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El Vaso de Alabastro

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EL VASO DE ALABASTRO

Cristo: fuente y móvil de toda actividad
Mateo 26:6-13
C. H. M.
En un tiempo de febril actividad como el presente, es importante recordar que Dios considera todas las cosas desde un solo punto de vista, lo mide todo según una misma regla, lo prueba todo mediante una sola piedra de toque, y ese punto de vista, esa regla y esa piedra de toque es Cristo. La medida del valor de todas las cosas es Cristo. Dios las aprecia en la medida que se refieren a su amado Hijo, y a Él solo. Todo cuanto se hace en relación con Cristo y para él, es precioso para Dios. Fuera de Cristo, todo carece de valor. Pueden hacerse un gran número de obras, que provocan la alabanza de los labios humanos, pero, cuando Dios las examina, tiene en cuenta una sola cosa: la medida en que guardan relación con Cristo. La gran pregunta que se formulará es ésta: ¿Ha sido esto hecho para Jesús y en su nombre? Si es así, la obra permanecerá y recibirá su recompensa, de lo contrario, será rechazada y quemada (1 Corintios 3). No tiene la menor importancia saber cuáles son los pensamientos de los hombres acerca de la obra particular de uno de sus semejantes; ellos pueden colocarlo en un pedestal por las actividades que desarrolla, publicar su nombre en revistas y boletines, hacerlo el sujeto del discurso en su círculo de amigos; él puede tener una gran reputación como orador, como maestro, como escritor, como filántropo o como pensador moral; pero si su obra no está ligada al nombre de Jesús y no es hecha para Él y para su gloria, si ella no es el fruto del amor de Cristo que nos constriñe, será llevada por el viento “como hojas de otoño” y sepultada en el eterno olvido. Al contrario, un hombre puede seguir tranquila y humildemente una senda de servicio sin ser conocido ni advertido. Su nombre puede no ser pronunciado ni su obra mencionada; pero lo que él hizo, lo hizo simplemente para Cristo, con sus ojos puestos en el Maestro, en la oscuridad. La sonrisa de su Señor le fue suficiente. Jamás pensó, en ningún momento, en buscar la aprobación de un hombre. Nunca buscó ganarse el

era. Consideremos un momento la conmovedora escena descrita en el capítulo 26 de Mateo: “Y estando Jesús en Betania. que conoce los secretos más profundos de nuestros corazones y los motivos de todas nuestras acciones. y ser hechos capaces de andar solamente en la dependencia del Señor. Él prosiguió tranquilamente su camino habitual. . ni tampoco evitar su descontento. si lo hubiese hecho. tan profundamente expresado. Él pesó el acto de la mujer en la balanza del santuario y puso sobre él el sello de Su aprobación. ello habría privado su acción de toda su belleza y su sacrificio de toda su fragancia. querido lector. sino por amor a Jesús. fijando los ojos en Cristo y trabajando para Él. Su mirada santa y escudriñadora había penetrado en las profundidades del alma de esta mujer. Ni se imaginaba que sería escrito por la misma mano del Maestro y que jamás sería borrado. con un vaso de alabastro de perfume de gran precio. en casa de Simón el leproso. Avaló su acto como moneda genuina. aunque no lo haya hecho en vista de una retribución. alguna tendencia oculta. 6-7). y declaró: “Ha hecho conmigo una buena obra” (v. y a él toca el pesar las acciones” (1 Samuel 2:3). de comenzar. Su obra es de buen material. proseguir y terminar toda obra en Él. estaba allí presente en la persona de Jesús de Nazaret. pues. moneda de oro puro que no será consumida por el fuego en el día del Señor. “El Dios de todo saber es Jehová. Ella no sabía ni pensaba en absoluto que millones de personas leerían el relato de su piadosa acción. Él sabía no solamente lo que ella había hecho. No habría podido hacerlo si hubiera habido alguna aleación de metal no precioso. Es una gracia inefable ser librados del espíritu servil del presente siglo que busca agradar a los hombres.reconocimiento de los demás. pero consoladores para aquellos que trabajan solamente bajo la mirada de su Señor. el Creador de todas las cosas. La persona misma de Cristo. Su obra permanecerá y tendrá su recompensa. vino a él una mujer. Nos preguntamos ¿qué finalidad perseguía esta mujer al dirigirse a la casa de Simón el leproso? ¿Acaso quería que los demás admiraran la forma o el material de su vaso de alabastro. Y ¿cómo lo sabemos? Porque el Dios Altísimo. No buscó ni soñó jamás con tan excelente notoriedad. algún falso motivo. o el exquisito perfume que contenía? ¿Acaso hizo esto para obtener el reconocimiento de los demás. estando sentado a la mesa” (v. 10). y era lo que daba valor a su acto y hacía subir el olor del perfume directamente al trono de Dios. sino cómo y por qué lo hizo. el objeto inmediato de esta mujer. para ser considerada por los amigos del Señor como una persona de extraordinaria devoción a Cristo? Nada de esto. Estos pensamientos son muy solemnes para aquellos que trabajan para ser vistos por los demás. y lo derramó sobre la cabeza de él.

