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El movimiento de pobladores durante la Unidad Popular

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Problemas Latinoamericanos Contemporáneos – Cátedra Guevara

Monografía acerca del Movimiento de Pobladores durante el Período de la Unidad Popular (Chile 1970-1973)

Prof: Hernan Bransboin Alumna: Gabriela Mitidieri

Universidad de Buenos Aires Facultad de Filosofía y Letras Julio 2008

Indice

1. Presentación 2. Un poco de Historia: antecedentes del movimiento de pobladores 2.1. ¿Qué pasa con Frei? 3. Primera Parte del gobierno de la UP 4. La Identidad del Movimiento 4.1 Cuadro: Las características sociales de los habitantes de poblaciones y campamentos 5. La experiencia Nueva Habana 5.1 Los Comienzos 5.2. La Organización 6. La Crisis de la Vía Chilena al Socialismo 7. Hacia Septiembre del ’73 8. Breve síntesis del Movimiento desde Septiembre del 1973 hasta la fecha 9. Conclusión Bibliografía 13

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1. Presentación El tema central de este trabajo es la actividad política desarrollada por el movimiento de pobladores a lo largo del gobierno de la Unidad Popular. Este breve período histórico condensó las contradicciones de un sistema económico-institucional en decadencia, el ascenso de múltiples procesos sociales de lucha y reivindicación, atravesado por un contexto global en el que coexistían, en tensión, ideas y prácticas políticas de cambio con un sistema neoliberal en ascenso que no toleraría otra Cuba. En ese marco, encontramos a los pobladores, esta organización social heterogénea, con una dinámica particular de movilización, en convivencia -de mayor o menor conflictividad- con otros actores sociales como el Estado y sus distintos canales institucionales, los partidos políticos de izquierda, las volubles clases medias, la clase obrera, el movimiento estudiantil, el campesinado, entre otros. Muchos interrogantes que surgieron a través de la investigación sirven de guía para adentrarnos en la experiencia de los pobladores chilenos. Partiendo de esa base, se intentará focalizar en cuestiones tales como el grado de autonomía del movimiento, los parámetros para medir su incidencia en el proceso de la UP, el acervo de valores, creencias y experiencias compartidas que constituyen la identidad común de un sector en lucha. Un punto importante también es rastrear las distintas visiones historiográficas que tuvieron como eje la temática del movimiento de pobladores y de qué manera incidieron en las políticas institucionales de la época. Teniendo en cuenta que es posible hablar de un movimiento de pobladores, ya que su historia de reivindicaciones antecede por mucho al período 1970-73, la primera parte del trabajo hará referencia a los inicios de la organización y las distintas etapas que atravesó hasta llegar Allende al poder. Como estudio de caso, se analizará la experiencia del campamento Nueva Habana, los primeros pasos hasta la consolidación del asentamiento, su programa de construcción de viviendas, la vinculación estrecha con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, sus distintos frentes organizativos y los legados que dejó tras el golpe. El último año del gobierno de la Unidad Popular fue el terreno en el cual los sectores populares vivenciaron la decadencia de un modelo y los obstáculos estructurales para llevar a cabo un proyecto superador. Las experiencias que afloraron fueron de carácter defensivo en muchos casos, pero también verdaderos momentos de articulación entre distintos frentes en lucha. Quizás en el análisis de esas acciones podamos entender una significación particular de “la vía chilena al socialismo” asociada a nuevas formas de entender la construcción del poder.

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2. Un poco de Historia: antecedentes del movimiento de pobladores Con el triunfo de la UP culmina un largo proceso de luchas populares. De acuerdo al análisis de Pastrana-Threlfall1, a cada etapa del desarrollo capitalista chileno le corresponde un ascenso del movimiento obrero. Hacia 1880, con el auge de la economía primaria exportadora, a Chile le tocó abocarse a la producción del trigo y del salitre. Este último recibía fuertes inversiones inglesas para su desarrollo. Paralelamente, crecía una industria liviana subsidiaria, encargada de la infraestructura necesaria para la exportación y de algunas manufacturas de consumo interno. Entonces, mientras en los centros salitreros se concentraba una incipiente clase obrera de temprana sindicalización, la ciudad engrosaba su población con trabajadores de la manufactura. Si en 1875 el 27% de la población chilena era urbana, en 1902 cerca de la mitad del total residía en ciudades. Gradualmente, surgen asociaciones obreras de gran combatividad y tras la masacre de Iquique 2, se conforma en 1909 la Federación Obrera de Chile. Una experiencia notable de asociación obrera fueron las Mancomunales: organizaciones territoriales que agrupaban a los trabajadores de una misma provincia, integradas por militantes anarquistas, socialistas y demócratas, que supieron actuar con un criterio unitario, fomentando el apoyo mutuo entre sus miembros. En la década del ’30, a la crisis global de la economía se agrega en Chile la desocupación masiva asociada al descubrimiento del salitre sintético. El fenómeno de industrialización por sustitución de importaciones también se da en este país, ante la parálisis económica de las potencias mundiales. Así, Santiago, que ya constituía un centro burocrático y de vía de salida de exportaciones, se llena de nuevas industrias con sus nuevos trabajadores. Dos procesos confluyen a su vez para hacer de la capital de Chile un polo de hiperconcentración demográfica: por un lado, la industrialización descompone el sector artesanal, que comienza a emplearse en las fábricas y por otro, en el sector agrario, el sistema de tenencia de tierra vigente, no favorece el desarrollo del minifundio. Por esto último, existió un importante éxodo del campo a la ciudad. Estas diversas migraciones contribuyen a aumentar el déficit habitacional que sufren los sectores populares en Santiago. El espacio de residencia más extendido en la clase trabajadora era el conventillo, localizado en la parte más deteriorada del casco urbano. El Estado chileno captó tempranamente el grado de hacinamiento que padecían los sectores populares en el ámbito habitacional. Ya en 1906, se puso en vigencia la llamada Ley de Habitaciones Obreras, que promovía un relevamiento del estado general de las residencias proletarias y la futura construcción de viviendas baratas. Nos dice R. Hidalgo:
“El balance, tanto positivo que tuvo la acción del Consejo Superior de Habitaciones Obreras hacia la demolición de los "conventillos" declarados inhabitables, como negativo respecto de la construcción de nuevas viviendas, repercutió significativamente en el precio de los alquileres.”3

El conflicto se profundizó dando lugar a la mayor presión sobre el Estado por parte de la Liga de Arrendatarios. En esta asociación podemos ver un antecedente importante del movimiento de pobladores, ya que constituyó el primer frente que se unió para reivindicar su derecho a mejores condiciones de vivienda4. El gobierno de Arturo Alessandri Palma promulga una nueva legislación
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Pan, Techo y Poder. El movimiento de pobladores en Chile (1970 - 1973). Pastrana, Ernesto y Threlfall, Mónica. 1ª edición, Buenos Aires, Ediciones Siap - Planteos, 1974. 2 Huelga que tuvo lugar en la ciudad norteña de Iquique en diciembre de 1907, en la que los obreros salitreros reclamaban por un salario que se correspondiera con la depreciación monetaria imperante. Alrededor de 3000 trabajadores fueron asesinados por el ejército nacional. Recién en el año 2007, la presidenta Bachelet decretó el 21 de diciembre como jornada de duelo nacional, en el centenario de la masacre. 3 Vivienda social y espacio urbano en Santiago de Chile. Una mirada retrospectiva a la acción del Estado en las primeras décadas del Siglo XX. Hidalgo, Rodrigo – Revista EURE (Santiago) v.28 n.83. Mayo 2002 4 En su declaración de intenciones al constituirse como agrupación (1914), daba a conocer los objetivos que perseguía: "Impedir el alza de los cánones de alquiler en las habitaciones; trabajar para obtener una reducción del cuarenta por ciento en los arriendos; exigir a los propietarios reformas higiénicas y el cumplimiento municipal de las disposiciones de aseo; y combatir todo abuso de los propietarios en contra de

