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Concepto y Realidad Del Cociente Diferencial en La Wissenschaft Der Logik de Hegel

Concepto y Realidad Del Cociente Diferencial en La Wissenschaft Der Logik de Hegel

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Terminaremos este tercer capítulo mostrando cómo la versión hegeliana del concepto de
Cociente de Diferenciales presenta una interesante afinidad con la noción de Estructura con la
que se trabaja en las ciencies sociales desde, al menos, Saussure. No queremos decir con ello
que la segunda formulación, la que podríamos denominar “contemporánea”, sea dependiente
o deudora de la primera. Las nociones de “dependencia” o “deuda” presuponen la existencia
de un diálogo más o menos explícito entre las dos escuelas que, sin embargo, pocos estarían
dispuestos a defender. Aquello que defendemos es algo más fundamental que esto. Se trata de
poner de relieve lo común a las dos nociones –el cociente de diferenciales y la noción de
Estructura– con el fin de mostrar, en última instancia, su origen común.

Comenzaremos el apartado recordando los aspectos más relevantes que definen la
noción de estructura. Para ello resultará necesario comprender primero qué es lo que significa
la noción de isomorfismo707

. Isomorfismos son dos conjuntos en los que se puede establecer
una relación biunívoca entre las relaciones que se hayan establecido entre los elementos de
cada conjunto. Es decir, se da una relación del tipo “una relación en un conjunto se da si y
sólo si se da una relación en el otro conjunto” entre los dos conjuntos isomorfos. Nótese que
esta relación de relaciones, la relación de isomorfismo entre dos conjuntos, se define
independientemente del contenido cualitativo de los elementos sobre los que se aplica. Lo
mismo ocurre con las relaciones que se definen dentro de cada conjunto. Es más, el único
contenido asignable a los distintos elementos de los conjuntos es el que puedan tener en base
a las relaciones en las que se encuentran con los demas elementos del mismo grupo. Este tipo
de contenido es, en contra del significado habitual, un contenido que no es quiditativo sino,
digamos, posicional708

. Pues bien, si es posible construir una relación tal entre los dos
conjuntos, decimos que las mismas tienen la misma forma, son isomorfas o que son
realizaciones materiales de una misma estructura.

Para ilustrar esto, vamos a hacer uso de un ejemplo que no es acaso el que
habitualmente se suele utilizar. Lo habitual sería hablar de la lengua como un caso de
estructura y de hablas como las distintas realizaciones materiales de esta lengua. Pero el caso
es que la manera en la que se definen las relaciones dentro de cada habla tiene, a su vez, todo
que ver con la segregación de dos planos que son, a su vez, isomorfas. Estos dos planos son
aquello que se suele denominar plano del significado y plano del significante. El que entre
estos dos planos se establezca una relación de isomorfimo fundamenta el hecho mismo de la
existencia de dos planos formales frente a un continuo material-ideativo. Esto significa que la
distinción entre diferencias que pertencen al continuo frente a diferencias formales y, por ello
mismo, estructurales, se establece simultáneamente a la distinción entre el plano del
significado y el plano del significante. Debido a que no todo cambio físico en el plano del
significante implica cambios en el plano del significado podemos hablar de un cambio sonoro
frente a un cambio fonético además de un cambio fonético frente a un cambio de significado.
Algo análogo ocurre si, en vez de comenzar en el plano del continuo físico comenzáramos en
el continuo ideativo. Es decir, comenzando por el plano del significante, la diferencia entre
dos sonidos709

es una diferencia que pertenece al plano del significante, es decir, es una
distinción fonemática si da lugar a una diferencia en el plano del significado. A su vez, una

707

El que la terminología que utilizamos en la siguiente exposición no sea de Saussure no impide que el
contenido de la misma sí resulte ser fiel a su obra.

708

O, topológico, si hacemos caso a Deleuze (en Deleuze [2000] p. 305).

709

Nótese que al igual que del sónido podría hablarse también de letras del alfabeto o de gestos del lenguaje de

sordomudos etc.

