y sociales de las comunidades que busquen ser incluyentes.
Véase, Ronald Dworkin, Virtud soberana. La teoría y la práctica de la igualdad, Barcelona, Paidós, 2003 y Los derechos en serio, Barcelona, Ariel Derecho, 1999. 122 Giovanni Sartori, La sociedad multiétnica: Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros, Barcelona, Taurus, 2001.
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Según Sartori, el significado correcto del pluralismo debe ser rastreado a través de su construcción conceptual histórica desarrollada “... a lo largo de la trayectoria que va desde la intolerancia a la tolerancia, de la tolerancia al respeto del disenso y después, mediante ese respeto, a creer en el valor de la diversidad”.123 Este autor considera que, en algún momento, el concepto se empobreció por el tratamiento que le dieron algunos estudiosos anglosajones, definiéndolo como la simple y pura teoría de los grupos de interés que luchan por alcanzar sus objetivos, con lo cual se desvirtúa su propia construcción histórica, ya que no queda rastro del pluralismo entendido como un valor superior a preservar basado en la tolerancia. La confusión suele darse al equiparar el pluralismo con ser plural.

Al respecto, Sartori distingue tres niveles de análisis del concepto. En el nivel más amplio, se encuentra el pluralismo como creencia en una sociedad, como parte de su cultura, donde la variedad esté por encima de la uniformidad y el cambio sea preferible a la inmovilidad, donde estos valores sean reconocidos como benéficos y, por ende, perseguidos socialmente. El pluralismo cultural debe fomentar el reconocimiento de las minorías, pero también promoverlo en sentido inverso, buscando que las minorías tengan la oportunidad de comprender y reconocer a los grupos mayoritarios. El pluralismo debe velar por la “paz intercultural”, mas no debe fomentar las diferencias y la hostilidad entre los grupos distintos. El segundo nivel que reconoce es el pluralismo social, que no debe confundirse con cualquier tipo de diferenciación social, y que no todas las sociedades pueden considerarse como diferenciadas “pluralistamente”. El pluralismo político, como tercer nivel, es entendido como una diversificación del poder que se funda en una variedad de grupos, independientes y no exclusivos.124 Esta concepción del pluralismo definido por Sartori es la que orienta y da sustancia al presente trabajo.

123 124

Ibid, p. 27. Cursivas en el original. Véase Sartori, op. cit.

55

1.2 Democracia Pluralista125

Así como el pluralismo es el enfoque que permite la convivencia pacífica y armónica en las sociedades, se asume en este estudio que una democracia sustanciada por los principios pluralistas es la que más se acerca a la concepción de democracia de calidad.

En el pluralismo, la democracia es un objetivo por alcanzar; los principios que le dan sustancia son la igualdad y la libertad. Es un medio para alcanzar el bienestar en la vida; se entiende como un instrumento para hacer las cosas que la mayoría quiere para vivir bien, pero también una forma para que las cosas se hagan a modo de que ese bienestar además alcance a las minorías, todo mediante la observancia y efectividad de los derechos y libertades.126 De este modo, debe entenderse que un régimen democrático no es la dictadura de una mayoría, aunque gobierne, ya que debe de respetar y consultar las demandas y necesidades de las minorías.127 Un régimen democrático es aquel donde las personas y grupos luchan por hacer prosperar sus exigencias y velar por sus intereses, pero también es aquel donde se asegura que las pretensiones de unos no vulneren la dignidad y el bienestar de otros. Este es el carácter de la democracia pluralista. Cabe resaltar que el pluralismo reconoce la utilidad de la “regla de la mayoría” como principio regulador, siempre que se apegue al respeto de los derechos de la minoría y se ejerza el poder con mesura dentro de los límites planteados por el pluralismo.128

Los esfuerzos de las sociedades por instaurar la democracia como régimen, no deben enfocarse a considerarla como un simple medio para tomar decisiones, sino por los principios y valores que le dan sustancia: la igualdad y la libertad le otorgan

125 126

Véase, Parra, op.cit. Bilbeny, op.cit. y PNUD, La democracia en América Latina, Alfaguara, Buenos Aires, 2004. 127 Véase, Sartori, op. cit., Bilbeny, op. cit. y Arend Lijphart, Las democracias contemporaneas, Ariel, 4a Ed., Barcelona, 1999. 128 Sartori, op. cit.

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su grandeza y deseabilidad para cualquier sociedad.129 Un demócrata pluralista no sólo vota por sus representantes y observa las leyes emanadas de la mayoría, también se compromete con los principios y valores democráticos, aunque este compromiso lo conduzca a criticar y señalar las injusticias que se generan por las decisiones de la mayoría. Esos dos principios son los fundamentales para alcanzar un objetivo social ulterior, la justicia.

1.2.1 La tolerancia y la democracia pluralista

La tolerancia no es un supuesto de modelo pluralista, sino un objetivo central que conseguir, y que debe estar caracterizada no sólo por el simple consentimiento del otro, sino en su entendimiento y aceptación.130 La tolerancia y el pluralismo son dos conceptos que, a pesar de ser diferentes, están íntimamente vinculados: sin tolerancia no puede existir el pluralismo. La tolerancia respeta los valores ajenos y el pluralismo afirma un valor propio; éste afirma que la diversidad y el disenso son valores que deben preservarse por la cuota de riqueza que dan a la persona y a la sociedad.131

Un esquema de democracia pluralista, como se mencionó arriba, tiene entre sus principales pilares la tolerancia concebida como el entendimiento y la comprensión del otro, no existe entonces medio que sustituya a la capacidad de escuchar. Para entender al “otro”, se requiere de la modestia, curiosidad y determinación que el acto de escuchar implica; al permitir la interlocución, se asume como semejante a la contraparte y, al atender sus argumentos, se concibe como diferente. El esfuerzo por escuchar al “otro” debe de ir acompañado por la voluntad de tratar de entenderlo. Esta capacidad deliberativa es la esencia de un sistema democrático, ya que la deliberación no sólo se basa en el intercambio argumentativo intelectual

129

Desde esta perspectiva una democracia “procedural” o “procedimental” no garantiza el respeto de todos los derechos y libertades fundamentales. 130 Bilbeny , op.cit. 131 Sartori, op.cit.

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o racional, sino que incorpora también otro tipo de elementos como la sensibilidad y el interés. 132

La concepción anterior de la tolerancia como sustancia del pluralismo es compartida en parte por Sartori. Este autor supone que ella implica un genuino interés por escuchar al otro, para él la indiferencia no es componente de la tolerancia. Apunta que ésta tiene como límites al dogmatismo, la hostilidad que pueda dañar y la misma tolerancia recíproca de los demás hacia nosotros. Como se mencionó, existen límites a la tolerancia en una dinámica democrática: no puede existir tolerancia para aquellos que atentan contra la democracia misma, por ejemplo, aquellos que enarbolan principios de superioridad racial o de grupo.

No hay contradicción alguna en ser intolerante con los intolerantes, sobre todo si éstos desconocen a la libertad como el principal valor en una sociedad. A pesar de no aceptar a los autoritarios, la democracia tiene formas más amables de contener a sus contrarios que las que históricamente éstos han mostrado cuando arriban al poder; entre las medidas destacan la protección de los derechos de todos, enfrentar argumentativamente las posturas antidemocráticas y evitar mediante la educación que se propaguen los principios intolerantes, aunque se disfracen de “verdades evidentes” o “medidas razonables”.133 La tolerancia incluye “...la aceptación de hechos u opiniones que no respetamos. Es verdad que se tolera mejor algo que se respeta. También puede darse el caso de tolerar cosas o personas que no respetamos”.134

La acción de deliberar, que necesita de la tolerancia, puede conducir a dos escenarios: conseguir un acuerdo o no. Es en el segundo caso cuando se pone a prueba el talante democrático de los actores, ya que en esta opción el ánimo para mantener la interlocución experimenta un declive. Con tolerancia, aún en el desacuerdo, si se ha conservado el respeto y la disposición a escuchar, es posible

132 133

Bilbeny, op.cit. Sartori, op,cit 134 Ibid., p. 95

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que en intentos posteriores se consiga un acuerdo, y si no es así, se debe por lo menos acordar cómo hacer sostenible de manera cordial y respetuosa la situación de discrepancia. Así, la deliberación y la escucha del otro permiten una mejor convivencia pese a que no en todas las oportunidades se puedan hallar coincidencias entre las partes.

1.2.2 La discriminación y la democracia pluralista

Gran parte de las teorías contemporáneas sobre democracia se ha limitado a considerarla como un régimen político, una consecuencia de ello, desde el punto de vista del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo es que:

“Esta restricción refleja, y refuerza, una concepción general de lo que la política, específicamente la política democrática, trata. Tales visiones expulsan la democracia y, en general, la política, de cualquier relación activa frente a la gran injusticia social expresada en la carencia extendida de derechos sociales y también civiles, así como por la anemia de un Estado que se muestra ineficaz, y como tal, pierde credibilidad ante mayorías fluctuantes de sus respectivas sociedades.”135

Ha existido una tendencia a juzgar a la democracia por el grado de cumplimiento de libertades políticas, desde esta óptica, si se cumplen los requisitos básicos que garanticen elecciones libres y competitivas se puede considerar que existe la democracia. La dimensión electoral fue el foco de atención de aquellas sociedades e instituciones que buscaban consolidar la democracia.136

La necesidad de fortalecer e instituir mecanismos confiables y justos en el ámbito electoral es indiscutible en aquellos regímenes que buscan una transición política hacia la democracia, pero el éxito de su consolidación debe cifrarse en el contenido de la vida social e institucional. Una democracia de ciudadanía, afirma

135 136

PNUD, Estado de la Democracia..., op.cit. Ibid.

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el PNUD, va más allá del disfrute de los derechos políticos, requiere de ampliarse hacia los civiles y sociales.

Las diferencias entre una democracia que simplemente garantiza el conjunto de condiciones para procesar decisiones colectivas políticas (dentro de las cuáles se encuentran el elegir representantes y el ser electo) y una democracia donde se busque organizar a la sociedad de tal forma que se aseguren y expandan los derechos y libertades (de las cuales son portadores las personas) están básicamente en los aspectos siguientes:137 a) El fundamento filosófico y normativo del segundo tipo de democracia es la concepción del ser humano como titular de derechos (la persona se asume como autónoma, razonable y responsable); b) esta noción concibe a una sociedad organizada de tal manera que pueda garantizar la observancia, efectividad y expansión de la ciudadanía (sus reglas políticas y el ejercicio de poder son coherentes con la forma de entender al ser humano); c) las condiciones para conducir la toma de decisiones políticas colectivas se caracterizan por su competitividad, institucionalización y libertad; d) el proceso de desarrollo e institucionalización de la democracia esta caracterizado por particularidades del contexto que hacen única dicha experiencia (aspectos culturales, históricos, etc.).138

En este mismo sentido, el PNUD considera que “... la medida del desarrollo de una democracia está dada [...] por su capacidad de dar vigencia a los derechos de las y los ciudadanos y constituir a estos en sujetos de las decisiones que los afectan”.139 Esta es la visión de una “democracia ciudadana”, donde sus instituciones y mecanismos están sustanciados por la visión de que su objetivo último es la expansión de la libertad, la igualdad, la justicia y el progreso. Esta concepción de democracia es prácticamente compatible con la democracia pluralista impulsada por el respeto a la diversidad y la búsqueda de una igualdad sustancial.

137 138

Ibid. Ibid. 139 Ibid.,p. 48

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Esta misma percepción se encuentra en los escritos de Norberto Bobbio. Respecto del tema de los derechos y libertades básicas, enfatiza que son temas invariablemente vinculados con la democracia y la paz. Considera que el reconocimiento y protección de los derechos humanos están en la base de las Constituciones democráticas modernas, de tal manera que: “Derechos humanos, democracia y paz son tres elementos necesarios del mismo movimiento histórico: sin derechos humanos reconocidos y protegidos no hay democracia; sin democracia no existen las condiciones mínimas para la resolución pacífica de los conflictos”.140

Esta es también la línea argumentativa que orienta la postura de la Comisión Ciudadana de Estudios sobre la Discriminación, que considera que el asentamiento de la democracia requiere de formas de convivencia social que permitan el disfrute irrestricto de los derechos y libertades fundamentales, también de que las oportunidades estén disponibles para todos y que la competencia por ellas sea en las mayores condiciones de igualdad.141 Las formas de interrelación social de una democracia deben estar fundadas en la tolerancia, respeto y reciprocidad. Sino se cuenta con esos fundamentos, el tejido social estará afectado por las desigualdades que generan las barreras que impiden el acceso real a las oportunidades.142

Desde la perspectiva de la Comisión Ciudadana, la ciudadanía plena es una de las condiciones insalvables para alcanzar un régimen democrático incluyente. La discriminación es una de las principales formas en las cuales se socavan o vulneran la mayoría de las libertades y derechos; el resultado de ello es el deterioro de la calidad de vida de las personas que, por ende, puede minar la legitimidad de las instituciones.

Bobbio, El tiempo de los derechos, op.cit., p 14 Comisión Ciudadana de Estudios contra la Discriminación, La discriminación en México: Por una nueva cultura de la igualdad, México, CCED, 2001. 142 Comisión, op.cit.
141

140

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En este estudio se suscribe que, cuando se discrimina se daña más que la dignidad de las personas afectadas, se quebrantan los pilares básicos de la democracia, la libertad y la igualdad. Considera la Comisión que: “...una sociedad no puede considerarse plenamente democrática si no es capaz de ofrecer una protección efectiva de los derechos inalienables de la persona, toda vez que estos constituyen los pilares insustituibles de cualquier democracia que se considere legítima”.143 Y que “...En los hechos, las prácticas discriminatorias conducen, tarde o temprano, a limitaciones de las libertades fundamentales y a un tratamiento político y legal desigual hacia personas y grupos vulnerables. De manera equivalente, la ausencia de derechos de la persona y de igualdad legal y política se convierte en caldo de cultivo para la exclusión y el desprecio social”.144

Se ha construido a lo largo del estudio la postura teórica acerca de que la discriminación, como generadora de desigualdad y de pobreza, socava los principios democráticos de igualdad y libertad, y que, por ende, es un obstáculo para alcanzar una democracia de calidad (desde la perspectiva del pluralismo). Los conceptos revisados y las corrientes de pensamiento planteadas en el estudio, permiten suponer también que una manera de encaminarse hacia formas de organización más incluyentes y justas, es mediante la profundización de los principios pluralistas en la vida social.

1.2.3 El tratamiento de la diversidad en una democracia pluralista

Se han identificado respecto del tratamiento que brinda la política a la relación entre los distintos grupos sociales, dos posturas claramente diferenciadas: el modelo dominante en muchos contextos, la democracia liberal y, el emergente, la democracia pluralista.

143 144

Ibid., 22 p. Idem.

62

A la democracia de orientación liberal, que comenzó con la defensa de la libertad individual, democracia parlamentaria y el imperio de la ley, se le han incorporado a partir de la segunda mitad del siglo pasado el compromiso con los derechos humanos y las libertades de tipo cultural. Al interior del modelo existen corrientes que pueden ir desde los más orientados al individualismo, hasta los que se sienten mayormente identificados con el comunitarismo. Comparten de fondo una visión monista (de unicidad) donde se asume la identidad de los grupos como “única”, así como también “único” es el referente que tienen para desarrollarse y evolucionar, que es la democracia liberal. Desde esta visión liberal se da por descontado que las acciones de grupo están motivadas por el cálculo racional y que el conflicto entre los actores es natural e inevitable. Esta misma postura tiende a posicionar al capitalismo como el acompañante ideal del esquema democrático, sin siquiera dejar abierta la posibilidad de que exista otro tipo de alternativas.145

El tratamiento que da el Estado a los grupos sociales está vinculado con la noción de igualdad y de justicia predominante. Si se sigue un principio de igualdad sustancial la cuestión principal será identificar cuáles serán las diferencias entre los grupos que merecen ser consideradas para un tratamiento especial. Será entonces la principal labor del Estado identificar los criterios de igualdad que serán utilizados al momento de tratar a los grupos sociales diversos.146

Existe todo tipo de diferencias entre las personas y entre sus grupos, siendo así, las preguntas que deben resolverse desde la lógica de las medidas

compensatorias o de reconocimiento es: ¿Qué diferencias son las que deben ser atendidas? ¿Por qué unas son más relevantes que otras? La explicación lógica es que deben atenderse aquellas diferencias que generan un trato más

discriminatorio. Pero existen algunos grupos que se han considerado como susceptibles de trato preferencial sobre otros sin quedar bien claro el criterio. 147
145 146

Bilbeny , op.cit Miguel Carbonell, Igualdad y Constitución, (Cuadernos de la Igualdad), CONAPRED, México, 2004. 147 Se menciona que los portadores de VIH suelen tener un trato preferencial sobre otro tipo de enfermos como los que padecen cáncer. Véase, Sartori, op. cit.

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Giovanni Sartori atribuye el hecho de que algunas diferencias sean consideradas y otras no, a que: “...las que cuentan son cada vez más las diferencias puestas en evidencia por el que sabe hacer ruido y se sabe movilizar para favorecer o dañar intereses económicos o intereses electorales”.148 Entonces aquellas diferencias sujetas a tratamiento que no tengan una justificación objetiva, serán siempre vulnerables a la crítica y puestas en discusión permanente.

Una de las formas particulares de la diversidad social es el pluralismo nacional (cultural) que no ha sido considerado, siquiera planteado, por la mayoría de las construcciones teóricas liberales. El “monismo” que caracteriza al paradigma impide descubrir y atender los diversos particularismos que suelen existir en el demos nacional.

Durante mucho tiempo algunos principios teóricos de la democracia liberal estuvieron completamente enfrentados con las posturas pluralistas nacionalistas. Se enfrentaron posiciones que defendían la supremacía irrestricta de los derechos universales (individuales) sobre los derechos comunitarios (colectivos); este rechazo se funda en la idea de que el tratamiento debe ser igual para todos las personas y que la protección de derechos colectivos puede degenerar en lógicas autoritarias al interior del grupo.149

Ya en posturas más actuales y flexibles, algunas corrientes del liberalismo reconocen la necesidad del resguardo de ciertas diferencias de grupos culturales minoritarios, que usualmente se instrumenta por medio de disposiciones constitucionales y tratamiento especial. Se reconoce que la aplicación

indiscriminada de un mismo trato a todos, termina consolidando las desventajas históricas de los grupos minoritarios, dado que las reglas han sido construidas por grupo cultural dominante.150

148 149

Ibid, 87 p. Véase, Will Kymlicka, “El nuevo debate sobre los derechos de las minorías”, en Requejo, op.cit., pp.25-45 150 Requejo, op. cit.

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Desde la perspectiva de Norbert Bilbeny, el modelo democrático de orientación pluralista, por definición, debe tratar de incorporar todo tipo de modelos culturales, incluido el liberal. Evitar confrontar posiciones individualistas y comunitaristas, o derechos individuales contra colectivos, ya que los considera falsos dilemas y responsables de obstaculizar el avance democrático en otros contextos. 151

Esta orientación democrática pluralista requiere de reconocer que la identidad humana no es monolítica, que se compone por diversos perfiles y en ese sentido es “híbrida”, esta identidad “mestiza” no puede tener lealtades exclusivas o permanentes. La identidad es múltiple y las personas ponderarán a cuál aspecto de ella otorgarle mayor relevancia en sus relaciones sociales según las circunstancias de cada ocasión. El monismo de la identidad queda descartado desde esta posición.

Desde el punto de vista anterior hace sentido que el pluralismo proponga una ciudadanía transnacional, educación interétnica y ética intercultural, que respondan a la diversidad de identidades. Este modelo, a diferencia del liberal ortodoxo, se propone coordinar las relaciones multilaterales entre los actores, tratando de mediar en más ámbitos de la vida, tal tamaño de reto presupone dar énfasis en promover la capacidad deliberativa entre los grupos y personas.152

En esta diversidad, no puede funcionar con una sola igualdad para todos, sino con diferentes igualdades. El reconocimiento de la identidad de las minorías por parte de la sociedad y el Estado debe considerarse como una oportunidad de facilitar la convivencia en el largo plazo.153

Hasta aquí se han planteado los distintos argumentos acerca de la importancia de la diversidad, las formas en que han sido tratadas por el Estado y los principios de igualdad y libertad que son perseguidos por una democracia de corte pluralista al

151 152

Bilbeny, op.cit. Bilbeny, op.cit. 153 Véase, Bilbeny, op.cit.