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de casas baratas en 19255, que tuvo como objetivo impulsar la construcción de viviendas sociales e intentar congelar los precios de los alquileres, medida esta que no pudo concretarse realmente debido a la injerencia de la Asociación de Propietarios Chilenos. Si bien no subsanó totalmente el problema habitacional, mediante la ley se procedió a la instalación de 29 poblaciones en Santiago que beneficiaron a cerca de 35.000 personas. El término población remite a este complejo habitacional, similar a una barriada que en Chile vino a reemplazar el rol del cité6. No obstante, los sectores de más bajos recursos no podían aspirar a este tipo de vivienda, con lo cual la alternativa se reduce a la invasión organizada de terrenos y a la proliferación de callampas (construcciones precarias de madera, cartón, lata y adobe), a fines de la década del ’40 y principios de los ’507. De acuerdo al antiguo dirigente poblacional Juan Araya, las primeras manifestaciones de este movimiento de toma de terrenos pueden rastrearse al año 1946, cuando un grupo de familias que habían sido desplazadas de conventillos ocuparon las inmediaciones del Zanjón de la Aguada, en la zona sur de Santiago. Por lo general, se trataba de espacios sin rentabilidad inmediata, ubicados en las proximidades del centro urbano -al costado de caminos, cerros, vías férreas- o en la periferia de la capital (Gran Santiago). A fines de los '50, tanto la organización TECHO, como el Hogar de Cristo, ambas instituciones vinculadas a la Compañía de Jesús de la Iglesia Católica realizaban diversos programas de trabajo social. Entre 1951-60, las políticas estatales ligadas a la promoción de la vivienda quedan enmarcadas en la creación de dos organismos: la Corporación de la Vivienda (CORVI) y el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo. Ambos, aunque surgidos con el fin de asistir a los sectores más perjudicados, terminan por facilitar el acceso a mejoras habitacionales sólo entre los sectores medios. De todos modos, recordemos que entre 1953 y 1963, se produjeron 32 tomas de terrenos fiscales. Intentando remediar esto, el gobierno de Alessandri lanza un plan habitacional de erradicación de callampas: se construyeron nuevas poblaciones con viviendas de materiales durables, pero muy reducidas (18 m2), logrando así que el número de familias habitantes de callampas pase de 32.300, en el año 1959 a 16.400 en 1961 (aproximadamente el 5% de la población total del Gran Santiago). No obstante, el acceso a los servicios básicos de urbanización seguía siendo un punto conflictivo, como lo muestra el siguiente cuadro: Viviendas sin alcantarillado u otro sistema de desagüe % del Total 72.545 105.338 28.0 28.8

Año Censo 1952 1960

del Total Viviendas Gran Sgo. 259.172 365.758

Viviendas sin agua potable % del Total 47.783 50.865 18.4 13.9

los arrendatarios" 5 "(…) La Ley protege la inversión de grandes capitales nacionales y extranjeros bajo la garantía del Estado para el interés y la amortización. De este modo podrán venir al país las mismas empresas y cooperativas constructoras que en Europa y Estados Unidos han realizado estos mismos ideales colectivos. Nuestros obreros podrán vivir como viven los obreros de los países más adelantados" Presentación que realizó José Salas, Ministro de Higiene, Asistencia, Trabajo y Previsión Social, al momento de aprobar la Ley de 1925. 6 “El cité es un conjunto de viviendas de fachada continua que enfrentan un espacio común, privado, el que tiene relación con la vía pública a través de uno o más accesos. Su denominación tiene como origen esta forma especial de relacionarse con el espacio público que recuerda la ‘cité’ o ciudadela medieval amurallada”. Extraído de Fragmentos de Ciudad: El Cité, G. Villalba en www.plataformaurbana.cl 7 Cecilia Urrutia, Historia de las. poblaciones callampas, Ed. Quimantú, Santiago, 1972

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2.1. ¿Qué pasa con Frei? En 1964 Eduardo Frei Montalva se convierte en presidente de Chile. Su gobierno encarnaba la unidad de los sectores burgueses, pero además contaba con el apoyo electoral de estratos populares urbanos y campesinos. Esto se explicaba por el proyecto desarrollista que propugnaba, en consonancia con los lineamientos que la Alianza para el Progreso sugería poner en práctica en América Latina. Los mismos, estaban relacionados con una particular manera de entender la coyuntura sociopolítica del continente después de la Revolución Cubana; en pocas palabras, consideraban que uno de los fundamentos para la emergencia de ideas y prácticas subversivas era la falta de recursos económicos de la población y la consecuente ausencia de participación directa o indirecta en la política gubernamental por parte de los así llamados “marginales”. Con lo cual, se trataba de mejorar las condiciones de vida de las capas más bajas y de brindarles algún tipo de canal institucional para que se sintieran representados por el gobierno. Cabe aclarar que en estas mejoras se presuponía un rol pasivo de los sectores populares -que recibirían políticas asistenciales del Estado- y las mismas estarían vinculadas principalmente a cuestiones tales como la capacidad de consumo y el acceso a la vivienda. En ningún momento serían puestas en cuestión las contradicciones estructurales del sistema, que daban origen a la existencia misma de una clase empobrecida, hacinada, en muchos casos desempleada y sin los beneficios básicos de los servicios públicos. Aún así, puede decirse que el gobierno de la DC llevó a cabo una amplia política de promoción popular y, en efecto, esto significó la organización e incorporación en política de amplias masas de trabajadores urbanos y rurales 8. En lo que respecta específicamente a los sectores populares urbanos, se extendieron los servicios de salud y educación y se fomentó un proyecto habitacional a través del Plan de Ahorro Popular (PAP), impulsado por el recientemente creado Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU). Este era un sistema que canalizaba cuotas de ahorro familiar para la posterior adquisición de una vivienda. Al igual que experiencias anteriores referidas a soluciones de residencia, sirvió más que nada a sectores medios y medios bajos con acceso a ingresos fijos. Si este no era su caso, había una alternativa contemplada para Ud.: la adjudicación de un sitio. Consistía en la entrega de un terreno, donde la familia podía construir su propia vivienda, valiéndose de materiales ensamblables que el gobierno facilitaría. O no: en la práctica, la “operación sitio” fue conocida entre los pobladores como “operación tiza”, porque la dotación comprendía sólo una parcela, con el contorno de la casa por venir dibujado con tiza en el piso. Un punto importante de este plan es que significaba la segregación ecológica de los sectores populares, asociada a la creación de organismos institucionales de base territorial como las Juntas de Vecinos y los Centros de Madres. Entre 1964 y 1970 se crearon 3.487 Juntas de Vecinos y se encontraban en función 9.000 Centros de Madres, con 450 mil socias activas participando en ellos. Estos centros consolidarían y prolongarían su rol de madres, esposas y amas de casa, a través de una profundización del conocimiento de las actividades "propias de la mujer", como la cocina, el tejido y otras manualidades, transmitido providencialmente por las damas de la democracia cristiana 9. Hacia el año 1967, diversos factores confluyeron para activar la organización popular en torno a la vivienda. En primer lugar, tuvo lugar una fuerte contracción económica: inflación y alza del endeudamiento externo. El gobierno de Frei demostraba con su actuación la imposibilidad estructural de alterar significativamente la distribución del producto sin modificar las bases del sistema de dominación existente. Como consecuencia de esto, muchas familias involucradas en el PAP que tenían en su haber las correspondientes cuotas pagas, nunca recibieron la vivienda que el plan garantizaba. Por otra parte, los mencionados canales institucionales de base territorial, excedieron sus propósitos iniciales, al convertirse en el centro de reunión de pobladores afectados por el encarecimiento del costo de vida. Paralelamente, captando la inserción que el reformismo había logrado al establecer contacto con los sectores populares, haciendo eje en el problema de la vivienda, muchos partidos de izquierda profundizaron su trabajo de base en un área que hasta
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Pan, Techo y Poder. El movimiento de pobladores en Chile (1970 - 1973) Threlfall-Pastrana. Pag. 18 Rasgos históricos del movimiento de pobladores en los últimos 30 años, V. Salas - Taller de Acción Cultural

