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Cien años de existencia. Una conmemoración notable, única, digna de un festejo que se recuerde por mucho tiempo.

Así está celebrando Puerto Natales su primer centenario, evocando sus orígenes pero también con la mirada puesta en el futuro. La Prensa Austral, ratificando su permanente compromiso con la memoria y el desarrollo de la región, se suma a estos festejos de la manera que mejor sabe hacerlo: con una publicación especial, histórica, de 100 páginas. Agradecemos a todos quienes hicieron posible este suplemento. A los entrevistados, a los que escribieron en él y, por supuesto, a los auspiciadores. Vaya a todos los natalinos nuestro gran saludo y deseos de grandeza.    Cordialmente: Alejandro Toro Director La Prensa Austral

SUPLEMENTO DE 100 PAGINAS

Alcalde Fernando Paredes en el centenario

“El nuevo hospital marcará un antes y un después”
na gran cantidad de proyectos tiene para mostrar el alcalde Fernando Paredes al cumplirse el centenario de Puerto Natales, varios próximos a concretarse. Entre las iniciativas destaca la construcción del nuevo hospital natalino, cuyo diseño se realizará este año para el 2012 comenzar su construcción. -¿Qué balance realiza en los cien años de la ciudad? -Esta es una ciudad que tiene mucha historia. Este momento nos encuentra próximos a tener un giro significativo en el desarrollo, que por cierto marcará un antes y un después respecto a la visión que se tiene de Puerto Natales. Se hizo el traspaso de terrenos al Ministerio de Salud, el 2011 estará terminado el diseño para el nuevo hospital, lo que nos permitirá hacer realidad un sueño y presenciar cómo el 2012 se inicia su construcción. Se comienza a cumplir el anhelo más grande de la comunidad natalina, porque hoy se me parte el alma al ver que todos los días 50 personas salen en la mañana en un bus y se van a Punta Arenas para ser atendidos allá. Además, tienen que andar deambulando todo el día en la capital regional. -¿Qué proyectos destacaría en este aniversario? -Creo que la gestión de nuestro Concejo Municipal desde su inicio ha estado marcada por la recuperación de espacios públicos y el inicio de muchas pavimentaciones que estaban pendientes por años. Entre ellos el rescate de calle Eberhard, que se convirtió en un verdadero paseo público, con veredas estampadas, faroles ornamentales y receptáculos de basura, al igual que calle Baquedano, la plaza Primero de Mayo y la construcción de la plaza Don Bosco que está en ejecución. El segundo semestre se construirá una cancha de fútbol de pasto sintético en el sector alto; se hará la Plaza del Viento frente al Hotel Indigo; una cancha de futbolito iluminada a un costado de la Sala de Uso Múltiple, el cambio de todas la luminarias de la ciudad y sectores rurales y vamos a intervenir la calle Blanco Encalada completa. Se están pavimentando Domeyko, Eusebio Lillo, Juan Gumas, Sarmiento y próximamente se pavimentarán Abraham Lincoln, René Schneider, Remigio Sapunar y Juan Lozic. A ello debemos sumar la remodelación de la Plaza de Armas por mil millones de pesos y si esto lo complementamos con el edificio municipal, que significó una inversión de unos 2.200 millones de pesos, claramente son infraestructuras que le dan un sello a la ciudad. -¿Qué hay para el mediano plazo? -La gran deuda que tenemos es la materialización de la Costanera. No es posible que la gente esté más

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de 16 años esperando este proyecto. Este año se iniciarán las obras por 3.500 millones de pesos. Con el apoyo de Obras Publicas se van a construir cinco kilómetros de pavimento que van desde la rotonda hasta Puerto Bories, con su respectiva ciclovía. Por el sur, desde la rampa hasta el terminal pesquero, elaboramos un proyecto en conjunto con Serviu y creo que la mejor noticia que hoy le podemos dar a Natales, es que por fin el municipio cuenta con el proyecto en la mano y ojalá podamos iniciar los trabajos este año. Por otra parte, el municipio presentó el diseño del polideportivo de Natales. Por 122 millones de pesos lo acabamos de adjudicar a un arquitecto que nos confeccionará el proyecto de una piscina, una multicancha, una pista de atletismo, canchas de futbolito y centros de recreación en un sector que va a estar ubicado a un costado de la escuela G-4. Esos proyectos los tendremos este año y yo espero para el próximo, por lo menos, iniciar la construcción del gimnasio de este polideportivo. También espero el próximo año tener el proyecto del Centro Cultural. -¿Se cumplieron las expectativas que tenía la comunidad al llegar este momento? - Cuando asumí me encontré con un nivel de expectativas muy bajo por parte de la comunidad. Había mucha gente que no creía ya en las palabras de una autoridad. Cuando dije que Natales necesitaba un hospital nuevo hubo mucha incredulidad. No estaba en la mente de la gente que era posible hacerlo realidad. Pero soy un hombre acostumbrado a los desafíos. Me había pasado en Torres del Payne, con la construcción del pavimento hacia Cerro Castillo cuando nadie creía en esa empresa. Hoy estamos demostrando a la gente que efectivamente se podían hacer muchas cosas y la gente está percibiendo que estamos para cosas grandes. Estamos demostrando con hechos que se podía y se pueden hacer muchas cosas por el desarrollo de la comuna. Creo que en ese aspecto hemos estado a la altura como Concejo Municipal y hemos estado a la altura de lo que requiere hoy día Puerto Natales y lo que requiere la comunidad. -¿En qué situación se encuentra la educación en la comuna? -Para nadie es un misterio que el sistema educativo municipal en Chile está en crisis y no voy a ser yo quien va a cambiar la historia. El sistema educativo en Natales está en crisis y eso obedece a factores externos que no pasan por la gestión de un alcalde, esto va mucho más allá. Uno pone mucho esfuerzo en muchas líneas de capacitación, de poder mantener a todo nuestro profesorado, pero

hay una realidad, por ejemplo que la matrícula sigue bajando y los ingresos siguen disminuyendo y al municipio cada vez le cuesta más asumir el déficit que genera el área de educación. Eso es un tema que no se ha resuelto. -¿En salud qué podemos esperar? -El anuncio de la construcción de un hospital nuevo es la gran noticia que hemos recibido en materia de salud. Por otro lado, ya hemos hechos gestiones con el Ministerio de Salud para capacitar a nuestro personal del Cesfam y entregar un mejor servicio a través de nuestro Centro de Salud Familiar. Natales va a tener una mejor calidad en materia de salud, lo que claramente le hace mucha falta a nuestra ciudad. -¿Cuál es su opinión sobre la situación socio económica de la ciudad, tomando en cuenta la baja instalación de industrias? -Yo creo que lo mejor que le pasó a Ultima Esperanza, es que fuimos capaces de trabajar en forma conjunta con la actividad privada. El turismo, la salmonicultura, pescadores artesanales y las instituciones públicas, definieron una zonificación del borde costero. Se definió cuáles son las áreas del turismo, la salmonicultura y la pesca artesanal. Espero que a partir de este trabajo, la salmonicultura llegue a Puerto Natales, con los resguardos medioambientales necesarios, pero tiene que llegar. Bienvenida sea porque a nuestra gente le hace falta empleo y si esta actividad es la que va a generar empleo para nuestra gente, que así sea. Por eso, le doy la bienvenida, ya que incidiría en la generación de empleos, porque eso es lo que hace falta y es el reclamo generalizado que tengo todos los días en la puerta de mi alcaldía. -¿Pensó en algún momento que sería alcalde en un momento histórico como éste? -Soy muy creyente en Dios y él de alguna manera me ha guiado en mi actividad laboral. Piense usted que me tocó liderar una comuna como Torres del Payne y me tocó hace poco tiempo atrás conmemorar los 100 años de Cerro Castillo. Miremos lo que era antes Torres del Payne y lo que es hoy, yo estoy orgulloso de la labor que realicé con los concejales que me acompañaron y mis funcionarios de Torres del Payne. Hoy el destino me coloca aquí en mi pueblo. Si usted me hubiese preguntado si sería alcalde en los 100 años de Natales, jamás lo hubiese imaginado. Lo que estoy haciendo lo hago con una tremenda pasión, con un trabajo que la comunidad natalina ya está empezando a percibir. Soy un alcalde que se cree el cuento y un convencido que Natales está para grandes cosas”.

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PUERTO NATALES - 100 AÑOS

Edición Especial Puerto Natales 100 años Director Alejandro Toro Editor general Poly Rain Editor de suplementos Nelson Toledo Diseño Hugo Aguilar C. Digitalización fotográfica Marcos Flores Fabián Mansilla Representante legal Francisco Karelovic Domicilio Waldo Seguel 636 – Punta Arenas Teléfono (61) 204000 Circulación Martes 31 de mayo de 2011 Impreso en talleres de La Prensa Austral Waldo Seguel 636 – Punta Arenas Patagonia - Chile

Gobernador llama a convertirse en pioneros del futuro

e hace imprescindible de una buena vez cerrar el capítulo histórico de Ultima Esperanza, de la valerosa fundación de Puerto Natales y abrir el del futuro. Dar por terminada una etapa no es un acto de desprecio, muy por el contrario, es más bien ponerla en el sitial de honor, permitiéndonos comprometer los nuevos pasos que debemos dar para llevar a nuestra hermosa, pequeña y pujante ciudad de Puerto Natales a transitar por sus próximos 100 años. A veces se nota entre nosotros una excesiva melancolía, ella arrastra una nostalgia que muy rápido desemboca en ensimismamiento, en esa idea de que todo tiempo pasado fue mejor. Ese es el capítulo que en este centenario debemos cerrar. Es cierto, la historia protagonizada por los pioneros fundadores, no sólo de nuestra ciudad sino que de una realidad completa, es apasionante, admirable, tremendamente atractiva, pero no debemos perder de perspectiva una cosa: ¿seremos nosotros meros comentadores de ese pasado o, mejor, nos convertimos en pujantes pioneros del futuro? Ambos: comentador melancólico y entusiasta abridor de horizontes, son incompatibles. Ser pionero te deja tiempo para nada más, la energía que nos debe inspirar para esta tarea debe estar llena de optimismo, fuerza y fe. Nadie puede ser pionero, lamentándose de lo que ya no es, de lo que no tenemos, de lo que falta. Quizás podemos empezar a mirar con atención lo que significa que prácticamente el 90% del área de nuestra provincia sea el territorio virgen del archipiélago patagón. ¿No será ese el espacio físico donde la nueva gesta pionera de los próximos 100 años se llevará a cabo? ¿No serán nuestros pescadores artesanales, con su conocimiento y experiencia, quienes pueden ocupar el rol que jugaron los baqueanos y colonos de las pampas que dieron origen a la centuria recién pasada? En este centenario, la invitación debe ir para encontrar la energía, la fuerza, el optimismo en los cuales nosotros, protagonistas del nuevo centenario, debemos rebosar para sacar adelante el hermoso desafío que nos espera y, como sugerencia al menos, se extiende la invitación a mirar con ganas y sana ambición las grandes oportunidades que nos abre nuestro inexplorado territorio insular. Puerto Natales es el mejor lugar para sacar adelante esta nueva gesta pionera que se nos viene por los próximos cien años. Cordialmente Max Salas Gobernador de Ultima Esperanza

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PUERTO NATALES - 100 AÑOS

Con su curso, en sus primeros años de educación básica, junto a su profesora Leticia Barrientos. Fernando aparece en la segunda fila (hacia atrás) octavo de izquierda a derecha.

uando tenía 8 años, Fernando Solabarrieta tuvo su primer trabajo: vendió diarios. Un día, por alguna razón tuvo un golpe de suerte y salió temprano a las calles de Puerto Natales ofreciendo los diarios del mismo día, algo inusual en la zona para principios de la década de los 80. Fue su jornada más exitosa y quizás su primer encuentro con las noticias, que se convertirían en parte importante de su vida. Tan importante como su

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lazo con Puerto Natales, la tierra donde nació y a la que vuelve cada vez que puede. La historia de los Solabarrieta en la zona comenzó con la llegada del abuelo Manuel, inmigrante español, que se separó tristemente de su hermano Roque cuando ambos estaban en un campo de concentración en Francia, luego de que estallara la Guerra Civil española. “Manuel llegó solo a Chile en 1939, a los 20 años, en el Winnipeg, con el tremendo dolor de haber dejado a su hermano a quien nunca más volvió a ver. Vino a empezar de nuevo, era

un sobreviviente de la guerra, a quien le costaba expresar sus afectos por haber tenido una vida tan dura desde muy joven. Era un hombre fantástico y a su primer hijo lo llamó Roque en recuerdo de su hermano. Esta tradición la siguió su hijo Ciro (mi padre) que bautizó a mi hermano menor con ese nombre. Hace poco más de un año, mi hermano tuvo su primer hijo, que también fue bautizado como Roque”. En Puerto Natales y luego de ejercer varios oficios, Manuel Solabarrieta formó una familia junto a Elsa Alvarado y sus

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Fernando Solabarrieta, periodista deportivo y figura de TVN:

“Soy natalino de tomo y lomo”

dos hijos: Roque y Ciro. Este último se casó unque acaba de cumplir 40 con Margarita Chelech, hija de inmigrantes años, Fernando Solabarrieta sirios. “La familia de mi madre es primera generación en Magallanes. Mi abuelo Abravuelve a sentirse como un ham Chelech murió hace tres años y aún es niño cuando recuerda su recordado en la zona como un hombre muy bueno. El y mi abuela Elsa me dieron un gran vida en Puerto Natales. Esta ejemplo a seguir”, dice hoy el periodista de TVN. etapa quedó marcada por sus Fernando Solabarrieta nació en el hospital de primeros años con su familia su ciudad y vivió en Puerto Natales toda su infancia. Su padre, Ciro Solabarrieta, después y amigos, compartiendo con de ejercer como empleado bancario y jubilado ellos una vida de esfuerzo por problemas de salud, invirtió sus ahorros en la compra de una librería, que se convirtió pero también de mucho en el negocio familiar y en el que Fernando afecto. comenzó trabajando en la venta de diarios. “Me cuesta hablar de Natales porque me emociona mucho, porque es hablar de mis mejores recuerdos, de mi infancia, de la casa de mis viejos, de la patria chica. Es enorme el amor que siento por mi tierra, porque allí viví los mejores años de mi vida. Me acuerdo de jugar a la pelota en la Corvi, que era un despoblado en ese entonces; de Hugo Maldonado, “Peluca”, que fue mi primer gran amigo. El vivía justo frente a mi casa y su mamá me invitaba a tomar once. Mi primer acto de libertad allí, cuando tenía unos cinco años, fue tomar una taza de té, en vez de En un la leche que me daban en mi casa. abuelos asado familiar ju A n Peluca era mayor que yo y me protegía Manuel (a braham (a la izq to a sus uierda) y la derech a). como el hermano mayor que no tuve”. “Me acuerdo de mi primera fiesta, una convivencia con las chicas del Colegio María Mazzarello y allí bailé por primera vez. Tenía 11 años. En octavo me puse a pololear por primera vez… Ella se llamaba Danae, hoy ya no está en Natales”. Fernando estudió en el colegio de educación básica Monseñor José Fagnano, de donde egresó en 1983. De esa época recuerda a la profesora Leticia Barrientos, que le enseñó a leer; a su profesor del quinto al octavo año, Malvio Oyarzún y en especial al padre Javier Cruz, Con s de quien todos sus compañeros su madr u abuelo Manue e l guardan muy buenos recuerdos. el lago G Margarita Chele Solabarrieta y ch, de pa rey, dura se nte el ve “Eramos niños de 12 ó 13 años e rano de o por 1973. incluso algunos más grandes. El día que salimos del colegio pedimos ir a nuestra sala y lloramos todos juntos… sentíamos que nos despedíamos para siempre. Un tiempo después la mayoría de ellos comenzó a trabajar, otros se fueron al servicio militar. Yo me fui a Punta Arenas internado, para continuar mi enseñanza media. Cuando terminé el colegio hice a todos mis compañeros firmar un diario de vida y lo abrí una sola vez, cuando estaba solo estudiando en Punta Arenas, en un momento en

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que extrañaba mucho a mis amigos y a mi familia. Lo leí, lloré mucho, pero después lo cerré y nunca más lo he vuelto a abrir. Fue mi forma de decir ‘no puedo volver atrás’. Fernando cree que esa formación en el Fagnano fue la mejor que pudo tener, “porque tuve la suerte de compartir con personas de un origen aun más sencillo que el mío y eso me marcó para siempre. Todos éramos iguales, la diferencia es que tuve la fortuna de que mis padres me pagaran más estudios en Punta Arenas, fortuna que no tuvieron muchos de mis compañeros. Pude seguir en la Universidad, pero el empuje que me dejaron mis “hermanos” del Fagnano es algo que me sirvió toda la vida. Si hubiese nacido en otro lugar y no hubiera tenido esta experiencia de vida, seguramente no habría llegado ni a la mitad de donde he llegado, si acaso he llegado a alguna parte. Saber que las cosas cuestan, que no todos tienen para estudiar y a veces ni siquiera para comer, es algo que marca mucho”. Desde entonces, los compañeros de curso de Solabarrieta se vuelven a reunir todos los fines de año “y aunque de los 24 sólo 20 de nosotros estamos vivos, siempre sentimos que los 24 estamos juntos”. Hoy que es padre de familia, Fernando Solabarrieta ha logrado transmitir el amor por las tierras natalinas a sus hijos, que viajan desde Santiago varias veces al año para visitar a sus abuelos y que incluso tienen su propio grupo de amigos natalinos. “Yo soy natalino de tomo y lomo. Una de las cosas que más me gusta de Natales es que en general nadie se conoce por su nombre, sino por sus apodos. Creo que la mayor virtud de los natalinos es la lealtad a los amigos, a la familia y a la tierra. El mayor defecto, es que somos “muy bravos” para el carrete y las celebraciones. Y por eso, la mejor noche del año es la que disfrutamos post Jornadas por el Niño Impedido Magallánico, porque estamos felices de haber cumplido. También disfruto mucho el Año Nuevo en Puerto Natales, porque toda la familia se reúne sagradamente: mi hermano viene desde Dubai, mi hermana desde España y yo desde Santiago. Es una cita a la que nadie puede faltar”. Y sobre su eventual vuelta definitiva a la zona, hay cosas que tiene muy claras. “Yo quiero volver a Natales a emprender algo para ser útil a mi ciudad. Para ello quiero tener la tranquilidad económica necesaria y cuando pueda iniciaré un proyecto interesante para mí y mi familia. No tengo un plazo, pero lo que sí sé es que no volveré sólo a morir a Natales. Para mí es muy difícil vivir lejos de Natales. Sé que pronto voy a volver y les digo a los natalinos que cuiden esta tierra bendita, el paraíso que tienen y que disfruten de este aniversario”.

