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PUDRICION ACUOSA

PUDRICION ACUOSA

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medio para relacionar el desarrollo aéreo con el crecimiento de las raíces, que puede ser útil para una

evaluación no destructiva del desarrollo de las raíces.
Agradecimiento

Se agradece profundamente el apoyo financiero del VVOB (Vlaamse Vereniging voor Ontwikkelingssamenwerking en Technische Bijstand, Flemish Association for Development Cooperation and Technical Assistance) y del Directorate General for International Cooperation (DGIC, Bélgica). Los autores agradecen a la Sra Lynda Onyeukwu por su ayuda en la recolección de los datos. s
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G. Blomme*, A. Tenkouano y R. Ortiz trabajan en la Crop Improvement Division, International Institute of Tropical Agriculture (IITA), c/o L.W. Lambourn & Co., Carolyn House, 26 Dingwall Road, Croydon CR9 3EE, Reino Unido. *Guy Blomme trabaja actualmente en Kampala, Uganda, como Coordinador Regional Asistente de INIBAP para Africa Oriental y del Sur. R. Swennen trabaja en el Laboratory of Tropical Crop Improvement, K.U. Leuven, Kasteelpark Arenberg 13, 3001 Leuven, Bélgica. D. Vuylsteke (IITA) falleció trágicamente en un accidente de avión el 30 de enero 2000.

Fisiología

Marchitamiento bacteriano

Evaluación de los controles cultural, químico y biológico sobre la pudrición vascular y marchitamiento del plátano (Musa AAB Simmonds)
L.E. Gómez-Caicedo, E. Echeverry N. y R. González S.

E

n el oriente del departamento del Tolima (Colombia), se cultivan unas 25 000 hectáreas entre plátano y ba-

nano, la mayoría de las cuales están situadas en la zona cafetera. En el segundo semestre de 1996, en el municipio de Icononzo se reportó la presencia de una enfermedad que por sus características sintomatológicas hizo pronosticar que se trataba de un disturbio nuevo en la zona.

Inicialmente el disturbio se reportó afectando el plátano “cachaco” (Musa ABB). Sin embargo últimamente se ha reportado atacando el clon de plátano Dominico hartón (Musa AAB Simmonds), causando severas pérdidas entre los pequeños cultivadores.
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INFOMUSA — Vol 10, N° 1

Actualmente la producción promedio en cultivos tecnificados de plátano en la zona de estudio, es de 1000 racimos/ha, con un valor comercial cercano a los $3 000 000 de pesos (US$ 1500), pero con la presencia de esta enfermedad, la producción se puede reducir hasta en un 70% ocasionando graves problemas en áreas de economía campesina (Echeverry, datos no publicados). La sintomatología de la enfermedad se caracteriza por presentar clorosis en las hojas bajeras y posterior doblamiento a la altura del pseudopecíolo, marchitamiento general de la planta en forma ascendente hasta afectar completamente todas las hojas (Figura 1). Al realizar un corte transversal en el pseudotallo afectado, aproximadamente a 1 metro de la base del suelo, se observa una pudrición acuosa y de olor desagradable (Figura 2). Además las vainas foliares internas presentan coloraciones que van desde el pardo hasta el marrón oscuro (Figura 3). Contrario a lo observado por Guzmán y Sandoval (1996) en híbridos FHIA-01 y FHIA-02 con síntomas de la pudrición suave del pseudotallo, la afección reportada en Icononzo, avanza desde el cormo hacia la parte superior de la planta. Guzmán y Sandoval (1996), en un estudio realizado sobre la pudrición suave del pseudotallo en híbridos FHIA, aislaron de tejidos de plantas, con síntomas semejantes a los observados en el clon de plátano Dominico hartón en el municipio de Icononzo, la bacteria Erwinia carotovora. Las pudriciones suaves o acuosas causadas por bacterias del genero Erwinia spp., se hallan frecuentemente asociadas con musáceas en América Latina (Stover 1972). Stover (1972) anota que existen bacterias como Erwinia chrysanthemi y E. carotovora afectando el cormo y el pseudotallo, tanto en bananos como en plátanos. Stover (1972) encontró que cultivares del subgrupo Cavendish son susceptibles a Erwinia sp., sin embargo los genotipos AAB y ABB son más tolerantes. Según Rivera y Ezavin (1989), en diferentes áreas bananeras de Venezuela, en cultivares de Musa acuminata (AAA) se presentó una patología caracterizada por la afección del cormo. Su agente causal fue determinado como la bacteria Erwinia chrysanthemi Burk. et al. Cedeño et al. (1990) señalan a la bacteria Erwinia carotovora subsp. atroseptica como el agente causal de la pudrición blanda del pseudotallo del plátano “Hartón” (Musa AAB) en la región al sur del Lago de Maracaibo. Urdaneta (1994), en el registro que hace de las principales enfermedades en el cultivo de musáceas del estado Zulia de la República de Venezuela, menciona a E. carotovora como agente causal de la pudrición del pseudotallo en plátano.
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Figura 1. La pudrición vascular se caracteriza por presentar clorosis en las hojas bajeras y posterior doblamiento a la altura del pseudopecíolo; marchitamiento general de la planta en forma ascendente hasta afectar completamente todas las hojas. (Foto: L.E. Gómez-Caicedo)