puede . pero Jesús era más para ella que todos los pobres del mundo. Porque siempre tendréis pobres con vosotros. “¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. sino que lo transmitió a la posteridad. Así pensaba esta mujer. Otros podían calificarlo de «derroche». ella no tuvo otro pensamiento que no fuese Él solo. pero podemos estar seguros de que nada de lo que gastemos para Cristo será una pérdida. el corazón de esta mujer estaba lleno de Cristo. Desde el principio hasta el fin.” Esto era lo que distinguía esta acción de todas los demás: “Ha hecho conmigo una buena obra. y con ella. era el servicio más elevado que un hombre o un ángel podían cumplir. Las sombras se extendían. a quien se dirigió este acto. venía de antemano a ungir el cuerpo de su adorable Señor. poco le importaba lo demás.Pero el bendito Señor. y esto es lo que caracterizaba su acción. también tenían derecho a su benevolencia. en las solemnes circunstancias en que se hallaba en ese momento. estaba cerca. anticipando todo esto. el menosprecio y la incomprensión debían disiparse. en todo el mundo. tuvo cuidado de que no quedase enterrado en el olvido. En resumen. su único objeto era Cristo. las tinieblas se hacían más densas. pero a mí no siempre me tendréis.” Todo debía ser evaluado según su relación con Cristo. y esta mujer. y lo hizo con exquisito tacto. Ésta era una gloriosa defensa frente a la cual la indignación humana. En cuanto a “los pobres”. les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Desde el momento que puso sus manos en el vaso de alabastro hasta que lo quebró y derramó su contenido sobre su santa Persona. “Y entendiéndolo Jesús. para memoria de ella” (v. Notemos cómo el Señor toma inmediatamente su defensa y la protege contra la indignación y el menosprecio de aquellos que tendrían que haber tenido más discernimiento que ella. No solamente lo aprobó. Su aprobación bastaba a la mujer. y si lo hubiese hecho. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio. 10-13). Jesús iba a ser ofrecido en sacrificio. como la niebla de la mañana ante los rayos del sol naciente. Ella jamás había pensado en el valor del perfume. A ella le bastaba que el corazón del Señor fuese refrescado. también se contará lo que ésta ha hecho. y tenía razón. lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. con todos sus horrores. Honrar al Señor en el momento mismo en que la tierra y el infierno arremetían contra Él. la cruz. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo. Un hombre puede recorrer el mundo entero con el objeto de llevar a cabo sus nobles propósitos de filantropía. podía perfectamente soportar la indignación de los discípulos que la acusaban de derrochadora. Tuvo como una intuición de lo que convenía y era agradable a su Señor. sintió que el Señor era digno de recibir aún diez mil veces más. Jamás había tenido el pensamiento de procurarse las alabanzas de los hombres ni de evitarse su menosprecio.

