P. 1
Fenomenología Del Mestizo. Helio Gallardo.

Fenomenología Del Mestizo. Helio Gallardo.

4.6

|Views: 2.174|Likes:
Publicado porpatriaparatodos3792

More info:

Published by: patriaparatodos3792 on Jan 16, 2009
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF or read online from Scribd
See more
See less

08/13/2013

Entre los giros expresivos que han surgido para referirse a o caracterizar con
propiedad lo que algunos gobiernos y jerarquías han querido celebrar como los 500
años del Descubrimiento de América, está el de la Conquista Interminable (cf.
"1492-1992. La interminable Conquista. Emancipación e identidad de América
Latina", H. Dieterich, editor). No se trata aquí de disputar el acierto de otras
formulaciones (Encubrimiento, Invasión, p.e.), sino de resaltar que la expresión
"conquista interminable", al hacer directa referencia al proceso mediante el que se
ha venido configurando lo que es hoy América Latina, enfatiza su carácter
histórico complejo y conflictivo y, con él, la responsabilidad que compete a los seres
humanos en su producción. La fórmula dice inicialmente: "Cinco siglos no han sido
suficientes para hacer de América Latina una conquista".
Desde luego, el sentido anterior de "conquista interminable" puede ser de
inmediato asociado con resistencia. De hecho, muchos grupos determinan, con
justicia, el Quinto Centenario como una conmemoración de sus 500 años de
Resistencia. No hemos podido ser conquistados, es decir adquiridos mediante la
fuerza, señalan con orgullo, etnias y naciones, gentes, que conforman a los
pueblos profundos de nuestro subcontinente. No han podido ser conquistados
(otomíes en México, pipiles en Guatemala, apiakas en Brasil, quechuas en Bolivia,
Perú, Ecuador y Argentina, chulupis en Paraguay y Argentina, mapuches en Chile y
Argentina, por indicar algunos grupos étnicos), porque han tenido la fuerza
material y espiritual (en la pobreza extrema en que los ha dejado el despojo y la
persecución y la agresión sistemática que se ha ejercido durante 500 años contra lo
que son) para insistir en seguir siendo ellos mismos o para buscar cambiar, desde su
propia temporalidad, sin perder sus raíces. "Indio porfiado", dijeron los españoles
y portugueses conquistadores hace 500 años. "Indio porfiado" sigue repitiendo el
ladino (blanco, mestizo, anti-indio, en la versión guatemalteca) religioso o laico
500 años después, quizás sin advertir que no es sólo tozudo quien resiste sino
también y sobre todo quien insiste. Por eso, la Conquista Interminable dice
asimismo y mucho de la espiritualidad de quienes han persistido durante cinco
siglos en querer conquistar.
"Conquistar", es claro, admite al menos dos intenciones: conseguir por
medio de las armas y, también, buscar y ganar la voluntad de alguien. Ahora,
cuando se habla en América Latina de adquirir por medio de las armas uno no
puede pensar exclusivamente en los pueblos profundos con los que coexistimos aun
cuando muchas veces los tornemos invisibles. Fueron conseguidos por medio de
las armas los esclavos africanos que están en el origen de nuestra negritud aún
más invisible que la indianidad para nuestras sociedades mestizas. Esos seres
humanos constituyen otro signo doloroso de que, entre nosotros, la raíz de la
propiedad y de la riqueza está en el despojo por medio de la violencia. Por eso,
tampoco puede extrañar que durante 500 años hayan sido reprimidos y asesinados
campesinos y obreros y estudiantes y pobladores y, en general, los humildes, en
todo el subcontinente y sus islas. En América Latina y el Caribe la propiedad y sus
privilegios se defienden todavía como se constituyeron, con independencia de
cualquier formalidad normativa. La Conquista Interminable nos muestra también
que "ladino mata a ladino", si este es pobre y se interpone y se insolenta o
interfiere en la distribución "natural" de la riqueza. Como las etnias indias, los
pobres tampoco han podido (o querido) ser "conquistados" en América Latina.
Nuestras sociedades de violencia y exclusión y despojo continúan produciéndolos
y persiguiéndolos como hace 500 años, sólo que ahora son más. Y los humildes de
nuestro subcontinente siguen resistiéndose a ser excluidos, a ser victimizados, a que
se les niegue la dignidad y la humanidad. 500 años de sobrevivencia de los
humildes y, en muchas regiones, de guerra contra ellos. Un militar chileno
acostumbraba a decir que lo que más le sorprendía y repugnaba de los pobres era
que se resistían a desaparecer (como siempre, el general mentía: lo que realmente
lo intranquilizaba era que algunos pobres luchaban). 500 años en los que las
oligarquías no han podido o querido conquistar su lujuria y su egoísmo y su

17

crueldad. Conquista Interminable contra los indios. Conquista interminable contra
los pobres. 500 años de interminable conquista en la que no se ha escatimado
nada: iglesias, modernizaciones, genocidios, etnocidios, seguridades hemisféricas y
nacionales, democracias; de todo, excepto humanidad. Quizás nadie puede dar lo
que no se ha ganado.

