una experiert de evangelizacion al servicio del pueblo

(traducción de la 19a edición portuguesa)

Las Santas Misiones Populares
Una experiencia de evangelización al servicio del pueblo

R Luis MOSCONI

MÉXICO. D F.

TRADUCCIÓN: Teodoro Nieto DISEÑO DE PORTADA: Ricardo Aguilar Andrade DIAGRAMACION: Irma García Cruz

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Pia Sociedade Filhas de Sao Paulo Rúa Pedro de Toledo, 164 Sao Paulo, Brasil

"Donde hay pueblo, hay misión. Donde hay misión, hay razones para ser feliz".
(Don Luciano Mendes Almeida, Discípulo, misionero, pastor, profeta (1930-2006)

2008 EDICIONES DABAR, S.A. DE C.V.

Mirador, 42 Col. El Mirador 04950, México, D.F. Tel. 56 03 36 30, 56 73 88 55

Fax: 56 03 36 74
dabar.ediciones@prodigy.net.mx

www.dabar.com.mx

ISBN: 970-652-508-4
IMPRESO Y HECHO EN MÉXICO.

A los misioneros y misioneras de las Santas Misiones Populares. Con gratitud

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Presentación de la décimonovena edición

Ésta es una edición más, pero con muchos cambios, cortes y añadiduras. Hicimos la última revisión en la novena edición. De hecho, las Santas Misiones Populares (SMP) relatadas aquí son una experiencia pastoral en marcha. Pero siempre aparecen nuevos desafíos e intuiciones que obligan al texto a estar en un proceso de revisión permanente. El contenido y la metodología son fundamentalmente los mismos. Los cambios son fruto de nuevas experiencias y las hemos introducido con el deseo de ayudar a vivir intensamente la propuesta de las SMP. Hemos procurado mejorar el esquema y el contenido de los temas, para que aparezca con más claridad su hilo conductor. Para poder añadir temas que consideramos importantes, sin aumentar el número de páginas, hemos tenido que suprimir algunos de menor importancia y resumir otros. Hemos hecho una revisión total. Pedimos disculpas a quienes tienen la edición anterior, pero era necesaria una revisión profunda. Esta nueva edición revisada se publicará sin tardar en español, para atender las peticiones de personas y diócesis interesadas en América Latina y el Caribe.

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

8 Agradecemos a los misioneros y misioneras sus valiosas sugerencias. Realmente, este libro es fruto de muchas manos, se hizo gracias a la colaboración de muchos, lo que le confiere mayor autoridad moral. Agradecemos a Paulinas Editora por apoyar esta amplia revisión. P. Luis Mosconi Belén (PA), mayo 2008, Pentecostés, fiesta misionera.

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Presentación

Participar de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe ha sido una gracia especial y un privilegio, que se han convertido a su vez en fuente de mayor responsabilidad. Mis sentimientos personales, al comienzo, fueron una mezcla de alegría por la oportunidad de vivir una experiencia eclesial tan rica, pero también de un cierto temor por el rumbo que podría tomar; de mucha humildad para escuchar a los hermanos obispos y hablar en el momento oportuno, ofreciendo mi contribución personal y representando a la Iglesia de Brasil como delegado. A medida que pasaban los días, fui cayendo en la cuenta y sintiendo que la Conferencia confirmaba y desafiaba nuestras opciones pastorales, mostrando la misión como la gran tarea a realizar en el presente y en el futuro. Dentro de esta gran misión, el recuerdo de las Santas Misiones Populares, de sus intuiciones, de sus realizaciones y de las personas comprometidas en ellas, motivó mucha reflexión y marcó el Documento de Aparecida. Este libro del P. Mosconi nos presenta el itinerario de las Santas Misiones Populares ya vivido por millares de personas, capaz de responder a las llamadas de Aparecida a la renovación de la Iglesia, al anuncio del Reino y a la formación de verdaderos discípulos misioneros. Como Aparecida, quienes hacen Misiones Populares quieren renovar la Iglesia, anunciar a Jesús al mundo, y decir que el Reino de Dios ha llegado ya y está entre nosotros.

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

PRESENTACIÓN

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La Conferencia nos presentó cuatro ejes que necesitan refuerzo en la Iglesia de hoy. Primero, el eje del encuentro personal, intenso y vivo con Jesucristo. Segundo, la vivencia comunitaria. Es necesario acoger y valorar a las personas, e incluirlas y comprometerlas en la comunidad. En ella tienen que encontrar su lugar y hacerse co-responsables. Tercero, es preciso insistir en la formación bíblico-doctrinal, por medio de la meditación, del conocimiento bíblico y del amor cada vez mayor por la Palabra de Dios. Finalmente, debemos salir al encuentro de las personas alejadas y reanimarlas, transformar toda la acción de la Iglesia, convertirnos pastorilmente con conciencia y espíritu misionero, haciendo de la misión el eje de toda actividad pastoral. ¿No es esto acaso lo que están haciendo en todo Brasil los discípulos misioneros? La misión no es posible sin formación. Y la formación de los discípulos misioneros, según Aparecida, se da en cinco etapas, que distinguimos para caracterizarlas mejor, aunque estén mezcladas en la práctica. El discípulo misionero tiene que pasar por ellas, y la falta de alguna puede ser la causa de la resistencia y el desaliento en la vida apostólica y en el trabajo de las Santas Misiones Populares. La primera etapa es el encuentro con Jesús. Este encuentro marcó a los primeros discípulos y a los apóstoles e hizo de Pablo un misionero. Es fundamental entusiasmarse por la persona de Jesús. No es posible ser discípulo misionero sin ese encuentro. El encuentro lleva a la conversión. Una vida de pecado, estática y ambigua, está en contradicción con la opción por el seguimiento de Jesús. Somos limitados y seguimos siendo pecadores, pero no podemos perder el deseo y el esfuerzo de cambiar. Convertidos y tocados por el Señor, tenemos que perseverar en la amistad con él. La oración, la lectura orante de la Biblia y la participación en la liturgia eucarística ayudan a perseverar en la amistad con Jesucristo. De lo contrario, nos vaciamos y no tenemos nada que ofrecer, a no ser nosotros mismos, nuestras tristezas, nuestros resentimientos, nuestro deseo de poder y de aparecer. No hay discípulo misionero fuera de la comunión eclesial. En

primer lugar, somos hermanos que viven como una familia en la Iglesia y en la vida. El discípulo misionero no puede estar inactivo. Va al encuentro del pueblo, visita a las personas, entra en las casas y en las comunidades, rebasa fronteras geográficas, culturales, sociales y, si es necesario, va hasta los confines de la tierra. Quien conoce las Santas Misiones Populares, las etapas de preparación de los misioneros, su desarrollo, sabe que todos estos aspectos están presentes en ellas. El P. Mosconi insiste siempre en que no debe quemarse ninguna etapa, que hay que hacerlo todo con calma, en un proceso de maduración interior. La lectura atenta de este libro nos ayudará a seguir el camino del discipulado con convicción, y conscientes de que, si somos dóciles, el Espíritu nos conducirá por caminos insospechados. Agradecemos al P. Mosconi esta nueva edición. Hay mucha vida por detrás de ella. No es un mero ejercicio teórico o una propuesta nacida en un escritorio de planificación y marketing. Detrás de las palabras impresas hay vida, encuentro, conversión, dinamismo, esperanza y, sobre todo, alegría de ser discípulo misionero de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan vida.

Tefe (AM), mayo 2008. t Don Sergio Eduardo Castriani, Obispo de la Prelatura de Tefe, Presidente de la Comisión Episcopal para la Acción Misionera y la Cooperación Intereclesial.

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Introducción

En Brasil hay varias experiencias de Santas Misiones Populares. Este libro relata y sistematiza una determinada experiencia, que surgió en el estado de Para en 1989 y se fue extendiendo por todo el país a lo largo de los años. El libro se dirige a: • Personas deseosas de conocer la propuesta. • Equipos pastorales diocesanos y parroquiales con voluntad de realizar SMP según el espíritu, los contenidos, los objetivos y la metodología de esta propuesta. • Misioneros y misioneras que quieran profundizar más para seguir en el servicio misionero. Todo lo que escribimos aquí es fruto de experiencias vividas y evaluadas poco a poco, después de muchas anotaciones y de compartir encuentros, retiros, conversaciones, estudios, reflexiones y oración. Creemos profundamente en esta manera de vivir las SMP, marcadas por los valores del Evangelio y arraigadas en la vida del pueblo. Es una experiencia incompleta y siempre sujeta a nuevos desafíos e intuiciones. Las SMP quieren participar en el gran "mutirao"' del testimonio y el anuncio del evangelio de Jesucristo al servicio de las

1 Nota del traductor: El término mutirao es de origen tupí y se utiliza actualmente

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

INTRODUCCIÓN

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muchedumbres que claman por vida y dignidad En los últimos años, las directrices evangelizadoras de la Iglesia Católica de Brasil y de America Latina han venido estimulando el trabajo misionero dirigido a las masas En mayo de 2007, se celebró la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), en el Santuario de Aparecida (SP), inaugurada con la presencia del Papa Benedicto XVI, que pronunció el discurso de apertura El tema principal de la Conferencia fue "Discípulos misioneros de Jesucristo, para que en él nuestros pueblos tengan vida" El Documento de Aparecida (DA) insiste en la urgencia de "ir de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera" (n 370) Invita a llevar a cabo una gran misión en todo el continente (n 551) Misión es la palabra-clave de la Iglesia latinoamericana de aquí en adelante Estamos por tanto en buena compañía. Para nosotros, es motivo de gran alegría y de renovado ardor misionero ver confirmado y fortalecido el camino misionero iniciado hace vanos años, y queremos seguir avanzando cada vez más La primera parte del libro ofrece una visión global de las SMPhistoria, objetivos, contenido, metodología La segunda parte profundiza en la mística y la espiritualidad misioneras La tercera parte ofrece reflexiones y sugerencias para la buena marcha de las SMP a lo largo de todo el proceso La cuarta parte trata de la Semana Misionera, punto culminante (pero no exclusivo) de las SMP

Al final del libro encontramos un anexo con orientaciones para la participación activa de niños y adolescentes en las SMP Es importante su lectura Una sugerencia A las personas interesadas en este estilo de SMP, les sugerimos, en primer lugar, una lectura atenta y debatida del libro para tomar después las posibles decisiones Si la decisión es asumir esta propuesta, deberá tener acceso al libro el mayor número posible de personas Es por una cuestión de fidelidad y creatividad Son dos actitudes que no se excluyen, sino que se exigen Es la fidelidad al espíritu, a los contenidos y a la metodología de la propuesta, y creatividad a la hora de actuar según la realidad concreta de cada lugar Este libro es el manual de las SMP, fruto de muchas manos ("mutiráo") Es necesario estudiarlo, meditarlo e interiorizarlo para superar superficialidades, distorsiones, malentendidos y trabajos paralelos Muchos fallos se deben a la no asimilación correcta y fiel de la propuesta

en Brasil para designar cualquier iniciativa colectiva para realizar un servicio no remunerado En México tenemos términos con un significado semejante tales como tequio -de origen náhuatl- y sobre todo guelaguetza, palabra zapoteca, que tiene también el carácter no obligatorio de muürdo y es encuentro, fraternidad, solidaridad, participación, apoyo y compromiso

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PRIMERA PARTE

uNA VISION GLOBAL
DE LA EXPERIENCIA

1.

PANORAMA HISTÓRICO DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Nada sucede al azar. Todo tiene un comienzo, un porqué y una historia. Las Misiones Populares no han caído del cielo, ni han nacido de la noche a la mañana. Han nacido en el "jardín de las CEBs (comunidades eclesiales de base)", como canta Pureza, animador de las mismas y misionero fiel de las SMP.1

Las CEBs surgieron en la década de los años sesenta y tuvieron gran impulso durante las dos décadas siguientes Nacieron como consecuencia de una vivencia de fe en situaciones difíciles y desafiantes Crecieron gracias a la dedicación de millares y millares de animadores y animadoras, con el apoyo de religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos Ellas son la presencia viva de la Iglesia en pueblos y aldeas del interior y en barrios de las pequeñas y grandes ciudades Han fructificado en ricas experiencias y reflexiones sobre la vivencia de la fe en las realidades sociales Los últimos años, han contado con menos apoyo, pero ahora han recuperado vigor y fortaleza en el Documento de Apareada

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El camino de las SMP comenzó poco a poco, en 1989, entre algunos agentes pastorales y animadores de comunidades. Nos reuníamos durante cursos de formación o en casas de animadores y animadoras, especialmente en el sur de Para, región entonces sufrida y violentada por el lucro del latifundio salvaje. Hablábamos de cosas de la vida, de las buenas noticias, de problemas, dificultades y desafíos amenazantes. Pero nuestros trabajos pastorales, a pesar de tanta dedicación, no llegaban a las masas de los católicos alejados, sobre todo en la periferia de las grandes ciudades. Percibíamos un cierto vacío en los trabajos pastorales y sociales de animación. Sabíamos que no se debía a la falta de metodologías pastorales ni de cursos de formación, sino a algo más profundo. Ni siquiera algunos cursos bíblicos hacían "arder nuestro corazón", como les sucedió a los dos discípulos de Emaús, cuando les explicaba Jesús las Escrituras (Le 24, 32). Nos faltaban convicciones profundas. Sin embargo, varias iglesias, sobre todo pentecostales, crecían y avanzaban a un ritmo impresionante. No queríamos enfrentamientos religiosos, pero nos preocupaba y cuestionaba su rápido crecimiento. Veíamos comunidades sumidas en una rutina estéril con celebraciones sin vida. Por malentendidos de poca monta, había personas que abandonaban las comunidades. ¿Qué hacer ante esto? Animosos, buscábamos soluciones. Nuestro mayor deseo era ayudar a las comunidades a avanzar en su camino; queríamos que creciesen en calidad y en cantidad; que entrasen en un fecundo proceso de conversión permanente; que fuesen más acogedoras y más misioneras; que siguiesen firmes y solidarias en la defensa de los más pobres. Queríamos dar testimonio de la belleza del Evangelio y comunicársela a muchos sin imposiciones ni fanatismos. Nuestras conversaciones eran largas y animadas. Tratábamos temas muy relacionados entre sí. Invitábamos a personas interesadas para tomar juntos alguna decisión concreta. De repente,

durante una de aquellas conversaciones, se encendió una luz. Alguien preguntó: "¿Por qué no ponemos en marcha nosotros mismos las Santas Misiones? La primera reacción fue decir: "Dejémoslo; eso no es cosa nuestra". La pregunta empezó a sacudirnos y cuestionarnos. De hecho, las Misiones hablan con fuerza al corazón de las masas católicas, forman parte del universo cultural religioso popular, despiertan nuevas energías, hacen soñar. La sugerencia fructificó. Decidimos que, de llevar a cabo las Misiones, los misioneros tendrían que salir del pueblo y ser personas llenas de ternura solidaria y de audacia profética. Queríamos Misiones más acordes con los anhelos y preocupaciones del pueblo, más existenciales, más cargadas de una profunda experiencia de Dios, más participativas. Tenían que comprometerse con la transformación del ser humano y de la sociedad. Y decidimos llamarlas SANTAS MISIONES POPULARES. Todo lo que hablamos lo compartimos con las comunidades. Les gustó, y nos estimularon a formular algo concreto. Empezamos a reflexionar más, tomando nota de sus sugerencias y compartiendo. Al mismo tiempo, contactamos con algunas experiencias misioneras ya existentes. Es muy saludable aprender de los aciertos y dificultades de otros. De manera especial, nos impactó la experiencia de un grupo de misioneros del Nordeste (AMINE). Corría el año de 1990. Después de valorar las experiencias existentes, decidimos seguir adelante en la búsqueda de nuevos caminos, fue creciendo la expectativa. Un pequeño equipo se encargó de materializar la propuesta. Había que hacer una experiencia concreta para poder después evaluar mejor. Se ofreció Xinguará, una parroquia del sur de Para, diócesis de Concepción de Araguaia, con el obispo don José Patrick, de grata memoria. Las comunidades de la parroquia se animaron y marcaron la fecha de la gran Semana Misionera: noviembre de 1991. No queríamos llegar allí sin una buena preparación. Y como no se improvisa una fiesta bonita, hicimos una programación a partir de comienzos de 1991.

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Lanzamos la primera carta circular con la buena noticia, y se sumaron personas amigas e interesadas. El mes de abril, siete meses antes de la Semana Misionera, organizamos en Xinguará un primer retiro abierto para personas deseosas de ser misioneras. Después de una larga e intensa vigilia de oración, se comprometieron más de cien. Juntos escogimos los grandes rumbos de las SMP. Todo era nuevo para nosotros y queríamos implicar a los misioneros en las decisiones, de manera que ellos fuesen sujetos responsables del proceso y no simples ejecutores de tareas. Casi sin darnos cuenta, estábamos iniciando una extraordinaria experiencia participativa. Eran ejemplares la animación y la esperanza de las personas participantes. Con una bonita celebración, comenzamos las SMP. El proyecto fue tomando forma, y poco a poco fue creciendo y consolidándose. El mes de noviembre, cincuenta misioneros y misioneras, procedentes de varios lugares, se dirigieron a Xinguará para la gran Semana Misionera. Con los misioneros locales nos organizamos en pequeños equipos, y después de una intensa preparación y la misa de envío, presidida por don José, partimos para la misión. Fue una semana inolvidable. La evaluación fue altamente positiva. Los misioneros quisieron continuar, y desde entonces no hemos dejado de dar pasos. Allí estaba presente la hermana Dorothy Stang. Ella descubrió la belleza de la propuesta y se convirtió en una de las grandes promotoras de las SMP hasta su muerte trágica y violenta el 12 de febrero del 2005, por defender el derecho de los campesinos a la tierra y la vida de la selva amazónica. En 1993, realizamos las SMP donde ella actuaba (Transamazónica-Anapu). Y la significativa presencia de Dorothy Stang, como misionera, se dejó sentir en numerosas Misiones Populares. La buena noticia de las SMP corrió como fuego en el verano por distintas partes de Brasil. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) elaboró para los años comprendidos entre 1996 y 2000 el "Proyecto Rumbo al Nuevo Milenio", en el que incluyó como sugerencia la experiencia de las SMP, haciéndola así más conocida.

Desde 1991, decenas de millares de personas han experimentado la alegría y la belleza de la llamada misionera. Muchas siguen en la misión, incluso después del tiempo especial de las SMP. Es un nuevo ministerio que ha irrumpido en la vida de la Iglesia; nuevo por la novedad que hoy representa, pero tan antiguo como los orígenes del cristianismo. Comunidades cansadas se han reanimado y han nacido otras. I la crecido el gusto por el Evangelio y por el seguimiento de Jesús. Muchas personas dedican tiempo y energía a construir vida y ciudadanía para todos. No faltan fallos y dificultades, pero los hechos demuestran que las SMP no son "fuego de paja". Han crecido en contenido, espiritualidad y metodología, gracias a la valiosa contribución de muchos misioneros y misioneras. En las páginas siguientes, queremos compartir esta experiencia para fortalecer todavía más este camino a ritmo de conversión permanente. Antes de continuar, reavivamos con inmensa gratitud la memoria de tantos misioneros y misioneras de las SMP difuntos y resucitados. Ellos y ellas han sido una preciosa ayuda para el avance del proyecto. Que su memoria nos acompañe siempre para seguir el camino, dando verdadero sentido a la vida en nuestro diario caminar. Realmente, la misión llena de paz y de alegría interior: "Donde hay pueblo, hay misión. Donde hay misión, hay razones para ser feliz", decía don Luciano Mendes Almeida, arzobispo de Mariana (MG), discípulo misionero de Jesús, sabio consejero, pastor, profeta de Brasil y del mundo, que murió en 2006.

2.

¿ Q U É SON LAS SANTAS MISIONES POPULARES?

Es importante tener lo más claro posible lo que son las SMP para vivirlas con profundidad y evitar malentendidos. Las muchas experiencias vividas, reflexionadas y evaluadas nos han llevado a la conclusión de que las SMP son: a) Una sacudida. Sacudir es despertar y tomar conciencia del mundo que nos rodea, de lo que somos y queremos

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ser. La sacudida nos ayuda a no desperdiciar la vida. Por eso es bueno contemplar la vida del pueblo, de la sociedad, del lugar y del mundo en que vivimos. Tenemos que saber valorar, primero, lo que hay de bueno para alabar a Dios y agradecérselo. Pero también es importante preguntarse: ¿No hay nada que cambiar? ¿Está todo perfecto? ¿Qué equivocaciones hay? ¿No está necesitando esta sociedad una sacudida? Vayamos a las parroquias, diócesis, comunidades, grupos, movimientos eclesiales. Tenemos que hacer un recuento de lo bueno que existe. La lista es larga: mucha gente dedicada y comprometida en los trabajos pastorales. Hay gratuidad, solidaridad, deseo de participación, celebraciones vivas. Pero, ¿está todo perfecto? ¿No necesitan de vez en cuando una sacudida las parroquias y las diócesis? ¿Y cómo estamos cada uno de nosotros? Hace bien recordar todo lo bueno que hacemos para valorar nuestras grandes posibilidades, pero también tenemos que preguntarnos: ¿Qué fallos encuentro en mi vida? ¿Qué sentido estoy dando a la vida? ¿No estoy necesitando una sacudida? Sacudida es una palabra llena de significado. De hecho, nadie es perfecto. La vida es un camino. Y en el camino puede haber de todo: victorias y derrotas, dificultades y desalientos, avances y retrocesos, miedos y cobardías. Apuntamos muy alto, pero nos quedamos cortos. Sin embargo, lo más grave no son los fallos, sino acostumbrarnos y acomodarnos a ellos. Siempre nos acecha el peligro de vivir una vida sin entusiasmo, rastrera y rutinaria. Por eso, es saludable una sacudida. No es lujo, sino necesidad. La sacudida tiene un valor pedagógico: despierta nuevas energías, articula fuerzas, hace esperar y ayuda a caminar. La sacudida atraviesa toda la Biblia. El grito misionero que lanzó Jesús en Galilea, fue una fuerte sacudida: "El b)

plazo se ha cumplido. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en la Buena Noticia" (Me 1, 15). El apóstol Pablo, escribiendo a las comunidades cristianas, recordaba: "Ya es hora de que despierten del sueño" (Rom 13, 11). Las cartas del Apocalipsis (Ap 2-3) son una verdadera sacudida para las comunidades de finales del siglo primero. El Concilio Vaticano II (1962-1965), las conferencias del CELAM, desde Río de Janeiro (1955) hasta Aparecida (2007), pueden interpretarse como grandes sacudidas eclesiales. Las SMP quieren ser eso: una sacudida. Pero no una sacudida cualquiera, sino con rumbos y objetivos claros, audaces, capaces de responder a los desafíos sociales y eclesiales, y a las aspiraciones más auténticas que anidan en la naturaleza humana. Una sacudida cuyos efectos positivos tendrán que continuar también después del proceso de las SMP. Un tiempo especial. La sacudida hace de las SMP un tiempo especial, por la intensidad de sus contenidos y por la metodología usada. Como todo tiempo especial, las SMP tienen un antes y un después. No son un paréntesis, sino un alto en el camino. No caen del cielo, sino que tenemos que situarlas en el conjunto de la acción pastoral. Es necesario discernir si debemos hacerlas, cuándo y cómo. Como todo tiempo especial ha de estar al servicio del tiempo normal de la vida. Las SMP abren caminos para la vida ordinaria que vendrá después. Muchas dificultades y fracasos se deben a la falta de visión del conjunto. Si el trabajo de las SMP es algo suelto y sin continuidad, produce un gran desgaste. Una actualización de la misión de Jesucristo. Lo que realmente vale es vivir la misión de Jesucristo hoy. Ésta es la identidad del cristiano. Las SMP son un instrumento al servicio de la misión de Jesús. Son válidas en la medida en que ayudan a comprender y a vivir mejor la misión de Jesús aquí y ahora. Las SMP son la misión de Jesús en

c)

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plural, es decir, encarnan la única misión de Jesús en las realidades y situaciones diferentes de hoy Por tanto, a lo largo del proceso, debemos preguntarnos siempre ¿Con las SMP vivimos mas y mejor la misión de Jesus? En esta han de inspirarse siempre, por medio del estudio de los evangelios d) Un tiempo especial de testimonio gratuito del seguimiento de Jesús Es compartir la belleza del Evangelio vivido día a día, para que el seguimiento de Jesús sea cada vez mas prioritario en la acción pastoral Un tiempo especial de evangelizacwn intensiva y extensí va Las SMP quieren testimoniar y comunicar la belleza del Evangelio de Jesús a las masas, pero sin masiñcar Han de asumirse como hilo conductor de toda practica pastoral Un gran retiro espiritual popular Es un retiro que tiene que ver con el sentido de la vida y con la historia del mundo Como todo verdadero retiro, tendrán que marcar el tiempo futuro, sin dejar de reconocer lo positivo del pasado Es un retiro que exige despojo, docilidad inte nor y apertura a la acción del Espíritu Santo Es salir de la rutina para emprender nuevos caminos con firmeza y sabiduría Una experiencia profunda y existencia! del Dios Trini dad de la Biblia Es experiencia mística de Dios, vivida en el corazón de la historia, de una manera muy incul turada Una visita y un abrazo especial del Dios misericordioso a su pueblo querido, que somos todos nosotros Un tiempo especial para fomentar relaciones personales sinceras, fraternas y solidarias Un tiempo especial de misión Toda la comunidad (diócesis, parroquia), con sus estructuras y fuerzas vivas es invitada a vivir en estado de misión Es vencer barreras,

superar bloqueos, salir de si misma para insertarse en el pueblo con ardor misionero, escuchando, amando, com partiendo y buscando juntos k) Un gran empeño colectivo y solidario ('mutirdo ) en de fensa de la vida de todos Es opción clara por los excluí dos desde el punto de vista económico, social y cultural, al estilo de la opción de Jesús Un tiempo especial de profecía y de abrazos Es un tiem po vivido con ternura e indignación etica Esta hecho de sueños y de acciones concretas, articuladas con todas las fuerzas vivas de la sociedad Es para construir vida, ciudadanía y dignidad para todos Es para estar a bien con la naturaleza sin herirla

1)

e)

í)

m) Un tiempo especial de intensa y hermosa experiencia eclesial Tenemos que cultivar mas la identidad eclesial, la alegría de pertenecer a la Iglesia Católica, sumando valores, valorando los dones, dialogando, practicando la reconciliación y el perdón mutuos Cuanto mayores sean nuestras responsabilidades en la comunidad eclesial, mas debemos cultivar estas actitudes n) Un tiempo especial de ecumenismo Es cultivar el ecu menismo dentro de nuestra Iglesia, con otras Iglesias y con la sociedad, superando toda forma de fanatismo y agresividad Un tiempo especial de gracia y conversión Tenemos que acoger la gracia de Dios, que el gratuitamente nos da, para que ella pueda desarrollar un fecundo proceso de conversión en nuestra vida Un tiempo especial de gratitud y de alegría compartida Esto hace bien, cura, contagia a infinidad de personas Son realmente una gran fiesta popular y religiosa, vivida intensamente Un servicio a la pastoral Por eso no invaden No se me ten donde no las quieren Pero tampoco son un servicio

g)

o)

h) i) j)

p)

q)

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cualquieía ni para cualquier tipo de pastoral Las SMP tienen unos objetivos claros e irrenunciables, porque forman parte de su identidad r) Ellas son ¿Qué añadiría usted?2 Las SMP son, por tanto, una ocasión especial para dar verdadero sentido a la vida, que es el mayor desafío de todo ser humano Están "situadas", acontecen en el tiempo y en el espacio Se requiere discernimiento y sabiduría para vivirlas profundamente Insistimos en la comprensión exacta de lo que las SMP son y quieren ser, porque es grande el peligro de vaciarlas, perdiendo, así, la novedad que conllevan y la llamada a la conversión.

bnr y acoger valores y dones sembrados en el seno del pueblo y en el corazón de las personas. Ésta es la primera recomendación que aparece en la regla de vida de los mi sioneros, basada en las enseñanzas de Jesús- "La cosecha es abundante, pero los obreros pocos Rueguen, por tanto, al dueño que envíe obreros a su cosecha"(Le 10, 2). • Ayudar a las personas a dar un verdadero sentido a la vida aquí y ahora Es ser sujeto histórico y no objeto Es el mayor desafío de cualquier persona: "Pues, ¿de qué le sirve a uno ganar todo el mundo si se pierde o se arruina a sí mismo"2 (Le 9, 25) • Invitar a las personas a ser, cada vez más, seguidoras de Je sus de Nazaret, camino seguro para realizar una auténtica existencia cristiana Es la espiritualidad del seguimiento de Jesús, vivida en nuestras situaciones concretas Por eso, a lo largo de todo el proceso de las SMP (y que continuará siempre), cultivamos el estudio del Evangelio, privilegiando el del año litúrgico El seguimiento de Jesús se resume en la invitación del apóstol Pablo: "Tengan los sentimien tos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús (Fil 2,5) En el Documento de Aparecida, la expresión "discípulo(os)" de Jesucristo es la que más aparece, casi doscientas veces Éste es el gran desafío de la pastoral latinoamericana • En el nombre del Dios de la vida, invitar al pueblo al gran empeño colectivo y solidario ("mutiráo") en defensa de la vida y de la ciudadanía de todos, especialmente de los empobrecidos y excluidos Para el cristiano es, ante todo, una opción de fe Sin esta opción, nos apartamos de la comunión de vida con Jesucristo. Por eso, los preferidos de las SMP son los pobres, los oprimidos y humi liados Ellos son los "incluidos" del Remo, los destinatarios privilegiados de la Buena Noticia de Jesús (Le 14, 21-24) Esta opción no signiñca fomentar la pasividad de los pobres, sino hacerlos sujetos históricos y agentes de transformación Por tanto, el eje de las SMP es la vida y

3.

OBJETIVOS DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

La vida es un camino Y para caminar necesitamos rumbo, objetivos. Vivir sm objetivos sería negar a la persona Las SMP tienen unos objetivos que han ido aclarándose cada vez más a lo largo de las experiencias Tenerlos siempre como referencia es de fundamental importancia, pues articulan energías y orientan el camino Los objetivos que hoy por hoy orientan a las SMP son los siguientes • Descubrir y valorar todo lo bueno que hay en las personas y en las culturas Éste es el primer paso de la misión Se trata no solo de querer sembrar, sino ante todo de descu-

2 Por consiguiente, las SMP no pueden ser simplemente a) una nueva técnica pastoral, b) un trabajo pastoral paralelo, añadido a nuestras agendas ya saturadas, c) un movimiento cualquiera sin rumbo ni objetivo, d) una especie de investigación religiosa para saber quien está bautizado o casado, quien frecuenta la Iglesia y quien paga el diezmo, e) una sene de charlas para corregir errores o divulgar normas morales, f) la solución mágica de todos los problemas g) una especie de supermercado de pioductos religiosos con promociones especiales, h) un conjunto de utos y piacucas religiosas con mucho griterío y ruido Si fueran esto, general(an entusiasmo pasajero, fanatismo, moralismo, en una palabra, frustración y desencanto

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,A VISK >N U OBA1 DE I A EXPERIENCIA

29 Las comunidades eclesiales no son un invento de hoy. Son lejanos sus orígenes, como dan fe de ello los textos sagrados del Nuevo Testamento. El apóstol Pablo fue uno de los grandes fundadores y animadores (ver, por ejemplo, iCor 1,2). • Vivir la comunión en el pluralismo. Existen hoy dos grandes peligros que amenazan la convivencia en nuestras iglesias y en la sociedad. El primero es forzar a los otros a entrar en nuestros esquemas, negando así lo diferente. Es el peligro del autoritarismo, del sectarismo, del uniformismo, del fanatismo. El segundo es dejar que cada uno haga lo que quiera, como quiera y cuando quiera. Es el peligro de la confusión, de la dispersión, de la anarquía, del individualismo. Hay parroquias y diócesis donde hay de todo y para todos los gustos. Lo mismo sucede en la sociedad. La salida es vivir la comunión en lo esencial y el pluralismo en lo que es secundario. En la Iglesia, la verdadera comunión se da en el seguimiento de Jesús. El pluralismo tiene lugar en las diferentes maneras (pero no opuestas, pues sería una contradicción) de concretar el seguimiento de Jesús (tales como: grupos pastorales, comunidades, movimientos...). En la sociedad, la comunión se da alrededor de los grandes valores humanos, como la paz, el amor, la fraternidad, la justicia, la igualdad, la solidaridad. El discípulo de Jesucristo está llamado a vivirlos más radicalmente todavía. Pluralismo es vivir esos valores en las diversas organizaciones e instituciones. Es el gran desafío de la unidad en la diversidad, como recuerda el apóstol Pablo: "Ustedes forman el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de este cuerpo. Y Dios ha asignado a cada uno un lugar" (ICor 12, 27).

el Dios de la vida. Se resume en las palabras de Jesús: "Yo he venido para que todos tengan vida y la tengan en plenitud" (Jn 10, 10). • Fortalecer, reinventar, hacer crecer en calidad y en cantidad el caminar de las pequeñas comunidades. Las SMP creen en las pequeñas comunidades eclesiales y apuestan por ellas. Sin éstas, la evangelización corre el riesgo de masificar. Ellas son una de las experiencias pastorales más auténticas surgidas en América Latina y que ayudan a resolver algunos de los problemas que viene enfrentando la Iglesia Católica. Las SMP quieren hacer de la parroquia/ diócesis donde se realizan una bonita red de pequeñas comunidades eclesiales que sean acogedoras, ministeriales, solidarias, misioneras, con una sana autonomía y, al mismo tiempo, en comunión con la Iglesia. Los movimientos eclesiales, para ser verdaderos, están llamados a servir a las comunidades, que han de vivir en un proceso de conversión permanente. El Documento de Aparecida ha reafirmado el valor de las CEBs, "que han sido escuelas que han ayudado a formar cristianos comprometidos con su fe, discípulos y misioneros del Señor" (n. 178). "Las CEBs son expresión visible de la opción preferencial por los pobres. Son fuente y semilla de variados servicios y ministerios a favor de la vida en la sociedad y en la Iglesia" (n. 179)3.
3 El texto original del Documento de Apareada, aprobado en la asamblea por los obispos, contenía añrmaciones todavía más estimulantes sobre las CEB. Veamos: "Enraizadas en el corazón del mundo, las CEBs son espacios privilegiados para la vivencia comunitaria de la fe, manantiales de fraternidad y solidaridad, alternativa a la sociedad actual, fundada en el egoísmo y en la competencia brutal Queremos decididamente reafirmar y dar nuevo impulso a la vida y a la misión profética y santiflcadora de las CEBs, en el seguimiento misionero de Jesús Ellas han sido una de las grandes manifestaciones del Espíritu en América Latina y en el Caribe después del Concilio Vaticano II Después del camino hecho hasta ahora, con avances y dificultades, es el momento de una profunda renovación de esta rica experiencia eclesial en nuestro continente, para que no pierdan su eficacia misionera, sino que la mejoren y aumenten ante las continuas nuevas exigencias de la época"

Estas afirmaciones desaparecen en el documento oficial aprobado por la Santa Sede

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• Salvar el planeta Tierra, casa de todos. El planeta es nuestra casa, la casa de toda la humanidad. Pero está muy enferma, por haberla maltratado tanto. La causa principal es el modelo brutal de vida y de desarrollo que se han instalado en el mundo4.
4 Hay estadísticas que hacen pensar El Instituto Francés del Medio Ambiente informaba en enero del 2007 que, cuando un automóvil común recorre cien kilómetros por carretera, emite cerca de 22 kilos de dióxido de carbono, principal causante del calentamiento global (y hay mil millones de automóviles rodando por las carreteras del planeta) Más aún' para llegar a producir un kilo de carne bovina se emiten en el ambiente 45 kilos de dióxido de carbono (¿y cuánto pesa una res? Un kilo de pollo de granja emite en el aire dos kilos) El Instituto Nacional de Ciencias de Creación de Ganado de Japón conñrma esta estadística En el 2007, el consumo de carne en el mundo llegó a 284 millones de toneladas, lo que causo una quinta parte de la emisión de gases invernadero en todo el planeta Esto quiere decir que produce más dióxido de carbono que todos los automóviles, camiones, aviones, motos y otros motores en el mundo Lo peoí de todo es que la previsión de consumo de carne se duplicará en el año 2050, si no hay un cambio radical en los hábitos alimenticios de la humanidad Otro dato crece cada vez más el consumo de soja y mijo para alimentar animales, especialmente ganado. Ahora bien, el estómago de una res esta hecho para comer hierba Los cereales hacen daño al ganado por lo que hay que suministrarles antibióticos casi directamente La carne de res que ha comido cereales perjudica la salud de los consumidores, facilita enfermedades cardíacas, diabetes y algún tipo de cáncer. Perjudica también el ecosistema del planeta, pues exige plantaciones cada vez mayores de soja, que ocupan mucho terreno y disminuyen la calidad del agua de los ríos (en Estados Unidos, la cría de ganado es responsable de tres cuartas partes de los problemas de la calidad del agua de los nos) Brasil es ya el mayor productor de soja del mundo, casi toda exportada como alimento para animales, y uno de los mayores exportadores de carne bovina Por eso desaparecen los bosques. Actualmente hay en el mundo (según datos del 2007). un rebaño de mil trescientos millones de bovinos, que ocupan el 24% de la superñcie terrestre. Una hectárea de tierra cultivada con espinacas produce 26 veces más proteínas que una hectárea destinada a la cria de ganado Actualmente se emiten cada año 27 mil millones de toneladas de dióxido de caí bono Esto equivale, si se condensa, a una montaña de basura de un kilómetro y medio de altura con una circunferencia de 19 kilómetros de base La Tierra no esta ya en condiciones de asimilar estos residuos invisibles y mortíferos Por tanto, quien usa el automóvil sm necesidad y come carne con frecuencia peijudica notablemente la salud del planeta Tierra No es una persona ecológna Hay otros factores graves que dañan el ecosistema global, como los incendios, las emisiones de gases de ciertas industrias, las guerras, los despeidinos, los monocultivos, el consumismo desenfrenado que penetra en todos los ambientes y categorías de personas. Todo esto aumenta la temperatura del planeta, derritiendo las montañas de hielo de los polos Ártico y Antailuo Los glandes glaciares de

Gandhi, el padre de la India libre y soberana, resumió bien la situación: "La tierra tiene lo suficiente para el sustento de todos, pero no tiene bastante para el lucro de unos pocos". Consumismo, desigualdad, lucro, ambición, falta de conciencia ética y ecológica, hieren y destruyen el planeta Tierra. La naturaleza entera clama por salvación: "Condenada al fracaso, la creación vive en la esperanza de ser también ella liberada de la servidumbre de la corrupción y participar así en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos, en efecto, que la creación entera está gimiendo con dolores de parto hasta el presente..." (Rom 8, 20-22). Todavía es posible revertir la dramática situación, pero sólo si cambia el modelo de progreso. Es necesario unir informaciones científicas, decisión política, claridad en los objetivos y un nuevo estilo de vida simple, sobrio y solidario. Estamos llamados a tener gestos concretos, por pequeños que sean, como, por ejemplo, salvar las fuentes de agua, plantar árboles, producir menos basura y saber recogerla, usar transportes colectivos, reducir drásticamente el consumo de carne y todo consumismo. Es misión de todos cuidar la tierra y la naturaleza.

la región oeste de la Antartica, por ejemplo, se están derritiendo y perdiendo enormes masas de hielo Se calcula que el 75% de los glaciares de esa región se han perdido en los últimos diez años Solo en el 2006, 132 mil millones de toneladas de hielo de la región de la Antartica se sumieron en el mar Para hacernos una idea, cuatro millones de toneladas de hielo son suficientes para abastecer de agua a los habitantes de un país como Inglaterra durante un año (según datos del Instituto de Tecnología de California, Pasadena, Estados Unidos, enero de 2008) El nivel de los mares tenderá a crecer Hay estudios científicos que prevén desastres económicos, ecológicos, geográficos, jamás imaginados Más de la mitad de los animales voladores de Europa corre ya peligro de extinción De no haber algún cambio radical a favor del planeta, a finales de siglo no soportará ya el numero actual de habitantes En la lucha por la supervivencia, habrá guerras entre naciones, luchas violentas entre grupos y personas

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• Despertar en las personas el gusto por la misión. Es ser discípulo misionero de Jesucristo. Es dar dinamismo misionero a las pastorales. Es valorar el ministerio de los misioneros laicos. Es ser presbítero misionero. Todo esto al estilo del apóstol Pablo que en una ocasión llegó a gritar: "Pobre de mí si no anunciara el Evangelio" (ICor 9, 16). El Documento de Aparecida habla de la misión un centenar de veces, y recuerda la estrecha ligazón entre discípulo y misionero unas 190 veces: "Todo discípulo es misionero" (n. 144). "Discipulado y misión son como dos caras de la misma moneda" (n. 146). Éstos son los grandes objetivos que orientan a las SMP. Es evidente que cada SMP escoge sus propios objetivos, pero siempre ha habido de un extremo a otro de Brasil una significativa convergencia en tres de ellos: seguimiento de Jesucristo, red de pequeñas comunidades eclesiales y defensa de la vida y de la naturaleza. La selección de los objetivos tiene lugar durante el primer retiro de los misioneros locales. Ellos tendrán que estar siempre presentes a lo largo de todo el proceso de las SMP para orientar, planificar y articular. En algunas SMP se acostumbra escoger un lema capaz de sintetizar el mayor anhelo, por ejemplo: ¡Levántate y anda! "Hemos venido a servir! ¡Es hora de despertar! Después del primer retiro, es importante preparar dos grandes pancartas, una con los objetivos, y otra con la oración oficial basada en los objetivos. Las pancartas tendrán letras grandes, legibles para todos, y se expondrán en cada iglesia/capilla/lugar de encuentro de la comunidad, en un lugar visible para todos. La coordinación parroquial mandará imprimir los objetivos y la oración, con el respectivo logotipo de las SMP, para su máxima divulgación. Es muy bueno rezar la oración en las celebraciones, en las reuniones, e individualmente.

't. CONTENIDOS DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Como podemos ver, los grandes ejes de las SMP son la vida \ el Dios de la vida, la mística y la militancia. Ellos invitan decididamente a la santidad de vida, que se da en el seguimiento de irsús. Es vivir el estilo de las bienaventuranzas. Jesús no dijo: hélices los pobres que se vuelven ricos", sino: "Felices los poínos en el espíritu" (Mt 5, 3). Son los pobres llenos del espíritu de I )ios, del espíritu de Jesús. Las otras bienaventuranzas que siguen en el texto sagrado (Mt 5, 4-12) explicitan qué son los pobres "en espíritu". Jesús fue el pobre en espíritu por excelencia. Basta con seguirlo a él para ser pobre en espíritu. Las SMP apuntan a un estilo sencillo de vida, sin consumisino, sin lucro, sin ambición. Esto es lo que ayuda a dar verdadero sentido a la vida, a transformar la sociedad y a favorecer la integración saludable con toda la naturaleza. El consumismo y la miseria deshumanizan. La llamada de Jesús es profundamente humana, válida para todos, ricos y pobres, partiendo cada uno de su situación concreta. Este estilo de vida exige conversión, porque todos llevamos las marcas del mal, del pecado. La conversión es una necesidad existencial. Ella es portadora de vida, de fiesta y de paz: "Les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse" (Le 15, 7). Estos justos eran, con toda probabilidad, los doctores de la Ley y los fariseos, que de tanto hablar de leyes pensaban que no necesitaban conversión. Por todo lo dicho las llamamos Santas Misiones Populares: • SANTAS, porque prolongan la misma misión de Jesús, que fue santa (Le 4, 14-21; Jn 4, 34; 10, 10; 20, 21-23). Porque son un tiempo especial de gracia y salvación (2Cor 6, 2). • MISIONES, porque es tiempo de ser enviado, de caminar, de visitar, de dar testimonio: "Y seréis mis testigos hasta los extremos de la tierra" (He 1,8); porque "misión es partir, es caminar, es dejarlo todo, salir de sí mismo, romper la

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costra del egoísmo que nos encierra en el propio yo" (Don Helder Cámara, profeta del siglo XX). • POPULARES, porque se hacen en el pueblo y con el pueblo, desde sus más legítimas aspiraciones y luchas, como fue la misión de Jesús (Mt 4, 23-25; 9, 35-36; Me 6, 53-56; Le 4, 42-44). Desde este lugar social, las SMP invitan a todos a la conversión y a la transformación (Mt 25, 31-46; 22, 1-14; Le 13, 1-9). En las SMP se hacen visitas y más visitas. Se hacen en la gratuidad y convocan a vivir la belleza de las relaciones fraternas, solidarias, comunitarias. Hay celebraciones, peregrinaciones, asambleas, vigilias de oración, se estimulan proyectos alternativos (salud, medicina popular, trabajos solidarios en favor de los más necesitados, cajas comunitarias, pequeñas cooperativas, creación de organizaciones y asociaciones populares). Crece la conciencia crítica, se hacen anuncios y denuncias, se practica la misericordia y se lucha. Se cultivan sueños, esperanzas, utopías, pero siempre con los pies en la tierra. Las SMP quieren motivar y llevar a un compromiso fiel, firme y consciente por la defensa de la vida, iluminado por el Evangelio de Jesucristo.

las SMP. Es una metodología flexible, dinámica, abierta a nuevas intuiciones, pero necesaria y preciosa. Exige discernimiento y sabiduría. Es peligroso descartarla, reducirla o cambiarla sin motivaciones serias. En las evaluaciones, percibimos que muchos fallos se dan por falta de una metodología seria y constructiva. Pensemos, por ejemplo, en los retiros de los misioneros. Si se hacen con prisa, será muy difícil lograr una verdadera formación misionera. Por tanto, insistimos en su importancia. A continuación, vamos a compartir algo sobre la metodología, destinatarios, lugar y duración de las SMP.

SOBRE LOS DESTINATARIOS

5.

METODOLOGÍA DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Las SMP son una iniciativa de la Iglesia Católica, pero se dirigen a todo el pueblo de la región donde se llevan a cabo. Son abiertas. Quieren ser ecuménicas en las actitudes y en las propuestas. Quieren ser buena noticia para todos. Se proponen ayudar a las personas para que den verdadero sentido a su vida, a construir relaciones sociales más humanas y justas, lo que es válido para todo el mundo. No son genéricas, sino que se dirigen a personas concretas, con aspiraciones y desafíos. Tienen sus preferencias, las mismas de Jesús: los más necesitados, los pobres, las personas mayores, los niños, los enfermos, los que "no valen" en una sociedad cimentada en el tener, en la producción y en el consumo. Desde este lugar social, dan testimonio de la buena noticia de Jesús. Otra preferencia de las SMP son los católicos alejados, o de los que se ha alejado la Iglesia. Las SMP reconocen los fallos de la Iglesia Católica y tratan de superarlos en un diálogo sincero y constructivo. Al mismo tiempo, cultivan la belleza de pertenecer a la Iglesia Católica. Valoran los dones y carismas que existen en ella, celebran y ponen como ejemplo a muchedumbres incontables de mártires, de santos y santas, de pastores, de personas totalmente dedicadas al Evangelio y a la dignidad de las personas.

Metodología significa buscar, escoger, recorrer el camino más seguro para alcanzar determinados objetivos propuestos. Lo que vale son los objetivos, pero necesitamos un método seguro y acorde con los objetivos. La metodología y los objetivos son distintos, pero inseparables. La falta de método degenera en anarquía, confusión, dispersión, pérdida de tiempo y energías con poco o ningún fruto. A través de muchas experiencias reflexionadas, hemos podido lograr una metodología que ayude a alcanzar los objetivos de

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SOBRE EL LUGAR

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I Etapa DESPERTAR • Primer retiro • Ejecución de actividades • Estudio del Evangelio (año litúrgico) • Segundo retiro (tres meses después del primero) • Tercer retiro (tres meses después del segundo y dos meses antes de la SM • Visitas • Reunión semanal misionera del sector • Debe ser en seno • Toda la parroquia en estado de misión • SMP el eje de toda pastoral • Coordinación SMP parroquial • Carta a las comunidades y grupos pastorales • Sectores misioneros • Selección de misioneros • Preparación del primer retiro misionero • Apertura • Sintonizar • Conocer estudio del libro Santas Misiones Populares • Conversar • Orar • Discernir • Decidir (asamblea parroquial extraordinaria)

Por las experiencias, sugerimos que las SMP se lleven a cabo al mismo tiempo en toda el área parroquial, para favorecer un impacto general y altamente formativo Es muy bueno que se junten parroquias vecinas para realizar SMP en un clima de mutua ayuda. Es óptimo cuando toda la diócesis asume la propuesta de manera bien articulada y organizada, porque promueve una fecunda evangelización, que marcará a la diócesis. Pero esto exige una adhesión consciente y eficaz de todas las fuerzas vivas de la misma.

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SOBRE LA DURACIÓN

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ENAMORAMIENTO

Para tener presente la visión global de todo el proceso, presentamos un cuadro con la cronología de una SMP parroquial.

DURACIÓN tres meses

La duración de una SMP en el ámbito parroquial, como tiempo especial, es de poco más de dos años, no menos. Durante ese tiempo, será el eje de toda la acción pastoral. Es decir, todo se verá, se plamñcara y evaluará en función de la propuesta de las SMP. Esto es fundamental para hacer un trabajo profundo y transformador

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DURACIÓN tres meses

Es importante recordar, una vez más, la distinción entre misión de Jesús y SMP. La misión de Jesús es permanente. No conoce plazos. Las SMP son un tiempo especial al servicio de la misión de Jesús, con plazos marcados. A continuación veremos la duración de una SMP en el ámbito parroquial. Para evitar equívocos, sugerimos eliminar expresiones ambiguas, como pre-misión y post-misión. Es mejor usar la expresión "etapas de las SMP", ya que todo el proceso es misión.

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DURACIÓN ocho/diez meses

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DURACIÓN diez días

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2 Etapa: SABOREAR • Gran semana Misionera • Presencia de los misioneros venidos de fuera • Vanas actividades • Un retiro espiritual popular

¿Dónde realizar las SMP? Ante todo, donde las soliciten y las acojan bien. No se meten donde no las quieran, ni entran por la puerta trasera o por la ventana, sino por la puerta delantera, cuando se las invita a entrar. De ahí la importancia de conocer bien la propuesta de las SMP ante de decidir, para evitar después malentendidos y desgastes.

3 a Etapa: LA MISIÓN SIGUE • Escuchar llamadas • Cuarto retiro • Evaluar y planificar el camino pastoral • Articular nuevas energías • Profundizar las SMP y misión • Misión de Jesús y sacramentos

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DURACIÓN un año

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39 f) Después de un plazo de discernimiento, tenemos que llegar a una conclusión, preferentemente en una asamblea parroquial extraordinaria. Hay que evitar que pocas personas decidan solas si hacer o no SMP, pues el trabajo con las masas exige la implicación participativa del mayor número posible de personas. Si la decisión tomada es positiva, hay que asumirla. Se pasa, así, del "enamoramiento" al "noviazgo" de las SMP.

Al observar el cuadro, podemos ver que una SMP parroquial pasa por dos tiempos: preparación y ejecución. A continuación, damos algunas sugerencias concretas para los dos tiempos, maduradas a lo largo de las experiencias. Si cambiamos es sólo para mejorar.

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6. PREPARACIÓN DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Duración: unos cinco o seis meses. Es el período del enamoramiento y del noviazgo. Usamos estas palabras para recordar que es necesario sintonizar, abrirnos con simpatía, esperanza y realismo.
ENAMORAMIENTO: TOMAR CONCIENCIA DE LA PROPUESTA, PARA ASUMIRLA O NO NOVIAZGO: ASUMIR EN SERIO LA PROPUESTA

¿Qué debemos hacer? a) Poner a toda la parroquia, con sus estructuras y fuerzas vivas, en estado de misión. A partir de este momento, la SMP será el eje, el hilo conductor de toda la pastoral parroquial. Debemos evitar el peligro de trabajos pastorales paralelos, tan perjudiciales a la comunión eclesial y a la eficacia de la propuesta. No se trata de acabar con las directrices pastorales de la diócesis, la catequesis, los sacramentos, los grupos, los movimientos, las fiestas del patrono, sino que debe revisarse y reorganizar todo a la luz de las SMP. Todo tiene que oler a SMP. Se reducirán algunas actividades pastorales y se estimularán otras -dependiendo de las situaciones y de un buen discernimiento. Las SMP tienen objetivos y propuestas concretas, que exigen tiempo y prioridad. Asumen, purifican, articulan y llevan al pueblo las preocupaciones y las prioridades pastorales ya existentes. Valoran todo lo bueno que hay en los grupos y movimientos eclesiales e intensifican el caminar pastoral. Formar la coordinación parroquial de las SMP (para evitar trabajos paralelos, es bueno que sea el mismo consejo pastoral ya existente, ampliado).

¿Qué debemos hacer? a) b) c) d) e) Presentar la propuesta de las SMP con esperanza y realismo. Sintonizar con la propuesta, con un corazón abierto y sin prejuicios. Orar en las celebraciones para hacer un buen discernimiento comunitario. Conocer mejor la propuesta mediante la lectura atenta de este libro. Por medio de conversaciones en grupos, exponer la realidad existencial y social del pueblo de la región, de la situación pastoral y eclesial de la parroquia/diócesis. La finalidad es ver si hay motivos para una iniciativa de tan gran alcance. Es importante captar primero la urgencia de la propuesta sin pensar en las dificultades que tendremos que afrontar como consecuencia. b)

c)

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Tareas de la coordinación: a) b) Asimilar el sentido, los contenidos, los objetivos, la espiritualidad y la metodología de las SMP. Ayudar a la parroquia y a sus fuerzas vivas a entender y asumir la propuesta de las SMP, con convicción, gusto y ardor misionero. Enviar cuanto antes una carta sencilla y contagiosa a los movimientos, pastorales, comunidades, asociaciones ligadas a la parroquia, anunciando oficialmente las SMP, exponiendo motivaciones y anhelos. EÍ> mejor todavía si la carta se entrega personalmente, por medio de visitas. Es bueno señalar un domingo para leer la carta en todas las misas y celebraciones.

c)

Las SMP quieren ser una profunda experiencia contemplativa del misterio de la Trinidad vivida en el corazón de las masas. Es importante que las personas perciban la novedad que comienza. Evitemos el peligro de adaptar lo nuevo a ciertos esquemas estancados, sabiendo acoger la novedad con simpatía y decisión. Habrá bastante trabajo. Se descentralizarán muchas actividades. Y que no falten sandalias para andar el camino y hacer visitas. Insistimos en la importancia del estudio permanente del libro de las SMP, fruto de todo un caminar, que es el mejor resumen de experiencias vividas. Todas las fuerzas vivas de la parroquia (personas ligadas a comunidades, movimientos, pastorales) están invitadas a ser misioneras. Es decir, durante el tiempo de las SMP, más importante que pertenecer a tal o cual grupo, es ser misionero o misionera de Jesucristo a través de ias SMP, actuando preferentemente en el sector misionero donde viven. Es bueno recordar que el carisma del grupo/movimiento se vive en las SMP de manera más amplia y abierta. Y esto es lo que vale. Cada quien, después de un buen discernimiento, tomará su decisión personal de ser o no misionero o misionera. Es muy saludable crear un clima de adhesión a la propuesta, también en las personas que no están en condiciones de asumir el ministerio misionero. A la luz de las experiencias, la unión entre personas de varios grupos fortalece la comunión eclesial, tan escasa en nuestras pastorales. Se derrumban indiferencias, individualismos y prejuicios, personas de generaciones diferentes se encuentran sumando valores y dones. Hay infinidad de testimonios en este sentido. No son pequeños los cambios. Son difíciles de aceptar al principio, porque estamos acostumbrados a vivir una vida rutinaria y monótona. Pero hacen bien, provocan una saludable sacudida, abren nuevos caminos y ayudan a interiorizar y profundizar. La parroquia se organizará en sectores misioneros (o se fortalecerá, en caso de que ya lo esté). En la zona rural, cada sector reunirá dos, tres o cuatro comunidades vecinas o, si no hay co-

d) Organizar la parroquia, si no lo esa, en sectores misioneros. e) f) Motivar y acompañar a quienes han optado por ser misioneros (selección), en los sectores. Acompañar todo el proceso de las SMP en el ámbito parroquial y en los sectores, ayudando a superar dificultades y dudas. Mantenerse fiel a la espiritualidad y a la metodología de las SMP. Crear los equipos necesarios de servicio, ayudándoles a asumir los trabajos encomendados. Visitar los sectores misioneros en proceso de formación. Formar un equipo de cantores, con instrumentos musicales, para ensayar los cantos misioneros. Elaborar un libro de cantos. Preparar el primer retiro parroquial para misioneros y misioneras. Fomentar la comunión y la participación, de manera que cada quien comparta sus valores y dones.

g) h) i) j)

k) 1)

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munidad, un área geográfica no muy extensa, que permita una relación cercana. En el área urbana, cada sector integrará de 500 a 1.500 personas. El sector misionero es la organización básica de las SMP. En él se realiza toda la rica programación de las SMP. La descentralización permite un trabajo misionero personalizado, superando así el peligro de masificación, tan perjudicial para la vida de las personas. Abarca a mayor número de personas y despierta el surgimiento de nuevos animadores y nuevos misioneros, incluso entre personas alejadas, que se sienten atraídas por la propuesta. Es bueno crear un clima de ayuda recíproca entre las comunidades del mismo sector. Cada comunidad tendrá sus misioneros o misioneras. Para actuar bien, un sector misionero necesita unos cuarenta misioneros o misioneras, bien unidos, con división de tareas, valorando los dones y carismas de cada persona. La selección de los misioneros empezará cuanto antes. Es importante hacer la invitación de una forma atrayente, esperanzada, positiva y realista, indicando algunas exigencias indispensables para ser misionero o misionera, como: • priorizar el servicio misionero, ofreciendo el tiempo disponible.; • dedicarse al pueblo, caminar, encontrarse con personas, familias, grupos y comunidades; • amar la vida, en nombre del Dios de la vida, como bien mayor; • trabajar por la dignidad de la vida, especialmente en favor de los olvidados y excluidos; • valorar todo lo que hay de bueno en el pueblo: • seguir el Evangelio de Jesucristo y cultivar la oración personal; • participar activamente en la vida de la propia comunidad eclesial;

• disponerse a entrar en un proceso de conversión personal permanente; • aprender a trabajar en equipo, a evaluar, a dejarse cuestionar; • saber valorar los dones de los demás, practicando la corrección fraterna; • conocer bien la propuesta de las SMP por medio del estudio del libro; • cultivar la comunión eclesial y la pertenencia a la Iglesia Católica. Si se hacen bien las invitaciones, muchas personas aceptarán ser misioneros o misioneras, incluso las alejadas. La selección se hará en cada sector misionero, mediante contactos personalizados. Evitemos requerimientos inútiles, como poner obstáculos a personas dedicadas y sinceras por el mero hecho de estar casadas por segunda vez o por vivir juntos. Veamos cada caso y evaluémoslo. El criterio es tratar de ser como Jesús, que acogió a María Magdalena y a la samaritana, haciéndolas grandes misioneras (Le 8, 2; Jn 4, 28-30. 39). En las misas, celebraciones y reuniones, es importante mostrar la belleza y grandeza de la vocación misionera, recurriendo al testimonio de misioneros en la Biblia, como los profetas Amos, Oseas, Isaías, Jeremías,5 Juan Bautista, la Virgen María, el mismo Jesús, el apóstol Pablo, los primeros discípulos. Es bueno también dar espacio a testimonios de personas que respondieron a la llamada de Dios, y que por eso se sienten felices y realizadas. Así, poco a poco se va formando el gran grupo de misioneros y misioneras locales. Hay que dar una atención especial a su proceso formativo, porque la actuación de los misioneros es decisiva para la buena marcha de las SMP. Suele decirse que los misioneros y misioneras son el rostro de las SMP. Y así es.