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momento de tratar las diferencias. Es importante remarcar que en esta investigación se asume que, pese a que el pluralismo reconoce en la diversidad un valor, no supone que esta diversidad tenga que ser construida y fomentada artificialmente por el Estado, ya que se asume que la multiplicación sucesiva de grupos va en detrimento de la convivencia pacífica y ordenada.154

1.3 El vínculo entre discriminación, desigualdad y pobreza

La discriminación puede llegar a impedir el disfrute de todos los derechos y libertades fundamentales, incluyendo las prerrogativas sociales sobre educación, salud y empleo.

El disfrute de una vida digna tiene como fundamento el goce de todos los derechos y libertades fundamentales. La desigualdad social y la pobreza son reflejos de la imposibilidad que enfrentan ciertos grupos y personas para hacer efectivos los derechos sociales de acceso a la salud, empleo y educación.

La discriminación en ciertas áreas de la existencia puede determinar el grado de bienestar al cual pueden acceder las personas, por ejemplo, en el área de la educación, la discriminación puede tener el potencial de incidir en diversos aspectos de la vida de las y los ciudadanos. Por un lado, cuando ésta impide el acceso a los servicios educativos, puede obstaculizar el desarrollo profesional y personal de la persona, teniendo como efectos concretos un menor desarrollo de habilidades y capacidades que le permitan competir exitosamente por los mejores empleos, por ende, por los mejores salarios y prestaciones laborales. Por otro lado, la discriminación en la esfera de la educación puede determinar la formación de la personalidad autoritaria y discriminadora de las personas, esto, si los contenidos de los programas educativos no promueven los valores democráticos o, por el contrario, consolidan las creencias y mitos que alimentan el prejuicio y la discriminación. Del mismo modo que esta discriminación impacta en los niveles de

154

Sartori, op.cit.

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ingreso, acceso a prestaciones laborales y formación de ciudadanía, también lo hace en áreas como las de la salud, ya que una formación educativa deficiente impide acceder al conocimiento que permite vivir una existencia saludable.

La discriminación en el ámbito laboral puede incidir directamente en las condiciones objetivas de vida de las personas y grupos sociales, ya que afecta el ingreso monetario, sea accediendo a uno menor o por la ausencia del mismo. También puede impedir que las personas se desarrollen profesionalmente, lo que implica en cierta medida la imposibilidad de ascender hacia mejores ocupaciones y salarios. Por otro lado, esta discriminación puede afectar la formación de capacidades y habilidades profesionales, ya que existe la posibilidad de que impida a las personas el acceso a los cursos de capacitación y de formación para el empleo.

Otro aspecto en el que incide esta discriminación es en el acceso a las prerrogativas que comúnmente tiene una persona empleada formalmente, servicios médicos, seguro de desempleo, pensión, etcétera, ya que usualmente las personas que son víctimas de la discriminación y están empleadas, se desempeñan en actividades informales que no están cubiertas por la seguridad social, por lo tanto, el bienestar personal y familiar se ve obstaculizado en la medida que se pierden esos beneficios. Una consecuencia común de la discriminación en el ámbito laboral es un menor pago por trabajo igual a las personas que pertenecen a algún grupo socialmente discriminado respecto de la población general, esto tiene como consecuencia natural una disminución en el poder adquisitivo de estas personas con las consecuencias que tiene para el consumo de los satisfactores básicos como educación, vivienda, salud y alimentación. El peor de los casos se presenta cuando la discriminación impide el acceso al mercado laboral, sea informal o formal, cuando esto sucede, la vulnerabilidad de las personas discriminadas puede llegar a tal grado que las puede sumir y mantener en la pobreza más extrema.

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El trato desigual en el campo de la salud también incide directamente en los niveles de bienestar de las personas. La ausencia de servicios de salud o una baja calidad de los mismos determina la capacidad de las personas de disfrutar de todos sus demás derechos y libertadas. La obstaculización del disfrute de una atención médica integral afecta las condiciones básicas para gozar de una vida digna, ya que se vincula directamente con la capacidad de generar un ingreso, para asistir regularmente a los servicios educativos y participar activamente en cualquier otra esfera social. En ciertos casos la discriminación sanitaria puede generar consecuencias negativas permanentes en el bienestar de las personas; esto, sobre todo, en casos donde no se atienden oportunamente enfermedades discapacitantes o con efectos irreversibles en la integridad física. Padecer un mal estado de salud es, en muchos casos, un factor que incide en el empobrecimiento de familias enteras.

Tercera Parte: LA DISCRIMINACIÓN Y LA CULTURA POLÍTICA

1.1 Perspectiva Teórica

En el primer apartado se describió al fenómeno de la discriminación desde la posición de la sociología y la psicología social, en este apartado se integrará la visión de la ciencia política que, aunque no ha desarrollado directamente una vertiente que se enfoque a la explicación y análisis del fenómeno, ha proveído un marco conceptual que sirve para incorporar el tema en el debate público, por lo cual, es susceptible de tratamiento mediante políticas públicas.

Si se considera que la cultura política es la forma en que se distribuyen los patrones de orientación y entendimiento hacia objetos políticos entre los miembros de una nación, tal como clásicamente la definen Almond y Verba, se puede asumir que ésta vincula aspectos macro y micro de la política, es decir, además de caracterizar y explicar la naturaleza de la conducta de las personas, también lo hace para las instituciones políticas de gran escala. En esta cultura se agrega el

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conjunto de significados compartidos en la vida pública, así como el conjunto de medios utilizados para reflexionar sobre lo político, incluye también la forma en cómo las personas se asumen a sí mismos como actores políticos, cómo construyen su visión general y asumen el rol que consideran debe tomar. 155 También se ha considerado que la cultura política es un medio para que los actores den un significado a las situaciones políticas, además de que puede ser la referencia para el accionar individual. 156

Lo que vincula la cultura política entre los niveles macro y micro es una estancia intermedia denominada mesonivel, que no es otra cosa que las reglas del juego aceptadas por las personas y que permite la conexión entre el individuo y el sistema político. Se considera que este mesonivel está fuertemente influenciado por el desarrollo que tenga la cultura política de las personas, es decir, por las acciones políticas cotidianas en el nivel personal.157 También se ha considerado que la cultura política está determinada por el peso de los valores y actitudes generalmente compartidas en la sociedad y que son transmitidas en el tiempo,158 o que es el conjunto de creencias compartidas que tienen efectos políticos y que, en ocasiones, legitiman ciertas prácticas sociales.159 Esta cultura tiene la capacidad de producir conflictos y puede operar en detrimento de la cohesión social, tal como se planteará a lo largo de este capítulo.160

Como se mencionó previamente en este estudio, la discriminación es un fenómeno que puede analizarse y explicarse desde distintos ángulos, tiene raíces en elementos contextuales y en procesos cognitivos individuales. El prejuicio, la
Gabriel Almond y Verba Sydney, La cultura cívica, Madrid, Euramérica, 1973, p 631. María Luz Morán, Elites y cultura política en la España democrática, en: Pilar del Castillo e Ismael Crespo, Cultura política: Enfoques teóricos y análisis empíricos, Valencia, Tirant lo Blach, 1997, p 278. 157 Brian Girvin, Change and continuity in liberal democractic political culture, en: John Gibbins, Contemporary political culture: Politics in a postmodern age, Londres, Sage, 1989, p 266. 158 Ronald Inglehart, El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas-Siglo XXI, 1991. 159 Ruth Lane, Political culture: Residual category or general theory? Comparative Political Studies, 1992 y Aaron Wildavsky, Choosing preferences by constructing institutions: a cultural theory of preference formation, American Political Science Review, 1987. 160 Klaus Eder. La paradoja de la “cultura”: Más allá de una teoría de la cultura como factor consensual, Zona Abierta, N° 77-78, 1996.
156 155

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estereotipia y la discriminación han sido fenómenos que se han arraigado profundamente en las actitudes y prácticas sociales cotidianas de amplios sectores de la población, por tanto, puede considerarse que algunas de ellas están incorporadas ya en la cultura.

Son diversas y amplias las áreas donde la discriminación puede tener lugar, prácticamente, tiene el potencial de existir y verificarse en donde exista la interacción de dos agentes sociales.

Este fenómeno se sustenta principalmente en los procesos cognitivos de las personas y llega ser sistemático, a veces inconsciente. Al ser una manifestación que puede suceder en todo tiempo y lugar, la esfera de las prácticas políticas no está exenta de incorporar actitudes y acciones sustanciadas de prejuicio y discriminación. Las interacciones entre los agentes que gestionan los asuntos públicos también suelen reflejar los valores y actitudes que son ampliamente compartidas por el grueso de la sociedad, sean estas negativas o no.

La cultura política de una sociedad, es decir, los valores y prácticas con que se relacionan las personas para tratar los asuntos públicos y para manejar el poder político, reproduce también los aspectos perjudiciales que existen en los niveles micro de interacción, es decir, en la cotidianeidad de la vida del ciudadano(a) común. La discriminación que sucede en los planos más básicos de interacción social se ve reflejada en la cultura política y tiene efectos concretos en el funcionamiento del sistema político en general. Estos valores y prácticas negativas sirven de referencia para construir y consolidar el marco de acción de las personas que interactúan en el plano de lo público.

Las consecuencias de que la cultura política abreve de los valores y prácticas negativas existentes entre las y los ciudadanos son diversas para el sistema político vigente y, por ende, para la sociedad en general. En el caso de que la discriminación sea la práctica replicada en la esfera de lo político, la consecuencia más inmediata es que el trato desigual injusto se formalice e institucionalice en las

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estructuras políticas y de gobierno, lo que implica una afectación mayúscula al bienestar personal de grandes sectores de la sociedad. Las políticas y acciones públicas no sólo serán incapaces de matizar los efectos de la discriminación entre particulares sino que, al estar influenciadas por el prejuicio que abrevaron de la cultura política vigente, maximizarán el efecto perjudicial. Es altamente probable que la prestación de los servicios públicos, la elaboración de las leyes y la impartición de justicia sean actividades que estén influenciadas, en alguna medida, por actitudes prejuiciosas y que su ejecución esté caracterizada por un sesgo discriminatorio que afectará las mismas colectividades que ya son menospreciadas por grandes sectores de la población.

Otra consecuencia de la existencia de la discriminación como parte de la cultura de una sociedad, es que impide la formación de una ciudadanía democrática, obstaculiza la formación de pobladores comprometidos con la comunidad y solidarios entre sí. Con una ciudadanía sin desarrollar, los temas públicos dejan de ser una prioridad en la vida de las personas, ya que, desde su perspectiva, no existe un espacio común que compartir, dado que no todas ellas son asumidas como iguales en derechos y en dignidad, la búsqueda del beneficio esta cifrada más en el propio y en el del grupo de adscripción que en el de la comunidad. La cultura política sustanciada por la discriminación no puede formar ciudadanos(as) que ajusten su conducta a los principios de tolerancia, igualdad y pluralidad.

La discriminación que se arraiga y se reproduce en las personas tiene como sustancia la intolerancia, el prejuicio y la estereotipia, elementos que, cuando se vuelven más intensos, pueden conducir a que en la cultura política se legitimen prácticas que atentan abiertamente contra el bienestar de ciertos grupos sociales, incluso llegando a amenazar su integridad y existencia física. Pueden formalizarse políticas de Estado que fomente el nacionalismo extremo, con las consecuencias negativas que tiene para las personas de un origen racial o étnico distinto al del grupo dominante, tales como: ser víctimas recurrentes de la explotación laboral y sexual, así como de todo tipo de abusos judiciales y laborales, o la limitación extrema de sus derechos humanos básicos. Otra expresión de la intolerancia y

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discriminación legitimada desde la cultura política puede ser la persecución de grupos religiosos o políticos minoritarios, situación que llevada al extremo puede conducir al exterminio físico de sus integrantes.161

Una sociedad con una democracia incipiente y con una cultura política que no logra incorporar la tolerancia y la pluralidad como valores guía, siempre tendrá un déficit del capital social que le impida alcanzar una estabilidad social y política de largo plazo. Por una lado, existirán grupos de ciudadanos(as) que no asumen como iguales a otros agregados, por lo que usualmente los tratarán como inferiores en dignidad, estas víctimas, por su parte, sentirán que no forman parte de la colectividad social ya que sistemáticamente son denigrados y siempre son excluidos de la mayoría de los beneficios que genera esa sociedad, por tanto, asumen que no deben cosa alguna a la comunidad y no generan lealtad ni respeto a las instituciones y reglas democráticas existentes. Esta pérdida de lealtad puede ser un factor decisivo para que un sistema político con presunciones democráticas sea fácilmente socavado por plataformas políticas autoritarias que enarbolen, entre los amplios sectores excluidos, la justicia como su principal objetivo.

1.2 Modelos de democracia y su cultura política

Para facilitar el análisis en el presente estudio se considerará que, dada la forma en que los regímenes democráticos tratan la diversidad y pluralidad social, se pueden identificar dos modelos de democracia: el liberal ortodoxo y el pluralista.162

El término minoritario no debe entenderse desde un punto de vista cuantitativo, sino que se refiere a que tiene menos recursos políticos, económicos o sociales que pueda movilizar para hacer valer sus derechos y libertades. 162 En este mismo documento se ha dispuesto un apartado completo que describe y analiza en detalle las características, funcionamiento e implicaciones que tiene cada modelo para tratar con la diversidad. De manera sintética se puede describir al modelo liberal ortodoxo como aquel que brinda un tratamiento indiferenciado a las personas, independientemente de sus necesidades. El modelo alterno, el pluralista, reconoce la pluralidad como un valor en sí mismo, que debe ser protegido, reconoce las múltiples necesidades y demandas de los grupos, y les brinda un trato diferenciado que les brinde un mayor bienestar.

161

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Desde una posición normativa, la cultura política del modelo liberal está fundada en cierta definición de los valores de libertad e igualdad, en la cual subyace la idea de que la sociedad está integrada por personas con las mismas condiciones de vida, capaces de competir en condiciones equivalentes por las oportunidades socialmente disponibles, por tanto, el Estado no debe de interferir en esta dinámica, debe permanecer neutral ante las y los ciudadanos que no distingue como diferentes. Una cultura política basada en este tipo de razonamientos y concepciones, sería incapaz de tratar con las diferencias inherentes a una sociedad amplia y moderna. Las políticas y acciones derivadas de esta cultura no estarían dirigidas a resolver de fondo problemas sociales como la desigualdad y pobreza, ya que sería incapaz de identificar como una variable explicativa de los mismos, las diferencias entre las personas (la posesión de menores o mayores recursos, habilidades, capacidades, etcétera).

Por otro lado, la cultura política que caracteriza a una democracia de corte pluralista debe estar basada en unos principios de igualdad y libertad que asuman que las personas tienen necesidades y características diferenciadas, las cuales, en ciertas circunstancias, los ponen en situaciones desventajosas que son inmerecidas y que les obstaculiza alcanzar el desarrollo por sus propios medios. Un valor que debe ser central en esta cultura política es la tolerancia, que es la piedra de toque para garantizar la estabilidad social y política del sistema, ya que permite la convivencia pacífica de los diferentes en un mismo espacio y tiempo. Una cultura política con estos valores tendrá mayores oportunidades de cerrar las brechas de desigualdad social y de pobreza que, en menor o mayor medida, padecen las sociedades. Sus políticas y acciones de gobierno tenderán a reconocer las necesidades diversas que cada grupo tiene para alcanzar el desarrollo.

En la siguiente parte del estudio se hace una revisión histórica acerca de las condiciones que explican porqué la formación de una ciudadanía y gobierno proclives a los valores democráticos esté todavía en proceso de consolidación.

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1.3 La Cultura Política y la discriminación en México

1.3.1 Marco Histórico
“La autoridad de un poder o la dominación de un grupo depende del crédito otorgado o rechazado a las

representaciones que propone de sí mismo, [e incluso] en el rechazo por parte de los dominados hacia las representaciones que tienden a asegurar y a perpetuar su servidumbre.” -Roger Chartier, El presente del pasado. Escritura de la historia, historia de lo escrito , 2005.

La imagen del mundo moderno se ha nutrido, a través del tiempo, de representaciones múltiples que luego resultaron en una abstracción más o menos armoniosa: “lo que se ha visto como moderno nunca ha sido con referencia al mundo real, sino a la noción de lo que se considera el mundo más avanzado y óptimo, según la inteligibilidad pública que las élites económicas, políticas e intelectuales le han dado”.163 Así pues, dicha imagen ha articulado desde los albores del siglo XVIII y parece continuar hasta nuestros días. Aquel mundo moderno gestado entre promesas ilustradas, ideales libertarios, igualitarios y absoluta fe en las explicaciones científicas, incorporó de manera intensa los términos república y nación, al igual que democracia como parte fundamental del concepto de libertad moderna. A decir de Tenorio Trillo, la moderna libertad republicana –entendida como los derechos políticos y sociales otorgados por la Revolución francesa- era para la democracia lo que para los regímenes políticos de finales del siglo XIX: un principio filosófico fundamental, no una práctica indispensable;164 con ello, se continuaba la necesidad, al igual que en otros

163

Tenorio Trillo, Mauricio, Artilugio de la nación moderna. México en las exposiciones universales (1880-1930), México, FCE, 1998, p. 15. 164 Ibidem.

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tiempos, de un Estado fuerte como componente valioso del modelo de nación moderna del mundo occidental.

En este contexto, la discriminación como práctica ancestral, se ha expresado en distintas épocas y culturas adoptando rasgos particulares dependiendo cada región geográfica, con la salvedad de que todas sus manifestaciones compartieron y comparten un núcleo esencial: el rechazo de una persona por razón de tener una cualidad diferente, de acuerdo con los referentes sociales en el que se inscriben los sujetos. Lo anterior se debe a una pluralidad de causas que pueden ir desde la constitución étnica de los pueblos, los niveles socioeconómicos de cada país, la diversidad religiosa, el grado de democratización y apertura política de la sociedad, hasta el grado de civilidad y tolerancia de su cultura.165

Dentro del pensamiento occidental, América Latina, incorporado también al ideal de la libertad moderna, a su paso, no sólo tuvo que adaptar el novedoso modelo político europeo, si no lidiar con las prácticas heredadas desde la época de la Colonia y que para principios del siglo XIX ya no eran convenientes. De manera particular, en el proceso de formación del Estado nacional mexicano cada uno de los actores que contribuyeron a moldear ese proceso tuvieron en alta estima a la libertad como virtud política, pues estaba relacionada más directamente con la paz. Como sucede en otras circunstancias históricas, a pesar de que los actores favorecen a la conformación de nuevas sociedades, algunas de sus prácticas culturales más arraigadas no lo hacen a la misma velocidad, tal es el caso en las circunstancias políticas que acontecieron en el país durante todo el XIX. Con lo anterior, la transición de un orden político tradicional a uno moderno se complicó a la luz de las contradicciones. El nuevo modelo de representación política liberal otorgó la igualdad ante la ley, pero no de manera integral frente a la política, de ahí la marginación de amplios sectores en la toma de decisiones. Cabe aclarar que dicha centuria resulta de gran relevancia para bosquejar la opinión que

De la Torre Martínez, Carlos. El derecho a la no discriminación en México, México, CNDHPorrúa, 2006, pp. 233-234.

165

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actualmente tienen los mexicanos inscritos en los grupos vulnerables o no sobre su Estado y las atenciones que éste le confiere.

Según Fernando Escalante, el problema político de México en el Siglo XIX era la falta de reconocimiento de autoridad del Estado166 por no haber un esquema concreto de “modelo cívico”; éste se puede entender como el modelo ejemplar que supone el respeto a las instituciones, al orden jurídico, además de establecer el papel de los funcionarios y su responsabilidad, así como la participación ciudadana, todo depositado en lo que podemos entender como moral pública. Este problema sigue manteniendo auge hoy por hoy debido a que es muy difícil reconocer los elementos que caracterizan al Estado con relación a dicho modelo, esto es sólo una cara de la moneda. En la otra cara, la ciudadanía se veía como una condición necesaria para el establecimiento del Estado, pero tampoco es claro su papel dentro del modelo cívico. Estado-ciudadanía, binomio sobre la cual una idea de nacionalismo puede ser construida.