Occidente en realidad se ha movilizado, espiritual y materialmente, para
conquistar (expoliar, discriminar, arrasar, humillar, vencer, degradar, escarnecer,
fetichizar) América Latina. 500 años después no ha rematado su tarea perversa. Y,
sin embargo, sus dirigencias se preparan para celebrar (¿su persistencia en su
violencia destructiva, su espiritualidad fetichizada y hoy cínica, su impudor?) una
conquista que no pueden consumar porque en estas nuestras sociedades
latinoamericanas Occidente no ha logrado ni vencer ni seducir. 500 años de guerra
en los que Occidente no parece ser capaz de entender que para triunfar debe
conquistarse (purgar, expiar) a sí mismo.

♦ ♦ ♦

Sobre la Conquista Interminable contenía algunos de los planteamientos básicos
que me interesaba compartir en el Quinto Centenario. Desde luego, la observación
de que el llamado "descubrimiento" constituyó una práctica de poder y dominación

13

, es decir de conquista y usurpación que, en cuanto prácticas de violencia, no
podían sino excitar entre sus víctimas una sensibilidad de oposición y resistencia.
En el origen de las sociedades latinoamericanas se encuentra, pues, una dimensión
de violencia y resistencia radicales, estructuradoras. Esta violencia y resistencia
son radicales porque en ellas, y desde hace 500 años, se juega el ser mismo de los
seres humanos, su autoproducción con otros como seres culturales. Por ello
mismo, la pugna, inherente a la dominación y a la voluntad material de liberación,
no se detiene, con independencia de los actores específicos que jueguen en ella los
papeles del victimizador y del resistente. Colón o España o Portugal tienen, en
este sentido, una importancia secundaria 14

. Y tampoco la historia de la resistencia
se agota en los pueblos profundos (tekeska, caribe, otomí, jíbaro, uro, maya, inca,
chibeha, azteca, diaguita, mapuche, guaraní, lule, etc.) que configuraban muy
complejamente hace 500 años lo que hoy es América Latina, sino que comprende
a los europeos y negros y pobres (mujeres, jóvenes, pobladores, intelectuales,
obreros, asiáticos, campesinos, ambientalistas) que en cada momento de esta
historia se han opuesto y han resistido sosteniendo desde el discernimiento de su
dolor social plural una utopía liberadora. El "indio porfiado" es así el actor
cultural por excelencia
de América 15

. No por "indio" –un desdichado y a la vez

útil invento occidental-, sino por resistente, o sea por "porfiado".

___________________

13

El punto ha sido exhaustivamente mostrado por Rivera Pagan: "Et encuentro entre
europeos y pobladores de las tierras halladas es, en realidad, un ejercicio de extremo poder
departe de los primeros. Es un evento en que los primeros se apoderan dé los segundos, sus
tierras y sus personas" {Evangelización y violencia. La Conquista de América, p. 14).

14

Los propios historiadores españoles determinan el carácter europeo-mercantil de lo que ellos
llaman "descubrimiento", oponiéndolo a la determinación española de la Conquista y Colonia:
―Las empresas descubridoras sirvieron de preparación a todas las demás. Permanecieron
relativamente fieles a la herencia del colonialismo mercantil del Medioevo italiano, y nunca
perdieron su sello cosmopolita, europeizante: las inicia un genovés, las cierra un
portugués..." (G. Céspedes del Castillo: Orígenes de la empresa indiana, p. 443).

15

No se trata en absoluto de romantizar al "indio", sino de determinar a los pueblos
originarios como el signo inicial, fundamental, de una resistencia que constituye la premisa
indispensable para una configuración de sociedades humanas en América Latina. "Indio" es hoy
la mujer que lucha por sus derechos y los de sus hijos y compañeros, el ambientalista que
denuncia y resiste, el que batalla sin ceder por la reaparición de sus seres queridos y
compañeros asesinados, el afroamericano que construye su especial identidad y la ofrece a
todos para crecer juntos, etc. "Indio", en el lenguaje de la dominación, es un equívoco
grotesco y un instrumento de discriminación. Pero para el pensamiento liberador, "indio" es una
práctica y un concepto fundamental de la resistencia desde la que América Latina se hará
humana.