5 Para una mejor comprensión de los profetas de la Biblia, ver: MOSCONI, Luis, Los profetas, hombres de fe y lucha. Ed. Dabar, México, 1997.

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Cada sector misionero prepara dos banderas. Una es la de las SMP, a ser posible blanca, con las palabras: Santas Misiones Populares, fecha, nombre del sector misionero (puede ser el nombre del lugar, el del patrono, u otro significativo para la gente del sector). En algunas SMP se acostumbra a distribuir los colores de los continentes por sectores o región. La otra bandera es la del Espíritu Santo, a ser posible roja, con algún dibujo referente al Espíritu Santo y a sus dones. A los retiros se llevan las banderas para animar más. Se forma un equipo de cantores, con sus instrumentos musicales, para aprender y ensayar los cantos misioneros de las SMP, añadiendo otros que gusten al pueblo. Se imprime un librito provisional con la letra de los cantos. Más adelante, es conveniente hacer un libro definitivo, incluyendo cantos nuevos compuestos por misioneros locales. Es aconsejable que cada sector tenga un cuaderno para anotar todo lo que vaya ocurriendo en las SMP del sector. Lo mismo hará la coordinación parroquial en toda la parroquia. Así se va haciendo la memoria escrita para leerla en el futuro de vez en cuando, por ejemplo, en la celebración del aniversario de la Semana Misionera. Por tanto, es importante que haya secretarias o secretarios capacitados. El día de la clausura de la Semana Misionera del sector, quien así lo desee puede firmar en el cuaderno dejando algún mensaje.

de oración, que se celebra en cada retiro, la noche del sábado: comprometerse con la misión de Jesús (palabras para expresar el compromiso); consagrarse a la misión con convicción y decisión (unción); ser fiel en las horas difíciles (cruz misionera); vivir la vida como misión, siempre (anillo de tucum).6 El primer retiro tiene lugar en la fase final de la preparación (tiempo del noviazgo) y abre la fase de ejecución de las SMP. A fin de disminuir gastos y favorecer el clima de solidaridad, es bueno comprometer la participación activa y generosa de toda la comunidad con respecto a hospedaje, alimentación y servicios de infraestructura. Todo el proceso de las SMP debe estar inspirado por el compartir, que también es parte del contenido y de la metodología. En general, la gente responde bien a las llamadas de ayuda y solidaridad. Es importante formar equipos de servicio para el buen éxito del retiro, como: recepción, hospedaje, animación, cantores, alimentación, finanzas, infraestructura, liturgia, dramatizaciones y coreografías, comunicación y divulgación.... La tarea de coordinación es orientar y conducir bien toda esta preparación intensa, para evitar el activismo y la superficialidad. El retiro dura desde el viernes por la noche hasta el domingo por la tarde. Es necesario un tiempo para interiorizar y vivir la riqueza del contenido. La prisa genera superficialidad. En caso de que la mayoría de los misioneros trabaje el sábado por la mañana, el retiro puede celebrarse del sábado por la tarde hasta el domingo por la noche, no menos. La coordinación parroquial de las SMP deberá de garantizar la presencia de tres formadores o formadoras en cada retiro, para su mejor éxito. Los y las formadoras han de estar seguros del contenido y de la dinámica. Siguen los esquemas de los retiros. Son fruto de la experiencia, pero en cada retiro hay siempre algo nuevo, dependiendo de las situaciones. Fidelidad y creatividad son dos palabras que deben estar siempre presentes.

CUATRO RETIROS PARA LOS MISIONEROS LOCALES

Como ya hemos dicho, la formación de los misioneros locales es decisiva para la buena marcha de las SMP. Por eso, no hay que escatimar esfuerzos, tiempo ni recursos. Tenemos que apostar sin reservas por la calidad y cantidad de los misioneros. Si se hace bien la invitación, se animarán a participar muchos. Avalados por la experiencia, sugerimos cuatro retiros: los tres primeros, en la primera etapa (despertar); el cuarto, en la tercera etapa (la misión sigue). Hay una secuencia lógica entre los cuatro retiros, traducidos en gestos significativos durante la vigilia

6 Tucum es el nombre de una palmera de Brasil. De la dura corteza de sus cocos se hacen, entre otras cosas, anillos. Nota del traductor.

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PRIMER RETIRO

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el trabajo de Jesús en Galilea fue una verdadera Santa Misión Popular. Sábado por la tarde: con una dinámica muy participativa, descubrir y profundizar los motivos que justifican la realización de las SMP en el lugar. Para que éstas no estén desligadas de la pastoral en su conjunto, es importante recordar las directrices evangelizadoras y pastorales de la diócesis, de la Conferencia Episcopal, del CELAM {Documento de Aparecida). Tener muy en cuenta las aspiraciones de los misioneros y la realidad del lugar. A partir de todo esto, escoger en un clima de participación ("mutiráo"), tres objetivos que orienten todos los trabajos de las SMP. Encargar a un equipo de redactar una oración sencilla e impactante, muy ligada a los objetivos. El mismo quipo pasará en limpio los objetivos y la oración, y los presentará en la reunión plenaria del domingo por la mañana para su aprobación. Los objetivos y la oración tendrán una amplia divulgación por medio de folletos para distribuirlos en las casas, y de dos grandes pancartas que se colocarán en la iglesia principal, en las capillas y lugares de encuentro. La oración se reza en las casas, en las celebraciones y reuniones. Se presentarán por medio de pancartas las tres etapas de las SMP -despertar, saborear, profundizar/continuar-, explicando el sentido y la finalidad de cada etapa (consultar las páginas de este libro que hablan de las tres etapas). Esto es importante para tener una visión de conjunto de la propuesta. Sábado por la noche: vigilia de oración para asumir el compromiso misionero. Crear un clima de escucha y de silencio meditativo. Se dramatiza y medita un texto bíblico (según el año litúrgico: Mt 4, 18-22 o 10, 1-10; Me 1, 16-20 ó 3, 13-19; Le 6, 12-26). Coreografía musical que hable de la vocación. Lectura (todos juntos) del texto de compromiso (uno para cada misionero, impreso en una hoja, debidamente firmado por el misionero antes del comienzo de la vigilia). Al final, antes de la bendición, encienden todos la vela. Motivar el gesto: mantener viva la llama del compromiso misionero. Guardar la vela en casa. Encenderla cuando asalte la tentación del desaliento.

Finalidad

Conocer de cerca la misión de Jesús en Galilea es la principal fuente inspiradora de las SMP. Elaborar los objetivos y la oración por las SMP. Profundizar en la espiritualidad de los misioneros y misioneras. Orientarlos sobre las visitas. Programar los trabajos de los tres primeros meses. Viernes por la noche: alegre acogida de los misioneros que llegan (encargárselo a un equipo numeroso). Presentación. Cantos animados. Bienvenida. Acogida festiva de la gran pancarta "Santas Misiones Populares", con coreografía apropiada. Conversación sobre la importancia del acto que comienza. Crear un clima de apertura, esperanza y compromiso. Programación del encuentro, avisos y comunicaciones. Sábado por la mañana: momento de oración. Sugerimos con insistencia el canto de la Liturgia de las Horas. Es importante crear un clima de silencio para la oración. Después de una breve motivación, canto de un mantra. Entra una persona revestida de túnica con un cirio encendido. Después, otra con un brasero humeando incienso. Breve motivación del gesto, silencio, fondo musical. Entrada del equipo dirigente, con túnica, comenzando con el canto de apertura de la Liturgia (el cantor canta primero, y la asamblea repite, sin prisas). Sigue como está en la Liturgia de las Horas, según el tiempo litúrgico; todo con sencillez, solemnidad y meditación. Puede cambiarse la lectura, de acuerdo con el curso de las SMP. Después de la oración, sigue el estudio de profundización sobre el trabajo misionero de Jesús en Galilea: la situación del pueblo, los objetivos que se propuso Jesús, sus actitudes, su práctica, sus visitas y andanzas, su espiritualidad... Para el estudio, privilegiar textos del evangelio del año litúrgico que narran la misión de Jesús en Galilea: Mt 4, 12-25 (según el tiempo disponible, ampliarla con otros textos: Mt 5, 1-16, 12; Me 1, 14-39; 1, 40-8, 38; Le 4, 14-44; 5, 1-9, 62. Es importante constatar que

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El texto de compromiso puede redactarse en los términos siguientes "El suscrito (a), con la gracia de Dios y el consentimiento de mi co mumdad, me comprometo a ser misionero (a) de las SMP que se celebran en nuestra parroquia Me comprometo a 1) Participar acti vamente en las iniciativas misioneras, dando mi tiempo disponible 2) Estudiar el evangelio de (el del año litúrgico) pira conocer mas de cerca la persona y el proyecto de Jesús, y asi amarlo, seguirlo y dar testimonio de el 3) Trabajar en defensa de la naturaleza, de la vida y de la ciudadanía de todos, especialmente de los mas olvida dos, con los mismos sentimientos y opciones de Jesús (En el texto de compromiso, poner el lugar, la fecha, la firma del misionero o misionera, nombre de la parroquia y sector misionero al que pertenece, ademas de las firmas de dos testigos) Sugerimos a los misioneros y misioneras poner el texto del compromiso en un cuadro sencillo para guardarlo como recuerdo Domingo por la mañana trazar el perfil de la espiritualidad del misionero o misionera (ver en la segunda parte del libro) Insistir en la importancia del estudio del Evangelio del año litúrgico, porque las SMP quieren actualizar la misión de Jesús hoy Esta dando buen resultado el método de tomar notas en un cuaderno, meditando todo el Evangelio del año litúrgico, poco a poco, a lo largo del año Los resultados son muy positivos (ver algunas sugerencias y el graneo del método de estudio del Evangelio al ñnal de la segunda parte del libro) Motivar sobre la importancia de las visitas y con que actitudes hay que hacerlas Son parte esencial de las SMP (ver en la tercera parte del libro) En las primeras visitas, es bueno aclarar la iniciativa de las SMP, el porque, los objetivos y la participación Conversar sobre los sectores misioneros, por que y cómo funcionan Toda la programación de las SMP se desarrolla en cada sector misionero, bajo la responsabilidad de los misioneros que viven en el sector En la segunda parte de la mañana, es conveniente comenzar el estudio de la programación de los dos primeros bloques (ver mas adelante) para los próximos tres meses (mas o menos)

Domingo por la tarde sigue el estudio de la programación Calendanzar los dos próximos retiros (el segundo, tres meses después del primero, el tercero, tres meses después del segundo y dos/tres meses antes de la Semana Misionera, aproximadamente) Exponer la propuesta de los niños y adolescentes misioneros, que ha de entrar de lleno en las SMP (ver en la tercera parte y en el anexo sobre los niños) Dudas, preguntas, planificación y avisos Misa solemne de apertura de la SMP, con la presencia del mayor numero posible de personas

SECUNDO RETIRO

Finalidad Evaluar los primeros meses de la SMP en un clima celebrativo (alabanza, perdón, súplica) Profundizar en la importancia de la fidelidad y de la convicción para que siga adelante la SMP Planificar los próximos meses, hasta el tercer retiro Viernes por la noche alegre acogida de los misioneros con banderas, cantos, abrazos En un clima de alabanza y con bastante creatividad, compartir las buenas noticias desde el primer retiro Coreografía de alabanza Dramatizar y comentar Le 10, 21 Sentido y programación del segundo retiro Sábado por la mañana canto de la Liturgia de las Horas (ver el primer retiro) Sigue el ambiente de retiro con la secuencia dramatizar y comentar el texto bíblico ligado al tema (según el año litúrgico Mt 24, 1-14, 8, 18 27, 10, 16-23, Me 3, 1-6, Le 9, 51-62), profundizar en la importancia de la fidelidad al compromiso misionero asumido Para ello hay que tener convicciones profundas Coreografía para interiorizar Retrato de una persona sin convicción y de otra con convicción Usar pancartas con las frases siguientes a) b) c) d) Convicción es Sé lo que hago Por qué lo hago Asumo las consecuencias.

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Explicar. El valor de la convicción depende mucho del proyecto de vida que se abraza. Por eso hay convicciones y convicciones (hay personas que hacen cosas mal hechas con la convicción de estar haciéndolas bien). La convicción cristiana brota de una profunda experiencia mística con la Trinidad Santa. Pueden leerse otros textos del Evangelio del año litúrgico, descubriendo la convicción que tenía Jesús. Pueden leerse también pasajes de las cartas de Pablo y Hechos de los Apóstoles. Sábado por la tarde: relatar fallas y dificultades durante este período (primero en grupos o platicando con la persona que está al lado, después en reunión plenaria). Ver por qué surgieron y cuáles fueron sus consecuencias. ¿Qué hacer ante esta realidad? Profundizar y sacar lecciones para el futuro. Sábado por la noche: vigilia de oración con la consagración de los misioneros. Petición de perdón por las faltas cometidas, siguiendo la sugerencia de Santiago 5, 16. Escenificación de Le 4, 14-21. Coreografía para interiorizar. Unción de los misioneros con aceite común (recordar la diferencia entre este sacramental y el sacramento de la confirmación). La unción simboliza la dedicación a la misión. Usar la fórmula: "El Señor te ha escogido, te ama, te consagra y te envía. ¡Vete! Testimonios, mensajes intensos y vibrantes. Domingo por la mañana (se puede terminar con el almuerzo): estudio de la programación del tercero y cuarto bloque (ver más adelante). Añadir algo nuevo, que no esté en el libro, insistir en las visitas, espiritualidad. Planificación, avisos, comunicaciones.
TERCER RETIRO

cia del silencio en nuestra vida. El ruido lleva a la superficialidad, a la dispersión y a la agitación que desgasta. Textos bíblicos que pueden ayudar: ISam 3, 1-21; Le 1, 26-38; 2, 19; Me 14, 32-42. Invitación a guardar el mayor silencio posible, meditando y rezando hasta la hora de empezar los trabajos del día siguiente. Sábado por la mañana: canto de la Liturgia de las Horas (ver sugerencias en el primer retiro). Sigue el retiro con la secuencia: compartir, analizar y meditar sobre los conflictos y tensiones que se viven por la fidelidad al evangelio de Jesús. Ver cómo afrontarlos; profundizar en la importancia de la conversión en nuestra vida. Las SMP quieren ser un tiempo especial de conversión. Ver los signos concretos de conversión y cambio de vida que se van produciendo en las SMP. Dramatizar (y meditar) textos bíblicos del Evangelio del año litúrgico, tales como: Mt 15,1-20 (o Mt 4,12-17; capítulos 5-7 de Mateo; Mt 9, 14-17; Me 8, 14-21; Me 1,14-15; 2, 18-22; 9, 42-50; 10, 17-31; Le 15, 11-32 ó Le 6, 17-49; 12, 35-48; 13, 1-9). Coreografía para interiorizar. Llamadas de ahora en adelante. Terminar la parte de la mañana con una breve y profunda celebración penitencial (sería bueno que hubiese sacerdotes disponibles para la confesión). Sábado por la tarde: sentido, valor y finalidad de la semana Misionera dentro de todo el proceso de las SMP (mostrar en pancartas las tres etapas). Utilizar pancartas (preparadas con antelación) con los eslóganes siguientes: a) b) c) d) e) f) g) h) La Semana Misionera es... Un gran retiro espiritual popular. El momento más fuerte y más intenso de las SMP. Un abrazo especial de Dios. Una bonita vivencia fraterna y de amor a la vida. Una bellísima experiencia de vida eclesial. Un saborear la belleza del evangelio de Jesucristo. Un tiempo especial de oración y escucha de la Palabra de Dios.

Finalidad

Evaluar el camino del segundo retiro hasta este momento: profundizar en el sentido y el valor de la conversión en nuestra vida; preparación para la gran Semana Misionera. Viernes por la noche: compartir las buenas noticias. Coreografía de alabanza. Finalidad y programación. Recordar la importan-

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i) j)

Un tiempo especial de conversión y cambio de vida. Un tiempo especial de perdón y reconciliación.

k) Un tiempo especial de defensa de la dignidad humana y de denuncia de todo mal. 1) Un tiempo especial de muchas visitas fraternas. m) Un tiempo especial de paz y esperanza. n) Un tiempo especial de defensa y amor a la naturaleza. o) p) Un tiempo especial de caminatas y celebraciones. Un tiempo especial para compartir solidariamente.

Domingo (hasta mediodía o todo el día): estudio de la programación de cada día de la Semana Misionera. Es de fundamental importancia asimilar y entender la programación (ver la última parte de este libro). Para eso es necesario tiempo, ambiente, escucha, estudio, poner los pies en la tierra y mucho ardor misionero. Una posible técnica de estudio: a) Presentación, en tiras de papel con letras legibles por todos, de los títulos de cada día de la Semana Misionera (ver en la cuarta parte la programación para cada día de la Semana Misionera). Mostrar el hilo conductor de la Semana Misionera (un retiro espiritual popular orientado por el mismo Jesús por medio de la meditación del Evangelio). Organizar a los participantes en grupos. Cada grupo estudia la programación de un día (mensaje del día y actividades). Debatir en grupo las siguientes preguntas: ¿qué pienso yo o qué pensamos de la propuesta del día? ¿Cuál es su importancia para nuestro lugar? ¿Qué nueva iniciativa sugerir, teniendo en cuenta la realidad del lugar? Llevar el resumen a la reunión plenaria. Compartir y discutir.

q) Un tiempo especial de esperanza y renovado ardor misionero. Exhibir las pancartas, presentarlas y preguntar: ¿cuál es el mensaje que estoy necesitando o estamos necesitando más? Momento de silencio; compartir con el vecino. Profundizar, planificar. Ver cómo dar a conocer a la población el sentido de la Semana Misionera. Sugerencia: en cada sector misionero hacer carteles con las frases, mostrarlas y explicarlas en las celebraciones y reuniones; exponer los carteles en las paredes o a la entrada de la Iglesia; escribir en los muros con el consentimiento de los dueños. Sábado por la noche: vigilia de oración con la entrega de la crucecita misionera. Meditar en el sentido de la cruz en la vida de Jesús y cómo la sumió él. Texto básico de referencia: Mt 16, 24-28 ó Me 8, 34-38; Le 9, 23-27). Meditación silenciosa sobre la cruz. Ella revela la fidelidad radical de Jesús a la voluntad del Padre, que quiere una vida digna para todos; pide nuestra fidelidad firme y constante en el seguimiento de Jesús y de su Reino. La cruz es el símbolo que habla con más elocuencia al corazón, pues comunica amor y entrega, encarnación y resurrección (Fil 2, 5-11). Coreografía que ayude a interiorizar. Entrega de la crucecita misionera, que simboliza fidelidad al seguimiento constante de Jesús. Se puede usar la siguiente fórmula: "Recibe esta cruz. Sé firme y fiel".

b)

c)

Es importante leer y discutir en grupo las orientaciones para una eficaz Semana Misionera (ver en la última parte de este libro). Ayudarán para la preparación inmediata a la semana misionera. Compartir en la reunión plenaria: dudas, respuestas, sugerencias. A continuación, informaciones, comunicaciones, planificar la preparación para la gran Semana Misionera.
CUARTO RETIRO

Finalidad

Este retiro se celebra en la tercera etapa, unos cuatro o cinco meses después de la gran Semana Misionera. Compartir lo más

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impactante de las dos primeras semanas. Profundizar: la misión es permanente, porque la vida es una misión. No se vive sin misión. Planificar la vida de las comunidades y de la parroquia a la luz de las llamadas recibidas en las dos etapas anteriores. Viernes por la noche: acogida festiva de los misioneros. Compartir las buenas noticias de la Semana Misionera en los sectores. Algunos testimonios. Cantos misioneros animados. Coreografía de alabanza. Finalidad del retiro. Comunicaciones y avisos. Pedir a los misioneros que escriban, antes de acostarse o al despertar, las palabras de Jesús: "El que persevere hasta el final, ése se salvará" (Mt 10, 22). Meditar y orar a partir de este texto. Sábado por la mañana: oración con el canto de la Liturgia de las Horas (puede ser el "Oficio de la Virgen María", o el "Oficio de Acción de Gracias". Mañana de espiritualidad sobre la importancia de la vida como misión. A través de textos bíblicos, mostrar cómo Jesús fue siempre fiel a la misión del Padre (Mt 10, 22; 10, 34-39; 16, 24-28; Me 13, 9-13; 13, 28-37; Le 9, 18-27; 14, 25-33; 21; 25-36; Jn 4, 34; 6, 35-50.66-71; escoger el que se crea más conveniente). También es importante el testimonio del apóstol Pablo (Rom 8, 35-39; 2Tim 4, 6-18). Es bueno dramatizar un texto bíblico, hacer una coreografía que ayude a meditar, interiorizar, asumir. Mostrar en una pancarta grande la frase de Don Helder Cámara, arzobispo de Recife, profeta y pastor (1909-1999): ¡No, no te detengas! Es una gracia de Dios empezar bien. Es mayor gracia persistir en el camino cierto, mantener el ritmo. Pero la gracia de las gracias es no desistir. Se pueda o no, cayendo, aunque sea a pedazos, llegar hasta el fin. Leer, comentar, actualizar. Exhibir otras tiras de papel con letras grandes: a) b) c) d) La vida es un camino No se vive sin misión La vida es una misión Dios es misión

e) f)

Somos herederos de la misión de Dios "La misión no es tarea opcional, sino parte integrante de la identidad cristiana" (DA, n. 144).

Leer, oír, meditar: ¿cuáles son las llamadas? Sábado por la tarde: en pequeños grupos, trabajar las siguientes preguntas: a) b) c) ¿Qué llamadas y luces he sentido/recibido en las dos primeras etapas? ¿Qué debe cambiar en mi vida personal y en la vida de la comunidad/parroquia? ¿Cuáles son las sugerencias concretas para seguir adelante en el camino misionero (en el ámbito personal, comunidad/parroquia) ?

Después de una pausa, seguir el trabajo en pequeños grupos, leyendo y debatiendo las páginas de la tercera etapa de este libro, que contiene varias orientaciones. Recoger las sugerencias del grupo para presentarlas el domingo por la mañana en la reunión plenaria. Sábado por la noche: vigilia de oración. Tiene que ser capaz de transmitir motivaciones para seguir adelante en la misión. Apagar algunas luces. Cantar un mantra. Acogida, en silencio, del cirio pascual. Canto de apertura de la Liturgia de las Horas. Breve recordatorio de las SMP, motivación para la vigilia. Canto al Espíritu Santo, con banderas, caminando despacio. Dramatización de un texto bíblico (escogerlo de la lista del sábado por la mañana). Silencio. Interiorización. Pueden exhibirse de nuevo las pancartas de la mañana, para volver a leerlas y meditar sobre las llamadas. Coreografía. Meditar y profundizar. Recepción solemne de las bandejas con los anillos de tucum. Explicar el sentido del anillo de tucum, palmera típica del mundo indígena, símbolo de fidelidad a los más pobres (alianza, fidelidad a la misión). Renovar la fidelidad a la misión, en forma de preguntas a las que todos responden: "Me comprometo". Entregar

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el anillo con la siguiente fórmula: "Con la gracia de Dios, sé siempre fiel a la misión". Algún testimonio, cantos, abrazos. Bendición final. Domingo por la mañana: alegre acogida de los misioneros, abrazos por el compromiso del sábado, en la vigilia. Cantos misioneros. Exhibición de un cartel grande con la frase del don Luciano Mendes: "Donde hay pueblo, hay misión. Donde hay misión, hay razones para ser feliz". Aplausos, canto de gloria (quien quiera puede, en pocas palabras, recordar el motivo para dar gloria a Dios). En la reunión plenaria, compartir las sugerencias de los grupos del sábado por la tarde. Pueden escribirse en tiras de papel los títulos de las sugerencias indicadas en la tercera etapa de las SMP (en esta misma parte, más adelante). Alguna síntesis y orientaciones. Clausura con la misa y, a continuación, enarbolar banderas.

Is 40, 1-11; 52, 1-12; Me 1, 1-15; Mt 3, 1-12; 25, 1-13; 26, 36-46; Rom 13, 11-14; Ef 5, 1-20. Unos despertarán más pronto; otros, más tarde. Los misioneros invitarán con bondad, con esperanza, con firmeza, según la situación concreta de las personas. Como hemos dicho, los misioneros locales que viven en el mismo sector son los principales responsables de la buena marcha de las SMP en el sector. Si un sector necesita misioneros, es bueno atender la petición, pero ha de combinarse todo con la coordinación parroquial. Este gesto favorece la ayuda recíproca y la unión entre las comunidades. Insistimos en la prioridad de las SMP en toda su fase de ejecución. Evitar al máximo trabajos paralelos. Que los misioneros procuren implicar al mayor número posible de personas que viven en el sector. Los objetivos escogidos en el primer retiro deben orientar todo el proceso de las SMP. Al programar cualquier actividad, hay que preguntarse: ¿está en la línea de los objetivos? La programación que sigue es para cada sector misionero. Si en el sector hay más de una comunidad, la programación se hace en cada comunidad, en un clima de ayuda recíproca.
Tareas de la coordinación parroquial en esta etapa:

7.

EJECUCIÓN DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Después de la fase de preparación, (enamoramiento y noviazgo) comienza la fase de ejecución de las SMP, en tres etapas, pero ya es todo SMP.
7.1 PRIMERA ETAPA: TIEMPO DE DESPERTAR. DURACIÓN: UNOS DIEZ MESES

• Ser consciente del sentido y de la programación de la etapa. • Ayudar a las pastorales y a las fuerzas vivas de la parroquia a abrazar totalmente la propuesta de las SMP, participando lo más posible. • Imprimir, sin demora y en gran cantidad, un recuerdo (tipo separador) con los objetivos, la oración oficial y el logotipo de las SMP. Los misioneros y misioneras los distribuirán en las visitas, en contactos personales, en las celebraciones. • Motivar para que en la iglesia principal y en todas las capillas estén expuestos continuamente los dos carteles (objetivos y oración oficial de las SMP), con letras legibles

Sentido y valor de ¡a primera

etapa

Despertar es un verbo lleno de significado. Se trata de una sacudida en nuestra vida y en la vida de las comunidades. Es despertar energías para una vida más limpia, más justa y fraterna. Hay que proclamar con fuerza la llamada a la conversión, como lo hizo Jesús al hacer pública su misión: "El plazo se ha cumplido. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en el Evangelio" (Me 1, 15). En esta etapa es bueno meditar y actualizar las llamadas al cambio de vida que están en la Biblia, como

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por todos. Tenerlos siempre presentes durante las celebraciones, en los momentos de alabanza, de agradecimiento, de perdón, de súplica. La vivencia de los objetivos es muy importante para la eficacia de las SMP. • Visitar los sectores misioneros, favoreciendo la unión, valorando los dones, despejando dudas, creando siempre un clima esperanzador y abierto. • Cuidar la buena marcha de las SMP en toda el área parroquial (sectores, pastorales, grupos, movimientos). Ayudar a superar la pérdida de tiempo, la dispersión, las carreras inútiles. • Unir la programación con las situaciones del pueblo y con los tiempos litúrgicos (Navidad, Cuaresma, Campaña de la Fraternidad, Semana Santa). • Promover el crecimiento de la espiritualidad y cultivar el estudio del Evangelio. • Motivar para mantener abiertas las capillas y la iglesia principal en horarios accesibles al pueblo, con equipos de acogida y de asesoramiento. • Favorecer también en las capillas la presencia del Santísimo Sacramento. • Mantener contacto con otras fuerzas vivas de la sociedad para reflexionar sobre la situación del pueblo, para realizar iniciativas sociales, especialmente a favor de los más necesitados. • Preparar y coordinar los retiros misioneros. Los formadores y formadoras pueden ser misioneros o misioneras de la parroquia o de otro lugar, pero deben estar bien preparados. • Programar y acompañar los retiros para niños y adolescentes misioneros (ver si es mejor en el ámbito del sector o parroquial. La duración puede ser de un día). Proporcionar asesoría.

• Proveer materiales útiles (libros de las SMP, comentarios del evangelio del año litúrgico, CDs misioneros, cantos misioneros, camisetas). • Coordinar iniciativas de ámbito parroquial, como el show de cantos misioneros. • Obtener recursos para los retiros y otros gastos. • Verificar con bastante antelación (tres meses antes de la Semana Misionera), la cantidad de misioneros de fuera para ayudar en la gran Semana Misionera (combinarlo con los sectores). Mandar las invitaciones a las parroquias vecinas para que ellas escojan y preparen bien a los misioneros que envíen. • Cultivar siempre la comunión en el pluralismo.
Actividades en cada sector (o comunidad) durante la primera etapa

• Reunión de los misioneros del sector para compartir, estudiar la programación, planificar, distribuir tareas, coordinar los trabajos, evaluar, celebrar. Ha de ser semanal, sobre todo al principio, porque hay que decidir muchas cosas. Si es necesario, suspéndanse otras reuniones. • Conseguir un local fijo para reuniones, exponer avisos y comunicaciones. • Encuentros semanales de oración, utilizando preferentemente La Liturgia de las Horas. Pueden tener lugar en dos días diferentes, uno por la mañana, otro por la tarde o noche. La Liturgia de las Horas puede servir también de culto dominical, enriquecido con las lecturas bíblicas del día. Alabanza, perdón, súplica después de la explicación de las lecturas. Rito de la comunión después del padrenuestro. • En caso de no haber capilla en el sector, empezar a pensar en la posibilidad de construirla.

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• Estudio y ejecución de las actividades contenidas en los seis bloques (ver más adelante). • Para estimular la creatividad, añadir alguna nueva iniciativa que no aparece en la programación, teniendo en cuenta la realidad del lugar (área rural o urbana, jóvenes, agricultores, obreros, desempleo, elecciones políticas, violencia, destrucción de la naturaleza, etc.] • Formar los equipos de servicios que sean necesarios para la buena marcha de las SMP en el sector: comunicación, divulgación, liturgia, finanzas, infraestructura, reforma o limpieza general de la capilla, servicios en favor de los más necesitados. También es importante el equipo de memoria, encarga J de anotar y registrar en el libro de las SMP del sector todo lo que va ocurriendo. • Estimular la participación en las distintas iniciativas, en la consecución de recursos, en la valoración de los dones y capacidades existentes en las personas. • Formar un buen equipo de niños y adolescentes misioneros, implicándolos en un clima participativo. La programación de los niños es la misma, pero hay que dar espacio a la creatividad. Liberar a algunos misioneros del sector para acompañarlos. • Visitar a personas y familias en las casas y/o en otros ambientes, pero sin prisa. Es para crear lazos fraternos y solidarios, para favorecer la participación, derribar barreras y prejuicios, vencer miedos e indiferencias. • Vigilia de oración una vez al mes, bien preparada, con cantos, gestos, símbolos, lecturas bíblicas, momentos de silencio y para compartir, de oraciones, todo dentro del espíritu de las SMP. Comprometer al mayor número posibles de personas del sector. • Acoger y preparar a los nuevos misioneros locales, actualizándolos sobre lo que pasó en los retiros anteriores.

• Estimular el estudio del evangelio del año litúrgico personalmente y/o en pequeños equipos, según el método aprendido en los retiros misioneros (ver gráfico al final de la segunda parte).
SEIS BLOQUES DE INICIATIVAS

Organizamos en seis bloques las varias iniciativas sugeridas para esta primera etapa de las SMP. Como hemos dicho ya, presentamos aquí las iniciativas más exitosas, con resultados significativos. La programación de los seis bloques no contempla los tiempos y las fiestas del año porque las fechas de las SMNP cambian en las distintas parroquias, pero es muy importante tenerlas en cuenta. Si, por ejemplo, en una parroquia la programación se desarrolla en tiempo de Cuaresma y de la Campaña de la Fraternidad, es evidente que hay que integrar estos tiempos, y así sucesivamente. En cada uno de los tres retiros deben estudiarse los bloques correspondientes (dos por cada retiro, siguiendo el orden). El estudio continuará por sectores. El estudio puede hacerse así: 1) 2) Presentación del sentido y de la programación de la primera etapa (en la reunión plenaria). Estudio en grupos de los dos bloques con las preguntas: • ¿Qué pensamos de las sugerencias del bloque? • ¿Qué otra iniciativa puede añadirse? • ¿Cómo hacer todo esto en nuestro sector? Reunión plenaria con conclusiones. La duración prevista de cada bloque para realizar las actividades sugeridas es de un mes y medio o dos meses, aproximadamente. Hay que organizar bien el tiempo.

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PRIMER BLOQUE Nuestros padres nos contaron: rescatando nuestra raíces Finalidades

popular para escenificar hechos significativos del pasado. c) Rendir homenaje a personas que se dedicaron al bien del pueblo, con una celebración de agradecimiento y de alabanza, y con una confraternización. Organizar una exposición de fotos y de objetos de la historia del lugar y de personas que han vivido ahí. Promover una especie de avenida de los recuerdos. Organizar una fiesta popular, en la que puedan participar todos, compartiendo valores y dones, creando lazos solidarios. Registrar todo este rescate en el libro de la memoria del sector. Si no se ha hecho todavía, crear los equipos de servicio necesarios; confeccionar las dos grandes banderas, como hemos dicho; aprender y cantar los cantos misioneros. Empezar a conseguir madera buena y seca para hacer, más adelante, la cruz que se levantará en la clausura de la Semana Misionera.

Rescatar la historia del lugar, recordando los acontecimientos más importantes. Valorar a las personas que sirvieron y sirven a la vida y a la dignidad del pueblo, especialmente de los más necesitados, tales como: profesoras, agentes de salud, agentes pastorales, líderes comunitarios, expertos en medicina popular. Ayudar a las personas a no olvidar sus raíces, su historia, sus valores, a fin de aprender lecciones de vida para el presente. Ayudar a las personas a crecer en conciencia de pueblo, en la cultura de la solidaridad. Superar conflictos entre generaciones, sumar fuerzas, valorar los dones y capacidades con vistas a un proyecto de vida para todos. La historia es un proceso dinámico permanente, fruto de la presencia de varias generaciones. El pueblo de la Biblia cuidaba mucho la memoria del pasado, la actualizaba a la luz del presente. Era una gran fuerza para afrontar los desafíos de la vida. Textos bíblicos para meditar, orar, actualizar: Sal 78; 105; 106; 136; 137; Ex 12, 25-28 y 13, 3-10; Dt 6, 20-25 y 26, 1-11.
Actividades

d)

e)

í) g)

h)

SECUNDO BLOQUE Somos miembros del Pueblo de Dios en camino Finalidades

a)

Visitar personas que se dedicaron y/o siguen dedicándose al bien del pueblo. Darles las gracias. Visitar lugares que recuerden acontecimientos importantes en el camino de sufrimiento y liberación del pueblo. Comprometer a las escuelas en el rescate de la memoria del pasado (ha habido casos de directores de colegios que incluyeron la propuesta en los trabajos de los alumnos). Breves testimonios en las celebraciones. Promover entrevistas, investigaciones, debates sobre hechos significativos de la historia del lugar. Invitar a personas mayores a contar la vida del pasado. Hacer teatro

b)

Rescatar la memoria de la comunidad católica del lugar desde sus orígenes, con sus tradiciones y devociones. Hacer memoria de las personas de fe que más impactaron. Cultivar la importancia de la tradición. Formamos parte de un largo caminar de la Iglesia, con sus avances y fragilidades. Ayudar a crecer la conciencia eclesial, el gusto por la pertenencia a la Iglesia Católica, respetando siempre a otras iglesias y denominaciones religiosas. Aprender a celebrar la fe en Jesucristo, las fiestas de los patronos(as), de manera muy inculturada, cuestionando y purificando abusos.

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Jesús y las primeras comunidades hacían memoria del pasado, tanto en los aspectos positivos como negativos, para extraer lecciones de vida. Textos para meditar, orar, actualizar: Mt 15, 1-9; Me 2, 23-28; Le 24, 25-27; ICor 2, 1-15 y 10, 1-13; 2Cor 11, 16-33; He 20, 17-38. Jesús participaba en las fiestas populares, como la de bodas, dando su preciosa contribución (Jn 2, 1-10). Valoraba los gestos sinceros (Le 7, 36-38), participaba en las peregrinaciones (Le 2, 4150), pero no dejaba de cuestionar los abusos (Jn 2, 13-22).
Actividades

h)

Mantener contactos fraternos y respetuosos con otras iglesias y, si es posible, organizar alguna actividad social en común. Hacer teatro/dramatizaciones contando los hechos más relevantes de esa historia. Escribir en el libro de las SMP la historia de la comunidad católica, con fotos.

i) j)

TERCER BLOQUE El don y la dignidad de la vida en primer Finalidades

lugar

a)

Visitar con gratitud a personas que trabajaron por mantener viva la fe del pueblo, como catequistas, rezadores y rezadoras, animadores de la comunidad, agentes pastorales, sacerdotes y religiosas, laicas y laicos comprometidos. Oír en las reuniones y celebraciones testimonios de personas mayores para revivir la vida religiosa de las generaciones anteriores. Conocer los valores y dones del pasado y ver cómo vivirlos hoy, en situaciones nuevas. Entrar en contacto con personas que vivieron en el lugar, invitándolas a participar, sobre todo durante la gran Semana Misionera. Celebrar una asamblea general con las personas católicas del sector, incluidas las más alejadas, para confraternizar y ver cómo está actualmente la vida de la comunidad. Presentar en la misma asamblea y en otras oportunidades la propuesta de las SMP, pidiendo sugerencias, marcando compromisos. Intensificar las visitas. Caminata-procesión al lugar donde se celebró la primera misa en el área del sector o donde haya un crucero o un pequeño altar. Hacer una celebración especial de alabanza y agradecimiento rindiendo homenaje a personas que han trabajado por el crecimiento de la comunidad católica.

b)

c)

d)

Los dos primeros bloques nos han invitado a sumergirnos en el pasado para sacar lecciones de vida. Ahora estamos invitados a mirar y meditar el tiempo presente. Ante todo. Es importante ayudar a las personas a sentir la belleza y el valor de la vida. La dignidad de la vida, los valores humanos, la ética, la ciudadanía de todos deben estar en primer lugar, por encima de todo: del dinero, del poder, de las ideas, de las leyes, de las diferencias religiosas. El lucro, la ambición y el consumismo perjudican el sentido de la vida verdadera. La vida sólo se vive una vez, no podemos desperdiciarla. Cuanto más auténtico es el sentido que damos a la vida, somos más "personas"7. Promover en las personas la autoestima, la confianza en sí mismas y en las propias potencialidades. En un clima de ayuda recíproca, superar miedos, angustias, aislamientos, barreras, prejuicios y depresiones. Soñar juntos en una vida digna y solidaria para todos; luchar para que se realice el sueño. Iluminados por el Dios de la vida, ayudar a que crezca el compromiso solidario ("mutiráo") en defensa de la vida.

e)

f)

g)

7 Para profundizar: MOSCONI, Luis, Dar um sentido verdadeiro a vida, 2 ed. Sao Paulo, Paulinas, 2008. Capítulo I.

66

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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Aprender de Jesús a dar un sentido verdadero a la vida: Mt 5, 1-12; 6, 33, 19, 16-30; 25, 31-46; Me 8, 34-38; Le 6, 20-26; 12, 1231; Jn 1, 35-39; 13, 33-35. Como Jesús, hacer de nuestra vida una misión al servicio de la vida (Me 10, 43-45; Jn 10, 1-10).
Actividades

vida, al seguir a Jesús y luchar en favor de los más pobres. i) Promover exposiciones de arte popular. Enriquecer las capillas e iglesias con símbolos y objetos religiosos, hechos por artistas populares, incluso niños. Motivar y vivir estilos de vida sencillos, despojados, compartidos, humildes, sin ambiciones, sin lucro, sin consumismo. Promover una fiesta al aire libre, con festival de cantos misioneros compuestos en la región. Seleccionar los que más gustaron al pueblo e incluirlos en el libro de cantos misioneros que se preparará antes de la Semana Misionera.

j)

a)

Promover encuentros, retiros, conversaciones personales, meditaciones, para compartir el sentido de la vida. Plantear preguntas: ¿qué rumbo estoy dando a mi vida? ¿Me siento realizado? ¿Qué quiere decir dar un sentido verdadero a la vida? ¿Puedo y debo mejorar? Por medio del estudio del Evangelio (usando especialmente el del año litúrgico), mostrar que el seguimiento de Jesús es para los cristianos la manera más auténtica de vivir la existencia humana. En las celebraciones, dar espacio a los testimonios de personas que se sienten realizadas en la vida por vivir la misión de Jesús. Visitar a personas poco conocidas para superar aislamientos e individualismos, para favorecer la unión y compartir la vida. Escuchar y solidarizarse con personas que atraviesan algún momento difícil en la vida. Promover un domingo de confraternización entre las familias de la misma calle/barrio, lugar, posiblemente con almuerzo comunitario o una tarde alegre. Por la noche, una bonita celebración especial para todas las familias. Llevar a cabo actividades compartidas por la dignidad de la vida, caminatas por la paz, contra la violencia, la corrupción y las injusticias. Celebrar las fiestas de los santos y santas como personas verdaderas, que supieron dar un sentido auténtico a la

k)

b)

CUARTO BLOQUE Tomando conciencia de nuestra Finalidades

realidad

c)

d)

e) f)

El tema de este bloque está ligado al anterior. La diferencia es que ahora queremos ver y analizar, a fondo, la realidad socioeconómico-política de la región donde vivimos, del país y del mundo. Valorar primero los aspectos positivos de esta realidad y de los que trabajan por mejorarla. A continuación, ver las situaciones sociales que más perjudican; analizar profundamente la que más aflige y preocupa al pueblo de la región/ciudad. Si la SMP se celebra en el medio rural, es bueno ver los problemas de propiedad y uso de la tierra, de la política agraria del gobierno, de los monocultivos, de la reforma agraria, de la vida del pueblo del campo, de los créditos y precios agrícolas, del cooperativismo, de la lucha por la permanencia en la tierra, de los agro-tóxicos y transgénicos, de la agricultura ecológica saludable. Si la SMP se celebra en el medio urbano, es bueno ver la cuestión del desempleo, del transporte, de la violencia, de la de-

g)

h)

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

UNA VISION CLOBAL DE LA EXPERIENCIA

69 f) g) Promover una caminata-romería a algún lugar que más llame la atención sobre el problema. Hacer vigilias de oración de acuerdo con el problema. Celebraciones de alabanza y agradecimiento por alguna iniciativa popular exitosa.

lincuencia, de los sin-techo, de los menores que trabajan, de la marginación social, de los emigrantes. Es importante tratar los asuntos de manera clara y objetiva, sin agresividad ni superficialidad, uniendo la realidad local con la nacional y mundial. Ponerse siempre del lado de quienes más sufren las consecuencias negativas y de quienes trabajan en una línea de transformación. Ayudar a que crezca la práctica del bien común, luchando contra la plaga del individualismo y de la explotación. Despertar la convicción de que el Dios de la Biblia es el mayor defensor de la vida y de la dignidad de todos. Jesús tuvo siempre en consideración las realidades sociales del pueblo, denunciando y apuntando caminos de transformación (por ejemplo: Mt 9, 35-38; Me 12, 38-40; Le 16, 19-31).
Actividades

h) Trabajar en colaboración con otras organizaciones interesadas en atender las necesidades del pueblo. i) j) Hacer todo lo posible para que haya presupuesto en la administración de la municipalidad local. Favorecer la participación en los consejos municipales de salud, educación, asistencia social, niños y adolescentes.

QUINTO BLOQUE Es tiempo de conversión y Finalidades

transformación

a)

Promover encuentros con el pueblo del lugar sobre la realidad que más aflige a la región. Preguntas que pueden servir: ¿cuáles son los problemas más graves de nuestra región? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Por qué existen? ¿Cuál es el más grave de esos problemas? Escoger un problema, analizar mejor las consecuencias y las causas. Comprometer al mayor número posible de personas, niños y adolescentes incluidos, con debates en grupos y reuniones plenarias. Oír testimonios sobre el asunto. Comprometer a las autoridades, líderes, medios de comunicación social. Si fuere el caso, organizar una manifestación popular sobre el problema. Buscar soluciones de emergencia a corto plazo y proyectos a largo plazo, valorando la asociación y las capacidades creativas de las personas. Promover actividades compartidas en beneficio de los más necesitados.

b)

c)

La conversión es cambio de mentalidad, de estilo de vida, de posturas éticas. Sin conversión, la vida es un infierno, no se transforman las estructuras injustas. Sin conversión, las SMP corren el peligro de caer en el activismo y en la superficialidad. La conversión es una urgencia, no un lujo, porque somos frágiles y podemos escoger caminos errados. Las SMP tratarán de crear en las personas un proceso de conversión dinámico y permanente. Hacer gestos concretos tanto en al ámbito personal y familiar, como en el social y político. La conversión genera fiesta, resucita a las personas, da un nuevo sentido, despierta y articula energías. Jesús llamaba constantemente a la conversión. Textos para meditar, orar y actualizar: Mt 4, 17; 9, 14-17; Me 1, 14-15; 8, 1421; Le 13, 1-9; 15, 1-32.
Actividades

d)

e)

a)

Motivar a las personas a la oración y la meditación. Intensificar el rezo de La Liturgia de las Horas. Las capillas

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UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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71

e iglesias deben estar limpias, acogedoras, abiertas en los horarios accesibles al pueblo, a ser posible con la presencia del Santísimo Sacramento. b) Multiplicar los grupos de estudio del Evangelio, según el método presentado en los retiros misioneros (ver el cuadro al final de la segunda parte de este libro). Promover la revisión de vida en pequeños equipos8. En las reuniones y celebraciones, dar espacio a los testimonios de conversión. Promover las caminatas de fe y celebraciones penitenciales. Celebrar una vigilia de oración en cada comunidad (al menos una por mes). Estimular el servicio de consejería con vistas a una conversión profunda y sincera. Hacer reformas y limpieza general de la capilla/iglesia y alrededores (o trabajar para la construcción de una nueva). Promover confraternización con el sector misionero vecino para intercambiar experiencias y hacer una celebración de alabanza y agradecimiento. Intensificar las visitas.

sionera (SM) está llegando: preparar con tiempo todo lo necesario para su buena marcha. Crear un buen clima de espera activa. Hacer todo lo posible para que la SM sea un gran retiro espiritual popular, con la participación de mucha gente. Mantener viva la espiritualidad de las SMP. Jesús, al cumplir la misión que le confió el Padre, alertaba siempre, sobre todo en los momentos más críticos, a no desperdiciar tanta gracia de Dios. Textos para meditar, orar, actualizar: Mt 25, 1-13; 26, 36-41; Me 13, 28-37; Le 21, 29-36.
Actividades

c) d) e) f) g) h)

a)

Los trabajos misioneros irán en aumento. Para que todo vaya bien, es importante distribuir tareas, formar equipos. Evitar contratiempos e improvisaciones a última hora. Estudiar la última parte de este libro, dirigida a la SM, tanto personalmente como en las reuniones de los misioneros del sector. Discutir. Planificar. Terminar los trabajos de reforma, animación, arreglo, limpieza de la capilla/iglesia. Preparar la cruz (en el brazo vertical, escribir "Santas Misiones Populares" y la fecha del levantamiento la misma. En el brazo horizontal, se puede escribir una frase corta de Jesús, como: "He venido para servir". "Que todos tengan vida". "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"; "Yo soy la luz del mundo"). Es bueno aplicar algún producto a la madera para que la cruz resista al sol y a las lluvias. Escoger juntos el lugar del levantamiento, preferentemente un lugar visible. Plantar dos árboles frutales junto a la cruz, como símbolos de la vida nueva que brota de la cruz de Cristo. Una celebración del perdón con los misioneros y otra con toda la comunidad para entrar con un corazón limpio en laSM.

b)

c) d)

i)

j)

SEXTO BLOQUE Preparando y esperando la gran Semana Finalidades

Misionera

Una fiesta bonita no se improvisa. Tenemos que soñarla y prepararla. Requiere organización y planificación. La Semana Mi8 Para una mejor comprensión de la revisión de vida, ver: MOSCONI, Luis. Hacia una lectura fiel de la Biblia, Ediciones^ Dabar, México, 1998.

e) f)

I)

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UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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g)

Organizar la llegada y el hospedaje de los misioneros de fuera.

y se vive bien, es una experiencia inolvidable, un retiro espiritual popular con la participación de mucha gente. Es una semana especial, hecha de caminatas, visitas, bendiciones, símbolos, celebraciones vivas, vida compartida, solidaridad. Hay mucho movimiento en las casas, en las capillas e iglesias, en las calles, por las carreteras, por los ríos, en los barrios. Hay banderas al aire agitando esperanzas, pancartas animando las caminatas, tambores y cantos encendiendo corazones. Hay mucha gente abierta al soplo del Espíritu Santo. Es una semana que habla al corazón. Es un tiempo de esperanza, de conversión y de escucha a Dios. Es la experiencia profunda y saludable del abrazo de Dios, del consuelo divino al desamparo humano. La eficacia de las SM depende mucho de la presencia, del testimonio de vida y de la dedicación de los y las misioneros y misioneras, tanto locales como de los que vienen de otros lugares para ayudar. Ellos han de cuidar que la SM sea realmente un retiro espiritual popular. Crearán las condiciones necesarias para que la gracia de Dios pueda trabajar y transformar.
7.3 TERCERA ETAPA: LA MISIÓN CONTINÚA DURACIÓN: UN AÑO

Ésta es la programación de la primera etapa, que podrá enriquecerse según la realidad de cada lugar. Insistimos en la importancia de las visitas, de los contactos con las personas, sin prisa, con amor fraterno. Las visitas pueden hacerse en equipos de dos o tres personas. Dividir el sector en áreas de visitas. Cada equipo asume un área. En esta primera etapa tienen lugar asambleas de comunidades de fe y de penitencia, vigilias de oración, rescate de la memoria del pasado, concienciación sobre problemas y desafíos, actividades compartidas para la reforma/construcción/limpieza de la capilla, arreglo de casas de personas necesitadas, trabajos comunitarios en el campo, fiestas populares, teatros que hablen de la vida y de la historia del pueblo. Sopla un viento nuevo. Es el viento del Espíritu de Dios que "sopla donde quiere, oyes su rumor, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va" (Jn 3, 8). Es aliento que purifica y alegra, hace nacer de nuevo e impulsa a acciones transformadoras.
7.2 SEGUNDA ETAPA: TIEMPO DE SABOREAR GRAN SEMANA MISIONERA

La Semana Misionera (SM) es el tiempo más fuerte e intenso de las SMP, pero no es el único tiempo. En la cuarta parte del libro, profundizaremos con detalle en la SM. La primera etapa se propone DESPERTAR a las personas, a las comunidades y a la sociedad que servimos. Y prepara la segunda, que es SABOREAR la belleza del Evangelio. La tercera será PROFUNDIZAR, para CONTINUAR LA MISIÓN. Hay una estrecha relación entre las tres partes. Una empuja a la otra. Saborear significa experimentar sabores. La segunda etapa invita a saborear la belleza del seguimiento de Jesús, la vivencia eclesial, la convivencia con el pueblo del lugar, las celebraciones que caldean el corazón. Es la gran SM. Realmente, si se prepara

Después del despertar y el saborear, viene el tiempo de evaluar, de profundizar, de articular el camino. La finalidad de esta etapa es captar luces, llamadas, nuevas fuerzas que irán apareciendo a lo largo de las dos primeras etapas, para que se prolongue la misión: "El que persevere hasta el fin, ése se salvará" (MtlO, 22). En esta etapa trabajarán juntos la razón y el corazón. En varios lugares se produjeron buenas noticias en esta etapa. En otros hubo deficiencias, desaliento y dispersión, quedando apenas un poso de nostalgia. ¿Por qué? En buena parte porque: a) b) Faltó una visión clara y articulada de todo el proceso de las SMP; No siempre estuvieron presentes los objetivos para orientar el camino;

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UNA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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c) d) e) f)

No se vivieron bien las dos etapas anteriores; Hubo prisa, desorganización y falta de iniciativa; Faltaron espiritualidad y motivaciones profundas para seguir adelante; No hubo apoyo ni estímulo por parte de los responsables de la comunidad.

realizó la SM en nuestra comunidad? ¿Cuáles fueron los hechos y las personas más impactantes? ¿Por qué? ¿Cómo veo yo el proceso de las SMP? ¿Cuáles son las luces y llamadas para nuestra comunidad y para las otras comunidades? ¿Qué hacer para concretarlas? ¿Cuándo y con quién? Apuntar sugerencias y pasos concretos. Finalizar con una bonita celebración. 3. En el ámbito sectorial: durante el tercero/cuarto mes, celebrar un encuentro con todas las comunidades del mismo sector misionero (o con todas las comunidades del mismo sector misionero (o con la comunidad/sector vecino, si es en la ciudad), para compartir lo que cada comunidad ha evaluado y sugerido. Ver si es bueno que los sectores continúen. Concretar sugerencias para llevarlas al retiro parroquial. Hacer una celebración con caminata hasta el lugar donde se erigió la cruz (crucero), y renovar allí los compromisos asumidos en la clausura de la SM. 4. En el ámbito parroquial: cuarto retiro misionero. Durante el quinto/sexto mes, hacer un retiro de un día o dos con todos y todas las misioneras y misioneros de la parroquia y otras personas que descubrieron la misión de servir. Compartir lo que evaluó cada sector, lo que pensó y sugirió, y, desde ahí, trazar un esbozo del camino para las comunidades y para la parroquia (ver en el número 6 el esquema del retiro). Hay que tener en cuenta las pastorales ya existentes, el caminar y la organización de la parroquia. Muchas veces, no se trata de cambiarlo todo, sino de dar un sentido más profundo, más humano, más evangélico y más articulado a lo que se venía haciendo. Pero será también necesario crear nuevas iniciativas, como, por ejemplo, el acompañamiento de quienes quieren continuar el servicio misionero. Es importante que en todo este trabajo se comprometan también los niños y adolescentes que participaron activamente en las dos etapas anteriores (despertar y saborear). Ellos pueden hacer esto aparte o con toda la comunidad. Ver lo que sea más viable. La experiencia enseña que, durante la tercera etapa, deben ponerse en marcha, en caso de que no estén todavía, las iniciati-

Esta etapa es un tiempo precioso y crítico. Quiere ayudar a las personas a asumir los desafíos de la vida, consciente y libremente, con esperanza. Es un tiempo fecundo, que exige fidelidad y creatividad, recogimiento y comunión, discernimiento y sabiduría, claridad y decisión. Sin estos gestos, pueden echarse a perder muchos frutos, cosa que no puede ni debe suceder. Ahora es cuando podemos entender si realmente se vivieron bien las dos etapas anteriores. Si fue así, hay un "antes" y un "después". No es que el antes fuese todo negativo y que el después será todo luminoso, sino en el sentido de que será un paso importante en el camino, con nuevas luces, nuevas llamadas, nuevas opciones y nuevos avances. Para algunos puede significar una "viraje" en la vida. De ser así, demos gracias a Dios. A continuación, indicamos algunas propuestas y sugerencias concretas que surgieron a lo largo del camino de las SMP. En nuestra opinión, no pueden dejar de producirse, teniendo siempre en cuenta el margen de creatividad según las situaciones concretas. Como primeros pasos, sugerimos: 1. En el ámbito personal: cada persona, después de la SM, medita y se pregunta: ¿qué es lo que más me ha impactado? ¿Qué luces han iluminado mi camino? ¿Qué voces interiores he escuchado? etc. Es bueno conversar con otras personas amigas y de la propia familia. 2. En el ámbito comunitario: Durante el primero/ segundo mes después de la SM, promover una jornada de encuentro con toda la comunidad para evaluar y compartir sentimientos, luces, emociones, llamadas. Además de compartir las respuestas a las preguntas anteriores, podemos añadir las siguientes: ¿cómo se

/G

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vas concretas que siguen. Y tendrán que continuar siempre, porque, como hemos visto, la vida entera es una misión: a) Hacer cada vez más de la parroquia una red de pequeñas comunidades cristianas. Que sean eclesiales, ministeriales, acogedoras, misioneras, proféticas, con sus celebraciones vivas, con su autonomía y, al mismo tiempo, en comunión con las otras y con el caminar de la Iglesia. La comunión no es fácil, ni se da siempre, sino que ha de estar continuamente presente como aspiración y compromiso. Nos llama sin cesar a la conversión, valora las diferencias que enriquecen. Que la comunidad sea el eje de todas las actividades pastorales, procurando evitar trabajos paralelos que desgastan.

de meditación silenciosa. Sin celebraciones vivas y profundas no hay comunidad que se sostenga. La meditación de la Palabra de Dios puede hacerse así: primero, una pequeña introducción al sentido del texto, y después la lectura (para grabar mejor el texto, alguien puede contar la lectura con sus propias palabras]. Un comentarista puede explicar los textos, y después otra persona puede hacer preguntas que sirvan para unir el mensaje del texto con la vida de hoy, tales como: ¿qué es lo que más nos ha impactado de la lectura? ¿Cómo y quién vive hoy la Palabra de Dios? ¿Cuáles son las luces y las llamadas para nosotros? ¿Cómo hacer la voluntad de Dios? Invitar a las personas presentes a compartir algo sobre las lecturas y las preguntas, privilegiando vivencias y testimonios. Alguna vez, es bueno esceniñcar el texto. El ambiente (capilla, iglesia, salón) será acogedor, estará limpio y bien organizado. Que haya siempre alguien de la comunidad recibiendo con el mayor cariño a las personas que van llegando. Que se cree poco a poco la costumbre de que las personas lleguen antes de empezar la celebración comunitaria, a fin de favorecer la unión entre ellas, para momentos de recogimiento y oración personal. f) Rezar (cantar) La Liturgia de las Horas. Ayuda mucho a cultivar la oración comunitaria, siguiendo la tradición de la Iglesia. Puede rezarse dos o tres veces por semana, en la capilla o en las casas, invitando a la comunidad, a la vecindad. Cada comunidad procure tener su capilla. No es ningún lujo. Necesitamos un lugar donde sea posible recogerse, orar, meditar personalmente y celebrar con toda la comunidad. Vivimos en una sociedad muy ruidosa, que provoca superficialidad y dispersión. En el recogimiento y en la docilidad interior es donde brotan y se fortalecen preciosas convicciones y opciones de vida. Que la capilla

b) Asamblea general anual de la comunidad. Es importante que cada comunidad celebre su asamblea general cada año para evaluar, profundizar, definir rumbos y actividades. c) Fortalecer el consejo de la comunidad con representantes de las varias pastorales, grupos, movimientos y servicios. Su tarea es viabilizar las directrices y las sugerencias indicadas en la asamblea general anual de la comunidad. En esta ocasión es bueno reconfirmar o cambiar el consejo.

d) Estudio del evangelio del año litúrgico, según el método aprendido en los retiros misioneros. El objetivo es cultivar la espiritualidad del seguimiento de Jesús, que debe estar en la base de toda espiritualidad. Es bueno que el estudio se haga personalmente y en pequeños equipos de ocho personas como máximo. Si hubiera más personas, habrá que formar más equipos. Cuantos más grupos, mejor. Sugerimos escribir en el cuaderno, meditándolo, todo el evangelio litúrgico a lo largo del año. e) Vivir las celebraciones. Hay que prepararlas bien, y las dirigirá un equipo responsable. Que en ellas participe toda la comunidad, con cantos, gestos, símbolos, momentos

g)

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79 k) Cultivar la unión entre las comunidades vecinas. Con visitas recíprocas, jornadas de ocio, de espiritualidad, de estudio, compartiendo... Es una unión que hace bien porque las personas se ayudan recíprocamente. No se trata de copiar de nadie, sino de aprender lecciones de vida unos de otros. Las diferencias enriquecen. Jornadas de retiro espiritual. Pueden hacerse de vez en cuando, según el caminar de la comunidad, y durar uno o dos días, con tiempo para compartir, para el estudio de la Palabra de Dios, para el conocimiento crítico de la realidad en que vivimos, para la oración personal y comunitaria, celebraciones.

se construya y conserve con base en un trabajo solidario compartido ("mutiráo"). Como ya hemos dicho, si una comunidad tiene dificultades para levantar su capilla, es justo que la ayuden las comunidades vecinas. Es importante la presencia del Santísimo Sacramento para favorecer la adoración y la comunión eucarística. Hacer lo posible para que la capilla esté abierta en horarios accesibles al pueblo, con equipos de acogida turnándose. h) Que la comunidad esté siempre en función de la vida y del bien del pueblo. La comunidad no puede ser un club cerrado, porque si fuera así, estaríamos negando las palabras de Jesús, que quiere que seamos sal y fermento en la masa (Mt 5, 14-16). La comunidad dará su apoyo y estimulará a quienes estén comprometidos en las luchas populares a favor de la vida y de la ciudadanía, para que éstos no se desliguen ni distancien de la comunidad. Las posibles fallas y dificultades no tienen por qué ser motivo de separación. En la comunidad crece y se alimenta nuestra fe. Sugerimos iniciativas concretas en el campo social, en colaboración con otras entidades (municipalidades, iglesias, sindicatos, asociaciones) u organizaciones populares, sin perder por eso la propia identidad de comunidad cristiana. Cuidar la celebración de los sacramentos. En esta tercera etapa, la sugerencia es celebrarlos intensamente en un clima misionero, comprometiendo a toda la comunidad. El ministerio de la celebración de los sacramentos es un importante servicio para que crezca más la comunidad eclesial. Estimular a personas disponibles para ese servicio. Vigilias de oración, caminatas al crucero, celebraciones penitenciales, según las necesidades de la comunidad. Que las caminatas al crucero sean ocasión para renovar y motivar el compromiso misionero.