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entonces no habían considerado adecuadamente. Hasta entonces, la izquierda entendía que el actor social con quien tenía que desarrollar su lucha política era la clase obrera, aquella que vivía en carne propia la contradicción estructural del sistema dominante, al interior de la Fabrica. En esa línea, la reivindicación en torno a la vivienda era catalogada como una lucha ligada a una contradicción secundaria. De todas maneras, ya durante el gobierno de Alessandri tuvo lugar una acción conjunta de pobladores y sindicatos, con la colaboración de partidos políticos. En 1962, la Central Unica de Trabajadores (CUT) llamó a un paro general de 24 horas en respuesta a las alzas de precios. En la población José María Caro10, al sur de Santiago, hubo movilizaciones ese día y barricadas en las vías férreas aledañas. La manifestación fue duramente reprimida por las fuerzas policiales y por Carabineros, dejando un saldo de 6 muertos residentes de la población, algunos de ellos, además, sindicalizados11. Mientras Frei presidía Chile, siguió habiendo una política represiva en varias tomas de terrenos,12 lo que, en última instancia ponía en cuestión el progresismo de la promoción popular democratacristiana. En este ambiente socioeconómico convulsionado, comienza el período preelectoral y, en un intento de actitud políticamente correcta para la captación de votantes, la DC deja de tomar medidas en contra de las ocupaciones. Tomando una breve descripción del artículo de Y. Colom:
“La ‘Revolución en Libertad’ prometida por Frei, con todas sus limitaciones tuvo un efecto, tal vez no deseado por la misma DC: produjo la ruptura del pacto social en el cual había descansado desde 1925 el sistema político chileno. (…) Frei llevó la movilización a aquellos sectores antes excluidos del pacto social: campesinos y pobladores. La DC no pudo controlar las fuerzas que había desatado. Ello profundizó la movilización popular y condujo al triunfo a una coalición política encabezada por Allende.” 13

3. Primera Parte del gobierno de la UP La coalición de izquierda, denominada Unión Popular, ganó las elecciones de septiembre de 1970 con un porcentaje de 36.2%, frente al 34.4% que recibió Jorge Alessandri -candidato del Partido Nacional, de tendencia derechista- y al 27.8% que sumó la Democracia Cristiana con Radomiro Tomic. La UP reunía un amplio espectro de frentes políticos, entre los que se contaban el Partido Comunista, el Socialista, el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) -desprendido en 1969 de la DC-, el Partido Radical -antiguo partido de la burguesía media chilena-, el Partido Social Demócrata, que rompería en breve con la UP y la Acción Popular Independiente (API). Posteriormente, ingresaría otro desprendimiento de la DC conocido como Izquierda Cristiana (IC). Y si bien no participó de las elecciones presidenciales, también el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) funcionaba en la órbita de Allende, con una postura de apoyo crítico a la coalición. Todos ellos acordaban programáticamente con el proyecto de “Vía Chilena al Socialismo”, es decir, la transición hacia una sociedad socialista, “según un modelo democrático, pluralista y libertario”14. Más allá de la movilización popular que respaldó su victoria, es interesante pensar el ascenso de Allende al poder desde otra óptica. Retomando el estudio de R.Marini15, cabe plantear el interrogante de qué tipo de contradicciones internas estaba atravesando la clase burguesa para no haber podido cerrar filas en torno a Tomic. Estas contradicciones nos hablan, en realidad, de un cambio en el eje de acumulación de capital, que se había profundizado
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La población había sido creada por el gobierno de Alessandri en 1959, concentrando a los habitantes de callampas que se pretendían erradicar. 11 Los pobladores de Santiago en su fase de incorporación a la vida política nacional 1952-1964, M. Loyola 12 En 1967, víctima de la represión policial durante una toma de terreno, muere una niña de nombre Herminda, que le dará el nombre a la población. En 1969, en un contexto de numerosas tomas, se reprime una ocupación de terreno encabezada por 90 familias en Puerto Montt. Mueren 8 pobladores. 13 El poder popular en Chile 1970-1973, Y. Colom. Una apreciación similar en El reformismo y la contrarrevolución, R. M. Marini – México, 1974 14 Primer mensaje al Congreso efectuado por Salvador Allende, el 21 de mayo de 1971 15 El reformismo y la contrarrevolución, R.M.Marini – México 1974

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durante el gobierno de Frei. Tanto las reformas agrarias en detrimento del latifundio, como el ingreso de capitales norteamericanos y el ascenso de una naciente burguesía industrial, estimulada por las inversiones en actividades dinámicas como la automotriz y la producción de alimentos, nos muestran una clase que se encuentra momentáneamente desequilibrada. Será por esta razón que un punto fundamental en el programa del nuevo gobierno, está relacionado con el fortalecimiento de la pequeña y mediana burguesía. Así, en la primera etapa del gobierno de Allende, se ponen en práctica medidas de corte keynesiano, como el aumento del gasto público en pos de la expansión del salario y del consumo. Amplias capas de sectores medios asalariados son beneficiadas y -junto con el aprovechamiento de la capacidad instalada ociosa del período anterior- se vivencia una verdadera reactivación económica. En lo que respecta a nuestro estudio, desde el Estado se efectúan ambiciosos proyectos de vivienda para resolver la situación de gran parte de la población chilena. A principios de 1971, según un censo provisorio, se constata que en Gran Santiago se encuentran viviendo en 312 campamentos alrededor de 55.000 familias. El Estado diagrama un plan de emergencia que consistiría en la construcción de 80.000 viviendas por año. Para tal fin, el 80% del presupuesto fiscal para la realización del proyecto, fue entregado por medio de licitaciones a empresas privadas.16 La iniciativa sería regulada a través de varios organismos creados para tal fin: el Departamento de Ejecución Directa de la Corporación de la Vivienda (CORVI), la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) y la Corporación de Servicios Habitacionales (CORHABIT). Podemos coincidir con Castells17 que plantea que en esencia los planes habitaciones de Allende no difirieron cualitativamente de los propuestos por su predecesor, salvo por la intención manifiesta de modificar la idea de “promoción popular” por la de “participación popular”. No obstante, una cita de Cecilia Urrutia, contemporánea a la puesta en marcha del proyecto, pueda quizás relativizar esa afirmación:
“Llevar a la práctica un plan de esta envergadura significa la movilización total de los recursos de la nación en el rubro construcción y sus materiales, así como también la absorción a breve plazo de la cesantía que por tantos años ha agobiado a las clases trabajadoras. Es así como solamente Corvi y Corhabit han contratado en conjunto, alrededor de 42.000 obreros de la construcción durante 1971. A su vez, las fábricas abastecedoras de materiales han debido duplicar sus efectivos de fuerza laboral para hacer frente a las nuevas necesidades, todo lo cual ha permitido que en el año 1971 el índice de cesantía haya llegado a su nivel más bajo en toda nuestra historia.18”

Se trata entonces de comprender los diferentes aspectos de la relación que la UP estableció con estos -y otros- sectores en lucha. En qué medida sus políticas encauzaron las reivindicaciones que ellos levantaban y de qué forma las limitaciones del programa, y/o de la conflictiva relación de fuerzas al interior del Estado, incidieron en la consolidación de una forma embrionaria de poder popular, por fuera de las instituciones oficiales. En primer lugar, es preciso remarcar que el ascenso de Allende significó un cambio en la subjetividad del movimiento de pobladores, porque de una tradicional interacción de presión al Estado para la concreción de las demandas, se comienza a vivir una fuerte adhesión al gobierno. Esta, aunque fluctuante a lo largo del mandato, constituía una novedad interesante: por primera vez, los sectores populares, sentían que ese también era su gobierno. Hay que recordar que, para esta época, el movimiento estaba organizado en distintas asociaciones; cada una, identificada -de manera más o menos laxa- con un partido político determinado. Es así como el MIR, convoca para mediados de Octubre de 1970 a un Congreso Nacional de Pobladores, en la que se tratarían tres puntos básicos: la crisis estructural de la vivienda, la implicancia de la economía chilena en los problemas de la clase trabajadora y la política a seguir en el naciente gobierno de la UP. Es
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Por ley el gobierno estaba limitado a utilizar sólo el 20% para la construcción directa por parte del Estado. Movimiento de pobladores y lucha de clases en chile, M. Castells - Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos, n.7 1973 18 Historia de las. poblaciones callampas Cecilia Urrutia, Ed. Quimantú, Santiago, 1972