Concepto y Realidad del cociente diferencial en la Wissenschaft der Logik de Hegel

160

diferencia entre dos cortes distintos en la substancia ideativa710

es una diferencia que

pertenece al plano del significado711

si esa distinción da lugar a una distinción en el otro

plano, en el plano del significante712

. Debido a que los dos planos sólo existen en su remisión
mutua, no tiene sentido hablar de un plano que prexista a o sea anterior al otro plano713

. No
hay así un plano del significado que sea anterior o exterior al plano del significante ni un
plano del significante que sea anterior o previo al significado. Todas las anterioridades y
exterioridades de las que cabría hablar son anterioridades posteriores y exterioridades
interiores714

, es decir, anterioridades y exterioridades que tienen lugar en y desde la lengua.

Lo importante es atender a los distintitos niveles de isomorfismo y de relación que van
surgiendo en el sucesivo análisis de la lengua mediante el uso de la noción de estructura. Así,
en el nivel más general, podemos partir por la interpretación de la estructura como un habla y
las materializaciones de esta estructura como lenguas distintas de este habla. Tenemos así dos
conjuntos que representan a dos lenguas y un isormorfismo entre ellas que indica que se trata
de la materilización de un mismo habla. A su vez, dentro de cada lengua, con el fin de ver qué
es lo que pertenece a su forma y qué es lo externo a ella, nos encontrábamos con un nuevo y
necesario desdoble consistente en los conjuntos significado-significante. Eso que en un
parágrafo anterior describíamos diciendo que “las diferencias en un plano son relevantes si y
solo si dan lugar a una diferencia relevante en el otro plano” es expresable ahora de la
siguiente forma: hay una relación de isomorfismo entre los elementos del conjunto significado
y los elementos del conjunto significante. Si al nivel precedente a la estructura que era
responsable de este isomorfismo lo llamábamos lengua, ahora, en este nivel inferior, lo
llamaremos signo. El signo es así el resultado de la conexión de un significado con un
significante715

. En un nivel inferior a éste, hay relación entre los elementos pero no hay
distinción entre elementos relevantes y no relevantes y, por lo tanto, no existe la necesidad de
remitirnos a un otro plano para dar cuenta de los cambios relevantes que tienen lugar en el
primer plano. Esto se debe a que en el continuo todo corte es arbitrario. Una vez sentado esto,
podemos representar el resultado al que hemos llegado mediante la siguiente figura:

710

Nótese que podríamos hablar también de substancia real, o de las cosas, o de los hechos de la mente etc. sin
que la argumentación fuese alterada en lo más mínimo. El uso del término “ideativo” se remite a Saussure (véase
Saussure [1972] p. 156).

711

Es decir, ese significado es un corte relevante en el continuo ideativo.

712

Lo que en estas pocas líneas acabamos de presentar es la denominada “prueba de commutación” (cf. Pardo
[2001] p. 18) para los planos tanto del significado como del significante.

713

Es decir, no tienen sentido las discusiones sobre si el lenguaje es expresión del pensamiento (tesis defendida,
entre otros por Wittgenstein) o si son las palabras las que moldean el pensamiento. Nótese el carácter
problemático de aceptar dos substratos físicos –el sonoro y el de las cosas– que pre-existen o son exteriores a
cualquier desdoblamiento previo, es decir, a cualquier habla. Este presupuesto es, sin embargo, algo que viene
exigido por el examen de lo que es el fenómeno lenguaje. El paso con el que se evita tener que presuponer algo
que no es ningún posible objeto de habla –algo extralinguístico– es el de postular un metalenguaje cuyo objeto
sería precisamente aquello que para los demás lenguajes es lo extralinguístico. Este lenguaje es el lenguaje de la
física matemática que tiene como objeto de estudio el continuo sonoro-real. El problema que surge con ello –
problema en el que no podemos entrar aquí–, es que un metalenguaje así presupone la más que dudosa
traductibilidad perfecta entre los lenguajes, es decir, presupone que todo lenguaje es realización material de una
misma estructura.

714

Tomamos prestadas las expresiones de Pardo [2001] p. 22.

715

Cf. Pardo [2001] p. 24: “un signo es una entidad generada por la conexión de un significante con un

significado”.