Sin embargo, es necesario tener en mente un aspecto del problema, tanto el Estado, como la ciudadanía, son reflejos de ciertos intereses e ideales políticos, ideológicos, sociales, económicos, etc., que han correspondido con las necesidades y representaciones de un México a lo largo de la historia; Estado y ciudadanía nunca han cumplido el mismo papel dentro del modelo cívico, dado que aquellos, como éste, han sido construidos históricamente y así mismo se han modificado. El problema con esto es que hay un riesgo en que el Estado, y sus componentes, actúen en función de la existencia de ciudadanos, siendo que éstos son todavía etéreos, lo que provocaría una serie de inconsistencias entre lo que el Estado planea, decide u ofrece para el bienestar social ¿sobre qué criterios puede establecer las bases de lo que es conveniente y lo que no para las y los ciudadanos si éstos no se conocen? De igual manera, el goce de los derechos y las obligaciones que las y los ciudadanos deberían de ejercer se pierden en la realidad y, simplemente, pasan a ser parte de la bruma que un ideal que imaginó

166

Escalante Gonzalbo, Fernando, Ciudadanos imaginarios, México, 1992, p 190.

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una vez. ¿Saben los sujetos sociales lo que el Estado necesita de ellos? ¿Sabe cuáles son las cosas que el Estado ofrece? Todas estas cuestiones van en una sola dirección cuyo fondo no es nada nuevo: ¿se sabe qué tipo de nación es México?

Sin duda alguna, el periodo de la independencia fue un momento clave para la construcción del nacionalismo en México. Además de que es un periodo histórico en el que la relación Estado-Ciudadanía tenía un color bastante peculiar. En principio, parece correcto hacer la aclaración de que hablar de ciudadano(a) a principios del siglo XIX, en las vísperas de la lucha independentista, es un anacronismo. Podemos hablar de sujetos que tenían diversos papeles

dependiendo de la ubicación social que ocupaban: al ser México una colonia, sus habitantes sólo podían ocupar un bando heredado y uno asumido, es decir, ser español, criollo, indígena o pertenecer a una casta a muy amplios rasgos. Entre las personas criollas había ricos y pobres, latifundistas, mineros, etc., y entre las personas indígenas: campesinos(as) o artesanos(as), existió una notable tensión por obtener mejores circunstancias de vida, traducidas luego en una idea común: ser independientes. Sin embargo, todo lo anterior se encontraba atravesado por la circunstancia del rol que les tocaba jugar dentro del territorio que habitaban, poniéndolos en constante afrenta a las prebendas que tenían las y los españoles económica, política y racialmente (la pureza de la sangre, títulos nobiliarios). A final de cuentas todos los personajes estaban divididos en dos cuyos intereses iban dirigidos a la construcción de una noción de Estado el cual tampoco tenían nada claro.167

El panorama general era la revocación del esquema de legalidad, que ya había perdido su dominio de cara a uno “socialmente más conveniente”. La subversión no se hizo esperar y comenzaron a surgir grupos, que si bien no lograron establecer sus intereses políticos e ideológicos, contribuyeron a la transformación

167

Basado en de la Garza, Luis Alberto. La transición del imperio a la república o la participación indiscriminada (1821-1823,) 1988.

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de la cultura política que facilitó la práctica de la política liberal.168 Estos cambios de representación corresponden a una reestructuración del ideal del modelo cívico, el cual, durante el Imperio se podría resumir como el dominio de una clase dominante y colonizadora, generadora de hambre, miseria y la cual, poseía todos los privilegios: comerciales, políticos, religiosos, etc. Todos los altos mandos, los grandes puestos, las grandes extensiones de tierra y el comercio y la industria pertenecían a esa clase. Pero a partir de 1810 y hasta 1821, se tenía contemplada la construcción de un modelo en el que hubiera cabida al respeto y la generación de igualdad para todos, de una unificación social y de la estabilización de la religión católica (éstas pueden entenderse como las premisas del plan de Iguala que Iturbide llevara como pedestal de la parte final del periodo de la revolución de independencia, pactado en lo esencial el 24 de agosto de 1821, concluyendo con la declaración del primer gobierno independiente mexicano el 27 de septiembre del mismo año169.

El Estado ahora era algo que podía comenzarse a construir como un elemento propio de los mexicanos. Ya tenía al menos correspondencia con la idea de patriotismo, pero sin alcanzar aún un carácter estrecho con la de nación, pues de cómo se conformara el Estado, dependía de la forma que la Nación tuviera y así mismo, de las y los ciudadanos que la compusieran.

Lo que aconteció posteriormente a la independencia parecía más caótico que esperanzador. Desacuerdos, impugnaciones, faltas de experiencia por parte de la clase política criolla, pretensiones de dominio de algunos caudillos eran algunas de las características que definían el escenario del nuevo México independiente. El modelo cívico era volátil y abstracto, la individualidad era la que dominaba el ámbito de la organización, pues cada quien velaba por sus propios intereses. La construcción del Estado se alejaba cada vez más de lo poco que se había llegado a imaginar que podría ser, y la noción de ciudadano había decaído hasta sus
Basado en Ramos, Ángeles. Reseña de: Brading, David A. Los orígenes del nacionalismo mexicano, (1973)1976. 169 González y González, Luis. El periodo formativo. En: Cosio Villegas, Daniel; Bernal, Ignacio (et. al.). Historia mínima de México, México, el Colegio de México, 1981 pp 73-114.
168

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extremos más alejados al nacionalismo. Ejemplo de la inconsistencia era que la clase criolla, en su discurso de igualdad y unidad, había excluido casi de facto a los indígenas, pues al estar la clase indígena acostumbrado a las tutelas, con la independencia se les despojó de toda protección quedando a merced de las decisiones de los criollos inexpertos, los cuales, pusieron en práctica la igualdad como generación de mayor riqueza para ellos favoreciendo la generación de una clase media dominante170

Además, la simpatía por los modelos de gobierno europeos había inclinado a la clase política mexicana a adoptar un gobierno monárquico, hasta que se hizo la convocatoria a la realización de un congreso en el que la mayoría de los diputados simpatizaban con el modelo republicano recientemente adoptado en Estados Unidos. La clase política, dividida en monárquicos y republicanos, se distinguían, además de sus ideologías políticas, por la simpatía a quien había sido declarado el padre de la patria: Iturbide. Después de haber sido coronado y declarado emperador, sólo alcanzó a gobernar once meses; no se hizo esperar un descontento y una reorganización al interior del recién conformado congreso. Iturbide ante tal reacción disolvió al congreso e impuso una junta provisional encargada de hacer un reglamento político, para convocar a elecciones a un nuevo congreso. Las conspiraciones anti-iturbidistas por parte de algunos diputados aparecieron en varias partes, ocasionando varias sublevaciones; una de ellas en Veracruz llevada a cabo por un brigadier de nombre Antonio López de Santa Anna, quien había proclamado la república en diciembre de 1822.171

No queriendo entrar en demasiados detalles de lo que prosigue a esta reestructuración del Estado, debido a que fue un periodo de treinta años bastante agitado: llenos de guerras, revocaciones del poder, recuperaciones del mismo, pérdidas de territorio (con indemnización), invasiones estadounidenses, francesas, y demás; se puede decir que el periodo que abarca de 1821 a 1850, fue la muestra de que la concepción del Estado era tan ambigua e inasible, que no fue
170 171

Ibidem. p 94. Ibidem. p 95.

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raro que los sujetos políticos que protagonizaron tal periodo tuvieran la contradicción de sobreponer sus intereses individuales ante la nueva idea de organización social y colectiva que ofrecía el ámbito republicano. Una vez más el modelo cívico estaba dirigido por el desconocimiento y la inexperiencia de dirigir una nación que, en palabras de Luis Gonzáles y Gonzáles: “[...] vencida estaba en sus últimos momentos por incapaz de gobernarse a sí misma y de defenderse de los ataques exteriores. [...] En treinta años de vida independiente, México no había tenido paz, ni desarrollo económico, ni concordia social, ni estabilidad política”.172

Una de las consecuencias aparentemente favorables para la soberanía nacional fue el destierro de los españoles conspiradores ante el intento de España de recuperar la colonia perdida. Es aparente porque al marcharse los españoles se fueron con ellos todos los bienes e inversiones que tanta falta hacían al país. Y en un intento por reavivar la llama de la industrialización nacional se fomentaron créditos para la creación de fábricas textiles, metalúrgicas, zapateras, etc. Con la creación del Banco de Avío por Alamán en 1830, se impulsó la creación de nuevos grupos sociales, principalmente las personas indígenas que pasaron de ser, muchos de ellos, de campesinos y artesanos a la primera clase trabajadora 173. Sin embargo, las formas estructurales que proponía la constitución de 1824 tenían como resultado una contradicción con el espíritu republicano que la había motivado, conteniendo de fondo la sobre exaltación de prácticas más liberales, es decir, más centradas en el desarrollo individual que en el colectivo. Así, comenzó una clase de proteccionismo hacía las materias básicas sobre las cuales hubiera sido posible desarrollar en mayor medida la economía nacional: el Estado restringió el uso, en primera, del algodón y posteriormente de los recursos metalúrgicos (las minas de hierro), además de dirigir el rumbo de la industria como corporación particular. Sin ayuda del Estado, la industria iba en declive cada vez más, muchas fábricas de las primeras que surgieron después de la independencia y otras que ya existían desde antes y habían logrado levantarse después de los
Ibidem. pp 101-102. Basado en Valadés, José C. El nacimiento de una industria mexicana. En: De la Torre Villar, Ernesto (Ed.), Estudios de Historia Moderna y Contemporánea, México, UNAM-IHH, v. 4, 1972.
173
172

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años de guerra independentista tuvieron que cerrar por falta de recursos, el capital era escaso y la materia prima también por las restricciones del gobierno.

La entrada de inversión y el patronazgo del extranjero fueron las primeras consecuencias de esta situación: empresarios de Inglaterra, Francia y Alemania fueron los más concurrentes en establecer sus negocios en el territorio nacional. Sin embargo, la intromisión de capital extranjero no promovió el desarrollo económico de la nación. Hasta 1850 cada región llegó a producir lo necesario para su supervivencia, las normas que regían eran la pobreza y el aislamiento de cualquier sector social y de actividad humana, al igual o peor que antes de la independencia, con la diferencia de que el contacto con el exterior era mayo. 174 En este sentido, el Estado como regulador del capital, y la sociedad como contenedora de las nuevas clases trabajadoras no se pusieron de acuerdo para sacar el mejor provecho. La falta de estabilización del Estado, en este sentido, bien pudo ser una consecuencia de las trabas que él mismo puso al desarrollo industrial, el cual a su vez no permitió la estabilidad social (ni de creencias espirituales) por no haber permitido que México rebasara el primer estadio de desarrollo industrial. 175

Otra consecuencia de la contradicción de la constitución del año 1824 fue la guerra de castas, comenzada por los mayas en 1847. Sus motivos eran más bien obvios. El conflicto étnico sacudió no sólo la economía y la política de la sociedad regional, sino también la conciencia criolla, a pesar de haber sido provocada por ésta última. La segregación y la falta de visión por parte de los diversos grupos étnicos de la igualdad proclamada en 1824 era muestra no sólo del espíritu liberal que había en el trasfondo de la investidura republicana, sino además de un ánimo conservador que negaba las raíces indígenas y más bien volteaba la mirada al viejo yugo europeo, por el cual proclamaban.

174 175

Gonzáles y Gonzáles, Luis. Op cit. p 102. Valadés, José C. Ibidem.

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Además de las contradicciones de fondo entre la pretensión republicana de la Constitución de 1824 y su esparcimiento de una ideología liberal,176 los conflictos persistían, sólo que ahora se trasladaron al ala intelectual mexicana, ya harta de la falta de administración y la pérdida de más de la mitad del territorio nacional, además de la incesante guerra civil, el desbarajuste de la administración del gobierno y la pobreza del Estado y de la sociedad. El sector intelectual mexicano, a pesar de escaso, estaba dividido entre los conservadores y los liberales. Ambos desilusionados del fracaso de la capacidad de México -como nación

independiente- como aspecto pesimista que los hacía tener algo en común, pero manteniendo asimismo diferentes formas de pesimismos contenidos en diferentes proyectos de nación. Los conservadores, por su lado, mantenían una esencia conformista, a tal grado, que se esperanzaban en el retorno del dominio de España y por vivir bajo el yugo de las monarquías del viejo mundo.177 Mientras que los liberales aspiraban más bien por rumbos nuevos, llenos de cultivación de la educación, del respeto al culto, de supeditaciones al Estado (i.e. la iglesia) y de padrinazgos de naciones que habían demostrado salir airosas como los Estados Unidos.178

Entre el ir y venir de los conflictos entre los conservadores y los liberales, los primeros se hicieron del poder en 1853. Como uno de los principales ideales del sector ahora dominante era el retorno de Santa Anna, no lo hicieron esperar, y en abril de ese año, fue llamado de su destierro para ser recibido no sólo en la capital, sino además autoproclamado como alteza serenísima bajo el poder conservador, esto en gran medida por obra de uno de sus principales representantes: Lucas Alamán. A la muerte de Alamán, Santa Anna y su gobierno personal comienzan a causar descontento por el desprestigio, ante la opinión pública, de los hombres y de los principios del partido conservador, dándole fuerza al partido liberal en 1854. La resistencia santanista fue derrocada en 1855 y se
176

Velasco Gómez, Ambrosio. Republicanismo y multiculturalismo, México, Siglo XXI, 2006,

p. 131.
177 178

Gonzáles, L. op. cit. p 105. Ibid. p 106.

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nombró como presidente al general Álvarez, cuya importancia recayó más bien en su gabinete, conformado por pensadores liberales y cuya obra fue la reformación del estado basadas en ideas contrarias a las que estaban vigentes aún por el ala conservadora. La consecuencia de esto es que no hubo un sólo día desde que los liberales subieron al poder que no hubiera una intervención violeta por parte de los ejércitos conservadores. Una de las leyes que más ponzoña causó al ala conservadora nacionalizaba. fue la “ley Juárez” que restringía los fueros eclesiásticos y los
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La condición del Estado cambió en gran medida no sin padecer

conflictos entre diversas formas ideológicas. En 1857, la cual se apegó en lo fundamental a la de 1824, pero conteniendo innovaciones como la intervención del estado en actos de culto público y disciplinas eclesiásticas, suprimir la vicepresidencia y lo más relevante: ampliar los capítulos de las libertades individuales y sus garantías.

Si bien, la constitución de 1857 representaba el triunfo del sector liberal en la medida que garantizaba la organización del Estado (en federaciones y un régimen democrático legislativo), y proponía las libertades y las garantías individuales (dejando entrever una oportunidad para la aparición de un ciudadano que ocupara el espacio que había quedado vacío en el Estado desde la independencia); las Leyes de Reforma rompieron de nueva cuenta la gestación del modelo cívico que posibilitaba dicha Constitución. Las razones fueron que la ideología liberal impuesta durante el mandato de Juárez, en la práctica, revelaba un desgajamiento con los ideales de libertad y de las garantías: más allá de la expropiación de los bienes eclesiásticos, esta Reforma llegó a transgredir el derecho al culto, a la decisión de confiar en las instituciones, a la nacionalización de las creencias y a la imposición de un régimen dictatorial y absolutista, imponiendo, más que sembrando, la confianza en el Estado.180

Con la intervención del ejército francés y la llegada de Maximiliano al poder, después de la derrota de los liberales por parte de los conservadores, muchas
179

180

Ibid. p 109. Velasco Gómez, Ambrosio. Op cit. p. 132.

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cosas no cambiaron, pues el ideal liberal se mantuvo en las implementaciones estatutarias del nuevo gobierno. Sin embargo, la representación del Estado seguía siendo endeble a pesar de los intentos de conservar su fortaleza con la implementación de leyes, costumbres y formas de organización nacional. El ciudadano, se quedó plasmado en la Constitución del cincuenta y siete como un individuo con goces y privilegios, con libertades de acción y de expresión que en la realidad jamás se pudieron llevar a cabo. Posiblemente el contexto de violencia que circundaba al país no brindaba las posibilidades para que el individuo se explayara como ciudadano, dado que tampoco había mucha voluntad por ejercer los valores de civismo contenidos en el ideal del modelo cívico. El Estado seguía en búsqueda de una estabilidad que le permitiera relacionarse, arropado por la Constitución, con la ciudadanía, pero al estar éste en construcción constante seguía arrastrando consigo el ideal mismo del ciudadano. La construcción del Nacionalismo en el XIX hizo que el Estado y el ciudadano fueran vistos casi como antagónicos.181

En un ámbito teórico e ideal, el ciudadano como sujeto diferente a la clase política, dentro de su concepción jurídica, forma parte de la naturaleza misma de la definición del Estado y su relación con los miembros que conforman a una nación.182 Es en el ciudadano y en la moral cívica compuesta por sus virtudes: la tolerancia, la valentía cívica, la solidaridad, la justicia, la frónesis183 y la racionalidad discursiva, además de la obediencia y el respeto de la legalidad, se tenían los componentes para que la relación con el Estado surgiera de manera satisfactoria y obedeciera a los intereses e ideales del proyecto de conformación de la Nación Mexicana decimonónica. Sin embargo, como se vio en las brevísimas revisiones de los diversos episodios de la búsqueda del nacionalismo, no es así.

Fernando, Escalante Gonzalbo. El ciudadano. En: Florescano, Enrique. (Coord.), Mitos Mexicanos, México, Taurus. 2001, p. 241. 182 Escalante Gonzalbo, Fernando. Op. cit. 1992, p. 190. 183 En griego “πηρονεσισ” y en latín “prudentia”, prudencia. Parte de la razón en la práctica que consiste en saber dirigir correctamente la vida; nos permite distinguir lo que es bueno de lo que es malo y encontrar los medios adecuados para nuestros fines verdaderos (Abagnano, N. 1961).

181

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Sigue quedando una pregunta pendiente en la construcción de la nación: ¿por qué no pudo, a pesar de tener relativamente claras las características de la identidad ciudadana conformadas en el Siglo XIX, a partir de las posibilidades surgidas en 1824 y 1857, crearse la ciudadanía? Evidentemente la ambigüedad, que había entre lo que la clase política pensaba y las personas, poseedores de la moral cívica, es una muestra de que la conformación de las instituciones del Estado no era una respuesta a las necesidades de los que se pensaban podrían ser la clase ciudadana. Hay elementos de fondo que permitieron, en lo general, la creación de las instituciones. El más relevante podría decirse es que el concepto de “Estado” no era uno impuesto en sí mismo, sino que existía en la actividad diaria y en el pensamiento de la sociedad.184 Es decir, para la sociedad en su conjunto, la idea de un control, de un orden,185 siempre fue necesaria y el modo más concreto de establecer ese orden fue a partir de una actividad constante en la moral y en la autoridad de las personas cotidianamente. Ejemplo de esto puede verse en el anhelo conservador de mediados del siglo XIX, o en los elementos que promovieron la renovación del orden a principios de ese siglo, antes de la independencia.

Sin embargo, la falta de una noción de ciudadanía se hacía patente en la medida que la concepción del Estado seguía permitiendo la imposición de ciertas cosas, por ejemplo: 1) la acomodación de un estado de cosas, la generación de costumbres, la conformación y el seguimiento de una moral, en las instituciones (liberalismo) y; 2) la constitución de actitudes que fueran adecuadas a la ya existente estructura institucional (conservadurismo).

En ambos casos hay un desfase que bien puede explicar los aspectos contingentes al ideal de la relación ciudadano-Estado: la corrupción, la violencia política, la toma del poder ilegítimamente o autoproclamado, la inestabilidad

constitucional, entre otras, corrompen a las virtudes cívicas, desdibujan el modelo de civilidad. El desfase no es exclusivo de la forma en la que las instituciones
184
185

Escalante Gonzalbo, Fernando. Ibid, p. 192. Ibidem. p. 191.

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pretenden ser respetadas y obedecidas, se presentan problemas, de tipo político, en la medida que la relación de los individuos con las instituciones políticas no respetan las normas bajo las cuales se rigen. Este es un problema, bastante intuitivo, que tiene que ver con la desobediencia y por lo tanto con la separación de esquemas morales supuestamente establecidos bajo acuerdos sociales, es decir, bajo lo que demarca un carácter de lo ideológicamente aceptado.186 Este carácter de desobediencia institucional o desideologización devela otro aspecto más de la inconsistencia en la relación Estado-ciudadanía.