18

Lo peculiar de la violencia que funda históricamente a las sociedades
latinoamericanas es la voluntad de los actores de la dominación por ignorarla
socialmente, o sea por invisibilizarla 16

. Todavía en 1992 la violencia de la
Conquista y de la Usurpación puede recibir en algunos círculos de poder el
nombre de "evangelización" y ser celebrada bajo las palabras de León XIII, quien
la consideró "...la hazaña más grandiosa y hermosa que hayan podido ver los
tiempos" 17

. Desde luego, toda invisibilización socio-histórica supone una
visibilización sesgada; de esta forma, en el origen de nuestras sociedades y según la
memoria oficial se encuentran no el crimen, la usurpación y la devastación,
básicamente una antiespiritualidad, sino la cristianización, la civilización y el
progreso, la "espiritualidad verdadera". El costo material de esta visibilización
sesgada e invisibilización es la imposibilidad cultural de construir comunidades, es
decir la alternativa humana para sociedades fragmentadas y enfrentadas. El
desplazamiento/ocultamiento de la Conquista y Usurpación mediante la
Cristianización y el Progreso pueden mostrar así su presencia en las sociedades
fragmentarias y ciegas, autodestructivas, que se violan una y otra vez a sí mismas
en lo que constituye políticamente el ejercicio implacable de la dominación
oligárquica. Pienso en Perú, Colombia, Haití, El Salvador, Guatemala, hoy, como
expresiones en el límite de esta historia de dolor y de resistencia nunca asumidos o
asumidos bajo los estereotipos cómodos de la "subversión" o de la "protesta
social", sin que jamás se discierna en ellos su contenido histórico, cultural,
humano, y la responsabilidad que nos cabe a todos en nuestros reiterados ciclos de
disoluciones.

Históricamente, las sociedades o agregados latinoamericanos han
invisibilizado su violencia originaria mediante dos ideologías prácticas, una de
inspiración cristiana y medieval: los señores españoles tenían derecho pleno sobre
tierras y seres sin señorío. En esta percepción, la tierra habría sido dada por Dios
sólo a los cristianos-católicos, por lo que la habitada por "infieles" puede
considerarse propiedad de nadie y, en el extremo, no habitada por nadie o, lo que
es lo mismo, habitada por no-personas 18

. El segundo gran discurso es de
fundamento burgués-liberal. Señala que la naturaleza del ser humano está en
trabajar productivamente. Una sociedad es más humana en cuanto su trabajo resulta
más productivo, más eficiente. Oponerse al régimen de organización capitalista de la
producción, al que se considera el más eficiente de los regímenes, es, para esta
perspectiva, antinatural. Si en la primera ideología el "indígena" podía aparecer
teológica y religiosamente sin derecho a la propiedad y, por ello, como vasallo o
esclavo natural, con lo que la usurpación de sus bienes se trastrocaba en su
beneficio, en la segunda el "aborigen" muestra como un primitivo que hay que
asimilar bajo la forma del peón agrícola o el obrero o como un enemigo del

____________________

16

Como todos los fenómenos sociales, esta práctica se constituye en la historia. En el inicio de
nuestras sociedades, la conquista, la usurpación, la destrucción y el crimen que configuraron la
expansión imperial europea, católico-española, se invisibilizaron mediante la ideología
misionera de salvar el alma de los indígenas de América para la vida eterna.

17

Encíclica Quarto abeunte saeculo, citado por J. Terradas: Una epopeya misionera: La
conquista y colonización de América vistas desde Roma,
p. 128.

18

En esta ideología, la tierra o es propiedad de un príncipe cristiano o es "tierra vacía". Vitoria
(1492-1546) la resume así en su enumeración de los títulos no legítimos mediante los cuales los
españoles podían someter a los "bárbaros del Nuevo Mundo":"... aquellos lugares que están
abandonados son, por derecho de gentes y natural, del que los ocupa, según el texto Ferae
bestiae
de las Instituciones; pero como los españoles fueron los primeros que encontraron y que
ocuparon aquellas provincias, síguese que las poseen legítimamente, lo mismo que si
descubrieran deshabitada soledad" (Relecciones sobre los indios, p. 54). Su aplicación se
proyecta hasta el siglo XX. En Chile, la colonización del sur se realizó mediante la usurpación de
tierras mapuches a quienes se considera o no-personas o naturalmente discapacitados para tener
propiedad (ello exige siempre la tutela de un ladino). En Colombia, en este momento, la
"modernización" de su costa pacífica, es decir su venta sin control a las multinacionales para
que éstas depreden el mar, los bosques y las minas, se realiza invisibilizando a las
comunidades afrocolombianas e indígenas que han ocupado esas tierras, las últimas desde
siempre (Cf. B. Lozano: Una crítica a la sociedad occidental patriarcal y racista desde la
perspectiva de la mujer negra,
p. 18).

19

progreso y de la razón, al que se debe destruir como a una bestia dañina. En
ambas ideologías, de distinta temporalidad, el "indígena" (una figura histórica del
pobre, del discriminado, del explotado) es señalado como culpable por los daños y
sufrimientos que se le procuran. Como se advierte, se trata en ambos casos no sólo
de ideologías de dominación, sino que también de salvación aunque una de ellas
adquiera la forma de un discurso laico 19
.
Desde luego, la Conquista Interminable señalaba que la configuración de
sociedades humanas viables en América Latina es imposible bajo las
determinaciones de la matriz "antiespiritual", de exclusión y muerte, que aportó
en su constitución Occidente. De esto hablará el siguiente artículo, Lo que llegó
fue Occidente,
publicado en junio de 1992.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->