Capítulo 3. El Lugar del diferencial en la Wissenschaft der Logik

161

Lengua

Habla

Signo

Lexema

Idea

Idea

Fonema

Sonido

Sonido

Signo

Lexema

Idea

Idea

Fonema

Sonido

Sonido

Habla

Signo

Lexema

Idea

Idea

Fonema

Sonido

Sonido

Signo

Lexema

Idea

Idea

Fonema

Sonido

Sonido

u

i

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

ñ

b

x

s

a

z

o

u

c

f

y

t

d

e

w

q

r

l

m

g

j

p

v

k

l

m

h

j

En él, los distintos sonidos son puestos en relación y son reconocidos como relevantes o
irrelevantes para la estructura, iguales o distintos entre sí, materializaciones del mismo
fonema o no, dependiendo, como hemos dicho, de si introducen un cambio relevante en el
lado del significante. Todo esto lo hemos expresado en el dibujo de arriba mediante el uso de
la notación para el cociente. En él se han puesto como relata a los sonidos con la intención de
expresar la trama relacional sobre la que se definen los sonidos materialmente. A su vez,
hemos denominado con “Idea” al lado material de los lexemas716

. Las ideas son cortes
arbitrarios realizados en la substancia ideativa que pueden ser o no relevantes
lexemáticamente. La realidad de los fonemas no se decide en su mismo plano sino que queda
referido a los lexemas. Hemos expresado esto poniendo a los fonemas en relación a los
lexemas dentro de un mismo cociente. En el siguiente nivel, la igualdad o diferencia entre
distintos signos de un mismo habla se define en base a las diferencias que tienen lugar entre
otros signos de otro habla. Esto da origen a una nueva entidad a la que podríamos llamar
metasigno717
.

Tal y como se ve en este esquema, el isomorfismo inicial o de primer nivel en el que la
relación biunívoca era el que tenía lugar entre los elementos, los elementos del habla se nos
convierte en una relación que se da entre relaciones que se dan entre relaciones que se dan
entre relaciones entre sonidos o ideas. Esta ramificación relacional ha sido posible gracias a la
propiedad de los elementos de las relaciones entre elementos de ser, ellas mismas,
relaciones718

. Lo importante para nuestro propósito es hacer notar que los elementos de una

716

Para no complicar inecesariamente nuestra exposición, hemos supuesto que los únicos significados que se
expresan en una lengua son las que uno encuentra en el diccionario, ignorando con ello los significados de los
modos y tiempos verbales entre otros.

717

Desde esta perspectiva, aprender un habla no es otra cosa que aprender las distintias relevancias e
irrelevancias que tienen lugar en los distintos niveles que aquí hemos desglosado. Por ejemplo, en el nivel
fonético-léxico, en un habla puede ser relevante la diferencia entre la “o” abierta y la “o” cerrada mientras que en
otro habla puede no serlo. En el plano sígnico, en un habla puede ser relevante la distinción entre “bosque” y
“madera” mientras que en otro (por ejemplo, en el francés) puede no serlo.

718

Con ello hemos obtenido aquello que Lévi-Strauss llamaba bundles of relations (en Lévi-Strauss [1955] p.

431).

Concepto y Realidad del cociente diferencial en la Wissenschaft der Logik de Hegel

162

relación estructural no están definidas fuera de esa relación. Es la relación misma la que
confiere contenido –en este caso topológico– a los elementos que en ella forman parte. Los
elementos no son nada, no están definidos fuera de la relación de la que forman parte. Del
mismo modo, ya hemos visto que los elementos de un cociente diferencial no son nada, no
están definidas, fuera de la relación en la que toman parte. Para comprender esto último
tenemos que distinguir entre tres tipos de relaciones que con Deleuze llamaremos las
relaciones reales, imaginarias y simbólicas719
.

Las relaciones reales son aquellas en las que los elementos tienen un contenido
cualitativo concreto fuera de la relación en la que participan. Por ejemplo, decimos que el
cociente 3/7 es una relación real por que sus elementos, el número 7 y el número 3, tienen un
contenido determinado fuera de la relación misma. Las relaciones imaginarias son aquellas en
las que los elementos no tienen un contenido determinado fuera de la relación pero que sí
adquieren uno concreto dentro de la misma. Por ejemplo, en la relación o fórmula por la que
se define una recta, ax-y=r, las variables x e y no tienen ningún valor determinado fuera de la
relación pero sí dentro de ella. La variable x obtendrá un valor determinado cada vez que le es
asignado un valor a la variable y e viceversa.