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interesante analizar que, frente a este último punto, los presentes 19 consensúan adoptar medidas tendientes a fortalecer los comités de la UP. La otra organización representativa del movimiento estaba encarnada por el Comando de Pobladores inserto en la CUT, en donde el Partido Comunista y la izquierda institucional tenían una fuerte presencia. El mencionado Juan Araya era uno de sus dirigentes y datos aproximados de la época nos dicen que agrupaba cerca de 16.600 familias en 28 campamentos y otros 60 campamentos en provincias con un total de 75.000 familias de pobladores. Pese a que, como se dijo anteriormente, la prioridad de organización política para el PC giraba en torno a la lucha obrera, existieron militantes que trabajaron dentro de las asociaciones de Comités sin Casa. Los mismos se constituían a través de las Juntas de Vecinos y se encargaban de empadronar a las familias de un sector determinado, con necesidades habitacionales insatisfechas. En un principio, las demandas eran elevadas a la CORHABIT y de no tener respuesta efectiva, se procedía a organizar una toma de terreno, con todos los interesados. Allí se levantaba rudimentariamente el campamento20 y se procedía a formar un Frente de Vigilancia que garantizaría la seguridad de los nuevos habitantes frente a un posible desalojo. Razones de orden técnico, ligadas estrechamente a los obstáculos con los que empezaba a encontrarse la economía del gobierno popular, provocaron la dificultad de llevar a cabo el Plan de Viviendas que la UP señalaba en su programa. Citando nuevamente a C. Urrutia:
“La capacidad industrial del país en el año 1970 estaba acondicionada para absorber las necesidades de la construcción a ritmo lento y no fue capaz de agilizar su proceso frente al revolucionario plan de construir 100.000 casas al año.”

Se analizará más adelante la naturaleza de esos obstáculos económicos y los resultados de las nuevas políticas que el Estado diseñó, en un intento de resolverlos. 4. La Identidad del Movimiento Muchos estudiosos del tema han intentado definir variables para entender la composición de este movimiento. Vale decir que las razones por las cuales los pobladores han sido objeto de estudio fueron cambiando y con ellas también las maneras de aproximarse al fenómeno en cuestión. La teoría de la marginalidad21 fue probablemente la visión más aceptada durante la década del ’60, aunque la influencia de sus postulados excedió por mucho ese marco temporal. Se trataba de una concepción ecológico-descriptiva que fue sistematizada en diversos trabajos del Centro para el Desarrollo de América Latina (DESAL)22. En los mismos, marginalidad se contrapone a integración. Es un concepto gráfico ya que refiere al crecimiento de áreas de asentamientos espontáneos en los márgenes del desarrollo de las ciudades. Aquí, el objetivo de conocimiento está vinculado al ascenso de movimientos populares post Revolución Cubana; se concluye que el Estado deberá adoptar medidas de corte asistencialista o de “promoción popular” para no alimentar la potencialidad conflictiva de los sectores que se ven privados de participación político-económica. La idea que subyace además es la de la integración como enmascaramiento de contradicciones. Un exponente afín a esta corriente resume esta visión en la siguiente cita:
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Representantes de campamentos de Santiago, delegaciones de pobladores de diversas ciudades del país, las Federaciones de Estudiantes de Concepción, Temuco y Valdivia y una delegación de Mapuches de Cautín, que sumaban en total cerca de 600 delegados. (Datos extraídos de Historia de los pobladores del Campamento Nueva Habana durante la Unidad Popular 1970-73, Tesis de B.C.Schmeisser) 20 La idea misma de campamento remite a su condición de vivienda provisoria, ya sea porque el gobierno habría de garantizar la construcción de viviendas, ya porque los propios habitantes, gradualmente, levantarían allí su población. 21 Poblaciones y Pobladores. Notas para una discusión conceptual, T. Valdés – FLACSO 1982 22 Poblaciones marginales y desarrollo urbano. El caso chileno. Chile, Santiago: Desal, 1965.

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“La población marginal lo es tanto porque está impedida de ocupar roles de mayor participación dentro del sistema, como porque está forzada a refugiarse en una estructura de actividad económica que, como tal, está también marginalizada.”23

Ya a fines de la década del ’60 y principios de los ’70, aparecen estudios críticos a la teoría de la marginalidad; el interés en redefinir los conceptos analíticos esta vinculado con la necesidad de dar cuenta del ascenso de distintos sectores populares que, en algunos casos, mostraban una composición sumamente heterogénea. La categorización, por momentos, reduce la complejidad de una organización a meros patrones de comportamiento, vinculados a capacidad de consumo o a estabilidad laboral.24 Se trataba más que nada de establecer la relación entre la composición de clase del sector poblacional y su conciencia social. Castells sintetiza que:
“el universo poblacional constituido a través de un proceso de reivindicación urbana particular, ligado a la crisis de la vivienda en la urbanización dependiente, no desemboca en una concentración de lumpen, sino en una heterogeneidad popular en la que ocupa un lugar destacado una fracción bien determinada de la clase obrera”

De igual manera, en el ya citado trabajo de Pastrana-Threlfall25 se expone que:
“Encontramos entonces que el auge del movimiento de pobladores coincide con un incremento en la lucha económica de los obreros en su lugar de trabajo, especialmente de aquellas fracciones del proletariado concentradas en poblaciones. En el curso del proceso ambos frentes evolucionaron en respuesta a la situación económica y a la agudización política de la lucha de clases, (…) y la forma que asume la crisis económica traslada parte de la lucha hacia la esfera poblacional, para combatir el desabastecimiento y el mercado negro.”

Tanto Pastrana-Threlfall como Castells establecen una distinción operativa para referirse al aspecto identitario del fenómeno poblacional. Consideran que el frente poblacional abarca a todos los problemas alrededor de los cuales los sectores populares pueden organizarse en su lugar de residencia y, en esta línea, sería pertinente hablar de movimiento poblacional, en los momentos en que de esos problemas surjan organizaciones de base que se propongan resolverlos. El universo poblacional comprende a todas las personas afectadas que potencialmente puedan participar del movimiento (pobladores, habitantes de callampas, conventillos, unidades habitacionales precarias en general). En Pan, Techo y Poder… los autores abordan la cuestión de la significación y de la identidad del movimiento desde el punto de vista del movimiento en sí y desde el punto de vista de la lucha de clases en su conjunto. Dentro de la primera perspectiva, se trata de entender la relevancia cuantitativa (cantidad de personas movilizadas, número de organizaciones formadas, número de acciones y conflictos) y cualitativa (contenidos de las reivindicaciones, conciencia de clase). Para la segunda, el aspecto que interesa es el rol jugado en la coyuntura política: si fue en calidad de aliado de otros movimientos, de blanco de políticas asistenciales o de protagonista de conflictos. El trabajo concluye que el movimiento de pobladores durante la Unidad Popular, fue un movimiento con 4.1 Cuadro: Las características sociales de los habitantes de poblaciones y campamentos
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Polo marginal de la economía y población marginalizada, A. Quijano – CEPAL, Santiago 1966 Significado político de las Juntas de Vecinos en poblaciones de Santiago, F. Vanderschueren - EURE, nro 2 junio 1971; Las estrategias de supervivencia económica de las unidades familiares del sector popular urbano: una investigación exploratoria, J. Duque y E. Pastrana - PROELCE, Santiago 1973; Movimiento de pobladores y lucha de clases en Chile, M. Castells - EURE nro 7 Santiago, Abril 1973 25 En la siguiente página, cuadro extraído de este trabajo: “Las características sociales de los habitantes de poblaciones y campamentos”