Figura 2. El corte transversal en el pseudotallo afectado por la pudrición vascular, permite observar una pudrición acuosa con emanación de exudado amarillo, de olor fétido y aspecto desagradable, característica del ataque bacterial (Foto: L.E. Gómez-Caicedo)

Jiménez et al. (1994) reportan a E. chrysanthemi Burk. et al., como agente causal de la necrosis del cormo en el cultivo del plátano. Los mismos autores aislaron tres cepas de bacterias de la rizosfera del plátano, en plantas aparentemente sanas presentes en un campo, donde los síntomas de la necrosis del cormo tenían poco desarrollo. Estas bacterias resultaron antagónicas in vitro a aislamientos de E. chrysanthemi. y E. carotovora. De acuerdo con las características morfológicas, fisiológicas y bioquímicas, las cepas pertenecen al género Pseudomonas spp. Belalcázar et al. (1991) anotan que la bacteria E. chrysanthemi p.v. paradisiaca Victoria y Barros, es endémica en las regiones donde se cultivan musáceas y su ataque es favorecido por condiciones de sequía y deficiente estado nutricional de las plantaciones. Las observaciones de Schneider (1991) sobre la relación entre nutrición mineral y hospedero mostraron que toda aplicación de K, Ca y Mg, tenía un efecto limitante sobre el desarrollo de algunos tipos de marchitez, especialmente por Fusarium sp. En ausencia de KCl, la exudación reduce los azúcares y ácidos orgánicos en mayor proporción. El KCl reduce la tasa de infección y la nutrición mineral tiene un efecto distinto sobre la naturaleza de exudación e infección. Trichoderma puede inhibir el patógeno por medio de antibióticos o degradando las paredes celulares a través de enzimas tales como las quitinasas, ß-1,3-glucanasas, proteasas, mannasas y otras hydrolasas (Limón et al. 1999). La relativa importancia de estos dos mecanismos en el proceso antagónico, depende específicamente de las interacciones patógeno-hospedero (Limón et al. 1999). Sin embargo la combinación de enzimas hydrolíticas y los antibióticos de Trichoderma han demostrado tener un sinergismo antimicótico (Schirmböck et al. 1994).
Materiales y métodos

Figura 3. Obsérvese que las vainas foliares internas presentan coloraciones que van desde el pardo hasta el marrón oscuro, con presencia de exudado amarillo. (Foto: L.E. Gómez-Caicedo).

El estudio se realizó entre los años 1997 y 1999 en el municipio de Icononzo, vereda Piedecuesta, departamento del Tolima, República de Colombia. La finca San Isidro donde se montó el experimento está situada a 1380 msnm, con precipitaciones anuales promedio de 1500 a 1 700 mm y humedad relativa promedio del 80%; posee un suelo franco-arcilloso, ligeramente ácido, con mediano porcentaje de materia orgánica y bajo contenido de potasio. A partir de plantas de plátano Dominico hartón (Musa cv. AAB), con síntomas de la afección, se tomaron muestras de la parte interna del pseudotallo, para ser analizadas en laboratorio y proceder a aislar e identificar el agente causal. Las muestras se lavaron inicialmente con agua corriente y se cortaron en porcioINFOMUSA — Vol 10, N° 1

Tabla 1. Resumen de los resultados de las pruebas morfológicas y fisicoquímicas, obtenidos para la caracterización de la bacteria Erwinia sp., aislada de pseudotallo de plátano clon Dominico hartón (AAB).
Prueba Gram Reconfirmación del Gram con KOH al 3% Olor Color Consistencia Rojo Congo Fluorescencia en King-B Catalasa Levan Crecimiento en O-F (Hugh-Leifson) Hidrólisis de la gelatina NaCl 3% NaCl 4% Tetraciclina Streptomicina Penicilina Género
+ = Positivo; - = Negativo.