1)

m) Celebración de los aniversarios de la Semana Misionera. Cada año, y de manera especial cada cinco y diez años. Hemos visto que, de vez en cuando, es saludable una sacudida especial. Tenemos que hacerlas con fidelidad y creatividad, teniendo siempre en cuenta el momento actual del camino. Hay muchas experiencias positivas en este sentido: misioneros de un sector que visitan otros sectores o los del área rural que visitan el área urbana y viceversa. Hay momentos intensos de retiro, de estudio del Evangelio, de mayor compromiso con la transformación de las situaciones sociales. n) Celebrar SMP cada diez años. Esto se hace en muchos lugares, con positivos resultados. Hemos de tener en cuenta las nuevas situaciones, con bastante creatividad y profundidad. Continuar las visitas. Es opinión general, tanto de los misioneros como de las personas visitadas, que las visitas son una bendición. En un mundo donde el miedo, la violencia y la indiferencia levantan barreras, estas visitas logran superarlas. Crean lazos, abren nuevos caminos, suscitan esperanza y solidaridad. Hay comunidades convencidas de que las visitas son el mejor regalo de las SMP. Crece la "pastoral de la visitación".

i)

o)

j)

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p) Estimular y cultivar el ministerio del misionero y de la misionera. Varias personas, que han vivido profundamente las SMP, sienten la llamada a continuar como misioneros y misioneras. Es un ministerio fecundo, prometedor, en expansión, cuyos orígenes se remontan al comienzo del cristianismo, después de la fiesta de Pentecostés (He 2, 1-13). Las principales tareas de este ministerio son: • vivir y testimoniar la belleza del seguimiento de Jesucristo, Maestro y Señor; • visitar a las personas de la comunidad, especialmente a las más alejadas; • visitar las comunidades vecinas, sobre todo cuando nos lo piden; • crear nuevas comunidades, transformando cada vez más la parroquia/diócesis en una bonita red de comunidades; • mantener viva la espiritualidad del seguimiento de Jesús por medio del estudio de los evangelios; • ayudar a que crezca la comunión entre miembros y pastorales de la comunidad y estimular a nuevos animadores; • cuidar que las celebraciones de la comunidad sean una profunda experiencia del Dios Trinitario; • estar disponible al consejo, cultivar la oración personal en los miembros de las comunidades; • favorecer el compromiso en las luchas por la vida y la ciudadanía de todos, especialmente de los más necesitados • combatir vicios y males (corrupción, injusticias, desigualdades, estructuras erradas, deshonestidad, violencia, abusos). Que la comunidad, las parroquias (mejor aún, la diócesis) favorezcan al máximo este servicio, cuidando la formación permanente de quien lo asumió. Invitar sobre todo a personas jubi-

ladas, porque disponen de más tiempo y tienen todavía energías. Escoger un día especial durante el año para renovar el compromiso misionero en presencia y con aprobación de la comunidad (Pentecostés, aniversario de la semana misionera, etc.). Cuando hay fidelidad y creatividad, surgirán otras sugerencias e iniciativas que continuarán a lo largo del tiempo. Termina el tiempo especial de las SMP, pero la misión no se detiene.

8.

CUANDO TODA LA DIÓCESIS CELEBRA SANTAS MISIONES POPULARES

Varias diócesis han celebrado o celebran SMP en todo el territorio diocesano, dentro de un proyecto global único. La finalidad es poner a toda la diócesis en estado de misión permanente. Donde se asimila y asume la propuesta, sobre todo por parte de los párrocos, los resultados son muy positivos. Crece el dinamismo misionero, la ayuda fraterna entre parroquias, la alegría de formar parte de la gran familia diocesana. Surgen nuevos ministerios. Y la diócesis se siente cada vez más "sujeto" de la misión, sacudiéndose rutinas y cansancios. Aumenta la solidaridad entre sacerdotes; se hace realidad el sueño de tener presbiterios diocesanos discípulos misioneros. Es algo urgente y bonito. En una palabra, un gran regalo. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Existe el peligro de que alguna parroquia lleve a cabo las SMP solo por salir del paso o porque lo manda la diócesis. Lamentablemente, el peligro se convierte a veces en realidad, con el triste resultado de desvirtuar las SMP por las prisas y falta de preparación. Son víctima de la superficialidad presente en muchas pastorales. ¿Qué hacer ante una realidad como ésta? Las diócesis que han pasado ya por esta experiencia consideran importante seguir y mejorar. No podemos vivir sin misión, porque la vida es una misión. La Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM), en Aparecida, convoca decididamente a la misión. Apuntamos a

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UNA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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continuación algunas sugerencias para las diócesis interesadas en celebrar unas auténticas SMP, superando peligros y fallas: 1) Dos días de estudio para los agentes de pastoral de la diócesis, especialmente los párrocos. Antes de entrar en el proceso de las SMP, es importante promover este encuentro para profundizar en las motivaciones, los contenidos, la mística, la espiritualidad, la metodología de las SMP, a fin de discernir, decidir, planificar, orientar. La adhesión y el compromiso de los agentes de pastoral, especialmente de los párrocos, son decisivos, porque en ellos se concentra mucho poder. 2) Una gran jornada para laicos y laicas. Junto con el encuentro de los agentes de pastoral, es muy bueno organizar una gran jornada misionera con numerosos representantes de todas las parroquias, comunidades, movimientos y pastorales de la diócesis. Será el "grito" de la misión, para sacudir y motivar. La adhesión ha sido siempre entusiasta y altamente positiva. SMP: eje de toda pastoral diocesana. Si la decisión es positiva, las SMP se asumirán como eje e hilo conductor de toda la pastoral diocesana. Tendrán toda la preferencia. Esto debe quedar muy claro, de lo contrario, tropezaremos con dificultades, desperdiciaremos energías y no faltarán tensiones. Es toda la diócesis la que está en estado de misión, con sus fuerzas vivas y estructuras. Las SMP serán una gran sacudida, un "vendaval" transformador del Espíritu. Duración: unos cuatro años. Durante este período, las SMP se celebrarán en todas las parroquias de la diócesis. Cada SMP parroquial dura dos años, no menos, siguiendo el esquema indicado en el cuadro del capítulo 5. Esto es posible si el proceso del SMP en la diócesis se planifica y conduce bien. Por tratarse de un tiempo especial, no es bueno que pase de los cuatro años, a fin de evitar dispersión y desviaciones. En el ámbito de la diócesis, el 6)

tiempo puede distribuirse más o menos de la siguiente manera: a) Enamoramiento-noviazgo: seis meses b) Etapa del Despertar: poco más de un año; c) Etapa del Saborear (Semanas Misioneras): poco más de un año; d) Etapa del Profundizar (la misión continúa): un año o algo menos. 5) Organizar la diócesis en regiones. Para hacer viable el proyecto en los plazos marcados, hay que organizar la diócesis en regiones o decanatos. Cada región comprende unas cinco parroquias vecinas (si alguna región ya existente abarca más parroquias), es bueno subdividirlas en dos, para favorecer el proceso. Las parroquias de la misma región o decanato entran en un clima de ayuda recíproca, planificando juntas el proceso de las SMP, sobre todo las Semanas Misioneras. Coordinación de las SMP en el ámbito diocesano/regional/parroquial. Es importante y ha de ser capaz de coordinar todo el proceso. Pueden formarla los consejos pastorales ya existentes. La coordinación diocesana cuidará de la organización y de la comunión eclesial en el ámbito diocesano. Cuatro grande retiros diocesanos y cuatro en cada parroquia. Los tres primeros se hacen durante la etapa del Despertar, el cuarto, en la tercera etapa. Exigen organización, acompañamiento y una buena dosis de espiritualidad. Las ventajas de los retiros diocesanos son el crecimiento de la comunión diocesana y la capacitación para los retiros parroquiales. El proceso es el siguiente: se empieza con el primer retiro diocesano, y en los cuatro meses siguientes se hace el primer retiro misionero parroquial (cuanto antes mejor, para facilitar la orientación de las actividades). Se sigue el mismo proceso para

3)

7)

4)

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UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

85 Tiempo del enamoramiento-noviazgo: unos seis meses

el segundo y tercer retiro diocesano y parroquial. Para los retiros diocesanos, se sugiere que cada parroquia envíe unos cuarenta o cincuenta misioneros para asimilar bien la propuesta y con el compromiso de ayudar en los retiros parroquiales. Escójanse en los sectores misioneros de cada parroquia. 8) Un equipo diocesano de formadores y formadoras. Juntando los retiros diocesanos y parroquiales, en la diócesis habrá muchos retiros, sobre todo durante la etapa del Despertar. Tres formadores por cada retiro son suficientes para garantizar su eficacia. Para asumir tanto servicio, es necesario poder contar con un buen equipo diocesano de misioneros formadores, cerca de treinta, escogidos entre sacerdotes, religiosas y laicos(as). De hecho, cada región va haciendo su camino, y puede suceder que al final de la semana haya más de un retiro en regiones diferentes. Los formadores y formadoras, escogidos por sus dones y disponibilidad, deben dar prioridad y perfeccionar este importante servicio, pues de esto depende la buena marcha de todo el proceso de las SMP en la diócesis. Es muy bueno que los formadores se encuentren de vez en cuando para compartir, profundizar, prepararse juntos, planificar, dividir tareas, evaluar (el esquema de los retiros es el mismo que el de los retiros que hemos visto anteriormente).
9. CUANDO ALGUNAS PARROQUIAS UNIDAS HACEN SANTAS MISIONES POPULARES

a)

Promover encuentros entre representantes de las parroquias interesadas para compartir expectativas, debatir, asimilar la propuesta (estudio del libro de las SMP). El número de parroquias no pasará de cinco. Si hay más, se formará otro grupo de parroquias. Una vez tomada la decisión, debe asumirse en serio. Que las SMP sean el eje de toda la pastoral de las parroquias implicadas. Debe dárseles la prioridad y ha de ser la referencia principal. La duración de todo el proceso puede ser de tres o cuatro años. Dar enseguida los primeros pasos, como hemos visto antes, al hablar de la cronología de las SMP en los ámbitos parroquial y diocesano. Ejemplo: formación de una coordinación interparroquial, de un equipo de formadores y formadoras para ayudar en los retiros interparroquiales y parroquiales.

b) c)

d)

Etapa del DESPERTAR. Duración: cerca de un año

a)

Primero, el retiro interparroquial, con representantes de cada parroquia (unas cincuenta personas por parroquia) . Enseguida, el primer retiro, en cada parroquia, para todos sus misioneros, venidos de los sectores misioneros de la parroquia. Que quienes participen en el retiro interparroquial ayuden en la conducción del retiro en sus parroquias, con alguien del equipo de formadores y formadoras. Cuanto más pronto se hagan los retiros parroquiales, mejor, porque eso facilitará la realización de las actividades indicadas en los bloques (ver atrás). La finalidad del retiro parroquial es formar el mayor número posible de misioneros en cada parroquia, sin perjudicar la calidad.

b)

Por varias razones, no siempre es posible hacer SMP en todo el territorio de la diócesis. Hay casos de parroquias muy sintonizadas deseosas de celebrar juntas las SMP en un clima de ayuda recíproca. Es una experiencia positiva. Es enriquecedora la comunión solidaria. Los contenidos y la metodología son los mismos que hemos visto anteriormente. Apuntamos a continuación algunas sugerencias específicas:

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

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c)

Segundo retiro interparroquial, unos cuatro meses después del primero. Enseguida, el segundo retiro en cada parroquia.

d) Tercer retiro interparroquial. Enseguida, el tercer retiro en cada parroquia.
Etapa del SABOREAR: las Semanas Duración: cerca de un año Misioneras.

lugares. El saldo es siempre positivo, pero no faltan preguntas y dudas sobre las SMP en las ciudades grandes. Unos dice que las SMP son viables solo en pequeñas ciudades y en áreas rurales. ¿Qué decir? Realmente, el desafío es grande. Por experiencia, consideramos sumamente válidas las SMP también en ciudades grandes, tanto en las periferias como en los barrios centrales. Todo depende de cómo se entiendan y se vivan. Para facilitar la comprensión, damos algunas orientaciones y sugerencias aprendidas a lo largo de las experiencias.

a)

Que la coordinación interparroquial organice con tiempo las fechas de las Semanas Misioneras en las distintas parroquias. Para facilitar la ayuda recíproca, entre una Semana Misionera y otra, habrá un espacio de unos dos meses, no menos. Esmerarse en la preparación de los envíos de misioneros de fuera para las varias Semanas Misioneras. La participación será de acuerdo a las posibilidades de tiempo, de empleo. Que los sacerdotes de las parroquias hagan lo posible para ayudar de verdad en las semanas Misioneras de otras parroquias.
continúa.

1)

LAS SANTAS MISIONES POPULARES TIENEN LUGAR EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO

b)

c)

Las SMP se realizan aquí y ahora, en situaciones concretas, que marcan profundamente su dinamismo. No existe una SMP modelo, que pueda copiarse al pie de la letra en cualquier lugar. La misma expresión SMP en plural indica que hay diversidad entre una y otra. Al mismo tiempo, no es correcto dejarse dominar por las situaciones hasta el punto de perder el rumbo y caer en la dispersión y la confusión. Como en cualquier otra actividad, hay que ver lo que es esencial y lo secundario. En lo esencial no podemos ceder. Lo secundario es susceptible de modificación y adaptación. Las SMP tienen una mística, una espiritualidad, contenidos y objetivos que consideramos innegociables. Se basan en valores humanos y evangélicos que son válidos en cualquier lugar y época. La metodología es muy importante, pero es flexible. Se trata de combinar la fidelidad al espíritu de la propuesta y la creatividad a la hora de concretar. Cuanto mayor sea la fidelidad, la creatividad será más fecunda y eficaz. Por eso hablamos de SMP en el área rural y en el área urbana. Hay algo en común y algo típico en cada lugar. Aprendamos del apóstol Pablo. Jesús vivió la misión en Galilea. Era una región rural con pequeños poblados y muchas casas pobres diseminadas por doquier. Jerusalén, la capital de Judea y del mundo judío, debía tener poco más de treinta mil habitantes (en tiempos de grandes peregrinaciones, pasaban de cien mil).

Etapa del PROFUNDIZAR: la misión Duración: cerca de un año.

Seguir el mismo proceso visto en las parroquias y diócesis. Promover el cuarto retiro interparroquial, y después el cuarto parroquial.

10.

LAS SANTAS MISIONES POPULARES EN LAS CIUDADES GRANDES

La experiencia de las SMP comenzó en parroquias del interior. Después llegó a ciudades grandes. Hoy se celebra en los dos

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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Cafarnaum, la base geográfica de la misión de Jesús en Galilea, debía tener unos tres mil habitantes. Nazaret, alrededor de quinientos, como máximo. Pablo se convirtió, asimiló las buenas noticias de Jesús de Nazaret y supo encarnarlas tanto en las regiones rurales de Galacia (Asia Menor, actual Turquía) como en las mayores ciudades de la época (Antioquía, Éfeso, Corinto, Roma: de cuatrocientos mil a un millón de habitantes). ¿Cómo lo consiguió? Pablo fue un gran místico, una persona libre, un misionero incansable, profundo conocedor de las realidades humanas y sociales, tanto del mundo urbano como rural. También hoy es necesaria una profunda experiencia mística para vivir la misión en las distintas situaciones y en lugares diferentes. No podemos olvidar que hoy en día la cultura urbana ha penetrado también en el interior, a través de la emigración de muchas personas, de la presencia poderosa de los medios de comunicación. En las villas del interior de la Amazonia, encontramos comportamientos y estilos de vida de la gran ciudad brasileña de San Pablo, sobre todo entre la juventud.

dar verdadero sentido a la vida. Derriban prejuicios y barreras. Quieren sacar a las personas del anonimato y el aislamiento. Por medio de testimonios, comunican la importancia y la belleza de participar activamente en una comunidad, de celebrar con fe, con gusto y creatividad la presencia de Dios en la vida cotidiana de la ciudad. Quieren alimentar la pertenencia consciente y saludable a la Iglesia Católica, con su rica tradición y el testimonio de millares de mártires de la vida y de la libertad. Las SMP quieren ser una eficaz sacudida en la vida de la ciudad. ¿Necesita una sacudida así la ciudad donde usted vive?
3) ALGUNAS ACTITUDES NECESARIAS PARA UNA EFICAZ SANTA M I S I Ó N POPULAR EN LA GRAN CIUDAD

a)

Partir de situaciones concretas de las personas, de la vida de la ciudad. Algunas preguntas que pueden ayudar: ¿Cómo viven las personas en las grandes ciudades? ¿Cuáles son sus aspiraciones y sueños? ¿Cuáles son los aspectos positivos de la ciudad? ¿Qué es lo que más atrae a las personas al cambiarse para las grandes ciudades? ¿Cuáles son las preocupaciones, frustraciones y derrotas de la población urbana? ¿Por qué tanta violencia, droga, vicios, miedo, individualismo en la ciudad? ¿Cuál es el modelo socioeconómico que impera en la ciudad? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Cómo es la religión en las grandes ciudades? ¿Por qué tantas Iglesias y casi todas llenas? ¿Qué es lo que busca la gente?

2)

LAS SANTAS MISIONES POPULARES EN LAS CIUDADES GRANDES

Las SMP parten de la vida. Quieren ayudar a dar verdadero sentido a la vida. Éste es el mayor desafío para todos, de cualquier lugar que sean. Quieren valorar todo lo bueno que hay en la ciudad. Las diferencias enriquecen. Cultivan el diálogo, el encuentro entre las personas, la solidaridad, la acogida. No se callan ante las injusticias de la ciudad: el desempleo, los menores abandonados, la corrupción, la explotación, la violencia, los vicios. Quieren hacer experimentar la brisa suave de la intimidad con el Padre, con el Hijo y el Espíritu Santo, dentro de la vida agitada de la ciudad. Las SMP sueñan y trabajan por una ciudad humana, acogedora y santa. Invitan al silencio, a la escucha, a la oración, al reencuentro consigo mismo, con el otro y con Jesucristo, a

90 •

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¿Por qué tanta emigración de una Iglesia a otra?

í)

• ¿Por qué crece la indiferencia religiosa, sobre todo en ambientes universitarios y profesionales? • ¿Cómo vemos la presencia de la Iglesia Católica en la gran ciudad? • • • ¿Cómo nos gustaría que fuese? ¿Cuáles son los objetivos que queremos alcanzar con las SMP en la gran ciudad? ¿Con qué metodología? h) g)

Vivir la solidaridad. Que sea efectiva y afectiva, en defensa de la vida y de la ciudadanía de todos, sobre todo de los excluidos, a través de gestos, participando en iniciativas populares. Es vivir la misericordia y el coraje de la verdad en la vida de la ciudad. Es cultivar la conciencia del bien común, venciendo egoísmos. Vivir y promover la espiritualidad del seguimiento de Jesús. A través del estudio del evangelio del año litúrgico, ser cada vez más discípulos misioneros de Jesucristo. Unir los mensajes del Evangelio con las realidades de la ciudad. Transformar las parroquias urbanas en redes de pequeñas comunidades cristianas. Que éstas sean eclesiales, ministeriales, acogedoras, solidarias, proféticas, con celebraciones vivas, organización propia y participativa. Cultivar la formación permanente. Formar es dar una forma a la vida, es adquirir una personalidad, un estilo de vida, es alimentar convicciones profundas, capaces de sustentar audaces proyecto de vida. Para el cristiano, todo esto se da en el seguimiento fiel y firme de la persona y dell proyecto de Jesucristo. Es importante saber cuidar la propia formación y ayudar a los otros en el proceso formativo. Vivir e invitar a vivir un estilo de vida sobrio y sencillo, solidario y acogedor. La vida de la ciudad está marcada por la propaganda, por el consumismo, por la corrupción, por la carrera por el poder y los privilegios. Es un modelo de vida que no responde a los anhelos de la naturaleza humana, que deja vacíos y provoca heridas. Tenemos que vencer la idolatría del consumismo, que daña las verdaderas relaciones. Ser como Jesús, que no sólo optó por los pobres y pequeños, sino que vivió también un estilo de vida pobre, sin privilegios, sin dominar ni abusar. El hombre nuevo, la mujer nueva, capaces de construir una nueva sociedad, forman parte del pueblo

b) Dialogar con lo diferente. La sociedad urbana es pluralista, fragmentada, con estilos de vida diferentes y hasta opuestos. Muchos hacen lo que quieren. Es grande el peligro de vivir de un sitio para otro. Hay que tener convicciones profundas para dar un rumbo cierto a la vida y tener una identidad propia. Al mismo tiempo, hay que saber dialogar con lo diferente, valorando lo que enriquece, cuestionando lo que divide, superando lo que no responde a los anhelos profundos de la existencia humana. c) d) Dar prioridad al testimonio de vida. Con humildad y sencillez. No atraen los discursos palabreros. Cultivar relaciones personalizadas, fraternas. Sacar a las personas del anonimato, evitar la masíficación, favorecer encuentros entre personas. Valorar el silencio. En la ciudad hay mucho ruido. Y éste perjudica la salud física y mental. Destruye el equilibrio interior, impide la formación de una conciencia crítica y lleva a la superficialidad, apresurada y cansada. El silencio cura, construye y ayuda a crecer. Es importante crear un clima y espacios de silencio, de recogimiento y meditación. La oración personal conduce a una comunión profunda con el Dios Trinidad, en el día a día de la ciudad.

i)

j)

e)

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las bienaventuranzas: "Felices los pobres en el espíritu" (Mt5, 3). El Documento de Aparecida "propone y recomienda una nueva pastoral urbana, que responda a los desafíos de la creciente urbanización; que desarrolle una espiritualidad de la gratitud, de la misericordia, y la solidaridad fraterna". Insiste en transformar cada vez más las parroquias urbanas en comunidades de comunidades (n. 517).

5) Antes de decidir cualquier actividad en las calles (caminatas, celebraciones, alboradas, fuegos), verificar si va a gustar a la población). No imponer jamás. Nosotros no somos los dueños de la ciudad. 6) Promover encuentros en pequeños grupos. Estimular el estudio del Evangelio, la revisión de vida en pequeños equipos. Implementar celebraciones, vigilias de oración, rezo de La Liturgia de las Horas.
MISIONEROS Y MISIONERAS DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES EN LA CIUDAD GRANDE

4)

ALGUNAS SUGERENCIAS CONCRETAS

5)

1) Visitar. Las visitas hacen bien, pero nada de visitas rápidas. Han de ser fraternas, atentas, gratuitas, deseadas, muy personalizadas. No se trata solo de visitar en las casas, sino de saborear el encuentro con las personas en la calle, en el trabajo, en las fiestas. Es todo un estilo de relación humana que debe crecer. 2) En la ciudad viven muchas personas jubiladas, con buena salud, energía y tiempo disponible. Hay que invitarlos a ser misioneros y misioneras y a prestar servicios voluntarios en favor de las personas y necesidades de las comunidades. 3) Que, en la medida de lo posible, cada comunidad procure tener su capilla. Que esté limpia, que sea acogedora y, a ser posible, con la presencia del Santísimo Sacramento. Que esté abierta en horarios accesibles a la gente, con equipos de acogida que se vayan alternando. 4) Ayudar a multiplicar con iniciativas concretas el esfuerzo compartido ("mutiráo") en defensa de la vida, sobre todo en lo que se refiere a la salud, a la educación, al transporte, al ocio, ai empleo. En las calles, en los barrios, surgen situaciones de emergencia. Formar equipos de voluntarios, implicando a las autoridades municipales. Promover, participar en iniciativas populares por una ciudad más humana.

1)

La presencia y el estilo de vida de los misioneros y misioneras son decisivos para la buena marcha de las SMP en las grandes ciudades. Han de estar preparados para encarar situaciones diferentes. Que los misioneros locales, las coordinaciones, al estudiar el manual, se pregunten siempre. ¿Es bueno esto para nuestra ciudad? ¿Servirá? ¿Alguna otra sugerencia mejor? En virtud de las culturas y mentalidades diferentes en la ciudad, los misioneros sabrán discernir, dialogar, valorando y cuestionando. La ciudad es el lugar donde aparecen más claramente los contrastes sociales (miseria y abundancia, privilegiados y excluidos), males y vicios (drogas, violencia, delincuencia). Los misioneros, como discípulos de Jesús, procurarán tener una conciencia crítica de la realidad urbana, denunciando e indicando caminos de transformación. Los misioneros de las SMP no son predicadores fanáticos ni vendedores ambulantes de Jesucristo, sino sus humildes y fieles seguidores, procurando tener sus mismos sentimientos y opciones de vida (Fil 2, 5).

2)

3)

4)

5)

94 6)

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

95

El misionero y la misionera saben que el mal está presente en todo lugar y ambiente social de la ciudad y alcanza a todas las personas. Por eso tendrán que motivar y alimentar un proceso de conversión permanente, inspirando siempre confianza y esperanza. El misionero y la misionera tendrán que ver la realidad de la ciudad con la misma mirada de Jesús. Él y ella son una bendición de Dios y una presencia valiosa entre las gentes de la ciudad.

SECUNDA PARTE

7)

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

Uno de los grandes peligros es reducir las SMP a una lista de actividades misioneras, a veces agitadas y apresuradas. De ser así, será escaso el fruto cuando finalice el proceso. Tenemos que evitar este peligro. Las SMP son mucho más. Son profundamente existenciales, parten de las situaciones, de los anhelos, de las preocupaciones y de los sueños que anidan en nuestro corazón. Quieren ayudar a responder al gran desafío de todo ser humano: dar verdadero sentido a la vida. Por eso nos abren a una profunda experiencia amorosa con el Dios Trino, fuente de la vida verdadera. Todo esto tiene que ver con la mística y la espiritualidad. Merece la pena abundar sobre este tema.

1 . SENTIDO DE LA MÍSTICA

Con frecuencia oímos expresiones como éstas:

Estoy en este trabajo, pero sin convicción. Lo hago a empujones y disgusto. Es una carga pesada, pero qué se va a hacer.

Me he casado hace pocos años, pero ya no me dice nada el matrim nio. Lo llevo a rastras, pero no sé hasta cuándo.

LAS SANIAS MISIONES POPULARES

96 Antes luchaba mucho en organizaciones populares Creía de verdad en la lucha Pero ahora, después de tanta desilusión y desencanto, he perdido la fe Vivo como cazador sin perro en la selva Siempre me ha gustado mucho trabajar en la pastoral Participaba, animaba reuniones casi todas las noches Pero hace ya un tiempo que lo he dejado todo Me he cansado No siento ya todo aquel entusiasmo Pienso que lo hacia por hacerlo Se me fueron apagando las motivaciones, y ahora estoy en otra onda ¿No hemos pasado por situaciones parecidas? ¿Cuáles son las consecuencias? Es bueno compartirlo con otras personas, para ver mejor las cosas y aprender Serán vanadas las causas, pero la más frecuente podría resumirse así falta de convicción ¿Qué es convicción? ¿Cuál es el retrato hablado de una persona convencida? Es una persona que piensa y actúa así "Sé lo que hago, por qué lo hago, y asumo las consecuencias" Es una persona consciente, tiene un proyecto y no cede Puede tener fragilidades y caer en desviaciones, pero se levanta y sigue adelante. Es una persona que sabe dialogar, sumar diferencias positivas, pero sin abandonar el rumbo que escogiera un día Tiene seguridad y energía suficientes para afrontar los desafíos de la vida. Una persona sin convicción se desanima fácilmente, se siente sin fuerzas para afrontar los desafíos de la vida Es miedosa, insegura, cae y es incapaz de levantarse Es como una caña agitada por el viento, y baila al ritmo de la música del momento Con la mayor facilidad cambia de rama, de rumbo y de bandera Pierde personalidad Es como veleta a merced del viento La convicción no es algo secundario Es una necesidad existencial No se puede vivir sin convicciones profundas Sin embargo, no basta la convicción Su valor depende del proyecto de vida que queremos servir Si es un proyecto auténti co, que asume las verdaderas aspiraciones, la convicción es altamente positiva Pero no siempre es así Hay personas, por ejemplo, que hacen cosas mal hecha con la mayor convicción. Y ésta tenemos que cuestionarla

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

97 Jesús de Nazaret tenía un proyecto de vida muy claro' "Mi alimento consiste en hacer la voluntad del que me envió hasta que lleve a término su obra" (Jn 4, 34). Leyendo los evangelios, impresiona ver su claridad y decisión en la misión que había abrazado Nunca desistió Enfrentó barreras, desafíos, calumnias, amenazas y muerte No fue fácil su vida misionera, pero sus grandes convicciones lo sostuvieron siempre Hay convicciones y convicciones. La convicción cristiana ayuda a ser ñel al evangelio de Jesús El apóstol Pablo abrigaba una gran convicción Sin ella no hubiera podido soportar una vida tan agitada y llena de obstáculos- "Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de buen juicio. No te averguences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero.. Yo no me avergüenzo, pues sé en quién he puesto mi confianza" (2Tim 1, 7-8 12) Así escribió Pablo a Timoteo desde la prisión en Roma. Probablemente, fue su última carta, escrita pocos meses antes de su martirio. La convicción cristiana no es una mercancía que se compra en el supermercado, sino fruto de una profunda experiencia con el Dios de la Biblia. Brota de la comunión de vida con la persona y el proyecto de Jesús: "Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gal 2, 20). Es la experiencia mística de Dios, difícil de explicar, pero gratificante sobremanera El misionero y la misionera, como cualquier discípulo o discípula de Jesús, están llamados a vivir y a cultivar esta experiencia profunda de Dios Sin ella no puede permanecer ñel a la misión. La convicción que brota de la experiencia mística de Dios genera preciosas motivaciones, y éstas elaboran auténticos proyectos de vida La convicción es manantial de fidelidad al proyecto de vida en el día a día El misionero y la misionera aprenden de la experiencia íntima con el Padre. "Quien me ve a mí, ve al Padre" (Jn 14, 9). "Yo y el Padre somos uno" (Jn 17, 11). La experiencia mística envuelve todo nuestro ser, llega a lo más íntimo de nuestra vida. Es algo misterioso, que no se ve, pero es tan real como el aire que res-

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

98 piramos. La intimidad de Jesús con el Padre no fue una simple concordancia de ideas, sino una comunión profunda de vida, de sentimientos, de opciones, de voluntad: "He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" (Jn 6,38). Jesús mantuvo siempre su comunión con el Padre. La cultivaba constantemente por medio de la oración personal en lugares desiertos y apartados. Cuando no podía de día, lo hacía por la noche o de madrugada (Me 1, 35; Le 4, 42). Debía tener razones importantes para orar en las mejores horas del sueño; debía sentir la oración como una necesidad existencial. Leyendo con atención los evangelios, encontramos a Jesús orando en los momentos más críticos y decisivos de su vida, como: • A la hora de asumir su misión (cfr. Le 3, 21-22). • Antes de escoger a sus primeros discípulos (cfr. Le 6, 1216). • Cuando el pueblo quería desviarlo del verdadero rumbo de la misión (cfr. Jn 6, 14-15). • Cuando reveló su muerte violenta (cfr. Le 9, 18-22). • Después de intensas jornadas de servicio al pueblo (cfr. Me 1,35). • Cuando las muchedumbres lo buscaban para oírlo (cfr. Le S, 15-16). • Cuando expulsaba a determinadas clases de demonios (cfr. Me 9, 29). • Antes de prenderlo los verdugos (cfr. Le 22, 39-46). • En la agonía de la cruz (cfr. Le 23, 33-46). La oración personal, meditada, silenciosa, pausada, es algo indispensable. Ayuda a cultivar una profunda comunión con Jesucristo, referencia fundamental. No es una simple comunión de ideas, sino de vida, de opciones, de sentimientos, de actitudes.

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La experiencia mística no está desligada de la práctica. Todo lo contrario: "No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt 7, 21). No hay verdadera mística sin compromiso liberador, tanto en el ámbito personal y familiar, como en el social, económico y político. Sin este compromiso sólo hay un misticismo vago, aéreo, ambiguo, fruto de imaginaciones fantasiosas. Hay ciertas oraciones y ritos que en lugar de acercar apartan más de Dios, como recordaban los profetas (ver Is 1, 10-17; Jer 7, 1-11) y lo reafirmó Jesús (cfr. Le 18, 9-14). Lo que nos define no son las palabras ni los ritos, sino la práctica (Mt 25, 31-46). La oración verdadera sustenta y purifica prácticas transformadoras. Un a vez, Jesús respondió a los fariseos y doctores de la Ley que criticaban su práctica afirmando que era consecuencia de su comunión de vida con el Padre. Y contó las tres parábolas que hablan de la misericordia de Dios y de su solidaridad con los marginados y pecadores (cfr. Le 15, 1-32). Este capítulo es fundamental para entender todo el evangelio de Lucas. ¿No nos hace falta esta experiencia mística en nuestras pastorales, en nuestra vida personal y en nuestras celebraciones? El místico es aquel que vive una profunda experiencia con el Dios Trinidad. Es un discípulo de Jesucristo, su único Maestro y Señor (cfr. Mt 23, 8). Procura tener en su vida cotidiana los mismos sentimientos y actitudes de Jesús (cfr. Fil 2, 5). ¿Cuál es, entonces, su estilo de vida? Es una persona libre, que da sentido a lo que hace y asume las consecuencias. Aprende de Jesús, que fue extraordinariamente libre antes las leyes injustas (cfr. Me 2, 23-28), ante el poder del opresor corrupto (cfr. Le 13, 31-33; 20, 20-26; ante los doctores de la Ley y de los fariseos (cfr. Mt 23, 1-23), ante los lazos familiares (cfr. Me 3, 21; Le 8, 19-21), ante una religión hipócrita (cfr. Me 7, 1-13). Libre, en fin, ante su propia vida: "Nadie tiene poder para quitarme la vida; soy yo quien la doy por mi propia voluntad" (cfr. Jn 10, 18). El momento más libre de Jesús fue cuando, agonizando en la cruz, lanzó aquel fuerte grito: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (cfr. Le 23, 46).

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

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MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

101 2. L A MÍSTICA MISIONERA

El místico cristiano es una persona libre, porque sabe absolutizar lo que es absoluto y relativizar lo que es relativo. Para el cristiano, el único Absoluto es Dios Padre-Hijo-Espíritu Santo, es Dios amor. La Trinidad da sentido total a la vida. Todo lo demás es relativo. El místico vive sumergido en las realidades humanas, luchando por la transformación, hasta, si es necesario, dar la propia vida. Al mismo tiempo, sus anhelos apuntan más allá de este mundo, a lo eterno. Por eso, pone en segundo plano todo lo demás, lo que no quiere decir que desprecie las cosas de esta vida. El místico cristiano es capaz de comunión, pero hace también una experiencia de soledad. Hay momentos en la vida en que somos llamados a tomar decisiones personales, que hacen que experimentemos la soledad. Pero el místico sabe llenarla con la presencia del Espíritu de Dios, de la persona y del sueño de Jesús. Así, la soledad se transforma en intimidad, en comunión, de donde nace una práctica transformadora. El místico cristiano no es un alienado, un ingenuo ni carece de compromiso. Es un mártir que, como lo dice la misma palabra mártir, da pruebas concretas de fidelidad en lo que cree. Siguiendo el ejemplo de los profetas, de Jesús de Nazaret, del apóstol Pablo, el místico cristiano no pacta con la mentira, la violencia y el odio. La mística cristiana no habita en palacios corruptos ni en templos alienados, donde se hace oídos sordos al clamor de los pequeños y de los pobres. En personas acostumbradas a dominar y a explotar a los demás, no podrá darse nunca una experiencia mística a no ser que se produzca un verdadero cambio de vida. El místico cristiano es humilde y acogedor, capaz de escuchar y dialogar. Vive en sintonía con la naturaleza, cuida del planeta, sabe descubrir la presencia del Creador en los frutos de la tierra, en las plantas, en los animales, en los astros, en el agua y en el viento, como Francisco de Asís. Está movido por la ternura y la firmeza, por la misericordia y la profecía, por la paciencia y la impaciencia, dependiendo de las situaciones. No es consumista ni ambicioso. Vive una vida sencilla, pobre y despojada. Es una persona realizada y feliz.

Mística y misión son dos realidades inseparables. Son como dos caras de la misma moneda. No existe una sin la otra. De hecho, quien hace una bonita experiencia de vida, llena de esperanza, de alegría y de energías, siente necesidad de compartirla con los demás. No se reserva nada. Y de ahí nace la misión: "Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplaron y tocaron nuestras manos... eso les anunciamos para que también ustedes estén en comunión con nosotros" (Un 1, 1-4, resumido). La experiencia mística de Dios genera una fuerza que nos lanza al encuentro con los otros, no para destruirlos, sino para amarlos con el mismo amor de la Trinidad. Mística, misión y amor son inseparables. Ya los sabios antiguos decían que el bien, por su naturaleza, se difunde y va lejos. Nadie puede detenerlo. Contemplemos el testimonio del apóstol misionero Pablo. Todavía joven estudiante en las mejores escuelas judías de Jerusalén, fue un seguidor fanático de la corriente más rígida del judaismo (cfr. Fil 3, 5-6). Apoyó la muerte de Esteban, primer mártir de las comunidades (cfr. He 7, 58-8,1). Fue un encarnizado perseguidor de los "nazarenos" (así se les llamaba al principio a los seguidores de Jesús de Nazaret. Cfr. He 8, 3; 9, 1-2). Pero no aguantó mucho. Y entró en crisis. El testimonio de los "nazarenos" derribó sus certezas y su fanatismo. Perdió toda la seguridad en sí mismo. Oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues. Y Saulo preguntó: ¿Quién eres tú, Señor? Fue una gran experiencia mística con Jesús, torturado y perseguido en tantos cristianos. Saulo se dejó llevar, buscando nuevos derroteros y nuevas convicciones. Se convirtió de verdad. Partió inmediatamente a la misión (cfr. He 9, 3-20). Y fueron treinta años de vida misionera incansable. Conversión y misión, mística y anuncio de Jesús. "Para mí la vida es Cristo y morir una ganancia" (Fil 1, 21). Y ¡pobre de mí si no anunciara el Evangelio! (cfr. ICor 9, 16). Mística sin misión es misticismo vago. Misión sin mística no es verdadera, ni tiene consistencia.

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

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Los profetas del Antiguo Testamento (Elias, Amos, Oseas, Isaías, Miqueas, Sofonías, Ezequiel etc.) fueron místicos y misioneros, cada uno según su situación personal y del pueblo de la época. Se sentían tan poseídos por la presencia de Yavé que, al comenzar y terminar sus palabras, decían: "Ésta es palabra de Yavé". El profeta Elias, por ejemplo, fue un misionero de Yavé, peregrino por aldeas y comunidades, defensor radical de los campesinos despojados y masacrados. Una vez, perseguido por la sanguinaria Jezabel, se refugió en el monte Sinaí y, en íntima comunión con Yavé, llegó a decir: "Sufro por amor al Señor todopoderoso, porque los israelitas han roto tu alianza". Oyó la voz de Yavé que le decía: "Anda, regresa a Damasco por el camino del desierto. Ve a luchar y no tengas miedo". Elias partió, y en el camino se encontró con otro compañero de lucha, el profeta Eliseo (cfr. IRe 19, 1-21). Jeremías nos dice cómo sintió la presencia de Dios que lo llamaba a la misión: "Tú, ármate de valor, levántate y diles todo lo que yo te mande. No les tengas miedo... Yo te hago hoy ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce ante a todo el país... Ellos lucharán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo para liberarte" (Jer 1, 17-19) Jesús, místico por excelencia, se sintió poseído por la misión. No se pertenecía a sí mismo, sino a la misión del Padre: "El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado..." (Le 4, 18-20). Simón Pedro, después de la primera jornada misionera llena de éxito, narrada por Marcos 1, 21-34, intentó convencer a Jesús para que se quedara y recibiera nuevos aplausos, pero Jesús le respondió con decisión: "Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues para esto he venido" (Me 1, 38). Los apóstoles Pedro y Juan amonestados por las autoridades del sanedrín para no hablar más de Jesús respondieron con audacia: "Por nuestra parte, no podemos dejar de proclamar lo que hemos visto y oído" (He 4, 20). Por tanto, experiencia de Jesús y misión son inseparables. Quien busca vivir una vida así, no se siente nunca derrotado,

incluso en medio de las mayores dificultades y aflicciones: "Nos acosan por todas partes, pero no estamos aplastados; nos encontramos en apuros, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos aniquilan" (2Cor4, 8-9). Los textos bíblicos mencionados nos dicen que la misión de los profetas, de Jesús y de las primeras comunidades y del apóstol Pablo, no fue una misión cualquiera. Fue una misión en favor de la vida, en nombre del Dios de la vida, junto a los excluidos y desamparados, contra toda cultura y sistema de muerte. Vale la pena insistir: sin esta misión por la defensa de la vida no hay verdadera experiencia mística de Jesucristo. Hoy en día, el nombre de Dios y de Jesús está en auge. Surgen nuevas iglesias y nuevas experiencias religiosas con mezcla de todo. Para saber si se trata de una experiencia auténtica con la persona de Jesús, no puede faltar este criterio: estar al lado de los pequeños, del lado de la vida, contra toda corrupción y violencia. Estas constataciones apuntan a otro hecho importante: la ligazón profunda entre mística misionera y cruz. La experiencia mística con la persona y el proyecto de Jesús no nos aleja de los conflictos, sino que nos empuja a comprometernos con una realidad conflictiva. Seguir a Jesús no es sólo "paz y amor". El seguimiento de Jesús está traspasado de persecución y de conflicto. Vivimos en un mundo dividido y lacerado, donde existen privilegiados y excluidos, donde hay odio, violencia y lucha entre intereses opuestos. Hay muchos conflictos en las relaciones sociales, en el mundo de la política, de la economía, en la calle, en las familias, en el trabajo, en el comercio. No podemos ignorarlos. Tener una experiencia mística con Jesús es tomar posición como él la tomó. Y esto puede conllevar conflictos. La cruz en la vida de Jesús no fue un accidente casual, sino consecuencia de su opción por la vida y la libertad de todos. Los conflictos no se dan solamente con los otros. Todos experimentamos una lucha interior: "No acabo de comprender mi conducta, pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que más

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detesto (Rom 7, 15), confesaba Pablo. Es la lucha entre el ser humano viejo y el ser humano nuevo; entre la fidelidad al proyecto de Jesús y la entrega al mal y a las estructuras pecaminosas: "¡Infeliz de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que lleva a la muerte? (Rom 7, 24), gritaba el apóstol. Y más adelante: "¿Quién nos separará del amor de Cristo?... Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida... ni poder alguno...nada podrá separarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Rom 8, 35-39). Esto es mística de verdad. Revela nuestras fragilidades, pero también la fuerza de la gracia de Dios que actúa y resplandece en nuestras vidas.

por ejemplo, viven explotando y aplastando. Otros se dejan llevar por el odio y por la ambición; otros, por la comodidad, sin iniciativas para el bien; otros, movidos por la solidaridad, por la lucha del bien en favor de todos. La espiritualidad cristiana es vivir el día a día según el evangelio de Jesús. Es tener los mismos sentimientos y actitudes de Jesús, como recordaba Pablo a la comunidad cristiana de Filipos (cfr. Fil 2, 5). La espiritualidad de Jesús aparece en sus palabras, acciones, sentimientos y actitudes. Todo lo que Jesús dice y hace es su espiritualidad, su manera de vivir. ¿Qué espiritualidad de Jesús aparece, por ejemplo, en Me 10, 13-16? Dice el texto que Jesús se indignó al ver algunos niños -símbolos de las personas humildes, pobres, sin voz ni voto- marginados y despreciados. Los abrazó y defendió con ternura y solidaridad. Los gestos, palabras, sentimientos y opciones de Jesús revelan su espiritualidad, su estilo de vida. Por tanto, la lectura de cualquier texto del Evangelio planea esta pregunta: ¿Qué espiritualidad de Jesús revela el texto sagrado? Seguir la espiritualidad de Jesús significa saber actualizar, hoy, su estilo de vida, teniendo en cuenta nuestras situaciones personales y la realidad en que vivimos. La espiritualidad, por tanto, va más allá de los rezos, de las devociones, celebraciones y ritos. Es un estilo de vida vivido cotidianamente. La espiritualidad se vive en el autobús, en la calle, en casa, en el trabajo, en las relaciones sociales, en la escuela, en la política, en la municipalidad, en el hablar, en el ver, en el juzgar, en el actuar, en todo. Es tener los mismos sentimientos de Jesús dentro de las realidades cotidianas. Percibimos si una persona es o no espiritual no tanto por las veces que invocan el nombre de Jesús ni por el número de oraciones que hace, sino cuando se deja orientar por los mismos sentimientos y opciones de Jesús en la vida diaria. Se vive el seguimiento de Jesús desde nuestras situaciones concretas: como hombre o mujer, casado o soltero, negro o indio, empleado o empleador. Jesús no pidió a la samaritana que dejara de ser samaritana para seguirlo, sino que la invitó a adorar al Pa-

3.

ESPIRITUALIDAD

¿Qué es espiritualidad? En la Biblia no encontramos esta palabra, sino Espíritu. Jesús se dejó llevar por el Espíritu del Padre en la vida cotidiana y en los momentos de las grandes decisiones: "El Espíritu del Señor está sobre mí..." (Le 4, 18). En la hora de la despedida, comunicó su Espíritu a los discípulos: "Reciban el Espíritu Santo..." (Jn 20, 22). Las primeras comunidades más auténticas eran las que se dejaban conducir por el Espíritu de Jesús (cfr. He 4, 31; 13, 2), hasta el punto de decir: "Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros" (He 15, 28). El apóstol Pablo forjó la feliz expresión: vida según el espíritu (cfr. Rom 8, 1-14; Gal 5, 16-26). Él afirma que fundamentalmente hay dos maneras de vivir la vida: según el Espíritu de Jesús y según la carne. • Vida según el Espíritu de Jesús es la vida guiada e iluminada por los mismos sentimientos y opciones de Jesús. • Vida según la carne es vivir según el espíritu del anti-Reino de Jesús. Es el reino del odio, del aprovechamiento, de la ambición, de la división, de todo tipo de mal que destruye la vida y el sentido de la vida. Espiritualidad, por tanto, es una manera de vivir la vida, es un estilo de vida. La vida puede vivirse de varias maneras. Unos,

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4. ESPIRITUALIDAD MISIONERA

dre "en espíritu y en verdad", como samaritana (cfr. Jn 4, 23-24). El seguimiento de Jesús pide a todos conversión permanente. No cualquier cultura o estilo de vida sirve para vivir según el Espíritu de Jesús. En su tiempo, por ejemplo, había varios estilos de vida: el de los doctores de la ley, el de Herodes y sus funcionarios, el de los sacerdotes del templo. Pero Jesús no se identificó con aquellos tipos de cultura, sino con la cultura de los campesinos pobres de Galilea y, a partir de entonces, él fue cuestionando, iluminando, invitando a todos a la conversión, hasta a los mismos campesinos. Para el seguidor de Jesús, ninguna cultura es intocable. Los valores del Evangelio tienen que iluminarlo y cuestionarlo todo. Mística y espiritualidad son inseparables. La mística es la experiencia profunda de Dios. La espiritualidad es la vivencia de esta experiencia en la cotidianeidad. La espiritualidad está orientada por la mística: a tal mística, tal espiritualidad. De nada sirve hablar de mística o de convicciones, si en el día a día es otra nuestra dirección. Nuestra vida cotidiana ha de alinearse con las convicciones y opciones. Si la espiritualidad es un estilo de vida ¿por qué rezar? ¿Por qué ir al culto, a la misa y a las devociones? ¿Por qué meditar la Palabra de Dios? Ya hemos hablado de esto al recordar la oración en la vida de Jesús. Oraciones, cultos, misas, Palabra de Dios forman parte de la espiritualidad. Son importantes momentos abastecedores. Sin esos momentos no hay espiritualidad que se sustente. A final de cuentas, para tener los mismos sentimientos de Jesús, tenemos que conocerlo y saber estar con él (cfr. Me 3, 14). Pero la espiritualidad va más allá de las celebraciones y rezos: tiene que ver con la práctica (cfr. Me 3, 14-15). Espiritualidad no significa copiar literalmente la vida de Jesús. Eso no es fidelidad, sino uniformidad; es falta de creatividad, de conciencia crítica sobre nuestra vida de hoy. Los tiempos han cambiado. Se trata de vivir hoy los sentimientos, las actitudes y gestos básicos de Jesús. La concreción depende de nosotros.

Hay una espiritualidad única, la del seguimiento de Jesús, que puede vivirse de maneras diferentes, de acuerdo a las situaciones en que estamos y las opciones de vida que hacemos. En este sentido, hay espiritualidades específicas: de la vida familiar, de las personas casadas, de las personas solteras, de la vida religiosa, de los presbíteros, de los militantes en las realidades sociales, profesionales etc. Todos ellos deben tener como referencia absoluta el estilo de vida de Jesús. Toda espiritualidad, si es verdadera, es misionera también. Queremos profundizar aquí un poco más en la espiritualidad que acompañará a quienes asumieron de una manera especial el servicio misionero. Busquemos primero luces e inspiraciones en la vida de Jesús misionero. Jesús recibió del Padre una gran misión: vida y libertad para todos (cfr. Jn 10, 10). Quería que todos viviesen unidos, iguales, en comunión con el Padre (cfr. Jn 17, 21). Jesús abrazó con ardor esta misión y le dio un nombre: Reino de Dios. Ésta es una de las expresiones que más aparecen en las conversaciones y en las prácticas de Jesús. Hizo de este proyecto el sentido de su vida. Jesús vivió una espiritualidad típicamente misionera. No se perteneció a sí mismo, sino a la misión, tan bien resumida en las palabras del profeta Isaías, que Jesús leyó y asumió públicamente durante un culto en la sinagoga de Nazaret (cfr. Le 4, 14-21). Él organizó su vida diaria en función de la misión. Su tiempo, sus cambios, sus gestos, sus decisiones, su relación con las personas y con la sociedad estaban inspirados por la misión. Todo lo que hacía llevaba la marca de la misión. Por causa de la misión, Jesús usó tácticas y estrategias. Nunca, por ejemplo, durmió en la ciudad de Jerusalén. Prefería dormir fuera, en el jardín de los Olivos o Getsemaní, que era el dormitorio de los pobres. Lo hacía así porque quería estar con el pueblo y por razones de seguridad (cfr. Le 21, 37-38). Algunas veces llegó incluso a esconderse (cfr. Jn 7, 1-5.10-13). Jesús no era ingenuo.

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Según el evangelio de Juan, pasó unos días en la clandestinidad, poco antes de su prendimiento (cfr. Jn 11, 53-54). Pero cuando la huida sería traición y cobardía, Jesús afrontó la situación: "¿A quién buscan?... Yo soy" (cfr. Jn 18, 4-5). Siempre fue fiel a la misión, con todas las consecuencias. Su comunión con el Padre estaba marcada por la misión (cfr. Jn 17, 11-19). Conflictos, persecuciones y muerte tuvieron una causa: su fidelidad a la misión (cfr. Me 3, 1-6). Vivió una auténtica espiritualidad misionera.

Al mismo tiempo, la misión es gratuita. Es decir, no busca intereses. Da sin pedir nada a cambio. Si se recibe algo, será bienvenido, pero no es condición para actuar: "Gratis lo han recibido, entréguenlo también gratis" (Mt 10, 8), decía Jesús a los primeros misioneros. La gratuidad libera de la decepción, del desaliento, y da una paz serena en medio de las adversidades.:"Cuando hayan hecho lo que se les había mandado, digan: "Somos siervos inútiles; hicimos lo que teníamos que hacer" (Le 17, 10). La misión gratuita rechaza el proselitismo. No busca el crecimiento del propio grupo/Iglesia. Esto significaría negar la gratuidad. Procura el crecimiento auténtico de las personas. Les muestra la belleza del seguimiento de Jesús. Hacer comercio religioso, usar el nombre de Dios para tener éxito, es como negar a Dios, porque Dios es gratuito por esencia. Jesús dio un consejo importante a los apóstoles cuando volvieron de una exitosa misión: "No se alegren de que los espíritus se les sometan, alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo" (Le 10, 20). La alegría verdadera es la comunión con el Dios Trinidad, es cumplir su voluntad, es pertenecer al Reino y verlo crecer en los surcos de la historia.
5.3 L A MISIÓN CONVOCA A LA SANTIDAD DE VIDA

5.

CARACTERÍSTICAS DE LA MISIÓN

La manera de vivir Jesús la misión ayuda a descubrir las características que forman parte de la esencia de la misión. Por tanto, no pueden faltar en la vida de los misioneros. Recordemos algunas:

5.1

LA MISIÓN ES UNA CUESTIÓN DE AMOR

El amor hace de la vida una misión. No hay amor cerrado. Sería una contradicción. Es parte de la naturaleza del amor salir de sí, relacionarse, transformar la vida en misión. Mientras en este mundo humillemos a alguien y lo tratemos como objeto, no descansa ni se rinde el amor. Busca caminos, despierta nuevas energías, sueña y lucha, anuncia y denuncia. La misión brota del amor.
5.2 L A MISIÓN ES EFICAZ Y GRATUITA

Por su misma naturaleza, el amor es eficaz y gratuito. Y así lo es también la misión que nace del amor. La misión tiene derroteros, objetivos. No se queda en generalidades. La misión lleva a la acción. Y la acción eficaz produce efectos. Para que sea eficaz, exige discernimiento, conciencia crítica, selección, planificación, articulación, organización, evaluación. Por tanto, nada de ingenuidad, superficialidad o desorganización.