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fisonomía propia, aliado táctico de la clase obrera y participante dentro de un espectro político de actores sociales movilizados que, en los últimos meses del gobierno de Allende, se vieron privados de una dirección efectiva que pudiera hacerle frente a la ofensiva de la derecha. A nivel cuantitativo, el trabajo expone cifras considerables: hacia 1972, 800.000 familias (aproximadamente 4.000.000 de habitantes, es decir, el 40% de la población chilena del período) se adscriben o participan de organizaciones sociales articuladas alrededor de reivindicaciones habitacionales. No obstante todos estos estudios, sigue resultando difícil establecer la especificidad identitaria de este movimiento. Se tomarán dos perspectivas que, sin tratar puntualmente el caso chileno, nos sirven de ayuda para comprender un poco más acerca de los pobladores. En primer lugar, para M. López Maya es útil la adopción del concepto de "marco de acción colectiva", entendido como el instrumental cultural que cada uno de nosotros posee: los esquemas interpretativos de la realidad que inspiran y legitiman las actividades del actor social. Se trata de los entendimientos intersubjetivos que se crean en asociación, los que proveen la forma de comunicación entre los participantes mismos.26 En segundo lugar, F. Calderón27 nos dice que una característica predominante en los movimientos sociales es la no existencia de organizaciones puras o claramente definidas, dada la multidimensionalidad no sólo de las relaciones sociales, sino también de los mismos sentidos de la acción colectiva.
“Así, los movimientos sociales se ven nutridos por múltiples energías que incluyen en su constitución desde formas orgánicas de acción social por el control del sistema político y cultural, hasta modos de transformación y participación cotidiana de autoproducción societal.”

El movimiento de pobladores, en efecto, se nutrió de múltiples experiencias políticas. En primer lugar, la reivindicación alrededor del derecho a gozar de una vivienda digna los acercó a las políticas gubernamentales y a la oscilante actuación del Estado frente a ellos: las limitaciones de los canales burocráticos y la importancia de tomar en sus manos la resolución de ciertas demandas insatisfechas. Así, autores como Mario Garcés28 consideran que un momento crucial de desarrollo político del movimiento está representado por las tomas de terreno y por la organización previa y posterior que se necesitaba como grupo para que la ocupación fuera exitosa. Muchas veces esta instancia los enfrentaba a duras represiones policiales y esto también constituía un aprendizaje, no sólo respecto de la correlación de fuerzas existente, sino además acerca de las consideraciones que tenía para con ellos un gobierno que los enmarcaba en el ámbito de la ilegalidad. La relación con partidos políticos de izquierda aportó nuevas herramientas de lucha, pero también los convirtió frecuentemente en blanco de políticas electorales. En el siguiente apartado, se tratará el caso del Campamento Nueva Habana, una población que vivenció una forma particular de relación con un partido político como fue el MIR, y que desarrolló modalidades de organización participativa inéditas. Así mismo, no hay que olvidar que existía un fuerte componente obrero entre los pobladores, entonces la reivindicación adquiría esa multidimensionalidad de la que hablaba Calderón. Veremos que en la última etapa de la UP, esta expresión adquiere matices de gran combatividad cuando surge la experiencia de los Comandos Comunales: un verdadero frente de lucha compuesto por pobladores y obreros -en algunos casos también campesinos y estudiantes-. La efectividad de su acción en momentos críticos de desabastecimiento, producto del boicot derechista al gobierno de Allende, y la

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Protesta y Cultura en Venezuela, M. López Maya - CLACSO 2002 Los Movimientos Sociales en América Latina: entre la modernización y la construcción de la identidad, F. Calderón - Ed. Trotta 1997 28 La Revolución de los Pobladores, treinta años después, Garcés, Mario. Ponencia incluida en Congreso Internacional de Dallas acerca del proceso allendista en Chile. Año 2003

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articulación y profundización de sus demandas hicieron de estos comandos una experiencia de poder popular real29. 5. La experiencia Nueva Habana Como se expuso previamente en el Estado de la Cuestión, pueden plantearse tres modelos políticoorganizativos que representan la relación de distintas estructuras partidarias con movimientos de base popular30. Estos modelos son útiles para entender las formas organizativas que se dieron al interior de las poblaciones: el tipo asistencialista, asociado al trabajo de la Democracia Cristiana que se nucleaba fundamentalmente en torno a las Juntas de Vecinos; el tipo participacionista, representativo de partidos políticos como el PC y, en algunos casos, del PS, que intentaba la ampliación de sus bases electorales, con una política que no difería sustancialmente de la empleada por la DC, excepto por la visión clasista de manifestaciones como las de los Comités sin Casa y por último el modelo político y organizativo movilizador. Este último está ligado a las prácticas del MIR, una confluencia de diversos partidos de izquierda revolucionaria (Partido Socialista Popular, Vanguardia Revolucionaria Marxista-Rebelde, Movimiento de Fuerzas Revolucionarias), que hacia 196531, comenzó a plantear sus postulados de vía al socialismo, a través de la creación de gérmenes de poder popular, antagónicos y alternativos al sistema institucional burgués. En esta línea, los campamentos en los que el MIR participó combinaban una estructura democrática de dirección con una estructura horizontal constituida por los frentes creados para atender a las necesidades más inmediatas de la población (salud, educación, vigilancia, justicia, etc.). Tal estructura requería la amplia participación de los pobladores para funcionar. El ejemplo más desarrollado de este tipo de organización poblacional está representado por el Campamento Nueva Habana. 5.1. Los Comienzos Nueva Habana comenzó a existir en Noviembre de 1970, cuando los campamentos Ranquil, Elmo Catalán y Magaly Honorato ocuparon el predio de 86 hectáreas que la CORVI les cedió, tras varias instancias de reunión en las que intercedieron enérgicamente dirigentes de los mencionados campamentos pertenecientes al MIR y el IVUPLAN (Instituto de Vivienda, Urbanismo y Planeación de la Universidad de Chile). Desde un principio, la experiencia constituyó un aprendizaje, ya que la vinculación con profesores y estudiantes universitarios aportó conocimientos sobre estudios topográficos, posibles trazados del futuro campamento y además existió un intercambio fluido entre ellos y los pobladores acerca de las necesidades inmediatas que debían ser solucionadas entre todos.32

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Este tema se tratará más extensamente en el apartado 6. Estado de la Cuestión, pag.2 31 "Aquí estamos todos los que nos hemos cabreado con la obligación de cada seis años entregar nuestro voto para terminar frustrados...Debemos entender los que somos la izquierda revolucionaria, marxistas, anarquistas y cristianos, que sólo la transformación de las estructuras sociales y políticas, a base de la acción directa, permitirá la libertad y la desaparición de la explotación económica, que divide la sociedad entre ricos y pobres.", Palabras de apertura al Congreso Constituyente del MIR por Clotario Blest – Agosto 1965. Extraído de Leiva, La política del MIR durante la UP y su influencia sobre los obreros y pobladores de Santiago. Universidad de Santiago, 2000 – S.Leiva y F.Neghme
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Proposiciones de acuerdo de colaboración entre la Corporación de la Vivienda y el Instituto de Vivienda, Urbanismo y Planeación de la Univ. de Chile. R. Urbina - Univ. de Chile 1970. En Historia de los pobladores de Nueva La Habana durante la Unidad Popular (1970-1973), B.C.Schmeisser – Tesis de Grado, Univ. Arcis 2007