Resultado + Fétido Crema Butirosa Forma bacilar + + + + + + + Erwinia

dosis de 200 g/planta, cada 30 días. Esta dosis se distribuyó en 3 sitios alrededor de la planta, a 50 cm de la base del pseudotallo. – Tratamiento biológico (T3). Al iniciar el segundo ciclo del cultivo, se realizó una sola aplicación del hongo Trichoderma spp. ; cepa aislada de suelo proveniente de plantas afectadas y multiplicada en laboratorio en medio selectivo desarrollado por Elad y otros (Chet 1987). Se usó en dosis de 50 g/planta, incorporado al suelo en cuatro sitios alrededor del pseudotallo. – Tratamiento testigo (T4). No se realizó ningún tipo de aplicación.
Resultados y discusión
Resultados de laboratorio

nes pequeñas de 2 cm de largo, posteriormente se desinfectaron en hipoclorito de sodio al 2.5% durante 3 minutos, en constante agitación ; luego se lavaron con agua destilada estéril para eliminar residuos de hipoclorito. Una vez desinfectadas las muestras se maceraron en un mortero con un mililitro de agua destilada estéril. De esta solución se sembraron 50µl en medio LB (LuriaBertani) (Extracto de levadura 5 g/L, Triptano 10 g/L, NaCl 10 g/L, Agar 20 g/L, a un pH 5.5-6.0). Luego las cajas Petri se incubaron a una temperatura de 28°C durante 48 horas, en una incubadora marca Precision Scientific Inc. Para la caracterización del agente causal de la pudrición vascular del plátano, se utilizaron las siguientes pruebas: tinción de Gram, reconfirmación de Gram con KOH al 3%, catalasa, licuefacción de la gelatina, Levan, King-B, crecimiento en O-F (Hugh-Leifson), tolerancia en NaCl al 3% y 4%, y reacción antibiótica para Tetraciclina, Streptomicina y Penicilina. En un lote comercial de 2600 m 2 sembrado con plátano clon Dominico hartón de 29 meses de edad y con presencia de pudrición vascular, se trazaron tres parcelas, correspondientes a tres distancias de siembra de 5.0, 4.0 y 3.0 metros entre surcos por 2.5 metros entre plantas ; por cada distancia se dividieron cuatro subparcelas de cinco plantas cada una, con tres repeticiones. En cada subparcela se aplicaron cuatro tratamientos. El experimento se desarrolló en dos fases: • La Fase I, que se cumplió entre los meses de Noviembre de 1997 y Agosto de 1998 (8 meses) y en la cual se aplicaron y evaluaron los siguientes tratamientos: – Tratamiento químico (T1). Este tratamiento consistió en aplicar menINFOMUSA — Vol 10, N° 1

sualmente por aspersión alrededor del pseudotallo, una dilución de 5 cm 3 /litro de agua, de Vanodine (composición: c/100 ml: complejo de Yodo surfactante ; 2.5% de yodo disponible. Marca Pfizer) en cada planta. – Tratamiento cultural (T2). Este tratamiento consistió en aplicar los siguientes fertilizantes y sus dosis: Urea (46%) 150 g/planta, KCl (60% K 2 O) 200 g/planta, DAP (fosfato diamónico: 48% P 2 O 5 y 18% N) 66 g/planta y 200 g/planta de Micronfos (Microfertiza. Colombia) ; además se aplicaron 300 g/planta de cal dolomítica como correctivo. – Tratamiento biológico (T3). En este tratamiento se aplicó alrededor del pseudotallo Kasumin 2% [Kasugamicin:3-0- (2-amino-4- (1-carboxifomidoil) amino 2,3,4,6, tetradeoxi-alfaD-arabino hexapiranosil) inositol], en dosis de 1 cm3/litro de agua. – Tratamiento testigo (T4). En este tratamiento no hubo aplicaciones. • La Fase II se cumplió entre los meses de Septiembre de 1998 y Febrero de 1999 (6 meses) y tuvo como característica principal, con base en los resultados observados preliminarmente, la modificación de los tres tratamientos aplicados en la Fase I. Los tratamientos aplicados y evaluados fueron los siguientes: – Tratamiento químico (T1). El tratamiento consistió en inyectar, con la ayuda de una jeringa plástica con aguja hipodérmica, 5 cm3 de Vanodine, en cada planta, en cuatro sitios alrededor del pseudotallo, a altura de 1 m del suelo. – Tratamiento cultural (T2). En este tratamiento se aplicó solamente Potasio, usando como fuente KCl en