Con s Puerto N us padres en su atales. casa de

PUERTO NATALES - 100 AÑOS

A los 3 años, llorando amargamente luego de caer en una poza de barro.

U N N ATA L I N O E N C H I C A G O

Desde Chicago, Alejandro Ferrer, comunicador y académico:

“¡Feliz siglo, natalinos y sigan tirando piedras!”
Con su esposa Gladys, con quien vive en Chicago.

lejandro Ferrer es otro de los descendientes de ibéricos que llegó a nuestro país escapando de los horrores de la guerra. Sus padres debieron soportar la violencia y el hambre de la Guerra Civil Española seguida por la Segunda Guerra Mundial. “Emigraron a Punta Arenas con mi hermano Fernando Ferrer de dos años, días antes de mi nacimiento. Yo nací en calle Balmaceda 566 de Punta Arenas y al mes me llevaron a Puerto Natales donde mi padre se había asociado con otro comerciante español”.

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Los hijos de la familia Ferrer cursaron su educación básica en la Escuela Monseñor Fagnano de esta ciudad y después continuaron su educación en Punta Arenas, como muchos de los niños de aquella época. De su infancia, Ferrer recuerda los dolores de cabeza que junto a su hermano dieron a su madre, debido a su comportamiento. “Nos llamaban “los angelitos Ferrer” por lo traviesos y también “españoles coludos, esto me daba mucha rabia porque el español realmente era mi hermano”. “Nuestra infancia fue maravillosa: andá-

bamos a caballo, jugábamos fútbol, íbamos a pescar al muelle, nos colgábamos del trencito a Bories, tirábamos piedras en la playa (tengo varias marcas en la cabeza que considero mis medallas), saltábamos el riachuelo, le sacábamos el jugo a los inviernos en trineos; o sea, exactamente igual que la mayoría de los chicos de esa época. ¡Una vida intensa y al aire libre; vida de cachetes colorados por el frío! Fuimos amigos de todos y todavía veo por las calles a mis compañeros de silabario con quienes hoy nos hablamos como si los

años y las distancias nunca hubiesen transcurrido”. En 1966, Alejandro Ferrer se casó con su querida Gladys, con quien tuvo tres hijos natalinos, “y hoy somos abuelos de 6 gringuitos que hablan español en nuestra casa de Chicago” . Es en Estados Unidos donde hoy vive y trabaja, pero su corazón y sus recuerdos no dejan de estar cerca de la Patagonia y su gente. “Lo que más rescato de Natales es el humor de la gente. Nos reímos del más pintado y quizás eso explica la cantidad de sobrenombres que nos caracteriza. Creo que eso es una hermosa herencia que trajeron los miles de inmigrantes chilotes que echaron raíces en Magallanes. Yo viví dos años relegado en Chiloé y pude observar que la gente tiene nuestros mismos valores (o nosotros tenemos los de ellos)”. Esos códigos, según dice, hacen muy particular la idiosincrasia del natalino. “Tengo la impresión que los natalinos somos una especie de sociedad secreta, cuya regla indiscutida es amar al pueblo por sobre todas las cosas. Entre nosotros sí podemos criticar al pueblo, pero jamás, jamás, permitimos que alguien foráneo lo haga. Esa es una ley sagrada”. “El cariño a ultranza por Natales se debe a que nos ha costado demasiado tener lo poco que tenemos. No faltó quien dijera una vez que somos como “La novia abandonada frente al altar”. El centralismo se nos hace imperdonable, inaceptable. Tenemos plena conciencia de que el centro del país no respeta a Magallanes en general y a Natales en particular y, sin embargo, nosotros queremos a Chile, somos chilenos y estamos

El cineasta y académico recuerda su vida en Puerto Natales. No le ve defectos a sus coterráneos y analiza la cultura de los natalinos.

orgullosos de serlo”. Alejandro Ferrer rescata entre las virtudes de sus coterráneos que “somos gente decente, solidarios y humildes. ¿Defectos? No veo ninguno, jejeje...”. Uno de los episodios más dolorosos en la vida de este natalino fue su ruptura física con la zona, que se dio a la fuerza, al haber sido detenido y relegado en la época del Gobierno Militar. “El peor castigo que inflingió la dictadura en mí fue haberme cortado el cordón umbilical. Me pasé 11 años sin poder regresar. Eso no se lo deseo a nadie. Después de esa horrible experiencia, retomé los contactos con todos y ya soy uno más, como si nunca hubiese partido”. Y fue justamente esa experiencia la que lo hizo tomar un rumbo insospechado en lo profesional, ligándolo con el cine y las comunicaciones. “Con Bruno Rodríguez, enloquecimos a varios amigos y nos transformamos en “cineastas”. Primero hicimos “Momentos de Alturas” el primer DVD magallánico y después un largometraje de verdad, Fingere, que todavía anda dando vueltas por el mundo: ahora en mayo se presentará en New York. Además he estado dedicado a escribir una columna de opinión en Radio Polar donde se reúnen todos mis amigos, incluso del extranjero. Hoy, con Internet estamos todos conectados. Me hace gracia porque siempre me retan cuando pasan muchos días sin escribir. Me dicen: “Eres un vago”, “no has cambiado nada”, “si no escribes te van a echar” y cosas por el estilo. Yo creo que todo esto me ha ayudado a reconstruir los lazos y mantenerlos. Sin este cariño, mi vida sería muy triste”. Hoy, cuando piensa en el aniversario

Llegando de Isla Dawson en 1974, luego de haber estado detenido.

de su querida tierra, envía un mensaje para sus coterráneos. “No creo necesario decirles que no cambien, porque sé que esto nunca ocurrirá. Apenas me atrevería a decirle a los natalinos que continúen transmitiendo, de generación en generación, los valores y la lealtad fascinante que nos ha caracterizado. ¡Feliz siglo, natalinos y sigan tirando piedras!”.

Con su mate, una de las tradiciones que llevó desde la Patagonia a Estados Unidos.

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El joven Luis Alarcón de caza en Puerto Natales.

UN DESTACADO ACTOR NATALINO Luis Alarcón, actor de cine y TV:

“Estamos luchando por tener un cine”
uis Alarcón siempre cuenta que la calle Justo Alarcón que hay en Punta Arenas es en honor a su abuelo, “un tipo muy bueno, que fue actor y uno de los fundadores de la Cruz Roja en Magallanes”. A diferencia, de Justo, su hijo Esteban Alarcón junto a su esposa la ancuditana Irene Mancilla, decidieron dejar Punta Arenas para instalarse en Puerto Natales buscando mejores opciones. Allí completaron una familia de 6 hijos. “Mi padre comenzó trabajando en el frigorífico Bories y luego en el frigorífico Natales, donde hizo carrera llegando a ser contador de este negocio, en el que estuvo 23 años. Yo nací en 1929 en Puerto Natales, soy el menor de los hermanos”. Luis Alarcón asistió al colegio salesiano Monseñor Fagnano durante toda su educación básica. “Tuve una infancia muy linda, casi principesca, porque cuando nací mi padre ya tenía una buena situación económica, era muy querido

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en el pueblo y vivíamos en una casa preciosa, en la calle Bulnes esquina Ladrilleros. La casa todavía está allí, frente al Hotel Charles Darwin”. La infancia de Luis estuvo marcada por su encuentro con las imágenes que se proyectaban en el Teatro Palace, a donde se arrancaba cada vez que podía con su amiga Bruna Mattioni, hija del administrador del cine. En ese mismo lugar debutó a los 6 años, bailando un minué. “Bailé como el único varón en un grupo de niñas, entre ellas mi amiga Bruna, con éxito rotundo. Esa fue mi primera vez en el escenario”. Muchos de esos sentimientos quedaron plasmados en el documental sobre su vida que uno de sus hijos realizó y que fue llamado “En Beneficio Propio”, aludiendo a un aviso publicado en El Magallanes en 1903, en el que su abuelo Justo Alarcón anunciaba una función en el Teatro Imperial, en beneficio de su propia situación económica.

De sus años de colegio recuerda hoy los sketch y obras realizadas al alero de sacerdotes muy aficionados al teatro. “Hice mucho teatro con los salesianos, era de los mejores alumnos y era comandante de un grupo de exploradores de Don Bosco”. Esta afición también la combinaba con la música y cantaba en la Iglesia, siendo solista en las novenas de la Virgen y también en misas que por esa época eran pronunciadas en latín. Al completar la etapa de educación básica, Luis Alarcón siguió estudiando en Punta Arenas, pero cada época de vacaciones de invierno volvía a su querido Puerto Natales. Con el tiempo, el joven debutante del Teatro Palace se convertiría en una figura relevante de la escena nacional pero sin dejar de recordar con nostalgia su cuna, un sentimiento que lo llevó a crear un lazo con esta tierra que en los últimos 10 años se ha estrechado aún más, con

El creador del Festival de Cine en la Patagonia vivió los años de gloria del Teatro Palace, donde se acercó al cine y debutó en los escenarios cuando sólo tenía 6 años de edad.

Alarcón, como Pedro Chamorro, tuvo un rol destacado en la teleserie La Fiera, de TVN

el Festival de Cine en la Patagonia. “Esto nació como una humorada, sin mayores expectativas. Al principio yo sólo quería proyectar una película en la Cueva del Milodón, porque me parecía algo bonito. Además, no me gustaba que Natales no tuviera cine y que la gente joven no supiera lo que es ir al cine”. Junto a su empeño y gracias a su amistad con cineastas, logró que la proyección de una película se transformara en un evento que todos esperan cada verano. “Se creó una necesidad y llegamos a hacer una muestra de varias películas a la que se sumaron los ar-

gentinos. Es una muestra única en el mundo y ahora estamos luchando por conseguir tener un cine en Puerto Natales. Creo que el broche de oro para todo este trabajo será tener una sala de cine para la ciudad. Está en el proyecto del Centro Cultural que impulsa la municipalidad y me encantaría verlo concretarse”. Hoy, a sus casi 82 años de edad, siendo un actor plenamente vigente en cine y televisión, Alarcón mantiene vivos sus recuerdos de la época que vivió en esta zona. “Una de las cosas que más le agradezco a Natales es la hermosa infancia

que disfruté allí. Me la pasaba en el cine, estudiando o andando en bicicleta. Siempre tuve más amigas que amigos y aunque quedan muy pocos vivos, aún conservo a mi amigo Manuel Suárez, quien se casó con mi amiga Bruna Mattioni. Me gustaría que los natalinos celebren como corresponde este aniversario, no sólo con festejos sino también con proyectos -porque la ciudad está llena de proyectos- en una ciudad turística que ya dejó de ser sólo el paso para ir a las Torres del Paine. Ahora ya es un atractivo turístico en sí misma”.

Premios y reconocimientos
Medalla Pedro de la Barra por sus seis décadas de trabajo actoral, otorgada por la Universidad de Chile. Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda. Reconocimiento especial del Senado de la República de Chile. Homenaje por 50 años de trayectoria por parte de La Corporación de Actores de Chile (Chileactores).

Junto a Raúl Ruiz, director de la película Tres Tristes Tigres, de 1968.

PUERTO NATALES - 100 AÑOS

Hombre de amplia cultura, gran lector en sus momentos de solaz, también se dedicó al cultivo de la poesía.

El recordado alcalde Octavio Castro

l profesor, poeta, recordado alcalde de Puerto Natales e intendente de Magallanes, Octavio Castro Sáez, nació en Cauquenes, provincia del Maule, el 18 de septiembre de 1919. Fueron sus padres don Hilario Castro Osses y Margarita Sáez Salgado. Fue el tercero entre 11 hermanos. Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal y los estudios superiores en la Escuela Normal de Chillán, pero más tarde se trasladó

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a la Escuela Normal José Abelardo Núñez de Santiago, donde obtuvo el título de profesor primario en 1939. Su primera destinación como profesor primario fue en 1940 en la lejana ciudad de Puerto Natales, donde ejerció el magisterio con abnegada dedicación. Contrajo matrimonio con doña Raquel Vidal Alvarez el 30 de diciembre de 1942, en Puerto Natales y tuvieron una hija, Ana María Castro Vidal. Hombre de amplia cultura, gran lector en sus

momentos de solaz, también se dedicó al cultivo de la poesía. Gozó de la amistad y el aprecio de grandes personalidades como Pablo Neruda, Nicomedes Guzmán, Pablo de Rokha y Salvador Allende, con quienes compartió ideales y la común afición por el mundo de las letras. Durante su vida en Puerto Natales desarrolló una gran actividad no sólo en la educación, sino también en el quehacer social, político y cultural. Puerto Natales fue su gran pasión

Octavio Castro junto a su esposa Raquel Vidal y su hija Ana María Castro Vidal.

En una ceremonia cívico-militar por las Fiestas Patrias de septiembre de 1953 en Puerto Natales.

El profesor y poeta Octavio Castro fue vicepresidente del Club de Leones, hijo ilustre de Puerto Natales, juez de Policía Local, dirigente del Partido Socialista, regidor por 27 años, alcalde natalino por tres períodos seguidos y finalmente intendente regional, hasta el golpe militar.

ya que siempre se preocupó de su progreso y desarrollo. Con él comenzaron las grandes obras de urbanización como la luz eléctrica permanente, el alcantarillado y la pavimentación de calles. Siempre creyó en la industria sin chimeneas, el turismo, por lo que fue un entusiasta impulsor de todo proyecto turístico que le presentaron, que para él eran proyectos viables y el tiempo le dio la razón. Fue vicepresidente del Club de Leones, hijo ilustre de Puerto Natales, juez de Po-

licía Local, dirigente del Partido Socialista, regidor por 27 años y alcalde natalino por tres períodos seguidos. Su honestidad, ética y la probidad fueron principios que jamás transó y eso lo convirtió en un personaje muy respetado por todos los sectores. Su transparencia era conocida, por lo que muchas veces fue solicitado como moderador o conciliador en situaciones de crisis. Además, fue director provincial de educación e intendente de la Región de Magallanes, cargo para el que

fue designado por el Presidente Salvador Allende en mayo de 1973. Pocos meses más tarde, como es historia conocida, debió abandonar el cargo de intendente, en forma triste pero digna, ya que gozaba del respeto de todos los sectores, que reconocían en él su ecuanimidad y bonhomía. Un cáncer terminó con la vida de Octavio Castro el 8 de mayo de 1980 en el hospital de la Pontificia Universidad Católica en Santiago, ciudad donde reposan sus restos junto a los de su esposa.

Gozó de la amistad y el aprecio de grandes personalidades como Pablo Neruda, Nicomedes Guzmán, Pablo de Rokha y Salvador Allende, con quienes compartió ideales y la común afición por el mundo de las letras.
El alcalde Octavio Castro, segundo de derecha a izquierda, en 1960 junto a autoridades militares de la época.

AVISO

a aristocrática dama inglesa lady Florence Dixie realizó lo que podría decirse fue el primer viaje turístico en la Patagonia. ¿Por qué una mujer, aristócrata además, acostumbrada a los lujos, fue la principal impulsora de esta expedición? ¿Por qué eligió un lugar tan apartado del mundo para venir? ¿Cuál podría ser el atractivo? Una locura en verdad. Ella misma responde estas interrogantes: “Lo escogí precisamente porque era un lugar exótico y lejano”. Recién casada, lady Florence Dixie integró junto a su esposo, el barón Alexander Beaumont Dixie, dos hermanos, lord Queensberry y lord James Douglas y un amigo, el ingeniero y artista europeo mister Julius Beerbohm, esta curiosa expedición para la época. Zarpando en el buque Britannia desde Liverpool, Inglaterra, el 11 de diciembre de 1878 arribaron a Punta Arenas en 1879, el mismo año que estalló la guerra del Pacífico, en busca de aventuras. Su primera impresión de la ciudad no fue para nada optimista: “Supongo que habrá lugares de aspecto más deprimente que Punta Arenas, aunque no creo que sea probable... estuvimos de acuerdo en que aquel epíteto ‘hoyo desamparado de Dios’ era la única descripción que hacía justicia a los méritos de este desolado lugar”. Al llegar a este pequeño pueblito que ya había dejado de ser colonia penal el único hotel existente era el

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de Pedro Zambelic, con apenas dos habitaciones y piso de tierra. Aquí se hospedó esta elegante dama inglesa, que cargaba rifles y escopetas en lugar de elegantes trajes y pieles. Tenía sólo 21 años la joven Florence Dixie cuando, provista de cabalgaduras y provisiones, recorrió por más de un mes parte de la vertiente noreste patagónica, llegando hasta el Parque Nacional Torres del Paine. Acá contrató como guía a un baqueano de nombre Avelino Arias o Jaria, el mismo que guió a George Chaworth Musters desde Punta Arenas a la isla Pavón. El consiguió buenos caballos y tres mulas para cargar dos barrilitos de whisky y toda la avena, harina, leche, té, azúcar y galletas que pudieran llevar, más una gran sartén y una cacerola. También estaba entre sus guías Julius Beerbohm, a quien le había tocado presenciar un par de años antes el violento motín de los artilleros y que después publicó el famoso libro “Wanderings in Patagonia” (Vagando por la Patagonia). Durante la travesía demostró ser una mujer fuerte, luchadora y debió soportar el frío, las incomodidades y el inmisericorde viento magallánico. Después de cada ago-

Florence Dixie, una aristócrata inglesa en el Paine

Florence Dixie bautizó las torres del Paine como Agujas de Cleopatra.

tadora jornada -se lo agradece la historia- tuvo la feliz iniciativa de anotar las anécdotas del día. Por ejemplo, su encuentro con el príncipe Enrique de Prusia, quien también viajaba por la Patagonia. Fruto de estas valiosas anotaciones surgió posteriormente su espectacular libro “Across Patagonia” (A través de la Patagonia), donde, entre otros aspectos, incluye insólitas recetas como el guiso de corazón de huemul, la grasa de ñandú a las brasas y la sopa de cabeza de guanaco. Florence Dixie describe a los tehuelches como gente hermosa, de blancos dientes, pelo largo y grueso con partidura al medio, altos, algunos de hasta dos metros, siempre con los pies descalzos. Se movían en busca de caza y el Estado de Chile les proveía de azúcar y tabaco. Señala que comerciaban pieles y carne, incluida la favorita de Florence: la de ñandú, muy parecida al faisán en su opinión. Una tarde se encontraron con un huemul y le dispararon.

Hotel Lady Florence Dixie.