La llamada a la santidad atraviesa toda la Biblia, desde el principio alfin(cfr. Ex 19, 6; Ap 21, 10). En el libro del Levítico, Yavé habló a Moisés: "Di a toda la comunidad de los israelitas: Sean santos, porque yo, el Señor, su Dios, soy santo" (Lev 19, 2). Todo el capítulo 19 del Levítico explica cómo debe vivirse la santidad día a día. Es un bello y atrevido tratado de santidad. Jesús de Nazaret lo retomó y actualizó: "Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto"(Mt 5, 48). Esto lo dijo al aire libre, en el monte de las bienaventuranzas, dirigiéndose a las multitudes (cfr. Mt 5, lss). El apóstol Pablo siguió las huellas de Jesús: "Ésta es la voluntad de Dios: que vivan como consagrados a él" (ITes 4, 39. Al escribir cartas a las comunidades, Pablo llama a

no

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sus miembros a ser "santos" (cfr. Rom 12, 13; 15, 25-26; 16, 15; ICor 16, 1; 2Cor 1,1). Les recuerda que "han sido elegidos amorosamente por Dios para constituir su pueblo" (Rom 1,7), que "han sido consagrados por Cristo Jesús y llamados a ser su pueblo" (ICor 1, 2). La Primera Carta de Pedro insiste en esta misma línea: "Sean santos en todo su comportamiento, como es santo el que los ha llamado" (IPe 1, 15). Misión y santidad de vida son inseparables y se exigen mutuamente. La santidad no consiste en observar normas y leyes, ni se reduce a algunas prácticas de caridad. Es un estilo de vida. Es vivir la vida cada día al estilo del evangelio de Jesucristo. No hay santidad verdadera sin seguimiento de Jesús, hasta el punto de decir: "Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gal 2, 20). Se vive en santidad en nuestras situaciones concretas de hombre, mujer, niño, joven, adulto, soltero, casado, empleado, profesional liberal, desempleado, víctima de injusticia... Ser santo es don, es gracia de Dios, que él nos da gratuitamente. Pero es también tarea nuestra y llamada a la conversión permanente: "Procuren vivir en paz con Dios, limpios e irreprochables ante él" (2Pe3, 14). Vivimos en un mundo marcado por las desigualdades, por la violencia, por la deshonestidad, por la corrupción, por el consumismo. ¿Cómo ser santo en el mundo de hoy? No puede haber una santidad ingenua, fuera del mundo. Sería una grave contradicción. La santidad pasa por los caminos de una existencia humana auténtica. No hay santidad sin profecía y no hay profecía sin cruz, como recuerda el libro del Apocalipsis. La multitud inmensa, vestida de blancas túnicas y con palmas en la mano, son los santos que vinieron de la gran tribulación, de la persecución violenta y cruel del Imperio Romano. Ellos lavaron sus túnicas en la sangre del Cordero, fueron fieles a Jesucristo, murieron mártires y ahora están resucitados (cfr. Ap 7, 1-17). Ser santo no es para "quien tiene tiempo". Es algo normal para todo cristiano. Es una necesidad existencial. Lo anormal es no recorrer el camino de la santidad. Tampoco es un estatus. Es un proceso dinámico y permanente, como dice el libro del Apoca-

lipsis: "El momento decisivo está cerca... Que el bueno siga siendo bueno o el creyente se entregue más a Dios" (Ap 22, 10-11). La santidad desinstala, nos saca del estancamiento, nos empuja hacia adelante La santidad no es ausencia de pecado: "El que no tenga pecado, que tire la primera piedra" (Jn 8, 7). La santidad consiste en caminar: "Levántate y anda" (Me 2, 9-11); "Puedes irte, pero no peques más" (Jn 8, 11). Es volver a empezar, sin dejarse llevar por el cansancio. La santidad es la realización plena del sentido de la vida. Es vida en plenitud. Responde a los anhelos más hondos y auténticos que están dentro de nosotros. Sacia la sed de felicidad inmensa que sentimos, da un sabor inolvidable a la vida. No tiene nada que ver con una vida rastrera, sin alas ni sueños. Los santos son campeones en humanidad.
5.4 LA MISIÓN CURA

La misión de Jesús cura y libera. Libera del miedo, del egoísmo, del círculo cerrado, de la angustia, del desaliento, de la depresión, de la desesperanza. El misionero del evangelio de Jesús es una persona realizada y feliz. Es un apasionado por la vida y por el Dios de la vida. Sueña con un mundo de puertas abiertas, sin candados, sin rejas ni muros. Y lucha para que ese sueño se convierta en realidad. La misión exige despojo, humildad, un estilo de vida sencillo, pobre, ligero de equipaje. Es difícil viajar con muchas maletas. Vivir la misión infunde esperanza, paz y alegría, incluso en las horas difíciles. Abre caminos donde todo parecía cerrado. Vivir la misión de Jesús es actuar como él: curar enfermos y expulsar demonios. Es decir, practicar la misericordia, la solidaridad, liberar a las personas y a la sociedad de toda clase de males. Y mal es todo lo que viola la dignidad, la libertad de las personas; es la violencia, el odio, las desigualdades, las opresiones, la corrupción, los vicios etc.

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5.5 L A MISIÓN ES UNIVERSAL, NO TIENE FRONTERAS, PERO TIENE UNA CONCRECIÓN ESPACIO-TEMPORAL

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El evangelio de Jesús es para todos: "Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura" (Me 16, 15). Es una orden de Jesús. La misión es universal, porque no excluye a nadie y porque responde a los anhelos de la naturaleza humana. Es de puertas abiertas. Por ser universal, derriba r mros y cercas, supera barreras y bloqueos, deshace prejuicios, ^ruza fronteras. No se debe, por tanto, identificar el Evangelio con una determinada cultura o raza. Es universal, sin fronteras. Pero tampoco fuerza a nadie. La misión no es ninguna cruzada, ninguna guerra santa, ninguna imposición o dominación. Misión universal no quiere decir que sea genérica, sino que se da en el tiempo y en el espacio. Tiene que ver con las situaciones concretas: sociales, económicas, políticas, culturales. Muchas veces son situaciones marcadas por la división, el odio, las injusticias y las opresiones. La misión que viene de la Palabra de Dios siempre toma partido por la vida, por los crucificados, por el amor y el perdón. Está movida por la indignación ética y profética. Protesta, levanta la voz, denuncia, desenmascara abusos y mentiras. Es una misión ecuménica, porque sale al encuentro de las grades aspiraciones de la humanidad.

e historia no están muy claros. A fin de cuentas, han pasado ya cerca de tres mil años desde que existieron. En aquellos tiempos no se escribía como hoy. Se escribía poco y mucho después de los hechos narrados. Primero se transmitían oralmente los hechos, de generación en generación, y después se consignaban por escrito. Algunos hechos de la Biblia fueron escritos unos quinientos años después de haber sucedido. Y, al escribir, los autores sagrados no se preocupaban tanto de proporcionar informaciones detalladas, sino de dar lecciones de vida para el presente. A veces adornaban el texto y hacían añadiduras para transmitir con más claridad su mensaje. Esto es bonito, pero dificulta el conocimiento preciso de la época. Todo indica que los levitas aparecieron en la época bíblica de las tribus. Es bueno anotar que fueron descendientes de levitas que escribieron, mucho tiempo después, los textos bíblicos que hablan de aquella época. Adornaron la obra de los levitas que les precedieron para transmitir y actualizar los mensajes. Todo esto es para nosotros Palabra de Dios. A continuación, damos algunas posibles informaciones históricas. Hacia 1250 a.C, los faraones dominaban Egipto, cuya mayor riqueza eran las tierras fértiles del río Nilo. Allá se dirigían las personas pobres de varios países en busca de tierra y de mejores condiciones de vida. Los faraones eran constructores de grandes obras, que ocupaban a millares de trabajadores. Oprimidos y humillados, eran sometidos a trabajos forzados y humillados (cfr. Ex 1, 11-14). La insatisfacción de aquellos trabajadores esclavizados era enorme. Muchos huían en busca de libertad. Moisés fue el conductor de un grupo relativamente pequeño de fugitivos. Atravesaron el mar Rojo por un lugar pantanoso, casi seco en tiempo de mareas bajas (Ex 14, 21-31). Entraron por el desierto, llegaron a las tierras de Canaán (actual Israel y territorio de los palestinos). Al llegar, vieron que también allí había mucha gente oprimida y empobrecida. En toda aquella gran región, desde Egipto hasta Mesopotamia (actual Irak) había masas de personas sin tierra, marginadas, esclavizadas, en busca de vida y libertad. Se les lia-

6.

RESCATANDO LA MEMORIA DE LOS MISIONEROS DE LA BIBLIA

La figura del misionero laico, que visita y ayuda al pueblo a ser fiel al Dios verdadero, no es una invención de hoy. Sus raíces lejanas se remontan a los tiempos de la Biblia.
E N EL ANTICUO TESTAMENTO

En el Antiguo Testamento encontramos una palabra que aparece unas trescientas veces: levitas. ¿Quiénes fueron? Sus orígenes

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maba "hapirus", denominación que más tarde se traduciría por "hebreos". Aquellas masas marginadas se unieron. Gracias a la conducción de Josué, lograron celebrar una asamblea de "hapirus" en Siquem, pequeña población del interior de Samaría, hacia los años 1180 a.C (el capítulo 24 del libro de Josué registra un resumen de esta asamblea). De la asamblea de Siquem surgió el esbozo de un nuevo tipo de organización social, estructurada de la siguiente manera: • En la base de todo estaba la familia, en sentido amplio. Era una comunidad de familias vecinas, de cincuenta a cien personas (cfr. Jue 6, 27; 9, 5; 11, 2-7). • Diez comunidades vecinas, aproximadamente, formaban un clan, que era una verdadera asociación para proteger a las comunidades y a las personas más necesitadas (cfr. Jos 7, 16-18; Núm 1, 2; Jue 9, 1; ISam 10, 20-21). • Varios clanes formaban una tribu. • Todas las tribus, unidas, formaban una confederación de tribus (cfr. Núm 4, 18; Gen 49; Dt 33; ISam 4-7). Distribuyeron las tierras según las necesidades de las familias y tribus (cfr. Núm 33, 50-56; 36, 5-12). Cada familia era coordinada por ancianos, cuya tarea era organizar la defensa de las familias en caso de agresión enemiga (cfr. Jue 11, 4-6) y resolver cuestiones y problemas internos en tiempo de paz. Como responsables de la confederación de las tribus, escogían jueces, verdaderos líderes y comandantes populares, cuya tarea era promover la solidaridad entre las tribus, tanto en tiempos de paz como en tiempos de agresión (cfr. Jos 1, 1-18; Jue 6, 33-35). Hubo también juezas, como Débora (cfr. Jue 4-59. Eran líderes provisionales y podían ser sustituidos en casos de abusos. La base de toda aquella organización popular e igualitaria, era una exigencia absoluta y radical de fidelidad a Yavé, el Dios liberador de los pobres (cfr. Jos 24,14-24). Debido a la triste experiencia que todos ellos sufrieron durante la dominación, resolvie-

ron establecer un culto a Yavé, sin templos ni sacerdotes (cfr. Jue 5, 11; 6, 19-24; 11, 28-40; 13, 15-25). Al principio, se celebraba el culto sobre altares de piedra improvisados (cfr. Jos 24, 25-27) y, más tarde, en pequeños santuarios del interior, donde se colocaba el arca de la alianza. En lugar de sacerdotes, acostumbrados a explotar, como sucedía en las religiones de la época, escogieron a miembros de la tribu de Leví. Por eso se les llamaba levitas. Ellos tenían que cargar el arca de la alianza, que contenía las tablas de los Diez Mandamientos (cfr. Dt 31, 9; Jos 3, 3; 8, 33). El gesto significaba el compromiso de mantener viva la presencia y la fidelidad a Yavé. A los levitas no les estaba permitido poseer tierra, para evitar acumulación y abusos, tan frecuentes entre los sacerdotes de los templos, uncidos al poder dominante (cfr. Dt 18, 1-5; Jos 14, 3-4). Su única herencia era Yavé (cfr. Jos 13, 14-33; 18, 7). Y vivían de lo que ofrecían las comunidades y las tribus. La propuesta tribal prosperó más en las aldeas, donde el pueblo podía encontrarse, ayudarse y crear lazos de solidaridad. Con el correr del tiempo, algunos levitas se instalaron en los santuarios del interior, ejerciendo servicios ligados al culto. Se les llamaba sacerdotes levitas. Otros escogieron vivir una vida itinerante, visitando las comunidades y las tribus. A veces pasaban necesidad por no disponer del diezmo llevado a los santuarios. Formaban parte del grupo de los más pobres y desamparados, como las viudas y los huérfanos, para los que se pedía una atención especial de solidaridad (cfr. Dt 12, 12.18-19; 14, 27-29; 16, 14; 26, 11-13). Parece que algunas veces hubo tensiones entre los levitas sacerdotes y los levitas itinerantes, pero siempre se defendió la igualdad de derechos para ambos. Esto es lo que podemos percibir al leer atentamente, por ejemplo, Dt 18, 1-8. Los levitas itinerantes, sobre todo, eran verdaderos catequistas-misioneros, que visitaban a las pequeñas comunidades aldeanas, con la misión de mantener viva la fidelidad a Yavé. En sus predicaciones y reflexiones, hacían siempre referencia a la memoria del Éxodo y a la alianza entre Yavé y el pueblo. La alianza era

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para ellos la verdadera y suprema ley. Explicaban y actualizaban la Ley dentro de las situaciones concretas que encontraban. Eran vistos como los legítimos continuadores de Moisés, hasta el punto de atribuir su predicación a la misma predicación mosaica (cfr. Dt 31, 9-13). Esto les daba mayor autoridad y fuerza moral para poder denunciar abusos en indicar el camino a seguir. Los levitas eran rezadores y ayudaban al pueblo a hacer las preces en las peregrinaciones a los santuarios del interior durante las fiestas religiosas (Dt 16, 1-17). Las fiestas eran tres: La Pascua, la de las Semanas y la de las Tiendas. Todas estaban ligadas a la fantástica memoria del Éxodo. Duraban algunos días y eran verdaderas confraternizaciones populares entre las comunidades y las tribus, compartiendo alegría y gratitud. Unas fiestas así alimentaban la fe en Yavé y la fidelidad al proyecto de una sociedad fraterna. Los levitas estaban llamados a resolver cuestiones y problemas internos de la vida de las comunidades (cfr. Dt 17, 8-13). La experiencia tribal fue sufriendo duros golpes a causa de las agresiones externas, sobre todo de los filisteos (cfr. ISam 4, 1-18) y por la ambición y sed de poder que había en las mismas tribus (cfr. Jue 9, 1-6). Los levitas defendieron siempre valerosamente con hechos y palabras la organización tribal, como por ejemplo, en una famosa asamblea celebrada en un pequeño santuario del interior, posiblemente, el de Silo, hacia el 1100 a.C. Eran tiempos difíciles. Dentro de las mismas tribus estaba surgiendo un grupo social privilegiado y rico. Eran los dueños de los bueyes, hasta entonces animal salvaje que acababa de ser domesticado. Saúl, futuro primer rey israelita, formaba parte de ese grupo (cfr. ISam 9,1-5). Los levitas convocaron la asamblea con la intención de no dejar morir la organización fraterna entre las tribus. Como conclusión, hubo una especie de compromiso entre levitas y dueños de bueyes, con concesiones por ambas partes. En el Libro del Éxodo 20, 22-23, 19, encontramos el resultado de esos compromisos. Hay muchas cornadas de bueyes, abusos y violencia en estos textos y, al mismo tiempo, una gran firmeza por defender los derechos de los más pobres.

Pero el sistema tribal se vino abajo. Fue creciendo la concentración de las riquezas y empeorando la situación. La organización tribal corría peligro. Se celebró otra asamblea en el santuario de Rama, por los años 1050 a.C. La cuestión era continuar o acabar con el sistema tribal. Triste debate. Es como si hoy se convocase a una gran asamblea diocesana para decidir el fin del camino de las comunidades. La asamblea significaba un intento extremo por salvar la organización tribal. Pero sucedió lo peor. De nada sirvió la defensa del juez Samuel, apoyado por los levitas. La mayoría, presionada por los dueños de los bueyes, decidió el fin de la organización tribal y el comienzo de la monarquía. Está registrado en ISam 8, 1-22. Muchos levitas continuaron fieles al espíritu del sistema tribal y procuraron mantenerlo vivo entre las comunidades del interior. Otros se plegaron al poder. Con la construcción del templo, por obra de Salomón, crecieron las tensiones. Aparecieron los sacerdotes, casi a imagen y semejanza de los sacerdotes de divinidades paganas. Todos profesaban la fe en Yavé, pero con visiones diferentes: unos para sustentar el poder del Estado, otros para defender a los pobres. Es lo mismo que hoy. Muchos hablan de Jesús, pero ¿es el mismo Jesús del Evangelio? Los levitas de las aldeas dieron vida a un verdadero movimiento popular religioso de fidelidad a Yavé y al sistema tribal y de contestación a la monarquía, hecha de abusos, corrupción, explotación y violencia. No se aliaron con el templo ni frecuentaban las suculentas mesas de los reyes. Campesinos también, vivían con el pueblo pobre de la tierra, visitando y animando, apoyando sus luchas y manteniendo viva la fidelidad a Yavé. De este movimiento popular religioso de levitas surgirán profetas famosos como Elias, Oseas, Jeremías. Hacia el 750 a.C, los levitas encabezaron una lucha sin cuartel contra el imperialismo de Asiría. Ellos fueron los que animaron la resistencia contra la acumulación de tierras. Ellos vivieron, predicaron y escribieron en buena parte el libro del Deuteronomio. Este libro es una bandera de combate y resistencia, una profesión de fe firme y fiel en Yavé, actualización del sistema tribal dentro

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de las nuevas y duras situaciones sociales y políticas, denuncia contra los falsos dioses, contra la corrupción, la violencia, la explotación y el latifundio. El Deuteronomio alza unas cincuenta veces este grito: ¡La tierra es de Yavé! (cfr. Dt 1, 25; 2, 29; 8, 1.10; 9, 23). Y si la tierra es de Dios, es de todos sus hijos. El año 722 a.C, los asirios, victoriosos, ocuparon el Reino del Norte. Muchos levitas tuvieron que huir a tierras del sur, en el reino de Judá, donde gobernaba Ezequías. El rey, aprovechando un momento de decadencia para Asiría, intentó reunificar las tierras del norte con el reino de Judá por medio de una reforma político-religiosa (2Re 18). Quiso centralizar el culto en Jerusalén, aprovechando la primera edición del Deuteronomio que los levitas habían escrito en el norte y llevaron al sur. Ezequías tuvo que conocer el libro del Deuteronomio por medio de algunos levitas que se trasladaron a Jerusalén, ayudando en el templo. Pero los asirios se levantaron de nuevo. Ezequías murió y no prosperó el proyecto de reforma. El sucesor de Ezequías fue el terrible Manases, un rey violento y corrupto. Gobernó casi cincuenta años, dominando y explotando. Corrió mucha sangre inocente por causa de su furia sanguinaria (cfr. 2Re 21, 169). Los levitas entraron en la clandestinidad, estrechando lazos con el pueblo pobre de la tierra. Muchos fueron muertos. Después de Manases, reinó el joven Josías. Volviendo al proyecto de Ezequías, quería reformar el país. El año 622 a.C, durante algunos trabajos de reforma en el Templo de Jerusalén, fue descubierto el libro del Deuteronomio. La lectura del texto sagrado alimentó más todavía el proceso de reforma (cfr. 2Re 22, lss). El rey Josías contó inicialmente con el apoyo de los levitas, incluso del profeta Jeremías (Jer 11, 6). Varios de ellos se trasladaron a Jerusalén, para prestar servicios en el Templo. Pero, después del entusiasmo inicial, las reformas se fueron desvirtuando y, con la muerte repentina de Josías, se paró todo. El movimiento de los levitas siguió firme entre las turbulencias de la historia.

Llegó la terrible derrota y la caída de Jerusalén (587 a.C.) por obra del Imperio Babilónico, potencia mundial de la época. Muchos levitas fueron muertos. Otros fueron desterrados a Babilonia. Allí mantuvieron viva la fe en Yavé, fundando un movimiento de resistencia y renovación entre los judíos obligados a trabajos forzados en los fértiles valles del Tigris y el Eufrates. Escribieron algunas partes fantásticas de la Biblia, como el capítulo primero del Génesis, la historia del diluvio, capítulos 40-50 de Isaías y algunos salmos (115, 137). Otros levitas quedaron en Judá, con el pueblo pobre de la tierra. Trabajaban en el campo, visitaban al pueblo, animaban las celebraciones marcadas por el sufrimiento y la esperanza. El Libro de las Lamentaciones, inspirado por ellos, recuerda esa dura situación. Eran liturgias y oraciones hechas sobre las ruinas de Jerusalén. Son el retrato hablado de un pueblo humillado y desesperado, que perdió todo menos la fe. En medio de las lamentaciones, resuena un grito insistente: Yavé sigue siendo el Señor de todo y de todos. Él no abandona a su pueblo. No tiene fin su misericordia. Para animar la esperanza, los levitas dieron vida en la región de Judea a círculos de reflexión y evaluación sobre toda la historia del pasado. En esos círculos se escribe la preciosa obra historiográfica deuteronomista, que comprende los libros del Deuteronomio, de Josué, de los Jueces, de 1 y 2 de Samuel y de 1 y 2 de los Reyes. Toda la reflexión de esta obra gira alrededor del las siguientes preguntas: • ¿Qué ha pasado? • ¿Por qué ha pasado todo esto? • ¿Qué lecciones nos deja para el futuro ese pasado? Fundamentalmente, ellos atribuyen la causa de todas las desgracias a la infidelidad a Yavé y al proyecto del sistema tribal. Y hacen una invitación a volver a Yavé y a actualizar el tiempo feliz de una tierra sin males, que fue la experiencia de las tribus. Leyendo esos libros, podemos percibir que los levitas no fueron ingenuos. Sabían leer críticamente los acontecimientos y

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transmitir las llamadas de Dios. Eran unos místicos con los pies en la tierra y muy comunicativos. Leían el pasado en función del presente. Tanto fue así que a veces no se sabe bien si hablaban del pasado o del presente. Y sacaron lecciones del ayer para el hoy. La práctica y la teología de los levitas marcarán la época del post-exilio. Esto puede percibirse leyendo los libros de Rut, de Job, Jonás, Zacarías 9-14 y los libros apocalípticos de Daniel y Judit. En resumen: los levitas-misioneros dieron testimonio de Yavé y anunciaron que solo él es el verdadero Dios y único liberador de los pobres. A quienes profesaban esa fe, les urgían la exigencia ética de luchar por una sociedad justa y fraterna. Los misioneros y misioneras de las SMP tratan de actuar de la misa manera, dentro de las nuevas situaciones socio-económicas y culturales en que viven. Como los levitas, creen inquebrantablemente en el Señor Jesús. Leen con ojos críticos y con audacia los acontecimientos y marcan caminos de esperanza.

manera de vivir la vida y sintieron necesidad de compartirla, es decir, de evangelizar. Hubo un verdadero movimiento popular de valientes misioneros, dando testimonio y anunciando la Buena Noticia de Jesús en Palestina, Siria, por el litoral de África, Asia Menor y otras regiones del mar Mediterráneo. Recorrieron las rutas del Imperio Romano, atravesaron mares, cruzaron fronteras, llegaron a aldeas aisladas y se detuvieron en las grandes ciudades. Fueron incansables, y el crecimiento fue impresionante. Pero se cometieron abusos entre los mismos misioneros. Para evitarlos, las comunidades escogieron una regla de vida para quien quisiera dedicarse a la vida misionera, inspirada en las enseñanzas de Jesús (cfr. Mt 10, lss; Le 10, 1-12). El misionero que más marcó los comienzos del cristianismo fue Pablo. En palabras de los judíos de Tesalónica, "era un agitador que revolucionaba el mundo entero" (cfr. He 17, 6). Pablo fue un laico, no un sacerdote del Templo. No formó parte del grupo de los doce apóstoles. No fue escogido por nadie, sino que se sintió directamente llamado por Jesús (cfr. Gal 1, 15-24; He 9, 3-9; 22, 6-10). No tenemos casi nada de la vida y de las enseñanzas de los doce apóstoles, pero debemos mucho al infatigable trabajo misionero de Pablo y a sus preciosas cartas. Pablo liberó y salvó al cristianismo naciente del peligro de ser una secta legalista y cerrada. Proclamó la total libertad del evangelio de Jesús ante las culturas y condicionamientos históricos. Al mismo tiempo, supo encarnarlo en los pueblos y en las culturas de la época. ¿Qué hubiera sido del cristianismo sin la presencia vigorosa e impactante de Pablo? Fue realmente el hombre escogido por Dios para abrir nuevos caminos en la historia de la humanidad (cfr. He 15, 7; 22, 14). Pablo es la irrupción de la imprevisible fuerza del espíritu de Dios. Fue un misionero infatigable, valiente, creativo y fiel; totalmente conquistado por Jesucristo (cfr. Fil 3, 12), sumergido en la historia (cfr. ICor 9, 1), servidor y esclavo de todos (cfr. ICor 9, 19-20). Pablo participó en la comunidad de Antioquía de Siria (cfr. He 11, 25-26). Era una comunidad misionera fundada por misioneros

E N EL NUEVO TESTAMENTO

Jesús se inspiró en la feliz experiencia de las tribus: "Misericordia quiero y no sacrificios" (Mt 9, 13; 12, 7). Citaba al profeta Oseas, que, en la palabra misericordia, resumía la experiencia tribal (cfr. Os 6, 6). El número de "doce" apóstoles es una clara referencia a las "doce" tribus de Israel. Lo que interesa no es tanto el número, sino el mensaje que transmite. Jesús no fue sacerdote del Templo de Jerusalén ni doctor de la Ley. Fue un laico, un campesino de Galilea, un misionero de la Buena Noticia del Reino de Dios, en la línea del Siervo sufriente y vencedor. Para escoger a sus discípulos misioneros, no fue a tocar a las puertas de los sacerdotes del Templo, sino a las casas de los pobres, campesinos y pescadores de Galilea. Cuando Jesús volvió a la casa del Padre, las misioneras y misioneros laicos convertidos anunciaron las Buenas Noticias. Se enamoraron de la nueva

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procedentes de varios lugares (cfr. He 13, 1). Pablo fue más allá. Quería ser un misionero de frontera; abrir nuevos caminos y llevar muy lejos la Buena Noticia de Jesús. Consagró toda su vida y energía a esta causa. Con apoyo de la comunidad, en equipo con Bernabé y Juan Marcos, partió a la misión (cfr. He 13, 2-5). Juan Marcos desistió enseguida, pero Pablo y Bernabé siguieron adelante. Fue un viaje arriesgado y fecundo. Pocos meses después, visitó las comunidades fundadas, en equipo esta vez con Timoteo y Silas (cfr. He 16, 1-5.19). De allí siguió viaje, desembarcando por primera vez en Europa, en Filipos. Allí conocieron a una mujer llamada Lidia, que se convirtió y se hizo una ferviente misionera (cfr. He 16, 13-15). Así fue creciendo y propagándose el anuncio del evangelio de Jesús, gracias a numerosos equipos misioneros. Realmente, las misioneras y misioneros laicos dieron vida al cristianismo naciente.

¿Quién fue María? La Biblia habla poco de ella, pero sí lo suficiente como para ayudarnos a descubrir su grandeza. Ella no nació en un palacio real. No usaba mantos preciosos, como estamos acostumbrados a imaginarla. Nació y vivió en Nazaret de Galilea, pequeña aldea habitada por campesinos sin tierra. Trabajaban como asalariados en las fincas vecinas, pero no siempre encontraban trabajo. Y pasaban hambre. Vivió una época muy difícil. El pueblo estaba dominado por el Imperio Romano y sus lacayos (Herodes y los saduceos). Tenían que pagar pesados impuestos. Estaban humillados y explotados. Era una situación verdaderamente insostenible. Muchos se entregaban al bandidaje. Otros huían a las montañas vecinas para incorporarse a la resistencia armada, que daba los primeros pasos. Por todas partes explotaban revueltas, que el Imperio Romano reprimía duramente. María era novia de José, un emigrante (Mt 1, 18). Ella tendría unos quince años y él veinte. El noviazgo se consideraba ya contrato de matrimonio; duraba un año. Y sólo al final vivían juntos. Podemos imaginar a María (o Miriam como se decía entonces) encontrándose con las otras jóvenes de la aldea cuando iba por agua a la única fuente de Nazaret. Allí hablaban de todo, compartían las últimas noticias y la dureza de la situación. Entre los pobres había una gran expectación por el Mesías (cfr. Le 2, 25-32). Probablemente, María, como las otras jóvenes, pensaría: ¡Qué dicha la mía si llegara a ser la madre del Mesías! En el corazón de María repercutía la situación del pueblo. Ella no era ingenua ni vivía con los ojos cerrados. Quería hacer algo por su pueblo. Durante el noviazgo, Dios se reveló a María de manera sorprendente, invitándola a participar activamente en el proyecto de la salvación (cfr. Le 1, 27-28). María, joven humilde, atenta, llena de la presencia de Dios, pensaría bastante en la llamada de Dios. Tuvo sus dudas y pidió luz (cfr. Le 1, 29-37). Las grandes opciones de la vida no se hacen superficialmente. Disipadas las dudas dijo "SÍ" (Le 1, 38). Pero fue un "sí" que cambió totalmente el rumbo de su vida (cfr. Le 2, 34-35). Nunca dio marcha atrás ni se arrepintió. Fue firme y fiel, siempre atenta hasta acompañar a Jesús en la cruz (cfr.

7.

M A R Í A , MADRE, DISCÍPULA MISIONERA DE JESÚS

En mayo de 2007, se celebró la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en el santuario nacional de Nuestra Señora de Aparecida (Sao Paulo). En Aparecida, unos pescadores encontraron, el año 1717, en el río Paraíba, una imagen de la Virgen, hecha de arcilla cocida y oscurecida por su larga permanencia en las aguas. La apertura de la Conferencia fue el día 13 de mayo, en el que se recuerda la abolición de la esclavitud en Brasil, el 13 de mayo de 1888. ¡Feliz coincidencia! La piedad religiosa popular ha unido siempre la vida de María al mundo de los pobres, de los excluidos y sin voz. Así también en Fátima, Portugal, donde se apareció a unos pastorcitos en el campo. En Lourdes, Francia, se apareció a Bernardita, joven sencilla y pobre. En Belén de Para, Plácido, un mestizo, encontró la imagen de María de Nazaret en un camino del bosque, el año 1793. En Guadalupe, México, se apareció al indio Juan Diego, en los albores de la colonización española. La devoción popular sintoniza muy bien con la figura de María, como relata la Biblia.

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Jn 19, 25). Asumió el compromiso con gratitud y alegría interior (cfr. Le 1, 46-47). Fue misionera de la voluntad de Dios. Podemos imaginar las reacciones cuando aparecieron los signos de su embarazo: ¡cuántas habladurías y calumnias circularían entre los vecinos de Nazaret y aldeas vecinas! Pero ella no podía explicar a nadie que estaba grávida por el poder del Espíritu Santo. La hubieran humillado todavía más. Incluso hoy hay personas que faltan al respeto del misterio de la maternidad virginal de María, incapaces de captar con admiración y gratitud la grandeza de la acción de Dios, que nos sorprende siempre, superando nuestra imaginación. Tenemos que saber acoger y adorar el misterio de Dios. Para ello se requiere mucha humildad, docilidad interior, gratitud y compromiso. También el joven José, su novio, se sentiría perturbado ante los signos del embarazo de María. Tenía plena confianza en ella, pero al mismo tiempo no podía entender lo que estaba pasando. Pensó devolvérsela secretamente a sus padres, porque no quería ser víctima de las provocaciones de los hombres de Nazaret, que pedían la muerte de María a pedradas, según la costumbre machista de la época (cfr. Jn 8, 3-5). Pero José era un hombre justo y fiel (cfr. Mt 1, 18), que buscaba la voluntad de Dios. Después de muchas dudas, entendió, por inspiración divina, un acontecimiento tan extraordinario. Acogió a María como esposa, liberándola de la humillación pública (cfr. Mt 1, 24-25) y dio su paternidad a Jesús. Si José no hubiera hecho esto, María hubiera sido brutalmente humillada toda su vida como madre soltera y pecadora. Por decir "sí" a Dios, corrió María un riesgo muy grande. María asumió las consecuencias del "sí". Más que pensar en sí misma, se preocupaba de los más necesitados, de su parienta Isabel, embarazada, a pesar de su edad avanzada. Recorrió cerca de cien kilómetros a pie, subiendo y bajando laderas, para asistirla (cfr. Le 1, 39-40. 56). Esto es lo que hacen los misioneros y misioneras. Es impresionante ver a María en el pesebre de Belén: "María conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su

corazón" (Le 2,19). Ella contemplaba la acción de Dios y percibía aquellos extraordinarios acontecimientos, sin arrogancia ni fanatismo. Con humildad y docilidad fue aprendiendo, poco a poco, a ser madre discípula de su hijo y a compartir con él sus mismos sentimientos. María bendijo a Jesús cuando le comunicó que había llegado la hora de hacer pública su misión. Y lo acompañó siempre de cerca o de lejos. De vez en cuando, volvía Jesús a Nazaret a visitar a su madre, para compartir con ella su vida misionera, sus sueños, proyectos, dificultades, alegrías y esperanzas. Y hasta le llevaría algo para su sustento. Raras veces apareció María en público junto a su hijo. Sólo en las bodas de Cana (Jn 2, 1-2), cuando ella ayudó a resolver una situación complicada por la falta de vino. María no seguía a Jesús en busca de aplausos. Es impresionante el silencio de María en los evangelios, no precisamente por desatención de los autores sagrados, sino como señal de respeto y gratitud hacia ella. En cierta ocasión, una mujer, madre sin duda, al escuchar a Jesús, sintió tanta dicha que exclamó: "Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron" (Le 11, 27). Fue un gesto de gratitud con su madre. Jesús lo reconoció, se sintió feliz por la alabanza y recordó que a su madre le venía la grandeza de ser fiel a la voluntad de Dios. Y añadió que a todos podía alcanzar esta felicidad (cfr. Le 11, 28; 8, 19-21). En el momento más difícil y doloroso de Jesús, su pasión y agonía en la cruz, su madre estaba junto a la cruz (Jn 19, 25). Podemos imaginar el dolor de María, representada en las imágenes de la Virgen de los Dolores y de la Piedad. Los evangelios no dicen cómo y cuándo llegó ella a Nazaret, pero estaba movida por un gran amor de madre y discípula. Hizo bien en contemplar la presencia silenciosa y fiel de María. Vibraría de gozo con la resurrección de Jesús, no por venganza contra los esbirros, sino al contemplar la presencia victoriosa de la acción de Dios: "Actuó con la fuerza de su brazo y dispersó a los de corazón soberbio. Derribó de sus trono a los poderosos y engrandeció a los humildes" (Le 1, 51-52).

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Después de la ascensión, los apóstoles se reunieron unos días. Estaba también con ellos su madre (He 1, 14). Los ojos de los apóstoles empezaron a abrirse. Fueron entendiendo cada vez más las palabras y las acciones de Jesús. Harían a María muchas preguntas sobre la infancia y juventud de su hijo. María fue abriendo su corazón de madre discípula, compartiendo y aconsejando. Fue así una auténtica formadora de discípulos de Jesús. Y llegó Pentecostés, la fiesta misionera por excelencia. Y allí estaba ella, consagrándose a la misión sin reservas. ¿A dónde se fue María después de Pentecostés? Nada dicen los textos sagrados. Una vez más, el silencio respetuoso marca su vida. Según una tradición muy antigua del siglo segundo, María acompañó a las comunidades que tenían como referencia al apóstol Juan. Llegó a Éfeso, en Asia Menor, una gran ciudad muy distante de Galilea. Allí vivían personas de razas y culturas diferentes. María tuvo que aprender muchas cosas nuevas. Fue misionera en otras tierras. Por la tradición sabemos que vivió el resto de su vida entre las comunidades de Éfeso. María fue misionera hasta el día de su "dormición". Así vieron su muerte: se durmió y subió al cielo. Las primeras comunidades guardaron la memoria de María como mujer fuerte, valiente y siempre fiel. Fue una perseguida "política". Se vio obligada a huir de las garras violentas de Heredes (cfr. Mt 2, 13- 15). Si las primeras comunidades pusieron en labios de María el himno del Magníficat, es porque ella conoció la violencia. Merece la pena meditar el himno que revela una gran conciencia crítica de aquella realidad social y una fe a toda prueba en la acción liberadora de Dios (cfr. Le 1, 46-55). Más todavía, Isabel, al recibir a María en su casa, la saludó diciendo: "Bendita tú entre las mujeres" (Le 1,42). Este saludo aparece dos veces en el Antiguo Testamento dirigido a dos mujeres valientes. Al pueblo de la Biblia le gustaba usar palabras antiguas de personas queridas y aplicárselas a personas contemporáneas para resaltar su grandeza y expresar su admiración y respeto. El pueblo en fiesta expresó este saludo para alabar a dos intrépidas mujeres: Yael y Judit. Yael fue una mujer solidaria con las

luchas de las tribus del Antiguo Testamento, aunque no perteneció a ellas. Mató con mucho coraje al general Sisara, jefe del agresor ejército cananeo, en guerra contra las tribus (Jue 4, 17-21). El pueblo, lleno de alegría, la saludó: "Bendita entre las mujeres sea Yael" (Jue 5, 24). Judit, mujer bella, fuerte y fiel, mató al general Holofernes, jefe del ejército opresor, liberando así a su pueblo. Y fue una gran fiesta. El pueblo la proclamó bendita y la recibió entre gritos de júbilo (Jdt 14, 7; 15, 9-10). La Virgen María es realmente heredera de aquellas heroicas mujeres, que arriesgaron sus vidas para liberar en nombre de Dios y con su fuerza al pueblo de toda opresión. Es evidente que María no hizo lo mismo que hicieron Yael y Judit, pero fue de verdad una mujer generosa, que dio la vida por su pueblo, aceptando ser madre del Salvador. Es gratificante contar con la presencia consoladora y liberadora de María en nuestras vidas y en nuestras comunidades. Ella pertenece al pueblo de las bienaventuranzas proclamadas por Jesús. Es modelo de discípula del Hijo. Humaniza la vida de la Iglesia. Sin su presencia, sentiríamos un gran vacío. El Documento de Aparecida enaltece su presencia: "Ella es la discípula más perfecta del Señor... Es el primer miembro de la comunidad de los creyentes en Cristo... conscientemente orientada al seguimiento de Jesús" (n. 266). María es "la gran misionera, continuadora de la misión de su hijo y formadora de misioneros" (n. 269). Ella nos enseña el primado de la escucha de la palabra de Dios en la vida del discípulo y misionero" (n. 271). Hoy son muchas las devociones a la Virgen. Pero surge enseguida una pregunta: ¿son todas ellas acordes con la figura de María, tal como nos la presentan los textos sagrados? ¿No existe el peligro de "inventar otras Marías" que tienen poco o nada que ver con la María de los evangelios? ¿No se hace demasiado ruido con ciertas devociones? ¿Cómo pueden compaginarse con el silencio de María? ¿Y por qué tanta falta de respeto a la Virgen en otras iglesias? ¿Qué hay detrás de todo eso? Tenemos que recurrir a María y pedir su auxilio, porque ella transmite el consuelo de Dios al desamparo humano. Somos frá-

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¿QUIÉNES SON LOS MISIONEROS Y MISIONERAS?

giles, limitados, y necesitamos su compañía. Pero tampoco podemos olvidar que la verdadera devoción a María ha de estar arraigada en su vida histórica concreta. La oración del avemaria, tan sencilla y tan excelente, contiene el saludo: "Bendita tú entre las mujeres" ¿Nos acordamos al rezarla de lo que hemos visto? ¿La actualizamos en nuestra vida? Toda devoción a María que no se inspire en los textos bíblicos corre el peligro de desviación y de infidelidad. Los y las misioneros y misioneras guardan con cariño y gratitud la memoria de María de Nazaret. Les gusta rezar el rosario, meditando y contemplando su humildad y grandeza. Les encanta su silencio, su fidelidad y obediencia a la voluntad de Dios. Vibran con su fortaleza de mujer y de madre, aprenden de ella a ser discípulos y discípulas de Jesús. Evitan toda actitud de fanatismo y de ostentación estéril. No les gusta lucir medallas ni hacen problema de tener a todas horas el rosario entrelazado en las manos. Como verdaderos devotos, lo que más desean es tener en sus vidas los sentimientos y gestos que encuentran en María. Los misioneros y misioneras quieren dar testimonio de la verdadera devoción a María. En este libro no damos sugerencias concretas, sino que quedan a criterio de cada persona. No se trata de practicar devociones especiales, sino de ayudar a hombres y mujeres a captar la belleza y grandeza de María, a la luz de los textos sagrados. Es mucho lo que tenemos que aprender de ella.

Son personas comunes. Son portadoras de sueños y anhelos. Saben de victorias y limitaciones como cualquier ser humano. Al escoger a sus primeros discípulos, Jesús no fue detrás de personas perfectas y superdotadas. Pero a todos y todas les pedía conversión y un cambio de vida. Los y las misioneros y misioneras de las SMP son labradores y amas de casa, lavanderas y obreros, pescadores, comerciantes y funcionarías, estudiantes y profesores de universidad, empleadas y desempleados, enfermeros y médicas... Son niños y jóvenes, padres y madres, adultos, personas mayores, jubilados y enfermos. Son personas que sueñan y luchan por un mundo mejor, más humano y fraterno. La gran mayoría participa en el camino de las comunidades, de los grupos de jóvenes, de las pastorales.

ALGUNOS RASGOS DE LA ESPIRITUALIDAD DE LOS MISIONEROS Y MISIONERAS

Apuntamos algunos rasgos que hemos aprendido a lo largo de nuestro camino (sugerencia: lectura personal/meditada y/o en equipo. Hacer de cada punto un comentario, ligándolo con las experiencias de la vida. Al final, debatir: ¿cuál es el punto que más me/nos ha impactado? ¿Qué más considero/consideramos importante para mi/nuestro caminar? ¿Cómo me/nos ayuda a vivir este aspecto?). 1) Ante todo, el misionero y la misionera no olvidan su situación concreta de hombre, mujer, joven, su trabajo, su empleo o desempleo, su estado civil... Son misioneros desde su situación concreta. Se sienten misioneros en su día a día, no sólo cuando van a ayudar en las SMP: 2) El misionero no se pertenece a sí mismo, sino a la misión de Jesús. Participa de su mismo entusiasmo: "También en las demás ciudades debo anunciar la buena noticia de Dios, porque para esto he sido enviado" (Le 4, 43). Organiza y articula sus energías, su tiempo y sus dones en

8.

LOS MISIONEROS Y MISIONERAS DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Todo lo que estamos viendo en esta segunda parte del libro tiene el objetivo de fortalecer la figura y la espiritualidad de los misioneros y misioneras. Son una de las mejores buenas noticias de las SMP, tan bonitas y sorprendentes como no hubiéramos podido imaginar nunca. Pero es necesario que misioneros y misioneras cultivemos una profunda espiritualidad misionera para seguir el camino con fidelidad.

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función de la misión. Sabe tomar iniciativas. Está donde hay personas, sobre todo donde la vida se siente amenazada y humillada. Escucha, ve, siente alegrías y dolores; cultiva sueños, sufre derrotas, pero abre siempre caminos de esperanza. Cree en el servicio misionero y lo hace con el mayor gusto, con gratuidad y humildad. 3) Está en medio de las masas, pero sin masificar, sin reducir las personas a un número. Procura conocerlas por su nombre, establece relaciones personales y amigables, saca a las personas del anonimato. Ama y defiende la vida, sobre todo la vida de los más necesitados. No camina sin rumbo (ICor 9, 26). El misionero aprende poco a poco a tratar con las personas, valorando todo lo bueno que descubre en ellas. No es una persona cerrada, autoritaria ni interesada, sino ecuménica y abierta. No vive prioritariamente en función de su grupo religioso o de su Iglesia. Se pone al servicio del Reino de Dios. No está hablando de Jesús a todas horas, pero tampoco se calla cuando tiene que profesar públicamente y con gusto su fe y su deseo de seguirlo. No es un vendedor ambulante de la Palabra de Dios, ni obliga a otros a aceptarla a toda costa. No pregona plagas y castigos contra quienes pertenecen a otros grupos religiosos. Sabe que la mejor manera de anunciar a Jesús es dar testimonio de él en la vida diaria, luchando, creyendo y viviendo los valores del Evangelio. Habla de Jesús oportunamente, y sabe a quién hablar sin agredir ni imponer. Escucha, aprende, valora los signos del Reino de Dios ya presente. Es una persona enamorada del Dios de la vida y de la causa de la vida, como el profeta Jeremías (cfr. Jer 20, 7-11). Su gran anhelo es ser testigo de Jesucristo en el mundo: "Serán mis testigos en Jerusalén, en Samaría y hasta los extremos de la tierra" (He 1,8). Rompe barreras, derriba prejuicios, supera bloqueos, abre nuevos caminos sin caer en la superficialidad. Sabe 7)

sacar lecciones de la vida pasada, vive intensamente el presente y mira siempre al porvenir. No se deja arrastrar por los acontecimientos, sino que marca una presencia significativa en ellos, de acuerdo con el evangelio de Jesús. Por la misión es capaz de hacer renuncias decididas y exigentes. Procura tener una visión crítica de la realidad. Mediante la lectura atenta de los hechos, va descubriendo que hoy el mundo está gobernado por un sistema económico llamado neoliberalismo, que reduce todo a la ley del mercado y del lucro. Las personas valen por lo que producen o consumen, no por lo que ellas son. Los hechos demuestran que ese proyecto favorece a una minoría y fabrica miseria, empobrecidos y excluidos. Los pobres, sin mecanismo de defensa, se convierten en masa sobrante. El capital sin corazón y sin patria corre a donde puede ganar más y lo más rápido posible, sin importar cómo. No importa si se hiere a la naturaleza o sigue ganando terreno la violencia. Todos respiramos este aire ideológico excluyente. 8) En medio de toda esta desgracia, el misionero sigue soñando con una vida plena para todos. Pero no quiere soñar solo, sino con todas las fuerzas vivas y honestas de la sociedad. Son sueños que brotan de la fidelidad al Evangelio y llevan a compromisos concretos en las distintas organizaciones al servicio de la vida y de la dignidad. Sueña, pero sueña despierto, con los pies en la tierra, porque ésta es la mejor manera de soñar. Enarbola entre el pueblo las banderas de la ética, de la ciudadanía, de la honestidad, de la sinceridad, de la comunión, del abrazo y del perdón. Despierta esperanza, indica el camino, sabe reconocer y valorar los signos de la vida. Ve la realidad con los mismos ojos de Jesucristo. Es una persona contemplativa y militante del Reino de Dios.

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10) Sabe discernir y actuar con sabiduría. Tiene un corazón caldeado por profundas convicciones, pone los pies y la fe en el camino. Percibe que sin santidad de vida y sin el fuerte deseo de una vida santa y fiel, cae en el peligro del cansancio y hasta de traición a la misión. Y sabe también que no puede haber santidad de vida sin ser discípulo humilde y fiel de Jesucristo. No es posible ser misionero sin ser su seguidor. Por eso quiere conocerlo para amarlo, seguirlo y ser testigo suyo. Siente el mismo anhelo del apóstol-misionero Pablo: "Pienso incluso que nada vale la pena si se compara con el conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, y todo lo tengo por estiércol, con tal de ganar a Cristo y vivir unido a él" (Fil 3, 8). Como consecuencia, se empeña en meditar y estudiar el evangelio de Jesús con la misma actitud que María, hermana de Marta, que se sentó a los pies de Jesús (cfr. Le 10, 38-42). Siente que la misión es cuestión de amor y no un fardo insoportable. El amor es por naturaleza creativo y fecundo, sereno, apasionado y fiel. Así quieren ser también el misionero y la misionera. 11) Su presencia en su comunidad es positiva y activa. Es reconocido y enviado por ella. Su sueño es transformar la región donde vive en una hermosa red de pequeñas comunidades eclesiales y trabaja con sabiduría y firmeza para hacer realidad ese sueño. Por eso, en la medida de lo posible, va dejando poco a poco otras tareas para dar prioridad a la misión, a las visitas, al encuentro con personas alejadas, a la presencia en las comunidades vecinas y a las áreas más necesitadas. Su mayor placer es animar a las comunidades y ayudar a crear otras. Después, sigue adelante a otros lugares canturreando de alegría interior, con humildad, y meditando las palabras de Jesús: "Alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo" (Le 10, 20). 12) Tiene un gran cariño por las CEBs, por su Iglesia Católica, pero respeta a las demás. Reconoce el valor de todo

lo que hay de bueno, venga de donde venga, y al mismo tiempo cuestiona y denuncia las fallas. Sabe que su servicio no es un cargo vitalicio ni una profesión, pero dará de sí todo lo que pueda, con gratuidad y fidelidad; y cree en las palabras de Jesús. "Somos siervos inútiles; hicimos lo que teníamos que hacer" (Le 17, 10). 13) Los misioneros y misioneras de las SMP asumen y actualizan la regla de vida de los primeros misioneros, inspirada en las enseñanzas del Maestro de Nazaret (Le 10,1-11; Mt 10, 1-15; Me 6, 6-13). Los misioneros son: • Personas que quieren vivir la misión en comunión, no aisladamente. Este es el sentido del "de dos en dos". Pueden visitar también solos, pero siempre en comunión con la comunidad, que es la Iglesia. Están dispuestos, en la medida de lo posible, a ir donde se les envíe. El número de pueblos y naciones conocidos en los comienzos era 72. Por tanto, el evangelio de Jesús es para el mundo entero (Le 10, 1). Los misioneros saben "inculturar" la belleza del Evangelio. • Personas que, ante todo, saben recoger los frutos del Reino presentes en el pueblo. Valoran todo lo bueno que ocurre, venga de donde venga. Ése es el sentido de las palabras de Jesús: "La mies es mucha". Son personas de oración, que piden al Padre un número mayor de misioneros capaces de valorar, de acoger dones y valores (Le 10, 2). • Personas que anuncian con coraje el Reino de Dios en una sociedad dividida y conflictiva (Le 10, 3). Tienen conciencia de ello, no son ingenuos, pero no van como lobos entre lobos, sino como corderos. Es decir, no usan métodos violentos y corruptos. Creen en la no-violencia, en la organización de los débiles, de los pequeños, de los sin voz ni voto. • Personas que llevan una vida pobre y desprendida, sin ambición y sin poner su confianza en el poder del dinero (Le 10, 4).

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• Personas que no pierden tiempo inútilmente por el camino, sino que organizan todo en función de la misión (Le 10, 4). • Personas de paz. La palabra paz (shalom), significaba en tiempos de Jesús la plenitud de todos los bienes. Y era símbolo de una sociedad justa y fraterna (Le 10, 6). • Personas que visitan, que aceptan el hospedaje con gratitud y sin exigir nada. Personas que no van de casa en casa tras una vida cómoda, ni buscan sus propios intereses (Le 10, 7). • Personas que optan por los excluidos y luchan para reintegrarlos en la sociedad (Le 10, 8-9). Los enfermos, en tiempos de Jesús, pertenecían a la categoría de los excluidos. Curar a los enfermos significa exactamente devolver la dignidad y la ciudadanía a los excluidos. • Personas que no se dejan corromper por el poder, por el dinero, por una sociedad injusta y contraria al proyecto de Dios (Le 10, 10-11). Sacudirse el polvo de los pies, era en tiempos de Jesús un gesto de ruptura y denuncia. Realmente, la vocación del misionero y de la misionera es ser: • Profeta/profetisa, que desenmascara y denuncia todo tipo de corrupción, deshonestidad, injusticia, mentira y agresividad a la dignidad de la vida. • Pastor/pastora, que da la vida por los más necesitados, sin voz y sin voto, cargando con amor sus preocupaciones y dolores. • Consejero/consejera, que ayuda a las personas a discernir, a dar sentido auténtico a la vida, a vivir los valores del evangelio de Jesús en la vida cotidiana. La mística y la espiritualidad misionera llevan la marca de la cruz, del conflicto y de la persecución. Que lo diga el apóstol Pablo. Ya en los comienzos de su misión (He 9, 20) afrontó conflictos y amenazas (He 9, 239. De ahí en adelante no tuvo ya

sosiego, hasta ser martirizado, treinta años después, por la policía del Imperio Romano. En cierta ocasión, para desenmascarar la maldad de los falsos apóstoles que intentaban seducir y desviar a las comunidades con calumnias contra él, se vio obligado a defenderse, recordando los sufrimientos que soportó por su servicio misionero. Merece la pena meditar 2 Cor 11, 16-33. Solemos distinguir entre misioneros locales y misioneros de fuera. a) Misioneros locales son los que actúan en la propia comunidad o en las comunidades vecinas.

b) Misioneros de fuera son los que trabajan en la propia comunidad y, al mismo tiempo, están disponibles para ayudar en otras SMP. Tanto los locales como los de fuera, son: • El corazón de las SMP. Animan, aman al pueblo, crean lazos, ayudan a las personas a abrirse al soplo del Espíritu Santo. • La cabeza de las SMP. Reflexionan sobre el camino misionero, evalúan, planifican, articulan. No son ingenuos. Saben lo que hacen. • Los ojos de las SMP. Miran al frente, sin perderse en discusiones inútiles. Ayudan a permanecer en el buen camino, a ser fieles a los objetivos con creatividad. Saben abrir caminos nuevos. • Los pies de las SMP. Son muy realistas, actúan, caminan. Para ayudarse en el proceso formativo, crean equipos misioneros de base entre misioneros vecinos y participan. En los equipos, evalúan los trabajos, comparten alegrías y preocupaciones, debaten cuestiones, profundizan y viven la mística y espiritualidad misionera; crean lazos de amistad y de ayuda recíproca; practican el perdón y la misericordia; estudian el evangelio del año litúrgico y otros subsidios, entre ellos, el libro de las SMP;

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planifican servicios misioneros. Y participan activamente en la comunidad. Los misioneros sienten cada vez más la urgencia de una preparación específica, no genérica, que tenga en cuenta la realidad, las situaciones, los anhelos de las personas del lugar. Por ejemplo, ¿cómo ser misioneros del evangelio de Jesucristo entre los obreros, en las escuelas superiores, en medios profesionales, en los medios de comunicación, entre la juventud?
MANDAMIENTOS DE LOS MISIONEROS

8)

TENER SOLIDARIDAD Y COMPAÑERISMO, para integrarse bien en el equipo misionero (cfr. Rom 12, 3-8; ICor 12, 12-26). TENER UNA PROFUNDA COMUNIÓN con Dios, para que su testimonio sea verdadero y coherente (cfr. Jn 15, 4-5; Mt 10, 12).

9)

10) RECONOCER LA GRANDEZA DE DIOS y alegrarse del valor y de los dones que él da a cada uno (cfr. Le 10,17-21). Algunos de esos misioneros y misioneras, unas dos veces por año, se retiraban a un lugar desierto. Subían a un cerro, donde había un crucero y un antiguo nicho, y allí pasaban el fin de semana en oración, compartiendo y meditando. Participaban otras personas atraídas por el clima de recogimiento y de oración. Otros pasaban la noche en vela, orando y ayunando. Cuando alguien preguntaba por qué tanta penitencia, respondían: "Aprendemos de Jesús, que en cierta ocasión dijo que "algunos demonios no pueden ser expulsados sino con la oración" (cfr. Mt 17, 21). Y esto se lo dijo a sus discípulos, que eran pobres. Esta experiencia de los comienzos se vivió con gran provecho en otros lugares donde se celebraban SMP. Actualmente, la iniciativa se ha debilitado. ¿No podría revitalizarse en cada lugar?

Hace años, un centenar de misioneros y misioneras de la región de Concepción de Araguaia (sur de Para, donde comenzó este estilo de hacer SMP), durante un retiro espiritual, elaboraron y asumieron orientaciones que llamaron "mandamientos de los misioneros y misioneras". Son diez en total: 1) SER HUMILDE, para servir y acoger a todos, sin distinción (cfr. Mt 20, 25-28; Le 10, 30-34). 2) ESTAR DISPONIBLE, para estar siempre al servicio del Reino de Dios (cfr. Le 9, 57-62). 3) DESPOJARSE, para servir a Dios y a los hermanos, confiando siempre en la providencia divina (cfr. Le 9, 1-6).

4) TENER FUERZA ESPIRITUAL, por medio de una vida de oración (cfr. Le 6, 12; 9, 28-29; Mt 14, 32-34). 5) SER ANIMOSO Y TENER CONFIANZA en Dios frente a todos los desafíos para anunciar el Evangelio, denunciando las injusticias y venciendo todos los males que oprimen (cfr. Le 4, 16-19; Mt 10, 28-31). BUSCAR SIEMPRE LA INSPIRACIÓN de Dios para llevar amor, cariño, paz, perdón y reconciliación (cfr. Jn 14, 12-13).

Los MISIONEROS DE FUERA (ITINERANTES)

6)

Son misioneros que están dispuestos a ayudar en otras SMP. Vienen de fuera. En algunos lugares se les llama misioneros itinerantes. Es muy importante su presencia y deben escogerse bien. A continuación, apuntamos algunos criterios para ser misionero o misionera de fuera: • participar activamente en la propia comunidad y ser enviado por ella; • estar unido con otros misioneros vecinos, formando un equipo misionero de base;

7) TENER CLARIDAD Y SABIDURÍA de Dios en el actuar y el hablar (recordar siempre las actitudes, acciones y palabras de Jesús).