Seguramente aquí tenemos la religión. La mano del Maestro le erigió un monumento que no perecerá jamás. Como consecuencia de ello. hallamos una notable prueba de esto al leer el párrafo precedente al que hemos considerado. ¡Que se nos conceda la gracia de imitar a esta mujer. con todo eso. Así sucedió con la mujer cuyo relato estamos leyendo. en el tiempo actual. finalmente. escribas y ancianos eran considerados por el pueblo profesante como los grandes depositarios de la enseñanza sagrada y como la única autoridad en materia religiosa. Si se tratara sólo de una cuestión de religión. Ella estaba toda absorbida por Él. No pensaba en nada más que en derramar el precioso perfume sobre Su cabeza. antes bien derrame el perfume de su vaso de alabastro sobre la persona de su Señor. Ella tomó su vaso de alabastro y emprendió su camino hacia la casa de Simón el leproso con un solo objeto en el corazón: Jesús y lo que estaba ante Él. Recordemos que estos sacerdotes. pero cayeron convertidos en polvo. no haber hecho una sola cosa respecto de la cual Cristo pueda decir: “Ha hecho conmigo una buena obra. Vele porque cada uno de los actos de su servicio sea el fruto de su estima de su Persona. cualquiera fuere su naturaleza. Hubo imperios que se sucedieron unos a otros. Sin ir muy lejos.” No esté pensando en qué dirán los demás respecto de su senda o de sus actividades. su acción llegó hasta nosotros. esté seguro de que Él apreciará su obra y la reconocerá ante una miríada de congregados. Se erigieron monumentos para conmemorar la supuesta grandeza del hombre. la acción de esta mujer permanece para siempre.esparcir. mantenga sus ojos fijos en el Maestro. haber incursionado hasta el extremo en el vasto campo de la religión y la moral. con mano principesca. pero la religión no es Cristo. habiendo recibido de Dios su . y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás” (v. dar todos sus bienes para alimentar a los pobres. Haga de Jesús el objeto inmediato de cualquier servicio que emprenda. ni tampoco se preocupe de la indignación o de la incomprensión de los tales. sea el fruto de corazones que aprecian a un Señor ausente que fue rechazado y crucificado! Nada prueba más completamente el corazón que la cruz: el camino seguido por Jesús de Nazaret rechazado y crucificado. y. 3). en el capítulo 26 de Mateo. sin embargo. “Entonces los principales sacerdotes. los escribas. y que. relatada en el Evangelio. nuestra obra. en el que tantos esfuerzos se hacen con fines filantrópicos. y bajo la forma más imponente. aun del más pequeño. el genio y sus obras de filantropía. cayeron y pasaron al olvido. Procure hacer cada cosa de modo que Él sea capaz de decir: “Ha hecho conmigo una buena obra. nos sorprenderíamos de lo mucho que el hombre tiene para aportar de sí mismo.” Querido lector. florecieron y. los frutos de una gran benevolencia. en todo lo que haga.