Florence Dixie le dio el tiro de gracia. “Si la pena pudiera reparar la muerte, de la cual desgraciadamente yo fui causante, entonces he sido largamente perdonada”, escribió. Al conocer las Torres del Paine las bautizó Agujas de Cleopatra, en alusión a los obeliscos ordenados esculpir por el faraón Tutmosis III, en el siglo XV antes de Cristo, erigidos en Egipto, que hoy se encuentran en Londres y Nueva York. Al conocer la laguna Azul, escribió: “Sus aguas eran del más extraordinario azul brillante que yo hubiera visto jamás”. Este viaje se inscribe con propiedad como pionero dentro de la actividad turística en la Patagonia. Después de conocer el hambre y el frío australes juró nunca más volver a cazar por placer. Volvió a Inglaterra con la decisión de escribir sobre lo que había visto y vivido y así lo hizo. De regreso a Europa, su padre se suicidó y uno de sus hermanos murió ascendiendo el Matterhorn. Malos negocios hicieron que perdiera su fantástica casa en Bosworth. Autora de varias obras y defensora de los derechos femeninos, testimonió esta experiencia en el libro Across Patagonia, “A través de la Patagonia” (Londres, 1880), una obra imperdible y de inmenso valor que retrata muy bien la desolada Patagonia de esos tiempos. “A través de la Patagonia” tuvo una versión alemana (Leipzig, 1882) y también fue editado en español en 1996, por la Universidad de Magallanes, en Punta Arenas. Allí señala esta viajera inglesa: “No hay otro lugar en el mundo en donde se pueda estar tan completamente solo”. En este libro relata las vicisitudes de esta interesante travesía, sus encuentros con los nativos aonikenk (o tehuelches), sus

emocionantes cacerías y la fauna regional. Posteriormente, lady Florence partió a Africa como corresponsal del Morning Post de Londres para cubrir la primera guerra de los Boer. Después la enviaron a cubrir la guerra anglo-zulú y entrevistó a Cetshwayo, líder de la revuelta. Con ese material escribió dos libros: Una defensa de Zululand y su reino y En la tierra de la desgracia. Contrariando el patriotismo británico, ella había nacido en Escocia, se puso del lado de los zulúes y convirtió a Cetshwayo en un héroe. Cuando regresó a Londres no sólo tenía lectores sino también enemigos. Pero ella, como siempre, sólo miraba hacia adelante. Formó la Asociación Femenina de Fútbol y fue presidenta del Club Inglés de Mujeres Futbolistas, desde donde llamó a las mujeres a jugar a la pelota con todo su corazón. También a apoyar la causa irlandesa, razón por la que la revista Vanity Fair la ilustró en su portada en 1884, mismo año en que intentaron asesinarla. Y hasta trabajó en Naciones Unidas para conseguir el voto femenino. Una de sus últimas causas fue luchar por el término de la cacería despiadada, algo que ella consideraba una crueldad sin nombre. Es que había calado muy hondo en su espíritu la muerte de ese lejano huemul de la Patagonia. Lady Florence Dixie nació en 1858 y su nombre completo era Florence Caroline Douglas, hija menor del séptimo marqués de Queensberry. Falleció muy joven, en 1907, a la temprana edad de 48 años. Es probable que en uno de sus tantos viajes su afición a vivir en lugares extremos le haya significado contraer alguna de las plagas comunes y mortales en ese tiempo, para las cuales difícilmente había cura en la época.

l doctor Augusto Essmann Burgos nació en Río Bueno el 28 de noviembre de 1918 y obtuvo su título de médico cirujano el 27 de octubre de 1943. Se hizo cargo del entonces Centro de Salud de Puerto Natales en el año 1951 y desde entonces no se alejó de Natales hasta 1977, ocasión en que se trasladó definitivamente a la ciudad de Valdivia. El representó una imagen poco frecuente en que se mezcla la estampa del médico tradicional de pueblo con la figura del más avezado cirujano de nuestros días. Su profunda convicción de servicio y la enorme responsabilidad asumida frente a una población que sentía a su cargo, fueron las dos únicas razones que esgrimió siempre para saber mantenerse en su condición de médico tolerante, solidario y fraternal. Tuve el privilegio de trabajar a su lado 10 largos años, de los cuales los dos primeros los compartimos en el antiguo hospital. Me asiste el firme convencimiento que durante todo el período servido bajo su dirección los conocimientos entregados por nuestras Escuelas de Medicina cobraban vida y se revestían de humanismo con la simple observación de su desempeño.

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PUERTO NATALES - 100 AÑOS

supo enfrentar y resolver los principales problemas de emergencias, alternando con la aplicación de los programas de salud general para una población que durante tantos años se entregó ciegamente a su quehacer profesional. Cuesta mucho imaginarse que en una vieja casona adaptada como hospital se resolvieron los problemas cotidianos y las urgencias de un pueblo eminentemente obrero, enclavado a 254 kilómetros de Punta Arenas, sin las facilidades actuales de comunicación y con una ruta difícil, especialmente en invierno. Sin medios diagnósticos de laboratorio ni radiología, con escaso instrumental quirúrgico y con el solo apoyo de anestesias raquídeas y el uso de éter con Ombredanne, tuve el privilegio de haberle ayudado a operar exitosas cesáreas, vesículas y vías biliares, hidatidosis hepática, peritonitis, hernias, várices y todo tipo de urgencias.

Los tiempos de la Petromax
Gran parte de los colegas actuales de la región se resisten a dar crédito cuando se les relata que la mayor parte de dichas intervenciones se realizaban en el antiguo hospital “a mano desnuda”, sin guantes quirúrgicos. A veces con la sola luz de una Petromax a parafina o apoyados por linternas a pilas que manejaban los recordados practicantes Raúl Alvarado, Irma Torteroglio y Lucho Alvarado. Las anestesias generales con éter

“Don Essmann”, apóstol de la medicina en Puerto Natales
Por doctor Alvaro Soto Bradasich

Una vieja casonahospital
Es muy probable que en los tiempos actuales el ejercicio profesional de algún médico que siguiera el camino recorrido por Augusto Essmann fuera catalogado como temerario y arriesgado. Dotado de una extraordinaria habilidad quirúrgica y de una audacia profesional a toda prueba,

En las afueras del antiguo hospital de Puerto Natales. Al fondo se aprecia el antiguo muelle Gafo.

eran administradas por la enfermera María Otilia Velásquez y las matronas Porfiria Díaz y Helvecia Volkart. Más difícil aún resulta aceptar que no veíamos infecciones y que habitualmente el instrumental quirúrgico se esterilizaba en grandes lavatorios enlozados que hervían estrepitosamente en una antigua estufa Dover.

Los enfermos son personas
Quizás si lo más destacable en este recuerdo y homenaje a Augusto Essmann sea resaltar esa extraordinaria compenetración que se produjo entre el médico y su comunidad. Durante todo el tiempo servido a su lado pude aquilatar el cariño y el respeto que siempre profesó a los habitantes de la ciudad y el gran conocimiento que poseía de cada uno de sus pacientes. No necesitaba de las Historias Clínicas para conocer los males que afectaban a los vecinos más

antiguos y su mayor orgullo consistía en ayudar a “bien nacer” a un nuevo natalino, a “defender su vida” hasta donde fuera posible y si ello no ocurría, a “entregar un buen morir”. Jamás le vimos abandonar a un moribundo, consecuente con su principio de respetar la muerte del ser humano y el dolor de sus deudos tanto como la vida propia. Era frecuente verlo amanecerse junto al lecho de sus pacientes siempre rodeado de los familiares a quienes obligaba a compartir los esfuerzos por lograr la mejoría de los suyos.

La partida
La entrega profesional en cuerpo y alma de este recordado médico fue captada en toda su magnitud y sin excepciones por los natalinos. No había quejas ni reclamos por la atención hospitalaria ni mucho menos el ambiente querellante y de demandas tan frecuentes

en nuestros días. La población conocía de las limitaciones materiales y también aceptaba que no siempre las acciones humanas eran infalibles, pero jamás dejaron de confiar en la disposición profesional de “Don Essmann” como solían respetuosamente llamarlo los más humildes. Cuando se alejó de Puerto Natales para radicarse en Valdivia llevó consigo el más preciado galardón con que puede condecorarse a un profesional: el reconocimiento y el cariño presentes hasta el día de hoy en la intimidad de quien sabe cuántos hogares natalinos. Es verdad que era un pueblo pequeño cuya población fluctuaba en los 15.000 habitantes, pero no cabe duda que si en el país existiera proporcionalmente un Augusto Essmann por cada 15 mil habitantes, el toque humanitario de la medicina actual sería absolutamente diferente, a la vez que constituiría el complemento necesario para los grandes adelantos tecnológicos y científicos de nuestros días. Personal del antiguo hospital de Puerto Natales, que funcionó hasta 1966 en el sector donde hoy se encuentra una estación de servicios. Fotografía probablemente tomada entre 1960 a 1964. 1ra. FILA ATRAS 1.- “El abuelo” José Cowell, auxiliar de servicios y de cocina que con el tiempo se convirtió en un experto ayudante de autopsias 2.- Juan Espinoza, auxiliar de servicio 3.- Víctor Tolosa, químico farmacéutico 4.- Luis Alvarado, practicante 5.- Antonio Restovic, auxiliar de farmacia 6.- Alejandro Velic, jefe de contabilidad 7.- Raúl Alvarado Díaz, administrativo 2da. FILA 8.- Octavio Oyarzo, auxiliar de servicios 9.- Laura Barrientos, auxiliar de servicios 10.- Doctor Edgardo Robles 11.- Honorina Aguilar, auxiliar de servicios 12.- Teresa Norambuena, practicante 13.- Doctor Armando Romo 3ra. FILA 14.- ¿? 15.- Doralisa Sánchez, auxiliar de cocina 16.- Porfiria Díaz, matrona 17.- Nora Gálvez, contabilidad 18.- Doctora Blanca Castillo 19.- Doctor Augusto Essmann Burgos 20.- Sonia Ulloa, matrona 21.- Raquel Alvarez, practicante 22.-Juanita Morrison, administrativa 4ta. FILA ADELANTE 23.- Graciela Millalonco, auxiliar de servicio de lavandería 24.- Adelina Asencio, auxiliar de servicios 25.- Irma Torteroglio, practicante 26.- Rosa Oyarzún, auxiliar de enfermería 27.- Irma Callahan, auxiliar de servicios 28.- Raúl Alvarado, practicante. Posteriormente fue gobernador de Puerto Natales durante el gobierno de la Unidad Popular.

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Hermann Eberhard, pionero de Ultima Esperanza

l famoso explorador alemán y pionero de Ultima Esperanza, capitán Hermann Eberhard, nació en el año 1852 en Ohlan, Silesia, Alemania. Sus padres quisieron dedicarlo al ejército, pero él prefirió la marina. En 1869, después de haber cursado estudios humanísticos, entró de simple marinero en un buque mercante alemán. Al cabo de algunos años ingresó a la compañía naviera Kosmos y antes de 1886 era capitán de buque. Llegó a las costas de Chile y luego a las islas Malvinas, donde quedó anclado por un año. Fue cónsul alemán en Río Gallegos, donde, aburrido de aquella vida sedentaria, renunció al consulado y se hizo estanciero en Santa Cruz. Quería criar ovejas en grandes cantidades. El gobierno argentino le concedió en esa zona una porción de 40 mil hectáreas. El quería más, quería descubrir lugares desconocidos y grabar su nombre entre los descubridores de regiones ignoradas. Su ímpetu ganadero lo impulsó en junio de 1892 a organizar, junto a sus amigos alemanes Augusto Kark y Teodoro Huelphers, un ovejero y dos ingleses de apellido Game y Cattle, la expedición hacia las tierras de Ultima Esperanza. Resuelto a emprender su difícil expedición, consiguió desprenderse de su familia y, decidido a descubrir nuevos horizontes para la ciencia y para sí mismo, emprendió viaje desde su estancia en Santa Cruz a Punta Arenas para encaminarse a la zona de Ultima Esperanza, donde soñaba realizar sus sueños de explorador y criador de ganado. Recibió ayuda de varios puntarenenses, entre ellos del cónsul alemán Rodolfo Stubenrauch, quien al principio lo consideró un iluso y después lo estimó como un hombre de esfuerzo y de valor. Varios le habían precedido en las exploraciones patagónicas, pero ninguno había logrado descubrir

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Según consta en el acta de defunción, Hermann Bernard Eberhard Schmidt falleció el 30 de mayo de 1908, a los 55 años, a las 8 de la mañana, en una vivienda de calle Maule, en Punta Arenas, de una afección al corazón.

un pasturaje apto para la crianza ovina. Todos los que habían explorado estas gélidas tierras le habían dicho que habían bosques impenetrables, cuyo suelo y clima eran inadecuados para la vida animal. Contra todas las predicciones de los que habían visitado aquella zona, helada y azotada por los vientos, se lanzó a buscar en la zona meridional de la Patagonia un sitio apto para la crianza de ganado. Partió en dirección a Punta Arenas acompañado de 4 marineros y de un esquife, pequeña embarcación de escasa resistencia. Vagó por los mares magallánicos cerca de dos meses y llevó un diario de su viaje y de sus padecimientos. Cerca de dos meses luchó contra la rudeza del clima y contra los feroces vientos. Encontró indios, a los cuales auxilió con víveres pero de ellos sólo recibió amenazas y peligros. En su itinerario de viaje escribió: “Julio 4. La noche era intensamente fría. Desde anteayer, es decir, desde que encontramos a los primeros indios, pusimos guardia por toda la noche, tanto para avisar cualquier peligro, como también para mantener el fuego. A las ocho el termómetro marca 8 grados bajo cero. Julio 5. La noche ha sido muy templada. Por la mañana vimos el humo de los fuegos de los indios. Esos indígenas están evidentemente persiguiéndonos... Julio 6. Salimos con dirección al norte y encontramos campos del mismo aspecto del de ayer. Yo creo que es muy apropiado para la cría de ovejas”. En estas notas se deja ver el gran descubrimiento de Eberhard, que dará origen más tarde al próspero negocio de la ganadería. Eberhard, como está dicho, tenía ya alguna

experiencia ganadera por haberse instalado en las inmediaciones de Río Gallegos. Después de muchos sacrificios, logró regresar a Punta Arenas. Al cabo de algún tiempo llevó ganado a esas tierras y estableció una estancia en Ultima Esperanza. El 8 de octubre de 1893 le fueron concedidos a Eberhard terrenos en Ultima Esperanza y ese mismo año fundó la estancia Consuelo, iniciando así la colonización de esa zona. Estableció en Puerto Consuelo un núcleo de explotación ganadera que fue fuente de prosperidad para su familia. En su homenaje el fiordo Eberhard, descubierto por él, lleva su apellido. Seis kilómetros al noreste de Puerto Natales se encuentra Puerto Bories, lugar que antiguamente se conoció con el nombre de río Cuchara, denominación que habría nacido cuando la expedición de Eberhard de 1892 extravió una cuchara. Posteriormente recibió el nombre de Bories en honor a don Carlos Bories, gobernador de Magallanes. Asimismo, una de las versiones sobre el origen del río Natales indica que fue descubierto el día de san Luis, natalicio de la hija del capitán Eberhard, llamada Luisa. Los descubridores lo habrían bautizado como río Natalis, latinismo que significa natalicio y que fue deformado por el uso para transformarse más tarde en Natales. Eberhard fue casado con la alemana Margarita Wappler, con quien tuvo tres hijos: Hermann, Dorotea y Luisa. Hermann Eberhard murió el 30 de mayo de 1908 a los 55 años. Sus restos se encuentran sepultados en el Cementerio Municipal de Punta Arenas.

DESCENDIENTE DE UN PIONERO
La enfermera Karin Eberhard Witt (68) es bisnieta de Hermann Eberhard Schmidt. Nacida en Punta Arenas, sus primeras letras las aprendió en Puerto Consuelo, en alemán y castellano, de manos de su abuela Gertrudis Witt. Más tarde estudió en Santiago y luego en el Liceo Sara Braun. Ha sido docente en la Universidad de Giessen. Durante 1991 y 1994 organizó una Escuela de Enfermería en Ruanda, Africa. Se encuentra preparando un libro con nuevos antecedentes de la familia Eberhard y actualmente reside entre Puerto Natales, Punta Arenas y Giessen, Alemania.

En 1893 Eberhard fundó la estancia Consuelo.

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uerto Natales está situada a orillas del canal Señoret, entre el golfo Almirante Montt y el seno Ultima Esperanza, en la XII Región de Magallanes. Es la capital de la comuna de Puerto Natales y de la provincia de Ultima esperanza, bautizada así por el navegante Juan Ladrillero que la catalogó, en uno de sus viajes, como su “última esperanza” de encontrar el Estrecho de Magallanes desde el norte al sur. Al final sus anhelos se vieron frustrados en esta comarca al enfilar al sur por el fiordo que él mismo denominó después fiordo Obstrucción y no dar

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Dorotea Eberhard, hija del pionero Hermann Eberhard y su esposo.

Fúndase la población Puerto Natales...

con el estrecho de Magallanes. Puerto Natales está ubicada 247 kilómetros al norte de Punta Arenas, a 48 kilómetros de la ciudad argentina de Río Turbio y a 256 kilómetros de Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz en Argentina. Está considerada la puerta de entrada al famoso Parque Nacional Torres del Paine.

Origen del nombre

En 1894 los pioneros alemanes Ernesto von Heinz y Kurt Meyer denominaron Natalis al río que desemboca en la parte norte de la actual ciudad. Esto debido a que el avistamiento del río se produjo el 24 de diciembre en vísperas de la conmemoración del nacimiento de Cristo. De allí Natalis, es decir, nacimiento en latín.

Historia 

El seno Ultima Esperanza, originalmente habitado por tribus kawésqar y aónikenk, fue recorrido en 1557 por el navegante Juan Ladrillero en búsqueda de una

ruta al estrecho de Magallanes. Pasaron tres siglos desde el descubrimiento de Ladrillero antes que se incursionara nuevamente en la zona de Ultima Esperanza. Hacia 1830, la expedición de la fragata HMS Beagle, enviada por el almirantazgo británico, exploró todo el sector descubierto por Ladrillero. Los nombres de algunos integrantes de esa expedición son hoy familiares en la zona: Robert Fitz Roy, William Skyring, James Kirke y el naturalista Charles Darwin. Hacia 1870, nuevamente renació el interés por las tierras de Ultima Esperanza. Entre los osados viajeros que se aventuraron por esos desolados territorios destaca Santiago Zamora, quien pasó a la historia como el Baqueano Zamora y a quien se le debe el descubrimiento de la región lacustre del Paine y de grandes manadas de caballos salvajes o baguales. En 1877 la zona de Ultima Esperanza fue recorrida por Tomás Rogers, en

El Presidente Ramón Barros Luco fue el fundador de Puerto Natales.