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5.2. La Organización Los primeros meses se dedicaron a la construcción de viviendas y ya en enero de 1971 comenzó a configurarse la organización. En principio, se decidió en Asamblea que las personas encargadas de la dirección del Campamento serían elegidas por votación de todos los pobladores. Después fueron definiéndose dos ámbitos organizativos: por un lado la organización territorial o de autogobierno y por otro la funcional o por sectores. Cada manzana, de un total de 23 en marzo del '71, estaba compuesta por alrededor de 64 familias, aproximadamente unos 400 pobladores. Había una reunión semanal en la manzana para discutir sobre sus problemas internos, como cuestiones de infraestructura o de higiene zonal. En ellas se elegía un delegado por votación, que debía tener más de 18 años y duraba 6 meses en su cargo. Este coordinaba la reunión de su manzana y la representaba en un espacio de decisión superior llamado Directorio, en el que también participaban los delegados de los frentes por sector y la Jefatura. La Jefatura estaba formada por los 7 dirigentes que anualmente elegían los pobladores. La Asamblea General era la más importante instancia de decisión, reservada sólo para los problemas más relevantes del campamento. La organización por sectores estaba constituida por los Frentes de Trabajo, en los cuales colaboraban pobladores de todas las manzanas. No existía un criterio de composición: algunos eran elegidos y otros voluntarios. Los primeros frentes creados fueron el de Vigilancia, el de Salud y el frente Cultural, a los que luego se les sumó el de Educación y más tarde el de Abastecimiento. Se reunían por lo general dos veces a la semana y elegían un delegado que participaba en el mencionado Directorio. Cada Frente tuvo una vinculación real con las respectivas instituciones del Estado, por ejemplo, el Frente de Salud se relacionó con el Servicio Nacional de Salud (SNS) y el Frente de Cultura con el Ministerio de Educación del gobierno de la Unidad Popular. Este sistema de organización fomentaba la participación de pobladores y pobladoras y ponía de manifiesto que la construcción y el desarrollo del Campamento estaban en sus manos. De esta manera, aunque las políticas del MIR tenían una fuerte presencia, la acción constante de los pobladores en la toma de decisiones cotidianas convertía esos lineamientos en algo flexible, que excedía muchas veces las voluntades de los dirigentes. Tal fue el caso de las milicias populares, un frente organizativo propuesto por el MIR que no tuvo amplia aceptación en el campamento y cayó en desuso. Otro ejemplo fue el del Frente de Vigilancia que profundizó sus tareas hasta devenir además un incipiente órgano de Justicia Popular. La idea que subyacía en esta profundización no tenía que ver con un cuestionamiento directo al sistema institucional-burgués de justicia, sino que surgía de una necesidad de establecer una normatividad propia, un ordenamiento común a todos los habitantes de Nueva Habana. Existieron casos de personas de la comunidad a las que se encontró robando y se les exigía un mes de trabajo voluntario dentro del Campamento. También son conocidos los debates en reuniones de manzana acerca de maridos golpeadores, a los que se invitaba a reflexionar sobre la importancia del respeto a su compañera. Por supuesto, se trató de una experiencia compleja y por momentos muy conflictiva. Tal fue el caso de la violación de una profesora que participaba del Frente de Educación, por parte de un poblador del campamento. Después del hecho, la mujer habló con varios pobladores, entre ellos miembros de la dirigencia de Nueva Habana y se procedió a buscar al violador. Este episodio conmocionó a toda la población y se trató en Asamblea General. Por mayoría se resolvió aplicarle pena de muerte al acusado. Sin embargo, la dirigencia intercedió y finalmente se entregó al acusado a autoridades policiales. Si bien es difícil establecer criterios en situaciones como la mencionada, resulta bastante ilustrativo para entender que, dentro de la

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horizontalidad que articulaba muchas de las prácticas comunes del campamento, los militantes del MIR tendían a querer encauzar ciertas resoluciones que consideraban inadecuadas. El Frente de Salud organizó un Policlínico, rudimentario al principio, pero que, con la ayuda del SNS y la profesionalización en materia de primeros auxilios de muchas mujeres pobladoras fue tomando verdadera forma de puesto de asistencia sanitaria. El Frente de Educación por su parte, recibió el aporte de estudiantes universitarios que organizaron talleres de alfabetización y Educación Popular. Los “salones de clase” se iban armando dentro de autobuses viejos que el gobierno donó para tal fin. Existía también un Parvulario o jardín de infantes que fue ejemplo de la solidaridad entre madres pobladoras para ayudar con el cuidado de las hijas e hijos de las compañeras que tuvieran que ausentarse del campamento para ir a trabajar. El Frente de Trabajo tuvo como tarea principal la absorción de la mano de obra desocupada de Nueva Habana, organizando equipos de trabajo que ayudaban en la tarea de construcción y mantenimiento de las viviendas. Christine Castelain, que participó en las organizaciones del campamento entre noviembre de 1971 y septiembre de 1973, realizó un estudio sociológico33 sobre los pobladores de Nueva Habana, estableciendo una periodización del fenómeno que plantea las siguientes etapas: desde 1970 a 1971, los pobladores experimentaron altos niveles de organización y de desarrollo de su conciencia política; desde 1971 a 1972 se habría constatado un proceso de desmovilización y desorganización en el campamento; desde 1972 a 1973, las luchas se habrían reactivado a partir del problema del abastecimiento directo, tema que se tratará en el apartado siguiente. La experiencia del campamento -fluctuante, imperfecta, por momentos sobreideologizada por militantes del MIR- fue también un ejemplo de poder popular, que complementó la política habitacional de la UP. Aunque constituye una microhistoria dentro del complejo proceso del gobierno de Allende, nos sirve para entender la cantidad de luchas que sintieron que ese distinto marco institucional les daba un visto bueno para su desarrollo. Cabe mencionar para cerrar este apartado que Nueva Habana se vio fuertemente afectada con la llegada del golpe militar. En principio se cambió su nombre por el de Nuevo Amanecer , eufemismo poco atinado si se tiene en cuenta que entre septiembre y octubre de 1973 fueron asesinados por la dictadura cuatro dirigentes del campamento: Jaime Jiménez, J.C. Avila, José Rodriguez y Waldemar Mónsalvez. 6. La Crisis de la Vía Chilena al Socialismo R. Marini hace una síntesis bastante acertada de la coyuntura económica que tuvo que enfrentar Salvador Allende34. La política económica de la UP chocaba con dos obstáculos fundamentales: déficit en el sector externo ligado al boicot del gobierno de EE UU, sumado a la baja internacional del precio del cobre y una necesidad de aumentar la importación de alimentos por la insuficiencia de producción interna. La consecuencia inmediata fue el desabastecimiento de bienes de consumo corriente y repuestos de maquinarias. De esta manera, prefigurando su viraje a la derecha, las clases medias se manifestaron en diciembre del ’71 en la marcha de las cacerolas vacías, para luego impulsar el mercado negro. A mediados del ’72 los problemas económicos que se acumulaban fueron delineando tendencias dentro de la UP, cada una de las cuales intentaría impulsar distintas posibles soluciones. Dos tesis fundamentales: la del Ministro de Economía Pedro Vuskovic, por un lado y por otro la del dirigente del PC Orlando Millas. El primero sostenía que la salida a la crisis requería el aumento de la nacionalización de empresas -que haría perder a la burguesía el excedente
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Relación entre transformación de prácticas sociales, representaciones ideológicas e intervención política en un movimiento reivindicativo urbano - Relevamiento sociológico sobre el Campamento Nueva Habana. Chile 1970-1973 - C.Castelain - Tesis de 3er ciclo. Ecole Pratique des Hautes Etudes, Mayo 1976 34 El reformismo y la contrarrevolución, R. M. Marini – México 1974. En este párrafo se toman puntos que quedaron sintetizados en la exposición que realizamos con Jazmín Leale el 23/06/08.