Pensar que las instituciones de cualquier tipo, ya sea el Estado, la religión, la familia o cualquier forma que denote una organización aceptada de manera social y que tenga un carácter relativamente autónomo, posea una estructura “racional” en su conformación, es dar poco crédito a la necesidad de su creación.187 Al decir racional se hace alusión a dos cosas: la primera, que la creación de instituciones son el reflejo de la búsqueda de un mayor beneficio con base en los elementos que de antemano se consideran ya controlados y por lo tanto predecibles de la conducta humana en general, es decir, las instituciones son racionales porque las personas que las crearon también lo son, y saben qué es lo que les conviene a todos;188 y en segunda, que las instituciones son racionales porque no se contemplaron, en su creación, como elementos llenos de historicidad, o en otros términos, de autoalteración,189 es decir, al ser la racionalidad del hombre mismo heterodoxa y volátil, pues está constituida de manera historicista también, las instituciones forjadas en ella están, lejos de aparentar la resistencia del acero ante el inclemente paso del tiempo y de la imaginación que conforma cada época, formadas por significaciones socialmente sancionadas y de procedimientos

Basado en Lozada, Mireya, Discurso político e ideología light. ¿Fin del compromiso? En: Juárez, Juana y Arciga, Salvador. (Coords), Ciudadanía: estudios de psicología política y representación social, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2000, p.45. Escalante Gonzalbo, Fernando. Op. cit. 1992 p. 192. Loc. cit. 189 Castoriadis, Cornelius. Figuras de lo pensable. Las encrucijadas del laberinto, VI. México, FCE. 2002, 133.
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creadores de sentidos.190 Por esta razón, la Reforma se contempló como un estado totalitario y absolutista.191

En este sentido se ve un poco cuál ha sido el problema de la relación entre el ciudadano y el Estado, por lo menos en el México decimonónico y en estrecha correspondencia a muchas maneras de reflexionar sobre la forma de cada uno de esos elementos. El ciudadano, como algo característico del Estado, en principio era inexistente en el XIX, como se comentó al principio, dado que no existían ni siquiera las verdaderas funciones que el Estado debía desempeñar: ya sea como guardián por encima de la clase, como árbitro que normaba las relaciones sociales, no era más que un elemento “ajeno al cuerpo social”.192 Mientras que existían toda una categoría de individuos dedicados a alguna ocupación específica: campesinos, sacerdotes, militares, la clase política, todos ellos parte de la dinámica social circundante, sin ser considerados aún como ciudadanos. De fondo, la cuestión trata al respecto de la relevancia de lo público y lo privado; la separación de éstas categorías de pensar las diversas formas de organización humana lleva en su regazo la conformación de, al menos, la representación que serviría de andamio para la comprensión del Estado como la conjunción de las instituciones políticas y del ciudadano como base hipotética para la conformación de las instituciones.193

Si bien el individuo, como base de la ciudadanía y como fuente real de la sociedad, no podía cumplir de lleno con el papel de ciudadano era debido a que se encontraba en el dilema de ser concebido, desde diversas tradiciones políticas194 que en conjunto conformaban lo que hasta ahora se ha mencionado como modelo cívico, como un principio rector de cómo debe ser el individuo y las instituciones,
190 191

Ibid. Cfr. Velasco, Ambrosio. Op. cit. 192 Escalante Gonzalbo, Fernando; Sánchez Ignacio, Luis. (Coords), Nuevas tendencias del Estado contemporáneo, México, UNAM, 1986, p. 9. 193 Fernando, Escalante. Op. cit, 1992 pp. 35-37. 194 El modelo cívico no es más que la conjunción de las diversas formas ideológicas de las tradiciones políticas más relevantes desde finales del siglo XVIII y sus diversas formas de concebir la organización Institucional de la política, a saber: la tradición republicana, la liberal y la democrática (Velasco, Ambrosio. Op cit.)

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por un lado, y por el otro como una fórmula de las representaciones de los intereses de las y las personas y de las instituciones que conforman. Pero no sólo eso, si se toma en cuenta al hombre como partes diversas de una forma de actividad, es decir: una relacionada a la actividad diaria y otra a la relacionada con la representación que lleva consigo (ser campesino, militar, clérigo, o político), se ve claramente que está implícita la idea de “moral”, reflejada en la intrusión de las categorías de lo público y lo privado. El individuo al estar en medio de la tensión público-privado, padece lo mismo que el Estado y su historicidad: 195 se convierte en un producto de su época, sólo que éste va de la mano a la representación simbólica de la sociedad que lo rodea, es decir, se vuelve una construcción social. 196

Tanto el Estado como el individuo en su aún búsqueda por ser ciudadano son producto de los valores y de las representaciones que, en el ámbito social, se reflejan en la actividad y, en el ámbito político, se dibujan en la conformación de un modelo de civilidad. Fernando Escalante lo dice de la siguiente manera: “Pero el ciudadano no es el individuo sin más. Porque en el camino, lo público y lo privado se han separado, no únicamente como tipos de actividad, sino como ámbitos morales. De esta forma el individuo es, por el anverso, tan sólo hombre, y por el inverso, ciudadano”.197

Otras consecuencias se han dado en esta tortuosa relación Estado-Ciudadanía. En gran medida, la explicación de la inclinación a adoptar un esquema liberal desde la segunda mitad del siglo XIX y hasta entrado el XX tiene que ver con que la noción de individuo era la que daba sentido a todas las formas de organización, además de que los intereses individuales eran los que daban explicación a la conformación de las instituciones. Dado que al ser el individuo la base real de la sociedad, dejan de existir jerarquías en el ámbito político e institucional, toda la confianza que se había depositado colectivamente en la organización del Estado

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Castoriadis, Cornelius. Ibidem, p.134. Escalante, Fernando. Ibidem, p. 38. Escalante, Fernando,Ibid (énfasis en el original).

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dejó de ser útil y se depositó directamente en un agente del Estado, en quien podría caer directamente la responsabilidad de los logros o los fracasos alcanzados por sus acciones, tales por ejemplo, como la conformación del individuo como ciudadano solamente por su potencial económico, o el papel que desempeñara éste en el mercado.198

Todo este aparato reflexivo al respecto de la relación Estado-ciudadano (o ciudadanía) lleva a una relación que en sus intersticios ha formado parte de una cuestión compleja en lo que se refiere a la conformación misma de la estructura organizacional del Estado: la relación gobernantes-gobernados.199 Si se le observa más de cerca, la relación gobernantes-gobernados no es otra más que la que existe y ha existido como el problema entre Estado y sociedad; tomando en cuenta que las categorías prácticas (el anverso)200 que manejan las personas dentro de dicha relación, así como las categorías morales (el inverso)201 que son las que a final de cuentas constituyen la representación que se tiene de cada uno de ellas dentro de esa sociedad como ciudadanos, son las que constituyen las dos fuentes de legalidad que el Estado siempre ha tenido como médula de su repercusión en la sociedad: dominación y obediencia. 202

Dominación y obediencia tienen que ver con otros dos aspectos cruciales en la necesidad de la conformación del Estado, pero ahora ya directamente relacionado con la ciudadanía, ya vista, como sociedad en conjunto o como los gobernados: el poder y el orden. A diferencia de lo que se piensa, poder y orden no son sinónimos y mucho menos complementos de la dinámica política en la vida social. Por un lado, ver al poder es ver determinada orientación de conducta o de imposición de voluntad dentro de una relación social, sin embargo, la noción de poder no alcanza a abarcar, de manera amplia, una explicación a la relación entre diversas formas de moral publica y las instituciones, o en otras palabras, a la relación entre
198 199

Castoriadis, Cornelius. Ibidem, p. 82. Escalante, Fernando; Sánchez Ignacio, Luis (Coords). Op. Cit, p. 7. 200 Cfr. nota 3. 201 Ibid 3. 202 Escalante, Fernando. Op. cit, 1992 p. 190; Escalante, Fernando; Sánchez Ignacio, Luis. Op. cit, p. 8.

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sociedad y Estado,203 por ejemplo, en el poder, no tendría caso hablar de obediencia porque el orden por sí mismo ya explicaría las cosas.204

Por otro lado, ver al orden no necesariamente es una explicación más satisfactoria de por qué, a pesar de la discontinuidad existente entre gobierno y gobernados, las instituciones y la moral pública o, en general, Estado-ciudadanía, ocurren la obediencia y la dominación. Pero por ejemplo, sí ofrece un panorama más amplio al respecto de la configuración de las relaciones sociales que permiten las imposiciones dadas por el Estado, así como su asimilación y aceptación sin que se vean desquebrajados los intereses individuales y las virtudes cívicas de las y los ciudadanos (por ejemplo, en el resultado de la revolución de independencia, la situación del país no era una que se haya impuesto, sino que formó parte de la construcción de ese nuevo orden el cual tenía que ser asimilado). En un nivel teórico, se puede decir que toda teoría del Estado tiene que ser una teoría de la sociedad, esto casi siempre se ha pensado como la necesidad de reflexionar sobre la distribución del poder, y esta distribución significa saber cómo organizar ese poder sin que los intereses concurrentes de las instituciones políticas sean descuidados; así, en el proceso de organizar el poder siempre ocurre que es necesario pensar en la sociedad, es decir, en lo que no es el Estado:
“[...] pensar el Estado exige pensar la sociedad. Se trata de un extraño juego entre lo mismo y lo otro. [...] La distinción fundamental consistirá, si lo anterior es cierto, en la ambigüedad del Estado: forma social, espacio político y representación ideológica –todo complejo y ordenado- que tienden por naturaleza a volverse metáfora. Siempre nos remite a lo que no es la sociedad, el trabajo y la producción, a cultura. En suma, el Estado resulta un ejercicio de teatralización de las diferencias imperantes entre los hombres.”
205

El orden, visto como un hecho,206 es una forma de romper el encierro individualista en el que el ciudadano se había visto desde el siglo XIX. Como un ejemplo más
203 204 205 206

Escalante, Fernando. Op. cit, 1992 pp. 190-191) Ibidem, p. 44. Escalante, Fernando; Sánchez Ignacio, Luis. Ibidem, p. 9-10. (Énfasis agregado) Escalante, Fernando. Op. Cit, 1992 p. 45.

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inclinado a la época actual, a partir de la segunda guerra mundial se tuvo la necesidad de pensar en la vida social, más que en el individuo libre y autosuficiente, como la estructura más organizada, en el sentido que contenía ciertas pautas y jerarquías que suponían y soportaban los valores cívicos. Las consecuencias eran aceptar que el orden, no tenía que ser ni justo ni bueno, simplemente facilitaba un conjunto de regularidades, de normas, que permitía que unos se beneficiaran más que otros sin tener que detectar, de manera conciente, responsables directos en alguna de las partes individuales que conformaban el Estado. Esto es: el orden pone las condiciones para que unos manden y otros obedezcan,207 y este ir y venir en la aplicación de las decisiones y su acatamiento consistía en una gran regularidad que paulatinamente se convirtió en la forma “natural” de la dinámica social en la relación Estado-ciudadanía. Posiblemente el discurso que clamaba por la transformación de un Estado monárquico a uno republicano era parte del espíritu y de la intención que había en dejar de estar al mando de una sola persona, y establecer una organización en federaciones y la división de los poderes que reflejaba esta manera de pensar más inclinada hacia lo necesariamente social.

Claro está que el orden no es una estructura rígida, más bien es al igual que la noción de Estado y de ciudadano, una forma de acuerdo social; visto de una manera desalentadora pero real, ver en el orden una estabilidad acordada socialmente es tener la explicación de por qué sociedades con gobiernos ilegítimos o con altas desigualdades sociales y poca eficacia institucional pueden ser vistas como una forma de orden muy ostensible. 208

Al parecer, la relación Estado-ciudadanía está repleta de un contenido moral, con la diferencia de que la moral del Estado, vista como virtud, no es la misma moral social a la que se supone tiene que representar, y mucho menos que la moral de un individuo, en tanto que ciudadano, sea similar a la moral de la sociedad. Al
207

Ibid. Giddens, A. La tercera vía. La renovación de la social democracia, Barcelona, Taurus, 2002, p 55
208

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mencionar moral no se debe de aludir a otra cosa más que a los valores a través de los cuales se observan las acciones de las instituciones y de la ciudadanía. México a lo largo de su esfuerzo por constituir una noción de Estado y de ciudadano no ha dejado de tener tensiones en la adopción de dichos valores: hay unos que corresponden a los intereses del Estado y otros a los de los particulares, las personas: “El estado (por lo menos en los episodios más relevantes del siglo XIX en México) no podía imponer una obediencia pareja, porque no tenía un dominio efectivo”.209

Parece ser que a la fecha, eso ha impedido se pueda hablar con certeza de ciudadanos, pero eso es un problema de grado político, pues se ha pretendido volver ciudadanos a individuos por sus características en lo privado, no en lo público, y menos aún, por su capacidad práctica en la vida social, lo cual siempre ha dotado a las personas de una identidad, de autonomía, razón por la cual el Estado siempre ha funcionado más como un intermediario y un negociador en cada caso específico, todo dependía del tipo de grupo o de individuos con los que trataba y quienes, finalmente, tenían una representación, si no legal, por lo menos más estable de lo que era la organización del Estado para ellos.

Como casi siempre, la estabilidad, el orden ubicable en dicha situación, dependía de la habilidad de las y los intermediarios para unir a la mayor cantidad de individuos posibles a su red. Sin embargo, el ciudadano, como ideal, permanecía oculto bajo la convicción de pertenencia a un modelo que posiblemente no era el que más le convenía y sin embargo se encuentra repleto de valores. Estos valores, a su vez, han conformado lo que muchos han intentado emparejar con los derechos y obligaciones de la humanidad, los cuales, como ideas necesariamente reposan en el ciudadano como un tipo humano específico,210 por eso es posible crear constituciones que sólo generan cierta euforia, pero que al desvanecerse ésta, deja un lenguaje y el fantasma de muchos intentos de institucionalización de algo, como la libertad o el respeto a las garantías.
209 210

Escalante, Fernando. Op. Cit, 1992, p. 289. Ibidem, p. 35.

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Una vez expuesta la conformación de la compleja relación entre el ciudadano y el Estado durante el siglo XIX, cabe preguntarse: ¿Qué de las prácticas antiguas heredó la sociedad de los albores del siglo XX? ¿Cómo ocupa su lugar el ejercicio discriminatorio dentro de este contexto? Pueden identificarse tres grandes momentos en el proceso de estructuración y adquisición de nuestra conciencia jurídica. El primero sucedió al consumarse la Independencia bajo la exigencia de estructurar política y jurídicamente a la nación emancipada; por lo que en 1821 el derecho público surgió como una novedad. Después, de las estructuras políticas se pasó a la conciencia de un derecho nacional, a partir de la Constitución de 1857. Por fin, como veremos más adelante, la tercera señal es la exteriorización de la conciencia jurídica del mexicano en lo que puede considerarse un derecho social, que ya no es político ni privado, y que es el que se ubica en la Revolución de 1910.211

En 1872 de frente a la rebelión de Tuxtepec, encabezada por Porfírio Díaz, los veinte años que le siguieron -al instaurarse éste último como presidente de la República por más de dos décadas- parecían denotar un momento de calma, de asentamiento, de orden sobre todo aquello construido durante la etapa decimonónica. La administración porfirista tuvo especial cuidado en procurar entre las y los ciudadanos el sentimiento nacionalista. Para tal efecto llevó a cabo toda una serie de conciliaciones con la institución eclesiástica, los empresarios, la fuerza trabajadora e incluso se afanó en conformar una fuerza militar como apoyo básico al Estado. Además hizo público el pasado prehispánico con la finalidad de hacer sentir orgullosos a los mexicanos sobre sus raíces ancestrales (sin que por ello se relacionara a sus conacionales indígenas con éste) a través de grandes flujos de capital a excavaciones arqueológicas y exposiciones internacionales.

Dentro

del

desarrollo

económico

se

estimuló

la

inversión

extranjera

(preferentemente inglesa, norteamericana, alemana y francesa), al respecto los
211

Anaya Monroy, Fernando. Conciencia Jurídica del Mexicano en la Revolución. En: Estudios de Historia Contemporánea de México, UNAM-IIH, v.2., 1967, pp.3-4.

93

sectores agrario, minero y petrolero fueron los mayormente impactados. En este rubro, México vio aparecer en su territorio la luz eléctrica, el telégrafo y los ferrocarriles, provocando modificaciones sustanciales en las técnicas e

incorporación de nuevas aptitudes para la fuerza trabajadora. En concreto, paradójicamente el concepto de República mexicana incluía en sí tanta democracia como le era posible en un país que no podía siquiera intentar ocultar sus desigualdades internas y sus diferencias raciales, por no hablar de darse el lujo del sufragio efectivo.

Iniciado el siglo XX, durante el tercer periodo presidencial de Porfírio Díaz, una nueva generación de intelectuales y políticos empezó a fluir en la dirección de la élite de los llamados “científicos”. Las tempranas ideas de Mariano Otero y Gabino Barreda hallaron eco en el grupo La Libertad, encabezado por los hermanos Santiago y Justo Sierra. Justo caracterizó este periodo como el de la “disciplina diplomática, el orden, de la paz”. Estas cualidades eran necesarias para el logro de ideales al igual que la abundancia y los medios de comunicación eficientes también eran necesarios para lograr dichos objetivos:212

Por lo tanto la igualdad legal de todos los ciudadanos (sin olvidar a los indígenas), un gobierno fuerte, la armonía entre propietarios promovida por el liberalismo se veían como los ingredientes naturales para el surgimiento de una administración científica de la política.
213

El proceso de industrialización estuvo lejos de difundirse homogéneamente, como ya se ha dicho, con la modernización capitalista de la estructura productiva la situación de los trabajadores no significó mejoría, sobre todo tomando en cuenta las enormes prebendas hacia el capital extranjero214 (se expidió la llamada "ley de zonas" por la facultad que otorgaba el ejecutivo para celebrar contratos ampliando

212

Tenorio Trillo, Mauricio, Artilugio de la nación moderna. México en las exposiciones universales (1880-1930), p. 52. 213 Ibid. 214 Por mencionar algunas de las empresas extranjeras con mayor influencia en el país citemos: Anaconda Cooper, American Smelting, Western Union, y sus cabezas Edward L. Doheny, Wetman Pearson, lord Cowdray.

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las concesiones hasta entonces otorgadas) gracias a las cuales mineros, petroleros, henequeneros, cafetaleros, artesanos, ganaderos y otros miembros del sector laboral productivo se vieron sometidos condiciones deplorables de trabajo. Alrededor de tales circunstancias, durante todo este momento histórico hubo distintos movimientos de protesta, sin mencionar la desintegración de

comunidades indígenas como la moreliense, ya que su tipo de organización económica se contraponía a los programas de modernización nacional, que tendían a transformar las unidades agrícolas comunales en pequeñas empresas capitalistas semejantes a las que existían en algunos países de Europa.215

La interacción entre los distintos actores miembros de este México moderno seguía casi la misma tendencia que en otros momentos históricos, en la capital del país se concentraban las clases sociales con mayor poder económico, intelectual y político, cuya dinámica se encontraba alrededor de concentrarse en estar a la vanguardia del mundo occidental, lejos de una identificación a través del sentimiento nacionalista con los grupos “menos favorecidos”, e incluso haciendo caso omiso del ideal de “multiculturalidad”. En el ámbito regional se percibía un desmembramiento entre norte y sur, cada uno de los cuales ensimismados en satisfacer sus propias necesidades cotidianas, producto de las actividades que les consumían por las características productivas de cada región. Al respecto, puede decirse que en general se dio una gran transformación fisonómica en muchas zonas de la República gracias a la llegada del ferrocarril y la luz eléctrica, renovando sus actividades económicas.

Por lo que respecta a la obra porfiriana, con un país en aparente calma pero fraccionado, se evidencia como el resultado de una triple colisión que incluye al marco internacional, como condicionante histórico; al ámbito mexicano regional como elemento pasivo, y a esa otra porción asimismo histórica que es lo nacional,

Ver: García Ávila, Sergio. Desintegración de las comunidades indígenas en Morelia. En: Matute, Álvaro (editor) y Sánchez Flores Ricardo (editor asociado). Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México., México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, v. 15, 1992, p. 47-64.