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dedicarse al estudio del Evangelio; aprender a trabajar en equipo; cultivar la espiritualidad misionera; amar a las personas, saber relacionarse y tener gusto por visitar; ser un buen consejero; saber enfrentar situaciones difíciles con sabiduría; cultivar la pertenencia a la Iglesia Católica; mantener un diálogo respetuoso y fraterno con otros grupos religiosos e iglesias; saber vivir la comunión eclesial, valorando las diferencias que enriquecen; ser atento y solidario con el pueblo, especialmente con los más pobres, los que pasan por dificultades, los excluidos; apoyar las legítimas luchas populares; valorar la sabiduría del pueblo, las culturas y la religión popular, con sus símbolos y devociones; tener conciencia crítica ante las realidades sociales y políticas de la región, del país y del mundo; participar activamente en las celebraciones y en otras actividades de la comunidad; practicar la oración y la meditación personal; tener fe y convicción en la propuesta de las SMP, dando lo mejor de sí; conocer profundamente el sentido, el contenido, los objetivos y la metodología de las SMP; tener seguridad y apertura en la conducción de las iniciativas y actividades de las SMP; tener una buena relación con las personas;

• comprometerse en ayudar, según las posibilidades, en otras SMP; o visitar a comunidades vecinas; • querer seguir como misionero de fuera; Es una larga lista que parece demasiado exigente. De hecho, es difícil vivir a la perfección todos esos criterios. Pero lo importante es acercarse lo más posible a ellos, avanzando entre imperfecciones y dificultades, con humildad y perseverancia. Los misioneros y misioneras aceptan cuando les es posible las invitaciones recibidas, poniéndose de acuerdo con el propio equipo misionero de base y con la comunidad. Se preparan de la mejor manera posible, personalmente y con otros misioneros, sin esperar órdenes de fuera. Saben que se los espera con gran expectativa y no quieren decepcionar. Ellos y ellas no viven a su aire. Para ser misioneros de fuera hay que pertenecer a una comunidad eclesial, y son enviados por ella en una celebración. Para facilitar el envío, la comunidad resuelve problemas, como apoyar a la familia del misionero, facilitarle dinero para el viaje, y escribir una carta de presentación que el misionero entregará a la comunidad donde va a actuar. El misionero de fuera lleva en su mochila ropa sencilla y decente, una Biblia, un cuaderno, un bolígrafo, el libro de las SMP (no puede faltar), rosarios, fotos de la familia y de la comunidad, letras de nuevos cantos misioneros (si los hay) y, si es posible, una recuerdito sencillo para las familias con las que se hospeden. Hay que evitar abusos e improvisaciones, ya que sería muy negativa su repercusión. La comunidad será bastante exigente en la selección, antes del envío. Ellos y ellas van a la misión con un corazón abierto, con sencillez, con seguridad y humildad. No olvidan que son personas eclesiales, que aman a la Iglesia y procuran hacerla presente en el pueblo. A la hora de hablar y dar consejos, estarán en comunión con el evangelio de Jesús y con las directrices de la Iglesia Católica. Al llegar a la parroquia, estarán dispuestos a ser enviados donde sea necesario, a no ser que haya algún motivo especial (hablar con la coordinación local de las SMP).

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Los misioneros de fuera se hospedarán en las casas indicadas por la comunidad y tomarán sus alimentos donde se los invite, con sencillez, sin exigencias, a no ser que exista algún problema de salud. Si depende de ellos, darán preferencia a las familias pobres o alejadas. Tendrán siempre la mayor disponibilidad para visitar, escuchar, aconsejar, animar. La gratitud y la humildad marcan sus vidas. Son personas de fe, de paz, de oración y compromiso. No hablan mucho. Prefieren escuchar. Se preparan lo mejor posible para las tareas que les encomiendan, evitando improvisaciones superficiales. Se esmeran para que las celebraciones sean una profunda experiencia de Dios, sin cansar a las personas, sin largos discursos, dando cabida a breves testimonios. No imponen nada ni son fiscales de nadie. No quieren ser un peso para los demás. Valoran las iniciativas de los misioneros focales, sin dejar de dar su opinión y contribución. Los misioneros y misioneras de fuera cumplen la misión con alegría. Hacen todo con gusto y saben contagiar al pueblo. Son comunicativos, tanto en las celebraciones como en las visitas y conversaciones personales. Inspiran confianza, esperanza, solidaridad y firmeza para andar el camino. Reconocen las fragilidades propias y ajenas. Indican caminos de conversión, fiados de las palabras de Jesús que el apóstol Pablo sintió en su corazón: "Te basta mi gracia" (2Cor 12, 9). Durante el tiempo de la misión harán todo lo posible para reservar espacios a la oración personal, silenciosa y amorosa. Transforman en oración las alegrías y preocupaciones de la misión. En la oración personal y comunitaria, en la convivencia fraterna con los demás misioneros y misioneras, y en la solidaridad con el pueblo, encuentran luz y fuerza para un fiel servicio misionero. Los misioneros y misioneras de fuera son dispuestos y alegres. Ponen toda su confianza en la presencia del Espíritu Santo y en la protección de María. Llevan las palabras de Jesús en su corazón: "Gratis lo han recibido, entreguenlo también gratis" (Mt 10, 8). Feliz la comunidad que puede contar con un buen equipo de misioneros y misioneras dispuestos para ser enviados.

9.

PRESBÍTEROS DISCÍPULOS MISIONEROS DE JESUCRISTO

Es alentador ver a los sacerdotes involucrados con claridad y con ardor en las SMP. Los misioneros y las comunidades se alegran de ello, participan, crecen y son más perseverantes. Además, un presbítero discípulo misionero es un gran regalo, no solo para la comunidad cristiana, sino para toda la sociedad. Es una referencia importante, una luz y una fuerza. Es una persona realizada, feliz, y ayuda a los demás a dar verdadero sentido a la vida. La historia de la Iglesia está llena de presbíteros fantásticos, servidores humildes y audaces, profetas y mártires, auténticos campeones en humanidad. También hoy hay muchos sacerdotes así. ¡Bendito sea Dios! Pero el peligro de la rutina y de la acomodación persigue también la vida de ¡os sacerdotes. Además, la tradición, las leyes y la organización atribuyen demasiado poder a los sacerdotes y obispos, provocando posibles consecuencias negativas en la comunidad eclesial (pasividad, dependencia, miedo, recelo, etc.). La misión puede convertirse en una profesión, y ésta, sobre todo cuando no se ejerce bien, puede derivar en autoritarismo, hipocresía y superficialidad. ¿Qué hacer ante esto? El problema no es solo de hoy. Se remonta a tiempos antiguos. Merece la pena echar una ojeada a la historia del sacerdocio para aprender algunas lecciones. Los pueblos antiguos tenían sus divinidades, casi siempre uncidas a los poderosos. Las personas encargadas del culto eran los sacerdotes. En tiempos de los patriarcas bíblicos, los jefes de familia ejercían la función sacerdotal: levantaban sencillos altares de piedra y en ellos sacrificaban animales, como en el caso de Abrahán (Gen 12, 7-9; 22, 9.13), de Isaac (Gen 26, 25), de Jacob (Gen 28, 18; 31,54). Cuando el pueblo hebreo huyó de la esclavitud de Egipto y, gracias a la conducción de Moisés y de Josué, llegó a la Tierra Prometida, se organizó en tribus, junto con otros grupos humillados y oprimidos en la región. Para ellos, la base insustituible de

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toda organización tribal fue la fidelidad a Yavé. A fin de evitar la institución corrupta y gananciosa de los sacerdotes, como sucedía con otros pueblos, escogieron en su lugar a personas de la tribu de Leví para desempeñar la misión de ayudar al pueblo a ser fiel a Yavé y al proyecto solidario de las tribus. Los levitas eran misioneros itinerantes, visitaban las aldeas, animaban, cuestionaban, ayudaban a solucionar problemas. Llevaban una vida sencilla y desprendida. Vivían de donativos. La organización tribal fue recibiendo duros golpes por la ambición y lucro de algunos privilegiados. Los levitas defendieron con decisión y convicción la propuesta tribal, pero no prosperó. De la organización igualitaria de las tribus se pasó a la monarquía, como existía en otros pueblos. La ambición, la división y la violencia se expandieron con rapidez. La religión se plegó al poder. El rey Salomón construyó un gran Templo, y en él entró de lleno la institución sacerdotal al estilo de los demás pueblos. El mismo sistema se impuso en los santuarios del interior. El Templo dejó de ser morada de Dios (cfr. Jer 7,1-15), abrigo de los pobres (cfr. Is 14, 32). Yavé, el Dios liberador de los oprimidos, fue manipulado y reducido a un dios cualquiera, al servicio de los intereses de la corte. Los profetas de Yavé se enfrentaron con valentía a los sacerdotes y falsos profetas. El profeta Amos desenmascaró al sacerdote Amasias con duras palabras en el santuario de Betel (cfr. Am 7, 14-17). El profeta Oseas condenó a los sacerdotes que lucraban a costa de la ignorancia del pueblo (cfr. Os 4, 4-11). El profeta Isaías no tuvo recelo en llamar a los sacerdotes del Templo jefes de Sodoma y Gomorra (Is 1,10). Es una comparación durísima, porque Sodoma y Gomorra recordaban uno de los acontecimientos más degradantes de la historia de Israel (cfr. Gen 13, 13; 19, 1-29). En palabras de Isaías, sacerdotes y falsos profetas vivían engañando al pueblo. Bebían y se tambaleaban en las calles por el vino (cfr. Is 28, 7). El profeta Jeremías los llamaba impíos y malvados (cfr. Jer 23, 11), mentirosos y ávidos de lucro (cfr. Jer 6, 13-15). Los con-

sideraba el colmo de la perversión. Una vez gritó contra los falsos profetas y sacerdotes: "Les haré comer un alimento amargo y beber un agua envenenada" (cfr. Jer 23, 15). Jesús no siguió una línea distinta con los sacerdotes del Templo de Jerusalén. Fue también muy duro con ellos. Iba con el pueblo de peregrinación al templo, pero nunca soportó la maldad que albergaban sus muros. Un día, en plena plaza, denunció a gritos el sistema del Templo, porque en lugar de ser casa oración habían hecho de ella una cueva de ladrones (cfr. Mt 21, 12-13). Condenó el comportamiento de los sacerdotes (cfr. Le 10, 31), tan contrario a las enseñanzas de las Escrituras (cfr. Mt 12, 7). Los jefes de los sacerdotes y los doctores de la Ley no soportaban la presencia inquisitiva de Jesús (cfr. Me 11, 27-33). Lo vigilaban y atacaban (Le 20, 20). Y ellos maquinaron su muerte violenta (cfr. Jn 11, 47-52) Las primeras comunidades cristianas ni siquiera querían oír hablar de sacerdotes. Celebraban con sencillez de corazón la Eucaristía, memoria viva de la muerte y resurrección de Jesús. Según los textos sagrados del Nuevo Testamento, sólo unos cincuenta años después de la resurrección de Jesús empezó a circular la palabra "sacerdote", pero con un sentido totalmente distinto. Esto fue provocado por un grupo de cristianos convertidos del judaismo, probablemente miembros de las comunidades cristianas de Roma, como lo registra el escrito a los Hebreos. Esos cristianos, todavía nostálgicos de las tradiciones judías, entre ellos el Templo y la figura del sumo sacerdote, tenían fuertes dudas sobre Jesús: ¿cómo puede haber muerto crucificado el Mesías e Hijo de Dios? ¿Por qué acabar con la figura del sacerdote? ¿No nos habremos engañado al dejar nuestras tradiciones judías? El autor sagrado quiere despejar las dudas. Muestra que Jesús es el verdadero sumo sacerdote, por ser el verdadero mediador entre Dios y la humanidad, no ofreciendo sacrificios de animales, sino su propia vida, de una vez por todas (He 7, 26-28), inutilizando así el sacerdocio antiguo (He 10, 1-7). Del ejemplo de Jesús nació el verdadero sacerdocio, que es vivir y ofrecer la propia vida según la voluntad de Dios (He 10, 8-10; 13, 8-16).

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145 sacerdocio ordenado sólo tiene sentido si conduce a esa estrecha comunión de vida con el Señor y si ayuda a los miembros de las comunidades cristianas a vivir el sacerdocio común del bautismo. Jesús no formó sacerdotes institucionalizados, sino discípulos, testigos y misioneros del Reino. Cuando subió al cielo, los misioneros se esparcieron por todo el mundo y surgieron decenas de comunidades. Presbíteros y obispos eran escogidos entre los misioneros para celebrar la memoria viva de Jesús: "Hagan esto en memoria mía" (Le 22, 19). No siempre fue fácil. Hubo abusos. Muchos reaccionaron corrigiéndolos. Las recomendaciones de Pablo a los presbíteros reunidos en Mileto, procedentes de las comunidades de la región, eran las recomendaciones que el autor del libro de los Hechos quería transmitir a los presbíteros de finales del siglo primero (cfr. He 20, 17-21). El mensaje es importante: no se puede ser presbítero de verdad sin ser primero discípulo misionero de Jesús. Los presbíteros están llamados a vivir la liturgia y la misión (ver este tema más adelante, en la tercera parte). Haciendo esta ligazón entre ellas, la liturgia adquiere su verdadero sentido místico, contemplativo y militante. Ayuda a saborear la belleza del misterio trinitario que se revela con amor y por amor. Pero el peligro para los presbíteros es convertirse más en sacerdotes del altar que en profetas, misioneros y pastores. El riesgo es no consagrar de hecho sus vidas al Reino de Dios, a ejemplo de Jesús sacerdote. Es hacer del sacerdocio un privilegio, un cargo vitalicio casi intocable, una posición social, un estatus. De ser así, prosperan con facilidad males y vicios. Los textos bíblicos alertan contra el peligro de un sacerdocio ligado a ritos vacíos, al consumismo religioso, sin mística ni ardor misionero (Is 1, 10-17). No se trata de acabar con los sacerdotes, obispos y pastores, sino de acabar, eso sí, con cierta manera de ejercer esos ministerios. El evangelio de Juan recuerda que ser pastor, ser presbítero, es cuestión de amor, de estrecha comunión de vida con Jesús, Buen Pastor: "Pedro, ¿me amas?, preguntó tres

El pueblo del Apocalipsis da gloria a Dios, que hizo de él "un reino de sacerdotes" (Ap 1, 5; 5, 10; 20, 6). Fueron sacerdotes porque consagraron sus vidas a Dios, fieles a su voluntad en las persecuciones del Imperio Romano. Vinieron "de la gran tribulación, lavaron y blanquearon sus túnicas en la sangre del Cordero" (Ap 7, 14). Fueron sacerdotes-mártires, víctimas de la crueldad del Imperio, y ahora están resucitados en la gloria. Éste es el verdadero sacerdocio, el que practica el verdadero cinto a Dios. La Primera Carta de Pedro, escrita a finales del siglo primero, insiste en que los cristianos seguidores de Jesús son "un sacerdocio consagrado para ofrecer por medio de Jesucristo sacrificios espirituales agradables a Dios (2, 5); son "descendencia elegida, reino de sacerdotes y nación santa, pueblo adquirido en posesión para anunciar las grandezas del que los llamó de la oscuridad a la luz admirable" (2, 9). Nada, por tanto, de sacrificios de animales, de ritos vacíos, sino de la propia vida entregada a la voluntad de Dios. Éste es el sacerdocio que recibimos hombres y mujeres el día de nuestro bautismo y que debemos renovar y vivir constantemente a lo largo de nuestra vida. Los textos ya citados se refieren al sacerdocio común de los discípulos de Jesucristo. ¿Cómo queda entonces el sacerdocio conferido a los presbíteros el día de su ordenación? Es una manera muy especial de vivir el sacerdocio del bautismo; un ministerio al servicio de la comunidad y de la vida plena, vivido al estilo de Jesús, que se ofreció total y libremente por la redención de la humanidad. El Concilio Vaticano II (1962-1965) recuerda que los presbíteros, por la unción del Espíritu Santo, se unen de manera especial al ministerio de Jesús, consagrados como él a la voluntad de Dios. Se configuran, así, con Cristo Sacerdote, hasta el punto de hacer sus veces. Esto significa y exige una comunión profunda de vida y de misión con Jesucristo. La consagración sacerdotal del presbítero lo lleva a una dedicación radical a la misión de la Trinidad, trabajando por el bien de la humanidad. Y esto es dar gloria a Dios (ver el decreto conciliar sobre los Presbíteros, capítulo primero). Por tanto, el

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veces a Simón Pedro. Sólo quien ama puede ser pastor del pueblo: "Cuida de mis ovejas" (Jn 21, 15-19). El capítulo 21 es una añadidura, ya del siglo segundo, escrito para dar ese mensaje a los presbíteros de la época. El Documento de Aparecida traduce el mensaje bíblico del Concilio Vaticano II muy concretamente: "El presbítero, a imagen del Buen Pastor, está llamado a ser hombre de misericordia y compasión, cercano a su pueblo y servidor de todos, particularmente de los que sufren grandes necesidades" (n. 198). En el número 199 leemos: "El pueblo de Dios siente la necesidad de presbíteros-discípulos que tengan una profunda experiencia de Dios... y de presbíteros misioneros". Y continúa: "La renovación de la parroquia exige actitudes nuevas en los párrocos y en los sacerdotes que están al servicio de ella. La primera exigencia es que el párroco sea un auténtico discípulo de Jesucristo... Al mismo tiempo, debe ser un ardoroso misionero que vive el constante anhelo de buscar a los alejados" (n. 201). El presbítero es una persona "poseída por el servicio", sacado del pueblo para servir al pueblo al estilo de Jesús. Entre tantas buenas noticias, también hay problemas que afligen a nuestra Iglesia: centralización de las actividades pastorales, autoritarismo, capillas e iglesias cerradas, católicos que se alejan... El Documento de Aparecida nos ha lanzado el desafío: "La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad... La conversión pastoral exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera" (370). Esto exige "imaginación y creatividad" (DA, nn. 173, 202), integración entre presbíteros misioneros y estructuras eclesiales misioneras (comunidades, parroquias, diócesis). La gran meta debe ser la formación de "presbiterios" discípulos misioneros en las diócesis. Cuando crece y se fortalece un presbiterio discípulo de Jesús, misionero, profético, solidario, co-

responsable de la buena marcha de toda la diócesis y que apuesta decididamente por el protagonismo misionero de laicos y laicas, el sueño se hace realidad. La diócesis se convierte en una gran red de pequeñas comunidades eclesiales asumidas por laicos y laicas, discípulos misioneros, merecedores de confianza. Las parroquias se vuelven redes menores de comunidades, que podrán, según las necesidades, ser confiadas a la responsabilidad de religiosas y laicos. En varias diócesis del mundo, debido a la escasez de sacerdotes, hay ejemplos significativos de parroquias animadas por laicos o religiosas de probada madurez humana y espiritual, con resultados sorprendentes. Es necesario avanzar. Sería bueno, por ejemplo, rescatar una tradición frecuente en los primeros siglos, cuando el obispo y los presbíteros vivían juntos, haciendo vida comunitaria y atendiendo las necesidades de la diócesis (san Agustín vivía con su presbiterio). Hoy es difícil unir a todos los presbíteros en la casa del obispo, pero es importante saber actualizar el mensaje. Podrían ser, por ejemplo, los vicarios episcopales o presbíteros con tareas específicas. Los otros presbíteros se organizarían en equipos misioneros, distribuidos en lugares estratégicos del territorio diocesano, con la tarea de apoyar y fortalecer el trabajo de los laicos y de las religiosas, a quienes se confiaría el pastoreo de las comunidades, e incluso la dirección de parroquias, según las necesidades. El Documento de Aparecida nos recuerda que los desafíos de hoy requieren superar cualquier clase de burocracia parroquial (203), exigen nuevos ministerios integrados en un único proyecto evangelizador (202). La vocación de los presbíteros es ser misioneros itinerantes, viviendo una vida sencilla y desprendida, comunitaria, asumiendo servicios específicos. Es cuidar, con laicos y religiosas, de la fidelidad de la Iglesia diocesana a la Palabra de Dios, del seguimiento de Jesús, de la formación de las comunidades, de la comunión eclesial, de la celebración de los sacramentos (Eucaristía

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y Reconciliación, dejando los otros a los ministros laicos y diáconos) . Es cuidar también de la presencia misericordiosa y profética de la Iglesia en todo el territorio diocesano. En esta organización habrá que reinventar la preciosa presencia profética de los sacerdotes de congregaciones religiosas y de las hermanas. Que los presbíteros no interfieran en la responsabilidad confiada a los laicos y religiosas, sino que traten de sumar valores y dones. Así habrá complementación y comunión de servicios, no competencia. Otra sugerencia interesante es implicar a toda la diócesis para establecer, a la luz de la Palabra de Dios, de la tradición de la Iglesia y de las situaciones actuales, el perfil del presbítero y del presbiterio diocesano. Este perfil será la referencia de la pastoral vocacional, de la formación en los seminarios, de los estudios de teología. Deberá orientar y evaluar el ministerio de los sacerdotes que actúan en la diócesis. No se trata en primer lugar de fiscalizar, sino de cuidar que el sacerdocio ordenado se viva intensa y fielmente. El ministerio sacerdotal no es algo particular, sino una misión pública al servicio de la comunidad eclesial y de la sociedad. Con un presbiterio así, no hay que preocuparse tanto de los números. Interesa más la calidad que la cantidad. El mismo celibato adquiere mayor sentido, como signo del Reino al servicio de la humanidad. Es un proceso formativo permanente, que no se acaba nunca. Tenemos que dar pasos, intensificar experiencias significativas en todas partes. Las SMP son una oportunidad importante para que los presbíteros crezcan en el discipulado y en el dinamismo misionero. Quieren contribuir en la construcción de presbiterios diocesanos misioneros. Pueden ser un "taller" muy propicio para estimular el proceso de reforma. Cada presbítero que entra en la dinámica de las SMP puede sentir un cambio en su vida personal y en su ministerio. Algo así como un "antes" y un "después". Pero tenemos que acoger bien esa oportunidad y vivir profundamente la propuesta de las SMP.

Damos a continuación a los presbíteros algunas pautas que han madurado en las experiencias: a) Asimilar el espíritu, los contenidos, los objetivos, la espiritualidad, la metodología de las SMP, para garantizar la fidelidad y la creatividad a lo largo del proceso. Entrar totalmente en la propuesta, no como espectador, sino como aprendiz. En la vida somos siempre aprendices. No mandar a otros hacer SMP, sino vivirlas en primera persona como tiempo de gracia y de conversión. Hacer de las SMP el eje de toda la pastoral parroquial durante su fase de ejecución. Visitar, caminar, buscar personas, establecer relaciones personalizadas, sinceras, fraternas, sacando a las personas del anonimato. Prestar atención especial a las personas alejadas, o a aquellas de las que nos hemos alejado. Acompañar de cerca a los misioneros y misioneras en su proceso formativo. Vivir la espiritualidad misionera estudiando el Evangelio. Valorar los dones sembrados en el pueblo, dar oportunidades, confiar, apostar por la capacidad de las personas. Hacer que todas las personas implicadas en las SMP se sientan "sujetos" del proceso y no "objetos" o simples ejecutores de tareas.

b) c) d) e)

f) g) h) i) j)

k) Compartir, evaluar, celebrar, planificar el caminar de las comunidades. 1) Combinar la intensa actividad misionera con tiempos largos de retiro, estudio del Evangelio, oración personal, silenciosa y contemplativa.

m) Aprender a "reinventar" el servicio del presbítero junto con el pueblo y las comunidades.

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n) Cultivar la humildad, la gratitud, la docilidad interior. Defender y dar testimonio de la verdad, de la dignidad de las personas, especialmente de los más pobres y olvidados. o) Combatir organizaciones y políticas corruptas, mentirosas y excluyentes. p) Hacer todo lo posible para que crezca en la diócesis un presbiterio discípulo misionero, fraterno, solidario, coresponsable. Los presbíteros discípulos misioneros son personas realizadas, contentas, llenas de esperanza. ¡Feliz el pueblo de la diócesis que puede contar con un presbiterio así!

hipócrita, según los intereses y gustos del momento. La Conferencia del CELAM en Aparecida asumió y lanzó el desafío para toda la Iglesia del continente latinoamericano: "Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en él todos los pueblos tengan vida". No habrá verdadera pastoral si no priorizamos la llamada de Aparecida. Las SMP, desde el comienzo, vienen trabajando esto. Muchas personas, especialmente misioneras, copian en un cuaderno, meditando, el Evangelio del año litúrgico día tras día. Hay testimonios sorprendentes. Cada tres años recomienza el ciclo litúrgico y vuelven a copiar de nuevo, porque los evangelios no envejecen nunca. Siempre ofrecen luces e inspiraciones. Otra sugerencia es formar con algunas personas del vecindario un equipo de estudio del Evangelio (número máximo de ocho personas; si hay más, formar otro equipo), pero es bueno que antes en casa se copie el texto sagrado. Es un estudio compartido, orante, meditativo, contemplativo, que lleva siempre a una práctica transformadora1.

10. EL ESTUDIO DEL EVANGELIO

La identidad del cristiano es ser discípulo de Jesucristo: "Síganme/Sigúeme" (Me 1,17; Me 2,14). Discipulado y seguimiento de Jesús son las palabras clave que más aparecen en los evangelios: seguir (ochenta veces), discípulo (os) (230 veces). El sentido de las dos palabras es el mismo, muy explicado por el apóstol Pablo: "Tengan los sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús" (Fil 2, 5). "Sentimientos", aquí, significan convicciones, opciones, estilos de vida, decisiones, actitudes. Para seguir a alguien es preciso primero conocerlo en profundidad, sobre todo cuando se trata de Jesús, porque él va a definir el rumbo de nuestra vida. La base del conocimiento de Jesús es el estudio del Evangelio. No es un estudio cualquiera. Es estudiar para conocer a Jesús más de cerca, para amarlo, seguirlo y testimoniarlo a todos con humildad y convicción. Es ser discípulo y misionero de Jesús. No podemos separarlos. Es la identidad del cristiano. El seguimiento de Jesús es el fundamento de la verdadera espiritualidad cristiana. Sin esto hay espiritualismo vago, vacío,

Para profundizar más en el estudio del Evangelio, ver: MOSCONI, LUIS, La Buena Noticia de Jesús según san Marcos, Ediciones Dabar, México, 2003. Id., La Buena Noticia de Jesús según san Lucas, Ediciones Dabar, México, 1993. Id., La Buena Noticia de Jesús según san Mateo, Ediciones Dabar, México, 1993. Id., Hacia una lectura fiel de la Biblia, Ediciones Dabar, México, 1995.

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ESTUDIO DEL EVANGELIO 1 ° momento SINTONIZAR Antes de la reunión: escribir el texto (o pedir que alguien lo lea). Leer de nuevo fijándose en los detalles. Con la ayuda de alguien, de notas o comentarios, procurar explicar algún pasaje difícil. Transformar el texto en escena. Imaginar estar presente en ella. 2 o momento ESCUCHAR Preguntas. 1) ¿Dónde y cuándo tiene lugar la escena? ¿Quién aparece? 2) ¿Qué dice y/o hace Jesús? 3) ¿Cuál ha sido la frase que más me ha impactado? ¿Qué sentimientos, gestos, actitudes, opciones aparecen en Jesús? 4) ¿Qué rostro de Dios revela Jesús? 5) (Todo esto es Palabra de Dios) 6) Adoración silenciosa y humilde. 3 o momento ILUMINAR Preguntas: 1) ¿Conocemos o hemos oído hablar de alguien que trate de vivir la Palabra de Dios? ¿Cómo es concretamente? Contar algún hecho. 2) ¿La Palabra de Dios presente en el texto ofrece luces y llamadas para nosotros hoy? 4 o momento ACTUAR Preguntas: 1) ¿Qué hacer concretamente? 2) ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Con quién? Silencio meditativo y confiado. Oraciones espontáneas.

RESUMIENDO: Al terminar esta segunda parte, es bueno preguntarnos: ¿qué ha sido lo que más me ha impresionado? ¿Qué luces y llamadas he sentido? ¿Cuáles son los medios más importantes para cultivar la mística y la espiritualidad misioneras? Es conveniente tratar estas preguntas personalmente, con el propio equipo misionero de base y en los encuentros de formación. Sugerencia de medios: • Convivencia solidaria con las personas con quienes vivimos, especialmente con los más pobres. • Estudio meditado y continuado del Evangelio del año litúrgico. • Oración diaria personal (una media hora). Que sea silenciosa y contemplativa, en actitud de adoración, a ser posible ante el Santísimo Sacramento. • Participación activa en la vida de la comunidad, en las liturgias. • Presencia firme y serena en las luchas y organizaciones populares en favor de la ética, de la ciudadanía, de la justicia y la defensa de la naturaleza, la casa de todos.

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TERCERA PARTE

" E s LA FIESTA DE DlOS,
ES LA FIESTA DEL PUEBLO, ES LA FIESTA DE LA PAZ.... SANTA M I S I Ó N POPULAR"

Abundan las sorpresas agradables a lo largo de las SMP. Son realmente una fiesta especial, como dice el canto de Pureza, animador de CEBs y misionero de las SMP: "Es fiesta de Dios, es fiesta del pueblo, es fiesta de paz... Santa Misión Popular". Para que las SMP sean esta gran fiesta, tenemos que cuidar bien todo el proceso. En esta tercera parte del libro vamos a hablar de lo que se vive durante las SMP, a fin de mejorar la liturgia, los gestos, los símbolos, el compromiso de las personas, las visitas, la consejería.

1 . LA LITURGIA EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Comencemos por la liturgia. Ésta nos abre al misterio de Dios, totalmente presente y actuante en nuestra vida, y que al mismo tiempo es trascendente y no podemos manipular.

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SENTIDO DE LA LITURGIA

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Liturgia es una palabra de la antigua lengua griega y significa acción en favor del pueblo. Antiguamente, los favores y las protecciones de las divinidades recibían el nombre de liturgia. El pueblo celebraba, festejaba los favores de las divinidades por medio de sacrificios de animales, de fiestas y deportes. Así surgieron las olimpiadas. Eran juegos en honor de las divinidades, cuya morada, según pensaban en ellos, era el monte Olimpo, en la antigua Grecia. Durante el período romano, en tiempos de las primeras comunidades cristianas, había "liturgias imperiales". Eran las acciones del emperador romano en favor del pueblo. Se celebraban en Roma, capital del Imperio, o cuando el emperador visitaba alguna región: se daba libertad a los presos, se dispensaba de los trabajos a los esclavos, era abundante la comida y había deportes. Eran días de fiesta y todo era gratis. En Roma, el emperador daba cada día comida gratuita a millares de plebeyos indigentes. Todo el mundo aplaudía al emperador, quien era tratado como dios y bienhechor de la humanidad. Pero, ¿qué interés había por detrás de esas "liturgias imperiales"? Querían mantener al pueblo sumiso, sin derecho a reclamar, sin voz ni voto. Eran "liturgias" mentirosas. Las primeras comunidades cristianas se apropiaron de la palabra liturgia y le dieron un nuevo sentido. La liturgia cristiana pasó a significar la acción de la Trinidad en favor de la humanidad, manifestada plenamente en la persona y en la misión de Jesús de Nazaret, siervo sufriente y victorioso, que dio su vida por toda la humanidad. Jesús de Nazaret es la gran "liturgia" de la Trinidad: "El Espíritu está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena nueva a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a libertar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia en el Señor" (Le 4, 18-19). La liturgia cristiana no es un acto social ni una serie de ritos. Es la "epifanía", la manifestación, la revelación de la acción

de Dios en los caminos de la historia. Nos hace sentir de cerca la presencia liberadora de la Trinidad. Nuestra tarea es saber acoger la liturgia (acción) de Dios. Suscita en nosotros aliento y fuerza, obra maravillas si no ponemos barreras. Renueva, resucita, nos hace sujetos responsables. Por eso, nuestras actitudes de gratitud y adoración, de alegría y alabanza, de súplica y compromiso. Las primeras comunidades cristianas sintieron la necesidad de celebrar la "liturgia de la Trinidad", es decir, festejar la acción de Dios en favor de la humanidad. Empezaron a reunirse para hacer memoria de Jesús: "Partían el pan" (He 2, 46). Eran las primeras celebraciones eucarísticas. Surgió el Bautismo, y poco a poco los demás sacramentos, que nos comunican la fuerza de Dios para ser personas santas y misioneras que luchen por la transformación de la sociedad. La liturgia cristiana es una experiencia profunda de la presencia activa y amorosa de Dios en nuestra vida. Hacer memoria de Jesús no es sólo recordar el pasado, sino actualizar su vida en nuestra vida. En la misa hay dos momentos importantes: la liturgia de la Palabra y la liturgia de la Eucaristía. En el primer momento, por la lectura de las Sagradas Escrituras, sentimos de cerca la acción de Dios a lo largo de los tiempos. En el segundo momento, hacemos memoria viva de Jesús, muerto y resucitado, que dio su vida para que todos tengan vida en abundancia (Jn 10, 10). La experiencia de la "liturgia Trinitaria" robustece nuestra vida, transmite luz y fuerza, ayuda a dar verdadero sentido a la vida. Por todo ello dirigimos al Padre nuestra alabanza y acción de gracias. La palabra "Eucaristía" viene de la antigua lengua griega y significa, exactamente, gratitud, agradecimiento, alabanza. No es un agradecimiento cualquiera, sino un agradecimiento que compromete, pide entrega e invita a tener los mismos sentimientos de Jesús en nuestra vida diaria. Es interesante caer en la cuenta de que la Biblia comienza y termina con liturgias fascinantes, llenas de denuncias y esperanzas. Veámoslas.

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Gen 1,1-2, 4 es una liturgia espléndida, celebrada por el pueblo de Israel desterrado en Babilonia. Parece un canto meditado, un himno con estrofas y estribillo. Probablemente, después de más de un día de trabajos forzados en los valles de los ríos Eufrates y Tigris, el pueblo se reunía para orar en pequeñas comunidades, para celebrar la presencia del Dios Creador, Salvador y Liberador, el mismo que había liberado a Moisés y al pueblo de la esclavitud de Egipto. El himno desenmascara a las falsas divinidades de los astros, a los que rendían culto los reyes opresores de Babilonia. Recuerda que el hombre y la mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios. Por tanto, maltratar al hombre y a la mujer es maltratar a Dios. El himno dice que Dios descansó el séptimo día. ¿Necesitaba realmente Dios un día de descanso? El mensaje es otro: hombres y mujeres tienen derecho al descanso semanal, por ser imágenes del Creador. Es una denuncia contra los trabajos forzados, contra el sistema de los babilonios que sólo admitía el descanso una vez al mes, el día de la luna llena, considerada una divinidad. El Apocalipsis, último libro de la Biblia, termina con una liturgia que revela la presencia viva y victoriosa de Jesús en medio de su pueblo. Él es el esposo que hace una alianza eterna con su esposa, la humanidad, que abraza su propuesta de vida. Esta alianza nos permite soñar en un cielo nuevo y en una tierra nueva, una nueva ciudad-sociedad. No una sociedad corrupta y opresora, sino una ciudad santa, fraterna, libre, abundante de vida y de paz; auténtica morada de Dios. Toda la Biblia, por tanto, revela la liturgia de la Trinidad. Son acciones creadoras, redentoras, salvadoras de Dios. Tenemos que aprender a contemplar el misterio de la liturgia del Dios trascendente y presente. La autosuficiencia y el orgullo no saben valorar la grandeza del misterio. Al recordar la liturgia de la Trinidad, hemos de tener actitudes de adoración, de alabanza, de gratitud, de confianza, de militancia. A veces oímos la expresión "liturgia del pueblo" o "liturgia popular", pero lo más correcto es usar la expresión "liturgia de Dios". Al mismo tiempo, estamos invitados

a unirnos a la liturgia de Dios. Y esto se produce cuando nuestra práctica está en sintonía con la voluntad de Dios. En la celebración de la liturgia divina necesitamos gestos, ritos, símbolos, pero son secundarios. Son sólo instrumentos. Sirven en la medida en que nos ayudan a saborear, a captar la liturgia de Dios que transforma nuestra vida. ¿Ayudan realmente ciertos ritos y gestos de las celebraciones a captar la liturgia de Dios? ¿Favorecen la comunicación de la acción de Dios todos los objetos utilizados en las celebraciones? Pensemos en algunas celebraciones, en ciertas misas solemnes. ¿Tendremos algo que cuestionar? En la liturgia es necesario el silencio meditativo, de contemplación, pero con los pies en la tierra, una adoración amorosa y gratuita. La liturgia celebrada con docilidad transforma nuestra vida hasta el punto de poder decir con el apóstol: "Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gal 2, 20). Siempre corremos el riesgo de "inventar" liturgias superficiales, vacías, de muchas palabras, pero de poco compromiso. Realmente no hay vida cristiana, no hay comunidad misionera y profética sin la vivencia de la liturgia. Gusta la liturgia a quienes saben reverenciar y adorar el misterio de Dios, a quienes se dejan poseer por los mismos sentimientos de Jesús. No puede haber divorcio entre liturgia y vida, entre liturgia y misión. Las liturgias de las SMP deben marcar profundamente a los participantes para el tiempo que vendrá después.
SENTIDO DE LA CELEBRACIÓN

Celebrar es una palabra que viene del latín y significa festejar públicamente y con gratitud a personas queridas o algún acontecimiento importante. Para los cristianos, la persona más querida es Jesús de Nazaret, el Cristo. Es el acontecimiento más significativo. Es el sentido de nuestra vida (cfr. Fil 1, 21). En las celebraciones festejamos la vida y la práctica de Jesús de Nazaret, revelación plena de la "liturgia" de la Trinidad.

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Solemos decir que en las liturgias celebramos nuestra vida. Pero es mejor decir: en las liturgias celebramos, festejamos, agradecidos, la presencia gratuita y eficaz de Jesús, Salvador y Señor, en nuestra historia y en la historia del mundo. Es una presencia que produce buenos frutos, cuando no ponemos obstáculos. Así como Jesús es la gloria del Padre, también nosotros, al hacer obras buenas, revelamos la gloria de Dios: "Mi Padre recibe gloria cuando producen fruto en abundancia y se manifiestan como discípulos míos" (Jn 15, 8; Mt 5, 16). El apóstol Pablo insiste en lo mismo:
"Dios, por su parte, de quien proceden la perseverancia y el consuelo, les conceda vivir en armonía a ejemplo de Cristo Jesús, para que un solo corazón y una sola boca alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, acéptense unos a otros, como también Cristo los aceptó para gloria de Dios" (Rom 15, 5-7).

vida, a Jesús resucitado, que da un sentido pascual a la muerte, y nos da fuerza para afrontar esos momentos difíciles.
SENTIDO DEL CULTO

Cuando nos encontramos con personas de la comunidad, solemos decir: "¿Estuvo usted en el culto de la comunidad? ¿Qué quiere decir eso? "Culto" es una palabra que viene del latín y tiene el significado genérico de cultivar. Ligado a la liturgia, significa cultivar la presencia actuante de Dios en nuestra vida. Rendir culto a Dios es cultivar una actitud de acogida, de docilidad interior, para que él pueda crecer y actuar en nuestra vida. No se trata de practicar ritos vacíos, sino de dejar que Dios crezca y reine en nuestra existencia. Es hacer de nuestra vida la morada de Dios, el templo del Espíritu Santo, como recuerda el apóstol Pablo (cfr. ICor 6, 19). En tiempos de Jesús, la religión judía consideraba el Templo de Jerusalén como única morada de Dios en la tierra. Con Jesús y las primeras comunidades, la morada de Dios pasó a la humanidad: La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1, 14). El apóstol Pablo escribió una carta a las comunidades cristianas de Roma recordándoles el verdadero sentido del culto: "Les pido, hermanos, por la misericordia de Dios, que se ofrezcan como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Éste debe ser su auténtico culto" (Rom 12, 1). Como consecuencia, Pablo invitaba a los cristianos a no adaptarse a las estructuras injustas del mundo, ni incluso al Imperio Romano. Realmente, tuvo mucho valor para hablar así. El culto verdadero a Dios exige una práctica coherente. Hay por tanto una ligazón estrecha entre liturgia, celebración y culto. Lo más importante es la liturgia. Podemos decir entonces que festejamos la "liturgia de Dios", la acción de Dios en nosotros, para poder producir buenos frutos. Es importante vivir todo esto, liberándonos del ritualismo vacío y de la superficialidad. Por eso debemos cuidar mucho las liturgias durante las SMP.

Esto es celebrar la "liturgia de Jesús". Así es como nos convertimos en el "aleluya de Dios". Celebrar, en primer lugar, no es cuestión de cantos y gestos bonitos. Es cuestión de gestos y actitudes, de compromiso y de práctica. Hay varias clases de celebración: penitencial, de súplica, de agradecimiento. En la celebración penitencial, reconocemos nuestras faltas y fragilidades. Y festejamos la presencia misericordiosa de Dios que perdona, que renueva y abraza, diciendo: "Puedes irte, pero no peques más" (Jn 8, 11). En la celebración de súplica, reconocemos nuestras limitaciones y festejamos la presencia de Dios que nos da fuerza y nos abre caminos de esperanza. En la celebración de agradecimiento, nuestro corazón rebosa de gratitud por las maravillas que Dios hace con nosotros y con el mundo. En una misma celebración pueden estar presentes las distintas actitudes de perdón, súplica y agradecimiento, como ocurre en la celebración de la misa. Según las situaciones, es bueno destacar en la misa una u otra actitud. En la celebración de personas difuntas, no festejamos la muerte, porque es una realidad inhumana. Pero festejamos al Dios de la

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Damos a continuación algunas sugerencias concretas: a) Dar mucha importancia a las celebraciones. No son cualquier cosa. Forman parte de las SMP. Tenemos que pensarlas bien, prepararlas y unirlas a la vida. No improvisemos a última hora.

j)

Por medio de testimonios, saber percibir la presencia o ausencia de Dios en los acontecimientos de la vida. Transformarlo todo en oración y compromiso liberador. Evitar el exceso de gestos y símbolos. Saber escoger los más significativos, teniendo en cuenta las situaciones de las personas presentes en la celebración. Saber alternar los distintos tipos de celebración: misa, vigilias de oración, simples celebraciones, Liturgia de las Horas. Favorecer la mayor participación posible.

k)

b) Formar equipos de servicio para la preparación y la buena marcha de las celebraciones. c) Hacer que todos sepan el lugar y el horario de las celebraciones. Que el lugar (iglesia, capilla, salón, barracón) esté limpio, arreglado y sea acogedor. 1)

d) Durante las visitas, invitar a las personas a las celebraciones. Tenemos que saber mostrar su belleza y motivar su importancia en nuestra vida. e) Antes de la celebración, un equipo recibirá a las personas que llegan, creando desde el primer momento un clima comunitario y solidario. Vivir las celebraciones en un ambiente de fe, de compromiso e intensa participación. Que sean realmente una experiencia profunda de Dios. Valorar los momentos de silencio, canto, meditación, perdón, súplica, gratitud, todo con solemnidad vivida e interiorizada.

m) Alertar de manera especial al equipo de cantos (o ministerio de la música). Nada de exhibicionismo, pues su tarea es hacer que la asamblea participe lo más posible en los cantos. Escoger cantos apropiados a cada celebración y al momento que vive la comunidad. n) Evitar al máximo discursos largos. Las celebraciones no serán ni demasiado largas ni demasiado rápidas. Evitar dar avisos a destiempo. Saber celebrar de manera muy inculturada, con gestos, símbolos, ritos y ritmos que los participantes sientan y aprecien. Que nuestro cuerpo pueda expresar emociones y sentimientos, sin caer en la superficialidad y el exhibicionismo. Unir siempre las celebraciones con los mensajes e iniciativas de las SMP. La celebración no es una campaña política ni una manifestación pública de reivindicaciones. Es mucho más que eso. Toca lo más profundo de la vida. Pero también es verdad que las verdaderas liturgias llevan a un mayor compromiso en las luchas por la defensa de la vida, de la naturaleza y de la ética. Un cristiano participa en esas luchas, siente en ellas la presencia liberadora de Dios y va a la celebración a festejar esa presencia divina.

f)

o)

g)

h) Por el ruido intenso que nos asedia constantemente, hemos de dar especial relieve a los momentos de silencio. Que el Señor pueda hablarnos al corazón en un silencio meditativo y de contemplación. Los momentos de silencio bien motivados, (en el acto penitencial, después de las lecturas bíblicas, después de la comunión) hacen mucho bien. A veces, es bueno tener una música suave de fondo para interiorizar. i) Que las personas que presiden o desempeñen algún servicio durante las celebraciones sepan testimoniar y comunicar la experiencia de Dios. Nada, por tanto, de gestos y actitudes extrañas, de griterío y dispersión.

p) q)

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ORACIÓN Y MISIÓN

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Oración y misión son inseparables. La inspiración principal es la persona y la práctica de Jesucristo, Maestro y Señor. Cristiano es aquél que quiere amoldar su vida a la persona de Jesús, según el anhelo del apóstol Pablo: "¡Hijos míos, por quienes estoy sufriendo de nuevo dolores de parto hasta que Cristo llegue a tomar forma definitiva en ustedes!" (Gal 4, 19). En la segunda parte de este libro, hemos visto algo de la espiritualidad y de la mística que vivió Jesús de Nazaret. El punto clave de su vida fue la fidelidad a la voluntad del Padre: "Mi alimento consiste en hacer la voluntad del que me envió hasta que lleve a término su obra de salvación" (Jn 4, 34). En esto no cedió jamás. Era el sentido y la realización plena de su existencia. Y transformó ese ardiente deseo en misión. Todo lo que Jesús hacía y decía (sus relaciones con las personas y las instituciones, sus andanzas, su tiempo y sus enseñanzas) llevaba la marca registrada de la misión que el Padre le había encomendado. Incluso su oración. En Jesús, oración y misión eran inseparables. Participaba en los cultos de las sinagogas, iba al Templo de Jerusalén, como todo buen israelita, pero nunca separó nada de eso de su misión. Algunas veces, a causa de la misión llegó a cuestionar los cultos fríos, insensibles a los dolores de los pobres (Me 3, 1-6; Le 13, 10-17). Por amor a la misión, al llegar al área del Templo en Jerusalén, derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores, diciéndoles. ""Han convertido la casa de mi Padre en una cueva de ladrones" (Me 11, 15-17). Jesús se retiraba con frecuencia a lugares desiertos para entregarse a la oración (Le 5, 16). Los evangelios nos lo presentan en oración personal, sobre todo en los momentos más críticos y decisivos. Oraba horas y horas, en soledad, para ser fiel a la misión recibida. Cuando no podía de día lo hacía de noche. Los autores sagrados quisieron transmitir un mensaje importante: misión y oración son inseparables. Ni sólo la oración personal, ni sólo la oración comunitaria. Las dos se integran y exigen mutuamente.

Una fortalece a la otra. Sin la oración personal, la oración de la comunidad puede caer en la superficialidad, el cansancio y el vacío. Sin la oración comunitaria, la oración personal puede caer en un individualismo cerrado y egoísta. Los misioneros saben que no puede separarse lo que Jesús unió tan estrechamente. La misión sin oración no tiene sustento. Y la oración si misión es algo vacío. Por donde pasan las SMP, cuando se entienden y se viven bien, crece el gusto por la oración personal, silenciosa y amorosa. Al mismo tiempo, mejoran las celebraciones. Las capillas y la iglesia limpias están abiertas en los horarios accesibles a las personas, que son bien atendidas por equipos de misioneros y misioneras que se turnan en la acogida. Crece el gusto por la adoración a Jesús en la Eucaristía. El silencio abre mentes y corazones a la presencia e inspiraciones del Dios Trinitario. La oración personal fortalece la misión, cultiva la comunión con las tres divinas Personas, crea hondas convicciones y llena de ardor y de gratuidad.

2.

LOS SACRAMENTOS Y LAS BENDICIONES EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Hoy se buscan las bendiciones más que los sacramentos. La bendición de la Virgen, de algún santo de mayor devoción, de los niños, de las parejas, de las personas mayores, de los difuntos, de la casa, del vehículo, de la finca, de los animales, de la fábrica, de los lugares de trabajo, de los documentos, de fotos, de los 15 años, del grado académico, del matrimonio, etc. ¡Son demasiadas bendiciones! Todo ello revela el deseo, la necesidad de protección divina en medio de un mundo traspasado de inseguridad y miedo. Dan miedo el futuro, la sociedad y las personas. El desempleo, las enfermedades, las aflicciones cotidianas preocupan a muchos. A veces, crecen tanto las angustias y conflictos, que parecen superarnos. La búsqueda de bendiciones es mayor todavía durante las SMP. ¿Cómo acoger y trabajar esta realidad? Damos a continuación algunas sugerencias concretas.

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ANTE TODO, SEGUIDORES Y SEGUIDORAS DE JESUCRISTO

Ante todo, y por encima de todo, el seguimiento de Jesús. Es la espiritualidad básica, la religión verdadera, lo más importante. Jesús no fue un vendedor de bendiciones, ni hizo curaciones a diestra y siniestra. Algunas veces se negó a hacerlas (Mt 13, 58; 16, 4). El mayor deseo de Jesús era invitar a las personas a hacer la voluntad de Dios (Le 11, 27-28), a seguirlo: "Ven y sigúeme", decía con frecuencia. Con las curaciones y bendiciones quería mostrar la belleza del seguimiento a él, revelación plena de la voluntad del Padre. Los sacramentos tienen sentido solamente si hay seguimiento de Jesús. Sin él, no son más que ritos vacíos y mágicos, que no dejan huellas significativas. ¿Por qué, por ejemplo, tantos jóvenes después de recibir el sacramento de la confirmación desaparecen completamente? ¿No es una de las mayores causas esta separación entre seguimiento de Jesús y sacramento? Para superar este divorcio, las SMP insisten tanto en el seguimiento de Jesús. No se trata de despreciar los sacramentos, sino de devolverles su verdadero sentido. Los sacramentos son signos que no sólo significan, sino que comunican también la gracia de Dios a lo largo de nuestra vida, en sus más variadas situaciones, si de nuestra parte no ponemos obstáculos. En el sacramento de la reconciliación, por ejemplo, Dios nos perdona y cura, pero no de una manera mágica, sino sólo si estamos en el camino del discipulado. Los sacramentos sirven para conducir al seguimiento de Jesús. Es importante dar una atención especial al sacramento del bautismo. Produce un cambio radical en nuestra vida. Nos hace partícipes en el sacerdocio de Jesús. El autor del escrito a los Hebreos ve así a Jesús: "No has querido sacrificio ni ofrenda, pero me has formado un cuerpo; no has aceptado holocaustos ni sacrificios por el pecado. Entonces yo dije: Aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad" (He 10, 5-7). El autor sagrado deduce las consecuencias. "Por haber cumplido la voluntad de Dios, y gracias a la ofrenda que Jesucristo ha hecho de su cuerpo una vez para siempre, nosotros hemos quedado consagrados a Dios (HelO, 10).

Purificados y salvados por su sangre, estamos llamados a servir al Dios vivo (He 9, 14). Éste es el auténtico sentido de ser sacerdote, misión que recibimos el día de nuestro bautismo. Y con él recibimos la vida de Jesús, consagrándonos así con él al servicio del Reino de Dios. Ser sacerdote es ser consagrado al Señor, es ser siervo del Señor, es ser discípulo de Jesús. Todos los bautizados son sacerdotes: "Ustedes son descendencia elegida, reino de sacerdotes y nación santa, pueblo de Dios" (1 Pe 2, 9-10). El sacerdote ministerial ejerce de manera especial el sacerdocio, dedicándose totalmente al servicio del pueblo, siguiendo determinadas reglas. Pero lo más importante es el sacerdocio que recibimos con el sacramento del bautismo: hacer de nuestra vida una ofrenda al Dios Trinidad. Tenemos que vivir la belleza del bautismo en nuestra vida diaria.
Algunas sugerencias sobre la celebración de los sacramentos:

a)

Cultivar la espiritualidad del seguimiento de Jesús en la preparación a los sacramentos y después. El estudio del Evangelio, sobre todo el del año litúrgico, será el texto base de la catequesis, hecho de manera viva, atrayente, profunda y sencilla al mismo tiempo. Hay testimonios bellísimos a este respecto. Invitar a los niños de primera comunión a ser misioneros, participando activamente en todo el proceso de las SMP. Es aconsejable celebrar la primera eucaristía en la tercera etapa de las SMP. La misma sugerencia vale con mayor insistencia para los confirmandos. Invitarlos a ser misioneros y misioneras durante todo el proceso de las SMP, asumiendo con dedicación tareas de la comunidad, de preferencia las más exigentes. Una fecha oportuna para la celebración de la confirmación puede ser el primer aniversario de las SMP, cuando termina el proceso de las mismas (pero el espíritu y los compromisos de la misión continuarán siempre).

b)

c)

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d) Incentivar la presencia de la Eucaristía en capillas e iglesias. e) Todas las capillas de la parroquia, donde se celebran las SMP, junto con la iglesia matriz, estarán limpias, cuidadas, abiertas en los horarios accesibles a la comunidad, para que las personas fomenten la adoración eucarística personal. Durante la Semana Misionera, es muy bueno que haya un sacerdote en cada sector misionero para la celebración de la eucaristía, al final de cada día. Él no es el "dueño de la misa", sino que preparará la celebración con el equipo encargado, favoreciendo la participación de toda la comunidad. Procurará vivir intensamente el misterio eucarístico, comprometiendo a toda la asamblea. La misa no está hecha de largos discursos ni de superficiales emociones. Es la celebración del misterio de Jesucristo, don de la Santísima Trinidad, salvación de la humanidad. Cuando no sea posible la presencia del sacerdote, se hará una celebración ante el Santísimo, dirigida por un equipo de laicos y laicas.

es la mayor bendición de Dios Padre para toda la humanidad. Él nos ha liberado de la maldición del pecado para protegernos con la bendición del Padre. La palabra "bendición" viene del verbo "bendecir", que significa decir bien, hacer bien. Tiene dos sentidos: de Dios hacia nosotros y de nosotros hacia Dios. Cuando Dios nos bendice, nos desea cosas buenas. Nos da su auxilio, su protección, su fuerza y su gracia. Cuando bendecimos a Dios, lo alabamos y le damos gracias porque es misericordioso. La Iglesia ha establecido diversas formas de bendición, según nuestras necesidades. Las bendiciones son gestos litúrgicos que transmiten la protección de Dios a su pueblo. El esquema de una bendición puede ser el siguiente: lectura de un texto de la palabra de Dios, mensaje actualizado por el celebrante, oraciones espontáneas, oración de bendición con la imposición de manos, aspersión con agua bendita, padrenuestro y abrazo de paz. Que los misioneros y misioneras procuren que las personas reciban la bendición con fe y gratitud. Cuando no esté presente el sacerdote, podrán darla otras personas queridas de la comunidad. Unir siempre la bendición y el seguimiento de Jesucristo, Señor y Salvador.

f)

g)

h) Cultivar celebraciones penitenciales comunitarias, según la sugerencia de algunas primeras comunidades (cfr. Stgo 5,16). Motivar el sacramento de la reconciliación y hacer de él una verdadera vivencia. i) Dar especial relieve al sacramento de la unción de los enfermos, extensivo a los de edad avanzada, tanto en las visitas a las casas como en celebraciones especiales en la comunidad.

3 . LOS CESTOS EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES
SENTIDO Y VALOR DE LOS GESTOS

En las SMP abundan los gestos ricos de significado y de mensaje que llegan al corazón de los participantes. Algunos ejemplos: a) Llevar un yugo durante una caminata para expresar el peso de situaciones que oprimen y humillan. Romper y quemar el yugo significa la victoria sobre el mal que representa el yugo. Caminar con los pies descalzos en ciertas procesiones, como deseo de purificación.

LAS BENDICIONES

Dios es la fuente y el origen de toda bendición. Él cubre de bendiciones a sus criaturas. Jesús de Nazaret, Maestro y Señor,

b)

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c)

Celebrar en lugares que recuerdan situaciones de vida o de muerte violenta.

d) Celebrar en casas de personas que han luchado por el bien de la comunidad. e) f) g) i) j) 1) Levantar una cruz como signo de vida y esperanza. Caminatas con banderas, en señal de esperanza y alegría. Usar cadenas para recordar algún mal que aprisiona. Comidas comunitarias. Todos abrazados formando una rueda. Estar de pie, de rodillas.

ñera, deteniéndose frente a la delegación del gobierno para pedir el fin de la violencia en la ciudad. O recorren el mercado, llevando mensajes a los vendedores. El levantamiento de la cruz en la clausura de la Semana Misionera es también un gesto conmovedor y lleno de sentido. Plantar junto al crucero dos esquejes de árboles frutales simboliza la vida, la resurrección, la sociedad y el mundo nuevos que brotan de la cruz. Después de las SMP se llevan a cabo celebraciones periódicas a los pies del crucero. Hay personas que se acercan a él de vez en cuando. Lo tocan, rezan, renuevan los compromisos de las SMP y piden fuerza para seguir el camino del Evangelio. Los gestos, pues, son importantes. Hacen bien. Renuevan nuestro cuerpo y nuestros sentimientos. Pero tenemos que saber escogerlos y usarlos en el momento oportuno, para evitar abusos y dispersión.
Algunas sugerencias

h) Rezar tomados de las manos.

k) Bocas amordazadas. Presencié en cierta ocasión un gesto que me llegó al alma. Estaba yo recogido en una iglesia al comienzo de la tarde, esperando a algunos misioneros. Entró una señora, que se dirigió al altar mayor, hizo su reverencia al Santísimo con la mano levantada, se acercó a varias imágenes, y se detuvo ante la imagen de la Virgen de la Piedad. Vi a la mujer acariciar con ternura los cuerpos de Jesús muerto y de María, hablando con los dos, como si estuvieran escuchándola. Desahogaba sus sentimientos y meditaba en silencio como si estuviese escuchando a alguien al que respondía. Así pasó un buen rato, hasta que se despidió de Jesús y de la Virgen. Al salir, cuando me vio, se llevó un susto. Se acercó a mí y me dijo: "Padre, qué bueno es rezar. He lavado mi alma. Ahora me siento más aliviada, me voy a luchar". Me abrazó y se fue. Me sentí emocionado. No hubo ninguna idolatría en sus gestos, sino una profunda experiencia consoladora con el mundo de Jesús y de María. Los niños y niñas hacen gestos que emocionan y cuestionan, como cuando animan la caminata el sábado de la Semana Misio-

1) Transmitir mensajes mediante gestos. Comunican más que muchas palabras. Por ejemplo: el gesto de levantar las manos, despacio, al comienzo de la celebración, para crear un clima de fe y de recogimiento, es de mayor efecto que dar avisos pidiendo silencio. 2) Iniciar las celebraciones (especialmente las vigilias de oración) con alguien vestido con túnica blanca, que entra levantando solemnemente un brasero con incienso humeando, en ambiente de silencio, con suave música de fondo o cantando un mantra. Se puede también recibir de la misma manera el cirio encendido, con la mayoría de las luces apagadas.