Se realizaron pruebas morfológicas y fisicoquímicas para determinar el agente causal de la pudrición vascular. La tinción de Gram como prueba morfológica, permitió observar bacilos de color rosado característicos de bacterias Gram negativas. Además se practicó la tinción con Rojo Congo para observar la forma bacilar de las células bacteriales. Para reconfirmar la tinción de Gram, se depositó sobre un portaobjeto una porción de crecimiento bacterial y se adicionó una gota de KOH al 3%; se observó la formación de una suspensión viscosa de aspecto mucilaginoso, cuya reacción positiva confirma que la bacteria es Gram negativa. Entre las pruebas fisicoquímicas practicadas, se menciona el crecimiento sobre el medio King-B ; prueba para caracterizar bacterias fluorescentes. En este caso el resultado fue negativo. En la prueba de la catalasa, hubo reacción positiva, al agregarle a una azada de crecimiento bacterial, peróxido de hidrógeno (H2O2) al 10%. Respecto a la licuefacción de la gelatina, la reacción fue positiva, la cual se debe a la presencia de enzimas proteolíticas que licuan la gelatina. La prueba de oxidación-fermentación (O-F) en medio de Hugh & Leifson, fue positiva para la bacteria, detectando la producción de ácidos por degradación oxidativa vía aerobia. Crecimiento en agar nutritivo + NaCl al 3% y 4% fue positivo, las colonias crecieron de manera normal. En cuanto a la prueba para la reacción a los antibióticos Tetraciclina, Streptomicina y Penicilina, ésta se montó, utilizando medio antibiograma No.5, pH 8,0 ± 0,1 (extracto de carne 1,5 g/l, extracto de levadura 3,5 g/L, peptona para carne 6,0 g/l, agar-agar 15,0 g/l). Sobre este medio se depositó 1 ml de crecimiento bacterial en solución salina, se esparció con la ayuda de un rastrillo y se colocaron los sensidiscos. La reacción fue positiva para la Tetraciclina y Streptomicina y negativa para la Penicilina. Lo cual quiere decir que la bacte19

ria fue altamente sensible a los dos primeros antibióticos, al observarse alrededor de los sensidiscos un halo cristalino sin crecimiento bacterial. Analizando los resultados de las pruebas de laboratorio aplicadas al crecimiento bacterial procedente de muestras de pseudotallo de plátano afectadas por la pudrición vascular, se concluyó que las colonias corresponden a la bacteria del género Erwinia sp. (Tabla 1).
Resultados de campo

Tabla 2. Comparación de promedios de hojas sanas y hojas marchitas por planta en plátano Dominico-Hartón, bajo tres distancias de siembra. Icononzo (Tol.). Fase I, 1997-1998; Fase II, 1998-1999.
Distancias de siembra 5 m x 2.5 m 4 m x 2.5 m 3 m x 2.5 m Promedio de hojas sanas/planta Fase I 3.1 A* 2.3 A 3.1 A Fase II 8.0 A* 7.3 A 8.0 A Promedio de hojas marchitas/planta Fase I 0.77 A* 0.70 A 0.82 A Fase II 1.4 AB* 1.6 A 1.2 AB

* Promedios con la misma letra en columna no difieren significativamente (Pr = 0.05).