215

95

es decir, el Estado, cuya existencia podría datarse a raíz del triunfo de la República.216

Ya se ha dicho que la primera señal del surgimiento de conciencia nacional se registra en 1821, y desde este momento sigue el proceso hasta 1910. Ese ascenso de lo jurídico a la conciencia del mexicano ha dependido su idea acerca de su modo de ser, de su estilo de vida, de los problemas que confronta y en concreto de su realidad legal. Ahora bien ¿hay un momento en que el mexicano se hace consciente de sí mismo en la totalidad de su ser? Fernando Anaya Monroy opinaría que sí, que ese momento -en el cual el mexicano está ya definitivamente delineado- es el de la Revolución Mexicana, porque en este movimiento por primera vez hacen acto de presencia sectores de la comunidad nacional, como el indígena, que apenas si se dejan ver en etapas anteriores de nuestra historia; y ese mexicano, que ya se hace consciente de que es indio, mestizo y también proletario y burgués, junto a ello otro ingrediente importante: su situación ante la ley. 217

Sobre este periodo histórico es posible apreciar dos grandes momentos: el de la revolución armada y el de las instituciones que le sucedieron. Durante el periodo precursor (1900, aún al frente de la presidencia Porfírio Díaz) se vislumbraban síntomas de decadencia por los motivos que arriba se han citado. Inicia entonces el levantamiento bélico por todo el territorio nacional, cuyos dirigentes -Manuel Orozco, Emiliano Zapata y Francisco Villa, entre otros- vieron en los ideales de Francisco I. Madero una guía plausible (1910-1913).

Más tarde, hacia 1914, luego de la llamada Decena Trágica (asesinato de Madero y Pino Suárez) Venustiano Carranza toma las riendas de la gesta revolucionaria,

216

Matute, Álvaro. A cien años, Porfírio Díaz. En: Matute, Álvaro (Ed.). Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, v. 7, 1979, p. 189. 217 Basado en: Anaya Monroy, Fernando. Conciencia jurídica del mexicano en la revolución.1967.

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seguido prácticamente por los mismos caudillos, hasta lograr acceder a la silla presidencial. El centro del conflicto de estos más de cuatro años de levantamiento tuvo su base en la exigencia de tierra y oportunidades para todos los integrantes de la nación mexicana. Como antecedentes, encontramos por ejemplo las huelgas henequeneras de Cananea y Río Blanco, acalladas por las fuerzas armadas porfiristas. Norte y sur de la República se encontraban en franca protesta. Con la intención de dar cause a dichas demandas hacia 1917 se instauró el Congreso Constituyente cuya finalidad fue promulgar una nueva constitución que diera causa a las demandas presentadas durante el conflicto. Sin embargo, el choque de poderes políticos hizo tortuoso el momento, sin mencionar que al final, con todo y la nueva conciencia jurídica del mexicano, las diferencias entre los sectores de la población persistieron.

Tierra, trabajo y educación fueron los principales objetos de discusión en la Constitución del 17; tanto en el punto de partida y base de la nueva legislación social se insistió en las garantías individuales complementadas con las garantías sociales. “Expresa Mario de la Cueva (Derecho del trabajo) que el derecho del trabajo en México no es un derecho teórico, sino que lo impuso la vida, la necesidad; y Silvio Zavala informa, a propósito del artículo 123 de la Constitución de 1917, que se ha comentado que así como la Revolución Francesa había consagrado las garantías del hombre, la mexicana era de las primeras en elevar al rango de constitucionales las garantías sociales”.218

De tal modo la Constitución de 1917 fue la opción jurídica máxima del mexicano, pues con ella, por vez primera -y por representar la síntesis político-jurídica de su ser-, se hace consciente en forma plena de su realidad.219

A partir de 1920 hay hechos de desajuste y rearticulación en relación con la conciencia jurídica. Entre los primeros puede anotarse la muerte violenta de Carranza en Tlaxcalantongo (mayo de 1920), la rebelión delahuertista de 1923, el
218 219

Ibidem p. 6.7. Ibid.

97

asesinato de Álvaro Obregón (julio de 1928) y la rebelión escobarista de 1929; y entre los segundos, la importante tarea de revisionismo y de codificación dentro de las modalidades que imprime la revolución, tarea que se prolonga, en realidad, hasta la fecha, renovada y vigorizada de continuo por los precedentes de los tribunales y concretamente por la jurisprudencia de la Suprema Corte (Código Penal, de Procedimientos Penales, Código Civil y de Procedimientos Civiles, y muy especialmente, entre otros cuerpos legales, el Código Agrario y la Ley Federal del Trabajo). 220 En este periodo institucional que aún estamos viviendo hay cosas, se insiste en ello, consolidadas, y, además, lo que se realiza de acuerdo con la exigencia social; y no podría ser de otro modo, pues de lo contrario daríamos por clausurado el ciclo de la Revolución que sigue en vigor, y que terminará cuando se hayan realizado íntegramente sus postulados primarios.

Tornando a nuestra conciencia jurídica, es indudable que su mayor o menor equilibrio depende del indicado ritmo de variantes, pero estimamos que cualquier alteración no podrá llegar al grado de aniquilar esa conciencia, que es parte ya de la propia historicidad del mexicano en el actual momento de su evolución política, social y cultural.

Todavía podría hablarse de otros factores de alteración de la conciencia jurídica en los últimos años, entre ellos, la situación de emergencia por la que atravesó el país con motivo del conflicto con los países del Eje. Pero debe afirmarse que nunca se llegó al quebranto, pues el ejecutivo, aun siendo poseedor de las facultades extraordinarias otorgadas por el Congreso en los términos de la Constitución, no llegó, en realidad, a extralimitarse con lesión de los intereses de la ciudadanía (1942-1945).

Los rostros que adopta la discriminación en nuestro país, con las modificaciones pertinentes al contexto actual, se refieren directamente a situaciones objetivas en las que las personas se ven privadas del reconocimiento, goce o ejercicio de sus
Guerra, Francois-Xavier. México: del Antiguo régimen a la Revolución Mexicana, Tomo I, México, FCE, 1988, p. 43.
220

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derechos y libertades. Desde esta perspectiva resulta que la nota esencial que comparten las formas de discriminación en nuestro país es el que a ciertos sujetos se les obstaculiza o se les impide desarrollar libremente su personalidad.

Aunque las situaciones de discriminación afectan o pueden llegar a afectar de distinta manera y con distinta intensidad a toda la población mexicana, en nuestro país se pueden identificar ciertos grupos de personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, quienes han sido identificados en la cultura en situación de exclusión a lo largo de la historia del país. “Esta situación es producto de la discriminación sistemática que por muchos años ha recaído sobre estos grupos y que se manifiesta precisamente en los grandes obstáculos económicos, jurídicos, sociales y culturales, que estas personas tienen que afrontar para gozar sus derechos y libertades fundamentales. Diez grupos son los que vivirían esta situación: mujeres, indígenas, niños en situación de calle, personas con discapacidad, personas que trabajan y viven en el campo, migrantes, personas que viven con VIH/SIDA, personas que se encuentran privadas de su libertad, personas con preferencia sexual distinta a la heterosexual y minorías religiosas. Los anteriores datos pueden verificarse en el estudio cualitativo que se presenta a continuación.

1.3.2 Los vínculos vigentes entre la discriminación y la cultura política en México

La cultura política de la sociedad mexicana con perfil democrático está en proceso de formación. Los valores y prácticas de la población presentan ciertas tendencias hacia a la intolerancia, el prejuicio y la estereotipia, lo que explica en gran medida que las interacciones relativas al área de lo público estén también caracterizadas por las mismas tendencias. Si bien se ha generado la conciencia de que un régimen democrático presenta mayores ventajas que cualquier otro, parece ser que su aceptación irrestricta, por lo menos en gran parte de la población, está cifrada en que presente capacidad de promover el desarrollo y bienestar en el

99

país. Existe un claro avance en cuanto al desmantelamiento de estructuras institucionales que se caracterizaban por un perfil autoritario del sistema político nacional (como la designación unilateral de jueces y magistrados, consejeros electorales, candidatos a puestos de elección, etcétera) aunque, por otro lado, también permanecen inalterados arreglos informales que impiden un efectivo tránsito a una cultura política democrática (altos niveles de corrupción, discriminación de ciertas minorías, etcétera).

La cultura política socialmente compartida muestra en los diversos instrumentos de medición realizados desde hace más de 15 años, que la población ha ido incorporando, por los menos discursivamente, una predilección por la democracia como forma de gobierno, aunque también se hace evidente que ciertos valores y prácticas vigentes, muchas de las veces ampliamente extendidas, son contrarias a una ciudadanía plural e incluyente.

1.3.2.1 Análisis de encuestas

En el apartado siguiente se hace una recuperación de los resultados mostrados por los instrumentos utilizados para identificar las principales aristas de la cultura política nacional. La presentación y análisis de los datos se avoca principalmente a los resultados que se vinculan íntimamente con los temas de arraigo de la tolerancia, aceptación de la pluralidad y no-discriminación. 1.3.2.1.1 Encuestas Nacionales de Cultura Política (2001, 2003 y 2005)221

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Cultura Política de 2001, entre la sociedad mexicana la libertad es el valor más apreciado, seguido por la justicia y en tercer lugar el respeto, cabe mencionar que la tolerancia y la
221

Secretaría de Gobernación (2002), Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2001, Poder Ejecutivo Federal, Ciudad de México, Secretaría de Gobernación (2004), Segunda Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2003, Poder Ejecutivo Federal, Ciudad de México, y Secretaría de Gobernación (2006), Tercera Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2005, Poder Ejecutivo Federal, Ciudad de México.

100

igualdad apenas tienen mención y reconocimiento como valores importantes en la cotidianeidad.

Un aspecto fundamental para respetar y exigir el respeto a los derechos y libertades fundamentales es estar informado, en este sentido, una abrumadora mayoría de personas, 95%, declararon conocer poco o nada sus prerrogativas constitucionales.222

Siguiendo con los aspectos que pueden denotar apego por parte de las personas a respetar los derechos de terceros, el 77% de los encuestados mencionó estar de acuerdo con la idea de que “...todos los mexicanos deberían tener los mismos derechos” y un 15% pensaba que deberían existir más prerrogativas para ciertas personas (por ejemplo, para las que fueran más productivas o más respetuosas del marco legal). La importancia que tiene la pluralidad de las ideas y valores para la sociedad mexicana se refleja en que el 68% opina que esta diversidad es deseable en una comunidad, mientras que un 21% opina que es mejor opción una sociedad con valores e ideas iguales. La tolerancia no fue un valor central para la sociedad mexicana en esta encuesta, un reflejo de ello es que el 52% de la población encuestada está de acuerdo en que no debiera de salir en televisión alguna persona que opina diferente, mientras que solo un 35% apoya que tenga voz una posición contraria a la propia.

El concepto de democracia entre las personas encuestadas se asocia más con la igualdad y las libertades, y menos con términos como el respeto, tolerancia y pluralidad. La lealtad que las y los ciudadanos tienen hacia la democracia se refleja en que tan sólo un 56% afirma que la prefiere aunque no garantice el progreso económico, una gran porción no sabe que elegir, mientras que un 13% preferiría una dictadura que garantice mejores condiciones económicas a la población, para una décima parte no le importa la opción, siempre y cuando conduzca al progreso. En este mismo sentido, un 62% prefiere la democracia a

222

Idem

101

cualquier otra forma de gobierno, mientras que un 27% opina que a la gente común le da lo mismo un gobierno democrático a uno autoritario, y un 9% cree que, bajo ciertas circunstancias, es preferible una dictadura. La preferencia por un gobierno vertical impositivo o uno democrático, que consulte sus acciones, se polariza cuando se pregunta por la conveniencia de tener un gobierno que logra actuar oportunamente (a pesar de que imponga ciertas decisiones) o de uno que consulte y convenza (aunque a veces no logre actuar oportunamente), por esta última postura, optan el 37% y por la primera el 38%. En este tipo de respuestas se desliza la idea de que la lealtad al régimen democrático no está bien consolidada entre las personas, ya que existe una importante inclinación a sacrificar algunos derechos y libertades si con esto se accediera a una mayor eficacia y eficiencia en las acciones de gobierno. Otro reflejo de la anterior es que el 32% de ellas prefieren renunciar a la libertad de expresión, reunión y de organización, a cambio de vivir sin presiones económicas, mientras que menos de la mitad, el 47%, piensa que son libertades irrenunciables, independientemente de sus condiciones objetivas de vida.

Una democracia donde todos los actores respeten los derechos y libertades de las personas difícilmente puede consolidarse sin la existencia de una confianza interpersonal, al respecto, en México, el 70% de los habitantes está de acuerdo en que “si uno no tiene cuidado de sí mismo, la gente se aprovechará”. Otro reflejo de la desconfianza que hay entre las personas es que el 77% de ellas opina que la mayoría de la gente casi siempre se preocupa sólo de sí misma.

Los resultados de las dos encuestas más recientes permiten entender la forma en que las personas entienden su realidad política, así como sus relaciones interpersonales. Algunos de los resultados reflejan la medida en que se ha implantado la tolerancia y pluralidad como valores guía de la vida cotidiana de las y los mexicanos. La solidez y arraigo de estos valores son circunstancias que determinan en gran medida la existencia y permanencia del prejuicio y la discriminación que victimizan a amplios sectores de la sociedad mexicana.

102

La participación política en México no ha sido históricamente una actividad ampliamente extendida entre la población, se le ha asumido como un trabajo propio de élites y pequeños grupos. Una consecuencia de estas circunstancias se ve reflejada en las respuestas que se vertieron en las encuestas, donde alrededor del 80% de las personas opinaban que las mujeres deberían participar en política, aproximadamente un 76% opinó lo mismo para las personas indígenas, en el caso de las personas homosexuales cae sensiblemente la aprobación,

aproximadamente la mitad opina que sí deben participar, respuestas como estas desvelan que existe un alto grado de rechazo y discriminación hacia ciertos grupos sociales, y que probablemente sea indicio que esta postura puede ser sistemática en otros aspectos de las relaciones interpersonales.

En las dos últimas encuestas se confirman los resultados bosquejados por la primera: existe una baja confianza interpersonal entre las y los mexicanos, alrededor del 80% de las personas consideran que se puede confiar poco o nada en los demás. En este mismo sentido, todavía es alta la percepción de que uno debe cuidarse a sí mismo ya que la gente tiende a aprovecharse, 68% de las personas suscribe esta tesis, aunque cabe mencionar que se experimentó una disminución del 10% con respecto de la encuesta previa, por otro lado, creció sustancialmente la porción de personas que creen que esta es una tesis con algo de verdad, pasando del 6% al 17%. Que la solidaridad es un valor compartido por una gran mayoría de la sociedad es la percepción de alrededor del 40% de las personas encuestadas en ambos ejercicios, mientras que aquellas que suscriben en parte la afirmación duplicaron su proporción, pasando del 15 al 30%, lo que puede ser un indicio de que comienza a percibirse una mejora en la propagación y práctica de la solidaridad en la sociedad, sentido que se refuerza con el descenso que han tenido las posturas en contra de la afirmación, que pasaron del 33 al 25%.

La comunidad, como prioridad de las personas, ha perdido importancia frente al bienestar individual, dentro de las y los encuestados disminuyó el apoyo hacia la afirmación de que las personas se deben a la comunidad más que a su propio bienestar, ya que pasó del 41 al 38%, por otro lado, creció la porción de personas

103

que no estaban de acuerdo con la frase, asimismo, creció al doble la fracción de las personas que estaban en parte de acuerdo con la tesis, al pasar del 11 al 22%.

Este tipo de percepciones encontradas en las encuestas revisadas no favorece la consolidación de relaciones respetuosas, solidarias y tolerantes en la sociedad, pueden generar, por el contrario, un individualismo que poco o nada se interesa por el bienestar de los grupos más vulnerables, situación que fomenta y perpetúa relaciones caracterizadas por el prejuicio y por el abuso contra los más débiles.

En lo concerniente a aspectos de lealtad hacia el gobierno democrático, empeoró sensiblemente de una encuesta a la otra, sólo el 56% de las y los encuestados pensaban que era mejor para el país una democracia que respete el derecho de todas las personas, cuando en la edición previa el nivel rondaba el 62%. 1.3.2.1.2 Encuesta mundial de Valores223

Esta encuesta expone la intolerancia que existe en México hacia algunos grupos y organizaciones sociales, por ejemplo, solamente los delincuentes son menos valorados por la sociedad que las personas homosexuales, para los primeros la tasa de desaprobación es del 40% aproximadamente, mientras que para las segundas es del 15%, por encima de grupos político-ideológicos extremos. Existe un amplio rechazo para que estos grupos accedan a algún cargo público, presten servicios de docencia en las escuelas o realicen manifestaciones públicas. Esta forma de homofobia en la sociedad mexicana proviene de aspectos morales que cambian muy lentamente, por ejemplo, de 1990 al 2000, permaneció inalterada la porción de personas que pensaban que no era justificable la homosexualidad desde ningún ángulo.

Es también importante resaltar que la libertad como valor tiene mayor ponderación entre la sociedad mexicana que la igualdad, esta predilección puede explicar en
223

World Value Surveys, Los estudios de los valores 1981-2004. Disponible en: http://www.worldvaluessurvey.org/, consultado en octubre del 2007.

104

parte que distintas relaciones interpersonales e institucionales cotidianas no incorporen en gran medida a la igualdad de trato como una directriz permanente, la predilección de la libertad sobre la igualdad ronda el 60%, mientras que la postura opuesta apenas llega al 35%.224

En el ejercicio de 1996, el 25% de la población creía que la pobreza era resultado de la pereza y falta de voluntad de las personas, este es un porcentaje alto y que puede en cierta medida obstaculizar la solidaridad y estigmatiza a quienes se encuentran en estado de pobreza.

En la encuesta de 1996 también se refleja la poca confianza interpersonal que existe en la sociedad mexicana, más del 45% de las personas opinaban que no se puede confiar mucho en los demás, tan sólo un poco, mientras que las que pensaban que se podía completamente confiar apenas superó el 25%. El 39% de la gente pensó que se podía confiar sólo un poco en una persona mestiza, mientras que sólo el 36% pensó que se podía tener un poco de confianza en una persona indígena; un 29% percibió que no se podía confiar algo en los norteamericanos, mientras que un 15% pensaba que tan sólo un poco. En México existe una forma compleja de entender y posicionarse acerca de la migración extranjera, la tendencia observada es ser reticentes con ella, sobre todo con los trabajadores migrantes, en tan sólo 4 años (1996-2000) se duplicó la cantidad de personas que pensaban que tendría que prohibirse el ingreso y permanencia de ciertas personas extranjeras que buscaran empleo (pasando del 7 al 18%), mientras que la proporción de aquellas que opinaban que se debería dejar paso franco, apenas se incremento del 16 al 18%.

En el país no existe una percepción mayoritaria de que los derechos son respetados, apenas el 13% considera que existe mucho respeto, la mayoría opina que hay algo, poco o nada. Esta apreciación revela que no se ha podido

224

Idem.

105

consolidar una cultura cívica y política que sea respetuosa y defensora de la dignidad humana. 1.3.2.1.3 Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación225

La encuesta muestra que las personas consideran que el responsable de vigilar el respeto de los derechos humano es el Gobierno, el 55% supone que así debe ser, en contraste, sólo el 13.2% opina que la sociedad es la responsable de esta vigilancia, y apenas un 13.6% opina que es una responsabilidad compartida. Esta postura mayoritaria puede ser reflejo del desinterés que existe entre las personas de responsabilizarse de respetar y hacer respetar los derechos y libertades de los demás, puede ser una manera de enfocar la responsabilidad hacia un tercer agente cuando la mayor parte de las acciones discriminadores suceden en el ámbito de lo privado.

Es aceptada socialmente la idea de que el Gobierno debería incidir en un reparto equitativo de los beneficios sociales, sin importar que algunas personas estén en una postura inicial desventajosa, el 56% opina en este sentido, mientras que el resto cree que se deben diseñar medidas para compensar por el olvido.