“Fúndase la población Puerto Natales en la desembocadura del río Natales, del territorio de Magallanes”.

una expedición con fines científicos. Años más tarde, el gobierno comisionó al capitán de fragata Ramón Serrano Montaner para penetrar más profundamente en los territorios descubiertos por Ladrillero y ratificados tanto por los baqueanos como por la expedición de Rogers. Serrano inició su exploración en 1889, descubriendo los lagos que bautizó como Balmaceda y Pinto. En su viaje alcanzó hasta el lago Toro y descubrió su desagüe en un gran río que más tarde se llamaría, en su honor, río Serrano. En 1892, las noticias sobre la calidad y cantidad de los territorios ubicados al norte de Punta Arenas comenzaron a interesar a personas que deseaban explotarlos. Finalizadas las expediciones de reconocimiento, un ex-capitán de la marina mercante alemana, Hermann Eberhard, decidió establecerse en esta zona. Eberhard, en compañía de su amigo y compatriota Augusto Kark, emprendió vía marítima el reconocimiento del sector. Le acompañaban el marinero Teodoro Huelpher y los ex guardiamarinas Cettle y Game. Después de innumerables peripecias llegaron a lo que es hoy Puerto Consuelo. Luego de un viaje a Europa para adquirir elementos y una lancha a motor, Eberhard obtiene la autorización del gobernador de Magallanes, Manuel Señoret, para instalarse en el sector oriente del seno Ultima Esperanza y nació así la primera estancia, Puerto Consuelo. En 1896 se fundó Puerto Prat y un año más tarde Puerto Cóndor. Fue el comienzo de la colonización. Poco a poco los colonos fueron desplazándose con sus instalaciones hacía las márgenes del río Natales. El francés Alcides Laforest instaló un hotel y carnicería en un lomaje cercano al río; José Iglesias se convirtió en el primer colono establecido definitivamente al comprar dicha propiedad en 1908. Ese mismo año se instaló Rodolfo Stubenrauch con un establecimiento comercial. De este modo comenzaron a surgir los cimientos de esta ciudad, que nació el 31 de mayo de 1911 por decreto supremo firmado por el Presidente Ramón Barros Luco.

AVISO

P PUERTO UERTO NATALEÑO100 AÑOS NATALES - 100 AS S

Vista parcial de Puerto Natales en 1930. Al fondo, el cerro Dorotea.

Tren de Bories a Puerto Natales en 1945 transportando trabajadores y carne.

Cantaron y contaron de Puerto Natales
Desde siempre, Ultima Esperanza y Puerto Natales en particular, con su maravilloso paisaje, han cautivado al visitante que se interna por este rincón de la precordillera magallánica. Este embrujo al visitante ha permitido que en distintas épocas el poeta, el escritor, el pintor o el cantante se inspirara y expresara sus sentimientos a través de la prosa, el verso o el canto.

Francisco Busolich

Un escenario verde en la montaña O cerca del cielo… Lo que hay que cuidar, es al buen caminante Y decirle que el aire es puro y limpio como la nieve. Y en las tardes vivir, un romance feliz Encontrar el amor en natalinas O extranjeras… Cuando quieras volver, a encontrar el silencio, Un paisaje florido, un lago azul O un río manso… Hey Puerto Natales, Puerto Natales no te olvidaré Hey Puerto Natales, Puerto Natales estás en mí Nos parece de justicia destacar como gran aporte el entregado por Rolando Alarcón, profesor de música, destacado compositor, pianista, guitarrista y cantante, quien llegó a Puerto Natales en el invierno de 1963, a dictar un curso de temporada en la Escuela Centralizada, Rolando quedó prendado con el paisaje de Natales y con los asistentes a su curso formó un grupo folclórico, escribió la tonada durante su estancia en Natales y al poco tiempo la envió desde Santiago con los arreglos musicales.

Cantaron

Entre las bellas canciones compuestas para nuestra ciudad, destacaremos a tres autores. Don Jovino Fernández fue vastamente reconocido como un creador musical que aportó con bellas canciones a diversas instituciones magallánicas en las décadas de 1930 y 1940. Con motivo del 32 aniversario de Puerto Natales, compuso el vals-canción titulado Natales, que entre sus líneas expresa:

Natales

Apretado entre las peñas De cerros monumentales Bajo el manto de las nieves Y el rugir de vendavales Surje un pueblo laborioso en los confines australes progresivo y vigoroso el bello Puerto Natales. Son las natalinas mujeres muy finas llenas de candor, labios purpurinos sobre este bravío pueblo de Natales. Son tan lindas que dan la ilusión de que saben luchar y vencer; y sus bellos ojos cuando se las mira brillan como el sol, que a todos los hombres se los aprisionan en su corazón.

Tonada a Puerto Natales
Extracto Si mi alma se volara sobre esos cerros tan míos y cruzara tu silencio y tu reír tan de niño entonces, Puerto Natales, me quedaría contigo. Donde los mares se calman y juguetean los vientos donde montañas y cerros se visten de ponchos blancos hay un lugar que es encanto donde el amor va a raudales es en Ultima Esperanza que sueña Puerto Natales que sueña Puerto Natales.

El vals-canción se estrenó oficialmente el 31 de mayo de 1943, por el conjunto “Los Chincoles” y sus notas fueron lanzadas al éter patagónico a través de las ondas de Radio Polar. Mauro Martino es otro gran cantautor que ha homenajeado a su ciudad de origen, creando en 1983 la letra y música de una bella balada titulada: Puerto Natales, estás en mí. Carlos Neún, su verdadero nombre, vivió en Santiago y Francia donde también incursionó en el teatro. En la actualidad vive y vibra con el quehacer artístico en Ultima Esperanza.

Puerto Natales, estás en mí

Hoy te quiero mostrar, un lugar ideal Una hermosa ensenada, con bellos cisnes De cuello negro, O prefieres soñar, a la luz de la luna,

Humberto Cárcamo, poeta natalino, hoy radicado en Punta Arenas, dice: tener la convicción que las palabras se las lleva el viento y los pensamientos que no se cautivan se esfuman en la inmensidad. Humberto, nuestro buen amigo, escribe y describe con sencillez sus muy propias vivencias magallánicas, evocando momentos, lugares y colores. Nos habla de lo natalino a través de A trabajar en Cerro Guido”, “La Esquila”, “El Domador”, “Al Tren de Puerto Bories”, “La Silla del Diablo” y “Contrabando”.

Versificaron

PUERTO NATALES - 100 AÑOS

A Puerto Natales
Versos elegidos Cuando el Señor con su amor y pinceles celestiales pintó el paisaje en Natales hizo derroche en color. De regalo nos afana el gran Paine montañés, con quien sueña el japonés escalar de buena gana. Nos entrega rica flora, una fauna prodigiosa, del puma a la mariposa riqueza que nadie ignora. También hizo en un rincón donde la piedra está viva, dos cavernas escondidas las cuevas del Milodón. Raúl Rivera es quizás el poeta chileno de más renombre que evocó a Natales. Llegó veinteañero a desempeñarse como profesor en la Escuela Nº 1 de Hombres, recién egresado de la Escuela normal de Chillán en la segunda mitad de la década de 1940. En su primer libro, de no más de 70 páginas, “Fiestas mortales”, aparece el poema “Natales”. Durante muchos años mis pisadas cayeron en las nieves de Natales. A la salida de algunas cantinas, por las calles de sombra en que vivían mis solitarias novias de ese tiempo. Y así mis huellas fueron dibujando un grabado de mi desesperanza en las calles nevadas de ese pueblo. La orilla del invierno se congela y hace orillas de encajes al océano. Mis pisadas quebraban ese hielo Y emprendían después en trazos débiles, Una lenta subida al cementerio. Y volvían en círculos oblicuos al Club Social o Restaurant Luciérnagas donde había botellas generosas y ovejeros bebiendo con amigos. En el verano austral (1967-1968), visita la región magallánica el gran escritor chileno Francisco Coloane. Como guía aventajado, acompaña al poeta soviético Eugenio Evtuschenko, en un viaje de reconocimiento por la Patagonia. … “Dejamos a Punta Arenas poco después del mediodía del sábado 24 de diciembre... Hicimos una parada en el Hotel Cabeza del Mar, con la intención de servirnos un refresco. El camino de Punta Arenas a Puerto Natales tiene 254 kilómetros y su naturaleza esteparia cambia a la altura del Morro Chico, desde donde empiezan a surgir las puntas de monte que se hacen bosque alto al llegar al río Rubens. En el portezuelo del cordón Arauco le pedí al chofer que detuviera la camioneta y desperté al poeta que dormía. Abrió los ojos y los paseó como el fanal de un faro sobre la grandeza de un paisaje que yo considero uno de los más extraordinarios del mundo, pues desde ese alto umbral se columbra toda la inmensidad del seno de Ultima Esperanza, una especie de Estrecho de Magallanes frustrado, que no alcanzó a salir al atlántico detenido por el monte Balmaceda, cuyas laderas están acuchilladas por

dos grandes glaciares milenarios. Después de un rato el poeta me dice, con un acento ruso: “estupendo”. Notable es también la descripción de Puerto Natales y su entorno que realiza el polifacético escritor chileno Benjamín Subercaseaux en su inmortal obra “Chile o una loca geografía”, producto de su visita a Magallanes en la década de 1930. … Llegué tarde a Puerto Natales; el barco había pasado el Kirke con la corriente a favor y el buen capitán bajaba en ese momento de la timonería frotándose las manos y riéndose de muy buena gana de mi cara pálida. Ese temor era, sin duda, vergonzoso en un hombre que cuenta a su haber más de 200.000 millas navegadas. Pero también es verdad que ninguna de estas millas había pasado todavía por el Kirke El interior del seno de Ultima Esperanza está formado por varios fiordos radiantes como los brazos de un pulpo. El cuerpo de este pulpo lo forma el golfo Almirante Montt. En éste, una especie de gran lago limitado por las montañas nevadas de la península Barros Arana. Se las ve tomar hermosos tonos rosados en el crepúsculo cristalino de estas latitudes. Pero no todo es calma, a veces el golfo se encrespa y el viento sacude las amarras de los barcos en el muelle de Puerto Natales. Porque Natales se encuentra ahí, en el fondo de este golfo, con sus 7.000 habitantes que son la capital y el alma de estas regiones. Hermosas casitas de madera y algunas construcciones de mayor importancia se extienden en una llanura ligeramente inclinada y limitada al fondo, en la lejanía, por un inmenso farellón cortado a pique. Durante 40 años (1933-1973), la Empresa de Ferrocarriles del Estado publicó la Revista en Viaje, destinada a publicitar los servicios de trenes y a entregar información de interés a los ya miles de turistas o viajantes de verano que querían conocer Chile. Mayoritariamente las descripciones consideraban destinos ubicados en la zona centro sur del país. En diciembre de 1939, Carlota Andrée, una osada periodista, visita la Patagonia y describe de esta manera su encuentro con Puerto Natales. “Lejos, muy lejos, aislado casi, desconocido de nosotros mismos, se levanta Natales, el puerto chileno de la Patagonia, al borde del seno de Ultima Esperanza. Una claridad rabiosa, algo así como una dulce alba boreal, platina el caserío extraño, todo protegido por el zinc y el latón que cubre sus murallas. Una población de 4.000 almas palpita en el interior, dedicado a las faenas frigoríficas, objeto y vida del puerto. No hay otro sitio en el mundo donde el hombre coma más carne y beba más licor. Las estadísticas demuestran que, contando como consumidores hasta las guaguas de pecho, en Natales cada persona come un kilo de carne fresca al día. El licor corre a chorros, a pesar de que Natales es zona seca, sin embargo, el orgullo del pueblo es no tener borrachos. La población bebe siempre en sus horas de comida y como su cuerpo está bien nutrido, el vino no los arrebata. Además, en Natales no hay andrajosos ni mendigos, todos trabajan y viven limpios. No creo que en América Latina pueda encontrarse un sitio de turismo más interesante que este rincón bravío y oculto de la Patagonia chilena”. Finalmente, quien no ha escatimado elogios para testimoniar su admiración por Puerto Natales, es el reconocido poeta y escritor Marino Muñoz Lagos. Dice Muñoz Lagos: “Los forasteros que visitan Puerto Natales se llevan el encanto de su gente, la mayoría formada por chilotes laboriosos y entusiastas, que quieren a su pueblo y luchan incansablemente por su progreso. Detrás de cada habitante de Puerto Natales hay un hombre o una mujer que trabajan por su engrandecimiento”.

PUERTO NATALES - 100 AÑOS

Vista hacia calle Prat en la década del 40. Se aprecia la farmacia Natales, a la derecha el antiguo edificio de la Gobernación y al centro el último quiosco que tuvo la Plaza de Armas natalina. La primera ubicación de la Botica Natales, posterior Farmacia Natales, fue en calle Philippi y sus primeros dueños fueron Ismael Villarroel y Emilio Peño.

Blanca Mattioni Predolin, reina de las fiestas del Club Deportivo Natales 1941-1942

Almacén y tienda de Stubenrauch & Compañía en 1930. Estaba ubicado en calle Manuel Bulnes actual Servicentro Copec. Fue destruido por un incendio en 1931.

Desfile de autoridades frente a la Municipalidad. Al centro, el alcalde Antonio Miranda Saldivia (alcalde entre 1953 y 1956), a su lado el gobernador del Departamento Mario Manterola Olivos, jueza de Letras abogada Rosa Vera de Fernández. Atrás el comandante del Cuerpo de Bomberos Roberto Morano Dey y secretario de la Gobernación Alfredo Daniel Rivera Valdés.

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PUERTO NATALES - 100 AÑOS

Miguel Angel León Rabanales

El primer mártir del periodismo magallánico
Por Pedro Cid Santos

El periodista Miguel Angel León, director del periódico El Esfuerzo de Puerto Natales.

n la década de 1940 Natales vivió su época de oro en el periodismo. Se editaron simultáneamente hasta 7 periódicos, sin contar con la prensa llegada de Santiago y capital regional, en un pueblo que entonces no pasaba de cinco mil almas, con aplastante mayoría de extracción obrera. Esta es la historia y el homenaje a uno de esos periodistas; uno demasiado valiente y consecuente con la verdad. Se llamaba Miguel Angel León Rabanales. Un cuadro artístico del Sindicato de Campo y Frigoríficos fue bautizado así en su honor y una calle de Natales ostentaba su nombre (cambiado tras el golpe militar de 1973), como reconocido homenaje de la gente al más decidido y valiente defensor de su clase trabajadora y al más ferviente impulsor del periodismo. Sólo con lo mencionado creemos sería de justicia se volviera a restituir su nombre en una de las calles de Natales. Por lo demás, León es “él” mártir del periodismo magallánico. Pero hoy casi nadie le recuerda, siendo que podría ser figura de alcance nacional si el Colegio de Periodistas recogiera la historia de su obra y su legado. Miguel Angel León Rabanales se desempeñaba como capataz en el Frigorífico Bories, propiedad de la todopoderosa Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. Allí se imponía no sólo por su buen trato, también por presencia: hombre alto y de contextura corpulenta, pero ágil y resuelto. Gustaba de la conversación distendida con todos: oficinistas y obreros, jóvenes y adultos, en la taberna del señor Viano, sector viejo de Natales; donde desafiaba a declamar poesías de memoria en sana competencia a quien quisiera acompañarle, según testimonio de quien le conoció mientras cursaba estudios primarios en la década del 1920 en Natales, Domingo Santos Arenas. Tenemos a la vista su “Solicitud de admisión”

E

como socio activo a la Cruz Roja de Hombres de Puerto Natales con fecha 27 de enero de 1921; allí se declara de nacionalidad chilena; estado civil, casado; profesión u ocupación, obrero; domicilio, Puerto Natales; edad, 39 años; o sea, había nacido alrededor de 1882. Mejor aún, conocemos su pensamiento e ideales. Integró la comisión destinada a dotar de un órgano de prensa y difusión a la Federación Obrera Local (extensión natalina de la otrora poderosa Federación Obrera de Magallanes). Esta, formada además por Eusebio Gómez, Florindo Zúñiga y Enrique Paredes, reunió los fondos y gestionó la compra de la imprenta con la cual se daría a luz El Esfuerzo, uno de los más longevos periódicos obreros de Chile. La dirección del periódico fue encomendada a León, quien desempeñó el cargo tres años, hasta el 13 de febrero de 1927, fecha de salida del último número de El Esfuerzo, en su primera época. En ese puesto sentó cátedras de civismo, artes y letras, materias sindicales y políticas, actualidad nacional, regional y local. Todo ello y más fue para Natales El Esfuerzo durante su dirección. Miscelánea de calidad, cuya huella periodística sus seguidores se esforzarían por imitar. Algo difícil, pues se vivía un tiempo y ambiente francamente hostiles a su labor. Como parte activa de un sindicato el órgano de prensa de su dirección se enfrentaba a fortísimos poderes difíciles de dimensionar hoy. Pero León era hombre que no se dejaba amedrentar fácilmente. Peligros que hubieran hecho retroceder a más de alguno, a él, por el contrario, parecían alentarle aún más a seguir adelante. Ya desde el Nº 1 de El Esfuerzo del 27 de julio de 1924, se denuncia bajo el título “Cobarde atentado”, los dos intentos fallidos por destruir la imprenta del periódico y los destrozos en puertas y ventanas del local que lo cobijaba. Antes de salir a la luz el

periódico tenía encima enemigos peligrosos y resueltos hasta las últimas consecuencias a ir en su contra. Fiel a las ideas anarquistas, fue decidido impulsor de la sindicalización de los trabajadores de Natales, creyendo que sólo así lograrían rescatar mejoras económicas y laborales al capital. En El Esfuerzo del 7 de diciembre de 1924, hace un llamado “a los empleados de comercio”, a fin de que se unan y organicen, como un solo hombre, frente a los patrones. Sus llamados fueron bastante eficaces y molestos para el comercio, pues le costarían una detención en la capital regional junto a otros de sus compañeros. En un suelto de El Esfuerzo del 8 de febrero de 1925, se publica la “Llegada de nuestros camaradas”, donde se consigna que regresaron de Punta Arenas en donde estuvieron detenidos “por un capricho de las autoridades y comerciantes”: Miguel Angel León, Horacio Lara, José M. Avendaño, Enrique Paredes y Joaquín Rodríguez. Como siempre su nombre aparece encabezando la lista.