Tabla 3. Efecto de cuatro tratamientos sobre los promedios de hojas sanas y hojas marchitas por planta, en plátano Dominico-Hartón. Icononzo (Tol.). Fase I, 19971998; Fase II, 1998-1999.
Promedio de hojas sanas/planta Tratamientos Químico Cultural Biológico Testigo Fase I 3.0 AB* 3.8 B 2.6 AB 2.0 B Fase II 7.9 AB* 8.6 A 7.7 B 6.9 C Promedio de hojas marchitas/planta Fase I 0.81 A* 0.79 A 0.78 A 0.67 A Fase II 1.70 AB* 1.07 B 1.61 A 1.33 AB

Es importante destacar que no hubo diferencias estadísticas entre el promedio de hojas sanas y el promedio de hojas marchitas, entre parcelas principales en la Fase I. Lo cual significa que las densidades de siembra no son factores de predisposición para la presencia del marchitamiento ascendente de las hojas (Tabla 2). La misma tendencia se observó en la Fase II, con relación al promedio de hojas sanas entre parcelas principales. Sin embargo si hubo algunas diferencias estadísticas en cuanto al promedio de hojas marchitas por planta, como se observa en la Tabla 2. Aunque estadísticamente fue semejante la Fase I con la Fase II, existe una marcada diferencia en cuanto al promedio de hojas sanas y marchitas por planta. Mientras en la Fase I el promedio de hojas sanas está en 2.84, en la Fase II llega a 7.77. Lo mismo ocurre con el promedio de hojas marchitas, mientras en la Fase I está en 0.76, en la Fase II llega a 1.40. Esto es explicable debido al cambio ocurrido en la fertilización, al pasar de aplicar DAP, Urea y Micronfos y a aplicar solamente KCl. Al respecto se puede anotar según Jacob et al. (1961) que en la extracción y asimilación de nutrientes, la cantidad de Potasio extraída por el plátano es extremadamente alta. Anota el mismo autor que por ser ésta una planta ávida de potasa, hay que tomar en serio algunas consideraciones respecto a la aplicación de otros elementos como el Ca y Mg, ya que se ha demostrado que un exceso de potasio conduce a la manifestación del trastorno fisiológico denominado “Azul”, así como a la producción de un efecto desfavorable en la calidad del fruto con la pulpa amarilla. Es importante anotar que en el promedio de hojas marchitas por planta, el testigo está por debajo de los otros tratamientos. Lo anterior se puede explicar en el hecho de que las plantas testigo no contenían un número normal de hojas, hubo poca emisión foliar y prácticamente todas ellas estaban afectadas (Tabla 3). Lo mismo se observó en la respuesta a los tratamientos en la Fase II, el control cultural sigue siendo el mejor tratamiento con relación al químico, biológico y testigo ; sin embargo es importante destacar que el promedio de hojas sanas entre Fase y Fase difiere en 4.92, es decir, que hay
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* Valores con letras iguales en columna no difieren significativamente (Pr = 0.05).

Tabla 4. Número total y peso promedio de racimos de plátano Dominico hartón cosechados por tratamiento, en la Fase I, 1998, y Fase II, 1999. Icononzo (Tol.).
No. de racimos cosechados Tratamientos Cultural Químico Biológico Testigo Fase I 33 19 19 7 Fase II 30 10 11 5 Peso promedio (kg) Fase I 15.2 12.8 11.8 10.6 Fase II 15.8 14.1 12.6 12.1

más hojas sanas en la Fase II que en la Fase I (Tabla 3). Para explicar dichos comportamientos existen varias hipótesis y la más aceptable es aquella relacionada con la reacción sinergética del hongo Trichoderma sp. y la capacidad de la planta en absorber nutrientes del suelo. Esto se pudo comprobar al observar el tamaño y color de las hojas del clon Dominico hartón en la Fase II, que superaron en extensión e intensidad de verde a las hojas de la Fase I. El hongo Trichoderma sp. tiene que ver con el incremento de peso, altura y producción de flores y ramas (Chet 1987). Al respecto, Kleifel et al., citados por Chet (1987), observaron sobre plantas de melón, tomate, pepino, rábano y fríjol, además de una temprana germinación, un incremento en el largo y ancho de las hojas y en el peso seco de las mismas. En cuanto al número y peso de racimos comerciales cosechados tanto en la Fase I como en la Fase II, el tratamiento cultural obtuvo el mayor número y peso promedio, como se presenta en la Tabla 4. En relación con el peso total de racimos comerciales cosechados durante cada una de las fases del experimento, se puede anotar que no hubo diferencias estadísticas en cuanto al peso entre las parcelas principales, pero entre las subparcelas si se presentaron diferencias altamente significativas ; lo cual demuestra la efectividad de los tra-