3) Usar gestos sencillos, comunicativos, que no necesiten mucha explicación; que hablen por sí solos: Por ejemplo, Abre la puerta, pueblo, que ya viene Jesús..., aparece alguien con paso lento, llevando una cruz. De vez en cuando, se interrumpe el canto, y algunos, en oración de

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súplica, pronuncian en voz alta el nombre de los sectores de la ciudad a los que se pide abrir la puerta del corazón. 4) Escoger gestos significativos para el momento oportuno. No sirve cualquier gesto. Tenemos que conocer bien la realidad y el sentido profundo de la celebración. Algunos gestos pueden ser oportunos en manifestaciones públicas, pero no en celebraciones. No reducir las celebraciones a una "colcha de retazos", con gestos desligados y dispersos que producen cansancio. Los gestos no deben interrumpir la celebración o distraernos del sentido profundo, pues la celebración nos abre al misterio trinitario en actitud orante.

5)

los antiguos comerciantes griegos, mucho antes de Jesucristo, cuando hacían un contrato, tomaban un bastón, lo partían por la mitad y cada uno se quedaba con una parte. Al cumplirse el contrato, tomaban las dos partes y las unían bien, para ver si se correspondían una con otra y comprobar así la veracidad del contrato. Juntar las dos partes del bastón pasó a significar un contrato hecho y que había que cumplir. A este gesto se le llamaba símbolo. Poco a poco, la palabra símbolo se extendió a diferentes aspectos de la vida. Lo contrario del símbolo es la palabra "diablo", que significa el que divide o separa. Simbólico es algo que une. Diabólico es algo que separa, divide, aleja. El símbolo, por tanto, está ligado al gesto. ¿Qué simboliza este gesto? Lo que cuenta no es el gesto en sí, sino el mensaje que transmite, que simboliza. Cuando hacemos algún gesto o presentamos un objeto (por ejemplo, una flor), solemos preguntar: ¿qué simboliza esto en este momento para nosotros? Hay gestos que comunican mejor que otros. Tenemos que saber escogerlos. El gesto vale por lo que significa. Un mismo gesto puede expresar, simbolizar varios sentidos. Depende de quien lea el gesto. El gesto del abrazo revela (simboliza) solidaridad, amistad, alegría. El agua en las celebraciones significa vida nueva, purificada. El cirio pascual simboliza la presencia viva de Jesús resucitado en la comunidad, Señor de la historia y luz del mundo. Cuando encendemos nuestras velas en el cirio pascual, queremos simbolizar, expresar y asumir que Jesús es nuestra luz: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8, 12). Jesús, al hablar de sí mismo, usaba el símbolo del pan (cfr. Jn 6, 48), del pastor (cfr. Jn 10, 11), del camino (cfr. Jn 14, 6), entre otros. Cuando Jesús contó la parábola de las diez vírgenes (cfr. Mt 25, 1-13), usó la imagen de las lámparas con aceite. El aceite era símbolo de la justicia de Dios. Tener encendida la lámpara significaba vivir una vida según la justicia (voluntad) de Dios. En otra ocasión, al hablar del Reino de Dios, Jesús contó la parábola del rey que invitó a mucha gente a la fiesta de la boda de su hijo (cfr. Mt 22, 1-14). La parábola está llena de simbolismo. La fiesta de

6)

7} No es bueno multiplicar gestos. Es preferible que sean pocos, pero significativos. 8) Para captar mejor el mensaje de un gesto, es bueno crear un clima de recogimiento y de silencio. El sencillo gesto de silencio nos abre al trascendente, al misterio. En la preparación de las celebraciones, meditar las lecturas sagradas, captar el sentido de la celebración, lanzar la pregunta: ¿qué gesto puede transmitir mejor el mensaje? Escogerlo y transmitirlo durante la celebración, en el momento más oportuno.

9)

10) Una manera de "escuchar" mejor el gesto puede ser ésta: se presenta el gesto en un clima de silencio. Después se pregunta: ¿qué nos dice este gesto? ¿Cómo concretar el mensaje del gesto?

4.

LOS SÍMBOLOS EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Símbolo es una palabra que viene de la antigua lengua griega y significa juntar, unir. Se dice que esta palabra se originó así:

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bodas simbolizaba la alianza del pueblo con Jesús, alianza que consistía en hacerse discípulos suyos. Los que rechazaron la invitación fueron los que no aceptaron la propuesta de Jesús, cerrándose en sus intereses. Los fariseos y los jefes de los sacerdotes entendieron enseguida que la lección era para ellos (Mt 22, 15; también Mt 21, 45-46). La persona que entró sin el traje de fiesta simboliza a los que dijeron "sí" a la propuesta de Jesús, pero sin practicar la justicia de Dios, sin vivir el discipulado de Jesús. La cruz es el símbolo más querido de nuestra fe y es muy valorado en las SMP. Es difícil ver la casa de una familia católica sin una cruz o un crucifijo colgados en la pared. Nos gustan esos símbolos que revelan la entrega total de Jesús para la resurrección del mundo: "Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos" (Jn 15, 13). Los símbolos hablan por sí mismos. Nos hablan con solo mirarlos. Tengamos mucho cuidado de no manipular el mensaje de los símbolos. La cruz de Jesús, por ejemplo, habla de sangre, de tortura, de muerte injusta y cruel; de crucificado y de de crucifixores. Pero ¿quiénes son los crucificados y los crucificadores de hoy? Durante una semana misionera, el pueblo de un sector hizo las caminatas con una cruz a la que habían amarrado la camisa ensangrentada de un menor baleado y muerto injustamente. Fue un símbolo que habló elocuentemente al corazón de los participantes, ayudando a entender mejor la muerte injusta e inicua de Jesús. La cruz de Jesús habla también de resurrección. El crucificado resucitó. De vez en cuando se ven crucifijos que transmiten este mensaje. Jesús crucificado, con las manos desclavadas de la cruz, en ademán de subir, de resucitar. Tendría que haber más crucifijos así. Sería un símbolo más completo. En Jesús y con Jesús, la cruz y la resurrección son inseparables. La cruz que usan los misioneros debe ser sencilla, de madera, de metal, para recordar mejor la maldición del madero. Antiguamente, la crucifixión en la cruz de madera (que consistía en dos troncos de árbol cruzados), simbolizaba la muerte más humillante

y era una de las más dolorosas. A quien moría en una cruz se le consideraba maldito de Dios (Dt 21, 23), citado por Pablo en Gal 3, 13). Las cruces de oro y plata no expresan ya la dura realidad de la madera. Los misioneros y misioneras, que usan la crucecita misionera, recuerdan la fidelidad de Jesús a la voluntad del Padre hasta las últimas consecuencias, y su amor hasta el extremo por la humanidad. Denuncian sin miedo y sin odio a los crucificadores de hoy. Los misioneros quieren también actualizar lo que decía Pablo a las comunidades cristianas de Corinto: "El mensaje de la cruz, en efecto, es locura para los que se pierden; en cambio, para los que están en vías de salvación, para nosotros, es poder de Dios" (ICor 1, 18-25)- Con la cruz en el pecho, los cristianos expresan humildemente y con firmeza el compromiso de seguir a Jesús en las difíciles encrucijadas de la vida. En las SMP se usan muchos símbolos. Aquí nos sirven las sugerencias dadas sobre los gestos. Es importante escoger los objetos que más simbolizan y hablan con mayor elocuencia a las personas presentes en las celebraciones. Es aconsejable adornar poco a poco la capilla/iglesia con símbolos bien escogidos, hechos por miembros de la comunidad, incluso por niños y niñas.

SOMOS SERES SIMBÓLICOS

Lo que hemos dicho anteriormente revela que somos seres simbólicos. Vivimos y nos comunicamos por medio de símbolos, porque somos seres limitados, condicionados por el tiempo y por el espacio. Somos seres de carne y hueso. Pensamos y nos comunicamos en el tiempo y en el espacio por medio de nuestro cuerpo. Con gestos comunicamos sentimientos y actitudes. Los gestos se convierten en símbolos. Cuando acariciamos a un niño pequeño, queremos simbolizar y transmitir nuestra solidaridad efectiva y afectiva. Cuando depositamos flores en la tumba de una persona difunta, queremos expresar gratitud. Cuando encendemos una vela sobre la sepultura, queremos decir que la vida sigue más allá de la muerte. La sonrisa simboliza

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alegría y afecto. La mirada puede simbolizar cariño o indignación, dependiendo de las situaciones. El abrazo simboliza solidaridad. Tomarse de la mano expresa fraternidad. Con la colecta en favor de alguien expresamos nuestra comunión. Nos comunicamos y relacionamos a través de símbolos. Somos seres simbólicos. La relación con Dios, con mayor razón, también se establece mediante símbolos. Dios es trascendente. Está má< allá del tiempo y del espacio. Como limitados y corporales qre somos, necesitamos imágenes para relacionarnos con Dios. Los salmos están llenos de imágenes cuando hablan de él: "En sus manos están las profundidades de la tierra, suyo es el mar, porque él lo hizo, y la tierra firme que modelaron sus manos" (Sal 95, 4-5). "Se levanta Dios y sus enemigos se dispersan... Los carros de Dios para la guerra se cuentan por miles de millares" (Sal 68,2.18). El autor sagrado de un salmo dirige a Yavé un grito de socorro por su pueblo afligido, como si Dios estuviese durmiendo: "¡Despierta! ¿Por qué duermes, Señor? Levántate, no nos rechaces para siempre. ¡Levántate, ven en nuestra ayuda; por tu amor rescátanos" (Sal 44, 24-27). Todas son imágenes ligadas a la cultura humana. Lo importante es entender el mensaje: dolor y protesta ante los problemas y confianza en la presencia liberadora de Dios. Para quien tiene fe, la naturaleza simboliza, revela, comunica la grandeza y la bondad de Dios. Gen 2, 2 habla de Dios que, después de crear el universo, descansó, como hacemos nosotros cuando estamos cansados después de un trabajo. Es evidente que Dios no necesita adormilarse para descansar. El texto quiere dar un mensaje de esperanza a los judíos desterrados en Babilonia, para quienes fue escrito, porque estaban sometidos a duros trabajos de sol a sol. Gen 3, 8 dice que Dios se paseaba por el jardín de la creación como un buen jardinero, cuidando la naturaleza como casa de todos. Es una imagen bonita, que sirve para transmitir la familiaridad de Dios con el género humano y su amor a todos nosotros. Dios está presente entre nosotros, y al mismo tiempo está más allá de nosotros, del espacio y del tiempo. Sólo podemos entender a Dios por medio de imágenes y símbolos. Ellos revelan un poco

la grandeza y la bondad de Dios, pero él es más que nuestros símbolos. Los símbolos que usamos quieren despertar en nosotros gratitud, docilidad, adoración y confianza. El profeta Jeremías comparó una vez a Dios con un alfarero que hace vasos: cuando se rompe uno, el alfarero hace otro nuevo del mismo barro. El barro es la vida, el alfarero es Yavé, y el vaso es el pueblo que Dios quiere construir, pero no siempre el pueblo se deja modelar. Yavé va a hacer lo mismo con el pueblo hasta que se convierta (Jer 18, 1-12). ¿Por qué en la misa recibimos la comunión de pie y no sentados? Es para expresar prontitud, decisión, firmeza en el camino, como hicieron Moisés y su grupo en aquella celebración nocturna, antes de comenzar la marcha de la libertad (Ex 12, 11-14). ¿Por qué Jesús se hace presente en la Eucaristía, en un poco de harina de trigo sin levadura y no en un pan superespecial? Porque el pan sin levadura era en aquella época el pan de los pobres, que recuerda la amargura y miseria de la que Jesús quiere liberarnos.

SÍMBOLOS E IMÁGENES DE SANTOS: ¿IDOLATRÍA O MEDIOS PARA ALIMENTAR LA FE?

A los misioneros y misioneras les hacen muchas preguntas cuando visitan a personas de otras Iglesias sobre las imágenes de los santos. Hay acusaciones de idolatría, de brujería, de que son cosas de Satanás, etc. Los misioneros no están para alimentar divisiones, sino para sumar fuerzas en defensa de la vida, sobre todo la que está más amenazada y herida. Pero es bueno disipar dudas sobre esas acusaciones, para trabajar y dialogar con mayor respeto y seguridad. ¿Condena la Biblia las imágenes de los santos y de María? Se cita el Salmo 115, que dice: Los ídolos de las naciones son de plata y oro y han sido fabricados por manos humanas. Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen orejas y no huelen, tienen manos y no tocan, tienen pies y

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no caminan, ni un solo sonido emite su garganta. Sean como ellos quienes los fabrican, quienes confían en ellos (vv 4-8). El profeta Isaías insiste: Los que fabrican ídolos, nada valen, y para nada sirven sus obras tan estimadas... El escultor se fabrica un dios y lo adora, se hace un ídolo y se postra ante él y dice: Sálvame, que tú eres mi dios. No saben ni comprenden nada. Tienen cubiertos sus ojos y no pueden ver (Is 44, 9-20). Realmente, estos textos condenan a los ídolos, obras de manos humanas. Pero ¿a quién representan esos ídolos? No tienen nada que ver con las imágenes de los santos. Es importante situar los textos, saber cuándo se escribieron, dónde y con qué finalidad. Los dos textos citados fueron escritos durante el destierro del Pueblo de Dios en Babilonia, más de quinientos años antes del nacimiento de Jesús. Todavía no se hablaba de santos ni existía María. Los dos textos fueron escritos para alimentar la fe del pueblo en Yavé, el único liberador del pueblo; para denunciar la falsedad de las divinidades inventadas y veneradas por los seguidores del Imperio de Babilonia, que eran divinidades que servían para reprimir y humillar. Ésos son los ídolos y las falsas divinidades que la Biblia condena con vehemencia. El texto no habla en absoluto de imágenes de santos. La misma imagen encontramos en los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, cuya redacción definitiva se hizo durante o después del destierro. Yo soy el Señor tu Dios, el que te sacó de Egipto, de aquel lugar de la esclavitud. No tendrás otro Dios fuera de mí. No te harás escultura, ni imagen alguna de nada de lo que hay arriba en el cielo, o aquí abajo en la tierra, o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto (Éx 20, 2-5). Yavé, el Dios liberador de los esclavos, exige que sólo a él se rinda adoración, y que el pueblo se olvide de las falsas divinidades que los faraones de Egipto y otros reyes inventaron para dominar y reprimir. Tampoco aquí se condenan las imágenes de santos. Para el pueblo de la Biblia, reconocer a Yavé como único y

verdadero Dios era fuente de libertad y de vida. Todas las referencias de la Biblia a imágenes e ídolos transmiten el mismo mensaje (cfr. Dt 6, 9-40; Os 9, 10 etc.). Jesús condenó duramente la idolatría del dinero (cfr. Mt 6, 24) y del lucro (cfr. Le 12, 13-21). Ésta es la idolatría que pervierte nuestras relaciones. Los santos y santas fueron personas que vivieron con coraje y fidelidad el evangelio de Jesucristo. Ellos y ellas nos enseñan que es bonito y posible hacer el camino de Jesús. Tenemos que cultivar y actualizar su memoria. Las imágenes de los santos son como la foto de nuestros padres difuntos. Hace bien mirarla de vez en cuando. Anima, despierta nuevas energías. A veces, algunas personas devotas, al venerar a los santos, usan la palabra "adorar". Dicen: adoro a san Francisco; adoro a María. El sentido que el pueblo da a esta palabra no es de idolatría, sino de mucho cariño. Es como cuando alguien dice: adoro a tal o cual persona, adoré el paseo, adoro esta comida... No tenemos que entender al pie de la letra las expresiones de la gente. Lo importante es captar el mensaje que hay detrás de las palabras. Los santos nos dan fuerza y aliento. Su memoria nos hace bien. Por eso, desde los primeros siglos del cristianismo, el Pueblo de Dios venera su memoria, para tenerlos como ejemplo de firmeza y fidelidad. A veces, sin embargo, se cometen abusos en la devoción a los santos. Hablamos de los santos, pero no los conocemos. Celebramos las fiestas de los patronos y patrañas, pero no tomamos en serio su vida. En nombre de los santos se cometen abusos: se abusa del alcohol, hay división, ambición, peleas, faltas de entendimiento, dispersión, gastos innecesarios y otros más. Muchos van a la verbena, pero no participan en los actos religiosos. ¿Cómo se puede, por ejemplo, honrar la memoria de san Francisco de Asís, que vivió pobre, haciendo gastos inútiles y hasta ofensivos a la dignidad de los que menos tienen? Los verdaderos devotos procuran conocer más de cerca la vida de los santos, aprenden sus lecciones de vida y las actualizan en

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el mundo de hoy. De una u otra manera, los santos cuestionaron con su palabra y con su ejemplo el mundo en que vivieron. Fueron discípulos y discípulas de Jesucristo. Muchos murieron mártires por el Evangelio y por la defensa de los más pobres. En las SMP se rescata la memoria de los santos, profundizando y actualizando su vida y su práctica misionera. Hicieron de la vida una misión y nos ayudan a crecer en el seguimiento misionero de Jesús. Es importante situar a los santos en el tiempo en que vivieron, para actualizar sus mensajes. El desafío que tenemos por delante es venerar y actualizar de la manera más fiel posible la preciosa memoria misionera de los santos.

do, dijo: "Mi madre es misionera, ustedes son misioneros, a mí también me gustaría mucho ser una niña misionera. Quiero saber si ustedes nos dejan". Puso el micrófono sobre la mesa y fue a a sentarse deprisa y un poco temerosa. Después de un momento de silencio, un largo aplauso aprobó su petición. Los niños y niñas supieron cuestionar y entraron de lleno en las SMP para alegría de todos. Desde entonces, los niños y niñas fueron creciendo cada vez más en participación. Hoy ya no se entienden las SMP sin la presencia activa de niños, niñas y adolescentes misioneros. Para entender mejor el sentido de su presencia y participación, es conveniente entrar primero en su historia.

5 . LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES MISIONEROS EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES: LA FRAGILIDAD QUE
LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

Dios TRANSFORMA EN PODER LIBERADOR1

Al comienzo de las SMP, los niños y niñas estaban presentes, pero pasivamente. No los valorábamos. Algunos hechos fueron cambiando la situación. En 1993, durante una Semana Misionera en la región Transamazónica, antes de la comida comunitaria, una madre pidió que los niños y niñas comiesen primero, servidos por los adultos. Algo verdaderamente inédito en la región. Todos aceptaron de buen grado, y fue emocionante ver a hombres y mujeres sirviendo a los niños y niñas con tanto cariño. El hecho impactó y se divulgó. Una iniciativa fue empujando a la otra. En 1995, durante un retiro misionero en Muaná (isla de Marajó), Valdirene, una niña de nueve años que acompañaba a su madre, sin pedir permiso a nadie, se hizo con el micrófono, y con la cabeza baja por el mie-

Desde los tiempos más antiguos, la historia de niños y niñas está llena de dolor. Por ser niños y niñas eran marginados y excluidos, sobre todo los pobres, que siempre fueron la gran mayoría. El gesto de Abrahán de matar a su hijo Isaac (Gen 22) no era una novedad en aquellos tiempos. A veces mataban a los niños y los enterraban en los cimientos de las casas, de templos y ciudades para pedir la protección de los dioses. Jericó, por ejemplo, fue reconstruida "por el precio" de dos niños (lre 16, 34). En tiempos de guerras, desastres y grandes dificultades, los niños eran sacrificados para aplacar la ira de las divinidades. En los antiguos tiempos de la Biblia, ésta era una costumbre que practicaban los pueblos de Egipto, de Canaán y Mesopotamia, y entró también en el pueblo hebreo (cfr. 2Re 23, 10; Jer 7, 31; 19, 4-5; 32,35; Ez 16, 20-21). Los reyes de Judá e Israel sacrificaban a sus hijos en el fuego, como hicieron el rey Acaz (cfr. 2Re 16, 3) y el sanguinario Manases (cfr. 2Re 21, 6). En aquellos tiempos había infinidad de niños huérfanos y muchas mujeres viudas, debido a las numerosas y violentas guerras. Vivían abandonadas y humilladas. A las personas endeudadas se las obligaba a vender a sus niños como esclavos para trabajar hasta saldar las deudas de los padres (cfr. Ex 21, 7; Ne 5, 1-5)

1 Con vistas a un mejor aprovechamiento, y para evitar aquí un texto extenso sobre el mismo tema, encontraremos al final del libro un anexo con sugerencias y orientaciones para acompañar la formación y la presencia dinámica de los niños y adolescentes misioneros. El estudio del anexo es importante. Por favor, no deje de leerlo.

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En la antigua Grecia, unos trescientos años antes de Jesús, a los niños que nacían con alguna deficiencia física o mental los arrojaban por un precipicio. En la época del helenismo, la cultura griega dominante, entre otras perversiones, privilegiaba los cuerpos bonitos, sanos y fuertes. Entonces nacieron los juegos olímpicos. En tiempos de Jesús, la situación de los niños seguía siendo dolorosa. Eran vendidos por sus padres como esclavos hasta acabar de saldar sus deudas (cfr. Mt 18, 25). Todo niño judío, a los seis años de edad, tenía que empezar a preocuparse por su propio sustento, siguiendo el trabajo del padre. Las niñas seguían los trabajos de la madre. No se valoraba ni se soportaba la infancia. Cuanto antes dejase un niño de ser niño, mejor. La historia dolida de los niños ha perdurado por siglos hasta llegar a nuestros días. A pesar de las declaraciones de la ONU en defensa de la niñez, hay actualmente millones de niños y niñas hambrientos, sin escuela, sin salud, sin familia, trabajando como esclavos en campos y fábricas. Hay millares de niños en conflictos armados, obligados a empuñar las armas. Uno de los negocios más rentables hoy, junto con el comercio de drogas y armas, es el tráfico sucio y perverso de millares de niños y mujeres. Todo esto clama contra la dignidad de la persona humana.

y llena de conflictos. Los dirigentes de la capital y los sacerdotes del templo, en palabras de Isaías, eran una banda de corruptos, de explotadores y ladrones (cfr. Is 1, 21-23; 3, 12-15). Isaías, que era pariente del rey, rompió con tanta maldad y se hizo un gran profeta. Tenía unos veinte años. Él y su joven esposa abrazaron con entusiasmo la voluntad de Dios, denunciando y anunciando. Fueron a vivir a la periferia de Jerusalén, donde había miseria, muchas viudas y huérfanos por causa de las guerras. Lucharon, protestaron, denunciaron para que los jefes dejasen de cometer tantos abusos (cfr. Is 1, 10-17; 3, 11-26). Sus esfuerzos fueron inútiles. Quedaron decepcionados. Volvieron las espaldas al poder corrupto, con la certeza de que Dios se las arreglaría para socorrer al pueblo. Y así se lo dijeron al rey. Isaías y su esposa tenían hijos (cfr. Is 7, 3; 8, 3-18). Podemos imaginar a este matrimonio acariciando a sus hijos pequeños y a los niños y niñas de la periferia, hablando con ellos y soñando bonitos sueños de niños. "La joven está encinta y dará a luz un hijo, a quien le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros" (Is 7, 14). Un niño sería la solución a los problemas del país. ¿Quién sería esa joven? ¿La esposa del rey? ¿La esposa de Isaías embarazada otra vez? Y seguían soñando: Sí, cambiarán las cosas en este país cuando nuestro rey no sea un noble ni un general del ejército, sino un niño sobre el que reposará el espíritu del Señor. Juzgará con justicia a los indefensos, a los pobres del país con rectitud. Habrá un futuro de paz y de abundancia para todos. Y el mundo será mejor, (adaptación de Is 9, 1-6; 11, 1-11). ¿Fue pura fantasía? No. Fue una protesta y una denuncia contra una sociedad corrupta e injusta. Fue el anuncio de los tiempos mesiánicos, en los que habrá paz y vida para todos. Un niño sería el portador de estas buenas noticias. Sí, el niño es símbolo de la fragilidad que Dios transforma en fuerza liberadora. Las primeras comunidades cristianas vieron en Jesús de Nazaret al mesías que anunciara el profeta Isaías. Jesús estaba haciendo realidad los tiempos mesiánicos.

EL DIOS DE LOS NIÑOS EN LA BIBLIA

El Dios de la Biblia es el Dios defensor de los niños. La voz de Dios que prohibió a Abrahán matar a su hijo Isaac (cfr. Gen 22, 11-12) fue una fuerte denuncia contra las costumbres de sacrificar niños. Uno de los nombres de Yavé que más aparece en la Biblia es el de "Padre y defensor de huérfanos" (Ex 22.22-24; Dt 10, 18; 24, 20-21; Sal 10, 14; 68, 5; 82, 3; 146, 9; Is 1, 17-23; Zac 7, 10). No sólo padre y defensor, sino también revelador de la misión de los niños en el mundo, como podemos ver en el testimonio del profeta de Isaías. Isaías vivió y actuó en Jerusalén, capital del reino de Judá, unos setecientos años antes de Cristo. Fue una época muy difícil

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185 Jesús presta atención al niño por el mero hecho de ser niño, como símbolo de vida verdadera para todos (cfr. Me 10, 15). De hecho, el niño es portador de valores profundamente humanos, como la pureza de sentimientos, la sencillez, la gratuidad, la comunicación, la solidaridad, la comunión, el abrazo, la sinceridad. Sólo con su presencia el niño nos desarma, nos encanta y evangeliza. De hecho, despierta valores humanos, transmite esperanza, nos hace soñar con un mundo más justo y fraterno. Con los cinco panes y los dos peces de un niño (cfr. Jn 6, 9) hizo Jesús el milagro de la multiplicación de los panes. Cuando entró Jesús en la ciudad de Jerusalén como Mesías pobre, sentado en un burro, lo aclamaron los niños: "Hosanna al Hijo de David" (Mt 21, 15-16). Los jefes de los sacerdotes y los escribas criticaron a los niños, pero Jesús los defendió. Para el Dios de la Biblia, los niños y niñas no son un problema. Son la solución de los problemas.
LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Cuando Jesús hizo pública su misión, asumió con ardor la causa de los niños. Es impresionante constatar todo lo que hizo Jesús en defensa de los niños. Denunció duramente a quienes los escandalizaban (Mt 18, 6; Le 17, 2). Escandalizar significa ensuciar la conciencia de los pequeños, apartarlos del camino del bien con malos ejemplos. A quienes provocaron estos escándalos, Jesús les decía que hubiera sido mejor que les amarrara una piedra de molino al pescuezo y los arrojaran a lo más profundo del mar. Un día, llegando a casa en Cafarnaún, después de un viaje misionero, llamó a los Doce para hacer con ellos una pequeña evaluación. A lo largo del viaje, los Doce discutieron entre ellos, porque unos querían ser más que los otros. Jesús llamó a un niño que estaba cerca y lo puso en medio de ellos. Lo abrazó y dijo: "El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, no es a mí a quien recibe, sino al que me ha enviado" (Me 9, 37). El abrazo era un gesto de ternura y de gran solidaridad. Colocando en medio a un niño, Jesús obligó a los discípulos a observarlo y a escuchar su situación de marginación, tan frecuente en aquel tiempo. Jesús quería decir a los discípulos: en lugar de la ambición de poder, pónganse al servicio de los pobres y de los excluidos. Y quien haga esto estará en plena comunión con mi Padre. Más adelante (Me 10, 14), dice que el Reino de Dios pertenece a los niños. Ellos y ellas son invitados especiales al banquete de la vida. Para Jesús es imposible formar parte del Reino de la vida sin una verdadera solidaridad con los niños y niñas, como personas necesitadas y dependientes. Él se identificó tanto con ellos que dijo: "Lo que hicieren con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron" (Mt 25, 40-45). Jesús curó y resucitó a niños y niñas, devolviéndoles su dignidad: a la hija de Jairo, de 12 años (Me 5, 41-42); a la hija de la mujer cananea (Me 7, 29-30); al hijo de la viuda de Naín (Le 7, 14); al niño epiléptico (Me 9, 25-26); al hijo del centurión pagano (Le 7, 9-10); al hijo del funcionario público (Jn 4, 50).

Los niños y niñas hacen maravillas en las SMP. Una vez, en un barrio de clase media alta de una ciudad grande, los misioneros adultos decidieron no visitar los apartamentos de un condominio, alegando que no había condiciones. Los niños misioneros del sector lo supieron y pidieron que los dejaran a ellos hacer visita. Con el consentimiento y la ayuda de los adultos, los niños y niñas se organizaron para saber el nombre de todos los niños y niñas del condominio. Aquellos niños esperaban a la puerta a que llegaran los padres para hablar con ellos, abrazarlos y pedirles permiso para entrar a conocer a sus hijos. ¿Quién rechaza una petición así? En pocos días, la mayoría de las puertas de los apartamentos se abrieron a las buenas noticias de las SMP. ¡Gracias a los niños y niñas! Los niños y niñas misioneros alegran el proceso de las SMP y, al mismo tiempo, convocan a la conversión. Los adultos, sobre todo los padres, al ver a sus hijos actuando como misioneros,

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vibran de emoción y renuevan compromisos. En las caminatas misioneras, saludan y abrazan a las personas que encuentran. ¿Quién se resiste a un abrazo como éste? En las celebraciones, se hacen presentes con mensajes y gestos. También hay niños y niñas misioneros enviados por las mismas comunidades para ayudar en otras SMP. Los pequeños misioneros visitan a otros niños, sobre todo a los que están enfermos o pasan mayores dificultades. Visita a casas donde hay problemas y rezan por sus moradores. Hay bonitas caminatas de niños y niñas, principalmente el sábado de la Semana Misionera, con pancartas y carteles hechos por ellos mismos pidiendo paz, el fin de la violencia, justicia, salud, escuela, protección, empleo para sus padres. Organizan juegos callejeros, celebraciones, actividades de solidaridad. En las celebraciones, se sienten más a gusto dando sus testimonios. En muchas comunidades, los niños y niñas son bien acogidos. Entran en las casas, juegan, comen, conversan, salen, entran en otras. En cierta ocasión, con motivo de la clausura de la Semana Misionera, jóvenes y adultos tomaron la decisión de abrir las puertas de sus casas a todos los niños y niñas no mayores de diez años, a cualquier hora del día y para cualquier problema o situación. Meses después, contaban emocionados y agradecidos que aquella decisión fue el mayor regalo de las SMP. Los niños ayudaron a las comunidades a estar más unidas y abiertas, a resolver problemas y conflictos. Reconciliaron incluso matrimonios: "Los niños y niñas son los mejores misioneros que Dios nos envía. Realmente, los niños y niñas, con su estilo, ayudan a la comunidad a caminar unida. Ayudan a resolver situaciones complicadas; desarman corazones. Sorprenden, cautivan, comprometen, transforman. Y, por otro lado, se sienten muy bien en un ambiente así. Se sienten protegidos y amados. Desarrollan más y mejor sus capacidades, pierden el miedo, superan bloqueos, se vuelven más libres y espontáneos. Aprenden a dialogar. Son un potencial evangelizador de gran aliento.

6.

LOS JÓVENES Y LOS ADULTOS EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES: HACER DE LA VIDA UNA MISIÓN

Hay buenas noticias en el mundo de los jóvenes y adultos. Hay quien procura dar verdadero sentido a la vida en medio de tantos desafíos. Hay familias unidas, abiertas, misioneras, que integran dones y valores. Hay personas que optan por ser discípulas de Jesucristo en su vida diaria experimentando por ello un gran gozo interior. Pero lamentablemente no todo es así. Hay jóvenes y adultos que desvirtúan valores y dones. Otros pasan por dificultades y humillaciones. Vivimos en un mundo dominado por una economía de mercado que excluye y margina. Las grandes finanzas internacionales, las bolsas de valores y la tecnología controlan el mundo. El capital, sin corazón y sin patria, corre por todas partes en busca de lucro, sin importarle la destrucción de la naturaleza o el desempleo de millones de personas. El desempleo no es un mal pasajero. Es parte de la estructura del sistema informatizado y globalizado. En las grandes industrias, habrá cada vez menos empleo. El desempleado, además de pasar necesidad material, se siente despreciado y humillado en su dignidad humana, vive una dura angustia existencial. La precariedad ha tocado a las puertas de mucha gente, incluso de personas acostumbradas a un empleo garantizado y bien remunerado. Imaginemos a un padre de familia en esta situación. Muchos jóvenes no encuentran empleo y viven en la inestabilidad. Además, la mentalidad consumista e individualista dominante está contaminando la vida de la juventud. En lugar de sumar fuerzas con las masas sufridas para construir ciudadanía, muchos siguen los peligrosos caminos del vicio, del consumismo, de la alienación, del odio, de la violencia, de la marginación. Crecen las tensiones y los conflictos entre generaciones. En muchas familias falta el diálogo. Cada quien sigue su camino. ¿A dónde vamos?

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Las SMP quieren ser una presencia significativa en el mundo de la juventud y de las familias. Provocan gestos solidarios, solución de problemas, manifestaciones de solidaridad. La programación de las SMP no indica trabajos específicos para jóvenes y adultos. Esto corre a cargo de la creatividad de los misioneros del lugar. Ha habido experiencias interesantes animadas por los jóvenes, tales como: caminatas para sensibilizar sobre algún problema de la región, vigilias de oración, peregrinaciones nocturnas, debates abiertos al público, cooperativismo, soluciones de problemas sociales, festival de cantos misioneros, teatro. Un hecho positivo es la unión entre jóvenes y adultos en las SMP. Impresiona la vivencia de la unidad en la diversidad, la valoración de las diferencias que enriquecen, los dones, valores y saberes compartidos. Durante la primera (Despertar) y la segunda etapa (Semana Misionera), es bueno que jóvenes y adultos trabajen juntos, evitando iniciativas paralelas. La vida de la comunidad será la referencia principal. Es muy gratificante ver la integración de los niños y niñas, jóvenes, adultos y personas mayores. En la tercera etapa (La Misión continúa), es bueno pensar en algo específico, tanto para jóvenes como para adultos. Aconsejamos que los jóvenes confirmandos participen plenamente en la programación de las SMP asumiendo tareas y servicios en favor de la comunidad. De las sugerencias de actividades que aparecen en este libro, algunas son típicas de jóvenes (teatro, coreografías, dramatizaciones). En la división de tareas, es bueno recordar esto. La comunidad ha de saber valorar los dones y las capacidades de la juventud (creatividad, donación, compromiso, comunicación, animación, autenticidad). Tendrá en cuenta las situaciones de la juventud (precariedad, desempleo, violencia, vicios, aislamientos, conflictos). Acogerá a los jóvenes con simpatía, siendo capaz de responder a sus más profundas aspiraciones (el sentido de la vida, la participación responsable en la comunidad y en la sociedad, etc.) Es importante desarrollar entre la juventud una espiritualidad existencial, mística y militante, que ayude realmente a dar verda-

dero sentido a la vida. Se trata de alejar a la juventud de posturas pasivas y estimularlos para que abracen prácticas liberadoras; de transformar a los jóvenes de "objetos dependientes" en "sujetos responsables". Cuanto más abrace la juventud la vida como misión, tendrá más oportunidades de crecer y avanzar. La salida es hacer de la vida una misión que marque el rumbo, articule energías y grandes potencialidades.

7.

LAS PERSONAS MAYORES: CONSEJEROS(AS), RICOS(AS) EN SABIDURÍA DIVINA

La mentalidad dominante valora a quienes tienen un cuerpo saludable, joven y atractivo. Pero el cuerpo de la persona mayor no atrae. Las SMP redescubren y valoran la dignidad de los mayores; rescatan su rica sabiduría acumulada a lo largo de tantos años de vida. Las personas mayores son un valor, una riqueza para la sociedad y para las comunidades. Hay muchos mayores actuando como misioneros en las ciudades del interior. Recuerdo al difunto Don Antonio, labrador jubilado, que participaba en una comunidad eclesial Transamazónica. Durante una reunión de la comunidad en la que algunos serían escogidos para ser enviados como misioneros, pidió la palabra y dijo: "Yo ya soy viejo y no tengo la energía de antes. No leo ni escribo, pero Dios me ha dado sabiduría. Con la gracia de Dios soy misionero. Si las comunidades están de acuerdo, a mí también me gustaría ser enviado". La comunidad lo apoyó. Fue a la misión y, para no ser gravoso a nadie, se pagó su pasaje de ida y vuelta con el dinero de su escasa pensión. Su presencia en la región donde actuó fue una bendición. Hay personas que se jubilan sin saber a veces cómo emplear su tiempo, o lo emplean mal, teniendo todavía energías, dones y salud de sobra. Esto sucede porque no se asume la vida como misión. ¿Qué hacer? Las SMP quieren ser una oportunidad para ayudar a las personas a hacer de su vida una misión en cualquier edad. Hay varis iniciativas. Las personas mayores son rescatadas

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como consejeras de las comunidades. Algunas, por su larga historia de servicio, son consideradas como padres/madres de las comunidades, como dice el cuarto mandamiento de la Ley de Dios (Éx 20,12). Más adelante daremos algunas sugerencias para ejercer debidamente el servicio de consejería. En algunos lugares, sobre todo en los barrios de las ciudades, ellos y ellas se organizan en pequeños equipos para mantener abiertas las capillas en horarios accesibles a todos. Atienden, acogen, escuchan, dan consejos cuando se les pide. Con frecuencia se solicita a las personas mayores que digan unas palabras al final de las celebraciones y den la bendición. Gracias a las mejores condiciones económicas y de salud, crece cada vez más el número de mayores en la sociedad. Merece la pena saber acoger y aprovechar esta gran riqueza.

Está claro que Jesús recurrió a su poder divino para hacer milagros extraordinarios, pero lo hizo pocas veces. Nunca para aparecer o buscar aplausos (Me 1, 34.40-15). A veces hacía milagros en lugares retirados (Me 8, 23. Otras veces se negaba a hacerlos (Mt 13, 58). Cuando los hacía, Jesús quería despertar la fe y el compromiso con los valores del Reino de Dios (Jn 9, 55-61). En las SMP redescubrimos el valor y la dignidad de las personas enfermas. Ellas revelan la presencia de Jesús (Mt 25, 36). Enseñan a vivir con más amor, sin odio y sin interés. Invitan a la práctica de la misericordia y de la profecía, a denunciar errores, desviaciones, corrupciones, la falta de asistencia hospitalaria y de recursos para la salud. Humanizan y evangelizan. Ayudan a dar verdadero sentido a la vida, a los bienes terrenos, al dolor, a la muerte, a la edad y a la historia. Los misioneros procuran visitar al mayor número de personas enfermas, sobre todo a las más olvidadas. Según la situación que encuentran, dan testimonio de la misericordia y denuncian posibles males. En las SMP hay iniciativas populares de salud, como huertos medicinales, alimentos naturales, difusión de remedios caseros, agricultura biológica, rechazo de productos transgénicos y agro tóxicos. Los niños y las niñas, las personas mayores y enfermas, son seres verdaderamente necesitados. Fueron y son los preferidos de Jesús. Por eso tienen un lugar relevante en las SMP. En lugar de ser un peso, son una presencia indispensable para construir una sociedad más justa y humana. Llenan a las SMP de ternura, humildad, gratuidad, solidaridad y de coraje profetice

8.

LOS ENFERMOS HUMANIZAN Y EVANGELIZAN

Somos seres frágiles. La enfermedad puede tocar a nuestra puerta en cualquier momento. Han mejorado bastante los servicios de salud, pero hay todavía situaciones precarias. Los enfermos son olvidados y abandonados a su soledad, sobre todo los pobres. ¿Qué hacer? Las SMP se inspiran en la práctica de Jesús. Los evangelios hablan varias veces de Jesús curando (cfr. Me 1, 32-34; Mt 14, 23-24; Le 6, 18). Es evidente que él no construyó clínicas ni organizaba cultos de curación. No hacía milagros a diestra y siniestra. Los enfermos, en tiempos de Jesús, por el mero hecho de ser enfermos, eran considerados impuros por la religión oficial. Por tanto, pecadores y marginados. Curar a los enfermos significaba practicar la misericordia con ellos, acogerlos, rescatar su dignidad y ciudadanía. Eso es lo que hacía Jesús. Su presencia inspiraba confianza, reintegraba a los enfermos a la vida de la sociedad con todos sus derechos: "Toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que los sanaba a todos" (cfr. Le 6, 16). Todo eso causaba admiración, gratitud, respeto y alabanza (cfr. Le 7, 16). Éste es el sentido de la palabra "milagro".

9.

LAS VISITAS DERRIBAN BARRERAS Y FORTALECEN LA SOLIDARIDAD

Las visitas marcan profundamente el proceso de las SMP. Este tema merece atención especial, podemos preguntarnos: ¿Qué es visitar? ¿Por qué visitar? ¿Por qué recibir visitas? ¿A quién visi-

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tar? ¿Cuándo, cómo y dónde? ¿Cuáles eran las actitudes de Jesús? ¿Cómo mejorar las visitas de los misioneros y misioneras?
LAS VISITAS HACEN BIEN

Necesitamos visitar y ser visitados. A veces por miedo o autosuficiencia rechazamos las visitas. Así perdemos y sufrimos. De hecho, sufrimos tensiones, experimentamos alegrías, acumulamos frustraciones, atravesamos por situaciones difíciles. ¡Qué bueno es compartir con alguien! ¿Quién no siente necesidad de esto? En las visitas crecemos todos: los que visitan y quienes reciben. Las visitas constructivas parten de la vida, de las situaciones. Las ideas, las doctrinas, las opiniones vienen después. Las visitas son una bendición, enriquecen, humanizan. Benditos los pies que caminan y visitan. Felices los que acogen las visitas. Pero hay visitas y visitas. Podemos y debemos mejorar siempre. El proceso es dinámico y permanente. Por eso los misioneros y misioneras buscan inspiración en la vida de Jesús. ¿A quién visitaba él? ¿Cómo? No se trata de copiarlo todo al pie de la letra, sino de buscar luces y fuerzas para nosotros hoy.

Para entender el valor de las visitas, es importante partir de la vida, de la existencia. Imaginemos a las personas del lugar donde vivimos, cada una totalmente aislada, ignorando a las demás. Imposible. Sería la destrucción de la persona, de la sociedad y de la familia. Como ya decían los sabios y filósofos antiguos, somos "seres para los demás". No podemos entender a una persona cerrada en sí misma. Sería su propia negación. Ir al encuentro del otro es una necesidad existencial. Más aún, la persona es un ser hecho para la comunión, que es el encuentro del "yo" con el "tú" para formar juntos un "nosotros". El "nosotros" es comunión de sentimientos, de valores, de estilo de vida. Es un salir de los problemas que afligen a la humanidad. El "nosotros" no destruye el "tú" o el "yo", sino que los valora. Cuanto más "nosotros" seamos, seremos "más personas". La comunión es la vocación de todo ser humano. El encuentro con los demás forma parte de la existencia. Las visitas favorecen el encuentro. Visitar es reconocer que existe el otro y que yo lo necesito para dar verdadero sentido a mi vida. Visitar es salir de sí, es romper el caparazón del egoísmo, es hacer presencia significativa en las demás personas. Es saber escuchar, dar lo mejor de sí, para que el otro crezca como sujeto, como auténtica persona. Visitar es cuestión de amor fraterno. El amor es atento y fecundo, no humilla ni hiere, no hace de las personas un objeto. Así tienen que ser también las visitas. Hacen bien. No hay visitas "genéricas". Están marcadas por las situaciones. Éstas sugieren a quién visitar, cuándo y cómo visitar. Hay visitas para festejar, otras para socorrer, otras para compartir sueños y preocupaciones, otras para escuchar. Visitar es un arte que exige sensibilidad, atención y sabiduría. Las buenas visitas alegran a las personas, derriban barreras, despiertan sentimientos, crean lazos, abren caminos inimaginables.

LAS VISITAS DE JESÚS

Imaginémonos que estamos acompañando a Jesús por los caminos de la antigua Palestina. Hagamos esto estudiando los evangelios, que son la memoria escrita de los momentos más significativos de su existencia terrena. La primera constatación es que Jesús fue realmente un misionero itinerante. Con los primeros discípulos que querían que se mantuviera fijo en un lugar determinado, fue tajante y claro: "Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues para esto he venido" (Me 1,38). Andaba por toda Galilea, visitando sinagogas y casas de familia: Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas judías, anunciando la buena noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y desorientados como ovejas sin pastor (Mt 9, 35-36). Jesús no esperaba al pueblo. Él iba al pueblo. Y el pueblo, al sentirse bien acogido, iba a su encuentro y se acercaba a él

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para oír la Palabra de Dios (cfr. Le 5, 1). "Todos querían tocarlo, porque de él salía una fuerza que los sanaba a todos" (cfr. Le 6, 19). En sus andanzas y visitas, revelaba Jesús una gran capacidad contemplativa: observaba los hechos, situaciones y actitudes de las personas. Meditaba, pensaba, tomaba actitudes. Valoraba todo lo bueno que encontraba: la fe de las personas (Le 5, 20), lo poco que el pueblo poseía, como cinco panes y dos peces (Le 9, 13), el gesto afectuoso de la mujer pecadora (Le 7, 38), la sed que el pueblo tenía de la Palabra de Dios (Le 5, 1), la confianza del pueblo en su persona (Le 6, 19), la fiesta de una boda (Jn 2,1-2), el corazón abierto de Zaqueo (Le 19, 6), la oferta singular de una viuda pobre (Le 2, 12), la fiesta de despedida de Mateo cuando se decidió a seguirlo (Mt 9, 9-10). Jesús estaba tan atento a las situaciones de las personas que percibió en medio de la multitud la presencia de una mujer enferma que tocó su manto (cfr. Me 5, 30). Tampoco dejó de denunciar con firmeza posturas equivocadas, como hizo en casa de un fariseo que lo invitó a comer (cfr. Le 11, 37-54). Según las situaciones, Jesús sabía combinar la ternura (Le 15,1) y la firmeza (Me 7, 5-8), el anuncio y la denuncia (Le 6, 20-26), la compasión (Le 7, 13) y la indignación (Le 11, 37-44). Muchas personas, admiradas, glorificaban a Dios diciendo: "Un gran profeta ha surgido entre nosotros; Dios ha visitado a su pueblo" (Le 7, 16).

las hermanas Marta y María para compartir con ellas la amistad y los sueños del Reino de Dios (Le 10, 38-42). En las visitas, comunicaba alegría a los pobres. En la casa de un fariseo, dejó que una mujer tuviera con él gestos "sospechosos". Conocida en la ciudad como pecadora, la mujer lloró a los pies de Jesús, los humedeció con sus lágrimas, los secó con sus cabellos, los cubrió de besos y los ungió con perfume (Le 7, 38). Jesús valoró aquellos gestos que hicieron pensar mal a los fariseos, pero los motivaba un amor sincero. Jesús visitaba a las personas en las casas y hablaba con ellas en los soleados caminos de Galilea (Le 7, 1), o remando en una pequeña barca a orillas del lago (Le 5, 1-3), cerca de las sinagogas y dentro de ellas (Le 4, 31-33). En las visitas, comunicaba su profunda comunión con el Padre sin necesidad de tener que leer a todas horas las Escrituras: "Quien me ve a mí, ve al Padre" (Jn 14, 9). Su vida, su manera de relacionarse y de actuar, eran revelación del Padre. Una vez fue invitado a participar en una fiesta de bodas con su madre y los discípulos. Había muchos convidados. Su presencia fue una bendición. Ayudó a resolver el difícil problema de la falta de vino, tan importante en esas fiestas (Jn 2, 1-12). Jesús entraba en casa de los pobres, que eran sus preferidos. No fue nunca a visitar a Pilatos o Herodes. Sólo entró en sus palacios maniatado, preso, juzgado como un criminal. Cuando lo invitaban, entraba también en casa de algún fariseo para comer. Éstas fueron unas visitas bastante tensas (Le 7, 36-50; 11, 37-52). Solía visitar y hospedarse en la casa de familias amigas, como la de Simón, el leproso, en Betania, a unos tres kilómetros de Jerusalén (Mt 26, 6), o en la casa de Lázaro (Jn 12, 1). Recibía visitas, como la de los discípulos del Bautista (Le 7, 18-19). Y las recibía de noche, como en el caso de Nicodemo (Jn 3, lss).
LAS VISITAS DE JESÚS NO ERAN IGUALES

JESÚS VISITABA MUCHO

Los evangelios no son un reportaje detallado de todo lo que hizo y dijo Jesús. Son apenas resúmenes de lo que los autores sagrados querían transmitir a las comunidades. Pero podemos constatar que Jesús visitaba mucho. Fue a visitar a la suegra de Pedro, que estaba enferma. Le devolvió la salud y rescató su dignidad (Me 1, 29-31). Entró en casa de Zaqueo, experto jefe de cobradores de impuestos en la región de Jericó. La visita cambió radicalmente la vida de Zaqueo (Le 19, 1-10). Fue a casa de Mateo, un cobrador recién convertido (Mt 9, 9-13). Esta visita suscitó habladurías y críticas de los fariseos. Visitó más de una vez a

Jesús no visitaba repitiendo siempre las mismas cosas. Sus visitas estaban marcadas por la situación concreta de las personas.

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LAS VISITAS DE LOS MISIONEROS Y MISIONERAS

Eran visitas "situadas", concretas, nunca abstractas. Para él, cada visita era especial. Por ejemplo, la visita a la suegra de Pedro (Me I, 29-31) fue muy diferente de la que hizo a un fariseo, cuando cuestionó una serie de cosas sin miedo a las consecuencias (Le II, 37-54). Jesús tenía una capacidad muy grande de intuir lo que le pasaba a las personas y a la sociedad (Le 7, 39-40; 11, 38-39; Jn2, 25). En las visitas, Jesús no echaba sermones ni llevaba pergaminos con algún escrito del Antiguo Testamento (en aquel tiempo no había libros. Lo poco que se escribía se hacía en un cuero seco de animal, guardado en forma de rollo). Al visitar, Jesús partía de la vida, curaba, liberaba a las personas del miedo, del abandono, de las angustias y de la muerte (Me 5, 35-43). hablaba de la voluntad de Dios cuando era provocado o para confirmar su práctica en sintonía con el Padre (Me 2, 1-12).

Así deben ser también las visitas de los misioneros y misioneras de las SMP. Les gusta visitar a personas, familias y comunidades, pero no sólo de vez en cuando y deprisa. Más que por obligación, las visitas son para ellos y ellas una experiencia grata, saludable, un estilo de vida y de pastoral que se hace con gusto. Cuando es posible, antes de la visita, procuran comunicarse con las personas, manifestando el deseo de visitarlas: escogen los horarios más convenientes y van con disponibilidad y confianza. En las visitas, los misioneros y misioneras abrigan el mismo sueño de Jesús, despertando caminos de conversión, fortaleciendo esperanzas, denunciando contravalores y articulando nuevas energías. Unen las visitas a la espiritualidad y a los objetivos de las SMP. No sólo visitan a las personas en las casas. Les gusta encontrarse y hablar con ellas en la calle, en el trabajo y en el ocio. Visitan con dedicación y gratuidad, sin pedir nada a cambio, con un corazón abierto, porque los consideran a todos como hermanos y hermanas de la gran familia humana. Hacen de la visita un encuentro personalizado, deseado y vivido. Es una verdadera fiesta. En la medida de lo posible, hacen las visitas de dos en dos, porque da más confianza y seguridad, transmite mejor el sentido eclesial de la visita y revela con mayor eficacia la presencia de Jesús Maestro (Mt 18, 20). A veces, según las situaciones, visitan en grupos, como sucede en las comunidades del interior. Varias personas acompañan a los misioneros con banderas, tocando y cantando, haciendo de las visitas una celebración. Apuntamos a continuación algunas orientaciones y sugerencias que nos ha enseñado la experiencia. En las visitas, los misioneros y misioneras: a) Al tocar a la puerta, sobre todo si no son conocidos, se presentan con sencillez, como misioneros de la paz y de

LAS VISITAS DE JESÚS ESTABAN SIEMPRE ORIENTADAS POR SU CRAN PROYECTO

La razón de ser y vivir de Jesús era hacer la voluntad del Padre (Jn 4, 34; 6, 38). Jesús se sentía un ungido, un enviado del Padre en cualquier momento de su vida, incluso en las visitas. Era una misión de defensa y de rescate de la vida, de vida plena y paz para todos (Jn 10, 10), de opción clara por los oprimidos, ciegos y presos (Le 4, 18-20). Nunca separó visita y misión. Por eso, sus actitudes respondían a las situaciones concretas con que se encontraba: ternura y compasión con los necesitados y necesitadas, con excluidos y excluidas; vigor y firmeza contra toda clase de abusos, de ambición, de codicia; llamada a la conversión para todos. Cuestionaba e interpelaba incluso a los pobres y marginados (Jn6, 26-27). Las de Jesús no eran visitas desarticuladas e ingenuas. Eran sabias e inteligentes, con objetivo y esperanza, incluso cuando tenía que denunciar errores. A las personas les gustaba tanto que lo acompañaban en sus visitas (Le 7, 9; 8, 1-3).

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199 la vida, del evangelio de Jesús, enviados por la Iglesia Católica, por medio de la comunidad/parroquia. dividen al mundo, alimentan odio y violencia, vicios e indiferencias. 1) Convocan a la movilización colectiva ("mutiráo") de la vida y de la ciudadanía para todos.

b) c)

Usan ropa sencilla y decente, a ser posible camisetas estampadas con algún eslogan de las SMP. No llevan la Biblia en las manos o debajo del brazo. Prefieren guardarla con respeto en la mochila. No abren enseguida la Biblia. Saben que la palabra de Dios se revela ante todo en sus gestos y actitudes. La situación dirá si deben y cómo deben usar la Biblia. Saben crear un clima agradable, desinhibido y sincero. Establecen relaciones de simpatía, de apertura y de búsqueda. Hacen todo lo posible para que las personas se sientan a gusto. Parten de la vida, de las situaciones concretas, evitando discusiones inútiles. Procuran ante todo valorar lo bueno que encuentran en las personas, considerándolo como signo del Reino de Dios (Le 10, 2). Por esos signos alaban y agradecen al Padre (Le 10, 21). Escuchan con atención y respeto, inspirando confianza. Aprenden las lecciones de la vida. Cultivan la solidaridad, despiertan nuevas energías y abren caminos. Según las situaciones, van lanzando semillas de vida y esperanza, con fe y con gratuidad, sin exigir nada a cambio: "gratis lo han recibido, entréguenlo también gratis" (Mt 10, 8). No se apegan a formalismos ni se amilanan. Descongelan corazones y derriban barreras.

m) Lejos de cualquier fanatismo, quieren ser una presencia viva de Jesús, mensajeros de la paz, síntesis de todos los bienes: "¡Paz a esta casa!" (Le 10, 5). n) No se apegan a folletos con esquemas de visitas, porque esto puede restar espontaneidad y dar la sensación de querer enseñar. o) Saben transformar las visitas en oración. Leen o recuerdan algún hecho o palabra de Jesús, hacen unos comentarios sencillos, uniéndolos con la realidad concreta. Invitan a hacer oraciones espontáneas. Terminan con algún gesto significativo y con la bendición. Dejan un recuerdito de las SMP, proporcionado por la coordinación parroquial (carta de la parroquia, folleto de los objetivos y oración por las SMP, la lista de servicios parroquiales, horario de las celebraciones, oración de la familia, etc.). Como ya hemos visto, en las visitas los misioneros y misioneras podrán ejercer el ministerio de la consejería, con responsabilidad y claridad (ver apartado 10). Al sentirse inseguros ante ciertos asuntos, pueden sugerir o facilitar la visita de personas más capacitadas. Cuando ciertos asuntos son de interés común del vecindario, los misioneros y misioneras provocan reuniones con los vecinos. Saben que son enviados por la Iglesia Católica, con la que procuran estar siempre en sintonía, así como con las directrices de la fe y de la ética. Procuran cumplir la misión con responsabilidad, dedicación y fidelidad. Experimentan y comunican la alegría de pertenecer a la Iglesia Católica, al mismo tiempo que respetan y estiman a las demás.

d)

e) f)

p)

g) h) i)

q)

r)

j)

k) Procuran que las personas sean sensibles a los problemas del lugar, de la región, del país y del mundo. Muestran que la ambición, el lucro, la corrupción y las injusticias

s)

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t)

Pueden encontrarse con personas alejadas de la Iglesia por algún malentendido, mal ejemplo o por opiniones diferentes sobre determinados asuntos. Los misioneros deben reconocer las faltas cuando se prueben, y recordar que cualquier institución tiene sus fragilidades, al mismo tiempo que muestran los muchos aspectos positivos de la Iglesia Católica. Es más, a lo largo de la historia de la humanidad, no existe otra institución que haya producido tantas personas entregadas y honestas, consagradas, mártires que lucharon por un mundo más justo. Afirman también que el proceso de conversión es permanente para todos.

valorar e incentivar. El desafío es aprender a convivir como hermanos y hermanas seguidores del mismo Jesucristo, respetando diferencias, sumando fuerzas, aclarando dudas, eliminando prejuicios, denunciando abusos, si fuere el caso, y tratando de evitar siempre discusiones inútiles. Muchos misioneros y misioneras trabajan durante el día. Por eso, hacen las visitas por las noches o en los fines de semana, sin ninguna prisa. Las visitas se hacen a lo largo de todo el tiempo de las SMP y no solo durante la Semana Misionera. Y continuarán siempre, como un compromiso de las SMP. Es la pastoral de la visitación que tantos beneficios reporta. Los misioneros y misioneras procuran escoger los horarios de visita más favorables. Visitan con discreción y humildad, respetan la privacidad de las personas, guardan en su corazón lo que han visto y oído. Desean aprender los nombres de las personas visitadas, plantean propuestas de servicios a la comunidad. Es la pastoral vocacional en una forma sencilla y atrayente. Los misioneros y misioneras no se desaniman ante las posibles dificultades. No se llaman a engaño cuando no se los acoge bien. Saben pedir disculpa o perdón cuando sea necesario. Seguirán caminando con humildad, como hacía Francisco de Asís cuando se le cerraba alguna puerta. Siempre con la certeza de que aparecerán buenas sementeras (Mt 13, 1-9). Los misioneros y misioneras, en las visitas, privilegian las relaciones fraternas, muestran la importancia de escuchar la palabra de Dios, cuando las personas visitadas están interesadas, y la belleza de la participación en la vida de la comunidad cristiana. No hacen sermones, no imponen normas y leyes, no hacen una catequesis acelerada. Para eso sugieren otras oportunidades que la comunidad ofrece. Los misioneros y las misioneras graban en su corazón las lecciones de vida que aprenden en las visitas. Meditan y oran a partir de esas lecciones. Comparten algo en las celebraciones, invitan a dar testimonios. En cierta ocasión, una joven señora dio el siguiente:

u) Visitan todas las casas, pero prestando especial atención a las personas enfermas y necesitadas, a los católicos que, por uno u otro motivo, se alejaron de la comunidad o la comunidad se alejó de ellos. v) No se repiten: cambian según las situaciones que surgen. Las visitas de los misioneros y misioneras tienen el mismo rumbo y objetivo de las SMP.