Sus críticas, que alcanzaban todo ámbito donde se aprecien vicios o perjuicios para la comunidad, le costaron más de un percance. Incluso cuando no era el autor propiamente tal, sino un mero repetidor o eco de la noticia. La segunda detención que le conocemos fue precisamente de esta índole. En El Esfuerzo del 9 de mayo de 1926, el Consejo Administrativo de la Federación Obrera Local publica su “Protesta”, por haber sido declarado reo el camarada Miguel A. León por el juez de esta localidad, porque reprodujo en El Esfuerzo el artículo “Historia Sucia” que, sin embargo, había sido ya publicado en periódicos del norte del país. Junto con los artículos firmados por él, aparecen en esta 1ª época de El Esfuerzo, varios firmados por RLAM, la mayoría de manifiesta tendencia ideológica anarquista. Todo nos hace pensar que la firma es un anagrama de las iniciales de Miguel Angel León Rabanales. En la 2ª época de El Esfuerzo (1933-57) no aparecen más artículos firmados por este RLAM, lo que coincide con la detención y desaparición de la

persona de León. Sí, pues, su tercera reclusión habría de resultarle fatal. Ella fue motivada por no querer guardar silencio ante una cobarde amenaza armada. En protesta publica valientemente, en tiempos de la dictadura militar de Carlos Ibáñez, su artículo “A mi Coronel” (reproducido en El Esfuerzo de 27 de febrero de 1933; 2ª época), dedicado a quien fuera el autor de tal amenaza, el coronel Javier Palacios Hurtado, gobernador civil del Territorio de Magallanes a la par que juez militar en 1927. Dejemos que sea el mismo Miguel Ángel León quien nos relate los detalles que le movieron a redactar tal artículo: “A MI CORONEL” “El martes 8 de la semana que acaba de transcurrir, fui galantemente invitado por el teniente de carabineros de esta localidad, en nombre de “mi coronel”, para oír una conferencia que disertaría antes de su partida a Punta Arenas, en el cuartel de carabineros, acepté con todo gusto y me dije para sí: tendré

algo de nuevo y emocionante para el próximo número de “El Esfuerzo”, por tratarse de una conferencia dada por un coronel. “Tal fue mi primera lucidez con respecto al llamado “por mi coronel”. “Paso ahora, a decir que no fui yo el único citado, sino que tres compañeros más, cuyos nombres son, Joaquín Rodríguez, Florindo Zúñiga y Luis A. Romo. Estos camaradas fueron citados en la misma forma que el infrascrito. Nos dijimos, ante todo, esta conferencia debe ser algo buena, porque el orador es un coronel sincero que debe profesar una gran estimación por el roto (“los parias”) enterado y convencido del sufrimiento y escarnio de que son víctimas… “A las seis de la tarde nos presentamos al cuartel de carabineros. A los pocos minutos después, el teniente de carabineros señor Ojeda, nos invita a pasar al recinto de la conferencia en donde estaba el coronel con otro oficial del Regimiento Magallanes. “La figura simpática del orador huyó a los extremos. Con toda arrogancia nos dijo: En mi carácter de comandante general de armas y juez militar os he llamado para deciros a Uds. que como cabecillas o dirigentes de los obreros son los que alteran el orden de este pueblo. Esto lo he obtenido de personas muy serias y de mi íntima confianza, y yo como juez militar quiero cortar esto de una vez, haciéndolos responsables de todo lo que pueda pasar en lo sucesivo a Uds. y a la menor cosa que suceda, Uds. responderán con sus vidas, les haré meter una bala a cada uno, dedicando la primera bala para el señor Romo. “Por fortuna, somos hombres con suficiente dominio de sí mismo, sin azararnos ni ofuscarnos, ni menos atemorizarnos por semejante amenaza, que la conceptúo una cobardía, pedimos al coronel se nos permitiera hablar, para manifestarle que estaba mal informado, porque ninguna persona seria, honrada de sentimientos puros y nobles le puede haber dado datos tan ruines y falsos, sólo los rufianes, los coimeros, los falsificadores de firmas, y también los expulsados de nuestra Institución [la Federación Obrera Local]… [Que se lo] comprobamos, no tan sólo a él como juez militar, sino que ante el Presidente de la Corte Suprema de Justicia… “¿Ha creído el coronel que con amenazas de muerte en forma Nerónica ha conseguido intimidarnos? ¡No! ¡Jamás!... “Coronel, tome nota: …su despotismo…conseguirá saciar su apetito de matar a hombres cultos y honrados, pero jamás la idea, por más que intente expresarse con toda dureza ante los conscientes de sus deberes y conocedores de sus derechos, no conseguirá el temor ni la humillación. Ud. en un pueblo libre no puede predicar la regresión de una tiranía caduca… “En pleno siglo XX en un país que se vanagloria de ser libre y que todos sus habitantes

Portada del ejemplar Nº 1 del periódico “El Esfuerzo”, en su segunda época, en homenaje a su primer director detenido- desaparecido: Miguel Ángel León.

tienen los mismos derechos y libertades, un hombre porque está revestido de uniforme [no puede ser que] se tome atribuciones, por sí y ante sí, de sentenciar a muerte a cuatro hombres que no tienen otro delito que trabajar por el adelanto y mejoramiento de la clase proletaria, que en otras partes del dilatado territorio chileno se mueren de hambre y son tratados como herramientas de trabajo. Así es”. 

Miguel León
Poco después de publicado este artículo se ordena la censura del periódico, se incauta la imprenta y León es relegado al archipiélago Juan Fernández; y, posteriormente, “desaparecido”. Contaba unos bien llevados 45 años. La gente de Natales nunca más volvió a saber de él. Fue el primer detenido desaparecido en Ultima Esperanza. Encontramos el testimonio de un antiguo vecino sobre este hecho. Alfredo Rivera Valdés, entonces de 11 años de edad -nació el 19 de septiembre de 1916- quien fue testigo presencial. Relata: “Mis padres eran muy amigos de él y su señora, Teresa; eran vecinos y se visitaban diariamente y charlaban. Piense que en esos tiempos, sin radio ni televisión, las amistades eran mucho más cultivadas; la charla era una verdadera entretención. “Recuerdo bien el empastelamiento de la imprenta El Esfuerzo, que estaba en calle Bulnes, entre Baquedano y Blanco Encalada. Fue un domingo a plena luz del día, cerca de las

14,30 horas. En los carros de Juan Félix Morales -empresa de aseo de Puerto Natales- llegó un piquete de carabineros que lo hizo. Retiraron todos los bienes de la imprenta, tipos, archivos y muebles, junto con detener al director, Miguel Angel León, ante una concurrencia de más de 500 personas, que observaron con mucha amargura e impotencia, guardando profundo silencio, ante lo que hacía el piquete armado de carabineros. “A León lo llevaron en mangas de camisa acompañado por dos carabineros, uno a cada lado. Y de él sólo se supo que lo llevaron al norte y por informaciones de diversa índole que empezaron a circular se supo que trató de huir de la lancha que lo llevaba a la isla de más afuera ¿Quién iba a creer semejantes mentiras? Seguro le pegaron cuatro tiros y lo fondearon”. Finalmente, el señor Rivera concluye su relato con gran emoción: “…lamento los días vividos actualmente, en que nuestras organizaciones sindicales y políticas han olvidado a sus antiguos dirigentes ¡cuando es su deber recordarlos! ¿Por qué esta Municipalidad, retirados los militares del Gobierno, no ha restituido sus nombres originales a las calles? ¿No es ello facultad privativa de la Municipalidad? ¿Por qué se olvida a gente como Miguel Angel León? Hoy ya casi nadie recuerda los nombres originales que tuvieron las calles y plazas de Puerto Natales y, lo más importante, por qué se les llegó a bautizar de esa forma. Eso está mal; es quitarnos nuestro pasado, nuestra identidad…”. Pese a su desaparición, los natalinos recordarían por largos años sus ejemplos de solidaridad y compañerismo por la clase desposeída, así como su temerario valor, su voluntad de no callar y denunciar la arbitrariedad y la injusticia, sin importar cuan contrarias fuesen sus posibilidades de triunfar. El mejor epitafio para alguien como León lo encontramos en sus propias palabras. En El Esfuerzo del 9 de mayo de 1926, a propósito de la celebración del Día del Trabajo, en su artículo titulado “1º de Mayo”, quizás pensando o presintiendo el final escribió las siguientes palabras, firmó con su seudónimo favorito y se encaminó resuelto y quizás hasta satisfecho hacia la muerte que, vestida de verde oliva, lo aguardaba impaciente: “Los asesinos jamás nos harán callar, esto lo conseguirán con dar la muerte; pero aún así, la pluma libertaria y rebelde seguirá implacable, cortándole las alas al águila negra “vieja y podrida” del crimen y [la] explotación… “Estamos de pie, no doblaremos la rodilla ante ningún poder. Damos de frente al enemigo, no volveremos la espalda ante ningún peligro” RLAM

Gentileza archivo fotográfico Pedro Cid Rogel

onstantino Gafo López nació el 21 de octubre de 1890 en la aldea de Campumanes, Asturias, España. Llegó a la ciudad de Punta Arenas en 1907, donde comenzó trabajando en el Hotel Progreso. Arribó a Puerto Natales en 1914, haciéndose cargo del almacén de la empresa Braun y Blanchard en Puerto Cóndor. En 1918 se independizó y se asoció con Benjamín Villarroel (cuyo verdadero apellido era Zamora), instalando una tienda de ramos generales denominada Gafo y Villarroel, ubicada en la actual intersección de las calles Eberhard y Barros Arana. Después de unos años vendió la propiedad a la empresa Braun y Blanchard, siendo nombrado gerente de dicha empresa en Ultima Esperanza, donde trabajó hasta su cierre definitivo a comienzos de la década 30. En 1939 fundó la compañía comercial y marítima Gafo y Fernández, junto a Juan Fernández Veas. Compraron las bodegas y muelle que hasta hoy permanecen en la costanera y trabajaron

C

como agentes de la Compañía de Seguros La Austral, bebidas Ale Rex, Compañía Chilena de Tabacos, Cemento Melón, representando la Sociedad Ganadera Laguna Blanca y otras empresas. En sus bodegas almacenaban la lana proveniente de la mayoría de las estancias del territorio, para posteriormente ser embarcada y enviada a diferentes puntos del globo. Después trabajó en forma independiente y en 1949 abrió una sucursal de la compañía bencinera Esso, ubicada en el mismo sector de las bodegas. En el aspecto social, participó en forma activa en diferentes instituciones sociales y benéficas, como la Cruz Roja, que lo premió con el Laurel de Oro por sus servicios, Primera y Segunda Compañía de Bomberos, Centro Español, Rotary Club, Consejo General de Deportes, etc. Casado con Aurora Alvarez, Constantino Gafo falleció a los 83 años, el 14 de julio de 1973. Sus restos descansan en el mausoleo familiar ubicado en el cementerio Padre Alberto Hurtado.

¿Quién fue Constantino Gafo?

Restos del muelle Gafo.

Cruz Roja de Hombres. Más tarde ambas instituciones se fusionaron.

Cruz Roja, la primera institución de salud del pueblo
Por Nelson Alvarez

egún las investigaciones que se han hecho al respecto, el primer facultativo que pisó el territorio de Ultima Esperanza fue el médico alemán Enest Fraenkel que en 1903 recorrió la zona de Puerto Prat, Puerto Cóndor y el sector de Sierra del Cazador, aliviando las dolencias de los primeros colonos o ayudando a bien morir cuando las distancias o el mal tiempo le arrebataron la vida de aquellos bravos inmigrantes. Casi una década después y ya consolidado el asentamiento colono en los márgenes del río Natalis, Rogelio Figueroa Santana, propietario del Hotel Tres Pasos, ve con desazón como el gobierno de turno en forma infundada y escueta le rechazó la solicitud de instalación de una pequeña clínica con cuatro camas en el naciente poblado para el suministro de los primeros auxilios y la curación de los enfermos de mediana gravedad, la que habría instalado cercano a 1912 en compañía de su mujer Juana Vásquez de Figueroa. A fines de noviembre de 1913, llegó desde Punta Arenas el practicante Ismael Villarroel para ocuparse de la atención médica del incipiente poblado. Al año siguiente junto a Juan N. Cuevas abren la primera botica del pueblo, establecimiento que ante la muerte de éste último pasó a llamarse Botica Villarroel y que fue clausurada el 5 de marzo de 1925. Pero el dolor y la desgracia

S

siempre despiertan el sentimiento y la caridad humana y es así como a poco andar, el 30 de abril de 1916 un grupo de caracterizados vecinos de Natales se reúnen para fundar un Subcomité de la Cruz Roja de Magallanes como cuerpo de asistencia sanitaria en vista de las necesidades adolecidas por aquel puerto. Emilio Peño Lara, José Domange, José Iglesias Díaz, Emilio Pavlovic, Celestino Tevení, Teodoro Hohmann, Manuel Reyes Carrasco, Julio Thiel Meier, Juan Francisco Callahan Oyarzún, Manuel Alvarez Ruiz, Alfredo Rivera Mella y Vicente Arteaga Bermedo, entre otros, fueron los iniciadores de esta obra que comenzó a poco de fundada, con la instrucción sanitaria a sus voluntarios mediante academias obligatorias en la playa del pueblo e instalando un dispensario y un policlínico en el local de calle Magallanes, arrendado al contador de Braun & Blanchard Carlos Belmont. Esta institución eminentemente masculina fue presidida en sus comienzos por el antiguo comerciante y primer poblador del sector, el español José Iglesias Díaz. A medida que se iban engrosando las filas de esta noble institución, crecía la demanda que se veía obligada a satisfacer en la población que aumentaba cada vez más en número. Ya no bastaron los conocimientos y la dedicación del doctor Ildefonso Díaz Pereyra, español contratado desde 1915 al servicio de la

Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego en el Frigorífico Bories, ya no bastó la ayuda prestada por el “dotorcito” boticario Villarroel, sino que asumió este rol la Cruz Roja Subcomité de Ultima Esperanza, cuyos voluntarios debieron recorrer grandes extensiones de terrenos cruzando ríos y pantanos profundos transportando heridos y enfermos con camillas sobre sus hombros. Al toque de bocina se congregaban aquellos cruzados en su cuartel partiendo cuatro camilleros, más sus reemplazos y dos faroleros en busca del alivio al sufrimiento ajeno. Fue la Cruz Roja la primera institución que se preocupó de la atención sanitaria del pueblo que nacía junto a ella. Los sucesos del 23 de enero de 1919 en Bories y Natales, encontraron en la Cruz Roja el órgano conciliador que conjuró aquella masacre. De temprano los muertos y heridos fueron atendidos por aquellos beneméritos voluntarios liderados por su presidente José Iglesias Díaz, que aun poniendo en peligro sus propias vidas en muestra de total arrojo y abnegación se entregaron al cumplimiento del deber, mientras que otro grupo de cruzados parlamentaba con los obreros y carabineros a fin de poner término al conflicto. Es este hecho una de las páginas más gloriosas de la benemérita institución en Natales y en Chile entero y que inyectó a la población más admiración por esta noble causa, de manera que los años que se sucedieron fueron de total progreso y ventura. En 1923 la Cruz Roja de Natales adquiere su primera ambulancia motorizada y comienza la construcción de su cuartel propio, que fue la primera construcción de ladrillo del villorrio. El diseño estuvo a cargo del padre Juan Bernabé, la dirección fue supervigilada por el albañil y constructor Otto Vogel y el maderamen a cargo del carpintero Alfredo Rivera Mella. En septiembre de 1922 se reunió un grupo de mujeres lideradas por Celsa Valdés de Rivera y Rosario Neat de Callahan para crear el Subcomité de Damas de la Cruz Roja de Ultima Esperanza, que fuera fundado como tal el 22 de octubre del mismo año. Esto dio paso a la distinción que perdurará hasta 1997 entre Cruz Roja de Hombres y Cruz Roja de Señoras. Ambas cruces rojas funcionaron en el sólido local de calle Rogers hasta 1944 cuando estas construyen el propio en calle Magallanes,

donde había comenzado el movimiento cruzado. Uno de los hechos más importantes de la historia de la Cruz Roja natalina y de la historia misma de la zona, ocurrió el 6 de julio de 1934 cuando fallece en acto de servicio el primer mártir de la institución, Antonio Andrade Báez, al volcar en Río Rubens el camión que transportaba voluntarios a auxiliar una ambulancia que llevaba enfermo de gravedad al capitán y fundador Alfredo Rivera Mella. Hoy, el abandono agosta las flores de su tumba, pero el mármol inmortaliza en perennes caracteres el nombre de este joven orgullo de nuestro pueblo y ejemplo de las generaciones futuras. En su añoso cuartel no sólo se daba atención de primeros auxilios, sino que contaba con dispensario, sala de hospitalizaciones, realizándose operaciones, curaciones, atención de partos, tratamientos prolongados, hasta autopsias, como consta en los libros de actas y de partes. Aquellos mismos obreros del frigorífico, esos comerciantes de la plaza, la gente de mar y playa y hasta los trabajadores de estancias, sea a plena luz del día o en las frías madrugadas de invierno, se entregaban al cumplimiento de sus cargos como practicantes, tenientes, subtenientes, capitanes o simples voluntarios, en extensas guardias o turnos que no cesaron durante años. Fue esta institución durante muchos años la encargada de realizar los traslados de enfermos y heridos desde y hacia el campo, a Punta Arenas y desde las estancias argentinas inclusive, ante la carencia de ambulancias por parte del hospital local. La llegada de más médicos, enfermeras y profesionales especializados, sumado al proceso de modernización que experimentó el Servicio Nacional de Salud a principios de los años 60 fue restándole campo de acción a la institución que comenzó un penoso letargo que se prolongó hasta principios de los años 70. Pero el Directorio siguió activo y un grupo reducido de voluntarios empeñados en obras sociales menores y de liquidación de la gloriosa entidad humanitaria. En 1997 la Cruz Roja de Hombres se fusionó con la Cruz Roja de Señoras de Puerto Natales, dando paso a la Filial Puerto Natales de la Cruz Roja Chilena, presidida por una distinguida dama natalina venida al mundo en un hogar de cruces rojas, continuadora del lustre prestigioso del nombre

Señorita Lidia Iglesias Alvarez (Q.E.P.D), past presidenta de la Cruz Roja de Puerto Natales. Ingresó en 1947 a la institución y desde 1962 pertenecía al directorio. Como presidenta estuvo 24 años en el cargo en forma ininterrumpida. Falleció el 4 de octubre de 2010.

de su padre y que supo guiar los destinos de la institución a pesar de los avatares de los tiempos y de la incomprensión e ignorancia del pueblo. Nos referimos a la señorita Lidia Iglesias Alvarez, de quien aprendimos el amor a la institución y el respeto a sus principios fundamentales como guía portentosa de la humanitaria obra hoy casi centenaria. La Cruz Roja en Natales y donde quiera que flamee su bandera es el símbolo de caridad y fraternidad que garantiza la paz a todos quienes bajo ella se cobijen, prueba de ello fue su actuación en los pasados sucesos de enero de este año, donde gracias a ella se logró dar tranquilidad y ayuda a más de dos mil turistas que se encontraban en la zona y que era menester evacuar sin tomar partido por una u otra postura en pugna, ni parte en la tensión. Mucho más se puede decir sobre la importancia de la Cruz Roja en Ultima Esperanza, a noventa y cinco años de su fundación, institución que en el centenario de la ciudad habita en el corazón del pueblo.