tamientos, sobre todo el cultural que interviene en el aporte de elementos en el proceso de fertilización. Tampoco hubo diferencias estadísticas para la interacción entre las distancias de siembra y tratamientos (PP*SP), como se muestra en los resultados del análisis de varianza de la Tabla 5. El análisis demuestra con relación al peso de racimos cosechados, que el tratamiento cultural presentó diferencias significativas al 5%, con respecto de los tratamientos químico, biológico y testigo. Esto confirma lo anotado por Machado, citado por Jacob et al. (1961) cuando afirma que la mayor parte de la absorción del potasio (84%) tiene lugar durante el período de la formación del fruto. El mismo autor ha calculado aproximadamente en 3493 kg., la cantidad total de potasio que una plantación de 1333 cepas por hectárea absorbe en un lapso de 14 meses. En cuanto a los tratamientos químico y biológico, no hubo diferencias estadísticas entre sí, con respecto al peso de racimos cosechados, pero si las hubo frente al tratamiento Testigo. Para las Fases I y II del experimento, los tratamientos químico y biológico, mostraron resultados muy similares entre si, en cuanto a número de racimos cosechados. Sin embargo con respecto al peso hubo diferencias que pueden atribuirse al número de hojas funcionales presentes en el momento de la emergencia del escapo floral,
INFOMUSA — Vol 10, N° 1

Tabla 5. ANAVA para la variable “peso de racimos cosechados” de plátano Dominico hartón en la Fase I, 1998 y la Fase II, 1998-1999. Icononzo (Tol.).
Fase I Fuente de variación PP (Dist. siembra) SP (Tratamientos) ** PP x SP Grados de libertad 2 3 6 Cuadrados medios 53.08 3183.064 134.91 Pr – F 0.8992 ns 0.0001 ** 0.687 ns Grados de libertad 2 3 6 Fase II Cuadrados medios 332.111 444.444 235.37 Pr – F 0.53 ns 0.0001 0.376 ns

* Altamente significativo (Pr = 0.01); ns = no significativo

que determinan el peso y la calidad de los frutos (Belalcázar et al. 1991).
Conclusiones

El agente causal del marchitamiento vascular del plátano es la bacteria Erwinia posiblemente de la especie carotovora. Las densidades de siembra no ejercen ninguna influencia en la presencia o no de la pudrición vascular en el cultivo de plátano. Una fertilización rica en potasio y la presencia del hongo Trichoderma sp., ayuda a la planta a mantenerse vigorosa y disminuye la probabilidad de ser atacada por microorganismos patógenos. Los tratamientos químico (uso de Vanodine) y biológico (aplicación de Kasugamicina al 2%) aunque no participan directamente del control de la pudrición vascular en plátano, son labores que contribuyen a prevenir la diseminación del disturbio. El uso frecuente del hipoclorito de sodio en su presentación comercial disuelto en agua al 50%, es una práctica indispensable para la desinfestación de herramientas, la cual se debe fomentar.
Agradecimientos

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Los autores trabajan en el Centro de Investigación Nataima, CORPOICA, Apartado Postal 064, Espinal, Tolima, Colombia.

Evaluación de germoplasma

Resistencia a enfermedades

Los autores agradecen la colaboración del señor Alfonso Guerrero Gacha propietario de la finca San Isidro del municipio de Icononzo, por las facilidades brindadas durante el desarrollo del trabajo. Igualmente agradecen al Ingeniero Antonio María Caicedo del C.I. Nataima, CORPOICA, por su colaboración en el análisis estadístico. s
Referencias
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Evaluación de los híbridos de la FHIA en comparación con los clones de Musa locales en una zona libre de Sigatoka negra en Perú oriental
U. Krauss, W.Soberanis y J. Jarra

E

l Programa Internacional de Evaluación de Musa (PIEM/IMTP) está dirigido a comparar el germoplasma mejorado de Musa, esencialmente los híbridos de la FHIA, con los clones populares en más de 50 países alrededor del mundo (Orjeda et al. 1999). Perú no ha participado en este esfuerzo. La información disponible sobre la producción de

Musa en Perú fue revisada por Krauss et al. (1999) y los autores recomendaron realizar los ensayos de comparación de germoplasma entre los híbridos de FHIA y los clones locales populares y de alto rendimiento. Las enfermedades, agravadas por la casi completa ausencia de medidas de control, representan el principal factor limitador para la producción de Musa en Perú. La Sigatoka negra se encuentra sólo en una parte de la zona productora (Krauss et al. 1999). En otros lugares, la Sigatoka amari21

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