Si la familia visitada vive alejada de la Iglesia, los misioneros podrán compartir con ella el caminar de la Iglesia con sus luces y sombras. Darán testimonio de la importancia de la participación en la vida de la comunidad. Si las personas visitadas dicen que han perdido la fe, los misioneros darán testimonio de su propio camino de fe, con humildad y gratitud. Si son de otras Iglesias o de otros grupos religiosos, podrán compartir juntos cómo ser fieles discípulos de Jesucristo en el mundo de hoy. Invitarán a participar en alguna actividad en favor de la vida y de la ciudadanía, procurando crear lazos de solidaridad para afrontar los problemas y desafíos. La Iglesia Católica y las Iglesias evangélicas cargan con un pasado lleno de divisiones, de prejuicios y desconfianzas recíprocas (situación todavía no superada), que dificultan la buena relación. Pero se dan también ejemplares señales de acogida, de respeto recíproco y solidaridad ante problemas comunes, que hemos de

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Estaba yo deprimida por algunos problemas, hasta el extremo de querer quitarme la vida. Vinieron a visitarme dos misioneras muy atentas de las SMP. Aproveché la ocasión para desahogarme, y ellas me pidieron una última oportunidad. En los días siguientes me llevaron a visitar a unos niños con enfermedades graves en un hospital. Aquellos niños removieron mi vida, despertaron en mí las fuerzas del amor, sentí nuevas energías y vencí la depresión. Hoy vivo infinitamente agradecida por la visita de las dos misioneras. Los misioneros y misioneras no olvidan nunca la regla de vida de las primeras comunidades para sus misioneros, tomada de las recomendaciones de Jesús a los primeros discípulos (Mt 10, 1-42; Me 3, 13-15; 6, 6-13; Le 9, 1-6; 10, 1-6). Procuran entender bien las palabras de Jesús: "No saluden a nadie por el camino. No anden de casa en casa" (Le 10, 4-7). Extrañas orientaciones si las tomamos al pie de la letra, pero es bonito su mensaje: no pierdan inútilmente el tiempo en el camino. La misión debe orientar las visitas. Hay que evitar un vaivén desarticulado y sin objetivos, quitando el tiempo a los demás. Así es como visitan los misioneros y misioneras. Sus visitas hacen bien. Son una bendición y una riqueza, una gracia de Dios. ¡Alabado sea por las visitas de los misioneros y misioneras!

cisiones precipitadas e insensatas, vacío interior, pudiendo llegar al desaliento y la depresión. Disminuye también el tiempo para escuchar a los demás. ¿Quién no siente la necesidad de ser acogido y escuchado? Tenemos dudas, acumulamos tensiones, sentimos necesidad de desahogarnos, de compartir alegrías y dolores, pero ¿quién nos va a escuchar? Contaba un misionero que en una Semana Misionera fue a visitar a algunas familias. Varias personas querían hablar con él personalmente. Fue escuchando con cariño, con atención y dando de vez en cuando algún consejo. Lo que hizo fue escuchar. En la despedida, las personas se lo agradecieron mucho, porque, según dijeron, supo escuchar. Es importante el servicio de consejería, y el tiempo de las SMP es excelente para ejercerlo. Muchos esperan la llegada de los misioneros de fuera para ser escuchados y pedir consejos. ¿Qué hacer para atender este deseo? ¿Quién tiene experiencia y sugerencias? ¿Cuál es el estilo de vida y las actitudes necesarias de los misioneros y misioneras, consejeros y consejeras? Como de costumbre, busquemos inspiración en la Biblia, donde aparecen muchos consejeros y consejeras. Recordemos, por ejemplo, la época difícil del destierro en Babilonia. Los habitantes que vivían en la pequeña región de Judea, después de tantas guerras y deportaciones, contando incluso a los que había vuelto del exilio, eran sólo algunas decenas de miles. Vivían dominados por potencias extranjeras: primero por los persas y después por los griegos. Era una dominación muy refinada y destructora. Ya no había espacio para la profecía. El pueblo se quejaba hasta en los momentos de oración y en sus celebraciones: "Estamos sin bandera, no tenemos ya profetas, y nadie entre nosotros sabe hasta cuándo" (Sal 73, 9). Por la represión, era casi imposible gritar y denunciar en las plazas públicas, Los caminos parecían todos cerrados, y ganaba terreno la imposición cultural y política de las potencias extranjeras. Entonces el pueblo buscó tras formas de resistencia. Resistió viviendo la vida cotidiana con sus alegrías y dolores, mantenien-

10. SOBRE EL SERVICIO DE CONSEJERÍA

Hay personas que piden consejos a los misioneros y misioneras, sobre todo durante la gran Semana Misionera. ¿Cómo se explica? ¿Cómo dar respuesta a esta realidad? Vivimos en una sociedad agitada y distraída. Muchos se dejan llevar por las modas del momento, corriendo de un sitio para otro sin rumbo. La propaganda, los medios de comunicación, la manera como está organizada la sociedad, irrumpen en nuestra vida y quieren controlarlo todo, incluso nuestro tiempo, nuestras relaciones, nuestros sueños, opciones y sentimientos. Si no tenemos cuidado, el tiempo para reflexionar se reduce cada vez más. Y las consecuencias son graves: superficialidad, emotividad, de-

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do viva la llama de la esperanza, de la presencia de Yavé, y aguardando, en doloroso silencio, tiempos mejores. Esta resistencia fue dirigida y sostenida por los sabios populares, cuya memoria está escrita en algunos salmos (cfr. Sal 1, 37, 49, 73, 91, 112, 119, 127, 128, 133, 139) y en los libros sapienciales (Job, Cantar de los Cantares, Proverbios, Eclesiastés, Sabiduría, Eclesiástico). Fue una resistencia dura, tenaz y callada día tras día. Gracias a esa resistencia, cuando la maldad del dominio opresor de los griegos rebasó sus límites, el pueblo se levantó y explotó. Surgió entonces una nueva resistencia y experiencia mística: la apocalíptica, que es la ruptura total y frontal con los diversos sistemas de muerte. Y de ahí brotó la fe en la resurrección. ¿Quiénes eran esos sabios? ¿Qué consejos daban? ¿Cuáles eran sus criterios? Conviene meditar el salmo 37. Según los versículos 25-26 y 35-36, el sabio era alguien de cierta edad, con una rica experiencia de vida, que daba sus consejos a un pequeño círculo de personas interesadas, probablemente a la población de una determinada aldea. Hablaba sobre los justos y los impíos como de dos grupos de personas totalmente opuestos. Los impíos son violentos, tienden trampas contra los justos y quieren matarlos. Parecen triunfar hasta el extremo de que los justos llegan a sentirse tentados a seguir sus caminos. El Sal 73 habla de esa peligrosa tentación. ¿Qué dicen los sabios a los justos? "No tengan miedo ni envidien a los que hacen el mal!... ¡Confíen en Yavé!... El triunfo de los malos es pura apariencia. Dios no abandona a los justos". Por el texto y el contexto, los justos eran campesinos y pastores que luchaban por tener tierra. Pero los impíos los amenazaban y querían apropiarse de todo. Eran personas íntegras, fieles a Yavé. Los impíos eran dominadores y prepotentes, probablemente persas, griegos y sus aliados. El sabio ayudaba a los demás a discernir, a tener confianza en Yavé y a resistir contra los malvados. El sabio era el consejero de la resistencia popular. No empujaba al pueblo a la violencia y a la muerte. Ayudaba a las personas a situarse en el tiempo y en el

espacio y a discernir qué forma de resistencia podían asumir. Esta resistencia producirá textos hermosos y valientes, como los libros de Rut, Judit, Ester, Tobías, Macabeos y Daniel. ¿Y Jesús? Fue un sabio consejero. Unos lo querían y otros lo rechazaban. En Nazaret, el pueblo que lo escuchaba en la sinagoga, comentaba: ¿De dónde le viene a éste tanta sabiduría? (cf. Me 6, 2). Algunas veces no lo escucharon (Le 4, 22-30). Jesús no fue un consejero de gabinete o de palacio. Quienes le pedían consejo eran generalmente los pobres o personas con problemas, como aquel que se levantó en medio de la multitud suplicando: "Maestro, di a mi hermano que reparta conmigo la herencia" (Le 12, 13). También eran personas que estaban pensando en seguirlo (cf. Le 9, 57-62; 10, 25; Me 8, 34-38; Mt 19, 16). Nicodemo, un intelectual de prestigio, fue a buscar a Jesús de noche, para pedirle aclaraciones y consejos (cf. Jn 3, 2). Lo buscaba mucha gente. Eran personas enfermas, humilladas, poseídas de malos espíritus, que clamaban por su dignidad. Jesús daba consejos utilizando una forma muy sencilla de comunicación: por medio de parábolas y hechos de vida, que el pueblo entendía bien (Me 4, lss). Daba consejos en conversaciones personales, como lo hizo con Nicodemo, o en público, a todos los presentes (cf. Le 12, 14-21). Y ¿qué aconsejaba Jesús? En los consejos de Jesús está presente el proyecto del Reino de Dios, que es de vida y dignidad para todos (cf. Me 1, 14-15; Jn 10, 10; Me 2, 16-17.27-28). Sus consejos tenían unos objetivos concretos. Cuando aconsejaba, Jesús quería ayudar a las personas a dar un verdadero sentido a sus vidas (cf. Me 8, 34-38; Mt 19, 21ss). Recordaba la importancia de una buena relación entre las personas (cf. Mt 5, 23-24) y la necesidad del perdón (cf. Mt 18, 21). Jesús sabía escuchar mucho. Prestaba gran atención a las personas que lo buscaban (cf. Le 5, 1.15; 6, 19), hasta el punto de percibir que alguien lo tocaba en medio de la multitud (cf. Me 5, 30). Al dar consejos, partía de situaciones muy concretas, como de un asunto de herencia (cf. Le 12, 13-21), de bienes (cf. Mt 19, 16-22); del uso del poder (cf. Mt 20, 20-28; del hambre del pueblo (cf. Me 6, 34-44); de la ideología dominante (cf. Me 8, 14-21) etc.

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Jesús, en sus consejos, siempre tuvo muy presente la voluntad del Padre (Jn 6, 60-71), la opción por los pobres marginados (Mt 25, 31-46; Le 15, lss), del servicio a la vida (Me 2, 23-28; Jn 10, 10). Jesús buscaba siempre ayudar a las personas a discernir (Le 12, 56; Me 8,14-21) y a tomar decisiones conscientes y sabias. Jamás tomaba decisiones por otros (Me 8, 34; Jn 7, 37), y dejaba abiertas ciertas cuestiones (Me 4, 9). A la hora de aconsejar, indicaba siempre caminos de esperanza (Le 21, 28; Jn 16, 33). Sus consejos libraban de la ingenuidad (Mt 10, 16ss), del miedo (Mt 10, 26), de un cierto pacifismo superficial (Mt 10, 34-39). Invitaba a una profunda comunión con el Padre y con él mismo (Jn 15, 1-7).
ALGUNAS SUGERENCIAS

f)

Estar disponibles y acoger con responsabilidad a las personas que piden consejo. Ellas buscan a quienes manifiestan sensibilidad y espiritualidad. Descubrir y valorar la sabiduría presente en el pueblo, sobre todo entre los pobres.

g)

h) Tener mucho cuidado de no dar consejos superficiales, improvisados, emocionales. Cuando el misionero o la misionera sientan que no están bien seguros sobre ciertas situaciones o problemas, es bueno que consulten a otras personas más capacitadas. Los misioneros hacen esto con humildad y sencillez. i) Cuando hay personas que presentan problemas y situaciones parecidas, es muy bueno unir a esas personas para discernir juntos lo mejor. Los misioneros y misioneras, al dar consejos, no olvidarán nunca que son personas "eclesiales", es decir, enviadas por la misma Iglesia. Los consejos que se dan estarán en sintonía con las directrices pastorales de la Iglesia. Los consejos son personales. El consejo dado a una persona puede no ser el mejor para otra persona. No generalizar nunca o dar consejos sin tener en cuenta la realidad concreta de cada quien.

¿Qué luces podemos encender para que los misioneros y misioneras sean buenos consejeros y consejeras? a) Tomar conciencia de que no podemos convertirnos en consejeros (as) de un día para otro. Es fruto de un largo camino, de mucha experiencia y de mucha atención a la vida y a los hechos concretos. La mejor persona para aconsejar es la que sabe escuchar. Antes de hablar y de dar un consejo es preciso conocer la situación de las personas que lo piden. Un consejo mal dado o emitido superficialmente puede perjudicar la vida de una persona o de una comunidad. Procurar vivir un estilo de vida según el evangelio de Jesús, asimilando su preciosa sabiduría. Los consejos que damos deben estar siempre acordes con la práctica y las enseñanzas de Jesús. Saber inspirar en las personas seguridad, confianza en sí mismas y valor para avanzar, arriesgándose a veces. Ayudar a las personas a situarse y a discernir inteligente y conscientemente.

j)

k)

b)

c)

d) e)

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CUARTA PARTE

L A SEMANA MISIONERA DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

La gran Semana Misionera (SM) es algo muy especial, es una fiesta. Pero una fiesta alegre y fecunda no se improvisa. Primero tenemos que soñarla, meditarla y prepararla. Es importante que el mayor número posible de personas, sobre todo los misioneros locales y de fuera, se preparen bien, leyendo y compartiendo bien esta cuarta parte del libro, antes de la SM, porque hay sugerencias que hemos de tener en cuenta a tiempo. Presentamos aquí lo mejor de las experiencias vividas, las que dieron mejores resultados. No es necesario hacer todo al pie de la letra. Es sana la creatividad, que nada tiene que ver con la superficialidad. Sobre las sugerencias del libro, solemos decir: cambiar sólo para mejorar. Y podemos mejorar bastante. Los misioneros y misioneras han de ser muy conscientes de la realidad de la región para poder organizar con eficacia una SM. El proceso de preparación inmediata empieza unos tres meses antes de la SM, cuando se celebra el primer retiro.

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Hay que entender primero el sentido, el valor y el contenido de la SM. La programación es una consecuencia. Esto es lo vamos a ver a continuación.

1 . SENTIDO Y VALOR DE LA SEMANA MISIONERA

seguimiento de Jesús. Realmente, el Evangelio da gusto y sabor a la vida. Le da un sentido más auténtico, más humano y apasionante. Las relaciones sociales se transforman, aparecen nuevos caminos para una nueva sociedad. Es una experiencia profética. La vida se convierte en fiesta compartida y llena de esperanza. ¿Quién va a negarse a experimentar un sabor como éste? • Un tiempo especial de oración y de escucha a las llamadas de Dios. Hay mucho movimiento en la SM, pero esto no debe impedir el recogimiento y la oración. Los que participan en la SM serán invitados a dedicar cada día media hora a la oración personal (puede ser en las capillas, en casa o en algún lugar retirado). ¿Quién va a perder esta ocasión? • Un tiempo especial de conversión. La escucha de las llamadas de Dios despertará sin duda la conversión. Dios llama de muchas maneras. Por medio de su Palabra, de los acontecimientos. Para quien tiene oídos de fe, todo se convierte en llamada de Dios: "Conviértanse y crean en la Buena Noticia" (Me 1, 15). La llamada de Dios es para todos y de todas las categorías sociales, partiendo cada uno de su situación concreta. ¿Quién no siente llamadas a la conversión? • Un tiempo especial de perdón y reconciliación. No hay conversión verdadera sin reconciliación y perdón. La vida sin perdón es un infierno. La reconciliación es fiesta, alegría y resurrección. ¿Quién no siente necesidad de esto? • Un tiempo especial para la defensa de la dignidad humana y para la denuncia de todo tipo de mal. La vida sufre amenazas y se la niega muchas veces. La llamada es urgente. ¿Quién no siente esta urgencia? • Un tiempo especial de muchas visitas fraternas. Las visitas hacen bien, derriban barreras, crean lazos, despiertan esperanza y solidaridad. ¿Quién va a cerrar la puerta? • Un tiempo especial de paz y esperanza. ¿Quién no siente este anhelo?

Lo que hemos dicho sobre el proceso de las SMP vale especialmente para la SM. Aquí añadimos algo más. La Semana Misionera es: • El momento más fuerte e intenso de las SMP. Pero no es el único momento. Es parte de la segunda etapa de las SMP (primera: Despertar; segunda Saborear; tercera: la misión continúa). Las tres etapas son interdependientes. • Un retiro espiritual popular: Es para sentir más de cerca la presencia solidaria y misericordiosa de Dios, que nos invita a una vida renovada. ¿A quién no le gusta esta presencia? • Un abrazo especial de Dios: Él tiene corazón de Padre y madre para su pueblo querido y muchas veces infiel, aplastado y dividido. ¿Quién no quiere este abrazo especial? • Una hermosa vivencia fraterna y de amor a la vida: En la SM se ama, se valora, se defiende y acaricia la vida. Se vive a la luz del evangelio de Jesucristo. ¿Quién no quiere experimentar esta vivencia? • Una bellísima experiencia de vida eclesial: Son decenas de comunidades las que comparten y celebran juntas. La agradable presencia del obispo diocesano, de los sacerdotes, religiosas y misioneros (as) laicos(as) venidos de otras parroquias alimenta y fortalece la comunión eclesial con la Iglesia diocesana. ¿Quién no siente el deseo de una vida eclesial así? • Un saborear la belleza del evangelio de Jesucristo: Por eso, en la SM no vamos a insistir tanto en leyes y normas. Tenemos que saborear primero la belleza del Evangelio y del

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• Un tiempo especial para defender y valorar la naturaleza. La naturaleza está sufriendo. El planeta Tierra está enfermo por el lucro y la ambición de muchos. Durante millones de años, el Dios creador estuvo preparando este bello planeta para nosotros. ¿Quién no siente indignación y compromiso ante tanto desastre? • Un tiempo especial de caminatas y celebraciones. Habrá caminatas y celebraciones. ¿Quién no quiere hacer de la vida una caminata? • Un tiempo especial de solidaridad y de vida compartida. No somos islas. No estamos desligados unos de otros. La vida pide solidaridad y comunión. ¿Quién no quiere vivir la vida así? Insistimos en el sentido de la SM como retiro espiritual abierto a todos. Es un retiro que dura una semana entera. Empieza por la mañana temprano y termina por la noche. El director del retiro será el mismo Jesús de Nazaret, Señor y Maestro. Él estará presente con su palabra (evangelios), en la Eucaristía, en la comunión fraterna, en la celebración de los sacramentos, en la práctica de la solidaridad y de la profecía. Es tarea de los misioneros ayudar a las personas, a las comunidades, a acoger esta presencia consoladora y liberadora. La SM quiere ser existencial, contemplativa y militante. Quiere ayudar a dar verdadero sentido a la vida. La mayoría de las personas seguirá con sus quehaceres diarios (empleo, trabajo en casa), pero vividos en un clima de retiro. Cada quien organizará todo el tiempo disponible para participar intensamente. Hay experiencias de parroquias que, gracias a la vivencia profunda de todo el proceso de las SMP, han logrado comprometer en el retiro de las SMP a más de diez mil personas, contando los diferentes sectores, sobre una población de cuarenta mil habitantes. Es una experiencia fantástica y posible, urgente e inolvidable. Las actividades solidarias compartidas (mutiróes), los gestos de solidaridad afectiva y efectiva, las visitas, las conversaciones

sinceras, los momentos de oración personal, las caminatas, las vivencias del perdón y de la misericordia, el clima de recogimiento, de paz, de humildad, las celebraciones, los signos de conversión, la presencia de los misioneros locales y de fuera, hacen inolvidable la belleza de la SM. Realmente, cuando las personas se dejan guiar por el Espíritu y por tes iniciativas de te SM, el lugar donde se celebra se convierte en un pedazo de cielo, en anticipo de la Iglesia y de la sociedad que soñamos. La SM, si se vive bien, es una luz y una fuerza para la sociedad. El mundo entero está dominado por una economía de mercado, donde todo se reduce a objeto de compra y vent?. Los nuevos templos del neoliberalismo son los supermercados, donde quien tiene dinero compra de todo, de lo bueno y de lo mejor, mientras a la vuelta de la esquina no hay más que miseria y pobreza. Estamos en plena idolatría del mercado, donde vale quien produce y quien vende mejor. Es una economía que genera una competencia cruel y desleal donde sólo una minoría consigue ganar. En este caos generalizado, se multiplican los vicios; la corrupción y el enriquecimiento ilícito no conocen límites. El consumismo, para quien puede, raya en la locura. La naturaleza es humillada y saqueada. ¿A dónde vamos? Todos respiramos este aire contaminado, incluso en los pequeños poblados del interior de la Amazonia. La SM enarbola las banderas de la ética, de la solidaridad, de la fraternidad, de la ecología, y las agita en medio del pueblo, despertando nuevas energías y abriendo caminos de vida para todos. Todo ello al ritmo de la cultura y de la religiosidad popular. La SM no es una solución mágica de todos los problemas. Afirmar esto sería engañarnos. Quiere ser, eso sí, un "aperitivo" de relaciones fraternas y solidarias. Bien vivida, será una referencia importante para el tiempo que vendrá después. La llamada a la santidad de vida tendrá que ser más fuerte. Es clima de fiesta, pero sin caer en la dispersión ni la superficialidad. Hay que saber unir la fiesta y la contemplación, el silencio y la animación, la alegría popular y la conversión personal. Éste es el sentido y el valor de la SM.

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Para que produzca buenos frutos, se desarrollan una serie de actividades, gestos y símbolos que hay que trabajar, asimilar y preparar debidamente. Fieles al sentido de la SM, son imprescindibles la creatividad, la organización y la articulación.

2)

2 . LOS ÚLTIMOS PREPARATIVOS

La finalidad de los últimos preparativos es crear el "clima" de la SM. El clima es apertura de corazón, docilidad interior, anhelo de vida nueva, voluntad de hacer un gran retiro espiritual con mucha gente. Como ya hemos dicho, tenemos que empezar a pensar en estos preparativos unos tres meses antes de la SM, con el tercer retiro. Habrá bastante trabajo, pero eso no debe llevarnos a la dispersión, a la agitación, a la superficialidad ni al estrés, sobre todo de las personas más atareadas. Sería muy perjudicial. Es necesario combinar actividades y meditación, visitas y oración, trabajo en equipo y recogimiento; organización y división de tareas. Los preparativos se harán en cada sector misionero y en el ámbito de la parroquia. Vamos a fijarnos en los dos ámbitos.
Orientaciones para los sectores misioneros:

Que los misioneros y misioneras estudien toda la programación de la SM, como consta en esta cuarta parte del libro. El estudio personal y meditado es muy importante. También el estudio con los demás, en pequeños equipos o con la presencia de todos. Tenemos que ir adaptando la programación según la realidad del sector, lo que no significa hacer por hacer las cosas o a toda prisa. La programación detallada de la SM estará lista antes de iniciarla, pero no cerrada. Es bueno esperar la llegada de los misioneros de fuera para oír nuevas sugerencias. Si el sector es del área rural, juntando dos o tres comunidades vecinas, es bueno hacer una programación que implique a las comunidades. Cuanta más unión, mejor. Preparar con tiempo lo que se necesitará a lo largo de Ja SJVJ; carteles, h'bros de cantos misioneros, aumentos para las comidas comunitarias, la cruz que será levantada el sábado, con los esquejes de árboles frutales que se plantarán (simbolizando la vida que brota de la cruz). Preparar un buen equipo de sonido para las grandes concentraciones. Hacer todo esto con la colaboración de todos ("em mutiráo"), compartiendo, gastando lo menos posible. Todo ello favorece el clima de la SM. Meditar los textos bíblicos de cada día de la SM. Interesar en la lectura al mayor número posible de personas. Los misioneros y misioneras tienen que dar ejemplo. Entre los varios textos, escoger el que sea más oportuno para cada día y para la situación del lugar. La meditación de los textos ayudará a mantener viva la espiritualidad de la SM. Vigilia de oración y celebración del perdón en la proximidad de la SM. Pueden servir estos textos: Mt 25,1-13; 26, 36-46; Me 1, 12-15; Le 3, 1-20; 4, 1-13; Ef 6, 13-20; ITes 5, 4-11; Rom 13, 11-14. Terminar la reforma/arreglo/limpieza general de la capilla y alrededores. Donde no hay capilla, preparar un

3)

4) 1) El sector es el lugar básico de todo el proceso de las SMP. Si el sector no está bien preparado, es difícil soñar con buenos resultados. De ahí la importancia de la actuación de los misioneros de cada sector, en un clima de ayuda recíproca, valorando los dones de cada uno. Habrá bastante trabajo, pero vale la pena. Los misioneros y misioneras del sector priorizarán las actividades de la SM, y se encontrarán casi semanalmente para estudiar, profundizar, asimilar, compartir, debatir, evaluar, planificar, dividir tareas y crear equipos de servicio. Es muy bueno comprometer al mayor número posible de personas. La población del lugar tiene que percibir la gran novedad que se está preparando.

5)

6)

p.

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lugar sencillo, espacioso y limpio, que sirva de referencia y para las celebraciones. En las capillas, hacer lo posible para que esté el Santísimo Sacramento. Que estén abiertas durante toda la SM, con personas que acojan a quienes deseen orar y meditar. 7) Colocar carteles con eslóganes de las SMP. Pintar frases de las SMP en las paredes de las casas y en los muros, contando siempre con el consentimiento de los dueños. Si no se ha hecho todavía, escribir en un cartel la oración por las SMP (rezarla todos los días) y en otro, los objetivos de las SMP, y colocarlos en la pared interna de la capilla o del local. 8) Intensificar las visitas, comunicando cuanto antes la programación de la SM. Invitar al mayor número posible de personas para participar, sugiriendo que se aplacen o anticipen otros compromisos. 9) Pedir con delicadeza y con bastante antelación a los dueños de los bares y a los conjuntos musicales que no promuevan fiestas durante la SM. Crear un clima de expectativa, de fe, de esperanza, de silencio, de escucha y colaboración. Podemos conseguir mucho si se hace todo con en el debido tiempo.

alguna comida comunitaria, carteles, reforma de la capilla, transporte para la misa de clausura y otros. 13) Es costumbre llevar a cabo una acción comunitaria ("mutirao") durante la SM, como signo de solidaridad con los más necesitados. Escogerla con antelación para organizar los preparativos (arreglos de la capilla, de las casas pobres, trabajo en el campo, limpieza de una calle). Otra sugerencia: tener preocupación ecológica durante la SM. Promover recogidas de basura, la arborización del lugar, plantar esquejes de árboles frutales, hacer limpiezas generales, hacer campañas contra todo tipo de plástico no reciclable. 14) Que las familias escogidas por la comunidad para recibir al Santísimo Sacramento en sus casas (el martes por la noche), según la programación, proporcionen un pequeño sagrario, hecho artesanalmente. 15) Invitar a las personas del sector a participar en la misa de apertura de la SM. En todo caso, cada sector enviará una delegación a la misa para acoger a los misioneros de fuera destinados al propio sector. Las personas del sector se reunirán en un lugar escogido (¿capilla?) para acoger con cariño a los misioneros de fuera y para un primer encuentro con ellos. Puede organizarse después una comida comunitaria o merienda. 16) Cada noche, después de la celebración, se servirá un té natural, para compartir y convivir. 17) Encargar a dos o tres personas que escriban en su cuaderno-memoria todo lo que va ocurriendo a lo largo de la semana. Al final, quien lo desee, podrá firmar con un pequeño mensaje. Ésta será la memoria escrita de la SM.
TAREAS DE COORDINACIÓN PARROQUIAL DE LAS SMP

10) Cada sector debe hacer lo posible para garantizar una presencia masiva de personas en la misa de clausura en la sede matriz. Por tanto, prever el transporte. 11) Comprometer a los niños, niñas y adolescentes misioneros y valorar su participación en las distintas actividades de la SM: visitas, celebraciones, caminatas, banderitas, actividades solidarias, etc. Que cada sector libere a un equipo de misioneros y misioneras para acompañar de cerca a niños y adolescentes a lo largo de la SM. 12) Promover con tiempo colectas de dinero (bingos, rifas, subastas, donativos) y alimentos para los gastos de la SM: retiro de misioneros de fuera; sus pasajes de vuelta,

Son muchas. Tenemos que ayudar a toda la parroquia a prepararse bien para el gran acontecimiento de la SM. La vivencia

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de la espiritualidad y la organización de las distintas actividades deberán estar bien unidas. He aquí algunas sugerencias: a) Para la vida interna de la coordinación: cultivar una profunda espiritualidad misionera; valorar los dones y carismas de cada miembro, integrándolos; estudiar juntos toda la programación de la SM; trabajar en equipo, coordinando juntos, dividiendo tareas y evaluando siempre. Trabajar con dedicación y competencia, con gratuidad y serenidad, con esperanza. Enfrentar desafíos, vencer tensiones, practicar el perdón y la corrección fraterna. Comprometer a otras personas para las distintas actividades. Enviar con tiempo (unos tres meses antes) cartas a otras parroquias y comunidades (preferentemente a las que ya han hecho la experiencia de las SMP) solicitando la presencia de misioneros de fuera para la SM. Relatar en la carta la situación del pueblo, el avance de las SMP, el número deseado de misioneros, el tipo de presencia y servicio que necesitan. Exigir que los misioneros de fuera estudien bien la cuarta parte de este libro. Pedir con insistencia a los sacerdotes de las parroquias vecinas que participen en la SM, haciendo lo posible para permanecer la semana entera, con gusto y dedicación misionera. Divulgar en los medios de comunicación (radio, periódicos, televisión) la propuesta y la programación de la SM. Preparar un pequeño folleto (con el mensaje del obispo o del consejo pastoral parroquial, la oración y objetivos de las SMP, los horarios y lugares de las celebraciones permanentes y de los servicios parroquiales), bien hecho, que entregarán los misioneros durante las visitas de la SM. Todo el pueblo debe percibir la mejora de atención y de los servicios parroquiales como resultado y compromiso de las SMP. Visitar los sectores para transmitir informaciones, para evaluar, alimentar la espiritualidad, ayudar a superar alguna dificultad.

g)

Verificar si se está preparando todo para la SM: la misa de apertura con el envío, las crucecitas misioneras para los misioneros de fuera; la misa campal de clausura, con templete, música, carteles, cantores/cantoras, la gran cruz.

b)

h) Formar un equipo de misioneros locales y de fuera para visitar durante la SM escuelas y delegaciones gubernamentales, cárceles, municipalidades, y otras iglesias, si fuera posible. En las ciudades del interior, prestar atención especial al día de mercado, que suele reunir a mucha gente. Invitar a equipos misioneros a visitar el mercado y a platicar con la gente de la ciudad y del campo, haciendo alguna oración especial, si la gente lo desea. i) Se puede preparar un cáliz y una patena para ofrecerlos a cada sector misionero, hechos por artistas locales, en cerámica, barro o madera, con textos como, "Recuerdo de las Santas Misiones Populares" (poner la fecha), que se quedarán después en los sectores. Cuidar de la llegada, hospedaje, retiro y destino de los misioneros de fuera.

c)

j)

d) e)

k) Sería bueno que el retiro de los misioneros de fuera empezase el jueves por la noche. Si es difícil por razones laborales de la mayoría de los misioneros de fuera, comenzar el viernes por la noche, nunca después. El retiro es importante, porque tiene la finalidad de unir, preparar y destinar. Esquema del retiro: exposición de la situación socio-cultural-religiosa de la población de la región, contar el caminar de las SMP hasta la fecha en la parroquia, compartir las expectativas con relación a los trabajos de los misioneros de fuera. El retiro continúa con la orientación de algunas personas capacitadas, escogidas con antelación entre misioneros locales y de fuera. El esquema puede ser el siguiente: profundizar en las expectativas de la parroquia, como la presencia de los misioneros de fuera; estudiar la progra-

f)

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221 3. MISIONEROS(AS) LOCALES Y DE FUERA UNIDOS PARA QUE LA FIESTA SEA UNA REALIDAD

mación de la SM, compartir dudas y sugerencias; profundizar en la espiritualidad de los misioneros de fuera, de acuerdo con la segunda parte de este libro. Todo en un clima de confraternización y fuerte espiritualidad. Es muy bueno celebrar la confesión o hacer una celebración comunitaria del perdón. 1) Preparar durante el retiro el destino de los misioneros de fuera en cada sector misionero. Hacer lo posible para juntar dones complementarios, favorecer la unión entre los misioneros destinados al mismo sector. El destino final se hará el sábado por la tarde o noche en presencia de las delegaciones venidas de los sectores misioneros. La misa de apertura puede ser el sábado por la noche (aconsejable en las ciudades) o el domingo por la mañana.

Es ejemplar ver a los misioneros locales y de fuera trabajar juntos en la SM. Pero esto exige preparación. Los locales empezarán a prepararse con mayor dedicación unos tres meses antes (ver la primera parte del apartado 7. Ejecución de las Santas Misiones Populares: tiempo de despertar". Núm. 2). Los de fuera empezarán a prepararse en el mismo período en sus comunidades.

SOBRE LA VENIDA DE LOS MISIONEROS DE FUERA:

a)

m) Preparar bien la misa campal de clausura de la SM, a la hora y en el lugar más convenientes para el pueblo. Favorecer al máximo la participación, encomendando con tiempo una tarea a cada sector, sin caer en una celebración desarticulada. Evitar discursos, gritos, gestos, escenificaciones exageradas, y todo lo que se parezca a una campaña electoral. Dar espacio a testimonios breves, a gestos y símbolos que ayuden a vivir intensamente el sentido de la celebración (alabanza y compromiso). Al final, se puede hacer una merienda para todos, sobre todo para quienes viven lejos y tienen que volver a casa. n) o) p) Si es posible, hacer una pequeña evaluación con los misioneros de fuera, antes de que regresen a sus casas. Unos días después, mandar una carta de agradecimiento a los misioneros de fuera y/o a sus comunidades. Si es conveniente, informar a las otras iglesias, a las direcciones de las escuelas, a la delegación gubernamental, sobre la finalidad y las iniciativas de las SM. Orientar la tercera etapa de las SMP: la misión continúa.

q)

Que las comunidades/parroquias, a las cuales la coordinación de la parroquia donde se va a celebrar la SM se lo solicite, hagan pronto la petición de los misioneros interesados, teniendo en cuenta los criterios indicados en la segunda parte de este libro (leerlos y meditarlos, sin falta).La selección es muy importante, pues es grande la misión que los espera. Después de haber ofrecido su tiempo disponible, que los misioneros hagan todo lo posible para informar sobre el compromiso asumido, desistiendo únicamente por motivos serios (empleo, enfermedad, etc.) Comunicar cuanto antes los nombres de los misioneros a la parroquia que los solicitó. Éstos deben prepararse lo mejor posible en su casas, solos o con otros misioneros vecinos (equipo misionero de base). El estudio detallado del libro es importante, especialmente sobre la figura de los misioneros y la cuarta parte. Que la comunidad que envía colabore con el pasaje de ida, prepare una carta de acompañamiento para cada misionero que va, y que ellos mismos entregarán a los misioneros del sector donde vayan a actuar; preste ayuda a la familia del misionero enviado, si fuera necesario. Que los misioneros escogidos intensifiquen el estudio del evangelio del año litúrgico y participen activamente en la comunidad.

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223 4. EL SENTIDO DE LA PROGRAMACIÓN

b) c)

Hacer el envío el domingo anterior al viaje, al final de la misa o de la celebración, dándole la debida importancia. No enviar misioneros sin preparación, desligados de la comunidad. ¡Es una orden! En las evaluaciones se insiste mucho en esta exigencia por las fallas que han ocurrido. El misionero es una persona "eclesial", un enviado, un mandado. Hacer lo posible para que el misionero de fuera participe de la SM entera, del principio al fin. Si hay algún problema por razones laborales, ver qué se puede hacer. Cada caso es un caso.

Programar es planificar actividades que ayuden a alcanzar determinados objetivos. La programación está al servicio de los objetivos. Han de estar siempre presentes, tanto los de las SMP, en general, como los de SM en especial (un verdadero retiro espiritual popular). La programación que sigue quiere ayudar en esa tarea. Es importante que la estudien con tiempo y a fondo los misioneros y misioneras del sector. Durante el estudio, pueden preguntarse: ¿qué pensamos de esta actividad? ¿Cómo concretarla? ¿Hay alguna otra mejor? ¿Cuál? ¿Cómo hacer? Fidelidad y creatividad acompañarán siempre el estudio y la celebración de la SM. Por ejemplo: en las SMP en áreas rurales, cada sector puede abarcar hasta tres o cuatro comunidades vecinas, si son pequeñas y están muy cercanas. ¿Es bueno que los misioneros de fuera visiten unidos las tres o cuatro comunidades, o es mejor distribuir a los misioneros de fuera en cada comunidad, quedándose en ella la semana entera? Esto dependerá también del número de misioneros disponibles y de su preparación. Otra pregunta: ¿es mejor repartir la programación de la semana misionera en cada comunidad, o cada comunidad debe hacerlo todo? La experiencia sugiere que haya al menos algunas iniciativas para las comunidades del sector (por ejemplo, las celebraciones de la noche]. Otro ejemplo es el de las SM en ciudades grandes. La programación tendrá en cuenta el ritmo, los deseos y las situaciones de la población de la ciudad. No decir nunca que las SMP sólo funcionan en el interior. Tenemos que captar el sentido y la espiritualidad de las SMP y saber encarnarlas en la vida urbana (ver el número 10 de la primera parte). En las evaluaciones constatamos siempre que las fallas se dan por falta de preparación y de espiritualidad.

d)

Empieza así una bella convivencia entre los misioneros de fuera y los locales, trabajando unidos en los distintos sectores para la fiesta sea una realidad. Ellos y ellas son los principales responsables de la buena marcha de la SM, procurando comprometer a las personas deseosas de ayudar, servir y participar. Tendrán siempre como referencia los grandes objetivos de las SMP, a fin de articular energías y apuntar iniciativas. Que los misioneros de íuera presten toda la atención a los locales, valorando lo que ya han hecho y planificado. Tan pronto como puedan, visiten a sus familias, agradeciendo y motivando. Ellos no deben sustituir a los locales, sino sumar fuerzas, luces y dones. Si es necesario, den sugerencias para mejorar la programación. Es importante que los misioneros locales y los de fuera sepan crear espacios para la unión entre sí, para la evaluación y la oración. Ciertamente, la convivencia irá creando lazos de amistad y solidaridad. Habrá correspondencias y visitas. Vale la pena. Al volver a sus comunidades, los misioneros de fuera contarán las buenas noticias de la SM, agradecerán la confianza por haberlos enviado. Seguirán con mayor dedicación en la vida de la comunidad. En la medida de lo posible, estarán disponibles para otros envíos, siempre con el consentimiento de la comunidad.

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224 5. SUGERENCIAS PARA TODOS LOS DÍAS DE LA SEMANA MISIONERA

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de ser el rezo de La Liturgia de las Horas bien preparada, o una oración meditada con momentos de animación). e) Celebración por la noche, a la hora y en el lugar escogido con la gente. Que sea bien participada, con cantos, banderas, testimonios, gestos y símbolos ligados al mensaje del día; con momentos de silencio para sentir más de cerca la presencia transformadora del Señor. Que haya el mayor número posible de personas. Que se pueda tener la Eucaristía. Que el celebrante sea muy comunicativo y sepa transmitir la fuerza mística y militante de la Eucaristía. En caso de que no haya celebración eucarística, que no falte la presencia del Santísimo Sacramento. El esquema de la celebración puede ser el siguiente, haya o no Eucaristía: acogida calurosa de las personas, canto animado, clima de recogimiento; una persona revestida de túnica se dirige solemnemente al altar, con un brasero humeando incienso (y/o también el cirio encendido). Silencio con fondo musical suave o el canto de un "mantra". Entrada del equipo dirigente (con el celebrante, si hay misa), canto (se sugiere un canto de apertura de La Liturgia de las Horas -oficio de la tarde o de vísperas- el solista canta primero, y la asamblea repite). Señal de la cruz, saludo. Breve repaso del día, con algunos testimonios. Cantar el "Gloria" por las buenas noticias del día. Oración. Acogida de la Biblia (a veces, hace bien hacerlo en silencio), con fondo musical, en actitud de oración meditativa. Se puede cantar un salmo responsorial; el solista canta las estrofas, y la asamblea el estribillo. La lectura puede ser solo una, escogida entre las del día de la SM, posiblemente dramatizada. Se comparten luces y llamadas. Ofertorio, teniendo en cuenta la programación y los acontecimientos del día. Si no hay misa, seguir así: exposición del Santísimo Sacramento; momentos de adoración, padrenuestro, ave-

a)

Caminata de fe por la mañana temprano, antes de que las personas vayan al trabajo, con una concentración en algún lugar significativo, según el mensaje y las indicaciones del día de la SM. Al comienzo, leer y actualizar el texto bíblico que orientará el día entero hasta la celebración de la noche. Vivir las caminatas de la SM con gusto, gratitud y el corazón abierto. Saludar y acoger a las personas que se encuentran en la calle. Los niños y niñas hacen esto con alegría y espontaneidad, cautivando. Si no es posible la caminata (por la lluvia, o por tratarse de una ciudad muy agitada), sugerimos una celebración bien hecha en las capillas. La duración de las caminatas o de las celebraciones no debe pasar de una hora. Al final, los avisos necesarios sobre la programación del día. Que la iglesia matriz y todas las capillas estén abiertas a lo largo del día con equipos de acogida turnándose, para que las personas puedan recogerse en oración y meditación. Hacer lo posible para que en todas esté presente el Santísimo Sacramento. Una media hora de oración silenciosa, meditativa y personal cada día. Es importante motivar esta propuesta ya antes de la SM, para que las personas se preparen interiormente. Puede ser en la propia casa, en la capilla, yendo de un lugar a otro, por la mañana temprano, a lo largo del día. Si se hace bien, ayudará a mantener el clima de retiro, a crecer en la oración silenciosa, contemplativa y amorosa. Se puede meditar un salmo, un texto del Evangelio, pero sólo como un anticipo, porque es bueno entrar después en el clima envolvente de la oración. Donde sea posible (sobre todo en las áreas urbanas), programar un encuentro de oración en las capillas en el intervalo de la comida, de 45 minutos como máximo (pue-

b)

c)

d)

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maría, comunión; coreografía que ayude a interiorizar, oración final. Avisos, bendición final, si es posible dada por alguna persona mayor. Que un equipo de laicos (as) presida la celebración: el presidente, el cantor o cantora, lector o lectora, usen hábito litúrgico (túnicas). El presidente dirigirá toda la celebración con una profunda actitud de fe y de adoración a la Santísima Trinidad, evitando conversaciones y dispersión. Es muy importante preparar y cuidar bien las celebraciones para que la asamblea pueda sentir la presencia viva de Dios. El lugar (iglesia, capilla, salón, casa) estará bien preparado, con flores, carteles, símbolos, según los contenidos de las SMP y el mensaje del día de la SM. Personas encargadas y disponibles recibirán con el mayo cariño a las personas que van llegando. Esta actitud acogedora y atenta, crea un clima importante para la celebración. Al final de la misma, dar los avisos necesarios para los días siguientes. Que todos estén compenetrados con la programación. Después de la celebración, es común ofrecer a todos un té natural, que anima conversaciones agradables. f) A lo largo del día, los misioneros (los de fuera y los locales) hacen visitas e invitan a las personas a visitar a otras, sobretodo desconocidas. La finalidad es romper barreras, superar aislamientos y crear lazos de amistad y solidaridad. Visitar el mayor número posible de personas, especialmente enfermas y alejadas. Visitar también colegios, hospitales, asilos, presos. Tanto los misioneros locales como los de fuera usarán una crucecita misionera, ropa sencilla y decente, a ser posible camisetas de las SMP. Donde se pueda, realizar un día de la semana una acción comunitaria ("mutiráo") de servicio a las personas más necesitadas o a .la comunidad (o más de una si se cree conveniente), con la participación del pueblo y de los misioneros de fuera y los locales, tales como: trabajos en

el campo, arreglo de capillas, plantación de esquejes de árboles frutales, huerta comunitaria.. .Un trabajo así favorece el diálogo, la relación interpersonal, la amistad... Si hay bastantes misioneros se pueden dividir las tareas: unos van a visitar enfermos, otros participan en esa actividad solidaria ("mutiráo"), otros visitan familias, etc. h) Sugerimos encuentros en algún momento del día, entre los vecinos, para meditar algún texto del Evangelio indicado para ese día, siguiendo el método ya conocido. Sería bueno resumir el mensaje en un cartel para llevarlo a la celebración de la noche. La Semana misionera se convierte, así, en un verdadero aprendizaje de la vida y de la práctica de Jesús. Motivar a las familias a crecer entre sí en la unión y en la práctica de la misericordia. La alegría compartida es doble alegría. El dolor compartido se torna más ligero. Cargar con las fragilidades de los demás es señal de un gran amor y estímulo para la conversión. Éste es el sentido de la palabra "soportar", que tantas veces usamos y que el apóstol Pablo recomienda a las comunidades (cf. Ef 4, 2; Col 3, 13; Rom 15, 1; 2Cor 1, 6). Los misioneros y misioneras, los locales y los de fuera, tendrán juntos, todos los días, un encuentro de evaluación para ver cómo va la SM en el sector; para valorar lo positivo y reconocer las fallas; para planificar y dividir tareas, estrechar lazos de amistad fraterna. Evaluar es sano, ayuda a ser fiel al espíritu de las SMP, a vivir con intensidad y gratitud este tiempo de gracia, a evitar pérdida de tiempo, dispersión y malentendidos. Cada día, escoger un equipo para preparar bien las celebraciones. Que quienes van al trabajo (fuera o en casa) procuren vivirlo en actitud de retiro, prestando atención a las personas, escuchando y practicando la solidaridad.

i)

j)

k) 1)

g)

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En la programación de la SM, es bueno priorizar la participación de toda la comunidad y del pueblo, favoreciendo la relación entre generaciones diferentes. Es mejor que las actividades específicas (por grupos, jóvenes, empleados, comerciantes, etc) se desarrollen en la tercera etapa. Pero podemos también hacer algo durante la SM, como debates, y una caminata juvenil sobre el tema de la Campaña de la Fraternidad del año, u otro. Pero tengamos cuidado de evitar actividades paralelas, pláticas largas y aburridas. Hacer todo lo posible para que la SM se viva como un verdadero retiro espiritual popular, ya que es ésta su característica principal. Es muy apreciada la caminata de los niños, niñas y adolescentes el sábado por la mañana, por las calles de la ciudad o del barrio. La caminata se preparará antes de la SM y se intensificará a lo largo de la semana por medio de encuentros con niños y niñas de la misma calle, condominio o barrio, conversando sobre su vida, la de los otros niños y niñas del barrio, sobre la sociedad y la situación de la naturaleza, ligándolo todo con la vida de Jesús. Ellos mismos harán banderas y banderitas, pintarán paredes y dibujarán carteles, etc. Durante la caminata del sábado, dirigirán mensajes, deteniéndose ante edificios públicos, como el hospital, la escuela, la municipalidad, etc. Los niños y niñas participarán de la SM como más les guste. Hemos de darles voz y voto. Que los acompañantes procuren ayudar, pero sin asumir la dirección.

1) Textos bíblicos:

Le 4, 14-21; 10, 1-16; Me 1, 12-15; Jn 20, 19-23; ICor 9, 16-19; Is 52, 7-10)
2) Mensaje del día:

Comienza la gran SM. El momento central es la celebración de la santa misa, con el envío de los misioneros y misioneras de fuera a los diferentes sectores. Clima de fiesta, de alegre y humilde expectativa, de abrazos y más abrazos, con las banderas de las SMP y del Espíritu Santo agitando la esperanza y caldeando corazones.
3) Actividades del día:

a)

6.

PROGRAMACIÓN PARA CADA DÍA DE LA S E M A N A MISIONERA

Preparar bien la celebración de envío con cantos, gestos, símbolos. Hacer que participe el mayor número posible de personas, con delegaciones de misioneros locales de todos los sectores. Si es posible, es importante la presencia del obispo diocesano, como signo visible de comunión fraterna y eclesial. Al final de la misa, son enviados los misioneros de fuera. Después de la misa, se puede organizar, si se cree conveniente, una carrera por las principales calles de la ciudad, con vehículos, bicicletas, motos, pancartas, banderas, banderitas, anunciando así, de manera alegre y popular, la apertura de la SM. Las delegaciones de los sectores recibirán con alegría a sus misioneros de fuera, y juntos irán a sus lugares de destino. En cada sector, recepción calurosa y fraterna a los misioneros de fuera, a ser posible en la capilla y con toda la comunidad reunida. Hospedaje en las casas. Y puede haber después una comida de fraternización. Por la tarde, reunión de misioneros locales y de fuera para oír las expectativas de la comunidad, para definir la programación de la SM, después de oír alguna posible nueva

Es bastante detallada, para facilitar la fidelidad y la creatividad.
DOMINGO DE ENVIO

b)

"¡Pónganse en camino... y anuncíenles: Está llegando a ustedes el Reino de Dios"! (Le 10, 3.9).

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LA SEMANA MISIONERA DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

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sugerencia. Que los misioneros de fuera procuren visitar enseguida a las familias de los misioneros locales. c) Por la noche, una celebración de apertura de la SM en el sector. Presentación de los misioneros de fuera, con lecturas de las cartas de acompañamiento. Antes de la bendición, dar todos los avisos necesarios sobre la programación de la SM. Recordar el sentido de la SM, sobre todo como retiro espiritual popular. Después de la misma, confraternización con toda la comunidad.

a las personas que están dando testimonios de ternura y compasión. Saludar y abrazar a las personas que pasan: los niños y niñas hacen esto muy bien. Sintonizar con los anhelos, las preocupaciones, las alegrías y dolores del pueblo. Rezar, suplicar, cantar. Terminar con una gran rueda. Proponer la vivencia de estos sentimientos a lo largo del día (visitando a alguna persona abandonada, con dificultades, etc.) Unos acostumbran quemar cohetes. Pensar bien si esto gusta o no. Si no es posible la caminata, tener un encuentro de oración (pero que no pase de una hora), bien dirigido y ligado al sentido del día. Después de la oración, se suele tomar un café comunitario. b) Comienzan las visitas de la SM. Los misioneros podrán ir de dos en dos (o de tres en tres. Es bueno que uno sea misionero local, por conocer mejor la situación). Ver si es posible visitar todas las casas durante la semana, dando preferencia a las personas enfermas, mayores, necesitadas, y a católicos alejados. Invitar a las personas a participar en la programación de la SM y a visitar a otras personas durante la semana. O familias que invitan a otras familias, aunque sólo sea para tomar un té. Como hemos visto, la finalidad de la visita es crear lazos, superar miedos, barreras, individualismos, despertar solidaridad y compartir. Que el equipo de liturgia disponga del tiempo necesario para preparar bien la celebración de la noche. Otros podrán confeccionar pancartas, símbolos, carteles referentes al mensaje del día, pero todo bien relacionado. Por la noche, a la hora y en lugar marcado, celebraciones con cantos, testimonios, gestos, símbolos, pequeñas dramatizaciones. Que haya clima de oración y comunión fraterna. Evitar dispersiones y largos discursos. Avisos para el día siguiente. Recordar desde el principio que, el próximo miércoles será un día especial de ora-

LUNES: DÍA DE LA TERNURA Y DE LA COMPASIÓN

"Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados" (Mt 9, 36).
1) Textos bíblicos:

Mt 9, 35-38; Le 7, 11-17.36-50; Me 6, 34-44; 10, 13-16; Jn 8, 1-11. c)
2) Mensaje del día:

Mirar con los mismos ojos y sentimientos de Jesús a las personas, la vida, la naturaleza, las situaciones concretas. En este día queremos llenar nuestia vida de ternura y compasión solidarias, al estilo de Jesús.
3) Actividades el día:

d)

a)

Caminata por la mañana temprano, antes de que las personas vayan al trabajo, saliendo de un lugar acordado. Motivar la vivencia de la ternura y de la solidaridad con la lectura de un texto bíblico. Caminar cantando y rezando hacia un pequeño altar, rumbo a la estación de autobuses, a una plaza o a otro lugar público. De vez en cuando, detenerse, contemplar la ciudad, el barrio, las casas, las personas que salen de casa al trabajo. Recordar

e)

f)

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ción con la presencia de la Eucaristía en varias casas de familia escogidas con antelación. Serán familias estimadas por la comunidad y con mucha fe en la Eucaristía. Las familias escogidas prepararán un pequeño sagrario en forma de caja, forrada con un paño blanco ( o una cajita para la comunión de los enfermos), y la llevarán el martes por la noche al lugar de la celebración para recibir el Santísimo.
MARTES: DÍA DE LAS BIENAVENTURANZAS Y DE LAS MALDICIONES DE JESÚS

desviada y deshonesta. Se puso del lado de los pobres, de las víctimas de la injusticia, y desde ahí lanzó a todos una invitación a la conversión. Estamos invitados a formar parte del pueblo de las bienaventuranzas, para dar verdadero sentido a la vida. Ellas son realmente una "fábrica" de santos, de mártires, de personas auténticas. Habrá quienes nieguen la divinidad de Jesús, pero no podrán dejar de admirar la grandeza humana de Jesús, como la presentan los evangelios. Y, ¿a quién maldeciría hoy Jesús? No tenemos que pensar sólo en los demás. Nosotros somos bendecidos o maldecidos, dependiendo de nuestra práctica.
3) Actividades del día:

1) Textos bíblicos:

Le 6, 17-26; 11, 27-28; 11, 37-54; 12, 15-23; Me 7, 5-13; Mt 5, 1-12; 7, 21-23; 23, 1-23; 25, 31-46.
2) Mensaje del día:

a)

La caminata por la mañana temprano puede tener como punto de concentración algún lugar que recuerde las bienaventuranzas o las maldiciones de Jesús. Siguen las visitas. Privilegiar a algunas personas que a lo largo de su vida dieron testimonio de las bienaventuranzas. Visitar las secretarías municipales, especialmente las que se dedican al bienestar social del pueblo. Visitar también entidades que trabajan por los necesitados (Caritas, Pastoral del Niño, del Menor, Comisión Pastoral de la Tierra, etc.). Invitar a alguien a dar testimonio de vida en la celebración de la noche. Entusiasta celebración por la noche, con pancartas y testimonios actualizando el mensaje el día. Recordar el testimonio de la hermana Dorothy Stang, que leyó tres bienaventuranzas de Jesús (Mt 5, 6.9.10) a los dos pistoleros poco antes de que la mataran (12.2.2005). Que la celebración anime y motive al compromiso de transformar la sociedad. Colocar en una mesa, cerca del altar, los pequeños sagrarios o cajitas, para recibir el Santísimo después de l<i

b)

Según el evangelio de Mateo, Jesús, después de un primer recorrido misionero (4, 23-25), subió a un pequeño monte, en las orillas del mar de Galilea, y allí proclamó las bienaventuranzas. Jesús apuntó un nuevo estilo de vida como camino seguro para instaurar nuevas relaciones humanas y una nueva sociedad. Es la vida sencilla y desprendida, transparente, humilde y valiente, misericordiosa y comprometida con la paz y la justicia. En el evangelio de Lucas, junto a las bienaventuranzas aparecen también maldiciones. Es más, encontramos varias maldiciones de Jesús en los evangelios. Él bendijo (Mt 5, 1-12; 11, 6; 16, 17; 25, 34; Le 6, 20-23) y maldijo (Mt 7, 23; 11, 21; 16, 23; 18, 7; 18, 32; 23, 1-23; 25, 41; Le 6, 24-26; 11, 42-52). Hoy es el día de las bienaventuranzas y de las maldiciones de Jesús. La expresión puede parecer fuerte, pero esta fue la práctica del Maestro. Él no vivió lejos de su realidad. En una sociedad dividida como la que encontró, tomó clara y decididamente partido, maldiciendo y condenando a los que vivían una vida

c) d)

e)

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comunión. Como siempre, al final, avisos y té para todos. A continuación, se lleva el Santísimo a las casas de las familias escogidas, acompañado por los vecinos, con velas encendidas, si fuere oportuno. Parte de la noche puede dedicarse a la adoración del Santísimo en las casas donde esté expuesto. Tanto en la adoración de esta noche como en la del miércoles, hacer la ligazón profunda entre el Jesús de la Eucaristía y el de los evangelios, mediante la lectura del algún texto del Evangelio. Es el mismo Jesús. No separarlos nunca. En la Eucaristía, adoramos a Jesús de Nazaret, Señor y Salvador.
MIÉRCOLES: DÍA DE LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN PERSONAL

oración y la meditación personal logran esto y ayudan a participar mejor en las celebraciones comunitarias. Que el día de hoy despierte una gran sed de oración.
3) Actividades del día:

a)

"(•••) Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios parea orar" (Le 5, 16).
1) Textos bíblicos:

Me 1, 35.9, 28-29; Mt 6, 5-15.26, 36-46; Le 3, 21; 4, 42; 6, 1216; 9, 10.18.28; 10, 21-24; 11, 1-3; 22, 39-46; Jn 6, 14-15.17, 1-26.
2) Mensaje del día:

Donde sea posible, caminata por la mañana temprano al cementerio (en la ciudad, juntar a los sectores misioneros). Celebración en memoria de las personas difuntas. Dios nos habla también a través de la muerte de los seres queridos. Es muy saludable encarar la realidad de la muerte en nuestra vida, al mismo tiempo que es necesario repudiar las muertes injustas y violentas tan frecuentes. Tenemos que renovar nuestra fe en la fuerza de la resurrección. Si no es posible ir al cementerio, hacerlo a un lugar donde alguien sufrió una muerte violenta o donde vivió o vive una persona muy querida del pueblo. Otra posibilidad es la celebración en las casas donde está el Santísimo, con la presencia de los vecinos. Textos bíblicos, que pueden ayudar: Mt 25, 31-46; Le 12, 15-21; 16, 19-31; Jn 11, 1-44; ICor 15, 12-19. Durante el día continúan las visitas. Sin embargo, el Santísimo Sacramento estará expuesto en varias casas, en salas bien arregladas. Invitar a las personas a dedicar a lo largo del día un tiempo a la oración personal en una de las casas donde esté el Santísimo. Que estas casas sean acogedoras, silenciosas, sin radio o televisión conectados. Si gusta a la gente, podrá llevarse el Santísimo a otras casas, estando una o dos horas en cada una. De común acuerdo, ver qué es mejor. Por la noche, a la hora convenida, se reunirán los vecinos en las casas donde esté el Santísimo. Con cantos, oraciones, velas encendidas y banderas, o en clima de silencio, acompañarán al Santísimo al lugar de la celebración. Sugerimos que la celebración sea una vigilia de oración (parecida a las de los retiros misioneros) con

b)

Partiendo del testimonio de Jesús, mostrar la belleza y la importancia de la oración personal en nuestra vida y en nuestras luchas. Jesús, además de participar en los cultos de las sinagogas y en las peregrinaciones al Templo de Jerusalén, oraba mucho solo. ¿Por qué? Según los evangelios, oraba mucho solo en los momentos más críticos y decisivos de su vida. ¿Por qué? Fue un gran luchador por la defensa de la vida y la dignidad de las personas y, al mismo tiempo, de mucha intimidad con el Padre. Para él, esto era algo inseparable. ¿Y para nosotros? ¿Estamos acostumbrados a crear en la vida diaria espacios de silencio y oración, para cultivar la comunión con la Santísima Trinidad? ¿Sentimos esta necesidad? Necesitamos tener convicciones profundas para seguir adelante en el camino del bien. La

c)

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testimonios, adoración silenciosa, coreografía, lectura o dramatización de un texto bíblico. d) Después del té, podría hacerse un teatro popular, ayudando a revivir acontecimientos y personas que marcaron la vida del lugar. Pero hay que prepararlo bien antes, ya en la primera etapa de las SMP.
JUEVES: DÍA DEL AMOR GRATUITO, SOLIDARIO Y EFICAZ

Hoy queremos descubrir la belleza del amor gratuito y eficaz por el testimonio de las personas. ¿Han vivido en nuestro sector misionero personas así? ¿Quiénes han sido? ¿Quién recuerda algo de sus vidas? ¿Conocemos a personas todavía vivas que quieren vivir en la línea del amor gratuito? Hoy queremos expresar nuestra gratitud a tantas personas bondadosas y solidarias ante las necesidades del pueblo, como hermanas religiosas, consejeras y consejeros, agentes pastorales, donadores de sangre y de órganos humanos, especialistas en remedios caseros, animadores comunitarios, sindicales y políticos que, de verdad, han defendido la vida del pueblo. Hoy también es día de hacer memoria de nuestros mártires latinoamericanos, que dieron su vida por el evangelio de Jesús y por amor a los pobres. ¿Cómo no recordar, por ejemplo, al Obispo Osear Romero, arzobispo de El Salvador, valiente defensor de los pobres en su país, asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la Eucaristía? Finalmente, hoy queremos vivir y guardar la gran lección de solidaridad y de comunión que vivió Jesús. La Eucaristía tiene que ver con los panes que él multiplicó (Me 6, 41: 14. 22).
3) Actividades del día:

"Les doy un mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros..." (Jn 13, 34)
1) Textos bíblicos:

Jn 3, 16-18; 10, 1-10; 13, 34-35; 15, 12-17; Me 3, 1-6; Mt 20, 20-28; Le 10, 25-37; 22, 14-30.
2) Mensaje del día:

Jesús, unas horas antes de ser detenido y crucificado, durante la última cena, resumió toda su vida y su enseñanza en un solo mandamiento: "Ámense los unos a los otros, como yo los he amado". Nos dio ejemplo. De hecho, a impulsos del amor, hizo Jesús una opción clara por defender la vida de los más pobres. Por amor ofreció su vida. Hoy quiere recordarnos la importancia del amor en nuestras vidas, en nuestras relaciones con los demás y en las luchas por cuidar la vida. El amor pertenece a la esencia de la naturaleza humana. Una vida sin amor es un infierno. Sin amor verdadero no puede existir una nueva sociedad. Amar es querer el bien de la otra persona, reconociendo sus valores y respetando sus diferencias positivas y enriquecedoras. Amar es hacer todo lo posible para que la otra persona crezca como hijo e hija de Dios, como sujeto y no como objeto. Amar es fomentar actitudes de conversión en la vida de las personas. Amar es donación sincera, gratuita y eficaz. El amor desarma el imperio del odio y desenmascara toda división injusta.