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que no estaba invirtiendo, sino concentrando en el mercado negro-; además, planteaba la necesidad de una política tributaria progresiva y un cese del pago de la deuda externa. Millas, en una posición muy diferente proponía la limitación del Area de Propiedad Social35, la suba de los precios para equilibrar la oferta y la demanda y la subordinación de la economía a las leyes del mercado. La línea que se adopta es la de Millas, dando muestra clara de que el PC ganaba terreno dentro de la política gubernamental. Se abre un período de intensa actividad política desde las bases. En paralelo a la nueva definición económica del gobierno, encontramos dos hechos relevantes en materia de organización popular: la creación del Cordón Industrial Cerrillos, una manifestación de apoyo de obreros, nucleados territorialmente, con una toma de tierras por parte de los campesinos de Melpilla y la Asamblea de Concepción. Esta última era una respuesta a la nueva orientación económica del gobierno. Delegados de organizaciones sindicales, poblacionales y estudiantiles, además de organizaciones de izquierda como el MIR, se reunieron para debatir el rol que les tocaba dentro de esta coyuntura y la discusión planteada refería al carácter de la Asamblea: ¿debía ser esta un foro de debate popular o estaba en sus posibilidades articular las luchas desarrollando un verdadero poder desde las bases? La respuesta de Allende fue dura: "(...)Concepción fue lugar para una acción divisionista cuyo efecto es minar la hegemonía de la Unidad Popular sobre el movimiento. No hay mínima duda de que es un proceso que sirve a los enemigos de la causa revolucionaria." Esta afirmación se entiende asociada a la línea política del PC: no se trataba de derrocar el sistema, sino de modificarlo, entendiendo la coyuntura a través de la lógica de camino al socialismo por etapas. Esto implicaba una política definida de alianzas con la burguesía que no permitían la insurgencia de gérmenes de poder popular. Se trataba de defender al gobierno, subordinando todas las luchas a su directiva. Para relativizar, aunque sea parcialmente, la demonización del PC en esta etapa, se transcribe una solicitada, contemporánea a la mencionada declaración de Allende, del Frente de Profesionales Chilenos. Sólo para tener una idea de la posición en que se encontraba el presidente y la UP en su conjunto:
Solicitada del Frente Nacional de Profesionales. Se propone el siguiente plan para la "reconstrucción nacional": 1) Regreso a la ley; 2) Un presidente de todos los chilenos y no de una parte; 3) Respeto al Congreso y al Poder Judicial; 4) Participación de todos los sectores de la población; 5) Restablecimiento de una rígida autodisciplina, del principio de la jerarquía y de "los valores reales de la patria"; 6) Auténtica pacificación del país; 7) Refortalecimiento económico del sector privado; 8) Fin de la inflación y un abastecimiento normal; 9) Recuperación del prestigio internacional y firma de tratados y convenios para obtener créditos; 10) Restitución de sus facultades a las fuerzas armadas y carabineros; 11) Ley sobre control de armas; 12) Ley de periodismo libre y democrático, solución del conflicto de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (La Papelera), nueva concesión a Radio Agricultura, fin de la persecución a periodistas, fin a la acción de las JAP y los Comités de Defensa de la Revolución; y 13) Que Allende acceda a todo lo propuesto.

Efectivamente, para la derecha, las líneas divergentes dentro del campo popular eran un terreno
fértil para consolidar poder: en agosto, el Parlamento, prácticamente un bastión de la contrarrevolución, sanciona la mencionada Ley de Control de Armas. El contenido de la misma significaba la legitimidad de la represión contra obreros, pobladores, campesinos y estudiantes. Fortalecidos por los espacios ganados, la derecha y la alta burguesía industrial lanzan el paro patronal de octubre de 1972. Sorpresivamente, la clase obrera en su conjunto, engrosada por la movilización de pobladores y estudiantes afines, responde en apoyo al gobierno, reactivando la producción que las patronales intentaban paralizar. La ofensiva popular se articuló a través de la multiplicación de Cordones Industriales y Comandos Comunales. El Comando funcionaba como
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Se conocía con este nombre a las empresas nacionalizadas por Allende, que recibían prioritariamente los beneficios de las políticas de promoción salarial.

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organismo territorial de cooperación en la autodefensa, en la ayuda mutual que intentaba hacerle frente a la crisis. Uno de los frentes que estos organismos intentaron activar fue el de Abastecimiento, en principio asociado a un canal institucional que el gobierno había instaurado en el comienzo de la escasez de bienes básicos: las JAP (Juntas de Abastecimiento y Precios). Tenemos referencia, por ejemplo, del funcionamiento de una JAP en el Campamento Nueva Habana. Estaba compuesta por entre 5 y 9 pobladores y su función era lograr que la distribución de alimentos se hiciera a través de organismos estatales como DINAC (Dirección Nacional de Abastecimiento y Comercialización) y que los precios fueran los oficiales, combatiendo así la especulación existente con los productos acaparados por los comercios. Otro caso es el de la movilización de pobladores y JAP de la población José María Caro, que culminó con la expropiación y apertura del supermercado UNICOOP, que permanecía cerrado por el lockout patronal. El mismo funcionó como Almacén del Pueblo hasta el Golpe. En los meses posteriores al paro, se cuentan alrededor de 20 comandos comunales en el Gran Santiago llegando a sumar cerca de 100 a nivel nacional. Retomando el análisis de Marini, las consecuencias inmediatas del Paro de Octubre fueron la radicalización y polarización de burguesía y proletariado y, ante esto, la confusión horrorizada de la pequeña burguesía frente a la lucha de clases. La DC ejerce influencia sobre el gobierno para dirimir el conflicto y la salida que la UP encuentra es la incorporación de las Fuerzas Armadas al gabinete, como una suerte de garantes de la institucionalidad. Las FFAA se politizan y el gobierno continúa cediendo posiciones de poder intentando pactar con la DC. 7. Hacia Septiembre del ‘73
“Mientras la derecha embestía a fondo para lograr el derrocamiento de Allende, las Fuerzas Armadas se ejercitaban allanando locales sindicales, fábricas, empresas y hospitales con el pretexto de buscar armas. Ni para el movimiento poblacional, ni para el movimiento obrero, el Gobierno continuaba siendo ya un instrumento, una palanca para sus luchas. Confundidos por la debilidad del Gobierno, frustrados por la impunidad con que la derecha desataba el terrorismo, humillados por la violencia de los allanamientos militares, el movimiento de masas se hunde en la incertidumbre y en la inmovilidad. Así lo encontraría el 11 de septiembre.”

Así cierra uno de sus últimos capítulos Pan, Techo y Poder… Para muchos autores, el movimiento sólo pudo articularse en momentos de acción defensiva. El mismo estudio plantea que en la etapa que va de enero a junio de 1973, los Comandos quedan abocados a las tareas de Abastecimiento, mientras el sector obrero se separa gradualmente de ese organismo para fortalecer los Cordones Industriales. La derecha36 efectuó varios intentos golpistas durante ese último año. En febrero de ese año se efectuaron elecciones legislativas y la derecha no pudo obtener los 2/3 mayoritarios que le permitirían destituir constitucionalmente a Allende. Más tarde, el 29 de junio se produciría el tancazo, una sublevación militar en las inmediaciones de La Moneda (Casa de Gobierno) que, si bien no logró la renuncia del Presidente, se cobró 20 vidas, entre ellas la de Leonardo Henrichsen, un camarógrafo argentino, corresponsal de la televisión sueca que filmó su propia muerte, registrando el momento en el que un soldado, bajo el mando del teniente coronel Souper Onfray, le disparaba desde una camioneta militar.37

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Para James Petras, la derecha chilena, a fines del gobierno de Allende, habría estado compuesta por la agrupación ultraderechista Patria y Libertad, el nutrido sector afín dentro de las FF AA, el conservador Partido Nacional, la mayoría de los líderes del Partido Demócrata Cristiano encabezado por E. Frei y la Embajada de EE UU, en colaboración con la CIA. (Clase, Estado y poder en el Tercer Mundo: casos de conflictos de clases en América Latina, Petras, James. México : Fondo de Cultura Económica, 1993) 37 Ver imágenes registradas en Leonardo Henrichsen, su asesinato el 29/06/73 http://www.youtube.com/watch?v=DbTprOORPFY. El crimen sigue impune.