Algo enteramente distinto ocurre con las relaciones simbólicas. En éstas, al igual que en
las relaciones imaginarias, los elementos de la relación no tienen un valor determinado fuera
de la relación pero, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones imaginarias, tampoco
dentro de ella720

. Los elementos de la relación no adquieren un contenido cualitativo, si
pensamos en la relación estructural, ni cuantitativo, si pensamos en el cociente de
diferenciales, pero sí definen una relación con un contenido particular. Al valor de estas
relaciones llama Deleuze “singularidades” (Singularités). El fondo sobre el que está definido
el diferencial es el continuo real representado por una variable, mientras que el fondo sobre el
que se define un fonema es el continuo sonoro. No obstante, siguiendo con la analogía, ni el
diferencial es algo cuantitativo ni el fonema algo físico.

Tanto el cociente de diferenciales como la estructura son ambos relaciones entre
elementos que no están cuantitativa ni cualitativamente determinados fuera de esta relación.
Los elementos de la estructura lo mismo que los momentos del cociente se definen en su
mutua relación. De ahí que, del mismo modo que en el caso de la estructura, “el sistema es
inmanente al elemento”721

, el cociente –el lugar de la relación– será inmanente al diferencial.
Dentro de la relación, la determinación de los elementos es meramente posicional o
topológica, nunca propiamente cualitativa o cuantitativa. Aquello que hemos denominado
Singularidad no es algo que cualifique a un elemento, sino más bien, el límite que separa y
delimita a los elementos. El que los elementos lleguen a tener un límite que los delimita no
implica, sin embargo, que adquieran por ello un contenido real722
.

Este límite que se establace sobre la base de un continuo723

uniforme es lo único de lo
que se dispone para delimitar a los elementos de la relación. En un caso hablábamos de un

719

Cf. Deleuze [2000] p. 308 y sigs.

720

En este punto nos alejamos de la lectura de Deleuze para quien “les deux éléments se déterminent
réciproquement dans le rapport” (Deleuze [2000] p. 309). Frente a ello, la lectura que defenderá en la Logique du
Sens
es más cercana a las tesis que aquí defendemos. En esta obra no afirmará que los elementos se determinan
en la relación, sino que la relación entre los elementos adquiere una determinación: “tout à fait comme dans le
calcul différentiel, où des répartitions de points singuliers correspondent aux valeurs des rapports différentiels”
(en Deleuze [1969] p. 65).

721

Cf. Pardo [2001] p. 20.

722

Algo que sí ocurre en la relación imaginaria.

723

“Continuo” aquí en un sentido no hegeliano.

Capítulo 3. El Lugar del diferencial en la Wissenschaft der Logik

163

continuo sonoro frente a un continuo ideativo, en el otro caso hablábamos del continuo de la
variable x frente al de la variable y. Este límite es aquello que al final de la categoría de la
Cantidad y a lo largo de la Medida será denominado la cantidad que hace de algo su cualidad.
En efecto, el límite es cuantitativo como lo es la base sobre la que él ejecuta su función: el
continuo uniforme o cuantitativo. A su vez, el límite es cualitativo porque, como hemos visto,
sólo tiene realidad dentro de una relación. El límite es la expresión cuantitativa de algo
cualitativo, la relación. A la relación que unifica estos dos lados, lo cualitativo y lo
cuantitativo, lo cuantitativo que es resultado de lo cualitativo, y lo cualitativo que es lo
cuantitativo, es a lo que llamábamos con Hegel, relación cuantitativa, y con el
estructuralismo, relación simbólica. De ahí que, cambiando ligeramente la cita, se podría decir
con Deleuze:

L’origine mathématique du structuralisme doit plutôt être cherchée du côté du calcul
différentiel, et précisément dans l’interprétation qu’en donna Hegel
724

Pero hay más. Lo mismo que en el caso del habla habíamos llegado a identificar
distintos niveles de relaciones725

, lo mismo ocurrirá también con los diferenciales dado que
pueden tomar parte en relaciones o en relaciones entre relaciones o etc. De este modo, además
del cociente diferencial en el que los diferenciales aparecen en una relación elemental,

dx

dy

podemos construir también relaciones entre relaciones como la siguiente:

y

d

x

d

dydy

dxdx

dx

dy

dy

dx

2

2

=

=

Para, de este modo, obtener en el cálculo diferenciales de orden superior. Obtendremos
con ello relaciones entre diferenciales, relaciones entre relaciones entre diferenciales,
relaciones entre relaciones entre diferenciales etc. Podría decirse incluso que, del mismo
modo en que en el caso del habla eran únicamente los lexemas y los fonemas los que
presuponían, por así decir, a un continuo ideativo-sonoro, en el caso de los diferenciales

únicamente el cociente de diferenciales

dx

dy

–la relación entre diferenciales– apunta al

continuo en el que se definen las variables x e y, siendo las restantes relaciones entre
relaciones entre diferenciales y las relaciones entre etc., relaciones en las que la continuidad

724

Cf. Deleuze [2000] p. 309

725

Es decir, habíamos identificado “relaciones” , “relaciones entre relaciones”, etc.