Según los datos arrojados por la encuesta, existe una animadversión marcada hacia ciertos grupos, por ejemplo, 48% de las personas entrevistadas no compartirían su vivienda con una persona homosexual, las personas de origen extranjero son las que siguen en nivel de rechazo con un 42.1%, y un poco más abajo se encuentran las personas con ideas políticas diferentes. Estas respuestas muestran a una población extremadamente discriminadora de amplios sectores de la población, el compartir el mismo espacio pone a prueba el talante tolerante de las personas, por eso, es muy significativo el resultado de la encuesta ya que muestra los verdaderos niveles de discriminación en la sociedad mexicana. Una amplia mayoría de grupos sociales, como personas homosexuales, con

225

SEDESOL-CONAPRED, Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación, México, 2003.

106

discapacidad, adultas mayores o indígenas opina que son discriminados por su condición, de los cuales, son las personas homosexuales y con discapacidad las que han percibido mayor discriminación en el periodo más reciente. Es importante mencionar que estos grupos perciben que el espacio de interacción social donde se sienten más discriminados es en el lugar de trabajo.

La sociedad mexicana no ha desarrollado plenamente la pluralidad y tolerancia como valores fundamentales en sus relaciones personales, por el contrario, consideran que la pluralidad en ciertas áreas puede ser perjudicial. Poco más de la mitad de las personas entrevistadas suscriben la idea de que “mientras más religiones haya, habrá más conflictos...”, mientras que uno de cada tres encuestados supone que lo único que tiene que hacer los indígenas para salir del atraso es dejar de comportarse con tales. 1.3.2.2 Investigación Cualitativa La pertinencia de emplear una estudio cualitativo para responder a la pregunta de si existe una diferencia en términos de confiabilidad hacia las instituciones democráticas entre los grupos en situación de vulnerabilidad (discriminados) y los que no son considerados como tales, es porque dichos estudios significan una herramienta de análisis que consiste en una recreación de la dinámica social difícilmente captada a través de otros instrumentos científico-sociales.

En el presente, se entrevistaron a personas en condición de vulnerabilidad como: indígenas, personas que viven con VIH, personas adultas mayores y personas con discapacidad, además del grupo aquí denominado como “control” que

corresponde a aquellos actores considerados fuera de vulnerabilidad. Los rubros que se tomaron en cuenta para responder a nuestra pregunta inicial fueron los siguientes: Democracia; función y percepción de las instituciones democráticas (Presidencia, Congreso, Cámara de Diputados y Cámara de Senadores); acceso a los servicios básicos (salud, trabajo, educación y programas sociales); además de

107

la auto percepción de los implicados en cuanto a su condición de vulnerables frente a las instituciones arriba citadas.

Es pertinente aclarar que el instrumento de investigación (preguntas a los entrevistados) se fijaron como una guía para obtener la información, adecuándose a la dinámica de las charlas con cada uno de los implicados. Por otro lado, cabe decir que, en el presente, se asumen supuestos en los que las opiniones tienen componentes emocionales promovidos por la circunstancia social de los sujetos.

1.3.2.2.1

Metodología Etnográfica

a) Objetivo General: Explorar la representación de las funciones, así como de la credibilidad que representan las instituciones que conforman un ámbito democrático a nivel nacional. A saber, las instituciones de las que se habla específicamente son: Presidencia, Congreso, Cámara de Senadores, Cámara de Diputados. Todo, enfocado a la relación de la representación de cada una de las instancias gubernamentales con el hecho de la discriminación por parte de grupos denominados vulnerables (ancianos, indígenas y discapacitados).

b) Objetivos particulares: La exploración correspondiente tiene la finalidad de hallar una relación de credibilidad por cada grupo vulnerable, los cuales son representaciones de la función y de la realidad de cada instancia; además correlacionar las bases teóricas con las cuales se conciben a las diversas instancias con la realidad práctica de los grupos en cuestión; demarcar una idea dentro del “deber ser” de cada institución a partir de las representaciones particulares de las exploraciones; entender un ámbito de la discriminación (consciente o inconsciente) por parte de las instituciones con base en su discurso y la imagen de éste en el discurso de los grupos vulnerables.

108

c) Procedimiento Entrevista a profundidad con sujetos que correspondan a las características específicas del target, según grupo social vulnerado, además de a un grupo control. Las preguntas están dirigidas a la substracción del entendimiento y representación del sujeto al respecto de los objetos “categorías” de la investigación (instancias democráticas). Es importante remarcar la necesidad de conocer a profundidad cada uno de los tópicos planteados por categoría, además de poder establecer una línea que aporte elementos para el ser y el deber ser de cada uno de los tópicos. Establecer una sensibilización (rapport) previa es de ayuda para tener completa atención y disposición del sujeto.

d) Instrumento

Entrevista personal (psicológica): es una aproximación que se pretende sea de manera natural con el sujeto contenedor de la información, de manera que se pueda establecer en primer instancia una sensibilización (rapport) que permita acceso libre a las ideas y pensamientos del sujeto a través de un diálogo acotado a la investigación, pero extensible a las explayaciones individuales del sujeto (tales como creencias, sentimientos, emociones, experiencias, vivencias, etc.)

importantes para la investigación (ver anexo 1).

1.3.2.2.2

Tópicos

a) • • •

Democracia Relación de palabras con el concepto. Responsables y participación pública en la democracia nacional. El papel de las instituciones en la democracia.

109

Inclusión de sectores poblacionales en la democracia.

b)

Percepción de: Presidencia de la República, Congreso de la Unión,

Cámara de Diputados y Senadores • • • • •

Funciones. El plano ideal y el real. Tareas prioritarias. Colaboración específica para una nación democrática. Canales de información para conocer y valorar sus acciones. Participación de estas instituciones en inclusión o exclusión de medidas para incluir a cualquier sector de la población.

c)

Exploración de las instituciones-resultados frente a los sectores:

laboral, salud, educación y programas sociales. (Presidencia de la República, Congreso de la Unión, Cámara de Diputados y Senadores) • • • • • •

Conocimiento de programas en los terrenos laboral, salud y educación. Sujetos beneficiados las acciones y decisiones de las instituciones democráticas. Situaciones ideales en los ámbitos de salud, trabajo, educación y programas sociales. Beneficios directos al sujeto entrevistado en los rubros arriba citados. Percepción de los sectores que se ven beneficiados en los rubros citados. Canales de difusión para conocer aquéllos programas sociales que beneficien al sujeto entrevistado.

d)

Autopercepción: condición del vulnerado y su relación con la

discriminación

110

• • • • • •

Cuáles son los sectores que se consideran mayormente vulnerados en las acciones del gobierno. Tangibilidad de los resultados frente a las acciones del gobierno. Algún hecho en el cual el sujeto entrevistado se haya sentido vulnerado. Cuáles son las acciones que deberían llevarse a cabo para evitar situaciones de vulnerabilidad. Qué participación debe tener el estado para prevenir y erradicar la discriminación. Qué se entiende por discriminación.

1.3.2.2.2.1 Democracia a) Representación de la democracia

No podría ser preciso el momento en el que lo que se conoce como democracia pasó de ser un concepto que hiciera alusión a un tipo específico de forma de gobernar, a una manera de vivir en la sociedad. Al respecto pueden pensarse muchas cosas: la relación de una conformación de Estado con su Ciudadanía, formas de gobernabilidad, aparatos de participación política, ciudadana, social, etc. Pero al parecer, lo que verdaderamente importa es la representación que las personas tienen sobre la democracia, pues esta representación es el vívido rostro de la realidad de la organización política que están viviendo; a partir de esa representación se pueden observar las satisfacciones, las frustraciones, los anhelos, desilusiones, esperanzas y conformismos de las y los ciudadanos con relación al Gobierno en el que están.

En el presente estudio, la representación de la democracia ocupa un papel primordial, en el sentido que a partir de ella se generan otras variables importantes a ser tratadas: por un lado la relación de las instituciones consideradas como democráticas (Presidencia, Cámaras de diputados y Senadores, Congreso, Gobiernos locales) con la ciudadanía; por otro, ideas sobre la responsabilidad de

111

ejercer la democracia: ¿Quién es responsable de la democracia: las instituciones, el pueblo, todos en conjunto?

Los diversos resultados que ayudan a entender las relaciones, así como a dar respuesta a las cuestiones planteadas pueden entenderse como la conjunción entre dos dimensiones sobre las que las personas, pertenecientes a diversos grupos, generan sus ideas de lo que viven y lo que quieren vivir: un universo ideal fundado en el “deber ser” (lo que debería ser la obligación de las y los ciudadanos y del Estado, así como el supuesto papel de las instituciones, del gobierno); y un universo real basado en el “ser” (lo que existe actualmente, lo que la gente ve, lo que las instituciones demuestran con resultados).

Como un aspecto liminar de la representación general de la democracia puede decirse que su relación con una imagen general de las instituciones políticas, el Gobierno, es muy estrecha, además de que en esta relación se encuentran los procesos representativos de dichas instituciones y sus partes (elecciones, cámaras de diputados y senadores, partidos políticos).

El diagrama siguiente muestra la tendencia a hacer esta relación. En el mismo diagrama quedan las relaciones que tienen que ver con elementos externos a las instituciones políticas, las cuales dejan a la democracia en manos de las y los ciudadanos o de los procesos que más se relacionan con dicho concepto.

En general, el vínculo existente con la democracia y las instituciones políticas es uno muy concurrente por las mismas estructuras políticas que así lo determinan, sin embargo, parece más emergente la necesidad de hacer una conexión de lo que se entiende por democracia con aspectos que reaviven la voluntad y la decisión del pueblo, así como la igualdad y la libertad; aspectos todos relacionados más con la búsqueda de un ideal de democracia alejado del control de las instituciones y distribuido como una responsabilidad general.

112

Fuente: resultados de la investigación cualitativa

1.3.2.2.2.2 Panorama general de la democracia por grupos En la búsqueda de un ideal de la democracia, lo siguiente puede entenderse como una serie de relaciones entre lo que se ve y lo que se anhela, basada en información obtenida a partir del estudio cualitativo realizado para este apartado. En este sentido se hace énfasis en las dimensiones ideales “deber ser” y las reales “ser” que cada grupo aprecia sobre el ejercicio de la democracia así como los alcances a los que ésta puede llegar. Es importante mencionar que ninguna de las representaciones son per se antagónicas; si bien, pueden ofrecer información que se complemente en la búsqueda de una idea de democracia, pero no puede contradecirse por ser la imagen de un aspecto que el país está viviendo. Considerar las visiones como contrarias sería no respetar las opiniones individuales de cada miembro de los grupos.

113

a)

Panorama de las personas adultas mayores sobre la democracia
Deber Ser Debe ser sincera. Debe ser la verdad. Que se hagan cosas buenas. Antes era mejor. El gobierno tomado por el pueblo. Libertad de expresión. Es responsabilidad de todos. Ser No vamos bien en la democracia. Alza de precios. No hay en quien confiar. Promesas sin cumplir. Tiene poco tiempo. Estamos poco preparados como ciudadanos y como dirigentes.

b)

Panorama de las personas indígenas sobre la democracia
Deber Ser Que el gobierno se acuerde de nosotros. El gobierno debe apoyarnos si lo estamos apoyando. Que nos reconozca el gobierno. Se deberían repartir los recursos por igual. Ser El gobierno sólo se acuerda de la gente antes de llegar al poder. La democracia es algo bueno, pero no se ejerce.

c)

Panorama de las personas con discapacidad sobre la democracia
Deber Ser El pueblo le da fuerza a los partidos. La gente debería participar. Ser Es de los partidos políticos. Los partidos son los más adecuados para trabajarla. Hay falta de interés en la gente por la democracia.

d)

Panorama de las personas que viven con VIH sobre la democracia
Deber Ser Igualdad, consenso, consulta, acuerdos. Debería haber un espacio en donde somos representados. Ser Hay una falsa democracia en donde supuestamente el pueblo es consultado. Hay espacios de representatividad inservibles.

e)

Panorama de la democracia según grupo control
Deber Ser El pueblo debería hacerse cargo de la democracia. Ser Es el poder escoger. No imposición.

114

Debería depender de las instituciones.

La sociedad está fragmentada, no hay unión, cada quién va por su rumbo.

1.3.2.2.2.3. Responsables de la democracia Las diversas impresiones de los diferentes actores sobre lo que “debe ser” y esta en el “ser” de la democracia vistas en el apartado anterior son la muestra de lo que las personas viven y de lo que quieren vivir, así como sus impresiones y las imágenes que tienen sobre la democracia. Esta información, llevada a una dimensión esquemática (ver apartado 2.3), brinda en principio la representación general sobre la necesidad de responsables en el ejercicio democrático. La ubicación de la democracia como responsabilidad es, al parecer, una inquietud por parte de las personas ante la realidad de no tener una visión clara o por lo menos estable de su papel en la sociedad mexicana.

Manejando los anhelos y las visiones de los diversos grupos se consiguió hacer esta ubicación, donde el predominio lo ocupa una acción conjunta entre instituciones gubernamentales y ciudadanos como responsables directos de generar un ambiente democrático. Sin embargo, esta idea, así como la que dirime una responsabilidad directa exclusivamente sobre el gobierno de la democracia, forma parte de un constructo ideal, dejando la visión real de la ocupación de la democracia como responsabilidad en las manos de nadie. Lo crudo de esta imagen revela que la democracia, en el contexto nacional actual, no posee la firmeza necesaria y se requiere, por lo tanto, entrar en reflexiones más agudas que fortalezcan la imagen de la democracia, así como en el impulso a la generación de acciones que motiven a las y los ciudadanos y a las instituciones a alcanzar el ideal conjunto de la democracia como un producto en el que todos participan.

115

Fuente: resultado de la investigación cualitativa

1.3.2.2.3 Instituciones Democráticas

1.3.2.2.3.1 Funciones de las Instituciones democráticas El Gobierno como un sistema general en el que la dinámica social adquiere un tipo de orden no es un sistema homogéneo. Está conformado por diversas instituciones, las cuales desempeñan papeles diferentes en torno a las múltiples demandas ciudadanas que se presentan en la vida nacional. Como se vio en el apartado anterior, esta idea de gobierno es una muy funcional para que la ciudadanía pueda identificarse en lo general, es decir, para que pueda (al menos en el terreno ideal) construir una alianza con la que pueda desempeñar diversas acciones conjuntas, como el ejercicio de la democracia.

116

Sin embargo, es también obligación del Gobierno darse a conocer tal y como está conformado, dar a conocer las responsabilidades y funciones específicas de cada una de las partes que lo componen. En este sentido, lo siguiente es una representación de lo que diversos grupos piensan que son las funciones de los que se ha considerado en este estudio como las instituciones gubernamentales básicas en México: Presidencia, Cámara de Senadores, Cámara de Diputados y Congreso. La razón de acotar la percepción de estas instituciones es que cualquier nación, como organismo democrático, posee en su capacidad de gobierno éstas instituciones en lo legislativo y en lo ejecutivo.

a)

Presidencia de la República según los diversos grupos

Como primera institución de la que se pretende tener una representación de sus funciones, tanto ideales como reales, se encuentra la presidencia. Es importante hacer notar que, dependiendo de la representación de las personas de cada grupo, muchas veces hay emparejamientos de la presidencia específicamente con el Gobierno, otras tantas, esta misma institución funge el papel de mediador entre el Gobierno y el pueblo. Lo importante a final de cuentas es que las representaciones nuevamente brindan importantes puntos de reflexión al respecto de los verdaderos papeles que se piensan cumple esta institución y de los papeles que los mexicanos busca que desempeñe. a.1) Presidencia según personas adultas mayores
Deber Ser Tiene un contrato con el pueblo. Debe obedecer las órdenes del pueblo. Debería buscar la voz del pueblo. Debería ponerse a trabajar. Dejarse de vender a E.U.A. Debería escuchar a todos. Debería recurrir a expertos. Ser Hay cosas malas. No manejan el pueblo. Vicente Fox. Se hicieron millonarios del pueblo. Al pueblo lo quieren ver más jodido. Son los que no trabajan bien. Piden apoyo. Dicen lo que se queda.

117

a.2)

Presidencia según personas indígenas
Deber Ser Que nos apoye así como nosotros los apoyamos. Deberíamos coordinarnos para que el gobierno nos hiciera caso. Que cumpliera todos sus compromisos. Que atendiera bien a la gente. Que haga lo mismo por las comunidades que por las ciudades. Debería de haber personas más preparadas que las que están actualmente. Debería de ponerse a trabajar. Debería ver por todos. Ser No nos apoya. Sube los precios pero no los salarios. Llevan al país a la quiebra. Se dedica a pasear. No da beneficios. Felipe Calderón.

a.3)

Presidencia según personas con alguna discapacidad
Deber Ser Se concreta a ayudar al pueblo. Debería de haber gente capacitada. Debería de encargarse de la democracia. Ser Sólo ayuda a los Estados, no a la capital. Manda a los diputados y senadores. Dice que hace y no hace nada Es un adorno.

a.4)

Presidencia según personas que viven con VIH
Deber Ser Deberían de incluir a las personas que viven con VIH en su discurso. Debería de distribuir los recursos de manera adecuada. Debería de promover más sus proyectos. Debería ser transparente. Debería de apoyar más a las ONGs. Ser Tiene políticas que no priorizan a los grupos vulnerabilizados por cuestiones morales.

a.5)

Presidencia según grupo control
Deber Ser Rige todo lo relacionado con el país. Debería rendir informes. Debería ser el responsable de las Ser Es el primer mandatario. Es el portavoz de diputados, senadores y secretarías, dependencias e instituciones.

118

buenas y malas acciones.

Es el intermediario entre el pueblo y el gobierno. Impulsa programas de apoyo que no se dan a conocer por todos. Dirige las negociaciones de México con otros países. Carga con las cosas pendientes de otras administraciones.

b.1) Cámaras de Diputados (as) y Senadores (as) según los diversos grupos Como Instituciones, las cámaras de Diputados (as) y de Senadores (as) no tienen un contenido que los doté a sí mismos de una identidad consolidada en lo que a sus funciones se refiere; de hecho, la mayoría los reconoce como lo mismo. Muchos con los factores que posiblemente puedan contribuir a que no haya una diferencia entre las funciones de ambas cámaras: ser consideradas como el gobierno mismo, estar más envueltas por una representación sobre los partidos políticos, por no dar a conocer abiertamente sus acciones, porque los aspectos de ambas cámaras que más se filtran en la vida pública son acerca de los recursos económicos que manejan o simplemente, porque no se conoce su función y se tiende a naturalizar una misma tarea para ambas por el hecho de ser cámaras.

b.2)

Diputados (as) y Senadores (as) según personas adultas mayores
Deber Ser Deberían ponerse a trabajar. Que vean las calles. Que vean la delincuencia. Que pongan más seguridad. Que vean por el transporte. Que no peleen. Que vean por el pueblo. Que vean por los campesinos. Deberían estar conformados por expertos. Deberían vigilar que las voluntad del pueblo se haga realidad. Deberían de hacer las cosas de acuerdo a la realidad. Deberían dejar de ser fieles a Ser Son lo mismo. Sueldazos y aguinaldo. Todo tienen. No pagan gasolina, luz, agua. No ven beneficio para la gente. No trabajan. Se pelean. Son los dueños y señores de todo. Hablan de cosas que solamente ellos entienden. No proponen ni discuten cosas buenas. Quitan el trabajo.

119

posturas partidistas.

b.3)

Diputados (as) y Senadores (as) según personas indígenas
Deber Ser Deberían de estar con nosotros. Deberíamos de acercarnos a ellos. Que les pagaran por el cumplimiento de sus compromisos. Debería de haber personas más preparadas que las que están actualmente. Debería de ver que haya recursos para todos, que la gente no pague tanto. Deberían de ver por el trabajo, el estudio. Deberían de ver que no haya discriminación. Ser Hay más apoyo a las ciudades que a los pueblos. Deciden qué se va a hacer y qué no. No dan resultados de lo que hacen. No ofrecen nada a los lugares marginados. No hacen caso a los grupos étnicos. No dan beneficios.

b.4) Diputados (as) y Senadores (as) según personas con alguna discapacidad
Deber Ser Deberían de dar becas a los discapacitados. Ser Los partidos discriminan. Sólo cobran dinero. No hacen nada.

b.5)

Diputados (as) y Senadores (as) según personas que viven con VIH
Deber Ser Deberían de ser más sensibles. Deberían de comprender los problemas a diferentes niveles. Ser Promueven la cuestión de la legislación. Es donde se vota, se deciden cuestiones como el presupuesto, tiempos, prioridades. No hay apreciación de los problemas a nivel multifactorial.

b.6)

Diputados (as) y Senadores (as) según grupo control
Deber Ser Los altos puestos deberían estar ocupados por las capacidades y Ser Deciden la aprobación de determinadas leyes.