Son varias y ricas en significado. Habrá trabajo para mucha gente. Es importante saber planificar todo con tiempo. a) Caminata por la mañana temprano a algún lugar donde se hayan producido gestos de amor solidario, tales como: ocupación de tierras abandonadas, actividades solidarias en favor de personas necesitadas; donde ha vivido o vive todavía alguna persona querida por su dedicación al pueblo; donde ha muerto o ha sido muerto alguien por salvar una vida. Hacer memoria y rezar a partir de esta realidad. Si no es posible la caminata, celebrar un encuentro de oración en la capilla, unido al mensaje del día, con testimonios, gestos y símbolos. Otra posibilidad

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239 es un encuentro de oración frente a un hospital, con la presencia de los enfermos que puedan comparecer. Y, enseguida, visitas a los enfermos, si es posible. b) Durante el día, visitar y agradecer a personas que han trabajado tanto (o siguen trabajando) por los demás, con gratuidad y dedicación. Invitarlas a la celebración de la noche, donde serán homenajeadas. Privilegiar también la visita a personas enfermas y mayores. Conseguir fotos de quienes han luchado por el bien de la región, juntar algunos objetos significativos que les pertenecieron. Si es posible, conseguir también fotos de mártires de América Latina (por Internet) o escribir sus nombres en tiras de papel. Adornar con todo esto la iglesia/capilla para la celebración de la noche. así: se ponen dos palanganas de agua al lado del altar; se pregunta si alguien quiere lavar los pies a otra persona presente. La persona que llama a otra, dice por qué quiere lavarle los pies, y así sucesivamente. Para no demorar mucho, después de algunos lavatorios de pies, se puede solamente decir el nombre de a quien quisiera lavar los pies y por qué. Es importante actualizar el mensaje hoy. Después de la comunión, entrega de un pan a un miembro de cada familia presente. Se llevará a casa y se guardará hasta el día siguiente, cuando se comparta a ser posible con toda la familia reunida. Al final, un homenaje especial para quienes han luchado por el bien del pueblo.

c)

d) Atención especial a los ancianos y enfermos, con la celebración a la hora más conveniente. Pedir a los que tengan vehículo que lleven a los enfermos. Durante la celebración, es conveniente administrar el sacramento de la Unción de los Enfermos. Al final, servir con alegría un pequeño refrigerio. e) Que un grupo de personas prepare unos panes pequeños, uno para cada familia que participe en la caminata de la Semana Misionera. Llevar los panes en cestos bien adornados para la celebración de la noche. Llevar alimentos para compartirlos con los más necesitados. Esmerarse en el arreglo de la capilla/iglesia para la celebración de la noche, con carteles alusivos al mensaje del día. Usar flores naturales, agua de colonia. Crear un clima de gratitud y de compromiso. Acogida calurosa a las personas que llegan. Reservar un lugar preferente para quienes serán homenajeados. Lectura de Jn 13, 1-17 (con o sin misa). Explicar el sentido del lavatorio de los pies (servicio, dar vida). Si es oportuno, se puede hacer

VIERNES: DÍA DEL PERDÓN Y DE LA FIDELIDAD AL EVANGELIO DE JESÜS EN HORAS DIFÍCILES

"Perdonen, y Dios los perdonará" (Le 6, 37). "En el mundo encontrarán dificultades y tendrán que sufrir, pero tengan ánimo, yo he vencido al mundo" (Jnl6, 33).
1) Textos bíblicos:

Mt 5, 23-26; 43-48; 18, 21-35; Me 8, 31-38; Jn 15, 18-21; le 22, 39-46.
2) Mensaje del día:

f) g)

Este día nos invita a vivir la importancia del perdón y a asumir las consecuencias de la fidelidad al evangelio de Jesús en horas difíciles. El perdón es una necesidad. La vida sin perdón es insoportable. De hecho, somos frágiles y pecadores. Nunca seremos totalmente perfectos. Necesitamos unos brazos misericordiosos. Lo trágico no es errar, sino no reconocer nuestros errores y no pedir

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perdón. Una familia o comunidad que no practique el perdón no tiene futuro. De ahí la insistencia de Jesús en el perdón. Y de ahí también la importancia del momento penitencial al comienzo de cada celebración. La penitencia, con vistas a una mayor purificación, es un valor y una necesidad. ¿Y qué decir de esas horas difíciles que enfrentamos por fidelidad al evangelio de Jesús? ¿Quién no ha pasado ilguna vez por ellas? Seguir el Evangelio en un mundo dividido, i justo, violento y corrupto genera conflictos, tensiones, persecuciones e incluso la cruz. Ya lo dijo Jesús: "Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga" (Me 8, 34). Según las palabras de Jesús, no son las dificultades las que más interesan, sino la fidelidad al camino del Evangelio. Jesús ha dado el mayor ejemplo de fidelidad al Padre cuando en el huerto de los Olivos, entristecido hasta sudar sangre, exclamó: "Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya (Le 22, 42).
3) Actividades del día

ciudad/villa, el sábado. Preparar todo para el via crucis de la noche, la hoguera para quemar los pecados y el levantamiento de la cruz. d) A la hora de la comida, reunir a la familia en torno a la mesa, donde estará el pan recibido en la celebración de la noche anterior. Se lee Jn 13, 34-35, relacionando el mensaje de Jesús con la vida de la familia. Se hacen algunas oraciones espontáneas, se reza el padrenuestro tomados de la mano, y todos comen un pedazo del pan compartido. Que sea éste un gesto que refuerce el compromiso de la familia de vivir unida. Abrazos, comida especial y alegre, reviviendo momentos de la historia de la familia. Si no es posible la comida, puede hacerse en otro momento. Por la noche, viacrucis y levantamiento de la cruz. Se puede hacer así: comenzar con todo el pueblo dentro de la iglesia o enfrente de la misma. Expresar las motivaciones de la celebración, leyendo y actualizando Me 10, 3234 y, enseguida, Jn 11, 45-50.53-57. Caminata llevando la cruz (se turnan varias personas) rumbo al lugar donde será colocada. De vez en cuando, hacer una parada para meditar, con pequeñas escenificaciones, de la siguiente manera: todos alrededor de la cruz, con bastante espacio en el centro. Alguien con túnica lee algunas frases de Jesús, de cara al pueblo. Otros, caminando ante la cruz y mirando al pueblo, actualizan las palabras de Jesús con frases cortas y directas, sin agresividad y sin hablar demasiado. Es bueno citar a mártires, dar testimonios de personas que no tuvieron miedo de enfrentar la cruz, la persecución y la muerte. Momentos de silencio, de súplica, de cantos apropiados. Escoger algunas de las siguientes frases de Jesús: Me 2, 10; 2, 27; 3, 33.35; 4, 40; 7, 6-8.20-23; 8, 34-38; 9, 37; 12, 38-40; Le 4, 18; 6, 20-26; 11, 39.42.46; 19, 46; Mt 5, 3-12; 10, 26-28; 22, 21; 23, 13-27; 25, 3436.41-43; Jn 8, 12.44; 10, 10.18; 11, 25; 13, 34-35; 14, 6; 15, 18-19.

e)

a)

Por la mañana temprano, caminata penitencial. Quien así lo desee, puede llevar objetos que expresen esa actitud (yugo que se quemará por la noche, cadenas, piedras, o caminar descalzos). Invitar a practicar un gesto de perdón, sobre todo con personas afligidas. Repetir la invitación en las visitas y en los contactos con las personas. Pedirá todos que lleven a la celebración de la noche, escrito en un papel, el mal (pecado) que más perjudique a su vida y del que quieren librarse. Llevar también ramas secas para la hoguera en la que se quemarán los males. Si no fuera posible la caminata, se puede hacer una celebración penitencial. Sobre todo en este día, estén disponibles los sacerdotes para oír confesiones, con cariño y corazón de pastores. Siguen las visitas. Durante el día, se intensifican los preparativos para la caminata de los niños y niñas por las calles del barrio/

b)

c)

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Terminada la caminata, se puede hacer la escenificación siguiente: un gran círculo, la cruz dentro del círculo, un harapiento en el centro, arrodillado, amarrado, simbolizando a tantas personas humilladas y heridas. Algunos muestran tiras de papel donde aparecen escritas las causas del sufrimiento humano, tales como: corrupción, machismo, violencia, injusticias, divisiones, odio, venganzas, vicios, drogas, borracheras, adulterios, prepotencias, faltas de respeto a la naturaleza, desempleo, hambre, bajos salarios, explotación, desunión, etc. Después de mostrar las tiras de papel, las personas las estrujan con la mano y las lanzan con violencia y desprecio contra el harapiento, que se va cayendo poco a poco, hasta fingir estar muerto. Momento de silencio, de reflexión e interiorización. Una cruz pasa sobre las cabezas de las personas. Todos procuran tocarla, pidiendo perdón. Se crea un clima de arrepentimiento. Se enciende cerca una hoguera. Se queman las tiras de papel estrujadas. Se quema también el papel que trajo cada uno con el pecado escrito. Finalmente, algunos van a tocar a la persona aparentemente muerta (pueden ser las mismas personas que lanzaron las tiras de papel, significando, así, el cambio de vida). La persona se va moviendo y levantando poco a poco. Es la resurrección. Es el símbolo de que podemos transformar este mundo. Dios nos da la fuerza. Merece la pena gastar energías por el triunfo del proyecto de Dios. Cantos de vida y esperanza. Levantamiento de la cruz, con todos alrededor. Motivación: recordar, en silencio, algunas cruces (dificultades) enfrentadas por fidelidad al evangelio de Jesús. Orar, suplicar, confiar. Levantamiento de la cruz con cantos apropiados, lentos, meditativos. Aplausos. Hacer los compromisos misioneros, en la misma línea de los objetivos de las SMP. Alguien dice en voz alta: "Nos comprometemos a..." Todos responden: "Nos comprometemos". f)

Si alguien quisiera añadir en voz alta algún otro compromiso personal, puede hacerlo. Lectura de las palabras de Jesús (Me 8, 34-36). Breve comentario. Canto. Momento de silencio, con música de fondo. Plantar junto a la cruz dos esquejes de árboles frutales, simbolizando la vida que brota de la cruz. Padrenuestro. Bendición y canto final (los sectores misioneros que crean más conveniente levantar la cruz el sábado por la noche, pueden hacerlo). Si no es posible hacer la caminata, celebrar en la capilla o en un lugar apropiado la confesión, de dos en dos, de algunas de nuestras faltas, siguiendo la exhortación de Santiago: "Confiesen mutuamente sus pecados" (Stgo 5, 16). Quema de los pecados. Escoger una penitencia. Si se vive bien este gesto, es profundamente regenerador, y provoca sentimientos de alabanza y gratitud.

SÁBADO: DÍA DE LA RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES Y DE LAS COMUNIDADES

"Reciban el Espíritu Santo..." (Jn 20, 22).
1) Textos bíblicos:

Jn 16, 12-15; 20, 19-23; Le 3, 21-22; Le 4, 14-21; He 1, 6-8; 2, 1-13; 5, 1-6; 13, 1-12; 15, 23-29; Rom 8, 1-13; Gal 5, 13-26.
2) Mensaje del día:

Ya estamos llegando al final de la SM. Es tiempo de escuchar y asumir las llamadas que hemos recibido. Tenemos que evitar el peligro de un entusiasmo fácil y pasajero. El día de hoy va a ser de mucha emoción y compromiso. Queremos renovar y actualizar con gratitud las promesas bautismales: ¿cómo vivir hoy el sacramento del bautismo? Por el Bautismo somos públicamente miembros de la comunidad de seguidores y seguidoras de Jesús.

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El bautismo es opción de vida, al estilo de Jesús, partiendo siempre de las situaciones concretas. Hoy queremos también reafirmar el valor de la comunidad y de nuestro compromiso en ella. Ser seguidor(a) de Jesús y participar en una comunidad eclesial es algo inseparable. De manera especial queremos destacar la importancia y el valor de las comunidades eclesiales de base (CEBs), como afirma el Documento de Aparecida (nn. 178-179). Ellas son un regalo de Dios para mejorar la Iglesia y la sociedad. Pero tienen que entrar también en un proceso de conversión permanente. El Espíritu de Dios da luz y fuerza para que las CEBs crezcan en calidad y cantidad. Hoy, sábado, queremos alabar y pedir de manera especial a María, madre de Jesús, mujer sencilla y valiente, discípula misionera del Evangelio.
3) Actividades del día:

• Lectura Me 10, 46-52 (o Me 6, 1-11; He 16, 25-34; Mt 28, 16-20). Otro texto indicado es el de la samaritana (Jn 4, 1-30.39-42) dramatizado y con un canto. • Breve meditación actualizada. • Momento de la RENUNCIA. Alguien pregunta y todos responden: "Renuncio" (por ejemplo: para seguir fiel al evangelio de Jesús ¿renuncian ustedes al egoísmo y al orgullo? Para seguir viviendo el compromiso de las SMP ¿renuncian ustedes a la comodidad y al desaliento? etc.). • Estribillo de un canto apropiado. • Momento del CREDO. Alguien pregunta y todos responden: "Creo" (por ejemplo: ¿creemos en Dios Padre-Madre, que quiere vida y dignidad para todos? ¿creemos en la fuerza del evangelio de Jesús para construir un mundo de paz y de justicia? Etc. Quien lo desee, puede con sus propias palabras renovar su fe, empezando así: "Yo creo en...). • Canto del Credo (u otro parecido). • Momento del COMPROMISO. Alguien pregunta y todos responden: "Me comprometo" (por ejemplo: ¿nos comprometemos a seguir el estudio del evangelio de Jesús para conocerlo y amarlo, seguirlo y dar testimonio de él a todos? ¿nos comprometemos a participar activamente en la vida de la comunidad? ¿nos comprometemos a luchar por defender la vida, denunciando todo tipo de corrupción? ¿nos comprometemos a cuidar de nuestro planeta Tierra, plantando árboles, evitando desperdicios y suciedad?). Cada quien escoge un compromiso personal, que se recordará en la noche, en el levantamiento de la cruz. • • Canto de compromiso. Invitar a todos a contemplar el agua (del río o mientras se derrama en el pozo ficticio), meditando sobre

Son varias y muy significativas. Prepararlas con tiempo dividiendo las tareas. a) Por la mañana, renovación de las promesas bautismales (en algún lugar se hace esto por la noche. En este caso, se puede rezar La Liturgia de las Horas. Las personas salen de sus casas al lugar de la concentración rezando el rosario (si todavía está oscuro, se pueden llevar velas encendidas). En la ciudad donde hay varios sectores misioneros, es bueno hacer, si es posible, una sola celebración. Es bueno también hacer la celebración a la orilla de un río o una presa, si las condiciones del lugar lo permiten. O preparar una especie de pozo antiguo (en la plaza, frente a la iglesia o dentro de ella), poniendo cerca un gran recipiente lleno de agua. La celebración puede seguir este esquema: • • Bienvenida. Motivación. Recordar con gratitud a los padres y padrinos de Bautismo.

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su belleza e importancia. El agua conserva la vida, lava, purifica. Recordar la escasez de agua en tantos lugares y casas, la destrucción de la naturaleza. • Bendición del agua (del río o del recipiente), hecha por el celebrante o por alguna otra persona. A continuación, entran todos en el río, derramando cada uno agua en otra persona, bendiciendo. Donde no hay río, se asperje a las personas. Canto apropiado. Oración del padrenuestro y del avemaria. Palabras finales de clausura. Quien lo desee, puede durante el día llenar una botella pequeña con agua bendita para bendecir su casa.

radores que pongan velas encendidas en todas las ventanas cuando pase la procesión. Invitar a la participación. f) Celebración por la noche, alabando y agradeciendo la presencia del Espíritu Santo, que renueva, transforma y anima el caminar de las CEBs. Se puede empezar la celebración en la iglesia/capilla así: bienvenida, motivación, silencio, música de fondo, apagar algunas luces. Entrada del cirio pascual que llevará alguien con túnica. El equipo dirigente de laicos (presidente, cantor, lector) entra entonando el canto de apertura, y la asamblea responde. Señal de la cruz y saludo, recuerdo del caminar de las CEBs. Lectura (puede dramatizarse) de Jn 20, 19-23. Testimonios de personas sobre la acción del Espíritu Santo en sus vidas. A continuación, de dos en dos, repetir las palabras y el gesto de Jesús según la lectura, y darse mutuamente consejos. Abrazos, Canto. Caminata animada por las calles con las banderas del Espíritu Santo, de las SMP, carteles, cantos, tambores, velas encendidas en las ventanas de las casas. Hacer una parada en un lugar escogido (en la plaza, en la iglesia, alrededor de la cruz levantada el viernes, etc), para homenajear a las personas que han crecido y luchado por las CEBs, cantos (estribillos) de alabanza. Levantamiento de la cruz, según las sugerencias del viernes, si no se ha hecho) Bendición final. Convivencia.
DOMINGO DE CLAUSURA DE LA SEMANA MISIONERA: ALABANZA Y COMPROMISO

• •

b)

Exposición de remedios caseros, con personas capacitadas para dar recetas. Se podría también inaugurar una huerta comunitaria, para sembrar hierbas y plantas medicinales. Al mismo tiempo, es importante denunciar las fallas en el sector público de la salud. Organizar y realizar, donde sea posible y propicio, una gran actividad conjunta ("mutiráo") en beneficio de la comunidad (reforma de la capilla, del barracón de la comunidad, limpieza de una calle) o de alguna persona necesitada (reforma de la casa, trabajo en el campo). Se sugiere una comida comunitaria, con alimentos traídos de casa o preparados con la colaboración de todos. Si hay tiempo, se puede tener un animado recreo popular. Una caminata de niños y niñas, con carteles, eslóganes, banderitas, cintas. Todo preparado por ellos mismos. Que las personas adultas hagan lo posible para ayudarlos a asumir la caminata como ellos y ellas quieran. Se puede empezar hacia las ocho y terminar con un lunch, a las diez. Limpiar, adornar la casa y las calles por donde pasará la procesión-caminata de las comunidades. Pedir a los mo-

c)

d)

"Que al ver sus buenas obras, den gloria a su Padre que está en los cielos" (Mt 5, 16).
1) Textos bíblicos:

e)

Le 10, 17-21; Mt 7, 21-27; 28, 16-20; Jn 15, 7-11; 2Tim 1, 6-14 y t, 6-8.

248 2) Mensaje del día:

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249 una comida comunitaria, invitando a la gente del barrio (de la vecindad, o de la misma calle, en cada calle), incluso a quienes no participaron de la SM. Cada uno lleva su comida de casa, y se comparte todo. f) A la hora marcada, trasladarse al lugar de la misa de clausura (al aire libre). Favorecer el mayor número posible de participantes; proporcionar con tiempo los medios de transporte, adornados con banderas y carteles. Llevar banderas, letreros, con los mensajes más significativos de la SM. Instrumentos musicales. Si el lugar de la clausura está muy lejos, se puede pensar en una caminata a pie. Que los sectores misioneros hagan lo posible para llegar a la hora acordada, evitando demora y cansancio. El equipo responsable de la clausura tendrá preparado el lugar con todo lo necesario para la misa. Cuidar de manera especial el equipo de sonido. Los locutores y locutoras darán una calurosa bienvenida a los sectores que van llegando mientras el equipo de cantores y músicos tocan y cantan. Que la celebración de la misa sea festiva, vibrante, grandiosa, sin muchos discursos, con gestos, símbolos, cantos que gusten al pueblo, muy inculturada en los valores populares, evitando al mismo tiempo dispersión, exhibicionismo y excesos. Que ayude a experimentar la presencia del misterio de la Trinidad con momentos de recogimiento, de silencio, con oraciones de súplica y alabanza. Es bueno hacer solamente la lectura del Evangelio (preferentemente Le 10, 17-21), tal vez dramatizado, y en lugar de la homilía, dar espacio a los testimonios. Que el celebrante principal (sería bueno que fuese el obispo de la diócesis) haga una emotiva conclusión. Hemos de evitar la palabrería y el tono de sermón. h) i) Después de la comunión, uno o dos misioneros de fuera podrán dirigir algunos breves mensajes al pueblo. Después de la oración final de la misa, caminata hacia el lugar del levantamiento de la cruz, cargada por varias

Hoy es el día de la clausura de la SM, pero no de la misión. Ésta continúa siempre. Es tiempo de alabar y agradecer por las maravillas que Dios ha hecho con nosotros. Es tiempo de mirar al futuro, asumiendo compromisos. De ahí la importancia de este día, con sus mensajes vibrantes, dirigidos al corazón del pueblo.
3) Actividades del día:

Todo va a depender del horario de clausura, que generalmente suele hacerse por la tarde, cuando ya no calienta el sol. Sugerimos hacer las siguientes actividades: a) Por la mañana, dedique cada uno algún tiempo al recogimiento personal, haciéndose las preguntas siguientes: ¿qué es lo que más me ha impresionado de la SM? ¿Por qué? ¿Qué compromisos debo asumir de aquí en adelante? Éste es un momento importante. Las grandes decisiones se toman después del debido recogimiento. También por la mañana, un encuentro fraterno con todas las personas disponibles y deseosas de continuar. Compartir las emociones, luces y llamadas que siente cada quien. Los sectores misioneros invitados a asumir alguna tarea en la misa de clausura, se prepararán bien y con tiempo. Los que fueron escogidos para transmitir algún mensaje, o dar algún testimonio (unos cinco), que sean breves y comunicativos {Exigir que sean, como máximo, dos minutos), a ser posible usando algún gesto o símbolo. Pensar en cómo dar los primeros pasos de esta tercera etapa de las SMP, según las orientaciones dadas en la primera parte de este libro. Pedir sugerencias a los misioneros de fuera. Si no hay tiempo, podrán enviarlas después por escrito {¡sin falta!). Si es oportuno, se puede organizar un pequeño encuentro de despedida a los misioneros de fuera. Puede prepararse g)

b)

c)

d)

e)

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personas. Al levantarla, aplausos y cantos apropiados. Momento de silencio para que cada uno haga o renueve su compromiso personal. Hacer ahora los compromisos comunitarios, ligados a los objetivos de las SMP. Alguien los recuerda y todos responden: "¡Nos comprometemos!". Cantos, oraciones espontáneas, padrenuestro con las manos levantadas hacia la cruz. Aconsejar que el pueblo pase de vez en cuando por el lugar para tocar la cruz, rezar, pedir fuerza para seguir el camino. j) En este momento, hacer el envío de todos para la misión. Se invita a que cada uno contemple la cruz y mire después al lugar donde vive. El celebrante o algún invitado hace un vibrante y rápido envío con las palabras de Jesús en Mt 28, 16-20, Jn 20, 19-23, o He 1, 6-8. A continuación, se invita a cada uno a dar un mensaje de envío a quien esté cerca, de manera espontánea y viva. Bendición final, despedida con muchos abrazos. Canto final. Cuidar que toda la celebración no pase de dos horas y media. Si hay condiciones, después de la misa se ofrece una buena merienda a quienes van a volver a sus comunidades, especialmente a los que viven lejos. Puede organizarse un pequeño show de cantos populares, a fin de alegrar un poco la fiesta y dar brillo a las despedidas. Si la misa de clausura de la SM se celebra por la mañana, ver cómo anticipar al sábado algunas sugerencias indicadas aquí.

Es saludable revivir toda la experiencia, a ejemplo de María, que conservaba todos sus recuerdos y los meditaba en su corazón (Le 2, 19). Es el tiempo precioso de descubrir, profundizar, discernir y articular la caminata misionera. Las SMP son un tiempo especial al servicio de la misión de Jesús en el mundo de hoy. La misión no envejece jamás. Siempre es actual. Las SMP son una fuerte sacudida que contagia esperanza. Quieren recordarnos que no podemos vivir sin misión, porque "la vida es una misión". La Iglesia Católica en América Latina y El Caribe está ante grandes desafíos. Cuanto más misionera sea una Iglesia, más fuerza y claridad tendrá para enfrentarlos. La Conferencia de Aparecida convoca con apremio a la misión: "Esta Conferencia desea despertar la Iglesia en América Latina y El Caribe a un gran impulso misionero. No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés!" (DA, n. 548). Es una convocatoria apasionante: "¡Qué hermosos son sobre los cerros los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva y anuncia la victoria"! (Is 52, 7) La misión de Jesús, siempre actual y presente, es la razón de ser de la Iglesia. Merece la pena asumir esta causa1. Belém (Para)., mayo del 2008. P. Luis Mosconi

k)

1)

¡LA MISIÓN CONTINÚA!

¿Y AHORA? ¡Ahora continúa la Misión! Desde mañana comienza la tercera etapa de las SMP (leer, profundizar y asimilar las sugerencias para esta etapa, según la primera parte del libro). Todo lo que ha sucedido hasta ahora, ha de servir como luz, como ejemplo y referencia en lo sucesivo. Las SMP tienen que ser una fuente inagotable de energías y de nuevas luces.

1 Para mantener viva la espiritualidad de la misión, sugerimos el estudio del evangelio del año litúrgico. Sugerimos también el estudio continuo de este libro, fruto del trabajo misionero de varios años.

253

Anexo

Anexo no significa algo secundario. Al contrario, es reforzar algo importante recordado en el libro. Contiene sugerencias para facilitar la participación consciente y eficaz de niños, niñas y adolescentes en las SMP. Su asimilación y aplicación son muy importantes.

LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES

En la tercera parte del libro hemos hablado bastante sobre la importancia de la presencia activa de niños, niñas y adolescentes en las SMP. Es bueno leerlo y meditarlo de nuevo. Aquí damos sugerencias, orientaciones y contenidos, además de algo de metodología para ayudar en su formación y pleno desarrollo. También aquí es válido el criterio ya recordado: fidelidad a la propuesta y a la creatividad a la hora de realizarla, teniendo siempre en cuenta las situaciones concretas de los niños y niñas. No tratarlos nunca como si fueran personas adultas.

1 . ¿QUIÉNES SON LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES MISIONEROS?

Se relacionan con toda la vecindad de la casa, participan en la comunidad y en todo el proceso de las SMP. La mayoría pertene-

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

254

255 2. ¿POR QUÉ NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES MISIONEROS?

cen a familias populares, algunas de ellas en precarias situaciones económicas. Pero también hay hijos e hijas de profesionales de un nivel social superior, sobre todo en áreas urbanas. La relación entre niños y niñas de categorías sociales diferentes es bonita, desafiante y fecunda. Como los demás niños y niñas, viven en un mundo lleno de novedades, de progreso y de atractivos. Les encantan las cosas de la modernidad y postmodernidad. Nunca ha habido tantas oportunidades y facilidades a su alcance como ahora. Pero es también un mundo lleno de superficialidad, de vacío, de ambigüedades y emociones peligrosas. Es un mundo dominado por una economía de mercado que lo reduce todo a objeto, a mercancía, incluso a las mismas personas. Éstas valen por lo que tienen y consumen, no por lo que son. Esto provoca una competencia cruel y desleal, vence el más fuerte y experto. Es una sociedad consumista y agitada, agresiva y violenta, que excluye y margina. Los niños y niñas son quienes más sufren las consecuencias. Son víctimas de un mundo explotador y sin corazón. Muchos de ellos viven perdidos, olvidados y negados. Personas perversas e inhumanas abusan de su dignidad. Hay familias deshechas que condenan a sus hijos e hijas a la inseguridad y al abandono. Con frecuencia, la escuela no sabe captar las aspiraciones y clamores de niños, niñas y adolescentes. Reduce la educación a pura transmisión de números, fórmulas, ideas y nociones. No los ayuda a crecer como personas, a hacer de su vida una misión. Con frecuencia acaban asimilando la mentalidad consumista y agresiva de la sociedad. Es alarmante el índice de agresión y depresión en el mundo de la infancia y la adolescencia. Hay instituciones como las iglesias que luchan para revertir estas situaciones. Hay familias unidas, acogedoras, que son una ayuda fantástica en el proceso formativo de niños (as) y adolescentes, pero aún falta mucho por hacer.

Porque los necesitamos. A pesar de su fragilidad ante un mundo agresivo, son portadores de buenas noticias; sueñan con un mundo de paz, de amor y de vida. Ayudan a soñar. Quieren vivir felices con los demás, sin desigualdades ni divisiones. Quieren jugar, abrazar, sonreír y compartir. Despiertan energías, desarman corazones cerrados, derriban prejuicios, cuestionan e interpelan al mundo de los adultos. La sociedad necesita su presencia activa. No son sólo el futuro, sino que quieren vivir el presente que les pertenece. El mundo necesita de su presente. No son las sobras de la humanidad, sino un patrimonio preciso e insustituible. ¿Qué sería el mundo sin ellos (as)? ¿Qué sería si todas las personas viniesen a este mundo con veinte años de edad? La presencia positiva de niños (as) y adolescentes es innegable. Su potencial evangelizador es incalculable: "Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las ha dado a conocer a los sencillos" (Mt 11, 25). Son quienes mejor expresan los valores del Reino de Dios: "Les aseguro que si no cambian y se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los Cielos" (Mt 18, 3). Tienen que estar en el centro de las SMP, como Jesús los puso en el centro de las atenciones de los apóstoles: "Jesús tomó a un niño y lo puso en medio de ellos" (Me 9, 36). Por eso no podemos entender las SMP sin su protagonismo. Su presencia es parte de la naturaleza de las SMP, porque humanizan y evangelizan.

3.

LA COMUNIDAD

Los niños, niñas y adolescentes no nacen perfectos. Nadie es perfecto. Todos somos seres en construcción. Para crecer como personas, ellos y ellas necesitan la presencia de otras personas que los amen y de un ambiente acogedor. Es muy importante la

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

256

ANEXO

257

presencia de la familia. Una sociedad auténtica valora la familia y crea las condiciones necesarias para que pueda ejercer su tarea formativa. Pero no todas las familias asumen esta responsabilidad ni siempre su palabra es decisiva. Es notable la influencia de amigos y amigas, de la sociedad, de la escuela, de la mentalidad dominante y de la propaganda. Según algunas estadísticas, un buen porcentaje de niños(as) pasa más horas ante el televisor que en la escuela. Además de la propia familia, los niños, niñas y adolescentes necesitan la presencia viva y acogedora de la comunidad. Crecen mejor, superan miedos y bloqueos, desarrollan sus dones y valores más rápida e intensamente. Una comunidad viva, misionera, ayuda a los niños y niñas a asumir con más gusto el Bautismo recibido. Los ayudan a estar más dispuestos a la corrección, a la evaluación de sus actitudes y posturas. La comunidad les tendrá un cariño especial. ¡Felices ellos y ellas que pueden contar con comunidades así! Los niños, niñas y adolescentes evangelizan por el mero hecho de estar presentes. Ellos sacuden, desarman, denuncian, cuestionan, despiertan, articulan fuerzas y valores, inspiran confianza, esperanza, ternura y solidaridad. ¿Quién puede resistirse a su abrazo? ¿Quién va a cerrarse a su amor? Ellos y ellas no son ningún problema. Son la solución.
SELECCIÓN DE LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES MISIONEROS

Ellos mismos podrán establecer algunos criterios de selección con la ayuda de la comunidad. Es bueno que inviten a otros niños y niñas a ser misioneros. La mejor edad es de 8 a 11 años para niños y niñas, y de 12 a 14 años para adolescentes. Se hará la invitación a quienes están en la catequesis, especialmente a los de la Primera Comunión. La experiencia enseña que ser misionero (a) es la mejor preparación para los sacramentos de la primera Eucaristía y Confirmación. Pero es bueno extender esta invitación a todos los niños y niñas. Hay muchos dones escondidos en ellos que tenemos que rescatar, valorar y apoyar, para su bien y para alegría del país y del pueblo.

FORMACIÓN

Formar es dar forma, personalidad, es decir, lo que caracteriza a una persona: su manera de ser, de relacionarse, de pensar, juzgar y actuar. Formar a niños y niñas es ayudarlos a ir forjando su propia personalidad, partiendo de lo que son y viven. Es importante que ellos mismos formulen pequeños proyectos de vida que estén a su alcance. Formar es un proceso dinámico y permanente, lento y progresivo. Una pregunta básica que vale también para niños y niñas es ésta: ¿qué sentido doy a la vida? Y tenemos que hacer esta pregunta con ejemplos concretos. Sentido tiene que ver con rumbos y objetivos. De ahí surge la palabra "misión". Misión es alcanzar los objetivos escogidos. Puesto que somos seres en construcción, tenemos siempre objetivos por delante. Consecuencia: la misión es algo permanente. Forma parte de la naturaleza. La vida es una misión. Es importante ayudar a los niños y niñas a enfrentar la vida como una misión. Pueden analizarse algunos hechos de vida (acontecimientos, situaciones, fallas, dificultades), planteando siempre la pregunta: ¿cuál es nuestra misión ante esta situación? ¿Qué hacer? Así va creciendo en ellos y ellas la conciencia de que la vida es una misión. Educar es formar para la misión.

Seleccionar no significa privilegiar a algunos y excluir a otros. Significa convocarlos a ser misioneros y misioneras. Es importante dar la oportunidad a todos y, al mismo tiempo, ayudarles a tomar en serio la invitación. El proceso de selección es el mismo que el de los misioneros adultos en cada comunidad o sector. Es necesario que cada comunidad/sector misionero libere a algunas personas que se dediquen en cuerpo y alma a los niños (as) y adolescentes misioneros (es deseable que haya entre ellos dos madres).

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

258

259 hay parroquias que duplican el número. Se sugiere un cuarto retiro para la tercera etapa de las SMP, como hacen los adultos.
CONTENIDOS DE LOS TRES ENCUENTROS DE FORMACIÓN DURANTE LA PRIMERA ETAPA DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Son varios los sentidos que podemos dar a la vida, y por tanto son varios los tipos de misión, ya que sentido de la vida y misión han de estar siempre muy unidos. El mayor desafío es dar verdadero sentido a la vida. Y de ahí nace la misión. Cuanto más auténtica sea la misión que escojamos, seremos más "persona". En esta perspectiva hemos de saber comunicar a los niños, niñas y adolescentes la belleza y grandeza de la misión de Jesús por el testimonio y el anuncio. Para los cristianos, la misión de Jesús es la verdadera, porque responde a las aspiraciones más profundas de la naturaleza humana. El conocimiento de la misión de Jesús es posible por medio del estudio de los evangelios, privilegiando el año litúrgico. Los evangelios serán el texto básico de la catequesis y de la formación de los niños, niñas y adolescentes misioneros. El estudio del Evangelio se hará con una metodología accesible apara ellos, como: dramatizaciones, lecturas dialogadas, dibujos, títeres, preguntas sencillas para el debate. Todo desembocará en oraciones espontáneas. Las preguntas puede ser más o menos éstas: ¿Qué personas aparecen en el texto? ¿Qué situación están viviendo? ¿Qué dice y qué hace Jesús? ¿Cuáles son las luces y mensajes para nosotros? ¿Qué podemos hacer en concreto? Hay experiencias interesantes de niños, niñas y adolescentes, que poco a poco y a lo largo del año van escribiendo en su cuaderno pasajes del Evangelio del año litúrgico, según la metodología que hemos aprendido en las SMP. A veces logran implicar a sus papas en el estudio, con gran beneficio para toda la familia. Es importante que durante la primera etapa de las SMP (tiempo del Despertar) se celebren tres encuentros de formación a nivel parroquial, con la presencia de niños (as) y adolescentes de todos los sectores misioneros. Puede hacerse en la misma fecha que los encuentros de adultos, pero en lugares de reunión diferentes. Las comidas y algunos momentos de oración los harán todos juntos. Si los encuentros se celebran en fechas diferentes de los adultos (mejor sugerencia), la duración del retiro puede ser de un día entero (sábado o domingo). Para una buena participación, es bueno no rebasar el número de doscientos niños (as) participantes, pero

Presentamos únicamente el esquema, que se enriquecerá según la realidad de los participantes. Que los acompañantes tengan bastante creatividad para usar técnicas y dinámicas que gusten a los niños (as), tales como: dibujos, títeres, historias, DVDs, conversaciones, entrevistas, juegos, etc. Se trata de tocar asuntos importantes, pero accesibles a ellos.
PRIMER ENCUENTRO

Objetivos.

1) Integración alegre y esperanzadora entre los participantes. 2) 3) 4) 5) Empezar a despertar en ellos la belleza de la vida como misión. Conocer más de cerca algo de la vida misionera de Jesús. Las SMP: qué son y cómo les gustaría a niños y niñas trabajar en las SMP. Selección de los objetivos de las SMP y planificación de actividades.

Dinámicas:

1) Organizar a los niños, niñas y adolescentes en grupos (por sector, área o comunidad), para conocerse, entablar amistad, jugar. Escoger un mensaje que les gustaría comunicar a otros grupos (en forma de canto, gesto, símbolo). Compartir en el plenario, en un clima festivo y acogedor.

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

ANEXO

260

261

2)

Contar alguna experiencia de niños (as) que se juntaron, decidieron y realizaron alguna actividad en favor de otras personas. Dar la palabra a quien conozca alguna experiencia parecida. Mostrar a partir de ahí que ni nosotros ni nadie es perfecto. Siempre hay algo que podemos mejorar para transformar el mundo y a las personas. Por tanto, la vida es siempre una misión. Pedirles que escriban en un papel grande la frase: "La vida es una misión", y comentar. Hacer algún dibujo que transmita lo que sienten y piensan los niños y niñas. Exposición de carteles, comentarios. Oración espontánea a partir de los carteles. Jesús fue misionero desde pequeño. Creció en Nazaret, una aldea del interior del Galilea, con unas cincuenta familias. En Nazaret habría alrededor de treinta o poco más niños y niñas de la misma edad de Jesús. En aquellos tiempos difíciles, los niños tenían ya que empezar a arreglárselas, ayudando en el trabajo del padre o de la madre. Leer Le 2, 40 y conversar: ¿cómo sería la vida de Jesús en su niñez? A los 12 años, recibió un gran regalo. La peregrinación a Jerusalén. Leer o dramatizar Le 2, 41-50. Estudiar el texto en pequeños grupos, con la ayuda de algún acompañante y con las preguntas siguientes. ¿Dónde tuvo lugar la escena? ¿Quién estaba presente? ¿Quiénes eran los doctores de la Ley? ¿Qué lugar ocupaban en la sociedad y en la religión judía? ¿Qué hizo y que dijo el niño Jesús? ¿Cómo aparece ahí la misión de Jesús? Presentar en el plenario el resultado del estudio del grupo, con títeres o dibujos. A continuación, leer y comentar Le 2, 52. Finalmente, plantear la pregunta: ¿cuáles son las llamadas para nosotros? Compartir, ordenar y asumir las llamadas. Ver cómo hacerlo. Y se termina con una oración.

Usar títeres o dramatizaciones y conversaciones. Preguntarles si les gustaría participar en las SMP y cómo. 5) Estudio de la realidad de hoy. Motivar: la misión tiene lugar en el mundo, en su situación concreta. En una actividad conjunta ("mutiráo"), hacer un recuento de acontecimientos y situaciones que más han marcado y siguen marcando la vida de las personas del lugar. Hacer dos cuadros: el de los acontecimientos positivos y el de los negativos. Debatir y profundizar. Selección de los objetivos. En pequeños grupos, debatir la pregunta: ¿Por qué hacer las SMP en nuestro lugar? ¿Cuáles son los objetivos que nosotros, niños, niñas y adolescentes queremos conseguir con las SMP? Reunir las respuestas y escoger como máximo los tres objetivos que han despertado mayor interés. Escribirlos en una cartulina y los mismos niños y niñas se los presentarán a los misioneros adultos y a toda la comunidad durante una celebración. Para planificar las actividades, es bueno estudiar las sugerencias de los bloques uno y dos de la primera etapa (primera parte del libro). Es la misma planificación de los adultos, pero los niños y niñas tendrán que revisarlo, escoger las sugerencias que crean más importantes, añadir otras, en una palabra, elaborar un programa de actividades que puedan realizar. Proponer las visitas, indicar pistas prácticas.
SEGUNDO ENCUENTRO

6)

3)

Objetivos:

1) 2) 3) 4)

Compartir las buenas noticias, fallas y dificultades. Perfil del niño, niña y adolescente misionero. Entender mejor las visitas. Planificar nuevas actividades.

4)

Conversación sobre las SMP. Ayudar a los niños y niñas a conocer la experiencia de las SMP (la historia, lo que son, sus objetivos. Ver la primera parte de este libro).

262 Dinámicas:

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

263

1) Acoger, con entusiasmo a los niños, niñas y adolescentes misioneros. Compartir las buenas noticias de cada sector por medio de símbolos, gestos, carteles, conversaciones, mensajes. Intercalarlas con estribillos de cantos misioneros. Ayudar a los niños y niñas a percibir las diferencias entre fallas y dificultades. Después de compartir las fallas, hacer un momento penitencial con algún gesto. Después de compartir las dificultades, hacer un momento de oración de súplica para enfrentarlas mejor. Tanto en las fallas como en las dificultades, hacer la pregunta: ¿Qué lecciones podemos aprender para el futuro? Todo debe orientarse a ese camino que no podemos interrumpir. Mostrar con claridad a los niños y niñas que son parte viva y esencial de las SMP, y que su participación es importantísima para todos. 2) Elaborar juntos el perfil del niño, de la niña y del adolescente misioneros. Debatir en grupos: ¿Cómo tiene que ser un niños (a) y un adolescente misionero? ¿Qué tiene que hacer? Ver las características principales y escribirlas en pequeños carteles. Después, buscar luces en la vida de Jesús, por medio del estudio de algún texto del evangelio del año litúrgico. Puede estudiarse con la ayuda de las preguntas mencionadas en el primer encuentro, añadiendo siempre la pregunta final: ¿Qué debemos aprender de Jesús misionero para nuestra vida de misioneros y misioneras? Conversar sobre las visitas. Tratar de compartir algunas experiencias de visitas hechas por los niños y niñas o con los adultos. Preguntar: ¿Quieren seguir visitando a las personas del barrio? ¿Por qué? ¿Cómo les gustaría visitar? ¿Visitar a todas las familias o dar preferencia a alguna(as)? Estudiar alguna página de este libro que habla de las visitas (tercera parte). Juntar sugerencias concretas. Orientar un programa de visitas. Invitar a los niños (as) a encontrarse después de las visitas para com-

partir la experiencia, las alegrías, y ayudarse a mejorar todavía más. Es bueno que den testimonios en las celebraciones. Pedir a la comunidad que apoye las visitas de los niños y niñas. 4) Planificar las actividades. Estudiar las páginas del libro sobre el tercer y cuarto bloques de los trabajos de la primera etapa. Añadir algo nuevo, típico de ellos.

TERCER ENCUENTRO

Objetivos:

1) Compartir los trabajos misioneros. 2) 3) Ver el proceso de conversión en la vida de niños, niñas y adolescentes. Planificar las actividades.

Dinámicas:

1) Compartir las buenas noticias, las dificultades y fallas. Después se dividen en grupos para que cada uno prepare un momento de oración (grupo de alabanza, grupo de súplica y otro de perdón. Multiplicar los grupos si es necesario) . El momento de oración se hará en presencia de todos los grupos. 2) Formar pequeños grupos en los que cada uno cuenta qué ha mejorado en su vida desde que entró en las SMP como misionero o misionera. En el plenario, contar algunas experiencias de vida. Conversar sobre la importancia del perdón y del cambio de vida. La conversión es para todos y para siempre. Sin perdón y conversión la vida es absurda y se convierte en un infierno. Citar y explicar algunas frases de Jesús o dramatizar alguna parábola que hable de la conversión (por ejemplo, una de las tres parábolas del capítulo 15 de Lucas).

3)

264

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

ANEXO

265

Elaborar juntos algunas sugerencias concretas para avanzar más en el camino de la conversión (pedir perdón a compañeritos(as), a los papas. Alguna oración o visita a Jesús en el sagrario, etc.) 3) Preparar un cartel con letras grandes: SEMANA MISIONERA (SMP). Conversar sobre cómo imaginan y les gustaría que fuese la Semana Misionera (SM) Ver la organización de la SM (utilizar la última parte del libro, que trata toda ella sobre la SM). Se puede hacer el estudio en pequeños grupos, después compartir en el plenario, presentando dudas y dando sugerencias. Es importante que los niños, niñas y adolescentes entiendan bien la SM para que se preparen de la mejor manera posible. Planificar las actividades. Estudiar los bloques cinco o seis de la primera etapa. Añadir algo pensado por los niños y niñas.

f) g)

Sentir gusto por los niños y niñas y deseos de trabajar con ellos. Amarlos, viendo en ellos la presencia del Misterio Divino.

h) Acompañar a los niños, niñas y adolescentes con amor gratuito y eficaz. i) j) Poner a disposición dones, valores y tiempo disponible a lo largo de todo el proceso de las SMP. Usar una metodología participativa y creativa, de manera que los niños y niñas se sientan sujetos de su propio camino y no objetos o simples ejecutores de tareas.

4)

k) Valorar el mundo de los niños, niñas y adolescentes. Y, al mismo tiempo, saber cuestionar, hacer preguntas, con vistas siempre a un mayor crecimiento. 1) Ayudar a desarrollar la personalidad de los niños, niñas y adolescentes, haciéndolos agentes transformadores de la sociedad y de la familia.

SOBRE LOS (LAS) ACOMPAÑANTES DE NIÑOS(AS) Y ADOLESCENTES MISIONEROS FORMACIÓN DE LOS ACOMPAÑANTES

Por lo que hemos visto, podemos caer en la cuenta de lo importantes que son los (las) acompañantes en la vida de niños (as) y adolescentes misioneros. Ellos no son sus dueños, sino una presencia amiga y animadora, que les hace sentirse a gusto y responsables de su propio camino. De ahí que sea necesario escoger con esmero a los acompañantes. He aquí algunos criterios: a) b) c) d) ej Ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Trabajar por una sociedad más justa y fraterna. Cultivar la propia pertenencia a la Iglesia Católica. Participar activamente en la comunidad. Creer y participar en las SMP como misioneros (as)

Los acompañantes son formadores y formandos al mismo tiempo. Es importante tener esta conciencia para superar autoritarismos y autosuficiencia, miedo y superficialidad. Tienen que saber cuidar su propia formación, promoviendo y participando encuentros formativos. La mejor preparación del acompañante es ser misionero de las SMP. Es un proceso permanente, y tiene siempre en cuenta las realidades y situaciones que aparecen en el camino. El estudio de este libro y del evangelio del año litúrgico es de gran importancia. Los acompañantes estarán bien integrados en la programación, coordinación y asesoría de las SMP, a fin de mantener bien relacionado el trabajo de los niños y niñas en el conjunto de las SMP. Ayudarán a los niños y niñas a sentirse parte integrante de las SMP, no una añadidura. Cuando sea necesario, recordarán esto a la comunidad, a los misioneros y a los jóvenes y adultos.

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

266

Algunas sugerencias para los acompañantes: a) b) c) d) e) Descentralizar el trabajo de los niños y niñas en los sectores misioneros. Encontrarse periódicamente con los acompañantes de los sectores misioneros de la parroquia. Ayudar a los niños y niñas a asumir y rendir cuentas de sus tareas. Evaluar, planificar, celebrar con los niños, niñas y adolescentes. Integrarlos en la vida de la comunidad, dándoles voz activa, a su manera, (en el consejo pastoral, en las asambleas, en las decisiones, en las celebraciones, en las diferentes iniciativas). Mantener contactos con los padres de los pequeños misioneros. Por medio de ellos, comprometer al mayor número posible de padres y de otros niños y niñas que vivan en el sector.

b)

Cuarto encuentro de niños, niñas y adolescentes misioneros. Después de la Semana Misionera, promover encuentros entre ellos, primero en la comunidad, después en el sector misionero. Finalmente, un gran encuentro parroquial para todos los niños, niñas y adolescentes misioneros. Este proceso durará de cuatro a seis meses. En estos encuentros se suele hacer lo siguiente: compartir crecimientos, victorias y alegrías; planificar actividades que comprometan al mayor número posible de niños, niñas y adolescentes misioneros, incentivar el estudio del Evangelio, las visitas, la presencia activa en las celebraciones y demás actividades de la comunidad. Los encuentros entre niños, niñas y adolescentes misioneros tendrán un clima festivo y acogedor, en el que puedan cantar, hablar, reírse, jugar. Es también clima para evaluar, profundizar, estudiar, planificar, orar, celebrar. Poco a poco, hacer crecer en ellos el gusto por la oración personal, por la adoración al Santísimo Sacramento, por las celebraciones, por la devoción a la madre de Jesús. Ayudarlos a seguir firmes en la misión, a comprometerse con el paso del tiempo en los grupos de jóvenes, en las pastorales, en las organizaciones populares, cultivando siempre la espiritualidad del seguimiento de Jesús y la pertenencia a la Iglesia Católica. Deberá crecer la participación activa de los niños, niñas y adolescentes en la pequeña comunidad done viven. Crear la convicción de que la comunidad no es ningún lujo o pasatiempo, sino una referencia importante para el propio crecimiento personal.

c)

f) g)

d)

e)

CONTINUAR LA MISIÓN DESPUÉS DEL PROCESO DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Los acompañantes tendrán todo el cuidado de que los niños y niñas continúenla misión. El peligro, cuando termine el proceso de las SMP, es vivir sólo de recuerdos. Tenemos que dar pasos continuamente. Es necesario que poco a poco los niños, niñas y adolescentes misioneros estén convencidos de que la vida es misión siempre. Esta convicción ayudará a su futuro. Y muchos se convertirán en jóvenes misioneros. Para ellos, apuntamos algunas sugerencias: a) Estudiar con los niños, niñas y adolescentes las sugerencias de las páginas del libro [primera parte) que hablan de la tercera etapa.

f)

I índice
Presentación de la décimo-novena edición Presentación Introducción
PRIMERA PARTE UNA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA 17

7 9 13

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.

Panorama histórico de las Santas Misiones Populares ....17 ¿Qué son las Santas Misiones Populares? 21 Objetivos de las Santas Misiones Populares 26 Contenidos de las Santas Misiones Populares 33 Metodología de las Santas Misiones Populares 34 Preparación de las Santas Misiones Populares 38 Ejecución de las Santas Misiones Populares 56 Cuando toda la diócesis celebra Santas Misiones Populares 81 9. Cuando algunas parroquias unidas hacen Santas Misiones Populares 84 10. Las Santas Misiones Populares en las ciudades grandes 86
95

SEGUNDA PARTE MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

1. Sentido de la mística 2. La mística misionera 3. Espiritualidad

95 101 104

4. Espiritualidad misionera 5. Características de la misión 6. Rescatando la memoria de los misioneros de la Biblia 7. María, madre, discípula misionera de Jesús 8. Los misioneros y misioneras de las Santas Misiones Populares 9. Presbíteros discípulos misioneros de Jesucristo 10. El estudio del Evangelio
TERCERA PARTE "Es LA FIESTA DE D I O S , ES LA FIESTA DEL PUEBLO,

107 108 112 122 128 141 150

5. Sugerencias para todos los días de la Semana Misionera 6. Programación para cada día de la Semana Misionera
ANEXO Los NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN LAS SANTAS MISIONES POPULARES

224 228

253

ES LA FIESTA DE LA PAZ... SANTA MlSIÓN POPULAR" 1. La liturgia en las Santas Misiones Populares 2. Los sacramentos y las bendiciones en las Santas Misiones Populares 3. Los gestos en las Santas Misiones Populares 4. Los símbolos en las Santas Misiones Populares 5. Los niños, niñas y adolescentes misioneros en las Santas Misiones Populares: la fragilidad que Dios transforma en poder liberador 6. Los jóvenes y los adultos en las Santas Misiones Populares: hacer de la vida una misión 7. Las personas mayores: consejeros (as), ricos(as) en sabiduría divina 8. Los enfermos humanizan y evangelizan 9. Las visitas derriban barreras y fortalecen la solidaridad 10. Sobre el servicio de consejería
CUARTA PARTE

155 155 165 169 172

1. ¿Quiénes son los niños, niñas y adolescentes misioneros? 2. ¿Por qué niños, niñas y adolescentes misioneros? 3. La comunidad

253 255 255

180 187 189 190 191 202

LA SEMANA MISIONERA DE LAS SANTAS
MISIONES POPULARES 209

1. Sentido y valor de la Semana Misionera 2. Los últimos preparativos 3 . Misioneros (as) locales y de fuera unidos para que la fiesta sea una realidad 4 . El sentido de la programación

210 214 221 223

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