se lo insultará y se le dirá que se vaya a otra parte. sin embargo. sino de conductores de la nación judía. Ésta es la gran lección que aprendemos en el palacio de Caifás. en una u otra ocasión. en un salón. pueden ser los guías y maestros de los demás. aborrecían a Jesús y se reunieron en consejo para tramar su muerte. que ser un hombre religioso. de dinero. Aquí tenemos hombres religiosos. y que los que procuran seguir a Jesús. y. de la manera que fuere. y su principal gozo y mayor honor consiste en gastarlo todo para el Señor. pero no el Cristo de Dios. si. No es difícil probar que Jesús es todavía rechazado por este mundo. el sumo sacerdote. ¿Dónde se oye pronunciar su Nombre? ¿Dónde es bienvenido? Si usted habla de Él dondequiera que fuere. Gracias a Dios hay almas que aman el nombre de Jesús y que lo consideran digno de la ofrenda del vaso de alabastro. ellas no se avergüenzan de Su preciosa cruz. en cualquier lugar público. Pero si alguien se pone a hablar de Jesús. el diablo tiene su lugar por todas partes en este mundo. Pero. La asamblea reunida en el palacio de Caifás no estaba compuesta de sacerdotes o profetas paganos de Grecia y de Roma. en fin. de actividad religiosa. en el tren. al contrario. en un restaurante. de correr de aquí para allá. para prenderle con astucia y hacerle morir. Todos hemos visto innumerables veces cómo la gente se detiene en las calles para oír músicos y cantores ambulantes o para ver funciones de títeres u otras similares. de . los hombres más religiosos han sido siempre los más acérrimos y encarnizados enemigos de nuestro amado Señor. se le dirá. En una palabra. Pero aborrecían a Cristo. estos mismos hombres habrían podido hablarle a usted de Dios y de Su culto. y. vemos muchas cosas que nos recuerdan el palacio del sumo sacerdote. Usted puede hablar de cualquier otra cosa: de política. Estos temas tienen siempre cabida. Jesús en ninguna parte. Para ellos no es una cuestión de hacer obras. La religión está ahora tan íntimamente asociada al Nombre de Jesús. de futilidades. que tal tema está fuera de lugar. sin embargo. aborrecer al Cristo de Dios. de placeres. del sábado y de todas las ordenanzas solemnes de la religión judía. de Moisés y de la ley. y matarle” (v. en una cafetería. hallan en Él el objeto que cautiva totalmente su corazón. casi siempre. ¿Y qué hacían ellos en tan solemne cónclave? “Tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús. 4). Tenga en cuenta este solemne hecho.cargo en el sistema que Él había establecido en los días de Moisés. La religión no es Cristo. influyentes entre el pueblo. instruidos. lo que corresponde con la casa de Simón el leproso. Lector. Pero puede que se diga: «Los tiempos han cambiado. son aborrecidos como Él.» ¿Es esto realmente así? No podemos sino comprobar que el Nombre de Jesús es tan aborrecido hoy en la Cristiandad como lo era en el palacio de Caifás. también vemos. alrededor de nosotros. Los hombres pueden ser muy religiosos. sopese bien esto. Ahora bien. necesariamente implica amar a Jesús. de negocios. gracias a Dios. y nadie nunca los molestó ni los echó.

por más que a la vista humana no se perciba sino una completa debilidad. un hombre de oración. Lector. un elocuente predicador o un notable escritor. Irlanda. Todas estas cosas pueden existir perfectamente. tenga la plena certeza de que éste es el verdadero secreto del poder en el servicio y en el testimonio. y no sé dónde le han puesto” (Juan 20:13)! Por otro lado. . hay poder y bendición. aquel que ama al Señor puede verse obligado a exclamar: ¡Ay. que se humillen y esperen en Él. Una justa apreciación de un Cristo crucificado es la fuente viviente de todo lo que es aceptable para Dios. Si no pueden decir. y vean si la presencia del Señor es una realidad o no. en lo que concierne a la asamblea. Allí donde él está presente. Condado de Wicklow. con absoluta confianza. Una asamblea donde Jesús no está. la atracción de la bella música y la influencia de un ritual impresionante. versado en la doctrina de la Palabra. para alcanzar este bendito resultado. Él dijo: “donde están dos o tres congregados en mi nombre. allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20). es el gozo de la presencia de Cristo. sino que se trata de Cristo. ya sea en relación con la vida y conducta personal o con la vida de asamblea. por más que haya toda la fascinación de elocuentes discursos. Allí donde él no está. en Glenmalure Barricks. allí donde la presencia del Señor es una realidad práctica.hacer esto o aquello. la bella música. Pero no olvidemos que. de derramar sobre Él el precioso perfume de la adoración de un corazón verdaderamente consagrado. que el Señor está allí cuando están congregados. Un verdadero apego a Cristo debe caracterizarnos tanto personalmente como en la asamblea. vida y poder. Y. buscando las causas. sentados a sus pies. de estar cerca de Él. CHARLES HENRY MACKINTOSH nació en octubre de 1820. y. No conocemos nada que comunique un mayor poder moral a nuestro andar individual y a nuestro carácter personal. la elocuencia. ¿cuál es el verdadero secreto del poder? ¿Serán los dones. Que los creyentes mediten estas cosas. un ceremonial imponente? No. todo es oscuridad. No. un erudito. que una intensa adhesión a la persona de Cristo. se trata de amar a Cristo. muerte y desolación. “se han llevado a mi Señor. todo es luz. sin embargo. No se trata solamente de ser un hombre de mucha fe. su voz oída y su mano sentida por el alma. de estar ocupados en Él y. se debe cumplir esta divina condición. es un sepulcro.

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