120

los conocimientos de los funcionarios, no por los compadrazgos.

Distribuyen el presupuesto para las instituciones y para cada programa de desarrollo. Sí trabajan, pero lo que ganan no es proporcional a lo que trabajan, es mayor. Invierten el los recursos en el país. Ordenan las cosas en el interior del país pero con muchos errores.

c)

Congreso según los diversos grupos

El Congreso, a diferencia de la Presidencia o de las Cámaras de Senadores y de Diputados, tiene una representación muy pobre, debido a que sus funciones no son tan conocidas por la población como las de cualquier otra institución democrática. En términos reales, no se sabe para qué hay un Congreso como institución democrática. En la mayoría de los casos, la gente contemplaba las funciones específicas de la cámara con las del gobierno en lo general; muy pocas personas conocían la función general de dicha institución y algunos otros lo veían a nivel de estatus como un órgano medio del Estado. La principal consecuencias de este desconocimiento es que el universo real se vea afectado radicalmente, dejando el papel del Congreso sólo como algo funcional en el ideal y cuyo valor sólo puede ser apreciado desde ese mismo nivel: como una institución etérea y con pocas obligaciones. c.1) Congreso según personas adultas mayores
Deber Ser Vigila que la voluntad del pueblo se haga realidad (gobierno) Deben estar conformados por expertos (gobierno) Ser Ganan bien sin trabajar No trabajan nada (gobierno)

c.2)

Congreso según personas indígenas
Deber Ser Debería de haber personas más preparadas que las que están Ser

121

actualmente (Gobierno)

c.3)

Congreso según personas con alguna discapacidad
Deber Ser Ser Cumple una función media en el gobierno

c.4)

Congreso según personas que viven con VIH
Deber Ser Aprueba las decisiones y votaciones de las cámaras. Ser

c.5)

Congreso según grupo control
Deber Ser Supervisa las decisiones y acuerdos de los diputados y senadores. Permite resoluciones, resuelve controversias Es un árbitro. Ser

Como esencia de las funciones y a partir de las dimensiones examinadas entre el deber ser y el ser, se puede apreciar de manera general que las instituciones democráticas tienen un peso incluyente, participativo y atento a las necesidades de la población en un sentido ideal; es decir, que cumplen con funciones generales y competentes que son identificadas por los diversos grupos sólo como una aspiración. En la dimensión real, las instituciones son contempladas como desobligadas, desentendidas pero manteniendo su estatus deferente por el hecho mismo de ser las instituciones más importantes y las que más se relacionan con los asuntos del mando y de la organización política del país. El siguiente esquema hace alusión a las relaciones funcionales más concurrentes donde se pueden observar mejor la relevancia de su función.

122

Fuente: resultados de la investigación cualitativa

1.3.2.2.4 Flujo de información sobre las acciones de gobierno Por flujo de información en la presente investigación se está entendiendo el acceso a las diferentes oportunidades de ingresar a los programas ofrecidos por las instituciones democráticas que apoyen al desarrollo integral de la población. Salud, educación, trabajo y otros rubros del apoyo social son los elementos de base que sustentan la búsqueda y el acercamiento a las instituciones. La dinámica de la información está determinada por el conocimiento “real” de los programas

123

que se ponen al servicio del público, cada vez que la población tiene conocimiento por pertenecer a alguno, por ser informado directamente por las autoridades de su localidad o por acudir a las instituciones directamente. Este acercamiento y goce de las oportunidades que brindan los diferentes programas es lo que se está explicando en el esquema 3.2 como la “tangibilidad” de la información ofrecida por las instituciones.

Por otro lado, hay un conocimiento de los programas ofrecidos por las instituciones que se hacen más públicos, que tienen una mayor cobertura en medios de comunicación, pero que no poseen del mismo nivel de credibilidad que los de la parte tangible. Esta situación es expresada en el esquema antes mencionado como “intangibilidad” debido a que, a pesar del conocimiento que se hace sobre la existencia de los programas, la población no tiene certeza de la presencia de los mismos. Los resultados de este tipo de implementaciones se quedan en una dimensión ideal, pues algunos surgen como respuestas a necesidades existentes pero si ser alcanzables por las y los ciudadanos, o simplemente por pasar por ser programas que se anuncian como resultados de las acciones del Gobierno, sin que verdaderamente puedan ser ubicados de manera objetiva por la ciudadanía.

Ambos aspectos, la tangibilidad y la intangibilidad, tienen una relación estrecha con los beneficios que percibe la población ya sea directa o indirectamente, además de que estos beneficios son un reflejo de la situación en la que los grupos se encuentran a nivel nacional.

124

Fuente: resultados de la investigación cualitativa

1.3.2.2.5 Necesidades básicas: Trabajo, salud, educación y programas sociales. Las necesidades básicas son aspectos que las y los ciudadanos contemplan como esenciales para el desarrollo social del país y para el mantenimiento de su bienestar y el de sus familias. Trabajo, salud y educación han sido contemplados como los aspectos, en cuestión de necesidades más elementales para el crecimiento de oportunidades a nivel personal y a nivel social. Se puede decir que a nivel institucional han sido contemplados, además de necesidades, como elementos a los que la población tiene derecho, lo cual, por parte de la sociedad

125

misma ha sido aceptado y no es raro que por esta situación tanto las instituciones como la población compartan la importancia de incrementar el acceso a éstos.

Por otro lado, pero no por ello menos importante, hay otra serie de necesidades que tiene que ser atendidas según se van presentando en la vida social de cada individuo. Los programas sociales, como una generalidad, pueden ser

contenedores de soluciones a la satisfacción de algunas de esas necesidades. A ciencia cierta no es del todo posible contemplar la totalidad de necesidades que van surgiendo contingentemente. Algunas pueden ser más generalizadas que otras en la población o algunas pueden estar basadas en la situación específica de cada individuo. Los programas sociales han sido una identificación de esos complejos casos particulares, lo que por un lado los hace ser relativamente más complejos en su estructuración y otorgamiento a la población; pero por otro lado, bien puede ser el espacio en el que los conflictos surjan por que no hay una visión lo suficientemente amplia, de lado de la institución, para poder apreciar la dimensión real de los problemas que se atienden mediante la implementación de este tipo de programas.

1.3.2.2.5.1 Relación: trabajo y grupos vulnerables La necesidad del trabajo es fundamental para la población. Si bien significa la fuente más común de obtención de ingresos en un nivel económico, por otro lado menos intuitivo es visto como uno de los aspectos medulares que fortalecen la representación de la nación, en el sentido de hacer de éste un país productivo por los resultados del esfuerzo del trabajo de quienes lo habitan. Ingresos para la ciudadanía y el fortalecimiento de la productividad del país son sólo algunos de los aspectos que hacen que la representación del trabajo ocupe un lugar primordial en la población, y que a nivel de necesidad, seas uno en el que el estado, el gobierno, las instituciones democráticas debe poner más atención y sobre el cual se le demanda más. No por nada, el incremento de la tasa de trabajos generados es uno de los indicadores, de desarrollo nacional, que dota de calidad a las instituciones que se encarguen de subsidiarlos. En las siguientes tablas es muy

126

clara la tendencia de la relación que las instituciones tienen con la ciudadanía en lo relacionado a los apoyos que se dan en cuestión de trabajo.

Como resultado de las comparaciones entre las dimensiones “Deber Ser” y “Ser” de las tablas sigue habiendo una carga muy fuerte a la satisfacción del trabajo como elemento indispensable para el desarrollo social; la planeación de los programas para apoyo al trabajo, el sustento de infraestructura como caminos o medios de acceso a lugares clave de desarrollo laboral (i.e. las ciudades) no deja de ser un ámbito considerado como importante, además la generación de empleos que se funden en las capacidades de las personas, tanto a nivel de formación como de ciertos impedimentos físicos en la población con discapacidad es un elemento imperante. Es innegable el cruce que las apreciaciones de los diversos grupos tienen sobre el trabajo con otros aspectos igualmente relevantes en este estudio: los accesos a otros servicios como la seguridad social por el hecho de tener trabajo, la formación y preparación para el desempeño de ciertos trabajos, así como la discriminación son sólo algunos de los aspectos que salen a primera luz.

De lado del universo real del “ser” se hace patente, de nueva cuenta, la necesidad de mayor apoyo por parte de las instituciones, pues si bien, el trabajo tiene de fondo una relación entre el costo y el beneficio: económico, social etc., se aprecia que una de las mayores desventajas en que no exista apoyo es que la desigualdad se incrementa: hay gente que trabaja menos y gana más o bien hay gente que no está capacitada y tiene trabajos de altas exigencias que bien podrían desempeñar personas preparadas. Esta situación en su momento es una que guarda una estrecha relación con formas de discriminación en general hacia la población por parte de las instituciones.

127

a)

Trabajo y personas adultas mayores
Deber Ser Que se pueda trabajar en donde a uno le gusta. Ser No hay trabajo. Los diputados quitan el trabajo. El salario no alcanza. No se puede trabajar por ser mujer. No se puede trabajar por tener más de 50 años. Hay trabajo mal pagado. Programas de capacitación inútiles.

b)

Trabajo y personas indígenas
Deber Ser Vías de comunicación para comercio. Que hubiera oportunidades de trabajo para no salir de los lugares de origen. Trabajar en los lugares que quisiéramos. Ser No hay apoyo para trabajo, para producir. Para sostener a la familia no hay apoyo. No hay oportunidades de trabajo. Que hubiera buena paga para los campesinos. Hace proyectos que nunca lleva a cabo. Los estudiantes al acabar no tienen un trabajo digno. Hay apoyo cuando hay organización conjunta.

c)

Trabajo y personas con alguna discapacidad
Deber Ser Debería de haber más facilidades para trabajar por parte del gobierno. Debería de haber gente preparada en programas para el trabajo. Debería de haber trabajo para los discapacitados dependiendo de su capacidad. Ser No hay prestaciones para los que no pagan impuestos. No se hace nada por el trabajo No hay apoyo para los hombres en el trabajo. El gobierno interviene para que haya trabajo, pero no hay nada.

128

d)

Trabajo y personas que viven con VIH
Deber Ser Ser No hay desarrollo en programas para impulsar el trabajo.

e)

Trabajo y grupo control
Deber Ser Ser No haya apoyo para el trabajo. Hay bolsas de trabajo con estándares muy elevados para ser cubiertos por la mayoría de las y los ciudadanos. Desde el gobierno de Fox, se ha incrementado el desempleo por falta de fuentes, no por partidismos. Hay programas de apoyo a niveles locales.

1.3.2.2.5.2 Relación: salud y grupos vulnerables Al igual que el trabajo, la salud es analizada por la población bajo las dimensiones reales e ideales. Uno de los aspectos que pueden justificar en esencia la importancia de los servicios de salud por parte del estado es que su conexión con el bienestar es inmediata. Además, el cruce con otros aspectos como seguridad social son los que brindan al tema de la salud un valor más allá del de un simple servicio, sino que es visto como un beneficio y un derecho explícito para la ciudadanía.

En el tema de la salud se comienzan a ver de manera contundente la necesidad de satisfacer el acceso a los servicios de salud para las personas, pero a su vez es bien recibido el hecho de que haya programas que apoyen a sectores de la población que siempre son considerados de manera general tales como los niños, los ancianos y las mujeres embarazadas, sin duda alguna, iconos de la situación de bienestar a lo largo de la historia de nuestro país. Sin embargo, se hace

129

explícita la necesidad de atender a todos los sectores indistintamente; acceso para todos y acceso fácil son las consignas dentro del universo ideal que ocupa la representación de la salud. Mientras que un universo real está repleto de la decepcionante situación de la falta de medicamentos para cubrir las necesidades de la población en general, además de la falta de personal y, por lo tanto, la exclusión del servicio para algunos. En este sentido es muy interesante ver la relación entre la existencia de los programas de apoyo a la salud como unos de los más tangibles, y a pesar de eso, con fallos en su eficacia.

a)

Salud y personas adultas mayores
Deber Ser Abren clínicas. Acceso a servicios para los ancianos. Admisión de todos al servicios de salud. Ser Es mentira. No hay medicina (salud). Legalización del aborto. Hay menos enfermeras. Deferencias por recomendación en el servicio.

b)

Salud y personas indígenas
Deber Ser Que los medicamentos fueran gratuitos para todos. Que hicieran más clínicas y hospitales. Que llegara la cruz roja a todos. Deberían haber más personal médico. Ser No hay centros de salud (en las comunidades). No hay medicamentos. No hay centros de salud disponibles (cercanos). La gente se muere en los caminos. Se atiende a la gente mucho tiempo después de que lo necesita. No hay seguridad social.

c)

Salud y personas con alguna discapacidad
Deber Ser Debería de haber más centros de rehabilitación. Deberían de ayudar a los discapacitados en su enfermedad. Ser Recurre a lugares ajenos al gobierno. No hay información sobre centros de atención. A veces hay apoyos para la gente

130

discapacitada.

d)

Salud y personas que viven con VIH
Deber Ser Debería de haber solución a los problemas de instituciones de salud (IMSS, ISSSTE, SSA). Ser Hay programas para que los niños tengan acceso a servicios de salud. No hay infraestructura para atender los problemas de salud. No se ha infundado una cultura de la prevención, todo es curación. Muchos enfermos, poco personal. Hay programas para atender a los que viven con VIH, pero no hay condiciones para cubrirlos. Hay una ley de acceso universal a los servicios de salud, pero es incompleta, no garantiza nada.

e)

Salud y grupo control
Deber Ser Ser El seguro popular para niños. Está el seguro social.

1.3.2.2.5.3 Relación: educación y grupos vulnerables La educación como servicio es más bien una inversión. Su función básica se puede entender como acceso a aspectos que pueden traer bienestar de manera directa: con una mejor educación se puede tener un trabajo más digno, se puede hacer mejor comprensión de la situación del país, se conocen más los atributos que se tiene como miembro de la población y como ciudadano. Es importante establecer el hecho de que una visión general va por el rumbo de aceptar que la infraestructura para educación es satisfactoria: hay escuelas, hay libros de texto gratuitos son ideas que refuerzan este hecho. Sin embargo, la parte material no es suficiente en la educación. La preparación por parte de la planta docente es vista como un laberinto donde pueden resultar aspectos que haga que los maestros sean apreciados y se vea la necesidad de apoyarlos con mejores salarios: o que

131

se vea que la preparación es deficiente, por lo que es necesario poner más atención a los mecanismos de selección de la planta docente nacional la cual, según la categoría que ocupan a nivel laboral, son vistos como trabajadores del Estado.

La dimensión económica también es relevante. La relación entre tener educación y lo que cuesta que haya es un aspecto conciente en la dinámica social de los diferentes frutos: la necesidad de becas parta los estudiantes es uno de los elementos más relevantes en el apoyo de las instituciones hacía la educación. Asimismo, la necesidad de apertura en la educación: más temas, fundamentos científicos, son aspectos de suma relevancia como andamios para el desarrollo cultural del país (no sólo formativo). La educación es amplia en el sentido del desarrollo cultural, a tal grado que también ver apoyos en la parte informal de la misma es ve, por la población misma, como un aspecto que apoyaría sin lugar a dudas la parte de la Educación formal y facilitaría la implementación de soluciones a solventar los complejos problemas encontrados en el ámbito de la educación.

a)

Educación y personas adultas mayores
Deber Ser Ser Hay estudio. Se dan libros. Hay maestros mal preparados. La planificación y los maestros no trabajan conjuntamente. Grado enorme de analfabetismo.

b)

Educación y personas indígenas
Deber Ser Acceso a libros de texto. Facilitar materiales para escuelas. Que se dieran becas para los niños. Qué hubiera más educación. Que hubiera mejor pago para los maestros. Que se traduzca la educación a las costumbres y lenguajes de las etnias. Ser Hay escuelas. Se están perdiendo las costumbres.

132

Que se preserven las tradiciones. Que se prepare a los maestros para enseñar las costumbres de cada pueblo. Deberían darle mejor preparación a los alumnos para ser incluidos.

c)

Educación y personas con alguna discapacidad
Deber Ser El gobierno debería de dar oportunidades para estudiar. El gobierno debería de estar más al pendiente de la preparación de los maestros, y del esfuerzo de los estudiantes. Deberían de ayudar a la gente discapacitada en sus estudios. Ser Sólo en los favoritismos hay becas. Dan becas a los que no las necesitan. Han hecho escuelas.

d)

Educación y personas que viven con VIH
Deber Ser Debería de haber instrucción sobre sexualidad, salud y VIH desde primaria. Debería de haber más apertura a todos los temas basados en información científica y libre de prejuicios. Ser Los programas de educación están llenos de prejuicios, de estigmas e intolerancia. Se presume una falsa apertura a todos los temas. Las grandes ciudades tienen más alcances en educación No hay infraestructura para los servicios de educación.

e)

Educación y grupo control
Deber Ser Ser Hay apoyo de becas por el D.F. Apoyo a la infraestructura en educación. Se han creados escuelas públicas de calidad, libros de texto gratuitos de secundaria. Hay becas pero son limitadas.

133

1.3.2.2.5.4 Relación: programas sociales y grupos vulnerables Como se mencionó al principio de de éste apartado, la relevancia de los programas sociales está en función de las identificación del enorme espectro de problemas que surgen inevitablemente en la población. Problemas relacionados con grupos específicos: accesos especiales para gente con discapacidad, apoyo a personas con diferentes preferencias sexuales, apoyo para gente que habita en lugares marginados, gente sin acceso fácil a servicios básicos del Estado por condiciones geográficas, por su situación económica, problemas que surgen por confrontación entre diversos esquemas de moralidad, etc., son sólo una muestra de la complejidad de los motivos que generan nuevas necesidades. A este ámbito se le sigue atribuyendo una intervención por parte de las instituciones democráticas como algo indispensable, pero en donde un problema más puede ser el desempeño de las mismas en cuestión de atención, de facultades para la resolución de problemas, etc.

Las dimensiones ideales nuevamente hacen más fácil la apreciación de lo que hace falta, del surgimiento de nuevos problemas si no son atendidas las fallas que se ven dentro del universo de lo real. El desajuste de la balanza que implica que unos grupos sean beneficiados por ciertos programas y otros no bien puede significar un síntoma de aspectos dirigidos a la necesidad de atender situaciones como la discriminación, la exclusión, el favoritismo, el tráfico de influencias, etc. Y es que la estrecha relación de los programas sociales y su capacidad para ser apreciados como buenas opciones de solución de problemas está con el beneficio y hacía dónde es que éste se dirige: hacía qué grupo, sector, con qué fuerza, qué tanto interés hay en apoyar o no y una cantidad más de valoraciones que son importantes para entender varios aspectos que, a modo de un reflejo o panorama general de la situación actual de México, están totalmente relacionados con el reflejo de lo que es la realidad. Comprender esas conexiones bien puede ayudar a las instituciones y a la ciudadanía a encontrar formas diferentes de entender esa misma realidad y transformarla.