Socios de la Cruz Roja de Hombres y de Mujeres en el patio del cuartel de la Cruz Roja de Hombres, Tomas Rogers N°29, en 1944 con motivo de la inauguración de una nueva ambulancia. Bendijo la ambulancia el sacerdote Pedro María Rossa Skupien.

Socios de ambas cruces rojas desfilando en 1934 por calle Prat frente a la Gobernación del departamento.

Esos locos años veinte en este Chile olvidado
Por Ramón Arriagada

n el libro “La Rebelión de los Tirapiedras. Puerto Natales 1919”, recientemente editado por la Editorial Universidad de Magallanes, el lector encuentra una caracterización de los diez primeros años de la sociedad natalina, a partir del decreto de fundación en el año 1911. Fueron años turbulentos para este pequeño villorrio, sobre todo porque a raíz de las faenas de campos y frigoríficos, llegó una masa de trabajadores que doblaba en número a la población permanente. La carencia de habitaciones dignas para los recién llegados dio paso a la especulación. Además, la irregularidad de las líneas de vapores que abastecían el poblado, de propiedad de la firma Braun y Blanchard, encarecía sobremanera la vida. Si agregamos que recién el camino directo que unía Puerto Natales con Punta Arenas se abrió al uso público en 1932, concluiremos que el vivir en este naciente villorrio de 1.500 habitantes, estaba reservado sólo para decididos y valientes.

E

nóstico, se refiere a la “ignorancia e inconciencia del charlatán”. La inquina es porque Villarroel es aliado político de Miguel A. León.

Los caminos de la vida
En el año 1925 se establece en Puerto Natales el primer Juzgado de Letras. Su juez titular es Gustavo Montero Rojas. Este primer juez abogado comienza su trabajo de administrar las causas civiles. Revisando los casos que se deben ventilar, los más llamativos son los de “prostitución y corrupción de menores”, producto de la gran cantidad de lenocinios en una ciudad de hombres solos. Un caso de connotación es el apresamiento de León, sacado de su diario por policías y posteriormente relegado al norte, el 27 de febrero de 1927. Es Carlos Ibáñez del Campo que asume la Presiden-

Muchos se marcharon
Los sucesos del 23 de enero de 1919 y luego la represión a los huelguistas de la vecina provincia de Santa Cruz en diciembre de 1921, fueron factores que marcaron la convivencia en los inicios de los años veinte en Puerto Natales. El cruento enfrentamiento entre obreros de los frigoríficos y carabineros (con un saldo de diez muertos), impulsó a muchos vecinos natalinos a partir a sitios de mejor convivencia social. Normalizado el clima de agitación social, este pequeño poblado vio cómo la productividad de los campos y frigoríficos fue año a año incesante. Los movimientos reivindicativos en ambas fronteras entraron a un período de latencia. Existirán pero no se manifestarán. El clima confrontacional se dio desde las barricadas periodísticas de El Esfuerzo, órgano oficial de la Federación Obrera y El Natalino, periódico sustentado por la Iglesia Católica. La publicación obrera El Esfuerzo, dirigida por Miguel Angel León Rabanal, un ex capataz de la Explotadora Tierra del Fuego que adhiere a las propuestas socialistas luego de los sucesos de 1919, se identificó no sólo con las reivindicaciones de los operarios de campos y frigoríficos, promoviendo boicots contra casas comerciales. Además, de su autoría eran aquellos artículos de fuerte contenido antimilitarista y anticlericales. Así como le daba duro a la Iglesia, recibía su cuota desde las páginas de El Natales, dirigido por Vicente Bastistic, jamás dispuesto a colocar la otra mejilla.

Comidillos pueblerinos
Hasta el 10 de marzo de 1923, fecha en que fueron liberados los últimos cuatro reos por los sucesos de 1919, El Esfuerzo lideraba campañas para reunir dineros y ayudar a los reos y sus familias. Ambos diarios reclamaban por sentidas aspiraciones del poblado como lo eran las deficiencias del alumbrado público, calles que eran barriales, falta de agua potable y, lo más prioritario, la construcción de la parte faltante del camino hacia Punta Arenas. Se pasaba por territorio argentino, pues por años se postergó el tramo entre Morro Chico y Casas Viejas. Los comidillos pueblerinos los alimentaba Ismael Villarroel, de profesión practicante, muy estimado por su predisposición a ayudar en cosas de medicina. Ya en aquellos tiempos la llegada de facultativos era difícil. Por rencores, cuyos orígenes todos fijaban en enero del año diecinueve, “el doctorcito” como llamaban a Villarroel, en un arranque de guapo, un día de septiembre del año 1923 en Punta Arenas, argumentando “defensa propia” mandó al otro mundo al carnicero natalino Fernando Frank. Claro que el muerto no gozaba de mucha simpatía por ser demasiado arisco y pendenciero. En las páginas de El Natales, todas las intervenciones de Villarroel están en primera página. Cuando alguien se querella contra él, culpándolo de errores de diag-

cia de Chile y emprende la tarea de barrer con cuanto “elemento disociador” se le ponga por delante. Miguel Angel León no regresó jamás a Puerto Natales. En años posteriores se le rindió homenaje como “eliminado por la dictadura”, cuestión no del todo comprobada. El gran sueño natalino de tener acceso por territorio nacional hacia Punta Arenas dio un salto adelante cuando ochenta carretas y 300 hombres pertenecientes a la firma contratista Pelic y compañía, en el año 1930, iniciaron las obras de la ruta entre Morro Chico y Dorotea. Al año siguiente vino la habilitación del puente Rubens y para 1932 el paso, con muchas dificultades en los meses de invierno, de los autos y camiones correos. Se había completado una nueva década, de aquellas ganadas por los natalinos y que siempre han tenido el sello de la porfía, característica de los habitantes de este Chile olvidado.

Desde las estancias de Cerro Guido y Cerro Castillo llegaba la lana para ser embarcada en Puerto Cóndor.

Mi querido pueblo
Por Manuel Suárez Arce

stamos celebrando nuestro primer siglo, que en números representa 100 años de vida ciudadana. Este hecho me hace pensar, ¿o reflexionar?, que yo hace 9 días cumplí  88 años, de los cuales he vivido 86 en este lugar que se ha puesto los pantalones y al que llamamos pomposamente ciudad. Pero para mí es ¡mi pueblo querido! Con el que llevo caminando de la mano por más de 8 décadas, con su gente, compartiendo sus alegrías, sus penas y sus amores. Mis recuerdos afloran y recorren mi retina desde el año 1931, con mis infantiles 8 años, cuando pasaba largos períodos en Puerto Cóndor, ubicado a unos 30 kilómetros de Puerto Natales, esta última nacida a comienzos de 1900 y oficialmente declarado su aniversario por el Presidente Barros Luco, el 31 de mayo de 1911, cuando sólo tenía poco más de 200 habitantes. Dios me ha permitido ser testigo y poder

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contar esta parte de la historia. En Puerto Cóndor la firma Braun y Blanchard tenía instaladas sus bodegas y casa del administrador. Mi abuelo Sabino Suárez Fernández llegó a comienzos de 1906 acompañado de mi padre de Asturias, España. En esa época, la actividad toda giraba en torno a la ganadería siendo la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, tan poderosa, que se decía que los deslindes del Departamento de Ultima Esperanza eran por el Norte, Sur, Oeste y Este con esta sociedad que era dueña, además, de los terrenos colindantes de la República Argentina. La lana se traía de las grandes estancias, Cerro Guido, Castillo y otras en carretas dobles, de gran tamaño tiradas por bueyes y que demoraban varios días para ser embarcadas en Puerto Cóndor. Recuerdo que el contrato lo tenía Antonín Suárez, puro alcance de apellido, pues no

tenía nada que ver con nuestra familia. Recuerdo la construcción del frigorífico en Puerto Bories y con ello la salida de los productos, carnes y lanas, en barcos de 13 mil toneladas. Se inicia un largo período de prosperidad en un pueblo con pocos habitantes, con mucha tranquilidad pero dejado de la mano de Dios, sin comunicación por carreteras directas con Punta Arenas, aislados en las comunicaciones y con un mínimo de servicios básicos. Los servicios de salud se iniciaban incipientemente y los pocos profesionales que había eran verdaderos apóstoles. La fundación del Sindicato de  Campo y Frigorífico, que agrupaba a más de 2 mil tra-

bajadores del campo y los frigoríficos Bories y Natales, dio paso a una historia de sangre, relegación y cárcel. La historia de Natales pienso que no está escrita con la pasión y el coraje que demostraron los primeros pobladores y que en el tiempo han construido lo que hoy vemos, una pujante ciudad, con un pueblo que estamos viendo cómo va cambiando su cara y con adelantos que ya quisieran tener algunas localidades del centro y norte del país. Historiadores que han escudriñado en los laberintos ignorados de nuestra ciudad, van conformando la historia que nos enorgullece y que en nuevas publicaciones vamos viendo

con admiración, conociendo muchos pasajes desconocidos de esta población que nació como un pueblo obrero por las necesidades de la ganadería y que al completar un siglo nos llaman merecidamente la Capital del Turismo. No ha sido fácil. Lo ocurrido en todos estos años la historia se encargará de ponerlo en su justo lugar. Cada uno a su manera ha cumplido una tarea, ha cumplido una misión, cuyos resultados están a la vista. Pese a esta reflexión, no debemos caer en la autocomplacencia. Falta mucho por hacer todavía y juntos lo haremos. Palabra de natalino.

Puerto Bories representa un período de gran prosperidad en Puerto Natales. Desde aquí salían carne y lana en barcos de 13 mil toneladas.

Puerto Natales en sus comienzos era un pueblo con pocos habitantes, con mucha tranquilidad pero dejado de la mano de Dios, sin comunicación por carretera directa con Punta Arenas y con malos caminos. En la fotografía, un accidentado viaje de entonces.

De izquierda a derecha, Antonio Oyarzo, dueño del supermercado Record y Hotel de Agostini; Amado Aguilar, director del diario El Austral; Juan Gumas Balmaceda, comerciante y ex regidor; Julián Prado, comerciante y ex regidor; Sabino Suárez Fernández, español; Francisca Fuentes Araos, alcaldesa de Puerto Natales entre 1956 y 1960; Francisco Mansilla Cárdenas, dirigente deportivo y secretario municipal por más de 30 años; Eugenio Torteroglio Balbo, comerciante y dirigente radical y Selovio Vío. Fotografía probablemente de 1960.

Sólo una alcaldesa en 100 años de historia
Por Edgardo Cea Oyarzún

esde Santiago llegó a mis manos una fotocopia del Diario Oficial publicado el día jueves 10 de enero de 1928. En este documento me enteré de la existencia del Decreto Supremo Nº 8.583, de 30 de diciembre de 1928, que creó las comunas de Puerto Natales y Cerro Castillo “que forman una sola agrupación municipal, con cabecera en Puerto Natales”. Otro Decreto publicado en este diario es el Nº 6.420, de 31 de diciembre de 1928, que designa a los miembros de la Junta de Vecinos de la Agrupación Comunal de Puerto Natales (nombre que recibía la primitiva Municipalidad), que tendrán a su cargo la administración de los Servicios Municipales. Ellos son: alcalde, Armando Ojeda González (el primero que tuvo Natales); vocales, Walter Morrison Clark y Manuel Alvarez Ruiz. Ambos decretos llevan la firma del Presidente de la República, Carlos Ibáñez del Campo y del ministro del Interior,

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Guillermo Edwards Matte. Ahora bien, estos tres funcionarios municipales designados, se constituyeron en primera sesión, el día 23 de enero de 1929, a las 15:30 horas, en un acto presidido por el gobernador departamental Ricardo Santander del Río. Esta primera sesión tuvo lugar en dependencias del local perteneciente a la entonces Subdelegación de Ultima Esperanza, ubicada en la calle Señoret Nº 271. Al día siguiente, en la 2ª sesión se nombraron a los primeros funcionarios municipales, fueron ellos el ordenanza Hernán Jiménez; el director de obras Colin Sinart; el mecánico de agua potable Carlos Robinson; el médico municipal René Humberto Retamal Valenzuela y el director de la escuela municipal Antonio Soto Barrientos. Una semana después se hicieron nuevos nombramientos, el de Emilia Sackel Muñoz, matrona municipal; Antonio Valenzuela Díaz, secretario municipal y juez de Policía Local, y Hernán

Jiménez quien pasó de ordenanza a secretario del Juzgado de Policía Local. Entre las primeras obras realizadas por el municipio se cuentan el ripiado de las calles, el aseo domiciliario, el abastecimiento de agua potable y alumbrado público, la planificación de la naciente Plaza de Armas y la pavimentación de las primeras dos veredas del poblado en la calle Phillipi antes de llegar a la costanera, entre Pedro Montt y Tomás Rogers. Además, en diciembre de 1929, fue aprobado por las autoridades edilicias el primer plano oficial del poblado de Natales, con el nombre de las primeras calles: Pedro Montt, Phillipi, Señoret y Tomás Rogers, eran algunas de ellas. Pero como generalmente suele pasar en toda institución que busca organizarse por primera vez, los problemas siempre suelen llegar y el naciente municipio natalino no fue la excepción. A poco andar, Walter Morrison presentó su renuncia al cargo de vocal, la que fue aceptada y publicada en el Diario Oficial en el Decreto Nº 790 del Ministerio del Interior, de 26 de febrero de 1929, nombrando en su reemplazo a Manuel Jorquera Sepúlveda. Repuesta la estructura dirigencial, se continuó trabajando en pos del bienestar del naciente poblado. Al alcalde Ojeda le sucedieron en el cargo los también designados Manuel Jorquera Sepúlveda y Víctor Larenas Carmona. La labor desarrollada por las primeras autoridades designadas concluyó en 1935, año en que se realizaron las primeras elecciones populares. Los partidos políticos natalinos con representación se trabaron en competencia electoral para llevar a uno de sus

militantes a ocupar el sillón edilicio. En esta elección el socialista José del Rosario Muñoz Espinoza fue el candidato a regidor que obtuvo la mayoría de los votos, por lo que le cupo coronarse con el título de primer alcalde de Natales elegido democráticamente por el pueblo y además se transformó en el primer alcalde socialista que asumió dicho cargo en Chile. Con él fueron electos regidores los vecinos Juan Efraín Ojeda Ojeda, Alberto Osorio Barrientos, José Manuel Vega Ardiles, Juan Macías Vera, Manuel Álvarez Ruiz y Juan Eleodoro Soto Matus. Muñoz Espinoza trabajaba como mecánico en el Frigorífico Bories. Bajo su administración se realizaron diversas obras de importancia, tales como la instalación de la usina eléctrica y dispensario municipal, baños públicos, red de agua potable en el barrio denominado “25 de Octubre”; pasillos en las calles apartadas; terminación del edificio municipal y creación de nuevos cargos municipales, entre otras realizaciones. En 1938 fue reelecto para un segundo período alcaldicio, pero no alcanzó a terminarlo, renunció en mayo de 1940 al cargo y al partido político que representaba. Años después ya retirado de la actividad pública, se dedicó al comercio hasta su deceso.

Alcaldes de Puerto Natales Período constitutivo: 1929 - 1935
Armando Ojeda González Manuel Jorquera Sepúlveda Víctor Larenas Carmona

Período: 1935 - 1973 (alcaldes electos)

Alcalde Alberto Ampuero Silva.

José del Rosario Muñoz Espinoza José del Rosario Muñoz Espinoza Gilberto San Martín Paredes Sandalio Vivar Vivar Alberto Ampuero Silva Octavio Castro Sáez Antonio Miranda Saldivia Francisca Fuentes Araos Octavio Castro Sáez Octavio Castro Sáez Octavio Castro Sáez Daniel Andrade Alvarez

Período del Gobierno Militar: 1973 - 1989 (alcaldes designados)
Félix Dillems Hill Jaime Soto Bradasich Gastón López Gallardo Félix Dillems Hill

Período restablecimiento de la democracia 1989 - 2011 (alcaldes electos)
Alcalde Octavio Castro Sáez.

Tolentino Soto España Tolentino Soto España Tolentino Soto España Mario Margoni Gadler Fernando Paredes Mansilla (actual alcalde hasta 2012)
calde con más períodos electo fue Octavio Castro Sáez, en cuatro ocasiones (1950-1953/ 1960-1963/ 1963-1967/ 1967-1971). Una sola mujer ha ocupado el sillón alcaldicio, Francisca Fuentes Araos (1956-1960). Sólo un militante comunista ha tenido el privilegio de ser electo regidor, Pedro Iribarra Pedreros (1941 - 1944). Juan Efraín Ojeda Ojeda es el único en nuestra historia política que luego de ser regidor pasó a ser diputado de la república por cuatro períodos consecutivos. Sólo dos alcaldes de origen natalino han tenido ese privilegio por mandato ciudadano,

¿Quiénes vinieron después?
A través de la historia, 24 alcaldes han ocupado el sillón edilicio en la hoy llamada comuna de Puerto Natales, 3 designados al momento de constituirse, 17 electos democráticamente y 4 designados por el gobierno militar. El al-

Alcalde Antonio Miranda Saldivia.