Concepto y Realidad del cociente diferencial en la Wissenschaft der Logik de Hegel

164

en la que se basan no es ya el de las variables de la función, sino el de la relación entre los
coeficientes diferenciales726
.

Por último, nótese que del mismo modo en que un completo isomorfismo que se dé en
todos lo niveles de relación de dos Hablas indica la igualdad727

entre las mismas728

, un
completo isomorfismo en todos los niveles de relación entre infinitesimales de dos funciones
dadas no indica otra cosa que la igualdad entre ellas. Y es que decir esto último es lo mismo
que decir que las dos funciones tienen la misma expansión de Taylor729

y habíamos visto que
la definición y por tanto identidad de una función –en el caso de Lagrange- era dada por la
serie de Taylor.

En el capítulo quinto, dedicado a la última categoría de la Medida, veremos que la esfera
en la que se desenvuelve este juego de las relaciones y relaciones entre las relaciones etc. no
es el de la matemática, sino el de la química. Con ello, lo puesto en relación no serán
diferenciales sino elementos químicos y compuestos de estos elementos. Del mismo modo en
que una comunidad de estructura, un isomorfismo, apunta a algo común que se manifiestaría
como ésta u otra materialización, el juego de relaciones entre elementos dará lugar en Hegel a
un substrato común llamado indiferencia que será la antesala del traspaso al segundo libro de
la Wissenschaft der Logik: die Lehre von Wesen. Para llegar a tal punto habrá que comenzar
por mostrar cómo las sucesivas relaciones, relaciones de relaciones, etc. en las que entra a
formar parte algo hacen de este algo lo que es: las sucesivas marcas dejarán de ser algo
externo a la cosa para pasar a constituir su misma esencia. Antes de entrar a ver cómo tiene
lugar esto, dedicaremos el siguiente capítulo a exponer el concepto del cociente diferencial de
Hegel que girará principalmente en torno al diálogo que mantendrá el filósofo con los
principales fundadores del cálculo.

726

Por ejemplo, las dos variables continuas en las que se fundamenta la relación de la relación entre diferenciales
son el cociente diferencial, por un lado, y la variable independiente x, por el otro.

727

Igualdad no material, sino formal

728

igualdad que no quiere decir otra cosa que las dos hablas son realizaciones materiales distintas de una misma

lengua.

729

En efecto, decir que dos curvas tienen el mismo cociente diferencial, la misma relación entre los cocientes
diferenciales, la misma relación entre la relación entre los cocientes diferenciales etc. es lo mismo que decir que
tienen los mismos cocientes diferenciales de primer, segundo, tercer, etc. orden, y esto es equivalente a decir que
las dos funciones tienen la misma expansión de Taylor, es decir, que las dos funciones son –estructuralmente– la
misma función.

165

4. CAPÍTULO

EL CONCEPTO DEL COCIENTE DIFERENCIAL EN HEGEL

A la hora de presentar una historia de los orígenes y desarrollo del cálculo, resulta
habitual encontrarse con una espléndida trama variopinta de opiniones y concepciones de la
noción del diferencial así como de su cociente, que introduce un elemento de arbitrariedad en
la historia de su evolución. Es algo parecido a lo que ocurre con los desacertados manuales de
historia de filosofía en los que la ausencia de diálogo entre los sistemas de pensamiento hace
que su estudio se convierta en algo dificil de olvidar730

. No podemos pretender reconstruir una
historia del cálculo en el que pusiéramos a dialogar a sus protagonistas. Un trabajo así
excedería el terreno sobre el que se juega nuestro tema. En vez de esto, lo que sí haremos será
intentar ofrecer un cuadro lo menos caprichoso posible de la noción de infinitesimal sostenido
por aquellos matemáticos con los que dialoga Hegel. La primera distinción importante que
haremos al respecto situará a aquellos que hacen uso de los indivisibles por un lado y a
aquellos otros que hacen uso de infinitesimales por el otro. La primera noción será propia del
pensamiento matemático clásico, mientras que la segunda, introducida por Kepler,
caracterizará al pensamiento matemático moderno731

. Dentro de este pensamiento matemático
moderno distinguiremos, a su vez, un línea que, comenzando con Euler, dará lugar, de la
mano de D. Laugwitz y A. Robinson, a la formulación Non-standard del cálculo. Frente a
ellos situaremos a matemáticos como Newton, Leibniz o Lagrange, autores cuya obra
matemática gira en torno a la noción vulgar del infinitesimal.