134

a)

Programas sociales según personas adultas mayores
Deber Ser Los jóvenes se benefician. Programas para las mujeres. para los homosexuales. Ser Se benefician los que trabajan en el gobierno. Los hombres siempre ganan más. El hombre hace las leyes para ellos.

b)

Programas sociales según personas indígenas
Deber Ser Antes había más beneficio de las instituciones, había más programas. Ser Siempre quedamos perdiendo por ayudar al gobierno. El gobierno se beneficia con nuestro apoyo. Los ricos adueñan de todo Se favorecen las instituciones, los gobernantes y sus familias. El gobierno trabaja para los empresarios. Otras naciones y extranjeros son más beneficiados por el gobierno. Dicen que apoyan a gente en crisis pero mucha gente no recibe nada. Cuando nos organizamos hay forma de entrar en varios programas.

c)

Programas sociales según personas con alguna discapacidad
Deber Ser Que haya para todos. Deberían de ayudar a los discapacitados. Con becas los niños serían los más beneficiados. Deberían dar dinero a los discapacitados. Ser Los jóvenes se benefician con las escuelas. Ayudan a la gente que no está discapacitada. Sólo se beneficia la clase media.

d)

Programas sociales según personas que viven con VIH
Deber Ser Debería de haber un trabajo de Ser Las mujeres y los niños son los

135

sensibilización para hacer leyes que beneficien a todos.

más beneficiados por presidencia. Las ciudades grandes más que las comunidades alejadas. Los beneficios dependen de los intereses de los que toman decisiones.

e)

Programas sociales según grupo control
Deber Ser Los programas de apoyo son para gente de escasos recursos. Deberían de hacerse estudios socioeconómicos antes de brindarle el apoyo a la gente. Se debería beneficiar el país a través de las acciones del legislativo. Parece que sí hay ayuda para todos, pero es muy difícil hacerla llegar a tiempo. Ser El beneficio depende del interés de cubrir las necesidades. Se beneficia quien se acerca a las instituciones. Los beneficios se plantean dependiendo del gasto que impliquen. Los beneficiados son los familiares de los políticos, en plazas de trabajo. Hay comprensión en algunos funcionarios por otorgar apoyos a quienes los necesitan sin discriminar.

1.3.2.2.6 Discriminación La discriminación como realidad social se aprecia siempre de manera moralmente negativa, y a pesar de eso sigue siendo persistente su presencia. Todo el mundo ve mal la discriminación así como ser discriminado, pero sigue habiendo discriminación en varios niveles, entre particulares, entre instituciones, y entre instituciones y particulares. Se habla también de discriminación positiva, cuyo fin es redireccionar el rumbo de una postura (ideológica, moral, popular o elitista) a embonar con los modelos cívicos persistentes (encerrar a la gente que comete delitos graves si bien es excluir de la sociedad y privar del derecho a la libertad, se hace con el fin correctivo de establecer la idea de orden en las personas y garantizar su desarrollo social conjunto). La discriminación pues en esencia es la privación o supresión o el no reconocimiento de los derechos a partir de acciones. Sobre esta situación se tratará ahora de estructurar la siguiente exploración.

136

1.3.2.2.6.1 Relación de las instituciones democráticas y los grupos vulnerables Tratando de acotar la compleja cantidad de relaciones en las que la discriminación surge en la sociedad, será necesario centrar la atención en la percepción de los grupos vulnerabilizados y las instituciones de las que se ha hablado a lo largo de este estudio, en el cual, no han dejado de estar presentes ideas que remitan, directa o indirectamente, ideas relacionadas con la discriminación. Desde el momento de ver que la población tiene una cierta representación sobre las instituciones, desde que evalúa sus funciones cómo eficientes o no, desde que a partir del desempeño de las instituciones se genera una idea de democracia donde los mayores responsables están de lado del Estado, desde el momento de no verse beneficiado, de no ser contemplado, de ser mayor, ser indígena, padecer alguna enfermedad, alguna discapacidad, y que esa condición es un factor crucial para poder acceder a programas de apoyo en trabajo, salud educación o algún otro, se está hablando de discriminación.

La separación de las dimensiones ideales en los anteriores apartados daba una idea de los complementos que se ubicaban en cada uno de los diversos rubros, sobre los que los diversos grupos representaban la situación nacional. En este apartado la reflexión que se hacía previa a la aparición de los cuadros comparativos se hará después de ellos con el fin de que las dimensiones no sean sólo para percibir los aspectos que son necesarios complementar en cuestión de discriminación, sino para que el lector de este estudio aprecie y reflexione, tal vez en un ejercicio de empatía, sobre las posibles acciones que contribuyen a la aparición de la discriminación. Primero hay que entender un poco lo complicado del problema ¿quiénes se aprecian discriminados?, ¿por quiénes? y ¿por qué? para después explayar una opinión al respecto.

a)

Discriminación y personas adultas mayores
Deber Ser Que se arreglara. Trabajo de los dirigentes para Ser Está mal. Estamos criticando a los demás.

137

ancianos y discapacitados. Debería de haber mayor educación informal (familia) y ser congruente con la formal.

A todos nos toca parejo. Se discrimina al que no trabaja. Los jubilados no podemos trabajar. Las mujeres no pueden ascender laboralmente. Pertenecer a un sector subvalorado. Estar aparte. La mujer está por debajo de los hombres. Las mujeres (senadoras) son vigiladas y presionadas. Las personas con menos recursos no son tomadas en cuenta por los dirigentes. Todos son responsables: el pueblo, el gobierno y las instituciones.

b)

Discriminación y personas indígenas
Deber Ser Que tengamos todos los mismos derechos ante el gobierno. Todo igualdad. Que no hubiera discriminación. Que haya libertad. Ser El gobierno nos hace a un lado. Los lugares marginados no tienen nada. Nos dicen que no tenemos derechos. Nos discriminan por no ser dueños de nada, y por no tener papeles. Las instituciones hacen diferencias entre la gente. No nos atienden en las oficinas de gobierno por ser campesinas y artesanas. Discriminan en el metro. Discriminan en las oficinas de gobierno.

c)

Discriminación y personas con alguna discapacidad
Deber Ser Que la gente sea libre. Se deberían de olvidar de la condición de las personas. Deberían de tomar en cuenta a los discapacitados como personas normales. Deberían de poner a todos Ser El gobierno discrimina. Nos hacen quitar a los de la calle. Discriminan a los que no pagan. Los pobres son los más perjudicados. Los discapacitados son considerados lentos.

138

iguales.

Por no estudiar, no dan trabajo, no hay dinero y discriminan.

d)

Discriminación y personas que viven con VIH
Deber Ser Debería de haber una mayor inclusión de las personas con VIH. Que no haya discriminación a partir de que todas las voces sean escuchadas y se hagan valer los derechos de todos. Debería de haber sanciones para los que discriminan. Ser Se excluye a hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras sexuales, personas que viven con VIH, que usan drogas inyectables, transgéneros, personas indígenas. No hay trabajo para personas con VIH. Hay un fomento constante, por estigmas, por la diferencia, a la discriminación. Solo hay beneficio para las familias convencionales. Es una negación a los derechos, a la vivienda, a la atención. Es segregación. El gobierno y cualquier empleado del gobierno discriminan a cualquier individuo o grupo.

e)

Discriminación y grupo control
Deber Ser La discriminación debería estar penada. Debería fomentarse una cultura al respecto de los derechos, de abrirse medios de comunicación e información sobre los derechos que todos tienen. La presidencia y las cámaras deberían permitir la participación ciudadana. Ser Las instituciones piensan menos en las personas que viven en zonas marginadas. Los indígenas no son atendidos Es el acto más aberrante contra cualquier ser vivo. Se discrimina a los discapacitados, Indígenas, niños de la calle, prostitutas. Las mujeres son discriminadas por el hecho de serlo. El gobierno discrimina. Se limita a la gente preparada por rebelde y se considera ignorante a la no preparada. Se tiene problemas por vender en

139

la calle. No hay una discriminación directa cuando se pertenece a un grupo grande.

Después de ver los cuadros surge la pregunta: ¿Quién falta de ser discriminado? No es la pretensión que todos sean discriminados, sino todo lo contrario, que no se discrimine a nadie. Sin embargo, la tendencia es a que no se discrimine a los grupos, a los particulares, que se quiten beneficios a los que más tienen para encontrar un equilibrio, que se dé a los que menos tienen para que haya algo muy relevante en la lucha contra la discriminación: Igualdad. Las instituciones discriminan y al parecer miembros de las mismas lo son (i.e. las senadoras, por el hecho de ser mujeres). Discriminación es un problema sumamente complejo, por lo menos en este estudio se puede ver que en estos últimos cinco cuadros aparecen casi todas las categorías, antes tratadas con cierto detalle: todo está involucrado con la discriminación por la simple y sencilla razón que se discrimina a todos y en todos lados: “a todos nos toca parejo”, “igualdad para todos”, “todos libres” son voces reales con anhelos de transformar una realidad que tiene discriminación. El papel de las instituciones es tan sugerente en este clamo de respeto a los derechos que bien a bien no se le puede responsabilizar por la discriminación, pero su estructura y organización no dan una idea de lo contrario, no en sus representaciones, no en sus funciones, no en cómo apoya: “el gobierno discrimina” es una frase que resulta de vivir una realidad compartida ubicada en el universo de lo real. Cuarta parte: ARGUMENTACIÓN PARA LA ACCIÓN PÚBLICA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN

En el presente apartado se construirá la argumentación básica por la cual el problema de la discriminación debe ser considerado como prioritario en el momento de construir y diseñar la agenda pública nacional. Entre la

140

argumentación se incluyen y detallan temas como los costos e impactos económicos para la sociedad, la pérdida de bienestar social, generación de pobreza, así como erosión de la credibilidad, confianza y lealtad en las instituciones y régimen político democrático.

En esta parte del estudio también se plantea la relevancia de la discriminación como problema de la agenda pública a través de dos esquemas. El primero es situar el fenómeno como uno que socava los principios fundamentales de una democracia moderna (libertad e igualdad) ya que, al impedir el disfrute de los demás derechos y libertades, genera lógicas de pobreza y desigualdad social. Si se concibe a la democracia como un sistema de organización social que busca como objetivo principal el bienestar de las personas, la discriminación es el obstáculo para conseguirlo. Por tanto, es ineludible para los actores políticos y las instituciones, reconocer la necesidad de incorporar nuevas políticas de tratamiento de la diferencia, que tiendan a alcanzar el objetivo democrático de bienestar.

El segundo esquema es plantear la discriminación como un fenómeno merecedor de políticas públicas integrales, es utilizar argumentos de costo-beneficio social. Para este efecto se identificarán aquellos impactos y costos sociales que afectan el desempeño productivo y económico de la sociedad. Mostrando que su disminución a través de acciones públicas, acarrea un beneficio neto para la sociedad. 1.1 La discriminación como obstáculo para alcanzar el bienestar personal226

La pobreza, más allá de considerarse como una fenómeno injusto y degradante de la dignidad humana, se ha identificado como uno de los principales generadores de costos e impactos sociales negativos. El estado de pobreza impide

Basado en Parra, Sergio, El Vínculo Discriminación, Desarrollo y Democracia para México, Multicopiado, México, D.F, 2007.

226

141

prácticamente acceder a casi todos los satisfactores

mínimos

para la

supervivencia, y en los casos más graves puede ser el causante de la muerte.

Para facilitar la exposición, se considerará en esta investigación, que la pobreza es una condición asociada al nivel de ingreso disponible para cada persona.227 La disponibilidad de un ingreso estable y suficiente determinará la posibilidad de satisfacer una serie de necesidades que permiten la supervivencia del individuo.

La posibilidad de acceder a un ingreso se cifra principalmente en la participación de las personas en las actividades productivas. Las razones por las cuales se ingresa y se permanece en un estado de pobreza son muy diversas, entre ellas está la imposibilidad de contar con un ingreso mínimo y estable. Las fuentes más usuales del ingreso son las remuneraciones por actividades productivas, es decir, los sueldos y salarios. Acceder a un empleo u ocupación depende de factores objetivos (escolaridad, capacidades y habilidades) y de subjetivos (apariencia, edad, estado civil, etc), en el segundo caso intervienen valoraciones personales acerca de algunas características que son consideradas como positivas o negativas, lo cual puede negar u obstaculizar el empleo a las personas que posean esas particularidades infravaloradas, está discriminación puede ser una variable que incide en la estancia y permanencia de las personas en la pobreza.

Desde el apartado teórico se ha resaltado el hecho de que una democracia pluralista no tiene oportunidad de consolidarse en un contexto de vulneración de los derechos fundamentales. En este sentido, la discriminación puede llegar a impedir el disfrute de todos los derechos y libertades fundamentales, incluyendo las prerrogativas sociales sobre educación, salud y empleo.

No obstante existe conciencia en esta investigación de que la pobreza es un concepto complejo y de que existen diversos puntos de vista acerca de lo que denota y comprende, en este apartado el significado estará asociado a la existencia de un ingreso que permita satisfacer las necesidades humanas básicas.

227

142

El disfrute de una vida digna tiene como fundamento el goce de todas las prerrogativas fundamentales. La desigualdad social y la pobreza son reflejos de la imposibilidad que enfrentan ciertos grupos y personas para hacer efectivos los derechos sociales de acceso a la salud, empleo y educación.

La discriminación en ciertas áreas de la existencia puede determinar el grado de bienestar al cual pueden acceder las personas. En el área de la educación la discriminación puede tener el potencial de incidir en diversos aspectos de la vida de las y los ciudadanos. Por un lado, cuando ésta impide el acceso a los servicios educativos, puede obstaculizar el desarrollo profesional y personal del individuo, teniendo como efectos concretos un menor desarrollo de habilidades y capacidades que le permitan competir exitosamente por los mejores empleos, por ende, por los mejores salarios y prestaciones laborales. Por otro lado, la discriminación en la esfera de la educación puede determinar la formación de la personalidad autoritaria y discriminadora de las personas, esto, si los contenidos de los programas educativos no promueven los valores democráticos o, por el contrario, consolidan las creencias y mitos que alimentan el prejuicio y la discriminación. Del mismo modo que esta discriminación impacta en los niveles de ingreso, acceso a prestaciones laborales y formación de ciudadanía, también lo hace en áreas como las de la salud, ya que una formación educativa deficiente impide acceder al conocimiento que permite vivir una existencia saludable.

La discriminación en el ámbito laboral puede incidir directamente en las condiciones objetivas de vida de las personas y grupos sociales, ya que afecta el ingreso monetario, sea accediendo a uno menor o por la ausencia del mismo. También puede impedir que las personas se desarrollen profesionalmente, lo que implica en cierta medida la imposibilidad de ascender hacia mejores ocupaciones y salarios. Por otro lado, esta discriminación puede afectar la formación de capacidades y habilidades profesionales, ya que existe la posibilidad de que impida a las personas el acceso a los cursos de capacitación y de formación para el empleo.

143

Otro aspecto en el que incide esta discriminación es en el acceso a las prerrogativas que comúnmente tiene una persona empleada formalmente, servicios médicos, seguro de desempleo, pensión, etcétera, ya que usualmente las personas que son víctimas de la discriminación y están empleadas, se desempeñan en actividades informales que no están cubiertas por la seguridad social, por lo tanto, el bienestar personal y familiar se ve obstaculizado en la medida que se pierden esos beneficios. Una consecuencia común de la discriminación en el ámbito laboral es un menor pago por trabajo igual a las personas que pertenecen a algún grupo socialmente discriminado respecto de la población general, esto tiene como consecuencia natural una disminución en el poder adquisitivo de estas personas con las consecuencias que tiene para el consumo de los satisfactores básicos como educación, vivienda, salud y alimentación. El peor de los casos se presenta cuando la discriminación impide el acceso al mercado laboral, sea informal o formal, cuando esto sucede, la vulnerabilidad de las personas discriminadas puede llegar a tal grado que las puede sumir y mantener en la pobreza más extrema.

El trato desigual en el campo de la salud también incide directamente en los niveles de bienestar de las personas. La ausencia de servicios de salud o una baja calidad de los mismos determina la capacidad de las personas de disfrutar de todos sus demás derechos y libertadas. La obstaculización del disfrute de una atención médica integral afecta las condiciones básicas para gozar de una vida digna, ya que se vincula directamente con la capacidad de generar un ingreso, para asistir regularmente a los servicios educativos y participar activamente en cualquier otra esfera social. En ciertos casos la discriminación sanitaria puede generar consecuencias negativas permanentes en el bienestar de las personas; esto, sobre todo, en casos donde no se atienden oportunamente enfermedades discapacitantes o con efectos irreversibles en la integridad física. Padecer un mal estado de salud es, en muchos casos, un factor que incide en el empobrecimiento de familias enteras.

144

1.2 Costos objetivos

Independientemente de la injusticia intrínseca que supone la acción discriminadora y de los efectos negativos concretos que tiene sobre sus víctimas, también tiene importantes repercusiones sobre otros actores y en otras dimensiones. Una sociedad caracterizada por el prejuicio y la discriminación hacia lo diferente no puede aprovechar materialmente su diversidad. El desaprovechamiento de las capacidades y habilidades específicas de numerosos grupos sociales en materia laboral, cultural y social, provocan pérdidas de eficiencia al aparato productivo del país, específicamente por vía de la generación de ingreso, pérdidas en el consumo global y por el desvío de recursos destinados a la compensación de las desigualdades producto de la discriminación hacia ciertos sectores de la población.

Los agentes sobre los cuales recae esta pérdida de recursos son, en primer plano las familias, que tienen que solidarizarse con sus integrantes victimizados por la discriminación, al interior de la familia se debe destinar una parte adicional del ingreso para cubrir las necesidades del integrante cuyo acceso a la educación, salud y ocupación se ve obstaculizado por el trato discriminatorio, este “desvío” de recursos puede ser de tal magnitud que impacte el bienestar de todos los otros miembros familiares.

Por otro lado, las empresas son también un agente que debe enfrentar veladamente los costos de no diversificar su fuerza laboral por causa del prejuicio y discriminación ya que, además de la pérdida de eficiencia explicada por el desaprovechamiento de los recursos y capacidades productivas de los elementos marginados, puede generar una imagen negativa ante sus consumidores e inversionistas.

145

El gobierno es una entidad que también soporta los efectos económicos de la discriminación hacia amplios sectores sociales, además de destinar recursos y esfuerzos hacia el abatimiento de esta práctica negativa, también debe hacerlo para matizar los impactos que tiene sobre las víctimas.

1.3 Pérdida de la confianza ciudadana en el sistema político democrático

Algunos de los efectos que tiene la discriminación sobre la sociedad en general, específicamente en el sistema político, es la pérdida y erosión de la confianza social sobre la capacidad de gestión del Estado.

Las graves desigualdades que encaran los grupos discriminados impiden la formación de una ciudadanía basada sobre los principios de igualdad y libertad, y obstaculiza que la solidaridad y el respeto interpersonal se consoliden como valores fundamentales de las acciones personales.

El capital social, entendido como la capacidad de una comunidad de mantenerse estable e interesada en los temas públicos, es uno de los elementos que promueven el desarrollo económico y social. La discriminación es un elemento que vulnera la cohesión y solidaridad social, genera desigualdades profundas que obstaculizan el disfrute de muchas de las libertades fundamentales. Estas grandes desigualdades generan percepciones de ineficiencia e ineficacia del sistema político para gestionar los problemas sociales.

En el caso de sociedades en transición democrática, esta disparidad en el disfrute de derechos puede ser un obstáculo para consolidar la democracia como forma de tomar decisiones colectivas y como manera de relacionarse entre los distintos actores. La percepción común entre los conglomerados sociales que se encuentran privados del ejercicio de muchos de sus derechos fundamentales es que el sistema sólo sirve si logra matizar las desigualdades y erradicar la pobreza

146

más profunda, por tanto, éstos pueden llegar a evaluar el sistema político por sus resultados económicos o materiales, lo que no puede garantizar la lealtad social y, por ende, existencia permanente de ese sistema, aún cuando se caracterice por su talante democrático.

Glosario

Cognitivo: Proceso exclusivamente intelectual que precede al aprendizaje, estas capacidades solo se aprecian en la acción, es decir primero se procesa información y después se analiza, se argumenta, se comprende y se produce nuevos enfoques.

Polisemia: Cuando una palabra tiene varios significados.

Prejuicio: Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.

Estereotipia: Es la acción de formar una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.

Racismo: Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros.

Sexismo: Discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro.

147

Volitivo: Se dice de los actos y fenómenos de la voluntad.

Desigualdades sociales estructurales: Son aquellas que se presentan durante un gran lapso de tiempo y que están asociadas con la forma en la cual se han distribuido históricamente los recursos en una sociedad. Se considera que son las desigualdades que requieren de medidas de largo aliento para ser superadas de manera definitiva y sostenida.

Capacidad: Aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo.

Habilidad: Cada una de las cosas que una persona ejecuta con gracia y destreza.

Racialoétnicos: Son los grupos que se integran por personas que comparten alguna particularidad propia de la raza o de algún origen étnico.

Autopercepción: Sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos. Conocimiento, idea.

Tangibilidad: Que se puede percibir de manera precisa o hacer palpable.

148

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