Tolentino Soto España (1992-1996/ 1996-2000/ 2000-2004) y Fernando Paredes Mansilla, actual edil (2009-2012). Por voluntad popular los socialistas han dirigido el municipio en 11 ocasiones, los radicales en una ocasión, los democratacristianos en tres ocasiones, los independientes en una oportunidad y la Unión Demócrata Independiente en el actual período. Hasta aquí una gota de refresco para la memoria histórica de nuestro pueblo, en un año y en un mes de tanta significación para los natalinos, al cumplir cien años de existencia.

esde las primeras 4.432 hectáreas originales del Parque Nacional de Turismo Lago Grey, hasta las 181.414 hectáreas que posee actualmente por decreto, el Parque Nacional Torres del Paine ha transitado por cinco décadas de trabajo, esfuerzos y cambios. A 52 años de su creación, quedan aún muchos desafíos y metas, para mantener el estatus de ser considerado uno de los Parques Nacionales más importantes de Chile y el mundo. Antes de la llegada de Conaf, el Parque presentaba una fisonomía totalmente diferente. No sólo porque aún no tenía los límites actuales, sino porque el sistema de trabajo y objetivos eran distintos. “Estuve desde 1966 hasta 1969. Me quedaba sólo durante la temporada de verano, en una casa muy antigua en Pudeto. El Parque aún era pequeño, casi no llegaba gente y mi tarea principal era ver que no entrara ganado al terreno”, cuenta Sergio Gallardo, uno de los primeros guardabosques de esa época, que dependía del Departamento Forestal del Sag. Al personal aún se le denominaba así y no guardaparque, ya que la principal preocupación era proteger los bosques contra siniestros e impedir la extracción ilegal de madera. Si bien la Corporación Nacional Forestal fue creada en 1973, sólo en 1975 tuvo presencia permanente en el parque. Con su arribo a terreno, la situación cambió, ya que los objetivos se orientaron a la preservación de los ambientes naturales y sus rasgos culturales y escénicos, la continuidad de los procesos evolutivos, y mientras fuese compatible con lo anterior, a la realización de actividades de educación, investigación y recreación. El Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas (Snaspe), cuenta en la actualidad con 100 unidades distribuidas en 35 Parques Nacionales, 49 Reservas Nacionales y 16 Monumentos Naturales, lo que equivale al 19% del territorio nacional (14.564.919 has). En nuestra región, más de la mitad de esos terrenos (7.581.753 hectáreas) corresponden a las 11 Áreas Silvestres Protegidas administradas por Conaf. Un Parque Nacional es un área generalmente

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Parque Nacional Torres del Paine, historia y nuevos desafíos
Por Alejandra Zúñiga Conaf Magallanes

extensa donde existen diversos ambientes únicos o representativos de la diversidad biológica natural del país, no alterada significativamente por la acción humana, capaces de autoperpetuarse y en que las especies de flora y fauna o las formaciones geológicas son de especial interés educativo, científico o recreativo. Que Torres del Paine sea un Parque Nacional significa que sus recursos naturales, como flora, fauna, ríos, lagos, entre otros, no pueden ser utilizados con fines extractivos, sino que deben ser protegidos.

Estudian ampliar esta Reserva de la Biósfera. Propuesta será presentada a la Unesco.

Actualmente, la dotación de Conaf en esta importante área silvestre protegida regional alcanza los 30 guardaparques funcionarios de planta. A ellos se suman en temporada alta otros 33 guardaparques con contrato transitorio, además de 22 brigadistas para el combate de incendios forestales y 4 torreros (observadores).

Dotación actual

Gestión 2011

Proponen ampliar la Reserva de la Biósfera

En noviembre pasado, Conaf Magallanes presentó a la ciudadanía la cuenta pública del Parque Nacional Torres del Paine, a cargo de su administrador Guillermo Santana Macías. Entre las realizaciones de la gestión 20092010, destacó la plantación de 147.000 árboles de lenga en el área incendiada en 2005, en el marco del proyecto financiado por el gobierno de la República Checa. Otro ámbito de acción importante fue el manejo de emergencias: durante el período señalado ocurrieron 2 incendios forestales y 15 evacuaciones médicas. Otras acciones relevantes fueron la confección e instalación de 27 letreros, la adquisición de 6 generadores y la construcción del puente Weber (a cargo del Ministerio de Obras Públicas), que involucra un monto de $3.229 millones. En el marco de las actividades de turismo social, más de 200 personas recibieron atención completa en las instalaciones del Parque y a más de 10.000 se les autorizó el ingreso liberado. En materia de mejorar las instalaciones disponibles para los visitantes, se construyeron baños públicos de 4 ambientes en el Campamento Italiano; se construyó e implementó la Portería Río Serrano ($303 millones provenientes del Fondema) y se mejoraron 5 kms. de senderos de montaña en los sectores Dickson y Valle del Francés ($50 millones). En cuanto a las instalaciones destinadas al personal de Conaf, se remodeló la casa del personal de mantenimiento ($ 55 millones), se instaló un sistema mixto de energía eléctrica en Portería Serrano, Portería Laguna Amarga y Guardería Pehoé ($ 67 millones) y se mejoró el sistema de abastecimiento de agua en la Villa Monzino-Sede Administrativa ($13 millones). Otra importante inversión a destacar es la implementación primera etapa sistema de monitoreo remoto de incendios forestales, por $30 millones. En relación a inversiones de terceros en el Parque Nacional Torres del Paine, destacó la construcción de una cafetería en el sector Pudeto ($70 millones) y la ampliación de la Hostería Grey (30 camas adicionales en un área de 961 m2). Guillermo Santana agregó que durante el presente año se entregarán nuevas concesiones para ofrecer mejores servicios a quienes visitan este importante Parque Nacional. Así, se licitará un camping en Laguna Azul, además de cafeterías en los sectores Grey, Laguna Amarga y Villa Monzino. También se contará con caminatas en hielo, cabalgatas y circuitos de bicicletas.

Entre las realizaciones de la gestión 20092010, destaca la plantación de 147.000 árboles de lenga en el área incendiada en 2005, en el marco del proyecto financiado por el gobierno de la República Checa.

En abril pasado se realizó una segunda reunión para informar y analizar la propuesta de Conaf para ampliar la Reserva de la Biósfera Torres del Paine, encabezada por el gobernador de la provincia de Ultima Esperanza Max Salas, el seremi de Agricultura Manuel Bitsch, la alcaldesa de Torres del Payne Anahí Cárdenas, el director regional de Conaf José Fernández, el presidente de Asogama Jorge de Grenade y empresarios ganaderos de la comuna de Torres del Payne. La propuesta de ampliación planteada por Conaf responde a que, ya que el Parque Nacional Torres del Paine es actualmente una Reserva de la Biósfera, debe cumplir con nuevos criterios planteados por la Unesco. Esto implica considerar tres áreas: a) Núcleo, donde se desarrolla sólo investigación y recreación (de acuerdo a la nueva zonificación, incluiría el Parque Nacional y el Monumento Natural MN Cueva del Milodón); b) Amortiguación o tampón, donde se puede manejar la vegetación, cultivos, pesca, mejoramiento de producción (como el caso del ganado), recuperación de zonas degradadas, además de turismo y educación, todo esto en equilibrio con la conservación de recursos naturales y la biodiversidad, y c) Transición, donde se desarrollan diversas actividades productivas silvoagropecuarias y se ubican los asentamientos humanos.  De acuerdo a esta definición y a la propuesta formulada por Conaf, todos los predios ganaderos limítrofes con el Parque Nacional quedarían en la zona de amortiguación o tampón, mientras que el resto se ubicaría en la zona de transición. Tras la exposición de la propuesta, se abrió un interesante debate acerca de los pro y los contra de la iniciativa, en el que se mencionaron temas como la sobrepoblación de algunas especies de fauna nativa, como el guanaco y el puma, planteado por el sector ganadero, que además detalló sus aprensiones sobre el proceso, pues consideran que puede vulnerar sus actividades. Al respecto, los expositores relevaron el rol del Sag para enfrentar esta problemática y destacaron que la declaración no aplicará nuevas leyes ni normativas al territorio y sus actividades. Como una manera de coordinar el análisis del tema, el gobernador de Ultima Esperanza, Max Salas, convocó a una mesa de trabajo que sesionará durante un año, para presentar la propuesta final a la Unesco en septiembre de 2012. El desafío será, una vez más, compatibilizar conservación y producción.

Estadísticas 2010

Si bien la visitación del Parque Nacional Torres del Paine registró un decrecimiento de 0,8% en diciembre de 2010, las cifras anuales revierten esta tendencia: el total de visitantes del año pasado ascendió a 144.109 (53.182 nacionales y 90.927 extranjeros), un 3,9% más que el total de 2009 (138.714). Acerca de la procedencia de los visitantes nacionales, la Región Metropolitana volvió a liderar las cifras (22.622) seguida por la Región de Magallanes (18.003), manteniendo las ubicaciones obtenidas en 2010 y 2009. Sólo en 2008 se registró un número mayor de visitantes magallánicos que metropolitanos. En materia internacional, también se mantuvieron los tres primeros lugares: Estados Unidos encabezó la lista al igual que en 2009, seguido por Alemania, Francia, Brasil y Argentina. Estados Unidos y Alemania habían ocupado también los dos primeros lugares en 2008. Finalmente, la cifra anual de visitantes liberados ascendió en 2010 a 8.590 personas, esencialmente grupos con fines de educación ambiental, investigadores, guías y estudiantes, entre otros. En 2009 la cantidad fue de 10.041 personas.

En 1951 se crea en este recinto la Escuela Consolidada.

Hay edificios que guardan historias al igual que las personas y como éstas, tienen un tránsito zigzagueante por la vida. Sus objetivos y sueños no se cumplen, lo que no quiere decir que su existencia haya sido en vano. En Puerto Natales, un edificio con historia es él que hoy cobija al Liceo Politécnico Luis Cruz Martínez. Llama la atención su diseño para quienes llegan a la ciudad por calle Phillipi. Con un amplio patio anterior, nadie se imagina que allí funciona un establecimiento educacional. Al ingresar, se descubren una serie de recovecos que hace correr la imaginación, sobre los secretos que allí supuestamente se guardan.

El hospital que no fue En el antiguo edificio funciona hoy el Liceo Politécnico.
Este edificio se remonta a 1930, cuando las autoridades de aquel entonces planificaron construir allí un hospital, iniciativa que por alguna extraña razón jamás se concretó. La obra gruesa y el terreno fue adquirido al Ministerio de Salud, por Educación. La Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales tuvo a su cargo las obras de habilitación del edificio, para lo cual adquirió en dos millones de pesos la antigua estructura que había estado abandonada por varios años. En 1949, la Sociedad

El hospital que no fue: la Escuela Consolidada

Este edificio data de 1930 y fue planificado en principio para allí funcionara un hospital.

Constructora canceló algo más de quince millones de pesos a la empresa del rubro Echeñique y Hurtado, para que terminara la construcción del recinto, el que finalmente fue entregado en abril de 1951 a la comunidad educativa y al pueblo en general, que lo recibieron con gran beneplácito. El año 1951, se crea en dicho recinto la Escuela Consolidada. Esta vino a satisfacer la necesidad que existía en la ciudad de un recinto de material sólido, apropiado para los alumnos natalinos, cuyos padres, desde 1945 venían solicitando a las autoridades, para terminar con las múltiples deficiencias que presentaban los viejos edificios de madera que albergaban a las escuelas fiscales de la localidad.

Escuela Consolidada
El director del Liceo Politécnico, José Luis Ampuero, manifestó que “decididos a recorrer el largo y difícil camino que demanda la búsqueda de soluciones a los grandes problemas, los afectados formaron el Comité Pro Construcción Grupo Escolar de Natales, liderado por el conocido vecino y comerciante, Joaquín Fueyo Fernández. La labor del comité, de las autoridades y de la comunidad toda, fue ardua y difícil, pero finalmente se vieron los frutos del trabajo organizado de casi todo un pueblo”. Fue así como en virtud del Decreto Nº 8.488, de fecha 2 de septiembre de 1952, firmado por el entonces Presidente de la República, Gabriel González Videla y su ministro de Educación, Luis Cruz Ocampo, se fundó el Grupo Escolar Mixto

de Puerto Natales. Aunque su inauguración oficial se había llevado a efecto un año antes, el 2 de abril de 1951, en un emotivo acto donde la alocución principal estuvo a cargo del director subrogante, Prosperino Barrientos García, quien se dirigió a las autoridades, profesores(as), apoderados(as) y a los más de 800 alumnos(as) del establecimiento, presentes en la ceremonia. El moderno establecimiento educacional, que albergó en su momento a las antiguas Escuela Fiscal Nº 1 de Hombres, Nº 2 de Mujeres y Mixta Nº 3, vino a solucionar los graves problemas de infraestructura y sanitarios que tenían estos viejos recintos escolares. Su primer director fue el docente Bruno Canobra Vásquez, mientras que la subdirección quedó a cargo de la maestra Mercedes Valenzuela Chandía. En Puerto Natales, a su tiempo, este

José Luis Ampuero, director del Liceo Politécnico.

plantel de enseñanza pasó a denominarse Escuela Centralizada Coeducacional “Libertador Capitán General Bernardo O`Higgins Riquelme” y, posteriormente, cuando comenzó a atender los cursos de kindergarten y primero a cuarto año de humanidades, pasó a llamarse Escuela Consolidada de Experimentación, llevando siempre el nombre del Padre de la Patria. Por décadas, la “Consolidada” fue el principal establecimiento de educación pública que tuvo Puerto Natales, el más amplio, el más cómodo y el de mayor matrícula en la localidad. “Quién sabe cuántos hombres y mujeres de nuestro pueblo se formaron en sus aulas, recorrieron sus largos pasillos, imaginaron misteriosas historias en torno al viejo sótano y jugaron con alegría infantil en sus patios interiores o en la cancha de fútbol cerca del río”, añoró Ampuero. Sus maestros y maestras son recordados con cariño por la comunidad natalina. Aunque siempre quedará un nombre olvidado, algunos de ellos fueron Judith Soto Díaz, Raquel Vidal Alvarez, Sofanor Barrientos Cárdenas, Alberto Barría Barrientos, Teófilo Miranda Aguilar, Ramón Barrientos García, Bruno Canobra Vásquez, Cita Díaz García, Eliana Soto Díaz, Teresa Sánchez Andrade, Octavio Castro Sáez (también recordado alcalde), Aurelio Rozas Arancibia, Adriana Velasco Gallardo, Livia Díaz García y Nubia Vargas Alvarez. Hoy en el mismo viejo edificio funciona el Liceo Politécnico Luis Cruz Martínez que también está dejando una huella imperecedera entre muchos jóvenes de Puerto Natales.

El hotel Tres Pasos en la actualidad. Cuando era posada, aquí se hospedó Gabriela Mistral en la segunda década del siglo XX, junto a su amiga Laura Roig, pintora. Ambas luego viajaron a las Torres del Paine. De sus vivencias de este viaje a Ultima Esperanza nació el libro Desolación. Laura, en cambio, plasmó en una pintura los paisajes de la zona.

Rogelio Figueroa Santana nació en Rinconada de Los Andes el 21 de agosto de 1873. No existe una fecha precisa de su llegada a Magallanes, pero se cree que arribó a esta zona hacia mediados de la última década del siglo XIX. Antes de trasladarse a Ultima Esperanza, desempeñó varios trabajos en Río Gallegos y Punta Arenas, lugares de los que tuvo que emigrar debido a su inveterada costumbre de defender causas de injusticia social, cosa que le trajo problemas con las autoridades. En un lugar cercano a Puerto Natales instaló una posada denominada Tres Pasos, distante unos 35 kilómetros al norte de Puerto Natales, por la ruta que conduce a Cerro Castillo.

Posteriormente, se hizo socio del pionero Benjamín Zamora (Benjamín Villarroel), con quien adquirió una estancia en el valle superior del río Las Chinas. También instaló un servicio de pasajeros y correo entre Ultima Esperanza y Punta Arenas. Rogelio Figueroa fue casado con Juanita Vásquez. Era un hombre laborioso, de ideas liberales, con un alto sentido de la justicia, constituyéndose en el vocero de la gente común y particularmente de la clase obrera. Escribió numerosos artículos en diarios y periódicos de Puerto Natales y Punta Arenas, firmando con su nombre o con el seudónimo Tácito. Sus principales críticas iban dirigidas a la Sociedad

Explotadora Tierra del Fuego, por las malas condiciones en que se encontraban sus trabajadores. También defendió a los pequeños colonos de Ultima Esperanza y en 1915 promovió la fundación del periódico nacionalista “El Independiente”, escrito por colonos. A fines de la primera década del siglo XX, hospedó en su posada Tres Pasos a la gran poetisa Gabriela Mistral, que en ese entorno encontró la inspiración para su obra “Desolación”. En 1925 vendió el hotel a la Ganadera José Montes y posteriormente se radicó en Temuco, donde falleció en 1940, prácticamente en la miseria.

El combativo Rogelio Figueroa escribía poemas y artículos con el pseudónimo “Tácito” en los diarios de la época.

Rogelio Figueroa, un buscapleitos incorregible

Cronología histórica
11.000 a. de C.
La presencia humana está formada por pequeñas bandas de cazadores que se desplazaban desde río Chico a Ciaike.

2.000 a. de C.
Arriban los primeros canoeros a las costas interiores de Ultima Esperanza, que forman continuidad con los kawésqar y aonikenk.

1557
17 de noviembre Zarpa desde Valdivia una expedición al mando de Juan Ladrillero, a buscar otra entrada al estrecho de Magallanes. En la travesía descubre Ultima Esperanza.

1830
5 de abril Williams Skyring y James Kirke inician la exploración del interior marítimo de Ultima Esperanza.

1852
27 de febrero Nace en Ohlau, Silesia, Alemania, Hermann Eberhard.

1870
El baqueano Santiago Zamora explora la zona lacustre del Paine. Otros baqueanos que exploran el territorio son Avelino Arias, Agustín Urbina y Jerónimo Jara.

1877
11 de noviembre Se inicia la primera expedición, encabezada por el teniente de la Armada de Chile Juan Tomás Rogers.

1879
20 de enero Se inicia el primer viaje turístico hacia Torre del Paine, hecho a caballo por la aristócrata inglesa lady Florence Dixie.

1889
Nuevas exploraciones de la Armada a cargo de Ramón Serrano Montaner.

1908
30 de mayo Fallece el pionero Hermann Eberhard a los 55 años.

1911
31 de mayo Se funda oficialmente la ciudad de Puerto Natales por Decreto Supremo 832, del Presidente Ramón Barros Luco.

1913
26 de junio Los propios vecinos crean la primera escuela pública. Su primera profesora fue Hermelinda Mansilla.

1915
Inicia sus actividades el frigorífico Bories.

1916
30 de abril Se funda la Cruz Roja de Hombres.

1917
10 de junio Se publica El Heraldo de Natales, que alcanzó a dos números. 1º de agosto Se funda el Club Deportivo Natales.

1918
1º de septiembre Se crea el Club Deportivo Bories. 21 de septiembre Nace en San Julián, Argentina el destacado periodista y escritor Osvaldo Wegmann Hansen.

1919
23 de enero Enfrentamiento armado entre los obreros y fuerzas policiales a raíz de una huelga, que deja un saldo de 4 guardias y 6 manifestantes muertos. 5 de marzo Se funda el Colegio Monseñor Fagnano.

1º de marzo Se funda el periódico El Natales, que tuvo como director a Andrés Ribas. Dejó de circular en 1939.

1921

1935
3 de marzo Primera carrera ciclística entre Puerto Natales y Punta Arenas. 13 de diciembre Los obreros de los frigoríficos Bories y Natales y de las estancias Bories y Cerro Castillo declaran huelga general.

1938
26 de agosto Se funda la Escuela Santiago Bueras.

1939
1º de diciembre Se funda el periódico El Austral. 23 de diciembre Llega a Puerto Natales Pedro Aguirre Cerda, primer Presidente que visita la ciudad.

1940
15 de mayo Fallece el pionero Ricardo Kruger.

1943
15 de septiembre Aparece la revista de Ultima Esperanza, que incluye por primera vez antecedentes históricos de la zona.