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Ruy Mauro Marini, en el artículo que ya hemos citado, se pregunta cómo se mide una relación de fuerzas, qué parámetros dan la pauta de que puede hacérsele frente a una contrarrevolución en marcha. El Gobierno, en efecto, contaba con una base popular que lo apoyaba, aún cuando se hacía cada vez más evidente que no era este -ni iba a ser la transición hacia- un Estado Socialista. Son numerosos los análisis que interrogan los hechos para dar con el factor que explique la caída de Allende y el ascenso del fascismo en Chile. La radicalidad del MIR, la falta de dirección unificada en la izquierda, el mito de la institucionalidad chilena inconmovible, el boicot financiado por los Estados Unidos, la derechización de la clase media… todos ellos dan cuenta de aspectos distintos de una realidad que se tornaba cada vez más oscura. El 11 de septiembre cierra una etapa institucional, anula un programa que, aunque cargado de limitaciones metodológicas y chocando con obstáculos estructurales, permitió que amplias masas de la población se incorporaran en política. Y no pasivamente, sino configurándose como sujetos políticos que veían en el nuevo gobierno un medio posible de realización de sus demandas. A continuación un breve fragmento del último discurso del presidente Allende, antes de morir en La Moneda:
“Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. (...) Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: Yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. (...) Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!”

Mientras tanto, sin medios que lo registraran, una población intentaba resistir el Golpe que se venía. La mañana del martes 11 de septiembre, muchos habitantes de la población La Legua 38 -un asentamiento popular en la capital chilena- se desplazaban por las calles de Santiago tratando de averiguar qué pasaba, qué se podía hacer para defender al gobierno. En las inmediaciones, tenía lugar una reunión en la fábrica estatizada Indumet, del Cordón Industrial San Joaquín, que convocaba a los principales dirigentes de la izquierda política chilena. Se imponía la idea de reagrupar fuerzas en la zona sur y avanzar sobre La Moneda. La reunión, sin embargo, fue detectada por un grupo de carabineros y al menos tres personas murieron. Los militantes se dispersaron y fueron a buscar apoyo a dos centros obreros dentro de La Legua: MADECO y SUMAR. Lo que vino después fue un enfrentamiento prolongado entre el frente de obreros, pobladores y militantes partidarios y los carabineros. El frente logró inhabilitar un bus de carabineros, pero no pudieron conseguir mucho más que algunos momentos de resistencia. Fueron derrotados esa misma tarde. La Moneda ya había sido bombardeada y el presidente había muerto.

8. Breve síntesis del Movimiento desde Septiembre del 1973 hasta la fecha
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Historia y memoria del 11 de septiembre en la Población La Legua, Santiago de Chile, M. Garcés Durán Ponencia presentada al Taller Historizando un pasado problemático y vivo en la memoria: Argentina, Chile, Perú. Universidad de Londres 2003

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El movimiento de pobladores, como muchos otros sectores en lucha, sufrió una desarticulación importante a lo largo de los 17 años de gobierno pinochetista. Muchos dirigentes de poblaciones fueron asesinados y eran cotidianas las razzias en los campamentos populares. La represión suspendió la vida política, controló las universidades, estableció la censura, desmanteló numerosas organizaciones. Así, los pobladores fueron víctimas de una represión aguda y prolongada: mientras los sindicatos ya no estaban prohibidos -porque en 1978 fueron inscritos dentro de una ley específica y restrictiva-, las juntas de vecinos de los pobladores fueron prohibidas en 1973 y no pudieron funcionar libremente durante todo el gobierno militar39. Una vez pasado el primer impacto represivo del golpe militar y en el contexto de miedo imperante, comienzan a hacerse sentir los efectos económicos del nuevo modelo que se implementa. Los índices de desocupación suben progresivamente y el hambre hace su entrada en las familias40. Además, la política neoliberal incluye la descentralización del sistema de salud, medida que afecta fuertemente a los sectores populares. Las características del mismo incluyen el comienzo de un sistema de salud mixto: uno público, de atención de urgencias y enfermedades menores y otro privado, al que tiene acceso un sector restringido de la población, y que se ocupa de tratamientos de mayor complejidad. En este contexto, es también que encontramos un comienzo de reactivación al interior de las poblaciones. En colaboración con instituciones religiosas que se insertan en las comunidades, se inician comedores populares que hacen frente al encarecimiento del costo de vida, producto de la inflación y la caída salarial. También aparecen organizaciones que se preocupan por cuestiones que antes eran asumidas por el Estado: Centros de Apoyo Escolar, Comités de Vivienda, Comités de sin casa, Comités amplios de cesantes, Bodegas populares de alimentos, Comités de abastecimiento, ollas comunes. Se desarrollan, igualmente, organizaciones de denuncia en las cuales participan pobladores y no pobladores como Asociaciones de presos políticos, Agrupación de familiares de detenidos-desaparecidos, Agrupación pro retorno de exiliados, Comités de defensa de los Derechos Humanos. A partir de 1980, surgen organizaciones poblacionales no propiamente reivindicativas, como las cooperativas y las huertas familiares. A la fecha, las poblaciones vuelven a articularse como un ámbito territorial de participación. El tema de la vivienda sigue siendo aún hoy un tema importante, que en muchas poblaciones se debate. Es el caso del autodenominado Movimiento de Pobladores en Lucha 41 que agrupa mayormente poblaciones de la Comuna42 Peñalolén y trabaja con, por ejemplo, arquitectos de la Universidad de Chile en temas de arquitectura pública, vivienda social y patrimonio cultural y ambiental. Actualmente están lanzando la candidatura como concejal del poblador Lautaro Guanca.

9. Conclusión Muchas preguntas que se plantearon en el Estado de la Cuestión quedan sin responder.
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Datos extraídos de Historia Social de la Acción Colectiva Urbana: Los pobladores de Santiago 1957-1987, V. Espinoza –Revista Eure Pontífica Univ. Católica de Chile 2003 40 Rasgos históricos del movimiento de pobladores en los últimos 30 años, V. Salas – Taller de Acción Cultural, 1999 41 www.mplchile.blogspot.com 42 Comuna es el nombre que en Chile se le da a los Barrios.

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Es complejo establecer el grado de autonomía de un movimiento, más aún cuando hablamos de un proceso de confluencia y participación de muchos sectores en la historia de un país. Pero es preciso señalar que en la interacción con otros, el movimiento de pobladores logró articular sus propias reivindicaciones, alrededor de las necesidades propias que le eran más urgentes. El período de la Unidad Popular fue el marco espacio-temporal en donde vimos crecer cualitativa y cuantitativamente a este movimiento, entre muchos otros. Se mencionaba en el Estado de la Cuestión que, a la luz de la interrupción forzosa que sufrieron esos procesos sociales, es difícil dimensionar la magnitud de las tareas que emprendieron los pobladores durante Allende. Sin embargo, sí sabemos que la lucha por la vivienda digna trascendió el carácter de reivindicación secundaria que muchos autores quisieron darle. Las acciones políticas colectivas resignificaron el concepto mismo de "poblar", como una forma de apropiarse del espacio urbano, de hacer posible el desarrollo de nuevas formas de sociabilidad. También, siguiendo otro de los interrogantes iniciales, se comprende que el movimiento de pobladores tiene justamente la particularidad de ser un actor social difícil de aprehender teóricamente. Por eso, el tema de la identidad fue un aspecto sumamente rico para adentrarse en el análisis de este frente de lucha. Porque permite correrse de categorías estáticas y pensar al actor social en movimiento, construyéndose en cada aprendizaje, en relación con otros actores, con múltiples experiencias que implican flujos y reflujos, avances y retrocesos. Fue muy interesante la experiencia de profundizar en cuestiones tales como la memoria colectiva y la reconstrucción de episodios de la historia reciente de nuestros pueblos. Encontrar investigadores que trabajan recuperando testimonios, reivindicaciones, cosmovisiones de una realidad que décadas de dictadura intentaron desdibujar.

Bibliografía

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