Será precisamente esta noción de infinitesimal con la que dialogará Hegel en la
Wissenschaft der Logik. Con ello quedará fuera de cobertura la versión Non-standard del
cálculo que, como tendremos ocasión de ver, será la que identifiquemos con la versión
propiamente moderna del Análisis. No ocurrirá lo mismo con autores posteriores a Hegel
como es el caso de Cauchy y Weierstraß. Veremos en el apartado 4.3 que la versión
epsilóntica del diferencial de estos dos autores encaja sin ningún problema dentro del marco
del cociente diferencial hegeliano y que, por esta razón, no supone ninguna dificultad poner a
dialogar a Hegel con estos dos autores. Esto no significa que no reconozcamos la rigurosidad
que la nueva definición, de la mano principalmente de Cauchy, introduce en el cálculo. De ahí
que llamaremos la atención sobre estas mejoras, al menos en la medida en que resulten
relevantes para nuestra investigación.

730

Un martirio vamos. Martirio que se debe no sólo al aburrimiento que irradian sino a la dificultad que su
estudio supone. En efecto, no hay nada más dificil que estudiar lo inconexo y gratuito. Tanto es así que el
recurso a la memorización se hace casi imprescindible.

731

Una historia del cálculo que se basa en este cambio de paradigma es el de Malet [1996].

Concepto y Realidad del cociente diferencial en la Wissenschaft der Logik de Hegel

166

El autor a cuya obra mayor violencia hay que ejercer para incorporarlo en esta
clasificación es Lagrange. Como se sabe, la obra con la que Lagrange contribuye
decisivamente al cálculo se propone precisamente eliminar el uso de los infinitesimales del
cálculo diferencial e integral. En última instancia, el cálculo de Lagrange será el proyecto de
reducir el análisis al álgebra. De este modo, si resulta que llegamos a situar a Lagrange entre
aquellos matemáticos que, como Leibniz, piensan el cálculo a partir del infinitesimal, no lo
hacemos ignorando el propósito de la Théorie des Fonctions Analytiques, sino por que
consideramos que Lagrange, si bien es cierto que piensa en contra del –uso del– infinitesimal,
tiene un concepto del infinitesimal que sigue siendo el de Leibniz o Newton. De ahí que
dijésemos más arriba que la obra de este grupo gira en torno a –sea por acción o por omisión–
la noción vulgar de infinitesimal, sin que en ningún momento se llegue a pensar en superarlo.
Esto último es algo, como decíamos, cuyo origen hay que situar en Euler y para cuya
formalización habrá que esperar hasta la segunda mitad del siglo XX.

El diálogo con este proyecto732

queda fuera del marco de esta tesis y de ahí que sólo nos

ocupemos de él únicamente de una manera indirecta o mediada733

. Otro autor al que tampoco
podremos dedicarle la debida atención es Leibniz. El enfrentamiento de Hegel con el trabajo
matemático de Leibniz es lo suficientemente pobre como para que se pueda concluir que
Hegel ignoraba los trabajos que publicó aquél en la Acta eruditorum. Las referencias a
Leibniz, además de ser indirectas –e.d., mediadas por exposiciones como las de Wolff–,
resultan ser unas meras indicaciones. La tarea del intérprete, tarea que hemos acometido,
consistirá en seguir la dirección que marcan estas señales. Con ello, nuestra exposición
terminará por ofrecerle a Leibniz un espacio mayor de lo que cabría esperar en un primer
momento de la lectura del texto de Hegel.