, 21 de abril Se crea el Centro Hijos de Chiloé.

1946

1947
Cierre definitivo del Frigorífico Natales.

1952
1º de febrero En el hotel Tres Pasos se inaugura un monolito en homenaje a Gabriela Mistral. 14 de abril El censo nacional registró un total de 9.865 habitantes en el Departamento de Ultima Esperanza. 24 de mayo El subsecretario de economía y comercio, Douglas Oliden, propone el traslado de 2.000 familias natalinas para colonizar Aysén. Si se hubiese ejecutado la medida, prácticamente habría desaparecido Natales. 2 de septiembre Se funda la Escuela E-1.

1972
14 de julio Se inaugura la Escuela Baudilia Avendaño Yousouff. 2 de agosto Se crea la Escuela F-2.

1976
5 de mayo Se funda el diario La Frontera. 22 de junio Creación del Liceo C-1.

1982
3 de abril Se crea la Municipalidad de Torres del Paine. 15 de octubre Fallece el sacerdote Pedro Rossa, quien ejerció su ministerio más de 20 años en la zona. 30 de octubre Primera versión de la prueba automovilística Las Tres Horas de Puerto Natales.

1987
21 de diciembre A los 69 años fallece el escritor natalino Osvaldo Wegmann Hansen.

1988
8 de enero Una patrulla del regimiento Pudeto escala el cuerno principal de las Torres del Paine.

1990
25 de abril Se crea el Museo Histórico de Puerto Natales.

1992
9 de marzo Se inaugura la posta rural de Dorotea. 5 de noviembre Fallece en Valdivia el doctor Augusto Essmann.

1993
31 de julio Es botada al agua la embarcación turística Alberto de Agostini.

1891
1 de enero Ramón Lista se interna en el territorio del Paine.

1892
14 de junio Se inicia la expedición de Hermann Eberhard a Ultima Esperanza.

1893
16 de noviembre Desembarca en Puerto Consuelo el capitán Hermann Eberhard, iniciándose la colonización de Ultima Esperanza.

1895
16 de diciembre Llega a Punta Arenas el científico Otto Nordenskjold, quien hará excavaciones en la Cueva del Milodón, descubriendo restos de este animal prehistórico. 25 de diciembre Ernesto von Heinz descubre un chorrillo que llama río Natales, donde surge más tarde la ciudad.

1899
9 de diciembre Se crea oficialmente el poblado de Puerto Prat.

1900
27 de agosto. Ricardo Kruger es nombrado comisario ad honorem de Ultima Esperanza.

1903
junio El doctor Ernesto Fraenkel, de Berlín, se hace cargo de la atención de salud de los habitantes de la zona.

1905
25 de septiembre La Sociedad Explotadora Tierra del Fuego adquiere un total de 316.975 hectáreas, iniciando un imperio ganadero.

1906
6 de septiembre Según censo dispuesto por la Junta de Alcaldes de Magallanes, los habitantes de Ultima Esperanza son 253, en su mayoría hombres.

1922
22 de octubre Se crea la Cruz Roja de Señoras.

1923
15 de marzo Se funda el Colegio María Mazzarello. 11 de agosto Se funda el periódico La Prensa. 23 de septiembre Nace el periódico El Ciudadano.

1924
27 de julio Aparece el periódico obrero El Esfuerzo, dirigido por Miguel Angel León.

1925
30 de agosto Se inaugura el servicio de alumbrado eléctrico en Puerto Natales.

1927
29 de mayo Se funda la Primera Compañía de Bomberos natalina. 17 de agosto Aparece El País, periódico natalino que circuló hasta 1938.

1929
23 de enero Se crea la Municipalidad, que tuvo como primer alcalde a Armando Ojeda González. 13 de marzo Günther Pluschow une en su avión, el Cóndor de Plata, Punta Arenas y el frigorífico Bories.

1930
26 y 27 de enero Arturo Merino Benítez hace escala en Puerto Natales en la primera travesía entre Puerto Montt y Punta Arenas. 9 de marzo Inauguración del templo parroquial de Natales.

1932
5 de agosto Se funda la 2ª Compañía de Bomberos de Puerto Natales. 26 de diciembre Se crea la Policía de Investigaciones en Natales.

1934
17 de marzo Se inaugura el cine teatro Palace.

1955
2 de mayo Se crea la Escuela G-7 de Dorotea.

1957
15 de noviembre Se inaugura el servicio de agua potable en Puerto Natales. 27 de diciembre Un equipo italiano conquista por primera vez las cumbres de las Torres del Paine.

1961
5 de noviembre Creación del Parque Nacional Torres del Paine.

1962
20 de enero Comienza sus transmisiones radio Paine.

1965
24 de enero Se funda el pueblo de Dorotea.

1966
1 de junio Se inaugura el Hospital de Puerto Natales, dirigido por el doctor Augusto Essmann.

1967
2 de octubre Se funda la Escuela Juan Ladrillero.

1969
14 de agosto Fundación de la Escuela G-6 de Puerto Edén.

1970
22 de junio Nace el Liceo B-11 Gabriela Mistral.

1994
23 de junio Inicia sus transmisiones radio Natales. 1º de diciembre Abre sus puertas el hotel Costa Australis.

2004
31 de mayo Botadura al agua de la motonave 21 de Mayo III de la familia Alvarez.

2005
diciembre Abre sus puertas el hotel Remota.

2011
31 de mayo Puerto Natales cumple 100 años.

Local de la tienda Feria Franca de Natales de Joaquín Fueyo Fernández, ubicado en calle Eberhard esquina Prat, abierto hacia 1918. Eran sus propietarios Cipriano Fojo, Juan Mondejar, Joaquín Fueyo y Josefina Fueyo Gafo.

La recordada feria El Cóndor, que se ubicaba frente a la Feria Franca.

Interior de la tienda Braun & Blanchard, casa de ramos generales, que se ubicaba en la esquina surponiente de las calles Barros Arana y Eberhard. En su tiempo fue una de las más importantes de la zona.

AVISO

Fui el primero de tres hermanos. Nací en 1972, en el Hospital Público de Puerto Natales, cuando todavía era un lujo de asistencia y llegaba gente a operarse de todos lados. No como después, que terminó siendo una posta de donde te derivaban a Punta Arenas hasta por una quebradura. La matrona se llama Pocha y con el tiempo conocí a su hijo que debe haber nacido también por esos días”. Hoy instalado en Santiago, orgullosamente dice ser “fruto -como tantos allá- de la migración europea y chilota”. “Mi abuela materna, Julia Oyarzún Oyarzún, hija natural, como se decía entonces, llegó de Curaco de Vélez. Mi abuela paterna, Nelly Mac Donald Mac Kenzie, vino de Escocia y era una vieja gringa que en Natales todavía muchos recuerdan”. De sus abuelos no tiene muchos recuerdos porque fueron sus dos abuelas las que marcaron su infancia, seguramente porque fue el hijo mayor en su familia y probablemente el más regalón. La educación del pequeño Claudio también fue en colegios públicos y comenzó en la antigua Escuela Consolidada. “Cuando entré era la E-8, después la E-1, hoy O’Higgins, creo”.

Junto a su padre, desfilando con los huasos del Club de Rodeo de Puerto Natales, cuando sólo tenía 2 años.

U N P E R I O D I S TA N ATA L I N O

“Me fui contra mi voluntad de mi querido Puerto Natales”
Luego, Fariña siguió su educación media en el Liceo Politécnico, “donde humanistas convivíamos con industriales”. “En medio del ruido de las soldaduras y los tornos, pasaban las clases de historia y educación cívica”, dice, sobre una época en la que se escuchaba el rock latino y el sonido de las primeras protestas que pedían el retorno de la democracia. En 1988, el periodista recuerda que ocurrió un verdadero acontecimiento en la ciudad, que además marcaría el futuro de su propia educación. Un año antes se había entregado el nuevo Liceo Luis Cruz Martínez y el Presidente de la República, general Augusto Pinochet fue el encargado de llegar a la zona para inaugurarlo oficialmente. “Era justo el año del plebiscito y entre los puntudos de la época estaba yo, que organicé, con otros, una protesta”. Este acto de rebeldía le costó caro a Claudio, quien terminó expulsado del liceo. “¡Qué angustia para mi madre entonces! ¡Me quedaba tan poco para terminar y al general también! Así se terminó mi educación en Natales”, comenta hoy Fariña. Con este panorama, la familia comenzó a moverse para buscar una solución, que llegó por una vía inesperada. “El padre obispo Tomás fue mi tabla de salvación. No era fácil llegar a estudiar sólo el cuarto medio al Colegio Salesiano San José de Punta Arenas”. “¡Pero a este hijo lo echaron por política!” argumentó en su carta monseñor Tomás González al inspector de los salesianos de entonces. El inspector era un desconocido sacerdote de apellido Ezzati a quien el obispo González convenció de recibir al rebelde Fariña. “¡Las vueltas de la vida, con monseñor Ricardo Ezzati, nos hemos reencontrado tantas veces!”, cuenta hoy, cuando como periodista le ha tocado cubrir muchas noticias relacionadas con la Iglesia Católica. “Sólo asistí a un colegio confesional, un año de mi vida, el último de la enseñanza media. Gracias a la Iglesia. No tuve más formación religiosa, aunque trato de profesar mucho esa creencia y me duele tener que cubrir cotidianamente el escabroso caso Karadima”. Y no sólo guarda buenos recuerdos del colegio, sino también de los sacerdotes que en esa época marcaron su vida en Puerto Natales. “Recuerdo con tanto cariño al abnegado párroco López Verdugo, construyendo capillas para los pescadores, agrandando el Fagnano, poniendo al día el reloj del campanario, edificando la Casa Juvenil, demoliendo la vieja casona parroquial, visitando con el Cristo Peregrino los huertos y las parcelas, alojando a los conscriptos, a los que casi como un destierro mandaban a cumplir con el servicio militar y pagando tanta cuenta morosa de jubiladas y montepíadas a las que les sobraba fe y les faltaba comida”. “El padre Pepe igual se fue por un escándalo en esos años -incomparable a los actuales-. Su vice-párroco se ‘templó’, como dicen los huasos, con una hermosa funcionaria, la consoló más de la cuenta y el viejo cura español pseudo-republicano cayó por responsabilidad de mando. No sin antes caer, eso sí, de los andamios de la torre de la Iglesia de Natales, mientras preparaban la instalación de ese hermoso cuadro de la Virgen en las Torres del Paine. La caída le fracturó 20 huesos”. ¿Y sus lazos con Puerto Natales? A pesar de estar lejos, parece que hay cosas que jamás olvidará, porque siguen estando presente. “Hace unas semanas estuve en las Bodas de Plata -25 años de ministerio- del padre Jorge Iturriaga, sacerdote salesiano y natalino. Ahí en una iglesia de Puente Alto, acompañándolo, sentado en la sacristía, acomodándose el solideo, pisando los 81 años, estaba el padre obispo Tomás, que lo había ordenado un cuarto de siglo atrás. Tuve oportunidad de agradecerle ese año de educación religiosa en el San José. Que me permitiera graduarme de enseñanza media, en 1990 cuando contra mi voluntad tuve que irme para siempre de mi querido Puerto Natales”.

Claudio Fariña:

Sacerdote Juan Aliberti, precursor de la prensa
El sacerdote Juan Aliberti Chirrioto con alumnos del Colegio Salesiano Monseñor Fagnano el 18 de septiembre de 1921.

l padre Juan Aliberti fue fundador de la casa salesiana de Puerto Natales y su primer director y párroco residente en una época de cruentas luchas sociales. Su prudencia y buen tino le merecieron el respeto de todos y hasta el gobierno de Chile le ofreció ser su representante en lugares difíciles, cosa que él declinó. Fue precursor de la prensa en Puerto Natales. A los tres años de haberse establecido en esa ciudad, creó el periódico El Natales, órgano que se hizo notar por su moderación y defensa de los intereses natalinos. Este periódico fue el primero en Puerto Natales en contar con imprenta propia. El Natales se publicó hasta marzo de 1939 y su tiraje era de 2.290 ejemplares. El padre Juan Aliberti Chiriotto nació en Turín, Italia, en 1881. En junio de 1927 fue nombrado director del Colegio San José y hacia fines del mismo año, con 46 años, fue nombrado inspector o provincial de la Inspectoría Salesiana de Magallanes. Era un justo reconocimiento a su capacidad y virtudes. Sucesor de monseñor Fagnano, durante 12 años fue inspector de esta Inspectoría de San Miguel, algo incómoda pues comprendía casas bajo soberanía chilena, argentina e inglesa. Al asumir, se dio cuenta que el problema fundamental de la Inspectoría era la escasez de personal para las numerosas obras que debía atender. Pidió ayuda a Italia y a otras naciones. A principios del año siguiente hizo un viaje a Turín para presentar a sus superiores la preocupante situación de la Inspectoría. Los capitulares, convencidos, decidieron enviarle en los años siguientes refuerzos de personal. Como esto no fuera suficiente, el padre Aliberti fundó en el Instituto Don Bosco el Noviciado y el Filosofado para la formación de personal docente en la región. Además,

E

envió varios clérigos de esta Inspectoría a la Universidad Gregoriana de Roma y al Ateneo Pontificio Salesiano Internacional de Turín para que se especialicen en determinadas ciencias eclesiásticas. Entre ellos se pueden mencionar a monseñor Cándido Rada, obispo de Ancud; monseñor Vladimiro Boric, obispo diocesano de Punta Arenas; monseñor Miguel Salinas, vicario general de la Diócesis; los presbíteros José Spalla, Bartolomé Aliberti, Patricio Organ y Aldo Fasolato. Como está dicho, en ese tiempo la Inspectoría Salesiana de San Miguel comprendía desde Puerto Montt (allí no había obras salesianas pero sí de las Hijas de María Auxiliadora), hasta Tierra del Fuego y comprendía además parte de la Patagonia y Tierra del Fuego argentina y las islas Malvinas, bajo soberanía inglesa. El padre Aliberti falleció en Punta Arenas el 16 de abril de 1953.

Este periódico fue el primero en Puerto Natales en contar con imprenta propia. El Natales se publicó hasta marzo de 1939 y su tiraje era de 2.290 ejemplares.

CARNES NATALES

Con motivo de conmemorar el centenario de Puerto Natales hacemos llegar nuestro cordial y afectuoso saludo a todos los natalinos

Punta Arenas Chiloé 998, esquina Waldo Seguel Fono 613798

Puerto Natales O`Higgins 599 Fono 614583

Baquedano 363 Fono 614580

A qué extraños parajes lleva la música y a qué recuerdos? Pocos lo saben. Lo cierto es que sus primeros acordes evocan otros mundos, ya olvidados. El maestro “Leo” (Manuel Leonidas Soto Pérez) es el origen de una familia vinculada a la música. Conversar con él es re-encontrarse con un Puerto Natales ya desaparecido por la modernidad. En los años que la región era visitada por grandes cantantes, que debían ser acompañados por los músicos locales. No había play back ni pistas grabadas ni menos equipos de amplificación. Había que poner oído y conocimiento para sacar la melodía y entregar un espectáculo del agrado del público, que estaba formado por sus amigos, vecinos y compañeros de trabajo. No había disculpas para el error. Todo tenía que salir perfecto. Y generalmente así era. Manuel Leonidas Soto Pérez nació en Curaco de Vélez, Chiloé, el 10 de agosto de 1931. A los 9 años junto con su familia se trasladó a Puerto Natales. Fue matriculado en la desaparecida Escuela Nº 2. Allí aprendió sus primeras letras, la carpintería, con la que se ganó la vida y su afición por la pesca, que practicaba junto a otros niños. Desde pequeño le “ponía oído” a los conjuntos que tocaban en las fiestas que se efectuaban en los diversos clubes. Con el apoyo de un manual español de música se acercó a este arte. Sin embargo, no tenía un instrumento con que practicar.

¿

Su pasión se la transmitió a sus hijos, con quienes creó el cuarteto “Tango Bar”.

Como tantos niños de su época, en el verano trabajaba en la temporada de esquila como vellonero. Con la comparsa trabajó en las estancias argentinas. Después de tres meses llegaron a Río Gallegos. No lo pensó dos veces, el dinero logrado con tanto sacrificio lo invirtió en una guitarra. Feliz regresó a su hogar en Puerto Natales para conocer la triste noticia que su padre había fallecido hacía ya un mes y medio. Es que entonces no había radio ni teléfonos para poder informarle. Ya con la guitarra en sus manos el manual español tuvo más sentido. Un acordeonista se le acercó. No tenía quién lo acompañara. Le pidió al pequeño aprendiz que tocara junto a él. Esa fue su primera presentación y parece que todo resultó bien, porque desde ese momento pasó a animar diversos encuentros, fiestas, matrimonios y bautizos. A los 18 años comenzó a tocar el acordeón, instrumento que desde ese momento ha sido su mejor amigo. No eran los tiempos de academia de música, sino de grandes maestros. El tuvo la suerte que uno de ellos se cruzara en su camino. Benedicto Puratic, un maestro del acordeón, pulió su estilo durante los dos años que tocaron juntos. En sus viajes a Río Turbio y otras localidades argentinas tuvo la ocasión de aprender de otros expertos que recuerda con cariño. “Venían muchos músicos argentinos de gran nivel. Un tal Lasa que era un maestro del bandoneón”.

Entre los muchos artistas que acompañó se encuentran el tanguero Enrique Castel, el músico Enrique Lizondo y en el último tiempo el tenor Tito Beltrán. Formó parte de la sonora “Oro y Cielo” y durante dos años tocó en la radio Austral de Punta Arenas. Orgulloso manifiesta que su estilo era argentino, con vals criollos, tangos, paso doble y mucha música brasilera. Reconoce que “cuando toco me emociono. Estoy siempre recordando a mis antiguos amigos con los que toqué y aprendí”. Nunca ha sido egoísta con sus conocimientos, que los ha traspasado a nuevas generaciones, entre ellos a sus hijos que han seguido su pasión por la música. Tocar junto a ellos es una alegría. “Por lo menos el día que me vaya ellos me van a recordar y van a seguir haciendo lo que les pude traspasar”. Casado con Luzmira Gallardo, tuvo cuatro hijos. El mayor ya fallecido. Sus tres restantes hijos le acompañan en el grupo “Tango Bar”. Ellos son los profesores Patricia, creadora de la 1ª orquesta de cámara de Puerto Natales; Manuel, integrante por 25 años del grupo “Sacramento” y Leonel, director del mencionado grupo y ex encargado municipal de Cultura. Al despedirse toca junto a su hijo Leonel Soto (quien lo acompaña con el contrabajo) un fox trop y los vals “Francia” y “Aeroplano”, como una hermosa forma de agradecer estas líneas.

El maestro “Leo” Soto

Un músico de la vieja guardia

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