Digamos ahora algo sobre el texto en el que Hegel trata del coeficiente diferencial.
Resultará tal vez sorprendente constatar que el lugar en donde Hegel presenta su filosofía del
cálculo
quede fuera del texto principal de la Wissenschaft der Logik. El caso es que en la
primera edición de la Wissenschaft der Logik, Hegel dedicará una extensa observación
(Anmerkung) a discutir el significado del cálculo diferencial y integral. En la segunda edición,
publicada 20 años después, Hegel añadirá dos observaciones más, pasando con ello la
extensión de las notas de 36 páginas de la primera edición a las 73 de la segunda. En esta
última edición, cada observación irá acompañado además de los siguientes títulos:

1) “La determinación conceptual del infinito matemático”734
.

2) “El objetivo del cálculo diferencial deducido de su aplicación”735
.

3) “Más cosas sobre las formas que estan tramadas en la determinación cualitativa de las

magnitudes”736
.

Las dos primeras observaciones serán las más relevantes para nuestro tema. El tercero
de ellos, el más corto de los tres, se centra casi exclusivamente en la posibilidad del cálculo
integral y será analizado brevemente al final del apartado 6.2.4. En cuanto a la distinción entre
la primera y la segunda observación cabe decir que se fundamenta –si bien Hegel no lo diga–

732

Nos referimos al análisis Non-standard.

733

Por ejemplo, cuando hablemos de Euler.

734

“Die Begriffsbestimmtheit des mathematischen Unendlichen” (en Hegel [1985] p. 236).

735

“Der Zweck des Differentialkalküls aus seiner Anwendung abgeleitet” (en Hegel [1985] p. 273).

736

“Noch andere mit der qualitativen Größenbestimmtheit zusammenhängende Formen” (en Hegel [1985] p.

299).

Capítulo 4. El Concepto del cociente diferencial en Hegel

167

en la división principal de la Théorie des fonctions analytiques de Lagrange. Como veremos
en el punto 4.2.5, éste había considerado oportuno dividir la exposición del cálculo en una
primera parte teórica o formal y en una segunda parte semántica o de aplicación. Siguiendo
esta distinción, Hegel se dedicará en la segunda observación a repasar las formas en las que se
confiere contenido a las relaciones entre diferenciales obtenidas en la parte teórica del cálculo.
Pero este objetivo no agotará todo el contenido de esta segunda observación. Tanto es así que
Hegel incorporará consideraciones de orden conceptual que no habían sido recogidas en la
primera edición dentro de esta segunda nota. El caso más relevante lo constituyen las
reflexiones de Hegel con motivo de una recensión sobre una obra que marcará los estándares
del rigor desde entonces: el Résumé737

de Cauchy. La distinción entre el contenido de las dos
observaciones no resulta por ello tan evidente y podría decirse que obedece, más bien, al
hecho de que Hegel decide no alterar el contenido de la nota de la primera edición. Esto hace
que los resultados de las nuevas investigaciones que, sobre este mismo tema, quieran
incorporse a la segunda edicción, vayan a formar parte necesariamente de la segunda y tercera
notas.

Esta es la razón por la que obviaremos la existencia de tres observaciones distintas
relevantes para nuestro tema en la Wissenschaft der Logik, y procederemos como si sólo
hubiese un único texto sin compartimentar del que habría que dar cuenta en este trabajo. El
criterio que utilizaremos para ordenar nuestra exposición consiste en poner a dialogar a Hegel
con los principales fundadores del cálculo diferencial. Este diálogo es algo que Hegel mismo
realiza a lo largo de las tres observaciones. El problema es que no todo el contenido de las
observaciones está puesto en juego en los diálogos virtuales de Hegel con Euler, Lagrange o
Newton. Por esta razón, nuestra tarea va a consistir en presentar de una manera unitaria y
coherente el diálogo real o virtual de Hegel con cada uno de los matemáticos. Debido a que
un diálogo que presenta unas características en las que el discurso de diferentes autores puede
estar recogido bajo una misma crítica corre el peligro de entrar en repeticiones y, además de
ello, debido a que no todos los autores gozan de la misma relevancia para nuestro propósito,
hemos procedido a seleccionar el trabajo de aquellos matemáticos con los que consideramos
que llegaremos a agotar el contenido de las reflexiones de Hegel en relación al cociente
diferencial. De este modo, en aquellos casos en los que la exposición así lo exija, tendremos
la oportunidad de acceder al trabajo de matemáticos que no forman parte del texto principal.
El acierto de esta selección sólo podrá ser constatado desde el interior del texto mismo que
ahora pasamos a exponer.

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